Obras

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Material Information

Title:
Obras
Series Title:
Biblioteca de clásicos cubanos ;
Physical Description:
2 v. : ;
Language:
Spanish
Creator:
Romay Chacón, Tomás, 1764-1849
González Amador, Zaida
Pérez Rodríguez, Beatriz.
Publisher:
Imagen Contemporánea
Place of Publication:
La Habana
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Medicine -- History -- Cuba   ( lcsh )
Science -- History -- Cuba   ( lcsh )
History -- Cuba -- To 1810   ( lcsh )
History -- Cuba -- 1810-1899   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )

Notes

System Details:
System requirements: Pentium III; 128MB RAM: Windows 95 or higher; 24MB free hard disk space; SVGA monitor (800 x 600 resolution, 16 colors); 128-bit sound card; CD-ROM drive.
General Note:
Includes indexes.
Statement of Responsibility:
Tomás Romay y Chacón ; ensayo introductorio, compilación y notas, José López Sánchez.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 772636717
isbn - 9597078597 (obra completa)
ocn772636717
Classification:
lcc - R114 .R65 2005
System ID:
AA00008989:00002


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Full Text

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BIBLIOTECA DE CLSICOS CUBANOSCASA DE ALTOS ESTUDIOS DON FERNANDO ORTIZUNIVERSIDAD DE LA HABANARECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANAJuan Vela Valds DIRECTOREduardo Torres-Cuevas SUBDIRECTORLuis M. de las Traviesas Moreno EDITORA PRINCIPALGladys Alonso Gonzlez DIRECTOR ARTSTICOLuis Alfredo Gutirrez Eir ADMINISTRADORA EDITORIALEsther Lobaina Oliva

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Responsable de la edicin: Ernesto Chvez lvarez Realizacin y emplane: Beatriz Prez RodrguezTodos los derechos reservados Sobre la presente edicin: Ediciones IMAGEN CONTEMPORNEA, 2005; Coleccin Biblioteca de Clsicos Cubanos, No. 35 ISBN 959-7078-59-7 obra completa ISBN 959-7078-61-9 volumen II Ediciones IMAGEN CONTEMPORNEA Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, L y 27, CP 10400, Vedado, Ciudad de La Habana, CubaDiseo grfico: Luis Alfredo Gutirrez Eir Composicin de textos: Equipo de Ediciones IC

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Toms Romay y Chacn (1764-1849)

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Hasta finales del siglo XVIII, la viruela fue la epidemia de mayor efecto destructor sobre las dotaciones esclavas. Por eso Andrs de Juregui, uno de los hombres claves de la sacarocracia, tan pronto tuvo noticias de las experiencias de Edward Jenner, propici la inmediata introduccin en Cuba del recin descubierto sistema de vacunacin. Y el doctor Toms Romay, mdico cubano de saber enciclopdico, fue el cientfico mediante el cual se canaliz el estudio y aplicacin de las nuevas tcnicas. Manuel Moreno Fraginals

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ESCRITOS POLTICOS ESCRITOS POLTICOS ESCRITOS POLTICOS ESCRITOS POLTICOS ESCRITOS POLTICOS MANIFESTACI"N DE GRATITUD AL SEOR DON JOS PABLO VALIENTE*Cuando La Habana espera con impaciencia saber cules medios propone este ilustre Cuerpo para que pueda cumplirse la novsima Real Cdula que prohbe el comercio de los neutrales, guardaramos nosotros respetuoso silencio a no ver que este mismo ilustre Cuerpo suspende aquella tan importante discusin, hace silencio y nos presta atento odo sobre otro asunto diverso. Sin duda habr comprendido por una triste experiencia que ningn tiempo ser tan oportuno para manifestar nuestra gratitud al seor don Jos Pablo Valiente, y sentir su ausencia de este lugar que la primera y ms crtica ocasin en que su talento sublime, su patriotismo y prudencia habran eficazmente contribuido a conciliar nuestra obediencia al soberano con la prosperidad de esta colonia. Nosotros, careciendo del don de la palabra que le es concedido en grado tan excelso, temeramos hacer un elogio indigno de su gran merecimiento y de la expectativa de esta Junta, si el nmero y carcter de sus acciones necesitaran para ser admiradas los tropos y figuras. Pero tratndose nicamente de referir las obras de un hombre tan benfico, la sencilla y afectuosa elocuencia del corazn es muy bastante para conservar la memoria de la menor de ellas, mientras La Habana exista y el patriotismo no abandone este Santuario. La guerra nerviosamente sostenida contra Gran Bretaa desde 1779 hasta 1783, no slo haba dejado exhausto el erario de esta Plaza, sino tambin empeado en ms de milln y medio de pesos. La rpida fortuna de algunos de sus dependientes dio motivo para que presumiese nuestra Corte que la dilapidacin y el monopolio habran quizs contribuido a su engrandecimiento. El comercio, privado de aquellos fondos, sin numerario para girar, sin arbitrios que facilitasen sus especulaciones, perda en sus letras una suma considerable. Careciendo de un muelle en donde Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 105-113.

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OBRAS 4\ 4\ 4\ 4\ 4\ verificar cmodamente la importacin y exportacin de sus efectos, y de un lugar donde resguardarlos de las intemperies; obstruido con las formalidades lentas y multiplicadas de la Aduana; y ms que todo, extorsionado por los apremios rigorosos de la Intendencia, iba a destruirse necesariamente si el ministerio de estos reinos —fu el ministerio Glvez— no se hubiera valido de una mano no menos ingeniosa que fuerte para contener su ruina, repararle y engrandecerle, desempeando el Real Fisco, descubriendo las usurpaciones que se le haban hecho, examinando sus archivos, revisando sus ms antiguas cuentas, confrontndolas, reprobando unas y aprobando otras, y estableciendo un plan inalterable en todas sus oficinas. No, esto lo hizo despus de que fue Intendente; su comisin fue slo para pesquisar y descubrir los robos y ladrones en la Real Hacienda. Tal fue el objeto de la misin con que se present en La Habana el seor don Jos Pablo Valiente en 1786. Igual encargo inmortaliz a Colbert, y no hizo menos clebre a Sully que las batallas de Ivrea y de Aumale. No intentamos rasgar el velo impenetrable de que cubri el juez pesquisidor un juicio donde se calificaba la honradez y fidelidad de varios ministros caracterizados. Nuestro silencio ser el mayor elogio de su conducta en una comisin secreta; respetemos con admiracin lo nico que nos constaba, su infatigable constancia en el despacho; y hagmosle la justicia de creer que esta virtud presidi en todas sus decisiones. Das ms gratos a La Habana y al corazn bondadoso del seor Valiente sucedieron a esos das de pesquisa y de pavor. El depsito sagrado de la autoridad y Tesoro real le fue concedido en 1787 en el empleo de intendente de Ejrcito y Hacienda de esta Isla. Lejos de intimidarle la extensin inmensa de sus atenciones y los precarios recursos con que satisfacerlas, se irrita y esfuerza para superar los obstculos que por todas partes le circundan; y en esta saludable convulsin de su talento y patriotismo ocurren a su alma inflamada las ms grandes y tiles ideas. Conociendo que la opulencia del Estado depende de la prosperidad del comercio, y sta del fomento de la agricultura, prorroga por dos aos ms la exhibicin de la alcabala en las ventas de tierras montuosas. Esta determinacin sin ejemplar, confirmada por el Soberano, es la ley fundamental para conceder iguales gracias. Entonces no era intendente, esto es, cuando asisti a estas Juntas, me parece. "rgano de la legislacin, y tribuno de nuestra patria, asiste de orden de Su Majestad a las juntas celebradas sobre el comercio de negros por nacionales; vota, y se terminaron aquellas agitadas discusiones. No eran menos rpidos ni felices los efectos de las providencias que dictaba para recaudar los reales derechos. Pues si admira la prontitud con

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /5 /5 /5 /5 /5 que introdujo en sus arcas ms de seiscientos mil pesos, an es ms loable y digna de maravillar la dulzura y suavidad de que se vala, temperando la integridad de su ministerio con la humanidad de un ciudadano. Aunque el fuero prescribe ciertos trmites que se juzgaron necesarios para descubrir la verdad, la avaricia de algunos hombres haba convertido la ciencia de la justicia en una rapacidad impune. Para abolir en su tribunal semejantes abusos, el intendente de La Habana simplifica las formalidades que enervaban el derecho de los litigantes aniquilndolos lentamente; y cebando con su ruina a los brbaros patronos, contiene las ejecuciones violentas y los apremios exterminadores, y hace ver que la destruccin de un vecino laborioso es una calamidad pblica. Demasiado ruinosa era la que experimentaba Cuba con la introduccin de los vales. Careciendo aquellas cajas de numerario, fue preciso ocurrir a ellos para el pago de las tropas y dems urgencias del Estado. La alteracin y el fraude los desacredit considerablemente, hacindoles perder un treinta o cuarenta por ciento de su valor. La Real Hacienda sufra al fin estos quebrantos recogindolos y abonndolos despus de graves procedimientos criminales. Su redencin cost al seor Valiente ms de doscientos mil pesos, tomndolos de unos fondos que slo podan encontrarlos su celo y sus luces. Estos recursos inagotables tambin le proporcionaron los medios con que satisfizo varios crditos antiguos, y fabric en la Aduana esos prticos donde los intereses del comercio se preservan de las lluvias. Sus miras benficas deseaban ser ms grandiosas; pero la naturaleza, alguna vez deforme en sus operaciones, no proporcion la robustez de su cuerpo al vigor y energa de su alma. La accin continua en que la tena, sus fuerzas y reiterados conatos debilitaban ms y ms aquella lnguida salud. Nuevo Cursio no temeria sacrificar su vida por la felicidad de la nacin si las circunstancias lo hubiesen exigido; mas juzgando que varios otros ministros desempearan la Intendencia, hizo dimisin de este brillante y fructuoso empleo, reservndose el ms oscuro y estril, el menos conforme a la dulzura de su carcter, el de juez pesquisidor. La Corte condesciende a sus instancias para darle despus un testimonio nada comn del alto concepto que le mereca. Poco antes se lo signific por el conducto del excelentsimo seor don fray Antonio Valds en una Real Orden tan digna del justo Monarca que la dictaba como del sbdito que la reciba. Esta favorable prevencin estimul de tal suerte los votos del Ayuntamiento, de los hacendados y comerciantes, de los habitantes todos de La Habana y de esta Isla, que unnimes y eficazmente deseaban se restituyera al seor don Jos Pablo Valiente la dignidad que haba abdicado. Su Majestad, mirndole como uno de aquellos hombres raros, naci-

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OBRAS 6\ 6\ 6\ 6\ 6\ dos para ser el instrumento de la prosperidad de los pueblos, vuelve a concederle en 1792 la Intendencia de esta Plaza. No fue ms aplaudido en Roma el consulado del Padre de la Patria, ni con menos verdad pudo nuestro reelecto intendente repetirnos las mismas palabras que dirigi el nuevo cnsul a sus compatriotas; no fue elegido por los sufragios particulares de los ciudadanos, sino por aclamacin general de la ciudad. El xito correspondi a sus esperanzas. Colocado entre el Trono y el pueblo, fiel al Rey, fiel a sus vasallos, vela sobre los intereses del prncipe sin oprimir los sbditos; aumenta el tesoro pblico sin disminuir los particulares; es justo sin ser severo. Los grandes proyectos formados en su anterior admnistracin se realizan con la misma facilidad que los haba concebido. Porque a la verdad, quin no admira la fecundidad de su imaginacin, la fecundia de su lengua, la energa de su brazo? Sus discursos todos son geomtricos, y sus palabras, toleradnos esta expresin, sus palabras son creadoras; dice, y todo se hace. Se reforma el gravoso plan de recaudacin en la Real Aduana; se ampla el muelle; se reune bajo un mismo techo la Tesorera General y la Contadura de Ejrcito, extinguiendo mil intiles y prolongados trmites; se pag milln y medio de pesos sin las remesas de Mjico. Como si en sus manos tuviese todas las riquezas de Moctezuma y de los tucanos, as suple a la Marina en todas sus urgencias, y a otros ministerios fuera de la Isla; compra varias casas contiguas al miserable hospital de San Ambrosio, lo reedifica, le hace decoroso a la piedad del Soberano a quien sirve, aumentndolo y abastecindolo de cuanto pueda necesitarse para asistir con la mayor comodidad y abundancia a setecientos enfermos, cuando antes mezquinamente se curaban doscientos. Atiende con profusin los grandes y extraordinarios gastos de la pasada y presente guerra; y lo que ms aturde, le sobra con que redimir los censos consignados sobre las rentas Reales. Dnde, preguntaran enajenados de admiracin y gratitud, dnde encontr el seor don Jos Pablo Valiente un tesoro tan inmenso? En el fondo de su alma. La naturaleza le haba concedido una humanidad y un talento ilimitados. Con su humanidad se hace dueo de los corazones de todos nuestros comerciantes y hacendados, de sus bienes todos sin que nada le reserven. Con su talento ahorra doced mil pesos anuales demoliendo el ruinoso hospital del Pilar, y trasladando sus enfermos al de San Ambrosio. Aumenta el Real Erario examinando prolijamente el ramo de diezmos. Por espacio de muchos meses preside sus juntas todos los das, imponindose de los abusos introducidos en su administracin, de la naturaleza de los terrenos, de su feracidad o aridez, de sus producciones ms anlogas, de los obstculos que impedan sus progresos; y cuando hubo investigado todo esto, divi-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /7 /7 /7 /7 /7 de varios partidos para proporcionar mayor concurrencia de postores y facilitar la recaudacin de sus rentas. De este modo consigui en solo un cuatrienio aumentarlas en otro tanto de lo que producan en los tiempos anteriores. Antes de esta poca ya nos haba dado otra prueba luminosa de su economa, sacando de la Aduana en los diez primeros meses de su Intendencia trescientos treinta mil pesos fuertes. Tantos arbitrios y ahorros no eran bastante para ocurrir a todas sus urgencias. El comercio y la agricultura de esta Isla se arruina con la presente guerra; la guarnicin se aumenta, los gastos se multiplican, son ms urgentes, mucho mayores; nuevas necesidades exigan nuevos recursos. El seor Valiente los encuentra. Pide a Su Majestad con aquella energa que le es tan propia, se enven de Veracruz a este puerto cada cuatro meses convoyes cargados de granos y frutos de aquel pas, retornando con los de ste, socorrindonos as recprocamente con seguridad y provecho del Estado. Y para ms facilitar las especulaciones de los comerciantes y hacendados, l mismo remite todos los meses al seor virrey una lista circunstanciada de los precios a que corran los vveres en esta Plaza. La vigilancia de nuestros enemigos frustru unas providencias bien combinadas. Los corsarios ingleses y los buques de la Marina Real inundan nuestros mares, y nos privan de toda comunicacin con las dems posesiones de Europa y Amrica. Aislados dentro de nuestras costas, abandonados dentro de la Metrpoli y de nuestros paisanos, bloqueado este puerto, insultados por los piratas hasta en las mismas haciendas martimas, amenazados de una invasin, sin pertrechos con que equipar nuestras fortalezas y embarcaciones, sin lienzos de que vestirnos, agotadas en fin las producciones de este suelo, La Habana y toda la Isla de Cuba iba a presentar muy pronto la imagen ms viva de la extrema miseria y desolacin. El intendente ya vea un pueblo inmenso convertido en espectros, presentarles sus secas y trmulas manos pidindole con que saciar el hambre que le devoraba, y cubrir su desnudez. Y cmo hubiramos evitado esta inminente y terrible catstrofe si el seor don Jos Pablo Valiente de acuerdo con el excelentsimo seor Conde de Santa Clara, no hubiese franqueado este puerto a los neutrales? Mas antes de ejecutarlo, ¡con qu reflexin y cordura, con qu celo y humanidad no discutieron tan ardua resolucion! Las leyes terminantes de estos reinos la prohiban, el comercio de la Pennsula se arruinaba, nuestros frutos y todas las riquezas de esta Isla pasaban a los extranjeros y de ellos al enemigo; ved aqu los obstculos verdaderamente grandes que embarazaban a nuestro intendente; pero no eran insuperables. ¡Y que la naturaleza no nos haya dispensado toda la energa y fecundia de su lengua para repetir las mismas reflexiones que

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OBRAS 8\ 8\ 8\ 8\ 8\ hizo en este propio lugar, tantas veces ilustrado e inflamado con las luces de su entendimiento, con el fuego de su corazn! Las ley es lo prohben; pero cul es el objeto sagrado de las leyes sino conservar nuestra existencia y propiedades, hacernos tiles al Estado y respetables a los enemigos? Cmo podremos vivir, disfrutar de nuestros bienes y sostener un asedio faltndonos con que alimentarnos y defendernos? Poda acaso la previsin del ms sabio legislador prevenir todas las casualidades futuras? Deberan ser todos los ministros como aquel jurisconsulto, que miraba con indiferencia la guerra exterminadora de su pas porque esto no perteneca al edicto del pretor? Los jueces no son unos instrumentos ejecutores de las penas y suplicios, sino unos rganos de la voluntad de los prncipes, unos intrpretes de la legislacin, para hacer observar las leyes o modificarlas respetuosamente cuando las circunstancias lo pidan, consultando luego al punto al Soberano. As lo dicta la equidad, esa proporcin general que suple lo que falta a las leyes particulares. El comercio de la Metrpoli se arruinar. Y por qu no ha tomado ms providencias vigorosas y activas para mantenerse y proveernos? Es justo seamos nosotros vctimas de su inaccin? La fortuna de unos particulares es preferible a la subsistencia de toda una colonia? Sern ellos ms tiles al Estado que la opulenta Isla de Cuba? Nuestras riquezas pasarn al extranjero y de aqu al enemigo. Y no estn pasando inmediatamente a ellos por el contrabando sin que pueda contenerle ni la severidad de las leyes ni la vigilancia de los ministros, ni los ms terribles anatemas de la religion?1 Si en los tiempos de abundancia y prosperidad no ha sido posible evitarse, cmo lo conseguiremos cuando carezcamos de lo necesario? Se llevar, pues, a las colonias enemigas todo el numerario de sta, y sus frutos quedarn estancados cuando los neutrales transportaran stos y nos dejaran aqul. Semejantes razones precisaron al seor don Jos Pablo Valiente a permitir que los espaoles nos trajesen de los puertos neutrales, y en sus buques, vveres y gneros no prohibidos, confiado en que la piedad del ms benfico de los reyes aprobara tan urgente disposicin. Sus esperanzas no fueron vanas. El Soberano, por Real Orden de 18 de noviembre de 1797, confirm cuanto haba hecho y en un instante mud de aspecto nuestra Isla. Floreci la agricultura, prosper el comercio, se extrajeron nuestros frutos con extraordinario lucro, fuimos abastecidos con profusin, ces el contrabando; y entraron en las Reales arcas por el derecho de importacin 1El ilustrsimo seor Echavarra public una pastoral contra el execrable vicio del contrabando.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /9 /9 /9 /9 /9 y exportacin, desde febrero de 1797 hasta julio del presente ao, dos millones doscientos veintin mil novecientos ochenta y ocho pesos fuertes. Si tantos y tan recomendables beneficios no son suficientes para perpetuar nuestra gratitud al seor don Jos Pablo Valiente, referiremos otros nada menos distinguidos. La Casa de Beneficencia, ese monumento que delata la constitucin de nuestra patria por el objeto a que se ha destinado, pero que al mismo tiempo recomienda nuestra humanidad por los socorros que le prestamos; la Casa de Beneficencia particip tambin los efectos de esta virtud que forma su carcter. Desde 1795 contribua para su fomento con una pensin mensual. Mas, despus que la Sociedad Econmica de esta ciudad se ilustr nombrndole por aclamacin socio honorario; despus que en las ltimas juntas generales para una eleccin la ms acertada y aplaudida le coloc a su cabeza confindole el empleo de director, se renovaron los das felices que este Cuerpo y aquella casa disfrutaron bajo los auspicios de su muy esclarecido y excelentsimo fundador. Con su ausencia haba faltado el alma, el espritu vivificante de esos establecimientos; el fuego patritico se extingue, la sociedad se disuelve, su sala est desierta, sus tareas se interrumpen, la fbrica de la Beneficencia en inaccin, y su existencia la deba tan slo a la solidez de sus fundamentos. El nuevo director con su presencia y patriotismo lo recibe en el corazn de los socios; rene los dispersos, hace ms concurridas las juntas sociales, fomenta sus proyectos, proporciona arbitrios, y gratifica con cien pesos al maestro que ensea a escribir a las nias educandas; concede a la Casa el privilegio exclusivo de torcer tabacos para la Real Factora, y edifica una sala de veinticinco varas de largo y quince de ancho con dos pasadizos y cocina, destinada para las indigentes, cuyo importe pasa de seis mil quinientos pesos. En virtud de lo expuesto los diputados de esta junta creen que por un deber, el ms sagrado, est comprometida a dar un testimonio pblico de su reconocimiento al seor don Jos Pablo Valiente. Y no pudiendo ejecutarlo con un monumento proporcionado a su merecimiento y a nuestros deseos, los diputados proponen se enve a Su Seora una diputacin protestndole que la memoria de sus ms grandes y numerosas obras quedar indeleblemente grabada en nuestros corazones; y que en la primera ocasin se har presente al Rey que, lejos de haber desmerecido la justa recomendacin de sus mritos que hicimos a Su Majestad el 23 de marzo del ao prximo pasado, cada da se ha hecho mas digno de nuestra perpetua gratitud y de todas las gracias que Su Majestad se digne concederle. Habana, 22 de agosto de 1799. Gabriel Raimundo de Azcrate El Marqus de Crdenas de Monte Hermoso .2 2 Redactado por el doctor Toms Romay.

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OBRAS 10\ 10\ 10\ 10\ 10\ELOGIO DEL EXCELENTSIMO SEOR DON LUIS DE LAS CASAS Y ARAGORRI*Quidquit amabimus, quiquid mirati sumus, manet mansurumque est in animis hominum in oeternitate temporum, et fama rerum. TCITOADVERTENCIA DEL DIRECTOR Hace algun tiempo que nos ocupamos en buscar en los archivos de la Real Sociedad Econmica aquellos documentos que all parecen olvidados, y que si alguna vez estuvieron en circulacin han escaseado hasta dejar de existir a poco tiempo. Ya hemos ofrecido a nuestros suscriptores algunos de estos tiles trabajos de variado gnero, y el que hoy les damos merecer sin duda la general aceptacin. Diferentes circunstancias hacen que hoy sea oportuna esta publicacin; incluimos entre ellas la reciente inauguracin de un puente que se construye por la Real Junta de Fomento con el ttulo de Las Casas, en memoria del ilustre jefe que nos ocupa; la relacin que se hace en esta nota biogrfica de los servicios y de las obras importantes con que favoreci a la ilustracin y los progresos materiales de este pas; la conducta y el espritu del estimado Capitn General que hoy nos gobierna, tan en armona con los del seor Las Casas; en fin un justo tributo a los talentos, a la erudicin del autor de esta biografa, cuyos escritos se leen siempre con agrado y verdadero entusiasmo por su pureza y sublimidad del lenguaje; he aqu suficientes motivos que nos inducen a consignar en nuestro peridico un bello monumento al verdadero mrito. Elogiar a un jefe donde ha ejercido su autoridad protegiendo la virtud y extirpando el vicio, donde se conservan tan recientes los rasgos de su clemencia y los de su justicia; elogiar en La Habana y en medio de este Santuario de la patria a su excelentsimo fundador don Luis de las Casas y Aragorri; elogiarle despus que un elocuente orador1 privndome de la Actas manuscritas de la Sociedad Econmica, Libro II; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1849 t. 37, pp. 230-252; Anales de la Junta de Fomento; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 129-155. Publicado en forma de folleto con el ttulo Elogio del Excelentsimo Seor don Luis de las Casas y Aragorri, primer presidente y socio honorario de la Sociedad Econmica de la Havana, ledo en ella por el Doctor Don Toms Romay, Socio Numerario, y Acadmico Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Madrid Imprenta de la Capitana General, Habana, 1802. 1El doctor don Jos Agustn Caballero, queriendo manifestar su gratitud al excelentsimo Seor don Luis de las Casas, en Junta celebrada el 15 de enero ley un elogio que voluntariamente le hizo.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /11 /11 /11 /11 /11 gloria de ser su primer panegirista, que por existir en ella el solar de esta noble familia. En aquellos siglos de barbarie, cuando las densas nieblas de la ignorancia y del orgullo no haban sido materiales de este pas, la conducta y el espritu del estimado Capitn General que apur las bellezas del aticismo castellano; elogiarle, en fin, segn desea este ilustre Cuerpo, y quisiera mi amor y gratitud ejecutarlo, es ciertamente el encargo ms honroso que pudiera confiarme, pero tan arduo que juzgo muy difcil el acierto. Sopuerta, aldea de las encartaciones en el seoro de Vizcaya, nos ser en adelante ms conocida por el nacimiento de don Luis de las Casas y Aragorri,2 arrolladas por la filosofa, cuando se calificaba el mrito de los hombres por las proezas de sus ascendientes y el esplendor de la cuna, qu campo tan espacioso no encontraran aquellos oradores genealogistas para exornar el elogio del seor Las Casas con muchos hechos brillantes, pero en realidad no eran suyos? Creyndolo as, y conservando entre las tinieblas del sepulcro aquella ilustracin y sinceridad que siempre admiramos en sus discursos y en sus acciones, la sombra airada del seor Las Casas me impondra un silencio pavoroso si yo intentase recomendar su merecimiento con unos rasgos tan precarios y postizos. Lejos de mi semejantes recursos, yo los abomino por su impertinencia y mezquindad, y porque degradara con ello a ese hombre en nada inferior el ms esclarecido de sus progenitores. l me ofrece cuanto es digno de alabanza en esa poca de la vida cuanto puede hacer aplausible su nacimiento a la patria y a la Humanidad. La Providencia le ha concedido un alma grande, generosa, inflamada con la llama celestial del superior talento. Sus ojos se abrieron a la luz del da en un pas que fielmente sometido al gobierno monrquico, no obstante cierto entusiasmo de libertad menos acreditado en el celo de sus privilegios, exenciones y fueros, que en la observancia de aquellas costumbres que hicieron tan respetables las primeras repblicas. Por fin, los padres de don Luis de las Casas le inspiran ms con ejemplo que con las palabras aquellos honrados sentimientos con que ha conservado inmarcesibles los laureles que cortaron sus abuelos en defensa de la religin y del Estado. Y aunque no se hubieran esmerado en rectificar sus naturales disposiciones recordndole las virtudes domsticas, proporcionndole una educacin culta, ilustrada y viril; cuando sus conveniencias no le preservaran de las srdidas tentaciones del inters, y su origen y dignidades de aquella elevacin que suele causar el paso repentino de la oscuridad a los empleos brillantes; cuando nada de esto hubiera contribuido a dilatar la 2Naci el 25 de agosto de 1745.

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OBRAS 12\ 12\ 12\ 12\ 12\ esfera de sus conocimientos y virtudes, la misma mano que form el espritu de Las Casas aumentara sus luces, perfeccionara tambin su corazn, y ella sola completara su obra. Ni la buena educacin, dice Fortenell, forma los grandes caracteres, ni la mala los destruye; los hroes en todo gnero salen formados de la mano de la naturaleza, y con unas cualidades indelebles.3Don Luis de las Casas manifiesta las que haba recibido desde que pudo elegir aquella profesin donde la fortaleza y la agilidad, la pericia y el valor se disputan la preferencia, o ms bien donde todas reunidas constituyen un soldado perfecto. Dejara de serlo si permaneciera tranquilo en las ciudades cuando sus compatriotas iban a regar con propia y enemiga sangre los campos de Portugal. Esta nacin mula de Espaa por inters y por envidia, sojuzgada a Inglaterra por debilidad y apata, no teme insultar a una potencia limtrofe y poderosa, violando los pactos ms solemnes. Su insensatez y felona fue castigada desde el momento que el Ejrcito espaol pis sus fronteras. Miranda se rinde, y el seor Las Casas no es simple espectador de ese triunfo. No temiendo ningn peligro donde buscaba la gloria, se alista entre las tropas ligeras, por ser las primeras que se presentan al enemigo y porque las comandaba el Conde de O’Reilly. Apenas se le presenta, descubre en su cliente, como Paulino en Agrcola, “una modestia muy admirable entre los jvenes que siguen la milicia. Advierte que slo anhelaba conocer aquel pas, ser conocido del ejrcito por sus acciones, instruirse de los peritos en el arte de la guerra, e imitar el ejemplo de los varones ms ilustres. No apetecer nada por ostentacin y vanagloria, no rehusar ningn peligro por temor; proceder siempre con cautela y vigilancia”.4 Ved aqu los motivos que tuvo el Conde de O’Reilly para distinguir a don Luis de las Casas con aquella amistad que despus estrech la religin con los vnculos sagrados de afinidad, mantenindose indisoluble hasta el ltimo instante de la vida. Bajo sus auspicios descubre un nuevo rasgo no menos apreciable. Mientras que otros guerreros enardecidos en los combates slo intentan dar o evadir la muerte, y sin que arredrarlos pueda ni el peligro ni la disciplina suelen quedar sepultados en su mismo triunfo; Las Casas, tranquilo en medio del fuego y del estruendo de las armas, rodeado de cadveres y cubierto de sangre, escucha atento la voz del jefe para inflamar o reprimir su ardor, para retroceder o invadir; siempre superior a las ms impetuosas pasiones, las contiene y las deprime, se domina a s mismo y se acredita capaz de dirigir a otros hombres. A travs del humo y del polvo, su vista perspicaz reconoce en Villaflor la fuerte posicin del enemigo, y obligando no obstante a cinco mil de ellos a rendir las armas, 3 Eloge du Czar Pierre I 4Tcito Cornello, Vida de Agrcola

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /13 /13 /13 /13 /13 advierte las ventajas que haba adquirido nuestra tctica adoptando la de Federico II. Restbale ver comprobadas prcticamente sus nociones en aquella parte de la ciencia militar que tanto ilustraron Vauban y Cohorn, dndole despus mayor perfeccin Mauricio conde Saje. Almeida, que te gloriabas de frustrar la constancia espaola, en tus ruinas encontr resueltos don Luis de las Casas algunos problemas de la polmica. Despues de esa conquista Espaa y Francia se reconciliaron con Inglaterra y Portugal en el Tratado de Fontainebleau. Las potencias del norte ya haban arrojado con indignacin las armas ensangrentadas por espacio de siete aos casi sin motivo. Europa, asolada desde el Obi hasta las columnas de Hrcules, descubra el brillante y anhelado iris de la paz; el pisimo Carlos III rompe nuestras cadenas y nos constituye a su imperio; pareca que Octavio reinaba en todo el orbe cuando el fatal genio de la guerra, acosado de ambos hemisferios se refugia en la provincia de Luisiana, y sacudiendo su hacha exterminadora iba a encender el fuego de la rebelin y anarqua. El Conde de O’Reilly vuela a sofocarle, lleva consigo al seor Las Casas y le confa el empleo de sargento mayor de Nueva Orleans. Estas pruebas de su merecimiento yo las habra omitido si hubiese encontrado su nombre entre otros varios que la Humanidad, la desolada Humanidad inscribi con caracteres de sangre en los cipreses plantados a las riberas del Mississippi. Tranquilizada aquella colonia vuelve a la Pennsula cumplidos seis aos de ausencia; y sin que pudiera detenerle ni los halagos de sus deudos, ni los hechizos del suelo patrio, solicitaba inmediatamente pasar a Rusia a servir en los ejrcitos del mariscal Romanzof, pudindosele aplicar por la extensin y velocidad de su carrera la hiprbole de Homero “dio tres pasos y lleg al trmino del mundo”. En efecto, atravesar rpidamente la mayor parte de los diferentes climas situados entre el trpico de cncer y el polo rtico sin experimentar alguna alteracin en la salud; despreciar las delicias y las comodidades de la Corte de Catalina II por los reales de sus tropas; preferir a los espectculos de Petersburgo la batalla de Kiah, el paso del Danubio, el ataque de Silistria y las repetidas incursiones en Bulgaria hasta obligar al ejrcito del visir a firmar una paz ignominiosa para l; parece recomendable en un hombre cuya especie por su ancianidad, o por la corrupcin de las costumbres, o por el desprecio de los ejercicios atlticos, ha perdido en nuestro siglo aquella fortaleza, robustez y energa que gozaba en los tiempos heroicos. Don Luis de las Casas acredita que la Humanidad no se halla tan exhausta que deje de producir algunos cuerpos insensibles a todas las vicisitudes de la atmsfera, y a todos los rigores de una guerra activa. El deseo de instruirse en ella no fue el nico objeto de su peregrinacin, por Scrates y Descar-

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OBRAS 14\ 14\ 14\ 14\ 14\ tes, que sabiendo la filosofa no es incompatible con la milicia y que las marchas y viajes ilustran mucho ms que la lectura y meditacin, el seor Las Casas recorre Francia, Alemania, Holanda, Flandes, Inglaterra, mirando con un ojo filosfico sus costumbres y usos, sus opiniones y errores, sus vicios y virtudes, y conoce cunto influye en el hombre fsico y moral la educacin, el clima, la poltica, las leyes y la religin. Su alma se eleva y engrandece al entrar en Rusia; parecale que la naturaleza se le presentaba con todo el vigor y lozana de sus primeros lustros. Por todas partes arrebata su admiracin aquel hroe cuya sabidura y munificencia hizo ver a Europa atnita que los moscovitas eran hombres. Examina con la mayor prolijidad sus academias, sociedades, colegios, bibliotecas, escuelas pblicas; y si entonces se acredit de literato por el aprecio que hizo de las bellas humanidades, en el campo de batalla mereci que el mismo Romanzof, testigo de sus operaciones en tres campaas, recomendase a la emperatriz su talento militar, y ella a nuestra Corte de un modo el ms honroso y expresivo. No pudo entonces presentar a Carlos III ese documento incontestable de su conducta. Hallbase en Pars adquiriendo aquellos conocimientos polticos con que proporcion a los pueblos que estuvieron despus bajo su mando los mayores beneficios, cuando recibi una carta del Conde de O’Reilly dicindole en pocas palabras mucho ms de lo que ofrecan a otros ojos menos linces que los suyos. Presintiendo que el honor se interesaba en aquel nfasis, academias, escuelas militares y econmicas, sabios, amigos, todo lo abandona; su mismo hermano5 no pudo detenerle. Toma la posta y desde los Pirineos comprende que su regimiento estaba en Cartagena prximo a salir para una expedicin. Impaciente por conducirle a cualquiera que fuese su destino, vuela, llega al punto donde se reunan las tropas, se embarca... Yo quisiera correr un velo sobre esta escena sin ventura. Pero acaso no ocurrir ni una sola accin capaz de conservar el decoro de Espaa? La admiracin y los aplausos estarn precisamente reservados para las conquistas y victorias? No lo sintieron as los pueblos ms sabios y guerreros. Jenofonte retirndose con diez mil soldados desde el centro de Persia hasta Prgamo fue sin embargo aplaudido y venerado. Y si Mario derrotado por Sila y entre las ruinas de Cartago pareci ms grande a un clebre orador6 que el mimo Mario entrando triunfante en el Capitolio; el Conde de O’Reilly, abandonando las playas de Argel con veinte mil hombres rodeados por ms de cien mil sin perder una sola bandera, y salvando casi toda la artillera y municiones, me parece menos dichoso, pero no menos intrpido y perito que este mismo Conde de O’Reilly militando bajo los estandartes de la victoria por los campos de Italia y Portugal. 5El excelentsimo seor don Simn de las Casas. 6Thomas, Eloge de Dugna et Trovia

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /15 /15 /15 /15 /15 Don Luis de las Casas contribuy notablemente a observar el orden en medio de esa catstrofe horrible. Resuelto a sacrificar su vida porque no pereciesen sus compatriotas, convierte en un muro de bronce su regimiento de Saboya, y aquellos inflexibles soldados defendiendo hasta con sus cadveres el propio lugar que ocuparon vivos, rechazan y desordenan la caballera del rey de Mascara que desbocada corra con impetuosidad y fiereza a cortar la retirada del ejrcito espaol. Yo cometera una hiprbole muy desmesurada si pretendiera comparar la firmeza y constancia que manifest Las Casas en esta ocasin con el herosmo de Lenidas, cuando resisti el paso de las Termpilas con trescientos espartanos al ejrcito innumerable de los Jerjes, mientras que el resto de las falanges griegas se internaba en su pas. Bastante le recomienda haber respetado el ejemplo de aquel magnnimo caudillo haciendo ver cuanto supera la grandeza de alma a la fuerza del cuerpo, el amor de la gloria al amor de la vida, el verdadero coraje al furor impetuoso, y una tropa aguerrida y disciplinada a una multitud confusa. El grado de brigadier fue el premio de esta accin, y fue tambin otro estmulo que le empe a distinguirse ms y ms en el sitio y bloqueo de la plaza de Gibraltar y en la conquista de la isla de Menorca; el comandante de la brigada de Saboya entr el primero a su frente en el castillo de San Felipe. Nuevos servicios merecan nuevas recompensas. En el mismo ao 1781 recibe el gobierno interino de la ciudad de La Corua, y poco despus el empleo de Mariscal de Campo. Su instruccin militar acreditada en tres partes del mundo contra enemigos y tcticas diferentes le hicieron acreedor al aprecio de los mismos extranjeros. El Conde de Estaing, cuyo juicio es muy respetable, pidi a nuestra Corte le nombrase general del ejrcito espaol que deba pasar bajo sus rdenes a estas islas. Razones de Estado que no me es lcito investigar, disolvieron aquella expedicin pronta ya a dar la vela en el puerto de Cdiz; pero don Luis de Las Casas no qued sin ejercicio. Inmediatamente se le encarga pasase revista de inspeccin a todos los regimientos de infantera que se hallaban en las plazas de Ceuta, Orn, Algeciras, Mlaga, Cartagena, Alicante, Valencia, Barcelona y en la isla de Mallorca. Para desempear esta comisin con acierto no se necesita menos pericia, menos prctica, menos rectitud y previsin que para dirigir un ejrcito a la victoria, o hacer una plaza inconquistable manteniendo en ella el orden y la disciplina. As lo comprendi Carlos III, y encontrando reunidas en don Luis de las Casas todas estas cualidades, le confa la comandancia general de Orn en la crtica ocasin de provocar los ingleses a los argelinos a repetir sus irrupciones contra aquel presidio, para que divirtiendo nuestras fuerzas y atencin quedase Gibraltar menos oprimido. Las sanguinarias sugestiones del canciller Pitt, nombre siempre funesto a la Humanidad, fueron ineficaces; y el gobernador de Orn, respetado por su

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OBRAS 16\ 16\ 16\ 16\ 16\ pericia marcial de los enemigos que le rodeaban, se dedica a conciliarse el amor de sus sbditos ejercitando aquellas virtudes que le hicieron an ms clebre en el Senado y en los comicios que en el campo de Marte. Muchos juzgan, escribe Tcito Cornelio, que los militares acostumbrados a la severa y spera jurisdiccin castrense, y procediendo casi siempre con mpetu y violencia, carecen de aquella fina sutileza de ingenio tan necesaria en el foro. Para desvanecer esa injuriosa prevencin, refiere las virtudes sociales que brillaron en Agrcola sbitamente trasladado de un ejrcito a la prefectura de Aquitania. Yo empero probar el talento poltico del gobernador de Orn con un solo hecho, para m decisivo. Los desmedros de su salud le obligaron a regresar a Espaa; recuperada aqulla vuelve a instalarse en su gobierno, pero qu espectculo se ofrece a mi vista? La entrada que hizo el Conde de Montemar en aquella misma plaza en 1732 no me parece ms gloriosa. Este conquistador, cubierto de polvo, empuando el acero teido con sangre de sus semejantes hollando las reliquias sagradas de la Humanidad, precedido de hombres que abrumados con cadenas exhalaban horrsonos gritos de rabia y desesperacin; llega, y sus triunfantes conmilitones conduciendo con violencia los jefes de las familias le rinden el mismo homenaje que el tmido esclavo de su seor. Don Luis de las Casas, solo, acompaado nicamente de sus anteriores buenas obras, se presenta en la puerta de Tremecen. Apenas le divisa el pueblo, ese juez tan calumniado y muchas veces el ms justo, transportado de gozo corre hacia l y se felicita de que sus votos se hubieran aceptado preservndose aquella vida. No hubo persona a quien ni la edad, ni el sexo, ni la condicin impidiese concurrir a una escena tan plausible. Los vecinos todos llenando las calles y las plazas, y queriendo satisfacer a un mismo tiempo su anhelo por verle y bendecirle, no le permiten dar un paso; fue preciso que la tropa le abriese una estrecha senda para que continuase recibiendo por todas partes las ms sinceras demostraciones de amor y de complacencia; expresiones que no ha podido arrancar del corazn humano la autoridad ms poderosa. Y cul espectculo ser ms precioso a los ojos del hombre sensible? Yo me comprometo a vuestra decisin, patriotas benficos, que esperis con impaciencia el momento en que mis palabras os exciten la grata ilusin de ver en vuestro suelo a ese protector de la Humanidad. Ya le tenis. Vosotros mismos le condujisteis a este propio lugar7 el 9 de julio de 1790, y poniendo sus manos sobre esta ara de la fidelidad me parece que le oigo decir: “Yo juro, ¡Oh Habana!, consagrar a tu defensa y prosperidad toda la sangre que corre por mis venas todos los instantes que exista en tu recinto; ser corto ese tiempo, y mis recursos muy inferiores 7La Sociedad celebra sus Juntas en la Sala Consistorial.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /17 /17 /17 /17 /17 a mis deseos, pero si no consiguiere la gloria de hacerte feliz, tendr al menos la complacencia de haberte sido til. Vosotros, habaneros, auxiliadme con vuestras luces, con vuestra generosidad y patriotismo a ilustrar y engrandecer la patria.” Tales fueron desde entonces los votos del excelentsimo seor don Luis de las Casas; mas antes de emprender la obra que haba concebido, reconoce el terreno donde deba zanjar sus fundamentos explorando nuestros corazones, e insinundose en ellos. Presidiendo en el santuario de la justicia, donde muchos jefes no hacen otra cosa que autorizar con su presencia la ms augusta funcin de la Humanidad, Las Casas, dirigido por la antorcha luminosa de un talento ilustrado, comprende que el objeto de la legislacin es precisamente conservar la propiedad, la seguridad y la libertad individual para que resulte el orden y armona sociales. La misma razn le persuade que los hombres jams hubieran renunciado la independencia que gozaban entre las selvas si no expresen que reunindose en sociedad se auxiliaran recprocamente, viviran tranquilos, disfrutaran de sus bienes y dispondran de ellos libremente. Las leyes son los garantes mudos de esta confianza, y el magistrado, dice Marco Tulio, la ley que habla: loquetem legem Para desempear esta obligacin, la ms sagrada de la autoridad, don Luis de las Casas franquea las puertas del templo de Temis a cuantos infelices imploran su proteccin. Todos le encuentran accesible, y a todos escucha sin aquel fastidio que suele causar la importunidad y difusin de los juicios verbales. Entre los errores y sofismas de los procesos busca el derecho y la verdad; inquiere la razn de la ley, porque ninguna debe ser dictada por el despotismo; suple con la reflexin y equidad las que se escaparan a la previsin del legislador; y previene muchas veces el juicio de sus asesores; consulta a otros de mayor probidad y literatura cuando no le convence el primer dictamen; y para facilitar el pronto despacho de todas las causas coloca en su mismo palacio los archivos de los ministros de la pblica fidelidad. Los gemidos de esos desgraciados que experimentan con anticipacin los horrores del sepulcro, llegan al tribunal del gobernador de La Habana. ¡Santa Humanidad, yo no te insultar hasta el extremo de elogiar al seor Las Casas porque descenda con frecuencia a esos inmundos y lbregos calabozos donde ni la luz del da puede introducirse! Tampoco realzar su terneza y sensibilidad cuando descubriendo a un reo que conducan al patbulo se aparta de aquel lugar, y volviendo los ojos arrasados hacia su sobrino exclam: “¡Ah, qu duro es el oficio de juez!” Semejantes lgrimas pueden proceder de una piedad momentnea que ha solido penetrar las entraas de los ms crueles tiranos. Slo es digna de elogio aquella sensibilidad profunda y constante de un corazn verdadera-

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OBRAS 18\ 18\ 18\ 18\ 18\ mente humano, que sabe apreciar la vida del hombre, y experimenta el ms vivo dolor cuando no puede remediar sus miserias. Sufralo don Luis de las Casas encontrando esa crcel llena de hombres que miraban la muerte como trmino de sus desdichas. Concedales cuantos auxilios reclamaba la naturaleza y no desmerece el ms criminal de los reos; cede para alimentarlos una parte de sus emolumentos; aplica el producto de una lotera y de algunas multas; les nombra un abogado que exponga sus derechos con el ttulo de defensor de pobres, ttulo ms honroso que cuantos ha inventado la vanidad; y l mismo, cuntas veces no intercedi por ellos en esta misma sala? Dganlo si no los varios acuerdos que a su benfica instancia dict el Muy Ilustre Ayuntamiento sobre la manutencin y aseo de los encarcelados. El temor de ser comprendidos entre ellos, el respeto a las leyes, la humanidad del juez, nada es bastante para contener a ciertos hombres que se hacen atroces con la indulgencia y lenidad. Tiempos hubo en que estos medios, los ms propios para dirigir a los racionales, se atribuyeron en La Habana a negligencia y pusilanimidad de su jefe. La relajacin se aumenta mitigando el rigor de las penas, y las mejores leyes se hacen ineficaces corrompidas las costumbres. Nuestros campos se inundan de forajidos y desertores, y la ciudad de vagos y gentes viciosas que propagaban el libertinaje en los jvenes y domsticos, sin que la vigilancia del ms celoso padre de familias alcanzase a precaver su contagio. Lo sublime de la ciencia del gobierno consiste en aplicar aquella parte del poder que exigen las diferentes circunstancias. En el cuerpo poltico as como en el fsico, los grandes males necesitan grandes remedios; inutilizando los lenitivos es preciso ocurrir al hierro; y aunque se mortifiquen y padezcan las partes sanas, deben separarse las gangrenadas para que no infesten y destruyan el todo. A tan calamitoso estado lleg nuestro pas en 1794, me lleno de rubor al pronunciarlo; pero la justicia y la verdad exigen este sacrificio. Desciendan sobre m las ms terribles execraciones si ofendo a mi patria con una calumnia tan denigrativa por vindicar la conducta de don Luis de las Casas. Qu puede moverme? Yo no debo ni esperar sus beneficios, ni temer su indignacin. Y si todava soy sospechoso, yo interpelo a todos los vecinos honrados, a todos los hombres imparciales y rectos que presenciaron con igual estupor aquel desorden y su eficaz reparacin. Se reformaron las costumbres; los hijos y los esposos descarriados volvieron al regazo de sus padres y consortes; la paz y la seguridad se restituyeron en nuestras calles y caminos; el Ejrcito y la Marina recuperaron sus desertores; y aquellos mismos hombres que en esta Isla eran perjudiciales, se hicieron tiles en Nueva Orleans y en Florida, cuyas dbiles guarniciones no podan defenderlas del enemigo que las amenazaban, y que lleg a tomar una batera en el ro San Juan. Con esos auxilios don Luis de las Casas, que como Capitn General de aquellas provincias estaba

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /19 /19 /19 /19 /19 obligado a socorrerlas, no se vio en la necesidad inevitable de alistar al ciudadano pacfico, al honrado labrador, al artesano industrioso para ocurrir a unas urgencias tan ejecutivas, ni tampoco en la de disminuir la tropa veterana de esta Plaza harto cercenada con la expedicin a La Espaola. Su vecindad, su insurreccin, la ciudad y la campaa llena de emigrados y de otros extranjeros, los prfugos naturales del Cobre, la extraordinaria propagacin de aquella raza introducida con violencia en estas regiones por otro Las Casas menos humano y poltico... Vosotros sabis hasta qu grado lleg la timidez y desconfianza de ciertas almas vulgares y pusilnimes, cuya imaginacin ya presentaba a sus ojos despavoridos los sangrientos horrores y desolaciones de esa colonia desventurada. Las Casas, confiado en su vigilancia, en la firmeza de su alma inaccesible al pnico terror, y muy satisfecho de la fidelidad de este pueblo, desprecia unas sospechas tan injuriosas y livianas. Ese formidable espectro qued desvanecido, y cincuenta mil almas tranquilizadas con un bando impreso en medio pliego de papel. Jams celoso magistrado,8 jams ha conseguido un triunfo ms glorioso tu elocuencia, si por ella entendemos el arte sublime de dominar el espritu excitando o reprimiendo sus efectos. Y quin presumira que despus de un prodigio que juzgaramos fabuloso si no le hubisemos presenciado, despus de unas providencias las ms eficaces y menos gravosas, habra quien se atreviese a censurar la conducta de Las Casas? No temis, fieles amigos, que os mortifique repitiendo las torpes expresiones con que injuriaron a ese hombre digno del mayor respeto, y al ministro a quien encarg la honorable y peligrosa comisin de asegurar nuestra existencia y propiedades, imputndole los abusos que si acaso se cometieron por sus comisionados subalternos son indignos de compararse al gran bien que disfrutamos. Pero don Luis de las Casas inalterable, sordo a las detracciones y libelos, los arrolla con su probidad y constancia llevando al cabo su importante empresa. En lugar de valerse de los grandes recursos que podan sugerirle su ingenio y su autoridad para confundir a los impostores, y evitar la prisin de su ministro pesquisidor, lo encierra en un castillo estando muy seguro de su integridad por los informes que haba tomado de personas fidedignas, y acude a la pluma para indemnizarse, contestando a los dicterios con razones, a las calumnias con dichos autnticos, a la rabia con mansedumbre; repitiendo en fin a sus acusadores las mismas palabras que dirigi el incorruptible Epaminondas a los ingratos habitantes de Tebas.9¡Habana, abre tus ojos obcecados! Cuanto ms ofendas a don Luis de las Casas, entonces se llamaba el mejor de los pueblos de las Amricas espaolas. Confndete, reconoce la predileccin que le has merecido, y tus 8El seor Teniente de Gobernador don Jos de Ilincheta hizo este bando. 9Parte tercera de Las revoluciones peridicas de La Habana p. 29.

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OBRAS 20\ 20\ 20\ 20\ 20\ injustas preocupaciones detstalas, y derramars sobre su sepulcro la ms grata libacin que puedes consagrarle. A los votos de todos tus vecinos virtuosos que siempre le veneraron, jntense los del resto de tu pueblo, y unnimes tributen a su memoria el homenaje que no recibi cuando vivo. Su sombra, que unida a sus lares no se aparta de estos muros, la apreciar como una graciosa oblacin teniendo tanto derecho para merecerla despus que un magistrado muy respetable por su alto carcter, por su rectitud y literatura decidi con la mayor solemnidad que su ministro comisionado no abus de las facultades que le haba conferido, y que era inocente de todos los crmenes que le imputaron.10Quizs me habr excedido. Pero qu menos poda decir para vindicar la justicia, la firmeza y desinters, esas virtudes que tanto brillaron en don Luis de las Casas y siempre le distinguieron? Ni cmo poda dejar muy erguido el padrn injurioso que la ignorancia o la malicia suplantaron en medio de su gobierno. ¡Feliz yo si consigo trasmitir ilesa su memoria a las generaciones futuras! Ellas gozarn tambin de aquellas obras que emprendi para mejorar nuestra economa urbana y agraria. Tales son su auto de buen gobierno; la reimpresin de nuestras leyes municipales, cuyos ejemplares eran ya muy raros; el empedrado de las calles; el paseo pblico extramuros; la calzada de Guadalupe; la apertura del camino de Gines y la reparacin de otros varios; los puentes de San Juan y Yumur en Matanzas; la pronta construccin del provisional sobre el ro de la Prensa; y los proyectos para realizarse la reedificacin del antiguo llamado vulgarmente los Puentes Grandes.11No son suyas todas estas obras con exclusin absoluta de otros sujetos, ni tampoco debimos a l solo todos los progresos que hicieron en su gobierno las ciencias y las artes. Pero quin podr negarle aquella perspicacia y tesn con que descubra y ejecutaba cuanto nos era favorable? Quin le privar de aquel tino delicado y casi infalible con que eligi y supo emplear y proteger a los vecinos capaces de renovar la faz de la patria ilustrndola y engrandecindola? De qu arbitrios no se vala para estimularlos y sacar cuantas ventajas ofrecan sus bellas disposiciones? Distingualos con su amistad y estimacion; tratbalos familiarmente deponiendo de su rostro aquella gravedad que le haca tan respetable en el tribunal, difundindose entonces su corazn como si hubiera estado violentamente reprimido. La virtud y el ingenio, no el carcter ni el nacimiento, 10Extracto legal de la sentencia pronunciada, en virtud de la comisin del Consejo de Indias, en 5 de agosto de 1799, por el seor don Jos Pablo Valiente, Intendente de Ejrcito, etc., en la causa seguida contra el licenciado don Pablo Estvez. 11Testimonio del acuerdo celebrado por el Muy Ilustre Ayuntamiento de esta ciudad el 16 de diciembre de 1796, impreso por uno de sus magistrados.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /21 /21 /21 /21 /21 merecieron nicamente estas seales de su aprecio. Mas en el instante que se le insinuaba algn asunto perteneciente al empleo, se revesta de toda su dignidad, impona respeto su semblante, ya era el gobernador de La Habana —no un amigo confidente—. Tan inflexible era aun con aquellos ilustrados y generosos ciudadanos que siempre le auxiliaron en sus patriticas y cientficas empresas. El Papel Peridico fue la primera ruta que traz a nuestro espritu, dirigindolo aunque con pasos lentos al santuario de las ciencias. Ya haba conocido que los habaneros tenan ingenio y deseaban cultivarlo; pero carecan de estmulos y directores; tenan ideas, pero yacan aletargadas segn las concibi Platn. Necesitaban ejercitarse y herirse por una luz que las reanimara, que indicase los medios de rectificarlas, descubriera los errores y preocupaciones, divulgase las tiles verdades, y reuniera los hombres esparcidos con la recproca comunicacin de sus pensamientos. Tal fue el objeto que se propuso su excelentsimo fundador. “Conviene publicar —le o decir— todos los discursos que se remitan, a menos que puedan ofender la moral y la poltica; los buenos instruirn a los lectores y los malos a su autor, hacindole conocer por las crticas que mereciere los errores en que haya incurrido.” Y cuando procuraba de este modo que se hablase y escribiese con pureza y propiedad el idioma patrio, se promoviese el gusto de leer y escribir, reservando a mejor oportunidad otros medios ms eficaces para reformar la educacin fsica y moral del sexo fuerte y robusto; abandonara a la indigencia y prostitucin aquella parte ms dbil y frgil de la Humanidad? Poda mirarla con indiferencia sumergida en las mayores calamidades? No era compatible ni con su poltica ni con los sentimientos naturales de su alma, ni con la piedad y terneza que infunde la religin bajada de los Cielos, esa divina religin que se gloriaba de profesar sin fanatismo ni hipocresa. Cuanto ella, la Humanidad y la ciencia econmica podan exponer en su favor cuantos efectos son capaces de enternecer el corazn ms compasivo; tantos experimentaban el suyo en el momento dichoso que tres patriotas,12 tan distinguidos por su beneficencia como por otras nobles calidades, le presentan una suscripcin de treinta y seis mil pesos hecha por otros varios piadosos ciudadanos con el objeto de un hospicio. Por ms fecunda que fuera mi lengua, nunca me lisonjeara de haber expresado con propiedad la deliciosa sorpresa que le caus aquella misin. Hay ciertas emociones inefables al pincel de la oratoria, y yo desfigurara la que entonces sinti don Luis de las Casas si emprendiese pintar lo que nicamente pueden concebir las almas privilegiadas. Bsteme insinuar que ni la escasez 12Los seores Marqus de Casa Pealver y Marqus de Crdenas de Monte Hermoso, y la Condesa de San Juan de Jaruco.

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OBRAS 22\ 22\ 22\ 22\ 22\ del fondo ni los grandes obstculos que presentaba el proyecto le hicieron vacilar. El talento descubre arbitrios inmensos donde los hombres vulgares juzgan agotados todos los recursos. A los seis das convoca una junta de hacendados, comerciantes y dems vecinos pudientes; propneles la idea con aquella elocuencia nerviosa que nace ms bien del vigor de los sentimientos que de las luces del espritu. ¡Qu xito tan fausto para el orador! Las riquezas de los ciudadanos se prodigan a su voz en beneficio de la humanidad, y el inters personal cede al bien de la patria. Ciento nueve mil quinientos pesos se colectaron en aquella seccin,13 y aun le fue ms agradable descubrir en ella a un hombre que le pareci animado por su propio espritu, segn se le asemejaba en los pensamientos, en los deseos y hasta en el nombre. Con qu resta premiar el merecimiento que entonces contrajiste, dignsimo pastor de Guatemala?14 Trasladndote a este rebao para que coloques la imagen de la piedad sobre la cpula del grandioso templo, cuya base pusiste en consorcio de Las Casas compitindole en generosidad, celo y constancia. Pero nadie le ha disputado el feliz pensamiento de establecer una casa provisional donde se recogieran y educaran algunas nias hurfanas. A l solo le ocurri formar este plantel de tiernas vrgenes, porque su beneficencia era demasiado impaciente para esperar que el edificio fuese capaz de recibirlas. Quiso anticipadamente ejercitar con esas desventuradas criaturas todas las funciones de un padre, el ms religioso y vigilante. Asgnales cien pesos mensuales de sus emolumentos y no les rehsa ninguna de aquellas caricias que pudiera concederles el autor de sus das. Mas quin es el que descuella enseorendose entre todos esos monumentos? Don Luis de las Casas viene a la cabeza, numeroso respetable concurso de ciudadanos le acompaan. Las ciencias y las artes, el comercio, la industria y agricultura le rinden sus trofeos; la casa de educandas y la Casa de Beneficencia se ponen bajo sus auspicios, el Papel Peridico le debe sus progresos; todo lo absorbiste y agitaste, ilustre Sociedad Econmica. T fuiste el punto de interseccin donde se tocaron cuantas lneas haba tirado don Luis de las Casas sobre el cuadro de este suelo, para trazar el grupo hermoso de su prosperidad. Colocado en su centro, como el sol en medio del universo, mueve, ilustra y anima las anteriores obras que haba creado y promovido. Desde aqu el elogio de don Luis de las Casas ser la historia de este Cuerpo, que en su primera junta le aclam socio honorario, protector y primer presidente. Nuestra gratitud nada le reserv, ni l pudo hacer entonces ms de lo que hizo para establecerlo y organizarlo. En adelante su presencia, sus facultades y sus luces le franqueaban con profusin cuanto 13 Actas de la Sociedad de 1793, p. 46. 14El ilustrsimo seor don Luis de Pealver y Crdenas.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /23 /23 /23 /23 /23 poda contribuir a su fomento. Por espacio de tres aos slo dej de presidirlo seis ocasiones, manifestando la complacencia con que lo ejecutaba prolongando sus sesiones y jams interrumpindolas; todos sus acuerdos o fueron inspirados por l o tuvo una influencia sealada en sus discusiones, ocupndose constantemente en inquirir y prever lo que a nosotros se ocultaba. La prueba de esta asercin es el libro de nuestras actas; aqu le tenis, registradlo. Haced reminiscencia de todo lo dems que observasteis, y no pudo haberse escrito, porque no hay palabras con que expresar vivamente los efectos. Renovad en vuestros corazones lo que experimentaba cuando le vea inculcar con el mayor inters los ramos ms proficuos de la agricultura de este suelo, para introducir en l aquellos artfices capaces de perfeccionar sus producciones, arrollando los antiguos errores y estableciendo nuevas mquinas rurales. Las que entonces tenamos para extraer el jugo de la caa no eran menos imperfectas que el mtodo generalmente adoptado en la cristalizacin de sus sales. Un ilustrado patriota,15 cuya prdida nunca dejar de sentir este Cuerpo, le manifest la necesidad que tenamos de un maestro de qumica que ensease a nuestros jvenes la elaboracin del azcar, sacando de la caa todas las utilidades que nos brinda y consiguiendo ellos un oficio noble, cientfico y menesteroso que en breve tiempo remediara su pobreza. Muchas y muy grandes ventajas ofreca esta mocin para que don Luis de las Casas no la celebrase y esforzase. Repetidas veces inst con la mayor eficacia por la adquisicin de ese profesor. Se encarga de recomendar al Marqus de Iranda lo solicite en Madrid y en toda la Pennsula, y dificultndose encontrarlo en ella escribe a su hermano el excelentsimo seor Simn, embajador entonces en la Corte de Londres, para que lo procurase en aquel reino. No eran menos activas las providencias que tomaba a fin de realizar las escuelas gratuitas de primeras letras. Nos recuerda y presenta en varias sesiones el artculo de nuestros Estatutos y la Real Cdula en que Su Majestad nos encarga su observancia. Autorizado por ella pide al Muy Ilustre Ayuntamiento y al ilustrsimo seor Diocesano sufragasen para una obra tan necesaria y loable, llevando sus oficios hasta el punto en que vio expuesta a comprometerse su dignidad. No fue sta la nica ocasin en que sostuvo con igual firmeza los acuerdos y el decoro de este Cuerpo. Citara otro ejemplo si no me fuera demasiado lisonjero. Pero callar aquel pensamiento sublime que tanto recomienda su respeto a la virtud? Lo acredit honorficamente estimulando tambin nuestros ingenios, cuando ofreci premiar con una medalla de oro 15El seor don Nicols Calvo.

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OBRAS 24\ 24\ 24\ 24\ 24\ el discurso en que se demostrase quines haban sido, entre los difuntos, los cuatro varones ms dignos por sus buenas obras de la gratitud de esta ciudad y de toda la Isla, para decorar con sus estatuas el paseo pblico de extramuros. Pensamiento sublime, vuelvo a decirlo. Con l intentaba remunerar la beneficencia de nuestros mayores excitndonos a imitarlas; convertir ese teatro de lujo y de vanidad en una escuela de virtudes sociales; conciliar lo til con lo agradable para que a un mismo tiempo se deleitasen nuestros sentidos, y se inflamara en los corazones el amor de la patria y de la Humanidad. No admiris, hubiese prevenido, que esas estatuas slo haban de erigirse a los bienhechores que ya no existan para evitar se presumiese que l aspiraba a obtener algunos sufragios. Otro testimonio de su modestia nos dio todava menos equvoco; testimonio que mereci aplaudirse por la virtuosa Esparta en su rey Agesilao. Traed a la memoria aquella junta en que abrumado con la recordacin de sus grandes beneficios, y escogiendo algn medio para exonerar nuestro agradecimiento, se propuso colocar su imagen en la alameda intramuros. Apenas percibe la mocin, sorprendido y apareciendo el rojo del pudor en sus mejillas, la interrumpe, suplica y ruega no se contine ni se acuerde. “El bien que resulte a la patria por nuestros servicios —nos dice— es la nica recompensa a que debe aspirar un ciudadano; en ellos, y no en vanos monumentos, se conserva su memoria.” Grata y perpetua ser la suya en este Cuerpo, testigo de sus acciones y deseos, y en quien deposit cuanto haba concebido para nuestra ilustracin y felicidad. Nos confa la redaccin del Papel Peridico no por eximirse de aquel trabajo, sino porque esperaba se desempeara con ms utilidad entregndonos mil pesos que haba producido. Este fondo acumulado por los que deseando instruirse lean aquel papel, le pareci que deba invertirse en un objeto que satisfaciera ese anhelo, facilitando la pblica instruccin. Destnase, pues, para aumentar la biblioteca patritica a quien haba cedido generosamente varios volmenes; pide un reglamento para su mejor orden y gobierno; propone y consigue se coloquen en ella un telescopio, la mquina elctrica y otros instrumentos; y manifiesta cunto se propagaran los conocimientos franqueando la lectura de sus libros a ciertas personas que, sin embargo de no ser socios, concurriran a ella con decencia y decoro. Infructuoso seran estos auxilios, extraviada la razn con los vanos delirios del peripato. Su filosofa prevalece en nuestras aulas, venerando al Estagirita como nico intrprete de la naturaleza. Galeno es todava el corifeo de aquella ciencia, cuyo sistema ha sido trastornado muchas veces en el ltimo siglo por los descubrimientos de la qumica, la botnica y la anatoma. Casi se ignora cunto contribuyen estas facultades para ejercer la medicina con acierto, y cuanto es preferible la clnica a las tericas

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /25 /25 /25 /25 /25 hiptesis. Justiniano tiene ms proslitos que Alfonso X, y Euclides carece hasta de quien dicte sus elementos. Para disipar las tinieblas en que las ciencias abstractas abisman nuestros ingenios, frustrando la mejor poca de la vida literaria, don Luis de las Casas dirige respetuosamente a Su Majestad una representacin de este Cuerpo exponindole la necesidad de reformar el plan de nuestros estudios. Suplcale permita establecer una ctedra de matemticas en el colegio seminario cuyas rentas superabundantes sufragan para dotarla, segn l mismo haba reconocido, y nos presenta un profesor de botnica correspondiente del Real Jardn de Madrid,16 como el ms apto para establecer otro en esta ciudad, y descubrirnos las costumbres de los vegetales indgenas, concedidos con tanta profusin que de ningn extico necesitamos. La planta a cuya sombra viven casi todos los habitantes de esta Isla, y extiende sobre nuestro comercio el ramo ms frondoso, no fue la nica que mereci la atencin de don Luis de las Casas. Cuanto poda interesar a nuestra industria y agricultura tanto promovi sin desdearse de intervenir en ciertas pequeeces que omito por no hacerme ms difuso, aun siendo muy dignas de referirse en una Sociedad Econmica, donde es ms apreciable el pacfico ciudadano que proporciona un instrumento o alguna planta til que el conquistador de un reino. Esos oscuros ensayos y lucubraciones en que don Luis de las Casas reprimia los conatos de su ingenio elevado ni le envilecieron ni le acostumbraron a pensar con mezquindad, desatendiendo otras brillantes atenciones. Semejante al alma universal de los estoicos, se hallaba todo en todas partes. Aquellas manos que cultivaron al rbol de la cera y ejercieron otras operaciones mecnicas, tambin dirigan tres vastas provincias, y levantaban tres muros sagrados de la Casa de Beneficencia. Pusironla, en fin, con una rapidez admirable en estado de albergar la porcin ms desvalida del objeto santo a que fue destinada. El 8 de diciembre de 1794 don Luis de las Casas ofreci a La Habana un espectculo que jams haba visto, y que la misma Roma acostumbrada a otros muchos admir solamente cuando el religioso Numa, adornado con toda la magnificencia de sumo sacerdote y de rey, condujo en triunfo las vrgenes vestales para colocarlas en el suntuoso templo que les haba erigido. Con menos pompa, pero con mayores y ms puros afectos, don Luis de las Casas, acompaado de nosotros y de un pueblo innumerable que explicaba con sinceras bendiciones su estupor, su gozo y su terneza, traslada treinta y una nias hurfanas de la casa donde interinamente se educaban a ese alczar de piedad, a ese monumento el ms glorioso de nuestra religin y munificencia. 16El amigo don Pedro Locompter.

