Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00007


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Full Text




OBRAS

DE


D. FR SARMIENTO

PVBBICADAS BAJO LOS AUSPIOIOS DEL GOBIERNO
ARGENTINO



TOMO VIII.
(Nue-va, ed.ici6a)'


BUENOS AIRES
LIBRERfA cLA FACULTAD>, JUAN ROLDAN
436 FLORIDA 436
1913


COMENTARIOS
DE LA
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ANTECEDENTES LEGISLATIVOS

CAMERA DE DIPUTADOS

sBE.SION DEL 11 DE SEPTIIM-BRE. DE ISe5

Presidencia del Dr. Alcobendas

OBRAS DE SARMIENTO

PROYECTO DE LEY

El Senado y Cdmara de Diputados, etc.

Articulo 1.0 Encargase al ciudadano Augusto Be-
lin Sarmiento de continuar la publicaci6n de las obras
de Sarmiento, bajo el patrocinio del Gobierno Nacio-
nal.
Art. 2. El Poder Ejecutivo contribuird con una
suscripci6n de ejemplares cuyo imported no pase de
2,000 pesos moneda national en cada edici6n de vo-
lumen no menor de 400 paginas .y a media de su
publicaci6n, los cuales seran distribuidos en las biblio-
tecas y escuelas del pais.
Art. 3.* Los gastos que demand la present ley
se harAn de rentas generals imputAndose A la misma.
Art. 4. Comuniquese al Poder Ejecutivo.
D. BALAGUER.
Septiembre it de 1895.





OBRAS DE SARMIENTO


Sr. BALAGUER.-Pido la palabra.
Sefnor Presidente: En tal dia como hoy, las leyes fatales de
la naturaleza, acechandolo en tierra extrafia, forzaban al ilus-
tre maestro a abandonar la alta citedra desde la cual con auto-
ridad indiscutible dictaba ensefianzas para hombres y para
pueblos. Poco despu6s Ilegaban sus despojos al seno de la pa-
tria, como si hubiera tenido prisa de mostrarse A sus conciu-
dadanos encadenado sobre el f6retro, para probarles que real-
mente estaba obligado al reposo y al silencio.
Y asi y todo, senior Presidente, las multitudes que en aquel
entonces le salieron al encuentro para cortejarle en el f6nebre
trayecto, al verle descenderr A su pante6n, se alejaron, mis
que tristes, sorprendidas de que antes no les hubiera dirigido
la palabra con el tono y el ademAn autoritarios que le eran pe-
culiares, siquiera para decirles que, a pesar de sus afios y
servicios, 61 no habia solicitado la jubilaci6n eterna, que con-
tra su voluntad le habia.sido decretada, desde arriba, sin duda
para colocar alg6n otro recomendado en su lugar, que no les
dirfa seguramente todo lo que d 61 se le quedaba en el tintero.
Tal era, senior Presidente, el Sarmiento esculpido por su
propia mano y esfuerzo en la imaginaci6n popular, y asi,
fuerte en la acci6n 6 inquebrantable en el prop6sito, se per-
filaba en la mente de sus conciudadanos; y muy grande de-
bia ser, en efecto, senior Presidente, cuando a pesar de la fe-
cundidad intellectual de nuestro suelo, su plaza esti todavia
vacant, y cuando todavia en nuestras grandes tribulaciones
y alegrias, despu6s que la acci6n, la palabra 6 el consejo de
nuestros primeros pensadores y estadistas se ha dejado sen-
tir, aun nos empefiamos en figurarnos lo que habria dicho 6
hecho Sarmiento en tales circunstancias, para mayor bien y
gloria de la patria.
i Muerto, senior Presidente, aun llegamos a pretender que
podia seguir pensando, como si creyeramos que aquel cere-
bro excepcional hubiera sido articulado para pensar A per-
petuidad!
Pero ya que nos es forzoso encerrarnos en los t6rminos de
lo real, dejando s6lo'constancia de esos nobles y vagos anhe-
los que tantas veces la admiraci6n ha despertado en nuestro






INTRODUCCI6N


espiritu, procedamos, senior, a recoger y. guardar en forma
duradera todos los frutos de aquella robusta inteligencia, pro-
ducidos en cincuenta afios de active y energica labor y que,
ignorados 6 dispersos, corren riesgo de perderse, con perjui-
cio de la civilizaci6n y la cultural national.
A ello estamos obligados para transmitirlos integros A las
generaciones que ya empiezan A ser posteridad, y de las cua-
les es patrimonio comin, como legado del austero ciudadano,
que empefiado en hacsrselos valioso y monumental, nada guar-
d6 para herencia propia de los suyos.
En tal sentido, senior Presidente, en el aniversario de su
muerte, cuando aun no se levanta la estatua que model en el
bronce los severos perfiles de su cuerpo, honrando al hombre
por lo que fu6, decretemos la impresi6n de sus obras, en las
cuales ha de reflejarse su alma superior con los brillantes des-
tellos de su poderosa intelectualidad.
Sefior Presidente: Bajo tales impresiones coloco este pro-
yecto al amparo de la justicia y la gratitud national, a la cual
inferirfa agravio con mayores fundamentos, y pidiendo se vea
sobre sus lines un homenaje A la memorial de Sarmiento, rue-
go A la CAmara se sirva sancionarlo sobre tablas en el aniversa-
rio de su muerte. (;Muy bien!)

w Apoyado.
-Se resuelve tratar el proyecto sobre
tablas.
-En discusi6n en general.


Sr. BARROETAVERA.-Pido la palabra.
Desearia que el author del proyecto, quien, supongo, estarA
informado de todo lo que se refiere A estas obras de Sarmiento,
me dijera si recuerda qu6 suma vot6 la Naci6n antes para esto
mismo.
Sr. BALAGUER.-Veinte mil pesos, que le fuerop entregados
A Sarmiento, y con los cuales se ha hecho la impresi6n de lo
que ha sido publicado hasta aqui. Y como le fueron entrega-
dos al mismo Sarmiento, no habria posibilidad, habiendo ya
muerto, de tomar cuenta de su inversi6n.
Sr. DAVILA.-i Ni debe tomarse!





OBRAS DE SARMIENTO


Sr. BARROETAVERIA.-No ha sido ese mi objeto, sino tomar
este dato para votar.
Sr. MANTILLA.-Pido la palabra.
Tal vez sea discordante mi nota, pero siento la necesidad
de darla, no con la elocuencia del senior diputado por San
Juan, autor del proyecto, pero si con la sinceridad de mis con-
vicciones.
En este asiento, senior Presidente, tengo la investidura de
una fracci6n del pueblo argentino para votar leyes, para auto-
rizar gastos de servicios pdblicos, fiscalizar los actos del Po-
der Ejecutivo. Fuera de estas tres grandes faces, mi acci6n
de diputado no puede manifestarse en ninguna forma.
Sancionar impresiones de libros, es algo fuera de las fa-
cultades regulars y correctas del Parlamento; en mi concep-
to, es acordar patente de talent, cuando s61o podemos dictar
leyes.
Por eso, aunque much fuera la veneraci6n mia por Sar-
miento-que no la tengo: admiro su talent, pero deploro todo
el perjuicio que en mAs de una 6poca de la historic hizo al
pais,-negar6 siempre mi voto a un proyecto tan generoso
como el que el senior diputado por San Juan ha presentado.
SCuAl es el criterio de la CAmara, en asuntos de esta na-
turaleza, si hoy vota la impresi6n de las obras de Sarmiento
A costa del tesoro de la Naci6n, y ayer las de Albwdi, cuando
Sarmiento y Alberdi fueron antitesis en la acci6n y en la idea,
en todo el pasado de la Reptiblica Argentina?
Sr. BALAGUER.-I Grandes hombres del pais!
Sr. MANTILLA.-Si es el talent el que debe celebrarse, que
lo dignifique el pueblo argentino en la forma que todas las
naciones ven celebrados los ingenios de sus hombres gran-
des, que no necesitan sanci6n legislative. Las obras de Dis-
raeli no fueron impresas A costa del tesoro de la Gran Breta-
fia, ni las dv Victor Hugo, el genio potente del siglo, fueron
sostenidas y costeadas por los recursos oficiales del parlamento
francs.
En el coraz6n, en el bolsillo y en el criterio del pueblo ar-
gentino hay elements suficientes para perpetuar la grandeza
del genio de Sarmiento-si lo tuvo-sin necesidad de incurrir





INTRODUCCION


el Congress en actos de esta naturaleza, que important, en re-
laci6n al otro talent que he sefialado, contradicci6n inexpli-
cable, y que lo sacan completamente del ejercicio de sus fa-
cultades.
Sr. CANT6N.-Pido la palabra.
El discurso brillante del senior diputado por San Juan y
el elocuente del senior diputado por Corrientes, han hecho
en mi espiritu el efecto de una descarga el6ctrica, como que ha
si-do producida entire polos opuestos y de nombres distintos.
Yo quiero, tambi6n, fundar mi voto A favor de este pro-
yecto.
Los hombres de lucha, en su efimero paso por la vida, A
la vez que levantan resistencias, van abriendo grandes brechas
al adversario, despiertan tambi6n grandes pasiones y grandes
amistades entire las filas de sus correligionarios.
Sarmiento es uno de esos bravos luchadores. Pero cuando
por la evoluci6n natural de la material, se abre la tumba para
devolver A la tierra lo que legitimamente le pertenece, y, A
la vez, para dar paso hacia las regions et6reas de la inmorta-
lidad al espiritu de los series superiores, entonces el coraz6n
de todo hombre generoso acalla las pasiones y sus odios, para
no dejar sentir en 61 nada mAs que el eco de la palabra jus-
ticiera.
Es por eso que en este moment sentimos un murmullo ar-
monioso, consolador, de un extreme A otro de la Repfiblica,
el murmullo que produce las hojas de las coronas de laurel
y siemprevivas, tejidas por el pueblo argentino para ir A glo-
rificar el nombre del inolvidable Domingo Faustino Sarmiento.
( Muy bien!)
Sefior Presidente: cuando ya le faltaba A su organismo la
temperature necesaria para mantener la vida, este austero ciu-
dadano fu6 A las regions cAlidas del Paraguay, A demandar
A su clima ese element indispensable para la existencia. Y
ya, al sentir aproximarse los 6ltimos moments de su fecunda
vida, cuando el calor huia del cuerpo que alimentaba su espi-
ritu fuerte y generoso, Sarmiento dijo: ((Siento que el frio
' del bronce ya me invade los pies.)) Y dijo bien, Sr. Presi-
dente. Dias mAs, dias menos, el pueblo argentino ha de os-






OBRAS DE SARMIENTO


tentar en la mas important de sus plazas el mejor adorno:
un monument al general Sarmiento.
Pero, si es verdad lo que los creyentes dicen, que el es-
piritu no muere, y que desde las regions del empire puede
presenciar lo que los humans corazones hacemos en la tie-
rra, yo diria que Sarmiento esta y estarA much mas satisfecho
al ver, no que le fundamos el bronce, pero si que el Congreso
argentino, encarnaci6n genuina de este gran pueblo de Sud
America, por cuyo engrandecimiento tanto luch6, consagre
por medio de una ley, a su memorial, el mAs precioso de los
monumentos, pues tendril por pedestal la impresi6n de sus
obras y por coronamiento su genio. (iMuy bien!)
Por estas consideraciones debemos votar el proyecto del
senior diputado Balaguer.
He dicho. (jMuy bien! ;Muy bien!)

-Se vota en general el proyecto en dis-
cusi6n y es aprobado por 46 votos.
-En particular se aprueba, sin observa-
ci6n, el articulo 1.0
-En discusi6n el articulo 2.

Sr. BARROETAVErA.-Pido la palabra.
Si 6sta no es una edici6n de lujo inusitado, no concibo c6mo
puede costar dos mil pesos nacionales cada volume.
Sr. BALAGUER.-Cada edici6n.
Sr. MOUTIER.-Podria decirse: ((por la edici6n de cada vo-
lumen no menor de cuatrocientas pAginas,.
Sr. VARELA.-Podria ponerse: en la edicidn de cada vo-
lumen.
Sr. BALAGUER.-La mente del articulo es que el Poder Eje-
cutivo se sukcriba A tantos ndimeros por cada edici6n de volu-
men, hasta llegar al imported de dos mil pesos, que se emplea-
rAn segun sea el precio de cada ejemplar.
Sr. DEL VALLE.-Para mi estA claro el articulo, desde que
al final dice que se repartirAn los vol6menes, lo que revela
que se trata de muchos y no de uno solo.
Sr. BARROETAVENA.-Por mi parte, no desearia votar en
contra; pero no entiendo este articulo, lo encuentro algo con- a
fuso, y voy A proponer en sustituci6n el siguiente:





INTRODUCTION


((El Poder Ejecutivo se suscribirA A cuatrocientos ejem-
plares de cada volume de las obras in6ditas del general Sar-
miento, pudiendo invertir en ello hasta dos mil pesos por cada
edici6n no menor de cuatrocientas pAginas,, dAndosele el des-
tino que se consigna al final del articulo en debate.
Sr. MANTILLA.-Pido la palabra.
Aunque he votado en contra del proyecto, estoy en el de-
ber de contribuir 6 de propender A que salga, si es possible,
perfect.
El articulo i. faculta para que se encargue al senior Belin
Sarmiento de la publicaci6n de las obras de Sarmiento; por
el articulo 2." se autoriza al Poder Ejecutivo para suscribirse
A determinado n6mero de ejemplares de esa publicaci6n.
4 Quien pagara el gasto de la aurtrizaci6n del articulo i. ?
Es la Naci6n la que encarga al senior Belin de la publica-
ci6n, Pues si es ella y tambi6n la que hace el gasto, 8 c6mo
suscribirse el Poder Ejecutivo A lo costeado con sus mismos
dineros ?
Esto es irregular.
Por consiguiente, seria mrAs correct y mAs justiciero que
la misma vara con que fu6 medido el talent del doctor Al-
berdi sea aplicada al m6rito de Sarmiento, sancionando para
6ste una ley en las mismas condiciones que para aqu6l.
Propongo eso al autor del proyecto y al senior diputado
mocionante.
(Despues de un momento)
Sr. PRESIDENTE.-EI senior diputado por Corrientes se ha
dirigido al autor del proyecto primitive y al senior diputado
por la Capital...
STr. MANTILLA.-Pero no necesita que el senior Presidente
se encargue de recordarles que deben contestarme, porque si
ellos no lo han hecho, sabrAn el motivo...
De todos modos, agradezco la oficiosidad del senior Presi-
dente.
Sr. PRESIDENTE.-Es que los sefiores diputados A que alu-
di6 estaban distraidos en el moment en que hablaba.
Sr. BALAGUER.-Pido la palabra.
Yo habia oido al senior diputado; pero como no tenia pre-





OBRAS DE SARMIENTO


senate los t6rminos del proyecto relative A las obras del doctor
Alberdi, demor6 por eso la contestaci6n a su indicaci6n.
Ahora tengo en mi poder aquella ley, y voy A darle mi
opini6n.
En efecto, no veo que haya inconvenient en cambiar por
la f6rmula que propone la que se establece en el proyecto en
discusi6n, pues se trata de proyectos en condiciones identi-
cas, habiendo, sin embargo, en pro del que yo sostengo, la
ventaja de fijarse la cantidad que ha de gastar el Poder Eje-
cutivo, cosa que no se ha hecho en el proyecto de ley relative
A las obras del doctor Alberdi. En ese proyecto se autoriza al
Poder Ejecutivo A suscribirse a un nimero de mil ejempla-
res y a invertir en esos mil ejemplares una suma much mayor
de la que yo propongo, que es la de 2,000 pesos por la edici6n
de cada volhmen de las obras de Sarmiento.
Por mi parte, y por estas consideraciones, y para votar un
gasto concrete, pido A la CAmara preste su sanci6n a la f6rmula
que le he propuesto, agradeciendo la indicaci6n con tan buena
voluntad hecha por el senior diputado, y deplorando no tomarla
en cuenta por esta causa.
Sr. MANTILLA.-Pido la palabra.
Yo habia hecho una observaci6n al proyecto del senior di-
putado por San Juan, de la que l6 no se ha apercibido.
Por el articulo i. se encarga al senior Belin Sarmiento de
la publicaci6n de las obras de su abuelo (el abuelo del senior
Belin). En el articulo 2.0 se autoriza al Poder Ejecutivo para
suscribirse A determinado n6mero de ejemplares.
Sr. BALAGUER. Con determinada cantidad, invertida en
ejemplares.
Sr. MANTILLA.-Es decir, la cantidad A que se refiere el ar-
ticulo 2.0, es la dnica que puede invertirse para llenar el ar-
ticulo I. ?
Sr. BALAGUER.-Si, senior.
Sr. MANTILLA.-Digalo, entonces; el proyecto no lo dice.
Sr. BALAGUER.-Si lo dice.
Sr. MANTILLA.-No lo dice.






INTRODUCCI6N


Tenga la bondad el sefor Secretario de leer el articulo I.

-Se lee.

Sr. MANTILLA.-Perfectamente.
Por ese trabajo del senior Belin Sarmiento se le pagarA algo,
porque el Congreso no tiene derecho de imponer A nadie un
trabajo gratuito, por mAs que sea honroso. Puede pedir des-
puts el senior Belin, con muchisima raz6n, que se le remu-
nere. Este es un gasto.
Tenga la bondad, el senior Secretario de leer el articulo 2.

Se lee.

Sr. MANTILLA.-Muy bien.
SQuien ejecutarA la part del articulo I.0, si en el articu-
lo 2.0 se establece una obligaci6n determinada para el Poder
Ejecutivo? 8 Es la CAmara la que cumplirA el articulo I., 6
es el Poder Ejecutivo como encargado de ejecutar las eyes ?
Si es el Poder Ejecutivo, estA demAs el articulo 2.0; si es la
CAmara, estA perfectamente bien.
Por eso me quejo de la obscuridad de esta ley y solicito
que se establezca un concept perfectamente perceptible; por
ejemplo: autorizase la publicaci6n de las obras de Sarmiento y
el gasto de 20 6 30,000 pesos.
Pero en esta forma, no, porque resultan dos autorizacio-
nes, dos gastos, sin poder saber uno si es la CAmara la que
correrA con el gasto A que se refiere el articulo I.o 6 el Poder
Ejecutivo Nacional.
Llamo, pues, la atenci6n del senior diputado por San Juan,
sobre esta observaci6n, que no hago con el prop6sito de obs-
taculizar la ley, sirio para acelerarla.
Sr. BALAGUER.-Pido la palabra.
FAcil me seria explicar al senior diputado la deficiencia que
parece encontrar en los t6rminos del proyecto, y que, en mi
concept, no existe.
Efectivamente, por el articulo I.-y tal es el concept ge-
neral de la ley-se pone la impresi6n de las obras de Sarmiento
bajo el patrocinio del Gobierno Nacional.






OBRAS DE SARMIENTO


Este patrocinio Z en qu6 forma tendrA lugar ? En la forma
de suscripci6n de un n6mero determinado de ejemplares,
fijAndose la cantidad de dinero A invertirse, la cual servirA
para costear la impresi6n.
Ningin otro gasto tendrA que hacer el Poder Ejecutivo
Nacional, sino inicamente el de los ejemplares que adquiera
por la cantidad que el Congreso le autoriza por esta ley i
invertir.
En cuanto al trabajo *de la persona que ha de encargar-
se de hacer la recopilaci6n, impresi6n, etc., etc., serA remune-
rado por los otros ejemplares que pueda colocar en la venta
piblica de las mismas bbras.
Sr. MANTILLA.-Y eso Z quedara A beneficio de 61 ?
Sr. BALAGUER.-A beneficio de l1.
Sr. PRESIDENTE.-Se votara primeramente el articulo como
lo propone el autor del proyecto. En caso de rechazarse, se vo-
tara como lo ha indicado el senior diputado Barroetavefia.

-Se aprueba en la primera forma.
-Se aprueba el rest del proyecto.





SENADO NATIONAL

SMESION DEL '1i DSE SEPTIEMBRE nE 1Se5

Presidencia del Teniente General Roca


Sr. PELLEGRINI.-Voy a pedir at Honorable Senado, quiera
dar preferencia al asunto tratado y despachado en la CAmara
de Diputados, respect A la publicaci6n de las pbras del ge-
neral Sarmiento.
Creo excusado exponer, ante el Honorable Senado, la im-
portancia que tienen para las letras argentinas, las obras li-
terarias del general Sarmiento, y la necesidad que hay de que
6stas se propaguen y sean conocidas por todas las generacio-






INTRODUCCION


nes que no tuvieron ocasi6n de leerlas en su primera publi-
caci6n.
Se trata de una pequefia suma, y creo que esta Honorable
CAmara no tendrA inconvenient en sancionar ese proyecto,
como lo ha hecho la CAmara de Diputados.

-Apoyado.

Sr. PRESIDENTE.-Apoyada la moci6n, se va A votar si se
trata sobre tablas el asunto.
Sr. ANAD6N.-Me parece haber oido que el senior Secreta-
rio ha leido una solicitude de alguno de dos deudos del gene-
ral Sarmiento.
Sr. FIGUEROA (F. C.)-Puede leerse el proyecto.

-Se lee:

PROTICTO DB LEY

El Senado y Cdmara de Diputados, etc.
Articulo 1. Encirgase al ciudadano Augusto Belin Sarmiento de continuarla publi-
caci6n de las obras de Sarmiento, bajo el patrocinio del Gobierno Nacional.
Art. 2.* El Poder Ejecutivo contribuirA con una suscripci6n de ejemplares, cuyo,
imported no pase de dos mil pesos moneda national, en cada edici6n de volume no
menor de cuatrocientas paginas (400), y a media de su publicaci6n, los cuales seran
distribuidos en las bibliotecas y escuelas del pals.
Art. 3. Los gastos que demand la present ley se haran de rentas generals,
imputAndose A la misma.
Art. 4.* Comuniquese al Poder Ejecutivo.
Dado en la Camara de Diputados a 11 de septiembre de 1895.

FRANcIsco ALCOBENDAS.
Alejandro Sorondo
Secretario

Sr. PRESIDENTE.-Se va A votar si se trata sobre tablas.

-Se vota y result afirmativa.

Sr. PRESIDENTE.-Habi6ndose leido ya el proyecto, se va A
votar si se aprueba en general.

-Asi se hace y result afirmativa.
-En discusi6n el artlculo 1.

Sr. ZAVALIA.-Pido la palabra.
El artfculo no ofreoe suficiente claridad. Que ntmero de
volhimenes debe entregar al Gobierno el editor?






16 OBRAS DE SARMIENTO

Sr. PELLEGRINI.-Eso seria muy dificil de decir. Hay una
publicaci6n de las obras lel senior Sarmiento, que tiene ocho
6 diez volfmenes. El articulo establece que por la edici6n de
cada volume, el Gobierno debe pagar dos mil pesos; y el
n6imero de volimenes que se debe entregar A 6ste serA en pro-
porci6n al precio de cada uno. Si el volume vale cinco pesos,
en relaci6n del valor de dos mil pesos por edici6n de volume,
serA el nimero de ellos que el editor entregarA al Gobierno.

-Se vota si se aprueba el articulo y
result afirmativa.
-Se aprueba sin observaci6n el resto del
proyecto.













ADVERTENCIA DEL EDITOR



Puede la mayor parte de los publicistas, al reunir
sus obras completes, clasificarlas segin el orden de
las materials en que han especializado sus studios;
pero salvo los grades hombres del Renacimiento,
han de ser pocos los que, come Sarmiento, han sido
verdaderos precursores y tambi6n eficaces cooperado-
res en la obra de reconstruir una naci6n, sacAndola
del ca6tico estado de barbarie y de anarquia, para
imprimirle rumbos de progress realmente extraordi-
narios-para su posici6n geogrAfica y su composici6n
etnogrAfica; y que han tenido inmensa actividad y
hecho sentir su influencia intellectual en asuntos de
asombrosa variedad.
La obra de Sarmiento comprende, en efecto, tenta-
tivas frustradas 6 victoriosas, en educaci6n pdiblica,
por medio de una inmensa- propaganda y enorme
labor para realizarla en la prActica; en economfa po-
litica, para preparar la material de la nueva legisla-
ci6n y discutir su realizaci6n abarcando mfiltiples es-
pecialidades; en leyes y doctrine political, en mate-
ria constitutional y propaganda para infundir ideas
de gobierno; en todas las especulaciones intelectuales
que han podido interesar la cultural de su pais en to-
TOMO VIII. 2





OBRAS DE SARMIENTO


das las esferas y, por fin, durante medio siglo, una
lucha sin tregua, contra individuos, con sus intereses,
pasiones y atraso: pol6mica constant que arroja ful-
gores que iluminan dpocas enteras.
Si en tan vasta recopilaci6n hubiese de seguirse una
clasificaci6n rigurosa por orden de materials, de ma-
nera a former un libro homogeneo de cada volume
que se imprimiese, serfa forzoso reunir de una vez
todos los escritos del autor, rehacer unos, mutilar
otros, quitando y poniendo 4 lo que, siguiendo las
necesidades del memento, brotaba A torrentes y 6
veces con desordenada abundancia de aquel fecundo
cerebro creador. Si semejante trabajo pudiese efec-
tuarse, conservando elmdrito principal de los escritos
de Sarmiento, su espontanea originalidad, podrfa
durar, el solo preparar la publicaci6n, mts aflos de
los que un hombre maduro puede razon'ablemente
contar en su haber future.
La clasificaci6n per materials, prescindiendo de las
-pocas, tendrfa ademas el serio inconvenient de yux-
taponer las opinions que las circunstancias exigian,
las doctrinas en que debfa apoyarse hasta exagerar
sus consecuencias, con lo que otra 6poca f otra cir-
cunstancia pudiera haber traido forzosamente de
aparente contradicci6n. La unidad de pensamiento
y de doctrine, dogmAticamente considerada, es abso-
lutamente impossible en una larga vida de hombre po-
litico militant, y son pocos los que habran tenido,
como Sarmiento, esta unidad profunda que consiste
en no haber trabajado por otra cosa que el progress
de su patria y en la fundaci6n de un gobierno stable
y fuertemente apoyado en la libertad y de no haber
tenido nunca otro pensamiento.





