Constituciones vigentes de los principales estados de Europa

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Material Information

Title:
Constituciones vigentes de los principales estados de Europa precedidas de una reseña histórica de los mismo
Physical Description:
2 v. : ; 22 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Abad de Aparicio, Hilario
Publisher:
J. Antonio García
Place of Publication:
Madrid
Publication Date:
Edition:
2. ed., notablemente aumentada y corr. con las modificaciones introducidas en el órden político de Europa desde 1863.

Subjects

Subjects / Keywords:
Constitutions   ( lcsh )
Political science   ( lcsh )
Constitutional history -- Europe   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )

Notes

General Note:
At head of title: Estudios sobre derecho politico.
Statement of Responsibility:
por D. Hilario Abad de Aparicio y D. Rafael Coronel y Ortiz.

Record Information

Source Institution:
FIU: College of Law
Holding Location:
FIU: College of Law
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 29434727
ocm29434727
System ID:
AA00009612:00001

Full Text






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H IDS SOBRE DERECHO POLITICO.



CONSTITUCIONES VIGENTES
DE LOS

PRINCIPLES ESTADOS DE EUROPA,
PRECEDIDA-S DkU3AA RESENA HIST6RICA DE LOS MISXOS,
POR

D. RAFAEL CORONEL Y ORTIZ,


D'. HILARIO ABAD DE APARICIO
Doctors en derebco civil y can6nico, Abogados del litre. Colegio de Madrid
6 individuos de varias corporaciones cientificas y literar1as.

SEGUNDA EDICION
nota lemente almenXtada corregida
con las modlficaoloxxes introducidas eot el 6rden politico
de Europm desde 1863.


Esta obra fu6 declarada de texto phra las.Universidades del Relno d propuesta del Real Consejo
de Instruction pdblica, en 1834 f 1867.





TOMO I. *4






MADRID: 1872.
IMPRENTA DE J. ANTONIO GARCIA.
Calle de Campomanes, nim. 6.

















PROLOGO.





Al comenzar la publication de la present obra en los filtimos
dias de 1862, manifestamos claramente el objeto que nos propo-
niamos, cual era facilitar el studio del derecho politico compa-
rado, publicando una s6rie de Constituciones vigentes a la sazon
en los divprsos paises de Europa, y colocando al frente de ellas una
resefa hist6rico-politica de cada uno de los pueblos. Tambien ma-
nifestAbamos que en esta parte de nuestra tarea trazAbamos el ori-
gen de cada Estado de Europa, su crecimiento, medios de desarro-
llo.en su vida political 6 international, sus vicisitudes, el papel que
represent en la historic de la humanidad, y su influencia en los
destinos de Europa.
( ciones modernas de los diversos paises de Europa son hijos de la
experiencia de los hechos pasados, nada mejor nos los darA A co-
nocer con verdad y exactitud que el studio, aunque breve, de la
historic, donde se encierra el secret de su vida interior y exte-
rior. Por eso hemos creido necesario poner esta breve resefia al
frente de las Constituciones, dejando al juicio de cada cual las
apreciaciones que pueda hacer sobre las mismas. De esta manera
salvamos dos escollos: el primero, el de la presuncion, resolviendo
magistralmente cuestiones que aiin preocupan los Animos de gran-
des pensadores; y el segundo, que en nada pudieran influir nues-
s en la march de los acontecimientos, ni te-
imponer A nadie nuestros juicios y aprecia-






4 CONsTITUCIONES VIGENTES.
ciones. Dejando al cuidado del libre exAmen alSMi0s que sirven
de base 6 cada una de las Constituciones, no oH remo's suscep-
tibilidad alguna, y tal vez conseguiremos que nos honren con su
lectura y atencion personas de todas ideas y opinignes.n Esto decia-
mos en aquellas circunstancias, y no podemos resistir & un senti-
miento de orgullo, legitimo hasta cierto punto, al considerar que
el tiempo y los resultados han venido A confirmar plenamente nues-
tras palabras, satisfaciendo con creces las esperanzas que pudimos
acariciar hace diez anos en los risuefnos dias de nuestra juventud
primera. Apenas sali6 A luz el primer tomo, tuvimos la satisfaccion
de leer los expresivos elogios que la prensa peri6dica de todos ma-
tices y colors consagr6 A nuestro pensamientG. Las bibliotecas
pAblicas vi6ronse precisadas A adquirir triples y aun cuAdruples
ejemplares de la obra para satisfacer las continues y repetidas pe-
ticiones de los que A dichos establecimientos concurrian. Igual
atencion obtuvimos por parte de los Q.uerpos Colegisladores, Uni-
versidades 'del Reino, Colegios de Abogados, Academias, Ateneos
cientificos, y otras corporaciones literarias cuya enumeracion fuera
prolija. Publicado el segundo tomo, que sali6 a luz en Noviembre
de 1863, lejos de entibiarse la simpatia con que el pdblico espaniol
tuvo A bien honrarnos, sin duda para estimular nuestro buen deseo
y alefitar nuestros primeros pasos por tan dificil senda, pareci6
acrecentarse mAs y mAs, agotandose en poco tiempo ]a mayor parte
de la edicion. A mayor abundamiento, multitud de articulos pu-
blicados en los peri6dicos con relacion A importantes asuntos poli-
ticos, por ejemplo, la libertad de imprenta sin pr6via censura, va-
rias Memorias, discursos acad6micos y aun parlamentarios, mos-
traban A nuestros ojos datps trascendentales, cuyo humilde origen
percibiamos desde luego, si bien sus apreciables autores solian ca-
llar nuestros nombres, poco conocidos, absteni6ndose de manifestar
la procedencia de algunas de sus observaciones; y les agradece-
mos sinceramente este silencio que guardaron con el laudable ob-
jeto de no herir nuestra modestia.
El Ministerio de Fomento, conociendo que la present publica-
cion llenaba un vacio harto sensible en el studio del derecho poli-
tico comparado, pr6vio dictAmen del Consejo de Instruccion pfbli-
ca, declar6 de texto para dicha asignatura en la Is U verajidaiA
del Reino esta coleccion de Constituciones en As 6!L






PR6LOGO. 5
Diez afos han trascurrido desde que emprendimos esta dificil
tarea, y si bien su transcurso puede parecer leve soplo en la vida de
la humanidad entera, no es tan breve para cada Nacion en general
"y sobre todo para la existencia del individuo. Por eso durante este
intervalo experimentaron no pocas vicisitudes dom6sticas y politi-
cas los que trazan en la actualidad estos renglones. Obligados mAs
de una vez A ausentarse de Madrid; dedicados A otros trabajos
apremiantes y perentorios; separados por la fuerza de las circuns-
tlncias los que se mantuvieron unidos desde que comenzaron gus
primeros studios, era dificil llevar A cabo la segunda edicion de la
obra antes de la 6poca present. TUngase en cuenta, ademas, que
desde 1866 Europa entera ha experimentado grandes modificacio-
nes, pero no simultAneas, por lo cual se hacia impossible una com-
pilacion ordenada y met6dica de lo que ocurria con breves inter-
valos de unos cuantos meses, sin mas concerto ni prevision que
la fuerza de las armas 6 las revoluciones en el regimen interior de
cada pueblo. Asi vemos que Suecia se desprendia de la antigua di-
vision del Parlamento en cuatro brazos, tal como se hallaba esta-
blecida en aquel pais desde 1809, y organize las dos CAmaras que
por lo general comparten el poder legislative en los demAs Esta-
dos. Casi al mismo tiempo Dinamarca introduce en su ley funda-
mental notables modificacioftes: Austria y Prusia, disputandose el
predominio en la antigua Confederacion Germdnica, vienen A las
manos: la suerte se declara en Sadowa A favor de la segunda, y
aquella busca en la organization definitive de los heterog6neos
pueblos que la componen un remedio para ne'utralizar los pasados
desastres y precaver otros nuevos, A cuyo fin dota de instituciones
political muy liberals A Hungria y algunas otras provincias des-
contentas. La antigua Confederacion Germanica desaparece del ma-
pa politico de Europa, envolvi6ndose en el polvo levantado por los
combates de la breve, pero decisive, lucha austro-prusiana. Espana
experiment la revolution mAs trascendental entire las muchas que
ha presenciado desde principios del siglo XIX, pues cae derruida
una dinastia que eontaba 168 aios de existencia, y a la Constitu-
jion de 1845 reemplaza okra de indole y tendencia muy distinta y
que merece ser estudiada con detention y prolijo esmero. Francia
se declata en guerra con Prusia; la fortune no proteje A la sazon
la estrella, hasta entonces venturosa, de las Aguilas imperiales, y





6 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Nancy, Strasburgo, Sedan, Metz y tantas otras ciudades no menos
mportantes, caen bajo el dominio de los vencedores, que llegan has-
ta Paris, la cual, despues de cinco meses de honrosa resistencia,
cede a los rigores del hambre y capitula. Napoleon III, prisionero
en SedAn, entrega la espada A su afortunado contrario, que se pro-
clama Emperador de Alemania pocos meses despues de haber ba-
jado del Trono el Monarca derrotado. Italia aprovecha estas favora-
bles coyunturas para completar su nacionalidad, apoderAndose de
Roma, y para aumentar su preponderancia en la raza latina, sen-
tando en el Trono de Espana A un Principe de la casa de Saboya,
como antes habia sentado en el de Portugal A una Princesa de la
misma casa.
Tan trascendentales acontecimientoshan hecho ya antiquisima
y acaso poco Atil la primera edicion de nuestra obra, y converti-
rAn la segunda casi en un libro nuevo. Esta es, A nuestro juicio,
y por las consideraciones que dejamos ligeramente apuntadas, la
occasion mAs oportuna para emprender nuestra tarea. Los aconte-
cimientos politicos, si bien hacen preveer otros nuevos y dignos
de llamar la atencion, parecen conceder actualmente una especie
de tregua, siquiera sea efimera y precaria. Aprovech6mosla, y no
serA est6ril nuestro esfuerzo, porque ahora, como al comenzar la
primera edicion, abrigamos la esperanza de que servirA cuando me-
nos para auxiliar A los j6venes que cursan en las aulas, y aan A
todos los que por mera aficion estudian el derecho politico, indicAn-
doles las nociones preliminares y no pocos datos que sirvan como
de estimulo para investigaciones mAs dificiles. Y aun cuando sa-
lieran fallidos nuestros calculos sobre este punto, el texto literal
de las Constituciones modernas, y los apuntes hist6ricos que acom-
pailan A cada una, pudieran servir para instruction amena de los
que las leyeren tan solo para satisfacer su curiosidad, proporcio-
nAndoles conocimientos que no serAn del todo infitiles para mayo-
res adelantos en filosofia y humanidades.
Initil es decir que en esta segunda edicion constant literalmen-
te las nuevas Constitu3iones 6 modificaciones introducidas en las
leyes fundamentals desde los Altimos meses de 1863, asi como
los sucesos politicos acaecidos desde entonces.
Nada mas tenemos que anfadir: al pdblico toca juzgarnos, y A
nosotros recomendarnos A su benevolencia en gracia de nuestro






PR6LOGO. 7
buen debeo. No nos envanecen las alabanzas, ni nos lastiman los
vituperios, que relegaremos al olvido cuando sean injustos, agra-
aeciendo por supuesto cuantas observaciones y consejos quieran
dirigirnos todas las personas ilustradas y respetables, en la per-
suasion de que si nuestra insuficiencia no ha podido evitar muchos
defects, si otra occasion se presentara, jams verAn desatendidas
sus amistosas advertencias.
Madrid 29 de Agosto de 1872.



















CONSIDERACIONES GENERALS SOBRE EUROPA.


SUMABIO.-Consideraciones geogrificas sobre la distribution de las nacionalidades
europeas; fines humans distintos del politico, desarrollados en cada una de ellas,
principalmente el religioso; influencia de ]as costumbres, razas 6 idiomas.

Europa, pafs por excelencia del derecho politico, aunque la part
mas pequefia del globo, es indudablemente la mais notable por su ins-
truccion, poder, riquezas, industrial, comercio y civilizacion. Est& si-
tuada entire los 350 y 810 de latitud N. (incluyendo las islas de Spitz-
berg) y los 231 grades 0. y 710 E. de longitud, comprendiendo de N.
A S. 740 leguas y-900 de NE. a SO. Su superficie es de 300.000 leguas
cuadradas, y su poblacion aproximadamente asciende a 264 millones de
habitantes. Los lfmites de Europa son: al N. el mar Glacial, que, for-
mando el estrecho de Waigatz, penetra en Rusia y da lugar al mar
Blanco, que puede considerarse como un gran golfo: bafia todo el 0. de
Europa el mar Atldntico del Norte, dividido en v.arios mares particulares.
El BAltico, .comprendido entire Dinamarca,. Rusia, Prusia y Suecia,
comunica con el Oceano Septentrional por los estrechos ddl grande y
pequefio Belt, y el paso del Sund que se halla colocado entiree Dina-
marca y Suecia. La parte del Ocdano comprendida. entire Inglaterra y
los Pafses Bajos se denomina mar del Norte 6 de Alemania, que forma
el golfo de Zuiderzed, y en su parte meridional el estrecho de'Calais 6
canal de la Mancha, situado entire Francia 6 Inglaterra. Las Islas Bri-
tAnicas estAn separadas por el canal de San Jorge; y por uiltimo, el
considerable golfo formado al N. de Espafia y 0. de Francia se denomi-
na mar CantAbrico 6 golf de Vizcaya 6 de Gascufia.
Procede tambien del Ocdano el mar MediterrAneo, que baia toda
la part meridional de Europa, y la separa de Africa y Asia, teniendo






10 CONSTITUCIONEb VIGENTES.
80.000 leguas cuadiadas de extension superficial; comenzando en el
estrecho de Gibraltar, pasa a former los golfos de Lyon y Genova al
Sud de Francia y de Cerdefia; el de Bonifacio al M. de Cdrcega; el faro
6 estrecho de Mesina al SO. de Napoles; el mar Adridtico 6 golfo de
Venecia, entire Italia, Austria y Tarqufa; el mar Jonio entire Napoles y
Grecia; el Archipidlago al S. de esta iltima, y desde aquf hasta su par-
te mas oriental se denomina mar de Levante. Al N. del Archipidlago
se halla el estrecho de los Dardanelos 6 de Gallipoli, por donde se va al
mar de MArmara y desde allf al mar Negro por el golfo 6 canal de Cons-
tantinopla. El estrecho de Caffa sirve de comunicacion entire el mar de
Azof 6 de Zabache con el Negro.
No es possible determinar con precision los Ifmites de Europa en la
part oriental; sin embargo, en dicha part se encuentran el mar Cas-
pio, que en rigor es un lago de extension considerable, el rio y montes
Ourals y el rio Kara que desemboca en el mar Glacial del N.
Europa esta como dividida en dos secciones por una gran cadena
de montafias que, partiendo del cabo de Finisterre on Galicia, se pro-
longa hasta eof mar Negro. HAcia el S. se destacan various ramales que
forman las tres Peninsulas de Espafia, Italia y Grecia. En el Norte de
esta primera cordillera, y paralela a ella, hay otra, compuesta de mon-
tafias mas bajas y separadas de la anterior por las cuencas del Danu-
bio y del Rddano; y detras de esta hay uha gran llanura que va des-
cendiendo hasta el mar, y quo avanzando hacia el Asia, se dilata de
manera que entire el mar Negro y el Oceano Artico ocupa todo el con-
tinente en una extension de mAs de 600 leguas. Despues vuelve a ele-
varst el terreno en las alturas de las Islas Britanicas y de la Escandi-
navia, passes que dirigidndose de N. A S. se acercan al continent, for-
mando los estrechos de Calais y del Cattegat.
De lo dicho se infiere.que en Europa se pueden sefalar cuatro sis-
temas de montafias, A saber: 1. El hespirico peninsular, 2. Bl al-
bino continental; 3. E escaninavd y 4.V El britdnico. Adriand Balbi
cuenta trece sistemas, subdividiendo los anteriores. Los Pirineos no
tienen cumbres muy elevadas cubiertas de nieves perpdtuas; pero
sus puertos estain poco menop elevados que los de los Alpes. Estos filti-
mos son -los mas altos de Europa, y determinan la disposicion de los
terrenos de esta part del 'mundo, dirigiendo sus aguas a los cuatro
mares europeos y dando orfgen a losprincipales rios, al mismo tiempo
que separan el clima, los vientos y las producciones vegetables del Sept
tentrion de las del Mediodfa, y a'n bajo muchos aspectos-' los idio-
mas y la civilizacion, aun cuando esta filtima diferencia deje de ha-
cerse sentir algun tanto con el trascurso del tiempo, gracias A la per-






CONSIDERACIONES GENERALS. 11
foracion que recientemente han hecho indispensable las vias fdrreas.
Los principles Estados de Europa son: al S. Espana, Portugal
Francia, Italia, TarqunT y Grecia: en el centro las Islas Britanicas,
Belgica, Holanda, Alemania, Suia y Austria, y al N. Dinamarca,
Suecia, Prusia y Rusia.
Considerando las Naciones que constitayen estos tres grupos, ve-
mos quoe difieren notablemente, lo cual se explica teniendo en cuenta
que proceden de diversas razas, euales son: en el N. la germAnica; la
latina en elMediodfa, yen el Orienteli slava, mezeladaconlaraza arabe,
procedente de los antiguos conquistadores musulmanes qae A media-
dos del siglo XV tomardn a Constantinopla, y de la cual nos limita-
remos A hAcer mencion, porque su rapida decadencia, originada in-
evitablemente por los g6rmenes de retroceso y destraccion que Ileva
constgo, deja entrever su desaparicion en un porvenir no muy le-.
jano. En las.nacionalidades europeas que acabamos de enumerar percf-h
bense A primera vista divergencias notables, dimanadas de las razas 6
que pertenecen y de su diferente idioma, religion, leyes, usos y cos-
tumbres.
En efecto, para tisar del don de la palabra, uno de los principles
que no solo bajo el punto de vista moral, sino tambien fisico, .distinguen
A la humanidad de los animals 6 quienes la naturaleza dot6 tan solo
de instintos mas 6 menos desarrollados, pero que al fia y al cabo-no pa-
san de meros instintos, hiblanse en Europa diferentes idiomas que so
derivan del latin, slavotn, griego, sajon y arabe. De la lengua latina
so derivan la espatiola, portuguesa, francesa 6 italiana; de la slavona
la rasa, hingara y polaca; de la griega, los diversos dialectos del
griego modern, y la turca y rusa en parte; de la sajona, la alemana,
inglesa, sueca, noruega, holandesa y dinamarquesa, y de la arabiga
los diversos dialectos de T urqufa, except los Principados Danubianos
y la parte de Grecia quo todavfa se hall on poder de sus antiguos do-
minadores.
De todas las ldnguas que acabamos de enumerar, se distingnen:
1.0 La espaiola, qae vulgarmente se denomina tambien castellana
por ser en'esta part del territory -espafiol donde se habla con mis pu-
reza y desde muy antiguo; rica, sonora y expresiva, poco hiperbati-
ca, como la mayor parte de los idiomas modernos, se presta mas a las
galas de la imagination, A los encantQs de la poesfa y A la gravedad
oastera del ascetismo que A la aridez metddica de las ciencias exactas
y metaffsicas. 2.0 La italiana, idioma dulce y armoniqso, que parpce
creado es profeso para el atractivo de la mdsica, pero en cambio lan,
guida, muelle y afeminada. 3.0 La francesa, elegant, expresiva, su-







12 CONSTITUCIpNES VIGENTES.
jeta A un rigoroso 6rden gramatical, siquiera sus reglas sean fAciles, y
que por circunstancias cuya enumeracion fuera prolija ha llegado a
ser la lengua universal de todos los modernos pueblos cultos; pero ado-
lece de monotonfa en algunos casos y no so distingue por la abun-
dancia de sus sin6nimos ni por la facilidal de prescindir de los pro-
nombres en la conjugacion, como sa madre la latina y su hermana-la
espafiola. 4.' La alediana, cuyo studio ofrece, cual si estuvieran combi-
nadas, todas las dificultades de las lenguas antiguas y modernas: rica,
variada, hiperbatica, flexible para la composition y descomposicion
de las palabras, es sin embargo tan complicada y diffoil, que su estu-
dio exacto y concienzudo so hace penoso hasta para los que no apren-
dieron d hablar otra desde la cuna: modificaciones suyas son en rigor
la holandesa, sueca, nornega y dinamarquesa; y por filtimo, la inglesa,
tan endrgica como dura, menos diffcil do aprender'y mas flexible que
la alemana, y sobro todo, poco escrupulosa 6 causa de su pobreza, para
admitir contfnuas modificacrones y vocablos de otros idiomas.
Para formarnos una idea exacta del car acter y condiciones de los
habitantes de la region en cuyo exAmen nos ocupamos, no podemos re-
sistir el deseo de trascribir literalmente las palabras que le consagra
un distinguido escritor contemporAneo. reno tan variado como debe resultar do su much extension y de las
cordilleras de elevadas montaffas que la atraviesan: su clima, -n lo ge-
neral templado, se resiente al N. de la proximidad del Polo. Sus pro-
ducciones son muchas y variadas, y las de los paises mis remotos se
ven aclimatadas en ella: en ningun pafs faltan los objetos de primera
necesidad, al paso que en Ja rqayor part sobran aun los que sirven
solo para el regalo y lujo. El europeo, colocado en la parte menor del
globo, pero dotado de superior talent 6 ingenio, dedicado a las artes
y versado en las ciencias, ha sabido subyugar las otras parties mas ex-
tensas, pero menos ilustradas. Su gallarda presencia, buena estatura,
facciones expresivas, peljo largo, rostro varonil, son sus dotes persona-
les; la pureza de costumbres, arregladas por la sublime moral del cris-
tianismo, la fortaleza, la constancia, el valor y la instruction, consti-
tuyen lo principal de su car'cter. Asf dotado de superiores conocimien-
tos, ha recorrido hasta los puntos mrs distantes del globo. Sujeto a una
tdctica profunda y rigorosa discipline, ha visto huir delante de sf ej6r-
citos inmensos que parece deberian haberle sofocado. Las ciencias mas
abstractas, si no le han debido su orfgen, no pueden negarle los ade-
lantamientos mis rdpidos. La inmensa extension de sus manufactures,
de so comercio, de sus comunicaciones terrestres y marftimas, perfec-
cionadas con la aplicacion del vapor, hacen a la Europa el centro de la







CONSIDERACIONES GENERALS. Id
riqueza del mundo. En fin, respetando el europeo el derecho de gentes,
compadece d su enemigo tpenas le ve inerme; y gobernado por Princi-
pes ilustrados y por leyes equitativas, no conoce el gobierno desp6tico,
incompatible con ju ilustracion,.sino en los Estados limitrofes de Asia
que caiecen de ella.>
Por esto la historic general de la Europa es, por decirlo asf, la uni-
versal de todos los pueblos: su civilizacion, originaria del Egipto, de
Grecia y de Roma, ha logrado sobreponerse 6. las antiguas del Asia y
de la Persia, logrando extenderla hasta el nuevo continent de Amdrica.
Adoptada la religion catdlica, asf como la moral cristiana, las cos-
tumbres europeas se han hecho mas suaves y morigeradas, y al influjo
bendfico de la doctrine santa de esta religion, las leyes se han modifi-
cado hasta el panto de ser las mds justas y equitativas. Las formas de
gobierno muiltiples y variadas despues de la Edad Media, tienden 6
uniformarse, y solo conservan todavfa entire sf las diferencias que el in-
flujo de razay de antiguas costumbres ejerce necesariamente en la
constitution especial de cada pueblo, y convierten d la Europa en el pafs
del derecho politico por excelencia. En efecto, el Asia, que en los tiem-
pos antiguos fu6 el emporio de la civilizacion, no tiene ni sombra de su
pasado esplendor, habiendo rebrocedido hasta el punto de desaparecer
los monumentos que atestiguaban su grandeza, hali.ndose en poder
do los islamitas los lugares en que se verific6 nueatra redencion, y ca-
yendo la India y el poderoso Imperio chino a impulses de una fuerza
irresistible, cual es la de la ilustracion combinada con la libertad. Ad-
vidrtese sin embargo en el Imperio del Japon una marcada tendencia
a adoptar los usos, costumbres y civilization europeas, a cuyo efecto
se han mandado comisiones de j6venes para que hagan en ella sus es-
tudios, y el Gobierno de aquel pueblo abre sus puertas al comercio eu-
ropeo, estableciendo al propio tiempo relaciones diplomAticas perma-
nentas, primer paso para el objeto indicado. El Africa con sus inmen-
sos desiertos, su ricapaturaleza, sus gigantescas montafias y la ferti-
lidad de sus values, animados por un sol ardiente que hace brotar ri-
suefias imagenes en las cristalizadas arenas, lo debe todo 6 su clima
y situation, mas nada A la cultural de sus escasos habitantes, sumidos
hoy casi en el mismo atraso en que se mantenian en siglos remotos;
y para que exista una sola exception en los tiempos antiguos, es pre-
ciso que recordemos A Cartago, destruida por la Roma gentflica y res-
taurada por un pueblo del Norte, convertida d la religion cristiana, y
que tengamos present al memorable Egipto, cuna de las ciencias exac-
tas cuando una clase teocrAtica, superior 6 todas las de la sociedad,
supo dominarlas, y .ltimo padron de gloria del islamismo cuando el gd-







14 CONSTITUCIONE1 VIGENTES.
nio military de un afamado caudillo, recordando tal vez el g6nio de un
guerrero inmortal, que invadid su pafs 6 fins del pasado siglo, supo
organizarle sustray6ndole al yugo del lAnguido y moribundo 'Imperio
Otomano. La Amdrica, sociedad enterameute nueva, tiene por lo gene-
ral identidad de miras 6 instituciones. Vemos, pues, que Asia.tiende al
retroceso: Africa a la barbarie, 6 cuando menos al estacionamiento, te-
niendo que intervenir continnamente en ambas regions las armas de
la eivilizacion: Am6rica por su part tiene principios fijos; mas no su-
cede asf en Europa, dohde en la actualidad todos tienen representation,
predominando los que pueden conciliarse con la sublime moral del cris-
tianismo. Esta y no otra es la causa de quo Europa, a pesar de ser
la mas pequefia entire las diversas parties del mundo, sea la mas im-
portante, rica, poderosa y civilizada, donde el derecho de gentes ha
llegado a su mayor altura, asi como la jurisprudencia, las ciencias
exactas y naturales, filos6ficas y teol6gicas, sin olvidar otros ra-
mos del saber human, que si bien no son tan reclamados por la nece-
sidad, proporcionan descanso y agradable solaz A los sentidos y fitil
ocupacion A la inteligencia.
Empero, el cristianismo abraza tres grandes divisions, A saber: la
religion cat61ica, ap6stolica romana, fnica verdadera, que reconoce al
Romano Pontffice como su jefe y Vicario de Jesucristo, predominando
en todo el Mediodfa, donde se encnentra la raza latina; la protestante,
dividida en multitud de sectas, que no reconoce la supremacia del Papa,
niega que Jesucristo instituyese un tribunal infalible en su Iglesia, y
solamente admite como regla de fM las Sagradas Escrituras, segun el
criterio individual, que las interpreta A su arbitrio, y se halla extendido
por el Norte, sobre todo donde predomina la raza germana, y la cis-
mAtica griega, que no reconoce la autoridad de la Iglesia romana, seo
halla difandida en Oriente, sobre todo por la raza slava. Mencionare-
mos tambien el islamismo 6 mahometismo, religion fundada por Ma-
homa, en los arenales de la Arabia el ario 622 deeouestra Era, y que en
realidad es una mezcla de doctrinas cristianas y judaicas, con muchas
prActicas encaminadas a mantener vivo el espiritu guerrero y el ardor
de los sentidos' Esta falsa religion predomina en la Turqufa europea; y
como lleva consigo todo un sistema politico y civil contrario A la libertad,
porque proclama el fatalismo, opuesto A la familiar, porque favorece y
fomenta la poligamia, y rebelde A ]a ilustracion, porque combatiendo el
studio, ahoga las facultades mas nobles del entendimiento human, im-
pide el cultivo de la razon y el desarrollo de las ciencias, artes y litera-
tura. AdemAs, propaganda una obediencia ciega al despotismo, y degra-
dando la personalidad humana, no ya moral sino hasta ffsicamente, es-







CONSIDERACIONES GENERALES. 10
torba el establecimiento de las instituciones que han dido gloria, drden y
bienestar todos los demAs pueblos de la culta Europa. Asf es, que los
sectarios del falso profeta, vigorizados, no solo por el fanatismo, sino
per la sencillez primitive del desierto, invadieron como un torrente a la
Europa, llegando a subyugar sus mis hermosos pauses; pero como lleva-
ban consigo los elements de su ruina, solo tardaron en desaparecer el
tiempo mas 6 meaos dilatado-que durd la sorpresa 6 division de los pue-
blos invadidos; y si en el dia subsiste ain el Imperio, que solamente so
habia detenido por las armas espafiolas entepanto y a las puertas de
Viena por la espada de Sobieski, lo debe tan solo a los esfuerzos de la
diplomacia, que juzga convenient A sus miras galvanizar un cadaver,
temerosa.de que alguno de sus vecinos recoja su herencia por comple-
to, hacidndose asf mis poderoso. Existen ademAs esparcidos por Fran-
cio, Inglaterra, Alemania, Rusia, Italia y Turqufa, algunos judfos que
no constituyen nacionalidad.
En la parte political, la Europa puede gloriarse de haber establecidb
principios fijos, y que se hallan formuidos en sus Constitucienes. La
igualdad ante la ley, las garantfas individuals, el respeto 6 la pro-
piedad, el principio de asociacion, ]a tolerancia mitua en materials re-
ligiosas, la abolicion de ja esclavitud y otras muchas instituciones
que se hallaran en sus COdigos fundamentals, son la prueba de su ade-
lanto en la esfera del derecho politico. Sin embargo, no todos los pauses
s4 hallan regidos de igual modo, ni tienen consignados en sus Consti-
tucion es los principios que' acabamos de enumerar, predominando la li-
bertad en el Norte y hallandose este sentimiento arraigado profunda-
mente en la raza germanica, que no le modified desde que salid de sws
bosques para derribar el Imperio romano; y si bien prevalecid en su se-
no el feudalismo, no por eso la nacionalidad de cada pafs cesd do incli-
narse al ejercicio libre de su actividad, debiendo tenerse present, que
segun opinion muy admitida por distinguidos escritores, el feudalismo
fue la finica forma possible de libertad en la Edad Media, porque alcan-
zando el guerrero con harto trabajo el fruto de largos afos de sArvicios
politicos y militares, necesitaba asimilarle ciertos derechos y preroga-
tivas que resguardaran su propiedad en aquella dpoca de ignorancia y
confusion. Asi vemos, por ejemplo, que la Inglaterra conquista una por
una todas sus garantfas political y civiles, encaminadas al creciente
desarrollo de la libertad, en cuya senda abren la march los poderosos
Barones que debian su preponderante influjo al sistema feudal planteado
por Guillermo el Conquistador. La Charta iMagna, imperfecta y dimi-
nuta, atestigua, sin embargo, la resistencia del pafs, representado por
los nobles, A respetar ciegamente una voluntad despdtica. El Estatuto







16 CONSTITUCIONES VIGENTES.
de tallagio non concedendo revela que la Nacion, al par que contribute
con sus bienes al sostenimiento de las cargas pfiblicas, quiere saber el
uso 4 que se destinan y las razones poderosas que motivan la necesidad
de aumentar la suma que deposit en las areas del Erario. La Peticion
de Derechos patentiza el apego del pafs A sus instituciones, cuya con-
solidacion y debido respeto recomienda 6 las autoridades pfiblicas. El
acta de Habeas Corpus, aunque algo complicada en.su mecanismo, y
de dificil inteligencia para los no avezados al studio de las institucio-
nes inglesas, los cuales co~fprenden por lo tanto que los legisladores
de aquel pafs descuidan la forma exterior para dirigir su atencion ini-
camente al fondo del asunto, garantiza la seguridad individual, y tiene
la ventaja de evitar no pocas molestias y sinsabores A todo aquel que
A pesar de ser inocente se hall envuelto por error 6 malicia ajena en
los trAmites de una causa criminal; pero desatiende acaso los intereses
de la sociedad en" general, facilitando la evasion de los criminals, si
no les persigue la autoridad, incesante al par que cautelosamente. El
Bill de Derechos y las reforms posteriores completan el sistema de las
libertades inglesas, tal como le conocemos en la actualidad.
En el Mediodfa se hall desarrollado hasta lo sumo el sentimiento
de igualdad, quizas no siempre en las leyes,.pero si en las costumbres;
asf es que en Espana, Francia 6 Italia, los plebeyos que han sabido dis-
tinguirse por sus talents y virtudes, han merecido los mas envidiables
honorees, y subido A los puestos mas elevados, A pesar de los privileglos
de otras classes, y del espfritu suspicaz del absolutismo. En Oriente no
prevalecen los principios de libertad 6 igualdad, ni se encuentra deter-
minado con precision y exactitud otro alguno, hallAndose todavia en
embrion su Constitucion political; sin embargo, acaso no nos equivo-
quemos si decimos que domina alli el sentimient6 de sociabilidad, que
han heredado de la tradition, tendiendo A protegerse reciprocamente
para su mitua defense.
Estas diferencias quo se notan en las Constituciones de los pueblos
de Europa, reconocen por causa su diverse situation, usos, costumbres
6 idioma, razon por la cual siempre habra variaciones en el modo de
ser do unos pueblos respect A otros, porque sabido es que aun en ma-
terias civiles no son convenientes ciertas instituciones a un pafs, por
mas que en el vecino produzean favorables resultados. Ahora bien; aque-
llos elements politicos que se fundan en la naturaleza moral del hom-
bre tienden constantemente A hermanarse, y no dudamos un solo ins-
tante que llegara tiempo en que so vean consignados en todos los Cd-
digos politicos de los diversos Estados de Europa esos principios que,
fundados en la justicia universal, son aplicables A la raza humana, sean







CONSMIDEACIONES GENERALS. 17
lesquiera las condiciones de su existencia en el mundo. Y estas tenden-
cias puede observarlas aquel que contemple los adelantos de la civiliza-
cion en todas las esferas de la vida humana, la cual procura, para llevar
A cabo su empresa por medio del progress moral y material, acercar mis
los pueblos, abriendo vfas de comunicacion, destroyendo los baluartes
de la guerra, trasmitiendo al travds de los espacios los descubrimientos
de su gdnio, moralizando 6 instruyendo a los indivfduos, hacidndoles
ver que la verdadera libertad y 6rden social se hallan cimentados, no
en la fuerza, sino en la idea del derecho, acortando las distancias, es-
cusando al viajero las molestias de las pendientes, y haciendo 4travesar
por el seno de las montafias que separan las Naciones entire sf, esos pue-
blos ambulances que se conocen en el camino de su viaje, y llegan ami-
gos al pafs extrafio que antes no poaia recibirlos en su territorio, A causa
de las dificultades de todo gdnero que se lo impedian. Asimismo, los
tratados de comercio, la libre navegacion de los rios y mares, como la
protection dispensada al infortunio y a la desgracia, son los saludables
frutos de una filosoffa pura y cristiana, que tiende a reunir, no solo los
territories, sino las voluntades de los indivfduos hacia la consecucion
del fin supremo de su felicidad.























