Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00001


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OBRAS


D. F. SARMIENTO


TOMO I


ARTICULOS
CRITICS I LITERARIOS
1841-1842




REIMPRESION





PARIS
BELIN HERMANOS, EDITORS
CALLE DE VAUGIRARD, 52
1909


j~










ADVERTENCIA

de la reimpresion de las Tomos I h VI



El Sefor Sarmiento se vali6 de la amistad y de la ecepcio-
nal erudicion de Don Luis Montt, para recopilar sus escritos
dispersos en Chile. Escusado seria proclamar con cuanto'
amor y competencia cumpli6 el Sefor Montt el honroso
encargo y cuan agradecido le estaba el autor por su des-
interesado empefio.
Afios despues, una ley del Congreso argentino nos encarg6
de continuar la publication, lo que hemos cumplido hasta el
Tomo LII y el Indice General, aunque debamos confesar que
con muchas inperfecciones, acaso inseparables de la preci-
pitacion A que nos obligaron diversas circunstancias, entire
ellas la necesidad de dar termino en un period augustioso
A un vasto trabajo que hubiera requerido una existencia.
La edicion que estuvo A nuestro cargo, desde el Tomo VIII.
fu4 enprendida cuando los precedentes volumenes se halla-
ban casi agotados y son pocos los que poseen los Altimos
quienes no carezcan de los primeros tomos.
Esta reimpresion, en homenaje al eximio trabajo del
Senor Montt, se ha hecho sin introducirle modification
alguna.


A. BELIN SARMIENTO.









ARTICULOS CRITICS

I LITERARIOS



12 DE FEBRERO DE 1817
(Mercurio de 11 de febrero de 1841).


I

Un dia pasa todos los afios precedido i seguido de otros
dias; si en algo se distingue de los que anteceden i suceden,
si el habitante de Chile fija por un instant en l sus miradas,
es solo por las frias formulas con que se represent el rego-
cijo piblico, como las viejas relijiones sostituyen la pompa
de ceremonies emblemiticas, a los grande recuerdos que no
mueven ya el corazon de los creyentes. Algunas salvas en las
fortalezas, algunos pabellones flotando en lo alto de los edi-
ficios, hd aqui todo lo que recuerda un dia que debiera ser
tan caro al corazon de todo chileno. La fria fisonomia de los
ciudadanos corresponde tambien a la alegria decretada, como
la de la virjen a quien un s6rdido calculo de familiar une al
esposo que su corazon no ha elejido, con los atavios nup-
ciales sobre el cuerpo i el disgusto reconcentrado en su
pecho, coronada de guirnaldas la cabeza i el pesar pintado
en su semblante. El estranjero que nos observa, nos creeria
los hijos de los espafioles vencidos en aquel gran dia, fasti-
diados de ver repetirse un recuerdo humillante i odioso.
Veinte i cuatro anios han trascurrido ap6nas, desde que aquel
memorable dia alumbr6 en Chacabuco un combat de vida o
de muerte para la independencia americana, i ya ni se men-
tan los nombres ilustres que lo inmortalizaron. i Ah! i Los
pedruzcos que cubren aquel suelo sagrado, no han conser-
vado las manchas de la sangre patriota que los salpic6, i el





2 OBRAS DE SARMIENTO.
c6ndor de los Andes ha dejado de revolotear en torno de ese
vasto campo de carniceria en que el amo i el esclavo lucha-
ron con furor! ..... ..................

Centenares de patriots chilenos, huyendo de los horrores
de la esclavitud, habiamos traspasado los Andes en 1814, i
conocido todas las penurias i todos los sinsabores que acom-
paian a una larga emigracion. Un ejercito al mando del
j heral San Martin, se aprestaba al fin a cruzar los Andes i
Water a nuestra desgraciada patria la libertad perdida. Nos-
5tros volamos presurosos a engrosar las filas del ejrcito
libertador. i Ai! Ent6nces la repfiblica, la libertad i la patria
se nos presentaban radiantes i puras, como son siempre las
concepciones del espiritu, cuando la esperiencia no ha ve-
nido aun a sostituirlas sus tristes realidades, como el frio
invierno que nos ensefia el mon6tono i desapacible ramaje
del arbol, cuyo lozano verdor nos habia intes recreado.
Chilenos i arjentinos dejamos la ciudad de Mendoza el 17
de enero de 1817. Teniamos la cordillera al frente, i detras
de ella estaba Chile, la patria querida, nuestras families i
todas nuestras simpatias; los espafioles, en medio de nues-
tro entusiasmo i ardor, se presentaban confusamente a la
imajinacion como los puntos distantes de un paisaje que el
pintor bosqueja. Mas, bien pronto principiamos a escalar
con trabajos i padecimientos inauditos, la jigantesca, soli-
taria e interminable cordillera de los Andes. El hambre, el
frio, el viento glacial que nos helaba la respiracion, i la puna
que agregaba su penosa angustia a tantos padecimientos,
formaban la primera pijina de la terrible campaiia que abria
el ej6rcito. La victoria de Marengo, que salv6 a la Francia,
tenia entire sus laureles el paso del San Bernardo. Mil histo-
riadores han ponderado sus dificultades casi insuperables, i
el gran capitan lo ha clasificado como uno de los prodijios
que habia obrado el ardor frances. I bien! el pasaje de la
cordillera por un ejercito sin pertrechos, sin tiendas, sin
capotes, yace oscuro, i ap6nas una pluma leha tributado un
pasajero asombro! El San Bernardo i los Andes!!! Un solo
dia de trabajos en aqu6l, i en seguida la risuefia Italia con
sus alegres campifias, sus ciudades i sus encantos. Un dia
de trabajos inauditos en 6sta, en medio de sus erizadas
crestas, i luego?... la cordillera siempre, con su soledad es-






ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 3
pantosa, sus torrentes, sus abismos, sus laderas i sus preci-
picios; i diez dias despues?... la cordillera siempre con sus
nevados picos, cerrando el paso, coronada de nubes blanque-
cinas, amenazando por moments sepultar para siempre
entire sus desnudos e inhospitalarios pefiazcos a los audaces
patriots que osaban escalarlos.
Nuestro ejercito, pobremente equipado, cansado de sufri-
mientos, i estenuado de fatiga, descendi6 por fin en los dias
7, 8 i 9 de febrero at hermoso valle de Aconcagua, i los en-
cuentros del mayor Martinez en la Guardia, i del teniente co-
ronel Necochea en las Coimas, nos hicieron augurar un dia
de gloria para todo el ejercito. Todo el valle estaba en
nuestro poder el 10, i el 41 de febrero avistamos a los espa-
fioles en la cuesta de Chacabuco, cuyas cumbres coronaban
gruesos destacamentos de infanteria. Fu6 precise vivaquear
en presencia de ellos. iNoche de alarma i vijilia la del 1 !
La cuesta de Chacabuco se interponia, como una siniestra
mampara, que ocultaba a nuestros ojos la fuerza verdadera
de los espafioles, los destinos de America i la suerte future
de Chile. Los jefes arjentinos i chilenos, bajo un esterior
severe e imponente, ocultaban todo el sobresalto que les
inspiraba el desenlace de la batalla del dia siguiente. Solda-
dos inespertos i bisofios, iban a medir por la primer vez
sus armas con aquellos viejos batallones espafoles que ha-
bian humillado en Europa las altivas aguilas de la guardia
imperial de Napoleon. Si un desastre era el triste resultado
de tantos esfuerzos, los arjentinos veian consolidarse la do-
minacion espafiola a su lado i espuestos los flancos de la
nueva repidblica, midntras que sus fuerzas contenian apinas
los ataques de los realistas por el Alto Peri. Los chilenos
del ejdrcito, si salvaban de la refriega, tendrian que decir
adios para siempre a la patria que volvian a ver, i a sus
suefios de libertad e independencia; i para unos i otros, la
muerte honrosa del camnpo de batalla, era preferible a caer
prisioneros i ser tratados como insurjentes. Los gauchos que
formaban el valiente rejimiento de granaderos a caballo,
tendian con desasociego sus miradas por este horizonte es-
trecho i limitado por todas parties de cerros, echando menos
aquellas inmensas llanuras de su tierra, donde el cielo estA
pegado a la superficie, donde el sol sale i se entra por entire
los pastos i matorrales, i donde no hai barrera ni obstaculo





4 OBRAS DE SARMIENTO.
insuperables para el jinete que monta un buen caballo; pero
ellos habian probado el filo de sus sables en las Coimas, los
espafioles eran maturrangos, i esta iltima consideration les
hacia aguardar con indiferencia el pr6ximo combat. Los
negros del 7 i del 8 dirijian con horror sus inquietas miradas
sobre las cipulas nevadas de la cordillera, que tenian a sus
espaldas, en donde el frio habia martirizado sus constitu-
ciones africanas, i en donde el cabo de guardia habia sor-
prendido al centinela de los puestos avanzados que no res-
pondia al / alerta!.... i muerto en su puesto, parade con el
fusil al brazo, i endurecido por el hielo que le habia pene-
trado las entrafias i suspendido el movimiento de la sangre!
Mas sabian, porque asi se lo repetian sus jefes, que todo
negro que cayese prisionero en poder de los espanoles, seria
trasportado a Lima i vendido para los injenios de azficar, i
esta sola idea les volvia todo su feroz i brutal coraje. En
cuanto a nosotros, oficiales subalternos, nos comunicebamos
al oido algunos rumors alarmantes que circulaban, i nos
animAbamos en voz alta con noticias favorables, deleitando-
nos con la esperanza de ver pronto a nuestras families i
entrar en Santiago, en este Santiago, que la ausencia i los
padecimientos habian hecho tan querido para nosotros.

II

La noche del once de febrero fu6 larga, como son largas
siempre las noches que preceden a un dia que ha de influir
poderosamente en nuestra suerte future. Las diucas del
campo, estas aves chilenas cuyo canto matinal i vivificante
no habiamos oido en nuestro largo destierro, nos anuncia-
ron al fin la proximidad de la mariana del 12 de febrero; i
entire los preparativos del combat, vimos asomarse brillante
por entire los picos nevados de los Andes, el sol que iba a
ser testigo impasible de nuestra lucha. Los espafioles que
ocupaban la cumbre de la cuesta, se replegaron al oir sonar
la march de nuestros tambores. Trepabamos con entusias-
mo, reprimiendo el cansancio que nos ocasionaba el ascenso,
i alargando el cuello para ver desde su cumbre el valle de
Chacabuco, la cuesta de Colina, e imajinarnos, ya que no
pudi6ramos verlo, aquel Santiago objeto de tantos recuerdos






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 5
i de tantas esperanzas. Pero, ai! dos filas negras de soldados
espafioles, ligadas por un parque de artilleria i erizadas de
fusiles, en que vibraban los rayos del sol, i a su izquierda
una estensa linea de caballeria, dejaron bien pronto como
enclavadas nuestras miradas en el sitio que ocupaban. Un
moment despues el general O'Higgins estaba en presencia
del enemigo; los granaderos a caballo, mandados por el
valiente Zapiola, habian ido a arrostrar en vano la metralla
del enemigo, no pudiendo salvar el barranco que hacia inac-
cesibles sus posiciones. Cramer, que habia volado con el 8 a
sostener la caballeria, i Conde con el 7, se hallaron mui lego
comprometidos en la refriega. Un moment vacil6 el 8; las
balas enemigas los diezmaban, i el general Soler i el bravo
Las Heras, que debian flanquear las posiciones enemigas
por un circuit ignorado del enemigo, no parecian aun.
I Momento de angustia i de escitacion para quienes podia-
mos observer, en medio de los estampidos del cation, el
fuego graneado, las bocanadas de humo que se elevaban de
todas parties, i los gritos de nuestros jefes que dirijian las
maniobras, restablecian el 6rden i nos animaban al combat!
En fin, en medio de tanto estruendo, vimos cargar a los
granaderos a caballo; nuestros jefes gritaron ide frente! i
mil voces confusas, i el general Soler! i se mueven i dis-
paran!.... Ah! qu6 moment! que nueva vida! Los grana-
deros lo arrollaron todo, i el camino de Santiago se present
libre, aunque sembrado de moribundos i cadiveres. La de-
fensa de las casas de Chacabuco no sirvi6 sino a hacer mas
sangrienta una escena sin esto demasiado gloriosa. Efecti-
vamente, ochocientos prisioneros, setecientos muertos, ban-
deras espafiolas, bagajes, artilleria, i el 14 pisando, en fin, el
puente de Santiago en triunfo, Ilenos de sangre, polvo i an-
drajos !....
I QuB nos queda mi6ntras tanto de tanta gloria? Tendamos
la vista sobre esta 6poca present, aqui i en los otros puntos
de Amirica. Escuchemos los juicios de esta jeneracion ingrata
que nos ha sucedido, i estrafiado como instruments gasta-
dos e initiles; oidla en sus odios, que no turba ya el temor
de los enemigos que nosotros destruimos, para que ella se
folgase tranquila; oidla echarnos en cara nuestros desacier-
tos, i los crimenes de algunos, como si debieramos, haber
sido en todo superiores a la 6poca en que nos toc6 figurar;






O OBRAS DE SARMIENTO.
como si el rejimen colonial en que fuimos creados, i la igno-
rancia i abyeccion de nuestros padres, nos hubiese dejado
solo virtues; como si hubiese sido possible desarraigar el
respeto servil a nuestros tiranos sin violencia; como si las
pasiones pudiesen ser tenidas siempre a raya; i como si las
grades revoluciones pudiesen completarse sin sangre, sin
violencia, sin estorsiones, i aun sin crimenes! Vedla hacerse
olvidadiza de nuestras largas fatigas, i de nuestros esfuerzos
para hacerla independiente i poderosa! iHombres sin patrio-
tismo i sin induljencia! Un dia la historic recojeri con avidez
los nombres de todos los que lidiamos juntos en Chacabuco
i en otros lugares tan gloriosos como 6ste; un dia el estran-
jero, porque vosotros no sois capaces, vendrd a recojer los
inmortales documents de nuestras gloriosas hazaiias, i dese-
chard con desprecio vuestro abultado catdlogo de recrimi-
naciones, solo dignas de figurar en la historic, como un aviso
de que eran hombres los que tales cosas i tan grandes hicie-
ron! Un dia el viajero que pase la famosa cuesta, vera aso-
ciados en el marmol los nombres de O'Higgins i Prieto, Las
Heras i Bilnes, Lavalle i San Martin, Necochea i Soler, i
tantos otros patriots ilustres, cuyos nombres os han de
sobrevivir, midntras que vosotros pasareis oscuros, sin que
nada de grande haga olvidar vuestras miserias de partido,
vuestra ingratitud i vuestro egoismo. Los peruanos recuer-
dan solo las estorsiones del ejercito libertador, i ni las frias
formas de la gratitud afectan por nuestros pasados esfuer-
zos, mientras que nosotros, como si una nation jenerosa
fuese responsible de los desvarios i pasiones de sus jene-
rales, estamos viendo a la desgraciada Repuiblica Arjentina,
nuestra antigua amiga, sucumbir despedazada por la guerra
civil. Lucha horrorosa i eterna! 4No habra de Ilegar un dia
de confraternidad, de olvido i de rehabilitation para todos?
I La tumba solo podra reunirnos ?
Si hubidramos de buscar todos nuestros compaiieros de
armas en aquel glorioso dia; si resucitadas las simpatias que
ent6nces nos unieron, quisiesemos estrecharnos entire nues-
tros brazos, i cuAntas desgracias nos contariamos, cuantas
heridas no sangrarian de nuevo, cuantas ligrimas no verte-
riamos, al ver nuestros destinos tan contrarios, cuan con-
tados los felices, i tantos tan intolerables, tan desapiadados!
i Deseo initil, empero! Ilusion engafiosa! Toda la America







ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 7
estA sembrada de los gloriosos campeones de Chacabuco.
Unos han sucumbido en el cadalso; el destierro o el estrafia-
miento de la patria ha alejado a los otros; la miseria envilece
i degrada a muchos; el crime ha manchado las bellas paiji-
nas de la historic de algunos; tal sale de su largo reposo i
sucumbe por salvar la patria de un tirano horroroso; i cual
otro, lucha casi sin fruto contra el colosal poder de un sus-
picaz d6spota que ha jurado esterminio a todo soldado de
la guerra de la independencia, porque 61 no oy6 nunca silbar
las balas espafiolas, porque su nombre oscuro, su nombre
de ayer, no esta asociado a los.inmortales nombres de los
que se illustraron en Chacabuco, Maipo, Tucuman, Callao,
Talcahuano, Junin i Ayacucho! Felices, en estremo felices
algunos, si gozando de la estimacion de sus conciudadanos,
desempefian destinos honrosos o dirijen con acierto el timon
del estado; felices en estremo, los que en el seno de sus
families Ilevan una vida oscura, pero sin alarmas; felices, mil
veces felices, los que pueden volver sus miradas sobre lo
pasado, sin desear ver borrado un dia deshonroso de la his-
toria de su vida!
Mi6ntras la prensa guard un criminal silencio sobre nues-
tros hechos hist6ricos, i mi6ntras se levanta esta jeneracion
que no comprende lo que important para Chile estas salvas i
estas banderas que decoran el 12 de febrero, nosotros, cada
vez que pase por nuestras cabezas el sol de este augusto dia,
lo saludaremos con veneracion relijiosa, i deplorando la
suerte que ha cabido a tantos patriots, cualquiera que sea
el pais o el color politico a que pertenezcan, elevaremos
nuestros votos al cielo porque en los cansados dias de su
vejez, hallen un pan que no est6 amasado con ligrimas para
su alimento, el abrigo del techo de sus padres i las bendi-
clones i respeto de sus compatriotas.
Un teniente de artilleria en Chacabuco.

AVfOS I MONTURAS
(Mercurio de 23 de febrero de 1841).

Sefiores Editores :
Como ya he probado qua si no puedo hablar, s6 escribir
al m6nos; como en mi anterior comunicado, he mostrado







8 OBRAS DE SARMIENTO.
que entiendo de misica, a mi modo, aunque este modo no
sea el de otros; como viajo para divertir a los curiosos;
como cierta especie de pfiblico aplaude mis monadas con
palmoteos estrepitosos, como dicen que aplaude en el teatro
las nalgas postizas de un Juanillo de farsa; como me viene
la regana de escribir; como nadie tiene derecho de impedir-
melo; como hai libertad de imprenta; como tengo amo quien
me defienda, a falta de consul de Monomopata, de donde soi
oriundo; como soi transeunte; como pertenezco a una socie-
dad extranjera en que figure un enorme, mui grave i curioso
personaje; como ustedes publicaran este comunicado, si no
tienen con qud Ilenar sus columns, i en fin, como no se me
ocurre otro como, he querido comunicar al pdblico las obser-
vaciones que tengo hechas durante mis viajes monos6ficos i
jimnasticos.
Los hombres superficiales que no buscan la razon de las
cosas, el pdblico en fin, que es el hombre por mayor, como
quien dice por gruesas, me ve cabalgar sin silla, usando
ap6nas de una caronilla colorada por la decencia, sin sos-
pechar que en conduct tan extrafia haya sus,razones de
estado que la motiven. i Oh! el piblico! Aqui como en todas
parties, ve hechos, resultados, formas, palabras; el fondo, la
causa no es de su resort. Viva, coma, divi6rtase, bostece,
trabaje, i lo demas que lo haga otro, para eso es el gobierno.
Yo esplicare, pues, lo que nadie exije que se le esplique;
escribird, no para que lean, porque he oido decir que no son
muchos los que estan poseidos de la diariomania, que tiene
hoi enfermo, apestado al mundo civilizado. Si esto no es
cierto, no grite contra la calumnia el que no estd suscrito a
algun peri6dico. Si-han de apedrearme, tire lapiedra el que
no este manchado de este delito, que de seguro llegaran pocas.
Pero me distraigo,..... El pfiblico ?..... La silla?..... si, si,
la silla, la caronilla colorada sin silla.
Es, pues, el caso que viajando por varies puntos de Am6-
rica, he parade los monos sobre un hecho singular. En
cualesquiera de los puntos que he visitado con mis nove-
dosos socios, he creido observer las mismas costumbres
estacionarias, las mismas rencillas de partido, el mismo odio
a las innovaciones, mismisima intolerancia, en political se
entiende, las mismas preocupaciones, el mismo aparato de
formas republicans, con cierto dejo a chivato desde que





ART1CULOS CRITICOS I LITERARIOS. 9
uno les toma el gusto; en fin, la Espafa por todas parties,
no la Espafia de ahora, que se ha dado un buen bautismo de
sangre para que no la conozcan, sino la Espafia del otro
siglo, como si dij6ramos del otro mundo, la Espafia que,
recostada en su indolencia, contaba Antes los duros ameri-
canos para entregarlos a los demas europeos. Mas en una
sola cosa difieren los nuevos estados americanos, i en esta
sola cosa se descubre una faccion national, en rudimento,
en embrion; pero que ya sirve a caracterizarlos. Hasta el
idioma que a todos los estados es comun, se ha doblegado a
las nuevas exijencias de los pueblos; se llama recado en unas
parties, apero en otras, montura aqui, avio mas alli. 4Algun
lector testarudo creerd haber adivinado la tal cosa? i Que
locura!
Estes es el inico distintivo national de las fracciones
americanas, i a juzgar del fondo por la forma, en ningun
estado de Sud-America hai un espiritu national mas peludo,
mas hediondo, mas monstruosamente abultado que en la
Repiblica de Chile.
4No se acuerda, senior Pinganilla, me decia Santiago, mi
sirviente, a prop6sito de monturas, no se acuerda senior
Pinganilla (se guardaria bien el tunante de tratarme de otro
modo), no se acuerda senior, me decia, de aquellos gauchos
arjentinos, tan taimados, con aquellas botas a la ristica, de
cuero crudo, aquellos cuerudos aperos, aquellas espolazas
tan agudas, i aquellos estribitos, iltima expression possible de
un estribo? 4 Qud hai de comun entire aquello i estas cargas
de cueros de carnero tan recortados, i estas estriberas que
son al contrario la iltima exajeracion possible de un estribo?
Los pueblos, le habria yo contestado, si jamas me hubiese
cicho tal cosa, descubren su jenio, su espiritu, sus necesi-
dades i su civilization, en la manera i forma de sus equi-
pajes i vestidos. La civilization ha torado su forma esterior
la misma en todas parties. El hombre culto usa fraque, pe-
ri6dicos, reloj, levita, gobiernos constitucionales donde
puede, literature national, silla, ciencias, etc., etc., etc.
Pero los americanos, admitiendo todo aquello, han elevado
una solemne protest contra todo lo que tenga relacion con
el caballo. Han dicho, (( vosotros gringos no sabeis domar un
potro, ni pialar un ternero, i no teneis voto en la material;
afuera silla, chicote i arreos. Todo lo que es mui puesto






10 OBRAS DE SARMIENTO.
en razon. Los americanos se han acomodado a su modo en
este punto, i tambien Ilevan razon. Aqui se ha descubierto
el jenio de cada pueblo, sus necesidades i su indole. El ar-
jenti.o que sigue a grandes pass, gracias a su gobierno, la
cultural de sus vecinos los pehuenches, usa cueros, caronas
de vaca, bolas. En sus espuelas nazarenas, como si dijera-
mos crucificadoras, con enormes ralas i agudas puas, se
descubre de leguas, su gusto favorite de derramar sangre;
en sus miniaturas de estribos que no le aprisionan sino un
dedo, su amor a la libertad; en todo su sencillo aparato, su
sencillez republican i sus habitos democrdticos, su odio a la
domination francesa, su nacionalidad pampera, su gobierno
federal; en fin, su admiracion por el ilustre Restaurador de
las LL., que es el mejor jinete del mundo, en lo que debe
hacersele justicia.
En cuanto a los chilenos ;oh! eso es otra cosa. Como
viven al frente de esa estupenda cordillera que ves alli, sus
hAbitos nacionales participan del carActer de esta naturaleza
estupenda : estupendas espuelas, estupendos estribos, estu-
penda pila de cueros, i sobre este estupendo aparejo, un
estupendo campecino. Como no gustan de sangre, i al con-
contrario son grandes aficionados a la remoleura, rrrremuelen
los hijares del pobre rocin, mas sin herirlos como sus veci-
nos. Como no son tan democraticos como 6stos, han consul-
tado la comodidad, el abrigo i la blandura. Su aspect este-
rior, un poco chato, sus piernas semi-circularmente abiertas,
un tronco medianamente engolfado en los pellones, cuyo
vellocino ondea majestuosamente solevantado por el aire, i
sus corvas estriberas cual pea'ias de santo, o bien cual
ruedas de un vapor, le dan cierta gravedad aristocratic que
le sienta a las mil maravillas. Para comprenderlo mejor, un
avio redondo, es una hipdrbole de avio, i como todo debe
corresponderse, espuelas hiperb6licas, estribos hiperb6licos,
etc., lo que servira a los maestros de ret6rica para hacer
sensible esta figure.
Segun un manuscrito araucano que he consultado, alla
por los afos de 700, las botas de cordillera, que ya han in-
vadido medio muslo, i que amenazan tragarse Ambas piernas,
eran solo unas polainas que principiaban sobre el tobillo, i
ascendian humildemente hasta media pantorrilla; i a fines
del siglo pasado, durante la presidencia del sefor O'Higgins,






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 11
padre, las espuelas, un tanto abultadas ya, conservaban, no
obstante, su forma de espuela; eran, en fin, el feto de una
espuela, i el estranjero que arribaba a estas playas, las reco-
nocia como tales. Los estribos en tiempo del cura Monardes
eran unos cuitados, con puntillas amarillas, que se metian
sin duda en una caja, que es la estribera present, que como
lo espresa la palabra estribera, no es el estribo, sino el lugar
donde se ponia el estribo, como costurero, de costura; ropero,
donde se pone la ropa. Como en la derrota de Cancha Raya-
da, los espafioles recojieron muchos pellones, una reaction
del patriotism hizo usar dos, por si acaso. A media que la
exaltacion crecia, se usaron tres, dos abajo de la enjalma i
uno arriba. Habias visto, Santiago, escrita la palabra en-
jalma ? Tres abajo i dos arriba; cuatro abajo, filtimamente,
i tres arriba, puj6 el acaloramiento national, de manera que
aventaj6 por uno el caballo a quien lo cabalga. Como los
enemigos de la tranquilidad puiblica sostienen que el pais
permanece estacionario, se atribuye a esto que no haya se-
guido de unos diez afios a esta parte la rdpida progression de
los pellones, que tenian sobrecojidos de espanto a los car-
neros que los suministran; mas si la oposicion triunfa en las
pr6ximas elecciones, es de presumir que el desarrollo siga,
pues la siniestra palabra progress, anda en boca de todos.
Los estadistas atribuyen la inmensa expansion de las espue-
las i estribos, a la feracidad del clima, i a los rdpidos ade-
lantos que ha hecho el pais con la revolution, i Prueba clara
de cuanto puede el jenio del hombre, cuando las cadenas de
la esclavitud no acotan su vuelo !
Me ocurre ahora una idea. Si dentro de quinientos anios,
se presentase a una sociedad de arque6logos (que habra sin
duda alguna para ent6nces) uno de estos rodajones colosos,
todo roido i desfigurado por el orin que lo habria dilacerado,
encontrado en las escavaciones de un corral, o levantado
en la reja del labrador, I qud alboroto i i qud disputes! i que
sabias disertaciones ( Este cuerpo fdrreo, diria un sabio,
calindose las gafas para mejor contemplarlo, forma circular,
diez i media pulgadas de diametro, uno, dos..... diez.....
veinte..... treinta..... cuarenta, cuarenta i siete, i este otro,
cuarenta i ocho rayos que parten del centro, agujereado
como si hubiese de tornar sobre un eje, es..... ha sido, sin
duda..... tocaria el sabio,..... la cosa es clara..... repre-






12 OBRAS DE SARMIENTO.
senta..... simboliza la imdjen del sol que adoraban los indios;
sus puas representan los doce meses i las cuatro estaciones
del afio; doce multiplicado por cuatro, cuarenta i ocho ca-
bales : ergo al gabinete de antigtiedades araucanas, lo que
esta probado. ) I si alguien desenterraba una carcomida
estribera, i qud hallazgo! El sistema estaba complete en-
t6nces, la duda desaparecia. La veneranda pieza de madera,
era la augusta peafia en que reposada el emblema del sol,
sus arabescos araucanos, sus relieves, sus aguilas, todo lo
estd indicando. Luego los araucanos conocian el hierro,
luego tenian templos, luego mienten los historiadores! Asi
se han hecho muchos descubrimientos.
4 Algun presumido i mentecato apostara que yo no gusto
de avios redondos, ni monturas cuyanas? Todo lo contrario.
Con la civilization se va haciendo el mundo tan uniform,
que ya nada sorprende al viajero en las costumbres de los
pueblos. Seria, pues, una listima que el europeo que hoi se
queda con la boca abierta la primera vez que se echa a los
ojos un avio redondo, no tuviese esta curiosidad tan pere-
grina que admirar. Ldjos de viturepar estos usos, yo llevo
para ostentar en L6ndres i Paris, al regreso de mi compafiia,
apero cuyano, con guarda-montes, botas de potro, libes i
chiripa, i un estupendo avio redondo para alborotar medio
mundo.
Me despido con una mueca, hasta otra vez, de ustedes
sefiores editors.
Pinganilla.

ATENDITE ET VIDETE SI EST DOLOR
SICUT DOLOR MEUS
(Mercurio de 3 de marzo de 1841).

Alto birlochero I..... Alli, en la Posada de Francia. I ti,
Santiago, la maleta. Mi fraque negro, crespon en el som-
brero. i Pronto, badulaque, que se acerca el acompafia-
miento !..... i Infelice criatura!..... i En la primavera de la
vida!..... iOh muerte! ide que bienes nos despojas!.....
4Por qu6 no te llevaste a Bulke, reventado de un estornudo?
0 a Tokorkan descogotado al hacer una cortesia reverent?






ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 13
0 a los dos juntos, si asi convenia ?..... No afearas ent6nces
tu crueldad..... Pero La Bosa ..... La Bolsa!..... Santiago,
pAsame mis guantes negros..... i Flor sin fragancia, desho-
jada por el soplo de los aquilones! i Luz fosf6rica que no
calientas!..... Existencia sin objeto! iEstrella rutilante
que nos deslumbraste un moment !..... Ai! ai !.....
Estas i otras esclamaciones se exalaban atropelladamente
por todos los poros de mi cuerpo, mientras me sacudia el
polvo del camino, i Santiago me ayudaba a prepararme
dignamente para asistir a lbs funerales a que habia sido
invitado. A medio vestir oigo los cantos ffinebres, dejo una
bota que iba a calzarme, salto por la ventana a la calle, i
caigo en medio de los dolientes. Quidn podria describir la
luctuosa escena? El Araucano' iba a la cabeza del duelo;
su talante grave, su paso mesurado, su baston con casquillo
i borlas, todo revelaba un alto cardcter. El Mercurio, a su
izquierda, descubria en su semblante el agudo pesar de un
heredero que v6 cerrar los ojos al deudo que deja una pil-
trafa. i Qu6 dolor tan reconcentrado! No salia una gota a la
superficie. Seguiase un soldado vejaruco, de mirar i bigote
mui retorcido i atisbado 3. Habia costado much trabajo
sacar a la Guerra a la tirania de la chingana de la Borja,
donde se habia desmontado. Venia detras del duelo con La
Justicia* que iba cubierta; pero no se hablaban, porque la
Guerra habia sacado de los cuartos redondos a muchas de
sus amigas, i hablaba con ellas de sus negocios con tan poca
mesura, que El Araucano le hizo insinuar seria oportuno se
retirase por temor de tropezar con algun vijilante. Se fud
vomitando injuries, al Arrayan, seguida de algunos marine-
ros. Justo Estai', el amante de la Justicia, i un sujeto que
no conozco, se secretearon al oido al verla irse, i parecia
que se reprimian, escepto el primero que miraba tristemente
1. Diario liberal pipiolo que habian publicado en Valparaiso don Rafael
Bilbao i don Pedro F. Vicufia. El Editor.
2. Peri6dico official. El E.
3. Alude al Veterano, periddico de que habla mas adelante, partidario de la
candidatura de don Joaquin Tocornal i redactado por don Andres Torres,
quien, sin embargo de aquel titulo, no era military. El E.
4. Peri6dico partidario de la candidatura del general Bflnes. El E.
5. La Guerra a la tirania, peri6dico como su nombre lo indica, implacable
contra la administration del general Prieto, la familiar de este, el general
Billnes i sus amigos politicos; publicibalo un antiguo pipiolo, don Pedro
Chacon Moran, con la colaboracion asidua del coronel don Pedro Godoy, don
Jos6 Joaquin Vallejos, don Manuel Talavera i otros j6venes. ElE.
6. Sobre-nombre de don Miguel de la Barra. El E.






14 OBRAS DE SARMIENTO.
al cielo, siguiendo con los ojos unos c6ndores que revole-
teaban en lo alto sobre nuestras cabezas. En una de las
posas pude acercarme al cadaver. i Dios mio, qu6 horror!
Tenia la malograda Bolsa la boca tan abierta, como la mo-
mia peruana del gabinete de historic natural de Santiago.
i Que flacura!..... No, no pudo ser hidropesia su enferme-
dad..... i Si no era La Bolsa, oh muerte que todo lo aca-
bas!..... Era una fueguera sin tabaco, una huayaca de pobre.
i Qud mundo este! dije yo para mi coleto; se me habia eri-
zado toda la peluza. Hube de ocultarme entire los grupos del
acompafamiento para ocultar mi turbacion; todos se mostra-
ban asorados de catdstrofe tan imprevista. Con.sun..cion!...
decia uno, mui quedito : hacia dias que se la veia con la
cara enjuta i escualida! La han dejado, diz que, perecer los
iliteratos de aqui i de Santiago. Hai sospechas de que la
han ahorcado, susurraba otro : tiene en el cuello dos listas
negras como de soga. Las ha tenido siempre, reponia un
tercero : yo he presenciado la autopsia. Ah! Qud birbaros
son los m6dicos I El doctor Paredes fu6 Ilamado a efecto,
Sla abri6 !..... i qud digo la raj6 de cabo a rabo, como ca-
misa de roto. Tenia en el est6mago dos comunicados que se
habia merendado de un golpe, i su flaca constitution no
habia podido resistir.....
Engolfados en estas i otras cavilaciones, Ilegamos a la
Cueva del Chivato, donde debia ser inhumada. Dos varas de
tierra, dice un autor que no he leido, bastan a contener al
ambicioso que hallaba estrecho el mundo. i Ah! Dos men-
guadas cuartas, medidas por un falte, sobraban a la desven-
turada! El requiescat in pace tuvo su merecido amen. i Iba a
desaparecer para siempre!
El Araucano, cuya gravedad i compostura no se habia
desmentido un moment, tomando un pufiado de tierra,
dijo a la concurrencia : Sefiores : La Bolsa ha sido llamada
al senq de la nada, de donde se habia escapade. Durante sus
angustiosos dias, no ha sido llenada, ni vaciada, ni remo-
vida, ni tocada; no la escamotaron los malhechores, ni la
mano del avaro estrech6 su garganta, ni el comerciante la
hosped6 en su caja. Estuvo siempre abierta i..... ya lo veis!
abierta se qued6. Ha muerto, sefiores, i de muerte prema-
tura i adminicula. Consoldmonos con la reputation sin tacha
que deja..... Sus dias eran contados. Para morir hemos na-






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 1I
cido. He dicho, sefiores, ) dijo i la tap6 enter con el pufiado
de tierra.
El Veteran se incorpor6 ent6nces, se apoy6 en su espada,
tosi6, acarici6se el bigote, mird de soslayo, se fue' i no dijo
nada. El amigo de la Justicia, code a Justo Estai, que
estaba a su lado, inm6vil, los ojos fijos en los cuitados
restos. < iHe aqui la vida! prorrumpi6 al fin con acento
dolorido. Un moment nos avienta nuestras ilusiones mas
caras, como el viento sopla i se lleva la vagarosa plumilla
que a su merced voltejea en el espacio. iLa Bolsa no existed! !
Un vacio oscuro, insondable deja en nuestra existencia, como
el del diente carcomido que nos arranca el aleve sacamue-
las. iLa Bolsa no existe, sefiores!!! Pero su nombre i la
sustancia que debi6.contener, serd cara a todo pecho chi-
leno, e idolatrada por todas las jeneraciones; i el comer-
ciante de la calle Ahumada, el military valiente, el ministry
incorruptible, i el piadoso sacerdote, esclamarAn enterneci-
dos: i La Bolsa!!! i las bolsas!!! i mas i mas bolsas !!!.....
La Bolsa se tiene de pie un moment, cual vejiga inflada
por el aire; mas no bien abre la boca, se dobla, se arruga, i
sucumbe exhaust i anonadada en su caida; mas los co-
bardes que le negaron su apoyo en sus dias de prueba, Ileva-
ran el merecido castigo. La Bolsa sera vengada, sefiores, no
lo dudeis. Un dia el viajero que pase la famosa cuesta de
Chacabuco, en el pavoroso silencio de la noche oird una voz
sepulcral, escapada de entire la espesura del bosque umbrio,
que le dirA para recordarle su crime : i la bolsa o la vida!!!
I el malaventurado, habrd de largarla, os lo juro por los
manes de esta cuitada a quien su egoismo sacrifice. ) Dijo,
i le espolvore6 unas basuritas, a falta de flores que derramar
sobre la huesa. El auditorio qued6 estupefacto, herido como
del rayo, por estas imajenes tan vivas. Todos se tocaron
instintivamente los bolsillos i echaron miradas inquisitivas
i desconfiadas sobre sus vecinos, sobrecojidos de espanto,
como el auditorio de Massillon cuando describia el juicio
final.
Cuando los Animos se habian serenade un tanto, hubo de
hablar La Justicia : ( Salud i pesetas, sefiora mia, te fal.....;
iba a continuar, pero su garganta se anud6 i se puso a llorar
como una Magdalena. El Mercurio tom6 ent6nces la palabra,
pronunci6 un largo discurso en que estuvo abominando largo






16 OBRAS DE SARMIENTO.
rato la indolencia e incuria de los oyentes. Dijo que La Bolsa
era el canal, el freno, el ojo, el intestine recto i no recuerdo
que otras cosas. Mientras hablaba, se iban unos, hablaban de
los lotes que rematard Lynch mafiana, tosian muchos, un
future jugaba con el bastoncillo i silvaba la sambacueca, i El
Mercurio seguia con tono almibarado, cuando los gritos de
iBulke Borrachei! Asnul'!..... dejaron parade al orador,
atrayendo las miradas de los espectadores. i Qud trabajo !
Era la Guerra, que bajaba de lo de la Borja toda revolcada,
desgreiado el pelo, los ojos turbios i medio cerrados, la
boca contraida sard6nicamente i entre-abierta. No podia
tenerse parada. Vino equilibrindose, jurando que todos
eran unos borrachos, adulones, infames, vendidos al sultan,
que la muerta era una pelleja, cochina, que el Veterano era
un ca..... nasto, que..... pero se le mare6 el est6mago, se
fue de hocicos sobre El Mercurio, le arranc6 un bigote al
Veteran por enderezarse, atrapell6 La Justicia. Todos se
escabulleron. El Araucano se alej6 indignado, i Justo Estai
decia : i rom6ntico! i mui romAntico! a media que cami-
naba en fuga para la fonda, i yo seguia a la multitud hacienda
mis mementos sobre la escena que habia venido a presenciar.
Se equivoca El Mercurio, reflexionaba yo, segun que cami-
naba, porque lo que camino se me escurren las reflexiones
una a una sin poderlo remediar, se equivoca El Mercuriol
El mal de La Bolsa ha estado en dos cosas : 1. las Bolsas i
2. las bolsas..Las Bolsas perjudican a La Bolsa, i las bolsas
se aprietan cada vez en grave detrimento de La Bolsa. Mas
claro, por no abrir unas bolsas se cierra La Bolsa, a no ser
que en las Bolsas se halle un decent medio de no suscri-
birse a La Bolsa. I el caso es para reflexionado. Se han
abierto Bolsas en Santiago i Valparaiso, alli acuden los afi-
cionados a peri6dicos, i por un peso leen Bolsa, Mercurio,
Araucano, Justicia, Veterano, i por humorada la Guerra a
veces; luego, 4 quidn se ha de suscribir al Mercurio que el
solo disiparia tres meses de Bolsa ? Los demas que no son
bolsenses, ocurren a las fondas donde se desayunan: i Mozo!
Smozo! ..... El Mercurio, i un vaso de agua. Sirva Ud. pronto!
Me rio de los proyectos de restrinjir la prensa en el pais,
sobre que de suyo es estitica. Abran Bolsas en cada pueblo i
1. Sobre-nombres que la Guerra a la tirania daba al general Bdines i al
president Prieto. El. E.






ARTICULOS CRiTICOS I LILERARMOS. 17
ent6nces no se venderan mas ndmeros que los que se nece-
sitan para las Bolsas i los cafes. Luego, Abranse Bolsas, i
se cerrarAn al punto las bolsas, con lo que se moriran i
enmudeceran las Bolsas presents i futuras, que es lo que
se queria probar; ergo, tiren i aflojen, aflojen i tiren.....
; Bolsas ..... Prenda, porque afloj6.
i Qud barahunda de peri6dicos enumer6 El Mercurio que
habia en Boston! i Ave Maria! c6mo se leerAn al dia 90 peri6-
dicos los bostonenses ? Con maquinas de vapor, sin duda, los
renglones seran ferrocarriles, i los ojos tirados por el carro
motor, iran leyendo a razon de cuatro peri6dicos por minute.
Este pais estA mui atrasado! Cuando hayan tantos peri6dicos
i tan grandes como El Advertisher, se podran usar, en lugar
de pellones, mil abajo de la enjalma i otros mil arriba.
Se quejaba El Mercurio de la lentitud de los progress
del pais. Como no va como yo a Santiago, no ha visto en la
pila de la plaza el simbolo de la Repdblica. Medio arro-
dillada i con las cadenas rotas, esta indicando que no es
enteramente esclava, ni enteramente libre, ni sal ni agua.
Un hombre que por su ropaje parece sacerdote, la tiene que
ya la levanta, que ya la deja,.i de mas a mas, le estA abriendo
la mollera para ponerla una que convenga. i Qud talent de
escultor! Dentro de doscientos afios estarA el grupo en el
mismo estado, porque han tenido cuidado de hacerlo de
marmol.
Pero esta Guerra, esta Guerra, este Velerano, este.....,
pero no quiero ocuparme de ellos.
Pinganilla.

UN JURADO DE IMPRENTA
(Mercurio de 16 de marzo de 1841).

iHan leido ustedes por vida de sus madres, el numero 23
de la Guerra a la tirania ? Pues ha sido juzgada la tal, i sen-
tenciada, i por lo tanto sera de hoi en adelante una cosa
juzgada, consentida i no apelada, item mas, con apercibi-
miento, de que doi fe. i Oh! si la hubiesen ustedes visto en
el tribunal, como me imajino yo que la vi, con estos propios
ojos que la tierra se ha de comer. Era cosa de verse. Esta-
ban, vamos, les contard, estaban los sefiores juri sentados






18 OBRAS DE SARMIENTO.
en sus poltronas; unos con una gravedad, vaya, como si
ellos no mas fuesen en este mundo pecador; otros muelle i
neglijentemente tirados por ahi en sus asientos; cual hacia
describir un circulo dorado a los sellos del reloj, i cual otro
se escarbaba los dientes, mirando indiferentemente el cielo
razo, por si habia telarafias que contemplar. Suena la cam-
panilla, todos se reponen en sus asientos. Movimiento jene-
ral. Se agrupan los curiosos,la oposicion, los cigarreros, los
periodiquistas, faltes, una vieja que vende soliman, oblea i
su correspondiente pajuela, i que se yo que otra raida i
diminuta multitud. Distinguianse entire los grupos de la
barra, un senior Samor Ano, arjentino de nacion, un otro
caballero que Ileva el sello del pecado en los hocicos,
Astorga, si mal ne me acuerdo, por apellido. Ruido de
pasos. El alcaide entra trayendo a la moza de una oreja, la
cual ocupa luego cl banco de los acusados. Despues de un
moment de silencio, leido que fue el process i la acusacion,
el president pregunta a la acusada si tiene algo que espo-
ner en su favor. Atencion general. Todas las miradas se
clavan en el banco consabido. Iba a decidirse la causa de la
libertad i de la prensa, el despotismo iba a oir una vez mas
el fulminante, aterrante, altisonante, asesinante acento de
los libres. i Escuchad i temblad !..... ( Huena cosa jefor!
esclam6 la cuitada, levantando ambas palmas al cielo, ma-
jantes noire naa, si no ha de dejir uno lo que piensa del
pr6jimo. ) Las palabras representan las ideas. Para qu6 se
derram6 tanta sangre espafiola, si no habia de haber liber-
tad? Rara temporum felicitate, ubi entire qus velis, et que
sentia dicere licet.
( Yo hago la guerra a la tirania; no como se ha visto nunca
en Chile en estos malhadados tiempos, sino como la van a
ver ustedes, despues de las elecciones, i de esto nadie puede
ofenderse. Tirania future, tirania ideal, tirania mil veces
mas tiranica que la mas horrorosa tirania, i si por acaso
caen aqui i alli pufiadas, tajos i reveses, 4tengo yo la culpa?
Tales son los desastres inevitable de la Guerra; yo quiero
ahogar al monstruo en su cuna, con su familiar, tios, tias,
sobrinos, mujer i demas condimentos. (Aplausos en la barra
dominando la voz del senor Astorga que gritaba desaforada-
mente, esta copendo, ta copendo, si, si, si, ta copendo.) La
Guerra a la tirania prosigui6 mas animada : ( es guerra a






ARTiCULOS CRIfTCOS I LITERARIOS. 19
muerte, a degiiello; el honor, la vida privada, la decencia,
el idioma, los parientes, la mujer, el ej6rcito, los amigos del
future i presunto tirano, todo debe ser ultrajado, barajado i
estropeado. (Murmullo de aprobacion en la barra.) i Memoria
ilustre de Cabrera i de don C~rlos que combatisteis en
Espafia por la sagrada causa, i vos, eminente americano,
ilustre Restaurador de las Leyes, inspiradme vuestro heroic
valor i vuestros elocuentes concepts para acabar con el
salvajismo asqueroso i feroz. A ellos muchachos! i Muera el
impio, salvaje, asesino, borracho Borrachei! i Muera el
infame Asn...... > i Silencio la mui fregona atron6 interrum-
pi6ndola la voz del fiscal; no estamos en Buenos Aires, ni
en la Navarra. (Gritos confusos en la barra, i dejad hablar I
j Hai tirania i A la cuestion i A la question! Hata cuando,
pues ? l Hata cuando, pues ?) a Perdone el senior fiscal, con-
tinda la acusada, me habia distraido de mi asunto; con la
exaltacion, crei un moment que estaba haciendo la guerra;
vuelvo a mi defense. i Hem! i Hem! Pues, como iba de mi
cuento, Asnul i su mujer la..... i Afuera! i Afuera la deso-
Ilada, esclaman tumultuariamente los jueces, a lo que se
siguen gritos de la barra: ino hai libertadli es initil todo!
Z Pana que, pues ? Pana que, pues? i Pana que?
El juri hizo despejar la barra para deliberar. Debieron ser
mui encontradas las opinions de los jueces; fud mui largo
i acalorado el debate. Son6 de nuevo la campanilla, todos
se agolparon a las puertas a oir la sentencia. i Oh, libertad!
libertad i Cuantos delitos se cometen en tu nombre i Con-
denada..... se me cae la pluma de las manos, condenada a
escribir el nDimero 23 i siguientes I i Asi es la justicia de los
hombres! Aqui vacil6 la infeliz, prisose pdlida como una
cera, i mirando a los jueces con una cara..... ( sefiores, les
dijo, por San Francisco de Asis, que me escuchen un mo-
mento, i si yo no hago la guerra! Miren ustedes el jeroglifico
de mi peri6dico, es un pobre diablo que tira al aire, por si
caia al vuelo algun asno..... Silencio! iA escribir el
numero 23, 24, 25, i si se nos antoja el 26, hasta el 30! Este
iltimo golpe la volvi6 toda su enerjia. Se puso furiosa,
mesabase los cabellos gritando : e es precise convencerse
de que en Chile no hai libertad de imprenta, que los jueces
obran segun los intereses de partido, i no por el espiritu de
la lei, con dos mil diablos I Yo me ird a Buenos Aires, donde






ZU OBRAS DE SARMIENTO.
puede escribirse lo que se siente i con el lenguaje corres-
pondiente a tales pensamientos. ))
Quise acercame en este moment a manifestarle con mis
musarafias mis simpatias i compassion; pero por poco no me
descompajina todo la reventada. ((Mono asqueroso, me dijo,
chismoso, mala lengua, que viniste a contarlo de Valparaiso;
ve, dile al Mercurio que recoja este guante..... ;La inde-
cente, hubieran Uds. visto el corte de mangas que hizoi Lo
mejor es, prosigui6, que la mayoria esta dividida en favor
de Tokorkan', de modo que el pobre Borrachei no cuenta
sino con la minoria, i parte de la mayoria puesto que estd
dividida. La diablura serd saber, cuanto le toca en la division
de la mayoria dividida, lo m6nos un cincuenta por uno.f)
Que lenguaje tan commercial! como que tiene que hab6rsela
con el Mercurio, que huele a alquitran i cajones. Yo la estuve
embromando un poco, la dije que a que no hablaba de las
dines de caballo en el ndimro 24, i las otras preciosidades
de antes, a lo que contest en verso : burros, burros, burros,
burros. i Jenio i figure hasta la sepultura! Me sac6 la lengua
i se fud, i yo se las sacard a ustedes, i me despido.
Pinganilla.


EL EMIGRADO
(Mercurio de 17 marzo de 1841).

i Polonia! i Desdichada Polonia! Polonia, cuyo nombre solo
revela al pensamiento contristado todo lo que tiene de su-
blime el patriotism, i todas las tribulaciones que pueden
abrumar a una jeneracion de heroes; toda la barbarie de los
d6spotas i la cruel indiferencia del egoismo de las naciones
i de los gobiernos! iPolonia! triste Polonia, yo te saludo
desde el hogar estralio que me presta su asilo. Nosotros, si,
solamente nosotros sabemos sentir tus angustias, porque la
desgracia aguza la facultad de sentir las desgracias ajenas;
porque la desgracia simpatiza con la desgracia. Como tus
hijos que mendigan hospitalidad en las puertas de las nacio-
nes europeas, asi vagamos nosotros, sin patria, sin asilo, sin

1. Don Joaquin Tocornal, a quien designaba con aquel sobre-nombre la
Guerra a la Tirania. El E.





ARTiCULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 21
posar tranquilos nuestra vagabunda plant, por la vasta
extension de America que circunda nuestra patria desdi-
chada; los ojos fijos en ella, por sorprenderle un moment
de vida, para ayudarla a levantarse, si un moment logra
desasir uno solo de sus debilitados brazos de las garras
ensangrentadas del m6nstruo que la ahoga i la despedaza.
i El destierro! Ah! 4 Quidn de vosotros conoce lo que tiene
de desapiadado esta desapasible palabra? ,Habeis, por des-
gracia, andado vagando pr6fugos i sin amigos en tierra
estrafia? ,Quidn sino el que a su pesar se aleja de la patria,
donde queda la casa de sus padres i la escena de sus re-
cuerdos, sabe sentir la insipidez del pan estrafio, i la desazon
de la mesa en cuyo derredor no se sientan la madre i los
hermanos? La fortune puede en hora buena ofrecer sus
goces a precio de oro comprados; pero todo el oro del mundo
no hard sentir aquella dicha inesplicable, aquel tranquilo
content con que bajo el techo paterno, a la vista de los
mas indiferentes objetos, siente uno reproducirse mil remi-
niscencias vagas, indefinibles, que le retrazan los juegos
infantiles, las primeras afecciones i las caricias maternales!
Los arjentinos jimen en el destierro, si por ventura escapan
del ltigo, de los calabozos i el pufial del verdugo de su patria.
Por todas parties refieren sus insoportables desgracias, i por
todas parties arrostran semblantes frios que no demuestran
piedad, oidos que oyen porque no pueden evitarlo, cora-
zones que compadecen sin simpatia i sin emociones, lle-
gando la frialdad al estremo de poner en duda los hechos
mismos que en toda su deformidad el d6spota ostenta con
impavidez a la faz i en presencia de todos los pueblos, a se-
mejanza del poderoso que ultraja al mendigo que su socorro
implora, apellidando supercheria la miseria i desvalimiento
que se present a sus puertas.
El nombre arjentino es la fabula de America; pero las des-
gracias i los horrores que revela, solo son amargos e inso-
portables para los proscritos que lo llevan. Los americanos
de hoi no conocen ya a estos arjentinos que, en los tiempos
gloriosos de la independencia, hacian resonar sus gritos de
libertad en todas las asambleas, se hallaban presents en
todos los combates, i eran los hermanos queridos de los
valientes i de los patriots de todos los pueblos. Mas aquellos
dias de gloria, de esfuerzos i combates comunes, pasaron,






22 OBRAS DE SARMIENTO.
i ahora en todas parties son desconocidos i estranjeros!
Si al anunciarse a sus hudspedes, su apellido trae a la
memorial de 6stos algun borrado recuerdo, es solo para reve-
larle el triste fin de su padre, su hermano o su pariente, a
quien le vieron morir en Chacabuco, Maipd, Callao, Junin o
Ayacucho. I si por desahogarse del peso de sus males pre-
sentes vuelve sus miradas a lo pasado, aquellos tiempos
gloriosos de la guerra americana, en que sus padres pres-
taron tan grande apoyo a los chilenos, bolivianos i peruanos,
sus hu6spedes le echan en cara los males que causaron i las
injusticias que diz que cometieron, i humillado i sin saber
justificar la ultrajada memorial de sus padres, baja los ojos
i cierra sus labios.
Una negra i espantosa cadena de delitos ha eslabonado
todos los actos de nuestro verdugo, i despues de diez afios,
su relacion no ha llegado todavia a los oidos de los gobier-
nos i de los pueblos de las demas naciones americanas.
Los c6nsules en Buenos Aires presencian diariamente los
actos de barbarie que humillan i envilecen a los ciudadanos;
ellos han visto morir al ministry Maza en el santuario de
las leyes; ellos ven ahora salpicadas las veredas de la sangre
de los ancianos i de las nifias, derramada por la caterva
furibunda que, cual jauria de perros, anima i asuza nuestro
verdugo; ellos saben que estos actos no son la obra de la
irritacion popular de un moment, sino que es un sistema
de gobierno organizado que cada dia desplega mas i mas
resorts, a media que su propia absurdidad lo hace insos-
tenible; todo en fin lo han visto, todo lo ven, i parece que se
olvidan de revelarlo a sus gobiernos. Los gobiernos i los
pueblos americanos han oido los gritos de nueve provincias,
han visto brillar una espada que clamaba venganza; mas
aquellos, los gobiernos, las han escarnecido como revoltosas,
i los pueblos, si, los pueblos americanos, no han saludado a
los que desafiaban ]a rabia de su verdugo, ni han sabido
animarlos con palabras de consuelo. Ellos ven ahora a
aquellas desdichadas pr6ximas a ser aplastadas por la pode-
rosa masa de la fuerza material, ultrajadas por los soldados
estipidos, i derribadas i pisoteadas por los caballos de los
indios de las pampas, i ni una sola mirada les dirijen, ni
una sola muestra de compassion dulcifica sus desgracias.
i Felices los pueblos que ya se han dado instituciones !





ARTiCULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 23
Felices, porque ya pueden gozar de sus ventajas, sin
curarse de los males de sus hermanos. La Repdblica Arjen-
tina pele6 quince afios por darse independencia a ella misma
i ayudar a las otras a adquirirla. No dej6 las armas, sino
cuando no hubo enemigos que veneer; malbarat6 el pan de.
sus hijos i los dej6 pobres i desnudos; derram6 su sangre
a torrentes, i se qued6 exhaust i d6bil; i cuando crey6
concluida su larga i laboriosa carrera, cuando volvia a ence-
rrarse en su casa, para arreglarla i hacerla prosperar, un
tigre que desde largo tiempo la asechaba, cay6 sobre ella
en un dia aciago i la tom6 en sus garras para devorarla. Por
toda la Am6rica se han oido sus gritos. Nadie ha dado vuelta
a buscar el lugar de donde venian.
Cuando un ambicioso domin6 al Perd, en Chile se elevaron
gritos que proclamaron los grandes principios que la revo-
lucion i la independencia habian sancionado, i Buin i Yun-
gay probaron al mundo que tales gritos no eran indtil ni
impotente algazara; i mi6ntras que en Buenos Aires se ha
alzado un Sila, que gobierna por el asesinato, ]a proscrip-
cion i los salvajes, nadie ha preguntado si aquel pueblo
sufria voluntariamente sus desdichas!
i Felices los pueblos que ya se han dado instituciones!


SCOSAS DE ESTUDIANTES!
(Mercurio de 3 de abril de 1841).

Seilores Editores :
Como ustedes han hecho una protest tan solemne de que
no admitirfn en sus pAjinas comunicado alguno que tenga
tufo a personalidades, ni sepa a cosa de insulto u otra frio-
lera, reservandose ustedes, como mui duefios que son, el
insertar los parts de las mulas arjentinas', con lo que han
hecho protestar al Tribuno de los bdrbaros no escribir una
jota, ni poner unos dos puntos siquiera que lo dejen tan
aporreado i peor parade; como ustedes i la Guerra tienen
1. Alude a un articulillo que con el titulo de Fendmeno Singular, habia
publicado el Mercurio de 16 de marzo anterior, i en el cual se hacia burla de
don Martin Orjera, redactor de El Tribuno, i popularmente conocido con ese
seud6nimo. El E.






24 OBRAS DE SARMIENTO.
al Tribuno que ya no parece peri6dico human, sino una
ambulante protest contra todo lo obrado, habia abando-
nado mi pluma; i como el Duende', que ha roto sus demas
articulos, la pluma, el tintero i la mesa en que escribia,
porque unos hombres de estrechas entendederas, i otros por
demasiado anchas, no han querido ni podido comprender
lo que en Europa comprende todo el mundo, i lo que aca
comprendemos todos los iniciados en escribir para que nos
gusten los que tengan ni mas anchas ni mas angostas que
nosotros las susodichas entendederas, yo habia roto, i algo
peor, unos interesantisimos comunicadisimos, rominticos,
clAsicos, just milieu, i de todas las infinitas gradaciones de
colors, desde lo blanco hasta lo negro, por el 6rden gradual
del arco iris.
IPara qu6'sirve la libertad de escribir si no ha de usarse
en terminos que uno pueda ser leido? Se le quita-la sal al
cuento, si no se le deja al pobre escritor descargar su saco
de basura sobre cuanto lo rodea; i si algo ha desagradado
en mi pariente el Duende, es que se ha andado con chicas, i
por contar lo que no vi6 en la sala, no ha regalado el oido
de los lectores de la Guerra con lo que pasaba en el corral,
la cocina i todas las oficinas interiores. Si no fuera que,
muerto que muere hablando da esperanzas de vida, i ah! ya
le haria yo el duelo pero aguardo las cuarenta i ocho horas
de la lei.
Hai una espeyanza todavia, si bien remotisima; pero
nunca jamas amen hubiera tomado yo la abandonada pluma,
si un deslenguado, un tuno, no hubiese dicho en mis hoci-
cos, que no hai espiritu verdadero i racional libertad en
Chile. Como, bellaco, mas bellaco que una mula cuyana,
le dije, asi se calumnia a un pueblo entero, por no poner el
oido a los estallidos en que revienta a cada moment el mal
comprendido sentimiento de libertad que hierve, no dir6
arde, en el pecho de todo ciudadano? jNo hemos visto a
esas masas populares encerradas por la tirania de las leyes,
en esos diab6licos carros ( de cuyo abrigo no estamos
libres!), arremeter contra sus verdugos, i espirar comba-

1. Don Rafael Meuvielle habia publicado en el Mercurio, bajo el seud6nimo
del Duende algunos articulos lijeros sobre political i costumbres, i si bien eran
mui moderados, se levant tal grita contra ellos entire los amigos del sefor
Tocornal, que tuvo que suspenderlos, esplicindolo asi al pfblico. El E.






ARTiCULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 25
tiendo con el hacha en la mano, mas bien que someterse
por mas tiempo a la prolongada esclavitud? jNo hemos
visto veinte i cinco nimeros de un peri6dico que, como
veinte i cinco de aquellos atletas, han dado veinte i cinco
pruebas irrecusables del espiritu de libertad? gNo hemos
visto en la descarga veinte i cinco que hace la Guerra d la
Tirania, dejar el tendal de Tribunos bdrbaros, jenizaros,
consules, borricos, que no hai ojos para contemplar tan
horrible estrago?
No, seflor, hai un endiablado espiritu de libertad. jFalta
de espiritu de libertad? La material s6lida concede; 4pero
el espiritu? niego i reniego. Mire usted, le dije, unos estu-
diantes, a quienes los directors del Instituto Nacional
han hecho unas horribles violaciones de palabras, Ilenos
del espiritu de libertad, exclaman : no somos acaso hom-
bres sensible al placer i al dolor? i si un gobierno desea la
felicidad del pais, g en esta felicidad (como en una factura)
no deben estar incluidos todos sus miembros? Los miembros
del pais, de la felicidad o del gobierno? iQud nifios tan
habilosos, i preguntar si ellos tambien no son hombres I
Hombres, pues, i mui hombres, i sino allt va este silo-
jismo : el hombre fuma, i solo a el permiten las buenas
costumbres hacerlo; a nosotros no se nos despinta el cigarro
de la boca en la calle; ergo que lo levante el mismo Villal-
pando. iNifios! Vayan a travesear a la corte, si no quieren
estudiar.
SBien haya el peri6dico donde el ciudadano en paiiales,
el ciudadano chico o grande, puede esponer sus cuitas INo
queremos con esto, continiian los nifios, autorizar una licencia
desen/renada, queremos si que no se nos restrinja la libertad
de los studios. i Libertad i mas libertad! Me parece, sin
embargo mui itil la apuntacion, i si yo logro ser director
del Instituto, lo que solicito hace dos afios, presentar6 a
mis j6venes por la mafiana, la list de los studios. Ent6nces
alguno pedird un poco de gramdtica a la parrilla, cual un
trozo de derecho romano, con una terrible tostada del pro-
fesor, i cual un vaso de romanticismo volando los corchos
como el champagne o chisporroteando como la chicha baya;
en fin, un postre general de novelas, romances de Bukarelli,
segun el gusto i constitution de cada cual, porque Iqui6n
mejor que un estudiante conoce su propio interest, sobre todo






20 OBRAS DE SARMIENTO.
si ya ha gustado de los placeres ?..... I unos estudiantes, que
son capaces de iniciar la incapacidad del rector, con el
mismo sin ceremonia que un roto acomoda un pefiascazo;
unos estudiantes, que no quieren que se les violent sus obliga-
ciones; unos estudiantes que invitan a los ciudadanos a que
se armen del garrote para pedir reparacion condigna a las
violaciones de palabras entire directors i estudiantes.....
i Oh! esto es demasiado insoportable. / Guerra a los direc-
tores, estudiantes mios Si alguno de ellos se llama Bar-
tolo, por ejemplo, Ilamadle Bartolokei el baboso; al rector,
Rectorkal de los barbaros, que no os faltard un peri6dico,
redactado en las pocilgas de las marjenes del Tajamar que
admita estas bellezas, i un piblico que las escuche. i las
lea con gusto tambien, como lee otras sin descompondrsele
el est6mago, con las alusiones asquerosas que le traen a la
imajinacion los inmundos objetos a que se refieren. Sobre
todo, no digais nada de aquello de que os quejais; ni en qud
consistent las injusticias, ni las palabras que se os han vio-
lado; ni como se restrinje la libertad de los studios, que el
puiblico que lee la Guerra d la tirania i a los directors, no
necesita saber para juzgar sobre todas estas bagatelas.
Decid que son unos barbaros los tale borricos, brutos, capri-
chosos; hablad en la lengua que la decencia no permit ni
entire los dbrios, i vereis concitado el odio contra los autores
de tales maldades e injusticias.
I Qud pillos son los que escriben la Guerra, c6mo conocen
la capacidad de sus lectores, i las imdjenes que deben em-
plearse para interesarlos!
Pinganilla.

LOS DIEZ I OCHO DIAS DE CHILE
DESDE LA DERROTA DE CANCHA-RAYADA HASTA LA VICTORIA
DE MAIPO
(Mercurio de 4 de abril de 1841).

I
Yo dejar6 a este conjunto de hombres qui imprimen su
pensamiento al moment present, i que Ilaman una jene-
racion, ocuparse de la idea dominant de su 6poca, o seguir






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 27
su impulsion sin comprenderla; o bien, mal aconsejados,
resistirla, queriendo que el dia de hoi se someta al que ayer
pas6, como si el tiempo no fuese una escala, por donde corre
la humanidad, dejando atras los siglos que son sus tramas,
i los dias, cual escalones que de progress en progress la
llevan ascendiendo a su misteriosa mesa.
VerB de paso a lo pasado i lo present Ilamarse partidos, a
fin de poder asirse mejor; encarnarse en las personas para
darse formas materials con que disputarse el imperio de
las sociedades, i conducirlas cada uno a su modo, al por-
venir que les preparan. Ver6 al primero, ensalzando su
unidad antigua, su quietud, su gobierno. paternal i su piedad
relijiosa, echar en cara a su adversario su revolution i sus
trastornos, su des6rden i su incertidumbre. Verd al segundo,
ardiente i Ileno de ilusiones, ostentar su ciencia, su juven-
tud, su emancipacion de espiritu i sus esperanzas, culpando
a su predecessor de los males que sufre, como de otros
tantos escollos con que le ha embarazado la arena. Cerrar6
los oidos a la grita de aquellos que no tienen suficiente
induljencia para perdonar a la pureza de intencion sus
deslices, al juicio sus errors, a un bello cuadro sus lijeras
manchas.
Olvidardme de los intereses presents para volver mis
ojos a aquellos grandes dias en que las sociedades ameri-
canas se organizaban en batallones, que traian por ensefia
independencia, la espada de los combates en una mano, el
c6digo de los derechos del hombre en la otra, libertad en
el alma, animosidad i abnegacion en el corazon, i en los
labios el grito de guerra con que turbaban la antigua quietud
de las colonies, i hacian resonar las vastas soledades ame-
ricanas.
Si por acaso no sigo, con la fria exactitud de la historic,
los movimientos de aquella sociedad que aparej6 los caminos
de la libertad, tumultuosos i rdpidos a veces, como la march
del vencedor; callados i ocultos como los de la horda de
los hombres rojos que vagaban en los bosques primitivos
del Michigan, cuando se arrastraban silenciosos i cautos por
entire zarzas i matorrales, como la culebra que busca su
victima; si no enumero los varones que sobresalian en
aquellas masas, cual dominant las saiiudas cimas centrales
de los Andes sobre la caterva de cerros secundarios que
3







28 OBRAS DE SARMIENTO.
las rodean, erguidas como si intentaran tocar los cielos,
safiudas como si contemplaran la vileza de las lomadas que
yacen acostadas a sus pies; si no refiero,. en fin, todos los
sucesos que ent6nces acontecieron, si no aprecio debida-
mente sus consecuencias iser6 mia la culpa solamente?
,No sera la de todos, porque hemos descuidado confiar al
papel los grandes recuerdos de aquella 6poca? ,Culparemos
al suelo por donde transitaron sus ejdrcitos, porque ha
dejado borrarse de su superficie las huellas hist6ricas que
traz6 en ella el cation i la plant de los combatientes? i Que-
rriamos que la naturaleza inanimada fuese mas fiel que no
hemos sido nosotros, a la memorial de aquellos hechos, i que
ella no cediese a las nobles impresiones de la victoria i de
los trabajos de aquellos tiempos her6icos, a los rastros del
carro del comercio i al traqueo de la vida positive de los
pueblos ?
Seguird pues las impulsiones de mi corazon; consultar6
los pocos datos escritos que encuentro; implorard en mi
ausilio la tradition ya confusa de hechos tan recientes,
medio muertos cuando aun pudieran estar palpitantes i re-
bosando de vida; me aproximar6 con relijioso encojimiento
a estos monumentos vivos, pero mutilados por el plomo i la
cuchilla, que han sobrevivido a sus compafteros de gloria,
para interrogar sus recuerdos, para resucitar en sus grandes
dnimos aquel entusiasmo sublime, aquel viejo patriotism
que les hizo obrar tantos milagros. I si por ventura siento,
al escuchar de sus lIbios la requerida relacion, conmoverse
todo mi ser, i las ligrimas asomarse a mis ojos, envididn-
doles su desvalimiento present, a trueque de haber mere-
cido llevar una sola hoja de los laureles que yo percibo en
sus augustas frentes, que los trabajos, mas que los atios,
han rizado; i si todavia puedo darme cuenta a mi mismo
de las impresiones que he recibido, sefialar6 el dia en que
tales sensaciones esperimento, como uno de estos dias que
estdn colocados en la trama de una vida para que ella no
sea del todo indiferente. ((La servidumbre, me he dicho, se
mantiene por el olvido de las pasadas glorias; i un pueblo es
perdido cuando se ha hecho incredulo a la religion de los re-
cuerdos ........






ARTICULOS CRITICS I LITERARIOS.


II
En una bella tarde del mes de marzo, bellas como suelen
ser a veces bellos los lugares i los dias en que acontecen
al hombre grande desgracias, el ejdrcito libertador-unido
entraba en la placida llanura que precede por el norte a la
entrada de la deliciosa Talca. A la distancia se dibujaba
como una cerca viva, la linea de los boques que sombrean
las orillas del Maule, no ya verde azulado cual suele pre-
sentarla el lozano i brillante estio. El otofio esmaltaba la
vejetacion con sus ldnguidos matices, anunciando la deca-
dencia peri6dica de la naturaleza, i entregando una a una las
hojas de que se visten los arboles, al despotismo del invier-
no, que no gusta de la risuefia alegria de las otras esta-
ciones. Si el maiten resisted sus ataques, si a pesar de sus
rigores Ileva su verde i brillante traje, ,no serd acaso para
ensefiarnos que, como 61 en el mundo fisico, pueden encon-
trarse series en el mundo moral que no ceden a la comun
desgracia de los tiempos, i se presentan en el dia de la
rejeneracion sin el sello del general envilecimiento? Seres
privilejiados que viven de su propia esencia, i en cuya cor-
teza embotan los tiros del tiempo, del poder i de las circuns-
tancias.
Los viejos batallones espafioles, diezmados ya por los
pasados reveses, combatiendo solo por su salvacion, per-
dida toda esperanza de victoria, se retiraban en la presen-
cia de nuestros soldados victoriosos, como se retire el leon
a quien la criteria de los cazadores aleja del lugar donde
pacen los rebafios en que antes hallaba facil presa.
De dia i de noche caminando para asegurarse el paso del
Maule, el ej6rcito espafiol fu6 alcanzado aquella tarde, i pudo
escapar todavia al decreto de inevitable destruction que
pesaba sobre su cabeza. Lo hermoso de la llanura habia pro-
vocado a nuestra cabelleria a desplegar ostentosamente toda
su fuerza. Pudo haberse consumado ent6nces de un solo
golpe la ruina de los valientes pr6fugos; pero la misma
superabundancia de medios hizo indtil el esfuerzo. La con-
fusion se introdujo en las filas, el sol se ocult6 entire sinies-
tras barras que rayaban el horizonte, i los espafoles entra-
ron en Talca con la desesperacion en el alma, pues que el
desaliento no cabe en corazones castellanos.






30 OBRAS DE SARMIENTO.
i Tristes fueron los iltimos rayos del sol al despedirse de
aquel malogrado dia! i Fatidicas ias rojizas nubes que aguar-
daban su ausencia para encapotar el cielo! Valientes solda-
dos que malograsteis en aquella tarde el moment propicio
amenazando a los leones con el dia de mahana, vosotros
habiais triunfado hasta ent6nces del valor espafiol; pero no
conociais lo que pueden estos insulares cuando no queda
medio human de salvation. ilmprudentes! Nunca se puede
estrechar impunemente hasta la desesperacion al hijo de la
antigua Iberia. 4Os habiais olvidado de lo que hicieron en
Sagunto i Numancia, cuando los cartajineses o los romanos
los asediaron? 4No habiais oido lo que en vuestros dias
hacian en la triste i gloriosa Zaragoza, cuando el brazo de
Napoleon la circundaba, para decir a la Europa indignada:
esta Espatia es mia? iAh! ya vereis c6mo i en donde os
amanece ese mahana, con que les anunciais su pr6ximo e
inevitable fin !
La noche habia envuelto la naturaleza i los e ej6rcitos en
sus sombras. Los gruesos batallones patriots ocupaban
las posiciones militares, i el cation se arrastraba en medio
de las tinieblas, descubriendo su lento paso por el chirrido
de sus ruedas, como la culebra de cascabel que anuncia con
sus desapacibles sonajas la muerte que Ileva aparejada en
su mortifera boca. Inmensos bagajes se apifiaban confusa-
mente a la falda de una colina que alza su cabeza en medio
de la llanura. Los edecanes, a caballo, partisan al galope
desde la tienda en que flotaba el pabellon tricolor, a llevar
6rdenes a los capitanes, i el soldado dormitaba sobre sus
laureles sin curarse del moment present, sofando en el
combat del dia siguiente. Si la luna hubiese arrojado uno
de susinciertos i pdlidos rayos sobre este ejdrcito abrumado
de fatiga, sentado en line, con el arma homicide en la mano,
hubi6rase visto disefiarse en su adusto semblante la amarga
sonrisa de la victoria que presajiaba el orgullo insultante
del vencedor, i la confianza, compaiiera inseparable de la
juventud i de la buena fortune.
iUn tiro se oye en los puestos avanzados!..... Es sin duda
un fusil que se dispara por casualidad, o bien que el centinela
dispara a un bulto que no vi6, pero que pretesta haber visto
para distraerse de la monotonia de la fatiga. iDos tiros!.....
Eso es algo. iUna descarga!..... iArriba! El soldado se





ARTICULOS CRITICS I LITERARIOS. 31
incorpora despavorido. Los tiros se suceden, se acercan
mas i mas. Se interrogan todos en silencio. El teniente Deza
estd de los primeros en la vanguardia, hace esfuerzos initiles
para contener la irresistible fuerza que lo empuja. i Vano i
desacordado empeiio! Era una masa compact de soldados,
erizada de puntas, tocando ]a espalda de los unos con el
pecho de los que ]e suceden, la muerte en las manos i la
desesperacion en el corazon. iLa desesperacion de un cas-
tellano! Era un torrente de lava descendido de algun volcan.
iDesgraciados de aquellos que quieran impedir su lenta,
silenciosa, pero abrasadora marcha!..... Los puestos avan-
zados se replegan sobre los vecinos cuerpos, el terror se
difunde por todas las filas con la rapidez instantAnea de la
conmocion electrica, helando aun tiempo el corazon de todos.
El batallon nimero 3 de Chile que, por desgracia, se encuen-
tra en su passaje, es pulverizado; el 8 de los Andes, aban-
dona sus puestos. La oscuridad lo confunde todo, las 6rde-
nes no llegan, i la terrible masa espafiola va a descargar al
oido deljeneral en jefe su aterrante grito: j viva el rei! como
la nube de los tr6picos que se avanza en medio del cielo
para descargar el rayo que atormentas sus entrafias!
SQu6 fue ent6nces de aquel ej6rcito tan erguido, qud de
aquellos brillantes trenes, que de aquellos jinetes temera-
rios que solian jugarse con las bayonetas enemigas? 1Ah!
Vergtienza de Chacabuco i Quechereguas, Cancha-Rayada
veia pasar pr6fugos miserables que no habian sentido ca6r-
seles el fusil de las manos! Artilleria, equipos inmensos,
honor i gloria, todo qued6 en poder del que un moment
Antes exitaba compassion. El camino de Santiago era estrecho
para contener la aterrada i confusa turba de infants, jefes,
jenerales i caballos que huian despavoridos, atropellAndose
brutalmente, sin sentir la verguenza de su fuga, sin volver
los ojos hAcia atras. iInsensatos! No sabeis que los hechos
hist6ricos se escribieron siempre bajo el dictado parcial de
la victoria? Chacabuco sera de hoi mas un pequefio encuen-
tro, en que se os dej6 cebaros para engafiar vuestra juvenile
fogosidad, para haceros caer despues en el torpe lazo que os
tendian; i los rumors populares culparin hasta ahora a
vuestros jefes de haber disipado en la algazara de un festin
los moments consagrados a la vijilia. La desgracia del
fuerte aguza el diente de la calumnia. 4Fuisteis vencidos?





32 OBRAS DE SARMIETO.
Erais, pues, culpables. Tales son los juicios de los pue-
blos!
El sol que apareciera ansioso a alumbrar aquel mailana
prometido a la victoria, iqu6 escena humillante venia a
presenciar! iPero cuantas mascaras no cayeran en aquella
nocturna confusion D6nde estaban aquellos lucidos cam-
peones que se habian encargado de traer encadenados al
carro triunfal a los enemigos de la patria, para ostentar su
propia gloria i la ajena humillacion en la entrada triunfal
que habian prometido a la gozosa Santiago? 4 D6nde ?.....
En el caos, en la ignominia, en las mas espantosa confu-
sion; i tal jefe que hasta ayer era el verdugo del soldado, i
el terror i el objeto del odio del ciudadano indefenso, por
sus demasias i su insop)ortable orgullo, veiasele ahora im-
plorando cobardemente la protection del tambor, i mendi-
gando humilde la participation del escaso pan del soldado.
i Triste metam6rfosis que haria dudar de la connatural dig-
nidad del hombre, si algunos esfuerzos sobre humans i tal
cual proeza her6ica no deslumbrasen con su brillo i cubrie-
sen estas oscuras escenas!
SHai acaso entire las profundidades insondables del cora-
zon human, un instinto sin nombre todavia, que le hace
exajerar su propia desgracia, i cerrar las avenidas a la espe-
ranza, para recrearse en lo horroroso de sus sufrimientos?
,La solicitud que lo devora de comunicar tristes i aciagas
nuevas, nace de su gusto de verpadecer a sus semejantes,
o de un impulse dado a su alma para la conservation
de la especie? La noticia del desastre que hacia initial i
derrisoria la sangre derramada en Chacabuco, lleg6 por un
tel6grafo de terroresa la malaventurada Santiago, que no
habia saciddose todavia de goces i que preparaba nuevas
fiestas para derramar la dicha en que redosaba. La repen-
tina aparicion de Anibal a las puertas de Roma indefensa,
las llamaradas de los pueblos incendiados que senalaban el
camino que traia Atila, o la vista del espantoso abismo de
la vorajine que hace rondar en torno de su boca espumosa
a la nave irresistiblemente atraida por su remolino, no cau-
saron espanto igual al que hel6 a Santiago al escuchar
at6nita la infausta noticia.
El terror, cual moral epidemia, cunde con horrorosa rapi-
dez con el aire que se respira, e iguala en pocas horas a la






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 33
mujer timida i al patriota esforzado; i el invencible soldado
que desafi6 la muerte en cien combates, no atina a desem-
barazarse de este sortilejio, que encadena su corazon, su
valentia i sus miembros. En vano seria buscar entire los es-
tragos del general contajio, aquellas cabezas fuertes a las
que no marcan las grandes desgracias, i que la naturaleza
misma coloca al frente de los pueblos. El silencio estipido,
el mirar desencajado, el ronco jemido de la desesperacion, i
el movimiento convulso i sin objeto, fueron los primeros
terrificos sintomas de la mortal epidemia. Todos abandona-
ban maquinalmente el asilo domestico, impulsados por un
jenio malefico que los botaba a la calle, a vagar sin direc-
cion, a preguntar a los transeuntes la que ya sabian, a referir
a los amigos i a los indiferentes lo que nadie quisiera escu-
char. La naturaleza habia embotado sus afectos, la moral
olvidaba sus dictados, la decencia sus limits; la necesidad
i la occasion no tentaban al crime; la propiedad yacia res-
guardada por su propia inutilidad, i la fuerza individual
recobraba el imperio que las costumbres i las leyes habian
abdicado. Todos, en fin, obraban como si la sociedad fuese
a disolverse, i sus miembros intentasen dispersarse en los
bosques a llevar la vida salvaje.
Partidas de disperse reanimaban el terror i la alarma por
todas parties, i el siniestro aviso se repetia de minute en
minute, del incontinenti arribo de los enemigos. i Cunntos
de los que hoi viven tranquilos, en medio de los goces de
la paz, examinaron ent6nces acongojados las palabras que
habian soltado, los movimientos de entusiasmo a que se
habian abandonado, para presentarlos debidamente en el
duro exdmen que aguardaban! Cuales otros maldecian el
dia que, por primera vez, se dijo Patria, i cuales se arras-
traban ante el realista a quien un moment Wntes habian
denunciado ante las autoridades! ; Alguien hubo que creia
ver la airada i sangrienta sombra de San Bruno, sefialando
con el dedo las victims que debian serle inmoladas!
El aullido lastimero del mastin, el llanto del nifio aban-
donado por la madre despavorida, las sdplicas llorosas de
la nifia virjinal que solicitaba el amparo del primer hombre
que se present a sus ojos; la reyerta por arrebatarse un
caballo, i el murmullo confuso, i las imprecaciones impias
que arrastraba el aire, no bastaran a descubrir todos los





04 OBRAS DE SARMIENTO.
horrores de la desesperacion de un pueblo. El sol de marzo
despedia en tanto sus templados i palidos rayos, i el ruido
sordo de las hojas medio secas que removia el viento, bas-
taban a imponer silencio, i hacer abandonar los preparativos
de la fuga.
III

Hai ciertos series escentricos, arrojados por la Providencia
en medio de las sociedades humans, que no tienen coloca.
cion en los dias tranquilos, i que nadie acierta a compren-
derlos; pero que las grandes calamidades, aquellas grandes
crisis que las conmueven por sus cimientos, sacan de la
nada de su existencia pasiva, i llaman al lugar en que nadie
puede mantenerse ent6nces por los sacudimientos que es-
tremecen el edificia social. Asi Bruto, en Roma tranquila,
se present como un imb6cil, hasta el dia que la tirania de
los Tarquinos, apur6 la paciencia del pueblo que rei apelli-
daria la historic, presentando a su jenio la escena para que
habia sido creado. Uno de estos hombres providenciales
habia que en medio de la desolacion universal permanece
silencioso i tranquilo, como las olas en el moment que
precede a la borrasca. Los brazos cruzados, fijos los ojos,
que nada miran, i mordidos, sin sentirlo, los labios, su pen-
samiento desciende a los abismos que van a sepultar la
libertad de su patria. Las penas de la emigracion, que conoce,
le han hecho jurar no probarlas nunca; los anteriores reveses
i los peligros que ha desafiado en servicio del idolo de su
corazon, han cebado su natural osadia. Un grande ejercito
en sosten de la libertad habia como refriado su entusiasmo;
no habia ya peligros estremados que acometer, ni comi-
siones a riesgo de la vida que desempefar, ni imposibles
que desmentir. Mas la derrota de Cancha-Rayada le vuelve
toda la frenetica enerjia de su caracter. iBendice acaso los
males que oprimen a su patria, porque solo van a servir para
hacer mas glorioso su triunfo? Los espafioles cedian ante la
superioridad num6rica, los reveses los han debilitado, en-
tregan el campo que el valor no puede conservar; mas
ahora cederin ellos victoriosos, ante los patriots vencidos;
ellos alentados por el triunfo, i los nuestros amedrentados
por la reciente derrota. Los espafioles sen'tiran una vez mas






ARTiCULOS CRITICOS I LITERARIOS. 35
que no es en la fuerza material que se apoya la insurreccion,
que ella esta escrita en el corazon de los ainericanos, que la
revolution es una mission que les ha encomendado al morir
el siglo XVIII, i que la America ha jurada llenarla, i que una
derrota, cien derrotas, no le harin perder nada de la incon-
trastable fuerza de su resolution.
Manuel Rodriguez se incorpora luego, se echa en cara los
moments que ha perdido, vuela en busca de Vera i-de otros
patrioLas, los arranca del estupor i les inspira nueva vida,
predica en las plazas i en los corrillos, se hall present en
todas parties, desmiente la evidencia misma de los hechos, o
tifie con colors mas sombrios los males de la patria, para
cansar la espantada imajinacion, i hacer revivir la enerjia
por la desesperacion misma. Sus gritos convocan al espan-
tado pueblo, que cree ver en su frente un signo de salva-
cion. Se apodera de un pabellon tricolor que con Fuentecilla
enarbola en medio de la plaza, para que. su vista sirva de
conjuro a la dolencia mental, como en otro tiempo la ser-
piente de bronce elevada por Moises en el desierto, sanara
las dolencias corporales del pueblo de Israel. Se habla de
uiltima resistencia, de morir o veneer. i Oprobio al que aban-
done los hogares dom6sticos! i Santiago el iltimo campo de
batalla! esclaman, i un rayo de esperanza ilumin6 el sem-
blante i alent6 el aletargado patriotism.
El general San Martin llega a Santiago cubierto de polvo i
desfigurado por las fatigas que ha sufrido. Una multitud in-
mensa de pueblo lo rodea, lo prime, i amenaza sofocarlo
en las puertas del palacio, en que se desmonta; las oleadas
de la multitud desasosegada lo arrastran en su movible
torbellino. Las madres quieren saber la suerte que han co-
rrido sus hijos, i las j6venes esposas le piden cuenta de la
viudez en que quedan, por haber dejado partir con l1 los
esposos, que prefirieron las espinas de la gloria a los hala-
gos con que intentaban retenerlos. Los patriots pregunta-
ban con ansiosa inquietud d6nde quedaba el enemigo, si
habia alguna esperanza, si podria aun salvarse la patria. La
afliccion del pueblo pedia palabras de consuelo al que habia
vencido en Chacabuco, al que podia triunfar todavia, si la
victoria no lo habia repudiado para siempre.
Intenta hacerse escuchar, dice algo, pero la mortal incer-
tidumbre esta de manifiesto en los semblantes; todos me-





36 OBRAS DE SARMIENTO.
nean la cabeza, espresando el mismo sentimiento. (( Oculta
toda la extension de nuestros reveses, jpara qu6 fin intent
engafiarnos? Todo es perdido. Esto espresan todas las
miradas, esto murmuran algunos labios. Mas, un chasque
quiere Ilegar hasta el general. i Qud dieran por saber lo que
contienen los pliegos que conduce! Los ojos de centenares se
clavan furtivamente sobre una firma, que puede ser tambien
supuesta. Uno de los circunstantes hai que responderia de su
autenticidad; se le busca, se acerca, lee. ((Ella es, en efecto,
esclama; el imperterrito Las-Heras ha salvado 4,000 vete-
ranos que estan prontos para el combate.) Las-Heras, el
valiente Las-Heras, el jenio tutelar, el salvador de la patria.
iNapoleon lo habria saludado principle de la retirada! La
patria que salv6 lo desconocera un dia! iOh, repdblicas!
repdblicas! iOh, funestas divisions entire vuestros hijos
que os han hecho sin6nimas con la ingratitud!
El general San Martin escribia moments antes al heroe
de la retirada: ((por la vuestra de ayer, desde Pelequen, veo
el estado de la march, i la buena disposicion de esa fuerza;
pero, por Dios! no hai que comprometerse. Os sobra valor,
mas noteneis caballeria ni artilleria. Apuraos a pasar el
Maipo, que ent6nces veremos qu hace Osorio. Las cosas de
Santiago estan buenas. Yo entro a oraciones. La confianza
se restablece, la impression del susto va pasando i se reunen
muchos dispersos. )
Pero, por Dios, no hai que comprometerse! hU aqui el tri-
buto al valor conocido, i la esposicion en detalle de los
males de la patria. Las-Heras tiene asida la inica tabla de
salvation. Ai de Chile, si la furia del mal tiempo se la
arrebata!
IV

La terrible irrupcion de Cancha-Rayada le dej6, por des-
gracia de aquella noche, en uno de sus flancos, i los hondos
surcos que en las masas espafiolas abriera el fuego morti-
fero de sus batallones, fueron el terrible adios con que se
despidi6 de aquel campo en que la resistencia era ya indtil;
i el reto con que el caballero de la libertad aplazara para un
otro dia la sentencia, por medio del juicio de Dios, entire la
America i la Espafia, entire la independencia i la esclavitud.






