Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00006

Full Text


OBRAS

DE


D. F. SARMIENTO


TOMO VI


REIMPRESION





PARIS
BELIN HERMANOS, EDITORS
CALLE DE VAUGIRARD, 52


1909


JK
A


POLITICA ARJENTINA
1841-1851









ADVERTENCIA



La abundancia de material ha obligado a dividir en tres
vol6menes los escritos sobre political arjentina, division que
tambien corresponde a los diversos aspects que desde
Chile presentaba para el senior Sarmiento la political del
Plata : ataque a Rosas su caida reconstitucion de
la Repdblica.
Este volimen, que comprenderfamos bajo la primera de
aquellas clasificaciones, reune los articulos publicados desde
1841 a 1851, en el Mercurio de Valparaiso, i en Santiago en
El Progreso; El Heraldo; La Crdnica, series de 1849 i 50;
La Tribuna; i 1.0 i 2.0 tomo de Sud-Amirica.


Santiago, diciembre de 1887.










POLITICAL ARJENTINA



VINDICACION DE LA REPUBLICAN ARJENTINA

EN SU REVOLUTION I EN SUS GUERRAS CIVILES

Por A. i X. emigrados arjentinos'.

(Mercurio de 7 de junio de 1841).

En la vida de los pueblos cada epoca tiene una ocupacion
que le ha dejado trazada la epoca que le precede, de donde
result el progress.
A los hechos acompafia la cr6nica, a esta sucede la his-
toria, a la historic la critical i a la critical la filosofia de la his-
toria.
Una 6poca refiere lo que ha visto, otra coordina estos da-
tos en un cuerpo, otra los compare i los examine, hasta que
viene una que los esplica i los desenvuelve.
Tal es la 6poca actual que se ocupa de esplicar los hechos
hist6ricos i de colocarlos, no en el 6rden cronol6jico en que
se han sucedido, sino en el 6rden progresivo de los desen-
volvimientos de las sociedades. Cada hombre ocupa su lugar
en esta series; i cada uno de los caract6res que parecen echa-
dos al acaso en el camino que siguen las naciones, tiene su
deduction 16jica, su representation determinada. Asi Mira-
beau seria el elocuente desahogo de una nation que por la
primera vez respira, sintiendo la dignidad de su carActer;
Danton, la espresion de un pueblo irritado por los peligros
mismos que lo cercan; i Napoleon el representante de la
gloria de la repdblica i la necesidad de armarse para soste-

1. Santiago, Imp. Liberal, 1841. 31 pdj. en 4.o No apareci6 mas que la
introduction. El. E.




2 OBRAS DE SARMIENTO.
ner su position. Por numerosas que se considered las eseep-
ciones de esta regla, hai sin embargo, cierto encadenamiento
en los hechos hist6ricos, cierta analojia entire las tendencies
i necesidades de las sociedades, i el carActer i fisonomia mo-
ral de los hombres que sobresalen en ellas, por lo que este
hecho ha Ilamado la atencion de los fil6sofos, que han halla-
do en el estado de civilizacion de un pueblo i las diversas
ideas que luchan en 61, la esplicacion, i si es possible decirlo,
el sentido simb6lico que envuelven los nombres hist6ricos.
iNo llama la atencion, en efecto, que Washington sea tan
iddntico con la sociedad norte-americana, i Napoleon con la
francesa? No siente cada uno una secret repugnancia, i
como que dejasen de ser lo que son, al colocar al primero en
Francia i al segundo en las colonies inglesas? No es digno
de notarse que don Miguel en Portugal i don Cdrlos en Es-
pafia, despleguen los mismos medios, la misma crueldad i
los mismos instintos?
Hai, pues, algo en los sucesos humans que no se revela a
la primera mirada, i asi en los hombres que figuran como en
los partidos que dividen a los pueblos, se nota cierta identi-
dad, cierto aire de familiar que los asemeja con las ideas que
estos hombres o estos partidos sostienen, con los rasgos
morales del pueblo en que aparecen. Es un hecho digno de
notarse que la Espafia i sus colonies de Am6rica hayan prin-
cipiado a conmoverse a un mismo tiempo, la una por mejorar
sus instituciones, la otra por librarse del yugo estrafio, i si
alguna diferencia se nota en esto, es efecto de sus posiciones
relatives; mds hai en una i otra los mismos desenvolvimien-
tos, los mismos partidos, la misma incertidumbre i los mis-
mos medios de action. Sucede lo mismo cuando se comparan
unos estados con otros, en la vasta extension que abrazan
las antiguas colonies espafiolas. iPor que razon general en
todos los nuevos estados, los hechos presentan una misma
fisonomia, no obstante que ap6nas conservan relaciones
entire si, i que los personajes que sobresalen son tan diver-
sos? 4Por qu6 es que la march de sus gobiernos vacila
entire estremos tan opuestos, entire partidos tan irreconcilia-
bles? ,Por qu6 se dejan percibir en todas parties, las mismas
oscilaciones, las mismas revueltas i los mismos trastornos?
Si nos apegamos a las esterioridades con que este fen6-
meno se present a la vista en una determinada esfera, bien





POLITICAL ARJENTINA. ,3
podemos esplicarlo con los hechos que presenciamos. La
ambicion de un general, las intrigas de un hombre de gabi-
nete, la sublevacion de un ejrcito, la influencia del gobier-
no, el error de un partido, en fin, cualquiera otra causa
transitoria i momentinea, puede servir a descifrar los suce-
sos que intentamos esplicarnos; mas siempre podria pre-
guntarse Ipor qu6 razon moral la ambicion de un general, o
cualquiera de las otras'indicadas, ejercen un influjo tan po-
deroso en los destinos de estos pueblos, i por qu6 motives
se desarrollan estas causes en paises distintos pero con los
mismos caract6res?
Un trabajo important seria aquel que tratase de descu-
brir estas causes secrets que minan la existencia de las
sociedades americanas, i tratase de esplicar los sucesos que
presenciamos i el principio moral que los enjendra i los ali-
menta. Grande seria el servicio que prestaria a todos los
nuevos estados, el que con conciencia i con profundidad,
dedicase sus desvelos a esclarecer estas cuestiones que tan
vivamente interesan a nuestras nacientes sociedades, e ilu-
minando a los hombres que animados de las intenciones mas
loables, fijan toda su atencion en el hombre o el suceso que
el moment present trae consigo, los atrajese al studio de
la sociedad misma en que estos hombres aparecen, i en que
se desenvuelven estos sucesos, para que con conocimiento
de las causes que los motivan, se apliquen a removerlas, o
sepan estorbar sus efectos.
De este jenero nos parece el escrito que tiene por titulo el
epigrafe de este articulo. Su autor, al proponerse esplicar el
orijen, la march i los desenlaces de la espantosa lucha que
desgarra a su patria, se ha remontado en la introduction que
analizamos, al orijen de nuestras poblaciones i al estado de
civilization, ideas dominantes i organization political de la
nation europea de que en otro tiempo formamos parte.
La larga lucha de los partidos i el reconcentramiento a que
las fuerza un gobierno que no puede tolerar la manifestation
de las ideas, obra en la sociedad esta especie de reaction so-
bre si misma que la lleva a estudiarse i darse cuenta de sus
propios actos. Las ideas ent6nces lejos de debilitarse por la
paralizacion que intent obrar en ellas la political, se robus-
tecen por el contrario, se depuran i se presentan cuando
Ilega el caso de manifestarse incorporadas en forma de credo





4 OBRAS DE SARMIENTO.
politico, con principios fijos, claros i bien precisados. La
espada de Napoleon pes6 por el espacio de catorce afios so-
bre la nacion que en 1789 principi6 un inmenso i grandiose
plan de rejeneracion social. Al observer su largo silencio, la
quietud aparente de superficie de aquella sociedad que pare-
cia toda consagrada a la victoria i a las armas, hubierase
dicho que la revolution habia cesado i que habia pactado con
los acontecimientos; mas la restauracion sobrevino, i los
principios que en su estravio Ilevaron a Luis XVI a la guillo-
tina, se presentaron de nuevo con mayor brio, si bien mas
depurados i mas trabajados que antes. Las ideas habian
marchado subterraneamente por debajo del imperio para
echar por tierra la restauracion. Otro tanto creemos que se
estA obrando en la Repdblica Arjentina, no obstante el largo
silencio de su prensa. El libro que se ofrece al pdblico, con-
tiene observaciones nuevas, principios claros, i considera-
ciones que merecen fijar la atencion de todo hombre reflexivo.
No se nota en el este fascinamiento que ha hecho por tanto
tiempo cerrar los ojos a nuestros escritores sobre el verda-
dero estado de nuestras sociedades; no se alucina con las
palabras que han servido hasta hoi de mascara a todas las
pasiones, i a todos los intereses. Los partidos que nos divi-
den tienen sus colors bien marcados i bien definidos; las
sociedades totas tienen los mismos elements de lucha, es-
tando el progress social en lucha sin disolver los vinculos
sociales, satisfaciendo cada vez mayor nimero de intereses,
ventaja que traen los cuerpos representatives. Mas no todas
las instituciones convienen a todos los pueblos. Ellas deben
tener su moment oportuno para introducirse, i este mo-
mento ser preparado por la education de los pueblos. La
libertad require preparation, i el pueblo que cubre la Ame-
rica del Sur, no tiene los antecedentes que han hecho la
democracia en Norte-America una consecuencia 16jica de sus
antecedentes. Nuestros antecedentes han de encontrarse en
el gobierno, costumbres e ideas de la nacion espafiola; i en
ella encuentra el autor delineados ya los rasgos caracteris-
ticos de las luchas que con mas o m6nos violencia desgarran
la America del Sur; siendo nuestras divisions actuales una
consecuencia necesaria de aquellos antecedentes. Nos parece
mui nuevo, mui profundo, i sobre todo mui filos6fico, este
modo de apreciar los acontecimientos. No conocemos tra-





POLfTICA ARJENTINA. 5
bajo alguno que en relacion a la America del Sur haya pre-
cedido a este. Si no es complete, si no se han apreciado
muchos otros aspects de la sociedad espafiola, que el autor
examine, se ha echado en una via nueva, i sus huellas guia-
rAn los pasos de los que quieran en lo sucesivo ilustrar la
opinion pdblica, es decir, former la razon general hacienda
conocer los escollos de que estamos rodeados, para indicar
el sendero que nos toca seguir en la azarosa march de nues-
tras repdblicas.
El autor desenvuelve el carActer moral i las tendencies
retr6gradas del pueblo de que solo somos un vastago, i en
61 encuentra los j6rmenes de los desarrollos que hoi presen-
ciamos, desarrollos tristemente fatales segun el autor. (( De-
jaran estos jdrmenes de desenvolverse? 4Es acaso dado a la
mano del hombre paralizar las eyes del mundo i del pensa-
miento? No le creemos. Un element social cualquiera que
sea, necesariamente se desenvuelve; se le paralizard dos o
mas moments, pero no siempre. No nos sorprenderan nue-
vas revoluciones, pues que reconocemos los elements que
las ocasionan. ) He aqui un covencimiento amargo. 4Es im-
posible evitar que en cada uno de los estados sud-america-
nos se desenvuelvan sucesos andlogos a los que la Repi-
blica Arjentina present hoi? Todos los sistemas de gobierno
ensayados, serAn poderosos ap6nas, a detener este desen-
volvimiento solo transitoriamente? ,No podria encontrarse
el medio de regularizar la lucha, i en lugar de abandonarla
a la guerra civil, que tiende a destruir sin exAmen lo mismo
que se discute, no podriamos contentarnos con las discusio-
nes pacificas de los cuerpos lejislativos? Asunto es este que
debiera llamar la atencion de nuestros politicos i de nues-
tros reformistas. Si el convencimiento que pesa sobre el
Animo del autor, pasase al de nuestros ajitadores i descon-
tentadizos, i cuantos miramientos no debian tener al andar
removiendo estas Ascuas que pueden encender un grande e
inestinguible incendio! Mas estamos persuadidos que much
puede hacerse si los hombres que llevan la iniciativa del mo-
vimiento social, calasen a fondo la naturaleza i trascenden-
cia de las cuestiones que suscitan. Mas, dejando a un lado
este triste asunto, Iqud piensa el autor sobre las tendencies
que descubre nuestra sociedad, i los antecedentes que la
han enjendrado, en cuanto a los principios constitutivos de





ti OBRAS DE SARMIENTO.
nuestra forma de gobierno? 4Habrd elements que sosten-
gan la monarquia, hai principio aristocrAtico, hai elements
democraticos? ((En estas colonies, dice, todos los habitado-
res, soldados i negociantes, pertenecian a la clase trabaja-
dora, i no tenian otros medios de elevacion que su industrial
personal; por consiguiente la carrera estaba abierta a to-
dos. ) Habia principio de igualdad, habia, pues, jrmen de-
mocrAtico, en este punto igual al de las colonies inglesas.
Nunca lleg6 en America a formarse la verdadera aristocra-
cia political, no obstante que dice, ( en una que en otra parte
la configuracion peculiar del terreno, ha dividido la riqueza
natural de un modo mas analogo a la constitution aristocrA-
tica, no teniendo tampoco el centralismo de la monarqufa
una base s6lida en Am6rica ).
A juzgar por su introduction, la Vindicacion de la Repd-
blica Arjentina ocupard a nuestro juicio un lugar distinguido
entire las producciones de la nueva jeneracion, que tiene en
Am6rica la mission de crear una organization social, que,
analoga a nuestras necesidades, reemplace la obra que fue-
ron llamados a destruir nuestros predecesores.
Recomendamos a nuestros lectores esta interesante pro-
duccion, creyendo que en ella hallarin motives de reflexion
i de studio, sin que la curiosidad deje de hallar su pdbulo
en la series de sucesos terrible que han acaecido en aquel
Estado. Creemos que interest much, por otra parte, cono-
cer el verdadero caricter que present aquella lucha, por-
que las publicaciones que nos vienen de Buenos Aires, no
nos revelan nada en que un hombre racional pueda poner
la mas minima confianza; pues, a mas de que no hemos visto
nunca cosa alguna que esplique estos hechos, hai tanta ado-
racion al Restaurador, tanta ostentacion de popularidad i
tanto de asesinos, salvajes inmundos i otros epitetos tan
inmundos como aquellos, que repulsan i retraen al lector
curioso.
DERROTA DEL GENERAL LA MADRID
EN LA VUELTA DE LA CIENAGA
(Mercurio de 9 de octubre de 1841).
Recien hemos podido obtener algunos detalles sobre los
iiltimos sucesos de Mendoza, que han cambiado en un mo-






POLITICAL ARJENTINA. 7
mento la faz de. la guerra en aquella parte de la Repdiblica.
Publicaremos las noticias que hemos podido recojer.
Una fuerza de caballeria al mando de los coroneles Pefia-
loza i Baltar sali6 de Mendoza en persecucion del general
Benavides, i en Corocorto, despues de haber batido una
fuerza enemiga, tuvo noticia de que el ej6rcito del general
Pacheco habia llegado en protection de los restos de Bena-
vides, i retrocedi6 a tomar posiciones en el Retamo, donde
permaneci6 a la espectativa, dejando partidas avanzadas en
Santa Rosa i otros puntos. El general Pacheco prosigui6 su
march, midntras que el general La Madrid preparaba sus
escasos elements para librarle una batalla. El 19 del pasado,
la vanguardia de Pacheco lleg6 al Retamo, i en su conse-
cuencia el general La Madrid reuni6 sus fuerzas i sali6 a los
potreros de Hidalgo a recibir a su enemigo. El 24 se presen-
t6 en la Vuelta de la Ci6naga, adonde fud a buscarlo el jene-
ral La Madrid, que estaba en las inmediaciones.
Este filtimo fu6 el primero en former su linea, ocupando
su centro con nueve piezas de artilleria i trescientos veinte
infantse, finico resto de su fuerza de esta arma. El ala dere-
cha la formaban algunos escuadrones de caballerid al mando
del coronel Baltar, cuya fuerza ascendia a ochocientos
hombres, i la izquierda, al mando del coronel Alvarez, con
unos trescientos cincuenta hombres de caballeria. El general
Pacheco, al establecer su linea, intent flanquear el costado
derecho de las posiciones de su enemigo; pero fu6 conteni-
do por una carga de algunos escuadrones que arrollaron su
costado derecho. Segun la relacion de tres pasados en el
moment del combat, las fuerzas de Pacheco se componian
de mil cuatrocientos infants, trece piezas de artilleria i mil
cuatrocientos hombres de caballeria de linea. El combat se
hizo mui luego general. El fuego de la artilleria del general
La Madrid fu6 mui bien sostenido i caus6 por un largo rato
un considerable estrago en las filas del enemigo. El costado
izquierdo del primero repiti6 sus cargas de caballeria, que
no tuvieron un 6xito complete por la resistencia que opuso
un batallon de infanteria que sostuvo el ala derecha del je-
neral Pacheco, que hufa en des6rden. En este moment
critic cesan los fuegos de la infanteria i artilleria del je-
neral La Madrid i carga la primera a la bayoneta. El jefe de
ella llevaba la bandera en las manos i animaba con su ejem-






8 OBRAS DE SARMIENTO.
plo a los soldados. La infanteria contraria empezaba a vaci-
lar, cuando una bala llev6 el brazo i la bandera del jefe, i la
pequefia linea se detuvo i retrocedi6. El escuadron Mayo,
que estaba a la derecha, fu6 el primero en este flanco en
lanzarse sobre sus enemigos i cruzar sus lanzas; mas, la ca-
balleria enemiga apoyada en la infanteria, le hizo retroce-
der, perdiendo a muchos de sus individuos. La victoria se
decidi6 en este moment, i el general La Madrid i sus tropas
se dispersaron en direction a la ciudad, desde donde, sien-
do impossible la retirada sobre San Juan, la emprendi6 sobre
iuestro territorio seguido de una gran parte de sus fuerzas
de caballeria, a quienes anunci6 su intencion i los azares i
peligros que les aguardaban en el paso de las cordilleras
cerradas aun por las nieves. Desde Uspallata forz6 a una
parte de sus soldados heridos i desprovistos de abrigo, a
abandonarlo i continue su riesgosa march.
El 20 se tuvo noticia en los Andes de este acontecimiento,
i en su consecuencia el gobierno tom6 las disposiciones ne-
cesarias para ausiliar a tantos desgraciados. El gobernador
de los Andes, los vecinos, los arjentinos emigrados i el go-
bierno han rivalizado en sus conatos i esfuerzos para salvar
del hambre i de los hielos a los que en estacion tan inopor-
tuna se han aventurado en la cordillera. Se hicieron volar al
Juncal, viveres, cueros de carnero, carbon i demas ausilios;
pero uno de aquellos raros caprichos de la atm6sfera, hizo
que un temporal deshecho descargase sus rigores sobre los
pr6fugos en el moment mismo en que principiaban a pa-
sarla. El general La Madrid, el coronel Baltar, algunos sol-
dados del escuadron Mayo, unos pocos oficiales i como
veinticinco individuos de tropa la pasaron en medio de la
borrasca. Como veinte peones se aventuraron a entrar car-
gados de viveres i carbon, i desde ent6nces no se ha sabido
nada sobre la suerte que han corrido los demas. El temporal
ces6 en la noche del 3, el 4 han debido pasar la cordillera,
i el 5 se esperaban noticias en los Andes. Se teme que haya
algunos helados i no pocos quemados de los pids. El gobier-
no ha mandado al senior Buston, m6dico de Santiago, para
que asista a los enfermos, mandado desarmar la tropa i des-
tinado un local para recibirla. En Santiago se corrian nume-
rosas suscriciones para socorrerlos, i la compafnia dramAtica
se preparaba a dar tres funciones a beneficio de los infelices,





POLITICAL ARJENTINA. 9
aprovechando la coyuntura de venir entire ellos el senior Ca-
sacuberta, cdlebr.e actor del teatro de Buenos Aires, i que
ha hecho una larga i laboriosa campafia en clase de soldado
raso en la guerra que sostiene contra el gobernador Rosas.
Santiago, San Felipe i los Andes han hecho brillar esta
vez los sentimientos de filantropia i humanidad que honran
el caricter chileno, i el gobierno nada ha dejado que desear
en su empefio de Ilenar los deberes que la humanidad i la
civilization le imponen. Comunicaremos a nuestros lectores
las demas noticias que adquiramos sobre el desenlace final
de esta catdstrofe que amenaza sepultar a tantas victims o
inutilizar los miembros de algunas de ellas.


ACOJIDA

HECHA A LOS EMIGRADOS

(Mercurio de 10 de oclubre de 184).

Un profundo i ai de dolor ha resonado en estos dias en el
corazon de las nevadas brefias de la cordillera. Un movimien-
to general de escitacion i angustia se ha notado en el vecin-
dario de esta capital, i un dulce eco de gratitud se siente ve-
nir desde la villa de los Andes. El ihai! ha sido lanzado con
entereza por un pufado de seiscientos valientes hermanos,
que despues de haber luchado denodadamente contra triple
ndmero de enemigos i dejado en el campo de batalla la mi-
tad de sus compafieros de fatigas, se han arrojado en medio
de los hielos, no como los hijos de las aguilas en su retirada
de Rusia, para volver al seno de la Francia, sino para llevar
la vida del que se espatria. El movimiento de Santiago es el
movimiento de la simpatia, del interest i noble jenerosidad
que a los hijos de Chile inspira la suerte de sus desgraciados
hermanos; de aquellos que el afio 17 pasaron esas mismas
cimas nevadas i acompafiaron a sus padres en la her6ica em-
presa de conquistar la independencia que hoi disfrutan; es
el latido del corazon americano que se estremece al ver las
victims de un partido digno de mejer suerte, huyendo de
una comarca destinada a ser la mansion de la libertad. El
eco que viene de los Andes, es el eco de un viejo i valiente






10 OBRAS DE SARMIENTO.
defensor de la independencia de Sud-Am6rica, i de sus dig-
nos compafieros de armas, que empiezan a salir de entire las
nieves en que por muchos dias se han visto sepultados, i
estienden sus heridos i fatigados brazos a sus hermanos
los chilenos, en serial de reconocimiento pot 3 tierno interest
que toman por su suerte.
Grande es el poder de la sensibilidad euando el corazon se
encuentra en presencia de la desgracia; bello es el espectdcu-
lo que ofrecen sus actos cuando se dirijen a aliviar el infor-
tunio; pero cuando dste se engrandece con un orijen noble,
con tendencies simpaticas i con gloriosos recuerdos, el inte-
res que inspira ent6nces es sublime, la mano que lo socorre
es sagrada, i el alma que sabe medirlo es tan magnanima
como la que lo padece.
Profunda ha sido la sensation que ha producido en esta
capital la noticia de la emigracion que viene de la cordillera
a consecuencia de los iltimos desgraciados sucesos militares
de Mendoza; todos los corazones se han sentido heridos por
este contrast, i cada dia se despiertan nuevas simpatias en
socorro de aquellas victims. El supremo gobierno, con una
filantropia i liberalidad que le honran, no ha economizado
sus 6rdenes a las autoridades de Aconcagua, a fin de aliviar
a tantos infelices. Se han mandado peones i viveres a su
encuentro hasta el centro mismo de las nieves; se ha estable-
cido un hospital provisorio en la villa de los Andes, i el ci-
rujano de ej6rcito don CArlos Buston, ha marchado hace
ocho dias para aquel punto, a curar los heridos i enfermos
que vayan saliendo de su espantosa travesia.
Diferentes suscriciones se corren con buen suceso en esta
capital por personas respetables con el objeto de socorrer
a sus desgraciados hermanos. El president, sus ministros,
el arzobispo, various eclesiasticos, muchas personas de dis-
tincion i otros individuos, tanto chilenos como estranjeros,
han acreditado su sensibilidad en esta vez, inscribiendo sus
nombres en las listas para aumentar con sus jenerosas ero-
gaciones el product de la beneficencia en favor de la des-
gracia. Algunas sefioras respetables han promovido tambien
oficiosamente otras suscriciones entire sus amigas, realzando
con este noble rasgo de filantropia el mdrito de su sexo, i
otras ofrecen gustosas en sus casas un. alojamiento a los
emigrados.






POLiTICA ARJENTINA. I4
Tristes i angustiosas son las noticias que se tienen hasta
hoi de la villa de los Andes. Hasta el dia 4 solo habian salido
el general, su jefe de estado mayor, su secretario, diez jefes
i oficiales i veinticinco hombres de tropa. Nada se sabia
hasta esa fechauWe'la masa de la emigracion; porque la nieve
cubria hasta la llanura, hacienda casi inaccesibles los cerros.
Muchos deben haber perecido al rigor del furioso i deshecho
temporal que por various dias los ha cojido en las cumbres
i aun del otro lado de la cordillera; pero los que consigan
salvar su vida, ya no perecerin al menos de miseria; encon-
traran una mano que cure sus heridas, un vestido que
cubra su desnudo cuerpo, un pan que los sustente, i un
hogar en que puedan descansar sus fatigados miembros.
Terrible es la idea de la nevada cordillera sembrada de
infelices que luchan entire la muerte i los mas duros elemen-
tos, pero midntras mayor es su desgracia, mas resaltan los
sentimientos de humanidad que exitan en todos los co-
razones.


SUCESOS DE LA CORDILLERA 1

(Mercurio de 2 de noviembre de 1841).