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OBRAS 26\ 26\ 26\ 26\ 26\ Los vctores que prorrumpieron los expectadores de aquella escena resonaron en esta sala; la oratoria y la poesa quisieron inmortalizarla con sus gracias y bellezas; y yo, nfimo miembro de este Cuerpo ilustre, yo tambin arrebatado por la fuerza irresistible con que la virtud exige nuestros homenajes, interrump el curso de vuestras tareas en aquella noche esclarecida que jams se borrar de mi memoria; y si no merec la reputacin de orador, satisfice al menos los deberes de ciudadano. Y cuando entonces os felicitaba por el hecho ms plausible que se registra en los fastos sociales; cuando os incitaba a subir a la inmortalidad siguiendo las huellas del gran patriota a quien no cesbamos de admirar y bendecir, quin hubiera dicho entonces, de aqu a seis aos, esta voz que es ahora el intrprete de nuestro jbilo tambin lo ser de nuestra mayor pena y amargura? Esta voz que ahora nos anuncia dichas y prosperidades bajo la presidencia de don Luis de las Casas, en la noche ms luctuosa para estas Sociedades le anunciara esta misma que ya slo le queda la triste memoria de sus beneficios. ¡Ah, qu ministro tan diferente, y qu lejos estaba yo de preverlo! Pero no interrumpamos con tan funestos presagios el placer que nos causa la narracin de sus obras. Todava nos restan algunos momentos en que don Luis de las Casas sea el alma, el espritu vivificante de este Cuerpo; todava sus manos conservan tanto vigor para recoger las pobres mendigas en ese refugio de la inocencia y miseria, y para establecer en La Habana otro manantial fecundo de abundancia y de riquezas. Tuya fue la idea, ilustre joven, tuya sea la gloria.17 Lejos de tu patria, pero ntimamente unido a ella por el celo de su prosperidad, conociste que slo poda obtenerla reuniendo en el Real Consulado, y en su Junta de Agricultura y Comercio, los dos ms robustos brazos de esta Isla, para que recprocamente se auxilien cooperando a su mayor auge y opulencia. Este proyecto tan bien combinado y deducido de datos incontestables, quizs se hubieran desgraciado a no encontrar el gobierno del excelentsimo seor Luis de las Casas la mejor y la ms oportuna ocasin de establecerse. Desde el 26 de mayo de 1795 en que comenz sus tareas la Junta Consular, hasta que entreg el mando de esta Plaza el 6 de diciembre del siguiente ao, slo ausente o enfermo dej de presidirlas. Sera interminable si pretendiera dar una exacta idea de todos los asuntos que en ellas se trataron, y de la energa con que los agitaba su activo jefe. El mismo Cuerpo ha presentado una relacin circunstanciada de uno y otro, acordando al mismo tiempo “se pida al Soberano con todo encarecimiento —son sus palabras— que en caso de realizarse el instituto literario, que en nuestra compaa promueve la Real Sociedad por instigacin e influjo de aquel digno presidente, se llame el Instituto de 17El seor don Francisco de Arango.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /27 /27 /27 /27 /27 Casas, recordando de este modo a todos nuestros descendientes el nombre de su bienhechor, del que tanto se afan por propagar las luces y mejorar en La Habana la educacin literaria”.18Sin duda fue sta la nica sesin a que dej de concurrir en calidad de espectador, no desdendose de tomar el nfimo asiento cuando poco antes haba ocupado dignamente el ms distinguido. Igual ejemplo de moderacin y celo por el bien pblico tambin recibimos nosotros asistiendo a estas juntas sociales sin admitir ninguna distincin, y aceptando con el mayor agrado diferentes comisiones, unas que deba evacuarlas en esta ciudad y otras cuando estuviese en la Corte. Parte a ella escoltado por las afectuosas preces de los vecinos virtuosos, que sintieron su ausencia con una pblica calamidad. Consolaos; ni ella ni el tiempo podrn arrancaros del corazn de don Luis de las Casas. Apenas lleg a Madrid solicita el expediente que haba dirigido, suplicando al ms benigno de los reyes confirmase los arbitrios propuestos para subsistir la Casa de Beneficencia, y el reglamento econmico que deba observarse en ella. Recoge los fondos remitidos por esta Sociedad para expensar al profesor de qumica; elige al que juzg ms idneo, y le ofrece cuanto fue necesario para conseguir lo que tanto anhelaba. No admitiris se interesase eficazmente por sus obras predilectas, aqullas que le merecieron los mayores afanes cuando todos los habaneros, as escriba el excelentsimo seor don Gonzalo O’Farrill, todos los habaneros tenan en don Luis de las Casas el ms eficaz agente de sus pretensiones. Entretanto el Monarca mximo a quien haba servido fielmente, derramando sobre este pueblo todas las prosperidades que manaban de las gracias concedidas por su instancia, este prncipe justo, remunerador del mrito, lejos de recibirle con la envidia y desconfianza que Domiciano al virtuoso Agrcola, cuando regres de Gran Bretaa le ofrece la Capitana General del reino de Valencia. No permitindole las vicisitudes de su salud separarse de Madrid, hace dimisin de aquel brillante y fructuoso empleo, protestando a Su Majestad que aceptara el ms oscuro y estril, como no fuese incompatible con sus achaques. El Rey, tan complacido de su moderacin como de los deseos de servirle que an le manifestaba, le nombra Ministro de la Junta Suprema de Caballera. Con este encargo permaneci en la Corte, no siendo menos til al Estado que a sus amigos, hasta que circunstancias muy arduas y urgentes le hicieron aclamar gobernador de Cdiz con honores de Capitn General de provincia. Patriota magnnimo no rehsa exponer su vida para salvar el decoro y tranquilidad de la nacin. 18Acuerdo de la Junta de Gobierno del Real Consulado, celebrada en 21 de diciembre de 1796.

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OBRAS 28\ 28\ 28\ 28\ 28\ Reconoce aquella importante Plaza donde fue colocado sin merecerla a su corazn ni un deseo, y la encuentra capaz de intimidar al que ms le hubiera pretendido; arruinado su comercio, exhausta de municiones, de vveres, consternados sus fieles habitantes, y las gentes perversas, oprobio de todos los pases, alentadas con la presencia de una respetable escuadra enemiga que bloqueaba aquel puerto. Abdicar su mando en situacin tan aterrante se hubiera atribuido a pusilanimidad. Impone, pues, sobre sus dbiles hombros un peso exorbitante, y procura restituir a Cdiz su antiguo esplendor y fortaleza empleando cuanto le sugiera el ardor de la fidelidad y la sangre fra de la prudencia. Precave la ms despechada invasin, honra y protege a los hombres de bien, reprime a los que se indicaron sospechosos y castiga los delincuentes, sin exasperar con atroces ruidosos suplicios la vacilante lealtad de algunos genios ultramontanos. No es posible dejara de ser muy aplaudida una conducta tan conforme a la razn y a la equidad, y cuya observancia cost a don Luis de las Casas esfuerzos y conflictos que postraron su lnguida salud, abatiendo aquella gran alma. En vano el arte ms necesario a la existencia del hombre apura todos sus recursos; en vano el Rey interesado en conservar ese fiel infatigable ministro le concede ultrneo trasladarse donde ms prontamente pudiera restablecerse, confiando el gobierno de aquella Plaza al jefe que juzgase digno de sustituirle; honrosa pero ineficaz retribucin. Retrase al Puerto de Santa Mara, buscando en la soledad, en el testimonio de su conciencia, en el seno piadoso de la religin, los consuelos que ya no encontraba entre los hombres. Con la frecuencia de los Sacramentos, con la meditacin del Ser Supremo y de sus infalibles bondadosas promesas conforta su espritu, y segn iba desprendindose de esta sustancia terrena y vil que lo deprime experimentaba la inalterable tranquilidad, el vigor, la confianza y los dems rasgos sublimes que inspira la paz interior del hombre de bien. Este sentimiento que fue, digmoslo as, el alma del carcter de don Luis de las Casas, y que presidi en todas las acciones de su vida, tambin le acompa y sostuvo en el lecho del dolor hasta morir con la dignidad de un filsofo y con la resignacin de un cristiano. La ciudad de Cdiz no estrech con las mismas disposiciones esa infausta noticia. Desvanecidas cuantas lisonjeras esperanzas haba concebido recibiendo en ocho meses grandes beneficios, se abandona a los excesos del dolor; el nfimo pueblo explica sus sentimientos con demostraciones que carecen de ejemplos; y el Muy Ilustre Ayuntamiento no menos penetrado de amargura y de gratitud, pide y clama se le restituya el cadver de aquel hombre que con tanto derecho le perteneca, para inhumarlo dentro de su recinto y hacerle los fnebres honores, ya que el Cielo no le haba concedido tributarle gracias cuando regresase vivo.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /29 /29 /29 /29 /29 La voz tremenda exhalada en la ciudad del Puerto de Santa Mara atraviesa los mares, y su eco horrsono hiere los muros de La Habana. ¡Ya no existe nuestro fundador!, repiten las obras de su beneficencia y patriotismo. ¡Falleci nuestro mejor amigo!, prorrumpen los que merecieron ese precioso ttulo. ¡Muri el ms tierno de los padres!, exclaman las nias educandas. S, nuestro amparo, s, nuestro bienhechor, el que sostena estas ruinas de la humanidad; s, el piadoso don Luis de las Casas ha perecido, ¡adorable Providencia! Para qu dilatas nuestra intil vida? As clamaban con desfallecido ronco acento las pobres del hospicio. Los oradores sagrados no temieron profanar la ctedra de la verdad lamentando su muerte y aplaudiendo sus acciones. Pero suspended un instante vuestra justa consternacin y advertid que don Luis de las Casas no yace todo entero en el sepulcro. Vive en nuestras almas, donde permanecer indeleble su memoria; vive en este Cuerpo inflamado con el amor sagrado de la patria que le inspir su constante presencia, su ingenio ilustrado, su ardiente celo; vive en este asilo de la indigencia y orfandad, residiendo especialmente en aquel monumento glorioso que le consagramos como el ms grato a su benigno corazn19 por haber establecido en esta ciudad un Papel Peridico una Sociedad Econmica, una biblioteca pblica, la Junta de Agricultura y Comercio, el tribunal del Consulado y una Casa de Beneficencia. Viven finalmente sus virtudes en su dignsimo sucesor,20 y desde aquella mansin augusta autorizado por la fiel amistad que se profesaron, por su carcter, por sus aos, y sobre todo por la independencia y energa que infunde el sepulcro, le dice incesantemente: “Oh t, de quien pende la suerte de esta gran Isla concede a sus habitantes lo que esperan con los brazos tendidos hacia tu persona y no te es lcito negarles: justicia, orden, prosperidad. Yo hice cuanto pude por satisfacer su anhelo, y el solemne voto que t tambin pronunciaste a la faz del Cielo y de los hombres. Consolbame de haber cumplido todos mis deberes; mas, rasgado el velo que oculta a nuestros ojos la verdad y el bien, he 19Esta Real Sociedad Econmica, en Junta General celebrada el 9 de diciembre de 1796, penetrada del reconocimiento que debe al excelentsimo don Luis de las Casas, declar que “su nombre merece conservarse en la memoria de la posteridad; y queriendo dedicarle un monumento ms durable y augusto que cuantos ha inventado la vanidad de los hombres, acord que se fabrique en la Casa de Beneficencia una sala destinada a la educacin de nios, bajo las mismas reglas de las educandas, grabndose en el centro de ella una inscripcin que exprese fue construida y dedicada a la memoria del excelentsimo seor don Luis de las Casas por los muchos beneficios que ha hecho a esta ciudad, y particularmente porque en ella estableci un Papel Peridico una Sociedad Econmica, una biblioteca pblica y una Casa de Beneficencia. 20El seor Marqus de Someruelos, presidente de la Sociedad Econmica y de la Real Audiencia de esta Isla, Capitn General de ella y gobernador de La Habana.

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OBRAS 30\ 30\ 30\ 30\ 30\ conocido que su idea fue muchas veces aparente. Desconfa, pues, de tus luces y deseos, y por ms rectos que los concibas no presumas que algunos de los mortales puede ser infalible en sus consejos. Da vendr en que la severa posteridad, de cuyo juicio no estn exentas ni las testas coronadas, examinando tus obras decidir para siempre si eres merecedor de olvido o de aplauso. Ese mismo Cuerpo que ahora presides ser el rgano de su fallo irrevocable. Tu noble alma libre de viles pasiones puede hacerte digno de obtenerlo favorable. Sigue su benfico impulso; concluye y perfecciona lo que yo empec con tanto afn; y no dudes que este pueblo reconocido, pero sin bajeza, al que debo los ms sensibles testimonios de amor por haberle trazado el plan de su felicidad, si t le dispensas cuanto an le falta para conseguirla bendecir perpetuamente tu memoria.” Tibi providendum est, a bons desidiretur (Tcito).ANIVERSARIO DEL 2 DE MAYO*Cuando la Regencia de Espaa y de las Indias ofrece a la consideracin de sus pueblos la sangre espaola vertida en Madrid el 2 de mayo de 1808, parceme que veo al cnsul Marco Antonio presentando al pueblo romano la tnica de Csar teida con su sangre.1 Uno mismo es el carcter de los regentes y del cnsul, una la causa de ambas naciones, y es tambin uno mismo el fin que con ellas se proponen. Muerto Csar competa a su colega regir la repblica; cautivo Fernando es la Regencia depositaria de su autoridad. El parricidio de Csar fue perpetrado por sus favorecidos Bruto y Casio; Napolen, despus de cautivar prfidamente al mejor de sus amigos, remuneraron los franceses con la muerte ms atroz la hospitalidad ms afectuosa. El cnsul orador, aun menos con su elocuencia que con las reliquias cruentas que mostraba, procur excitar las legiones a vengar la muerte de su dictador, al pueblo a execrar y perseguir a sus asesinos, y pretendi igualmente inflamar el celo y fervor de los sacerdotes para que con toda la pompa y majestad de su culto celebrasen el apoteosis del padre de la patria. Tales son, habaneros, los grandes objetos que se propone el consejo de Regencia cuando ordena que en todos los pueblos de la monarqua espaola se solemnice el aniversario de aquel da memorable, principio de la poca *Diario de la Habana 4 de noviembre de 1811. 1No se hace la comparacin en todas las circunstancias de uno y otro caso, sino solamente en aquella parte en que conviene la intencin de nuestro Gobierno con la del cnsul romano, teniendo presente lo que de Csar han dicho Lucio Floro y Marco Tulio en su oracin por Marcelo.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /31 /31 /31 /31 /31 de nuestra independencia y dignidad. La misma religin, aquella divina religin que excede tanto a la de Numa cuanto dista la luz de las tinieblas, la verdad del error, concurre tambin a santificar esa augusta ceremonia y los altos fines a que aspira el gobierno ms piadoso. El Muy Ilustre Ayuntamiento de esta ciudad, siempre fiel y obediente a los preceptos soberanos, ha elegido en este ao el mircoles 6 del corriente para cumplir en la santa iglesia Catedral la Real Orden de 18 de junio ltimo, y satisfacer el voto unnime de la nacin reunida en Cortes generales. Ella fue la que, transportada de gratitud y admiracin al considerar el ultrneo sacrificio de esas primeras ilustres vctimas de nuestra libertad, sanciono por el rgano de sus representantes “no slo pagar este justo tributo de eterno reconocimiento debido a su memoria, sino tambin excitar el valor y entusiasmo de la nacin a la imitacin de su heroico ardimiento, patriotismo y amor a nuestro legtimo soberano, y dirigir al Eterno nuestros ardientes votos por el descanso de sus almas”. La ntima conviccin, el digno aprecio del mrito brillante de esa accin, no es menos poderosa que la obediencia al Gobierno para estimular al Cabildo de La Habana a honrar y bendecir la memoria de esos mrtires de la patria. Si le fuera concedido satisfacer sus deseos, depositara esa sangre, germen fecundo de virtudes patriticas, en una urna ms preciosa que la consagrada por los aquivos a las cenizas de Filopmenes; la pompa fnebre del hroe griego no excedera a la de los espaoles; sus viles asesinos se conduciran a ella aherrojados para expiar tambin con la muerte y con las imprecaciones del pueblo ese crimen execrable, y erigira a los manes de la independencia espaola tantos monumentos cuantos dedic Grecia a su redentor del tirano Nabis. Vanos, ineficaces deseos no salvan la nacin, ni remuneran el merecimiento de esos patriotas, ni sufragan por su eterno descanso. Un clebre artista presentar desde la tarde del 5 en un cenotafio majestuoso varios rasgos patticos que deben inspirar no una estril admiracin, sino el patriotismo ms ardiente, el valor intrpido, la constancia inflexible, la aversin a la tirana y la fidelidad al legtimo soberano. Las preces y sufragios de la Iglesia Santa, la sangre divina del cordero inmaculado extinguir las imperfecciones que an les restan despus de una muerte tan grata al Cielo y a la tierra. Un orador cristiano pronunciar su elogio, ocupando lugar muy superior a las tribunas en que oraron Marco Tulio y Pericles por los romanos y griegos que perecieron en Modena y Samos. Espaoles, por la muerte de esos ciudadanos, cuyas exequias celebramos, todava tenemos patria, religin, un congreso nacional, y somos elevados a la dignidad de hombres libres. El fuego inextinguible que abrasaba su sangre an vertida, ms veloz y ardiente que el rayo se difundi desde Pirene hasta Calpe, inflam los pueblos de la Pennsula, y exclamaron todos simultneamente venganza y guerra. Esa voz tremenda super las

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OBRAS 32\ 32\ 32\ 32\ 32\ columnas de Hrcules, atraves el Atlntico, y resonando su eco horrsono en nuestros muros venganza y guerra repetimos los habitantes de esta Isla. Tembl el tirano en su trono vacilante al ver holladas sus erguidas guilas en Cdiz, en Bailn, en Valencia, en el Bruc y en la muy ilustre capital de Aragn. ¡Oh das de la restauracin de nuestra antigua grandeza, gloria y dignidad! Das felices y por siempre gratos, por qu no fuisteis ms constantes y perdurables? Por qu bailasteis con la rapidez del relmpago? Qu hado adverso agost los laureles que tan lozanos renacan en los campos feraces de la Hesperia? ¡Ah, corramos un denso velo sobre esa metamorfosis humillante, y absmese en olvido eterno nuestra sbita degradacin y mengua! Pero vuestros nombres, manes inmortales de Espaa; vuestros nombres, vuestra memoria, nuestra veneracin y gratitud, se trasmitir ilesa a las generaciones ms distantes. ¡Daoiz, Velarde... nombres gratsimos! Atenas y Roma os habran esculpido en el templo de Minerva y en el Capitolio entre los nombres de Harmodio y Codio, de Junio Bruto y Decio. Espaa, la reconocida y generosa Espaa, os ha grabado con brillantes caracteres en el grandioso templo erigido a la libertad sobre las ruinas de la tirana y el despotismo. Presentes da y noche a la vista y meditacin de los diputados de sus provincias les inspiraris vuestras virtudes y todos los deberes del ciudadano espaol. Genios tutelares de esa augusta asamblea presidiris sus sesiones, y antes de sancionarlas os consultarn como a orculos de la nacin. Viviris en ese santuario del patriotismo. Viviris en el alma de los buenos espaoles, y por una vida mortal habris adquirido la inmortalidad. Qu importa que la naturaleza os haya concebido una existencia momentnea si la memoria de vuestra muerte ser interminable? Qu importa que vuestras cenizas se hubiesen profanado despiadamente, y que ni ellas mitigasen el menor de esos prfidos asesinos? La gloria de los verdaderos patriotas no pende del mrmol que los cubre; la tierra entera es su mausoleo, y los pueblos ms lejanos admiran y bendicen sus acciones. Empero, da vendr en que no carezcis ni de esa honrosa distincin. La patria ha decretado erigir un monumento suntuoso en el mismo lugar donde os inmolasteis por ella. Entretanto, recibid este solemne homenaje que tributa a vuestro singular merecimiento. Hasta ahora slo se haba discernido a los conmilitones del dios de las batallas, por vosotros trasciende a todas las clases y condiciones del pueblo espaol. Y vosotros, espectadores de esa escena majestuosa, si no la presenciis con un fro estupor, sabed que arrollados nuestros ejrcitos hasta las plazas martimas, cautivo Fernando y colocada en su trono la injusticia, ya no hay premio sin mrito, ni felicidad sin libertad, ni libertad sin heroicos sacrificios. Toms Romay.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /33 /33 /33 /33 /33RELACI"N DEL OBSEQUIO QUE SE HIZO A DON MANUEL GODOY CON MOTIVO DE SU ELEVACI"N A LA DIGNIDAD DE ALMIRANTE GENERAL DE ESPAA E INDIAS*AL PBLICO Deseando el seor intendente del Ejrcito don Rafael Gmez Roubaud, Superintendente Director General de la Renta de Tabacos, manifestar su jbilo y complacencia por la elevacin de Su Alteza Serensima el seor Prncipe don Manuel Godoy, Generalsimo de las Armas, a la dignidad de Grande Almirante en Espaa y en las Indias, y por el restablecimiento del tribunal del Almirantazgo, ha dispuesto se engalane la Real Factora y todo su alrededor el 23 del corriente. Dentro de ella estarn colocados con el decoro y magnificencia posibles el Real retrato de Nuestro Augusto Soberano y el de Su Alteza Serensima en el testero de la gran galera principal con la iluminacin, entre otras, de veintiuna araas de cristal; y si el tiempo lo permite, se iluminar exterior e interiormente todo el edificio, sus contornos y avenidas. Para que el pueblo pueda disfrutar desde las oraciones de un divertimiento agradable, habr varias msicas repartidas en el muelle, en la portada que se ha dispuesto y en los arcos que se han formado; a las dems personas, con particularidad las de distincin, que gustan igualmente concurrir, se les ha destinado en el interior de la casa una buena y escogida serenata de cuarenta msicos, y sern recibidas y colocadas con el cuidado, atencin y miramientos propios de su carcter; para lo que el seor Superintendente tiene dadas todas sus disposiciones a fin de evitar incomodidades, y agradecer a las mismas personas de distincin que se dignen acompaarle a unos obsequios que dedica con tan noble objeto, y al reconocimiento de las bondades concedidas por Su Alteza Serensima. Y habiendo varios de estos propios sujetos pedido y deseado ver la mesa de noventa cubiertos, y el ramillete alegrico en que el mismo da se ha de celebrar el convite y el brindis por la importante salud y exaltacin de Su Alteza Serensima, ha ordenado tambin el mismo seor Superintendente quede abierta e iluminada con toda brillantez exterior e interiormente su habitacin y la gran pieza del banquete, para que este otro objeto sirva de diversin a los que gusten asistir a dar todo el lucimiento que apetece y anhela. *Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 69-71. publicado en forma de folleto con el ttulo Relacin del obsequio que hizo al Serensimo Seor Prncipe Generalsimo D. Manuel Godoy, con motivo de su elevacin a la dignidad de Almirante General en Espaa e Indias, el Seor Intendente de Exercito Director Don Rafael Gmez Roubaud, Superintendente Director General de la Renta de Tabacos en esta Isla, el 23 de septiembre de 1807. Escrbela D. T. R., Imprenta de la Capitana General, Habana, s/a.

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OBRAS 34\ 34\ 34\ 34\ 34\ A este fin, y para el complemento de tales obsequios, ha dispuesto el seor Marqus de Someruelos, Presidente, Gobernador y Capitn General, que el castillo de Atares, que mira a la Real Factora y se halla prximo a ella, salude al can en el acto de brindar por Su Alteza Serensima; y el excelentsimo seor don Juan Mara Villavicencio, Comandante General de Marina, ha mandado con tan aplausible motivo se siten las lanchas caoneras empavesadas frente al muelle de la Real Factora para que al mismo tiempo hagan el propio saludo, cuyas dignas disposiciones de dichos seores jefes en obsequio de Su Alteza han llenado de gozo al seor Superintendente por las consideraciones que merece, y se completar su jbilo y gratitud si el pueblo, con su acostumbrada urbanidad, observa las leyes de la polica y verifican su asistencia las personas distinguidas. Habana, 21 de septiembre de 1807. CARTA DE CONVITE El Intendente de Ejrcito, don Rafael Gmez Roubaud, Superintendente Director General de la Real Renta de Tabacos en esta Isla, suplica a usted se sirva acompaarle a comer en la Real Factora el 23 del corriente a las dos en punto, y a brindar, con las primeras autoridades de esta Plaza, por la importante salud y exaltacin de Su Alteza Serensima, el seor prncipe don Manuel Godoy, Generalsimo de las Armas, a la dignidad de Almirante General en Espaa e Indias y Protector del Comercio en todos los dominios del Rey. Habana, 19 de septiembre de 1807. La elevacin a Su Alteza Serensima el seor Prncipe Generalsimo, don Manuel Godoy, a la dignidad de Grande Almirante de Espaa y de las Indias, y el restablecimiento de ese importantsimo Tribunal, no ha sido menos plausible al seor Intendente de Ejrcito don Rafael Gmez Roubaud, Superintendente Director General de la Renta de Tabacos de la Habana, que a los otros seores jefes de la misma Plaza. Adems de las circunstancias personales que excitaban en Su Seora la ms sincera satisfaccin por la nueva honorfica preeminencia de Su Alteza Serensima, los empleos que ejerce en esta ciudad le obligaban a manifestarla de un modo sensible y decoroso. Como Intendente de Real Hacienda prev y se complace del incremento que debe resultarle protegida la Marina mercantil por el tribunal del Almirantazgo; como Superintendente de la Renta de Tabacos no desconoce que facilitndole la exportacin de los frutos de esa colonia, progresar necesariamente su agricultura, fomentndose tambin el cultivo de aquella preciosa planta que tantas veces le ha recomendado Su Majestad ponindola bajo su inmediata y nica direccin. Tan justos y nobles motivos obligaron al seor Superintendente a dar prueba nada equvoca de su jbilo por las futuras prosperidades de la nacin, y de su gratitud a las mercedes recibidas de Su Alteza Serensima.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /35 /35 /35 /35 /35 La extensin y comodidad de la Real Factora de Tabacos le brindaba cuanto desear poda para una funcin la ms brillante y concurrida. Este edificio no solo excede a todos los dems de La Habana en capacidad y en el repartimiento de sus piezas, sino tambin en su deliciosa situacin. Fundado en la misma ribera del fondo de la baha, tiene a su izquierda los talleres, gradas y almacenes del Real Arsenal, y tras ellos se descubre una parte considerable de este pueblo. Su frente hacia el medioda le proporciona tanta variedad de objetos que difcilmente pueden reunirse en el ms hermoso pas. Embarcaciones carenndose y arboladas grandes y pequeas surcando aquellas aguas casi inalterables; arroyos que descienden a ellas; el castillo de Atares situado a corta distancia sobre una eminencia en la margen opuesta; colinas elevadas y desiguales, valles profundos que dilatan el horizonte, siempre cubiertos de todas las gracias y dones de la primavera y del otoo; caseros, quintas y pueblos esparcidos en la extensin de seis leguas; tal es el cuadro que se presenta a la vista desde los balcones de la Real Factora. A estas bellezas constantes se aadieron el da 23 de septiembre cuantos adornos pudo inventar el ms grande deseo de complacer y de lucir. Ciento noventa banderas de diversos colores flameaban en los tejados y azoteas de esa casa. Todas las piezas de la habitacin del seor Superintendente, y algunas otras de la Factora, estaban alhajadas con muebles de mucho gusto y valor. Destinose para un convite de noventa cubiertos la ms grande y cmoda de sus salas. Una colgadura de color rosado con flecos blancos, recogida a trechos con cordones y borlas iguales a la guarnicin, y entrelazadas con festones de laurel; araas y bombas de cristal, cornucopias doradas y paisajes muy vistosos, adornaban sus paredes y techo. El pavimento lo ocupaba una mesa de treinta varas de largo, cuyo ramillete era un canal de veintisiete, con uno de ancho y un tercio de elevacin, lleno todo de agua y con varios pececillos nadando en ella. En su extremo principal penda de una cadena de oro, entre las columnas de Hrcules, el Real escudo de las armas de Su Majestad, y tras ellas un muelle semejante al de la Factora. Al extremo opuesto se colocaron, entre otras dos columnas, las armas del Serensimo seor Prncipe Almirante, y a continuacin la grada de un navo de ochenta caones de una vara de longitud, el cual tena un costado perfectamente concluido y el otro en esqueleto, obra del mucho gusto y de tanta inteligencia que puede presentarse por modelo. Cuatro promontorios de peas martimas dividan el canal en cinco partes. Sobre los dos mayores se elevaban tres cuartas dos templos esfricos de mrmol con ocho columnas de orden jnico, doradas sus basas, capiteles y cornisas. En el uno estaba la imagen de Anfitrite y en el otro la de Neptuno. Sobre los otros dos peascos haba otros dos templos ms pequeos de alabastro oriental, uno consagrado a la paz y el otro a la inmortalidad. Once embarcaciones de diversos portes flotaban en el canal, cinco

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OBRAS 36\ 36\ 36\ 36\ 36\ de ellas eran todas de cristales de diversos colores, y hasta los aparejos tan finos y bien colocados como si fueran de seda; las otras cuatro de madera pintadas doradas. El centro de este ramillete alegrico lo ocupaba otro navo de ochenta caones a la vela, cuyo casco tena ms de una vara de largo, todo su aparejo, banderas y velamen era de seda, y en el palo mayor estaba enarbolada la insignia del Serensimo seor Prncipe Almirante con sus armas bordadas de oro. La parte exterior del canal se haba cubierto con riscos y arena, adornndola con ovas, conchas y otras producciones marinas. Entre ellas se presentaba a igual distancia veintiocho ninfas de alabastro en diferentes actitudes, sosteniendo otros tantos escudos de armas perfectamente pintados de colores en lminas de seis pulgadas de largo y tres y media de ancho. A la derecha de las Reales armas seguan las del excelentsimo seor Primer Secretario de Estado; las del excelentsimo seor Patriarca Vicario General de la Armada; la cifra1 del excelentsimo seor don Ignacio Mara de Alaba; la del seor Auditor General del Almirantazgo; la del seor contador del mismo Cuerpo; las armas de esta Ciudad de La Habana y la del seor Marqus de Someruelos, Presidente, Gobernador y Capitn General de ella y de toda la Isla. Por el lado izquierdo las del excelentsimo seor ministro de Estado y de Hacienda; las del seor Tesorero General del Reino, las cifras del excelentsimo seor don Antonio Escao y la del excelentsimo seor don Jos Justo Salcedo; las armas del excelentsimo seor don Flix de Tejada, Capitn General del Departamento de El Ferrol, las de la Real y Pontificia Universidad de La Habana y las del ilustrsimo seor don Luis Pealver y Crdenas, ex arzobispo de Guatemala. A continuacin de las armas de su Su Alteza Serensima se colocaron por la derecha las del excelentsimo seor ministro de Estado de Gracia y Justicia y de la Guerra; las del excelentsimo seor baylio frey don Antinio Valds y Bazn, Capitn General de Marina; la cifra del seor Intendente General del Almirantazgo; las armas del excelentsimo seor don Jos Mazarredo, Capitn General del Departamento de Cdiz; la cifra del excelentsimo seor Tesorero General del Almirantazgo; las armas de la Real Sociedad Econmica de La Habana y las del ilustrsimo seor don Juan Jos Daz de Espada, obispo de esta dicesis. Seguan por la izquierda de las armas del Serensimo seor Prncipe Almirante las del excelentsimo seor ministro de Estado y de Marina; las del excelentsimo seor don Francisco de Borja, Capitn General del Departamento de Cartagena; la cifra del seor don Jos de Espinosa Tello, secretario del Almirantazgo; 1Por ignorarse los escudos de armas de los seores ministros que componen el Consejo Supremo del Almirantazgo se pusieron sus cifras en figura de escudo con los atributos y distinciones que a cada uno de dichos seores corresponde.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /37 /37 /37 /37 /37 las armas de la Real Sociedad Econmica de San Lcar de Barrameda;2las del seor Superintendente Director General; las del Real Consulado de La Habana; y las del excelentsimo seor don Juan Mara Villavicencio, Comandante General de este Apostadero. No se esmer menos el seor Superintendente en decorar los contornos y avenidas de la Real Factora. En la puerta de su atrio se pint al fresco, por el seor Peruani,3 una portada sencilla, pero majestuosa, colocando en ella una lpida con esta inscripcin: “Al gran Almirante, el Superintendente”. Desde aqu hasta la puerta de la ciudad, llamada del Arsenal, se haban plantado la noche anterior en toda la extensin de esa calzada, dos hileras de hermosos rboles, y a proporcionada distancia arcos de ramos y palmas adornados con flores y frutas naturales. La repentina aparicin de esta alameda sorprendi y agrad tanto como su orden y frondosidad. Seis msicas de otros tantos regimientos de esta guarnicin se situaron desde las doce de aquel da en la glorieta formada en la esquina del Real Arsenal, en la portada del atrio de la Factora, en su muelle, en sus dos ngulos al occidente y en la puerta de la habitacin del seor Superintendente. Tocaban con frecuencia alegres piezas, especialmente cuando llegaron el seor Marqus de Someruelos, Presidente, Gobernador y Capitn General, el ilustrsimo seor obispo diocesano, el ilustrsimo seor ex arzobispo de Guatemala, los seores jefes de los Cuerpos militares, polticos y econmicos de esta ciudad, y varios otros caballeros particulares convidados a comer. A las dos de la tarde se present en una fala muy engalanada el excelentsimo seor don Juan Mara Villavicencio, Comandante General de este Apostadero, a la vanguardia de catorce lanchas caoneras empavesadas que le seguan al remo; y despus de algunas evoluciones anclaron en lnea frente al muelle de la Factora, y Su Excelencia desembarc en l acompaado de varios oficiales de la Real Armada. A las tres de la tarde principi el banquete, y entonces pareci la mesa ms hermosa por la simetra y variedad de los manjares que contena, tan abundantes como delicados, servidos todos en plata y los postres en porcelana muy fina. Los celebrados vinos de Constanza y del cabo de Buena Esperanza se reservaron para brindar por la importante salud y elevacin de Su Alteza Serensima el seor don Manuel Godoy a la dignidad de Grande Almirante de Espaa y de las Indias. El seor Superintendente ejecut 2A causa de ser el seor Superintendente socio de mrito de la Real Sociedad de San Lcar de Barrameda, su patria, y tener este Cuerpo Patritico por su director perpetuo al Serensimo seor Prncipe Generalsimo Almirante, coloc Su Seora su escudo de armas. 3Este hbil profesor que tantas pruebas ha dado de su inteligencia y buen gusto, dirigi tambin el ramillete y dems adornos de la casa.

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OBRAS 38\ 38\ 38\ 38\ 38\ este plausible obsequio en consorcio de todos los seores jefes militares, civiles y eclesisticos de esta ciudad, de su Muy Ilustre Ayuntamiento y dems Cuerpos polticos, literarios y econmicos. Luego que concluy Su Seora resonaron a un tiempo dos orquestas que haban tocado alternadamente todo el tiempo de la comida; y por orden del seor Presidente, Gobernador y Capitn General salud con su artillera el castillo de Atars. Las lanchas caoneras, que para este efecto haban sido conducidas, repitieron el propio saludo; concluyndose aquel acto con los vivas y aclamaciones de los concurrentes, la armona de los instrumentos y el horrsino estampido del can, cuyo contraste de sonidos llev hasta el extremo la alegra y complacencia de todos los circunstantes, pero sin propasar los lmites de la circunspeccin y decoro. Y para que todos los dependientes de la Factora participasen del jbilo y generosidad del seor Superintendente, dispuso otra mesa de cuarenta cubiertos, la cual fue servida con la misma esplendidez y delicadeza que la principal. Entretanto, el espacioso prtico de aquella casa, las calles del barrio de Jess Mara, en cuyo extremo est edificada la calzada del Arsenal y hasta el Campo de Marte, se llenaba de un gento inmenso que concurria en tropas de esta ciudad y de sus arrabales a gozar del espectculo que se le haba ofrecido desde el da anterior por medio de un papel pblico. La noche, lejos de interrumpir la concurrencia y privarla de los objetos que tanto la embelesaban, aument el nmero de aqulla y la hermosura de stos. Las seis msicas continuaron tocando en los mismos lugares que haban ocupado aquella tarde; seis mil trescientos morteretes ardiendo en los terrados y azoteas de aquel edificio, dos mil entre hachas, bujas o codales en su interior, mil setecientas ombas y faroles de cristales colocados en los portales y avenidas, disipaban las tinieblas a mucha distancia; y vista an ms lejos la gran claridad que resultaba de diez mil luces reunidas con un orden simtrico, presentaba la Real Factora un espectculo extraordinario que sorprenda y admiraba. Francas sus puertas a todo el pueblo recibia el seor Superintendente con el mayor agrado y urbanidad a las personas de distincin que se dignaron concurrir; recomendndolas despus a varios sujetos que haba encargado las acompaaran y mostrasen cuanto poda interesar su atencin. La merecieron hasta las piezas ms interiores de su morada; pero ms detenidamente la sala en que se dio convite, cuyo ramillete se haba tambin iluminado, y la galera en que estaban colocados con el mayor decoro y magnificencia los retratos del Rey Nuestro Seor y del Serensimo Prncipe Alm irante. Su colgadura era igual a la que tena la pieza en que se sirvi la comida; y adems de las muchas luces contenidas en las bombas que pendan de sus arcos, y en las cornucopias doradas clavadas en las paredes, veinteiuna ara-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /39 /39 /39 /39 /39 as de cristal eran muy suficientes para las ms brillante iluminacin. Cuarenta msicos escogidos separados en dos coros tocaron hasta las diez de la noche las mejores sinfonas de Haydn y de Pleyel. Despus de aquella hora, inflamada la juventud con la armona de los instrumentos, y encontrando reunido en aquel lugar cuanto puede conducir al baile mas agradable y lucido, suplic al seor Superintendente permitiera ejecutarlo, confiando en su afabilidad y franqueza accedera gustoso a esa solicitud. No fueron vanas sus esperanzas. Su Seora, que slo aspiraba a complacer y contribuir a cuanto pudiera realzar esta funcin, hizo separar las orquestas colocando una de ellas en el extremo opuesto de aquella gran pieza para que sin confundirse danzaran a un mismo tiempo en diferentes partes. As se ejecut con el mejor orden y respeto hasta la madrugada del da siguiente, en que cansado y satisfecho de divertirse y reconocido a los obsequios y atenciones del seor Superintendente, se retir de aquella casa un concurso muy numeroso de personas de todas clases y condiciones. Y porque algunas no pudieron ver entonces el ramillete y dems adornos extraordinarios de ella, dispuso Su Seora que nada se alterase, y que por otros cinco das quedase todo en el mismo estado y visible a cuantos sujetos se presentasen con alguna decencia. BRINDIS Con el seor Marqus de Someruelos, Presidente, Gobernador y Capitn General de esta Isla, y con todo el Ejrcito del Rey Nuestro Seor. Con el excelentsimo seor don Juan Mara Villavicencio, Comandante General de Marina en este Apostadero, y con todo el Cuerpo de la Real Armada. Con el ilustrsimo seor don Juan Jos Daz de Espada, dignsimo obispo de esta dicesis, con el ilustrsimo seor don Luis Pealver y Crdenas, ex arzobispo de Guatemala, y con todo el Estado eclesistico secular y regular. Con el Cuerpo de Real Hacienda. Con el Muy Ilustre Ayuntamiento, ciudad y pueblo de La Habana. Con los seores Prior, cnsules, Juntas Consular y Cuerpo de Comercio. Con la Real Sociedad y Junta Patritica. Con la Real y Pontificia Universidad, y con los jefes, oficiales y subalternos de la Real Factora y Renta de Tabacos; brinda el Superintendente Director General de ella por la importante salud y exaltacin de Su Alteza Serensima, el seor prncipe don Manuel Godoy, Generalsimo de las Armas, a la dignidad de Almirante General de Espaa e Indias, y Protector del Comercio en todos los dominios del Rey; que viva.

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OBRAS 40\ 40\ 40\ 40\ 40\CONJURACI"N DE NAPOLE"N BONAPARTE Y DON MANUEL GODOY CONTRA LA MONARQUA ESPAOLA*Dos mil leguas distante de la escena ms prfida que han visto los siglos; dedicado a la conservacin de la Humanidad lnguida y afligida; siento, no obstante, agitarse mi espritu por todos los efectos que inflaman a los fieles espaoles, testigos de esa catstrofe horrorosa. La distancia no me permite marchar bajo los estandartes enarbolados por el patriotismo y lealtad para redimir a un Rey arrancado alevosamente de su trono por el vasallo ms favorecido, y por aquel ntimo amigo a quien tantas pruebas haba dado de su confianza y sincera adhesion; para restaurar su Corte usurpada por unos asesinos que han cometido las mayores atrocidades en aquel mismo pueblo que los haba recibido con la ms afectuosa hospitalidad; que pretenden abolir sus leyes fundamentales, arrogarse la autoridad y exponer la nacin a las desolaciones de una guerra intestina. Pero si no me es concedido verter toda mi sangre por causas tan justas, humedecer al menos la pluma en lo ms ardiente de mi corazn para declamar contra una felona tan negra y detestable. Cielos, por qu no me concedisteis la vehemencia de Tulio, la energa de Demstenes? Fue acaso Catilina ms infiel a Roma que Godoy a Espaa, o es Bonaparte menos abominable a ella que Filipo a Grecia? Espaa ser la ltima vctima que devore Bonaparte, dijo un ministro de Inglaterra mucho antes que nuestro ejrcito se hubiera enervado desterrando veinticinco mil hombres al norte de Europa; cuando el rey de Npoles no haba sido lanzado a la isla de Sicilia; cuando la reina de Etruria permaneca en su trono; cuando todava el Prncipe Regente de Portugal, y toda su Real familia, perseguida por las tropas francesas, no pensaba buscar un asilo en sus remotas posesiones de Amrica; y cuando los ejrcitos ms poderosos de Francia no haban entrado pacficamente en la Pennsula; y a pretexto de ampararla y protegerla de una invasin, que ellos mismos ejecutaban, se apoderaron de todas las fortalezas de la frontera y plantaron sus reales alrededor de la Corte de Carlos IV. Entretanto, un Valido sin el talento de Granville, sin la poltica de Alberoni, sin alguna de las virtudes de Ximnez y excediendo a todos en ambicin, avaricia y otros vicios; un favorito dspota absoluto de la volun*Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 91-111. Publicado en forma de folleto con el ttulo Conjuracin de Bonaparte y Don Manuel Godoy contra la Monarqua Espaola Imprenta del Gobierno, Habana, 1808. Fue reimpreso en Buenos Aires en 1809 en un folleto en 4, 24 pginas; citado por J. M. Gutirrez en su Bibliografa de la primera imprenta de Buenos Aires en 1866; citado por Trelles en su Bibliografa cubana del siglo XIX (t. I, p. 38); reimpreso en Mxico y Lima en 1808.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /41 /41 /41 /41 /41 tad de su prncipe, de la existencia y propiedades de sus vasallos; don Manuel Godoy, an ms insidioso y prfido que el mismo Bonaparte, permite debilitar nuestro ejrcito, pudiendo evitarlo fcilmente con los millones que atesoraba; mira inalterable arrojar de sus solios a un hermano y dos hijas de aquel Rey que lo haba exaltado a las ms altas dignidades; consiente entrar en Espaa cien mil franceses armados con todo lo necesario para una conquista, y aunque su General reserva explicar las ideas que los conducen para cuando el emperador se presente delante de sus ejrcitos, les entrega todas las plazas fuertes, preparandole alojamiento en la Corte que ya sitiaban amistosamente. Lejos de tomar las precauciones ms activas y enrgicas por tanto aparato marcial y un silencio tan sospechoso; lejos de hacer retirar las tropas que tenamos en Portugal, donde no eran necesarias y donde nunca debieron haber ido, mucho menos en aquellas circunstancias; lejos de alarmar al pueblo de Madrid y a toda la Pennsula, o dejarla que fomentase sus desconfianzas y recelos para que privadamente cada cual se apercibiese; lejos por fin de emplear otros recursos que no omitiera el hombre ms incauto se empea en tranquilizar la nacin y disipar sus muy justas sospechas hasta ofrecer al mismo Soberano por garante de las sinceras y amistosas intenciones de los franceses. Antes de esta poca siempre lamentable, confiado en la ciega condescendencia de Carlos IV a sus ms dereglados deseos consigui casarse con una Infanta, su prima. rbitro sin lmites del poder y autoridad, se elev sobre todos sus vasallos arrogndose las primeras dignidades y el tesoro de la nacin. Sin otra campaa que la escaramuza con los portugueses de 1801, y no habiendo visto el mar sino desde Cdiz y Barcelona cuando el viaje de los reyes a Sevilla y las bodas del Prncipe de Asturias, tuvo la impudencia de conferirse los ttulos de Generalsimo de los ejrcitos y Almirante General de Espaa y de las Indias con emolumentos y honores no concedidos ni al heredero presuntivo de la Corona. Este derecho era lo nico que mortificaba su ambicin, y para degradarlo de esa preeminencia os pretender se declarase al prncipe fatuo e incapaz de reinar, para que recayese en l la Regencia de la Monarqua por los graves achaques de Carlos IV. Nada fue tan fcil como disipar aquella impostura, ni nada tan justo como reprimir el orgullo de su infame autor. Mas lejos de quedar confundido y escarmentado, protesta vengarse de un modo an ms inicuo. Sin ms razn que su despotismo, separa del Consejo y de la Corte a los fieles ministros que resistieron su proyecto y coloca en sus plazas a los que podan cooperar al srdido plan que estaba intrigando. En octubre del ao prximo anterior suplant alevosamente al Prncipe de Asturias el horroroso crimen de regicida y parricida; le oblig a firmar dos cartas dirigidas a sus Augustos Padres en que detestaba la atrocidad que nunca pens cometer, y lleg su iniquidad hasta el extremo de prevenir el juicio del

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OBRAS 42\ 42\ 42\ 42\ 42\ Tribunal que conoca de esta causa, extendiendo anticipadamente la sentencia que haba de pronunciar contra todos los que supona cmplices con Su Alteza Real. Sus notorias virtudes sociales y cristianas, la opinin general de todo el reino y la rectitud de aquellos jueces, incorruptibles hasta entonces, declararon unnimemente la inocencia de todos los calumniados, pura y libre del menor indicio. De esta suerte Bonaparte y Godoy, confederados contra Carlos IV y su dignsimo sucesor, preparaban la ruina de la Monarqua espaola. Sin ejrcito, sin Marina ni Tesoro; expatriados o perseguidos los vasallos ms ilustres por sus talentos y virtudes; abatida la nobleza; humillada y envilecida la nacin, despus de dieciocho aos de un gobierno desptico, en que los vicios y crmenes eran aplaudidos y renumerados; creyeron inevitable su proyecto, y que Espaa indefensa e incapaz de resistir el poder invencible de cien mil franceses, con olivas y palmas conducira al trono a Bonaparte, y postrada a sus pies le tributara el homenaje de todas las colonias. Lo ocurrido en Aranjuez desde el 17 hasta el 21 de marzo acreditar siempre que las virtudes de los espaoles pudieron ser sofocadas, pero no extinguidas. Lleg al colmo la perfidia y despotismo de Godoy, apur todo el sufrimiento y resignacin del pueblo, y semejante a un volcn oprimido reconcentra sus fuerzas y arroja de s la inmensa mole que lo abrumaba. El pueblo solo tuvo bastante energa, valor y fortaleza para evitar la emigracin de los reyes, y para hacer sufrir a su execrable autor las ms grandes humillaciones. El pueblo, tantas veces calumniado de injusto y sedicioso, ha solido ser el juez ms recto e inflexible. Si entonces lo hubieras conocido no sufriras ¡oh Espaa!, la vejacin de ver a ese monstruo enseorearse ahora con todos sus ttulos y dignidades cerca del trono de Napolen; all slo puede existir, all slo remunerarle sus servicios. El ms importante que le hizo, y el que deba facilitarle la usurpacin de Espaa, era la fuga de los reyes. No la propuso a Sus Majestades hasta el momento en que sospechndola los vecinos de Madrid se reunieron para evitarla. Entonces, lejos de manifestar al Rey el verdadero motivo de aquella fermentacin, le hizo concebir que el pueblo atentaba contra su Augusta Persona, y que era preciso abandonarlo para no exponerse a un desacato. No es creible que el traidor intentaba realizar la emigracin. Cmo podan llegar los reyes a los puertos de la Pennsula sin que los Consejos, los pueblos por donde deban transitar, las tropas espaolas y francesas que a cada paso encontraran, y la nacin toda, no lo impidiera? Cmo el avaro Godoy no se prepar para ella, extrayendo de su casa todo su tesoro, sus riqusimas alhajas y aquellos papeles que comprobaron sus crmenes contra el Estado y contra el Prncipe de Asturias? Y Bonaparte consentira que se trasladasen a Amrica y conservaran estos vastos dominios, privndose para siempre de la porcin ms importante de la Monarquia espaola? Se satisfara su dio a la casa de Borbn con arrojarla de Europa?

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /43 /43 /43 /43 /43 Mirara con indiferencia que estableciera en las Indias un Imperio formidable, unida ntimamente con Inglaterra, con los portugueses de Brasil y con los Estados de la Amrica septentrional? Ni cmo se poda verificar el viaje de la familia Real sin el auxilio de los ingleses, o exponindose a ser presa de sus escuadras? De aqu debe inferirse que la fuga de los reyes, no obstante el aparato que la anunciaba, fue una simulacin urdida entre Bonaparte y Godoy con el doble objeto de hacer a Sus Majestades odiosos a sus pueblos, porque los desamparaba cuando era tan necesaria su presencia, y por este abandono autorizarse Napolen para ocupar la Pennsula sin la menor resistencia. ¡Vanas, detestables esperanzas! Este proyecto tan detenidamente combinado, y cuyo xito se juzgaba infalible, qued frustrado con dos palabras; y aquel coloso que estremeca la nacin entera fue confundido por la dbil voz de un anciano ministro. Ved aqu el traidor. El pueblo pide su cabeza, dijo Caballero a Carlos IV sealando a Godoy; y este cobarde como si oyera el estampido de un trueno, calla, teme, huye y temblando se oculta del Cielo y de la tierra. As permanece dos das atormentado de la sed, el hambre, por las imprecaciones de los hombres y los remordimientos de su conciencia. El traidor de Roma, o por menos fortaleza o por ms pudor, prefiri la muerte al escarnio del pueblo. Mientras el de Madrid con el mayor orden y moderacin, y sin derramar otra sangre que algunas gotas de la de Godoy, despojaba su casa y las de todos sus satlites, entregando a las autoridades cuanto en ella encontraba; el rey Carlos IV, desconfiando de todos sus vasallos, sensiblemente convencido de la infidelidad e ingratitud de aqul a quien ms haba exaltado y distinguido, y no permitindole los achaques de que adoleca soportar por ms tiempo el grave peso del gobierno, determin despus de la ms seria deliberacin abdicar libre y espontneamente la Corona de Espaa y de las Indias en su legtimo sucesor el Prncipe de Asturias, don Fernando. El Consejo autoriz la renuncia como ejecutada con todas las solemnidades prescritas por nuestras leyes; los pueblos todos la sancionan, y con el mayor jbilo y aplauso es proclamado Fernando VII en Espaa su Rey y libertador. Sube al trono, como el sol al horizonte, despus de una noche la ms oscura y tempestuosa; disipando las tinieblas, arrollando las nubes, y restituyendo la serenidad, la hermosura y la vida a toda la naturaleza. As el deseado Fernando desde los primeros momentos de su exaltacin nos hace concebir las ms lisonjeras esperanzas de que la nacin espaola recuperara toda la dignidad, todo el poder y opulencia que gozaba en los tiempos gloriosos del primer Carlos, de Felipe II y del ltimo Fernando. La eleccin de ministros; la reforma del lujo asitico de la Casa Real, la abolicin de los cotos en beneficio de la agricultura y de las artes; la construccin de caminos y canales que facilitasen el comercio interior; la extincin de los

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OBRAS 44\ 44\ 44\ 44\ 44\ derechos de Almirantazgo; la confiscacin de todos los bienes y propiedades usurpadas por don Manuel Godoy; la reparacin de los perjuicios y vejaciones que caus a tantos fieles vasallos; el indulto a favor de los que haba desterrado; la restitucin al Consejo de la Superintendencia General de Polica, su jurisdiccin y rastro de Madrid; tales fueron las providencias que dict en los seis primeros das de su feliz gobierno; cuando apenas tena tiempo para recibir los homenajes de los tribunales y de los pueblos; ni para tranquilizar a los vecinos de Madrid, todava agitados contra Godoy, y mucho ms por las tropas francesas que los rodeaban; y cuando la presencia de su Augusto Padre no le dejaba la libertad necesaria para reprimir y reformar todos los vicios y abusos introducidos por su dspota favorito. Y qu no hara despus que removidos tantos obstculos y auxiliado con las luces y conocimientos de los ilustres varones que redima del ms injusto destierro, se dedicase nicamente a la prosperidad de sus vasallos? Cuando pacificado el continente regenerara su ejrcito y Marina, se fomentasen la agricultura, las artes y la industria, y renovndose las relaciones con estas colonias recibiera sus inmensos tesoros y sus producciones todava ms preciosas? Bonaparte, no ignorando las circunstancias que concurren en Espaa para ser la potencia ms formidable de Europa, previ que bajo una administracin sabia y activa se elevara a ese rango con mengua de su poder y de su gloria. Aade a su ambicin insaciable el temor que le inspiraba nuestra futura grandeza; y aunque frustrados los primeros medios que haba elegido para sojuzgarla, su inmoralidad e impoltica le sugiere otros an ms detestables. No encuentra ninguna razn ni pretexto que lo autorice para entrar como un conquistador en las provincias de un aliado y de un amigo tan ntimo que haba arruinado sus pueblos sosteniendo dos guerras dilatadas y sangrientas, sin otro inters que aumentar sus triunfos y extender su imperio. Vlese, pues, de las cautelas, de la simulacin y perfidia; significa los deseos ms sinceros de reconciliar a Carlos IV con Fernando VII suponindolos desavenidos con las ocurrencias en Aranjuez a fines de marzo; ofrece mejorar nuestro sistema de gobierno con incalculables ventajas de la nacin; protesta una y muchas veces que sus tropas no haban entrado en la Pennsula sino para redimirla de la opresin y despotismo, y preservarla de una invasin proyectada contra ella por los enemigos del continente. Confiado en la sinceridad de estas promesas, garantizadas con la palabra inviolable de un Monarca, no dud Fernando VII concederle a don Manuel Godoy; le devuelve la espada inapreciable de Francisco I; recomienda a los vecinos de Madrid la ms estrecha y afectuosa unin con las tropas francesas, y parte para Bayona a celebrar con Napolen el pacto ms ventajoso a Espaa. En vano sus fieles vasallos postrados a los Reales pies los baan con lgrimas ternsimas; en vano pretenden cortar con sus manos respe-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /45 /45 /45 /45 /45 tuosas el camino que lo conduce a una expatriacin infausta; en vano los presagios ms funestos hacen estremecer a los mismos Pirineos. Nada lo enternece, nada lo intimida; el sensible, el inocente y generoso Fernando marcha imperturbable, y sin percibir otro objeto que la felicidad de su reino corre a sacrificarse por ella, recibiendo un abrazo semejante al que Bruto dio a Csar collum invasit Despus que Bonaparte hizo en su Real persona una presa inestimable, seduce con los mismos halagos y ofertas a sus Augustos Padres, y a toda la Familia Real. La retiene en Bayona, y violando los derechos ms antiguos y sagrados, las leyes de la naturaleza y de todas las naciones, la buena fe, y hasta aquellos actos de recproca confianza respetados por las hordas ms salvajes; erige un tribunal hasta entonces desconocido, y se arroga la facultad de juzgar a los reyes y decidir de su suerte como lo hara el sultn con los reyes de frica. Declara nula la abdicacin de Carlos IV en el Prncipe de Asturias, como ejecutada con violencia en un acto de sedicin; pretende que Fernando VII vuelva la Corona a su padre, y que los Infantes, su hermano y to renuncien igualmente los derechos que a ella tienen; y como si Carlos IV fuera rbitro absoluto de la Monarqua espaola, como si pudiera por s solo derogar sus leyes fundamentales, cede su soberana en favor de Bonaparte. Se ha visto jams una farsa ms ridcula ni una depredacin perpetrada con menos pudor? Fue nula la abdicacin de Carlos IV por violenta, como ejecutada en un acto de sedicin. La sedicin no era contra el Monarca, sino contra el traidor; el pueblo clamaba el Rey, y le ratific su lealtad, su obediencia y respeto; pero ansiosamente le exiga la cabeza del cruel dspota que por tantos aos lo haba oprimido, y trataba entonces de privarlo de su Real persona, abandonndola a una potencia extranjera. Y aun suponiendo que hubo alguna violencia en la renuncia hecha en su misma Corte, poda ser libre y espontnea la que posteriormente ejecut el mismo Soberano y todos sus sucesores en un pas extrao, rodeados de tropas, tratados como reos y en presencia de un tirano? Es nula la renuncia en el Prncipe de Asturias, y ser vlida en favor de un extranjero, proscritos todos por nuestras leyes? La abdicacin de Carlos IV en su hijo fue protestada inmediatamente. La protesta vino de Bayona. Mientras el Rey Carlos IV estuvo en Espaa nadie la trascendi, y ni en sus acciones ni en sus palabras manifest el menor disgusto por lo que haba ejecutado. Al contrario, cuando su amado hijo deba salir de Aranjuez para Madrid a ser reconocido en la capital de su imperio, le ruega vare la carrera que estaba prevenida y la diriga por delante de sus balcones; exponindose al sentimiento que haba de causarle su separacin por la complacencia que recibira al verle partir entre las aclamaciones y aplausos de un pueblo enajenado por su exaltacin, cuyo alborozo el mismo Carlos IV fomentaba con sus ms afectuosas y sensibles expresiones.

