Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00002


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Full Text













OBRAS
DE

D. F. SARMIENTO










OBRAS


DE



D. F. SARMIENTO


PUBLICADAS BAJO LOS AUSPICIOS DEL GOBIERNO
ARJENTINO


TOMO


ARTICULOS
CRITICOS I LITERARIOS
1842-1853


BUENOS AIRES
xEX-X E X//..xoxV alE, jexx--oi
LIBR AIhE GENERAIK
51-CALLE DEL PERt--53


1885

















ADVERTENCIA




Los articulos de critical i de polmica social, artistic
i filos6fica reunidos en este tomo bajo el titulo de criti-
cos i literarios, aparecieron en los diaries El Progreso i
La Tribune, i en los periodicos La Crdnica i Sud
America, publicados desde 1842 hasta 1853.
Sobre el criterio a que hemos obedecido para hacer
su selection, nos referimos a lo que sobre ello diremos
en el tomo primero de estas Obras, actualmente en
prensa.

Santiago, 22 de noviembre de 1885.











ARTICULOS CRITICS

I LITERARIOS






NUESTRO FOLLETIN

(Progreso del 10 de noviembre de 1842)

Nuestro folletin sera para el solaz del espiritu lo que los
postres son para el regalo del paladar. El teatro nos presen-
tarA plates delicados en los que, despues de hacer cuartos las
piezas dramaticas, clasificar la escuela a que pertehecen, saoar,
a un lado al author, ensefiar a nuestros convidados los bocados
mas sabrosos i apartar las pepitas i huesecillos de los defects,
trincharemos con mano aviesa lo primero que se present a
mano, vaya eso... un Velasco, uif Alonso u otra pasta cual-
quiera. Pero antes de llevarlos a la boca, preguntaremos iqug
hace usted? itrabaja? iestudia? ise desvive por complacer
a sus compatriotas? No?.... Pues, alla va, dentellada i mor-
disco. En seguida la concurrencia, la orquesta, el chistoso, la
Pinilla, etc. etc. Esto es nunca acabar i darA material para dos
i aun tres servicios por semana.
La moda. Este es un asunto tan grave como nuevo. Visi-
taremos los barnizados i brillantes estantes de Marchan i La-
taste, los fashionables i confortables efectos de Prieto, las ca-
chemiras de Leon, los panuelos de Puelma, las cintas i blon-
II 1






OBRAS DE SARMIENTO


das de Levasseur, los terciopelos de Gandarillas, i recomen-
daremos a nuestros elegantes lo que el folletin de la moda
ordena usar de preferencia. Las modistas parisienses Mile. O.
i Mlle. E. i Mile. U. nos instruirAn de vez en cuando del j4-
nero del vestido, i cuantos buches i pliegues debe llevar; si
tul o cachemira, si corto o largo, con todos los demas admi-
niculos i graciosas bagatelas que forman la toaleta de una
elegant. Indicaremos a los pisaverdes quidn se las vale para
el corte del pantalon, i quien no yerra hechura en fraque i
saca pintada una levita; d6nde se hall el jdnero de chalecos
para la estacion, i el ancho exacto que debe tener la cinta
del sombrero.
Las tertulias, los conciertos i reuniones, ambos paseos de
la Cafiada i Tajamar, la elegant sencillez de los traces, la co-
queteria del peinado de la sefiorita F., es decir, fea, i las gra-
cias de la B., que se nos antoja llamar bella, formaran a gu-
nas veces el fondo de un folletin que atraera a nuestras cu-
riosas a su lecture, como jilguerillos que acuden a bandadas
a la vista del cebo engafador.
TendrAn en este lugar privilejiado grata i cordial acojida
los ensayos literarios de nuestros j6venes, ya sea que quieran
dar rienda a la travesura de su injenio en un articulillo de
costumbres, o manifestar lo delicado de su sensibilidad con
algunos rasgos apasionados, pintando una passion tierna o vio-
lenta, o bien delineando un carActer orijinalmente ridicule.
Mas como no todos los dias tendrAn los aficionados pafio
que cortar, ni la tijera es cosa para manejada sin ton ni son,
nos acercaremos el lunes a la Sociedad de Agricultura, i ha-
ciendo el martes una breve esposicion de los trabajos que
han ocupado la session, l1amaremos la atencion del pfblico
sobre los desvelos de los ilustrados patriots que tantos bie-
nes preparan a su pais; prestAndoles nosotros esta ayuda, que
no es corta, para que sus trabajos no vayan silenclosamente
a sepultarse en el olvido del Agricultor, que circula con md-
nos profusion de la que merece, acaso por falta de un can-
dil, como el de nuestro diario, que lo haga visible i le preste
el interest i publicidad necesarias.
Otro tanto haremos con la Sociedad Literaria que prome-
te frutos tan sazonados, i que tan merecidos aplausos ha te-
nido de todos los que propenden al adelanto de las letras.
Una sociedad compuesta de j6venes aprovechados i deseosos
de contribuir a la gloria de su pais, necesita manifestar al
pfblico que no se ha adormecido sobre los tempranos laure-








ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


les que ha cojido, sino que el ardor juvenile que ha mostrado
es una promesa de nuevos esfuerzos i de Atiles i continuadas
tareas.
I cuando todo esto nos falte, ocurriremos a los folletines
que embellecen las pajinas de los diaries franceses i espafio-
les de mas nombradia; pudiendo sin jactancia decir desde
ahora que en esta parte nuestro diario aventajarA a los mas
afamados de Europa i Amdrica, por la razon mui obvia de que
siendo uno de los Altimos peri6dicos del mundo, tendremos
a nuestra disposition i para escojer como en peras, lo que
han publicado todos los demas diaries, i visti4ndolo de ropa
ajena, vgngale o no le venga al cuerpo, lo haremos salir a la
calle mas mono i mas engalanado que cada uno de aquellos
separadamente; porque eso de ce feuilleton ne pourra pas
dtre instrd, que traen los diaries franceses, es griego para no-
sotros, i no lo entenderemos jamas.
De manera que, segun lo visto, i lo que esta por verse aun,
i que se vert sin duda alguna, si el diablo no anda metiendo
la cola, nnestro diario tendra siempre alguna puntilla por
donde granjearse la benevolencia de nuestros amables lecto-
res. Veamos si no, noticias para el curioso, avisos para el
comercianteihombre de negocios,remedios para matar el tiem-
po del desocupado, material para la conversation de sobre-
mesa i del td, articulos editorales para ejercitar la critical de
los intelijentes, amonestaciones piadosas para sacar de pa-
ciencia a la policia, municipalidad, jueces, escribanos, empre-
sarios, etc. etc. Sobre literature un poco, sobre conocimien-
tos tiles much, cortas biografias de hombres clebres, i de
bibliografia lo que se present i se pueda. Algo para las se-
noritas; pero esto tan medido que no hai riesgo que el exceso
enferme sus desganadas constituciones; much para los j6ve-
nes i jente estudiosa, i el resto para el comercio, las transac-
clones i los negocios.
IHabri con tan bella perspective quien se niegue sin ser
el hombre mas negado, 1 cualquiera que sea su condition,
con tal que no seala delpobre, que es la fnica condition ne-
gada, a suscribirse por meses i anos, a sostener un diario tan
itil i positive, i que redundarA en honra i provecho de to-
dos i cada uno de los santiaguinos? iNo tendremos un diario
en la capital, cuando en una ciudad como Valparaiso hai dos?
iOh! iNo podremos decir de cada uno de nuestros conciuda-
danos: joh! jsi es much sujeto este! Se suscribi6 corriendo al
primer tiron! Es uno de los fundadores! Es verdad que no lee






OBRAS DE SARMIENTO


siempre el diario per estorbArselo sus ocupaciones, visits o
achaques, pero lo leen sus hijos, pero loleen sus vecinos i
amigos; pero, en fin, senior, ha contribuido come buen patrio-
ta al adelantamiento de su pais! iOh! iEs todo un buen ciu-
dadano!
Prometerse otros resultados minos felices seria apreciar
en poco la cultural i buen sentido de nuestros convecinos,
que hallaran un interest individual i puiblico en suscribir a
nuestra solicitud. Porque esto de fundar un diario es cosa
mui s4ria, i es necesario mirarse i remirarse en ello. Se nece-
sita un capital saneado para plantar la imprenta del diario,
porque no se puede mandar a cnalquier part que lo impri-
man. Una buena suma por si lo cje en un desliz el fiscal i
lo declara el juri injurioso i pecaminoso en quinto grade. Si
fuera cosa de declararlo ignorant en grado superlative,
incorrect o galico, come han declarado los facultativos al
Mercurio, vaya, eso pase; pero sedicioso o cosa semejante,
iDios nos asista! Se necesita uno o mas editors; un director;
redactor para el articulo de fondo; redactor de novedades i
ocurencias; redactor para la critical del teatro; redactor para
el folletin. Una compania de traductores del latin, ingles,
frances i portugues para estractar las noticias estranjeras, i
ademas un traductor de traductores, para que el pfiblico no
se quede en ayunas de lo que lee. Corresponsales en las pro-
vincias i en Valparaiso, i corredores i catadores de novedades
aqui para reumr todos los dit-on o la chismografla del dia.
Un ej4rcito, en fin, que mueva esta complicada maquina
de la publication de un diario, i que se desalienta i desfalle-
ce, si un torrent, un aguacero de suscritores no acude a
fecundar con su riego la tierna plant, si no se le pone al pie
un grueso abono de pesetas que la caliente i vivifique, si el
armonioso susurro de la molda, no refresca el alma agotada
i medio seca del editor responsible, como el ruido de las ho-
jas mecidas por placida bnsa.
Se necesitan, pues, suscritores, suscritores por centenares,
por, millares, como corresponde a una capital. Se reciben sus-
criciones en la botica del sefor Barrios, en la del sefor Cas-
tillo, en la casa de don Dionisio Fernandez, se solicitan en las&
casas particulars, so mendigan per las calls, se piden per la
prensa, por cartels, por pregones, en lasplazas, en los paseos,
en las tertulias, de noche, de dia, despiertos, dormidos, de
todos modes i maneras, isuscriciones i suscritores!







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


LOS SUSCRITORES.

(Progreso de 11 de noviembre de 1842.)


iSon muchos tiempos estos! Si el hazafiista Alcides hubie-
se vivido en nuestros dias i buscando aventuras caido en es-
ta bendita ciudad de Santiago, con toda su piel del leon ne-
meo i su enorme cachiporra, se habria quedado con la baba
fria i rascandose la cabeza, en presencia de este ultimo i dd-
cimo tercio trabajo, de dar a luz un diario! Este nuevo jenero
de alumbramiento si que es un trabajo, i no los ottos de su
jdnero, pues que cualquiera sale orondo del paso.
Si tal hubiesen sospechado los de la mal aconsejada em-
presa, no haya miedo de que se hubiesen embarcado en tan
contijioso negocio. Si todo consistiese en forjar un prospec-
to i mandarlo por esas casas i almacenes a esperimentar vo-
luntades, nada por cierto mas facil. Se gastan cosa de veinte
pesos en imprimirlo; la jeneralidad aprueba el pensamiento; se
habla unos dias de la cosa, i pare usted de contar. iSuscrito-
res? Oh! Eso es harina de otro costal. Reparta usted sin pie-
dad prospects por las casas, las bolsas ilos cafees, i made
en seguida a colectar firmas i vaya oyendo las respuestas.-
Digale usted a ese senior que no se quidn es.-Vuelva usted
otro dia.-Pero si los nifios rompieron el papel, i no se lo que
es. iQud nifios estos!-Dice usted bien, no me habia acoraa-
do; pero manana; no, pasado.... vuelva usted despues, lo
ver6.-iNo hai mas que hacer que leer lesuras?-Yo lo leo
en la Bolsa, para eso estoi suscrto.-Ahi, los muchachos se
suscribirAn.-Vea usted a mi padre.-Diga used a ese ca-
ballero que aqui no hai hombre que lea; soi viuda.-Que yo
pasard a suscribirme.-iQud no sabe usted que soi empleado?
-Digale usted que lo que salga verd.-Digale que......
-Basta, no me diga usted mas. Veamos los que se han suscri-
to. Don Fulano, calle de la Basura, junto a.... Don Sutano,
Cafiada abajo, de San Miguel tomando para.... Don Men-
gano, Alto del Puerto arriba, a las cuatro puertas de calle,
enfrente de una que tiene una losa en la puerta, en la acera
de la sombra, dan ... Don Perejano, calle de las Monjitas,
cinco cuadras en frente de lo de las seioras.... las sefioras,







,6 OBRAS DE SARMIENTO

i no se puede decifrar lo que sigue de Ic de las sefioras;....
pero quien boca tiene a Roma Ilega.
Los dias pasan; los lugares designados para las suscrioio-
nes estan en pleno ejercicio. Se cuentan las firmas: ocho en
una part, quince en otra, treinta que s yo donde.... iI la
imprenta comprada! decia uno de los interesados estirando la
barba i el hocico i encojidndose de hombros. iQuidn se lo ha-
bia imajinado, agregaba otro. Bien decia yo, replicaba un ter-
cero, en Santiago, senor, no se han podido plantear nunca
diaries; aqui no. Pero no hai porque amedrentarse, reponia
alguno, repartan otro prospect i veran.-Oh! si veremos que
se reparte otro prospect; pero no veran los que lo reciben
que nos costara otros veinte pesos.-Por otra part es pre-
ciso dirijirlo a las personas notables con sus nombres; es pre-
ciso hablar a cada uno i decirle que se suscriba, no dejar,
en fin, piedra por mover.
Halagados por esta nueva i iltima esperanza, como rato-
nes que yen un agujero donde refujiarse, se echan misjentes
a atacar cuerpo a cuerpo a cada individuo que le sale al pa-
so. Ven a un comerciante, a muchos comerciantes, quienes
contestan que el negocio va mal, que no da para gastos es-
traordinarios; los estranjeros, los franceses que pa ne vaut la
peine; los ingleses que no hai alta i baja de los fondos pdbli-
cos. Dan con un hacendado, quien hace sentir, mas por su,
apostura i embonpoint, que por lo desapiadado de sus dis-
cursos, que tiene hartos inquilinos, i que nada de esto debe a
los diaries sino a su trabajo; i que para vivir sano i robusto no
se necesitan diaries. Cae el prospect en el bufete de un abo-
gado, quien al leer el titulo le pone de un tiron, no ha lugar,
traslado al escribiente, quien lo traslada al bolsillo, de donde
pasa a dar fe a mui mala part. Echanse de manos a boca con
un military. iQud voi, dice, a hacer con diaries? iQud tengo
que ver con eso? Dejande que el sueldo es escaso i nos secan
a guardias; solo que se suscriba la caja del cuerpo con un
ejemplar para leer en la prevention. Hablan a los j6venes;
los unos estan suscritos en la Bolsa. iQud Bolsa de mis peca-
dos esta! Otros lo leeran en casa de un amigo; otros no se
ocupan de leer esas bagatelas; otros ni eso ni nada. Otros son
catedraticos, otros estudiantes, i es incompatible. Otros son
paquetes i lo hallan de una redundancia de mal tono. Qui-
ta alla!......
Un minero de Copiap6 que acierta a oir algo de Progreso,
hola! dice, ha alcanzado?-iC6mo ha alcanzado? Se solicitan







ARTfCULOS CRfTICOS I LItERARIOS


suscriciones al Progreso, vea usted el prospecto.-T-m! creia
que habia alcanzado la mina del Progreso de Copiap6, i co-
mo yo estoi en aspas.... Va en broceo deshecho hace dos
afios; pero papeluchos......
Tropiezan al fin con un empleado i aqui se prometen sacar
la barriga de mal ao., jHa visto usted el prospecto?-Si, ii
cuAndo sale?-Eso esta en veremos, ji estA usted suscrito?-
Yo? si soi empleado, hombre de Dios! a nosotros se nos repar-
te.-Pero esta vez no se verAn ustedes en ese espejo.--C6-
mo que no? Aqui en confianza uqud va a ser enemigo del
Gobierno? iQug no se suscribe el Gobierno?-Qug s4 yo; pero
si se ha de suscribir para repartir el diario, mejor es que le
ahorremos ese trabajo.-Mui mal me parece eso. No tendran
ustedes suscritores. Sin la cooperation del gobierno se los
leva la trampa. Soliciten que se suscriba con 500 ejemplares,
que proteja ta prensa. En las oficinas son los diarios indis-
pensables; no ve usted que se duerme uno en las sillas! El go-
bierno debe protejer la prensa, sefor.
No obstante tantos contratiempos, no han faltado comer-
ciantes, estranjeros, hacendados, j6venes, militares i emplea-
dos que se hayan suscrito por un ejemplarcito; porque seria
-candidez esperar que haya en Santiago alma nacida que ten-
ga un deudo, un amigo fuera a quien mandar el diario. De-
bemos decir en honor de nuestras matronas que pasan de
dos! las que han pecado por de pronto, cediendo a la tenta-
cion, quiza por la frajilidad inherente al sexo. Los hombres
como mas fuertes de animo, oponen mayor resistencia.
En fin, ya estamos metidos. Animo i obre Dios; venga la
imprenta 1 manos a la obra. Nuevos trabajos. Quince dias
mortales i las carretas anunciadas no parecen de Valparaiso.
Llega por fin la imprenta. No hai una casa a prop6sito. Se en-
cuentra una casa a pedir de boca. Se necesitan bancos, me-
sas, cajas, estantes, que s4 yo. Un carpintero, en el acto un
carpintero. Viene, i se le esplica lo que debe hacerse.-EstA
bien, pues, sefor, manana principiaremos; pero estoi mui ne-
necesitado i si me...... -Bien, maestro, cuinto? Tome us-
ted; pero maestro, por Dios, no me falte,porque si. .. -Bue-
na cosa senor! cuando yo digo que manana. ... -Llega el dia
de mariana, i ni noticias de maestro. Manda decir a las mil
que estA acabando una obrita que estaba debiendo, que ma-
nana sin falta. Ya es mafana-Que es domingo. Al otro dia
que es 1ines; i el mirtes contest la mujer que todavia lo tie-
ne enfermo de un refriao, que le suplan con algo.







8 OBRAS DE SARMIENTO
t-n tornillo de la prensa no anda co riente. Un herrero;
pero como no hai herrero que entienda do tornillos de prensa
e hierro colado; qu. hacer? No hai mas que apelar a Mr.
Bayle de lastimosa i desgraciada memoria; mas como no se
le puede llevar la prensa a la prison, es precise elevar una
peticion al juez, de donde se orijihan traslados, notificacio-.
nes, hasta obtener 6rdenTpara el official, para .el alcaide para
quie salga bajo custodia i vaya, vea i venza la dificultad del
tornillo. Lo que fecho i pasando les dias como cuentas en el
denario de uno que hace que reza, se principia, Dios median-
te, la distribution de la letra.
Hago merced i gracia al carisimo lector de los tropiezos de
todas menas i linajes, para reunir impresores que pidan poco
Adelantado i trabajen much, lo que es pedir peras al olmo.
'Vamos a la parte dificil, la que concierne a los fedactores.
Se necesitaban redactores buenos, mui buenos, porque los
S suscritores pretenden, i no hai quien los ap4e de su porfia,
que el diario ha de ser de lo mejor; i baratos, mui baratos,
porque los susodichos suscritores son poquisimos i no se
obstman en que la molestia i el favor deleer les salga ade-
mas mui caro. Nada de eso! No lo permitirian jamas.
Cuando se hubieron pasado los delirios de obtener milla-
res de suscritores i que el term6metro andaba sepalando po-
co mas arriba de cero, o mas bien, cuando pudieron tomar el
valumen a sus ciento i pico de suscritores, se convencieron
de la necesidad de deshacerse por faldas o por mangas de los
dos redactores de mas prosapia que habian apalabrado en los
tiempos en que creian aun que se ataban perros con longa-
nizas en Santiago.
jI c6mo va el Progreso? preguntaba uno de estos a uno de
los de la empresa, no obstante su empeiio de huirles el bul-
to.-Hombre, iquieres dejar de agujerearme el alma con el
Progreso? Anda por aci un poco atrasado el Progreso, no hai
suscritores.--C6mo que no? El pdblico estt mui content
con elprospecto.-Asi sera; pero nosotrosestamos pasablemen-
te descontentos con el pfblico.-Se prometen much del Pro-
greso.-Pues nosotros no nos prometemos nada, hijo.-Prin-
cipiando ha de ser otra cosa, las suscriciones han de venir
como llovidas; asi es aqui, midntras no ven con qud carta les
ganan no largan la plata.-Otro tanto querriamos nosotros,
porque esto de que le jueguen de boca, cuando uno va de
cuerpo presente......
Mas al fin era precise cerrar los ojos i confiar en la Provi-








ARTfCULOS CRITIOOS I :,ITERAlfIOS


dencia, porque el pdblico (que rio se suscribe) estaba impa-
ciente por la salida del Aiario nuevo, i era nebesario compla-
cerlo. Aqui principi6 la batahola. Reimprimir el prospect, el
folletin, articulo editorial, avisos, la policia, los gritos, las ca-
rreras, las disputes, el ir i venir, el atropellarse i no hacer
nada; hasta que por fin luchando con mil dificultades, i as-
tenuados de fatiga, empresarios, impresores i la turba imber-
be i barbuda de redactores, el dia de ayer a las diez del dia
vieron salir de la imprenta el prometido Progreso, en medio
de los hurras de los repartidores, cual lucido globo aerostAti-
co que se lanza en los aires i va a caer a-la vuelta, falto de
gas, o cual costosa maquina a que se aplica el motor, i no
anda. I sin embargo de que no hai .santito que no ponga en
juego un campanario entero, ni function que no haga retum-
bar los cafiones del Santa Lucia, la inauguration del'Progre
so, esto es, del primer diario de la capital, ha pasado en si-
lencio, i nadie oy6; que a mi noticia haya llegado, sonar un
cencerro, ni estornudar un cohete en celebration de tan faus-
to acontecimiento.


FISIOLOJIA DEL PAQUETE


(Progreso de 14 i 15 de noviembre de 1842)

No, senior, no se trata aqui de los paquetes ingleses que
atraviesan los mares llevando cartas i peri6dicos, como- que-
rrian creerlo algunos lectores de poco alcance. Tampoco ha-
blo yo de los paquetes de medias, pafiuelos i cintas que hacen
los comerciantes. EntendAmonos, hai paquetes de paquetes.
El paquete de que yo hablo i el Anico que da que hablar, es
el paquete, senior, el verdadero paquete. Se lo dird en ingles
para que mejor lo entienda, se llama dandy en Francia e
Inglaterra. I no se diga que la voz es clAsica. Ya se ka quisie-
ran los gramdticos. Naci6 ayer en una bella tarde de verano
en Hyde Park, pas6 el canal i fud en Paris la serial de alianza
entire las dos naciones rivals; porque ha de saberse que Mr.
Guizot es el primer dandy del mundo. Se hizo a toda prisa
un verbo, se dandyner, i un jerundio, en se dandynant, i no
se pens6 mas en la question de oriented. En tiempos mdnos







OBRAS DE SARMIENTO


felices i cuando el dandy era aun una exentricidad, se le llam6
coxcomb en la ruda Inglaterra, petitmaitre en Paris i saltim-
banqui en Madrid. Pero a media que se morian los viejos,
i que las elegancias de la toaleta penetraban con la igualdad
en todas las classes, bajaron de tono las antiguallas de aque-
llos paises i consintieron en llamarse fashionable, elegant,
i lechuguino. Despues de la gloriosa revolution de 1830, que
dur6 tres dias, segun autores fidedignos, porque a cada fusi-
lazo se paraban los combatientes a componerse el pelo, i a
cada cartucho que mordian se limpiaban la boca con el pa-
fluelo rociado de agua de colonia, el elegant fud saludado en
el boulevard i en la 6pera con el alto dictado de dandy, com-
prado a precio de su sangre.
En la atrasada America se le llama simplemente paquete,
i ddse de santo que no le llamen'como en tiempo de los godos
i sus descendientes, future, pisaverde, i aun mequetrefe. Este
paquete, pues, de care i hueso como cualquiera de nosotros,
es el grave asunto de mi present articulo.
Nace el paquete, ni mas ni mdnos como cualquiera otro
individuo de la especie mamifera. Ni aparecen tres soles en
el cielo, ni le toca irse a mezclar, como Napoleon, entire los
heroes de Homero, ni la madre conoce siquiera que ha dado
a luz un paquete; nace donde quiera i como puede. El paque-
te, sin embargo, si bien es plant que medra en todos los cli-
mas i lugares, require para respirar el aire perfumado de la
civilizacion; i donde no haya ociosidad, lujo, coqueteria, i
sobre todo agua de colonia, point de paquete. Ni de cualquier
ralea nace tampoco un paquete. Oh! que dieran muchas ma-
dres -por consolarse diciendo en cierto trance: pase con tal
que sea un paquetel Los padres deben reunir calidades asi
fisicas como morales, sin las cuales es tirar escopetazos al
aire. La madre, por ejemplo, debe tener constitution nerviosa
i delicada, imperioso carActer i voluntad antojadiza i capri-
chosa; i si a estas prendas reune tez rosada, blandos contor-
nos i pelo castaiio i claro, puede decirse que tiene la mitad
del juego ganado. El pelo rubio es aventajadisimo. El padre
debe ser, como es consiguiente, su padre; i a mas de una al-
curnia i linaje distinguido, proveerse de una barba complete,
con tal de que no sea cerrada hasta los ojos, porque esto lo
echaria a perder todo. Impossible cosa seria obtener un pa-
quete ni median, hijo de hombre cerrado de barba. De for-
tuna consiento en que no ande mui a sus anchas con tal que
las apariencias no lo manifiesten.