INGLATERRA.










SUMARIO.-Situacion topogrdfica.-Limites, extension, poblacion, fuerza military, go-
bierno, religion.-Origen y progress del pueblo inglis.-Heptarquia sajona.-Al-
fredo el Grande.-Sustrabajoslegislativos.-Fin de laHeptarquia, uni6ndoselas siete
Coronas en la persona de Eduardo el Confesor.-Conquista de Inglaterra por Gui-
llermo de Normandia.-Feudalismo, y su juicio critic y comparative entire el de
Inglaterra, y el establecido en el Continente.-Sucesores de Guillermo I.-Los Planta-
genets.-Constituciones de Clarenden.-Irfanda.-Juan Sin Tierra.-Carta Magna
(1215).-Causas de su promulgacion.-Su examen y juicio critico.--Diversos sistemas
para former la alta Caimara.-Cimara de los Comunes (1265).-Poder legislative in-
gl6s.-Formacion sucesiva de la alta Camara inglesa, conocida con el nombre de QCi-
mara de los Lores.-Eduardo I.-Frecuente promulgacion de eyes en su epoca y
progresivo desarrollo de la Cimara de los Comunes.-Estatuto de Tallagio non con-
cedendo (1306).-Examen del antiguo sistema de election en Inglaterra.-Reforma
electoral de 1832.-Sus amplificaciones sucesivas.-Ricardo JI y sus sucesores.-
Causas y desarrollo de las libertades inglesas bajo el dominion de los Plantagenets.-
Su envilecimiento bajo la de los Tudor.-Reyes de esta dinastia.-Cisma religioso.-
Escocia y su incorporation definitive i Inglaterra en el reinado de Jacobo I.-Di-
nastla de los Stuardos.-Peticjon de derechos -Muerte de Cirlos 1.-Protectorado de
Cromwel.-Restauracion de rirlos II.-Habeas Corpus y su juicio critiro.-Jaco-
bo II.-Guillormo III.-Billde derechos y su examen.-Sucesores de Guillermo III (Ca-
sa de Orange).-Sistema colonial de la Inglaterra -Diversas classes de sus estable-
cimientos.-Constituciones y leyes fundamentals que han obtenido.-Emancipacion
de las Colonias Americanas.-Acta de Union entire la Gran Bretafia 6 Irlanda (1800).
-Jorge MII y sus sucesores.-Emancipacion de los catdlicos y de los judios (1829) y
1859).-Victoria 1 (1837 hasta nuestros dias).-Cobden y la liga contra la ley de ce-
reales.-Triunfo de la Liga (1846).-Sucesos posteriores.


Las Islas Brit6nicas se hallan situadas entire los VT 0., 5C/2, E. de
long. y los 50 y 610 de lat. N.
Este pals, que ofieialmente se denomina Reino-Unido de la Gran
Bretafia 6 Irlanda, se compone de dos grandes islas en el mar del Nor-
te, y varias islas y establecimientos menores.







20 CONSTITUCIONES VIGENTES.
La superficie y poblacion es la siguiente.
Milla cuadrada inglesa, 2,589945 kil6metros cuadrados.

Millas cuadra- Kilbnetros cua- POBLACION.
das inglesas. drados.
1. Reino-Unido (1871). 121.115 313.675 31.817.000
2.0 Colonias y posesio-
nes (1861-71). 6.989.033 18.100.858 13.762.000
3.0 India (1869). 910.853 2.359.012 155.348.000
8.021.001 20.773.545 200.927.000

Los ingresos presupuestados en 1871 & 72 as-
cienden 6. libras esterlinas. .... 72.395.000
Los gastos libras id.. . .. 72.308.000
El alio econ6mico terminal en 31 de Marzo.
El ejdrcito asciende, inclusos los cuerpos coloniales, a 312.773 hom-
bres de tierra, y 100.00,0 de mar pr6ximamente.
La marina military consta de 372 buques de vapor, 171 de vela,
170 lanchas cafioneras (vapores) y 147 buques para el servicio de los
puertos.
El gobierno es mondrquico, representative y hereditario aun para
las hembras.
La religion es la protestante anglicana; pero se encuentran en el
pafs partidarios de todas las sectas del crigtianismo; los irlandeses por
lo general son cat6licos; el Rey es considerado como eljefe supremo de
la Iglesia anglicana, habiendo en Inglaterra dos Arzobispos y 25 Obis-
pos protestantes; en Irlanda cuatro Arzobispos y 18 Obispos protestan-
tes, y otros cuatro Arzobispos y 23 Obispos cat6licos: los escoceses son
presbiterianos, por lo cual no reconocen de4iingun modo la autoridad
episcopal.
El origen del pueblo inglds se halla envuelto en las tinieblas, que
en vano han tratado de disipar aun los mas sibios y entendidos histo-
riadores, como acontece a tod'os los pueblos. Comencemos desde luego
por indagar el origen y la etimologfa de la palabra Inglaterra, llamada
primitivamente en la lengua del pafs, Engla-lan d, Engle-land y
Engle-lond, que quiere decir tierra de los ingleses. Parece que la vocal
en la primera sflaba conserve su sonido propio entire los franceses. En
las lenguas de origen teut6nico se ha adoptado generalmente el sonido
mas breve de e 6 ae, sobre poco mis 6 menos como se pronuncia en in-
glds el vocablo made (hecho).







INGLATERRA. 21
Es muy corriente hablar del pueblo que ocupaba la parte mer idio-
nal de la Bretafia antes de la conquista normanda, apelliddndole sajon
6 anglo-sajon; pero en ambas calificaciones hay algo de error, segun
el comun sentir .de los mas acreditados fil6logos d historiadores ingle-
ses. Al hablar del pueblo y lenguaje anglo-sajon, parece que se quiere
hacer mencion de los sajones ingleses, como distintos de los sajones de
Germania; mas en este sentido, dicha palabra tiene un orfgen m6s mo-
derno. Los naturales de Inglaterra que vivieron antes de la conquista
normanda, no se llamaron anglo-sajones; y aun cuando algunos desig-
nan al Rey Alfredo cual Monarca anglo-sajon, es de advertir que rei-
naba simult6neamente sobre los dos pueblos., con absolute distinction
de uno y otro.
Cuando la part sajona de la poblacion era designAda exclusiva-
mente, nunca se decia los auglo-sajones, sino pura y simplemente los
sajones, 6 segun fueran los designados, los sajones occidentales, orien-
tales 6 meridionates, sin que esta calificacion se hiciera jamAs exten-
siva a la poblacion general de la Bretaia meridional. Cierto es que no
se ha tenido en cuenta esta distinqion, sino que muchas veces se ha
hablado de todo el pueblo, incluynddole bajo la denominacion de sajones,
tanto por la gran celebridad de este pueblo antes de haberse instalado
del mismo modb que las dem6s tribus afines en Bretania, como por ha-
ber sido sajones los primeros invasores del.'afs. Hallamos desde muy
antiguo calificados com) sajones a todos los naturales de Inglaterra,
tanto en el pafs de Gales como en gran parte de Escocia, cuyos mora-
dores laaman todavfa 6. los ingleses sassenagh; y antiguamente la par-
te meridional de la actual Escocia, que estaba muy poblada por habi-
tantes oriundos de Inglaterra, era conocida con el nombre de Sajonia.
Conste, sin embargo, que desie la mas reniota antigiiedad podian dis-
tinguirse entire si los primitivos ingleses y los sajones (1).
Todos los escritores antiguos estin de acuerdo al considerar a los
primeros habitantes de Bretafia como uaa tribu de galos 6 celtas qu e
poblaban la isla, siendo uno mismo su lenguaje, usos, gobierno y su-
persticion, sin otras diferoncias que -las introducidas necesariamente
por el tiempo 6 la comunicacion con los parfss vecinos. Los habitantes
de las Galias, sobre todo los que moraban en los pafses contiguos .
Italia, gracias al frecueate trato con -sus vecinos meridionales, ad-
quirierdn alguna aficiona Alas bellas artes, que difaundieron poco A
poco h6cia el N., sin que apenas dejaran sentir su influjo en Bretafia.
Los havegantes 6 mercaderes griegos y romanos (casi los Anicos ia -

(1) Enciclopedia de Oro, tomo IX, p6g. 404.






22 CONSTITUCIONES VIGENTES.
dustriales de aquellos, tiempos) referian al regresar a6 su pafs todo lo
m6s raro 6 inconcebible tocante 6, la ferocidad de los bretones, cuyo
valor y fuerza exageraban como es costumbre, para inspirar admira-
cion a sus compatriotas. Sin embargo, la parts S. 0. de la Bretaia,
antes que floreciese Cdsar, habia ya dkdo el paso primero y m6s indis-
pensable para llegar d. una Constitucion civil con ciartos visos de esta-
bilidad, contribuyendo no poco al aumento de la poblacion bretona el
desarrollo creciente de la agriculture (1).
Los otros habitantes, much menos civilizados, se mantenian con
las yerbas, vestfanse con pieles de animals, moraban en cabanias
construidas en los bosques y pantanos, de que estaba lleno el paLs, y
mudaban fdcilmente de asilo cuanio les movia la esperanza del pillaje
6 el temor al enemigo, 6 la necesidad de proporcionar pasto abundan-
te a sus rebafios. Ignorando todas las comodidades de la vida, tanto
sus necesidades como sus riquezas eran harto limitadas.
Halldbanse divididos los bretones en muchos pueblos pequefios 6
tribus, y constituyendo un pueblo eminentemente military, sin mas
bienes que sus armas y ganados, despues de haberse inclinado 6 la li-
bertad, era impossible que sus prfncipes 6 capitanes hicieran pesar so-
bre ellos el despotismo. Sus gobiernos, aunque monArquicos (2) eran
favorable 6 la libertad, como todos los de las Naciones cdlticas, y el
pueblo en general goz6 m6s libertad en este pafs que entire los galos
sus ascendientes. Cada Estado se hallaba dividido en facciones intestines
y agitado por celos y animosidad entire sus vecinos; y mientras que las
artes propias de la paz eran casi desconocidas, la guerra era la princi-
pal ocupacion y el objeto constant de este pueblo (3).
La religion de los bretones constituia su principal element de go-
bierno, y los druidas, que asf so llamaban sus sacerdotes, ejercian una
autoridad casi ilimitada; ademis del servicio de la religion, encomen-
dado exclusivamente a su castodia, tenian a su cargo la educaciou de
la juventud; gozaban de grandes inmunidades, hallaudose exentos del
servicio military y del pago de los impuestos; tenian j urisdiccion civil
y criminal; decidian todas las contiendas, tanto entire los diversos Es-
tados como entire los indivtduos, y el que se negaba 6 obedecerles era
castigado con la mayor severidad, imponidndosele ademds la excomu-
nion, que lleva'ba consigo el abandon general. La supersticion habia


(1) CINAR, libro IV.
(2) Diod. Sicul., libro IV; MELA, libro III, cap. VI; STRABON, libro IV, y
DION CASIO, libro LXXV. *
(3) TACITO, Vida de Agricola.







INGLATERRA. 23
echado hondas rafees en este pueblo, que daba crddito A la metempsf-
cosis 6 trasmigracion de las almas, sin escasear los sacrificios huma-
nos y otras prActicas inhumanas y absurdas, que cesaron, asf como en
las Gdlias, desde que los romanos incorporaron este pafs A sus do-
minios.
El primer general de la poderosa Repfiblica que invadi6 la Bretafia
fud Julio Cdsar, que obtuvo grandes ventajas contra, los indfgenas,
obligAndoles A capitular; mas como violaran sus pactos, volvi6 de nue-
vo sus armas contra ellos y logr6 derrotarlos, A pesar de su vigorosa
resistencia, regresando despues A las GAlias. Empero la supremacia de
los romanos fu6 mAs aparente que real, hasta que establecido el Impe-
rio en Roma desapareci6 casi por complete, pues Augusto, sucesor de
Cesar, content con dominar A tantos pueblos diferentes, no se mostr6
inclinado A las guerras extranjeras. Igaal conduct observ6 Tiberio;
las estravagancias de Calfgula, que amenaz6 a la Bretafia con una in-
vasion, solo sirvyieron para ponerle en ridiculo tanto A 61 como A su
Imperio.
Al fin, en el reinado de Claudio, volvieron los romanos A pensar sd-
riamente en avasallar A los bretones, para lo cual enviaron an ej6reito
(43 afos de J. C.) al mando de Plaucio, habil capitan, que obtuvo tan -
tas ventajas, que el mismo Claudio en persona hizo un viaje A la Bre-
tafia, done se le sometieoon varies Estados de S. 0., A quienes sus ri-
quezas y buena position inclinaron A comprar la paz por este medio.
Los demis pueblos de Bretaia continuaron la guerra con 6xito vario,
distinguidndose entire ellos el valeroso Caractaco. Ea el reinado de Ne-
ron (59 de J. C.) tom6 el mando Suetonio Paulino, que les hizo una
guerra de exterminio, aunque sin poderJos sujetar; sucedieron A este
general Cercalis y Frontino; pero el que conquist6 definitivamente la
isla fau Julio Agrfcola (78 de J. C.) que la gpbern6 en los reinados de
Vespasiano, Tito y Domiciano, distinguidadose hasta lo sumo, tanto
en calidad de general como de hombre politico. Una vez sometidos los
bretones, no volvieron A causar inquietudes al vencedot.
Solo Caledonia, hoy Escocia, defendida por sus montafias, y aun
por el desprecio con que al principio la miraban los romanos, molest
algunas veces A sus compatriotas con sus freeuentps correrfa y excur-
siones. Para asegurar mejor las fronteras del Imperio, Adriano, que
visit esta isla, mand6 levantar una mnralla entire el rio Tyne y el es-
trecho de Solway: Lolio Urbico, en tiempo de Antonino Pfo, levant
otra en el mismo lugar donde Agrfcola habia establecido antes sus
guarniciones: Severo, que verified una expedition A Bretafa y llev6
sus armas hacia la parte mas septentrional de este pafs, afadi6 nuevas







A4 CONSTITUCIONES VIGENTES.
fortificaciones & las do Adriano; y durante los reinados de tolos los de-
mds Emperadores'rein6 tan continue tranquilidad en Bretafia que ape-
nas hay ningun historiador que se detenga en referir lo acaecido en di-
cha isla por aquel tiempo. Los finicos incidentes que ocurrieron se re-
ducen A unas cuantas sediciones 6 rebeliones de las mismas legiones
romanas, 6 6 usurpaciones de la dignidad imperial por los gobernado-
res romanos, entire ellos Carausio, en la dpoca de Diocleciano y Maxi-
miano. Los indfgenas, desarmados, abatidos y sumisos, habian perdido
todo deseo y aun la idea de su primitive libertad 6 independencia; no
tard6, sin-embargo, en llegar el perfodo de la disolucion del Imperio
romano.
Sabido es el estado de Italia en aquella, poca, asf como la debilidad
de los Emperadores y la admission de los birbaros como auxiliares de
las legions. Conociendo sil propia fuerza y alertados por la espe-
rauza de un rico botin, los barbaros del N,., en el reinado de Arcadio y
Honorio, asaltaron a la par todas las fronteras del Imperio; y laego que
saciaron la sed de pillaje, pensaron en establecerse en las provincial
devastadas; los bir baros.mds distantes, que ocupaban los terrenoa que
antes pertenecian 4 los otros, avanzaron cada vez m6s, poniendo asf en
mayor peligro al despedazado Imperio. Mas en lugar de armar al pue-
blo para su propia defense, los Emperadores acercaron h6cia sl las le-
giones que se hallaban mis distantes, porque solamente en ellas depo-
sitaban su confianza, y reunian toda la faerza military para sostener la
capital y el centre del Imperio. La necesidad de sn propia conservation
habia sobrevivido a la ambicion del poder; y el antiguo pundonor, que
no consentia en estrechar los lfmites del Imperio, apenas podia ser re-
cordado en tan desesperada situation.
La Bretafia, por la position en que se hallaba, vefase sin cesar ex-
puesta 6. las incursions de los barbaros; y como era una provincia muy
distant y d la cual no daban much importaucia los romanos, las le-
giones que las defendian fueron llamadas 6 proteger la talia y las Ga-
lias. Empero aquella provincia, aunque protegida por el mar contra las
incursiones de las principles trfbus bArbaras, encontr6 dentro de sus
mismas fronteras A unos formidable enemigos, que no dejaron de apro-
vecharse de su indefgpsa position; hablamos de los pictos y sootos 6 es-
coceses que habitaban en la part septentrional, mas alld del valle de
Antanino, y que invadieron'los Estados de, sus pacfficos y afeminados
vecinos,-entregandose al saqueo y 6 violencias inauditas. Parece que
los pictos eran una trfba de.origen breton, que expulsada del N. por las
conquistas de Agrfcola, se habia mezolado con los antiguos habitantes;
tambien los scotos eran de origen celta y se habian establecido desde






INGLA.TERIA. 20
luego en Irlanda, dirigidndose 6 la costa N. 0.: de esta iola, y hAbi6n-
dose acostambrado A ejercer el saqueo yla piraterfa en la parte del pais
donminada por los romanos. Estas tribus, viendo el estado crftico de sus
opulentos vecinos, pasaron mns alli de la frontera romana, que ya na-
die defendia, y aunque no miy poderosas ni bien organizadas, reduje-
ron al filtimo extreme a.los desarmados habitantes. Los bretones, acos-
tumbrados.a r ecurrir A los Emperadores, taato para sa defense como
para su gobierno, dirigieron sfiplicas A Roma, que les envi6 una legion
para su socorro: esta fuerza fud an obstaculq insuperable para los bAr-
* baros, que acto oontinuo fueron rechazados y reducidos A sus antiguos
lfmites, trocAndose de este modo en triunfo la defense de las provincias
meridionales del Imperio.
Sq retirada di6 lugar A una nueva invasion del enemigo; los breto-
nes recurrieron de nuevo & Roma, y obtavieren otra vez el auxilio de
una legion que los libr6 de aquel azote; pero los romanos, aliurados en
su propio territorio por lo crftico de las circunstancias, y fatigados con
aquellas expediciones tan distantes, hicieron saber- A los bretones que
en lo sucesivo n'o les seria possible acudir 'en su auxilio; les exhortaron
a toniar las armas en defense propia, y les recordaron el ejemplo de sus
antepasados para defender su independencia como libres y duefios de fs
propios. Antes de abandonar el pafs, los romanos -auxiliaron A los in-
digenas para reconstruir las murallas de Severo, que faeron reediffca-
das enteramente de piedra; servicio' tanto mAs important, cuanto que,
segun refiere el venerable Beda, los bretones no contabarrc6n artifices
bastantes diestros para llevar A cabo tamafia empresa; y habiendo he-
cho este ufltimo favor- a los habitantes, despidi6ronse definitivamente de
la Bretafia (448), cuya parte mas considerable habian dominado cerca
de cuatro siglos (1).
Ign6rase cudl era fa forma de gobierno establecida cuando los roma-
nos abandonaron la Bretafia; segun la-opinion mas generalmente ad-
mitida, los principles cindadanos del pais se arrogaban en sus respec-
tivos distritos una especie de autoridad soberana, siendo por otra parte
independientes unos de otrps. Esta division debilitaba las fuerzas de los
bretones, que acostumbrados ya'A las dulzaras de una larga paz, no po-
dian resisti-r los pictps y scotos 6 e6scoceses. Asf, pues, refagiaronse en
sus montaflas, pidieron auxilio A los sajones, pueblo de origen germa-
nico, que so hallaba establecido en la ribera del mar desde la emboca-
dura del Rhin hasta el Jutland.

(1) HUME y SMOLLET. Hisloria de Inglaterra, edicion de 1834, Ldndres,
tomo I, pfgina desde la 1.a hasta la 10.







36 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Aceptaron gozosos las proposiciones que les hicieron, no tanto para
defender A los bretones contra sus enemigos, como para establecerse
en sa isla, A la manera de los otros pueblos germanicos que conquista-
ron las Galias. Entraron en Bretania y vencieron a los pictos y scotos;
mas no tardaron los bretones en conocer cuan cara vendian su protec-
cion los aliados que venian A prestarles auxilio, y que no pretendian mAs
que apoderarse del pals A quien acababan de libertar. De aquf provino
una guerra sangrienta y prolongada, en la cual se distinguieron various
heroes, cuyos nombres ha conservado la historic y cuyas hazafias fue-
ron ensalzadas por los bardos 6 poetas del pafs. Distinguidse entire los
bretones Arturo, y entire los sajones Cerdic y su hijo Kenric, cuya raza
reind en Ioglaterra hasta la invasion de los normandos.
Los primeros sajones, mandados por Hengist f Horsa, llegaron a
Inglaterra el afio 449, y despues de la guerra A que nos hemos referi-
do, y que dur6 por espacio de siglo y medio, quedaron pacfficos posee-
dores de la Bretafia, donde fundaron siete reinos, conocidos con el nom.
bre de Heptarquia, y eran los de Kent, Northumberland, Estanglia,
Mercia, Sussex, Essex y Wessex (1).
Dificil era que tantos Estados vecinos 6 independientes pudieran
mantenerse unidos largo tiempo; asf es que pasaron la mayor parte de
su existencia en continues guerras entire sf y aun interiores; al princi-
pio los vencedores se contentaron con imponer tributes; en lo sucesivo
los Estados mAs ddbiles quedaron definitivamente unidos 6 los mAs
poderosos. Por filtimo, los tres Reinos de Wessex, Mercia y Northum-
berland obtuvieron el predominio, hasta que Egberto el Grande, Rey
de Wessex, descendiente de Cerdik, reunid bajo su cetro toda la Hep-
tarquia en 827.

(1, Aunque el gobierno establecido por los saj ones despues dela conquista
de Bretafia se design comunmente con el nombre de Heptarqufa, para ex-
presar que constaba de siete reinos, es de advertir que esta denomination no
as rigurosamente exacta, porque el Northumberland form mis de una vez
los Reinos distintos l1amados Bernicia y Deira; pero su frecuente reunion di6
lugar 6 que estos dos Reinos se considerasen como uno solo. Entre los Esta-
dos de la Heptarquia, Kent y Sussex eran los mis pequefnos: Essex, Mid-
dlesex y la parte meridional de Hertforshire pertenecian 6. los sajones orien-
tales: Norfolk, Suffolk, Cambridge y la isla de Eli componian la Estanglia.
La Bernicia al N. y el Deira al S. de la Tees, se extendian desde Forth has-
ta Humber y desde el mar Oriental hasta el Occidental limitado al N. por el
Timesis y por el Severn: elWesses estaba limitado ademas por Kent y Sus-
sex, confinando por otra part con el pais de Cornouaille. En el centre de la
isla estaba situada la Mercia. Reyes por derecho de conquista, parece que los
sajones reconocieron en favor de uno de ellos una especie de supremacia,
como lo prueba el titulo de Bretwolda, de que lo revestian; pero se ignora
cuiles eran las prerogativas anejas 6 este titulo, asi como si era puramente
honorifico 6 llevaba consigo un poder efectivo.







INGLATERRA. 27
Este Prfncipe fud coronado en Winchester con el tftulo de Rey do
Inglaterra, segun asientan various historiadores; otros, por el contra-
rio, dicen que Egberto y sus cinco inmediatos sucesores conservaron
el tftulo de Reyes de Wessex y que Eduardo el Autiguo fuM el primero
que tom6 en las monedas el de Rex anglorum. Sea de esto lo que fuere,
es indudable que la aut ,ridad de Egberto se extended por toda la Ingla-
terra propiamente dicha; pero permitid conservar su tftulo 6. los Reyes
de Mercia, Estanglia y Northumberland.
En los Reinos de la Heptarquia no tuvo reglas fijas el 6rden de suce-
sion 6 la Corona; cierto es que dsta se conservaba en la familiatlel Rey,
mas no siempre pasaba & su pariente mas cercano, y aun'algunas ve-
ces el Rey designaba 6 su sucesor en su testamento. Facil es conocer
por estas costumbres el orfgen germ6nico de los vencedores de la Bre-
tania; por lo demas, no se limitaron los sajones 6 imponer su yugo d los
vencidos ni d darles sus leyes, sino que sustituyeron sus costumbres 6
idioma 6 los que tenian los habitantes primitivos; de modo que sdtos y
sus dominadores acabaron por fundirse en una sola Nacion.
Este espfritu de dominacion por part de los sajones, y el 4xito feliz
que obtuvo, se comprende con suma facilidad en atencion al caracter
belicoso de este pueblo, 6 quien por lo general se consideraba como el
mis esforzado entire los oriundos de Germania (1).
Los Reinos de la Heptarquia, aunque unidos tan solo por la fuerza de
la conquista, quodaron al pareceer s6lidamente asegurQdos bajo el domi-
nio de Egberfo, habiendo perdido los habitantes de las varias provincias
todo deseo de rebelarse contra el Monarca drecobrar su antigua inde-
pendencia. Id'6nticos eran el lenguaje, costumbres, leyes e instituciones
civiles y 'religiosas; y extinguidas en su totalidad las families de los
antiguos Reyes en todos los Estados sometidos, confiaba el pueblo ex-
pontdneamente su autoridad 6 un Prfncipe que sin duda la merecia,
tanto por la gloria de sus triunfos, como por su administration pru-
denit y endrgica y la gran nobleza de su cuna. La union parecia un



(1) Habiendo salido del N. de este pais y de la Chersoneso Cimbrica, to-
maron posesion de toda la costa que se extiende desde la embocadura del
Rhin hasta Jutlandia, molestando con sus piraterias el E. y S. de la Breta-
fia y el N. de las Gfilias. Para oponerse a sus excursiones estableeieron los
romanos un jefe con el titulo de Conde de la costa sajona; y siendo la marina
military romana muy superior a la de los sa)jnes, como lo es generalmente
la de todo pueblo civilizado comparada con la de otro que no 1o sea, la vic-
toria corona los esfuerzos de Roma, hasta que la disolucion del Imperio
did lugar i que los bretones les llamaran, sin parar mientes en que habian
de convertirse de auxiliary en seftores.







28 CONSTITUCIONES' VIGENTES.
element de frerza en lo interior y exterior para softener el drden y ae-
fender el pals en las gaerras extranjeras. No tardaron, sin embargo,
en quedar desvanecidas tan haLagitefias esperanzas con la aparicion de
los daneses, que hacia ya tiempo que causaban vivas inquietudes
d los anglo-sajones, haciendo en sus tierras los mayores estragos, y
reduci4ndole's 6 la m6s odiosa esclavitud.
'El Emperador Carlo-Magno ejercid, como es sabido, la mayor seve-
ridad para con los sajones id6latras de la Germania, a quienes habia
sometido; y ademns de asolar su pafs con el fuego y la espada, diezm6
A sangretfria todos los habitantes d causa do sus rebeliones, y les obli-
g6 6 recibir el cristianismo. Esta religion, que se habria propagado con
suma facilidad entire los sajones de Bretafa por medio de la persua-
sion y dulzura, fu6 mal recibida entire los de Germania, que huyeron
hacia Jutlandia para sustraerse de las persecucienes. Organizados ma-
rftimamente, invadieron varias provincias de Francia, aprovechando
las disensiones suscitadas entire los desceadientes de 'Carlo-Magno: y
conocidos bajo la denominacion general de normandos, por haberse si-
tuado hacia el N., fueron en breve tiempo el terror de los mares; in-
tentaron visitar el territorio ingl4s en sus frecuentes correrfas, y pu-
diendo hacer grandes progress en este pafs, que carecia de marina y
no contaba sino con tropas desmoralizadas, atacaron indistintamente
a los Reinos de Francia y de Inglaterra. Sin embargo, hasta el reinado
de Egberto no hicieron progress notables en esta 61tima. Muri6 este
Monarca (83S) sin haber podido atajar los progress de los dinamar-
queses, que continuaron lagaerra en los reinados de Ethelwolf, Ethel-
baldo, Ethelberto (857) y Ethelrodo (866) hasta el reinalo de Alfredo
(871), que se distingui6 por sus talents y virtudes, siendo ungido co-
mo Rey por el Papa Leon III.
A pesar de haber recibido una education depcuidada, su g6nio le
hizo elevarse 6 una altura extraordinaria, combatiendo endrgicamente
y con buen 6xito contra los daneses, dedicdndose despues A cicatrizar
las llagas de la guerra; y falleci6 en 901, despues de un glorioso reina-
do, que dur6 29 alios y medio. Si la posteridad ha dado 6 este Principe
el dictado de Grande, just es afiadir que hizo cuanto pudo para me-
recerlo, porque supo ser legislator, defensor y aun maestro de los pue-
blos sometidos 6 su dominion. Oombinando las diferentes y aun hetero-
gdneas disposiciones de los Monarcas que le habian precedido, compu-
so con ellas un C6digo aconydado a las costumbres y necesidades de
sus sibditos; m'As era necesario desde luego establecer en la sociedad
el 6rden para que se comprendieran mejor las ventajas que Ileva consi-
go una recta administracion.de justicia. Para conseguir su objeto, di-






INGLATERRA. 49
vidi6 el pals n contyes (condados), & estos en ksidreds (centenas 6
cantones), y a estos en tythkigs (decenas 6 families).
Cada jefe de estas diversas divisions respondia de los snyos, aun-
que fueran aus'ludspedes, si permanecian mns de tres dias en su easa,
Diez jefes de otras tantas casas contiguas constituian una especiM de
comunidad, respondiendo mi'ua y mancomunadamente de su conduc-
ta, y siendo presididas cada una de estas comunidades por un &athing-
man, headbourg 6 borskolder, palabras equivalentes A jefe. Era abso-
lutamelte necesario matricularse en un tythiiag y no se podia trasla-
dar el domicilio a otro lugar sin pbtener prdviamente uAn' cettificacion
de buena conduct, expedida por eljefe de la comunidad de donde salia
el intereado. Ouando un hombre era acusado de un crfmen, quedabA
reducido A prisicn preventiya, A no ser que l. borskolaer consintiera
en salir por fiador suyo. Si el reo se fagaba, tanto el borsholder como
todos los indivfidos de la comunidad estaban sujetos a las penas im-
puestas por la ley al fugitive. Semejante organization, tan opuesta a
la libertad individual, era sin embargo necesaria en aquella 6poca, en
que se trataba de establecer A toda costa la seguridad pfiblica. En efep -
to, el pals estaba cubterto de daneses errantes, bandidos de oficio 6 por
inclinacion, y anglo-sajones, que arruinados por la guerra, cifraban
su subsitencia en el robo y el asesinato.
La administration de justicia estaba organizada con arreglo A la
division territorial; las contiendas entire los indivfdubos de un mismo
tytwing quedabanjuzgadas y resueltas por todos sus indivfduos, reu-
Widos bajo la presidencia del tythingman. Los asuntos de grande impor-
tancia, las apelacione3 de las sentencias pronunciadas por los tyt ngs
y las diferencias suscitadas entreestos, pasaban A la Asamblea del can-
ton (k~rdrend) presidida por sn jefe.
Los procedimientos observados por estos cantones, dice Hume (1),
son muy dignos de Ilamar la atencion, como el orfgen de los jurados,
institucion admirable por sf misma y la mas Apropdsito para conciliar
la libertad con ]a administration de justicia, dividida A vecee por el
espfritu del hombre. Elegtiane doeefreekolders (poseedores de feudos
francss, que despues do haberjurado, asf como elMundreder 6 magistra-
do president, administrar Tectamente justicia, procedian al examen de
la causa 6 negocio sometido a s.u jurisdiction. Ademis de las reunio-
nes mensuales delkiuiread celebrabase otra-anual para la inspection
de policfa, indagacion de los delitos, correccion de los'abusos cometidos
por los funcionarios del drden judicial y para obligard- cada persona A

(1) Historia de Inglaterra tomo I, pd 74 de la edicionuya citada.