ARTiCULOS CRITICOS I LITERARIOS. 37
Era fuerza retirarse, i el camino de Lircai iba mas derecho,
si bien los peligros eran en l1 mas inminentes. 3,500 bravos
seguian sus 6rdenes que no sus pasos, porque dl march el
iltimo de todos. Desgraciado el soldado que se separe un
paso de la column cerrada en que se retiran formados!
Desdichado de aquil que se detenga a aplacar la sed, que
el cansancio i el polvo estimulan! La muerte ha sido colocada
por el jefe en todas parties, i ronda en torno de la sagrada
column que guard el paladium de Chile. El soldado
march en silencio, i solo se oye el paso acompasado de
los batallones, mezclado al ronco grufiido del cation que
Blanco Encalada arrastra penosamente. iPor qud no gri-
taron alarma estos caftones cuando pasaban por su frente
los que vencian en Cancha-Rayada! No se oian ya aquellos
cantares tristes i plafiideros que el soldado del Plata habia
aprendido, de los descendientes de los incas, en las guer-
ras del Alto Perd, alli donde tristes recuerdos i tribute
ignominioso, han enervado el alma de los que intes
fueron libres, i hoi ni el deseo tienen de serlo, por no
recojer la libertad que les arrojan por la cara los descen-
dientes de sus antiguos opresores; ni hacia vibrar las hojas
de las selvas chilenas, ni estremecia las hondas cavidades
de las montafias, aquella cancion rival de la Marsellesa con
su grito sagrado Libertad! libertad! libertad! repetido como
el eco de cien pueblos, como las plegarias dirijidas al Ser
Supremo, o como se repite en nuestra mente la idea que
nos domina, el simbolo de nuestras convicciones profun-
das; ni el aire traia dulcemente al oido, como el de las
harpas eolias, los apagados i lInguidosjemidos de la vihuela
que anima las horas tristes del soldado americano, trayen-
dole coni sus melodias recuerdos de la vida de las ciudades
i sus delicias. iAi! Las balas enemigas habian enmudecido
sus cuerdas. La inesperada desgracia de aquella noche
infausta, la horfandad de la patria, la incertidumbre del
porvenir, i mas que todo las several 6rdenes, pesaban sobre
los labios de todos como un sello de plomo. I el sol en Que-
chereguas vino a alumbrar al fin esta masa silenciosa que,
a favor de sus albores, empezaba a reconocerse, i a echar de
ver entire sus filas caras desconocidas i uniforms de lejio-
nes estrafias. Las calladas miradas del soldado saludaron,
con la venida del dia, al h6roe que lo conducia; i bien pu-






38 OBRAS DE SARMIENTO.
diera leerse en su semblante palido por la fatiga, la rabia
del valiente, la conciencia de una alta mission i la especta-
cion de un dia de venganza. Diez i ocho leguas de penosa i
triste march reclamaban un moment de reposo; i mi6n-
tras el fatigado infante se arroja en tierra para reparar las
agotadas fuerzas, tres becerras jque por acaso pacian en las
praderas inmediatas, sirven a saciar con trajica igualdad el
hambre de 3,500 hombres. Los mitos griegos que hacian
descender a sus heroes de estirpe divina, encubrian entire
ficciones la certidumbre de que algo de sobrehumano hai
en el corazon de estos tipos de la grandeza i elevacion del
hombre.
Se dice que viendo en un grupo de jinetes uno de aquellos
viejos soldados que desde el afio diez hacian frente a los
enemigos, se acerca a 61, i asi6ndole bruscamente del bigote:
((IDonde huyes), le dice, (,iluso, mas bien que cobarde,
pues te conoci valiente donde quiera que conmigo peleaste?
,Es nuevo acaso para los soldados de la patria encontrar
desastres donde laureles solo presajiaban? ,No fuisteis
vencido en Huaqui, Vilcapujio, Ayouma i Aconcagua, i no
has triunfado en Tupiza i Cotagaita, en Tucuman i San
Lorenzo, en la Guardia i en Chacabuco? La desgracia forma
al soldado, i la libertad fu6 siempre sostenida por la cons-
tancia, que la victoria abandon con pesar a los opresores.
Vuelve, pues, al puesto que te senial6 tu patria; no lleves
mas alli de los Andes la transitoria humillacion de nuestras
armas, i los espafioles nos encontrardn luego terrible como
republicans, indomables como la libertad que defende-
mos. )
El tambor bate de nuevo la march, i la fatiga, el hambre,
la sed i el cansancio aguzan de nuevo sus dardos, i martiri-
zan con su aguijon insoportable la her6ica resignation del
soldado. Mas la hospitalaria compassion, que habitat solo en
los campos, despierta el adormecido patriotism del rdistico
labrador; i sea este 61timo sentimiento, sea pura listima que
le inspira la vista de tantos sufrimientos, 61 ofrece a la
movible column el tosco pan que estaba preparado para su
familiar, i entrega el rebailo que hacia hasta ent6nces su
m6dica fortune.
San Martin recibia el feliz anuncio de la gloriosa retirada
cuando en sus oidos resonaban los gritos de la afliccion de





ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 39
la patria, i creia oir a los pueblos arjentinos, que le habian
confiado sus bravos, repetirle los acentos de la desespera-
cion romana: i Varo, devu6lveme mis lejiones!
El astuto soldado crey6 despertar de un ensuefio horror-
oso, 61, que se habia constituido responsible ante la Ame-
rica i el siglo, de la suerte de Chile, 61, que habia desertado
de la Espafa para trasmitir a sus compatriotas las artes de
la guerra que habia aprendido combatiendo las aguilas impe-
riales! iNo! nunca vivas i aclamaciones de ej6rcito hirieron
mas dulcemente el oido del emperador guerrero en la exul-
tacion de Austerlitz, como vibraron en el corazon del jefe
que habia sido desgraciado sin culpa, las gozosas saluta-
ciones que le dirijiera este reducido grupo de valientes, al
presentarlo el impert6rrito Las-Heras al frente de sus batal-
lones. El ej6rcito recibia de nuevo la inspiration del jefe;
este leia escrito en el semblante de sus soldados el detalle
sangriento de una pr6xima victoria.
Proeza como esta debia ser debidamente honrada; i los
otros restos del ej6rcito, reunido en el campamento del llano
que bafia el Maipo, recibieron la humillante 6rden de presen-
tar sus armas i saludar con los honors reservados al capitan
general, a los valientes que habian triunfado de la desgracia
comun, retrocediendo sin confesarse vencidos. Veianse en la
parada jefes al mando de diez soldados, linicos restos de sus
desbaratados escuadrones, espiando la falta que no habian
cometido, i jurando por su espada combatir ellos solos, como
los antiguos paladines, i estrellarse contra las masas enemi-
gas, para borrar en arroyos de sangre la manchade cobardes
que nunca merecieron.
i Rodriguez i Las-Heras! H6 ahi las dos piedras que sirvie-
ron de seguro i ancho cimiento a la libertad de Chile. Mal
pudiera el uno, sin la poderosa cooperation del otro, salvarla
del abismo que Cancha-Rayada cavara bajo su pedestal; ni
m6nos sin ellos, los encargados de su salvacion acertarian a
parar el terrible golpe que la hacia desplomarse. El patrio-
tismo, el entusiasmo i la actividad de una nacion entera se
habian reconcentrado en el corazon del primero, mi6ntras
que la discipline del ejdrcito, el honor de ambos pabellones
i el valor del soldado, habian sido salvados por el otro. En
derredor de ambos se reunieron todas las capacidades, i a su
sombra i por su impulse, el heroismo del ciudadano i el






40 OBRAS DE SARMIENTO.
coraje del veteran, se reanimaron hasta la exaltacion de lo
sublime; semejantes a dos fragments de nieve que se des-
prenden de las cimas exelsas de los Andes, i rodando sobre
otras nieves, engrosan su volimen, para llevar el espanto i
la destruction a los valles a donde descienden. El uno, em-
pero, fu6 aplastado por el carro violent de la revolution, i
el otro ha sobrevivido a los trabajos jigantescos de aquella
6poca. El uno desaparece de la escena, cuando la patria que
habia salvado estaba radiant de gloria, i sonreia de espe-
ranzas i de dicha, como la casta beldad que siente ajitarse
por la vez primera su pecho virjinal por afectos cuyo nombre
ignora; el otro permanece en ella para recojer desengaiios
botados a la cara a pufiados, desde cada uno de los pueblos
donde por libertarlos derram6 su sangre. El uno sirve de
modelo del patriotism i del valor civico; el otro ofrece un
triste ejemplo... ,habrd de decirlo?... de la ingratitud de los
pueblos, i de las necesidades, duras a veces, pero creidas
necesarias por la political que tuvo siempre cerrado su frio
corazon al reconocimiento. Hoche, Kleber i D'essaix, vosotros
moristeis demasiado temprano para la gloria; pero mil veces
afortunados, no alcanzasteis a ver a la repiblica que os habia
alimentado, bafiada en ligrimas, deplorando sus desaciertos
i sus victims inutiles!
,Creeis acaso, que maldigo de los que tales ligrimas la
hacen derramar? 4 Creeis que vitupero sus desaciertos? i Ja-
mis! i JamBs! Yo compadezco a aquellos que disfrutando de
los bienes de la paz i de la libertad, maldicen a los que se
los prepararon. ilmpios! ,0No habeis asistido con la historic
en la mano, a las luchas terrible de los pueblos que con-
quistanr su porvenir? ,No habeis oido rodar el carro de la
revolution, i en su precipitation hollar al conductor mismo
de los caballos fogosos que lo arrastran? Las virtudes de la
paz no se hallaron presents a los grandes sacudimientos
sociales; son otras, endrjicas i terrible, ah! inhumanas,
desconsideradas tambien, sangrientas i criminals a veces;
pero necesarias siempre, siempre justificadas por las cir-
cunstancias, o por la irritacion que las grandes pasiones
esperimentan. iLas grandes pasiones! que solo ellas sirven
para sacudir las sociedades i rejenerarlas, o bien para trae-
rlas a sus quicios, una vez que se han purificado.
i Grandes jenios de la revolution! El hombre que se ha





ARTICULOS CRITICOS 1 LITERARIOS. 41
elevado hasta comprenderos, acata vuestros grandes hechos,
deplora los estravios de las pasiones que encendi6 la terrible
lucha, i abandon al vulgolajerga ignominiosa con que cubre
su torpe ingratitud, saboreando el beneficio sin agradecerlo,
i manifestindose solicitamente interesado en agravios muer-
tos con las circunstancias que los provocaron.

V

Santiago, una vez vuelta asi misma, se manifest grande
en su afliccion, como la malaventurada Cartago, cuando le
fud revelado el horrible anatema que los celos de su rival
victoriosa habian fulminado contra ella; i los prodijios que
obr6 el jenio i el patriotism en los cien dias malogrados en
Waterloo, se repitieron aqui por un pueblo entero, para que
Chile pudiese un dia llamarse nacion libre e independiente,
por la razon o la fuerza. Los preparativos para un combat
se precipitan, las falanjes se rehacen, abril sucede al desgra-
ciado marzo, i el viento helado del polo trae el ruido de los
pasos del enemigo, i el sordo murmullo de amenazas de los
vencedores. iEspafoles! iespafioles! ino olvideis que los
vencidos son vuestros hijos! iNo los reduzcais a la deses-
peracion!
El 4 de abril el ejercito libertador-unido habiase parade
en las encrucijadas de los caminos para ofrecer un paso de
armas, i batirse a muerte con el que Cancha-Rayada habia
tanto ensoberbecido. En Chacabuco era simplemente el ejdr-
cito de los Andes; mas ahora es ya otro. iQui6n ha venido
a engrosar sus filas? ,Qui6nes son los heroes que se han
brindado a esta union fraternal, para arrostrar los mismos
peligros i acometer los mismos trabajos? Chile se ha mos-
trado antes semejante a aquel, a quien ladrones alevosos
han despojado de sus bienes, i que busca i encuentra el
ausilio del hermano, su vecino, que nunca cerr6 los ojos
para no ver desdichas, ni se tap6 los oidos con las manos
para no escuchar los jemidos del hermano oprimido; Chile
vino a Chacabuco a sefialar con el dedo i mostrar a su pro-
tector armado los raptores que lo habian despojado; pero en
Maipo, Chile vuelto a su casa i en el goce de sus propiedades,
se unia a sus serviciales amigos, i les prodigaba los medios






42 OBRAS DE SARMIENTO.
de perseguir i castigar a los culpados. Sangre chilena i
arjentina correria mezelada en adelante, juntos irian a res-
catar a otros hermanos, su suerte quedaba unida para siem-
pre, sus glorias i sus quebrantos serian comunes. Ojald
que no llegue un dia en que Chile diga tranquilamente desde
su casa, a su antiguo hermano de armas, cuando lo yea
postrado ante un monstruo que la humanidad, la civilizacion
i la moral proscriben: tus desgracias, hermano, me compa-
decen, creedme!.....
El 5 de abril amaneci6 para Chile, i pasadas algunas horas
de movimientos estratejicos, los ej6rcitos midieron sus
mortiferas armas. La historic contara asombrada lo que chi-
lenos, arjentinos i espatioles hicieron en aquel dia. Yo solo
afiadird que todos sabian que Maipo era el iltimo campo de
batalla, i que la muerte, las cadenas o la victoria, eran los
inicos senderos por donde valientes i cobardes podian
abandonar la arena; que nuestros soldados, unidos al pre-
sentarse en ella, no tenian ya aquella arrogante seguridad
que inspiran los triunfos repetidos; que en sus semblantes
estaba pintada la tranquilidad del heroismo, i la protest de
no sobrevivir a la desgracia de sus armas, cubriendo en
mares de sangre la tumba de la libertad de Chile.
Os dir6, sino lo sabeis, que en la 6rden que disponia la
colocacionde los cuerpos para el combat, se prevenia a los
jefes que, en el moment de la accion, luego que viesen
enarbolar el pabellon national de Chile i una bandera blanca,
cargasen a la balloneta i sable en mano al enemigo que
tuviesen al frente. i Ai de los espafioles, si la bandera blanca
flota en el aire un moment! i Ai de los que sean en Maipo
vencidos!
Yo os dir6, por fin, que el mortifero cation estuvo vomi-
tando la muerte horas tras horas; que batallones enteros
fueron segados de la haz de la tierra, por la metralla i las
desapiadadas lanzas; que millares de bayonetas se envainaron
en pechos humans, i el sable brill6 much tiempo en los
aires i abri6 anchas e insanables heridas; que la humanidad
i la compassion se alejaron Ilorando de esta carniceria espan-
tosa, donde los moribundos se arrastraban por el sangriento
fango, a ultimar a los moribundos enemigos; que Santiago
arrodillada, las manos elevadas al cielo, oraba al Dios de los
ejercitos por la salvacion de la patria. i Madres i esposas que






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 43
desde la vecina Santiago crefais oir en cada una de las deto-
naciones lejanas que herian vuestros oidos, el uiltimo jemido
que exalaban vuestros hijos i esposos, muchos murieron
alli que dejaron en la distant patria, viudas sin amparo,
madres sin hijos, hijos sin padres!
I si por acaso preguntan que bienes duraderos obtuvo la
repdiblica hermana que derram6 su sangre i prodigy sus
tesoros en sosten de los grandes principios que la revolution
habia proclamado, llevando su ausilio i sus soldados a todas
parties donde habian enemigos que combatir i pueblos her-
manos que favorecer, i qu6 ventajas leg6 a sus hijos, en
cambio de los fraternales sacrificios que con tanta solicitud i
ardor hizo por las otras repdiblicas, decidles que ella obtuvo
al fin un tirano que la castigase de haber destruido tantos
tiranos; que por la libertad que di6 a otros pueblos, a ella le
cupo la esclavitud mas horrible, mas humillante i mas inau-
dita que han presentado los tiempos modernos; que cuando
los estados vecinos no la necesitaron, se olvidaron de ella,
i la dejaron sucumbir a impulses de la barbarie i los delitos.
Decidles, en fin, lo que el general San Martin despues de la
batalla de Chacabuco: ( al ejrcito de los Andes queda para
siempre la gloria de decir: en veinte i cuatro dias hemos
hecho una campafia, pasamos las cordilleras mas elevadas
del globo, concluimos con los tiranos, i dimos la libertad a
Chile.

LOS MINERS
(Nacional de 14 de abril de 1841).

Hai en el seno de las sociedades americanas, una clase
escepcional de hombres con un traje, ocupaciones, ideas i
costumbres peculiares. Las leyes que los rijen forman un
c6digo aparte, i su contacto con la sociedad ordinaria, es
m6nos frecuente que el del marinero, que baja a tierra en
los intervals de reposo que median entire las diversas espe-
diciones de su bajel.
El minero reside en medio de los Aridos riscos que ocultan
los veneros metalicos, por lo comun a distancias mui largas
de toda habitacion humana, rodeado de una naturaleza sal-
vaje i adusta, en las soledades de los cerros, cuyo silencio






44 OBRAS DE SARMIENTO.
solo interrumpen los prolongados i mil veces repetidos ecos
que responded al estampido tremulo del tiro, con que hace
volar los pefiascos, i que en las hondas i tortuosas escava-
ciones de las minas, toma un sonido mas pavoroso que el del
cation que se oye detonar a la distancia. Privado de todos
los goces de la vida de las poblaciones, sumido en las entra-
fias de la tierra, luchando con la naturaleza, marchando
sobre abismos, donde a cada paso puede sepultarse, fami-
liarizado por el peligro que le asedia a toda hora, i 16jos
del contact de la mujer, que suaviza las penas de la vida,
el caricter del minero participa de la naturaleza dura i som-
bria que le rodea, su corazon se niega i se cierra a toda
emocion tierna, sus pasiones toman un tinte mas fuerte, i
su alma se embrutece i pierde toda su elasticidad.
Sus ideas en moral no son m6nos estrafias i singulares; i
nada es mas cierto, por mas que ello parezca exajerado, que
no tiene conciencia del robo, de que 16jos de avergonzarse,
se vanagloria alli entire sus compatferos, i aun ante sus
patrons mismos, con tal que este seguro de la impunidad.
El robo de los metales preciosos, cualquiera que sea su
cantidad i su valor, es reputado como una regalia, i como
un gaje de su profession. Familiarizado con la vista de los
tesoros que esplota para enriquecer con ellos a otro mas
afortunado, a quien solo le cuestan las dilijencias judiciales
de un pedimento, i quien acaso ayer fud su compafiero de
trabajo, no se hace escrdpulo de participar con el conven-
cional propietario, de los bienes que la naturaleza prodiga
a ciegas, i que solo a 61 le cuestan sudores i fatigas.
Con un trabajo fisico que sin exajeracion sobrepasa todo
otro esfuerzo human, contando siempre con su sueldo i sus
gajes eventuales, i sin ninguno de los goces de la sociedad,
necesita de conmociones fuertes para gustar la existencia,
i el juego es por este principio su diversion favorite. Si por
fortune baja a las ciudades a recibir el precio de un future
afio de privaciones i trabajo, la embriaguez, las prodigali-
dades garbosas, i las debilidades compradas del sexo, le
dejan en dos dias exhaust de goces i de medios, encami-
nindose de nuevo a su faena, a someterse a la dureza del
jenero de vida que alli se sobrelleva; pero que dulcifica por
algun tiempo el recuerdo del brillante i momentdneo paren-
tesis que le ha precedido, i que hace un contrast tan fuerte





ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 45
con la monotonia normal de su existencia. Sus veladas las
pasa reunido a sus compafieros en torno del fogon, que
sirve de lumbre, refiriendo o escuchando histories tristes
de asesinatos, en que no pocas veces se ha visto implicado,
o bien deleitandose con los recuerdos de las orjias, en que
se ha hartado de goces i de vino; porque todo aquello que
en la sociedad es reputado criminal i deshonroso, se pre-
senta a los ojos del minero con un ropaje minos repulsivo.
Carece de religion, i de ella no comprende sino mui vaga-
mente, algunas verdades mui triviales, pero intermezcladas
con las supersticiones mas absurdas i mas groseras. Repe-
tidas veces se ve al apir que avienta el trigo con que condi-
menta el alimento de que se mantienen los mineros, llamar
al viento con un especial silvido, triste i misterioso; mirar
en torno suyo, como si buscase un ente visible, repetir sus
silvos, aguardar un moment, i continuar la tarea cuando
se imajina que el aire obedece a su llamado. Mas viva fN que
en Dios mismo, tiene en la aparicion de las almas que sue-
len, en medio del silencio profundo de la noche, hacer rodar
los desmontes, o dar el hondo i seco quejido con que el apir
acompaia la descarga del capacho; i no hai un viejo minero
que muchas veces en su vida, no haya visto asomarse a la
boca de una mina antigua, el fantasma de algun barretero
que arroja afuera su herramienta, haciendo resonar los
inmediatos cerros con el sonido plafiidero de los hierros, i
cuyos huesos se encuentran despues en el fondo de una
labor aterrada, por el desplomamiento del cerro que apret6
al infeliz trabajador.
Con traje i habitudes especiales, tiene un fuerte espiritu
de cuerpo que le adhere tenazmente a sus usos i a sus com-
pafieros, por quienes esta siempre dispuesto a tomar parte,
siendo rarisimo que alguno de ellos sea infiel a las doctrinas
de su corporation, vendiendo un robo, o denunciando un
complot criminal. Con una vida e ideas semejantes, el
minero es un ser indomable, corrompido por principios i
por h~bito, no conociendo de la sociedad sino lo que tiene
de mas degradante e innoble. Disimulado, por la necesidad
de encubrir sus diarias rapifias, vengativo por la dureza de
su carActer, no reconoce freno que contenga sus pasiones,
una vez que las contradicciones del juego, la borrachera o
la necesidad las irritan; i a cada moment esti dispuesto a







46 OBRAS DE SARMIENTO.
sublevarse contra todo obsticulo, seguro de encontrar soli-
cito i cordial apoyo en sus compaheros.
Tal es el minero en Chile; pero especialmente en Copiap6,
donde la riqueza pasmosa de los minerales ha reunido milla-
res de estos series desgraciados i temibles a un mismo
tiempo. Chafiarcillo, en un circulo de pocas cuadras, contiene
a veces mas de seiscientos, i los alzamientos con el mani-
fiesto designio de saquear las faenas i cometer todo jenero
de exesos, empiezan a hacerse tan frecuentes, no obstante
la presencia del juez, que suele ser un military con fama de
valiente para que sea respetado, i del destacamento de linea
que reside en la Placilla, para matener el 6rden, que los
mayordomos temen por su vida, i cada dia se hace mas
continjente encontrar hombres.de honradez i capacidad que
quieran desempefiar aquel destiny, amedrentados como
estan por el peligro continue de sus vidas.
La causa de los males que se esperimentan, i de los mas
trdjicos i alarmantes que pueden sobrevenir aun, viene de
la profunda i sistemada inmoralidad de los mineros, de sus
pasiones, agriadas por la dureza de la vida que llevan, del
embrutecimiento que produce un trabajo penoso i sin mezcla
de aquellos goces en que toma parte el corazon, i del cinismo
que enjendra el aislamiento, i la carencia de otros testigos
de sus acciones que los mismos que las afjrueban, porque
estin dispuestos i preparados para repetirlas. Mui diferente
de un campamento de soldados, en que la discipline i la
dependencia forzada i absolute mantienen la moral i el 6rden,
un asiento de minas es una verdadera democracia, en que
el mayor nimero puede hacerse respetar de los pocos, que
no ejercen sobre 6l influencia alguna, que son jeneralmente
odiados, porque son sus fiscales, i que no tienen derecho
de exijir otra cosa que el cumplimiento de las tareas a cuyo
desempefio estan obligados por su salario.
Mientras no se atenuen, pues, aquellas en cuanto sea posi-
ble, los duefios de faenas pueden i deben temer de un mo-
mento a otro, una matanza o un saqueo. Los delitos pierden
de su repugnante fealdad cuando son muchos sus perpetra-
dores, la vergtienza i el remordimiento se subdividen hasta
hacerse insensibles, i como antes se ha dicho, hai tal espiritu
de cuerpo en esta familiar, que se hace impossible encontrar
entire ellos el orijen de un crimen o un robo, haciendose,






ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 47
como se hacen todos sus miembros, un deber professional de
repartirselo en proporciones iguales, por lo que es mui raro
que -se halle alguno que deseche voluntariamente su part.
El remedio de males tan graves, no seria sin embargo
mui dificil, si hubiese hombres demasiado filantropos, dema-
siado caritativos i humans que quisiesen aplicarlo. Una
sostenida instruction relijiosa i moral, la constaute residencia
de dos o mas sacerdotes, animados de un celo piadoso i
adornados de virtues edificantes, bastaria a nuestro juicio
para reducir en corto tiempo a estas almas ind6mitas, me-
jorar su suerte i asegurar la vida de muchos i las propie-
dades de los dueflos de faena. Todos ganarian en ello; la
civilizacion i la moral harian una conquista, i la religion sal-
varia algunos centenares de almas perdidas. En cuanto al
mantenimiento de estos bendficos pastores, si los hubiese,
los propietarios hallarian ahorro i ventaja en procurarlos; i
las larguezas de los mineros harian abundantemente el resto.
La religion fue siempre la maestra de las sociedades en su
infancia, i la gloria del cristianismo consiste, no solo en
haber ofrecido al hombre ]a perspective de una dicha im-
perecedera, sino tambien en haber llevado la civilization a
los estremos de la tierra, dulcificando las costumbres i some-
tiendo las pasiones. 4Se habrd estinguido del todo en nues-
tro sacerdocio, el piadoso celo que arrastraba en otro tiempo
al misionero cristiano a los bosques, a llevar la moral evan-
jdlica a los barbaros feroces que los poblaban, presentando
al mundo como el fruto de sus tareas, sociedades de hom-
bres sometidos por ellos a los preceptos de la moral, que
habian desconocido antes? 4Se habra entibiado aquella
caridad sublime que le hacia buscar los trabajos i apetecer
los peligros, para arrancar a la ignorancia i a la idolatria sus
victims?

LA VENTA DE ZAPATOS
(Mercurio de 21 de abril de 1841).