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


Supuestos estos requisites antecedentes, supongamos tam-
lbien que nace un paquetillo, es decir un chiquiritin que trae
la organization i el 6rgano cerebral que indica la vocacion a
a paqueteria. Por lo pronto ilorarA. Ser& precise mudarlo con
frecuencia. No hai por qud alarmarse, siendo aquellos, por el
contrario, indicios ciertos de la existencia del jenio que mas
tarde va a desenvolverse. Mamon, molesto, lloron, i baboso,
he aquf los primeros signos con que se distingue; bien enten-
dido que ha de ser blanco, rubio 1 gordito, porque de un nifio
escualido i largurucho no se conseguiria sino una mala imi-
tacion, un paquete hechizo, que no valdria al fin el trabajo
de criarlo como debe criarse a estos anjelitos. Mucho cuidado
debe tener la madre, i esto no es mas que cumplir con las
santas funciones que la naturaleza le ha encomendado, de
que el ama no lo contrarie en cosa ninguna. Si ilora hacerle
ro-rro-rro al principio, arrumacos despues, sonreirle, cantarle
sobre todo, a fin de que vaya cojiendo gusto por lo filarm6-
nico. Cuando estd de buen humor, hacerlo bailar vals sobre
la mesa o sobre una silla; pero cuidado con hacer este ejer-
cicio sin precaution i sin much pulso, porque si los saltitos
son violentos, corren riesgo las piernecillas de irse encorvan-
do poco a poco, a punto de que el gato pueda colarse libre-
mente entire ellas, 1 cuando grande hasta los perros. La ma-
ma debe vijilar en persona estos ejercicios. No faltan no-
drizas indiscretas que tienen la petulancia de decirles que no,
cuando piden los inocentes con sus tiernas manecillas un
florero de porcelana para jugar, la cofia de la mama, i la
luna a veces en las noches de verano. ilmprudencia! iCuan-
tos paquetes en jdrmen se han malogrado por estos i otros
errors, cuyos efectos vienen a sentirse demasiado tarde! Ten-
gan entendido las amas, que el tierno infante que les ha ca-
bido la gloria de criar, es una tierna florecilla que el mas li-
jero soplo puede marchitar. Si se estravian en su cultivo,
sacaran una patata, un oso, un hombre cuando mas; pero
nunca un paquete razonable. Si pide, pues, algo que no deba
conceddrsele, aunque lo mejor i mas acertado es concederle
todo lo que pida, 14jos de negarselo, se le aplaude, se le arru-
lla, se le dicen mil ternezas en lenguaje mimon e imitando
su balbuciente hablar, i se corona la obra con un beso;
iqud digo, Dios mio! un beso! besos hasta desesperarlo. Si mi-
ra con complacencia a la nodriza, sobre todo si una sonrisita
un poco hebetd aparece en sus labios, no solo es prueba de
que se ha olvidado del objeto que atraia su atencion, sino






12 OBRAS DE SARMIENTO
tambien de que a su tiempo sera todo un paquete, arrastrado
por dste i por aquel objeto, viajando de corazon en corazon i
e hermosura en hermosura, cual dorado picaflor de una en
otra florecilla. Los besos i los bailes en el almohadon del sofa o
en la rodilla de la nodriza deben ser dos resorts penitencia-
rios que ban de usarse, porque no se trata de eorrejir sino
de desviar; el paquete ha de ser incorrejible, cambiar de ob-
jeto es su vivir. Sobre todo los besos, el sofa, el baile i el rega-
zo femenil, son objetos que han de andar siempre juntos.
Asf ni deben alejar al gazapillo del sofa, ni escasearle los be-
sos a todo hora, ya con cualquier motive, ya sea que acierte a
decir alguna vaciedad digna de celebrarse, ya sea que haya ne-
cesidad de apartarlo de algun objeto. Las nifas que frecuen-
ten la casa lo tomaran en su regazo, lo colmaran de caricias i
de besos, siempre que estd present alguno a quien le ven-
drian de perilla si hubiesen de consultarse sus deseos; i le
diran: mono, lindo, precioso, con su beso en cada intervalo,
para que vaya a resonar como por tablas en el corazon del
susodicho espectador, que tambien hara coro a las alabanzas
cuidando de agregar unos gruesos i fornidos besotes, como si
quisiera cambiar por unos cuantos duros toda aquella macu-
quina.
En estos i otros jueguecillos habran pasado la lactan-
cia, la denticion, i los primeros aios de la infancia, sin que
una lagrima haya asomado a sus parpados que no haya sido
prontamente enjugada; sin que haya anunciado un deseo, un
capricho que no haya sido al punto satisfecho.
Aquf concluyen las funciones de la nodriza. El pedagogo
principia, la maestra le pone la cartilra en la mano. Tiene bu-
silis esto de ser maestra i no maestro como pretenden algu-
nos. Es una lindeza oirle decir, cristo, a, b, c,.... Luego se
fastidiara, si esta de Dios que sea un paquete; porque mui de
mal agiiero seria que aprendiese a leer sin llorar, sin quejarse
de la maestra diariamente. Luego de haber concluido con
todas las escuelas, sin que haya una sola en que se le trate
como es debido, la mams insinuara la idea de ponerlo en un
colejio para que estudie latin, gram dtica, i demas. Ni es obs-
taculo el que no sepa leer. Ird aprdindo en el arte, i luego
como poco ha de leer en su vida, basta que el so entiendca.
Entra en el Instituto, azorado i boqui-abierto el primer dia
con tanto bullicio i tanto rudimento de hombre, tanto pillo
que lo mira con ojo malicioso, lo escudrifia, lo interroga i
se saborea con los bollos i dulces que le arrebatar de las ma-







ARTICULOS CRfTICOS I LITERARIOS


nos impavidamente los primeros dias, le escamotearA de los
bolsillos despues, i le salteara, iltimamente con fracture de
puertas i cerraduras. Oh! dias aciagos i de dura prueba para
el inclito paquete! Consolaos, que los que os persiguen igno-
ran de pe-a-pa los brillantes destinos que os estAn deparados!
A la primera entrevista con la mam le contareis vuestras
cuitas, i le pedireis que castigue sin misericordia al catedri-
tico i'a los que en abultada lista le presentareis como otros
tantos proscritos!
Nd se crea indtil este rudo aprendizaje. Aprende desde su
entrada a pitar, a fuerza de chascos i de bromas su suscepti-
bilidad se lima, su carActer se amolda, se pule, se paquetifica.
Si hace o no sus studios, no es eso de nuestra incumbencia.
Baste saber que esti en el colejio hasta la edad de los catorce
aflos, mas o menos, hasta que yendo a la clase un dia, el re-
flejo de unos botones amarillos ricamente labrados, i coloca-
dos como dos luceros en el talle de un paquete, llaman sobe-
ranamente su atencion. iDia hnico en su vida! iDia de reve-
lacion i de iniciacion en sus futures destinos! JUnos botones
amarillos recortados, labrados! Imajen sublime que despierta
a la vez el pensamiento i hace latir el corazon. Entdnces si
que empieza a sospechar lo que es la vida, la virtud, el saber.
Botones amarillos todo relumbrones, apariencias que estan
al alcance de cualquiera. Adios derecho romano, adios para
siempre cuadernos! SeguirA, si, seguira estudiando por la for-
ma; pero sus pensamientos todos estan fijos en los lindos bo-
tones que lo introduced en un mundo nuevo, en una vida
de que antes no tenia sino ideas iquivocadas. Por los botones
que vi6 una vez se fija en el fraque en que estaban enclava-
dos, i de ahi pasa al escrutinio de todoslos fraques i botones
que se presentan a su vista, llegando al fin a fuerza de observa-
cion i de agudeza a distinguir i clasificar todas las maneras i
linajes de fraques posibles e imposibles, hasta sacar en lim-
piolos que son del tono, de la moda, de la derniwre. Eso lo
conduce a una nueva series de raciocinios, i comparaciones
que ilustran i ensanchan su espiritu. Del fraque pasa a la
levita, al pantalon, a la corbata, al sombrero, al guante, al
lindo guante blanco que habia mirado con indiferencia has-
ta ent6nces. Se hace ensefiar a Tisca, a Vera i a Aravena; se
queda pasmado al leer el titulo de media cuadra de Schwarts
y Ca., porque ansia por conocer estos jenios del arte del bien
vestir. Comprende las relaciones que existen entire la corbata
i el baston, entire el color del chaleco i la forma c6nica del







OBRAS DE SARMIENTO


sombrero; i cuando estA ya en uso i posesion de todos estos
adminiculos, unos lindos ojos que se fijan en &l por casuali-
dad, le hacen saltar el corazon revelandole, por fin, que todo
esto va a desembocar como un tdrmino final a una chiquilla,
a otra, a muchas, a todas las chiquillas presents i futuras. En-
cuentra la relacion que 'hai entire los dos amables sexos, es
decir, entire el sexo bello por antonomasia i el embellecido
por el arte i los does que constituyen al paquete.
Se introduce ent6nces en los salones; pero no de un golpe
en los salones de alto tono, en los altos circulos. Oh! no, le
falta muchisimo para ir a brillar en medio de aquellas cons-
telaciones do flores i gotas de agua de colonia. Ni tiene
modales todavia, ni sabe dan'dynarse, ni conoce ni jota de
los altos secretes de la vida excelsa del circulo. Principia,
pues, a hacerse su aprendizaje en el barrio mas distant de
su casa.- Requiebra, pero mui mal; compete mil torpezas, mete
un enredo alli, un chisme aculld; lo ponen a la puerta en otra
parte, revienta un pid a su pareja en el bailey, dice una barba-
ridad delante de nfias. Chambonadas indispensables! Erran-
do, errando deponitur error. Su constancia no se abate.
Abruma, cansa, mata a visits por la maiana, por la tarde,
por la noche. Bosteza la duefia de casa, se le duerme la que-
rida, le ponen una cara de perro, se atreven a burlarlo. Se
retire, forma nuevas relaciones. Pero, oh! instinto del progre-
so! Cada nuevo acantonamiento, lo hace en terreno mas ele-
vado, march en linea recta al piniculo de la sociedad.
Un dia encontrara a sus conocidas de aprendizaje en un
paseo o una tertulia. iDichosos los ojos que lo ven! iDe d6nde
sale? Ya ni nos mira, nos ha olvidado. Ya se ve, como esta. ya
S metido.... Cierto, pues, como esta ya metido, qud se ha de
Sacordar! Asi es la vida. Un paquete es una ave de paso. Amo-
res, amistades, relaciones, otros tantos escalones por donde
asciende. Dejara a uno i a otro lado el tendal de corazones
heridos, o intactos, como quieran; pero no hai que decirle
cuando ya ha puesto un pig mas arriba, venga, aca estaba
usted bien, porque e1 dirA aqui: estoi ahora mejor, adios, no
me entretengan, adios, adios!
Por este tiempo i a fuerza de rasurarse su barba entire
negra i rubia, no, rubia, ha llegado a todo su crecimiento.
Aqui principia a iniciarse en los secretes, los encantos, los
hechizos de la barba. La ama, la idolatra, la acaricia, vase al
espejo, i solo ve la linda barba flanqueando como un cerco vivo
el 6valo de la cara. iUn bigotillo hace falta, una perita dis-







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


puesta por Mr. Viellefon, i Mr. de la Perruquier du roi i Mr. el
Peluquero; i la pomada i la odontina, oh! c'est magnifique,
superbe! En esto de la barba hai much en que escojer. El
surtido es tan elegant como acomodadito. Se rasuran los
ministros, majistrados i jentes dadas a la political; porque el
crecimiento de la barba perturba la secrecion de las ideas i
puede ofuscar el juicio. Se rasuran integramente los dados de
baja que tienen mas de cuarenta aiios de servicios; pero el
paquete ha de llevar barba en la punta de las narices. Barba
patriarcal, barba a la San Juan Evanjelista, barba a la cabruna,
barba mas que sea un pelo. Despues, la corbata, la ciencia de
la corbata, el color, el tamailo, la forma, el nudo, las vueltas.
La corbata ha de ser de colors ambiguos, just milieu, tor-
nasol, indescriptible, inverosimil e indescifrable. iQud chasco
se daria el que quisiera decir de qud color es la corbata! Mas
rabias i trabajos ha causado la corbata, mas desastres i de-
rrotas ha traido una mala corbata, o una corbata mal coloca-
da, que una tarasca por cara; porque esto es un disfavor de la
naturaleza; pero no saber a los vemte aios i despues de haber
concluido sus studios i recibido su grado de bachiller, no
saber amarrarse la corbata, esto es de una estupidez sin ejem-
plo. Es de un oso, de un cocodrilo, de un elefante, de un
mastodonte, si senior! Es el nudo de la corbata el quis vel quid
de la paqueteria, i todos los trabajos preparatorios pueden
venir a estrellarse en este atolladero infernal. Toma si es
cosa de asi no mas! La corbata debe estar puesta con tal arte,
i sin embargo con tal desalifio i sansfa~on, que las petimetras
se imajinen, no obstante que sientan la gracia con que cae la
corbata, que la cosa se hizo tan de prisa, tan al descuido que
ni ha sido necesario el espejo. iDesdichadas criaturas! No
saben que una hora de combates, de pruebas, i atar i desatar
ha. costado el dejar esa puntica flotante que tanto las ena-
mora! I tan ingratas que se muestran! itan coquetas! itan
variables!
Pero ya vamos mui adelante. Esta ya nuestro hdroe a pun-
to de ser admitido entire las altas notabilidades del buen tono.
Sus numerosas relaciones i su propia dilijencia antes de
todo (porque no hai que descuidarse) le habran presentado
occasion de introducirse en los bailes pfblicos, i tal cual ter-
tulia de rango. Sabra la eterna e imperecedera figure filar-
nirunca para la contradanza. Ni aprenda otra, porque nunca
podria usarla sin embrollar el bale, sin que la contradanza
acabe a capazos. La filarm6nica d jamais. Las cuadrillas no







OBRAS PE SARMIENTO


se bailan, se hace que se bailan, i cuando no, cada uno se
abandon a su propia inspiration, a su jenio, a su manera.
Esto es del mayor tono. El vals no lo baila sine cuando haya
llegado a ser una categoria. Mas adelante hablaremos de eso.
Sobre misica no se empefie en saber nada; como a todas las
que ejecutan se les dice bravisimo! que ejecucion tan brillan-
te! es infitil ser conocedor. Sin embargo, el que aspire a la
reputation i a la gloria, el que quiera gozar de los mefables
goces de poder dar vuelta una hoja en el atril, midntras la
deidad canta, i respira en ese memento el ambiente perfuma-
do que emana su cabellera, bueno es que sepa algo, mui
poco, pero, en fin, algo. Lo que en todo caso debe saber, es los
nombres de Rossini; este no, que no esta en boga, Donizetti,
Bellini, Strauss, Mercadante, Bethoveen, i asi, i aprender de
memorial los catilogos de piezas de mfisica, i los nombres tdc-
nicos de sus parties como obertura, partituca, variaciones,
cavatina..... Oh! No saben nuestros j6venes lo que se gana
poseyendo estos tesoros. Las bellas pianistas oyen con reli-
jioso encojimiento a un j6ven que les hable de bellezas que
ellas ejecutaban sin sospecharlo siquiera, come los que escri-
ben prosa sin saberse lo quo hacen; i en sus suefos de ven-
tura i de marido, adornan a este con la rarisima cualidad
de un j6ven dilettanti. Para terminar de una vez, suponga-
mos que nuestro Emilio ha pasado por todo el largo aprendi-
zaje que solo hemos bosquejado, que sabe, por ejemplo, cono-
cer al primer golpe de vista cuando debe plancharse un
fraque nuevo i en d6nde, para que desaparezca una arruguita,
d6nde debe star mas o mnnos la rotura del guante blanco, i
en fin, todo cuanto debe saber un paquete; que ya tiene til-
bury i que sabe manejar con destreza el caballo. Se entiende
que el caballo' del tilbury, p6rque siendo mui vulgar saber
andar mui bien a caballo, no debe ser mui jinete. Si lo es,
ociltelo i hagase el chapeton. Doi de barato que conozca por
sus nombres i sefiales a todas las beldades de la capital, que
estd al corriente de las ocurrencias diarias, i conozca la his-
toria de cada una de las nifias do median tone; d6nde esta
la plaza ocupada i d6nde se present una vacant. SSe creeri
,que ya lo sabe todo, i que puede al fin pasearse satisfecho
por los salones? Bah! bah! bah! que seria impertinencia el
pretenderlo.
Le falta el finis coronat opus, el barniz, le fini, la ilti-
ma mane. iNo ven ustedes ilectores que todavia no sabe
dandynarse? Pero ique es eso dandynarse, me dirin? Eso







ARTICULOS CRBTICOS I LITERARIOS


digan mas bien, i no se metan a hablar de lo que no saben. Yo
se los esplicard. Nuestros paquetes se dandynan sin sospe-
charlo siquiera.
iNo han observado ustedes como se paran los jvenes de to-
no que no se enderezan completamente, quiza de hurgunero,
segun era usanza en tiempo de los godos i marqueses i nobles,
de cuya vieja ralea tenemos por aqui uno que otro escapado,
sino que se encorvan desde la ensambladura de las pienas,
como un angulo obtuso, como un segundo cuerpo, imitando
la postura de una garza, i la cabeza elevada como la del quel-
tegiie, un poco inclinada hacia adelante, i un si es no es,car-
gado para un costado? Cuidado con ir a doblar la cintura al
agacharse o al hacer una salutacion! No ven cuitados que se
aja el chaleco i se le seialan unas arrugas indignas de un
elegant! Otro tanto se hace al sentarse en el sofA; el cuerpo
debe estar inclinado con el caido de la letra inglesa, pero no
siempre a la derecha, sino al lado en que se halle la dama
mas pr6xima, de manera de poder darle caza con la cabeza a
distancia de una vara. Esta postura, esta manera de pararse,
sentarse, caminar, bailar, se llama dandynarse. Imajinense si
tenia razon en no hablar antes del vals, sino en tiempo i ra-
zon. 1C6mo habia de bailar ni vals ni galopa, sin saber dandy-
narse primero? Esta manera quejumbrosa i mimada de andar
es de un gusto parfait, es el l6timo grado de la perfection.
Asi, cuAn pocos los que han llegado a adquirirlo!
Htenos aquf que podemos presentar con confianza en el
salon mas estirado, en el circulo mas escojido, a nuestro ele-
gante. Ya es un paquete! La sonrisa en los labios, el guante
medio metido, susurrando palabras dulces, pronto a desnu-
carse por alzar un pafuelo que se cae, listo para celebrar un
chiste, amplificar una idea. Tiene luneta en e teatro i lorgnon
para mirar. Va a tres palcos diversos en los intermedios. Por
la tarde no hace falta en el tajamar o en la alameda. De no-
che, en la soiree, es infalible debajo del portal a ver a las lin-
das mercadoras. Alas diez, a tomar el td a la tertulia de cos-
tumbre. A un amigo no le hablarA de ti, porque eso huele
a patan; no de usted, porque hai algo de vulgar. Le hablar6
en plural: Ad6nde vais! Os conoci. DD6nde habeis comprado
esos guantes? Oh! vos, ciudadano, os oi nombrar en casa
de.... Estais convidado al bailey. Yo os hard present.
Desde ent6nces las puertas del cielo del buen tono le
estin abiertas de par en par. Las bellas le sonrien, las matro-
nas lo sientan a su lado, se lo disputan las tertulias, i para
II 2







OBRAS DE SARMIENTO


los paseos sirve 41 de nucleo i de piedra angular. La pacotilla
francesa viene surcando lop mares para que 41 se adorne de
pi6s a cabeza, i mil flores contribuyen con sus aromas para
formarle una atm6sfera embalsamada. Asi la vida se desliza
deliciosa, el tiempo es para 41 uniform, sin monotonia, sin
noche, porque la noche la mezcla con el dia, i una buena
part del dia se la surce a la noche por la punta que se des-
tifte en el alba, para mejor gozar del bland lecho. Las belle-
zas habitan en su corazon, 1 41 en los sofaes en que se sientan
las bellezas, lo que establece una correspondencia deliciosa.
Al fin empieza a sentir una influencia que lo domina, lo
fascina i lo seduce. Pierde por grades su habitual movilidad
i alegria. Jira en torno delbello planet; se aleja, se aproxi-
ma, hasta que la atraccion se convierte en una corriente
impetuosa, i lo estrella en un boa que se lo va atrayendo
hacia si, hbcia si, hacia si, hasta que se lo traga vivito. Se
casa!


LAS ILUSTRACIONES DEL PROGRESS

(Progreso de 14 de noviembre de 1842)

Cata aqui el Progreso con su competent litograffa al pie,
con la circunstancia que en toda tierra de garbanzos se hacen
las lAminas para ilustrar el articulo, i nosotros hemos hecho
el articulo para ilustrar la lamina, porque ha salido tan des-
colorida que es necesario mirarla con el lente del comentario.
I no se crea que tiene la culpa el lit6grafo; porque en obse-
quio de la verdad, debemos decir que harto nos previno lo
que iba a suceder.
Para satisfaccion del pdblico contaremos el caso tal cual
ha sucedido. fbamos algunos amigos a dar una vuelta por la
alameda, i poco antes de llegar a la cafiada, por la calle Ahu-
mada, una cuadra mas alli de la torre de las Agustinas,
como seis trancos mas o m4nos antes de llegar a la puente
que esta en la mitad de la iltima cuadra de la poblacion
hacia la alameda, en la acera izquierda, yendo de la plaza....
vimos en una puerta un letrero que decia: Litograf'a--
Hombre! vean! vean! litogi1ffa! entremos?-I con qu6 pre-







ARTfCULOS CRfTICOS I LITEBARIOS


testo?-Puff! por eso no; diremos que queremos litografiarnos;
i iltimamente cuando estemos adentro, se verA, pues, c6mo
salir del paso.-Dicho i hecho; nos colamos con aire resuelto
i desfatachado, i un Dios guard a Ud., senor, saturado de sen-
das cortesfas, nos puso en camino de verlo todo. iAquf ser.
la litografia?-Si, seiior.-I por cuanto litografia Ud?-C6mo
senior?
No entiende bien el castellano. El diAlogo continue en
frances por una parte, i en frances castellano por la nuestra.
Se habria dicho que estabamos en las fronteras de los Piri-
neos. Mr. de Desplangue nos ensefi6 sus muestras de tarjetas
de visit de un trabajo esquisito. Qud finura! Qug limpieza
de ejecucion! Si parece que no se ha puesto imano!-A c6mo
vende Ud. estas sin adornos de letra inglesa i estas g6ticas?
yo gusto de lo sencillo i de lo g6tico en todo-- a, catro pias-
tres-I estas otras de letra mas coqueta, para mi hermanita?
(a quatre et media, pa, va pinque.--Al! que ricas estas! que dibu-
jos! que primor! Ud. ha hecho esto senor!-Oh! oui, Monsieur
yea Ud. las que tengo en prensa para varias seiooras de cate-
goria.-Esto es admirable! se puede gastar la plata! Cuatro?-
Seis piastres-Las valen a f6. Es mui romdntico i mui capri-
choso este feston de flores que rodean la cifra. Higame Ud.
quinientas para mi madre que es caprichosa i romAntica como
ninguna. iQu6 sorpresa voi a darla! Estoi seguro que no bien
las yea, coje el pafiuelo i se nanda a hacer treinta visits por
lucir las tarjetas. En casa hai un gasto horrible de este arti-
culo. iOh! Ud. ha caido del cielo en Santiago. Van a enrique-
cerlo las sefioras i los j6venes.
Vamos a otra cosa. gHace Ud. tan bellas lminas como
lindas letras--Oh! oui, voyez, voyez, i nos ensefid una hermo-
sisima i exacta carta nAutica de las costas de Chile que
estaba trabajando.-I figuras?-Lo que usted quiera.-Haga-
nos usted una.-Bien, ucual es el disefio?--Hagamos uno para
muestra? Hagamos uno por ver al frances c6mo sale del
aprieto. Por fortune nuestra iba con nosotros el j6ven Raw-
son que maneja el lIpiz que es un content, i cojiendo de
por allf un jiron de papel i tomando a dos de nosotros por
1 Vive, si alguien quiere cerciorarse dela verdad de esta veridica histo-
ria, debajo del Portal, en el segundo piso, ndm. 14, o nim. 7,o ndm. 714,
aqui no hacen falta los nfineros, gracias a Diosi Retrata en miniature,
al 61eo, a la tinta de china, con lipiz, como le pidan, chico i grande, caro
i barato. Nadie sale descontento. Tiene actualmente en esposicion various
retratos de personas conocidas. El Aitor.








20 OBRAS DIE SARMIENTO
modelo, hizo en un santi-amen sobre la rodilla los exactos
retratos que el lector vera si es suscritor del Progreso.
Yea usted, ucuanto costara de litografiar esta?-Tanto.-
Um! nos cuesta caro la curiosidad. Si la pusidramos en el Pro-
greso con un folletin ilustrativo? I bien, Ic6mo hacemos para
que nos cueste, en proporcion de los pocos suscritores que
tenemos?-Oh, les saldra mui barata, baratisima; voyez, supo-
niendo que no tengan ustedes mas que'cuatro mil suscrito-
res.. ...-Hombre! esta usted con hidrofobia? cuatro mil sus-
critores!-Oh! ovA, cuatro mil suscritores. Esta ciudad tiene
tantos habitantes. En Francia cuatro mil suscritores tiene Le
National, treinta mil La Quotidienne, cincuenta milLeLe.....-
Calle hombre, no est6 usted hablando lesuras. iCuatro mil sus-
critores en Santiago!-Pero tendran ustedes dos mil por lo
menos?- Tampoco.- Mil.- Menos.- Alors quinientos.- Ni
cosa parecida.-Oh! ustedes chancean, fa no es creible.-Pues
career o reventar.-Pues ent6nces digo que estoi lelo.-Lelo i
mui lelo, amigo; estA usted desatinando. iA que no adivina
cuantos suscritores tenemos?-Si es asi, tendrAn ustedes cuan-
do m6nos trescientos-Bah! bah! ni cosa parecida, baje usted la
punteria.-Doscientos cincuenta?-Baje.-Doscientos?-Baje
mas todavia, hasta donde quiera.-Vaya que se chancean.
No, no es posible.--I bien, iqu4 temperament tomaremos para
que la lamina salga barata?-Apretando poco la prensa, se
gastapoca tinta 1 se puede hacer por infimo precio- Oh!
Magninco espediente! imprima used el diseno dste, tan sua-
vecito, tan por ensimita que ap6nas, apenitas puedan distin-
guirlo los suscritores, de manera que el lector de cogote que
se acerque a media vara del que estA leyendo su diario pro-
pio, no vea sino una mancha blanca, aun que se restregue los
ojos, o se ponga antiparras.-Pero, comprometo el crrdito
de mi prensa dando a luz por la primer vez una obra ma-
la.-Oh, n6; es que si reunimos unos suscritorcitos mas, hace-
mos en la entrante semana otra litografia a todo costo, que.
eleve hasta el cielo su reputation, i si legamos a tener algun
dia, con la ayuda de Dios i las oraciones de las beatas, no mas
que trescientos suscritores, ent6nces hacemos una contrata
por una litografia por semana, i hacemos todos la olla gorda.
Convens !-Convenido!-Convenu!








ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


EL TEATRO

DE SANTIAGO A FINES DE 1842

(Progreso de 15 de noviembre de 1842)

Nos ha cabido la peor estacion del afio para emprenderla
con el teatro. Es costumbre inmemorial en Santiago no tener
gusto por las exhibiciones de la escena pasadas las funciones
del diez i ocho de setiembre. Parece que el gusto aqui es como
el curso de los planets que llega a su apojeo en cierta dpoca
determinada, i despues decline, i sigue declinando hasta que
toca en su iltimo grado de abatimiento, desde donde princi-
pia de nuevo su carrera ascendente. Va aclarandose de tal
manera la concurrencia, que los judves se pueden contar en
los dedos de las manos las sefioras que asisten, i los domingos
no alcanzan a doce las families. Varias causes contribuyen a
esto, que apuntaremos brevemente. La primer es que el
personal del teatro estA mui incomplete, i a cada moment se
siente la falta de otra primer dama que se acerque en la
ejecucion a la sefiora Miranda. No hai nteres nuevo ni cosa
que pique la curiosidad.
La estacion por otra part no es la mejor, pues que las fa-
milias de la alta sociedad empiezan a dejar la capital para
ir a las quintas, a respirar el aire puro que aqui se echa
de mdnos.
La otra es que el servicio de la confiteria estd en un estado
p simo, i no ha muchas noches que vimos salir jente echan-
do pestes, porque un mozo se les pegaba al costado, a cada
vuelta de paseo que hacian a lo largo del salon, a decirles
estas palabras: iLe sirvo algo,seior? Hai helados,biftec,huevos.
Esta costumbre de venir a ofrecer refrescos o alimentos
a quien no los pide, se ha introducido en el teatro desde las
chinganas. Esto es repugnant. Otra causa de la actual ina-
sistencia es que las lamparas estan derramando estearina i
aceite sobre la concurrencia, i cuesta caro un fraque para
perderlo per ver una vulgar representation.
Otra es que siendo tan limitado el n6mero de palcos, la








22 QBRAS DE SARMIENTO
noche que no se dignan asistir cuatro f; milias, parece desier-
to el teatro por los claros que se ven por todas parties. El
placer de asistir a las representaciones teatrales es, merced a
esto, un monopolio que pertenece a veinte families. Las demas,
que son unas doscientas, estin inhibidas de toda injerencia
con el teatro.
La otra razon es que un cierto actor no sabe nunca su papel;
i no se para en pelillos para poner un punto final entire el ar-
ticulo i un nombre, i abrir un acApite entire un sustantivo i
un adjetivo. Pero la razon de las razones es que el publico
no gusta de ver piezas repetidas aunque sean del hijo del al-
ba, i los actors, que estan instruidos del hecho, tienen cui-
dado de olvidar completamente sus papeles. Aqui hai un gra-
visimo mal, i nosotros humildemente diremos que nace este
mal mas que de los actors, del publico en general.
Una function de teatro se compone de varlos elements; pri-
mero la orquesta, que se subdivide en dos, composicion i ejecu-
cion. La jeneralidad puede oir con gusto sonar arm6nicamen-
te los instruments, muchas seroritas conocer la pieza que se
ejecuta, i sabiendo quidn es el author, saber que la pieza es
buena, i determinarse a prestar un poco de atencion, i quizA
l1egar a atisbar una belleza de ejecucion. Los demas asisten-
tes, poco se curan de estas bagatelas, por lo que la misica no
ejerce una grande influencia.
Segundo, composition dramdtica; que puede subdividirse
en asunto, que es el cuento que forma el todo de la pieza, ca-
ractdres, sentimientos, principlos morales, accion, intrigas i re-
sortes dramaticos. En cuanto a todo esto, estamos mui atra-
sados todavia, con perdon sea dicho. Si el asunto es bueno, el
sentido comun no mas sirve para conocerlo; pero parajuzgar
de la bondad o perfeccion de los caracteres, se require que
el que va ajuzgarlos conozca los resorted que mueven el cora-
zon human, las fisonomias de las pasiones, i el camino, si pue-
de decirse, que siguen en el campo de la vida i en circuns-
tancias determinadas. No entraremos en mas detalles sobre
esto.
Tercero, ejecucion; i aqui nos falta much del criteria nece-
sario, siendo por lo comun las escenas pintadas en el teatro,
hijas de sociedades mas refinadas que la nuestra, i presen-
tandonos los actors tan pocas veces dignos models que
contemplar. En este punto, si es verdad que la jeneralidad no
sabe apreciar las bellezas puramente de action del actor, i
que tienen tanto mas m4rito cuanto que es la obra de su pro-









ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


pio studio, debemos decir que el defecto principal estA casi
siempre de part de los actors que no se elevan a la altura
de las palabras que repiten, i en esto el public, si no juzga,
deja de sentir todo lo que tales palabras encierran, porque la
ejecucion las desvirtfa 1 dejenera.
Cuarto, aparato teatral. Este es el gran resort de los senti-
dos. Nuestra maquinaria, aunque limitada i de poco alcance,
no es por lo general impropia, i es lo mdnos que pueda atraer
una critical que nazca de motives desinteresados. Verdad es
que algunas decoraciones nuevas tienen el defecto de no
consultar las reglas de la perspective, con lo que se desvirtua
muchisimo la representation. Pero este i otros defects debe-
mos atribuirlos piadosamente aunajusta i lejftima economfa,
porque el costo de las exhibiciones ha de estar siempre en re-
lacion con la munificencia de los espectadores; i poco derecho
tiene de quejarse un pueblo de no ser servido como un prin-
cipe, cuando recompesa sin real munificencia.
Pero el grave mal que de todo lo dicho result, pasa de
efecto a causa, i vuelve despues a hacerse causa i producer
nuevos efectos. No gusta el pAblico de representaciones re-
petidas, porque no sabe detenerse a masticar i saborear las
bellezas de detalle; i los actors, seguros de que no seran aten-
didos debidamente, no pasan con su studio mas alli de la
primera representation de una pieza, que se ha aprendido a
today prisa i olvidado tan luego como ha sido representada.
Aqui hai, pues, un circulo vicioso de defects. iC6mo imaji-
narse que un actor, aunque posea un distinguido talent, ha de
comprender desde los primeros ensayos en todos sus detalles
las variadas sensaciones que debe espresar, adivinar la men-
te del autor, i estudiar la naturaleza, las pasiones, la escena?
No veremos, pues, nunca una representation tolerable, ni
nuestros actors harAn nuevos esfuerzos i lo que propiamen-
te se llama studio de sus papeles, mientras no haya publico
que juzgue i que quiera ver buenas representaciones.
Nosotros nos encargaremos de dar de cuando en cuando
nuestro vistazo por el teatro, la concurrencia, los actors, i no
escasearemos la fraternal correccion, i su poco de malqueren-
cia, injusticia i falta de miramiento, si se quiere.