Una de aquellas grandes catfstrofes que suelen sorpren-
der a masas considerable de hombres, ha ociurrido en nues-;
tros dias en las nevadas sinuosidades de las cordilleras'de
los Andes. Desde los tiempos de Almagro, el conquistador
de Chile, que se aventur6 en medio del invierno en las cor-
dilleras de Copiap6, dejando sepultados en las nieves cerca
de quince mil indios i parte de los-espafioles que le acom-
pafiaban, no habia ocurrido hasta ahora un accident en que
tantas vidas fuesen comprometidas ni tantos peligros ame-
nazasen a tan gran nimero de hombres.
Mas la naturaleza desenvuelve sus fen6menos sin curarse
de la presencia del hombre, que tan sin temor la desafia a
cada moment, por motives menos imperiosos que los que

1. Apareci6 en una hoja suelta, segun se vera en la Bibliografia al principio
del tomo 1.0, i de esa hoja lo reprodujo el Mercurio de aquella fecha. El. E.






i2 OBRAS DE SARMIENTO.
arrastraban a los restos del ej6rcito del general La Madrid a
correr los riesgos que cercan el pasaje de esta imponente
barrera en la estacion rigurosa del invierno.
Hemos sido favorecidos con algunos pormenores intere-
santes sobre este triste suceso, los que nos apresuramos a
dar a luz a fin de satisfacer la curiosidad del piblico, que
tan afectado se manifiesta con los padecimientos de aquellos
desafortunados.
El 27 de setiembre, habiendo llegado el general La Madrid
con los restos de su ejdrcito a la Punta de las Vacas, orden6
que se hiciese came para cuatro dias, i marchase cada cua-
dro de los antiguos cuerpos dirijido por sus jefes i oficiales.
El cielo empezaba a cubrirse de nubes, i la atm6sfera se
dejaba sentir fria, pesada i himeda.
La march principi6 sin novedad de importancia, hasta
que entrando en las nieves, el paso se hacia cada vez mas
trabajoso, i los caballos se derrumbaban en las laderas, for-
zando a sus jinetes a marchar a pid; principiando aqui a
prepararse los elements de las angustias que para mas ade-
lante les estaban deparadas. Habitantes, por la mayor parte,
de las Ilanuras estensas i de los climas c6lidos de la Repdibli-
ca Arjentina,-siendo para muchos de ellos la primera vez
que veian nie\e, habituados desde la infancia al uso ince-
sante del oaballo, que jamas abandon el gaucho, eran es-
tos homtwbr los m6nos adecuados para resistir a la fatiga
llamada puna, que un continue ascenso i la rarificacion del
aire ocasionain aun en los nias endurecidos.
Monturas, armas. i aun la riacion de came calculada para el
susteulo precise, eran arrojadas por causa de la nieve, i to-
dos, suldados i oficiales, se apresuraron a alijerarse de todo
peso que uemibarazase su penosa i fatigada march. Asi conti-
nu6 esta hasta el 29 en ique un g upo como de cien hombres
lleg6 a la casucha de las Cuue'as, al pie de la cordillera. El
cielo empez6 a cubrirse ent6nces de nubes densas, blanque-
cinas i medio iluminadas, que iicieron presajiar a los va-
queanos la proximidad del temporal; i no obstante la caida
continue del granizo i la oscuridad de la noche, el general
La Madrid se dispuso a subir la cordillera a la una de la
mafiana. Muchas desgracias se habrian evitado si los jefes i
soldados reunidos alli, hubiesen tenido valor para arrostrar
el frio, i no hubiesen confiado en que la venida del dia les






POL1TICA ARJENTINA. 13
traeria tiempo mas benigno. El general La Madrid, con los
pocos oficiales i soldados que tuvieron Animo bastante para
seguirlo, emprendi6 su arriesgada march, i el 30 descen-
di6 a los Ojos de Agua sano i salvo, no obstante el rigor del
temporal que a cada moment se hacia mas recio i amena-
zaba sepultarlos en la nieve.
La solicitud del general La Madrid en adelantarse a pro-
porcionar viveres para sus compaferos de desgracia, habia
sido anticipada por la actividad i prevision de un emigrado
que habia hecho volar a la cordillera bastimentos, peones,
carbon, cueros de carnero, i cuanto se reput6 necesario para
salvar las vidas de aquellos infelices. El gobernador de los
Andes se manifesto no menos solicito, i nada economize en
dilijencia i socorros que evitasen las desgracias que pudie-
ran ocurrir aun sin el temporal. El 30 habia en la Guardia
Vieja 42 peones cargados de ausilios para las victims de la
cordillera; pero el temporal era tan deshecho que, no ob-
stante las abundantes recompensas que el jeneralles ofreci6,
ninguno se atrevi6 a pasar de los Ojos de Agua, seguros de
encontrar una muerte inevitable, si se aventuraban en medio
de la nieve que caia en gruesos capullos. El frio era tan
intense que muchas de las bestias que condujeron los vive-
res, amanecieron muertas al dia siguiente. Una complete
incomunicacion qued6 establecida durante cinro dias que
dur6 el temporal entire ambos lados de la cordillera, i cada
uno puede imajinarse las angustias que esta absolute igno-
rancia causaba en los Andes, en medio de circunstancias
tan aflijentes.
Sepamos ahora lo que ocurria al lado opuesto. Con el dia
empezaron el 30 a llegar a la casucha de las Cuevas nuevos
grupos de infelices que buscaban abrigo contra los rigores
del temporal que los habia sorprerndido entire las nieves. La
casucha estaba ocupada por centenares de hombres apifiados
en el reducido recinto de cinco varas cuadradas, hasta el es-
tremo de sofocarse por la presion. Centenares la rodeaban i
otros gritaban de todas parties, implorando un lugar para
salvar de la nieve que empezaba a cubrirlos.
El teniente coronel Sardinas, que entire otros hechos glo-
riosos se habia ilustrado en el terrible combat de Angaco,
cargando lanza en ristre al general Hacha, su propio jefe,
que amenazaba envolverlo con un escuadron desorganizado,






14 OBRAS DE SARMIENTO.
ha manifestado en esta vez un valor i una humanidad dignas
del mayor elojio. Previendo las desgracias que iban a sobre-
venirles, i no hallando refujio ni medio de evitarlas, propuso
a cuantos quisieron escucharle, el atrevido proyecto de
volver atras, repasar el Paramillo, i asilarse en la casucha
que esti al otro lado de aquella cuesta; i habiendo logrado
persuadir a muchos que lo siguiesen, se aventur6 en medio
de la nevazon que ocultaba a los hombres i los objetos a
distancia de unas pocas varas, a hacer una travesia de tres
leguas i ascender un paramo elevado. El 6xito mas feliz co-
ron6 su empresa. Casi todos los que lo seguian llegaron a la
suspirada casucha; i restableciendo el 6rden i haciendo que
los que se habian abrigado en ella durante una o dos horas,
la abandonasen para ceder sus puestos a los que arrostraban
afuera la horrorosa furia del temporal, logr6 hacer Ilevadera
la suerte de aquellos infelices, animandolos con su propio
ejemplo i asistiendo 61 personalmente a los d6biles i a los
enfermos que no podian resistir el frio. Con el ausilio de
alguna lefia que hai por aquellos inmediaciones, i la came de
algunos caballos muertos al efecto, las angustias del hambre
eran m6nos sensibles, i el frio mas soportable. Las bendi-
ciones de todos los que le acompafiaron han premiado al
digno teniente coronel Sardinas, por tanto heroismo i tantos
sufrimientos.
No sucedia lo mismo en la casucha de las Cuevas. Mayor
nimero de hombres reunidos, mayor peligro, sin lefia, sin
alimentos, i sufriendo todas las angustias de su desespe-
rada situation, el egoismo que enjendra el interest de la
propia conservation, endureci6 el corazon de los que habian
logrado apoderarse de la casucha. Pasaron el dia i la noche
en medio de los clamores de los que recibian sobre sus
hombros medio desnudos, la nieve que aumentaba cada vez
mas.
El i1. de octubre alumbr6 una escena de desolacion. El
frio se hacia cada vez mas insoportable, todos estaban cala-
dos por la nieve que se derretia al escaso calor del cuerpo, i
el hambre i la sed se hacian sentir con todos los horrores
que la imajinacion les presta cuando se ha perdido toda es-
peranza de salvation. Aquel dia pas6 en esfuerzos para hacer
fuego, sin otro pabulo que las cabezadas de las monturas i
las culatas de algunas tercerolas. Los que habian ganado la





POLITICAL. ARJENTINA. I
casucha compraban a peso de oro una escasa tajada de came
de caballo, sin sal, entibiada en aquel mal encendido fuego; i
algunos infelices se aventuraban en la nieve en busca de
agua corriente para vender a los que no querian perder el
abrigo de la casucha. La noche trajo nuevo acrecentamiento
de horrores, i el dia 2, la continuacion de la caida de las
nieves, ila certeza de quedar sepultados todos en ellas. Por
ent6nces se apercibieron algunos de la desaparicion de mu-
chos de sus compafieros de infortunio; los mas alentados
emprendieron remover la nieve que circundaba algunos pe-
fiascos, i despues de muchas horas de fatiga, sin otro ausilio
que las desnudas manos, lograron desenterrar mas de veinte
individuos, entire ellos al sefor Casacuberta i otros sujetos
de distincion, que yacian sepultados tres dias habia, bajo la
gruesa capa de nieve que los cubria i que aumentaba su es-
pesor de moment en moment. Un fen6meno que presentan
con harta frecuencia los naufrajios, i que exita la desespe-
racion i los padecimientos fisicos, vino a hacer mas aflictiva
esta terrible escena. Los desgraciados que estaban afuera
amenazaban acometer a sablazos a los m6nos desgraciados
de la casucha, i a los horrores del hambre i del frio, estaban
a punto de agregarse el del derramamiento de sangre entire
las victims del comun infortunio. El capellan del ejdrcito
les diriji6 ent6nces la palabra, exhortAndolos a la resigna-
cion, i echdndoles en cara su apocamiento, consigui6 hacer-
los abandonar tan desesperado intent.
El dia 3 continuaban las nieves i los mas esforzados per-
dieron toda esperanza de salvacion. No habia ya fuego i
ningun interest movia a traer agua; yo no se oian clamores,
i entire centenares de victims pr6ximas a sucumbir, reinaba
un silencio sepulcral. El capellan se aprovech6 habilmente
de la muerte de uno para inspirar a los que sobrevivian el
recojimiento relijioso que requeria aquel terrible trance.
Hizo sepultar al muerto acompafidndolo con el rezo de los
salmos i los ritos sagrados, Hizo que todos orasen por el
alma del difunto, i sintiendolos conmovidos, les hizo una
larga exortacion, ech6 la absolucion sobre todos, e hizo
durante el dia rezar el rosario i que se encomendasen a
Dios.
El 4 observaron con trasportes de jdbilo que la nieve ce-
saba i empezaba a despejarse el cielo. Todos se dispusieron





1 OBRAS DE SARMIENTO.
a ascender la cordillera el 5, i despues de un ascenso dificil,
con la nieve hasta la cintura, estenuados por el hambre i la
fatiga, lograron legar a la una del dia a la cumbre, donde
encontraron los peones que de este lado iban en su ausilio,
llevandoles provisions i carbon. Seria initial describir los
trasportes de alegria, los sollozos,los abrazos, i el furor con
que se arrojaban sobre los sacos de pan estos infelices que
dudaban si aun estaban vivos, despues de tantas agonias i
tan inauditos padecimientos. Uno de los jefes hizo que lle-
vasen a los rezagados i a los enfermos, todos los viveres
que pudieron salvarse de la insaciable voracidad de aquellos
infelices.
Un hecho entire muchos merece recordarse. Poco despues
de haber cesado la nevazon, Gomez, un soldado antiguo que
en clase de tambor habia pasado con San Martin el afio 17
esta misma cordillera, se habia alejado bastante de la casu-
cha, por hacer ejercicio o por otro motive. A lo 16jos cree
oir gritos de hombre, i se encamina h6cia el lugar de donde
partisan; repecha el dificil ascenso de un cerro, i llega al fin
donde un anciano, respectable i acaudalado vecino de Bue-
nos Aires, estaba sentado entire la nieve i al lado de su
caballo, que habia muerto para alimentarse i beberse la
sangre. Por 61 supo, en medio de los ruegos mas fervientes
para que lo salvase, que se habia estraviado siguiendo unas
huellas de caballos, i que alli lo habia sorprendido el tem-
poral. El animoso soldado lo baj6 hasta la casucha, i toman-
dolo bajo su protection, lo hizo pasar la cordillera sobre una
mula, o prendido de la cola cuando no podia sostenerse en
ella. Viven hoi juntos, i el soldado conserve cierta superio-
ridad sobre el afortunado objeto de su protection.
Durante tres dias consecutivos estuvieron saliendo de
entire las nieves estos grupos de hombres escapados de las
garras de la muerte, i llegando a la Guardia Vieja, donde
habia abundante provision de viveres i un j6ven medico que
aplicaba oportunos remedies a las quemaduras de pies i
manos, por fortune leves que traian la mayor parte de sus
desgraciados compatriotas. El capitan Pifieiro se ha hecho
admirar en esta estacion por sus cuidados, su prudencia, su
asiduidad en aliviar a los infelices que llegaban medio muer-
tos de frio i de fatiga, a recibir bestias por lo general sin
montura para continuar su march hasta los Andes.






POL1TICA ARJENTINA. 17
Por los itltimos que salieron se supo que en la casucha de
las Cuevas quedaban diez i ocho quemados o enfermos que
no podian moverse. Toda la dilijencia que se puso en despa-
char una espedicion de peones bajo la direction del antiguo
correista de los Andes, i la presteza con que dstos pasaron la
cordillera, no pudieron evitar que aquellos miserables pasa-
sen nuevamente cinco dias sin comer, ni que hubiesen sucum-
bido tres de ellos, que yacian amontonados a un lado, porque
los enfermos no tenian aliento ya para alejar de su vista un
espectAculo tan horroroso. El correo Alaniz, que penetr6 pri-
mero en la casucha, qued6 enmudecido de espanto al mirar
aquel cuadro de afliccion. No bien hubo abierto un saco de
pan, que todos empezaron a arrastrarse sobre las rodillas i
los codos, por no herirse las llagas de los pi6s i de las ma-
nos, quejandose, Ilorando, ridndose o dando alaridos, i dis-
putAndose el pan, no obstante que habia en abundancia.
Pero mayor fud la angustia de aquellos desventurados cuan-
do se les dijo que al dia siguiente debian marchar con ellos.
El Ilanto i los clamores fueron ent6nces jenerales; ninguno
queria salir de aquel lecho de muerte, i los consuelos mas
tiernos, i la protest de Ilevarlos cargados en hombros, no
bast6 en aquel triste dia para hacerlos reconciliarse con la
idea de volver a la vida i a las habitaciones humans. Un
viejo que tenia ambos pies gangrenados, partidos por la mi-
tad i los huesos i los nervios de las piernas descubiertos,
se neg6 absolutamente a salir, aguardando alli resignada-
mente una muerte lenta i terrible; i los peones i el capataz
de la cuadrilla, tuvieron al dia siguiente la amargura de aban-
donarlo a su suerte, dejandole viveres i agua para algunos
dias. Los demas, despues de una march de una dificultad
superior a toda espresion, ausiliados por algunos caballos
moribundos que hicieron pasar la cordillera para cargar a
ratos a los mas imposibilitados, han salvado ya. Un mdico a
quien se ha referido el caso del infeliz abandonado en la
casucha, asegura que si el hambre o el frio no acaban con
su vida, la gangrena se detendra al fin i vivira por largo
tiempo.
En el hospital que se ha formado en Curimon, ha sido am-
putado un correntino, ha muerto otro; i un official mendo-
cino, padre de una numerosa familiar, ha sufrido la amputa-
cion de ambas piernas.





18 OBRAS DE SARMIENTO.
Tal es la relacion de los tristes sucesos que han tenido
lugar en la Cordillera de los Andes. Las nieves cubren toda-
via una parte de los desastres. Ocho cadAveres se han encon-
trado en las inmediaciones de las casuchas o en el trAnsito;
pero muchos mas debe esconder la gruesa capa de nieve que
ha tapado todo; muchos mas son los estraviados, i pasan
de 15 los jefes, oficiales i ciudadanos del escuadron Mayo,
cuyo paradero se ignora hasta ahora. El nimero de los que
hasta hoi han salido alcanza a 400 hombres, un tercio de
ellos oficiales.
Almas sin caridad, sin religion, sin principios, i sin pudor,
han intentado hacerse un juguete de los padecimientos de
tantos hombres; han insultado a la humanidad i la desgra-
cia; i no satisfechos de ser crueles i helados ellos solos, han
intentado sofocar la caridad pdblica, que se conmovia a la
espectativa de tantas desgracias. i Que la execracion de los
hombres i la maldicion del cielo les alcance algun dia! Aque-
llos infelices han sobrevivido a tantas calamidades i tenian
derecho a la compassion de todos, si no a los socorros que la
humanidad exije. No son estos hombres unos pr6fugos,
unos hermanos, unos arjentinos de tal o cual color politico;
son unos hombres que padecen i que caen, echados por la
desgracia, en un suelo estrafio. Esto es todo!
Concluiremos esta relacion recomendando al pdblico algu-
nas personas, que a mas de desprenderse de una lijera suma,
han mostrado un sentimiento de caridad vivo i profundo.
La seiiora dofia Petrona Callejas, duenia del estanco de los
Andes, ha hecho de su casa un hospital, en que asiste ella
personalmente a cuantos quemados ha podido reunir, ha-
ciendo el gasto de las medicines, vendajes, alimentos, etc.
Don Jos6 Antonio Ramirez ha pedido que le even a su
casa uno de los amputados para hacerse cargo de alimen-
tarlo i vestirlo en lo sucesivo.
Ultimamente, el senior don Pedro Bari, ha prestado todo
j6nero de ausilio personal, corriendo con los gastos que se
han hecho, flete de tropas, acopio de viveres, i cuanto ha
sido necesario.
Los vecinos de los Andes, en general, han hecho lo que
han podido. No asi las classes menos acomodadas de la socie-
dad, que han hallado un negocio de utilidad en todos los
servicios que han prestado a los desgraciados. Todo se ha






POLiTICA ARJENTINA. 19
hecho a peso de oro, i aprovechando la oportunidad, han
exijido estipendios desproporcionados por los mas leves
servicios'.
Santiago, octubre 25 de 1842.



DEFENSE DE LO ANTERIOR


(Mercurio de 7 de noviembre de 1841).

He recibido, sefiores editors del Mercurio, por el inter-
medio de su acreditado peri6dico, la notification de solver
una series de proposiciones antes de contestar en traslado
las observaciones que se hicieron a la publication de Suce-
sos de la Cordillera suscrita por G. N. T. Sin proponerme
obedecer esta intimacion, me apresuro a satisfacer los de-
seos del interpelante, por lo que ello interest a la verdad, a
la justicia i a mi modesto i humilde nombre, dispuesto como
estoi, a responder a todos los cargos que en adelante se me
hicieren, i solver las proposiciones que sin lenguaje hip6crita
i solapado se me dirijan. Pero tntes de todo quisiera pene-

1. Resfimen de las listas nominales de los arjentinos recientemente Ilegados
a la villa de los Andes :
General ............................. 1
Coroneles ................. ........ 6
Tenientes coroneles. . ... .... 12
Mayores ... ....... ................ 7
Capitanes ............................. 22
Ayudantes........... ................. 24
Tenientes ........................... 19
Alf6reces.... ..................... 20
Cura castrense ......................... 1
Secretario del jeneral.. . . ...
Cirujano mayor......................... .
Practicantes ................... ........ 2
Ciudadanos, soldados en un cuerpo de preferencia .. 21
Sarjentos............................ 30
Cabos i cornetas.......... .............. 34
Soldados ..................... ...... 165
Muertos por el hielo.. . . 8
374
Publicamos este estracto, de cuya autenticidad respondemos, para mostrar
al pueblo de Santiago la malignidad con que algunos mal intencionados han
procurado acreditarla invention de ser un pequefisimo nimero de soldados
los que habian pasado la cordillera, i hallarse en buen estado de salud, para
amortiguar el honroso interest que este fllantr6pico pueblo habia mostrado
por las desgracias de nuestros compatriotas.






20 OBRAS DE SARMIENTO.
trar el espiritu que ha sujerido esas preguntas. iEs el amor
a la verdad, o el deseo de oir una lluvia de alabanzas prodi-
gadas al gobierno, a los vecinos, al suelo, a todo? ,0 es sim-
plemente un espiritu de nacionalidad estraviado, que encuen-
tra en el folleto a que alude la espresion official de la gra-
titud de los estranjeros, de los emigrados, de los arjentinos,
en fin? Sea de ello lo que fuere, la verdad es que la persona
que antes de ahora ha usado de las letras G. N. T. para ma-
nifestarse al pdblico, quiso hacer una relacion detallada de
los tristes acontecimientos de la cordillera, i que al hacerla
se olvid6 de que era estranjero i de que la susceptibilidad
de algunos podia resentirse de que no dijese todo lo que
pudiera agradar a sus hu6spedes, o vituperase en t6rminos
moderados lo que creyese digno de vituperio. Sin sentirse
animado de ese espiritu querelloso de nacionalidad, i viendo
las cosas desde el mismo punto de vista que las ha mirado
otras veces cuando se ha aventurado a dirijir sus observa-
ciones al puiblico, crey6 oportuno hacer conocidos del pd-
blico, i no de los arjentinos solamente que ya tenian conoci-
miento, las acciones virtuosas de tres vecinos de Aconcagua;
porque las alabanzas debidas a la virtud interesan al puiblico
i no a los arjentinos en especial, i porque no teniendo los
arjentinos el deber de retribuir las acciones que la virtud
inspira, las recomienda al puiblico para que conoci6ndolas
las aplaudiese, pues que la aprobacion de la humanidad es
la inica recompensa que las buenas acciones i los actos de
humanidad encuentran en la tierra.
Puesta la question en este punto de vista, voi a solver el
interrogatorio, suplicando a los lectores que se interesen en
este gran duelo, a que se ha querido dar un caracter nacio-
nal, que lo tengan a la vista'.

1. SeEiores editors del Mercurio :
Hemos visto en el nimero 3899 de su acreditado diario, un articulo titulado
Sucesos de la cordillera por G. N. T., a interesados en justificar la acreditada
hospitalidad de los chilenos injustamente vulnerada por el autor de este
folleto, bajo un lenguaje hip6crita i solapado, nos vemos en la necesidad, para
el esclarecimiento de hechos que maliciosamente desfigura i olvida, nos con-
teste por 6rgano de su diario a las preguntas siguientes :
I Por qu6 al recorder las catistrofes que ban tenido lugar en los nevados
Andes desde el tiempo de la conquista hasta la fecha, olvid6 la de 1814, espe-
rimentada por los emigrados chilenos en el mismo mes e igual estacion de
cordillera?
LPor qu6 al recomendar la actividad i prevision de un emigrado que hizo
volar a la cordillera bastimentos, peones, carbon, pellejos, etc., etc., i cuanto
reput6 necesario para salvar la vida de aquellos infelices, se olvid6 (sin duda






POLiTICA ARJENTINA. 21
Contesto al primer por qud? Porque el afio 14 no hubo
catAstrofe alguna en la cordillera de los Andes; pues el pasar
la cordillera en invierno no es una catastrofe, aunque sean
muchos miles de hombres los que la pasen, con tal que no
sobrevenga un temporal, haya hambres, heladas, etc. El ab-
solvente la ha pasado muchas veces, sin sospechar que ello
fuese una catastrofe.
Al segundo 4por que? contest que no me ocup6 de la ofi-
ciosidad de nuestro gobierno i demas autoridades, porque
mi objeto era describir los sucesos de la cordillera, porque
ya lo habia hecho por el Mercurio i por cartas particulares,
porque no me vino la gana de hacerlo, i porque no lo crei
necesario; previniendo que el absolvente no se ha ocupado
de si mismo cuando habl6 de un emigrado que hizo todo lo
que estuvo en su mano, sin ostentacion, sin mas 6rden que
,su propia voluntad, i sin proponerse otra aprobacion en cam-
bio de sus esfuerzos que ]a suya propia. El absolvente agra-
dece a su interpelante la revelacion que hace al pdblico;
pero mas le hubieramos agradecido, si en obsequio de la
verdad, hubiese dicho que ese emigrado, a mas de haber
mandado pellejos a la cordillera, vi6 a las autoridades de
Aconcagua, interpel6 los sentimientos espontaneamente je-
nerosos del gobernador de los Andes, escribi6 a alguno de
los sefiores ministros de gobierno recomendindole la con-
ducta de un empleado pdblico, haci6ndole conocer la de otro

por ocuparse de si mismo, pues el dicho emigrado es el mismo autor del folleto)
de la oficiosa atencion i filantropia de nuestro gobierno i demas autoridades
subalternas que han invertido mas de dos mil pesos en socorro de estos des-
graciados?
L Por qu6 al recomendar los servicios que en su profession prest6 el j6ven
medico su paisano, se desentiende absolutamente de los prodigados por el
cirujano mayor del ej6rcito, don Cdrlos Buston, mandado espresamente a este
objeto por nuestro gobierno, a mas de un abundant surtido de medicamen-
tos, proporcionados por la filantropia de un hijo de Chile que pocos dias
dntes habia sido injuriado con an6nimos dirijidos por los mismos emigrados?
iPor que recuerda con tanta acritud insignificantes escepciones al entusiasmo
general de todos los chilenos para prestarse gustosos en suscribirse con eroga-
clones, aunque lijeras, como dice el autor, i olvida mencionarlas?
LPor que conclude recomendando al pfiblico i no a los arjentinos las Anicas
tres personas que nombra, i cuyos servicios maliciosamente desfigura i oscu-
rece?
Por qu6 asegura que las classes m6nos acomodadas de los Andes hallaron
un negocio de utilidad en todos los servicios que han prestado a sus paisa-
nos?
Espesamos, senfores editors, la contestacion de G. N. T. a estas preguntas
para volvernos a ocupar de los sucesos de la cordillera.
Unos suscritores en favor de los emigrados arjentinos.






22 OBRAS DE SARMIENTO.
que no correspondia a su mission; escribi6 asi mismo a los
sefiores Palazuelos, Viales, Las-Heras, Orjera i Gana, a que
concitasen a la caridad pdblica para socorrer a la humanidad
doliente; i a sus esfuerzos i a los de aquellos dignos amigos
de Chile i de la humanidad, se han debido las sumas colec-
tadas. Todo esto i algunas otras oficiosidades mas, hardn
sentir al interpelante que G. N. T. no se propuso hacer su
elojio cuando dijo por incidencia que un emigrado habia
hecho volar pellejos, etc.
Al tercer 4 por qud ? contest que no s6 que el senior Bus-
ton haya hecho ninguna de aquellas acciones que por exceder
a lo que su profession le manda, merezcan aplauso i reco-
mendacion.
El senior Buston fud enviado por el gobierno a socorrer a
los enfermos, i no encontrando a ninguno en los Andes, se
fud a San Felipe de donde volvi6 a los seis dias. En esto no
hai un cargo contra el senior Buston, pero nada hai tampoco
que merezca recordarse.
Un m6dico resident en San Felipe, subi6 hasta el pi6 de
la cordillera durante lo mas recio del temporal, i fu6 alli, a
donde estaba el teatro de los padecimientos, a socorrer a los
que escapaban de la muerte, prestAndoles los ausilios del
arte i estorbindoles que se hiciesen mayor mal con sus pro-
pias imprudencias, como sucedi6 con uno que, teniendo las
manos heladas, las meti6 en el fuego hasta que se las as6
bien i las perdi6. Si este medico era emigrado o no, no es del
caso, hizo una accion buena mas allb de lo que prescribe el
deber.
Al cuarto 4por qud? contest que he recordado con tanta
acritud insignificantes escepciones al entusiasmo general, por-
que esas escepciones son criminals i dignas de vituperio,
porque ellas se ejercitaban en apagar el entusiasmo general,
como lo consiguieron, i tan completamente que se estingui6
del todo; porque en lugar de presentar la triste series de des-
gracias que ocurrian, pintaron a las infelices victims del
infortunio como una docena de ladrones escapades de la Re-
pdblica Arjentina; porque hicieron a sabiendas, un objeto de
escarnio, lo que no era sino de compassion i de Ilstima; por-
que dando por ciertas las sujestiones de algun mal intencio-
nado, ponian en ridicule i desmentian la asercion de perso-
nas respetables que aseguraban que centenares de hombres






POLiTICA ARJENTINA. 23
luchaban con la muerte entire las nieves de la cordillera. En
vista de los efectos fatales que esas insignificantes escepcio-
nes han producido sobre el ~nimo del piblico, es que G.N. T.,
sin ocuparse de si seria del superior agrado de todos, se
atrevi6 a hacer votos porque la execracion universal recayese
sobre ellas, i los repite humildemente ahora, aunquele duela
que le toque al interpelante.
Al quinto .por qua? contest que me diriji al pdblico, i no
a los arjentinos, porque era para el piblico para quien escri-
bia; porque al piblico le interest 'saber lo bueno que los ciu-
dadanos han hecho, para apreciar como merecen sus buenas
acciones que son, como estdn anunciadas, sin malicia, sin
double sentido. G. N. T. es conocido de aquellas tres perso-
nas, i de una de ellas ha merecido, de diez afiios atras, una
especie de afeccion paternal que le hace mirarlo como un
padre, de lo que se envanece i lisonjea en estremo.
Al sesto i,por qud? contest, que despues de haber dicho
que ( los vecinos de los Andes en general (fijese) han hecho
cuanto han podido, a ha asegurado que las classes menos aco-
modadas de la sociedad, es decir lo que el interpelante ha-
bria llamado plebe, i que 61 absolutamente no ha llamado
nunca asi, han obrado de otro modo, lo que siguiendo el
sentido literal se espresaria as : la plebe no ha hecho todo
lo que ha podido, como lo han hecho los demas vecinos.
El absolvente ha estado en los Andes i ha provisto a to-
dos los gastos que se han hecho para sacar de la cordillera a
los aflijidos, i acompafiado de don Pedro Bari, ha evitado, en
cuanto ha estado a su alcance, que los arrieros dupliquen el
precio ordinario de sus fletes, que los peones se comploten
para no ir a sacar a los filtimos enfermos que quedaban al
otro lado de la cordillera, si despues de pasado el temporal
no se les pagaba precious exorbitantes. De nada de esto ha-
bia hecho mencion G. N. T., contentindose con decir que las
classes menos acomodadas no han hecho todo lo que han po-
dido, sin intentar hacer de ello un cargo de que la nacion
in solidum fuese responsible. Nutrido de ideas mas jenera-
les que las que manifiesta el interpelante, i desnudo de estas
pequenas i mezquinas susceptibilidades nacionales que no
tienden a otra cosa que a encender odios injustos entire
pueblos hermanos por nacimiento, religion, usos i costum-
bres, el absolvente nunca ha creido hallar defects popu-





24 OBRAS DE SARMIENTO.
lares que caractericen de un modo o de otro, a los chilenos,
peruanos o arjentinos; tos cree a todos o americanos o hijos
de los espafioles, con los vicios i virtudes anexas a estos
caract4res comunes.
Por lo demas, el que suscribe no se ha hecho el 6rgano de
la gratitud o la ingratitud de los arjentinos. Ha escrito lo
que vi6, lo que oy6 i lo que quiso, sin intencion de vitu-
perar sino lo que abiertamente vitupera, i sin curarse de
que algunos se lo tengan a mal.
Instruido de que las pocas palabras que ha agregado a la
sencilla relacion de lo acontecido en la cordillera, han exci-
tado los celos de algunos que se creen patriots porque
odian todo lo que no es chileno, i que acumulan datos i se
ajitan en todos sentidos para manifestar que hai mas sentido
que el que las palabras arrojan, i probar que han sido ofen-
didos i vulnerados en el honor national, esta dispuesto el
infrascrito a contestar a todo, a rectificar los hechos i acallar
este celo exajerado.
Cuando evacue la parte contraria el traslado, entrara en
material, i ent6nces, despues de solver debidamente sus ob-
jeciones, analizarA filos6ficamente lo que entire nosotros,
americanos de d6nde quiera que seamos, cristianos i cat6li-
cos, es el sentimiento de la caridad, c6mo 61 es casi nulo,
c6mo esta nulidad influye en nuestras costumbres, en nues-
tra sociabilidad i en nuestras institutions, i lo que produce
de ben6fico en los paises en que esta sintesis del cristianismo
real i bien aplicado, ha dado ya todos sus frutos. Pero todo
esto lo harA sin passion, sin considerarse estranjero, pues mal
que le pese a su contender, es como los chilenos, ameri-
cano, porque es amigo de los chilenos i porque muchos chi-
lenos le quieren bien. Ent6nces descendiendo a los hechos
presents i pasados, dira much que no nos honra dema-
siado, no de la plebe, sino de las classes elevadas de la so-
ciedad, no para ofender sino para amonestar, i si se echan
de m6nos los grandes elojios de que ha debido ser 6rgano,
t6ngase present que el escrito impugnado son las ideas i
las opinions particulares de un individuo, i que sobre el
solo recae el cargo de parco en alabanzas, de ingrato, de
zolapado i malicioso.






POLiTICA ARJENTINA.


CONDUCT DE ROSAS I SUS AJENTES

CON EL GOBIERNO DE CHILE

(Mercurio de 19 de abril de 1842).