Si digo que estamos lelos! ,En qud babilonia infernal, en
que horroroso i confuso caos se han metido ustedes, sefiores
editors de mi alma?, Democracia en las colonies espaiolas?
IDemocracia en Chile! iInfelices de nosotros! Ya se veria






48 OBRAS DE SARMIENTO.
de las mujeres apuradas el pobre compafiero de Beaumont,
si se viniese por estos mundos de Dios, a espulgar c6mo i
en donde se esti acurrucada esta invisible bruja de la
democracia, que todos invocan, a quien nadie quiere verla
asomar las orejas; i que si se encontraran con ella de manos
a boca, como quien dice, no sabrian que jestos de horror
hacer, al verle aquellos bigotazos retorcidos que tiene,
aquellos dientes agudos, que anda, cual perro rabioso, ense-
fiando a todos los que intentan incomodarla; aquellas garras
de harpia con que despedaza i pulveriza los obstaculos que
se oponen a su soberana voluntad, aquella lengua viperina
i venenosa con que hiere a los mandatarios, al poder, a todo,
iHan visto la Guerra a la Tirania?..... iPues bien, demo-
cracia, pura i vivita democracia!
iD6nde encontraria aquel cuitado la democracia para irse
alli del otro lado del mundo, a alborotar a aquellas pobres
jentes de Europa, con un nuevo librote titulado: LA DEMO-
CRACIA EN LA AMtRICA DEL Sun? ,La buscaria aqui, donde
somos mas nobles que Alarico o Carlomagno, donde lo pri-
mero que debe preguntar un buen padre de familiar, es si su
future o propuesto yerno es de buena familiar? iAi amigos
mios! porque la pureza de la sangre antes de todo..... Se
dice que el tal, pues..... gusta un poco de los naipes.....
asi..... malillita..... i cuando se acalora el juego..... que
quiere Ud?..... hasta la camisa.....- iMocedades! Gusta
de las mozas de por ahi, i por la punta de las narices se
asoma un matiz entire verde i morado, que puede contajiar
la familiar? IMocedades! Pero, senior, dicen que es
ordinario i tosco, que una montura redonda..... A quidn
Dios se lo dd, San Pedro se lo bendiga. Pero la herencia.
Pero es de buena i mui decent familiar, i ya Ud. ve, un
buen mozo, de buena familiar, hijo de D. Diego, que como
Ud. sabe, era hijo de aquel honrado D. Pedro, el catalan,
que fud bodegonero en sus principios i grumete o paje de
escoba en el buque en que vino, i que sus enemigos decian
que era porquerizo en su tierra; pero que despues que se
enriqueci6, se supo que era pariente por linea recta de un
noble, mui noble, de qud se yo donde en Espafia. iAi, amigo,
esta es parentela que no debe despreciarse! Democracia!
SPura i vivita democracia!
iLa buscaria en estos mayorazgos que tanto honran nues-






ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 49
tras instituciones, i que sirven a mantener honradamente a
quinientos inquilinos, que han nacido de padres inquilinos,
para reproducir jeneraciones de jeneraciones de inquilinos,
sin otra voluntad que la del caballero; i gozando de la ventaja
de labrar un estdril faldeo, por la miseria de un arrenda-
miento hereditario, con la afiadidura de trillar grAtis los
trigos del caballero, recojer gratis los ganados del caballero,
cosechar gratis las vifias del caballero, sembrar gratis los
terrenos del caballero?- i Democracia! iPura i vivita demo-
cracia
,La buscaria en las elecciones populares, a cuyas mesas
viene el hacendado con el arreo de mayordomos, inquilinos,
dependientes i deudores, a quienes ha repartido, previamente
calificados, las listas impresas de electores, que ellos no
entienden por que no saben leer, i si saben, por que mal-
dito lo que les va en ello; pero que su patron les ha reco-
mendado, so pena de espulsarlos de sus tierras, o soplarlos
en la ctrcelpor sus deudas, si las cambian por las contrarias?
- i Democracia! i Pura i vivita democracia!
4La buscaria en las municipalidades de las ciudades, que
desde el tiempo de los romanos han sido el baluarte de la
libertad, i el foco de las mejoras en otras parties, pero que
entire nosotros, bien puede tragarnos un rio, devorarnos un
incendio, perecer de hambre una poblacion, como sifede
frecuentemente en el sur, o no haber una escuelita para que
se desbarbarizen un poco los muchachos de las pequefias
ciudades, sin que esto ni nada las mueva a hacer de su propio
motu cosa de provecho, si el gobernador o el intendente no
les pasa oficio tras oficio, para que se ocupen de algo? -
i Democracia! i Pura i vivita democracia!
4La buscaria en la prensa peri6dica, en esta nuestra ben-
dita repfiblica que tiene un diario nico que llena las tres
cuartas parties de variedades, i que si el gobierno no lo sos-
tiene, no pudiera mantenerse, porque entire million i medio
de habitantes, no tiene, salvo el gobierno, cincuenta suscri-
tores nacionales? iDemocracia! iPura i vivita demo-
cracia!
iLa buscaria en la milicia national que se ha hecho en
otros mundos i en otras tierras de por allA el antemural de
la libertad, porque en ella reside el pensamiento armado de
una nacion, pero que entire nosotros solo se compone de





oU OBRAS DE SARMIENTO.
bodegoneros abajo, no siendo tolerable, ni nunca visto, ni
decent, que es lo peor, que un caballerito que desciende de
buenos padres, i que lleva fraque, i que ya sabe leer i escri-
bir, vaya a enrolarse en sus filas, a rozarse con todo un roto,
a riesgo de que se le aficione una pulga u otro locatario de
la cabeza de un canalla? i Santo Dios, ad6nde iriamos a parar?
i Qu verguenza! iqu6 oprobio!-i Democracia! iPura i
vivita democracia!
.La buscaria....., pero en d6nde la buscaria el atolondrado,
sin que hallase desmentido aquelviejo proverbio, desmentido
ahora que tantas vejeces estin desmentidas, aquel ruin pro-
verbio que dice: El que busca halla? Mas si por ventura
suya topase conmigo, i lo viera aflijido i cansado, busca que
busca la escondida democracia, yo le diria: ,mi buen mon-
sieur, qud anda haciendo por e'stas puertas tan falsas? -
Ando, monito, por adivinar una adivinanza. ,1 cual es,
mi buen monsieur? iEs donde se halla la democracia! -
Gavacho asqueroso, chanchero e inmundo, 4,no veis que la
democracia esti en todas parties i en ninguna, en la boca
de. todos i en el alma de nadie?
La democracia existe en Chile, i no encubierta, ni embo-
zada en poncho, ni disfrazada con fraque; se muestra a cara
descubierta, aunque de noche, porque la luz del dia la per-
judica. La democracia esft, ~sabe d6nde? iEn la venta de
zapatos!
i Que no se hallara Ud. un sabado en la noche en la plaza
de Santiago, en el estremo mas apartado de la CGrcel, el Go-
bierno i las Cajas, que son para aquella, el mundo, el demonio
i la care, de que huye como de sus tres capitals enemigos!
Alli es donde la democracia se ostenta, a la luz de mil antor-
chas, active i orgullos,a. aQu6 estr6pito! i qu6 movimiento! iqu6
confusion! Alli la igualdad no es una quimera, ni la libertad
un nombre vano. Nada de fraques, nada de nobles, ni patro-
nes, ni coaches, ni lacayos con galones i penachos, ni classes,
ni distinciones, ni calabazas. Igualdad, comercio, industrial,
todo es una sola cosa, un ser homojeneo, una sintdsis; en
fin, la repiblica llena de vida i animacion, el pueblo sobera-
no, el pueblo rei. El lugar mismo donde esta escena se pasa,
Ileva las sefiales del triunfo de la democracia. Diez ailos ha
que existia un portal afiejo, sarnoso i chulleco, con la forma
mampata de un vejete espafiol de bragas de pana; de arcos






ARTiCULOS CRITICOS I LITERARIOS. 51
redondos i chatos, como las ideas que cobijaba una empol-
vada peluca; pero que se dejaba estar ahi, como se han
dejado estar entire nosotros las aplastadas ideas i costum-
bres de aquella Espafia venerada, hasta que el espiritu del
siglo le diriji6 sus tremebundos ataques. Ira de Dios! Aqui
se trab6 la lucha entire lo pasado i lo present, como ha dicho
el que tal novedad hueca ha dicho, entire lo viejo i lo nuevo,
entire la revolution i la conquista. Atacar la quieta existen-
cia de aquel ruin monument de los pasados tiempos! Pero
no hubo remedio, el hacha i la azada revolucionaria lo demo-
lieron en un decir Jesus, aunque ya esta media del tiempo
va cayendo en desuso, por desgracia de estos siglos; impro-
visdndose en su lugar uno nuevo, suntuoso como un mensaje
de Rosas; elevado i endeble como las ideas de un romAntico;
deslucido e inconcluso, como la practice de un proyecto de
mejora; i por afiadidura ruinoso a los diez afios, como todas
nuestras instituciones; mas por otra parte, itil para el mo-
mento present, que es lo que lo constitute eminentemente
democr~tico; amenazando aplastar a sus moradores i a los
transeuntes al menor temblor, como todo el aparato de 6rden
i tranquilidad de que gozamos, al menor sacudimiento de una
revolution.
Bajo sus elevadas arcadas se han aglomerado las tiendas
aristocrdticas, la ostentacion del lujo, el brillo de las artes, i
las elegancias de la moda. Pero ni aqui se echa de m6nos el
triunfo democratico; pues a mas de estar a derecha e izqui-
erda flanqueadas por los representantes del bajo comercio,
engastados en la muralla, como los santos e imdjenes en las
calls de Valencia, tienen a su frente los cajones que las han
barricado cerrdndoles el paso i la luz del sol, i teni6ndolas
press bajo una oscura galeria que solo por los estremos
puede ser invalida.
En la venta de zapatos del sabado, el pueblo llamado tal,
el pueblo llano, el tercer estado, el pueblo pillo, trabajador
e industrioso, en fin, por si no he dicho nada todavia, aquello
que nuestras buenas i decentes jentes llaman canalla, plebe,
vulgo, muchedumbre, populacho, chusma, multitud, que se
yo que otros tratamientos honrosos, se reune al frente de
aquel portal, que es su conquista, a vender sus artefactos, a
comprar lo que necesita, a ejercer su industrial, su capacidad
i su malicia, Aqui las distinciones sociales no le humillan,






0z OBRAS DE SARMIENTO.
no lo insulta la riqueza, ni esbirros lo incomodan, ni lo celan
importunos vijilantes. La alegria reina en todos los semblan-
tes; no aquella alegria insensata del mozalbete que no piensa,
ni de la nifia que no tiene seso, sino aquella alegria mesurada,
seria del que goza de la vida, del comerciante que gana, del
padre que se goza en sus hijos. ~ Quereis aproximaros a este
enjambre de vendedores, con sus tiendas improvisadas al
aire libre i al rededor de un cabo de vela? Cruzad por entire
sus arregladas calls, amuralladas de peinetas, canastas,
cuchilleria i zarandajas. Un par de botas guenas, os gritan de
todas parties; jabon de olor, peinetas, cucharas, unto para
botas. Le vendo un corbatin zuzurra uno, un par de piales
buenos le sopla al oido otro por lo bajo, como si fuera un
mueble de contrabando. Guerra a la tirania i almanaques,
gritan a lo lejos; mil mujeres hablan; una casera pregunta;
cien zapateras le responded; aquella regatea, para ser peor
engaflada; i en tanto todos ganan, todos mienten i todos
venden.
ZCu~nto valen las botas?..... pregunta indiscreta. De todas
parties os rodean, os estrechan; botas a millares os presentan
por los ojos, por tras los hombros, por sobre la cabeza.
i Cudnto valen las botas! Las botas no tienen valor intrin-
sico. En cuanto a calidad i obra, se traen de noche para
que mejor se examine; mas, el precio? el precio estd
escrito en vuestro semblante. Una mirada de los pids a la
cabeza descubre a nuestro comerciante popular todas las
sinuosidades de vuestro corazon, i todo lo que valen sus
botas. En vuestro embarazo campestre, os rastrea que sois
aconcagilino bisofio, i las botas valen, si, nada minos, cinco
pesos. ,Llevais el paso inseguro, el sombrero gacho, el mirar
abobado i novedoso? Os hdce hablar: icudnto ofrece? -
Hablasteis una palabra?..... Un cuyano espantadizo, recien
Ilegado; esta apurado. Os dice que quiere vender por ven-
der. Lleveselas por seis pesos i no hablemos mas. ,Ofreceis
cuatro? Uena coja enor! iMas dntes no me iga naa; ni robaas
que fueran! iQuereis reiros? pero nadie se rie. La venta de
un par de botas es el acto mas solemne del pueblo comer-
cial. En las elecciones nada le va, i por tanto no se afecta;
pero aqui es otra cosa, va de la vida; dos o tres pesos pue-
den irsele de las manos si no compone su cara, sus jestos,
sus espresiones i sus movimientos, segun lo pide la grave-






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 53
dad del caso. i Vaya, sefor, lliveselas por cinco! os dice lleno
de despecho. iOs vais? No importa, os seguird al cabo del
mundo. Ya tiene derecho a unas cuantas pesetas, las que se
estin aglomerando en su bolsillo. Os ha fijado, i os ha de
dar soga hasta que os aburrais de regatear. Ofrecedle dos
pesos. iQud espanto! iQu6 aspavientos! El material solo
vale much mas! Pdngase en un buen medio, que sean tres
pesos? iNo escuchais? Os salen por delante, os atajan. ,0fre-
ceis veinte reales? Ai! ocho os han birlado, para honrar
debidamente el pr6ximo domingo.
Si por acaso veis un grupo de nifias al lado de un farolito
rodeado de un cerquillo de zapatos parados en derredor,
no creais que vienen a dar la lei i tratar lijeramente a la
vendedora; ni aqui sois descortes hablandolas confidencial-
mente, aunque a la tarde siguiente no os hablen en la cahada,
cuando pasen tiesas que tiesas, colgando muellemente del
brazo de un guapo galan; porque la plaza de Santiago es el
forum romano, donde el pueblo es el que manda, el que
tiene i el que puede. Sus comicios pfiblicos son la venta de
zapatos.
Pinganilla.

LA PRENSA AL MENUDEO
(Mercurio del 22 de abril de 1841).

iQud baraunda de peri6dicos, observaciones, bosquejos i
refutaciones! iSi ya no nos entendemos en esta Santiago!
Desde que Dios echa sus luces, perdonen la frase anticuada,
gracias a las ideas liberals, desde que Dios echa sus luces
nos aturden i aturullan los gritos de los vendedores. iQud
6pera de las calls de Madrid, ni que berenjena! Aqui es
trajedia. Esta mafiana salia a mis dilijencias i empiezo a oir
la gritadera: Guerra a la tirania..... Sal pualmudes..... El
Veterano..... Membrillos grandes i buenos..... El Comilon.....
Uva negra..... Uva blanca..... Frijoles por fanegas..... El
Bosquejo..... Papas pualmudes..... En cada esquina hai un
cartelon. Me acerco, de paso, a uno al que los muchachos
le han arrancado toto un costado; leo en letrones labra-
dos..... quejo de la Repdblica..... esta bueno, se queja.....
sus destinos futuros..... Ai! no son mui claros..... esquina






54 OBRAS DE SARMIENTO.
de Ramos..... liberal..... de los teatinos..... CAspita! iTeati-
nos liberals o liberal de los teatinos! iQu6 siglo este! El
siglo de las transiciones. iC6mo marchan los progress!
Que un teatino se haga liberal, comprendo; pero que un
liberal sea de los teatinos, qu6 escindalo! Aqui hai maula.
Sigo mi camino, encuentro un cartel complete, i lo devoro:
Imprenta liberal. Calle de los Teatinos.
Asi, si: que los liberals hayan puesto una imprenta entire
los teatinos, ya se comprende; mas un liberal de los teati-
nos, era una monstruosidad.
Ocurro a la Esquina de la Catedral, que esta entire el altar
i el trono, como si dij6ramos. El Bosquejo', senior. Me
alarga el Bosquejo, un bosquejo de viejo; i dos dedos de mi
mano escudrifian un bolsillo para entregarle dos reales, que
le doi al marcharme. Tengo toda la curiosidad i la inquietud
de un mono, i a media que camino, voi hojeando. Leo: En
medio de los combustibles de desorganizacion que por todas
parties vemos hacinarse, a media que se acerca la election del
primer majistrado..... Aprieta! Ya se incendi6 la casa del
desafortunado senior Lazo, i ustedes acusan a la pobre e ino-
cente municipalidad que no ofende a nadie i vive tranquila
sin mezclarse en nada. ; Hai un proyecto de incendio! ZPor
donde estallard de nuevo el fuego? Mas abajo: que la nation
no puede ser gobernada tranquilamente, sino por el jefe de
un ejercito. Qu6 blasfemia! ,Quidn lo ha dicho? Algun peri6-
dico bulnista. AEl Mercurio? Si no dijo tal. El Araucano?
Si no chista palabra, ni a nadie le dice por ahi te pudras. El
Veterano, la Justicia, el Tribuno, sin duda.
Hojeo, hojeo, hojeo: La march del pais debio ser forzosa-
mente retrdgrada bajo un regimen militar..... iA que ojo ir6
esta pedrada? A un lado, por si acaso, O'Higgins, Prieto,
Pinto, Freire, Carrera.
Sigo adelante: remitidos que tal vez no lo son..... La fres-
cura le alabo! Vaya, no los remito, que en la imprenta los
escribo.
Su separation absolula del gobierno, despues de haber
dirijido solo (sefiores Egafia i Bello) con tanto acierto su
march por el espacio de cuatro aios, es ; ah! ..... una prdida

1. Bosquejo de la march de la Reptiblica i de la influencia military en sus
destinos, folleto en prb de la candidatura del sefnor Tocornal, atribuido a don
Juan Enrique Ramirez. El E.






ARTiCULOS CRITICOS I LITERARIOS. .8
irreparable para la nacion, que lamenta..... iPobre aflijida
i desconsolada repiblica!
Alejado constantemente (Bilnes) del teatro de la sociedad,
no ha podido adquirir aquel tacto i finura..... iQu6! 4Con
esosbigotazos que Ileva, quiere venir a ser president? iQu6
tirania, qu6 despotismo! ,Con esas manazas con que maneja
tan terriblemente la espada, va a firmar decretos? Para ser
president se necesita un tacto i finura..... I sobre todo tiene
el espinazo mui duro ya para aprender a hacer cortesias i
comedimientos. Seria un president mui tieso, insoportable.
La razon mas poderosa que nos hace mirar en la persona
deljeneral Bdlnes, un ciudadano distance de ocupar laprimera
majistratura, es que bajo sus auspicios se perpetuaria el estado
deplorable de los habitantes de Concepcion i de Maule. Esta
es la mas poderosa, porque nada ha hecho eljeneral, durante
su ministerio, por mejorar la position de la tierra misma que
le vi' nacer. Adelante!
Nuestros temores no nacen de que el candidate por quien
trabaja la administration, sea unjeneral chileno; no haremos
jamas semejante injuria al gremio mas ilustre de jefes mili-
tares que tiene la America, cerrdndoles la puerta a la direction
de unos pueblos que a ellos deben en gran parte su existencia.
Como he leido mal sin duda, vuelvo atras: Forjdronse cadenas
de la gratitud i veneracion con que los pueblos miraban a sus
caudillos, i desde aqui data el funesto influjo que la espada
ha ejercido en 20 aios en los destinos de la Repzblica, i asom-
bra el contemplar a siete republican hermanas, sujetas a otros
tantos jefes militares.
Sigo hojeando: Si nuestra lei fundamental ha juzgado
oportuno escluir al estranjero del mando supremo, con cuanta
mas razon deberdn los pueblos oponerse a la elevacion del jefe
de un ejdrcito, que podrd exijir de ella la ciega obediencia
que presta el soldado.
Esto significa..... toma si significa! que con tal que no
sea el actual jefe, cualquier otro jefe military es bueno, por-
que 6ste tiene mas fresquita la discipline i a los otros ya
puede habdrseles olvidado la ciega obediencia del soldado;
i que cualquier otro jefe military no ha de tener a su dispo-
sicion el ej6rcito, i que el actual ha de permanecer a la ca-
beza del ejdrcito durante la presidencia. Adelante, adelante !
iChilenos! Os hemos hablado con fidelidad de las causes






56 OBRAS DE SARMIENTO.
que produjeron vuestros pasados infortunios (Freire, Prieto,
O'Higgins, Pinto), hemos desarrollado el principio de vuestra
prosperidad actual; el difunto ministry (Portales),..., luego,
elejid un ministry, un ministry! iAi! se acab6 el Bosquejo,
i mis dos reales, mis dos reales!
;La Guerra a la Tirania ndm. 30! A ver muchacho?
Un realito mas.
Epigrafe: Consejo a los periodistas. La calumnia, sefiores
editors de peri6dicos nuevos! No saben ustedes lo que des-
precian. Hemos visto a las jentes mas honradas a punto de
sucumbir a sus golpes. Crean que no hai chisme tan trivial,
que no hai horrores, ni cuento, ni absurdo que no pueda
hacerse tragar a los ociosos de una gran ciudad como San-
tiago, con tal que uno sepa manejarse, i tenemos aquf jentes
de una destreza..... Al principio un rumorcillo lijero de que
nadie hace caso; pianisimo murmura, urde i siembra el tiro
envenenado. Cualquiera lo recoje, i piano, piano, os lo des-
liza diestramente en el oido. El mal estd hecho. Se arrastra,
camina, i rinforzando de boca en boca, se vuelve un demo-
nio; despues, de repente i sin saber como, veis a la calumnia
enderezarse, silver, hincharse i estenderse a todos lados. Se
ajita ent6nces i coje vuelo, remolinea, envuelve, arranca,
arrastra, estalla i truena, i se convierte, por la misericordia
de Dios! en un grito general, en un piblico crescendo, en un
coro universal de odio i de proscripcion. i,Quidn diablo podria
resistirla?..... ,A qu nos viene con estas vejeces la Guerra?
Hace cerca de un siglo que estas sentencias se dijeron, i
desde ent6nces los c6micos las repiten i todos los hombres,
como don Basilio, obran lo mismo.
E1 Nacional!!- Alld va eso. Cuando Ilegue a casa no
me habrd quedado una blanca. iQu6 periodicazo! Quiero verle
el fin por tomarle gusto, segun sea teatino o liberal; porque
ustedes. lo ven, lo que es bueno en un peri6dico de la opo-
sicion, si esti en uno ministerial, se vuelve una majaderia.
ilmprenta de la Opinion! Esperaba hallar la del Estado; pero
se consult a la opinion, sin duda, i este es un gran progress.
iFeliz el dia en que el Estado est6 en la opinion!
Leo mas arriba : Una mano de difunto que se estiraba.....
i Ai Dios mio! yo encojo la mia, porque no me la cace. ,A que
nos vienen a asustar con los difuntos? Para hacer una elec-
cion acertada, debe el ciudadano tener el dnimo tranquilo;






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 57
mas si le hablan a uno de manos de difunto, votara por el
mismo Barrabas, por temor a los muertos. Sigo leyendo de
atras para adelante, porque en political es precise ir aguas
arriba, a ver de donde vienen, porque ya se sabe que todos
van a la Presidencia. M. Bonald. Pero no lo publicaron
ustedes, sefiores mercuriales? iQuerrAn hacer entender que
el clero no debe meters mui hondo en las elecciones?
.,Pero, i los liberals? Si en Francia hubiera liberals, ya
se guardaria M. de Bonald de hablar asi; Thiers o Guizot,
la guerra o la paz, ique le importa? Pero los liberals,
liberanos Domine.....
Llego hasta el titulo, Zi quin vive?..... Nada..... i Estamos
lucidos con peri6dico que no dice clarito si va a pares o
a nones, si son coloradas o azulitas las que tira! Si ya no
hai de que admirarse en medio de los elements de desorgani-
zacion que se hacinan en todas parties. I ya llevo dos, tres,
cuatro reales de bendita plata gastados! Ojala que por la
misericordia de Dios, saque a la luz la Guerra, la nidada de
forajidos, forzadores, borrachos i asesinos que deben redac-
tarlo.
Refutacion al Bosquejo'. i Sea por mis pecados i habr6
de darle un real i un medio! Venga, me lo sorbo. Queda de
un solo golpe refutado el Bosquejo i la Refutacion.
iEl Comilon'! me gritan al oido. i Anda con dos mil de
a caballo! Os refuto, sobre que ya no tengo ni moneda ni
paciencia!
Fatigado, abrumado de tanta algarabia, me tiro en un
asiento, me cubro la cara con Ambas manos, i recapacito un
largo rato. Todos quieren el bien, todos lo desean; mas no
hai quien no lo halle de su parte, no hai uno que lo encuen-
tre entire sus contrarios. Los principios liberals son invo-
cados, lo pasado es abominable, lo present es insufrible;
pero lo venidero es un paraiso terrenal, un encanto! Asi
pensaron los nifios i nifias de todos los tiempos, i los pueblos
son siempre unos nifios en sus pasiones i en su charla i en
sus arrebatos.
Me parece que Santiago fuera un gran caldero, en que se

1. Refutacion al papel titulado Bosquejo de la march de la Repuiblica, etc.
escrita por don Miguel de la Barra. El E.
2. Peri6dico del cual solo aparecieron dos numeros; sin color politico tefido
El E.





50 O.lRAS DE SARMIENTO.
estuviese calentando la opinion para servir al banquet de la
presidencia. Los celos, el patriotism, la venganza, la envi-
dia, la ambion, el miedo, i la indiscrecion, atizan cada uno
por su lado el fuego. El liquid principia poco a poco a enti-
biarse; se calienta, se remueve i humea, hasta que al fin
sale una espuma negra, hedionda i espesa, que se desborda
i derrama por todas parties, con la Guerra a la tirania, el Ve-
terano, el Comilon. Sigue hirviendo, la espuma no es tan ne-
gra; salen el Tribuno, la Justicia. Hierve que hierve; se aso-
man en el hervor el Mercurio i el Araucano. Atiza la envidia
o los celos o cualquier otro el fuego, i se levantan i salen
en la espuma las press grandes; sale un Bosquejo, tamafio
como una cabeza de cebolla de Teno, una Refutacion que cae
al suelo i se revuelca, unas Observaciones'. Tanto ha hervido,
que el liquid hirviendo apaga, derramdndose un tanto, el
fuego, i el hervor se disminuye. Ent6nces aparece el Elector,
despues el Nacional, calmados, i conocidndose poco a poco.
Pero veo a la rabia, i la bastarda envidia, i la desacordada
indiscrecion, que atizan mas i mas el fuego, i se preparan a
trabarse con el resto de la comitiva. i Cuidando con no violen-
tar demasiado el hervor, i con que estos demonios se traben,
i se derrame el caldo, i tumben patas arriba el caldero, i nos
quemen las piernas a todos! i Cuidado! ; Cuidado!
Pinganilla.

EL DIARISMO
(Nacional de 15 i 29 de mayo de 1841).

Si uno de aquellos grandes hombres de las antiguas repi-
blicas griega i romana, si Dem6stenes o Ciceron pudiesen
reaparecer sobre la tierra i echar una mirada sobre estas
sociedades modernas, sobre estas estrafias reptiblicas, i estas
monarquias republicans, en que no hai plaza puiblica para las
arengas, ni pueblo ocioso que puede escucharlas; en que todo
es movible i transitorio, ideas, instituciones, formas, leyes i
opinions; i en que una miserable hoja de papel impresa,
contiene el pensamiento del dia, el interest del moment, i

1. Algunas observaciones arregladas a los principios i a la opinion de los pue-
blos de Chile; a favor de la candidatura del general Pinto, i atribuidas a don
Pedro F. Vicuna. El E.






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 59
la palanca poderosa que conmueve la sociedad por sus ci-
mientos, vuelca los tronos, i Ileva al mundo de carrera hcia
un porvenir desconocido; si estos hombres reaparecieran,
decimos, i cudl seria su asombro al ver las estrafias mudanzas
que el sistema social ha esperimentado i los diversos m6viles
que preparan, contrarian, o dirijen los acontecimientos! El
diario es para los pueblos modernos, lo que era el foro para
los romanos. La prensa ha sustituido a la tribune i al pilpito;
la escritura a la palabra, i la oracion que el orador ateniense
acompafiaba con la mAjia de la jesticulacion, para mover las
pasiones de algunos millares de auditors, se pronuncia hoi
ante millares de pueblos que la miran escrita, ya que por las
distancias no pueden escucharla. Por el diarismo el jenio
tiene por patria el mundo, i por testigos la humanidad civi-
lizada. Por el diarismo las grandes acciones reciben palmo-
teos que las aplaudan por toda la tierra, i los delitos un signo
de escdndalo i reprobacion que se levanta de todas parties;
por el diarismo el secret de los gabinetes se comunica, no
de oido en oido, sino de diario en diario, trasmiti6ndose a
los estremos mas apartados del mundo; por el diarismo los
pueblos mandan, la opinion se forma, i los gobiernos la siguen
mal de su grado. Como Lord Stanley, los peri6dicos han inti-
mado al poder su famosa amenaza : ( nosotros vijilaremos
cada uno de vuestros pass, cada una de vuestras medidas,
cada una de vuestras faltas. )
Por el diarismo el mundo se identifica. Las naciones, como
hermanas ausentes, se comunican sus prosperidades o sus
desgracias, para que sean gustadas o sentidas por todos sus
miembros; por el diarismo los individuos anuncian sus nece-
sidades i laman a quien puede satisfacerlas; por el diarismo
el comercio se estiende, las noticias i datos que a sus medras
interesan, se vulgarizan; i por el diarismo, en fin, el pueblo
intes ignorante i privado de medios de cultural, empieza a
interesarse en los conocimientos i gustar de la lectura que
los instruye i divierte, elevando a todos al goce de las ven-
tajas sociales, i despertando talents, jenios e industries
que sin 61, hubieran permanecido en la oscuridad.
Los diaries han ejercido una influencia poderosa en la
march de la civilizacion i en el movimiento social que eje-
cutan los pueblos modernos; i sus ventajas i el inmenso de-
sarrollo que dan a la cultural, artes i comercio, solo pueden






60 OBRAS DE SARMIENTO.
ser comparados a los males que por otra parte causan, cuando
la efervescencia de las pasiones, el rencor de partido i la
irritacion alimentan sus pajinas.
Las sociedades presents se han personificado en el diario,
i puede decirse que su literature, sus idiomas i su elocuen-
cia, se resienten de la estrechez de las pdjinas del diario, de
su superficialidad i su valor de circunstancia. La vida de un
sabio, bastaba apdnas para producer en la antigiiedad un li-
bro; algunas horas son hoi suficientes para que el articulo
vaya a la prensa, para correjir sus solicismos, su ortografia
i sus descuidos en las pruebas.
La historic del diario no va mui 14jos de nuestra propia
6poca, si bien puede decirse que su dominio universal se ha
establecido recien en nuestros dias. La primera gaceta cono-
cida es la de Venecia, por los afios de 4531, redactada por el
gobierno durante las grades luchas de aquella epoca. En
1588, aparecio en Inglaterra el Mercurio singles, durante el
ministerio de Burleigh, cuando la reina Isabel se preparaba
para resistir la grande armada; i durante las grande turbu-
lencias que precedieron a Cromwel en 1642, aparecieron
multitud de peri6dicos adictos a diversos partidos, i cuyos
nombres eran tan estravagantes como estos : El Jesuita azo-
tado, La Lechuza misteriosa, El Fumador nocturno, El Pichon
de Escocia. Bajo la reina Ana apareci6 el Diario, i fue tomando
de dia en dia mayorimportancia, a media que las ajitaciones
political exitaban la curiosidad piblica.
En 1704, en las colonies inglesas, que despues se habian
de hacer la patria del diario, apareci6 en Boston un impreso
que tenia por titulo : Cortas noticias de Boston, publicadas
bajo los auspicios de un maestro de postas Ilamado Campbell;
porque el peri6dico de Norte America naci6 en las casas de
postas, en los establos de las mulas, teniendo esta circuns-
tancia de nacimiento que hace mas exacto el nombre de
mesias de las nuevas sociedades que se da hoi al diarismo.
La Gaceta de Boston, en que se transform esta publication,
continuada sin interruption desde 1718 hasta nuestros dias,
i otros peri6dicos establecidos siempre por maestros de
postas, fundaron i radicaron el diarismo en la America del
Norte, hasta que en 1721 se public el peri6dico titulado :
Noticias corrientes de la nueva Inglaterra, que goz6 de una
gran popularidad; el ilustre Franklin, que se disefiaba ap6nas





ARTiCULOS CRITICS I LITERARIOS. 61
i se ignoraba aun a si mismo, tom6 parte furtiva o publica-
mente en su redaccion. Este es el primer peri6dico que en
las colonies inglesas se atrajese la animadversion de la au-
toridad real, por el espiritu de libertad que respiraban sus
publicaciones, primer manifestacion de la tendencia revo-
lucionaria que empezaba a tomar la sociedad, i que robuste-
ci6ndose de dia en dia, termin6 en la emancipacion de aque-
llas colonies.
En Francia a mediados del siglo pasado existian ya ElMer-
curio i la Gaceta de Francia; peri6dicos sin importancia poll-
tica i sin manifestacion alguna del movimiento social, que se
hacia por otras vias, estando aun el diarismo en la infancia,
dirijido por el gobierno i ocupado principalmente en discu-
siones filos6ficas, literarias o cientificas. Con la revolution el
diarismo politico tom6 su rango, anunciando, esplicando i
poniendo al alcance todos las doctrinas filos6ficas en que se
apoyaban las diversas teorias que iban a ensayarse para la
formation del nuevo gobierno. Los Lamet, Barnave, i des-
pues los Marat i Camilo Desmoulins ajitaban las pasiones
populares, hasta que el terror hizo callar a los proyectistas
i a los furibundos; no habiendo reaparecido el diarismo
como una verdadera influencia hasta el Consulado, en que
brill6 unos dias, para concluir por estinguirse durante el
Imperio. Con la Restauracion i la Carta, el diarismo cobr6
en Francia nuevos brios; i es desde ent6nces que puede
decirse que se eriji6 en un verdadero poder, que trab6 una
lucha la mas porfiada i terrible con los Borbones, a quienes
ech6 por terra al fin, en los gloriosos dias de julio. La prensa
peri6dica ha brillado en Francia desde esa 6poca, con un
esplendor que nunca ha conocido en otras parties. No hai
injenio que no haya probado su lozania en las pijinas de un
diario, ni talent que en ellas nose haya anunciado, ni j6ven
que no le dd un articulo, ni imajinacion que no le preste su
brillante colorido. Carrel, Mignet, Thiers, Benjamin Cons-
tant, Chateaubriand, Guizot, Villemain, Remusat, Duchatel,
Salvandy, Dupin, i centenares de insignes politicos, histo-
riadores, fil6sofos, sabios i literatos han dado las primicias
de sus talents i de su patriotism a la prensa peri6dica; i
desde las oficinas de la redaccion de un diario han pasado
a los bancos ministeriales, o a los liceos de ensefnanza pi-
blica. El diarismo reina hoi en Francia, si bien empiezan a





62 OBRAS DE SARMIENTO.
dejarse percibir algunos signos de decadencia, en ]a corrup-
cion a que se presta por la exesiva concurrencia de los licita-
dores a las ventajas sociales que 61 report a los que por su
medio adquieren celebridad, mas bien que la fortune que no
produce directamente.
Mui avanzada la Europa i la Am6rica del Norte en el uso
de esta arma de civilizacion i progress, las colonies espa-
fiolas, sin otro contact que el de la madre patria, apenas
tenian conocimiento de ella, si no por la Gaceta de Madrid
que venia de tarde en tarde. Sin imprentas, sin ideas, sin
intereses que ventilar, sin derechos i por lo general sin cono-
cimiento de ellos, Zde que utilidad, ni de qu6 interest podian
ser las publicaciones peri6dicas, para unas poblaciones que
vejetaban en la oscuridad mas vergonzosa, i en la inaccion
de espiritu, consiguiente a un gobierno estrafio a los inte-
reses locales, i jue hacia de la America del Sur un simple
ap6ndice de la monarquia espafiola? La primera publication
peri6dica que nos sea conocida en Am6rica, es la que con el
titulo de Estrella del Sud, se public en Montevideo por los
afios de 806, redactada por algunos emigrados de Buenos
Aires. Luego de la invasion inglesa en las costas del Rio de
la Plata, i del mal resultado que obtuvo, gracias al valor que
desplegaron los habitantes de aquella ciudad, se despert6
como de sobresalto un espiritu bien pronunciado de inde-
pendencia i libertad. Habian tanteado sus propias fuerzas,
cuyo valor ignoraban hasta ent6nces, i el contact de los in-
gleses, el buen resultado de la revolution norte-americana,
i las ideas nuevas que circulaban en los libros franceses,
hicieron concebir a algunos patriots la idea de organizer
una insurrection continental, i a este efecto, publicar aquel
peri6dico para despertar el espiritu pdblico i hacerse de pro-
s6litos.
La revolution del afio 10 fu6 introduciendo, a media que
las otras colonies sacudian el yugo, imprentas en las capi-
tales, i peri6dicos que espresasen las ideas de los hombres
que por sus luces estaban a la cabeza del movimiento revolu-
cionario. El primer peri6dico que abri6 la carrera del dia-
rismo entire nosotros fud la Aurora de Chile. La pluma in-
mortal de Camilo Henriquez aliment6 sus pdjinas, i los admi-
rables concepts de este escritor han servido a mas de una
pluma posterior.