OBRAS DE SARMIENTO


CARTAS DE DOS AMIGAS

I

ROSA A EMILIA

(Progreso de 16 de noviembre de 1842)

Si bien recuerdo, querida mia, es una regla de buena edu-
cacion no dar repentinamente una noticia que puede causar
gran sorpresa; pero esto de reglas es ya mui clasico i nos
huele mal. Te dard sin preimbulo una portentosa. Anoche
asisti a un concerto de aficionados. Me parece que oigo tus
aspavientos, i que decis: jun concerto de aficionados en San-
tiago! este es un acontecimiento notable i digno de las efemd-
rides del Museot.
No quiero describirte la part musical por que te conozco
aficionada, i naturalmente desearias oirla, cosa ya impossible.
Aqui, amiga, cuando se hace algo bueno, no se repite para
dejarnos la facultad de desear. Las senoras que asistieron son
bastante aficionadas a ese arte divino que tanto dice a un
alma sensible. Por medio de 6l se daba a entender Paganini
de la princess Elisa, a quien amaba much. En cuanto a los
hombres, creo que la mayor part tienen en blanco el 6rgano
musical, por lo m6nos si asf no es, empefio tienen en hacerlo
consentir, i nosotras, d6ciles por naturaleza, no tardamos en
convenir con ellos. La mayor parte asistieron con la esperanza
de bailar una contradanza i aplaudir una resbalosa; cual fu6
su sorpresa al entrar al salon i encontrarlo perfectamente pre-
parado para un concerto! iQu6 cruel desengafio! pero ya no
habia remedio i era precise oir tres horas de mfisica. A las
ocho i media di6 principio la function, a las nueve ya dudAba-
mos que los caballeros que habiamos visto entrar fuesen los
mismos que teniamos presents, pues el disgusto les habia
dado una espresion tan desagradable que les desfiguraba
1 El Museo de Ambas Amnricas que publicaba unas efem6rides de
historic americana que dieron lugar en aquellos dias a algunas rectifica-
ciones malignas i mal intencionadas contra su redactor. El E.






ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


completamente. Advierte que todos eran jdvenes de aquellos
elegantes que creerian manchar su delicado gusto si dijesen
no me agrada la misica. Son mui disimulados, no lo dicen;
pero lo dan a entender. Si les hubieses visto te habrias di-
vertido como yo; uno se dormia; otro movia los pids para
distraerse con esa mAsica que la creia mejor que las gran-
des composiciones de un Bellini, de un Mercadante; otro
miraba a una j6ven, i presto le cans6 porque observaba en
ella atencion al objeto que allf nos habia reunido. En fin,
todos decian mui despacito, como quien teme despertar a un
viejo reganon, ique horas mortales son estas! cuAndo se aca-
bard? cuAnto mejor seria una zamacueca, una resbalosa, que
toda esta algarabia que nos destroza el alma, nos estrecha
nuestros deseos, nos impide dar un tijeretazo a aquella que
tenemos al frente, i casi hasta la respiracion nos priva, pues
de necesidad hemos de tender silenciosamente por tal de
pasar por personas de buen tono. Esto i algo mas puede
suceder al que sin ser quiere parecer. iCuidado con caer en
la tentacion!
Despues de concluido el concerto, nos juntamos varias
nifas a comunicarnos las observaciones que habiamos hecho
sobre el gusto de los hombres por la misica. No dejaron de
darnos material para divertirnos un buen rato, i por ultimo
convinimos en que nuestro Chile produce minos cabezas
misicas que literatas. En efecto, la literature ha torado po-
sesion en todas las mentes masculinas, i por fortune con mui
buen 4xito segun dicen.
Ejerce tanto influjo sobre sus attaches que es precise con-
fesar que se ha hecho un rival temible de las mujeres. Voi a
probArtelo. La misma noche del concerto habia dos j6venes
cerca de mi, de aquellos que darian un palmo de lengua por
saberlo todo sin estudiar. Aprovechandose de un intervalo de
m6sica, le pregunt6 uno al otro: isiempre conservas el mismo
entusiasmo por N? Qud linda esta esta noche! Enfurecido le
contest: ten d6nde tienes tus sentidos? Crees acaso que yo
pueda partir mis afecciones? jPues no sabes mis nuevos com-
promisos? Admirado el compafiero de esta -versatilidad, le
dice: no ha dos meses que me has hablado con un fuego que
temi te ardieses, i ahora.... Ha dos meses, amigo, le respon-
de, no conocia a Victor Hugo, ni a Dumas, Soulid, Bouchardie,
etc., que ahora componen mi sociedad, i estoi tan intimamen-
te unido a ellos, que han reemplazado jenerosamente a N.
A decirte verdad no me hace falta el no verla, bien al con-









OBRAS DE SARMIENTO


trario, nunca estoi mejor hallado que ahora. Te dire lo que
hago. Salgo a las doce del dia, despues de haber dormido apa-
ciblemente, porque el studio no me quita el suefo; corro la
ciudad de punta a cabo, i vuelvo a mi casa; tomo a Victor
Hugo, no lo rehusa, a pesar de que sabe que no le hago honor
con tenerlo en mis manos, ni me pregunta de done vengo,
ni que he hecho; no bien lo he abierto que me quedo dormi-
do, tampoco me despierta. No saco provecho de su lecture,
tampoco me toma cuenta de ello. Sea verdad, jno es envidia-
ble la libertad de que gozo con haberme hecho miembro a la
violeta de la literature?
El amigo que le habia escuchado atentamente, concluy6
por decirle, que si a tan poca costa habia conseguido alguna
reputation, sin consult de nadie, iba a seguir su plan de
studios. Senti que tuviese fin aqui un dialogo que ya empe-
zaba a interesarme, porque tenia la esperanza de oir gran es
novedades. Entretanto yo decia para mi, que la literature es
como la plant silvestre que brota, crece i se aumenta por don-
de minos se piensa.
Tengo el orgullo de mandarte algunos ndmeros del Sema-
nario, i el gusto de pensar que melo agradeceras much; sin
esta condition no me los admits, te aseguro que hago un
sacrificio con deshacerme de ellos; pero mayor seria si no pu-
diese hacerte gozar de su lecture, i tfI no pudieses darle am-
plitud a tu facultad de admirar lo bueno. Quisiera que cada
articulo fuese firmado por su autor; de ese modo no solo esti-
marias los pensamientos, si que tambien al que los cre6. Esto
es probablemente lo que ellos temen. Son tan humildes nues-
tros paisanos que gustan duden de sus conocimientos!
Mui largas e insustanciales te parecerAn mis cartas. La
culpa es del papel que todo lo admite, i de la much indul-
jencia que le concedes a tu amiga
Rosa.







ARTICjLOS CRITICS I LITERARIOS


II

SEGUNDA CARTA DE ROSA

(Progreso del 18 noviembre de 1842)

Santiago, noviembre 16 de 1842

No hubieras sentido mayor placer al anunciaros mi visit
a tu actual residencia, i much mas si fuese acompafiada do
aquella persona de quien tanto gustas, que el que senti yo al
oir anunciar para el quince de este mes una fncion lirico-
dramitica a beneficio del sefor Zapiola. Su nombre solo, que-
rida mia, al lado de este anuncio bastaba para hacernos es-
perar moments deliciosos.
Casi siempre la esperanza de satisfacer un deseo nos tras-
torna de tal modo que no podemos darnos cuenta de si
somos felices o desgraciadas con ello. Asi pasd ese dia en una
agonia desesperante, mil inconvenientes imajinarios se me
aglomeraban en la cabeza, envidiosos, sin duda, del placer
que iba a gozar. iLo creeris? llegud a pensar que podia mo-
nrrme antes de las ocho de la noche, i lo sentia en el fondo
de mi alma. Me hubiera sido menos sensible dejar esta mise-
rable tierra a la salida del teatro, per lo mdnos habria lleva-
do a la eternidad una memorial agradable, e igual noticia les
habria dado a los aficionados que alli me esperan. Por fin Ile-
g6 la hora deseada, i estaba viva, viva todavia i con un por-
venir de melodia.
Salf de casa sin mirar para atras temierido se cruzase al-
gun obstaculo que me impidiera llegar a la puerta del teatro;
alli encontrd una inmensidad de jente agrupada, estrechin-
dose el paso mas i mas por abrir camino, como si hubiesen
temido que les usurpasen los asientos que a tiempo tenian
contratados; cada uno creia que muchos se les habian antici-
pado, i que ya no habria lugar para mas. Ciertamente no su-
cedi6 lo que temian, pero sin duda que solo la education po-
dia impedir ciertas producciones del entusiasmo. La concu-
rrencia era numerosa, i esto nos manifiesta que se ha estendi-
do much de poco tiempo acA la aficcion a la mfisica.


27







OBRAS DE SARMIENTO


La function di6 principio con una obertura de la Semira-
mis a grande orquesta, obra maestra del inmortal Rossini,
en la que desplegaron los misicos todo su saber. El senior
Lanza toc6 el andante en un pequeno 6rgano que hizo un
efecto prodijioso. En seguida se represent un hermoso dra-
ma titulado Una mancha de sangre o sea wn borrow de fa-
milia, traducido por don Vicente Lopez. No es possible que
el original tenga mas bellezas que la version. Nada puede de-
cirse en su obsequio que cada uno no haya pensado ya. T-6
que nada has dicho porque no lo has visto, acugstate a dor-
mir con el animo de soflar que tambien fuiste espectadora, i
seguramente aumentarAs el nimero de los que con tanta jus-
ticia elojian su mdrito. Nada te hablo de su ejecucion porque
temo (prudentemente) caer en mas defects de los que se ob-
servaron. Lo que podrd decirte es que nunca han estado me-
jor repartidos los papeles i mas bien desempeiiados. Jimenez
no cay6 en aquellos estavios bruscos i poco finos, que tA le
afeabas antes, i la Miranda llev6 a tal grado de verdad la ter-
nura apasionada de su amor, que si no fuera por la naturali-
dad de tales acciones, me habria alarmado fuertemente. Fe-
driani recobra todos los dias un poquito del favor del piblico,
i todos deploran que Alonso no tenga una voz de mas cuer-
po i se rebustezca del pecho, para prometerse en 61 un actor
national de mdrito.
Concluido esto, ejecut6 el sefor Guzman un concerto de
violin acompafiado por la orquesta. Es admirable el adelan-
to progresivo de este j6ven, i much mas lo es sabiendo que
no tiene estimulo, pues siendo el primero aqu en este difi-
cultoso instrument, no tiene a quien imitar, i de consiguien-
to nada habia que estrafiar de que permaneciese estacionario;
pero su talent sobresaliente nos proporciona cada vez que
Ie oimos un nuevo placer, i una occasion de complacernos de
lo que es i de pensar lo que sera. Presiento su porvenir. Te
lo digo? si, sera un digno imitador de Paganini. Quiza dirts
que es un entusiasmo exajerado; pero te equivocas si asi lo
piensas. Atiende a sus pocos afos, a la falta de maestros, lue-
o calcula su saber, i uzga despues si pienso acertadamente.
a brillantez i suavidad con que nos hizo oir los rebeldes
sonidos de ese instrument cuando no son bien dados, nos
hacia gozar creyendo que ya no oiriamos tocar de otro modo.
iNos acostumbramos tan pronto a lo que nos causa placer,
que en esos moments desconocemos del todo a su antago-
nista!








ARTfCULOS CRITICS I LITERAEIOS 29

Despues de las dulces emociones que nos caus6 esta ejecu-
cion, pasamos a sentir otras no m4nos agradables, inspiradas
por una aria de Torcuato Tasso, cantada por el senior Lanza,
quien nos hace conocer nuevas bellezas cada vez que le oi-
mos la voz i su estilo, pues se ha apoderado de todas las per-
fecciones del arte para encantarnos de una vez con ellas.
Lo que hasta aqui habiamos oido, bastaba para quedar sa-
tisfechas, pero esperabamos ansiosas oir ejecutar en el clari-
nete unas variaciones al sefor Zapiola.... Su nombre solo le
sirve de apolojia. Suficientemente conocido es su talent i
su saber, para que mi ddbil pluma sea capaz de describirte-
lo. Desde su aparicion en el proscenio fue una novedad que
impresion6 jeneralmente, pues hace dos aios que no le oia-
mos tocar en su instrument favorite, segun dicen, porque
sufre del pecho. Asi, pues, no solo tenemos que agradecerle
el complete especticulo que nos present, sino la jenerosidad
de esponer su salud por satisfacernos i agradarnos. Unani-
memente debemos pedirle que la conserve a toda costa, pri-.
mero por su propio interest, i despues por el del pfblico que
tanto admira i aprecia su talent.
La obertura military titulada la toma de Arjel cerr6 la fun-
cion. Fue ejecutado por sesenta i cinco muisicos de viento. Es
preciso confesar que la desempefiaron mui bien, i en esto se
conocia el trabajo esmerado que ha tenido el senor Zapiola
en hacerla estudiar a hombres de tan pocos conocimientos.
No puedo juzgarla imparcialmente porque no me gusta la
mixsica military; soi mas timida que un gusano de seda, i cuan-
do la oigo quisiera meterme bajo de la tierra. Sin embargo,
creo que tocada en un campo de batalla, seria cosa de inspi-
rarle valor al mas cobarde. lQu6 mas quieres que te diga?
iQue me vine a casa content, i que luego me domi, i que
ahora mismo tiene ganas de hacer otro tanto tu amiga? To-
do queda dicho, i yo casi roncando
Rosa.







COBRAS DE SARMIENTO


III

EMILIA A ROSA

(Progreso de 22 de noviembre de 1842)

Salto del agua, noviembre 18.

Querida mia: Movida de un vivo interest por la graciosa
narracion que me haces en tus cartas de las escenas de placer
de que has sido testigo, me siento impelida a escribirte, in-
teresada en que no se corte una correspondencia cuya lectura
me es tan grata, i que es el mejor paliativo contra el tedio de
la ausencia, ahora que por nuestra position respective nos
vemos forzadas, bien a pesar nuestro, a dejar pasar uno tras
otro los dias, i aun las semanas, sin vernos. iQu no daria yo
al present por poder renovar aquellas conversaciones tan
entretenidas, tan variadas, que nos ban embebido tantas ho-
ras continues, que nos hacian former tan halagiiefas espe-
ranzas, presajiar un porvenir de content, i en las cuales
comentabamos de mil maneras diversas, segun la disposicion
de nuestra fantasia, una sonrisa, una atencion, una mirada,
un jesto, una pregunta, i hasta un insignificant agasajo!....
Era la vida de las ilusiones, la vida del corazon que se fra-
gua imajenes sin nimero, a cual mas risuefia, para saciar el
ansia de gozar que le devora i atormenta. En valde el mas
lijero instant de serena reflexion disipaba estos dulces ensue-
fios de la razon, estos delirios del espiritu, nuestra imajina-
cion fogosa los hacia renacer sin cesar, o se los creaba nuevos,
i cada vez mas seductores, mas fantisticos, i ornados siempre
de nuevos atavios, como si la enojara que la triste i desalifia-
da verdad viniera a cambiar esta mentida escena, desbara-
tando sus frajiles decQraciones. jQug nos queda ya de aquellos
ratos, como no sea la certeza de que fueron ilusorios?....
iCuAn violent es nuestra position social! Precisadas a vivir
en complete abnegacion de cuanto puede ser de un interns
verdadero ipositivo, solo nos rest el triste consuelo de ali-
mentarnos de quimeras sin realidad, i hasta el Anico aconte-
cimiento serio en que pudidramos meditar, casi nunca depen-







ARTICULOS, CRfTICOS I LITERARIOS


de de nosotros el preparArnoslo conforme a nuestros deseos.
Victimas de nuestra education, de los hombres, de la socie-
dad i del qud diran, vivimos forzadas a combatir o a encubrir
nuestros sentimientos, i aun asi mismo, todavia se nos echa
en cara el rol ficcioso que se nos obliga a desempefiar....
Quiero, pues, escribirte, quiero hacer renacer aquellos ratos de
content interrumpidos ya tanto tempo, aunque pierdan en
nuestra correspondencia aquel fuego de la espresion que los
hacia tan animados, que los vivificaba en nuestras conver-
saciones.
Voi a entrar en el detalle de una visit particular, asunto que
temo no te parezca harto mezquino para ocupar tu atencion.
Pero, qud hacer sin embargo? T- sabes lo que son nuestras reu-
niones familiares; formadas regularmente por cuatro o seis de
nosotras, i otros tantos j6venes de los que llamamos nuestros
caseros, rara vez ofrecen nuevo interns, ni pueden tampoco
ofrecerlo, siendo siempre unos mismos los actors, i uno mis-
mo el papel que cada cual represent. Esto introduce en ellas
una especie de monotonia, un modo de ser siempre igual i
sin vanedad, que se hace mas engorroso a media que cada
uno de los interlocutors se esfuerza mas a star sobre sf,
para no desmentir la idea favorable que de si propio desea
imprimir a la persona de quien ha hecho su objeto de prefe-
rencia. No obstante, la reunion de que voi a ocuparme es una
de las pocas escepciones de su jdnero, es del corto nimero de
aquellas en que se pueden dejar correr con mas gusto dos o
tres horas de una noche mui seriamente ocupadas en el dolce
far niente que se las tiene destinadas. Estuve, pues, en casa
de las sefioritas B.... mi punto favorite de concurrencia; tA
las conoces, sabes cuAn amables son, i cuan grata su socie-
dad. Eramos pocas las concurrentes, pero la conversation fu6
amena i entretenida. Despues del t6, servido a la hora de ta-
bla, se habl6 de varias materials, en tanto que una pareja se
ejercitaba en el ajedrez, fuertemente empefiados Ambos con-
tendientes en no dejar a su contrario alcanzar un ficil triun-
fo. A prop6sito de ajedrez, isabes que este ejercicio se ha
hecho una entretencion de buen tono, uno de aquellos apren-
dizajes indispensables que sirven como de complement a
nuestra education? En el dia es precise entender algo de aje-
drez para.no pasar por una chapetona, i me temo que nues-
tras amigas no descuiden del todo los demas recursos del
arte de agradar, como la mAsica, el canto, el baile, etc., por
fijarse en este pasatiempo, sancionado ya como de moda. Esto








OBRAS DIC SAFXMIEWTO


seria mui sensible, si no es, como me imajno, que ejerzamos
siempre el mismo imperio sobre los hombres, que obremos
siempre la misma fascination en sus sentidos, i conservemos
ascendiente en su corazon, moviendo las piezas de un tablero,
las teclas de un piano, o las cuerdas de una vihuela; por-
que, esto para entire nos, mona mia, jen qud position no es
siempre interesante un rostro hermoso, una tez fresca, un
seno cindido, semejante a la gota de rocfo que en una fresca
madrugada se deposit en el cAliz de la floor? La hermosura
ha nacido para triunfar hasta de la estupidez, que estA averi-
guado ser la masa mas compact i mdnos susceptible de ad-
mitir impresiones. Pero ya me he distraido algo de mi asunto,
asi es que para darte una mas cabal idea de la necesidad de
ejercitarse en el ajedrez, solo te afiadird que hubo en nuestra
tertulia un novaton, a quien vi por la primera vez, que invi-
tado a una partida, no supo hacer andar un peon, i se zaf6
tan tristemente del apuro, que es impossible que yo pudiera
quererle en mi vida, aunque me asegurasen ser el mejor de
sus semejantes. jNi c6mo ha de ser tampoco un buen amante,
un hombre que desconoce un entretenimiento de estrados
tan de buen gusto como 4ste?
Andando la conversation se habl6 del Progreso, de este
Progress que tanto cacarea por -suscriciones, i como el folle-
tin es su part mas entretemda, naturalmente vinimos a pa-
rar aqui. Tus cartas fueron sujetas a censura, pero no a aque-
lla censura acre i mordaz que todo lo desaprueba, sino a un
exAmen rational de su lenguaje, de sus pensamientos, de sus
concepts. Imajinate mi inquietud viendo tus producciones
hechas presa de un anAlisis espurgatorio el mas minucioso, i
solo le hallarAs t4rmino de comparacion con el content inti-
mo que esperiment6 al verte aprobada i aun aplaudida. Pero
to han conocido, Rosa mia. De hoi mas es escusado ya que
procures asilarte al an6nimo, ya estas descubierta, i todas tus
pequefas obras van a ser acojidas por nuestros amigos con
aquel interns curioso, o aquella curiosidad interesada quo
excita en nosotros la primer exhibition en publico de una
que es de nuestro circulo. Ved aqui tambien la razon que me
ha movido a noticiarte este hecho, para que apercibida pro-
cures pulir tus trabajos, i sostengas el prestijio que tehas
adquirido ya. Contin6a tus publicaciones, ellas son mui bien
recibidas, acojidas con gusto, pero contraete a asuntos pura-
mente nuestros, de nuestro dominio, i encontrarAs tu apoyo
en tu propio sexo, i por lo minos, una segura aprobacion de







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


parte. de aquellos que saben justamente apreciar esta clase de
areas, toda vez que se desempenian sin perjuicio de las pe-
queias atenciones que nos son privativamente peculiares. El
Progress mismo, que vera en tus producciones un ostensible
testimonio de sus vaticinios, no dejara de ufanarse prestando
sus columns a tus obras, i contando entire sus colaboradores
a personas que le darn un double interns, alguna mas nove-
dad, i quidn sabe si no le granjearan tambien algun suscri-
torcillo mas.
Antes de terminar mi carta quise leerla, ii sabes que yo
misma quedd admirada de haber conservado mi seriedad por
mas de un cuarto de hora? iQuien! iyo formal i con nifias de
tu edad? Esto va a parecerte mui estrafio, a ti, querida, que
me conoces tan a fondo, i sabes que siempre fui festival, ha-
bidndomelas con bellezas de quince arios. Vas acaso a des-
confiar de mi; pero no temas, soi tu misma amiga, tu corres-
ponsal, tu mui conocida
Emiia.

IV

TERCERA CARTA DE ROSA

(Progreso del 29 de diciembre de 1842)

Santiago, 28 de diciembre

Te escribo, mi querida Emilia, cuando ya estAn cantando
las diucas i estA de dia claro. Sale Josd para la hacienda a las
8, i no quiero perder la occasion de contarte las diversiones
que hemos tenido en esta pascua. Estoi sofocada i no tengo
suefio; el brillo de,las luces del salon de baile, la ajitacion, el
placer, i una cosa que me ha dicho bailando R., me ha espan-
tado el suefio. Despues te contaro esto. He tirade sobre una
silla el abanico de plumas que me compr6 mama; el chal esta
por un lade, i aun estoi con vestido de baile; lo unico que he
hecho es desprend6rmelo, porque ya no podia aguantarlo mas.
1Por d6nde empezarc ? Hubo anoche un bailey de suscricion
en el teatro, i antenoche comedia, i el domingo comedia tam-
bien. jAil se me olvidaba lo principal; estuvimos en la misa
II 3








OBRAS DE SARMIENTO


de noche buena, estuvo mui fea, habia poca concurrencia,
pocas de nuestras amigas asistieron; jente asi, asi, no mas;
pocos j6venes i la mayor part feos; una que otra pandilla
de los que nos visitan; el rubio aquel de las chirimoyas con
todo el acompanamiento; los tres de la historic de Penaflor, i
otros tres qae andaban dando vueltas, como si se les hubiese
perdido algo en la iglesia. Cant6 Lanza, i la mfsica.estuvo
buena en la part que pude oirla, porque al fin me dormi.
Habiamos estado de tertulia hasta tarde en lo de las tias la
noche anterior. Luego que se acab6 la misa nos fuimos con
las G.... con quienes nos habfamosjuntado en casa de Ma-
nuelita que nos aguardaba con un pavo i sus adherencias. El
pavo ha ocupado el lugar del cordero pascual, que segun me
decias tu, tomaban los perros judios la noche de pascua, i
en lo que se ve mui bien lo mejor que somos nosotros, pues
es much mejor el pavo que el cordero. El 1ines se represent
una comedia en que los judios comieron delante de todos el
cordero pascual, lo que deja ver que ya tenemos tolerancia
de cultos, que, segun dijo la otra noche M. en la tertulia, so
estaba tratando de eso. Es verdad que los judios fueron que-
mados, i esto fu6 lo mejor de la pieza, porque estuvo mui
linda la hoguera que habian encendido en medio del teatro.
Las llamas se ajitaban adentro, i despues vino un cardinal
largo i delgado como una estaca, i la santa hermandad, i que-
maron a una judia que no queria hacerse cristiana. Hemos
visto, pues, judios, cardenales, hoguera i un auto de fe, de que
no tenia mas ideas que lo que habia leido en aquel librito
que me prest6 tu primo, l1amado Bororquia me parece. Esa
noche se rompi6 lalinda arafia de que te escribi en mi ante-
rior que habian puesto en el teatro.
Ya habia amanecido i todavia estabamos hacidndole los
honors al pavo. El senior don A.... nos acompafi6; estaba -
de mui buen humor i nos hizo reir toda la noche con mil
cuentos; ya sabes que lo que toma una copa de most se vuel-
ve una gracia. Ya te puedes imajinar c6mo andaria la tijera
en manos tan diestras. Nos fuimos a la plaza de Abastos, i
no estaba eso mejor que la misa de la noche. Apdnas una que
otra familiar de tono. Los j6venes que estuvieron no valian un
comino; no fuo el que tu sabes, que me habia dicho que per
allA nos veriamos; ni el tuyo, ni otro que tengo yo ahora, que
t(i no adivinas. Muchas flores, muchas frutas; habian blan-
queado los pilares de los galpones; much jentuza, i muchos
jdvenes; pero ninguno de los nuestros. Pocas vueltas dimos







ARTfCULOS CRITICOS I LITERARIOS


por la plaza i nos retiramos a dormir; pero este fud dormir,
ija, que nos despertaron a comer a la tarde. El paseo estuvo
lindisimo, como nunca; un cordon de calesas i coaches flan-
queaba todas las tres cuadras mas frecuentadas a los dos
lados del Ovalo. Todos los asientos estaban ocupados, i no
hubo una familiar que no asistiese. Habria mas de tres-
cientos j6venes, entire ellos muchas cars nuevas. Dicen que
son bolivianos, o que se yo de d6nde. Andaba buscando con
la vista al ddmine, cuando lo senti que venia con los que
siempre anda, mididndome los pass. Me hice la que no lo
habia visto i saludd con much carifo al nuevo de que te ha-
blo. iHubieras visto la cara con que andaba en el bailey! Lo
que habia mas hermoso en el paseo era la variedad de vesti-
dos, de cortes, de adornos i de peinados. Unos estranjeros, me
parece que eran arjentinos, que venian hablando detras de
nosotras, venian ponderando a las que estaban bien puestas,
ri4ndose de otras i criticandolo todo, como es la costumbre de
estos barbones. Decia uno, chei! ve como lleva aquella el bra-
zo i el pafiuelo en actitud de bailar la resbalosa. Qug cintu-
rita aquella! Qud parade en el hilo aquella del chal verde! Qud
polvareda levanta aquella! Qud piesecito tan afilado! Qud na-
rices, Dios mio, las de aquella fiatilla tan atisbada! gHan no-
tado ustedes una cosa, afiadia uno un poco vejancon, en es-
tas seforitas? Aquf salen al paseo con vestidos de bailey; esa
es una huaserfa. Al paseo en Francia, al bulevar i al Jardin
de las Plantas va la jente de mas tono con trajes sencillos i
poco costosos, solo las mujeres vulgares levan ese lujo cho-
cante. Si, decia otro, por eso es que solo en dias como dste se
ve jente en el paseo; porque la que no tiene un vestido nue-
vo para cada dia que viene a la alameda, no sale de su casa.
--Ies l4stima decia uno mui echado para atras, que malo-
gren una alameda tan hermosa, que no tiene igual; solo en
Rio Janeiro. Pero aqui no se usa pasear en la Alameda como
en todas parties que en las tardes se hace diariamente ejerci-
cio, por la tontera de estas ninas que quieren mostrarse siem-
pre como unos dijes.-Vean aquella, decia otro, esa, por ejem-
plo, no va tan recargada como la jeneralidad; vestido blanco
1 paiiuelo lacre de espumilla, bordado del mismo color; eso si
que es traje de paseo; pero.....
Aquf dimos vuelta nosotras i nos separamos de estos do-
minguejos; te aseguro que venia quemada de oirlos. iDecirnos
huasas a nosotras! Asi pagan la hospitalidad que les dispen-
samos. Esperaba que alguno de ellos me hubiese sacado a bai-







OBRAS DE SARMIENTO


lar esta noche para hacerle un desaire a mi gusto; pero me
comprometi luego para diez contradanzas, i m ellos tampoco
se acercaron a done yo estaba. Huasas! No te parece que es
de escupirles la cara! I luego llamarnos tontas! De todos mo-
dos el paseo estuvo mui lindo, mui concurrido i mui vistoso.
Estaba oscuro ya i nadie se retiraba; ap'nas habia lugar pa-
ra darse vuelta. La tarde ademas estaba hermosisima, ni fria
ni calorosa; la noche anterior habia hecho much frio.
Fuimos a la comedia, que estaba mui concurrida tambien.
Alonso hizo un lindo papel; no me acuerdo come era la pie-
za. Decian los hombres que estaban en cl palco que el verso
era mui bueno, el lenguaje mui puro, qu4 se yo. Nosotras nos
levamos conversando i mirando a la plate i a los otros pal-
cos; ya habiamos visto esta'pieza i aunque digan que es bue-
na, a mi no me gusta, porque los amores que tiene son entire
marido i mujer, lo que ya ves que es mui msulso i fastidioso.
iTe cont4 ya que se habia roto la arahfa? pero fud a la noche
siguiente en que se represent la comedia de la judia i del
cardenal esqueleto; hubo en esta un acto el mas animado que
puedes imajinarte. Figdrate que la judfa descubre que su
amante era cristiano, i su padre la sorprende en el memento
que se iba fugando; i ella le declare su amor por el cristiano,
i el judio no se enoja, sino que consiente en la union de los
amantes. iTan bueno el padre que no parecia judio! Aunque
veia que su hija iba estraviada, respetaba su resolution; i no
come el perro viejo de tu padre que no quiso dejarte casar
con M. que te queria tanto, porque no era rico, i ahora esta
mas rico que 41, i se fud a casar a Coquimbo con esa gordo-
ta que nos manda hostiones i...... tan colorados como su
cara. Si a mi me quieren impedir que me case con quien tu
sabes, tengo ya mi partido tomado; i veremos quien es mas
testaruda.
Ultimamente, anoche tuvo lugar el baile de suscricion
que se habia anunciado. Como ti has visto el salon de baile,
escuso decirte nada de 41. La arafia de setenta u ochenta lu-
ces despedia una claridad tan deslumbradora que dejaba ver
las pulgas que saltaban sobre la alfombra, que tambien es
nueva i cubre toda la inmensa extension de la plate i el pros-
cenio. Los palcos estaban llenos de espectadores; entire ellos
uno que contenia toda la embajada granadina, que habia
asistido de inc6gnito, sin duda por no dames el gusto de bai-
lar con nosotras, lo que, si te he de decir verdad, no nos
afliji6 muchisimo, porque a lo que se veia desde abajo, nada