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OBRAS 46\ 46\ 46\ 46\ 46\ En Bayona reasumi el Rey Padre la soberana dos das antes que se la devolviese Fernando VII. En Bayona se declar que Carlos IV quera consagrar los ltimos das de su vida al gobierno y felicidad de sus vasallos; y cuatro das despus, juzgndose incapaz de gobernarlos y hacerlos felices, los entrega a Napolen renunciando en l la Corona de Espaa, con facultad expresa de que ste la pudiera ceder a quien quisiese. El Divn del serrallo no hubiera procedido con ms violencia, ms idiotismo y torpeza que el Consejo de Bayona. En cualquier tiempo poda Carlos IV abdicar la Corona, como lo verificaron Carlos I y Felipe V, pero no estaba en su arbitrio elegirse sucesor. La nacin lo tenia reconocido desde el momento que jur a su hijo Fernando Prncipe de Asturias. Por este acto adquiri un derecho tan irrevocable al Trono que su mismo padre no poda exheredarlo de l sin una causa justificada ante la misma nacin. Ella fue la que calificando los fundamentos que exponan el Duque de Anjou y el archiduque Carlos, dict el testamento de Carlos II, concediendo al primero y a sus descendientes la soberana de Espaa, prescindiendo el orden inalterable de las sucesiones y reservndose la facultad inadmisible de instalar otra dinasta cuando la de Borbn se extinguiera absolutamente en sus dominios. No poda ocultarse a Bonaparte esta ley que la nacin espaola se impuso voluntariamente, y que ella sola poda derogarla; pero su corazn corrompido por las ms viles pasiones obcec tambin su entendimiento. Crey que los habitantes de la Pennsula, intimidados unos con las tropas francesas que la ocupaban, disgustados otros por la supuesta abdicacin de su Rey, y seducidos muchos ms con los infames libelos que haba esparcido, se le someteran servilmente sin atreverse a resistir su fuerza ni sus sofismas. No fueron stos los nicos medios de que se ha valido para engaar y oprimir a los espaoles. Conociendo el respeto y veneracin con que miran al Sumo Pontfice Po VII, tuvo la osada de justificar su tirnica usurpacin con la autoridad del Vicario de Jesucristo. ¡Hipcrita!, Y cundo le has concedido sinceramente la facultad de conceder reinos? Cundo has respetado su Sagrada persona ni su alta dignidad? No fuiste t el que en Egipto adjuraste pblicamente la religin catlica, despreciaste el nombre de Napolen por el de Al, y para recomendarte con los musulmanes te jactabas de haber destronado y perseguido hasta el sepulcro al pontfice de los cristianos? Y a Po VII, a quien por tus miras polticas forzaste a ejecutar tu coronacin, no lo has privado de sus cardenales, y anuncias despojarlo de sus Estados y llevar tu impiedad al ltimo extremo? Por ventura le consultaste para usurpar las monarquas de Npoles, Cerdea, Etruria y Portugal; las repblicas de Venecia, Gnova, Suiza y Holanda? Para extinguir el imperio germnico, sojuzgar toda Italia, desmembrar Prusia y Polonia, invadir Austria, Rusia y Suecia, desolar Europa, teir los

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /47 /47 /47 /47 /47 mares con sangre de los hombres, perseguirlos y exterminarlos en frica, Asia y Amrica? Espaoles, nada ha omitido Bonaparte para insultar nuestra obediencia y lealtad a los reyes, nuestra piedad y sumisin a la Silla apostlica. Y cuntas veces nos habr befado por esa virtud, llamndonos idiotas y fanticos? Cuando la pluma de un Salustio presente a la posteridad el cuadro horrible que slo he bosquejado, dudar de la fidelidad de su autor; y por ms que repare la conjuracin de Catilina y la historia de los monstruos que han deshonrado la Humanidad en todos los siglos y pases, no formar una induccin capaz de persuadirla lo que a nosotros mismos sorprenda Catilina, aunque de ilustre estirpe no mereci el Consulado por sus atroces vicios; los de Godoy siendo mayores no le obstaron para ser exaltado de una pobre cuna a los empleos ms brillantes de la Monarqua espaola. Catilina se despecha sonrojado porque no obtuvo la dignidad que dos veces solicita; Godoy slo dej de conseguir lo que despreciaba su ambicin y avaricia. Catilina fue declarado parricida y enemigo del pueblo por el Senado y los cnsules, luego que traslucieron sus perversas maquinaciones; las de Godoy no se ignoraban en Madrid cuando fue proclamado Padre de la Patria, lo respetaban y teman todos sus ministros y dominaba el corazn de Carlos IV. Los galos, dice Salustio, enemigos implacables de Roma, solicitados por los rebeldes rehsan contribuir a sus designios, y aunque el Senado haba desatendido sus quejas contra las exacciones de los magistrados, le revelan la conspiracin y ponen en sus manos a los colegas de Catilina; el emperador de los franceses, ntimo amigo y aliado del Rey de Espaa, estimula a Godoy a conspirar contra su Augusta persona, le oculta la conjuracin y la protege con ejrcitos poderosos, sin los cuales el traidor nada hubiera emprendido. Esta perfidia excede en mucho a la de Tolomeo con Pompeyo, aun reputndola Lucio Floro por sumo crimen cometido en la guerra civil. Derrotado por Csar en Farsalia y abandonado de sus legiones se refugia en Egipto, confiado en la proteccin de Tolomeo, a quien antes haba favorecido. El ingrato rey olvida cuanto le debe y juzga complacer al vencedor, presentndole la cabeza de Pompeyo. Csar la riega con sus lgrimas, y sucediendo la indignacin a la terneza jura vengarla del asesino. Entra en Egipto con su ejrcito victorioso, y Tolomeo desesperado y confundido se arroja y sepulta en las aguas del Nilo. Reyes, prncipes de Europa y de todo el mundo, Bonaparte os presenta en el centro de Francia no a un extranjero advenedizo que implora su clemencia, sino a Fernando VII su fiel amigo que exige la vuestra. All le ha conducido, no con la majestad y gloria que Carlos V introdujo en Madrid a Francisco I, sino cubrindose de infamia y de oprobio. All lo despoja de su Trono no por la fuerza de las armas, sino de la ms torpe traicin. Lo separa de sus vasallos, no le deja un solo confidente, lo abandona a las ms

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OBRAS 48\ 48\ 48\ 48\ 48\ tristes reflexiones, y lo entrega a los asesinos que por su orden despedazaron al Conde de Enghien. Y seris menos sensibles a la suerte de vuestro hermano que Julio Csar a la de su enemigo? Esperaris a vengarlo despus que se vierta esa sangre inocente? Confiaris todava en su alianza, en sus pactos y en sus ms solemnes juramentos? Escarmentad en el Rey de las Espaas; precaved igual destino; unid vuestro poder y energa a la de una nacin valerosa y magnnima; imitad su ejemplo, y reasumid vuestras provincias usurpadas y vuestra antigua dignidad. Si despreciis ocasin tan oportuna, esperad que volviendo sobre vosotros os despojar de la grandeza precaria que os ha dispensado mientras convenga a sus secretos designios. Lo dudis? Pues yo presumo que despus de haber admitido Bonaparte, con la mayor impudencia, que un adulador sacrlego le concediera una fuerza todopoderosa; en un frenes de su ambicin pretender renovar la guerra de los Titanes, escalar los cielos y arrojar de su trono al mismo Dios. Transportado de la ms ardiente lealtad discurra por extraos pases, mientras que la capital de mi patria clamaba por la presencia, la comprensin y venganza de todos los espaoles. Con engaos y cautelas se pretendi sacar de la Corte, el 2 de mayo, al ltimo resto de la Familia Real; el pueblo lo resiste presintiendo el objeto de aquella general expatriacin; y Murat, el fiero Murat, jefe de los spides que esos incautos vecinos haban abrigado en su seno, vuelve contra ellos sus armas emponzoadas; los acomete indefensos, los despedaza sin exceptuar sexos ni edades, y llena de sangre, de lgrimas, de luto y de desesperacin todas las calles de Madrid. Habitantes de esa villa desolada, tomad los vestidos ensangrentados de vuestros padres, hijos y esposos, y como el Senado present al pueblo romano la tnica de Csar teida con su sangre para excitarlo a indignacin contra los asesinos; corred vosotros todas las provincias de Espaa, mostradles esos trofeos del valor y probidad francesa, y decidles, compatriotas, ved aqu una de las inauditas hazaas de aquel hroe que arrebataba la admiracin de nuestro Rey Fernando. As protege a sus vasallos, as les restituye sus derechos y los redime de la opresin y despotismo. sta es la recompensa de nuestra confianza, de nuestra hospitalidad y de los grandes sacrificios que por espacio de trece aos nos han arruinado para sostener su trono vacilante, dilatar sus conquistas y victorias. ¡Oh negra, indigna retribucion! Y miraris con indiferencia la muerte alevosa de vuestros hermanos, el destierro de vuestro Rey, la usurpacin de su Trono, la infidelidad y cobarda...? Espaoles, Murat reina en Madrid por Bonaparte, y reinar muy pronto en toda Espaa si no prefers una muerte gloriosa a una vida infame. ¡Murat reina en Madrid! Repiten todos los pueblos de la Pennsula con una voz mas horrsona que el bramido del len, cuando despedazndose restituye a sus miembros el vigor enervado. ¡Murat reina en Madrid!;

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /49 /49 /49 /49 /49 pero su gobierno ser efmero, no traspasar el recinto de esa villa sin ventura; y aunque Europa entera humillada a los pies de Bonaparte incline la cerviz para que le imponga un yugo de hierro, Espaa, la magnnima Espaa ms firme y erguida que la roca Tarpeya arrojar con indignacin las cadenas que insidiosamente aproximaba a sus pies, empuar el acero y marchar impvida a redimir su religin, su rey, su libertad y la de todo el continente. ste fue el voto unnime de las provincias que no estaban oprimidas por los franceses; y todas ellas simultneamente, sin convenirse antes ni esperarse, impulsadas de aquel valor y lealtad que caracteriza a los espaoles, concurrieron a un mismo fin empleando los propios medios. Asturias, cuyas montaas vibraron en ocasin muy semejante aquellos ardientes rayos que inflamaron al godo contra el sarraceno; Asturias, siempre la primera en fidelidad y patriotismo, tremola el pendn de su libertad nunca perdida, establece una Junta de Gobierno, toma las armas y vuela a repeler los invasores. Galicia la encuentra en su gloriosa carrera, y el reino de Len, armado, buscaba impaciente al comn enemigo; Aragn y Valencia no les ceden en bravura, ni necesitaron or su alarma. Los clamores exhalados en Madrid fueron la seal de la insurreccin y venganza. La percibieron tambin los cuatro reinos de Andaluca, y erigen en Sevilla una Junta Suprema, reconocida inmediatamente por Extremadura y Castilla la Nueva, concedindole la autoridad de gobernarlos a nombre de Fernando VII mientras consiguen redimirlo a costa de su sangre y de los mayores sacrificios, o hasta que la nacin congregada en Cortes reasume la soberana. Estos heroicos esfuerzos de los espaoles han merecido la proteccin ms eficaz y enrgica del muy noble y generoso Jorge III y de todos sus vasallos. Superando su rivalidad con Espaa, el bien que resultara a Europa y a todo el mundo deprimiendo y exterminando al genio desolador, han franqueado con la mayor liberalidad armas, municiones, caudales, tropas, buques y cuanto necesita la Pennsula para su defensa y para informar a estas colonias de las calamidades que sufre y exigen sus auxilios. Con ellos, y la ms sincera alianza con Inglaterra, confundir Espaa a todas las potencias manifestndoles que el maquiavelismo de Bonaparte no es infalible, que la victoria no milita siempre bajo sus estandartes; y que ningn poder es suficiente para instalar a un rey cuando lo resiste una nacin armada. El genio tutelar de la espaola cubriendo con sus alas benficas a Saavedra, Moino y Jovellanos los preserv de las cadenas, de los venenos y de todas las insidias y rigores de un tirano para que fuesen su esperanza y consuelo en estos das de confusin y abatimiento. El ilustre Saavedra es el alma, el espritu vivificante de la Junta de Sevilla; el anciano y respetable Conde de Floridablanca, el inflexible Jovellanos, vive an, y viven entre los espaoles para inflamarlos y dirigirlos con los consejos de su sabidura y

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OBRAS 50\ 50\ 50\ 50\ 50\ prudencia. Si estos patriotas esclarecidos, que conocen mejor que otro alguno la situacin moral y poltica de la Pennsula, os afirman que pueden defenderse, no lo dudis, si trazan y combinan el plan de vuestras operaciones, ejecutadlas; si os anuncian la victoria, prevenid los laureles. Mas stos no se cortan sino en el campo de Marte, cubrindose de sangre y de polvo; no temis. Cada pueblo de Espaa es un monumento consagrado por las virtudes de vuestros ascendientes al nmen de la guerra. Fuenterrabia, desmantelada por seis minas y once mil caonazos, ser un padrn eterno de la constancia invencible con que resistieron sesenta y nueve das al ejrcito de Cond, derrotado al fin y perseguido hasta Francia por el almirante de Castilla. Roncesvalles y sus gargantas fueron tan funestas a los franceses como las Termpilas a los persas. Alfonso el Noble y Fernando el Catlico los arrojaron de las Navarras; don Juan de Austria les obliga a levantar el sitio de Lrida, recupera Barcelona y los expele de toda Catalua. En la decisiva batalla de Villaviciosa, no fueron Valdecaas, Aguilar, Torres, Almendariz, Velasco y otros espaoles los que cieron las sienes de Felipe V con el laurel inmarcesible y la corona de Espaa? Si ascendemos a siglos mas remotos no son menos admirables las pruebas de su lealtad y patriotismo. Alfonso de Guzmn ofrece la espada para degollar a su propio hijo antes que rendir la plaza de Tarifa. Las llanuras de Albelda y de las Navas sern tan gloriosas a Espaa como las de Platea y Maratn para Grecia. Viriato y Sertorio, cuntas veces ahuyentaron las guilas romanas de las frtiles campias de Btica y Lusitania? Y cunta sangre no hizo derramar el Capitolio para privarlas de su independencia y libertad? La misma Roma, y la fiera Cartago, consiguieron acaso doblegar la cerviz de Sagunto y de Numancia? Esta ltima sin otros muros que el pecho de sus habitantes, desamparada de sus aliados y amigos, sin esperanza de socorro alguno, sola, confiada nicamente en su valor y fortaleza, sostuvo catorce aos el sitio ms estrecho y activo que jams pusieron los romanos. Al cabo de este tiempo exnimes por el hambre y los trabajos, convertidos los hombres en espectros, prefirieron las llamas a las cadenas, murieron libres antes que vivir esclavos. Espaoles, estos hroes han sido vuestros padres; si su ilustre sangre no ha degenerado en vuestras venas; si aspiris a la gloria que han merecido; jurad sobre esas ruinas y cenizas respetadas de los siglos y todas inflamadas con el fuego sagrado del patriotismo, jurad seguir su ejemplo, imitar sus virtudes. Si alguno rehsa este voto, o le violase, sea declarado traidor a la patria, indigno del nombre espaol, indigno de existir entre vosotros, y fulminad contra su memoria las imprecaciones ms terribles. ¡Plegue al Cielo que vuestras manos no se tian en propia sangre! Reservad el acero, embotadlo en esos cobardes asesinos que aterrorizados por sus crmenes y vuestras virtudes marciales tiemblan, huyen de vuestra

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /51 /51 /51 /51 /51 presencia y se refugian en las fortalezas que juzgan inexpugnables; semejantes al lobo audaz con el tmido rebao al que despedaza impune y prontamente se refugia entre los montes y breas inaccesibles. Purgad la Pennsula de tales monstruos, acosadlos allende de los Pirineos, perseguidlos hasta en sus propias cavernas. La espada de Murat, y aun la del mismo Napolen, no merece ser colocada donde tan dignamente depositaron vuestros mayores la de Francisco I; sin embargo, este trofeo ser para vosotros ms glorioso que a los franceses esa propia espada reasumida, no en el campo de batalla como la adquirieron vuestros padres, sino con engaos y perfidias. Vengadlas todas; no dejis las armas hasta redimir a Fernando nuestro legtimo y adorado Rey; restituirlo a ese Trono que el solo merece por el derecho imperceptible de la sangre, por sus amables virtudes y por el voto constante y sincero de toda la nacin. Purificad el solio de Francia, profanado con los crmenes atroces del ms abominable usurpador. Romped las cadenas con que abruma a Europa y pretende dilatarla por el resto del mundo. La religin, la patria y la Humanidad os esperan con los brazos tendidos para estrecharos en su seno y adornar vuestra frente con la guirnalda victoriosa. Amrica, la fidelsima Amrica absorta de tanta gloria, si no pudiere por la distancia participar de vuestros triunfos tendr al menos la complacencia de contribuir a ello con sus auxilios y con los deseos ms eficaces. En Caracas, en La Habana y en toda la Isla de Cuba, en Puerto Rico, en Cartagena, en ambas Floridas, en la provincia de Yucatn, en el reino de Mxico y en toda la Amrica septentrional ha sido ya proclamado Fernando VII con las ms extraordinarias demostraciones de lealtad y complacencia. Los pueblos situados desde el istmo de Panam hasta el cabo de Hornos tal vez manifestarn en este mismo instante los propios sentimientos de que estamos penetrados; sentimientos de amor, de fidelidad y jbilo por la exaltacin de Fernando VII; sentimientos de odio, de ira y de venganza por la felona de Napolen. En vano ha pretendido sorprendernos y seducirnos para conciliarse nuestra obediencia y respeto. Sus viles emisarios han excitado la indignacin pblica en Caracas, en Veracruz y Puerto Rico; y si el Gobierno de esa isla lo ha preservado en una fortaleza del furor de un pueblo inviolablemente adicto a su Monarca, ser sin duda para hacerle sufrir el castigo que imponen nuestras leyes a los sediciosos y traidores. En Veracruz profug el comisario francs con la mayor velocidad antes de ser visto, temiendo lo despedazaran y convirtieran en cenizas aquellos fieles vecinos, como lo ejecutaron en medio de una plaza con los infames papeles de Bonaparte que conduca para el Reino de Mxico. Desista, pues, de nueva pretensin sobre Amrica, y est persuadido de que en lugar de oro y plata, de sumisin y deferencia, no encontrar en toda ella sino balas y bayonetas, y unos espritus invenciblemente preparados contra sus prfidas seducciones, y

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OBRAS 52\ 52\ 52\ 52\ 52\ unos pechos de bronce que resistirn inflexibles sus esfuerzos; y si alguno fuere traspasado exhalar el ltimo aliento pronunciando el nombre adorable de Fernando VII. Los Pirineos sern el trmino de sus conquistas; mas si por una fatalidad inesperada, despus de anegar toda Espaa en propia y ajena sangre, las dilatase hasta las columnas de Hrcules, entonces, ¡oh espaoles, los que sobrevivieris a la ruina y desolacin de la Madre Patria, aqu encontraris un asilo inaccesible a su espada exterminadora! Nuevos Eneas, liberad de ella y de las llamas a vuestros Anquises, Ascanio y Creusa; no expongis a la impiedad de los sucesores de Jatilln vuestras santas imgenes; salvadlas todas y conducid esas sagradas reliquias a estas regiones ms feraces, ms ricas y dilatadas que las de la antigua Hesperia. Sus habitantes exceden en hospitalidad a los aborgenes; todos somos de un mismo idioma; todos observamos las propias leyes y aquella divina religin que tanto recomienda la terneza y la caridad. Aqu encontraris campias y collados siempre verdes, y que slo esperan brazos robustos y activos que rasguen sus entraas para ofrecer frutos ms tiles y preciosos que sus ricos metales. En estos pases tan favorecidos de la naturaleza conservaremos la Monarqua espaola, elevando su esclarecido solio sobre los tronos de Moctezuma y de los incas. Entonces, concluida la revolucin del gran ao anunciado por el discpulo de Scrates, se renovarn los reinos de Saturno; y como los descendientes de Eneas, no cabiendo ya en el Lacio, y siendo an ms estrecho para limitar su poder y su gloria, se dilataron por las vecinas comarcas, subyugaron Grecia y en las mismas cortes de Agamenn y de Aquiles vengaron la muerte de Pramo y la extincin de su imperio; as tambin los espaoles, multiplicados y engrandecidos con las producciones y preciosidades de estos vastsimos y frtiles pases, volvern a Europa, recuperarn Espaa, conquistarn Francia, y si acaso existiese en ella la raza de Napolen ser restituida a su primitivo ser, tan oscuro y desconocido como el caos de la nada. Espaoles americanos, apartemos de nuestra imaginacin exaltada unas ideas tan remotas, aunque muy alageas, y fijemos la vista en la escena horrorosa que nos ofrece Espaa. El estampido del can, el ruido de las armas, los instrumentos blicos, los clamores y alaridos de los moribundos resuenan por todas partes. No hay labradores, ni artesanos, ni comerciantes, ni alumnos de Minerva; todos siguen las banderas de Marte, y toda la Pennsula es un campo de batalla: incendios, ruinas, sangre y cadveres. Ved aqu los nicos objetos que presenta. Nuestros padres, nuestros hijos, nuestros hermanos y amigos, yacen sepultados bajo su mismo triunfo. Y no volaris a sostener la gloria que han adquirido, a conservar sus laureles y concluir la gran obra de nuestra redencin y libertad? All se vierte nuestra propia sangre; una mano prfida despoja de su trono al

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /53 /53 /53 /53 /53 monarca amable anhelado constantemente por toda la nacin; se le priva de su presencia y de su autoridad en el momento que empezaba a romper las cadenas que por espacio de dieciocho aos la haban agobiado y envilecido; nuestras leyes y todos los derechos han sido vulnerados; la esclavitud ms ignominiosa est preparada a todos los espaoles despus de reducirlos a la indigencia y a la miseria; la religin de nuestros mayores se ha profanado sacrlegamente; las esposas y aun las vrgenes sagradas estn expuestas a la brutalidad de un conquistador desalmado y voluptuoso; los templos pueden ser convertidos en establos, y las formas consagradas —me horrorizo al presagiarlo—, el Cuerpo de Jesucristo Sacramentado, se volver a presentar en sus mismos copones para que lo devoren los caballos, como lo ejecutaron en Tirlemont los impos franceses! Y qu causas puede haber ms justas para autorizar una guerra? Ni qu estmulos ms poderosos para excitarnos a concurrir a ella con nuestras personas y caudales? Las personas no son tan necesarias, aunque s muy dignas de mayor elogio. Quinientos mil hombres resueltos a defender cuanto interesa a su existencia y tranquilidad no pueden ser vencidos por ninguna potencia. Trescientos espartanos comprometidos a morir por salvar a su pueblo fueron bastante para derrotar al ejrcito innumerable de Jerjes. Caudales para la subsistencia de esos valerosos patriotas, y para los trenes y armas de ejrcitos tan numerosos y desprovedos, es cuanto pide a nosotros la Madre Patria y lo que podemos fcilmente tributarle. La justicia y la gratitud exigen que dividamos con ella lo que por ella misma disfrutamos. La paz con Inglaterra, la libertad de los mares, la restauracin de nuestro comercio, es debida a la guerra con Francia. De aqu es que nuestros puertos se abren por las heridas que reciben los espaoles; nuestros campos se fertilizan con su sangre; el valor de nuestros frutos se aumenta porque ellos dejan de cultivar los suyos; nuestra gula y el lujo te sacia porque ellos estn hambrientos y desnudos; y Amrica ya se lisonjea segura de las calamidades de una invasin, porque Espaa sufre todos los rigores de la guerra ms sangrienta. La Isla de Cuba, aunque expuesta a un asedio ms que otras colonias espaolas; y aunque por una omisin, de que ya se arrepiente, dependa de ellas para satisfacer sus primeras necesidades, ni se ha intimidado con la fuerza de un enemigo dueo de los mares ni ha sentido todas las privaciones que eran consiguientes a su defectuoso sistema de agricultura. El vigilantsimo Jefe que tan dignamente la gobierna ha empleado los medios ms eficaces para su defensa, subsistencia y prosperidad; y en las presentes circunstancias, tan extraordinarias e imprevistas en la Monarqua espaola, no han sido menos sensibles los testimonios de su fidelidad, prudencia y previsin. Pero no es suficiente para la felicidad de un pueblo que su magistrado reuna aquella virtudes cvicas que lo constitu-

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OBRAS 54\ 54\ 54\ 54\ 54\ yen digno de dirigir a los hombres; es tambin necesario que los sbditos concurran con otras, sin las cuales no puede resultar el orden y armona sociales. Confianza, respeto y obediencia a las autoridades; concordia, honradez, humanidad y patriotismo entre los ciudadanos; ved aqu los vnculos poderosos que los estrechan de un modo indisoluble, que hacen innecesarias las mejores leyes, y que les concilian el temor y veneracin de los pueblos vecinos. Habaneros, sin estas virtudes no podemos vivir tranquilos ni gozar de las prosperidades que ofrece nuestro suelo, ni conservar la reputacin que hemos adquirido. Nuestra patria puede gloriarse de no haber dudado ni un solo instante que Fernando VII deba ser su legtimo soberano; de todas las ciudades de Amrica slo Caracas lo proclam antes que ella; sus hijos han sido los primeros que, prefiriendo los peligros de la guerra a las comodidades de este pas, han marchado a verter su sangre en Espaa por redimirla y restaurar a su Rey; y sin embargo de la calamitosa situacin de esta Plaza, presenta ya algunos auxilios para socorrer a la Metrpoli. Repetid estas pruebas de vuestro patriotismo y lealtad, y sea una de las ms gloriosas vuestra constante adhesin y obediencia al Muy Ilustre Jefe que nos preside. Sostenedlo con vuestros sufragios y esfuerzos en la silla que ocupa, con tanto aplauso de los vecinos honrados, hasta que una autoridad reconocida por toda la nacin se digne remunerar su distinguido mrito, elevndolo a la ms alta dignidad. Lejos de vosotros el espritu de insurreccin y anarqua. Ahora, ms que nunca, respetad nuestras leyes y a sus ministros, reunid vuestras fuerzas y votos por la pblica tranquilidad. Sea una misma vuestra opinin, no discorden vuestros sentimientos, dirjanse todos a un propio fin, y ste sea la ms ntima unin entre todas las clases y pueblos de esta colonia. Estrechad vuestras relaciones polticas y amistosas con las dems posesiones nacionales, principalmente con el reino de Mxico, cuyos subsidios nos son tan necesarios; pero nuestra posicin le es muy ventajosa para su defensa y comercio. Fomentad el vuestro; buscad en ese feraz suelo los grandes recursos que nos brinda para que no debamos nuestra conservacin a otros pases, especialmente a los extranjeros; sus precarios auxilios establecen la inaccin y producen una dependencia ruinosa. El cultivo de aquellos frutos, sin los cuales no podemos existir, sea preferido al de otros que slo aumentan las necesidades facticias. Ya habis visto que su valor pende de mil circunstancias, que no estn en vuestro arbitrio reunirlas cuando el consumo de los primeros alimentos no se ajusta al capricho de los hombres sino a una exigencia constante de su naturaleza. Ella misma, y la poltica, os incitan a que mejoris vuestra agricultura, nico manantial de la abundancia y riqueza, y a que seis ms industriosos y precavidos. ¡Feliz yo si estas ideas, que slo me es concedido insinuarlas, contribuyen a la prosperidad de mi patria!

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /55 /55 /55 /55 /55DISCURSO SOBRE LA DEFENSA DE ZARAGOZA*Macte esse fortissimam, et, meo judicio, beatissimam in ipsis malis civitatem! Asseruit cum fide socios: populum orbis terrarum viribus, fultum, sua manu, œ tate tam longa sustinuit. Novissime maximo duce oppresa civitus, mullum de se gaudium hosti reliquit... Triumphus fuit tantum de nomine. LUCIO FLOROAl excelentsimo seor don Salvador Jos de Muro y Salazar, Marqus de Someruelos, Gobernador de La Habana, Capitn General de la Isla de Cuba y Presidente de su Real Audiencia... Excelentsimo seor: Nacido y educado a dos mil leguas de la Pennsula, y distando mucho ms de la tribuna, no he tenido otro objeto en la formacin de este papel que tributar a los defensores de Zaragoza el ms sincero testimonio de mi respeto y admiracin, y socorrer a sus viudas y hurfanos con el producto de esta edicin. Si tales motivos, y el nombre ilustre de Vuestra Excelencia, cuyo patrocinio imploro, pueden hacer disimulables los defectos que contiene, dgnese Vuestra Excelencia dirigirle a los reales pies de Su Majestad en prueba de mi obediencia a sus soberanas insinuaciones. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos aos. Habana y marzo 2 de 1810. Excelentsimo seor Doctor Toms Romay “Recomendar a la memoria y admiracin del siglo presente y de la posteridad el valor, la constancia y el patriotismo de Zaragoza; inflamar con la mayor vehemencia el entusiasmo nacional y llenar los corazones espaoles del mismo amor a la libertad y del mismo horror a la tirana.” Ved aqu los grandes objetos que se propone la Junta Suprema de Espaa y de las Indias cuando incita a los poetas y oradores nacionales a describir con fuego y energa el sitio horroroso de la capital de Aragn. Europa envilecida bajo el yugo ms ignominioso y opresivo oye atnita anunciar un programa que juzgaba reservado a Esparta y Atenas en los das de su mayor independencia y gloria; cuando esos pueblos contaban tantos hroes como ciudadanos; cuando la educacin, las costumbres, las instituciones y las leyes inspiraban todas las virtudes republicanas, y cuando ellas excitaban los sentimientos ms nobles y sublimes. Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1846, t. 33, pp. 16-41; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 115-146. Publicado en forma de folleto con el ttulo Discurso sobre la defensa de Zaragoza. Por el Doctor D. Toms Romay, Mdico Honorario de la Real Familia Imprenta del Gobierno, Habana, 1810.

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OBRAS 56\ 56\ 56\ 56\ 56\ Pero en medio del abatimiento y degradacin de las naciones; entre los mismos puales de los asesinos; bajo el Trono profanado de Fernando VII, se eleva un Gobierno legtimo y augusto; un Gobierno tan generoso y magnnimo que a la faz del tirano y de sus legiones exterminadoras desprecia las cadenas con que pretenda aherrojar los pueblos, tremola el estandarte de la libertad, los exhorta a la lid ms justa y gloriosa, y les ofrece la defensa de Zaragoza como un modelo de virtudes que deben imitar, y como el asunto ms digno de ejercitar sus talentos. El literato y el guerrero; el que puede ilustrar la patria con su pluma o defenderla con la espada; el que debi a la naturaleza el don sublime de la palabra o aquel valor intrpido que nos hace verter la propia y ajena sangre; que nos conduce impvidos a los mayores peligros y los sufre con una constancia invencible; todos los que sientan inflamado su espritu por el fuego sagrado del patriotismo, todos encontrarn en las ruinas de la inmortal Zaragoza ejemplos que seguir, acciones que elogiar. Genios venales que habeis prostituido a la adulacin y a la lisonja las bellezas de la oratoria y la poesa; que profanasteis el santuario de las musas introduciendo en l al monstruo estpido que les impuso silencio y pavor, persiguiendo la virtud y devorando la nacin ms grande y opulenta, purificad ese sagrado recinto con los suaves aromas del aticismo castellano, consagradlos todos en el ara de la patria a los manes ilustres de Aragn; y erigidles con vuestras plumas un monumento ms hermoso y durable que las obras de Fidias y Praxteles. Zaragoza no ha debido al arte ni a la naturaleza el ser inexpugnable. No est situada sobre una roca inaccesible como el castillo de Gaeta; no la circundan fosos profundos y anchurosos ni elevados y fuertes muros erizados con estacadas y caones como los de Mantua y Breslau; no puede ser socorrida por el mar como Dantzig; ni la guarnecan treinta y seis mis veteranos como a Ulma; ni confiaba en un ejrcito numeroso y aguerrido como la capital de Austria en la presente campaa. Zaragoza, la inerme Zaragoza, en el centro de un valle espacioso sembrado de olivos y de mieses descollaba tan erguida y majestuosa como la robusta encina entre los tiernos mimbres. Dos collados dominan sus pacficos hogares y sus monumentos piadosos, nicos edificios fuertes. Una tapia tan accesible como deleznable era toda su defensa. Divdela de un barrio el caudaloso Ebro, y debilita sus fuerzas, enerva sus recursos, multiplica los puntos de ataque y dificulta resistirlos. No obstante, Zaragoza de todo exhausta, menos de virtudes, se juzga por ellas ms invencible que esos prodigios de la polmica. Confiada en su lealtad, en su valor y constancia se presenta en victoria a su infeliz y adorado Monarca; y convencida igualmente de su inflexible resolucin y de la infausta suerte que le esperaba; concededme, le dice cuando la excit a que usase de su Real beneficencia, concededme la gracia de que yo sea la pri-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /57 /57 /57 /57 /57 mera ciudad que se sacrifique en vuestra defensa. ¡Presagio terrible que habra hecho palpitar el corazn de otro prncipe menos noble y generoso que Fernando! Sigue inmutable a Bayona, y aun previendo ya el xito de aquel Divn de oligarcas, concurre a l con la misma dignidad que Csar al Senado cuando sorprendido le privaron del imperio y de la vida. Arrancaron entonces a Fernando la corona, perdi la libertad, le despojaron hasta de aquellos homenajes y obsequios que mereca por su augusta estirpe, por su confianza y sincera amistad; se petrificaron las entraas de sus mismos padres a unos sentimientos que no rehsan las fieras a sus hijos; y con asombro de la naturaleza todo lo obtuvo el poder de Napolen. Mas no pudo alterar en el pecho de los espaoles la fidelidad y veneracin a su legtimo Monarca. Cuanto ms se esforzaba en abatirle y degradarle, tanto ms se arraigaba en ellos el amor y respeto a su Prncipe, el odio y aversin al dspota. Inflamada por estos efectos la ilustre sangre de un joven militar, toda la hubiera vertido si posible le fuera mezclarla y teirse con la del tirano. Siendo impracticable cuanto le inspiraba su ardiente celo y pundonor, se aparta despechado de aquella escena preditoria, y vuelve a su pas llevando impresas con caracteres de fuego las vejaciones que sufre su Rey, la impudencia y perfidia de Bonaparte. Centellando sus ojos, secas las fauces no poda exhalar un suspiro ni verter una lgrima. Venganza y guerra, prorrumpe al fin con una voz horrsona. Venganza y guerra, clamaba ya desde el Prado la sangre espaola derramada alevosamente. Venganza y guerra, repetan los pueblos de la Pennsula desde el Pirineo hasta Calpe. Esta alarma tremenda retumbaba en todo el recinto de Zaragoza. El valeroso Jorge1 la proclam el primero y su eco resonaba incesantemente en los lbios de la tierna virgen y del robusto joven, del trmulo anciano y del nio balbuciente. No, no era un grito vago, exhalado sin expresin, vaco de afectos; era s el suspiro del dolor mas acerbo, el ronco alarido de la saa y despecho, el clamor de un Rey cautivo, del honor mancillado y de la patria ultrajada. Entusiasmado por estmulos tan poderosos, Aragn slo careca de un caudillo capaz de conducirle al templo de la gloria. Yo te venero, te admiro y aplaudo, ¡oh t nuevo Ulises!, cuyo nombre debe inscribirse colateral al de Jorge en el monumento glorioso que trasmita a la posteri1Antes de la invasin de los franceses, labrador honrado y vecino del Rabal. Como aquellos primeros romanos de antigua y venerada memoria, abandon la tierra que haba cultivado por espacio de cuarenta y nueve aos y empu el acero destinado a redimir la patria y castigar la brbara osada del opresor. Lidi con los secuaces del odioso Valido, y convoc y arm a los patriotas inflamando en sus pechos la llama sagrada del patriotismo para combatir con los satlites del tirano y defender la justa causa en que est empeada Espaa. Mereci por sus hazaas el grado de coronel y capitn de la Guardia del Capitn General de Aragn. Semanario Patritico, no. 13.

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OBRAS 58\ 58\ 58\ 58\ 58\ dad los hroes de Zaragoza. Qu inspiracin, dime, te hizo preferir a los bravos y fornidos aragoneses un joven inexperto, educado en una Corte ms afeminada y corrompida que la de Esciros, ms clebre en las selvas de Citerea que en el campo de Marte, y tan desconocido a los guerreros espaoles como Aquiles a los griegos? Qu genio benfico protector de Espaa te augur felizmente que l slo poda salvar el honor de Zaragoza elevando su sitio sobre el memorable de Troya? Cmo descubriste virtudes tan eclipsadas por aquella que refringiendo su esplendor las hace ms preciosas? Modesto por carcter, afable, generoso y sincero, don Jos de Palafox mereca nicamente la opinin de un militar cortesano, apreciado en las sociedades de Madrid por la dulzura y los hechizos de su trato. Festivo con decoro, flexible sin bajeza, obsequioso sin lisonja, irreconciliable con el crimen y la adulacin, jams dobleg su cerviz al privado orgulloso que aterraba y envileca la nacin. En un cuerpo dbil, bajo los modales ms suaves y apacibles, se ocultaba un alma grande, enrgica y fuerte. Semejante a esas montaas que cubiertas de arbustos y de flores se conservan inalterables muchos siglos, pareciendo destinadas solamente a hermosear el globo con su elevacin y figura, hasta que inflamado y enrarecido el fuego que contenan en sus entraas las estremece con un ruido pavoroso, las despedaza y las penetra arrojando llamas, lavas y peascos; as Palafox permaneci tranquilo en los das ms impetuosos de su juventud, ignorando l mismo el estro divino que encerraba en su seno; pero electrizado en Bayona, y encontrando un volcn en cada pecho de los aragoneses, desarrolla y presenta aquellas virtudes marciales que arrebatan nuestra emulacin y estupor. Los aragoneses le aclaman por su jefe, y l se manifiesta digno de presidirlos en el campo del honor. Doscientos veinte soldados era todo el ejrcito de Zaragoza, dos mil reales todo el tesoro de la provincia. Dictaba la prudencia... Su voz no deba escucharse en aquel caso; la prudencia era entonces cobarda y la cobardia traicin. Palafox no poda ser cobarde ni traidor; y renunciara a la prudencia si exigiera someterse al dspota, abandonando la religin de sus padres, el Rey que haba jurado obedecer, la patria, la libertad y el honor. Resuelto a sellar con su sangre el voto que haba pronunciado, sin consultar a los dems reinos, ignorando el partido que tomaran y sin esperar sus auxilios, declara la guerra al emperador de los franceses del modo ms enrgico y solemne. Sus tropas presidiaban prfidamente las fortalezas de Monjuc, Figueres y Pamplona; Murat con sesenta mil vndalos dominaba a Madrid; varias divisiones de los mismos asesinos provistas de trenes, municiones y vveres ocupaban puestos militares en Castilla, Navarra y Catalua; el paso de los Pirineos les estaba expedito; por todas partes asestaban al reino de Aragn. No importa. Su General ve los peligros como si no los conocie-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /59 /59 /59 /59 /59 ra. Soldado, jefe y hroe en un mismo da, toca con la velocidad del rayo los extremos ms distantes en la milicia. Ocho mil infantes y novecientos caballos se dirigen contra Zaragoza. El intrpido Palafox no los espera atrincherado en sus calles, como en las gargantas de las Termpilas recibieron a los persas los trescientos espartanos. Con menos soldados y mucha menos pericia, sin caones, sin caballera y escaso de municiones acomete al enemigo en una llanura. La posicin no poda serle ms ventajosa; su excesivo nmero, la caballera y artillera maniobr sin el menor obstculo. Los aragoneses experimentaron los efectos de tanta superioridad; pero tambin quedaron convencidos los franceses de que no podan ofenderlos impunemente. En otras circunstancias esta accin habra sido un arrojo criminal; en aqullas fue digna del mayor elogio por el respeto que impuso al enemigo el valor, intrepidez y firmeza de nuestras tropas, y por el orden y serenidad con que se replegaron a Zaragoza. La sitian inmediatamente desde la margen opuesta del Ebro. Un destacamento de caballera os penetrar en la ciudad, no le favorece el terreno, y fue destrozado en sus calles. El ejrcito se oculta tras un bosque de olivos; estos rboles eran tan tiles como agradables, contribuan con su frondosidad a la hermosura y recreo del pueblo, y con su fruto a su comercio y subsistencia. Pero los zaragozanos, prefiriendo la conservacin de la patria a todos los deleites y conveniencias, salen al campo, provocan al enemigo, y mientras unos los desalojan y expelen de los puestos que all tenan, otros arrasan y queman los olivares, las quintas, los caseros y jardines y cuanto ocultaba su aproximacin. Con la misma generosidad se privan y ofrecen todo lo que poda contribuir a la defensa. Personas, caudales, provisiones y utensilios, nada se reservan. Abren fosos delante de las puertas de la ciudad; con todos los lienzos que hallaron tiles y hasta con las cortinas de las casas hacen sacos, los llenan de arena, forman parapetos y montan precipitadamente los caones que les ofrece la casualidad. Horadan la pared que circundaba el pueblo y los muros de las casas inmediatas para servirles de troneras donde colocar la mosquetera. Cortan con profundas zanjas las calles principales, y con la misma tierra levantan trincheras. Tales eran los obstculos que opona Zaragoza a los invencibles, que superaron la cima escarpada y aterida de San Bernardo, que forzaron el puente de Lody, asaltaron las fortalezas de Dantzig, y han llevado la desolacin hasta las mrgenes heladas del Bltico y del Vstula. Pero los franceses no haban lidiado hasta entonces con un pueblo noble y magnnimo que prefera su independencia a la vida, y que haba resuelto morir libre antes que vivir esclavo. Este voto era ms firme y ms incontrastable que cuantas barreras ofrece el arte y la naturaleza. Este voto ratificado constantemente por los habitantes de Zaragoza los excitaba a los trabajos ms

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OBRAS 60\ 60\ 60\ 60\ 60\ penosos, los confortaba en ellos, disipaba el cansancio y la fatiga, y los haca insensibles a las mayores privaciones. Jvenes y ancianos, nios, mujeres, sacerdotes y militares, todos se empleaban a proporcin de sus fuerzas y aptitud, todos se hacan tiles y ninguno repugnaba lo que poda ejecutar. La voluntaria actividad, la confianza y alegra reinaba en todas sus acciones. Y al verlos tan afanados y festivos, quin presumira que se preparaban por resistir un asedio? Pareca ms bien que interesados todos en solemnizar sus triunfos futuros, prevenan los arcos, cortaban laureles y las esposas y las madres entonando alegres himnos tejan guirnaldas para ceir las sienes victoriosas. ¡Ah! Un ro de sangre ms caudaloso que el Ebro deba fertilizar antes el rbol inmarcesible. La muerte, la inexorable muerte, sobre un carro fnebre erigido con las ruinas de la Humanidad haba de enseorearse muchas veces por las calles de Zaragoza primero que brillase da tan plausible. Y cuando se presentaba ese horrible espectro precedido de todas las calamidades y devastaciones, cul de los zaragozanos manifest pusilanimidad o pavura? Cuando por todas partes resonaba el estampido del bronce, la explosin de las minas, el choque de las armas y el sonido de la trompeta exterminadora, quin oy jams suspirar ni gemir? Quin rehus acudir a los puestos ms peligrosos, cerrar con su pecho la brecha del muro, salir a la campaa, afrontarse a los caones y a la caballera francesa, penetrar sus filas, perseguirlos y embotar en sus espaldas las bayonetas y los sables? Si alguna vez el corazn del impertrrito Palafox se consternaba y abata, era precisamente cuando el pueblo embravecido, a guisa de un leon aprisionado cuya saa se irrita y provoca sin poder emplear las garras y los dientes, clamaba por municiones y armas, y no poda satisfacer su ardiente anhelo. Era preciso tomarlas de las manos yertas de los cadveres o arrancarlas con violencia al enemigo. En tan extrema penuria y mengua haba sumergido a Zaragoza y a toda la Pennsula aquel ministro inepto y prfido que, sin mrito alguno, fue colocado en la silla de Granvelle, de Alberoni y de Ximnez para derrocar el trono de nuestros prncipes, exaltado por esos varones esclarecidos a la cumbre de la opulencia y de la gloria. Godoy, parricida ms ingrato que Lucio Catilina, nada haba omitido para envilecer la nacin, desarmarla y enervar sus fuerzas fsicas y morales. La rapacidad de ese monstruo, tan insaciable como la de Bonaparte, despus de apurar el tesoro de la Corona, los caudales de los vasallos de ambos mundos y cuanto producan las inagotables minas de Mxico y Per, no respet ni las propiedades ni las alhajas de los templos. Por su vil adyeccin a las srdidas y estpidas maquinaciones de Francia, perdimos el honor y las escuadras en los combates de Finisterre, San Vicente y Trafalgar. Nuestro ejrcito fue desmembrado alevosamente confinando diecisis mil hombres escogidos en el norte de Europa y otro cuerpo en

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /61 /61 /61 /61 /61 Portugal, destinado por un padre a perseguir y destronar una hija sin otro motivo que satisfacer la ambicin del tirano universal. El comercio yaca interrumpido, las colonias emancipadas, los campos agostados, los talleres desiertos, las artes paralizadas, las fundiciones de caones, las herreras y fbricas de pertrechos abolidas o abandonadas. Zaragoza, como toda Espaa, slo tena aquellos recursos y armas que le suministraba su furor. Empero, ellas fueron bastante para triunfar de los invencibles. El 15 de junio todos sus puestos exteriores fueron atacados, al mismo tiempo que una formidable columna se dirigi contra la ciudad pretendiendo asaltarla por el Portillo y otras partes. Los aragoneses casi desarmados, sin orden ni disciplina, sin inteligencia en el manejo de la artillera, la sirve el que se halla ms prximo, obedecen y mandan alternativamente. Pero todos estaban animados de un mismo espritu, todos combaten despechadamente, y en todas partes encuentran los agresores la misma resistencia, el mismo valor y osada. El campo y las calles quedaron cubiertas con sus cadveres, y Lefebvre confundido y escarmentado con este segundo desastre se retira fuera del tiro de can. Palafox, confiado en su desaliento y en el nuevo entusiasmo que haban adquirido los zaragozanos, les previene lo que deban hacer, y sale a solicitar refuerzos para sostener un sitio y alarmar todo el reino de Aragn. Recluta cerca de mil cuatrocientos soldados, los une a una pequea divisin de las milicias de Calatayud, y cediendo a los deseos de estas tropas resuelve batir las francesas situadas entre Zaragoza y La Muela. Se dirige a Epila y comunica sus rdenes a la capital para que simultneamente la guarnicin atacase el frente y l la retaguardia. Este plan tan bien combinado y cuyo xito deba ser muy glorioso, fue prevenido por Lefebvre. Con fuerzas superiores le sorprende una noche en Epila, y despus de una resistencia obstinada y sangrienta vuelve a Zaragoza. Se refuerza con estos auxilios y mucho ms con la presencia de su Jefe; pero los enemigos tambin reciben de Pamplona nuevas tropas, artillera y municiones. ¡Oh negra indigna alevosa! Los mismos caones, las balas y pertrechos que fabricamos con nuestras propias manos para emplearlos en nuestra defensa, esos mismos se sacan de nuestros parques y se dirigen contra nosotros; mientras que Zaragoza, careciendo de todo, no tiene donde acudir a proveerse. Se sita el enemigo en diversos puntos, establece otras bateras, y por todas partes ofende a la ciudad y la priva de todo socorro. Lo perciben los aragoneses desde sus soberbias torres, como la fiera que mira tendrsele la red, estrecharla y celebrar su prisin. Salvan las barreras, se avalanzan, y en los mismos puestos fortificados acreditan su osada y coraje. Los franceses se irritan con unos esfuerzos que jams haban experimentado; pero no se presentan hasta que la metralla y la bala fulminante hayan arrasado todos los obstculos. Entonces a travs de las ruinas, del polvo y del humo, y sostenidos siempre por la artillera se

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OBRAS 62\ 62\ 62\ 62\ 62\ apoderan del monte Torrero y de una batera inmediata. El comandante de ella, no habindola defendido como zaragozano, expi su cobarda con una muerte ignominiosa. Las calles y las casas eran ya el campo de batalla. Cada casa se disputa como una fortaleza, y cada cuadra como un puesto muy importante. Unas y otras se llenan de cadveres, y ni su corrupcin ni la piedad alcanzan treguas para inhumarlos. Entretanto la artillera no cesaba de arrojar balas, bombas y granadas contra unos edificios no dispuestos para recibirlas. Cul, pues, seran los estragos? Incendian el ms fuerte destinado para almacn de plvora, y en un instante se convierte en cenizas una calle entera. Devoran tambin las llamas la casa de expsitos que serva de hospital, despus de arruinarse todos los que haba erigido la humanidad en tiempos menos calamitosos, y merecieron la admiracin de los mismos franceses. Desplmanse varios templos y monasterios sepultando bajo sus escombros las casas vecinas. Destryense todos los molinos que haba en las riberas del Ebro, y queda Zaragoza sin pan, sin plvora, sin hospitales, sin un solo lugar preservado de la artillera y expuesta a todas las calamidades de una atmsfera contagiada. En esos momentos de amargura y desolacin, cuando la naturaleza enajenada por la misma acerbidad de las penas y tribulaciones no puede gemir ni suspirar, y con ese silencio ms expresivo que todas las frases, reclama la compasin de los seres menos sensibles; entonces era cuando los dignos soldados del brbaro Atila lejos de enternecerse, o mitigar al menos su furor, lo exaltan ms y ms; y con una fiereza desconocida hasta entonces en los hombres, redoblan sus fuegos, avanzan por todas partes, destruyen lo que respetaron las llamas y las ruinas, y entre ellas mismas se ceban y recrean aumentando las postreras ansias de aquellos ardidos o sepultados moribundos. Mas no lo ejecutan impunemente. La voz de la patria era ms imperiosa a los aragoneses que la vista del padre y del hijo expirante. Apartan sus ojos de objetos en otras circunstancias preferidos, y sucediendo la indignacin a la terneza vuelven contra esos monstruos desapiadados, les hacen sentir las propias agonas que causaban. Palafox, espritu vivificante de aquel cuerpo lnguido y exnime, destituido de todo auxilio extrao, busca en s mismo los ltimos recursos para restituirle a la vida. Tan imperturbable en las trincheras como en las calles, en los incendios como en las explosiones, todo lo presencia, todo lo reanima, lo agita, lo repara y precave. A vista de los franceses arroja a las calles los prisioneros atados fuertemente con cuerdas para que retiren los heridos y cadveres, hace curar a los primeros y sepultar a los segundos. Construye tahonas movidas por caballos para moler el trigo; establece hospitales en el paraje menos expuesto de la ciudad; y requiriendo en ella todo el azufre y salitre que exista, fabrica polvora con carbn de caamo.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /63 /63 /63 /63 /63 No era bastante para reponer la necesaria. Los valientes de Aragn se dan ms prisa en consumirla que los artfices en fabricarla; faltan las balas y escasean todas las municiones. En este terrible conflicto llega al campo el general Verdier con tropas ms aguerridas, mejores trenes, grandes provisiones de vveres y pertrechos, mayor saa y osada. Qu hizo entonces Palafox? Almas viles que habis pretendido imputar vuestra cobarda y perfidia al pueblo ms fiel y valeroso, od para confusin vuestra, para gloria y honra de Espaa, od lo que contest el pueblo de Zaragoza en ocasin la ms desesperada, cuando su General recorriendo las calles y los puestos reciba nuevos testimonios de su inflexible carcter. Nos sepultaremos, deca unnimemente, nos sepultaremos bajo las ruinas de la patria; mientras haya cuchillos tendr defensores. ¡Oh pueblo digno de la proteccin y admiracin del Cielo y de los hombres!2Pareca no merecerla hasta que hubiese dado las ltimas pruebas de fidelidad, valor y constancia; no las rehsa. Cincuenta das del sitio ms activo y riguroso ya le haban familiarizado con el hambre y las vigilias, con todas las privaciones y calamidades, con los dolores y angustias, con la misma muerte. Enhorabuena inventen los franceses mquinas ms desoladoras, esfuercen las ventajas funestas de su pericia y tctica, rectifiquen las atrocidades de su ferocidad y barbarie. Zaragoza, inalterable en la resolucin que haba votado, miraba ya su total exterminio como el principio de una existencia interminable y gloriosa. Las bateras distantes un solo tiro de pistola de la puerta y convento de Santa Engracia, rompen un fuego horrible. En un instante desaparece cuanto all descollaba, y aquel hermoso edificio slo presenta ruinas y cenizas. Por esa brecha imprevista se precipitan inmediatamente las columnas francesas. En vano los aragoneses pretenden reprimirlas presentando sus pechos descarnados, y combatiendo con la ms despechada obstinacin. Superndolo todo llegan hasta la calle del Coso, y antes de la noche ocupaban los enemigos la mitad de Zaragoza. Lefebvre, convencido entonces de que no poda dar un paso adelante sin arruinar enteramente su ejrcito, harto disminuido con la matanza de aquel da, se atrinchera y propone capitulacin. Palafox ignora el significado de esa voz; los patriotas espaoles no deben sino vencer o morir. Guerra y cuchillo, contesta con toda la energa y laconismo de un esparciata; y sus soldados, cuyos sentimientos eran unos mismos con los del jefe, oyen su respuesta como la orden de atacar. Ya lo ejecutaban casi sin otras armas que los puales cuando atravesando el real de los enemigos entra en Zaragoza don Francisco de Palafox con tres mil hombres y un gran convoy de provisiones y pertrechos. Recupe2“¡O populum dignun favore, et admiratione hominun ac Deorum! Compulsus ad ultimus nietus, ab incepto nou destitit.” Lucio Floro, libro 2, captulo 6.

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OBRAS 64\ 64\ 64\ 64\ 64\ ran los extenuados aragoneses su primitivo vigor y energa, y los nuevos veteranos estimulados con los heroicos ejemplos de un paisanaje indisciplinado, combaten con un encarnecimiento sin igual; arrollan por todas partes a los franceses, y en once das los estrechan a la octava parte de la ciudad. No eran menos sangrientos ni repetidos los ataques en las puertas del Carmen y del Portillo. Muchas veces las balas y bombas destruyeron los parapetos de sacos de tierra que las defendan, y otras tantas fueron construidos bajo el fuego de la artillera y de las columnas enemigas. All competan el despecho con la magnanimidad, la ambicin con el amor de la gloria, la tirana con la libertad, la filauca con el patriotismo. ¡Pero qu espectculo se presenta a mis ojos atnitos! Llega una joven al Portillo con la refaccin que acostumbraba llevar a los defensores de aquel punto; ya no era necesaria. Todos yacan, muertos los unos, expirando los otros. Descubre una mecha encendida, y sin que la arredre la metralla que en derredor cruzaba se acerca y la toma de una mano lvida; ella lo siente, la cede y vuelven a la luz aquellos ojos lnguidos, la miran y le dicen... yo no acierto a repetirlo; ni el mismo Tulio posey en grado tan sublime la elocuencia. Pero Agustina lo comprende; divisa un can cargado de metralla, le da fuego y lanza mil muertes. Los franceses se intimidan, huyen, ella salta denodada sobre el bronce humeando todava; pregona su triunfo, y llama a sus compatriotas que absortos la miraban. Vuelan hacia ella, la admiran y bendicen. Y por qu no ha de representarse Agustina en esa brillante actitud? Semramis dirigiendo sus ejrcitos a la victoria, aparecer acaso ms gloriosa? No fue sta la nica herina de Zaragoza; fueron tantas cuantas eran las mujeres que contena aquel alczar de virtudes cvicas. Las ms ilustres esparciatas podan aprender de ellas muchos rasgos que no manifestaron despus de la famosa batalla de Leuctres. Acompaar las madres y las esposas en el combate a sus hijos y maridos, lidiar a su lado, confortarlos, conducirlos sobre sus hombros despus de heridos o muertos, curarlos o sepultar sus cadveres cubrindolos de flores y entonando himnos; nada era tan frecuentes en aquellas mujeres varoniles que sofocaban todos los sentimientos de la naturaleza y exltaron su sexo mucho ms que las Porcia y Cratesipolis. Mas quin es la que congreg a todas, las presida en las batallas y en los hospitales, la que excitaba su ira contra el enemigo o su compasin con los enfermos, la que en todos los peligros se presentaba la primera y ninguna la excedi en satisfacer los deberes de la humanidad? Delicada por educacin, fuerte por carcter, modesta y hermosa, impvida y sensible, la joven Condesa de Bureta, llevando en sus tiernas manos auxilios y socorros para los heridos, penetraba por las filas de los combatientes y se vea cubierta de balas y metralla, con la misma serenidad que sola pasearse por un jardn que slo presentaba flores y delicias.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /65 /65 /65 /65 /65 Y fue acaso menos imperturbable, ni menos exacto en desempear las funciones de sacerdote y de ciudadano el venerable y virtuoso Sas? Imitador de Fines, postrado unas veces ante el tabernculo diriga fervientes votos al Dios de paz y misericordia, y otras al frente de los guerreros inflamaba su celo invocando al Dios de los ejrcitos y de las venganzas. Con una mano presentaba a los fieles el pan celestial que concede la vida eterna, y con la otra esgrimiendo el acero daba a los impos muerte interminable. Digno depositario de los secretos de Palafox, le confiaba las comisiones ms importantes, se le ofreca un trneo a cuanto era arduo y peligroso, y acaudillando cuarenta patriotas decidi la suerte de Zaragoza introduciendo en ella la plvora suficiente para continuar su defensa. Y poda sucumbir un pueblo de hroes cuyas virtudes eran ms formidables que todas las armas? Inclinaran la cerviz a un yugo de hierro los que execraban la adyeccin de los viles esclavos del tirano? Apreciarian una vida infame aqullos que perseguan y retaban la muerte en las trincheras y en las brechas, entre las llamas y las ruinas, y donde sola encontrarse ms horrible y certera? Rendiran a Lefebvre los mismos cuchillos con que le amenazaron, y temi esperarles aun rodeado de fusiles y caones? Triunf en fin Zaragoza, y despus de sesenta y un das en que el arte infausto de exterminar y destruir apur todas las atrocidades y devastaciones, los invencibles de Marengo y Friedland, los conquistadores de Mantua y Dantzig, cubiertos de heridas y de oprobio, huyeron de aquella ciudad abierta, guarnecida nicamente con los pechos y brazos de sus moradores. Ms de veinte mil cadveres tendidos en sus calles y en las eras, muchos prisioneros, un gran parque de artillera, municiones y vveres, el terror y el escarmiento, fueron los trofeos de una victoria; trofeos ilustres que adornarn algun da el monumento eterno que prepara la patria a esos invictos guerreros. Entretanto, nuestra gratitud, nuestra admiracin y alabanza sea el primer homenaje que se tribute a sus virtudes. Pero no una admiracin estril que embelesando la mente la enajene y prive de sus funciones. Sea, pues, una admiracin activa y enrgica que penetrando hasta el corazn excite en nosotros los mismos sentimientos y acciones; que nos represente la defensa de la patria, del honor y libertad con todos los derechos que la autorizan para exigir los mayores sacrificios; y que apartando de la muerte cuanto tiene de horrorosa y funesta, la presente como el nico trnsito al templo de la inmortalidad. No habran conservado el distinguido lugar que en l merecieron Palafox y los aragoneses si, como Anbal y su ejrcito despus de la batalla de Cannas, embriagados con el triunfo y con los aplausos de toda la nacin, se hubieran entregado a los regocijos y placeres, juzgndose libres para siempre de un enemigo derrotado y fugitivo. Pero el caudillo de Aragn, ms

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OBRAS 66\ 66\ 66\ 66\ 66\ religioso y precavido que el vencedor de Terencio y Emilio, habiendo perseguido a los franceses en su vergonzosa retirada, vuelve al campo, elige entre sus despojos los ms dignos de presentarse al dios de las batallas, se dirige al templo y entonando cnticos de alabanza y gratitud le consagra aquellos trofeos de su diestra sola invencible. Despus que hubo satisfecho este deber, el ms sagrado, pasa revista a sus victoriosas huestes, aplaude su valor, constancia y fortaleza; las exhorta a la perseverancia en las mismas virtudes y les cede toda la gloria que le perteneca por el triunfo. Recorre los hospitales, y consuela y bendice a los valientes que derramaron su sangre por la patria; reconoce el parque, los edificios arruinados, las murallas y las puertas demolidas; y trata de repararlas y restablecer en todas partes la seguridad, el orden y la abundancia. Lejos de mirar la precipitada fuga de Jos a Pamplona y el viaje de Napolen a Erfurt con el mismo desprecio que el hijo de Amlcar la retirada de los cnsules a Roma, comprende todas las maquinaciones de su insaciable ambicin, todos los resortes que emplea su poltica; y ya le vea volver desde el septentrin a la testa de otras legiones de brbaros ms crueles que los antiguos hunos, vndalos y godos. El tesoro de Zaragoza, que nada importaba antes del asedio, qued ms exhausto que el de Roma despus de la cuarta victoria obtenida por los cartagineses; la falta de soldados, de armas y pertrechos era muy semejante. Pero si los senadores, los patricios y las matronas se despojaron hasta de sus alhajas y preseas, reservndose nicamente las precisas insignias de su dignidad, para armar nuevos ejrcitos y redimir el Capitolio de la espada de Anbal; los vecinos y las damas de Zaragoza eficazmente interesadas en sostener la gloria que haban adquirido presentan cuanto les quedaba, no retienen ni los adornos femeniles, y Palafox encuentra recursos donde las almas vulgares los juzgan todos apurados. Se reedifican las murallas y los edificios pblicos, levanta nuevas trincheras, fortifica otros puntos, solicita ms artillera y de mayor calibre; se provee de las municiones y vveres que pudo adquirir; recluta en todo el reino de Aragn los hombres aptos para tomar las armas, los regimenta, les da jefes capaces de instruirlos en su manejo y en las principales evoluciones; y con la eficacia de un genio creador dice y todo se hace. Si en las dems provincias hubiera reinado la misma actividad, el propio celo y patriotismo, quiz, ¡oh Espaa!, no habras sufrido las depredaciones y atrocidades que han cubierto sus pueblos de sangre, de cenizas y de luto. Pero mientras algunas de nuestras tropas no pudieron llegar a las riberas del Ebro, Bonaparte vuela desde Bayona hasta Erfurt, conferencia con Alejandro I, le fascina y vuelve con doscientos mil guerreros atravesando una gran parte de Alemania y toda Francia, entra en la Pennsula por Irun, y como un torrente impetuoso y entumecido inunda, arrasa y arrolla cuanto encuentra.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /67 /67 /67 /67 /67 El ejrcito de Blake fue atacado en Durango por fuerzas muy superiores, y disputndoles el terreno paso a paso con la mayor tenacidad y pericia, se repleg a Valmaseda y despus a Espinosa. Sus campos se hicieron eternamente memorables por la constancia con que los patriotas resistieron en ellos dos das sucesivos las divisiones combinadas de Vctor, Soult y Lefebvre. Lograron dispersarlos, pero no rendirlos; y reunindose prontamente a otros cuerpos han contribuido a recuperar Asturias y Galicia. La vanguardia de Extremadura, aunque compuesta casi toda de bisoos, sostuvo con bizarra en Gamonal y Burgos los ataques repetidos de dos mariscales, retirndose a Lerma y Aranda. El 23 de noviembre, cuya memoria ser siempre infausta a los espaoles, los cuerpos aguerridos y numerosos del mariscal Lefebvre y Mathieu, mandados en jefe por el Duque de Montebello, se afrontaron en Cascante y Tudela a los ejrcitos del centro y de reserva, mientras que Ney y Desolles, apostados a la espalda, deban concurrir a su total exterminio. Frustrose en esta parte el plan de Napolen; los vencedores de Bailn sostuvieron mucho tiempo la reputacin que tan justamente haban merecido; pero ocupando los enemigos desde el principio de la accin muchos puestos ventajosos, cortados y oprimidos por unas evoluciones muy rpidas y sostenidas, y perseguidos constantemente por el general La Grange, llegaron no obstante a Tarazona. En su retirada salvaron tambin el honor de las armas espaolas los aragoneses y valencianos, y algunos cuerpos de la quinta divisin del centro. Tomadas las alturas y obstruido el paso por dos formidables columnas enemigas, el general O’Neylle se coloca al frente de la suya, y mientras una parte de ella, destrozando con las bayonetas y los sables las filas francesas penetraba su centro, abrindose una ruta ensangrentada; SaintMarcq en la retaguardia rechazaba otro cuerpo de ocho mil infantes y dos mil caballos que le atacan improvisamente. Marchando y combatiendo al mismo tiempo, avanzando y resistiendo ocho horas continuas, rodeados y seguidos en las llanuras y desfiladeros, salvan por parajes intransitables todo el parque y la mitad de la artillera, dejando clavada la restante. Ocho mil cadveres franceses tendidos en el campo fueron las huellas de su marcha hasta Illueca. Entran en Zaragoza, y el pueblo recibe a esos campeones con tanto aplauso y admiracin como Prgamo a Jenofonte y a los diez mil griegos confinados en Persia.3Todava estaban cubiertos de sangre y de polvo cuando se descubre desde el monte Torrero el mariscal Moncey. Llega, le reconoce y numera entre sus triunfos; no habran sido ms rpidas ni felices las conquistas de Escipin en Espaa. Parte a Aragn, y trazando con el Duque de Treviso el plan que deban observar, vuelven con cuarenta mil hombres de todas armas por ambas mrgenes del Ebro. An permanecan teidas con sangre 3 Semana Patritica, nos. 15 y 21; Gazeta de Zaragoza, 3 de diciembre de 1808.

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OBRAS 68\ 68\ 68\ 68\ 68\ francesa; tambin encontraban a cada paso entre los olivos y las mieses mil vestigios de su anterior derrota. All se marchitaron los laureles que tan faustamente haban cortado en las riberas del Rhin, del Danubio, del Vstula y Pregel; y humillada all por manos dbiles la gloria de Bonaparte; extermnese Zaragoza, dijo en un frenes de su elacin, convirtase en polvo y humo ese padrn ignominioso de mi impotencia. Y aquellos viles satlites que slo existen para ejecutar servilmente sus ms depravadas insinuaciones, se dan prisa a complacerle, superando, si es posible, su atrocidad. Moncey y Mortier, elevados por sus criminales servicios a las primeras dignidades del imperio, en un mismo da se aproximan a Zaragoza y la atacan con todo el vigor que les inspiraba su natural fiereza y el deseo de lisonjear al tirano. El primero, al frente de diecisis mil infantes y dos mil caballos divididos en varias columnas, se dirige contra las bateras del Torrero, Casablanca y Buenavista. Flanqueada sta y cruzada por los fuegos contrarios que la abrasaban sin poder corresponderles, incendiado por una granada el repuesto de plvora que haba en aquel punto, resiste su guarnicin a la bayoneta ms de veintiocho horas sin alimentarse ni descansar un solo instante. Su retirada no fue menos admirable que su defensa. Perseguida por la caballera francesa que desbocada pretendi cortarlo, el segundo regimiento de voluntarios de Aragn, tan impenetrable como un muro de bronce, reprime su impetuosidad y sufre todo el fuego del ejrcito contrario. Entretanto, nuestra tropa salva toda la artillera, pasa el puente de Amrica sin alterar su marcha, lo vuela inmediatamente preparado ya con barrenas y hornillos, y llega al reducto del Pilar. Moncey la respeta en aquella posicin y desiste de su empresa. Aun fue menos feliz el mariscal Mortier. Victorioso en Anklan, en Belling y en casi toda la Pomerania sueca, crey que incendiara el arrabal de Zaragoza con la misma facilidad y barbarie que el de Stralsundo. La artillera precede y sostiene el ataque de siete columnas. Cinco horas continuas caones y fusiles no cesan de esparcir estragos; las bayonetas y los sables llegan a teirse en sangre y embotarse en los pechos; nadie retrocede. Espaoles y franceses se estrechan y confunden, la muerte slo los separa. Manso y Velasco exhortan con las palabras, estimulan con su ejemplo; dirigiendo y operando simultneamente son ms bien imitados que obedecidos. La sangre francesa corre en La Huerta, inunda El Rastro y aumenta su inmundicia. Mortier, despechado, se retira, y reforzndose con el cuerpo de reserva repite el ataque redoblando su coraje y osada. Desprecia todos los peligros, ensordece a los gemidos de los moribundos, los cadveres hacinados no le aterran; marcha impasible sobre ellos, slo percibe su fama deprimida, las guilas holladas; nada omite para reparar su mengua. Ya entonces Palafox, O’Neylle y Saint-Marcq, recorriendo las filas y los puestos donde la lid era ms sangrienta y dudosa, daban con su

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /69 /69 /69 /69 /69 presencia vida y victoria a los espaoles, muerte o fuga ignominiosa a los franceses. Sus espadas cortaron mil palmas inmarcesibles; y los oficiales, los soldados y los vecinos del arrabal tambin se adornaron con ellas, y merecieron la gratitud de la patria, la admiracin de los siglos. En los ms remotos sera muy grato entre los espaoles este dia, y hubiera decidido la suerte de Zaragoza si el hombre funestamente ingenioso contra su propia existencia no hubiera inventado mil medios de exterminarla. Empleando el aire y el fuego en los combates, ha inutilizado la agilidad y la fuerza muscular de los atletas. El valor, la intrepidez, la constancia y todas las virtudes marciales, aun los muros ms slidos y elevados, ceden al impulso repetido de un globo de hierro. Hora se lance horizontal, hora descienda arrojando fuego, sus estragos son siempre inevitables y terribles. Los hombres se ofenden y aniquilan sin aproximarse ni aun verse; se conoce el peligro, se experimenta el dao, y no es posible precaverle. El ms dbil vence impunemente al ms fuerte, y el nfimo entre los cobardes al primero de los hroes. El arma de stos ha sido en todos tiempos la espada, su escudo el pecho; mientras el cobarde oculto y muy distante ha solido conseguir algn triunfo alevoso con plvora y bala. A estas armas, a ese modo de hostilizar ocurrieron los duques de Cornegliano y de Treviso, desengaados de que no podan conseguir ninguna ventaja luchando cuerpo a cuerpo con los aragoneses. Dieciocho das se pasaron sin que osaran presentrseles; todos los emplearon en abrir zanjas, formar parapetos y reductos, levantar trincheras y guarnecerlas con toda especie de artillera. Aun para esto se resguardaban con los olivares y algunos edificios que por una inadvertencia, demasiado funesta a los zaragozanos, no los destruyeron oportunamente. Advierten su error, y procuran repararlo a costa de su sangre. Pequeas partidas de aquellos mismos hombres que en nmero de cincuenta mil no se hubieran sostenido en campo raso contra tres regimientos franceses,4 salan con frecuencia de la ciudad y de sus puestos exteriores, atacaban los que fortificaba el enemigo, destruan sus obras, los arrojaban de las casas y quintas que posean arruinndolas sucesivamente, cortaron ms de ochocientos olivos que ocultaban sus trabajos, los lanzan del bosque de La Mezquita persiguindolos hasta el monte de San Gregorio, se introducen en el primer campamento, lo incendian todo y alarman el ejrcito. Sorprendido y agitado da y noche, disminuido en gran parte por el denuedo y bizarra de los sitiados, encontrando en ellos un obstculo insuperable a la intrepidez francesa, vacilante Moncey, arredrado Mortier, hubieran levantado el sitio si Bonaparte no mirase necesaria la conquista de Zaragoza para proseguir devastando otras provincias, y para reparar la opinion de sus armas deprimidas en aquellos dbiles muros. Nuevas y mejores tropas reemplazan a las batidas, y los 4Boletn francs nmero 33.

