Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00008


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OBRAS '

DE



D. F. SARMIENTO


PUBLICADAS BAJO LOS AUSPICIOUS DEL GOBIERNO
ARGENTINO



TOMO IX

(Nueva ed-icidna)


INSTITUCIONES


BUENOS AIRES

LIBRERfA 436 FLORIDA 436
1913







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POLITICAL AMERICANA






(El Mercurio, 10 de Agosto de 1841.)

Cada dia que trascurre, cada buque que arriba A nues-
tras playas, cada diario que llega A nuestras manos, nos
trae una mala nueva, un motive de contemplaci6n, un
alarmante suceso ocurrido en alguna de las nuevas repdbli-
cas formadas de lo que antes fueron colonies espaliolas.
La lucha intestina devora A todos los Estados america-
nos; la guerra entire unos y otros consume su existencia y
amenaza su porvenir. Los pueblos, los partidos, los caudi-
llos luchan en Mejico y Tejas, luchan en el Peri y Boli-
via, luchan en el Ecuador y Nueva Granada, luchan en el
Uruguay y la Repfblica Argentina, luchan en todas parties
entire si y dentro de cada asociaci6n, dentro de cada ciudad,
de cada pueblo.
Desde los tiempos de la Independencia no se ha presen-
tado A nuestro juicio, un cuadro mAs sangriento, un campo
de batalla mAs vasto, una lucha mAs obstinada y mAs gene-
ral. Z Qu6 especie de vertigo domina A todos estos pueblos,
6 bien, qu6 causa general 6 imperceptible motiva estas
conmociones y este sacudimiento tan violent y tan seme-
jante en todas parties, no obstante que las circunstancias de
cada pueblo, los incidents y los nombres de los partidos
son diversos entire si y no se percibe el lazo que pudiera
unirlos?
Ganas da de contemplar como si un solo pueblo fuera es-






OBRAS DE SARMIENTO


ta diversidad de Estados nuevos, y como un solo impulso,
un solo agent, un solo m6vil, los hiciese agitarse. Can-
sados estamos -de oir soluciones faciles para explicar este
fen6meno, deducidas de circunstancias particulares A cada
estado, como ser la ambici6ri de este 6 aquel caudillo de
partido, 6 otras semejantes. Buenas son estas explicaciones
para quien se sienta dispuesto 4 contentarse con ellas; mas
nosotros necesitariamos otras mas profundas, mas genera-
les y que pudiesen servir y fuesen aplicables A todos los
casos y a todos los puntos de la cuesti6n.
Cuando en el siglo pasado se obr6 una revoluci6n en el
Alto Per6, y se explic6 su origen diciendo que era el 6ltimo
esfuerzo de la nacionalidad indigena, representada en Tu-
pac Amaru, descendiente de los antiguos incas, se daba
una soluci6n de circunstancias, pero exacta, porque el
movimiento no afectaba sino un solo lugar, aquel en que
aquellas circunstancias tenfan su existencia y su predo-
minio.
Pero muy ,desacordado fuera quien intentase persuadir-
nos que la revoluci6n .de la Independencia se habia obrado,
aqui, por la debili.dad de un virrey, por los excess de otro
mis alli, y por las conspiraciones de algunos sediciosos
acullA. No; aquel era un movimiento general y anAlogo,
aunque rodeado en cada punto en que se manifestaba, de
incidents .diversos y aun contradictorios; era una necesi-
dad de la epoca, la expresi6n de un sentimiento unAnime
y que nacia de una causa com6n i todo el continent ame-
ricano. La lucha obstinada de catorce afios de triunfos y
derrotas lo manifiesta y el 6xito fatalmente necesario lo
prueba hasta la evidencia.
Decimos lo mismo de las luchas presents. En vano serA
que se empefien en persuadirnos que la ambici6n de un
caudillo turba la tranquilidad de un pueblo, que el espiritu
inquieto de un partido frustra 6 inutiliza toda tentative de
orden en tal 6 cual Estado, cuando los efectos se muestran
eh todas parties los mismos, cuando- en toda esta grande
extension de continent se llega al mismo resultado, que es
la pugna de intereses y miras opuestas que produce la
guerra civil que conduce al despotismo, A la libertad, al
orden, a la anarquia, seg6n el exito de la contienda y seg6n
la vivacidad y consistencia de los principios que luchan.






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Concediendo, pues, todo lo que se quiera, a la ambici6n, A
los intereses personales y a las pasiones humans, siempre
serA cierta esta grande mAxima que ha patentizado la filo-
sofia de la historic: (ning6n grande acontecimiento sobre-
viene por causes completamente ilegitimas; ya sea al la-
do de 6stas, ya encubiertas en ellas, hay siempre causes le-
gitimas, buenas y justas razones para que se produzca un
hecho importante.
Y es muy important el que nos ocupa, y de una trascen-
dencia para todos nosotros, mas extensa de lo que A primera
vista parece.
Concluida la lucha de la Independencia nada parecia mis
natural que cada nuevo Estado, organizandose pacificamen-
te en un gobierno democratic, se contrajese A desarrollar
los inmensos medios de ventura que poseia, y que a la 6poca
de agitaci6n que habia precedido, se subsiguiese otra de paz
y de bienestar permanentes. Todos lo creyeron asi, y, no
obstante, el .xito ha demostrado tristemente lo contrario.
El deseo de libertad innato al hombre ha encontrado por
todas parties obstAculos invencibles, primero en nuestra
propia ignorancia de los medios de establecerla y conse-r-
varla, y despu6s en las prActicas de gobierno arraigadas por
el sistema colonial, en las costumbres enervadas del pueblo,
en el indiferentismo, en la falta de espiritu piblico, en la
ambici6n de ciertos hombres prominentes.
Se han dividido las secciones americanas en partidos que
han luchado por former gobiernos centrales 6 federativos,
por darse constituciones mAs 6 menos liberals y aun sim-
plemente por sostener tal 6 cual caudillo, y si exceptuamos
a la Repiblica Argentina, que no tiene ni reconoce otra
constituci6n ni otra ley que la voluntad de los jefes que las
masas bArbaras han elevado de su propio seno, todos los
demAs estados se han .dado constituciones que, cual mas,
cual menos liberal, reconocen ciertos principios, y anuncian
una forma stable y permanent de. gobierno. Esto al me-
nos, aparece en las formas externas y oficiales de los go-,
biernos; mas otra cosa aparece en los resultados, y esto
es lo que debemos desentrafiar.
Podia decirse, en efecto, que el trabajo de estas socieda-
des para constituirse, 6 que el period constitutional ha pa-
sado, si no viesemos reaparecer oon nueva fuerza los germe-






OBRAS DE SARMIENTO


nes de discordia y la ambici6n de algunos, sobreponerse A
las constituciones escritas y dejar burlada la expectaci6n de
los que creian un moment antes terminada la lucha.
La solicitud de ciertos gobiernos por desembarazarse de
toda traba constitutional, las miras personales y ambi-
ciosas que por nuestros alrededores vemos desenvolverse,
y la propensi6n manifiesta de constituirse en gobiernos
permanentes y absolutos, nos hacen career que ha llegado
para la America del Sur el moment de una crisis que va
A decidirse para muchos de los Estados que la pueblan, si
ha de haber gobiernos constitucionales, republicans, de-
mocriticos, 6 si el poder ha de quedar al fin depositado
en manos de un jefe perpetuo, hereditario acaso en alguna
forma, y sin mAs trabas A su voluntad que los miramientos
que exijan las circunstancias del moment.
Vemos, en efecto, prolongarse en Bolivia un gobierno
aut6crata en el fondo, aunque disfrazado por algunas for-
mas democrAticas, emprender una conquista, A la manera de
los Estados antiguos, y sucumbir en ella; asilarse en un
pals vecino y desde alli poner en acci6n los resorts que ha-
bian sostenido su pasado poder, hasta abrirse camino al
alto puesto de que habia .descendido.
Vemos otro gobierno viciar las elecciones en el Ecuador
y negarse A las mAs vivas instancias del cuerpo legislative
para remediar los mismos inconvenientes que 61 habia sus-
citado, para desembarazarse de 61, encerrAndose en los li-
mites de una solapada y artificiosa constitucionalidad, pa-
ra hacer ilusoria la constituci6n misma; le vemos en se-
guida apoderarse de una provincia de Nueva Granada,. no
obstante las reclamaciones del agent de aquel Estado,
encubriendo su atropello con un pronunciamiento espontd-
neo hecho por sus habitantes en presencia del ejercito ecua-
toriano que ocupa el territorio, como si hubiese alguien que
ignorase lo que significant estos pronunciamientos inmora-
les y humillantes que en cualquier sentido hacen los pue-
,blos bajo el poder de las bayonetas.
Vemos, en fin, una repdblica vecina, en la que, todo ras-
tro de formas constitucionales ha desaparecido, no ya embo-
zadamente, sino A cara descubierta, proclamAndose la arbi-
trariedad como principio constituyente, y el despotismo ab-
soluto como la forma permanent de gobierno.
I






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


Notamos y aun repetimos todos estos hechos, porque
ellos son los que estAn mAs en eontacto con nosotros, y pue-
den m"s directamente influir en nuestro porvenir. Si el or-
den de cosas triunfinte por todas parties se asienta y afianza,
si los resultados que vemos prepararse. tierfen un cumplido
6xito, veremos desaparecer bien pronto toda pretensi6n de
constituci6n, toda jerga de gobierno popular, para ceder
el lugar al arbitrario del powder discrecional de uno solo. Y
no es esto un resultado aislado ni accidental; nace de cau-
sas profundamente arraigadas en nuestras costumbres y el
absolutismo halla por todas parties asidero en la falta de
ideas y en lo retrogradado y estacionario del pensamiento.
Los esfuerzos hechos A tanta costa para obtener y ase-
gurar la independencia americana pueden traer, aquf 6 allA,
el entronizamiento de un caudillo y despu6s el de su fami-
lia, 6 la lucha perenne para apoderarse del mando y, con
este sistema, la nulidad, el atraso y la ignorancia, la des-
poblaci6n y miseria de los pueblos, hasta que un dia, mas
instrufdos sobre sus intereses, principien una nueva y mas
sangrienta lucha para desembarazarse de sus amos y aspi-
rar A olocarse entire las naciones cultas.
Hay, pues, en los sucesos que enumeramos y en la con-
tienda que generalmente divide a la Am6rica del Sur, una
causa general que los produce, una cuesti6n que la pro-
mueve. Se trata de realizar la revoluci6n en conformidad
con los principios que dominant en el mundo civilizado, 6
de extraviarla en provecho de alg6n ambicioso; se trata de
la existencia de las formas constitucionales 6 de la volun-
tad de los d&spotas; se trata, en fin, de ahogar la repfblica
en la dictadura y con ella la civilizaci6n en el oscurantismo,
en el abandon de todo sentimiento noble 6 elevado.
Las ideas retr6gradas y sus consecuencias luchan, por la
iltima vez, con las ideas de libertad, de constituci6n y de
progress.
II

(El Nacional, Abril 14 y 24 de 1841.)
Un hecho sorprende y atrae la atenci6n de todos aquellos
que no encierran sus miradas en el estrecho circulo de
sus relaciones individuals; de todo americano que, compa-






1U OBRAS DE SARMIENTO

rando los diversos 6rdenes de sucesos que ve desenvolverse
en el mundo civilizado, se interest en escudrifiar las causes
que los produce, los incidents que los modifican y el fin
adonde se encaminan, aplicando las observaciones que ha-
ce A este gran teatro lo que se ofrece mas directamente
A sus ojos, puesto que en este 6ltimo y mAs limitado circulo
se mueve 61 mismo y se encierra todo lo que es caro A su
coraz6n, individuo, familiar y naci6n.
Una gran revoluci6n moral, intellectual y political se ha
obrado en el mundo europeo de un siglo A esta parte; una
no menos trascendental se efectu6 en las colonies inglesas
de Norte-Am6rica, desligAndose de la Inglaterra y erigien-
dose en una naci6n independiente; y una tercera, derivada
de aquellas dos, se obr6 no ha nucho en toda la inmensa
extension de la Am6rica antes espafiola, la que desde su
emancipaci6n se dividi6 en otros tantos Estados, como'ha-
bian habido subdivisions coloniales, 6 como nuevas exi-
gencias 6 intereses lo hicieron necesario. Por todas parties
se adopt el sistema de gobiernos representatives, como que
ninguna otra forma se ofrecia que no pugnase con la condi-
ci6n social de-los pueblos, con la march del siglo que lo ha
proclamado como el inico legitimo y possible, con las ten-
dencias dominantes de Europa y con el feliz ejemplo de
la Am6rica del Norte, y finalmente con las circunstancias
y las ideas recibidas.
La lucha .de la Independencia fu6 obstinada, larga y san-
grienta; y mientras que los ejercitos patriots se batian
con resu'ltados, ya favorables, ya adversos, en todos los nue-
vos Estados se ensayaban las nuevas formas de gobierno
que eran objeto de las esperanzas y conatos de los amantes
de la libertad; y si el resultado no justific6 desde, los prin-
cipios tales expectaciones, pudo atribuirse naturalmente, en-
tre otras causes, al partido espafiol, que contrariaba los pro-
cedimientos de los gobiernos.
Treinta afios han transcurrido desde que se inici6 la re-
voluci6n sudamericana, y no obstante haberse terminado
gloriosamente la guerra de la Independencia, vese tal in-
consistencia en las instituciones de los nuevos Estados, tan-
to desorden, tan poca seguridad individual, y tan limi-
tado en unos, y tan nuto en otros el progress intellectual,
material 6 moral de los pueblos, que los europeos poco






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


indulgentes y menos instruidos en los incoherentes elemen-
tos que luchan entire si y obstan por ahora al estableci-
miento de un orden regular de cosas, miran como impossible
en Sud America ninguna forma de gobierno, considerando
a la raza espafiola que habitat este continent, condenada A
consumirse en guerras intestinas, A mancharse con todo g6-
nero de delitos, y g ofrecer un pais despoblado y exhaust
como facil presa de una nueva colonizaci6n europea.
Casi todos los diarios europeos abundan en concepts
de esta clase, y protestando desde ahora contra algunas in-
exactitudes y no pocas exageraciones, citaremos un trozo
c'ontenido en uno de los nimeros de la Revue des Deux
Mondes que circula por todas las parties del globo, en la que
se hace una triste pintura de nuestros males y de nuestro
character.
((Este seria, quizA, dice, ellugar de bosquejar el caricter
del americano del Sur, que se cree la primer naci6n del
mundo y cuyo menor defect no es su inmenso orgullo,
porque este produce y eterniza muchos otros. Uno se ve
obligado a decir, que semejante orgullo no esti justificado
por calidades demasiado relevantes, ya sea como individuos,
ya sea como naciones, no obstante la expulsion de ios espa-
fioles: hacidndose notar, al contrario, entire los americanos
del Sud una deplorable ausencia de moral que asciende de
la vida privada 4 la vida piblica y que conduce a la extin-
ci6n de todo sentimiento de patriotism. Podria mencio-
narse esta especie de molicie de espiritu y de cuerpo que le
deja, en todo lo que toca A lo material de la civilizaci6n y
en passes tan eminentemente favorecidos por la naturaleza,
tan prodigiosamente atrAs de los pueblos menos avanzados
de Europa. Sin duda que debieron en esto reconocerse hon-
rosas excepciones, pues que el mismo nivel no pesa .sobre
todas las cabezas, si bien es cierto que son pocos los que lo
sobrepasan y los hombres que por el carActer 6 la educaci6n
se distinguen del comin de sus conciudadanos, no son ni
los mAs orgullosos, ni los que mas powder ejercen sobre po-
.blaciones, en las que se domina mis bien participando de
sus defects y abogando por sus preocupaciones. Afiadire-
mos, no obstante, para ser justos, que en la larga guerra de
la independencia que ha terminado con la emancipaci6n de
las antiguas colonies espailolas, los americanos han mani-






OBRAS DE SARMIENTO


festado valor muchas veces, pero nosotros no nos encarga-
Sriamos de explicar o6mo puede conciliarse esta calidad, con
aquel crecido ndmero de asesinatos, que llenan de espanto
al extranjero en toda la extension de la Amdrica del Sud.
No abrirfamos, en fin, un juicio sobre las facultades inte-
lectuales de estas poblaciones, tan severe, como el que es
fuerza pronunciar sobre su carActer moral, no obstante que
aun est6n por producirse sus historiadores, sus oradores y
sus poetas; y en lugar de insistir sobre los defects mAs 6
menos pronunciados de carActer americano, seria mejor
indicar c6mo y por qu6 medios deberA ser modificado.
,Creemos, A este respect, que las luces de nuestra civili-
zaci6n, ayudadas de instituciones elasticas y fuertes, de re-
formas legislativas y judiciarias, por cuya realizaci6n ansian
todas las inteligencias, influirian ventajosamente sobre esta
parte de las costumbres political y sociales, por oposici6n
a las costumbres dom6sticas 6 individuals. Ejemplos de-
masiado concluyentes han ofrecido y ofrecen aun A este
respect los Estados del Mediodia de Europa, ofrecidndolos
iguales la misma Am6rica espafiola en estos ltimos afios.
Quiero hablar de la Isla de Cuba bajo la vigorosa adminis-
traci6n del general Tac6n. g Y que se ha necesitado en esta
bella colonia para obrar la revoluci6n mAs feliz ? Verdad es
que Cuba no es una repiblica federativa, atraida y recha-
zada por ambiciones rivals, dividida en numerosos parti-
dos, gobernada de los pies A la cabeza como los Estados
independientes su s vecinos, en los que se han prodigado
derechos politicos A hombres que eran ayer esclavos y que
son incapaces de ejercerlos, en que el iltimo coronel quiere
ser Presidente al menos por algunos dias y en que todas las
ciudades tienen la pretension de ser capitals. El imperio
de la pereza, de la barbarie y del vandalaje se encierra cada
dia en Cuba dentro de limits mAs reducidos; sin que para
hacer desapanecer esas plagas de la antigua sociedad, se
haya necesitado potencia mis formidable que las fuerzas
de la civilizaci6n modern que acabamos de enumerar,
unidas A un element de que antes no habiamos hecho caso,
cual es aquella insaciable sed que atormenta A los indivi-
duos y A los pueblos de mejorar su condici6n, embellecer su
vida, decorar su morada, conquistar la naturaleza y apro-
piarse todos sus recursos.






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS 13

,)En una palabra, nosotros tenemos una fe profunda en
todos los medios de cultural intellectual y moral, como asi-
mismo en los medios y resultados de la cultural material; y
creemos, para entrar en nuestro asunto, que con algunos
afos de un gobierno stable y regular, conducidos por espi-
ritus ilustrados y firmes, la civilizaci6n penetrarA hasta aque-
llos salvajes habitantes de las llanuras de Buenos Aires,
aquellos gauchos que viven A caballo y sin camisa, hijos
degenerados de los heroes espafioles de la conquista, que
casi no tienen de cristiano' sinio el nombre, y de hombres
sino la figure. Citamos A Buenos Aires y las Pampas del
Rio de la Plata, porque estas provincias, tan largo tiempo
desgarradas por las mAs sangrientas revoluciones y A las
que la administraci6n del senior Rivadavia habia dado algu-
na prosperidad, parece que hoy dia recaen de nuevo en la
barbarie.)
Si alguna exageraci6n se encuentra en el trozo que pre-
cede, Z no hay sin embargo much en America que justifi-
que un lenguaje tan amargo? Con pocas excepciones, I no
han dado lugar los Estados sudamericanos para ser asi
tratados? No bien vemos establecerse en ellos un gobierno
que promete instituciones, A cuya sombra puedan los ciu-
dadanos olvidar los terrible males de que por largo tiempo
habian sido victims, que estalla de nuevo la insurrecci6n
por todas parties, Abrense las heridas, aun no cicatrizadas,
la sangre corre A torrentes, las calamidades crecen, la des-
moralizaci6n aumenta, y el remedio de tantos males se ale-
ja de dia en dia, llegando A insinuarse en los Animos el funes-
to desaliento que les hace resignarse A la tirania de un
d&spota ambicioso, A trueque de lograr la suspirada tran-
quilidad, como si el despotismo pudiese ofrecer otra tran-
quilidad que la de los sepulcros, ni otroq bienes que la des-
moralizaci6n y el embrutecimiento.
Hay en las sociedades sudamericanas cierta desaz6n in-
terior, cierto descontento de su propia condici6n que haoe
i los pueblos susceptibles hasta el extreme de turbar A cada
moment su reposo, tras de ilusiones que sin cesar se alejan
mAs y mAs de su alcance.
Si alguno cree demasiado recargado el cuadro que ofre-
cemos, que tienda la vista sobre las repiblicas que nos
rodean; que-recapitule la larga series de trastornos y de





OBRAS DE SARMIENTO


revueltas que han desgarrado con cortas interrupciones las
entrafias de la Repiblica peruana, y que a la intermina-
ble cadena de males que A sus hijos han causado, agre-
guen los de la conquista del ambicioso que en Socabaya
y Yanacocha consum6 el atentadbo A! que ellos mismos
le provocaron; que si esto no es bastante, que calcule to-
dos los desastres .inseparables de una lucha prolongada en-
tre auxiliares y conquistadores, entire amigos y enemigos,
hasta verse en fin libres,. por el resultado de una batalla
escasa de gloria para ellos, pues que perteneci6 casi por
enter 4 otros, para recaer en seguida en los motines mi-
litares que hoy turban el no bien gustado reposo.
Comercio, industrial, civilizaci6n y progress, qu6 son
sino vanas palabras, -en donde la espada sale de la vaina
i cada moment, para enderezar estuertos, que solo en-
derezar pueden, el desarrollo gradual de las luces y la
mejora de las costumbres ?
Que se vuelvan nuestros lectores hacia la desgraciada
Repdblica Argentina, cuyos males s6lo son iguales A la
encumbrada posici6n a que en otra 6poca se elev6. Que
la contemplen revolcAndose en su propia sangre durante
doce afios no interrumpidos; empobrecida, despoblada, sin
instituciones que aseguren su porvenir, cebandose en de-
litos espantosos, el degiiello y el exterminio declarados A
la faz del mundo como un principio, y retrocediendo A un
estado de barbarie y degradaci6n que no conoci6 ni aun
bajo la f6rula espafiola, ni en los siglos de la conquista.
SQue extiendan sus miradas mas alli de estas dos repi-
blicas, y observarAn el mismo cuadro mis 6 menos tinto
en sangre, mas 6 menos sembrado de ruinas, mis 6 me-
nos sembrado de atrocidades, de violencias y crimenes es-
pantosos.
d Hay, por ventura, una enfermedad oculta en las entra-
fias de estos pueblos, que empeoran de dia en dia su exis-
tencia- y que pretenciosos y mal aconsejados medicos no
aciertan i descubrir, aplicando remedies que corroen la
superficie sin atacar la causa verdadera del mal, hacienda
cada vez mas triste su situaci6n?
En un extreme de este vasto y triste cuadro, en que se
representan escenas tan desanimadoras y que oprimen de
angustia el coraz6n de todo buen americano, vemos una






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


repiblica que, participando con las otras en su furor de
disensiones civiles que las caracteriza A todas, se conmue-
ve una vez por sus cimientos, se agita, se despedaza, se
cubre de la sangre de sus hijos y se abandon A la per-
secuci6n y A los rencores civiles. Pero bien pronto se aquie-
ta y se organize bajo un gobierno fuerte, el que sacrifi-
ca algunas veces la justicia y los principios y se hace
olvidadizo tal vez de los miramientos debidos A 'algunas
de aquellas grandes reputaciones criadas por la Revolu-.
ci6n, que afecta querer excluir de toda ingerencia en el
gobierno y desnudar de todos sus derechos A algunos ciu-
dadanos que no le son adictos 6 que lo combatieron en
sus comienzos. Se diria que el despotismo ha pasado de
los hombres A las instituciones que A una coartan las li-
bertades pdblicas. Mas no bien se cimenta esta adminis-
traci6n, A la que algunos demasiado exigentes dan el ca-
lificativo de f6rrea, se la ve ocuparse--en promover los in-
tereses materials de la sociedad, moralizar las masas, ase-
gurar el credito piblico, crear una guardia national esta-
ble, hecho raramente conseguido en America.
No hay que alucinarse. Mil defects, mil vicious radica-
les, si se quiere, se -desenvuelven A la par de tantos bienes.
Apreciaremos aisladamente estos 6ltimos, por ver hasta
d6nde han contribuido A echar y robustecer los cimientos
en que -descansa toda sociedad, para examiner despues
c6mo y por cuAles medios pueden ser extirpados los pri-
meros. Si por resultado de nuestro examen, obtenemos
un estado social que pueda prestarse d6cilmente A las nue-
vas exigencias que el prQgreso habri hecho aparecer; si
el cuadro que presentaremos ofrece puntos prominentes
de diferencia con la deplorable oscilaci6n de los otros Es-
tados sudamericanos; si el observador echa de menos es-
tas manchas que obscurecen y afean la fisonomia de las
repiblicas hermanas; si se ven, en fin, como borrados los
elements discordantes que estorban por doquiera una or-
ganizaci6n cualquiera, estaremos dispuestos A aceptar el
period que ha preparado el moment present, como un
moment de alto, que ha hecho la regeneraci6n political,
para reorganizar mejor sus fuerzas, para explorer el terre-
no que pisa, para apreciar mejor los obstAculos con que
tiene que luchar; dando A la administraci6n que va A ex-