ARTfCT7LOS CRfTICOS I LITERARIOS


tenian de comun con los figurines que andaban entire noso-
tros. Aprop6sito de figurines, estaban representados en el bai-
le todos los del present afio, en vestidos, plumas, fraques,
peinados, adornos, etc. Un fraque andaba que tenia vara i
dos tercias de vuelo en los faldones; otros de dos tercias, i asi
sucesivamente. Habia collares de grandes cuentas de aza-
bache, terminados en una cruz enorme que caia a medio
cuerpo, que la habria envidiado para rosario un padre domf-
nico; cordones de oro enlazados en el cuello i cuyas borlas
casi tocaban al pavimento. Me parecia a veces un Seior de
la column o bien una mujer inglesa a quien su marido lleva a
vender al mercado. No es esto decirte que el adorno era im-
propio, pues nada mas vistoso ni mas elegant. Sobre una
cabeza flotaba una cordonadura de plata con borlas seme-
jantes al cordon de la lejion de mdrito que llevan algunos de
nuestros antiguos militares. En fin, habia vestidos mui ele-
gantes; mangones chinos o de la edad media; cintas i blon-
das. En general, estaban todas mui bien empaquetadas. Las
que llevaban vestidos blancos se lucieron much; una anda-
ba que parecia una hurl de ojos negros. A la M. la llamaban la
real moza por el garbo de su talante, que es, a fe mia, mui an-
daluz. No estaban todas nuestras notabilid&des, como'se
dice ahora, en punto de belleza. Faltaba tu amiga, a quien
daban en un circulo el nombre de alfefiique, i muchas otras.
La concurrencia de sefioritas no era mui numerosa, lo que
no ha estorbado que se quedasen muchas sin bailar; pues
ya conoces la cortesia de los j6venes, paisanos o estranje-
ros, que le cargan siempre a la cargada. Las casadas, las
que no tienen amigos, las que" han dejado en el tocador
las gracias de un lindo cuerpo o de una cara chusca, tienen
que abanicarse much para espantar el suefio. No hubo
por supuesto muchos alegatos por contradanzas i cuadrillas;
pocas eran las nifias que traian de su casa cuatro invitacio-
nes aseguradas; uno que otro descuido, i tal cual partida do-
ble en las contradanzas. Pero no hai cuidado ya por estos li-
jeros errors. Nuestrosj6venes han principiado ya a ser tole-
rantes, i ya no se ve que espongan a una veroiuenza a la
pobre niia que por mala memorial se pone en bai e con todos
los que la convidan para una misma contradanza, como me
sucedi6 a mi en los bailes de setiembre. MIe estaba embro-
mando 61, como tiene de costumbre i yo estaba mui entriste-
cida; venian otros a convidarme a bailar, le arrojaba un si,
un con much gusto, o un estA bien a cada uno i seguia la







OBRAS DE SARMIENTO


conversation. Empiezan a pararse a la contradanza, vuelvo
la vista hacia el patio i me encuentro con un circulo con los
ojos fijos en mi. Cuando used guste, me dijo uno, alargan-
domela mano, i al punto se estrecharon seis mas, como una
bandada de pAjaros sobre un pobre cordero. Conmigo esta
usted en baile, decia uno. Yo la invite para la tercera hace
una semana. Acaba de ponerse en baile conmigo, afiadia
un cuarto. Un quinto lo coji6 del brazo i lo hizo atras di-
cindome con tono amenazador i socarron: si a usted le pa-
rece.... i estiraba la mano. Aturdida, asustada, sin powder
comprender lo que pasaba, les dije: si yo no estoi en baile con
nadie, sera otra iquidn me ha sacado a bailar? Yo! yo! yo!
contestaban todos a un tiempo. En fin, para quitarme de en-
redos tomd el brazo del que primero se present, i nos meti-
mos en el laberinto de la contradanza, desde donde oia to-
davia la dispute, yo la convidd primero; yo anteayer en su
casa, yo.... Al fin se sosegaron.
Ya me estoi cayendo de suefio i el sol ests saliendo. Con-
cluird dicidndote que nada hubo de mui notable en el baile;
los helados detestables; poca animacion, poco que critical,
pocas parejas; adios, ya no puedo mas. Anoche me pregunt6
por vos; andaba mui entretenido con la del pelo a la roman.
Tuya.
Rosa.

V

CUARTA CARTA DE ROSA

(Progreso de 2 de enero de 1843)

Santiago, enero 1. de 1843.

Las cartas interceptadas por los diaries i peri6dicos estan
hoi, amiga mia, a la rigurosa. Ve si no en el Semanario como
menudean cartas de Jotabeche a un amigo suyo en Santiago,
carta de un amigo a Jotabeche; yo he seguido el ejemplo de
numerar las cartas i por eso te pongo en 6sta cuarta, porque
como escribo para la posteridad i estoi segura que cuando
alcancen a un volumen han de ser reimpresas, no quiero que







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


haya por mi descuido, confusion cronol6jica. Otros no se ban
descuidado en esto i hacen bien. All en Copiap6 nos estAn
vengando de los barbones de aqui. Jotabeche les ha puesto
una faena, i cada vapor trae el alcance en barra. Los esplota
a pique, a fronton, a pique chiflon, a flacura, a cuerpo de ce-
rro, en todas direcciones, i ni los desmontes pierde, porque
le proven de piedras para matar muchos pajaros. IBendita
sea su mano tan segura, Dios le de acierto en todo! Escriba-
mos cartas las dos tambien, que Dios mediante, tA te haras
una Santa Teresa i yo una madama Sevignd.
Te envio el figurin del Progreso, que es el iltimo paso que
han dado las artes liberals en Santiago. Ya verAs como se
progress por aca; pero no vayas a career que es hecho en
Francia o en Espafia, es pintura casera, que mal que mal,
mui bien que servira por alla por las provincial donde siem-
pre van diez anos atras, segun lo ha dicho el Progreso i segun
se ve por las cartas de un amigo a Jotabeche, que estA cre-
yendo que el romanticism esta en moda todavia. Pobres
provincianos! qud atrasados estAn! Aqui lo han echado al tra-
in, i ni los viejos que ya no pueden mascar el agua, consien-
ten en que se les llame clAsicos; todos somos romanticos aho-
ra, la municipalidad inclusive, que por puro romanticismo ha
mandado numerar las calls. Como esta primera hornada de
figurines ha salido cruda por abajo i quemada por arriba, te
raspar6 tu parte un poco para que puedas pasarla. O si quie-
res considerar el figurin como un escrito, no vayas a tragar-
tela que esta en latin, que es castellano del Progreso, que ya
sabes que necesita de buenas entenderas. En esta iltima
suposicion voi a ledrtelo. Prdstame atencion. Dice asi leyendo
de izquierda a derecha.
Traje de paseo, para sefioras casadas i que soportan con re-
signacion i sin fastidiarse la pesada carga del matrimonio, cofia
de blonda, adornada de un ramillete de flores color rosa bajo,
simbolo de su belleza en retirada, i im nudo de cinta del mismo
color contrapuesto, para que tengan siempre a la vista el lazo
i el nudo que las ata. Mucha,felicidad es que sea de seda es-
curridiza i arrasada, que con poca dilijencia puede aflojarse
un poquito, i andar sueltas por algunos ratos. Vestido de gr6
color flor de aluzema, manga ajustada, corpifio de pico a la
Maria Stuard. Cuello de punto a la cardenal, i pufios de lo
mismo ja la qud sera pues? a la can6nigo, segun se deja ver.
Este cuello que es mui elegant i gracioso esta hoi mui en
moda, con la ventaja de que pueden construirse en casa con








OBRAS DE SARMIENTO


much. facilidad. Los hai de varias classes; los de punto que
son preferidos en el verano, llevan encaje en los recortes i
cuello i bucles de cinta del color del vostido, u otro que no
sea anti-social; los hai tambien de punto claro, grandes i fo-
rrados con raso de color. Los de gr6 de colors entire dos luces
i opacos, llevan vuelo de lo mismo i en lugar de los bucles
de cinta, maneras abiertas colocadas en lugar oportuno i ro-
deadas de encaje, trencillas, vuelos o sesgos. En mvierno pue-
den construirse de cachemira o merino forrado i con entre-
tela, flanqueados con pieles para conformarse con la estacion.
Todas las seiioras de Francia, segun me lo anuncia mi corres-
ponsal en Paris, Madama Payan, calle Vivienne, ndm. 13,
tienen dos de estas pelerinas, una grande para salir a la calle
i otra para dentro de casa. En Santiago, hemos hecho varias
para salir a paseo, que dentro de casa de cualquier modo so
anda.
Todavia no hemos adoptado modas especiales para dentro
de casa, por lo que hai complete tolerancia de vestidos, fusion
de todos los partidos, aunque, como en nuestra sociedad en
general, dominant las formas retr6gradas. Los vestidos mas
peluconcitos, mas pasaditos, de todos los tiempos preteritos,
de todas las administraciones, hacen causa comun dentro de
casa. Lo flamante, lo del gusto del dia, lo nuevo es para osten-
tarlo en la calle, ni mas ni menos como en la prensa, en las
cAmaras, i en los mensajes del ejecutivo; lo descosido, lo ave-
riado, lo afiejo esta en el fondo de la sociedad; en las costum-
bres, en la administration, en las elecciones, i en las ideas del
mayor numero. Guarda tus mejores prendas de equipaje para
los dias de parada, que lo viejo guard lo nuevo, es decir lo
tapa; asi es en todo.
A las seforitas solteras les viene de perlas el vestido de
muselina de algodon o lino pintado, con tal que sea de colo-
res alegres i fantasticos, como sus proyectos de dicha future,
vagos como sus deseos, i poco notables como sus pensamien-
tos. La gasa de cristal no les viene mal; el cambrai las vuelve
locas, i por un vestido de gr6 tornasol entrarian sin titubear
en el purgatorio. El vestido del figuring leva dos sesgos de
una cuarta de ancho, a la altura indicada. Corpiio de medio
cuello, cerrado por un cuellecito de punto en el escote; man-
ga ajustada, guante de media mano o de cabritilla. Este ves-
tido es tan elegant como sencillo, como conviene a todas las
condiciones i circunstancias; porque una nifia soltera debe
mostrarse siempre sencilla i poco costosa en sus atavfos, a la








ARTfCULOS CRITICOS I LITERARIOS


par que elegant i graciosa en las formas. Gusto i baratura es
la moda, para que no hayan gustos que salgan mui cars; que
en casdandose, la cosa muda de especie. La manga larga trae
mil ventajas; la primera es que no es tan facil proveerse de un
brazo contorneado, como de una manga bien cortada; i la
segunda es que lo que bien se guard, a su tiempo se halla, i
no es cosa de echar al trtfico i rose diario los brazos que tie-
nen que servirnos toda la vida. Eso se deja para un dia de-
fiesta, para un baile, cuando hai patencia i visibilidad.
El chal estA mui de moda, asi en Europa como en San-
tiago, i no obstante que hai quien lo tache de ser largo i an-
gosto en demasia, para mi es un adorno mui elegant, i que
tiene mas artes ocultas i mas misterios que ningun otro cono-
cido, incluso el abanico que es el tu autem de todas las mu-
jeriles maulas. Se presta a mil juegos inocentes, i tan pronto
cae desdeioso por un lado; tan pronto os envuelve en sus
lazos cariniosos; tan pronto se enrosca el brazo; tan pronto
sirve de juguete elegant a la mano ociosa. En un moment
de escitacion, de duda, de cortedad, de pudica turbacion, sus
flecos sirven para juguetear con sus hebras, enredarlas, de-
senredarlas, anudarlas, envolvgrselas en los dedos. Oh! el
chal es la Altima i postrimera picardia que ha inventado la
moda. Los hai de various colors i jdneros; de gro de un solo
color, tornasol, bordados en la orilla i en los estremos. Deben
escojerse de colors que no hagan antitesis con el vestido, o
lo que es lo mismo que no est4n de cuernos con los otros ata-
vios. Hai tantos pafuelos grandes en las tiendas, i tantos, tan
variados i costosos estan distribuidos entire las families, que
por no arruinar de un solo folletinazo a todo el comercio,
acer tomar la calle a los padres de familiar; i suicidarse a los
maridos, no digo que el paiuelo grande en la estacion pre-
sente es el anaeronismo mas garrafal, la falta de gramitica 1
ortograffa mas imperdonable, con otras cosas que, por no des-
mentir la acreditada crcunspeccion del folletin del Progreso,
omito. Es precise respetar el lugar en que estamos. Pero en
estacion tan calurosa es precise que haya ventilacion, despejo,
i soltura. Los tapujos en verano no tienen el encanto del mis-
terio; no hai remedio, chal o pelerina a la cardenal de punto,
u otra cosa lijera, trasparente, que no deje dudas, no excite
alarmas.
Peindado. Este es otro guirigai; en vano quiero descifrar el
mofio del figurin; el arte chileno no ha llegado a perfeccionarse
hasta el punto de representar distintamente un moeio. Cierto








OBRAS DE SARMIENTO


pintor decia con sobrada razon que el pelo human i el follaje
de un arbol, eran dos escollos de la pintura, i el figurin lo ha
probado. Apelard, pues, a lo que de viva voz me ha dicho el
que lo dibuj6, quehabla much mejor que no disefa. Por fin
se le entiende. Dice que el mofio se hace entire el cerebelo i
el cerebro, un poco mas arriba de lo que hasta ahora poco se
ha usado, es decir ni tan alto ni tan bajo, ni paja ni cebada,
just milieu, atrasado, pero en escala ascendente, en progress,
mejoras graduates, en march desde el testus, que es la parte
retr6grada de la cabeza de una mujer, hAcia el occiput, con
escala en la frente, que es el tr6pico del planet mofio, desde
donde retrocede a iluminar el otro hemisferio. Esta march
ascendente i descendente del mofio en su media 6rbita, des-
miente, mas que los arguments de nuestro paisano Jotabe-
che, la doctrine del romanticismo i del progress; aunque no es
estacionario pero no va siempre adelante, como sus adversa-
rios quieren. Hallado el punto requerido i atado el pelo, se
tuerce dste todo junto como cordon frances, se tuerce, se tuer-
ce hasta darle suficiente consistencia, a fin de poder hacerle
describir un ndmero 8, una &, un garabato o cualquier ara-
besco. La partidura de adelante se lleva al medio de la part
alta, mas o menos, segun los dedos que caben en la frente, i
segun su ancho, forma i prominencias. Este punto es dificil i
capital, i se require tino, malicia i mui buenos alcances para
acertar con el lugar convenient.
Se conserve todavia en toda su reputation i fama la espre-
siva vincha con su estrellita metAlica, cual reluciente Venus
en un cielo serene i puro; algunas que desesperan ya de este
mundo, acusan de mitil a su estrella, han suprimido este
adorno sin ser por eso ni mas ni menos bellas. Los bucles
rizados se mantienen en boga en Paris i Santiago, no obstan-
te los insultos groseros de la Gazette des Femmes i del Pro-
greso, que los han llamado provincialistas. En Santiago, que
nadie se ocupa de las provincias, ha alarmado con razon este
ataque aleve i feroz.
El 1. del mes entrant te hablard de muchas menudencias
de modas i usos, que por ahora omito, porque la estrechez de
las pjinas no me permit estenderme mas.
En cuanto a gustos dominantes, en la capital, el que hace
furor hoi dia en las nifias de Santiago, es leer, Jlo creerAs hi-
jita? Pero no cojer cualquier libro como lo haria una provin-
ciana como t sino un brevaje especial que se les administra
despues de almuerzo, i que es condimentado para ellas solas.







ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS


Esta golosina se llama folletin del Progreso, i por lo ordina-
rio suele ser mui gustosa i regalada. Pero a veces sucede que
estA borracho el cocinero, i se le pasa la mano de sal hasta
ponerla amarga como un acibar. Las golosas vienen a har-
tarse, i ahi es la gritadera, los jestos i las horripilacibnes.
iQue bullanga! qud rabietas! que denuestos contra el beodo!
El jueves no mas hubo de haber una conmocion popular de
mujeres i hombres por la carta que te escribi dando noticias
de las funciones de pascua. Me habia ido tan mal en el baile,
que estaba con la bilis un poco revuelta. Te contard ahora el
pasaje, ya que tuve vergiienza de hacerlo en mi anterior. Me
puso en bale un conocido, i como tengo, como sabes, imaji-
nacion viva, me pard a bailar con otro. Mi amable conocido
vino a reconvenirme en las cuadrillas por mi falta de respeto a
la fe jurada i a sus enormes patillas, en tdrminos tan descor-
teces, que me llen6 de confusion. Le dije cuanto me ocurri6
para calmarlo; nada! me intim6 la 6rden de sentarme; me
amenaz6 con tomarme del brazo; mi compaiiero a quien ape-
16 con las miradas me contest con. las espaldas, que estaba
por la estricta neutralidad. Habia por ahi un amigo de mi
familiar que me veia en este conflict i se desentendi6 tam-
bien. Con ligrimas en los ojos fui a sentarme, dejando mi
puesto en la cuadrilla. Cudntales esto a tus paisanos para
que imiten este bello ejemplo de cultural i de respeto a la de-
bilidad de nuestro sexo.
Pero. vamos' al caso. Venia, pues, con el alma atravesada.
No obstante ser las dos de la mariana, era fuerza desabro-
charse el vestido i sentarse a escribir para dar material para
el dia siguiente; porque sabrAs que aqui se publican las car-
tas confidenciales entire las amigas, lo que es otra barbaridad.
Los editors del Progreso, a quienes sirvo de cuando en cuan-
do, hacia dias que se quejaban de una falta supina de suscrito-
res; un solo penitente se acercaba a la oficina del diario a
alistarse en las banderis del Progreso. A fuerza de adminis-
trarles editoriales, la medicine habia perdido su eficacia, co-
mo cuando se toman muchas d6sis de quimagogo; el diario
habia pasado ya a las cosas ordinarias i consuetudinarias.
Ni vituperios, ni aplausos; pasaba ya como el pan por el
es6fago, i los editors screen que el Progreso no debe ser esta-
cionario en punto a suscriciones, porque de lo estacionario a
lo retr6gado no hai sino un paso. Pues bien, dije yo en mi
inocencia; esto va de capa caida, revolvamos un poco la pis-
cina para que se alborote el pescado, i caigan algunos en la








44 OBRAS DE SARMIENTO
carnaza, i medio durmidndome, medio col4rica, te escribi la'
del 27 que ya habrAs recibido. Midntras yo dormia estaba
fermentando la levadura. Al principio un rumorcillo lijero,
una que otra observacion aislada; mas tarde llegaban de to-
das parties los refuerzos de observaciones i decubrimientos.
Uno habia sorprendido en el folletin un galicismo, otro una
personalidad; tal senalaba un insulto grosero, cual una cho-
carreria chocante.
Anoche ya era un clamor general i no ha quedado bicho
viviente que no haya tirado tajos i reveses. Los literatos di-
cen que la carta es una pildora indijesta, un totum revolto-
rum, sin pies ni cabeza; las niias una infame diatriva que
merece se arranque la pluma a la que la escribi6; los politi>
cos temen que la buena armonia de los gobiernos amigos se
altere i el congress no tenga efecto; los arjentinos se quejan
de que los comprometen i que nos hemos ligado con Jotabe-
che nuestro buen paisano; las malas lenguas, en fin, yo no sd
de donde, fueron a desenterrar una pobre nifia para colgarle
la carta i descerrajar contra ella. Unos decian que ya no podia
tolerarse; otros que era precise estrenar el jun; otro salia con
la pata de gallo de que el author era un impertinente, un atre-
vido, un descamisado. Las mujeres pedian a gritos que se me
entregase amarrada para sacarme la lengua, confundirme a
pellizcones i hundirme un ojo. iGracias a Dios! esclamd yo
cuando supe tan buenas cosas, que ha l1egado un dia en que
el Progreso ha tenido la mana de sublevar hasta las piedras
en su contra! Esto es lo que se llama saber escribir! Venga
ahora todo el apostolado, incluso el ISan Pablo de Copiap6,
el ap6stol de las jentes, a hacer el milagro de alborotar today
una ciudad, hacer hablar del diario a todo el mundo, hacerlo
circular, correr de mano en mano, devorarlo, comdrselo, i es-
'to en vispera de afio nuevo cuando el diario va a cambiar de
tipo, de forma, abrir nuevas suscriciones, publicar todos los
dates estadisticos del ano, dar a luz un figurin i tirar mil
quinientos ejemplares para repartir en las provincias. iQui-
ten alla! son unos chambones que no saben jota de redac-
cion de diarios! Mafiana pensaran otra cosa, i principiarAn a
lover las suscriciones, i el Progreso se alza otra vez en la
opinion public, e inunda con sus ejemplares toda la repiblica.
Suscribete, pues, hija, i haz que todas tus amigas de pro-
vincia se suscriban, porque todos los meses habra figurin dq
modas, i se civilizarAn ustedes un poco mediante este re-
curso. Rosa.








ARTfCULOS CRITICOS I LITERARIOS


UNA MANCHA DE SANGRE

DRAMA DE MALLIAN I BOULLt

Traducido aqui por Vicente F. Lopez

(Progreso del 17 de noviembre de 1842)

Tuvimos, por fin, en el teatro antenoche una de aquellas
concurrencias de Casacuberta, en que los palcos i la plate,
la galeria i la callejuela estaban apretadas de espectadores.
Deliciosa era en efecto la vista que presentaba el teatro, i la
afluencia de concurrentes confirm en part lo que deciamos
antes, que la falta de interest en las exhibiciones teatrales ha-
bia alejado a los aficionados del recinto del teatro. Ya se ve,
habia grande orquesta. Guzman debia hacer vibrar las mA-
jicas cuerdas de su violin; Zapiola preludiar los profundos
sonidos de su clarinete, que en los bajos parece que resuena
en las hondonadas de una caverna Lanza dar salida a las
melodfas de su voz de soprano. Sesenta i cinco instruments
iban a obedecer juntos a la varilla de virtud del director! Se-
senta i cinco misicos, jcosa asombrosa i nunca vista! iQud nos
vengan ahora con el concerto de mil instrument tenido en
Paris en los Campos Eliceos! iMentira! Serian sesenta, porque
sesenta i cinco es una cosa maravillosa que raya en lo im-
posible.
Pero vamos a la pieza dramitica. Mui buen antecedente
para juzgar del merito de las composiciones dramaticas son
las emociones que el publico esperimenta. En vano seria que
el escalpelo del literate hallase todas sus parties sujetas alas
several reglas del aite; en vano que apareciese bajo la pro-
teccion de un nombre esclarecido, en vano, si no excita una
emotion, si a plate bosteza, si las manos no se baten estre-
pitosamente. Una Mancha de Sangre, obtuvo la ovacion del
piblico antenoche, i yo no ser6 el que me atreva a decir que
,el desenlace, si bien satisface la ansiedad del piblico, tiene
un poco de frialdad en sus efectos i algo de rutinero en los
medios.








OBRAS DE SARMIENTO


Si exceptuamos al usurero, que tiene toda la sangre fria,
la dureza de corazon que comunica el dinero a los que viven
para 61 solamente, la pieza puede decirse que adolece de fal-
ta de caractdres especiales. El del usurero, sin embargo, esta
desenvuelto con maestria; sus palabras heladas caen en me-
dio de aquella escena de animacion i de sensaciones violen-
tas, como un sarcasmo, como una mancha en un ropaje de
gala.
La lucha de las ideas aristocraticas del padre, con la na-
turaleza, con la afeccion paternal i la conciencia que tiene
del merito de Arturo, a quien ama como a un hijo, i a quien
sacrifice, sin embargo,a las exlencias de su position social, por
una parte; i por otra el amor de Arturo i Maria, hacen el inte-
res del drama. El usurero i Syrval solo son accidents que sir-
ven para hacer resaltar los personajes principals. El desen-
lace es el que el espiritu de la 4poca reclama: a saber, el triun-
fo de la virtud i el talent sin padres, sobre el vicio i la nu-
lidad del que solo puede ensenar algunos pergaminos como
credencial de su mdrito. Porque el plebeyo del teatro mo-
derno es siempre el tipo de la virtud i del mdrito real, al pa-
so que en el hombre de alcurnia solo hai ineptitud i degra-
dacion. "iVictor de Syrval, que solo ha tenido el trabajo de.
nacer! esclama Arturo despechado.... midntras que el que
todo se lo debe a si mismo se ve forzado a inclinar i .bajar la
cabeza!n BIace 57 afios que el celebre Baumarchais, ponia
por la primera vez en escena esta protestacion del hombre
de mrito contra las injusticias del nacimiento i de las preo-
cupaciones. Figaro decia otro tanto, comparindose con el
conde de Almaviva su amo; i la revolution francesa, que es-
tall6 poco despues, esplic6 lo que significaban los aplausos del
piblico al oir aquellas palabras. Nuestra plate tambien aplau-
di6 las analogas de Arturo, i mayors fueron aun los aplau-
sos, cuando el ultrajado Arturo que habia sufrido una bofe-
tada en presencia de su amada, dice a Syrval: ,cuando no se
teme insultar a los demas no debe tampoco temerse pedirles
perdon,.... i es de rodillas, marques, como se pide perdon,
i tomindolo de un brazo i compelidndolo a hincarse, le grita:
de rodillas! senior, de rodillas!
, El asunto de la pieza es el tema favorite del teatro moder-
no, la lucha eterna en que la sociedad se encuentra hace un
siglo para romper las barreras que han creado entire hombre
i hombre las caducas jerarqufas sociales. Tema fecundo de
emociones i de cuadros nuevos, i que nunca cansa al espec-.







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


tador, porque su conciencia i sus simpatfas le hacen siempre
parcialdel que sufre por la causa de la igualdad; porque qui-
siera desquitarse al minos, aplaudiendo en el ideal de las ta-
blas, al noble plebeyo, i execrando al infame noble de las
preocupaciones que triunfan en la sociedad, i que dominant
en la realidad de la vida.
Arturo, j6ven abogado que ha llegado a labrarse una repu-
tacion por su virtud i talents, por la protection del duque
d'Stein, se enamor6 de Maria, la hija de dste que desde la in-
fancia lo ha amado entrafiablemente. Instruido el conde de
la mutual afeccion de los j6venes, i comprometido a dar la
mano de su hija a un noble, el marques de Syrval, indica al
j6ven que no debe poner mas los pies en la casa, a fin de no
turbar la tranquilidad domestica. I para hacerle medir la
distancia que media entire l i su hija, le revela su orijen i el
desgraciado fin de su padre, Arturo Disnard, sentenciado a
muerte i ajusticiado por haber robado la hija de un noble
con quien se cas6. Condenada Maria a desposarse con un mi-
serable a quien desprecia, protest contra la violencia que se
le hace, i se huye de la casa paterna para asilarse enla del
que su corazon ha escojido por esposo. La j6ven enamorada
no ve en su amante el hijo de nadie, sino el abogado cdlebre,
el hombre de talent, el amigo de la infancia. el j6ven ama-
ble que la ama i hace pender de ella su felicidad.
La traduccion que de Una Mancha de Sangre ha hecho
el sefior Lopez, es a nuestro juicio correct i bien entendida.
Creemos que con ella ha hecho una adquisicion el caudal de
dramas modernos que cada dia, gracias a la aficion que so
ha despertado en nuestra juventud, atesora el repertorio de
nuestro teatro.
Concluiremos nuestro analisis recomendando a la empresa
escoja siempre para sus exhibiciones piezas tan jeneralmente
gustadas como dsta, i que a la animation de la accion, reu-
nan un interest sostenido, i una itil leccion en el argument.
En cuanto al concerto que sucedi6 a la pieza, solo dird lo
que todos han dicho, a saber, que estuvo mui lindo, lindisimo.