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OBRAS 70\ 70\ 70\ 70\ 70\ generales ms arrojados a los que no haban satisfecho sus deseos. El Duque de Abrantes sucede al de Treviso, y queriendo complacer al dspota y recuperar los laureles que haba perdido en los campos de Portugal, determin instalarse en el mando del ejrcito con una accin brillante. Seis caones, seis obuses y tres morteros arrojan sin cesar balas, bombas y granadas contra el fuerte de San Jos. Se prolongan las paralelas, y aumentadas las bateras dirigen todos sus fuegos a ese punto. Desplmanse al fin las cortinas y baluartes, y creyendo Junot irresistible el asalto lo confa al general Lasalle. Diez veces lo repite en una noche con toda la fiereza y osada que caracteriza a los soldados de Napolen; otras tantas los resisten los aragoneses con aquel vigor y fiereza que les es peculiar. Las zanjas y el campo se llena de cadveres franceses, avanzan sobre ellos, llegan hasta las ruinas del muro y atravesados en las bayonetas de los patriotas caen unos sobre otros y les sirven de parapeto. En vano Junot presintiendo un desastre ms ignominioso que el de Mafra, pretendi reforzarlos con todos los auxilios que poda suministrarles; en vano Lasalle, veloz y ardiente como el rayo, recorra las trincheras y las columnas para inspirarles el mismo furor que abrasaba sus entraas. En vano les recuerda la intrepidez con que bajo sus rdenes derrotaron la caballera rusa en el puente de Bergfield; la reputacin de los soldados franceses, el nuevo timbre que podan adquirir, los aplausos y premios del emperador, el rico botn que ofreca Zaragoza; todo fue intil. Sus esfuerzos se estrellan en aquellos escombros como las olas entumecidas contra la roca siempre inflexible; y el coronel Renobales priva al Duque de Abrantes del resto de honor concedido en Cintra por el general Dalrymple. Repelido, pero no escarmentado, exaltada su rabia cuanto ms se vej su orgullo, quiso satisfacerse atacando el reducto del Pilar. Este nombre augusto tan venerado por los aragoneses, inflamaba su celo y entusiasmo hacindoles mirar aquel punto como el ms interesante y sagrado. De aqu los prodigios de valor y constancia con que le sostuvieron; de aqu el placer con que moran aquellos mrtires de la religin y de la patria, la prontitud con que volaban otros a socorrerlos y ocupar sus plazas, y la expectacin con que todo el pueblo, fijos en ellos sus ojos, esper muchos das el xito de la lucha ms dilatada y sangrienta. Al arrojo y tenacidad de los franceses slo era comparable la impavidez y fortaleza de los zaragozanos. Despus de arruinado enteramente aquel reducto y batindole aun con el mismo tesn por el frente y flancos, entre ruinas y cadveres, mirando venir la muerte por todas partes y alimentndose con un pan ensangrentado, permaneci ocho das el segundo regimiento de voluntarios de Aragn. All fue donde ese ilustre cuerpo, honor de aquel reino y de toda Espaa, despus de haberse distinguido en muchas otras acciones contribuyendo a inmortalizar el sitio de Zaragoza, quiso perecer antes de permitir profanasen los impos aquel lugar consagrado por el nombre que tena. Pereci

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /71 /71 /71 /71 /71 casi todo; pero dejando impresa con su misma sangre la inscripcin gloriosa que colocada en el monumento patritico perpetuar su memoria, excitando la emulacin y respeto de las generaciones futuras. Las ventajas conseguidas por el Duque de Abrantes no compensaban el destrozo y disminucin que sufra su ejrcito. Cada puesto le costaba muchos centenares de hombres, y la conservacin de aquellos intiles escombros no era menos difcil y ruinosa que su conquista. Abraza en fin el mismo recurso que adoptaron sus antecesores, y pretende doblegar con la artillera a los que le humillaban con la espada. ¡Cobardes! Y sois vosotros los que en Marengo, en Jena, en Eylau y Finlandia arrollasteis las huestes de Carlos XII, de Pedro el Grande, de Federico II y de Daun? Los insurgentes y rebeldes que juzgis indignos del ttulo de soldados, son acaso ms invulnerables que esos veteranos aguerridos? Cul es su disciplina? Cules son sus armas? Dnde aprendieron ese arte execrable que habis ejercitado constantemente por espacio de dieciocho aos? Mujeres tmidas y delicadas hasta el da de nuestra insurreccin y venganza, han hollado la erguida cerviz de los impenetrables coraceros. Caones de madera, lo repetir para vuestra eterna confusin y vilipendio, caones de madera baten y destrozan aquellas columnas que se jactaban de haber sido siempre irresistibles. Ciudadanos pacficos dejan la pluma, el arado y los instrumentos de otras artes amigas y conservadoras del hombre para empuar la espada o el fusil. Sus talleres y hogares son los parques y gimnasios donde se han armado y aprendido esas evoluciones, esas reglas de fortificar las plazas, de atacar y defender, desconocidas a Vauban y Cohorn; pero muy bastantes para enervar los sublimes principios que aprendieron vuestros padres del Conde de Saje, y ms que suficientes para reprimir el feroz vandalismo que os ha inspirado la tctica de Bonaparte. Slo ha sido invencible cuando sus legiones, ms desmoralizadas que las de Sila, han oprimido a los dbiles con su inmensa superioridad; cuando ministros o jefes prfidos y prostituidos como Godoy y Mack, les han entregado las fortalezas y las plazas; cuando la inmunidad garantizada por todos los derechos y por los pactos ms solemnes y sagrados ha sido violada y sorprendida introducindose en pases neutros y amigos como en Ansbach, Venecia y Espaa; cuando ofreciendo a los holandeses, suizos y polacos independencia y proteccin, les ha impuesto un yugo de hierro; y cuando prncipes ineptos y obcecados han permitido socavar las basas de los tronos para elevar sobre sus ruinas el imperio de la oligarqua. Empero, cuando el varn constante ha despreciado igualmente sus amenazas y promesas; cuando el patriotismo ha sofocado el amor propio y todas las pasiones viles; cuando la sabidura, la integridad, el valor y constancia han prevalecido en los consejos y en el campo de Marte; entonces a la manera que el astro del da rechaza y precipita los negros vapores que

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OBRAS 72\ 72\ 72\ 72\ 72\ pretenden eclipsarlo, as se han disipado y confundido sus abominables sugestiones, frustrndose todos sus esfuerzos. ¡Oh, y qu testimonio tan irrefragable y glorioso nos ofrece Inglaterra! No, no es el mar que la separa del continente la que la preserva de las cadenas que la abruman. Los romanos, los sajones y otros conquistadores menos poderosos que Bonaparte la han sojuzgado en diversas pocas. Si conserva su opulencia y libertad; si los mismos medios empleados para exterminarla y abatirla han exaltado ms y ms su poder y esplendor; si ha purgado los mares y domina en todos ellos de un modo que la perpeta su cetro; si despus de triunfar en Portugal, en Espaa, en el Adritico y en ambas Indias alarma las costas de uno y otro hemisferio; todo lo debe a la dignidad con que Jorge III ha sostenido su augusto carcter, a la ciencia luminosa y a la incorruptible probidad de sus ministros, al valor y pericia de sus ejrcitos y armadas, al patriotismo del pueblo ms ilustrado y generoso. Y que en la vasta superficie de Europa no habr otro pueblo que quiera defender su honor, su independencia y la integridad de sus derechos? Extender el dspota su infame coyunda desde el Tanais hasta las colunas de Hrcules? No, el Pirineo ser el trmino de sus devastaciones si el Gobierno instalado por el pueblo espaol conserva fielmente y resigna sobre las aras de su Constitucin el depsito sagrado que se dign confiarle; si protege y fomenta las grandes virtudes que despleg desde el momento de su santa insurreccin. Representantes y jefes de la nacin espaola, su destino est en vuestras manos. Queris ver lo que pueden esos hombres desarmados y oprimidos cuando se resuelven a no ser esclavos? Fijad los ojos en Madrid el 2 de mayo; volvedlos despus a la capital de Aragn. Inerme y sola ha resistido el poder de Bonaparte mucho ms tiempo que algunos reinos, y todos ellos no presentan tantos rasgos heroicos como esa nclita ciudad. ¡Amor sagrado de la patria, sentimiento cardinal y sublime, t slo pudiste inspirar a los aragoneses esa generosidad sin lmites, ese valor intrpido, esa fortaleza indomable, esa insensibilidad del cuerpo y del espritu, ese odio al tirano, esa fidelidad a su Rey, ese cmulo de afectos y de acciones que no pueden numerarse ni aplaudirse dignamente! Sus mismos rivales les tributaron en sus hechos el ms solemne homenaje de respeto y pavor, aunque con imposturas ridculas y groseras pretendan en vano disminuir el esplendor de tanta gloria. ¡Contradiccin absurda, propia solamente de la impudencia francesa! Si los aragoneses eran unos fanticos infatuados por los eclesisticos que ejercan todos los empleos civiles y militares; si Palafox fue un cobarde que jams se present en los puestos peligrosos, quin dirigi esas operaciones tan acertadas y activas que desconcertaban los planes ms bien combinados y sostenidos? Por qu no fue completo el ataque del 19 de enero y todos los dems que le haban precedido desde el 21 de diciembre? Qu muros, qu fosos, qu artillera contuvo el mpetu de vuestros arrojo y obstinacin? Por qu

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /73 /73 /73 /73 /73 Junot, escarmentado al fin, desiste de provocar a los aragoneses, se refugia en sus puestos, los fortifica con nuevas estacadas y fosos, y con ms de cincuenta piezas de artillera? Por qu desmantelada ya con su incesante fuego la frgil tapia que rodeaba a Zaragoza y desplomados sus principales edificios no intent ocuparla, ni volvi a embestirla, ni os salir de sus trincheras? Este modo de sitiar, aunque el ms seguro y menos peligroso al ejrcito, retardaba sus progresos5 y pareca demasiado lento al implacable Napolen. Tan prdigo de la sangre de sus soldados como de la de sus enemigos, miraba impaciente la firmeza con que Zaragoza se conservaba inflexible, rechazando y disminuyendo sus legiones. Desde Miranda de Ebro confa al mariscal Lannes el mando en jefe de aquel sitio, y le inspira en sus rdenes toda la saa y todo el furor de que estaba posedo. Lannes, que se jactaba de haber derrotado a los prusianos, los austra cos y rusos en Jena, Averstad, Austerlizt, Pulsthush y Eylau; Lannes, cuyo natural orgullo se haba exaltado con la fcil conquista de Ulma, Viena y Varsovia; Lannes, que con cuatro batallones atraves el Vstula y derrot la reserva de los rusos; Lannes, que apreciaba la gracia y preferencia del emperador mucho ms que el ducado de Montebello; el mariscal Lannes, ferozmente erguido con tantos honores y triunfos, desprecia cuanto le informaron sus predecesores y no dud humillar al primer amago a la inexpugnable Zaragoza. Rene sigilosamente en El Torrero las tropas que sitiaban el arrabal, y hacindolas desfilar todas a vista del pueblo las dirige al puente de barcas sobre el ro. Creyendo sorprendidos y aterrados a los aragoneses, temiendo les atacase en aquel punto con fuerzas tan superiores y en otros distantes con el grueso del ejrcito que deba conservar en El Torrero, intima a Palafox a la muerte irremisible de todos los habitantes de Zaragoza o la pronta rendicin de una Plaza que, agotados los ltimos recursos, no deba esperar socorro alguno rendida ya la capital del reino, dispersos los ejrcitos patriotas y precipitadamente reembarcados los ingleses. La situacin de Zaragoza era muy semejante a la de Numancia cuando cumplidos trece aos de una guerra casi continua, en que haban perecido sus mejores combatientes, apurados ya los pertrechos y vveres y abandonada de todos sus confederados, viene Escipin a vengar los ultrajes que haba inferido a la Repblica batiendo a Pompeyo, Popilio y Pisn, y forzando a Mancino al convenio ms afrentoso que jams se haba estipulado. Plantadas las guilas por su mano victoriosa sobre las ruinas de la opulenta y belicosa Cartago, la fama de tan esclarecido capitn arras5Este perodo y los dems que preceden con letra cursiva son traducidos del mismo Boletn no. 33. [En la fuente que ha servido de base para esta edicin no aparece sealado el texto en cursivas que advierte la nota. (N. del E.)]

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OBRAS 74\ 74\ 74\ 74\ 74\ tr tras s la juventud patricia y extranjera que residia en Roma, y llega a Numancia con cuarenta mil guerreros escogidos. La circunda con anchos y profundos fosos, levanta en su contorno un muro insuperable a la rabia y despecho de los sitiados, fortifica con torres las mrgenes del Duero, intercepta su navegacin, castiga cruelmente a los jvenes de Lucia que pretendieron auxiliarla, y la priva hasta de la esperanza de ser socorrida o perecer ofendiendo a sus contrarios. Entonces el numantino Aluro se presenta al cnsul, y cuando esperaba que las anteriores calamidades y el temor de las futuras hubiesen abatido el nimo de aquel pueblo malhadado, qued sorprendido de la constancia y dignidad que manifest el legado en su discurso. Y por ventura fue menos enrgica la contestacin de Palafox? La arrogancia del nuevo caudillo de los vndalos, el poder que ostentaba, sus amenazas y ofertas, la capitulacin ignominiosa de Madrid, la dispersin de nuestros ejrcitos, la retirada de los aliados, la falta de alimento y municiones que experimentaba Zaragoza, la disminucin, el cansancio y languidez de sus defensores, los estragos que causaba una epidemia ms desoladora que el plomo y el hierro, le hicieron vacilar un solo instante? “El General de Aragn —contesta— ni teme ni se rinde; el mariscal Lannes se cubrir de gloria si se apodera de esta ciudad cuerpo a cuerpo y con la espada, no con bombas y granadas que slo aterran a los cobardes.” Pero el duque de Montebello era incapaz de los nobles sentimientos que pretenda inspirarle Palafox. Su respuesta sirvi tan slo para darle una idea de su carcter mucho ms exacta que las deposiciones de Moncey, Mortier y Junot. Sin embargo, demolido el dbil muro que cubra a Zaragoza cada calle le presentaba una brecha muy accesible, y cada edificio un puesto donde fortificarse, recibir socorros, avanzar o en caso necesario replegarse. Alentado con una perspectiva tan alagea, con su pericia, sus triunfos, el nmero y osada de sus tropas ataca con la fuerza principal la batera de Santa Engracia; y para distraer y enervar la atencin y resistencia de los sitiados, otros diez mil hombres asaltan por varios puntos; mientras que la artillera no cesaba de batir a otros diferentes. Pero los aragoneses se multiplican; el amor de la patria y de la gloria inflama y eleva su espritu cuanto ms aumentaban los peligros, y a su natural valor y constancia aaden la impavidez y fiereza que inspira la desesperacin. Por todas partes rechazan, atacan, destrozan y persiguen; y el genio tutelar de Zaragoza, semejante al alma universal de los estoicos, se hallaba todo en todas partes. Vuela la mina de Santa Engracia sepultando en sus abismos ms de tres mil franceses; los restantes despavoridos, envueltos en el polvo y el humo, y atacados por los aragoneses antes de volver de la sorpresa, abandonan el puesto y las armas, se dispersan y vagan errantes temiendo encontrar a cada paso un nuevo precipicio.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /75 /75 /75 /75 /75 Convencido Lannes de que era necesario ser batido con honor o vencer con ignominia, prefiri el partido de las almas viles. Aumenta las bateras que encontr en el campo con otras ms formidables, y a la sevicia con que las haban empleado sus antecesores agrega la invencin ms horrible y destructora de la Humanidad. Aqulla que mata y sepulta a un mismo tiempo centenares de hombres; aqulla que estremeciendo los fundamentos ms slidos y profundos, triunfa en un solo instante de todos los principios de la arquitectura; aqulla en fin que profanando la mansin respetable de los muertos, introduce a los vivos en las entraas de la tierra para labrarse muchas veces su propio sepulcro, cuando intentan prepararlo a sus semejantes. ¡Oh abuso de aquella razn que concedida al hombre para elevarse hasta la esfera de las puras inteligencias ha solido servirle para degradarse y exceder en atrocidad a las bestias ms feroces! Como si el mar y la tierra no tuviesen bastante superficie donde saciar su saa; como si el fuego y el aire no le suministrasen hartos medios de exterminarse; siempre implacable y sediento siempre de sangre humana, se forma un nuevo teatro donde deba reposar en una paz imperturbable. Sesenta caones y treinta morteros asestados contra las torres y capiteles cruzaban la ciudad sin respetar ningn edificio; cuatro mil zapadores y minadores socavando sus cimientos facilitaban la mas pronta y ruidosa explosin. Los aragoneses, aunque inexpertos en este gnero de lucha, no dejan de aceptarla. Abren minas contra minas, penetran los senos tortuosos de la tierra y buscan en ellos a esos monstruos indignos de la luz del da; el instinto de la venganza los conduce a sus lbregas cavernas, se encuentran, se avalanzan, y no siendo posible la fuga, espaoles y franceses perecen todos sufocados o a la punta certera del cuchillo. Ms felices los sitiadores en otros puntos penetran y desploman los monumentos consagrados a la religin, a la Humanidad, a las ciencias y a las artes. Se ocultan entre sus escombros humeantes todava, abren en ellos una brecha transitable, y dirigidos por el genio de la destruccin preparan la ruina de otros edificios. Las granadas y las camisas incendiarias inflaman y devoran los fragmentos que dejaban las minas y los hornillos; y las balas y bombas alcanzando donde ellos no podan ofender esparcan la muerte y desolacin por todo el recinto de Zaragoza. De este modo fue desapareciendo progresivamente esa antigua y famosa capital. Sus magnficos templos, sus monasterios, los hospitales, los teatros y las casas eran ya un montn informe de ruinas ensangrentadas, de cenizas, de cadveres y moribundos. Sobre ese teatro, capaz de inspirar pavor o compasin a los habitantes del Cucaso, se presentaron setenta veces en el espacio de veintids das los soldados de Lannes, y setenta veces los repelieron con mengua y oprobio unos hombres extenuados y lnguidos por la inedia, las vigilias, la incesante agitacin del cuerpo y del espritu, y la indigencia de lo ms necesario para subsistir.

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OBRAS 76\ 76\ 76\ 76\ 76\ Estas causas, aunque tan ominosas, ni el acero ni la plvora fueron las nicas que privaron a Zaragoza de muchos campeones que quizs habran salvado su existencia. Teido con sangre humana el pavimento de esa ciudad sin ventura, cubierto de cadveres insepultos, emponzoan el aire con el ms nocivo de los hlitos, y se inspira la muerte en el pbulo de la vida. Atacada en todos sus principios, corrompida la sangre, enervados los fornidos msculos de los aragoneses, caen de sus manos lnguidas y yertas aquellas armas de terror de los franceses, aquellas armas con que haban cortado tantos laureles en el campo del honor. ¡Morir sobre otro lecho que su arena! ¡Morir sobreviviendo los enemigos de la religin, del Rey y de la patria! Tales eran las nicas quejas que articulaban con voz ronca y seca, en el frenes de un patriotismo aun ms ardiente que la misma fiebre que los devoraba. Si la constancia y fortaleza se alter alguna vez en aquellos pechos magnnimos, era tan slo cuando presentan que Zaragoza poda ceder al rigor del hado despus de tantos y tan grandes sacrificios. despus de haberse inmolado en sus aras ms de treinta mil patriotas; despus que otros diecisis mil combatan con una epidemia que arrebataba al sepulcro centenares de ellos cada da; despus que vosotras, ¡ilustres heronas!, reemplazando a los hombres con la espada y el fusil superasteis los portentos que admiraron Grecia y Roma. Si la pluma de un Thomas6 era necesaria para elogiar dignamente a los valientes de Aragn, cmo podr describir sin ella los caracteres sublimes que brillaron en sus matronas durante el sitio ms encarnizado y sangriento? ¡Gloria interminable, admiracin y loa sea concedida a la mujer fuerte7 que acaudillando muchas otras buscaba al enemigo, le ataca, destroza y confunde! ¡Ministros del Santuario!, tambin vosotros en su pavimento y en las calles sellasteis con vuestra sangre la independencia, la fidelidad y el culto que jurasteis conservar. Y que ms debi hacer Zaragoza para sacrificarse en defensa de su Rey? Sesenta y dos das haban resistido los ejrcitos de cuatro mariscales sin recibir socorro alguno; su numerosa guarnicin fue reducida a menos de tres mil espectros; ya no podan reunirse doscientos vecinos para acudir a los puestos atacados; las obras de fortificacin todas demolidas, y sin medios de repararlas; las municiones escaseaban, y no era bastante la plvora que diariamente se fabricaba; el edificio donde se haca y los dems que pudieron preservarse estaban minados con cuarenta mil libras de plvora; O’Neylle y el Barn de Versaje haban terminado gloriosamente su carrera; el general Palafox herido del contagio luchaba con la muerte; y 6Autor de varios elogios premiados por la Academia Francesa, y del Ensayo sobre el carcter y espritu de las mujeres 7La seora esposa del regente de la Real Audiencia de esta ciudad.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /77 /77 /77 /77 /77 Saint-Marcq, el bravo y perito Saint-Marcq, ltimo jefe de aquella ciudad desventurada, cedi al fin postrado por la fiebre. As slo pudo ocupar Lannes el yermo en que fue Zaragoza. Entr en ella, como Escipin en Numancia, hollando sus fragmentos convertidos en carbones, pisando sangre y tumbas, muertos y moribundos. Ningn botn encontr el cnsul en aquel pueblo miserable; el Duque de Montebello satisfizo su rapacidad sacrlega con las alhajas del templo del Pilar; los numantinos quemaron todas sus armas; los zaragozanos las hicieron intiles pedazos; Escipin no pudo atar a su carro un solo numantino, con sus alfanges y venenos se redimieron de esa infamia; Lannes aprision algunos aragoneses porque excedan en piedad y fortaleza a los moradores de Numancia. El suicidio es una flaqueza criminal del corazn o de la mente. Atilio Rgulo volviendo a Cartago para ser aherrojado y morir sufriendo los mayores tormentos, me parece ms grande, ms admirable y magnnimo que Catn atravesndose el pecho con su espada. Habitantes de las provincias meridionales de Espaa, a la defensa de Zaragoza debis la vida, la libertad, la posesin de vuestros bienes, el culto pblico y solemne de la religin bajada de los cielos. Traspasado el Ebro, batidos nuestros ejrcitos, forzadas las gargantas de Somosierra, rendida la Corte, errante el Gobierno, sorprendida y consternada la nacin; las huestes vndalas habran llevado fcilmente la esclavitud y desolacin hasta las playas del Atlntico. Empero, Zaragoza opuso una barrera insuperable a su impetuosidad y fiereza. Ms de dos meses reprimi el rpido curso de sus victorias, ms de cuarenta mil invencibles sepult en sus ruinas. Entretanto, se salva la autoridad suprema y recibe nuevos testimonios de la obediencia, lealtad y entusiasmo de los pueblos; se organizan otros ejrcitos, se fortifican vuestras Plazas y los puntos ms importantes, llegan los inmensos tesoros de la fiel y generosa Amrica, nuestros aliados redoblan sus esfuerzos y auxilios, se desconciertan los planes de Napolen; y como Anbal prximo ya a colocar sus estandartes sobre la cpula del Capitolio, abandona aquel teatro de sus triunfos para socorrer a Cartago embestida por Escipin, Bonaparte deja Espaa y vuela a sostener su trono vacilante en Alemania. ¡Manes inmortales de Aragn!, recibid los homenajes ms sinceros del respeto, gratitud y admiracin de esas provincias y de toda Espaa de ambos mundos. Si conserva su existencia poltica; si ha visto aquel da plausible anhelado constantemente por ms de cuatro lustros; si recupera su antigua dignidad, sus fueros y prepotencia; si excita la emulacin y estupor de todos los pueblos presentndoles el grandioso espectculo de una nacin noble y fieramente celosa de su independencia; todo lo disfruta por vuestra sangre y vuestras virtudes. Ni ellas, ni vuestros nombres perecern ocultos bajo la losa del sepulcro. All reposarn esas respetables cenizas, siempre inflamadas con el fuego sagrado del patriotismo;

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OBRAS 78\ 78\ 78\ 78\ 78\ pero vuestros nombres, vuestras acciones se inscribirn con caracteres indelebles en el cdigo de nuestra regeneracin y prosperidad; se ofrecern a la imitacin y reconocimiento de la presente y de las futuras generaciones, en los suntuosos monumentos que la patria os consagra con las propias manos que redimisteis de las cadenas; y las mismas ruinas de Zaragoza sern hasta la consumacin de los siglos el padrn ms glorioso de vuestra lealtad, valor y constancia.EL 2 DE MAYO*Cuatro aos hace hoy, habaneros, que derrocado de su trono el despotismo y arrojadas con indignacin las cadenas que insidiosamente presentaba el ms prfido de los tiranos, recuper el pueblo espaol su antigua dignidad, la independencia y soberana. Cuatro aos tambin hace que este mismo pueblo sostiene inflexible aquel primer mpetu de la lealtad de su pecho y de la fortaleza de su brazo. Semejante a la nave que erguida en medio de los mares embravecidos resiste impvida los embates que amenazan sumergirla, as este pueblo, modelo de lealtad y de herosmo, resiste y triunfa de las infames e infructuosas maquinaciones que se le forjaban; con su acero zanj los fundamentos de la Constitucin que se ha dictado, sellola con propia y enemiga sangre, y en ella misma se teirn las manos del hroe que la publique y haga cumplir en la capital del imperio espaol. Tal es, compatriotas, el destino de ese pueblo digno de la proteccin y admiracin del Cielo y de los hombres. Guerrero como el romano, sabio como el griego, a un mismo tiempo discute y sanciona en ese cdigo inmortal las bases de su futura felicidad y grandeza, arrolla y destruye cuantos obstculos le impidan hacerlo observar y obedecer. Majestuoso y extraordinario en todas sus funciones, rene los diversos caracteres de las naciones rivales. Sobre ruinas y trofeos, a la faz de la muerte y de la victoria, entre lamentos y aplausos eleva un templo consagrado simultneamente al numen de la guerra y al genio de la sabidura. En l retumba el rumor de las armas y el estampido del bronce. Estos ecos horrsonos alternan con las arengas de sus oradores, y ellos tan imperturbables y aun ms felices que el gemetra de Siracusa, meditan, calculan y resuelven los problemas ms difciles de la poltica. Descienden de la tribuna para exponerse en la brecha o en el campo del honor; y los guerreros cubiertos de polvo y humeando todava sus aceros manchados con sangre de los vndalos, llegan Diario de la Habana 2 de mayo de 1812; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 165-167.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /79 /79 /79 /79 /79 intrpidos y ufanos a tributar sobre las aras de la patria los homenajes de su fidelidad, valor y constancia. Pero, qu espectculo por grandioso que sea, qu rasgos de virtudes patriticas y marciales no ofrecer un pueblo que desde el momento de su insurreccin arrebat el estupor de todas las naciones? Cuando las ms aguerridas y poderosas yacan encorvadas y envilecidas bajo el yugo del tirano de Europa; cuando uncidas a su carro le conducan en triunfo desde el Vstula hasta la cumbre del Pirineo; Espaa, la oprimida, inerme y prfidamente vendida Espaa, encontr en su mayor impotencia y penuria cuantos recursos prostituyeron las otras en su prosperidad y opulencia. Su indignacin, su lealtad le suministr armas y auxilios, y la sangre vertida el 2 de mayo vol al trono de la divinidad, pidi venganza, decretola el Cielo, y obediente la tierra brot espaoles que cumpliesen sus decretos. Ved aqu, compatriotas, el motivo sagrado de la solemnidad de este da, por siempre memorable en los fastos de Espaa. Ella misma la orden, ejerciendo plenamente su autoridad y soberana; y la divina religin que profesamos concurre tambin a santificarla con toda la pompa y majestad de su culto. Por la eterna felicidad de los que fallecieron el 2 de mayo ofrece la nacin ms piadosa y reconocida las preces y sufragios de la iglesia santa, menos perseguida y desolada por Tiberio y Domiciano que por ese hipcrita apstata. La sangre vertida el 2 de mayo, ese cuadro horrendo y glorioso es el modelo que nos presenta para inspirarnos las mismas virtudes que tanto glorifican a esos primeros mrtires de la libertad espaola. Sacrificios, hechos heroicos, no deseos ineficaces, ni una fra admiracin nos pide la patria imperiosamente, slo ellos pueden salvarla, slo ellos pueden colocarnos entre Daoiz y Velarde. Conservad en vuestra memoria estos nombres gratsimos; pero grabad ms indeleblemente en vuestro corazn su ardiente patriotismo, su fidelidad, ese valor intrpido, esa constancia inflexible, ese cmulo de acciones sublimes que los condujeron al templo de la inmortalidad. Ved como ascienden a esa mansin dichosa aproximndose a las aras de la patria. Observad con que anhelo buscan y retan la muerte; mirad los ya cubiertos de heridas y de una gloria interminable. Si aspiris a la misma remuneracin, seguid la senda que os han marcado con su sangre; pronunciad el juramento que os exigen con ms derecho que Amlcar al rapaz Anbal. Este voto tremendo y solemne ser la ofrenda ms aceptable que podis consagrarles en este da plausible, su cenotafio el altar ms digno. Juremos, pues, sobre ese augusto monumento erigido a Jesucristo y para excitar la emulacin de todos los espaoles, juremos cuantos nos gloriamos de merecer ese nombre, salvar la patria, observar su Constitucin, redimir a Fernando, exterminar a su opresor y restituir a la Monarqua espaola su integridad, esplendor y opulencia.

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OBRAS 80\ 80\ 80\ 80\ 80\RESPUESTA A LA REPRESENTACI"N QUE DIRIGE EL SEOR FRANCISCO DE ARANGO Y PARREO A LA DIPUTACI"N PROVINCIAL SOBRE LA ERECCI"N DE UNA ESCUELA EN LA VILLA DE GINES*Representacin del seor don Francisco de Arango y Parreo, diputado a las Cortes ordinarias, hecha a la Diputacin Provincial de esta ciudad1Excelentsimo seor: Si pudieron mis dolencias quitarme la satisfaccin de felicitar a Vuestra Excelencia al tiempo de su instalacin, ellas, mediante Dios, no me podrn estorbar que salga luego para Cdiz a cumplir con el precepto de mi adorada patria, y todas las prevenciones que en su obsequio quiera hacerme el Cuerpo que en la provincia tiene su representacin. Me voy en la fragata “Diana”, y vengo a pedir a Vuestra Excelencia que con sus grandes luces auxilie las pequeas mas, y con sus repetidos encargos alimente y ejercite mi ardiente y fiel patriotismo. l me impele y autoriza a hacer a Vuestra Excelencia no una advertencia de maestro, sino una insinuacin de amigo con la sincera protesta de que lejos de pensar en censurar las tareas de esa respetable Junta, ni aun de ellas tengo noticia por mis tenaces achaques. Veinticinco aos de experiencia y desengaos en el manejo de la causa pblica me han hecho conocer que el escollo de que ms deben huir los Cuerpos que la promueven es el de emprender mucho y de emprenderlo sin plan. Para hacer algo es preciso emprender poco, y escoger entre lo mucho lo ms esencial y urgente. Yo concibo que en nuestra Isla lo que ms importa, despus de procurar a la nacin los extraordinarios socorros que en su actual angustia necesita, es, primero poner los medios de asegurar su tranquilidad interior; y, segundo, establecer sin demora el mas indispensable, el ms firme apoyo de nuestra libertad poltica. Sobre lo primero, srvase Vuestra Excelencia llamar a su vista el expediente que instruy nuestro antiguo Ayuntamiento, cuando en cierto modo haca las veces de esta Diputacin, y acabar la obra que all se empez, rectificando las ideas y cumpliendo la gran promesa que contiene la representacin de 20 de julio de 1811 que yo extend para las Cortes por comisin de aquel Cuerpo. Diario del Gobierno de la Habana 8 de julio de 1813; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 173-179. 1 Diario del Gobierno de la Habana 8 de julio de 1813.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /81 /81 /81 /81 /81 En cuanto a lo segundo, antes de decir cosa alguna, copiar cuatro palabras de oro vertidas no ha muchos aos. “El arranque de un pueblo hacia la libertad ser siempre de una duracin efmera si no es sostenido en los espritus por el convencimiento, y en los corazones por el sentimiento. El que no tiene luces no sabe ser libre, y el que no tiene virtud no es digno de serlo.” ¡Qu campo tan vasto abren a la meditacin estas poqusimas frases! De qu servir habernos dado Constitucin si no se ponen los medios de que sepamos lo que es, y la amemos a la inglesa? Y podemos saberlo, podremos amarla subsistiendo en la ignorancia y con los vicios polticos a que debieron conducirnos tres siglos de despotismo? De qu servirn las leyes contra la tirana y abusos que nos rodean si su raz queda intacta si no se constitucionan —permtase esta expresin— todas nuestras cabezas y todos nuestros corazones? Tendremos esas santas leyes con la misma indiferencia y la misma inobservancia con que se mantena en nuestros antiguos cdigos la que prohiba a los reyes establecer gravmenes sin consentimiento del pueblo. Ni es este lugar ni el momento en que debo detallar el sistema que conviene seguir en el particular, pero no estar de ms que indique el paso primero que a mi parecer debe darse, y tambin contribuir al logro de tan gran fin con los medios efectivos que me pueden permitir mis actuales facultades. Casi toda la poblacin rstica de nuestra Isla —esto es, los principales instrumentos de nuestra fortuna— y gran parte de la urbana, no sabe leer ni escribir. No sabiendo leer, no puede saber como corresponde lo que es Constitucin; y no sabiendo como corresponde lo que es Constitucin, no puede amarla ni defenderla como corresponde. Same lcito no concluir esta afictiva hilacin, y poner en su lugar un rasgo bien expresivo de una gaceta angloamericana, que describiendo las abominaciones y defectos de un atroz asesino de aquel pas dijo para coronarlas: “Por fin, no saba escribir ni leer este mal hombre.” Tan raros como todo esto son en los pases libres los hombres que no saben leer. Esforcmonos, pues, para que lo sean en esta Isla; transformmosla en esta parte; hagamos que en poco tiempo reciban todos sus habitantes con la debida perfeccin la ms til de todas las enseanzas, que es la de primeras letras; y mientras no se consiga esto con la generalidad necesaria, lejos de or proyectos o de destinar fondos para nuevas enseanzas y establecimientos, aplquese a tan gran objeto lo que se gasta en otros, que le son muy inferiores en orden y utilidad. A impulsos del celo respetable del cura y sacristn mayor de Gines, don Agustn Hermosilla y don Gernimo Prez, se ha establecido all en regular pie una escuela de primeras letras; tienen ya un buen maestro, y

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OBRAS 82\ 82\ 82\ 82\ 82\ tienen para esto y para todo lo bueno la mejor disposicion; pero les falta un edificio capaz de recibir todos los nios del partido, y les falta dinero para costear la escuela y hacerla gratuita. En tales circunstancias no quiero dejar mi pas llevando el doloroso escozor de que se pueda perder esta preciosa semilla, y en la vspera de mi salida me vengo a obligar con la Diputacin de mi provincia por este papel que suscribo, y por una escritura pblica que otorgarn, si se cree necesaria, mis apoderados generales don Jos Ignacio de Echegoyen, don Ciriaco y don Mariano de Arango: primero a poner luego por obra, concluir y entregar a quien Vuestra Excelencia disponga en un ao, lo ms tarde, el edificio deseado, hacindolo en el solar destinado ya para este fin y en los decorosos trminos que el adjunto plano y su nota explican; segundo, que si concluido el edificio no llegare por tasacin a ocho mil pesos, completar esta cantidad en nuevas obras anlogas al intento; tercero entregado que sea, corresponder en plena propiedad al vecindario de Gines; pero precisamente para el fin a que lo destino; cuarto me comprometo a dar desde el da de mi salida hasta el de mi regreso trescientos pesos anuales; y en caso de que en el intermedio fallezca se har por mis albaceas o herederos, imposicin formal de seis mil pesos para asegurar el rdito de los trescientos, con la condicin expresa de que necesariamente se han de destinar al objeto a que los aplico; pero si Dios me concede el gusto de volver con salud y sin notable menoscabo en mis bienes, ser mi mayor complacencia costear la escuela en un todo y auxiliar con cuanto pueda las dems fundaciones de igual clase que en el progreso de su poblacin necesitare el partido. Hay en l pudientes e ilustrados hacendados que con la mayor voluntad contribuirn al entretenimiento de esta obra pa, y entre ellos nombro a mis apreciables amigos don Ignacio de Herrera y don Pedro Diago, porque pasan en sus fundos ms de la mitad del ao; y creo que sern muy gustosos en que la Diputacin les encargue que abran y realicen una suscripcin proporcionada al objeto. No puedo concluir sin recomendar a la Diputacin que en nuestro actual estado los prrocos deben ser los ms tiles agentes de que puede echarse mano para semejantes empresas; y espero al menos que no se desairar el mrito de los de Gines, en cuyo favor me hace hablar mi amor a la justicia, as como el de la causa pblica me ha arrancado en momentos de tanto apuro esta desaliada y difusa exposicin. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos aos. Habana, 1 de julio de 1813. Francisco de Arango Excelentsimo seor presidente y seores vocales de la Diputacin Provincial.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /83 /83 /83 /83 /83 CONTESTACI"N2Aun antes de ejercer Vuestra Seora el importante encargo que le ha confiado esta provincia, empieza ya a realizar las lisonjeras esperanzas que concibi desde el momento en que fue elegido Vuestra Seora su diputado en las prximas Cortes ordinarias. Veinticinco aos consagrados por Vuestra Seora a la ilustracin y prosperidad de esta Isla eran el garante ms fiel de sus futuras operaciones. Esa misma conviccin reuni en favor de Vuestra Seora los sufragios de la junta electoraI de estas provincias; y esa misma experiencia hizo que el pueblo justo y reconocido de La Habana aplaudiera la eleccin de Vuestra Seora con las ms extraordinarias y afectuosas expresiones. No fueron menos sinceras las que verti la Diputacin Provincial, oyendo el oficio de Vuestra Seora de 1 del corriente, en que, participndolas su prxima salida para Cdiz, le indica Vuestra Seora con el idioma del verdadero patriotismo el medio ms seguro de cumplir sus sagrados deberes. Comprendiendo con el placer que inspira la demostracin de una verdad importante cuanto Vuestra Seora le insina sobre educacin y enseanza de primeras letras; aun fue mayor su convencimiento y complacencia admirando Vuestra Seora erigir en el pueblo de Gines uno de esos monumentos de pblica utilidad. Lo ser sin duda para los vecinos de esa comarca, y cuando sus alumnos ejerzan algn da los derechos de ciudadano espaol bendecirn la mano benfica por quien disfrutan de esta dignidad. La Diputacin recibe bajo sus auspicios esa obra predilecta de Vuestra Seora y tan anloga a su instituto, esperando con la mayor confianza del ilustrado patriotismo de Vuestra Seora que no sern menos favorecidos los dems pueblos de esta provincia. Vuestra Seora conoce muy bien lo que cada uno de ellos necesita, y lo que interesa al bien comn y a la prosperidad general, y siendo sta el objeto secundario de la misin de Vuestra Seora no es presumible omita medio alguno para promoverlo y conseguirlo. Tales fueron las ideas y afectos que excit la exposicin de Vuestra Seora en la Diputacin Provincial, y queriendo perpetuar entre sus acuerdos un testimonio irrefragable del alto aprecio y consideracin que Vuestra Seora la merece, celebr el acta de que incluyo copia protextando a Vuestra Seora que mis particulares sentimientos hacia su persona no son inferiores a los del Cuerpo que represento. Dios guarde a Vuestra Seora muchos aos. Palacio del Gobierno de La Habana, a 3 de julio de 1813. Juan Ruiz de Apodaca Seor Diputado en Cortes don Francisco de Arango. 2Esta contestacin y el Acta que la sigue fueron redactadas por el seor Romay como secretario de la excelentsima Diputacin Provincial.

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OBRAS 84\ 84\ 84\ 84\ 84\ ACTA Certifico que en sesin celebrada el 3 del corriente por la Diputacin Provincial y presidida por el excelentsimo seor don Juan Ruiz de Apodaca, Capitn General, Jefe Superior Poltico de esta provincia, se ley un oficio del seor don Francisco de Arango, diputado por esta provincia en las prximas Cortes ordinarias, en que participando a la Diputacin su inmediata partida para aquel destino se ofrece a desempear con el mayor celo y eficacia cuanto se digne recomendarle este Cuerpo; insinundole al mismo tiempo que para conservar nuestra tranquilidad interior convendra tuviese a la vista la representacin que el excelentsimo Ayuntamiento de esta ciudad hizo a las Cortes generales en 20 de julio de 1811; y para facilitar nuestra libertad poltica deba con antelacin a otros objetos y enseanzas dedicarse eficazmente a establecer en los campos escuelas de primeras letras, porque sin saber leer no puede saberse como corresponde lo que es Constitucin, y no sabindose como corresponde lo que es Constitucin no puede amarse ni defendarse como corresponde. Para realizar tan tiles ideas present el plano de una casa que ha dispuesto se edifique inmediatamente en el pueblo de Gines, destinndola a ese fin, cedindola en propiedad a sus vecinos y asignando adems trescientos pesos anuales para sus gastos necesarios; cuya escuela deber dirigirse por ahora por el mismo maestro de primeras letras que han elegido el cura prroco y sacristn mayor de dicha iglesia; aadiendo que para hacer ms general este beneficio, estableciendo otras en el mismo partido, se encargue abrir una suscripcin a los seores don Ignacio de Herrera y don Pedro Diago. Convencida la Diputacin, aun ms por los hechos que por las razones del generoso e ilustrado patriotismo del seor don Francisco de Arango, propuso al excelentsimo seor su Presidente significase a Su Seora el alto aprecio y consideracin con que haba odo sus insinuaciones y aceptado sus ofertas, como tan anlogas unas y otras a los principales objetos de su instituto; esperando con la mayor confianza de su acreditado celo por el bien pblico y de los vastos conocimientos que tiene acerca de los intereses de esta provincia, que no omitir en el Congreso nacional medio alguno conducente a su fomento y prosperidad, incluyndose copia certificada de este acuerdo en el oficio que se servir dirigir a Su Seora el excelentsimo seor Presidente, e imprimindose uno y otro documento en el Diario del Gobierno para hacer ms pblico los sentimientos de esta Diputacin. Habana, 6 de julio de 1813. Toms Romay secretario.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /85 /85 /85 /85 /85EL 2 DE MAYO*¡O populum dignum favore, et admiratione hominum ac Deorum! Compulsus aud ultimos metus, ab incepto non destitit. LUCIO FLOROCompatriotas: Cumplise un lustro de la guerra ms injusta y exterminadora, y an tenemos patria. Se dispersaron una y otra vez nuestros ejrcitos, desplomronse los muros de los pueblos y yacen convertidos en ruinas y cenizas, agostados y yermos los deliciosos campos de la Hesperia, y sus fieles habitantes despiadamente perseguidos por los vndalos del Sena. Empero, entre tumbas y escombros, hambriento y desnudo, acosado siempre por todas las calamidades de la guerra, forzado a luchar con ellas o sucumbir bajo el yugo de un dspota, no vacila el espaol impertrrito. Cubierto [...] y de enemiga sangre, teido con ella el pan que le nutre, armado con los despojos ominiosos de su contrario, y sostenido por la magnanimidad de su pecho; vive lidiando sin intermisin o prefiriendo la muerte a la apata ignominiosa de la esclavitud. Tal es, compatriotas, la inflexible resolucin de ese pueblo digno de ser admirado por los hombres y protegido por el Cielo. l solo, espectador de la resignacin con que ha sufrido las mayores privaciones, de los sacrificios que ha inmolado sobre las aras de la patria y de la sangre que ha vertido en toda la Pennsula; l solo puede apreciar y remunerar justamente el mrito de tan heroicas virtudes. Se estremecieron sus bvedas anchurosas, hace hoy cinco aos, con el grito horrsono que lanz la indignacin y venganza de ese pueblo inerme y aherrojado contra sus formidolosos agresores. Penetraron hasta el empreo las plegarias, las imprecaciones y lgrimas que exhal en el exceso de su amargura, y las almas de Velarde y Daoiz, cubiertas de sangre y de gloria, se presentaron ante el trono del Eterno. Fij sus ojos sobre aquella escena sin ventura, se enternecieron sus entraas, acept piadoso los votos de la ms ferviente lealtad, y decret probar su constancia. Mil y mil pruebas ha repetido el pueblo espaol de esa virtud que tanto le distingue. Dos veces recupera con la espada la capital de su imperio prfidamente ocupada por los franceses; dos veces los arroja despavoridos hasta las mrgenes del Ebro; dos veces nuestras huestes victoriosas han divisado la cumbre aterida del Pirineo acosando esas brbaras legiones; y cuando se gozaban de lanzarlas por siempre allende de esos montes; cuan* Diario del Gobierno de la Habana 2 de mayo de 1813.

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OBRAS 86\ 86\ 86\ 86\ 86\ do su entusiasmo se inflamaba ms y ms hollando aquel suelo tantas veces manchado con sangre francesa; cuando por todas partes descubran los monumentos erigidos sobre ella a la gloria inmortal de los Alfonso, los Fernando, los Carlos y Filipo, ¡ah!, el hado adverso nos hace retroceder hasta las playas del Atlntico, sufriendo nuevamente todos los horrores y devastaciones de la venganza ms inexorable y fiera. La ciudad de Alcides fue el asilo donde el Gobierno, los magistrados, las reliquias de nuestro ejrcito y del pueblo menos malhadado pudo valerse en aquella irrupcin; as como el pueblo romano, el Senado, los tribunos y los patricios se refugiaban en el Capitolio cuando, derrotados los Fabio, entraron los galos en la ciudad, la desolaron y cubrieron de sangre y de cenizas. En ese ltimo baluarte de la repblica, inaccesible al despecho y obstinacin de los brbaros, el extremo conflicto en que se hallaba hizo suspender los efectos de las leyes; enmudecieron los pretores y tribunos, qued desierto el foro, y reunido todo el poder y autoridad en un dictador se confi la salud de la patria al confinado y virtuoso Camilo. En Cdiz, estrellndose la fiera impetuosidad francesa contra la indomable constancia espaola, a un Gobierno autorizado solamente por la imperiosa ley de la necesidad, sucede otro menos desconocido a nuestros legisladores, aunque no conforme en todo a sus instituciones. Restituyendo ste al pueblo espaol sus imprescriptibles derechos, aquellos derechos que le haba usurpado el despotismo de dos siglos, se congregan los representantes de todas las provincias, reasumen la soberana, y ejerciendo sus ms augustas funciones discuten, sancionan y publican una Constitucin digna de su sabidura, liberalidad y prevision. Se despoj al Monarca de las atribuciones que se haba arrogado con mengua y oprobio del vasallo; opsose una barrera insuperable a su arbitrariedad, dividiendo los poderes, y qued proscrito el brbaro derecho del feudalismo, y las leyes y los tribunales incompatibles con la dignidad de la nacin ms grande y generosa. Empero, quin ser el Camilo que ose decir a los modernos galos que Espaa se ha de redimir con el hierro y no con el oro? Quin la purgar de esos monstruos, precipitndolos en el sepulcro de Pirene y en las profundas cavernas que lo circundan? Por quin disfrutar tranquilo el pueblo espaol de la majestad, de la independencia y de la gloria que ha recuperado con su sabidura y con su sangre? ¡Oh t, nuevo ilustre Pelayo! Hora residas en los montes astures o pavor al galo infundas en los valles fragosos de Navarra; hora procedas de las regiones heladas del Albin o hechizos con tu facundia en la tribuna de los oradores; desciende, ven y acaudilla los valientes que por ti esperan para ceirse el laurel inmarcesible. Pon un trmino irrevocable a las calamidades que impvidos resisten; sella con propia y enemiga sangre la obra grande que empez con ella; venga la que vertieron Daoiz y Velarde, Acevedo,

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /87 /87 /87 /87 /87 Quirs y Moreno; y todas las vctimas del 2 de mayo y todos los mrtires de la independencia espaola. Sea cual fuere tu estirpe o tu destino, si mereces por tus virtudes la confianza pblica, si eres digno de presidirnos, si la patria espera por ti ser redimida, su salud sea la suprema ley. Infrnjanse todas si necesario fuere, y vuelvan a triunfar Pericles y Tulio en el Aerpago, en los rostros y en el campo de Marte. Toms Romay.EL 2 DE MAYO*Triunf, espaoles, vuestro valor y constancia. Hace hoy dos aos que la ciudad de Alcides era el ltimo baluarte en que salvasteis la patria, el Gobierno, la religin de vuestros padres, sus leyes y virtudes, y aquella gloria que ocupando ya el anchuroso mbito de todo un mundo, la difundieron por otro nuevo. Reducida tamaa grandeza a tan estrechos lmites, socabando constantemente sus fundamentos las ondas entumecidas del ocano, desplomndose los edificios por las ardientes moles que lanzaba sobre ellos la implacable ferocidad de los vndalos, entre los lamentos de los moribundos y el estampido del bronce; vuestros dignos representantes, tan imperturbables como el gemetra de Siracusa, resolvan los problemas ms difciles de la poltica, y trazaban aquel plan ingenioso que desarrollado por el Fabio de Albin en rededor de los Arapiles y realizado al fin en los campos de Vitoria, liber los reinos de Valencia, Aragn, las Castillas, Navarra, Vizcaya; confin los brbaros en las plazas fuertes de Catalua; arroj ignominiosamente al intruso Jos a la margen opuesta del Bidasoa, y en sus mismos hogares aterra, destroza y persigue a los invencibles de Jena y de Austerlitz. Tan rpida y brillante ha sido, espaoles, la campaa del ao sexto de vuestra heroica revolucin. Dos veces habais recuperado la capital de vuestro imperio, dos veces hicisteis retroceder los galos hasta el Ebro, dos veces vuestras huestes victoriosas descubrieron la cumbre aterida del Pirineo; y cuando se gozaban de arrollar a sus formidolosos agresores allende de esos montes, el hado propicio al tirano las hizo volver a las playas del Atlntico. Empero, su prosperidad y su gloria tienen un trmino irrevocable. Lleg al cabo de haber cubierto de sangre y de luto casi toda la superficie de la tierra. Las invasiones y derrotas suceden a las conquistas y victorias; las calamidades a los triunfos. Pars, la orgullosa Pars, la misma metrpoli de su formidable imperio, consternada y despavorida se fortifica y apercibe contra el nuevo Alejandro. ¡Vanos, intiles Diario del Gobierno de la Habana 2 de mayo de 1814.

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OBRAS 88\ 88\ 88\ 88\ 88\ esfuerzos! El justo Cielo le har sentir todos los horrores y devastaciones que han sufrido tantas provincias inermes y tranquilas. Entretanto, el muy leal pueblo de Madrid, transportado de jbilo en este da, corre al Prado, desgaja los lamos, recoge hermosas y fragantes flores, las esparce sobre el sepulcro de Daoiz y Velarde, y entona armoniosos himnos, muy semejantes a los que, con igual motivo, cantaban los atenienses ante las estatutas de Harmodio y Aristogitn. El eco de esos cnticos retumbando en las bvedas del firmamento resuenan en todos los pueblos de la Monarqua espaola, y en todos ellos excita los mismos afectos de gratitud y admiracin. Da vendr en que Fernando, el adorado Fernando, depuesta la prpura y el cetro, y confundindose entre sus sbditos como un padre en medio de sus hijos, concurra tambin a la primera, a la ms plausible solemnidad del pueblo espaol. Llegar a la tumba de los protomrtires de su libertad, y poniendo la mano sobre ella repetir el juramento que pronunci Anbal tocando el sepulcro de Amlcar: “Odio eterno a los romanos; nunca paz con Napolen.” Este voto horrsono penetrar el mrmol, reanimndose aquellas venerables cenizas inflamadas todava con el fuego sagrado del patriotismo. “¡Oh prncipe! —le dirn—, en ti empieza una nueva dinasta, t eres el primer rey de las Espaas, el padre comn de una gran familia esparcida en dos mundos igual en derechos, en dignidad y fueros. Tus padres, perjuros a la nacin ms fiel y generosa, y desnaturalizados respecto a ti, abdicaron en Bayona la diadema que recibieron de sus mayores como si fuese un patrimonio; la violencia y la perfidia la arrancaron de tus sienes. Resumindola entonces el pueblo espaol, por un derecho imprescriptible, volvi a depositarla en tus manos despus de haberla conservado y defendido a costa de los ms heroicos sacrificios. Autorizado por ellos y por la experiencia de tres siglos, te ha prestado su obediencia y lealtad bajo los eternos principios del pacto social y de nuestras antiguas leyes, de aquellas santas leyes que empez a conculcar el primer Carlos, y que tu padre no satisfecho con haberlas proscrito, las hizo arrancar de nuestros cdigos. Recopiladas hoy en la Constitucin poltica, ratificadas por los legisladores de la nacin, jurada su observancia y proclamada solemnemente por todos sus comitentes, selladas con la sangre de mil y mil vctimas que se han inmolado en las aras de la patria por su independencia y dignidad; resptalas, ¡oh prncipe!, si quieres ser respetado, amado y obedecido de tus pueblos. ”Joven monarca, las adversidades que has sufrido casi desde la cuna, la suerte de tus padres y de su prfido favorito, las ruinas y fosas que por todas partes presenta la Pennsula, la sangre vertida desde las columnas de Hrcules hasta ms all del Adour, este monumento que ahora contemplas, este mismo da que tanto exalta el entusiasmo y regocijo de los espa-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /89 /89 /89 /89 /89 oles; ¡qu leccin tan importante y terrible no ofrece a tu gobierno! Jams apartes de la memoria el 2 de mayo de 1808. Da de luto y de gloria, da de sangre y de jbilo, da por siempre memorable al pueblo espaol. Apurada su resignacin y sufrimiento derroc del Trono a los dspotas y tiranos, y coloc en l la imagen de la justicia. T le ocupas hoy por el voto unnime y ferviente de todos los espaoles; no permitas, pues, se frustren sus esperanzas, aquellas esperanzas que han fundado en tus adversidades y virtudes, en la sabidura y santidad de sus leyes.” Y vosotros, ilustres sucesores de Zumel, de aquel impertrrito diputado a quien no pudo doblegar el dspota ministro de Carlos V, seguid las huellas de ese gran patriota y de los muy liberales que sancionaron nuestra Constitucin poltica. No consintis se mancille esa obra inmortal de su sabidura y previsin. Conservad inalterable el sagrado depsito que han confiado los pueblos a vuestra integridad y fortaleza. ¡Plegue al cielo no llegue el da en que sean esas virtudes las que ms ejercitis! La raza de los Gevre y Godoy an infesta la sociedad; y las Espaas no estn purgadas todava de aquellos hipcritas polticos que pronunciando los nombres de Virtud y de Patria desgarran su seno y cometen crmenes atroces. En todo tiempo el bien pblico ha servido de pretexto para satisfacer las pasiones ms viles; y los opresores de sus conciudadanos los han seducido ofrecindoles la felicidad del Estado. ¡Representantes de la nacin espaola, su destino est en vuestras manos; ella bendecir vuestra memoria, o la execrar perpetuamente!. Toms Romay .PURGA URBEM*El segundo aviso patritico, firmado por el licenciado don Diego Tanco, y la proclama que public el mismo da el doctor don Toms Gutirrez de Pieres, son la expresin de los sentimientos de este pueblo y de todos los habitantes de la Isla de Cuba. Convencidos ntimamente de que no puede haber sociedad, ni libertad civil, ni seguridad personal ni de propiedad alguna sin orden y respeto a las autoridades, se ha conservado tan incontrastable en medio de las convulsiones polticas que agitaron Europa, y sufren todava las Amricas, como a las olas impetuosas que por todas partes la combaten. Siempre fiel a la Madre Patria, interesada eficazmente en la lid gloriosa que sostuvo y adherida sin vacilar un momento al Gobierno que ella reconoca, ha preferido el ms ilegal y desptico a los horrores que experimentan por la anarqua las provincias disidentes. Diario del Gobierno Constitucional de la Habana 20 de mayo de 1820; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 283-287.

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OBRAS 90\ 90\ 90\ 90\ 90\ Y cuando resuenan en nuestros odos los votos y vctores con que juramos y aplaudimos la Constitucin poltica, cuando encorvados todava por el yugo de hierro que nos abrumaba no podemos levantar la cerviz y presentarnos con toda la dignidad de hombres libres, cuando del uno hasta el otro cabo de esta Isla se ha proclamado solemnemente ese cdigo dictado por nuestros mismos representantes, y empezamos a existir bajo su benfico y liberal Gobierno, y cuando todas las autoridades y todos los pueblos restablecen con la mayor actividad y complacencia los tribunales, los Cuerpos y todas las instituciones constitucionales, y cuanto ms ella prescribe para derrocar el despotismo, establecer la recta administracin de justicia, garantizar nuestros derechos, conservar la tranquilidad pblica y elevarnos a la opulencia y prosperidad a que somos destinados, quines son, compatriotas, los que pretenden con mano sacrlega disolver el pacto que espontneamente hemos ratificado a la faz del Cielo y de los hombres? Quines los primeros infractores de la Constitucin queriendo mancillarla con instituciones que ella desconoce? Los presuntuosos que aspiran a mejorar su sistema de Gobierno, los que intentan privarnos para siempre de la paz y tranquilidad que hemos gozado exclusivamente por ms de veinte aos? Inspirar a los incautos y pusilnimes un terror pnico y desconfianza a las autoridades, exagerarles riesgos y peligros que exigen prontos y extraordinarios recursos, vociferar el celo ms ardiente y generoso por la conservacin y tranquilidad de la patria; tal ha sido en todos tiempos el lenguaje especioso de los Catilina para desgarrar prfidamente las entraas de esa misma madre por cuya salud afectaban inmolarse. Imitndoles los parricidas de Amrica y aadiendo a sus arterias la incomunicacin con la Metrpoli y la divergencia de sus provincias, lograron establecer en algunas de nuestro continente Juntas Supremas de Gobierno para disolverla con la misma violencia que las erigieron. Porque no habindose propuesto obedecer ninguna ley ni respetar autoridad alguna, sino satisfacer impunemente sus pasiones arrogndose con la mayor impudencia lo que no haba podido obtener por su ineptitud o sus crmenes, apenas han concedido una duracin efmera a esos dbiles simulacros de gobiernos. Ellos han sido en todos esos pases sin ventura el puente que han presentado los hipcritas para facilitarles el paso a la independencia, y precipitarlos seguidamente en el abismo horroroso de la anarqua. Decidme si no, cul es la forma de gobierno que han establecido los insurgentes de Mxico? Cul subsiste en el reino de Santa Fe, en las provincias de Venezuela y de Ro de la Plata? Dnde estn los congresos, las asambleas, los dictadores y otros nombres pomposos con que han pretendido fascinar el pueblo para cebarse con su sangre y sus bienes? Despedazados intestinamente por los diversos partidos y facciones, aspirando los ms osados o ms fuertes a dominarlos con arbitrariedad y despotis-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /91 /91 /91 /91 /91 mo, cuantos das han gozado tranquilamente de la libertad, de la independencia y dems prosperidades que les ofrecieron para emanciparlos de la Metrpoli? Habran ya implorado su clemencia, o no existira uno solo que rehusara su gobierno, si espectador pasivo los hubiese abandonado al frenes de sus pasiones. Artigas acaba de asaltar Buenos Aires, y dejndola cubierta de sangre y de luto la despoj de todas sus riquezas, al mismo tiempo que las tropas de Brasil avanzan hostilmente en su territorio. Los habitantes de Santa Fe suplicaron al general Morillo los redimiera de las vejaciones que sufran de los prfugos de Venezuela, y a esta provincia no han sido menos funestos los triunfos de Bolvar que sus derrotas y las brbaras atrocidades de Boules. Desengamonos, compatriotas. Las Amricas no han producido ms que un Washington y un Franklin, y la misma Europa, Grecia y Roma, patrias de hroes, no han sido ms fecundas en los de ese gnero. La moderacin y la beneficencia difcilmente se han conciliado con la suprema autoridad. Sin embargo de esas virtudes y de otras que poseyeron en grado eminente esos genios privilegiados, no habran concluido su grandiosa empresa si la situacin topogrfica del pas, los grandes recursos que ofreca, el carcter de sus habitantes, su educacin fsica y moral, sus relaciones polticas, sus instituciones, su gobierno municipal y, por ltimo, si dos grandes potencias no hubieran auxiliado eficazmente sus esfuerzos. Con todo, no reposaron tranquilos bajo el rbol de la libertad hasta cumplidos trece aos de una guerra la ms sangrienta y desoladora. Y careciendo esta Isla de esos elementos y recursos, y habiendo sido en los dos ltimos lustros la provincia ms privilegiada de las Espaas, y debiendo desconfiar de la proteccin de toda potencia extraa, habamos de incurrir ahora en lo mismo que hemos abominado constantemente por nuestro propio inters, y por la ms justa adhesin y gratitud a la Madre Patria? Proyecto tan absurdo slo ha podido abortarle algn cerebro enervado y seco por la indigencia, o excesivamente exaltado por la intemperancia, o ser tal vez la erupcin de un pecho inflamado por las pasiones ms vehementes y atroces. Insensatos, y cul sera el xito de vuestro delirio? Mirad ese padrn formidoloso que se eleva hacia el Oriente. Volved los ojos desde uno a otro extremo de la antigua Cubanacn, y advertiris inflamada ya la pira horrorosa que la convertira en denso negro humo si faltase la unin ms ntima y cordial entre todas las clases, todos los estados y todos los ciudadanos, sea cual fuere su procedencia. Pero reunidos por los vnculos de mutua conveniencia y seguridad que formaron las primeras sociedades, y por los derechos y prerrogativas y exenciones que nos dispensa la carta magna de nuestra igualdad y libertad civil, presentaremos un muro de bronce impenetrable a los mulos de la opulencia y prosperidad de esta Isla. Purgadla, ciudadanos guerreros, purgadla de esos monstruos

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OBRAS 92\ 92\ 92\ 92\ 92\ advenedizos que descubri vuestra vigilancia, y acosis con el patriotismo ms celoso y esforzado; nuestra gratitud no ser inferior a la hospitalidad que habis merecido. Entretanto, proscrbase con execracin el espritu de cuerpo y de provincia, y de nacin y de inters personal; el espritu pblico dirija nicamente nuestras operaciones y afectos. No profanemos los nombres sagrados patria y pacto ; al pronunciarles los labios, inflmese el corazn con los sentimientos que deben excitar. No hay patria sin unin, orden y grandes sacrificios, al menos de la libertad, obedeciendo, de la persona sirviendo y de los bienes auxilindola en sus necesidades. Ni puede existir algn pacto social sin autoridad, sbditos y deberes recprocos. Dejara de ser inspirada por la sabidura y la justicia nuestra Constitucin poltica si derogara esos principios eternos del derecho natural y de las naciones. Al contrario, ella declara inviolable y sagrada la persona del Rey, establece tribunales, jefes y magistrados, impone a cada uno de ellos y a cada ciudadano sus peculiares obligaciones para que de la observancia de todas ellas, de la obediencia en los unos y de la rectitud en los otros, resulte el orden y armona sociales. ¡Plegue al Cielo que jams se interrumpa en esta Isla, y que la lpida de la Constitucin sea la gida que la conserve invulnerable!RESPUESTA AL CURA PIERES*Ciudadanos de esta provincia: Jams presumi vuestra Diputacin que se vera precisada a vindicar su conducta, habiendo dado en cada una de sus sesiones un testimonio pblico del celo y constancia con que ha procurado cumplir los deberes que le confiasteis. Reducidos sus individuos electos al nmero de cinco, de los cuales dos estn notoriamente enfermos, no podra decirse con verdad que no se le ha visto promover cosa alguna de las que le competen en beneficio de la provincia; aunque nada ms hubiera hecho que resolver una sola de las diferentes instancias que le han dirigido casi todos los cuarenta y dos Ayuntamientos de la provincia, consultar al excelentsimo seor Jefe Superior Poltico en todos los recursos econmico–polticos que han ocurrido, y contribuir a restablecer y consolidar un nuevo sistema de Gobierno cuyas leyes proscritas por espacio de seis aos las haban olvidado casi todos los ciudadanos. Adems, en el tiempo que ha corrido desde el 19 de abril en que fue restablecida esta corporacin se han instalado, cediendo a las instancias de Diario del Gobierno Constitucional de la Habana 6 de julio de 1820 (Suplemento).