16 OBRAS DE SARMIENTO

pirar la parte providencial que le corresponde, sin adoptar
fanAticamente y sin elecci6n sus hechos, sin justificar cie-
gamente su march, como podrian hacerlo sus celosos par-
tidarios, 6 bien sin rechazarlo todo sin examen, sin de-
clararla espirea, como querrian sus adversaries.
Cuando intentamos apreciar el moment present, en
cuanto importa al estado social de un pueblo, y las me-
joras graduates que le han preparado, mal pudieramos ha-
cerlo con acierto, sin conocer primero el punto de donde
ellas arrancan y el terreno en que se han desenvuelto.
Tendremos, pues, que volver un instant hacia atrAs
nuestras miradas, para examiner tan ligeramente como
nuestro objeto lo exige, las sociedades americanas en los
moments que precedieron A la Revoluci6n.
Queremos trasportarnos al afio 181o, que presenci6 los
primeros ensayos de la revoluci6n sudamericana. Vemos
la mayor extension de tierra que posee el mundo, sem-
brada de poblaciones espafiolas, diseminadas A largas dis-
tancias, gobernadas por una naci6n europea, que ella mis-
ma no goza de una sola de las libertades que algunas otras
naciones de Europa habian-conquistado de much tiem-
po atrAs. La libertad de pensar, la libertad de escribir, la
libertad de deliberar sobre los negocios que conciernen A
la comunidad, eran cosas que la Espafia conocia s61o de oldas
y de que s61o en los moments de nuestra Revoluci6n em-
pezaba A gustar, mientras Fernando VII estaba en el cau-
tiverio A que la ambici6n de Napole6n le habia conducido.
Al ver la series de sucesos desgraciados, las tentativas
malogradas y la falta de pericia .de los pueblos america-
nos para organizarse de un modo permanent y stable,
han credo muchos que 4la Revoluci6n se inici6 A deshora
y cuando los pueblos no estaban preparados para la li-
bertad, como si alguna vez el despotismo y el despotis-
mo colonial, y el despotismo espafiol, sobre todo, fuese
paTte A preparar otra cosa que retroceso y envilecimiento;
6 como si nunca fuese demasiado temprano para que el
esclavo sea libre si puede serlo y se constituya hombre y
propenda por si mismo y A su propio riesgo A prepararse
los medios de llegar A conseguir la dignidad que el Ser
Supremo ha estampado en su frente.
Para apreciar los males que la Espafia nos ha legado,






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


bastaria conocer los que ella misma sufre hasta hoy, co-
mo consecuencia del atraso en que se ha quedado, al la-
do del movimiento y del desarrollo que en todo 1o" que
constitute la vida ,de un pueblo se ha obrado en las de-
mis naciones europeas. Pero como. a estos males se agre-
gan otros ain, efecto de nuestra posici6n de colonos, y
como las formas de gobierno que hemos adoptado cons-
pi.ran a encaminarnos A seguir en el camino de la liber-
tad las huellas de otras colonies, que se emanciparon de
la metr6poli, cuales son las norteamericanas, las que cons-
tituyen el modelo de la repiblica y de la democracia mo-
derna, creemos necesario hacer resaltar las ,diferencias mis
notables que en unas y otras se encuentran, 4 fin de ras-
trear los resultados que la revoluci6n ha obtenido en ambas.
La America del Norte fu6 poblada en su origen por los
hijos de un pais en que las libertades civil y religiosa lu-
chaban por establecerse y lograban vencer el despotismo
que habia fraguado la Edad Media. La AmBrica del Sud
fu6 conquistada por los sibditos de un monarca que habia
vencido los principios de libertad y dominaba sobre las
acciones y pensamientos de sus vasallos con un poder sin
limits.
Los pobladores de la-primera eran la parte mAs noble
de una sociedad; hombres llenos de saber jr de moral, do-
minados del espiritu de religion mis exaltado y mAs puro;
hombres que se alejaban de su pais natal para gozar A
sus anchas de una libertad cuya idea habian concebido.
Los pobladores de la segunda, fueron hombres creados en
los des6rdenes de la guerra, sin la menor instrucci6n, ins-
pirados por el fanatismo y la superstici6n, 6 impulsados
por la sed de oro y de ventajas materials.
Los primeros se organizaron en sociedad, dAndose leyes
que estableciesen la igualdad y la comunidad en las ven-
tajas, para presentarlas asi formadas al soberano, no para
que st entrometiese en su organizaci6n interior, sino para
que las aprobase y las reconociese como parte de sus do-
minios. Los segundos establecieron sus poblaciones y aban-
donaron el gobierno y legislaci6n de ellas a la madre pa-
tria, que s6lo cuid6 de reporter para si todas las ventajas
de la colonizaci6rn.
La primera inici6 su revoluci6n para conservar ilesas
TOMO IX.-2





OBRAS DE SARMIENTO


las libertades de que desde sus principios habfa disfrutado.
La segunda la efectu6 para gustar por la primera vez de
una libertad que nunca habia conocido.
La primera nada alter6 con la revoluci6n a sus institu-
ciones, en sus costumbres, ideas, educaci6n y principios,
mientras que la segunda tenia que improvisar A un tiem-
po, leyes, .oostumbres, ideas, educaci6n y principios.
i Que extrafio es,. pues, que A la revoluci6n norteameri-
cana se haya sucedido el desarrollo, la paz, la. prosperidad
y el engrandecimiento, mientras que A nosotros nos han
cabido los males que acompafian la lucha entire una so-
ciedad vieja y una nueva, entire ideas retr6gradas 6 ideas
liberals, entire hAbitos que favorecen el despotismo y cos-
tumbres que deben apoyar la libertad!
Y aqui nos parece el lugar de emitir una opinion que aca-
so parecerA ofensiva, en un tiempo en que las palabras
voluntad del pueblo, soberania popular, suenan tan bien en
todos los oidos, y andan diariamente en boca de todos.
Nosotros creemos que la revoluci6n sudamericana no fu6
el resultado de convicciones profundas en el mayor nimero,
ni del conocimiento claro y precise de los derechos de que
los colonos estaban privados, sino mAs bien del instinto de
imitaci6n, del aguij6n de la oportunidad y de la fascinaci6n
que causaba el brillo de las ventajas materials que la re-
voluci6n habia proporcionado A los Estados Unidos.
No entraremos en colaci6n nuestras masas que entonces
mAs que ahora, eran demasiado ignorantes, sumisas y ab-
yectas para suponerles un :pensamiento social, para creer-
les capaoes de una sola idea que las impulsase A salir de
su estado; mas en los hombres mismos que hoy se lla-
man ciudadanos, buscamos en vano las ideas que los diri-
gian 6 impulsaban.
En primer t6rmino, la reconcentraci6n de las ideas es-
pafiolas y la exclusi6n absolute de toda innovaci6n soste-
nida por el poder inquisitorial; en segundo lugar el ale-
jamiento. en que nos hallabamos de las ideas europeas,
sin studios que nos preparasen, sin libros que nos instru-
yesen, nos colocaban en la misma posici6n en que se en-
contraban las sociedades europeas cuando el renacimiento
de las ciencias y las disputes religiosas empezaban i eman-
cipar el espiritu human. Ciertos hombres, no obstante,






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aunque en n6mero muy reducido, se habian elevado A la
consideraci6n de los males que pesaban sobre las socie-
dades americanas y al studio de los principios que cua-
tro siglos de discusi6n y de lucha habian hecho triun-
far por medio de la revoluci6n francesa en la sociedad eu-
ropea.
Un incident y un resultado de esta habia colocado A la
Espafia en una situaci6n nueva y con la prisi6n de los re-
yes Iy la oeupaci6n francesa, la naci6n se ech6 tambidn en
la revoluci6n, organizando sus antiguas cortes y recobran-
do parte de sus derechos perdidos. El moment era favo-
rable. No habia autoridad legitima en Espafia A quien
debiesen obedecer lascolonias americanas; y aquellos hom-
bres pensadores sugirieron A prop6sito la idea de esta-
blecer Juntas A imitaci6n de la madre patria, las que go-
bernarian A nombre del Rey. El pueblo, se decia, tenia
-esta vez e! derecho de proveer A una necesidad de su po-
sici6n y la luha se trab6, porque este solo hecho impor-
taba la revoluci6n; pero A diferencia de la revoluci6n nor-
teamericana que se efectu6 para conservar una libertad lar-
go tiempo poseida, y de la francesa, realizada para po-
ner en prActica las ideas, teorias y principios que la filo-
sofia habia difundido ya en todos los 6rdenes de la so-
ciedad, la revoluci6n de Sud Am6rica se intent para hacer
nacer las ideas y la prActica de la libertad, de que solo
tenia la generalidad nociones muy vagas, limitadas y con-
fusas.
En aquilla el hecho era la realizaci6n de una idea, aqui el
hecho debia hacerla nacer; allA efecto, aqui causa. De esta
diferencia tan notable, parten las notables .diferencias que
se notan en nuestra revoluci6n y las dos citadas, los bienes
que aquellas han producido, y la lucha intestina que nos
devora. La revoluci6n trajo la guerra; la guerra despert6
ambiciones reales que acarrearon violencia, despotismo y
des6rdenes, necesarios e inevitable. Se consigui6 la sus-
pirada independencia, y no obstante la lucha ha seguido
en todas parties. Se dictan constituciones montadas en prin-
cipios democrAticos y liberals, el gobierno no puede mar-
char, las pasiones se desencadenan, las preocupaciones opo-
nen sus resistencias y sobrevienen las convulsions y los
trastornos. Se rehacen las constituciones mAs restrictivas






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y menos populares y entonces los--pueblos hablan de ti-
rania y despotismo, 6 los encargados del powder atacan las
libertades ptiblicas, la opresi6n se hace intolerable, la re-
voluci6n estalla, arde y cunde la guerra civil, y la anar-
quia trae el retroceso, la desmoralizaci6n, la ignorancia y
atraso moral, material 6 intellectual.
Estas no son vanas declamaciones para fascinar con ellas
la opinion. Esta es la triste y sangrienta historic de la Am-
rica del Sud, desde Mejico hasta Chile, durante los treinta
afios precedents.
Cuando hemos tomado la pluma, no nos hemos pro-
puesto cortejar un partido, llamarnos la naci6n, ni adular
las esperanzas populares, ni- apellidar d Chile celoso de
su.libertad, ni invocar principios, ni ameriazar al despo-
tismo con la intolerancia de la naci6n. Hemos querido
llamar la atenci6n de los verdaderos patriots, sobre la ave-
riguaci6n .de esta causa general de males que se desarro-
llan por todas parties y que si no se dejan sentir entire nos-
otros en toda su extension en el moment present, es de-
bido A causes accidentales y transitorias, pero que pue-
den desaparecer de un dia A otro y dejarnos entregados A
los mismos horrores y calamidades que experimentan los
demis pueblos americanos.
Al contemplar la series de trastornos que despedazan A
aquillos, se dird que Chile estA m.s ilustrado sobre sus
verdaderos intereses, que Mejico 6 Buenos Aires, para
tomar estos ejemplos, entire tantos? e Pero c6mo se ha ilus-
trado m4s que aquellas dos reptiblicas? No tienen todas
tres el mismo origen? Es mayor el contact de Chile con
las ideas norteamericanas sobre democracia que el que tie-
ne Mejico que estA limitrofe con los Estados Unidos? Z Hay
mAs difusi6n en Chile de las ideas liberals de Europa, que
en las repdblicas que estin en las riberas del Atlanti-
co, en comunicaci6n diaria y sostenida con la Europa?
Las doctrinas espaiiolas, la apatia, el espiritu estaciona-
rio, las preecupaciones inveteradas que nos leg6 la me-
tr6poli, serAn menos tenaces, menos radicadas en Chile
que en las otras repiblicas?
c(Ante todo,, ha dicho un escritor modern, ((cuales-
quiera que sean los sucesos exteriores, es precise conve-
nir que es el mismo hombre quien forma la sociedad; la






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sociedad se arregla y march en raz6n de las ideas, de los
sentimientos, de las disposiciones morales 6 intelectuales
del hombre. Que se necesita para establecer una sociedad
un poco durable, un poco regular? Es indispensable que
posean los hombres un corto nimero de ideas bastante s6-
lidas y extensas para satisfacer las necesidades sociales
y estrechar sus relaciones. Es necesario ademas que esas
ideas sean comunes a la mayor parte de los individuos v
que ejerzan alg6n imperio sobre su voluntad y sus ac-
clones.
Nosotros preguntariamos d los que hablan de reforms,
mejoras, principios liberals, amor A la libertad entire nos-
otros d6nnde se encuentran aquellas ideas, aquellos hAbitos
necesarios para sobrellevarlos? Preciso seria que nos mos-
trasen esa grande ilustraci6n respect A los derechos poli-
tioos, un espiritu pdblico sin miras de partido, ese despren-
dimiento que constitute el verdadero patriotism y las doc-
trinas claras y precisas que dominant, y todo esto, no en
un reducido niimero de individuos, ni en los jefes de un
partido, sino en la mayoria de la naci6n 6 en la mayoria
de los individuos que pueden influir en las opinions de
los demAs.








































I















EUROPA Y ATMRICA



(La Ordnica, Septiembre 2 de 1849.)

Las noticias que nos ha traido el vapor de Europa con-
funden el espfritu, espantan la imaginaci6n y anonadan
el pensamiento. Todas las previsiones humans quedan
burladas, todas las combinaciones de la political resultan
ser meros juegos de niiios que s6lo excitan compasi6n pbr
sus autores. Era el Animo de los reaccionarios antes de las
elecciones evitar que un solo republican del carActer de
Lamartine, Marie y Cremieux apareciesen en los bancos de
la nueva Asamblea, y el escrutinio ,da 240 miembros A la
Montafia, cuya terrible mole amenaza sepultar A sus ad-
versarios los monarquistas, que cometieron el error de qui-
tar de entire los partidos extremes, el de los repuiblica-
nos moderados. Suprimese la Reptiblica y estalla el so-
cialismo, como un mundo nuevo, que va ocupar la demo-
cracia europea.
, No es menos complicado el-aspecto del rest de la Eu-
ropa. Roma, la sacerdotal Roma, se ha levantado A la al-
tura de los Escipiones y de los Camilos. El buen Papa
parece hoy un Tarquino, el iltimo de los reyes romanos,
expulsados por el pueblo. -Los soldados romanos, la fi-
bula de las naciones, han vencido hoy A los mas valien-
tes guerreros de la 6poca; Roma sucumbirA; pero des-
pues de haber parido A la nacionalidad romana, y de ha-
berla dejado sentirse viva, fuerte y bien constituida. Nue-
vas razas se incorporan en el gran movimiento cristiano;
los magiares se hacen naci6n y el Austria se desvirtia;
la Alemania se incendia y en aquel cataclismo universal,





OBRAS DE SARMIENTO


los rusos, los fltimos barbaros que quedan fuertes en pre-
sencia de la civilizaci6n modern, vuelan A incorporarse
como lo hacen los bArbaros, siempre combatiendo y des-
pedazando aquello mismo que los atrAe y los domefia.
Despues de la caida del imperio romano, la pobre raza
humana no era victim de una descomposici6n y recom-
posici6n igual: entonces como ahora, mientras los impe-
rios se desplomaban, cuando la cintura de bArbaros que
rodeaba a los pueblos romanos se estrechaba sobre ellos
y producian estragos y calamidades superiores A la con-
cepci6n humana, una, doctrine nueva se abria camino por
entire las filas de los combatientes, y el dia que bArbaros
y romanos, amos y esclavos, conquistadores y pueblos
vencidos depusieron las armas cansados de tanta carnice-
ria, hallaron con asombro que habian li4iad6 para que
triunfase solo un oscuro pensamiento, despreciado de to-
dos, y que venia arrastrAndose desde Asia, para endere-
zar su noble y augusta cabeza, sobre el trono que deja-
ban vacio los Cesares. El cristianismo sigui6 entonces el
camino que hoy lleva el socialismo. Ayer era el objeto del
menosprecio y de la befa, y hoy se present sentado in-
solentemente en las sillas curules del gran Senado fran-
c6s. 4 Quidn lo destronar ? Tanta es nuestra ignorancia
sobre aquellas doctrinas sociales, que temieramos entrar A
explicarlas, temerosos de pasar plaza de locos 6 de visio-
narios.
El moment es supremo, sin embargo, y un mundo
nuevo 6 inexplorable, obscuro y desconocido principia hoy
para los cristianos. Las palabras de conciliaci6n y de paz
lanzadas desde la Tribuna por Marrast al cerrar la Asam-
blea, son la oraci6n f6nebre del mundo de la political que
conocemos. La Francia se despite de las naciones en el
moment de sumirse en el caos A que la llaman sus mis-
teriosos destinos. Ay! CuAntos dolores, cuAntos marti-
rios, cuantas crucifixiones va a costarle su terrible misi6n
de precursora de las sociedades modernas! ; Pobre cristo
de la civilizaci6n, adi6s! Acaso al fin de nuestros afios os
veamos, regenerada, reconstituida, convaleciente y son-
riendo otra vez al sol y, la vida! Una palabra no enten-
deremos de cuantos gritos, clamores, extrailos e inauditos





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


van a levantarse en aquella catastrofe universal, en aquel
salve quien pueda de las sociedades antiguas.
El espectAculo que la Amdrica present, no es menos
instructive; y parece visible que la Providencia preside
a la economia de los destinos humans. Mientras la Eu-
ropa se disuelve para reorganizarse, los Estados Unidos
brillan como un sol de diamantes, como un Eden de ven-
tura, como un oasis de paz' entire la desolaci6n universal,
como un campo neutral adonde pueden acogerse los com-
batientes. Los nAufragos de la sociedad europea ven en
ella una tabla de salvaci6n, una isla desierta adonde sal-
varse.de las olas que amenazan sumergirlos. iAllA van
todos! Catorce mil emigrantes Ilegaron en un solo dia d
Nueva York, y semanas ha tenido de contar veintisiete
mil huespedes nuevos! iVeintisiete mil brazos inteli-
gentes, que si se incorporaran A Chile en un aio basta-
rian para enriquecerlo y darle los aires de una naci6n eu-
ropea I
Qu6 hace este Chile en el moment supremo del mun-
do, este Chile con cuyo nombre empezaba A habituarse el
oido del europeo emigrante, como un oasis tambidn de
paz, en el extreme opuesto .de la America, adonde los ca-
pitales, amenazados del quebranto universal, podrian mos-
trarse sin temor, adonde las fabricas destruidas 6 para-
lizadas en Europa vendrian a alzar sus talleres, y A ele-
var al cielo sus chimeneas; adonde, no ya los millares,
sino los millones de brazos, podrian venir A buscar pan y
trabajo ?
Si los sucesos de la semana pasada se hubiesen retar-
dado hasta la salida del vapor, la alarmante noticia ha-
biria llegado A Europa, a decir que tampoco en Chile ha-
bia tranquilidad, que la guerra y la dislocaci6n dejaban
ya, gangrenado para muchos afios, el porvenir de la naci6n.
El comercio, la industrial y la emigraci6n no preguntan
nunca las causes por qu6 tales desgracias suceden. Acep-
tan los hechos, y obran en consecuencia. Pero la raz6n
y filosoffa son menos materials, menos fatalistas. Nos-
otros nos preguntamos confundidos: Z qud vertigo domi-
na A nuestros politicos para lanzarse A ciegas en' un tor-
bellino de pasiones insensatas, tachables a los ojos de
la ley, por los m6viles que las dan impulso, suicides de





OBRAS DE SARMIENTO


los intereses nacionales, pqr lo inoportuno de su apari-
ci6n? Qu6 linea divisoria, clara, tangible, divide A San-
fuentes, Tocornal, A Lastarria y Garcia? Que educaci6n
diverse recibieron; qu6 principios antag6nicos sostienen,
para career que hay ideas en el fondo de estas perturba-
ciones sociales, solicitadas, traidas por los cabellos, para
que Chile se alarme sin saber por qu6 se alarma, para
que la Europa lo juzgue perdid6, sin que pueda darse cuenta
del por qu6? Hemos conocido A estos j6venes desde que
sus nombres aparecieron en Chile. Alumnos de 'un mis-
mo colegio, colaboradores de los mismos escritos, otra
sagacidad mas atisbada que la nuestra no habria podido
encontrar signos y caracteres sensibles de diferencia entire
los principios de los unos y los de los otros. F Por qu6
se combaten ahora? j Por qu6 se haoe consistir la sal-
vaci6n de Chile, su libertad y su porvenir, en que los unos
6 los otros de entiree ellos gobiernen el tim6n del Estado?
i Miserias! y nada mAs que miserias humans! i HAblase
con 6nfasis de una Nueva Reptiblical Insensatos! Que
Reptiblica es aquella en que se retrograda de cincuenta
aios para tomar mayor suma de propiedad A fin de asegu-
rar la pureza del voto? i En que se violan las leyes natu-
rales para hacer triunfar un parecer en los Congresos?
Si fuerais unos Lamartine por la pureza de la inten-
ci6n, si fuerais un Arago por la ciencia, un Cremieux,
un Marie, un Marrast por los principios republicans; si
esos cl6rigos que balbucean por primera vez el lenguaje
politico fuesen unos Lamennais, aun asi, les diriamos:
aguardad, que el mundo se echa en senderos ignorados
de vosotros, las sociedades se refunden en nuevos mol-
des, y vosotros pasariais plaza de politicos remendones
de viejo, incapaces de comprender el arte de la construc-
ci6n. Entre todo ese fArrago de disputes de colegio que
os dividen, en esa fluctuaci6n en que hab6is echado la
nave sin rumbo mientras los pilots se disputaban el ti-
m6n, dos Ancoras robustas debisteis echar para fijar el
porvenir del pals. Una A proa, reglando la educaci6n pri-
maria para difundirla con toda presteza, entire ese mill6n
de hijos de la naturaleza que escuchan vuestros deba-
tes sin comprenderlos; y otra a popa, en una ley de emi-
graci6n para que asegure al pais el bienestar de los mi-






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Ilones de hombres que van A lamar A vuestras puertas,
y encontrarlas cerradas A las doce del dia, porque sus mo-
radores duermen en los brazos de la indolencia 6 estAn
en la cocina entregados A disputes de menaje. Si viera-
mos A Lastarria desafiar la reprobaci6n pLblica, porque
se facilitasen los matrimonios mixtos, porque el rico die-
se sus fondos para la educaci6n del pobre, bendeciria-
mos nosotros aquel santo coraje y aquel noble martirio.
Diriamos A nuestros amigos politicos: dejadnos volar A
reunirnos A nuestros verdaderos amigos. Tambi6n nos-.
otros *hemos desafiado diez afios la reprobaci6n universal
gritando desde la prensa: (educaci6n para las masas,,
(libertad para los emigrantes. A estas dos grandes ideas
hemos consagrado nuestra existencia de much antes que
Lastarria fuese un politico. Eramos ya MAESTROS DE ES-
CUELA, cuando l1 era s6lo estudiante en el institute, y
arrostrabamos los rencores del sacerdocio, cuando 61 se
ocupaba de nimiedades de gramAtica y de estilo. EDUCA-
CI6N PtBLICA, pues, y EMIGRACI6N, he aqul la LEY y los
PROFETAS para la America espafiola. Cambiar su modo de
ser por el personal de los individuos, he ahi la concepci6n
mis alta de una political inteligente. Este es el rol de Chile;
paz, para conseguir aquellos dos bienes supremos. Civis-
mo, valor, constancia para lograrlos.
i Oh! Lastarria, GonzAlez y otros, amigos no ha much,
enemigos politicos hoy. Hab6is borrado ayer vuestros nom-
bres de la lista de suscritores de la,Cr6nica. iVolved A
ella I Quisierais taparos los oidos para no oir sus con-
sejos! Pero cuando los abrAis, pudiera suceder que no al-
canzaseis A comprender el cambio que en el intertanto se
ha realizado en los espiritus. .; Queriais por ventura so-
focar su voz en la garganta, y hacerla morir de inanici6n,
como muere la Revista de Santiago? iOh! no, sois de-
masiado cuerdos para concebir proyecto tan disparatado. El
pensamiento humilde de la Crdnica, si hubiese de sentirse
estrecho en su situaci6n actual, subiria al mAs encumbra-
do diario; y si aun alli no estaba A sus anchas, solicita-
ria una violeta de entrada, una carta de nacionalidad legal
para ir A sentarse modestamente A vuestro lado, y haceros
oir razones mejores que las que salen de los bancos de la
disipada mayoria.