ARTICULOS CRITICS I LITERARIOS. 63
Mas el diarismo de ent6nces debia necesariamente resen-
tirse de las ideas i necesidades de la dpoca. Improvisado para
exaltar las pasiones de una sociedad medio muerta por su
anterior nulidad political, concitando el odio contra nuestros
antiguos dominadores, i difudiendo ideas que mas tendian
a destruir lo pasado, que a echar los cimientos del nuevo
edificio que habia de levantarse sobre sus ruinas, pues que
esta tiltima tarea estaba confiada a la espada i a los campos
de batalla; su lenguaje debia ser amargo, i la exaltada decla-
macion del patrotismo, su medio favorite. Habia por otra
parte, cierta exajeracion ut6pica en los principios que ha-
biamos bebido de las doctrinas francesas del siglo XVIII,
que solo una larga esperiencia podia rectificar. Las luchas
de partido se sucedieron a las luchas de la independencia,
i entire las recriminaciones de los vencidos i las protests de
los vencedores, entire las quejas de la oposicion i las preten-
siones de los que ejercian el poder, el diarismo ha conser-
vado hasta nosotros el caricter que manifest desde los
principios.
Todos los gobiernos americanos, cualquiera que hayan
sido por otra parte la ideas de los que los componian, han
tenido que luchar con la prensa, i si algunos se han manifes-
tado demasiado nobles i liberals para no intentar coartarla,
han tenido al fin que caer a los golpes furibundos que las
pasiones han dirijido contra ellos. Hecho es este, que mere-
ceria que un dia nos ocupasemos con seriedad de exami-
narlo, a fin de poner remedies oportunos i libres de toda
mira de partido, i en el deseo de asegurarnos las ventajas de
la prensa. ;Ai de las jeneraciones que las primeras de todas
admiten de improvise la libertad de imprenta! esclama un
escritor contemporaneo, que cree, i cree porque es cierto,
que no puede haber libertad civil, sin absolute libertad de
imprenta. < Lalibertad de escribir, asi como todas las demas,
es tanto mas temible cuanto nueva, pues un pueblo que nunca
ha oido ventilar en su presencia los negocios del Estado, da
crddito al primer demagogo que se present. ) Esta es to-
davia nuestra position, i continuara sidndolo por much
tiempo.
Dos hechos hai que merecen notarse, i que sirven a espli-
car algunos rasgos de nuestros peri6dicos. El primero es que
hai pocas, poquisimas personas con relacion a la poblacion





04 OBRAS DE SARMIENTO.
general que tengan gusto i hdbito de leer peri6dicos. El se-
gundo es que solo existen peri6dicos cuando, por una crisis
social, es necesario despertar la apatia general de los que con
sus sufrajios pueden obrar un cambio en la march de los
negocios piblicos. La prensa peri6dica tiene sus instintos
peculiares que la hacen siempre impetuosa, ardiente en sus
reproches, i turbulenta en sus medios de accion; mas a este
rasgo general reune otros, aqui nacidos de circunstancias que
se ligan a nuestro estado de civilizacion i de incuria. El pe-
ri6dico, improvisado con miras accidentales, necesita irritar
las pasiones, sublevar temores i desconfianzas, i aun ofender
a las personas que perjudican a sus intereses. Sirviendo una
mira political, los principios mas sagrados son forzados a
suscribir i apoyar los intereses de un partido o de un candi-
dato. La declamacion mas exajerada i virulenta, hace el fondo
de estos escritos, i las palabras tirania, despotismo, emba-
razan cada renglon i forman el fondo de cada pdjina; porque
se necesitan grandes estimulos para mover los Animos indi-
ferentes. Tristemente fecunda nuestra historic en hechos vi-
tuperables, los partidos se apoderan de ellos para aplicarlos
a sus fines i exitar odiosidades.
Nunca o mui transitoriamente hemos visto organizarse una
oposicion de la prensa, que en presencia de los actos del
gobierno, los vaya examinando sin rencor, sin passion, i sin
declamaciones estremadas. Este sistema de oposicion, que
constitute el poder de la prensa peri6dica, ilustra a los pue-
blos sin sublevarlos, i contiene al poder sin amedrentarlo, i
sin atreverse a atacarlo, porque no hai ni se encuentra por
mas que se busque ni motives, ni pretestos lejitimos para
desembarazarse de 61. Mas Iqu6 disculpa merecen a los ojos
de la razon aquellos que mojan su pluma en hiel i amenazan,
no solo la existencia del 6rden de cosas establecido, sino que
por sus declamaciones amargas, hacen diariamente temer a
los que ejercen el poder por su seguridad, i aun por su exis-
tencia misma?
Tal es el caracter de la mayor parte de los escritos de la
6poca. Nuestra prensa peri6dica ha recorrido en el corto
espacio de cuatro meses, todas las fases que puede presentar
su' espiritu i tendencies en los diversos periods de la civi-
lizacion i de la libertad de un pueblo. Parece que como una
semilla caida en terreno jugoso i bajo un clima t6rrido, hase






ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 63
desarrollado con crecimiento perceptible i arribado en poco
tiempo a una madurez mui temprana. Las primeras publica-
ciones que aparecieron se resentian de cierta trivialidad
grosera, cierto espiritu amotinado e insultante, cierta des-
verguenza de concepts i lenguaje que solo podrian carac-
terizar una 4poca barbara, de pasiones soeces i de toda falla
de razon i de principios; pero ya fuese que el espiritu na-
cional estaba mas adelantado que estos miserables escritos,
ya fuese que no hai hechos suficientemente chocantes para
exitar la indignacion puiblica, o ya, en fin, que la grosera
exajeracion con que se zaherian las personas, la moral o la
decencia, suscitase una reaction del buen sentido de los lec-
tores, la verdad es que este jdnero de escritos dieron en cara
mui luego; i sus autores han pasado plaza de torpes calum-
niadores a los ojos de todos los partidos, i han huido una
deshonrosa celebridad, teniendo al fin que confesarse inca-
paces de interesarni las pasiones niJa razon, nilos intereses
de un piblico dispuesto favorablemente para simpatizar con
una oposicion osada, pero racional; mordaz, pero sin indi-
gnidad ni indecencia llevada al estremro, porque es de notarse
que la oposicion en todas parties, en cualquiera forma de
gobierno i cualquiera que sea el partido que domina, tiene
un poderoso atractivo para el comun de los lectores. Hai
algo de osado, de laudable, en atacar al poder material, ma-
nifidstanse tantos visos de patriotism i decision en arrostrar
la animadversion de los que pueden con tantos medios ven-
garse, que el pueblo simprtiza ficilmente con estos cam-
peones que revelan el ,-'i j:,esenle i ofrecen remedies segu-
ros e infalibles. Toldaifas grande reputaciones de la prensa
peri6dica se forman en la oposicion; los que se llaman minis-
teriales estAn circunscritos a la defense, a la arma fria del
raciocinio i al esclarecimiento de los hechos. La oposicion
por el contrario, ataca denodadamente, i cuanto mas acalo-
rado es su lenguaje, cuanto mas audaces son sus golpes,
mejor desempefia su tarea, mas fascina a sus lectores.
Nuestros peri6dicos de la epoca, han llegado a depurarse
lo suficiente en cuanto al lenguaje i las personalidades; mas
no lo bastante para Ilegar al convencimiento, i a la acertada
discucion de los principios i de los intereses de la Repuiblica.
En la mayor parte de los escritos de esta 4poca, se descubre
una tendencia revolucionaria que alarmaria a cualquiera que





66 OBRAS DE SARMIENTO.
no conozca la realidad de los hechos i el verdadero estado
de la opinion. Ap6nas hai un partido politico que no amenace
con la complete subversion del 6rden piblico, sino logra
hacer triunfar en las elecciones al candidate de su predi-
leccion, porque 61 represent la nacion,i no hai nada de itil
para ella, sino se toma de su propio circulo. Hemos visto tra-
barse una lucha en la prensa de estos dias, sin que se haya
avanzado nada, para hacer que la oposicion ocupe su verda-
dero terreno i no quiera apoderase de la nacion, a quien,
contra toda verdad, i lo que es mas contra toda verosimilitud,
supone enemiga del general Bdlnes, que solo grandes servi-
cios ha hecho para que pudiese merecer esta pretendida
desafeccion. En los estados en que se goza de un largo uso
de la prensa, han caido en ridicule estas pretensiones de los
periodistas a ser el 6rgano de la opinion pdblica. Ni c6mo
podran pretenderlo cuando aparecen tantas publicaciones,
con miras, principios i modos de apreciar i ver los hechos
tan distintos entire si? A esta falta de mesura, se afiade la
carencia de principios claros i seguros, que al mismo tiempo
que sirvan a favorecer los intereses de partido que defiende,
formen la conciencia pdblica e ilustren la opinion de los
demas.
De este vicio radical de nuestra prensa, nace otro no m6nos
funesto para el progress de las luces i de la discussion dete-
nida. Ocupados los peri6dicos de recomendar o atacar a los
personajes que favorecen o contrarian sus miras, han edu-
cado, por decirlo asi, a los lectores en esta escuela; i todo
lo que sale del circulo de las personas, carece de interest i
no pica la curiosidad. Lectura, hacienda, historic, etc., son
titulos fastidiosos que hacen caer un peri6dico de las manos;
i aunque esto deba atribuirse en parte a nuestro estado de
cultural, los escritores pdblicos tienen por deber impulsar el
progress, i no contribuir, como lo hacen, a que permanezca
estacionario. Mas, Zc6mo podrAn estas producciones creadas
de prisa, i sin mas objeto que favorecer un intent del mo-
mento, desempefar tan alta mission? IPuede el lector sensato
esperar buena fe, exdmen filos6fico i verdad en los hechos
que solo se le presentan para hacerlo interesarse en fines
particulares?
De aquf nacen los errors mas funestos i la corruption de
ideas mas perjudicial. Se examinan en los moments de las





ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 67
-elecciones actos del gobierno que requeririan un largo es-
tudio, i los hechos mas indiferentes se tuercen i adquieren
un interest ficticio segun los present el espiritu de partido,
-ataviados de un ropaje que los desfigura.
La lijereza de las publicaciones actuales de la prensa es-
torba la aparicion de otras mas concienzudas o mas estensas.
SEl diario no puede tomar grande extension; i la revista tar-
dara much tiempo en aparecer. Hombres animados de ver-
-daderos sentimientos liberals se necesitan para que, to-
mando con teson el noble empefio de propagar los diaries,
luchen largo tiempo con las resistencias que opone la incuria
general i el poco interest con que se lee todo aquello que cons-
tituye la vida de las sociedades modernas.
Es honroso para nosotros que la libertad de imprenta haya
obtenido triunfos tan sefalados i haya logrado mantenerse
ilesa, aun en circunstancias espinosas; mas para que esto
sea un bien duradero, precise es que el diarismo descienda
a las costumbres, i sea una necesidad ordinaria de la vida,
abrazando todas las ramificaciones de la sociedad, i formando
el cartel de todas las opinions, de todos los intereses i de
todas las necesidades del individuo.

EL CHOLERA MORBUS EN SANTIAGO
(Mercurio de 18 de mayo de 1841).

IDichosos Uds., sefiores editors, que comen jaibas i con-
grio fresco! iDichosos, mil veces dichosos! Ni una sola mi-
rada de compassion, ni un anuncio, ni una palabra dirijen a
los pobres que vamos cayendo aqui uno tras otro, sin que
haya quien nos preste el menor ausilio. Pinganilla, tambien
su Pinganilla sucumbira abandonado del desdefioso Mercurio,
que se ha inflado de democracia, de principios i de libera-
lismo, que no cabe en el pellejo.
El cdlera morbus ha aparecido aqui en esta malhadada
Santiago, i sus estragos son horrorosos. Cada dia se aumen-
tan las victims, i las easas se cierran porque no queda en
ellas alma viviente. La Imprenta de Colocolo ha sido cerrada
de este modo, i las leaves entregadas a la policia. Que es-
tragol iQu6 rapidez! Todos tiemblan por su vida, i el con-
cienzudo i sagaz Araucano, se ha encerrado en su casa, a la





DO OBRAS DE SARMIENTO.
manera de los francos, cuando aparece la peste en el arrabal
de Pera. A nadie abre sus puertas, i cuando mas consiente
en que le tiren por la gatera, las cartas i oficios que le manda
el fraile Aldao, su antiguo amigo, para que anime el entu-
giasmo patri6tico, americano, federal, contra los salvajes,
asesinos unitarios.
iEstoi fatigado! Si Dios es servido llamarme, que se cum-
pla su santa voluntad; para eso hemos nacido, seiores edi-
tores; pero tendr6 al minos el consuelo en mi hora postri-
mera, de haber, si, de haber visitado a los enfermos, como
me ensefi6 mi abuela, que en paz descanse! A todos les he
ayudado a bien morir. i Pobrecitos! El Duende fuW el primero
a quien atac6 la epidemia. Lo vi espirante. i Ai, amigo! me
dijo, hai suehos que verdades son, i se qued6 tieso, i negro
como un cigarro puro! Qud horror! se me han quedado
atracadas en el oido estas prof6ticas palabras, i me atormen-
tan de dia i de noche.
El Tribuno cay6 a los tres dias, i hasta ahora lucha con la
enfermedad; tiene el maldito una constitution de perro de
campafiisla. Esta sin habla, que es su mayor tormento, i
parece que las palabras se le estin coagulando en el fondo
del alma. Yo le hablaba esta mafiana, por ver si reventaba
por alguna via; pero nada, ni una silaba, que es lo que mas
nos aflije. Hermano, le decia, animo, ZBiilnes? encojia los
hombros. 4Pinto? mas los encojia. Qu6 diablos, i que quiere
ent6nces? ,Egafia? Casi me caza de una oreja; anda dije que
te Ileven dos mil de a caballo.
Los estragos se aumentan, i el edlera se pasea de barrio en
barrio. La Justicia fue hallada muerta el otro dia, sin que
alma nacida se hubiese apercibido de su desaparicion. iQu6
no tendria parientes esta pobre mujer? El Veterano se sinti6
enfermo por la mariana, i a la noche era dnima del purga-
torio. Ha testado i deja su espada al orin, i sus campafias al
olvido. Estabamos unos poquisimos amigos del difunto, in-
ventariando sus pobrezas, cuando oimos el traqueo de cuatro
rotos que iban Ilevando en una escalera, i que dolor! 4a qui6n
se imajinan ustedes? Al Comilon. 1 Anima bendita I Lo llevaban
a enterrar, segun lo habia pedido in articulo mortis, en el
tajamar, en una pila de basura, contra la existencia de la
cual habia machacado toda su vida. Era una vergtienza,
decia, que en Santiago, como si fuese una ciudad turca, se





ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 69
viesen, ni aun en sus alrededores, esas inmundicias que in-
festan el aire, i sirven con sus efluvios de vehiculo a las
epidemias. iEl corazon es mui fiell Pero amigo, le decia la
persona con quien hablaba, qu6 quiere Ud. si todo Santiago
es una inmundicia perenne! En otras parties hai sistemas de
canales que interceptan un pais para la navegacion, sistemas
de irrigacion, sistemas de alumbrado, sistemas de aduanas,
aquf hai un sistema de inmundicia corriente; i la policia
vijila sabiamente a fin de que, como las venas en el cuerpo
human, circle i corra sin tropiezo por todas las manzanas
i casas de Santiago; a veces ocurre una estagnacion, no obs-
tante las precauciones; i el sustancioso i aromatico liquid
se estravasa por las calls, dando que oler por una semana,
a pesar de que sin este regalo hai que olfatear demasiado
i sin asperar mui fuerte a todas horas, i principalmente de
noche; sin duda, con motive del fresco que reina en estas
hermosas noches, que la han hecho merecer, como a la Italia
en Europa, el renombre de jardin de la Amdrica. Mas, vol-
viendo a la estagnacion, la policia tiene, como en otras par-
tes bombas de incendio, lancetas i lanceteros para remediar
oportunamente el mal; ocurren los encargados de hacer estas
operaciones quiriirjicas al lugar donde se ha obrado la coa-
gulacion; tantean la parte afectada (jeneralmente son los
albafiales) la reconocen, examinan el atracamiento, i ent6n-
ces, con pleno conocimiento de causa, le arriman lanceta i
mas lanceta, hasta que con indecible juibilo, se ve correr la
cosa por donde debe, i arrastrar en su transito la preciosa
carga que estaba depositada aguardando la merea para
bogar, con destiny a tierras lejanas, quedando asi, gracias a
la vijilancia, restablecido el sistema econ6mico de la ciudad.
Algunos m6dicos de estos que se vienen de Europa a ha-
blarnos aqui de hijiene, hacen sus reparillos a este bello e
injenioso sistema, hablando de mortalidad espantosa, aire
infecto, insalubridad, i otras sandeces que por alli pueden
ser buenas; pero no aqui donde uno se muere cuando Dios
lo dispone asi, aunque no haya causa natural para ello. iNi
c6mo tocar un Apice a esta creacion del arte i del injenio
del hombre, cuando la ciudad entera ha sido modelada sobre
este tipo, i no podria alterarse, sin tener que destruir todas
las casas i los cuartos redondos, donde el pobre tiene su
morada, su cocina, su dormitorio, i hace su lavado i todas





U OBRAS DE SARMIENTO.
sus necesidades dom6sticas, dando a los nifios que se crian
respirando esta atm6sfera, aquel tinte livido i verdoso que
les sienta tan bien? ZC6mo privar a esta multitud de tan
inmensas i tan econ6micas ventajas, sin el gasto de algunos
millares de pesos? No sucede lo mismo en L6ndres i Paris,
no obstante que en una sola casa estin establecidas, en sus
cinco pisos, cien families con quinientas personas I los jui-
ciosos m6dicos dicen, amen; porque saben que donde el
egoismo i la costumbre inveterada hablan, punto en boca.
iQu6 digresion tan recargada 6sta! Vuelvo, pues, a mis
m6rbicos muertos. Un incident aciago, a mas de los asaltos
del c6lera, nos ha robado toda esperanza para lo venidero,
la joya de los romAnticos, el consuelo de los males pre-
sentes, la gozosa espectacion de la repdiblica. Chile se ha
quedado sin Porvenir como parra sin uvas, como cometa
sin cola. i Chile est6 fiecla! ti estamos vivos todavia! Venia
el Porvenir jadeando con una pieza de barro, que dijo que
era la urna de la indiferencia, hallada en una tapera de los
antiguos; i como se encontrase conmigo, con quien se chan-
ceaba siempre, le dije 4que hai de nuevo camarada? ,por
qud tanta prisa? Dejame, d6jame, me dijo, ahi ha salido un
peri6dico, tan mustio i deshojado como un sarmiento; i se
ech6 a reir con tales ganas, que se le revent6 una arteria i
muri6 en el acto, estrellando la tal urna contra las piedras,
dejando salirse de su seno una multitud de ambiciones que
dormian adentro. Yo coji una por de pronto. iQud rofiosa
era! iQud amohosada! No podia m6nos. Diez afios habia
estado guardada. Era flexible i blanduzca, un poco ajada ya
i pasada de uso; pero buena todavia i servible, al m6nos
.para remiendo de otra que no fuese flamante.
Corrimos various en busca de medicos. Bustonkal estaba
fuera, Sasily en el hospital, Lafarguekanki no parecia; 61ti-
mamente encontraron al sabio Paredes, que vino sin aliento,
le tom6 el pulso, le infundi6 su respiracion, le apret6 el es6-
fago, le urg6 las vertebras lumbares; pero jai! era tarde, el
muerto se habia muerto, que era lo peor de todo. i Valiente
desgracia, dijo Paredes'! iInjenio precozl iSe le ha rajado

1. Peri6dico que sostuvo la candidatura Tocornal, redactado por don M. A.
Tocornal i don J. E. Ramirez. El E.
2. Cuarteron limeno, sangrador, curandero i bochinchero politico que ha
muerto hace pocos ahos en Valparaiso. El E.





ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 71
medio a medio el alma a este talent porvenir al hacer una
tan arrojada comparacion! Creacion especial! fu6 improvi-
sada para producer esta obra maestra de critical, agudeza i
gusto, i se rompi6 el molde en que habia sido vaciada! Si
ha sido de risa que se ha reventado, le dije, 4no v6 la sangre?
Calla zopenco, esa sangre es del alma... I como el medico lo
decia, quien se mete en disputes con ellos!
i Ai! i la Guerra tambien, tambien la Guerra ha sucumbido!
; Qu6 muerte le di6 Dios para escarmiento de pecadores en-
durecidos! iMuri6 la triste como habia vivido, maldiciendo i
vomitando pestes! i La muerte de los rdprobos! Habia estado
en la circel no hacia much por sus habladurias i sus testi-
monios, i le habian condenado a escribir hasta el nimero 30;
pero ella, para ser hasta en esto revoltosa, escribi6 otro
ndmero mas, hasta que la sorprendi6 la muerte. Yo fui a
visitarla en el lecho del dolor. i Qu6 cama i que miseria! He
sido envenenada, me dijo, me quema el t6sigo las entrafias.
i Los forajidos, los asesinos, los salteadores me han asesinado!
pero no es tarde, en el inferno aguardo a Bulke, i alli no
hai santos liberals que lo favorezcan. i Hermana! d6jese
de esas cosas, piense en Dios que le va a tomar estrecha
cuenta de la mala vida que ha llevado. No haga malos juicios,
no la han asesinado, es mal que anda. El Duende, la Justicia,
el Veterano, el Porvenir, todos han caido de uno en uno, el
Tribuno esta sin habla, i las devastaciones siguen. ,Le traigo
un padre, hermana? No, por Dios, no! Un vaso de chicha
para refrescarme un poco. Confesor n6. Tengo mi alma en-
tregada al malo, estoi condenada en vida. Dema chicha baya,
con este consuelo morird tranquila. Y mirando el vaso
con ojos desencajados, i la boca contraida i livida, lo empi-
naba con mano tr6mula; i al concluir esclam6 cobrando
aliento : Quia tu es Deus fortitude mea. Ave Maria! dije
yo santiguandome, Dios te ayude infeliz, i me retire rezando.
Despues supe que se habia roido los dedos i habia muerto
en la impenitenciai en la desesperacion, maldiciendo a Asnul,
a Bulke i a todo cuant6 le venia a la memorial.
Hace tres dias que se sinti6 con los sintomas el Elector;
pero aun no esta de peligro. iQue buen sujeto! seria una
lastima su perdida. Toda la nacion siente su mal i Dios el
de todos. Hubo junta de medicos, i se examine el v6mito;
dominaba una bilis reconcentrada, pero poca. Despues de





COBRAS DE SARMIENTO.
muchas consultaciones i disputes, se decidi6 administrarle
una buena d6sis de Mercurio. i Qud efecto le ha hecho! i Qu
abundancia de humores le hace espeler, i que corrompidos!
A cada nueva deposicion le duplican las d6sis. iMercurio i
mas Mercurio! i deposiciones i mas deposiciones, i cada vez
mas copiosas. Toda la constitution esta, segun dice el medico
de cabecera, arectada de malos i viciosos humores, i es pre-
ciso sustituirselos con la p6cima mercurial. Si este sistema
de curacion sigue, puede quedar bueno el paciente para
beneficiary metales por amalgamacion; lo que no dejard de
serle de utilidad a un amigo suyo, que es su matapesares,
que lo asiste i le administra en persona la d6sis. i C6mo re-
pugnan a los enfermos los remedies! Esta mafiana ful a la
casa del enfermo, calle de los Teatinos, a informarme de su
salud. Le estaban administrando la d6sis. i Que jestos hacia!
iC6mo alejaba la copa! Animo querido, le decian sus
amigos : aguante esta, c6mo ha de ser! todo es precise, si
no se cura se lo lleva el diablo; i el infeliz cerraba los ojos,
i tragaba el Mercurio como un renegade. Agua, agua para
enjuagarme la boca, dtcia.
Escaldada tengo el alma con tantas desgracias, i no obs-
tante que no siento yo nada todavia, me parece que me anda
el Mercurio por las entrafias, i me estremezco de horror.
1Avisos de Dios, sin duda, aldabadas de la conciencia! Yo
fui creado en el santo temor; pero todo se borra con el tiempo.
Quisiera hacer obras de caridad para hacer algun merito,
mas siento una indecible pereza, i luego no tengo ni un cobre
que dar de limosna. No; desde hoi mas, nueva vida, Pinga-
nilla de mi alma, las cosas se van poniendo feas. Vijilate et
orate quia nescisti dien necque horam, i no sea el diablo. Voi
a hacerme cofrade de alguna piadosa hermandad, porque me
entierren en sagrado como buen cristiano.
Si muere alguno mas i si yo caigo, se lo escribird, sefiores
editors, cuando les cuente el resultado de mi admission en
alguna tercera, que sera pronto. Rueguen entretanto por el
triste. Pinganilla.
LA PUBLICATION DE LIBROS EN CHILE
(Mercurio de 10 de junio de 1841).
Con motive de la publication que por suscripciones se
hace en Santiago de la obrita que anunciamos con el titulo





ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 73
de Vindicacion de la Repzblica Arjentina, ocirresenos echar
una ojeada sobre el estado de la impression de libros en
nuestra repdblica; i nos es sensible observer que esta indus-
tria, que serviria para apreciar el grado de cultural i la im-
portancia que en ella se dd a los libros que sirven de alimento
al espiritu, i de vehiculo a la difusion de las ideas, estd adn
en su infancia, prolongando por su atraso el de la instruction
general, medio Auico de realizar una vez los fines a que
conspira la forma de gobierno que hemos adoptado, que
consiste en la participation de los bienes de la asociacion
por el mayor ndmero de asociados. La ignorancia mante-
niendo el dnimo encorvado bajo su yugo, ahoga todo senti-
miento elevado i jeneroso, i predispone a la servidumbre por
el convencimiento mismo de su propia impotencia i desvali-
miento.
No conocemos publication alguna de una regular esten-
sion que haya podido efectuarse hasta ahora en el pais, de-
bido a lo costoso que es siempre una impression, circuns-
tancia que no es relative a las dificultades inevitable que
rodean la introduction de un nuevo ramo de industrial en
pueblos nacientes, sino que es comun a todos los paises;
habiendo en Europa motivado el facil espediente de las im-
presiones por suscripcion, con cuya ayuda se han logrado
inmensas ventajas, no habiendo obra por estensa i costosa
que sea, que no pueda ser publicada, i esto a precious mui
acomodados.
En algunas ciudades de America la impression de libros
empieza a ser un ramo de industrial national, e indepen-
diente de los tratados elementales que para las necesidades
de los establecimientos de education se imprimen, se han
dado al pdblico considerable nimero de obras, ya orijinales,
ya traducidas, que contribuyen de un modo influyente i po-
deroso a difundir los conocimientos entire un gran nimero
de lectores; porque es de notarse que aunque haya todas las
facilidades apetecibles para la introduction de libros im-
presos en Europa, a mas del inconvenient del corto ndmero
de ejemplares que se introduced de cada obra, hai otro i
mui esencial que consiste en no acertarse a traer aquellas
que por su corto voldmen i sana instruction, interesaria di-
fundir por todo el territorio de la repdblica. Cualquiera que
haya tenido occasion de viajar por las diversas ciudades i villas





14 OBRAS DE SARMIENTO.
de las provincias, habrd observado con sentimiento la escasez
de libros i su poca circulation, limitada a un reducido circulo
de j6venes; no careciendo la novela entire los pocos libros
que se hacen notar, de un alto i casi esclusivo predominio.
Con esta complete falta de lectura i de las ideas que ella
despierta o hace nacer, con este abandon del espiritt que
pone a la jerieralidad de nuestras jentes fuera del movimiento
de las ideas ,es estrafo que se observe la complete indife-
rencia por el bien pdblico i la apatia que nos distingue?
4Hai razon para admirarse de los pocos progress que hacen
la agriculture, las artes o las ciencias, cuando no se ponen
en ejercicio los lnicos medios de mejora, que son la aplica-
cion a nuestras necesidades de los adelantos que a cada mo-
mento i con asombroso progress hace la humana intelijencia
en las sociedades europeas?
En vano nos afanaremos por mejorar nuestras habitudes
coloniales, en vano deploraremos nuestro atraso, si no pone-
mos todos nuestros conatos en la difusion de las luces i de
los medios de obtenerlas. Franklin, fundando un peri6dico,
estableciendo una sociedad de lectura, hizo tanto por la eman-
cipacion norte-americana, como un ej6rcito o una victoria
de los patriots. Se dictan leyes que favorezcan el desarrollo
del pensamiento; pero ellas son nulas en sus efecos, se
embotan por sus esfuerzos initiles i caen en desuso.
4Quereis que la prensa ejerza su influjo sobre los animos del
mayor nimero possible? Prepared lectores; porque sin ellos
la prensa serd una arma sin filos, un grito para sordos. Pre-
ciso es former la razon pdblica; i esta es la tarea de las dis-
cusiones parlamentarias, de la prensa i de las opinions in-
dividuales.
Contribuir a esta grande obra, trabajar en ella sin cesar
es el deber de todo hombre que siente latir su corazon a los
solos nombres de civilizacion, libertad i progress. Los escri-
tores del siglo diez i ocho, haciendo una asombrosa emision
de libros que inundaron de ideas nuevas todas las classes de
la sociedad, prepararon e hicieron necesario todo el grande
movimiento en que termin6 su 6poca, i echaron los indes-
tructibles fundamentos del que en una inmensa escala ha
emprendido el siguiente siglo. Empresa semejante tienen
que acometer los patriots de America. La espada destruy6
los obstaculos materials que se oponian al establecimiento





ARTICULOS CRITICS I LITERARIOS. 75
de la libertad; mas quedan otros invisibles porque carecen
de forma, ocultos porque estan aposentados en nosotros
mismos, pero que por eso no obstan minos a la realizacion
de la grande obra comenzada en 1810.
Ideas : h aqui en conjunto todo lo que falta para la recons-
truccion del nuevo edificio social.