UO CONSTITUCIONES VIGENTES.
manifestar el tything en que se hallaba inscrita. El pueblo, a imitacion
de sus ascendientes, los antiguos germanos, se reunia armado.
El tribunal superior del hundrend era el del Condado, que se reunia
dos veces al afio despues del dia de San IMiguel, es decir, el 30 de Se-
tiembre y despues de PAscua de Resurreccion, constando de los posee-
dores do feudos francos del Oondado con un voto cada uno. El Obispo
presidio este tribunal, en union con el alderman 6 jefe particular del
Condado, siendo el principal cometido de este tribunal admitir las ape-
laciones de las sentencias pronunciadas por los hundr6nds y los tythings
y dirimir las bontroversias suscitadas entire los indivfduos de fos dife-
rentes hundreds. Al principio, el alderman resumia la autoridad mili-
tar y civil; pero conociendo Alfredo que esta union de poderesapodia ser
causa de que la aristocracia fuera demasiado independiente y peligro-
sa, nombr6 un sheriff en cada Condado para que en union con el alder-
man desempefara las funciones judiciales, encargAndole ademas que
defendiera en el Condado los derechos de la Corona y cobrara las mul-
tas impuestas, que en aquella dpoca, en que no dejaba de prodigarse
esta pena, constituian una parte no despreciable de las rentas pfblim-
nas. Mas si a pesar de existir tantos tribunales no era possible alcanzar
una justicia recta, el pueblo podia apelar de las sentencias de los tri-
bunales ante el Rey en persona; y conociendo todos los grades talen-
tos y prndencia consumada de Alfredo, codfiaron en 41 de tal modo, que
no tard6 en verse asediado por infinitas apelaciones que se presentaron
de todas parties.
Era infatigable en el despacho de estas causes; pero advirtiendo que
ocupaba excesivo tiempo y que A pesar de todo no le bastaba, resolvi6
poner tdrmino A estos inconvenientes, corrigiendo al mismo tiempo la
ignorancia 6 corruption de los magistrados inferiores, que constituian
la causa principal de aquel 6rden de cosas. A este fin procured por todos
los medios poslbles que la nobleza cultivara la literature y se instruyera
en la ciencia.del derecho; eligi6 los Condes y sheriff en tre los individuos
mejor reputados por su probidad y conocimientos,'castigd severamente
todo cohecho y destituyd A todos los Condes oulpables de este delito.
Los habitantes hallAbanse divididos en muchas cases distintas:
habia, en primer lugar, libres y esclavos; mds no todos los libres eran
de igual condition ni gozaban de unos mismos derechos. Los tManes 6
nobles eran superiors A los ceorls, ilamados tambien kAsbanmen, quo
constituian la clase media. Entre los thanes habia diferentes grades:
los de primer claso denominabanse thanes del Rey; los otros estaban
bajo sa dependencia, siendo, segun el sentir de varies historiadores$
unos verdaderol enfiteutas de aquellos.






INGLATERRA. 31
Ademas estaban obligados 6 obedecer 6 sa sehor en tiempo de paz
y de guerra. El Wergild 6 la composicion por homicidio, establecia
es tas distinciones del modo siguiente: la vida de un thane de Rey se tasa-
ba en 1.200 skillings, la de un thane do segundo 6rden*en la mitad,
y la composicion por homicidio en la persona de an ceorl no excedia
de 200 shillings. Los thanes eran deiores de los feud'os francos y los
ceorls cultivadores 6 colonos. No so sabe A punto fijo si estos pertene-
cian la gleba; pero lo cierto es que estaban obligados al servicio mi-
litar, obtenian protection para sus personas y bienes, podian ser pro-
pietarios y aun ascender 6 la dignidad de thanes si adquirian cinco
khyis (1) de tierfas, con una capilla, cocina, sala y campana, es decir,
un verdadero feuno sefiorial.
A simismo se concedia la dignidad de thane al comerciante que ha-
bia llevado a cabo tres grandes viajes marftimos.
La institution polftica mas notable de la dpoca a que nos referi-
mos, es indudab'lemente la Asamblea convocada con el nombre-de Wit-
tenagemot, compuesta de los Obispos, Abades y algunas veces Abade-
sag, y los aldermen 6 gobernadores de las provincias. Hasta aquf todos
estAn de acuerdo; pero es de advertir quo los Prelados y aldermen no
eran los inicos que constituian la Asamblea, sino que tapibien forma-
ban parte de ella los wites 6 sabios, mas no so sabe de cierto eo. qu6
clase estaban comprendidos. Unos dicen que esta seccion del Wittena-
gemot constaba de los jueces y peritos en el derecho; otros, por el con-
trario, dicen que los wites 6 sabios eran los representantes de las vi-
llas y aldeas, y los consideran como el orfgen de la Camara de los Co-
munes. Esta filtima opinion esti muy lejos de ser exacta, porque en la
dpoca A qu% nos referimos eran tan pobres y miserable las aldeas, y
hallabanse sus moradores tan..sujetos 6 los seforef, que es de todo pun-
to inverosfmil que fueran admitidos sus representantes A tomar asien-
to en el Consejo del Principe.
Un conocido autor inglds anadeque nadie puede suponer en la actua-
lidad quoe hubiese en aquella 6poca ninguna especie de gobierno repre-
sentativo, y menos todavfa que los ceorls, 6f hombres libres de la clase
inferior, tuvieran la menor participation en las deliberacionesde la Asam-
blea national (2). El Tribunal del Condado, de que ya hemos dado idea,

(1) Cada hyde equivalepr6ximamente & 120 acres. Entidndese por acre
cierta media de tierra, muy comun en Francia, y que consta de 160 p-rti-
cas que contienen 43.560 pids cuadrados. La pdrtica es una media de tier-
ra que costa de dos pasos 6 10 pi6s geomdtricos.
(2) HALLAM. La EB opa en la Bdad Media, edicion francesa de 1837, to-
mo IIl, cap. VII, pig. 15.






32 CONSTITUCIONES VIGENTES.
constituia la Asamblea particular del mismo, con el nombre de Shire-
'Gemot, concurriendo a ella todos los thanes del Condado. No falta
quien consider esta institution como el orfgen del Jurado ingl4s, tal
cual se.encuentra establecido en nuestros dias; y ya hemos indicado
sobre este punto la opinion de Hume, combatida por unos y sostenida
por otros, con grande empehio por ambas parties.
Los sucesores de Alfredo fueron inquietados contfnuamente por las
excursions de los daneses, cuyas correrfas eran cada vez mas temi-
bles, y aui llegaron A former algunos establecimientos en las costas;
y por ultimo, en 1016, Edmundo Cokt de malla, tuvo que compartir
su Reino con Canuto, Rey de Dinamarea,' muriendo poco despues asesi-
nado, con dos hijos menores de edad, y asf Canuto fud reconocido. De
este modo la raza de los Reyes sajones fu6excluida del Trono; pero los
daneses no le conservaron much tiempo, pues d los dos afios escasos
de la muertede Canuto fue restablecida la familiar sajona (1042) en la
persona-de Eduardo El Confesor. Este Monarca, llamado asf por causa
de su extremada piedad, tenia muchos rivals con m6s derecho que 41 6
la Corona. Existian descendientesdirectos de su misma estirpe; y atin-
que muy distantes de Inglaterra, por hallarse establecidos en Hungrfa,
podian, sin epibargo, reclamar el Trono como herencia suya. El hijo
prir ogdnito de Canuto vivia ain, pero estaba ocupado A la sazon en la
guerra que sostenia contra la Noruega. Era, pues, peligrosa para
Eduardo cualquiera dilacion en asegurarse la posesion del cetro, y asf
debia adelantarse i sus d'ontrarios que se lo podian disputat con justi-
cia. Pero aunque su poder era grande, no bastaba para conseguir su
objeto; se vi6 precisado por lo tanto 6 recurrir i Godwin, Duque de
Wessex y uno de los sefiores mns influyentes de sus Estados.
Hacia largo tiemfo que era. este personaje enemigo de la casa de
Eduardo; pero reflexionando entonces que convenia a sus inteseses
abrazar su p.artido, mud6 de conduct y resolvi6 ceilir ]a Corona en
las sienes de este Prfncipe.
Los ingleses, que gemian tanto tiempo hacia bajo el yugo ex-'
tranjero, no pudieron contener su alegria al ver restablecida sobre el
Trono la raza de sus antiguos Reyes. Su entusiasmo lleg6 d motivar
algunas tropelfas contra los daneses; pero el car6cter apacible del nue-
vo Monarca logr6 calmar esta agitacion y poner en armonfa las dos
Naciones. Fud desapareciendo poco a poco toda clase de diferencia en-
tre estas dos razas, y al cabo de 200 afiosde discordia. volvi6' por fin A
reinar la paz tan deseada. La permanencia de los daneses en Inglater-
,ra no di6 lugar 6 cambio alguno en las leyes, costumbres, idioma, ni
enla religion del ials; y no quedan hoy dia mas restos de su domina-







INGLATERRA. 33
cion que los castilles que edificaron y algunas families que conservan
todavia sus apellidos.
Los primeros actos de este Reinado le dan una apariencia de extre-
mado rigor, porque se apoder6 detodaslas donacioneshechasporlos Re-
yes anteriores, y manddencerrar en un monasterio a su madre Emma,
que no habia cesado de intrigar contra 6l.
E'ducado en la c6rte de Normandfa, Miostraba en todos ocasiones una
predileccion muy marcada por las costumbres, leyes y hasta por los
naturales de aquel pafs. Nunca pudo tender cariio ninguno A su mujer
Editha, .hija de Godwin; y bien fuese por una piedad'mal efitendida 6
por efecto de una invencible' repugnancia, se' neg6 constantemente A6
usar con ella de los derechos del matrimonio.
Cualquiera que fuese la opinion que hubiese formado el pueblo de la
conduct del Rey, lo cierto es que Godwin volvi6 A ser enemigo suyo
y jefe de ]a oposicion, que no tard6 en -manifestarse contra el Mbnarca.
Aquel senior, euyo poder habia crecido demasiado, principi6 a quejarso
p6blicamente de !a influencia de los normandos en los negocios, y bien
pronto so manifesto ostensiblemente el 6dio que les profesaba. Eusta-"
quio, Conde de-Bolofia, y cufiado de Eduardo, habia venido a la c6rte
de Inglaterra para visitar al Rey, siendo recibido con Ids mayores
muestras do honor y consideration. A su vuelta quiso detenerse en
Douvres, y envi6 a uno de sa comitiva para prepararle alojamiento;
suscit6se una rifia entire el criado del Conde y los vecinos de la ciudad,
quedando rMuerto el primero en la refriega. Ofendido el Conde por se-
mejante atentado, intent vongarse con el aux ilio de los de su comiti-
va; pero habiendo tornado las armas los habitantes, despues de una lu-
cha sangrienta, tuvo el Conde que emprender la fuga. Irritado Eduar-
do, comisionO 6 Godwin para, castigar A los habitantes de Douvres.
Encontr6 6ste en la 6rden que se le comunicaba una circunstancia fa-
vorable para sus proyectos, y aprovech6 esta coyuntura para suble-
varse al frente de numerosas tropas. Vencido Godwin, tuvo que expa-
triarse; mas protegido por el Conde de Flandes, volvi6 a la demand,
terminando la guerra'civil por un convenio, mediante el cual so obli-
gaba Eduardo A despedir de su Reino 6 todos los empleados extranjeros
comprometidndose Godwin por su part A dar rehenes en garantfa de
su buena conduct ulterior; poro la muerte de este rebelde, ocurrida
poco despues, imridi6 la realization de semejante tratado, que dejaba
reducida casi 6 la nada la autoridad del Rey (1053) (1).

(1) GOLDSMITHr. HiMsoria de Inglaterra, edicion espafiola. Madrid, 1816,
tomo I, piginas 90, 9 1 y 92.
ToM I. 3







34 CO-2STITUCIONES VIGENTES.
Las virtues y talents militares de Haroldo, hijo de Godwin, le
captaron el afecto de los ingleses; pero el Rey, que le temia, llam6 de
Hungria a su sobrino Eduardo, descendiente director de los Reyes sajo-
nes. Este Principe se puso inmediatamente en camino; pero muri6 ape-
nas Ileg6 & Inglaterra (1057). Sus derechos pasaron d su hijo Edgar-
Adheling, que era demasiado j6ven todavia para reinar, y que de nin-
gun modo podia oponerse al afamado Haroldo. Nueve atios despues
muri6 Eduardo (5 de Enero de 1066), que ha pasado d la posterioridad
con los dictados de Santo y Confesor.
Ocup6 el trono Haroldo, que ya so habia conquistado el afecto do
todo el pafs, siendo postergado el Prfncipe A quien el Rey difunto de-
sign6 como heredero. Las primeras medidas administrativas de Harol-
do fueron acertadas, pacificando sus dominios y hacienda la guerra
con buen 4xito A los noruegos: mas no tard6 en eclipsarse su estrella
ante lhpresencia de un rival poderoso, que pretendia habor sido desig-
nado como heredero por'Eduardo en un testamento que nunoa se prc-
sent6, por mas que algunos insistan en que efectivamente huba tales
derechos, fundados en negociaciones que mediaron entire el Rey de In-
glaterra Eduardo y el Duque Guillermo de Norman Ifa. Sea de esto lo
quo fuere, lo cierto es que Guillermo, afamado ya por las grandes cua-
lidades que despleg6 en su pafs, apenas lleg6 d la mayor edad, y auxi-
liado por el Papa Alejandro II, que declare usurpador 6 Haroldo y ben-
dijo las tropas normandas, invadid6 l Inglaterra al frente de 60.000
hombres perfectamente aguerridos y disoiplinados, abordando en Pen-
vosey, costa de Sussex.
Segun cuentan, Guillermo tropez6 y cay6 al echar pi6 6 tierra; mrs
lejos'de mostrarse turbado por este accident, que podia producer una
funesta impression en los supersticiosos normandos, tuvo bastante sere-
nidad para esclamar > parodiando,
acaso sin saberlo, al famoso general roniano quoe en una situation
aniloga esclam6: feneo te, Africa. No tard6 en darse la sangrienta
batalla de Hastings, que durd desde el amanecer hasta el anochecer,
siendo la Corona de Inglaterra la recompensa del vencecor (14 de Oc-
tubre de 1066), que lo fuad Guillermo, pereciendo Haroldo con las ar-
mas en la mano.
En esta 4poca es cuando desapareci6 de Inglaterra la dinastfa sa-
jona, que llevaba mas de 600 afios de dominacion. Eni todo este tempo,
ni bien era elective ni bien hereditaria del todo la Corona; y asf unas
veces recaia en el sucesor desigirado por el precedent Monarca, y
otras en quien por sus servicios al Estado 6 por sus intrigas 4 infinuen-
cia lograba ser elevado al trono. Los sajones conservaron una grau







INGLATEIRA. 35
parte de las leyes y costumbres de sus ascendfentes los germanoz y
tambien adoptaron gran nfdmero de las que encontraron establecidas
entire los bretones por los romanos. A imitation de estas diferentes Na-
ciones, tomaron los soberahos'el nombre de Reyes, y algunos el de Ba-
sileo, palabra griega, cuya significacion era desconocida en el pafs que
ocupaban.
Los nobles se apropiaron, como los romanos, el titulo de Duques,
asf come el derecho de vender y comprar A las classes ppobres del pue-
blo. Esta barbara costumbre, introducida por los griegos y romanos,
fud adoptada por las naciones subyugadas por ellos (1). MIs adelante,
cuando se progag6 el cristianismo, los eelesiAsticos fueron los finicos
exentos del servicio military, hallAndoselos demAs expuestos 6 sufrir
penas graves si por cnalquibr concept tritaban de eludir el cumpli-
miento de esta obligation; la libre disposition del fendo pertenecia al
Rey cuando fallecia el poseedor, como tambiea la ratification de las
demas adquisiciones. Cada feudo de'bia pagar el 7eriat, tribute desti-
nado A garantizar la trasmision A la familiar del poseedor, y proporcio -
nado al rango dp caaa uno. Asf el keriot de un Conde consistia en cua-
tro caballos enjaezados y otros tantos en pelo, cuatro cascos, caatro
cotas de malla, ocho lanzas, ocho escudos, cuatro espadas y eien mas-
cawes de oro (2). El heriot de un thake del Rey estaba tasado en la mi-
tad; el de un thane inferior se componia de sas armas y caballo. La
poblacion libre de los anglo-sajones formaba, como ya hemos indica-
do, dos classes, 6 saber: nobles y plebeyos, designados con los nombres
* de earls y oeorls. Sin embargo, la distinction nobiliaria era puramen-
to personal y* no Ilevaba consigo otra ventaja que la de halagar el
orgullo.
Eljetb de los nobles, liamado Cyi.ng 6 King (Rey) no tenia otras
rentas'que sus bienes particulares, pero eran considerable; pertene -
cidndole ademis, en calidad de Jaez Supremo, la mayor partoede las
Were 6 multas. Proveia todos los destinos, y pu protection concedida
un individuo, le libertaba de todo riesgo. La infraccion de esta garan-
tia entregaba el-culpable A merced del Principe, que podia imponerle
una multa, quitarle la vida 6 confiscar sus bienes. La*mujer del Mo-
narca so llamaba Kueen (Reina). Cuando ana de datas, llamada Ead-
burga, envenend su marido, el Witena-Gemot declare abolidos los
honors anejos antes & tan alto iango.
Guillermo, de Malmsburi ha considerado como efecto de una provi-

(1) GoLDsmITH, Historia de Inglaterra citada, tomo I, pig. 102.
(2) Moneda equivalent a 30 sueldos sajones.







36 CONSTITUCIOaES VIGEXTES.
dencia milagrosa que los ingleses desesperaran de la salvacion del Esta-
do despues de la batalla de JHastings, donde en rigor Anlcamente se ha-
bia perdido -un ejercito, valiehte en veraad, pero poco numeroso. Oier-
to que la conquista de un gran Reino llevada & cabo por el jefe de un a
simple provincia es un acontecimiento do que ofrece pocos ejemplos la
historic, sobre todo si se consider que no eran pusilanimes los ven-
cidos, ni se hallaba dividido 6 la sazon el Estado por facciones intesti-
nas A cuya sombra ganara terreno el invasor. A pesar de todo, Gui-
llermo se encontraba en una situation tan ventajosa, que sus triunfos
no parecen inexplicables ni aun deshotirosos para la Naciou inglesa.
El heredero de la casa de Cerdic habia sido rechazado por el pafs,.
y prefirid la coronacion de Haroldo; y su juventud, agregada a unos ta -
lentos muy limitados para inspirar estima 6 temor (1), le alejaba todd-
vfa del trono en las critics circunstancias que siguieron & la batalla
de Hastings. La Inglaterra carecia de grandes hombreg. Los ddbiles
reinados de Ethelredo y Eduardo habian reducido el Gobierqo a una
verdadera oligarqufa, colocando d la nobleza bajo la dependencia de
algunas casas principles, cuyos jefes eran bajo todos concepts inca-
paces de luchar con un enemigo como el Duque de Normandia. Si los
historiadores no exageran, hasta es dudoso que Inglaterra contara con
recursos suficientes para resistir 6. su ejercito, numeroso y disciplinado.
Esta triste situation del Reino, si no justifica la opnducta, explica
A lo menos los motives qune tuvieron los que presentaron Guillermo la
Corona. Por otra parte, el conquistador alegaba una especie de dere-
cho, fundado en las intenciones 6 promesas, y acaso en el'testatnento
de Eduardo. FJ juramento que Guillermo prest6 el dia de su corona-
cion, conform en un todo con el texto del que prestaban los Reyes
anglo-sajones, y el asentimiento de la multitud, dierbn 6 sh adveni-
mienjo al Trono todo el cartcter de legitimidad possible en aquellas cir-
cunstancias.
Su conduct al principio fu4 bastante equitativa. A pesar de las
confiscaciones hechas en provecho del ejdrcito normando, la mayor
part de las propiedades quedd en manos de sus antiguos poseedores.
Coni6 Guillermo cargos importantisimos 6 los ingleses, aun A los mis-


(1)Despues de una 6 dos tentativas infructuosas para reeuperar eltro-
no, Edgardo fu6 tratado por Guillermo con una bondad hija tan solo del
desprecio que le inspiraba su poco talent, porque Edgardo no carecia de
valor. Hizose amigo intimo de Roberto, Duque de Normandia, a quien con
corta diferencia cupo la misma suerte, acaso por tener un caricter pa-
recido.






INGLATERRA. 37
mos 4 quienes su fama podia inspirar' los proyectos mrs atrevidos (1).
Mas no tard6 su yugo en- hcerse mas pesado, dando origen-i conti-
nuas rebeliones, fAcilmente sofocadas. Entonces cifr6 todo su empefo-en
reprimir' el espiritu.'de hostilidad que reinaba entire los ingleses contra
los normandos. Despoj6. do los cargos honorificos 6 los ingleses 6 quie-
nes antes habia nombrado, asf como los Obispos y Abades do orfgen in-
glds, palabra que hasta se convirti6 por entonoes en signo de oprobio.
Durante un siglo entero no se vi6 6 un ciudadano del pafs elevado .
dignidad alguna eclesiastica 6 civil. La leagua y costumbres inglesas
fuaron rechazadas y sustitaidas por la lengua y costumbres de Fran-
Scia. Ensefi6se el frances a los niios, y hasta la mismajusticia se admi-
nistraba en .lengua francesa, aue fud considerada eomo la official del
pafs hasta el reinado de Eduardo III.
Feudalismo.- No se content Guillermo con qu'itar todo privilegio
politico A los ingleses, sino que tambien confisd6 sus bien6s, hasta el
punt de que 20 aios despues de su advenimiento al Trono casi todo el
territorio de Inglaterra es.taba repartido entire los extranjeros. Parte de
16s propietarios indigenas pereci6 en las escenas sangrientas a que
dieron lugar tan violentas medidas; part cay6 en la mas horrible in-
digencia, y otros conservaron sus tierras tan .solo en- calidad de vasa-
tlos de los normandos.
Machos nobles ingleses, desesperando de la suerto de su pafs, bus-
caron un asilo en la c6rte de Constantinopla, y desplegaron su valor
en las guerras -sostenidas por el Emperador Alejo contra otro conquis-
tador normando llamado Roberto Guiscard, cuya-celebridad oasi no le
iba en zaga 6 la de Guillermo. Conocidos con el dictado de Varangiens,
estos files defensores del Imperio de Bizancio conservaron su antiguo
idioma sajon hasta la toma de Constantinopla por los turcos.
En lo, concerniente A este despojo seria muy aventurado limitarse A
la narracion de los historiadores sift consultar el gran cuad.ro estadfs-

' (1)' Orderico Vitalis (pdg. 511). indica la falta de.castillos y plazas fuer-
tes como una de las causess que facilitaban el mal 6xito de las rebeliones.
Despues de una resistencia tan larga cbmo in.itil, algunos ingleses recur-
rieron al asesinato para desembarasarse de sus enemigos; pereciendo de
este modo muchos normandos. Entonces Guillermo promulg6 una ley, dis-
poniendo que en caso de homicidio, es decir, siempre que un individuo
muriese herido por una mano desconocida, el hundred seria condenado a.
pagar una multa, a no ser que se probara que el muerto era un ingl6s. En
esta clase de' asuntos se procedia por medio de. una information judicial
fundadh en lo que se denominaba presentment of Englishri. Mas confundidas
casi por. complete las dos Naciones en el-reinado de Enrique II, ces6 de ve-
rificarse dicha informationn, y siempre que un hombre libre era muerto por
un desconocido, el hundred tenia que pagar la: multa. .







BS CONSTITUCIONES VIGENTES.
tico del Dom.isday Book (1), monument irrecusable de la vasta revo-
lucion territorial consumada en el reinado de Guille,rmo el Conquista-
dor. Apenas hubo Condado en que no quedaran algunos ingleses en po-
sesion de los bienes de que gozaban en tiempo de Eduardo el Confesor,
dependientes directamente de la Corona, y conservando, como en otro
tiempo, el titulo de thanes del Rey. Mas fuera de dstos, todos quedaron
privados de su propiedad.
Ademds de su.pasion por el dinero, digna quizi de excusa por la
necesidad en que so veia de mantener un ejdrcito en pid de guerra,
Guillermo era' sumamente aficionado A la caza, por lo cual consider
como propiedades suyas todos los bosques de Inglaterra. Mas no-se
crea que tom6 esta determination impulsado tan.solo por su aficion A
la caza, sino porque previ6 que los bosques podrian servir de asilo d los
indfgenas. Asf, pues, la caza en los bosques Reales lleg6 A constituir
un privilegio que el Rey concedia segun-su gusto, imponidndose penas
terrible 6 los que le desconocian. El que mataba un ciervo, un jabalf
6 liebre era condenado A la pdrdida de la vista 6 de un brazo, pierna,
oreja, etc. Hasta el siglo XIII los sefiores normandos no obtuvieron la
posesion libre y pacffica de .sus bosques sin peligro de ver muertos sus
perros de caza 6 sin temer las denuncias de los guards reales, ocu-
pados incesantemente en espiarles para cobrar fuertes multas.
Terminada la redaccion del Domesday-Book y sometido a la apro-
bacion de todos los jefes conquistadores, sacerdotes 6 seglares, excited
tales disensiones, que muchos Barones y caballeros abandonaron la In-
glaterra y se retiraron A Escocia (2), cuyo Rey, Malkolmo, los acogi6
favorablemente, distribuy6ndoles varias tierras.
Con el fin de conservar para siempre la autoridad military en poder
de los que le habian auxiliado-para la conquista, organize militarmente
el pafs; y teniendo a sus 6rdenes'muchos nobles que le eran adictos,
estableci6 un feudalismo gerdrquico, que'dando en clase de Rey el.ge-

(1) Registro dohde se hallaban inscritos todos los propietarios de tier-
ras, mencionindose ademas el valor, extension y naturaleza deo6stas, asi
como el ndmero de colonos, aldeanos y eselavos que las cultivaban. Este li-
bro se conserva'todavia en el Tribunal. del Real Tesoro.
(2) Habian permanecido en este pais los antiguos pictos, bretones y es-
cotos, sin teei que sufrir a causa de la invasion de los daneses, y gobernin-
dose con absolute independencia. Los escotos de la montahia habian preva-
lecido sobre los pictos de la lianura, y Kennet lleg6 a ser Rey de todo el
pais, que tom6 entonees el nombre de Escocia (842). Como los pictos eran
de origin igual A los veneedores, no se estableci6 alli la servidumbre de la
tierra, sino que, por el contrario, los Reyes, deseosos de consolidar en lo po-
sible'su autoridad, favorecian a los hombres de la llanura para contrares-
tar las tendencias invasoras de los montafieses.






INGLATERRA. 39
neral conquistador; convertidos los capitanes en Barones y los soldados
en caballeros. Todas las instituciones feudales, arraigadas ya en Nor-
mandfa, fueron trasplantadas por Guillermo a Inglaterra, donde afin no
eran conocidas. Dividid los primitives alodfos en 60.215 baronfas, de
las cuales di6 28.215 al clero y 32.000 a los sefiores normandos, como
feudos hereditarios, donde ejerciafi complete jurisdiction, con un tri-
bunal especial, y eran con arreglo A la ley tutores de los hijos que sus
vasallos dejaban en la menor edad, y de las hijas de dstos, pudiendo ca-
sarlas con quieh tavieran por convenient. Los Barones podian sub-
enfeudar sus posesiones & caballeros, los cuales quedaban sujetos, en-
una part proporcionada, a las obligaciones de su senior respect del so-
berano.
Los feudos fueron desde luego hereditarios, siendo revertibles d la
Corona inicamente cuando' se extinguia la familiar del poseedor 6 se le
confiscaban sus bienes por. graves delitos. Los feudos eran mAs peque-
fios y estaban mas diseminados que en Francia ; y al paso que los se-
iiores de este pafs, al dar el trono a la familiar de los Capetos, la impau-
sieron condiciones, Guillermo se las dict6 A sus vasallos, y los convo-
caba. a las Dietas, dando asf m6s fuerza A los decretos emanados de la
autoridad real, y disminuyendo la de los tribunales feudales en las cau-
sas civiles y criminals. Guillermo, separdndose de lo dispuesto en el
feudalismo normando, se hizo prestar homenaje, no solamente por los
sefiores, sino tambien por los caballeros; de manera que estos depen-
dian inmediatamente del Rey, el cual con esto se constituia en un ver-
dadero Monarca, moientras que en Francia el Principe no era mas que
el jefe de los Barones.
A esta diferencia'en las Constituciones primitives de Francia 6 In-
glaterra en el poder asignado 6 los Reyes, debemos afiadir ia que has-
ta fines del siglo pasado se advirti6 en las Constituciones de ambos pif-
ses; diferencia que en verdad guard muy poca analogfa con su causa
primitiv'a. Esto nos facility la solution de un problema que indudable-
meate tuvo perplejos y confusos porr much tiempo 6 escritores muy
distinguidos, y explipa la razon de que dos Naciones vecinas, bajo un
mismo grado de civilizacion y de comun. orfgen, hubieran llegado, la
una casi al apogeo de la libertad, y la otra a sepultarse bajo la dura
ley de una necesidadwabsoluta..
En Francia, la autoridad real fud verdaderamente de poca conside-
racion en un principio, sin que esta circunstancia favoreciera de nin-
gun modo A la libertad general. Los sefiores lo eran todo, y el conjunto
del pueblo no era nada. Ninguna rebellion contra el Monarca tuvo por
objeto la libertad, sino la ambition privada 6 el capricho. El pueblo no






lU CONSTITUCIONES VIGENTES.
tom6 part en ellas como asociado al sostenimiento de una causa co-
mun, sino arrastrado ciegamente bajo el estandarte de sus caudillos.
Entre tanto, como las eyes en cuya virtud eran considerados estos
como vasallos, no tenian relacion alguna con las que ligaban al mismo
pueblo'con sus seiores, la lucha no produjo consecuencias ventajosas
en su favor, ni estableci6 ningun j3rincipio de libertad que le fuera.
aplicable.
Los nobles inferiores, que participaban de la independencia de la
alta nobleza, agregaban los efectos de su propia altaneria al despotis-
mo de tantos rdgulos, y cansado el pueblo, intent algunas veces su-
blevarse. Mas halidndose dividido en Estados tan diversas, nunca pudo
entenderse perfectamente ni ea la naturaleza ni en la oportunidad de
sus quejas. Las insurrecciones, que hubieran debido ser generals, no
fueron sino sucesivas y particulars. Entre tanto, los Barones, unidndo-
se siempre para vengar su casa comun como duefios de hacerlo, caian
con ventajas irresistible sobre hombres que se hallaban divididos.
Asf es que cuando por conquistas, confiscaciones, herencias y con-
venios llegaron a, reunirse las diversas provincias- con los extensos y
siempre crecientes dominios del Monarca, el pueblo se encontr6 com-
pletamente subyugado. Los pocos privilegios que las ciudades habian
podido conservar fueron poco respetados por un soberano que n.o habia.
contraido ningun compromise respect d este punto; y como la reunion
se verified en diferentes tiempos, el poder se hallaba en estado de caer
sobre cada nueva provincia con el peso de todas las que ya poseia.
Por el contrario,. en Inglaterra, enterrada la semilla de la libertad a.
una profandidad convenient, y cubierta con un enorme peso, parecia
sofocada en un principio, justamente cuando prendia en el terreno y
vejetaba con mayor fuerza, mientras que se estaba embebiendo y pe-
netrando de rico y abundant nutrimiento, y cuando circulando con
mayor actividad su sa.via y demis jugos, le daban vida para extender
sus rafces y ocupar con ellas ua dilatado espacio. El excesivo powder del
Roey fa6 precisamente el que produjo la libertad en Inglaterra, porque
esta misma demasfa contribuy6 excitar el espfritqade union y concer-'
tada resistencia. Poseedor de muchos feudos, el Roey so encontr6 inde-
pendiente; revestido de tantas prerogativas, domino f6cilmente 6 los-
Barones mds poderosos del Reino, que solo pudieron resistirle en virtud.
de estrechas y numerosas confederaciones, vi6adose precisados 6 intere-
sar al pueblo en su causa y hacerle partfcipe de la libertad p6fblica.
Reunidos con sus vasallos en sus grandes salons, donde acostum-
braban dispensar la hospitalidad, privados de los refinamientos de otras
Naciones mas cultas, y ademas, naturalmente inclinados 6 departir li-.