El Gobierno ha espedido el decreto que rejistramos en
nuestras columns de ayer, a consecuencia de las comunica-
ciones que el mayor Lavanderos trajo por contestacion a las
reclamaciones que habia dirijido a las autoridades de Men-
doza, sobre las tropelias cometidas contra las propiedades
i personas de los ciudadanos chilenos. Despues de haber
agotado todo jdnero de consideraciones i de buenos oficios,
para exijir la justicia que a sus reclamaciones se debia;
despues de haber dejado pasar un largo period de tiempo,
dando lugar a que aquellas tuviesen su efecto sin recurrir
para ello a otros medios que los que se usan entire gobiernos
constituidos i que tienen por base de su conduct para con
los estranjeros los principios del derecho international, el
Gobierno ha adquirido la triste conviction de que no podrA
prometerse jamas la justicia apetecida de gobiernos sin prin-
cipios fijos, i que sin otra constitution ni otras leyes que la
voluntad arbitraria de los mandones, i la sancion de la fuer-
za en que estdn apoyados, no reconocen derechos ni en los
nacionales que sufren sus vejaciones, ni en los estranjeros
que participan de ellas. ~Ni c6mo era possible prometerse
que aquellos gobiernos reparasen las ofensas gratuitamente
hechas a los estranjeros residents, cuando esta especie de
retractacion de sus violencias implicaba la injusticia de ellas,
en mengua del poder absolute que ejercen, i con descr6dito
i subversion del sistema violent i absurdo de administra-
cion que han adoptado, para sofocar la opinion public i ha-
cer prevalecer sus inicuas pretensiones? Donde se ha per-
dido hasta la tradition de toda forma de juzgamiento; donde
el degilello ha sido sustituido a los trAmites de la justicia, i
la espropiacion por simple 6rden del Gobierno a los falls
judiciales, i,qud lugar queda para que sean atendidas las
quejas de unas cuantas victims, cuyos gritos ap6nas se
dejan oir en medio de los jemidos de pueblos enteros que






26 OBRAS DE SARMIENTO.
sucumben bajo el peso de las violencias i vejimenes mas
inauditos? El Gobierno ha adquirido un triste i tardio desen-
gafo, i la moderation de su conduct solo ha servido para
dar alas a la desmoralizacion de aquellos gobiernos, i para
que, prevali6ndose de esta misma moderacion, sus reclama-
ciones queden burladas i su dignidad hasta cierto punto
comprometida.
El gobierno de Mendoza, que ha declarado definitivamente
que ( la constitution de las provincias arjentinas no permit
a ninguna de ellas entenderse con los Estados estranjeros.
sino por medio del gobernador i capitan general de Buenos
Aires, encargado de las relaciones esteriores de la Federa-
cion, ) habiase creido, sin embargo, autorizado para mandar
cerca de nuestro Gobierno un simulacro de enviado que con
poderes insuficientes e instrucciones capciosas, pudiese ga-
nar tiempo, i oponiendo dilaciones i retardos estudiados, hi-
ciese arribar las negociaciones al punto que se deseaba, que
no era sin duda el amigable arreglo de ellas, sino la llegada
de la estacion de las nieves que cierran la comunicacion de
ambos estados por la interposicion de las cordilleras, i que
hacen initial toda media coactiva que intent ejercer este
Gobierno, por la inutilidad de ellas en la cesacion natural de
toda comunicacion mercantil. El decreto espedido por el Go-
bierno fijando el 1.0 de mayo para la cesacion de las comuni-
caciones mercantiles con las provincias trasandinas, lo espide
ordinariamente la naturaleza en la-misma 6poca todos los
afios; i esto lo sabia mui bien el gobierno de Mendoza i ha
servido de base a la political que ha inspirado i dirijido sus
transacciones diplomaticas. Midntras tanto los ultrajes he-
chos a los chilenos en sus personas i en las propiedades que
les han sido arrebatadas, como las justas reclamaciones de
nuestro Gobierno i los desaires que ha recibido, quedan sin
reparacion alguna, pudiendo lisonjearse el gobierno de Men-
doza de haber hecho suscribir a sus designios a nuestro
Gobierno mismo.
Las noticias que los peri6dicos han insertado en estos
dias, hacen ver que el poder de Rosas se halla en una de esas
crisis que lo amenazan peri6dicamente todos los afios, i de
que no sale si no es a fuerza de torrentes de sangre derra-
mados en los campos de batalla, i de degiiellos espantosos
i violencias horribles cometidas en el centro de las pobla-






POLiTICA ARJENTINA. S7
clones. El general Paz, triunfando en los campos de Caaguazd,
ha restablecido la lucha que habia parecido estinguirse con
las derrotas que Lavalle i La Madrid habian sufrido en el
interior.
Tres provincias se han escapado del poder del tirano, i
ljos de abandonarse a la inaction, se preparan para romper
las cadenas de toda la Repiblica; i como lo habiamos anun-
ciado en uno de nuestros anteriores nimeros, una gran ba-
talla esta pr6xima a darse, de la cual penden los destinos
futures de aquella desgraciada nacion. El gobierno de Men-
doza, pues, ha tenido en consideration todos estos hechos;
i por lo pronto ha querido desembarazarse de las reclama-
ciones de Chile, confiando su 6xito al de su propia existen-
cia, que esta a punto de decidirse. Si los patriots de la
Repuiblica Arjentina triunfan, eso mas de calamidades les
habra dejado el despotismo actual, que en afo venidero, i
no ahora, vendrAn a tener efecto las medidas hostiles del
Gobierno de Chile; i que a mas de sus propios quebrantos i
de los vejAmenes i violencias de que han sido victims, ten-
drdn que responder por las violencias que, a la par de ellos,
han sufrido los estraflos, sus compafieros de desgracias i de
infortunios. Si por el contrario Rosas triunfa, si logra anona-
dar la her6ica resistencia que a su sistema de esterminio i
de sangre han opuesto los hombres de corazon i de princi-
pios, ent6nces principiarAn de nuevo las reclamaciones, que
contestadas por la insolencia de un poder victorioso i acos-
tumbrado a veneer todos los obsticulos, aun aquellos que
los principios inmutables de la moral oponen a los gobiernos
mas absolutos, porque ellos son la base de existencia de las
sociedades, traeran para nuestro Gobierno nuevos agravios
i nuevas dificultades, que solo podran repararse con una
guerra desastrosa, intempestiva, i que tomara para los arjen-
tinos todos los caractbres de una lucha national. Sabemos
que el gobierno de Buenos Aires ha contestado a las recla-
maciones que le han sido dirijidas, que ( estA mui ocupado
para entender en esas cosas, i a ser cierta esta respuesta
tan ofensiva i humillante, ya podra inferir por ella nuestro
Gobierno, lo que podrA prometerse si aquel logra desemba-
razarse de los obstaculos que actualmente tienen en jaque
su arrogancia i sus pretensiones.
El Araucano reconoce que si alguna falta pudiera impu-





26 OBRAS DE SARMIENTO.
tarse a nuestro Gobierno, seria la de una lenidad excesiva; i
en political la lenidad como el rigor, la moderacion como la
violencia, la tardanza como la precipitacion, pueden traer
consecuencias funestas i ser motivo de justos i bien fundados
reproches. La political de nuestros gobiernos americanos, a
mas de tender a los intereses materials, debe ocuparse
tambien de los principios que inspiran la conduct de los
gobiernos entire si; i mal se lisonjearia uno en hallar simpa-
tias i justicia de parte de otro, si los fines a que marchan son
diametralmente opuestos. Entra, pues, en el dominio de la
political de un pais, estudiar la march de los poderes pfibli-
cos de sus vecinos, los principios que han adoptado, para
inferir de alif lo que debe prometerse de ellos, i trazarse a si
mismo la linea de conduct que le toca adoptar. Un gobier-
no puede enhorabuena jactarse de toda prescindencia en las
cuestiones political que dividen a una nacion, midntras no
se halle en contact con ella o sus relaciones sean entera-
mente pacificas; pero desde el moment en que pierden este
cartcter, bisofio en demasia fuera si hiciese toda abstraccion
de las circunstancias, i prescindiese de apegarse i simpati-
zar con aquellos elements que, luchando por establecerse
en el pais con el cual se suscitan desavenencias, cuadran
mejor con los intereses i principios del pais que represent.
Tenemos de esto un ejemplo reciente en el pais mismo que
motiva nuestras observaciones. El gobierno de Mendoza o
mas bien la faccion que alli gobierna, habia hecho a nuestros
nacionales todo jenero de ofensas i ejercitado con ellos su
espiritu de hostilidad, sin que nunca se haya desmentido
esta conduct. Un moment hubo en que los patriots logra-
ron apoderarse del mando i nuestros nacionales recibieron
de ellos las pruebas mas inequivocas de su afeccion i de su
amistad. Nuestro Gobierno, sin embargo, cuidadoso de no
faltar al sistema de neutralidad estricta que habia adoptado,
no se manifest ni mas propicio ni mas adverse que lo que
se habia manifestado para la administration anterior, i no
obstante esta lenidad de su parte, cuando se restablecieron
las autoridades de la faccion opuesta a 6stos, 1Ijos de mejo-
rarse la condition de nuestros nacionales, se agrav6 i se hizo
mas insoportable. Mi6ntras han durado las negociaciones, el
Gobierno ha hecho cuanto estaba de su parte para evitar que
los emigrados arjentinos turbasen desde aqui la march de





POLiTICA ARJENTINA. 29
aquellos gobiernos, i los sucesos ocurridos en los Andes i
Coquimbo, dan de ello la mas irrefragable prueba. I en vista
de la inutilidad de estos buenos oficios que sirven tan solo
para consolidar el poder de sus propios enemigos, 4conti-
nuard nuestro Gobierno ejercitando su poder para estorbar
que se desplome aquel sistema vacilante, i que se suceda
otro mas conforme en principios con el nuestro?
Durante un largo espacio de tiempo nos hemos abstenido
de emitir opinion alguna con respect a las cuestiones que
dividian a nuestro Gobierno i los trasandinos, temerosos de
que ellas (que nada de conciliatorias tienen) sirviesen de
pretesto para motivar quejas de part de aquellos gobiernos
absolutos, que no reconociendo en nadie el derecho de ma-
nifestar sus opinions, quieren que el Gobierno sea respon-
sable de lo que public la prensa en un pais libre; mas esta
vez nos proponemos ayudar con nuestras d6biles luces los
ilustrados consejos del Gobierno, a fin de que adopted la
march que mas convenga a la emerjencia de las circunstan-
cias, i a la dignidad e intereses de la Repiblica.


ESTADO DE MONTEVIDEO

(Mercurio de 21 i 22 do abril de 1842).

I

Montevideo, capital de la repdblica del Uruguai, formada
en una part del territorio oriental al Rio de la Plata, i per-
teneciente Antes al vireinato de Buenos Aires, del que fue
separado por la ocupacion de los portugueses, no cuenta de
existencia independiente sino un corto ndmero de afios. El
gobierno de Buenos Aires, durante la presidencia del senior
Rivadavia, emprendi6 una guerra con el fin de arrancarla a
la domination brasilera, i que despues de los triunfos de Itu-
zaingo, termin6 en una paz definitive, por la que se consti-
tuy6 el territorio disputado en un estado soberano e inde-
pendiente. Desde ent6nces no habia cesado sino por inter-
valos la guerra civil, hasta que el actual president, venciendo
a su enemigo Oribe, logr6 cimentar una administration es-






3(J OBRAS DE SARMIENTO.
table. Con una campafia asombrosamente abundante en pas-
tos esquisitos, cruzado su territorio en todas direcciones
por centenares de arroyos i rios navegables, dando frente
por un lado al majestuoso Plata i por otro al Uruguai, que
ha dado nombre a la nueva repdblica, i gozando de las ven-
tajas de un puerto seguro i espacioso, el nuevo estado con-
taba con preciosos elements de riqueza i desarrollo, que
solo esperaban circunstancias favorables para desenvolverse.
Llena de una poblacion casi espafiola, i dominada por largo
tiempo por una nation distinta en usos, costumbre e idio-
ma, i que la retenia a titulo de conquista, Montevideo habia
dado mui pocos pasos en la carrera de la civilization. Unos
ainos mas, i Montevideo se alza como un jigante; su pobla-
cion se duplica, fuerza le es abatir las cdlebres murallas que
la retenian antes como aprisionada, i derramar su pobla-
cion por los arrabales inmediatos, formando nuevos cuarte-
les i anchas i vistosas calls decoradas de suntuosos edifi-
cios; la emigracion europea acude a millares a esplotar
facilmente la superabundancia de riqueza de esta tierra de
promision. Su puerto esta henchido de naves de todos los
pueblos del mundo, i sus riquezas se aumentan con su co-
mercio en una escala verdaderamente asombrosa. Para que
nada falte a su repentino engrandecimiento, el pensamiento
toma alli un vuelo desconocido, i las prensas jimen diaria-
mente, dando abasto ap6nas a las publicaciones que diaria-
mente se hacen. Brilla con toda la lozania del suelo ameri-
cano, de cuyos colors se engalana, una poesia original,
fecunda, apasionada i revestida de imajenes nuevas i por
decirlo asi nacionales; la mdsica la presta sus melodiosos
acentos; i el ardor por la libertad, el ansia de civilization i
de progress, se deja sentir en todas las classes de la socie-
dad. Metam6rfosis tan complete, actividad tan desusada, i
rejeneracion tan general, 4de d6nde ha podido orijinarse?
4Qu6 causes nuevas, qud element estaiio ha venido a fe-
cundar esta tierra que ap6nas habia dejado de ser esclava
diez afios ha, i que con una reducida poblacion, osa medirse
en progress i en desenvolvimientos con los estados mas
antiguos en independencia, mas abundantes de poblacion,
mas viejos en la escuela de la existencia propia?
Vamos a apuntar algunas de las causes de este movimien-
to que se nos alcanzan, i que pueden ser de algun interest






POLiTICA ARJENTINA. 31
para nuestros lectores, que, poco estudiosos de los aconte-
cimientos que se desenvueven al otro lado del Cabo de Hor-
nos, o mas alli de la barrera de los Andes, que limita nues-
tra vista, no se aperciben de progress cuya contemplacion
puede sernos itil, por los puntos en que se tocan en inte-
reses i porvenir todos los estados americanos.
La situation de Montevideo es una de las mas aventajadas
de la America del sur, i con un suelo feraz, rios navegables,
un clima sano, i producciones faciles i medios de riqueza
Sencillisimos, brinda a la emigracion europea con atractivos
poderosisimos. La emigracion europea ha trillado hasta hoi
un camino a los Estados Unidos del Norte, que parece esclu-
sivo i el inico desembocadero que se ha abierto para sus-
traerse al malestar que se deja sentir en los pueblos enveje-
cidos de Europa. Mas, si una vez intent salir de esta huella
trazada de tantos afios atras, no creamos que ha de seguir
estendi6ndose i como costeando sin interrupcion las riberas
delAtlantico. La zona t6rrida opone desde luego sus ardien-
tes climas, tan desagradables a las constituciones europeas;
i las enfermedades end6micas, la fiebre amarilla, el v6mito
negro, serdn siempre obstaculos que retraeran a los estran-
jeros de una numerosa concurrencia. Asi, pues, partiendo
desde la Florida i Tejas, que la emigracion ha erijido en es-
tado independiente, se encuentran los malsanos puertos de
Veracruz i Tampico, i pasando a la America del sur, Pana-
ma, Venezuela i las Guayanas. Sigue luego el inmenso lito-
ral del Brasil, que no obstante sus ricas producciones i su
proximidad a Europa, mui poca poblacion ha atraido hasta
ahora, atribuyendo este fen6meno a la esclavatura que eje-
cuta los trabajos de la industrial, i hace dificil de medrar a
los blancos pobres que por su trabajo personal intentasen
hacerse un capital. Ocurre luego Montevideo, i aqui se deja
sentir la influencia que ejerce la forma de gobierno, la segu-
ridad, las ventajas de un clima propicio, i las facilidades del
trabajo. La emigracion acude de todas parties. Las islas Ca-
narias dan anualmente un numeroso continjente, i los vas-
cos franceses i espafoles se presentan a millares todos los
afios. Hai algunos miles de ingleses, un niumero poco menor
de alemanes, i ya se hacen notar los italianos que han fun-
dado un peri6dico para el entretenimiento de los que hablan
aquel hermoso idioma. Las aguas del Plata, del ParanA i del






02 OBRAS DE SARMIENTO.
Uruguai seran en lo sucesivo los surcos que trazaran la di-
reccion en que ha de marchar primero la emigracion al es-
tenderse en las Ilanuras sud-americanas; i como lo hemos
indicado antes hablando de Venezuela, este es un suceso
pr6ximo, inmediato i que esta a la mano en todas parties; es
una consecuencia necesaria del desenvolvimiento de la huma-
nidad; es una disposition de los altos designios de la Provi-
dencia. Planicies cuya extension no alcanza a abarcar el pensa-
miento; rios inmensos que cruzan todos los climas i dan vida
a todo jdnero de producciones valiosas i codiciadas por las
artes, la industrial i las necesidades europeas; climas benig-
nos, i en fin, costumbres faciles de plegarse a las nuevas
exijencias de la sociedad que empieza a suplantar la antigua
apatia colonial, todo convida alli a una acumulacion de capi-
tales, de industrial i de poblacion, que se desarrollard sin
esfuerzo, sin cooperation del gobierno, i en despecho de la
guerra civil, i como esas plants lozanas que una atm6sfera
huimeda i ardiente hace brotar del seno de la tierra i que
crecen i cobran nuevas fuerzas en medio de la furia de los
huracanes que las embaten.
Esta causa poderosa, providencial, incontrastable, que
sirve de base al desarrollo singular de Montevideo, ha sido
favorecida por otras accidentales, que han contribuido a
guarecerla de los inconvenientes del moment, i la han de-
jado cobrar vigor bastante para resistir despues i sobrepo-
nerse a los obstdculos que pudieran sobrevenir. El gobierno
del president Rivera, si bien no es el mas liberal en su
march, ni el mas ilustrado en sus principios, es uno de
aquellos que dejan a la sociedad ir a su paso sin estimular-
la, pero sin contrariarla tampoco. Moderado para con sus
enemigos politicos, les deja entera libertad de obrar, de
chillar, i aun de escarnecerlo; confia en su propio jenio i en
la cooperation de sus adictos, para andarse asustando por
la oposicion que escitan sus medidas. En una palabra, vive
el gobierno i viven los gobernados, sin curarse much el uno
de los otros, i 6ste de aquel. Mi6ntras tiene lugar ese c6modo
laissez aller de una i otra parte, la seguridad individual se
corrobora, el respeto a la propiedad se cimenta, el comer-
cio se estiende, la prensa se encarna en las costumbres, la
instruction se difunde entire todas las classes de la sociedad,
el pueblo entra en el uso de sus derechos i se apega a sus





POLiTICA ARJENTINA. 33
goces, i finalmente, una poblacion nueva i protejida por los
gobiernos a que antes pertenecia, opone una barrera a las
demasias del poder, haciendo respetar sus propiedades i su
seguridad, i trasmitiendo a los nacionales por el ejemplo de
su incolumidad, el deseo i la voluntad de ser respetados, i
en el gobierno la necesidad de respetar. Si se quiere echar
en America en un pais convulsionado, elements nuevos de
6rden, basta abrir las puertas a la inmigracion, i de seguro
que unos pocos afios bastardn, no solo a reparar los que-
brantos pasados, sino tambien a arrojar un jdrmen de acti-
vidad i de progress con que dates no se contaba; esto es al
mdnos lo que ha sucedido en Montevideo, i lo que sucederA
bien pronto en la Repiblica Arjentina i en los demas estados
americanos que tengan elements naturales para desarro-
llarse por la agriculture i la poblacion.
No ha contribuido menos al desenvolvimiento de Monte-
video en la parte material, el bloqueo de Buenos Aires, que
cerr6 por dos afios largos el mercado de aquella ciudad co-
merciante, i establecid en la otra orilla del Plata el emporio
del comercio europeo. Este incident ha contribuido bas-
tante al engrandecimiento que admiramos, sin que sea en
manera alguna su causa jeneradora, como pretenden algunos
hombres superficiales. Lo cierto es que el bloqueo se ha
levantado de much tiempo atras, i que Buenos Aires no ha
recobrado su importancia commercial; sus puertos estan com-
parativamente desiertos, su mercado esta reducido a una
complete nulidad, !su sistema de moneda es irrisorio, i sus
almacenes estan vacios i desamparados. Otra causa mas pro-
funda ha destruido a Buenos Aires i enriquecido a Monte-
video; i este ejemplo merece estudiarse a fin de que los
demas pueblos americanos sientan las funestas consecuen-
cias del gobierno discrecional, i se premunan contra sus
antecedentes i sus efectos. Lo que ha hecho desaparecer a
Buenos Aires de la lista de los pueblos comerciantes, no es
el bloqueo, no es la guerra civil que arde en las provincias
interiores, sino la influencia funesta del despotismo, este
veneno lento que hace sus estragos en la constitution de la
sociedad, i que encarnindose en el pensamiento, como en
la m6dula de los huesos del cuerpo human, anula toda
actividad, todo espiritu de empresa, i toda espontaneidad.
Sin seguridad individual, acechados continuamente por el





34 OBRAS DE SARMIENTO.
poder, temerosos de delinquir o suscitar sospechas, violada
la correspondencia, inseguro el asilo domestico, el espiritu
se reconcentra, las relaciones se reduce a un circulo que
cada vez se estrecha mas i mas, hasta que, encerrdndose el
individuo en el hogar domestico, la sociedad se disuelve
materialmente, i pierde todo sentimiento de vida i de ani-
macion. El ciudadano se hace individuo, i con el sentimiento
de su dependencia absolute, pierde toda actividad, todo
deseo de mejorar su condition esterior, cuando la internal
es tan angustiada i tan precaria. Asi muere un pueblo de
inanicion como la luz en medio de exalaciones mefiticas, i
asi agoniza Buenos Aires con la larga agonia de un hombre
fuerte, que es larga i penosa, por los esfuerzos que su
constitution hace para volverle a la vida. Asi es como Mon-
tevideo, recibiendo el espiritu vital que se desprendia de
este moribundo, se ha reanimado i crecido en poblacion i en
luces.

II

A las causes del desarrollo material de Montevideo, que
en nuestro nimero de ayer apuntamos, puede agregarse aun
otra, que no solo ha contribuido en este sentido, sino que
es el jdrmen de su actual desenvolvimiento intellectual;
porque Montevideo no es hoi uno de esos pueblos que en-
greidos i admirados de si mismos por verse con cuatro
reales, segun la significativa espresion popular, llegan a per-
suadirse que han tocado en el apojeo de la civilizacion, no
obstante que carecen de todo movimiento de ideas, de todo
progress intellectual. No; aquella ciudad no es m6nos no-
table por sus adelantos en riqueza, poblacion, comercio e
industrial, que por la fecundidad literaria que desplega, por
el cultivo de las artes liberals, i por la profundidad de los
studios a que se libra la juventud, i la forma peculiar,
lozana i libre que toma alli el arte pretendiendo formarse un
gusto, una civilizacion i una literature americanas, nacio-
nales, sin querer escuchar preceptos dados en una tierra
estrafia, i afectando tanta independencia intellectual como
la political de que goza. La poesia es alli honrada, i los bar-
dos recitan sus cantares en presencia de un pueblo que gus-





POLiTICA ARJENTINA. 35
tando de oir sus armonias, las comprende, las aplaude i las
corona.
Esta otra causa que apuntamos, es la continue i distin-
guida emigracion que ha recibido de Buenos Aires, i que ha
trasportado consigo al destierro, como los penates de Eneas,
la semilla fecunda de la civilizacion arjentina, cuyos frutos
recoje hoi Montevideo, i las ideas que la rejeneracion ame-
ricana habia desenvuelto en aquella ciudad tan celebre en
otro tiempo por su amor a la libertad, i por los prodijiosos
esfuerzos que hizo para asegurarla para todo el continent
sud-americano. No bien se hubo disuelto la presidencia ar-
jentina, cuandoarribaron a las playas orientales los hombres
mas eminentes de los que habian formado el congress tan
memorable del afio 26, i los miembros mas influyentes de la
administration Rivadavia, pidiendo un asilo a la misma
tierra que tres afios antes habian arrebatado a la domination
imperial. Estos ilustres proscritos, cuya fama como ultra-libe-
rales ha cundido por todos los Angulos de Amdrica, despues
de haber dado existencia al nuevo Estado Oriental, fueron
a inocularle los principios de que habian vivido, i por los
cuales habia combatido tanto la comun madre patria. Las
catedras, la prensa, los circulos, el foro la majistratura i aun
el gabinete, empezaron desde luego a sentir el j6rmen de
las ideas liberals que este ilustre continjente de patriots
iba a arrojar en el suelo hermano. Las nuevas turbulencias
de la Repdblica Arjentina, venian a acumular, capa sobre
capa, nuevas i heteroj6neas emigraciones, como los sedi-
mentos que dejan los cataclismos que cambian la superficie;
i el afio 33 pudieron darse la mano en Montevideo Rivada-
via i Balcarce, Lavalle i Olazabal, Varela i Cavia. Todas las
notabilidades rivals en principios politicos, todo lo que ha-
bia de capacidades i de ilustracion en ambos partidos uni-
tario i federal, se reunia en Montevideo, arrojado del tea-
tro de sus luchas parlamentarias, de sus pol6micas por la
prensa i de sus guerras civiles, por el tirano que se habia
alzado con el poder discrecional, i que receloso i suspicaz,
trataba de alejar del circulo inmediato de su domination
todo lo que podia hacer sombra a su poder sin limits, i no
obstante, tan delesnable. A los hombres influyentes de am-
bos partidos, se siguieron los antiguos militares de la guerra
de la independencia i del imperio, cuya gloria amenazaba





0i OBRAS DE SARMIENTO.
sofocar al despota oscuro que nunca alcanz6 a divisar un
enemigo de la patria. La mano del despotismo en tanto em-
pezaba en Buenos Aires a desleir la sociedad, destruyendo
la moral pdblica, suscitando los furores de una banda de
asesinos, i exijiendo del pueblo adoraciones services. Los
caudillos de Rosas, caidos de su gracia, Ilegaban tambien de
vez en cuando a Montevideo, a engrosar las filas de los que
huian de las garras del tirano i querian destronarlo. Una
juventud numerosa, ardiente, que estudiaba en las aulas de
Buenos Aires las ciencias i maldecia por las calls a des-
pota, se habia mostrado en medio de aquella atm6sfera de
humillacion i de crimenes, digna heredera de sus padres.
Estudiaba el despotismo en aquel vasto anfiteatro, i con co-
nocimiento de su estructura, se preparaba a combatirlo.
Por ent6nces apareci6 el Salon Literario que tantas palmas
prometia a la j6ven jeneracion arjentina; la lira de Eche-
verria hacia repetir a los ecos de la pampa sus dulces i sen-
tidas armonias, i el grito de emancipacion literaria sali6 de
algunas bocas entusiastas i verdaderamente revolucionarias.
Pero Rosas estaba divorciado con la civilization, las ideas
liberals, la literature i la moda. A las Universidades i cole-
jios cerrados, se sucedieron los calabozos i las mazmorras
que empezaban a sepultar en su seno a esa misma juventud
que poco antes se consideraba encargada de perpetuar la
grande obra de la revolution preludiada el afo 10. La per-
secucion se hizo general contra los que llevaban fraque i los
que vestian a la francesa, i Montevideo recibi6 en su seno
millares de estos emigrados, imberbes casi, pero llenos de
santo entusiasmo por el progress, la libertad i las luces. La
falta de seguridad alejaba diariamente a los estranjeros re-
sidentes en Buenos Aires, i las suspicAcias de la political, i
la progresiva depreciacion de la moneda, retraian de las
especulaciones mercantiles a los capitalistas, haci6ndoles
ansiar por un punto seguro a donde trasladar el teatro de
su actividad. En una palabra, los ancianos en consejo i sa-
ber en la Repdblica Arjentina, los soldados representantes
de su antigua gloria, la juventud que abandonaba las veda-
das aulas, la industrial estranjera, el comercio de mismo de
Buenos Aires, se hallaron un dia casi todos reunidos en
Montevideo, contemplando a Buenos Aires esclava, i ace-
chando el moment de asestar un golpe al tirano.





