Constituciones vigentes de los principales estados de Europa

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Material Information

Title:
Constituciones vigentes de los principales estados de Europa precedidas de una reseña histórica de los mismo
Physical Description:
2 v. : ; 22 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Abad de Aparicio, Hilario
Publisher:
J. Antonio García
Place of Publication:
Madrid
Publication Date:
Edition:
2. ed., notablemente aumentada y corr. con las modificaciones introducidas en el órden político de Europa desde 1863.

Subjects

Subjects / Keywords:
Constitutions   ( lcsh )
Political science   ( lcsh )
Constitutional history -- Europe   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )

Notes

General Note:
At head of title: Estudios sobre derecho politico.
Statement of Responsibility:
por D. Hilario Abad de Aparicio y D. Rafael Coronel y Ortiz.

Record Information

Source Institution:
FIU: College of Law
Holding Location:
FIU: College of Law
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 29434727
ocm29434727
System ID:
AA00009612:00002

Full Text




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STUDIOS SOBRE DERECHO POLITICO.


CONSTITUCIONES VIGENTES
DE LOS

PRINCIPLES ESTADOS DE EUROPA,

PREGEDIDAS OD UNA RESERA HIST6RICA DE LOS ItXSMOS,

POR

D. RAFAEL CORCNEL Y ORTIZ



D. HILARIO ABAD DE APARICIO,

Doc'ores en reroechlo civil y can6nico, Abogados del Iltre. Colegio de Madrid
6 individuos de varias corporaciones cientificas y literarias.

SEGUNDA EDICION

I otablemente niiumentada y corregida
COTI 1a ]] moloi flccioio initT'(luicidca e ln l 6rden politico
de E1tropa dcUdo 18(;63.


Esta obra fu6 diclarada de texto para las Univer-idade s del Reino a propuesta del Real Consejo
de Instruccion piblica, en 1864 y 1861.


TOMO II.


MADRID: 1872.
S.RE!JTA DE J. ANTONIO GARCIA.
,.. .- Callr e Campomanes, nfim. G.





















OBRAS DE DICHOS SENORES.



EL DEBER. Obra escrita en francs, por Julio Simon, traducida de
la 6. edicion. Un tomo de 400 paginas en 4., 16 rs.
BREVES NOCIONES DE LA HISTORIC DE ESPANA, para los
alumnos que deseen ingresar en el Colegio de Artilleria, por D. R.%-
FAEL CORONEL, 4 rs.
PROYECTO DE UNAS BASES PARA LA UNIFICACION Y
AMORTIZACION DE LA DEUDA PUBLIC DE ESPANA, por D. HILARIO ABAD. Dos
reales.


Es propiedad de los autores, con la reserve de todos los derechos.















ADVERTENCIA PRELIMINARY.



Hubieramos deseado terminal el tomosegundo de las Constitu-
ciones vigentes de Europa del mismo modo que el de la edicion an-
terior, esto es, dando cima A nuestra tarea con la coleccion de to-
das las Constituciones political que en los diversos periods de la
historic modern han regido dentro de Espafia; pero la necesidad
de dar tiempo A latraduccion de la nueva y recienteLey fundamen-
tal de Alemania, promulgada solemnemente A mediados de 1871,
nos ha obligado A aplazar para el ultimo lugar la insercion de tan
important documonto. Deseando por otra parte rendir un tribute
de consideration y respeto A nuestra querida PAtria, damos cabida
A la reseiia hist6rica y coleccion complete de sus Constituciones
en lugar preferente, colocando todos estos documents al frente
del tomo segundo.
Publicamos la Constitucion de Bayona, las intentadas reforms
de D. Juan Bravo Murillo en 1852 y la Constitucion llamada
non nata de 1856, porque si bien no han regido nunca en Espania,
son datos may preciosos para el studio de su historic constitu-
cional y political.
















REINO DE ESPANA.








SU.MARIO.-Situacion geografica, linites, extension, division territorial, poblaciuoi ,
division judicial, cclesizistica, military, religion, gobierno, instruction pliblica y ,jer-
rito y marina.-Primitivos tiempos doEspaiia.-Hlistoria antigua.-Epoca primera, Es-
paFa bajo la doininacion griega y cartaginense.-Epoca segunda, Espafia romana.-
Constitucion political y civil de la Peninsula lb6rica en la 6poca do la dominacion ro-
iana.-Propagacion del cristianismo on Espafia.-llistoria de la Edad Media.-Epoca
prinmra, Espania goda.-Cddigo deo Eurico.-Reyes godos Ihasta Leovigildo.-Oficio Pa-
latinoii ula regia.-Constitucion civil y politira de Espafia en tiemipo de Leovigildo.-He-
varedo I (S86).-Conversion tie los godos al catolicismo.-Conellio III di Toledo.-Tonmo
regio.-Suwesores de Recaredo I y posteriores Concilios toledanos.-Fuicro-Juzgo.-Anti-
lisis y juicio critic del mismo.-Anilisis y juicio critico do los Concilios.-Constitucion
de la Alonarquia goda en sus Liltimos tiempos.-Epoca segunda, Espafia iirabe hasta
1). Ferna iindo Iit el Santo.-Reino de Asltiriasy Leon.-Navarra.-Aragon.-Principado
de Cataluiia.-Castilla y Leon.-Navarra desde los ticinpos de Sancho Ill (051) hasta
TeObaldo II (1253).-Aragon desde D. Sancho Ramirez hasia (1213).-Catalutia desde
120.i liastasu incorporation delinitivaila Corona de Aragon.-Compilacion de los Ulsa-
yes 6 Usayes.-Costumbres generals del Principado.-irivilegio del Rerog/novruntprocc-
res.-Municipalidades 6 Consejos.-Cartas pueblas y Fueros municipales.-Fueros do
.eon, Nigera, Loigrofio Cuenca, Sobrarbe, Jaea, Zaragoza, Daroca y fluesca.-Fuero ge-
neral yobservancias del reino de Aragon.-Privilegio general, al que sigue mais tarle
el llamadode la Union.-Fueros de Navarra y las Provincias Vascongadas.-Juicio cri-
lico d la legislation foral.-3Broves consideraciones sobre el feudalismo en Espafia.-
Fuero do los Fijos-dalgo y Fuero vicjode Castilla.-Epoca tercera, 6 sea desde 1). Fer-
nando Ill el Santo liasta la toma do Granada (1192) por los Beyes Catlicos.-Trabajos
hIgislativos de DI). Fernando III el Santo y su lijo y sucesor I). AlfonsoX el S&ibio.-Tra-
dnccion del Fuero-Juzgo en lengua castellana 6 romance.-El Septenario.-El Especulo,
Fucro Real.-Ordenamiento en razon do las Tafurerias.-Leycs de los adelantadosma-
yros.-L nuevas promulgadas despues del Fuero lleal.-Leyes del Estilo.-iCdi-
9g de las '.. .. Partidas.-Su exinmen y juicio critic. -Tablas Alfonsinas.-Sucesores
do 1). Alfonso el Sabio.-Alfonso X[: breve rescila de su reinado v su importancia bajo
el punto di vista legislativo.-Cdrles de Valladolid, Madrid, Leon y Alcali do Ilena-
r's.-Ordenamiento Real ide Alcali, el cual no debe confundirso con el fiero de la
misma ciudad.-Juicio critic de dicho ordeinamieno.-ltecerro de las Behelrias.-Suce-
s ,res de Alfonso XI hasta D. Juan I (1379)..[mportancia de este reinado bajo el punio
de vista politico, legislative y civil.-Curtes d l Hirgos (13:79), Valladolid (138,i), Segovia
(1:380), Bribiesca (1386) y Guadalajara (1390).-Tribunales do justicia en Medina del
Camnpo, Olmedo, Madrid y Alcala doe llnares.-Tribunal permannteo en Segovi.
(1389).-Ordenamientode lanzas, de prelados y de sacas.-Enrique Illel Dolientc.-CUr-
tes die li igos (1l93).-D. Juan II (l]M07).-D.Alvaro de Luna.-Enrique IV el Imipofste





( CONSTITUCIONES VIGENTES.

(l 43).-Facciones politicas.-Farsa de Avila de 5 de Junio de 1463.-Junta llamada
de los Toros de Guisando (19 do Setiembre de 1468).-Muerte de Enrique IV (11 de Di-
ciembre do 1471).-Navarra desde Teobaldo II, hasta su anexion d la Corona de Cas-
lilla (1512).-Aragon desde D. Jdime 1 el Conquistador hasta su union con Castilla
(1479).-Juicio critic del privilegio general do Aragon do las G6rtes de este pais y del
Justicia mayor.-Constitucion political de Aragon.-Pedro IV: su lucha con la liga de-
nominada la Union: juicio critic de Pedro IV.-CGrtes generals en Maella (Julio
S1404).-Muerte dc Pedro IV (1410).-Compromiso de Caspe.-D. Fernando el do Ante-
quera.-Cirtes de Castilla.-Su exdmen y juicio critic: dpoca en que se reunianperid-
dicamento las Cdrtes.-Eleceion de los Procuradores do las villas y ciudades.-Dispo-
siciones imas importantes sobre el ntimero do las ciudades y villas que tuvieron repre-
sentacion en las CGrtes.-Forma y naturaleza de los poderes que se entregaban a los
Procuradores.-Organizacion de la Santa llermandad.-Establecimiento del Tribunal
de la Inquisicion.-Ordenes militares y administration vitalicia de sus maestrazgos,
obtenida del Papa por los Reyes Catilicos (1492).-C6rtes de Toledo (1480).-Ordenan-
vas Reales impresas en Iluete (1485).-Leyes de las C6rtes de Toledo contra el excesivo
poder de la aristocracia.-Toma de Granada.-D. Fernando y Dofia Isabel reciben el
titulo de Beyes Catdlicos.-Historia modern: 6poca primera, desde la toma de Grana-
ia (1192) hasta la extincion de la casa de Austria en Espafia (1700).-Descubrimiento
de Amdrica por Crist6bal Colon.-Hazailas del Gran Capitan on el Reino de Ndpoles.-
Muerte de Dofia Isabel la Cat6lica (26 de Noviembre de 1504): su testamento.-Disen-
siones entire Fernando el Catllico y su yerno el Archiduque Felipe, esposo de Dofia
Juana la Loca.-Segundo casamiento del BRey Catdlico y su retirada al reino de Ara-
gon.-Efimero reinado de Felipe I el Hermoso: su muerte (1506).-Encdrgase el Rey
Cat6lico de la tutela de su nieto Cdrlos l.--Hechos notables del Roey Catdlico durante este
period: su muerte (31516) y ex:amen de su character y condiciones.-Breve, pero glo-
riosa Regencia del cardinal Jimenez de Cisneros: su muerte (8de Noviembre de 1517).-
Llegada de Cairlos I a Espafia: Cdrtes de Valladolid, Aragon y Barcelona.-Es coronado
Emp)erador dti Alemania.-Mala administration de los principals seiiores flamencos
on los dominios espafioles durante la ausencia del Emperador.-C6rtes de Santiago de
Galicia (1520).-Comunidades de Castilla.-Batalla de Villalar (1525).-Principales
heohos del reinado de CSrlos V de Alemania, I de Espafia.-Abdicacion de Carlos 1
(1536).-Felipe II.-Sus guerras con Francia.-Victorias do San Quintin yGravelinas:
paz do Cateau-Cambressis (1559).-Guerra de los Paises-Bajos.-lnsurreccion de los
mnoriscos de Granada.-Liga catdlicay batalla de Lepanto.-Adquisicion del Portugal.-
Nuevas guerras con Inglaterra y Francia.-Antonio Perez.-Asesinato de Escobedo. -
Disturbios on Aragon.-Muerte del Justicia mayor D. Juan de Lanuza (1581).-Traba-
jos legislativos en este reinado.-Juicio critico de Felipe 11: su muerte (1598).-Feli-
pe Ill.-Felipe IV (1621) Carlos II.-(1665).-Lamentable decadencia de Espafia en
estos dos liltimos reinados.-Epoca segunda, desde ol advenimiento de la casa de Bor-
bon hasta la revolution francesa (1789).-Reinado do Felipe V.-Fernando VI.-Car-
losIII.-Pactode familia.-Motin contra Esquilache.-Expulsion de los jesuitas (2 Abril
1767).-Los espafioles, en guerracon los ingleses, recuperan la isla de Menorca, perdi-
da desde la guerra do sucesion.-Acertada administration de Aranda, Campomanes y
Floridablanea.-Muerte de Carlos Ill (14 de Diciembre de 1788).-Juicio critic de este
monarca.-llistoria contemporinea, que comprende desde la revolution francesa hasta
nuestros dias.-Crirlos IV.-Godoy, Principe de la Paz.-Guerra de la Independencia.-
Dos de Mayo de 1808.-Fernando VII. -Constitucion de Bayona (1808). -Jos6 Napoleon
lionaparte.-Los afrancesados.- Vicisitudes de Espafia en la guerra de la Independen-
ria.- Juntas de las provincias.-Junta Central.-GCrtes do Cddiz.-Constitucion poll-
tica de 1812, anulada por Fernando Vllar su regreso do Francia.-Sublevacion military
en las Cabezas do San Juan (. de Enero de 820). establecimiento efimero del siste-
ma constitucional. ntervencion extranjera: diversos partidos politicos. -Ultimo casa-
niento do Fernando Vll.-Sucesion que result de su enlace.-Isabel II (29 de Se-
tiembre do 1833).-Guerra civil.-Estatuto Real (1831).-C6rtes Constituyentes do
1836.-Constitucion de 1837.-Pronunciamiento military de 1810.-Dolia Maria Cristina
de Borbon abdica la Regencia.-Es elegido en su lugar por las C6rtes el Duque de la
Victoria.-Sucesos do 1843.-Constitucion political de 1845 y promulgacion de nuevas
]eyes en armonia con la reform de la Lny fundamental de 1837.-Los enlaces rdgios. -
Intervencion de Espaiia en favor del Romano Pontilice (1819).-Ministerio do D. Juan
Bravo Murillo (18'2).-Tentativa de reform constitucional.-Ministerio del Conde do
Alcoy (18i53).- levolucion de Julio de 1851.-Convocatoria de nuevas C6rtes Constitu-
-...,- ,, lionnhcion.-Constitucion Ilamada non nata de 183i6.-Reformaconstitucional
Sda on Abril de 1861. -Sucesosposteriores. -Reconocimionto dol Reino






ESPANA. 7
de Italia y reform de la ley electoral (1865).-Sublevaciones militares (1866).-Ultimo
Ministerio del Duque de Valencia y sus principals reforms political (1867).- Nuevas
sublevaciones, reprimidas con facilidad (Agosto de 1867).- Ministerio de Gonzalez Brabo
(Abril de 1868).-Sublevacion del ejercito de mar y tierra (17 de Setiembre do 1868).-
Ministerio del Marqu6s de la labana.-Batalla de Alcolea (28 de Setiembre de 1868).-
Alzamiento on Madrid (29 dc Setiembre).-Dofia Isabel II sale de San Sebastian (30 de
Setiembre) y fija su residencia en Pau.-Juntas provinciales y locales.-Gobierno pro-
visional -Cdrtes Constituyentes de 1869.-Constitucion political de este aiio.-BRegencia
del Duque de la Torre.-Eleccion del Rey Amadeo I de Saboya.-Ocupa el trono des-
pues do habor prestado juramento de fidelidad d la Constitucion del Estado (2 de Enero
1871).

Este Reino estA situado entire los 5, 37', 54" 0., y 6, 59', 6" E. de
longitud, y los 360, 0' 30", y 430, 46' 40" de latitud N.
Confina al N. con el mar Cantabrico y los Pirineos, at E. y S. con
el MediterrAneo, y al 0. con el Portugal y el mar Atidatico.
Esta situado en el extremo occidental de Europa, formando una pe-
nfusula con el Portugal; tiene 160 leguas de latitud y 190 de longitud
con una superficie de 16.356 leguas cuadradas de 20 al grado, 6 sean
507.036 kil6metros, debiendo agregarse 390 leguas superficiales quo
comprenden las islas Baleares y las Canarias.
Hay 87.550 grupos de poblacion, divididos en 163 ciudades, 4.707
villas, 30.386 lugares, 10.798 aldeas y 41.496 caserfos, existiendo
adem`s 471.464 casas, albergues y sitios aislados que no constituyen
grupos de poblacion. La suma total de edificios asciende A 3.376.475.
Antiguamente se dividia la Espafia en 14 provincias, de las cuales
llevaban muchas el titulo de reinos, por haber tenido en otro tiempo
sus soberanos particulares, y eran Castilla la Nueva, Extremadura,
Leon, Galicia, Asturias, Castilla la Vieja, Provincias Vascongadas,
Navarra, Aragon, Cataluna, Valencia, Marcia, los cuatro reinos de
Andalucia y las islas inmediatas.
Actualmente se halla dividida en 49 provincias, con un gobernador
civil al frente de cada una, y subdivididas en 473 partidos. Estas 49
provincias y las posesiones de Africa, Amdrica y Asia contienen la po-
blacion siguiente, segun los filtimos datos estadfsticos:

Poblacion de la peninsula............. 15.464.340
Idem de las islas Baleares .............. 202.893
Africa... En las plazas de la costa septentrional,
Canarias, Golfo de Guinea, Fernando
P6o, Corisco y Annobon ............. 330.000
Amirica. Cuba y Puerto-Rico .................. 1.600.000
Occeania. Filipinas y sus dependencias ........... 6.170.233

Total de habitantes...... 23.827.466





8 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Las 49 provincias de Espafia se dividen para la administration de
justicia en 15 Audiencias, a saber:
Madrid, Albacete, Barcelona, Bfurgos, Cdceres, Canarias, Corufia,
Granada, Oviedo, Palma, Pamplona, Sevilla, Valencia, Valladolid y
Zaragoza. Hay ademas 500 partidos judiciales y 9.384 juzgados de paz.
Todos estos tribunales estin sometidos A la direccion 4 inspection del
Supremo de Justicia. Hay ademas el Tribunal especial de las Ordenes
militares y el Supremo Tribunal de la Rota de la Nunciatura, insti-
tuido por el Pontffice Clemente XIV (1771), para terminar en Espafia
y por jueces espafioles, todos los asuntos eclesiasticos, en apelacion de
los tribunales de los Prelados. El conocimiento de los negocios judicia-
les de la Hacienda corresponde en primera instancia en todas las pro-
vincias A los jueces de partido de su respective capital; y si en cada una
de estas hubiere mas de un juez, correspond dicho conocimiento al
mas antiguo; y si las ocupaciones de estos no les permiten despachar
los negocios judiciales de Hacienda con la exactitud y celeridad ne-
cesarias, el Gobierno puede nombrar otro juez que entienda exclusiva-
mente en ellos. En apelacion conoce la Sala primera de cada Audien-
cia, siendo causa criminal; y si es civil, la Sala 6 quien por turno cor-
responda, sin mas recurso que el de casacion, asf como en lo criminal.
Los negocios mercantiles, que antes se hallaban sometidos A la ju-
risdiccion de los tribunales de comercio, y si no los habia en algun
punto d los jueces de primera instancia 6 de partido, han pasado hoy d
la jurisdiccion civil ordinaria, en virtud del decreto de unificacion de
fueros, conservando estos asuntos su legislation y enjuiciamiento
propios.
Los asuntos civiles de los militares, po: la nueva ley de unificacion
de fueros han pasado A la jurisdiccion ordinaria, y se conservan los tri-
bunales militares en los casos extraordinarios y para el tiempo de
guerra.
Lajurisdiccion eclesidstica castrense corresponde como Vicario ge-
neral de los ejdrcitos al Patriarca de las Indias, que la desempefia por
medio de un auditor general resident en Madrid, de subdelegados
nombrados en las provincias y de los Obispos de Ultramar.
El Consejo Supremo de Guerra y Marina, dividido en dos Salas, una
de ministros togados y otra de generals, y con dos fiscales, uno letra-
do y otro military, es el superior de los tribunales militares, 6 exception
del Vicariato castrense, cuyas sentencias pasan en tercera instancia al
Supremo Tribunal de la Rota.
El Tribunal mayor de Cuentas del Reino examine y aprueba las
snaas.,





ESPANA. 9
El Consejo de Estado es an mero Cuerpo consultivo, si bien el mis
important de todos.

DIVISION ECLESIASTICA.

La Espafia cuenta 10 metropolis, 61 didcesis y 19.297 parroquias.
El personal del clero cathedral, colegial y parroquial, y del regular
exclaustrado, se componia a. principios del afio de 1860, de 365.583 in-
divfduos.
Las ocho 6rdenes religiosas de varones, dedicados a las misiones de
Filipinas 6 de Cuba, a la ensefianza 6 a beneficencia, contaban en la
misma dpoca 41 casas y 719 indivfduos profesos.
Existian tambien 866 conventos de monjas con 12.990 religiosas
en clausura, pudiendo llegar su nimero, en virtud del arreglo de co-
munidades, a 21.862.
Las religiosas exclaustradas eran 412.

DIVISION MILITARY.

Para lo military se halla dividida la Espafia en 13 capitanias gene-
rales, que son las que a continuation se expresan:
Capitanfa general de Castilla la Nueva.-Comprendelas provincias
de Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Madrid, Segovia y Toledo.
Capitanfa general de Catalufia.-Comprende las provincias de Bar-
celona, Gerona, Ldrida y Tarragona.
Capitanfa general de Andalucha.-Comprende las provincias de Cd-
diz, Cordoba, Huelva y Sevilla.
Capitanfa general de Valencia.-Comprende las provincias de Al-
bacete, Alicante, Castellon, Murcia y Valencia.
Capitanfa general de Galicia.-Comprende las provincias de la Co-
rufia, Lugo, Orense y Pontevedra.
Capitanfa general de Aragon. -Comprende las provincias de Hues-
ca, Teruel y Zaragoza.
Capitanfa general de Granada.-Comprende las provincias de Al-
merfa, Graiiada, Jaen y Malaga.
Capitanfa general de Castilla la Vieja.-Comprende las provincial
de Avila, Leon, Oviedo, Paleucia, Salamanca, Valladolid y Zamora.
Capitanfa general de Extremadura.-Comprende las provincias de
Badajoz y Caceres.
Capitanfa general de Bdrgos.-Comprende las provincias de Bfr-
gos, Logrolo, Santander y Soria. _..






1 0 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Capitanfa general de Navarra y las Provincias Vascong'adas.-
Comprende las provincias do Alava, Guipdzcoa, Vizcaya y Navarra.
Capitanfa general de las islas Baleares.-Solo comprende dichas is-
las, quo son Mallorca, Menorca 6 Ibiza.
Capitanfa general de las islas Canarias.-Camprendo las islas de
e(.te nombre, clue son: la Gran Canaria, Tenerife, Gomera, Fuerte-
ventura, Lanzarote, Palma y la isla de Hierro, 6nicas habitadas do
las 20 islas que componen este archipidlago.

1SJERCITO.

Las fuerzas del ejdrcito permanent son de 80.000 hombres.

MARINA.

Las fuerzas navales para el servicio del Estado ea las aguas de ]a
]'enfnsula, estaciones que no dependan de los apostaderos de Ultramar
y guard costas, son las siguientes:

Buques de vela.

1 navfo de 86 caTiones.
1 fragata de 42 id.
1 corbeta de 30 id.
1 bergantin de 16 id.
6 buques de trasportes con 4.548 toneladas.
2 pailebots con 4 cafones.
2 lugres con 2 id.
26 faluchos.
72 escampavias.

B?,q es d e k ice.

6 fragatas con 276 cafiones y fwrrza de 3 950 caballos.
11 goletas con 28 cajiones y firza de 1.400 caballos.
5 traspurtes con 6.100 tonelaias y fuerza do 1.150 caballos.

Buques deruedas.

11 vapores con 54 caTiones y fuerza d, 2 737 caballos.
El personal active se fij6 en 9.375 soldalos do infanteria de marina,
500 :uardias de los arsenales, v 9.302 mariners.






RSPANA.


PRESUPUESTOS.

El de gastos presentado A las C6rtes en 27 de Se-
tiembre de 1872 asciende a pesetas........... 558.853.776
El de ingresos a............................ 545.394.711

La religion es la cat6lica, apostdlica, romana, con tolerancia de cul-
tos segun la iltima Constitucion de 1869.
El Gobierno es monArquico-constitucional y hereditario aun para
las hembras. El Principe heredero se denomina Principe de Asturias.
Para la instruction publica hay un Consejo y diez Universidades,
institutes, escuelas normales, colegios privados agregados A los insti-
tutos de segunda ensefianza y escuelas y universidades libres segun el
sistema introducido despues de la revolution do Setiembre de 1868.
Dejando aparte las innumerables fabulas que oscurecen completa-
mente los primitivos tiempos de nuestra historic, como la de otros mu-
chos pueblos, nos limitaremos 6 dar idea de los primeros pobladores,
asi como de los fndivfduos de otros pauses que establecieron colonies
en la Peninsula Ibdrica. Segun la opinion mds admitida, Tubal, hijo
de Jafet y nieto de Noe, fu6 el primero que vino 6 Espaila coh su fami-
lia, comenzando desde entonces la poblacion del pafs (1). Las comarcas
m6s importantes que sucesivamente se formaron, fueron la Celtiberia,
palabra con que tambien se denomind en general today la Espafa, por-
que los celtas, habiendo pasado los Pirineos desde las Galias, se unie-
ron A los habitantes primitivos, ocupando principalmente las dos orillas
del Guadiana; los de Bdtica (hoy Andalucfa), dividida antiguamente
entire los turdetanos, tfirdulos y bAstulos; los tarraconenses, entire los


(1) Entre los nombres antiguos de Espafia unida con el Portugal, pode-
mos recorder el de Iberia, segun algunos del rio Ebro, 6 lberus: Hesperia,
nombre que tambien se di6 a la Italia, y que significa una estrella de ia
mariana; pero ha prevalecido hasta nuestros dias el de Espania, cuya eti-
mologia es harto dudosa, habiendole dado interpretaciones muy raras al-
gunos historiadores, entire ellos el P. Duchesne: baste deeir que unos supo-
nen que se deriva de Hispan, antiguo caudillo espaiiol, del cual ca.ai nada
se sabe, y otros Ia suponen dimanada de una antigua palabra del vascuen-
ce que significa labio, para expresar que entonees los espafioles todos ha-
blaban una misma lengua, lo cual niega terminantemente Strabou. Pasa-
remos por alto la question enteramente filol6gica que se refiere a indagar
cuil fu6 la primera lengua que hablaroa los naturales de nuestra Patria, y
que tanto ocupa la atencion de nuestros historiadores, pues como no pare-
ce que haya influido a la sazon esta circunstancia en los destinos del pais,
es de todo punto inftil que tratemos de ella, teniendo mas importancia
posteriormente en la 6poca de la reconquista y en today la Edad Media.






12 CONSTITUCIONES VIGENTES.
cuales se contaban los indigetas, vectones, vermes, etc., y los de Lu-
sitania, entro ellos los tuirdulos. No falta quien asegura que los primi-
tivos espafioles constituian una confederation, asegurando otros, por el
contrario, que hubo una larga s6rie de Reyes dominadores de toda 6
gran parte de la Peninsula, y citando entire ellos a Gerion, pertene-
ciente mas bien i la mitologia que A la historic, y Hispalo, que se pre-
sume dis nombre d Hispalis (hoy Sevilla). Nos limitaremos a indicar
tales versions sin darlas entero cr6dito, pues ninguna de ellas se fun-
da en iatos positives e irrecusables.
En esta 4poca remota, las costumbres de los primitivos espafioles
eran sumamente sencillas, descollando sobre muchos pueblos antiguos
por su valor y generosidad, que como es bien sabido, les hizo fran-
quear sin premeditacion las puertas de la Patria A los extranjeros. Su
religion era la idolatrfa, aunque no parece que fuera estravagante
como la de los egipcios, ni birbara como la de los galos y los escitas.
Para trazar con algun mdtodo la historic political de nuestra PAtria
desde los tiempos que son mas conocidos, la dividiremos en cuatro pe-
riodos, sublivididos los tres primeros en diversas 6pocas, a saber:
Primer periodo.-Historia antigua, que comprende desde la inva-
sion de los fenicios hasta la de los bdrbaros del Norte (409 afios antes
de J. C.) Este period se subdivide en dos epocas, d saber:
1.a Espafia bajo la dominacion fenicia, griega y cartaginense.
2.a Espafia romana(210 antes do J. C.)
Seguiidopericdo.-Historia de la edad media, que comprende desde
la invasion de los barbaros del Norte hasta la toma de Granada por los
Reyes Catdlicos (1492).
Este period se subdivide en tres 4pocas, 6 saber:
I.a Espafia goda (409 hasta 714).
2.a Espaiia rabe. Desde la batalla de Guadalete hasta la muerte
de Fernando III el Santo, Rey de Castilla y de Leon (1252).
3.V Dcsde 1252 hasta la toma de Granada.
Tercer periodo.-Historia modern, que comprende desde la toma
de Granada hasta la revolucion francesa (1789). Este period se sub-
divide en dos 4pocas, 6 saber:
1." Desde la toma de Granada (1492) hasta la extiacion de la casa
de Austria en Espafia (1700).
2.' Desde el advenimiento de la casa de Borbon hasta la revolution
francesa (1789).
Cuarto periodo.-Historia contempordnea, que comprende desdo la
revolution francesa hasta nuestros dias.





ESPANA.


IIISTORIA ANTIGUA.

EPOCA PRTMERA.-Espafia bnjo la domination griega y cartaginen-
se.-En el siglo XV, y segun otros en el XVI antes de Jesucristo, vi-
nieron A Espafia los fenicios, primeras gentes civilizadas que llegaron a
nuestra Peninsula y fundaron en ella poblaciones, movidos por su in-
clinacion extraordinaria A Ia industrial, comercio y navegacion, quo
habia convertido A sus ciudades Sidon y Tiro en reinas del Asia. Hu-
yendo de los israelitas al mando de Josu6, segun los datos suministra-
dos por el historiador Procopio, aproximaronse a las costas africanas
yv las del S. de la Peninsula espafiola, que acaso conocian ya, y es-
tablecidndose primero en la isla Eritya 6 Eritrea, que se cree sea la de
Santi Petri, hoy en gran parte cubierta por las olas, trasladAronse lue-
0o y fundaron A Cadiz con el nombre de Gade.s 6 Gadir, antigua pa-
labra fenicia, que significa lugar cenido 6 cercado, comenzando por eri,
,gir un temple A Hdrcules, su divinidad favorite, y asentando en la nue-
va ciudad la principal base de su comercio. Extendidronse en lo suce-
sivo por el literal de la Bdtica, y aun por el interior de la Peninsula,
adquiriendo tantas riquezas, que desde entonces lleg6 Tiro al apogeo
de su splendor. La polftica fenicia consisti6 sobre todo en dominar
antes por la astucia y seduccion que por la fuerza de las armas, apro-
vechandose de la sencillez de los indigenas para inducirlos A trocar
los tesoros de sus ricas minas y otras producciones de su f6rtil suelo
por objetos fftiles y de poco valor, que por la novedad les seducian. Lo
cierto es, que los naturales del pafs no opusieron resistencia, dejando-
les aprovecharse de las ventajas que les ofrecian su notoria superiori-
dad, y reciblendo en cambio una civilizacion, aunque muy imperfecta
todavfa.
Los fenicios habian introducido la cultural en Grecia, ensefiando A
sus habitantes el arte de navegar y el conocimiento de las letras, fun-
dando en diversas provincias muchas ciudades (1). Entre los griegos
insulares distingufanse los de Rhodas por sus largas expediciones ma-
ritimas; y mientras la Grecia europea colonizaba la Calabria y la Si-
cilia, los griegos asiaticos vinieron A Espafia como competidores de sus
antignos maestros los fenicios (2). Los primeros que llegaron i nuestro
pafs fueron los rhodios (900 afios antes de J. C.), y fundaron en


(1) Cristian dijo de ellos en el primer libro de Atheneo:
Phanici'm invrntum litlera nempe loquax.
(2) LAFUENTE. Hisloria general de Espaiza, desde los tiempos mds remo-
tos hasla nueslros dias. Tomo I, pigs. 316 y 317. Edicion de 1850.





14 CONSTITUCIONES VIGENTES.
la costa de Catalufia la ciudad de Rodas (hoy Rosas) entire Gerona y
los Pirineos. Indica Strabon que los rhodios poblaron tambien las islas
Fimnesias 6 Baleares, y asi parece inferirse del nombre de Opliusa
dado A la isla de Ibiza, pues que asi fud llamada en un principio la
de Rodas.
Poco tiempo despues, los focenses, navegando por los mismos ma-
res, llegaron 6 las costas del pafs de los edetanos (en el Reino de Va-
lencia), y los samios, impelidos por los vientos, desembarcaron en el
mismo punto, siendo muy bien recibidos por sus moradores (siglo VIII
antes de J. C.), con lo cual otros griegos asi'ticos se decidieron a pro-
bar fortune en Espafia. Teniendo los focenses su principal y mas rica
colonia en Marsella, sobre la costa de la Galia meridional, determine -
ronse a establecer algunos depdsitos hdcia los Pirineos, y fundaron A
Ampurias bajo el expresivo nombre de Emporium 6 mercado. Mas no
se crea que sus progress en la Peninsula fueron tan rdpidos y fdcilcs
como los que hicieron los fenicios, sea porque careciesen de la habili-
dad political de estos filtimos, sea porque los edetanos fueran menos
propensos 6 la seduccion, y no tan d6ciles como los turdetanos de la
Bdtica. Lo cierto es que solo 4 fuerza de armas, y despues de continues
guerras, pudieron los focenses dominar como sefiores en virtud de un
tratado que les era sumamente ventajoso, pues los naturales cedian 6
los extranjeros una parte de sus tierras, aunque con laexpresa condi-
cion de que una fuerte muralla habia de'tener separada ]a porcion cor-
respondiente A cada uno. Asi se gobernaron desde entonces ambos
pueblos, cumpliendo con toda fidelidad su pacto, y gobernandose cada
uno con independencia, segun refieren Strabon y Tito Livio. Cuando el
aumento de poblacion di6 lugar A que los focenses no cupieran en tan
reducido espacio, decididronse a emprender la guerra contra sus mis-
mos compatriotas; pues atacando A los rhodios, griegos como ellos, les
quitaron la ciudad de Rhodas, fundada tres siglos antes. Continuaron
sus excursions por el reino de Valencia, y aquf con menos oposicion
por parte de los naturales que entire los indigetes que poblaban 6 Ca-
talufia, establecieron varias colonies y erigieron el famoso temple de
Diana, donde hoy esta situada la ciudad de Denia. En la misma costa,
los griegos de Zante 6 Zazinto fundaron la ciudad de Sagunto, hoy
Murviedro. El Gobierno de las colonies griegas era en general aristo-
crAtico, y muy semejante al de Marsella, con un Senado compuesto de
seiscientos ciudadanos nobles llamados firnucos, cuyo cargo era vita-
licio; mas para obtenerlo era precise tener sucesion y probar el 6rden
de ciudadano en tres generaciones consecutivas. El poder judicial re-
sidia en 15 senadores nombrados al efecto; y el ejecutivo en tres presi-





ESPANA. 15
dentes elegidos por el Senado. Es de advertir que estos gobiernos de las
diferentes colonies griegas empleaban para la promulgacion de las le-
yes un esmero digno de un pueblo civilizado. La colonia que habia lle-
gado al m6s alto grado de esplendor fud la establecida por los fenicios
en Cidiz; pero habiendo conocido al fin los naturales el verdadero ob-
jeto de sus pretensos amigos, i6 olvidando dstos sa primitive dulzura,
para convertirse en altivos conquistadores, sublevAronse los turdeta-
nos con tal impetu, que fueron vencidos y puestos en grave aprieto los
fenicios. Llamaron dstos ea su auxilio a los cartagineses, que siendo
tambien fenicios de origen, habian constituido una poderosa repfiblica
en la costa de Africa, donde hoy se halla situada la ciudad de Tfinez;
y como el terreno era feracfsimo, y la situation muy 6 prop6sito para
el comercio, habian formado en breve tiempo una cindad floreciente.
Mas belicosos que los fenicios de CAdiz, decidieron aprovechar la co-
yuntura que les ofrecian, y desembarcando en la costa, socorrieron
efectivamente a los fenicios, venciendo 6. los indigenas; pero ]a perfidia
que les distingui6 en todas ocasiones, y la ambition que nunca ces6
de influir en todos sus actos, dieron mArgen a que, convertidos de an-
xiliares en sefiores, volvi6ranse acto continue contra los mismos 6 quie-
nes habian venido A proteger. Encontraron, sin embargo, porfiada re-
sistencia en la metr6poli de las colonies hispano-fenicias, y no pudie-
ron tomar las principals ciudades sino despues de largos asedios, en
los que, al decir de Vitrubio, tuvieron que hacer uso del ariete, men-
cionado en esta occasion por primora vez en la historic de Espafia. Mas
duefios ya de Cadiz (252 de la fundacion de Roma y 501 antes de J. C.),
se extendieron por toda la parte literal de la Bdtica.
Amenazada Cartago por las legiones romanas en la primera guer-
ra piunica, tuvieron los cartagineses que abandonar gran part de la
Peninsula ibdrica para acudir A la defense de su pAtria. Pasado el pe-
ligro, volvieron nuevamente & Espafia con un poderoso ejdrcito, man-
dado por Amilcar Barca, que ya se habia distinguido en su pafs der-
rotando A los mercenaries, que vidndose sin pagas por hallarse exhaus-
to el tesoro cartagin6s, se sublevaron, poniendo en gran peligro la
repfiblica. Las primeras eperaciones de Amilcar en Espafia (238 antes
de J. C.) tuvieron dxito feliz. En el primer afio recorri6 la Betica por
Milaga, C6rdoba y Sevilla, y en el espacio de ocho someti6d Marcia,
Valencia y Catalufia, penetrando por various puntos de Extremadura y
Portugal, y fund a Barcino (Barcelona). El riesgo fad causa de que
se coligaran los vectones, quo validndose de ingeniosas estratagemas
lograron desordenar el ejdrcito cartaginds, y el mismo Amilcar cayd
del caballo y se ahog6 al atrevesar el rio Guadiana.