INTRODUCTION


Una andcdota de su vida merece relatarse para
mejor comprensi6n de lo que contiene de necesarias
transacciones un carActer tan de una pieza y que tan
profundas huellas ha dejado de su energfa indomable.
Hizo un viaje al Parani, siendo Presidente de la Re-
pdblica, sin poner en posesi6n del mando al Vice, y
mandaba el buque el Comandante Py, que acertaba
ser el mismo capitAn del barco que llev6 A los con-
vencionales de Buenos Aires A la Constituyente del
Parana. Pregunt6le respetuosamente Py de c6mo
habfa podido dejar de cumplir la disposicidn consti-
tucional sobre permiso del Congreso y Sarmiento re-
cord6 el viaje aquel en que iban, Valentin Alsina,
Velez Sarsfield y demAs delegados de Buenos Aires.
Se reunfan en la cAmara del barco y se encerraban
A discutir acaloradamente sobre la conduct A seguir
y ponerse de acuerdo para combatir tales y cuales
reforms, oponerse A aqudllas. A tales discusiones
asistfan el doctor Velez y Sarmiento, sin emitir nunca
opinion alguna. Dormfan Velez y Sarmiento en el
mismo camarote, y una noche interpel6 Sarmiento A
su amigo: (A que adivino en lo que estA pensando,
doctor: usted, como yo, estd desvelado, porque cree
que nuestros fabricantes ingenuos de constituciones
perfectas, no van A conseguir otra cosa que hacer fra-
casar la Constituci6n. Vi6ndose tan de perfect
acuerdo, los dos amigos convinieron en que su tra-
bajo se reducirfa A levantar todo obstAculo que se
opusiese A la sanci6n de la Constituci6n.
Y agreg6 Sarmiento A su relato, que entire tantas
cosas que hubo de apoyar, estaba esa antigualla de
que el Presidente no pudiese ausentarse de la Ca-





OBRAS DE SARMIENTO


pital sin permiso, nacida de la Convenci6n francesa
que no queria dejar escapar d Luis XVI, y letra
muerta hoy dia que el teldgrafo pone en manos del
President todos los resorts del gobierno en cual-
quier parte en que se halle. Las circunstancias eran
ademas delicadas y no convenfa dejar en posesi6n del
mando al doctor Alsina, de quien se habia separado
pocos dias despu6s de recibirse de la presidencia por
haberle hecho proposiciones inaceptables de alianza
del partido alsinista, en cambio de ventajas de go-
bierno, y con quien no volvi6 A cambiar dos palabras
durante todo el perfodo presidential.
Vaya esta digresi6n para justificar lo inconve-
niente que serfa hacer forzoso parang6n entire lo que
en una dpoca se acept6 porque no se podia estorbar
y lo que pudo hallarse despu6s absurdo, inconsistent
6 nimio.
El orden por materials serfa impossible sin practicar
verdaderas mutilaciones, y hacerlas seria faltar al
cumplimiento de la ley del H. Congress que, confian-
do a un nieto la tarea, habiendo otros mAs capaces,
indica claramente su intenci6n de absolute respeto
hacia el publicista que quiere honrar.
El orden cron6logico estricto ofreceria, por otra
parte, el inconvenient de hacer volfmenes, que no
serfan sino mosaicos de todos colors y matices dis-
parates.
He crefdo que debia dividirse la obra en grande
4pocas, que abarcasen su acci6n en Chile y la lucha
contra la tirania, la organizaciSn de la Repdblica
despuds de Caseros, la propaganda civilizadora, la
acci6n diplomatic, en seguida la Presidencia, y, por





INTRODUCCI6N


fin, sus iltimos aflos de publicist desde 1874 6 1888.
.Dentro de estas divisions, former voldmenes con
materials las mas homogdneas que se pueda.
aHay much que desechar en la inmensa obra inte-
lectual de Sarmiento, la que pudiera llegar d doscien-
tos volimenes si se conservase todo, hasta lo indi-
ferente, como se ha hecho con Voltaire, cuyas obras
completes llegan A cien voldmenes?
Hay escritos, en efecto, que aun salv.ndolos la
originalidad de la forma, encerrarian poca 6 ninguna
ensefianza para los presents, despuds de medio siglo
de constant adelanto, por mas que fuesen en su
tiempo novedosos y novisimas las ideas que encie-
rran. VWase por ejemplo, Educacidn Popular (542 pA-
ginas, 8.*, 1849); contiene materials que conoce hoy
cualquiera y hasta se saben mas que el libro no con-
tiene; pero ese libro fu6 un precursor y el resultado de
una larga y penosa peregrinaci6n por Europa y Am6-
rica, en 6poca de navegaci6n & vela, con escasos re-
cursos y cuando A ningun sudamericano se le habia
de ocurrir que la instrucci6n de las masas era la inica
base s6lida de la Repiblica. aPueden desecharse esta
clase de obras, so pretexto que no encierran boy no-
vedad alguna? Asi y en otro orden pudieron relegarse
al olvido los inmortales ,Principios matemAticos de
filosoffa natural)), so color que desde 1683 A la fecha,
cualquier estudiante sabe m's que Newton sobre la
doctrine de la atracci6n universal. Y lo que aque-
llas obras tienen de importancia para la humanidad,
tienen muchas de las ideas de Sarmiento para nues-
tro reducido mundo; la importancia de demostrar
c6mo se ha formado, en esta Am4rica de la colonia





OBRAS DE SARMIENTO


espafiola, una nacidn con aspiraciones 6 ideas de
progress que no son de su raza ni de sus antece-
dentes.
Cuando pueda recorrerse la obra complete de Sar-
miento, el estudioso tendra 6 la mano un vasto y
tal vez inico repertorio donde se encontrard la discu-
si6n de cuanto ha contribufdo al progress de esta
naci6n; y aun cercenada, como lo sera forzosamente,
servird para demostrar con cuanto acopio de conoci-
mientos, con cuantas tentativas de studios puede for-
marse un hombre de estado, inico de su especie.
En este largo trabajo que emprendo, me guiard
ante todo la idea de que el Congreso argentino ha
querido espontAneamente, y sin ser solicitado, hacer
erigir el duradero monument que consagrard la glo-
ria de Sarmiento y que son aceptables todos los mate-
riales que sirvan a ese objeto.
Same permitido estampar aqui dos documents
que se refieren a mi seflor padre, don Julio Belin,
frances de nacionalidad, que fu6 el discrete, eficaz y
entusiasta cooperador en la -terrible lucha de Sar-
miento contra Rosas, y que muri6 en la demand,
acosado por los enormes perjuicios pecuniarios que
le caus6 esa desinteresada asociaci6n. Serviran de
antecedente para esta mi participaci6n en el trabajo
emprendido bajo los auspicios del gobierno argentino.

A. BELIN SARMIENTO


Buenos Aires, Diciembre de 1895.















IMPRENTA DE JULIO BEL'N Y C.A


(La Crdnica, 28 de enero de 1849)

Cuatro meses ha que esta imprenta funciona y ani no ha
sido anunciada al piblico, con aquella exposici6n de sus me-
dios y objetos que la industrial require para ser conocida de
los que han de alimentar su trabajo. La creaci6n de una im-
prenta en America es siempre un hecho que puede convertirse
en un progress, cuando cuenta con aquellos elements de vida
que faltando A otros, fracasan 6 quedan en meros ensayos, IAn-
guidos y sin resultados.
La imprenta es un arte, y mal pueden prometerse elevarla
A su iltimo grado de perfecci6n los que no lo poseen en todos
sus detalles, por la teoria y por la prActica. Desde Rivade-
neira acA, el arte tipogrAfico ha hecho en Chile grandes pro-
gresos, sin que pueda decirse que como industrial haya ganado
much. Este iltimo progress estA A punto de hacerse, y Don
Julio Belin serA el que lo lleve A cabo.
En nuestros paises sin artes, sin industries, parece incom-
patible la palabra aristocracia cuando se habla de profesio-
nes tiles; y no sentaria mal decir que M. Belin pertenece A
la nobleza de la industrial, si se recuerda que la tipografia es
una profesi6n de familiar que viene unida A su nombre desde
el siglo xiv.
La Bibliografia de Brunet hace notar el apellido Belin,
puesto al pie de las primeras publicaciones de los siglos diez
y seis y diez y siete, diez y ocho y diez y nueve. Hoy ejerce
esta profesi6n en Paris M. Belin-Mandar, padre de Don Julio
Belin, y otro de sus hijos. Basta conocer las ediciones de La





OBRAS DE SARMIENTO


Concordancia de la Biblia, y el Diccionario de la Conversa-
cidn para juzgar de la extension en que aquella tipografia mo-
delo hace sus operaciones.
Don Julio Belin se ha desprendido de aquella falange de
impresores y emigrado en Chile, buscando un punto nuevo
donde ejercer su profesi6n, cediendo quizA A ese amor de
lo desconocido, de lo lejano, que se exalta una vez en la vida
por lo menos en la cabeza de los j6venes.
Don Julio Belin habia hecho sus studios en los colegios
de San Luis y de Stanislas y recibido el grado de bachelier
Bs-lettres, cuando su padre, para termiHar la educaci6n que
correspond A un miembro de la familiar Belin, llam6 A los
hermanos Plon, entonces los oficiales de imprenta mAs acre-
ditados y hoy los impresores que de mAs reputaci6n gozan
editorss de los Girondinos), y les confi6 la educaci6n manual
6 industrial de su hijo. Terminado aquel aprendizaje, se le
confi6 la organizaci6n de la imprenta de Saint-Cloud que po-
nia en actividad ciento sesenta obreros y seis maquinas de
presi6n. Alli se imprimieron doscientos volimenes de la Co-
lectio Patrum Ecclesioe, el Diccionario griego de Alexandre,
y centenares de obras clAsicas y religiosas en latin 6 en griego.
-Pero una enfermedad obstinada le hizo abandonar por muchos
aifos la direcci6n del establecimiento de la familiar.
De convaleciente se encontr6 con el senior Sarmiento en
las Bergeries de Senart, siguiendo el curso de gusano de seda
de 1846. La America se presentaba por la primera vez al espi-
ritu de M. Belin, y con aquella confianza implicita que los
hombres de coraz6n ponen en la palabra de aquellos que han
merecido su estimaci6n, M. Belin abandon su pafs.y vino a
reunirse A su amigo en Chile.
He aqui el origen de la imprenta Belin y C.a, antes de la
Opinidn. Lo que ella puede haoer por el arte tipogrAfico, pue-
de inferirlo el pfblico de los antecedentes del director de ella,
que es nada menos que producer impresiones iguales A las
de lujo de Paris, i las de los Plon, sus maestros y amigos, A
las de Belin-Mandar su padre. Hasta este moment lucha con
graves dificultades. El material de las imprentas americanas
lo encuentra extrafiamente surtido; escasean, y A veces no son





INTRODUCCI6N


conocidos, implementos sin los cuales no puede marcharse,
sobran otros que han caido en desuso. El cajista, es de ordina-
rio imperfecto en su profesi6n, y el servicio de las prensas
estA organizado en el pais bajo un plan que impedirA que nun-
ca se imprima una hoja con perfecci6n. Lo mas es que al
paso que los cajistas progresan bajo su direcci6n, los pren-
sistas se obstinan en sus prActicas. Las numerosas relaciones
de M. Belin en Paris, su conocimiento profundo del arte, de
las fAbricas y de los poseedores de tal 6 cual procedimiento,
de tales punzones en la variedad de tipos, etc., lo ponen en
estado de former un establecimiento en America tan com-
pleto como los de Francia. Aguirdanse materials de adorno,
papeles, implementos pedidos con anticipaci6n, mientras que
los existentes en la imprenta de la Opinidn se arreglan bajo
un nuevo plan. El tiempo y un tiempo muy breve, pues, pon-
dra la imprenta de Belin y C." en estado de servir al pbilico
para la impresi6n de sus libros que, es precise decirlo, no
honra como debieran por su correcci6n y belleza la tipograffa
chilena.
Las obras del Estado, sobre todo, debieran ser un modelo.
de perfecci6n, una muestra de correcci6n artistic, y su pro-
tecci6n prodigarse no A los impresores que imprimen mal y ba-
rato, sino A los que important al pals los procedimientos com-
pletos y perfeccionados del arte. Si esta trotecci6n se ha he-
cho esperar hasta ahora, debemos prometernos que no esca-
seard cuandb los resultados puedan justificarla. Es initil decir
lo mismo con respect A los autores; un libro es un monu-
mento que el artist del pensamiento confla al artifice de la
obra; un disefio del ingeniero, abandonado al arquitecto; el
plan puede ser bello, pero queda obscurecido por la torpe ejecu-
ci6n; y esto ha suoedido mas de una vez en Chile. Civiliza-
cidn y Barbarie es un libro americano que han asesinado los,
impresores.
D. F. SARMIENTO.















IMPRENTA BELIN HERMANOS Y C.^


(El Censor, 26 de enero de 1886)

Cuando despedido el Congreso, que no quiso prestarse 8
autorizar la remoci6n de jueces federales, haciendo remocio-
nes de los experimentados para ensayar otros nuevos, que mAs
maleables tal vez, se prestasen d6cilmente al plan A que obe-
decia su nombramiento; cuando mAs desembarazado el ho-
rizonte, se lanz6 una orden general restringiendo los derechos
de ciudadano a los que para mal de sus pecados se les ocu-
rri6 levar espada, y cuando se tuvo barruntos de lo que vino
mnAs tarde y debia venir despu6s, la opini6n indignada pudo
decir (mi reino por un caballo, y como en los cuentos de
hada, apenas formulado el deseo, tuvo El Censor, que si bien
por el vuelo no ha seguido a, Pegaso,, menos quiere correr
parejas con ((Babieca)), dejando esta tarea A los briosos cor-
celes del juarizmo.
Pero el calor del entusiasmo y del convencimiento, si bien
hace que las montafias vengan hacia nosotros cuando no que-
remos ir A ellas, tiene al fin que tomar aliento, posar los pies
en el suelo y entrar, como el iltimo pulpero, en cuentas de su-
mar y restar, puds la palabra divina no puede servir de inico
alimento.
Fu6 esa la cuna del Censor que fu6 recibido.en pafios de
holAn-batista, vi6 la luz en la gran ciudad y le dieron hAlito
las auras populares; tantod que encontrAndose oprimido en su
alv6olo, tuvo que hacerse de cuatro uno, como hacen las abe-
jas para dar cabida A una reina (ya que el doctor Saldias las
ha puesto en boga). A los quince dias de su aparici6n, ha






, INTRODUCCI6N


tenido El Censor que buscarse prensas de suficiente poder,
para repetir el estampado por no calculados millares de ejem-
plares, vi6ndose al mes en la necesidad de reemplazar el motor,
que no mueve bastante, y el fuelle, que no sopla lo suficiente,
pareciendo asmatico el diario de mAs pulm6n que calza co-
turno. Ha tenido que procurarse centenares de libras de tipos
nuevos, ha refundido sus chiribitiles en salones, ha cubierto
de tachado sus patios; y prensas y motors, afiadidos como
pAbulo a una inmensa hOrnalla de ideas, forma, sin saberse
c6mo, un poderoso establecimiento de imprenta que alimenta
un diario que no ha podido ni debido declinar el honroso
puesto de leader que 1e ha discernido la opinion puiblica.
El Censor es el diario; pero la imprenta, que es su prin-
1cipal 6rgano generador, no ha .de estar siempre censurando
si quiere vivir en este mundo, en el cual A la fin y A la postre,
se cumple el adagio que ((de pan vive el hombre), aunque
pueda afiadirle como condimento un poco y ain bastante cen-
sura, a fin de tenerse en aliento y hacer sentir A otros la exis-
tencia. A no mediar las consideraciones expuestas, fluiria como
arroyo de fuente cristalina, que llamindose El Censor el diario,
la imprenta debia denominarse La Censura.
Llamariamosle imprenta Belin-Mandar como tradici6n de
familiar, y como recuerdo de planes largo tiempo frustrados y
pospuestos.
En 1848 vino A Chile don Julio Belin de la antigua casa
librera 6 impresora de los Belin-Mandar, quienes antes de los
tiempos de La Enciclopedia formaban parte de cierta nobleza
de la industrial francesa, como la nobleza de robe, la judicia-
ria y la de espada que mandaba el ej6rcito. En aquellos tiem-
pos imprimir La Enciclopedia, era no s61o ennobleoer el arte
de Guttemberg, que sin eso daba titulos de nobleza, sino crear-
lo y levantarlo A la altura de los grandes monumentos y de las
artes bellas.
La casa Belin-Mandar, situada en Saint Cloud, continue
durante dos siglos, y atraves6 la revoluci6n francesa, habiendo
editado las obras clAsicas mAs c6lebres de Francia, seg6n puede
verse en la primera pAgina de muchas de ellas. Era costumbre
de esa casa, educar A uno de la familiar para conservar las tra-






OBRAS DE SARMIENTO


aiciones del arte, algo asi como una especie de primogenitura,
A fin de llegar a ser maestro impresor, despues de pasar por
todos los grades del aprendizaje.
En 1830 la casa Belin-Mandar emprendi6 la publicaci6n
del Dictionnaire de la Conversation, compuesto de articulos
de todos los autores contemporaneos. TocAbale al joven Julio
Belin el grado de aprenaiz, quien estd encargado de llevar y
traer las pruebas de casa de los autores. Este es ya un paso
inmenso en la practice, cuando hay vocaci6n, pues con ello
A mAs de hacerse conocer familiarmente por los autores que
han de dar trabajo a la imprenta, el joven se habitia A sus ex-
centricidades, su manera de ser, al fin puede estimar el valor
y la facilidad del trabajo de tada uno. i Qu6 novela, hist6rica
sin embargo, podria contar ese rapin, de lo que vi6 y oy6 en
casa de Thiers, Guizot, Balzac, Sand y los cien autores fran-
ceses contemporaneos! Podriamos repetir muchas de ellas y
dar entretenimiento A nuestros lectores. Pero se trata de fun-
dar una casa y vamos A echar los cimientos.
M. Jules Belin, despu6s de haber completado sus studios
clAsicos, con aditamento del griego que debe saber el que
compone palabras, y cursado un afio de practice en la imprenta
Real, despuds Imperial, imprimiendo siriaco sin entenderlo,
se vino A America, siguiendo al senior Sarmiento, que lo co-
noci6, aprendiendo ambos A criar gusanos de seda, en las
Bergeries de Senart, donde el primero hacia igualmente sus
studios. Estimando el talent industrial y la instrucci6n del
impresor como las cualidades del amigo, lo invit6 A venirse 4
America donde fundarian una imprenta colosal, asi que ca-
yese el tirano Rosas.
Se reunieron en Chile, donde fundaron una pequefia im-
prenta, que fu6 tomando creces; pero tantas veces se puso
al pie de libros, diaries, revistas y panfletos contra Rosas, 6
simplemente sobre cosas argentinas ((Imprenta de Belin y C."),
que un ddia, antes de la batalla de Caseros, el correo trajo al
campamento en march del Ej6rcito Grande, junto con los
peri6dicos de Chile, la noticia que a la imprenta de Belin
y C." se le habia quebrado la mAquina a falta de sebo para en-
grasar sus muelles.






INTRODUCCI6N


M. Jules Belin muri6 de un ataque de apoplejia, dejando
la familiar que reside hoy en Buenos Aires, la que despuds de 35
afios funda en esta ciudad, en la calle de San Martin, ndm. 174,
la nueva imprenta de Belin y C.", para imprimir El Censor,
como asimismo, libros, carteles, tarjetas, etc.

Seiores Belin hermanos y C.a

Buenos Aires, enero 18, de 1886.

Habiendo ustedes reinstalado en Buenos Aires la imprenta
de Belin y C." de Chile en memorial de antecedentes de Ta--
milia;
Habiendo el Congreso Argentino destinado A la reimpre-
:si6n de las obras de Sarmiento, veinte mil nacionales, don
admitido, A estimulo del senior Presidente, sin designer suma,
-en Resarcimiento de los gastos de primera edici6n de aquellos
escritos en Chile, como consta del proyecto de ley presentado
al Congress por el Poder Ejecutivo que contiene aquella es-
pecificaci6n expresa; y
Habiendo la imprenta Belin y C.*, en Chile, suspendido su
trabajo, A causa de no reintegro de los fondos invertidos en
aquellas publicaciones political;
Se servirAn afiadir al capital de su empresa, A mAs de los
cinco mil nacionales recibidos de don Manuel Ocampp, lo
que adeudarA M. Lajouane en adelante, por adquisici6n de
los impress en Chile, con facultad de continuar en la im-
prenta de ustedes la reimpresi6n de las restantes, 6 proceder,
como en cosa propia, como mejor hallaren convenient, en re-
sarcimiento de los quebrantos experimentados por la casa Belin
y C." en la edici6n primitive.
D. F. SARMIENTO.



















































































































































_1








COMENTARIOS



DE LA CONSTITUTION

DE

LA CONFEDERATION ARGENTINA

CON NUMEROSOS DOCUMENTS ILUSTRATIVOS DEL TEXTO

POR

D. F. SARMIENTO

BIlptaio il nfogreso Constitaente, elteeo i m nimidial de salralios, por la
Proviaia de tan JuOl

<4Queremos ser federales? Sedmoslo al
menos como lo son los finicos pueblos que
tienen esta forma de Gobierno.
*4Querriamos, acaso, inventar otra forma
federal desconocida hasta hoy en la tierra?>
ARJIROPOLIS.











SANTIAGO DE CHILE
IMPRENTA DE JULIO BELIN Y C.A
SEPTIBMBRE DI 1853








































tlCTa'

















PROLOGO




No bien hubimos abierto la primera pAgina de la Cons-
tituci6n fed- ', sancionada por el Congreso de Santa Fe, en
mayo, y jurada por las provincias en julio, cuando nos vino
de s6bito la idea primordial que encierran las subsiguientes
paginas. otros, sino con respect al Congreso, por cuanto es, en efecto,
el Congress quien ha sefialado y abierto un camino anchisimo,
al adoptar no s61o las disposiciones fundamentals -de la Cons-
tituci6n de los Estados Unidos, sino la letra del preambulo
y de gran nimero de sus dispbsiciones constituyentes.
Permitasenos una palabra en explicaci6n de nuestros mo-
tivos actuales para examiner la obra del Congreso de Santa
Fe, y de nuestro silencio, antes de ser discutida y adoptada la
Constituci6n. De lo primero es motive suficiente nuestro deseo
de fijar puntos dudosos que su texto encierra, hacer resaltar
la oportunidad y acierto de muchas de sus clausulas, y poner
de manifesto los poquisimos, pero capitals errors que inu-
tilizan, A nuestro humilde juicio, toda la obra. Por lo que
respect A nuestro pasado silencio, basta tener present que
habiamos sido nombrados Diputado al Congreso Constitu-
yente, por elecci6n unanime de nuestra provincia, y descarta-
dos por una political asustadiza 6 invasora; haci6ndose por
ello cuesti6n de decoro la de andarnos desde Chile entrome-
tiendo en omitir opinions sobre lo que se nos habia impedido
hacer como.funci6n de nuestro carActer propio de Diputado.