POL1TICA ARJENTINA. 37
He ahi, pues, los grandes i variados elements de la actual
prosperidad de Montevideo. La libertad civil ha preparado
el campo; la emigracion estranjera puesto en actividad la
industrial i el comercio, i la parte intelijente de la arjentina,
removido la sociedad, impr6sole su espiritu, su civilizacion i
sus instintos. Buenos Aires esta hoi encarnado, como un
fecundo injerto, en un tronco j6ven i robusto, i desde el
suelo en que se ha reorganizado, puede decir con las pala-
bras de uno de sus mas distinguidos hijos: (( La libertad no
perece; emigra si. Perseguida en la ribera occidental del
Plata, ha traido sus bellas costumbres i sus obras magnificas
a la orilla opuesta, esperando el puente de victorias que le
ha de dar pase para regresar a su cuna, Buenos Aires. )
Causa asombro, en efecto, lafecundidad precoz delaprensa
de Montevideo, que no solo se ocupa de hacer la guerra a
Rosas, que es su empresa; folletines musicales hacen popu-
lares semanalmente los ensayos del naciente arte de la com-
posicion original; certamenes po6ticos en que decenas de bar-
dos se disputan la palma sobre un tema sagrado para todos,
el 25 de mayo; cada batalla afortunada inspira un canto,
muchos cantos; cada victim que el rencoroso despotismo
inmola, recibe coronas i flores sobre su tumba. Los italianos
tenien un peri6dico en la lengua del Taso i del Dante para
mantener vivo el recuerdo de la patria desgraciada i abatida
hoi; existe una Revista espahola que solo trata de los asun-
tos de la Peninsula; el Constitucional, peri6dico official; i el
Nacional diario que campa por su respeto, sostenido por
600 suscritores, i que se ha hecho c6lebre por la tenacidad
incansable con que persigue a Rosas i por la lluvia de dardos
que dispara diariamente sobre su cabeza, i las maldiciones
que sobre l1 vomita ardiente, implacable i rencoroso. Se si-
guen a estos campeones de la prensa peri6dica, la turba de
guerrilleros i escaramuceadores que ha sublevado la lucha
actual contra el tirano de la Repiblica arjentina. Precedi6los
el Tirteo que usaba con maestria i entusiasmo el arma con
que el c6lebre poeta de aquel nombre logr6 reanimar a los
abatidos espartanos. Hoi siguen sus huellas el Anti-rocin, el
Rayo de Caa-guazd, el Clarin oriental, el Curioso, etc., i se
arrebata el aura popular el Muera Rosas I que hiera profun-
damente a la multitud, con el ausilio de caricaturas que su-
blevan de indignacion contra el tirano, o excitan el menos-






68 OBRAS DE SARMIENTO.
precio por el ridicule i los colors odiosos de que lo re-
visten.
Es un hecho singular que en la inmortal lucha de las pro-
vincias arjentinas, i no obstante la separation political de la
Banda Oriental, ambos pueblos sigan el mismo rumbo, esten
divididos por los mismos partidos, i se den mituamente la
mano i quieran correr la misma suerte. La political de Rosas
habia metido mui adentro su mano en el gabinete Oribe; el
brazo de Rivera se levanta para ayudar a los patriots arjen-
tinos. En vano se ha interpuesto entire ellos el ancho cauce
del Plata como limited natural que debiera dividir sus fronte-
ras, su political i sus intereses. En todos sus mfituos movi-
mientos, en todas sus disensiones, en sus simpatias i en su
march, se descubren hermanos, o mas bien miembros de
un mismo tronco, respirando el mismo aire, i animados del
mismo principio de vida. Esto prueba lo ficticio de las divi-
siones political, cuando no estdn apoyadas en la diferencia
de costumbres, de orijen, religion i gobierno.
El cuadro que hemos trazado del movimiento de Montevi-
deo, ya sea considerado en su parte intellectual o moral, o
bien en el desarrollo material andlogo al que no ha much
quisimos trazar de Venezuela que tan avanzada va en la
senda del progress, descubre mui a las claras nuestra ten-
dencia de contraernos al espectaculo que present cada uno
de los pueblos americanos, nuestros compafieros de partida
en la ardua empresa de constituirnos en estados indepen-
dientes. Gustamos de escaparnos de vez en cuando de nues-
tro horizonte politico para ira examiner lo que hacen los
otros pueblos, i estudiar sus errors, como sus aciertos, su
paralizacion como sus progress, su tranquilidad como sus
trastornos; porque en todas estas fases que el desenvolvi-
miento de las sociedades americanas present, podemos
hallar lecciones tiles, i recojer instrucciones i datos pro-
vechosos. El pueblo que se reconcentra en si mismo; que
cierra los ojos a todo lo que se muestra a su alrededor,
puede conseguir ventajas del moment; pero puede tam-
bien recaer en la oscuridad i fracasar en los mismos escollos
en que pudo i debi6 ver que fracasaban sus vecinos. Cuando
las ideas liberals ganan terreno, cuando las costumbres se
rejeneran, i se desenvuelve la intelijencia i la riqueza de un
pueblo que con nosotros era ahora treinta afios una colonia






POLITICAL ARJENTINA. 39
sin vida propia, miradas de simpatia de nuestra parte deben
seguirlo en sus esfuerzos, i nuestros hombres, aplaudir sus
buenos resultados, para echarnos en seguida en la misma
liza, alcanzarlos, sobrepasarlos, si cabe, o imitarlos en su
ahinco de mejorar de position. Los pueblos modernos no
pueden vivir en el aislamiento de todas parties, i a cada mo-
mento se sentirdn llamados a interesarse en el movimiento
general de la humanidad, que march toda por un mismo
sendero, i que llama al buen camino a los pueblos que se
estravian o se detienen.


COMENTARIO DE NOTICIAS ARJENTINAS

(Mercurio de 30 de abril, 3 i 10 de mayo de 1842).

I

Un problema de dificil solution ocupa en este moment
la atencion del pdblico, suscita reflexiones sin nimero i da
por resultado los juicios mas contradictorios. Tal es la im-
portancia que deba darse a las noticias que en nuestros
nimero del mdrtes publicamos con respect a la caplura del
general Paz, sobre cuyos hombros reposaba una revolution
entera, i de cuyos procedimientos pendian tantos temores i
tantas esperanzas. Hasta el ldnes la noticia tenia todos los
caracteres de una fdbula forjada en Mendoza. Este era el
juicio del pdblico i el que nuestro corresponsal nos trasmitia.
Pero cuando esta conviction habia pasado a ser un hecho
establecido, se presentan como de sorpresa nuevos datos
que, sin dar mayor grado de verosimilitud a las cartas im-
presas, les agregan nueva autoridad, i sin arrojar mas luz
sobre la material, dan a aquellos documents una nueva
fuerza. Veinticuatro horas despues de distribuirse la corres-
pondencia aparecen nuevas cartas instruyendo del suceso;
se habla de una de Oribe a un sujeto que no se nombra; se
ensefia otra de Pacheco a un comerciante; todas repiten el
hecho de la capture del general Paz; i una larga series de
documents han sido trasmitidos para dar mayor peso a la
noticia. La incertidumbre en unos, la conviction en otros, i





40 OBRAS DE SARMIENTO.
la mas complete incredulidad en muchos, ha sido el resul-
tado de estos nuevos datos. Vamos a examiner esta question
con la imparcialidad que merece. Acaso mariana est6 el
hecho fuera de duda, acaso se descubran claramente los
motives que han hecho necesario forjarlo. No pertenecemos
a aquellos caract6res, o mui felices o mui desgraciados, que
hallan en su corazon o en sus juicios fuerza para resistir a
la mano de plomo de los hechos que impone silencio a la
16jica i a la deduccion. Cuando se nos dice ha sucedido, no
decimos es probable, es impossible, es contrario a todos los
antecedentes; porque los hechos suelen a veces desmentir
todas las probabilidades, salirse del circulo de lo que con-
siderdbamos lo possible, i romper bruscamente el hilo de
las premises mas bien fundadas, para presentar su cara des-
nuda, positive, burlAndose ir6nicamente de los juicios hu-
manos.
La opinion piblica estaba preparada por los antecedentes
que ha trasmitido la prensa, a oir de un moment a otro la
relacion de una terrible batalla entire los dos ej6rcitos rivals
que se disputan la vida o la muerte de la Repiublica Arjenti-
na; la lucha tocaba a su t6rmino; la catdstrofe del terrible i
sangriento drama de aquella guerra civil estaba pr6xima; el
medio que la preparaba era conocido. I bien, de repente
uno de los contendientes se present en el proscenio a
decir : el ejdrcito enemigo, triunfante, disciplinado, man-
dado por un general habil, moral i organizador; separado de
sus enemigos por un ancho rio en el seno de su reciente
conquista i en medio de sus aliados, se desmoraliza, se des-
banda, se disuelve, i sus restos, huyendo sin que nadie los
persiga, van a sepultar la ignominia de sus triunfos a un
estremo de la Repiblica, abandonando todos, hasta el jene-
ral, que solo 61 se habia antes atrevido a mantenerse en pi6
ante la estatua del poder triunfante de Rosas, la empresa de
derrocarlo; i para colmo de desastre, el general de este
ejdrcito que huye sin que 61 mismo sepa de qui6n, cae entire
bagajes i carretas en poder de unos cuantos hombres em-
boscados. iNo merece el que haga anuncio semejante que
se le trate de embustero? ,El sentido comun no escarnece i
rechaza esta fabula que tan absurda parece? 4El ej6rcito
que sin recursos, sin armamento i sin otros medios que su
moral i la capacidad de su jefe, habia estado un afio formAn-





POLiTICA ARJENTINA. 41
dose i tres meses en presencia del enemigo, i tres dias com-
batiendo en Caa-guazii; el ej6rcito que ocupando a Entre-
Rios sin obstaculo, venia a ligar a Corrientes, Santa-F6 i el
Uruguai para dar consistencia a la inica resistencia possible,
retrocede cuando ha conseguido su objeto, cuando hall
recursos, cuando sus filas se engrosan con una provincia
entera, cuando se da la mano con Santa-Fe que ya esta
combatiendo? ,Vi6se jamas fen6meno mas raro, mas in-
comprensible, mas disparatado? I, sin embargo, el suceso
estraordinario de la capture del general Paz, reposa sobre
este incident de la retirada a Corrientes. El general Paz ha
sido vencido por las dificultades de su position muchos
dias antes de caer en manos de sus enemigos, ha debido
prevenir a su aliado Lopez con la debida anticipacion de la
resolution desesperada que tomaba; i Rivera, consentido i
preparadose a resistir 61 solo la invasion de su enemigo im-
placable, a cuya impotente fuerza se dejan todas las puertas
abiertas, sacrificando a Lopez, i entregando sin resistencia
el Entre-Rios. El general que asi obra, el general que no tiene
capacidad bastante para dar moralidad a su ejercito, es el
mismo que ha sido considerado por amigos i enemigos como
una de los mas notables, sino la primer capacidad military
de estos tiempos en su pais; es el general que en San Roque
desbarat6 con 800 hombres el poder de Bustos, que en la
Tablada i en Oncativo contrast el arrojo de Quiroga; es el
general que qued6 solo ent6nces, como esta vez, contra todo
el poder de las otras provincias ya vencidas; es el general,
en fin, a quien solo un accident rarisimo en los fastos de la
guerra, pudo separar del ej6rcito cuya moralidad habia
sostenido durante tres aiios de combates continues. I si la
capture del general Paz en el afio 31 se cita como un hecho
que arguye la posibilidad de esta segunda, ,no salta a la
vista la inverosimilitud de que a un mismo hombre pdblico
le ocurran en su vida dos incidents estraordinarios andlo-
gos, o mas bien enteramente parecidos? ,Serd el destiny de
uno de aquellos dos partidos que tantas veces han comba-
tido, acabar siempre con la capture del general sin combat
precedent, que se queda el ultimo combatiendo, i que este
general, que nunca ha de ser batido, sino arrebatado a su
ejrcito, ha de ser el:jeneral Paz? Esto, a ser cierto, seria
asombrosamente peregrine, i mostraria o los caprichos de





42 OBRAS DE SARMIENTO.
la suerte, o los altos designios de la Providencia, que gusta
a veces burlarse del orgullo de la razon humana. Pero para
creerlo asi, es precise tocarlo primero, verlo de cerca para
confundir toda objecion, toda duda. Mas, como ]o hemos
dicho al principio, no nos rebelamos contra los hechos por
absurdos que parezcan. Lo que no comprendemos, es la
retirada del ej6rcito a Corrientes, que es el antecedente
forzado de este plajio de la boleadura del general Paz en el
aflo 31.
Estamos convencidos de que la noticia de este inverosimil
suceso, ha partido realmente desde el campamento de los
Desmochados. Pero ic6mo ha legado alli? El general Echa-
gioe la trasmite, i a l 4 quidn se la di6? Aqui nacen de nuevo
las dificultades, al m6nos en fas formas. ,Por qud al repetir
por conductos tan multiplicados la noticia, no se repite el
parte official que debi6 comunicarla desde Entre Rios, donde
quedaban restablecidas las autoridades rosistas, hasta San
Nicolas, donde se encuentran esas mismas autoridades? Sin
embargo que esta objecion tiene much fuerza, no es di-
ficil, a nuestro juicio, solverla satisfactoriamente. La falta
de un document escrito no siempre implica la inexactitud
de los que a 61 se refieren. La premura del tiempo, una
inadvertencia, un aviso verbal, obstdculos desconocidos para
nosotros, mil otras razones, pueden esplicar esta falta de
atestiguacion del orijen de una noticia tan asombrosa, tan
inesperada i tan fecunda en resultados. Mas dificil nos pa-
rece contestar a esta otra objecion. ,C6mo los jenerales de
un ej6rcito, i el gobierno de una provincia, pueden tener el
descaro, no solo de anunciar pdblicamente una supercheria,
sino comunicarla a un gobierno estrafio i enteramente neu-
tral en la question? ,Con qud fin esponerse al descrddito que
trae consigo una mentira de este jdnero, ni a escitar la in-
dignacion de los que se ha intentado hacer juguete de ella ?
,A qu6 acumular tantas copias de parties i noticias acciden-
tales? iQu6 significant las espresiones de la carta de uno de
los jenerales que dice a su corresponsal de Chile : las noti-
cias que se adjuntan son ciertas, no dude usted de ellas?
Una solution ha ocurrido a algunos incrddulos, i vamos a
trasmitirla al priblico. Sabido es que no han quedado fuer-
zas en las provincias del interior, despues de la march de
los ejercitos de losjenerales Oribe i Pacheco. Los peri6dicos





POLiTICA ARJENTINA. 43
de Montevideo propalan que la emigration arjentina en Chile
estaba acechando el moment de descolgarse por los Andes
i amenazar la retaguardia de los ejdrcitos de Rosas. El go-
bernador de Tucuman comunica oficialmente temores de
una invasion por Bolivia; i el de Mendoza ha comunicado
al nuestro sus recelos con respect a las intenciones de los
emigrados aquf. Si los emigrados lograban repasar los Andes,
podian mui bien acertar un golpe de mano, i el ejdrcito ten-
dria o que debilitar su fuerza para contenerlo, o que dejar-
los fortificarse i convulsionar las provincias. C6mo estor-
bar la realizacion de este hecho possible? Un medio hai, i es
desbaratar sus planes, haci6ndoles consentir por un tiempo
al menos, que su causa es desesperada, ponerlos en el potro
de la incertidumbre, ganar tiempo, hasta que la caida de las
nieves haga impossible el pasaje de los Andes. La capture
del general Paz, sin la destruction de los ejrcitos de Santa
Fe i Uruguai en una batalla, que es cosa mui ruidosa para
suponerla, seria una noticia suficiente para desalentar a to-
dos los que saben que la capacidad de aquel general es la
esperanza de la revolution. Para hacer, pues, valer a 400 le-
guas de distancia esta noticia, unas cuantas cartas no bas-
tan, que es precise apoyarlas en otras dirijidas a personas
determinadas i de sdquito, para que den peso a las otras. Si
el 6xito final de la guerra justifica la audacia de este proce-
dimiento, se le llamard una estratajema military; si el resul-
tado es desfavorable 4quidn ha de ir a pedir cuenta a los
vencidos de sus desafueros?
I a decir verdad, si estas noticias no son fundadas, no po-
dria su invencion esplicarse de otro modo. Hai una cosa sin-
gular, i es que una carta de San Juan anuncia haber muerto
en un desafio el coronel Maza, que firma una de las cartas, i
no lo es m6nos la aseveracion positive de un pasajero de
Mendoza, de que hasta el 20 no habia otro rumor en boga
alli, que el de una pretendida derrota de Pacheco.
I si no obstante lo absurdo, lo improbable, lo inverosimil i
lo mal comprobado de la noticia, saliese siendo un hecho
positive, iqu6 diriamos nosotros? Diriamos que los medios
de anunciarla eran defectuosos, i que nuestro juicio recaia
sobre los datos que se nos presentaban.
Como la esplicacion de este hecho singular interest tanto
al public, que ha seguido con tanto interest las diversas





44 OBRAS DE SARMIENTO.
faces de la lucha arjentina, instruiremos a nuestros lecto-
res de todos los datos que por ]a via de la cordillera poda-
mos adquirir, ya sea que contrarien o confirmed el desenlace
exabrupto i fantastico que parece tener aquella guerra. Los
buques de Montevideo vendran tarde a esplicarnos la verdad
de lo ocurrido, o vendrAn quizA a arrojar en nuestras playas
millares de infelices que escapen de la venganza de sus
victoriosos enemigos.

II

Los estractos de cartas de Montevideo que hemos publi-
cado ayer, i las noticias que obtenidas por la via de Mendoza
aiadimos, mantienen, si no agravan, la incertidumbre del
pdblico, sobre los sucesos que se anuncian como ocurridos
en los primeros dias de este mes, en las marjenes del ParanA.
Hasta poco mas de 17 dias antes de la catastrofe que habria
hecho caer al general Paz en manos de sus enemigos, no se
tenia en Montevideo antecedente ninguno que hiciese presa-
jiar ni remotamente la posibilidad de un contratiempo de
tan grave trascendencia. Las comunicaciones de Mendoza
anuncian como un hecho consumado, que Rivera, desave-
nido con Paz, habia repasado el Uruguay; las iltimas noti-
cias que datan desde los Desmochados, atribuyen esta
reconcentracion a la necesidad de sofocar en el Estado
Oriental un movimiento revolucionario; i las cartas todas de
Montevideo convienen en la indicada desavenencia i en el
pr6ximo regreso del ej6rcito oriental a los limits de su te-
rritorio. Es, pues, 6ste un hecho notorio de cuya autentici-
dad no es licito dudar. Los motives de una conduct que la
gravedad de la position del ej6rcito de los enemigos de
Rosas hace tan incomprensible, pueden esplicarse de distin-
tos modos.
Se sabe que cuando el general Lavalle se preparaba a orga-
nizar el primer ej4rcito libertador, encontr6 en el gobierno
de Montevideo una viva oposicion, que por poco no dejenera
en una hostilidad abierta. Se atribuy6 por ent6nces esta falta
de intelijencia entire aquel caudillo de la revolution arjen-
tina i el president Rivera, a falta de tino i prudencia del
primero; hoi se repite el mismo fen6meno entire el iltimo i





POLITICAL ARJENTINA. 45
el general Paz, no obstante el caracter conciliador que a este
atribuyen todos. Habri otros motives distintos de estos
simples antecedentes que obren en el animo del president
Rivera? Esto es lo que tan lejos del teatro en que tan estra-
fios hechos acontecen, no podremos decir nosotros, pero lo
que parece cierto es que tanto los jefes de la coalition del
litoral del Parana, como la numerosa emigracion de Monte-
video, hacen complete abstraccion de la cooperation o no
cooperation del gobierno de aquel pais, i que por largos i
no desmentidos antecedentes, se han habituado a no confiar
en ausilio estraflo i atenerse a sus propias fuerzas, para con-
sumar la grande empresa que han concebido de derrocar al
tirano de Buenos Aires. Al mismo tiempo que se anuncia de
Montevideo la falta de cooperation del ej6rcito oriental, i
aun actos de hostilidad como la detencion de vestuario i
algunos pertrechos, se anuncia tambien la march ya efec-
tuada de todos los jefes arjentinos, que aunque emigrados
de Montevideo, no habian querido antes tomar parte con
Lavalle. El viejo general Rodriguez, los distinguidos jefes de
la guerra de la independencia Suarez, Olavarria, Juan Ap6s-
tol Martinez, Iriarte, Olazabal, i centenares de oficiales su-
balternos, j6venes i ciudadanos marchaban, diariamente a
incorporarse al ej6rcito; i el dia de la partida del buque que
trae estas noticias, salia un grupo de 50 de aquellos.
Prueba esto que en nada m6nos se creia que en la disolu-
cion del ej6rcito arjentino, i cartas que tenemos a la vista
se estienden en enimerar los inmensos sacrificios que se
hacen para equipar i engrosar el ej6rcito, el ardor, actividad
i decision con que se trabaja, i el entusiasmo de las tropas
que manda el general Paz. Se agrega a esto que la emigra-
cion reciente de Buenos Aires pasa incontinenti a incorpo-
rarse al ejercito, i que alli se desplega una actividad verdade-
ramente asombrosa. i,Podria tener lugar en medio de este
continue acrecentamiento de fuerza i de elements de mora-
lidad de un ej6rcito, el proyecto de abandonar su empresa
i emprender la desastrosa retirada de Corrientes, que ha mo-
tivado la capture del jenenal Paz, que anuncian las cartas de
los Desmochados? 4Un ejdrcito que contaba mas de 6000
hombres, i en cuyas filas se alistaban diariamente jefes dis-
tinguidos, i se mostraba lleno de ardor i discipline, estaria
a punto de disolverse, cuando ni aun en la ribera opuesta






46 OBRAS DE SARMIENTO.
del rio que le sirve de ancho foso, habia ocurrido el menor
incident desfavorable? La no cooperation del ej4rcito orien-
tal I seria de tanto peso en las determinaciones del general
Paz, cuando todos los que en Montevideo trabajan por su
causa, i los que vuelan a participar de su suerte, obran con
la conciencia de no tener que prometerse nada por aquella
parte? Si esto hubiese, sin embargo, sucedido, es precise
convenir que nos falta una pAjina en la cr6nica de aquellos
acontecimientos en la que se halla el nudo que liga antece-
dentes i consecuencias tan opuestas, debiendo notarse que
desde el 14 de marzo que es hasta donde alcanza la corres-
pondencia de Montevideo, i el 2 de abril en que habria
acontecido la prison del general Paz, solo hai el lapso de
17 dias.
Verdad es que la necesidad de guarnecer a Corrientes, ya
que el ejrcito oriental no ha querido prestar este ausilio, i
de reorganizar aquella provincia civil i militarmente, ha he-
cho malograr un mes de tiempo por lo minos, quitando al
general Paz muchas combinaciones que se habrian desarro-
llado si hubiese podido pasar el Parand antes que regresasen
los ejercitos del interior.
La correspondencia de Montevideo parece presajiar la di-
fusion por aci de noticias aciagas, pues previene a los suje-
tos a quienea viene dirijida, que no den crddito a nada de
lo que por la via de tierra se comunique, i que esperen poco
de la de mar, por lo tardio de ella.


III

Habiamos manifestado en nuestro ndmero del s~bado
nuestra estrafieza por el silencio que se notaba de la parte
de Mendoza, de donde no venian aun noticias que aclarasen
nuestras dudas sobre la capture del general Paz. Mas no se
lo han dejado decir dos veces; esto es, tenernos a pedir de
boca, anticiparse a.nuestros deseos. El parte del general
Oribe que nos apresuramos a publicar, anuncia un combat
de swevanguardia en las inmediaciones de Santa F6, en el
cual habria sido hecho prisionero el general Juan Ap6stol
Martinez; i el cinismo horrible con que se anuncia haberle






POLITICAL ARJENTINA. 47
cortado la cabeza, le da todos los caracteres de verosimi-
litud.
Para la complete intelijencia de nuestros lectores, preven-
dremos que el salvaje unitario Mascarilla, derrotado, es el
gobernador de Santa F6 Juan Pablo Lopez; que las Barran-
cas de Coronda estan situadas al sur de la ciudad de Santa
F6, camino de Buenos Aires, i a la distancia de 14 leguas de
aquella. El lugar del encuentro de la vanguardia de Oribe en
el intermedio de aquellos dos puntos, no dista mas de site
u ocho leguas de la ciudad.
En la carencia de todo j6nero de datos i el laconismo im-
perial de los documents pdblicos que Ilegan a nuestras
manos, no podemos minos de hacer notar algunas circuns-
tancias, que acaso por falta de esclarecimientos nos sor-
prendon. Vemos, por ejemplo, una batalla en que solo hai
30 muertos i algunos prisioneros; que el ejercito de Oribe
ha pasado a establecerse de la parte de Buenos Aires, i que
desde alli avanza su vanguardia al norte; i dltimamente, que
ganAndose la batalla el 15 por la tarde, i siguidndose la per-
secucion hasta el 17, no se habla de haber ocupado a Santa
F6, que estd a siete leguas del campo de batalla, i cuya ocu-
pacion era el objeto anunciado de antemano. Indicamos
estos hechos por lo que pudieran argiiir algo de mas con-
secuencia que la existencia en Santa F6 de las fuerzas de
Lopez.
No vemos tampoco cAlculo, ni aproximativo, de las fuerzas
de ambos contendientes, sin embargo de anunciarse un re-
sultado tan decisive i obtenido a tan poca costa. Sabiamos
de antemano que Lopez tenia 400 infants i cuatro piezas de
artilleria.
I a todo esto, ,qud es del general Paz i de la ocupada pro-
vincia de Entre Rios? Esto es lo que ni el parte dice, ni car-
ta ninguna de las que han venido de Mendoza mienta; de lo
que resultaria que ni en el ej6rcito ni en Mendoza habian
obtenido hasta ahora mayores pormenores sobre este acon-
tecimiento.
La correspondencia de Montevideo anunciaba la incorpo-
racion al ejercito de Paz, del decapitado general Juan Ap6s-
tol Martinez, i este antecedente nos convince de la realidad
del aserto. Nadie habri olvidado las locuras que en los pri-
meros afios de su vida military, dieron a este desgraciado






48 OBRAS DE SARMIENTO.
soldado de la guerra de la independencia, una celebridad
que lo hacia el terror de los espafioles, de los paisanos, i
aun de sus compafieros de armas. Miller le ha dedicado al-
gunas pAjinas, i la tradition conserve una multitud de anic-
dotas, que si no hacen much honor a la moralidad del
ap6stol Juan, como 61 se llamaba, no son por eso m6nos
orijinales i caprichosas. Cerrar la puerta de un cuarto lleno
de oficiales, apoderarse de un fusil i dispararles balazos en
la oscuridad, era solo una de tantas travesuras. Si un official
novicio se presentaba a enrolarse en su cuerpo, Martinez se
encargaba de foguearlo, operation que consistia en asestarle
de alguna distancia media docena de tiros a bala, con lo que
quedaba el ne6fito apto para entrar en el servicio.
Una de las muchas orijinalidades de este carActer inquieto
i turbulento, i tambien una de las pocas que pueden referirse
sin sonrojar a la moral, es la que oiamos referir a un amigo
con motive de la noticia de su muerte. La vispera del 18 de
setiembre posterior a la entrada de San Martin, hubo en
Santiago los mas hermosos fuegos artificiales, dirijidos por
el famoso padre Beltran. El concurso era inmenso, i el entu-
siasmo del pueblo rayaba en el delirio; cada uno de los in-
mensos cohetes que se lanzaba en el aire, era acompafiado
por los estrepitosos gritos de viva lapatria! con que aplau-
dian los espectadores. De repente corri6 el rumor de que
debajo del portal estaban unos oficiales espafloles gritando
viva el rei, i cintareando a los que en sus inmediaciones gri-
taban viva la patria. El pueblo furioso se agolpaba al portal
i amenazaba con la uiltima violencia a los osados que victo-
riaban el odiado nombre del rei. Grandisimo trabajo cost a
un piquete de infanteria penetrar hasta donde estaban los
que asi provocaban la temible furia popular. iCual seria la
sorpresa del official que lo mandaba, al encontrarse con mi
Juan Ap6stol, cadaverico a consecuencia de una larga enfer-
medad, respaldado en el hueco de una puerta, trazando un
circulo con su desnuda espada para contender al populacho,
i gritando como un energfimeno viva el rei, viva el reil
San Martin decia de 61, que era un perro rabioso a quien
era precise tener atado hasta el dia de un combat; i la me-
tAfora se realizaba con harta frecuencia, pues los calabozos
le proporcionaban a menudo su quieta morada. Pero si en
guarnicion era insoportable, en el campo de batalla no co-





POLITICAL ARJENTINA. 49
nocia rivals; famoso guerrillero, ha hecho hazafias que so-
brepasan a toda ponderacion. La misma exentricidad de su
character le daba el arrojo de un furioso. Su carrera princi-
pi6 en el afio de 1806 en la defense de Buenos Aires sigui6
en las campafias de Chile, el Peri, i el Brasil, i Gltimamente
tom6 servicio con el grado de general en la repdblica del
Uruguai. Para no desmentir su caracter aun en la edad ma-
dura, cuando supo el levantamiento en masa de la campafia
del sud de Buenos Aires, el general don Juan Ap6stol Mar-
tinez, sin noticiar a su gobierno, i abandonando su puesto
i empleo, se embarc6 para el sud, donde aun sin tocar en
tierra, supo el mal 6xito de la revolution. Ahora habia logra-
do pisar su suelo natal de Santa F6, i alli ha encontrado la
muerte que habia buscado en vano en medio de los mas re-
fiidos combates. iPero qu6 muerte! La muerte que hoi se
avergtuenzan los turcos de dar a sus prisioneros, la muerte
con que los satelites de Rosas castigan a los que no han con-
sentido aun en que la monarquia absolute se siente tran-
quila en la silla que elevaron a la libertad Juan Apostol Mar-
tinez i otros campeones: i el degiiello


EL 25 DE MAYO

(Mercurio de 25 de mayo de 1842).