ATRASO DEL TEATRO EN SANTIAGO
(Mercurio de 7 de julio de 1841).

El teatro de Santiago ha dejado de ser por la buena suerte
de aquella capital, un corral de caballos, en t6rminos mas
cultos, un circo de equitacion. El teatro es, pues, un teatro,
i algunas tiles reforms ejecutadas por los empresarios,
parecen intentadas para purificarlo de la mancha que al edi-
ficio ha debido dejarle la abominacion a que ha sido prosti-
tuido. El puiblico de Santiago ha estado condenado por al-
gunos meses, a presenciar las exhibiciones de caballos i
caballeros, si queria distraerse en algo en el lugar mismo en
donde debiera admirar los frutos del injenio que conmueven
su corazon, o maldecir la impericia de los actors que ase-
sinan cuanto por sus manos o su boca pasa, haciendo en
esto las debidas escepciones, a fin de dejar al amor propio
de cada actor un lugar de refujio que le sirva de sagrado.
No es possible que atinemos con la causa o las causes, por-
que muchas deben ser sin duda, que hacen que nuestro tea-
tro est6 tan pobremente servido. No es culpa del puiblico
ciertamente, porque con grandisimo placer hemos notado que
siempre hai gusto por esta clase de espectAculos, i a trueque
de gozarlos, se resignan los espectadores a tolerar las insipi-
deces de ejecucion con que algunos actors deslustran las
bellas composiciones que estin llamadas a representar. Cua-
lesquiera gastos que exijiese una remonta del personal de la
representation dramitica, serian a nuestro juicio abundante-
mente remunerados por la lucida i numerosa concurrencia
que se agolparia a participar de los nuevos encatos de la
escena. Hablando seriamente, jcorresponde el teatro actual,
a la elevada position, a los medios, a la cultural i exijencias
de la capital del Estado? No hai algo i much que desdiga





76 OBRAS DE SARMIENTO.
del refinamiento de las costumbres i del buen tono que de-
biera reinar en il?
Algunos comunicados que hemos insertado antes en nues-
tras columns, espresan suficientemente la desazon que el
pdblico esperimenta al observer la decadencia del teatro
que, en diversas 6pocas anteriores, ha lamado la atencion
con los talents de un Caceres o de un Morante.
Tiempo era ya de remediar tantas faltas. La compafia
dramatica ha anunciado la pr6xima llegada del senior Jime-
nez, que aspira al tratamiento de artist en su profession, i
que ha dejado en el animo de los que le han visto trabajar,
impresiones mui favorables i esperanzas mui fundadas de
mayores progress. Mas, esto no bastaria a satisfacer todas
las necesidades del teatro. La ejecucion debe corresponderse
entire todos los que pisan las tablas, i basta el miserable
desempefio de un papel subalterno para aguarnos el placer
que nos hicieran sentir los talents superiores de un primer
galan o de un heroe de trajedia. Mas aqui nuestras costum-
bres espafiolas, pues nosotros mismos no nos atrevemos a
llamarlas preocupaciones, vienen a ponernos sus invencibles
obstaculos. jDe d6nde reclutar actors? Un j6ven de mo-
dales i de una pasable instruction, se deshonraria cubrien-
dose con el ropaje de Cdsar o con la librea de un arlequin.
El piblico tiene, pues, que tolerar el aprendizaje largo i
poco provechoso que hace un mocito que apinas sabe leer i
escribir, que no sabe andar, que levanta los brazos para ac-
cionar, que mas que hombre parece aut6mata movido por
resorts, que estropea el castellano, i anuncia declamando i
con el brazo elevado en el aire, a guisa de orador romano,
que hai jente a la puerta. Asi se pagan los desaciertos, i el
piblico Ileva su buena parte de castigo por la mancha que
hace recaer sobre aquellos que ejercen una habilidad del
mismo jinero de las que animan el lienzo de un pintor, o de
aquellas que arrancan vibraciones dulces de las cuerdas de
un violin o de un piano. Porque qu6 otra cosa es el c6mico
sino un artist que copia la naturaleza, i nos aterra, nos aflije
o nos hace reir con esta pintura viva de las costumbres, la
historic o los secrets del corazon human? I Seria artist
mas grande Miguel Anjel que Talma? La diferencia estaba
en el medio solamente; el uno espresaba con el pincel lo
que el otro con la voz i las jesticulaciones, mas Ambos eran





ARTiCULOS CRITICOS I LITERARIOS. 77
int6rpretes fieles de las sensaciones del corazon, pintores
ambos de la naturaleza.
El teatro en los pueblos modernos no es un mero pasa-
tiempo, que no merezca llamar la atencion del gobierno i de
los patriots. El teatro es un foco de civilizacion, m6nos por
el espectaculo que ofrece, que por los elements que con-
curren a formarlo; todas las artes le prestan su ausilio, i la
poesia i las bellas letras han hecho de l6 su campo de Marte,
en que hacen parada de sus progress i de sus injenios.
Nosotros, que parece que hemos protestado no ser poetas,
es decir fil6sofos, politicos, moralistas i cronistas, tenemos
que pedir prestado a la Francia i a la Espafia sus injenios
para que nos muestren sus costumbres, instituciones, vicious
i estado de civilizacion. Pero siempre ganamos much en
este pr6stamo, i una sociedad progress cuando se la comu-
nica el movimiento de otras. Si no tenemos poesia national,
tenemos idioma al menos i corazon para sentir, i ya son dos
estimulos para gozar las bellezas estranjeras; porque para
nosotros i nuestras costumbres americanas, tan estranjero es
lo que en Espafia se describe, como lo que se represent en
Francia.
El gobierno tiene comprado un local para la fundacion de
un teatro national; mas esto no prueba otra cosa, sino que
el gobierno siente lo que todo el mundo siente, es decir, la
necesidad de que haya un teatro. Asi sienten todos los
hombres la sensation de lo bueno, i el deseo de poseerlo.
Se trata de education? Todos estdn de acuerdo en la nece-
sidad de difundirla i en las ventajas que ella proporciona;
se proyectan los medios de realizar este deseo, se procede
a la ejecucion, i aqui empiezan a asomar una tras otra las
dificultades. El tiempo trascurre, nuevos motives de interest
laman la atencion, i el deseo comun, el bien que todos ape-
tecen, se posterga, se pierde de vista, sin que por eso cada
uno sienta m6nos las ventajas que l1 proporcionaria. Se
necesita, pues, a mas de la conviction de la cabeza, la passion
ardiente del corazon que hace desear sin descanso, trabajar
sin descanso, i luchar sin descanso, hasta obtener i realizar
aquello que es el objeto de su ardor. Por esta razon los go
biernos son tan lentos en realizar porque no tienen sino
cabeza que calcula; les falta el corazon que se apasiona, i
mas bienes ha hecho en estos Ailtimos tiempos el interest o





78 OBRAS DE SARMIENTO.
la filantropia individual, que no los conatos del poder
piblico; si bien es cierto que la demarcacion i subdivision
del poder en ministerios hace que concurran los talents i
los sentimientos de hombres especiales a hacer florecer
aquel ramo que, por sus aptitudes conocidas de antemano,
se confia a cada uno de estos encargados.


SOBRE LA LECTURA DE PERIODICOS
(Mercurio de 4 de julio i de 7 de agosto de 1841).

I

La mayor parte de los peri6dicos i diaries que con motivo
de las elecciones se habian organizado en Santiago, han de-
saparecido uno en pos de otro, desde el moment en que ca-
duc6 el objeto de sus discusiones. Muchos se han despedido
formalmente i con la mayor cortesia del piblico, i otros lo
han hecho sin prevenirlo, i la tribune i el foro se han queda-
do sin oradores i sin auditorio. Despues de tanta ajitacion,
la prensa ha dejado en reposo sus tipos, i el piblico entra en
la vida muerta de la concentration individual.
Nosotros solos quedaremos, a lo que parece, molestando
diariamente la atencion piblica, con nuestros buques exis-
tentes, nuestros avisos, despacho de aduana, noticias euro-
peas, variedades i tal cual articulo editorial. Nos pregun-
tardn acaso I por qu6 no muchos articulos editoriales? por
qu6 no mas animation en la redaccion? Nosotros en lugar
4 de por que? preguntaremos a nuestro turno ,para qu ?
Cuando contemplamos la intima conexion que tienen las
publicaciones peri6dicas con el progress material de un pue-
blo, de su civilization i libertad; cuando vemos figurar el
diarismo, como la faccion mas prominent que caracteriza a
nuestro siglo, como que es 61 mismo toda una civilizacion;
cuando lo vemos erijirse en la hacha que destruye a los d6s-
potas, i en el antemural que proteje las libertades pdblicas;
cuando le oimos alzar sus mil voices, i caer los tronos a una
sola serial de su dedo; cuando le miramos, en fin, como el
instrument mas poderoso del progress de las sociedades,
como que las publicaciones peri6dicas son la arena en que





ARTICULOS CRITICS I LITERARIOS. 79
se discuten en presencia de todos los pueblos las grandes
teorias sociales, el canal por donde se derraman los pensa-
mientos de cada uno para servir al bien de todos, el boletin
de todos los sucesos contemporineos, i el ojo siempre
abierto para fiscalizar a los gabinetes; cuando contemplamos
todas estas cosas i echamos una ojeada sobre nuestro pais,
no podemos abstenernos de lamentar su atraso a este res-
pecto, i la imposibilidad de apresurar su march a los
grandes destinos que le estdn deparados.
En paises tan nuevos como el nuestro, en que la instruc-
cion no esta jeneralmente difundida; en que no hai grandes
motives de contact entire los habitantes; donde los princi-
pios en que reposa nuestra forma de gobierno no son sufi-
cientemente comprendidos por la mayor parte de los ciuda-
danos; donde el comercio se arrastra mas bien que se
mueve, i la industrial i la agriculture vejetan lentamente, se
necesita, mas que en otro pais alguno, que los diaries cir-
culen con profusion, difundiendo conocimientos; desper-
tando el espiritu de empresa; comunicando avisos que
active las transacciones comerciales; aplaudiendo al ciu-
dadano benem6rito; poniendo en conocimiento de !a auto-
ridad los abuses de sus empleados; haciendo decender al
conocimiento de todos los decretos i las leyes que deben
rejir su conduct; i trasmitiendo, en fin, la noticia de los
sucesos que se desenvuelven en todos los lugares de la tierra,
i cuanto mas pueda contribuir a la mejora social o al entrete-
nimiento provechoso o instruction del individuo Basta,
empero, establecer peri6dicos para conseguir resultados tan
apetecidos?
La falta de lectores es a nuestro juicio lo que hace tan
precaria la existencia i duracion de las publicaciones peri6-
dicas, i cualquiera que sea el orijen de ello, siempre hard
poco honor a una nation que empieza a llamar la atencion
del mundo, i que puede servir de modelo por su regularidad
i 6rden a los demas estados sud-americanos. En el desafor-
tunado pais donde el gobierno hace pesar una mano de
hierro sobre la prensa peri6dica, a fin de que no se oigan a
lo lejos los jemidos de sus victims, hallara pronto disculpa
la circunscripcion de las publicaciones diarias; pero qu6
podra justificar a una nacion, como la chilena, que gozando
de una larga paz, de prosperidad en su comercio esterior,





OU OBRAS DE SARMIENTO.
de consolidation en sus instituciones i estendiendo cada
dia mas i mas su influencia sobre los estados vecinos, no
tenga sino un diario, i este suscrito por un estrecho circulo
de lectores?
I QuB juicio formard el europeo de nuestro estado de civi-
lizacion, el europeo para quien los diaries son el alma de los
pueblos, al ver uno en que son tan contados los 6rganos de
sus necesidades e ideas? 4 Cudl serd la estrafeza del norte-
americano, en cuyo concept, riqueza, libertad i peri6dicos
son sin6nimos, al arribar a nuestras playas i no ver nada de
lo que deja en la Union, donde sus 1,500 peri6dicos llevan la
vida i la animacion hasta las mas apartadas cabafias del
labrador? Cualquier juicio que formen, por desfavorable que
sea, si no es exacto absolutamente, ,4tendran por eso m6nos
apariencia de justicia en virtud de los datos que le suminis-
tramos ?
Para tomar un solo ejemplo de la prodijiosa circulacion de
los peri6dicos donde quiera que hai progress i libertad, i
para que este sea andlogo a nuestra position e intereses so-
ciales, lo escojeremos en nuestro propio continent. La sola
ciudad de Boston poseia en 1834, cuarenta i tres diaries, seis
almanaques, tres anuarios, una coleccion semestral, siete
trimestrales, cinco bimestrales, veintidos obras mensuales
i tres quincenales, sumando en todo noventa publicaciones
peri6dicas, que hallaban suficiente numero de suscritores en
una ciudad de 80,000 habitantes; pues habiendo en todas
las demas ciudades de la Union un nmimero igualmente pro-
dijioso de publicaciones, el radio de su circulacion no puede
estenderse much fuera del lugar donde se publican.
Hagamos ahora el parangon entire Boston, simple ciudad,
i la Repdblica de Chile; Boston con 80,000 habitantes i Chile
con mas de un million; Boston, simple miembro de un estado
de la Confederacion, i Chile un estado por si mismo i que
figure con distinction entire los estados sud-americanos; Bos-
ton con 43 diaries, i Chile con uno.
Qu6 hace, entire tanto, nuestra juventud que debiera ha-
cer brillar a su pais rejenerando sus costumbres i preparan-
do los medios de elevarlo en la consideration de los demas
pueblos civilizados? IEstima en mas que sus padres la lec-
tura de estos peri6dicos que son la sintesis de su siglo i de
su position social? Las personas que han cultivado su in-





ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 81
telijencia lo suficiente para juzgar del mdrito de los escritos,
pueden mui en hora buena esplayarse sobre la mediocridad
de las publicaciones diarias, cargo que estamos mui ljos de
rechazar como infundado; mas nosotros preguntariamos si
el m6rito de los articulos podria contribuir a hacer mayor el
ndmero de los lectores, i si la elevacion misma i la profun-
didad de las materials no servirian al contrario a retraer de
su lectura. Un diario es la espresion de las ideas, senti-
miento, cultural i necesidades de un pueblo, su lenguaje por
tanto debe estar al nivel de las ideas que represent; todo lo
que sobrepase esta media sera impopular i ex6tico. Los
diaries no se escriben para las intelijencias escojidas sola-
mente, el gran ndmero forma su clientele. No obstante,
podremos decir a nuestros aristarcos, lo que Lord Lyndhurts
en circunstancias semejantes ( venid, pues, a probaros. )
Reconocida la insignificancia de las producciones edito-
riales, siempre habra en los diaries alimento para escitar el
interest del hombre culto. Se encuentra en ellos tanta i tan
sorprendente noticia, tanto descubrimiento asombroso, que
esto solo bastaria para sostener la curiosidad del hombre
comun; i si como deben estarlo los mas adelantados, estdn
persuadidos que todas las curiosidades modernas marchan
a un mismo fin; que los acontecimientos de cada nation
son como las pajinas de un gran libro, que todos tienen su
relacion estricta, su 6rden, su prioridad i su colocacion
determinada, con cuanto interest no debieran fijarse en este
grave movimiento que ajita a las sociedades modernas, i que
tiene tanta relacion i puede influir tan poderosamente en
nuestro propio bienestar? La Europa estd a punto de empe-
zar una lucha de titanes, cuyo resultado puede comprometer,
retardar o acelerar la march de la civilization del mundo
entero. El Ejipto, que la motiva, movido por un brazo inteli-
jente i rejenerador, se sacude el polvo de los siglos que lo
habian sepultado en el olvido, para tomar de nuevo su anti-
guo rango de nacion culta. La Espania se despedaza por des-
prenderse de las trabas con que los siglos de fanatismo i
barbdrie habian agarrotado su cuerpo, i cada porcion de la
humanidad tiene su tarea que desempefiar, su vellocino de
oro que conquistar.
Si, por otra parte, nos detenemos a contemplar los tras-
tornos i desgracias de que son presa la mayor part de los es-





02 OBRAS DE SARMIENTO.
tados hispano-americanos, desde Tejas hasta Buenos Aires;
los diversos caractdres que se desenvuelven, los males que
esperimentan, la lucha de ideas i preocupaciones i las esce-
nas de carniceria i barbarie que tenemos tan cerca i cudnto
no debiera ser nuestro interest en seguir dia a dia la march
de los acontecimlentos que se desarrollan en nuestro derre-
dor, para simpatizar con ellos, si son conformes a los inte-
reses de los pueblos, o bien para execrar a los que por su
ambicion infernal sepultan a su patria en la barbarie i en la
desmoralizacion, para alzarse al fin sobre los cad6veres que
amontonan i erijirse en amos de los pueblos que han envile-
cido?
Cada vez que una question social nos ajita, vemos aparecer
una nube de peri6dicos que, patrocinando tal partido o tal
candidate, lo envilecen, en fuerza de la indignidad de los
medios que usan para atraerle proselitos, i midntras que el
patriotismo i el amor a los principios son la empresa que
ostenta cada uno de estos paladines de tinta i papel, no
vemos una sola doctrine social ventilada en sus columns, un
solo proyecto de mejora propuesto, una mirada echada
sobre la education pfiblica, ni el mas leve esfuerzo para
mejorar la condition del pueblo, hacerle conocer sus inte-
reses verdaderos, o imprimir a sus hdbitos i costumbres la
buena direction que ha de efectuar i llevar a cabo el progra-
ma de nuestra revolution. ZHabra de estrafiarse en vista de
esto la profunda ignorancia en que esta sumida la parte
desvalida de la sociedad i la penosa lentitud con que se
desarrollan nuestros fecundos elements de riqueza? lHabra
de culparse al gobierno de semejante atraso? ,Podria, sin
el apoyo i active cooperation de los ciudadanos, intentarlo
todo ?
Nuestros males no tienen su orijen fuera de nosotros mis-
mos; i si nuestra prensa peri6dica no tiene la importancia
estencion que corresponde a un pueblo culto, si sus publica-
ciones no salen del rol que ellas tienen en los pueblos mas
secundarios, no lo achaquemos a causes estrafias de nuestra
propia incuria i abandon. Los diaries podrian organizarse
bajo un pid mas estenso; sus articulos redactarse por plumas
hdbiles, i sus noticias i parte literaria estenderse a una
escala mas vasta, si el limitado nimero de suscritores no
hiciera ruinosa toda tentative de mejoras.





ARTiCULOS CRITICS I LITERARIOS.


II

Leemos en el Valdiviano una censura, no precisamente
del contenido de nuestro nimero del 4 del pasado, sino de
los verdaderos motives que calldbamos que justifican la
indiferencia del pfiblico por la lectura de peri6dicos, atri-
buydndola a la coaccion del gobierno i a las viciesas e ini-
cuas leyes que no rijen. No estrahiamos este lenguaje en la
pluma del que en moments Antes ha dicho lo que Montes-
quieu decia en presencia de un soberano desp6tico, sin
responsabilidad i que comprendia mui bien su position
cuando decia : el estado soi yo. Podia mui bien decir Mon-
tesquieu que los gobiernos son los que hacen de los hombres
bestias, i de las bestias hombres. i Craso i brutal insulto hecho
a las tendencies de la humanidad, a la civilization i a la
dignidad del hombre Mal habria hablado asi aquel grande
escritor, si sobreviviendo a su 6poca, hubiese podido pre-
senciar los resultados del trabajo que se habia preparado en
sus dias i a su vista misma, i en el cual 61 tom6 una gran
parte. Hubiera visto ent6nces que los gobiernos pueden
afectar las formas esteriores de una sociedad, influir en
su bien o en su desventura temporalmente; pero nunca
decidir de sus destinos futures, nunca cambiarlos en bestias.
Un gobierno americano que apesar de sus atrocidades se
nos pinta a cada moment por el Valdiviano, por una singu-
lar aberracion, como un gobierno digno de imitarse, porque
estA sobredorado con la palabra majica de federation, ha
intentado hacer bestias del pueblo que prime. ,Pero lo ha
conseguido? oh! n6 Mil veces n6! Se ha rodeado de bes-
tias, si se quiere; ha dado a la sociedad las formas esteriores
de la barbarie; pero las tendencies son las mismas. Diez afios
de sozobras, centenares de ejecuciones, revoluciones sofo-
cadas, una jauria de canibales para castigar con la muerte
un murmullo, una queja, no han mejorado un Apice su
position.
Una jeneracion entera ha sucumbido en los combates, en
las revoluciones, en los cadalsos, en los pontones, en las
mazmorras, en el suelo estranjero; pero una nueva jeneracion
se ha presentado en la arena, compuesta de los que eran
nifios cuando la lucha principi6, i Ilevan adelante la obra i





64 OBRAS DE SARMIENTO.
su sangre estA verti6ndose en los mismos lugares que pare-
cian sometidos antes a la fuerza del vencedor. Este hecho
solo bastaria al Valdiviano a encontrar el despotismo donde
verdaderamente se halla.
Pero nos hemos distraido de nuestro asunto, que son las
publicaciones peri6dicas i su limitada propagacion en Chile.
Para convencer al Valdiviano de la injusticia que hace al
gobierno vamos a encerrarnos en el estrecho circulo de los
hechos. El Valdiviano tiene la gloria de existir, no obstante
la iniquidad de las leyes, durante el largo period de cerca
de ocho afios. La empresa ha sido arrojada, sin duda; prac-
ticar el bien, ha dicho, fuera del peligro es la virtud de hom-
bres ordinarios; sostener su probidad en medio de los riesgos i
las persecuciones, es el efecto de una constancia herdica. Si el
riesgo ha sido continue, no negara por eso que la persecu-
cion no le ha sobrevenido. Las leyes son inicuas, 61 lo ha
dicho, lo dice, i lo que es mas, no ha dejado un moment
de echar en cara al poder, su despotismo, su tirania, etc. La
lei no le ha alcanzado : Z esta acaso el Valdiviano fuera del
alcance de la lei? Ha sostenido en medio de los mayores
riesgos, segun el, los derechos del pueblo; ha debido, pues,
ser popular, porque son siempre populares los escritores que
defienden contra el poder los derechos de los pueblos. I bien
4 cuntos suscritores tiene el Valdiviano ?
Alguno esplicaria la respuesta que nos daria, suponiendo
que el caso este no hace regla. Enhorabuena; tomaremos un
segundo ejemplo. El diario la Bolsa, sin embargo, sucumbi6
cuando mas necesaria era su existencia, i no sucumbi6 a los
golpes del gobierno, sino al cancer que mina lentamente la
vida de los diaries : la falta de suscritores. El mal no vino
del gobierno, i un diario barato i que debia espresar los
deseos de un partido, no pudo sostenerse.
Nosotros prescindimos de los casos en que necesidades
del moment estimulan la curiosidad pdiblica, i hacen leer
tal o cual papel politico improvisado, para servir a un intent
determinado. Este no es el diario, este no es, propiamente
hablando, el peri6dico. El diario es la espresion continue, la
6rden del dia de una sociedad; i el escrito poldmico no tiene
mas objeto que un prop6sito del moment; pasa este i aquel
desaparece.
El Mercurio existe hace aiios, 4i c6mo existe? Existe por





ARTICULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 85
la filantropia del gobierno, por la gruesa suscripcion con que
lo ayuda; sin ella, sin el favor del poder, seria precise ha-
berlo visto para saber lo que habria sucedido. 4Qud razones
daria el Valdiviano para esplicar la limitada portion de sus-
critores que lo leen. El Mercurio no es hostile al gobierno,
pero tampoco es su panejirista; no siempre se ocupa de
asuntos que interesan a la political interior; si ha torado
part en las cuestiones de partido, lo ha hecho, sin duda
ninguna, con mesura, sin herir intensamerite a los que lo
impugnaban, puesto que est3s lo han inculpado de no saber
descender a los hechos, i que el Valdiviano lo ha favorecido
con un concept favorable. Muchas publicaciones se han
hecho en sus pdjinas que contrariaban los intentos del go-
bierno, i algunas que lo atacaban, i de esto no ha formado
una queja por la sencilla razon de que esta publication no
tiene un caracter official. Nada hai, pues, hasta aqui que ma-
nifieste la coaccion del gobierno. El Mercurio por su position
sirve para instruir a toda la repdblica del movimiento mari-
timo del puerto mas concurrido que posee; para manifestar
en sus avisos las necesidades comerciales i econ6micas de
dos ciudades principles; para publicar el movimiento de
aduana; para anunciar los fallos de los, tribunales. Por el
Mercurio saben todos los acontecimientos que llaman la
atencion del mundo, i las ocurrencias que trasmite la prensa
estranjera. El Mercurio es, en fin, el 6rgano por el cual se
public todo lo que a alguno interest hacer piblico. I no es
cierto lo que el Valdiviano supone gratuitamente, que el
Mercurio no pone en conocimiento del pdblico los sucesos que
no estdn en consonancia con la march (del gobierno) a que
se halla ascripto. Imputacion gratuita, porque tenemos de
ello la mas complete evidencia. El gobierno sabe las noticias
que el Mercurio estracta de los peri6dicos estranjeros cuando
lo sabe el Valdiviano, es decir, cuando estAn publicadas; ni
sus redactores tienen para su eleccion otra regla que el in-
teres que se imajinan puedan inspirar. El Mercurio no public
noticias de M6jico cuando el Valdiviano estrafiaba su silencio,
porque en los peri6dicos estranjeros nada habia hasta ent6n-
ces sobre aquella repdblica.
No es, pues, efecto de las inicuas leyes que nos rijen el
abandon i la falta de espiritu pdblico que apuntamos Antes
i que reconoce el Valdiviano. Si en lugar de reconocer





8ti OBRAS DE SARMIENTO.
como principio inconcuso, que estd en manos de los gobiernos
volver bestias a los hombres, reconociera este otro que solo
desmienten casos particulares, que los gobiernos son la espre-
sion de la sociedad donde existen; el Valdiviano se habria
aplicado con mejor 6xito a mejorar el espiritu de la sociedad,
en lugar de malgastar esa constancia her6ica con que ha
consagrado su vida a escribir suefios e injusticias. Aquella
empresa habria sido eminentemente liberal. Arrostrar el
encono del pueblo para echarle en cara su apatia, su indo-
lencia, en lugar de justificarla, es el deber sagrado de los
escritores americanos; porque el mal que aqueja a nuestra
prensa, es comun a todas las antiguas colonies espafiolas.
Aqui estd la causa, este es el orijen del mal, la indolencia de
espiritu que nos di6 el sistema colonial. Observe el Valdi-
viano lo que sucede en las colonies inglesas, donde sin duda
el gobierno no consiente que se escriba libremente, como
nuestras leyes permiten; observe lo que pasa en el Canada,
en Sandwich, Sydney, Calcuta, i verd alli los peri6dicos po-
pulares por todas parties, en poblaciones infinitamente pe-
quefias. jI esto por qud? por que sus habitantes tienen los
habitos i las tendencies de la madre patria, porque un singles,
como un frances, como todo hombre culto no puede vivir
sin peri6dicos, sin saber lo que en el mundo o en derredor
suyo pasa, sin alimentar su espiritu, como nosotros alimen-
tamos el cuerpo, sin interesarse por todo lo que es de suyo
intesante. Si nosotros no tenemos peri6dicos es porque
nuestros padres no los tuvieron, i porque aun no se esta-
blecen i jeneralizan las nuevas costumbres de nuestra nueva
vida, de trabajo de cuerpo i de espiritu, la vida social inteli-
jente. Aqui estdn pues las causes i la verdadera raiz del mal,
aqui es precise curarlo.
Introduzcamos primero el diario entire el catalogo de.las
necesidades ordinarias de cada ciudadano; empefi6monos en
que se habitue i se interest en saber todo lo que pasa en el
interior i en el esterior de su pais, i despues veremos a la
prensa peri6dica sostenida contra el poder, por las raices
que habra echado en las costumbres del pueblo, que no
podra vivir sin ella, i no por'vanas declamaciones que solo
logran perjudicarla.