27 i






OBRAS DE SARMIENTO


Os dirigimos asi la palabra para haceros sentir cuAn
hondas son nuestras convicciones y cuanto apreciamos vues-
tra influencia. La suerte de Chile estA abandonada hoy A
una docena de escritores y oradores. No nos habl6is A
nosotros de mayoria parlamentaria, de representaci6n y
voluntad national; que si estuvidsemos solos, os reiriais
con nosotros de esa jarasca. En toda vuestra mayoria no
hay seis hombres que piensen; hay muchos que sienten
y algunos que cieen pensar; sois vosotros los que reves-
tis pasiones con el lenguaje de los principios, sin que A
vosotros y A los otros neguemos el patriotism .de chi-
lenos, expresado por medio de las pasiones humans, los
errors del espiritu, y las propensiones de la sangre.
El moment es solemne. Aproveohadlo: Chile tiene en
este moment el co raz6n abierto A los sentimientos gene-
rosos. En la prensa de las provincias reina el buen sen-
tido, que os condena. Domina el espiritu de vuestros igua-
les en Santiago, otro pensamiento .que el vuestro. UnA-
monos, pues, como antes y entremos en el buen camino.
La tranquilidad para Chile, con las leyes de educaci6n 6
inmigraci6n. Esta es la Crdnica.















REVOLUTION FRANCESA DE 1848



(Cr6nica, 25 de Febrero de 1849.)

Toca al 5.0 nimero de la Cr6nica aparecer en medio del
aniversario de uno de los acontecimientos mAs extraordi-
narios que han conmovido el. mundo, y mal Ilenaria su
objeto si no se tuviese A apreciar en cuanto es dado ha-
cerlo, la importancia de aquel suceso, que tiene conmo-
vidos A los pueblos .de Europa, y a los americanos en la
expectativa del desenlace probable.
Con el amor que en los republicans de Am6rica es
comdn A la repdblica, como forma de gobierno, nosotros
no admitimos la posibilidad de un retroceso duradero en
Francia A su antigua forma monarquica. Los principios
que caen no lo hacen, sin embargo, de un golpe y sin
vuelta. Se levantan de nuevo, para volver A caer, hasta
que, perdiendo su fuerza, sucwnben definitivamente, bien
asi, como la luz que al extinguirse, se anima, vacila y cuan-
do parece que va A dar su iltima agonia, hace un nuevo es-
fuerzo, ilumina con mAs brillo, para extinguirse al fin.
La eleoci6n de Luis Bonaparte como president de la
Reptblica francesa puede ser mirada bajo este aspect,
aunque tiene otro mAs noble a6n, que no debe olvidarse.
La historic de Francia tiene una pagina trunca, una ca-
tAstrofe al fin de una 6poca gloriosa; y la presidencia
dada al que Ileva el nombre de Napole6n, es como el
descargo de una deuda national, la rehabilitaci6n de una
inmensa gloria obscurecida. Tambibn es una manera de
mostrarse la democracia, pues que en la incapacidad de
las masas, para juzgar sobre el bien piblico, cuando no






30 OBRAS DE SARMIENTO

se las ha consentido prepararse A la vida political, toman
un nombre que les es caro, y muestran de ese modo su
voluntad. Pero, como decia Lamartine, dejandolas seguir
sus instintos, se salva un principio conquistado, y el tiem-
po, las luces, la libertad y la educaci6n political corregirdn
el error de los primeros pasos. La misma fuerza, que estA
hace tres siglos destruyendo los malos sistemas cuando se
creen mAs radicados, continuara obrando con mayor ener-
gia en lo sucesivo, y concluirA al fin con la obra glorio-
sa de asegurar al mundo moral las leyes de justicia que
reinan en todas las demAs obras de Dios. Z Por qud se
ha de career que el hombre solo est6 condenado A la ar-
bitrariedad en sus relaciones sociales, mientras que en to-
das las otras obras del Creador reina un orden tan per-
fecto? Esta ley se encontrarA al fin, y en honor de. la es-
pecie humana debemos decir, que la mayor parte de sus
articulos estan ya encontrados. La Reptblica francesa ha
proclamado que todos los hombres tienen derecho A go-
bernarse, principio conquistado de los Estados Unidos ha-
ce trees siglos; luego este es un principio normal inhe-
rente A la especie humana y que irA entrando en todas
las sociedades, y entire nosotros mismos, con esta diferen-
cia: que nosotros no tenemos que atacar intereses,. no tene-
mos que destruir gobiernos, ni desposesionar classes privi-
legiadas. Serd la obra del convencimiento, de la justicia y
de la necesidad.
Pero .el principio mAs grande que ha proclamado la Re-
pfblica francesa, y que por .s solo bastarA para asegu-
rarle las bendiciones de los siglos venideros, es la aboli-
ci6n de la pena de muerte en causes political; principio
que puede ser infringido accidentalmente por las pasiones
humans, pero que quedarA consignado en el c6digo de
la justicia de las naciones. Este principio vale tanto como
decir que la sociedad political se desarma del derecho en
que ha estado durante millares de afios de disponer de la
vida de los hombres; principio que no pertenece A la Re-
piblica, sino A los progress de la conciencia humana, A
la transformaci6n de nuestro ser, en un ser blando, mi-
rando con horror, A media que se dulcifica, toda violen-
cia y todo derramamiento de sangre, Z En qu6 se dis-
tinguen los gobiernos antiguos de los modernos? En que





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


aquellos exterminaban 'A los que oponian resistencia, y que
los modernos discu.lpan el hecho, lo atentan, y al fin con-
cluyen por reconocer y legalizar este derecho, cuando vie-
ne de los progress de la inteligencia. Z En qu6 se dis-
tinguen los gobiernos desp6ticos de los libres de nuestra
6poca? Z En qu6 se distingue Buenos Aires de los Esta-
dos Unidos? En que el uno proclama el extermino de todo
lo que le resisted, y el otro proclama la discusidn de las cau-
sas de las resistencias.
Aquella proclamaci6n de la Francia harf mAs bien a
la tierra que todos los otros progress de la inteligencia
humana. IlustrAndose la conciencia de los hombres, los
partidos politicos se habituarAn A no perseguirse fuera de
los limits de la discusi6n, y el supremo remedio de des-
truir hombres quedarA bien pronto desacreditado entire to-
das las naciones. Aquella proclamaci6n es, por otra parte,
el complement de btras, que se. han ido haciendo suce-
sivamente, y que estAn ya conquistadas por la mayor parte
de los pueblos cristianos. Asi como se ha desarmado la
political 6 el interns de la sociedad del derecho de supri-
mir hombres por tender A su conservaci6n, asf mismo
la justicia se habia deshecho ya del derecho de atormentar
hombres por obtener de ellos la verdad que tendrian in-
terbs de ocultar. El tormento, reconocido como u'n de-
recho de la sociedad por los romanos mismos y por los pue-
blos cristianos, ha sido abolido, por respeto al hombre, A
la obra de Dios.
Habia desde el siglo xIr un papa reconocido en prin-
cipio, que el hombre no tenia derecho de esclavizar a otro
hombre; y no obstante que esta prActica haya venido has-
ta nosotros, sancionada por todos los siglos, reconocida
por todas las conciencias paganas 6 cristianas, en nuestra
6poca hemos tenido la gloria de ver que gran ndmero de
naciones, y entire ellas Chile, han reconocido el principio,
y lo han sancionado en la prActica, qledando como un
bald6n y una afrenta la esclavatura para los pueblos que
la sostienen. Desde el are6pago de Atenas que conden6 A
S6crates, desde el Sanedrin que crucific6 A Jesds, desde
los emperadores roma'nos que mandaban exterminar A los
cristianos, hasta la inquisici6n que quemaba A los herejes,
hasta los protestantes que mutilaban A los cat6licos, fu6






OBRAS DE SARMIENTO


prActica inveterada de las religiones exterminar A sus di-
siderites en nombre de la justicia de Dios. Los pueblos
modernos, empero, han renunciado a este derecho, dejando
A la conciencia la misma libertad que Dios le ha dado;
y si hay pueblos, muy pocos ya, que persistan en la atro-
cidad antigua, son aquellos que mAs atrasados se mues-
tran en su inteligencia y que menos papel hacen en el mun-
do. La afrenta tambien los alcanza y el bald6n. Para mos-
trar que todas estas prActicas cruentas de que las socie-
dades modernas van renunciando poco A poco, procedian
de la rudeza y barbaric del hombre, debe tenerse present
que las religiones antiguas sacrificaban victims huma-
nas, y despu6s, mAs civilizados los pueblos, les sustituye-
ron animals, sin cambiar el espectaculo del derramamien-
to de sangre. El cristianismo vino mAs tarde y quit6 del
culto los 61timos rastros de sangre, sustituyendo al sim-
bolo antiguo del Aguila de Jupiter, animal carnicero, el
cordero .de Jesds, todo dulzura y mansedumbre, para mos-
trar que la verdadera naturaleza del hombre era la que
result de los progress de su inteligencia, que es dulcifi-
car su caracter. Napole6n, el enemigo de los ide6logos,
de los fil6sofos, de los innovadores, pudo rehabilitar un
moment el Aguila; pero la rep6blica francesa de hoy pu-
diera, sin faltar A sus principios, adoptar el cordero; la
Rep6blica roja no es sino un resabio de la vieja educaci6n
del pueblo, es la cinta roja, adoptada en Amdrica por los
gobiernos de exterminio.
Ultimamente. las sociedades antiguas estaban divididas
en dos classes, nobles y plebeyos; classes que mandaban,
como el sacerdocio y la nobleza, y classes que obedecian y
pagaban, como el pueblo. De menos de cien afios A esta
part, se ha abierto paso en la conciencia de todos los pue-
blos, que todos los hombres son iguales, obedeciendo y
mandandoA la vez. La revoluci6n francesa, proclamando
como los Estados Unidos esta igualdad de derecho, ha
completado la obra iniciada por la destrucci6n -de las anti-
guas 6rdenes privilegiadas. Quedaba ain el antiguo de-
derecho de reyes y emperado'res, que nacian por raza, por
familiar, con el derecho de mandar, y esta iltima injusti-
cia es la que hoy tratan los pueblos europeos de destruir,
si bien los pueblos americanos la tienen allanada ya.





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


He aqui, pues, el resume de los principios proclamados
por la Rep6blica francesa; derecho de vida para todos los
hombres, y renuncia del antiguo derramamiento de sangre
humana, ya sea en nombre *de la justicia, ya sea en nom-
bre de la religion, ya sea en nombre de la political. La
revoluci6n francesa no ha costado una sola victim, en lo
que dependia de la aplicaci6n de sus principios; esta glo-
ria le quedara para siempre. Si se ha derramado, sangre,
ha sido por los antiguos partidarios de la violencia y de
la sangre. Los partidarios de la monarquia existen, no
solo seguros, sino libres de oponerse A los progress. de
la Rep6blica. Puede adn suceder que escenas -cruentas
manchen sus anales; qu6 principio noble y human en
si mismo no tiene estos borrones, sin excluir el cristianis-
mo, antes de Ilegar A depurarse de todos los errors hu-
manos que se pegan A el, al atravesar los siglos? Seria,
pues, contradictorio, invocar en adelante la violencia en
nombre de la libertad, la sangre en nombre de la justicia.
La revoluci6n francesa es, pues, el patrimonio de la espe-
cie humana, y asi lo han entendido todos los pueblos que
se han puesto en movimiento A la sola serial dada desde
Paris. Si esos pueblos tienen larga carrera de desacier-
tos que recorrer, maldici6n eterna A los gobiernos que ha-
bian hecho demasiado alta la pirAmide de abusos y de in-
justicias para que una sola generaci6n pieda destruirla;
pero guardemonos bien de la necia infatuaci6n de darles
consejos de prude&lia, nosotros pobres 6 ignorantes, A ellos
que ilevan por delante la luz de las mAs claras inteligen-
cias que honran hoy A la especie humana.
Nuestro deber y nuestra ventajai estAn en abrir ancha
huella A las ideas regeneradoras, y aprovechar pacifica-
mente de los progress que nos han preparado aquellos
pueblos. Hay escritores que aseguran al piblico que nues-
tros males provienen de haber torado demasiado A la Eu-
ropa; pero esta frase ostentosa de una mentida suficien-
cia, careciera de sentido A analizarla despacio; esta es la
compafiera inseparable de (pueblos nuevos,. Z Qud habre-
mos tornado en demasia A la Europa? SerAn sus cien-
cias, sus bellas artes ? SerAn sus establecimientos de be-
neficencia, sus museos, sus escuelas primaries, sus uni-
versidades, sus colegios? Z SerAn las mAquinas, hijas por-
TOMO IX.--3






OBRAS DE SARMIENTO


tentosas de la ciencia, y las mil industries que dan de vi-
vir al pobre, su agriculture, que hace dar A las rocas cinco
por uno? SerAn, acaso, sus instituciones, la libertad de
pensar, que permit tocar todas las cuestiones political,
econ6micas, comerciales 6 religiosas ? La libertad de career,
que hace de todos los hombres una sola familiar, y de cada
fragmento de la tierra la patria de todos? 6 Sera la liber-
tad de gobernar, la igualdad'entre todos los hombres, sin
distinci6n de plebeyos y de decentes? i Dios mio! i qu6 es,
pues, lo que hemos tomado demasiadoI ; El vestido euro-
peo siquieral
iOh! no: dejemos de agravar nuestros males, sancio-
nAndolos por.una doctrine impia, insocial y presuntuosa.
No hagamos del atraso una ciencia, del vacio un ente. La
gloria de nuestra revoluci6n de la Independencia estaba,
en que se proponia abrir la puerta de todos los progress
de la inteligencia humana, A todas las verdades conquis-
tadas, precisamente porque descendiamos de la naci6n que
en un rinc6n de la Europa se habia parapetado' contra la
march de los progress de la libertad, de la ciencia, de
la filosofia y de la justicia. La historic pedirA cuenta A.
la generaci6n present del uso que hizo de la sangre de-.
rramada por los patriots de 18Io, hijos del siglo xviu,
que A levantarse de sus tumbas, se cubririan la cara de
vergiienza al ver una rep'blica con mayorazgos, siervos
desnudos, ex nobles con prerrogativas, fueros ante la ley,
desigualdades politicas, culto exclusive g~lique legalmente
desarmado, exclusion de los extranjeros, y en pos de todo
esto, miseria piblica por todas las classes, ricos que son
pobres, pobres que son mendigos; y la naci6n, aquella
gloriosa naci6n que sofiaron radiante como que debia ser
la hija primog6nita del siglo xix, heredera de sus artes,
sus libertades todas, y su ciencia, sumi6ndose de dia en
dia en la nada, en la impotencia, con un cascar6n car-
comido por escuadra, sin naves para el trAfico, sin co-
mercio terrestre, sin industrial, sin bellas artes. Por un
moment, en nombre de la gloria de la parte mAs avan-
zada de la especie humana, en nombre de la Repuiblica
democrAtica, inteligente, cientifica, dirigida por los grandes
pensadores, proclamada en Francia; en nombre del desis-
timiento del derecho de matar, que han renunciado los





INSTITUCIONES SUD MERICANAS


partidos y los gobiernos, permitannos las preocupaciones
espafiolas, que nos animan 'y nos suicidan, el odio al ex-
tranjero que hemos heredado, los rencores religiosos en
que hemos sido educados, el nacionalismo de provincia
que hemos copiado de la enemiga de catalanes y arago-
neses, de castellanos y vascongados; permitannos todos estos
verdugos que nos asedian y nos amenazan, decir nuestro
pensamiento todo enter! Hemos visitado las naciones cultas
y no hemos encontrado pueblos cristianos que hayan des-
cendido mas abajo que los pueblos espafioles. Argel es
ciudad mAs llena de vida que Madrid, y cuando hemos que-
rido buscar los tdrminos de comparaci6n con nuestros Es-
tados sudamericanos, hemos sentido subirnos ]a sangre
a la cara de vergiienza. j Qud hay de comparable A Buenos
Aires hoy en la tierra? Marruecos, Turquia, Bucharest,
estAn mAs adelantados; marchan mas adelante en la ca-
rrera de la civilizaci6n. El Bey de Tinez les aventaja a;n;
el Egipto, la Syria y la Persia mandan millares de sus
j6venes a educarse en Francia para que les even las
artes y la ciencia europea. j Sab6is to que es el Paraguay?
SNuestro hermano, un pueblo de nuestra estirpe. j Os bur-
lAis de Bolivia, del Peri, de Cedtro Amdrica? Quitad A
Valparaiso de Chile, y Chile en sus instituciones, en su
quietismo, en su reorganizaci6n espafiola, es M6jico, es
Centro America, es el Per6, es la Repdblica Argentina.
Hemos tenido veinte afios de paz, que han producido la
miseria, ni mAs ni menos que los estragos de la guerra en
otros puntos. j Hemos dado un paso en la vida political en
veinte afios? Hay mas raz6n y menos pasiones en la mar-
cha de los negocios putblicos ? Quien es el Presidente que
va a suoeder al general Bulnes? j Lo sabdis vosotros, hom-
bres libres de todos los partidos? Ni nosotros tampoco; seri
quienquiera que sea, pero al menos en nuestro siglo, en
medio del movimiento universal de la tierra, la Repdblica
model de la America del Sud, la Republica que no reco-
noce tiranos, debiera, al menos por curiosidad, inquirir
quidn ha de gobernarla. No es nuestro Animo despertar
pasiones politicals. OjalA que se despertaran las verdaderas
pasiones political, aquellas que tienen un program de
principios y de intereses, y sostienen un candidate bien dis-
cutido, bien apoyado para que lo realice; verdadera carta





OBRAS DE SARMIENTO


constitutional dada al hombre politico por sus comitentes,
para que cumpla con ella. Pero no es este nuestro objeto;
nosotros no atacamos al gobierno, ni lo defendemos, porque
en la sinceridad de nuestras convicciones no sabemos si es
nuestro amigo, 6 nuestro enemigo de principios. Es un can-
dil que se apaga, y no iremos indiscretamente A soplar su
vacilante llama, aunque supieramos que es el' Fnix de
la fAbula, que salfa otra vez vivo de sus propias cenizas.
Atacaremos por la demostraci6n, por la discusi6n pacifica,
este sentimiento' de nuestra propia suficiencia, esta recru-
desoencia de la antigua Espafia que se ha endurecido en
nuestros corazones, y trataremos, si esto es dado 4 fuerzas
humans, de despertar tantas inteligencias que dormitan
en el borde del abismo, para llamarlas a que cuiden de sus
propios intereses. Dios castiga A los pueblos obstinados en
sus errors. Ved la Espafia, ved la Am6rica del Sud. Dios
premia A los que obedecen 4 la impulsi6n de la justicia, a
los que marchan en el sendero que 61 les ha trazado, dAn-
doles ia inteligencia por guia. Por qu6 son tan felices,
tan ricos, tan tranquilos los Estados Unidos, y nosotros tan
pobres, tan deprimidos, y tan inquietos? Id A buscar el se-
creto en las instituciones, no hay otra causa; tan tierra es
la del Norte como la del Sud de -Am6rica; allA produce
mieses, empero, para convidar i todos los pueblos, y aqui
s6lo abrojos y desencantos. Alla ciudadanos, y aqui rotos,
aunque sea triste que en nuestra pluma esta palabra apa-
rezca como un reproche. Chile ha creado la palabra signi-
ficativa de la miseria popular; palabra que no existe en el
vocabulario espafiol.
Es la mayor de nuestras desgracias heredadas la apatia,
que nos hace aplazar para mAs tarde el remedio de los ma-
les conocidos. Qui6n habria sospechado que el Austria,
que Bucharest se agitarian un moment por las ideas de
reform, de progress, de igualdad? Y, sin embargo, este
ejemplo a nadie alecciona, A nadie.pone miedo. Tenemos
doscientos mil nifios sin educar, y se dice pueblos nuevos.
Pero i por Dios santo! si esos doscientos mil niiios no se
educan ahora, dentro de veinte aflos serAn la masa de la
naci6n C y cuindo entonces empezaremos A ser pueblo viejo?
jCuindo aquellos nifios tengan hijos!
SY, sin embargo, las violencias, los des6rdenes y el derra-







INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


mamiento de sangre que aflige hoy A todos los pueblos de la
tierra, no vienen de los republicans: Lamartine, Arago,
Ledru Rollin, Luis Blanc han proclamado el principio de
la inviolabilidad de las personas y de la propiedad. Son los
bArbaros que todas las sociedades contienen en su seno,
por la omisi6n de ellas mismas en dulcificar las costum-
bres por la educaci6n, los que vienen mAs tarde A ensan-
grentar las pAginas mas gloriosas de la historic; porque
la barbarie sola derrama sangre y prime. C No, quereis
educar A los niflos por caridad? Pero hacedlo por miedo,
por precauci6n, por egoismo! Moveos, el tiempo urge; ma-
fiana serA tarde. I Guardaos de decir en nombre de las
ideas del gobierno, que las insignificantes luchas de la
industrial son la guerra del rico contra el pobre, que esa
idea lanzada en la sociedad puede un dia estallar, ya que
no imponeis respeto A los que asi corrompen por miedo,
6 por intereses politicos, la conciencia del que no es mAs
que un poco mas pobre que los otros. Educad su raz6n, 6
la de sus hijos, por evitar el desquiciamiento que ideas
santas, pero mal comprendidas, pueden traer un dia no
muy lejano. Nosotros no queremos ver legar ese dia; es
ya demasiado triste, demasiado vergonzoso el especticulo
de la America del Sud, desde Mejico hasta Buenos Aires,
desde el Paraguay hasta el Ecuador, para no temer, para
no temblar, con la perspective de.tantos males; pero curad
la Ilaga, cicatrizadla, si no quereis que os Ilegue al cora-
z6n. ~ Quidn nos ha dicho que sanan las enfermedades cr6-
nicas sin remedio, sin regimen, sin sistema? Dejarse estar,
dejar de hacer, dejar de obrar, es remedio ?
Amemos, pues, la revoluci6n francesa, porque es la pro-
clamaci6n de la justicia entire los pueblos, la igualdad en-
'tre los hombres, el derecho de la raz6n, la abolici6n del
antiguo derramamiento de sangre, en nombre del interns
de la sociedad, como habia sido abolido ya en nombre de
esta 6 la otra religion. Adoptimosla en todas sus verda--
des conquistadas, dejando A sus grandes hombres, A los
primeros pensadores del mundo que discutan pacificamen-
te las cuestiones sociales, la organizacidn del trabajo, ideas
sublimes y generosas, pero que no estan sancionadas aun,
ni por la conciencia pfiblica, ni por la prActica. En tan
altos debates no tenemos voto nosotros. Pero acostumbr&-







OBRAS DE SARMIENTO


monos A la discusi6n de las ideas, admitamos francamen-
te en nuestras costumbres, y en nuestras instituciones, to-
dos los principios que ya estAn adquiridos, que pertene-
cen hoy A los pueblos cristianos. UnAmonos todos en un
solo sentimiento, en el de no derramar sangre, ni en nom-
bre de la conservaci6n del orden por la mano del gobier-
no, ni en nombre de la libertad oprimida por mano de
los partidos. Este es el gran principio que ha triunfado en
Francia, un .dfa oomo el de hoy; y el juramento que to-
do hombre de coraz6n debe prestar antes de mezclarse en
las cuestiones political, debe ser el de no inducir A na-
die A desear siquiera la desaparici6n, la supresidn de un
solo hombre. Nosotros no tenemos ni reyes ni classes pri-
vilegiadas de que desembarazar el suelo. El mal no estA
en este, 6 en el otro hombre, sino en nosotros todos, en
la sociedad, en las costumbres coloniales, en las institu-
clones. Y ni esas costumbres, ni esas instituciones se mo-
difican con revueltas, ni con violencias, se modifican so-
lamente con uniformar el sentimiento. de todos los que
piensah, con hablar, con escribir, que es el arma pacifica 6
inteligente de nuestra gloriosa 6poca.
LIBERTAD: he aqui el principio de la ley civil. IGUALDAD:
he aqui el principio de asociaci6n. FRATERNIDAD: he aqui
el principio de la ley de las naciones.
















EDUCATION POLITICAL



(Mercurfo, Junio 22 de 1841.)

Los pueblos, como los individuos, necesitan larga pre-
paraci6n para la vida social, y esta preparaci6n no es la
misma en todas las 6pocas ni en todas las fases de la ci-
vilizaci6n. El caballero de la Edad Media necesitaba com-
batir, porque 6sta era la ocupaci6n de su siglo, la empre-
sa de la 6poca. La conquista 6 la gloria de las armas lla-
maba todas sus simpatias, porque la sociedad se agitaba
en diversos sentidos, elements extrafios combatian en-
tre si, las nacionalidades estaban en germen, la organiza-
ci6n- future empezaba A bosquejarse, pero estaban sus ba-
ses en el caos, desenvolvidndose y combinAndose. Desde
su tierna infancia se consagraba el caballero A las artes
de la guerra, pues que el ciudadano no habia aparecido
a6n; paje primero, se consagraba al duro noviciado, que
debia elevarlo A simple escudero, hasta que una proeza le
calzase la espuela dorada.
Las artes del espiritu, el cultivo de la raz6n, la luz de la
ciencia, eran para 6l atavios in6tiles, buenos cuando mAs
para un monje, pero indignos del adalid, cuyo brazo fuerte
y coraz6n apasionado, ni letras, ni fastidioso saber nece-
sitaba. Walter Scott, que ha dorado cuanto ha tocado su
pluma, nos descubre con arte admirable, y como sin pro-
ponerselo,. el espiritu dominant de esas 6pocas. Ricardo,
el rey de Inglaterra, quiere escribir una carta y se acuerda
que su padre solia tener un tintero en un escritorio que
estaba alli. i CuAnta barbarie descubre este tintero desusa-
do, desde los tiempos del rey su predecessor!