TOMO VIII. -3






OBRAS DE SARMIENTO


No es tanto el texto tce las constituciones political lo que
hace la regla de los poderes pdblicos, como los derechos de
antemano conquistados y las practices establecidas. De aqui
viene que en Inglaterra no hay constituci6n escrita, y es el
pais constitutional y libre por antonomasia; de aqui procede
tambidn que en los Estados Unidos sea un hecho conocido
que la Constituci6n no ha sido traspasada por la administra-
ci6n sino dos veces, y aun este es punto muy disputado entire
los estadistas. En los otros paises, empero, la Constituci6n
precede a la posesi6n de los derechos que asegura, sirviendo
s61o de bAculo para atravesar, no sin dificultad, por el fango
de costumbres y malos habitos que obstruyen el camino.
El arbitrario de la administraci6n se desliza tras ella, dis-
culpado y justificado por la exageraci6n de las pretensiones
de libertad de los gobernados, que no pocas veces sostienen
con mayor tes6n lo que es pura licencia y libertinaje politico,
que verdaderos derechos populares y libertad real. De este
hecho hemos visto muchos casos en Chile, no obstante estar
constituido de veinte afios a esta parte. Procede el mal de fuente
conocida. Z Qui6n me dice A mi que tal 6 cual es el sentido
genuine de tal arficulo de la Constituci6n y su precise y es-
tricto valor? El gobierno? iBah! Es porque asi le con-
viene. j. La oposici6n? Es porqce son facciosos y quieren des-
quiciar el poder. IncriminAndose asi los partidos, no hay, pues,
autoridad generalmente acatada, porque no hay decision del
caso, no hay jurisprudencia. Otros veinte afios mAs de tanteos
dejarAn establecida una escuela administrative que puede estar
mas 6 menos de acuerdo con el espiritu 6 la letra de la Cons-
tituci6n.
No sucede asi, empero, con la Constituci6n federal de los
Estados Unidos. En posesi6n aquellos paises de las libertades
inglesas, aseguradas por una larga prActica, y confirmadas por
la resistencia formidable que opusieron a los avances de la
corona, la Constituci6n era simpiemente el prontuario en que
quedaban consignados los hechos dominantes y los principios.
que los regian.
Pero de nada nos serviria el conocimiento de estas verda-
des, si parase en eso solo. La Constituci6n federal de los Es-






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


tados Unidos ha recibido la sanci6n del tiempo, y en su trans-
curso, pasado por la criba del examen cada una de sus frases,
cada una de sus clAusulas, cada una de sus palabras. Centena-
res de volimenes se han escrito comentAndola, ilustrAndola, y
durante sesenta afios los tribunales federales han dado deci-
siones judiciales sobre las materials regidas por aquella Cons-
tituci6n.
A tal grado de perfecci6n llega hoy esto, que los partidos
politicos no discuten cuesti6n alguna que A la Constituci6n
se refiera, ni A la mayor 6 menor laxitud en la prActica. Todos
los partidos estAn ,de acuerdo sobre lo que en el resto del
mundo es motivo 6 pretexto ordinario para las revoluciones y
el despotismo.
Ahora pues, si nuestro pais se constitute bajo el sistema
'federal, y si adopta en su carta constitutional, hasta la letra
de aquella otra Constituci6n, ya discutida, ya fijada, ya pro-
bada, result neoesariamente que toda la labor de aquella so-
ciedad, que toda su ciencia y experiencia viene, A la par de
la Constituci6n, A servir de apoyo A la nuestra. La Consti-
tuci6n vendria a ser, pues, para nuestros males, lo que aque-
llas tisanas que traen, envolviendo el frasco que las contiene,
la instrucci6n para ensefiar la manera de usarlas.
Sirva esta simple comparaci6n para mostrar lo que nos he-
mos propuesto en los Comentarios de la Constitucidn de la
Confederacidn Argentina que principiamos, y es aplicar al
texto de sus clAusulas las doctrinas de los estadistas y juris-
consultos norteamericanos y las decisions de sus tribunales.
Una vez echados en este camino, la prActica de la Constitu-
ci6n se simplifica, fijando el sentido genuine de sus disposi-
ciones, ya para que los encargados de ejecutarla no se arro-
guen atribuciones que no les confiere, ya para que los que
han de obedecerla no pretendan, como sucede de ordinario,
derechos que ella no asegura.
Dicesenos que nuestros pueblos no estan en estado de usar
de instituciones tan perfectas. Si hub.6semos de juzgar por
ciertos hechos de la Repiblica Argentina, diriamos que esos
pueblos no estAn preparados sino para degollar, robar, hara-
ganear, devastar y destruir. Pero hay otro orden de hechos






OBRAS DE SARMIENTO


que muestran que esos pueblos en nada ceden a los otros ame-
ricanos, en cuanto A capacidad de comprender el juego de las
instituciones. Ahora una constituci6n no es la regla de con-
ducta pdblica para todos los hombres. La constituci6n de las
masas populares son las leyes ordinarias, los jueces que las
aplican y la policia de seguridad. Son las classes educadas
las que necesitan una Constituci6n que asegure las liberta-
des de acci6n y de pensamiento: la prensa, la tribune, la
propiedad, etc., y no es dificil que 6stas comprendan el jue-
go de las instituciones que adoptan. Para el ejercicio de una
Constituci6n cualquiera, no hay sino dos personajes de por
medio: el maidatario y el ciudadano; los dos aptisimos para
instruirse, y saber si estA 6 no en los terminos de la Cons-
tituci6n el intent sostenildo por cada uno.
Toda duda A este respect la resuelve el comentario; no el
nuestro, a fe, que no hace mAs que desflorar las cuestiones,
sino el comentario norteamericano, que es allf autoridad y
texto para la ensefianza de colegios y universidades; pues la
Constituci6n se ensefia y profesa, como toda arte liberal, por
pertenecer a esa clase las reglas y practices de los grandes
principios que responded A alguna de las cualidades nobles de
nuestro ser.
Hemos seguido las'doctrinas de Joseph Story, consultando
su grande Comentario en todos los puntos constitucionales
que son de id6ntica contextura con los que nuestra propia
Constituci6n abraza (i).
Cuando aqu6l se refiere A los antecedentes nacionales, he-
mos debido acudir a la fuente de todas las instituciones mo-
dernas, las libertades inglesas, de cuyas leyes fundamentals
es sapientisimo comentador el juez Blackstone.
Para la apreciaci6n de las variantes de nuestra Constitu-
ci6n, hemos apelado a fuentes diversas que van seiialadas en
nota al pie, A fin de que el lector estudioso pueda consultar-
las y aun procurarselas; pues es de suma importancia para
el publicista, el estadista, el jurisconsulto, y aun para los

(1) Commentary of the Constitution of the United-States, with a preliminary
review of the constitutional history of the Colonies and States, before the adoption
of thb constitution, By. Joseph Story.






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


fabricantes de proyectos de constituciones, que conozcan la
importancia intima de cada frase de la Constituci6n norteame-
ricana, y la relaci6n y dependencia en que se hallan unas y
otras, por donde no es permitido, sin riesgo, suprimir una
frase por parecer innecesaria, desligar un period por hallarlo
mal sonante al oido, etc.
Si hay fecundidad en esta aplicaci6n de la clencia y prAc-
tica norteamericana a nuestra Constituci6n, mil trabajos del
g6nero pueden emprenderse, y en pocos afios enriqueoernos
con una literature constitutional, de que carecen por lo general
los otros paises constituidos. El asunto que tratamos hos traza
el plan de la obra, que se reduce A seguir el orden de coloca-
ci6n de los articulos de la Constituci6n seg6n se presentan;
anticipando, sin embargo, aquellos otros que A los primeros
hacen referencia, sin lo cual no podria tratarse de una sola vez
un punto cualquiera. Hemos insertado en el texto de la obra
numerosos documents ilustrativos de las cuestiones susci-
tadas, para completar las ideas y ofrecer models de las leyes
que rigen el caso, 6 pruebas de los asertos avanzados.
La extension de la material no nos permit acometer la obra
de un solo golpe, y esperar su terminaci6n para publicarla;
raz6n por la que presentamos esta primera parte, que ya con-
tiene lo esencial. El ensayo que ofrecemos al pdblico, aunque
escrito en la calma de la tranquila expectaci6n de acontecimien-
tos, para nosotros normales, no quita que de vez en cuando
nuestras doctrinas busquen su piedra de toque en los hechos
peculiares al pais que va 4 constituirse.
La noticia del desenlace del sitio de Buenos Aires encon-
tr6nos A medio concluir esta.parte primera de nuestro trabajo,
de manera de tener s61o que suprimir un quizd, un acaso, don-
de los hechos presumibles pasaban ya, precipitados por la
mano del tiempo, a ser hechos hist6ricos; y terminariamos aquf
nuestra advertencia, si el estado de malestar en que quedan
las provincias y la Capital no hiciera oportuno entrar de paso
en las causes de ese estado que amenaza prolongarse, sostenido
por preocupaciones de que se echa mano para extraviar A los
pueblos, y por el anuncio official de doctrinas de filosofia his-






OBRAS DE SARMIENTO


t6rica que pretenden explicar los desmanes de una political de
terquedad.
El doctor Saens, diputado por Buenos Aires al Congreso
de TucumAn, informaba a sus comitentes, en febrero de 1817,
de detalles intimos de la 6poca, que reproduciremos para aque-
llos que dan much fe en 1853, a iguales recriminaciones con-
tra Buenos Aires, emanadas de la misma fuente. (Considere
esa noble Asamblea, decia (de la de electores de Buenos
Aires), c6fimo habrA de arribarse A una decision, cuando los
acuerdos no son provisionales, cuando se agitan las preten-
siones de un pueblo contra otro, y de muchos contra la Ca-
pital. Santa Fe quiere ser una intendencia independiente, y
Buenos Aires ve sensiblemente amontonarse (i) de dia en dia
su campafia por el contagio que le comunica ese pueblo, de-
biendo esperar, antes de much tiempo, seT asediado, y aun
saqueado. La Rioja estA separada de C6rdoba, y 6sta no quiere
estarlo de ella. Jujuy ha protestado despoblarse si no se muda
el Gobernador. Salta y la campafia de esta sostiene A todo
trance A Giiemnes. Santiago del Estero no se ha puesto a son
de intendencia, pero nadie ignora lo que ha costado la tran-
quilidad ,de que goza.
)Los pueblos quieren repartirse con perfect igualdad las
ventajas de la libertad; pero no quieren contribuir con las car-
gas necesarias: muchos de ellos no quieren dar un recluta,
ni un real para los ej6rcitos (de la independencia)... S61o en la
provincia de Mendoza (San Juan incluso) se observa una dis-
posici6n general y uniform A contribuir para los apuros de la
guerra.
)Lo mAs irritante es que ni aun se consideran obligados a
agradecer sus sacrificios a la CapitaL No s6lo se, consideran
con derecho sobre los fondos de aduana, y aun sobre los mu-
nicipales, sino que ha habido diputado que me ha sostenido
que por ser Buenos Aires el Estado en general, debian em-
plearse en pagar sueldos a los diputados del Peri (hoy Bo-
livia) por ser pobres. Cuando asi se opina, se da la raz6n a
Salta, 6-su caudillo Gilemes, que quit6 los fusiles al ejercito,

(1) 4Vino de esta palabra amontonsrse, montonera?





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llamandolos de su provincia; que desmembra para ella ex-
clusivamente los fondos de sus cajas, bajo la misma denomi-
naci6n; que se resisted 4 dar un gaucho para el ejercito, y re-
tiene con escandalo todos los recursos, diciendo que los ne-
cesita para su defense. Si se les pregunta A los que quieren
disponer de los products de la recova de Buenos Aires, con
qu6 dotarin los tribunales que se habrian de establecer en su
provincia en el caso de federaci6n, responded que esas con-
tribuciones se han de establecer en relaci6n A la riqueza, es
decir, que la Capital los pague (I).,
Los motives de 1817 subsisten, pues, y A ellos se agregan
los que ha acumulado el lapso de tiempo, no sin que se in-
venten otros puramente personales que agravan mas y mAs
la situaci6n.
Manifiestos y declaraciones terminantes han establecido ya
esta situaci6n. El Congreso, contestando A nota del director
de 21 de julio, se expresaba en estos t6rminos que establecen
la cuesti6n personal: ((El Congreso no tiene por qu6 disi-
mular una circunstancia caracteristica de la manera de ser ar-
gentina; y que tal vez lo sea de todo pueblo que tras una no-
che de adversidades so.ciales, pugna por vivir A la luz del orden
y de las leyes. Consiste esa circunstancia en ser tan necesario
el C6digo dictado por la sabiduria y el patriotism de un cuerpo
de delegados de la Naci6n, como la presencia de un hombre,
de su acci6n y de su influjo personales. Ese hombre es V. E...
Dice con raz6n V. E. que su nombre esti unido 4 la Consti-
tuci6n de la Confederaci6n Argentina y pasarA ligado con
ella A la posteridad. Tanto el Congreso como los pueblos reco-
nocen esta gloria y este m6rito alcanzados por V. E. Y por
esta misma raz6n, lajusticia hacia V. E. como el egoismo
perdonable de los pueblos, que quieren que esa Constituci6n
sea una realidad en el tiempo mAs pr6ximo possible, hacen que
sea impossible admitir la-idea de la separaci6n de V. E. del
lugar que ocupa y en el cual es todavia tan necesario,.
Por una coincidencia que tiene algo de fatidico, el mismo

(1) Informe del Dr. D. Antonio Saens, Diputado en el Congreso de TucumAn A
Ia Junta Electoral de Buenos Aires. i.0 de febrero de 1817.





OBRAS DE SARMIENTO


dia la Legislatura de Buenos Aires acordaba lo siguiente: (Pe-
ro jams podrA aceplar al General Urquiza como el medio
necesario para fijar las .relaciones ulteriores -de unos y otros
pueblos, ni menos como la autoridad legal que represent el
poder p6blico de las provincias de la Confederaci6n Argen-
tina. El se ha mostrado constantemente como el primer enemi-
go pdblico del Gobierno de Buenos Aires: ha repelido todo
g6nero de proposiciones que tendieran a haoer cesar la gue-
rra, qjeriendo s61o subyugar a su voluntad absolute la suerte
de la provincia de Buenos Aires. Aun en los 6ltimos momen-
tos de la guerra, cuando ya se sentia absolutamente vencido,
ha preferido librarse 61 y su ej6rcito a todos los azares con-
siguientes a una disoluci6n y fuga precipitada, antes que ten-
tar siquiera un arrreglo de paz a nombre de esos pueblos,
cuyas fuerzas habia arrastrado a los combates. Las provincias
de la Confederaci6n,-por otra parte, comprenderAn sin duda
que el General Urquiza es por si la dificultad mis positive para
unir los pueblos de la Republica, y que el Gobierno de Buenos
Aires no podra, ni debera jamds-esperar que 61 renuncie a las
pretensiones que mostr6 desde el primer dia que pis6 el terri-
torio de esta provincia. V. E., por otros medios, y sin la ne-
cesidad de reconocer en el General Urquiza el conduct ofi-
cial de las relaciones entire unas y otras provincias, puede ma-
nifestarles que desea la paz en toda la Repdblica como el pri-
mer element para arribar a la organizaci6n de la Naci6n,.
Asi la cuesti6n de organizaci6n se encarna en un hombre
propio, y A sostenerlo 6 eliminarlo se consagraran todas las
fuerzas en pugna. Cuesti6n secundaria 4 la luz de los prin-
cipios; pero agent active siempre en los trastornos de las na-
ciones. Las esperanzas del porvenir se agrupan en torno suyo
para los unos; todos los terrores de un pasado horrible se re-
viven A su solo nombre para los otros. Para Buenos Aires
es un element extraflo, cuya aceptaci6n consider la abdica-
ci6n de su propia existencia; y todos los razonamientos del
mundo no borrarin las huellas hondas que en la animadversi6n
local han dejado una insurrecci6n de vindalos y un sitio que
reputa de conquistadores.
Nos excusaremos de analizar las causes de estas posicio-





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


nes extremes 6 inconciliables, en que se colocan las provincial
y la Capital. Las pasiones political tienen eso de peculiar;
ni consultant la conveniencia, ni se someten al analisis de la
l6gica. Son fuerzas de impulsi6n que marchan fatalmente a
resultados casi siempre ignorados de los que los acercan; pero
que hacen avanzar 6 retroceder las sociedades. No hubo razo-
nes mis concluyentes para la segregaci6n -del Paraguay, del
Uruguay, de Charcas, Potosi, Cochabamba, etc., etc. Centro
Am6rica con mAs reducido territorio se fraccion6 en tres Es-
tados, y no ha podido volver mAs tarde A reincorporarse, no
obstante la ruina complete de las fracciones,
Marchamos, pues, fatalmente A la desmembraci6n. El espi-
ritu de la prensa .de las provincias lo revela, sin apercibirse de
ello: los actos oficiales lo establecen de ambas parties. Todo el
andamio de la separaci6n se funda en la ilusoria esperanza
de que Buenos Aires buscarA mis tarde la uni6n. Sin embar-
go, dos veces ha vencido Buenos Aires A los que iban A bus-
carlo, y ha detenido sus legions triunfantes en San NicolAs
de los Arroyos, prueba de que ning6n interns propio lo im--
pulsaba A ir mAs adelante.
El tiempo darA sus resultados. Por ahora creemos s6lo opor-
tuno indicar algunos hechos primordiales que rigen 6 regirAn
la march lenta de los sucesos. Animan A las provincias te-
mores de lo present y esperanzas de un mejor porvenir.
Quieren constituirse A todo trance los pueblos, quieren cons-
tituirlos a todo trance los que se han encargado de ello. Po-
drAn hacerlo?
Todo poder tiene por base la renta. Cinco millones de
fuertes constituyen la de Chile, y cinco millones de fuertes
ha gastado siempre la Repiblica Argentina en sostener su
administraci6n. Constituian antes el monto total de esta renta
las entradas de aduana de Buenos Aires, Ilenando su deficit
las emisiones de papel moneda.
La renta de aduanas queda ubicada en Buenos Aires,
y poder h'umano alguno puede sacarla de alli, por las, mismas
razones que ninguna combinaci6n political sacaria la aduana de
Valparaiso. En la embocadura del Plata ha de haber siempre
un punto de carga y descarga para el comercio. Ese punto lo-





OBRAS DE SARMIENTO


ha sefialado en la margen derecha del rio la conveniencia mer-
cantil. Tiene a su respaldo un pais productive de las materials
de exportaci6n, por esfera de acci6n una ciudad consumidora,
apoyada en la tradici6n de un siglo, y los rios y caminos
interiores que se reunen A su frente 6 a su respaldo. Hay,
pues, un mercado. A destruirlo pueden consagrarse mil medi-
das ruinosas, mas para los que lo intenten que para el mer-
cado mismo. Alejandro destruyendo A Tiro, fundaba A Ale-
jandria en las mismas condiciones; es decir, reparaba una
falta.
La libre navegaci6n de los rios que afluyen al Plata, lejos
de introducir cambio desfavorable A Buenos Aires, en la eco-
nomia iriterna del comercio, no hace mAs que darle mayor
auge. Para que un cargamento europeo pase de la isla de
Martin Garcia, es precise que el mapa sefiale mas arriba una
ciudad de cien mil almas, 6 millones de poblaci6n consumi-
dora de artefactos. Mientras esto no suceda, y aunque suce-
diera, por las condiciones de la navegaci6n fluvial, la carga
y descarga se harA siempre en Buenos Aires, para que el co-
mercio americano y no el europeo, apropie la cantidad y la
especie de mercaderias que conviene a cada localidad. Esta
es la funci6n que desempefia Valparaiso en el Pacifico, no
obstante y a causa de la libre navegaci6n de los mares. En
Valparaiso se truecan las mercaderias europeas y los produc-
tos diversos de la costa, aunque esa costa se llame Chile, Bo-
livia, Per6, Ecuador, Centro Am6rica, etc., etc. Estas son
leyes inmutables del comercio. El Paraguay y Corrientes, el
interior por tierra, 6 por los rios, tienen, pues, su centro comer-
cial en Buenos Aires, en despecho de la political y de las di-
visiones territoriales.
Sucede otro tanto con las emisiones de billetes que .repre-
sentan cr6dito. El cr6dito require, por base, para usarlo, y
aun para abusar de 61, centros comerciales, Nueva York, Lon-
-dres, Liverpool, Paris. Las provincias han rechazado durante
cerca de treinta afios el papel, -por el instinto que lo rechaza
siempre de los puntos donde la agitaci6n commercial no viene
-en auxilio del temor natural de conservarlo en cajas, sin poder
cambiarlo, y seguir los azares de su depreciaci6n, ganando y






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


perdiendo en ella. El papel es una inmensa deuda, echada al
porvenir. Otra emisi6n de papel, desmejorando la situaci6n
del ya existente, tomarA por punto de partida para cotizarse:
i., el valor del existente, y 2.0, la nueva depreciaci6n que
ella misma obre. Si las onzas se cambian hoy en Buenos
Aires por 300 pesos papel moneda, subirAn A quinientos con
la concurrente emisi6n; pero 6sta A su turno principara A
cotizar las onzas A 6oo pesos. Las leyes del credito, como las
del comercio, estAn fuera del alcance de la voluntad de los
hombres. La political s61o las favorece, cuando se somete A
esas leyes.
De estos principios, que por obvious no hacemos mAs que
apuntar, result que el establecimiento de un nuevo gobierno
en las provincias debe hacerse renunciando A aquellas dos
fuentes de renta sefialada por la Constituci6n. OcurrirA en su
defecto (( las contribuciones que equitativamente imponga el
Congress). Sabemos que San Juan y TucumAn han recibido
ya su asignaci6n de contribuci6n. Esto es s61o el principio.
Se necesitan tres millones anuales para el soSt6n m6dico de una
administraci6n.
Buenos Aires tiene antecedentes que le harAn someterse a
la separaci6n A que la fuerzan, por no consentir en obedecer
al enemigo que ha rechazado tantas veces. Los habitantes
de Buenos Aires, como los de todos los centros comerciales,
no salen de su pais y .de su centro: no viajan; no se irradian
A la circunferencia. Asi es como no se ven portefios en las
provincias; asi es como Buenos Aires no tiene intereses que
lo saquen de su territorio. Buenos Aires, ademas, se ha ha-
bituado A vivir en todos tiempos de si mismo, y A hacer la re-
presentaci6n de la nacionalidad argentina con sus propios fon-
dos, entrando en ellos los de aduana. No discutimos teorias,
sino que presentamos hechos. Los ejrcitos de la Independen-
cia, except el de San Martin, fueron todos sostenidos y pa-
gados por Buenos Aires. La guerra del Brasil la sostuvo 61
solo, y a la de Montevideo, tan ruinosa, las provincias no
contribuyeron sino con autorizaciones para hacerla. Creemos
que desde i8to adelante Buenos Aires no ha pedido jamAs A
las provincias dinero para hacer los gastos nacionales. Desde





OBRAS DE SARMIENTO


1823 adelante, habia la costumbre de autorizarlo A recibir em-
bajadores y representar el nombre argentino.
Si Buenos Aires es separado de oficio, no se hace mas que
continuar un hecho que existe, sin los gravAmenes que 61 le
impuso, y que estin consignados en su papel moneda. El
nuevo gobierno establecido en el interior exonera 4 aquella
provincia de hacer erogaciones en nombre de todos, y de-
vuelve al gobierno general el encargo de sostenerse y sostener
la representaci6n national. Sabemos que Buenos Aires ha so-
licitado ya, y se le ha negado, entenderse por otro conduct
que el de su enemigo. i La Providencia se guard todavia el
secret de estas extrafias anomalias I
Buenos Aires ha obtenido un triunfo, y A asegurarlo con-
SagrarA todo su esfuerzo. Su triunfo no es sobre el General
Urquiza, accident de poca consecuencia en los males internos
del pais. Hay algo que va mAs allA de la existencia de los
hombres. Buenos Aires ha fenecido una faz hist6rica, y las
provincias no la distraerAn de sus propdsitos puramente pro-
vinciales 6 interns. Hace veinticinco afios que la sociedad fu6
desquiciada, y hoy entra de lleno en sus antiguas bases.
Desfavorecen la posici6n de Buenos Aires estas causes de
disoluci6n. No bien afianzado el sometimiento de las campa-
fias, su ancha exposici6n al interior las abre a las tentativas
de revuelta que la enemiga de los poderes provinciales pro-
vocari en ella; lucha de descomposici6n, de desorden'y de
vandalaje, en que puede de nuevo sucumbir la sociedad culta
y propietaria; pero que a su vez puede despertar toda la ener-
gla de un pueblo que tiene veinte afios de tradici6n de males
sufridos, por la misma causa. El constitucionalismo de Lagos
y sus secuaces puede ser de muy buena ley para los que ha-
ilarian su cuenta en aceptarlo. Desgraciadamente para Buenos
Aires, la Constituci6n, sostenida por los restos de los anti-
guos desalmados que tanto la hicieron sufrir veinte afios, se
asocia fatalmente A la Confederaci6n pasada, al arbitrario, al
sitio, y las recientes calamidades. Cuanto Buenos Aires reputa
hostile a su regeneraci6n estaba en 'el Animo piblico del lado
de la Constituci6n y pervierte las ideas.
Tradiciones, hombres, partidos, localidades, se ponen pues






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


frente a frente, esperando atraerse y absorberse, cuando no
hacen mAs que dividir y deslindar dos campos hostiles. Cuan-
to- mayor y mAs uninimes sean las recriminaciones de una y
otra parte, tanto mas ancha es la line de separaci6n. Ni una
sola voz en Buenos Aires por las provincias! Ni una sola voz
en las provincias por Buenos Aires!
Las provincias volverAn i intentar una nueva invasion so-
bre Buenos Aires; y entonces se resolveran las complicacio-
nes de la nueva situaci6n en que se colocan. Entonces, jugan-
do sus restos A los azares de una guerra social, los pueblos
que apoyan la actual desmembraci6n, cumpliran otra ley que
hace tiempo esta obrando: la despoblaci6n y empobrecimiento
de los puntos mal poblados por la colonizaci6n, y la recons-
trucci6n de una nueva sociedad argentina en rededor del centro
commercial y a las costas de los rios. No creemos avanzado
anunciar este desenlace. El gobierno de las provincias se
institute provisionalmente para pasar despues a Buenos Aires;
y este paso no puede hacerse sino por la conquista, esto es,
desposeyendo A Buenos Aires mismo 6 A sus habitantes de
su derecho al suelo que poseen, para que lo administre la per-
sona a quien adhieren las provincias y A cuyo rededor se
agrupan.
Si esta conjetura no es fundada, las provincias sin alu-
cinarse con una reincorporaci6n que ellas mismas imponen
A condiciones onerosas y repugnantes para Buenos Aires, de-
ben mirar francamente su situaci6n. Cada rio de los que for-
man el estuario argentino ha dado nombre a una repiblica
fraccionaria. Hay la del Paraguay, la del Uruguay: la Repi-
blica Argentina trae su origen de la boca del rio de que
Buenos Aires es dnico ribereflo. Querrian tambidn despojarlo
de sus nombres propios ? No se formari una nueva confede-
raci6n del Parand ? Qui6n puede asegurar desde ahora- d6n-
de irai detenerse la escisi6n obrada por el fatal convenio de
San Nicols ? Parte del virreinato de Buenos Aires se llama
hoy Bolivia, Uruguay, Paraguay, y los que los pueblan se
envanecen de ello. Nosotros hemos sido en menos de cuarenta
afios, Provincias Unidas, Repiblica y Confederaci6n Argen-
tina. Acepten francamente los pueblos los resultados adonde






OBRAS DE SARMIENTO


van. La guerra A Buenbs Aires para introducir en el Fuerte
al General Urquiza, pues esta es la cuesti6n, 6 la Confede-
raci6n del Parana, si un gobierno se afirma y establece fuera
de Buen6s Aires.
Esta elaboraci6n serA penosa y lenta, como todas aque-
.-las en que las pasiones del moment fuerzan la naturaleza
de las cosas a producirse. Mientras la desesperanza tarda en
dar sus consejos, hemos querido en el siguiente trabajo mos-
trar a Buenos Aires y A las provincias que en la Constituci6n
dada en Santa Fe hay elements de organizaci6n que pueden
ser fecundados, si de una parte se depone la exageraci6n de
la repulsa, y de la otra la exageraci6n de la compulsion.
Hay un campo neutro entire Buenos Aires y las provincias,
en todas parties menos en la Bajada del ParanA.
Terminaremos estas indicaciones reproduciendo el voto de
centenares de argentinos, emitidou hace ya un afio. La ver-
dad en polftica es como los libros de la Sibila. Desechada una
vez por enter, rechazada segunda vez, la tercera es fuerza
aceptarla por su precio primitive, aunque una parte de ella
haya dejado con el lapso del tiempo de aplicarse completa-
mente 4 las circunstancias.