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /93 /93 /93 /93 /93 los pueblos, ocho Ayuntamientos constitucionales con arreglo a sus leyes; ha facilitado a la Junta preparatoria la divisin de la provincia en partidos con la premura que exigan las prximas elecciones de nuestros diputados a Cortes, careciendo de un plano exacto, de noticias estadsticas, del censo de diecisis parroquias y sin los informes que deban suministrar todos los Ayuntamientos. Sobre el alistamiento de milicias urbanas en esta capital, en los barrios extramuros y en varios otros pueblos, le ha consultado siempre el excelentsimo seor Capitn General, Jefe Superior Poltico, y constantemente ha recomendado un proyecto tan eficaz para conservar el orden y la pblica tranquilidad. A todos los Cuerpos capitulares y establecimientos de beneficencia no exceptuados ha pedido las cuentas de sus propios, arbitrios y rentas; y tambin a la excelentsima Audiencia del distrito los expedientes sobre estos ramos de que conoca su acuerdo, los que ya ha recibido. Recomend al excelentsimo seor Jefe Superior Poltico que por una circular encargase a todos los Ayuntamientos la reparacin de los puentes y caminos de su respectivo territorio, para conservarlos transitables en la presente estacin. Por ltimo, ha reasumido en desempeo de sus atribuciones el encargo que ejerca la comisin nombrada por este Gobierno para facilitar la poblacin blanca de nuestra Isla; funciones que ocupaban mucho tiempo a tres ciudadanos de acreditado celo por el bien procomunal. Lejos de haber mirado con indiferencia los abusos que todos advierten en la administracin de las rentas pblicas, desde la sesin de 29 de abril, tomando en consideracin el seor don Jos Ferregut el dficit que necesariamente habr resultado en ellas por la abolicin del derecho de pulperas y de alcabala en la venta de esclavos, propuso se recomendase al seor Superintendente que, empleando los medios que le dicte la prudencia y sus conocimientos en el gobierno econmico del erario, procurase reformar su administracin para ocurrir a todas sus atenciones. Entretando, oyendo y amparando las instancias de varios vecinos ha instruido un expediente sobre el derecho de dos reales impuesto a cada caja de azcar que se introduce en este puerto de los ingenios de la costa; otro acerca del mismo gravamen consignado a las que se extraen del puerto de Matanzas para ste; otro sobre las diferentes exacciones con que se han recargado los negros que se conducen de frica; otro contra el derecho llamado de internacin; y otro al fin sobre la exaccin de la vigsima impuesta a la hoja del tabaco. Slo estos dos ltimos pertenecen a la Hacienda pblica; las dems contribuciones las perciben diversos Cuerpos que no han dado todava los informes que se les han pedido hasta segunda vez. Tampoco es cierto que han visto a la Diputacin abandonada en el cumplimiento de su atribucin novena, sin embargo de los memoriales que se le han presentado. Ella no ha podido dar parte a las Cortes de las infracciones de la Constitucin que se le han denunciado porque ni hay Cortes ni se

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OBRAS 94\ 94\ 94\ 94\ 94\ ha calificado ninguna de aquellas delaciones. El doctor don Toms Gutirrez de Pieres no ignorar que habiendo representado don Manuel Mara del Cerro que el excelentsimo seor Jefe Superior Poltico haba infringido el artculo 287, haciendo trasladar al seor mariscal de Campo don Mariano Renobales y a sus oficials a un buque de la Marina nacional, la Diputacin, procediendo con la mayor imparcialidad y rectitud, pidi a Su Excelencia los motivos que haba tenido para ese procedimiento; y no rehusando exponerlos a su juicio ni como Capitn General ni como Jefe Superior Poltico, el seor don Lorenzo Inarra, que examin muy detenidamente la exposicin de Su Excelencia, convino al fin con los dems seores diputados en que no se haba infringido el citado artculo. Tambin ha declarado que el seor ministro de la Marina nacional, denunciado por don Miguel Remigio Valiente, no pudo infringir la Constitucin, aun siendo cierto que hubiese faltado a uno de los trmites prevenidos en el decreto de 11 de junio de 1813 sobre libertad de la imprenta. Conoce actualmente del recurso establecido por don Justo Boucherot acerca del allanamiento de su casa; y para instruirse exactamente si por este hecho se infringi el artculo 306 de la Constitucin, prescindiendo de cuanto se ha dicho en varios impresos ha pedido al tribunal del Consulado copia certificada de lo obrado en aquel acto y del auto de proceder. Tambin ha dado curso a las denuncias hechas por el presbtero don Jos Alejo Ramrez contra el juzgado de diezmos y don Vicente Zenea Valdespino contra el anterior seor alcalde de primera nominacin. Si el doctor Pieres hubiera dicho antes de ahora que todo lo expuesto y lo ms que consta en las actas y archivo de la Diputacin no era bastante para satisfacer sus deberes, habrase atribuido a un celo excesivamente interesado en la prosperidad de esta provincia. Pero reservar las inculpaciones ms denigrativas a este Cuerpo, hasta que se juzg ofendido por uno de sus individuos; despedazar despiadadamente la opinin de un funcionario pblico promulgando defectos personales y aadiendo una reticencia ms injuriosa que los mismos vicios que le imputa; comprender y mancillar la reputacin de sus compaeros, exceptuando a uno solo, cuando ninguno contribuy a ofenderlo, y en un solo acuerdo han dejado de convenir unnimemente, aunque en la discusin se haya advertido alguna divergencia; tratarlos de ineptos y dbiles, pues esto significa haber inducido con su discurso a sus colegas a que apoyasen la infraccin de un artculo expreso de nuestra sabia Constitucion; y como si ese crimen no fuera bastante para degradarlos y confundirlos agregar que procedieron por hbitos inveterados e indecorosos pretextos; por ltimo, figurar a la misma corporacin presentada con denuedo a combatir la carta santa de nuestra libertad poltica a fin de hacerla abominable y privarla del respeto y la consideracin que es necesaria para que se observen sus consultas y resoluciones; semejante conducta, ser compatible con la generosidad de un

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /95 /95 /95 /95 /95 ciudadano espaol y con la lenidad de un ministro del Evangelio? La ligereza de un individuo, como l la reconoce, podr autorizarle para difamar a toda la corporacin? Y el que as deprime y escarnece a la primera de su provincia, contribuir acaso a conservar el orden, respetar las instituciones constitucionales y obedecer las leyes del mismo cdigo que llama sabio, santo y sacrosanto? Tribtense enhorabuena a nuestra Constitucin todos los encomios que merece; pero al mismo tiempo resptese su gobierno, no con palabras que estn en contradiccin con los hechos, sino del modo que previno expresamente al clero la Regencia del reino en la orden de 10 de junio de 1813. No satisfecho el doctor Pieres con alarmarnos contra la excelentsima Diputacin Provincial, llamando vuestra atencin con un apstrofe para que la mirseis tiznada con las inculpaciones ms denigrativas; intenta ahora subvertir al pueblo contra la primera autoridad de la provincia, declarndola inferior a una junta de parroquia. “Aconsejando [la Diputacin] e induciendo al Jefe Superior Poltico a que la quebrante [la Constitucin], a que se haga superior a la ley fundamental y a las juntas parroquiales que en aquel acto ejercen la soberana del pueblo.” Este ltimo perodo contiene dos proposiciones igualmente anticonstitucionales y subversivas de nuestras leyes fundamenales. Primera, el Jefe Superior Poltico es inferior a las juntas de parroquia. Segunda, stas ejercen en aquel acto la soberana del pueblo. Aqulla destruye el orden establecido para el gobierno econmico-poltico de las provincias; sta socava la base en que se apoya todo el sistema constitucional. Y siendo esas dos proposiciones los nicos argumentos con que impugna el doctor Pieres el acuerdo de la Diputacin en que consult al excelentsimo seor Jefe Superior Poltico, que deban continuarse las elecciones de la parroquia del Santo Cristo del Buen Viaje; manifestando la nulidad de sus pruebas y la equivocacin con que las deduce del artculo 57 de la Constitucin, quedar por consiguiente en toda su fuerza y vigor el citado acuerdo. El gobierno poltico de las provincias, dice el artculo 324 de la Constitucin, residir en el Jefe Superior Poltico. Todava es ms terminante el primer captulo tercero del decreto de 23 de junio de 1813. “Estando el gobierno poltico de las provincias, segn el artculo 324 de la Constitucin, a cargo del Jefe Superior Poltico nombrado por el Rey en cada una de ellas, residir en l la superior autoridad dentro de la provincia, para cuidar de la tranquilidad pblica (...), de la ejecucin de las leyes y rdenes del Gobierno y en general de todo lo que pertenece al orden pblico.” Lejos de encontrarse en las dems leyes fundamentales y reglamentarias una sola expresin que le prive de la primera y suprema autoridad, se advierte siempre el inters con que se ha procurado conservrsela. Se le concede la presidencia en las juntas parroquiales, en las electorales de partido y de provincia, en los Ayuntamientos y Diputaciones Provinciales. Y cuando

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OBRAS 96\ 96\ 96\ 96\ 96\ discutindose en las Cortes extraordinarias el artculo 307 de la Constitucin, dijo el seor Castillo que se prohibiera absolutamente a los Jefes Polticos presidir los Ayuntamientos concedindose este honor a los alcaldes o regidor ms antiguo, el seor Conde de Toreno le replic con vehemencia “que para evitar que los Ayuntamientos no se deslicen y propendan insensiblemente al federalismo, como es su natural tendencia, se haca necesario ponerles el freno del Jefe Poltico que, nombrado inmediatamente por el Rey, los tenga a raya y conserve la unidad de accesin en las medidas del Gobierno”. “ste es —aadi— el nico remedio que la Constitucin pienso intenta establecer para apartar el federalismo, puesto que no hemos tratado de formar sino una nacin sola y nica.” Y si de un nmero tan corto de ciudadanos escogidos para agentes del gobierno econmico recel el Supremo que podan propender a la democracia, y a fin de precaverla se sujetaron todas sus deliberaciones a la vigilancia del Jefe Poltico, podr ser conforme al sistema establecido para el rgimen de las provincias que las juntas parroquiales, donde pueden concurrir millares de individuos, no reconozcan ninguna autoridad que las haga observar las leyes, y que puedan conocer de sus operaciones y de los abusos en que incurren? No, contesta el doctor Pieres, “porque siendo las juntas la reunin de ciudadanos o del pueblo ciudadano que all se rene para verificar las elecciones, ejerce all su soberana, a la que no puede oponerse o es impotente toda otra autoridad que dimana de ella misma”. Me abstengo de impugnar esta hereja poltica respecto a una nacin ya constituida, con toda la execracin que merece, porque no dudo lo ejecutar la Junta Provincial de Censura de esta ciudad. Y aunque en la sesin de 1 de octubre de 1812 no declar subversivo de las leyes fundamentales de nuestra monarqua, un papel escrito en Bayamo, y publicado por suplemento al Diario Cvico de esta ciudad, nmero 387, atribuyendo a ignorancia de su autor lo que contena acerca de la soberana de aquel pueblo; ni el doctor Pieres aspirar a igual indulgencia por la propia causa, ni puede atribursele a distraccin repitiendo tres ocasiones esa misma proposicin en su papel de 24 de junio ltimo; adoptndola inmediatamente varios capitulares del excelentsimo Ayuntamiento que la ratificaron en su acuerdo de 23 del mismo, encontrndose tambin en otros impresos posteriores y hasta en el acta de las ltimas elecciones del pueblo de Quemados se escribe que ejerci su soberana. Sea cual fuere el juicio de la Junta de Censura, este papel se examinar en aquel congreso que declar el 24 de septiembre de 1810 que la soberana de la nacin se representaba por sus diputados reunidos en Cortes; y en el artculo 3 de la Constitucin, que esta soberana reside esencialmente en la nacin; despus de haber sancionado en el artculo primero que por la nacin espaola se entienda la reunin de todos los espaoles de ambos

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /97 /97 /97 /97 /97 hemisferios. En la discusin de estos principios fundamentales, expusieron aquellos ilustres legisladores, dignos por siempre de alabanza y gloria, que la nacin es una e indivisible; que la soberana tampoco puede dividirse en funciones, ni es diferente en el Rey y en la nacin, habindose reservado sta la potestad de hacer las leyes en Cortes con el Rey, cediendo a ste exclusivamente la de hacerlas ejecutar. De aqu resulta necesariamente que no debiendo entenderse por nacin un pueblo ni una provincia, ni correspondiendo ya a la nacin el poder ejecutivo, slo ignorndose nuestro pacto, o atentando subvertirlo, podr decirse que un pueblo, y mucho menos una junta parroquial, ejerce la soberana. El mismo artculo 57 que tanto recomienda el doctor Pieres para acreditar sus absolutas facultades, prueba que son muy precarias y limitadas a un solo objeto. Verificado el nombramiento de electores, conociendo entretanto de lo que ocurra, se disolver la junta y ser nulo cualquier otro acto en que intente mezclarse. Pero si infringiese esa junta las leyes que tiene prescritas, si su presidente priva arbitrariamente a los ciudadanos del primero y ms apreciable de sus derechos, que es la facultad de nombrar electores para empleos concejiles y diputados a Cortes; la misma autoridad que instal la junta, y sin cuya intervencin sera tumultuaria y sediciosa, podr restablecerla hasta que se cumpla el artculo 35 de la Constitucin que declara “que las juntas electorales de parroquia se compondrn de todos los ciudadanos avecindados en el territorio de la parroquia respectiva”. Y a fin de facilitarles la concurrencia y el ejercicio de sus facultades, se previno en el artculo 8 del decreto de 23 de mayo de 1812 que en las grandes poblaciones se formen juntas de parroquias compuestas de todos los individuos domiciliados en ellas. En observancia de estas leyes, y convencida la excelentsima Diputacin Provincial por la instancia que presentaron al excelentsimo seor Jefe Superior Poltico los ciudadanos de la parroquia del Santo Cristo del Buen Viaje, que en las elecciones celebradas el 18 del pasado no pudieron votar en el tiempo de cuatro horas ni la mitad de los individuos de esa feligresa; consult a Su Excelencia que estando expresamente autorizado por el artculo 23 del decreto de 23 de junio de 1813 para conocer en todas las dudas que ocurran sobre elecciones de los oficios concejiles, y no habiendo ley alguna que le prohba transigir gubernativamente el caso que se presentaba, poda y deba como primera autoridad encargada de hacer observar las referidas leyes de amparar a los ciudadanos en el ejercicio de sus derechos y conservar la pblica tranquilidad, disponer y mandar que continuasen las expresadas elecciones. En vano imputa el doctor Pieres a indolencia, descuido e indiferencia de los ciudadanos de esa parroquia el no haber concurrido al lugar y hora destinados para las elecciones. Ni era posible que todos votasen en cuatro horas, ni que el presidente, secretario y escrutadores permanecieran

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OBRAS 98\ 98\ 98\ 98\ 98\ sin moverse de sus sillas todo el tiempo necesario para que lo verificasen ms de cinco mil ciudadanos que tiene esa feligresa. Previndolo as la junta preparatoria que se form en esta ciudad en 1812, y convencida de que no se puede observar en estos actos una continuidad fsica, dispuso que las elecciones durasen los das precisos para que votasen todos los ciudadanos. Siguiendo un ejemplo tan conforme al espritu de la Constitucin y al censo de nuestras parroquias, la actual junta preparatoria para elecciones de diputados a Cortes ha prevenido que las juntas parroquiales durarn seis horas, empezando a las ocho de la maana los das que fueran necesarios. Ciudadanos, sin embargo de haber sido tan slidos los fundamentos en que apoya su consulta vuestra Diputacin Provincial, crey no obstante que deba dar un testimonio pblico de su obediencia al primer Jefe, mirando con resignacin postergada su dictamen y suspendido el ejercicio del ms apreciable de vuestros derechos. Su ejemplo, la conservacin del orden, las prximas elecciones de nuestros diputados a Cortes, todo exiga un silencio respetuoso; lo observasteis, pacficos y generosos ciudadanos. Pero vuestra Diputacin acude al Supremo Gobierno a vindicar su decoro; su causa y la vuestra es una misma; cuanto exponga en su defensa redundar en la vuestra; y si fueren odas sus preses favorablemente, recibiris a la par de ella la satisfaccin de que sois tan dignos. Habana y julio 6 de 1820. Toms Romay secretario.“HERODAS DEL PRECURSOR”,1DEL DOCTOR DON TOMS GUTIRREZ DE PIERES*No hablar con sincero denuedo, Poca razn arguye, o mucho miedo. JORG. PITILL.Nunca dud que el doctor don Toms Gutirrez de Pieres contestara al manifiesto que escrib por encargo de la excelentsima Diputacin Provincial impugnando su papel de 21 de junio anterior “sobre elecciones parroquiales”; pero estando concebida aquella exposicin con la dignidad que corresponde al Cuerpo que representaba y con la moderacin propia de mi carcter, cre desde luego que el doctor Pieres, observando un *Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 288-294. 1Publicada en la Oficina de Arazoza y Soler, impresores del Gobierno Constitucional, Habana, 1820.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /99 /99 /99 /99 /99 ejemplo tan recomendable y debiendo ser por su edad y estado ms comedido que yo, usara en su defensa de armas iguales, abatindose de sarcasmos y personalidades, reservadas solamente a quien carece de razones. Mas, habiendo visto el Precursor que acaba de dar a luz, infiero cul ser su anticristo. Publicando el doctor Pieres las dos instancias que ha presentado a la Diputacin Provincial, manifiesta el mismo los motivos que ha tenido esa corporacin para no acceder a sus solicitudes. Aunque yo lo hubiera dicho y repetido, nadie se persuadira que un letrado pudiera incurrir en el error de solicitar copias sueltas de algunos documentos. Ni los oficiales de cuadernos, ni los escribientes de las secretaras ignoran que est severamente prohibido suministrar testimonios o copias certificadas de documentos contenidos en autos o expedientes, porque nadie pedir sino aquellos que podrn convenirle, omitiendo los que le perjudiquen. Aunque la Diputacin Provincial es una corporacin puramente econmica, pero obrando en ella las mismas razones que en los tribunales de justicia con respecto al punto en cuestin, procedi conforme a la costumbre y a la ley negando al doctor Pieres las copias que peda. Y si aquella prohibicin no excepta casos ni personas, con mayor fundamento deber comprender al doctor Pieres que solicita esos documentos o para atacar a la Diputacin o para indemnizarse de los cargos que puede hacerle por su libelo infamatorio y subversivo. La queja de esa corporacin se funda en un papel impreso, incapaz por tanto de alterarse; y las pruebas que tenga para acreditar que ese documento es injurioso y calumnioso, habr alguna autoridad que pueda obligarla a que las entregue al mismo autor de su difamacin? En tal caso, las partes tendran derecho para exigir recprocamente los fundamentos de su defensa y acusacin. Demasiado generoso fue el doctor don Jos Ferregut en haber propuesto, y el Cuerpo en acceder que se le diera copia ntegra del expediente que ha de remitirse a las Cortes por el conducto del seor Jefe Superior Poltico. Quizs no se encontrar en ninguna otra corporacin una prueba de igual franqueza ni de tanta confianza en la imparcialidad y rectitud con que procede. Pero no incomodndole al doctor Pieres todo el expediente, como si tuviera algn derecho para que se le conceda lo que le acomode, despus de manifestar dos ocasiones en su segunda instancia que le ser indiferente se le den o nieguen las copias pedidas, vuelve a insistir en que se le concedan no slo de la representacin de los diputados y del acuerdo celebrado en su consecuencia, sino tambin de todos los que se han tenido desde el mes de abril anterior hasta el presente, contrados a cumplimentar las atribuciones 2, 5, 6, 7, 8 y 9 del artculo 335 de nuestra sagrada Constitucin. Y por qu no pedir de una vez que se le remitiera a su casa el libro de las actas para tomar todo eso y lo dems que le acomodase? La misma facultad tiene para exigir lo uno que lo otro, y sacando las copias a su arbitrio evitara que las alterase el secretario.

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OBRAS 100\ 100\ 100\ 100\ 100\ A fin de intimidar a la Diputacin para que condescienda a unas solicitudes tan disparatadas, la amenaza dos ocasiones con la facilidad que tiene de instruir con los ciudadanos que concurrieron a entrambas juntas lo que le convenga ante autoridad competente. No dudo que sin dificultad alguna atestarn sus clientes cuanto quiera y le convenga, porque jams han existido unos pitagricos tan serviles; pero acaso la deposicin de todos sus proslitos prevalecer contra los acuerdos de una corporacin presidida y autorizada por las primeras autoridades, aun suponiendo que algn tribunal admita semejante informacin? Cuando el doctor Pieres ignora unas cosas tan triviales y propias de la facultad que profesa no extrao que sindole desconocido el sistema que observan las corporaciones econmicas, y dando crdito a quien oye campanas y no sabe donde, haya incidido en tantas equivocaciones respecto a lo que ocurre en la Diputacin Provincial. Le dijeron sus emisarios y lo crey a pie juntillas, que el 1 del corriente se haba ledo una representacin hecha a voz de la excelentsima Corporacin para la Diputacin misma. Esa exposicin, despus del vocativo empieza as, “los individuos de esta corporacin que suscriben, respetuosamente dicen...”, y firman cuatro. Esto quiere decir lo que suena, y los que no comprendindolo refirieron al doctor Pieres lo que dice, carecen hasta de sentido comn. “Tambin est entendido el seor doctor que leda la referida representacin acusatoria en la junta de 1 del presente, discutido su tenor se trat de pasar a votacin a que se opuso el seor don Lorenzo Inarra, manifestando que no haba junta por haber constituido partes quejosas los cuatro diputados que formaron aquella...” Concluida la lectura de la referida exposicin tom inmediatamente la palabra el seor Inarra, y volvindose a m,dijo lo siguiente: “No hay junta, son cuatro los postulantes, los dos que quedan no podemos formar acuerdo.” Empez entonces la discusin, se expusieron varias razones para no ser excluidos de votar los individuos de cualquier Cuerpo que hacen alguna mocin, principalmente si es en favor de l mismo; se aadi que el acuerdo estaba celebrado por los cuatro que firmaban la representacin, pues es indiferente que lo hicieran de palabra o por escrito. Extend entonces la minuta, y slo me advirti el seor Inarra que era peculiar al fiscal letrado denunciar las especies subversivas que contiene el papel impreso del doctor Pieres; y cuando le el borrn de esta acta nada me contradijo; cuyo silencio no procedera ni de debilidad ni de una condescendencia excesiva, pues no la ha tenido contra su dictamen, ni con el primer Jefe. A las slidas razones que entonces se expusieron para no ser inhibidos los exponentes, puedo aadir que en los diarios de las Cortes se encuentran muchas representaciones firmadas por diferentes diputados, los cuales no se abstuvieron de discurrir y votar sobre el mismo asunto que proponan, aun cuando eran interesados, como sucedi en la exposicin de los diputados de Amrica para que se aumentase su nmero.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /101 /101 /101 /101 /101 Pide tambin el doctor Pieres le certifique “que el primero de los cuatro nominados, el doctor Ferregut, pronunci entre otras cosas que esta excelentsima Corporacin es consultora nata del Jefe Superior poltico, y que cuando se empe el lance a la votacin, y el secretario opin a favor de ella, o apoy, preparndose para escribir los votos que deba verificarse”. Despus de haberse traducido este perodo al castellano, convinieron unnimemente los seores vocales a continuacin de dicha instancia en que no se empe ningn lance en la discusin de ese punto, ni se pens en votacin, ni se advirti que el secretario la apoyase o resistiera, ni menos que se preparara para escribir los votos. El doctor Ferregut verti aquella proposicin; los seores Inarra y Galaynena opinaron de un modo diferente, y permaneciendo en silencio los dems seores se pas a otra cosa. La opinin del seor Ferregut, aunque no me adhiero a ella, no carece de fundamento, ni merece que el doctor Pieres la inculque con tanto ahnco como si hubiera infringido algn artculo de la Constitucin. En el proyecto del reglamento para los Jefes polticos propuso la comisin de Constitucin en el artculo 20 lo que sigue: “Todas las dudas que ocurran sobre las elecciones de los oficios de Ayuntamiento sern decididas gubernativamente por el Jefe Poltico oda la Diputacin Provincial, si se hallare reunida, y si no lo estuviere se agregarn al Jefe Poltico el intendente y el individuo de la Diputacin Provincial por el partido de la capital para decidirlas.” Todava presta ms mrito el decreto de 23 de junio de 1813, que lejos de declarar lo contrario, como dice el doctor Pieres, contiene lo siguiente a la mitad del artculo 15: “Pero cuando sean de aquellos casos en que estuviere encargado a las diputaciones por la Constitucin o las leyes, slo el cuidar, velar o promover, o fomentar las cosas pertenecientes al bien pblico, la autoridad para las resoluciones y la responsabilidad ser toda del Jefe Poltico, oyendo en los casos sealados y graves el consejo de la Diputacin y valindose de sus luces, sin perjuicio de las prontas providencias gubernativas que pueda exigir la urgencia de las circunstancias.” No son ms slidos los fundamentos en que apoya el doctor Pieres su dictamen sobre elecciones parroquiales, ni sus gestiones para que se le concedan copias mutiladas. Aun siendo tan torpes los abusos que ha cometido el doctor Pieres como letrado en sus representaciones, son todava ms negros los vicios morales que contienen las notas. Cada una de ellas es un tamal, como l dice, de hojarascas cogidas, no en el campo de Minerva donde se combate pluma a pluma como la gente, sino en una playa o en la pocilga ms inmunda, donde la gente soez se explica con denuestos y puales. Tales son las plumas con que ha pretendido despedazar la opinin de cuatro vocales de los seis que le negaron unnimes las copias mutiladas que ha pedido; y a m me trata de intruso porque slo l y sus espas ignoran cules son las

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OBRAS 102\ 102\ 102\ 102\ 102\ funciones de un secretario. Si en todas las corporaciones puede y debe instruir e informar cuanto sea conveniente para el ms pronto y seguro despacho de lo que ocurre, en la Diputacin Provincial es ms necesario que as lo ejecute. Despus de haber estado interrumpidas sus sesiones por espacio de seis aos, difcilmente se acordarn sus individuos de los acuerdos que se hayan celebrado en la poca anterior sobre los asuntos que ahora se presentan, de los documentos y expedientes que existen en este archivo. Slo el secretario, que tiene un inventario de ello y que frecuentemente se le ofrece requerirlos y examinar el libro de las actas, puede informar acerca de los antecedentes; esto es lo que hago, y lo que debo ejecutar aunque le pese al doctor Pieres. En cuanto a la connivencia que me supone con los cuatro diputados acusadores, la facilidad de sustituir un papel a otro, los sentimientos anticonstitucionales que respiro y los delitos en que estoy envuelto de que presentar datos irrefragrables en su siguiente papel, lejos de temer esas arterias que maneja con tanta destreza, como los sarcasmos y diatribas para intimidar con las primeras a los incautos, y evadirse con las segundas de cantar la palinodia cuando se ve confundido, le prevengo desde ahora que si no lo verifica lo denunciar a la opinin pblica como un impostor y calumniador que no merece existir entre hombres que respetan lo ms sagrado que hay en la sociedad, que es la opinin de los ciudadanos. Reposando tranquilo en el testimonio de mi conciencia estoy muy distante de temblar con su refutacin, y le advierto que al leer ese amago semejante al parto de los montes me acord de aquella sublime oda de Horacio que traducida a nuestro idioma concluye: Si el mundo se acabara mezclados entre s los elementos, el justo pereciera y no temblara. Presentndose al mismo tiempo a mi fantasa aquel valentn de quien trata Juan de la Encina en una de sus cartas, muy parecido a Vasco Figueiras, que contaba entre sus triunfos los porrazos que daban los castesaos con sus espingardas. Habana y julio 12 de 1820. NOTA. Estando este papel en la prensa parieron los montes y dieron a luz la satisfaccin a la vindicacin de la Diputacin tan convincente como gloriosos fueron los triunfos de Vasco Figueiras, segn haba anunciado en vista del Precursor. Mientras contesto ese despreciable folleto del modo que merece, advertir que es falso que “despues de haber firmado el acta de la Diputacin Provincial de 5 de julio de 1814 el Jefe Superior Poltico e intendente, se rasparon los ltimos renglones a fin de aadir que en la Junta se haban ledo dichos decretos de 4 de mayo y se haba acordado su cumplimiento”. Es una impostura que se raspase ningn rengln, ni tampoco la firma del seor Intendente Aguilar; y es una

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /103 /103 /103 /103 /103 calumnia atroz haber ocurrido esas maniobras a los seores Ferregut, Galaynena, Mesa y Arredondo. Lo primero y lo segundo lo demostrar con el mismo libro a todo el que quiera convencerse de tanta procacidad y maledicencia. En cuanto a lo tercero, me consta que con la propia fecha que el Jefe Superior Poltico dirigi al seor don Manuel Beretervide los oficios que tiene a su disposicin el doctor Pieres, y no lo dudo; ofici tambin al seor Ferregut y a otro diputado que rehusaron firmar esa acta. Hoy mismo me ha dicho el seor Ferregut que debe conservarle, y si no apareciere en la Secretara del Gobierno estar el borrador. Los dems cargos del doctor Pieres son todava ms despreciables, como lo manifestar oportunamente.EL 2 DE MAYO*Volvi, espaoles, a solemnizarse el da por siempre memorable 2 de mayo ; volvi la patria a tributar el ms pblico homenaje de admiracin y gratitud a las primeras vctimas que se sacrificaron por su independencia y la libertad de su Rey, cautivo en Bayona por el ms prfido de los tiranos, y pretendiendo sus legiones arrancar del palacio de Madrid los ltimos vstagos de la real estirpe, aquel pueblo impertrrito armado imprvida-mente por la ms justa indignacin y venganza arrostra todos los peligros de un plan cautelosamente combinado para aherrojar y deportar sus prncipes. Sentimientos tan generosos, impulso tan decidido y uniforme, no pudo reprimirlo ni el nmero prepotente de los invasores ni su formidable actitud, ni el fiero orgullo que les inspiraban sus trofeos y victorias. Ninguna haban obtenido hasta entonces de algn pueblo que apreciara su libertad y quisiera conservarla eficazmente. Al de Madrid fue reservado presentar a Europa envilecida y degradada ese nuevo y grandioso espectculo; y los invencibles de Marengo y Friedland, los conquistadores de Mantua y Dantzig experimentan por primera vez la fortaleza inflexible del hombre que prefiere la muerte a la ignominiosa esclavitud. Morir libre antes que vivir esclavo fue el voto unnime de aquel pueblo heroico; y sellndole con propia y enemiga sangre, reson su eco horrsono desde el Pirineo hasta las columnas de Hrcules. Los habitantes todos de la Pennsula, inflamados por los mismos sentimientos, fijan sus ojos centellantes en las calles y plazas de Madrid. All vieron combatir el amor de la patria con el despotismo militar, la independencia con la tirana, ciudadanos inermes pero libres, con huestes mercenarias, aunque Diario del Gobierno Constitucional de la Habana 2 de mayo de 1821.

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OBRAS 104\ 104\ 104\ 104\ 104\ aguerridas; y vieron por fin remunerada la hospitalidad ms afectuosa con la ms negra felona. A ella y a la obediencia de aquel pueblo a sus autoridades debieron los galos un triunfo momentneo, mas no le gozaron impunemente. La tnica de Csar teida con su sangre no excit tanto la indignacin de los romanos contra sus asesinos como en los espaoles la sangre de Daoiz y Velarde, la sangre vertida alevosamente en las calles y Prado de Madrid. “Vol al trono de la divinidad, pidi venganza, decretola el Cielo, y obediente la tierra brot espaoles que cumpliesen sus decretos.” Presididos por los manes inmortales de Padilla y de Lanuza, detestan todas las provincias con igual execracin el yugo del tirano; y autorizada por la imperiosa ley de la necesidad erigen una misma forma de gobierno; sin convenirse antes ni esperarse, empuan todas simultneamente las armas que les suministr su venganza, y vuelan a repeler los invasores, redimir su Rey y su primitiva independencia y dignidad. Seis aos sostuvieron con una constancia indomable esa lid, la ms sangrienta y desigual. Una y otra vez fueron batidos y dispersados sus ejrcitos; desplomronse los muros de los pueblos convirtindose en ruinas y cenizas; los deliciosos campos de la Hesperia quedaron yermos y agostados, y sus fieles habitantes perseguidos despiadadamente por los vndalos del corso se replegaban entre fosos y escombros. La ciudad de Alcides fue el ltimo baluarte en que salvaron la patria, el gobierno, la religin de sus padres, sus leyes y virtudes. Empero, nada ms necesitaron para recuperar desde ese punto aquella gloria que habiendo ocupado el anchuroso mbito de todo un mundo se dilat por otro nuevo. All fue trazado aquel plan ingenioso que desarrollndose por el Fabio de Albion en rededor de los Arapiles, y realizado al fin en los campos de Vitoria, liber Vizcaya, Navarra, las Castillas, Aragn y Valencia; confin los brbaros en las plazas fuertes de Catalua, arroj al intruso Jos a la margen opuesta del Vidasoa y acos sus legiones despavoridas hasta ms all del Pirineo. Al mismo tiempo, los legisladores de ese pueblo, guerrero como el romano y sabio como el griego, entre las alarmas y estampidos del bronce proyectan, discuten y sancionan las bases de sus imprescriptibles derechos, de aquellos derechos que empez a conculcar el primer Carlos, y que despus de haber sido proscritos pretendi una mano parricida arrancarlos de los antiguos cdigos. Pero existiendo indelebles en la conformidad unnime de la nacin, y ejerciendo sta la ms augusta funcin de su soberana, los recopila en la Constitucin poltica en ese momento indestructible, elevado por la manificencia y sabidura sobre las ruinas de la arbitrariedad y fanatismo. Divididos los poderes y prescribindolo a cada uno sus peculiares atribuciones, opuso una barrera insuperable al despotismo ministerial; protegi eficazmente la libertad civil, la seguridad individual y las propiedades,

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /105 /105 /105 /105 /105 restituy la facultad innata a todo hombre de discurrir y publicar libremente sus opiniones polticas; proscribi los fueros y privilegios, y la distincin odiosa de europeos y americanos y cuanto ms haba escogitado el orgullo y la barbarie para dividir a los individuos de una misma familia y los pueblos de la nacin ms grande y generosa. Dejara de serlo si desde el principio de su admirable regeneracin no hubiera consagrado para siempre este da de horror y gloria, de luto y jbilo, a recordar aquel insigne acontecimiento; y al paso que resonando en toda la Monarqua espaola los cnticos de compasin y gratitud que se deben a los primeros mrtires de su libertad; y suban hasta el cielo nuestros ardientes votos por el descanso de sus almas; sea su memoria constante estmulo de los esforzados, aliento de los dbiles, vergenza de los insensibles y sempiterna afrenta de los infames que cerrando los odos a los clamores de la patria se afanan en balde por verla sujeta a la coyunda del tirano.1Ved aqu, compatriotas, los dignos objetos que ocupan nuestra piedad y admiracin. No sea, pues, una admiracin estril a la patria, ni una piedad ineficaz a los que merecen la retribucin ms proficua. Preces puras y fervientes, patriotismo cordial y generoso, adhesin y obediencia a las leyes constitucionales, fidelidad al Rey, respeto a las autoridades, aversin a la tirana y despotismo, unin ntima, fraternidad afectuosa entre todas las clases del pueblo; tales son los votos y libaciones ms gratos que podemos ofrecer sobre las aras de la patria y sobre el cenotafio donde han depositado las cenizas de Daoiz y Velarde, de Lacy y Porlier, de todas las vctimas del 2 de mayo y de todos los mrtires de nuestra gloriosa insurreccin.ALEGATO PRODUCIDO POR EL DOCTOR DON TOMS ROMAY EN LA CAUSA CONTRA EL PRESBTERO DOCTOR DON TOMS GUTIRREZ DE PIERES*Doctor don Toms Romay en los autos criminales que sigo contra el doctor don Toms Gutirrez de Pieres sobre un libelo famoso, y lo dems como mejor proceda de derecho, digo: Que se me entregaron para alegar de bien probado, cuyo paso se ha dilatado hasta ahora no slo por mis vastas y notorias ocupaciones pblicas, sino tambin porque habiendo fallecido el letrado que me diriga me ha sido muy difcil encontrar otro que se encargara de mi defensa, temiendo todos exponerse a los 1Decreto de las Cortes de 2 de mayo de 1811. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 299-328.

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OBRAS 106\ 106\ 106\ 106\ 106\ sarcasmos con que denigra el contrario en sus impresos aun a las personas ms respetables y que ni remotamente le han ofendido. Pero, al fin, habiendo conseguido fundar completamente mi acusacin, se servir usted condenar por su sentencia definitiva al mencionado doctor Pieres a seis aos de reclusin en un convento y tambin en las costas, segn debe determinarse en justicia. El prrafo sptimo y siguiente del impreso titulado Satisfaccin a la vindicacin de la Diputacin (folio 6), contiene la acusacin pblica que me hizo el doctor Pieres, imputndome el crimen de haber falsificado el acta que celebr esa corporacin el 5 de julio de 1814, por adversin al Gobierno constitucional. Eligiendo las expresiones ms injuriosas y denigrativas, no slo me presenta perpetrndolo con la mayor complacencia, sino tambin sometido servilmente a las rdenes de los diputados don Jos Ferregut, don Juan Bautista Galaynena, don Melchor de Mesa y don Fernando de la Masa Arredondo. Bast una insinuacin de estos seores para que el Constitucional Secretario as me llama con la ms insultante irona, raspara los ltimos renglones del acta y las firmas del Jefe Superior Poltico y de su vicepresidente, el seor Intendente Aguilar, a fin de aadir que en la Junta se haba ledo el decreto de 4 de mayo acordndose su cumplimiento, y como si este delito no fuera muy suficiente para hacerme indigno de aquel ministerio cubrindome de oprobio y de infamia, me supone otro no menos infamatorio, cual es haberlo ejecutado para contraer el mrito de ser uno de los primeros que obedecieron el mandato de proscripcin de la Constitucin, y que en odio de ella y afecto al servilismo firm aquella falsedad con los dems individuos de la Diputacin, menos el seor Beretervide, que con la dignidad de un ciudadano espaol resisti los ataques que se le hicieron hasta por el mismo seor Jefe Superior Poltico, cuyos oficios tenia a su disposicin. En dos crmenes igualmente enormes ha incurrido el padre Pieres, mereciendo por cualquiera de ellos una rigurosa pena corporal, tanto segn los cnones como en conformidad de las leyes civiles. El primero es de calumniador de un funcionario pblico, imputndole falsedad y suplantacin en el ejercicio de su encargo, y el segundo ser autor de un libelo famoso en que no solo le difama con injurias personales las ms denigrativas, sino tambin le expone al rigor de los tribunales y a la execracin del pueblo, suponindolo enemigo de la Constitucin. Para vindicar a un mismo tiempo mi conducta pblica y privada segn los trmites que prescriben nuestras recientes leyes, denunci su impreso a la Junta Provincial de Censura, y en su acta (folio 2) le declar libelo infamatorio que me injuria y difama atrozmente como secretario de la Diputacin Provincial, y que contiene igualmente injurias personales; debiendo, por tanto, ser detenido conforme a los artculos 4 y 18 del Reglamento de 10 de noviembre de 1810 sobre libertad poltica de imprenta. Omitida esa diligencia por el tribunal,

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /107 /107 /107 /107 /107 no dud que en cualquiera tiempo poda promoverla y hacer publicar la calificacin. Ningun artculo de los decretos le prohbe al actor; al contrario, el artculo 27 del decreto de 11 de junio de 1813 concede al editor facultad de darla a luz con cuantas observaciones quiera hacer en abono de su impreso, presentndolas a la Junta previamente. No hice imprimir el acta con el nico objeto de que se recogieran los impresos; quise tambin acreditar que habiendo emprendido indemnizarme legalmente de aquellas imputaciones, mi silencio a los libelos que repetia el doctor Pieres no proceda de convencimiento ni de falta de honor, segn dijo en uno de ellos, infirindome esa nueva injuria y provocndome a una lid de personalidades y sarcasmos. Cualquiera que no le conozca por sus escritos, al ver la aseveracin y confianza con que se explica en aquel folleto, y la importuna y chochante procacidad con que repiti otros semejantes, esperara encontrar en estos autos las pruebas ms convincentes de aquellos crmenes. Comprometido con el pblico por sus impresos, y conmigo en este juicio, donde un tribunal imparcial y recto ha de imponerle las penas que merece, quin no creera que para eximirse de ellas habra presentado los documentos ms incontestables, cuando expresamente ofreci suministrarlos hasta en la diligencia de conciliacin? En ese acto, prevenido por nuestra sabia Constitucin para que los espaoles acrediten que son justos y benficos como ella recomienda; en este acto, donde los enemigos ms irreconciliables, penetrados de aquellos deberes han despuesto sus resentimientos y agravios; all mismo un ciudadano que tanto vocifera su amor y respeto a las instituciones liberales y un ministro del Dios de mansedumbre y misericordia que deba inspirar a los legos esas virtudes dicindoles con su ejemplo imitatores mei stote sicut etrego Christi en ese mismo juicio de paz despreci igualmente el artculo de la Constitucin y el precepto del evanjelio dilijite inimicos vestros, y con una dureza que sorprendi al tribunal se lisonjeaba de su triunfo y de la ruina y humillacin de un hombre de honor y padre de familia. Y cules son los medios legales que ha empleado para satisfacer su orgullo y su venganza? Ninguno se encuentra en los autos; ninguno repito con la mayor confianza; ora sea porque no existiendo ni uno solo le ha sido imposible exibirlo, o porque esperando en que lograra intimidarme con sus multiplicados y jactanciosos folletos en que apuraba hasta las heces ms corrosivas de su bilis, abandonara yo el curso de esta causa con mengua de mi reputacion. Aprciola demasiado y conozco igualmente al doctor Pieres para cederle ignominiosamente por un terror pnico lo que aprecio ms que mi existencia. Interesado cuanto es posible en conservarla ilesa, mientras l se desgaitaba con esos libelos que excitan el desprecio y nuseas en los hombres de menos educacin y criterio, preparaba yo en silencio las armas

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OBRAS 108\ 108\ 108\ 108\ 108\ de mi defensa. El mismo tiempo le fue concedido para ejecutarlo y apercibirse. Pero, qu pruebas haba de exhibir cuando ni siquiera se atrevi a valerse del testimonio que le dieron los escribanos don Jos Mara Rodrguez y don Jos Ignacio Salinas del reconocimiento que practicaron a su instancia del acta anteriormente citada? Quin dudar que este documento le result contraproducente no habindole agregado a estos autos ni hacindole imprimir aunque trunco y tergiversado, como lo ejecut (folio 146) con la certificacin que ped de la misma acta a los propios ministros? En prueba de su buena fe, dice, prefiri las armas del contrario a las propias. Sin duda su fe es pnica, pues suprimi todo lo que expresamente le perjudicaba y slo hizo imprimir lo que presumi poda favorecerle. Como mi fe es ms sincera que la suya exhib el testimonio ntegro de esa diligencia (folio 13v); su confrontacin con el prrafo citado del impreso demostrar hasta la evidencia las calumnias con que ha pretendido difamarme como funcionario pblico; y seguidamente manifestar con documentos no menos convincentes las injurias personales que me ha inferido para hacerme odioso y criminal. Si se hubieran raspado los ltimos renglones de la repetida acta —aunque fueran slo dos— y las firmas de los seores presidente y vicepresidente, como asegura el contrario, tendra de largo la raspadura todo el ancho de un medio pliego de papel menos el margen, y de ancho ms de dos pulgadas. Los expresados ministros certifican que “advertimos entre el antepenltimo y penltimo rengln [del ltimo prrafo] una pequea raspadura, y entre el penltimo y ltimo otra de este largo —————— y de ancho la distancia de un renglon a otro; que en la citada raspadura no caben, segn la dimensin que ocupan las dos medias firmas del seor presidente y vicepresidente, ni una sola con su rbrica”. Raspados los ltimos renglones y las firmas de los jefes a fin de aadir —contina el padre Pieres— que en la Junta se haba ledo dicho Decreto de 4 de mayo y se haba acordado su cumplimento; sera preciso que los renglones suplantados en la raspadura aparecieran resumidos, y si acaso se pretendi evitar ese defecto salvando lo que se haba rado, mediara entre el penltimo y ltimo prrafo una distancia como de tres renglones que es lo menos que ocuparan los ltimos y las firmas de los jefes. Ni lo uno ni lo otro se percibe en el acta original. Los escribanos atesten “que no hay alteracin o enmienda entre uno y otro prrafo; que no encontramos variada la distancia de los renglones, y que slo se nota resumido en el sptimo renglon del ltimo prrafo citado la slaba su y en el penltimo del mismo prrafo de la palabra protestando las cuatro primeras letras”. Si se rasparon los renglones y firmas para aadir que en la Junta se ley e] citado Decreto y se acord su cumplimiento, cmo afirman los repetidos escribanos que examinado el penltimo prrafo del acta que en testimonio antecede, en el original hallamos ser cierto que concluye con

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /109 /109 /109 /109 /109 las palabras que present el seor Estrada, y el ltimo comienza de este modo “antes de concluirse recibi el excelentsimo seor presidente un oficio”; y cierto que en la continuacin de los once renglones de que se compone sigue tratndose sobre el Decreto de 4 de mayo de 1814. De esta confrontacin resultan demostradas tres negras calumnias. Primera que no slo no se rasparon renglones, pero ni siquiera una letra del acta, siendo interlineares todas las raspaduras; segunda que tampoco se rasparon las firmas del presidente y vicepresidente, pues en la raspadura mayor no cabe ni una sola media firma con su rbrica. Tercera que en el acta no se suplant haberse ledo en aquella sesin el Decreto de 4 de mayo acordndose su cumplimiento; puesto que se trata de l en un prrafo entero, sin precederle la ms leve alteracin en el papel ni en la distancia de los renglones. No me detendr en abominar la venganza implacable con que el presbtero Pieres provoca en ese y otros prrafos del mismo impreso la indignacin de este pueblo, no slo contra el doctor Ferregut porque dijo en una sesin de la Diputacin que haba triunfado el partido pierino; contra los dems diputados presentes, porque no le desmintieron, y contra m, por haber aceptado el encargo que me hizo aquella corporacin de vindicarla de las imputaciones con que las difamaba en su impreso sobre elecciones parroquiales; sino tambin contra los diputados ausentes y jefes de 1814 que ni remotamente pudieron intervenir en aquella ocurrencia, harto comprobada con hechos repetidos. Prescindo igualmente del nuevo agravio que hace a los mismos jefes presentndolos tan ineptos y degradados que se atrevieron cuatro individuos sin carcter ni representacin alguna a disponer que se rasparan sus firmas en un documento pblico, hacindoles suscribir despus lo que ellos quisieron suplantar. Y reservando para ms adelante acreditar que sin fundamento alguno, y slo por parcialidad y afeccin aplaude y recomienda la dignidad con que el seor Beretervide resisti los ataques que le hizo el Jefe Superior Poltico para que firmara el acta, referir lo que aconteci al tiempo de celebrarse la sesin y suscribirse, a fin de que el Tribunal quede convencido de que no es lo que ha dicho el padre Pieres ni hay sombra alguna de delito. El 5 de julio de 1814, estando reunida la Diputacin Provincial y leyendo yo un informe del seor Estrada sobre el punto que se discuta, se present el teniente don Jos Mara Canalejo, ayudante del seor Apodaca, conduciendo al comandante de un Correo de Espaa que acababa de entrar; y habiendo significado a Su Excelencia que le traa un pliego de la mayor importancia, se retiraron a otra pieza. Volvi prontamente el seor presidente y me entreg un papel para que lo leyera y se enterara la Diputacin. Result ser un oficio del seor comandante general de Andaluca participndole que el Rey ocupaba ya el Trono de sus mayores con general aplauso y entusiasmo de la Pennsula, que en toda ella se

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OBRAS 110\ 110\ 110\ 110\ 110\ haba restablecido su gobierno proscribiendo por tanto el constitucional, y disolvindose las Cortes en cumplimiento de un Decreto del Rey, del cual acompaaba un ejemplar, asegurndole que muy pronto se le comunicara por su respectivo Ministerio; no dudando su puntual obediencia de un pueblo que se haba conservado unido a la Madre Patria en las pocas ms calamitosas. Seguidamente le el citado Decreto de 4 de mayo expedido en Valencia, y concluido dijo en sustancia el seor presidente que por el oficio del seor Villavicencio y por los informes que le haba dado el comandante del Correo contaba que las Cortes quedaban disueltas y abolido en toda la Pennsula el Gobierno constitucional y sus instituciones, desde que Su Majestad entr en las Cortes restableciendo su gobierno; y que habindose conservado esta ciudad constantemente adherida al Rey y al Gobierno de la Metrpoli, esperaba que inmediatamente obedeceran cuanto se previene en aquel Decreto, quedndose en su consecuencia disuelta aquella corporacin. Sorprendidos y consternados todos sus individuos, manifestaron su conformidad con el ms lgubre silencio, y siguiendo a Su Excelencia se retiraron persuadidos de que no volveran a reunirse. Convencido igualmente de que no habra otra junta en que pudiera leerse el borrador del acta, trat de extenderla, y lo hice con la mayor extencin en los dos primeros puntos que se haban tratado; y en cuanto al ltimo us de las ms sencillas y menos frases posibles para presentar la idea del restablecimiento del gobierno del Rey y disolucin del constitucional. Hice copiar el acta en el libro, y me dirig, como era debido, al seor presidente, proponindome hacerlo sucesivamente con los dems vocales. Se la le y, parecindole conforme, empez a echar su media firma. Pero advirtiendo antes de concluirla que en el acta no se deca expresamente haberse prestado obediencia al Decreto de 4 de mayo, me insinu era preciso que constase terminantemente. Mientras yo meditaba y extenda en un pedazo de papel lo que juzgu necesario para aclarar aquel concepto en pocas palabras, y las ms decorosas, hizo raspar Su Excelencia lo que haba escrito de su firma. Aprobado por Su Excelencia lo que juzg deba aadirse, lo present a varios individuos de la Diputacin, significndoles ser preciso raspar la raya puesta despus de la palabra sesin Las firmas de ocho individuos que aparecen bajo las clusulas aadidas son demasiado suficientes para acreditar su consentimiento a que constara expresamente lo que haba acordado, y omit, por parecerme superfluo, estando virtualmente contenido en el perodo anterior. Esta sencilla exposicin, que lleva en s misma todos los caracteres de verdadera, est comprobada por los autos, como voy a demostrarlo, y dejo para despus el claro convencimiento de que en todos estos pasos manifest el ms escrupuloso respeto a la expirante Constitucin, fui fiel a la ley de mi oficio y digno de elogio en lugar de las injurias que me ha prodigado el

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /111 /111 /111 /111 /111 padre Pieres. Entremos, pues, en la prueba de que todo sucedi como llevo referido. En el proceso existe testimonio ntegro de aquella acta (folio 88v), y tambin otros documentos que ir citando sucesivamente. Superfluo estimo ocurrir a las declaraciones del portero don Juan Bordn (folio 122), del escribano don Juan de Dios Corona (folio 117) y del ayudante Canalejo (folio 109), a fin de convencer por la de ste, que condujo a la sala donde estaba reunida la Diputacin al comandante del Correo, y por la de aqullos, que se ley el oficio del seor Villavicencio y el Decreto de 4 de mayo. El mismo doctor Pieres lo reconoci en vista del testimonio de dicha acta, que public en el impreso (folio 145) con el nico objeto de difamar y hacer odiosos a todos los que la suscribieron, sin respetar ni a los diputados ausentes ni tampoco a los jefes. Previendo que slo podra pretender aquel documento con intencin tan depravada, aunque expuso otras preces en su instancia de 17 de julio ltimo, resist constantemente se le concediera en otras tres que present hasta el 19 de agosto; pero al fin la obtuvo, sorprendiendo al asesor, constando todo del expediente que existe en la Escribana de Salinas. No es menos evidente que concluida la lectura del oficio y del Decreto recomend su obediencia al seor presidente, y la prestaron tcitamente todos los vocales. En honor del seor Apodaca, no perdiendo ni en aquel momento la esperanza de que se restablecera la Constitucin, omit en el acta lo que dijo Su Excelencia, pero no es presumible que la sesin se suspendiera sin que se explicara en favor o en contra de lo que prevena el Decreto. Bordn declara, aunque con impropiedad, “que manifest el seor Apodaca, luego que abri dichos pliegos, que se deba obedecer lo resuelto por el Rey, y que en consecuencia cesaba aquella junta, insinundolo as a sus vocales (...) Que ninguno manifest oposicin al obedecimiento de la orden de Rey y a lo expuesto por el seor Apodaca sobre su cumplimiento”. El escribano Corona, que se encontr en aquel acto por el motivo que expresa al principio de su citada declaracin, dice “que inmediatamente que se leyeron los papeles recibidos de Espaa, manifest el seor Apodaca a los individuos de la Diputacin que se deba obedecer el decreto del Rey, y que en consecuencia haba concluido aquella junta, y se levant la sesin (...) Que todos callaron y obedecieron y se levantaron sin hacer repugnancia ni contradiccion”. Ninguno de los dos testigos excepta al seor Beretervide, aunque expresamente fueron examinados sobre este particular. El mismo seor Apodaca lo ratifica en su proclama (folio 82), expresando que los papeles remitidos por el capitn general de Andaluca los haba visto la Diputacin Provincial, cuyo voto unnime es el mismo de siempre, el de adhesin a la Pennsula y a su gobierno. Y siendo constante que la Diputacin no volvi a reunirse despus del 5 de julio, como acreditar seguidamente, es incontestable que en la sesin de aquel da vio el Decreto y le prest unnime obediencia.

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OBRAS 112\ 112\ 112\ 112\ 112\ Y quin dudar que el seor Apodaca fue el primero que se decidi a observarle en vista de sus operaciones posteriores? Suspendida la sesin entre diez y once de la maana, segn deponen Corona y Bordn, o entre once y doce, como dice el teniente Canalejo, estando todos contestes en que las anteriores duraban hasta despus de la una, entreg antes de las doce el decreto al seor don Toms Agustn Cervantes, redactor que entonces era del Diario del Gobierno (folio 105), y a su impresor don Jos de Arazoza (folio 111v), previnindoles que inmediatamente lo imprimiesen y publicaran en el diario del siguiente da. Sus declaraciones aparecen conformes con las de don Jos Soreau, cajista de la misma imprenta (folio 119), y don Antonio del Valle Hernndez (folio 114v). Seguidamente dispuso se publicara un bando aquella tarde contrado a los documentos que acababa de recibir. Si en dicho bando no explic francamente sus deseos, y suspendi la publicacin del decreto sustituyendo la Gaceta en que se refera la entrada del Rey en Madrid (folio 78), provino sin duda de la agitacin que observ en el pueblo, segn lo manifiesta el mismo bando (folio 12v) y lo comprueban las declaraciones de los seores Cervantes, Arazoza y Corona. Sin embargo de las bullas que adverta, no dej de insinuarle diciendo: “El Rey deseado, el adorado Fernando, est en Madrid, aclamado, obedecido y obsequiado de toda la nacin.” An subsistiendo las mismas bullas el siguiente da 6, comunic, no obstante, al excelentsimo Ayuntamiento el Decreto y oficio del seor Villavicencio, concluyendo el suyo con estas palabras: “Y avisarme de su acuerdo para satisfaccin de este pueblo, cuyo voto general es y ha sido siempre el de la unin con su rey y nacin” (folio 16). Y puede exigirle ms, no habindosele comunicado por su respectivo ministerio y advirtiendo el disgusto con que fue recibido por el pueblo? Las actas que en consecuencia de esos documentos celebr el excelentsimo Ayuntamiento y se agregaron a estos autos, por el contrario, habra sido con el objeto de recomendar la adhesin de aquel Cuerpo al sistema constitucional, o la conducta de espectador pasivo que observ su presidente en aquellas discusiones, para deducir que se comportara del mismo modo en la Diputacin. Si lo primero, fue muy efmero el mrito que contrajo el Ayuntamiento, pues a los cuatro das sucumbi unnimemente. Si lo segundo, es una induccin sin premisas suficientes, sin exactitud en las circunstancias y sobre todo contrariada por hechos positivos. Ni estoy obligado a manifestar las causas por qu no decidi Su Excelencia en el empate de la votacin el da 8, ni me corresponde sostener lo que debi ejecutar en el Ayuntamiento, sino lo que hizo en la Diputacin Provincial. Demasiado pblico fue entonces que vacilaba entre el deseo de cumplir lo que prevena el decreto y el temor de aumentar el desagrado del vecindario y de algunos capitulares. As fue que apenas se convinieron todos stos en su observancia, se apresur a publicar en el diario (folio 56) del modo

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /113 /113 /113 /113 /113 siguiente: “Cuando el voto mo fue desde luego estar unido al gobierno de Su Majestad que se nos ha comunicado, aunque no lo fue del excelentsimo Ayuntamiento hasta el da 9.” No pudo expresar de un modo mas terminante su decisin a cumplir y hacer observar el Decreto desde luego que lo recibi. De aqu provino que suspendiendo en aquel da la sesin de la Diputacin mucho antes de la hora acostumbrada, no volvi a reunirla despus. Lo afirman el ayudante Canalejo y el portero Bordn, aadiendo que desde el siguiente da empez a despejar la sala de sesiones, pasando los muebles a otras piezas. Hasta el mismo doctor Pieres, no pudiendo rehusar a la verdad el testimonio que le ped in verbo sacerdotis se retract de lo que haba dicho anteriormente, declarando conforme a ellos, y expresando “que el secretario de casa en casa fue recogiendo las firmas de los individuos que autorizaron el acta (folio 130v). Y cmo pudo ocurrir a los enemigos del Santo Cdigo el pensamiento de la falsificacin en el instante mismo de estampar su media firma el Jefe Superior Poltico? (folio 144) Quin los cit para que concurrieran al palacio de Su Excelencia, cuando lo ignora el portero de aquella Corporacin? En qu pieza se reunieron que no la comprendi Canalejo, existiendo constantemente en la misma habitacin? Dnde se extendi el acta que celebraron, no encontrndola los escribanos Salinas y Rodrguez en el libro de sesiones? (folio 124). Y si ocurri la suplantacin en el mismo instante de estampar su media firma el presidente, cmo asegura que ya firmada (el acta) del Jefe Poltico y su vicepresidente, el seor intendente Aguilar ocurri a los desafectos del Santo Cdigo el pensamiento de ser los primeros (...) para que raspara las firmas del Jefe Superior Poltico e Intendente? (folio 6). Mientras el padre Pieres no concilie esta contradiccin apurando su dialctica, resultar necesariamente que una misma idntica operacin se ejecut en el instante de firmar el Jefe Poltico, y despus de haber firmado no slo Su Excelencia sino tambin el seor intendente, sin que en uno ni otro caso estuvieran presentes los autores da aquella maniobra. Y de este modo se escribe a un pueblo ilustrado? As se difaman tantos hombres de honor y de carcter? Convengamos, pues, en que slo el seor Apodaca pudo disponer que se raspase lo que haba escrito con el objeto de que constara en el acta expresamente lo acordado. El nico cargo que pudiera hacrseme es haber consentido en esa raspadura, debiendo dejar inteligibles las letras escritas y siguiendo la costumbre de poner debajo No pas ; extender enseguida el acta al cual deba quedar. ste, por cierto, no acredita la tacha de falsario que con tan poca caridad y con tanta publicidad me ha impuesto ese despiadado sacerdote, y si bien se examina ni aun puede llamarse cargo. No hay ley que prescriba esa orden. Estaba entre renglones la firma no concluida,

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OBRAS 114\ 114\ 114\ 114\ 114\ y el papel por ser semidoble permita se raspara como si fuera un borrn. El seor Apodaca lo pretendi de buena fe, y lo hizo ejecutar. Las pocas palabras que se aadan en nada alteraban el sentido de las anteriores. Ninguno de los vocales que consintieron en la edicin, y la firmaron, hicieron el menor reparo. Por qu, pues, se me hace un cargo de que a m no me ocurriese? Mayores sin duda seran los vicios de que adolecen las actas del excelentsimo Ayuntamiento, presentadas por el contrario como modelos de fidelidad y adhesin al sistema constitucional. A la que celebr el 8 de julio se aadi el siguiente da que sus individuos nemine discrepante haban estado y se conservaban unidos al gobierno que se anunciaba del Rey Nuestro Seor, no habindose acordado el da antecedente sino su conformidad a las dos proposiciones indicadas por el caballero sndico segundo, contrada la una a que se imprimiera el cabildo extraordinario del 6 —en que resisti la mayora reconocer el gobierno del Rey— y el Decreto o impreso a que se refiere; y la otra a que tambin se publicara el deseo de ese Cuerpo por el feliz momento en que le participo el ministro secretario del Despacho haberse sentado en el Trono de sus mayores con general aplauso de la nacin nuestro amado Monarca el seor don Fernando VII, para manifestar por cuantos medios estn a su alcance su jbilo y regocijo por tan fausto y suspirado acontecimiento (folio 182v). El 19 del propio mes se adhirieron y firmaron el acta del 18 dos regidores que no concurrieron a esa sesin, en la cual se acord dirigir al Rey una felicitacin concebida en lenguaje mucho mas indecoroso, ms servil y depresivo del cdigo fundamental que la mocin del sindico segundo (folios 187 y 188). No preveo cules sean los sofismas que prepara el doctor Pieres para indemnizar a los regidores de un prevaricato tan repentino y degradante, tributando las lisonjas y adulaciones ms humildes al mismo que poco antes abominaba como a dspota. La nica razn con que puede salvarlos y tambin a su secretario del crimen de falsedad y suplantacin, ser precisamente no haberse firmado las actas cuando se hizo la adicin a la primera y se adhirieron a la segunda los dos capitulares. En este mismo caso estaba el acta de la Diputacin de 5 de julio cuando la present al seor presidente y dems vocales. Y si a la primera de aqullas pudo agregarse, aunque por una nota, lo que realmente no se acord y firmaron la segunda los que no concurrieron a la sesin, podr negarse a los individuos de la Diputacin el derecho de expresar en los trminos que ms les agradase lo mismo que haban acordado? Si despus de aquel da se hubiera celebrado otra sesin, y segn costumbres se leyera en ella el borrn del acta antecedente, no podran todos y cada uno de los vocales suprimir lo que estimasen superfluo y agregar lo que faltase hasta dictar materialmente las palabras con que deba entenderse? Pues

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /115 /115 /115 /115 /115 cmo es posible privarles de esa facultad tan slo porque la vieron la vez primera extendida en el libro y no en un pliego de papel? Aunque se hubiera conservado completa y visible la media firma del seor Apodaca, no perdan los dems vocales el derecho de exigir que se expresara en ella lo que se haba acordado; mientras la mayora no la suscribiera, no era inalterable ni formaba acuerdo. Lo que se aadi no est en contradiccin con el sentido del acta ni es un pegote (folio 145v). Despus de referirse, como dijo el doctor Pieres, que se haba ledo el oficio del seor Villavicencio y el decreto de 4 de mayo, conclua con estas palabras: “Y habindose enterado la Diputacin de esta soberana resolucin suspendi inmediatamente la sesin.” Suspenderse la sesin a consecuencia de haberse instruido el Decreto que disolva las Diputaciones Provinciales, suspenderse sin volver a tratar del punto que se discuta cuando se recibieron aquellos documentos, y aun sin concluirse la lectura del papel que se interrumpi por ellos; suspenderse mucho antes de la hora de costumbre; suspenderse tan intempestivamente y no volver a reunirse, no acredita que de hecho se cumpli lo que prevena el Decreto, aunque no se expresara materialmente en el acta? Vase, pues, ahora y confrntese la adicin que ha merecido tantas execraciones del padre, “protestando su obediencia a los preceptos de Su Majestad y su constante adhesin al gobierno reconocido en la Metrpoli”. La primera proposicin est implcitamente contenida en la anterior, que manifiesta la precipitacin con que se interrumpi el acta. El seor Apodaca explic expresamente su obediencia con lo que dijo despus de la lectura de aquellos documentos, y los dems individuos la prestaron con su resignacin y silencio. La ltima proposicin es la causal de las dos antecedentes. Si el seor Villavicencio aseguraba en su oficio, y lo ratific de palabra el comandante del Correo, que toda la Pennsula haba reconocido con aplauso y entusiasmo el restablecimiento del anterior Gobierno, debera la Diputacin contribuir con su disentimiento a la emancipacin de esta provincia? Debera exponerla a los horrores de la anarqua despus de haberse preservado felizmente en las pocas ms calamitosas? Sorprendida por el ms ominoso Decreto, como si se hubiera lanzado un rayo sobre ella, aislada en aquel recinto sin poder consultar la opinin pblica? Merecer las imputaciones con que la difama el doctor Pieres por lo que hizo en aquel momento de amargura y desolacin? Qu Cuerpo se comport entonces con ms firmeza y decoro? Qu importa que la mitad del Ayuntamiento, despus de veinticuatro horas en que pudo discurrir tranquilamente sobre el asunto y explorar el voto del pueblo, hubiera rehusado el cumplimiento del Decreto si a los cuatro das, subsistiendo el mismo defecto que antes opuso, se prosternaron todos sus individuos ante el dolo del despotismo y adjuraron aquellas instituciones que poco antes proclamaban liberales?