16 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Sucedidle su yerno Asdrdbal (228 antes de J. C.), que despues de
haber vengado la muerte de su antecesor haciendo nuevas conquistas,
fund a Cartagena con el nombre de Carthago Nova, y cuando se pre-
paraba para nuevas expediciones, fud asesinado por un esclavo a cuyo
duefio habia mandado quitar ]a vida (220 antes de J. C.). El ejdrcito
proclamd como sucesor al grande Anibal, hijo de Amilcar, y el Senado
cartaginds confirm la election. El nuevo general, que apenas con-
taba 25 afios, se distingui6 desde luego, subyugando A los olcadas,
pueblos de Castilla la Nueva, y a los habitantes de Leon, entire los que
se contaban los belicosos vaceos. Despues de haber man dado abrir las
ricas minas de Espafia para pagar A sus soldados, y procurado captarse
las voluntades ca sindose con una espahiola, dedic6se A completar la
conquista del pafs. Con este objeto puso sitio A Sagunto, que temiendo
el poder de Cartago, habia hecho estrecha alianza con Roma, asi co-
mo otros pueblos comarcanos, y muy principalmente las colonies grie-
gas. El Senado romano reclam6 del general carthagin6s el cumpli-
miento de los tratados en cuya virtud la republic a romana y carta-
ginesa no podian hacer la guerra A los aliados respectivos de ambos
pauses. Anibal despidi6 A los embajadores romanos sin curarse de sus
pretensiones, y no queriendo A la sazon la republica romana dividir
demasiado sus fuerzas, dej6 A sus files amigos abandonados A sus pro-
pios recursos. No se desalentaron A pesar de tan inesperado contra -
tiempo, y apelaron A su. valor, que les di6 fuerza para defenders por
espacio de ocho meses, siendo Anibal rechazado en various asaltos, y
aun herido peligrosamente, hasta que reducidos al iltimo extremo, y
viendo que se les negaba una capitulacion honrosa, prefirieron perecer
incendiando la ciudad (534 de la fundacion de Roma y 219 antes
de J. C.)
La destruction de la antigua Sagunto fud la serial de la segunda
guerra pfnica. Anibal se puso al frente de aguerridos espafioles de in-
fanteria y vigorosos ginetes nfimidas; pas6 a Italia con la rapidez del
rayo, y en poco tiempo derrot6 coatro veces A las legiones romanas,
siendo el terror de la ciudad de las siete colinas, hasta que tanto 6l
como sus tropas se enervaron con las delicias de Cdpua. Entonces los
romanos enviaron A Espafia un ejdrcito A las 6rdenes de los dos herma-
nos Cneo y Publio Scipion, que desembarcaron en Ampurias, ganando
muchas batallas por mar y tierra; pero despues perdieron otras dos, que-
dando muertos en la filtima, y hubiera'sido destrozado todo el ejercito
sin el valor de Lucio Marcio. La pdrdida de los dos Scipiones fuera ir-
reparable para Roma si no se hubiese encargado del mando A la edad
do 24 afios el edlebre Publio Cornelio Scipion, hijo de Publio, que acto





ESPANA. 17
contfnuo puso sitio 6 Cartagena, emporio del comercio cartaginds en
Espafia, y la plaza mis fuerte de sus posesiones en este pafs. El des-
cuido de los defensores, que la creian suficientemente defendida, tanto
por la naturaleza como porlas fortificaciones, di6 lagar 6, que Scipion
se hiciese duefio de la plaza en cinco dias, captindose la voluntad do
los espafioles por su moderation y dulzura. Desde entonces, una sdrie
de victorias conseguidas en el corto tiempo de cinco afios, con la rendi-
cion de todas las plazas importantes, se ensefiored6 de toda Espafia, de
la que fueron definitivamente arrojados los cartagineses. (205 antes
de J. C.)
Epoca IT.-Rspai i romana.-Luego que Scipion se retire de Espa-
fia, los pretores 6 gobernadores enviados A la Peninsula por la Repfibli-
ca romana, considerando nuestro pafs como conquistado, se entregaron
a1 toda clase de violencias, sobre todo Liculo y Galba. La perfidia do
este 61timo, que hizo degollar un gran nfimero de guerreros lusitanos
que bajo la salvaguardia de una capitulacion se habian separado de sus
conciudadanos y acogido 6 las banderas romanas, di6 lugar a que otros
muchos, a las 6rdeneo de su compatriota Viriato, que de humilde pas-
tor habia pasado a ser el jefe de los guerreros de este pais, tomasen las
armas para su defense (1). Solamente en catorce afios venci6 A los
generates Cayo Vitelio, CludioUnimano, Cayo Qigidio y Cayo Plan-
cio; vino despues el c6nsul Cepion, con infraccion manifiesta de un
tratado de paz estipulado entire Viriato y la Rep6blica romana, y no
atrevidndose el nuevo general a medir sus armas con las del caudillo
lusitano, apel6 A la traicion y soborn6 A tres oficiales del ejdrcito es-
paiiol, llamados Aulaco, Ditarco y Nimuro, los cu;-es cometieron la
alevosfa de entrar en la tienda de Viriato a hora muy avanzada de
la noche y coserle a pufialadas en su mismo lecho, donde le encontra-
ron dormido. (140 antes de J. C.) Desde entonces la Lusitania qued6
completamente sometida.
La ciudad de Numancia, situada en las inmediaciones de la moder-
na Soria, habfase conservado independiente, aunque aliada del pueblo
romano, hasta que despues de la muerte de Viriato di6 asilo a los cel-
tfberos, que habian luchado unidos con los lusitanos. El general Quin-
to Pompeyo Rufo reconvino a Numancia por esta conduct, exigiendo
]a extradicion de los refugiados, a lo cual se neg6 noblemente. Presen-
tdse el general romano con su ejdrcito en actitud hostile ante sus puer-


(1) Llamaronle los romanos bandolero, porque interceptaba los ricos con-
voyes que aquellos conducian at Roma, conteniendo el fruto de las rapifias
protoriales.
ToMo II. 2





18 CONSTITUCIOINES VIGENTES.
tas; pero fud vencido, y tuvo que firmar un tratado que se ncg6 6 ra-
tificar el Senado de Roma. Vino despues Popilio Lenate, que penetr6'
por las calls de Numancia sin el menor sfntoma de resistencia; y cuan-
do ya se creia duefio de la ciudad, le acometieron de repente sus mora-
dores y le pasieron en fuga con grandes 6drdidas. No fue mras feliz el
c6nsul Cayo Hostilio Mancino, que se vid reducido a capitular, recono-
ciendo la independencia de Numancia; pero el Senado romano se neg6
4 ratificar este nuevo pacto, so pretesto de que:el c6nsul habia proce-
dido sin poderes ni atribuciones suficientes, y mand6 que, cargado de
cadenas, fueseentregado Alos numantinos; pero dstos, con la mayor mag-
nanimidad, se negaron a admitir la vfctima, diciendo, y con razon, que
un sacrificio individual no puede compensar la violacion del derecho do
gentes. Marco Emilio Ldpido, que sucedi6 d Mancino, puso sitio A Pa-
lencia, de done fu6 rechazado con p6rdida de 6.000 hombres. Siguie-
ron despnes Lucio Furio Philon y Calpurnio Pison, que no hicieron nada.
notable, hasta que consteraada Roma con tan repetidos dosastres, y
avergonzada de ver detenidas sus temibles, legiones ante una peque-
fia ciudad de la Celtiberia, apel6 al valor y fama de Publio Scipion Emi-
liano, pariente de los Scipiones que antes habian estado en Espafia,
y destructor de Cartago en la tercera guerra pdnica. Un afio tard6 el
nuevo general en disciplinary su ejdrcito, que constaba de 70.000 hom-
bres, y con el cual se present delante de Numancia, evitando las ba-
tallas decisivas y estableciendo alrededor de la plaza el mis fuerte blo-
queo. Acosados por el hambre los numantinos, despues de resistir lar-
go tiempo, quisieron capitular; pero se les contest que era menester
rendirse 6 discrecion, a lo que se negaron obstinadamente. Privados de
todo recurso, incendiaron la ciudad y se arrojaron a las llamas, no sin
hacer antes una salida pretendiendo forzar las lineas de los sitiadores
y haciendo en ellos gran carniceria, hasta que tuvieron que ceder al
nfimero. Asi pereci6, despues de quince meses de sitio, la c61ebre Nu-
manciaW(132 antes de J. C.), que por el valor con que se defendi6 fad
llamada terror de Roma por sus mismos enemigos.
Destruida Numancia, qued6 Espafia por espacio de cuarenta aios en
paz, solamente interrumpida por algunas insurrecciones, sobre todo en
la Lusitania y en la Celtiberia, hasta que, tiranizada la Rep6blica ro-
mana por Sila, que persigui6 cruelmente a los parciales de su compe-
tidor Mario, Sertorio, que era uno de estos, vino a Espafia con algunos
compalieros, y estableci6 en este pais un gobierno somejanto al de Ro-
ma, con un Snado en que di6 entrada 6 sus compatriotas. Por otra
parte, su dulzura y moderacion le captaron el afecto do todos los espa-
holes; y asf no le fu6 diffcil derrotar a los generals romanos quae con-





ESPANA. 19
tra 61 enviaba Sila, siquiera fuesen de los m6s aguerridos y afamados
y mandasen huestes numerosas. Vencido Metelo, unidse con 61 poste-
riormente el famoso Pompeyo, y marcharon juntos contra Sertorio, que
sitiaba entonces A Laurona 6 Liria. Empefi6se una sangrienta batalla
en que fud vencedor el filtimo, matando 10.000 hombres al enemigo y
apoderdndose de la plaza. Las batallas posteriores no fueron tan prove-
chosas para Sertorio, siendo varia la fortune de ambos ejdrcitos belige-
rantes. Sin embargo, la guerra continuaba con 6xito dudoso, y mis
bien favorable al caudillo sublevado; p)r lo cual, el consul Metelo, de-
seando acabar a toda costa con un enemigo tan temible, pregon6 su
cabeza, ofreciendo por ella mil talents de plata y veiute mil yugadas
de tierra. El riesgo hizo a Sertorio canto y severe, llegando a veces has-
ta la crueldad, con lo cual perdi6 muchas simpatias entire los espafioles,
ya descontentos porque Sertorio no admitia en su Senado mas que d sus
compatriotas, dando a estos la preferencia en el desempefio de todos los
cargos pfiblicos, y convirtiendo 6 Espafia en una segunda Roma. Apro-
vechando las circunstancias, su primer lugarteniente Perpena urdi6
una conspiracion contra dl para apoderarse del mando, y le asesin6 ea
un festin alevosamente. (73 arios antes de J. C.) (1)
Tom6 Perpena el mando de las tropas sertoriaaas; pero vencido y
h echo prisionero por Pompeyo, pag6 su traicion con la vida. Sosegada
desde entonces la Espafia, aunque no tranquilos los dnimos, sino re-
primidos bajo la dura autoridad do los pretores, todo se mantuvo en el
mismo estado hasta que estall6 la guerra civil romana entire Cdsar y
Pompeyo. Vencido y muerto el segundo, sus dos hijos Cneo y Sexto
formaron un partido tan respectable en la Peninsula ibdrica, que el
mismo Cdsar tuvo quo venir en persona para contener sus rApidos pro-
gresos. AvistAronse con furor ambos ejdrcitos en Munda (2), donde

(1) Mucho se ha disputado acerca del punto en. que se verific6 este cri-
men. El P. MARIANA en su Historia general de Espaia (tomo II, libro III,
capitulo XIV, pa 277 do la edicion de Madrid en 1817) dice que Sertorio
fu6 asesinado en Huesca: otros dicen que lo fue en D6nia. Velleyo Patercu-
lo asegura que la muerte desastrosa de Sertorio acaeci6 en Etosca (hoy Ay-
bona), algunas mills de L6rida.
(2) No se sabe a. punto fijo d6nde estaba situada esta ciudad. Unos su-
poneu que fue la que hoy se conoce con el nombre de Monda en la provin-
cia do M.laga. Asi lo han creido y manifestado, inducidos acaso por la so-
mejanza do los nombres, Morales, Mariana. Ferreras y otros historiadores
espafioles, 6 quienes generalmente han seguido los escritores extranjeros.
Ya el erudito Perez Bayer demostr6 que las relaciones histdricas de Floro,
Hircio, Suetonio, Pat6rculo, Dion y otros autores latinos, referentes .la
batalla de Munda, no podian aplieurse A la actual Monda; 61 crey6 que cor-
respondian mejor 6 Monturque. Pero el Sr. D. Miguel Cort6s, en su Dic-
cionario geogrdnico-histdrico de la Espaiia antigua, ha demostrado deber fi-






20 CONSTITUCIONES VIGENTES.
despues de una batalla refiidfsima y dudosa por largo tiempo, fad com-
pletamente vencido el ejdrcito pompeyano, valiendo a Cdsar esta victo-
ria el dominio, no solo de Espafia, sino de Roma entera. (45 afios antes
de J. C.) Mas poco tiempo despues fad asesinado, y sa sobrino Octavio
acab6 de sujetar today la Espafia, sometiendo a los cantabros y vascos,
aunque no faltan historiadores que presumen que estos pueblos, valien-
tes hasta lo sumo y guarecidos por la fragosidad de sus montafilas,
nunca llegaron a ser completamente dominados. Sea de esto lo que
fuere, lo cierto es que les hizo dura guerra, y que Espafia desde enton-
ces qued6 sujeta al poder romano (19 antes de J. C.), despues de dos
siglos de her6ica 4 incesanze lucha. Ninguna nacion derrot6 tantes
ejdrcitos ni se distingui6 por tan gloriosas hazaias, habiendo sido,
segun la expression de Tito Livio, el primer pafs del continent que in-
vadieron las armas romanas, y el Altimo que lograron someter. Para
subyugar enteramente & Espafia fueron necesarios much tiempo; los
ejdrcitos mas aguerridos, y los mejores capitanes y mis hibiles polfti-
cos que produjo Roma, cuales fueron: los cuatro Scipiones, Pompeyo el
Grande, Julio Cdsar y Octavio Augusto; y aun asf quedaran burlados
los intentos de la poderosa Repiblica, si una mitad de E'spafia no hn-
biera peleado contra la otra, y sus valerosos moradores hubiesen uni-
do sus esfuerzos para veneer definitivamente al enemigo comun.
Los romanos, al comenzar su dominacion en nuestra PAtria cuan-
do arrojaron de ella A los cartagineses, divididronla en dos parties, a
saber: exterior y ulterior, comprendiendo la primera toda la comarca
tarrasonense, y la segunda la Lusitania y B4tica, siendo el rio Ebro
la linea divisoria entire ambas. Augusto la dividi6 posteriormente en
tres provincias, & saber: la Tartaconense, Betica y Lusitania. Esta
nueva division fad alterada por Constantino el Grande, que form seis
provincias, a saber: Tarraconense, Bdtica, Lusitania, Carthaginense,
Galiciana y Tingitana, a las que se afiadi6 en tiempo de Teodosio el
Grande, otra nueva, compuesta de las tres islas Baleares, dependientes


jarse en Montilla. cuyo nombre pudo ser derivacion corrompida de Munda
illa. Prescindiendo de lo mis 6 menos verosimil de esta derivacion, lo que
nos hace adherirnos A la opinion del Sr. Cort6s es el ajustarse A la po-
sicion de Montilla mejor que a otra poblacion alguna las circunstancias
de territorio y lugar, y las distancias respectivas de las demis poblaciones
contiguas que anduvieron los romanos de uno y otro ej6rcito antes de
neampar en Munda, segun los diferentes relatos de los historiadores latinos,
'IUs cuales todas convienen i Montilla. Habia otra Munda mis antigua en
]a Bastitania, que sonaba ya en las guerras de los Scipiones. (LAFUENTE.
Historia general de Psyania desde los tiempos mds remotos hasta nuestros
dias, tomo II, pag. 49.2





ESPANA. 21

hasta entonces de la provincia Carthaginense. Cada una se dividia en
regions 6 conventosjuridicos, y cada region en un ndmero determi-
nado de,ciudades, adem6s de las colonies y municipios (1).
Los generals enviados 6 Espafia por el Senado romano en la epoca
de la Repfiblica mandaban en las dos provincias exterior y ulterior con
el titulo de pretores 6 con el de c6nsules, que se reputaba como mas
respectable; y concluido el adio del consulado y la pretura, continuaban
gobernando con los titulos de proc6nsules 6 propretores. Cuando Octa-
vio Augusto acabd de sujetar toda la Espafia, los gobernadores de las
provincias Lusitania y Tarraconense tomaron el titalo de legados del
Emperador; pero la Bdtica continue dando a sus gobernadores el tftulo
de prooSnsules. Mas como la sobrada extension de las provincias no
permitia que todos estos funcionarios atendiesen A sus diversas ciuda-
des con el debido esmero desde las capitals donde habian fijado su re-
sidencia, d principios del imperio se introdujo la costumbre de estable-
cer algunos empleados subalternos, 6. cuyo cargo estaban los pueblos
mas lejanos (2). La nueva division del Imperio hecha por Constantino
alter esta forma de gobierno. Dividido en cuatro di6cesis todo el Im-
perio romano: era una de ellas las Galias, que comprendia los actuales
Reinos de Inglaterra, Francia y Espafia. El Prefecto de las Galias, jefe
supremo de la didcesis, tenia bajo su jurisdiccion a tres vicarios 6 vi-

(1) Las principles ciudades de la EspaFia romana eran las capitals de
las catorce regions 6 conventos en que se subdividian las provincias; pero
aun habia otras diferencias. Unas ciudades, por su naturaleza constitutiva,
eran colonias, y otras muuicipios: por razon de privilegio, habia ciudades
confederadas, inmunes, estipendiarias y contributes; y por razon de honor 6
de distinction particular, las habia de derecho romano, latino 6 itdlico.
Las colonias eran ciudades habitadas por romanos 6 espafioles conside-
rados como ciudadanos de Roma, y se region por las leyes de la capital del
Imperio: los municipios, por el contrario, eraa ciudades espaiiolas quese go-
bernaban segun las antiguas leyes de su Patria; pero sus ciudadanos goza-
ban de los mismos privilegios que los colonos, y podian aspirar igualmen-
teo todas las dignidades y honors. Deddeese de esta diferencia, que el mu-
nicipio, como menos dapeadiente de la capital del Imperio, era por su na-
turaleza de mejor condition que la colonia, d pesar de que Roma manifes-
taba siempre mayor predileccion hacia estas ultimas, porque ejercia sobre
ellas un dominion mis director. Llam6banse ciudades confederadas las que
se gobernaban a si propias, considerdndose, no como dependientes, sino
como aliadas del pueblo romano. Seguian despues las inmunes, llamadas
asi porque no. pagaban tributes, y las estipendiarias, que tenian obligacion
de satisfacerlos. Las ciudades contributes eran las que dependian de otra
mayor, y se consideraban como incluidas en ella. (AN'TEQUERA. Historic de
la legislucion espa;iola, pAg. 20 y siguientes.)
(2) Asi vemos que en el reinado del mismo Augusto vino a la Lusitania
un vice delegado military, y otros tres 6. la Tarraconense, para el gobierno
de Galicia, Bdrgos y el centro de Aragon: en la epoca do Neroa hubo un
Prefecto-vicedelegado en las Baleares, y otros 6 este tenor.






22 CONSTITUCIONES VIGENTES.
ceprefectos, de los cuales el primero en categorfa era el de Espafia,
constituyendo en este pals la autoridad superior; y los gobernadores de
provincial que estaban a sus 6rdenes tomaban los tftulos de consulares,
legados 6 presidents, que tenian a su cargo el gobierno civil y la ad-
ministracion de justicia en sus respectivas .demarcaciones. Ademis de
estas magistraturas, conocifronse igualmente en Espafia los goberna-
dores militares 6 condes, de que estaban encargados de la direction y
mando general de la fuerza armada, 6 no ser que el Vicario en persona
desempefiara estas funciones.
Asf como el Emperador Augusto fud reuniendo poco a poco en su
persona los cargos mns principals de la Repfiblica, cuales eran los de
Pontffice, C6nsul, Tribuno, Qaestor, Edil y Pretor, para acostumbrar
paulatinamente 6. los romanos al gobierno imperial, de igual manera
sus sucesores fueron estableciendo nuevas ciudades imperiales, las cua-
les se regian por legados del Emperador (legatus augustalis), 6 dife-
rencia de las senatoriales, administradas por el Senado, que delegaba
sus facultades en un proc6nsul cuando asf lo consentia el C6sar. Con
el tiempo, y cunforme al plan ideado por Augusto y continuado por
sus sucesores, las ciudades mas importantes de Espafia pasaron 6. la
categorfa de imperiales, y decade entonces sus.gobernadores respectivos
tomaron el susodicho titulo de presidents.
Finalmente, para la recaudacion y administration de las rentas pfi-
blicas habia questores, 6. quienes correspondia el cobro de los impues-
tos generals y la provision del ejdrcito: los procuradores augustales,
que eran como unos inspectors generals, para impedir que los em-
pleados subalternos cometiesen fraudes: los censitores, que apreciaban
las fincas para determinar los tributes, y los exactores, los arqueros,
6 archarios, comentadores, tabularios y publicanos, para el cobro
y dep6sito de los derechos que devengaba la importacion 6 exportacion
de diferentes gdneros (1).

(1) Los Emperadores fueron extendiendo los privilegios de ciudadanos
romanos, hasta que ilitimamente los concedieron a todos los provinciales,
con lo cual desapareci6 la diversidad antigua entire las ciudades, constitu-
yendose en elias gobiernos muunicipales muy parecidos at de la metr6poli.
Oada ciudad tenia su curia, sus decuriones, duumviros, ediles, defensores
y otros oficiales, semejantes al Senado, c6nsules, pretores, ediles y otros
tales de la capital.
Los decuriones formaban el cuerpo municipal, y a ellos pertenecia la di-
reccion de sus negocios y bienes, porque cada ciudad tenia sus propios 6
rentas pfiblicas, procedentes de tierras, bosques y otras fincas pertenecien-
tes a toda la poblacion, 6 producidas por los impuestos sobre consumos en
calidad de arbitrios. Nombraban tambien los duumviros, ediles y otros em-
pleados municipales, y ademis gozaban de muchos honors y privilegios.





ESPANA. 23
La Curia, .6 Senado de las ciudades, formaba en cada una un cuer-
po que se denominaba Orden. El lugar donde.celebraba sus sesiones
recibia el mismo nombre de Curia, y sus providencias se denominaban
decrela deourionum. En un principioe el cargo de los curiales fud suma-
mente honorffico y codiciado con empefio; pero cuando el excesivo lujo
do los Emperadores, y la necesidad.en que se vieron de repartir sumas
inmensas entire una soldadesca desenfrenada, les precisaron a elevar
cada dia m"is la cifra de los impuestos, los indivfdaos de la Curia se
vieron tan recargados de obligaciones y terrible responsabilidad, que
el desempefio deosu cargo se hizo odioso y fud precise emplear la fuerza
para decidirlos A su aceptacion. En efecto, .hallabanse agregados in-
separablemente A la Curia, como en lo sucesivo lo estuvieron al terru-
fio los siervos de la gileba. No les era dado residir fuera de la ciudad ni
obtener empleos incompatible consa encargo: sus bienes, de los cua-


Debian ser propietarios a. lo menos de 25 yugadas de tierra, 6 de un caudal
de 100.000 sextercios. Los romanos consideraron siempre la riqueza como
necesaria para obtener los empleos y elevarse las classes distinguidas, y
aun para conservarse en tal position. Ninguno podia ser Senador sin poseer
un caudal de 800.000 sextercios, ni caballero sin 400.000. Los censores, i.
.cuyo cargo estaba la estadistica de la Repdblica y la correccion do las cos-
tumbres, renovaban cada cinco afios el catastro 6 description detallada de
las families y sus bienes; y d los Senadores y caballeros que hubieren me-
noscabado las cuotas precisas para mantenerse en sus respectivas classes,
separabanles de ellas, hacidndolos ingresar en las inmediatas 6 consideran-
doles como meros ciudadanos. Los oticiales a cuyo cargo estaban los regis-
tros de la propiedad y de las contribticiones correspondientes 6 cada ciu-
dadano, se denominaban censilores 6 tabularios; exactores los que cobraban;
arqueros los que cuidaban de la caja del Erario, y compntadores los quo
anotaban y llevaban las cuentas.
Los duumviros representaban en Espaiia el mismo papel que los cdnsu-
les en Roma. Su empleo duraba por lo regular un afio, y a veces ciaco; pre-
sidian la municipalidad, estaban encargados de toda la part econdmica, y
administraban justicia.
Aunque el gobierno municipal estaba principalmente A cargo de los no-
bles, los plebeyos-no estaban privados del derecho de votar en muchos ac-
tos pfiblicos y de obtener algunos empleos de grande importancia. Uno de
estos era el de defensores de las ciudades, magistratura creada por los Em-
peradores Valentiniano I y Valente. Las atribuciones de estos funcionarios
consistian en proteger al pueblo contra las injusticias de los magistrados
y las demasias de sus subalternos; reclamar en favor de los intereses de la
poblacion; juzgar en las causes civiles hasta la cantidad de 50 sueldos, sin
apelacion ante los presidents de las provincias, y hasta la cantidad de 300;
pero entonces sus tendencies eran apelables; por ultimo, podian perseguir
y procurar la capture de los facinerosos y reprimir algunas faltas leaves. El
nombramiento se hacia por el pueblo y entire individuos que no fueran de-
curiones ni militares: despues de la conversion al cristianismo este cargo
fu6 ejercido por los Obispos. (Viso. Historia del derecho civil, mercantile y
penal de' Espaia, part primera, pig. 1V y siguientes.-SEMPE R, flistoria
del derecho espaIol, pi,. 32.)





24 CONSTITUCIONES VIGENTES.
lea no podian disponer sin permiso del Gobierno,.estabana sujetos) no
solo 6 las results de la recaudacion 6' inversion de los impuestos, sino
a, suplir la insuficiencia de los fondos municipals. No podian disponer
mds que de la cuarta parte de sus bienes cuando no tenian h.eredeoos
forzosos, y sufrian la pena de confiscacion losique se ocultaban para
no ser curiales. En cambio de estos horribles.gravamenes, ha i.banse
exentos'de la torturaen casos ordinaries; eran.;mantenidos :por la cu-
ria en caso de pobreza y poseian algunos otros privilegios, que si bien
tuvieron importancia al principio, parecen. insignificantes cuando. se
les compare con las pesadas obligacionesque tenian.: El-F mperador
Leon el Fildsofo, aboli6 definitivamente. este -cargo por una de sus
constituciones.
La administration de justicia, segun la opinion general, comprop-
bada por various monumentos antiguos, estaba: 6 cargo, de, los jueces
decuriales, decemviros, quatorviros y triunviros capitales (6 jueces
de causes criminalss, de cuyas decisions podia apelarse ante los pre-
fectos juridicos establecides en cada convento, y que depeudian. Asu
vez del juez superior de cada provincia, nombrado por el, Emperador.
Con motivo del nuevo sistema de administration pfiblica en tiempo de
Constantino, fud creado otro tribunal mayor, que era el del vicario do
la didcesis, y al cual se hallaban sujetos los tribunales de las respecti-
vas provincial.
Para los negocios civiles quo no tenian relacion con el foro ni con
los intereses del Estado en general, reunfanse los cuerpos de decurio-
nes de cada ciudad; pero cuando los'negocios podian afectar a los inte-
reses de toda una region 6 de una provincia, se celebraban otras jun-
tas mas generals, las cuales, si se reunian en la capital del convento,
se llamaban Conventosjuridicos, y si en la capital de provincia, Coi-
cilios. Estas juntas eran convocadas A instancia de los decuriones de
la capital donde habian de reunirse,. y acudian A ellas los diputados
de las ciudades subalternas, ,ora fuesen las de un, convento 6 region,
si la junta era de convento, ora las de toda la provincial, si se trataba
de reunir la junta 6 Concilio provincial. Algunas veces concurrian Di-
putados de otros conventos y provincias en calidad de embajadores
extraordinarios, para arreglar los asuntos particulares concernientes
A los distritos que representaban.
Tal era la Constitucion political y civil de la Peninsula ib6rica en la
dpoca de la dominacion romana. Siguiendo al principio el Gobierno de
este iltimo pals su polftica de toleranrcia d insinuacion para con los
pueblos conquistados, logrd introducir su lengua, costumbres y legisla-
cion, tanto en el terreno politico como en el civil; pero poco da poco fud





ESPARA. 25.
extendiendo su dominio y reduciendo todaila Esparia -una -mera pro-
vincia.del imperio, de la cual sacaba ex-elentes soldados,'de que tanto
habian menester para defenders contra los barbaros que desde el tiem-
po.del mismo Augusto les amenazaban. A pesar de esto y dejhaber ido
perdiendo paulatinamente sus libertades, conservaron los espanioles de
tal modo las formas de ,la legislation romana, que sobrevivieron en
gran part al imperio de Occidente, subsistiendo aun.en la dpoca-de la
domination goda el municipio,romano.,Si bien Espafia perdi6 su inde-
pendencia y libertad, adquiri6 en cambio,la unidad.polltica,de quenan-
tes carecia, y agregada al imperio como una sola provincia entr6 6;
participar de la civilizacion del antiguo mundo; pero.particip6 tambien
de la imperfeccion del element constitutivo de las antiguas socieda-
des, cual era la religion pagana. Cuando otro principio civilizador, es
decir, el cristianismo, unido por una disposition providencial con el ele-
mento barbaro representante de la faerza, disolvi6 la sociedad huma-
na para refundirla, Espafia se prepare a entrar en an nuevo periodo de
sa vida, que fu6 mds propia 6 individual, como pueblo: que empezaba d
.emanciparse despues de una larga tutela (1).
La propagacion de la verdadera fd en Espafia fud rapidfsima y pr6-
xima 6 los tiempos del Salvador: verific6se en'la 6poca de los Ap6stoles,
y se debid en gran parte d estos mismos. La importancia hist6rica y
mercantil de nuestra PAtria, tanto entire los judios comoentre los ro-
manos, y la fama de la nobleza de character y valor de sus. moradores,
no podian menos de atraer sobre ella las miradas de los Ap6stoles.
Algunas de nuestras iglesias han querido datar su origen de la pre-
dicacion de San Pedro; pero estas pretensiones carecen de fundamento
s6lido; por el contrario, la creencia de la predicacion de San Pablo ea
Espafia es inconcusa hoy en dia, como ya lo dijo Cayetano Cenni (2).
El Ap6stol indic6 por dos veces en su Epistola 6 los romanos el propd-
sito de predicar en Espafia: Cum in Hispaniam prociflsci coparo, spe-
ro quod preteriens video vos. Y poco m6s abajo repite: Per vos pro-
.ficiscar in Hispaniam (3).
La predicacion de Santiago en nuestra Patria estA fundada en un
culto religioso inmemorial; en los testimonios irrecasables de varone3
extranjeros del siglo IV y siguientes; en la, opinion constant de los
sabios nacionales y extranjeros; en el himno de nuestro oficio g6tico,
que lo expresa abiertamente, y en una portion de obras y docuinentos

(1) LAFUENTE, Historia general de Espa~ia, tomo II, p6gina 287.
(2) Hispanias profeclum esse liodie negare ausit nemo. (De dntiquit. Eccles.
Hisp. diss. 1, cap. II, num. 16.)
'3) Ad Romanos, XV, 24, 28.





26- CONSTITUCIONES VIGENTES.
cuya enumeracion faera prolija (1), a pesar de 16 que alegabau el su-
sodicho Cednhi y Natal Alejandro, y d6la conduct de Baronio, que in-
clin6 el animo del, Papa Clemente VIII a- que mudase el rezo de San
Pio V, relative A. Santiago, en el cual so matifestaba explfcitatnmeite la
tradicidnfdefendida'incesantemente por la c6rte de Espafia'(2).
Empero San Pabloy Santiago no I redicaron sino en l1 part sep-
tentrional de Espana, porque solamente6 ella en6cntramos tradicfo-
nes y monuments relatives 6 dichas predicaciones. Los varones apos-
t6licos eriviados por San Pedro y San Pablo (63 de J. C.) recorrieron el
centro y Mediodfa, sin- entrar apenas en la Tarracohense. Los nombres
de-estos siete varones apost6licos son: Torcuato ( Torquatus), Tesifonte
(Ctes.iophs), Segundo (Secundus), Indalecio (Endaletizis), Cecilio
(Cecilius), Esicio (Hesicius) y Eufrasio (Euphrasius).'San Ueroncio,
conteinporineo de o1s Ap6stoles, desempefid el ministerio de la predi-
cacion en la edlebre It6lica, cerca de Sevilla; mas no tiene fundamento
de hiinguna especie- a idea de que San Eugenio, reconocido como santo,
sea el primer Aizbb'ispo y fundador de la iglesia de Toledo, habiendo
sido enviado desde Parfs por San Dionisio, A pesar de que asf lo sostiene
el padre Florez en su fspaia Sagrada (3).
La propagacion del cristianismo en Espafa fu6 tan rApida, que 6
pesar de todas las persecuciones y de la sangre de los mArtires, contf-
nuamente vertida, al declararse cristiano el Emperador Constantino,
ya nuestro pafs habia abrazado la verdadera religion en su mayor par-
te, retonociendo la gerarqufa eclesiastica, el espaiiol Ossio, Obispo de
C6rdoba (325) (4).

(1) Todos se hallan puestos de relieve don claridad y exactitud digrias
de encomio en la Historia eclesidstica de ,Espa~ia por D.. VICENTE DB LA
_FUENTE, tomo I, pigs, 32 y siguientes. Segaimos A este autor en los bre-
ves detalles que damos acerca de la introduction del cristianismo en Espa-
fia, limitandonos 6. ligeras indicaeiones, pdr no consentir mias la indole de
una mera, resefia histdrica; pero puedef consultar dicha obra los que
desden mas detalles acerca de tan important punto.
(2) El Papa Urbano VIII restituy6 el rezo A sui estado primitive.
(3) Tomo III, cap. IV, par. 4. 0
(4) En el period de la domination romana sobresalen en nuestra histo-
ria literaria los dos Senecas,. Lucano, Marcial, Quintiliaho, Silio ItAlico,
Floro, Columela yPomponio Mela. Los dos Senecas se distinguieron como
fil6sofos, y.uno de ellos como poeta trigico;Lucano, que escribiO.un poema
en que con sublime estil0, aunque 4 veces no con buen gusto literario, des-
cribe las guerras civiles doe 06sar y Pompeyo, y'titfilaso La Farsalia: Mar-
cial, conocido por sus picantes epigramas, Quintiliano como ret6rico; Silio
Italico y Floro como historiadores, el primero de las guerras pdniecs y el
segundo de la Repfiblica romana; ambos tieneri excelente estilo; Honorato
Columela fu6 el sabio agr6nomo de.la antigiledad y inerecid ser llamado
el padre de la agriculture, y Pomponio Mela so distingui6 por sus studios





ESPANA.