Manifestaci6n de los argentinos residents en Santiago


((Los abajo firmados, comisionados por sus compatriotas
residents en Santiago para que fijasen las bases sobre las
cuales, dejando A cada individuo la libertad de acci6n y la
opini6n particular que pueda formarse sobre la march de
los acontecimientos que tienen lugar en nuestro pais, habrian
de hacer concurrir sus esfuerzos, su inteligencia y sus deseos
en comin en nombre de la Patria, y de la confraternidad ar-
gentina; y versAndose las cuestiones actuales sobre hechos
que se prestan a interpretaciones diversas, de las cuales puede
naber la division entire los pueblos argentinos, la guerra misma
y la frustraci6n de las esperanzas de organizaci6n que nos han
sostenido en medio de tantas vicisitudes y contratiempos, he-





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCION


mos convenido, despubs de maduros y prolongados debates,
fijar los puntos principles que dejamos consignados en los
articulos siguientes:
,I.o Entendemos y debemos entender por organizacidn
national el convenio mutuo, las concesiones reciprocas por
las cuales las provincias argentinas debidamente representa-
das en Congreso Soberano Constituyente, reunidndose en un
cuerpo de naci6n que Ileve el nombre glorioso que nuestros
padres nos legaron, se constituyan segdn los principios y
las formas que emanan del derecho comin y no nos hagan
una excepci6n, 6 una anomalfa entire las naciones consti-
tuidas.
,2. En consecuencia de esto, debemos rechazar con todas
nuestras fuerzas, y reunir nuestra acci6n colectiva, A fin de im-
pedir, en la esfera de nuestra capacidad, toda tentative, toda
tendencia A poner en riesgo la unidad territorial, ya por la
desmembraci6n de una 6 mAs provincias, ya por la division
en toda la Rep6blica, aunAndose en un cuerpo las provincias,
y Buenos Aires en otro.
)3.- Para llegar al fin deseado de organizarnos en un
cuerpo de naci6n 6 ilustrar el juicio y dirigir al bien la volun-
tad de los pueblos, debemos aconsejar A los que ejercen auto-
ridad que propendan A mantener la paz en la Rep6blica, en-
cerrAndose los gobiernos en los limits de sus jurisdicciones,
respetando los derechos de las otras provincias, permitiendo
la libre circulaci6n de escritos, que sin faltar A las leyes or-
dinarias, debatan el pro y el contra de las cuestiones que se
agitan, relativess A la organizaci6n national.
4. Que los argentinos residents aqui, y g su ejemplo
y amonestaciones los escritores y publicistas que se propon-
gan ilustrar la opinion p6blica, huyan como del uso de una
arma vedada, de concitar los celos de una provincia con otras,
y desviar la opinion p6blica del objeto primordial que es cons-
tituirnos en un cuerpo de naci6n, y para ello la pr6xima 6 in-
mediata convocaci6n de un Soberano Congreso Constituyente.
,5. Que para mejor fijar estos puntos debemos declarar
que el convenio de San NicolAs no es en derecho un acto con-
sumado, desde que una de las parties contratantes no lo sus-






OBRAS DE SARMIENTO


cribi6; y que por tanto, cualesquiera que sean sus ventajas
6 desventajas, Ia existencia de ese pacto no debe ser mirado
como obstaculo para que nuevos convenios, 6 la adopci6n de
nuevas bases, concilien los intereses divergentes, ni una bande-
ra para que en pro ni en contra vuelva A ensangrentarse la Re-
p6blica.
))6.o Que la navegaci6n libre delos rios, y la nacionaliza-
ci6n de las aduanas exteriores, deben considerarse como prin-
cipios incorporados en el derecho national argentino, y no
cuestionados por nadie.
,)7. Que estos puntos primordiales sean sometidos A la
consideraci6n de los argentinos residents en Santiago y de-
mas puntos de la Repiblica de Chile, como asimismo A nues-
tros compatriotas de cada una de las provincias, A fin de uni-
formar la opinion sobre puntos que, mal comprendidos, pue-
den acarrear consecuencias de infinita trascendencia, con des-
doro de nuestro nombre en el exterior, harto abatido por los
pasados extravios, y dignos del menosprecio, si no obstante
tan terrible lecciones, a6n diese nuevos motives de escAndalo.
nTales son las Conclusiones A que la Comisi6n ha arribado
y que somete A la consideraci6n de sus comitentes para que se
dignen resolver lo que juzguen conveniente, Santiago, oc-
tubre 28 de 1852.-Juan Cregorio de las Heras.-Cabriel Ooam-
po.-Domingo F. Sarmiento.-Juan Codoy.

Suscribieron esta manifestaci6n en Santiago:
General de la Independencia, J. Gregorio de las Heras,
Buenos Aires.-Manuel Baraiao, Buenos Aires.-Tenienteo
Coronel de la Independencia, Vicente Moreno, Mendoza.-
Coronel de la Indepegdencia, Pedro R. de la Plaza, Mendoza.
-Teniente Coronel de Lavalle, Lino Almando, Mendoza.-
Teniente Coronel del Ejercito Grande, Domingo F. Sarmiento,
San Juan.-Ingeniero de Chile, J. Antonio Alvarez Condarco,
TucumAnn.-Can6nigo, Julidn Navarro, Buenos Aires.-Can6-
nigo, Jose Lorenzo Guiraldes, Mendoza.-Pedro N. Herrera.
-Alcibiades de la Plaza, Mendoza.--Santiago S. Cortinez,
San Juan.-Andrds Videla, Mendoza.-L. Zuloaga, Mendoza.
Francisco L. de la Barra.-Jacinto Rodriguez Pefta, Buenos






COMENTARIOS DE LA CONSTITUTION


Aires.-Hilaridn Maria Moreno, Buenos Aires.-Honorio Ju-
rado, Mendoza.-Abraham Siredey, La Rioja.-Marco Anto-
nio Lloveras, San Juan.-Pedro Pablo Pastoriza, San Juan.-
Gregorio Guiraldes, Mendoza.-Josd Arrieta, argentinoorien-
tal.-Alejandro de la Rosa, San Juan.-Jeirnimo de la Rosa,
San Juan.-Estanislao Tello, San Juan.-Juan Godoy, Men-
doza.-Demetrio Rodriguez Peia.-Dr. Gabriel Ocampo, La
Rioja.-Coronel Thomson, de los ejircitos de la Independen-
cia, argentino naturalizado.-Pedro Nuiez Ortiz, C6rdoba.-
Estanislao Espinola, San Juan.-Coronel Lorenzo Luna, La
Rioja.-Francisco Villarino, Buenos Aires.-N. Monasterio,
Mendoza.-Capitan Pedro Plaza, Santiago del Estero.-Fran-
cisco Guzmdn, Mendoza.-Josd Sosa, Mendoza.-Julio JardBl,
Buenos Aires.-Juan Lavaisse, Santiago del Estero.
Valparaiso.-Vocal de la Junta Gubernativa en 18io, doc-
torNiicolds Rodriguez Pena, Buenos Aires.-General de la In-
dependencia, Ramdn Antonio Dehesa, C6rdoba.-J. Victor de
Achaval, Tucuman.-Luis E. Tello, San Juan.-Mdximo Vie-
ra, Buenos Aires.-Manuel Meireles, Buenos Aires.-Wences-
lao Moyano, Mendoza.-Eustaquio Pico, Buenos Aires.-
Dr. Felipe Ambroci, Buenos Aires.-Hermenegildo Alvarez,
C6rdoba.-Ignacio de las Carreras, Buenos Aires.-Oswaldo
Ldpez, Tucumrn.-Federico A. Toledo, Buenos Aires.-Ma-
riano Sarratea, Buenos Aires.-Abel Quiroga, San Juan.-
Josi M. Gonzdlez Velez, C6rdoba.-Emilio Bunge, Buenos
Aires.
Copiap6.-Dr. Antonio Aberastain, San Juan.-Carlos Bra-
nizdn, Buenos Aires.-Julian Ledn, Mendoza.-Natal Luna,
La Rioja.-Antonio Ldpez, San Juan.-Angel Torino, Salta.
-Marcelino de la Rosa, Tucuman.-Pedro Gordillo, La Rioja.
-Juan Zaballa, San Juan.-P. Agote, Catamarca.-Samuel
Garcia, La Rioja.-Eusebio Guerra, Buenos Aires.-Cesar Ba-
laguer, San Juan.-Pantaledn Garcia, La Rioja.-Dr. Ramdn
Ocampo, La Rioja.-Elias Araujo, Catamarca.-Dr. Indale-
cio Cortinez, San Juan.-Manuel J. Gdmez, San Juan.-Meli-
tdn Moreno, San Juan.-Domingo Maria Garramuio, San
Juan.-Martin Rivadavia, Buenos Aires.-Zacarias de Reina,
Mendoza.-Sigifredo Brachieri, Catamarca.-Manuel T. Cas-
TOMO VIII. 4






OBRAS DE SARMIENTO


tro, San Juan.- Lisandro Puch, Mendoza.-Luis Aberastain,
San Juan.-Manuel Josd Lima, San Juan.-Ataliva.Lima, San
Juan.-Vicente Lima, San Juan.-Eleuterio Ferreira, C6rdo-
ba.-Manuel Peralta, C6rdoba.-tflario F. Labal, San Juan.
-Martin Padez, Buenos Aires.-Hermenegildo Martinez, San
Juan.-Pedro Astorga, San Juan.-J. M. Farfan, Mendoza.-
Dr. Gallardo, Buenos Aires.--Dr. Enrique Rodriguez, C6r-
doba.-Dermidio Ocampo, Catamarca.-Josd Sayago, C6rdo-
ba.-Gumersindo Ascunsulo, C6rdoba.-Ramdn Rodriguez,
C6rdoba.-Manuel Tanco, Catamarca.-Benjamin Bates, Men-
doza.-Joaquin Villanueva, Mendoza.-Manuel Aberastain.-
Juan Carranza, C6rdoba.-Luis Mendoza, Mendoza.-Benito
Quiroga, San Juan.- Ignacio Larra, San Juan.-Posidio Pe-
reira, San Juan.-Cipriano Cdceres, C6rdoba.-Restituto So-
sa, Mendoza.-Zoilo Castillo, La Rioja.-Domingo de Oro,
San Juan.-Valentin Garcia, San Juan.-Marcelino Pasos, La
Rioja. Edmundo Herrera, Catamarca. Juan Ortiz, San.
Juan.-Francisco Arias, C6rdoba.;-Griseldo Roselot, S. Juan.
-Angel Pastor Vega, Catamarca.-Facundo Ordoner, C6r-
doba.-Regulo Martinez, San Juan.-Teniente Coronel Ma-
nuel Heredia, C6rdoba.-Vicente Heredia, C6rdoba.-Dolo-
res Heredia, C6rdoba.-Jerdnimo Heredia, "C6rdoba.-Jesis
Santander, Mendoza.-Flavio Cano, San Juan.-Juan de Dios
Villafane, La Rioja.-Roberto Maure, Mendoza.-Benicio Co-
cio, San Juan.-Mariano Silva, Tucumin.--Domingo Miran-
da, San Juan.-Mariano Luna, La Rioja.-Abelardo Pdez,
Santiago del Estero.-Lisandro Godoy, San Juan.--Emilio
Godoy, San Juan.-Bartolome Diaz, La Rioja.-Manuel Mi-
randa, San Juan.-J. M. Castro, San Juan.-J. Dolores Gil,.
San Juan.-Antonio Morales, San Juan.-Inocencio Matos,;
C6rdoba.-Victorino Jdimez, C6rdoba.-Jose E. Castro, San
Juan.-Manuel Plaza, La Rioja.-Juan G. Mdrquez Faustino
Espinola, San Juan.-Ramdn Aberastain, San Juan.-Fran-
cisco Antonio de la Vega, Catamarca.-Jose Benito Albasey,
C6rdoba.-Zacarias Coutifio, Catamarca.-Pastor Torres, C6r-
doba.-Josd M. Agiiero, C6rdoba.-Manuel del Pino, Salta.-
Nicolds Romdn, TucumAn.-Silvestre Galvdn, La Rioja.-
Ramdn Ruiz, San Juan.-Jose Maria Ldpez, San Juan.-Sa-
muel Sayano, C6rdoba.-Eulogio Casiro, C6rdoba.-Rita






COMENTARIOS DE LA" CONSTITUCI6N


Quintero, C6rdoba.-Josd Dominguez, Tucuman.-Rafael Sa-
yago, C6rdoba.-Juan de Dios Martinez, C6rdoba.-Julidn
Tames, TucumAn.-Jose Guzmdn, Salta.-Bernardo Figueroa,
TucumAn.-Eliseo Posse, Tucuman.-Rufino Luna, Tucu-
man.-Belisario Figueroa, TucumAn.-Hermenegildo Guz-
mdn, Salta.-Francisco Montenegro, Catamarca.-Napole6n
Macul, TucumAn.-Ladislao Graia, Salta.-Nicolds Pdez, Ca-
tamarca.-Manuel Sardines, TucumAn.-Jose M. Gdmez, San
Juan.-Manuel Berdn, Corrientes.-Manuel Plaza, Salta.-
Manuel Ramos, Catamarca.-Dolores Olivera, Catamarca.-
Jose Maria Martinez, San Juan.-Manuel Usaga, Santiago del
Estero.-Francisco Aguila, San Juan.-Martin Balmaceda,
San Juan.-Pedro Cruz, San Juan.-Pedro Albarracin, Cata-
marca.-Manuel Terrada, Buenos Aires.-Lucio Lasear, San
Juan.-Jose Vergas, San Juan.-Santiago Cruz, San Juan.-
Benjamin Luque, C6rdoba.-Juan Balmaceda, San Juan.-
Francisco Javier Sdndez, San Juan.-Blas Brisuela, La Rioja.
-Abel Peragallo, San Juan.-Jose Carransa, C6rdoba.-Lin-
dor Peragallo, San Juan.-Dionisio Peia, Salta.-Estanis-
lao Romdn, TucumAn.-Dolores Besasi, La Rioja.-Isaias
Cdrdoba, Catamarca.- Tomds Brisuela, La Rioja.--Pe-
dro Caballero, San Juan.-Jose Luis Berasai, La Rioja.-
Patricio P&rez, Tucumin.-Miguel Araoz, Tucuman.-Juan
Luna, La Rioja.-Anibal Ldpez, San Juan.-Manuel Aguirre,
Tucuman.-Juan Selada, Tucuman.-Jose Maidan, Tucum.n.
-Santiago de Brisuela, La Rioja.-Andrds Calderdn, La Rio-
ja.-Julidn Peralta, Catamarca.-Fidel Pereira, San Juan.-
Sejano Quintero, Catamarca.-Nicolds Brisuela, Catamarca.
-Mariano Pajes, Catamarca.-Francisco Ocampo, Catamarca.
-Julidn Carriso, Catamarca.-Abraham Ddvila, La Rioja.-
Justo Pastor Ddvila, Catamarca.-Manuel Suvita, Tucuman.
-Nicolds de la Fuente, La Rioja.-Hermenegildo Pina, Bue-
nos Aires.
Lina.-Juan Josd de Sarratea, Buenos Aires.-Alejandro
Billota, Buenos Aires.-Coronel Espinosa, argentino oriental.
GCobija.-Ignacio Segurola, Salta.-Manuel Tula, Salta.
Arioa.-Guillermo Bilinghursts, Buenos Aires.-Jorge Te-
zanos Pintos, Salta.


















PREAMBULO


Deelaraelones, dereehos y garaatfas de sl Constituei6n
Argentina do 1853



Nos, los representantes del Pueblo de la Confederaci6n Argentina, reunidos en
Congress General Constituyente, por la voluntad y elecci6n de las provincias que la
componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la
uni6n national, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defense
com6n, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para
nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran
habitar en el suelo argentino; invocando la protecci6n de Dios, fuente de toda raz6n
y justicia, ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitucid6n, para la Confede-
raci6n Argentina.



PARTE PRIMERA


CAPfTULO tNICO

Declaraciones, derechos y garantias

Articulo I.0 La Naci6n Argentina adopta para su Gobier-
no la forma representative republican federal, seg6n lo esta-
blece la present Constituci6n.
Art. 2.0 El Gobierno Federal sostiene el culto Cat61ico,
Apost6lico Romano.
Art. 3.0 Las Autoridades que ejercen el Gobierno Federal
residen-en la Ciudad de Buenos Aires, que se declara Capital
de la Confederaci6n por una ley especial.
Art. 4.0 El Gobierno Federal provee A los gastos de-la Na-





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


ci6n con los fondos del Tesoro Nacional, formado del product
de derechos de importaci6n y exportaci6n de las aduanas, del
de la venta 6 locaci6n de tierras de propiedad national, de la
renta de correos, de las demAs contribuciones que equitativa
y proporcionalmente A la poblaci6n imponga el Congreso Ge-'
neral, y de los emprestitos y operaciones de cr6dito que decrete
el mismo Congreso para urgencias de la Naci6n 6 para em-
presas de utilidad national.
Art. 5.0 Cada provincia confederada dictara para si una
Constituci6n bajo el sistema representative republican, de
acuerdo con los principios, declaraciones y garantias de la
Constituci6n Nacional; y que asegure su administraci6n de
justicia, su regimen municipal, y la educaci6n. primaria gra-
tuita. Las constituciones provinciales serAn revisadas por el
Congress antes de; su promulgaci6n. Bajo estas condiciones
el Gobierno Federal garante A cada provincia el goce y ejerci-
cio de sus instituciones.
Art. 6.0 El Gobierno Federal intervene con requisici6n de
las legislatures 6 gobernadores provinciales, 6 sin ella, en el
territorio de cualquiera de las provincias, al solo efecto de res-
tablecer el orden p6blico perturbado por la sedici6n, ( de
tender A la seguridad national amenazada por un ataque 6
peligro exterior.
Art. 7.0 Los actos p6blicos y procedimientos judiciales de'
una provincia gozan de entera fe en las demas; y el Congreso
puede por leyes generals determinar cuAl serA la forma pro-
batoria de estos actos y procedimientos, y los efectos legales
que produciran.
Art. 8.0 Los ciudadanos de cada provincial gozan de todos
los derechos, privilegios e inmunidades iriherentes al titulo de
ciudadano en las demAs. La extradici6n de los criminals es de
obligaci6n reciproca entire todas las provincias confederadas.
Art. 9.0 En todo el territorio de la Confederaci6n no habrA
mAs aduanas que las nacionales, en las cuales regiran las ta-
rifas que sancione el Congreso.
Art. io. En el interior de la Repdblica es libre de dere-
chos la circulaci6n de los efectos de producci6n 6 fabricaci6n
national, asf como la de los g6neros y mercancias de todas
classes, despachadas en las aduanas exteriores.






OBRAS DE SARMIENTO


Art. i i. Los articulos de producci6n 6 fabricaci6n nacio-
nal 6 extranjera, asi como los ganados de toda especie, que
pasen por territorio de una provincia A otra, serAn libres de
los derechos llamados de trAnsito, si6ndolo tambien los ca-
rruajes, buques 6 bestias en que se transporten: y ning6n otro
derecho podra impon6rseles en adelante, cualquiera que sea su
denomiiaci6n, por el hecho de transitar el territorio.
Art. 12. Los buques destinados de una provincia A otra,
no serAn obligados A entrar, anclar y pagar derechos por causa
de trAnsito.
Art. 13. PodrAn admitirse nuevas provincias en la Con-
federaci6n; pero no podrA erigirse una provincia en el territo-
rio de otra 6 otras, ni de varias formarse una sola, sin el con-
sentimiento de la Legislatura de las provincias interesadas, y
del Congreso.
Art. 14. Todos los habitantes de la Confederaci6n gozan
de los siguientes derechos, conforme A las leyes que reglamen-
tan su ejercicio; A saber: de trabajar y ejercer toda industrial
licita; de navegar y comerciar; de peticionar A las autorida-
des; .de entrar, transitar y salir del territorio argentino; de pu-
blicar sus ideas por la prensa, sin censura previa; de usar y
disponer de su propiedad; de asociarse con fines tiles; de
.profesar libremente su culto; de ensefiar y aprender.
Art. 15. En la Confederaci6n Argentina no hay esclavos:
los pocos que hoy existen quedan libres desde la jura de esta
Constituci6n; y una ley especial reglarA las indemnizaciones
A que d6 lugar esta declaraci6n. Todo contrato de compra y
venta de personas es un crime, de que serAn responsables
los que lo celebrasen, y el escribano 6 funcionario que lo
autorice.
Art. 16. La Confederaci6n Argentina no admite prerro-
gativas de sangre ni de nacimiento; no hay en ella fueros per-
sonales ni titulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales
ante la ley, y admisibles en los empleos, sin otra consideraci6n
que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las
cargas p6blicas.
Art. 17. La propiedad es inviolable y ning6n habitante
de la Confederaci6n puede ser privado de ella, sino en virtud






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


de sentencia fundada en ley. La expropiaci6n por causa de
utilidad piblica debe ser calificada por ley y previamente in-
demnizada. S61o el Congreso impone las contribuciones que
se expresan en el articulo 4. Ning6n servicio personal es exi-
gible, sino en virtud de ley 6 de sentencia fundada en ley.
Todo autor 6 inventor es propietario exelusivo de su obra, in-
vento 6 descubrimiento, por el t6rmino que le acuerde la ley.
La confiscaci6n de bienes queda borrada para siempre del
C6digo Penal argentino. Ningin cuerpo armado puede hacer
requisiciones, ni exigir auxilios de ninguna especie.
Art. 18. Ningdn habitante de la Confederaci6n puede ser
penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del
process, ni juzgado por comisiones especiales, 6 sacado de
los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa.
Nadie puede ser obligado a declarar contra si mismo, ni arres-
tado sino en virtud de orden escrita de autoridad competent;
es inviolable la defense en juicio de la persona y de los dere-
chos. El domicilio es inviolable, como tambidn la correspon-
dencia epistolar y los papeles privados; y una ley determinard
en qu6 casos y con qu6 justificativos podra procederse A su
allanamiento y ocupaci6n. Quedan abolidos para siempre la
pena de muerte por causes political, toda especie de torment,
los azotes y las ejecuciones A lanza 6 cuchillo. Las cArceles de
la Confederaci6n serAn sanas y limpias, para seguridad y no
para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda media
que a pretexto de precauci6n conduzca A mortificarlos mAs
alli de lo que aqu6lla exija, hard responsible al juez que la
autorice.
Art. 19. Las acciones privadas de los hombres que de
ning6in modo ofendan al orden 6 la moral pdblica, ni per-
judiquen A un tercero, estAn s6lo reservadas A Dios, y exentas
de la autoridad de los magistrados. Ningin habitante de la
Confederaci6n serA obligado a hacer lo que no manda la ley,
ni privado de lo que ella no prohibe.
Art. 20. Los extranjeros gozan en el territorio de la Con-
federaci6n de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden
ejercer su industrial, comercio y profesi6n; poseer bienes rai-
ces, comprarlos y enajenarlos; navegar los rios y costas, ejer-






OBRAS DE SARMIENTO


cer libremente su culto, testar y casarse conforme A las leyes.
No estAn obligados a admitir la ciudadania, ni A pagar con-
tribuciones forzosas extraordinarias. Obtienen nacionalizaci6n
residiendo dos afios continues en la Confederaci6n; pero la
autoridad puede acortar este termino A favor del que lo soli-
cite, alegando y probando servicios A la Repiblica.
Art. 21. Todo ciudadano argentino esta obligado A armar-
se en defense de la Patria y de esta Constituci6n, conforme
A las leyes que al efecto dicte el Congreso y a los decretos
del Ejecutivo Nacional. Los ciudadanos por naturalizaci6n
son libres de prestar 6 ho este servicio por el termino de diez
afios, contados desde el dia que obtengan su carta de ciuda-
dania.
Art. 22. ElPueblo no delibera, sino por medio de sus Re-
presentantes y autoridades creadas por esta Constituci6n. Toda
fuerza armada 6 reuni6n de personas que se atribuya los dere-
chos del pueblo y peticione a nombre de 6ste, compete de'lito
de sedici6n.
Art. 23. En caso de conmoci6n interior 6 de ataque exte-
rior que pongan en peligro' el ejercicio de esta Constituci6n
y de las autoridades creadas por ella, se declara en estado de
sitio la provincia 6 territorio en donde exista la perturbaci6n
del orden, quedando suspensas alli las garantias constitucio-
nales. Pero durante esta suspension no podri el Presidente
de la Repdblica condenar por si ni aplicar penas. Su poder
se limitard en tal caso, respect de las personas, A arrestarlas
6 trasladarlas de un punto A otro de la Confederaci6n, si ellas
no prefiriesen salir fuera del territorio argentino.
Art. 24. El Congreso promoverA la reform de la actual
legislaci6n en todos sus ramos y el establecimiento del juicio
por jurados.
Art. 25. El Gobierno Federal fomentarA la emigraci6n eu-
ropea; y no podrA restringir, limitar ni gravar con impuesto
alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros
que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industries,
6 introducir y ensefiar fas ciencias y las artes.
Art. 26. La navegaci6n de los rfos interiores de la Con-





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


federaci6n es libre para todas las banderas, con sujeci6n uini-
camente A los reglamentos que dicte la Autoridad Nacional.
Art. 27. El Gobierno Federal estA obligado A afianzar sus
relaciones de paz y comercio con las potencias extranjeras por
medio de tratados que est6n en conformidad con los principios
de derecho piblico establecidos en esta Constituci6n.
Art. 28. Los principios, garantias y derechos reconoci-
dos en los anteriores articulos, no podrAn ser alterados por las
leyes que reglamenten su ejercicio.
Art. 29. El Congreso no puede conceder al Ejecutivo Na-
cional, ni las legislatures provinciales A los Gobernadores de
provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder pi-
blico, ni otorgarles sumisiones 6 supremacias por las que la
vida, el honor 6 las fortunes de los Argentinos queden A mer-
ced de Gobierno 6 persona alguna. Actos de esta naturaleza
llevan consigo una-nulidad insanable, y sujetarAn A los que los
formulen, consientan 6. firmen, A la responsabilidad y pena
de los infames traidores A la Patria.
Art. 30. La Constituci6n puede reformarse en el todo 6
en cualquiera de sus parties, pasados diez aflos desde el dia en
que la juren los Pueblos.
La necesidad de reformar debe set~ declarada por el Con-
greso con el voto de dos terceras parties al menos de sus miem-
bros, pero no se efectuarA sino por una convenci6n convocada
al efecto.
Art. 31. Esta Constituci6n, las leyes de la Confederaci6n
que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los trata-
dos con las potencias extranjeras, son la ley supreme de la
Naci6n; y las autoridades de cada provincia estAn obligadas
A conformarse A ella, no obstante cualquiera disposici6n en
contrario que tengan las leyes 6 constituciones provinciales.

