INGLATERRA. 41
bremente sobre aquellos objetos que ocupaban sus corazones, sus prg-
ticas recaian por lo tanto sobre la poca equidad de los impuestos, sobre
la irregularidad de los procedimientos judiciales, y principalmente sobre
las detestadas leyes de bosques.
Destituidos de pretesto para alambicar la significacion de las leyes,
.,uyos tdrminos eran precisos, 6 desdefiando mas bien los recursos de
la sofisterfa, llegaron naturalmente A examiner los principios funda-
mentales de la sociedad; inquirieron los tftulos de la autoridad humana,
y quedaron convencidos de que el poder que no tiene por objeto el bien
de sus subordinados, no es otra cosa que el derecho del mis fuerte, sien-
do Ifcito reprimirlo con el ejercicio del mismo derecho. Esta misma teo-
ria que respect al senior principal profesaban los feudatarios del primer
6rden, era invocada d su vez respect A estos por los de las classes infe-
riores, y con relacion a estos iltimos por los demds indivfduos, con lo
cual se explica el espfritu de libertad y de igualdad que se difundi6 cons-
tantemente en Inglaterra, A pesar del creciente desarrollo del feudalis-
mo, pero conservando siemprela diversidad de classes (1).
EA Espafia, el feudalismo se introdujo y desarroll6 de una manera
muy diferente. Si bien es diffcil indicar con precision la 4poca en que
los feudos adquirieron todo su desarrollo hacidadose hereditarios, pode-
mos decir que progresaron paulatinamente, comenzando por ser amo-
vibles, convirtidadose con el tiempo oen hereditarios 6 imitando por il-
timo sus fundadores y poseedores el 6rden de sucesion a la Corona. Para
contrabalancear en lo possible el poder adquirido por los ricos homes en
la dilatada dpoca de la reconquista, y afianzar mas su autoridad Real,
buscaron los Monarcas el apoyo de las municipalidades, coucedidndoles
multitud de cartas-pueblas, fueros y privilegios, que equilibraban y aun
destruian, aquel poder que tenian los sefiores, si bien quedaron reduci-
dos d la nulidad durante la domination austriaca, sin habernos dejado
en pds de si mas que el recuerdo de lo que fueron, continuado por tra-
diciones y costumbres, que asf como las diversas legislaciones provin-
ciales, dificultan en la actualidad nuestra complete codificacion. Esta
6poca del feudalismo contiene gdrmenes de dos principios que en el tras-
curso del tiempo se han desarrollado en casi todos los pafses de Europa.
Si consideramos el feudalismo desapasionadamente en los tiempos
medios, podemos definirlo diciendo que era la manifestation del prin-
cipio de libertad, de la lnica manera possible en aquellas cirounstancias.
El comunismo, 6 sea el principio de asociacion, se nos present en las

k1) DE LORME. La Oonstitucio inglesa comparada con los gobiernos repu-
blicanos y wondrquicos de Europa, edicion espaiola de 1817.







42 CONSTITUCIONES VIGENTES.
instituciones monacales de l- Edad Media como la salvaguardia del
principio de igualdad despues de la disolucian del Imperio romano y la,
ruptura de todos los vfnculos sociales que habian hecho del pueblo Rey
el modelo de la sociedad antigua.. El monasterio de San Colomban, es-
tablecido poco despues-dA la caida del Imperio de 03cidente (590) en la
roca de Jona (una de las islas Hdbridas), y del caal hablaremos con
mis extension 'al tratar de Irlanda, puede y debe ser considerado como
el orfigen de los muchos conveatos que en lo sucesivo se elevaron tanto
en aquel pafs como en las GAlias. Los servioios importantes que estas
institaiciones prestaron a la causa de la civilization, cultivando lascien-
cias y las artes en el silencio y la soledad de los cl6ustros; el esmero
con que silvaron de una destruction iaminente muchos preciosos ma-
nascritos de la antigtiedad; el valor y entereza con que reprendian sin
ambajes ni rodeos los vicios de los poderosos, sin detenerse ante los
mismos Monarcas, y la extension que supieron dar al derecho de asilo,
tan necesario en una 6poca en que, predominando con violencia el ele-
mento individual, estaba reconocida la idea dela justicia a la vengan-
za privada, justifican hasta lo sumo lo que antes hemos indicadof res-
pecto 6 s 'cardcter y tendencies bajo el punt.o de vista puramente so-
cial, aun sin referirnos al terreno de la religion.
Inmediatamente despues, y bajo el amparo de los monasterios, se,
form una clase que, aunque dependiente de los mismos, gozaba,. no
obstante, de mayor libertad que la sometida 6, los sefioies feudales le-
gos. Las comunidades, municipios 6 concejos tuvierbn sa origen en la
reunion y asociacion mditaa de los d6biles para poseer los derechos de
la humanidad, sacudir el yago feudal que habia llegado 6 ser intolera-
ble, separarse del terrufio y conseguir la libertad de sua persona, bienes
y voluntad. En Espafia, las municipalidades crecieron al par que el sis-
tema feudal, contrabalanceAndose mutuamente en el'ejercicio de su po-
der, pues contribuyendo los pueblos y los sehores a la defense y comun
conquista del territorio ocupado por los sarracenos, el Monarca, jefe su-
premo de todais, les otorg6 cartas, derechos y privilegios que igualaban
en ocasiones y en otras superabah a los concedidos 6 la nobleza.
Sin embargo, el poder de los nobles era mayor que el de los munici-
pios, A causa de que poseian terrenos mAs dilatados que dstos, los cua-
les se ponian bajo sua amparo y protection. Posteriormente la nobleza,
frente 6 frente del Monarca, quiso ame.nguar sus derechos, y dste se
uni6 con los municipios para recobrar la antoridad que perdia 6 asegu-
rar la que le quedaba, concediendo a las ciudades, segun las necesitaba,
los derechos politicos disfrutados por los nobles.
En Italia, las'franquicias conquistadas por los municipios se an-







INGL.LUCERRA. 43
ment-ron hasta constitdii"las direrentes RePpublicas de la Edadt Media;
en Fra icia, pr el contrario, dependiendo los' mru icipis 'del Monarca,
acuya'sombka crecieron, particularmente.desde el reinado de 'Luissel
Gord', c'ontribuyeron a robustecer la autoritad mouarquipa; enIngla-
ferra, las libertades mnnicipales fiiefon restri gidas por losBaimon'is,
que no las-suprimieron por.conpletd, sino que-les dieron mayor 6 me-
iior amplitud para servir de-cotntrapeso A la'Corona.
- Este qud pudi6ramos "lamar mecanismo 'politico, ha funcionado
coastantemehite en'dichb pais-casi hasta nue-tros dias; y asf se-dos-
cubre en realidad el-secreto de la libertad brititnica, tan 'codiiado y
;,un exagerado por lws politicos del coritinente. Notaremos tmnbien que
no habi6ndose desarrollado el muniicipio inglds en tan alto grado como
en Italia, ni su'rridd la dependencia absoluta-delpocder supremo, la con-
ducta que respect a l observao n l6s Baron's' garda perfect analo.-
gfa don e6 sistema constitutional, basado sobie-todo en eljusto. medio.
Hechas estas cbservaciones, resulta;que el principio de aso~oiacioh na-
cid-eni as comunidades religiosas; que despues'pasd a las colectivida-
des, conocidas con el dom bre de municipios; que de la flcha, y fraccio-
namiento del sistema feudal result la unidad de las nacidorialidades por-
medio de la Monarqufa segun sus distintas fases, que 1ev6-S cabo esta
unidad.
Muerto Guillermo I la edad de 63 aDios, de resultss de una caida.
del caballo (1087), despues de haber hecho la guerra con buen 6xito d
daneses y francesesjlesucedi6 sa hijo Guillbrmo II, Uamado Efl : Rogo,
quedando e p.rimog'nito, Roberto, por heredero de la .N6rmandla. El
unevo Mo4aiaca,'acusado de avaricia y despotism, past', la mayor part
de su reinado en guerra cori su heermano.; y atravesadd de un flechazo
en una cacerfa, I. cuya diversion tenia singular apego, no dej6 suce-
sion, or to' cual le reemplaz6 Enrique I (aio '1100), tercer hijo del
Conquis.tidor. El nuevovRey recobr6dla Normandfa, aprisionando a, su
hermn io Roberto, que habieida regresado de la primer ciutada, se
eiemistd6 con 61 y con los nobles normandos..Coronado solemnemente.
Enrique I en la'abadfa- de Westminster,' concedi6 ininediatamente
(1100) uria Carta pbr la que prometi6 quOe la mnerte de 1os Obispos 6
Abades, nunca pircibiria las refntas.de las sedes6 abadfas mientras es-
tuvieren vacantes, que .a l muerte delos Coodes, Barones 6 usdu'ruc- '
Tuarios militares quedarian sas herederos en posesio6i de sus bienes,
p aindo d'a Q0' tonil tnrib'u ito 'moAderadb, ciuya eantidad.tuvo buen
cuidado de no determinar 'explicitamente. Despoj6seasimismo de la
tutela de los menores, declarando que si nuu Bairon queria casar A su
hija, prima, sobrina, etc., bastibale 'onasulfar' a Rey, que' no podia







44 CONSTITUCIONES VIGENTES.
tender ni rehusar su consentimiente, 6 no ser que el esposo propuesto
fuera enemigo suyo Permiti6 a los Barones disponer de sus bienes
muebles 6 inmuebles por testamento; renunci6 6 imponer contribucio-
nes arbitrarias,sobre las posesiones dadas en arrendamiento por los Ba-
rones, y por filtimo, prometi6 confirmar las leyes de Eduardo el Con-
fesor (1).
Segun refieren alganos historiadores, depositdse un ejemplar de
esta Carta en una abadia de cada proviucia; pero Eurique no se cuid6
de observer sus preceptos. Cas6d su hija Matilde, viuda del Empera-
dor de Alemania, Enrique V, con el hijo mayor del -Conde-de Anjou,
Godofredo Plantagenet 6 Plantaginesta, llamado asf 6 causa de la
costumbre que tenia de poner una rama de ginesta florida en su ca-
pucha. Algun tiempo despues di6d luz la Princesa Matilde un hijo,
que recibid el nombre de Enrique, y para asegurar mejor la Corona
a Matilde, el Rey oblig6 A toda la nobleza de Inglaterra y Normandia
A renovarle el juramento de fidelidad. Aunque 6 la sazon pareciau los
Barones asaz dispuestos A promoter lo que el Monarca les exigia, con
todo, no cumplieron su palabra hasta que se vierou obligados a ello.
Muerto Enrique (1. de Diciembre 1135), los seflores feudales, lejos
de cumplir su juramento, eligieron A Estdban, siendo timpliamente ab-
sueltos por los Obispos deljuramento de fidelidad A Matilde.
Descendiente de Adela, hija de Guillermo el Conquistador, casada
con el Conde de Blois, Estdban habia pasado 6.Inglaterra captdndose
el afecto de Enrique I, que le colm6 de honorees y riquezas. La in-
merisa fortune que adquiri6 por este medio se aument6 considerable-
mente, gracias a sa casamiento con la heredera del Conde do Bolonia
Mostr6 su gratitude 6 Enrique apareciendo solfcito y celoso en su servi-
cio; y cuando fueron convocados los Barones para reconocer los dere-
chos de Matilde, foe el primero que jur6 fidelidad a la future Soberana.
Estimado de la nobleza a causa de su valor, y del pueblo por su afabi-
li8ad, crey6 qua podia apoderarse f4cilmente del trono, venciendo la
poco vigorosa resistencia de una mujer. Asf sucedi6 en efecto, pues



(1) La conservation de estas leyes, dice Blackstone, fu6 siempre la as-
piracion constant del pueblo en tiempo de los primeros Principes de la
raza n6rmanda; y la promesa de coniservarlas 6 restablecerlas fue conside-
rada siempre como el acto mds popular y agradable 6 los ojos del pais. Sin
embargo, es precise confesar que esas leyes, reeclamadas con tanto empefio,
no eran muy conocidas; pero nadie ignoraba que bajo eldominio de los Re-
yes axnglo-sajones no habia que sufrir el rigor del sistema feudal, ni el peso
de los imnpuestos, ni los abuses introducidos desde la 6poca de la conquista.






INGLATERRA. 45
reuniendo un gran n6mero de partidarios, *fad coronado con todasolem-
nidad en L6ndres, y para asegurar su poder, public desde luego una
Carta llena de l'as mas pomposas ofertas, en la cual renunciaba, como
su antecesor Enrique, a cobrar las rentas de los obispados y abadfas va-
cantes; restituia A la nobleza el derecho de cazar en sus propias tierras:
suprimia el impuesto de dos schllings por cabeza, conocido con el nom-
bre de danegelt y establecido por Guillermo el Conquistador cuando sos-
tuvo la guerra contra los dinamarqueses: en una palabra, prometia res-
tablecer las leyes de Eduardo el Confesor y restituir A los Barones la fa-
cultad de levantar fortalezas en sus dominios. Logr6 obtener una Bula
del Papa aprobando su elevacion al trono: pero Matilde, lejos de renun-
ciar sus derechos, congreg6 en torno suyo a sus partidarios y la guer-
ra civil ensangrent6 A la Inglaterra. Al fin mutri6 Estdban (1154) des-
pufs de haber pasado por otras varias vicisitudes, de cuyas results fua
excomulgado, si bien se reconcili6 despues con la Iglesia.
Subid al trono el hijo de Matilde, liamado Enrique II, de la dinas-
tfa de los Plantagenet (1154), y se apresur6 a reconocer y confirmar
los actos de sus predecesores, aunque sin mencionar para nada las le-
yes de Eduardo. Reformd6 la moneda y concedi6 cartas a muchas ciu-
dades con el objeto de declararlas libres, confiando el poder A sus ma-
gistrados. Tuvo que sostener varias guerras en Normiandfa y en las is-
las britanicas contra sus mismos parientes y otr6s seifores poderosos que
le disputaban el supremo dominio. Establecido definitivamente en Tn-
glaterra, quiso arreglar las r3laciones del clero "con el Gobierno, para
lo dual procur6 alcanzar ante todo el consentimiento tAcito del Prima-
do. Muerto Teobaldo, que ejercia este ministerio tan important, En-
rique influy6 para que le reemplazara Tomas Becket, de origen sajon,
el cual lleg6 en breve tiempo a la cumbre del poder. Una vez elevado a
su alta dignidad, burld6 completamente las esperanzas de Enrique, reve-
lando faerza de voluntad y energfa A toda prueba.
Deseando Enrique limitar el predominio del clero, comenz6 el ata-
que por la jurisdiction en los asuntos eclesiAsticos. No serA infitil una
r'pida ojeada sobre el origen y atribuciones de los tribunaies de esta
especie, para conocer A fondo la material. En los primitivos tiempos del
cristianismo, acostumbrAronse los files A someter sus diferencias A 1a
autoridad paternal de los Obispos, cuyo carActer y santidad les hacian
inaccesibles A la corruption y la injusticia. Adoptado este sistema por
Constantino y sus sucesores, nombraron A cada.Obispo juoz supremo en
su didcesis, y mandaron A la justicia civil que ejecutara sus sentencias.
Necesitabase al principio el consentimiento de una de las parties para la
intervention de la autoridad eclesiastica; pero esta restriccion cesd en






46 CONSTITUCIONES VIGENTES.
lo sucesivo, sobre todo en'el reinado de Teodosio el Grande. Carlo-Mag.
no adopted ]a Constitucion de este Emperador, la insert en sus Capitu-
lares y dispuso que se llevara a efecto en sus vastos dominios. Habien-
to recurrido los legos al tribunal del Obispo, establecidse'despues que
cuando un sacerdote resultaba complicado en una causa criminal, cor-
respondiera sa conooimiento al tribunal eclesiastico.
Difundi6se este printipio ehtre los nuevos Estados, que fueron eri-
gidos sobre ]as ruinas del Imperio romano, tomando eada dia mayor
incremento; mas entire los anglo-sajones nunca llegaron a estar perfec-
tamente deslindados los Ifmites de ambas jurisdicciones. Adoptado el
cristianismo en el Estado, el clero ejerci6, de acuerdo con los nobles,
las atribuciones de la magistratura civil; pero en las causes criminals
donde resultaba complichdo un indivfduo del clero, solamente corres-
pondia al Obispo el derecho de juzgar, como tambien cuando-se tAta-
ba de ofensas inferidas A la Iglesia 6 a los dogmas de la religion. En los
demAs negocios juzgaban los Prplados juntamente con los sheriffs.
Despues de la conquista verificada por los normandos, continue vigen-
te este sistema, si bien ambos tribunales fueron separados completa-
mente por el nuevo Soberano, que estableci6 un tribunal eclesiAstico ed
cada di6cesis. De este modo se formed una jurisprudencia, compuesta de
las decisions de lds Concilios, las disposiciones de los Papas y las mA-
ximas de los Santos Padres. Esta coleccion continue acrecentandose con
el tiempo, dando origen a muchas compilaciones, comQ la de Isidoro y
Ia de Ivon, Obispo de'Chartres.
Mas cuando la toma de Amalfi por los pisanos en 1137 did a cono-
cer las Instituciones y las Pandectas de Justiniano, este descubrimien-
to inspired A un monge de Bolonia la idea de compilar un Digesto del de-
recho candnico, tomando por modelo el trabajo del Emperador: en efec-
to, public el suyo en 1151. Desde esta dpoca se estudiaron simultanea-
mente el derecho civil y el cand6nico. Habiendo cursado muchos ingle-
ses en Bolonia con muy buen 6xito esta doble-ensefianza, Ilevaron sus
nuevos conocimientos A Inglaterra, donde fueron apreciados hasta lo
sumo.
Esta circunstancia di6 a los tribunales eclesiAiticos una superiori-
dad notable sobre los puramente civiles: y no podia ser otra cosa; por-
que los primerod se guiaban A Ia luz de los principios inspirados por la
divinidad 6 tornmados de la mayor sabidurfa que alcanzaron los antiguos
tiempos, al paso que los segundos se veian precisados a seguir una ju-
risprudencia que en rigor.no .era sino una mezola confusa de costum-
bres anglo-sajonas y normandas conservadas por la tradition,
Los jueces eclesiasticos estabau ilustrados por la ciencia; de modo






INGLATERRIA. 47

que la uniformidad y equidAd de sus fallos debfan ser muy superiores &
las de los tribunales presididos por los Barones, que no seguian otra nor-
ma que el capricho y la violencia, resultando de aquf que todas las cues-
tiones impprtantes, las relatives A matrimonios, testamentosy violation
de contratos, fueron sometidas A la jurisdiction eclesiastida.
Continuaron las cosas por algun tiempo en este estado, habiendo
dado lugar mas adelante los abusos cometidos por algunos cldrigos 6
que se suscitaran nuevas hostilidades entire ambas jurisdicciones, tan-
to mas, cuayto que los tribunales eclesiasticos no podian imponer la pe-
na de muerte por los delitos de los cldrigos. A consecuencia de an ase-
sinato cometido por uno de dstos, Enrique mand6 que este fuera some-
tido 6 la jurisdiccion civil, compareciendo ante los tribunales superio-
res; op6sose el Arzobispo de Cantorbery; insisti6 el Rey pididndole que
despues de degradado el cldrigo culpable, por la justicia de la Iglesia,
fuese juzgado por log tribunales civiles. Becket no accedi6 tampoco,
sosteniendo que nadie podia serjuzgado dos veces por la misma causa.
El Monarca entonces, con el objeto de arreglar las diferencias entire
ambas jurisdicciones, convoc6 un gran sfnodo en Westminster, deter-
minando que cualquier cidrigo cogido in froganti delito 'fuese despo-
jado de su caricter eclesia.stico y entregado d la justicia del Rey. So-
metidronse al principio 6. esta determination del Rey; pero con ia reserve
de dejar 6 salvo los privilegids de la Iglesia; por 6iltimo, se reuni6 un
nuevo Consejo en Clarendon en el mes de Enero dte 1164.
El Rey propuso-a los concurrentes ura drclaracion en 16 artictlos
sobre los sieuientes puntos:
Que todo clerigo llamado A responder de un crfmen compareciera
ante los tribunales ,e justicia del Rey.
Que ningun eclesiastico podria ausentarse del Reino sin el consen-
timiento expreso del Rey, y sin prestar cancion en el caso de que cre-
yera que habia de prolongar su ausencia mas alla del t6rmino fijado.
Que toda causa no eclesiAstica seria juzgada definitivamente por
los tribunales civiles.
Que no se presentaria ninguna apelacion de una causa eclesidstica
ante un Tribunal superior al del Arzobispo, sin permiso del Rey.
Que todo eclesiAstico poseedor de un feudo procedente de la Corona,
si cometia un delito, seria citado y emplazado como los demas sefiores
ante los tribunales del Rey, 6 cuyo fallo se someteria.
Que el Prfncipe dispcndria de las rentas de todos los cargos eclesiAs-
ticos vacantes, para cuya provision se reunirian los Capftulos en la Ca-
pilla Real, qaedando obligado el que fuera electo 6. rendir pleitp home-
naje al Prfacipe como 6 su senior soberano.







48 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Quelos efectos confiscados en benefici&fde la Corona no podrian ser
ocultados en las iglesias ni en sus dependencias.
Que los principles usufructuarics y feudatarios del Rey no podrian
ser excomulgados, ni sufrir sus tierras entredicho sin permiso del Mo-
narca.
Por filtimo, que el hijo de un aldeano no recibiria el Sacramento del
drden sacerdotal sin el consentimiento expreso de su senior.
Tales son en so parte principal las famosas Constituciones de Cla-
rendon, que tendian a elevar la legislation civil sobre la del clero, co-
locando a dste bajo el dominion de la ley comun. .8acaronstde esta Acta
tres comias, que fueron firmadas por el Roy y 37 Barones. Asimismo
los Prelados la impusieron su sello. Por lo que hace al Primado, ha-
'biendo propuesto 6 la Asamblea que insertase en el acta la formula que
dice salvo los privilegios de la Iglesia, el Rey, mostrando la indligna-
cion mas viva, se neg6 A ello, amenazando gravemente al autor de la
proposition. Surgieron de aquf latgas discusiones, cuya enumeracion
fuera prolija, mostrando'el Primado grande energfa; hasta que al fin,
y despues de varies tentativas para llegar A una reconciliation, fud ase-
sinado al pid del altar por cuatro empleados de Palacio. Enrique envi6
al Papa cinco embajadores que afirmaron con juramento solemne la
inocencia do su Soberano, protestando que no'habia tenido parte en
aquel crime, por lo cual elPadre Santo lanzd una excomunioi conce-
bida tan solo en tdrminos generals contra los autores y c6mplices, de-
signando A los cardenales Teodine y Alberto para practicar las pesqui-
sas necesarias (1).
Irlanda.-Habiendo apartado Enrique de su frente los rayos del
Vaticano, quiso poner en ejecucion un proyecto que desde much tiem-
po antes halagaba a su ambicion, A saber: la conq'ista de Irlanda. Mas
antes de narrar las consecuencias de su proyecto, vamos a tender una
ojeada sobre dicha region, y a trazar una brevisima resefia de su histo-
ria hasta el dia en que se vi6 invalida y subyagada por los guerreros
ingleses.
Si hemos de dar crddito a los historiadores de Irlanda, una colonia
de milesios lleg6 a esta isla el afio 1969 antes de J. 0. y 312 despues
del diluvio,'levando dichos escritores su minuciosidad hasta el extreme
de citarnos los nombres y referirnos las aventuras de todos los jefes que
reinaron en Irlanda hasta el siglo V, .en cuya 4poca se introdujo el cris-


(1) Tomis Becket contaba 53 aios cuando fu6 asesinado. Canonizado
posteriormente el alfo 1480, acudieron en peregrinacion para visitar su se-
pulero mis de 50.000 extranjeros de todas edades y condiciones.






INGLATERRA. 49
tianismo en la isla. Mas todos estos hechos, evidentemente fabulosos,
no merecen que nos detengamos en su narracion. Lo que pareoe mis
seguro es que los primitivos habitantes de esta comarca eran de orfgen
celta, si hemos dejuzgar por su idioma, que se habla todavfa en la ac-
tualidad por sus descendientes. Hasta que San Patricio llev6 A este pafs
fas luces del Evangelio (432) habian vivido los indfgenas en un estado
casi salvaje, que modificaron notablemente desde entonces. Mas la
invasion de los normandos, A mediados del siglo VII, detuvo los pro-
gresos de la ci.vilizacion. Despues de haber dejado tras de sf la devas-
tacion y la muerte, formaron estaBlecimientos en la embocadura de los
rios navegables, al paso que los irlandeses, refugiados en los bosques,
no tardaron en perderhasta el recuerdo de las ventajas dela vida social,
recayendo en los vicios y malos habitos del estado salvaje.
Al principio halldbanse divididos los habitantes en numerosas trf-
bus, dirigidas por jefe#de los cuales el mas poderoso pretendia ejercer
un dominio absolute sobre toda la isla. Los inconvenientes de esta or-
ganizacion acrecentibanse por'causa de dos instituciones nacionales.
La primer, llamada tanistry, no permitia al hijo obtener por derecho
hereditario los cargos y dignidades de su padre; la tribu elegia por ma-
yorfa de votos y en vida del mismo jefe al que habia de ser sucesor su-
yo. Si en la familiar reinante no se hallaba ninguno que fuera digno de
ocupar el primer puesto', recaia la election en el pariente mas cercano;
de modo que todos podian esperar con fundamento que el mando cor-
respondiese algun dia A su posteridad, suscitindose asf querellas intes-
tinas y coutfnuas violencias, que terminaban con grande efusion de
sangre en la dpoca de las elecciones. Solia suceder que el taaista 6 ele-
gido, se negase a esperar la muerte de su antecesor 6 que el hijo de un
jefe al morir su padre apelase A la fuerza para conquistar una position
que le negaba la ley. Respecto al gavelkind 6 ley de particiones, nos
limitaremos A decir que decretaba la division igual de las tierras entire
todos los htjos. Las mujeres quedaban excluidas- de esta particion, a la
cual eran llamados todos los varones, los cuales, sin embargo, no he-
redaban los bienes poseidos por sa padre, pues a la muerte de cada po-
seedor reunfanse en masa las tierras de toda la tribu y se verificaba
una nueva distribution bajo la direction del jefe, que asignaba los lo-
tes a media de sus caprichos 6 intereses.
Claro es que esta costumbre solo podia existir en un pueblo esen-
cialmente dedicado al pastoreo, y suscitaba obsticulos insuperables al
desarrollo de la agriculture.
La Irlanda, separada de la Gran Bretafia por el mar de so nombre,
que se denomina en la actualidad Canal de San Jorge, con relacion 6
ToMo T. 4






80 CONSTITUCIONBS VIGENTES.
Inglaterra, y del Norte con relacion a6 Escocia, estaba dividida en el
reinado de Enrique II por cinco soberanfas 6 Reinos distintos, denomi-
nados Munter, Leinster, Mdathe, Ulster y Connaught. Este iltipno
Reino, a cuyo frenta se hallaba Rodrigo O'Connor, era el mis podero-
so; pero su autoridad, siempre combatida, ino alcanzaba. a reducir los
demas Principes a la obediencia, ni 6, unirlos en liga ofensiva coatra eP
extranjero. Semejante estado de cosas despert6 laambjejon de EBri-
que, el cual (1156) pidid al Papa Adriano III, ingl4s de nacion, el per
miso de subyugar la Irlanda,. El Romano Pontifice se ayresur6 A espe-
dir una Bula en la que alab6 el piad6so celo del Monarca, exhortAndo-
le 6. ensefiurearse de la isla para ensefiar A sus habitantes el camino de
su salvacion y obligarlos a satisfacer 6 la Santa Sede el dinero de San
Pedro, permitiendo al Monarca que se valiera de todos los medios ne-
-cesarios para una empresa consagrada 6 la gloria de Dios y 6 los pro-
gresos de la religion. Mas distraida la atericiodel Rey por negocios
mis apremiantes, qued6 so plan on proyecto hasta que los n'uevos dis-
turblos de Irlanda la entregaron como una press en sus manos.
Dermot, Rey de Leinster, enamorado de Darvorgil, esposa de O'Rua-
ric, Principe de Brefoy, la rob6 Aurante la ausencia de su marido y la.
condujo A su castillo doe Ferns. El marido ultrajado reclam6 y obtuvo
el auxilio de O'Oonnor, resultando de aqui una sangrieata guerra ci-
vil, en la que llevando Dermot la peor part, bmigr6 A In'glaterra y
volvi6 A la demandA auxiliado por variess nobles aventureros que le
aseguraron la victoria. Entonces vid Enrique la occasion mis oportuna
para lograr sus proyectos.- A este fin mand6 quo los saibditos inglpses
que habian ido 6 Irlanda regresaran inmediatamente A Inglaterra, so
pena de ser considerados como reos de alta traicion. Esta medida
arruinaba A los nobles, que al recoger el fruto. de su victoria se habian
establecido en Irlanda; por lo que deseando A toda costa conjurar el
riesgo que les ameqazaba, se apresuraron a render pleito homeaaje al
Rey, invitAndole A pasar 6 Irlanda, como lo verific6, siendo-, ruy bien
recibido por el clero de este pafs y por la mayor part de los Soberanos
y families principles de los cinco Reinos, si bion el mis poderoso, cual
era O'Connor y los Prfncipes de Ulster, se negaron a reconocer so
antoridad.
Enrique hubiera deseado permianecer algun tiempo en Irlanda pa-
ra penetrar en lo interior del pafs y asegurar su dominacion, colhstru-
yendo importantes fortalezas; pero al cabo de pocos meses tuvo que sa-
lir de la isla, donde en realidad su powder no se extendia mas alh6 de las
poblaciones ocupadas por sus soldados. Establecid allf las costumbres
feudales, y confi6 el mando supremo 6 Hugo de Lacy, 6 quien did el







INGLATERRA. 51
tftuno de Conde de Meath.'Un asunto quele' ifiteresaba' much le Ua-,
maba con urgencia a Niordiandia. Ya heaos dicho que los Cardenal.,
Theodino y Alberto hablian sido encargados por el Phpa con el objeto
de abrir'una information judicial sobre la conduct del Rey enlo.do-
cante'al'its&inato del Arzobispo de Cantorbery. CeleborAronse vari*s-
coniferencias en Savigri dando por resultado una transaccion, en cu-
Uya virtud se obligaba el Rey A perdonar A todos los partidarios del Pre-.
Iado, restituyindoles todos sus bienes y beneficios, mantener a sas es-
pensas durante un -ano A 200 caballeros-que irian a Jerusalen para e-,
fender la'fS crietiana; y si el Papa lo exigia, A combatr en persona y
por tres afios contra los infieles en Espafia 6 Palestina; y por filtimo,
A permitir las apelaciones ante la c6rte de Roma y abolir la leyes qup
atadaban los privilegiod del clero. Sin embargo, todas estas concesio-
nes fueron mhs'aparentei que positivas. Si per.miti6 el Monarca las
iapelaciones A. Ronia, podia imposibilitarlas de hecho exigiendo una
canucion cuya- cuota y calidad fijaba completamente A su arbitrio; de
manera que A pesar de los artfculos de este tratado, las Constiiscioses
de Clarendon permanecieron vigenites en su Reino.
Tambien dieron grandes chidados a Enrique las pretensiones de su
familiar. Habiendo dividido sus Estados entire sus hijos, el primog6nito,
Enrique, coronado ya como Rey, debia heredar la Inglaterra, 9L du-
cado de Normandia y los condados de Anjou, Maine y Turpna; Ricar-
do, qdTe era el segundo, el ducado de Guyena y el Poitou; Godofredo,
que era el tercero, poseia por su mujer la soberanfa de la Bretafia, y
destinaba la Irlanda para Juan, que era el menor.de todos. Mas el pri-
mogdnito Enrique, casado con una Princesa de la familiar real 4e Fran-
cia, excitado por su suegro, quiso entrar inmediatamente en posesion
de su herencia, a lo cual se neg6 el Rey, su padre. Entonces el j6ven
Principe abandoned la c6rte y se retire A Chartres, donde le siguieron
sus dos hermanos Ricardo y Godofredo, instigados por so madre Leo-
nor, que en los primeros atfos de su juventud habia sido repudiada por'
Luis VII de Francia A causa de su -tida licenciosa, y que vidndose casi
abandonada por su nuevo esposo, el Rey de Inglaterra, queria vengar-
se de su inconstancia suscitAndole continues conflicts. Asf, pues, no
tard6 en seguir A sus hijos; pero cayendo en manos del Rey, la man-
d6 encerrar oen un castillo, del cual no sali6 hasta despues de la muer-
te do an esposo. -
Eljdven Enrique, que A todo trance pretendia hicerse duefio de su,
herentia, entr6 en una liga formidable, compuesta del Rey de Francia,
el Conde de Flandes, el Rey de Escocia y muchos sefiores ingles es.
Mas*la actividad del Monarca ingles desconcert6 los planes de sus ene-







52 CONSTITUCIONES TIGENTES.
migos, pues tomando A Aueldo tropas aventureras y mercenaries, der-
rot6 al francis en Normandfa-, obligAndole A pedir Ia paz, 4jaizo prisio-
nero al Rey de Escocia, con lo cual, intimidados muchos senfores feu-
dales que se habian rebelado; depusieron las armas y se sometieron.
Por este tiempo fad cuando hizo Enrique una penitencia pfblica 'y so-
lemne en Cantorbery, protestando de nuevo no haber tenido part en la
miue;te del Arzobispo. Su hijo mayor intent sublevarse de nuevo, pe-
ro codr el mismo resultado que antes, muriendo A poco tiempo en Mar-
tel A la edad de 28 aflos (11 de Janio de 1186). Tres afos despues le
sigui6 su padre, que pas6 los filtimos moments de su vida perturbado
por las continues rebeliones de sus hijos (5 Julio 1189) (1).