IIISTORIA DE LA EDAD MEDIA.

EPoc PRIMERA..-Espaia Goda.-Cuando las tribus de los bArba-
ros invadieron el Imperio'romano, con el cual habian comenzado lu-
char muchos siglos afites, algunas de ellas franquearon la barrera de
los Pirineos y s6 precipitaron por Espafia, repartiendo entire sf sus pro-
vincias, A pesat de la resistencia qui opusieron los francos ripuarios, A
la sazon aliados'de los romanos. DedicAronse desde luego 6 la matanza
y al pillajo, hasta'que saciada asf su ferocidad y codicia, comenzaron
a repartirse el'aisiado territorio. Los alanos, pueblos de raza eseftica,
que habian habitado antes entire el Ponto Euxino y el mar Caspio, ex-
tendiendo sus conquistas desde el Volga hasta el Tanais, penetrando
por un lado basta la Siberia, y por otro lado hasta la Persia y la India;
vieron invadido su pafs por los hunnos, y entonces una part se refugi6
d las montafias del Caucaso, donde conserve su independencia y su
nombre, y otra avanz6 hasta el BAltico, donde se asoci6 d las tribus
septentrionales de Alemania con otros pueblos contra los godos. Aquel
pueblo, 6 por mejor decir, tribu, de costumbres feroces, se extendi6 por
toda la Lusitania. Los vAndalos, de orfgen germanico, y que venian de
la Pannonia en su filtima irrupcion, siendo no menos incultos que los
anteriores, se apoderaron de la Betica, que se llam6 desde entonces Van-
dalusia,'hoy Andalucfa (1). Los suevos, del mismo orfgen, muy pode-
rosos y tiistemente notables por los sacrificios humans que ofrecian A
sus fdolos, acompafiaron a6 los vAndalos y alanos en la invasion de las
Galias y de Espafia, y se instalaron en Galicia.
Al tratar de la Suecia hemos indicado las diferentes opinions de
los historiadores y aun jurisconsultos acerca del orfgen y procedencia
de los godos, cuyo conocimiento nos interest todavfa mAs que el de los
pueblos mencionados. Creemos indudablemente que vinierbn de la
Scandinavia, donde se habian establecido hacia ya tiompo, pues de
otro modo nose condibe c6mo su lengua podia ser germ6nica como la
de los suevos, francos y sajones, por mas 'que sus costumbres fuesen
asiaticas como las de los alanos; porque es de advertir que bien pudie-
ron haber permanecido largo tiempo en Scandinavia aun cuando su
origen y procedencia fuesen escfticos.
Divididrdnse desde luego en dos grandes secciones, a'saber, ostro-
godos 6 godos orientales, y visigodos 6 godos occidentales, separadas

geograficos. Ademis, no terminaremos esta parte de la historic de Espalia
sin recorder que alganos espafioles, como Trajano, Adriano y Teodosio,
ilustraron el s6lio imperial con sus talents y virtudes.
(1) Algunos, sin embargo, ponen en duda esta etimologia.





28 CONSTITUCIONES VIGENTES.
ambas por el rio Dnieper 6 Borystenes; division mas notable en la his-
toria cuando los primeros se establecieron en la Penfrsula itAlica y los
segundos en la ibdrica.
Los que llegaron A las m'rgenes del Danubio detuvidronse alli al-
gun tiempo por la abundaucia de pastes para sus ganados, y si bien
intentaron invadir el imperio por la part de Iliria, fueron rechazados
vigorosamente; mas no por eso desmayaron ni dejaban de repetir sus
incursiones. Poco a poco suavizdbanse sus costumbres con el ejemplo
de lo que veian; el aspect de las ciudades donde entraban les inspira-
ba admiration, respeto y desco de imitacion. Las relaciones de los pri-
sioneros mismos contribuiau A que comparasen las privaciones de su
condition humilde con las comodidades de los pueblos cultos; penetra-
ron paulatinamente en su seno las artes del mundo griego y romano,
y hasta recibieroa las ideas del cristianismo. Asf es que los visigodos,
sin perder su primitive fuerza y energia, abandonaban algun tiempo
sus instintos salvajes, impelidos al fin por los hunnos, que les estre-
chaban mrs cada dia, y se decidierou d pasar por filtima vez el Danu-
bio, abandonando sus posesiones y pidiendo en el imperio tierras quo
habitar. Entonces fad tambien cuando el Obispo godo Ulfilas, inventor
del alfabeto g6tico, convirti6 4 sus compatriotas al arrianismo que pro-
fesaba el Emperador Valente, con quiea habian celebrado un tratado
de paz y alianza. Mas la mala fd de los romanos di6 lugar d que los
godos apelasen contra ellos A las armas, ganando la batalla de Andri -
n6polis, donde pereci6 el meacionAdo Emperador. Desde entonces con-
tinuaron los visigodos en guerra con el Imperio romano. Ea tiempo de
Honorio, su Rey Alarico tom6 y saque6 4 Roma, y Ataulfo, su sucesor,
presentdse tambien hostile, apoderandose de Gala Placidia, hermana del
Emperador, y la hizo su esposa, con lo cual reconciliAronse ambos Mo-
narcas. Vino despues Ataulfo A Espafia, y habiendo combatido contra
los v-ndalos, pas6 a las Galias, y desde allf se extendi6 por Catalufia y
se apoder6 de Barcelona, donde fau asesinado por los suyos, descouten-
tos porque no queria continuar la guerra contra los romanos. Igual flit
tuvo a los pocos dias su sucesor Sigerico (417).
Walia fad mas feliz. Siguiendo la political de Ataulfo, no se mostrd
implacable enemigo de los romanos; pero aleccionado con el trigico fiu
de aquel, supo conducir sus planes con mayor mafia, persuadiendo a
los visigodos de que entonces le convenia la alianza con el Imperio,
hasta triunfar de los otros pueblos que se habian establecido en la Pe-
ninsula. En efecto, venci6 A los vandalos que pasaron al Africa; puso
fin al dominion de los alanos, y redujo a los suevos al poder de Roma.
Honorio, que celebraba los triunfos de los godos en Espafia, forjdadose





ESI'ANA. 20
la illusion de que le pertenecian, recompens6 6 Walia dindole la se-
,gunda Aouitania. Asf so extendi6 el reino g6tico desde Tolosa doFran-
cia hasta el AtlAntico, comprendiendo tambien la mitad del pafs situa-
do entire el Garona y el Loira. Walia fij6 su c6rte en Tolosa, donde mu-
ri6 a los tres afios de reinado (420).
A Walia sucedi6 su pariente Theodoredo, que rein6 32 afios, molesta-
d(o por los vAndalos, que al fin se establecieron definitivamente en Afri-
ca. llamados A esta region por el Conde Bonifacio. Exterminados ya los
alanos, qued6 la Penfinsula en poder de godos y suevos. Muri6 Theodo-
redo (451) en la famosa batalla de los Campos Cataldunicos, donde los
godos. francos y romanos, mandados por dicho Rey, Moroveo y Aecio,
derrotaron completamente al feroz Atila, Rey de los hunnos llama-
do el Azote de Dios. Sucedi6d Theodoredo su hijo Turismundo, que
A poco tiempo fud asesinado (457) por sus dos hermanos Theodori-
co y Eurico. El primero venci6 a los suevos que continuaban en Gali-
cia, y muri6 (467) asesinado por el segundo, que so disting-ui6 sobre-
manera, mereciendo ser considerado como fundador de la Monarqufa
visizoda en Espafia; porque sin dejar la Aquitania y otros passes que
ya poseia en las Galias, venci6 nuevamente 6 los suevos en Galicia, y
arroj6 a los romanos de casi todas las plazas que afin conservaban en
la Peninsula (1). Hasta Eurico habfanse gobernado los godos sin mis
leyes que sus antiguas costumbres, conservadas por tradition de padres
A hijos. Con arreglo a ellas, era elective la Corona, que so adjudicaba
al gobernador mas hAbil duratite la paz, 6 al guerrero m6s esforzado
en 6pocas de combat, 6 bien al que observaba mejor los preceptos re-
ligiosos. Si los parientes del Rey poseian estas cualidades, eran prefe-
ridos 6. un extrafio. Participaban del gobierno los magnates, cryo con-
sojo era consultado por el Rey en los asuntos m is drduos; y si estos
eran todavia mi.s graves, concurria a las juntas todo el pueblo. Ya he-
mos indicado que eran los menos incultos entire todos los pueblos que
vinieron del Norte. Eurico mand6 escribir las costumbres de los godos
y recopilarlas en un C6digo que tom6 su nombre, segun refiere San
Isidoro (2). Muerto Eurico en Arlds (483), donde habia. establecido sus
(1) La Espafia y Portugal, ademis de la mitad de la Francia. obedecie-
ron i Eurico. Por Oriente, Occidente y Mediodia el Mediterrtineo y el
Octano rodeaban sus Estados, terminados al Norte por el Rddano y el Loira,
siendo a la sazon la Monarquia visigoda la mis poderosa entire las fundadas
sobre las ruinas del Imperio romano.
(2) HAise creido que este Cddigo fu6 obra de setenta Obispos consejeros de
Eurico, y que entire ellos se encontraba San Severo, Obispo de Barcelona;
pero esta suposicion es inexactN, si se atiende A que Eurico fu6 arriano,
y ademas cruel perseguidor de los cat6licos. Como el C6digo en question
tuvo despues varias correcciones y adiciones, no se puso gran cuidado en





30 CONSTITUCIONES.VIGENTES.
cuarteles de invierno, le sucedi6 so hijoAlarico, qne,.careoiendo de la
energiade sus antecesores, dej6 enervar las, fjpzas do los godos pon
una larga paz, siendo mgerto en la batalla de Poitiers por Clocoveo,
Rey de .Francia, que con pretesto de opinionesyreligiops, le declare la
guerra y derrot6 6 los godos, que desde entonces perdieron p.uanto ha-
bian ocupado en las.;Galias (506). Mas si ,este reinado fuO tan-infeliz
bajo el punto de vista politico, llama sobremanera la -atencion. bajo el
aspect legislative, porque en 61 fud realizada la compilacion de leyes
antiguas para uso delos galos y espafioles, con,elua.mbre dq.Breviario
de Anniano 6 Cddigo de Alarico (1). ,
A la muerte de Alarico, sa hijo Amalarico solo contaba cinco arios,
y Gesaleico 6 Gesalico, su hermano natural, se apoder6 del,trono,.del
oual fad arrojado por:Theodorico, Rey de los ostrogodos y suegro del
.i1timo Monarca (510). Llegado. Amalarico a su mayor edad, se cas6
.con Clotilde, hermana de Childeberto, Clotario,y Thierry, hijos de Clo-
doveo y Reyes de Paris, Soisons y Metz. Clotilde era .catlica.y Amala-
rico arriano: de esta divergencia- de opinion.es. religiosas resultaxon
graves desavenencias entire ambos e6dyuges. Lol R.pyesqfrancos toma-
ron el partido.. de su hermana,, y Amalarico,. batido ,en la batalla de
Narbona, afu muerto de una lanzadaal querer acogerse d un temple
cat6lico (531).

conservar el primitive; pero es muy verosiihil que sb asemejara alos de los
otros birbaros, compilados por aquel miano.tiempo.EQ.Eodos ellos.se ad-
vjerte por lo general un mismo espiritu 6 igual sistem4, siendo la mayor par-
te urias ordenanzas 6 reglamentos para clasifidcar las p'enas correspondien-
tes A los delitos. Es do advertir que muchas diSposiciones 'del COdigo de
-Eurico no fueron olservadas por los espafioles ni por los galos, ni por los
oriundos del pais. Para estos permaneci6 vigente la legislation romana co-
mo se hallaba al tiempo de la invasion g6tica.
1) Ya Euricb y Theodorico habian procurado dar,un 06digo, 6 por lo
,menos una coleccion de leyes Jus vencidos. Alarico adelant6dmas estos eu-
sayos, mandando a Govarieo, Conde de su palacio, que encargase a varies
sabios juriseonsultos la formacion de uh. nuevo' 6mpendiodel- derecho ro-
mano, el cual se ilev6 A cabo extractando.;la- mayor parte.de, las'leyes del
C6digo Theodosiano, Gregoriano y Hermogeniano,.la. Instinuciones do Ga-
yo y las Novelas 6 leyes suelteas de los filtimos Emperadores. Concluida la
obra, pas6 al Canciller Anniano para s.u revision,, y aprobada por 6ste, la
sanciond Alarico, mandando ;.. los magistxados que se sujetasen A este C64i-
go para la administration dejusticia, y prohibieudo.l'a citas y alegaciones
de lasdemAs leyes.romanas. 1 -
Fu, conocido y citado con varies titulos,'a saber: Autorida'd del Rey Ala-
rico, Conmonitorio, ley, Theodosiana y, ley roman~d; peto mas comunmente con
el de .Breviario de Anniano. Para comprender la diferencia que los godos
procuraban estableeer entire ellos y los vencidos en todos los ramos do la
legislaciopn, baste decir que desde un prineipio se prohibit el,casimiento
de un go'do con una romana y vice-versa.





ESPANA. 31.
Theudis, noble ostrogodo, sostuvo con dignidad la corona que le
confirieran los grandes. Refren6 el poder de los francs, y procure sos-
tener la felicidad de su pals, muriendo a mano de un asesino (518).
Aunque arriano, permiti6 (como dice San Isidoro) que los Prelados de
Espafia pudiesen juntar Concilio ea Toledo y disponer todo lo que fuese
convenieute A la discipline eclesidstica y 6 la religion cat6lica. Theu-
diselo fud elegido 6 la muerte de Theudis, por la calidad de sa sangre,
pues era sobrino de Totila, Rey de los ostrogodos en Italia, y por sus
experiencias en las artes de la paz y de la guerra, como lo demostr6
con la victoria alcanzada contra los Reyes Childeberto y Clotario en
los Pirineos. (Entreg6se d toda clase de des6rdenes y violencias; y para
gozar libremente de las mujeres hermosas, 6 hacia matar a sus mari-
dos secretamente, 6 que les imputasen delitos con que foesen condena-
dos 6 muerte.>) Esta lascivia sangrienta, que no saben disimular los
sdbditos, porque toca en las honras y en las vidas, ofendi6 A los nobles,
y estando cenando en Sevilla, apagaron las luces y le dieron de pufia-
ladas, despues de haber reinado diez y ocho meses (549) (1).
Sucedidle Agila, que por su indolencia did6 lugar 6 que se le suble-
vase la cindad de C6rdoba, a la cual puso cerco; pero amedrentado por
las salidas vigorosas de los sitiados, que mataron un hijo suyo, huy6
precipitadamente, dejando en poder del enemigo todo sa rico bagaje.
Esta cobardia le malquist6 con sus subditos, rebelindose contra dl Ata-
nagildo, que pidi6 auxilio a Justiniano, Emperador de Oriente, A quien
prometi6 una part de Espafia. Acept6 el Monarca griego un partido
para dl tan ventajoso, y enviando al patricio Liberio 6 Liborio con un
ejdrcito respotable, Agila fud vencido cerca de Sevilla, y muerto des-
pues por lo suyos en Mdrida k554). Entr6 A reiuar Atanagildo, que des-
de luego quiso arrojar de Espafia A los mismos griegos a quienes habia
llamado para que le auxiliasen en su empresa; pero a pesar de sus es-
fuerzos, no pudo impedir que continuaran posesionados de muchas pla-
zas en el Mediodfa; tuvo este Rey dos hijas, llamadas Gosvinda 6 Gal-
suinda y Brunequilda; cas6 la primera con Chilperico, Rey de Soisons,
y la segunda con Sigisberto, Rey de Metz, habiendo hablado mucho
de ambas Princesas los historiadores nacionales y extranjeros. Vivid
Atanagildo retirado en su c6rte,sin que de t6 se refiera accion alguna
digna de memorial, como no sea que profesaba en secret la religion
cat6lica, por temor A sus sdbditos, que se mantenian en el arrianismo.
Ya los suevos, que 6 favor de las discordias civiles de los godos habian
recobrado su independencia, eran cristianos, si bien so hallaban per-

(1) Corona d6lica ror D. DIEGO SAAVEDRA FAJARDO, t. I, pigs. 130 y 31.





32 CONSTITUCIONES VIGENTES.
vertidos pbr las heregfas arriana y'prisciliana hasta'que su Rey, el pia-
doso Teodomiro, abraz6 la religion cat61lica y cori'6c66 el Concilio' pri-
mero de Lugo para confirmarla en sus Estados.
Muerto Atanagildo (567), fud' elegido en su lugar Liuva I, go-
bernador de la Galia g6tica 6 narbonense, no sin que antes sa vieran
afligidos los godos por cinco meses de anarqufa (1). Conociendo el'nue-
vo Monarca que sus fuerzas eran demasiado dUbiles para sobrellevar
el peso de los negocios, asoci6d la Corona a su hermano Leovigildo,
que muerto Liuva (572), entr6 6 reinar sin oposicion. Dotado de va-
16r, perseverancia y habilidad polftica, el nuevo Soberano fuM de los
m.As notables que registra en sus fastos la historic de Espafia. Hizo la
guerra 6, tos suevos, a quienes tom6 varias plazas, si bien no pudo ar-
rqjarles completamente del Reino.. Tambien concluy6 con el Reino de
los suevos en Galicia, aprovechando las turbulencias que se suscitaron
durante la menor edad del filtimo Rey Evonio 6 Evorico.
<(Con Linva y Leovigildo comienza en nuestra Monarqufa un nue-
vo perfodo de grandeza. El primero se distingue por su rectitud; el se-
gundo pot la elevacion de sus miras, por la dignidad de su gobierno,
por el bienestar y por la satisfaccion que proporciona 6 los pueblos quo
de el dependent. Leovigildo es una de las mis nobles y mAs altas figu-
ras del Imperio godo, respefado en lo exterior por los francos y por
los griegos, querido de sus vasallos, a, los cuales dirige con celo y con
justicia, y en cuya felicidad se ocupa de continue, ora como adminis-
trador, ora como legislator. del Estado.
)Entre los justos aihelos de este Monarca, no podia menos de ser
uno el de la sublimacion y afianzamiento de la dignidad real (2). Sub-
sistia por una part la nienoria de la dinastfa de Theodoredo y por otria
se acababan de experimental los tristfsimos efectos del derecho de elec-
cion, con la anarqufa que sigui6 6 la muerte de Atanagildo. No -pues
solo una vanidad pueril, ni el mnotiv de interests persofiales, 'sino mns
bien altas consideraciones pfiblicas, debieron guiar A Leovigildo cuani-
do se adorn6 a sf propio de fausto'y de grandeza, y cuando hizo reco-
nocer por, companero en el trono d' su hijo :Hermenegildo y dividi6
con 61 la gobernacion de sus pueblos. Dirigfase con 10 primero rodear
s uautoridad de respeto y adoracioni, hiriendo y cautivando los senti-
dos de la mnuchedumbre; encamn6nbase con lo segundo A falsear nue-
vamente en provecho coimun la potestad elective, ya que no' le fues6

(1) Varios historiadores dicen que dur6 cinco afios.
PACHECO. Discurso preliminary que trata de la Monarquia vis iggd y su
C6dago < ,





ESPANA. 33
permitido borrarla de las leyes y de la memorial, y sustituirla con el
sistema de la herencia.
>Pero ese mismo hecho de la exaltacion de Hermenegildo al s6dlio
del Estado trajo consecuencias gravisimas que dificilmente podia Leo-
vigildo prever, y que ocasionaron primeramente guerras, trastornos y
desventuras, y despues una revolution radical en el caracter y en el
destino del Imperio godo.
Dfjose .mAs arriba que desde su advenimiento al cristianismo ha-
bia profesado esta Nacion la doctrine arriana que le predicara Ulfilas.
Ella desde entonces venia siendo la fe de los indivfduos y el dogma del
Estado; y no obstante su roce con los cat6licos de las Galias y de Es-
pafia, arrianos seguian siendo los godos aun por la dpoca A que hemos
llegado de su historic. Quiza procedia esto de la rudeza traditional
conservada en aquella gente, del desprecio con que miraban A los es-
pafioles y galos, y de la separacion real que existia entire una y otra
nation, sin embargo de vivir ambos en el mismo territorio. Sabido es
que estaban vedados los matrimouios del uno con el otro pueblo; y es
probable, por tanto, que no serian comunes, A pesar de que algunos se
celebraban, como lo veremos por el caso del mismo Leovigildo. De cual-
quier manera, y salvas excepciones limitadfsimas, permanecia subsis-
tente la primitive division, y ni los godos estaban dotados del espiritu
del proselitismo para desear la conversion de sus sabditos, ni dstos A su
vez podian hacer mella en los Animos de los primeros, que se habian
negado hasta allf A las sutilezas teol6gicas.
>En medio de semejante disension, los dominadores habian sido
por lo comun tolerantes, y la lucha de entrambos dogmas no habia
ensangrentado el pafs. Algunas leves persecuciones en tiempo de Euri-
co y de Alarico II contra Aos Obispos cat61icos de las Galias, mas bien
se explican por razones d' Estado que no por el celo 6 el fanatismo de
aquellos Reyes.
>Pero Leovigildo, que como simple particular habia contravenido
A la ley prohibitoria de los matrimonios con mujeres de otro pueblo,
estaba destinado A ver bajo su dominacion los azares y las desgracia
de un gravfsimo conflict religioso. Casado, como acabamos de indi-
car, con Teodosia, hija de Severiano, antiguo gobernador de Cartage-
na, y hermana de Leandro, Obispo A la sazon de Sevilla, habia tenido
de ella A Hermenegildo, con quien acababa de compartir el trono, y A
Recaredo, que le sucedi6 despues de su muerte. Uno y otro j6ven se
habian educado en la fe arriana; que no era el caracter de Leovigildo
para permitir que sus hijos profesasen distinta creencia de la suya. No
serA con todo aventurado el career que los ejemplos diarios de la madre
ToMo II. 3
b




34 CONSTITUCIONES VIGENTES.
y las conversaciones con el hermano de dsta, lumbrera de la.Iglesia de
Espafia y el hombre mAs instruido de la Nacion, labrasen hondo afecto
en el corazon de. aquellds Principes y les predispusiesen en favor del
dogma catdlico, que les ofrecerian como mas santo:y mAs elevado.
>Afiadese a esto elmatrimonio de Hlermenegildo cQn una Princesa
franca, cat6lica tambien, y sn residencia on Sevilla, desde. donde go-
bernaba una parte del Reino al lado de Leandro,.en provincial, m'enos
ocupadas del linaje godo que las delxNorte, y secomprender4 f1cilmen-
te su pfblica abjuracion del arrianismo y su conversion 4 la 4 cat61lica.
.Mas al adoptar el hijo esta resolution, no habia tenido en cuenta
el endrgico, el duro cardcter de su padre. Ni la political ni- el orgallo
consentian Leovigildo que mirase con indiferencia semejante .paso;
cualquiera quefuese el grado y la intensidad de sus convicciones, era
padre.y era Rey, y no concebia ni que se. desairase ni; mucho menos
que se burlase. su autoridad. Amonest6, pues,, primer 'Suavementeo
Hermenegildo para, que retrocediese de su error, y- acudi6 despues &
las armas para cortar el dafio con ellas,:cuando so convencid de que la
persuasion era absolutamente infitil.
>Hermenegildo por su parte, si habia.sido puro d6irreprensible en
declarar regla de sn fd la que' como tal le sefialaba su- conciencia, no
lo fud seguramente acudiendo a los medios de que se vali6 para; resis-
tir a su padre y llevar. adelantesua propdsito. Nuncaidebid levantar
contra dl las espadas de suq sfbditos; nunca, much menos, debid, lla-
mar A los griegos on an apoyo, ni introducir trolias extrafias on el cora-
zon de la Monarqufa. Todo ello, sin embargo, fud por el pronto inftil y
aun perjudicial a la causa cat6lica. La muchedumbre de Jlos godos si-
guid con entusiasmo la bandera de. su Rey: Odrdoba y Sevilla se vieron
precisadas Aabrir sus puertas A los vencedores. Hermenegildo murid
en un encierro; su esposa Ingunda huyd desolada A A.onstantinopla;
Leandro y otros muchos Obispos fueron desterrados. El ilustrado y to-
lerante Leovigildo hubo de pasar en sus aSos Altimos por perseguidor.
,Mas entonces sucedid aqutilo que ha sucedido muchas veces en el
mundo: la fuerza divorciada de la razon y vencedora en el drden, ma-
terial, en el drden moral quedaba.vencida. Puestos en lucha abierta-
mente el dogma catdlico y el arriano, saltd luego A la vista la inferio-
ridad de este ultimo, ya en suopropia valia, ya en la valia y el nfmero
de sus defensores. Espantado hubo de considerar Leovigildo en sun alta
razon la disidencia, .6 por mejor decir, el debate.que legaba A sus suce-
sores; y al observer la march de las cosas y de las ideas, al contem-
plar la necesidad de constitnir un verdadero Estado para que el poder
g6tico durase, no encontrd otro recurso en su conciencia y en an pa-





ESPANA. 35
triotismo que el aconsejar 6 sa hijo'Recaredo, cuando estaba ya prdxi-
mo & morir, la abjuracion de la heregfa de sus mayores y la proclama-
cionde la fM catdlica como religion dominant del Estado, Con tan in-
signe prueba de a.bnegacion" personal, con esa sublime condenacion
de sus propias obras, puso fin Leovigildo a.uno de los mis interesantes
reinados que se leeonen los angles; del imperial g6tico;) (1)
Mas no se crea que se limited A estoshechos el fAltimo Rey arriano.
El fuM elprimero que usd6las insignias reales para hacerse respetar del
pueblo, segun refier.e San Isidoro, si bien es verdad que desde la fun-
dacion de la Monarqufa visigoda habia ya en ella Duques y Condes, y
establecid con caracter permanent su residencia en Toledo. Instituy6
el Oficio Palatino 6 Aula Rdgia, constituida. por los capitanes mas
ilustres, los gobernadores de las provincias, y en general por los mag-
nates y altos funcionatios de la Nacion, con el fin de asesorar al Mo-
narca, resolver las dudas y asuntos mns diffeiles de la polftica,, inter-
pretar las leyes y velar por su cumplimiento. Corrigid ademas el C6di-
go de Eurico, tendiendo cada vez mis A la fusion de ambas razas, g6-
tica y espafiola, que hasta entonces habia sido muy diffcil) porque los
godos se ajustaron 6 la costumbre general de los bArbaros, dividiendo
las tierias con los naturals del pals, dejando, dstos la tercera part y
reservando para sf las otras dos. Dispusieron ademAs que esta parti-
cion se conservara incdliime, sin que una posesion no -interrumpida
por espacio de cincuenta afios, ni el contrato ni la usurpacion pudie-
ran considerarse como titulos suficientes para disminuir 6 aumentar la
part adjudicada al godo 6 al romano. Es de advertir que, procediendo
asf, los godos se proponian cimentar su poder. y trazar *una Ifnea divi-
soria entire el venceder y el vencido, conservando toda si organization
military con las instituciones germinicas. El absolute dominion de la tier-
ra so consideraba en general como perteneciente d los godos. No so sa-
be si para la c'orreccion del Cddigo consult el Rey d la Nacion, 6 los
Prdceres 6 A los Obispos; mas lo positive es que en el reinado de su hijo
Recaredo se hacen sentir todavfa mAs las innovaciones en la Monarqufa
visigoda.
El Rey era elegido por los Prelados y magnates, como representan-
tes de los drdenes eclesi4stico y civil, entire los nobles honrados de li-
naje godo y que no hubieran tomado tonsura ni hAbito religioso, a cu-
yas condiciones agregdse despues de Recaredo la de ser catdlico. Ge-
neralmente se verificaban las elecciones despues de la muerte del Rey;


(1) PACHEC o Discur8o prdliminar quO trat.a de la Monarsua visigoda.






36 CONSTITUOIONES VIGENTES.
pero & veces los grandes le autorizaban para nombrar sucesor, aunque
no era reconocido por tal sin la pdvia aprobacion de los electores. Podia
hacer la guerra, celebrar la paz y concederindulto, gozando en suma
de todas las atribuciones propias del poder ejeoutivo y aun legislative;
pero sus disposiciones no tenian fuerza obligatoria sino durante su vi-
da, y solo eran declaradas perp6tuas con la aprobacion escrita y flrma-
da de los susodichos Prelados y magnates. La cdrte se denominaba cu-
ria, los cortesanos curiales 6 privados y tambien pr6ceres. Se daba por
lo general-el tftulo de Condes A todos los nobles que tenian empleo en
Palacio (1).
Los que gobernaban las provincias se llamaban Dsques 6 Condes,
con la diferencia de que el Duque era gobernador de una provincia y
el Conde de una sola ciudad; el primero tenia un sustituto llamado, se-
gnu se cree, gardingo; el del segundo se llamaba vicario.
El conocimiento de las causas,civiles y criminals en la Monarqafa
visigoda correspondia 6 los Duques y A los Condes en calidad de go-
bernadores de las provincias y cindades; mas como estos se hallaban
sumamente ocupados en el despacho de los negocios politicos, tenian
sustitutos con el tftulo de jueces, A quienes delegaban sus atribucio-
nes. Adamas de estos jueces ordinarios, dependientes de los gobernado-
res, habia otros extraordinarios llamados mandaderos de paz, que reci-
bian sus poderes inmediatamente del Rey, y solo podian entender en
las causes particulars que se les encargaban por una Real 6rden ex-
presa y terminante. El Vicario reemplazaba a los jueces en ausencias y
enfermedades. Estaba prohibido A todos estos funcionarios desempefiar
sn empleo fuera de su jurisdiction respective; y si infringian esta pro-
hibicion, el Duque debia castigarles con arreglo a las leyes, imponien-
do al j uez una pena pecuniaria, y al que le hubiese obedecido la de cien
azotes. El sueldo 6 remuneracion procedia de los diferentes pleitos y
causes, asf como de las multas. Los tribanales halldbanse abiertos de
sol a sol, con un descanso a medio dia todos ellos, except los festivos;
tambien tenian vacaciones en las dpocas de Pascua, recoleccion y ven-
dimia. Los procedimientos eran muy breves y he practicaban con prdvia
citacion de las parties, A la cual debian obedecer, so pena de cien azo-
tes, diez escudos 6 ciento, segun la calidad de las personas. Despues de
oidas las razones de los litigantes, pasibase & lap prnebas, que consis-
tian en las declaraciones de los testigos, exAmen de documents y jura-
(1) Asf los.Ministros de Estado, Gracia y Justicia y Guerra eran respec-
tivamente Condes de los notarios, de las largiciones y del ejfrcito; el mayor-
domo de Palacio, Conde del patrimonio; el tesorero, Conde de los tesoros; y
otros a este tenor.





ESPANA. 37
mentb personal, que no era Obligatorio sino 6 falta de otra prueba. El pro-
cedimiento en las cahsas criminals dejaba much que desear, por efec-
to de la ignorancia" de lai poca, existiendo la costumbre' de arrancAr A
los reoes una oonfesidiu'orzada por medio del torment, y praoii6ndose
los Ilimados juicios de 2Dios, que consistian en las conocidas pruebas
del hierro caiidente, .el agua hirviendo y otras andlogas. Empero tdn-
gase present que'estos procedimientos no pertenecian exclusivamente
al pueblo'godo, sino que eran peculiares en general todos los de la
Edad Media. Mas aidelante veremos c6mo el Fnero-Juzgo, monument
perenne de gloria para la legislation de los visigodos, procuraba ate-
inuar en lo possible lbs malos efectos de unas practicas'5 costumbres ar-
raigadas en el seno de aquella sociedad, no habiendo seguido tan salu-
. dable ejemplo el inniortal C6digo de las Sibte Partidas, 6.pesar de que
entire ambas legislaciones media nada menos que una distancia de seis
siglos. Las sehteficias del juez eran apelables, pues podia recurrirse 6
los tribunales superibres por sa 6rden respective, saber: primero al
del Conde, despnes al del Duque de la provincia, y por filtimo al Rey.
El que no encontraba acceptable este midtodo, podia designer un mis-
mo tiempo como jueces al Conde de la ciutdad y 6. su Obispobrespectivo,
para que exam inasen jantds la causa y formularan'por escrito sus sen-
tencias, las cuales, cuando estaban conformes en un todo, eran- decisi-
vas, no reconociendo este filtimo tribunal mAs superior -que el del Rey-
.El i6nico Primado y Patriarca reconocido por los'espafioles en la
dpoca visigoda era el Pontffice Romano (1). Ocupaban luego el pri-
mer lugar en la Iglesia de Espafia los Metropolitanos, liamados pos-
teriormente Arzobispos, los cuales convocaban los Concilios provin-
ciales, cbn'sagraban 6 los sufragdneos, sustituianlos en sus ausencias,
juzgabanles en primera instancia y ejercian el derecho de inspection
en sus obispados. Por las firmas de las actah de los Concilios se colige
que en el siglo VII habia siete Metropolitanos y-a lo menos ochenta y
ocho Obispos.
Las irenta" eclesiAsticas eran de dos species, a saber' unas pro-
cedentes de los diezmos y de las oblaciones gratuitas, y otras de los

(1) El ejercicio de la primacia del Papa sobre la *glesia espafiola en la
epoca a que nos ,referiaos puede reducirse a las prerogatives siguientes:
1.a Remitir el pAlio A los Prelados que lo hubiesen merecido. 2.a Establecer
en Roma un tribunal de recarsos 6 apelaciones. 3.a Enviar 6. ispianajueces
pontificios. 4." Tener en ella vicarios que procedieran en sa nombre y como
delegados de su autoridad.
Las dispensas de los sagrados cinones eran concedidas por los Obispos,
en Concilio y fuera de el, no estando introducida tpdavia eni Espafia la
prfctica de acudir para obtenerlas a Roma.





3S CONSTITUCIONES VIGENTES.
bienes raices. Dividfanse las primeras en tres parties iguales, A saber:
una para el Obispo, otra para los presbfteros y di6conos, y para los
demas cldrigos ]a restante. Los bienes raices dividfanse asimismo en
tres parties: para el Obispo, para los beneficiados y para la manuten-
cion de la Iglesia; y si para este iltimo objeto no era suficiente el im-
porte de la parte designada, deducfase de la correspondiente al Obispo.
Los eclesidsticos estaban sometidos 6 la jurisdiccion ordinaria; mas
no por eso dejaban de tener sus tribunales privativos, ante los cuales
finicamente podia citar un clerigo A otro, asi en los negocios civiles
como en las causes criminals. Los presbiteros, diaconos y dem6s cld-
rigos estaban sujetos al tribunal del Obispo; 6ste al del Metropolitano,
y dste al del Concilio 6 al de todos los demas Metropolitanos rennidos,
guardAndose el mismo 6rden para las apelaciones.
El tribunal eclesi stico gozaba de un sefialado privilegio en favor
de los pobres a quienes algan juez 6 gobernador eclesiastico hubiese
inferido algun agravio 6 injusticia; pues de cualquier sentencia que
adoleciese de este defecto podian apelar ante el Obispo, segun lo espe-
cificaban terminantemente las leyes visigodas. Tambien los Reyes so-
lian someter al juicio extraordinario de los Obispos algunas causes muy
graves, sobre todo las de rebellion; pero at mismo tiempo vedAbaseles
dictar en ellas una sentencia de muerte, ni aun contra el que la hu-
biese merecido. Todas estas facultades, asf como las inmunidades ecle-
siAsticas, tomaron mayor incremento desde que el clero superior co-
menz6 a ejercer grande y poderosa influencia en la gobernacion del
Estado, como veremos en los reinados siguientes (1).
Muerto Leovigildo (586), entr6 a reinar su hijo Recaredo, 6 inme-
diatamente abjur6 el arrianismo ante el Concilio III de Toledo, 6.
donde concurrieron los Obispos de Espafia y de las Galias. Desde en-
tonces los Concilios que se celebraron en Espafia fueron, no solamente
Asambleas eclesiisticas, sino tambien supremos Consejos nacionales,
que participaban en gran manera de la soberania polftica. Esta in-
novacion nose hallaba establecida en la ley de un modo explicit y ter-
minante, ni aun con tdrminos vagos y dudosos; mas no por eso fud
inenos real y positive. En el ya mencionado Concilio III de Toledo,
despues de haber sido.presentada el acta done constaba la abjuracion
del Rey, pregunt6 una Prelado en su nombre si los Obispos arrianos y
los grandes que asistian so mostraban decididos a seguir su ejemplo en
obsequio a la unidad de la Iglesia; movidos todos por una inspiration

(1) ANTEQUERA. Historic de la legislation espaniola, pigs. 33 y si-
.uientes.