He aquf uno de esos dias soberanos que Ilevan la cerviz
tan erguida que mandan descubrirse e inclinar la cabeza a
los que los encuentran en el discurso de la vida; dias de ori-
jen plebeyo que amanecen ignorados i por la tarde andan ya
en boca de la fama, a la noche encabezan los anales de un
pueblo, i al dia siguiente van a sentarse entire las notabili-
dades que representan el progress de la humanidad. El 25
de mayo enjendra a su vez otros dias grandes como los vis-
tagos de aquella plant africana que no bien ha alzado de la
tierra su fecundo tronco, cuando se inclinan para echar nue-
vas raices al rededor, que se levantan en nuevos Arboles,
que enjendran otros hasta cubrir con su impenetrable bos-
que comarcas enteras. Quitad aquel dia a la historic de
Sud-Am6rica i seis repiblicas desaparecen, i cien batallas
se ahorran, i mil heroes tornan a ser hombres vulgares, i la






50 O RAS DE SARMIENTO.
colonia espafiola se os present de nuevo tranquila como
el agua sin vida i pdtrida de un ci6nago sin fin, mon6tona
como la superficie palida del desierto. Salud, pues, al 25 de
mayo!
Hai pueblos que nacen para la realizacion de grandes co-
sas, i que desde su orijen Ilevan sefiales de lo que han de
hacer un dia. iPluguiese al cielo que la inclita Buenos Aires
no haya dado ya todos sus frutos para la America, i que
despues de haber brillado como un fanal que condujo a los
pueblos en los mares procelosos de la independencia, est6
condenada a extinguirse poco a poco hasta sumirse en la
oscuridad de donde no debiera haber salido jamas, si a fin
tan triste habia de conducirle su temprana aparicion I
Los mentidos tesoros que hicieron Ilamar Rio de la Plata
al ParanA-Guazd, atrajeron por fundadores de Buenos Aires
una multitud escojida de nobles castellanos que habrian en-
jendrado la sociedad mas aristocrAtica de la America del Sur,
si los guaranies no se hubiesen encargado de acabar con esta
mala simiente, corrijiendo en su principio i sin saberlo, el
error que por otro error se cometia, dejando para despues
la organization de una sociedad mas adecuada para el desen-
volvimiento de los principios que mas tarde habian de dar en
tierra con todo el sistema colonial. Buenos Aires fue durante
dos siglos una colonia insignificant, midntras Mdjico i Lima
eran en America las parodias del lujo, del despotismo, de la
aristocracia, de la corruption i de la ignorancia de la Espafia
de aquellos tiempos. Buenos Aires, que ni capitania general
era, yacia abandonada a si misma en la orilla de un magnifico
rio, a corta distancia de la Europa, i en medio de campifias
fertiles i de elements inmensos de prosperidad. Pero el go-
bierno colonial no conocia otro element de riqueza que las
minas de oro i de plata, i no entendia nada por ent6nces de
posiciones jeogrAficas, de comercio, de canales navegables
i otros principios de desenvolvimiento. Buenos Aires, pues,
huerfana, abandonada en un suelo virjen, creci6 ignorada i
sin los cuidados de la education paternal, contrajo habitos
que la constituian enteramente desemejante con el tipo de
la familiar a que pertenecia. Los peruanos la habrian Ilamado
montaraz, inculta; los mejicanos la habrian tildado de ciudad
de viles mercaderes, ciudad de plebeyos donde nunca hubo
condes, ni marqueses, ni mayorazgos, ni bordados. Pero





POLITICAL ARJENTINA. 5
Buenos Aires crecia en riqueza i en poblacion, i en instintos
de libertad i de independencia. El sentimiento de igualdad.
ganaba terreno entire los criollos, porque los espafioles que
venian a mezclarse entire ellos, en lugar de titulos, de em-
pleos de la corte i de encomiendas, solo traian pobreza e
industrial. Cuando por la prosperidad de su comercio, em-
pez6 a Ilamar la atencion del gobierno espailol, sus h bitos
estaban formados, sus tendencies eran manifiestas; era un
pueblo comerciante, active, semi-ilustrado, emprendedor i
despierto.
En vano fu6 que para volverlo a la indolencia colonial, la
hicieron capitania general, vireinato despues, i la ofrecieron
titulos de nobleza. Ya era tarde; su education escepcional
estaba formada, habia llegado al estado de virilidad; era
entire todas las colonies americanas la mas esencialmente
democrAtica, la que m6nos tradiciones espafiolas conservaba,
la que mas desarrollo intellectual dejaba traslucir. El afio de
1806, cuando todas las colonies dormian en un suefio pro-
fundo, la Inglaterra mand6 una escuadra i un ej6rcito para
apoderarse de las leaves del Rio de la Plata. Fuese presenti-
miento de la importancia de Buenos Aires, fuese temor a la
resistencia que podrian opener las otras colonies en que el
gobierno era mas fuerte, la Inglaterra es'coji6 esta ciudad
para una fdcil conquista, i si no se equivoc6 en los antece-
dentes, se engai6 tristemente en los resultados que le fue-
ron aciagos sobre manera, no por la fuerte organization del
poder, sino por el temple raro del pueblo que tan manso se
habia imajinado. Cuando se trat6 de la defense de Buenos
Aires, el gobierno encargado de la conversation de los domi-
nios del rei, anduvo mas medroso i bisofio que el pueblo
encargado de velar por su propia libertad i por su seguridad.
Este tiltimo se levant en masa casi por instinto, corri6 a las
armas, i no dej6 de hacer fuego, sino cuando les estranjeros
pidieron cuartel i se rindieron a discrecion. Despues de la
victoria mas gloriosa i mas espldndida que ilustr6 jamas los
anales de una colonia, los hijos de Buenos Aires con el fusil
en las manos aun, se reunian en corros asombrados ellos
mismos de lo que habian hecho, i preguntAndose lo que eran
ellos que tan grandes cosas ejecutaban. Algunos empezaron
a sospechar que eran un pueblo, con grandes instintos, con
fuerzas suficientes para vivir de su propia vida i despren-





52 OBRAS DE SARMIENTO.
derse de la metr6poli. La juventud se abandonaba a estrafios
suefios de gloria i de proezas; i los pensadores, al studio
de las revoluciones que habian perturbado la Europa en los
filtimos afios, i de las doctrinas i principios que luchaban
por establecerse-en la sociedad. Ent6nces principia en Buenos
Aires una nueva epoca de espectativa i de preparation que
conmueve toda la sociedad. Un peri6dico aparece en la otra
ribera del Plata, que habla de la prosperidad de los Estados
Unidos de Norte America, de su emancipacion, de sus victo-
rias contra ese mismo poder de la Inglaterra que Buenos
Aires habia humillado, i de sus derechos a ser un pueblo
independiente i libre. Esto de derechos se grava profunda-
mente on los corazones; se alza un grito undnime que revela
la conciencia intima de esos derechos a la libertad i a la
independencia. Rousseau i Tomas Payne andan en manos
de todos, i alli been doctrinas exajeradas, fecundas por
tanto en grandes resultados. Los sucesos de la peninsula
llaman vivamente la alencion de esta sociedad conmovida, i
cada buque que arriba de Cadiz trae la noticia de la caida
de un trono; la cautividad de Fernando VII; alguna indi-
gnidad de los reyes padres; la instalacion de una junta gu-
bernativa a cuyo seno no son llamados los americanos; las
en6rjicas manifestaciones de los amantes de la libertad en
Espafia que se irritan contra el despotismo de sus monarchs
i hablan de derechos, de constitucion i de garantias; en fin,
las insultantes palabras soltadas en plenas cortes contra los
americanos por un noble indiscreto, i los ofrecimientos de
Napoleon que manda a este pueblo, ayer oscuro, armas i
palabras comedidas de protection. Tantos i tan estupendos
acontecimientos, tanta tentacion i circunstancias tan provo-
cadoras, habrian sido mas que suficientes para despertar a
otro pueblo m6nos alerta que el de Buenos Aires, que abri-
gaba en su seno jenios audaces que de tiempo atras estaban
discutiendo la question de independencia para America que
traian aparejada los sucesos de la peninsula. Los patriots
estaban de acuerdo tiempo habia, i en todos los puntos del
continent americano, mantenian intelijencias secrets que
iban combinando los medios de llevar a cabo la grande em-
presa. Pero todos estos procedimientos exijian much cir-
cunspeccion. Habia en Buenos Aires un numeroso ejercito
sobre las armas; la mayor parte de los jefes eran espafioles,






POLiTICA ARJENTINA. 83
i algunos tercios, como los montafieses i catalanes, eran
compuestos de puros europeos. La menor revelacion de los
fines ulteriores de los patriots habria ahogado la revolution
en su cuna i acaso aplazadola para much tiempo despues.
El coronel Saavedra, el mayor Martin Rodriguez i otros ame-
ricanos que servian en el ej6rcito, estaban, no obstante, en
el secret. La publicidad dada a algunos impresos de la pe-
ninsula en que se noticiaba los ulteriores desastres que ha-
bian sufrido las armas espafiolas, < habian hecho vacilar al
pueblo de Buenos Aires sobre su situation actual i sobre su
suerte future, zozobrando en un conjunto de ideas dificiles de
combinar i que si no se llegasen a fijar cuanto dntes, podrian
causar la mas lastimosa fermentacion. ) Estas son las signi-
ficativas palabras con que el cabildo anuncia al virei la nece-
sidad de convocar al pueblo a un congress general en que
fuese oido, i se tomasen providencias. He aquf ya toda la
revolution. El pueblo estaba ajitado i era precise escucharle.
En otra parte, el virei habria torado providencias, i apoyado
en un ej6rcito se habria obstinado en despreciar los vanos
rumors del pueblo; pero este pueblo era el que habia hecho
order el polvo a valientes como los ingleses, i no era cosa
de desatenderlo asi no mas. Un cabildo abierto era, pues,
el finico partido, es decir, reconocer la soberania popular en
una colonia i confiarle la decision de su propia suerte. Esta-
mos en el umbral de un temple; luego veremos la divinidad
que se adora i los sacerdotes que la inciensan.
Quedamos en la vispera de un gran dia. Cuatrocientos ciu-
dadanos han sido invitados para deliberar sobre las medidas
que las circunstancias premiosas reclaman, i en el cabildo
abierto del 22 de mayo de 1810, el gobierno espafiol se deja-
ba arrastrar por una mano invisible al mismo abismo que el
gobierno de Luis XVI en Francia en 1789, en la convocacion
de los estados jenerales. Esta mano invisible era la opinion
pdblica que establece, propaga i sanciona principios que el
poder mismo aspira sin sentirlo. iQud circunstancias tan gra-
ves eran aquellas que reclamaban medidas tan estraordina-
rias? En sustancia, ningunas. La colonia del Rio de la Plata
tenia un gobierno establecido, un virei, alcaldes i esbirros;
nada, pues, habia de alarmante; pero el pueblo sabia ya que
la autoridad emana o debe emanar del consentimiento de los
gobernados, i que preso el rei en Espafia, disuelta la iltima





54 OBRAS DE SARMIENTO.
junta gubernativa que lo representaba en la peninsula, el vi-
rei Cisneros no podia taparles la boca, diciendo : vengo en
nombre del rei. Por otra parte, lo que en Espaiia habia habi-
do derecho de hacerse en la creation de las juntas guberna-
tivas, lo habia igualmente en Amdrica. El virei consentia,
pues, en una media reclamada por las circunstancias, con-
tentAndose con recomendar al cabildo que (( nada se ejecute
ni acuerde que no sea en obsequio del mejor servicio del so-
berano, integridad de sus dominios, i obediencia al supremo
gobierno national que lo represent. El pueblo, por su
parte, reclamaba esta media para objetos mui diversos en
cuanto a sus consecuencias; i en cuanto a la convocacion
misma, su designio era hacerse reconocer tAcitamente su
derecho de deliberar sobre sus propios intereses; i una vez
reconocido este derecho, usarlo en obsequio de su mejor ser-
vicio, de su separation de la metr6poli, i de su libertad.
Las actas capitulares en que se rejistra aquella memorable
session, son como ciertas caprichosas combinaciones de li-
neas, que al primer golpe de vista presentan el follaje de un
Arbol, i despues de miradas con atencion, revela la figure de
un hombre que no se habia observado antes. Se trata sola-
mente de la formacion de una autoridad que provea a la
mayor seguridad present i future de aquellos dominios para
su lejitimo soberano el senior don Fernando VII. En esto
estan convenidos todos. Cosa asombrosa! un pueblo enter
que ha jurado no malograr la coyuntura que se le present,
que dl mismo ha creado, disimula, se contiene, i no deja
escapar una palabra sola que descubra su pensamiento. Pero
los patriots ya se disefan en sus palabras i en el parecer
a que se plegan. A la question de jsi se ha de subrogar otra
autoridad a la superior que obtiene el virei, dependiente de
la soberania que se ejerce lejitimamente en nombre de Fer-
nando VII, i en quien? el sefor Saavedra dice, que consul-
tando la salud del pueblo, debe subrogarse el mando en el
cabildo, hasta que se nombre una junta, de modo i forma
que no quede duda de que es el pueblo el que confiere la au-
toridad o mando.
El comandante Garcia dice, que considerando la supreme
lei, la salud del pueblo, i habiendo advertido i aun tocado por
si mismo la efervescencia i acaloramiento de l6, con motive
de las ocurrencias de la metr6poli para que se varie el go-





POLITICAL ARJENTINA. 53
bierno, que es a lo que aspira, cree de absolute necesidad el
que asi se realize.
El senior doctor don Melchor Fernandez dice que cree que
este pueblo se halla en estado de disponer libremente de la
autoridad, que por defecto o caducidad de la junta central
ha recaido en el.
El senior don Antonio Saenz : que ha Ilegado el caso de
resumir el pueblo la orijinaria autoridad iderechos.
Alguno habla de residenciar al virei por los procedimien-
tos de la paz, otro de encargar el mando de la fuerza armada
al comandante don Cornelio Saavedra, jefe revolucionario;
hai tambien almas candorosas que toman el asunto por la
corteza i aconsejan que no se innove nada; pero por todas
parties se manifiesta el espiritu de independencia, la creencia
en el dogma de la soberania popular, el respeto a la volun-
tad del pueblo, la revolution, en fin, de tal manera que cuando
el cabildo abri6 los ojos, crey6 parar el mal hacienda presi-
dente de la junta gubernativa al virei, imajinindose que,
dejando de Ilamarse virei, aquietaria la ojeriza popular, i que
conservAndolo en el mando se desempefiaba de su juramento
de fidelidad al monarca; t6rminos medios que hacen mayo-
res males en las crisis sociales, que las medidas estremadas.
El descontento general se manifest en el pueblo desde que
tuvo noticia del partido bastardo que se tomaba contra su
voluntad; i ya esto de su voluntad habia sido reconocido
como la supreme lei, i bastaba solo manifestarla para hacerse
obedecer.
Preciso fu6, pues, que el cabildo revocase su nombramien-
to, en atencion al descontento general i a la terrible fermen-
tacion que reinaba en las calls i plazas de la ajitada ciudad.
El veinticinco de mayo se presentaron ante la junta guber-
nativa algunos individuos del pueblo, esponiendo a nombre
de este, que K para su quietud i tranquilidad, i para evitar
cualesquiera results en lo future, no tenia por bastante el
que el senior president se separate del mando; sino que ha-
biendo formado idea de que el cabildo en la election de la
junta se habia excedido de sus facultades, i teniendo noticia
cierta de que los sefiores vocales habian hecho renuncia de
sus respectivos cargos, habia el pueblo reasumido la autori-
dad que deposit en el excelentisimo cabildo, i no queria
existiese la junta nombrada, sino que se procediese a consti-





56 OBRAS DE SARMIENTO.
tuir otra, elijiendo para president, vocal i comandante jene-
ral de armas, a don Cornelio Saavedra, para vocales al doctor
don Juan Jos6 Castelli, licenciado don Manuel Belgrano, don
Miguel de Ascudnaga, doctor don Manuel Alberti, don Do-
mingo Mateu i don Juan Larrea; i para secretaries, a los doc-
tores don Juan Jose de Passos i don Mariano Moreno; con la
precisa e indispensable calidad de que, establecida la junta,
deberia publicarse en el t6rmino de quince dias una espedi-
cion de quinientos hombres para las provincias interiores,
costeada con la renta del senior virei, sefiores oidores, conta-
dores mayores, empleados de tabacos, i otros que tuviese a
bien cercenar la junta, dejandoles congrua suficiente para su
subsistencia; en la intelijencia de que esta era la voluntad
decidida del pueblo, i que con nada se conformaria que sa-
liese de esta propuesta, debidndose temer en caso contrario
resultados mui faltales. ) En una palabra, se echaba en cara
a la junta no haber comprendido el fin de su instalacion; se
destituian a los principles empleados dependientes de la
corona, i se proclamaban en voz alta los jefes de la revolu-
cion. La junta, antes de career en la realidad de la mission
popular de aquellos audaces emisarios, convoc6 a los jefes
de los cuerpos de linea i de patricios para sondear sus dispo-
siciones i pedirles su apoyo. Sus contestaciones le esplica-
ron la arrogancia de las palabras que a nombre del pueblo
habian Ilegado hasta sus oidos. No se trat6, pues, de otra
cosa que de obedecer, instalAndose la segunda junta guber-
nativa que, a nombre de Fernando VII, echaba por tierra el
dominio espafiol en Buenos Aires i abria ancho cauce al to-
rrente revolucionario que debia inundar mui luego todas las
antiguas colonies.
Moreno, Passos, Vieites, Castelli, he aqui unos hombres
que la historic examinard un dia para apreciar debidamente
las profundas huellas que los caract4res-audaces de los que
los Ilevaron, imprimieron a la revolution americana; hom-
bres llenos de aquel sagrado fuego que suple a todas las
otras dotes del animo para la realizacion de una gran mu-
danza en la condition de un pueblo. Moreno que escribia a
Castelli, representante de la junta en el ejdrcito que mar-
chaba al alto Peri : i Gritad viva el rei I i cortad la cabeza a
los que siguen su causa! Danton de la revolution americana,
conocia los Asperos e intransitables caminos por donde se






POLITICAL ARJENTINA. 57
lleva a la libertad a los pueblos eselavos; sabia arrojar como
una granada esas grandes medidas revolucionarias que la
moral condena i la razon desaprueba, pero que salvan una
revolution i enjendran naciones nuevas, i nuevo espiritu,
arrasando obsticulos, no importa que estos sean hombres.
Economist profundo, patriota de corazon, dogmatizante
acalorado, ap6stol fanatico, este hombre descuella sobre
todos por sus luces como por su actividad; por la enerjia de
su caracter, como por la pureza de sus intenciones. Era el
espiritu de vida i la palanca que trastornaba el edificio colo-
nial; i por largo tiempo salieron armadas de dardos, desde
su ancho cerebro, todas las medidas que pulverizaban el po-
der de la Espafia en AmBrica, i destruian las bases de su
antigua dominacion.
A la inauguracion de la junta gubernativa, de drden del
pueblo, sigue toda la historic de ]a revolucien, los desastres,
las victorias, los crimenes, i los altos hechos que la caracte-
rizan. Pero nosotros debemos detenernos en el umbral de
este p6rtico llamado 25 de mayo en Buenos Aires, 48 de
setiembre en Chile. La mano del tiempo, guiada por la im-
parcial filosoffa, no ha clasificado aun todos los hechos, no
ha distinguido las species, j6neros i families a que perte-
necen; i el que se aventurase en su exdmen intempestivo,
correria riesgo de tomar un efecto por una causa, un hombre
por una 6poca, un hecho por un principio. No interrumpa-
mos, pues, este gran trabajo.


OJEADA SOBRE EL BRASIL

(Mercurio de 3 i de 12 de octubre de 1842).

I

La lucha obstinada que hace afios existe en una de las
fronteras del Brasil, las convulsions recientes de San Pablo
i de Minas Jenerales, i otros tantos resuellos democrdticos
que se han visto repetidas veces hasta en la misma capital
del Brasil al lado del poder, muestran el porvenir borras-
coso que aguarda a ese imperio, si la Providencia no se digna





D0 OBRAS DE SARMIENTO.
efectuar por grades la inmensa transition, la profunda des-
composicion que necesita sufrir para ponerse en armonia
consigo mismo. Ldjos de sorprendernos por ]os iltimos dis-
turbios de que hemos tratado en la parte correspondiente al
esterior, nos admiraremos de que el gobierno imperial logre
apaciguarlos, i restablecer el 6rden en todo el pais. Seme-
jante triunfo probara una prudencia i una habilidad incom-
parable en el actual gabinete; i probard tambien que la ma-
yoria del pueblo brasilero es tan patriota i tan amante de su
nacionalidad, que no bastan a dividirlo los muchos elemen-
tos de disolucion con que sali6 el pais de manos de su me-
tr6poli, i que se hallan hasta ahora confundidos con la base
misma de su position social.
El Brasil, a pesar de ser el estado sud-americano mas gran-
de en poblacion, en riqueza i en territorio, es, sin embargo,
el mayor embrion de nacion que tenemos en nuestro conti-
nente, i el pais que, a nuestro juicio, esta destinado a pasar
por mas alteraciones en su organization. Para conservar
unidad en una periferie tan vasta de espacio i de relaciones,
se necesitaria un gobierno apoyado en las mas remotas tra-
diciones, i que estuviese al mismo tiempo lleno de vigor i de
fuerza; que las instituciones del imperio fuesen tan antiguas
por el tiempo de su creacion, como nuevas o modernas por
su consonancia con la 6poca i las ideas reinantes; i se nece-
sitaria tambien que el pueblo, que el cuerpo de la nacion, no
adoleciese de ningun achaque, i fuese tan sano i homojineo,
como es fuerte i pujante. Pero son 6stas las circunstancias
que se echan de menos en el Brasil. El rdjimen constitucio-
nal que hoi existe, es un arbol nuevo que dista much de
tener hondas raices, i el actual gobierno no tiene mas ante-
cedentes que el president de cualesquiera de nuestras repii-
blicas. Por lo que hace al pueblo, se compone de hombres
libres i de hombres esclavos, i de dos razas que no se han
Ilevado nunca bien. Este pueblo heteroj6neo en cuanto a su
sangre, lo es tambien por supuesto, en cuanto a sus ideas i
en cuanto a sus instintos; i si se agrega que se halla espar-
cido en un vasto territorio que comprende la mitad de la
zona t6rrida i parte de la templada, es claro que semejante
pueblo tendr6a tambien necesidades e intereses diversos i
opuestos a la vez. ZC6mo conservar el equilibrio, ni evitar
que se desplome un edificio tan mal cimentado?






POLITICAL ARJENTINA. 59
No ignoramos que los brasileros conocen mui bien los ma-
les que les amenazan, i que tratan de precaverlos con sabias
disposiciones preparatorias; pero en tan dificil tarea, no es
possible asegurar el suceso, por mas que lo deseemos. Algo
mas; creemos que los hombres de estado de aquel pais, al
luchar contra la anarquia i contra las rebeliones, no deben
desconocer que al fin han de salir nuevos estados del seno
del imperio, i sus esfuerzos solo deben dirijirse a retardar lo
possible ese dia de desmembracion para que no ocurra sino
cuando la ilustracion este mas difundida i el pueblo mas
nivelado. Que privilejio tiene el imperio para que no pase
por las mismas alteraciones que los estados contemporaneos
suyos? En estos tiempos no se pueden fundar grandes na-
ciones, i much m6nos con los elements heterojdneos del
Brasil. Echese una mirada por la Am6rica, i se verA en toda
su fuerza el principio de las subdivisions.
M6jico estA al perder sus dos estremos, Tejas i Yucatan;
Colombia se dividi6 en tres estados; la Repfblica Arjentina
no cuenta con el Paraguai ni con la Banda Oriental; i el Bra-
sil mismo no debe contar ya con el Rio Grande. Solo los
paises menos estensos mantienen sus limits, i eso no bien
deslindados. Entre todos, Chile es el inico que no debe te-
mer desmembraciones, ni cuestiones de limits, gracias a
que esta colgado de la cordillera para no caerse al mar, co-
mo ha dicho un escritor americano.
Entre tanto, guardense los brasileros de romper antes de
tiempo los vinculos que los unen; i tiemblen los republicans
de San Pablo i de Minas Jenerales de conseguir su objeto.
Por nuestra parte deseamos que el actual gobierno del Bra-
sil, logre restablecer el 6rden en todo el imperio, para que
pueda dirijir sus trabajos sin interruption i sin obstaculos
hacia la civilization i libertad del pueblo brasilero.

II

Por falta de espacio en nuestras columns, no contesta-
mos antes de ayer el remitido en que se impugnan algunas
ideas que emitimos sobre el Brasil en uno de nuestros nime-
ros anteriores, i vamos a llenar hoi este vacio.
Desde luego, no podra negarnos nuestro corresponsal que






60 OBRAS DE SARMIENTO.
el modo como hemos considerado al Brasil, no afecta ni a la
dignidad de aquel pais, ni a su actual gobierno. Hemos dicho
que esa nation esta destinada a un gran desarrollo, i hemos
hecho votos porque tal desarrollo se haga gradualmente i no
por saltos. Hemos anunciado que su territorio sera dividido,
i si este anuncio puede ser melanc6lico para un brasilero, no
lo es para un americano del sur, con tal que la desmembra-
cion se haga sin catdstrofes, i que sea en provecho i para la
mayor prosperidad de los pueblos que componen el imperio.
,Qu6 vale, senior Noticioso, el placer de pertenecer a una pa-
tria con vasto territorio, si esta circunstancia es tal vez in-
compatible con la ventura de esa misma patria? Por su-
puesto que nuestro corresponsal nos negard esta hip6tesis,
i aderas creerd ver en ella una mecha encendida que arro-
jamos sobre el Brasil, o una aprobacion de los pronuncia-
mientos tan repetidos que han aparecido en 1l.
Pero no es asi : los sacudimientos del Brasil envuelven
cuestiones locales en que nosotros no tomamos la menor
parte, i por lo que hace a su tendencia en general, hemos di-
cho ya que tememos much sean prematuros i fatales al pais.
Sin embargo de esto, cuando escribimos para la Am6rica, i
no para el Brasil, tenemos que alzar algo mas la vista, i tra-
tar de esplicarnos el motivo de tantas revoluciones unisonas
como vemos estallar en 61; i es ent6nces cuando nos aperci-
bimos de los muchos j6rmenes de disolucion que contiene,
i de la position normal en que se halla. Este modo de ver
las cosas es puramente americano; se refiere al 6rden i
bienestarjeneral de nuestro continent, i no envuelve nin-
guna mira pequefia, ningun deseo hostile al Brasil, ni una
envidia pueril de su vasto territorio i de su poblacion.
No es asi como ha mirado las cosas nuestro corresponsal;
pues, poseido de su nacionalismo, i desprendido de los inte-
reses americanos, pretend negar verdades que resaltan al
moment de echar los ojos sobre el mapa del Brasil, sobre
su pueblo i su gobierno, i no content con esto, arroja sobre
las reptiblicas sud-americanas una mirada mal encubierta de
desden. a Si el Brasil, dice, fuera una masa informed, o una
porcion de habitantes sin 6rden, ni m6todo, (no hemos di-
cho tanto) que es como se le pinta exajeradamente en la
espresion de ser el mayor embrion de nacion, en medio de
las circunstancias que se dice le favorecen con preferencia






POLTICA ARJENTINA. 61
a los otros estados sud-americanos, iqu6 serian 6stos en-
t6nces? )
4Qud serian? Lo que son, pueblos embriones, pero mdnos
embriones que el Brasil; mas pequefios, pero mas homo-
j6neos. Mas revolucionados algunos de ellos, i en estado de
mas elaboracion, pero sobre un molde ya existente, i acorde
con la 6poca. Son repfiblicas por ser, i no imperios por des-
truir. El Perd i la Repdblica Arjentina son los estados que
presentan un aspect mas melanc6lico, pero aun asimismo,
tal vez estin mas cerca que el Brasil de una s6lida paz, por-
que cien anarquistas i un tirano, perecen mas pronto que
una dinastia i que unas instituciones mondrquicas; i porque
al m6nos han empezado ya su carrera peligrosa de gober-
narse a si mismos, i han sufrido buenos descalabros a cuenta;
mientras que el Rio Grande, i demas estados que saldran
algun dia del seno del Brasil, todavia no han dado ni el pri-
mer paso. Hai acaso algun motive para career que seran
ellos mas felices que las repfiblicas hispano-americanas?
Hablar de este modo no es complacerse en idear un por-
venir aciago para pueblos que podemos llamar vecinos, i que
por mil circunstancias nos interesan. Esto es ser franco
para si mismo, i sacar provecho de la historic de las nacio-
nes; es revelarse los peligros i los males que amenazan pa-
ra oponerles el remedio possible, i es, en fin, tener fe en la
libertad, i divisar una 6poca mejor que la present. Cree-
mos que los brasileros ilustrados pensaran lo mismo que
nosotros.
Por lo demas, el remitido que contestamos estf escrito
sobre bases diametralmente contrarias a nuestras ideas. En
61 se da como un hecho la unidad del imperio del Brasil, i la
conservation de sus actuales instituciones, i ambas cosas
no tienen nada de seguro para nosotros. No pretendemos,
sin embargo, entrar en poldmica sobre esto, ni nos empe-
fiamos tanto en sostener nuestros anuncios. La lucha abierta
en que se conserve todavia el Rio Grande despues de siete
alios de esfuerzos por parte del gobierno para apaciguarlo, i
evitar que se desprenda para siempre del imperio, no es
por cierto un hecho como para inspirar nuestra confianza
sobre la integridad future del Brasil; i por lo que hace a sus
instituciones mondrquicas, cuando vemos que en la Europa
cada dia van perdiendo mas terreno en la opinion piblica






02 OBRAS DE SARMIENTO.
monarqufas antiquisimas, apoyadas en mil tradiciones i en
el ausilio mutuo que se prestan, c6mo no hemos de dudar
sobre la duracion de un imperio nuevo, por todas parties ro-
deado de repdblicas, i con un nifio de diez i siete afos a su
cabeza?
Por otra parte, los disturbios continues que ajitan al pais,
i que no pueden ser, como dice nuestro corresponsal, obra
de unos pocos descontentos, confirman nuestras alarmas, i
nos hacen desear, ahora mas que nunca, sabidurfa en el
actual gobierno, i mdnos precipitation en el pueblo brasilero.