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OBRAS 116\ 116\ 116\ 116\ 116\ En el perodo con que terminaba el acta, y en el otro que se me hizo agregar, qu palabra encontrarn los ojos ms suspicaces y malignos que indique adversin al sistema constitucional, deseo de que se restableciera el arbitrario, adulacin o lisonja? Puede acaso en aquella poca explicarme con ms laconismo o con expresiones ms respetuosas a las leyes que se abominaban y proscriban? Comprese esa acta con todas las que celebraron entonces las corporaciones de esta Isla y de la Pennsula, hacindolas imprimir para dar ese nuevo y pblico testimonio de su adhesin y servilismo; comprese, repito, y por la mezquindad con que aparecer extendida se conocer la violencia con que lo ejecut. Y por esto se me acusa? Pueden encontrarse palabras ms oportunas, menos indecorosas y contrarias a la ley constitucional? Habr un furioso que me denuncie, y tambin a la Diputacin, por decir que suscriba al Decreto de 4 de mayo precisamente para evitar que esta Isla quedase en la anarqua o emancipada de la Madre Patria? El padre Pieres, que sin duda fue el autor de la humillante respuesta del seor Beretervide de 9 de agosto, despus de haber tenido muchos das para pensarla acusa a la Diputacin y me acusa a m. Y por qu? Por no haber incurrido en la misma abyeccin, profiriendo las palabras ms dignas y respetuosas? El padre Pieres elogia al Cabildo y nos insulta a nosotros? A nosotros, que en la primera sorpresa dijimos tan poco, que no pudo ser menos? Qu necesit explicarse para que se entendiera, y despus de amplificado permanece muy conciso? Se ha lisonjeado en uno de sus impresos de haber encontrado en la nota final de mi papel Herodas un argumento invencible contra la unnime obediencia de los individuos de la Diputacin al Decreto de 4 de mayo. Ratifico ahora con ms extensin lo que all dije, y se disiparn sus esperanzas. Cuando present el acta con la adicin al doctor Ferregut y a otro diputado que entonces no poda determinar, y despus estoy convencido de que fue el seor Galaynena, se abstuvieron de suscribirla, no negando que hubieran prestado su obediencia a dicho Decreto en la sesin sino para haber reflexionado posteriormente que no se haba comunicado por su respectivo ministerio, y tambin porque advertan el disgusto que haba causado en el pueblo y la divergencia de opiniones en el excelentsimo Ayuntamiento; pero ofrecieron firmarla cuando se recibiera el Decreto oficialmente. El seor Beretervide fue el nico que rehus suscribirla a pretexto de que no haba manifestado obediencia en aquella ocasin. Lo particip todo al seor Jefe Poltico, y luego que le fue comunicado por el secretario de Ultramar el referido Decreto y la Real Orden de 24 de mayo, pas ambos documentos a esos tres seores diputados en 29 de julio, y a los dems slo la Real Orden. Los seores Ferregut y Galaynena firmaron inmediatamente el acta; y todos, a excepcin del seor don Ignacio de Quesada que estaba ausente, contestaron a Su Excelencia ratificando ex-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /117 /117 /117 /117 /117 presamente su obediencia al Decreto y cumplimiento lo que prevena la orden. Parecindole a Su Excelencia que el seor Beretervide no lo explicaba suficientemente, repiti otro oficio con fecha de 9 de agosto, y en el propio da le contest con la mayor sumisin y bajeza, no slo reiterando su obediencia al Decreto y Real Orden, sino tambin a cuanto Su Excelencia se sirvi mandarle (folio 126). El primer oficio que en 29 de julio dirigi el seor Apodaca a Beretervide, y reconoc en el Tribunal, pidiendo el contrario se testimoniara a folio 168, es de la misma fecha y de la propia letra que todos los dems; yo hice el borrn y los copi don Ruperto Saavedra, uno de los escribientes que tena en aquel ao. Conservo el que se dirigi al doctor Ferregut y vieron en mi casa el seor don Juan Echegoyen, don Ramn Martelo y otras personas que concurrieron a ella el da que se public el impreso Herodas; el seor Galaynena me asegura que tambin conserva el suyo. A las contestaciones que recibi el seor Apodaca de los individuos de la Diputacin, se contrae la nota rubricada por Su Excelencia que encontraron los escribanos Salinas y Rodrguez en la nica hoja que media entre las sesiones de 5 de julio de 1814 y 19 de abril del ao prximo pasado (folio 124). Esta relacin parecer al Tribunal demasiado minuciosa y poco o nada conducente al objeto de la cuestin; pero yo la estimo tan necesaria para precaver la objecin que indiqu como para rebatir dos aserciones que abort adefesios el doctor Pieres. Si los seores Galaynena y Ferregut no suscribieron el acta de 5 de julio hasta el 29 que se les comunic el Decreto por un oficio, es creble que fueran dos de los cuatro que me dieron la orden de las raspaduras y suplantaciones para contraer el mrito de ser los primeros que obedecieron dicho Decreto? No es menos demostrable la injusticia con que pretendi deprimir a los individuos de la Diputacin y realzar al seor Beretervide cuando dijo seguidamente, y todos firmaron esta falsedad, menos el seor Beretervide, “que con la dignidad de un ciudadano espaol resisti los ataques que se le hicieron hasta por el mismo Jefe Superior Poltico, cuyos oficios tengo a mi disposicin”. Si hubiera procedido en este particular slo por informes, podra atribuirse a ligereza la aseveracin y confianza con que se explica. Pero afirmar que tiene a su disposicin los oficios en que el Jefe Superior Poltico atac a Beretervide para que firmra el acta, es lo sumo de la impudencia y de la obcecacin. Si tiene ese documento tan honroso a su proslito, por qu no se present con preferencia al de 29 de julio? Por qu ha reservado su humilde y servil contestacin al de 9 de agosto? El que se explic tan indecorosamente poda remitir la ms leve insinuacin de Su Excelencia para que suscribiera el acta? Ni se lo exigi jams, ni yo practiqu diligencia alguna para que lo verificara, ya fuese porque constaba su obediencia al Decreto en el citado oficio y en la nota que hizo poner en el libro el seor Apodaca, o porque quise respetar su modo de proceder, o porque estando firmada por ocho

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OBRAS 118\ 118\ 118\ 118\ 118\ individuos de los nueve que concurrieron a la sesin no era necesario que l la autorizara. Si bastase que algn individuo de cualquiera corporacin por ignorancia, malicia u otro motivo ilegal dejase de firmar un acuerdo para que el secretario no los suscribiera, y quedasen sin efecto, segn opina el doctor Pieres (folio 151), sta sera la hora en que nuestro cdigo fundamental no se habra sancionado y carecera toda la nacin de los beneficios que por l disfruta. Habiendo rehusado uno de los individuos de la comisin de Constitucin suscribir la primera parte de su proyecto, tampoco lo haba verificado el secretario, frustrndose, por consiguiente, los votos de las Cortes extraordinarias y de todos los espaoles de ambos mundos. Con harta confusin del doctor Pieres se habrn disipado tambin las esperanzas que concibi de implicarme con la nota final de las Herodas, y de recomendar la dignidad del seor Beretervide. Slo ha podido aplaudirla el que se prevali de su felona contra los jefes, contra sus colegas y contra la misma corporacin a que perteneca, para mancillarla y exponerla a la pblica execracin, imputando a sus individuos, y a m especialmente, el crimen de falsedad. Me abstendra de explicar la verdadera acepcin de esa palabra hablando en un tribunal ilustrado, pero la exige mi defensa: “Falsedad —dice la ley de Partida— es mudamiento de la verdad. Y pudese hacer la falsedad en muchas maneras; as como si algn escribano del Rey, u otro que fuese notario pblico de algun consejo, hiciese privilegio, o carta falsa a sabiendas, o rayase, o cancelase, o mudase alguna escritura verdadera, o pleito, u otras palabras que eran puestas en ella, cambindolas falsamente.” Est demostrado que no ray ni una sola palabra del acta, que lo aadido no cambia falsamente lo que estaba escrito, que no lo hice por mi voluntad o capricho, que no es contrario a lo que ocurri en los ltimos instantes de la sesin y se mand expresar por los mismos individuos del Cuerpo que suscribieron la adicin. Y si no lo ejecut el seor Beretervide, lejos de haber motivo para recomendarle y hacerme cargos de no haber tomado su firma, slo los habr para elogiarme, pues teniendo en mi mano un medio, cuando no de perderle, al menos de mortificarle, en lugar de haberlo usado, proced con tan generoso secreto que puedo en verdad asegurar que l, su director y yo ramos las nicas personas que en aquella peligrosa poca estuvieron enteradas de semejante falta despus que se le comunic el Decreto. Y as se corresponde mi noble proceder? Es creble que me insulten los que debieran admirarme? Que esa misma consideracin o indulgencia les preste materia para acusar de inconstitucional a quien as respet hasta los delirios de los constitucionales? ¡Oh negra indigna retribucin! Mas yo espero, y con la mayor confianza, de la ilustracin del Tribunal, que estar plenamente convencido de que las nicas letras que se rasparon pertenecan a la media firma del seor Apodaca, la misma que se repu-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /119 /119 /119 /119 /119 so completa y hasta con su rbrica; que lo aadido fue dispuesto por los mismos individuos que celebraron el acta, y que no habindola firmado pudieron no slo amplificar la que se indicaba en el perodo antecedente, sino tambin reformarla. Espero igualmente que su prudencia habr reconocido, y aun admirado, que la expresada adicin fue lo menos y ms decoroso que pudo hacerse en tan crticas circunstancias; lo menos, repito, pues hizo mucho ms el Cabildo y su secretario, a quien tanto elogia el doctor Pieres; y lo ms decoroso, vuelvo a decir, porque en lugar de las bajas sumisiones que tributaron todos los Cuerpos al poder arbitrario, la Diputacin us de una causal que ni es enemiga de la Constitucin ni amiga de aquel poder. Por ltimo, no dudo de su imparcialidad y rectitud que proceder conforme a las leyes y los cnones, convencido el reo del atroz delito de calumniador. No son menos graves las penas que imponen a los autores de libelos famosos, ni es fcil encontrar entre los que ms se han distinguido por su maledicencia algn otro que haya publicado tantas injurias personales como el presbtero Pieres contra m. En el impreso denunciado, y justamente calificado de libelo infamatorio, dice en la pgina cuarta “que en el papel Purga urbem del doctor don Toms Romay sent la siguiente proposicin incendiaria y anticonstitucional”. El apstrofe que cita no fue dirigido, como supone, a los soldados ni aun a los oficiales subalternos de esta guarnicin, sino precisamente a sus jefes encargados por el excelentsimo seor Capitn General de ejecutar lo que ha divulgado el doctor Pieres, y omit yo por consideracin a los purgados. En la pgina sexta expresa “que los desafectos al Santo Cdigo, queriendo dar el ejemplo de servilismo y sumisin al Gobierno absoluto, dieron la orden a su digno secretario el doctor Romay”. La palabra digno aplicada por anttesis, indica que soy igualmente enemigo de la Constitucin y sometido al gobierno arbitrario y servil. Lo comprueba la odiosa irona que aade llamndome Constitucional Secretario En el prrafo siguiente repite “que los cuatro diputados propietarios, con su presidente, vicepresidente y secretario falsificaron el acta para marcar con un crimen su amor a la tirana y servilismo (...) y que con su asemejado secretario el doctor Romay estn envueltos en el expresado crimen”. Contrayndose al manifiesto en que impugn su impreso “Sobre elecciones”, y consecuente a la identidad de sentimientos que me supone con los cuatro diputados propietarios, y a la connivencia en la suplantacin del acta, pregunta en la pgina sptima: “Los que han hecho traicin a la provincia, y pisando crmenes, se precipitaron a derrocar la Constitucin, como pueden empearse en su observancia y ser adictos a los defensores de ella?” Ya no slo he cometido el crimen de falsedad; son “crmenes” los que he pisado para derrocar la Constitucin; y antes de precipitarme en se, haba ya perpetrado otros. Concluir la enumeracin de las injurias ms notables

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OBRAS 120\ 120\ 120\ 120\ 120\ que me infiere en dicho impreso con este perodo del ltimo prrafo, porque, como la mayora de sus individuos traga por fuerza la Constitucin, segn el testimonio indicado, no es mucho trabajo en barrenarla y desacreditarla por todos los medios y caminos. Si hubiera dicho mayora de sus diputados o vocales desde luego me habra excluido; pero contraerse a mayora de individuos, segn el testimonio indicado, en el cual me haba comprendido, acredita que estoy incurso entre los que barrenan la Constitucin y trabajar en desacreditarla por todos medios y caminos. Esto es lo mismo que afirmar que conspiro directamente y por diferentes medios contra nuestras leyes fundamentales. Si deca San Bernardo que muges in ore sacerdotis sunt blasphemis cmo llamara las imputaciones con que un sacerdote ha pretendido privar de la honra a un ciudadano, del empleo a un funcionario pblico y de la libertad a un padre de familia, denuncindole una y muchas veces por haber conspirado contra la misma Constitucin? Mas el doctor Pieres, lejos de reconocer las injurias y perjuicio que ha podido causarme con ese libelo; lejos de respetar la calificacin de la Junta de Censura y la providencia del Tribunal que mand recoger todos los ejemplares para que no se hiciera ms pblica mi difamacin y se perpetuara en esos documentos; ha estimado injusto y amaado el dictamen de la Junta por afeccin y parcialidad hacia m, frustrando al mismo tiempo los efectos de la detencin de los impresos, prevenidos en favor del agraviado por los decretos de libertad de imprenta. Con la ms escandalosa contumacia repiti las mismas injurias y calumnias en siete papeles que hizo imprimir despus de la satisfaccin, titulados Anlisis del impreso Herodas Reconvencin, Cargo, Aumento al cargo, Extraordinaria ocurrencia, A los amantes de la verdad y Complemento de pruebas No pude agregar a los autos un ejemplar de todos ellos porque no me fue posible encontrarlos; pero en cualquier pgina de los que existen en ellos se presentan aquellas imputaciones con los rasgos ms negros y horrorosos. Se resiente demasiado mi pudor al recordarlos, y el Tribunal se mortificara igualmente si pretendiera transcribirlos todos. Baste uno, y sea el siguiente: “Slo el que prostituy la fe de secretario a la adulacin y a la lisonja y al dolo del servilismo, puede presumir de individuos que no conoce ni ha comunicado lo que pas por s mismo” (folio 140v). Ahora, pues, si el doctor Pieres no me conoca ni jmas me ha tratado, cmo ha podido reputarme enemigo del sistema constitucional y adherido servilmente al desptico? Cmo afirma y vocifera que comet el crimen de suplantacin para facilitar el restablecimiento del gobierno arbitrario y abolir las instituciones liberales? Qu hechos ha observado en mi conducta pblica o privada para asegurar que pisando crmenes me precipit en el de falsedad el 5 de julio de 1814? Y despus de ese da para siempre infaus-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /121 /121 /121 /121 /121 to, qu pruebas he dado de complacencia por el nuevo orden, o de reprobacin del antecedente? Cules tiene agregadas a estos autos para comprobar esa injusticia? Las mismas que exhibi para justificar la suplantacin del acta; y si demostr anteriormente aquella calumnia del modo ms incontestable, no sern ahora menos autnticos los comprobantes de su maledicencia y procacidad. En septiembre de 1808, cuando el seor Pieres era espectador indiferente de la lid gloriosa que sostena la Madre Patria; cuando su nombre no apareca entre los de aquellos generosos patriotas que la auxiliaron con sus donativos ni entre los escritores que aplaudieron su heroica insurreccion; en aquellos das dignos de eterna memoria, publiqu en la Imprenta del Gobierno un papel titulado “Conjuracin de Bonaparte y Godoy contra la Monarqua espaola”, y despus de exponer los derechos que tena la nacin para resistir al tirano y al favorito, dije en la pgina 11 como si Carlos IV fuera rbitro absoluto de la Monarqua espaola, como si pudiera por s solo derogar sus leyes fundamentales, cede la soberana en favor de Bonaparte. Se ha visto jmas una farsa ms ridcula ni una depredacin perpetrada con menos pudor? En la pgina 13, “ella fue [la nacin] la que calificando los derechos del Duque de Anjou y del Archiduque Carlos, dict el testamento de Carlos II concediendo al primero y a sus descendientes la soberana de Espaa; prescribiendo el orden inalterable de las sucesiones y reservndose la facultad inadmisible de instalar otra nueva dinasta, cuando la de Borbn se extinguiera absolutamente en sus dominios”. Por ltimo, en la pgina 20, habiendo tratado de las Juntas que se establecieron en las provincias de la Pennsula, conclua con estas palabras, “concedindole la autoridad de gobernarlos a nombre de Fernando VII, mientras consiguen redimirlos a costa de su sangre y de los mayores sacrificios, o hasta que la nacin congregada en Cortes reasuma la soberana”. Y ste es acaso el idioma de los serviles? Era s el mo dos aos antes que las Cortes extraordinarias hubieran sancionado el augusto Decreto de 24 de septiembre de 1810 y con mayor anterioridad el artculo tercero de nuestro cdigo fundamental. Rectificada mi opinin sobre la soberana con esas leyes y la lectura de algunos publicistas, hice imprimir posteriormente los rasgos colocados desde el folio 99 hasta el 103. Cualquiera de ellos, cualquiera de sus prrafos me honrar siempre por haber sido uno de los ms acrrimos defensores de la soberana nacional abominando con execracin el poder absoluto y arbitrario. Elija el doctor Pieres de esos impresos el perodo que quiera, y presente otro entre todos los que ha publicado que contenga en tan pocas palabras, y tan castellanas y sonoras, tantas ideas y sentimientos liberales, tanta adhesin al despotismo ministerial, tanto amor a la libertad civil y tanta adhesin por principios y convencimiento a las instituciones liberales.

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OBRAS 122\ 122\ 122\ 122\ 122\ No se diga que hice del hipcrita en aquella poca. El ltimo “El 2 de mayo” se public cuando ya sabamos que el Rey habiendo salido de Valencey se diriga a nuestras fronteras; y aunque ignorbamos cul sera su resolucin, repet no obstante con la misma franqueza y energa cuanto haba dicho anteriormente. Vanse si no los ltimos prrafos, y vulvanse a requerir las declaraciones del seor Cervantes y Arazoza. En ellos se encontrar la firmeza imperturbable con que me expuse no slo al desagrado de un Jefe respetable, sino tambin a ser delatado a la Junta de vigilancia establecida en Madrid por mis doctrinas liberales y contrarias al sistema de opresin y arbitrariedad. Con ese objeto se solicitaron dos ocasiones y con la mayor eficacia los originales de aquellos impresos, y la honradez de los seores Cervantes y Arazoza me priv quizs de haber conocido y admirado a los ilustres Argelles y Herrero. Yo quisiera haber visto en aquel conflicto al doctor Pieres y a tantos grrulos que se desgaitan ahora para persuadirnos que son constitucionales, a fuerza de repetirlo con la ms fastidiosa importunidad, sin haber dado una prueba decisiva de sus sentimientos. Si en los seis aos posteriores no manifest los mos pblicamente, tampoco he dado seal alguna de haberlos adjurado. Y quin ha sido el que no ha respetado o temido el gobierno dominante? El mismo padre Pieres, que con infraccin la ms reprensible de la orden de la Regencia de 24 de junio de 1813, declam antes y ahora igualmente contra las autoridades y tribunales, es posible que en ese intermedio no advirti su exaltado patriotismo un solo abuso que mereciera reformarse? Por qu manifest su conformidad al menos con el silencio ms inviolable? Yo he dado pruebas ms positivas de mis constantes sentimientos constitucionales. Precisado a escribir en cumplimiento de los encargos que me han sido confiados se imprimieron algunos de esos papeles, principalmente en las Memorias de la Sociedad. Examnelos detenidamente el padre Pieres, apure la suspicacia de sus ojos malficos; y si encontrase en ellos una sola palabra que sospeche lisonjero al gobierno arbitrario, irrespetuoso al constitucional, deteste enhorabuena con toda la acrimonia de su pluma ese torpe prevaricato. Pero mientras no lo ejecute, mientras que permitindole generosamente lo que le niega la ley de Partida, no presente alguna prueba de las injurias personales con que me ha difamado en sus libelos; ser habido y castigado como impostor pblico, agravando ese delito su mismo sagrado carcter. Todava lo hace ms punible el espritu de contumelia con que ha procedido. Lejos de contestar en esos folletos a las razones con que vindiqu a la Diputacin en el Manifiesto, folio 135, impugnando al mismo tiempo los peligrosos delirios que public acerca de la soberana de las

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /123 /123 /123 /123 /123 juntas parroquiales; slo en uno toc la cuestin como por incidencia, dirigiendo todos sus dardos contra mi opinin pblica y privada. Irritndole mi silencio, cuando deba disipar su saa, nada omite para que lo interrumpiera atribuyndolo a convencimiento, y mi moderacin a defecto de consecuencia y pundonor. Inalterable en mi propsito me consolaba con el testimonio de mi conciencia, con el aprecio y estimacin con que desmereca de los ciudadanos imparciales y rectos, y con el resultado de este juicio. No lo esperaba con igual confianza el doctor Pieres cuando no satisfecho con repetir en sus folletos aquellas imputaciones para darles toda la publicidad que le era posible, acriminndolas en cada uno de ellos con los sarcasmos ms injuriosos, se precipit hasta el extremo de dirigir al seor Jefe Superior Poltico el oficio (folio 155v.) Este documento, suficiente por s solo para demostrar el espritu que le ha dirigido y el fin que se ha propuesto, acab tambin de convencerme de que no obstante sus detracciones y anterior se conservaba ilesa mi opinion, quedando frustrado ignominiosamente hasta los ltimos esfuerzos de su impotente venganza. Ms prudente que don Len Ruiz de Aza, a quien instig para que contribuyera a mi deposicin de la secretara, exponindole a ser unnimemente repelido por la Diputacin y a que le reprendiera pblicamente el Supremo Gobierno, me retir a otra pieza mientras se trataba sobre dicho oficio en aquella Corporacin. All me present don Santiago Charum un certificado del Escribano de la Junta de lo Contencioso de la Hacienda Pblica igual al que obra en los autos que le sigue por injurias el padre Pieres, en el cual atesta aquel ministro que en su archivo existe un expediente contra ese doctor en Cnones cobrndole diez mil pesos que retena pertenecientes a los expolios del ilustrsimo seor Trespalacios; incitndome Charum a que entorpeciera con ese documento la delacin del presbtero constitucional, pues siendo deudor a la Hacienda Pblica no poda usar contra ningn ciudadano de la accin popular. Pero tranquilo y muy confiado no menos en mi inocencia que en la rectitud de los seores diputados; me abstuve de una evasin que si no era capaz de indemnizarme legalmente habra entorpecido al menos aquella acusacin, dejando aun ms desairado y confundido al que os promoverla. Comprese esta generosidad con el ahnco infatigable del doctor Pieres por ofenderme y denigrarme, comprese mi silencio con sus reiterados libelos, comprese por ltimo mi manifiesto con todos y cualesquiera de los papeles que imprimi posteriormente. Aqul aparecer escrito con dignidad y decoro; stos no presentan sino chocarreras y sarcasmos; en aqul se encontrarn verdades demostradas con leyes y razones; en stos injurias y calumnias improbables; en aqul se respetan las autoridades, la

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OBRAS 124\ 124\ 124\ 124\ 124\ moral y la decencia pblica; en stos se insultan los primeros Jefes, las corporaciones y muchos vecinos honrados y constitucionales, exponindolos a ser escarnecidos y vejados por el pueblo. Si se leyeran esos impresos sin las firmas de sus autores, se dira seguramente que el manifiesto fue escrito por el presbtero y los folletos por el lego. No es sta, a la verdad, la conducta que observ San Cipriano con el cismtico Donato. Habiendo perseguido impamente a los catlicos no slo con la pluma sino tambin con las armas, escribindole no obstante el obispo de Cartago, le dice “ da (...), si quid liberius dixit, non ad contumcham tuam, sed ad defensionem mean ”. Dispensa, oh Donato, si algo hubiere dicho libremente no ha sido con nimo de ofenderte y agraviarte, sino tan slo por ser conveniente a mi defensa. Y se ha comportado de ese modo el sacerdote Pieres? Ha preferido su defensa a mi difamacin en todos sus libelos? En esos libelos tan contrarios a la mansedumbre y lenidad que exige su carcter? En esos libelos en que abus con el mayor escndalo de la libertad de imprenta? En esos libelos que si los hubiera denunciado habran merecido justamente la misma censura que la satisfaccin? En esos libelos escritos con sangre y dictados por las pasiones ms abominables? En esos libelos comparables solamente a mi voto sobre jueces de letras, sobre reglamento de urbanos, sobre jefes polticos subalternos? A los desengaos y a cuanto ms escribe la misma pluma dirigida siempre por intereses personales? Y hasta cundo abusar el doctor Pieres de la inmunidad de su estado, de la paciencia de los ciudadanos, de la indulgencia de las autoridades? Cundo se convencer de que no tiene privilegio alguno para ofender impunemente ni al vecino ms infeliz y desvalido? En qu se funda para anunciarme que va a contraquerellarse de m? Ser porque dije en la Herodas que deba ser por su edad y estado ms comedido que yo? Y quin duda que me excede en algunos aos, y que debiendo por ellos llevarme ventaja en moderacin y prudencia resulta lo contrario de sus escritos? Por su estado? Escuche lo que escribe San Jernimo al presbtero Heliodoro: “ In te oculi omnium diriguntur: domus tua et conversatis tua cuasi in specula constituta magistra est publice discipline: quidquid feceris, id libi omna facienadam putant .” Si esto no le convence, si todava se considera autorizado por su carcter para injuriarme y ofenderme sin que yo pueda reconvenirle; lea y medite la sesin 14 del Decreto de reformacin del Concilio de Trento. Se quejar porque dije en un escrito que en la poca anterior concurri dos ocasiones a las elecciones parroquiales, y que aceptando los encargos de compromisario y elector infringi la Constitucin por ser deudor a la Hacienda Pblica? Lo primero, consta de las actas de aquellas elecciones

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /125 /125 /125 /125 /125 y de los diarios del Gobierno; y lo segundo de la certificacin que agreg Charum a los autos que ha tenido en su poder. Se habr ofendido su excesiva delicadeza porque afirm en el mismo escrito que a finales de 1814, o principio del siguiente, le hizo comparecer en su presencia el seor Apodaca y le intim un escribano, que an vive, una Real Orden reprendindole severamente por las declamaciones que haba publicado contra los ministros de la excelentsima Audiencia Territorial? No he presentado testimonio de dicha Real Orden porque siendo reservada me fue negado; pero habiendo dicho que vive el escribano que la intim, si me hubiera preguntado quin era, le habra nombrado, y l no rehusara comprobarlo. El doctor Pieres no ha debido extraar que en dicha poca y a consecuencia de lo expuesto por aquellos seores se hubiera expedido la Real Orden indicada; cuando habindose disimulado en estos das tantos abusos en la libertad de imprenta, y sin que la Diputacin Provincial nada hubiera representado acerca de los papeles que public contra ella el mismo doctor Pieres, contrados a la repulsa del suplente Aza y a mi continuacin en la secretara, se recomienda no obstante el excelentsimo seor Jefe Superior Poltico por Real Orden de 13 de enero ltimo, manifieste al expresado Aza que guarde siempre el mayor respeto a las disposiciones de la Diputacin, sin calificarlas de desaciertos en el pblico. Don Len de Aza no imprimi ningn papel contra lo resuelto por la Diputacin. El doctor Pieres es el autor de los tres folletos en que calificaron de desaciertos sus acuerdos sobre uno y otro asunto, y agregados a la informacin que promovi el suplente ante el seor alcalde, don Felipe Valds, represent a Su Majestad solicitando la correspondiente declaracin a su favor. Al mismo tiempo el seor Jefe Superior Poltico dio cuenta de todo lo ocurrido en aquella sesin con copia ntegra del acta que comprenda ambos puntos. Y en vista de esos documentos resolvi el Rey aprobando expresamente la conducta de la Diputacin con Aza, y respecto a m la aprob tambin tcitamente, despreciando cuanto dijo en aquellos papeles el padre Pieres sobre la necesidad de removerme de la secretara por el crimen de falsario que aseguraba haberme probado ante el mismo seor Jefe Poltico. Si todava se resintiere el muy sensible amor propio del contrario por alguna otra expresin, que sin duda la ms denigrativa de las mas ser levsima comparada con la ms lisonjera de las suyas, quede compensada con las dems que me ha prodigado su admirable fecundia en sarcasmos y diatribas, sin excluir los crmenes que dice haber pisado para precipitarme a derrocar la Constitucin. Pero no le remito las calumnias de falsedad y suplantacin del acta, ni las injurias que me infiere imputndome haber conspirado contra el Gobierno constitucional para restablecer el arbitrario y desptico.

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OBRAS 126\ 126\ 126\ 126\ 126\ Y por qu motivo aquella indulgencia? Podr demandarme en este Tribunal, aun cuando yo no gozara de un fuero muy privilegiado? Puede convertirse de reo en actor? El acusado no se queja, se exculpa para ser absuelto, y mientras lo consigue no tiene voz ni persona para querellarse. As estaba dispuesto por antiguos principios, y no habiendse derogado subsisten en todo su origen. Mal puede acusar el que se halla en la incertidumbre de la suerte que debe caberle, y tiene suspensos los derechos de ciudadano conforme al prrafo quinto del artculo 25 de nuestra Constitucin poltica. Desde que es procesado criminalmente no goza de alguna prerrogativa, cesan sus funciones civiles, y podr ejercer una de las ms principales de la sociedad? Debe al contrario esperar con humillacin las penas que merece por los dos enormes crmenes que ha cometido; el primero, calumniando a un funcionario pblico en el ejercicio de su ministerio; el segundo, injuriando a un ciudadano fiel y obediente a las leyes por medio de libelos famosos. Supuesta la suscripcin de los miembros de la Diputacin y la prueba plensima agregada, qu fue lo que se aadi al acta que no sea conforme a lo ocurrido en la sesin? Dnde se mud la verdad con el dolo y perjuicio que constituye el delito de falsedad? Es preciso ignorar los principios para imputarlo, y crasa, supina o afectada la ignorancia para repetirlo con tanto descaro. Las leyes son claras y terminantes, y los autores las explanan de un modo que no dejan duda para conocer lo que es en s y forma la perpetracin. Requirase a los seores Mateu y Caldero, a Gmez, Julio Claro, Guarimo, Peguera y dems criminalistas. Piden uniformes: mutatis veritatis, dolus est aptiudo nocendi in perjudicium alterius Montalvo y Paz, comentando las de los fueros escriben lo mismo, y refieren sus palabras como lo hace el seor Lpez en sus glosas a las de Partida. Si el doctor Pieres hubiera probado que se rasparon algunas palabras del acta, que lo aadido est en contradiccin con lo que estaba escrito, que no se hizo por orden de los mismos vocales de la Diputacin, que no firmaron el acta despus que se agregaron aquellos perodos, que alguno no lo ejecut voluntariamente protestando de violencia, y que realmente en la sesin no se ley el Decreto ni se acord su cumplimiento; entonces le favorecera el artculo 29 del Decreto de 11 de junio de 1813. Pero no habiendo cumplido lo que ofreci con tanto orgullo y dureza en el juicio de conciliacin, pretendiendo frustrar con el mayor desprecio la calificacin de la Junta de Censura y la providencia del Tribunal para recoger los impresos; reincidiendo obstinadamente en los propios delitos cuantas veces repiti sus libelos esforzando ms y ms cuantos recursos le sugiriera el odio ms implacable, para privarme de la honra, del empleo y de la libertad; no merece por cierto indulgencia alguna; ni podr favorecerle su carcter ni

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /127 /127 /127 /127 /127 sus achaques verdaderos o supuestos. Con ellos delinqui, con ellos ha reincidido; sufra, pues, con ellos lo que previene el artculo cuarto del Decreto de 10 de noviembre de 1810. Vigentes aquellas leyes principi esta causa, ha continuado observando los trmites que prescriben; debe por consiguiente concluirse con arreglo a ellas, no derogadas, antes s muy conformes al Artculo 7 Ttulo 2 de la Novsima de 12 de noviembre del ao prximo pasado. Los cnones, y todas las jurisprudencias conocidas, fulminan los ms terribles anatemas contra semejantes delincuentes. El decreto de Graciano los contiene, se publicaron en las decretales, el cdigo romano los promulg y el patrio los incluyen en sus volmenes. Trae consigo la infamia de derecho en que se incurre para la sentencia y pronunciamiento en que el juez debe expresarla. Sigue la irregularidad, y aunque se mire con indiferencia por el que no sacrifica, el buen sacerdote le teme y se consterna. Si no ha llegado a las ltimas rdenes, no puede promoverse ni ministrar en las que ha recibido. Queda inhbil para las dignidades y beneficios eclesisticos por la nota que le acompaa. En el Deuteronomio impuso el Legislador Supremo la pena del Talin con palabras terminantes, copindolas en nuestras Partidas el sabio que las compuso. La santidad de Po V la record en su famosa constitucin, publicada en Roma en 27 de marzo de 1506, reformando solamente los azotes; y Gregorio Lpez la ratifica tambin comentando la Ley 3, Ttulo 9, Parte Sptima. El doctor Pieres no procedi a denunciarme en fuerza de su ministerio, no ejerce ningn carcter por que le obligara a ejecutarlo, ni ha podido usar tampoco de la accin popular. Slo se descubre y manifiesta un nimo deliberado de ofenderme, un verdadero espritu de contumelia, tanto ms reprensible cuanto ms obligado est por su carcter a ser justo y benfico, a predicar mansedumbre, concordia, caridad y moderacin. Lejos de recomendar esas virtudes, autorizando su doctrina con el ejemplo, ha conspirado con sus impresos a la difamacin y ruina de un ciudadano que desde sus primeros aos se dedic a servir a la patria, al Rey y a sus semejantes. Su opinin pblica y privada atrozmente ofendida exige se le retribuye lo que la injuria y calumnia le hubieren defraudado, la vindicta pblica lo pide imperiosamente; y para que la satisfaccin repare cuanto hubiere desmerecido por aquellas imputaciones, recomendando adems de lo expuesto lo que consta de los autos. A usted suplico se sirva resolver definitivamente segn propuse al principio.

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OBRAS 128\ 128\ 128\ 128\ 128\REPRESENTACI"N QUE DIRIGE LA SOCIEDAD ECON"MICA A SU MAJESTAD PARA MOSTRAR EL DESEO DE QUE CONTINE FRENTE A SU DI"CESIS EL EXCELENTSIMO E ILUSTRSIMO SEOR DON JUAN JOS DAZ DE ESPADA Y LANDA*Exposicin elevada a Su Majestad por la Real Sociedad Econmica a consecuencia de la Real Orden de 21 de febrero de 18211Seor: La Real Sociedad Econmica de la siempre fidelsima Habana, postrada a los Reverendos Pies de Vuestra Majestad dice: Que se ha instruido con la mayor complacencia de la Real Orden de 21 de febrero ltimo, en que se digna Vuestra Majestad llamar cerca de su augusta persona el Real Obispo de esta dicesis para emplear sus luces y conocimientos en el mejor Real servicio, y el de la Iglesia. Difcil sera reunir en tan sucintas palabras tantos y tan generosos sentimientos si felizmente no abundase en el magnnimo corazn de Vuestra Majestad. La Sociedad admira su real y perspicaz comprensin en el concepto que le merece el obispo de La Habana por su ilustracin y piedad; reconoce igualmente la justicia con que Vuestra Majestad dispensndole su confianza pretende remunerar su ciencia y servicios; y por ltimo bendice el celo paternal con que se interesa Vuestra Majestad por el gobierno ms recto y benfico para la mayor prosperidad de sus leales y felices vasallos. Nada, seor, sera tan grato a esta dicesis como ver a su obispo aproximarse al Trono y contribuir a los grandiosos fines que se ha propuesto la munificencia de Vuestra Majestad. Se consolara en su ausencia con la esperanza muy fundada de que tendra el mediador ms eficaz y solcito entre ella y su augusto soberano; y habiendo recibido de este prelado tan repetidas pruebas de su generoso anhelo para que el culto se celebre en toda la dicesis con la dignidad que corresponde a la divina religin que Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VII, f. 41; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t.4, pp. 335-338. 1Excelentsimo seor: Necesitando el Rey Nuestro Seor de las luces y conocimiento de Vuestra Excelencia cerca de su persona, para su mejor Real servicio y el de la Iglesia, ha resuelto que se traslade a la Pennsula en el primer buque que salga de ese puerto para ella; siendo tambin de su Real agrado que nombre Vuestra Excelencia durante su ausencia para gobernador de esa mitra al reverendo obispo de Guamanga, don Pedro Gutirrez, con residencia en esa ciudad; y caso de su fallecimiento a don Gregorio Rodrguez, que lo es de Cartagena. Su Majestad que est persuadido de los sentimientos de Vuestra Excelencia, no duda sern cumplidas exactamente sus soberanas intenciones que de Real Orden le comunico para los fines expresados. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos aos. Madrid, 21 de febrero de 1824. T. T. de C

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /129 /129 /129 /129 /129 profesamos; para que la beneficencia se ejerza en sus establecimientos con la mayor compasin y humanidad, y para que las luces y las verdades tiles se propaguen cual merece la ingeniosa juventud de esta Isla, no duda, seor, que incesantemente impetrara de la clemencia de Vuestra Majestad cuantas gracias y auxilios estimase oportunos para concluir las obras que ha emprendido, dando a todas ellas la perfeccin de que son susceptibles. El Cuerpo Patritico se abstiene de molestar la atencin de Vuestra Majestad refiriendo prolijamente las que ha realizado, y las que tiene ya principiadas; pero faltara a la gratitud sin recomendarse algunas de las que ejecut y contina todava dentro de la esfera de sus atribuciones; no slo en los tres bienios en que por unnime aclamacin fue elegido su director, sino despus que le obligaron sus enfermedades a eximirse de un encargo que aun desempeara con general aceptacin. Apenas se indic en una de sus sesiones la necesidad de establecer un cementerio en extramuros de esta ciudad, ofreci su director quinientos pesos para el plano de la obra. Se interrumpi por entonces la ejecucin; pero convencido ntimamente de su importancia y urgencia, la emprendi con una generosidad y constancia que perpetuar en este pueblo y en toda Amrica su sabidura, su celo infatigable por la salud pblica y por el decoro y majestad de los templos. El mtodo de Pestalozzi se recomendaba en Europa por las ventajas que ofreca para la instruccin primaria, y reconocindolas el Diocesano de La Habana expens un joven que mereci su eleccin para que lo aprendiera en Madrid y volviese a plantearlo en esta ciudad. Sostuvo en ella muchos aos la primera escuela gratuita, cediendo adems el local en que fue establecida. Visitando la dicesis en 1804 a tiempo que arrib a este puerto la Real expedicin que conduca la vacuna, solicit un profesor que inoculndola sucesivamente en varios nios la condujere al lugar en que se hallaba, y desde all continu propagndola por todos los pueblos recomendando personalmente aquella operacin. Les repiti con la misma generosidad ese beneficio en tres diferentes pocas, despus de haber publicado una pastoral manifestando su benignidad y eficacia con las razones ms convincentes y previendo a los prrocos que en el acto de administrar el sacramento del bautismo excitasen a los padres a vacunar sus hijos. Erigido en el colegio seminario una ctedra de Economa Poltica, la confi a la vigilancia y proteccin de la Sociedad. Por muchos aos le proporcion las medallas de oro y plata con que premia en los exmenes pblicos de primeras letras. Desde 1805 socorre con treinta pesos mensuales la Casa de Beneficencia, y tambin contribuye con igual cantidad para la subsistencia de las escuelas gratuitas de instruccin primaria. Cesarn tantos beneficios, y a las esperanzas muy lisonjeras que concibi la dicesis de La Habana al enterarse de la citada Real Orden, han sucedido las previsiones ms funestas. Teme, y casi con evidencia, que la

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OBRAS 130\ 130\ 130\ 130\ 130\ edad septuagenaria de su pastor, los achaques de que adolece habitualmente hace ya algunos aos y la extenuacin y languidez a que le han reducido no le permitirn arribar a la Pennsula, ni acercarse al trono de la luz para reflejar sus rayos benficos sobre esta Isla, elevndola al grado de ilustracin y prosperidad a que est destinada por las circunstancias que rene. Vuestra Majestad no lograr emplear sus conocimientos en el mejor Real servicio y el de la Iglesia. sta perder un prelado y la nacin un dignatario tan respetable para su ciencia como por sus virtudes cristianas y civiles; y la dicesis de La Habana, que en cada ao de su pontificado le ha visto erigir otros tantos monumentos consagrados a la religin, a la beneficencia, a la instruccin pblica, a la utilidad y conveniencia de los pueblos, llorar su ausencia con una amargura inconsolable, y el exceso de su dolor quizs la privara de conformidad y resignacin. No es presumible, seor, que el benigno corazn de Vuestra Majestad quiera remunerar los servicios de este Real obispo con peligro inminente de su vida, ni probar el amor y veneracin que merece de su grey con un sacrificio tan sensible como infructuoso. Ahora ms que nunca necesita esta dicesis de la presencia, del ejemplo y doctrina de ese pastor. Si en las pocas anteriores de subversin y anarqua estrechaba ntimamente la unin ms afectuosa entre esta Isla y la Madre Patria; si entonces era el modelo de aquella fidelidad a la augusta persona de su Rey que la hizo digna del ttulo ms honroso y apreciable; no han cesado, seor, con el feliz restablecimiento de Vuestra Majestad a la plenitud de sus derechos las convulsiones polticas que la invaden y agitan por todas partes. Situada en el centro de las provincias disidentes, concilindose la implacable odiosidad de todas ellas por su inalterable lealtad y adhesin a la Metrpoli, repiten sin intermisin sus esfuerzos y maquinaciones para hostilizarla o seducirla. Pero tan inflexible a las calamidades como a las instigaciones ms halageas, no aparta los ojos de la razn constante que preside su Iglesia, y en cuyo pecho se estrellan, como en una roca incontrastable, la fiereza y astucia de aquellos prfidos, as como antes confunda y aterraba a los enemigos del Trono y del altar. Si Vuestra Majestad se interesa en la tranquilidad de esta provincia, si los votos fervientes de sus habitantes merecen elevarse hasta su excelso trono y penetrar su Real y sensible corazn, no temen, seor, que sean ineficaces. Acostumbrados a obtener de la munificencia de Vuestra Majestad otras gracias menos accesibles, esperan confiadamente se dignar concederles que su prelado, tan digno de la confianza con que Vuestra Majestad se ha servido distinguirle por sus luces y conocimientos como de compasin y humanidad por sus aos y achaques, y del respeto y veneracin por sus virtudes cristianas y cvicas, contine edificndolos y sostenindolos con su ejemplo y doctrina, y termine entre ellos los das que le conceda el autor de vida, para que al bendecirlos por ltima vez con mano trmula

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /131 /131 /131 /131 /131 se reanime su lengua balbuciente, y repita el mismo consejo que no ha cesado de recomendarles: fidelidad al Rey, unin a la Metrpoli. Dios guarde la importante vida de Vuestra Majestad los muchos aos que la nacin necesita. Habana y junio 12 de 1824. Seor. A los Reverendos Pies de Vuestra Majestad. Jos Agustn Govantes. Toms Romay.REPRESENTACI"N DE LA REAL SOCIEDAD ECON"MICA A LA REINA NUESTRA SEORA*Seora. La Sociedad Econmica de la siempre fidelsima ciudad de La Habana llega con el mayor respeto a los reales pies de Vuestra Majestad, no slo a ratificar su constante lealtad y adhesin a vuestra persona, sino tambin a manifestar la complacencia con que se ha enterado de que los representantes de la nacin reconociendo la mayor edad de Vuestra Majestad han declarado solemnemente su aptitud y capacidad para regirla y gobernarla. Esa plausible proclamacin anhelada por los buenos espaoles como el vnculo ms indisoluble de fraternidad y concordia reuni y reconciliaba alrededor del trono de Vuestra Majestad, ofreciendole el ms firme apoyo los partidos y facciones que desgarraran el seno de la Madre Patria y los pueblos que rehusaron someterse a un gobierno efmero, y muy diferente del paternal y benfico de sus legtimos Soberanos, se apresuraran a prestar obediencia y homenaje a la dignsima sucesora de Fernando V y Carlos III por un derecho imprescriptible y por una aclamacin general. ¡Plegue al cielo que sean cumplidamente satisfechos los votos y esperanzas de esta Corporacin! Que en el reinado de Vuestra Majestad recupere la magnnima nacin espaola el esplendor, dignidad y poder que la hicieron tan grande y respetable en los tiempos gloriosos de aquellos monarcas. Que la tierra en su diaria revolucin vuelva a presentar constantemente al astro del da, pases que obedezcan a Vuestra Majestad con predileccin y gratitud, y que seis, seora, para la Isla de Cuba otra madre tan generosa y benfica como lo fue vuestra ilustre predecesora Isabel de Castilla, la Catlica Dios guarde la importante vida de Vuestra Majestad muchos aos. Habana, enero 29 de 1844. Seora. A los Reverendos Pies de Vuestra Majestad. Toms Romay, director. Rafael Matamoros, secretario. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, p. 425.

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POBLACI"N BLANCA POBLACI"N BLANCA POBLACI"N BLANCA POBLACI"N BLANCA POBLACI"N BLANCA EXPOSICI"N DIRIGIDA AL PRESIDENTE, GOBERNADOR Y CAPITN GENERAL SOBRE POBLACI"N BLANCA EN ESTA ISLA*Excelentsimo seor: La Comisin encargada por el Cuerpo Patritico de presentarle los medios que estime convenientes para aumentar la poblacin blanca de esta Isla, ntimamente convencida de la importancia del asunto, ha celebrado varias sesiones arreglando en ellas sus tareas a los dos puntos que se le indicaron en el acuerdo de 6 de septiembre ltimo. Primero, lo que pueda y deba hacerse de pronto dentro de los lmites que permiten nuestras leyes; segundo lo que sea necesario impetrar del soberano con el apoyo de las respectivas autoridades a las que corresponda, segn las atribuciones de su conocimiento. Contrayndose la Comisin a ese plan, se propuso colonizar con preferencia no slo a muchos vecinos blancos de esta ciudad que son en ella intiles y aun gravosos, sino tambin a los hijos de algunos labradores honrados que carecen de terrenos donde emplear su industria y aplicacin al trabajo. Para hacer tiles estos ciudadanos, la Comisin ha concebido el proyecto de reunir un fondo de ms de cien mil pesos, cuyas acciones sern de quinientos, con el cual se comprarn tierras suficientes para establecer cuatrocientos colonos asignando al menos a cada uno dos caballeras, proveyndoles tambin de los animales e instrumentos necesarios para la agricultura. Este plan se presentar al examen de la Sociedad, luego que reciba toda la perfeccin de que es susceptible. Entretanto, no perdiendo de vista la Comisin la segunda parte del encargo que se le hizo, persuadida de la necesidad de evacuarlo a la mayor brevedad por la extraordinaria emigracin que se hace de toda Europa a los Estados Unidos y por las ventajas que ofrece Rusia a los artesanos y labradores que quieran establecerse en sus dominios, consult a varios extranjeros antiguos vecinos y hacendados de esta ciudad acerca de las Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 218-225.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /133 /133 /133 /133 /133 proposiciones que deban hacerse a sus paisanos para atraerlos a este suelo de las provincias de Europa, donde con menos costo y dificultad podrn conseguirse colonos catlicos romanos de buenas costumbres, labradores o artesanos. Instruida la Comisin sobre estos particulares por las contestaciones que ha recibido, se ocupa en formar una cartilla que deber imprimirse en varios idiomas para circularla por medio de nuestros enviados o cnsules en sus respectivos pases, previa la soberana aprobacin. En ella se dar una idea sucinta de la naturaleza de nuestro terreno, de los frutos que en l se cosechan y dems que podrn cultivarse, del precio de ellos, de las tierras y de los animales, de las artes y oficios que ms se ejercitan, de las obras de que carecemos por falta de artfices y de cuanto ms sea conveniente a excitar su inters. Pero como este trabajo necesita de algn tiempo para evacuarse en todas sus partes, la Comisin ha juzgado que sin esperar su conclusin se acuda inmediatamente a Su Majestad suplicndole se digne concedernos las gracias y franquicias que son absolutamente necesarias para que los extranjeros y aun los espaoles se resuelvan a establecerse en esta Isla; las cuales, habindolas dispensado a la de Puerto Rico en Real Cdula de 10 de agosto del ao prximo pasado, cuyos artculos en copia se incluyen, y a continuacin las aclaraciones que hicieron a ellos las autoridades de aquella provincia, debemos esperar de su real munificencia que har transcendental a nosotros los mismos beneficios. El fomento de nuestra agricultura y de las artes tiles es nicamente lo que pedimos a Su Majestad en la representacin que en borrn acompaamos para que, exornada por el Cuerpo Patritico con sus superiores luces, la eleve a los pies del Trono. Y a fin de esforzar nuestras preces y asegurar el xito ms favorable de esta solicitud, sera de la mayor importancia que el excelentsimo seor presidente se sirviera invitar al excelentsimo Ayuntamiento y al Real Tribunal del Consulado para que simultneamente dirijan al soberano las instancias que ya tienen acordadas sobre el propio asunto. Habana y diciembre 11 de 1816. Jos Ricardo O’Farrill. Juan Montalvo. Andrs Juregui. Antonio del Valle Hernndez. Toms Romay secretario. Exposicin a Su Majestad y a la que se contrae el anterior escrito sobre poblacin blanca en esta Isla1Seor: El Ayuntamiento, el Real Consulado y la Sociedad Econmica de La Habana, a los Reverendos Pies de Vuestra Majestad con el ms profundo respeto dicen: Que la Isla de Cuba, cuya extensin es de seis mil setecien1Esta representacin, redactada por el doctor Romay, fue firmada por el Ayuntamiento y el Consulado, y en su consecuencia se expidi la Real Cdula de 21 de octubre de 1817 permitiendo que se establecieran en esta Isla los extranjeros catlicos, artesanos y labradores de las potencias amigas o neutrales.

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OBRAS 134\ 134\ 134\ 134\ 134\ tos sesenta y cuatro leguas cuadradas vulgares, contiene nicamente seiscientos mil habitantes, de los cuales doscientos setenta y cuatro mil son blancos y los restantes negros de frica o descendientes de ellos; de stos una tercera parte son libertos y las otras dos esclavos, segn el censo de 1811. Esta sencilla exposicin es por s sola bastante para acreditar que se halla despoblada e indefensa una de las ms importantes posesiones de Vuestra Majestad, y yermos unos campos que cultivados no slo produciran el mejor tabaco, el azcar y el caf, sino tambin otros frutos igualmente preciosos y anhelados por las dems naciones. Aun siendo tan precaria nuestra agricultura por falta de brazos para fomentarla, slo una necesidad irreparable por otros medios nos obligara a valernos de una servidumbre tan gravosa como la de los negros, por los grandes capitales que en ellos se invierten, por la poca utilidad que produce su trabajo a causa de su natural rudeza y desidia, y por el temor que inspira el aumento de ellos sobre el nmero de blancos. Esos temores no son tan antiguos como la esclavitud de los negros. Ms de dos siglos hemos vivido tranquilos, aunque disgustados con su servicio. La proteccin que les dispensan nuestras leyes, la humanidad con que son tratados por los amos, la propiedad que adquieren a ciertos bienes y la libertad que al fin consiguen con su industria, los conserva fieles a las autoridades, obedientes a sus amos y conformes con su suerte. Pero las ideas filantrpicas que empezaron a difundir los ingleses, y sancion en el Guarico la asamblea de Francia con la sangre de sus colonos; las mociones prematuras que se hicieron en las llamadas Cortes generales, y por ltimo las discusiones tan vehementes como importunas que se tuvieron en las extraordinarias, exponiendo al riesgo ms inminente las propiedades y aun la existencia de los espaoles de Amrica, cuya emancipacin de la Metrpoli habra sido necesariamente el resultado de la manumisin de los esclavos; este derecho, que desde entonces concibieron a la libertad a costa de nuestras vidas y de privar a Vuestra Majestad de algunas provincias, nos inquieta todava y nos hace desear eficazmente una fuerza fsica capaz de reprimirlos, y extinguir en ellos hasta la ms remota esperanza de insurreccin y violencia. Esta fuerza fsica de que tanto necesitamos se conseguir nicamente aumentando la poblacin blanca. Ninguna otra ser menos gravosa a Vuestra Majestad, ni tan permanente y aun progresiva, ni tendr tampoco tanto inters en la conservacin del orden y de la pblica tranquilidad. La parte oriental de esta Isla, que es la ms exhausta de gente blanca, es precisamente la que clama por ella con ms exigencia. Slo dista diez leguas de la isla de Santo Domingo, donde los negros y otras castas, despus

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /135 /135 /135 /135 /135 de haber asesinado a sus amos y a todos los blancos del modo ms brbaro y atroz, convirtieron en ruinas y cenizas los pueblos y aquellas frtiles campias. Sobre ellas han erigido un gobierno cuya Constitucin reconoce por base fundamental la independencia e igualdad, ofreciendo protegerla en todos sus semejantes. Para conseguirlo organizan ejrcitos y arman buques de varios portes, que se alejan ya de sus costas ejerciendo en las nuestras su rapacidad. A principio de este ao los negros auxiliaron y protegieron la insurreccin de los esclavos de la isla de Barbada. Poco despus el rebelde Bolvar extrajo de esa isla ms de cuatrocientos de ellos, los introdujo en la provincia de Venezuela y volvi a inflamar el fuego de la insurreccin. Y en este mismo momento en que dirigimos a Vuestra Majestad las ms humildes y eficaces preces sabemos con igual evidencia y consternacin que el prfido Mina se halla en sus puertos reclutando esos caribes para transportarlos en los buques que arm en los Estados Unidos contra alguna de las posesiones de Vuestra Majestad. Ninguna debe recelar y temer tanto como esta Isla por la inmediacin a aqulla, por la facilidad con que puede hacerse su desembarco en sus dilatadas e indefensas costas llenas de radas y bahas muy seguras, y por el auxilio que aquellos negros encontraran en nuestros esclavos ofrecindoles la libertad y las riquezas de sus amos. El jefe superior de esta provincia, vigilante y celoso en conservarla a Vuestra Majestad ha empleado ya, con aplauso de los hombres buenos, cuantos recursos estn en sus facultades para repeler cualquier extraa agresin, y observar en los pueblos y en los campos la ms activa y severa polica. Pero estas precauciones no pueden ser tan constantes como el peligro que nos amenaza. Se apuraran las arcas de Vuestra Majestad si por mucho tiempo permaneciera la fuerza armada que se necesita para rechazar una invasin, y los vecinos que con ese objeto se alistaran abandonando sus campos y talleres abismaran al cabo sus familias en la indigencia y miseria. Mina podr tal vez descargar ese golpe en otro punto distante de esta Isla, pero la de Santo Domingo subsistir siempre, engrandecindose y cebndose como un volcn que al fin cubrir sbitamente de cenizas y de sangre las colonias vecinas si no precaven oportunamente tan horrenda erupcin. No es ste el nico rival que altera nuestra tranquilidad. Otro se nos presenta, aunque ms distante no menos formidable. La guerra que los Estados Unidos acaba de terminar contra su antigua Metrpoli, ha convencido al mundo atnito del poder y opulencia a que se han elevado esos pueblos. El numen y disciplina de sus tropas, la pericia y valor de su Marina, sus progresos en la arquitectura naval y en todas las artes hostiles, de comodidades y de lujo, todo es efecto de la emigracin que hacen a esas

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OBRAS 136\ 136\ 136\ 136\ 136\ provincias los artistas y los labradores de Europa desde el principio de la revolucin de Francia. All se han reunido igualmente los proscritos en todos los pases, y los espaoles rebeldes a Vuestra Majestad en la Pennsula y en estas colonias; en sus puertos arman y tripulan los corsarios que inundan estos mares hostilizando nuestro comercio y aun los buques de la Real Marina. En esos mismos puertos se equip tambin la escuadrilla del traidor Mina, y se proveen de pertrechos y municiones los disidentes de Mxico, Caracas, Buenos Aires y otras provincias de la Amrica meridional. Fortificados ya los angloamericanos en Nueva Orleans, se han aproximado tanto a las fronteras del reino de Mxico como a las costas de esta Isla. Sus escuadras podrn arribar a ellas en menos de diez das, y estando abolida la esclavitud en casi todas sus provincias encontraran en los siervos de sta tantos aliados como enemigos nuestros. No es, seor, un pnico terror lo que nos presenta tantas calamidades. Una prudente previsin nos hace inferir el futuro de lo que ya experimentamos. El gobierno de los Estados Unidos, protestando a Vuestra Majestad la ms sincera paz y amistad, permite que Mina, Bolvar y otros prfidos espaoles se armen en sus puertos para cometer la ms criminal agresin contra los dominios de Vuestra Majestad y sus fieles vasallos. Y qu confianza merecer una potencia que as profana los pactos ms sagrados? Qu recelos no inspirar cuando su ambicin crece a la par de su poder; y ese poder es ya tan colosal que enajenada con los triunfos que consigui en las mrgenes del Mississippi y en los lagos de Canad lleg a presagiar que muy pronto apoyara un pie sobre esa provincia y extendera el otro hasta el istmo de Panam? Para reprimir los efectos de ese orgullo frentico, oponiendo a los Estados Unidos una resistencia igual a la enorme potencia que adquieren con las familias europeas que se establecen en su territorio; para evitar que los negros de Santo Domingo repitan en esta Isla las atrocidades que cometieron en aqulla, y ltimamente para cultivar estos campos yermos todava por falta de brazos que recojan las riquezas que brinda su feracidad, de las cuales resultara necesariamente la opulencia del Erario de Vuestra Majestad; estas corporaciones, despus de haber meditado muy detenidamente sobre asunto tan importante, no han encontrado otro medio capaz de conciliar y satisfacer plenamente tan diversas exigencias sino aumentando la poblacin blanca de esta Isla con espaoles de la Pennsula o de Islas Canarias, y a falta de ellos con europeos catlicos de las potencias amigas, exceptuando solamente los franceses proscritos por el actual gobierno, en cuya virtud Vuestra Majestad humildemente suplican que en consideracin a lo expuesto se digne extender a

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /137 /137 /137 /137 /137 esta Isla las gracias concedidas a la de Puerto Rico en los artculos de la Real Cdula de 10 de agosto del ao prximo pasado, que en copia se incluyen, y a continuacin las aclaraciones que hicieron acerca de ellos las autoridades de aquella provincia, no siendo inferiores a las de ella, ni las privaciones que sta sufre ni los peligros que la amenazan. En 9 de enero de 1817.EXTRACTO DE LOS ACUERDOS DE LA COMISI"N DEL GOBIERNO ENCARGADA DE PROPONER LOS MEDIOS PARA EL FOMENTO DE LA POBLACI"N BLANCA DE ESTA ISLA*La Comisin de la Sociedad Econmica encargada de proponer los medios de fomentar la poblacin blanca de esta Isla la recomend como el primero y ms importante impetrar de la Real munificencia las mismas gracias y privilegios que dispens con el propio objeto a la isla de Puerto Rico. Elevados a los pies del Trono los votos de esa Corporacin, esforzados por el excelentsimo Ayuntamiento y Real Consulado, y eficazmente recomendados por las primeras autoridades de esta Isla, lejos de interrumpir sus tareas la expresada Comisin qued autorizada para continuarlas, no dudando obtener del Soberano la resolucin ms favorable. El xito correspondi a sus esperanzas. La Real Cdula de 21 de octubre de 1817 se admirar con eterna gratitud como el antemural ms inexpugnable para resistir cualquier agresin extraa y conservar la tranquilidad interior, y como un cauce fecundo de opulencia y prosperidad. La beneficencia del monarca, excediendo a nuestras preces, no slo se dign concedernos cuanto le pedimos, sino tambin otras exenciones y franquicias que no mereci la isla de Puerto Rico. Recibido y acatado ese soberano rescripto por el excelentsimo seor Capitn General y el seor Intendente de Ejrcito Superintendente general de Real Hacienda encargados de su exacto cumplimiento, lo comunicaron a las autoridades y corporaciones de esta Isla y al Ministerio de Su Majestad en los Estados Unidos, imprimindose un nmero competente de ejemplares en el idioma original, en ingls y francs, para que circulado por todas partes, de todas ellas vengan a este pas colonos nacionales y de Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, f. 110; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1819, t. 6, pp. 73-84; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 248-250.