ESPANA. 39
providencial, suscribieron uninimomente A la profession do fd cat6lica
hecha por Recaredo, el cual entreg6 por su mano A los Obispos el tomo
rigio, que contenia los puntos relatives al buen 6rden y discipline de
la Iglesia, en que habia de ocuparse el Concilio. Este to no rt6gio ha sido
considerado posteriormente por algunos, y cuando los Concilios em-
pezaron A tomar algun carActer polftico, como el precedent do lo que
hoy conocemos con el nombre de discurso de la Corona en la apertura
de las C6rtes. En tiempo de esto Monarca se introdujo la costumbre de
usar los Reyes godos el prenombro de Flavio, tomindole por imitacion
de los Emperadores de Oriente. Logr6 reprimir varias conspiraciones
de los arrianos, y veneer ean Carcasona a los franceses, que le declara-
ron la guerra, asi como sujetar a los vascos. Muerto Recaredo I (601),
sucedi6le su hijo natural Liuva II, pesar de haber dejado otros dos
legftimos.
El nuevo Rey muri6 asesinado A los dos aiios por Witerico, general
de sus tropas, que por su crueldad y por su tendencia A restablecer el
arrianismo, fud muerto A pufialadas en un convite (610), siendo reem-
plazado por Gundemaro, que murid A poco tiempo (612) sin haber he-
cho nada notable. Sisebuto fud Principe de excelentes prendas, como lo
acredit6 distinguidndose en sus guerras contra los griegos; pero des-
luci6 soa reinado con ua exagerado fanatismo, que le hizo obligar, so
pena de muerte, A todos los judfos residents en su Reino A recibir el
bautismo, si bien el Concilio IV de Toledo no aprob6 esta media. Sa
hijo y sucesor Recaredo II solo rein6 tres meses, y fud reemplazado por
Suintila, hijo de Recaredo I (621). Mostr6se al principio merecedor de
la honra que le dispensaron los godos, arrojando enteramente de Es-
pafia a los griogos; pero su molicie di6 lugar al descontento de la Nacion,
y dA que Sisenando le usurpase eltrono (631), buscando auxilio para
este fin en Dagoberto, Rey de Francia, siendo confirmada la elevacion
del nuevo Rey por el mismo Concilio IV, que desaprobaba la conduct
de Suintila, declarando a dste privado para siempre del trono, asi como
A toda so familiar. Despues de la muerte de Sisenando (635) ocup6 el
trono Chintila, y posteriormente su hijo Tulga (638), que tuvieron rei-
nados breves y poco notables. El segundo fud destronado por Chindas-
vinto (640), que se hizo Rey por la fuerza de las armas, 6 pesar de que
el Concilio V de Toledo habia fulminado la excomunion contra los que
se apoderasen del Reino sin ser elegidos por votos libres. Gobern6, sin
embargo, con prudencia sus Estados, 6 hizo piadosas fundaciones. Su-
cedi6le su hijo Rocesvinto (650), asociado ya al trono, y que se mostr6
sumamente favorable at clero, como lo di6 a conocer en los Con-
cilios VIII, IX y X, donde el poder del clero superior so present mas





40 CONSTITUCIONES VIGENTES.
predominate que nunca. < dasvinto y de Recesvinto, cuando se complete la obra principiada por
Recaredo, de la fusion y amalgama de las dos Naciones. La unidad de
religion le habia dado principio: la unidad de legislation y la mezela
real de las families debian venir A completarla. Esa comunidad del
derecho se estableci6 por Chindasvinto, derogando las leyes romanas
y decretando que no se siguiesen en todo el Reino otras que las g6ticas.
Esta confusion de las families la autoriz6 completamente su sucesor,
permitiendo los matrimonios,, de que ya habia ejemplos, pero que siem-
pre estaban prohibidos, entire los godos y los galos y los espafioles. Asi
los dos pueblos, que eran ya uno ante Dios, y luego ante la ley, lle-
garon tambien a serlo en el seno de la familiar; desaparecieron las razas,
y la Nacion acab6 de ostentarse como una sola en el templo, en el foro
y en el hogar.>> (1).
En este reinado pacifico y feliz enervironse las fuerzas de los godos,
que perdieron casi completamente el ardor marcial y cardeter endrgico
que antes constituian los elements principles de su poderfo, los cua-
les, combinados con la prudencia y moderation en el gobierno, hu-
bieran contenido mds adelante el Impetu de una raza nueva que in -
vadi6 y conquist6 en poco tiempo la Monarqufa visigoda fundada bajo
auspicios tan favorables como hemos tenido occasion de conocer. Los
sucesores de Recesvinto, si se exceptfia el endrgico Wamba, dejironse
adormecer entire las dulzuras de una larga paz, y lejos de contener la
rdpida decadencia de la Monarqufa, aceleraron su ruina.
Wamba, sucesor de Recesvinto (672), fud obligado a ocupar el
trono, 6 pesar de su constant negative, siendo necesario que sus mis-
mos electores apelaran a la fuerza para reducirle. Este reinado fud de
los mins turbulentos, pues casi acto contfnuo de ocupar el trono se su-
blev6 la Vasconia, y no bien lleg6 a este pafs con tropas para someter-
le, cuando supo que Hilderico, Conde de Himes, so habia rebelado con
la parte de la Galia perteneciente 6 la Monarqufa visigoda. Las cir-
cunstanc, as eran criticas; pero Wamba, sin desconcertarse ante los
peligros, envi6 contra el rebelde al aguerrido general Paulo, que lejos
de sostener los intereses de su Principe, solo aspir6 a su propio engran-
decimiento, unidndose con Hilderico y haci6ndose reconoeer como Rey.
Sujetada la Vasconia, march Wamba contra los dos generals trai-
dores, y consigui6 notables ventajas; atravesando los Pirineos, se hizo
dueio de Nimes, a pesar de la vigorosa resistencia que le opuso, siendo
los culpables condenados a muerte, que se conmut6 en prison perpdtua.

(1) PACHECO. Discurso preliminary qe trata de la Monarquia visigoda.





ESPAiA. 41
Venci6d los sarracenos, se hizo temer de los franceses, y en su tiempo
se celebr6 el Concilio XI de Toledo. No se hubieran limitado A
estos hechos las glorias de Wamba, si una enfermedad que puso en pe -
ligro su vida no hubiese dado mdrgen d que el palaciego Ervigio le
cortara sus largos cabellos, signo de rango eminent entire los godos.
Restablecido Wamba de sus dolencias, abdic6 la Corona (680), y se re-
tir6 al monasterio de Pampliega. Esta renuncia fud confirmada, asi
como la election de Ervigio, en el Concilio XII de Toledo. Des-
pues de un reinado de ocho arios, en el cual se convoc6 el Conci-
lio XIII de Toledo, cuyas disposiciones fueron casi polfticas, estable-
ci4ndose un tribunal para juzgar los delitos de los eficiales palatinos,
compuesto deObispos, sefiiores y gardingos, y sustraerlos d la venganza
del Rey sucesor, ocup6 el trono Egica (701), yerno de Ervigio, el cual
convoc6 un Concilio national para deshacer todo cuanto su suegro
-habia llevado a efecto en los dos Altimos. Sisberto, Metropolitano de
Toledo y hombre osado, tratd de envoenenar d Egica y d toda su fa-
milia; pero descubierta la trama, su autor fad depuesto, excomulgado
y desterrado por el Concilio XVI de Toledo. Despues de reprimir
algunos disturbios en la Galia, tuvo Egica que luchar con los judfos
de Espafia, que so unieron con sus correligionarios y moros de Africa,
por lo cual, sofocada la sublevacion, sus bienes fueron confiscados y
reducidos ellos d la esclavitud mientras no abrazaran el cristianismo;
ademds se les quitaron sus hijos d la edad de siete afios para educarlos
en esta religion.
La sucesion hereditaria, intentada tantas veces en la Monarquf a
visigoda, lo fua por filtima vez con buen 4xito por la muerte de Egica.
Con este fin hizo proclamar A su hijo Witiza como su compafiero en el
poder; di6dle el gobierno de una parte de sus Estados y asegurd la co-
rona en sus sienes, falleciendo en 701. Witiza, bueno al principio, se
vici6 despues, siendo cruel, lascivo y desconfiado; se indispuso con el
Romano Pontifice, autorizd el matrimonio de los cldrigos, permitiendo
ademds a los seglares todas las concubinas que quisiesen, aunque todos
estos vicios y desdrdenes estaban ya en las costumbres de aquella so-
ciedad, de la coual habian desaparecido la cultural, ciencia y saber.
Temiendo las rebeliones, mand6 convertir todas las armas en instru-
mentos de labranza y demoler todas las fortalezas, a excepcion de las
de Toledo, Leon y Astorga. Sublevados los andaluces, d quienes acau-
dill6 Rodrigo, nieto de Chindasvinto, prendieron al Monarca, y su
competitor se apoder6 del trono (711). No fud mks feliz el reinado de
Rodrigo, 61timo Monarca de los godos, sombra efimera de lo que ha-
bia sido la Monarqufa en sus primeros tiompos. Quebrantado el valor





42 CONSTITUCIONES VIGENTES.
y el esfuerzo de los antiguos guerreros por el lujo y la molicie, que ha-
bian tornado asiento en la c6rte de los Reyes; perdidas en gran parte
las virtudes del clero, y reseatidos los parciales y la familiar del Rey
destronado, era ficil ya tocar de cerca la consecuencia inmediata de
esta desorganizacion social. Wamba, bajo ouyo reinado habian he-
cho una excursion los moros del Africa, fad el ultimo Monarca godo
que mostr6 la antigua energfa de sas antecesores. Los judfos, abru-
mados por toda clase de persecuciones, hicieron causa comun con los
africanos; y en este reinado, ultimo de la Monarqufa visigoda, se vi6
clara y distintamente A d6nde conducen los vicios y des6rdenes de las
sociedades, que pierden en un solo dia sa gloria y la independencia de
su territorio.
Dejando a un lado las andedotas mis 6 menos verosfmiles de que se
ocupan las crdnicas antiguas, y las novelescas relaciones de los histo-
riadores Arabes, nos limitaremos a decir que los moros, ya fuesen lla-
mados por el Conde D. Julian, gobernador de las Andalucias, y por el
Arzobispo de Sevilla D. Oppas, coligados con los hijos de Witiza, ya
atraidos por la fertilidad y suave clima de Espafia, asf como por la im-
punidad que tenian por segura, a causa de los pocos medios de defense
con que la Nacion contaba, principiaron haciendo frecuentes correrfas
desde TUnger a la costa meridional. Mas adelante vino un cuerpo de
tropas al mando del general Tarik, y avistAronse los dos ejdrcitos,
mandados, el cristiano por D. Rodrigo en persona y Teodomiro, y el
drabe por el citado general, que habia recibido un refuerzo de Muza,
unto A las mArgenes del Guadalete, cerca de donde hboy se halla situa-
:do Jerez de la Frontera. Tres dia. dur6 la plea, llevando la peor par-
te Tarik, el cual, vidndose ya casi perdido, reanim6 el valor de los su-
yos, 6, lo que contribuy6 la traicion de D. Julian y D. Oppas, que se
pasaron al enemigo, que al fin consiguiO la victoria quedando muerto
en el campo el Monorca godo, 6 ahog6.ndose en el rio segun dicen al-
gunos historiadores. Privado de su caudillo el ejdrcito espafiol, llen6se
de pavor, siendo espantosa la carniceria que en 61 hicieron los moros.
Esta cdlebre batalla tuvo lagar el 31 de Julio de 714 segun unos, 6
711, segun otros.
Asf termin6 el Imperio godo, que habia durado tres siglos. Tres dias
de combat y una sola victoria hicieron duefios A los musulmanes de
casi toda la Peninsula, de la cual se apoderaron en poco mAs de dos
afios, costando luego ocho siglos de fatigas y de luchas A los espafioles
para recobrar su perdida libertad d independencia.
Concilios de Toledo.-Fuaero-Juzgo.-Esta es la occasion de apun-
tar algunas breves consideraciones sobre una institution important





ESPANA. 43
de la Monarqufa visigoda: hablamos de los Concilios nacionales cele-
brados en Toledo durante el siglo VII, y que llegaron A adquirir tan
grande influencia, que la historic, la legislation, la political y las cos-
tumbres de aquella dpoca han menester su conocimiento para ser en-
tendidas y apreciadas con exactitud.
Estas reuniones eclesiasticas se verificaron en nuestro pafs desde
que brillaron los primeros albores del cristianismo, siendo tan edlebres
como frecuentes. Antes de que se celebrase el famoso Concilio de Nicea,
encontramos ya d los Obispos de Espauia reunidos en la ciudad de Elvi-
ra para tratar de la f6 y los intereses de la religion. En los siglos V y
VI de la era cristiana, celdbranse otros various en Toledo, Zaragoza,
Braga, Narbona, Caldas de Galicia, Agde, Tarragona, Sevilla, Lugo,
Barcelona, Ldrida, Huesca y Gerona. Es de advertir, que los godos,
aunque arrianos, permitieron casi siempre A los Obispos cat61icos re-
unirse para tratar de los asuntos eclesiasticos, al mismo tiempo que lo
verificaban los arrianos para los suyos respectivos, pero sin que ni unos
ni otros intervinieran en los negocios politicos, y much menos en la
gobernacion del Estado. Mas al principiar el reinado del cat6lico Re-
caredo, vari6 completamente el carActer de los Concilios en la Espafia
goda. Al ardor de ne6fito se agreg6 en este Rey el respeto a los her-
manos de su madre, y 6 una y otra razon la superioridad inmensa res-
pecto a su siglo de los dos Obispos de Sevilla, Leandro 6 Isidoro. 0 por
adquirir pop.ularidad entire la gente espafiola, y asegurar asf la unidad
y la quietud de la Monarqufa, 6 porque efectivamente se creyese ne-
cesitado de apoyo y de consejo para la gobernacion de sus sfbditos, y
no tuviese en la raza goda ninguna gran institution que rodeara al
s6lio, como las asambleas political de los francos, como el antiguo Se-
nado de Roma, el hecho fun que apartando los Concilios de su primiti-
vo y especial institute, llev6 d ellos los negocios del Estado, y les hizo
tomar una parte, no bien definida, no permanent, pero sin duda algu-
na real y verdadera, en las mis Arduas atribuciones de la soberanfa...
El primer Concilio de esta nueva era, la primera Asamblea eclesi.stica
que so ocup6 de asuntos politicos, dictando, 6 por lo menos proponiendo
verdaderas leyes, que sancionaba el soberano, y que regian 4 toda la
Nacion, es la que se conoce con el nombre de Concilio III de Toledo...
Mand6 el Concilio que los libertos hechos por los Prelados eclesiasticos,
usando de las facultades can6nicas, no solo fuesen completamente li-
bres, sino que, asf ellos como sus descendientes, quedasen bajo el pa-
trocinio de la Iglesia. Dispuso que a las viudas y doncellas que quisie-
sen guardar castidad nadie pudiese obligarlas A que se casaran. Pre-
centu6 asimismo que los judios no lo hiciesen con mujeres do nuestra





4-1 CONSTITUCIONES VIGENTES.
religion, ni pudieran tenerlas por concubinas, siendo forzosamente
bautizados los hijos que hubiesen en ellas; y que tampoco' pudiesen
compraresclavos cristianos para su servicio, ni obtener empleos pd-
blicos en dafio de los que profesaban la fd cat6lica. Acordaronse, por
litimo, disposiciones respect A la conduct que habian de observer los
jueces en la persecution de la idolatrfa, que al parecer no estaba ex-
tinguida del todo en nuestra Espania, y se les encomend6 ademAs una
vigilancia active y vivisima respect d los reos del infanticidio, que
segun esta y otras leyes de los godos, debia ser un crimen sumamen-
te comun por los tiempos de que hablamos (1).
El Concilio IV de Toledo se celebr6 A fines del afio 633, siendo pre-
sidido y dirigido por San Isidoro. En esta Asamblea, como ya indica-
mos, fud absuelto Sisenando de la usurpacion que habia cometido, y se
declare excluidos para siempre del trono 6. Suintila y toda su familiar;
fulmindrouse censuras contra los que faltando al juramento de fideli-
dad, se conjurasen contra sus Reyes, 6 tira'nicamente usurpasen el
Reino, disponiendo que las elecciones se hiciesen por los Prelados y
magnates; se acord6 que con el objeto de que los cldrigos pudiesen aten-
der mejor al culto divino, quedaran libres de toda contribution y ser-
vicio pfiblico. Este privilegio eclesiAstico no se limitaba a dichas exen-
ciones. Los-Obispos quedaron encargados de amonestar y reprender A6
los jueces y personas poderosas que oprimieran 6. los pobres, encomen-
ddndoseles que en el caso de no advertir enmienda, los denunciasen al
Monarca para su castigo.
El estado y condition de losjudios ocuparon tambien la atencion de
la Asamblea, desaprobando la intolerancia de Sisebuto.
Chintila, elegido por los magnates godos, mand6 reunir a los Obis-
pos para celebrar en Toledo el Concilio V habido en aquella ciudad,
que es el VI de los nacionales en la coleccion, y fud presidido por el
Prelado Eagenio II de Toledo. Esta nueva Asamblea excomulg6 6. lo.
que atentasen contra la vida del Monarca, y sancion6 el derecho elec-
tivo a la Corona, dejandolo en manos de los magnates godos, entire los
cuales debia hallarse el candidate.
Tambien celebr6 Chintila otro Concilio en Toledo, que fud el VI
(638), en el cual, de acuerdo los Padres con los magnates godos y de-
mds personas ilustres que desde entonces asistian representando el 6r-
den civil, acordaron que antes de subir al trono jurase el Monarca no
atentar contra la religion cat61lica, ni consentir que se atentara contra


(1) PACHECO, en el lugar citado.






ESPANA. 45
ella. Adem6s se dictaron penas contra los delitos a traicion, y contra
los libertos de la Iglesia que fuesen ingratos para con ella.
El Concilio VII Toledano (646) dict6 igualmente leyes muy several
contra los traidores al Rey y 6A la Patria. No consta que Chidvasvinto
ni los Pr6ceres asistieran a este Concilio.
En el VIII de Toledo (653) se decidieron puntos muy importantes.
Mitig6se el rigor que se habia desplegado contra los traidores a peti-
cion de los anteriores Monarcas, y se dispuso que al fallecer estos se
eligiese sucesor en Toledo 6 donde quiera que muriese, por los Prelados
y senores palatinos, debiendo quedar en provecho de la Corona, y no de
la familiar, los bienes adquiridos por el Monarca difunto.
Por primera vez se vi6 en este Concilio firmar 6 los Abades con los
Obispos y sus representantes; h1llanse tambien las firmas de various
Condes palatinos (1).
Los Concilios siguientes hasta el XII, convocado por Ervigio, son
Asambleas puramente religiosas, que no intervinieron en la legislation
poliftica y civil. En el reinado de Hervigio fud convocado el Concilio XII,
ante el cual intent el Monarca justificar el comportamiento que habia
tenido con su antecesor, El Concilio examine las pruebas presentadas,
las encontr6 dignas de tenerse en cuenta, absolvi6 a los pueblos del ju-
ramento de fidelidad prestado A favor de Wamba, y mand6 que todos
reconociesen al nuevo Rey. Dict6 eyes contra los judfos. En tiempo de
Wamba habia sido promulgada otra en cuya virtud se castigaba cou
several penas A los que no tomasen las armas cuando se viera la pAtria
en peligro, 6 cuando el soberano reclamara el auxilio de sus subditos.
Los reos de este delito eran condenados al destierro y perdian sus de-
rechos civiles, sus esclavos y la totalidad de sus bienes, que se desti-

(1) < Rey, A los Reverendisimos Padres residents en este santo si.nodo... os en-
cargo (deeia 6 los Obispos) que juzgueis todas las quejas que se os presen-
ten con el rigor de la justicia, pero templado por la misericordia. En las
leyes os day mi consentimiento para que las ordeneis, corrigiendo las ma-
las, omitiendo las sup6rfluas, y declarando los cknones oscuros 6dudosos...
Y a vosotros, varones ilustres, jefes del oficio palatino, distinguidos por
vuestra nobleza, rectores de los pueblos por vuestra experiencia y equidad,
mis fieles compafieros en el gobierno, por cuyas manos se administra la
justicia... os encargo por la fe que he protestado a la venerable congrega-
cion de estos Santos Padres, que no os separeis de lo que ellos determine,
sabiendo que si cumplis estos mis descos saludables, agradareis. Dios, y
aprobando yo vuestros decretos, cumplire tambien la voluntad divina. Y
hablando aliora con todos en comun, tauto con los ministros del altar como
con los asistentes elegidos del Aula Reqza, os prometo que cuanto determi-
neis y ejecuteis con mi consentimiento lo ratificari con el favor de Dios, y
lo sostendre con toda mi soberana voluntad.>>





46 CONSTITUCIONES VIGENTES.
naban para compensar los dafios de la guerra. Ervigio encontr6 dema-
siado several tales disposiciones, cuya modification fud pedida y acor-
dada por el Concilio, sin el menor obstAculo. Tambien se extended la
inmunidad local, de que antes solo gozaban los templos, dilat6ndola
hasta treinta pasos de distancia respebto a los edificios destinados al
culto.
En el mismo reinado se celebrd el Concilio XIII de Toledo, en el cual
concedi6se una amnistfa 6 los condenados por la rebeldfa de Paulo en
tiempo de Wamba, restituydndoseles su libertad, bienes y dignidades.
Moderdronse algun tanto los tributes reales, perdonando al mismo
tiempo los atrasos que por ellos se debian. Mand6se tambien que tanto
6 los sacerdotes como d los que tuviesen empleos de palacio no se les
pudiera prender, ni atormentar, ni privarles de sus honors y bienes sin
preceder audiencia pfblica y prueba plena del delito que se les impu-
tara. Orden6se tambien que ningun siervo, a exception de los del Fisco,
fuese elevado al oficio palatino.
El Concilio XIV no trat6 de asuntos politicos; el XV, celebrado en
el reinado de Egica, destruy6 todo lo que su antecesor habia hecho,
El XVI, despues de haberse ocupado en destitiir y castigar 6 Sisberto.
como ya digimos, dict6 nuevas y several leyes contra los judios, cuyo
ejemplo sigui6 el XVII. En el reinado de \Witiza se verified el XVIII,
del cual quedan escasas noticias, si bien los historiadores eclesiasticos
de mejor nota creen que se dictaron en 61 saludables disposiciones sobre
las atribuciones respectivas de las dos potestades, eclesidstica y civil;
pero es impossible suministrar datos precisos, porque faltan fundamen-
tos en que apoyarlos.
La importancia de los Concilios de Toledo, asf como lo variado de
sus disposiciones, y la intervention de los diversos Estados, han dado
mdrgen a various escritores, entire ellos A Marina (1), para considerar-
los como la verdadera representation national, 6 sea como las C6rtes
de la Monarqufa visigoda, y el precedent de las que se celebraron en
la Edad Media. Cierto es que .la nobleza asistid a las deliberaciones de
los Concilios, segun unos desde el V, celebrado en tiempo de Chintila,
segun otros en 6poca algo posterior; pero es de advertir que la nobleza
no se present constantemente en todos los Concilios, y cuando lo ve-
rificaba era en corto nfmero, comparado con el de Obispos y Abades,
ymds bien con el objeto decomunicar mayor solemnidad a tan impor-
tantes actos, no solo con la asistencia de su persona, sino tambien con
su firma. Cierto es que en las actas consta la frase de omni populo asen-

(1) En la Teoria de las Cdrtes, tomo I, cap. II.





ESPAN A. 47
tiente; mas como no estd comprobado por ninglin concept que el pue-
blo tuviese la menor parte en las deliberaciones ni en los acuerdos, de-
bemos career que dicha expression no tiene importancia alguna, aseme-
j1indose al place dado como signo de aprobacion por el pueblo en las
Asambleas del Campo de Mayo, celebradas en Francia durante la di-
nastfa Carlovingia. Ya hemos indicado que los Concilios se reunieron
en Espafia, aun cuando tanto el Monarca como casi todo el pafs pro-
fesaban el arrianismo, y que entonces no tenian participation alguna
en la esfera civil. Desde el reinado de Recaredo intervienen directa-
mente en el gobierno del pafs, a instancias del mismo Rey, y con el
beneplicito de todos. Su potestad en el gobierno de la Iglesia era de
derecho divino, y en los asuntos civiles la ejercian los Obispos y Abades
A causa de su mayor ciencia y sabidurfa; de'modo que ni por uno ni
por otro concept eran representantes do la Nacion ni de sus classes res-
pectivas, aunque tuvieran autoridady gozaran de no escasa influencia.
Por otra parte, las palabras dirigidas por Recesvinto, tanto a los Obis-
pos como a los magnates, declarando la superioridad de los primeros
y mandando 6. los segundos que acaten fielmente y sin vacilar los
acuerdos y disposiciones de aquellos, quitan A los Concilios de Toledo
todo el caracter de representation national A4 uso de la Edad Media, y
much menos en la dpoca present.
El C6digo mas notable de esta dpoca es el conocido con los nombres
de Codex legum, liber legum, liber judicum, y liber Gothorum. Mas
adelante recibi6 el titulo de Forum Judicum 6 Fuero-Juzgo en el len-
guaje vulgar romanceado. Ya indicamos que los visigodos establecie-
ron en nuestro pafs el sistema de legislation personal 6 de castas, lo
cual motive la formation de, dos C6digos que contenian las leyes en
cuya virtud empezaron a regirse, tanto los godos por una part, como
por otra los indfgenas, galos-g6ticos y romanos. Empero, ni este sis-
tema podia contribuir A la consolidation de la Monarqufa visigoda, ni
convenia la observancia de dichas eyes, ya por no star conforme con
el nuevo 6rden de cosas qune paulatinamente se introducia en el Reins,
ya porque si se conservaban demasiado tiempo pudieran ser causa de
espantosa ruina, como en efecto lo habian experimentado ya los visigo-
dos, siendo arrojados por los francos de la part meridional de las Ga-
lias. Asf, pues, y reducidos por diversas vicisitudes a los limites de la
Peninsula Ibdrica, pensaron en dar a su monarqufa la unidad de que
tanto ban menester los Estados para su larga duracion; y viendo que
a ello se oponia la diversidad de legislaciones en virtud de la distinction
de castas, creyeron y con razon, que debia de desaparecer semejante sis-
tema, redncidndose ambas a una sola. Estas consideraciones dieron lu-





48 CONSTITUCIONES VIGENTES.
gar A la formacion de trn C6digo como el del Fuero-Juzgo, disponiendo
que todos los habitantes, sin distinction, se ajustaran A sus preceptos 6
leyes. Los historiadores atribuyen su formacion A varies Reyes, entire
ellos Eurico, Leovigildo, Recaredo, Sisenando, y por filtimo, Chindas-
vinto. Mas n6tese que, si bien Eurico promulg6d n C6digo que llev6 sa
nombre, y que fad posteriormente reformado por Leovigildo, habiendo
carecido dicho C6digo en su orfgen de fuerza legal para todos, sin dis-
tincion de classes, mal pudieron dichos Reyes ser autores del Fuero-
Juzgo, porque el C6digo de Eurico obligaba solo A los godos. Eurico y
Leovigildo pudieron promulgar varias leyes contenidas en el Fuerd-
Juzgo, mas creemos que no puede atribufrseles su formacion tal como
ha llegado hasta nosotros. La opinion que le atribuye a Sisenando se
funda en un epfgrafe que dice, queful formado en el Concilio Tole-
dano VI, d presencia del Rey Sisenando, en el tercer ago de su reina-
do; mas es de advertir que no se menciona este C6digo en los cAnones
de dicho Concilio, ni consta que recibieran los Obispos el encargo de
formarle, como se verified en los Concilios posteriores.
Los que le atribnyen A Chindasvinto se fundan en su ley 1.", tftu -
lo I, libro II, por la cual*consta que el citado Monarca mand6 que las le-
yes de este C6digo empezaran A regir al afio segundo de su reinado, sien-
do 61 mismo como ya indicamos, quien puso tdrmino definitive A la di-
versidad de legislaciones, y mandando observer la g6tica con exclusion
de la romana. Sin embargo, en el dia estA mis generalizada la opinion
del jurisconsulto Lardizabal en su discurso sobre el Fuero-Juzgo, que
dice haber sido Egica quien le promulg6 solemnemente, negando que
las leyes que lo comprueban fuesen afiadidas por los compiladores.
El C6digo en question ha sido objeto de varias censuras por algunos
escritores, entire ellos el 6elebre Montesquieu, que lejuzg6 con sobrada
ligereza, tachando sus leyes de pueriles, torpes 6 idiotas; pero en cam-
bio Gibbon, con imparcialidad notoria, combat esta opinion como es-
cesivamente several, y afiade que si bien no esta conforme con la su-
persticion que en 6l se advierte ni le agrada su estilo, su jurispruden-
cia anuncia y descubre una sociedad mas culta y mas ilustrada que la
de los borgofiones y lombardos. Guizot en nuestros dias le ha consa-
grado los mayores elogios, pues no vacila en considerable como el pri-
mero de su dpoca (1).

(1) Cuatro classes de leyes sirvieron para la formacion del Fuero-Juzgo,
A saber: 1.a Las promulgadas por los Reyes despues de haber consultado al
oficio palatine, y estas Ilevan el nombre del Monarca respective. 2 a Las
acordadas en los Concilios Toledanos, en las quo se expresa por lo regular
el Concilio de donde fueron tomadas. 3.' Las procedentes de la coleccion dc





ESPA NA. 49
No terminaremos csta dpoca de nuestra PAtria sin dar a conocer,
siquiera sea brevemente, la administration goda. Los Reyes ejercian
el supremo mando del Estado en todos sus ramos, auxiliados por los
Concilios y el oficio palatino. En las provincias gobernaban los Duques,
v los Condes en las ciudades, con potestad mixta de civil y military.
Habia ademas algunos cargos que eran desempeflados cerca del Mo-
narca, como el Conde de los tesoros, Conde del patrimonio, de los nota-
rios, etc. Los gardingos, cuya jurisdiccion y dignidad no son bien co-
nocidas, seguian en categorfa A los Condes.
El Vicario sentenciaba las causes civiles en nombre del Duque 6 de
Conde. El vilico era el gobernador de un pueblo pequefio 6 aldea, el
prepdsito un juez pedineo, y el actor loci era como un subalterno de
la policfa judicial. Existian tambien los curiales y el defensor civita-
tis, cuyo cargo fu6 ejercido por los Obispos, tanto por su ciencia y sa-
ber, como por su categorfa y dignidad.

Eurico, adicionada y corregida por los Reyes posteriores, y ai ]as cuales
pertenecen, segun la opinion m;is admitida, todas las que han sido inserta-
das Pin expresar el nombre del autor, ni afiadir .eiial alguna por donde
pueda venirse en conocimiento del Monarea que las dict6 ni de la 6poca en
que fueron promulgados 4.a Las que so suponen tomadas de la legislation
de los romanos, comprendidas en el Oddigo de Alarico, y que se concern con
la nota que les acompaiia, diciendo lex antique, :i lo que se aiade en algunas
ioviteremonendata. Los compiladores dividieron cl Fuero-Juzgo en 12 Ii-
bros, 6stos en 54 titulos, y dstos en 559 levees. sienlo de advertir que en la
edicion hecha por la Academia Espafiola, aparece un titulo preliminary que
se hailla omitido en otras ediciones, sobre todo en las extranjeras: su opi-
grafe es el siguiente: De la election de los Principes, y de la oblif action que
tienet de saler el derecho para jzgar rectamente, y enas contra los que juz-
garen eal. Se compone do 18 leyes, que pueden ser consideradas como un
compendio del derecho politico de los godos. En cllas se indica el modo de
elegir i los Reyes y las cualidades que deben reunir los que han de ser cle-
gidos, con expression de sus obligaciones; se fulminan graves penas, ade-
mis de la excomunion, contra todos los que intentaren usurpar el trono, y
por uiltimo, contienen reglas muy juiciosas respect a la conduct, que de-
ben observer los Reyes, prohibi6ndose en unas la libre disposition de los
bienes adquiridos en el trono, 6 imponi6ndoles en las otras la modcracion
y benignidad con que deben comportarse al administrar justicia en su
Reino.
El libro I trata del legislator y de las leyes. y se halla dividito en dos
titulos. En el primero se explican y recomiendan la ciencia y virtudes que
deben poseer los le'isladores; y ademas so inculca la obligation que tienen
los sibditos de ser files i los Reyes y defenderlos; en el segundo so expre-
san las cualidades qua debe tener la ley Lex erit winifesla, wec qu,,nquam
in caption civium deocabit. E'rit secunddm naturaim, secundum conswetudi-
nem civitalis, loco temnporique conveni'enS, jisla elt equabiliaz prascribeos, con-
gruens, honest, et digna, ultilis, necessaria., in qu.a prwviidendvm est ev utiti-
tale, quw pretenditur, an plus cornmodi, an plus iniquitatis oriatur, Wl dinos-
ci possit, si plus ve'riali prospiciat pvblice, qwuai relihioni videalvr obesse.
an et si hAImilatem tueatur, el non (cea salutis periculo arqvat. (Libro I, titu-
Tomo II. 4





50 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Los encargados de recaudar los impuestos recibian el nombre do
numeranos. El cargo de paesi assesor era una magistratura encarga-
da de entablar las paces con los enemigos.
Dividiase en dos classes la poblaciou sujeta al dominion de los godos,
A saber: libres y esclavos. La nobleza, entire cuyos primeros grades se
contaban los optimates 6 primates palatii, los Duques, Condes 6 gar-
dingos, ocupaban la primera categorfa de aquella, siguiendo los leudes
y bucelarios, formando un enlace 6 gerarqufa unida por los vinculos
del respeto, obediencia y protection mfitna. Entre los siervos habia
varias classes, segun que estaban apegados al terreno, y so denomina-
ban territoriales; 6 bien como entire los romanos so acercaban mdis A
la dependencia do su senior, y se llamaban idoneos; y la ultima clase,
llamados viles, que pertenecian a la clase mas insignificant de la ser-
vidumbre. Los siervos conocidos bajo la denominacion de fiscales, eran
aquellos que dependian del Monarca, y que poseian algun peculio pro-

lo II, ley IV.) Esta doctrine fu6 tomada de una sentencia de San Isidoro,
trasladnda por complete al derecho can6nico, e inserta en part, tanto en
este Cddigo como en el*Fuero Real, las Partidas y la Nueva y Novisim't
Recopilacion.
El libro II trata de los jueces y del 6rden especial observado en los tri-
bunales godos. En el titulo I se establece ante todo la supremacfia de la ley,
da la cual deben sujetarse de igual modo los Reyes que los pueblos; se man-
da que todos se ajusten 6 las disposiciones del Oddigo, sin quo pueda ale-
garse la ignorancia, y se permit el studio de las leyes romanas para ma-
yor ilustracion. Los dem6s titulos versan sobre procedimieutos judiciales,
dando reglas sobre la forma deljuicio, obligaciones de los jueces, emplaza-
mientos, procuradores, pruebas, etc.
El libro III habla del matrimonio y sus reglas, permitiendo que se ce-
lebre entire godos y otros que no lo sean; prohibiendo los casamientos des -
iguales per edad 6 condition social, y entire otras disposiciones m:is 6 menos
interesantes, imponepenas6. losraptores,adilteros 6 incestuosos. El libro IV,
consagrado al derecho civil, arregla las relaciones de la familiar y las con-
diciones de la herencia. El V trata de las donaciones hechas 1 las iglesias,
las manumisiones y los contratos de compra-venta, mfituo, comodato, de-
posito y prenda. Los libros VI, VII y VIII tratan de la legislation penal.
El Fucro-Juzgo admite el tormento, pcro en reducidos casos y con gran-
des precauciones, pues el que acusaba se sometia por escrito A que en el
caso de mentir so le aplicara la misma pena que debia sufrir el acusado;
no bastaba la mera acusacion, sino que habia menester el dicho y concurso
de tres testigos quo la abonaran, y por filtimo, el tormento debia aplicarse
en presencia del juez y hombres buenos para cuidar de que no muriera ni so
lastimnra demasiado el paciente, bajo la mais sovera responsabilidad por
part del juez, quo si por cohecho 6 malevolencia fucra causa de la muer-
te, era ontregado 6 los parientes del difunto para que hiciesen de el lo que
tuvieren por convenient, asi como el acusador; y aun en el caso de suce-
rder la despracia per mera imprudencia del juez, era 6ste castigado severa-
mente. El tormento era, por decirlo asi, propio de todos los pueblos de l
Edad Media 6 impossible su abolicion en aquellas circunstancias. ,Y puedo
ser tildado de btrbaro un Codigo que con tan sdbias precauciones cnmen-