LA QUESTION DEL PLATA

(Mercurio de 7, 13, 20 i 28 de octubre de 1842).
Yet, Freedom 1 yet thy banner, torn but flying.
Streams like the thunder-storm against the wind.....
BYRON.

I

La lectura de los dltimos peri6dicos i cartas de Montevi-
deo nos ha acabado de revelar en toda su magnitude, i al pa-
recer en sus iltimos estremos, la sangrienta question que ha
tantos aflos se ventila en aquellos desgraciados paises, i nos
creemos en el deber de ocuparnos seriamente de este asun-
to, aun cuando nuestras palabras hayan de sonar como en
desierto, i no produzean un solo eco en toda la America.
IC6mo callar al ver el horrible espectAculo que present el
Rio de la Plata, con un tirano por un lado, que precipita
triunfante sus lejiones asoladoras, i por el otro un pueblo
j6ven Ileno de las mas altas esperanzas i temblando ya al
amago del lItigo i del pufial de la mashorca? ,C6mo callar,
al oir los gritos de socorro que parece lanzar esa infeliz po-
blacion americana, apifiada a orillas del AtlAntico en su Al-
timo asilo? C6mo callar, sobre todo, al ver que se habla
altamente de intervention europea en nuestro continent, i
que se pintan con toda su belleza i sus ventajas las dilatadas
costas del Uruguai, ParanA i Paraguai con el solo objeto de
escitar la ambicion de naciones poderosas?





POLITICAL ARJENTINA. 63
El fen6meno no puede ser mas estraordinario, ni mas
digno de llamar la atencion de la America. Justamente se da
el escindalo, si lo es, por el mismo pueblo que cuando se
ventil6 la mas grave question continental, la de la emancipa-
cion, supo comprenderla en toda su extension, i la abraz6
sin tasa ni media, logrando hacer llegar su estandarte
hasta Pichincha; el mismo pueblo que mi6ntras sus hijos
asistian al campo de Ayacucho, levantaba en las orillas del
Plata un altar a las leyes i a la civilization; que present el
primero a la Europa el espectaculo de un gobierno ameri-
cano libre, tranquilo, i abriendo una march majestuosa, i
que mereci6 por esto que se le reconociese su independencia
antes que alas otras repiblicas hermanas; un pueblo, en fin,
celoso como el que mas de su nacionalidad, que se compro-
meti6 en una lucha desigual con un imperio en defense de
su territorio, esponiendo no solo la sangre de sus hijos,
sino lo que es mas, su paz i sus instituciones, que, en ver-
dad, comenzaron desde ent6nces a despedazarse.
i Qub contrast no forman estos bellos antecedentes con la
miseria present! ParecerA talvez que entire los arjentinos de
ahora i los de la guerra de la independencia, han pasado
tantos siglos, como los que separan a los griegos actuales de
los griegos del tiempo de Temistocles! Pero no tomemos
ridiculamente el aire de censores cuando todavia no com-
prendemos bien la position de ese pueblo, cuya suerte nos
ha interesado tan poco; ni fulminemos cobardemente nues-
tra maldicion sobre su cabeza mi6ntras se halla agobiado
hasta el polvo por el mas horrible destiny. Estudiemos antes
la question del Plata, estudi4mosla de corazon, i como ver-
daderos americanos; que d6nde creemos hallar dejenera-
cion, talvez solo encontremos motives de simpatias i del mas
noble interest. Veamos tambien si en esa question tienen
alguna parte las repdblicas hermanas, si les va algo en ella,
i si aun tienen alli algunos deberes que Ilenar.
Hace catorce afios que comenz6 esta question sangrienta
del Plata, junto con la aparicion de ese hombre de fierro que
ahora sobresale en ella, i que la precipita a un espantoso
desenlace. Pero no tomaremos las cosas desde tan ljos,
porque tendriamos que recorrer un campo demasiado es-
tenso i que engolfarnos en esplicaciones secundarias a nues-
tro prop6sito. Ademas, la question present del Plata no es






64 OBRAS DE SARMIENTO.
la misma enteramente que la que se ajitaba por los afios 30
i 31. Ent6nces como ahora, se luchaba entire el absolutismo
i la libertad, entire la barbarie i la civilizacion; pero hai algo
mas en la lucha actual que le da diferente aspect, al m6nos
para el esterior. Aquella guerra pudo llamarse guerra civil,
porque ent6nces habia partidos en el pais, i Rosas no era
sino uno de tantos caudillos. Habia en sus mismas filas un
Lopez i un Quiroga, que lo eclipsaban i le impedian apro-
piarse la causa que en comun defendian con la divisa de
federation. Tampoco salia la lucha ent6nces ni un palmo
afuera del territorio arjentino. Pero desde que Rosas logr6
enterrar a sus dignos compafieros, desde que qued6 solo en
el campo i estendi6 su dominacion desde las pampas del sur
hasta Jujui, haciendo de este modo la burla mas complete
de la palabra federation, comenz6 ent6nces una era nueva,
i empez6 recien a prepararse esta question que hoi vemos en
sus estremos.
iDe qu6 modo se prepare i por quidn?
Cuando Rosas subi6 al mando por segunda vez en el aino
35, no habia en el pais ni asomos de guerra. La Repdblica
Arjentina estaba gobernada por 61 i sus tenientes, i no pre-
sentaba otro especticulo que el de una nacion exhaust i
abatida, que aguardaba con los brazos cruzados que se cum-
pliesen sus destinos. No habia ningun aspirante al poder. I
Sejemplo singular! despues que Rosas hizo la revolution
que baj6 del mando a Balcarce, se tenia como una calamidad
ocupar la silla del gobierno. Sus riendas flotaron por la
fuerza en manos de los ancianos Viamont i Maza, i nadie hu-
biera aceptado gustosamente el mando de Buenos Aires por
todos los tesoros del mundo. Este hecho tan conocido i
evident para todos los que hayan estado en el teatro de los
sucesos, i otras mil circunstancias notables que en obsequio
de la brevedad callamos, mostraban que habian pasado
completamente los tiempos de anarquia, i que el pais se
hallaba mejor dispuesto que nunca a un 6rden legal cual-
quiera. Las antiguas instituciones estaban ya destrozadas, i
nada habia quedado que pudiera arrugar el cefio del tirano,
sino es los altos recuerdos del pueblo que oprimia.
En tales circunstancias, iqu6 hizo Rosas? ique partido
sac6 de la coyuntura que se le presentaba para organizer el
pais? Sigui6 obstinado en su plan de aterrar i envilecer, no






POLiTICA ARJENTINA. 65
por miras political, sino siguiendo meramente a sus instintos
brutales. Sea que su alma sombria i espantadiza viese siem-
pre a su alrededor fantasmas enemigas, o sea que los supu-
siese de intent para disimular sus fines, ello es que nunca
ces6 de hablar de sus anulados i vencidos enemigos i de
suponer que el pais estaba sobre un volcan, i comenz6 de
nuevo su carrera. Organize la mashorca, proscribi6 los co-
lores nacionales i visti6 de arlequin a la ciudad que se jac-
taba de ser la cuna de la libertad. Mitad tigre i mitad mono,
derram6 sangre, i escupi6 en la cara a los hombres civili-
zados. Las facultades estraordinarias fueron para 61 sin6-
nimo de omnipotencia. Encarcelar i fusilar sin process, era
un medio ordinario; i por lo que hace a sus amigos i parti-
darios, solo les concedi6 la gracia de ser sus esclavos, i
algunas veces los hizo sus victims.
La palabra federation qued6 desde ent6nces absorvida en
el nombre de Rosas. Ya no proscribia; al contrario, la poli-
cia negaba pasaportes i emple6 los mas bArbaros medios
para que no se le escapasen las victims. Con todo, la emi-
gracion era espantosa. En cuanto a su administration, llev6
el tesoro a su casa, i cerr6 todos los establecimientos de
education i de beneficencia; ni universidad, ni colejios, ni
hospitals, ni casas de esp6sitos hubo en Buenos Aires. En-
treg6 la juventud a la disposicion de los jesuitas, i despues
no le parecieron bastante atrasados estos maestros, i los
despidi6.
Hablamos solo de un modo general, i nos referimos a he-
chos pdblicos e irrefragables. No tratamos aqui de former
el process de Rosas, para lo que seria precise escribir un
voldmen, sino de recorder los rasgos mas notables de su
administration, para mostrar que la question actual del Plata
no es una de tantas cuestiones promovidas en los nuevos
estados americanos, nacidas del espiritu inquieto de la
democracia, sino una question singular i sin ejemplo en
Amdrica, en que se defiende hace afios la vida, nada m6nos,
i el hogar de todos los hombres civilizados de un pais; para
mostrar, que esta question, la sangre que en ella se derra-
ma, i los escAndalos que anuncia traer, han sido i son obra
esclusiva de Rosas, de su mashorca i de su bdrbaro go-
bierno, a no ser que se exija en los arjentinos la abyeccion
de un africano, i la impasibilidad de un japonds, para some-





66 OBRAS DE SARMIENTO.
ter el cuello a la cuchilla, i la frente a los baldones, sin dar
indicios de dolor, ni de vergtienza.
Habian pasado ya cuatro aiios del gobierno carnicero de
Rosas, cuando recien asomaron en el pueblo de Buenos
Aires algunos sintomas de su descontento, i hubo dos
conspiraciones, mal combinadas, hijas de la desesperacion.
Pero con cortar la cabeza a Castelli i a los dos Mazas, i con
aflojar mas las riendas a las mashorca, volvi6 el pais a su
paz sepulcral.
Era del otro lado del Plata donde rujia una nueva tempes-
tad. Por otra parte, la emigracion, tan numerosa ya, que
formaba una patria errante, despues de haber aguardado en
vano que el tirano se moderase, no pudo permanecer tran-
quila por mas tiempo; la copa que contenia sus 14grimas i su
furor, ya rebosaba; i los clamores de sus families hudrfanas
i en poder del tirano, no podian ser desatendidos. Por otra
part, la provincia de Corrientes colocada en un confin de la
Repfblica, i gobernada por un hombre de corazon i enerjia,
habia logrado escaparse del poder de Rosas, despues de ha-
ber esperimentado el rigor de su brazo en Pago Largo, i se
preparaba a cooperar con la emigracion de Montevideo para
salvar la Repiiblica. A estos dos elements arjentinos se
agregaron otros dos de orijen estranjero. Tales fueron la
alianza de la Repiblica Oriental i la de la Francia, cuyos
odios se suscit6 gratuitamente la persona del tirano, no el
pueblo arjentino. No pudo aquel perdonar a la primera que
diese asilo i libertad a sus perseguidos, i decret6 envolverla
en la misma suerte que a las provincias arjentinas. La invadi6
con un grueso ejdrcito, i aunque fu0 derrotado en Cagancha,
no volvi6 atras en sus planes. Qued6 siempre pendiente su
brazo sobre Montevideo, como lo esta hasta ahora, i es en
defense propia, en defense de su territorio i de su naciona-
lidad amenazada, que se arm6 la Repdblica Oriental, i se
ali6 a los arjentinos. La Francia tampoco quiso permitir que
sus hijos estuviesen sometidos a la mashorca, i no pudiendo
obtener que se atendiesen sus reclamos, se agreg6 a la liga,
i comenz6 a figurar accidentalmente en la question del
Plata. Esta alianza, de que luego hablaremos directamente,
no introdujo lejiones europeas en el suelo americano; el
inico continjente que puso la Francia por su parte, fud un
bloqueo.






POLiTICA ARJENTINA. 67
H6 aquf lijeramente bosquejadas las primeras causes i las
parties contendientes de la lucha que se comenz6 el afio 39,
i que, con algunas modificaciones, se ha prolongado hasta
nuestros dias. Hemos retrocedido hasta aquella 6poca, i des-
de ella vamos a seguir hablando, porque la actual question
del Plata, es hoi mal comprendida en America, porque lo
fu6 desde sus principios. El espiritu de anarquia que ajita a
las nuevas repdblicas americanas, i especialmente el celo por
sus libertades que siempre han mostrado los arjentinos, ha
hecho career talvez que la actual question del Plata, no es
mas que una vulgar guerra civil; i no se ha comprendido
que ella es singular en su jenero, i que se trata nada m6nos
que de arrojar la civilizacion i el comercio de un pais impor-
tante de Am6rica, i por un hombre capaz de conseguirlo; ni
se ha visto las consecuencias funestas que esto puede traer
al continent. Los hombres de Europa, que vienen a emplear
sus capitals i su industrial en nuestro suelo, que no se cui-
dan de nuestras instituciones, ni del porvenir de America,
i que tal vez desean verla debilitarse para que caiga en manos
de sus gobiernos, propalan que la Repiblica Arjentina nece-
sita un gobierno fuerte, confiados en que sus c6nsules los li-
bertaran a ellos de la mazorca, i creyendo que lodrAn hacer
su negocio en medio de la sangre americana que derrame el
tirano, i a pesar de la degradacion del pais. La intervention
que tuvo la Francia al principio, tambien es otra circunstan-
cia que ha abogado en favor del tirano, i ha dejado en los
Animos falsas aprensiones i pretestos para no dar cabida a
sentimientos naturales en un verdadero americano. Se ha
creido que Rosas es un celoso defensor de nuestro continen-
te, i que en merced de esta calidad, podia dejarsele que de-
rramase cuanta sangre arjentina quisiese, sin ver que Rosas
tiene tanto de americano como de federal, i sin comprender
que la intervention francesa nunca amenaz6 el territorio ni
los derechos de America, sino la persona del tirano i su bAr-
bara administration. Por iltimo, se ha estudiado tan poco la
question del Plata por las republicas hermanas, que no han
hecho alto e que ella se dirije a absorver un estado inde-
pendiente, como es la Repiblica Oriental, i ninguna ha
ofrecido siquiera su mediacion. Se ha llamado guerra civil a
una guerra estranjera, i se ha pasado por encima de una
nation, sin apercibirse de ella. ,Qud estrafio es, pues, que






68 OBRAS DE SARMIENTO.
la j6ven Repdblica Oriental, vi6ndose abandonada de la
Am6rica, se eche en brazos de la Europa?
Quisimos tratar solamente del estado actual de la question
del Plata, i no hemos podido hacerlo sin apercibir los vacios
que hai en el conocimiento que de ella se tiene. Nos hemos
visto precisados a sefalar algunos de ellos, i nos hallamos
involuntariamente comprometidos a seguir adelante, i a
abrazar en toda su extension un asunto digno de ser es-
puesto por 6rganos mas capaces. Lo haremos, sin embargo,
i se verd al m6nos que la prensa chilena se ocupa de los in-
tereses jenerales de la Am6rica, conforme el pais se ocupa
de dar en el continent un ejemplo de libertad, de 6rden i
de civilization.
No es tarde aun, porque la bandera de la libertad, aunque
rota i atravezada de balazos, flamea todavia en su retirada
como nube borrascosa azotada por el viento.


II
Can tyrants but by tyrants con-
quer'd be.....?
BYRON.

Fue a principios del afio 40 que el ej6rcito de emigrados
formado en Corrientes, descendi6 a la arena i comenz6 a
batir en Entre-Rios los primeros baluartes de la tirania. Era
una 'poblada mas que un ej6rcito..... ,Serd que los tiranos
no puedan ser derrocados sino por otros tiranos, i que rara
vez la libertad encuentra campeones con el alma apacible de
Washington, i tan felices como 61? Para veneer a un Morillo,
se necesit6 a un hombre como Bolivar, que le pagara con
cabezas espafiolas las cabezas americanas que 61 hiciera ro-
dar..... El ej6rcito libertador tenia a su frente al general La-
valle, soldado valiente i antiguo guerrero de la independen-
cia; pero hombre esencialmente democr~tico, i sin aquella
alma fiera de conquistador que se necesitaba para hab6rse-
las con un tirano omnipotente como Rosas. Sea por lealtad,
o por la forma tan popular de sus ideas, el general Lavalle
nunca domin6 la causa que tenia en sus manos, nunca se la
apropi6 i siempre pareci6 tenerla como un dep6sito. L6jos
de absorver al partido que encabezaba, como hizo Rosas





POLITICAL ARJENTINA. 69
con el suyo, estaba absorvido en l1, i no era mas que un
emigrado que iba a la cabeza de sus compaileros de des-
gracia, a reconquistar la patria il el hogar. Sus soldados
eran voluntarios, algo mas, eran ciudadanos; no recibian
salario alguno por sus fatigas, i podian separarse de las filas
del ejdrcito desde que no quisiesen seguirlo. Este era un
mal, i un mal que por si solo basta a esplicar todos los
reveses que sufri6 ese ejercito; pero era un mal inevitable
tal vez, e inherente a las cosas mismas.
El ej6rcito libertador defendia solo una idea, idea que no
se referia a una persona, ni a una provincia, sino a toda la
Repdblica. Se habia reunido al Ilamado de la patria i no a la
voz de la autoridad. Era una verdadera representation del
pueblo, i en nada se parecia a esos brillantes ejdrcitos que
vemos atravesar frecuentemente la Ambrica, con todos los
aires militares i llevando al frente un caudillo a quien tratan
de colocar en el mando. Los hijos de Corrientes formaban la
base del ej4rcito, hombres que nunca habian sostenido en la
repiiblica el estandarte de una faccion, i que por primera
vez debian pasar las aguas del ParanA i emprender una re-
mota cruzada con el solo objeto de libertar a la nacion. Alli
tambien estaban mezclados indistintamente los propietarios
mas ricos de Buenos Aires con pobres labradores i pastores
a quienes se les habia invalido su miserable cabafa, i mu-
chos guerreros de la independencia llevaban la lanza en
calidad de soldados, al lado de los j6venes delicados de las
ciudades, i de hombres que profesaban las letras o el co-
mercio. i Cudntas veces al rededor de un fogon platicaban
juntos personajes de tan diferente jerarquia, i de tan dife-
rentes ideas, bajo un vestido igualmente desalifado, i medio
cubiertos sus rostros con la larga barba que indicaba el
tiempo de la ausencia de la patria! No habia entire ellos
federales i unitarios, i todos los colors politicos anteriores
estaban confundidos en una sola divisa; abajo el tirano. No
hablaban de premios militares, ni de empleos; la inica re-
compensa que esperaban por sus fatigas era el abrazo de
sus families, i cada uno miraba la guerra como un duelo
singular en que le iba lo que mas se ama en la vida. El
ejdrcito libertador sufri6 la desnudez, el hambre i la miseria
en sus mayores estremos; se bati6 frecuentemente i siempre
contra un nimero mayor, arrostrando todos los peligros de





70 OBRAS DE SARMIENTO.
la guerra; atraves6 rios i cruz6 las pampas en una extension
considerable de terreno, i sin embargo, i estos hombres no
buscaban mas que llegar a la patria i calentarse tranquilos
en el hogar dom6stico! Este ej6rcito, lo repetimos, en nada
se parece a los que llevan el estandarte de una faccion, i
que derraman sangre por hacer triunfar una divisa political.
Solo puede compararse a los proscritos chilenos que atrave-
saron los Andes, i vinieron con el ejdrcito arjentino a re-
conquistar su pais, o a los 10000 griegos que cruzaron el
Asia combatiendo en todas parties solo por saludar el suelo
natal, i restituirse al techo paterno.
Pero pasemos adelante. Este ejercito lleg6 hasta las gote-
ras de Buenos Aires, i desde alli comenz6 a sufrir una cade-
na horrible de reveses que lo diezm6, lo dispers6, i lo condu-
jo por entire nieves i desiertos, hasta las reptiblicas vecinas
donde fueron a pedir asilo. Lo repetimos, este ejercito fu6
vencido, fu6 anodado por las lejiones de Rosas. I bien, ,po-
dra decirse por 6sto que los defensores de la libertad no ha-
llaron bastantes simpatias en el pais, o que el tirano cuenta
al minos con el apoyo de una parte considerable de la na-
cion? Los que jusgan de los hechos a la distancia, sin dig-
narse averiguar las causes i calculan ciegamente por los re-
sultados, sin curarse much de la suerte de las repdblicas
hermanas, asi lo han querido career. Para ellos Rosas es in-
vencible, tiene opinion, i la libertad ha perdido para siempre
sus titulos en el suelo arjentino. Es alli un arbol ex6tico que
no puede medrar por que le cortan las ramas sus mismos ha-
bitantes. Hd ahi las miserables teorias que va produciendo
en Amdrica el egoismo de cada reptiblica, i el cansancio je-
neral que han dejado la anarquia i las revoluciones. ,Sera
possible que en vez de madurar i robustecer los principios
que sirvieron de base a nuestra emancipacion, queramos
renegar de ellos i retroceder en nuestras ideas? iC6mo
puede suponerse que un pais que adquiri6 gloriosamente su
independencia a esfuerzos de su brazo, i que reg6 el Arbol
de la libertad con la sangre de sus hijos, pueda dejenerar
en tan poco tiempo, i apoyar con su opinion a un tirano
como Rosas?
No es nuestro animo describir la campafia del ej6rcito li-
bertador. Algun dia sera contada, i en @poca mas remota i
mas pensadora, se mirara, a pesar de sus horribles reveses,






POLiTICA ARJENTINA. 71
como un prodijio de patriotism. La historic de la guerra de
los afios 40, 41 i 42, presentart al pueblo arjentino suble-
vado hasta en los ultimos rincones del pais, i luchando como
por instinto, contra su destino, pero sin un caudillo comun,
sin armas i sin recursos. Se verd a Ferrd, Lavalle, La Ma-
drid, Brizuela, Acha, Sala, Lopez i Paz, formando cada uno
un foco de resistencia, atravesar de un estremo a otro de la
repdblica, guiados las mas veces por una estrella fatal, pero
siempre apoyados en la opinion, i sin desmayar jamas hasta
rendir algunos de ellos su iltimo aliento. Se verA levantarse
a las masas i obrar en un mismo sentido desde el Atlantico
a la cordillera, i desde las pampas del sur hasta Jujui,
pero dispersas i sin habilidad ni concerto, como estas olea-
das del mar que levanta un mismo viento i que vienen a
morir sucesivamente a las playas. Esta es una imAjen viva
del pueblo, aunque no es la prenda de la victoria. Se conta-
rAn los repetidos triunfos del tirano, sus innumerables victo-
rias, i tantos campos asolados por sus lejiones; i sin embargo,
se vera al pais en sus agonias maldiciendo siempre al tira-
no, i todavia saldrA del seno mismo del pueblo un hombre
como Pefialoza que vuelve con un pufiado de valientes a
presentar nuevas batallas sobre los huesos de sus compafie-
ros. De este cuadro de ajitacion incesante, de la ruina i
desolacion del pais en esta 4poca, i en fin, de los reveses
mismos que han sufrido los enemigos de Rosas, no sacarA la
posteridad por consecuencia que 6ste ha gobernado bien, ni
que lo ha sostenido la opinion, sino que tomara una leccion
memorable de lo que cuesta voltear a un tirano, cuando ha
logrado apoderarse del oro de la nation, i hacerse fuerte
por el terror.
Pero, por desgracia de nuestra 6poca, el uinico pueblo de
America a quien le ha cabido la triste suerte de estar com-
batiendo todavia por la verdadera libertad, i de tener que
conquistar por segunda vez las instituciones democraticas
bajo la oscura apariencia de una guerra civil; el inico pue-
blo que se ha visto.envuelto en una question de vida o de
muerte i que ha presentado a la Amdrica el nuevo especti-
culo de una emigracion de mas de 50000 almas, de un go-
bierno de doce afios, que azota, que degfiella, i que persigue
a cara descubierta la civilization i las instituciones america-
nas; este pueblo, decimos, en vez de encontrar apoyos a su






72 OBRAS DE SARMIENTO.
alrededor ha sido acusado de falta de nacionalismo! Osten-
tdndose a lo l1jos un americanismo cobarde por lo est6ril, i
mal entendido, por lo cxajerado, se ha tenido a mal a los
arjentinos su alianza con la escuadra francesa, i se ha que-
rido Ilamar a Rosas defensor del honor americano!... Grato
es por cierto oir cantar a un frances, je suis franfais, mon
pays avant tout, i a los norte-americanos, our country, right
or wrong, el bello ideal del egoismo national; pero ga qu6
esclavo se le ha oido nunca, primero el tirano que me azota i
me bebe la sangre, dntes que apoyarme en el brazo de la
humanidad?
La intervention francesa, como todos los negocios de la
Reptiblica Arjentina, no ha sido considerada en America
bajo su verdadero punto de vista. En la guerra con la Fran-
cia no se mezclaba para nada la patria arjentina. La Francia
no atacaba al pais, sino a Rosas, como lo declar6 cien veces
oficialmente; i Rosas no defendia tampoco al pais, sino su
poder para encarcelar i matar sin process. El pueblo arjen-
tino no figuraba sino como victim del tirano, i no pudiendo
atacarlo por si solo, quiso apoyarse en las filas en donde al
m6nos estaba la civilizacion, como se apoyaron los Estados
Unidos en la misma Francia para emanciparse de su ma-
drastra; i ent6nces pisaron soldados franceses el territorio
americano, mi6ntras que en la question del Plata, el contin-
jente de la Francia solo era reducido a un bloqueo, i a entre-
gar a los arjentinos los despojos arrebatados al tirano para
ser convertidos en instruments de libertad. Nada hubo en
esa alianza que pudiera sonrojar al mas patriot americano;
el territorio no fu6 profanado por el estranjero, ni su ban-
dera gui6 nunca al combat a los arjentinos; sobre todo
debe tenerse present que esa alianza fuW mas bien con al-
gunos jefes de la escuadra francesa que con la Francia. Los
amigos de la libertad, Mr. Roger, Mr. Le Blanc, Mr. Marty-
gny, fueron los verdaderos aliados de los arjentinos; asi es
que desde el moment que ellos se separaron de sus pues-
tos, i les sucedi6 Mr. Du Potet, todo el apoyo de la Francia
se convirti6 en una hostilidad abierta, i Rosas fud su mejor
amigo.
Para el complete esclarecimiento de este negocio, debe-
mos agregar una circunstancia mas. Hemos dicho que la
Francia solo hacia la guerra al tirano, i que su objeto era





POLITICAL ARJENTINA. 73
solo protejer a sus nacionales contra el uso de las facul-
tades estraordinarias. Pero bajo este prop6sito habia por
parte de la Francia la pretension de que se le considerase a
la par de la nacion mas favorecida, pretension arrogante al
m6nos, si no injusta, i que los estados americanos deben
rechazar siempre que la vean exijida por cualquier nation
de Europa. Bajo este aspect inicamente eran afectados los
intereses del pais por la intervention francesa. Los patriots
arjentinos no lo desconocian; pero, ,qu6 hacer? Esta pre-
tension altanera estaba envuelta en otras exijencias las mas
justas porparte de la Francia, i era absorbida por ellas en la
opinion. La question estaba colocada en un buen terreno
para la Francia por culpa del tirano; i tarde o temprano
debia ella triunfar. El pueblo arjentino no tenia ya medios
de restituir las cosas a su estado anterior, i el uinico modo
de salvar a la nacion de mayores compromises ulteriores,
era sacar ventajas de la fuerza misma de la Francia, apoyAn-
dose en ella, en cuanto lo permitiese el honor national, para
derrocar al tirano, orijen de toda la question.
4Cudl fu6 entire tanto el desenlace de ella? Luego que
Mr. Le Blanc fu6 sustituido por Mr. Du Potet, qued6 la con-
tienda en manos de dos hombres igualmente indiferentes a
los primeros intereses de su patria, e hicieron un tratado
de paz en que ellos triunfaron, Rosas i Du Potet, i en que
perdieron los dos paises, la Repfiblica Arjentina i la Francia.
No es esta una paradoja. Por el tratado cedi6 Rosas a la
Francia lo inico que el pais tenia derecho a negar, lo uinico
que habia en esa guerra capaz de herir el honor americano,
a saber : el considerar a esa potencia a la par de la nation
mas favorecida; i resisti6 ceder ni un Apice de su poder
para encarcelar i fusilar sin process. Du Potet, por su parte,
se satisfizo con aquella clAusula subalterna en la question;
pero no obtuvo garantia alguna contra las facultades estraor-
dinarias, i dej6 abandonados a sus compatriotas, cuando era
su seguridad lo primero de que debia haber tratado; de
modo que hoi es considerada la Francia a la par de la na-
cion mas favorecida, pero sus hijos no pueden habitar tran-
quilos las costas del Plata, i han tenido que abandonar el
pais muchos de ellos despues de los c6lebres tratados de
Mr. Du Potet. ,Puede este triunfo de Rosas lisonjear a la
America ?