OBRAS DE SARMIENTO


Hoy, empero, no se prepare asi el hombre. Al caballero
ha sucedido el ciudadano; porque es caballero todo aquel
que sabe ser ciudadano, es decir, hombre libre, en pose-
si6n de sus derechos, trabajando para todos y para si. Al
cruento culto de las armas 6 de la fuerza material, se ha
sustituido el noble culto de la inteligencia, que como una
nueva aristocracia, si la palabra aristocracia no fuese un in-
sulto A la dignidad humana, tiene en todas parties, sus prin-
cipes, su grandes y su caterva de gentiles homes.
En una 6poca de discusi6n y de combates del espiritu,
el hombre de la sociedad modern necesita adiestrarse en
las artes de la inteligencia; porque es hablando, pensando
6 escribiendo que combatirA A sus enemigos: la tribune y
el peri6dico, la cAmara y la prensa serAn la arena de sus
terrible duelos; allf se cogen las palmas de la victoria, alli
se sufre la vergiienza de la derrota.
De todas las formas de gobierno, de todos los principles
politicos, hay uno al que se inclinan todos y al que la socie-
dad present march visiblemente. iTriste del que no lo
yea mezclarse en todo, penetrar en todo lo afiejo y atacarlo
todo, costumbres, tradiciones, creencias, ideas! Todo para
todos es su grito, y por todas parties tiene ecos A millares
que lo repiten.
Nuestra 6poca y nuestras instituciones nos piden prepa-
raci6n, y A los hombres que piensan, A las capacidades de
la sociedad toca dirigirla.
De los que antes eran colonos, es precise former ciuda-
danos; y el ciudadano no lo es, sino por la intima con-
ciencia de sus derechos; con tradiciones de servidumbre,
con habitos de abandon y complete vasallaje, mal pudiera
cimentarse la repfiblica, menos pudiera desenvolverse una
sociedad virgen, pero inanimada. Necesario es, pues, po-
ner en movimiento la inteligencia para que la forme la ra-
z6n piblica, el soberano, la raz6n perfect.
En los pueblos en que el nuevo movimiento de las ideas,
el cristiarismo 6 la caridad, la filosofia 6 la libertad de !a
raz6n, han desarrollado sus preciosos frutos, hay un he-
cho que domina todos los hechos, una tendencia que ab-
sorbe en su movimiento irresistible todas las demas ten-
dencias. Filantropia, caridad, humanidad, llAmesele como
se quiera, este sentimiento sobresale como el mAs carac-






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


teristico'de la 6poca y como el que ha de sobrevivir A to-
dos los sentimientos que predominan en las sociedades. Pro-
lijo por demis seria buscar toda la variedad de formas con
que se present y la infinita clase de hechos A que se apli-
ca. Si el interns individual hace ain disculpable la escla-
vitud'del hombre, un sentimiento energico y profundo la
persigue por los mares y jura hacerla desaparecer para siem-
pre, no obstante que todas las 6pocas hist6ricas la admi-
tian como just, y la libertad antigua estaba basada sobre
la existencia de la esclavitud.
El huerfano encuentra un asilo que lo reciba en el um-
bral de la vida; el misero enfermo la asistencia de la ca-
ridad piblica y los socorros del arte; la instrucci6n se di-
funde por todas parties y la sociedad enter contribute 4
suplir esta necesidad del desvalido.
SCuAn asombrosa diferencia present el mundo civiliza-
do de menos de un siglo A esta part! i Que progress hace
el nuevo espiritu! i Pobres de aquellos que entire el des-
orden aparente de las sociedades modernas no alcanzan A
percibir este movimiento universal, que hace inclinar al
poderoso para tender una mano protector al menos afor-
tunado, que hace palpitar el coraz6n del amante del pue-
blo, que alimenta la pluma del sabio y hace crujir dia-
riamente las prensas para derramar sobre 6l las luces, que
han -de sacar de sus grupos al que antes, y sin su auxilio,
yaciera obscure 6 ignorado!
Nuestras instituciones actuales s6lo son una promesa,
la armaz6n 6 esqueleto que es preciso llenar. Se invoca 4
cada paso la igualdad civil, nuestras leyes reposan sobre
la suposici6n del sentimiento active de libertad que debe
animar a todos los miembros de la asociaci6n. El derecho
de elegir sus representantes supone el interns de usar de
este derecho en beneficio de la sociedad, de los principios,
del bien pdblico. i Mas cuan grande es el nimero de los
que burlan la mente y la letra de la ley! ; CuAntos males
y cuAn trascendentales se derivan de este extravio del uso
de los derechos politicos que, en lugar de la ventura publi-
ca, favorecen las pretensiones de ambiciones mezquinas y
de rastreras combinaciones!
La libertad, como todos los beneficios sociales, require
larga preparaci6n. No nos basta que hayamos sacudido un







42 OBRAS DE SARMIENTO

yugo extrafio y proclamado las formas de la democracia
6 la igualdad de derechos entire los asociados. Lo prime-
ro importa tanto como el rescate de una propiedad, largo
tiempo usurpada, y lo segundo como el plan que para su
cultivo se propusiera el que logr6 apoderarse de ella; mas
es preciso en seguida desembarazar el terreno de las ma-
lezas que consume sus substancias, y diseminar la buena
*simiente que ha .de dar al fin los apetecidos frutos.
Esta es nuestra misi6n y la dificil tarea que nos impone
la 6poca. Prepararnos para la libertad, allanar los cami-
nos que conducen A la perfect asociaci6n, cuyo prospect
encierran nuestras instituciones, realizar el program de
la revoluci6n, esta es la ocupaci6n primordial del moment
present y A la que deben dirigir sus conatos el pueblo y
el gobierno, las cAmaras y la prensa.

















LA COMEDIA DE LA LIBERTAD



(El Mercurio, 14 de Noviembre de 1841.)

No escribimos para este 6 aquel pueblo, no-nos dirigi-
mos A uno ii otro partido 6 fracciones political que luchan
por hacer triunfar sus doctrinas y menos pensamos hacer
alusiones i las personas. Escribimos sobre- asuntos gene-
rales para la America que consideramos nuestra patria y
para los pueblos, cualquiera que sea su situaci6n geogrAfica
en el continent de Col6n. Si lo que decimos viene ajus-
tadamente A algunos individuos,' pondrAnse el sayo A los
que les vengan, sean chilenos 6 mejicanos, peruanos 6 boli-
vianos. Hijos de unos mismos padres, mal educados, con
hAbitos viciosos que engendr6 la political de un siglo obs-
curo, y con las mismas dificultades en la transici6n, no es
extrafio que en todas parties suceda lo mismo y que aqui y
acullA un observador halle los mismos defects, encontrando
las causes en origen Wdentico.
Dijo el buen Figaro para la Espafia: cuando uno oye la
pa'labra libertad, ella sola, solita, cree uno estar oyendo una
larga comedia,.
Nosotros pensamos que en los Estados sudamericanos
la palabra libertad, importa sainete ridicule, melodrama
horrible y larguisima comedia que no manifiesta tener fin
y que muchos abandonan el teatro sin esperanza de que
alcance su termino.
Veamos el sainete, para luego, por grades, pasar al exa-
men de los demAs, que es ciertamente bien prActico, y ojalA
no lo fuera tanto, para que de la platea 6 plazas pdblicas






OBRAS DE SARMIENTO


donde se dan estas representaciones, fueramos a casa A dor-
.mir, y no A la cArcel, al destierro 6 al suplicio.
Los proclamadores de libertad, defensores de los dere-
chos del hombre, abogados de las garantias, y en fin, esos
liberals furibundos que corren, hurgan y revuelven por la
prensa en las elecciones, en las damaras, en los clubs, y que
agitadores de fuego inextinguible, no perdonan medid licito
6 prohibido, parece A primer vista que representaran en
sus ideas y pensamientos alguna cosa grave, digna de imitar
y de ayudarlas como actors en el espectaculo que dan.
Pues no es asi: en todo ello no hay mAs que farsa ridicule,
chanza y pasatiempo, en que los mismos actors rien A car-
cajadas de lo que hacen, y que, salidos .de tablas, enten-
di6ndose entire si, hablan su lenguaje convenido 6 tAcito los
mAs decentes, 6 con impavidez los descarados.
Luego que baja el tel6n en los primeros actos y que ter-
minaron los discursos, arengas 6 brindis 6 canciones 6
papeluchos de mala pluma, peor estilo y sucia imprenta,
los corporales, jefes de partido como se titulan y otros sus.
allegados, entran A solas en el patri6tico debate de la par-
tija. Diez piden ministerios, no siendo mAs que tres 6 cua-
tro los puestos; cuarenta reclaman las prefecturas 6 in-
tendencias, trescientos los gobiernos, aduanas 6 otros em-
pleos para servir i su patria sin mAs interest que la cosa
ptb'lica, el procomunal y la felicidad general. Desprendi-
miento de los unos. que nada quieren; arenga de los otros
para aceptar un puesto que sacrifice a sus families y turba
su reposo, cambios, cesiones, nobleza, generosidad, pre-
siden en sus deliberaciones siempre patri6ticas y nunca,
nunca innobles.
Durante este conciliAbuilo, todo indica ventura, sosiego
y progress, hasta que levantada la sesi6n para mientras
el descanso, fumar un gran cigarro 6 cigarrete, cuatro en
corrillo hablan claro, seis dicen su parecer con mas fran-
queza, ochenta agitanse como las oleadas del mar que indica
embravecerse, y doscientos arman bullanga de huracAn.
Actisanse de traici6n, de inmoralidad. Apareoen egoistas
cuando menos, si no asesinos y ladrones; llAmanse ineptos,
cambiando insultos A millares y acaban en tal algazara de
voices y en tal grito de pasibnes, que todas parten como el
vapor de una mn quina. Aquel pAsase al otro bando, este






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


denuncia ai niinisterio todas las tramoyas, aqu6l comunica
un articulo al diario mAs acreditado, suscribiendo J. H., y
6ste y otros desbAndanse, dejando en la parada A unos
pocos y harto raros, que anduvieron de buena fe movidos
por patriotism leal.
Hkte aqui el sainete y la farsa que se desenlaza A dicha-
rachos, insultos, capotazos y uno que otro.araiio.
Si por casualidad vencen en las elecciones, que parece
impossible que alguna vez triunfaron hombres de pretensio-
nes y aspiraci6n tan heterog6nea y complicada en los inte-
reses personales, porque alli s61o entra la patria para su
-negocio y como objeto de especulaci6n, entonces, cantando
el Himno Nacional, pasan A los bastidores, mudan su ro-
paje, antes modesto y democratic, para aparecer en tablas
con largos plumajos bordados, medallones y un conjunto de
vestidos y una aglomeraci6n de atavios que ello solo mues-
tra y anuncia que va A comenzar el melodrama romAntico
de pufialadas, muertes, saqueos, proscripciones, cadalsos y
cuanto hay de mAs horroroso y tan terrorifico que existir
pudiera en la fantasia de Hugo y de Dumas.
Esto sucede con tanta frecuencia en .la Am6rica si hay
victoria electoral en la planilla opositora, que lo vemos dia
por dia; aunque rara vez en realidad .por las elecciones, y
casi siempre por las vias de hecho y por las mas escandalo-
sas revueltas que tienen tambi6n sus particulares y famosas
palabras, pronunciamiento, actas, voluntad soberana, opi-
ni6n ptblica, querer national, sin6nimos en nuestro con-
cepto de iniquidad, maldad, infamia, traici6n y grandes des-
gracias.
Luego el teatro represent sal6n ministerial bien.confor-
table, una rotonda en que estAn los padres conscriptos ele-
gidos libremente por la voluntad de las bayonetas y la
coacci6n, la que se llama sala 6 Congreso; un cuartel de
policia con todos los menesteres para espiar, seducir y des-
pu6s triturar, y un andar frailes en 61, cldrigos, damas ho-
nestisimas, fashionables muy A la moda, militares de lar-
gos servicios con hartas heridas, comerciantes honradisi-
mos, con muchas otras gentes de la ralea inquisitorial po-
litica. Hay cArceles, torturas y toda clase de resorts opre-
sivos y, por iltimo, un salonazo, perfectamente adornado
de la justicia, que mejor fuera titularle cloaca inmunda de





OBRAS DE SARMIENTO


corrupci6n hedionda y en que se ven hombres .de toga,
alias magistrados, imparciales y rectos, del grande supremo.
poder judicial.
He ahi teatro con bastidores, casa y actors. Principia la
funci6n y sale el senior ministry con seis medallas, una del
honor, otra de Bolivar, dquella de los c6digos, esta por
haber acompafiado A S. E., la otra porque firm el tratado
tal, y esta otra por haber regalado algo al president. Ha-
bla Su Gracia, Su Sefioria, Su Honorabilidad 6 S. E. pro-
poniendo para salvar al pais de anarquistas demagogos 6
turbulentos revoltosos, de facultades extraordinarias. No
deja de ser notable que antes gritaban y fastidiaban ata-
candolas y que los atacados les llamaban anarquistas a ellos.
los titulados liberals. Los diputados por el orden y la
tranquilidad puiblica, decretan ultra petita, agregando que
puede el gobierno desterrar y fusilar, examinada la causa
en consejos de guerra 6 comisiones especiales. Sale el mi-
nistro brincando .de gusto, y proscribe, por lo regular, &
seis de sus amigos que estorban la elasticidad de su aspi-
raci6n. Con leyes dictadas por los vencedores a los vencidos
y juzgados y sentenciados los supuestos reos por sus mor-
tales enemigos tambi6n vencedores, llega la hora del des-
enlace. En el acto quinto 6 en el vigesimo, que ahora es
indiferente, quedan viudas sin esposos, hijos sin padres,
hermanos sin hermanos, amigos sin sus intimas relaciones.
y la patria sin sus hijos. Hogueras, cadalsos, suplicios de
mil maneras levantados, y gemidos, Ilanto y dolor aproxi-
man la conclusion. Saltan de aqui, alli, las cabezas huma-
nas; palpitan muchos miembros cortados; corren torrentes
de sangre, y los actors, finalmente, salpicAndose en ella,
enrojeciendo'sus feroces rostros y lamiendo y relamiendo.
la copa de la tirania que cada uno tiene en mano, hacen
su libaci6n, entonando el himno sacro de:-oid, mortales,
el grito sagrado, ilibertad! ilibertad! ilibertad!
Vamos ahora A ver la larguisima comedia, la intermina-
ble, y agregaremos la sempiterna comedia de la libertad que
desde la eternidad seguiremos viendo representar A nues-
tros pobres hijos, nietos, biznietos y tataranietos en scecula
sceculorum. Representa el teatro gran sal6n que manifiesta
abundancia y un lujo espl6ndido que en realidad su bri-
llantez deslumbra. Figuran en la escena ricos propietarios,.





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


hombres de todas las classes, honrados, pacificos, buenos
padres de familiar, y en una palabra, todos que cada uno
fuera tipo de moralidad. Secretean entire si, bostezan, refrid-
ganse las manos con grave calma, comen, been, juegan
al ajedrez, cuatro manitos de tresillo de paso, y andan en
estas andanzas diciendose todos unos A otros en largos dis-
cursos:-que los aspirantes trabajen-que se devoren en las
elecciones los empleomaniAticos-que se comprometan los
tontos-que adulen alli los pobretones-que la sociedad po-
litica ande como anduviera, y por uiltimo i qud se nos da, qu6
nos va, ni qu6 nos viene A nosotros! Pactan entire ellos ma-
trimonios; hay sefioritos y bellisimas nifiias que se galan-
tean, cuentase las dotes que pasan de unas A otras manos
y, por fin, hay cenas suculentas para festejar los enlaces
de familiar, los de interns y nunca los del sentimiento, para
que la vida conyugal sea el infierno de aqui abajo que
nos sefiala el camino del otro, de ese que no sabemos d6nde
esti y no queremos verle.
En estas y las otras viene un criado despavorido gritan-
do: pronunciamiento! actas! ; revoluci6n ... Vaya, dicen
Ids propietarios, pr6ceres del lugar, que eso en nada nos
importa, que allh se maten ellos y bebamos a su salud una
copa para felicitar la uni6n de Anita con Juan, y de Marga-
rita con Dionisio, y la de Carmen con Isidorito. Sirvan
Champagne, Borgofia, Oporto, Jerez, Madera, Chateau-
Margaux, Laffite, Chambertin y circulen los del Rhin y to-
dos los vinos deliciosos.
Llega el desenlace de la pieza, larga y perenne comedian.
Y cuando se despiden para ir a mecerse en las blanduras
del egoismo, acuden los pronunciados y alcistas pidiendo
dinero, caballos, vestuario y cuaato necesitan. Aqui dan
cincuenta azotes al uno que resisti6 dar cincuenta mil pesos
de prestamo voluntario; alli dan A otro cuatro sablazos,
porque no "quiso que llevaran sus caballos; aquf rompen
gavetas y meten mano en los cofres; alli arrean los ganados
de las haciendas; aqui cargan con cuanto ven sus ojos
avidos, que por hambre hicieron la revoluci6n y allf forzaron
4 la mujer, violaron las hijas, los maridillos andaban por
tejados, subterrAneos y escondites; y aqui sablazo, pufiala-
da, idestrucci6n!
Nosotros que veiamos y escuchAbamos las escenas, diji-






48 OBRAS DE SARMIENTO

mos: Viva y vitor! i Bravo y bravo! gritando a la france-
sa, ibis! ibis! Nos gust6 y pareci6 digno argument y me-
jor desenlace el que castiga A los egoistas propietarios por
su indolencia, que si ellos mas patriots hicieran valer su
influencia, vibramos en America lo que casi hay en Chile,
por el sistema contrario: paz, justicia, libertad.
















GOBIERNOS FUERTES



(Mercurio, Noviembre 17 de 1841.)

Escribimos en otra ocasi6n sobre los pseudos liberals,
que invocando principios que no entienden, 6 propalando
mAximas que no practican, no hacen mAs que trabajar por
su negocio personal, para convertirse mas tarde en tira-
nos feroces que dictan leyes contra los vencidos, siendo los
vencedores, que ejecutan sus venganzas sin respeto A la
justicia ni A sus formas.
De estos liberals anda lieno el mundo y plagada la
America, no s61o por sus situaciones especiales de tran-
sici6n, sino tambidn por la falta de propiedad bien dis-
tribuida y por la ignorancia fAcilmente sorprendida por
pomposas y halagiiefias ofertas de prosperidad con que los
seductores engafian A los pueblos para dominarlos y las
mas veces para robarlos.
Y si estos falsos liberals han sido el duro azote de los
pueblos, los pseudos ministeriales no quedan atras eu la
carrera de hacer males horribles, usando a su turno de pa-
labras y de vocabulario, para obrar en sentido diametral-
mente opuesto g las cosas explicadas.
Energia dicen, gritan vigor! y proclaian la necesidad
de gobiernos fuertes. En ello convinieramos de plano y
sin ninguna dificultad, si por administraciones robustas en-
tendieramos instituciones, leyes, hAbitos y, en una palabra,
combinaciones political 6 una mAquina de resorts fuertes
y movimiento s61ido.
Desgraciadamente no es asi 6 es todo lo contrario, prac-
TOMO IX.-4






OBRAS DE SARMIENTO


ticAndose el despotismo 6 la tirania sustituida por gobiernos
fuertes, que en vez de producer los resultados de la tran-
quilidad, anarquizan, y en vez de impulsar las mejoras so-
ciales las retardan, destruyendo el germen del bien por ]a
inmoralidad que disemina la corrupci6n.
ApartAndonos de los sistemas te6ricos, por lo regular
seductores en sus >bellezas, tanto para los liberals como
para los retr6grados 6 conservadores, apegubmonos A la
prActica, sin cuyas operaciones la political, como todo lo que
hoy pasa, quedarA en el pensamiento, mas no en los ensa-
yos y las operaciones que necesitamos.
El espiritu del siglo actual es analitico, disecador y aban-
donando A lo especulativo las teorias, busca cosas, quiere
hechos, y la prActica pide buenos resultados para aceptar-
los 6 malos para rechazarlos. Discurriendo anat6micamen-
te, veamos lo que IlAmase gobiernos fuertes, y explique-
mos lo que son en sus realidades, para que ni nos enga-
fien, ni nos opriman A nombre de la salud piblica, de la
tranquilidad y de ese orden no menos invocado por los
retr6grados 6 pseudos patriots, que la libertad, progress y
civilizaci6n por los falsos liberals.
Vigorosos fueron los gobiernos de los emperadores ro-
manos. Lo han sido mas tarde en la Europa, los de Cro-m-
well, Luis XIV, Napole6n, y ninguno tan fuerte como los
de Felipe II y Fernando VII en Espafia. Pudieramos citar
otros muchos mAs robustos en America por su furia y sus.
crueldades, si el deber que nos impone la calidad de es-
critores para ilustrar, no para irritar partidos, a cualquie-
ra distancia que sean, nos permitiera en este caso referir
hechos 6 traer A la memorial lo que pasa.
Digannos de buena fe los amigos de esos gobiernos fuer-
tes, que bienes han hecho, que males han evitado y A ddnde
han conducido A los pueblos, para que nosotros, partida-
rios de todo lo positive, nos inclinemos A su lado 6 cam-
biemos de bandera. No vemos mAs que desgracias, y, aun-
que nos dicen que han conservado la tranquilidad, negamos
el hecho, porque ese reposo no es mAs que aparente, vana
sombra que tarde 6 temprano se desvanece, y que al fin
sucede lo mismo que habia de acontecer, pero con much
mAs estrepito y violehcia A proporci6n que mAs provocanr
las reacciones.


50






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


Qu6 fue de esa Roma y de las demis naciones que he-
mos citado? y que es de los pueblos de America donde
han profesado sus hombres de Estado, si tales se llaman
los aspirantes, esa doctrine de gobiernos fuertes para con-
tener revoluciones e imponer silencio A la justicia y sus re-
clamaciones, con persecuciones, cadalsos y sangre? La prue-
ba concluyente de que la tal media caritativa es ineficaz,
result de lo much que se ha degollado y hecho gemir la
humanidad sin 6xito alguno, en 30 afios de revoluciones,
y sin qde veamos el termino, aunque veamos muchas des-
gracias, y la peor de todas, la esperanza del bien, perdida
para los de la generaci6n que concluye.
Asi son esos gobiernos robustos, semejantes al huracAn
que devasta la comarca, sucedi6ndose el silencio de la des-
truccion, cual el incendio que reduce A cenizas materials
combustibles que blanda brisa las esparce, 6 como el hom-
bre fuerte y membrudo, que en los excess abusa de sus
fuerzas y acaba por la inanici6n; un despotismo, la mAs
cruel de las tiranias, fuertes son asi, ya lo entendemos;
pero ahi no hay gobiernos de ninguna clase, euyo pri-
mordial institute, sus deberes mAs sagrados son, cuando
*no el progress, evitar al menos la ruina, otorgando con-
cesiones poco a poco, y mAs que todo conociendo la 6poca
en que mandan.
En este uiltimo concept esti todo el misterio; que co-
nozcan el siglo, sus necesidades, sus exigencias, los grades
de civilizaci6n y el estado actual de la humanidad en sus
respectivos pauses y no habra mAs que bienes, 6 menores
obstaculos por las menos resistencias que opongan las ma-
yorias. No quieren acomodarse A esto ni someterse a la
voluntad popular, quieren inventar gobiernos fuertes y endr-
gicos, que en su propio sistema llevfn la destrucci6n, au-
mentando de dia en dia las resistencias, aguzando la irri-
tabilidad piblica que aumenta tambien su fiebre, que pro-
duce debilidad y consunci6n. Ellos engerdran al monstruo
de la anarquia, qye conduce A mil otros despotismos, sin
que se vea el hondo abismo en que sume A las naciones,
destruyendo A la sociedad, la moral, apagando las luces y
atacando la industrial, el comercio, la propiedad y, por
iltimo, la base del sistema representative.
La verdadera fuerza, el vigor robusto de los gobiernos






OBRAS DE SARMIENTO


depend del sistema que el legislator combine, aplica y
ejecuta, segin las necesidades del pueblo y sus diferen-
tes situaciones, considerando lo que se da, quien lo re-
cibe y las capacidades para el buen uso 6 el abuso. Pero
esto ha de ser legal, cualquiera cosa que sea, porque lo
arbitrario es licencia, t6rmino opuesto A sistema, metodo
y gobierno.
La fuerza del gobierno consiste ademAs en el talent
de los hombres prominentes, en esas altas inteligencias que
obran sin salir del circulo legal y sistemAtico una vez adop-
tado, 6 variarle si conviene, siempre legalmente.
No sera superfluo considerar que una de las fuerzas
mas s61idas de un gobierno es la energia y fortaleza .del
alma del gobernante para arrostrar la tempestad, sin aban-
donar .el tim6n, ni la ruta, 6 A lo menos siempre, con
tendencia no desviarse. Importa tambi6n consiaerar que
hay much fuerza en la tolerancia A todas las opinions,
cualquiera que ellas scan, para suavizar los exoesos de
los partidos 6 impedir que conspiren en los secrets de su
desesperaci6n, y, por iltimo, hay vigor indestructible en
la justicia para con todos, en la moral del gobierno, en el
patriotism .de los homlres p6blicos y en la pureza para
administrar los intereses nacionales.
He ahi fuerza y vigor inconmovible. Lo contrario es
flaqueza, aniquilamiento, como la debilidad del pilot que
en el peligro pierde la cabeza, y faltAndole el valor arroja
la nave entire riscos y pefiascos.
Deseando que los que aspiran A mandar los pueblos
con la noble ambici6n de la gloria, conozcan e.stas gran-
des verdades, las sometemos al juicio p6blico, al examen
de la buena fe y A las prActicas de un patriotism sincero
y leal. EnsAyenlas alguna vez, ya que tanto han practi-
cado otros las medidas arbitrarias con el nombre de go-
bierno fuerte, partiendo de la base convenida por nosotros,
de que la Am6rica los necesita, y de que las leyes han de
andar con las costumbras.
Examinense esas costumbres, repetimos, hAganse ins-
tituciones para ellas, ayddese la transici6n, impuilsense las
mejoras, ed.quese al pueblo, instrlyase moralmente, abrAn-
se los manantiales de la riqueza, pero que haya propieta-
rios independientes y ciudadanos en abundante n6mero y






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


no holgazanes que se llaman patriots, y entonces los go-
biernos habran cumplido su misi6n.
Para conservar la tranquilidad, eso de degollar, 6 pros-
cribir, 6 encarcelar, 6 confiscar, es ser tdbiles, manifes-
tando una flaqueza indigna y criminal que no importa mas
que sostenerse en el puesto y sus provechos, y lo peor de
todo, -perderse A la larga sin remedio, envolviendo A los
pueblos en la gran catAstrofe que hoy 6 mariana, 6 mAs
tarde, llegarA sin remedio.