ESPANA.


pio, teniendo grades consideraciones. Las leyes godas, y sobre todo
las disposiciones de los Concilios, prohibieron a los sefiores dar muerte
&4 los esclavos.
Los conquistadores godos tomaron para sf las dos terceras parties
de las tierras cultivadas, dejando A los vencidos la otra tercera par-
te; la condition de las tierras puede decirse que fud casi igual a la
de las personas. Habia tierras exentas y tributaries, cuyos nombres
indican la condition: asimismo habia olras que pasaban al do-
minio de las iglesias bajo el concept de donaciones perpdtuas 6 irre-
vocables. El Monarca solia conceder otras con el nombre de benefi-

daba aquel horrible procedimiento, error del entendimiento human? Seis
siglos median entire el Fuero-Juzgo y el Cddigo de las Siete Partidas, y a
pesar del adelanto que se verified en tanto tiempo, lojald conservara esto
C6digo inmortal las garantias con que los legisladores godos rodearon y
dificultaron el tormentor
El libro IX trata de los esolavos fugitives, el servicio military y la de-
sercion. El X de los apoos y deslindes de tierras, particionde estas en-
tre las families y efectos de la edificacion y plantation hecha en suelo
ajeno; y como consecuencia del lerecho de conquista, se dan algunas dis-
posiciones sobre reparto de tierras entire los godog y espafioles antiguos,
asi como tambien sobre las tierras dadas a censo y en arrendamiento; sobro
prcscripciones, y fltimamente, sobre los t6tminos 6 limits para dividir
las heredades.
El libro XI trata en primer lugar de las reglas que debian observer los
m6dicos en el ejercicio de su profession; en segundo de las penas en que in-
curren los violadores do los sepulcros, y concluye con un titulo sobre mer-
eaderes extranjeros, mandando que en los pleitos. que so promuevan entire
ellos seanjuzgados por las leyes de su Nacion.
El libro XII contiene algunas reglas sobre la conduct que deben ob-
servar los jueces on la administration do justicia, y ademis trata de las
prActicas A que habian do sujetarse los judios residents en nuestro pais.
y penas en que incurrian los contraventores, como tambiea las que habian
de imponerse 6. los que profiriesen denuestos 6 injuries.
H-6se diseutido much acerea del primitive idioma en que se escribid:
pero lo que parece mAs probable es que fuese una mezela de latin y godo,
predominando el primer element. En la 6poca de la reconquista so le co-
nocia en latin tal como ha llegado hasta nosotros, por cuya razon fu6
mandado traducir en romance por Fernando III el Santo, para darle como
fuero particular a la eiudad de C6rdoba (1241), a ejemplo de lo que con
otros pueblos habian hocho sus antecesores, como Alfonso VI, que le did
como fuero los mozdrabes de Toledo. Este COddigo nmnea hs sido derogado
ni abrogado explicit y terminantemente; y aun en 1-18, habiendo consul-
tado la Chancilleria de Granada A Cairlos III sobre on pleito de sucesion, en
elque se alegaban leyes del Fuero-Juzgo y de las Partidas para fandar cada
uno de los litigantes su derecho, declared el Monarcapor Real c6dula de 15 de
Julio de dicho afio. que no hall.ndose derogada la ley 12, tit. XI, ibbro IV
del Fuero-Juzgo, debian ajustarse A ella, con preferencia a las Partidas,
que desde entonces se consider como C6digo suplctorio.
(Vease la Historia del derecho civil, mercantil y penal de Espai7a, por Don
SALVADOR DEL Viso, y el Discrso preliminar del Sr. PACHECO, que nada
deja que desear en esta material )





52 CONSTITUCIONES VIGENTES.
ciales, al que mejor le servia duranto la campaiia, y que llevaban
consigo alguna obligacion 6 servicio military; pro una vez renunciado
el beneficio, quedaba libre de la obligacion aquel que ledisfrutaba (1).
Epoca II.-Espaiia drae hksta Don Fernando II1el Santo.-Des-
pues de la batalla de Guadalete fu6 tal el terror que se apoder6 de los
godos en general, que Tarik pudo extender fAcilmente sus conquistas,
y viniendo dospues Muza con nuevas y numerosas tropas, se hizo due-
fio en poco tiempo de casi #oda la Espafia. No facron muy sanguinarios
los Arabes ni cometioron tantas violencias con los vencidos como ban
insinuado algunos historiadores, que por cierto son los mal inclinados
A' referir consejas destituidas de toda verosimilitud. Muza permiti6d i
los vencidos el ejercicio libre de su religion y la prActica de todas sus
cjstumbres y usos, con tal de que rinlieran vamallaje y pagaran tri-
hutos al califa de Damasco. Esta acqrtada political le proporcion6 to-
davfa mAs victorias que la fuerza do las armas. Co';tinu61a su hijo &b-
delazis, que nvirch6 contra Thoodomiro, el cual habia podido reunir
alinnos restos del ej6rcito godo. A.tac6le el caudillo Arabe con donuedo,
oblizdndole a encerrarse en Auriola (hoy Orihuela), donde se colebro
centre rnmbos jofe nan convenio nada doshonroso para el cristiano. A. tal
extreme lloev Abdelazi. su tolerancia y buena armionia con los natu-
rales del pafs, que no falta quien rcfiera que se ca?6 con Egilona, viu-
da del Roy D. Rodrigo. Mas iba demasiado lejos para que no lo lie-
varan a mal 1os snyos, qne inducidos por su primo Ayub le asesinaron.
Empero el califa Omar no confirm la cloccion hrcha por los conjura-
dos on favor do Ayub, y nombrd on su lugar al emir Alhanor, do -
puesto poco dnspuos y reemplazado por Xlsama. LlevId ste la guerra
A !a Aquitania, y fuM vencido y muerto por Eudon, Duqune do esta pro-
vincia, pYrteneciente 6 la Francia. Abdorraman adquirid tal populari-
dad en el ej rcito Arabo, que le atrajo la envidia de los deniis caudillos,
quienes con sus intrig s lograron quo el califa !e depusieos, nombran-
do en lug-ar suyo a Ambisa 6 Ambasa, que hizo una nuova y equitati-


(1) CoL mirno. De la (o'i.Qitudlon fde los reimos de Leon y C(at.{ila.
Los escritores mTis notables de esta 6poca se hallan on el clero, quo po-
sRia casi exclusivamento toda la ilnstracion. Podemos citar A San Isidoro,
autor dc tantas ohrns notables, descollando entire todas la conocida con el
nombre de *'.*' .,, y si tratqdo sore la REfera y Cidlo Pasc'til. Eu-
genio II de i'..I .I, '. un exelont.o astrdnomo, y no solamente estudi6 y
fidi con necierto un sistemna planctario, sino qne propag-6 la aficion al cs-
tudio de la astronomia. Han Eutenio III fie6 el mejor poeta espnfiol dll si-
glo VTT. v basta los mismns Reyes cultivaban alpun tanto la poes{a. sobre-
siliondo Chindasvinto, Sischuto y Chintila. En el siglo VI se public la co-
lcccion candnica de Martin Bracarense para los suevos.





ESPANA. 53
vTa distribution de los terrenos baldio; centre los veterans del ej6rcito y
los musulmanes pobres que acudian d establecerse en Espaha. Este
emir se apart algun tauto do la political tolerant, porque aumeut6 6
disminuy6 los tributos segun las poblaciones se mostraban mrs 6 m6-
nos reacias para abrazar el islamismo. Continuando la guerra en Fran-
cia, muri6 de results do heridas recibidas en un cumbate (725), su-
cedidndole Yahia, que por su carActer inflexible y severe di6 lugar a
que los caudillos pidieran y obtuviesen su destitucion, siendo reempla-
cado por Otham-Ben-Abu-Neza, llamado en las cr6nicas cristianas
Munuza, que tuvo igual suerte, sucedidndole Alhaitan, el poor emir
que hubo en Espana, y que di6 lugar 6 coutfiuas guerras, siendo reem-
plazado por Mahomet (728), que sigui6 una conduct diametralmente
opuesta. Nombrado segunda vez Abderraman, despues de reprimir una
rebellion de Munuza, que fu6 decapitado, y reparar las vejaciones cau-
sadas 6 los cristianos por Alhaitan, continue la guerra ccn los france-
ses al frente de un poderoso ejdrcito, y ocup6 muchas plazas, sobre tudo
en la Borgofia; pero avistAindose centre Tours y Poitiers con el famoso
C6rlos Martel (732), fud derrotadoy muerto, sin que tuviera mejor suer-
te su sucesor Abdel-Melick. Desde entonces perdieron los drabes la es-
peranza de extender sus conquistas fuora de Espafna por la parte de los
Pirineos, y Ocba,- sucesor de Abdel-Melick, se dedic6d conservar lo
conquistado, como lo consigui6 por su tolerant y sabia adminis-
tracion.
Conviene recorder estas guerras sostenidas en Francia por los A.ra-
bes, porque dieron lugar A que D. Pelayo se guareciera en las quebra-
das montafias de Astdfrias, que pueden considerarse como la cuna de
la independencia espafiola. No nos detendremos a examiner la opinion de
Masdeu y otros cruditos que suponon quo D. Pelayo no empezd A rei-
nar hasta el aflo 756, contd.ndule como el tercero en la lista de los Re-
yes godos en la dpoca de la reconquista, y considerando como los pri-
meros a Teodomiro y su hijo; pero es de advertir que el insignificant
estado de Teodomiro no pas6 de su hijo, porque el sucesor de Abdela-
zis se neg6 6 reconocer el tratado y:i reforido, y redujo toda la provin-
cia de Murcia 6 la domination absolute de los arabes; que poca 6 nin-
guna relacion pudo existir entire Teodumiro y Pelayo, quienes despues
de la batalla de Guadalete se salvaron huyendo cada cual por doude
pudo, y que no se concibe c6mo hubiera podido fandar D. Pelayo su
pequefia Monarqufa y resistir los ataques de sus enemigos, cuando &s-
tos no estaban ya ocupados, casi cxelusivamente como antes, en sus
guerras con los franceses. Tambien dejaremos aparte las infiuitas fA-
bulas on que abunda este period) y que han dado mirgen 6 tantas





54 CONSTITUCIONES TIGENTES.
controversial entire los eruditos respect 6 la suerte que cupo d los
traidores D. Oppas, el Conde D. Julian y los hijos de *Witiza; las su-
puestas desgracias de Hormesinda, hermana de D. Pelayo, y otras a
este tenor. Bastenos indicar que el caudillo cristiano, segun la opinion
mas admitida, fud acogido con jfibilo por los refugiados en Ast6rias,
porque siendo nieto do Chindasvinto, la nobleza de su sangre, unida
con sus grades prendas, les inspiraba adhesion y confianza, por lo
cual y siguiendo 6 recordando sus antiguas costumbres, le eligieron
por su Rey, elev6ndole sobre un pavds. Mostr6se digno de la honra que
le hacian, triunfando de los drabes, quo enviaron contra 61 varies des -
'tacamentos, y hacidndose fuerte en las rocas do Covadonga, done
gand la edlebre batalla del mismo nombre, que le cubri6 de gloria, si
bien por una y otra parte no murieron tantos soldados como A su pla-
cer han referido los cronistas arabes y espafioles.
Sucedidle su hijo Favila (737), que a pesar de la inseguridad de su
pafs, no cuid6 mas que de divertirse, y murid despedazado por un oso
en una caceria, reemplazdndole (739) Alfonso I el Catdlico, llamado
asf 6 causa de su celo por la religion, y fud feliz en las armas, hasta el
punto de extender sus conquistas dosde el mar Cantdbrico hasta el Due-
ro. Sa hijo Fruela I (757) vencid a los moros on varias ocasiones, fij6 su
c6rte en Oviedo y establecid allf una Silla episcopal; pero empanfi su
gloria con la injusta muerto que did A su hermano Vimarano, que por
sus buenas prendas so habia granjeado la estimacion general. Tan
horrible injusticia escitd el mis vivo descontento, resultando una con-
juracion, a cuyo freute se puso Aurelio, primo de Fruela, que murid
asesinado. Aurelio (768), asf como su sucesor Silo (774), fueron poco
notables. El voto general del pafs se inclinaba 6 colocar la Corona en
las sienes de Alfonso, hijo de Fruela; pero Mauregato (783), hijo natu-
ral de Alfonso I, apoderdse de ella con el auxilio de los drabes, y aun
hay quien asienta que se obliged pagarles anualmente un tribute de
cien doncellas cristianas; pero esto no pasa de ser una f6bula, pues los
cronistas de los siglos VIll[ y IX nada dicen sobre este punto, y debe
advertirse que los mismos historiadores drabes nada refieren tampoco,
a pesar de que han descrito minuciosamente los tributes que pagaban
los cristianos, y las prendas que se estipulaban en garantfa de las tre-
guas y tratados de paz. Por otra part, el espfritu national y la dig-
nidad de los espafioles se sublevan endrgicamente contra semejante
idea, y no es de presumir que entonces, cuando se mantenia vivisimo
el celo por la religion en la constant lucha con los musulmanes, con-
sintieran los cristianos on semejante tribute, que redundaba en men-
gua y desdoro suyos. lA quida so le hard creor, pregunta con este mo-





ESPANA. 55
tivo un historiador modern, que en el reducidfsimo reino de Maure-
gato se pudieran encontrar con tanta facilidad todos los afios cincuen-
ta doncellas nobles y lindas al par? Ann pagado un afio era monstruo-
so 6 inverosfmil; p.ero continuando por muchos afios, excede los limites
de la fkbula (1).
Bermudo I el Didcono (788) ocupd breve tiempo el trono, pues co-
nociendo el mdrito de Alfonso, le cedid espontineamente la corona
(791). El reinado de Alfonso II el Casto fud notable por haber ganado
los moros las batallas de Bureva y de Lugo. Estableci6 en Castilla
gobernadores con el tftulo de Condes, para defender aquel pafs de las
irrupciones moriscas. Ya en los primers tiempos de la reconquista..
habfanse distinguido no pocos guerreros de noble alcurnia, ayudando
A los Reyes de Asturias contra los moros, por cuya razon los Monarcas
les cedian las tierras que conquistaban: entire estos eligi6 Alfonso II
los Condes que se Ilamaron de Castilla por haber tornado esta deno-
minacion el pafs conocido con dicho nombre, 6 causa de las muchas
fortalezas y castillos levantados en 61 para oponer an dique i las inva-
siones de los moros. No habiendo contraido nunca matrimonio el Mo-
narca, convoc 6 los magnates del Reino y les aconsejd que eligieran
por sucesor suyo 6 su sobrino 6 primo Ramiro, como lo verificaron.
Muerto Alfonso 'I cuando Ramiro se hallaba en Vizcaya (843), el Con-
de Nepociano quiso apoderarse del trono, reuniendo un grand nfimero
de partidarios; pero acudiendo Ramiro aceleradamente, le derrot6 6 hi-
zo prisionero d las orillas del Narcea, y despues de haberle mandado
sacar los ojos, castigo muy usado en aquella dpoca, le encerr6 en un
monasterio. Los normandos invadieron las costas de Galicia, pero fue-
ron batidos y obligados 6 retirarse. Los moros invadieron las Astfirias
en crecido nfimero, pero tambien fueron derrotados, cubridodose de
gloria Ordoio, hijo del Monarca. En este reinado se did la famosa ba-
talla de Clavijo, negada por algunos, y eu la cual, segun la tradition,
fueron auxiliados los cristianos por el Ap6stol Santiago, que desde en-
tonces fud considerado como patron de toda Espafia, haciendo voto el
Monarca de dar anualmente una media de trigo y otra de vino por
cada yugo de bueyes, d manera de primicia, para los candnigos de la
iglesia de Santiago, y conocido en 'la historic con el nombre de voto
del mismo Apdstol, confirmado despues por various Monarcas de Casti-
tilla, y abolido por decreto de 6 de Noviembre de 1834. El resultado de
la batalla de clavijo fud la toma de Calahorra.

(1) D. VICENTE DE LAFUENTE. Ifistoria eclesidtlica de Espana, tomo II,
pagina 26, nota segunda.





56 CNSTITUCIONES VIGENTES.
A Ramiro I sucedi6 su hijo Ordonio I (850), que se distingui6 contra
kls vascones, normandos y moros, tomando el pueblo de Albelda (Rioja),
y descollando por sus talents militares. Catorce afios solamente con-
taba Alfonso III el Grande, hijo de Ordofio, cuando su padre le asoci6
ya al gobierno del reiao. Diez y ocho afios cumplia cuando entr6 6
reinar solo (866), confirmando los Prelados y Pr6ceres la voluntad do
su padre (1); mas 6, poco tiempo tuvo que huir a los confines de Casti-
lla y Alava, porque Fruela, Conde de Galicia, le usurped la Corona; pero
asesinado el rebelde, volvi6 elj6ven Principe a sus Estados, merecien-
do el sobrenombre de Grande por sus hechos gloriosos y virtudes. Sa
reinado fud muy borrascoso y turbulento, pues en 61 se sucedian las
conspiracioaes contra su persona con una celebridad verdaderamente
pasmosa, sin saberse a punto fijo la causa. Podemos citar tres levanta-
mientos en Galicia, que fueron sofocados al punto. Anno, jefe del pri-
mero, fud condenado A la confiscacion de sus bienes; Hermenegildo,
que lo fua del segundo, sufri6 la pena capital, y Witiza, cabeza del
filtimo, fu6 condenado a cArcel perp6tua. Alfonso, no obstante, merece
ser considerado como un gran Monarca. Desaloj6 de ambas orillas del
Tajo a los moros toledanos, y penetr6 hasta las del Guadiana. Las
gloriosfsimas jornadas de Orvigo, Atienza, Coimbra, Belorado, Pan-
corbo y Zamora han dado 6 su.nombre eterna fama. Rebel6se contra
61 su hijo mayor Garcia, sostenido por su suegro Nufio Fernandez,
Conde de Castilla, por la Reina su madre, Dofa Jimena, Infanta de
Navarra, y por sus cuatro hermanos. Tuvo Alfonso tres afios preso 6
Garcfa; pero creciendo cada dia mas el nfimero de los descontentos,
abdic6 la corona en favor del mismo ante una Junta celebrada en Bor-
des (Astu6rias) el aiio 910, y vivi6 despues como simple particular, ha-
ciendo con permiso del Rey su hijo otra nueva campafia contra los
moros de Toledo, a quienes venci6 gloriosamente, regresando a Zamo-
ra. Garcia, elevado al trono, solo se distinguid por su valor y caricter
severe.
Despues de la muerte del emir Ocba, la Espana drabe se vid afligi-

(1) Mariana, en su empeTno de hacer desde el principio hereditaria la
corona de Asttrias contra todos los datos histdricos, no podia dejar do de-
cir que pertenecia do derecho A Alfonso por ser el mayor de los hermanos.
El trono do la restauracion no era m6s hereditario que el de los godos; lo
que hacian los Monarcas era asociarse en vida aquel de sus hijos que que-
rian les sucedicse, para allanar asi el camino 6. la election, y el clero y la
nobleza solian condescender con la voluntad del padre cuando no habia un
motivo poderoso para excluir al hijo. Asi, tticitamente ypor consentimiento,
se fu6 haciondo el trono hereditario. (LAFUENTE, His1oria general, de Espajia,
tomo III, cap. XII, paig. 319, nota.)





ESPANA. 57
da por las disensiones de los caudillos, hasta quo Jusuf 6 Jucef pre-
valid sobre todos ellos (746). Su gobierno fau pacifico al principio;
pero sobrevinieron despues nuevos disturbios, que oncendieron otra vez
la guerra civil. Entonces los magnates arabes creyeron que sernejan-
to situaciou solo tendria remedio estableciendo en Espaia un imperio
independiente de los Califas de Damasco. Este pais habia sido destro-
zado tambien por las disensiones de los Omniadas y los Abasidas, pre-
valeciendo los filtimos, que exterminaron horriblemente A los prime-
ros, de los cuales finicamente se salv6 el Principe Abderraman, ta quien
los suyos ocultaron cautelosamente en un rincon oscuro del Africa.
Llegado A su mayor edad, quiso el Principe rehabilitar la fama de sus
mayores y vengar los males que habian sufrido. A este fin, invitado
por los magnates de la Espaiia drabe, adictos por lo general a los Om-
niadas, desembarc6 en Almufidcar y se dispuso 6. conquistar la Espa-
fla. Sostuvo Jacef la guerra contra Abderraman con valor y den uedo,
si bien con adversa fortune, pues perecid en una batalla dada en las
inmediaciones de Lorca. El vencedor fu6 proclamado Califa do Occiden-
te, aunque los historiadores aseguran que por modestia se nego cons-
tantemente A tomar este titalo; y desde este moment (756) desmem-
brada la Espafia del califato de Damasco, lleg6 d constituir por si sola
un Estado poderoso. Abderraman I fijd su residencia en C6rdoba, di-
vidiendo la Espafia en seis gobiernos, A saber: Toledo, Mdrida, Zarago-
za, Valencia, Granada y Marcia, y cada uno de estos en cuatro distri-
tos, ademas de la capital, colocada bajo la dependencia direct del
Califa. A los mozArabes, que asi se llamaron los cristianos quo conti-
nuaron repidiendo en tierra de moros, les permitid el ejercicio de su
culto. Fijdles un tribute annual muy moderado, y con esta condition
sencilla les concedi6 una carta de proteccion y seguridad, libertad para
sus personas y segaridad para sus bienes. Aunque se mantuvo casi
siempre en paz con los Reyes de Asturias, no dejaron do inquietarle
las irrupciones de los normandos, d quienes supo reprimir. Deseando
atraer a su c6rte los fil6sofos, mddicos, matemdticos y poetas, convir-
tid a Cordoba en un tesoro de ilustracion, sobresaliendo en su tiempo
los c6lebres Averroes y Avicena. Los mddicos arabes, sobre todo, tuvie-
ron grande importancia y no escaso crddito en este siglo. Las bellas
artes y la agriculture llegaron al mdis alto grado do esplendur; y en
suma, el reinado de Abderraman I puede ser considerado como el si-
glo de oro do la Espafia arabe. Sucedidle su hijo Hixem I (788), que
pas6 su vida entire continues disturbios, suscitados por su misina fa-
milia, y en guerra con Alfonso II elCasto, habiendo terminado la fa-
mosa mezquita de C6rdoba, comenzada por su padre, y reedificado el





58 C )NSTITUCIONES VIGENTES.
famoso puente romano de la misma ciudad. Sucedi6le su hijo Alha-
ken I (796), a quien tambien movieron guerra sus parientes y los cris-
tianos de Francia. Su hijo Abderraman 11(892) fuW constantemente der-
rotado por los cristianos de Astdrias, asf como su hijo y sucesor Maho-
met I (852), el cual sinti6 tanto su mala suerte en la guerra, que de-
puso del mando de sus tropas a uno de sus mas aguerridos generals,
llamado Muza. Resentido dste, se declare abiertamente contra 61, y se
apoder6 de Toledo. Este reinado, asf como los de sus sucesores Almou-
dir (885) y Abdalla (889), fueron por espacio de setenta afios una sdrie
no interrumpida de disturbios, guerras civiles y levantamientos de las
ciudades, cuyos gobernadores querian hacerse independientes. Los
cristianos, aunque compactos y unidos, se aprovecharon de estas divi-
siones para engrandecer su naciente reino. Los normandos volvieron
otra vez a la Andaluefa, y Aragon empez6 a hacerse independiente. El
imperio de los Califas se desmembraba por todas estas divisions inte-
riores y por ]as guerras que tuvo que sostener con distintos pueblos,
y hubiera terminado su dominio, 6 no ser por la subida al trono de Ab-
derraman III, sobrino de Abdalla (911). Tom6 el tftulo de Emir-Almu-
menin, que significa Prfncipe de los verdaderos creyentes. Logr6 tran-
quilizar su reino, destruyendo A los rebeldes y hacidndose respetar; su
principal polftica consisti6 en mantener las divisions de los cristianos,
sosteniendo con los Reyes de Leon y Condes de Castilla largas y san-
grientas guerras. Se apoder6 en Africa de las costas de Seljemestre y
de Ceuta. A pesar de los inmensos gastos que le ocasionaban tantas
guerras y conquistas, mantuvo en su c6rte un lujo verdaderamente
oriental, muriendo en 961, despues do un reinado de m.s de cincuen-
ta afios.
Sacedidle su hijo Al-Haxen, que disfrut6 de complete tranquilidal
en sus Estados; dedic6se A las ciencias y 6 las artes, que tanto adelan-
taron en su dpoca, formando en su palacio una magnifica librerfa.
Muerto esto Califa en 976, sucedi6le su hijo Hixem II, de edad de once
afios, en cuya minorfa se hizo celebre Almauzor, combatiendo victo-
riosamente contra los cristianos on calidad de regent y primer minis-
tro. El Califa no tom6 en realidad las riendas del gobierno, aun des-
pues de haber llegado 6 la mayor edad, y olvidado de los ndgocios para
dedicarse exclusivamente a las diversiones, solamente se conocia que
era Monarca porque todos los actos oficiales iban autorizados con su
nombre. Sin embargo, sostfivose floreciente el califato de C6rdoba, gra-
cias a las discordias que impremeditadamente mantenian entire sf los
Prfncipes cristianos, y sobre todo, A los talents militares de Almanzor,
que en los reinados de Ramiro III y Bermudo II de Leon gan6 A los






ESPANA. 59
cristianos mas de cincuenta batallas, apoderaudose de muchas plazas
importantes de Extremadura, Galicia y Portugal, y avanzando hasta
las mismas puertas de Leon, cuya capital tom6 por asalto, 6 pesar de
la vigorosa resistencia do su gobernador D. Guillen Gonzalez. El ries-
go hizo acallar las discordias y unir todas las voluntades; por lo cual,
puesto Bermudo II al frente de un ejdrcito compuesto do leoneses,
'castellanos y navarros, venci6 al caudillo Arabe en la sangrienta bata-
lla de Calataliazor. El general moro tuvo que retirarse 6 Begal Korax,
cerca de Medinaceli, donde avergonzado de verse vencido, se dejd mo-
rir de hambre, segun unos, 6 se arrancd los vendajes de sus heridas, se-
gun otros. Puede decirse que su muerte fad tambien la del califato de
C6rdoba, porque si bien sus hijos le reemplazaron sucesivamente en su
alto puesto, no heredaron su talent y pericia. Hixem II fud destrona-
do por dos veces, y le reemplaz6 una sdrie de usurpadores, cuya domi-
nacion fud siempre efimera, y que acabaron por ser depuestos 6 por fa-
llecer de muerte violent, siendo el filtimo Hixem III (1031).
Los gobernadores de las provincias se hicieron 'soberanos en sus
respectivas ciudades, perdiendo C6rdoba su importancia political y ci-
vil, si bien conserve la primaefa religiosa por causa de la mezquita,
que era entire los drabes el tercer temple por su magnificencia. Desde
este period se facility cada dia mis la reconquista, pues divididos en-
tre si los moros no podian defenders, y pronto hubieran desaparecido
si los cristianos no hubiesen dividido tambien sus pauses en varies rei-
nos (1).
Reino de Astirias y Leon.-Ordoiio II (913), hijo segundo de Alfon-
so III el Grande, sucedid 6 su hermano Garcia, y en diez aros de rei-
nado se distingui6 contra los moros, obre todo cerca de Leon, que,
testigo de sus triunfos, particip6 de la gloria de su soberano, el cual
estableci6 alli su c6rte. Desde entonces los Reyes de Astfirias se deno-
minaron de Leon, que adquiri6 en este reinado grande importancia,
pasando a ser ciudad episcopal. Ordofio, sin embargo, fud vencido por
Abderraman III en la Junquera, donde habia ido a socorrer a Sancho
Abarca, Rey de Navarra, quedando prisioneros en la accion Dulcidio,
Obispo de Salamanca, y Hermogio, que lo era de Tay. Acab6 el Mo-
narca de manchar su gloria con la muerte dada A los Condes de Cas-
tilla, Nufio Fernandez, Abolmondar el Blanco, su hijo Diego y Fer-
nando Ansurez, lo cual excite el mas vivo descontento, porque no cons-


(1) Los reinos mis notables que se formaron despues de la destruction
del califato de C6rdoba fueron los de Budajoz, Midrcia, Granada, Zaragoza,
Mallorca. Valencia, Sovilla, Toledo y Cordoba.





60 CONSTITUCIONES VIGENTES.
ta que se les formara process ni se les acusara decisivamente de ningun
delito. Al subir al trono este Monarca fu6 coronado en Leon por mano
de doce Obispos, asistiendo al acto los magnates, Abades, Condes y
principles sefiores reunidos en Cdrtes (1).
Fruela II (923), sucesor de Ordoiio, fud de g6nio feroz y cruel, pero
rein6 poco tiempo, muriendo vfctima do una lepra, no sin que antes
viese a Castilla desmembrada de sus Estados, no teniendo medios para
impedirlo. Regida esta comarca desde luego por dos jueces llamados
Nulio Rasura y Lain Calvo, tuvo despues Condes independientes, de
los cuales el mas celebre fue Fernan Gonzalez, vencedor de los moros
en Santisteban de Gormaz y Hasinas, y notable ademas por sus des-
avenencias con el Roey de Leon Sancho I el Craso, que lo tuvo preso,
aunque andando el tiempo se reconcili6 con dl. Alfonso TV el Monge
(924), llamado asf porque cedi6 la Corona a sa hermano Ramiro para
retirarse a un clAustro, arrepentido luego, quiso volver a cefiir la Coro-
na; pero vencido por el nuevo Monarca, asf como los hijos de Fruela II,
que se declararon en su favor, fueron todos condenados a perder la vis-
ta y pasar el resto de sus dias en un monasterio.
Volviendo Ramiro II sus armas contra los moros, les gan6 las ba-
tallas de Osma, Ocafia y Talavera, tom6 por asalto A Madrid, y por
filtimo consigui6 la mis brillante victoria en la batalla de Simancas,
donde batid A cien mil moros mandados por el Califa de C6rdoba Ab-
derraman III en persona, quedando ochenta mil tendidos en el campo,
si no exageran los cronistas. Fernan Gonzalez, Conde de Castilla, que
a pesar de hallarse do concerto con Ramiro no pudo llegar A tiempo
de tomar part en la accion, sigui6 el alcance del enemigo y acab6 de
destruirle en las orillas del Totmes. Sucedi6 ;a Ramiro su hijo Ordo-
ibo III (950), que se distingui6 tambien contra los moros, conquistando
casi todo el Portugal. Su hermano Sancho el Craso, auxiliado por Fer-
nan Gonzalez, quiso disputarle la Corona; mas no pudo conseguir su
elevacion al trono hasta la muerte de Ordofio (955). Sancho I manta-
vo buenas relaciones de amistad con Abderraman III, a cuya c6rte fud
para restablecer sa salud; pero en cambio, nunca estuvo en paz con
los Prfncipes cristianos, aspirando constantemente usurparles sus
dominios. Muri6 envenenado por el Conde D. Gonzalo, gobernador de
las provincias situadas a las orillas del Duero, y que pag6 de este mo-
do el generoso perdon que le habia otorgado el Rey cuando habi6ndose

(1; Desde esta 6poca advertimos ya la presencia del brazo eelesidstico en
las drtes de Astfirias y Leon, pues es de notar que los magnates en su ma-
yor parte habian elegido al Rey Alfonso III; mas en lo sucesivo figure mas
el elero en todos los actos importantes.