(1) Enrique II contaba 58 anfos cuandobaj6 al sepulcro. A las ventajas
fisicas agregaba un ing6nio tan vivo como pexetrante; h'abiendo nacido en
un siglo de poca ilustracion, tuvo, sin embargo, bastante apego A las letras,
consagrando al studio el escaso tiempo que le dejaban los negocios. A fuer
de politico habil, supo acrecentar sus Estados, defendi6ndolos con buen
4xito contra los celos de los Principes vecinos y el caracter d6cil de los Ba-
rones que aborrecian de muerte la firmeza de su gobierno. Si venci6 en los
combates con ms frecuenncia que los demds Principes contemporaneos su-
yos, logrando conservar todas sus conquistas, fue porquedesde un prin-
cipio tomd6 sueldo tropas mercenaries. Esta conduct, que en las guerras
punicas fau una de las causes de la ruina de Cartago, no dejaba de ser
aeertadta en la 6poea de Enrique, A quien era poco agradable el servicio de
sus vasallos, que se comportaban en los campamentos con una indocilidad
incompatible con la discipline, prefiriendo por lo tanto que contribuyeran
con dinero. Por esta causa imptso A cada feudo y baronia una contribu-
cion, cuyo product destiny para el alistamiento de aventureros, 4 qaienes
consideraba como soldados mas obedientes y tiles que las militias feu-
dales, que se veia precisado A licenciar A los cuarenta dias, al paso que los
alistadms permaneecian bajo una misma bandera siempre que se les pagara.
Aprovehindose del entusiasmo que inspiraba A sus sfibditos la conq uista
de los Santos Lugares, levant A este fin un impusto extensive a todas las
classes de la sociedad y lo applied despues A las necesidades de la Corona; pero
en cambio aboli6 el danegelt.
Durante el reinado de Enrique se verificaron reforms importantes en
las leyes y costimbres. Dividi6 la Inglaterra (1177) en seis distritos 6 cir-
cuitos, y aun en nuestros dias toma. este nombre el radio que abrazi cada
tribunal de justicia para las causes criminals. Tres jueces ambulantes te-
nian la obligation de recorrer dichos distritos en 6pocas fijas para evitar
abuses y dilaciones en la administration de justicia. FRenunci6 d la cos-
tumbre injusta 6 inhumana de confiscar los navios que nauffagaban cer-
ca de las costas de Inglater.ra, mandando devolverlos A sus dueios, si con-
tenian ajlgun ser vivo, aunque no fiera mas que un animal. Sabido es que
para fallar las causes civiles y critinales se recurria A las pruebas del
agua y el fuego, 6 bi'en A un combat. Enrique sustituy6 esto5 procedi-
mientos con los tfibunales del crime 6 de Asisses; es decir, que A petition
del defensor se reunia un Jurado? cuyos individuos juraban resolver sobre
el punto en question, ajustandose al ponocimiento personal que tenian res-
pecto al hecho 6 A la afirmacion de personas euyo testimonio inspirase la
mas absolute confianza. PronunciAbase un'veredicto para excluir 'de la







INGLATERRA. d5
A Enrique II sucedi6 sn hijo Ricardo, Ilamado por su valor y leal-
tad Corazon de Leon, tan conocido en la historic por su caracter em-
prendedor y caballeresco, que le hizo tomar parte en la tercera cruza-
da contra el sultan Saladino, que habia reconquistado a Jerusalen;
mas la desavenencia que surgid entire Ricardo y el Monarca francs Fe-
lipe Augusto, did lugar a la pronta retirada de dste; y aquel, despues
de muchos combates sin resultado, tuvo que ajustar una tregua con
Saladino y reembarcarse precipitadamente para Europa. Atravesando
de incognito la Alemania, fud preso de drden de Leopoldo, Duque de
Austria, 6 quien segun se dice, Ricardo habia insultado gravemente
en el sitio de San Juan de Acre. Al cabo consiguid su libertad el Mo-
narca inglds, mediante un grueso rescate (1). Pocos ailos despues mu-
rid Ricardo ante lds maros del -castillo de Chalux, perteneciente 6. sa
vasallo el Vizconde de Limoges, A quien hizo la guerra porque habien-
do descubierto un tesoro en un terreno de su pertenencia, regal ana
parte 6. Ricardo, que le exigid el todo (1199). Los ingleses debieron 6.
este Monarca dos leyes importantes que honran su memorial: por la
primera, estableci6 en todo el Reino la uniformidad de pesos y medidas;
y por la segunda, mejor6 la ley dada por su padre respect 6. los na-
vfos ndufragos, disponiendo que si habian perecido sus propietarios sin
herederos director, adquirieran la propiedad los hermanos de ambos
sexos con preferencia al Monarca.
Juan 8in Tierra.-(.199 6 1216) (2). En atencion d sus derechos
hereditarios, ningun motive tenia el Principe que comenzaba su reina-
do en esta 6poca para temer que el trono le faese dispatado. El Rey de
Francia, finico que podia apoyar las pretensiones de un rival, hacia
much tiempo que se habia declarado en su favor, no cesando durante

dignidad de jueces a los que manifestaban su ignorancia respect a los
hechos de la causa y reemplazarlos por otros mejor informados. No tard6
este m6todo en arraigarse, allanando asi el camino para otras innovaciones
j udiciales, igualmente ben'eficas.
Acdsase a Enrique de Uaber sido demasiado severe en la aplicacion y
naturaleza de lns penas; pero es preciso recorder que por entonces habian
vuelto a propagarse los crimenes de toda especie, siendo cada vez mis ne-
cesaria su represion." Sus defects capitals faeron en realidad la falta de
buena f6 y los ciegos arrebatos de c6lera a, que solia entregarse.
(1) Dicese que madie sabia el paradero de Ricardo hasta que un criado
suyo, llamado Blondel, de quien se euentan raras aventuras, logr6 descu-
brirle. Los que deseen enterarse 6. fondo de dichas aventuras, mas nove-
lescas que hist6ricas, pueden consultar una crdnica francesa del siglo XIII,
en el tomo II de la Historia de las Cruzadas, por Mr. Michaud.
(2) Este Principe fu6 l1amado asi porque al dividir su padre los Estados
que regia no le dej6 pingun patrimonio, si bien al principio pens6 cederle
la Irlanda.






-' 0 CONSTITUCIONES VIGENTES.
la vida de sn hermano de darle pruebas de.sinceridad y afecto. Juan
no dudaba, pues, por ningun concept del apoyo do un Soberano que
parecia tan adicto 6 sus intereses; pero no tardaron las cosas en cam-
biar de aspect. Tan pronto como falleci6 Ricardo Corazon de Leon, el
Monarca francds di6 a conocer quo todos sus testimonies de amistad
iban encaminados, no tanto 6 servir a Juan, como a sembrar la dis-
cordia en Inglaterra. Cuando regres6 Ricardo de la Tierra Santa, de-
sign6 para heredero suyo al Principe Arturo, hijo de su hormano Go-
dofredo, que manifesto sus pretensiones A la muerte de su tio. Surgid
de aquf la guerra civil, que termin6 con la prison y maerte del des-
graciado Arturo, habiendo llegado -hasta nosotros los pormenores de
esta cat6strofe, acompafiados de noticias contradictorias y aun de fa-
bulas; lo mis positive es, que despies de haber sido aprisionado, no se
oy6 hablar m6s de li (1203), y que sa tio Juan se condnjo respect 6
un pariente tan cercano con la crueldad m6s refinada.
Detestado por todos en el curso de su reinado, solo sostuvo su po-
der protegiendo 6 aquellos caya adhesion necesitaba, y oprimiendo du-
ramente 6 los. que se les resiatian.
La pdrdida de sus posesiones francesas sigui6 de cerca al falleci-
miento del desventurado Arturo (1), y no sin que Juan hubiese intea-
tado defenderlas, sitiando a Alenson, una de las ciudades que se habian
rebelado; mas la actividad de su rival Felipe hizo nulos todos sus es-
fuerzos, logrando en un torneo que hubo por entonces atraer a su par-
tido un gran nfimero de caballeros, que consintieron de buen grado
en ligarse contra el odiado ingl6s, a quien obligaron a levantar el sitio.
Despojado Juan de sus Estados franceses (1204), huy6 cobardemen-
toe Inglaterra, mientras que Felipe extendia sus conquistas, agre-
gando de nuevo a su Monarqufa un pafs que estuvo desmembrado de
ella por espacio de tres siglos.
Apenas lleg6 Juan 6 Inglaterra, empez6 6 echar la culpa de sus
desgracias a los Barones, acusindoles de haber desertado desus ban-
deras en Normandfa: para castigar esta supuesta falta, y con el pre-

(1) Constanza, infortunada madre del Principe asesinadb, invo6ed la pro-
teccion de los Pares franceses, quienes habi6ndosela otorgado, intima-
ron al Rey de Inglaterra a que compareciese a defenderss: 6ste despreci6
tal 6rden, y en su conseeuencia aquellos le privaron de todas sus tierras y
posesiones. (Cartas sobre la Historia de Inglaterra.)
Este extrafio castigo podr6 toner algun viso do justicia en cuanto al
vasallo desleal, pero no en cuanto 6. los sdbditos de la Corona. ,Podia dis-
ponerse asi de 6stos? Es decir, que se les miraba como a rebafios, que mu-
dan de amo y pastores; ni siquiera se suponia que pudiesen tender el dere-
cho de impedir tales disposiciones. (BRISSOT DE WARVILLE .)






INGLATERRA. *15
testo de preparar otra expedicion, impuso sumas considerable sobre
sus bienes, mandando 4 todos que se dispusieran para acompafiarle;
pero por un repentino capricho, aplaz6 la ejecucion de so proyecto para
tiempo m6s oportuno. Embarcdse en el siguiente aflo, y al ver sus pre-
parativos paresia que deseaba lavar su afrenta; pero regres6 6. poco sin
haber hecho la menor tentative (1205). Trascurrido otro afio, prome-
ti6 rehabilitar definitivamente su reputation por medio de un golpe de-
cisivo: embarc6se para la Rochela, y marchando 6 Angers, la redujo 6
cenizas; mas noticioso de que el enemigo se adelantaba contra 6l, man-
d6 reembarcar sus tropas 6 toda prisa, volviendo otra vez a Inglaterra
cubierto do vergtienza y de desprecio (1206).
Este vicioso Prfncipe unia a todos sus defects una falta de polftica,
que no podia menos de ser nocivh para los intereses de su Reino. El
clero procedia hacia much tiempo como un ouerpo independiente de
la Corona; solo el Papa ten-ia dgrecho de confirmar las elecciones, y los
eclesiAsticos no reconocian mis autoridad que la suya. No obstante,
desde algunos afios atrds, la election de los Arzobispos daba lugar 6
contfnuas disputes entire Ics Obispos sufragIneos y los monjes agus-
tinos: cada cual tenia pretensiones que trataba igualmente de sostener
y en tal estado se hallaban las cosas cuando falleci6 Huberto, Arzo-
bispo de Cantorbery. Los agustinos eligieron seoretamente A su supe-
rior Reginaldo; pero los Obispos reclamaron contra este nombramiento
calificandole de ataque inferido 6. sus derechos. Juan Sin Tierra se pu-
so de parte de los Obispos safraganeos, y Juan de Grey, que lo era de
Norwich, fud elegido por unanimidad; mas para decidir entire ambos
partidos, era indispensable recurrir A la Santa Sede, por lo cual los
Obispos enviaron un agent y los agustinos A doce de los suyos, para
defender cada cual su causa. Inocencio III, que ocupaba 6 la sazon la
Silla pontificia, anul6 las pretensions de ambos partidos, como ilegales
y no canunicas, resultando elegido por filtimo el Cardenal Estdban
Langton, nacido en Inglaterra y establecido en Roma (1207). A pesar
de los obsequious y atenciones del Pontifice, so neg6 Juan Sin Tierra 6
-admitir como'Arzobispo de Cantorbary al citado Estdban Langton.
Cometi6 el Monarca, A consecueacia de Tas cuestiones que con- este
motivo ,so suscitaron, multitud de tropelfas y toda clase de excess,
despojando A los monjes de sus monasteries y propiedades. EJ Pontffice
trat6 de atraerle al buen camino por medios saves y dignos, tenien-
do por ultimo que usar de la exComunion y el entrodicho, como reme-
dios eficaces para atajar los progress del mal que amenazaba, no so-
lo al clero, sino tambien at pueblo y A los sefiores y Barones.
No bien fad pronunciado el terrible anatema de la excomunion que






00 CONSTITUCIONES VIGENTES.
excluia al Prfincipe impfo de la sociedad humana, cuando- ninguno de
sus sf.bditos quiso ya reconocer su autoridad (1209). Godofredo, Ar-
cediano de Norwich, hizo division del cargo que desempefiaba en el
tribunal de la Tesorerfa. Exasper6 tanto esta division al Rey, que
maud6 prenderle inmediatamente y cubrirle la cabeza con un. cas-
quete de plomo hasta que muriese. Muchos nobles huyeron por temor
a iguiales castigos, y trataron todos de former una conspiracion con-
tra el Monarca, con el fin de librarse de su arbitrariedad y despotis-
mo (1211).
La sentencia del Romano Pontffice relevaba a los ingleses del ju-
ramento de fidelidad a su Soberano y declairaba excomulgado a cual-
quiera que se atreviese a tener con 61 comercio alguno, bien fuese en
la mesa, bien en su Consejo 6 aunque'solo fuera en las conversaciones
privadas. Empero, persistiendo el Rey en su obstinacion, el Papa se
decidid6 emplear el filtimo medio que 19 quedaba pronunciando contra
Juan la sentencia dedestitucion, y trasladando el Reino a otras manos.
El Monarca no podia encontrarse en situation mds deplorable: irri-
tado con los ultrajes que recibia, indignado contira su pueblo y no vien-
do 6. su alrededor mas que enemigos de quienes podia temerlo todo,
finicamento la soledad le ofrecia un amparo contra los terrores que no-
ch- y dia le acosaban, por lo cual se asegura que estuvo toda una no-
che encerrado en el castillo de Nottinhgam, sin permitir que se le acer-
case ninguno de su servidumbre. Noticioso de que el Rey de Gales ha-
bia tornado part en las ya mencionadas cuestiones, lig6ndose contra
61, mand6 que todos los rehenes de aquel pafs fuesen muertos acto con-
tfnuo. Desconfiando de la fidelidad de sus Barones, de quienes no podia
ignorar que le odiaban, leas exigi6 sus hijos de ambos sexos para garan-
tias de su conduct future. Pasamos en silencio otras .muchas cruel-
dades que acabaron de hacerle aborrecible, pues basta decir que estu-
vieron en consonancia con-la situation de su animo y la dureza de su
caricter.
El Papa, que habia tornado la resolution de destituir a Juan y tras-
ladar a otras manos el Reino de Inglaterra, puso los ojos en un Principe
dotado de poder suficiente para defender sus derechos, y que no desea-
ba ms que aceptar la oferta que le hiciese: este Prfncipe era Felipe
Augusto, Vey de Francia, a quien su hlibil political y grandes recursos
hacian d prop6sito para tamafia empresa;.y una vez que ya habia des-
pojado 6 Juan de sus.posesiones continentales, debia estar naturalmen-
te dispuesto a.quitarle lo que le quedaba. Ofreci6le.por tanto el Papa la
investidura y posesion del Reino de Inglaterra. Felipe admitid6 muy con-
tento la proposition, y prometi6 al Romano Pontifice abrazar su causa






INGLATERRA. 57
con celo (1212). Deseoso dste de aumentar las faerzas de Felipe, pu-
blic6 en toda la Europa una cruzada cointra el Rey depuesto, exhor-
tando a toda la nobleza, caballeros y hombres do todas classes d rc-
unirse bajo la bandera francesa y & tomar las armas contra el persegui-
dor de la Iglesia.
Felipe, no menos active por su parte, levant6 un ejdrcito considera-
ble y mand6 a todos los vasallos de su Corona que le siguiesen 6 Ronan:
reuni6 una escuadra de 1.700 velas en los puertos de Normandfa y Pi-
cardfa y se prepare a" invadir un Reino que reputaba ya como suyo
(1213). Por mas deplorable que fuese la situation de Juan, podia, ha-
ciendo el iltimo esfuerzo, oponerse al enemigo; y por detestado quo
aquel Rey fuese, la enemistad natural que habia entire Francia 6 In -
glaterra, la memorial de Ricardo y las reliquias del antigno poder, le
pusieron al frente de 60.000 hombres, avanzando hasta Douvres (1).
La Europa contemplaba con atencion los importantes preparatives
que se hacian por una y otra parte, y aguardaba con impaciencia el
golpe decisive, del cual iba A resultar el trianfo.de la Iglesia 6 la des-
truccion de su preponderancia. Mas todo termin6 por fin con un con-
venio celebrado entire el Papa Inocenoio III, por medio de su legado
Pandolfo y el Rey Juan Sin Tierra, consiguiendo el legado que ei
Monarca ingles prestase un juramento extraordinario, que no debemos
pasar en silencio por sn importancia y trascendencia.
Hincando el Rey la rodilla en tierra y colocando sus manos entire
las del legado, so express en presencia de todo el pueblo en los tdrmi-
nos siguientes:
eYo, Juan, per la gracia de Dios, Rey de Inglaterra, y Senfor do
>Irlanda, dono por propia voluntad y por consejo de mis Barones, 6 la
Iglesia.de Roma, al Papa Iuocencio y d sus sucesores legitimamento
melegidos, el Reino de Inglaterra y todas las prerogativas de mi Coro-
zna, a fin de expiar mis pecados. Desde aquf en adelante me conside-
zrar6 como vasallo del Papa: serd field d Dios, A la Iglesia de Roma, al
>Papa mi senior y A sus legftimos sucesores. Ademns prometo pagarle
>un tribute annual de 1.000 marcos, a saber: 700 por el Reino de Ingla-
>terra y 300 por Irlanda.>

(1) No es possible referir todas las vejaciones que caus6 Juan para soste-
ner esta guerra. Arranc6 A los nobles la s6tima parte de sus bienes mue-
bles, y algun tiempo despues 'les oblig6 g darle dos marcos y medio por ca-
da feudo de caballeria; les quit6 sus mujeres 6 hijas, les vedd la caza, 6 hizo
arrancar los setos de los campos pr6ximos A sus bosques para que fuesea
alli f pacer las fieras. No ces6 en todo su reinado de eehar impuestos y de
exigir enormes sumias por via de emprdstitos. (Nota de Brissot de Waroille
d las Cartas sobre la Historia de Inglaterra.)






58 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Despues de haber prestado Jaan este homenaje y consentido en re-
conocer como Primado a Langton, recibi6 de nuevo la Corona que cre-
y6 perdida. Felipe Augusto, viendp burladas sus esperanzas, no desi's-
ti6 de su intent y coritinu6 la guerra; pero destruida sa escuadra), tu-
vo que retirarse abandonando sus pretensiones.
No se-crea, sin embargo, qae vari6. de condacta en lo sucesivoel
Monarca inklds, aleccionado por golpes tan repjtidos; antes por-el con-
trario, se hizo tan odioso y despreciabl ea su vida piAblica como en la
privada; insultaba a los Barones con su arrogancia ,y deshonraba las
familias con su vida licenciosa, al paso que atormeataba 6. sus sdbditos
con su tiranfa y los emp6brecia con exacciones. Comeazaroa A ligarse
en secret contra Juan los magnates, aunque todos sus planes se frus-
traron-por acontecimientos imprevistos. En semejantes circunstancias
nada les pareci6 mis favorable para sus designios que la cooperation
del Primado Langton, el cual, por su adhesion 6 los intereses de sus
compatriots estaba muy bien quisto en el pafs.
Este Prelado, sea qu.ae estimara on realidad al pueblo, sea qae no tu-
viera grandes simpatfas por el Monarca, sea por otros motives, lo c.ier-
to es que concibi6 el plan de reformar el gobierno. Convoo6se en San
Pablo un Concilio, compuesto de los PBelados y jefes del cler6, para
examinar- las pdrdidas sufridas por los Obispos desterrados. El Primado
tavo una conferencia particular con cierto nfimero de Barones, ante
quienes puso de relieve con la mayor energfa los vicios de su Monarca
y les ensefi6 una copia de la Carta de Enrique I, encontrada felizmen-
te en. n monasterio.
Charta Magma.--poca y motives do s~ pronmmlgavion.-Congre-
g6se una nueva Asamblea maiAs numerosa quae la primera en San Ed-
mondsburi (26 de-Nov.iembre de 1213), en la cual tanto.el clero como
los nobles formaron una gran confederacion cuyo principal objeto con-
sistia en obligar al Monarca 6 que cumpliera todo lo que .habia pro-
metido para alcanzar la absolucion. Entonces Juan quiso reconciliar-
se con el clero, prometiendo al Romano Pontffice que le renovaria las
promesas- que-le habia hecho, y 4 mayor abundamiento cruz6sa para
complacerle mas todavfa, y con la esperanza de gozar doe los privilegios
concedidos a los cruzad'os, apelando 6 la Santa Sode 6 implorando su
protection contra lo que conceptuaba como una injusta usurpacion de
sus derechos por parte de los Barones, los cuales no tardaron en recur-
rir 6 su vez al Soberano Pontfice, hacidadole ver que habian sido aria-
lados sue privilegios y vejados con toda clase de violencias. El Papa,
que crey6 en las promesas del Monarea, escribid 6 los Obispos man-
d6ndoles que reconociesea la autoridad del Ray, y que interpusieran su






INGLATERRA. 59
valimiento para reconciliar 6 los dos partidos, exhortando & los Barones
i quase sometieran, prometiendosamediacion para calmar las disensio-
nes y blgrar que se resolvieran las peticiones fundadas sobre basesjus-
tas; pero al mismo tiempo declare disuelta su confederation, prohi-
bidadoles que la reprodujeran en lo sacesivo. Prometieron los Barones
y Obispos somdterse en la question religiosa, pero no en la polftica,
creyendo tal vez que la c6rte de Roma intervenia demasiado en los
asuntos que no eran do sa comupetencia. Asf, pues, los Barones y Obis-
pos apelaron a todos los me'dios posibles para encender el espiritu de
resistencia en todo el pafs, logrando por fltimo que apenas quedara en
el Reino un solo hombre que no se comprometiera clara A ocultamente
en esta liga.
Cuando llegaron las fiestas de la PAscaa, dpoca en que el Rey ha-
bia prometido darles la respuesta, so reunieron los Barones en Ham-
'ford con mAs de 2.000 caballeros y gran nimero de partidarios. Enva-
necidos con sus fnerzas, avanzaron hasta Brackley, A unas 20 millas
de Oxford, donde i la sazon residia la c6rte. Sabiendo Juan quo se
acercaban, envid al Arzobispo de Cantorbery, al Conde de Pembrokl y
algunos otros de an Cousejo para informarse de lo que deseaban, y sa-
ter qud privilegios reclamaban de una manera tan imperiosa. Los Ba-
rones le enviaron un pliegp que contenia los principles artfculos de
sus peticiones, cuya mayor parte versaba sobre el restablecimiento de
la Carta de Enrique I y la ejecucion de las leyes de Eduardo.
No bien se entered el Rey de la petition, cuando enfureoido sohre-
manera, preguntd por qu6 no exigian tambien los Barones que les en-
tregase el Reino, yjurd que nunca se conformaria con unas peticiones
tan contrarias 6 sus intereses. Los confelerados confiaban demasiado.
en sus faerzas para temer los efectos del resentimienuto de Juan: eli-
gieron aRoberto Fitz Walter para su general, y despues de darle el
tftulo de mariscal del ej6rcito de Dios y de la Santa Iglesia, se dispusie-
ror a la guerra contra el Rey. Sitiaron A Northampton, tomaron ABed-
ford y fueron recibidos con jdbilo en Lndres, desde donde escribie-
ron circulares d toda la nobleza y 6 las que hasta entonces no se ha-
bian declarado en su favor, amenazAndolos con desvastar sus propie-
dades en caso de negative 6 dilacion. Abandonado el Reyr por todos sus
sfbditos, permanecid con la escasa comitiva de siete caballeros en
Odiam, que esti en el Hampshire, esforzkndose en vano por conjarar
la tempestad que 1e amenazaba, validandose de la. mediacion de los Obis-
pos y MIinistros. Ignorando que el Primad6 se hubiera ligado contra 61,
recurrid a la autoridad de Langton, rogandole que lanzase los rayos
de la Iglesia contra los rebeldes.







6G CONSTITUCIONES VIGENTES.
Prometid el Arzobispo no fulminar censura de ninguna especie y
satisfacer los deseos del Soberano, si dste se decidia A licenciar las tro-
pas extranjeras que tenia A su servicio. Hfzolo asf el Monarea, per&
una vez desarmado, sufri6 los reveses de la for1una el que tantas ve-
ces se habia burlado de sus semejantes; pues no solo no quiso el Arzo-
bispo excomulgar A ningan Baron, sino tampoco obededer las 6rdenes
de Juan Sin Tierra, el coal, viendo perdida toda esperanza de salvacion,
aseg~ur que se someteria con la condition de remitir al Papa la deci-
sion de sus diferencias, 6 A ocho Barones nombrados por mitad de las
dos parties. NegAronse 6 ello los nobles, y entonees aparent6 ejecutar de
gradolo que por fuerza se le imponia.
Celebr6se al efecto una entrevista en Runimede entire Etaines y
Windsor. Este lugar se hizo desde entonces eternamente memorable
en la historic de Inglaterra. Llegaron los Barones en el mes de Junio
de 1215, seguidos de muchos guerreros, presentdndose los del Rey dos'
dias despues. Prdviws unas cuantas conferencias, conformAronse pron-
to las opinions, y A los pocos dias (19 de Juaio) firm y sell el Rey
Juan la Carta que se le exigia, aunque con la intention de eludir so
exact cumplimiento cuando le fuera possible (1).-
Andlisis de la COarta Magna.-El doqumento arrancado A Juan
Sin Tierra por los Barones y Obispos, confirm desde luego muchas li-
bertades de la Iglesia, los Barones y el ppeblo, asegurando 4 la prime-
ra la libertad de las elecciones, removiendo todos los obstaeulos pues-
tos A las apelaciones ante la Santa Sede, dandose permiso A todos para
oecurrir A ella libremente, y se acord6.que todas las multas A que fuera
.condenado el clero guardaran proportion con sus bienes temp'orales, mas
no cen sus posesiones eclesiAsticas. Los artfculos referentes A la noble-
za mitigaron considerablemente el rigor de las eyes feudales. Los tri-
butos de los condados, baronfas y feudos de los caballeros fueron ar-
reglados & la mAs extricta justiciar A los Barones se les otorg6 el dere-
cho de entrar al cabo de un afio y un dia en posesion de las tierras de.
sus vasallos.que las perdiesen por delito de traicion, sidndoles asimis-
mo concedida la tutela de sus enfiteutas menores de edad, aun en el caso-
de que estos tuviesan al mismo tiempo tierras de la Corona por un feudo
diferente. Todo noble armado caballero por el Rey podia, aunque fuese
menor, gozar de los-privilegios concedidos A los mayores de edad, con

(1) No se limitaron los Barones A exigir la Charts Maga, sino que tam-
bien pidieron y obtuvieron la llamada Carta de Bosques, con la cual se mi-
tig6 en gran parte el rigor de las leyes feudales impuestas A viva fuerza
por Guillermo el Conquistador, pudiendo decirse que desde entonees los se-
fiores ingleses cazaron libremente en sus posesiones.






INGLATERRA. 61
tal que fuera guardia noble de la Corona. Dispfsose tambien que los
herederos se casasen de un modo adecuado y que se informase A los
pr6ximos parientes, hacinddoles saber el proyectado matrimonio antes
que se celebrara.
Quedaron abolidas las soutages, 6 cuotas exigidas por el Soberano
en ciertas ocasiones, reservandosele este derecho finicamente on tres
casos, a saber:
Durante Qu cautiverio; si caia en manes de sus enemigos; cuando
armaba caballero 6 su hijo primogdnito, 6 cuando casaba A su hija ma-
yor. Dispfisose ademns que cuando en lo sucesivo hubiera de reunirse
el gran Consejo, los Prelados, Condes y grandes Barones del Reino fue-
sen convocados por un writ (decreto 6 mandate exento) especial, y los
Barones de segundo 6rden por el sheriff. Prohibi6sele al Rey apode-
rarse de las tierras de los Barones por cantidades debidas a la Corona,
si el deudor poseia bienes muebles suficientes para responder de ellas.
Prohibi6se A los vasallos vender una parte de su tierra con la intention
de libertarse de una part de sus deberes para con su senior.
Las clAusulas principals otorgadas respect A los interests del pue-
blo quedaron reducidas A que todos los privilegios 6 inmunidades con-
cedidas por el Soberano A los Barones fuesen igualmente otorgadas por
estos A sus vasallos; que estableciesen un solo peso y una sola media
en todo el Reino; que los mercaderes pudieran celebrar sus contratos
sin sujecion a impuesto 6 cuota alguna arbitraria, y que los hombres
libres gozasen de la libertad de salir y volver al Reino cuando lo tu-
vieran por convenient.
L6ndres y las demis ciudades y pueblos conservaron sus antiguas
libertades, inmunidades y franquicias, prohibi6adose exigirles subsi-
dios, A no ser que el gran Consejo los acordase. Ninguna ciudad ni in-
divfduo podian desde entonces ser obligados A construir 6 conservar
puentes si no lo estaban ya en virtud de leyes antiguas.
A los hombres libres se les concedi6 el derecho de disponer de sus
bienes A su voluntad; en caso de morir ab intestato entraban sus here-
deros en posesion de lo que les pertenecia. Quit6se A los empleados de
la Corona la facultad de tomar caballos, carrots 6 lefia sin consenti-
miento del propietario. Resolvi6se que lostribunales dejusticiatuvieran
residencia fija y perm anente, dejando en lo sucesivo de seguir la perso-
na del Rey A todas parties; que serian accesibles para todos, y que en
adelante la justicia no pudiera ser vendida, rehusada 6 dilatada indefi-
nidamente. Quit6se al sheriff el derecho de conocer en los pleitos de la
Corona, 6 igualmente se le prohibit poner a nadie en juicio por un sim-
ple rumor 6 sospecha, sin que mediara declaracion de testigos fidedignos.







62 CONSTITUOIONES VIGENTES.
Ningun hombre libre podia ser arrestado, aprisionado, proscrito,
puesto fuera de la ley 6 desterrado, sino por un juicio legal de los de
su misma clase y por las leyes del pals; y k todos los que habian sido
atropellados por cualesquiera de estos coneeptos en el reinado de Juan
y en los das anteriores, se les habilit6 para recuperar sus derechos y
propiedades. Ningun hombre .libre podia ser c.astigado mis que con
una multa proporcionada A su falta, y calculada de modo que no cau-
sase su complete ruina.
Tales fueron los articulos couvenidos en favor de la parte del pue-
blo, compuesta de comerciantes, descendientes de nobles 6 del clero
inferior, la cual era independiente de un sefior inmediato6; pero la clase
de hombres que cultivaba la tierra, formando 6 la sazon, segun todas
las probabilidades, la mayoria de la Nacion, no sac6 A su favor mIs
que una sola clAusula que establecia que ningun villano 6 labrador pu-
diera. ser privado de sus carretas, arado 6 instruments de labranza
para pago de una multa. Por lo demds, sus propiedades fueron consi-
deradas como si formaran parte de las del Estado (1). Vemos por lo
tanto que las principles disposiciones de la Charta Magna, considera-
das bajo el punto de vista dogmAtico, abrazan elevados principios que
se aclimataron tarde, 6 no son conocidos todavfa en muchos pauses de
Europa: tales son, por ejemplo, la igualdad ante la ley, la seguridad
-individual, la libertad de trAnsito y comercio, etc. La part orgAnica;,
rudimentaria en aquella 6poca, no ocupa un lugar preferente en el do-
cumento que analizamos, habidadose formado y consolidado sucesiva-
mente A favor de diversas vicisitudes 6 innovaciones en la gobernacion
y progress politico del Estado.
Siendo en realidad la Charta Magna-un contrato entire el Monarca
y los nobles, claro es que consider como preexistente la Monarqufa y
tiende a crear el Parlamento 6 representation national, que limited sus
derechos y prerogativas, estableciendo la prohibition de imponer tri-
butos'sin el Consejo del Reino, y precisando el modo y forma en que
este debe ser convocado. Respecto al 6rden judicial, estableci6 refor-
mas importantfsimas y cuya necesidad no podia ser suficientemente
encarecida en aquella epoca de confusion 'y des6rden: tales fueron la
creation de tribunales permanentes, y la prohibicion de que los jueces

(1) GOLDSMITH. Historia de Inglaterra, edition espaioli de 1846, tomo I,
paginas 222, 223 y 224.
HUME y SMOLLET, Historia de Iwglalerra, edition inglesa de 1834,
tomo II, pags. 67 y 68.
Ambas obras extractan de igual modo el doeumento que hos ocupa,
empleando i veces hasta las mismas palabras.






INGLATERRA. 63
acompafiasen por todas parties al Monarca, segun ya hemos indicado.
Estas innovaciones, unidas 6 la de exigir que todos los jue.es y ma-
gistrados fuesen peritos en el derecho, simplificaron hasta lo sumo la
administration de justicia, evitando A los litigantes y reos cuantiosos
gastos, .dilaciones ponosas y toda clage de perjuicios. AdemAs el ar-
tfculo 48 (1) establece que nadie pueda ser arreslado,. aprisionado. ni
desposeido de sAs bienes, costumbres y libertades (2) sino en virtud del
juicio de sus Pares, segun las leyes'del pafs.
En esta disposicion se percibe ya claramente la institution del Ju-
rado inglMs, cuyas bases aparecen en la historic de este pafs con el C6-
digo promulgado en tiempo de Alfredo el Grande, y so proclama en alta"
voz la seguridad individual, que garantizada en lo sucesivo por el Acta
de Habeas Corpyls, de que A su tiempo hablaremos, es una de, las pie-
dras angulares en que se funda el edificio de la libertad political y social.
1otaremos iambien que en este document se establece por primera
vez la diferencia entire Barones de.primero y segundo 6rden y entire el
clero superior 6 inferior, como preludiando ya la forma de dos Cdmaras,
la de los Lores y la de los Comunes, que se verific6 legalmente 6 fines
.del mismo siglo XIII.en el reinado de Eduardo I.
Segun la opinion formulada por De Lolme (3), aunque la Charta
Magna carecia de los mds indispensable apoyos para conciliarle el res-
peto; a unque no suministra'ba al pobre y al desvalido medics seguros y
legales para obtener su ej.ecucion, sin embargo, era un progresivo
adelanto hacia la libertad pdblica. En vez de las mAximas generals
relatives at pueblo y d los deberes del Principe, se estableci6 una ley
escrita, llegaudo a ser axiomas los derechos y privilegios del individuo
con relacion 6 su persona y bieoes. La Charta Magna,-otorgada al prin-
cipio con tanta solemnidad y confirmada despues al comienzo, de cada
reinado, se convirti6 al cabo en una enseina general establecida para la
union de todas las classes del pueblo, de donde diman6 la base de las le-
yes justas que protegian de igual manera a los pobres y ,dbiles que .
los riceos y poderosos.
Goldsmith en su tantas veces mencionada Historia de IVglaterra,
consider la Charta Magha como muy important, por ser el funda-


(1) Segun la opinion mas admitida; porque es de advertir que la primi-
tiva Carta Magna no se dividi6 en articulos, y posteriormente varies auto-
res han establecido divisions mis 6 menos arbitrarias.
(2) Aqai so entiende por costumbres y libertadoes, derechos consuetudi-
narios y fueros.
(3) La Constituwion inglesa comparada con los gobier os republicans y
mondrquicos de Europa, edition espafiola de 1817, pAg. 19.