^-





























*~-











































LIBERTAD DE IMPRENTA (1



(Mercurio, 8 de Marzo.-16 de Septiembre de 1841.)

Mucho se ha dicho sobre la libertad de imprenta, sus
bienes y sus desventajas; mas de todo cuanto se ha es-
crito, una cosa hay cierta, no para nosotros, que aun no
sabemos sentirlo, sino para los pueblos que han derrama-
do su sangre A torrentes para comprobar su evidencia, y
es que sin la absolute libertad de imprenta, no puede ha-
ber libertad ni progress y que con ella apenas puede man-
tenerse el orden piblico.
La parAbola de la cizafia es enteramente aplicable A la
prensa, de la que no debe arrapcarse la mala simiente de
miedo de arr4ncar la buena; fambi6n, como las lenguas
de Esopo, la imprenta es el mayor bien y es el mayor mal
que se han procurado las sociedades modernas, sin que
haya medio racional possible para obtener las ventajas que
ella promote, sin exponerse A sus numerosos inconve-
nientes.
Los que se imaginan de buena fe encontrar este medio
y que. la cosa lo tiene, creen de buena fe haber hallado
la piedra filosofal, con cuyo descubrimiento puede embau-
carse al pfblico un moment; pero muy luego qu.edarA de
manifiesto el fraud 6 la infatuaci6n del pretense descu-
bridor; con esta diferencia, que en el primer caso no ha-
brA del error otro resultado que el dafio &de algin cr6dulo

(t) Este articulo esta precedido de algunas consideraciones que lo motivan, res-
pecto A un libelo que el autor condena y que se acusaba ante el juri de imprenta.






OBRAS DE SARMIENTO


6 del mismo fascinador, y que en el segundo puede com-
prometerse la suerte de una naci6n entera. Preciso es, pues,
tocar este resort terrible con miedo, que prudencia seria
muy poco.
Vamos nosotros muy A tientas en el camino de la li-
bertad. Somos nosotros bisofios en demasia para recelar
las emboscadas que se nos encubren; y no teniendo por
lo general instrucci6n hist6rica suficiente sobre cuestiones,
tan importantes, y obrando directamente sobre nuestros
juicios los intereses personales 6 de partido. nos expone-
mos A correr inevitablemente muchos de los azares terri-
bles que han deslucido la march de la civilizaci6n y la
libertad de las naciones que en ella nos han precedido.
Y si decimos que inevitablemente, lo decimos A prop6sito,
porque estamos intimamente convencidos que s61o el des-
potismo podrA pesar los males lue presagiamos, estorban-
do al pensamiento su libre y espontAnea comunicaci6n,
con 16 que no se evita el mal solamente, sino que se aho-
ga el bien en su cuna, como la imprudente madre que em-
baraza con ligaduras y envoltorios los movimientos que
constituyen la vida del niflo, *por estorbarle que se haga li-
geros rasgufios.
Cuando la gloriosa revoluci6n de 1789, quiso poner en
prActica el priincipio sagrado de la libertad del pensamien-
to, hubo un Marat que con su Amigo del Pueblo condu-
jo al pueblo A los excess espantosos que produjeron el
Terror, la reacci6n del Termidor, y con el Directorio el
desaliento de los patriots y el descrddito de los grande,
axiomas politicos que tanta sangre y tantos trastornos in-
itiles habian costado, hasta que un soldado astuto y am-
bicioso, aprovechAndose de la oportunidad, impuso un yu-
go de fierro A la Francia, esclaviz6 el pensamiento y atrajo
al fin sobre ella la Europa entera, que queria demandarle
cuenta de tanta gloria y tantas proezas.
Y si mAs tarde amaneci6 el 30 de julio 1830, para la
Francia y para el mundo, ha sido s61o para probar que
por mAs que se logre encadenar la libertad de pensar,
ella estallara un dia mas fuerte y mAs indomable que no
se habia manifestado antes, no habidndose conseguido otra
cosa con las restricciones, que privar indtilmente A una






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


generaci6n de los bienes que sabra conquistar la que le
sucede.
El desenfreno de la prensa en 1820, devolvi6 A la Es-
pafla A Fernando VII, sin mAscara constitutional, tal co-
mo lo habia abortado la naturaleza, d&spota, cobarde, re-
oeloso y suspicaz. Y sin alejarnos tanto de nuestro suelo,
los abusos escandalosos de la prensa en los iltimos dias
de la administraci6n Balcarce, en Buenos Aires, trajeron
por resultado el reinado de Rosas, las facultades extraor-
dinarias permanentes, el bloqueo y la guerra A muerte que
desola A la Repdblica Argentina y que conmueve las en-
trafias de todo hombre que el egoismo no haya resecado,
cualquiera que sea, por otra parte, el lado por donde mire
aquella horrorosa cuesti6n.
S61o los d&spotas debiles y astutos asestan contra la li-
bertad de imprenta fria y calculadamente; los gobiernos
son, por lo comdn, arrojados en la senda extraviada por
la precipitaci6n, Ipor la imprudencia 6 irreflexi6n de los
mismos que mAs interesados se muestran en evitarlo. No
hay estado de sitio, cuando no hay provocaciones que ame-
drenten y alarmen A los depositarios de la autoridad y la
libertad si pudiera apostrofar A sus perseguidores, no tan-
to se dirigiria A ellos como A sus imprudentes hijos, que
la haoen malquista con sus habladurias 6 indiscreciones.
Los hombres, pues, que hacen profesi6n de principios
republicans y liberals, los que hacen la guerra d la ti-
rania, son responsables ante la patria y la libertad de los
males que pueden causarla por su ignorancia, malicia 6
perversidad; y de igual responsabilidad son los que por
un miserable espiritu de partido, acogen y aplauden los
ruines concepts, las inmorales diatribas de los escritores
que encabezan su bando, comd si hubiesen puesto su ra-
z6n, su educaci6n y sus principios en esta.do de sitio y
hubiesen dado facultades extraordinarias A un desvergon-
zado panfletero que deshonra A su candidate y 6 sus par-
tidarios, defendiendo su causa mala 6 innoblemente.
Dos hombres pdblicos Ilaman hoy la atenci6n de toda
la Repdblica y uno de entire ellos habra de persuadirla
muy luego, si no aparece un tercero que no se vislumbra
todavia. Los peri6dicos que sostienen A ambos, extienden
tanto y tan desaforadamente en el mal que vituperan en.






OBRAS DE SARMIENTO


su adversario, que a tomarlos juntos y juzgarlos a ambos
por las imputaciones reciprocas que se.hacen, se creeria
que Chile ha escogido por candidates A la presidencia los
dos series mas degradados, mas infames y mas crimina-
les que pisan su suelo, y el desenfreno llega hasta faltar
A lis consideraciones debidas A la edad y sexo de perso-
nas que estan ligadas A los candidates por los vinculos de
la sangre y del coraz6n.
Y si bien ruboriza que se produzcan tales y tan infa-
mes escritos, no es menos vergonzoso que haya hombres
que son 6 padres, 6 esposos, 6 hijos que gusten .de ata-
ques tan villanos y soeces. Z D6nde estA el chileno, en
efecto, que no se cree insultado al leer que una sefiora se
manda hacer una peluca de crines alazanes y qu6 s6 yo
cuanta otra indignidad brutal? Sales tan crasas buenas
son para tener peones fpor auditors, chinganas y taber-
nas por escena, en lugar de hombres que -llevan frac y A
la faz de una repdblica que se llama civilizada.
Y mientras se hiere en lo mas vivo A estos candidates,
se apura su paciencia y se les hace avergonzar de tener
un nombre, una madre 6 una esposa, se aproxima el dia
de mariana en que uno de ellos va a sentarse en la silla
presidential. Extrafiaremos que anhelen entonces poner
una mordaza A esta imprenta que les habia humillado y
mortificado tanto? No querdis que desearan vengarse de
-enemiga tan desapiadada y tan intolerable ? Z Bastaran siem-
pre las trabas constitucionales para impedirlo? Volved la
vista A lo'pasado y podreis contestaros. I D6nde estAn aque-
llos formidable atletas que arrostraron las ordenanzas de
julio (1830), ni aquellas bayonetas inteligentes que dije-
ron A la discipline y al valor mercenario, (y.osotros no sois
sino flaqueza n nuestra presencia ?n
El alto funcionario, no por serlo, dejarA de ser hombre.
Sus pasiones mis agriadas desde que mejor puede satis-
facerlas, se sobrepondrAn A sus deberes. Para con la na-
ci6n, a sus principios mismos y,A sus convicciones.
Sucede siempre que los anhelos de los furidsos refor-
mistas no pueden realizarse del todo. Sus expectaciones
exceden con much A los- bienes que pueden realmente
obtener, no obstante que serian muy apreciables si la na-
ci6n y los hombres que influyen en la opini6n piblica, en






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


lugar de aspirar A dejar satisfechos intereses personales,
se fijasen en un candidate que sin exponer al pais A una
sibita transici6n, remedie los males que no haya podido
evitar la administraci6n present.
Los pueblos no marchan A empujones. Se necesita tiem-
po para que maduren sus instituciones y den 6stas sus
frutos, Y por reales que fuesen los bienes que se anhelan
alcanzar, s61o con el raciocinio puede convencerse A todos
de su necesidad.
No consintamos, pues, que manos indignas emboten la
brillante espada con que habremos de combatir un dia los
abuses reales del poder; no ajemos el prestigio de la pren-
sa; no la presentemos como precursora de desorden y ger-
men de discordia, rencores 6 inmoralidad, y como una ca-
lamidad A los ojos de esta mayoria inerte que no ha te-
nido ocasi6n de gustar de sus inapreciables bienes. No
descubramos el deslucido reverse de esta medalla que civi-
lizaci69, libertad y progress ostenta en el anverso.
Para concluir, diremos que no somos muy partidarios
del senior Socornal, que apreciamos las buenas calidades
que le favorecen y que tenemos por el bien del- pais los
males que le atribuimos. Pero quisidramos que tuviera me-
jores ap6stoles que la Guerra d la tirania, que ha jurado
guerra A muerte A la moral, al decoro, al gusto y buen
nombre chileno que aja y degrada con su panfleto.
Sentimos altamente que peri6dico tan juicioso como El
Mercurio parezca provocar de parte del gobierno, medidas
coercitivas; no obstante que aplaudimos su celo, compa-
decemos lo que creemos el extravio de un fanAtico que per-
judica la causa misma que defiende.
En Chile, creemos que hay ciudadanos que quieran ha-
cer mis digna- la poldmica peri6dica, y entire ellos se pondrA
Un vecino de Santiago.



(Mercurio, Septiembre 16 de 1841.)
Por diversas y repetidas ocasiones hemos Ilamado la
atenci6n de nuestros lectores sobre el diarismo, presen-
tandolo como uno de los medios mas 'eficaces de progre-






OBRAS DE SARMIENTO


so en una naci6n que se precia de ser libre y de aspirar
al mayor grado de cultural.
Asimismo hemos lamentado, y lamentamos siempre; el
poco interns con que se miran las publicaciones peri6di-
cas, por mAs que nos esforzamos en citar ejemplos de otros
pueblos en que los diaries gozan de toda su importancia,
de aquellos en que son una fuente constant de donde se
surten sin cesar el saber y el espiritu piblico de aquellos
pueblos en que son una especie de resort que tiene com-
primidos en la esfera de sus deberes A los funcionarios
pdblicos y A cada uno de los miembros de la sociedad. Na-
da hemos obtenido de positive a este respect. El Mer-
curio desea tener compafieros en la carrera que sigue; trata
de -excitar A los politicos A que concurran con 1l A la 6til
aunque dificil tarea de difundir las luces y poner asi en
contact A los hombres con su siglo.
Por desgracia, son todavia muy esteriles los deseos que
nos han animado y las repetidas manifestaciones que de
ellos hemos hecho. Las prensas de la capital han dado A
luz, sin embargo, algunas publicaciones para cuya jus-
tificaci6n no han sido, ni seran jamAs bastante poderosos
los esfuerzos de raciocinio de sus autores, que no podrAn
convencer que son de interns national. Pero esto nada se-
ria, si ellas mismas no se declarasen como el oprobio de
nuestras luces y de nuestra moralidad, pues los intere-
ses personales 6 de partido son siempre el 6nico blanco
adonde se dirigen estas fugaces producciones; y por mis
que se diga que su objeto es ensalzar la virtud, aplaudir
el merito, atacar los abuses y deprimir los vicios, siem-
pre se las ve incurrir en los mismos inconvenientes y ellas
son la mAs elocuente refutaci6n de si mismas. Tan fAcil
es verse traicionados por las mismas precauciones que se
toman para encubrir intenciones menguadas bajo el velo
de la hipocresia!
8 Podremos decir que el diarismo se halla estacionario,
6 en decadencia ? 4 Habra suficientes datos para resolver
esta cuesti6n ? En nuestro concept, el mayor mal que re-
sulta de esta clase de publicaciones es la depravaci6n del
gusto national y esie es precisamente el escollo en que fra-
casan los peri6dicos. Si los primeros que hemos tenido
hubieran podido trazarse una march constant y segura,







INSTITUCIONES SUDAMERICANAS 61

y si los demAs que le sucedieron hubiesen continuado bajo
los mismos principios, tendria la prensa chilena de qu6
avergonzarse ?
No fu6 asi; se apoderaron de la prensa espiritus fuertes
6 inquietos que parecian desbordarse como un torrente
que arrastra en su curso cuanto en 61 encuentra; estallaron
en invectivas, insultos y sAtiras groseras contra toda clase
de personas y aun contra los mas respetables, y se l!eg6
a hacer alarde de no conocer ninguna clase de respetos.
No se perdon6 el orden piblico, ni la religion misma que
era atacada con descaro y sin ningun miramiento 4 las
terrible consecuencias que estos escritos pddian acarrear
4 la sociedad.
Durante este desorden no hubo medio alguno ,de re-
presi6n; se decia: hay imprenta libre, la libertad de impren-
ta es un derecho sagrado y se carecia de toda regla que pu-
diese hacer provechosa esta libertad cuya ventaja es recono-
,cida de todos. No existia -la ley de imprenta y s61o al aflo
1829 se vino A poner un freno, si tal puede reputarse A la ley
-existente, A la licencia que caracterizaba las producciones
de la prensa. El .desenfreno ha traido una legislaci6n cuyas
.severidades han -de ser contraproducentes y cuya aiplicaci6n
s6lo puede exasperar el mal existente (i).

(1) En el tomo I de estas obras, se registran (pag. 56) dos articulos publicados
en El Nacional de 15 y 19 de Mayo de 1841, cuyo lugar debiera ser en este volume
-y que s61o por no repetirlos analizaremos ligeramente.
Sarmiento estudia en ellos la inmensa influencia de los diaries que han'cambiado
la faz de las sociedades modernas, llevando las ideas A todos los hombres y haciendo
partfcipe A toda la humanidad de cuanto en el mundo merece comentarse. Rastrea
ila historic del diarismo desde sus primeros ensayos y Ilega A conclusions filos6ficas
y sociales que aun no han perdido su interest.
Asi mismo, en el tomo I (pag. 75) se han publicado dos articulos del Mercutio (4 de
Julio y 7 de Agosto de 1841) que pudieran pertenecer a la series que sigue, y A los
.que puede referirse el lector para completar el pensamiento de Sarmiento sobre el
particular en aquella dpoca de formaci6n.
Pertenecen a este orden de ideas otros articulos que s61o debemos sefialar, un
editorial del Mercurio, de 16 de Septiembre de 1841; el de El Nacional de Santiago de
6 de Junio de 1841, que Ileva por titulo Periddicos actuales; del Mercurio 30 de Enero
de 1842 sobre la Gaceta del Comercio.
En un volume subsiguiente, sobre marerias de legislaci6n, publicaremos otros
..articulos de la misma dpoca mAs especialmente dedicados A estudiar la imprenta
como industrial.
(Nota del Editor.)

































































































I










































I

























--
















DEROGACION DE LA LEY DE IMPRENTA



MOCION LASTARRIA



(Crdnica, 1. de Julio de t849.)

La derogaci6n -de la ley de imprenta es ya un acto le-
gislativo, sobre el cual nada queda por decir. Nuestras con-
sideraciones sobre este actor vienen, pues, en moments
que A ning6n interns ni A ninguna consideraci6n political
dafian. Analizamos un acto consumado, como el pasante
se ,detiene a examiner la estructura 6 el plan general de
un edificio, inquiriendo acaso su objeto, las razones de su
exis'tencia y la oportunidad de su construcci6n.
La moci6n Lastarria tuvo dos caracteres: I., la deroga-
ci6n de la ley; 2.0, la urgencia de decretarla. Si la Camara
siguiese la estrategia parlamentaria de la Asamblea Fran-
cesa, el diputado Lastarria la habria propuesto en aquellos
terminos, declarando previamente la Camara la urgencia.
Bajo estos dos aspects consideremos la cuesti6n, pdra
cuyo objeto seanos permitido traer algunos antecedentes
que ayudarnn a fijar la situaci6n de los espiritus. Entre
1846 y 1849 no median solamente cuatro afios, media una
6poca que separa dos influencias gubernativas. Entre la
a primer y la segunda de aquellas dos datas, han ocurri-
do para Chile, es decir, para la parte pensadora y gober--
nante de la sociedad, 1848, una inmensa revoluci6n political,
y 1849, la aproximaci6n A nuestros espiritus de los Estados





OBRAS DE SARMIENTO


Unildos, por California. Este segundo hecho, menos apa-
rente y. sensible que el otro, no deja de tener su impor-
tancia real. Las ideas y las instituciones norteamericanas
empiezan A parecern6s mAs aplicables, menos hostiles A
nuestro modo de ser. El espiritu republican de Chile no
se encuentra hoy tan desorientado, al hablar del espiritu
republican de Norte America. No olvidemos que en 1841,
la prensa de Chile nombr6 por primera vez A Tocquevi-
lie; pero de 1841 hasta 1849, no sabemos de hombre espec-
table de Chile, que haya visitado espontaneamente los Es-
tados Unidos, mientras que se encuentran por .docenas los
hombres que han visitado la Europa, la Inglaterra y la
Francia sobre todo. Este hecho es una de aquellas pruebas
que dan las naciones, de las ideas bajo cuya influencia vi-
ven. Si hoy pudidramos restaurar el espiritu de las so-
ciedades antiguas, entonces comprenderiamos por qu6 tan-
tos griegos visitaron el Egipto, de donde les venia la cien-
cia antigua, y tan pocos, si es que hubo alguno, visita-
ron A Roma, la Repuiblica que habia de absorberlos en sus
instituciones.
El pensamiento europeo puro nos ha dominado hasta
ahora pocoo, y done no se queria, como en Chile, ser ame-
ricano y bArbaro como el gobierno de Rosas, en legisla-
ci6n como en vestido y en maneras, los espiritus serious se
volvian hacia la Europa A pedir A sus instituciones con-
sejos de prudencia y de political, en todas las nuevas emer-
gencias en que entraban los negocios piblicos. Sobre es-
te punto, la luz nos venia, antes de todo, de Francia, y
por refracciones muy divergentes, de Inglaterra y alguna
vez de Espafia. La Francia fu6 por largo tiempo nuestro
guia, nuestro modelo. Nuestras constituciones y nuestros
principios de gobierno veniannos, por decirlo asi, hechos,
y nuestro trabajo consistia en calcarlos, quitando las figu-
ras que no podian, sin imprdpiedad, estar en nuestro
cuadro.
Todos nuestros hombres politicos mas 6 menos partici-
paban de estas predilecciones, y el lenguaje del gobierno
frances, su ostentaci6n de respeto por los principios, ejer-
cia aqui, con el miraje de la distancia, toda su fascinadora
influencia. Cuando A principios de 1848, tocAbamos de nue-
vo las playas chilenas, y mostrAbamos con pasi6n, con





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


calor, ta supercheria, la burla de aquel lenguaje politico
del gobierno frances, y la viva esperanza de que tan in-
digna farsa concluyese, como felizmente concluy6, encon-
trabamos por todas partes-la frialdad de los espiritus, y
aquelia resistencia que oponemos siempre A career malo,
lo que estamos habituados A respetar como bueno; y esta
observaci6n no se refiere A tal 6 cual homnbre pdblico, sino
A todos los hombres pensadores de Chile con quien habla-
mos. ba Revoluci6n de 1848 sobrevino, y una veintena de
personas recordaron entonces, como uno de esos recuerdos
ya olvidados, que alguno les habia dicho, que tal podia
suceder. Citamos este hecho para manifestar la tendencia
de los espiritus en una 6poca, A fin de contrastarla mis
tarde con otra direcci6n que han debido tomar.
Con este antecedente entramos en el hsunto de la ley de
imprenta de 1846. Conservamos carta, con los marchamos
de la posta de Europa, en que una de las personas influ-
yentes en la political de entonces nos decia: ((Lo inico que
hemos hecho en estos 6ltimos meses ha sido la ley de im-
prenta, que verA usted en los diaries. Esta ley, aconsejada
por las circunstancias, tiene, como usted lo notara, un ca-
rActer puramente transitorio, etc.))
Las ideas de las gentes pensadoras del pais y de la part
gobernante de la sociedad habian recibido un choque, por
los acontecimientos de septiembre y de marzo de 46. El
Progreso del 25 septiembre de 1845 consignaba este hecho
en los t6rminos siguientes: ((Tanto los miembros del ju-
rado, como el pgblico, han dicho que la ley de imprelnta era
impotente para reprimir tales abusos. No: la ley es podero-
sa, precisamente porque establece el juicio por jurados, que
no reconocen mAs ley que su conciencia,. El l6timo para-
grafo era la opinion del redactor del Progreso; pero el
otro era el hecho existente en una gran mayoria de per-
sonas, que 6reian oportuno reformar la ley de imprenta
que habia dejado tiznada A la Municipalidad de una im-
putaci6n, y honrado y victorioso, al que habia desistido de
probar el cargo.
El ministry Montt, obrando, pues, bajo lapresi6n de esta
iltima influencia, crey6, al ietirarse del gobierno, dejar zan-
jada; para otros, esta dificultad, y volvi6 sus miradas ha-
TOMO IX.-5