ESPANA. 61
rebelado le restituyd A su gracia una vez vencido. Sucedidle Rami-
ro III (967), nifio de corta edad, bajo la tutela do su madre y tia Dofia
Teresa y Dofia Elvira, quo regentaron con el mayor acierto, contra-
restando las pretensions de los nobles y rechazando otra invasion de
los normandos en las costas do Galicia. Contando ya Ramiro 17 aflos,
tom6 las riendas del gobierno, y no tard6 en hacerse odioso por su ca-
rdcter altivo, suspicaz y cruel, entregAndose A la arbitrariedad. En-
tonces los pueblos fijaron la atencion en Bermudo, hijo do Ordoiio III,
que con sus prendas estimables granjedse el afecto de sus principles
sefiores, los cuales le proclamaron on Galicia. Defendi6 no obstante
Ramiro con sumo valor la corona on la sangrienta batalla que sostuvo
contra su competitor en el puerto do Arenas, sin otro resultado por
ambas parties que la much sangre indtilmente derramada. Volvi6 el
jdven Rey A Leon, y su temprana muerte puso fin A la contienda. Ber-
mudo II (982) march inmediatamente contra los moros, que, como ya
dijimos, habian extendido sus conquistas A favor de las divisions de
los cristianos. Pelearon dstos con su acostunmbrado valor, y rompieron
las filas enemigas; pero alentados los contrarios por la desesperacion
que mostr6 Almanzor, y por su ejemplo, volvieron A la carga con tal
fmpeta y valor, quo, arrollado Bermudo, tuvo que retirarse a Leon.
No encontrdndose completamento seguro en su c6rte, resolviO abando-
narla, y so traslad6 nuevamente A Oviedo con las cenizas de sus pre-
decesores y algunas reliquias. Bien hizo, porque, como ya hemos indi-
cado, no tard6 Leon on ser presa de los infieles, vidndose amenazada
la Espafia de retroceder A los dias aciagos quo siguieron inmediata-
mente A la caida do la Monarqufa goda, lo cual hubiera sucedido
acaso sin la victoria de Calatafiazor.
Muri6 Bermudo (999) dejando nn hijo de corta edad, llamado Alfon-
so V, bajo la tutela de su madre Dofia Mayor y del Conde D. _Melendo
Gonzalez, que regentaron con suma prudencia. Llegado el Rey A su
mayor edad, rompid las hostilidades contra los moros, y fud muerto de
un flechazo en el sitio de Viseo (1023), dejando un hijo de corta edad
que le sucedi6 con el nombre de Bermudo III. Poco tiempo antes habia
fallecido el Conde de Castilla D. Sancho, dejando casada A una de sus
hijas, liamada Dofia Mayor 6 Elvira, con Sancho If el Grande, Rey de
Navarra, y otra hija del Conde, llamada Dofia Jimena, casd con Ber-
mudo III. El nuevo Conde de Castilla D. Garcia quiso emparentar con
la casa do Leon, enlazAndose con Dofia Sancha, hermana de Bermudo;
mas cuando iba A celebrarse la union, D. Garcfa; mnri6 asesinado A
las mismas puertas del temple do Leon por los hijos del Conde D. Vela
y entonces recayeron en Dofia Mayor, su hermana, todos los derechos






62 CONSTITUCIONES VIGENTEs.
al condado de Castilla, por lo cual este pafs habia de agregarse con el
tiempo a la Navarra. No content D. Sancho con tal engrandecimion-
to, y viendo sin sucesion A Bermudo III, invadid sus Estados; pero co-
lebrdse una transaction, casdindose D. Fernando, hijo segundo de Don
Sancho, con Dofia Sancha, hermana de D. Bermudo, la misma quo
estaba destinada d casarse con el asesinado Conde D. Garcia, permi-
ti6ndoles el Monarca leonds usar el tftulo de Reyes, y cedi6ndolcs en
calidad de dote una parte de las tierras conquistadas por D. Sancho.
?Muerto dste (1035) dospucs de haber dejado A D. Fernando los Estados
de Castilla, procured Bormudo recobrar lo perdido, y murid en una ba-
talla contra su culiado (1037), con lo cual quedd extinguida la line
masculina de los Reyes godos, entrando a reinar D. Fernando, quo ci-
fid a sus sienes las coronas de Castilla y Leon; la primera por heren-
cia do sa padre, y la segunda por los derechos de su mujer Dfia San-
cha, hermana do D. Bermudo, muerto sin sucesion.
Navarra.-Diffcil se hace, scgun el sentir do todos los historiado-
res de mds cr6dito, el determinar de una manera cierta y positive los
primeros tiempos de la restauracion pi:endica, asf como los caudillos
de aquellas expediciones, sus leyes, costumbres d instituciones. En los
reinos de Navarre, Aragon y Cataluiia, aunque procodiendo cada uno
aisladamente en la obra do la reconquista, es donde so verificaron los
primeros lovantamientos do los cristianos, que reunidos en San Juan
de la Peila, seogun la tradition, se hacen fuertes en aquel sitio, y desde
alli so extiendcn por diversos puntos y empiezan la obra de la restau-
racion. Dfceso que un caballero espaiol llamado Garcia Jimenez, per
election de los soilores na.varros g-obernd el pafs con el titulo do Con-
de, bajo la dependencia do los Royes do Astdrias, hacidndose luo'go
independiento con el tftulo do Roy. Bien pudiera ser que Garcia Jime-
nez gobernara con el titulo do Conde; poro iod6mo suponer que depen-
diese do los Reyes do Asturias, ni much menos que estos iltimos
hicieran valor su autoridad en tan critics circunstancias? Otros, y
en particular los historiadores francoses, fijan el orfgen del reino do
Navarra en el siglo IK, designando como su primer Rey A Ifii-'o Aris-
ta, francs do nacimiento y Condo de Bigorre. LimitAndonos a men-
cionar todas estas versions, rocordarcmos una tradition religiosa, mi-
rada con veneracion singular por los habitantes de Navarra y Aragon.
Deseando Garcifa Jimenez acreditar el acierto de la election que habia
recaido en su persona, so adelant6 con soiscientos hombres hasta la vi-
lla de Ainsa, de la quo se apoderd por sorpresa. Habiendo acudido on-
tonces los sarracenos, al trabarso la lucha divisaron los fields una cruz
roja sobro una nccina, y alentados con tan extrafia aparicion, cayeron





ESPANA. 63
sobre el enemigo con tal fmpetu, que le derrotaron completamente, 6
pesar de su ni6mero excesivamente superior. Desde entonces tomaron
por divisa la cruz sobre un Arbol; y segun dicen los antiguos, la na-
ciente Monarqufa se llam6 por esta razon de Sobrarbe. Esta tradition
no se halla completamente apoyada por la historic; pero no se puede
negar que la cruz de Sobrarbe fud la ensefia de la restauracion pire-
ndica.
Desde el reinado de Alfonso II el Casto en Astfirias, comienza A
figurar mas el nuevo reino de Navarra, si bien ya en tiempo do Silo se
habian distinguido sobremanera los navarros, aragoneses y catalanes,
contrarestando las pretensions de Carlo-Magno, que at mismo tiempo
que hacia la guerra A los arabes, tiraba conquistar cuanto podia en
Espania: la suerte del gran Monarca frances no fud nada pr6spera en
nuestro pafs, siendo derrotados sus ejdrcitos en Roncesvalles por los
vascongados (778), y en Narbona por los arabes (791). A Iligo Arista
sucedid su hijo Garcfa Ifniguez (885), que muri6 A manos do los mores
(891), los cuales le sorprendieron en Larumbe, pueblo del valle de Ai-
bar. Despues de una minorfa de catorce alios, ocnp6 el trono Sancho
Garces Abarca (804), que dilat6 sus dominios por toda la Navarra ba-
ja, y aun fuera de ella por Castilla y Aragon. Sabiendo que los moros
se aproximaban a Pamplona, hizo que sus soldados calzasen abarcas do
cuero crudo para trepar con mayor facilidad por la nieve, se arroj6 so-
bre los enemigos y los derrot6 por complete. Desde entonces lom6 el
sobrenombre de Abarea.
Garcia Sanchez, el Temblrroso (924), favoreci65 Fernan Gonzalez
y Sancho el Uraso contra Ordcfio III de Castilla. Sancho TI el Mayor
6 el Grande (970), hijo del anterior, reuni6 la Ca.stilla A la Navarra por
medio de su matrimonio con Dofia Mayor 6 Elvira, hija del Conde Don
Sancho de Castilla, y ensu largo reinado, de sesenta y cuatro alios, di-
lat6 sus Estados por Francia, Leon, Aragon y Vizcaya. Al morir divi-
di6 sus Estados entire sus hijos, dejando a Garcia la Navarra, A Fer-
nando la Castilla, A Gonzalo el Sobrarbe y Rivagorza, y el resto do Ara-
gon A Ramiro, que era el mayor, pero ilegftimo. Garcfa Sanchez (1035)
se hallaba en Roma cumpliendo una peregrinacion, cuando la muerte
de su padre le llam6 al trono. Su ausencia dio mdrgen A que Ramiro
invadiera sus Estados; pero regresando el nuevo Rey, tuvo que retirar-
se. Acudi6 al socorro de su hermano Fernando de Castilla cuando dste
se encontr6 en guerra con Bermudo III de Leon; pero viendo despues
con recelos el aumento de su poder, quiso atraerle cautelosamente A
NAjera con el objeto de prenderle y obligarle A4 que le cediese algunos
Estados; mas noticioso Fernando del lazo que se le tendia, huyd con





C 4 CONSTITUCIONES VIGENTES.
presteza. Garcia, para disimular mejor sus intentos, fud A pagar la vi-
sita A su hermano, que le prendi6 y encerr6 en el castillo de Zea, cuyas
puertas, como dice el Padre Duchesne, supo abrir con Hlaves de oro,
sobornando la fidelidad d(- los guards. Acto continue invadi6 el ter-
ritorio de su hermano al frente de un poderoso ejdrcito, que se avist6
con el castellano en el valle de Atapuerca. Hubo mementos en que fud
vencedor; pero herido do una lanzada, cay6 muerto del caballo, y des-
ordenado su ejdrcito apelo A la fuga.
Aragon.-Cuando los moros conquistaron toda la Espafia, adjudi-
caron A los Bereberes las montaias del territorio aragonds; mas pudie-
ron reanirse unos trescientos cristianos en el monte Ilamado Uruel, no
lejos de Jaca, y cerca de aquf fundaron un lugarcillo quo se denomin6
Pano, fortificindbole con varies castillos; pero vidndose en terrible aprie-
to por la fuerza de las armas moriscas, no qued6 en aquella region mis
gente quo algunos ermitaFios en San Juan de la Pefia. Presentan lue-
go los historiadores como senior en aquella montalia de Aragon, feuda-
tario de Garcia Jimenez, Rey de Navarra (758), al Conde Asinario 6
Aznar, a quien sucedi6 Galindo, y otros varies, de los que se tiene may
poca noticia, y ann la lista de sus nombres so c6nsidera por alguno
como ap6crifa. El autor do los Anales de Aragon, Jer6nimo de Zu-
rita, asf como el Arzobispo D. Rodrigo, el Rey D. Jaime I de Aragon
en su historic, y el Rey D. Pedro IV, el Ceremonioso, en una relacion
que dirigio al Papa Clementoe VI, deducen el origen de la Monarqufa
aragonesa de Ifigo Arista, Rey dr, Navarra, elpgido como tal el afno
819, y A cuya election concurri6 Fortun Jimenez, Conde de Aragon.
El mismo analista refiere que suscitadas disensiones entire aragoneses
y navarros, se estableci6 para determinarlas el Fuero de Sobrarbe 6 hi-
cieron sus leyes como hombres que kabia;& gana'do la tierra de los mo-
ros, disponiendo en aquel fuero que, pues de comun sentimiento elegian
Rey y le daban lo queo habian quitado ;t los agarenos, ante todas cosas
les jurase mantenerlos en derecho y mejorarles siempre sus fueros; que
partiria la tierra con todos sus naturals ricos-homes, caballeros 6 in-
fanzones, y que ningun Rey pudiera tener c6rte ni juzgar sin consejo
de sus sfibditos y naturales, ni determinar guerra, paz, tregua ni ne-
gociacion de importancia con Principe alguno sin acuerdo do doce ri-
cos-homes, 6 do doco de los imis ancianos y sabios de la tierra, y otros
estatutos, segun en aquel fuero se sostiene.
Dicese quo ascendian 6 trescientos los caballeros que so hallaron
presents en la election, procedentes todos de la montania de Sobrarbe;
siendo estos nobles y sus descendientes legftimos los que se liamaron
ricos-homes, quieres los Reyes respetaron de tal modo, que nada se






ESPANA. 65
llevaba a cabo sin su parecer y consejo, incumbidndoles la goberna-
cion polftica, ]a guerra y la justicia; los Reyes se hallaban o bligados &
partir con ellos las rentas de los lugares principles que se iba n ganan-
do, asf como ellos lo estaban a servirles con sus caballeros y vasallos
segun la cantidad que en cada ciudid 6 villa se sefialaba en honor al
rico-home (1). Asf presentan respetables autores el establecimiento del
Reino de Sobrarbe, viniendo luego d disputar sobre si este reino era
el mks antiguo A cuyo dominion suponen sujeta la provincia de Aragon.
6 bien el de Navarra. Sin entrar en estas investigaciones, que nos lle-
varian demasiado lejos, diremos que los historiadores mas notables re-
montan la antigtiedad del reino de Aragon a principios del siglo VIII,
en cuya 6poca unos encabezan el catalogo de sus sefiores con Garcfa
Gimenez, con el titulo de Conde, elegido entire los hijos-dalgo de la
misma provincia, mientras otros le suponen Rey de Navarra en 716;
otros dicen que todo el Aragon estuvo sujeto al Reino de Sobrarbe, mas
antiguo que el de Navarra, comenzando el cat6logo de los Reyes mas
adelante en 839 (2). Sin embargo, somotido casi todo el pafs d los ;.ra-
bes, nnidronse en lo sucesivo los diferentes paises que se libertaron
tanto de aquellos dominadores como de los franceses, y ya desde el
tiempo de Ifnigo Arista no aparece on la historic el titulo de Rey de So-
brarbe hasta que le obtiene Gonzalo, hijo de Don Sancho el Grande,
Rey de Navarta (1035); mas muerto A poco tiempo en una cacerfa, pa-
s6 este Estado d powder de Ramiro, hermano de Gonzalo, que le incor-
por6 a su reino de Aragon en el mismo afio. Este pafs, unido 6. la Na-
varra, sobre todo desde la promulgacion del fuero de Sobrarbe, siguiM
las vicisitudes de este 6iltimo reino, hasta que Ramiro I (1035) fuad el
primero que se titul6 Rey, exclusivamente en el territorio aragonds;
despues de habor hecho algunas conquistas contra los moros, muri6 on
el sitio deGraus (1063). Suhijo D. Sancho Ramirez tomd 6 Bolea y Bar-
bastro, y agreg6 a sus Estados la Corona de Navarra, para la cual fau
elegido por muerte do Sancho III, asesinado por su hermano D. Ramon.
Principado de Cat'tluna.-En 797 los franceses conquistaron las
vertientes del Pirineo; mas los musulmanes lograron rechazarlos hasta

(1) Refieren algunos, que siendo elegido Iiigo Arista, concceedi6 sus
subditos, que si contra derecho 6 fuero les quisiese apremiar, 6 quebran-
tase sus leyes y lo establecido entire ellos al recibirle por Roey, no leniendo
mas part ni derecho en la tierra que otro, en tal caso pudiesen elegir nuevo
Rey, aun entire los paganos 6 infieles, segun lo tuvieran por convenient.
proposition que no quisieron admitir on lo tocante d darles libertad para
elegir por Rev a un infiel.
(2) Es- de advertir, que los historiadores espafioles de los siglos VIII
y IX no hacen menclon de tales Reyes.
ToMo II. 5






66 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Narbona; volvieron, no obstante, sobre Catalufia y tomada Barcelona
establecieron su condado feudatario de Francia, y dividido en otros
nueve por disposicion de Carlo-Magno. Molestados los indfgenas y otros
espafaoles que se habian refugiado en este pafs, quejdronse al Empera-
dor, poniendo de relieve las injusticias cometidas por los Condes. El
Emperador expidi6 un decreto dirigido 4 los do este titulo llamados
Bera, Gauscelino, Gisclaredo, Odilon, Ermengardo, Ademaro, Lai-
bulfo y Erlino, previnidndoles que ni ellos ni sus dependientes se atre-
vieran A imponer A los espafioles censo alguno sobre las tierras baldias
y yermas que dl les habia dado para que las cultivasen, y que les man-
tuvieran en pacifica posesion de cuanto gozaran con treinta arios de
fecha, devolvidndoles lo que se les hubiese quitado injustamente. Tam-
bien estableci6 el Emperador un feudalismo muy semejante al implan-
tado en sus demis pafses, y pronto hubiera llegado Catalufia A un es-
tado floreciente y pr6spero, si al abrigo del des6rden que reind6 en tiem-
po de los sucesores de Carlo-Magno no hubiese crecido tanto la pre-
ponderancia de los sefiores feudales, que so aprovecharon de la aba-
tida position de los colonos para oprimirlos A mansalva (1).
Mas la condition del pueblo mejor6 much cuando obtuvo su inde
pendencia el condado de Barcelona. CArl6s el Calvo dividi6 toda la Ca-
talufaa en dos marquesados, de los cuales uno se extendia por la part
aquonde el Pirineo, comprendiendo los nueve condados en que Carlo-
Magno habia dividido el pafs, denominandose este territorio Marca es-
pafola, cuyo gobierno se confi6 A Wilfredo, llamado el Velloso. Vida-
dole despues Cirlos invadido por los musulmanes, y no pudiendo press -
tar auxilio A Wilfredo, porque selo impedian do todo punto sus guerras
con los normandos, seo lo cedi6 hereditariamente y en plena soberanfa.
Asf pues, Wilfredo fud reconocido como Prfncipe soberano con el tituto
de Conde de Barcelona. Sucedi6le *Wilfredo II (884) y A este Sunia-
rio (929) y A este su sobrino Seniofredo (950), y despues Borrel (967),
que supieron defenders contra los musulmanes, fortificando las ciuda-
des de su condado; pero el filtimo fud derrotado por Almanzor y tuvo
que huir por mar, cayendo Barcelona en poder de los moros, si bien la
reconquist6 (986), y muri6 en el afio 993, dejando por sucesor A su hijo
Raimundo, que gobern6 hasta el aflo 1017, en que muri6 en una bata-

(1) Algunos suponen que los plebeyos de Catalufia estaban sujetos A lo
qpie se entiende en aquel pais por Ferma de spoliforsat, 6 sea derecho de
pornada; pero los mejores jurisconsultos catalanes aseguran que este tri-
buto no era otra cosa que el Zuisrmo debido al senior territorial por el valor
de las tierras que hipotecaba el vasallo para seguridad de la dote de su
mujer.





ESPANA. 67
lla contra los irabes. Sucedidle su hijo Ramon Berenguer, tan active
como valiente y piadoso; reunid C6rtes muchas veces para arreglar los
asuntos del gobierno; se granje6 la estimacion piblica; tuvo en gene-
ral buen 6xito en sus guerras contra los moros, mas pereci6 en la ba-
talla de Cerdafia (1035). Todos estos Condes de Barcelona aumentaron
sucesivamente su poder con la anexion a sus Estados de los demis con-
dados de Catalufia, cuyos jefes, con arreglo al sistema feudal, aculiaron
moneda como los de Barcelona, y ejercieron las atribuciones propias
de la soberanfa. Los catalanes se gobernaban por las leyes godas, y se-
guian el rito gdtico en el culto religioso.
Castilla y Leon.-Al comenzar el reinado (1035) de Fernando I,
invadieron los moros la Galicia con un poderoso ejdrcito; march con-
tra ellos Fernando, y aunque no le fu6 possible por mAs que lo intent(
empefiarlos en una batalla decisive, deshizo tantas partidas de tropa
y les destroz6 tantos destacamentos, que equivalieron las ventajas i
las de una complete victoria; ponetr6 par todo el Portugal, y en breov
tiempo se apoder6 de Viseo, Lamego y Coimbra; pas6 despues a com-
batir contra los moros acampados en las riberas del Ebro, y lleg6 has-
ta Tarazona, encaminandose despues A las tierras de Toledo, dondo
tomd A Santistdban de Gormaz, Vadoregio, Agailar, Verlanga, Medi-
naceli, Uceda, Talamanca, Guadalajara, Alcali de Henares y Madrid.
Entonces el Rey moro de Toledo so apresurd A pedirle la paz, que com-
pr6d costa de crecidas sumas de dinero; lo mismo verificaron los Re-
yes moros de Zaragoza y Sevilla, declarindose tributaries del castella-
no. Envidioso D. Garcfa de Navarra, movidle guerra, que tuvo el re-
sultado ya referido al tratar do dicho reino. Aprovechando esta coyuu-
tura los moros de Toledo, quebrantaron la paz; pero la Reina Dofea
Sancha, empeniando hasta sus propias joyas y las rentas de su casa,
pudo reunir considerable fuorzas, que bastaron para que Fernando les
sometiera de nuovo. Pr6ximo 4 su fin el Monarca, dividi6 sus Estados
estre susohijos, dando al mayor D. Sancho la Castilla; Leon a D. Al-
fonso, y Galicia con el Portugal A D. Garcfa, reservando las ciudades
de Toro y Zamora como sefiorio do sus dos hijas Dofia Elvira y Dofia
Urraca, despues de lo cual muri6 Ilorado de sus sdbditos (1067). San-
cho II, negindose A respetar la voluntad de su padre, invadid el terri-
torio leonds. Alfonso se dispuso A resistir con las armas en la mano, y
Sancho fud batido en Bolpellar, cerca de Carrion; mas adormecido Al-
fonso per la victoria, se dej6 sorprender per el famoso Cid Rodrigo Diaz
de Vivar, que le hizo prisionero, si bieu recobr6 la libertad, prdvia la
promesa que hizo de hacerse monge, lo cual no cumpli6, refugiindose
en la cdrtele Alemenon, Rey moro de Toledo. Volvid entonces Sancho





68 CONSTITUCIONES VIGENTES.
sus armas contra Garcfa, y derrotAndole cerca de Santaren, le des-
poj6 igualmeate de sus Estados, asf como del sefiorfo de Toro a su her-
mana Elvira. Qned6.bale tan solo la ciudad de Zamora, a la cual puso
cerco; pero fu6 asesinado 6, traicion por Vellido Dolfos (1073). Enton-
ces reclam6 la Corona su hermano Alfonso VI, de quien so dudaba si
era culpable en la muerte de su antecesor. Si hubiera sido un simple
caballero, debia responder con la espada ante un igual suyo; pero sien-
do Rey, bastaba que jurase no haber tenido part en la muerte de su
hermano, como lo hizo en Santa Gadea de Buirgos, en manos del Cid.
Muerto Almemonon, Rey de Toledo, A4 quien debia favors, volvi6 las
armas contra esta ciudad y la toin6 despues de una vigorosa resisten-
cia (1085), poblAndola de cristianos y volviendo 6 ser considerado su
Arzobispo como Primado de las Espafias (1).
Despues cas6 Alfonso en cuartas nupcias con Zaida (llamada Isabel
al bautizarse), hija de Aben-Abet, Rey moro de Sevilla, proourando asi
agregar con el tiempo este reino a sus Estados; pero los Arabes, temero-
sos de talriesgo, llamaron parasu socorro los almoravides, que, oriun-
dos del .Ymen, fundaron despues en el Africa occidental la ciudad
de Marruecos, cuna de un Imperio poderoso, A, cuyo frente se puso Ju-
cef-Ben-Tesecin, que hizo tres expediciones, de cuyas results se apo-
der6 de todos los Estados musulmanes de Espania, y form una grande
y poderosa Monarqufa el afio 1090. Muerto Tesecin, le sucedi6 su hijo
All, que desembarc6 en Espania con nuevas tropas; y halldndose Alfon-
so abatido y enfermo, di6 el mando do sus tropas a su hijo D. Sancho,
de edad de trece arios, que mis bien para animar a6 los soldados con su
presencia que para dirigirlos, fu6 al combat bajo la custodia de su
ayo el Conde D. Garcfa de Cabra y otros seis Condes, soldados de mu-
cha reputation. Di6se la batalla en los campos de Uclds, y fud fatal
para el ejdrcito cristiano, quedando muerto el malogrado Principe con
los siete Condes y una multitude valerosa. Lleno Alfonso de ira, y sobre-
ponidndose A sus dolencias, march en persona contra los moros, les
venci6 encerrAndoles en Sevilla, y les oblig6 6 satisfacer los gastos de
aquella guerra.
En tiempo de este Monarca fuW cedido el Portugal bajo feudo a su

(1) El Papa Gregorio VII hizo valer sus pretensions sobre el territorio
espahiol, y aun Alfouso VI prometi6 pagarle un tribute, que no cumplieron
sus sucesores. Tambion quiso el Pontifice que los espaiioles abandonaran el
rito mozairabe; y siemrdo 6ste defendido como costumbre national, so recur-
ri6 6a los juicios de Dios, y sali6 triunfante. Sin embargo, poco a poco fuo
prevaleciendo el romano, sin ser completamento abolido el mozirabe, con-
servado posteriormente por el Cardenal Cisneros y aprobado por el Papa
Julio II. subsistiendo hoy dia en Toledo. *





ESPANA. 69
yerno Enrique de Borgofia. Afean los hochos gloriosos de este Monarca
so ingratitud con el Cid, que le prest6 tautos servicios en las guerras
contra los moros, y los socorros franqueados a estos contra los cristia-
nos de Aragon por envidia de su engrandecimiento. Muerto Alfonso VI
(1108) le sucedi6, por falta de varones, su hija Dofia Urraca, que ca-
sada en primeras nupcias con et Conde de Barcelona D. Ramon, y ha-
biendo tenido de 61 un hijo, quo fud luego Alfonso VII, se cas6 des-
pues con el Rey de Aragon Alfonso I; pero las desavenencias de los cdn-
yuges acarrearon por muchos afios una sangrienta guerra entire Ara-
gon y Castilla, que solo termin6 por la muerte do Dofia Urraca, ocur-
rida en Saldafia el afio 1126. Alfonso VII, despues do arreglar sus dis-
cordias con su padrastro el Rey de Aragon, quit A los moros Calatra-
va, Andfijar, Baeza y Almerfa, convocando Cdrtes en Leon (1135), en
las que se hizo coronar Emperador con toda pompa y solemnidad, asis-
tiendo A esta ceremonia como su Rey feudatario el de Navarra Don
Garcfa.
A la muerte do Alfonso VII (1157), volvieron a separarse las des Co-
ronas de Castilla y Leon, cifiendo aquella su hijo mayor Sancho III, y
esta, 6 sea la de Leon, su hijo menor Fernando II, que tomd part en
las guerras civiles de Castilla durante la menor edad de su sobrino Al-
fonso VIII, pues Sancho muri6 al aflo siguiente de subir al trono. Ga-
nd Fernando A los moros la ciudad de Alcantara, y tuvo guerras con
el Rey de Portugal, a quien hizo prisioncro, si bien luego no solo so
reconcili6 con 61, sino que tambien le di6 auxilio contra los drabes. A
Fernando II sucedi6 en Leon su hijo Alfonso IX (1188), que quiso ante
todo ganarse la buena amistad de su primo Alfonso VIII de Castilla,
cuyo engrandecimiento mird despues con recelos y hasta con envidia;
asf es que no sin fundamento se le acusa de haber abandonado al de
Castilla en la batalla de Alarcos, por lo cual hubiora sobrevenido una
guerra entire leoneses y castellanos si no so interpusieran algunos
Obispos, y aun la misma Reina Dofia Leonor, hija de Eurique II do
Inglaterra y esposa de Alfonso VIII. Dospues casd el Rey de Leon (1197)
con Dofia Berenguela, Infanta de Castilla, de cuyo matrimonio resul-
t6 Fernando III el Santo, sobre cuyas sienes so reunieron definitiva-
mente las dos Coronas de Castilla y do Leon. Alfonso IX conquist6 de
los moros toda la Extremadura, y despues de haberles vencido glo-
riosamente en M6rida, muri6 cuando iba en peregrinacion San-
tiago (1230).
Al morir D. Sancho III de Castilla dej6d su hijo Alfonso VIII, de
edad de tres afios, expuesto a los disturbios quo para apoderarse de la
tutela suscitaron las casas de Castro y Lara, cdlebres no solo por sus





70 CONSTITUCIONES VIGENTES.
riquezas y distinguido origen, sino tambien por su ambicion y osadfa,
y que solo pudieron terminar con la mayor edad del Monarca. Derro-
tado por los mores en Alarcos, lav6 su afrenta en la batalla de las
Navas de Tolosa. Sabedor de los inmensos preparatives que hacia el
Emperador de Marruecos Mahomet-Aben-Jacob, conocido con el nom-
bre de Prfucipe de los creyeotes, que los cristianos desfiguraron con
el de Miramamolin, pidi6 socorro da los Principes cristianos de Eu-
ropa, y el Papa Inocencio III public una Cruzada que predict el
Arzobispo de Toledo D. Rodrigo Gimenez de Rada. Los extranjeros,
desalentados al principio, se retiraron antes de romper las hostilidades;
pero los Monarcas espafioles, conociendo el riesgo que les amenazaba,
resolvieron defenders hasta el 6ltimo extreme contra el enemigo co-
mun. Particron de Toledo los cristianos 6 las 6rdenes de Alfonso VIII,
y al pid de las montafias de Sierra Morena, en el lugar denominado las
Navas de Tolosa, se trab6 el lunes 16 de Julio de 1212 una sangrienta
y refiida batalla, en la que estuvieron presents, por part de los cris-
tianos, los Reyes de Castilla, Aragon y Navarra, asf como various Pre-
lados, entire ellos los de Toledo, Palencia, Osma, Tarazona, Barcelona
y otros muchos, no pudiendo contarse el nfimero de nobles de los tres
reinos, como dice muy bien el Padro Mariana, que citt sin embargo,
los que mrs so distinguieron en la pelea, limit.ndonos a recorder los
maestres de las 6rdencs militares, los de las casas de Haro, Meneses,
Giron y Mendoza, Lara por Castilla, por Aragon Garcia Romero, Gi-
meno Coronel, Aznar Pardo y Guillen de Peralta, y por los navarros,
Gareds Agoncillo, Fernando de Monteagudo y Jimeno Aibar. Cudnta-
so que el Monarca africano habia puesto en la vanguardia A los almo-
ravides; y toemroso de que combatiesen a la manera de los parthos hu-
yendo al dar el golpe, 6 de que por cualquier accident so desbandaran
en lo mks vivo de la pelea, les hizo atar per las piernas para que no
pudieran desordenar el ejdrcito con la fuga. Al mismo tiempo, cargan-
do incesantemente a los cristianos con escuadrones de refresco, estuvo
a punto de alcanzar la victoria; pero desordenada al fin la caballerfa,
volvi6 apresuradamente las riendas, y dejando abandonada a la infan-
terna, vi6se 6sta entregada al vigoroso empujo do los files, alentados
por los progress que hacian (1). Asf se explica en part la muche-
dumbre de cadiveres que dejaron los moros en el campo, siendo de ad-

(1) Si en esta narracioa no hay nada desfigurado por el trascurso del
tiempo 6 por la imaginacion de los cronistas, claro es que el Principe ma-
hometano carecia de conocimientos militares, por macho qua fuera su va-
lor.-A la caballeria toea, decia frecuentemente Napoleon, coronar la vic-
toria, seguir el alcance al cnemigo 6 impedir que so rehaga.





ESPANA. 71
vertir quo tanto por una como por otra parte habia fuerzas numerosas y
aguerridas. Esta victoria puede ser considerada como providencial para
los cristianos, por decirlo asf, en m6s alto grado que las anteriores;
pues en el caso do ser vencidos, sus contrarios hubieran vuelto a do-
minar 6. Espafia desde el Midio hasta el Guadalete: desde entonces se
facilitaron las conquistas de los Monarcas sucesivos, y la jornada de
las Navas de Tolosa es como la aurora que precedi6 al sol de la victo-
ria definitive en tiempo de San Fernando y de los Reyes Catdlicos. La
Iglesia espailola quiso solemnizar el recuerdo de tan fausto suceso es-
tablociendo una fiesta con el nombre del Triunfo de la Santa Cruz.
Despues continuaron haciendo rdpidos progress por Andalucfa las
armas victoriosas de Alfonso VIII, hasta que le sorprendi6 la muerte
en Garcimufioz, pueblo inmediato 6 Ardvalo (1211). Sucedi6le su hijo
Enrique I, de odad de diez anios, bajo la tutela de su madre la Reina
viuda Dolia Leonor, que muerta 6 los pocos dias, dej6 su cargo a Dona
Berenguela, hermana del Monarca. No goz6 dsta largo tiempo del po-
der, porque la ambicion de los Laras le arrebat6 la Regencia; y los
grandes sebores de esta casa condujdronse de tal modo, que, como di-
ce el Padre Duchesne, no pensaron mis que en su propio engrandeci-
miento A costa del Estado y de la Iglesia, y aun no se sabe hasta d6n-
de hubiera ido a parar su tiranfa, si la premature muerte del Monarca,
acaecida en Palencia de results de una teja que le cay6 en la cabeza
cuando se divertia en el patio del Palacio (1217), no hubiera frustrado
sus ambiciosas miras.
Correspondia la Corona 6 Dofia Berenguela, que, como ya digimos,
habia sido casada con Alfonso IX de Leon en 1197; pero el Papa Ino-
cencio III habia disuelto este matrimonio, neg6ndose a dispensar et
parentesco do ambos c6nyuges, hasta llegar el caso de pouer entredi-
cho al reino de Leon. SeparAronse los dos esposos en 1204, y Dofia Be-
renguela habia regresado za Castilli. Proclamada Reina, abdic6 a los
pocos dias la Corona en favor de su hijo D. Fernando, que a pesar de
las intrigas do los Laras y de los celos del Rey de Leon, fu6 coronado
solemnemente en Valladolid en 31 de Agosto de 1217, y en 1230 agre-
g6 la Corona de Castilla la de Leon, en la que sucedi6 6 su padre, 6
pesar de que ste, consider6ndole como hijo ilogftimo, habia legado el
trono a sus dos hijas Dofia Sancha y Dofia Dulce, habidas de su mujer
Dofia Teresa de Portugal. Presentdse D. Fernando en Leon en compa-
fifa de su madre, y aunque hubo algunas personas que ,6 toda costa
querian que se cumpliese el testamento de D. Alfonso, la mediacion de
los Prelados hizo desistir de sus pretensiones 6 las dos Princesas, que so
conformaron con la pension de treinta mil doblas anuales que les serial





72 coNSTITUCIONES VIGENTES.
el Rey do Castilla. Desde entonces quedaron definitivainente unidas
:;mbas Coronas en las sienes de D. Fernando III (1).
Navarra.-Saucho III (1051), nieto de Don Sancho II el Mayor,
auvo guerras con cl Rey moro de Zaragoza, quo at fin so declare so
tributario. Por lo domnis, mantdvose on paz con los demnas Principes
de Espafla, y solo cncontrd enemigos en su mismia cdrte y entire sus
hermanos. Dicese que so conjuraron contra 61 sus hermanos Raimun-
,o y Ermesinda, y que el primero, en una caccrfa, lo precipit6 desde
ana cumbro (1076), por lo cual fud apoilidado el de Pefialen. ron en gran dos6rden las cosas de Navarra por la muerte del Rey y
falta de herelcros,a dice el Diccionario do id Ac. i aI de la Historia,


(1) Alfounso IX, Ilovando el resentimiento quo tonia su liijo D. Fer-
nando defdo la cesioa que su madro Dona l3erenguela le Labia echo de la
Corona do Castilla, mits alli de la tumba, dej6 on su tcstamento por here-
deras del heino a ,us dos hijas Dofia Sancha y duit Dulec, liabidas de su
primer matrimonio con Doha Tere.a do Portugal, con exclusion de 1). Fer-
uando de Castilla, hijo suyo tambion y de Duuia Berenguela, jurado en Leon
per su mismo padre hmerodero del trono d pueo de su nacimnieuto, reconocido
come tal por los Prelados, ricos hombres y barons del Reino, y hasta rati-
licado on la hereneia de Leon por el Papa Honorio III, que ura como la ffltima
sancion on aquellos tiemnpos. Ni aun do pretesto legal podia servir Alfon-
ro IX para esta exclusion la declaracion do nulidad do s-u mlatrimonio, he-
cha por el Papa, puesto quo las hijas Io eran tambicn do otro matrimonio
igualmente invalidado por la Santa Sdoe. No vemos, pues, en el extrafio
testament del padre de San Fernando, sino un de-safecto no menos extranio
hi.cia aquel hijo de que debiera onvanecerse, y cuyos auxilios habia debi-
do on gran part la conquista do l3rida. A tan inesperada contrariedad
ocurri6 la pi udente y hlibil Doiha Berenguela, con la (oergia y la sagacidad
profunda do su gran genio, que acostumibraha a einplear on los cases cri-
ticus. Ccn repetidos mensajes instd y aprenino 6 su hijo para queo dejaso
la Andaluefa y aeudiese a tomar posesiun del rino de Leon. Hizolo asi
Fernando. y en Orgaz encontro ya A la solicita y anhclosa madre, que labia
salido a recibirlo, y dosde alli, sin perder un moment, como quien eonocia
los peligros do la tardanza, prosiguieron juntos en dirceuion de los domi-
nios leoneses, Ilevando conaigo algunos nobles y principles capitanes y
caballeros. Desde que pisaron las fronteras leouneas, comenzaron algunos
pueblos 6 aclamar Fcrnando do Castilla. Al llegar a Villalon, salieronles
;:l encuentro comisionados de Toro, que iban 6 rendir vasailajo al nuevo
oey, por euya puntualidad mereci6 aquella ciudad quo en ella fuese coro-
nado: dedeo alli prosiguieron a Mayorga y Mausilla, y in todas parts se
abrian las puerttas a quienes tan abiertos encontraban los corazones.
Sin embargo, no tidos estaban por Fernando. Ann cuando cl suyo fuese
el mayor, habia, no obstante, otro partido en el reino.
Las dos Princeesas declaradas leredcras por el testamento, so hallaban
on Castro-Torad, encoiendadas por su padre at maestro y caballeros de
Santiago; que las guardaban y defendian, mas per galanteriay compromi-
so [qu pur desafecto a Fernando. Todo fu6 cediendo ante la actividad de
Domua Berenguela, quo so haillaba ya 6 las puertas de la capital. Por fortu-
na los Prelados de Leon, de Ovielo, de Astorgi', do Lugo, le Mondonedo,
de Ciudad-Rodrigo y de Coria, allanaron a Fernando el camino del trono





ESPANA. '73

pues el hijo del Monarca habia muerto antes, y desaparecid el fratrici-
da Raimundo. Los Reyes de Aragon y de Castilla aspiraron a la Coro-
na de Navarra, y se dirigioron con sus ejdrcitos a este reino. Alfonso VI
de Castilla se apoderd de Calahorra y de otras plazas confinantes por
esta parte; Sancho Ramirez de Aragon se intern en Navarra y obtu-
vo el asentimiento general para reemplazar en el trono al Rey difunto,
sin que por eso perdiera el castellano sus adquisiciones. La del Reino
de Navarra hizo A Sancho Ramirez formidable para sus enemigos los
moros, y le proporcion6 los medios de hacker los mas rdpidos progress



leonds, adelantindose reconocer el derecho que a 61 le asistia. Do esta
manera pudieron Donfa Berenguela y su hijo hacer su entrada en Leon sin
necesidad do derramar una sola gota de sangre, y Fernando III fu6 alza-
do Rey de Castilla y de Leon, uni6ndosp en tan digna. cabeza las dos Coro-
nas definitivamente y para no separarse ya jamas.
Restaba deliberar lo que habia de hacerse con las dos Princesas, Dofia
Sancha y dofia Dulce, contra quienes el magadnimo corazon de Fernando
no consentia abusar de un triunfo ficil, ni la nobleza de Dofia Borenguela
permitia quedason desamparadas. En todos estos casos se veia la discre-
cion privilegiada do la madre del Rey.
Akpartando a su hijo de la intervention en este negocio, por alejar toda
sospecha de parcialidad y per no hacer decision do autoridad lo que queria
fuese resultado de concordia y composicion amistosa, resolvio entenderse
ella misma con Dofia Teresa de Portugal, madre de las dos Infantas, que,
como en otra part hemos dieho, vivia consagrada 6. Dios en un monasterio
de aquel Reino, para que el acuerdo so colebrase pacificamente entire las dos
madres igualmente interesadas. Accedi6d ello la de Portugal, y dejando
momentaneamente su cl6ustro y su retire, vino 5` reunirse con Dofia Beren-
guela en Valencia do Alci.ntara, que era el lugar destinado para la entre-
vista. Vi6se, pues, on aquel sitio a dos Reinas, hijas de Reyes, esposas que
habian sido de un mismo Monarca, separadas ambas con dolor del matri-
monio por empenio y sentencia del Pontifice, motivada en las mimas cau-
sas; madres las dos, la una que habia abandonado voluntariameate el
mundo por el sileneio y las privaciones do un claustro, la otra que habia
cedido expontaneamente una Corona que por herencia la tocaba, ambas
ilustres, piadosas y discretas, ocupadas on arbitrary amigablomente y sin al-
tercados sobre la suerte de dos Princesas, nombradas Reoinas sinpoder serlo.
El resultado de la conferencia fua, que como Doila Teresa se penetraso de
que seria infitil tarca intentar hacer valer para sus hijas derechos que
los Prelados, los grandes y el pueblo habian decidido en favor de Fernan-
do, se apartara de toda reclamacion y so contentara con una pension de
quince mil doblas de oro do por vida para cada una de sus hijas. Contento
Fernando con la fdcil solution de este negocio, debida a la buena industrial
de su madre, sali6d buscar a las infants sus hermanas, que encontr6 en
Benavente, done firm la escritura del pacto (11 de Diciombre de 1230),
que aprobaron y conlfirmaron los Prelados y ricos hombros que se hallaban
6. distancia de podor firmar. Tan feliz remate tuvo un negocio que hubiera
podido traer serios disturbios si hubiera sido tratado entire Principes mcnos
desinteresados 6 prudentes, y entire Reinas mencs discretas y sensatas que
Dofia Teresa y DofiaBerenguela.-RODRIGO.-FOLET. lib. IX cap. XV.-
Crdnica de San Fernando, c. XV y XVI.-LAIFUENTE, IHisloria de EspaTia.