ART1CULOS CR1TICOS I LITERARIOS.


CANTO AL INCENDIO DE LA COMPANIA
POR DON ANDRES BELLO
(Mercurio de 15 de julio de 1841).
Hemos leido con la mas grata complacencia el canto ele-
jiaco publicado en Santiago con el titulo de Incendio de la
Compaiia, atribuido, con razon, al autor de los Principios
de Ortolojia i Metrica de la lengua castellana, que tan opor-
tuna instruction ha difundido en el pais. Decir que esta bella
composicion se hace notable por la pureza del lenguaje, por
la propiedad de los jiros, i por la mas acabada perfection ar-
tistica, seria revelar el nombre de don Andres Bello que, en
un grado tan eminente, conoce las bellezas del idioma que
tan profundamente ha estudiado. Mas, lo que es digno de
notarse, porque ello muestra el desapego del autor a las en-
vejecidas mdximas del clasicismo rutinario i dogmitico, es la
clase de metro que para asunto tan grave i melanc6lico ha
escojido, i que en tiempos atrAs solo se usaba para la poesia
lijera. El tono general de la composition es elevado i lleno de
recojimiento, descollando aqui i alli mil pesamientos deli-
cados. Nos parecen sublimes las palabras que dirije al reloj
cuando le ve arder tambien en la vesta pira :
I a ti tambien te devora
Centinela vocinglero,
Atalaya veladora,
Que has contado un siglo entero
A la ciudad, hora a hora.
Un siglo contado hora a hora es un pensamiento elevadi-
simo, i que suscita en el fnimo del lector ideas melanc6licas
i una especie de temor relijioso. Un siglo ha pasado sobre la
ciudad, i nosotros habiamos oido sonar las horas que avisa-
ban su lento, pero continue paso. iCuintas jeneraciones!
iCuAntos sucesos ocurridos en estas horas que al fin forman
un siglo! Asi cree el poeta oir a la incendiada mdquina des-
pedirse de la ciudad, dici6ndole :

IAdios, patria El cielo ordena
Que no mas las notas mias
Desenvuelvan la cadena
De tus horas i tus dias.





88 OBRAS DE SARMIINTO.
Mil i mil formas mire
Nacer at aura del mundo,
I florecer a mi pie.
I descender al profundo
Abismo de lo que fue.
I te vi en tu edad primera,
Dormida esclava, Santiago,
Sin que en tu pecho latiera
Un sentimiento presago
De tu suerte venidera.
Yo te vi del largo suefio
Despertar altiva, ardiente,
I opener al torvo cefio
De los tiranos, la frente
De quien no conoce duefio.
Vi sobre el pendon hispano
Alzarse el de tres colors;
Suceder a un yermo un llano
Rico de frutos i flores,
I al esclavo el ciudadano.
Santiago, iadiosi ya no mas
El aviso dilijente
De tu heraldo fiel oiras,
Que los sordos pasos cuente
Que hbcia tu sepulcro das.
Versos como estos harian honor al mas favorecido poeta,
por la elevacion de los concepts i la fuerza de imajinacion
que brilla en ellos.
Nos parece mui oportuna la turbacion que con el incendio
esperimentan las cenizas de los difuntos habitantes de aquel
colejio, i el ligubre canto que entonan, que sordo murmullo
lejano semeja :
Mueven el lAbio, i despues
Desmayados ecos jimen;
La luna pasa al trav6s
De sus cuerpos, i no imprimen
Huella en el polvo sus pies.
I despues nos parece bellisimo, no minos que la pintura
de las dnimas, tales como la concibe la imajinacion de los
creyentes. Mui al caso viene en seguida la frase vulgar no es
cosa de este mundo, que tan espresiva es en boca de nuestras
jentes, probando con su oportuno uso que nada hai mas





ARTiCULOS CRiTICOS I LITERARIOS. 89
portico que las espresiones de que usan las jentes del pueblo,
i cuyo ausilio no debe despreciar el j6nio portico, porque
ellas suscitan ideas determinadas e imajenes espresivas. No
hemos juzgado del mismo modo, por mas que hemos querido
vencernos, el uso de esta otra frase grima me da, no obs-
tante su propiedad, por la falsa acepcion que el uso vulgar
le da.
Dominados por las impresiones que nos ha causado la
lectura del Incendio de la Compania, hubidramos deseado
que el autor se hubiese estendido mas, no obstante que no
se presta much para ello la material. Habriamos querido,
por ejemplo, que a la description del incendio, hubiese pre-
cedido la de una escena tranquila, la paz domdstica, el 6rden
que en la ciudad reina, a fin de colocar en un cuadro apacible
este terrific i repentino acontecimiento para herir mas fuer-
temente la imajinacion.
Con motivo de estos versos, nos sentimos llamados a obser-
var un hecho que no deja de causarnos alguna impression,
tal es la rareza de los honors que entire nosotros se tributan
a las musas. jPor qu6 son tan tardias i tan contadas las
ofrendas que se presentan en sus altares? jSerA cierto que el
clima benigno sofoca el vuelo de la imajinacion, i que Chile
no es tierra de poetas? jFalta acaso instruction suficiente
para pulsar con acierto las doradas cuerdas?
No creemos ni lo uno ni lo otro. Moda ha sido desde los
tiempos de Montesquieu dar al clima una grande influencia
en el caracter de los hombres; pero ya esta razon suficiente
ha dejado de ser tal, desde que se han visto a los pueblos de
las llanuras i a los que coronan las montafias, rivalizar en
bravura i amor a la libertad. I en cuanto a las dotes de ima-
jinacion, si la ardiente Italia tiene sus Dantes i sus Tassos,
la fria Inglaterra ha ostentado sus Shakespeare i sus Byron
que en riqueza po6tica en nada ceden a los primeros. La
Rusia i la Alemania tan buenos poetas tienen como la Fran-
cia i la Espafia. 4Por que, pues, Chile se eceptuaria de la
regla general? M6jico ha tenido su Gorostiza, Cuba su Here-
dia i Buenos-Aires sus Varelas i sus Echeverrias que han
escitado algun interest.
No creemos tampoco que sea falta de gusto, o conoci-
miento del arte, pues este pais ha sido mui favorecido de
algunos afios atras en los studios del idioma. Creemos, i






UU OBRAS DE SARMIENTO.
queremos decirlo, que predomina en nuestra juventud una
especie de encojimiento i cierta pereza de espiritu, que le
hace malograr las bellas dotes de la naturaleza i la buena i
s6lida instruction que ha recibido. Si el pueblo en general no
gusta much de la poesia, es porque nada se hace para hacer
nacer la aficion a este j4nero de literature.
Sentimos que la distinguida sefiora Marin, que en tan bue-
na armonia vive con las hijas de Apolo, no favorezca al pi-
blico con nuevas producciones que acrecienten el nimero de
sus admiradores, ya que los j6venes se muestran tan esquivos
al grato comercio de las musas.


NAPOLEON LO MANDA

VAUDEVILLE DE SCRIBE

(Mercurio de 19 julio de 1841).

El vaudeville Napoleon lo mando, de Scribe i companifa,
fue el asunto que ocup6 primordialmente nuestro teatro de
anoche; piececita de gusto i llena de sentido comun como son
la mayor parte de estos vaudevilles del teatro de Scribe i que
han pasado a nuestro idioma con nombre i todo, puesto que
son de f6brica estranjera i nuestra lengua nos les tenia pre-
parado un tratamiento honorable.
Al ver al sefnor Peso, con su naturalidad que no copia sin
duda la elegancia de modales de la vieja nobleza francesa,
pero que tiene al mdnos la cualidad que mas raramente se
ve en nuestro teatro, al ver al senior Peso con sus vestidos de
corte antiguo i raidos, crefamos ver en l1 la humillacion de
aquella usada aristocracia que empezaba a reconciliarse con
el imperio flamante de gloria, a cuyo inevitable estableci-
miento era fuerza resignarse por hambre i por la necesidad
de tener patria. La seilora Montes de Oca sostuvo el interest
de su papel con much encanto. Primero era una marquesita
radiante de hermosura i juventud, apegada como la que mas
a sus creencias aristocrdticas, despreciando la gloria military
que lo invadia todo, i sofiando en condecitos i marqueses
del antiguo cufio; pero un rico vestido de mano de la empe-
ratriz, es el primer escalon que la une con la 6poca en que





ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 91
vive. Ya se ve! Un vestido azul celeste con guarniciones de
rosas blancas es una diab6lica tentacion para una nifia bonita,
i mal puede resistir la preocupacion mas arraigada cuando
se hiere el talon vulnerable de una mujer de gusto por los
adornos; i luego si se present un guapo pretendiente,
aunque sea de drden del emperador, pero siempre mui guapo
i de modales afables, cultos i comedidos, puddese en buena
hora entablar un coloquio para protestar primero contra la
violencia de un emperador intruso, i despues para pactar i
transijir poco a poco con las circunstancias. Todo esto nos
parece mui bien; mas no asi la razon que, entire otras, da la
marquesita para no gustar del enlace convenido sin su con-
sentimiento, cual es la de no conocer a su novio. Scribe se
ha olvidado que en los matrimonios aristocraticos no entra
para nada la voluntad de la prometida. Tantos francos de
dote, el palacio tal i el titulo de condesa por una parte, i por
otra la renta cual i el mayorazgo tal, hacen las veces de este
amor de aldeano que solo sirven para nosotros pobres dia-
blos, sin pergaminos, sin titulos i sin alcurnia. Sea de ello lo
que fuere, la marquesita consiente en casarse, i en ir a ver
a su esposo en un garito, en un cuerpo de guardia en que
puede cortarse el humo de las pipas i en el que se respira
punch i cofiac. I Qu6 humillacion para la nobleza del arrabal
de Saint-Germain! Oh tiempos! i H aqui lo que la revolu-
cion ha traido! iEste imperio de soldados borrachos i se-
dientos de combates i de sangre! I la antigua nobleza tener
que mezelarse con esta nobleza plebeya, compuesta de tam-
bores, sarjentos i soldados elevados a reyes i principles!
i Oh! Sin duda que la escena en que la marquesita entra en
el cuerpo de guardia es la mas hist6rica i la mas caracteris-
tica. Mas, al fin, oye la narracion de los combates que han
sido teatro de la bizarria del coronel Ferrier, su future de
6rden del emperador, i luego lee el titulo de general que da
al coronel el que nunca se olvid6 de la comportacion de un
soldado de Ulm i Austerlitz, i su corazon frances, amante
de gloria i honors, abjura sus honors de salon aristocrAtico,
se reconcilia con el humo del tabaco i de la p61vora, las dos
species de humo que mas estan en boga, i hela aqui a la
marquesita envanecida, esposa del general Ferrier i pronta
para acompafiarle a Berlin, adonde Ilevan a su esposo la
guerra que se ha declarado i la sed de nuevos triunfos.





92 OBRAS DE SARMIENTO.
I ,d6nde se queda nuestro valiente Bernardo, soldado viejo
de la repuiblica i del imperio, vieux soldat de l'empire qui a
vu toutes les capitales de l'Europe, sacredieul ; Vive Napo-
leon! Vive l'empereur! Bravisimo, senior Silva! es Ud. un
buen soldado lleno de humo i alegria, naturalote i de buena
pasta. No titubeamos en decirlo, el senior Silva ha sido el
h6roe de la function rivalizando en propiedad con la seiiorita
Montes de Oca. El senior Moreno era un buen official del im-
perio, con algunas otras buenas cualidades que una triste
figure, de lo que lo felicitamos con toda la capacidad de nues-
tros pulmones i las fuerzas de nuestras manos.
Un defecto hemos notado, que si bien hace un anacronismo
en la historic de las vestimentas, hacia mas picante el papel
del senior Silva. El traje que llevaba pertenece a una 6poca
anterior al imperio; es de los Liempos de la monarqufa de
los Borbones i de principio de la repdblica. El emperador
arregl6 el equipo i vestuario de su ejdrcito bajo el pie que lo
vemos en todos los ejdrcitos modernos : pantalon ancho,
casaca, chac6, etc., sobre todo el pelo corto i no con chapecan
de chicote como lo llevaba anoche el senior Silva.
Porlo demas, la representation ha sido buena, los papeles
bien distribuidos, i no ha habido nada que llamase la aten-
cion, si no es el poco concurso. Los palcos estaban vacios i
las lunetas presentaban claros espantosos. Sin duda que el
pdblico hacia justicia al comunicado del Otro abonado que
habia salido a la defense de los defects de nuestra com-
pafifa c6mica; i, vive Dios! que entraremos en desleal batalla
con este espadachinIue nos sale al encuentro. Ya nos estaba
fastidiando no cortar a diestro i siniestro, i queremos entre-
garnos a la innoble passion de la murmuracion por escrito,
que causa nuestras mas caras delicias. Venga el comuni-
cado!
Por lo pronto se me viene a los ojos, i a fd que echan
chispas de rabia, aquello de que nuestra critical es incondu-
cente, que esta hecha con impericia e ignorancia, que es
ridiculo hacerla i demas a mas una pedanteria insufrible. Vaya
de barato este preAmbulo i de balde la argumentacion que
sigue, en que el Otro abonado, como si yo hubiese sido en
mi vida hombre abonado, concluye, que aunque uno se des-
gafiite diciendo, fulano hizo mal esto, dijo con impropiedad
lo otro, el defecto quedarA en pi6, subsistira siempre. iQud





ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 93
son nuestros c6micos tan testarudos, tan incorrejibles, que
no habrAn de escuchar jamas los reparos que se les hacen
para que espresen con propiedad los conceptos que deben
vivificar? 4Les habrd soplado el demonio del orgullo o sera
tal su incapacidad i falta de talent que no acierten a enmen-
darse?
iEl teatro dice el Otro, necesita, como ninguna otra cosa,
ejemplos practices! Sin duda que los buenos ejemplos sirven
de much para former los grandes actors; pero para los
malos, solo son motives de nuevos e insufribles defects. La
imitacion de un'mal copista, es peor aun que la inhabilidad
espontinea.
Creemos que seria oportunisima una escuela de declama-
cion; no para ensefiar c6mo debe manifestarse el dolor, ni
]a desesperacion, ni la c6lera, cuyo modelo no se encuentra
en las escuelas sino en la naturaleza i en la sensibilidad del
corazon, sino para quitar a los alumnos todas esas maja-
deras afectaciones con que por copiar lo que no han enten-
dido, hacen de una escena patdtica, un motivo de risa i de
farsa. Buena seria una tal academia para ensefiar la prosodia
del lenguaje, esplicar el sentido de las palabras i dar dignidad
i soltura a los modales; pero mui poco contribuiria a la ver-
dadera i field espresion de las afecciones del alma sin darles
para ello un tono amanerado i facticio, que nuestros primeros
c6inicos no necesitan, porque lo tienen que les rebosa por
las costuras de los vestidos. Hai actualmente en Paris una
escuela para los cantores i cantarinas de la 6pera, i el piblico
se queja de los p6simos resultados que ha dado. Los actors
reproducen sus lecciones ensefadas, sin que elparterre sienta
aquellas profundas emociones que le hacia esperimentar la
habilidad espontinea de algunos series privilejiados, que sin
preparation alguna, se han abierto paso desde los papeles
subalternos hasta ocupar el rango a que los destinaba el
jenio i el talent.
Pide el Otro ejemplos practices. Sin duda que es original
pedir que haga otro tanto el que halla mala otra cosa. El
miserable fabricante de patios que oye Ilamar ordinaria su
bayeta, puede decirnos, hAgala Ud. mejor i hacer que la
bayeta sea patio de Sedan. El pintor de puertas que os hace
un mamarracho, os dird que lo hagais, i si no sabeis hacerlo,
helo aqui que se convierte en Miguel Anjel o en Ticiano.





94 OBRAS DE SARMIENTO.
Estas puerilidades propias de un chiquillo majadero, no im-
portan nada. Si el pfblico no puede subir a las tablas a decir
a un actor, esto se hace asi, no por eso deja de sentir las be-
Ilezas i las imperfecciones. No quiero suponer que todos tie-
nen un gusto formado i cuyo fallo sea siempre acertado. No;
pero tienen en cambio sentido comun, para apreciar lo que
es propio o impropio, i corazon para sentir lo que aflije, le
alegra o le irrita. Para que el Abonado sienta hasta donde
Ilega el imperio del buen sentido i del corazon, le contaremos
lo que muchos saben, pero que 61 ignora acaso. MoliBre es,
como debe saberlo, uno de los j6nios de la comedia; nadie
como 61 conocia en su tiempo el corazon human, i nadie
pint6 con mas delicadeza i mas profundidad sus estravios i
sus virtudes. Pues bien, este grande hombre, Antes de pre-
sentar en escena sus composiciones, tenia costumbre de leerlas
a una criada vieja que de muchos afios tenia a su servicio,
porque habia notado que en los pasajes en que esta pobre
mujer, apoyada en el mango de su escoba, se sonreia, era
seguro que el puiblico los aplaudia; mas si ella meneaba la
cabeza con sefiales de desaprobacion, bien podia prepararse
para oir los silvos del pfiblico.
,Qu6 diremos de un piblico que se echa a reir cuando un
actor hace el iltimo esfuerzo para enternecerlo? Piden para
convencerse ejemplos prdcticos, i voi a darles uno, tamario
como un buei. En la function del domingo el senior Moreno,
en -el 3. acto, habia mostrado todas las angustias de un
hombre virtuoso que vi a morir en un cadalso dejando una
esposa idolatrada, entregada a la desesperacion i a la ven-
ganza de un hermano birbaro i rencoroso. La march fdnebre
conmueve los corazones, las Idgrimas i la resignation de un
padre han enmudecido de compassion a los espectadores; el
aparato del suplicio llena a todos de horror, la victim, en
fin, va a desaparecer del teatro, i al ver por iltima vez a su
padre, lanza un jemido lastimero. Bien! el pdblico se rie
a carcajadas de este jemido, tan triste i tan profundo. ,C6mo
no se habia de reir si parecia un grito de laucha que v6 a
un gato que va a cazarla? I sino Zpor qu6, pues, se rie el
pdblico? Entremos a examiner este incident. 0 el piblico
no sabe sentir, o el actor le rob6 todas sus ilusiones dAndole
gato por liebre. Del p6blico puede decir el actor que no
entiende de comedies i que no es capaz de desempefiar un





ARTICULOS CRITICOS I LITERARIOS. 95
papel subalterno, en lo que estamos de acuerdo; mas el pui-
blico se ha reido cuando se esperaba verle deshacerse en
ligrimas i sollozos. 4Se habria reido si hubiese visto a un
preso de la carcel barriendo en la plaza? No, sin duda. ZPor
qud, se rie pues, cuando todo esta calculado para conmover
su corazon? iQud! iUna esposa torcigndose las manos de
desesperacion, un padre virtuoso envilecido, un j6ven inte-
resante echado por una passion amorosa en el camino del vicio
sin contaminarse, i no obstante, subiendo a un patibulo para
saciar la venganza de un noble cruel, el aparato del suplicio,
la misica fdnebre, no arrancan del pdblico otros acentos
que la risa i la burla? Sefior Abonado, si el pdblico hubiese
estado leyendo en el silencio del asilo dombstico, esa misma
pieza jcree Ud. que al llegar a ese jemido habria soltado la
risa? Luego id6nde esta el mal? Fuerza es buscarlo donde
.estd,,en que no se represent bien uno de esos desahogos
del alma que Ilamamos interjecciones; en que no hai vida ni
verdad ni naturalidad; en que se ha tomado una afectacion
de dolor, por la espresion de dolor; una afectacion sentimen-
tal, por las pasiones del alma, que son la naturaleza misma,
sin manera especial.
Reflexionen sobre este hecho nuestros actors, si quieren
alguna vez aproximarse a la perfeccion. No es en el desprecio
de la critical en donde pueden encontrar remedio, es en el
studio de los defects que se les indican, donde hallarin
motives de aplauso i de buen suceso.
Ahora nos queda solo por decir nuestro nombre, para que
el Abonado, nos diga el suyo, segun lo promete solemnementf.
,Vi6se nunca majaderia de tanto volimen? 4Sera este un
duelo? 1I nos citan al teatro para esgrimir los floretes? Mas
si no sabemos tirar el florete! Tomaremos lecciones alli sin
duda. Sefior Abonado, me llamo Don Silvos i Pabnoteos, i
cuidado! que si se mete en quintas conmigo, le he de hacer
zumbar mi nombre de bautismo por los oidos.

UN DESAFfO
DRAMA DE LARRA
(Mercurio del 22 de julio de 1841).
iVaya una buena pieza, una buena function, i una buena
actriz sobre todo! Los palcos estaban recargados de frutas i





9M OBRAS DE SARMIENTO.
de flores, como viejos perales de los tr6picos. i Qud peras tan
maduras habia en algunos Que ojuolos negros brillaban
como carbunclos en otros, que ya me olvidaba de mi meta-
fora de los perales, con que me estaba saboreando.
El anagrama del celebre i malogrado Mariano Larra que
suscribe la traduccion del drama titulado un Un desajio, se-
ria por si solo una recomendacion del m6rito de la pieza que
pudo escitar el interest de aquel aristarco tan enfadoso para
la vanidad de autor, i tan insoportable para las prelensiones
de ciertos actors pretensiosos en demasia; porque han de
saber nuestros lectores, que en Espafia, en donde escribia
aquel c6lebre critic, hai actors que saben apreciar sus ta-
lentos, como por cualquier otra part.
El asunto del drama estd torado de las costumbres del
reinado de Jacobo I, en cuya corte introdujo el favorite Lord
Buckingham, el gusto por todo jenero de disipaciones, galan-
terias i des6rdenes que, como ha dicho mui bien el cartel del
teatro, daban past a la vida. Todos los papeles subalternos,
son en esta pieza subalternos en estremo, pues que no se li-
gan al asunto principal sino por incidents mui pasajeros, lo
que ha servido para hacer brillar el buen juicio de los miem-
bros de la compafifa que los desempefiaban, pues ninguno se
ha escedido un punto del rol que debia ejecutar.
Si no he comprendido mal el argument, el conde War-
wick concibe una passion extremada por Elizabet Howard, a
quien cree viuda hasta el moment en que ella le revela que
estd casada secretamente con el duque de Besford, en cuyo
favor empefia Isabel el valimiento del conde, a fin de que se
le indulte de las penas rigorosas en que ha incurrido hiriendo
a alguno en un duelo. El duque, reconocido al servicio que
aquel le hace, le ofrece una gratitud i una amistad sin limi-
tes, i esta amistad tan franca de part del esposo para con
el amante de Isabel, hace el interest de la pieza. La passion
ilejitima de Isabel, que tan mal paga el ardiente afecto de
su esposo, no esti justificada por antecedente alguno que
atenie su deformidad, si no es la gratitud, que se ve que en
concept del poeta mismo, ha sido reputada bastante. No
asi la del conde que cuando ha principiado a amarla, la creia
viuda i por lo tanto libre de empeilo alguno. El drama desa-
rrolla, pues, una passion ilejitima, sin manchar el caricter de
los personajes que de ella participan; porque nada hai en





ARTICULOS CRITICS I LITERARIOS. 97
esta pieza que muestre caract6res de personas, ni de 6poca,
sino de pasiones como el amor, la desesperacion i la ven-
ganza. No seria pues ni mui moral, ni mui digna de nuestras
costumbres una escena que sin atenuacion suficiente, nos
ofrece en espectdculo un amor culpable, que sin embargo
de serlo, no envilece sino a la victim leal e inocente, que
ni aun ha podido sospecharlo, si el desenlace no bastase a
encubrir este defecto. La catdstrofe es de un j6nero nuevo,
moral i enteramente dramitica. El duque instruido por la
oficiosa crueldad de Burker, de la infidelidad de su esposa,
la abruma con todo lo que un corazon ofendido tiene de mas
amargo, echdndole en cara su traicion i la deshonra que
sobre 61 hace recaer. En medio de esta escena aparkcese el
conde que espone su vida por arrastrar en su fuga a la cul-
pable esposa de su amigo. El duque, ent6nces, halla un objeto
digno de su enojo; se arroja hacia 61, le pide satisfaccion de
la ofensa, le compele, le arrastra, le empuja hacia fuera;
dos tiros de pistol revelan al piblico la muerte del conde,
i el duque la anuncia como un suicidio efectuadio para no
caer en las manos del mortal enemigo del muerto. La esposa,
en tanto, pide tambien la muerte, la solicit de rodillas;
( os abandon, le dice el duque, al remordimiento i a la
execracion. iSentencia terrible! Desenlace espantoso i
lleno de instruction moral!
Fuese un incident, fuese una intention, la sefiora Miranda
que de arrodillada que estaba, habia quedado impropiamente
sentada en el pavimento, afladia con su postura humillante,
un grado mas de verdad a la vergonzosa condition a que su
estravio reducia a la culpable Isabel. Por lo demas, la intriga
de la pieza es conducida con habilidad, los incidents son
naturales, las escenas mui dramaticas i las pasiones vehe-
mentes i verdaderas.
La sefiora Miranda ha obtenido un suceso complete i a
nuestro juicio merecido. Todos han quedado satisfechos, i
deben prometerse nuevos esfuerzos de su parte, para con-
servar las simpatias con que el pdblico la ha acojido.
Su representation ha sido casi jeneralmente bien desem-
pefiada, i en algunos pasajes dificiles llevada a una animation
i verdad tan natural, como no veiamos de much tiempo
atras en las tablas. Su llanto es el de una mujer desgraciada,
es decir, el Ilanto que vemos aquf abajo en la vida real, lanto





.9 OBRAS DE SARMIENTO.
que no se manifiesta para hacer llorar a los que lo presen-
cian, sino para desahogar las penas del corazon. Su ansiedad
en el tercer acto, midntras que el esposo que ha deshonrado
da al amante las pruebas mas incontestables de la adhesion
que una noble gratitud inspira, era tanto mas interesante
cuanto que la escena en que lo manifestaba, se prolongaba
a punto de hacer embarazosa la representation mimica que
con tanto arte, espresion i naturalidad ejecutaba la sefiora
Miranda. Sobre todo, hai una parte dificilisima que reproduce
maravillosamente esta actriz, i es la instancia urjente, las
improvisaciones del sentimiento. iQu6 vida i animacion
habia en la escena en que quiere compeler a la fuga a su
amante! Era la naturaleza misma, i en todas las yeces que
ha debido manifestarse ajitada por afecciones o deseos vio-
lentos e impetuosos, se ha conservado a la altura de su rol.
Todos han quedado satisfechos, i en su entusiasmo no sa-
bian que ponderar mas, si la propiedad de aquella esclama-
cion que la nobleza de sentimientos de su esposo le arranca :
q el cumple con su deber midntras yo lo deshonro! o de
aquel : ( soi tuya, quiero ser tuya ) que en el enajenamiento
del amor exhala.
En honor del sefioI Velazco debemos decir que ha com-
prendido i desempefado mui bien su papel, sobre todo en la
escena que motiva el desenlace de la pieza, en que instruido
de la enfidelidad de su esposa, se abandon a la amargura de
su position i al sentimiento de su amor i de su honor ofen-
dido. Hubo un moment, i fud aquel en que el duque de
Besford manifiesta en su actitud aquella reconcentracion su-
blime del hondo pesar que le abruma, que creimos ver en
el senior Velazco al malogrado i habil CAceres, que tan bien
solia espresar la enerjia de estos felices pensamientos. Esto
nos hace esperar much de los esfuerzos sucesivos del senior
Velazco.
El senior Moreno ha manifestado la intelijencia que de cos-
tumbre, i la buena gracia i porte de sus modales. La ejecu-
cion fu6 buena, en cuanto ha estado de su parte, que como
todos saben es cuanto puede exijerse de un actor.




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