OBRAS DE SARMIENTO


CHANFAINA

(Progreso de 23 de noviembre de 1842)

I bien, senor lector de prestado, quidn es este Chanfaina que
aqui est& present, i que cuando puede disponer de sus pies,
se le ve en la calle marchar a pasos largos, con la cabeza esti-
rada cual lebrel que ha torado la pista, siempre content i
siempre callando? jUn zonzo? Pues mas zonzo es el que tal
sostenga! Yo lo digo, i no se hable mas del caso. Qud! ipor que
se le cae la baba cuando ve una linda muchacha, i le salta al
cuello a la que pilla a tiro, ha de ser uno por eso zonzo? iCuan-
tos de mis lectores no son unos chanfanmas! Pero asi es este
mundo de engafios i disfraces. Jentes so encuentran que no
parecen lo que son; jentes que no son lo que parecen; jentes
que son ni mas ni minos lo que parecen; jentes que no sos-
pechan lo que son; i aun jentes que no disimulan lo que que-
rriair parecer. iPara todo hai jentes en este mundo!
Pero dej6monos de estas murmuraciones, que lo que mas
hacen es atraernos enemigos, i volvamos a Chanfaina. Nadie
es profeta en su patria, se esta repitiendo sin comprenderlo
todos los dias. Yo si que lo comprendo, i Chanfaina es una
prueba de ello. Achaque es de todos quejarse de la injus-
ticia de los contemporineos; i a la posteridad apelan los pala-
ciegos desdefiados i los escritores incorrectos o gAlicos. iTriste
cosa es tener que morirse para llegar a ser algo en el mundo!
Pero no hai remedio; ello es duro, pero necesario. Hai muchos,
no obstanto, que estando vivos todavfa alcanzan a ser cual-
quier cosa, i aun paises en que de un papirote salen jenerales
o mariscales de campo; pero con estos no rije la regla: mue-
rete i seras. Otros son m6nos afortunados. Vean si no a Cer-
vantes, a Colon, i a tantos santos varones. Se murieron, i tras!
se celebr6 el Quijote, -se saqued la Amdrica i fueron canoni-
zados. Esperemos, pues, con paciencia que venga la posteridad;
que ella juzgara sin ver lo que habia entre dos plates, porque
los sentidos son la causa de errors mui marcados. Gracias a
esto ha podido entenderse hoi dia la historic patas arriba i
patas abajo; porque Dios me perdone el mal juicio, si Di6jenes








ARTfCULOS CRITICS I LITERARIOS


no era otro Chanfaina. Para demostrarlo imitemos a Plutarco
en sus admirables vidas comparadas. Di6jenes era mas pobre
que Aman, Chanfaina es mas que una cabra. Di6jenes no escri-
bi6 nada porque en su tiempo no habia peri6dicos, Chan-
faina tampoco, lo que no es poca fortune para muchos a quie-
nes eclipsar6. Sostenia el sofista de que nada hai de por si
honest ni deshonesto, just ni injusto, que todas esas eran
creaciones humans. Nada de eso sostiene Chanfaina. EL
cambio es de una injenuidad i franqueza raras, i se abriria el
pecho para mostrar su corazon si pudiera; pero lo que puede
1 esta en su mano, no se lo oculta a nadie, i eso con el candor,
la buena voluntad i !a inocencia de un Anjol. En cuanto a
justicia, no tiene ideas menos claras; si los muchachos le su-
men la boya, sufre con cristiana resignation el ultraje; pero
no bien acierta a pasar alguno mas debil quo il Izas! le hun-
de el sombrero hasta el pescuezo, i queda satisfecho.
Viajaba Di6jenes a Esparta i volvia en soguida a aparecer-
se en Atenas; Chanfaina va a Valparaiso, i nadie negara que
Santiago es como Atenas, porque en Atenas no hubo nun-
ca diaries; i que Valparaiso es la Esparta de Chile, no por lo
austero de sus moradores, sine por lo taimados. En Valparai-
so ni se rie, ni se pasea, ni so enamora. Cuando alguno quiere
casarse pide las muestras, i si la pinta, le agrada, corre las
p6lizas i saca el fardo de almacenes i carga con 41 para su
casa. Martillos hai a cada paso, donde las averias estAn pues-
tas en remate.
No habrA quien eche en cara a Chanfaina haber poseido
nunca mueble de ninguna case, midntras que Di6jenes tuvo
un cAntaro hasta que cay6 del burro, i descubri6 que con lo
hondo de la mano se podia beber agua mejor que con el jarro
iHan tardado tanto tempo los hombres en descubrir las co-
sas mas sencillas! Marido he conocido que a los anios mil
vine a fijarse que su mujer era una tarasca!
Vivid el cinico en un tonel, i Chanfaina no bien amanece
Dios, ya esta con tranca en mano, porque aquello de vivir en
un tonel es cosa figurada. Entidndase que el fil6sofo no se
despegaba del tinajon de la baya, icomoAlejandro era tambien
aficionado, no hai que estrafiar que lo visitara.
Vivia i dormia Di6jenes en los jimnasios i en las plazas, i
Chanfaina idonde vive i duerme? En la alameda i en la plaza.
De manera que por donde quiera que se le busque sfele en-
cuentra la mas perfect semejanza. Pero Didjenes era Didje-
nes, i Chanfaina no es mas que Chanfaina. Di6jenes fu6 pro-
II 4







OBRAS DE SARMIENTO


clamado un fil6sofo i Chanfaina un solemne tonto! Ya se
ve, si no hai mas que morirse o ser de allende los mares i
venir bajo cubierta de media pasta para ser tenido en algo!
Chanfaina no ha nacido de padres nobles ni de renombre
famoso, como pretenden muchos, i ni el nombre con que lo
conocemos est&a en el calendario; a no ser que fuese algun
pobre martir que no ha podido ser reconocido despues de
sufrir la trituracion que mdica la palabra; pero tanto han
dado en decirle Chanfaina, Chanfaina, que hasta el ha llegado
a persuadirse de que asi se llama. Su education fu6 la misma
de tantos otros, que no obstante antecedentes iguales, nada
tienen de malogrados. Por lo demas, buen muchacho, inofen-
sivo i alegre, pasa su vida observando. Nada de lo que a otros
mueve es part a interesarlo, salvo las lindas i las feas, las
petimetras 1 las fregonas, que para l1 todas son hijas de Dios
i las ama con un amor de pr6jimo mui inmediato. Nacido
para amar i para ser amado, cumple con la part que a el le
toca, sin murmurar ni quejarse por los cardenales que las
esquivas maritornes suelen estamparle; pues tal es la aspera
condition de las nifas que nunca se dan por bien servidas.
El hombre timido es un mentecato, i el que no se para en
pelillos, un enterado. Quien no arriesga, ni gana ni pierde.
Chanfaina en ese punto sostiene que siempre, toujours, debe'
arriesgarse, declararse en riesgo permanent. ZSe pierde? Pues,
senior, se arriesga de nuevo. Conoce el corazon de la mujer,
dice, i tiene ya 6l muchos afios, i el diablo no es diablo por
lo diablo, sino por lo viejo. Porque Chanfaina no es niio de
'ayer, como los que andan por esos estrados; es hombre de pro
i maduro, no obstante su cara de nifo mimado. Por fortune
no tiene barba, i no necesita como ciertos cuarentones celi-
batarios raparse hasta las cejas i pestafas para reparar el
irreparable ultraje de los anos. Desengafiado de las vani-
dades de este mundo, conociendo a los hombres i despreciAn-
dolos, no se cura de las formas establecidas, ni sacrifice sus
inclinaciones a las caprichosas exijencias de la opinion. Ni es
dem6crata, ni arist6crata; en literature no ha legado a ser
ni progresista siquiera, en political ni aun moderado. Sin sis-
tema fijo, una sola regla conoce i es ir por donde nadie aguar-
da, pues solo 41 es desacordado. Como nada de lo que aqui
abajo pasa le interest, no estA suscrito a ningun peri6dico.
Cree que los que escriben son unos cuatro palanganas, i que
es vano empeno querer ilustrar a las mass; porque las luces,







ARTfCULOS CRITICOS I LITERARIOS


dice, solo enjendran malicia, i se apoya para probarlo en lo
que 6l mismo ha esperimentado.
No es por eso un indiferente, i tiempos ha habido en que
tom6 part active en los negocios pfiblcos. Era grande amigo
de Portales, i cuando se supo su fin desgraciado, salia por
esas tiendas i calls derramando safia contra los inhumanos.
El escAndalo de las costumbres lo sac6 de quicios alguna vez
en Valparaiso; i para dar a sus palabras toda la influencia
que para el efecto requerian, vestia de sayo su cuerpo i se
rasuraba la cabeza; porque esti persuadido de que sin cerqui-
Ilo no puede hablarse a los hombres de moral ni education.
Su estilo oratorio era ent6nces grave i sentencioso, i como
Caton el romano que concluia sus discursos con el celebre
sea destruida Cartago, Chanfaina remataba la frase con una
esclamacion i un adajio. Llamaba a sus arengas, bandos; i co-
merciantes, pipiolos 1 cargadores corrian en tropel a escu-
charlo.
Los guards, decia en voz tonante i pregonera, que de
noche introduced tabaco sin saludar al estanco, de dia lo
decomisan por servir al estanco, andan por la calle!
Los que compran goletas para el estado i las cargan de su
cuenta para la costa, andan por la calle!
Las mujeres que van a confesarse al alba para que el sol
no les caliente i derrita la conciencia, i no aciertan con la
puerta de la iglesia, andan por la calle!
Los dependientes que van al Tivola vuelven de babor a
estribor i andan por la calle!
Hoi ha cambiado de tema i el teatro de sus predicaciones
es Santiago.
Anteayer decia enfurecido: los que leen este folletin i no se
suscriben al diario jandan por la calle!
Los que lo mandan pedir al vecino todos los dias, teniendo
con que comprarlo iandan por la calle!
Los que van a los cafes a leer i no compran nada landan
por la calle!
I los que se enojan por todas estas cosas de Chanfaina
landan por las calls!







OBRAS DE SARMIENTO


ADEL DE SEGRI

UN BAILE DE TUNOS

(Progreso de 1.0 de diciembre de 1842)

Algunos afios despues de la conquista de Granada por los
reyes cat6licos, habitaba o debi6 habitar en la Alhambra una
linda nifia llamada dofa Isabel, la estrella de Andalucia por
su sin par belleza, i una Eloisa por lo enamorada; pues lo es-
taba perdidamente de un doncel mui apuesto, capitan en
uno de los tercios reales, lindo i cumplido j6ven, aunque de
orijen descon'ecido. La nifia, que no era de aquellos tiempos
en eso de andarse parando en buscar la jenealojia del amado
con tal que fuese blen plantado, habia entregado su corazon
i su fe al adorado capitan, quien deseando ver premiadas
sus ansias, le manda un bonito billete amoroso en que la
convida a darse un paseo por Francia, i dejarse de titulos de
nobleza i bagatelas. Tema, por desgracia, doia Isabel un
hermano, que acierta a volver a su casa a tiempo de escamo-
tear la carta, aguarda al raptor, i el capitan rapazuelo le so-
pla una estocada, i muere el hermano, que solo debia vivir
para recibir esta herida. En la noche recibe en su dormitorio
la j6ven a su Gonzalo, quien le anuncia que la deja i se mar-
cha 41 solo para la vecina Francia, por un motive que lo se-
para para siempre. En ayes, requiebros i ternezas se pasa el
tiempo, cuando la confident anuncia la venida de la mami.
;Qud impertinencia de visit al amanecer! Aqui de los apu-
ros! la ventana!.... las puertas! .... debajo de la cama!....
en la pieza inmediata al fin. La condesa de Valmorado quie-
re entrafiablemente a su hija, a quien viene a participar la
resolution piadosa que ha tornado de meterla monja en un
convento, a fin de que su hermano varon herede sus titulos i
todos sus bienes. Era un poco mal escojida la hora para pro-
ponerla a una j6ven sepultarse en un convento, teniendo en
el inmediato departamento un pedazo de su corazon i la ri-
suefia perspective de gozar de esta vida al aire libre i ocu-
parse de otra cosa que de visperas i plegarias. Estaba, pues, la
nifia diciendo a su mamA que no so sentia con much voca-








ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


cion para el clustro, hasta que la conversation fud inte-
rrumpida por el confuso rumor de pasos de los que traian el
cadiavr del finado hermano; i como hubiese tenido la pre-
caucion de dejar una carta escrita, para el caso de no salir
con vida de la aventura nocturna, la madre descubri6 las
andanzas de la future monjita. Pero como buena madre, i
madre de ilustre prosapia, hace acomodar por ahi el hijo
muerto, i se viene a renir i humillar a la hija viva, a quien
hace leer la carta que revela su clandestine passion. Hinque-
se usted, digame quien es el tal? Que habia de decir! pri-
mero muerta que confesar. Pues si no confiesa, al monasterio!
Al monasterio, antes que esponer a la venganza de la saiiuda
madre al objeto idolatrado, i sin mas ni mas, la linda Isabel,
la estrella de Andalucia, va a sepultarse en un monasterio.
La madre se queda sin hijo i sin hija; pero necesita vengarse.
Al afio va la marquesa a visitar a la monjita, con el animo
de hacerla profesar si no nombra al matador de su hermano.
Rejentaba por ese ent6nces el monasterio una santa abade-
sa mui mal vestida, pero a quien le palpitaba el corazon cuan-
do oia hablar de amorios; porque ella habia entendido su poco
de este dulce asunto en sus dias juveniles, i la austeridad de
la vida monastica no habia curado su corazon de una passion
contrariada, pues era ella tambien una victim de la autori-
dad paternal; era una monja Zaiiartu, maldiciendo dia i no-
che la vida monastica i echando minos los goces del mundo.
La marquesa hace venir a su hija, a quien estrecha entire sus
brazos, cediendo al imperio irresistible de la naturaleza. Pe-
ro luego viene ei: I bien quien era el tal,? Impossible! no lo di-
ra nunca.-Profesas-Mle condenar.--Pues condenarse o de-
cirme quidn fu6 el seductor, el asesino! I no habia mas que
hacer, si un peregrino no se introdujese al locutorio a traer-
le un talisman, una bendita oracion que debia leer en sus
horas de afliccion. I minntras se desconsolaba con la proxi-
midad aterradora del acto de la profession, oye preludiar una
serenata en la ventana i pone el oido. El era, 41 mismo.
Lee ent6nces la bendita oracion por si le da alguna luz, i sabe
por ella que la mifsica aquella es la sefial para que salga a
ajustar una escala de cuerda por cuyo ausilio debia ser li-
bertada. La cosa no podia venir mas a pelo; pero una ninia
no se resuelve asi de un golpe a dejarse robar, aunque sea
de un monasterio; trepida dofia Isabel, i tropa por la venta-
na don Alfonso, que por poco no se da un buen golpe. Ahi
de las caricias! Hacia todo un afio que no se veian! Bien! es







OBRAS DE SARMIENTO


precise marcharse, aprovechar los moments. Mas la monja
estA resignada a sufrir su adversa suerte, ]a sombra de su
hermano se interpone entire ambos amantes, al unir su mano
a la de Alfonso temeria mancharse con la sangre derramada.
Desgraciadamente don Alfonso habia pensado mui bien la
cosa, i no era hombre de volverse sin el real i sin el true-
que, i ademas conocia el bribonzuelo que no es de piedra el
corazon de una mujer que ama. La insta, la ruega, le pinta
un porvenir de dicha i felicidades, llaman a la monja a mai-
tines i bajan ambos interlocutores por la escala que da a la
calle, i no al coro como creerian algunos.
Unos dias despues la marques de Valmorado estaba en su
casa suplicando a su hija que se casase con su amante, i a este
que recibiese la mano de la marquesita, i para mejor realizar el
deseado enlace, hace alos contrayentes entrar en la vecina ca-
pilla i les tuerce la Have. En seguida hace que le traigan a Adel
el Segri, mendigo moro misterioso i quin sabe si nigromin-
tico, quien necesita revelarle un secret que puede librarla de
mui roedor cargo de conciencia. Esta historic es larga de
contar. Adel el Segri es Eleatar el Segri, descendiente de los
Abencerrajes, reyes moros de Granada, duefio del palacio en
que la marquesa vivia, i de que habia sido despojado por el
marques de Valmorado. Habia tenido tres hijos i una mujer,
de que le habia privado el marques de Valmorado. De pode-
roso que era habia sido reducido a mendigar el sustento, por
quidn? por el conde de Valmorado. Todo por el conde de
Valmorado. Este Eleatar el Segri, que durante toda la pieza
habia parecido ser un entrometido, uno de tantos que estan
en todas parties i todo lo ven, descubre que es el enemigo
mortal de la casa de los Valmorados, cuyas desgracias todas
ha preparado; i para llenar la media, revela a la iracunda
marques que don Alfonso es hijo de ella, asesino de su her-
mano i el esposo de su hermana. Pero el Segri no contaba
con la hugspeda. La marquesa tenia a su turn que contar su
historic, i sentAndose en la silla dorada en que se sienta el
que cuenta el cuento, descubre a Adel que el tal Alfonso es
su hijo i no el de ella, i que va a morir con su propia hija
para reparar la mancha que ha caido sobre el escudo de ar-
mas de los Valmorados. Esto es lo que se llama ir por lana i
salir trasquilado. Mas el moro sea cuerda de que aquel palacio
construido por el, tiene ciertas salidas ocultas, i a fin de sal-
var al hijo que acaba de reconocer recien, no obstante que
el corazon se lo estaba diciendo desde el principio, se deja de








ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


rogar a la inflexible marquesa i se va lindamente a la capilla
donde estaban enjaulados los amantes i les muestra una sali-
da secret, por donde, despues de unos jemidos inesplicables
de dona Isabel i algo sospechosos, se marehan para qud se yo
d6nde, dejando a la vengativa vieja cavando de rabia. El Se-
gri no se va. Manda la marquesa matarlo, i 41 le dice que no,
que e1 se morir, pues ya lo ha dispuesto asi. Corre como una
flecha por el suelo, se enrosca, se endereza, se trepa en la
poltrona, la tumba para atras, i se concluye la pieza.
Lo anico que merece recordarse de la ejecucion, es la bien
sostehida i natural representation de la sefora Miranda, que
era acaso el Anico individuo de la compania dramatica que
se manifestaba un tanto preocupado con su asunto; pues en
todos, los demas era notable la violencia que se hacian para
dar animacion a escenas que en verdad no eran mui animadas.
Pero dejemos a Adel el Segrf, que puede ser una buena
pieza si quieren; vamos a lo principal que era el Baile de Tu-
nos, obra dramatica, original, an6mma, i mandada hacer es-
profeso para motivar el baile de la zamacueca. iDe d6nde
sacamos, decia el otro dia la sefiorita Pinilla a un amigo su-
yo, una petipieza francesa i traducida al castellano en quo
haya balle, para bailar mi zamacueca?-Pero en Francia
no se baila zamacueca.-No le hace; se cambian los nom-
bres i se hace como si la cosa sucediera en Chile.-Aguarde
usted, yo le hare una pieza al caso. Mire usted, un don Cris-
t6bal, viejo cotudo con poncho i fraque, que salga peleando
con su mujer dona Cutufina, la de los titeres, porque la vieja
quiere que se de un bailey. Su hija que tiene sus amantes, mi-
ma al viejo i le hace consentir en el bureo. Vienen lo con-
vidados, cada uno se apodera de una muchacha i la enamo-
ra a troche i moche; un viejo acomete con la sirviente, doia
Catufina dispute a su hija los cortejos, i don Cristdbal se
sienta en un rincon a pitar i cabecear,-iQue lindo, decia la
senorita Pinilla, i de ahi?-Oh! falta lo mas gracioso todavia;
luego se trae la guitarra; baile! que saquen a bailar a la se-
nonta Pinilla! que bailey la zamacueca! que bailey! que bailey!
Ent6nces sale usted a bailar i le tamboreo yo. En seguida
gritan todos bravo! bravo! otro! i otro! Ent6nces sale su her-
mana i baila otra zamacueca. Se sirve ponche como se estila,
i los aplausos i el entusiasmo del pfblico no tienen ent6nces
limites.-Que lindo! si ya me parece que estoi en la chingana;
siga usted, i de ahi?-Ent6nces el piblico pide al autor, 1 que
quiere usted? consiento yo en salir, 1 luego se acaba la function.








56 OBRAS DE SARMIENTO

Nunca se vi6 en el teatro una compcsicion mas inocente
ni mas natural; era en efecto la candidez personificada i la
naturaleza sorprendida infraganti. Se bail i hubo un peque-
io inconvenient, por el cual no fu6 possible pedir el autor
de la pieza. Concluido el baile cada uno se escabull6 como pu-
do, i la pieza concluy6 silbada. iQu6 impertinencia! i no obs-
tante haberles dicho dntes que no la silbasen! Pero peor lo
'hacen! qud jentes!
La orquesta ejecut6 la obertura de Trento, i el vals de la
reina de Fra~cica i algunos otros de Strauss. Los palcos es-
taban un si es no es vacios, la plate concurrida, i la cazuela
rebozando, porque la seinorita Pinilla es una reputation ver-
daderamente popular.


CONTRA JOTABECHE

I

PRIMER COMUNICADO

(Progreso de 2 de diciembre de 1842)


Sefiores editors:
Permtitanme que me valga de su apreciable peri6dico para
hacer algunas observaciones al senior Jotabeche que tantas
oracias derrama en sus escritos. Mil recursos hall en su jenio
festivo para dar importancia a los mas fttiles asuntos; pero
observe en sus producciones una tendencia constant a zahe-
rir a mi patria, que si nace de prevention hostil, debo adver-
tir al senior Jotabeche que la prevention de un individuo
como el, es la prevention de un insecto contra un hombre.
No hai articulo del senior Jotabeche en que no se encuentren
alusiones picantes contra los arjentinos, contra ]a Republica
Arjentina, i cuanto les pertenece. Ni las horribles desgracias
de que hoi son victims, se escapan de prestarle material para
sus bufonadas, i no dudo que el sehor, Jotabeche jugaria con
las cabezas que alli ruedan para leccion de todos los pueblos
americanos, sin inmutarse i con la risa en los labios. Solo








ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


para hombres sin principios i sin corazon, es buena material
e chanzas la sangre i las desgracias de los pueblos; solo
los malvados i los estdpidos se rien cuando ven derramar l-
grimas.
Suplico al senior Jotabeche que tenga present que en Chi-
le hai dos mil arjentinos victims de males mui profundos,
que sufren con sus tiradas; que es un deber de hospitalidad
el respeto a la desgracia; i no es culpa de ellos, si 4l no ve en
la Republica Arjentina sino locuras i asunto de farsa.

Un arjentino.



II

SEGUNDO COMUNICADO


(Progreso de 10 de diciembre de 1842)

Io sono dolce, rispettosa, obbediente:
ma se mi toccano il mio debole, una
viper sar6, e cento trappole, prima
cho cedere, io far6 giocar.
BARBERO.

Seiiores editors:
Contesto por su apreciable diario a la refutacion que un
amigo de Jotabeche ha dado a mi reconvencion a aquel es-
critor, en la que encuentra una metrallada de groseros in-
sultos dichos de una manera tan vaga e indefitida, que
no parece sino que el articulista quiere tambien alcanzar a
los que no somos Jotabeche. Vamos! las palabras dirijidas
contra Jotabeche por un arjentino se vuelven ya una que-
rella national, en que todos los que no son Jotabeche estAn
interesados. iBravo recurso! Ya esta la nacionalidad en cam-
paia. Pues bien; ya estoi yo en guerra abierta con la nation,
i sin duda que es much honra batirse cuerpo a cuerpo con
todo un pueblo.
No es el espfritu patrio el que me ha movido, sino alguna
otra razoncilla. Sea usted mas franco, la envidia, no es eso?








OBRAS DE SARMIENTO


Si, pues, la envidia, los celos de escritor sin duda. Pero vamos
a los hechos, galgun arjentino ha escrito jamas, (hai muchos
arjentinos que, cual loros, emigran i se hacen perodistas), ha
vertido jams un concept que sea desfavorable a Jotabeche?
Rejistre usted los articulos de Jotabeche, no al mdnos sus
iltimas producciones sino todas, i en cada una de ellas halla-
rA una tirada a los arjentinos de Copiap6, de Santiago, a los
emigrados, a los literatos presents i ausentes, actuales i pa-
sados de aquella repiblica.
Las gracias del talent i los donaires se emplean para co-
rrejir los vicios, como usted dice; pero la revolution arjentina,
ni la literature arjentina, ni los emigrados arjentinos son
vicios. Las gracias del talent se emplean para-favorecer los
buenos principios, la causa de la libertad i de la humani-
dad, i no para hacer coro a la Gaceta Mercantil i verter entire
risotadas i pullas, calumnias odiosas que tienden a confundir
toda idea sobre el caracter, medios i objetos de la lucha ar-
jentina. Preguntele a Jotabeche si cuando contaba en un
articulo de costumbres las matanzas del Chacho en Jachal,
dowde no fusild sino diez, porque no habia mas vecinos,
pregintele, digo, si ha dicho la verdad, si el Chacho fusil6 a
uno solo, i ent6nces i cuando sepa que nada habia sucedido,
me hallarA razon. Rosas degiiella, i no crea usted que los
unitarios no fusilan. No; hace dos afos que los arjentinos que
piensan estAn batallando con los arjentinos que pelean para
que hagan la guerra a muerte, como se las hace a ellos el
tirano; i no han podido conseguirlo. Si usted o Jotabecl~ese
han torado el trabajo de seguir la series de acontecimientos
de aquella lucha, inica en America, encontrarA pruebas a
millares de esta verdad; lusted i Jotabeche que han empren-
dido correjir los vicious i estravios de los arjentinos, en tiradas
injertas en articulos de costumbres! iAh! que no poderse reir
uno en lo escrito, pero reirme con aquella risa matadora,
amarga, para reirmele a usted amigo i a Jotabeche en sus
hocicos!
El ejemplo de las mas brillantes pejinas del teatro frances
i espaiool que usted cita, i que usted sabe (porque sabe con
quien habla) que las conozco medianamente, arguyen contra
usted i contra Jotabeche en material de critical. Vea usted a
Larra i a Breton de los Herreros, si alguna vez ridiculizaron
al partido liberal, i si solo guardaban sus acerados dardos
contra los carlistas i los mimsterios retr6grados; i busque us-
ted en la prensa francesa un solo escritor que tenga, como







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


usted, el candor de no reconocer principios, i hallar nada mas
que estravagancias en una lucha social entire los principios
liberals i civilizadores por una parte, i el despotismo i la
barbarie por otra; entire un gobierno como el de Rosas i un
pueblo como la Republica Arjentina; i despues haga usted la
imputacion injusta, hasta donde no cabe mas, de que en la
Repfblica Arjentina no se encuentra wno que empu1le el acero
patriota que debiera quitar del medio al tirano brutal que
los humilla i los degrada. Asi es el civismo de muchos hom-
bres!
I esto se dice despues que toda la Amdrica se ha can-
sado ya de presenciar esta eterna lucha arjentina, despues
que todos han desesperado de la salvation de la libertad
allT, escepto sus hijos que no han desesperado nunca; que del
campo de batalla van al patibulo, qud patibulo! para ellos
no hai patibulo, al degolladero; o a tierra estrafia, a asechar
el moment de volver a la lucha a desafiar a los verdugos;
despues que esos romdnticos elejiacos han esgrimido la lan-
za, el sable, i solo han torado la pluma cuando no podian
herir mejor. Era precise que usted hubiese recibido e baus-
tismo de metralla que hemos recibido todos nosotros, j6ve-
nes, paquetes, literatos, romanticos, todos, para que tuviese
derecho de insultarnos asi.
lIgnora Jotabeche i su amigo que toda la vijilancia del
gobiemo noha bastado para evitar que cuatrocientos emigra-
dos repasen los Andes a desafiar una muerte casi inevitable, i
que despues de los mayores reveses, ninguno ha querido buscar
su salvacion en la emigracion? jIgnoran ambos que cada bu-
que que part para Montevideo lleva a su bordo diez emi-
grados que van a incorporarse enlos ejdrcitos? jIgnoran que
alguno, a quien conoce mui bien el amigo de Jotabeche, renun-
ciando las ventajas con que la emigracion lo ha acojido,
abandon todo en el memento que un palmo de tierra de su
patria se presentaba despejado para poner el pie. iAsi es el
eivismo de algunos hombres! Estos son los arjentinos que
tienen el furor de emigrar, estos los que no saben armarse
para echar abajo al tirano. iAh! al que se le ve caido todo el
mundo lo pisa!
Pero usted entiende tanto i tiene tantas simpatias por la
libertad, como per la Repfblica Arjentina; i hace usted mui
bien en hacerse participe de las duras reconvenciones que di-
riji a Jotabeche. Usted las merece mas que ol, i puede usted
aceptarlas sin temor de que yo lo halle a mal.









OBRAS DE SARMIENTO


Diga usted a Jotabeche que los arjentinos tenemos el
furor de emigrar; pero que vaya a preguntarles si emigraron
desde sus casas o de algun bufete, o si se ban despedido de
su patria desde los campos de batalla. Emigran los arjentinos,
pero emigran con sus principios liberals i su amor a la civi-
lizacion i a la libertad, como sus dioses lares, i a donde quie-
ra que van, ponen mano a la obra de fomentar lo bueno i
ayudar con su pequeno esfuerzo a la civilization, al progress
i a la libertad. Puede usted ver en la prensa de Montevideo,
en la de Bolivia i tambien en la de Chile, muestras de esta
verdad, i si por fortune sus males concluyen alguna vez i al
volver a su patria un dia no llegan a tender la gloria de ha-
ber pagado a sus hugspedes la hospitalidad que les acorda-
ron corrijiendo vicious con sus donaires, no tendran que ha-
cerse el reproche de haber favorecido las preocupaciones, la
arbitrariedad i el retroceso, porque la libertad en ninguna
parte les es indiferente.
Ya ve usted que no obstante el miedo que me quiere usted
poner con la animadversion pAblica, no obstante aquellas
otras razoncillas, le hablo a usted en su propio pais con una
franqueza que no dejarA usted de conocer que es exesiva;
pero si quiere contestarme, i cree usted espresar los senti-
mientos de sus paisanos, suscriba sus replicas con su propio
nombre, que eso lo cubriri de gloria, que yo aceptard sobre
el mio la desaprobacion national que quiere used hacer re-
caer sobre los arjentinos. De este modo no podra usted ape-
lar al sentimiento national i querer echar una mordaza a la
boca del que no es chileno, porque tiene la noble confianza
de defender su patria, sus principios i su causa en Chile,
como si estuviera en su propia casa.
jEs una mampara tan c6moda el andnimo, que no haya
miedo de que usted salga de ella!
Yo me he suscrito arguna vez G. N. T
I usted ic6mo se ha Ilamado?







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


III

ZAMORA DE ADALID A JOTABECHE


a nombre i en representation de los arientinos presents i
ausentes, muertos, vivos i por nacer.