74 OBRAS DE SARMIENTO.
Hai otras consideraciones de importancia en este negocio.
La resistencia de Rosas al poder de la Francia, que podia
por lo minos acreditar en 61 un alma de guerrero, no acre-
dita en realidad sino el alma negra de un tirano. Toda la
hostilidad de la Francia se redujo a un bloqueo, media
hostile, sin duda, a los intereses del pais; pero Rosas no
veia en este bloqueo sino un medio excelente para comen-
zar a realizar su plan de colocar a la Repdblica Arjentina en
la misma position de aislamiento en que puso el doctor
Francia al Paraguai. Este plan diab6lico no es una conje-
tura pues ha sido propalado altamente por el tirano. Si 41
no lo ha seguido, si trans6 al fin con Du Potet, i abrio el
puerto al comercio, fue solo porque vi6 amagado mui de
cerca su poder; i sin la sublevacion del pais, la Francia es-
taria hasta hoi bloqueando las aguas del Plata, sin sospechar,
que en dsto le hacia un servicio al tirano. Estas cosas, que a
la verdad son monstruosas, no quiere creerlas la Am6rica;
i asi se ha visto que nuestro gobierno ha creido obligar a
Rosas a ser razonable, i a respetar en sus hijos a la nation
chilena, bloqueando por tierra a la Repfiblica Arjentina.
Pero, 4 qu6 ha resultado de 6sto? Que Rosas se ha dado la
enhorabuena de esta media, i no ha hecho el menor recla-
mo, ni ha variado tampoco de conduct; pues aunque esa
media sea gravosa al pueblo arjentino, eso no le importa a
el; lo que le importa es que la Repfiblica Arjentina no ten-
ga comunicacion con ningun pais civilizado i donde man-
dan las leyes.
Basta, pues, de errors. Es precise que la America acabe
de comprender a ese hombre fatal, que colocado ell una de
las puertas principles de nuestro continent, amenaza i
amaga a la America por el interior i el esterior. T6malo todo
del hombre que azota i que degiiella; del inventor de la
masorca; del que persigue la civilizacion a cara descubierta;
del que abdicando las glorias americanas, aborrece la ban-
dera que fud hasta el Chimborazo, i se ensangrienta en los
defensores ilustres de la independencia de America. T6malo
todo de un hombre que, poseido del demonio de la guerra,
no estA en armonia con ningun gobierno americano; que
trata de absorber a la Repdblica Oriental, i que declare la
guerra a Santa Cruz solo porque era tirano! no haciendo
mas despues que burlar i manchar con una larga ironia la





POLiTICA ARJENT1NA. 75
causa que Chile sostenia. Tdmalo todo del amigo intimo de
la Inglaterra, de esa amistad que no se perturba en nada,
aunque aquella se apodere de las islas Malvinas, i clave
su bandera, la bandera mas insaciable, en la costa patag6-
nica, sin dar por estos actos ni una palabra de satisfaction.
P6ngase, en fin, en guardia contra un hombre que debilita
su pais i lo pone en estado de ser facilmente presa de la
ambicion europea; un pais cercano a la Europa i que se
brinda al comercio i a la industrial. Medite bien todas estas
cosas, i lo repetimos, p6ngase en guardia la America, si no
quiere ver amagados mas de cerca sus derechos, o si no
renuncia a ellos para siempre. Algo mas tenemos que so-
meter a su exAmen en la question del Plata, i ojalA nuestros
esfuerzos correspondiesen a la magnitude e importancia del
asunto.

III

En nuestros articulos anteriores creemos haber apreciado
en su verdadero valor la guerra de la Francia, su singular
desenlace, i los triunfos obtenidos por Rosas contra eltorren-
te de la opinion. Estos eran los antecedentes mas remotos
de la question del Plata, i nos acercamos ya a los hechos mas
recientes. Hemos omitido en nuestra carrera detalles impor-
tantes; no hemos hablado de la horrible carniceria que hizo
Oribe en Tucuman, ni de los asesinatos de prisioneros en
C6rdoba, Mendoza i Catamarca, ni de la devastacion de la
Rioja, porque, segun lo hemos dicho, no ha sido nuestro
Animo former un process a Rosas, i hacer estremecer de
nuevo al pfiblico con el recuerdo de escenas mas sangrientas
que cuantas nos present el teatro como meros abortos de la
imajinacion. Solo nos hemos propuesto hacer resaltar ciertas
ideas americanas que envuelve la question del Plata, i tomar
para nosotros algunas lecciones importantes que nos ofrece.
Hasta d6nde hemos llegado, puede considerarse como la
primera parte de este drama estraordinario; i al volver las
lejiones de Rosas la cabeza al oriented, medio hartas de
sangre, i dejando sus huellas sefaladas con mas de tres mil
cadaveres, para ir a abrir Ilueva campafia del otro lado del
ParanA, comienza la otra parte.






76 OBRAS DE SARMIENTO.
Aqui nos encontramos en la necesidad de hacer un pe-
quefio alto, para ocuparnos de un episodio notable. Mientras
las tropas del tirano triunfaban en el interior, su administra-
cion acarre6 al pais una grave responsabilidad en el este-
rior, responsabilidad que todavia se halla pendiente, i que
ha turbado de un modo mui serio las relaciones amistosas
que nunca deberian haberse interrumpido entire Chile i la
Repdblica Arjentina. Juzgamos que este asunto es digno de
former un episodio en la question del Plata, porque su es-
clarecimiento arroja una luz especial sobre el hombre que
domina en ella, sobre su cardcter i sus ideas respect de las
repdblicas americanas, i porque hard comprender mejor la
position del gobierno oriental en la lucha en que se halla
envuelto.
Desde luego debe tenerse present que, bajo el modesto
titulo de encargado de las relaeiones esteriores de la rep&i-
blica, Rosas ejerce de hecho, hace much tiempo, un poder
ilimitado sobre todas las administraciones de las provincias
arjentinas; que dl pone los gobiernos i que 61 los quita; i
que por medio de ellos manda a todos los rincones del pais,
como manda en la plaza de Buenos Aires. Este es un hecho
pdblico i que consta aun por documents oficiales salidos de
su misma mano. Sobre todo es un hecho alegado por los
gobiernos de las provincias mismas de la frontera, siempre
que han tenido que entenderse sobre cualquier punto con
las repiblicas vecinas. Es igualmente notorio que la march
violent i analoga a la de Rosas que han observado las au-
toridades de las provincias, es el resultado de sus temidas e
inexorables 6rdenes; i que todos los gobernadores, para
conservarse en sus puestos necesitan perseguir como l6 per-
sigue i seguir sus bdrbaros ejemplos sin tardanza i escrupu-
losamente.
Con estos antecedentes, seria una torpeza former cargos a
un instrument de Rosas, al imbbcil Aldao, por los vejdme-
nes cometidos en las personas i bienes de los ciudadanos
chilenos residents en Mendoza. El anico cargo que podia
hacersele era decirle : (( ,por qud estais en ese puesto infa-
me, vos que habeis defendido la libertad del pais en otro
tiempo? Pero ya que a 61 le place ser no mas que verdugo,
perderfamos el tiempo, i aun nos hariamos poco favor en
dirijirle reproches en medio del cieno en que estd sumido.





POLiTICA ARJENTINA. 77
Nuestro gobierno, sin embargo, desentendidndose cortes-
mente del raro sistema de gobierno que rije al otro lado de
los Andes, comenz6 por dirijir reclamos a la administration
de Mendoza. Alli estaba, ademas, un ajente suyo que habia
iniciado ya algunas jestiones, i que viendo la inutilidad de
ellas, habia tenido que pedir su pasaporte. Las quejas de los
chilenos residents en Mendoza se aumentaban cada dia, i
pudo apercibirse nuestro gobierno de que el asunto era mui
serio, que las 6rdenes de alistamiento, de confiscaciones i
de vejamenes personales se ejecutaban sin miramiento algu-
no en los hijos de Chile, i que si no habia mas victims era
solo porque faltaban mas hombres. Nuestro gobierno apro-
vech6 las mejores coyunturas i toc6 los resorts mas pru-
dentes para hacer entrar a la administration de Mendoza en
el camino de la razon i de la decencia; pero revelada de un
modo official su impotencia, a mas de su mala voluntad, se
diriji6 en enero del afio pasado al mismo Rosas, verdadero
orijen de los sufrimientos de los ciudadanos chilenos. Pasa-
ron, sin embargo, quince meses de su comunicacion sin
obtener mas respuesta que la continuacion de los mismos
actos que habian dado lugar a los reclamos. Fu6 ent6nces
que nuestro gobierno, creyendo apurar los medios diplomd-
ticos, i tocar un resort el mas aprop6sito para restablecer
la armonia con estr6pito i sin mayores males, espidi6 su
decreto de 30 de marzo de este afio, en virtud del que qued6
cerrada toda comunicacion mercantil con las provincias tras-
andinas. Van corridos seis meses i medio desde ese decreto
i tampoco aparece respuesta alguna por part de Rosas, i
contimian las cosas en el mismo estado que tenian Antes.....
,C6mo deberemos calificar semejante conduct? ,Qud pen-
sar de ese silencio estudiado? ,Qu6 se propone Rosas res-
pecto a Chile?
Los hechos que hemos relatado forman un capitulo el
mas singular en la historic de la diplomacia. Nada mas na-
tural, aun en el tirano mas descarado, que querer disfrazarse
en el esterior, que finjir pudor, i mostrar siquiera cortesia
con un pais tan pacifico i neutral a sus actos como Chile;
nada mas natural que aparentar, al m6nos, buenas intencio-
nes con las naciones vecinas que le miran derramar sangre i
comprometer intereses comunes, sin dirijirle el mas minimo,
reproche. Cromwell recibia en su corte a todos los embaja-






78 OBRAS DE SARMIENTO.
does de Europa, aunque tenia ofendidos a todos sus reyes;
i Rosas, este tirano miserable, que nunca se han presentado
en una batalla, que no posee mas talent que el de las almas
bajas, i que no domina tranquilo ni el terreno que pisa, no
contest a una nation que le habla; la escucha i la vuelve la
espalda! Nada mas natural en un tirano orgulloso i domi-
nante, que estallar, i mostrar su c6lera al menor ataque que
se haga a los intereses del pais que manda. I Rosas ve que
Chile le cierra sus puertas al comercio, i se calla; le despa-
cha correos, i se queda sin dar la menor seal de disgusto I
4 C6mo esplicar esta anomalia i esta conduct estravagante.?
No la esplicaran talvez los gobiernos americanos, que
hasta ahora no alcanzan a comprender el alma de Rosas;
pero nosotros, ilustrados por hechos que nos han tocado mui
de cerca, creemos poder esplicar esas aparentes oscuridades.
Rosas nunca ha abrigado un sentimiento americano, i las
reptiblicas hermanas, en vez de inspirarle amistad, Ilenan de
cuidado i de recelo su alma tenebrosa. Hasta la sombra de
paises gobernados por la lei, le incomoda; i por to que hace
al derecho de jentes, esto no es para 61 sino un libro de es-
cuela, una compilation de frases, de que 61 tambien suele
servirse en una discussion diplomdtica, mientras prepare sus
tropas i lleva adelante sus miras. Pedirle a Rosas que respete
los fueros de los ciudadanos chilenos, es para 61 quererle
coartar las facultades estraordinarias, porque 1l nunca se ha
acordado de protejer a sus compatriotas en el estranjero, i
aun le place que todo arjentino, sea unitario o federal, que
salga del pais, sea perseguido hasta que se yea obligado a
volver al rebafto que 6l dirije. Por lo que respect a la clau-
sura de la cordillera, esta es una media que le habria dado
un dia de regocijo. Qud le important a dl los intereses mate-
riales del pueblo arjentino, si ellos conspiran contra su po-
der? Por el contrario, lo que 61 quiere, i lo que verdadera-
mente esta en sus intereses de tirano, es que la Repdblica
Arjentina quede completamente aislada, i bien encerrada en
su pufio. La cesacion del comercio de Chile con las provin-
cias trasandinas, acabara por concluir toda especie de comu-
nicacion, como es natural; quedarAn solo los correos, i dstos
no serviran sino para observer i espiar a este pais i a su go-
bierno. Obligara a aquellas provincias a proveer sus almace-
nes de la plaza de Buenos Aires, con una double ventaja para






POLITICAL ARJENTINA. 79
el tirano, la de aumentar su tesoro i la de poner mas a su
disposition todo el pais. Los gobernadores i caudillos de las
provincias, mandarAn pueblos pobres, estarAn sin armas i sin
recursos, i nunca alzarAn cabeza. He aqui el modo c6mo
calcula Rosas en cuanto a la clausura de la cordillera. Por
consiguiente, estamos seguros de que no hard el menor es-
fuerzo por hacer cesar esta media.
Estas son nuestras ideas en este asunto, i guiados por ellas
es que siempre hemos lamentado los miramientos, tan mal
empleados, que han guardado con Rosas las repdiblicas veci-
nas; su conduct timorata, i su neutralidad Ilevada hasta los
Apices en la question del Plata. Ha habido circunstancias
en que, sin recurrir a las armas i con poner su nombre solo
en la balanza que contenia esta larga contienda, la hubieran
inclinado en contra del tirano. I ent6nces i cuanta sangre
americana no se habria ahorrado! iCuAntos temores, cuAntos
escandalos no se habrian evitado a la America! Por lo que
hace al decreto de 30 de marzo, lo hemos deplorado como
una media incomplete i mal ealculada de nuestro gabinete.
Ella favorece evidentemente las miras del tirano, mi6ntras
que perjudica, en primer lugar, al pueblo victim, al pueblo
arjentino; i en segundo lugar, al pueblo ofendido, al pueblo
chileno. El comercio que se hacia con las provincias de Cu-
yo, a mas de dejar algunos fondos no tan despreciables al
tesoro national, era costeado enteramente con capitals chi-
lenos, i desempefiado casi esclusivamente con brazos del
pais. Se calculan en mas de 400000 pesos los efectos del
comercio de Valparaiso existentes en Cuyo; i estos capitals
que no podian ser reembolsados sino en retornos, no volve-
rAn a sus duefios, sino con grandes quebrantos, si es que
vuelven. Hemos hablado con algunos interesados que nos
han comunicado sus alarmas.
Al anunciar en las cAmaras el decreto de marzo, el minis-
tro se esforz6 en demostrar que era just, cosa que ningun
chileno podia dudar, i omiti6 probar que era suficiente i ca-
paz de hacer dar la satisfaccion por los reclamos pendien-
tes, que era de lo que se trataba principalmente. Dijo el
ministry en su Memoria que con esta media se evitarian
en adelante nuevos motives de reclamos. Pero ,se sostienen
asi los que ya existen? EstA tampoco en los intereses de una
nacion renunciar voluntariamente a las vias de comercio i






bU OBRAS DE SARMIENTO.
desarrollo que la naturaleza ha puesto en sus manos? ,Ser4
bastante motivo la existencia de un tirano para privarse de
toda relacion con un pais sobre el que se tienen derechos
indisputables de comunicacion i comercio? Sobre todo,
bastardi el decreto de marzo para evitar en adelante nuevas
dificultades, mas graves talvez, con Rosas?
Estas consideraciones nos hacen career que el decreto de
marzo no ha sido una media definitive, i que el negocio se
hall aun bajo la consideration de nuestro gabinete. Cree-
mos que no estin agotados todavia los medios diplomiticos,
i que podemos esperar, confiando en la habilidad de nues-
tros ministros, que sin necesidad de turbar la tranquilidad
del pais, ni de interrumpir los adelantos rApidos que hace a
la sombra de la paz, se conseguirA restablecer la buena ar-
monia i el comercio que nunca debieron suspenderse entire
Chile i la Repdblica Arjentina.
Entre tanto, tomen una leccion los estados vecinos de la
conduct sin ejemplar que ha observado Rosas respect de
Chile. Reconozcan que si un tirano como 6ste logra afirmar-
se en su asiento, i veneer a la j6ven Repfblica Oriental, que
lucha sola contra todo su poder, sera en Amdrica una se-
milla eterna de discordias i de escAndalos. Reconozcan que
a todas les va algo en la question del Plata, i que su desen-
lace puede acarrearles males que todavia es tiempo de
evitar.
Solo con el objeto de llamar su atencion, i animados por
los sentimientos mas puros en favor de la Am6rica, hemos
levantado nuestra debil voz, i tocado, talvez los primeros
en la prensa, un asunto tan grave, digno de ocupar a los
hombres de estado i a las primeras capacidades de nuestros
paises.


IV

Desesperante tarea es, por cierto, la de escribir sobre un
asunto de interest pfiblico, i no hallar un solo eco alrededor;
desesperante hablar en Am6rica de un asunto americano i
no ser comprendido; i triste deber, en fin, el que le hace
conocer a uno a fondo lo miserable i menguado de la 6poca
en que vivimos. Cuando por primera vez se crey6 en los





POLITICAL ARJENTINA. 81
Estados Unidos que los vinculos de la union estaban en pe-
ligro, se dice que los buenos ciudadanos al encontrarse se
decian con dolor : ( estamos en medio de una revolution! ,
Los buenos americanos del sur debian ahora decirse : (( es-
tamos verdaderamente en retroceso! )> Apdnas han pasado
los tiempos de la guerra de la independencia, i los pueblos
hermanos ya no conservan sino este titulo. Todavia no hace
veinte afios que un habitante de las pampas de Colombia se
abrazaba en medio del continent con otro de las pampas
de Buenos Aires, i ya no ha quedado un solo vinculo, ni aun
entire los estados vecinos. La anarquia i las guerras civiles
pueden esplicarse en naciones que comienzan a serlo; pero
el egoismo i la frialdad, pertenecen a la senectud de los
pueblos, i no se concibe esta triste madurez en nuestras re-
piblicas, llenas de vida i palpitantes aun al nombre de glo-
ria i de libertad. Un tirano descarado segrega a un pais de
la comunion americana, lo convierte en un cadaver, i huella
sobre su cabeza los principios de todas las repiblicas; i 6s-
tas lo ven, lo palpan i callan! El mismo tirano amenaza des-
pues la nacionalidad de un estado vecino, i temblando dste
al amago, se echa en brazos de una nacion europea; i toda-
via callan las repiblicas hermanas; ni una mediacion siquie-
ra ofrecen al pueblo que va a caer, a su antiguo compafiero
de armas Ni se cuidan tampoco de la intervention europea!
,Se nos dira, acaso, que 6sto no es mas que poesia? Pues
bien; vamos a entrar en esplicaciones, i se verd si hai inte-
reses mui positives, comunes entire las repdblicas herma-
nas, i si estin culpablemente desatendidos. No nos sepa-
remos de la question del Plata; pues al contrario, es la
continuation de nuestro asunto la que debe esclarecer esta
material.
Presentaremos el estado actual de la question del Plata
por boca del mas notable peri6dico ingles, del Times, para
que no nieguen los hechos los que solo tienen este recurso
para rechazar nuestras opinions. En el ndmero del 9 de
julio se encuentran las siguientes lines que traducimos lite-
ralmente : ( habiendo sido aniquilados todos los enemigos
de Rosas del otro lado del ParanA, el general Oribe se pre-
para a invadir con un fuerte ej6rcito a Montevideo. Este es-
tado de cosas ha alarmado a los comerciantes de Monte-
video, i se habia puesto a suscripcion en el consulado





82 OBRAS DE SARMIENTO.
britAnico un memorial dirijido a Lord Aberdeen, en el que
se solicita la intervention de la Gran Bretafia para que im-
pida la invasion, presentandose al mismo tiempo un con-
traste entire la conduct jesuftica e iliberal de Rosas con la
del gobierno de Montevideo, i haciendo ver que la propie-
dad britwnica, que alcanza a 3 000000 de pesos, seria puesta.
en gran peligro con tal invasion; que la guerra es entera-
mente agresiva por part de Rosas, pues continuamente ha
estado rechazando proposiciones para un acomodo que le
han sido hechas por Montevideo; i finalmente, que el go-
bierno de Montevideo estd dispuesto a hacer un tratado de
comercio con la Gran Bretafia, concediendo la libre navega-
cion de los rios al pabellon britanico, con otras ventajas
mas, sobre cuyos objetos se reclama la atencion de nuestro
gobierno. )
Por estas lines se ve que los sfibditos de S. M. B. solici-
tan la intervention de su gobierno i abogan por 3000000 de
pesos ,No tendremos los americanos mayores intereses que
defender i otras razones mas, para solicitar la intervention
de los gobiernos vecinos en la question del Plata? Ya que la
tirania horrenda de Rosas solo ha de ser mirada en nuestros
paises por el ojo del cAlculo, i con tanta distancia como la
misma Inglaterra, preguntamos, ,el comercio de Chile inte-
rrumpido indefinidamente con las provincias arjentinas, i el
de Bolivia casi estinguido, porque no se puede traficar con
un pais donde se mata i se degiiella, ,vale minos de tres
millones? Los perjuicios que han recibido estos paises en
los doce afios del gobierno de Rosas, i los que sufririn en
otros doce que puede mui bien durar, si las cosas siguen el
mismo camino que hasta aqui, ,no valdran mas de tres mi-
llones? 4Son tan ricos Chile i Bolivia, son tantas sus vias de
trAfico para que puedan mirar con indiferencia su comercio
con un pueblo vecino, comercio el mas natural, el que mas
debe protejerse, i que es llamado a tomar con el tiempo un
aumento incalculable?
Conocemos que estas palabras no han de ser pesadas je-
neralmente en su verdadero valor. Despues de tantas luchas
interiores, i en medio de ellas aun, reinan las opinions mas
mezquinas respect al desarrollo del comercio i de la indus-
tria. Se cree que cada pais solo debe ocuparse de si mismo,
i que con hacer reglamentos i conservar una paz infecunda,





POLITICAL ARJENTINA. 83
se conquista el porvenir; que para contener la anarqufa es
precise casi parar las ruedas de la mAquina social, i cuidar
de que no sean mui anchas las fuentes de riqueza, o al m6-
nos no abrirlas sino con tasa i media. Solo hai calor i ener-
jia para sostener una divisa political; se piensa, en fin, que
cada estado es sibi suficiens dentro de sf mismo, i que no
necesita aprovecharse de las ventajas. El afo 29, que puede
considerarse mas o m6nos como la 6poca en que Chile i Bo-
livia comenzaron a pensar s6riamente en su organization,
es justamente la 4poca en que comenz6 tambien a figurar en
la Repuiblica Arjentina el hombre fatal que hoi la domina.
Desde ent6nces hasta hoi, todo ha sido alli des6rden i atra-
so; i en nada se ha pensado m6nos que en fomentar el
comercio interior.
Pero no se juzgue de lo que puede ser por lo que es, i lo
que ha sido en los doce afios que ha mandado Rosas. Re-
cuerde Bolivia el inmenso comercio que tenia Antes con la
Reputblica Arjentina, no de efectos estranjeros sino de pro-
ductos de ambos paises, i pregdntese si este comercio no
podria subsistir i ser Ilevado adelante? i I cuAl seria su suerte
si hubiera en la Repuiblica Arjentina un gobierno que, en
vez de matar, se ocupase de la navegacion facil i espedita
del rio Bermejo! Esto es mas llano i mas productive tam-
bien que hacer un buen puerto en Cobija. El dia que se viera
una vela o un vapor cerca de Tarija, ese dia podria olvidarse
Bolivia de las costas del Pacifico, i sus ricas provincias del
sur i del oeste serian un foco de civilizacion i un venero de
riqueza. No se crea que hablamos de proyectos quimericos,
o de proyectos que pertenecen a la posteridad; la navega-
cion de los tributaries del Parand no es un proyecto, ni una
idea por realizar; es un hecho conocido, i no se necesita
mas para Ilevar las mercaderias europeas hasta las puertas
de Bolivia por medio de los rios, que un gobierno regular en
Buenos Aires, un gobierno que no haga mas que dejar obrar
al comercio. Si no hubiera existido Rosas, i aun cuando la
Repiblica Arjentina no hubiese gozado de una alta prospe-
ridad, tiempo ha seria navegado el rio Bermejo i aun el co-
mercio terrestre, que en otra 6poca ocupaba los mas fuertes
capitals de ambos paises, no seria por cierto lo que es hoi.
Desde la muerte del doctor Francia, la suerte de Bolivia
estA esclusivamente en manos de Rosas.





64 OBRAS DE SARMIENTO.
Por lo que respect a Chile, aunque no sean tan grandes
las ventajas que puede reporter de su comunicacion con las
provincias trasandinas, son tales que seria el mayor desa-
cuerdo mirarlas como subalternas. Chile i la Repuiblica Ar-
jentina estan destinadas a prestarse mutuamente los mas
importantes servicios. Estando unidas, i estrechadas sus re-
laciones mercantiles, pueden salvarse una a la otra de los
rigores de un bloqueo. Se havistoprdcticamente que durante
el bloqueo de la Francia, a pesar de estar un Aldao en Men-
doza, las provincias arjentinas han hallado un mercado ven-
tajoso en las factories de Valparaiso. En tiempo de paz, Chile
esta llamado a proveer por tierra a la Repuiblica Arjentina
con los ricos products de Asia i de las costas americanas
del Pacifico. Por otra parte, situado Chile a trasmano de
Europa i separado de ella por el Cabo, no debe despreciar
ninguna via de trdfico; i las que la naturaleza le ha concedido
al oriented, en una larga frontera que lo pone en contact con
un pais fdrtil, no deben mirarse porlo que hoi son, sino por
lo que seran desde el moment que caiga el tirano que hoi
las obstruye, o las hace est6riles. Aun en estos tiempos cala-
mitosos, la provincia de Aconcagua ha reportado beneficios
visible del comercio con las provincias trasandinas; i Co-
piap6, Huasco i Coquimbo, que apinas reciben los jugos de
vida que se reparten de la capital, hallarian igualmente un
element local de progress en su roce director con ellas,
desde que la tranquilidad i el 6rden dejasen desarrollarse
libremente el comercio i la industrial. ZSe nos dird acaso que
todas estas ventajas estan aun mui remotas? Si lo estan no
es sino a causa de la tirania de Rosas que prime i ahoga la
industrial i el comercio arjentino. Por lo demas, la naturaleza
ha puesto a la mano esas ventajas, i pende solo de los go-
biernos no dejar arrebatArselas por un tirano.
El comercio trasandino no es apreciado en Chile en su
verdadero valor, porque se ha formado la idea de que el es-
tado violent en que hace afios se encuentra la Repfiblica
Arjentina, es un hecho casi normal. Se cree que alli habrd
siempre guerra civil, o que cuando cese, el progress sera
tan lento que pasaran muchos afios para que las provincias
trasandinas tengan una poblacion numerosa i una industrial
animada. No se tiene present que no es la guerra civil la que
ha echado raices en aquel pais, sino una tiranfa sin ejemplo,






POLITICAL ARJENTINA. 85
euya repeticion no es possible ni en siglos talvez, i tirania que
se puede hacer cesar de un moment a otro. No se tiene
present que la Repiblica Arjentina, mas cercana que noso-
tros a la Europa, i en posesion tranquila ya del element
mas poderoso de progress que tenemos en nuestros paises
nuevos, la tolerancia de cultos, puede en pocos afios de paz
sufrir la maravillosa transformation que sufri6 Buenos Aires
el afio21, i la que ha sufrido Montevideo de seis afios a esta
parte, admitiendo una inmigracion numerosa cuyos efectos
son incalculables. No; el estado de guerra no es un estado
permanent en ningun pueblo del mundo, i mnnos en el pue-
blo arjentino. ,Qu6 pais de America entr6 a gozar primero
que 61 de los beneficios de la paz i de un gobierno tan libre
como ilustrado? iCuAl de las nuevas repiblicas americanas
ha hecho en igual period de tiempo los progress que hizo
Buenos Aires desde el afio 11 hasta el 17? En ese corto es-
pacio de tiempo, cuantas mejoras, cuanto desarrollo, cuanta
libertad! Se duplic6 casi la poblacion, se duplicaron las ren-
tas, se estendieron las fronteras 50 leguas, se estableci6 un
banco, se crearon sociedades de industrial i de beneficencia,
se aboli6 para siempre el imperio de las preocupaciones, i
se plantearon instituciones que, para destruirlas, ha necesi-
tado Rosas doce afios de derramar sangre. En fin, fu6 en-
t6nces i en Buenos Aires por primera vez, que se vi6 a la raza
espafiola querer competir con la raza sajona que ha creado
como por encanto a Tejas i a la Australia. Si esos tiempos
volvieran, como pueden i deben volver, ,no hallaria Chile
ventajas mui valiosas en el comercio trasandino?
Hemos recorrido brevisimamente estos puntos importan-
tes; pero con todo, podemos preguntar otra vez, si no valen
tres millones de pesos los intereses comerciales que Chile i
Bolivia tienen comprometidos en la tirania de Rosas?
Debemos preguntar tambien, si la intervention euro-
pea en la question del Plata, i la introduction de su
bandera en el seno del continent, no valian mas de tres
millones?
Deberiamos preguntar si las ofensas directs que han reci-
bido los pabellones de Chile i Bolivia, en los ultrajes inferi-
dos a los hijos de aquel, i en el apoyo dado a Velazco para
dominar a 6sta ino valen mas de tres millones?
Deberiamos preguntar, si el escAndalo i mal ejemplo que






86 OBRAS DE SARMIENTO.
da en America el gobierno de Rosas, i las dificultades que
puede traer en adelante, no valen tres millones?
Podiamos preguntar, en fin, si la gloria de libertad a una
repdblica hermana, a un pueblo que siempre ha sido su ami-
go fiel i apasionado, ,no tiene valor ninguno a los ojos de
Chile i Bolivia?
iSe nos dira acaso que no esta en poder de ellos reivin-
dicar sus derechos sino a costa de mayores males? Conv6n-
gase Antes por los gobiernos de Chile i Bolivia, que sus in-
tereses, su honor i su gloria estan comprometidos en la
question del Plata, i ent6nces se tratara de si los pueblos
chileno i boliviano, tienen medios convenientes de protejer-
los. Si la opinion de ellos, i si la opinion pdblica, estan de
acuerdo con nuestro modo de ver la tirania de Rosas, en-
t6nces la question del Plata habra variado de terreno, i con-
vendria examinarla de nuevo; o mas bien, la prensa con-
cluiria su mission dejando la terminacion de tan grave nego-
cio esclusivamente en manos de los hombres a quienes la
patria ha confiado sus altos destinos. Nosotros solo nos he-
mos propuesto esclarecer la material i llamar a atencion sobre
ella. Con esto ha concluido toda nuestra tarea, i temeriamos
usurpar los deberes de los hombres de estado, si entrara-
mos al dominio de la accion de los gobiernos.