OBR RS DE SARMIENTO


cia las legislaciones europeas, para encontrar en ellas el
criteria de lo just y de lo politico. Entonces Norte Am6-
rica, la democrAtica, no existia como poder inteligente en
nuestros espiritus; no existian sino dos legislaciones 'que
cbnsultar, la de Inglaterra y de Francia, y A ellas se les
pidieron consejos, paramodificar la ley de imprenta. j Hi-
cieron mal ? En este punto hoy la gran mayoria estA con-
venida. 6 Pero pudieron hacer mejor? Esto es lo que, da-
dos los antecedentes que hemos establecido, dudamos mu-.
cho nosotros. El gobierno francs habia reformado las le-
yes de imprenta con una severidad que no alcanz6 la ley
de 1846, y lo repetimos, en la'conciencia de las personas
pensadoras de Chile, no habia entonces la convicci6n que
aun no la hay absolute todavia, de que las intenciones de
aquel gobierno eran depravadas 6 hip6critas. La Jnglate-
rra podia dar alguna luz; y la Inglaterra, tambi6n en 1842
y 1843, habia tratado de reformar su ley de imprenta en
la penalidad del libelo infamatorio, siendo la opinion de
centenares de escritores, libreros, jueces, abogados, lores,
y aun extranjeros, consultados por la Comisidn nombrada al
efecto por el parlamento ipgl6s, que debian aplicarse pri-
sidn, a mAs de la multa pecuniaria, A los que por prensa
injuriasen A otros, que es la facci6n mAs dominant de la
ley de 1846. De manera que la opinion de Inglaterra es-
taba de acuerdo tambi6n en la oportunidad de aquella me-
dida; y al iparlamento ingl6s no podia tachArsele entonces
de querer amenguar la libertad political. Son tan precio-:
sos los documents que el Parlamento ingl6s mand6 pu-
blicar sobre este asunto, para ilustraci6n del pdblico y su-
ya propia, que reproduciremos muchos de ellos en la Crd-
nica, si es que no hay el Animo .de dictar ab irato una.
ley de imprenta, como parece, que se ha derogado la an-
terior.
Ahora entraremos a apreciar la urgencia .de la deroga-
ci6n, y en esta parte nos es necesario descender mas todavia
A los hechos. No es frecuente, y no sabemos si tiene ante-
cedentes siquiera en la historic parlamentaria de Chile,
la .derogaci6n de una ley, A la cual no se le sustituye otra.
nueva, sino que tiene por objeto restablecer el status quo,
que existia anterior A la ley derogada, mientras se dicte
una nueva. Estas derogaciones capitals no tienen lugar






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS 7

en los Estados sino al dia siguiente de la caida de un
gobierno, en que el partido venoedor mata el hecho que lo
tuvo oprimido por largo tiempo; y la cuesti6n de urgen-
cia no se resuelve sino bajo el aguij6n de las circunstan-
cias del moment. Empezaremos, pues, A establecer hechos.
El-ministerio Montt dict6 la ley de imprenta derogada;
pero 61 no gobern6 con ella.
El ministerio Vial fu6 reputado adverse A Montt, y 6ste
A aquel ministerio, sin que la barbaridad de la ley Montt
suscitase grande escAndalo entire los partidarios de Vial.
El diputado Lastarria, que hoy ha hallado bdrbara 6 in-
decente la ley, no ha escrito contra ella de una manera
formal, ni pedido su reforna, mientras el ministerio es-
taba en manos .de sus amigos politicos; y nunca era miAs
oportuno el moment, para destruir una ley que tanto cho-
caba con sus principios.
Para motivar la urgencia de la reform, era precise que
los efectos de la ley hubiesen, en los cuatro afios de su
aplicaci6n, producido los males que trae aparejados: pri-
siones, multas, imprentas arruinadas y tri-unfo inevitable
de la influencia del Poder Ejecutivo; pero, desgraciada-
mente, habia dado resultados diametrales. Para meter en
una -prisi6n al senior Tejedor, redactor del Copiapino, no
se habia apoyado el gobierno en los amigos politicos del
senior Lastarria; en la ley de imprenta, sino en la ley del
regimen interior; y tan poco se prestaba la ley A enviar
a las prisiones 4 los delincuentes, que el juiaio del Cor-
sario, en que tantos intereses politicos de los adictos del
diputado Lastarria se versaban, el Juez del Crimen tuvov
que violar la ley, que quebrantarla, por no poder doble-
garla a sus miras y sus deseos. Ignoramos si hay algn.
preso por la ley .de imprenta; y si pueden sumarse en.
1,500 afios los de las condenas como las iproducidas por la
ley franoesa. Por este lado, pues, no habia urgencia.
La imprenta, bajo las restricciones de aquella ley, habia.
en lo material torado proporciones colosales. Santiago ha-
bia visto levantarse dos nuevas imprentas y cinco diaries,
peri6dicos y revistas; Valparaiso, tres; Copiap6, dos; no
habia por este lado urgencia para la derogaci6n.
En cuanto i la influencia funesta que la ley debi6 ejer-






OBRAS DE SARMIENTO


cer sobre la libertad de escribir, loh! en esle terreno era
menos urgente la urgencia. Jamas la prensa de Chile ha-
bia mostrado tanta audacia, tanta libertad en sus ataques
contra la administraci6n A quien la ley Montt parapeta-
ba. El Mercurio de la 6poca quedarA como un monument
de perseverancia, de hostilidad, de energia en el ataque;
y la barbara ley de imprenta se estaba ahi, quietita, por-
que sabia que era impotente para reprimir la libertad de
emitir el pensamiento. Quisieron aplicArsela al Corsario,
y no hallAndose muy seguros de que fuese bastante pode-
rosa, hubieron de violentarla. Por este lado tampoco, y me-
nos aun habia urgencia.
Pero aun queda que fijar otro hecho capital, y es que
la prensa, obrando bajo las restricciones de la bArbara ley,
derroc6 el ministerio A quien apoyaba el senior Lastarria 6
hizo subir uno nuevo A quien apoyaba A su vez el senior
Montt.
El diputa.do Lastarria estaba vencido, caido, en political
militant, y .el diputado Montt, triunfante, en el moment
en que la urgencia de la derogaci6n fu6 solicitada y sos-
tenida. Como hemos visto, la urgencia no se apoyaba en
causa ninguna natural, emanada de los efectos prActicos
causados por la ley durante la 6poca en que ha estado en
ejercicio. Z Tenia por objeto, esta media, atenuar la. cai-
da de los vencidos que deja el ministerio de mayo, y dis-
minuir el prestigio de los vencedores, eclAndoles A la ca-
ra un acto que los despopularice en la opini6n ptiblica que
acababa de elevarlos? Z Que significa sino este orador de
una political vencida, que dirige aquel golpe A las leyes
con que sus amigos, y solo sus amigos, gobernaron? Si
este fue el intent, aplaudimos la excelente revancha toma-
da. La posici6n de Lastarria era envidiable para el tiro.
Tenia en su favor la conmoci6n dada i las ideas por
la revoluci6n de 1848; el mayor contact con los Esta-
dos Unidos, la exaltaci6n imnpresa al sentimiento de la li-
bertad political, por el Mercurio, la Cr6nica, el Corsario,
y la Tribuna, amigos de Montt; una mayoria en la CA-
mara, vencida en la political militant; una minorfa ami-
ga de Montt, pero por la influencia de las ideas liberals
adversa A los principios de la ley de imprenta; dos minis-





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


Stros, amigos de Montt, pero que habian combatido la ley,
cuando se discutia; la prensa, en masa, los diaries ven-
cidos y los vencedores; y para que nada faltase A favore-
cer el intent, el mismo Montt, que habia declarado en
pleno club, tres meses antes, que la ley de imprenta de-
bia ser reformada. El exito mas complete coron6, pues,
la moci6n Lastarria, y de ello lo felicitamos cordialmente.
Ha llenado un deseo pt'blico en cuanto A la derogaci6n
que ipor lo que A la urgencia respect, .el cabe le vino tan
A pala, que habria sido bisofiada no aprovecharlo. De la
moralidad political del acto no le hacemos tampoco un re-
proche; si la cosa A la 1uz de la raz6n y de la tActica par-
lamentaria, es de todo punto injusta, c6lpese de ello A los 39
votos de la CAmara que la han decretado, y A la condes-
cendencia de la minoria, que no necesitaba resarcirse co-
mo la mayoria de un contrast. En nuestro juicio, los ini-
cos que han obrado bien, parlamentariamente hablando, son
los dos diputados que votaron contra la urgencia; y el
Comercio que denunciaba'el senior Gallo, por haber puesto
una bola negra, le hacia un reproche de lo que es un m-
rito, no proceder ab irato, para no hacer nada.
Lo- inico que vituperamos A nuestro amigo Lastarria,
en su hAbil y bien Ipreparada improvisaci6n, son los epi-
tetos injuriosos con que se complaci6 .en abrumar la ley,
epitetos todos exagerados, y que no tenian en su favor
ningdn hecho que pudiese abonarlos. Quidn gemia en las
prisiones A causa de la ley de imprenta? Tejedor? ; Oh!
no se aflija usted por eso: hace tiempo que Tejedor ha ol-
vidado su barra de grillos. 4 Urzia ? Fu6 puesto en liber-
tad hace muchos dias. La lriica causa de rabia que la ley
de imprenta podia traer al Animo de Lastarria, era haber
sido tan impotente, que no habia podido conservar A sus
amigos en el poder, y A 01 por tanto; y una coraza de
papel, que lejos de resguardar el pecho hace que los dar-
dos se queden enredados en ella, merece sin duda despe-
dazarla.
En cuanto A los principios defendidos por nuestro ami-
go, estamos completamente de acuerdo; y no hemos aguar-
dado, con nuestra cebada, A que la discusi6n se concluye-






70 OBRAS DE SARMIENTO

se, sino porque simpatizAbamos en lo sustancial con la ma-
yoria de la CAniara. Cuando haya de discutirse la ley, la
.verdadera ley de imprenta, acaso podamos subministrar
algunos datos, y emitir nuestra humilde opinion sobre la
material.















LEY DE IMPRENTA



(Crdnica, 19 de Agosto de 1849)

La CAmara de Diputados ha puesto el dedo sobre una de
las mas dificiles cuestiones sociales que el mundo modern
present. C6mo saldrA de su arriesgado ensayo, es lo que
mAs que los razonamientos podra explicar el tiempo. Es
nueva la facultad que quiere someterse A la legislaci6n; el
- diario no tiene medio siglo de existencia real en el mundo,
y aun estA lejos de saberse cuAl serA su rol en una organiza-
ci6n political mAs adelantada. El sistema constitutional ha
dado por la elecci6n direct 6 indirecfa expresi6n A la vo-
luntad 6 a la inteligencia de la mayorfa de los asociados.
Hay diputados por cada departamento, municipalidades ele-
gidas por cada localidad; president nombrado por toda
la Repdblica. Hay, empero, otro funcionario que nadie ha
elegido, que 61 mismo se elige, y que .con una prensa que
toma bajo su direcci6n por vocaci6n political y por indus-
tria, legisla, gobierna, juzga, dirige, embaraza 6 echa por
tierra los trabajos de los funcionarios elegidos. El diario
domina la opinion piblica, la extravia 6 la conduce a su
antojo, segun sus preocupaciones 6 sus intereses, rofipe el
mandate de los electos del pueblo, hace un vuelco en la
opinion dominant y cambia la situaci6n de los negocios
p6blicos.
El diario explota al vulgo, desarrolla hAbikmente preo-
cupaciones irreflexivas, y hace impossible la acci6n del le-
gislador. Contra el diario, en fin, no hay otro poder que el
de otro diario, y entonces la lucha se reduce A saber cuAl
de los dos potentados ganarA mayor ndmero de lectores,






OBRAS DE SARMIENTO


cuAl sabrA exaltar mayor nfimero de pasiones, cual mane-
-jara mAs hAbilmente las armas de la l6gica, el sofisma, el
razonamiento y la declamaci6n. Esta es la posici6n consti-
tucional del diario en el mundo politico; y s61o un siglo
mAs de experiencia puede asignarle su verdadero rol en las
funciones sociales; especie de cometa en 1e sistema social
que aun no ha fijado su 6rbita, y que atrae hacia si los
cuerpos fijos, perturbandolos en sus funciones normales.
En vano el pueblo elige un Presidente, Cgmaras, jueces,
municipalidades. Un editor de diario puede elegir un redac-
tor, que habla diariamente con la naci6n, la subleva contra
ese president que no habla; desmoraliza todos los poderes;
reune todas las resistencias; ataca todos los puntos debiles,
y con mafia, habilidad, energia,.verdad 6 mentira, gobierna
A la naci6n.
En cuanto i la emisi6n del pensamiento en general, to-
davia la esfera es mAs ilimitada. En vano las legislacio-
nes han conservado las palabras de blasfemia, sacrilegio,
impiedad, sedici6n, etc. Nosotros pedirfamos A un legisla-
dor que formule la blasfemia para reirnos de su embarazo.
Blasfema un carretero; pero la prensa no puede blasfemar;
*desde que se la conoce no ha pronunciado una verdadera
blasfemia. Ha emitido s61o pensamientos, absurdos si se
"quiere, opuestos A toda idea moral 6 religiosa recibida; pe-
ro este, es un derecho que las leyes de todos los paises
concluirAn por reconocerle, so) pena de encadenar el pensa-
miento.
En material de impienta, pues, hay dos ideas; la idea
ideal, si es possible 'decirlo y que estA formando lentamente
la conciencia; la idea de que la emisi6n del pensamiento
es una facultad del hombre, casera, ordinaria, como vestir,
comer, beber, dormir, moverse y todas las otras funciones
privativas del hombre, y sobre las cuales no puede recaer
legislaci6n ni reglamentaci6n alguna.
La otra es la idea prActica, gubernativa, administrative,
tal como se present hoy A la conciencia de los hombres
actuales, tal como la establecen las legislaciones existentes.
Esta es la material de que ha de ocuparse el Congreso, para
escoger entire la ley de 1828, la de 1846 y la de 1849. e CuAl
de las tres es la mas efectiva 6 mis adelantada ?
Desde luego se legisla sobre un c6mulo de decepciones.






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


La ley persigue, con sus prescripciones, un ente imaginario
para ella, que es el verdadero author del escrito inculpado.
La ley francesa ha pedido un redactor responsible, y le
han presentado un tuno, que ha vendido por un salario el
riesgo A que lo expone su empleo de ser encarcelado por
veinte afios; la ley en Chile ha tratado de comprometer
impresor, editor, y A cuantos ha podido, a fin de haber a.
las manos aquel inagarrable redactor. La ley sabe que no
le echarA el guante nunca; y es candor dedicar ochenta
articulos A fijar la penalidad de lo que no ha de ser penado.
Sale la ley de este atolladero, y cae en otro que es el juez,
jurado, que es amigo 6 enemigo del pensamiento incul-
pado, y dice que no hay culpa done su pasi6n political lo
induce olvidar todo dictado de conciencia.
La ley de imprenta se hace para proteger el orden, la
autoridad y la reputaci6n; y el resultado director inmediato
de cada juzgamiento de imprenta es reunir extraordina-
riamente al p6iblico, convocarlo en una plaza, para que
mediando la irritaci6n de las pasiones, mida y compulse las
fuerzas de subversi6n con que pueda contar. En todo pais
ha mostrado el jurado de imprenta por causes political
esta tendencia desorganizadora; pero en Chile es ain mAs
efectiva, desde que el jurado s61o se convoca para los casos
.de imprenta; siendo peregrina la instituci6n como la mate-
ria, el puiblico se consider como legal y debidamente citado
A asistir A sus debates. Alli brillan la raz6n, la justicia, y
sobre todo la imparcialidad de los jtieces!
6 Quiere proteger a los ciudadanos por los ultrajes san-
grientos que un redactor de diario se le antoja hacerles,.
hasta ir A revolver los secrets mas intimos de la vida pri-
vada ? El jury puede declarar, con la ofensa de cuerpo pre-
sente: ((No hay lugar en formaci6n de causa)) y remachar,
como dicen, el clavo. Mejor es no exponerse, y sufrir cada
uno su parte. La ley Montt parecia haber dirigido toda su
atenci6n A este punto capital de la penalidad sobre impren-
ta; pero se ha creido absurd tanta precauci6n y debe-
mos resignarnos A los resultados. TrAtase solamente de sa-
ber cuAntos meses menos ha de estar en prisi6n el fuldno
aquel que no ha escrito nunca una palabra y cuAntos pe-
sos menos han de pagar los sostenedores aquellos, cuyos
miembros se hallaran en el seno mismo del jurado, en la





OBRAS DE SARMIENTO


Camara, y en todas las situaciones de la sociedad, menos
donde puedan ser alcanzados por la pena.
En este estado de oosas, la discusi6n es iniltil, bastando
apenas el traer a colaci6n la manera como las legislaciones
extranjeras han abordado la cuesti6n.
La Inglaterra no tiene ley de imprenta. Cuando el diario
apareci6, existfa la ley sobre difamaci6n y libelo; eL libelo
con el diario tomaba proporciones colosales, formas nuevas,
mayor duraci6n y alcance, y la ley no se cur6 de perseguirlo
en sus nuevas conquistas. Hay mAs todavia: la ley del
libelo inglesa s61o establecia una acci6n civil de dafios y
perjuicios, con prohibici6n de oir la defense del libelista.
En 1843 trat6se de elevar el libelo difamatorio a la categoria
de delito, y grueso volume de consultas fuW el resultado
que obtuvo la Comisi6n del Parlamento encargada de infor-
mar sobre la material. Son tan peculiares las doctrinas fo-
renses de la Inglaterra, que seria obscura para nosotros la
exposici6n .de principios, doctrinas y proyectos de ley emiti-
dos y sostenidos por los juristas. Acaso en nuestros sub-
siguientes nmimeros demos un resume y una muestra de
las ideas inglesas A este respect; ideas que son el prototipo
de las norteamericanas. Por ahora nos contentaremos con
transcribir el interrogatorio hecho A M. Dupin que acert6
A hallarse en Inglaterra y A quien se pidi6 informase so-
bre el espiritu, tendencia y objeto de la ley francesa en
material 'de detracci6n. .Las analogias que el lector encon-
trarA con nuestra situaci6n actual, pondrAn de manifesto
que el carActer de la prensa es el mismo en todas parties,
-y que es no pequefia bisofiada inventar entire nosotros nue-
vas leyes, nuevas ficciones y nuevos desaciertos. Pero si
las doctrinas legales inglesas, aplicadas g nuestras circuns-
tancias, no pueden darnos toda la luz deseable, la manera
de proceder .del parlamento causaria un poco de rubor A
nuestra suficiencia, para hacer y deshacer leyes, en mate-
ria que las naciones mAs avanzadas ho han fijado de una
manera irrevocable. En 1843 fueron llamados A manifes-
tarsu opinion sobre la ley del libelo 6 de imprenta los per-
sonajes siguientes:
Thomas Starkie, Consejero de S. M. y autor de un li-
bro sobre la ley del libelo.





INSTITUCIONES SUDAMERIC 4NAS


Stanley Lecs, abogado con escritorio abierto durante
treinta afios, editor del Standard.
George Lewis, Comisionado de la ley de pobres, autor
de un proyecto de ley de imprenta para la isla de Malta.
E1lHonorable Duncan M. Neill, Lord abogado de Es-
cocia, para saber de 61 c6mo se procede alli en los casos
de libelo.
James Lonsdale, abogado, secretario de la Comisi6n de
eyes criminals.
John Black, editor del Morning Chronicle.
John Murray, librero editor de Londres.
Thomas James, jefe de la ofici.n de policia de Bow-
Street.
Mr. Carles Brown, propietario del Cambridge Chronicle.
Johnson Gedge, propietario de dos diarios de provincia.
Thomas Henry, Magistrado 'del Tribunal de Policia.
Robert Rintoul, propietario del Spectator.
Samuel Blacburn, editor del Globe.
Alexandre Dobie, agent del Times.
Murdo Young, propietario del Sun.
Siguense ademAs los lores del parlamento que en alguna
epoca hablaron de la necesidad de corregir la ley de im-
prenta, jueces y abogados antiguos de todos los tribunales,
y en general toda persona que por sus conexiones con la
prensa 6 el foro pudiese instruir al parlamento sobre la
manera de obrar la ley, sus defects, sus vacios y sus des-
ventajas. Vese en este procedimiento el deseo de acertar
la intenci6n de former una ley que, sin preocupaciones de
partido, sirviese de protecci6n, de constituci6n A los escri-
tores, inica parte de la. sociedad interesada directamente en
la ley, como el pdblico lo esta en la seguridad dada A la
reputaci6n de los individuos. En Chile, donde no abundan
los'hombres especiales en la material, donde la prActica no
ha dado sino resultados incompletos, hubieramos deseado
por lo menos que al discutirse una nueva ley de imprenta
se hubiesen apartado cuidadosamente las cuestiones extra-
fias al objeto de ella; que se hubiesen estudiado los ante-
cedentes de la material, que se hubiesen oido, en fin, A los
pocos.hombres competentes que tenemos. Don Juan Bau-
tista Alberdi ha publicado un tratado, que si bien es redu-
cido, muestra que el asunto le es familiar. Ha querido la





OBRAS DE SARMIENTO


Camara oir su parecer en material tan espinosa? Asi vemos
marchar a la CAmara sobre el camino que le traza un pro-
yecto de ley, de capitulo en capitulo, cayendo de articulo en
articulo, resbalando mAs bien, porque va A ciegas, A la
aventura, huyendo del inoonveniente que ha querido evitar,
para caer en atolladeros que no conoce, y que harArl de la
ley misma la fuente .del mal. No indicaremos sino uno de
estos escollos. Es regla de la legislaci6n,'mas bien es un
principio incuestionable, que la ley para ser equitativa ha
de marcar el minimum y el maximum de la pena, A fin de
adaptarla a los diversos grades de criminalidad de un delin-
cuente. Fijar la pena 4 utn delito por evitar la arbitrariedad
del juez, es establecer la arbitrariedad esttpida de la ley,
que por el robo de tres alfileres manda un hombre a la
horca. Recon6zcase este ,principio y verAse que hay cua-
renta articulos initiles, embarazosos por su multiplicidad,
y que prestan mil veces mas asidero A la arbitrariedad pre-
cisamente, porque estin indicados todos los intersticios por
donde puede infiltrarse.



SUBVENCI6N DE LA PRENSA PERIODIC


(La Cr6nica, 8 de Julio de 1849.)