CAPITULO I


El preAmbnlo



Nos, los representantes del pueblo de la Confederaci6n Argentina, reunidos en
-Congreso General Constituyente, por la voluntad y eleccidn de las provincias que la
componen, en cumplimiento de pactos preexsstentes, con el objeto de constituir la
uni6n national, ~fianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defense
comun, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para
nosotros, para nuestra posteridad, para todos los hombres del mundo que quieran
habitar en el suelo argentino; invocando la protecci6n de Dios, fuente de toda raz6n
y justicia, ordenamos, decretamos y establecemos esta Constituci6n, para la Confede-
raci6n Argentina.


El preAmbulo de las constituciones political es el resume,
digamoslo asi, de todas sus disposiciones, el objeto que 6stas
se proponen asegurar, y como una tesis, que todos los pari-
grafos siguientes vienen A comprobar. Todas las constitu-
ciones escritas, y emanadas de la voluntad del pueblo, por
medio de la ciencia de sus legisladores, Ilevan esta introduc-
ci6n; y cuando en la Asamblea Constituyente de 1848 en
Francia, se propuso la moci6n de suprimir todo preambulo,
M. de Lamartine, en un elaborado discurso, hizo sentir la
conveniencia y la necesidad de esta declaraci6n previa delos
objetos y fines de una constituci6n, para asegurar y fijar la
inteligencia 6 interpretaci6n de sus disposiciones, por aque-
lla declaraci6n de principios' constitutivos y constituyentes
que dejan consignados el espiritu de los legisladores que la
dictaron, y los fines que se propusieron\alcanzar. El preAm-
bulo de las Constituciones es, pues, no s61o parte de la ley
fundamental, sino tambi6n la pauta y la piedra de toque





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


para la resoluci6n de los casos dudosos, conformando su in-
terpretaci6n y prActica con los fines para que fueron adoptadas
las subsiguientes disposiciones y el espiritu que prevaleci6 en
su adopci6n.
El preambulo de la Constituci6n Argentina en particular
encierra una doctrine que debemos sefialar. Haciendo A un
lado indicaciones novedosas, renunciando la comisi6n de Cons-
tituci6n A toda vana pretensi6n de originalidad, adopt la letra
del preAmbulo de la Constituci6n Federal de los Estados Uni-
dos. Esta abnegaci6n personal en los miembros del Congreso,
aquel rechazar frases de otra composici6n, aunque expresivas
de ideas y fines parecidos, hacen patente el intent de im-
poner A la obra nueva de Federaci6n sudamericana el sello
de la autoridad, de la sanci6n y del prestigio de la Constitu-
ci6n que le habia servido de modelo. En las sesiones en que la
Constituci6n se discutia, uno de los miembros de la Comisi6n
que redact6 el proyecto, declar6 ser 6ste una adaptaci6n de
aquella Constituci6n A nuestra federaci6n propia.
De esta declaraci6n y del texto literal del preAmbulo y prin-
,cipales disposiciones, result un hecho de consecuencias in-
mensas. Por 61, el derecho constitutional norteamericano, la
doctrine de sus estadistas, las declaraciones de sus tribuna-
les, la prActica constant, en los puntos anAlogos 6 id6nticos,
hacen autoridad en la Repiblica Argentina, pueden ser alega-
das en juicio, sus autores citados como autoridad reconocida,
y adoptada su interpretaci6n como interpretaci6n genuina de
nuestra Constituci6n. El Congreso quiso que la joven Fede-
raci6n, inexperta en la prActica de la forma de gobierno que
abrazaba, no se lanzase en la nueva carrera A tientas, y sin
guia, y la dot6 desde luego de toda la ciencia y de toda la
prActica de la dnica federaci6n que existe. Una redacci6n del
preAmbulo 6 del tenor de las primordiales disposiciones, re-
vestida de nueva fraseologia 6 perifraseada y apartada de su
letra actual, habria dejado A la especulaci6n novicia de nues-
tros estadistas, 6 A las tentativas de una prActica incipiente,
el fundar la legitima interpretaci6n que debe darse A los con-
ceptos y frases, dando asi entrada al arbitrario de las opinions
y A los errors de la inexperiencia. Pero si la Constituci6n






OBRAS DE SARMIENTO


norteamericana ha producido ya resultados que todas las repi-
blicas acatan, y las viejas monarquias envidian, si sesenta aflos
de ejercicio han fijado sus quilates al crisol de la discusi6n,
la critical y las decisions judiciales ; qu6 arbitrario 6 error
puede admitirse en la ejecuci6n de las mismas disposiciones,
concebidas en los mismos t6rminos?

sNos los Representantes del Pueblo con el objeto de constituir
< We the People in order to form
la uni6n national, afianzar la justicia, consolidar la paz-
a more perfect union, establish justice, insure domestic-
interior, proveer A la defense comlin, promover el
tranquillity, provide for the common defence, promote the
bien general y asegurar los beneficios de la libertad para
general welfare and secure the blessings of the liberty to
nosotros y nuestros hijos... ordenamos, decretamos y esta-
ourselves, and our posterity, do ordain and esta-
blecemos esta Constituci6n para la Confederaci6n Argentina.
blish this Constitucion for the United states of America.,

El sentido y alcance de aquellos concepts en ingles, es.
el sentido y alcance de los mismos en castellano; el comen-
tario norteamericano pasa A ser argentino; la prActica norte--
americana regla, y las decisions de sus tribunales federales.
antecedentes y norma de los nuestros. El Congreso ha dado,
pues, una Constituci6n y una jurisprudencia;. instituciones.
nuevas, apoyadas en una prdctica antigua. Esto es grande y
nuevo en los fastos constitucionales.
En conformidad con esta doctrine, nuestra tarea en los pun-
tos id6nticos 6 andlogos de ambas constituciones federales es-
atenernos estrictamente A las doctrinas que tienen el, apoyo!
de los mAs eminentes juristas, la autoridad de tribunales de
justicia, la sanci6n de la experiencia mAs pr6spera y luminosa,
y el consenso de un gran pueblo que estA hoy al frente de la
civilizaci6n en cuanto A la aplicaci6n de sus resultados i la
mejora y felicidad del mayor n6mero, y que es nuestro tipo-
en cuanto A instituciones federales; porque seria monstruoso,
por-no decir ridfculo, pretender que las mismas ideas, expre-






COMENTARIOS DE LA CONSTITUTION


sadas con las mismas palabras, para fines id6nticos, hubiesen
en nuestra Constituci6n de producer diversos resultados, 6
tener significado distinto; much mAs cuando la primera tiene
en su apoyo una larga experiencia, lo que debi6 darle nuevo
valor A los ojos de aquellos que la aceptaron, pues lo propicio
de los resultados ya conocidos, bonifica y responded de que
fu6 la mente de los legisladores asegurar esos mismos resul-
tados para los pueblos que se proponian constituir.
Tratar6, ademAs, para el logro de nuestro prop6sito, la
adopci6n de este sistema, el inspirar la confianza necesaria
en asertos, que, A no venir revestidos de la autoridad que les
prestan las fuentes clAsicas de que emanan, pasarian plaza
de meras opinions individuals, tan controvertibles A los ojos
de los demAs, como pudieran serlo las objeciones que hubiese
*de oponerles una critical poco ejercitada en estas materials.
((Es mAxima admitida, .dice comentando este mismo preAm-
bulo el juez Story, en el curso ordinario de la administraci6n
de la justicia, que el preAmbulo de un estatuto es la llave para
entrar en la mente del legislator, en cuanto A los males que
requieren remedio y A los objetos que han de alcanzarse, me-
diante las disposiciones del estatuto. Ac6dese a 61 cuando la
parte dispositiva ofrece dudas 6 ambigiiedades. No hay ra-
z6n, pues, para que en la ley fundamental 6 Constituci6n del
gobierno, no se preste igual atenci6n A la mente del legisla-
dor, seg6n esta consignada en el preAmbulo; y en conformi-
dad A esto vemos que los estadistas y los jurisconsultos se han
referido constantemente A 6l para la exposici6n de sus clAu-
sulas., Pero el preAmbulo no debe, segin el mismo comen-
tador, ser citado para ensanchar los poderes confiados al go-
bierno general, 6 A alguno de sus departamentos. No confiere
per se poder alguno, ni puede, por implicancia, extender los
poderes dados expresamente. No puede deducirse de 61 fa-
cultad alguna de las que la Constituci6n no ha otorgado ex-
pr;esamente. Su verdadera funci6n es explicar la naturale-
za, extension y aplicaci6n de los poderes que la Constitu-
ci6n confiere, sin crearlos en su esencia. El preAmbulo, por
ejemplo, declara ser uno de sus objetos ((proveer A la defense
com6n,). Nadie duda de que esto no extiende los poderes del






OBRAS DE SARMIENTO


Congress, para adoptar las medidas que juzgue stiles para la
defense comuin. ((Citense con encomio las palabras del Justicia
mayor Jail, relatives a este preAmbulo. i, former una uni6n
mis perfect; 2, establecer la justicia; 3, asegurar la paz in-
terior; 4, proveer a la defense comin; 5, promoter el bienes-
tar general; 6, asegurar los beneficios de la libertad para nos-
otros y para nuestra posteridadn. ((Seria halagiiefio, afiade,
a la par que itil, poner de manifesto las relaciones que cada
uno de estos objetos tiene con los demAs, y mostrar c6mo
ellos comprenden colectivamente todo lo que, mediante la
Divina Providencia, es necesario para hacer pr6spero y feliz.
a un pueblo,).
Pero antes de entrar al studio de los paragrafos que son
comunes al preAmbulo de ambas constituciones, hemos creidoe
oportuno detenernos a examiner lo que es peculiar al de la
Repdblica Argentina, principiando por la denominaci6n con
que la Constituci6n design el pais 6 el Estado que va a cons-
tituirse.

(Confederaci6n5

Los mis fundamentals principios de gobierno estan com-
prometidos en el uso de esta palabra Confederaci6n, con que-
se design la Repiblica que forman las provincias que en
otro tiempo se llamaron Provincias Unidas del Rio de la Plata..
, Es una Confederaci6n la Reptblica Argentina? e Quiere s61o
indicar la Constituci6n que lo era tal, hasta el moment de
promulgar la Constituci6n federal? Continda despues de
su sanci6n y adopci6n, siendo una Confederaci6n? Qu6 es,
pues, una Confederaci6n ?
Una Confederaci6n es, en el sentido genuine, diplomitico
y juridico de la palabra en todos los idiomas del mundo, una
asociaci6n 6 liga entire diversos Estados, por medio de un
pacto 6 tratado. Las colonies inglesas de Norte America se
confederaron entire si para resistir por las armas a las preten-
siones del Parlamento ingles que queria imponerles derechos,
no.estando ellas representadas en dicho cuerpo; pero la Con-
federaci6n de colonies ces6 desde que se constituy6 un Esta.do





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


federal de todas las colonies, por medio de la Constituci6n.
de 1788, y entonces la antigua Confederaci6n pas6 A ser una
Uni6n de Estados con el nombre de Los Estados Unidos de
la America del Norte. La palabra Confederaci6n implica la
idea de un tratado celebrado entire Estados 6 gobiernos. Ha-
blando Story de la Constituci6n ce los Estados Unidos dice:
((Es un acto del pueblo, y no de los Estados en su capacidad
political. Es una ordenanza 6 establecimiento de gobierno, y
no un pacto, aunque fuere originado en el comdn consenti-
miento). (Su obvio objeto fue substituir a una confederacidn
de Estados, un gobierno del pueblo; A un convenio, una
Constituci6n.-La Constituci6n fue adoptada para former una
uni6n mAs perfect que la de la (pasada) confederacidn.,n-
q, Desde qu6 punto de vista, pues, ha de ser mirada la Cons-
tituci6n de los Estados Unidos? Es un mero pacto, tratado
6 confederacidn de Estados, componiendo la Uni6n ?,-- El
pueblo ordena y establece una Constitucidn, no una Confede-
racidn,. (La distinci6n entire una Constituci6n y una confe-
deracidn estA perfectamente conocida y entendida,.--La il-
tima, una pura confederacidn al menos, es un mero tratado
6 liga entire Estados independientes, y no obliga sino durante
el beneplAcito de cada uno,.
(Los fnicos lugares donde las palabras confederaci6n 6
pacto se hallan en la Constituci6n, se refieren A asuntos de di-
versa naturaleza, y manifiestamente en contradistinci6n A cons-
tituci6n.-Asi en la secci6n d6cima del primer articulo, de-
clara que ningin Estado podrA entrar en alianza 6 confede-
racidn alguna, y en el art. 6.0, que (todas las deudas con-
traidas antes de la adopci6n de esta Constituci6n serAn vA-
lidas contra los Estados Unidos, bajo esta Constitucidn, co-
mo bajo la Confederacidn,. El lenguaje del 3." articulo de
6sta era: (Los dichos Estados entran cada uno en una firme
liga de amistad reciproca para su comin defense, etc.))
Los vicios que la Confederaci6n habia puesto de manifiesto
en los pocos afios que estuvo en prActica han sido resumidos
en estos capitulos:-I. EL principio de regular las contribu-
ciones por cuotas proporcionadas al valor de las tierras, que
era mirado como injusto, desigual 6 inconvenient en su ope-





OBRAS DE SARMIENTO


raci6n.-2., La falta de una garantia mutua de los gobiernos
de Estado, que pudiese precaverlos de las insurrecciones do-
m6sticas, y de usurpaciones destructivas de su libertad.--3.
La falta de un poder director para levantar ejbrcitos, que se
le objetaba como tan contrario al vigor y prontitud de acci6n,
como A la economic y just distribuci6n de las cargas pi-
blicas.-4. -El derecho de igual sufragio para todos los Es-
tados, de modo que al menos en punto de riqueza, poblaci6n
y medios, estaban iguales en la escala de representaci6n con
los mAs grandes. De esta circunstancia podia y debia pro-
venir que una mayoria de Estados, conteniendo solamente
un tercio de la poblaci6n de los Estados Unidos, podia domi-
nar los intereses y derechos de los otros dos tercios. Aun mAs:
era constitucionalmente possible, y ocurri6 de facto, que aun
los votos de nueve Estados podian no comprender la mayorfa
del pueblo de la Uni6n. La minoria, por tanto, poseia un voto
negative contra la mayorfa.-5.0 La organizaci6n de todos
los poderes del gobierno en una sola asamblea, sin una se-
parada 6 distinta distribuci6n de funciones ejecutivas, legis-
lativas y judiciales. Objetibase que, 6 bien todo el edificio
habia de desmoronarse por su propia debilidad intrinseca, 6
acumulando todos los atributos de la soberania, crear en el
pais la mAs execrable forma de gobierno en la forma de una
aristocracia irresponsable.-6.0 La falta de un poder exclusive
en el gobierno general para emitir papel moneda, y con esto
evitar que fuese inundado el pais por papel sin valor, que des-
truye today fe puiblica, como tambien la moral privada.-7.0
La votaci6n demasiado frecuente requerida por la Confede-
raci6n en el oficio de miembros del Congreso, con lo que se
malograban, para los consejos piblicos, las ventajas que re-
sultan de una larga experiencia, y conocimiento de los nego-
cios p6blicos.-8.0 La falta de powder judicial .coexistente con
los poderes del gobierno general.
Z Cuil es, pues, en vista de declaraciones tan formales y
express, el significado de la denominaci6n Confederacidn Ar-
gentina, dada en la Constituci6n a la reuni6n de las antiguas
Provincias Unidas del Rio de la Plata ? Z Era el Animo de los
legisladores aceptar las consecuencias political que trae consigo






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


la conservaci6n de aquella denominaci6n en la Constituci6n
misma ?
Es tanto mAs important fijar el sentTdo de esta palabra,
cuanto que muchos hechos anteriores tenderian, por su for-
ma y apariencias, a establecer que, no obstante la Constitu-
ci6n, la Republica Argentina continia siendo una confedera-
ci6n de Estados 6 de Provincias, aunque esta interpretaci6n
conduzca al absurd y A la negaci6n misma de los objetos y
bases de la Constituci6n.
Desde luego en el preAmbulo se establece que la Constitu-
ci6n es dada conforme ((A pactos preexistentes), aludiendo
principalmente al de I.0 de enero de 1831 y al Convenio de San
NicolAs. En el primero se establecia una verdadera Confede-
raci6n, puesto que los que la estipularon eran meros agents
diplomAticos, enviados por los gobernadores de provincia, y
revocables a su beneplAcito. El pacto 6 convenio de San Ni-
colas revestia las formas de un tratado celebrado entire pro-
vincias, 6 sus gobernantes, para crear un poder general pro-
visorio, y echar las bases de la Constitu.ci6n; y aun la circuns-
tancia de .dar cada provincia dos diputados para ser repre-
sentadas en Congreso, parece argiiir en favor de la idea de
una confederaci6n, pues no es el pueblo el representado, segin
su n6mero, sino las demarcaciones provinciales. Todavia co-
rroboraria este intent, la circunstancia de ser revocables esos
mismos diputados por los gobiernos de las provincias que los
enviaron, lo que les colocaria en simple rango de agents di-
plom4ticos, celebrando conferencias, que deben conducir A la
celebraci6n .de un tratado.
Aun en el caso de la Confederaci6n queprecedi6 A la Cons-
tituci6n federal de los Estados Unidos, se suscit6 esta cuesti6n
de la incompatibilidad de una representaci6n igual para Es-
tados de poblaci6n desigual. En 1776 se pas6 & los Estados un
nuevo proyecto de Confederaci6n por el cual los Estados no
tendrian sino un voto para determinar las cuestiones. Fran-
klin, que A la saz6n era Presidente de una convenci6n de Pen-
silvania, redact6 una Protesta que fu6 elevada al Congreso, en
la cual se establecian los principios que prevalecieron en la
Constituci6n de 1788, que rige hasta hoy. Insertaremos este do-
cumento, por lo que hace A nuestro prop6sito.

TOMO VIII. 5






OBRAS DE SARMIENTO


cNos, los Representantes del Estado de Pensilvania, re-
unidos -en convenci6n, habiendo considerado debidamente el
plan de Confederaci6n formado en el Congreso, y sometido
A los- diversos Estados para su asentimiento 6 disentimiento,
declaramos el disentimiento de este Estado A dicho plan por
las razones siguientes:
),I. Porque la fundaci6n de toda confederaci6n, destinada
a ser duradera, debe establecerse en principios .de justicia y
equidad, sin dar ni quitar ventajas A ninguna de las parties
contratantes.
)2.o Porque por la naturaleza de las cosas, es just 6 igual
que los diversos Estados de la Confederaci6n sean represen-
tados en Congreso, y tener votos, en proporci6n A6su impor-
tancia, segiin el nimero de sus habitantes, y la parte y grado
de fuerza que suministran al cuerpo unido; por tanto, el ar-
ticulo s6ptimo que da un voto A los mas pequefios Estados, y
no mAs A los mas grandes, cuando la diferencia entire ellos
puede ser de diez i uno 6 mayor, es injusta, 6 injuriosa A los
Estados mAs grandes, desde que todos ellos estAn obligados
por otros articulos A contribuir en proporci6n 4 sus respectivos
recursos.
,Porque la prActica seguida hasta hoy en el Congreso, de
conceder un solo voto A cada colonia, fu6 tomada al principio
bajo la convicci6n de su impropiedad 6 injusticia, y para ser
corregida mas tarde, y fu6 desde entonces y despu6s recono-
cida, solamente como un expediente temporal, para servir
en los negocios ordinarios, hasta que pudiesen obtenerse los
medios de rectificarlo. Asi aparece claramente de la resoluci6n
del Congreso, datatla en septiembre de 1774, que fu6 el dia de
su reuni6n, cuya sanci6n estA concebida en estos tdrminos:
uQue al determinar cuestiones en este Congreso, cada colonia
6 provincia tendrA un voto, no estando el Congreso en posesi6n
ni hallAndose en aptitud de procurarse materials adecuados
para verificar la importancia de cada colonia). Aquella impor-
tancia se ha supuesto desde entonces hallarse mejor en el n6-
mero de habitantes; pues el Congreso no s61o convino en ello
al dictar su resoluci6n, sino que por su present Confedera-
ci6n, ha juzgado que la amortizaci6n de los billetes y los gastos






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCION


comunes serian en proporci6n a ,dicho nimero de habitantes,
cuando pudiere averiguarse, lo que no se ha heoho todavia;
y aunque las colonies mas grandes se remitieran A aquella tem-
poraria desigualdad de representaci6n, esperando que pronto
seria rectificada, nunca se entendi6 que por la mencionada
resoluci6n se daba poder A los Estados mis pequefios A fijar-
les para siempre aquella desigualdad, como lo intentan ahora
combinAndose para votar el articulo diez y siete, privando asi
A los Estados mAs grandes de su just derecho, reconocido en
la misma resoluci6n. Habi6ndonos dado ya los Estados pe-
quefios, una muestra clara de la injusticia de que son capa-
ces, y de los posibles efectos de su combinaci6n, es de suyo
raz6n suficiente para que no nos determinemos A ponernos en
su poder, conviniendo en este articulo, en cuanto estA conexo
con los que conciernen A las cuotas de cada Estado; desde que
siendo una mayoria de Estados en Congreso, pueden ellos por
los mismos medios, en cualquier tiempo, privar A los Estados
mAs grandes de una parte en la disposici6n de nuestra fuerza
y riqueza, y el manejo de nuestros comunes intereses.
),Pero como las colonies mAs pequefias pudieran objetar que,
si se concede A las mAs grandes un nimero de votos en pro-
porci6n A su importancia, las pequefias se verfan en el mismo
peligro de ser dominadas 6 gobernadas por ellas, no deseando
nosotros tener la menor influencia 6 powder que sea injusto,
desigual 6 desproporcionado A las cargas que debemos so-
portar, ofrecemos por tanto nuestro consentimiento al dicho
articulo diez y siete tal como estA, con tal que las cuotas-con
que deban contribuir las provincias mAs grandes, sean pues-
tas en un pie de igualdad con las de las pequefias, en cuyo
caso, contribuyendo todas igualmente, tendrian derecho A
votos iguales. No es que querramos con esto excusarnos de
conceder adicionales subsidies cuando nos parezca requerirlos
nuestro com6n interns; pero, dejando al Congreso el derecho,
con respect A estos auxilios adicionales, de hacer requisicio-
nes, como lo tenian nuestros pasados reyes, nos reservamos
para nosotros mismos el derecho de juzgar de la propiedad de
estas requisiciones, 6 de cumplir con ellos 6 rehusarlos en
parte, 6 en el todo, como lo juzguemos oportuno, y de mo-






OBRAS DE SARMIENTO


dificar nuestras concesiones, con las condiciones que juzgA-
remos necesarias, de la misma manera que podian hacerlo
;antes nuestras asambleas, con respect a las requisiciones de
la corona; porque nos parece just y razonable que retenga-
mos el derecho de disponer de las fuerzas que poseemos, sobre
la igual proporci6n, contribuida por nuestro Estado en los tar-
minos arriba dichos, para el comun servicio, con todos los
poderes necesarios para acudir al mismo, segin las circuns-
tancias, para nuestra particular seguridad; y esto tenemos el
intent de hacerlo en adelante, A menos que no se nos con-
cedan votos en el Congreso, proporcionados A la importancia
de nuestro Estado como fue entendido originariamente.))
Esta protest, emanada de la representaci6n de Pensilva-
nia, fundada en principios de justicia tan obvious, autorizada
por el nombre de Franklin, no tuvo efecto en la Confedera-
ci6n definitive de 1777, por el earActer mismo de la forma de
gobierno adoptada, pues siendo simplemente una Confedera-
cidn de los Estados que concurrian en el prop6sito, un trata-
do de alianza para protegerse y no dafiarse entire si, cada
Estado debia ser igualmente representado por agents diplo-
mdticos, reservAndose cada uno de ellos remover su agent
cuando lo juzgase oportuno. El mal 6xito de este orden de cosas
produjo al fin el gobierno federal, basado en la Constituci6n
que lo creaba, y por la cual caduc6 la anterior Confederaci6n,
que tan malos resultados habia producido.
Todos los hechos que acabamos de apuntar no son emperor
parte, cualquiera que su forma y apariencia sea, A dar y con-
servar A la Repiblica Argentina, aun despues de constituida
federalmente, la condici6n de una Confederaci6n, en el sen-
tido que esta palabra envuelve; y vamos A demostrarlo, A fin
de evitar que se d6 una interpretaci6n recta A una palabra fal-
samente usada.
La palabra Confederacidn, como designaci6n de la Repi-
blica Argentina, fu6 introducida en el lenguaje official por el
Tirano, como tantas otras palabras vacias de sentido, 6 sig-
nificando lo contrario de la aplicaci6n que 61 las daba, que
entraron en nuestro vocabulario politico; y si bien cuerpo
alguno soberano general la legalize, aceptAronla y adoptAronla
las legislatures de las Provincias, en la epoca en que s6lo






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


eran ecos de la voluntad de los que conjuntamente con el Ti-
rano com6n ejercian el poder dscrecional.
La Repiblica Argentina no fu6 una Confederaci6n, ni po-.
dia serlo en realidad. Las trece colonies inglesas que se unie-
ron y confederaron para oponerse A un advance de part de la
metr6poli, eran hstados independientes entire sf, gobernados
por la corona inglesa directamente, 6 por el intermediario de
cartas y de concesiones' de territories. HallAbanse las unas
con respect A las otras, en circunstancias id6nticas A los vi-
rreinatos del Perd y Buenos Aires entire si, las presidencias
de Chile, Quito, etc.; colonies espafiolas dependientes s6lo
de la corona de Espafia. En todos los hechos emanados de la
guerra civil en la Rep6blica Argentina, si bien han tenido por
bandera, pretexto 6 motivo, el constituir la Reptublica bajo
Suna 6 otra forma de gobierno, nunca se pretendi6 hacer de
sus Provincias otros tantos Estados, aunque provisoriamente,
y en la expectaoi6n de la convocaci6n de un Congreso, que-
dasen sin gobierno general, que se conserv6 siempre, no obs-
tante, en lo tocante A entretener las relaciones exteriores. Nin-
g6n document p6blico, emanado del consentimiento real 6
asumido de las provincias argentinas, establece una Confede-
raci6n; pues el pacto de Santa Fe de 1831 es s61o provisorio,
y mientras se reure el Congreso que debe constituir la Repd-
blica bajo la forma federal.
Debe, pues, decirse, al precisar el sentido y mente de la
constituci6n que analizamos, que la palabra Confederacidn
que aparece en ella es s616 una voz legada por la pasada Ti-
rania, sancionada por el hAbito, impuesta por contemplacio-
nes A consideraciones del moment, y adoptada sin aceptar
su importancia political. Si Confederaci6n fuera, entonces la
Constituci6n que emanase del convenio de los gobiernos seria
(un contrato que impone obligaciones mutuas, y deja un de-
recho independiente para construir, inspeccionar y juzgar de
sus obligaciones A las parties contratantes,, 6 una liga 6 mero
tratado entire Estados independientes, que no obliga sino du-
rante la buena voluntad de cada uno,. (Una Confederaci6n
reposa en articulos de convenio, de que cada parte es 6 puede
ser el juez supremo, en cuanto A sus propios-derechos y obli-