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OBRAS 138\ 138\ 138\ 138\ 138\ las potencias amigas, labradores o artesanos catlicos romanos y de buenas costumbres. Los mismos jefes, en uso de las facultades que se les conceden en la citada Real Cdula para nombrar tres vecinos respetables que les propongan y faciliten la ejecucin de cuanto en ella se previene, ratificaron la eleccin hecha por el Cuerpo Patritico, recomendando a los mismos individuos que perfeccionaran los tiles trabajos que haban empezado y emprendieran la formacin de un plan que abrazara todos los designios de aquella soberana disposicin.1Ya haba previsto la Comisin que era de la mayor importancia suministrar a los nuevos colonos al menos los auxilios de hospitalidad, mientras ellos proporcionaban su establecimiento. La ocurrieron varios arbitrios para satisfacer una necesidad tan urgente, discurri detenidamente sobre ellos; pero ninguno encontr que con tanta prontitud proporcionara un fondo capaz de cumplir esos sagrados deberes, ni tan fundado en razones de pblica utilidad y conveniencia como la exaccin de seis pesos por cada negro varn que se introduzca de frica por cualquier puerto de esta Isla, exceptuando a las hembras no slo de esa pensin sino tambin de todos los derechos municipales, menos el de tonelada por no admitir divisin de personas y el de vacuna por el beneficio que ellas mismas y la poblacin reciben. De este modo se estimula a la introduccin de negras, cuyo nmero es tan inferior al de varones, y contribuyen stos a fomentar la poblacin blanca. Aprobado este arbitrio por los expresados Jefes, dispusieron interinamente su cumplimiento y Su Majestad se dign aprobarlo, e igualmente los acuerdos de esta Comisin celebrados hasta el 27 de abril ltimo, por Real Orden de 4 de agosto comunicada al seor intendente de Ejrcito.2Al mismo tiempo, convencida la Comisin de la generosidad con que estos vecinos contribuyen al bien pblico y a satisfacer los deberes de la Humanidad, recomend a sus autoridades comitentes que por una circular propusiesen a los hacendados que admitieran en sus fincas por dos meses algunos colonos indigentes o que ofrecieran los auxilios que estimasen 1Los seores brigadier don Jos Ricardo O’Farrill, coronel don Juan Montalvo, don Andrs de Juregui y secretario don Toms Romay, asistiendo tambin a las sesiones don Antonio del Valle Hernndez por los conocimientos que tiene en la materia. Posteriormente se nombraron sustitutos para suplir en sus ausencias enfermedades al seor coronel don Juan O’Farrill, al teniente de regidor don Rafael Gonzlez y don Jos Mara Pealver, secretario de la Sociedad. 2El rey de Portugal y del Brasil, en el articulo cuarto del Albal de 25 de abril ltimo establece el derecho adicional de nueve mil seiscientas reis, que son doce pesos dos reales de nuestra moneda, por cada esclavo que se introduzca en sus dominios y pase de tres aos sin excepcin de sexo; destinando los seiscientos reis a gastos de la polica interna, y los nueve mil para auxiliar a los colonos blancos que se establezcan en Brasil.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /139 /139 /139 /139 /139 menos gravosos. As se verific, y en pocos das se form una suscripcin de catorce mil quinientos veintitrs pesos cuatro reales. Con aprobacin del Gobierno se nombr depositario de esos fondos al seor don Prspero Amador Garca, quien deber administrarlos conforme al reglamento que se le ha prescrito. Muchos otros propietarios se comprometieron a recibir en sus fundos no slo algunos individuos, sino tambin familias numerosas, suministrndoles en el expresado tiempo los socorros necesarios; y algunos cedieron varios terrenos en absoluto dominio y propiedad. Los colonos nacionales y extranjeros, labradores o artesanos que en adelante lleguen, o que estando ya en esta ciudad y sus barrios quisieren establecerse en los campos y no pudieren ser admitidos por los hacendados, sern socorridos con tres reales diarios por el tiempo de dos meses si fueren viudos o solteros o padres de familias, y con la mitad cada uno de sus hijos. Si alguno de ellos enfermare en esta ciudad, los varones tendrn en el hospital de San Juan de Dios la mejor asistencia en una sala muy cmoda destinada al efecto, satisfacindose por los fondos de la Comisin las dietas que causaren; y las mujeres se curarn en el hospital de San Francisco de Paula, dispensndolas de toda erogacin el ilustrsimo seor Obispo diocesano, protector de ese establecimiento. Conviene a la salud de los mismos colonos y a la polica de esta ciudad que no permanezcan en ella vagando por sus calles, se ha proyectado establecer en la villa de Guanabacoa una hospedera a donde inmediatamente sern transportados, si posible fuese, desde el mismo buque que los conduce. All encontrarn alojamiento, alimento y la asistencia que necesiten si enfermaren en el tiempo de dos meses, debiendo entretanto proporcionarse algn destino. Mientras se realiza este proyecto, pasarn por igual tiempo a la propia villa, o a la de Gines, a la ciudad de Matanzas o al pueblo de Guanajay, donde les proporcionarn los mismos socorros varios vecinos propuestos al Gobierno por esta Comisin, pagndoles el bagaje a razn de un peso por legua a los adultos y la mitad a los prvulos. Los expresados auxilios se concedern por el tiempo de cuatro aos, contados desde mayo del presente. Y habiendo comprendido la Comisin que en los Estados Unidos existen algunos artesanos indigentes que se trasladaran a esta Isla si se les pagara el pasaje, ha suplicado al ministro de Su Majestad en esas provincias, por medio del seor intendente de Ejrcito, que se sirva conceder pasaporte a cien de los oficios ms necesarios y en quienes concurren las circunstancias prevenidas en la Real Cdula de poblacin, asegurndoles que no slo se les satisfar el flete si se establecen en esta ciudad, sino tambin se concedern las dems asistencias designadas para alimento y bagaje a los que quieran trasladarse a los pueblos interiores.

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OBRAS 140\ 140\ 140\ 140\ 140\ A fin de facilitarles estas diligencias, se eligieron vecinos antiguos y de conocida probidad y buen nombre que ejerzan los oficios de patronos y protectores con los individuos de cada nacin. Se dirigirn a ellos luego que lleguen a este puerto, y calificando su catolicismo, buenas costumbres, ejercicio o profesin, el capital que conduzcan o su insolvencia, los presentarn al Gobierno para obtener el pasaporte si fueren espaoles o la carta de domicilio de extranjero, prestando previamente el juramento prevenido en el artculo dos de la citada Real Cdula, sin exigirles derecho alguno por esos documentos. Con ellos y el informe del patrono acudirn al presidente de la Comisin para concederles las asistencias ofrecidas si las necesitaren, y filiarlos el secretario en el libro de matrculas. Si algn colono introdujere bienes o caudales para gozar de la gracia concedida en el artculo cinco de dicha Real Cdula, deber el patrono presentar en la Real Aduana un manifiesto de ellos; y excediendo de dos mil pesos, quedar sujeto a los requisitos que se exijan por la Real Hacienda para justificar su legtima propiedad, en precaucin de los abusos que pudieran cometerse. En la provincia de Cuba, en Matanzas, en Trinidad y los cuatro lugares procedern sus jefes por delegacin de estas primeras autoridades conforme a las reglas prescritas en todo lo adaptable, nombrando una comisin y patrones semejantes y dando cuenta a este Superior Gobierno de las cartas de domicilio que fueren expidiendo. Pero las de naturaleza solo las concedern en la provincia de La Habana el excelentsimo seor Capitn General de la Isla, Gobernador de esta Plaza y el seor intendente de Ejrcito Superintendente General de Real Hacienda; y en la de Cuba los seores gobernador e intendente de esta provincia. Para merecerla debern residir los colonos en esta Isla cinco aos continuos bajo la proteccin y vigilancia de los patronos en cuanto fuere posible, los cuales informarn al Gobierno si han acreditado su religin, moralidad, obediencia a las leyes, fidelidad al Soberano, y cuanto ms se previene en los artculos veinticuatro y veintisiete de la expresada Real Cdula. Previniendo en ella Su Majestad que se fomente la poblacin en la parte oriental de esta Isla, y convencido su Gobierno de las imperiosas y urgentes circunstancias que lo exigen, ha recomendado eficazmente a la Comisin que penetrndose de la importancia de esta medida dedique a ella con preferencia su inters y celo. La Comisin deplora la emigracin de algunos millares de extranjeros lanzados por un error poltico de la posicin ms ventajosa. Arrasados sus ojos mira yermos y agostados aquellos campos cubiertos poco antes con las producciones ms apreciables de este suelo. Al sur y norte descubre en sus costas radas accesibles y puertos anchurosos. Fija siempre su vista en punta de Mais, prev cuanto puede atentar la ferocidad, la ambicin y el orgu-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /141 /141 /141 /141 /141 llo; y convencida ntimamente de la necesidad de oponer un dique que reprima ese torrente de calamidades, no encuentra otro tan insuperable como aumentar la poblacin blanca en Baracoa, Nipe, Guantnamo, Gibara, Jagua y Nuevitas. Este ltimo puerto aunque menos capaz que algunos otros y ms distante del cabo oriental, ha merecido poblarse con preferencia por las circunstancias que rene. Servir de nico asilo a los buques que navegan desde Baracoa a San Juan de los Remedios, facilitar el trfico de cabotaje y la comunicacin con los pueblos interiores, principalmente con la ciudad de Puerto Prncipe, donde reside la Real Audiencia del distrito, y cuyos vecinos han manifestado con sus ofertas y donativos el ms eficaz y generoso inters en su fomento, distinguindose entre ellos el presbtero don Agustn Cisneros, que ha cedido con ese objeto una legua de tierra donde fundarse el pueblo. Para que se verifique a la mayor brevedad, el excelentsimo seor Capitn General y el seor intendente de Ejrcito comisionaron con especial encargo al seor don Joaqun Bernardo Campuzano, regente de esta Real Audiencia, esperando de sus conocimientos y amor al real servicio y bien pblico que pondr en esa empresa toda la eficacia posible, sin perjuicio de las atenciones de su ministerio. Al efecto convinieron en el plan que deba observar, y acordndose en lo necesario con el Ayuntamiento de dicha ciudad y sus vecinos principales, con un oficial del Real Cuerpo de Ingenieros, un arquitecto y agrimensor proceda a desmontar el terreno, elegir el sitio ms conveniente para establecer la nueva poblacin, con respecto a su futura extensin y a todas las reglas de polica, salubridad y ornato, levantando un plan formal de toda ella y separadamente de los edificios pblicos y de la fortificacin que debe defenderla; abrindose al mismo tiempo un camino que facilite la comunicacin de ese pueblo con aquella ciudad, para cuyas obras se destinan el fondo de suscripcin y algunos arbitrios municipales. Tambin fue autorizado el seor regente para conceder carta de domicilio a los extranjeros que all se establezcan, arreglndose a los artculos trece y catorce de la Real Cdula y a lo prevenido por este Superior Gobierno a los jefes subalternos de la Isla. Y a fin de atraer aquellos colonos, y con preferencia a los espaoles europeos o del pas, podr repartir entre los labradores indigentes bajo reglas y condiciones equitativas y ventajosas al cultivador no slo las tierras ya cedidas, sino otras que se presumen realengas en las inmediaciones de aqullas sobre cuya aclaracin trabaja ya Su Seora con la mayor eficacia. Los vveres y provisiones, y los instrumentos y mquinas de agricultura o industria que se introduzcan por el puerto de Nuevitas y se destinen a sus pobladores, se han dispensado de todo derecho por el tiempo de dos aos, contados desde que se verifique la primera expedicin de esa clase. Y

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OBRAS 142\ 142\ 142\ 142\ 142\ en cuanto a los dems efectos y mercancas que sea para uso y consumo de los mismos colonos, gozarn de la gracia concedida a los de Baracoa por Real Orden de 13 de diciembre de 1816. A fin de acelerar los progresos de esa poblacin se ha dispuesto por las mismas autoridades, a propuesta de la Comisin, que sean trasladadas a ese lugar trescientas familias de espaoles canarios y de otras provincias que residen en Nueva Orleans hace ms de cuarenta aos, conservando en todo ese tiempo su religin, idioma, usos y costumbres, sin mezclarse de modo alguno con las naciones que han posedo esas provincias, ejercitndose nicamente en la agricultura. Y deseando continuar en el mismo ejercicio bajo el paternal gobierno de su legtimo soberano, han resuelto abandonar las propiedades que all poseen y emigrar a esta Isla, siempre que en ella se les compensen. La Comisin, oyendo con el mayor agrado esa proposicin, y conociendo las ventajas que adquirir este pas con un aumento tan considerable de agrcolas nacionales y aclimatados, no slo ha convenido en darles tierras equivalentes en Nuevitas sino tambin costearles el rancho y pasaje hasta ese puerto, y conceder a los indigentes las dems asistencias ofrecidas. Han llegado ya algunas de esas familias, calificadas sus circunstancias por el cnsul de Su Majestad en aquella provincia, y otros dos espaoles comisionados por el gobierno. Con ellos y varios otros colonos nacionales y extranjeros se ha dado principio a esa nueva poblacin bajo los auspicios ms favorables, debiendo esperarse de la inteligencia y actividad del seor regente, del patriotismo y generosidad de los vecinos de Puerto Prncipe y de los recursos que ofrece este suelo al hombre laborioso, que el pueblo de San Fernando de Nuevitas ser muy pronto uno de los ms hermosos y arreglados de esta Isla. Pero nunca llenar el vaco que encuentra la Comisin, ni podr satisfacer los objetos que ha previsto. Hacia el occidente descubre los famosos puertos de Mariel, Baha Honda y Cabaas; se complace al ver sus campias y hasta las mismas riberas del mar cubiertas con los frutos ms preciosos; calcula el valor de los edificios y esclavos que exigen esas fincas, y se convence de que si las bahas de la parte oriental por incultas y yermas facilitan una irrupcin, stas por las riquezas que presentan excitan la rapacidad domstica y extraa. La seguridad de esos fundos y de todo el pas, la facilidad de extraer sus frutos por mar, la utilidad que resultara a los propietarios de terrenos incultos vendindolos o repartindolos a hombres industriosos que los hagan productivos, y las adquisiciones que en todo gnero conseguira el Estado con esa cultura; todo pide imperiosamente que se pueblen esos puertos y bahas. Para conseguirlo son muy eficaces los socorros ofrecidos hasta ahora a los nuevos colonos; es de toda necesidad brindarles al menos lo mismo que

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /143 /143 /143 /143 /143 se les concede en los Estados Unidos, Brasil, Rusia y en todos los pases que se quieren poblar; tierras que posean en absoluta propiedad o con un canon muy moderado. Creyndolo as la Comisin, ha tratado comprar varios terrenos; ha suplicado a Su Majestad con especial recomendacin del seor superintendente de la Real hacienda les ceda las tierras que pertenezcan a la Real Factora de Tabacos y no estn cultivadas con esta planta; ha tomado en consideracin los perjuicios que resultan a la agricultura, a la crianza y a los mismos condueos de las haciendas que en el interior de la Isla se poseen en comunidad, a fin de facilitarles que puedan dividirse y enajenarlas o cultivarlas; y por ltimo, si la abolicin de la doble alcabala en la venta de tierras a censos reservativos y la exencin hasta de este solo derecho en las enajenaciones o repartimientos que se hagan a ms de veinticinco leguas de esta ciudad, concedida por Real Orden de 22 de febrero del presente ao; si la plena y absoluta libertad declarada en la Real Cdula de 30 de mayo de 1815 a los dueos de terrenos montuosos de esta Isla para hacer de ellos lo que mas le acomode sin sujecin a las antiguas leyes y ordenanzas; y si la exposicin de esta soberana resolucin hecha en 27 de noviembre de 1816 por la Junta superior directiva de Real Hacienda, ratificando los ttulos de las antiguas mercedes y ampliando a sus poseedores la facultad de enajenar esas haciendas, dividirlas o cultivarlas; si todas estas gracias no fueren bastante para estimularlos, ni tampoco la conminacin de privar de esos terrenos a los que en el trmino prescrito no los labraren o repartieren o enajenaren; la Comisin entonces propondr al Gobierno cuanto estime conveniente para que el bien pblico, la utilidad y conveniencia procomunal, la conservacin y prosperidad de esta Isla, prevalezca contra el inters personal, o ms bien contra las preocupaciones de la educacin y del hbito. De otra suerte quedaran sin efecto los votos de las corporaciones de esta ciudad y de sus vecinos ms respetables, y los privilegios y exenciones que accediendo a ellos se dign prodigar Su Majestad con mano munfica para atraer colonos a este pas. Ineficaces tambin seran los estmulos con que ha procurado excitar al fomento del azcar, caf, algodn, ail y tabaco si permanecen monopolizados los terrenos que deben emplearse en tan tiles culturas. Sin embargo, confiada firmemente la Comisin en que dispondr muy pronto de algunos terrenos realengos o de otros que adquirir con sus fondos, ha formado un plan para repartirlos, tan ventajoso a los capitales que se le han confiado como a los colonos que los soliciten. Los conceder no slo a los que ahora lleguen, sino tambin a los naturales del pas; y considerndolos como verdaderos colonos, ha suplicado a Su Majestad exima de diezmo y reales derechos por quince aos a los que hagan nuevos rompimientos en tierras montuosas, o establezcan nuevas culturas en las yermas y eriales; que unos y otros sean dispensados de la alcabala por

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OBRAS 144\ 144\ 144\ 144\ 144\ cinco aos en las reventas que hagan de esas posesiones estn o no concluidas; y que las gracias concedidas al azcar, caf, algodn, ail y tabaco sean extensivas a cualquier cultura que emprendan en nuevos terrenos los labradores pobres. Al mismo tiempo que la Comisin, sin perder de vista la letra y el espritu de la Real Cdula cuya ejecucin se le ha confiado, procura aumentar la poblacin blanca de esta Isla atrayndola de los pases ms lejanos; se ha conservado inflexible con algunos capitalistas de las colonias vecinas que han pretendido introducir sus domsticos rurales para fomentar con ellos otros fundos. Ha querido ms bien privar a esta Isla de aquellos colonos, de la riqueza que conducan y de la que aumentndose con su industria redundara en nuestro engrandecimiento, que infringir una ley dictada principalmente para conservar el orden y tranquilidad anterior. Con ese objeto, tan necesario como la defensa exterior, ha presentado a las autoridades que la han constituido un plan muy meditado para mejorar la polica de los campos y el gobierno civil y militar en la vasta jurisdiccin de esta capital. La administracin de justicia, la autoridad de los magistrados y las providencias ms importantes del primer jefe de la Isla se enervan con la distancia, o por la ineptitud de algunos ministros subalternos encargados de ejecutarlas, o por carecer de facultades para hacerlas respetar. El aumento de poblacin en los campos despus que se establecieron los jueces pedneos, y el que progresivamente adquirir con los nuevos colonos nacionales y extranjeros que se radiquen en ellos; las ocurrencias que acontecern por sus diferentes idiomas, usos y costumbres; el cumplimiento de lo prevenido en el artculo once de la Real Cdula de poblacin; los capitales invertidos en muchas fincas; las depredaciones que se han cometido en ellas y que ya repiten los piratas; la ocupacin de Nueva Orleans por una potencia martima y emprendedora; el padrn formidoloso que se eleva hacia el oriente; todo exige un nuevo sistema de gobierno en los campos y en sus pueblos. La Comisin nada ha omitido para desempear el honroso pero vastsimo encargo que se le ha confiado. Su amor al real servicio y al bien pblico, su celo por la conservacin y prosperidad de este pas, sus tareas y discusiones haban sido muchas veces ineficaces si el seor intendente de Ejrcito don Alejandro Ramrez, concurriendo constantemente a todas sus sesiones, no la hubiera ilustrado con sus conocimientos y prctica en este propio asunto, facilitndola al mismo tiempo con sus facultades, su fidelidad y patriotismo, lo que proyectaba y propona. Habana y noviembre 30 de 1818.

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ESTADO QUE MANIFIESTA LOS COLONOS NACIONALES Y EXTRANJEROS QUE HAN ENTRADO EN ESTA CIUDAD Y EN LA DE MATANZAS DESDE ABRIL LTIMO HASTA LA FECHA Espaoles2071-------------------------1Franceses67236612-224-34--311311-3311162 Ingleses9551--4-------1--1--1------1Irlandeses11511----1 ------1-----1-------1 Angloamericanos132081---2--12---1-----2------1-150 Alemanes52-----3--11--1112----------1Portugueses1---2-------1--1-----3-2-----Prusianos-2--------------------2-----Italianos6-3-6--1---------1-------1--1Holandeses-1----------1---------------Rusos-1--------------------------Suecos-1-------1 --------------------277 Polacos1---------------------------Dinamarqueses-1--------------------------Resumen3206223992483 5265118244117343211117517 Resumen general de todos los individuos 944 Habana, 30 de noviembre de 1818. Toms Romay .Agricultores Carpinteros Albailes Toneleros Pulperos Arquitectos Picapedreros Comerciantes Curtidores Plateros Ebanistas Zapateros Faroleros Escultores Torneros Herreros Panaderos Destiladores Pintores Talaberteros Jaboneros Marineros Relojeros Caldereros Sombrereros Qumicos Fundidores Impresores Mdicos y Cirujanos Sastres Naciones Mujeres de todas naciones Hijos de familia de todas naciones Suma de todo

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OBRAS 146\ 146\ 146\ 146\ 146\MEMORIA EN QUE SE MANIFIESTAN LAS VENTAJAS QUE CONSEGUIRN LOS COLONOS QUE PRETENDAN ESTABLECERSE EN ESTA ISLA*Los estragos que hace la fiebre llamada vulgarmente amarilla o vmito negro en los forasteros que llegan a esta ciudad ha ocupado muy detenidamente la consideracin de la Comisin del Gobierno encargada de fomentar la poblacin blanca de esta Isla. Los medios que ha empleado para atraer a ella colonos labradores o artesanos de la Pennsula y de las potencias amigas; los auxilios de hospitalidad que les dispensa y los terrenos que les conceder en absoluta propiedad con un canon muy moderado, todos estos estmulos aadidos a las gracias y exenciones contenidas en la Real Cdula de 21 de octubre de 1817, no sern bastantes para satisfacer el importante objeto de su instituto si una enfermedad, plaga horrorosa de la especie humana y demasiado frecuente en estos pases, invade con la mayor violencia a los que abandonen el suelo patrio por mejorar su fortuna y contribuir a nuestra opulencia y tranquilidad. Ese inters por s solo suficiente, la gratitud que merecen estos hombres laboriosos y los deberes que exige la humanidad desvalida, haban inspirado a la Comisin el proyecto de establecer en la villa de Guanabacoa una hospedera donde inmediatamente seran transportados, si posible fuera, desde el mismo buque que los conduce. Mientras se realiza ese establecimiento conforme al plan que ha concebido, ha tomado en arrendamiento dos casas contiguas a ese pueblo en las cuales se han alojado varios colonos, suministrndoles por tiempo de dos meses los socorros necesarios para alimentarse los sanos y curarse los enfermos, proporcionndose entretanto algn destino en los campos o en los pueblos interiores. Esa villa, distante una legua al este de esta ciudad, situada sobre una eminencia de piedra ollar, tan abundante en piritas como en manantiales, los unos de aguas sulfreas, otras saturadas con petrleo y muchas otras muy puras y cristalinas; ventilada libremente por todas partes y provista de cuanto es necesario para la ms cmoda subsistencia; haba sido mirada hasta ahora por esas circunstancias como un asilo seguro para precaver el vmito negro, curar varias enfermedades y convalecer muchas otras. Mas en la estacin presente han perdido sus habitantes la inmunidad de que haban gozado preservndose en ella de esa fiebre. En el ao prximo anterior, habiendo sido muy escasas las lluvias tan necesarias entre los trpicos, especialmente desde mayo hasta octubre, faltando en los meses posteriores hasta fines de mayo ltimo casi absolutamente, volviendo a interrumpirse desde entonces hasta los ltimos das de julio, y subiendo el Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1819, t. 6, pp. 343-351; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 265-272.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /147 /147 /147 /147 /147 mercurio el 18 de ese mes a los 89F, no slo los europeos advenedizos sino tambin los mismos naturales del pas que llegaron a esta ciudad despus de haber nacido y morado en los campos respirando un aire puro, experimentaron entonces la maligna influencia de una atmsfera excesivamente caliente y seca, y alterada la proporcin de sus elementos por varias causas reunidas en el recinto de este pueblo capaces de disminuir el oxgeno y aumentar el gas zoe. El concurso de todas ellas produjo el vmito negro en el presente esto con mayor frecuencia y malignidad que en los primeros meses de este ao y en muchos otros anteriores. La generalidad con que esa fiebre ha invadido a los europeos y a los habitantes del campo que por primera vez han venido a esta ciudad, la violencia con que ha corrido sus perodos y el trmino tan funesto y horroroso que regularmente ha tenido, slo se observ en 1794 cuando arrib a este puerto la escuadra del excelentsimo seor don Gabriel de Aristizbal. Y como los mismos agentes han influido, aunque con menos actividad en los barrios extramuros y en la villa de Guanabacoa, tambin se han experimentado en esos lugares los propios efectos, frustrando la confianza que se tena de preservarse en ellos del vmito negro. Previendo la Comisin que en los aos sucesivos puede hacer los mismos estragos una enfermedad que, sin ser contagiosa, no excepta ningn temperamento, ni sexo, ni constitucin, ni edad, y que cuanto ms fuerte y robusto es el individuo le ataca con mayor violencia; sin desistir de realizar en la villa de Guanabacoa la hospedera que ha proyectado, encarga y recomienda eficazmente a los colonos nacionales y extranjeros que quisieran establecerse en esta Isla se dirijan a los puertos de Matanzas, Nuevitas, Cuba y Trinidad, donde el vmito negro es mucho menos frecuente que en esta ciudad, por su diversa situacin topogrfica, o porque en esos pueblos an no concurren las causas que alteran en ste los elementos de su atmsfera. Adems de disfrutar en ellos de todas las gracias y exenciones concedidas por la citada Real Cdula, se abonarn por sus respectivas autoridades tres reales diarios para alimento a los padres de familia y a los adultos, y la mitad a cada hijo o menor de quince aos por tiempo de dos meses; y si les acomodare situarse en los campos, o en otros lugares interiores o martimos, se les dar un peso por legua para bagaje a los primeros y la mitad a los segundos. Los vveres y provisiones, y los instrumentos y mquinas de agricultura o industria que se introduzcan por el puerto de Nuevitas en buques nacionales o extranjeros y se destinen a sus pobladores, estn exentos de todo derecho por tiempo de dos aos contados desde que se verifique la primera expedicin de esa clase. Y en cuanto a los dems efectos y mercancas de lcito comercio que sean para uso y consumo de los mismos colonos, pagarn solamente la mitad de los derechos que se satisfacen en

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OBRAS 148\ 148\ 148\ 148\ 148\ esta administracin principal de rentas Reales, disfrutando de esa gracia concedida a la ciudad de Baracoa por Real Orden de 13 de diciembre de 1816. Las autoridades de Nuevitas podrn conceder permisos parciales para que los cargamentos o efectos que all no se expendieren puedan internarse a Puerto Prncipe, presentndose en su aduana y pagando los derechos establecidos. En los puertos de Nuevitas y Guantnamo no slo se conceder a los pobladores el terreno necesario para construir su habitacin en el pueblo, sino tambin para cultivarlo a los que se dediquen a la agricultura. Tambin se repartir entre ellos la hacienda Santo Domingo, situada hacia la costa del norte, distante diez leguas al oeste de la villa de Santa Clara, cinco de una iglesia auxiliar de su parroquia, setenta de La Habana y dos y media al norte del camino real de esta ciudad a la de Cuba. Su extensin es de cuatro leguas y media, que contienen seiscientas de nuestras caballeras y diecinueve mil doscientos noventa y seis acres de los Estados Unidos. La tierra es muy llana, parte negra y parte arenisca en su superficie; pero toda de la mejor calidad, no slo para las culturas ya establecidas en esta Isla, sino tambin para todas las dems que quieran emprenderse. En sus inmediaciones se cosecha el trigo que se consume en aquellos pueblos; y si el cultivo de este grano se fomenta en proporcin de la feracidad del suelo, no dependeremos del extranjero en un artculo tan necesario ni volver a pagarse en La Habana hasta cincuenta pesos por un barril de harina de ocho arrobas no completas. Sus bosques son alterosos y muy poblados de cedros, caobas, canas y otras maderas tiles y preciosas. Adems de varios manantiales y arroyos que fertilizan este terreno, el ro Sagua la Grande lo divide por medio, y en sus hermosas vegas puede prosperar mucho y excelente tabaco. El embarcadero de ese ro dista poco ms de siete leguas del centro de la hacienda, cuyas maderas bajarn fcilmente por sus aguas hasta aquel punto. All se ha construido una ermita donde se celebra los das festivos, y se cuentan ya cien casas distribuidas en tres calles con cuatro almacenes de vveres y otros efectos. Aunque la embocadura del ro en la costa del norte slo dista de este lugar tres leguas y media por tierra, las tortuosidades que forma en su curso alejan esos puntos ms de siete leguas. Sin embargo, por aqulla entran goletas y otros barcos menores que suben hasta el embarcadero, y conducen a esta ciudad las mejores maderas para sus edificios y menajes, y pueden tambin proveerla de lea, carbn y otros artculos. A cada persona blanca de ambos sexos que llegue o exceda de la edad de dieciocho y sea capaz de trabajar, si estuviere ya en Nuevitas o se estableciere en su jurisdiccin antes de abril de 1821, se conceder una caballera de tierra o treinta y dos acres en absoluto dominio y propiedad, con la

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /149 /149 /149 /149 /149 precisa condicin de empezar su desmonte y cultivo en los seis meses primeros, contados desde la posesin, y de tener abierta y aprovechada su mitad al menos en los siguientes dos aos. Al que as no lo cumpliere, se le privar de su suerte y se dar a otro colono. Los que pretendieren situarse en la famosa baha de Guantnamo o en la hacienda Santo Domingo desde enero de 1820 hasta diciembre de 1821, gozarn de la misma gracia bajo las condiciones expresadas. Cumplido ese trmino en estos dos parajes, y en Nuevitas desde abril de 1821, la concesin de tierras ser a censo redimible, estimndolas el primer ao, es decir, en Guantnamo y Santo Domingo, desde enero de 1822, y en Nuevitas desde mayo de 1821, a razn de cien pesos caballera o treinta y dos acres, al segundo siguiente se aumentar su valor a ciento veinticinco pesos, y progresivamente otros veinticinco pesos cada ao hasta el dcimo inclusive, en que se dar nueva regla acerca de este punto segn las circunstancias. Sobre el valor respectivo de las tierras se pagar el rdito de cinco por ciento anual desde el cuarto ao de la posesin en adelante, entendindose muertos o gratuitos los tres primeros. Cuando la Comisin adquiera en propiedad seis leguas de tierra que solicita en la baha de Jagua, y no duda conseguirlas, se repartirn entonces en los mismos trminos que las anteriores. Hasta ahora se ha emprendido la poblacin de esa baha bajo un contrato particular celebrado con el teniente coronel don Luis de Clouet, a quien se concedieron cien caballeras para que las divida entre las doce familias que ha conducido ya y las dems que debe transportar. El tiempo ms oportuno para llegar a esta Isla los europeos no aclimatados en ella es desde principio de octubre hasta febrero. Disminuido entonces el calor, y sucesivamente las grandes lluvias, los artesanos que se establezcan en los pueblos martimos no sentirn una diferencia tan sensible en las cualidades del clima, y los colonos que se dediquen a la agricultura podrn emprender con menos peligro sus mayores trabajos, que son desmontar y limpiar el terreno. En las otras estaciones el calor no slo ofende a los labradores estimulndoles excesivamente, sino tambin por los vapores que extrae de la tierra cuando se abre y rompe la vez primera, y de los vegetales corrompidos entre los bosques por las lluvias que los inundan. Para evitar los nocivos efectos de esas mismas causas slo en aquellos meses se abrirn pozos y zanjas, ya sean para dividir y acotar las heredades o para dar curso a las aguas estancadas, cuyas exhalaciones producen muchas enfermedades. Donde hubiere esos pantanos, se alejar la habitacin cuanto sea posible, eligiendo siempre para construirla el terreno ms seco y elevado. No se plantarn rboles inmediatos a ella, ni se pondr ningn obstculo a la libre y continua ventilacin. Y siendo los vientos del este que llamamos brisas los nicos que nos refrigeran en el verano y esto, y el sur el ms

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OBRAS 150\ 150\ 150\ 150\ 150\ desagradable, convendr situar las casas de modo que participen de los primeros y eviten el segundo. Tanto en ellas como en la ropa y personas se conservar el mayor aseo y limpieza. Los sujetos que llegaren muy robustos, con el rostro y los ojos notablemente encarnados, sintieren dolor y peso en la cabeza, y que siendo laboriosos no pudieren ejercitarse por pereza y extraordinario cansancio despus de un corto trabajo; stos, cuyas fuerzas estn oprimidas por la excesiva cantidad de sangre, debern disminuirla con las sangras convenientes, se abstendrn de toda fatiga al sol, tomarn a las once de la maana un vaso de agua de tamarindo o naranjas y se baarn en agua de pozo o de ro. Los que estando en ayunas percibieren un gusto desagradable por tener en la lengua una costra blanca o amarilla, se sintieren inapetentes, con indigestiones, nuseas o diarreas; a estos convendr evacuarlos con un suave laxante o emtico, y se abstendrn de bebidas cidas y frutas. Todos vivirn frugalmente as en los pueblos como en el campo; slo en las comidas tomarn un poco de vino los que estuvieren acostumbrados a beberlo; del aguardiente y dems licores espirituosos usarn nicamente mezclndolos con agua cuando sea gruesa y no se encontrare otra de mejor calidad. Ni sta podr tomarle fra o sin algn licor cuando el cuerpo est sofocado por el trabajo o ejercicio al sol. Entonces ser an ms nocivo baarse, exponerse a las lluvias o desnudarse al aire hmedo o fro. Siempre ofender la salud dormir en lugares hmedos o que no estn cubiertos del sereno. Si en todos los pases es preciso para gozar de salud observar la mayor sobriedad no slo en la bebida y comida, sino tambin en el ejercicio y la quietud, en el sueo y la vigilia, en los placeres, en las pasiones y en todas las causas fsicas y morales que pueden alterar nuestra constitucin; mucho ms es necesaria esa templaza en unas regiones donde el europeo advierte en todo novedad o diferencia. Y aunque es imposible evitar absolutamente aquellas enfermedades que proceden de una alteracin muy sensible y repentina en las cualidades de la atmsfera o en la proporcin de los gases respirables; sin embargo, muchas personas se preservarn de ellas con las precauciones indicadas, y en otras se disminuir la gravedad de los sntomas. En prueba de esta asercin slo referir un hecho muy reciente. De las tropas que llegaron de la Pennsula a esta Plaza en fines de agosto ltimo, se destinaron sesenta hombres al cuerpo de dragones de Amrica. stos se baaban en el mar todos los das a las cinco de la maana. Volvan al cuartel situado en un barrio de extramuros, se desayunaban y permanecan en una cuadra espaciosa y ventilada cuidando solamente de sus armas y montura. A las once se daba un vaso de agua de tamarindos al que no tena alguna indisposicin que lo impidiera. Coman frugalmente, volvan a baarse a las cinco de la tarde y continuaban pasendose alrededor del

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /151 /151 /151 /151 /151 cuartel hasta las ocho de la noche, custodiados cada diez hombres por un sargento o cabo de la confianza de los jefes para evitar que entrasen en las tabernas y cometieran otros excesos. Se recogan a esa hora y cenaban un gaspacho. Observando este rgimen por espacio de dos meses muy pocos de ellos han enfermado, y ni uno solo ha fallecido en esta fecha. Habana y noviembre 20 de 1819. Toms Romay .EXTRACTO DE LOS ACUERDOS DE LA COMISI"N DEL GOBIERNO ENCARGADA DE PROPONER LOS MEDIOS DE FOMENTAR LA POBLACI"N BLANCA DE ESTA ISLA*La expresa recomendacin que hace Su Majestad en la Real Cdula de 21 de octubre de 1817 para que con preferencia se pueble con europeos la parte oriental de esta Isla; el engrandecimiento poltico y militar que va adquiriendo la antigua Hait; la ocurrencia que en principio de este ao alarm la provincia de Cuba y mereci la atencin del primer Jefe y de varias corporaciones de esta Capital; el extraordinario aumento de su poblacin, pues excediendo de cien mil almas es muy desproporcionada a la del resto de la Isla, resultando de aquel desaliento y mengua de su industria y agricultura; los estragos que hacen las enfermedades epidmicas en los forasteros que llegan a este puerto cuando en otros se desconocen o son menos funestas; tantos y tan poderosos motivos de obediencia y gratitud al Soberano, de inters y celo por nuestra conservacin y prosperidad, de compasin y beneficencia con el hombre incauto y desvalido, han ocupado muy detenidamente la consideracin de la Comisin de Gobierno encargada de proponerle los medios de fomentar la poblacin blanca de esta Isla. Ninguno ha omitido de cuantos juzgaba oportunos para satisfacer el importante objeto de su instituto. Tan solcita en atraer colonos europeos como en conservarlos despus de adquiridos, ha visto con horror que una enfermedad desoladora invadindoles con la mayor violencia luego que pisan este suelo frustraba sus esperanzas y las nuestras. Para preservarlos y cumplir sus deberes no considera ya la villa de Guanabacoa como un asilo seguro contra la fiebre amarilla o vmito negro. Hasta ahora se haban circunscrito sus mayores epidemias dentro del recinto de esta ciudad; mas la presente lo ha traspasado, y en sus barrios extramuros y aun en aquella villa se han visto por primera vez algunas vctimas de esa enfermedad. Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1820, t. 7, p. 65.

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OBRAS 152\ 152\ 152\ 152\ 152\ Previendo la Comisin que en los aos sucesivos, si concurren las mismas extraordinarias causas que en el presente, pueden experimentarse iguales resultados; sin desistir de realizar en Guanabacoa la hospedera que ha proyectado para transportar a ella los colonos que lleguen a este puerto, si posible fuera desde el mismo buque que los conduce; ha empleado cuantos recursos estn al alcance de sus facultades para persuadirles a que se dirijan desde Europa a los puertos de Matanzas, Nuevitas, Cuba y Trinidad. En ellos se les abonarn por sus respectivas autoridades los mismos auxilios que perciben en esta ciudad, tres reales diarios para alimentos a los adultos de ambos sexos, y la mitad a los menores de quince aos, por tiempo de dos meses, un peso por legua para bagaje a los primeros y cuatro reales a los segundos que quieran establecerse en los campos o en otros pueblos interiores o martimos; y si fuere ms cmodo hacer el viaje por mar, tambin se les pagar el pasaje. En el pueblo de San Fernando de Nuevitas, que ya contiene ms de cuatrocientas personas, la mayor parte de ellas artesanos y labradores, provedos de todo lo necesario con varios almacenes de vveres, ropas y otros efectos, no slo se conceder a cada colono un solar para construir su habitacin, sino tambin tierras de la mejor calidad a los que se dediquen a la agricultura. Iguales terrenos encontraron en mil caballeras o treinta y dos mil acres de los Estados Unidos, contiguos a la famosa baha de Guantnamo. Las grandes ventajas que ofrece su poblacin por las circunstancias que rene han excitado a los ilustres jefes que presiden esta Comisin a solicitar de Su Majestad habilite ese puerto en clase de menor con las gracias concedidas al de Baracoa en Real Orden de 13 de diciembre de 1716, y que entretanto se permita la entrada de embarcaciones y su despacho bajo las reglas que rigen en la aduana de Cuba, pagando los mismos derechos y el adicional de dos por ciento sobre los frutos de exportacin. Su producto se ha destinado para construir una batera que defienda el puerto, la aduana y una viga, siendo ese gravamen muy inferior a los costos que sufren los hacendados de aquellas inmediaciones conduciendo por tierra sus frutos a los puertos de Cuba o Baracoa. Tambin se repartir entre los nuevos pobladores la hacienda Santo Domingo, cuya propiedad adquiri la Comisin en precio de veinte mil pesos. Est situada hacia la costa del norte, distante diez leguas al oeste de la villa de Santa Clara, cinco de una iglesia auxiliar de su parroquia, setenta de La Habana y dos y media al norte del camino real de esta ciudad a la de Cuba. En las seiscientas caballeras o diecinueve mil doscientos noventa y seis acres que contiene ese fundo, slo en sus linderos se encuentra algn terreno pedregoso. El resto de la tierra es muy llana en parte negra y alguna porcin arenosa en su superficie; pero toda de la mejor calidad, no slo para las culturas ya establecidas sino tambin para todas las dems

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /153 /153 /153 /153 /153 que quieran emprenderse. En sus inmediaciones se cosecha el trigo que se consume en aquellos pueblos, y en las hermosas vegas que forma el ro Sagua la Grande que divide por medio esa hacienda puede cultivarse mucho y excelente tabaco. Las maderas de cedro, caoba, cana y otras tiles y preciosas de que abundan sus montes bajan fcilmente por ese ro hasta el embarcadero que dista poco ms de siete leguas del punto cntrico de la hacienda; y desde aquel paraje, donde se ha formado una poblacin y llegan barcos menores, se conducirn a esta capital con las dems producciones de la industria y agricultura. A cada persona blanca de ambos sexos que llegue o exceda de la edad de dieciocho aos y sea capaz de trabajar, si estuviese ya en Nuevitas o se estableciere en su jurisdiccin antes de abril de 1821, se conceder una caballera de tierra o treinta y dos acres en absoluto dominio y propiedad, con la precisa condicin de empezar su desmonte y cultivo en los seis meses primeros, contados desde la posesin, y de tener abierta y aprovechada su mitad al menos en los siguientes dos aos. Al que as no lo cumpliere se le privar de su suerte y se dar a otro colono. Los que pretendieren situarse en la baha de Guantnamo o en la hacienda Santo Domingo, desde enero de 1820 hasta diciembre de 1821, gozarn de la misma gracia bajo las condiciones expresadas. Cumplido ese trmino en estos dos parajes, y en Nuevitas desde abril de 1821, la concesin de tierras ser a censo redimible, estimndolas el primer ao, es decir en Guantnamo y Santo Domingo desde enero de 1822 y en Nuevitas desde mayo de 1821, a razn de cien pesos por caballera o treinta y dos acres; en el segundo siguiente se aumentar este valor a ciento veinticinco pesos, y progresivamente otros veinticinco pesos en cada ao hasta el dcimo inclusive, en que se dar nueva regla acerca de este punto segn las circunstancias. Sobre el valor respectivo de las tierras se pagar el rdito de cinco por ciento anual desde el cuarto ao de la posesin en adelante, entendindose gratuitos los tres primeros. La poblacin de la baha de Jagua tan recomendada en diversos tiempos por Su Majestad y emprendida varias ocasiones sin efecto alguno, se ha verificado al fin bajo los auspicios de las primeras autoridades de esta Isla y con los auxilios que por su orden ha franqueado la Comisin al teniente coronel don Luis de Clouet. Este antiguo oficial del regimiento de Luisiana, siempre fiel y adicto a nuestro augusto Soberano, se comprometi a transportar de aquella provincia a ese punto en el tiempo de dos aos a cuarenta familias de los espaoles que fueron vasallos del Rey Nuestro Seor, y que desean serlo y establecerse en sus dominios, o de naturales de otros pases, arreglndose a las circunstancias prevenidas en la Real Cdula de poblacin y a las que estipul en un contrato particular celebrado con los referidos jefes. En su consecuencia, ha conducido ya a Jagua doscientos cuarenta y una personas de ambos sexos, dividiendo entre los labradores

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OBRAS 154\ 154\ 154\ 154\ 154\ algunas de las cien caballeras que se le concedieron con ese objeto. Entretanto la Comisin ha hecho proposiciones a seis leguas de tierra inmediatas a ese puerto; y luego que adquiera su propiedad, como lo espera confiadamente, las repartir en los mismos trminos que las de Nuevitas, Guantnamo y Santo Domingo. Los negros bozales que tengan preciso destino a los colonos o a la nueva poblacin de Jagua, las provisiones de boca, los instrumentos y tiles de agricultura e industria, se han eximido de los derechos reales y municipales por trmino de cinco aos. Las manufacturas de algodn, lino, seda, lana y dems gneros y mercancas de comercio, slo pagarn por el mismo tiempo la mitad de los derechos establecidos, o que se establecieren en los dems puertos habilitados de esta Isla. A fin de preservar a los colonos que lleguen a esos lugares o a otros de ella de las enfermedades que experimentan los primeros das por la variedad del clima y otras causas locales, ha hecho publicar la Comisin1 varias reglas de higiene manifestando la estacin ms oportuna para arribar a estos puertos, y la sobriedad que deben observar no slo en la bebida y comida sino tambin en el ejercicio y la quietud, en el sueo y la vigilia, en los placeres, en las pasiones y en todas las causas fsicas y morales que pueden atraer nuestra constitucin. Y aunque no es posible evitar absolutamente aquellas enfermedades que proceden de una alteracin muy sensible y repentina en las cualidades de la atmsfera o en la proporcin de los gases respirables, sin embargo la experiencia tiene acreditado que muchas personas se preservan de ellas con las precauciones indicadas y en otras se disminuye la gravedad de los sntomas. Para esos casos y los dems que inevitablemente ocurren en los campos, donde muchas veces carece de facultativo por el corto nmero de ellos y la gran distancia que media entre los pueblos y algunas haciendas, cuya falta ser ms sensible cunto ms se aumente la poblacin, ha suplicado a Su Majestad la misma Comisin por el conducto del excelentsimo seor Capitn General y el seor intendente de Ejrcito, se digne permitir que vengan a esta ciudad seis alumnos del colegio de Cdiz que hayan concluido la teora y prctica de la Medicina y ciruga, a los cuales se les dar al menos alojamiento en una hacienda de campo y quinientos pesos anuales, debiendo esperar de su pericia mayores emolumentos; y que para no hacerles gravoso el pasaje, se transporten en clase de segundos profesores en los correos de Su Majestad que sucesivamente salgan de dicho puerto. Tales son los objetos que la Comisin ha juzgado dignos de proponer a las autoridades que la han constituido, esperando con la mayor confianza de su inters y celo por la conservacin y tranquilidad de esta Isla, por su engrandecimiento y prosperidad, que recomendndolos eficazmente a la 1 Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana t. 36, p. 313.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /155 /155 /155 /155 /155 beneficencia de nuestro augusto Monarca se dignar sancionarlos para que sean efectivas las gracias y exenciones que concede en la Real Cdula de poblacin. Habana y noviembre 30 de 1819. Toms Romay .INFORME SOBRE LA NECESIDAD DE AUMENTAR LA POBLACI"N BLANCA EN ESTA ISLA*Junta General de la Real Sociedad Econmica de 20 de diciembre de 1823 El amigo Romay ley el siguiente informe. Convencido el Cuerpo Patritico de la imperiosa necesidad de fomentar la poblacin blanca de esta Isla constndole por los padrones de 1816 que slo llegaba a doscientas setenta y cuatro almas, cuando la de color exceda de trescientos veintisis mil, aumentndose rpidamente con la libre introduccin de esclavos, confi tan importante asunto a los seores don Jos Ricardo O’Farrill, don Juan Montalvo, don Andrs Juregui, don Antonio del Valle Hernndez y al amigo que informa, nombrado posteriormente secretario por la misma Comisin. Penetrada ntimamente de la gravedad y urgencia del encargo que se le confiaba procur desempear con la mayor eficacia los dos puntos que le fueron recomendados, a saber, lo que poda y deba hacerse de pronto dentro de los lmites que permitan nuestras leyes; y lo que era necesario impetrar de Su Majestad con apoyo de las autoridades de esta Isla con este objeto present a la Sociedad para que elevase al supremo gobierno una representacin a la cual se adhirieron el excelentsimo Ayuntamiento, y la junta econmica del Real Consulado, suplicando se concedieran a la Isla de Cuba las mismas exenciones y franquicias que se dispensaron a la de Puerto Rico en Real Cdula de 10 de agosto de 1815, siendo una de las principales admitirse en ella a todos los espaoles europeos y americanos que quisieran establecerse, y tambin a los extranjeros labradores y artesanos de las potencias amigas o neutrales, acreditando ser catlicos romanos. Por Real Cdula de 21 de octubre de 1817 no slo se dign el Rey repetirnos aquellas gracias, sino tambin algunas otras reservadas a su real munificencia, confindose su ejecucin al excelentsimo seor Capitn General y al seor intendente de Ejrcito. Previniendo uno de sus artculos que dichos seores nombrasen tres vecinos respetables para que les propusieran cuanto estimasen ms conducente al objeto, reeligieron a los mismos seores O’Farrill, Montalvo y Juregui, nombrando para su* Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, f. 224; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 332-334.

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OBRAS 156\ 156\ 156\ 156\ 156\ plentes a los seores don Juan O’Farrill, don Jos Mara Pealver y don Rafael Gonzlez, permaneciendo el mismo secretario. Estimndose indispensable proporcionar algunos auxilios a los nuevos colonos, propuso la Comisin entre otros artculos la exaccin de seis pesos por cada negro varn que se introdujera de frica por todos los puertos habilitados de esta Isla, eligiendo para depositario de ese fondo al seor don Prspero Amador Garca. Aprobada dicha pensin por las autoridades locales, y confirmada por Su Majestad, produjo lo suficiente para socorrer con veintids pesos cuatro reales a cada uno de los cinco mil colonos indigentes que entraron hasta marzo de 1820 para fomentar las poblaciones de Jagua y Nuevitas, y para adquirir en precio de veinte mil pesos la hacienda de Santo Domingo, distante diez leguas al oeste de la villa de Santa Clara, cuya extensin de cuatro leguas de terrenos los ms feraces ofrece ventajas muy considerables a la poblacin y agricultura. Instalada la Diputacin de esta provincia en el siguiente abril reasumi ese encargo en uso de sus atribuciones; pero terminando en noviembre inmediato el trfico de negros y rehusando algunos deudores al fondo de poblacin satisfacer sus crditos, careci aquella corporacin de medios con que facilitar la colonizacin de blancos. Sin embargo, muchos se establecieron en Jagua, invirtiendo en sus progresos sumas considerables, e igualmente en Nuevitas. Se adquirieron veinte caballeras de tierra en la hacienda de San Carlos de las Cabezas, jurisdiccin de Filipinas, cedidas por el seor Conde de Bayona; y en cumplimiento de la Real Cdula de 26 de febrero de 1820 promovi la habilitacin del puerto de Mariel obstruyndose las lisonjeras esperanzas que ofreca en favor de nuestra agricultura y comercio por el nuevo reglamento de Aduanas que no incluy ese puerto de primer orden ni entre los de segunda clase. Derogada esa ley por el feliz restablecimiento de Su Majestad a la plenitud de sus derechos, exige la obediencia a sus rdenes y la pblica autoridad y conveniencia que se habilite dicho puerto a comercio libre en los mismos trminos que lo estaba el de Matanzas en 1820, allanando las dificultades que se presentan acerca del lugar que debe elegirse para la poblacin. Est pendiente el informe que se pidi a la extinguida Diputacin por dos Reales "rdenes sobre las gracias que ha solicitado el seor coronel don Luis de Clouet como poblador de la colonia de Jagua. Exceden de veinte mil pesos los que se deben a Su Seora por gastos hechos en ella a virtud del contrato que celebr con las primeras autoridades de esta Isla. El fondo de poblacin es acreedor a cerca de treinta mil pesos de varios individuos de comercio de esta plaza interesados en el trfico de negros; ha suplido ms de veinte mil a la Real Hacienda y siete mil trescientos cincuenta y siete a la extinguida Diputacin Provincial. Permanecen absolutamente yermas las veinte caballeras de tierra en la hacienda San Carlos; casi en el mismo estado la gran y frtil hacienda Santo Domingo; la poblacin de Jagua no est concluida, restan por

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /157 /157 /157 /157 /157 repartirse algunas caballeras de tierra de las que cedi don Agustn de Santa Cruz, cuyo valor no se le ha satisfecho todava ni se ha evacuado el informe prevenido por Su Majestad sobre la gracia que pretendi de ttulo de Castilla. Por ltimo, la necesidad de aumentar la poblacin blanca de esta Isla, principalmente en su parte oriental, es ahora mucho ms urgente que en 1716. Habana y diciembre 18 de 1823. Toms Romay Y en su vista se acord se insertara en esta acta y que con copia certificada de ella se oficie al excelentsimo seor Gobernador y Capitn General para que Su Excelencia en uso de sus facultades y atendida la urgente e imperiosa necesidad que hay de aumentar la poblacin blanca de esta Isla, se sirva adoptar todas las medidas necesarias para conseguir tan til y benfico objeto.OFICIO DE LA JUNTA DE POBLACI"N BLANCA*OFICIO. De orden del excelentsimo seor Gobernador y Capitn General se inserta en este diario lo que a continuacin se expresa: Certifico: Que en sesin celebrada el da de la fecha por la Junta de Poblacin, presidida por el excelentsimo seor Gobernador y Capitn General, habiendo comprendido que se discutan varios medios de hacer ineficaz el arbitrio de cuatro por ciento sobre costas concedido a esta Corporacin para satisfacer sus atenciones, y que si llegaban a practicarse se disminuira muy considerablemente la recaudacin, siendo uno de ellos ponerse pagados sus derechos los veedores y tasadores de fincas con la nota de descontado al cuatro por ciento para que lo pierda el fondo, por no volver a devengar otros aquellos ministros, ni considerrseles en las tasaciones que se decretan a la terminacin de los procesos algunos derechos de que poderse indemnizar el cuatro por ciento del impuesto. Tambin el perjuicio que recibe el fondo y aun el pblico de la costumbre que van introduciendo algunos ministros, y hasta abogados y procuradores en sus escritos, de sentar el honorario agregando la propia nota de descontado el cuarto por ciento, acord que para remediar uno y otro abuso se sirviera Su Excelencia prescribir a los dos tasadores de costas de esta Capital y a todos los de las ciudades y villas de la Isla por conducto de sus autoridades, exceptundose solamente los de la ciudad de Puerto Prncipe, las siguientes reglas. Primera Que por ningn tribunal ni escribana se consienta la exhibicin de tasaciones de fincas, ni recibos de veedores con la indicada nota de satisfechos sus derechos con el descuento sin que contemporneamente se presente el documento justificativo de haberse enterado lo correspon* Diario de la Habana 12 de septiembre de 1832.

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OBRAS 158\ 158\ 158\ 158\ 158\ diente al impuesto para su agregacin a los autos en que conste, y de lo contrario no valgan ni produzcan efecto alguno tales resguardos. Segundo Que ninguna cantidad de fondo en depsito se mande pagar por cuenta de derecho a ningn ministro sin hacerlo en el acto el descuento, y dejar en autos constancia del entero. Tercero En el modo de hacer efectivo el descuento de partidas de derechos que para el despacho es costumbre anticipar en ciertos casos a jueces, asesores y fiscales rubricndolas al margen en prueba de ello, se est a lo ya prevenido y acordado sobre el particular. Cuarto Que siendo los tasadores de costas los nicos encargados de hacer la rebaja y descuentos para que se verifique con el debido arreglo y justa igualdad, nadie se crea facultado para hacerlo por s, y si lo intentase se entienda como no puesta semejante nota y que habrn de ejecutarlo los tasadores de costas, precisamente por s y bajo su responsabilidad. Quinta y ltima. Que se haga seria prevencin a los mismos tasadores, igualmente bajo su responsabilidad, de que han de cuidar cuando se les pasen los procesos, descubrir cualquier gnero de fraudes o abusos con que se pretenda perjudicar la exacta recaudacin del impuesto procurando su remedio; y en caso de no conseguirlo por medios pacficos extrajudiciales, denunciarlo a la autoridad para la pronta subsanacin que corresponda. Pasndose a Su Excelencia copia certificada de esta acta, para que si se sirve aprobarla la comunique y obre sus efectos. Habana y julio 20 de 1832. Es copia. Doctor Toms Romay secretario. Es copia. Antonio Mara de la Torre y Crdenas.COMUNICACI"N DIRIGIDA AL CAPITN GENERAL RESPONDIENDO A UNA ORDEN DE LA REGENCIA PROVISIONAL DEL REINO*Excelentsimo seor: Con oficio del 2 del corriente se sirvi Vuestra Excelencia comunicarme copia de una orden de la Regencia Provisional del Reino fecha 8 de Febrero ltimo dirigida por el excelentsimo seor secretario de Estado y del Despacho de la Gobernacin de Ultramar a consecuencia de una exposicin de la Junta de Fomento de esta ciudad, elevada por el excelentsimo seor intendente de Ejrcito su presidente, sobre la importante y urgente necesidad de aumentar la poblacin blanca de sta Isla, previnindome Vuestra Excelencia que con vista de los antecedentes de que tenga conocimiento esta Junta de Poblacin emita mi opinin sobre los particulares a que se contrae dicha orden; a saber, en qu punto ser ms conveniente Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 402-409.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /159 /159 /159 /159 /159 invitar a la emigracin, qu gracias y concesiones podrn proponerse para estimular a ella, y qu recursos puedan escogerse y se estimen practicables para conseguir se establezcan y radiquen en esta Isla los que emigraren de la Pennsula, Islas Canarias y Baleares y de otras naciones amigas o neutrales. Sin embargo de las gracias, privilegios y franquicias concedidas por la Real Cdula de 21 de octubre de 1817 a todos los colonos nacionales y extranjeros que se establecieron en esta Isla, y de la cual acompao un ejemplar, la Junta de Poblacin deseando estimularlos mucho ms ofreci abonarles el pasaje, tres reales diarios a los mayores de dieciocho aos de ambos sexos, real y medio a los menores de aquella edad en los dos primeros meses de su arribo a esta Isla y la hospitalidad necesaria a los que enfermaren durante ese tiempo, siempre que fuesen catlicos romanos, labradores, albailes, carpinteros, picapedreros, toneleros y herreros. A los labradores se les concedi tambin una caballera de tierra o treinta y dos acres de los Estados Unidos a censos redimibles, sin pagar pensin alguna en los tres primeros aos, y en los siguientes cinco pesos por cada caballera, con la precisa condicin de empezar su desmonte y cultivo en los seis primeros meses contados desde el da de la posesin, y al que no lo cumpliese se le privaba de su suerte. A las esposas y a los hijos de ambos sexos mayores de dieciocho aos se les haca la misma donacin, y tambin por cada tres hijos menores de dicha edad. Esas promesas cumplidas religiosamente atrajeron a esta Isla ms de diez mil colonos desde 1818 hasta 1820, en que extinguido con el trfico de negros el nico arbitrio con que contaba esta Corporacin quedaron paralizadas todas sus empresas, y slo ha podido conservar las que haba principiado. Mas en el da en que Rusia, Brasil, los Estados Unidos de Amrica septentrional y las nuevas repblicas de la meridional hacen proposiciones muy halageas para adquirir pobladores, es indispensable que nosotros esforcemos las anteriores con el objeto de que nos prefieran a esas naciones. As, pues, ratificando la oferta de pagar el pasaje y dos meses de racin a todo artesano, se extender a cuatro aos la excepcin de abonar el canon a los labradores por el terreno que se les consigne. Si fuere montuoso se les suministrar adems ocho meses de raciones, a razn de tres reales diarios a los mayores de dieciocho aos y la mitad a los menores, y a cada uno de los primeros que sea capaz de desmontar se le proveer de dos hachas, dos azadones y dos guatacas, abstenindose de esos trabajos en los meses de junio hasta septiembre, en los cuales siendo muy frecuentes y copiosas las lluvias, y excediendo el calor de treinta grados se corrompen los vegetales y exhalan miasmas muy nocivas a la salud, principalmente en los forasteros. A los que se destinaren a tierras abiertas se les conceder seis meses de racin, una yunta de bueyes y los instrumentos y tiles necesarios para la labranza.

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OBRAS 160\ 160\ 160\ 160\ 160\ Estas ofertas, y las gracias y privilegios dispensados en la citada Real Cdula, se comunicarn por Vuestra Excelencia a los Capitanes Generales de las provincias de Espaa, de Islas Canarias y Baleares y a los cnsules de Su Majestad en los puertos de las naciones amigas o neutrales para que les hagan publicar del modo que estimen conveniente. Cuando los colonos se presenten a esta Capitana General solicitando la carta de domicilio se pasar su instancia al respectivo patrono para que con la mayor escrupulosidad y rectitud informe sobre su religin, ejercicio, conducta y dems circunstancias que podrn hacer til o perjudicial en esta Isla. Si el informe resultara favorable se expedir la carta de domicilio, y la presentar al seor vocal ms antiguo de la Junta de Poblacin para que califique los auxilios que deben proporcionrsele, y con su decreto pasar al secretario de esa Corporacin quien tomar su filiacin en el libro de asientos y librar contra el seor vocal depositario la cantidad que se le hubiere concedido, firmndose ese documento por el seor vocal ms antiguo, segn se practicaba anteriormente cuando esta Junta contaba con fondos disponibles. No pudiendo sin ellos desempear el importante asunto que se le recomienda de facilitar a los colonos el pronto abono de las cantidades que se les concedan, evitndoles los trmites necesarios que deberan seguir para percibirlas en las oficinas de la Real Hacienda, propongo: Primero, que los tasadores de costas de esta ciudad y el de la villa de Guanabacoa entreguen mensualmente al seor depositario la cantidad que recaudaren por el arbitrio del cuatro por ciento sobre costas procesales, y que las administraciones de las dems ciudades y pueblos de la Isla continen recaudando esos fondos de sus respectivos tasadores de costas, previa la anuencia del excelentsimo seor superintendente para enterarse la Real Hacienda de los suplementos que hubiere hecho a esta Corporacin, y proporcionar a los colonos que arribaren a otros puertos los auxilios indicados. Segundo, que habiendo invertido esta Junta ms de ciento sesenta mil pesos en establecer y fomentar una poblacin en la baha de Jagua, donde en 1819 slo se encontraban algunas chozas de pescadores extrayndose por ella clandestinamente las maderas ms preciosas y gran nmero de animales para la isla de Jamaica, se suplique a Su Majestad se digne conceder para los objetos de esta Junta como rditos de aquel capital treinta mil pesos anuales de los ingresos de aquella administracin, segn se acord en sesin de 4 de diciembre de 1827, siendo en el da mucho ms urgente y justa esta reclamacin por las ocurrencias que se experimentan y por haber ascendido aquellos ingresos en el ao pasado de 1839 a ciento treinta y seis mil setecientos sesenta y cuatro pesos cuatro y medio reales para invertir la expresada cantidad

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /161 /161 /161 /161 /161 en fomentar poblaciones en otros puertos que al cabo de veinte aos producirn al Real Erario iguales ingresos. Tercero, que Vuestra Excelencia se sirva oficiar al excelentsimo seor intendente de Ejrcito para que tenga a bien recomendar a las oficinas de la Real Hacienda que evacuen la rectificacin de la cuenta general que se present a esta Corporacin de las cantidades que ha sufrido para cubrir sus atenciones desde 3 de marzo de 1830 hasta fin de diciembre de 1838, y de lo que ha percibido de los tasadores de costas procesales de toda la Isla desde que se estableci el arbitrio del cuatro por ciento deducido de ellas, para llenar los objetos de esta Junta hasta la ltima fecha; y se devolvi a Su Excelencia con copia del informe de la Comisin encargada de examinarla y del acuerdo que le recay en la sesin de 29 de junio del ao prximo pasado, para que conste a esta Corporacin los fondos con que puede contar. Cuarto, que igualmente recomiende Vuestra Excelencia al excelentsimo seor superintendente que excite el celo del seor intendente de Cuba, a quien remiti el expediente sobre las tierras de Moa segn particip Su Excelencia en oficio de 2 de febrero ltimo, para que se saquen a subasta pblica, a fin de que se reintegre esta Junta de los cuatro mil setecientos sesenta y cinco pesos tres reales que supli para suministrar los ms precisos auxilios de hospitalidad, conducir y establecer en Moa los colonos que de Islas Canarias llegaron a Baracoa por cuenta del empresario don Andrs Garro, o se compense con los terrenos que correspondan a la cantidad suplida, prefirindose los ms inmediatos a la baha y por donde corre un ro que desagua en ella, en cuyas mrgenes se han establecido algunos naturales de esta Isla y de Canarias; parecindome conveniente en las actuales circunstancias que la Real Hacienda remate por el tanto los restantes para repartirlos a los nuevos colonos, cumplindose as las benficas intenciones de Su Majestad expresadas en la repetida Real Cdula, contribuyendo al mismo tiempo a la defensa y prosperidad de este pas y a los ingresos del Real Erario. Llegado este caso los forasteros que eligieron esas tierras vrgenes y no escasas de maderas tiles, fertilizadas por cuatro ros caudalosos y otros menores que dirigen su curso a la costa norte en la extensin de doce leguas comprendidas en la hacienda Moa y donde se encuentra una espaciosa baha distante veinticinco leguas de la punta de Mais y quince al oeste de la ciudad de Baracoa, arribarn a este puerto prefiriendo los meses de octubre hasta marzo, porque no siendo el calor tan intenso son menos frecuentes y agudas las enfermedades, debiendo observarse la misma precaucin en todo el litoral de esta Isla. Vuestra Excelencia de acuerdo con el excelentsimo seor superintendente nombrar en esa ciudad un

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OBRAS 162\ 162\ 162\ 162\ 162\ empleado de su confianza para que previos los informes anteriormente indicados les concedan los auxilios ofrecidos, y adems un peso por legua para bagaje hasta Moa donde se pondr en posesin del terreno asignado si fuere labrador, expidindose la carta de domicilio por el seor gobernador de Santiago de Cuba. En la colonia San Fernando de Nuevitas fundada en la ribera de una baha de la costa norte, distante veintids leguas al [noreste] de la ciudad de Puerto Prncipe, permanecen todava yermos muchos terrenos de las dos leguas que cedieron dos vecinos de aquella ciudad para fomentar esa poblacin; su director o el comisionado que tuviere en ese puerto se informar de las circunstancias que concurren en los colonos que se les presentaren, observndose escrupulosamente cuanto se ha recomendado sobre su admisin; en caso de ser tiles les conceder la carta de domicilio el seor teniente gobernador de Puerto Prncipe. Ninguno de los terrenos para labranza permanecen sin mercedarse en la colonia de Santo Domingo, situada en la parte oriental distante siete leguas de la costa norte, diez al oeste de la villa de Santa Clara y sesenta por el mismo rumbo de esta Capital. Comprada esa hacienda en 1818 por esta Junta en cantidad de veinte mil pesos, se ha repartido y poblado sucesivamente por espaoles, naturales de esta Isla y emigrados de Nueva Orleans que permanecan en esa provincia desde que perteneci a Espaa. El nmero de sus habitantes asciende en el da a mil seiscientos ochenta personas de las cuales mil cuatrocientas noventa y nueve son blancas y ciento ochenta y una de color. Pero en el rea destinada para fundar el pueblo permanecen muchos solares sin fabricarse y se distribuirn entre colonos artesanos. Los tributos de las tierras cultivadas exceden de mil pesos al ao, los cuales podrn invertirse en el fomento de la misma colonia proveyndola de capelln, de maestro de primeras letras y de un facultativo de Medicina y ciruga que asista gratuitamente a los enfermos pobres. Aunque el director de la colonia Reina Amalia, establecida en la isla de Pinos en 1828 como punto militar muy importante para la defensa de sta, no ha remitido todava el estado que se le pidi en 8 de noviembre del ao prximo pasado de las caballeras o lotes de tierra que estuvieren repartidos expresando la extensin de cada uno de ellos, los que actualmente no se hubieren mercedado y otras noticias muy necesarias para proceder esta Junta con el debido acierto en los progresos de esa naciente poblacin, sin embargo me consta que permanece inculta una porcin muy considerable de las tres leguas y cuarenta y una caballeras pertenecientes a la hacienda La Merced que compr esta Corporacin en 1829 para repartirla a los colonos, y de otra media legua y varios terrenos

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /163 /163 /163 /163 /163 cedidos para el mismo objeto por diferentes hacendados. Los nacionales y extranjeros que pretendieren establecerse en ella se dirigirn a este puerto de La Habana, y adems de suministrarles los socorros ya expresados y la carta de domicilio, se le abonar un peso por legua para bagaje hasta el surgidero de Bataban y el pasaje para trasladarse a la isla de Pinos, donde el director de esa colonia les dar posesin del lote de tierra que se le conceda. Habindose acordado por esta Junta en la sesin de 6 de octubre de 1828 que todos los expedientes, planos y documentos pertenecientes a la colonia de Jagua o Cienfuegos se pasaran a la Comisin regia establecida en esta ciudad en cumplimiento de una Real Cdula expedida aquel mismo ao, no puedo informar si an permanecen algunos terrenos sin cultivarse y solares yermos en la poblacin; pero Vuestra Excelencia como presidente de aquella Comisin podr pedir esas noticias, previniendo al mismo tiempo que se verifique la mesura y deslinde de las haciendas Caunao, Salado y otras inmediatas a la baha para conocer si resulta algn realengo que pueda destinarse para nuevos pobladores conforme a lo acordado en sesin de 24 de septiembre de 1827. En la de 5 de mayo de 1828 accedi esta Corporacin a la solicitud de don Jos Leytevidal, sargento mayor de la plaza de Cuba, ofreciendo levantar una poblacin en la baha de Nipe o Mayar, la mayor de toda la Isla comprendida en la hacienda San Gregorio de que era condueo, situada en la parte oriental de la costa norte de esta Isla, comprometindose a levantar el plano de la baha y de la poblacin, edificar en ella una iglesia y casa para el capelln, ceder en absoluta propiedad diecisis caballeras de tierra para ejido, proporcionar los materiales necesarios para que construyan veinticinco casas los primeros pobladores y repartir a censo reservativo todas las tierras que les corresponda en dicha hacienda, exigiendo solamente el cinco por ciento sobre el valor de trescientos pesos por cada caballera y concediendo a todos los colonos ocho aos muertos para el pago del canon referido, obligndose igualmente a las dems condiciones que prescriben nuestras leyes y reglamentos para merecer ttulo de Castilla sin la calidad de Justicia Mayor. En el mismo ao se entreg al interesado copia de dicho expediente para ocurrir por conducto del excelentsimo seor Capitn General a la sancin de Su Majestad y en esta fecha se ignora el resultado. Siendo tan interesante el fomento de la poblacin blanca en aquella parte de la Isla, se servir Vuestra Excelencia recomendar al seor gobernador de Cuba se informe si ha merecido la aprobacin Soberana, y en este caso se exigir a don Jos Leytevidal o a sus herederos el cumplimiento del contrato solemnemente estipulado con las primeras autoridades.