Esta es la cuesti6n que estA A la orden del dia en las
columns del diarismo, y si nos permitimos tocarla nos-
otros, es tan s61o porque estan en ella comprometidos prin-
cipios de justicia, de economic, y razones de oportunidad.
Hemos buscado siempre en las prActicas recibidas en otras
naciones, la raz6n de ser de nuestras instituciones, ya por-
que nos sirven de model, ya porque encontrAndose en las
mismas situaciones, han debido encontrar los mismos expe-
dientes. Sobre la cuesti6n de la subvenci6n de los diaries,
podemos dar como ciertos estos hechos. La Francia no
conoce esta prActica en cuanto al diarismo, habiendo sido
uno de loscargos contra Luis Felipe, haber indirecta y ocul-
tamente dado fondos del Estado para auxiliar L'Epoque,
diario de dimensions colosales y que tenia por objeto sos-






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


tener al Gobierno, y popularizar sus ideas por la exten-
si6n de sus columns y la modicidad de suscripci6n, in-
ferior A la de los otros diaries de Paris. Seria indtil nom-
brar a la Inglaterra en esta cuesti6n; como lo seria igual-
mente citar la prActica de los Estados Unidos, done exis-
ten dos mil publicaciones y una sola en Massachusetts ti-
tulada Common School's Journal, que hace tirar A doce
mil ejemplares el Estado y distribuirlos gratis por toda la
extension de la Repiblica. No sabemos de Estado sudame-
ricano alguno que contribuya de una manera regular A la
publicaci6n de diaries, que no se refieran A un interns es-
pecial 6 sean oficiales, sino es Chile, que i este respect
ha tenFdo ia prActica de destinar una suma para fomento
del diarismo.
Remontando un poco en los antecedentes de esta prAc-
tica, se encuentran fAcilmente las razones que la justifi-
can. Hasta 1842, no habia en Chile sino un diario en Val-
paraiso, que contaba con diez y ocho suscriptores en San-
tiago. El gobierno queria, ipues, anticiparse t los hAbi-
tos del piiblico, favoreciendo la publicaci6n de aquel dia-
rio que no podia vivir por sus solos medios. Cuando se
ensay6 establecer en la capital un diario, hubo de tener-
se en cuenta la misma raz6n, tanto mAs que esta empresa,
que habia fracasado otra vez, Ilenaba un vacio harto sen-
tido ya por los hombres pdblicos.
Aparecieron mAs tarde en Valparaiso la Gaceta, en San-
tiago el Siglo, y multiplicAndose ya los diaries, las razo-
nes que habian servido .para motivar el auxilio dado al
Mercurio y al Progreso, empezaban A perder de su fuerza
y utilidad. La Gaceta de Valparaiso hubo de ponerse en
guerra abierta con la administraci6n, y perdi6 entonces
el auxilio que recibia del gobierno. MAs tarde apareei6 el
Comercio de Valparaiso y obtuvo la misma gracia, per-
didndola el Mercurio por haber incurrido en el desagrado
ministerial.
No abundaremos en los arguments que se han hecho
para mostrar que con el advenimiento de nuevos diaries
el moment ha llegado de terminar con la tutela de la
prensa .peri6dica. Nos limitaremos a los resultados mora-
les que tal media puede acarrear. El Comercio de Valpa-
raiso ha establecido la cuesti6n en estos terminos: uLos






OBRAS DE SARMIENTO


hechos muestran que la prensa, para ser itil, no puede vivir
sin el apoyo del gobierno. Los peri6dicos que carecen de
ese apoyo, se vuelven bajos, sofistas, seductores y corte--
sanos del vulgo,.
Hacemos al Comercio la justicia de career que en esta-
enunciaci6n de hechos dados por la experiencia en Chile,
no se ha referido a los diaries y peri6dicos existentes, por-
que tanta groseria de expresi6n probaria mal que los dia-
rios subvencionados se conviertan, con aquel adminiculo,
en elevados, 16gicos 6 independientes de la influencia po--
pular. Por lo que A la Crdnica respect, el Comercio, mAst
que ning6n otro diario, se ha escandalizado de su brus-
quedad y poca cortesania para con el vulgo. Los hechos
que en su apoyo cita aquel diario merecian una seria aten-
ci6n, para examiner si la prensa diaria puede subsistir
por si misma; pero para adquirir esta convicci6n fuera ne-
cesario que todos los diaries peticionaran una subvenci6n,.
pues no es admisible que el Comercio se declare procura-
dor oficioso del Mercurio, la Tribuna, etc.
La cuesti6n queda, pues, reducida A estos tres sistemas:.
I.0 Subvencionar indistintamente 4 todos los diarios, para
no dar A uros medios de hacer concurrencia ventajosa
a los otros; porque dar un auxilio al Comercio en Valpa-
raiso y negArselo al Mercurio, es establecer la mAs fla-
grante iniquidad. El editor del Mercurio pudiera presen-
tarse ante los tribunales, reclamando 'de los dafios y per-
juicios que A su industrial le trae el regalo que el gobier-
no hace A su adversario, con el cual lo hace agotarse .en
esfuerzos initiles para rivalizar. Si esta cuesti6ni se hu-
biese presentado en los Estados Unidos, 6 en otro pais
done la industrial tenga derechos, la injusticia no se ha-
bria perpetrado sin reclamo y subsanamiento. Que signi-
ficaria una suma acordada por el Estado A un jefe de ta-
ller, sin utilidad national, que le estableceria una suma
de beneficio asegurado? Si otro jefe de taller existe, es.
claro que necesita poner de sus fondos .dos veces aquella
suma. No subvencionar diario alguno que no sea official,
sin concurrencia 6til yen beneficio piblico puramente. Con-
tinuar subvencionando los diaries que apoyen al gobier-
no, dejando A cada ministerio que suceda escoger los dia-
rios que .deben subvencionarse, que serAn entonces los ami-






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


gos que hayan contribuido a elevarlo. En este caso, salta
A la vista que el Comercio y el Progress deben ceder sus.
puestos privilegiados al Mercurio y A la Tribuna, que han
establecido al nuevo ministerio, A no ser que el Comer-
cio, sobre todo, acepte para si aquella idea de la facultad
Sde los gastos, de quienes se dice que caen siemnpre para-
dos. El Mercurio se malquista con un ministerio y pier-
de la suscripci6n del gobierno. Contribuye A la caida de
ese ministerio y eleva otro en su lugar, compuesto de sus
amigos politicos y el Mercurio no obtiene remuneraci6n
alguna, continuando el Comercio con la que habia conser-
vado, manteniendose en la gracia de los ministros que ca-
yeron. Decimos otro tanto del Progreso. El ridicule, los
ataques mAs virulentos han llovido de sus columns con-
tra los individuos-que hoy forman el ministerio; antes de
subir al powder y despu6s de estar en 61. La Tribuna, por
el contrario, arrostrando el disfavor ministerial y la no sub-
venci6n, apoy6 A esos hombres que hoy son ministerio, 6r-
ganos del gobierno. 6 ContinuarA la suscripci6n al Pro-
greso, negAndosela A la Tribuna? Lo repetimos, si asi pien-
sa en conciencia el Comercio, debemos suponer que la sub-
venci6n no cura del sofisma y de la injusticia A los diaries.
Restaria saber si el gobierno puede ejercer, por medio.
de una 'renta, una acci6n moralizadora sobre la prensa,
no exponi6ndola A dejarse arrastrar hasta cortejar al vulgo,
y nosotros creemos que fuera itil y acaso possible el uso
de tal influencia, si las instituciones lo permitieran. Pero
en tal caso pediriamos que esta acci6n, para ser benefica,
fuese confiada A escritores de una integridad conocida, de
valor para sostener los verdaderos intereses del pais, en
despecho del sentimiento pdblico, 6 de las preocupaciones
nacionales. I Qu6 bello seria entonces ver una publicaci6n,
encargada de avanzar las ideas menos aceptables por el pi-
blico, pero mas necesarias A la felicidad y progress del
pais! Veriamos entonces -un diario sacerdote, persiguien-
do nuestros vicios, nuestros errors, nuestras preocupacio-
nes y echando en cara A empleados, ministros y jueces sus
desaciertos 6 injusticias. Tal idea no es nueva, por mAs que
parezca absurda. En los primeros tiempos de revoluci6n en
Buenos Aires, cre6se esta magistratura de la prensa con
el nombre de Censor y el Estado nombraba el redactor de






OBRAS DF, SARMIENTO


aquella publicaci6n que debia dar la direcci6n de las ideas;
no siendo lo merios notable la circunstancia de haber sido
,el Censor un ilustre patriota chileno, el c6lebre Camilo Hen-
riquez.
Pero estas utopias de perfectibilidad de la prensa no
tienen hoy cabida en los espiritus. La tutela no puede ejer-
cerse en nombre de nada ni de nadie, y si los diaries,
como la Tribuna, el Mercurio y otros no subvencionados,
estdn condenados a volverse, y si no lo son ya en con-
cepto del Comercio, (bajos, sofistas y seductores y cor-
tesanos del vulgo)), la ley que hoy los abandon i su pro-
pia suerte, debe al menos quitarles de por delante la con-
currencia ficticia de los otros diaries, que son recompen-
sados para no caer en el desliz natural. Si, pues, ha de
haber prensa elevada y prensa baja, d6sennos al menos
garantias de que la primer estarA libre mediante la sub-
venci6n de participar de los vicios de la segunda. I Pre-
tende por ventura -el Comercio haber estado siempre al
lado mis peligroso de las cuestiones y de haber empleado
sus columns en la difusi6n de la verdad, sin miramiento
A las ideas dominantes del vulgo? El vulgo, por ejem-
plo, consider como una tacha el que un escritor sea ex-
tranjero. Ha podido escapar el Comercio A la tentaci6n
de tachar de extranjero A un redactor adversario, siendo
61 mismo, por confesi6n suya, redactado por extranjeros ?
Ha sido su lenguaje mAs comedido que el de los otros
diarios no subvencionados, cuando se trataba de esas que-
rellas entire redactores que el Comercio y el Mercurio han
prolongado durante un afio, sin piedad entire si y sin mi-
ramiento por el piublico? CuAl es la cuesti6n impopular
que el Comercio ha sostenido hasta ahora, para mostrar
que la subvenci6n del gobierno evita volverse seductores
y cortesanos del vulgo ?
No: el Comercio ha dejado en los espiritus, en Santiago
al menos, dudas sobre la conveniencia piblica de depen-
der la suerte de un diario de la subvenci6n del gobierino;
y en cuanto A la dignidad del agraciado, comparado con el
Mercurio y la Tribuna, nosotros, por nuestra manera de
comprender las funciones de la prensa seria, es al Comer-
cio 4 quien consideramos menos .digno de desempefiar la
influencia benefica que se atribuye 4 la subvencidn del go-






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS 81

bierno. La Crdnica debe su brusquedad y la impertinen-
cia de algunos de sus articulos, defects inseparables de
la libertad de emitir el pensamiento, a dos causes: I.', no
recibir subvenci6n alguna que la haga doblegarse a influen-
cias extrafias; y 2.*, ser su redacci6n tan personal, que sus
articulos se suponen firmados per el autor. He aqui fuen-
tes de Mnoral mAs puras que una suma de dinero; no des-
honrar su nombre con concepts que no quisidramos que
quedasen estereotipados en torno nuestro y nos acompafien
en todas parties y en todos tiempos.
DeseAramos, por el honor de la prensa, que esta cues-
ti6n fuese zanjada de una mane-a digna de todos y de los
principios de la justicia.
Si ha de darse una renta a Esquerra y C." para que
medre, dese otra igual & Tornero y C.*, y otra mayor para
que repare los quebrantos que la injusticia de la ley le
ha hecho experimentar, subiendo los provechos de otra em-
presa; provechos que no son el prodticto del trabajo, sino
de causes enteramente extrafias A lI. Para concurrjr con
el Comercio privilegiado, el Mercurio (ha tenido que me-
jorar su forma, tomar corresponsales en Europa, bajar el
precio de la suscripci6n, y, seg6n el Comercio, ni asi pudo
evitar la situaci6n descalabrada que le sobrevino,.
Un dia el curioso, registrandp las columns cle la prensa,
leerA con asombro lo que se ha dicho s6bre esta cuesti6n y
no sabrd c6mo explicarse que sea possible tener valor para
-burlarse del piblico y no tenerlo igual para defender algin
principio 6til.


'TOMO IX.-6



















REPRESENTATION NACIONAL-



(El Progreso, 4 de Junio de 1844.}


I


NATURALEZA DE LA INSTITUCION


Las CAmaras Legislativas van A dar principio A ]a au-
gusta misi6n que la Constituci6n del Estado les encomien-
da, de dictar las eyes que mejor contribuyan A la prospe-
ridad national, en todas ias fases y en todos los puntos en
que la cooperaci6n de las instituciones puede contribuir A
aquel objeto.
Nosotros habremos de seguir paso por paso los procedi-
mientos de estos cuerpos, y el pdblico serA informado por
el diario de sesiones de todas las ideas y opinions vertidas
en ellas. Faltarianos, empero, conocer antes el carActer de
estos cuerpos, .el espiritu que anima A sus miembros y las
influencias que mAs predominan entire ellos; en una pala-
bra, necesitariamos estudiar el terreno de la Legislatura y
los instruments de que se servirA para obrar.
Pero 6 qu6 son nuestras CAmaras?-- De d6nde proce-
den ? CuAl es el color politico que mAs predomina en ellas ?
He aqui verdaderas 6 importantes cliestiones que la pren-
sa debiera ilustrar. Importaria, ademAs, para el studio re-
trospective de nuestras instituciones, asi como de los he-
chos' que se desarrollan A su amparo, el conocimiento an-






OBRAS DE SARMIENTO


terior de las ideas dominantes en la 6poca en que nacie-
ron y de las influencias que entonces prevalecian en la so-
ciedad.
El espiritu de mAs de una ley patria puede explicarse
menos por el tenor literal de ella, que por la influencia que
ejerci6 en su promulgaci6n un hombre determinado 6 un
hecho contemporaneo. Asi la publicaci6n de las delibera-
clones ide los cuerpos colegiados, con todos sus detalles y
circunstancias, menos tienen por objeto entretener la cu-
riosidad pdblica, que subministrar datos para conocer los
m6viles que produjeron tal 6 cual disposici6n que ejerciera
despu6s no pequefia influencia en la sociedad.
Para darnos raz6n .de la Constitutci6n del Estado bas-
tarta conocer los acontecimientos politicos que la precedie-
ron, los hombres que formaban la Asamblea Constituyen-
te, la edad de cada uno, sus opinions de partido y hasta
su posici6n social; y sobre todo esto las influencias perso-
nales que mAs descollaban en la epoca. 'Otro tanto pudiera
haceise en cada 6poca sucesiva.
El sistema parlamentario es un dogma de fe political
comin hoy A todos los pueblos civilizados. Cualesquiera
que sean los antecedentes: ya sea que se constituya una
antigua monarqufa, 6 una nueva nacida de una revoluci6n,
ya, en fin, una repiblica que se alce en el terreno que poco
antes era colonial europea, el sistema *parlamentario es el
program que pueblos y gobiernos se proponen realizar.
La America entera, A imitaci6n de Inglaterra y Francia,
estA constituida bajo estas formas; Espafia y Portugal lu-
chan, por verla cimentada y aun los soberanos absolutos'
del Norte de -Europa otorgan de vez en cuando A sus pue-
blos, medios de representaci6n que aspiran A presentar al-
gdn viso de libertad en las deliberaciones, concesiones arran-
cadas por la conciencia public que, aunq'ue incompletas
e ineficaces, no dejan por eso de ser la expresi6n del es-
pfritu dominant de la 6poca, A quien tienen que adular a6n
los poderes mAs hostile A toda libre manifestaci6n del pen-
.samiento de los pueblos.
Este es un punto convenido, en cuanto respect A la
teoria. La ampliaci6n del principio, sin embargo, reviste en
,cada pais formas tan distintas, que mal pudieran asimilarse
las instituciones inglesas y las francesas, sin ir mAs allA,des-






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS 0

de que se consultasen los resultados que produce en am-
bos paises el sistema parlamentario. De donde result, que
esta forma de gobierno, que tiene en su apoyo el conven-
cimiento intimo de toda la humanidad civilizada, esta a6n
en via de experiment y estd adn para observarse toda la
larga series de fen6menos sociales que su aplicaci6n A di-
versos passes y circunstancias puede producer.
Seria, pues, una obra grande y digna de hombres de
conciencia, recoger los datos que en material de representa-
ci6n national presencian en sus paises respectivos, y dar A
las ciencias sociales este nuevo campo de investigaci6n y
de studio.
Que resultados reales se han obtenido en la America
espafiola de la aplicaci6n de las formas parlamentarias al
gobierno republican? Sin duda que no muy satisfactorios
en todos y cada uno de los diversos Estados en que se ha
subdividido, bien que no deje de servir de atenuaci6n con-
soladora, el que las convulsiones que despedazan A la mayor
parte de ellos, no han permitido manifestarse suficiente-
mente los resultados espontAneos y libres de toda la acci6n
que habrian producido en 6pocas pacificas y tranquilas.
Chile es uno de los pocos Estados, hasta la fecha, que
ha practicado ya el principio parlamentario lo suficiente pa-
ra poderlo estudiar sin pasi6n en sus manifestaciones y sin
otra mira que el interns de la sociedad 6 de la ciencia po-
litica.
Pero { qui6n emprenderia este examen, sin correr el ries-
go de apreciar mal los hechos, 6 de ser mal comprendido
por los demAs en su objeto y espiritu ? Qui6n se presentaria
colocado a tal altura, que dominando todas las influencias
presents, pudiese, sin rebozo, caracterizar los hombres y
las cosas z dar A cada una de ellas su parte real en el drama
que se represent A nuestra vista?
Y A pesar de todas estas consideraciones, d quin tiene,
por otra parte, interns en ser engafiado 6 en engafiarse A si
mismo, desfigurando los hechos, atribuyendoles nombres,
caracteres y espiritu distinto del ,que realmente tienen y que
se manifiestan A la vista de los menos perspicaces?
8 Quien estorbaria que el examen de los hechos contem-
porAneos fuese una explicaci6n ,de nuestro estado social
y un monitor que indicase los medios de arribar A mejores





OBRAS DE SARM1ENTO


resultados, 6 que, reconociendo los presents como buenos,
sirviese su studio para consagrarse A hacerlo marchar por
la misma via y apartar las oondiciones que la mala inte-
ligencia de las cosas suscita A cada paso?
En todo esto obedecemos A ideas anteriores, A verdade-
ras preocupaciones, hijas de juicios pronunciados sin cono-
cimiento suficiente de las causes. De aqui result frecuente-
mente que hombres A veoes bien intencionados y animados
del mejor esplritu, abrigan prevenciones contra'el actual
orden de cosas y obran contra 61 por creerlo violentamente
producido y no emanado de la libre acci6n de la voluntad
public.
El Gobierno, dicen, influye en todo. Las CAmaras son su
hechura, y ni hay siquiera verdadera representaci6n nacio-
nal. Cuando se les pregunta: por que no hay una oposi-
ci6n que contrarie esta influencia, que A lo menos le dispute
algo el terreno?, tendrian que apelar, para explicarse el
hecho, A suposiciones poco satisfactorias.
En ninguna parte de Europa es mas poderosa la acci6n
personal del gobierno fque lo que es en Francia, y, no obs-
tante, es donde las oposiciones se manifiestan mAs activas,
mis constantes y pronunciadas. En parte alguna de Am6ri-
ca hay un gobierno mas opresor, mis enemigo de toda opo-
sici6n que el de Rosas, y, sin embargo, en ninguna se ha
manifestado una oposici6n mAs encarnizada, mas terrible
que la que lo combat y que pone constantemente A precio
de una victoria de sus generals la duraci6n de su gobierno.
Z Por qu6 no se muestra en Chile la oposici6n legal, cons-
tituida por los numerosos 6rganos que deja expeditos la
Constituci6n ? Z Por que no se le ve asumir una forma, un
caracter, un sistema? SerA por extrafia aventura que el
actual orden de cosas es normal y field expresi6n de circuns-
tancias 6 ideas dominantes?
A la soluci6n de estas cuestiones dedicaremos algunas
paginas con la conciencia de Ilenar en ello uno de los debe-
res que nuestra posici6n nos impone.





INSTITUCIONES SUbAMERICANAS


I[


INFLUENCIA DE LA CAMERA POPULAR

(Progreso, 5 de Junio de 1844.)

La CAmara de Diputados, como todos saben, tiene por
objeto confesado de su institute, dar i la mayoria de la
naci6n un 6rgano para hacer prevalecer su voluntad en las
decisions que han de influir sobre la march de los nego-
cios p6blicos.
La manera de expresarse esta voluntad reviste, empero,
peculiaridades tales en los diversos paises, que no bastaria,
para explicarlas, examiner las diferencias esenciales que
hay entire unas y otras leyes electorales, que son las que en
efecto constituyen la parte de la naci6n cuya voluntad quie-
re la Constituci6n hacer que prevalezca.
En Inglaterra, por ejemplo, entra A integrar esta vo-
luntad national .de un modo permanent, por decirlo asi,
eterno 6 invariable en ciertos intereses, la representaci6n por
progenitura de las antiguas families aristocrAticas, las altas
dignidades de la iglesia dominant y en general la naci6n
propietaria, desigualmente representada por ciudadanos 6
condados, no siempre en relaci6n con los habitantes que
tendrian los requisites necesarios para ser electores, sino
por el derecho acordado de ser representadas por mayor 6
menor ntimero de miembros en la CAmara de los Comunes.
En esto, y en cuanto al medio material de la representaci6n
y por lo que respect al pensamiento, la Inglaterra es gober-
nada ppor uno de los grandes partidos en que de tiempos
atrAs esta embanderizada la naci6n y que, predominando en
las CAmaras, Ileva sus caudillos al ministerio, desde done
proven, A la par de los grande intereses nacionales, A la
conservaci6n de una mayoria que les sea siempre adicta
a fin de perpetuar su dominaci6n y su influencia. El origen
.del poder estA en Inglaterra en la mayoria de sus CAmaras,





OB AS DE SARMIENTO


de donde pasa A concentrarse en las manos de los Mi-
nistros.
En Francia, las mismas instituciones en la forma, pro-
ducen resultados diversos. La ley electoral, sin ser pr6diga
de derechos, que no concede sino A la burguesia, distribuye
niAs ordenadamente la representaci6n por todo el terri-
torio del Estado, .siendo punto menos que nominal en cuan-
to A los efectos, la division de la representaci6n en dos CA-
maras.
Mas, en Francia, el sistema parlamentario estA aun bajo-
la tutela 6 el freno que una cabeza poderosa le impone. Un
rey que ha sido el eslab6n que une A la Francia actual con
la Francia de la Restauraci6n y del Imperio, no se deja asi
no mAs dominar por la opini6n piblica, sin dar su parte A
la voluntad del descendiente, del que decia y entonces decia
bien: ((El Estado soy yo,.
En Francia el poder estA en manos del rey; de alli des-
ciende al ministerio que l6 crea, y del ministerio pasa i
apoyarse en la mayoria de ambas CAmaras, que el rey y el
ministerio cuidan de conservar, ya por resorts p6blicos y
confesados que la ley pone en su poder, ya por medios
indirectos y subterrAneos, fAciles en un pueblo en que las
instituciones libres estAn todavia mAs cimentadas en las
ideas de las gentes escogidas que en las costumbres y en la
gran masa de los propietarios. Las huellas de la monarquia
absolute, del Terror, del Imperio y de la Restauraci6n estAn
todavia demasiado frescas, para que la Revoluci6n de julio
d6 todos sus frutos.
En Norte America el sistema parlamentario da en la
prActica resultados todavia diversos. Pueblo veteran en el
uso de estas formas encarnadas en la sociedad, y sin-em-
bargo sin tradiciones y sin pasado que le sea propio; na-
ci6n de ayer, sin mas intereses que los del moment, cam-
biando de limits y ensanchAnd'ose por centenares de le-
guas cada afio, la propiedad y el individuo representan ahi
la voluntad national.
De la muchedumbre de los ciudadanos pasa el poder
directamente A -un Presidente, que en seguida lo distribu-
ye por todos los confines de la administraci6n; ministros,
cAmaras, empleados, ejercito, marina, todo sufre la influen-
cia personal del Presidente, porque este Presidente proce-






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


de de un nlill6n de votos que en su favor han triunfado en
las elecciones que por cuatro afios reconcentran en un in-
dividuo el querer de sus partidarios.
He aqui, pues, el poder procediendo de otro punto di-
verso que en los casos precedentes. En estos iltimos .aios,
se ha dejado sentir mis que nunca en Norte America la
tirania que ejerce en todos los hegocios ptblicos la in-
fluencia sin freno del partido triunfante. El advenimiento
de un nuevo Presidente ha sido la serial para que descien-
dan de sus puestos todos los funcionarios de la, Federaci6n,
para cederlos a los partidarios, factors y colaboradores del
candidate triunfante.
Estas diversas vias que sigue la voluntad national para
expresarse en los poderes constitutivos del Estado, y que
por brevedad hemos querido presentar en esqueleto, no
existen, sin embargo, sin un freno que modere mAs 6 menos
la irifluencia dominant.
A mis de la distinta procedencia y manera de renovarse
las cAmaras altas, que tienen por objeto contener el torren-
te de ideas intereses del moment, representados en In-
glaterra en el ministerio, en Francia en la poderosa y du-
radera influencia personal del rey, en Norte America en
el President elevado por un partido, existe ademas un
poder active, suspicaz, inteligente, que se muestra en las
rainorias de las cAmaras organizadas bajo una bandera co-
nocida y jefes acreditados que luchan contra el partido do-
minante, que lo acechan, lo denuncian, aun en sus meno-
res faltas, hasta que, cambiando las circunstancias y con
el auxilio de nuevas elecciones, las mayorias se desmoro-
nan poco i poco, cayendo sus derrumbes en las minorias,
que al fin se alzan en mayorias, para desempefiar A su vez.
el papel de poder director, 6 segin la expresi6n comin,
\para expresar la voluntad national.
Omitimos la manera de manifestarse el poder en Espafia
y Portugal, porque valdria tanto como tomar de ejemplo,
a Buenos Aires 6 Nueva Granada. A la falta de costum-
bres para el ejercicio de los derechos electorales, reunen
estos pueblos el estado de efervescencia .y de luchas, los
pronunciamientos y los estados de sitio que no dejan aun
descubrir el carActer distintivo de las influencias que pre-
ceden A la march de los negocios.






OBRAS DE SARMIENTO


SA cuAl de los tres modos de manifestarse la voluntad
national se asemeja Chile en la 6poca actual, en las que
pr6ximamente han precedido ai sta y en las que proba-
blemente les sucederAn ? Va acaso, como en Inglaterra,
el powder influyente desde las CAmaras al Ministerio? I Vie-
ne, como en Francia, desde la cabeza del ejecutivo al mi-
nisterio y A las cAmaras ? Sube desde el partido triunfante
en las elecciones hasta el Presidente, y desde alli A todos
los resorts de los poderes constituidos, como en Norte
America ?
i Hay en Chile, en despecho de todo esto, oposicidn or-
ganizada, para contrariar aquella influencia dominant,
cualquiera que sea el camino que ella siga ? Z Es possible
una oposici6n real en Chile? Deja por eso en absolute
-de haber verdadera manifestaci6n de la opinion national?
CuAles son, en suma, las peculiaridades que ha revestido
en Chile el sistema parlamentario aplicado A la direcci6n
de los negocios p'blicos ?
Nuestros lectores comprenderAn fAcilmente que las pre-
guntas que preceden requieren soluciones circunspectas, me-
ditadas detenidamente, y sobre todo verdaderas, pues de
no serlo, mas valdria no haberlas enunciado.
Si no nos cabe, pues, la gloria de resolverlas de un mo-
do satisfactorio, el proponerlas tan s61o puede ser un bien,
por cuanto despertarAn mas avisadas capacidades que e-
suelvan los problems que ellas encierran.
Sabemos muy bien que habrAn millares de individuos
que se creerAn en aptitud de cortar el nudo gordiano con
una sola palabra, la de tirania, por ejemplo, y que otros
se extasiaran, exclamando: ipopularidad del gobierno! Pe-
ro cuando un hecho reviste formas, punto menos que inva-
riables; cuando 6stas difieren en los puntos esenciales de
otras con las que debieran ser andlogas, es precise con-
venir que hay algo de mAs fundamental que la inercia de
un gobierno, 6 mAs complicado que lo que una palabra
puede explicar.





iNSTITUCIONES SUDAMERICANAS


IIf


LAS ELECCIONES ACTUALES

(Progreso, 8 de Junio 184t.)