OBRAS DE SARMIENTO


gaciones; mientras que la Constituci6n crea una forma per-
manente de gobierno, en la que los poderes, una vez otorga-
jdos, son irrevocables, y no pueden ser reasumidos ni retira-
dos cuando se quieren; y del context general de la Constitu-
ci6n Argentina resulta que mAs poderes se han delegado al
Gobierno General que los que la Constituci6n de los Estados
Unidos delega; pues, como result de la historic y anteceden-
tes de ambos paises, el primero era en su esencia menos fe-
deralizado que el iltimo. Ahora, si la Constituci6n de los Es-
tados Unidos no soporta la idea de una Confederaci6n coexis-
tente con ella 6 emanada de la misma, y la rechazan sus es-
tadistas y jurisconsultos, podrA sostenerse que en la Repi-
blica Argentina subsiste una Confederaci6n, en el sentido.
que el sentimiento comin da A esta palabra?
En el informed con que la Comisi6n de Negocios Constitu-
cionales acompafi6 el proyecto de Constituci6ri Argentina, se
encuentran estas palabras explicativas de la mente del texto:
Ellos se forman (los poderes) de aquella soberania que de
manera alguna podrian emplear bien las provincias confe-
deradas si parcialmente se los reservasen. Por otra parte, esos
poderes nacen -de la eleccidn popular. El pueblo de la Confede-
racin,. republican y. representative, nombra A los miembros
del Congreso y A la persona del Jefe que pone en ejercicio
las leyes, administra el pals y sostiene la dignidad national,.
Vese, pues, en la explicaci6n, como en el artfculo que co-
mentamos, la coexistencfa de palabras que se excluyen, con-
federacidn y .leccidn popular, quedando establecido que el
uso de la palabra Confederacidn es simplemente un hAbito que
se conserve por la misma raz6n que se introdujo. ((No se en-
cuentra en parte alguna de la Constituci6n, dice de la de los
Estados Unidos el juez Story, clAusula que establezca un
pacto, 6 de otro modo deje lugar A interpretarla como tal,. Por
el contrario, en el preAmbulo habla de ella-enfaticamente, co-
mo una solemne ordenanza y establecimiento de gobierno. Su
lenguaje es: (Nos el pueblo de los Estados Unidos ordenamos
y establecemos esta constitucidn para los Estados Unidos de
America,. El pueblo ordena y establece, no contrata ni esti-
pula entire sf. El pueblo de los Estados Unidos, no el pueblo





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designado de un Estado particular, con el pueblo de los otros
Estados. El pueblo ordena y establece una aconstitucidnn, no
una (confederacidn,. La distinci6n entire una constituci6n y
una confederaci6n estA bien conocida y entendida.
Puede aplicarse el mismo raciocinio A la Constituci6n Ar-
gentina, y sacar del espfritu de su preambulo las mismas con-
secuencias que Story, y con 61 todos los estadistas y juriscon-
sultos norteamericanos, para convencerse de que Constituci6n
es lo contrario de Confederaci6n. (Nos, dice aqu6lla en su
preambulo, los Representantes del pueblo de la Confedera-
ci6n Argentina, ordenamos y establecemos esta Constituci6n
para la Confederaci6n Argentina)). Los Representantes del
pueblo ordenan y establecen, no contratan ni estipulan entire
sf. Representantes del pueblo de la Confederaci6n 'Argentina,
no el pueblo designado de una provincia particular, con el
pueblo de las otras provincias. Los representantes del pueblo
ordenan y establecen una constitucidn, no una confederacidn.
La distinci6n entire una constituci6n y una confederaci6n esti,
pues, igualmente bien conocida y entendida.
No podemos veneer nuestra repugnancia contra denomi-
naci6n tan falsa en su acepci6n natural, como hist6ricamente
odiosa. La Confederaci6n es una 6poca de terror y de ini-
quidades, que debiera quedar aislada y solitaria en nuestra
historic, como aquellos monumentos ffinebres que conmemo-
ran calamidades pfiblicas. Pero dar al Tirano la gloria de
imponerle al pafs que cubri6 de sangre y de crimenes, nom-
bre perdurable, y este nombre ser ademAs una falsificaci6n
y un contrasentido! 8 Por qu6 no llamarnos, jcomo en la
Acta de la Independencia, Las Provincias Unidas del Rio de
la Plata, traducci6n de los Estados Unidos del Norte de
Am6rica? Habria habido en ello elevaci6n y propiedad, res-
tablecimiento hist6rico y verdad en las palabras.
Si A esta .demostraci6n se objetase que en la Repiblica Ar-
gentina existia la Confederaci6n, y s61o se trataba de consti-
tuirla, replicaremos que en los Estados Unidos existia tam-
bi6n, y mejor definida y especificada, una Confederaci6n. (Si
hubiese sido, vuelve Story, el designio de los constructores de
la Constituci6n 6 del pueblo que la ratific6, considerarla como






OBRAS DE SARMIENTO


una mera confederacidn, descansando en estipulaciones de un
tratado, es dificil concebir que no hubiesen .dado con los tir-
minos propios para expresarlo. Los Estados Unidos no eran
novicios en material de pactos de este genero. Los articulos
de la Confederacidn, aunque bajo muchos respects national,
eran por lo general de un carActer puramente federativo, y
fueron tratados como estipulaciones entire Estados, bajo mu-
chos respects independientes y soberanos". (Esta Constitu-
ci6n, decia el president Monroe en 1822, fu6 adoptada con
el objeto de remediar todos los defects de la Confederaci6n...
La Confederaci6n era un pacto entire Estados separados 6 in-
dependientes; dependiente de los gobiernos de los Estados, en
los poderes que obraban interiormente la ejecuci6n de aquellos
articulos,.
Queda, pues, establecido, a nuestro juicio, que la palabra
Confederacidn, usada en la Constituci6n Argentina, es sim-
plemente una denominaci6n introducida por el uso official de
la 6poca que precedi6 A la constituci6n, y conservada por con-
sideraciones de hecho, pero sin darle el sentido politico que
ella envuelve. Es designaci6n de un pais Confederaci6n Ar-
gentina, correspondiente A Estados Unidos; siendo digno de
notarse esta contraposici6n, llamandose unidos Estados que no
lo estaban antes entire si, sino por convenios puramente fede-
rativos, y Confederacidn la reuni6n de las provincias en que
se subdividia una demarcaci6n gubernativa que no conoci6
nunca otro gobierno que el de la centralizaci6n en un solo
cuerpo politico.
Debemos afiadir, para terminar este punto, que la frase
((Representantes del pueblo,, en lugar del pueblo, ((reunidos en
Congress por la voluntad y elecci6n de las Provincias que la
componen),, no introduce cambio ninguno al valor de las de-
claraciones que estAn resumidas en el preambulo de ambas
constituciones, ni dan a la palabra Confederaci6n valor nin-
guno politico.
Verdad es que los autores de la palabra Confederaci6n han
huido cautelosamente de usar el lenguaje que se les sugeria:
(la Confederaci6n adopta... la Confederaci6n garantiza..., (lo
que habria puesto el sello de la ignorancia A lo que es fruto





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


solo de la necesidad), diciendo: el gobierno de la Confede-
raci6n sostiene, etc., la Constituci6n garantiza...
Dilucidado este punto, procederemos por anticipaci6n A
sefialar otros periods en que el preAmbulo de la Constituci6n
Argentina establece diferencias 6 abraza mayor ndmero de
prop6sitos.

cen cumplimiento de pactos preexistentes)

Los dos paragrafos afiadidos al preambulo de la Constitu-
ci6n Argentina son de una alta importancia, y fijan con preci-
si6n el espiritu de muchas de las subsiguientes disposiciones.
El primero establece como base, que los Representantes del
pueblo de la Confederaci6n Argentina, reunidos en Congreso
General Constituyente por voluntad y eleccidn de las provin-
cias (obran) en cumplimiento de pactos preexistentes.
Esta afiadidura hecha A los principios generals, y esta su-
bordinaci6n de la soberanfa que los Representantes invisten
por su carActer y mandato, establecen un punto que require
dilucidaci6n.
La generalidad de la frase pactos preexistentes, le da una
latitud que deja designado un principio general, y no una
simple referencia A hechos determinados; y aunque sean
estos iltimos los que parezcan haberse tenido en mira inme-
diatamente, no son menos importantes las aplicaciones gene-
rales A que da lugar la generalizaci6n del principio, pues si
bien pudiera alegarse que los Representantes se refirieron A
ciertos pactos preexistentes entire las provincias desde que no
creyeron oportuno especificarlos, la frase abraza todos los
pactos preexistentes que ponen limits A la voluntad national,
A su territorio, 6 sus relaciones en general con el resto del
mundo. De un hecho particular suele deducirse un principio
general, que establece la base de criterio para juzgarlo moral
6 cientificamente; pero nunca podrA decirse en buena 16gica
que la f6rmula de un principio proclamado, haya de circuns-
cribirse en su aplicaci6n A los hechos especialisimos que moti-
varon inmediatamente su proclamaci6n. Asi, pues, tenemos
por inconcuso que la modificaci6n que los Representantes





OBRAS DE SARMIENTO


del Pueblo impusieron A la voluntad de los pueblos (obrando),
en cumplimiento de pactos preexistentes, sin especificar nin-
guno, abraza todos los pactos que ligan la fe national, ya sea
entre unas y otras provincias, ya entire la Repiblica y las
otras naciones de la tierra, en aquella parte que tales tratados
contienen disposiciones fundamentals, y reconocimientos de
principios.
Pertenecen A los convenios entire las provincias, relatives A
la Constituci6n, el pacto celebrado en Santa Fe en 1831, entire
las cuatro provincias litorales de los rios Parand y de la Plata,
como asimismo el convenio de San NicolAs, que. arregl6 las
bases de la representaci6n. El pacto litoral no contiene, pro-
piamente hablando, sino disposiciones transitorias, y el reco-
nocimiento de la supremacia del Congreso Argentino para es-
tatuir sobre todas las cuestiones de interns general, segin se
establece en las atribuciones del Congreso. El convenio de
San NicolAs, que declara vigente el primero, no estatuye tam-
poco otro principio subsistente que el que ya habia dejado con-
signado el pacto federal, A saber: que la Constituci6n Nacio-
nal seria bajo el sistema republican, representative, federal,
afiadiendo la prohibici6n A los gobiernos de las provincias de
dar instrucciones especiales a sus representantes en el Con-
greso; quedando asi autorizados con toda clase de poderes
para el desempefio de su misi6n. La forma de gobierno adop-
tada en la Constituci6n parte de esta base, y es dada plimiento de pactos preexistentes,.
De los .convenios que la Repdblica ha celebrado con otras
naciones, emanan tambi6n modificaciones y limits A la Re-
presentaci6n, comprendidos, como creemos haberlo estabile-
cido antes, en aquel cumplimiento de pactos preexistentes. No
se diria que los miembros de una familiar acataban y respeta-
ban mAs los arreglos que para transar sus negocios particu-
lares habian celebrado entire si, que no los que en el nombre
colectivo tenian ligada su fe para con otras families; y lo que
puede decirse de los individuos, se aplica con la misma exac-
titud A las naciones entire si, en lo que establece principios ge-
nerales.
Asi, pues, debemos considerar como ((pactos preexistentes,






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCION


el tratado celebrado con la Inglaterra y aprobado y sancionado
por el Congreso de 1826, en la parte que asegura A los sibdi-
tos de aquella naci6n, establecidos 6 por establecerse en el te-
rritorio de la actual Repiblica Argentina, el derecho de ado-
rar a Dios, seg6n sus ritos nacionales. Este tratado, en obser-
vancia despues de veintisiete afios, ha creado hechos, h6-
bitos, intereses argentinos, y legalizado la existencia, aun en-
tre sus propios nacionales, del principio asegurado con re-
ciprocidad por aquella estipulaci6n; y la Constituci6n, reco-
nociendo los derechos que tan larga prActica ha asegurado,
ha debido tenerlo present entire log ((pactos preexistentes),
para conformar sus disposiciones, a lo que es ya ley de la Re-
piblica y hecho consumado. Estas consideraciones le daban
un lugar prominent en su preAmbulo como uno de los dere-
chos anteriores i ella 6 incorporados en su texto.
Tiene el mismo carAcier el tratado celebrado con la Ingla-
terra por el Encargado de las Relaciones Exteriores, y ratifi-
cado por las juntas provinciales, para la abolici6n y supresidn
del trAfico de negros, y como una consecuencia la abolici6n de
la esclavatura, A que tiende manifiestamente; pues de su con-
texto emanan obligaciones aceptadas y principios generals
reconocidos, que debian, por tanto, tener su representaci6n en
el preAmbulo.
De la generalizaci6n necesaria del principio resultaria igual-
mente el reconocimiento de los c(pactos preexistenteswren lo que
se refiere a demarcaciones territoriales por lo que hace i fijar
la extension de la Confederaci6n Argentina, entrando en esta
clasificaci6n el reconocimiento de la independencia del Uru-
guay, y como puntos que requieren adn para su perfecci6n
la sanci6n de un Congreso Legislativo, el tratado de limits
con el Brasil, sobre la base acordada del uti possidetis, la re-
nuncia de soberania sobre el Paraguay, y otras cuestiones del
mismo g6nero.
(para todos los hombres del mundo que uieran
habitar en el suelo argentino>
El otro principio, afiadido al preambulo de la Constituci6n
de los Estados Unidos que sirvi6 de gufa, es la amplificaci6n





OBRAS DE SARMIENTO


de los beneficios de la libertad, entire otros objetos primordiales
que la Constituci6n Argentina se propone asegurar, no s61o
para nosotros y nuestra posteridad, sino (para todos los hom-
bres del mundo que quieran habitar en el suelo argentinon.
Esta afiadidura, hecha A un texto conocido y acatado, mues-
tra, como la anterior, el intent de hacer resaltar, desde el
preimbulo, el espiritu que ha dictado las subsiguientes dis-
posiciones constitucionales, y la latitud que se propone dar-
las. Tal declaraci6n importa una invitaci6n hecha A todos los
hombres del mundo A venir a participar de las libertades que
se les aseguran, una ljromesa de hacer efectivas esas liber-
tades, y una indicaci6n de que hay tierra disponible para los
que quieran enrolarse en la future familiar argentina. En una
palabra, la Repiblica Argentina se declara en estado de co-
lonizaci6n, 6 incorpora en sus instituciones la expresi6n de
este sentimiento, el deseo de verlo satisfecho, y los medios se-
guros de verificarlos.
Los Estados Unidos se hallaban en situaci6n igual en el
moment de constituirse; tenian como la Republica Argentina
inmensos territories vacios, y como nosotros, el deseo de verlos
cuanto antes habitados y convertidos en elements de poder
y de riqueza. El hecho practice ha mostrado por cuanto ha
contribuido al pasmoso y rApido engrandecimiento de aquella
naci6n, la latitud dada A la incorporaci6n de nuevos ciudada-
nos en el Estado, los beneficios de la libertad asegurados A
todos los hombres del mundo que quisiesen habitar su suelo.
Pero sus legisladores, al former la Constituci6n, no creyeron
necesario proclamar, como principio, lo que para ellos era sim-
plemente un hecho prActico, emanado de su historic y de sus
antecedentes. Ingleses, holandeses, franceses y hasta suecos,
habian sido los primitivos pobladores de diversos Estados de
los que componian la Uni6n, y por la tradici6n colonial, por
el hecho permanent estaba sobreentendida en el asentimien-
to comin, *esta igualdad de beneficios para los que ya se
habian establecido, 6 los que hubiesen en adelante de ir i
establecerse. En el c6lebre interrogatorio, ante la CAmara de
los Comunes en Inglaterra en 1766, hecho 4 Franklin, en-
viado por Pensilvania para pedir la revocaci6n de la ley so-
'.






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


bre papel sellado, preguntAronle: q, Que nimero de habitan-
tes blancos cre6is que hay en Pensilvania ?-Supongo, con-
test6, que habrA cosa de ciento sesenta mil.-- CuAntos son
alenanes?-QuizA un tercio; aunque no puedo hablar con
exactitud.-- Han servido algunos de esos alemanes en Euro-
pa como soldados ?-Si, muchos de ellos, en Europa y Ame-
rica.-- EstAn ellos tan disgustados como los ingleses con la
ley del papel sellado?-Si, y much mAs; y con raz6n, porque
hay casos en que ellos deben pagar el double El hecho, pues,
y el derecho eran preexistentes a la Constituci6n; y la afluen-
cia de nuevos pobladores, de que comenz6 a tomarse raz6n en
1788, despu6s de creado el nuevo gobierno national, no fu6
sino. la continuaci6n en escala ascendente a aquella anterior
practice.
No sucede asi, empero, entire nosotros. El sistema de colo-
nizaci6n, 4 cuya acci6n por tres siglos deben su origen los
Estados americanos del habla espafiola, ha dejado errors que
propenden A perpetuarse, leyes que es precise derogar de un
golpe, y tradiciones que, A dejarlas obrar, traerian los mis
funestos resulfados. La Espaiia cerr6 sus colonies i todos los
hombres de otra estirpe, idioma y creencia que la suya propia,
de donde resultaba un sistema de instituciones exclusivas y
prohibitorias que conculcaban todos los principios de liber-
tad de acci6n y de pensamiento, sin los cuales la poblaci6n
del territorio es impossible, el gobierno una tutela 6 una tira-
nia, y la pobreza, debilidad, y por tanto la. inferioridad como
naci6n, un Estado permanent y cr6nico. Las leyesmde Indias
estAn montadas sobre este principio de la exclusion en Ameri-
ca de toda otra raza y creencia que la espafiola; y el sistema
de reparto de tierras estA mostrando que no se cont6 con una
pronta y rApida colonizaci6n. Por mAs que se haya repetido
cien veces, fuerza es consignarlo aqul para esclarecimiento de
los principios constituyentes. Adquirida la Independencia A
costa de sacrificios de vidas y de fortunes, que en la Repi-
blica Argentina exceden con much A lo que otras de las sec-
ciories americanas necesitaron sacrificar: victim 6sta casi me-
dio siglo de guerras civiles, espantosas por su inmoralidad,
ruinosas por sus estragos, y la desaparici6n de toda sombra






OBRAS DE SARMIENTO


de seguridad para las vidas 6 las propiedades; arrastrada por
el desenfreno de sus iltimos gobiernos en guerras extranjeras,
y desavenencias que trajeron bloqueos y perturbaciones pro-
fundas en la industrial; vecina de Estados que la exceden con
much en recursos, poblaci6n y fuerza numrica, y puesta
en contact inmediato por el comercio y sus pasados desacier-
tos con las grandes potencias europeas, la Rep6blica Argen-
tina ha debido sentir su desamparo, su abandon y soledad
en medio de las inconmensuradas extensions de pais que po-
see, 6 la orilla de los estupendos raudales que la surcan; y al
contemplar su inferioridad numerica, cuando se compare con
-las otras naciones, y la superabundancia de tierra que le ha
cabido como herencia, ha debido preguntarse si no hay me-
dio de acelerar la ocupaci6n del suelo, de acercar las distan-
cias que hoy separan los pequefios, cuanto lejanos grupos de
poblaci6n con que cuenta, de centuplicar los capitals, y ayu-
dar a la acci6n del tiempo, demasiado lenta para la poblaci6n
actual abandonadai A si misma. La experiencia de menos de
un siglo en los Estados Unidos, la similitud de situaci6n geo-
grifica, de climas templados, y aun de gobierno, ha debido
traer A los Animos el pensamiento de seguir sus huellas, y
aproximarseles no s61o en la forma adoptada de gobierno, lo
que seria poco hacer, sino en la aplicaci6n de los medios prAc-
ticos de acrecentar rapidamente la poblaci6n y la riqueza; dos
elements de la fuerza y espectabilidad de las naciones, cuan-
do son vivificados.por la libertad, que despierta en el hombre
la energia moral, intellectual y fisica, y por las garantias que
son la salvaguardia de la propiedad y de la vida, que son como
la causa y el efecto de la libertad. La clausula, pues, en que
amplifica los beneficios de la Constituci6n y de la libertad,
que ella asegura, para todos los hombres del mundo que
quieran habitar el suelo argentino,, constitute en si un prin-
cipio fecundo, una declaraci6n de la mente y extension de las
disposiciones que van a quedar consignadas en el texto de la
Constituci6n, que se declara por este hecho, no s61o calculada,
consultando la felicidad de la generaci6n que la estipula y !a
de sus descendientes, sino tambi6n la de los otros habitantes
que fueren viniendo de otros paises A habitar su suelo, y Ilenar






COMENTARIOS DE LA CONSTITUC16N


el vaefo deplorable de poblaci6n y de propiedad que hoy se
deja sentir.
Por los escritos contemporAneos suelen rastrearse A veces
las preocupaciones que dominaban el espiritu piblico de un
pueblo en un moment dado, y que muchas veces dejan ras-
tros imperecederos en sus leyes. La Constituci6n francesa
de 1848 se resiente toda ella de estas influencias de las preo-
cupaciones del moment, como la clAusula de nuestra Consti-
tuci6n que prohibe las ejecuciones A cuchillo y d lanza, res-
ponde dolorosamente A esta cuerda de los hechos posibles y
recientes.
Sdanos permitido, para abundar en el comerito de este pa-
rAgrafo, citar la exhortaci6n final de Arjirdpolis. ((En cuanto
al mecanismo federal, no hay otra regla que seguir por ahora
que la Constituci6n de los Estados Unidos. e Queremos ser fe-
derales? Se6imoslo al menos como lo son los inicos pueblos
que tienen esta forma de gobierno. 6 Querriamos acaso inventar
otra forma federal desconocida hasta hoy en la tierra? Entre-
mos en un regimen cualquiera que salga de lo provisorio, de
lo arbitrario, y el tiempo, la tranquilidad, la experiencia, iran
sefialando los escollos y apuntando el remedio. Todos los pue-
blos marchan en esta via. El element del orden de un pals
no es la coerci6n: son los intereses comprometidos. La despo-
blaci6n y la falta de industrial prohijan las revueltas: poblad
y cread intereses. Haced que el comercio penetre por todas
parties, que mil empresas se inicien, que millones de capitals
esten esperando sus products, y creardis un mill6n de soste-
nedores del orden... Las preocupaciones populares pueden ser
modificadas y dirigidas... Infundid A los pueblos del Rio de
la Plata que estAn destinados A ser una grande naci6n, que
es argentino el hombre que llega A sus playas; que su patria
es de todos los hombres de la tierra, que un porvenir pr6ximo
va A cambiar su suerte actual, y a merced de estas ideas, esos
pueblos marcharAn gustosos por la via que se les sefiale, y
doscientos mil emigrantes introducidos en el pais, y algunos
trabajos preparatorios, darn asidero en pocos afios A tan ri-
suefias esperanzas. Llamaos los Estados Unidos de la Am&
rica del Sud, y el sentimiento de la dignidad humana y una





80 OBRAS DE SARMIENTO

noble emulaci6n conspiraran en no hacer un bald6n de nom-
bre A que se asocian ideas grandes,.

(constituir la uni6n nacionalb
Explicadas ya las variantes del texto norteamericano, 6 las
aparentes discrepancies que hemos tratado de resolver, entra-
remos ahora en aquella part en que ambos textos, cbmo dos
raudales, se confunden en uno solo, a bien que en esta part
podemos marchar A la sombra de claras autoridades, y sin
separarnos de las doctrinas y de los maestros que nos sirven
de guia, dar para la com6n inteligencia las razones de conve-
niencia en que las clausulas del preAmbulo estAn fundadas.
La Constituci6n express haber sido adoptada primeramente
con el objeto ((de constituir la uni6n national,. Ningin pue-
blo de la tierra ha presentado en nuestros tiempos necesidad
mis imperiosa de constituir una unidad national que la Re-
piblica Argentina. Las naciones cultas de la Europa han
tenido sus dias de borrascosa anarquia: los Estados Unidos
tuvieron un period, antes de constitu'irse definitivamente, en
que cada urib de los trece Estados pudo creerse desligado de
todo pacto permanentemente obligatorio con los demAs: la
Am6rica del Sud toda ha pasado por una series de sacudimien-
tos mas 6 menos prolongados; pero ninguno de estos ni de
aquellos Estados ha permanecido durante cuarenta afios en
la mas complete dislocaci6n, sin autoridad regular que pro-
tegiese en todos los Angulos de la Rep6blica, no ya la liber-
tad, sino la existencia de la sociedad misma. Cuarenta y mas
afios en que no han estado los pueblos que hoy componen
la federaci6n, ni unidos, ni separados, sino que sufriendo
los males de todos los sistemas,. no han podido gozar de una
sola de sus ventajas. Los pueblos que hoy componen, decimos,
la federaci6n, pues los que compusieron el estado primitive,
son jirones de un vestido despedazado, que han ido quedando,
uno en pos de otro, por los zarzales entire cuyas espinas ha
pasado este dilacerado cuerpo. La experiencia ha sido larga,
terrible y sangrienta, y ojalA que todavia no haya de conti-
nuarse, para revelar A los ojos del mundo at6nito que hay
males que no tienen cura, legados que son una maldici6n, 6






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


incompatibilidades entire ciertos modos de ser, y las condicio-
nes esenciales de toda sociedad que se excluyen mientras exis-
ten. (Admiranse, decia Tocqueville, al ver agitarse A las nue-
vas naciones de la Am6rica del Sud, hace medio siglo, en
medio de revoluciones que sin cesar renacen, y todos los dias
esperan verlas entrar en lo que llaman su estado natural. Pero
e qui6n puede asegurar que las revoluciones no sean en nuestro
tiempo el estado mAs natural a los espafioles de la Am6rica
del Sud ? En este pais, la sociedad se revuelca en el fondo de
un abismo, de donde sus propios esfuerzos no pueden sacarla.
El pueblo que habitat aquella bella mitad de un hemisferio,
parece obstinadamente empefiado en desgarrarse las entra-
fias sin que nada sea capaz de distraerlo. El aniquilamiento
la hace caer un instant en el reposo, y el reposo la entrega
bien pronto a furores nuevos. Cuando me pongo a. conside-
rarla en este estado alternative de miseria y de crimenes, es-
taria tentado a career que el despotismo seria para ella un bien,
si bien y despotismo pudiesen unirse una sola vez en mi pen-
samiento (r),.
Tan tristes pron6sticos, que van hasta amenazar la exis-
tencia .de nuestra raza, y la series de horrores por que hemos
pasado y pueden repetirse, debieran excitar a los pueblos y go-
,biernos para quienes estA calculada esta Constituci6n, a unirse
estrechamente entire si, y someter sus deseos 6 intereses a
las reglas en ella prescritas. Todo concurriria a este prop6sito.
Y sino qui6n puede, ya sean individuos 6 pueblos, desear
la prolongaci6n del estado de cosas que ha precedido? Re-
gulos arbitrarios se han sucedido unos A otros ; y qu6 han
dejado en pos de si ? El olvido ha ocultado la sangrienta tum-
ba de los unos, el desprecio y el odio persigqe todavia la
lejana existencia de los otros; y ruinas y desastres sefialan
aqui y alli el punto en que vivieron algin tiempo entire las
zozobras del miedo y la satisfacci6n de pasiones destempla-
das. Motivos peculiares requieren en la Repdblica Argentina
que la uni6n national sea constituida. Si el malestar de aque-

(1) La Dimocratie en Amdrique par Alexis de Tocqueville. Esta obra, como examen
concienzudo 6 imparcial de la prActica, de los efectos, ventajas y vicios de las
instituciones norteamericanas, goza de una gran reputaci6n en los Estados Unidos, y
ha obtenido nueve ediciones en Francia. Debe consultArsela para el studio de las
instituoiones americanas.