"54 CONSTITUCIONES VIGENTES.
mento de la libertad inglesa. Hume (1) dice que los primeros artfoulos
de la Charta Magna contienen razonables y equitativas modificaciones
dpi feudalis.mo, asf como los filtimos abrazan las reglas principles de
todo gobierno legal, cuidando de la recta administration de justicia y
del goce libre de la propiedad, 6bjetos ambos que corisidera como los
principles para que. fau fundada desde luego .por los hombres la so-
ciedad polftica, y sobre los cuales tiene el pueblo inaliefiable y perpd-
tuo derecho para legislar y revocar las leyes, sin que haya tiempo,
precedent, ley "ni institution positive que le priven de fij ar en ellos su
atencion y cuidados preferentes. Aunque las disposiciones de la Charta
p.tudieran parecer demasiado concisas, con arreglo al caracter de la 6po-
ca, y harto desliovistas de medios para mantener su ejecucion contra
los subterfugios de los leguleyos, auxiliados por la violepacia del poder,
poco'. poco y con el tiempo so aclar6 el sentido de las expresiones mas
ambiguas; y aquellos generosos Barones que obtuvieron primeramente
por la fuerza esta concession, empufiaron sus espadas y las volvieron
-contra los que se atrevieron a interpreter torcidamente el espfritu y le-
tra de aquel document.
Hallam (2), dice que si el establecimiento de la Charta Magna fud
el primer paso dado hacia un gobierno legal, es igualmente sin dispute
el acontecimiento mas important de la historic inglesa, ademis de la
revolution, sin la cual hubieran quedado reducidos A la nulidad los be-
neficios de aicha Charta. Las instituciones emanadas de leyes positi-
vas y las innovaciones trascendentales verificadas por el tiempo en el
6rden social durante los seis siglos trascurridos desde la Charta Mag-
na, contribuyen -sin dada A que sea en la actualidad menos suscep-
tible de una aplicacion direct; mas no, por eso deja de ser la piedra
fundamental de la libertad inglesa. Todo lo conseguido despues no es
en realidad mis que la confirmation y comentario de dicha Charta, la
cual, si desfaparecieran de improvise todas las leyes posteriores, con-
tribuiria por sf sola a diferenciar una Monarqufa libre de otra desp6ti-
ca. Hfzose de moda en otro tiempo menospreciar la Charta Magna,
considerdndola como un acto de interns personal por part de unos
cuantos Barones ambiciosos, sin que al fin y al cabo. reformara mas
que un corto nfimero de abusos feudales. Empero no tienen gran im-
portancia para nosotros los m6viles que impulsaron a los Barones' en
aquella dpoca, siendo diffoil .determinar su verdadero caracter, aun


(1) En su obra ya citada, tomo II, pig. 68.
(2) La Europa en 7a Edad Media, edition francesa de 1837, tomo III,
pagina 71.







INGLATERRA. 65
cuando creemos que parando mientes en esas sospechas poco genero-
sas, se advierte que carecen de fundamento.
Weber, manifiesta que dicha Charta sirvi6 de base 6 la Constitucion
de Inglaterra, y afiade que desde entonces rein6 en Francia la Monar-
qufa absolute y en Inglaterra la libertad..C6sar Cantd estA may lejos
de pintar con tan vivos colors este document que tanto llama Ja aten-
cion en la historic de Inglaterra, pues dice que-los confederados por su
parte no tenian mas objeto que afianzar el sistema feudal. Por consi-
guiente, afiade, todo cuanto en la Charta se estipulaba era solamente A
favor de la nobleza y del clero superior; nada se concedia en ella d los
oficiales subalternos del Gobierno, ni 6. las classes populares, a pesar de
ser las mas numerosas; muy poco 6. las ciudades, que no tuvieron re-
presentacion national sino cuando llegaron 6 former parte del feuda-.
lismo. Segun el mismo autor, los Parlamentos allf mencionados no son
m6s que Asambleas militares, donde se trataba de las guerras que de-
biani emprenderse, de la tranquilidad pfiblica en lo interior y de los sis-
temas-de impuestos, sin que dichas reuniones tuvieran analogfa con
las dos Camaras, que establecen por lo general las Constituciones mo-
dernas. Afiade, por fltimo, que en la Charta Magna ni siquiera se es-
tablecen anchas bases de legislation ni mejoras positivas en la juris-
prudencia.
Sin embargo, obligando 6 los jueces 6 ser peritos en el derecho, el
poder judicial pasaba de manos de los militares 6 los letrados; y el pue-
blo obtuvo en rigor la ventaja de que se limitasen los casos en que el
Rey podia alistar'gente para las construcciones y servicios personales, y
requerir parros, bagajes y granos. Macaulay y otros varies abundan en
el sentir de los famosos historiadores ingleses ya citados, dando no po-
ca importancia al document referido. Considerando la Charta Magna
con la imparcialidad mras extricta, y desnudos de afecciones engendra-
das por el espfritu de nacionalidad, nos limitaremos a decir que esta-
mos muy lejos de negar su importancia, juzg`ndola conquista harto
preciosa en aquellas crfticas cirounstancias; pero al mismo tiempo que
vemos explfeitamente manifestados principals sumamente aceptables,
oomo la seguridad individual, advertimos desigualdad en los derechos
garantidos, y diferencias harto notables en los privilegios otorgados,
sin que para cohonestar tales desigualdades pueda alegarne la distin-
cion do classes ni los derechos feudales que ya ejercian desde muy an-
tiguo los Barones y. demis nobles ingleses.
N6tese adem6s que la mayor pirte de los dereches reconocidos en la
Charta aparecen, no con el carActer de tales, sino como privilegios otor-
gados A la suma de poder en las diversas classes, antes que en nombre
Tomo I. 5







66 CONSTITUCIONES VIGENTES.
de la justicia. El clero y la aristbcracia obtienen la mejor parte. con-
eddese otra no tan considerable a la clase de los hombres libres, que de-
dicados d la industrial y comercio, no solo eran independientes de los no-
bles, sino que les habian auxiliado hasta lo sumo en su empresa, al pa-
so que la filtima clase del pueblo, ]a que vivia del trabajo mis improbo
y rudo, solamente alcanz6 la ventaja de conservar los medics para con-
tinuar sus tareas. Asf, en el context de la Constitucion inglesa vemos
predominar desde luego el espfritu aristocrAtico y commercial, que eAi aquel
pafs ha dado siempre tanta importaucia d los nobles y 6 la clase media.
Por lo demas, las libertades aragonesas, que desde muy antiguo encon-
tramos en la historic de nuestra PAtria, fueron anteriores en'medio si-
glo por lo menos a la publication de la Charta Magna, y revelan quo
tambien se conoci6 en Espafia la idea de libertad al mismo tiempo que
el espfritu de reconquista (1).
Alcanzada por los Barones y clero la Charta Magna, adormecidron-
se con la victoria, dando lugar al Rey para que equipara secretamente
un cuerpo de mercenaries extranjeros y enviase una comunicacion al
Papa quejdndose de la rebellion de sus sfibditos. Accedi6 el Romano Pon-
tifice d los clamores de Juan, y declare anulada la Charta, al mismo
tiempo que llegaban & Inglaterra las tropas tomadas a sueldo por el
Rey, y con las cuales tom6 acto contfnuo la ofensiva, consiguiendo
grandes ventajas. Reducidos los Barones al filtimo extreme, imploraran
la protection de Felipe Augusto de Francia, natural enemigo de Juan
Sin Tierra, prometidndole obediencia y fidelidad si reconocia la Charta
Magna. El Monarca francs acept6 gustoso la proposition, y a pesar de
la prohibition del Papa, envi6 d Inglaterra un ejdrcito de 7.000 hombres,
al mando de su hijo Luis, que fud despues reforzado con nuevas tropas.
Varid entonces la suerte de la guerra; pues siendo los mercenaries de
Juan su.bditos franceses en su mayor parte, desertaron, negAndose A
esgrimir sus armas.contra el heredero de su Monarca. Crftica fua en-
tonces la situation de Inglaterra, porque si triunfaba Juan, se veia


(1) En efecto, ya se consider como primer Rey de Aragon 6 D. Ramiro,
hijo de D. Sancho el Grande de Navarra, que hizo su escritura de donacion
en 1033; ya demos este nombre 6. D. Sancho Ramirez, quo floreci6 en 1063,
de cualquier modo, desde la aparicion del primer Monarca se le ve asistido
por un Consejo de doce ancianos y hombres prudentes del pafs. Desde muy
antiguo los Ayuntamientos de las ciudades llamdbanse Universidades, y ele-
gian sus Procuradores de tres en tres afios en pleno Concejo; los Diputados
de Aragon concurrian a las 06rtes del Reino desde 1134, y desde 1150 los de
Catalufia. Hablaremos mas extensamente de la notable Constitucion ara-
gonesa, y haremos ver su diferencia y anterioridad 6. la Charta Magna, al
trazar la resefia hist6rica de Espania.







INGLATERRA. 67
condenada A sufrir su yugo; y si vencia Luis, quedaria convertida en
una.provincia francesa.
Afortunadamente paralos ingleses, no venci6 ninguno de los dos ban-
dos beligerantes. Cierto es que Luis, despreciando la excomunion, si
bien no fud coronado solemnernente, ejerci6 actos de soberanfa, conce-
diendo empleos y titulos de nobleza; pero su poco tacto politico, que le
hizo preferir a sus compatriotas, postergando a los naturales del pafs,
le malquist6 con muchos Barones, los cuales volvieron al partido de
Juan, y encendi6se de naevo la guerra, que termin6 fatalmente para
el filtimo, que resuelto d penetrar en lo interior del pais al frente de sns
tropas, sali6 de la ciudad de Lynn, d la que colm6 de favors en recom-
pensa de su fidelidad, y se dirigi6 al Condado de Lincoln, siendo sor-
preadido por la alta marea en la ribera del mar, perdiendo todo su ri-
co bagaje. La pesadumbre de esta p6rdida y el mat estado de sus nego-
cios, le ocasionaron una fiebre violent en la abadia de Swinsted, don-
de se habia retirado cuando se libr6 a duras penas del peligro. Al dia
siguiente, imposibilitado de montar 6. caballo, se hizo conducir en una
litera al castillo de Sleaford y desde alli 6 Newark, donde muri6, des-
pues de testar, a los 51 afios de edad y 18 de reinado (1216).
Enrique 11(1216 A 1272).-La muerte de Juan, lejos de ser favo-
rable al Principe frauncs, aceler6 su derrota, pues habiendo negado el
gobierno del castillo de Herford a Roberto Fitz Walter, que era uno de
los que mas se habian decidido a su favor, los Barones ingleses, cono-
ciendo las intenciones de Luis, abandonaron por fin su causa, abrazan-
do la del j6ven Prfncipe Enrique, hijo de Juan, y que 6 la sazon solo
contaba nueve afios.
A mayor abundamiento, la excomunion fulminada por el Papa con-
tra Luis acab6 de malquistar A 6ste con el pueblo ingles, que casi en
su totalidad se declare por Enrique, cuya tutela fu6 confiada al Conde
de Pembroke, mariscal de Inglaterra. El j6ven Monarca fu6 conducido
A Glocester, donde fud consagrado yjur6 fidelidad al Papa Honorio, cu-
yo legado le corona solemnemente. Comenz6 su administration el Con-
de de Pembroke, confirmando la Charta Magna y la de Bosques.
Vencidos despues los franceses, vi6se reducido Luis 6 celebrar un
contrato de paz con el Protector del Reino, que tal fu6 el nombre dado
al Conde Regente. El nuevo Monarca era de un caracter diametralmen-
te opuesto al de su padre; pero al mismo tiempo carecia de vigor y ener-
gia, con lo cual drale muy diffcil llevar las riendas de un Gobierno co-
mo el de Inglaterra, en equella dpoca en que cada 6rden del Estado aspi-
raba A la independenicia y se esforzaba por libertarse de la autoridad
real. Coutinuaron 16os des6rdenes por parte de los Barones, que aprove-







68 CONSTITUCIONES VIGENTES.
chlndose de las disposiciones favorables para ellos en las leyes, y\sobre
todopor la circunstancia de la minoria del Rey, se proclamaron inde-
pendientes y retuvieron los castillos y fortalezas que habian tomado
anteriormente, oprimieron 6 sus vecinos mas d6biles y trataron dos ve-
ces de apoderarse de la persona del Rey; pero la habilidad de Huberto
de Burgh, sucesor de Pembroke, desconcert6 sus planes, contribuyen-
do a la devolucion de los castillos y fortalezas la intervention del clero,
que amenaz6 a los nobles con la excomunion.
Pag6 el Monarca con la mayor ingratitud los servicios de Huberto,
queretirado de la c6rte, en lo sucesivo le dej6 entregado 6 sus favorites,
con lo cual se aument6 el descontento del pafs; pero el Obispo de Win-
chester, sucesor de Huberto, tom6 con tanta habilidad sus medidas,
que consigui6 atraer a su partido 6 los Barones mas poderosos, y 6 los
que persistieron en su oposicion se les confiscaron sus bienes 6 favor de
los que le eran adictos. Empero el Arzobispo de Cantorbery, puesto al
frente de otro grupo de descontentos, logr6 el destierro del Ministro y
sus partidarios; mas habiendo el Rey contraido matrimonio con Leo -
nor, hija del Conde de Provenza (1236), posterg6 a los naturales del
pals, dando la preferencia a los compatriotas de su mujer. Entre tanto,
la Santa Sede habia adquirido en el pafs una preponderancia extraor-
dinaria, proveyendo los cargos y'beneficios en gran ndmero de italia-
nos, lo coual di6 lugar A desavenencias, que al fin pudieron calmarse.
Puesto el Rey de acuerdo con el Papa, quiso arrancar la Sicilia del
poder de Manfredo, dando Implios poderes al Romano Pontffice para
invertir todo el dinero que juzgase necesario cot el objeto de llevar A
cabo la expedicion, sin reflexionar sobre sus consecuencias ni consultar
con el Parlamento, que asf se denominaban hacia ya tiempo las Asam-
bleas de los principles seilores conservadores de la Charta.
De esta determination result gravado el Monarca con una deuda
de cien-mil marcos. Negaronse los nobles a votar subsidio alguno,
hasta que viendo la apremiante necesidad a que se veia reducido el Rey,
se decidieron A concederle lo que solicitaba, con la condition de con-
firmar nuevamente la Charta Magna, lo cual se verific6 al fin con toda
pompa y solemnidad (1253). Mas no bien recibid Enrique las sumas
que solicitaba, olvid6se de cumplir lo pactado, volviendo A prodigar
sus favors a los extranjeros. Rebel6se entonces contra 61 Sinion de
Monfort, Conde de Leicester 6 hijo del famoso general que dirigi6 la
cruzada contra los Albigenses. Estimado por los nobles y el pueblo, y
casado con una hermana del Rey, aspir6 6 cefiirse la Corona*. Con este
objeto convoc6 a los'sefiores principles, quejdndose de los abusos co-
metidos en la gobernacion del Estado.






INGLATERRA. UV
Tal ef ecto produjeroV sus quejas, que en la primera reunion del
Parlamento se presentaren muchos nobles armados de pies 6. cabeza y
exigieron del Roey las reforms necesarias. Intimidado Enrique, accedi6
6 sus peticiones, convocando on Oxford otro nuevo Parlamento, com-
puesto de 24 Barones revestidos de una autoridad supreme, bajo la pre-
sidencia de Leicester. L's primeros actos de esta junta fueron encami-
nados al bien del pafs, ocnpdndose en arreglar definitivamente la for-
ma exterior de lo que despues se denomin6 Cdmara de los Comunes, y
mandando que cada provincia eligiera cuatro caballeros para averi-
guar las quejas de cada uno 6 informar acerca de ellas ante el pr6ximo
Parlamento (11 de Junio de 1258). Estableci6se que en lo sucesivo se
celebrasen tres sesiones anuales; que se nombrase un nuevo sheriff
todos los afos~qune no se confiara d los extranjeros lo custodia 6 go-
bierno de las fortalezas, y que no se permitiese arrendar las rentas
provinciales. Empero los Barones que constituian el Parlamento de Ox-
ford procedieron de igual modo que los decenviros de la antigua Roma,
pues a pesar de haber terminado su tarea, continuaron ejerciendo el
poder supremo bajo pretestos frfvolos y especiosos, sin embargo de la
nueva institution que habian fundado; surgi6 inmediatamente una
oposicion bastante en6rgica para contrarestar su poder, pues los caba-
lleros de las provincias, que desde algun tiempo antes se reunian por
lo regular en una CAmara separada, notaron bien pronto diferentes
abusos y llevaron sus quejas 6 la Asamblea principal de los Baro-
nes (1262).
Aquellos hombres endrgicos y patriots, no se contentaron con que-
jarse de Ia conduct observadapor los 24 Barones, sino que se dirigieron
al Principe Eduardo, heredero de la Corona, y que 6 la sazon contaba
22 afios. Contest el j6ven Principe que habiendo jurado, aunque con-
tra su voluntad, observer y cumplir las Constituciones de Oxford, no
se sublevarfa contra ellas; pero al mismo tiempo dirigi6'un mensaje 6
los Barones mandindoles que terminaran su cometido y cumplieran con
sus deberes; en la inteligencia de que si asf no lo hacian, se mostraria
opuesto a. sus planes. Los Barones tiraron a ganar tiempo con dilaci'o -
nes y excusas; pero el Pontifice lleg6 6 indignarse de una usurpacion
tan manifiesta, y relevd tanto al Rey como A sus sfibditos del juramen.-
to prestado en Oxford. Entonces Eduardo se decidi6 a recurrir 6. la fuer-
za contra los Ba'rones, teniendo quo luchar con el Conde de Leicester.
Siguidronse largos afios de guerra civil, interrumpida por transac -
ciones effmeras y momentkneas, habien'do llegado d quedar Enrique
prisionero de su vasallo rebelde, a pesar del auxjlio que le prodigy el
Roey de Francia, Deseoso de consolidar su poder, convo c6 Leicester un






70 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Parlamento, queriendo que ademis de los 1]arones de su partido y mu-
chos eclesidsticos que no eran terratenientes de la Coprona, asistieran a
61 dos caballeros de cada provincia, y Diputados de pueblos que hasta
entonces habian sido considerados como muy insignificantes para fi-
gurar en el Parlamento. De aquf data la creation definitive de la Ca-
mara de los Communes (20 de Euero de 1265.)
Sin embargo, el Parlamento, convocado por Leicester con la espe-
ra'nza de que sus indivfduos apoyaran sus miras, no le fu6 tan favora-
ble como se habia imaginado, pues muchos,- cansados de ambicion tan
desmesurada, suspiraban por el restablecimiento de la antoridad real
Ademas, para que fuera mas crftica la situation del Conde, Eduardo,
que habia caido tambien prisionero, logr6 escaparse, y puesto al frente
de los.suyos, consigui6 notables ventajas, hasta que al fin fud vencido
y mierto el Conde en una sangrienta batalla dada cerca de las montafias
de Gales. La victoria del partido del Rey fud decisive, sin que se abu-
sara de ella en lo mis mfnimo. Eduardo, viendo pacificado el pafs, cru-
zdse y parti6 para la Tierra Santa (1270). Repuesto en su trono Enri-
que III, no goz6' largo tiempo el fruto de las victorias de su hijo, mu-
riendo dos aios despues, a los 66 de edad y 57 de reinado (1272).
Desde esta dpoca hasta nuestros dias, el Poder legislativo-inglds re-
side en el Parlamento,.unido 6 la Corona, es decir, que las parties cons-
titutivas de dicho poder son el Rey, la CAmara de los Lores y la de los
Comunes. El Poder legislative corresponde al Parlamonto solo, es de-
cir, que es el encargado de hacer las leyes, abrogarlas, alterarlas 6
interpretarlas. Comp6nese la Camara de los Pares de los Lores espiri-
tuales y temporales, distinction que encontramos establecida ya en la
Charta Magna al'decretar la convocacion del Parlamento. Entendidse
en un principio por los Lores espirituales los individuos del clero supe-
rior, tales como el Primado, los Arzobispos, Obispos, Abades mitra-
dos, etc., que poseyendo cuantiosos bienes rafoes, agregaban a su ca-
rtcter eclesiastico el de nobles. De este modo fueron considerados desde
los tiempos m6.s remotos, sin que la invasion: normanda alterase en lo
mis mfnimo su condition. Suscit6se, sin embargo, entire los juriscon-
sultos y publicistas ingleses la question de saber si estos Pares llama-
dos espirituales, debian su derecho de tomar asiento en el Consejo del
Rey y posteriormente en el Parlamento a. su cardcter eclesiAstico, com-
binado con su condition de nobles, 6 Anicamente bajo este filtimo con-
cepto.
Es indudable que todos poseian baronfas suficientes para Rroporcio-
narles un puesto en el Poder legislative; pero si les consideramos uini-
camente con relacion a sus bienes temporales, comprenderiamos bajo






INGLATERRA.. 71
un punto de vista muy limitado los derechos del clero de Inglaterra.
En todos los pueblos del Norte formaba parte integrante del Gobierno
un" Consejo a cuyo dictAmen y aprobacion estaban sometidas todas las
materials referentes A la legislation 6 al interns general. Todos estos
pueblos, 6.excepcion tal vez de los lombardos, Ilamabati 6 sus.Cousejos
al clero superior, no por causa de las ideas feudales, que se hallaban
entonces, *por decirlo asf, en su infancia, sino porque los principles
dignatarios del clero estaban consi(derados como representantes de la
Iglesia y. la religion, y como consejeros mis ilustrados y prudentel que
los nobles legos. Podemos afiadir, para probar que sus derechos legis-
lativos no provenian exclusivamente de sd condition de Barones, que
cuando estaba una Sede vacant, el Vicario 6 Gobernador (The guar-
dian of the spiritu.alities), era citado para concurrir a las sesiones del
Parlamento, y que los cinco obispados instituidos posteriormente por
Enrique VIII, no ilevaban anejas baronfas de ninguna especie.
Despues de los Lores espirituales, que tienen asientos fijos y deter-
minados en la CAmara, figuran los Duques, Condes, Barones 6 sean los
Pares legos de Inglaterra. Los Condes no tenian atribuciones tan ex-
tensas como en la 4poca-del gobierno sajon; sin embargo, les corres-
pondia Ia tercera part de todos los emolumentos procedentes de la ad-
ministracion de justicia en el tribunal del Condado, y acaso mandaban
tambien la- milicia cuando era convocada. Todo Conde era al mismo
tiempo Baron por gracia de la Corona, 6 la cual, en reconocimiento de
vasallaje, estaba obligado A pagar un tribute mas considerable que el
de un simple Baron, sin duda d causa de los beneficios anejos Atsu dig-
nidad de Conde. HAse convenido en general en que solamente las baro-
nias conocidas durante los dos siglos que siguieron a la conquista es-
taban ligadas d la posesion inmediata de las tierras de la Corona. Diffcil
es concebir una idea exacta del caracter de estas baronfas. Algo de-
bemos decir sobre esta material, porque el exAmen de las propiedades y
derechos anejos 6. la dignidad de Baron, sirve para conocer el desarro-
11o sucesivo del sistema parlamentario en Inglaterra.
Segun unos, todo vasallo director de la Corona, si estaba revestido de
la dignidad de caballero, era Baron honorario 6 parlamentario, A. causa
de las posesiones que tenia con dependencia de la Corona. Todos eran.
convocados al Consejo del Rey, considernndose como Pares de su c6rte.
Sus baronfas A. honors, que ambos nombres so hallaban designados
amenudo, consistian en cierto nlimero de foudos propios de caballero,
-es decir, de propiedades, de las que ca-a una llevaba consigo el servi-
ciQo feudal de un caballero. El numero de dichas propiedades variaba
segun la extension de la baronfa y las reserves referentes al servicio, y






72 CONSTITUCIONES VIGENTES.
establecidas en la 4poca dela fundacion; mas ya fuese considerable, ya
imitado, su poseedor era siempre Baron, y citado al Parlamento para
auxiliar al Rey con sa dictamen y consejos.
En los fltimos alios del reinado de Juan, solo eran convocados por
cartas particulares los principles tsrratenientes, y los demas en virtud
de un decreto general dirigido A los sheriffs de los diversos condados.
Esto se deduce de las'palabras textuales de la Charta Magna, donde
diceel Rey que siempre que haya do requerirse un scuttage 6 tribute por
via de auxilio, faciemus summoneri archiepiscopos, episcbpos, abbates,
c6mites etmajores barons regni sigillatim per litteras nostras, et pri-
terea faciemus summoneri,'in general per viececomites et ballivos nos-
tros omnes alios,?qui in capite telent de nobis. De modo que los Barones
se hallan diferenciados de los otros qui in capite tenent, como si esta ex-
presion solo debiera aplicarse A cierto ndmero de vasallos inmediatos
del Monarca; y aun ha lugar A suponer que antes de la Charta Magna
algun otro Parlamento estableci6 ya una distinction legal entire unos y
otros Barones; pues de otro modo gc6mo hubiera sido possible dar una
idea precisa a expresiones tan vagas y generals? Segun otros, existi6
siempre y desde unlprincipio esa diferencia, si bien no es facil determi-
nar con exactitud sus verdaderos caractdres.
No es de creer~que resultara del privilegio fi obligacion do asistir al
Parlamento, porque eran convocados desde luego y sin distinction to-
dos los vasallos inmediatos. Empero, sea cual fuere la linea divisoria
entire ambas closes, probado esta sin duda alguna que su separacion
data de una dpoca muy anterior al reinado de Juan, como puede verse
en la Charta de Enrique I, donde los qui tenant in capite son citados a
diferencia de los Condes y Barones. En lo sucesivo los vasallos inme-
diatos de dominios mds reducidos, entire los que habia algunos dema-
siado pobres para ser armados caballeros, se cansaron de asistir a las
sesiones del Parlamento, para lo cual tenian que hacer gastos muy su-
periores A sus medios de fortuna, y donde el Rey no les veia nunca sin
inquietud, porque sabia que estaban bajo la dependencia de los Baro-
nes suporiores, y temia el concurso de una multitude que se abrogaba el
privilegio de concurrir completamente armada al sitio donde so cele-
braban las sesiones.
Trasmitida la posesion de bienes por medio de la herencia,. y sien-
do dicha posesion la que confiere titulos y derechos nobiliarios, claro
es que desde luego se hizo hereditaria la dignidad de Lord; de tal mo-
do est6 en el espiritu de la legislation inglesa la dignidad de Par here-
ditaria, que el derecho de heredar se hace extensive aun A las hem-
bras, quienes asisten personalmente 4 la solemne apertura del Parla-







INGLATERRA. 73
mento, y delegan an voz y voto en los Lores que poseen.su confianza (1).
Tambien ppede alcantarse la dignidad de Lord por medio de un
decreto 6 writ de la Corona, si6ndole dado al Monarcanombrar un afi-
mero ilimitado de Pares (2).


.(1) El derecho.de trasmitir A las h'embras la dignidad do Par ha sido
desde luego privilegio exclusive de los designados como poseedores qui te-
ne t in capite.
(2) Habiendo sido la Constitucion inglesa un modelo que han tenido
present los legisladores para former las leyes fundamentals que en nues-
tros dias rigen a los Estados principles do ambos continents, par6eenos
estala ocasion mas oportuna para examiner, siquiera sea brevomente, una
question importantisima que tanto ha llamado y llama actualmente la
atencion de los escritores y tratadistas principals de derecho politico.
Cuatro sistemas se conocen para la formacion de la alta Cimara en los go-
biernos representatives, A saber: el hereditario, vitalicio, elective y. misto.
,Cual do ellos es preferible?
En primer lugar, 4debe residir la representation national en dos Ci-
maras, 6 basta con una sola? Los partidarios de las dos Cimaras dicen, que
debiendo estar representados los intereses de todo el pais, es absolutamente
necesarip que al mismo tiempo que se mantiene vivo el espiritu do ince-
sante adelanto que agita siii descanso A la sociedad, no desaparezca el es-
piritu conservador A que tienden, hasta por instinto natural, los individuos
y las instituciones. Asi como es funesto detenerse en la senda del progress
y la civilizaclon, lo es igualmente avanzar demasiado y A ciegas sin parar
mientes en tiempos y circunstancias. Ffndanse ademAs en que el hombre
nunca se satisface por un solo fallo, pareciendole siempre oportuna y de
buen efecto una revision.
Y si esto acontece, diceen, respect a la ejecucion de las leyes eCon.cuan-
ta mis razon no se verifleara al tratar do la formation de las mismas? Los
partidarios de la CAmara fnica dicen, por el contrario, que siendo una la
voluntad del pais, una debe ser su representation; y que si esta se compo-
ne de dos Oamaras, en caso de disidencia no puede saberse d6nde esta la
verdadera solution. La practice en Europa so ajusta casi exclusivamente
A la primera opinion, sucediendo lo mismo en muchas Repdblicas de
America.
Por nuestra part, juzgando s6lidas las razones que dejamos apuntadas,
nos decidimos por la existencia de dos Camaras; pero no creemos possible
asentar en absolute la opinion de que el Senado debe ser vitalicio, heredi-
tario 6 elective, porque esto depend de las circunstancias de cada pais: di-
remosm, sin embargo; que no debe ser misto do individuos vitalicios y elec-
tivos, porque la diversidad de procedencias es causa de rivalidades y da
pibulo A la discordia, siguiendo cada Senador las tendencies del espiritu de
la clase A que.pertenece.
El sistema hereditario, que consist en recaer la dignidad de legislator
por sucesion en individuos de una misma familiar, prefiriendose por lo ge-
neral el drden deo primogenitura, si bien tiene la ventaja de ofrecer grades
condiciones de independencia 6 inclihacion traditional A las leyes del pals,
ofrece el gravisimo inconvenient de crear una clase privilegiada y dema-
siado poderosa para favorecer la oligarquia. El vitalicio no ofrece tales in-
convenientes; pero es propenso A mantener la Camara alta en un espiritu
constantemente estacionario, dando lugar A que todo el vigor, energia y
movimiento se concentren insensiblemente en la CAmara popular. E1.Sena-
do elective, si no Ileva consigo condiciones terminantes de edad, arraigo,






74 CONSTITUCIONES VIGINTES.
Eduardo I (1272 A 1307).-La historic ha abandonado el 6rden
de sucesion de los Eduardos anglo-sajones,'denominapdo A este Rey
Eduardo I en vez de IV. HallAbase en Palestina cubridadose de gloria
y corriendo no pocos peligros, cuando la muerte de su padre le llam6
al treno. Habiendo encontrado tranquil el pais A su regreso, hizo un
viaje A Francia, y a su vuelta fau coronado solemnemente en West-
minster por el Arzobispo de Cantorbery (1274). Como guerrero se dis-
tingui6 conquistando todo el pafs de Gales, a pesar de su resistencia.
Desde esta 6poca los herederos de la Corona se denominaron Prfncipes
de Gales. Tambien pas6 A su poder la Escocia. Este pafs, que desde
un principio se mostr6 favorable A los anglo-sajones, vencidos, y a los
normandos, desconteutos, y que tuvo desde la mas remota antigiie-
dad una sdrie de Reyes, mantenidndose, ya independiente, ya sometido
A los Reyes de Inglaterra, vi6 extinguida la estirpe de sus Soberanos
que habia dominado decade 838 hasta.12S6; empero Eduardo no consu-
m6 totalmente su conquista, y cuando muri6 dej6 A su hijo el cuidado
de continuarla.
Como legislator ha sido denominado el Justiniano inglds, segun
unos con razon, 6 injustamenta segan otros. Lo cierto es, que en los
primeros afios de su reinado fueron convocados con much freouencia
los Parlamentos, siendo de notar que los Diputados de las villas y ciu -
dades no fueron llamados como lo habian sido por el Conde de Lecies-
ter; pero en 1295 dirigi6 el Rey a los sheriffs unos decretos por escri-
to (writs), mandandoles que enviaran al Parlamento, ademas de los
caballeros de la provincia, dos Diputados de cada villa (1), (porque,
>como dice textualmente el preAmbulo de los vrilts, la regla mas equi-



posicion social, ciencia, etc., represent los mismos intereses que la Cg'mara
popular, y es en rigor, si la expression se nos permit, la Cdmara 'ilica di-
vidida en dos.
El sistema misto es la fusion de los tres anteriores, y fua may defendi-
do por el Sr. Pacheco al reformarse la Constitucion espafiola de 1837; pero
en nuestro sentir, y en la forma en que lo proponia tan eminente publicis-
ta y jurisconsulto, ofrece la lucha de interests encontrados y una continue
pugna entire dirersas classes de la sociedad, may ajena de la moderation
y calma que deben reinar en un Cuerpo eminentemente conservador.
Las Constituciones de Europa varian mucho sobre este punto. En In-
glaterra predomina el sistema hereditario. El vitalicio en Francia (art. 21
de la Constitucion) y en Italia (art. 33). El elective en B61lgica (art. 54), Ho-
landa (art. 86) y Noruega (art. 74). El sistema misto en toda su extension
rige en Prusia (articulos.65 al 63. Ley de 7 de Mayo de 1853). En Portugal
el hereditario y vitalicio (art. 39).
(1) Habia 6 la sazon 120 villas 6 ciudades con derecho A elegir 6 nombrar
Diputados.