PROSPECT DEL HERALDO ARJENTINO

A LOS ARJENTINOS RESIDENTS EN CHILE

(Santiago, 23 de diciembre de 1842).

La mano de la desgracia ha pesado durante diez afios casi
sin intermission sobre nosotros. Si lalibertad ha de posar sus
alas algun dia en nuestra desgraciada patria, icuanto harin
por conservarla los que tantas lAgrimas han derramado por
ella, los que tanto han sufrido en su nombre! Mui duras
pruebas nos tenia reservadas la Providencia a los que nos
ha cabido en suerte la vida en esta terrible 6poca. Las priva-


1. V6ase la Bibliografia en el tomo I de estas Obras.





POLiTICA ARJENTINA. 87
clones, las persecuciones, los calabozos, el destierro i la
muerte, han sido prodigados sobre nosotros como otras tan-
tas plagas de Ejipto. El suelo de nuestra repiiblica se ha cu-
bierto de sangre, los paises vecinos han acojido los millares
de hombres que dejaban sus hogares, sus families i sus for-
tunas en manos de sus implacables enemigos. Una desorga-
nizacion espantosa, sin ejemplo, ha tenido lugar en las dila-
tadas comarcas que llevan el nombre del Rio de la Plata. Un
hombre sagaz i malvado, ha puesto en juego todos los resor-
tes de una political maquiavelica, para hacerse un patrimo-
nio de un suelo ensangrentado, cubierto de millares de cadA-
veres i de escombros. Pero aun no lo ha conseguido todavia,
arjentinos pr6fugos, sin hogar i sin casa propia! (No olvide-
mos 6sto, aun no lo ha conseguido! Los medios mas barba-
ros, la tirania mas prolongada e inaudita, las desvastaciones
mas espantosas, el poder material mas colosal, no han podido
someterle la presa que ambiciona. Ah! El dia llegard en que
la historic aprecie este grande hecho. Los C0sares romanos
no encontraron tantas resistencias para fundar el imperio.
Napoleon se content con algunos destierros, i pudo ceihirse
una corona. La Repdblica Arjentina, nuestra patria, ha pe-
leado diez afios, sin armas, contra un poder herizado de
bayonetas. Los hombres libres han sido mil veces vencidos;
pero una sola ha reposado tranquilo el tirano. Su rabia se ha
descargado sobre los ciudadanos indefensos, el pufial ha
sido erijido en lei; el esterminio el inico medio usado; i
sin embargo,, el poder de Rosas es hoi tan precario como
ahora diez afios. Sus sat6lites lo dominant todo, nada inte-
rrumpe el silencio de muerte, si no son los ahogados clamo-
res de las victims. El pufial estd levantado siempre sobre
las 'gargantas, i no obstante este triunfo i este poder apa-
rente, los verdugos estAn convencidos que no pueden pes-
tafiar un moment, porque las victims se han de alzar del
suelo, porque elpufial somete gargantas pero no el pensa-
miento.
Glori6monos, pues, de pertenecer a esa raza de titanes que
saca nuevas fuerzas de sus quebrantos i no desesperaremos
del porvenir de nuestra patria. Es grande como ella, como
sus antecedentes, i la historic seria desmentida i la fuerza de
las cosas contrariada, si llegase a establecerse definitivamen-
te un gobierno que ha confiado su salvacion en los delitos,






88 OBRAS DE SARMIENTO.
la licencia i la subversion de todo 6rden moral, de toda
practice de gobierno. Nuestra revolution seria para los demas
pueblos americanos, una leccion digna de estudiarla para su
propio aprovechamiento. Desgraciadamente esta escrita en
un idioma que pocos comprenden; desgraciadamente las
metam6rfosis sociales, las revoluciones tienen causes pro-
fundas en la organization internal de los pueblos, que se
desarrolla sin que la jeneralidad lo sienta; pues desde el
moment que pidiesen ser conocidas, la revolution estaria
consumada. Lo que a nosotros nos sucede, ningun pueblo
teme que le sobrevenga; i no erey6ndose interesados,
cierran voluntariamente los ojos por no ver nuestras dolen-
cias. No nos quejemos de este abandon i de esta indife-
rencia que muchas causes justifican i hacen necesaria. Bus-
quemos el alivio de nuestros males en nuestras propias
fuerzas; que ellas han bastado para mantener hasta ahora
viva la contienda. Cuando el tirano de Buenos Aires empez6
a cebar su rabia contra los antiguos militares de la indepen-
dencia, cuando la sociedad empez6 a ser minada por su
base, un grito general de indignacion reson6 por todas
parties. Los calabozos no bastaban a contener a los revolto-
sos. La guerra apareci6 por todas parties como las Ilamaradas
de muchos incendios. Rosas tenia soldados, esbirros; los
patriots, pecho i convicciones que oponerles. Centenares
fueron a las manos de los verdugos, i centenares tambien
a combatir en los ej6rcitos. Las ciudades se han desplobado
de habitantes, pero los campos estin sembrados de cadA-
veres. Millares han perecido en los combates o en los mas
espantosos suplicios; pero quedan ann millares que com-
baten todavia i que triunfarAn sin duda alguna, porque de-
fienden el derecho de vivir, el supremo de todos los dere-
chos.
,C6mo ha podido creerse que una sociedad entera con-
venga voluntariamente en ser dispersada como las hojas de
los drboles de otofio, at soplo del huracan de las pasiones
desenfrenadas de un malvado? N6! los individuos que com-
ponen una nacion son como los miembros dispersos del
jigante del Ariosto; siempre estin pugnando por reunirse en
un solo cuerpo, para enderezarse de nuevo i volver a la vida.
La lucha que ha sostenido la Repiblica Arjentina con tanto
denuedo, con constancia tal que ha fatigado la espectacion






POLITICAL ARJENTINA. 89
de todos los demas pueblos, ha dejado ver que tiene dema-
siados principios de vida para que sucumba al embate de
una tirania, que cuanto mas odiosa es i mas violent, m6nos
puede cimentarse i es menos duradera. 4C6mo puede vivir
en una sociedad nueva un gobierno que ha hecho de la par-
te mas sana de ella, una lejion de enemigos que solo podrhn
ser sometidos por la irresistible violencia de las armas i el
peso de las cadenas? iUn gobierno que ha provocado todo
jenero de resistencias, ofendiendo i conculcando cuantos
intereses i afecciones pueden mover a los hombres? ,Es un
hecho tan vulgar el de la sucesiva aparicion de veinte ej6r-
citos que en escalones se presentan a combatir, i derrotados
los primeros, destrozados los segundos, pulverizados los
fltimos, la lucha se traba de nuevo donde hai un hombre
armado, un hombre en pid para opener todavia su pecho al
carro triunfal del verdugo de la patria; su fe i su confianza
en el porvenir a la ciega i caprichosa fatalidad de la fortune
que los traiciona en todas parties? ,Es un hecho comun ver
a millares de j6venes abandonar las aulas, a los abogados
sus bufetes, a los medicos la cabacera del enfermo, a los
comerciantes el mostrador, al c6mico las tablas, para ir a
former de su cuerpo murallas que contengan el poder del
tirano, i recibir sin mengua la muerte del soldado, o cuando
la dltima trinchera estA ya tomada, desparramarse por toda
la America i volver de nuevo a buscar los combates i la
muerte? L,Es un hecho comun ver una revolution de diez
afios, sin jefes, sin caudillos, entregandose como una mujer
desvalida al primero que la ofrece Ilevarla adonde estAn sus
hijos perdidos? iEs un hecho comun ver a los hombres de
classes inferiores, pobres, desvalidos, volver a su pais des-
pues que las desgracias les han hecho abandonar la patria,
i en lugar de someterse all poder del vencedor para estarse
tranquilos, o convertirse en verdugos para participar del
botin, arrostrar peligros ciertos, sufrir nuevas desgracias, i
todavia aprestarse al combat, i no desmayar un moment?
N6, Dios poderoso! estos sonlos sintomas ciertos de aquellos
grandes trastornos que parten de causes imperecederas i
que estan destinados a cambiar la faz de las sociedades.
jCuando se vi6 en America fen6meno semejante? i~Cundo?
Una sola vez, cuando el gobierno espafiol dej6 de represen-
tar los intereses americanos, cuando las colonies recono-





90 OBRAS DE SARMIENTO.
cieron la impotencia de aquel poder caduco i sin races en
la sociedad que gobernaba, cuando su domination habia
perdido el apoyo de las ideas, ent6nces se vi6 en America el
mismo fen6meno que en la Repuiblica Arjentina. Triunfaban
los ejdrcitos reales; pero la causa que sostenian no se afian-
zaba. Las derrotas de los patriots se sucedian a las derro-
tas; los padres muriendo legaban la empresa de la inde-
pendencia a los hijos; los pr6fugos de Chile iban a buscar
ejdrcitos a otras parties para volver a desalojar los opre-
sores; Bolivar se hallaba en todas parties en el inmenso cir-
culo que habia sefialado a su jenio; cuarenta derrotas le
prepararon el primer triunfo, i aquellas mas que este su
gloria colosal. Las Provincias Unidas defendian su terreno
palmo a palmo, i podian gastar tesoros en atacar a sus ene-
migos en Chile a un mismo tiempo que en Montevideo, en
Salta i en Lima. Las derrotas son ent6nces verdaderos triun-
fos, porque ellas aleccionan al vencido, lo fortifican i le dan
nuevos brios; la idea por que combat esta fija en el cora-
zon, i la desgracia i la mala estrella, los obstdculos i las
resistencias, no son los medios de cambiarla.
La revolution arjentina no sucumbird, pues, por mas que
a cada moment veamos alzarse el pid del tirano para aplas-
tarla; i los grandes destinos de aquella rica porcion de Amd-
rica est6n pr6ximos a cumplirse. iQue! La mas estensa i
rica portion de la America espafiola del sur, la cuna de la
revolution de la independencia en esta parte del continent,
el paladium en otro tiempo de las libertades; el apoyo de
todas las repuiblicas hermanas, la patria de tantos heroes,
iestaria destinada por la Providencia para ser la frbula de
las jentes, i la burla mas amarga contra esa libertad misma
por la que derramaron tanta sangre sus hijos en tantos i tan
lejanos campos de batalla? ,Se ha estinguido ya el fuego
santo que en otro tiempo la iluminaba? Pero, ilusos los que
asi piensan! ,D6nde estan los sintomas de esta estincion
tan preconizada? Quieren hallarlos en la misma lucha eterna
que hoi sostienen sus hijos contra el poder mas colosal que
ha podido aglomerarse en las manos de un malvado? 4La
buscan en esa juventud ardorosa que est, encaneciendo en
los trabajos i en la desgracia? Por Dios! No nos dejemos
fascinar por los juicios de hombres apocados. Nunca ha sido
mas poderosa la libertad que cuando, como hoi, brota por






POL1TICA AIUIENTINA. 91
entire las manos de los verdugos; nunca di6 la repdblica sin-
tomas menos equivocos de vida ni mayores esperanzas.
Perseveremos, pues, i no nos aletargue el suefio del des-
tierro, ni nos desalienten las pasadas desgracias. Todavia
hai ejercitos, todavia hai patria, todavia hemos de ver nues-
tros hogares, todavia hemos de reposarnos tranquilos en las
fdrtiles llanuras del Plata!
La guerra que nuestros compatriotas hacen al tirano estA
a punto de dar resultados decisivos; i los arjentinos que vi-
ven hoi en el estranjero, no tienen medios de saber con
oportunidad las noticias que de aquellos acontecimientos
nos vienen. El objeto de la present publication es, pues,
proporcionarles un 6rgano para que les sean comunicadas a
todos, segun que los acontecimientos se vayan presentando.
Aprovecharemos esta occasion para esplicar nuestra revolu-
cion a los que no la comprenden aun, i que arrastrados por
la ola revolucionaria, se han visto perseguidos, trastornados
i arrojados en suelo estrafio, sin saberse dar cuenta precisa
de los m6viles que los han impulsado. Reanimaremos el es-
piritu de los que pierden toda esperanza; avivaremos las
creencias i convicciones de los que tienen fe en el porvenir
de la Amdrica i de su patria.
En una palabra, queremos hacer lo que los ingleses, fran-
ceses i espafioles han hecho en Montevideo i Buenos Aires,
sosteniendo peri6dicos i diaries para sus nacionales, que les
hablen en su idioma respective de los intereses i la political
de la patria ausente.
Invitamos a los emigrados ricos a que se suscriban segun
sus posibles, bien entendido que esta publication no se hace
con el espiritu de especulacion i solamente esstd calculada
para los fines indicados. Cuesta 26 pesos cada nuimero, i hai
que distribuirlo grdtis a todos los arjentinos pobres i remi-
tirlo a las provincias de Chile, a Bolivia i el Perd, i a todos
los suscritores se darn los ejemplares que soliciten.





OBRAS DE SARMIENTO.


DE LA REVOLUTION ARJENTINA'

(Progreso de 11 de enero de 1843).

Las noticias que hemos publicado ayer, han instruido al
pfiblico de los dltimos acontecimientos que han tenido lugar
al otro lado del ParanA. La catAstrofe de la gran trajedia
que se ha estado representando en aquel pais durante tantos
aios, ha sobrevenido al fin, despues de haberse hecho es-
perar por much tiempo, despues de haber burlado todas
las conjeturas, contrariado todas las esperanzas i confundido
todos los cAlculos. Las lejiones de Rosas han triunfado to-
davia una vez mas sobre las resistencias que sus enemigos
politicos intentaron poner a su poder. En las Puntas del
Arroyo Grande se ha corrido el ultimo albur; los que de
tiempo atras estaban perdiendo, han sido del todo desahu-
ciados por el hado. La largalucha queda terminada. No mas
sonara en la ancha extension de la Repdblica Arjentina el
cation de la discordia civil; un solo rumor de oposicion, una
sola queja turbard la atencion del poder colosal que ha
triunfado. La oposicion no solo ha sido herida de muerte,
vencida, aterrada, sino que se le ha cortado la cabeza, ha
sido segada del haz de la tierra, i sembrado de sal el suelo
en que antes jerminaba.
El moment es solemne. El silencio que a tanto rumor
sucede, es silencio de muerte, i merece, sin duda, que nos
detengamos a contemplar un moment este grande i espan-
toso fen6meno social que se ha desenvuelto a nuestra vista,
i que puede contener tan several lecciones para el porvenir
de nuestro propio pais i de los demas de AmBrica, que han
partido desde el mismo punto de donde aquella nacion par-
ti6. El Demdcrata que se lamenta de nuestro estado actual,
de nuestro gobierno, de la imperfeccion de nuestras insti-
tuciones; que codicia una position mejor todavia, se ha de-

1. Introduccion a una series de articulos de don Vicente F. Lopez sobre la
Revolucion Arjentina que principiaron a salir en el Progreso de enero de 1843.
El E.
2. Peri6dico liberal que redactaban, segun Brisefo, don Juan Nicolas Alvarez
i don Jos6 Zapiola. El E.






POLITICAL ARJENTINA. 93
tenido a contemplar una vez los tristes fen6menos que pre-
senta la sociabilidad americana, los escollos en que en otras
parties han ido a zozobrar todas las instituciones liberals,
i los peligros que amenazan por todas parties la libertad en
Amdrica? iQue vd el Demdcrata en toda la extension del con-
tinente, sino son desengaios amargos, espantosas contra-
dicciones, i el triunfo de la voluntad de los caudillos popu-
lares sobre las leyes i las instituciones liberals? Desea para
Chile un 6rden mejor de cosas, instituciones mas libres aun,
i la admicion en la practice de todos los principios que la
humanidad civilizada ha reconocido como el fundamento de
todo gobierno i de todo pacto social. Pero ,qud pueblo ame-
ricano se elev6 mas alto en este sentido que la Repiblica
Arjentina, i cuAl se ha despeliado en abismo mas insondable?
,Qu6 era Buenos Aires en la vijdsima decada, i qu6 es al
present? Quidn softi ent6nces un porvenir tan aciago?
Las instituciones liberals sucumben en America, como
plants ex6ticas arrojadas en suelo ingrato i estiril. Vene-
zuela i Chile son los uinicos baluartes que las sostienen, lo
demas present todavia el aspect del caos, de cuya confu-
sion no es possible conjeturar lo que saldrd. Es sin duda des-
consolador el cuadro que el mundo civilizado present hoi.
V6se la humanidad echada en una via fatal, empujada hAcia
adelante por antecedentes que no la dejan pararse un mo-
mento. En vano es que el hombre pensador diga, esto con-
viene, esto otro debiera evitarse, aquello es necesario. Imi-
til! los sucesos i el espiritu de la civilizacion, van como a
ciegas precipitAndose, avanzando sin mirar para atras, sin
consultar las dificultades del terreno que pisan ni los abis-
mos que los cercan. Caen en un precipicio, otras jeneracio-
nes i otros pueblos vienen en pos de ellos que caerAn a su
turno, sin que las lecciones de lo pasado sirvan de escar-
miento.
La Inglaterra ha sido durante dos siglos el tipo de la or-
ganizacion social, que todas las naciones europeas trataban
de imitar. Alli naci6 el jury, el parlamento i el habeas corpus
,quidn se atrevera a responder hoi de la estabilidad de
aquel gobierno? La Inglaterra con todas sus bellas institu-
ciones tiene un cancer en las entrafias, que amenaza devo-
rarla. La Francia lleva 50 afios de revolution. Todo lo ha
intentado, todo lo ha probado, i en ninguna 6poca del mun-






4 OBRAS DE SARMIENTO.
do ni en nacion alguna de las que cubren la tierra, el pensa-
miento human se ha elevado mas, ni la filosofia ha descu-
bierto mas verdades. La Francia ha dado a todo el mundo
civilizado la mayor parte del caudal de luces que inspira a
los hombres; i sin embargo, la Francia vive con el dia, sin
saber lo que sera de ella mafiana; muchas verdades incon-
cusas en la teoria, no han sido admitidas en la prActica; su
representation national es imperfecta; la sociedad esta
dividida; i a fuerza de habilidad i de poder material, se
mantiene un 6rden precario, que no tiene base ni en las
instituciones, ni en las ideas, ni en el espiritu de la sociedad.
Un caballo que se ha desbocado, un golpe que se ha dado
un hombre, ha bastado para echar la incertidumbre i la duda
en los Animos. La Espafia habia vivido al parecer sustraida
al movimiento general del mundo; ha entrado en l1 con
arrojo; se ha bafiado en sangre para plantear instituciones
conformes al espiritu del siglo; mui dolorosas amputaciones
ha sufrido; ramas mui robustas ha deshojado del Arbol social
para injertar la nueva plant; Iquidn puede responder, sin
embargo, del porvenir de la Espafia? La tranquilidad pre-
sente no alcanza a encubrir la fermentacion internal que esta
ajitando el fondo de la sociedad i que asoma de vez en
cuando hasta la superficie. El resto de la Europa no esta
mdnos turbado; la lucha esta en todos los Animos; las con-
vicciones i los hechos existentes se hostilizan i se persiguen;
i el amante de la libertad ve por todas parties las dificul-
tades que estorban su triunfo definitive, los escollos en que
zozobra a cada paso, las resistencias que tiene que veneer.
De este espectAculo ha nacido el studio de la historic con-
siderada como ciencia de los hechos. Se ha querido examiner
la march del espiritu human i las resistencias que los ha-
bitos, las tradiciones i los intereses oponen; se han clasifi-
cado los hechos, i tratado de esplicarlos i ligarlos a los an-
tecedentes que los preparan.
A las teorias jenerales, a las verdades abstractas se ha
sucedido el studio de estos hechos, que la histeria ha con-
signado en sus pajinas, que la 6poca present repite a cada
paso, revelando leyes inmutables por las cuales se rijen los
acontecimientos humans. A nosotros nos falta, empero,
este studio de los hechos, i guiados por los deseos vagos de
mejora, por el instinto inquieto del progress, descontentos





POLITICAL ARJENTINA. 95
con el moment present, deseosos de ver realizarse cuanto
antes las bellas teorias sociales que la filosofia ha elevado al
rango de axiomas, nos precipitamos hacia un porvenir, que
para otros fu6 tambien halagtefio, i que al tocarlo lo han
encontrado erizado de espinas, i nutrido de desengafios.
Antes de entregarnos tan confiadamente al destiny de los
pueblos americanos, Ino convendria que estudiAsemos pri-
mero los hecbos contemporAneos, los acontecimientos que a
nuestra vista estAn sucediendo, los malos resultados que
han dado hasta aqui las tentativas prematuras de una per-
feccion social impossible en nuestros paises? Va a erijirse en
la Repiblica Arjentina un poder estrafio, siniestro, contrario
a todas las ideas recibidas; un poder que ha abjurado todos
los principios politicos, que la razon, la justicia i la filosofia
consagran como Anicos e imprescindibles fundamentos de
toda organization social; ii no nos detendremos un momen-
to a considerar las causes que lo han producido, los elemen-
tos que ha encontrado en la sociedad para elevarse? Z,No en-
cierra nuestra sociedad tambien elements andlogos a aquella,
i ningun peligro amenaza nuestras instituciones i nuestro
porvenir?
aQud es, pues, el gobierno de Rosas en la Repiblica Ar-
jentina? ,Qu6 significa la larga i sangrienta lucha que ha
precedido? Nada? Pero examinemos los caract6res princi-
pales de este gobierno. El Paraguay habia dado ya un resul-
tado anAlogo. ,Qu6 es lo que se proponian nuestros padres
al echarse en los brazos de la revolution de la independen-
cia ? Darse garantias contra el poder de los virreyes espa-
fioles; asegurarse con la libertad de imprenta la libre mani-
festacion del pensamiento; subdividir los poderes, segun las
doctrinas de todos los socialists; hacerse representar en
congress para dictarse leyes, para labrarse su propia felici-
dad; poner limits a la autoridad del gobierno, para que no
se entregue a la arbitrariedad de sus caprichos; establecer
forms judiciales para los crimenes politicos; asegurar, en
fin, la libertad de pensar i de obrar, segun los dictados de
la razon, en todo aquello que no contrarie las leyes i perju-
dique a un tercero. Estas han sido las aspiraciones de todos
los pueblos americanos. I bien, I qu6 es lo que se ha conse-
guido en la Repdblica Arjentina despues de haber trabajado
tanto para obtener estos resultados ? Un gobierno que es la






96 OBRAS DE SARMIENTO.
negacion de todos estos prop6sitos, un gobierno que ldjos
de realizar nada de lo que se intentaba introducir en Ameri-
ca en formas e instituciones, ha descendido ya much mas
alld de la antigua arbitrariedad espafiola, que nos sirve de
tema siempre. En el pueblo que mas adelante fud en otro
tiempo en la carrera del progress, no se ha conseguido en
definitive, sino retrogradar mas i mas a media que han
sido mayores los esfuerzos que se han hecho. 4I este espec-
taculo terrible, no tiene lecciones tiles para nosotros?
iNo habremos de contemplarlo en su conjunto, como una
material de studio, para que nos sirva de guia en nuestra
march sucesiva? Por lo que a nosotros respect, nos propo-
nemos dedicar algunas pajinas a la apreciacion de las prin-
cipales fases de la revolution arjentina desde el afio 10 hasta
el present, menos por lo que respect a los hombres, que
por lo que hace a las ideas, tendencies o intereses que han
ido elaborando poco a poco el siniestro gobierno que acaba
de triunfar; haremos de este hecho las deducciones que a
nuestra sociabilidad interesan i trataremos de sacar toda la
utilidad possible para garantirnos de los males que pudieran
sobrevenirnos. No olvidemos que Rosas es el representante
de un principio; i el gobierno que ha establecido, si la razon
i la humanidad estdn de acuerdo en odiarlo, no por eso ha
recibido m6nos la sancion imperiosa que la opinion de los
hombres da a los hechos consumados. Rosas por medios
desusados en nuestros tiempos, ha logrado estinguir, destru-
yendo i exterminando a los hombres, toda idea de oposicion.
Su sistema triunfante queda apoyado en el ej6rcito mas nu-
meroso que ha salido a campafia en Sud-Am6rica, en el te-
rror de su nombre, en la sancion del triunfo, en la ventajosa
position jeografica i las riquezas naturales del pais mismo,
que puede desenvolverse bajo este gobierno raro i an6malo;
en la subyugacion de Montevideo, si no como parte inte-
grante de sus dominios, como satilite de su political; en la
presumible ocupacion del Paraguay, que agregara al territo-
rio de la Repdblica Arjentina 600000 hombres i el territorio
mas abundante en ricas producciones; en la indiferencia
political de la inmigracion europea, que cada dia acude a
aquellas playas; en la sancion de los gobiernos europeos; en
la alianza del imperio del Brasil que necesita en Montevideo
un ausiliar para sofocar los principios revolucionarios i re-





POLITICAL ARJENTINA. 97
publicanos que jerminan en Rio Grande. El poder absolute,
sin constitution, sin representation national, sin limits,
alza, pues, una vez en America su cabeza osada, con una
organization original, bArbara i retr6grada; i se ofrece a los
pueblos, como un ejemplo; a los ambiciosos, como un mo-
delo; a la political, como una influencia i un poder con quien
es precise entenderse; a todos, como un fen6meno ameri-
cano, como uno de los diversos resultados de la revolution
de la independencia.

DESPEDIDA DEL HERALDO ARJENTINO
(Progreso del li de enero de 1843).

Los editors del Heraldo han creido de su deber suspender
la publication de que se habian encargado. Llenos de fe en
el porvenir de su patria, se proponian alentar las esperanzas
de sus paisanos mi6ntras estaban aun en pi6 ejrcitos que
apoyaban su causa. Querian esplicar los antecedentes que
habian preparado el espantoso fendmeno social que ha des-
garrado a su patria por tan largos afios; querian alumbrar
con la antorcha de la hist6rica filos6fica aquel caos oscuro
en que se han entrechocado confusamente todos los ele-
mentos que constituyen una sociedad. En medio de sus tra-
bajos i en el moment de tirarse el numero 3.0 del Beraldo,
ha llegado a sus oidos el rumor del desplome de todas sus
esperanzas. Las lejiones de Rosas han arrollado todas sus
resistencias; i el campo de batalla de las puntas del Arroyo
Grande ha sido el tribunal en que, en iltima apelacion, ha
fallado el severe destino en este litijio terrible entire la civi-
lizacion i la barbaric, entire la liberted i la,esclavitud, entire
las formas constitucionales i el poder absolute. La guerra
de diez ailos ha cesado; si aun continda en la banda oriental
del Uruguay, es sin influencia i sin resultados para la Repli-
blica Arjentina; no es ya la guerra social; es una guerra
estranjera, una guerra de nacion a nacion, cuyos resultados
no deben interesarnos si no es por la causa de la humani-
dad, de la civilizacion i de la libertad amenazadas.
Hablando, pues, en nombre de un partido politico que ha
sido vencido i anonadado, el Heraldo ha debido poner fin a
sus trabajos, i sus editors deplorar en silencio el rigor de la





98 OBRAS DE SARMIENTO.
suerte que ha sido tan adversa a los principios que profe-
saban. Los arjentinos residents en Chile, proscritos de su
patria, pierden desde hoi la nacionalidad que los constituia
una exception i un element estrafio a la sociedad en que
viven. Los que ansian por volver al seno de sus families,
aquellos para quienes puede aun ser tolerable la existencia
sin garantias, sin libertad, sin instituciones, aprovecharin
de la primer serial de clemencia que quiera darles el senior
de vidas i haciendas que se ha entronizado. Los que no ten-
gan tanta resignation, los que no conciben la idea de una
patria sin aquellas condiciones, deben considerarse chilenos
desde ahora i aceptar con gusto i merecer una nacionalidad
que es digna de hombres libres. La patria no esti en el lugar
que nos ha visto nacer, sino a condition de ser el teatro en
que se desenvuelve la existencia del hombre; pero su double
existencia como individuo i como miembro de la sociedad,
como un ser rational nacido para ser libre i gozar de las
bendiciones de la civilizacion, la seguridad individual, el
libre ejercicio de sus facultades, la libre manifestation de su
pensamiento, la represion de sus abuses por medio de ]eyes
i reglamentos i no por la barbara i desenfrenada rabia de
un mandon. Donde quiera que estas bendiciones se encuen-
tran, alli estA la patria, i en este sentido Chile puede ser en
adelante nuestra patria querida. Nuestras fortunes o nuestra
industrial aumentaran el patrimonio de la riqueza national;
nuestros brazos, los brazos de la nacion; nuestras intelijen-
cias, las intelijencias nacionales. Para los unos habrA tra-
bajo personal, para los otros especulaciones; para algunos
campo vasto para la expansion del pensamiento. En Amdrica
en vano se alzan limits nacionales, el americano se halla en
todas parties en su misma patria; el mismo idioma, las mis-
mas costumbres, la misma civilizacion, los mismos partidos
politicos, los mismos azares por la libertad, los mismos peli-
gros para el porvenir. Los que han consagrado su vida i sus
vijilias al triunfo de la libertad en AmBrica, hallaran en Chile
un teatro digno de sus esfuerzos, i el pais se los agradecerA
siempre que con lealtad trabajen por el interest de Chile, por
la libertad de Chile i por el progress de Chile.
Que no suene mas el nombre de los arjentinos en la pren-
sa chilena; que los que en nombre de aquella nacionalidad
perdida ya, habian levantado la voz, garden un silencio res-