(Progreso de 4 de enero de 1843)

Ya que usted me ha designado en el articulo en que de-
cia Algo sobre los tontos como mui aficionado a poldmicas, i
como nuestro Neron en jefe, (pues que todos somos unos Ne-
roncitos, inclusos los que estAn enterrados en Maipf i Cha-
cabuco,) tarda la miseria de cuatro afios en mandar al jene-
ral Guido a representar aqui la literature arjentina, me en-
cargar6 de contestarle a usted por no cometer la desatencion
de dejarlo sin respuesta.
NNo querrA usted decirme squd comezon tiene con los lite-
ratos arjentinos? jQud le hacen cosquillas? iPor que no dedi-
ca una palabrita siquiera a los literatos bolivianos, peruanos
o arequipefios? A no ser que sea la literature arjentina la
que mas present tiene, i esto es lo que yo creo! Esperando
estoi algun discurso de usted sobre ]a literature chilena del
afio 40 atras, la Guerraa la tirania inclusive, con que deje
used boquiabiertos a los loros. Es una 1Istima que haya us-
ted formado del nombre de Juan Bautista Chenau, arjenti-
no, un Jota-be-che, i que P'inganilla le hubiese a usted pre-
cedido en el jdnero, aunque usted lo haya aventajado sin dis-
puta.
Sus amigos aqui se han quedado un poco desconcertados
con su Altima carta, en que con razon esperaban que conti-
nuase esplicando las causes de la revolution arjentina, noti-
ciindoles de las matanzas del Chacho, i esplicando el roman-
ticismo; todo lo cual habria dado material para reirse a
carcajada tendida..Pero se han quedado con todo el costo
hecho, i se imajinan verlo encaramandose por esos cerros,
huyendo de la emboscada. Venga, amigo, no tenga miedo a
la polemica, que es un juego mui divertido. lNo se acuerda








OBRAS DE SARMIENTO


usted de los triunfos que obtuvo en la de su Guerra a la
tirania, en que tan poca groseria i mala crianza mostr6 us-
ted? Que calificacion de un escritor ha hecho usted, amigo,
en eso de grosero i mal criado, con quienes es preciso no
meters en quintas? Chibatearlos de ljos no mas, pero huir-
les el bulto, porque pueden llevar la groseria hasta dejamos
en pelotas.
No escriba usted articulos sin numerar, que puede traer
eso algun tropiezo para la reimpresion; i sobre todo no ha-
ble usted de minas, de elecciones, de jueces, de paseos, sin su
punzadita a los literatos arjentinos. El escritor de costum-
bres en Chile no debe dejar de la mano a los arjentinos, pa-
ra que la posteridad yea en lo que se ocupaban las plumas
mas afamadas de la 4poca, el pie de que cojeaban los escri-
tbres i los donaires que mas agradaban al pfblico. La mater
ria es inagotable; los literatos arjentinos, los loros arjentinos,
los Nerones arjentinos, los cedros arjentinos, los romAnticos
arjentinos ipor d6nde les buscara usted que no se presten al
ridiculo? Es la tecla que hai que tocar para el puiblico, i en
viendo la palabra Jotabeche en el Semanario, todos corren
apresurados a buscar el renglon donde se encuentra escrito:
a7jentino, que ya se entiende que atras o adelante ha de es-
tar el chiste para morirse de risa. Ahora aquellas alusiones
al cedro literario' i a los tontos no dejan nada que apetecer
i son saludadas con mil bravos. Eso se llama saber para quien
se describe i conocer el gusto de la plaza! Escriba usted siem-
pre en este sentido i no perderi el Semanario suscritores.
Por acA hai no solo una alta aversion a los literatos arjenti-
nos, sino tambien el mayor desprecio por sus escritos. Sus
doctrinas no cunden, i nmgun j6ven decent que tenga dere-
cho de firmarse un chileno, mantiene relaciones nilejanas,
con ellos. Viven en Santiago en un barrio apart, como los ju-
dios en otros paises, i aun as seforitas huyen de su contact.
Muchos aseguran que tienen cola i que comen nifios vivos.
Puede usted ver si por all tienen la misma contrasefia, i
escribir sobre eso o sobre lo que usted quiera que tenga rela-
cion con los arjentinos, porque el dia que used no toque esta
cuerda, adios Jotabeche! perdido sin remedio.

1 Alusion a un articulo de don Vicente F. Lopez sobre el romanti-
cismo, publicado en la Revista de Valparaiso i del cual se burla salada-
mente Jotabeche; vaanse sus Articulos, paj. 95, edicion de Leipzig.
ElE.







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


En su iltima carta anda usted vacilando, sin saber a quien
de los dos aquellost colgarle el articulo suscrito por un arjen-
tino, que usted ley6 un chileno; i aun no obstante estar tan
claro, Ie ocurri6 que podria ser el Progreso, la Gaceta, el Mer-
curio, i se olvid6 del Heraldo, porque segun observe usted
mui bien, no era decoroso que usted contestase sin saber pri-
mero con quien se las habia. Eso a mas de ser mui puesto en
6rden, manifiesta un gran fondo de prudencia. En la confian-
za estA el peligro; e6 precise huir de las emboscadas, de la
poldmica, que huele a soga; i usted no es para el paso, porque
es precise ponerse serio a veces i mostrar la hilaza.
No le dejarxn de interesar las noticias de San Andres de
la Plata que por ac6 nos llegan. Un ingles recien venido ase-
gura que en los moments de darse una batalla entire los
pocos que han quedado por alli, cay6 del cielo el Semanario
en el que se rejistran sus articulos de usted, i tal fud la im-
presion que les causaron sus tiradas, que deponiendo todo
sentimiento rencoroso, se echaron a reir ambos ejdrcitos i se
confundieron en un grupo de verdaderos hermanos. Esto con-
firma las observaciones de uno de sus amigos que contaba
con la cooperation de usted para terninar aquella guerra de
canibales. A vuelta del vapor, espero de usted noticias del
Chacho.
Con que, amigo Jotabeche, siga usted divirtiendo a la jente,
que el medio le es conocido. Para reirse de los literates, nadie
le ha de preguntar a usted si se cuenta en el nfmero de ellos;
pues desde que usted se rie de los demas, que no sean chile-
nos, se entiende, es bien claro, que titulos ha de tener para
ello. Con algunas chuscadas i tantos miramientos como los
que ha tenido usted con el autor de Un brindis a la patria,
c'en est fait de la literature arjentina; i habrd estado reser-
vada a usted la gloria de curar a los locos de la mania favo-
rita de ser literates, sin que nadie sospeche que usted haya
tenido la intencion de ser por eso tenido en algo. Usted.es el
Larra de Chile, porque ha empleado la hidalguia de su talen-
to i log donaires de su injenio en correjir las costumbres de
su pais, i las de afuera.
Lo espera por Santiago, segun lo anuncia usted, para acom-
pafiarlo en la ovacion que le preparan,
Zamora de Adalid.


1 Lopez i Sarmiento. El E.








OBRAS DE SARMIENTO


REPRESENTATION DEL DRAMA

MAURICIO O EL MEDICO I LA HUI RFANA

(Progreso de 10 de diciembre de 1842)

I ,habrA quien diga que no hacen progress nuestras cos-
tumbres pdblicas? La desercion de los palcos se hace cada vez
mayor. 'odavia habia en estas noches anterfbres una que
otra familiar en las aposentadurias; antenoche no hubo nn-
guna cara de mujer ni para un remedio. Miento! que quedaba
una que otra como las estrellas al asomar la aurora. Qud
quieren ustedes! El teatro esta mui malo i los paseos de cam-
po mui buenos. Pefiaflor estS reclamando a gritos a sus en-
fermas de fastidio para curarlas con sus paseos embalsamados
por las emanaciones de las rosas i de la vejetacion; con sus
contradanzas de hadas a la claridad incierta de la luna de
verano; con su zamacueca a toda hora i al aire libre; con sus
mil entretenimientos, sus paseos de la mafiana, i sus juegos
i risas de las correrias de la tarde.
iQud importa que Rendon, el inimitable i caustico viejo
Rendon se rape la cabeza para parecerles mas viejo; qud im-
porta que Alonso padezca del pecho solo por tener ]a voz
enfermiza en sus papeles de enfermo; ni qud les va ni qu6 les
viene en que la Miranda se vuelva una corderilla de inocen-
cia que a los diez i ocho afios, estA amando i no lo sospeche
siquiera? iQu4 candor de niia!
Nada; ni por esas! El teatro esta malo i no hai que pensar
en ello. INiNas calaveras, no saben lo que ban perdido anoche!
I no se ha de representar otra vez en la vida Mauricio o el
mddico i la hudrfana, para castigarlas por su veleidad i sus
locuras. Figrrense, por vida de lo que mas aman, un lindo
maestrito, pero mui lindo, que ensefia a escribir i a leer a una
candorosa hu6rfana; que el maestro so enamora de la disci-
pula, i la discfpula se hace con el maestro tanto, tanto, quo
la pobre nifia no puede vivir sin 6l. Esto no es decir quo lo
amase; no, que ella no sabe lo que es amar. Pero lo quiere
much, muchisimo, como tantas otras que quieren, pero no
aman. Pero la chica es huerfana i el caballerito es varon o







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


marques, o que se yo; ello es que no se puede casar con ella,
que ella se enferma 1 se muere de amor, de donde....
Pero no he de contar lo que contiene la pieza. Hai un md-
dico; pero qud mddico! jSe imajinarAn que es un medico que
entra, coje el pulso, hace sacar tanta lengua, pide papel i
garabatea, i agur.... i se le descompone la espuela en la
puerta, sin poddrsela arreglar hasta que llega la sirviente con
la propina? Ni cosa parecida. Un mddico viejo, pero intelijen-
te, un Corvisart, un Dupuytren, que cura los males del alma,
que toma el pulso i descubre que hai un camote de aquellos
que no pueden rebullirse entire dos manos.... pero ya iba
contando i no be de contar lo que de hermoso tenia la pieza.
No, nunca ha lucido mas el talent de Rendon, nunca sus
estrafias metam6rfosis han sido mas completes. iMe llega a
poner en cuidado este hombre! A veces se le quedan las nari-
ces entire bastidores, otras es la carnadura delas piernas: qu6
proteo ni que berenjena! Para qud he decir nada de la senora
Miranda. iQud bien se reia llorando antenoche! iOh! nunca fud
mas mujer que ent6nces. Llorar por las penas interiores, i
reirse por complacer, por acallar las ajenas; nino mimado por
las gracias que tiene las lgrimas i la sonrisa en un mismo
saco, i que puede equivocarse al meter la mano; i reirse cuan-
do tiene el alma despedazada, i Ilorar cuando le estA brincan-
do el corazon de risa, o 1lorar i reirse a un tiempo cuando
tiene que hacer sus dos papeles a la vez. iOh! Es precise mu-
cho cuidado para no equivocarse con estas sirenas, estas
efinjes, estas quimeras.
Pero los valses de Strauss estuvieron antenoche de primor;
podia quedarse uno lnguidamente adormecido por la em-
riaguez de aquella mdsica lhnguida, apasionada 1 voluptuo-
sa. De Strauss me parece que eran los valses; lo que hai de
cierto es que los escuchibamos con enajenamiento, con ahin-
co, como si fueran los cantos lejanos de fabulosas pastoras, i
como si temidramos que se perdiese una nota i con ella una
emocion. Yo no los escuchaba, porque me estaba durmiendo;
pero los escucharon otros que no mienten i me lo contaron.
iGran novedad para las mnias ausentes! A Santiago, a San-
tiago! No saben quien ha 11egado en el vapor a Va araiso, i
vendri a Santiago? Casacuberta, el hijo pr6digo de pbblico
que vuelve a buscar a los buenos padres, a quienes abandon
con tanta ingratitud. iSi lo vieran que cambiado viene el po-
bre! Ha estado en Copiap6, donde tenia barreteros i apires
por espectadores i por auditorio que lo avergonzaba con sus
II 5







OBRAS DE SARMIENTO


aplausos de chingana, i sus comentarios de patanes. Repre-
sentaba el Duque de Viseo, i saben ustedes qud decia la pla-
tea? Vean, vean, como hace la cara el maldito! qud ojos! iah,
que barbaro tan asustado!.... Eso i otras cosas mas ha visto
en sus peregrinaciones. No sabia el pobre que para el talent
no hai mejor patria que Santiago; se habia olvidado de que hai
afinidades entire el actor i el pfblico, que es precise que am-
bos se entiendan i que esten de acuerdo en altura de ideas i
delicadeza de sentimientos. Vuelve, pues, a buscar a sus ami-
gos que lo iloraban ya perdido, porque solo para los ausentes
o los muertos hai justicia. Vuelve ahora a su centro, a su
teatro adoptive, i ni el ni la empresa tienen ya pretensiones
exajeradas. No; todas las concesiones son posibles de una i
otra part. El teatro revive si Casacuberta vuelve; el teatro se
arruma si tira much la cuerda. No haya miedo, trataran.
Vengan, pues, nifias trajicas; ddjense de paseos a caballo i"
de remoliendas, de amores pastoriles, de bostezar de fastidio
i de ver lugarejos. Aqui ahora, al teatro, a gozar de la sofo-
cacion del verano. i de las emociones de la escena. La primer
pieza que va a dar es el Espia sin saberlo, i despues, asi lo
a prometido, ni por ruegos, ni por nada vuelve a repetirla.


EL ALBUM

(Progreso de 12 de diciembre de 1842)

Hai tanto picaro envidioso en este mundo que no es de
estrafiar que Larra se hubiese puesto a vomitar pests con-
tra el Album iSi supieran por qud? Porque una duefa casca-
da i coloreta le hizo mal de su grado plantar unos elojios a
su raquitica beldad en las pijinas de un album! I no ha fal-
tado aqui quien imite al suicide. iQud les ha hecho el album,
digo yo. Pobrecito! Nunca se vi6 criatura mas buena ni mas
complaciente. Como sus duefios, coqueta, oye a todos los que
le susurran piropos en versos; i lo que no se ve en otra parte,
en sus pAjinas anida sus polluelos todo linaje de literatos,
sin que se insulten ni se muerdan. Alli hai tierra i mundo
para todos, i no como en la prensa, que es precise que callen
unos para que otros levanten mofio. Vaya usted i pregfintele







ARTfCULOS CRITICOS I LITERARIOS


a upa nifa, qud le iba diciendo el que valsaba con ella iUmt..
si me estaba bablando de una comedia.... la embustera!
Pregfntele al album los secrets que le han confiado, i los
vera estampados hasta con la fecha. Tiene el corazon en las
manos, i muestra su pecho a todo viviente que quiera
examinarlo. iI tan apuesto siempre i tan admirador de la
naturaleza! Un ramillete de flores al lado de una cesta do
fruta; un verso elejiaco junto a unas quintillas boquirelami-
das i traviesas; un suspiro i una floor, un rico grabado i una
glorieta; letras recamadas de adornos i un paisaje o una flo-
resta; i como el alma de sus amas, entire cada lugar ocu-
pado, quedan diez.lugares todavia esperando huesped. iSi es
much pieza el album, i no lo quierenlas troneras! Para el al-
bum laedad es gloria que crece mas bien que mengua. Cuantos
mas afios tiene, mas cosas ve i observe, su trato es delicado,
sus memories cultas i amenas, i a la beldad que lo posee le
sirve de indice de materials; no de las que el pobre libro con-
tiene, que no son mas que las muestras, sino de las muchas que
su discreto pecho encierra. Cuando la migrafa la asalta i tur-
ba su present dicha alguna pena pasajera, coje desdefiosa
el album i sus pajinas con distraction empieza a recorrer.
Pasan pijinas blancas, un grabado pasa o unas letras; nada;
pasa una elejia, nada tampoco; una mariposa chinesca, ni se
fija en ella; un pajarillo pintado pasa sin que una sola mira-
da atraiga; pasa un ramillo de flores i aunque bellas, no ex-
halan perfumes para detenerse a olerlas; pasan, pasan pajinas
blancas; pasan, pasan negras, hasta que al volver de una ho-
ja cierto epigrafe o unas puntuadas iniciales hacen descorrer
el andado camino. Al cabo te halle, dice suspirando, i desde
el titulo las sentidas quejas, si son quejas, empieza a leer.
iQud ha de leer! si las sabe de memorial, letra por letra. La
mano en la mejilla i las miradas sin mirar, fijas en la bella
pIjina, los labios enmudecen, la loca imajinacion comienza.
Vuelven los felices tiempos en que aquellos versos se escri-
bieron, vuelven vivos i palpitantes los amortiguados recuer-
dos. En aquella silla, como si lo estuviera viendo, junto al
piano, en el te, en la comedia, en un paseo, en todas parties i
a todas horas, tan solicito, tan atento, i ahora.... Pero como
habia de ser! empez6 a venir N.... iD6nde estan sus versos?
i la faena i el cateo recomienza. Parecen los versos, i tras
ellos se suscita cual sombras evocadas, otra larga series de
gratos i cosquillosos recuerdos. Las amigas que lo presenta-
ron i la tertulia de invierno, el ajedrez i los devaneos, la mo-







OBRAS DE SARMIENTO


da de ent6nces i algun incident romanesco, un chisme, de
una mala lengua, i una tarde de alameda, con el vestido que
llevaba i los rizos de zutana. Las ilusiones pasan, la memorial
se cansa, i la beldad aburrida suelta por ahi un brazo, i
poco a poco.... larga el album i ... se queda dormida, pa-
ra sofiar a su gusto con las modistas, las flores i el raso tor-
nasol, las vidreras de Lataste i los estantes de Marchand.
Dejdmosla con su Lataste i su Marchand. Volvamos al al-
bum que por dos dias habitat sobre la mesa, hasta que la cama-
rera lo l1eva medio dormido a su lugar conocido, que es la cu-
bierta del piano. Alli se vuelve marmota, se esta sin chistar
palabra meses enteros; nadie lo acaricia, nadie le pregunta
nada, ni le dan un verso ni unas flores, hasta que por fortu-
na una nueva reputation literaria llama a la puerta. Ent6n-
ces despierta el album i se engulle unas ddcimas arjentinas,
unas flores de Aconcagua, unos endecasilabos de Lindsay, o
unas armonfas de Chacon, o unas quintillas de Matta, nom-
bres literarios que acaban de romper la cascara, i ban salido
piando lindos versos de la nidada que ha incubado la socie-
dad literaria bajo el ala fecundante de Lastarria.
Porque albums empiezan a haber por todos los pianos; unos,
es verdad, medio en cueros vivos todavia, sin un versito con
que tapar su desnudez, sin lindas florcillas con que ornar sus
limpias i virjinales frentes; otros ya en pafiales, con tal cual
versete aqui i allf, tal cual ramillete de flores pintadas allA
de tarde en tarde, que requieren la paciencia de un santo
para dar con ellas, tantas son las hojas blancas que estAn to-
davia sin que nadie les haya dicho: por ahi te pudras. En fin,
hai album decano de la facultad, verdadero relicario, museo
national i estranjero en que estin en exhibition las bellas artes
en miniature, el poema de dos renglones, el paisaje de una
cuarta, el pincel i la brocha, el lUpiz i el carbon, con una que
otra curiosidad artistic, que juntas hacen la hoja de servi-
cios, la florida cronolojia de su duefio, i el tormento de las
que no pueden ostentar tanta belleza.
Yo quiero, pues, decir ahora mas que rabie Larra que el
album es la iltima invention literaria i artistic, el progress
final de las invenciones humans i la octava maravilla de la
moda. iQud otro libro han visto, a no ser que sea el Progreso,
que lleve mas comunicados? Es un verdadero buzon, es una
coqueta que oye cuanto le dicen sin que nunca large una
prenda, porque en el album nada hai editorial, ni notas de
a redactora, ni nada que deje traslucir su pensamiento.







ARTICULOS CRfTICOS I LITERARiOS


iD6nde han visto, diganme, un libro que contenga versos
orijinales tantos, de tantas escuelas, sin que se suscite pole-
mica ni se de un comunicado a la prensa? iD6nde se ven
libros manuscritos, que como el album anden de mano en
mano i de casa en casa, sin que a nadie le ocurra el pensa-
miento de depositarlos en la Biblioteca Nacional, ni dar-
los a la luz piblica? D6nde hai? Mudstrenme. El album sobre
todo es la porufia en que el poeta ensaya sus metales en pe-
quefo; i si a fuerza de meneallo les saca una cejita de poe-
sia, ya me lo tiene usted poeta con titulos de propiedad i po-
sesion no disputada por la prensa. Dicen que no tenemos
literature, al m4nos asi decian antes; pero que vayan los ma-
laslenguas a hojear un album, i alli hallaran los jermenes de
la literature national, el repertorio, la biblioteca; i no dudo
que si el album no hubiese venido a Chile, ni sonariamos
todavia en hacer versos. Si no hai estimulo para el cultivo de
las letras como un lindo album i un dueio bello! Se quejan
las silfides de que los j6venes chabetas las dejan por Victor
Hugo i los otros babiecas. [Locura grande i no mas chica
simpleza! Compren album, nifias lelas, i pongan a contribu-
cion a clasicos a romAnticos, a castizos, a galicos, i a toda
la literaria ralea. Las palabras se las lleva el viento; pero
quod scriptum scriptum, i no hai que andarse con fiestas.
Les diran melindres en acompasados metros; i la posteridad
mas remote encontrara un dia entire trastones viejos un al-
bum del siglo pasado, dirin de la 4poca de la Sociedad de
Industria i Poblacion, alli por los anos de 1842, en cuyas
roidas pajinas tropezaran con un verso f6sil i una pintura de
la antigua escuela. Compren album todas i haran un gran
servicio a las bellas artes i letras. gPara que han de dibujar
los que en Francia aprendieron i los que en nuestros colejios
garrapatean, sino hai una esposicion como la del Louvre, ni
galerias como las de las italianas ciudades? Porque, en fin,
para la poesia guerrillera, para los cazadores i tropa lijera de
la hueste podtica, todavia sirven el Samanario i el Progreso,
pero el pincel i el lipiz del artist no hallan lugar done en-
tran los sucios tipos de imprenta. Compren Album i ent6nces
habrA versos a millares, ent6nces principiarA con gloria de
la esquiva musa la versificada contienda, i no me llamo Pe-
dro si, dentro de un ano, del album pasan al lienzo las pin-
turas, i de las poesias lijeras nos largamos viento en popa
por el pidlago inmenso de la epopeya!
Ahora hai otra novedad alb6mica que en el pais hara eier-








OBRAS DE SARMIENTO


tamente 4poca. Tenemos por ahi anunciado un Album musi-
cal, compuesto por el senior Lanza. Eso si que es progress,
difusion de las luces i adelanto no como quiera. Eso si. Los
j6venes sabrin lo que quieran en material de letras, pero en
cuanto a lo musical, no somos capaces de comprender ni el
chirrido de una carreta. Eso es en Chile el dominio esclusi-
vo de las bellas. El album musical es su propiedad i ni por
un moment teman que nadie de nosotros vaya a urguetear-
les el catAlogo de piezas. Cuando quieran ocultar un billeti-
co u otro instrument de autos, p6nganlo en el album musi-
cal i digan que se lo ha comido la tierra, que lo han puesto
bajo cuatro Haves, o que lo andan trayendo en el seno. Ni la
mamA, ni la turba de curiosos llegarian a penetrar en aquel
sancta sanctorum.
Sobre que esta es la 4poca del album musical i el kepsake, i
las demas invenciones modernas! iPor qud no dijo nada Larra
sobre la etimolojia del kepsake? Porque no sabia de la misa
la media. Por qud se pele6 con el album? porque diz que era
de introduction de estranjis. iPor que no hai un album en
cada casa, como hai una poltrona, una cofia, un piano, un
marido i un cabaliere servitore? Porque la literature no prn-
cipia por donde en todas parties comienza, primero manus-
crita, en pafiales, en camisa en los albums, i despues, cuan-
do ya este grande sale a la prensa; porque nuestras nifas
son mfisicas no mas, ipoco se curan d dibujos lindos ni flo-
res bellas; gustan much de las naturales, poco de las que el
pincel remeda. Los j6venes cantan en donde las hija de Eva
no oyen, que es en la prensa, i las preciosas mufiecas no gus-
tan sino de hacer gorjeos i arrumacos i pisar las teclas.


EL REI SE DIVIERTE

Drama de Victov Hugo

(Progreso de 15 de diciembre de 1842)

No es ya tan raro que llegue hasta nuestro pobre teatro el
eco de alguno de egos estampidos que de cuando en cuando
produce la literature europea. Este hecho pudiera mui bien







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


servirnos para probar que, si no nos hallamos todavia en
el caso de producer obras bellas i acabadas en las altas rejio-
nes del arte, dia a dia adquirimos la capacidad de concebir i
de apreciar las que salen de las manos de nuestros maestros,
i esto es, sin duda alguna, hallarse en march hAcia la capa-
cidad de crearlas. Casi todos los mas notables trabajos del
teatro frances nos son conocidos, i las susceptibilidades, re-
sistencia i simpatias que ellos promueven en nuestro pdblico,
hacen resaltar de un modo patente las analojias que nos ligan
a la civilizacion europea, i las diferencias que nos separan, ya
como sefiales de atraso, ya como ventajas de nuestra position
social, ya como rasgos caracteristicos de nuestra nacionalidad
i de nuestras costumbres.
El Rei se divierte era uno de los dramas de Victor Hugo
que aun no se habia hecho conocer en nuestra escena; la
esperiencia del mArtes en la noche ha manifestado que esta
obra nunca sera de aquellas que arrancan nuestros aplausos
i aprobacion. Afortunadamente, nuestra historic esta libre de
esas monstruosidades tan infames de que est& llena la histo-
ria de cualesquiera de las cortes de Europa, i por consiguien-
te nuestras costumbres, demasiado virjenes i castas todavia,
se chocan con una manifestacion tan public i desvergonzada
de vicios que no son nuestros i de hechos, que por no perte-
necer a nuestras tradiciones, estan fuera de la circulation i
movimiento social que produce nuestras costumbres.
Este drama, pues, ha parecido entire nosotros lo que cierta-
mente es, una obra sin arte, que si bien oculta en el fondo
una tendencia sana i no poco moral, los medios con que se
ha pretendido alcanzarla son tan grotescos, tan poco delica-
dos i ocultos, que casi no hai una escena en que el especta-
dor no sienta ajitado su pudor, i no confunda su conciencia
con la del piblico en la comun vergienza que suscitan las
revelaciones francas que alli se hacen.
El Rei se divierte se represent por primer vez en Paris
en medio de una grande confusion de silbidos i de aplausos.
Verdad es que esta resistencia no tanto nacia del pudor del
pNblico frances, cuanto de los intereses politicos de alguno
de los partidos que lo dividian; porque en efecto, es alarman-
te para un pais monarquico un especticulo donde se hace de
la monarquia una pintura tan horrible, i que por ser franca
i grotesca en demasia, no deja de ser totalmente cierta.
No se puede near que la idea fundamental del Rei se di-
vierte es grande, dramatic i moral. Los medios i los detalles








OBRAS DE SARMIENTO


con que el autor la ha desenvuelto son los que chocan i ata-
can, no diremos a la moral, porque no somos de los que cree-
mos que la moral tenga tan d4biles fundamentos en el hom-
bre i en la sociedad para estar a la merced del teatro, sino al
pudor pfiblico, que es el sentimiento respectable que todos
deseamos conservar puro en las grandes reuniones, cuales-
quiera que sean-nuestros vicios secrets. El autor que no sabe
completar su obra sin ajar este sentimiento, es impotente,
porque no ha sabido alzar sus medios artisticos al nivel de
su idea fundamental; porque no ha sabido veneer las dificul-
tades de su asunto. Veamos nosotros c6mo toda la inmorali-
dad que se atribuye a esta pieza, consiste en la falta de equi-
librio i de arte entire el fondo que le sirve de base i los deta-
lles que le dan colorido.
El fondo es moral fuera de duda. Triboulet es contrahecho,
enfermo, bufon de corte; la habitual miseria de su condition
hace que sea por despecho un hombre maligno. Triboulet
aborrece al Rei, porque el Rei lo aja, lo quebranta, lo piso-
tea a cada instant; ademas de eso el otro es Rei i 61 es bu-
fon. Triboulet aborrece a los nobles porque son nobles, porque
son felices, midntras que 61 tiene que devorar su silenciosa
miseria en medio de ellos. En fin, Triboulet deforme, no en-
tra en la clase comun de los hombres, i los aborrece a todos
porque no todos son jorobados como 41. Su placer favorite
es hacer chocar sin tregua a los nobles con el Rei, hacer des-
trozar al ddbil por el fuerte, depravar al Rei hasta donde
puede; lo corrompe i lo embrutece, lo ceba en la tirania, lo
impele al vicio i a la ignorancia, lo aconseja para que des-
honre las families de los jentiles hombres, sefialandole en to-
das parties la mas linda dama, incitAndolo a seducirla, a ro-
barla, sea mujer, hermana o hija. En medio de una fiesta en
que Triboulet hace esfuerzos para decidir al Rei a robar ala
mujer de Mr. Cossd, el anciano Saint Vallier se introduce
hasta el Rei i le echa en cara el haber deshonrado vilmente
a su hija Diana de Poittiers. Triboulet se burla de este infeliz
padre. Pero el padre le levanta su mano i lo maldice. De
aqui nace el nudo del drama; su verdadero asunto es pues
la maldicion de Mr. Saint Vallier. Sobre quien ha caido es-
ta maldicion? iSobre Triboulet loco del Rei? No. Sobre Tribou-
let que tambien es padre, que tambien tiene una hija, que
tambien tiene su corazon para amarla. Aquf estA toda la mo-
ral fundamental de la pieza. La Providencia castigando al
malvado.







ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


Triboulet no tiene mas consuelo en el mundo que su hija,
la oculta de todos en un barrio apartado, en una casa solita-
ria. La aisla cada vez mas a media que se empena en hacer
circular por la ciudad el contajio de la inmoralidad i el vicio,
educa a su hija en la inocencia, en la fe i en el pudor; su
temor mas grande es que se pervierta porque conoce todo lo
que el.vicio tiene de horrible i los padecimientos que 41 pro-
diga. Pues bien! La maldicion del anciano caera sobre la ini-
ca cosa que en el mundo interest a Triboulet, sobre su hija.
Ese mismo Rei aconsejado por Triboulet al rapto, robarA la
hija al perverse bufon, i ent6nces se mostrara el castigo de la
Providencia. Perdida ya la hija, tender una red al Rei para
vengarse, pero esa red envolvera los ddbiles pids de esa hija
i a harA sucumbir. Asi, pues, Triboulet tiene dos discipulos,
el Rei i su hija, adiestra al primero i lo compone para el vicio;
pero quiere ver crecer a su hija en el seno de la virtud, como
una flor dentro del caliz. El uno causarA la p4rdida del otro.
Intenta el rapto de madama de Coss4 para satisfacer los bru-
tales apetitos del Rei, i en vez de esta contribute a robar a su
misma hija. Quiere asesinar al Rei para vengarla, i la asesi-
na en vez de asesinar al Rei. He aqui cumplida la so-
leme maldicion del pobre anciano Saint Vallier. Hd aqui la
justicia realizada por la intervention de la Providencia. Esta
idea es sin duda alguna real i grande, porque ella muestra
que la justicia en las sociedades, se apoya en el brazo de la
divinidad; que Dios es juez infalible i eterno del hombre, i
que cualquiera que sea la impunidad del crime en la tierra,
en el cielo hai un juez que nunca cierra los ojos sobre 61. Esta
idea es dramitica tambien, pues que pone frente a frente i
comprometidos en mil accidents, que pueden nacer de la
situation principal, una porcion de sentimientos i de pasiones
grandes i endrjicas, sublimes i bajas, tiernas i atroces, dulces
i horribles, sacudidoras i bulliciosas que pudieran mui bien
llenar el cuadro de vivos i admirables colors.
Pero todos estos grandes elements han fracasado por falta
de arte; por falta de castidad en los resorts esc4nicos que ha
tocado el autor, por falta de equilibrio entire el fondo ila for-
ma, que es lo que constitute todo el m4rito de las piezas de
arte. El autor que en su obra deja que el fondo domine i so-
toque a la forma, es impotente; i el que deja que la forma
domine i sofoque al fondo, es charlatan. Hd aqui los dos esco-
llos del escritor. Victor Hugo ha caido en uno de ellos por
lo que respect a este drama. El es, pues, en nuestro concept








OBRAS DE SARMIENTO


el que vale minos entire los trabajos de este ilustre contem-
porAneo. Las formas empleadas son groseras i levantan con-
tra si todo el pudor que jamAs falta en las grandes reuniones
de las sociedades modernas.
Sin embargo, por loque hace a su base hist6rica, el drama
es evidence, es cierto. Felices nosotros que vivimos en una
4poca en que esa infame depravacion no muestra ya su ho-
rrible faz en los primeros puestos de la sociedad. Se guarda-
ria mui bien hol un hombre politico, por poca importancia
que tuviera, de dar escandalos como los que daban Francisco I
1 sus iguales. I nidguense, despues de comparar las 4pocas pa-
sadas con la nuestra, los pasos avanzados que la civilization
ha hecho dar a las costumbres, depurindolas i arraigando en
ellas los sentimientos de dignidad que son la base indispen-
sable de la moral pdblica. Francisco I era un corrompido,
frecuentador de las casas de prostitution, que muchas veces
recorri6 ebrio los burdeles i las calls mas desacreditadas de
la ciudad; i sin embargo, este rei que no seria sufrido por nin-
guno de los pueblos de nuestra 4poca, i que a pesar de sus
cualidades habria sido hoi despreciado i anulado, fue ent6n-
ces uno de los primeros representantes de lapolitica europea,
uno de los grande hombres de su tiempo. Felices nosotros,
volveremos a repetir, que no acatamos ya como a grandes a
semejantes hombres. La mejor prueba del progress de nues-
tras costumbres es que hasta lahistoria de los tiempos pasa-
dos nos parece inmoral. El despotismo mismo tiene que ser
en nuestro siglo severe i contenido para medrar; i si no, el
desprecio lo mina i lo desploma!
La ejecucion del drama ha sido vulgar, i hasta cierto pun-
to mala. El senior Fedriani se empei6 en hacer mas groseras
i chocantes algunas de las escenas que ya lo eran bastante
en el original; no ha tenido el tino nila sensatez de compren-
der que nuestra escena no permit copiar tan materialmente
las indicaciones de un autor estranjero que no nos conoce.
Somos severos de prop6sito en esta vez con este actor, para
que en otra comprenda mejor las exijencias de su position 1
de la nuestra. La senora Miranda, el senor Jimenez i los de-
mas actors, nada hicieron que merezca recordarse; sin em-
bargo, notamos en la primer cierta continencia i pudor en
los ademanes, que debemos alabar.
Concluiremos recomendando a la empresa que no nos d6
piezas retaceadas; que si en algunas de las que quiere exhibir
encuentra lunares que no puedan mostrarse al publico, las








ARTfCULOS cfCTICOS I LITEIARIOS 75

pase primero a algun intelijente que con el conocimiento de
lo que exijen nuestras costumbres i el tono especial de nues-
tro teatro, las arregle sin hacerles perder su unidad i su sis-
tema. La costumbre de pasarlas a los censores sin este trabajo
previo es pesima, porque dstos ni pueden ni deben ocuparse
en arreglar i pulirlos dramas; asi es que por falta de tiempo
i de una meditacion que no estan en el caso de consagrar a
este trabajo, dan cortes i reveses dentro de un infeliz dra-
ma, i lo reduce a un mamarracho inintelijible e insoportable.
Algo o much de esto ha sucedido con el Rei se divierte, i a
fd que no es el caso mas sensible de aquellos que pudidramos
recorder.
Olvidabamos consagrar dos renglones a la famosa lampa-
ra que ha arrojado anoche una luz solar. Esta lAmpara es
hist6rica; i su exhibition era una de las condiciones de la
empresa, que aunque tarde, la ha cumplido a no haber que
pedir. El piblico qued6 fascinado, sorprendido, con las dos
guirnaldas de mecheros que espiden un inmenso torrente
de luz.


AL OIDO DE LAS LECTORAS

(Progreso de 16 de diciembre de 1842)

Nadie que no sea criatura femenina, ponga sus ojos en esta
part del diario. Es un asunto reservado de que tengo que
hablar con mis lectoras, i mui pelmazo ha de ser el que se
ponga a oir nuestra conversation sin nuestro consentimlento.
El folletin del Progreso ha sido mandado hacer esprofeso para
las nifias i las viejas; i ningun barbilampifo ni barbicano haya
de meters con las cosas que son para la toaleta de aquellas.
Eso seria de una impolitica mui grosera. iVan ellas por ven-
tura a leerles sus articulos de Magallanes, ni las Observacio-
nes sobre la memorial del ministry de hacienda? iHa pillado
alguno a una nifia leyendo alguna vez siquiera el articu.
lo de fondo, las noticias estranjeras, sus malditas guerras
americanas, sus biografias, necrolojias, i demas secciones del
diario? iQuidn vi6 hija de madre que se ocupase de cosas de
los hombres? Pues senior, ddjeles o que les pertenece, i no
vaya a soplarse el folletin que no se ha hecho sino para ellas.








OBRAS DE SARMIENTO


I luego les achaean que son curiosas! Pero ellos lo dicen, i
razon han de tener, que para los hombres se ha hecho todo,
losfolletines, los empleos, el poder, i aun la naturaleza enter.
Pregintenle sino a un nifio de escuela: jPara qud cri6 Dios el
mundo? Para habitacion del hombre. gPara qud cri6 las estre-
las i los planets? Para que las viera 4l. jPara qud hizo bella
i seductora a la mujer? Para que mas le complaciera.
No hai mas que leer sus libros. Cada acipite comienza con
estas ostentosas palabras: Dios cri6 al hombre a su imAjen i
semejanza, aunque el que lo diga sea una tarasca i tonto
como Chanfaina. El hombre civilizado...... el hombre salva-
je.... el hombre globo.... el hombre patata.... el hom-
bre.... la mujer no entra para nada; porque es puramente
mvencion humana, ap4ndice del hombre, 1 solo un mueble
de casa. iQud dicen a esto mis relamidas lectoras? gHai pacien-
cia para oir tanto dislate i tanta pretension desacordada?
Pero mejor es callar i dejar que siga la danza, que al cabo
ellos son los que lo dicen, i no hai que pensar en ponerles
mordaza.
Vamos a hablar de nuestras cosas, porque quiero que tenga-
mos una conferencia privada. Aqui en confianza, al oido, se tra-
ta.... de dar figurin de modas en el Progreso, con su esplicacion
i demas cosas necesarias. El figurin saldra todos los meses,
principiando desde la pr6xima semana. Pero para introducir
mejora tan estrepitosa una sola cosa nos falta. Para salir del
apuro vean ustedes lo que se nos ha venido al majin. En
primer lugar, deciamos, si estas nifias veleidosas, que tanto
gustan de modas i folletin i dan calabazas sin qud ni para
qu6, se propusiesen un objeto en todas sus cosas, lo que es
pedirles imposibles, les aconsejariamos que no admitiesen
cortejo ni oyesen suspiros de mozalbete alguno que no este
suscrito al Progreso. Este seria el medio mas seguro de ha-
cerles cargar sin que piensen en ello, con los gastos del figu-
rin. lQud cosa mas just? gPara qud se desvive una nifia re-
mudando vestidos i galas, si no es para que ellos caigan mejor
en el garlito? Luego, pues, que el que la haga que la pague.
Tantas cosas que tengo que decirles de modas, que ya me
desvivo porque league el moment de hacerlo. Todas han
dado en usar el sombrero europeo, que por mas que digan es
la moda mas desagraciada que se ha introducido. CC6mo ha
de compararse ese cartucho de paja o de seda que asemeja a
ojeras'de jaez de coche con el antiguo gusto americano que
dejaba ver por todas parties la altiva cabeza de una mujer,








ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS


bella, jirando en dulce i airoso movimiento sobre un blanco
cuello? I lo peor es que ni saben escojerlo. Van a casa de la
modista i" e encasquetan el que tiene flores mas pintadas o
cintas mas anchas ibellas. No, serfora, la election debe hacerse
segun i conforme. Una nifia, por ejemplo, que tenga el rostro
ovalado (los rostros ovalados estAn a la iltima moda en Pa-
ris) debe escojer un sombrero estendido por la orilla, i que
deje ver la part inferior de las mejillas. La que tenga cara
redonda i no pueda deshacerse de ella, llevarA un sombrero
menos abierto; i si lo bajo de los carrillos es mui sobresalien-
te, puede disminuirse esta lijera imperfeccion llevando hasta
cerca de la barbilla las orillas del sombrero. Un lindo cuello
de garza exije que las puntas del sombrero desciendan todo
lo possible, i que la estremidad del vestido llene mas o menos
el espacio intermediario. Si el cuello fuese cortito, ent6nces
debe escojerse un sombrero igualmente corto, i la parte supe-
rior del vestido ni ancha ni larga.
Pero no quiero parar aquf en darles buenos consejos i mos-
trar que entiendo mi poco en secrets de toaleta. Miren uste-
des, cuando han cabido en suerte unas espaldas anchas debe
hacerse el vestido de manera que sus espaldillas sean mui
llenas cerca de la punta de las paletas; i tanto por detras
como por delante, debe former pliegues oblicuos desde la
punta de la espalda hasta el medio del busto.
Si sucediese que la parte superior del cuerpo no fuese por
delante mui prominent iqud se imajinan ustedes que debe
hacerse? Aqui quisiera oir disputar a las petimetras. lRecurrir
a medios ilegales? iNo despintarse el pafuelo? Nada de eso es
necesario, bastan ciertos pliegues oblicuos hacia arriba en el
vestido. Omito otras muchas prevenciones que me ha hecho
una maestra en la material, contentAndome con decir que las
nifias altas deben llevar vestidos anchos con muchas guarni-
ciones; las chicas una ropa menos ancha, pero tan larga como
sea possible con guarniciones que no abulten.
Saben ustedes lo que acaba de descubrirse en Paris, i obte-
ner una patente de mvencion para la que primero observ6
este hecho? Que los zapatos apretados hacen el pi. ancho i
el tobillo particularmente prominent. iEn Francia todo-es
progress, descubrimientos, ciencia!
Usan aqui nuestras elegantes diversos jdneros de peinado;
pero sin conocer los t4rminos tdcnicos con que se distinguen.
Voi a tratar cientificamente la material, para que no digan
que no instruyo divirtiendo. Los diversos peinados de que







OBRAS DE SARMIENTO


usan las mujeres pueden reducirse a cinco grandesjdneros, a
saber: el chinesco, las papillotas, los crespos, las fajas i las
trenzas o esterillas.
SNo hablarg del mono, pues una nifia que sabe c6mo debe
vivir en este bajo mundo de traiciones i de enredos lo lleva
tan bajo como sea possible.
El chinesco. Conviene a las nitias rosadas, gordas, frescas
i un poco rubengas, con tal que tengan la frente alta i abier-
ta; les da un aire de nifias, aun a aquellas a quienes ya se les ha
despintado el aire de nifas. Debe usarse este peinado en lar-
gas guedejas caidas hasta mui abajo sobre las mejillas.
Las papillotas. Esto solo viene bien a los cabellos rubios,
sedosos, lijeramente crespos o del todo lacios.
Los crespos. Huelen a cosa de provincia, i son en general de
mal tono. Este peinado exije un semblante injinuo. Las nifias
de la capital harian mal en usarlo mas alli de los veinte afios
confesados, lo que equivale a los treinta de la fe de bautismo.
Las trenzas o esterillas. Sientan de perlas a unos cabellos
negros sobre mejillas palidas, enfermizas, fatigadas; agravan
esta tendencia hacia un aire abatido; mas poetisan las fac-
ciones i melancolizan el rostro. Las nifias que pueden llevar
esterillas, son sin duda las que mas muertes de hombres tie-
nen que echarse en cara; mspiran aquellas mayor nuimero
de pasiones verdaderas que de caprichos pasajeros; mas amor
profundo que lijeros sentimientos. Ni necesidad tienen las
que las usan de ser hermosas. Llevan en las esterillas un signo
fatal; son estas nifias tan adorables como dignas de ser temi-
das; pueden llevar la condescendencia hasta lustrarle a uno
las botas, pero por cada cepillada, le darn diez cepillazos en
el pecho; embalsamarAn la existencia de un hombre con su
amor, pero lo envenenaran con vidrio molido. iDios nos guar-
de de las mujeres palidas con esterillas!
Pero es ya demasiada leccion para un solo dia. Cuando
haya figure, hablaremos largo. gSaben lectoras mias lo que
nos piden los suscritores? Que se suspend el folletin. I quin
sabe, si tendremos que condescender! Ellos son los que aflojan
la mosca i es precise tenerlos contents. Antes de consentir
en ello, sin embargo, voi a dejar mi puesto de folletinista para
que meta su cuchara un aficionado, que quiere hablar a uste-
des de Jorje Sand. iSaben quign es Jorje Sand? Es un j6ven
escritor que es madre de dos lindos hijos; que anda con levita
i pantalon, i es sin embargo mujer; que ha escrito las mas
lindas cosas i ha sostenido con los primeros escritores de








ARTfCULOS CtfTICOS I LITERARIOS


Francia poldmicas furibundas. La de la gramdtica, la del
romanticismo aquf han sido, puf! salvas de fogueo. Aquello
si que era poldmica. No le podian decir mu er, porque lo
ignoraban. Desde mafnana, pues, atencion al folletin de nueva
luma, despues i durante muchos dias, la Matea de Jorje
Sand.
No llevo miras de acabar. Pero esto i no mas: va a intro-
ducirse en el diario una reform radical que le atraera un
gran n-imero de suscritores, no obstante que ya se ha suscrito
toda la jente racional i decent de Santiago, tenemos dos-
cientos i pico de suscritores! Vanse a cambiar las letras del
titulo del Progreso i ponerse en cambio unas largas i flacas.


LA COLMENA

PERI6DICO ILUSTRADO

(Progreso de 17 de diciembre de 1842)

La Espafia i los pueblos que hablan su idioma han sido los
iltimos en ponerse en march, i seguir el rumbo que la ci-
vilizacion modern ha sefialado a todos los pueblos de la tie-
rra. Dos siglos hacia que la Inglaterra se habia garantido de
instituciones liberals, ya Norte Amdrica habia trazado el
gran bosquejo de la sociedad modern, la Francia se habia
bautizado con sangre para rejenerarse,ila Espafia tenia toda-
via favorites a la usanza de los tiempos antiguos, e inquisicion
para castigar el pensamiento. Al fin la invasion francesa sacu-
di6 el letargo secular de aquel noble pueblo que empez6 a con-
moverse i probar con vacilante paso seguir a tantos antece-
dentes que la lamaban i la instigaban de todas parties. La
lucha de las preocupaciones i de los intereses contra las ideas
liberals se trab6; hubo c6rtes i constitution, despotismo al
fin i persecuciones. La Europa se llen6 de espafioles que por
la primera vez abandonaban su peninsula, asombrados de
ver tanta libertad en unas parties, tanta industrial en todas, i
por donde quiera, adelantos i progress en las costumbres i
en las ideas, que no habian sofiado siquiera cuando estaban
adormecidos en su propio pais. Por ent6nces las oscilaciones








OBRAS DE SARMIENTO


de la Amdrica Espafiola, que habia torado parte a su turno
en el movimiento general, habian arrojado en el suelo de Eu-
ropa a algunos de sus hijos, i americanos i espaiioles, siervos
i amos se encontraron reunidos en los cafees de Paris i en
las calls de L6ndres. Unos a otros se pedian noticias de sus
padecimientos, de sus trabajos i de sus ideas. El amor a la
libertad les habia hecho perder una patria que no sabia apre-
ciar aun las ventajas de la libertad; la ignorancia, las preocupa-
ciones tradicionales, el hibito de la servidumbre, el despotismo
civil i relijioso, todos a una habian levantado la cabeza cefuda
i amenazadora contra los pocos hombres de ideas liberals
que habian querido sacar a su patria de la inaccion, el retro-
ceso i la nulidad. La proscripcion, el destierro i la miseria
habia sido su inica recompensa. Estos hombres animosos no
desmayaron, sin embargo, i con la conciencia del mal que aque-
jaba a los pueblos espaiioles, se propusieron combatirlo hasta
ver si era possible disminuir su intensidad. Las prensas de
Paris i de L6ndres vieron, acaso por' la vez primera, escritos
en el idioma de la peninsula, que empez6 desde ent6nces a
ser admirada, conocida i estudiada por los demas pueblos de
Europa; pues tal era la nulidad, aislamiento i poco viso de la
Espafa en los negocios del mundo, que se ignoraba que po-
seia una literature, un idioma culto, sonoro 1 armonioso, i
algunos sabios de nota. La emigracion produjo en los espa-
ioles i americanos lo que ha producido siempre en todaslas
4pocas i pueblos del mundo. Las prevenciones internacionales
se debilitan, i el espectaculo de nuevas costumbres, ins-
tituciones e ideas diversas, corrije las propias, i da por com-
paracion el criterio de lo mas fitil i ventajoso. No es el me-
nor de sus bienes despertar la intelijencia de algunos que
habrian vivido en su propia patria ignorados de todos i
aun de si mismos, si el haberse escapado del estrecho cir-
culo en que antes se movian i el aguijon de necesidades nue-
vas, no les revelara su propia importancia i les echase en
una nueva esfera de action. Esto fu lo que sucedi6 en
L6ndres; los emigrados espaiioles se interrogaron unos a otros
sobre lo que aun les quedaba que hacer sobre la perdida pa-
tria; asociaron sus esfuerzos i cada uno puso a contribucion
su capacidad i su intelijencia para abrir con sus escritos los
ojos a la ciega madre, que en un acceso de c6lera, los habia
repudiado, ile volvieron bien por mal, luz por tinieblas. La ce-
lebre casa de Ackermann les prest6 su cooperation; i una
larga series de libros, ya orijinales, ya traducidos, empez6







ARTICULOS CORIICOS I LITERARIOS


a salir como por encanto de las prensas inglesas para aumen-
tar el escaso repertorio de obras de la libreria espaiiola. Tra-
tados elementales de jeografia, quimica, historic, industrial,
agriculture, aritmdtica, astronomia, historic de America i de
Espafia; composiciones de imajinacion i elucubracion del pen-
samiento. Mora, Urcullu, Villanueva, Blanco, Bello, Garcfa
del Rio, Villalobos, Mendeville, Argiielles, i otros muchos
nombres que han adquirido merecida reputation literaria en
la repdblica de las letras espafiolas, tales fueron los que sus-
cribieron aquellas producciones, i El Mensajero de Ldndres,
el Correo de Ldndres, el Museo Universal de Ciencias i Artes,
la Biblioteca Americana i otros peri6dicos, que tenian por
objeto introducir en los paises espafioles las ideas i las luces
de que el mundo culto vivia, combatir las preocupaciones,
despertar la aficion a la lectura, propagar los conocimientos
tiles, i reanimar el casi estinguido brillo de las letras caste-
lanas.
Inmenso es el bien que los emigrados espafioles i america-
nos en L6ndres han hecho a los pueblos de su lengua; i no
son menores los que algunos continuan haciendo. No obstan-
te los progress que la imprenta ha hecho desde ent6nces en
Espafa i en America, las publicaciones de la prensa son to-
davia imperfectas i cars. Las lIminas sobre todo, que hacen
hoi un papel tan conspicuo para ilustrar los asuntos i embe-
lecer las pajinas, no pueden obtenerse con comodidad ni per-
feccion ni en Amirica ni en la peninsula. En L6ndres, por el
contrario, esta parte de la impression ha sido Ilevada a un
grado que envidian todas las demas naciones.
For este motive, i la perfection del trabajo de imprenta i la
facilidad de proporcionarse materials abundantes, L6ndres
ha sido escojido para establecer alli publicaciones peri6dicas
destinadas a ser leidas en todo el mundo espafiol. El Ins-
tructor desempeii6 por largo tiempo i con buen suceso esta
tarea, i no ha terminado sus trabajos sino despues de haber
nombrado un sucesor que continue derramando instruction
i proporcionando entretenimiento util a los pueblos que ha-
blanla lengua en que ests escrito.
La Colmena le ha sucedido i debemos decir que aventaja
a su predecessor en la election de los asuntos, i aun en la per-
feccion de las laminas, pues trae algunas en acero de esqui-
site trabajo i disefio.
Es un peri6dico trimestral, i su precio per suscricion en








82 OBRAS DE SARMIENTO
Chile, de site i medio reales, equivale a los dos i medio que
importaba el Instructor.
No sabriamos de qu6 medios valernos para propagar en
nuestro pais este jdnero de publicaciones. Es una de las cau-
sas del atraso en ideas i costumbres de los pueblos espafioles
la carencia absolute de libros que circulen en manos de los
hombres que no han recibido una education esmerada. 1De
que sirve, Dios mio, saber leer, cuando nada llega a las ma-
nos que pueda ser leido con provecho? jQuidn serA aquel que
emprenda la lectura de un tratado serio sobre cualquier ma-
tena, sin haber formado primero su gusto por la lectura,
leyendo articulos pequenios sobre biografia, pueblos, ciudades,
lugares celebres, rasgos hist6ricos i composiciones de imaji-
nacion? iQui" n podrA llamarse con justicia hombre civilizado,
sin estar al corriente de las ideas de que hoi viven los pue-
blos, las revoluciones que los trasforman, los libros que los
instruyen, los inventos que los enriquecen, i las mil mejoras
stiles que se practican o preparan para remediar los males
presents? Pero en esto, como muchas otras cosas somos vic-
timas de habitos inveterados que nos atan a una rueda car-,
comida que nos leva siempre por el fango i la oscuridad.
Pocos son los hombres iniciados en este nuevo movimiento, i
los medios de comunicarlo a los otros, se estagnan en ciertas
manos, acaso donde ya no son necesarios, sm que sea posi-
ble llevarlos a producer sus efectos en donde serian do im-
portancia.
Nuestros suscritores de la capital, i sobre todo los de las
provincias, harian un gran servicio a su pais suscribi4ndose
a esta barata production que contiene mui buenas e instruc-
tivas materials. Los curas podrian adquirirla sin perder nada
de la gravedad de su character, los maestros de escuela i los
padres de familiar i todos los buenos vecinos en general, que
con el gasto de treinta reales anuales pueden hacerse en el
trascurso de unos pocos afos de una verdadera encyclopedia,
en que tendran, a mas de lecciones Atiles sobre todas mate-
rias, lectures amenas i entretenidas, i un libro que poner en
manos de los nifos que contiene lAminas que piquen su cu-
riosidad, i cuentecillos i descripciones de lugares i de ciuda-
des de facil comprension i al alcance de su intelijencia.
Recomendamos con tanto interest la difusion de la Colmena
por ser un libro popular redactado concienzudamente i para
toda clase de lectores; pues, por lo demas, los hombres instrui-
dos no hallaran en sus pajinas sino pocas doctrinas nuevas, i








ARTfCULOS CRITICS I LITERARIOS


ninguna especulacion cientifica i filos6fica que ensanche la
esfera de sus conocimientos. Tiene un defecto para nosotros,
que solo notamos por incidencia. Redactado por un espariol
i ljos del movimiento americano, se resiente de la influencia
de estos dos hechos, i la literature espafiola, la histdria espa-
fola i los nombres espafioles ocupan muchas de sus pAjinas.
Pero esto es un inconveniente inevitable i de poca conse-
cuencia.


,SOBRE LANZA I CASACUBERTA


(Progreso de 21 de diciembre de 1842)

El judves de la semana pasada se ha exhibido con brillo el
sefor Lanza en nuestro proscenio. La famosa aria del Barbe-
ro de Sevilla, le proporcion6 un asunto propio para desplegar
las gracias de la ejecucion con que hizo mas interesante aun
la pureza de entonacion que le distingue. El pfblico lo reci-
bi6 con merecidos i estrepitosos aplausos, i los vivas i palmo-
teos -incesantes con que la platea exijia que repitiese, forzaron
al senior Lanza a presentarse de nuevo en las tablas. La se-
gunda vez se mostr6 mas seguro, su canto fue mas animado,
la action mas despejada, aproximAndose much a la chistosa
movilidad i aguda petulancia que Baumarchais atribuye a
Figaro.
El teatro ha hecho una bella adquisicion en la cooperation
del senior Lanza, que bajo condiciones mui ventajosas, segun
hemos sido instruidos, ha convenido en prestar periddica-
mente sus servicios como cantor en la escena. El pdblico
gozari de hoi mas de algo de lo que forma las delicias de las
primeras capitals de la Europa i de Lima en America. Ten-
dremos en adelante arias i acaso duetos de 6pera. El senor
Lanza acostumbrarb nuestros oidos no mui musicals, a oir
los acentos i melodies de Rossini, Bellini, Donizetti i los de-
mas maestros que tienen hoi por admiradores a todas las na-
ciones del mundo civilizado!
Hemos oido que muchos de sus paisanos franceses (el senor
Lanza es hijo de padres italianos, nacido en Inglaterra i edu-
cado en Francia)han desaprobado altamente la conduct del








OBRAS DE SARMIENTO


Ssefor Lanza, que no ha encontrado reparo alguno para pre-
sentarse en las tablas. Si no lo supidramos de buena tinta,
dudariamos much de que tal cosa pudiera acontecer.
Que! Los europeos, los franceses sobre todo, creen tam-
bien deshonrosa la escena? 1El teatro de Santiago envilece-
ria al senor Lanza, al mismo tiempo que el de la 6pera de
Paris enorgullece al senior Barroillhet? Son poco dignas de
un artist frances las guirnaldas que le prepare la sociedad
de una capital americana? Eh! ft donc! seiiores franceses los
que hayan cometido este pecado, no saquen los pids del
plato, i no vengan a dar en America el escandalo de preocu-
paciones indignas de la 4poca en que vivimos i de hombres
civilizados. Nosotros tenemos derecho de aguardar de part
de los estranjeros que acojemos en nuestro pais, ideas, senti-
mientos i costumbres mas liberals, si es possible, que las nues-
tras; i nos choca profundamente el verlos animados de aque-
llas mismas pequefieces i preocupaciones que por fortune
empiezan ya a perder terreno entire nosotros. Lo mas es que
el senior Lanza ha hecho, segun se nos ha informado, algunos
lijeros ensayos de aficionado en el teatro del Odeon en Paris,
en el que se hizo notar por la sal con que ejecutaba trozos
bufos.
El senior Lanza, pues, puede sin temor entregarse a sus
instintos, seguro de que hallara la mas decidida protection de
part del pfblico ilustrado, i de que se hard una reputation
bien merecida entire todas las personas que saben apreciar el
m1rito de un distinguido artist.
Pero no es solamente la cooperation del sefor Lanza lo
que el teatro ha adquirido.
La empresa teatral acaba de contratar al sefnor Casacuber-
ta. Esta adquisicion valiosa va a dar vida i brillantez a los
pocos dias de teatro que nos quedan del present afio. Sa-
bemos de un modo positive que este celebrado actor tra-
bajara por primera vez el jueves de la semana que viene.
Nos consta que se ha portado con el mayor desprendimiento
aceptando sm embarazo alguno los pnrmeros ofrecimientos
que se le hicieron; queria con esta docilidad verdadera-
mente meritoria, pagar un tanto de la gran deuda anterior
de gratitude que debia al pblico de Santiago i que hasta aqui
no habia podido llenar por fuertes razones personales. Tal era
su resolution de amenizar nuestra cnica diversion pLblica en
estos meses, que no habria side dificil hacerle trabajar de
valde.








ARTICTLOS 'CRBTICOS I LITERAMIOS


El sefior Casacuberta puesto sobre nuestra escena es un
felieisimo acontecimiento para nuestra tranquila i satisfecha
poblacion. Estamos seguros de que la primera exhibition
escitarA gran movimiento i que habrA inmenso concurso, pues
nadie hai que ignore que este actor es de los de mayor capa-
eidad que ha producido el suelo de la America.