INGLATERRA, 75
tativa es que lo que todos interest sea aprobado por todos, y que .el
>>peligro comun se conjure por medio del comun esfuerzo.>)
Volfimenes enters han sido escritos acerca de las primeras eleccio-
nes de Diputados en las villas y ciudades para examiner a quid.n per-
tenecia el derecho electoral y en qu6 forma era ejercido; hase indagado
sobre todo el orfgen de los poderes de los Diputados y de qud modo con-
currian con los Barones al Parlamento: en una palabra, por qud espe-.
cie de graduacion la Crnmara de los Comuins ha llegado a former, co-
mo sucede.actualmente, una part esencial del Poder legislative. Ya in-
dicamos a sutiempo las reforms verificadas en. la dpoca de Enrique III,
cuando frecuentemente se sublevaron los nobles; y para hacerse mAs
populares confirieron facaltades mas amplias A los rep.resentantes de
las villas y ciudades, sin sospechar que tarde 6 temprano habian de
convertirse para ellos en rivals temibles y poderosos. Bistenos afiadir
ahora las siguientes notables palabras de De Lolme (1).
principio una autoridad considerable. Estuvieron muy lejos.de gozar
los extensos privilegios mediante los cuales la CAmara de los Comunes
ha llegadb A former parte integrante del Gobierno. En aquella dpoca
eran llamados finicamente a remediar los apuros del Rey y aprobar las
resoluciones tomadas j r l1 y la COmara de los Lores' (2). Sin embargo,
era un gran adelanto laber obtenido el derecho de manifestar sus quer
jas, reunidos en corporation, por medios legales; haber adquirido en-
vez del peligroso recurso de las insurreccionies,. un medio legal y uni-
forme de influir en la direction del Gobierno y haber llegado a former
partede dl desde entonces. Cualquiera que fuese la desventaja que pu-
diera temerse del modo con que estaban organizados al principio los
representantes del pueblo, no tard6 en compensarse con la preponde-
rancia que necesariamente' habian de adquirir, desde el memento en
que fuesen capaces de proceder con m6todo y especialmente con uni-
formidad (3).


(1) Pig. 21 de su obra ya citada, cap. II.
(2) El fin enunciado en la convocatoria enviada A los Lores era de arduis
negotiis regni l-ractaturi et consilium impensuri; y la dirigida a los Comunes
adfaciendum et consentiendum. El poder de que gozaron estos fu6 inferior
aun a lo que podian 'haber. esperado del texto de las convocatorias queo se
les remitian. En muchos Estatutos antiguos no son nombrados, y aun
cuando en algunos se hace mencion de ellos, solo es como meramente peti-
cionarios, estando express y terminante el voto de los seiiores en contra-
posicion su spiica. .
(3) Francia tenia ciertamente sus Asambleas de los Estados generals
del Reino, del mismo modo que-Inglaterra tenia su Parlamento; pero aque-






7f CONSTITUCIONES VIGENTES.
>>Qiertamente este privilegio de nombrar representatives, por insig-
nificante que pudiera parecer entonces, se manifestaba sin embargo,
por efectos de suma importancia. A pesar de lo repugnante que para
1l era un paso de tal naturaleza, y despues de muchas evasivas indig-
nas de tan gran Rey, Eduardo se vi6 obligado A confirmar la Charta
Magna, y aun lleg6 a verificarlo hasta once veces en su reinado. Se es-
tableci6 ademAs que cuanto se hiciese en contrario A dicho document
faese nulo y de ningun valor; que se leyese dos veces al afio en todas
las catedrales, y que se impusiera la pena de excomunion A.todo el que
se hiciera sospechoso de haber faltado & su cumplimiento (1).>
Asf se constituy6 el Parlamento ingles, al. cual recurri6 Eduardo
para emprender la guerra contra Francia. Consigui6 de los Barones y
caballeros la duoddcima parte de sus bienes muebles y la octava de los
pertenecientes A los pueblos; "'quiso exigir tambien la quinta de los del
clero, mas este opuso una vigorosa resistencia, que solo cedis ante una
.drden del Papa. Desde entonces se advierte la tendencia, cada vez mis
marcada por part del Parlamento, a coartar las atribuciones del Rey
por lo que respect a la cobranza de los impuestos (2), lo cual se advir-


Hlas Asambleas estaban constituidas entonces por ~s Diputados de las ciu-.
dades que se hallaban bajo el dominio particular SI la Corona; esto es, los
de una part muy pequefia de la Nacion, admitidos con el nombre de Ter-
cer Estado; y es fAcil conocer que no adquirierou grande influencia en una
Asamblea de soberanos, que imponia la ley A su mismo Soberano superior.
De aqui result que cuando desapareeieron, se estableciera inmediatamente
como mAxima que la voluntad del Rey es la voluntad de la ley (qui veut le
Roy, ce veut la loy).
(1) Conjirmationes chartarwrn, cap. II y IV.
(2) La organization de la COmara popular inglesa, una de las mis an-
tiguas de Europa, suscita inmediatamente el recuerdo de los diversos sis-
temas que para la constitution de una OAmara de la misma indole expo-
nen los publicistas y han sido realizados en la practice. La Camara popu-
lar represent indudablemente, como ya hemos indicado, el element pro-
gresivo de la sociedad, contrarestado por el.conservador, que ti6ne su re-
presentacion en otra mara, llamada Alta. Asi, pues, su election tiene que
ser popular, si ha de corresponder a su objeto.
Respect a la election de los Diputados, indicaremos que puede verifi-
carse por medio del sufragio universal, como en Francia, 6 limitando este
derecho A los que reunen ciertas condiciones, como sucede en casi todos los
demAs paises de Europa. La election puede ser direct, como en Espaia,
Francia y Portugal desde 1852, 6 bien indirecta, como en Prusia. En la
election indirect caben diferentes grados,.porque puede suceder que 100
clectores, por ejemplo, nombren 50, los cuales a su vez designen 10 para
que elijan el Diputado; y entoncees la election sera de segundo grado, y asi
suceesivamente. En unos pauses el cargo de Diputado es retribuido, como
en B6lgica, Francia, Prusia, etc.; en otros gratuito, como en Espafia. El
cargo puede durar cierto nfimero de afios, A no ser que el Monarca use de
su prerogative disolviendo la COmara popular.







INGLATERRA.. 77
t16 mis claro cuando un -anlo antes de morir (1306), el descontento ge-
neral oblige! al Moniarca a publicar el famoso Estatuto de Tallagio non
coweedendo (1), que consta de seis artfculos, considerados como comple-
mento y parte integrante de la Charta Magna. Los capftulos mas im-
portantes de dicho Estatuto son el I y el VI. Aquel dice asf:
%Ninguna contribution 6 carga sera tomada 6 repartida por Nos 6
nuestros herederos en nuestro Reino, sirt haber obtenido el consenti-
miento de los :Arzobispos, Obispos, Condes, Barones, caballeros, pue-
.blo y demAs ombres libres del pafs.>>
El VI est. "concebido en los t6rminos siguientes:
que todos los Arzobispos y Obispos lea an lo sueesivo y sin interrup-
cion, dos veces al afio, la present Charta; verificAndose este acto en
sus respectivas iglesias catedrales, declarando excomulgados a todos
los que A sabiendas hagan 6 inclinen A los demis A hacer cosa alguna
contrarian al tenor, fuerza.y efecto de la present Charta, en cnalquier
punto de su contenido. A este fin le ponemos nuestro sello, juntamente
con el de los Arzobispos, Obispos, etc., quienes voluntariamente han
prestado el juramento de observer en cuanto puedan su contenido en
todos sus artf ulos, empleando para haceria cumplir cuantos medios
estdn A su alcance.>>
La importancia de.este document es tal, que, como dice De Lolme,
en union con la Charta Magna, forma la base de la Constitucion inglesa.
Si desde dsta cuentan los .ingleses ]a fecha del orfgen de su libertad,
desde aquel cuentan la de su establecimiento;' y asf como la Charta
Magna era el baluarte que protegfa la libertad individual, el Estatuto
en question era el instrument queprotegia ]a Charta misma, y por
cuyo medio el pueblo fud desde entonces haciendo conquistas legales
sobre la autoridad del Poder ejecutivo.
Eduardo .IIde Caernarvon (1307 hasta 1322).-Este Prfncipe, lla-
mado asf por haber n'acido en el castillo del mismo nombre (principado


(1) Segun Lord Coke, la palabra tallage sederiva de la latina lallagium,
que a su vez es una corrapoion 6 degeneration de tailer en el antiguo, len-
guaje de 16s francos, que sirve para expresar distribution 6 -alguna cosa
dispuesta en debiida proportion, y se tom6 en sentido metaf6rico cuando el
Rey exigia una part del valor de-los bienes muebles, 6 castillos, 6 de sus
rentas, 6imponia contribution sobre cualquier objeto; de mods que talla-
gia-es una palabra general en que se hallan incluidos todos los subsidies,
impuestos, diezmos y gabelas percibidos por el Rey. En la list de doeu-
mentos que insertamos al fin de la present resefia hist6rica, verin nues-
tros lectores, tanto la Charta Magna como el referido Estatuto, el Habeas
Corpus, el Bill de Derechos, etc.







78 CONSTITUCIONES VIGENTES.
de Gales), continue con mal 6xito la guerra con Escocia, y se malquist6
con los Barones, porque se dejaba gobernar de su favorite Pedro Gaves-
ton, hijo de un caballero gascon que habia servido alRey difunto. Ca-
sadoEduardo con Isabel, Princesa de Francia, se dejd dominar tambien
por ella; y si bien reuni6 despues un Parlamento (1309), en que toda-
via tuvo bastante influencia para que aprobara su conduct, como el
favorite continuase abusando 'de su poder, congreg6se otro Parlamento
tumultuoso, A pesar de la prohibicton del Rey, presentAndose en 6l mu-
cha gente armada (16 de Marzo de 1310). Dictdronse leyes al Monar-
ca, a quien se le oblig6 A firmar una 6rden poniendo la g6bernaciondel
Reino en manos de dos personas elegidas por los individuos del Parla-
mento, las cuales debian administrar tambien la Casa Real, y former
reglamentos para el bien'del Estado y honordel Monarca Esta comision
habia de durar afio y medio.
Pusidronse en ejecucion various de estos reglamentos, pareciendo al-
gunos ventajosos a la Nacion; por ejemplo, el que establecia que los
sheriffs fueran elegidos entire los propietarios; el que excluia A los ex-
tranjeros de tomar en arrendamiento las tierras de la Corona; el que
prohibia la alteracion de la moneda, y el que revocaba todas las dona-
ciones exorbitantes hechas recientemente por la Corona (1311). Acce-
di6 Eduardo 6 todas estas reforms, pero se neg6 6. separar de su lado
al favorite. Su debilidad para con dste y su sucesor Spenser, di6 por re-
sultado la desgraciada suerte de ambos y la destitucion del mismo
Eduardo (1327) por el Parlamento, asignundosele una pension y pri-
vAndole de la libertad; su hijo Eduardo, de edad de catorce afios, fu6
designado para sucederle, habiendo sido nombrada ]a Reina como Re-
gente durante la minorfa. Poco despues el destronado Monarca fud
horriblemente asesinado.
Eduardo III (1327 hasta 1377).-El Parlamento, que habia eleva-
do al trono al j6ven Eduardo en vida del Rey su padre, nombr6 un
Consejo de regencia, compuesto de doce indivfduos, para que dirigie-
sen todos los actos del Gobierno. Mortimer, valido de la Reina, se ne-
g6 con el mayor artificio a former parte de este Consejo; pero esta apa-
rente moderacion ocultaba una ambicion desmedida, pues al mismo
tiempo influia secretamente cuando se trataba de tomar alguna me-
dida important; disponia de la mayor parte de las rentas de la Corona
en provecho de la Reina viuda, y se cuidaba muy poco'de consultar a.
los Ministros sobre los asuntos politicos.
Un Gobierno organizado de este modo no po3ia ser de larga dura-
cion: el menor choque debia bastar para derrocar un poder -que no se
apoyaba en la fuerza'ni en la virtud. Una invasion de los escoceses







INGLATERRA.. 79
di6 el primer golpe A la autoridad de Mortimer, y el talent del j6ven
Edma'rdo le abati6 completamente. Los escoceses, -que ninguna parte
tuvieron en los -fltimos disturbios de Inglaterra, ni se habian deolara-
do en favor de banderfa alguna, resolvieron aprovecharse de las cir-
cunstancias critics en que se hallaba el pafs. Sin respetar iin tratado
6 armisticib ajustado anteriormente, trataron de'sorprender el castillo
de Norham. A estas primeras hostilidades no tard6 en seguir. una for-
midable invasion en las provincias septentrionales, amenazando A In-
glaterra un ejdrcito de 20.000 hombres. Ann cuando Eduardo se en-
contraba todavfa en sus primeros afios, manifestaba ya el ardor mar-
cial que le hizo tan" celebre en lo sucesivo. Resuelto A cortar la retira-
da al enemigo, reuni6 60.000 hombres, con los que se puso en march
en el rigor del estfo; pero despues de' perseguir en vano 6 los escoceses,
hall que dstos habian tornado posiciones ventajosas, donde no seatre-
vi6 a darles una batalla. *
Entonces acaeci6 la primera raptura entire elMonarca y Mortimer.
El primero, lleno de ardor, .decidi6se al fin a aryostrar toda clase de
peligros para impedir ..los invasores la fuga. Mortimer, sin embargo,
opuso su influjo al valor del Rey, evitando un combat decisive del
cual podian surgir las consecuencias mds fatales para su poder, ya se
ganase, ya se perdiese la batalla; pero poco despues los escoceses,
maridados por Douglas, hicieron una irrupcion nocturna en el campa-
mento inglds, penetrando hasta la misma tienda del Rey. Despert6se,
dste por fortune en aquellas crfticas circunstancias, y se defendi6 con
valor contra el enemigo, perdiendo 6 su gentil-hombre y al capellan,
que murieron combatiendo a su lado. La'oscuridad de la noche favo-
reci6 la evasion de Eduardo; y los escoceses, viendo frustradas las es-
peranzas que habian concebido de apoderarse de su persona, se retira-
ron inmediatamente, abandonando sus tiendas y sin dejar tras de sf mas
que seis prisioneros ingleses, a quienes rompieron las piernas para que
no fuesen 6 avisar 6 sus. compatriotas.
La fuga repentina de los escoceses fud una circunstancia desagra-
dable para el ejdrcito iiiglds, que estimaba a su Monarca, de cuyo va-
lor esperaba muchas proezas 6 inmarcesible gloria. Todo el mal dxito
de aquella emlpresa se atribuy6 al valido de la Reina; y desde eutonces
empez6 el pueblo i desear vivamente la desaparicion de una.autoridad
usurpada, que sin cesar se interponia entire el Monarca y sus asfbditos,
no dejando estos escapar occasion alguna de agravar las faltas de los
gobernantes y de ensalzar el mdrito naciente del j6vezi soberano.
Videdose Mortimer en una situation tan precaria, tom6 la resolu-
cion de alcanzar A toda costa la paz con Escocia para asegurar su po-







bU CONSTITUCIONES VIGENTES.
der vacilante (1328). Celebr6se efectivamente entire las dos Naciones
un tratado por el cual renunciaba la Inglaterra 6. toda especie de Iftu-
lo de soberanfa sobre el Reino de' Escocia. Los escoceses en cambio
consintieron en pagar una suma de 30.000 marcos. Deseando perder
al Conde de Kent, tio del Monarca, el infcuo privado le engai6d, asegu-
rAndole que vivia afin el desgraciado Enrique II; y habidndole com-
prometido en una falsa conspiracion d favor de dste, le hizo juzgar por
el Parlamento, que le conden6d 6 muerte, siendo ejecutado antes de que
el Rey su sobrino pudiera interponer su autoridad para impedir seme-
jante atentado (1330). Mortimer se apoder6 de los bienes del difunto
Conde y de los pertenecientes a la antigua familiar de los Spenser.
En tan crftica situation para Inglaterra, se decidi6 Eduardo a des-
truir una.autoridad detestada de toda la Nacion, y que menoscababa
la autoridad real; mros era tanta la influencia del favorite, que para
derribarle fueron indispensables tantas pr'ecasciones como para resta-
blecer los derechos del trono. Sorprendido Mortimer en el castillo de
Nottingham, done residia con la Reina, fad condenado por el Parla-
mento y ahorcado en Elmes (6 una milla de L6ndres), a pesar de las
sfiplicas de aquella Princesa.
Castigados asimismo los c6mplices de Mortimer, y libre Eduardo
de una autoridad opuesta constantemente A la suya, continue con buen
dxito la guerra contra Escocia, consiguiendo grandes ventajas. Apro-
vechindose dol mal estado en que se hallaba la Francia en aquella 4po-
ca, manifesto sus pretensiones 6 la corona de este pafs, done sus armas
hicieron notables progress, entire ellos la toma de Calais despues de
un rigoroso bloqueo de once meses (1347). Los escoceses, mal aveni-
dos con el yugo de Eduardo, tomaron de nuevo las atrmas, pero fueron
vencidos. Encendida de nuevo la guerra con Francia, distinguidronse
en ella el Principe de Gales, llamado el Negro, por ser este el color de
sus armas, hacienda prisionero al Rey Juan y derrotando en Castilla
6 Enrique de Trastamara, que para usurpar el trono A6 su hermano
D. Pedro se habia unido con los franceses (3 de Abril 1367); pero Car-
los el SAbio, sucesor de Juan, supo recuperar eni poco tiempo el terre-
no perdido, cabidndole i Eduardo el disgust de perder a su hijo el
Principe Negro (1376). En el reinado de Eduardo III fud instituida la
Orden de la Jarretiera (1).


(1) El udmoro de los caballeros de esta Orden no pasaba de 24. ademis
-del Rey. El origen de esta institution se debe A la Condesa de Salisbury, a
la cual se le cay6 en un bails una liga que fa6 alzada por el Rey; esto di6
lugar a que los cortesanos murmuraran por lo bajo y sonrieran maliciosa-






INGLATBRSRA. 81
Notyaepios que dease tiempo inpiemorial tuvieron sneldo los indt-
viduos de la C~matpde 19g Opmues, st bien sufni6 varias alteitaeioles
hasta llegar & este oeitnado, durade e.aleonl qned& fijado d'finitiva-
mente (1).
Ya hemos haebo notat anteriotmente le convocacioande la C~mard
popular por metlio de vjtpi 6 decretos escritos. Sabido es que la Cimn~-
ra de os Conounes no tf llamada on Wh. principio sino a votar. les ik-
puestos; pero da epta prerogatkva- debian surgir neoesarnimeite otrao,
porque el *erecho de rlhjsar subsidies al Monarca implioaba el de coih-
cederlos bajo ojertas condiciones, 6 en otros tdrminos, exigiren com-
peniacion 6 A cambio de lae somas facilitadas al Rey el sacrjfieio de
una parte de su autoridad; no falta quien atada que la CMmara de los
Comunes constituy6 desde luego una Asamblea distinta de la fornada
por los Barones, y que ambag votaron separadamente en todo caso;
algunos esoritores, por el contrario, fijan la dpoca de la division del
Parlamento en dos Chmaras desde el VI afo, y ann otros desde el XVII
del reinado de Elyuardo II, 1Co cierto es, que unidos 6 separadosi man-
tuvieron sus diferencias esenciales 6 respectivas, tanto los 'Barones co-
mo los representantes de los condados y las cindades, segun ticimos
notar varias veces en el curso de npestra narracion. Por otra parte,
las actas del Parlamnelto, dicen terminiantemente que en los arios tctal
vo, noveno y d4cimonono, del mismo Eduardo II, los caballeros elegi-
dos por los condados y que hasta entonces habiaD formado parte de I a
CMmara da los Barones, pasaren defipitivamente 6 la de los Comanes.
Depde esta misma epoca, segun lo dispone exlfcita y tdrminantemen-
to un Estatuto prbmulgadcren el afio qufato del reinado de soe estableqio que el Parlamento aebia ser couvooaao todos los asios,
y aunn dos vqces al ano, si 4sf lo exigian las circunstancias.
T~I era, pues, el estado de las cosas enando el aumento de epoder
por parte de'la CAmara de los Comunes comenz6 dar uas. resultados.
En el IParlamento -de 1308, la OCmara do los Comungs concedid6 los
subitdlios que so pecdn, coa la condicol de que el Rey consultwria el
parecer de sw qpsijo y aminiistraria justicia d sus sdbdit s'sobre
cfertos pantoo que so liallabat eoumerados con la mayor exactitud.
El AEy so.coinprometi 5' tomar las medidas neocesarias para que cesa-
sen dichos abuses. Si la CAmara 4e los Comanes no formaba desde en-

mente: El Rey exelam6 entonges: Homi soit qui mal y pense, y afiadi que
esa liga seria en lo suceSivo la disti~eion ms honoriflca de su Reino.
(1) .El representante fle un condado tenia cuatro she7 l ags diaries y el do
un pp.e'bo dos. El chewing de entonees valia diez de los de hoy, y esda ufa
de estos vale pr06imamente cineo reales de nuestra moneda.
ToMO I. 6






S8 CONSTITUCIONES VIGENTES.
tonces.parte integrante del Poder legislative, 6. lo menos:.es precise
confesar que susaatribuciones eran mnas exteAsas que el derecho de ad-
.vertencii (re.montrance) ejercido por los Parlamentos franceses:.-
Cuando el Parlamento destituy6 6. Eduardo II en 1326, .en el acta
donde consta este acuerdo se.hace menciondela COamara de los Co-
munes, constando su asentimiento. Cierto que esta precaution solo
serviapara dar colorido de legalidad a-una media arbitraria y vio-
lenta; pero en rigor .valia tanto como reconocer en la OCmarq popular
iguales derechos que en la aristocr'dtica.:
La destitucion del Rey era en realidad una violacion de los princi-
pios del derecho piblico A. la sazon existente; ni antes ni despues do
aquella 6poca hubo ley ni estatuto alguno que confiriese al. Parlamen-
to el derecho de destronar al Monarca; y aun seria contradictorio su-
poner que un Cuerpo. constituido en virtud de la rdgia. convolcacion, y
cuyos actos quedan sin efecto si no llevan la sancion real, pueda dis-
poner A su arbitrio del cetro y la corona.
En tiempo de Eduardo III continue en aumento la autoridad de las
CAmaras; establecido y sancionado ya el derecho de votar los impues-
tos, y reconocido como necesario el concurso de las mismas. para pro-
mulgar, modificar 6 abrogar lasleyes.
El Parlamento de 1341 public un estatuto que, entire otras dispo-
siciones notables, prevenia que en lo sucesivo no podria ser castigado
ningun Par sino en virtud de un juicio de sus Pares.en el Parlamenlo;
que siempre que resultara vacant un alto puesto del Estado, nombra-
raria el Rey at indivfduo.que hubiera de ocuparle, si bien consultando
el parecer de su Consejo y coh el consentinliento de los gra.ndes sefo-
res residents on la c6rte y sus cercanfas; que el tercer dia de la aper-
tura del Parlamento resumiria el Rey en su persona todos los cargos
importantes, except los de administration de justicia y del Tribunal
de Cuentas (eekiquier); que los Ministros, reducidos por un' tiempo li-
mitado A la copdicien de simples particulares, quedarian obligados .
responder ante el Parlamento de las acusaciones formuladas contra
ellos, siendo destituidos en el caso de resultar culpable. Podemos de-
cir que el consentimiento del Rey fud comprado por un subsidio de
veinte mil sacos de lana (I); pero Eduardo II'extendi6d una protest
secret contra su adhesion, pfiblica, y una vez cobrado el. sabsidio di6
a luz un edicto revocando lo concedido. Sin embargo, todos conserva-


(1) Para comprender bien esta frase bastar6 indicar que el cap. III del
estatuto de Tallagio non concedendo dice asi terminantemente: < carA porcion alguna de los sacos de lana 6 titulo de nueva contribucion.>>






INGLATERRA. 83
ron el recuerdo de estao concesiones, siendo reproiucidas y aplicadas
en m6s de una acasion; por ejemplo, el Parlamento de 1376 fij6 su mi-
rada indagadora y several sbbre los abusos introducidos en la adminis-
tracion, verificaudose entonccs ]a acusacion famosa del Ninistro Lord
Latimer.
Oro 'estatuto del mismo reinado anment6 la autoridad particular
del Parlamento; determinando de un modo preciso y terminanta los
delitos de alta traicion, designados coti vaguedad hasta entonces. Re-
dujdronse 6. tres, 6 saber: conspirar contra la vida del Rey; levantar
el estandarte de ]a guerra contra el, y abrazar el partido de sus ene-
migos, d los que se Oaadid despues el cuarto caso, que consiste en la
conspiracion para tomar las armas contra' el Rey. FAcilmente se com-
prende u6an eseijcial es que los delitos de ests naturaleza sean califica-
dos sin que haya lugar 6, interpretation extensive, porque en ellos la
legislation criniinal niega a los acusados una parte de los derechos
y garantfas concedidas A los demds, como veremos mis 8delante al
ti'atar del acta de Habeas cori)vs.
Comenz6 6. verificarse la election de los idivfduos de la C' ma-a de
los Comunes por condados. Segun unos, solamente eran electores los
poseedores de bienes libres, y segun otros, lo eran todos los.individuos
presents en el condado; mds no hk lugar 6 incertidumbre alguna, te-
niendo A la vista un estatuto publicado el afio octavo del reinado de
Enrique VI, en el que se limita el derecho electoral en favor de.los po-
seedores de bienes libres (freekolders) que poseyeran una renta de 40
skellings, que equivalian euitonces 6 1.770 rs. pr6ximamente de nues-
tra moneda actual. Esto por lo que respect 6 las elecciones on los con-
dados; pero en lus villas y a!deas votaban t.dos los hombres libres
(freemen),'si bien este derecho qgiedaba restringidb al arbitrio del sc e-
riff, el coal probablemente podia inscribir 6 continuacion del writ de
convocacion el nfimero de electores que tuviera por convenient. Por
otra parte, es diflcil formarse una idea de ]a irregularidad de estas
elecciones; unas veces los sheriffs se olvidaban 6 se negaban A con-
vocar ciertas aldeas 6 distritos.(bomuys); otras los mismos distritos, no
viendo en el derecho electoral mAs que la obligacion de pagar 6 sus
Diputados una indemnizacion determinada, no vacilaban en .sacrificar
el derecho para sustraerse A dicha indem.nizacion; de modo que desde
el reinado de Enrique VIII cay6 en desuso esta practice. Con estos
elements' fAcil es concebir que los electores no resistirian A la influen-
cia del Poderejecutivo, y aun pudieran citarse writs de convocacion
en los que el Roey dirige,' no solo. invitaciones, sino tambien 'rdenes ex-
presas para qne resulted 'elegidos estos 6 los otros indiifduos. La elec-







84 CONSTITUCIONES VIGENTES.
cion.era ejercida por cierto nAmero de habitants; y calculando desde
luego mayor suma de'poblacion en las ciudades, -di6se a .stas el dere-
bho de'nombrar un nfimero.de Diputados prbporcionado alde..sus mo-
.radores; reiinideddse cada una para elegirlos al mismo:tiempo q-ue.los
condados lo verificaban para nombrar los suyos respecii.vos, represen-
tfandb estos. iiltimos la propiedad individdal.y libre, -al paso ,quelos pri-
meros reprisentab.an, como dice muy bien CQsar'iauttf,.la industrial,
el c6mercio y l6s privilegios ide las ciudades. La costumbre y. Ia tra,di-
cion mantniuieroin largo Siempo ate' sistema, basado sobre .todoen el
privilegip, y que presefitaba el. gravfsimo inconyeniente de reducir 6a
la m6s complete nulidad la '6Miara de los 'omunes;. dejando las elec-
ciones en manos'de la Trigtocracia.
E 1790, injina base ya Lord Pitt a una reform; pero el temor. -ila
revolution francesa hizo alortar este proyecto. No'se mostra'ban. mny
inclinados reproducirla los' torys (moderados. 6. conservadores) que
en 1830 merecian la.confiauza de la" Corona; pero el partido whig
(progresista) creia- que sin menoscabo de la Representacion, national
era precise regehferarla por medio de elecciones libres y verdaderas.
Los derechos antiguos se habian aumentado y distribuido del modo
i s.absu.rdo, y los convenios hechos con various distritos cuando se in-
corporaroi, A la"Monarqufa britdtica, daban A cadawlocalidad d iversas
condiciones'para la election 'y diferente nfimero de votos. Ya.en 1801
habfase procurado remediar en part tantos inconvenientes, fijAndose
,el nfimero de Diputados en. 658: 84 de los condados de .Ihglaterra; 25'
de las grandes ciudadds; 172 de las de segundo 6rden; 8 de-los puer-
tos de mar; 4 de las Univereidades de. Cambridge jr Oxford; 24 de los
condados y ciudades del principado de Gales; :30 de los condados, y
65:de'las ciadades y lugares de Escocia, y.100 de Irlanda.
Prescindierddo .de las- muchas desigualdades de que adolecia esta
division, sucedia que varies. pafses que habian estado mnuy poblados
aftignamente, se hallaban convertidos- en desiertos, al paso que. ls '
que en otro tiempo faeron .aldeas, se habian convertido en, cindades
muy populosas, cuyos habitantes.no se les daba el.derecho de, votar.
En Edimburgo, qu.e A la.sazon contaba 100.000 almas, era elegido.un
solo. Diputado, y esto por 38 electores finicamente, mieritras que cier-
tos magntates poseian cada.unomuchos votos, comosenores de.distri-
tos podritos (rotte. borougAK)., En efecto, un monton de ru.inas enviaba
un Diputado al Parlamento; un- montecillo, dos;' el Duque de Norfolk
nomltraba 11 Diputados; 7.el de Ruttand, y otros tantos.el de.Newcas-
tel; 144 Pares y 124 grande propietarios .tenian. en.su mano la elec-
cion de 461 Diputados; en suma, 300 indivfduos de la O6mara de los






INGLATERRA, 85
Comunes eran nombraitlos por 15.0000-electores, los ctuales teinian por
consigaiente mayoria isegu.a centre. los:.mismos diputados.. As, pue.,
la aristocracia hMbia-tleghdo c''nv6ertir:1, Adiputacion en feudo de ses
familias,'para 'doar-a los.segtiAdones; dAbans'e lo iisritQs. podridos
en dtbe-.6 herencia;*. GM'ton-en 1795, faduei'dido:en dos millones-se-
tciehtbs cincuetia milf.h.eos;.de.suerte: quesse compraba un asiento
en la Camara' de los O-mniuies del ,mismo .modo que un pedazo de ter-
reno..-A mayok-abaudamihtio, -la's contfnuas guerras, que la Igla'naerra
se habia visto'precisada A' sostefier en todo: el. siglo pasado ialun vA
principios dlppose6gete contra Napoleon I, la'hicieron. pasar por.varias
vicigitudds -de ouaty results desapareci casi today. la. clasa media '.p--
sando la propiedad tertitotial a los nobles.
efor'a, eectoral de 1832.--La.revolrcior francesa.de 1830 tuvo'.
extraobrdinariobeco en'las4slas Britanicas. Entonces renacid la idea de
la reforna electoral co unia-conifianza y firmeza que no se habian ob-
servado hasta entonoces. Aeompafiaban las mds atrevidas.amenazas' A
las peticiones yA los niensajes dirigidos A introddicir mejoras en-el Sis-
tema representative y "hacer participar de las ventajas electorales. a
una inmensa parte de la Nacion que .no las poseiatbodavfa. Ya el Mi-
nisterio Mig,. del 'onde Grey (13 de Marzo de"'831) apoyd 'una pro-
posicion de reforma-electoral pasa. qne los nlugares despoblados perdie-
ran sa-privilegio- de votar, ajustdadose en lo sucesivo las elecoiones al
cense y al .nrmero de la poblacion.
.Tuo el proyecto larga y tenaz .oposiclon por part de la aristocra.
cia, que perdia un pbrteroso element de influjb poliftio. Fad desechado
repetidas veces; el.Parlamento fad.-disuelto por este mativo y cambiado.
el Mihisterio;. perola actitud decidilda del .pueblo, el tonio amehizador
de la prensa,: reformista en su mayor parte, y las rianifestaciones po-
Ifticas.repetidasdi.ariamente en reuniones popalares.(meetings), alcan-
zaron :al poco tiempo la reform deseada, distinguidndose en esta lacha
Lord :.hon Russell, que habidido propuesto', ffli el ill 6 proyecto mo-
dificado ligeramente, y aunque los torys dilataron lo pbsible la.'vota-
-cion., pdo prevalecer (6 dp Diciembre 1831) este proyecto, aprobado,
aunque-con.disgusto, por la CAmara de los..Lores,.y sancionadopor.el.
Roey en.7 de Janio de.1832. La representation quedaba todavfa xepar-
tida con- desigualdad, pus. en Iaglaterra habia un Dipatado. por cada
28; 000. almas,-,:en' Esoocia, por cada..38.00q y. ei: Irlauda...un Di-
putado por. cada -7 ;000o,.Segun asieata. .0sar Oanatfi, los Wi'igs, eran.
tambien-aristdcratps:y:peopietar.ios, y asf se en.gaiaria el.quae :mirase
las efo~rma come democratica, pues no hacia.mas que, extender.el de-
rechoa -mayor nfmero de poblaciones, pasando de. la oligarqufa.. la






6i. CONSTITUCIONES: VIGENTES.
aristocrapia,.sin que la influencia. electoral. saliese dela esfera de los
grandes.propietarios; a.ntes bien, 4stos, ea l.. -aros sucesivos, gracias
A .sn:destreza.parlamentaria,,. apier.oa.recQbrar parte. da lo perdido.
..En efecto, primeramente neutralizaron -en..gran. part el .resultaio
de. la.reforna4 con dos medidas q~ue parecian.6 insignificantes 6 favora-
bles ala goneralidad, 4 saber: que se conser.vae, el voto..Ae lops,idivi-
duos de las: corporaciones y se extendiese 4 log enfitdatas, es decir, a
los qje. pagasen. .uan arrendamiento de 1.-20.0 francos en.lon co da~os.y
250 en lab ciudades. .Amen.tado.asf el nimaro de los pequenos votaan-
tes, 'podiau.producir efecto la corrupcion.y ,las ameazas; .un.gra,n.pro-
pietario.; podia proporcionarse gran fimero. de votos .dividiendo sus
tierras entire muchas personas .dependientes.de -su.,voluntad; y.en las.
ciudades, algunos que poseian barrios ent.eros de. casas, podian poner
en la calle a tbdos sus indfvidnos el dia .que votasea. contra, ellos, pues
tienie derecho a votar todo el que paga diez lilras .esterlinas do alqui-.
ler.Los. electores, unidos. con.los representantes. de las ciudades-y. los
condados,- eligen 6. los individuos de la .Q0mara. de los .Comunes .ea14.
forma.siguiente:


Cifra Ninmero N umero
de la poblacion. de'electores. de'Diputados.