74 CONSTITUCIONES VIGENTES.
en Aragon, lo cual, como ya digimcs, le acarre6 la envidia de Alfon-
so VI de Castilla. Muri6 herido de un flechazo cuando so hallaba sitiau-
do A Huesca (1094); mas antes pudo hablar A su hijo D. Pedro, exi-
gidndole el juramente de no levantar el sitio hasta rendir la ciudad.
Verific6lo asi D. Pedro 1, que al fin logr6 rendirla, despues de haber
derrotado en Alcoray el ejdrcito de su rdgulo Abderraman, auxiliado
por las armas de Alfonso VI, para desdoro de este Monarca. Muerto Pe-
dro I (1105), sucedi6le su hermano Alfonso I, Ilamado el Batallador. Aun-
que la guerra civil promovida por los disturbios domdsticos A quo di6
margen la conduct de su esposa Donia Urraca, le distrajo demasiado
de la guerra contra los moros, gan6 A dstos las poblaciones de Zarago-
za, Tudela, Tarazona, Calatayud, Daroca, Mequinenza y Bayona,
siendo sorprendido cerca de Fraga, donde creen muchos que fud muerto,
si bien otros suponen que se salv6, retirAndose luego A6 Zaragoza, y mu-
riendo A poco en San Juan de la Peia (1134).
No habiendo dejado hijos, parece que en su testamento mandaba
que los caballeros Templarios fueran reconocidos como herederos de
so reino. Mas los aragoneses no quisieron conformarse con esta dispo-
sicion, y colocaron en el trono A su hermano Ramiro II, Ilamado el
Monge, por haber sido Abad d- Sahagun y Obispo de Bdrgos y de
Pamplona. Mas no conformAndose los navarros con la sucesion dis-
puesta en favor de los Templarios, ni con la de D. Ramiro el Monge,
elegido por los aragoneses, colocaron en el trono A D. Garcfa Ramirez,
nieto de D. Ramiro, hermano de D. Sancho el de Pefialen. Fud gran
politico y may senalado en la guerra, necesitando estas cualidades pa-
ra merecer el dictado de Restaurador de la Monarqufa navarra. Con-
temporizando con las circunstancias, se hizo feudatario del Rey de
Aragon; pero esto no impidi6 que le hiciese la guerra hasta invadir sus
Estados. Vi6 amagados los suyos por el Rey de Castilla (del que tam-
bien se declared su vez feudatario), y dur6 algunos aros esta guerra,
que termin6 con una alianza. Sucedi6le su hijo Sancho V (1150), con-
tra quien se conjuraron el castellano y el aragonds, de quienes, sin
embargo. supo hacerse respetar. Rein6 hasta el afio 1191, en que le
sucedi6 Sancho VI, liamado el Faerte, que se encontr6 en las Navas de
Tolosa, rompiendo el palenque de cadenas que defendia la tienda del
Rey moro, y tomd por armas dichas cadenas. Este Monarca fud el 6l-
timo de la line masculina de los Reyes de Navarra. Los habitantes, A
quienes levant6 D. JAime de Aragon el homenaje que por complacer A
D. Sancho habian prestado A los Monarcas aragoneses, llamaron at trono
A Teobaldo, hijo de Dofia Blanca, hija de D. Sancho V y hermana de Don
Sancho el Fuerte y de Teobaldo, hijo de Eurico, Conde de Champaila.





ErPANA. 75
Teobaldo I fud coronado (1231), y ungido como Rey, y so cree que es-
to fad el primer caso de uncion 6 consagracion Real en el Reino.
Aument6 las fuerzas de Navarra con los muchos Estados que poseia
en Francia por su Ifnea paterna. Arregl6 los fueros y leyes del Reino y
march A Paris con un fuerte ejdrcito navarro, para su expedicion A la
Tierra Santa, donde no fud muy feliz. Habiendo regresado A Espa-
Fia, vi6se envuelto en las diferencias con el Obispo de Pamplona sobre
el castillo de Monjardin. Muerto en 1253, le sueedid su hijo Teobaldo II.
Aragon.-Desde el reinado de D. Sancho Ramirez hasta la muerte
de D. Alfonso I el Batallador, mantuvidronse unidos los reinos de Na-
varra y Aragon. Al fin en 1131 los aragoneses eligieron, como ya he-
mos dicho, A Ramiro II, Ilamado el Monge por haber sido Abad de Sa-
hagun y Obispo de Bdrgos y de Pamplona. Prdvia dispensa del Papa
Inocencio II, contrajo matrimonio con Dofia Inds de Poitiers, hermana
de D. Guillen, Conde de Aquitania, y tuvo una hija, que so llam6 Pe-
tronila. Disgustado de los negocios, concert el matrimonio de su hija,
que todavla no pasaba de dos aioes, con Don Ramon, Conde de Barce-
lona; les declare sus herederos y nombr6 administrator del reino al Con-
de hasta que se consumara el mencionado casamiento, retirdndose A
vivir a Huesca. Donia Petronila, al morir, dividi6 sus Estados entree sus
hijos (1173, reservando al primogdnito, llamado D. Alfonso, la Corona
de Aragon y el Condado de Barcelona. Alfonso II es el primero que ocu-
p6 el trono de Aragon sieido de la dinastfa do los Condos de Barcelo-
na, cuyas armas fueron agregadas al escudo de aquel reino. Dilat6 Al-
fonso los limits de sus Estados por la part de Valencia, apoderindose
de Teruel y otras muchas plazas importantes. Muri6 on 4 do Abril de
1196, dejando la Corona A su hijo primogdnito D. Pedro II, que movi-
do por la devocion, pas6 A Roma para ser coronado por el Papa Inocen-
cio III, declarandose foudatario de la Santa Sede, y siendo el primero de
los Reyes de Aragon que mereci6 el renombre de Cat6lico. Este Mo-
narca se encontr6 con sus huestes en la famosa batalla de las Navas de
Tolosa, y muri6 en la guerra de los Albigenses, en la cual tom6 parte
A favor de su pariente el Conde Raimundo de Tolosa (1213).
Cataluzia.-El Conde Ramon Berenguer, muerto, como ya dijimos,
en la batalla de Cerdafia el dia 25 da Julio de 1035, dej6 dos hijos do
su primera esposa, Sancha, hija de Sancho Guillermo, Duque de Gas-
culia, y se llamaron Raimundo y Sancho. De Guisla, su segunda mau-
jer, tavo otro hijo llamado Guillermo, quo fud Conde do Manresa. Era
Raimando Barenguer menor de edad cuando murid su padre, por lo
cual sa abuela Ermesinda ejercid la regencia; y luego que Ilegd el
Conde A tomar las riendas del gobierno, so mostrd digno de 61, lIe-





'76 CONSTITUCIONES VIGENTES.
vando sus armas victoriosas por los Estados musulmanes y haciendo a
muchos tributaries: en 2 de Marzo de 1068 adquiri6 de Raimundo Ber-
nardo, Vizconde de Alby, y de Ermengarda, su esposa, hermana y
heredera de Roger III, Conde deCarcasona, sus derechos sobre Carca-
ses, el Rasez, el Conseran y Comenge, Tolosano, etc., y mereci6 el dicta.
do de Viejo por su prudencia. Hasta este reinado siguieron los catalanes
el rito gdtico para el ejercicio del culto religioso, hasta que habidndo-
se presentado A Berengutr el Viejo el legado del Papa Hugo CAndido,
este le persuadid de que debia introducir el rito romano, como se
acord6 por unanimidad en un Concilio celebrado en Barcelona. Trat6-
se despues de modificar las leyes g6ticas, que hasta entonces habianse
mantenido inc6lumes en todo el condado, y antes de separarse el Con-
cilio fueron convocadas C6rtes en Barcelona, donde se reunieron 21 in-
divfduos principles para former un nuevo Cddigo, eligiendo las que
parecieran mejores entro las leyes romanas y godas. Asi lo hicieron,
y esta compilation es la conocida con los nombres de usdticos, utsa-
ges en catalan, y wsages en castellano, cuya antigiuedad no pasa del
ahio 1068 (1). Durante el gobierno de los Condes sucesores de Beren-
guer, y aun de )os Reyes de'Aragon D. Alfonso I, D. Pedro II y Don
Jaime I, despues de la union de ambos Estados, se adicionaron los
usages por nuevas providencias que se concibieron en el mismo estilo
de aquellos, y se afiadieron a la suma de sus leyes. El trascurso del
tiempo y la concision de su lenguaje modificaron hasta cierto punto su
inteligencia por medio de la interpretation, y de esta nacid el derecho
consuetudinario, que escrito y recopilado posteriormente, se conoce
con el nombre de Costumbres generates del Principado.
De estas costumbres, unas tienen por objeto los feudos y enfit6usis:
6 ellas se refieren las tituladas Costumas de Cataluia, compuestas de
catorce capitulos, y les siguen las privadamente recopiladas per Pere
Albert, canonge de Barcelona, bajo el titulo de Costumas generals de
Catal;ia, que adquirieron autoridad legal por un capitulo de las C6r-
tes de 1470, bajo el reinado de D. Juan II. Otras contonian la antigua
legislation consuetudinaria de Barcelona en material de servidumbres,
y estas eran las Consuetuts den Santa Cilia, a las que sin duda di6
nombre el de su autor; hay, en fin, las vulgarmente conocidas con el
de Privilegio del Recognoverunt Proceres, que el Roey D. Pedro conce-
did en particular a la ciudad de Barcelona en 1283, compuesto de 116


(1) ANTEQUERA. Ifistoria de la Lgislacion espaiola, piginas 117 y 118.






ESPANA. 77
capftulos, en que se otorgan d los moradores de la ciudad grandes pre-
rogativas y franquicias (1).
Berenguer el Viejo tuvo de su primera mujer, liamada Isabel, a su
hijo Pedro, a quien sobrevivi6: de la segunda, Dofia Almodis de la
Marche, dej6 6 Raimundo Berenguer y 6, Berenguer Ramon, A6 quienes
instituy6 herederos. Estos, despues de algunas desavenencias acerca
de la sucesion, pero sin trascendencia para los subditos, gobernaron pro
indiviso el condado de Barcelona, aunque solo D. Raimundo Beren-
guer se titul6 su Conde (1076), falleciendo A los cinco aieos de reina-
do, asesinado por una cuadrilla de bandidos (2). De su esposa Matilde,
hija de Roberto Guischard, Duque de la Pulla, dej6 un hijo p6stumo
que naci6 A los veinticinco dias despues de su muerte, y se llam6 como
sa padre. Fad su tutor Berenguer Ramon, su tio, con exclusion de
su madre, y gobern6, tanto en su propio nombre como en el de su
sobrino, todas las posesiones de la casa de Barcelona. En el afio 1083,
Bernardo Aton, Vizconde de Alby, y su nfadre Ermengarda, se apode-
raron, contra el derecho de este pupilo, de los condados que dicha Er-
mengarda habia enajenado en 1068 a favor de Raimundo Berenguer.
En 1090 Berengaer Ramon hizo donacion 64 la Iglesia romana en ma-
nos del legado Ramiro, de todos los dominios que habia heredado de su
padre y dividido con Raimundo Berenguer, su hermano, con la pro-
mesa obligatoria para 61 y sus sucesores de tenerlos ea foudo de la San-
ta Sede mediante un tribute de 25 libras de plata. Ea 1092 parti6 con
Guillermo IV, Conde de Tolosa, para la Tierra Santa, de donde no vol-
vieron el uno y el otro, muriendo ambos en 1093. Berenguer Ramon
se hizo c6lebre por sus victorias contra los moros, y muri6 sin suce-
sion. Raimundo Berenguer no tenia entonces miAs que once ailos; sin
embargo, entr6 en la posesion de todos los dominios de su casa, 6 ex-
cepcion de los ocupados por el Vizconde do Alby. Reclam6los en vano
(1096); sostuvo guerra con el Vizconde, que al fin le cedi6 algunos cas-
tillos, luchando tambien con dxitu el de Barcelona contra los moros de
las Baleares. Adquiri6 Raimundo Berenguer un derecho 6 la Proven-
za'por part de su esposa Doria Gerberga, y despues de haberle sos-
tenido con empefio (1125) contra las pretensions del Conde de Tolo-
sa Don Alfonso y su mujer, primes del Rey de Castilla, termin6 la
contienda con la division de aquel pals, que fud adjudicado por
mitad 6 los dos pretendientes, con la condition de que tanto ellos

(1) TAPIA. Historic de la civilizacion espaitola.
(2) Dicese que esta cuadrilla se componia de malhechoros asalariados
por su hermano, deseoso de mandar exclusivamente.





778 CONSTITUCIONES VIGENTES.
como sus sucesores se instituyesen herederos entire si para suceder-
se, en el caso de morir sin hijos alguno do los primeros. De su ter-
cera esposa Gerberga tuvo Raimundo Berenguer dos hijos, A saber:
Ramon Berenguer, que hered6 la Marca de Espafia, y Berenguer
Ramon, que obtuvo el condado de Provenza. Raimundo Berenguer IV,
A pesar de que no hered6 sino una parte de los Estados de su pa-
dre, le excedi6 despues por ]a dignidad que adquirid y por la ex-
tension considerable que supo dar A sus dominios, mereciendo ser
considcrado como el iris do paz, no solo en su pals, sino en today
Espaila (1). Adquiri6 la Cerdefia, hizo guerra, como su padre, a los is-
lefios do las Baleares, 6 interpuso su mediation con los Reyes de Ara-
gon y Castilla para restablecer la paz entire ellos. Agradecido Ramiro II
de Aragon, determine darle su hija en matrimonio, como lo verific6, se-
gun digimos oportunamente. Vemos en esta ligera ojeada hist6rica que
el condado de Barcelona, dependionte de los Reyes de Francia en un
principio, se emancip inseonsiblemente, gracias A la energia de sus
Principes y A las critics circunstancias por que atraves6 la Monarqufa
de los Carlovingios y Capetos. Empero conservAronse todavfa algunos
vestigios de vasallaje, quo fueron total y definitivamente abolidos por
el Conde Raimundo Berenguer IV, que prohibit datar los instrumen-
tos plblicos p:r los anios del Rey de Francia. Dosde este reinado, Ara-

(1) H6 aqui en qu6 t6rminos describe un escritor modern la situation
deo Espaiia en la 6poca que precedi6 inmediatamente A Raimundo 6 Ramon
Berenguer IV: < ciado de Dofia Urraca do Castilla, acababa de morir desgraciadamente y sin
otro sucesor que su bermano D. Ramiro, monge profeso y Obispo electo de
Barbastro. En sus dos testamentos, otorgados, el uno pendiente el sitio de
Bayona en el mes de Octubro de 1131, y el otro en la villa de Sarifiena en
Setiembre de 1134, tres dias antes de su funesta muerte, habia nombrado
herederos universales de todos sus Reinos y dominios por iguales parties A
los caballeros Templarios y Hospitalarios y al Santo Sepulecro de Jerusalen:
Castilla aspiraba al engrandecimiento de sus Estados con la reunion de
Navarra y Aragon, que gemian en orfandad por falta de Rey sucesor leg'-
timo: los navarros y aragoneses andaban divididos y encontrados sobro el
sucesor que en tal conflict les convenia elegir; y mientras que los prime-
mos ceilian en Pamplona la diadema A Garcia Ramirez, en Monzon los se-
gundos trocaban el sayal y baculo de Ramiro por la pdirpura y cetro que la
mucrte de su hormano Alfonso habia dejado vacantes, precisandole a entrar
en un rango y estado tan ajeno do su profession monastica y episcopal. To-
do, en fin, era desunion y discordia entire los espafioles cristianos, que ex-
tendi6ndose hasta los Santos Lugares de Jerusalen, hubiera necesariamente
traido la ruina universal de la peninsula, si los irabes, situados en las pro-
vincias meridionales v occidentales de ella, no hubieran afortunadamente
padecido igual contagio.> (BOFARRULL. Los Condes de Barcelona vindicados,
y cronologia y genealoqia de los Reyes de Rspa~ia considerados como sobera-
nos independientes de su Marca, tomo II, pig. 185 de la edicion de 1836.)





ESPA4A. 79
gon y Barcelona ya no presentan m's que un solo Soberano (1); sin
embargo, Raimundo Berenguer solamente se tituld Prfncipe de Ara-
gon, conservando ambos pueblos sus distintos principios de nacionali-
dad: el catalan conserve distinto idioma, distintas costumbrcs y el ca-
rActer distintivo de su raza, sostenido por la misma naturaleza del pais;
asf, pues, continue con sus antignos usos, sin que se apartara de ellos
al incorporarse A la corona de Castilla con toda la Monarquia aragonesa.
.Mlunicipalidades 6 concejos.-Al hablar de la organization de Es-
pafia en la Jpoca de la domination romana, dimos ya idea de los Se-
nados, Curias 6 Juntas establecidas en diferentes pueblos mis 6 menos
importantes para su inmediata administration y gobierno. Suponen al-
gunos que con ]a entrada de los godos desapareci6 el regimen muni-
cipal, no conocidndose mAs jurisdiccion en cada una de las ciudades y
pueblos que la ejercida por los Condes y sus Vicarios. Otros contradi-
cen terminantemente este aserto, asegurando que los godos conserva-
ron la organization municipal dei Imperio, que subsisti6 por espacio
de algunos siglos, siendo su ltima fase el transito de la institution
civil a eclesiAstica, por la preponderancia de este filtimo element en la
Monarquia visigoda. De todos modos, lo cierto es que el restablecimien-
to de las municipalidades coincidi6 con la aspiracion A la reconquista, lo
coal no podia menos de ser, si se atiende a que arrancada una poblacion
del poder de los moros y cercada, sin embargo, por ellos en todas sus
fronteras, no podia comunicarse con el Monarca y sus funcionarios, ni
dste podia protegerles de un modo eficaz, en atencion a sus cortas fuer-
zas. Hay, sin embargo, que considerar las diferencias que separan al
municipio romano del concejo de la Edad Media, el cual, elevdndose
paulatinamente y A media que su influencia avanza, llega A constituir
una parte de la representation national. El municipio romano gozaba
de todas las libertades locales, al mismo tiempo que el concejo de la
Edad Media no las disfrutaba enteramente, pues ademis del servicio
military, tanto para defender sus intereses como los del territorio y de
la Monarqufa, pagaba proporcionalmente A sus riquezas para el soste-
nimiento de las cargas p6blicas (2). Estas instituciones adquirieron in-

(1) Ramiro II abdic6 poco tiempo despues en favor de su yerno, 6 por
mejor.decir, le confi6 la direction exclusive de los negocios, como ya diji-
mos al tratar de la Monarquia aragonesn.
(2) La palabra Concejo, con que se designaron las municipalidades en la
Edad Media, viene de lalntina Concilium, que equivale a junta 6 asamblea
mis 6 menos numerosa. El publicus conventus vecinorunm. mencionado en el
Fuero-Juzgo, fu6 reconocido y confirmado con su jurisdiction en un privi-
legio dado por CArlos el Calvo A. la ciudad de Barcelona (844). El origen del
concejo en Castilla se remonta hasta el siglo IX, segun se refiere del fuero






80 CONSTITUCIONES VIGENTES.
sensiblemente una grande importaucia, pues los Reyes, deseosos de
contrarestar el poderoso influjo de la nobleza, buscaron un apoyo en
aquellos ciudadanos, que se congregaban para defender su religion,
p6tria y hogares, y les otorgaban prcciosas franquicias, 6 trueque de
la obligacion por ellos aceptada, de recurrir A las armas para la defen -
sa de su soberano. Empero desapareci6, 6 por lo menos disminuy6 so-
bremanera el peligro, cuando las continuas conquistas y adquisiciones
comunicaron mayor aliento 6. la Monarquia, y entonces los Reyes pen-
saron en recobrar sus derechos, reprimiendo el des6rden y confusion
que A la sombra de la guerra se habian desarrollado, tanto entire los no-
bles como en las municipalidades. Asi, pues, los Reyes creyeron nece-
sarias ciertas innovaciones, no solo para armonizar las facultades pro-
pias de dichos cuerpos con las peculiares al Jefe del Estado, sino tam-
bien para evitar los disturbios ya 'mencionados, pudiendo decirse que
desde entonces el poder Real prevalece sobre ]as instituciones que le
rodean, como la gigantesca enci'a presta sombra 6 las plants que
crecen A su alrededor (1).

de Brahioura, dado por el Conde Munio Nuiiez (824), y la confirmation del
Conde Fernan-Gonzalez (912). En una sentencia pronunciada por este filti-
mo Conde on cierta y determinada question civil (911) aparecen los juices y
sefiores de Burgos participando de sujurisdiccion. Pudieran citarse losfue-
ros de Melgar de Suso, San Zadornin, Berbeja, Barrio, etc. Dificil es deter-
minar A punto fijo las atribuciones particulares de cada municipalidad, por
la variedad que se advierte en las Cartas de concession. Mas puede afirmarse
que todos los concojos convenian en el obj eto principal de su creacion, cual
era el de velar por los intereses locales, defenderlos contra los enemigos in-
teriores y exteriores, y administrarlos bajo su propia direction. Correspon-
didles por lo tanto la juri.diccion civil y criminal, except en los casos re-
servados al Monarca; la direction do todo lo relative al gobierno econdmico
de la poblacion, y la intervention en el gobierno civil y politico, asi como
en lo referente a la fuerza pdblica, a no ser que fueran de aquellos pueblos
donde se habia creido necesario constituir gobernadores politicos y milita-
res. Para cumplir dignamente su cometido, los concejos, compuestos en un
principio de todos los padres de familiar de los respectivos pueblos, debian
reunirse en junta siempre que hubiera de'tratarse de asuntos comunes 6, la
poblacion, 6i cuya clase pertcneeia el nombramiento de los alcaldes jurados
y ministros de justicia, el de los oficiales encargados del regimen economi-
co y el de los jefes de la fI'erza puiblica.
(1) D. Alfonso XI hizo variaciones muy esonciales en los Ayuntamien-
tos, poniendo en ellos regidores perp6tuos 6i su election, que por su nume-
ro se llamaron en alganas parties veinticuatros; pero no habiendo bastado
estas medidas para la quietud y buen gobierno de los pueblos, el rmismb
D. Alfonso XI acostumbraba a enviarles jueces extraordinarios que al prin-
cipio se llamaron veedores y despues corregidores.
En otros municipios los regidores eran nombrados anualmente por in-
saculacion; en otros por election de todos los vecinos, y en otros por las
audiencias d propuesta de los Ayuntamientos del aio tiltimo, cuya pricti-
ca se mand6 observer en la filtima 6poca del gobierno absolute ea Espafia.





ESPARA. 81
Contribuyd sobremanera al engrandecimiento de los municipios en
la 6poca de su esplendor, la entrada de sus Procuradores en las C6rtes,
de que trataremos al hablar de esta institution, tan important en la
historic de la E lad Media, en cuya dpoca comenzaron las ligas 6 her-
mandades de los concejos para su mftua protection, denomindndose
sus respectivos habitantes af.ermanados (1).
En efecto, al principio estas hermandades no tuvieron otro objeto
que la mfitua defense, tanto en lo exterior para los enemigos comunes,
como en lo interior para defender sus fueros y privilegios. y perseguir
A toda clase de criminals, que destruian y asolaban las propiedades
de los pueblos y de los particulars. Posteriormente tomaron otro
cardcter, y en los reinados de D. Fernando III el Santo y alguno de sus
sucesores, hubo necesidad de prohibirla formacion de lashermandades,
que tenia lugar en menoscabo de la autoridad Real y ann en perjuicio
de los pueblos mismos. Sin embargo, se anument6 el nimero de aquellas,
para defenders en ocasiones de las arbitrariedades de los sefiores y aun
de algunos Monarcas. El filtimo esfuerzo de las ligas 6 hermandades
tuvo lugar el afio 1520, en cuya 6poca se sublevaron casi todas las
ciudades de Castilla, y oncendieron la famosa guerra civil de las Co-
munidades, a causa de las vejaciones que sufrian por la codicia y arbi-
trariedad de lo? sefiores flamencos, que ocupaban todos los puestos im-
portantes del Estado, y consideraban 6 nuestro pafs como el medio de
engrandecerse y enriquecerse, contribuyendo no poco a este levanta-
miento la codicia y ambicion insaciables de Chevres, Ministro y favo-
rito del Emperador Cdrlos V. Conocida es la historic de esta guerra,
asf como lasjustas reclamaciones de los Comuneros, el triste fin que
tuvieron las Comunidades en los campos de Villalar, y la muerte de
sus principles caudillos Juan de Padilla, Bravo y Maldonado.

Hasta el siglo XV, los concejos pudieron nombrar entire sus individuos
6. los encargados de ejercer la jurisdiccion civil y criminal; mas desde dicho
siglo empezaron los Reres 6i enviar a los pueblos, villas y ciudades jueces
asalariados. (SEIMERE. Historia. del Derecho espauol -D. SALVADOR DEL VI-
so. Historia del Derecho civil, mercantil y penal de Espanta.)
(1) Los oficios concejiles eran de dos classes: sion de la Corona, como merindades, alcaldias y alguacilazgos, y otros de
ordinaria election de los pueblos, a saber: regimnientos, juradurias, escri-
banias, mayordomias y fieldades. Nombraban, sin embargo, los pueblos
sus merinos, alcaldes y alguaciles donde lo tenian por fuero, uso 6 costum-
bre, salvo si todos 6 la mayor part de los veecinos solicitaran la interven-
cion del Rey, 6 si 6ste considerase necesario ponerlos por mengua que hu-
biere de justicia, y mediando dicha peticion, nombraba regidores y demis
oficiales de origen elective.>> (COOLMEIRO. De la Conslitucion y del gobierno
de los reinos de Leon y Castilla, tomo II, pig. 171.)
Tomo II. 6





82 CONSTITUCIONES VIGLN'TES.
Cartas-pueblas y Fueros municipales.-Las circunstancias espe-
ciales en que se hall6 nuestra Patria despues de la batalla del Guada-
lete, y sobre todo en la dpoca de la reconquista, hicieron tomar an ca-
ricter propio y distintivo A la legislation political y civil. Conserv6se
en Castilla y Leon hasta el reinado del Emperador D. Alfonso VII el
C6digo g6tico 6 Fuero-Juzgo como la legislation principal, siendo las
demds leyes que se publicaron, particulares 6 municipales, 6 introduce.
das por la costumbre y derivadas de las leyes g6ticas 6 de los pauses
vecinos. Obligados todos los habitantes de la Peninsula 4 la obra gi-
gantesca de la reconquista, los Mdnarcas concedieron Cartas-puebias
a los habitantes que poblaban nuevamente el territorio conquistado; y
en la imposibilidad de entenderse directamen'te con los muuicipios, les
otorgaron asimismo Fueros particulares 6 cuadernos legales. Enestas
cartas 6 cuadernos se contienen Constituciones, ordenanzas y leyes
civiles y penales encaminadas a establecer con solidez los ayuntamien-
tos de las villas y ciudades erigidas en municipalidades, asegurdndolas
un gobierno acomodado a la constitution political del Reino y alas cir -
cunstancias de los pueblos. Examinaremos algunos de los mas prin-
cipales.
El fuero de Leon form6se en el Concilio de Leon del aiio 1020, rei-
nando D. Alfonso V. Cobsta de 48 d 49 canones (1). En el dicho fuero
se renueva la obligacion, de ir al fonsado con el Rey; so previene quo
en la ciudad de Leon y en todo su pueblo y alfoz haya jueces nombra-
dos por el Rey; se concede 4 Leon el privilegio de asilo; se dispone que
ningun vecino de Leon, cidrigo ni lego, pague ramo, f(nsadera ni
makieria; se ordena que todos los pleitos y causes de sus vecinos y de
su alfoz se decidan en la capital; se proscribe el fuero de Sayonfa,
prohibihndose demandar 6 juzgar A la mujer casada en ausencia de so
marido. Finalmente, se encuentran en dicho fuero algunas disposicio-
nes relat'ivas a la venta de la care, pan, vinos y frutos, arreglando los
derechos de compradores y vendedores, y los pesos y medidas.
.Fuero de Ndjera (2). Fud confirmado por D. Alfonso VI el afio 1076,
despues que se hubo apoderado de today la RIioja, y en el cnal se conce-
dian various privilegios 6 los vecinos de esta ciudad, que no tenian obli-
gacion de dar sus asnos y acdmilas para ir al fonsado, sino a los veci-
nos del mismo pueblo. Tampoco estaban obligados A salir al fonsado

(1) Citaremos en este y demnis fueros que examinemos las disposiciones
que tengan analogia con el plan de nuestra obra.
k2, Este fuero se halla integro en la Coleccion del SR. Muwoz y RoMEto,
la cual recomendamos especialmente 6 nuestros lectores.





ESPARA. 83
mas de una vez al afio, ni daban el quinto de lo quo ganaban, al Rey;
podian comprar y vender toda clase de comestibles, vendimiar cuando
quisieren, y gozaban del aprovechamiento de las aguas del rio, de los
montes y de los pastes para ganados. Los vecinos de Najera que come-
tiesen algun delito y diesen fiadores, no debian ser press; y no pudien-
do dar fianzas, eran conducidos al palacio del Rey en calidad de dete-
nidos.
Fuero de Logro6o.-Lo concedi6 D. Alfonso VI en 1095. Determnina
el fuero que sus leyes sean comunes a todos los que habiten en Logro-
iio, cualquiera que sea su naturaleza, 6 procedencia: prohibe que el sa-
yon, el merino 6 el sefior puesto por el Rey, entire por fuerza en casa al-
guna; les exime de los malos fueros de sayonia, fonsodera, anubda,
maieria, vereda, hierro y agua caliente, pesquisa, etc. El senior quo
mandara en la ciudad, no podia poner en ella merinos, alcaldes ni sa-
yones que no fuesen vecinos y pobladores de la misma, pudiendo dstos
libremente comprar y vender heredades. Siguen al fuero varias confir-
maciones Reales, siendo la Altima del Rey D. Sancho de Navarra, en el
afio 1168.
Fuero de Cuenca.-Segun todos los tratadistas de la historic do
nuestro derecho patrio, este fuero es el mas notable, porque como dice
con exactitud y verdad el Sr. Marina, (se aventaja A todos los munici-
pales, ora se consider la autoridad y extension que tuvo este cuerpo
legal en Castilla, ora la copiosa coleccion de sus leyes; de manera que
puede reputarse como un compendio del derecho civil, en que se tratan
con claridad y concision los principals puntos do jurisprudencia, y se
ven reunidos los antiguos usos y costumbres de Castilla. (1).>
La fecha de este fuero puede graduarse A fines del siglo XII, hacia
el anfo 1190, en que lo concedi6 D. Alfonso A la ciudad de Cuenca, quo
conquist6 a los moros. Se eximi6 por l A los vecinos de Cuenca de todo
tribute, menos de los que se pagaban para reparar las murallas, de los
cuales ninguno era exceptuado; estableci6se un solo fuero para todos los
habitantes, de cualquier clase que fueran; que el concejo de Cuenca no
fuera obligado A salir A campafia sino con el Rey. Se mand6 (que d ho-
mes de 6rden nin A monges, que ninguno non haya powder dar nin ven-
der rafz.) So prohibit A los que entraran en religion llevar A ella mas
del quinto de sus bienes. Hacfase responsables A los padres de la con-
ducta do sus hijos, pero no de sus deudas. La inviolabilidad del asilo
domdstico se ve garantida por varias disposiciones, imponiendo penas

(1) MARINA. Ensayo histdrico-critico sore la antigua legislation y princi-
pales cuerpos de los reinos de Leon y Castillq, pag. 126.





84 CONSTITUCIONES VIGENTES.
segun las circuntancias, a los que no le respetaran. En la parte civil es
notable en lo concerniente al matrimonio, sociedad conyugal y heren-
cias y sucesiones. Asimismo trata de la election de los cargos munici-
pales. Desde esta 4poca empiezan 6 crecer el nfimero de los fueros mu-
nicipales, pudiendo ser considerados como cuadernos de leyes, en los
cuales se halla un sistema complete de legislation administrative, ci-
vil y criminal (1).
En el reino de Aragon los fueros mas notables son los de Sobrarbe,
Jaca, Zaragoza, Daroca y Huesca, el Fuero generaly.jas Observancias
del Reino de Aragon. Se atribuye al Rey D. Sancho Ramirez, que mu-
ri6 en el cerco de Huesca (1094), la primera coleeccion general de leyes
de Aragon, 6 sea la recopilacion de las antiguas leyes de Sobrarbe, A
las que afiadi6 otras nuevas, dadas por 61 mismo. Este C6digo se fu6
aumentando sucesivamente con los fueros de los Reyes posteriores has-
ta D. J6ime I. Dicha recopilacion fud hecha por el Concilio y C6rtes de
Jaca (1071), en la lengua espafiola de aquella 4poca.
Las primeras leyes de Sobrarbe, correspondiendo a lo exfguo de
aquel principado, eran pocas, sencillas y limitadas A lo m6s precise:
entire ellas la de alzar Rey, que es la de mayor interds politico; contie-
ne recuerdos muy aut6nticos de las leyes y costumbres de los godos y
francs; da a los ricos-homes y nobles cierta intervention en el ejerci-
cio del poder pfiblico, y comprende, en suma, cuanto en material de ba-
ses orgdnicas y constitutivas necesitaba 6 la sazon aquel Estado. Cor-
rian estas leyes en manos, cuando m6s, de los jefes encargados con el
Rey de la administration dejusticia, de la resolution de los mds impor-
tantes negocios pfiblicos, de la direction de la guerra, de la concession
de privilegios y exenciones, imposicion de gravdmenes, tributes, servi-
dumbres y todo lo dem6s que, sin ser possible que se decidiera en tales
circunstancias polfticas por reglas generals, tenia que tratarse y arre-
glarse individualmente, en vista de incidents y datos especiales. No es
de extrafiar, por consiguiente, que las colecciones legislativas no fue-
ran entonces muy numerosas. Mas 6. proporcion que se desarrollaba el
estado civil por medio de la reconquista, se hacia sentir la necesidad de
recopilar los fueros de toda especie, tanto para el mas acertado gobier-
no en general, como para definir bien los derechos y dirimir las con-


(1) Mencionaremos algunos de los m6s notables, como el de Bdrgos
(1073); Sahagun (1084), el de Toledo (1085), el de Esealona (1130), el de Ovie-
do (1145), el de Baeza (1147), el de San Sebastian de Guipfizcoa (1150), el de
Molina (1152), el de Palencia (1181), el de Haro (1187), el de Madrid (1202),
el de Alcala (1202 a 1207), el de Zamora (1208), el de Sanabria (1220) y otros.