ORfJEN DE LA FIESTA DE NOCHE BUENA

(Progreso de 24 de diciembre de 1842)

iQud significant, Dios mio, estas sonajas importunas, cuyo
ruido molesto atormenta los oidos? sQud furor se apodera en
estos dias de los muchachos, que con una especie de frenesi
ajitan sin cesar un maldito instrument, cuyo sonido mon6-
tono, desapacible i ronco nos saca de paciencia, nos pone de
mal humor, i nos hace desear que pase cuanto antes esta
epoca para librarnos de tanto estrdpito, de tanta bulla? Pero
elaturdido nilo no hace caso de estos chores. Sin inquietar-
se much por las amenazas de la mama, ni los ademanes de
impaciencia de las hermanas, ni el cefio arrugado del grave
papa, se escapara a la calle, i con la sonrisa de la dicha in-
fantil en los labios, ajitara sin cesar su run-run, recorrera la
cuerda de su capagato, harA cantar con variados gorjeos sus
canaries, i en la noche del dia de hoi, en pandilla numerosa
con los aprendices de los talleres, los vendedores i la jente
del pueblo, recorrera las calls haciendo una bulla infernal
con sus sonajas, sus pitos i chicharras.
iQuidn de nuestros lectores se imajinar, que en estos bu-
lliciosos regocijos populares, se encuentran huellas frescas de
la historic de la sociedad humana; que estas fiestas nos ligan
con la Europa, con la edad media, la Roma antigua, la Gre-
cia de Solon i de Licurgo, i las naciones del oriented; que en
esta noche se confunden los recuerdos del paganismo i del
cristianismo, la adoracion del sol i de Jesucnsto?
El asunto es digno de considerarse, i nosotros interrumpi-
remos con gusto nuestros trabajos sobre los asuntos de n-
teres present, por solazarnos recorriendo las diversas dpocas
del mundo, las varias creencias de los hombres que esta no-








OBRAS DE SARMIENTO


che memorable recuerda.'Todas las relijiones i todos los le-'
jisladores han instituido ciertas fiestas en que el pueblo,
abandonando sus diarias ocupaciones, se consagrase a cele-
brar con regocijos publicos algun acontecimiento fausto, cu-
yo recuerdo era trasmitido de jeneracion en jeneracion, o
bien a deplorar algun desgraciado suceso que hubiese legado
males a la sociedad entera. Entre estas fiestas que en cada
pueblo cambiaban de dia i de estacion, ha habido sin em-
bargo algunas que han sido comunes a todas las naciones de
la tierra, porque los bienes o los males que recordaban son
comunes a todos los habitantes del globo. Entre estas ocu-
pan el primer lugar las cuatro Pascuas que se celebran al
principiar las cuatro estaciones del afio; 1 caldeos, ejipcios,
griegos, romanos, hebreos, druiaas, todos, en todos tempos
las han celebrado. La tradition las ha trasmitido, i el cristia-
nismo hallando la costumbre establecida, la ha santificado
instituyendo al objeto del recuerdo primitive, el mas santo
de conservar la memorial de los acontecimientos principles
de la vida de nuestro Sefior.
Los mitos paganos por medio de simbolos sensibles ense-
iiaban la adoracion de la naturaleza, los astros i las fuerzas
materials. Detras de cada deidad del Olimpo puede encon-
trarse una personificacion de una de las manifestaciones de
la naturaleza, i en la historic de sus dioses, alguna de las di-
versas combinaciones de las constelaciones celestes, los pla-
netas i los aspects solares. Todas las relijiones han nacido
en el hemisferio del norte; i a fines de diciembre ocurre en
aquel hemisferio un gran fen6meno celeste. El sol que du-
rante los meses de octubre i noviembre se aleja, a lo que pa-
rece de los paises situados en la zona templada del norte pa-
ra acercarse hicia nosotros los habitantes de esta otra, toca
el 22 de diciembre en el tr6pico de CAncer i vuelve a desan-
dar su camino i empieza a acercarse a aquellos paises, lle-
vAndoles la primavera i el verano. El invierno empieza a de-
saparecer lentamente, los hielos se disipan, la naturaleza to-
da despierta de su largo sueso, brotan las plants i la tierra
se cubre de flores que prometen frutos sazonados i abun-
dancia. El sol pues renace, el mal cesa, la luz triunfa de las
tinieblas i una 4poca fausta principia en el hemisferio del
Norte, con el solsticio de invierno. Este acontecimiento ha
dado orijen en todos los mitos paganos a la celebration de la
Pascua, i como hemos dicho Antes, la iglesia, hallando con-
sagrada por la tradition i las costumbres esta 4poca del ano,








ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


coloc6 en el 25 de diciembre el nacimiento de Nuestro Senor
Jesucristo, dando de este modo un fin santo a aquellos rego-
cijos populares.
Los romanos celebraban por este tiempo las saturnales, i
luego la fiesta de Janus, que ha dado su nombre al mes de
enero (Januarius). Se hacian regales unos amigos a otros
para desearse la abundancia en el nuevo aino, i a los nifos se
daban aguinaldos, cuya costumbre se conserve hasta hoi en
algunos paises de la Europa. Para los pueblos orientales, i
tambien los griegos cuyo afio nuevo principiaba en el solsticio
de verano, que en el otro hemisferio ocurre el 22 de junio,
los grandes regocijos de que hablamos tenian lugar en aquel
mes; i durante la noche se celebraban grandes misterios 1 se
encendian fuegos, cuya practice aun se conserve en casi todos
los pueblos de la cristiandad en los fuegos que los nifos en-
cienden la noche de San Juan.
Los druidas, sacerdotes del culto druidico en las Galias, hoi
Francia, celebraban igualmente la vuelta del sol la noche
del 25 de diciembre i hasta poco Antes de la revolution fran-
cesa se conservaba en Dreux una fiesta nocturna en que to-
da la poblacion bailaba con antorchas encendidas, debiendo
notarse que en aquel pueblo estuvo en la antigiledad uno de
los mas c4lebres conventos druidicos.
Cuando el evanjelio hubo derramado su luz sobre aquellos
paises, si las fiestas no cambiaron ni las prActicas populares,
cambiaron las ceremonies relijiosas i el objeto de adoracion.
En lugar de celebrar la vuelta del sol, suceso que no afecta-
ba sino la condition material de los pueblos, se santific6 la
venida del Mesias, que traia la luz spiritual i abria las puer-
tas del paraiso a los cristianos. En las iglesias cristianas se
hacia una representation del establo en que habia nacido
el Salvador i los cristianos se reunian a media noche a ce-
lebrar tan fausto acontecimiento. De allinaci6 la costum-
bre, que aun se conserve en algunos paises, de hacer a los ni- *
fos aguinaldos de una gruta i un pesebre de dulces. En al-
gunas provincial apartadas de Francia i Alemania, el padre
de familiar canta solemnemente la Natividad, rodeado de su
mujer i sus hijos en torno de un gran fuego. Al niiio mas
pequeio se le manda a hacer oracion en un rincon de la ca-
sa, 1 durante este tiempo se coloca en un grueso tizon, que
se ha ahuecado de antemano, muchos paquetes de confites i
de golosinas. El niio vuelve a la orilla del fuego, armado de
un palo, con el que da repetidos golpes sobre el tizon, hasta








OBRAS DE SARMIENTO


que en medio de gritos de. placer, hace caer las golosinas que
el tizon contiene 1 que l1 recibe como regalos que le manda
el nifo Jesus.
En la Noruega i otros paises del Norte en que las costum-
bres primitivas conservan algo de su pureza, brilla en estos
dias la hospitalidad, que es la virtud de los pueblos sencillos.
Las fiestas de la Pascua de Natividad duran muchas sema-
nas, que se pasan en banquetes, festines i carreras de trineos.
La mesa del paisano noruego esta servida a todas horas del
dia, i el estranjero, el desconocido, es invitado a ella; si lo re-
husase se le acusaria de hacer una ofensa, i sobre todo es Pas-
cua, i no es licito dejar de tomar parte en la fiesta,enque todo
cristiano debe manifestarse satisfecho i content. La vispera
de la Natividad el paisano noruego da a sus renos i demas
animals un pienso double d'e alimento, a fin de que los ani-
males tomen parte tambien en el regocijo general; i aun en
otros tiempos se ponia en un palo enfrente de las puertas
una gavilla de trigo, para que los pajaritos viniesen a comer;
considerAndose como una profanacion el inquietar a estos
convidados que venian a gozar de la hospitalidad noruega.
Pero si tan inocentes practices introdujo el cristianismo
en la celebration de la Pascua de Natividad, la barbarie do
algunos siglos i la propension del hombre a corromperlo to-
do, instituy6 las prActicas mas absurdas e indecentes. En
Francia se ilamaba esta fiesta, la fiesta de los locos, i era en
efecto necesario star locos los que celebraban la noche bue-
na para entregarse a los escesos i des6rdenes de que hablan
los escritores de la edad media; tanto mas cuanto que era en
los temples i en los lugares mas sagrados, donde se practica-
ban estos piadosos pero ridicules regocijos. Abisma, en efec-
to, ver c6mo se ha podido tolerar que se hiciese en las cate-
drales en la noche buena la fiesta del asno. Los subdiaconos
i ac6litos, despues de haber decorado el lomo de un burro
con grande capa de coro, iban a recibirlo a la puerta de la
iglesia cantando una antifona ridicule i rebuznando como es-
te animal. Durante la misa, unos sacerdotes i clerigos esta-
ban vestidos de bufones, otros de animals, otros de mu-
jeres, etc., con otra multitud de practices indignas de la san-
tidad del lugar, de los personajes i de la conmemoracion de
aquella noche. No hace diez anos que hemos presenciado
todavia en nuestra Catedral de Santiago algo que recuerda
aquellos escesos. La misa solemne de la noche buena se ofi-
ciaba en medio del bullicio de capagatos, carretillas, caches








ARTfCULOS CRfTICOS I LITERARIOS


con que imitan el balido de los toros, canarios, gritos i silbos,
que ahogaban los sonidos melodiosos del 6rgano, i hacian
del temple santo una babel infernal. La policia mand6 al fin
suspender estas celebraciones populares que no eran ya sino
una profanacion del lugar consagrado a la oracion i a la ado-
racion del Altisimo.
En casi toda la Europa prevalecian hasta ahora dos siglos
prActicas no minos ridiculas i supersticiosas, debidndose al
protestantismo el servicio de haber purificado el catolicismo
de todos estos abuses que lo habian degradado, hasta hacerlo
indigno del respeto de hombres racionales, no habiendo con-
tribuido poco a causar aquella perturbacion en la relijion
cristiana que la ha dividido desde ent6nces en tantas sectas
que se separaron de la unidad cat6lica i que tanta sangre i
tantas victims han costado. Los protestantes echaban en
cara a los cat61icos las practices supersticiosas de su culto, el
paganismo de estas bacanales indignas de la majestad de
Dios, i el aparato de ceremonies teatrales con que habian
sustituido la falta de celo verdadero i de espiritu relijioso. El
protestantismo afect6 desde sus principios la austeridad de
los tiempos primitives de ]a iglesia cristiana, proscribi6 las
ceremonies i se dedic6 a la instruction relijiosa de sus adep-
tos, a la reform de las costumbres, i a la estirpacion de los
abuses i supersticiones. Los cat61icos no se mostraron sordos
a la voz dela razon, i dejando en su culto lo que era verda-
deramente santo, i en las ceremonies relijiosas lo que recor-
daban las 4pocas mas notables del cristianismo, lo purificaron
tambien, i pudo presentarse acceptable a los ojos del hombre
racional; porque esta es una de las ventajas que nacen de los
males mismos; esto es lo que nace de la poldmica, de la lucha
de las ideas, de los partidos i de la libertad misma. Los abu-
sos se reforman, la verdad se descubre; i lo que es lejitimo i
fundado, prevalece despojado de los errors i estravios que la
ignorancia o los intereses humans le habian entremezclado.
Hoi no quedan de la noche buena sino d4biles fulgores
que nada dicen, que nada representan. La alegria cristiana
ha desaparecido: el pueblo permanece en sus habitaciones, i
el ruido de las aclamaciones de los ninios, incomoda ya a los
oidos, 1jos de ser la espresion del gozo pdblico. Imajinemos
lo que seria esta noche buena para todo el mundo cristiano,
cuando el pueblo no conocia otra lei, otra political, otro sim-
bolo que elque se recordaba en aquella noche memorable,
cuando el cristiano ponia antes de las letras en lo escrito el









90 OBRAS DE SARMIENTO
signo de la Cruz; cuando si sentia placer esclamaba, Jesus! si
nmedo, o sorpresa, Jesucristo! si su hermano estornudaba le
decia, Jesus te ayude! si veia-un objeto incomprensible, se
santiguaba; si le venia un bostezo, se santiguaba; si entraba
en una casa, decia a los moradores, el Sefor sea con vosotros.
En aquellos tiempos de fervor cristiano la noche buena era
el principio de la vida, el dia grande por escelencia, la fiesta
del nacimiento i de la salvation etema. Nadie pegaba sus
ojos: en las calls i en las plazas, en las aldeas i en las cam-
pafias se encendian antorchas i fogones para alumbrar a los
paseantes, para entregarse al regocijo i a la alegria cristiana.
Nada de esto o mui poco existed hoi, sin que nadie lo haya
prohibido; i el hombre mas devote, la mujer mas pecadora,
no sienten ya latir sus corazones con aquel gozo inefable de
nuestros antepasados. Todos duermen tranquilos, i en vano
serA que el estrdpito de las campanas llame a los cristianos
de hoi a celebrar la antigua fiesta; pocos seran los que obe-'
dezcan al llamado, minos todavia los que cedan a un movi-
miento espontineo. Oir los cantos de la misa de la Catedral,
asistir a la esposicion de frutas nuevas que se hace en el mer-
cado, son, cuando mas, los m6viles que hacen abandonar el
lecho a algunos centenares de sefioritas i de j6venes. Para los
demas no hai noche buena.
Asi se trasforma lentamente el espiritu de las naciones,
asi cambian las costumbres, i en vano es gritar contra esta
dejeneracion. Hai una lei dada por Dios a las sociedades hu-
manas, cuyos efectos vemos sin que alcancemos a compren-
der la lei de cambios sucesivos, de march lenta pero que no
retrograda jamas; lei, en fin, de perfection sucesiva, lei de
progress.








ARTfCULOS ORfTICOS I LITERARIOS


CONTESTACION AL CL]RIGO VALDIVIESO

SOBRE LA MONJA ZARARTU1


I

(Progreso de 28 de diciembre de 1842)

A fuerza de comunicados nos ban de ensefiar a escribir
con tal arte, con mafia tal, i tantos miramientos i precaucio-
nes, que al fin no hemos de disgustar ni agradar a nadie, i
nuestros pobres escritos se han de volver ni sal ni agua, hasta
que llegue a realizarse lo que Beaumarchais decia de la liber-
tad de que se gozaba en Espafia en su tiempo, que con tal que
no se hablase de la autoridad, ni del culto, ni de political, ni
de moral, ni de los empleados, ni de las corporaciones que
gozaban de crddito, ni de la 6pera, ni de los teatros, ni de
nadie ni de nada que tuviese relacion con cosa alguna, se
podia imprimir libremente lo que se quisiese, pr6via la cen-
sura de dos o tres censores.
Como aqui no hai censura, ni censores oficiales, ni nada
de aquellas divinas instituciones de los tiempos felices, cada
cual se encarga de tirarnos la rienda, sobre todo cuando nos
echamos en los campos de la calumnia; porque la detraccion
es el flaco de los que escriben. Dijimos una vez que era mui
bueno para rector el sefor Varas, i salt al moment el comu-
nicado castigAndonos por la calumnia contra el senior Puen-
te, de quien no habiamos dicho una palabra. Dijo el folletin
que la abadesa del Adel el Segri era una monja Zafiartu
maldiciendo de la vida monastica, i llega volando el comu-
nicado revelando la calumnia, contra el finado senor Zafartu,
i la monja muerta, i la monja viva, i la familiar, i la vida mo-
nAstica i la moral i la religion. Siquiera el del comunicado
hubiera creido honestamente que habia equivocacion de
nuestra parte, inexactitud de datos, lijereza, en fin, algo que

1 l3 autor de los comunicados insertados en el Semanario a que se con-
testa en estos dos articulos, fu6 el cldrigo don Rafael Valdivieso que se
decia pariente de la monja aludida. Al principio del primer tomo refe-
rimos la negociacion que hizo concluir esta polemica. El E.








OBRAS DE SARMIENTO


mereciese disculpa i no manchase el caracter de los que es-
criben; pero eso es mui vulgar; no, senor, la piedad cristiana
aconseja que se atribuya todo a la calumnia, a la deprava-
cion, al deseo de dafrar, a la mala intention. Perd6nenos la
monja, como nosotros perdonamos al caritativo i bien inten-
cionado autor del comunicado. Amen.
Nosotros no hemos tenido intention de herir a nadie, i si
usamos de una comparacion con una monja del pais, es por-
que la voz pfiblica, la tradition, en Santiago, en las provin-
cias, en toda la repAblica, sabe una historic horrible, espan-
tosa, de la desesperacion de una monja Zafiartu, para quien
se solicit del papa una licencia para salir del convento, i la
licencia vino de Roma i lleg6, por desgracia, cuando la victi-
ma habia sucumbido; i todo el mundo cristiano sabe que no
se conceden estas licencias en Roma sino de siglo en siglo, i
en casos mui estraordinarios en que la severidad de las eyes
manAsticas tiene que ceder ante escepciones mui raras. No-
sotros, pues, no hemos calumniado a nadie, como un varon
piadoso nos lo imputa a sabiendas; hemos usado de un dicho
vulgar.
Much mas dice la tradition, i much mas sabe todo
Santiago sobre ese malhadado asunto. Si el del comunicado
quiere que lo pongamos por escrito, a media palabra, le hare-
mos el gusto en un folletin en que se le han de erizar los ca-
bellos de horror; i lejuramos que no hemos de poner una sola
palabra que no sea lo que todo el mundo sabe i cree que es
la pura verdad. Si el public esta enganiado, si las madres
han contado a sus hijos una mentira, culpe en hora buena
a la tradition que trae esta falsa leyenda; pero no nos llame
calumniadores porque por incidencia hemos nombrado a una
monja muerta.
I en sustancia, jqud es lo que hemos dicho? gQu4 no
estaba reconciliada con la vida monAstica? jI qud tiene
esto de ofensivo? iEstA por ventura en la mano de una po-
bre nifa arrojada dentro de un monasterio a llevar una
vida mon6tona, contrariando todos los instintos de la natu-
raleza humana, triunfar siempre de si misma i de sus propias
inclinaciones? iEs cosa tan fuera del 6rden natural que lle-
gue un moment en que el alma se rebel contra la sujecion
impuesta por votos hechos sin reflexion, sin espontaneidad,
en a edad mdnos habil para decidir de nuestro destino futu-
ro? lEs impossible que haya un padre, i que ese padre haya
sido un senor Zafartu, que con una honradez a today prueba i







ARTfCULOS CBfTICOS I LITERARIOS


virtudes mui acrisoladas, haya errado en dar a sus hijes, por
celo indiscreto, por una piedad mal entendida, un estado que
no convenia a sus caracteres? Pero para no admitir este he-
cho, es precise no conocer el corazon human i no haber
saludado la historic de las debilidades, de la supersticion i
de los errors de hombres mui buenos en otros respects;
pero que por education, por malos principios, por malas ideas
ban padecido semejantes estravios. I luego iquidn es el hom-
bre que sale a defender en nombre de la familiar, la memorial
de hombres i acontecimientos pasados que pertenecen al do-
minio de la historic i de la tradition? jQud aristocracia es
esta que se cree responsible de los errors, i si se quiere, deli-
tos de sus antepasados? jSe cree todavia que los hijos tienen
que pagar los pecados de los padres hasta la cuarta i quinta
jeneracion? iNo podremos decir manana. por escrito: el je-
neral O'Higgins fusil6 sin razon a tal individuo, por miedo
de que salgan sus descendientes en linea trasversal a pedirnos
cuenta de lo que hemos dicho por escrito, aunque no haya
uno solo que no lo sepa i lo tenga por un hecho averiguado?
NNo podremos decir otro tanto de San Martin, de los Carre-
ras, de Portales, del hijo del alba, si es un hecho, si es una
verdad itil para esclarecer la historic o los pasados aconte-
cimientos?
Pero no; hai todavia much de la Espafia antigua entire
nosotros; la intolerancia, la falta de consideration i de res-
peto por todo lo que no es la antigua manera de vivir Se
quiere sujetar el pensamiento a trabas impuestas por la alta-
neria de cada cual, que se cree con derecho para escupir des-
denes i ultrajes gratuitos sobre los que escriben; i voto va!
que hemos de hacer respetar la prensa, i la hemos de sacar
tarde o temprano del fango de las personalidades en que ha
vivido siempre, i hacerla itil para el progress de las ideas i
la mejora de las costumbres. Lo repetimos, estamos prontos,
para publicar lo que la tradition dice de la monja Zafiartu, i
esperamos que acepte el que con caridad tan cristiana nos
llama calumniadores, el reto que le hacemos. Veremos con
que poderes se present ante el tribunal de la opinion a acu-
sarnos de calumnia, a pedirnos esplicaciones.
La inica calumnia que hai en todo este asunto es la que
el author del comunicado nos hace, cuando supone que he-
mos comparado a su heroin a una monja de costumbres co-
rrompidas. Esto es calumnia. La abadesa del drama Add el
Segri, es una santa abadesa que al recibir a dofia Isabel en








OBBAS DE SARMIENTO


el monasterio a donde la autoridad maternal la encerraba
por fuer'za, como ha sido la costumbre en Espafa i en las co-
lonias espaiolas, i en Chile hasta los tiempos en que vivid la
monja Zafiartu, recordaba para consolar a la nueva reclusa,
la violencia del mismo jdnero que a ella se le habia hecho.
I tan cierto es esto i tan horrible, i tan horribles i espan-
tosos resultados ha traido, que el Sumo Pontifice ha empe-
zado en estos Altimos tiempos a dar carts de institution
para monasteries limitando los votos a tres aoias, a dos, a uno
solamente, a fin de que las pobres nifias arrastradas a los mo-
nasterios por la autoridad paternal, por la violencia de 'pa-
siones contrariadas o por la passion momentanea de alas
candorosas, tengan tiempo de salvar de una muerte espiri-
tual segura i cierta. En Francia las leyes civiles no tienen
nada que ver con los votos contraidos ante Dios, i entire otros
casos, en 1831, ha salido una monja Meyer de un monaste-
rio, i se ha casado despues de haber sido monja durante ca-
torce aios i abadesa de tres conventos de su 6rden, a los que
pas6 sucesivamente buscando la perfection sofiada de la vida
monastica que no encontrd en parte alguna. El ilustrado
sumo pontifice Clemente XIV, decia en una de sus carts:
la vida comun es la mas segura, aunque no sea la mas
perfect; i el ilustrisimo Oro, obispo de Cuyo, que ech6 en la
metr6poli de su obispado los fundamentos de un monasterio,
pidi6 i obtuvo del Papa una regla monastica por la cual los
votos quedaban disueltos al afio de contraidos, porque decia
que no debian ser de por vida, que habia sido confesor de
monjas en Chile i sabido cosas mui terrible! Ya era tiempo,
pues, de que en nuestro pais se pensase en arreglar estas co-
sas para lo future, ya que nada podemos hacer sobre lo pasa-
do, sino es larger de paso una que otra maldicion.
Para terminar este asunto desagradable, diremos a los pre-
sentes i futures autores de comunicados, que en la prensa,
como ante la lei, no reconocemos ni superores, ni respeta-
mos posiciones sociales, ni influencias, ni nada. Nos trata-
remos de igual a igual con todo el mundo i mediremos con
la vara que se nos mide. El que sin pedirnos esplicaciones
nos llame calumniador i nos aje con concepts injuriosos,
aguarde nuestra repasata. El Presidente de la Repfiblica no
daria una bofetada al mas insignificant hombre sin espo-
nerse a recibir otra en cambio, i nosotros no toleraremos es-
tos desahogos sin escarmentar a los osados, cualquiera que
sus pretensiones, su rango o su position social sean.







ARTfCULOS CRITICOS I LITERARIOS


II

(Progreso de 17 de enero de 1843)

Hace dos semanas que el Semanario nos estA mandando
al despedirse, andanadas de metralla que nos abren vias de
agua por todas parties. Es verdad que aquel peri6dico no es
mas responsible de los estragos que nos hace, que el obus
que sirve para disparar las bombs. iQud culpa tiene el pobre
Semanaro! Ya nos hacemos cargo del sentimiento que de-
be esperimentar al verse condenado a soplarnos la pfldora
mal de su grado. Lo que hai de cierto es que en viendo al
Semanario i que en sus iltimas pajinas se menudea la pa-
labra Progreso, nos encojemos de hombros involuntariamen-
te, i sofocamos un grito interior que no debe dejarse oir i
que nos dice: aguanta, Progreso mio, que te llevan una oreja.
Pero no hai remedio, la poldmica esta en su site. Es el
asuntojefe del dia. Poldmica entire los seiiores Agreda i Goitia
por un lado, i el senior Olaneta por otro. Enrddase el Mercurio,
m4tese el Araucano, sale a la palestra el senior Garcfa del
Rio, los golpes Ilueven de todas parties; la redaccion del Mer-
curio, Un chileno imparcial, el Presidente de Bolivia, Oban-
do, en fin, un nido de avispas, una batalla campal en la que
no queda uno que no salga amoratado. Sociedad de Indus-
triai Poblacion, dijiste? Poldmica. El Semanario, Unos verda-
deros chilenos, hasta el Progreso se mete en el torsal i le ha-
cen cantar la palinodia. Otro tanto sucede con el senior Ga-
tica i compafiia, tironeados para aca i para alli, sin que se
sepa cuando habrAn de dejarlos en paz. No bien asoma el
Democrata con su gorrito colorado en la cabeza, i zas, pole-
mica. iI lo que durari! En fin, no se porque fatalidad se nos
sali6 comparar a la madre abadesa del Adel el Segri con una
monja, i ya nos tiene usted en deshecho combat, i estropea-
dos nosotros i estropeando a otros, sin sabernos dar cuenta
del como nos hemos venido a meter en este atolladero. En
fin, vaya esto en descargo de nuestros pecados!
El Semanario ha publicado una replica a nuestro articu-
lo anterior, i much debia ser la necesidad de contestarlo
cuando no se ha creido tarde a los veinticinco dias. I sin du-







96 OBRAS DE SARMIENTO
da que el lenguaje templado en que estA escrito, aunque no
m4nos daiino para nuestra pobre reputation que el otro, nos
hace arrepentnos de haber dado marjen por una indiscre-
sion o una lijereza, a ser el blanco de prevenciones infunda-
das en su orijen, i de distraernos de ocupaciones de alguna
mayor utilidad para el publico. iPara qu6 la hemos de echar
de desdefiosos? iPara qud hemos de afectar una impasibili-
dad que no tenemos? Queremos terminar este asunto entre-
gandonos a discrecion.
Habiamos dicho en nuestra anterior contestacion, que al
hacer la comparacion que ha dado lugar a tantos desagrados,
habiamos obedecido irreflexivamente a un recuerdo tradicio-
nal. Para el hombre a quien, por su estado o sus ideas, es un
punto mui important la abnegacion de una monja, puede
parecerle mui grave ofensa el que se diga que maldecia de la
vida monAstica; para el que no tiene apego a esta clase de
instituciones, acaso es una muestra de tener carActer i ele-
vacion, de alma el manifestarse descontenta con una suerte
harto tarde comprendida. En este caso nos hallamos nosotros,
i no fud nuestro inimo ofender a nadie. Pero el autor de los
comunicados en question, 14jos de hallar en la pureza de su
corazon alguna disculpa a nuestro estravio, si tal lo creia, lo
denunci6 ante el pfbhlco como un ataque aleve i feroz, supo-
nidndonos el deseo de saciar rencores i todo lo que podia
contribuir a concitar contra nosotros la animadversion pibli-
ca. Ofendidos en lo mas vivo, volvimos por nosotros, sin
empefiarnos en contradecir lo que 41 aseguraba de sus pro-
tejidas. iDe d6nde se imajina que hemos de tener rencores
i prevenciones con personas que no existen para nadie en
este mundo? Hemos, pues, usado de un derecho lejitimo, de-
fendigndonos de un ataque que mancillaba nuestro carActer;
damos ahora una prueba de nuestra buena intention, consin-
tiendo en cargar sobre nuestros hombros la odiosidad que el
autor del comunicado ha querido echar segunda vez sobre
nosotros. Le concedemos este triunfo, sin hacernos much
violencia, pues ninguna honra nos traeria el volver dardo por
dardo.
En cuanto a ofrecer balas, el Progreso no ha ofrecido nada
al Semanario. Padece una grave equivocacion el que asi lo
asegura; i si Lutero creia sonada la perfection de la vida mo-
nastica, Clemente XIV, creia que la vida comun era la mas
segura, aunque no fuese la mas perfect; i nosotros estamos
a este respect enteramente de acuerdo con aquellos dos







ARTfCULOS CRTICOS I LITERARIOS


eseritores. Por lo demas, nos mantenemos firmes en todo lo
que hemos dicho, que no sea con respect a los hechos que
tienen relacion a las personas indicadas en el escrito anterior,
es decir en las ideas que manifestamos; pues, lo repetimos, los
hechos no nos pertenecen; no hemos calumniado como se
nos ha atribuido. Hemos repetido, sin intention de dafiar, lo
que hemos oido muchas veces, i lo que deseamos sinceramen-
te que no sea fundado.
Creemos haber lenado un deber que nos imponia la justi-
cia i el deseo de evitar cuestiones que hieren sin motivo a
personas que ningun mal nos ban hecho. No sabemos si el
autor del comunicado que contestamos aceptara la sinceridad
de este procedimiento; nosotros reposamos en la sanidad de
nuestro corazon. Que no se toque mas este asunto.


CASACUBERTA

DE NUEVO EN LA ESCENA

(Progreso de 9 de enero de 1843)

Se le antoj6 al cielo lover el judves i humedecer el suelo,
no obstante que sabia mui bien que iba a representar el se-
fIor Casacuberta. Pero en despecho del cielo hubo una nu-
merosa concurrencia de aficionados; no tanta, sin embargo,
como en otras ocasiones. Los palcos estaban robosan do bel-
dades, es decir, sefioras i sefioritas, i la platea presentaba una
masa compact de espectadores. El telon se levant6 antes de
que hubiesen llegado todos los asistentes.
Los aplausos del pfblico habrian bastado a anunciar a una
cuadra a la redonda el moment en que el actor se present en
las tablas.
La atencion del piblico esta fija en el protagonista. La
pieza, las decoraciones, los demas actors se oscurecen, son
meros incidents; las palabras, los movimientos, las diversas
i variadas entonaciones del actor forman el fondo. Cada uno
espera ser desde el principio profuhdamente conmovido, i
aunque sus oidos estAn agradablemente heridos por las me-
lodias de aquella voz apasionada; su vista por la mimica es-
II 7




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