Las elecciones para renovar el personal de la Legisla-
Stura son, en las monarquias constitucionales, motive de
excitaci6n y de afanosa actividad para todos los partidos;
la minoria se empefia en reforzar sus filas para ponerse en
aptitud de poder luchar con ventaja con el partido domi-
nante y no admira poco ver c6mo la mayoria ministerial,
en Francia sobre todo, Ilega A veces 6 ser-apenas superior
por unos cuantos votos A la minoria; pero su superiori-
dad la conserve siempre, tanto por las subdivisions de la
minoria, que s6lo en las grandes cuestiones se une para
former lo que se llama en lenguaje parlamentario coali-
ci6n, como por lo que nosotros llamariamos razdn colectiva
de partido.
Efectivamente, los politicos tienen, por lo general, un
criterio, una conciencia de las cosas que no les es propia;
su juicio pertenece al color politico de que forman parte,
y todas las cuestiones las miran al traves de este prisma;
en otros t6rminos, la opinion estA formada de antemano
por la voluntad, y es inaccesible A todo convencimiento.
La discusi6n es menos para ilustrar los juicios que para
ostentar los razonamientos en que cada partido se apoya,
por donde es seguro que, l1 terminarse el mis acalorado
debate, el n6imero de los que sostienen el pro y el contra
serA el mismo, ni mAs ni menos, que el que era antes .de
principiarse, salvo aquella parte de la representaci6n que
el vulgo creeria compuesta de los hombres imparciales que
estan prontos A dar su voto al partido que Ileva raz6n, pero
que en lenguaje de cAmaras se llama el vientre, esto es,
la parte innoble, sin creencias ni conciencia, y que baila
al son que le tocan.






OBRAS DE SARMIENTO


No sucede lo mismo en las republicas, en las que todq
el interns p6blico se reserve para la elecci6n del Presiden-
te, pues que el Presidente dara el tono A la Legislatura y
su partido se harA lugar en todos los puntos en que la
voluntad national haya de manifestarse, entendidndose
siempre por voluntad national la del partido dominant.
Hemos creido necesario hacer estas apuntaciones, antes
de caer A nuestro asunto, que es examiner el carActer .de
nuestras actuales cAmaras legislativas y su origen. *
Las elecciones de donde procede la parte renovada del'
personal fueron pacificas, como todos recuerdan, y apenas
hubo otra lista que las suministradas por el Gobierno. A
las causes arriba indicadas, rednese en Chile para amor-
tiguar el calor de las elecciones, no obstante, el espiritu
de las instituciones, que no repiresentan intereses locales
*6 provinciales, y cualquiera que sea el partido que propu-
siera la lista, siempre, 6 las mAs veces, ha de componerse
6sta de-personas extrafias A los electores. Esta circunstan-
cia, aun cuando falsea -el objeto de la instituci6n, darA A.
la representaci6n national un cierto carActer de distinci6n.
de que carece en Norte America, en donde cada distrito
elige por representante A un individuo del mismo lugar,
lo que hace que no pocas veces se note en los diputados
toda la rusticidad aldeana que los ha elevado.
El Gobierno, pues, ha dispuesto esta vez de la elecci6n,
sin que nadie haya querido disputArsela de veras. Se ha
encontrado s61o en el campo y quizA su complete predo-
minio no haya dejado de alarmarlo, pues que no parece
sino que ha temido que la representaci6n national se !e
muriese en las manos, seg6n el empeiio que ha'manifes-
tado en arrojar en ella elements de vida, llamando A los
hombres que A su juicio representan mejor, no la voluntad
national, sino la razdn nacional.
Esta situaci6n tan peregrina merece estudiarse deteni-
damente. No recordamos ejemplo de gobierno constitucio-
nal alguno que se haya encargado l1 mismo de hacer su
parte en la legislature A cada uno de los partidos 6 ideas
que dividen la sociedad. Muchos dirAn que en esto el go-
bierno se ha mostrado equitativo y deseoso de represen-
tar dignamente A la naci6n, llamando A los destinos p6-
blicos al m6rito, dondequiera que lo haya encontrado.






INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


Nosotros, sin negar tan loable intenci6n del gobierno,
quisidramos escudrifiar las causes anteriores que han po-
dido colocarlo en esta predisposici6n de Animo, tan con-
traria a la manera de obrar de todos los partidos que en el
mundo han lpgrado dominar una situaci6n political.
Para que no se nos rechace esta palabra partido, que
con tanta frecuencia usamos, diremos que un parfido es,
en nuestro concept, una manera dada de obrar, de pen-
sar 6 de juzgar, y todo hombre que piensa sobre las cosas
pdblicas ha de incorporar su pensamiento individual en una
de las dos, tres 6 mas fracciones en que la sociedad estA na-
turalmente dividida, en cuanto A la manera de juzgar las
cosas y los hechos.
El gobierno, duefio de una inmensa mayoria en las ca-
maras, quiso repartir en'las elecciones pasadas la minpria
entire dos tintes politicos que no tenfan 6rganos en la re-
presentaci6n national. Di6 tantos asientos A los antiguos
jefes del partido liberal, tantos a los j6venes de capacidad
que empezaban A hacerse notar, y tantos a otros indivi-
duos, notables por sus luces, probidad y aun ductibilidad
u otras causes.
El gobierno, obrando asT, obedecia A una de las nece-
sidades de su posici6n. No olvidemos el origen de la ad-
ministraci6n present: procede de la administraci6n Prie-
to, pero no es una continuaci6n de aquilla. La muerte de
Portales, que le daba nervio y espiritu, dej6 desenvolver-
se nuevos intereses, 6 por mejor decirlo, dej6 mostrarse
los que habia realmente en el fondo de la sociedad. Los
hombres que tenian el tim6n de la political se sentian in-
clinados por convencimiento A las ideas que habia repre-
sentado en otro tiempo el partido Pinto y que se presentaron
con el mismo caudillo en la lucha electoral.
Despues del triunfo en las elecciones para la presidencia,
el gobierno empez6 a inclinar su rumbo hacia el partido
liberal vencido, pero con el que tenia ya costados en con-
tacto y puntos de afinidad. Sus notabilidades fueron poco
A poco incorporadas en la Administraci6n Nacional, un
gobierno que se Ilamaria de coalicidn, si todos los parttdos
antiguos de Chile no hubiesen perdido su fe y sus con-
vicciones, except uno, que por fortune no esta fuertemente
.representado.






OBRAS DE SARMIENTO


Si este estado de cosas es de suma comodidad para to-
dos, si deja desenvolverse pacificamente los mejores ma-
teriales, no deja, por otra parte, de traer sus inconvenien-
,tes, al menos para el progress de la Naci6n en masa, para
aquellos progress en las ideas y las costumbres que lega
una generaci6n A otra sin apercibirse de ello y sin inten-
ci6n. De aqui nace la especie de estagnaci6n que todos
creen percibir en los negocios, el letargo que otros notan
en el espiritu piblico, la falta de discusiones en la prensa,
de esas discusiones que sacuden A la sociedad, que la ani-
man y la dividen.
Este estado de cosas no es violent, ni preparado por
la Administraci6n, ni por un hombre, ni por un partido,
como pretenden los que quieren resolver las cuestiones con
volver los ojos diez afios atrAs, a buscar allA en lo pasado
los remedies del present.
No; aquellos mismos hombres estAn ahi ahora libres de
oponerse A la march del gobierno, si quisieran 6 se sin-
tiesen animados del mismo espiritu que los anim6 enton-
ces. Este espiritu es lo que falta, y la raz6n porque falta
el alma en estos cuerpos, la raz6n porque no son ahora
lo que fueron, podria todavia ser motive de nuevas inves-
tigaciones A que consagraremos nuestra atenci6n.



IV


FALTA OPOSICI6N

(Progreso, 10 de Junio de 1844.)

Hemos indicado que el gobierno, en la formaci6n de las
listas electorales para la renovaci6n de las CAmaras, habia
querido menos representar la voluntad que la razdn nacio-
nal, y hemos explicado lo que es esta voluntad en los pue--
blos constituidos bajo el sistema parlamentario, cual es la
voluntad colectiva de un partido en oposici6n del vencide
en las elecciones.
En Chile, pues, no hay voluntad national que expresar,





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


porque no hay partidos en pugna, ni cuestiones vitales que
dividan la sociedad.
Independientemente de la imperfecci6n inevitable de la
ley electoral, parece no haber materiasobre que haya de
consultarse el querer de la naci6n. 1 Se trata de caminos,
de educaci6n p6blica, del mejor empleo de las rentas, de
fomentar la industrial? En estos puntos parecen estar to-
dos de acuerdo; cuando mAs habrA quienes opinen que tal
6 cual individuo elevado al ministerio se moveria con mas
discernimiento y actividad.
De esta falta de cuestiones que afectan de in modo di-
recto las ideas, nace tambien la singularidad que present
hoy Chile de no dejar traslucir el menor sintoma de oposi-
ci6n parlamentaria, ni en la 6poca present ni en las pr6-
ximas subsiguientes.
Una oposici6n necesita por base un partido organizado
obrando de consuno en toda la extension del Estado, por
instruments de acci6n, diaries y caudillos conocidos y con-
fesados tales y por objetivo, el de hacer triunfar una idea,
la misma que la Administraci6n 6 la mayoria parlamen-
taria atacan i oprimen con su superioridad. Aquel partido,
ese caudillo y este objetivo faltan en Chile, y como oposici6n
faltarAn por alg6n tiempo.
En cuanto A la prensa peri6dica, su influencia es ente-
ramente nula porque nada represent, y la parte de ella
que se ha hecho el honor que nadie le disputarA, de llamar-
se independiente, lo es sin duda mas alliA de lo que ella
se imaginaba: independiente hasta de la conciencia p6blica.
La prensa puede hacer la critical de la Administraci6n, co-
mo la hace cada individuo en la mesa del t6, como la
harA un diputado en la CAmara, cuando se oponga A un
proyecto de ley presentado p6r la Administraci6n; pero
nada de esto ha de constituirlos en 6rganos de oposici6n y
sus recriminaciones en manera alguna han de modificar la
march de los poderes piblicos.
Cuando nos detenemos A considerar esta absolute falta
de elements de resistencia A las miras administrativas, cua-
lesquiera que por otra parte sea la aprobaci6n 6 desapro-
baci6n que ellas obtengan de parte del pdblico, no pode-
mos menos que echar para buscarla nuestras miradas sobre
lo pasado. Chile acaba de salir de una de las mAs grandes





OBRAS DE SARMIENTO


crisis sociales que puede experimentar una naci6n nueva, y
estA como sobrecogido de temor por una parte 6 aletargado
de satisfacci6n por otra.
Hablemos francamente. El antiguo partido liberal se
cree todavia bajo la garra de Portales y no alcanza A des-
embarazarse del todo. Si algunos espiritus j6venes se fijan
en la falta actual de movimiento politico, no dejan de
echar sus gruesas maldiciones A aquel hombre de estado
que, segin ellos, envileci6 a la naci6n y sofoc6 toda ma-
nifestaci6n del espiritu piblico. El ominoso decenio, sin
embargo, y A pesar de todas sus tachas, figurarA en la his-
toria de Chile de un modo muy conspicuo. Durante esos
diez afios se ha elaborado un principio de gobierno, sin el
cual todo orden-social es impossible y aun la libertad misma.
De las luchas y arbitrariedades del famoso decenio, sa-
li6 armada de todas armas la autoridad; es decir, ese sen-
timiento instintivo de los pueblos de respetar al gobierno
existente y desesperar de destruirlo por medios violentos
mientras quedan expeditos otros menos desastrosos.
Qu6 original en el Peri esa lucha de partidos sin nom-
bres; esos pronunciamientos en todos sentidos, esa solda-
desca desenfrenada, esos presidents improvisados en nom-
bre de la Constituci6n violada, en nombre de los derechos
del pueblo hollados, esa mascarada inmoral y sangrienta,
cuyo t6rmino no se descubre ain? No otra cosa, sino la
falta de un principio en que se apoye la alutoridad de un
gobierno cualquiera. Cada general que pueda trastornar un
orden de cosas, precario 6 injustificado por su origen, le-
vanta una bandera y acomete la empresa, una batalla ga-
nada establece el derecho y una elecci6n, hecha bajo la
influencia -del nuevo powder, lo sanciona.
La Reptblica Argentina ha sucumbido en esa misma
transici6n. Dorrego puso en duda la autoridad del gobier-
no de Buenos Aires suscitando las resistencias armadas de
los caudillos y 61 mismo fu6 al fin la victim. No habia au-
toridad, y A Rosas, con toda la execraci6n que se ha me-
recido, deberA quizA aquel Estado el haberse creado el sen-
timiento de la autoridad del poder, aun en el coraz6n mismo
de los que lo combaten con tanta constancia y valor.
No tienen otro origen las actuales convulsiones de la
Espafia. La lucha entire Don Carlos y la Reina Cristina





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


turb6 la conciencia espafiola sobre la legitimidad del re-
presentante del principio monarquico. Tantos titulos te-
nia Espartero, apoyado en la victoria y en un partido en-
tusiasta, para regentar el reino como la reina Cristina; lue-
go aqu6lla podia ser sustitufda, y lo fu6 en efecto. Espar-
tero fue regente; el titulo de este no quedaba por eso me-
nos equivoco, y un pronunciamiento general derrib6 A Es-
partero. Los que de 61 triunfaron se dieron prisa A colocar
la corona sobre la cabeza infantil de Isabel II, A fin de
curar el mal, restableciendo el sentimiento de la autori-
dad legitima, lo que no ha estorbado que la insurrecci6n
aparezca por todas parties y que se eche mano para conte-
nerla, del estado -de sitio, los bombardeos y otras violen-
cias, sin que sea possible augurar cuando terminarA esta
.oscilaci6n, sino es cuando el gobierno de la Reina se re-
vista de autoridad, ya por la fuerza que lo apoye, ya por-
que alcance i la edad adulta que le darA los visos de tener
voluntad propia.
La present administraci6n en Chile ha heredado de la
.anterior este precioso legado: hall al gobierno fuerte en
.su organizaci6n y rodeado de todos los prestigious que cons-
tituyen la autoridad. Cuando alguno levantase much la
voz, se le gritaria anarquizador, perturbador del orden pi-
blico y al moment hablaria mAs bajito, porque nadie quie-
re ya ser Ilamado perturbador, anarquista, ni revolucio-
nario: todos tienen conciencia y sentimiento intimo de la
autoridad del gobierno.
Con estos antecedentes, la administraci6n represent i
su modo la voluntad national, en cuanto es possible usar
esta frase sin impropiedad. Su posici6n es tutelar, obra sin
oposici6n, sin resistencia, asi es que se la ve, por un acto
de espontaneidad, Ilamar 4 la representaci6n national A
los hombres notables de los antiguos partidos, A los j6ve-
nes que descuellan en las letras, a todos aquellos, en fin,
que pueden dar lustre 4 su march, acierto A sus medidas,
impulse al progress.
Esto es lo que hemos llamado representar la razdn pi-
blica y nada mas puede exigirse A la administraci6n. Si ale-
jase de la participaci6n en las deliberaciones de las CAmaras
a aquellos espiritus activos y emprendedores dotados de
miras propias independientes del poder actual, aquellos es-


TOMO IX.-7






OBRAS DE SARMIENTO


piritus que en ienguaje ministerial se llaman turbulentos,
inquietos, perturbadores, nadie que comprenda algo del
sistema parlamentario, negarA que la administraci6n usa
de su derecho, puesto que en ella se ha echo abandon
de toda iniciativa. Esas posiciones no se regalan; los que
las pretenden las conquistan, las escalan por las eleccio-
nes, por la prensa, por la palabra, por la influencia perso-
nal 6 de partido.
Todo gobierno constitutional pide A su mayoria en las
CAmaras apoyo, sanci6n, y nada mAs; la minoria dispute,,
objeta, resisted, y en esto usa tambidn de su derecho; y esta
unidad en las CAmaras y en el ministerio, necesaria en las
monarqufas, es indispensable-en una reptiblica en que todo
el personal del gobierno, salvo ligeros accidents, se cam-
'bia cada cinco afios. Un gobierno sin mayoria en las CA-
maras, 6 mas claro, sin cAmara hechura suya 6 del mis-
mo origen de partido, es un contrasentido. O se disuel-
ven esas CAmaras, 6 renuncia el gobierno, incluso el Pre-
sidente; porque la administraci6n tiene sus ideas que rea-
lizar en todos los ramos y en todos los departamentos.
Su turno de cinco afios vendrb A la oposici6n, si se hace
expresi6n de la mayoria en las elecciones para adoptar una
march contraria.
Esta es la march de la peri6dica elecci6n de Presidente
y este el motive por que el ministerio es el que present
todos los proyectos de ley (i).

(1) SUMMER MAINE sefiala este fen6meno como formando parte ya del sistema
representativeo en Inglaterra.-(El Editor.)





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


V


REPLICAS SOBRE LO ANTERIOR

(Progreso, Julio 20 de 1844.)

Tenemos Teldgrafos de Concepci6n hasta fines de junio.
Para nosotros no contienen cosa notable si no es una larga
refutaci6n de lo que dijimos vez pasada sobre Representa-
ci6n Nacional.
Las observaciones del Teldgrafo parten de concepts tan
opuestos A nuestro modo de ver, que mal llegariamos A
entendernbs, estando tan disconformes en los puntos de
partida. S6anos permitido decir, antes de entrar A exami-
nar sus observaciones, que cuando aventuramos algunas
sobre el caricter y element de nuestra representaci6n na-
cional, lejos de obedecer A ninguna influencia ministerial,
quisimos solamente explicarnos los hechos y averiguar las
causes de que procedian. Si no hemos acertado con la ver-
dad, debe atribuirse A falta de luces mis bien que A inten-
ci6n formada de ocultarla.
Pero si nosotros, buscAndola no la encontramos, nos te-
memos much que El Teldgrafo no ande mAs feliz que nos-
otros, menos por falta de independencia que por no co-
nocer el camino, y esto nos hace ver cuAn lejos estamos de
comprender la organizaci6n y peculiaridades de nuestro sis-
tema representative y la dificultad de manejarlo, cuando
los escritores mismos se muestran tan poco conocedores de
su asunto.
Quiere El Teligrafo que en las elecciones no haya in-
fluencia ministerial, y cita la promesa del general Flores
en el Ecuador, que para calmar la alarma popular, ase-
guraba A su naci6n que en las elecciones sucesivas no ha-
bria influencia ministerial. Por lo pronto diremos que el
general Flores engafiaba A sus oonciudadanos, como lo ban
comprobado los hechos posteriores. Si el gobierno de Chile






OBRAS DE SARMIENTO


hiciese una promesa semejante, engafiaria igualmente a la
naci6n y traicionaria sus propios intereses. Ya verA El
Telggrafo que no es nuestro Animo cohonestar la political del
ministerio, ni aun hallarle, una justificaci6n desusada.
Otra cosa seria la representaci6n national, segin El
Teldgrafo, si no se opusiese a ello el orden de cosas esta-
blecido por la Cbnstituci6n, los intendentes y gobernado-
res vitalicios, la irresponsabilidad .de ciertos funcionarios,
la falta de residencia, las judicaturas vitalicias, el modo de
elegir los jueces, cortes y consejos de Estado, los empleos
que se dan a los de un partido 6 paniaguados, amigos fa-
miliares de un ministerio, y iltimamente la influencia que
los civicos (milicianos) ejercen en las elecciones.
Creemos que todas estas concausas contribuyen A poner
en manos del ministerio el resultado de las elecciones, como
lo asegura El Telegrafo, y ya habria una prueba mAs de lo
que deciamos en el articulo que refuta: de que no hay ver-
dadera voluntad national que expresar en las elecciones,
puesto que medios tan insignificantes bastan para ahogarla.
Estamos muy persuadidos de que la ley electoral es in-
completa 6 informed; pero para no analizar sino un solo
hecho. Z CuAl cree El Teligrafo .que seria la opini6n de
los 40,000 milicianos, si no estuvieran bajo la coacci6n del
ministerio? Francamente, ninguna, 6 seria del que les ofre-
ciese algtn incentive, ajeno del interns p6blico, para pres-
tar su voto en el sentido que se les pidiese. Valdria, pues,
mAs negarles derecho de votar; pero para hacerlo en con-
ciencia con los milicianos, habria por las mismas causes
que hacer otro tanto con los dos tercios de los electores,
libres de la influencia ministerial, pero libres tambi6n de
todo juicio propio. Quedaria con esto reducido el derecho
electoral. 4 una minoria tan intsignificante, que dejaria en
vergiienza fuestro sistema representative y sobre esta mi-
noria apareceria ain despu6s la influencia ministerial tan
temida.
6 Cree El Teldgrafo que el ministerio es una cosa ajena
y extrafia A la naci6n ? Estas falsas ideas sobre la natura-
leza de los gobiernos representatives, descarrian A un gran
n6mero de ciudadanos bien intencionados y A no pocos es-
critores que los mantienen en su error.
La voluntad national es insondable entire nosotros: pri-





INSTITUCIONES SUDAMERICANAS


mero, porque no la 'hay en la verdadera acepci6n de la pa-
labra, y segundo, porque en los puntos en que puede ha-
berla, hlabri siempre el pro y el contra que expresan los
partidos, inica manifestaci6n de la opinion piblica. Un
gobierno sera, pues, mis verdaderamente la expresi6n de
la voluntad national, cuando represent a un partido mAs
numeroso, 6 mas bien mAs inteligente, si la voluntad na-
cional ha de expresarse por las capacidades mAs bien que
por el ndmero.
Habfimos citado la manera de formarse la legislature
en Inglaterra, Francia y Estados Unidos, para comparar
con los medios adoptados aqui; y cuando nos valiamos de
estas comparaciones, teniamos present que si el sistema
representative no era un sistema de ideas abstractas, ide-
biamos examinarlas en los hechos que produce y en los
lugares en que su aplicaci6n .ha producido resultados mas
completes.
D6nde ha visto nuestro contender realizada su utopia
de elecciones sin influencia ministerial, para proponer con-
tra todo lo que presencia y contra todo el orden natural de
las cosas, que se aspire en Chile A lo que nadie aspira en
parte alguna? Todo lo que debiera pretenderse por ahora
serfa segularizar la acci6n del Ministerio en las elecciones,
denunciar sus abuses por una parte, 6 infundir A los elec-
tores, si esto fuera possible, el sentimiento de sus deberes y
de sus derechos, que generalmente desconocen.
Si nos propusieramos realizar una teoria abstract, no
hay duda de que no habria derecho para negar A cada
habitante de Chile la facultad de expresar su voluntad en
las elecciones, por cuanto es un individuo de los que com-
ponen la asociaci6n; pero si se consultase lo que hay de
real en esta voluntad national, jcuan pocos debieran dis-
poner del derecho de expresarla! Nuestra ley electoral,
contemporizando con uno y otro medio, ha supuesto la ca-
pacidad elective en los que poseen alguna propiedad 6 en-
los ciudadanos que tienen las armas en las manos, y los
vicios inherentes a esta suposici6n aparecerAn siempre en
las elec6iones.
SEl Telgrafo, que cree abusiva la influencia ministerial
en las elecciones, se sorprenderA un poco al saber que en
Norte America, en el pais modelo de la manifestaci6n de





OBRAS DE SARMIENTO


la voluntad national, en los meses que preceden inmedia-
tamente la elecci6n 'del president, se cierran las oficinas,
se suspended el despacho de los negocios piblicos, y cesa
de hecho to-do gobierno y toda adminiStraci6n, por aten-
der todos los empleados piblicos, de president abajo, al
triunfo del ministerio en las pr6ximas elecciones; que si
la oposici6n triunfa, al dia hacen su dimisi6n todos los
empleados, y los .que no, son depuestos violentamente para
hacer lugar A los paniaguados del nuevo ministerio, con
menoscabo -del buen servicio y desatendiendo el verdade-
ro merito. El Telegrafo se abismaria de saber que en la
mds complete de las democracies cada administraci6n de
cuatro afios es un gobierno aparte, sin relaci6n con lo que
le ha precedido, por la raz6n de que, representando cada
una de ellas casi siempre A un partido distinto, hay hos-
tilidad y malquerencia entire ellas.
No citamos estos hechos como models dignos de imi-
tarse; queremos s61o manifestar, por los extravios mismos
de los efectos, la existencia de las causes. El error de que
parte El Telegrafo es comdn A muchos hombres sensatos
y aun A los gobiernos mismos. Cuando un gobierno ase-
gura que no represent A un partido, 6 engafia intencio-
nalmente, 6 se engafia A si mismo, 6 estA efectivamente
compuesto de elements heterogeneos 6 incompatible, que
lo hacen un gobierno de amalgama, de transicidn, gobierno
provisorio que estA elaborando en su seno los elements
de donde ha de salir mds tarde el verdadero gobierno, con
una idea fija y un partido que lo apoye, con exclusi6n del
partido de oposici6n, A quien no se le .dejarA tomar in-
fluencia alguna en la direcci6n de los negocios, -hasta que,
hacidndose mayoria irresistible, escale la administraci6n y
excluya de ella al partido opuesto.
Estas fueron las ideas que manifestamos en el articulo
que se propone refutar El Telegrafo y .que quisi6ramos que
reconsiderase, seguros de que, entendidos nuestros princi-
pios, no los hallard tan fuera de camino.




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