ESPANA. 85
tiendas que se suscitaran entire los ciudadanos y las families (1). D(
aquf provinieron, tanto las C6rtes de Jaca, como su compilation d(
1071, donde se incluy6 toda la legislation existente hasta entouces en
la monarqufa aragonesa, 6 saber: los fueros de Sobrarbe, escritos 6 nc
en 4poca anterior, y que en el primer caso fueron traducidos del latir
poco culto de la Edad Media, en que estarian escritos, segun la opi-
nion mIs admitida; los Fueros municipales de Jaca, tanto los concedi-
dos primeramente por el Conde D. Galindo, como las adiciones del
Conde D. Sancho el Mayor, revocando algunos fueros anteriores, y los
nuevamente formados en Jaca y promulgados por el Rey D. Sancho
Ramirez. Ademas de esta compilation legal, se conocieron en Aragor
otros importantes fueros y cuadernos de leyes. Los fueros de Zaragoza:
dados por D. Alfonso I, su conquistador, y confirmados con grande
ampliaciones, gracias y franquicias por las C6rtes de 1283, bajo el rei-
nado de D. Pedro III, y que se conocen con el nombre de Privilegi(
general, al que sigui6 mas tarde el llamado de la Un7ion (2). Los fueros
de Daroca, concedidos por el Principe D. Berenguer, los cuales sin du-

(1) Veanse los Discursos politicos sore la legislation y la historic del an-
tiguo Reino de Aragon, por D. JAVIER DE QUINTO.
(2) El origen de estos privilegios data del reinado de D. Jaime I, el Con-
quistador, quo otorg6 a los aragoneses grades franquicias y libertades
concediendo a, los ricos-homes una intervoacion direct en los negocios
mas importantes del Estado. Desatendidos en parte estos derechos por lo`
sucesores de D. Jaime, fueron varias y repetidas las reclamaciones que lo.
ciudadanos elevaron al trono por medio de sus representantes en las Odr-
tes, en cuya virtud concedio al fin D. Pedro III A los aragoneses y valen-
cianos que habian aceptado los fueros de Aragon el quo se denomind Privi-
legio general, y fu6 una verdadera Constitueion political, otorgada el dia '
de Octubro de 1283 en la iglesia de los Predicadores de Zaragoza, en pre-
sencia de los ricos-homes, infanzones y Diputados de las villas yciudades.
En dicho Privilegio general se garantizaba la observancia de los fueros,
usos y costumbres antiguas; se daba mayor latitud 6 las atribuciones del
magistrado conocido con el nombre de Justicia mayor, y se les concedieron
otros derechos de no menor trascendencia, quo conservaban y sostenian
con empefio, constituyendo 6 este fin ligas 6 unions en quejuraban defen-
derlos a toda costa.
Mas no satisfechos todavia los unidos con este privilegio, al tomar po-
sesion de la corona D. Alfonso III (1286) pretendieron quo las C6rtes tu-
vieran el derecho de intervenir en el arreglo de su casa y Consejo; y como
las desavenencias con la c6rte de Roma vinieron entonces 6 complicar la
situation political del reino y a poner en peligro A la misma Corona, re-
sign6se D. Alfonso 6 conceder lo que le pidieron, y aun otorg6 tambioen el
privilegio llamado de la Union, en el cual prometi6 el Rey deria contra persona alguna de la union sin preceder sentencia del Justicia
de Aragon con consentimiento de las Cd6tes: que contraviniendo 6 aquel
privilegio, no le tuviesen por Rey, ni a el ni a sus sucesores, y pudieran
elegir otro a su capricho: que de alli en adelante quedasen los Reyes obli-
gados a tenor C6rtes en Zaragoza por el mes de Novienibre, y que las C6r-





86 CONSTITUCIONES VIGENTES.
La se diferenciaron de otros mis antiguos que tuvo la misma ciudad, y
lue se otorgaron A la villa de Caseda en Navarra, cuyo Rey D. Cdr-
os III el Noble losconfirm6 en 1413. Mas el otorgamiento y concession de
stos fueros nada tenia que ver con el sistema adoptado en Aragon para
a formation de leyes generals, que se verificaba en las C6rtes del rei-
io, de cuya organization hablaremos mis adelante. Desde la coleccion
le leyes generals promulgadas en Jaca, no volvi6 a formarse otra
Ldguna hasta el reinado de D. Jaime I el Conquistador, en cuya dpoca
ie principi6 y llev6 d cabo la coleccion de los fueros de Aragon, tal
omo ha llegado hasta nosotros. Deseando este Monarca refandir en un
aolo coerpo de leyes todas las promulgadas en dpocas anteriores, en-
;arg6 este trabajo al Obispo de fluesca D. Vidal de Canellas, y con-
luido y aprobado se public en las.C6rtes do la .misma ciudad (1247),
,omprendidndose en 6l los fueros de los Reyes anteriores y los. nuevos
)romulgados por D. Jaime, divididos todos en ocho libros, que se an-
aentaron sucesivamento hasta doce con los hechos por. las C6rtes de
Liferentes ciudades; y como adems habia en Aragon otras leyes que
enian fuerza por uso y costumbre inmemorial, Ilamadas Observancias
kubo de rocoger los mis notables el Justicia D. Martin Diaz de Aux,
r con anuencia de las C6rtes de 1554, formed una coleccion que fud
.gregada al cuerpo de los fueros.
Modificada posteriormente por las C6rtes de Mon zon en 1547, que-
laron reducidos los doce libros a nueve, con arreglo al C6digo de.Jus-
iniano, seguidos de las observancias y de una pequefia coleccion de
ueros que habian cailo ya en desuso, y fueron abolidos todos por un
lecreto de D. Felipe V en 29 de Junio de 1707, si bien se declararon
ubsistentes en los pleitos civiles entre particulares, y que no tuviese
nterds alguno la Corona, en virtud de otro decreto de 3 de Abril
le 1711.
Desde el reinado del mismo D. Jaim e I se promulgaron en Cataluia
iferentes leyes, denominadas segun su varia naturaleza Constitacio-


es tuvieran el poder de elegir y asignar z! los Reyes consejeros, con cuyo
cuerdo rigieran y detorminaran los negocios do Aragoa, Valencia y Riba-
'orza.> No obstante la coacesion de tamafios privilegios, los aragoneses
onstituyeron todavia otra Union en el reinado de D. Pedro IV el Ceremo-
ioso, de la cual result una guerra civil muy desastrosa entire los nobles y
)s pueblos coligados por una parte para la defeasa de sus fueros y liber-
ades, y los adictos a la autoridad real por otra. Al fin, derrotados los de la
Inion en la batalla de Epla (1318), y eastigados con demasiada crueldad los
-fes del movimiento, qued6 abolido para siempre'el privilegio do la Union.
,ero en cambio so comunic6 mayor vigor a la elevada magistratura de'
usticia.





ESPANA. 87
nes, Capiltle's de c6rle y Actos de cdrle (1). Estos varies elements
exigian una recopilacion, que fad acordada por las C6rtes de Barcelo-
na (1413), reinando en Aragon D. Fernando I, y siendo corregida por
el Emperador Crlos V (1553), y publicada de nnevo en tres vol6me-
nes (1588). Por flitimo,, verific6se una tercera recopilacion en 1702;
mas los acontecimientos de la guerra do sucesion dieron mirgen al de-
creto de 16 do Enero de 1716, en c uya virtud la autoridad de dicha le-
gislacion fud limitada a los casos de derecho privado y d los de admi-
nistracion., de justicia en ciertas y determinadas circunstancias. La
misma suerte tuvieron los fueros de Valencia.
Los de Navarra tienen muchos puntos de contacto con los que nos
ban ocupado anteriormente. A consecuencia de una de las querellas
que hubo entire los seibres y el pueblo, produjo la formacion del Fuero
,qewsral, llevada a cabo en la 6pooa del Rey Teobaldo I, y compuesto
de lo faeros particulars de los pueblos y de los usos y costumbres de
Navarra. Posteriormente sufri6 varias reforms y adiciones, hacida-
dose necesaria una Novosinua Recopilacion, que fad acordada por las
C6rtes de 1701, impresa en 173.3, y que consta de cinco libros que
contienen 124 titulos y 1838 leyes (2).
D. Enrique IV, por cedula do 4 de Mayo de 1464, mand6 hacer una
reform en las ordeonanzas anti-g'as de Alava, que did por resultado
un nuevo cuaderno, compucsto de 60 ordenanzas, que fud confirmado
por los Reyes Cat6ticos y por Felipe II, insertaiudose en esta dpoca el
privilejio de contrato con 23 capftulos. Esta recopilacion, asf como
los privilegios, cedulas, cartas ejecutorias y confirmaciones, componen
el Cz&,zderno de leyes y ordezzas ds la prosiacia de Alava.



(1) Llamibase Constituciones a todas las leyes emanadas de las 06rtes:
los Captiulos de cd6te eran dictados ai propuesta de alguao de los brazos del
Congress, recibiendo la a:rob-icion con et decreto de Plan al Seior Rey, 6 6,
Sa Magestat. Los Actos de cdrte eran laspragmiticas, c6dulas, privilegios 6
gracias dadas por el Rey sin ol concurso de las Cdrtes. Tambien se conoci6
en Cataluita otra legislation municipal, compuesta de las sentencias reales,
en que el Monarea decidia 6 fallaba algun pleito: de las sentencias arbitrates,
en que se fallaba el pleito por medio de Arbitros, cuyas funciones solia des-
empefiar el mismo Iey: de las concordias 6 transacciones entire las parties,
y las Ordinacioos, que comprendian las providencias pertenecientes al go-
bierno civil y l a mrinistracion de justicia. Algunas Bulas y Breves ponti-
ficios expedidos por et Papa 6 su delegado, formaron tambien part de la
legislation de Catalutia.
(2) Al fin de la roseria histdrica damos, por via do apendice, un extract
de la legislation de Navarra, que tomamos del notable Diccionario geogrd-
fico-estadistico list6rico de Espa'ia y susposesiones de Ultramnar, por 1. PAs-
CUAL MADOZ.





88 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Reunido el sefiorio de Vizcaya en junta general bajo el Arbol de
Guernica el dia 5 de Abril de 1526, acord6 la reform do su antiguo
fuero, no muy bien acomodado a la legislation vigente entonces en el
pafs, encomeudindose esta tarea a catorce letrados peritos y concien-
zudos, A quienes se dieron veinte dias para redactar el nuevo fuero.
Terminaronle en diez, y hallAndole arreglado y conform en un todo
con el plan propuesto, se solicit del Emperador CArlos V el permiso
para su impression, que fud concedido por cedula y provision de 1.
y 7 de Junio de 1527, A las que han sido agregadas despues las confir-
maciones de algunos Reyes posteriores. En este libro, titulado Fuero,
privilegios, franquicias y liboertades de los ffjos-dalgo de Vizcaya,
quedaron recopiladas 265 leyes en 30 tftulos, habidndose agregado
despues algunas reales cddulas en las reimpresiones que en lo sucesivo
se verificaron. Como parte de estos fueros se insertaron y mandaron
guardar en reales provisions de 4 de Mayo de 1773 y 31 de Mayo de
1788, el Capitalado, que consta de once leyes 6f ordenanzas que por
encargo de los Reyes Cat6licos hizo el licenciado Chinchilla, de su Con-
sejo, con la villa de Bilbao, a peticion de la misma, en 1483, y la Con-
cordia de 1489, con 14 capitulos fi ordenanzas, formalizada en Vizca-
ya por el rnismo licenciado y con autorizacion de los mencionados Re-
yes Cat6licos. .
Reinando en Castilla Enrique II, se verific6 la redaccion del primer
cuerpo de leyes -6 ordenanzas de la provincia de Guipfizcoa (1375) en
la villa de Tolosa, siendo confirmado por el Rey en Sevilla el dia 20 de
Diciembre del mismo afio, y en Bfirgos el 18 de Setiembre de 1377; pero
la junta de los procuradores de las villas de voto, convocada en Gue-
taria por real c6dula expedida en Avila el 23 de Marzo de 1397, refor-
m6 algunas y orden6 otras hasta el nimero de 80, que fueron confir-
madas y adicionadas posteriormente hasta el de 147, en el reinado do
Enrique IV (1457); pero el mismo Rey decret6 mris adelante la forma-
cioni de un nuevo cuaderuo, que se concluy6 en Mondragon (13 Junio
1467), compuesto de 207 ordenanzas; y aun se verificaron otras reco-
pilaciones posteriores en 1583 y 1690, A causa del aumento de leyes
nuevas y del. desuso en que habian caido las anteriores. En esta 6ltima
Recopilacion de los fueros y privilegios, leyes y ordenizas de las
provincias de Guipizcoa, compuesta de 41 tftulos y 330 capftulos, se
insertaron las antiguas de la anterior, en cuanto se hallaban en uso y
observancia, y las posteriormente confirmadas, habidndoso impreso,
prdvia la real licencia, otorgada el 3 de Abril de 1690. En 1758 se les
agreg6 un suplemento, y por real resolution de 13 de Marzo de 1761
dispuso el Sr. D. Cdrlos III que se guardasen dichos fueros y privile-





ESPANA. 89
gios, pudiendo reclamar la provincia siempre que sobre este punto se
creyese perjudicada.
Varies han sido los pareceres y juicios respect a las ventajas y des-
ventajas del sistema foral, encomi'6ndole uaos en alto grado y depri-
midndole otros excesivamente hasta el punto de atribuirle toda la,
anarqufa que se advierte 64 cada paso en la historic de la Edad Media.
Sin abrazar por complete ninguna de tan encontradas opinions, nos
limitamos a, considerar al regimen foral bajo su aspect politico, reeor-
dando que reprimi6 los excess de los nobles y los desdrdenes que pro-
movian. A este fin, los priocipales fueros, como el de Molina y otros,
concedieron finicamente a los caballeros de las colaciones 6 parroquias
el derecho de opcion a los oficios y ministerios p6fblicos delconcejo, lla-
mados portiellos, cuya election se verificaba anualmente por todos los
vecinos de casa abierta (1). Ningun vecino podia aspirar a ser juez 6
alcalde si no mantenia con un afio de anticipaciou caballo de silla 6
que valiese veinto maravedises de oro (2); los alcaldes administraban
justicia (3); estaba prohibido i4 los.grandes y demds nobles levantar
castillos y fortalezas en territorio del concejo (4), y d los vecinos y
miembros de las municipalidades dar 6 vender sus heredades y bienes
races, no solamente 6 los extrafios, sino a los ricos-homes y d los po-
derosos establecidos en los tdrminos de los municipios. Esta filtima dis-
posicion, que tendia indadablemente A impedir que la tierra llegara
con el tiempo a ser poseida casi en su totalidad por los grandes sefio-
res, fud completada per las que prohibian la amortizacion eclesiastica,
insertas en el fuero que di6 A Toledo Alfonso VI, en el de Cuenca y en
todos los demas, para cuya redaccion se tuvo present este filtimo.
En cambio, la legislation floral era escasa y nada complete en la
parte civil, asf como generalmente no muy acertada en el derecho pe-
nal. Ascendiendo cada vez mds el ndmero de fueros, hasta el punto de
que pudieron contarse por millares, eada pueblo tenia una legislation
particular, desapareciendo la unidad de leyes, tan indispensable para
el gobierno de un pafs, y sobre todo para la recta administration de
justicia.
En la parte political eran reconocidas la libertad 6 igualdad ante
la ley de todos los habitantes de la municipalidad, cualquiera que. fue-
se su clase y categoria, como dice muy bien D. Salvador Viso en su


(1) Fueros de Soria, Sepdlvcda y Cuenca.
(2) Fuero de Cuenca.
(31 Fueros de Salamanca, Alcali de Henares, Cuenca y otros muchos.
(4) Idem id,





90 CON3TITUCIONES VIGENTES.
obra ya citada. Igualmente so garantia la seguridal personal y el sa-
grado derecho de propiepad; y por filtimo, los Monarcas no podian im-
poner otras contribuciones que las aprobadas por los fueros, cuya pre-
rogativa tuvo despues mas importanoia en las C6,rtes del Reino. La le-
gislacion foral tenia su razon de ser.en aquella 4poca ,de division y de
lucha; hoy dia es un monument :hist6rico muy notable y digno de
tener~se en cuenta, tanto por los que se dedican A las.materias,.jurfdi-
cas, como por los que tienen la alta y noble, comision de legislar; pues
es indudable que si las nuevas leyes deben conformarse con los adelan-
tos cientfficos de la dpoca, no lo es menos que han de tener precedentes
en la legislation antigua dcl pais para el cudl han sido dadas, herma-
nandose de este modo la gloria do las legislaciones antiguas con los ade-
lantos do la civilizacion modern; no olvidando nunca que en nuestra
Patria es dondo se encuentran los germenes. mis antiguos da la verda-
dera libertad y acrisolado patriotism.
La nobleza de la Edad Media creci6 al mismo tiempo que el poder
de los municipios,. a causa de la continue guerra con los arabes, que
hacia necesaria la concentration de una grande autoridad en los hA-
biles capitanes que con la fuerza de las armas sustrajeron el territorio
del yugo mahometano. Adquiriendo los nobles mayor suma de poder a
media que adelantaba la reconquista, porque se hacian duefios de
fuertes castillos, poblaciones; considerable y numerosos vasallos,, no
tardaron en.causar recelos i los mismos Reyes. Asi vemos que el de
Leon, AlfonsoV,,procura reprimairlos, y Alfonso VII,: el Emperador, tra-
tade amenguar su prestigio e el Ordenamiento de. Najera; mas en cam-
bio otros Monarcas que necesitaban su auxilio y aun en ciertos casos su
misma neutralidad, no observaron igual conduct; por ejemplo, Al-
fonso VI declar6 caballeros a todos los vecinos de la recien conquistada
Toledo, siempre que tuvieran. A su disposition un caballo y se, obliga-
sen iA prestar los servicios militares cuando fueran requeridos; al efec-
to; verific6 lo mismo Alfonso VIII, que protegi6 a los caballeros de las
ciudades, siguiendo la polftica de opener esta nueva nobleza a a anti-
gua. Los nobles de la Edad Media solian dividirse en bandos y parcia-
lidades, de to cual ofrece lamentables ejemplos nuestra historic de
aquellos tiempos, sobre todo en las minorfas de los Reyes, como Alfon-
so VIII, Fernando IV y Alfonso IX; y cuando ocupaban el s6lio Prfn-
cipes bondadosos y aun ilustrados, pero irresolutos y d6biles, como
Alfonso el Sabio, entonces ardia la tea de la discordia, incendiando cl
Reino por todas parties: la neutralidad era uan crime A los ojos de to-
das las banderfas. que.destrozaban el pafs; y si cualquior individuo
mis 6 menos important se decidia por abrazar un partido determina-





ESPANA. 91
do, el contrario -,le proscribia despiadadamente como enemigo de la
Patria. Empero no todos los Reyes se dejaron dominar por ]a ambition
& intrigas de los nobles. Fernando III el Santo impidi6 que los cargos
militares ejercidos haata entonces con el titulo de Conde, a la, usan.za
del Imperio romano, desde el tiempo de Constantino y de la monarqufa
visigoda, continuaran ei calidad de hereditarios, como habian empe-
zado 6 serlo, y los sustituy6 con adelantados que defendiesen las fron-
teras, d semejanza de los margraves de Alemania, que contuvieron los
progress de los hfangaros. Alfonso XI, apenas cumple tres lustros, em-
palia con mano fuerte el timon del Estado, y su vigor logra abatir las
facciones que en aquel tiempo intentaban poner trabas a so autoridad:
manda dar muerte 6 las mismas puertas de su palacio a D. Juan el
Contrahecho, y vence y priva de la vida al Gran Maestre de Alc6nta-
ra, a D. Juan Ponce de Cabrera y A D. Juan Alfonso de Haro, al mis-
mo tiempo que con polftica sagaz logra reducir a l obediencia A la
ilustre cuanto rebelde y ambiciosa casa de los Laras. Por estas vicisi-
tudes pasa la nobleza, mostrando ambition y osadia, pero al mismo
tiempo espfritu cristiano, abnegacion, y, sobre todo, un valor a toda
prueba.
Macho se ha disputado sobre el feudalismo en Espafia, asegurando
unos, en union con los extranjeros, que nuestro pals corri6 la misma
suerte quo los dem6s de Europa en la Edad Media, y alegando otros
que 6 no existi6 semejante feudalismo, 6 se implant6 en nuestro suelo
con muy diversas.condiciones del conocido a la sazon en todas parties.
Ei impossible negar que la poderosa influencia ejercida por el derecho
romano en la legislation visigoda impidi6 que la Espafia do Ataulfo y
Recaredo siguiese las huellas de Francia, Inglaterra y Alemania; pues
aun cuando desde un principio se mantuvieron separadas las legisla-
ciones visigoda y roman, acabaron por refundirse ea una sola; que
participando de ambas, modified notablemente el element germdnico
que se advierte en el sistema feudal de toda la Europa en aquel tiempo.
Mas adelante, en la dpoca de la reconquista, Navarra, Aragpn y Ca-
talufia, mis pr6ximas A la vecina Francia por s,. situation geogrdfica,
que las coloca en la falda del. Pirineo, participan algun tanto del regi-
men feudal establecido en aquel pafs, y que al pasar por el resto de
Espafia hasta llegar A Castilla y Leon, se modifica considerablemente,
hasta el punto de no conservar muchos caractires esenciales. Cierto es
que en el C6digo de las Partidas se define detalladamente los feudos
y sus derechos; pero esta circunstancia que tanto han hecho valer los
partidarios de la opinion que sostione la existencia absolute del feu-
dalismo en Espaiia, solamente nos prueba que Alfonso X, tropezando





S2 CONSTITUCIONES VIGENTES.
contfnuamente en la tierra mientras miraba sin cesar los astros, que
le robaban casi toda su atencion, sofiaba con elevarse a la dignidad de
Emperador de Alemania, donde dicho regimen se hallaba desarrolla-
do hasta lo sumo; y donde cabian todas las disposiciones de las Parti-
das, desde la primera hasta la iltima, much 'mejor que en Espafia y
en aquella 4poca, como se nota muy bien si se atiende A que no tuvie-
ron fuerza legal sino en tiempo de D. Alfonso XI (1348).
Habiendo hablado ya, aunque brevfsimamente, por no consentir
otra cosa los estrechos lfmites de nuestro trabajo, de los cuadernos 6
colecciones de leyes conocidos con el nombre de Fueros municipales,
tenemos que tratar ahora de otros dos no menos cdlebres, que sirvierou
para determinar del modo mis convenient y decoroso las relaciones
de los nobles con el Monarca y con sus iguales 6 inferiores: tales son
el Fuero de los Fijos-dalgo y el Fuero viejo de Castilla.
Para apreciar en su just valor los datos hist6ricos que nos sumi-
nistran los autores respect 6 la formacion del fuero de los fijos-dalgo,
diremos con Marina que son tales 'y tan encontradas las opinions
acerca del orfgen y naturaleza, tauto de este fuero como del que se
form posteriormente, y tan oscuros y dadosos los monumentos hist6-
ricos que de estos hechos nos quedan, que apenas nios es licito aventurar
algunas conjeturas sobre puntos en que se advierten pareceres tan dis-
tintos. Lo cierto es, sin embargo, que el sistema foral era iusuficiente
para las necesidades de la Monarqufa en el reinado-de D. Alonso VI el
Emperador, que reconocido como tal en las Cdrtes de Leon (1135), se
dedic6 desde luego 6 dar algunas leyes para los asuntos de mayor ur-
gencia, encargando al mismo tiempo A los jueces que administrasen
justicia con la mayor severidad, como en efecto lo verificaron, segun
refiere su cr6nica.
Empero si se corrigieron las costumbres A consecuenrcia de las dis-
posiciones tomadas por Alfonso VII, no dejaba de necesitar el Reino de
una refurma mas dmplia y general. Los des6rdenes acaecidos en tiem-
po de Dofia Urraca, la cual al morir habia dejado sus Estados llenos de
rebeldes, usurpaciones 6 injusticias, y los vicios y defects de que ado-
lecia la Constitucion polftica do aquella 4poca, subsistian 6 pesar de
todo, p6r lo cual resolvi6 el Monarca convocar unas C6rtes en NAjera,
en las coales, despues de haber expuesto los dafios a que daba lugar
la falta de una coleccion donde estuvieran reunidos los privilegios que
legftimamente correspondieran 6 la nobleza, se hicieron algunos orde-
namientos para expresar los derechos de los individuos pertenecientes
a'esta clase, mandando former con todos ellos un C6digo por el que se
rigieran, y con arreglo d cuyas disposiciones se resolvieran los asuntoS





ESPANA. 93
6 litigios suscitados ante el Rey 6 susjueces con motivo de los derechos
que alegaren los nobles, 6 los que tuvieren concedido algun sefiorfo.
No se sabe a punto fijo en qu6 ailo se form este Ordenamiento, lo
cual proviene de no constar de un modo positive y terminante el afio
en que se celebraron las Cdrtes de Najera, done fud publicado. Sin
embargo, como en 1135 se verified la conquista de la Rioja por Alfon-
so VII, tenemos ya un hecho para poder datar desde allf en adelante la
epoca en que se reunieron dichas Cdrtes, las cuales, segun afirman
muchos historiadores, lo fueron en el afio 1138; y siendo esto asf, no
sera aventurado career que dicho fuero Af ordenamiento fud publicado
en este mismo afio.
Los nombres con que es conocido este C6digo son los siguientes:
1.0 Ordenamiernto de Ndjera, por haber sido formado ea las C6rtes cele-
bradas en esta ciudad: 2., Fuerode los Fijos-dalgo, por contenerse en 61
lasexenciones de la nobleza y los derechos de las diversas classes de se-
fiorfo; y 3.0, Fuero de las Fazafas y Alvedrios y de las costumbres an-
tiguas de Espaga, por contener las costumbres seguidas por los caste-
llanos y las sentencias y decisions de los jueces elegidos por las par-
tes para resolver sus competencias. Este fuero puede ser considerado
como una compilacion general para una clase determinada, cual era
la nobleza, y lo que conocemos de 61 es lo quo se halla incluido en el
tftulo 32 del Ordenamiento hecho por el Rey D. Alfonso XI, siendo el
primer cuerpo legislative y fuero general que se conoce despues del
Fuero-Juzg.o, por star destituida de todo fundamento la opinion de
los que atribuyen al Conde de Castilla D. Sancho la publication de un
C6digo general; pues si bien dicho D. Sancho fud Ilamado el de los bue-
nos fueros, debi6 esta calificacion 6 su recta administration de jus-
ticia.
Aunque Alfonso VII el Emperador estableci6 en el Ordenamiento
de Najera la legislation que debia*regir a la nobleza, el tiempo demos-
tr6 la insuficiencia de estas medidas, por lo cual Alfonso VIII, ha llindo-
seen B6rgos (1212), confirm los fueros que los concejos de Castilla
debian 6 sus antecesoires, agregando 61 por su parte algunos otros. Ac-
to contfnuo mand6 6 los nobles que examinasen los suyos, y reducidos
6 escrito se los presentaran; mrs poco tiempo despues murid el Monar-
ca, y la legislation hubo de quedar en el mismo estado; sin embargo,
los nobles continuaron rigi6ndose por la coleccion quo se habia man-
dado former, hasta que posteriormente recibi6 la sancion, pasando 6 ser
un Cddigo general con el nombre do Fuero Viejo de Castilla, dividido
en cinco libros, donde se halla.todo el derecho politico, penal, de proce-
dimientos y civil, conocido en aquella 6poca.





94 CONSTITUCIONES VIGENTES.
En el libro I se halla reur.ido todo lo correspondiente a las regalias
de la Corona y d los derechos y gobierno de los vasallos.
En el IT se hallan las eyes penales contra varias classes de delitos,
como muertes, heridas, violaciones, hurtos, etc.
En el III se trata del 6rden de los procedimientos judiciales.
En el IV se hallan algunas disposiciones sobre el centrato de com-
pra-venta, y obligation por part del vendedor de sujptarse 6 la evic-
cion y saneamiento, y demis contratcs del derecho civil.
En el V se trata do las arras y donaciones entire marido y mujer,
herencias, tutoria, etc.
Este cdlebro y conoeido Cidigo carece de reglamentos necesari s
para el dcsarrollo de las arts, industrial y comercio; y 6 pesar do
que conviene conocerle para compronder la political y costumbres
de aquella 6poca, no puede ser considerado sino como un monument
hist6rico casi inaplicable en la actualidad, por mAs que fuera suma-
mente 6til en su tiempo.
Epoca III.-Desde D. Fer'nando IlIel Santo kasta la toma de Gra-
nada (1492).-Fernando III (1230), quetanto se distingui6por sus virtu-
des, adelant6 considerablementela reconquista; y si los Monarcas que le
sucedieron hubieran seguido sus huellas, pronto hubieran sido los Arabos
cormpletamente lanzados de Espafia, pues les tom6 las plazas de Baeza,
Ubeda, Trujillo, Montiel, Modinasidonia, Carmona, C6rdoba y Sevilla,
hacienda tributaries suyos 6 los Reyes moros de MIrcia y Granada, y
entregiAndole este 6ltimo la fortaleza do Jaen. Tambien se debe a, Don
Fernando el mayor conocimiento del Fuero-Juzgo quo tenemos desdc
entonces, pues mand6 traducirlo on lengua ca.tellana, dAindole por fue-
ro particular A la ciudad de Cdrdoba en 1241. Fund6 y dot6 la Univer-
sidad de Salamanca; contribuy6 a las primeras obras de la igielia.me-
tropolitana de Toledo, y no falta quien le atribuya tambien la creation
del Consojo de Castilla y el encargo tle former el C6digo de las Siete
Partidas Cuando trataba de llevar sus armas victoriosas al imperio de
Marruecos, falleci6 en Sevilla cl dia 31 de Marzo de 1252, siendo cann-
uizado por el Papa Clemente X en 1671. Sucedi6dle su hijo Alfonso X,
liamado el SAbio, que no mantuvo el Reino en el mismo grado de es-
plendor a que su padre sup-, elevarle, puos empobrecid el Erario con los
cuantiosos regalos mandados a. Roma y 6 los Electores de Alemaniapara
hacerse nombrar Emperador.
Quiso remediar la penuriaaumentando el valor nominal do la mone-
da; mnas nada adelantd, pues creci6 6 proportion el precio do las mer-
cancias. Quiso entonces sujetar el precio de las ventas a una tarifa de-
termii.ada; pero solo consigui6 atraer una miseria general, pues nadie





ESPARA. 95
queria vender. Tambien le hicieron la guerra los nobles, que aprove-
chando su debilidad, querian ver aumentados sus privilegios. Durante
un viaje que hizo A Francia para ver al Papa Gregorio X, con el objeto
de activar sus pretension'es al Imperio de Alemania, muri6 su hijo ma-
yor, D. Fernando, llamado De la Cerda por haber nacido con much
vello cerdoso en las espaldas; y el hijo segundo, D. Sancho, logr6 que
los nobles le reconociesen como inmediatosucesor a la Corona, con prefe-
rencia A los hijos de D. Fernando; mas no content con esto, trat6 de
arrojar del trono a6 su padre, que se sostuvo en dl 6 duras penas, y aun
tuvo que pedir auxilio A los moros de Marruecos.
Empero si este reinado fud tan infeliz bajo el punto de vista politi-
co, bajo el legislative llama, y con justicia, la atencion general.- Con-
tinuando Alfonso X la obra de su padre, que dese6 dar ]a mayor uni-
dad possible 6 la legisacion espafiola, public y termin6 el libro llamado
Septenario, comeoizado en tiempo de San Fernando, si bien lo desaten-
di6 en lo sucesivo para former otra obra mIds important y con un md-
todo distinto, por lo cual, como dice muy bien el Sr. Antequera, el
Septenario jam-Is obtuvo fuerza ni caracter alguno legal, ni sirve de
otra cosa el fragmento que de dl nos ha quedado, sino de monument
de studio para los curiosos y anticuarios (i). Continue D. Alfonso la
obra de uniformar la legislation, y promulg6 el C6digo 1 mado el Es-
pfculo (2) para que sirviera de ley general y de instruction 6 la'vez



(1) Este libro, tal como existe en la actualidad, puede dividirse en .dos
parties. En la primera, que viene 6 ser una introduction afiadida por Don
Alfonso el Sabio, se trata difusamente de varias ccsas notables comprendi-
das en el nfimero site, como de siete nombres de Dios, de los siete does
del Espiritu Santo, de las site virtudes del Rey D. Fernando, de la sitee
perfecciones de la ciudad de Sevilla, de las siete artes liberates, de los siete
planets, y otras de esta naturaleza. La segunda abraza las mismas mate-
rias de, la primera partida,;, pero no llega mias que hasta el sacrificio. de la
misa. Comienza un tratado sobre la Santisima Trinidad y ft cat6lica, con
cuyo motivo se trata de la idolatria y errores-de los gentiles, 'de la natura-
leza de los astros que ellos adoraban y de los signos- del Zodiaco; y van a
continuacion las leyes relatives 6 los Sacramentos. (Vease d MARINA en su
Ensayo Hist6rico, libro VII nfim. 18, nota.)
(2) El Especu!o, que quiere lanto decir como espejo de todos los derechos,
segun se expresa terminantemente en su epigrafe, fu6 mandado redactar
por D. Alfonso el Sabio para cumplir los deseos de su padre D. Fernando III
el Santo, manifestados poco antes de morir. Mas no se,atrevi6 decretar des-
de inego su observancia general, limit andose A darlo por fuero municipal 6
varias poblacipnes principalse. Este C6digo fu6 publicado'por la Real Aca-
dem;ij 4le la Historia,, de 6rden y A expenses de'S. 'M., en el aio 1836. En el
prdlugo A esta edicion juzga la Academia que el Espdculo sirvio cmo do
ensayo para la.formacion dol.Codigo de las Partidas,. A cuyo dictinien so





96 CONSTITUCIONES VIGENTES.
segun se deduce de las palabras del mismo C6digo. Poco despues, co-
nociendo el Monarca que el Espjculo no era suficiente para llenar los
vacfos que A cada instant se notaban en la legislation, se propuso re-
dactar otra n ueva que, qonciliandose con los faeros municipales anterior-
mente otorgados, pudiese sustituirles en general, y a este fin promulg6
cl C6digo conocido actualmente con el nombre de Fuero Real (1), que
se termind A fines de 1254; y para introducir poco A poco su observan-
cia por el mitodo usado en aquella 4poca, se di6 por fuero municipal &
varias villas y ciudades, de las cuales fud la primera Aguilar de Cam-
po, y despues Soria, Btrgos, Escalona, Sahagun, Valladolid y otras,
hasta que por filtimo lleg6 a convertirse en C6digo general para today
Castilla (2); pero dur6 poco tiempo su observancia, porque los esfuer-


inclina el Sr. GONZALO MORON en su Historia de la civilization de Espala
(leeeion 46), despues do haber, dice, cotejado escrupulosamente los dos C6-
digos.
No lia llegado complete A nuestros dias el Especulo, pues haci6ndose en
el mismo citas referentes A sus libros VI y VII, solo existen los cineo pu-
blicados por la Academia; tratandose en el primero de las leyes y cualida-
des que deben tender, y de la religion; en el segundo, del derecho pdblico;
en el tereero de la milicia, y en el cuarto y quinto de la justicia y procedi-
mientos.
No consta el alio en que se arregl6 6 redact6, aunque por algunos se cree
publicado en el aflo tercero 6 cuarto del reinado de D. Alfonso.
Segun las observaciones de MARINA en su Ensayo sobre la legislation,
parece que entire las obras legales de este Roey es la del Espdculo la primer
despues del Septenario, 6 A lo menos parece ser anterior al C6digo de las
Partidas. Se funda para ello este author en algunas cliusulas del Esp/culo;
en este mismo titulo puesto A la obra, liamandola Espejo de todos los dere-
eios; en la conformidad de sus leyes eon los fueros de Leon y Castilla; en la
circunstancia de no hallarse en toda la obra una cita 6 referencia A otras
colecciones legislativas de D. Alfonso, y en que no se conoce la necesidad de
semejante C6digo despues de publicados el Fuero Real y las Siete Partidas;
no siendo verosimil que, dada la ultima mano a este COdigo, se tratase de
modificarle por medio de algunas leyes absolutamente diversas en puntos
de la mayor importancia, como son el del 6rden de sucesion a la Corona,
sancionando la ley 2 a, titulo 15, Partida 2.a el derecho de representation,
omitido en la ley 1.a, titulo 16, libro II del Esp6culo, y el de tutelas y nom-
bramiento de tutores para el Rey menor.
(1) Hillase muy generalizada la opinion que sostiene que D. Alfonso, pu-
blicando el Fuero Real se propuso preparar el terreno para que los pueblos
recibieran sin repugnancia el C6digo de las Siete Parlidas; pero es de ad-
vertir que siendo enteramente distintos los elements que entraron en la
composition del Fuero Real, de los que contribuyeron a la formacion de las
Partidas, y enteramente diversas la indole y la naturaleza de ambos C6di-
gos, no era en verdad el medio mas oportuno para acostumbrar A todo el
pueblo espaTiol A la legislation de las Partidas, darle de antemano otra fun-
dada en diferentes principios, pues el Fuero Real respeta el derecho tradi-
cional y consuetudmario, lo cual no siempre se verifica en el C6digo de las
Siele Partidas.
(2) En esta 6poca fue conocido por los diversos nombres de Libro de los