Condados.... 10.661.225 4893.538 145
INGLATERRA'... Di.tritos..:.. ,8.293.190. 454.822 320 .
iUniversidades 4
PAs DE GALES.. Condaidos..... M66.530 35.810 15.
Ps D LS. Distrites... ..345.279 12.q41 14

-a..C. [ondados.. 1.818.188 35.769 30
Es.co ......'" Distritos.;.'. 1..244.106. 55.448 23

(.Oondados.... 5.1,64,.73 161:672 64
I N "....... Distritos......i -d .29.373 39
Univeisidades. 2 .
28.893.261 1.269.173 656


Eh lobsscndados tierie'.derecho electoral tado propietario que posea
190 rs. de renta. Los. dopyjholders (enfit'utai), 'ctiyarenta league 950
reales de reata.: Los arrendadores 6 iiiquilino';'que hayan hecho escri-:
tura.6d!arrendamiento por 60 afibs respect a.' ina propiedad por la cual
pague'n'950 rs', 6 bien 4.750-reales, sia1 daracibi- del farrendamienito.
no llega-d los 60 anos.






INGLATERRA.. 87
En Irlanda, la renta do los propietarios debe ascender A 475" rs., per-
teneeiendo tambien el derecho electoral a todo el que page el impues-
to sefialado para el remedio del pauperismo,, por poseer bienes cuya
renta annual llegue a 1.140 rs.
En las ciudades y distritos de Inglaterra son electores los propieta-
rios 6 inquilinos que tengan 950 rs. de renta annual, y los que gocen de
ciertos privilegios, como la cidadania libre freemenn) y la vecindad
(b'urgerssess).
El titulo de maestro en artes (waster of arts), confiere voto en las
Universidades.
En cambio no pueden votar: 1A Pares del Reino, los extranjeros, los
menores de 21 anos, los convictos. de perjurio ante los tribunales de
justicia, los que han recibido socorros de la parroquia en el afo en que
se verifica la election, los empleados en las aduanas, los recaudado-
res-de impuestos y demas arbitrios municipales, los dependientes de los
comisarios del timbre y demas fancionarios del Fisco, los empleados en
correos, los constables, y por ultimo, los convictos de manejos ilegales
en las elecciones.
HabrA una lista de electores en cada condado, ciudad 6 distrito. A
rs.e fin, el jaez de paz dirije todos los afios antes del 19 de Junio una
invitation A los administradores de los pobres, con el objetb de prepa-
rar las listas: el 20 de Junio, lo mas tarde, se public un aviso indi-
.cando que se admitirAn rectificaciones hasta el 20 de Julio,. publican-
dose las listas en 1. de Agosto. Acto contfnuo so reciben nuevas re-
clamaciones en los 25 dias siguientes a esta publication, y el 29 de
Agosto los administrado'e's envian al jnez de paz.una copia de todas
las observaciones y reclamaciones aducidas.
Ciertos abogados, que se denominan revising. barristers,destinados al
desempeio de estas func.iones por el juez decano del partido, hacen en-
tre 15 de Setiembre y 15 de Octubre una excursion para revisar las lis-
tas electorates,'en las que incluyen A los indivfduos que han adquirido
el derecho de votar, borrando los nombres de los difuntos y de los que
han perdido el derecho; y al misino tiempo fallan sobre todas las cues-
tiones A que que puede dar margen la inscription en las listas. Sus
acuerdos son apelables ante el tribunal de Plaid communs.
No hace much tiempb que se necesitaban ciertas condiciones par-
ticulares para ser eligible; as( es, que no lo eran Jlos funcionarios pfi-
blicos, ni los cat6licos, ni los judfos. Estas exclusiones han sido sucesiva-
mente suprimidas, y desde 1858 es eligible todo elector, A no ser que se
eneuentre en cualquiera de los siguientes casos previstos por la ley. No
pueden ser elegidos:






00 CONSTITUCIONES VIGENTES.
Los eitranjeros; los magistrados de los tribunales superiors; de ls
condados y de poliefa; los abogados revisores; los menores de 21 afios;
los eclesiAsticos de Inglaterra y Escocia; los pertenecientes al clero ca-
tdlico; los condenados por los tribunales; los convictos de- traicion 6 fe-
lonia; los candidates acusados de manejos ilicitos.en las elecciones.
(Esta incapacidad dura solamente lo que la legislature del Parlamento
done haya intentado entrar por los medios susodichos); los funcibna-
rios de los condados, ciudades 6 distritos por el pafs donde desempefial
sus empleos; los e6hpleados en la recaudacion de contribuciones creada
desde 1692, 6 en destinos retribuidos directamente por la Corona, y
creados desde 1718; los que reciben bnsiones del Estado; y por ultimo,
los provisionistas y-demAs agents del ej6rcito; los que hacen contratas
* con el Gobierno y los oficiales de los sAeriffs.
Ricardo If (1377 hasta. 1399).--A Eduardo III sucedid su nieto
Ricardo, hijo del Principe Negro. Once aflos contaba el nuevo Sobera-
no cuando fud proclamado Roey, y verified sa entrada en Ldndres al
dia signiente de la .muerte de su abuelo. En su coronacion, cuya so-
lemne ceremonia acaecid un mes despues, hubo un incident notable,
de que habla por.primera vez la historic de Inglaterra. Durante la co-
mida que siguid A la ceremonia, entrd en el salon, armado de punta en
blanco un caballero, Y arrojando su guante al suelo, retd A singular
combat 6 cuantos se atrevieran A poner en duda los derechos de Ri-
cardo al trono. La CAmara de los Comunes, cuya influencia habia ore-
cido tanto en el reinado anterior, tom6 la iniciativa y aprobd la propo-
sicion, que romitid A la Camara de los Lores para que se estableciera un
Consejo, compuesto de dos Obispos, dos Condes, dos Barones y cuatro
caballeros, que tomaron A su cargo la direction de los negocios duran-
to la menor edad del Rey. El Duque de Lancaster) que habia sido pri-
mer Ministro en los 1ltimos afos del reinado de Eduardo III, se quejd &
sus colegas los Pares de las calumnias de que decia ser objeto, affadien-
do que estaba pronto A combatir con las armas en la mano 6 de cual-
quier otro modo contra los que habian inventado dichas calumnias 6 se
hicieran eco de ellas. Desconcertados por este ataque los individuos
de la CAmara de los Comunes, se apresuraron A hacer present al Du-
que la confianza que tenian en su lealtad, manifestAndole en prueba de
ello que le habian elegido para que se pusiera al frente del Consejo que
deseaban establecer. Aplacdse el enojp del Duque, el cdal declared que
las leyes castigarian A sus calumniadores. Los Diputados pidieron quo
durante la menor edad del Rey se restituyese al Parlamento el derecho
de nombrar los altos funcionarior ptblicos; pero los Pares se reserva-
ron esclusivamente un derecho tan important, contentandose los Di-







INGLATERRA. 89
putados con haber obtenido la garantfa de que en lo sucesivo fueran
nombrados dos comerciantes de Ldndres en calidad de tesoreros para
recibir el prpducto de los impuestos votados y aplicarle esclusivamente
a los gastos-de la guerra, que no tard6 en comenzar, invadiendo el pafs
los franceses y los escoceses. Fad precise leyantar una nueva contri-
bucion, que escit6 un movimiento tanto mfs peligroso cuanto, que par-
tia de las classes mds inferiores de la sociedad. Es de advertir que en-
aquel mismo siglo XIV estallaron insurrecciones anAlogas en muchos
Estados de Europa. La Jacqueria habia estado A punto de trastornar
la Francia en 1350; las mismas causes dieron lugar 6 ua movimiento
igual en Ipglaterra, sobrescitada toda por un sacerdote de Kent, lla-
mado John Bull. Originada la rebellion en esta provincia, se extendi6
bien pronto A Lndres, reclamando la abolicion de la servidumbre, la
libertad de industrial y comercio en todas las ferias y mercados, la re-
duccion de las rentas 'pagadas per los colonos A una tarifa igual, y
una amnistfa general y sin exception. Cedid.Ricardo al principio, apre-
miado por las circunstancias; pero anul6 sus concesiones luego que lo-
gr6 sofocar la rebellion con mas habilidad que arrojo, siendo'castigados
muchos de los rebeldes. Acto contfnuao el Parlamento fau convocado
por el Monarca, que le inform de lo pasado y le consult sobre si se-
ria convenient abolir la servidumbre que pesaba sobre la masa de la
Nacion. La Asamblea, compuesta de propietarios casi en su totalidad,
so neg6 a la adoption de una media juista, pero que lastimaba sus in-
tereses, y cuyas consecuencias eran diffciles de apreciar; sin embargo,
las dos CAmakas, confirmando la revocacion de las concesiones hechas
A los rebeldes, obtuvieron del Monarca una Amplia amnistfa para los
complicados en los filtimos acontecimientos. Entre tanto, continue la
guerra con Francia y Escocia, habiendo tenido lugar en el mismo rei-
nado las famosas pretensiones del Duque de Lancaster 6 la Corona d
Castilla.
Habidndose abandonado Ricardo A la molicie, dejAndose gobernar
por su favorite el Conde de Oxford, unidronse los nobles contra l1, acu-
sando y condenando 6 los Ministros en pleno Parlamento, siendo esta
la segunda vez que se verificaba; y con pretesto de que el Rey era in-
capaz .-para gobernar, A pesar de haber cumplido ya los 20 anos ,
nombraron una comision, compuesta de 14 indivfduos, para que se les
delegase la potestad soberana por espacio de un afio, lo cual quitaba
al Monarca toda especie de ppder,. dejando el Reino sujeto 'completa-
merite A la aristocracia. Esta media fad apoyada vivamente por el
Duque de Gloucester, tio del Rey, porque los miembros que formaban
parte de la comision pertenecian 6 su bando.






90- CONSTITUCIONES VIGENTES.
Mas el Rey no de dej6 .despojar de sn autoridad sin oponor resisten-
cia. Esforz6se.desde luego por traer un Parlamento que le" fuese adicto,
procurandoganar A los sokeriffs de las provincial; mas no habiendo
logrado su intent, recurri6 A los jurisconsultos y magistrados.(.1387),
los cuales declararon *que la comision que le habia privado de su auto-
ridad fue injuslamente establecida, y-que los qne la habian aconsejado
61con.tribuido. de algun modo A. su. formation debian ser considerados
como traidores y merecian la muer.te, ,
Los Pares protestaron endrgicamente .cQntra semejante sentencia;
y previendo el D.que de Gloucester el. riesgo que.le amenazaba de que
el Rey le prendiera, huyd de la cOrte con los snyos y se present en
Haringay-Parck, cerca de-High--Gate, con:un cuerpo de tropas mas
que suficiente para amedrentar al. Rey y.a,sus partidarios. Triunfante
Gloucester, persigui6 y logr6 condenar. A muerte 4 los. consejeros.mas
adictos al Rey, que al.fin tuvo que recorder su antigua energfa) y con
el auxilio de'las tropas recientemente reclutadas para la guerra ex-
tranjera, record su autoridad, si bien no -abus6 de la victoria. Vol.vi6
A conspirar el Duque de Gloucester; pero. sofocada su rebellion, fua
muerto. Habiendo ultrajado Ricardo. repetidas .vees al nuevo -Duque
de Lancaster, rebeldae contra 61 y logr6' reducirle A prisiou,.Convocdse
un nuevo Parlamento, .el cual declare .destituido A Ricardo II, que al
fin. muri6 asesinado en su. encierro (1399). .
.En este reinado continda adquifiendo importancia la CAmara de
los.Comanes,.ante quien.era ejercido-el derecho d'e petition. Para que
la.Asamblea no perdiera demasiado tiempoi el. Rey, al abrir la. legisla- *
tura, nombraba comisarios encargados de recibir .y examiner las peti-
ciones remitidas. desde las provincias. Los uombres de los comisarios
eran proclamados A las.puertas del.salon y en las plazas pAblicas, para
qua llegasen A noticia. de todos. Ouando la CAmara de los Comunes,
compuesta y a de caballeros 6 Diputados de las ciudades, y de:los re-
presentantes de las villas y'distritos,. adquiri6 por .fi una- organization
regular, faW indispensable elegir un indivfduo para dirigir los debates y
hablar al Monarca y A los Pares en nombre de toda la Camara. El. pri-
mer Diputado qua obtuvo esta disti ncion fud el caballero Pedro de la
Mare, elagido en el reinado del mismo Ricardo II .(13.77); recibid el titu-
lo-de Speaher-ft oraior. Tambien.consiguid el Parlamento en esta dpo-
ca el derecho de .inspeccionar las cuentas presentadas por el Echi-
quier (1). En este mismo reinado aparecid la. heregfa do Juan Wicleff,

. (I) 'El tribunal del Echiquier 6 de Ouentas, el mas antiguo de todos, did
mIrgen al tribunal llamado de Pleitos (plaids -commun'), quefu6 instituido






INQLATERRA 91
de la. cal nada decimbs por -ser harto conocida, limitanaonos A indicar
que fd. come la precursora de otras muchas..que. con el tiempo apare-
cieron sucesivamente eu Inglaterrar,.Alemania y various pafses del Nor-
to de Europa. .. ..
Enrique IV (1.399 hasta.: 1413).4-Tri.unfante el.Duque de Lancas'-
ter, se hizo.reconocer por el Parlamento con ellnombre de Enrique IV.
En.este reinado no se advierten las luchas incesantes entire el.Rey y las
dos CAmaras, tales como se. muestran.en los reinados -anteriores; .antes
por el.contrario, euaAdo A losses afqs de haber ocupado el trono, la
CAmara de los Comunes.ot6rgd A.Enrique un,subsidio, nombrd al mis-
mo tiempo tesoreros para vigilar la inversion: del diriero concedidoy dar
cuenta de ello Ola-misma CA mara..El Parlamento.adquiri6 ademas el
privilegio de perseguir.judicialmente ppor si mismo a los reos de aten-
tados cometidos contra stia derechos, y obtuvo la plena inviolabilidad
de los-Lores y Diputados por.sas votos.'yopiniones'emitidas en las CA-
maras.. Asimismo promulgd el Parlamento various estatutos para.regu-
larizar las elecciones, en.las. cuales mand6 proceder con la xayor.pu-
blicidad possible. Conociendo que los s'aeriffs podian ejercer mucha in-
flaencia en esta part, les sometid la jurisdiccipn de.los tribunales de
justicia criminal, que podian imponerles una multa do 100 libras ester-
linas.en los casos de fraud 6'negligencia. La .Cmara baja-logr6igual-
mente que so admitiese en principio ia idea- de que un juez .culpable de
haber faltado A sus deberes como magistrado, no. podria excusarso con
el pretesto de haber recibido una. drdea del Prfacipe 6 cedido at temor
de perder la vida si cumplia con su deber.
SNo- teniendo Enrique. otros :derechos que los que A sf mismo sehabia
dado, vi6se en grande aprieto cuando quiso. establecer la sucesion A la
Corona, ..que al principio- pretendi6 hacer trasmitir. excl.usivamente. A
sus herederos varones; mas.como esta disposicipn.introducia indirecta-
mente la ley sAlica, impopular en Inglaterra, cediendo A las observa-
ciones de la CAmara de los Comunes, expidid6 un ..nuevo decreto por el
cual.declard el. trono hereditario para las Prince'sas sus hijas. Estas
frecuentes innovaciones pruebaanhasta la evidencia.que su poder no es-


para juzgar-especialtnenfe las ddnti03ddas juridicas entire los particulares.
La ereacion de este tribunal disminuy6 las atribuciones del Echiquier, que
desde entofices' quedd red utido a fallar sobre las causes relatives A las rents
dela Coriona y a las'diferendias smiseitadas entirelos diversos enipleados dela
Casa Real. Una vez que hiblamos de instituciones- judiciales, notarem'bs
que A-Eduardo I se debe otra que subsisted aetualmente en toda su. fuerza y
vigor,-habiefido sido plaifitada ddspues .en muchas Nacibnes,' eatre ellas
Espafia: hablamos de los jueces deipaz. .






93 CONSTITUCIONES VIGENTES.
taba cimentado sobre bases s6lidas, porque apoyado exclusivamente en
la voluntad& del Parlamento, era fdcil prever que esta voluntad' podia
ser anulada por otra contraria. Entra los actos legislativos del reinado
de Enrique descuella como mas celebre-el estatuto de Heritico Com-
buresdo, el cual disponia que el dec~arado hereje relapse por el Obispo
faese entregado al magistrado del lugar para ser quemado vivo (1).
Por lo demds, el breve reinado de Enrique IV fad borrascoso y turbu-
lento, hallandose enfvuelto sin cesar en guerras .civiles y extranjeras.
Enrique V (1413 6 1422).-Este. reinado fud corto, pero brillante
por las grande ventajas que obtavo el Rey en su guerra contra los
franceses, que termin6 casdndose con Catalina, hija de Carlos VI, bajo
cuyo reinado fad declarado Enrique presunto heredero de la Corona de
Francia, en virtud de un tratado que fua ratificado por la C.dmara de
los Comunes. En tiempo de Enrique V quedd reconocido definitiva-
mente a favor de la Corona el velo absolute en la formacion de las leyes,
que se ha trasmitido y se conserve adn en nuestros dias como una de
las bases principales de la Constitucion inglesa.
Enrique VI (1422 6 1471).-Enrique V dej6 solamente unhijo, que
A la sazon contaba nueve mess. Las filtimas disposiciones del Monar-
ca que acababa de espirar no fueron respetadas por el Parlamento, que
se abrog6 todas las facultades de la Monaiqufa, desechando el. titulo
de Regente, .que llevaba consigo la idea de una autoridad demasiado
extensa; pero di6 al Duque de Gloucester la calificacion de Protector
del Reino y de la .Iglesia de Inglaterra. Este filtimo debia llevar las
riendas del gobierno durante la ausencia de su hermaao el Duque de
Bedford, y presidir un Consejo de 16 individuos, -. .cuyo parecer y
aprobacion estaba sometido. Enrique V habia nombrado Regente del
Reino de Francia al Duque de Borgofia; mas habiendo rehusado dste,
tomd6dicho cargo el Duque de Bedford. Empero muerto A poco Car-
los VI, los nobles franceses reconocieron por Rey A su hijo, que te-
niendo que luchar con.los aguerridos y afortunados ingleses, acaso hu-
biera perecido. en la detnanda sin el valor y heroismo de Juana de Arco,
la cual fad al cabo reducida a prison por los ingleses y quemada viva.

.(1) La Inquisicion spafiola fu6 estableecida por una Bula de la Santa Se-
de fechada ea 1418, comenzando 6 f1ncionar ea 1481; es decir, que cuando
en Espafa se-verificaron autos de f 6, hacia cerca de 70 arios quo los herejes
eran quemados vivos en Inglaterra. Hacemos esta observation, guiados in-
dudablemente por espirita de amor pitrio, que encerrado dentro dejustos
limits, no esta refiido con la debida imparcialidad; mas no porque apadri-
nemos este 6 el otro sistema, ni tratemos de eatrometernos en ciertas-cues-
tiones que constituyen el alimento principal de las luchas politics, y que
hoy dia ja estin juzgadas.






INGLATERRA. U
Mas no per eso mejord despues la situation de los ingleses, que poco a
poco se vieron desalojados de todas las plazas conquistadas, 6 excep-
cion de la de Calais. Atribuydronse estos reveses al Conde de Suffolk,
Ministro de Enrique, siendo acusado dos veces per la Camara de los
Comunes, achacAndole los delitos de infidencia y malversacion de los
fondos pfblicos y condenado 6 proscripcion perpdtua, asf come su su-
cesor el Conde de Sommerset. Atacado el -Monarca de una enaje-
nacion mental, fud nombrado Protector per el Parlamento (Febrero
de 1454) el Duque de York; mas mojorado el Rey A fines de Diciem-
bre, volvid A encargarse del supreme mando, 6 indultd y rehabilit6
a Sommerset, per lo cual se sublevd el de York, contra quien march
Enrique en personal; pero fud derrotado en San Alban, done qued6
muerto el Duque de Sommerset (1455). El mismo Rey salid herido, y
habidndose retirado A una choza inmediata al campo de batalla,'fu6 he-
cho prisionero en ella, siendo tratado con el mayor respeto por el ven-
cedor. Poco despues fun conducido A L6dntres en triunfo, -y el Duque de
York le dej6 .gozar del tftulo de Rey, reservandose el de Protector, so -
bre el cual se acumulaba la verdadera autoridad. Enrique no era en ri-
gor mas que un prisionero tratado con splendor y magnificencia; pero
ddbil 6 indolente de suyo, parecia content con sn suerte, sin echar de
menos un poder que nunca habia ejercido realmente; mas la Reina Mar-
garita, su esposa, no sobrellevaba con tanta conformidad aquella si-
tuacion, y le incitaba A recobrar su autoridad real, inspirAndole ideas
de independencia. Entonces, reducido el Duque de York A defenders,
comenzaron de nuevo las hostilidades, siendo dste derrotado en Blor-
cheath (23 Setiembre 1459), y tuvo que retirarse A Irlanda, mientras
pasaba 6 Calais su partidario el Conde Warwick, que en breve march
sobre Ldndres y desde allf avanz6 por tierra hasta Northampton, don-
de se did una sangrienta y refiida batalla, en la quo Warwick obtuvo
la victoria, cogiendo de nuevo al Rey, que fu.6 llevado en triunfo A la
capital (1460). La Reina se refugid ea el pafs de Gales, que tomd las
armas en su favor. Estos sucesos pueden ser considerados come los pre-
limitiares de la sangrienta y encarnizada guerra dinastica y civil quo
desold6 por espacio de treinta alios A la Inglatirra, pereciendo en olla
lo mas florido de las fatrilias real y aristocrAtica, y conocida en la his-
toria con el nombre de guerra do las Dos Rosas, porque los soldados de
la casa de York tomaron per distintivo la rosa blanca y los de Lancas-
ter encarnada. No nos detendremos A referir circunstanciadamente los
pormenores de esta larga guerra; baste decir que la suerte fuad contra-
ria A Margarita, que tuvo que huir A Francia, si bien regres6 despues
Ty fad hecha prisionera con su hijo per los soldados de la casa de York,






94 CONSTITUCIONES VIGENTES.
que la presentaron ante el j6ven Eduardo,- hijo de Ricardo, el antiguo
Duque, el cual-babia fallecido durante la guerra. Los cortesanos que
rodeaban al de- York aseginaron cobardemente al desgraciado hijo de
Margarita, la cual seretir6 a Francia,.donde vivid todavfa algunos afios
como simple particular. Enrique VI qued6 aprisionado en lo restante
de su vida.
Notaremos antes de pasar adelante, que en la mfenor edad de este
Monarca se establecieron various precedentes, que formaron, por decirlo
asf, jarisprudencia poliftica en.'Inglaterra. No habiendo sid6 respetado
el testamento de su predec'sor Enrique V, siendo el Daque de Bedford el
pariente mas cercano y por lo tanto el heredero presunto de Enrique VI,
y habiendo establecido el Parlamento, como ya'heinos .dicho, un pro-
tectorado con un Consejo de-16 indivfduos, qued6 establecido como ley
que el Monarca no tiene allf derecho para-designar el Regente de su
.sucesor, ni pxuede (jercer la autoridad real el mismo heredero presunto
de la Corona, y quo solo al Parlamento compete el derecho de designer
la persona que ha'de ejercer dicha Regencia, las prerogatives que le
competen y ]as condiciones que ha de aceptar, correspondiendo a la CA-
mara de los Lores la iniciativa sobre .este punto.
EBduardo IV (1471 A 1483), Eduardo V (1483) y Ricardo 7II(1483
A 1485).-Eduardo IV, despues de una expedition sin dxito contra
Francia, entreg6se al libertinaje 6 hizo dar muerte A su hermano el Du-
que de Clarence, porque le reprendi6 un acto de crueldad. Este Monar-
ca, segun dicen Goldsmith y cl author de las Carlas. sobre la Historia
de ITglaterra, no tuvo .mas cualidades que el valor. y la hermosura.
Muri6 a los'41 afios de edad (9 de Abril de 1483), ctando se preparaba
a6 emprender de nuevo la guerra contra Francia, dejando dos hijos, 6
saber: Eduardo, Prfncipe de Gales, que fud su sucesor y tenia a la sa-
zon 13 anios, y Ricardo, Duque de York, que entraba en los nueve. Con
la muerte de Eduardo, divididse el Reino en dos facciones. Habiendo
acrecentado su poder la familiar de la Reina en el filtimo reinado, se
acarre6 la odiosidad de ]a nob.leza antigua, que la miraba como muy
inferior, ytno se sometia A su autoridad sino con repugnancia. Esta ani-
mosidad no se trasluci5 durante la vida del Rey, quien supo reprimirla
con el temor que inspiraba i un bando del cual quiso preservar a su fa-
milia en el mismo lecho de la muerte, manifestando el deseo de que su
hermano, el Duque de Gloucester, fuese revestido de la Regencia y re-
comendando A este que;mantuviese ]a paz y union en la menor edad de
st hijo. Mas apenas espir6 el Rey, .estall66el encono de ambos partidos.
Ricardo, Duque de Gloucester, no tenia mas cualidades aceptables
que-el valor military y una actividad poco comun; sus defects fisicos






INGLATERRA. 9b
* parecian revelar la defotmidad de sa alma, pues era de estatura pe-
quefia y contrahecho.'Apenas tom6 las -riendas del gobierno, trat6 de
.exterminar 6 toda.costa .a sus sobrinos, -de quieneg logi6 apoderarso
por medio de artificios indigfnos. Encerr6les en la Torre de L6ndres y
no reparando ante ningun crfmen para. lograr'su objeto, despues de
deshacerse de los qie parecian' ms fifeles y adictos al j6ven Monarca,
mand6 ahogar en-su presenicia d los inocentes nifios, A quienes-antes
habia hecho declarar bastardos, aprovechAndose de las' disoluciones
que mancharon-la vida de sa.hermane-(I). No goz6 el' ustiurdor largo
tiempo el fruto de'su crimen. Untironse los partidarios de las casas de
York y de Lancaster,-prodlamand6 Rey de'Inglaterria al j6ven Enrique
Tudor, Conde de Richemdnid, refugiado en la c6rte de Bretafia, donde
habia ido A buscar un asilo despues de las desgracias que afligieron A
la'casa de Lancaster.
Descendiente de Juan de G.ante por su madre Mafgarita, era el fini-
co que representaba A la mencionada familiar. El Duque de Buckin-
gham, descontento de Ricardo, consinti6 en reconiocer por Rey al jdven
Conde si se casaba con la Princesat Isabel de York, hija primagdnita de
Eduardo TV, fundiendo de este modo los derechos de ambas casas, quo
tanto tempo habian combatido. Accedi6 la Reina viuda oste enlace
desde la abadfa de Westminster, donde contihuaba encerrada desde la
mmuerte de sus hijos, y envi6 una suma de dinero :al j6ven Conde para
levantar tropes.' Concertada asf de antemano la inpurreccion; estall6
al mismo tiempo en muichos condadog (18 de Octubre de 1643); pero
las inundaciones del Severn y el rigor de las tempestades desordenaron
la expedicion, siendo hecho prisionero y muerto Buckingham, y te-
niendo que regresar precipitadamente a Bre'taia el Conde de Riche-
mond. Ricardo, venced6r sin haber degenvainado zu espada, se veng6
cruelmente de sus enemnigos, convocando acto contfnuo un Parlamen-
to (Eiero de 1484) que compuesto en gran part de hechuras sutyas,
confirm su electionn y asegur6 la Corona en su descerdenuca. Hizo
aprobar inmediatamentbe Tn 'ill d'attainder 6 de proscripcion contra
el Conde de Richemoind y sus partidarios, cuyas posesiones y dignida-
des sirvieron para recompensar A los amigos m~i celosos de Ricardo.
Al afio siguiente muri6 este m6ristruo en la batalla de'Boswvorih, con-
dado de Leicester (23 de Agosto), ganada por el Conde de Richemond,

(1) Posteriormente Enrique VII hizo buscar los cuerpos' de los Principes,
y no fui possible ehcontrarlos; pero en el reinado de Oirlos II faeron descu-
biertos donde estaban enterrados, al pi6 de la escalera, on una huesa pro-
funda que so abri6. al efecto bajo an mouton de piedra. El Rey 1 es 'erigi6
un monument de mirmol en la abadia de Westminster.







96 CONSTITUCIONES VIGENTES.
que habiendo cobrado aliento, volvid en breve A tomar la ofensiva. Asf
acab6 el sanguinarid reinado de Ricardo, con cuya muerte se extin-
guid6ara siempre la dinastfa de los Plantagenets, que se'hallaba en.
posesion del trono hacia 330 ahos: asf acab6 tambien la sangrienta dis-
cordia que desde tanto tiempo antes existia entire las casas de York y
de Lancaster, discordia que dest'ruy la mayorfa de las antiguas fami-
lias del Reino, haciendo perecer mas de 100.000 hombres, tanto al filo
de la espada como con el hacha del verdugo.
Hemos trazado hasta aquf el orfgen y progress de las libertades y
garantfas conquistadas por la Nacion inglesa durante la dominacion
de la dinastfa de los Plantagenets, sin detenernos a examiner las can-
sas que motivaron el mayor desarrollo que tuvieron en este pafs dichas
libertades y garantfas durante la Edad Media. No todos los autores se
.hallan conformes respect A dichas causes, exagerando algunos la su-
ma de libertad que alcanz6 el pueblo ingl6s, porque si esta se diferen-
ciara tanto de la conseguida hasta entonces por los de otros pauses, ni
hubieran tenido tanto eco las ideas expresadas por los primeros refor-
madores, que al mismo tiempo que un fin religioso encerraban otro
marcadamente comunista, mi veriamos figurar en las piginas de su
historic las rebeliones de nobles que agitaron el reinado de Riqardo II.
Sin embargo, no podemos menos de reconocer, A fuer de imparcia-
les, que casi todas las libertades polfticas consignadas hoy dia en todas
las Constituciones de los diversos Estados de Europa han sido conse-
guidas por el pueblo ingl6s en los azarosos' tiempos de la Edad Media.
La primitive causa que podemos asignar al nacimiento y desarrollo
de las libertades inglesas en dicha dpoca, estriba principalmente en el
caricter peculiar de la Nacion, constant hasta lo sumo en sus prop6-
sitos 6 inflexible en sus resoluciones, sin abatirse por'la amargura de
los desengafios, ni por los vaiveines de la fortune, ni por el cansancio
del combat. El feudalismo, implantado en -el pals por Guillermo el
Conquistador, di6 margen A la creacion de una aristocracia poderosa,
c6mpafiera inseparable del Monarca, por lo cual, si su gobierno dege-
neraba en despotismo, sufria desde luego sus consecuencias, llorando
la pdrdida, no solo de sus bienes y de su vida, sino la libertad, el honor
y cuanto mas amaba en el mundo.
Qu6 medios de resisteucia podian encontrar los sefiores feudales
contra la constant perfidia de Juan Sin Tierra, la deslealtad de En-
rique III 6 la debilidad de Eduardo II, Ricardo II 6 Enrique IV, sino
se coligaban para defender sus mfituos intereses, comprometiendo en
su favor A sus mismos vasallos y A los hombres de los campos y las vi-
llas que en. otras Naciones se unieron al'Monarca y contrarestaron el