TOMO VIII. -6






OBRAS DE SARMIENTO


llos pauses se ha prolongado por tan desmesurado tiempo, es
porque encierra en su seno peculiares fuentes de desuni6n. La
despoblaci6n es una, las distancias que median entire las pro-
vincias es otra, y la mayor de todas, la influencia que en cada
localidad ejercen los hombres sin principios y sin virtud que
se alzan con el poder. Cada provincia esta como una familiar
en campos solitarios. Si la asaltan malhechores, j a d6nde acu-
dir por amparo? Qui6n la oirA, para correr en su auxilio?
Si estas consideraciones, A que da abrumante peso cada pA-
gina de nuestra historia, no fueran bastante, las cuestiones de
intereses materials ven-drian con cifras enormes en su apo-
yo. Los varies elements administrativos requieren rentas
para su creaci6n y sosten; y las provincias se han consumido y
aniquilado en tan largo lapso de tiempo en la ruinosa tenta-
tiva de bastarse A si mismas, y establecer con sus propios ele-
mentos toda la maquinaria de un gobierno. Se han erigido
juzgados y alzadas en cada provincia, lista civil y military,
Poderes Ejecutivos y Legislativos, ejircitos y sistemas de
renta propia, con lo que, no bastando las escasas entradas,
los que mAs coactivo poder ejercian han concluido por hacer
de 61 una industrial, y de la fortune piblica y privada una
explotaci6n, convirtiendo la pretendida independencia de las
provincias, en verdaderos bajalatos orientales que pudieran
venderse en el mercado, seg6n los emolumentos que produce.
No ha sido mejor la suerte que ha cabido A Buenos Aires.
Los cien millones de papel moneda son, una sola de las mi-
nutas que pqede presentar de sus quebrantos. Las necesidades
reales de la Rep6blica, que ha rep.resentado mientras las pro-
vincias se esterilizaban A si mismas, y los des6rdenes y dila-
pidaciones iAseparables del predominio, sin restricciones de
la voluntad de un solo hombre, han disipado, no s6lo la for-
tuna -del present, sino que han gravado el trabajo y la ad-
quisici6n de las generaciones venideras, de quienes se han
tomado prestadas esas centenas de millones, que hoy giran en
papeles casi sin valor, porque aun no han nacido los que estAn
condenados A pagarlo.
Una de las mAs urgentes razones que impulsaron A los trece
Estados federales entire si, A reformar su pacto de alianza sim-






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


pie, y convertirlo en la constituci6n de un gobierno federal,
fu6 que (cada Estado era arruinado en sus rentas, como en
su comercio, por los otros vecinos, ya con reglamentos para
excluir-sus products, ya con el contrabando para dejar bur-
ladas iguales disposiciones. Si dos Estados vecinos tienen
el mismo g6nero de cultivo, y si los medios de producer no
son iguales, se recurre inmediatamente A dictar medidas para
corregir el mal,. Z Quidn podrA contar un dia las hostilidades,
las gabelas, las expoliaciones y destrucciones reciprocas A que
por cuarenta afios han estado sometidas las provincias, sui-
cidAndose A si mismas, arruinando sus recursos y embarazan-
do las vias de comunicaci6n con todo genero de trabas, im-
puestos, prohibiciones, y monopolies? Y todo esto era re-
querido por la loca pretensi6n de constituir gobiernos sepa-
rados 6 independientes, por la necesidad de expoliaciones de
los Regulos inmorales y la impotencia de los pueblos para
resistirlos, A causa de su aislamiento.
Sin la alteraci6n de una sola palabra, cuadran a nuestra
propia situaci6n las observaciones del Federalista (i). (El he-
cho del ilimitado intercurso, sin derecho ni restricciones, en-
tre todos los Estados, es por si mismo una bendici6n del
mAs inconcebible valor. Esto hace que cada uno mire por los
intereses de todos, saque sus operaciones de los estrechos li-
mites de su propio exclusive territorio. Sin entrar aqui a exa-
minar hasta d6nde el gobierno general posee el poder de ha-
cer 6 ayudar A la construcci6n de caminos, canales y otras me-
ioras generals, es claro que si no 'hubiera un gobierno gene-
ral, el interns de cada Estado para emprender 6 promover
por su propia legislaci6n proyectos semejantes, seria much
menos poderoso, desde que no habria certeza en cuanto al
valor y duraci6n de tales mejoras, fuera de los limits del
propio Estado. La conciencia de que la uni6n de los Estados
es permanent, y no serA turbada s61o por rivalidades y con-
flictos de political; que el capricho 6 el resentimiento no se-

(1) THE FEDERALIST. Publicaci6n peri6dica, contempordnea de la Constituci6n de
los Estados Unidos, redactada principalmente por Alejandro Hamilton, profundo
estadista, y cuyos concepts son hasra hoy de un gran peso y autoridad en materials
constitucionales. Hay varias ediciones inglesas y una en frances. Ln 1850 se ha publicado
la l6tima en los Estados Unidos.






OBRAS DE SARMIENTO


pararAn 4 un Estado de sus propios deberes, como un miembro
de la uni6n, darA un carActer s61i.o A todas las mejoras. Inde-
pendientemente del ejercicio de una autoridad dnica para este
prop6sito, pudo reverse fAcilmente que los caminosr serian
acortados y mejorados, las comodidades para los viajeros mul-
tiplicadas y aumentadas; una navegaci6n interior por todo el
costado oriental, abierto por toda la extension de nuestras cos-
tas; y por canales y mejoras en la navegaci6n fluvial, un cam-
po sin limits abierto al espiritu de empresa y 4 la emigra-
ci6n, al comercio y 4 los products, por todos los Estados in-
teriores, hasta los limits extremos de los territories del Oeste).
Otra consideraci6n aducida por el Federalista de los Es-
tados Unidos, y del todo aplicable A nuestra situaci6n, es la
que sugiere la posici6n riberefia de varias provincias argen-
tinas. ((Por lo que hace al comercio, decia apoyando la Cons-
tituci6n, tan important en Estados navegantes, y tan pro-
ductivo para los agricultores, se percibe fAcilmente que ni el
uno ni los otros pueden ser protegidos de una manera ade-
cuada, si no media la vigorosa y uniform operaci6n de un
gobierno general. Cada Estado 6 provincia trata de promo-
ver por sus propias medidas sus intereses propios, sin pa-
rarse en el daflo de los otros. La situaci6n relative de estos
Estados; el nimero de rios que los interceptan; la facilidad
de comunicaci6n en todas direcciones; la afinidad de lenguaje
y costumbres; el hAbito familiar de tratarse: todas estas cir-
cunstancias conspirarian a hacer cosa llana el trAfico ilicito en-
tre ellos y la frecuente infracci6n de los reglamentos comer-
ciales de cada uno,.
ResAmense las ventajas de constituir la uni.dad national
en estos puntos de muy alta importancia y de aplicaci6n A
nuestro suelo. ((La extension del territorio no es incompati-
ble con una representaci6n general de todos los intereses y
poblaci6n que contiene, ni con la debi:da consideraci6n A las
ventajas 6 desventajas peculiares a alguna de sus parties, ni
con la r4pida y convenient circulaci6n de los datos tiles a
todos. Un gobierno general suministra mAs eficaz protecci6n
contra los enemigos exteriores; puede asegurar mas ancha
esfera a las empresas y al comercio; puede dar por todas par-






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


tes mayor independencia A todos los grandes intereses de la
sociedad, la agriculture, el comercio, las manufactures, la
ciencia; puede administrar justicia mAs completamente y con
mis perfecci6n; puede aplicar a objetos de interns piblico
mayores rentas sin opresi6n y sin recargo de contribuciones;
puede economizar mas, satisfaciendo en grande una necesidad
p6blica, que lo que puede hacer cada Estado 6 provincia para
satisfacer con respect A si la misma necesidad; un gobierno
general puede reunir y aprovechar los talents y experiencia
de los hombres mis hAbiles en cualquiera parte de la uni6n
en que se hallen; seguir una political sujeta A principios uni-
formes; puede armonizar, similar y proteger las diversas
parties y miembros, y extender A cada uno el beneficio de su
provision y precauciones; puede aplicar las rentas del todo A
la defense de una parte especial).

Con nada mas notable, por su verdad, sabiduria y elocuen-
cia podemos entrar en la explanaci6n de este punto, que con
las palabras del Juez Hopkinson: ((La recta y pura adminis-
traci6n de justicia es de primordial importancia para todo el
pueblo. Otros actos del gobierno no son de atingencia tan uni-
versal. Qui6n sera Presidente y qu6 tratados 6 leyes generals
habrAn de hacerse, es cosa que no ocupa sino a cierto nimero
de individuos; pero esto no siempre afecta al interns privado,
ni a la gran masa de la comunidad. Mas el arreglo de las con-
troversias privadas, la administraci6n de la ley entire hombre y
hombre, la distribuci6n de justicia y derecho al ciudadano
en lo que le atafie y concierne privadamente, toca A la puerta
de cada hombre, y es esencial a su bienestar y felicidad. Por
esto consider lo judiciario de nuestro pais como el mAs im-
portante de los ramos del gobierno, y su pureza 6 indepen-
dencia lo que para cada hombre es de mAs altas consecuencias.
Mientras la justicia est6 honorablemente protegida de la in-
fluencia del favor, 6 de cualquiera clase de temor,' venga de
donde venga, la situaci6n de un pueblo no puede ser del todo
insegura y mala. Pero si un Juez ha de estar por siempre
expuesto A persecuciones 6 acusaciones, por su conduct ofi-






OBRAS DE SARMIENTO


cial, por meras sugestiones del capricho, y ser condenado
por la simple voz de la preocupaci6n bajo el especioso nom-
bre de sentido comin, e podra mantener aquella mano firme y
segura que sus altas funciones requieren ? No; aunque sus ner-
vios fuesen -de hierro temblarian en posici6n tan azarosa. En
Inglaterra, la complete independencia de lo judicial ha sido
considerada, y en verdad se ha encontrado ser la mis segu-
ra y mejor salvaguardia de la verdadera libertad, aseguran-
do el gobierno de leyes conocidas y uniforms, obrando con
igualdad sobre todos. Ha sido, sin embargo, sugerido por po-
liticos adocenados, y acaso de mAs alta esfera, que aunque este
mismo poder judicial es muy necesario en una monarqufa para
proteger al pueblo de la opresi6n de una corte, no existen las
mismas razones en nuestras instituciones republicans; que es
ademas inconsistent con la naturaleza de nuestro gobierno,
que-alguna parte 6 ramo de 61 estuviese independiente del
pueblo, de cuya fuente deriva todo poder. Y, como una junta
de representantes viene mas frecuentemente de esta misma
fuente de poder, ella reclamaria el mejor derecho para cono-
cer y esperar la voluntad de aqu6l, y por tanto el derecho de
inspeccionar los otros ramos. Mi doctrine es precisamente la
contraria.
)Si se nos pidiere declarar d6nde es mAs important la in-
dependencia de los jueces, si en una monarqufa 6 en una re-
pIblica, yo diria que en la iiltima. To-dos los gobiernos re-
quieren, A fin de darles estabilidad, firmeza y caracter, al-
gunos principios permanentes, alguna base establecida.
))La falta de 6sta es la grande deficiencia de las institu-
ciones republicans; sobre nada puede contarse; ning'una
confianza se puede poner, ya sea en el interior 6 en el ex-
terior, en un pueblo cuyos sistemas, operaci6n y political es-
tdn cambiando .continuamente con la opini6n popular. Si, no
obstante, lo que la justicia toca, se establece independiente;
si la regla de justicia descansa sobre principios permanentes y
conocidos, esto da A un paisel caracter y la seguridad que
son necesarios absolutamente en sus relaciones con el mundo
y en sus negocios propios. Esta independencia es ademAs re-
querida como una seguridad contra toda opresi6n. Cada pA-





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


gina de la hi.toria demuestra que la tiranfa y la opresi6n no
han estado conrinadas A solo los absolutismos, que han sido
libremente ejercidas en las repdiblicas antiguas y modernas;
con esta diferencia, que en las iltimas la opresi6n ha salido
de alg6n sabito estallido de pasiones 6 preocupaciones, mien-
tras que en las primeras ha sido sistemAticamente calculada
y ejecutada como un ingredient y un principio de gobierno.
El pueblo no destruye deliberadamente, y volvera A la refle-
xi6n y justicia, si no se mantiene viva 6 irritada la pasi6n
por medio de arteras intrigas; pero mientras dura el acceso,
es mAs terrible 6 ilimitado en sus devastaciones y crueldad
que el tirano mAs monstruoso. Es en su propio beneficio y
para protegerlo contra sus propias pasiones, que es necesario
tener algi6n ramo de gobierno firm, independiente, incon-
movible, pronto y dispuesto A resistir A sus excess. Si hemos
oido hablar de la muerte de S6neca, bajo la ferocidad de Ne-
r6n, tambi6n hemos oido hablar del asesinato de S6crates,
victim de la ilusi6n de una rep6blica. Un poder judicial
firme 6 independiente, protegido y protegiendo por medio de
las leyes, habria arrancado al uno al furor del d6spota, y pre-
servado al otro de la demencia de un pueblo.))
Para tan altos fines la Constituci6n Argentina se propone
afianzar la justicia; aunque no se nos alcanza el motive de la
sustituci6n de la palabra afianzar, sustituida A ((establecer,, que
expresaba mejor la idea, ya de dar seguridad A la administra-
ci6n de justicia, ya de fundar el edificio del poder que debe
ejercerla; pues si bien la justicia ha existido antes entire nos-
otros, como en todos los pauses, el establecimiento del poder
es lo que incumbe s6lo a la Constituci6n. De todos modos,
(la justicia, como dice A este mismo prop6sito el juez Story,
debe ser siempre uno de los mas grandes fines de todo gobier-
no sabio; y aun en los gobiernos arbitrarios tiene grande ex-
tensi6n su prActica, al menos en lo que respect A las personas
particulares, como la inica seguridad contra la rebeli6n, las
venganzas privadas, y la crueldad de Ia muchedumbre. En los
gobiernos libres, empero, se la encuentra en la base misma
de todas sus instituciones. Sin que la justicia sea libre, plena
6 imparcialmente administiada, ni nuestras personas, ni nues-






OBRAS DE SARMIENTO


tros derechos, ni nuestra propiedad pueden ser protegidas. Y
si estos, 6 algunor de ellos, no fuesen reglados por leyes cier-
tas, y no fues6n sujetos A principios seguros y administrados
seg6n cierto sistema, ni enderezados, cuando fuesen violados,
por ciertos remedies, la asociaci6n perderia todo valor, y los
hombres volverian A un estado de salvaje y bArbara indepen-
dencia,.
Estas admoniciones tienen para la Repiblica Argentina su
especial 6 inmediata aplicaci6n. Este pais, como ningin otro
de la tierra, en los tiempos modernos, sale de un period lar-,
guisimo de verdadera supresi6n de todo lo que constitute la
administraci6n de justicia. Veinte afios la estatua de Temis ha
estadb cubierta con un velo; y la vida, la propiedad, la honra,
la libertad, hasta los gustos, las opinions, los colors mismos
han permanecido librados 4 caprichos sangrientos. Muy A los
principios de nuestra revoluci6n, el Paraguay, arrancado A la
comunidad de pruebas y de sufrimientos por donde estaba des-
tinado A pasar el resto de la familiar de los pueblos del Plata,
vi6 con sorpresa al principio, con espanto despu6s, reasumirse
en un abogado tirano la administraci6n de justicia y la inqui-
sici6n political. El doctor Francia juzgaba en primera y lItima
instancia las causes criminals y civiles, hallando en las opi-
niones de las parties contendientes, en el pais de que eran
oriundos, si eran espafioles 6 argentinos, en clasificaciones in-
juriosas inventadas por el juez mismo para vejar A las parties,
razones legales suficientes para confiscar en provecho del
Estado la propiedad .disputada, y aplicar penas, destierro y pri-
siones, con martirio en causes puramente civiles.
Observa Montesquieu que nunca se cometieron en el mun-
do injusticias mnAs atroces como cuando los emperadores se en-
trometieron en administrar justicia, y para comprobaci6n del
aserto, 6 ilustraci6n del caso, insertamos A continuaci6n una
sentencia del dictador del Paraguay, como una muestra de
actos iguales, cien veces repetidos en la Repiblica Argentina.
Jurisprudencia, lenguaje, desahogos, epitetos, todo es igual.
Al leer la parte final, sobre todo, de esta bachilleria atroz, cree
el lector tener por delante la Gaceta Mercantil 6 los Mensajes
de Rosas, 6 las notas de los R6gulos de provincia. Basta cam-





COMENTARIOS DE LA CONSTITUTION


biar el Espailol Europeon por el salvaje unitario, para tras-
ladar fielmente el espiritu de esta pieza singular, en que se ve
la codicia del tirano, robando una propiedad, en sentencia
en que todos los hechos estan falsificados, seguro el impostor
omnipotente, de que nadie ha de contradecirlo. Es curioso ob-
servar c6mo un fingido odio contra los espafoles en 1830,
veinte afios despu6s de vencidos y olvidados por los patriots
(exterminados A su turno), es el escudo con que se trata de
justificar aquel tejido de iniquidades, como en la Repiblica
Argentina el odio a los salvajes unitarios fu6 la capa con que
se disfrazaban las expoliaciones y crimenes mAs escandalosos.

Providenoia ofiolal del Diotador Franola. ((El artificioso
procedimiento que han observado los europeos espafioles Juan
Perez y Alejandro Garcia, para que la parte de caudal perte-
neciente al primero, de results de la compania y comunidad
de bienes en que han vivido por el dilatado tiempo de treinta
d cuarenta afios, no recayese en el Estado por falta de hefe-
deros, y se confundiese en beneficio de su consocio y su fa-
milia, se convince claramente en primer lugar con el hecho
de que luego despues de la revoluci6n fragu6 el citado P6rez
un testamento cerrado, haciendo A un hijo menor de edad de
su compafiero Garcia, Ilamado Jos6 Galo, la donaci6n de dos
mil pesos, la que aun debe reputarse capciosa, por no haberse
querido dar A saber esas calidades de future sucesi6n, con que
se hizo, y que s61o se dan por insertas en la escritura posterior
de la misma donaci6n sin especificarlas, y sin querer tampoco
el citado consocio manifestar aquel testamento, evadi6ndose
con decir que no habi6ndole encontrado entire los papeles del
finado, no sabia si lo habia rompido, 6 quemado, lo que no
podia ignorar, atendida la intima familiaridad y comunica-
ci6n con que vivian juntos en una misma casa, presumidndose
por todo esto, fundadamente, que esta es una ocultaci6n mali-
ciosa para que no se descubran cosas importantes, especial-
mente no habiendo hecho Perez otro testamento en tantos
aflos corridos despu6s hasta su muerte. Lo segundo porque
con el mismo objeto fraguaron despues costear y establecer,
en compafiia, una casa de curtiduria en Guayaibitf, destinada





OBRAS DE SARMIENTO


6nicamente para que el citado Galo, con los dos mil pesos
donados, y su tia Francisca Machain, con otros dos mil pesos,
segin expone el propio Garcia, curtiesen cueros de su cuenta,
y para su beneficio, sin que el finado Perez reportase utilidad
alguna, habiendosele franqueado la curtiduria con cargo sola-
mente de hacer las mejoras, que sin sefialarlas se pretextan,
6 se fi-ngen, las cuales, aun cuando fuesen ciertas, eran
initiles para P6rez respect A que no han servido, ni habian
de servir sino para provecho de los agraciados con el usu-
fructo, en cuya conformidad es creible hubiesen curtido al-
gunos miles de suelas, pues que s6lo en la casa del mismo
Garcia se han encontrado muy cerca de tres mil, concluyin-
dose de aqui que el establecimiento de la curtiduria no fue
sino un bello arbitrio para beneficiary A dicho Jos6 Galo. Lo
tercero porque consiguientemente A estos hechos, la estancia,
que con multitud de ganados ha tenido el otro hijo llamado
Manuel Antonio, en la costa abajo, y que seg6n la voz comin
ha corrido como suya propia, debe prudentemente y con so-
brado fundamento juzgarse, que no teniendo de donde ad-
quirirla, igualmente fu6 habida con auxilio y dineros dados
por P6rez; porque aunque habiendo sido preso como reo de
Estado el referido Manuel Antonio, su padre Alejandro Gar-
cia intent venderla como propia haci6ndola ofrecer i Pedro
Trigo por conduct de su hijo mayor el mencionado Jos4
Galo, en seis mil doscientos pesos; es mAs bien de juzgarse
que el pretender apropiarse dicha estancia s61o fu6 otra me-
dida fraudulent para precaver, que como perteneciente de su
hijo fuese embargada de results de su prisi6n, y de lo con-
trario seria forzoso concluir que ocult6 esta finca en su ma-
nifestaci6n de bienes, en cuyo inventario no aparece, sin que
valga por lo mismo decir que la compra.de tierras para la
estancia se hizo por Antonio Recalde, lo uno porque siendo
6ste tambidn europeo espafiol y ademAs cufiado del pro-
pio Garcia, no puede ser considerado sino como instrument
id6neo para cooperar a encubrir el oculto manejo, bien fuese
figurando la compra de la tierra en nombre propio, 6 traspa-
sAndola privadamente al hijo de Garcia, de quien siempre ha
sido reputado, y lo otro porque el engafio ha quedado ya des-





OOMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


cubierto con el hecho de haber el mismo Garcia intentado ven-
der las tierras y los ganados una vez que se le abonase el prin-
cipal gastado, ofreciendo darlo, no s61o al fiado, sino al plazo,
que quisiese Trigo, como Dste ha declarado bajo de juramento,
manifestAndose en esto el empeiio que tenia en verificar a su
nombre la enajenaci6n de cualquier modo que fuese, lo que no
le correspondia hacer con una finca ajena que no fuese suya,
ni de su familiar. Lo cuarto por ser una prueba evidence de
fraude y. ocultaci6n, el que habiendo P6rez girado en compa-
ifia y vivido en comunidad de bienes con el citado Garcia tan-
tisimos afios, con la circunstancia de que como soltero A quien
no se le conocieron gastos extraordinarios, no podia haber
hecho mayor dispendio en la sociedad, y que ademis tenia
dinero aun para eniplear miles en beneficiary a los hijos de
su compafiero, se figure ahora haber muerto sin dejar un
medio real para enterrarse, y que el consocio con la larga fa-
milia, que por ello debe haber hecho crecidos gastos, se alce
con todo el caudal habido durante la compafia; A mas de ser
tambien incredible, que el mismo Garcia no tuviese mis dinero
que los doscientos treinta y cinco pesos manifestados como
propios, habiendo sido ambos reputados entire los mAs acau-
dalados comerciantes; no debiendo tampoco darse el menor
cr6dito A'cualesquier cuentas 6 declaraciones que hubiesen ma-
niobrado entire los dos, y que deben suponerse figuradas 6 for-
jadas para ocultar y sustraer la parte del caudal de Pdrez de su
pertenencia al Estado; asi por todo lo que se ha dicho, como
por ser ya muy conocidas la desaforada falacia, malas artes,
y diab6licas maquinaciones que usan los europeos espafioles
para engafiar, encubrir sus fraudes y sus intentos de enga-
fiar, y asi es que se les ha visto en America violar atrozmente
y con imprudencia sus tratados y convenios, y es tambi6n
piblico y bien sabido en Europa y en America, que un es-
pafiol europeo se fu6 A Espafia titulAndose Marquis de Gua-
rani, y fingiendo torpemente que iba con comisi6n de este
Gobierno enviado al Rey de Espafia, cuya ficci6n y brutal
mentira, habi6ndose descubierto, se le hubo de imponer en
el Tribunal de Alcaldes de Corte como A falsario insolente la
pena del uiltimo suplicio, que al fin se reserve para el caso que-






OBRAS DE SARMIENTO


brantar el destierro A que fu6 confinado; pero ain sin salir de
los del circulo 6 parentela del propio Garcia, aqui mismo se
ha visto, que el europeo espainol Miguel Guanes, casado con
prima de su mujer, no s61o neg6 con juramento la remisi6n
clandestine que hizo A Corrientes de una partida de onzas de
oro, sino que tambien, para encubrirla, hizo fingir, como fin-
gi6 y le remiti6 por su especial encargo el otro europeo es-
pafiol Isidoro Martinez de aquella vecindad, una cuenta falsa
6 imaginaria; pero despu6s, convencido el mismo Guanes por
las cuentas anteriores de dicho Martinez, que demostraban
no quedar en su poder dinero alguno perteneciente A Guanes,
asi como por la contrariedad 6 implicancia de dicha cuenta
fingida, con lo que 6ste habia declarado de ser los efectos re-
mitidos por aqu6l, procedentes de un libramiento dirigido con-
tra Pedro Quesney, no tuvo mas arbitrio que confesar que,
efectivamente, habia remitido las onzas, reconociendo haber
jurado falso, y no s61o 61 jur6 falso, sino que ademAs hizo
jurar falsamente al conductor europeo portuguds Manuel Ro-
driguez, que habiendo tambi6n negado primeramente la lle-
vada de las onzas, despues le confes6 igualmente bajo del
juramento expresado, que s61o habia jurado falso, por induc-
ci6n y sugesti6n de Guanes; de suerte que es bien manifiesta
la propensi6n y facilidad de los europeos espafioles A fingir
y forjar papeles y cuentas falsas, fraguar muntiras, y hasta
jurar falso siempre que conduzca A sus intereses 6 A sus de-
pravados fines y planes de iniquidad, la que tampoco ha
parado en esto, cuando A mas de las repetidas conjuraciones
que han maquinado aqui y la descomunal 6 mas bien ridicule
patrafia del fingido Marques de Guarani enviado A Espafia,
ha llegado al extreme de envenenar A los patriots, lo que se
observ6 en el ,europeo espafiol Burguez, A quien por eso se
le priv6 hacer el oficio de curandero A que se habia metido,
y se observ6 igualmente en el malvado europeo suizo ateista
Juan Renger, native del villorrio de Arau, que vino A in-
troducirse'al Paraguay en clase de m6dico, y complotAndose
fntima y estrechamente con los europeos espafioles y con el
francs Saguier, espia realista descubierto, que se meti6 A bo-
ticario, sospechAndose que al modo que 6ste habia sido des-





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tinado desde Europa, envenenaba tambi6n A los Patriotas, co-
mo lo hizo con muchos individuos de tropa muertos con su
asistencia y con el tesorero de guerra, A mAs del espiritu de
seducci6n que bien manifest6 el pfrfido falsario y desagrade-
cido Renger, reprobando al saj6n Guitaron Leman el tener
relaciones 6 correspondencia con los Patriotas, dici6ndole que
se retirase de ellos, y que mejor vida se pasaba con los euro-
peos; por todo lo cual el Gobierno, para no tener que acusar
A este inicuo suizo y mandarlo ahorcar como asesino envene-
nador y seductor, nunca quiso acceder A la pretensi6n que
hizo de quedarse adn aqui sin duda para continuar el mal-
vado atosigando, y aun ver si alg6n dia se le proporcionaba,
la ocasi6n de atosigar al propio Dictador, segdn lo habia hecho
con tantos individuos de tropa, y con el hiencionado tesorero,
que se redujo & agonfas mortales luego de la bebida 6 bre-
baje que le hizo tomar, retirAndose aquel malhechor desde el
mismo instant, sin querer volver jamAs A su casa ni aun con
repetidos llamamientos, y como lo hizo igualmente el referido
Burguez con el clerigo Oru6, que del mismo modo estuvo a mo-
rir desde el moment en que le suministr6 su droga, aunque na-
da de lo dicho debe parecer extrafio, hallAndose comprobado
que el facineroso Renger era un maldiciente y calumnioso ene-
migo, ain de los americanos Patriotas de otros Estados; pues
que en la carta que dirigi6 de Buenos Aires A la mujer del
citado Recalde en 20 de septiembre de 1824, interceptada, jun-
tamente con la escrita A su hija Angela, le decia entire otras
cosas estas formales palabras: En Buenos Aires no me hallo,
los Portetos han tornado todos los vicios de todas las nacio-
nes europeas, sin tener una de sus virtudes. Este Pueblo pa-
rece una casa arruinada, que han pintado por afuera de nue-
vo. Con la primera tormenta estd todo en el suelo; y A este
modo el mismo Juan Renger cometi6 tambibn la infamia pro-
pia de bribones desalmados de ir fingiendo en otros paises
una caterva de embustes y mentiras, desfigurando hechos,
ocultando su conduct, maldades y fechorias en el Paraguay,
y procurando desconceptuar al Dictador, A sus oficiales y
tropa, todo por su depravada inclinaci6n y coligaci6n con los
europeos, y per despicarse enconado de no habersele con-
sentido quedar para casarse como queria con la hija de dicho






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Recalde, estando ya conocida su perversidad, a fin de que no
continuase haciendo a los Patriotas la guerra sorda de envene-
namiento, por lo que fu6 tambien echado y despedido de ia
asistencia al cuartel de pardos, en donde casi todos los que
enfermaban morian infaliblemente, luego que les administraba
su brebaje, habiendo de este modo despachado A mis de vein-
te de ellos en s61o dos meses de asistencia, cesando esta mor-
tandad con su expulsi6n de dicho cuartel, de todo lo cual bien
se deduce, que el intent de los europeos espafioles, complota-
dos con el maldito suizo, acerrimo contra la independencia de
America, ya que no tuvieron buen suceso sus conspiracio-
nes y tramas, ha sido ver si podian ir despachando callada y
disimuladamente A los Patriotas y especialmente A los mas
decididos que cayesen en sus manos y tuviesen la impruden-
cia 6 simplicidad de tomar sus bebistrajos, preparados y con-
feccionados secretamente entire ellos, y todo esto, a mAs de sus
otros insidiosos manejos, instigaciones, maledicencia, seduc-
ci6n y sordas maniobras, bien sabidas y conocidas, lo que
no es solamente en el Paraguay, pues que iltimamente han
sido expulsados y desterrados de toda la Rep6blica de MI-
jico todos los europeos espafioles por sus maquinaciones y ma-
lignidad. En consideraci6n de todo y de que durante la ex-
presada sociedad se construyeron dos casas grandes, a saber:
la una de la haoitaci6n ae Garcfa y la otra, al frente de ella,
no obstante su deterioro y la ruina que le amenaza de la zanja
que se le acerca del.rio; se adjudica esta bltima A la Tesoreria
del Estado por finiquito y chancelaci6n total de la negociaci6n
de compafia entire l1 y el finado Perez, declarandose por con-
secuencia al primero libre de todo otro cargo 6 responsabilidad
por raz6n de la sobredicha negociaci6n, y quedAndole asi apli-
cados todos y cualquier otros bienes y acciones que hayan res-
tado pertenecientes al mismo Perez, inclusos los pocos mani-
festados en el inventario y la curtidurfa con la deuda de Josi
Luis Pereira, y el product y existencias de la compafila que
tuvieron con el difunto europeo espafol llamado tambi6n Ma-
nuel Rodriguez, cuyos papeles, documents y cuentas se ie
devolverAn para que use de ellos como le convenga. Asunci6n,
y julio 19 de 1830.-FRANCIA.))





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


Y este sistema ha durado cuarenta afios! En la ominosa
Confederaci6n introdijose con el despotismo y la barbarie,
no ya s6lo el abandonar la vida y la propiedad de los ciuda-
danos a merced de la political, sino que entire las atribuciones
de la suma del poder piblico, entraba necesariamente la usur-
paci6n de las funciones de la judicatura, para administrar la
justicia el jefe del Estado, destruyendo todo refugio A los in-
tereses particulares, y alentando la codicia, la envidia, la ven-
ganza que hallaban en la apelaci6n al soberano juez, cebo y
recompensa. Es indtil recorrer la escala descendente que desde
la b6veda del edificio llegaba 6 sus parties mas accesorias, des-
de los centros del antiguo foro argentino, C6rdoba y Buenos
Aires, hasta las provincias y aldeas obscuras, en que algo peor
que la pasi6n political, la estupidez del embrutecimiento, daba
su fallo resolutivo sobre las arduas cuestiones de derecho, que
no pocas veces ponen A prueba la experimentada prActica de
los jurisperitos.
Basta decir, para no tocar mas esta llaga dolorosa de nues-
tro pais, que hemos ofdo A uno de esos Regulos lamentarse
de que aun quedasen, en la provincia que barbarizaba, restos
de instituciones judiciales, codiciando para si la usurpaci6n
consumada en otras y el abandon de las cuestiones entire par-
ticulares A aquel sentido comun que reprobaba en la material
el juez Hopkinson, y que s61o es perverii6n cuando alumbra
la codicia, la astucia 6 la ambici6n de un tiranuelo omnipo-
tente.
No es s61o de la tirania political de lo que salvaria a las pro-
vincias argentinas el establecimiento y afianzamiento de la
justicia en toda la extension de su territorio, sino que tam-
bi6n llenaria mAs que ningdn otro poder, los vacios y las ne-
cesidades que por todas parties se hacen sentir. Seria initil
este trabajo, y tan aplicable A cualquier pais de la tierra
como al que es el objeto especial de la Constituci6n que comen-
tamos, si por una pretension ociosa de afectada elevaci6n hu-
y6semos de tocar de cerca el cuerpo que se intent engalanar
con tan noble ropaje.
Formada la Federaci6n Argentina de las provincias de una





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colonia, atrasadisimas las unas, despobladas muchas, apar-
tadas entire si todas, las tradiciones y el personal del foro estAn
reconcentrados en Buenos Aires y C6rdoba. Provincias hay
que no cuentan, morando en ella, cuatro personas que hayan
cursado studios legales, y en no pocas la judicatura estA por
necesidad librada al buen sentido, a las inspiraciones de la
conciencia, y a veces al favor y A los planes politicos. Pero
todas estas provincias tienen organizados, por la forma al
menos, todos los tribunales, desde el juzgado de paz hasta, los
jueces supremos. La reducida esfera en que obran aquellas imi-
taciones de lo que debiera ser una administraci6n de justicia,
la estrechez del circulo en que se mueven los individuos en-
cargados de ella, el n6mero limitado de los id6neos, la falta
de abogados, y las influencias tanto locales que de ello resultan,
como las political que pesan sobre todo, establecen un caos, que
se resuelve por el mAs espantoso desorden 6 inseguridad.
Un cuerpo national de jueces llevaria la luz a estos rinco-
nes oscuros en que las nociones de la justicia se pervierten, y
donde prevalece la violencia 6 el poder de la fortune. Una or-
ganizaci6n de tribunales nacionales estableceria, ademAs, en
sus gradaciones ascendentes, vinculos de uni6n y de dependen-
Scia entire ciertas porciones del territorio donde hoy no existen,
reconcentrada cada provincia en lo que llamariamos su inde-
pendencia y soberania, si una ruda experiencia no hubiese
mostrado que no esmAs que su desamparo, su aislamiento y
abandon A su propia suerte.
Aquella poderosa federaci6n que es hoy el modelo de todas
las libertades come el teatro de todas las prosperidades, estA
dividida en nueve circuitos judiciales, en cada uno de los que
entraria la Repfblica Argentina toda, y quedaria mezquina en
capacidades juridicas y en nimero de habitantes. Un miembro
de la Suprema Corte que se reune en diciembre en Washing-
ton, preside dos veces al afio A un tribunal de apelaciones te-
nido en cada distrito, y sucesivamente en cada Estado de los
que lo componen (i).

(1) Forman el primer distrito: Maine, N. Hamphsire, Massachusetts y Rhode
Island.
2. Vermont, Connecticut y Nueva York.
3.0 New Jersey y Pensilvania.






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


SPor qu6 las provincias argentinas no se agregarian en
Distritos judiciales, para que anualmente vihiesen jueces pro-
bos y llenos de ciencia, extrafios A las influencias de lugar,
superiores A toda intimidaci6n, A enderezar los entuertos de
una justicia de aldea, y los extravios de las pasiones 6 los
errors de la ignorancia? Asi, pues, la administraci6n de jus-
ticia national estA destinada A curar las inmundas lagas del
aislamiento y de la obscuridad provincial, y establecer un
vinculo de ini6n que ligue a unas provincias entire si, y A todas
con la capital; A llevar una antorcha que alumbre en los An-
gulos mAs secuestrados del territorio, descubra, denuncie y
cure; A prestar amparo A todos Tos derechos oprimidos en cada
localidad y cuyos clamores quedan sofocados por la violencia
misma que los arranca; A difundir, en fin, por todo el terri-
torio las luces que estAn acumuladas en el foro de Buenos Aires
y de C6rdoba, llevando A todas parties las prActicas, formali-
dades y garantfas de la administraci6n de justicia, extirpando
los abuses, uniformando los procedimientos, y creando el con-
junto de usos, derechos y autoridades que s61o constituyen
una naci6n y aseguran la libertad de sus moradores, como su
prosperidad y engrandecimiento.
No paran ahi las ventajas de instituci6n tan salvadora. La
justicia es la forma visible del derecho, y la justicia, debida-
mente administrada, concluye por familiarizar A cada hombre
con la idea de sus deberes y de sus derechos, y con la idea
del derecho, es con lo que los hombres han definido lo que era
licencia y tirania. (cIlustrados por ella, dice Tocqueville, de
quien tomamos estas palabras, cada cual ha podido mostrarse
independiente sin arrogancia, y sumiso sin bajeza. El hombre


4.0 Delaware, Maryland y Virginia.
5.0 Alabama, Luisiana y Kentucky.
6.0 N. Carolina, S. I arolina y Georgia.
7.o Ohio, Indiana, Illinois y Michigan.
8.0 Kentucky, Tennessee y Missouri.
9.0 Mississipi y Arkansas.
Los Estados de Florida, Tejas, Iowa, Wisconsin y California no han sido adn ligados
a circuit alguno, pero las cortes de Distrito tienen el poder de cortes de circuit.
Tidnese una corte local de circuit en el distrito de Colombia (la capital). El Justicia
Mayor 6 Presidente de la Corte Suprema, actila tambidn como Juez de Distrito de
aquel Distrito.
TOMO VIII. 7





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que obedece A la violencia, se doblega y se abaja; pero cuando
se somete al derecho de mandar que-reconoce en su semejante,
. se eleva en cierto modo sobre el que manda. No hay hombres
grandes sin virtudes, como no hay gran pueblo sin respeto A
los derechos; puede decirse que no hay sociedad; porque, qu6
es una reuni6n de series racionales, cuyo unico vinculo es la
fuerza ?,
En un pais como el nuestro, que sale del reino desenfre-
nado de la violencia y de la fuerza brutal, es precise levantar
muy alto por todas parties el pend6n de la justicia y del derecho.
Asi la Constituci6n Argentina ha establecido en los tribunales
de justicia un poder superior a todos los otros poderes, en
cianto ellos son en definitive los interpretes de la Constitu-
ci6n, y, por tanto, los jueces que han de resolver todas las
cuestiones de derecho y de hecho que del ejercicio de aqub-
llas emanan; y este es un punto capital para que lo dejemos
pasar inapercibido.
La teoria es sencillisima. El poder judicial es independiente
de los otros poderes y coexistente con ellos. Su oficio es apli-
car las leyes, en todos los casos contenciosos: la Constituci6n
es la ley supreme, luego la aplicaci6n prActica que de sus* dis-
posiciones hagan los otros poderes recae bajo la jurisdicci6n
y el fallo del Supremo powder judicial, en los casos que se re-
puten agredidos derechos qiue motiven acci6n y pidan amparo.
Esta doctrine era ya perfectamente reconocida por Washing-
ton, en el moment de principiar su primer circuit los Jueces
de la Corte Suprema de los Estados Unidos, dirigi6ndoles la
siguiente nota: ((Caballeros: Siempre he estado persuadido
de que la estabilidad y buen suceso del gobierno national y
por consiguiente la felicidad del pueblo de los Estados Unidos,
dependeria, en much parte, de la interpretaci6n de las leyes.
En mi opini6n,por tanto, import que el sistema judicial sea,
no s61o independiente en sus operaciones, sino tan perfecta-
mente como sea possible en su formaci6n). Los t6rminos de la
Constituci6n Americana y los de la nuestra coinciden tan per-
fectamente en establecer la jurisdicci6n de los tribunales supre-
mos de justicia para la interpretaci6n de la Constituci6n, que
podemos sin restricci6n reproducir las doctrinas recibidas para





COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N


la una como perfectamente emanadas de la otra. Oigamos al
juez Story. (La Constituci6n declara (art. 6) que Esta Consti-
tuci6n, y las leyes de los Estados Unidos que se sancionaren
con arreglo a ella, y todos los tratados, etc., serAn la Suprema
ley de la tierra,. Tambidn declara (art. 3) que ((el poder ju-
dicial se extendersi todos los casos en ley y equidad que ema-
nen bajo esta Constituci6n, las leyes de los Estados Unidos
y tratados celebrados, 6 que hubieran de celebrarse bajo su
autoridadn. Declara ademAs (art. 3) que el poder judicial de
los Estados Unidos (serA depositado en una Corte Suprema,
y las otras cortes inferiores, que el Congreso ordene y esta-
blezca de tiempo en tiempo,. Aqui, pues, tenemos expresa
y determinada provision sobre cada punto. Nada es imper-
fecto, ni nada deja en implicaci6n. La Constituci6n es la ley
supreme; el poder judicial se extiende a todos los casos que
ocurran en ley y equidad bajo aquella; y las cortes de los
Estados Unidos son, y en iltimo resort, la Suprema Corte
de los Estados Unidos es la investida con el poder judicial.
(Ningfin hombre puede dudar 6 negar que el poder de inter-
pretar la Constituci6n es un poder judicial. El poder de inter-
pretar un tratado es igualmente claro, cuando el caso suscita
controversial entire individuos. El mismo principio puede apli-
carse, cuando el sentido de la Constituci6n lo pide, a una con-
troversia judicial; porque esfunci6n propia del poder judicial
interpreter las eyes. Si, pues, ocurre un caso, bajo esta Cons-
tituci6n, qhe sea susceptible de examen y decision judicial,
vese que el mismo tribunal estA nombrado para -dar la deci-
si6n.,
Si A la palabra Estados Unidos, sustitufmos La palabra con-
federaci6n; si A los arts. 6.0y 3., sustituimos los arts. 31 y 97
que estatuyen id6ntica cosa, result la misma doctrine y las
mismas autoridades, rigiendo la material en ambas federa-
ciones.
La opini6n dada por Alejandro Hamilton en el Federa-
lista, que era el 6rgano de las ideas que prevalecieron en la
formaci6n de la Constituci6n norteamericana, es igualmente
concluyente. Constituci6n, decia, define la extension ade los
poderes del Gobierno general. Si en alguna 6poca la Legis-





OBRAS DE SARMIENTO


latura general traspasase sus limits, el departamento judicial
es un estorbo constitutional. Si los Estados Unidos se exce-
den de sus poderes, si dictan una ley que la Constituci6n no
autoriza, es nula; y el poder judicial, los jueces nacionales,
que para asegurar su imparcialidad, han sido hechos inde-
pendientes, la declaran nula. Por otra parte, si los Estados
traspasan sus limits, si dictan una ley que sea una usurpa-
ci6n del Gobierno general, la ley es nula, y jueces rectos 4
independientes lo declararAn. Todavia mAs, si los Estados Uni-
dos y los Estados particulars se chocasen, si se disponen
A pelear, ellos pueden hacerlo, y disposici6n gubernativa al-
guna podria evitarlo,.
Para completar el sentido de estas disposiciones, afiadire-
mos el conciso juicio pronunciado por el Justicia Mayor Jail:
<, Puede preguntarse, dijo en un caso judicial, cuAl es el pre-
ciso sentido y latitud en que las palabras establecer la justicia
(6 afianzar como quiere nuestra constituci6n) es aquf usada
6 entendida ? La respuesta A esta pregunta resultard de las pro-
visiones hechas en la Constituci6n con respect A este parA-
grafo. Ellas estAn especificadas en la segunda secci6n del ter-
cer articulo, donde se ordena que el poder judicial de los Es-
tados Unidos se extenderA A diez descripciones de casos, A sa-
ber: I. A todos los casos que ocurran bajo esta constituci6n;
porque el sentido, construcci6n y operaci6n de un pacto, debe
ser siempre verificado por todas las parties, y no por la auto-
ridad derivada solamente de una de ellas. 2.' A todos los casos
que emanan*de las leyes de los Estados Unidos; porque como
tales leyes, constitucionalmente sancionadas, son obligatorias
para cada Estado; la media de la obligaci6n y la obediencia
no ha de ser decidida y fijada por.la parte de quien son debi-
das, sino por un tribunal que derive su autoridad de ambas
parties. 3. A todos los casos que nazcan de tratados celebra-
dos bajo su autoridad; porque como los tratados son pactos
celebrados por toda la naci6n y obligatorios para todos sus
ciudadanos, su operaci6n no puede ser afectada 6 regulada
por leyes locales, 6 cortes de una part de la naci6n. 4.0 A to-
dos los casos que afectan A embajadores 6 A otros ministros p6-
blicos y c6nsules: porque como son empleados de ot[as nacio-






COMENTARIOS DE LA CONSTITUCI6N 101

nes, A quien esta naci6n esta obligada a proteger y tratar con-
forme A la ley de las naciones, s61o la autoridad national puede
conocer los casos que les afectan. 5.0 A todos los casos de. al-
mirantazgo y de jurisdicci6n maritima; porque como los mares
son la conjunta propiedad de todas las naciones, cuyos dere-
chos y privilegios relatives A l6, son regulady por la ley
de las naciones 6 los tratados, tales casos pertenecen necesa-
riamente A la jurisdicci6n national. 6." A controversial, en
que los Estados Unidos sean parte; porque en los casos en que
todo el pueblo esta interesado, no serfa igual ni prudent dejar
A un Estado (provincia en nuestro caso) decidir y medir la
justicia debida A los otros. 7." A controversial entire uno 6
mas Estados; porque la tranquilidad dom6stica require que
las contiendas entire Estados sean pacificamente terminadas
por una judicatura comdn; y porque en un pais libre, la jus-
ticia no debe defender de la voluntad de uno i otro litigante.
8.0 A controversial entire un Estado y ciudadanos de otro Es-
tado; porque en caso de que un Estado (esto es, todos los ciu-
dadanos de 61) tengan demand contra los ciudadanos de otro
Estado, es mejor que pueda proseguir su demand ante una
corte national, que ante una corte del Estado al que tales ciu-
dadanos perteneqen, por el peligro de las irritaciones y acri-
minaciones, provenientes de aprensi6n, de sospecha 6 parcia-
lidad.
,Porque en los casos en que algunos ciudadanos de un
Estado tengan demand contra todos los ciudadanos de otro
Estado, la causa de la libertad, y los derechos del hombre
prohiben que los tiltimos scan los 6nicos jueces de la justicia
que A aqu6llos se les debe; y el verdadero gobierno republica-
no require que ciudadanos libres 6 iguales tengan libre, fran-
ca 6 igual justicia. 9.0 Entre ciudadanos de un mismo Estado
reclamando tierras por concesiones de diferentes Estados; por-
que como son puestos en cuesti6n Ios derechos de los dos
Estados A la concesi6n de la tierra, niriguno de los dos Estados
puede decidir de la controversial. o1. A controversial entire un
Estado y los ciudadanos del mismo, y Estados extranjeros,
ciudadanos 6 s6bditos; porque como cada naci6n es respon-
sable de la conduct de sus ciudadanos hacia otras naciones,






OBRAS DE SARMIENTO


todas las cuestiones concernientes A la justicia debida A na-
ciones extranjeras, 6 sus sibditos,, deben ser verificadas por
una autoridad national y defender de ella.),
Esta sucinta inspecci6n de los poderes judiciales de los Es-
tados Unidos deja en el Animo una profunda impresi6n de la
importancia de ellos para la conservaci6n de la tranquilidad,
la igual soberania y los iguales derechos del pueblo (i).
Quedaria s61o por establecer lo que constitute un caso en
el sentido de la clAusula. ((Es claro, tesponde el Juez Story,
que el departamento judicial estA autorizado para ejercer ju-
risdicci6n en la plena extension de la Constituci6n, leyes y
tratados de los Estados Unidos, toda vez que una cuesti6n
tocante A ellos asuma tal forma, que el poder judicial sea ca-
paz de actuar sobre ella. Cuando ha asumido tal forma enton-
ces se convierte en un caso; y entonces, y s6lo entonces, el
poder judicial se lo avoca. Un caso, pues, en el sentido de
esta clAusula de la Constituci6n, ocurre, cuando alg6n asunto
tocante A la Constituci6n, leyes 6 tratados de los Estados Uni-
dos, es sometido A las cortes por una parte que establece su
derecho en la forma prescripta por la ley. En otras palabras,
un caso es una instancia en ley 6 equidad, seguida conforme
al curso regular de los prgcedimientos judiciales; y cuando
envuelve alguna cuesti6n, que se suscita bajo la Constitu-
ci6n, leyes 6 tratados de los Estados Unidos, estA dentro del
poder judicial confiado A la Uni6n,.
En el primer proyecto de Constituci6n de los Estados Uni-
dos, la clAusula era: cla jurisdicci6n de la Corte Suprema se

(1) La Suprema Corte instituida por la Constituci6n Argentina, y nuestros juris-
consultos,deben tener siempre por delante la series de decisions que durante sesenta
a6os ha ido pronunciando aquel tribunal supremo, sobre los diez puntos contenciosos
que constituyen su jurisdicci6n, que son los mismos, en los mismos tirminos, con
las mismas palabras que sefiala nuestra Constituci6n. El Congreso, las Legislaturas
de Provincia, los ministerios p6blicos, como es prdctica en los Estados Unidos,
debieran tener bibliotecas, conteniendo estos dep6sitos de ciencia y experiencia,
excuslndose, con la simple consult de los casos, reclamos y cuestiones impertinentes
los unos, dictAmenes errados 6 injustos los otros.
Las principles obras son: Condensed Reports of the Supreme Court of United-States,
containing the whole series of decisions of the court, from their organisation to 1827
(6 vol6menes).
Reports of causes argued and adjudged in the Supreme Court of United States from
1827 to 1845 by Peters (16 voldmenes).
Reports of causes argued and adjudged in the Supreme Court etc. by Howard from
1845 to 1851 (12 volimenes).
Reports of causes of Almiralty, etc. (20 vollmenes).




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