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OBRAS 164\ 164\ 164\ 164\ 164\ Por repetidas Reales "rdenes se ha prevenido que se pueble y fortifique Guantnamo, justamente llamado por Coln Puerto Grande, en la costa sur correspondiente al Departamento Oriental. Ignoro las causas que han obstruido una medida importantsima no slo para la prosperidad de la agricultura y comercio de este pas, sino tambin para precaverlo de una agresin extraa. Ese puerto es tan anchuroso y seguro, con tanto fondo y ofrece tales recursos que all se refugi y repuso la escuadra inglesa del almirante Vernon cuando a mediados del siglo anterior fue rechazada en Cartagena de Indias y derrotados los buques y el ejrcito. No es menos importante para los fines indicados la oferta que hizo el doctor don Jos de la Cruz Castellanos, vecino de Puerto Prncipe, de establecer una poblacin en el hermoso puerto de Banes que corresponde a la costa norte del Departamento Oriental; presentando el plano de ste y de aqulla, cediendo para ejidos y a los primeros pobladores cincuenta caballeras de tierra sin ninguna pensin de una hacienda de su propiedad enrededor del puerto, y ofreciendo repartir el resto de ella con un canon muy moderado siempre que se le anticipase alguna cantidad para conducir colonos y proporcionarle los primeros auxilios. Pero estando entonces exhaustos los fondos de esta Corporacin, qued paralizada esa empresa desde el 6 de agosto de 1830. No dudo que si ahora se le proporcionan los auxilios que necesitaba se preste a realizarla. Don Narciso de Justa, vecino de San Juan de los Remedios, se present a esta Corporacin ofreciendo ceder para fundar un pueblo en la ensenada de Caibarin el terreno necesario para iglesia, casas del capelln, Capitn del puerto, aduana, hospital, crcel, carnicera y un camino desde ese punto hasta aquella villa. La Junta dispuesta siempre a facilitar tan tiles proyectos, propuso al excelentsimo seor Gobernador y Capitn General en sesin de 13 de enero de 1834, comisionase al subteniente don Entraton Bans, agregado al cuerpo de Ingenieros, para que dirigiera aquellas obras. Condescendi Su Excelencia y sali para aquel destino en el mismo ao; ignorndose los progresos de esa comisin, podr Vuestra Excelencia requerirle si lo tiene a bien para que le informe de lo que haya ejecutado en su desempeo. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos aos. Habana y abril 26 de 1841. Toms Romay Excelentsimo seor.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /165 /165 /165 /165 /165COMUNICACI"N DIRIGIDA AL CAPITN GENERAL ACERCA DEL OFICIO QUE HUBO DE DIRIGIRLE COMUNICNDOLE EL PROYECTO DE CONVENIO QUE PRESENTA INGLATERRA PARA CONCEDER LA LIBERTAD A LOS ESCLAVOS INTRODUCIDOS EN ESTA ISLA DESDE OCTUBRE DE 1820*Excelentsimo seor: En oficio de 12 de agosto anterior, se sirvi Vuestra Excelencia comunicarme la orden de Su Alteza el Regente del reino de 15 de junio ltimo, copia de la nota pasada a nuestro Gobierno por la Legacin Britnica de Espaa y otra de un proyecto de convenio que presenta Inglaterra sobre conceder la libertad a los negros de frica introducidos en esta Isla desde el 30 de octubre de 1820, para que en vista de esos documentos informe lo que se me ofrezca y parezca, examinando la cuestin bajo el aspecto legal, el econmico, el de dignidad nacional y cualquier otro que consultando a los verdaderos intereses del pas conduzca al esclarecimiento del punto indicado. Para proceder con el orden debido me parece conveniente fijar la cuestin en un principio y manifestar, que no habiendo tenido Inglaterra ningn derecho para exigir de Espaa su consentimiento a los tratados de 1817 y 1835, menos lo tendr para que acepte los tres artculos que le propone en el nuevo proyecto de convenio, los cuales no fueron comprendidos en aquellos tratados y que son en realidad otras tantas leyes penales, y muy severas, que pretende imponer el Gobierno britnico a los espaoles que las hayan infringido. El derecho de las naciones es uno mismo en todas ellas. La ilustracin, el poder y las riquezas no autorizan a ninguna para intervenir en el gobierno de las otras, sea cual fuere su sistema, siempre que no las perjudique. Si esas circunstancias les concedieran alguna preeminencia, ninguna ventaja habran conseguido los hombres renunciando a su independencia y libertad primitiva para reunirse en sociedad, no pudiendo sta defender su existencia y propiedades de la fuerza fsica o moral de las otras. Como es una infraccin del derecho de gentes ocupar alguna nacin, estando en paz el territorio que otra posea, tambin lo es juzgar y castigar a los que habitan en cualquier lugar extrao. Lo primero es una usurpacin del dominio, lo segundo de la autoridad; y la autoridad y el dominio son dos atributos inviolables e imprescindibles de todo gobierno soberano. Podr un Estado contribuir a la perfeccin de otro mejorando sus instituciones para hacer Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 410-423.

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OBRAS 166\ 166\ 166\ 166\ 166\ felices a sus sbditos, pero por ms benficas que sean las innovaciones no podr usar de otros medios sino la persuasin y el ejemplo. Para obligar a cualquiera a recibir un beneficio es necesario tener alguna autoridad sobre l, y las naciones son absolutamente libres e independientes. De estos principios sancionados por los ms clebres publicistas resulta incontestablemente que Inglaterra, por ms abominable que considere la esclavitud y ms contraria a la naturaleza, no ha podido exigir de Espaa que la proscriba en sus dominios, ni sta condescender sin faltar a su propia dignidad y al amparo y traicin que ofreci por un pacto solemne a los pueblos que se sometieron a su obediencia y proteccin, y le han dado las pruebas ms evidentes y constantes de fidelidad, patriotismo y adhesin. Pero Inglaterra arrogndose una facultad que no le compete por ningn ttulo ha pretendido que se cumpla y observe el derecho natural, violando el de una nacin cuyo decoro y poder habra respetado y temido en tiempos menos calamitosos que los presentes. Si en los de Carlos II no era ms que un plido simulacro de lo que fue en los reinados de Carlos I y Felipe II; Felipe V y sus dos hijos la restablecieron de aquella degradacin y nulidad en que yaca; pero con la muerte al ltimo volvi a retrogradar precipitadamente hasta extinguirse y anonadarse los ltimos restos de su antiguo esplendor y podero; al par que Gran Bretaa en el mismo perodo y por un orden inverso se ha elevado a la altura de un coloso tan formidable que a la vez impone leyes a los emperadores de Turqua y de China. Prevalecindose de ese engrandecimiento, de la impotencia de Espaa, de la venalidad de su ministro y de la debilidad de otro, ineptos sucesores de los condes de Aranda y de Florida Blanca, consigui por los convenios celebrados en 1817 y 1835 que en la Isla de Cuba no se introdujeran negros de frica desde el 30 de octubre de 1820, erigindose en esta Capital un tribunal mixto que conociera de los buques apresados por los cruceros ingleses, estacionndose tambin en este puerto un pontn de la misma nacin para fines nada decorosos a Espaa. Y como si esos padrones ignominiosos no fueran bastantes para deprimir y vejar a una potencia que fue la ms grande y poderosa de Europa, pretende ahora el Gobierno britnico humillarla ms y ms proponindole en un proyecto de convenio tres artculos que no fueron comprendidos en los anteriores tratados, ampliando por ellos las facultades de ese tribunal hasta declarar libres los negros introducidos despus del 30 de octubre de 1820. Si ese tribunal fue instalado ilegalmente y con violencia, si es incompetente para juzgar a los espaoles; no han podido subsanar esos vicios ni el tiempo que ha transcurrido ni las nuevas atribuciones que se le conceden. Al contrario, ellas deprimirn mucho ms la dignidad nacional, hacindole tambin ms odioso no slo a los propietarios de esta Isla sino a los mismos esclavos por la injusta diferencia que recomiendan. Si todos tienen igual

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /167 /167 /167 /167 /167 derecho para ser emancipados, si los sentimientos de compasin y humanidad son los que inspiran a Gran Bretaa el loable deseo de abolir la esclavitud, por qu se limita a redimir de ella a los siervos de la Isla de Cuba, y entre ellos a los introducidos despus de aquel ao? Seguramente no es menos lastimosa la vida de los esclavos de Brasil, de los Estados Unidos y de la Repblica de Texas, cuya independencia reconoci el Gobierno britnico en diciembre ltimo, sin embargo de establecer por base fundamental de su Constitucin que continuase la esclavitud, sobre lo cual representaron eficazmente las sociedades abolicionistas de Inglaterra e Irlanda, y fueron desatendidas con evasiones muy opuestas a lo que exigi de Espaa en aquel propio mes y ao.1Hara otro tanto el gobierno de Hait? Y cuando en el caso de alguna preferencia pareca ms conforme a la equidad que se concediera a los que han estado ms tiempo privados de la libertad y sufriendo los trabajos y humillaciones de la esclavitud, por qu se pretende lo contrario? Dos motivos me ocurren para esa preferencia. El uno explcitamente manifestado por Inglaterra, el otro con cautela. El primero, porque la introduccin de esclavos despus de 1820 se ha hecho clandestinamente infringindose aquel tratado. Y que un convenio entre dos naciones puede ser ms inviolable y sagrado que una ley eterna consignada en el cdigo de la naturaleza? Si ella detesta la esclavitud, si todo hombre que naci independiente tiene derecho a la libertad, concederla a unos y condenar a otros a perpetua servidumbre, es sin duda hollar impamente los deberes ms santos de la naturaleza, de la justicia y de la Humanidad; es arrojar con mano aleve la manzana de la discordia no slo entre amos y esclavos, sino tambin entre ellos mismos. Hasta ahora Inglaterra haba ocultado con el velo ostensible de ilustracin y humanidad la verdadera causa de las gestiones que haca en favor de la libertad; pero ella misma ha rasgado ese velo especioso con la diferencia de pocas que establece en su proyecto de convenio.2 Considera, y es el 1Exposicin de la Sociedad Abolicionista de Inglaterra a lord Palmerston reconvinindole por haber consentido que continuara la esclavitud en la Repblica de Texas, y contestacin del secretario de S.G. al de aquella Corporacin en 14 de diciembre de 1840, disculpndole por esa tolerancia”, New York Comercial List, 20 de enero de 1841; “Exposicin de la Sociedad Abolicionista de Irlanda a lord Palmerston sobre el mismo asunto y contestacin de su secretario al de aquella asociacin en 24 de diciembre de 1840 empleando iguales evasiones”, The Times, 9 de enero de 1841. Y ese mismo lord Palmerston, ese ministro de Gran Bretaa tan tolerante con la Repblica de Texas, pas al Gobierno de Espaa por medio de la Legacin Britnica en Madrid una nota fecha 17 del propio mes y ao, incluyendo un proyecto de convenio para que se emanciparan todos los esclavos introducidos en la Isla de Cuba despus del 30 de octubre de 1820. ¡Qu inconsecuencia tan indigna de una gran nacin! 2 New-Orleans Comercial Bulletin, 19 de septiembre de 1840.

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OBRAS 168\ 168\ 168\ 168\ 168\ segundo motivo de aquella preferencia, que contando veinte aos ms los que fueron importados antes de 1820, estarn los unos pocos tiles por su edad para la cultura del campo, otros impedidos por las enfermedades, otros por sus vicios y desarregladas costumbres, muchos habrn fallecido y muchos otros rescatndose con su industria, o por generosidad de los amos en remuneracin a sus buenos servicios. De aqu calcula que no muy tarde dejara de concurrir a los mercados de Europa aquel azcar tan justamente preferido al de sus colonias; el caf, que compite con el de Moka en sabor y fragancia, y que el tabaco, esa planta privilegiada de nuestro suelo, que no encuentra rival en otro alguno y que es solicitada con anhelo por todas las naciones, no satisfar muy pronto sus pedidos. La riqueza, la opulencia y la prosperidad que esta Isla va adquiriendo rpidamente con sus producciones, su situacin geogrfica, la benignidad de su clima y sobre todo la crisis angustiada que experimenta la Madre Patria; son las verdaderas causas que impulsan al Gobierno britnico a contribuir de un modo indirecto a su desolacin y exterminio, ya que no es concedido a su poltica sumergirla en los abismos del ocano como a la Atlntida una revolucin del globo. No contenta Inglaterra con haber hecho a los propietarios de esta Isla de peor condicin que sus esclavos por los tratados de 1817 y 1835, pretende ahora con ese nuevo proyecto de convenio imponerles las penas ms severas por haberlos infringido; ningn amo en ella obliga a su esclavo a que contine sirvindole despus de manifestarle su renuencia. Inmediatamente le concede el tiempo suficiente para que solicite otro y lo elige a su voluntad. Tampoco es permitido al amo privar al siervo de lo que hubiera adquirido con su industria, siendo muchas veces bastante para adquirir su libertad. Mucho menos excederse en el castigo, y por ninguna causa se le tolera y le priva de la vida. En tal caso se le hace comparecer en los tribunales y se le juzga por nuestras leyes con la misma severidad que si hubiera perpetrado ese delito en un hombre libre y blanco. Y nosotros los habitantes todos de esta Isla sin que hubisemos dado ninguna seal de repugnancia al gobierno de Su Majestad, antes bien los testimonios ms incontestables de fidelidad y adhesin, sin habrsenos odo, ni consultado nuestra voluntad, sin que se ejecutara en 1817 lo que ahora se practica, fuimos vendidos por cuatro buques intiles a un dspota absoluto seor de bienes y vidas, pues no slo confisca la propiedad de los espaoles que se encuentran en los buques negreros, que es la presa de contrabando, sino tambin los declara piratas, y como a tales los condena al ltimo suplicio. ¡Qu atrocidad! ¡Qu abuso de la fuerza y del poder! La muerte de un solo ciudadano de los Estados Unidos inferida por Mac Leod ha excitado en todos ellos la mayor indignacin, y se estim bastante para una guerra con su antigua metrpoli. ¡Y Espaa no puede ni quejarse de tantas depredaciones y asesinatos!

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /169 /169 /169 /169 /169 No se limitarn esos castigos a los que se han ejercitado en el trfico de negros, sean extensivos a todos los habitantes de esta Isla hayan o no adquirido esclavos despus de 1820; y aunque ellos mismos no sean los verdugos, los tienen ya previstos y muy experimentados. Si accede nuestro Gobierno al nuevo proyecto de convenio, si permite al tribunal mixto las atribuciones que se proponen, formar con sus propias manos la funesta pira en que arda, se consuma y convierta en cenizas toda esta Isla, desde la punta de Mais hasta el cabo de San Antonio. Me horrorizo, excelentsimo seor, al contemplar el cuadro terrible que se presenta a mi fantasa. No son, seor, no ilusiones que me hace concebir un terror pnico, son hechos reales y positivos recientemente ocurridos y muy propios del carcter y de la ndole de los negros. Yo veo los franceses que habitaban en Baluaj correr despavoridos a salvarse dentro del cuadro que form nuestro regimiento de Cuba. Veo a otros arrojarse al mar, y luchando con las olas y la muerte buscar asilo en los buques espaoles. Veo los pueblos y las haciendas incendiadas y los amos escarnecidos y atrozmente asesinados por sus esclavos. Veo la opulenta colonia del Guarico, la gran Hait, la primera de las Antillas occidentales donde tremol el estandarte de Isabel de Castilla, reducida a escombros y carbones y enseorearse sobre ellos muy erguidos las razas africanas. Veo en Jamaica mil odos de esos caribes, y aunque no tan fieros como aquellos, pero igualmente perezosos al trabajo, audaces y osados con los blancos. Veo que los negros y mulatos de Barbada presentan a la Cmara colonial una peticin para que se aboliesen todas las distinciones entre ellos y los blancos, y que todos los empleos de confianza, honor y emolumentos se distribuyeran igualmente entre unos y otros. Veo finalmente que segn el aspecto que van tomando las islas inglesas, no pueden menos de suscitarse celos y animosidades que las convertirn infaliblemente en otros tantos Santo Domingo, desoladas por la matanza y abandonadas a los negros. Y por una induccin muy necesaria preveo que si la emancipacin de los esclavos es la causa de tantos horrores y atrocidades y vejaciones, todas se repetirn en esta Isla si desgraciadamente prevalece en ella aquel fanatismo antipoltico. El primer acto de manumisin que ejecute ese tribunal ser la ensea de la rebelin de todos los esclavos domsticos y rurales. Todos ellos abandonarn las casas y las haciendas de sus amos, corrern desbandados, se presentarn tumultuariamente y exigirn con petulancia el mismo beneficio. Perdido el respeto y el temor, nicas fuerzas morales que los conserva subordinados, no es posible que cuatro o cinco hombres blancos, que es el mayor nmero que se encuentra en las grandes fincas, puedan contener a cientos o ms negros, alentados con la esperanza de que muy pronto sern libres. Si usan de la fuerza fsica para reprimirlos, la emplearn tambin para defenderse, considerndose ya independientes. De aqu, ¡qu desastres, qu perjuicios y desrdenes en los campos! Los jueces pedneos y los

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OBRAS 170\ 170\ 170\ 170\ 170\ cuerpos rurales no sabrn a donde acudir, siendo en todas partes necesaria su presencia. Pero supngase que vienen en el mejor orden, se presentan en la mayor circunspeccin, y que los amos concurren sin ser apremiados, cmo discernir los que fueron introducidos antes o despus de 1820? Los esclavos dirn que despus, los dueos que antes, los testigos dispondrn en favor del que los hubiere citado. Para resolverse en justicia ser preciso acudir a los instrumentos pblicos fehacientes. stos no podrn ser otros sino las partidas de bautismo y las escrituras otorgadas en las oficinas de escribanos. Las primeras no sern pruebas irrecusables. Muchos negros comprados algunos aos antes de 1820 habrn sido bautizados mucho despus. Generalmente rudos, escasos de memoria porque no la han ejercitado, sin ningn inters por aprender nuestro idioma, necesitan no poco tiempo para atender lo que significan las voces ms triviales, retenerlas y pronunciarlas sin balbucencia. Mucho ms tiempo es necesario para catequizarlos y que comprendan o al menos recuerden lo que es absolutamente indispensable para administrarles aquel sacramento. No ofrecern pocas dificultades encontrar las escrituras por donde fueron adquiridos, muchos compradores habrn fallecido ya, sin dejar a sus herederos ninguna noticia del ao y escribana en que fue celebrado aquel contrato; otros que viven no tendrn presentes esas circunstancias ni las conservarn escritas porque no previeron que pudiera hacerse una pesquisa de sus bienes tan minuciosa y severa. Preciso sera invertir mucho tiempo y dinero para resolver antiguos y apolillados protocolos y compulsar esos documentos. Entretanto los capitalistas y los vecinos pudientes recogen fondos que pueden realizar, y precipitadamente emigran con ellos a pases que ofrezcan ms seguridad y proteccin de su gobierno poderoso y respetable. Las haciendas permanecern desiertas, los campos sin cultura, el comercio interrumpido, las casas sin los ms necesarios sirvientes y la ciudad sin mercados, aumentndose los consumidores con miles de esclavos que vagarn por las calles cometiendo todo gnero de excesos si no los precave la polica y la fuerza armada. Si slo de la instalacin de ese ominoso tribunal envestido con las nuevas atribuciones que se proponen resultaran tantos y tamaos males a la poblacin blanca, a la riqueza numeraria, al comercio y agricultura, al orden y tranquilidad pblica y domstica, cules no debern temerse si llevase a efecto su institucin? Algunos he indicado, y sera demasiado difuso si refiriese la decadencia que experimenta la agricultura y el comercio y la disminucin de sus productos en cada una de las islas y colonias inglesas despus de la emancipacin. Pero reunindose esos frutos en la Metrpoli, el resultado de ellos ser suficiente para comprobar uno y otro. El ao prximo pasado fue tan escaso el azcar en Inglaterra que se calcul ser indispensable para proveer ese solo artculo al Reino Unido, invertir

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /171 /171 /171 /171 /171 anualmente dos millones de libras esterlinas, diez millones de pesos, en los mercados extranjeros. “Gracias a la emancipacin, y a la resolucin que han tomado los negros de no trabajar por ningn precio ms que tres das a la semana.”3La Pennsula no extraar tanto la escasez del azcar porque consume mucho menos que Gran Bretaa; pero s se resentir muy sensiblemente nuestro Gobierno con la disminucin de los ingresos en las aduanas y administraciones de rentas reales de esta Isla. Sin agricultura se paraliza nuestro comercio, y sin comercio y agricultura no recaudarn como en el ao 3“La situacin actual de nuestro mercado de azcar excita mucho descontento e inquietud. La escasez del gnero y la elevacin excesiva de los precios son el objeto de meditaciones muy serias a nuestros ms respetables comerciantes. Parece cierto que nuestras colonias occidentales no son ya ni pueden ser en adelante capaces de suministrar la cantidad que reclama el reino para su consumo. A diferentes causas se atribuye la disminucin considerable que ha sufrido la importacin este ao (1840), comparada con la del ao anterior, y se han propuesto para remediarla. Por ahora no hablaremos de las causas alegadas ni de los remedios propuestos, pero deseamos llamar la atencin pblica sobre la disminucin de ese artculo, y pensar si podr acudirse a nuevas fuentes de abastecimiento para cubrir el dficit. Est perfectamente probado que gracias a la emancipacin y a la determinacin que han tomado los negros de no trabajar por ningn precio ms que tres das a la semana, nuestras colonias de Amrica no han producido en estos dos ltimos aos sino una cantidad de azcar muy inferior a los pedidos. Subsistiendo los mismos obstculos no es probable que produzcan ms en lo venidero. Resulta pues que Inglaterra tiene que soportar en el da un aumento en el precio de uno de los objetos de mayor consumo. No se nos tachar de exagerados si decimos que este aumento de precios grava a la poblacin del Reino Unido con una contribucin anual de dos millones de libras esterlinas (diez millones de pesos) que componen la diferencia de lo que pagara si pudiera proveerse en los mercados del continente. De suerte que despus de haber sacrificado veinte millones de libras esterlinas (cien millones de pesos) para la libertad de los negros, ahora nos hallamos precisados a hacer adems un sacrificio anual de dos millones de libras esterlinas para sostener la produccin del azcar en nuestras colonias emancipadas. Mas no es esto todo. La elevacin excesiva del precio del azcar producido por el trabajo libre en nuestras colonias no puede menos de fomentar la produccin del mismo gnero por el trabajo esclavo en las colonias extranjeras y patentizar la superioridad industrial del sistema antiguo sobre el nuevo; en una palabra, de prolongar la duracin de la esclavitud en el mundo. As tendremos la mortificacin de ver que la gran y gloriosa experiencia que nos ha costado tan caro, no habr servido sino para dar nueva vida a la esclavitud, poniendo de manifiesto sus ventajas materiales y aumentando el valor de sus productos. Adems, la disminucin del azcar en nuestras colonias durante estos dos ltimos aos ha sido tan rpida, que si no pudisemos encontrar el medio de completar nuestro abastecimiento de otra parte, nos veramos desde luego precisados a autorizar la admisin en el mercado ingls del azcar fabricado en las colonias de esclavos, deshaciendo as nosotros mismos cuanto hemos hecho de cincuenta aos a esta parte para abolir la esclavitud. Conocemos y apreciamos la repugnancia que inspira a la poblacin inglesa el azcar fabricado por manos esclavas; pero conocemos tambin la naturaleza humana, y no podemos esperar que esta repugnancia loable triunfe por mucho tiempo de las exigencias e importunidades de la necesidad. The Temps, 14 de octubre de 1840.

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OBRAS 172\ 172\ 172\ 172\ 172\ pasado once millones seiscientos sesenta y nueve mil cuatrocientos dos pesos;4 faltando esa suma no podr satisfacerse el prez a la guarnicin de esta Plaza y de los tres departamentos, ni los sueldos a los jefes y oficiales del Ejrcito y Marina ni a los empleados civiles y polticos, ni cubrirse todas las atenciones de la Real Hacienda remitindose adems el supremo Gobierno en el mismo ao tres millones seiscientos cincuenta y un mil novecientos cuarenta y un pesos dos reales, y de enero a junio del presente dos millones doscientos cincuenta y dos mil cuatrocientos ochenta y nueve pesos dos reales. No pretendo que subsistan esos ingresos a costa de perpetuar la esclavitud y permitir un trfico tan opuesto a la moral cristiana, a la Humanidad y a nuestros verdaderos y slidos intereses. Suprmase uno y otro; mas no sea abandonando nuestras vidas y propiedades a la ferocidad de los esclavos, ni a merced de una nacin siempre mula de nuestra prosperidad, y que reconoce por base de su poltica aquella mxima tan impoltica como inmoral de que “el fin justifica los medios”; y este fin es constantemente su propia utilidad y engrandecimiento. Sustityanse brazos blancos a brazos negros para que no queden los campos eriales y nos defiendan al mismo tiempo de una fiera domstica que no cesa de espiarnos para lanzarse sobre nosotros y devorarnos. Pero sta no es obra de los particulares, sino del Gobierno. Es uno de aquellos males que no pueden repararse sino por la misma causa que los produce. As como el Gobierno introdujo en esta Isla a los primeros cincuenta negros para explotar sus minas, y despus autoriz su trfico por espacio de tres siglos percibiendo cuantiosos emolumentos, as tambin debe invertirlos en aumentar la poblacin blanca si quiere conservarla y que prospere. En los informes que Vuestra Excelencia se sirvi pedirme y fueron evacuados en 26 de abril, 22 de julio y 30 de agosto ltimo, he manifestado los medios que se emplearon desde 1818 hasta 1820 para atraer y radicar en esta Isla ms de diez mil colonos nacionales y extranjeros, labradores o artesanos, emprendindose en el mismo tiempo las poblaciones de Nuevitas, Santo Domingo y Jagua, y posteriormente la de Reina Amalia en la isla de Pinos y la de Moa; los puntos en que conviene establecer otras colonias prefiriendo la parte oriental de esta Isla, recomendada expresamente por Su Majestad como la ms inmediata a la isla de Santo Domingo; y ltimamente expuse que la Junta de Poblacin careciendo de fondos con que desempear sus atribuciones las haba interrumpido cerca 4Estado del comercio, navegacin nacional y extranjera y rentas de la Isla de Cuba en el ltimo quinquenio, formado por las balanzas de sus puertos habilitados. Habana, 2 de mayo de 1841.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /173 /173 /173 /173 /173 de doce aos, y seguro que habran quedados desiertas aquellas nacientes poblaciones si el excelentsimo seor intendente Conde de Villanueva, convencido de la imperiosa necesidad de aumentar la poblacin blanca de esta Isla, no hubiera dispuesto que por la Real Hacienda se supliera con calidad de reintegro cuanto fuere preciso para su conservacin y fomento, pero que con el arbitrio propuesto y aprobado por Su Majestad estaba ya reintegrada la Real Hacienda de lo que haba suplido, y contaba aquella Corporacin con fondos suficientes para emprender la colonizacin en cualquiera de los puntos indicados, contribuyendo con los auxilios ofrecidos, adems de los privilegios y exacciones concedidas por la Real Cdula de 21 de octubre de 1817. Sin embargo, todas las gracias que pueda dispensar la soberana munificencia, las ofertas ms halageas que haga aquella Junta y el inters que Vuestra Excelencia ha tomado por aumentar la poblacin blanca, no sern bastantes para que venga a establecerse en este suelo el ms infeliz colono mientras no se decida la cuestin pendiente con Gran Bretaa sobre la emancipacin de los esclavos. Preferirn las nevadas selvas de Amrica septentrional, los ridos desiertos de Siberia y el ardiente calor de los campos de Argel a los frtiles y siempre verdes y frondosos de esta Isla. Al contrario emigrarn de ella a otros pases todos los que puedan conducir alguna parte de sus bienes, resignados a vivir con menos comodidades pero con ms tranquilidad. No puede disfrutarse de ella en esta ciudad mientras permanezca el cnsul britnico mster Turnbull. Es un espin que acecha constantemente las operaciones de Vuestra Excelencia y todo lo que ocurre en la Isla para comunicarlo a su Gobierno, no siempre con sinceridad y exactitud. Por medios nada decorosos a su carcter pesquisa la conducta privada y domstica de los amos con sus esclavos, exagerndola de inhumana y cruel en un folleto que ha escrito con la tinta ms negra y corrosiva que corre impreso y puede acarrear fatales y terribles consecuencias. He dicho anteriormente que el pontn ingls que existe en este puerto es un padrn ignominioso que deprime la dignidad nacional, y ahora aado que es nocivo y perjudicial al derecho de los amos sobre sus siervos y a la seguridad de stos. La comisin mixta se hace cada da ms odiosa, y es mirada ya como un volcn que en su primera erupcin, si se le conceden las facultades propuestas, cubrir esta Isla con sus lavas ardientes y fenecer por una general conflagracin. No soy yo, seor excelentsimo el primero y el nico previsor de tantas calamidades. En Madrid, donde no se experimentan los males que nos aquejan, ni interesa tanto nuestro porvenir, se escribe lo siguiente: “Si el Gobierno espaol quiere que la Isla de Cuba permanezca tranquila pro-

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OBRAS 174\ 174\ 174\ 174\ 174\ 5 El Corresponsal de Madrid, 22 de julio de 1841. 6 El Correo Nacional, 28 de julio de 1841.gresando en su prosperidad, si quiere que permanezca siempre adicta a su Metrpoli, que la liberte como es de su deber de los peligrosos que la rodean. Que salga el cnsul Turnbull de La Habana; que la comisin mixta pase a Puerto Rico, porque en ambos tratados de 1817 y 1835 se reserv el Gobierno la facultad de removerla a su voluntad.”5Y en el mismo sentido se explica otro periodista de esa Corte. “En cuanto a lo que indica el articulista respecto al coronel ingls, a la comisin mixta y al malhadado pontn estamos tan de acuerdo que no slo le prestamos nuestro dbil apoyo, sino que protestamos de las fatales y terribles consecuencias que ha de acarrear a la Isla de Cuba la permanencia de esos elementos perniciosos a la tranquilidad de aquel hermoso suelo.”6No obstante Vuestra Excelencia con su acostumbrado acierto informar a Su Alteza el Regente del Reino lo que estime ms conveniente para la conservacin y prosperidad de esta Isla. Habana y septiembre 23 de 1841.

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AR AR AR AR AR TCULOS LITERARIOS TCULOS LITERARIOS TCULOS LITERARIOS TCULOS LITERARIOS TCULOS LITERARIOS ARTCULO EN EL QUE INTENTA DEMOSTRAR QUE LOS JUEGOS OLMPICOS SE INSTITUYERON ANTES DE LA CREACI"N DE LOS TEATROS EN LA ANTIGUA GRECIA*Illis qui aberrant a veritate ignoscendum est, qui studio autem mentiuntur, implacabiliter succedendum. POLIBIOSeor Redactor:1Muy seor mo: El literato es habitante de un pas anrquico donde la verdad solamente merece su respetuosa deferencia. Libre, e independiente por carcter, se juzga capaz de atacar a todo el que faltase a ella por ignorancia o impostura, a los unos con lenidad, a los otros con aspereza. Para l dura todava la edad de hierro en que el amigo no estaba seguro del amigo, el pariente del deudo, el maestro del discpulo. nicamente le son prohibidas las odiosas personalidades. Aristteles prefiriendo la verdad a la autoridad de Platn, aunque tan respetable, reprob la ltima y ridcula razn de los pitagricos fundada en la decisin del maestro. La religin solamente es digna del sacrificio de nuestro entendimiento porque ella sola es infalible. En esta virtud, same lcito hacer algunas reflexiones sobre el prrafo tercero de El Mercurio Peruano reimpreso en nuestro peridico nmero 29. Los griegos, dice, erigieron al principio los teatros para entretenimiento y escuela del pueblo. Luego instituyeron los juegos olmpicos, cuya celebracin quincenal haca poca en sus anales. Al poeta puede disimulrsele un anacronismo; pero al historiador, el que hace un examen histrico, debe observar la ms exacta cronologa. Es verdad que las ta* Papel Peridico de la Havana 10 de junio de 1792; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 3-5. 1Refutacin a un artculo publicado en El Mercurio Peruano reproducido en el Papel Peridico de la Habana, 10 de junio de 1792.

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OBRAS 176\ 176\ 176\ 176\ 176\ blas cronolgicas estn llenas de errores, a pesar del empeo que han tenido mil autores en conciliarlas y corregirlas;2 pero tambin es cierto que todos convienen en que Tespis, reformador de la tragedia y fundador del teatro —si es que un carro merece este nombre—, floreci muchos aos despus de perfeccionados los juegos olmpicos. Trece olimpiadas al menos3 mediaron entre Jphito, que orden la suspensin de armas en toda Grecia durante su celebracin y el triunfo de Corebo, desde cuya poca empezaron a contarse las olimpiadas vulgares; y habiendo representado Tespis su primera tragedia en presencia de Soln, que muri al principio de la olimpiada cincuenta y uno de las vulgares,4 es constante que los juegos olmpicos antecedieron al primer teatro de los griegos sesenta y cuatro olimpiadas, de las cuales aunque cercenemos algunos aos por no haber fallecido el legislador de Atenas, el mismo que presenci aquel drama, siempre es enorme el anacronismo de El Mercurio Peruano Mayor sera la antelacin si hicisemos el cmputo desde que estos juegos fueron inventados y establecidos por Hrcules, pues aunque varen los historiadores en cul de ellos fuese el fundador, juzgando unos que el tebano y otros que el cretense, es constante que cualquiera de ellos precedi muchos aos a Jphito Elio su restaurador. No dudo que antes de Tespis hubo varios poetas trgicos y cmicos, pero ignoro que tuvieran teatros para escuela del pueblo. El mismo Tespis no hizo otra cosa que tiznar el rostro de los actores, agregar uno que recitase algunos discursos para que descansasen los cantores, nicos personajes de aquellas escenas, y llevarlos de ciudad en ciudad sobre un carro desde donde ejecutaban sus piezas.5 Espectculo tan ridculo y nocivo que Soln, vindole representar Alcestes manifest su desagrado hiriendo la tierra con el bculo y reprendiendo al poeta sus ficciones, temi se introdujesen en los contratos pblicos y privados de sociedad. No obstante pareci tan hermoso y perfecto que atrajo a Atenas innumerables gentes, las que transportadas de admiracin y de placer proclamaron al poeta inventor de ese poema. Hasta entonces se haba representado en las vias, en honor de Baco, cuyas criminales acciones celebraba un coro de cantores que inflamados con el vino se injuriaban recprocamente, premindose al ms hbil de ellos con una bota de aquel licor. Esquilo, que naci al principio de la olimpiada sesenta, fabric en Atenas el primer teatro slido y permanente, le adorn con bellas decoraciones, mud el estilo y el traje de los actores; pero lo ms importante y 2Plutaro en Vida de Soln 3Aristodemo, Flegn, Sincelo y otros juzgan que mediaron veintisiete. Vase a Decier, nota 1, a la vida de Licurgo por Plutarco. 4El mismo en Vida de Soln nota 107. 5Ibdem, nota 94.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /177 /177 /177 /177 /177 esencial fue haberlos aumentado para que tratando en forma de dilogo asuntos nobles, interesantes, los ms terribles y lastimosos, penetrasen el corazn y excitasen el temor y la compasin.6La comedia, segunda especie de poema dramtico, tuvo su origen y progreso al mismo tiempo que la tragedia. Eupolis, Cratino y Aristfanes la ilustraron, y aunque pintaron con demasiada libertad los defectos de la vida comn, no obstante lisonje el carcter y constitucin de los atenienses. Entonces fue cuando los teatros sirvieron de entretenimiento y escuela a un pueblo no menos sabio que marcial que, debiendo su existencia tanto a las armas como a las letras, premi igualmente el mrito del literato y del guerrero. Esta verdad demasiado notoria la exornar para manifestar la falsedad del ltimo perodo del mismo prrafo si usted, publicando estas reflexiones, alentare mi pusilanimidad con la lisonjera esperanza de que, como ha merecido su aceptacin, el pblico me dispensar el mismo obsequio. Habana y abril 16 de 1792. Beso la mano de usted. Toms Romay.CARTA AL EDITOR DEL PAPEL PERI"DICO DE LA HAVANASOBRE EL MISMO TEMA*Huyus morte etiam Atheniensium virtus intercidit... Et cum Actoribus nobilissimis que Poetes theatra celebrant frecuentius sœnam cuam castra visentes; versificatores que meliores cuam duces laudantes. JUSTINOSeor editor: Muy seor mo: Estoy tan distante de quejarme de usted por haber demorado hasta el 10 del presente mis reflexiones a El Mercurio Peruano remitidas en 16 de abril, que habindome comprendido a su discernimiento para que lo omitiera o publicara segn el concepto que de ellas formase, me hice la lisonja de persuadirme que estaran fundadas, puesto que merecieron su aceptacin. No he merecido generalmente el mismo obsequio, pues he sabido se trataba de hacer una crtica convencindome de plagiario, la que vanamente he esperado con impaciencia para indemnizarme en este papel; pero viendo que se retarda, y que mi demora parecer sospechosa, no he querido diferirlo ms, advirtiendo de 6Rollin, Historia Antigua..., libro 10, artculo 4, prrafo 2. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 1, pp. 78-82.

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OBRAS 178\ 178\ 178\ 178\ 178\ paso a ese escrupuloso Aristarco se imponga en el rbol de Trubelt el significado de esa voz. Yo estoy persuadido de que un anacronismo no puede manifestarse sin calcular las pocas y para esto es indispensable usar de los historiadores, cuyos testimonios solamente cit en los puntos esenciales del clculo por no incurrir en una ridcula pedantera y por excusar a usted y a los lectores del gravoso fastidio que causa la hacinacin de citas. Por los mismos motivos proceder del propio modo en el presente, y para evitar que se me impute aquel defecto u otro semejante advierto que de Justino, de Plutarco con las notas de Dacier, de las oraciones de Demstenes, especialmente de las Olintianas ilustradas por Libanio, de la historia antigua de Rollin en su original y del Diccionario de los hombres ilustres que tiene el epgrafe “ Mi hi Calba, Otho Vitelius...”, he tomado principalmente cuanto voy a decir para manifestar la falsedad del ltimo perodo del mismo prrafo de El Mercurio Peruano en que el autor, despus de exagerar la inclinacin de los griegos a los ejercicios atlticos concluye as: “No podan ser de otra naturaleza los divertimientos de una nacin en la cual el sumo mrito consista en el valor y en las fuerzas personales.” Entre las naciones que por su dicha conocieron el mrito de la sabidura, la griega obtuvo si no el primero al menos un muy distinguido lugar. Tan fecunda en sabios como en hroes, no cedi a Egipto en los primeros ni a Roma en los segundos. Licurgo y Soln, persuadidos de que la sociedad deba su origen ms a los suaves hechizos de la msica y la poesa, que a la violencia de las armas, no se juzgaron capaces de dar leyes a Esparta y Atenas hasta despus de enriquecerse con los preciosos tesoros de las ciencias. Para adquirirlas nadie ignora los dilatados viajes que hicieron a los pases ms fragosos y lejanos. El primero no conduce otras armas para establecer sus vastas ideas que las poesas de Homero copiadas por su propia mano en la isla de Scio, ni enva otro precursor que disponga y suavice el feroz genio de los lacedomonios que al poeta Tales, destrsimo en reducir los hombres a la obediencia y concordia por la dulce fuerza de sus armoniosos cantos. Sus leyes, es verdad, todas se dirigan a formar unos hombres fuertes, aguerridos, inflexibles a todas las adversidades de la fortuna, pero al mismo tiempo sabios y prudentes. Lejos de inflamar aquellos espritus fogosos y fieros procuraba suavizarlos, reprimirlos, humanizarlos. La msica marcial, la poesa enrgica, expresiva de rapto y entusiasmo, la poltica y la moral, la filosofa toda de Dicearco se enseaba a la juventud por unos maestros elegidos por la repblica ms interesada en su educacin que sus mismos padres. Terpando y Pndaro nos representan los lacedemonios igualmente inclinados a las armas y a la msica, pues como dijo otro de sus poetas, tocar la lira es muy propio de un hombre armado. Homero no dud ponerla en las manos sanguinarias de Aquiles. Dciles a la autoridad de los sabios capaces slo de la fuerza de la razn,

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /179 /179 /179 /179 /179 sensibles a la dulce violencia de la msica, a la suave voz de Terpandro, deponen las armas unos rebeldes transportados de furor y a la de Tinteo las empuan para subyugar a Mesina. El corazn de los espartanos estaba en la lira de los sucesores de Orfeo. Pero lo que ms realza el mrito de los sabios y acredita el aprecio que les merecieron es la eleccin que hacan de ellos para ocupar en el Senado las plazas de los que fallecan. ste era verdaderamente, dice Plutarco, el combate ms glorioso y ms importante que pudieron ver los hombres, en el cual no se elega el ms gil entre los giles “ni el ms fuerte entre los fuertes, como en los otros combates; el ms virtuoso y el ms sabio entre los sabios y virtuosos obtena el premio de la virtud, y en todos los diferentes estados de la vida tena, por decirlo as, una autoridad soberana, rbitra de la vida y de la muerte, de la ignominia o de la gloria, en una palabra, de toda la fortuna de los ciudadanos”. Jenofonte, de quien Plutarco tom esta idea, aun se explica de un modo ms enrgico. Los combates gimnsticos, dice este filsofo guerrero, son ciertamente muy bellos, pero son corporales; mas aqullos en que se trata de ser elegido Senador pueden llamarse combates espirituales tanto ms preferibles a los otros cuanto el alma excede al cuerpo. Y qu dir de los atenienses? Sera interminable si pretendiera referir aun por mayor lo que me ocurre. Soln, sin ms autoridad que el respeto y veneracin que le conciliaba su sabidura, pretende fijar con leyes la inconstancia del pueblo ms voluble de Grecia. La presencia de Gafrimnides, sta slo, supera todos los obstculos que encontraba el legislador y facilita su arduo proyecto. A ste quisieron colmarle de honores y presentes, admirados de su virtud y sabidura, y a Soln mil veces brindaron y rehus el mismo cetro que ambicionaron los mayores hroes. Aun antes de merecerles tantas de [...] una de sus elegas fue bastante para conquistar Salamina, y derogar una ley que acababa de publicarse privando con la ltima pena que se tratara sobre el asedio de aquella isla. El mismo dulce ascendiente conserv siempre la poesa. Una repblica donde todo el pueblo era rey, y cada individuo se juzgaba con todo el poder necesario para decidir de la paz o de la guerra, de la eleccin de aliados, de la mina de los enemigos; donde los asuntos pblicos eran propios de cada individuo particular y todos queran igualmente ser instruidos en las operaciones decisivas de su destino. Un pueblo donde las ciencias fijaron su domicilio, nacieron unas, se cultivaron todas, sus alumnos fueron tantos como los ciudadanos, y las aulas proporcionadas a la numerosa posicin de aquellos; un pueblo en fin libre y sabio, preferira a todos los placeres aqul que igualmente lisonjeaba su carcter y su inclinacin; tales eran los espectculos teatrales. Los intereses de la repblica llegaron a ser la materia de los dramas, los autores no dudaron tomar los mismos nombres de los jefes y magistrados, y sus acciones representadas

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OBRAS 180\ 180\ 180\ 180\ 180\ con la mayor verosimilitud eran vituperados o loados por un pueblo que haca consistir en stos una parte de su libertad. Aristfanes se atrevi a declamar en el teatro contra el soborno de que us Lamaco para haber sido electo general; abomin el peculado, la felona y arrojo se creen reputados por el ms grande capitn de su siglo, y ltimamente le despoja de la gloria que se haba abrogado en la expedicin de Ephecteria. Su comedia Lisistrata, nombre propio de una mujer de los primeros magistrados de Atenas, es una stira irnica en que la mayor acrimonia y libertad ridiculiza la afeminacin, estupidez y cobarda de los generales, y la infidencia y codicia de Pisandro y sus colegas.DISCURSO PREMIADO POR LA SOCIEDAD PATRI"TICA DE LA HABANA EL 24 DE JULIO DE 1794*En otro tiempo apenas levantbamos estatuas bien concluidas a los bienhechores de la patria, y tenamos muchos hroes. FOCION, Entretenimientos, traducidos por don Martn Fermn de LabianoPremiar las virtudes cvicas de nuestros mayores, excitar su posteridad a imitarlas; estimular nuestros ingenios a merecer los sufragios de un Cuerpo sabio y benfico, he aqu los grandes objetos que yo concibo haberse propuesto la Sociedad Patritica cuando ofreci “adjudicar una medalla de oro que pese cinco onzas a quien formase el discurso en que mejor se demuestre cules son los cuatro sujetos de cualquier estado o condicin que por sus buenas obras sean ms acreedores a la gratitud de toda la Isla de Cuba en comn, o bien en particular de esta ciudad de La Habana, para erigirles otras tantas estatuas en el paseo pblico extramuros de ella, excluyendo de estos honorficos monumentos a los que actualmente viven, para cerrar toda puerta a la torpe adulacin”.1A vista de unos rasgos en que igualmente admiro la gratitud y la generosidad, la equidad y el patriotismo, el amor a las virtudes y a la sabidura, yo me considero transportado a las mrgenes del Alfeo en los das ms Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1794, t. 2, p. 105; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 1, pp. 107-128. Publicado en forma de folleto con el ttulo Discurso premiado por la Sociedad Patritica de la Havana, en Junta que celebr el da 24 de julio del ao 1794. Su autor el Doctor Don Toms Romay, Socio numerario Imprenta de la Capitana General, la Habana [1794]. 1 Papel Peridico de la Havana, nmero 87 ao de 1792.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /181 /181 /181 /181 /181 felices de Grecia, y desde all ver congregarse en aquel valle espacioso el lacedemonio y ateniense, el tebano y elide, el orador y el poeta, el rey y el vasallo, el sabio y el guerrero para disputarse con los ms vivos y ardientes conatos una guirnalda y una estatua que siempre se adjudicaba al mrito incontestable de la virtud y la sabidura. Que aquellos jueces, depositarios de la libertad, de la gloria y felicidad de Grecia despreciasen con igual fortaleza las promesas y amenazas de Dionisio; que perpetuasen los nombres de los hroes victoriosos designando con ellos las olimpiadas, y elevndoles en la selva vecina ms de seiscientas estatuas; que un padre muriese de gozo abrazando a su hijo que acababa de obtener estos honores; nada era ms necesario a la subsistencia de unos pequeos Estados cuyas fuerzas precarias exigan confederarse para resistir al poder de sus rivales; nada ms conforme al carcter entusiasta y sensible de una nacin la ms celosa de su libertad y la ms amante de la gloria; de una nacin cuyas leyes no reconociendo otro mrito que la agilidad y fortaleza, la virtud y el talento, a todos premiaba con la mayor equidad, a ninguno prohiba aspirar a los primeros honores; de una nacin, en fin, cuyos individuos tenan indeleblemente grabada en su corazn la mxima de Pericles “la felicidad consiste en la libertad, y la libertad en la grandeza de alma”. Pero que los socios patriticos de La Habana franqueen las puertas de su circo a cualquier hombre que la haya beneficiado, sin exceptuar estado o condicin; que sean tan celosos de su libertad que osen cerrarlas a todo viviente para evitar se presuma que la vil y torpe adulacin haya podido arrancar la guirnalda de sus manos, como si esos monumentos de beneficencia y humanidad no fueran los ms fieles garantes de su equidad y justicia; que las virtudes republicanas brillen con el mayor esplendor en los vasallos de un Monarca cuando los insurgentes protectores de la Humanidad osan compararlos a Tarquino cegando los vstagos de las amapolas que descollaban, quiere decir, renovando en sus hechos la execrable ley del ostracismo; tan generosos, tan heroicos sentimientos nadie pudo inspirrselos sino esa magnnima filosofa que semejante al luminoso astro de la maana se ha presentado en nuestros horizontes arrollando las densas nieblas de la ignorancia y del orgullo, para hacernos ver que el hombre en tanto es ms grande en cuanto ms til a sus semejantes; que no puede ser til sin ser virtuoso, y que las virtudes le hacen tan libre en todos los pases, y entre las mismas cadenas, como digno de la gratitud y veneracin de todos los hombres. sta es sin duda la idea que se ha formado de la grandeza ese congreso de filsofos. Prescindiendo del hombre el esplendor de la cuna, de las acciones de sus progenitores, de sus dignidades y riquezas, y de todo lo que no es suyo segn la expresin de Sneca, le admira solamente y le venera cuando lo exigen sus propias obras. Si las que hicieron nuestros mayores

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OBRAS 182\ 182\ 182\ 182\ 182\ en obsequio de la Humanidad y de la patria, pudieran ellos mismos insinuarlas; si a esas respetables cenizas todava inflamadas con el fuego sagrado de la beneficencia les fuera concedido reanimarse y romper las losas del sepulcro para ocupar los espacios que llenar su gloria eternamente; si les fuera lcito presentarse en este santuario del patriotismo no para hacer alarde de la agilidad y fortaleza de sus msculos, sino de los afectos y sentimientos de sus corazones; entonces, seores, no vacilarais entre la verdad de los hechos y la energa o languidez del orador, del orador que puede exagerar o enervar el mrito de las acciones. Pero no interrumpamos el dulce reposo que ellas les hubieren merecido. Dejemos que sus almas benficas disfruten tranquilamente el digno premio de esa virtud que, en sentir de Marco Tulio, asemeja ms que otra alguna los hombres al eterno; ni privemos sus reliquias de aquellas lgrimas de gratitud y ternura que la viuda y el pupilo, el anciano y la doncella, la Humanidad misma derrama sin interrupcin sobre sus sepulcros, incomparablemente ms preciosas que las libaciones, los laureles y mirtos que ofrecan otros pueblos en los mausoleos de sus hroes. La gloria de los hombres benficos no se encierra bajo el mrmol que los cubre. La tierra entera es su sepulcro. Su nombre vive en todas las almas, y su memoria en todos los corazones. La Humanidad misma los perpeta, y conserva sus obras hasta las ltimas generaciones. As mientras existiere la Isla de Cuba se alabar a Cristbal Coln, a Juan Francisco Caraballo, a Martn Calvo de Arrieta* y al seor don Carlos III, por admiracin, por reconocimiento, por nuestro mismo inters. El descubrimiento y conquista de esta Isla, la fundacin del hospital y escuela de Beln, el aumento de la poblacin de La Habana, su redencin y libertad de comercio; ved aqu las obras ms grandes que admiro en ella, y exigen de vuestra gratitud consagris a sus autores las estatuas que intentis elevar. Si yo no tuviese la dicha de hablar a unos patriotas ilustrados con la filosofa, y con una religin bajada de los cielos, sin duda me abstendra de confundir al rey con los vasallos, al jefe con los sbditos; pero a los odos de un filsofo cristiano estos nombres pomposos de emperador rey magistrado no significan otra cosa que protector de la Humanidad, depositario de sus derechos, remunerador de la virtud. Y ser justo que un ministerio tan augusto y sagrado les prive de los homenajes que tributamos a la misma virtud que los hace dignos de nuestra obediencia y humillacin? El rey ms benfico de Espaa, el ms interesado en el bien y felicidad de La En la primera edicin del Discurso... de 1794, Romay confundi al vizcano Martn Calvo de Arrieta con su hijo, el habanero Martn Calvo de la Puerta (1583-1669), quien fuera el dotador de la obra pa; error que fue rectificado por el autor en la edicin del Discurso... de 1845. Se ha subsanado la equivocacin de la primera edicin para evitar la confusin del lector. ( N. del E. )

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /183 /183 /183 /183 /183 Habana, ser lanzado de su recinto cuando absolutamente convoca a todo hombre de cualquier estado o condicin que por sus buenas obras sea digno de su gratitud? Geln, Dionisio y Filipo no se desdearon de presentarse en los juegos olmpicos persuadidos de que el ttulo de vencedor en estos combates no ceda al de conquistador, y que la palma olmpica realzaba muy mucho el esplendor del cetro y la diadema. Y Carlos III, el tierno y benfico Carlos, rehusar disputar el premio de una virtud que le fue tan grata, teniendo un derecho incontestable para esperar el laurel inmarcesible? A m me parece que este triunfo le causara un placer ms puro y tranquilo que las victorias de Veletri y Camposanto; y que si todava es sensible a los homenajes que le tributamos sobre la tierra, apreciar mucho ms ver colocada su augusta efigie entre unos vasallos amantes de la Humanidad y virtudes cvicas que al lado de Pompeyo y Alejandro, de Atila y Tamerln, a quienes sera preciso representar en la actitud ms fiera, teidos con la sangre de sus semejantes y apoyados sobre las ruinas sagradas de la Humanidad, de los pueblos y naciones. ¡Qu espectculo tan execrable a los ojos de un rey humano y pacfico, a los tiernos ojos de un filsofo cristiano! Dejemos que los pueblos isednios y antropfagos perpeten los nombres de esos misntropos, oprobios del trono y de la Humanidad, cuyos odos solamente se deleitaban con el horrsono eco de los ayes y lamentos, y a cuya vista nada era tan hermoso como un grupo de esclavos abrumados con las cadenas exhalando unos el postrer aliento al rigor de las penas ms acerbas, privados otros de una vida ms terrible que la misma muerte. Pero nosotros, ilustrados por una ciencia que a un mismo tiempo rasga las entraas de la naturaleza, conmueve y enternece las nuestras; nosotros, vasallos de un Monarca en cuyo corazn la misericordia y la clemencia han fijado su domicilio; alumnos de una religin de paz y de dulzura, consagremos nuestros votos y sufragios al hombre tierno y sensible que ama sus semejantes, los protege, los fomenta y divide con ellos los preciosos dones que puso en sus manos la providencia. Tales son los que he juzgado dignos de esos monumentos de vuestra gratitud. Elevdselos pues, veneradlos y perpetuadlos. El derecho que concibo en el almirante Coln para exigir el ms pblico testimonio de vuestro reconocimiento no se funda precisamente en haber sido el primero de los europeos que imprimi sus huellas en las arenas de nuestras playas. Si por espacio de cuarenta y cinco aos no se hubiese preparado a esta poca dichosa, ilustrndose con el profundo y constante estudio de las matemticas, sacudiendo el yugo de los ms respetables dspotas del entendimiento humano, superando muchas veces las barreras que opuso Alcides a la ambicin de los conquistadores, a la codicia y osada de los navegantes; si su espritu circunscribindose a la esfera que acababan de fijar los ltimos viajeros no se abriese un nuevo teatro donde

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OBRAS 184\ 184\ 184\ 184\ 184\ explayar sus talentos, su genio e intrepidez; si a vista de la ignorancia de sus compatriotas, de la perfidia de los portugueses, de la pusilanimidad y lentitud de Fernando V, se intimidara y depusiese por una sola vez la sublime idea que haba concebido; si por unos datos irrecusables no demostrase que cinglando al oeste por medio del ocano Atlntico se encontrara infaliblemente un pas que completase el globo de la tierra; si Coln, en fin, antes de superar los grandes obstculos con que la naturaleza nos haba separado del antiguo continente no hubiese triunfado de los errores y preocupaciones de su siglo, de la envidia y felona de los hombres, yo temera consagrar a la audacia o feliz casualidad aquellos sufragios dignos solamente de un valor intrpido y reflexivo, de un resultado previsto, de un clculo cientfico, de unas virtudes las ms heroicas. Ved aqu los resortes que elevaron al conquistador de Cuba a ese punto de vista en que arrebata nuestra admiracin. El hombre no se coloca sobre la esfera comn por un solo conato del cuerpo o del ingenio. La naturaleza le prepara con mucha lentitud, y l se perfecciona cebando con toda la mdula de su cerebro la lmpara de Cleantes o prodigando repetidas ocasiones sus riquezas y su ms preciosa sangre en obsequio de la Humanidad y de la patria. Descartes, antes de formarse un hipomoclio excntrico a la naturaleza para darle desde all nueva forma, analiz todos los entes sin respetar ni el rayo exterminador ni el ocano proceloso, ni a su propio espritu; tambin haba mensurado la altura de los cielos, la ruta de los astros, la magnitud de sus rbitas, la potencia de los agentes, la virtud centrfuga, las acciones de los animales y hasta el mismo infinito lo haba sujetado al clculo geomtrico, cuando os decir “dadme materia y movimiento, y formar nuevos mundos”. As Coln antes de ofrecer a Fernando V la posesin de uno, creado desde el principio del tiempo, estaba ms slidamente convencido del feliz xito de su empresa. Pero el rey de Aragn, aunque tan ambicioso como el de Macedonia, no dio el mismo crdito al nuevo Anaxarco. Exhausto el erario, arruinado el ejrcito, empeado actualmente en la conquista de Granada, Fernando, tmido por carcter y animoso por reflexin, compara la gloria que poda resultarle con las erogaciones que deba hacer, y si no le desprecia como el Senado de Gnova y Juan II, no le escucha al menos con toda la deferencia que mereca el primer sabio de su siglo. La existencia de las antpodas se mir como una ridcula paradoja en la patria de los Sneca, y donde Aristteles reinaba con despotismo. Los maestros de la Hesperia desconocen al nuevo Tespis descubridor de otro mundo, anunciado haba quince siglos por uno de sus poetas. Destituidos de los elementos de la esfera, supersticiosamente adheridos a la doctrina de algunos antiguos, mulos de la gloria a que aspiraba, Coln lucha infructuosamente por espacio de siete aos contra la obstinacin de la ignorancia, contra el orgullo del goticismo, contra las sugestiones de la envidia. Al cabo de este tiempo

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /185 /185 /185 /185 /185 una dbil centella de consuelo brilla en su alma desolada. Pero sus esperanzas, ms momentneas que la luz del relmpago, slo le manifiestan nuevos obstculos, mayores amarguras. Con todo, su espritu magnnimo nunca pierde su firmeza y elevacin, jams duda de la infalibilidad de su sistema, ni abandona por un solo momento la gran empresa que haba comenzado. La constancia es el carcter de los hroes. Ella no solamente conserva en las tribulaciones aquellas virtudes que brillaban en los das ms serenos y tranquilos, si tambin descubre otras nuevas que yacan eclipsadas bajo las delicias de las prosperidades. Coln desairado dos veces de Fernando V y de otros potentados, escarnecido por unos ignorantes presuntuosos, y por un vulgo idiota, reducido a la indigencia y oscuridad de un claustro testigo de los ms fieros combates que ha sufrido el espritu humano, me parece ms sbio, ms fuerte, ms intrpido y magnnimo que Coln penetrando impvido por el anchuroso imperio de los mares, pasando el trpico con universal admiracin de la naturaleza, y presentndose en las playas de nuestra Isla condecorado con todos los honores que poda dispensarle un Monarca de Castilla. Si hubiese entrado en ella como Alejandro en Tiro y Lculo en Caucia, la espada en una mano y el fuego en la otra, para reducir a pavesas desde la humilde choza hasta el dorado templo, y precipitar en el sepulcro al anciano que estaba en su borde y al infante que respiraba el primer aliento, o si previendo la ferocidad de Alfinger, de los filibusteros y otros desoladores de nuestro continente, penetrase en Cubanacn produciendo los fenmenos ms terribles que se han visto en la moral;2 yo detestara su memoria y abismara su nombre execrable en las lbregas regiones del olvido. Camilo restituyendo a los faliscos sus caros hijos entregados por la perfidia de un maestro, y triunfando de Vejo ms por su generosidad y beneficencia que por el valor y disciplina de sus legiones; he aqu la imagen ms propia de Coln, del ms humano de los conquistadores, como le llama Raynal, del ms grande a los ojos de Robertson. La paz y la beneficencia eran sus lictores, la misericordia y clemencia las insignias de sus estandartes, la humanidad, la santa humanidad presida en sus consejos, diriga sus marchas, trazaba sus reales, dictaba sus rdenes e impona el suave y leve yugo de los Reyes Catlicos sobre las cervices de los que habitaban desde el ro de San Salvador hasta Baytiquir, y desde aqu hasta la costa meridional de Guaniguanico, sin que jams percibiesen el horrsono estallido del can ni los agudos filos del acero. Admiremos pues su intrepidez, veneremos su sabidura, reconozcamos su humanidad, seamos sensibles al 2Raynal tratando de los filibustieres

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OBRAS 186\ 186\ 186\ 186\ 186\ inters con que solicit ponernos no entre las cadenas de un dspota inexorable, sino bajo la proteccin de una madre tierna, generosa y benfica, de la incomparable Isabel de Castilla. Despus de aquel hroe el ms acreedor a la gratitud de toda la Isla de Cuba sera muy justo colocar la estatua del hombre ingenioso a quien debemos la ventajosa situacin de nuestra patria. Un valle espacioso, llano frtil, ms delicioso por naturaleza que los jardines de Omar con los auxilios del arte; un puerto accesible en cualquier estacin, preservado por s mismo de la impetuosidad de los vientos, de la saa y codicia de los hombres, capaz de contener en su seno las escuadras de Felipe II, y las flotas de Tiro y de Cartago. Debi Roma otro tanto a los hijos de Laurentina? Pero su ilustre nombre sirviendo de apoyo a los profundos cimientos de la gran obra que emprendi ha frustrado la diligencia y perspicacia de los historiadores. Nosotros le ignoramos, carecemos del dulce placer de repetirle, y slo podemos manifestarle nuestra gratitud erigindole un monumento semejante al ara que consagraron los Atenienses al dios no conocido. Pero su lugar le ocupar dignamente entre sus pstumos el ms interesado en perfeccionar sus ideas, y en conservar con sus beneficencias aquellos colonos que haba congregado sin duda por el ejercicio de alguna virtud grata y proficua a la sociedad. No obstante las proporciones que La Habana ofrece a muchos para gozar una vida grata y deliciosa, muchos ms la abandonaran y querran ms bien habitar entre las nevadas grutas de los lapones o en las cabaas del hotentote, si no encontrasen quien les auxiliara cuando con una voz lnguida y moribunda excita nuestra ternura y compasin. Para fomentar la patria, para conservar los dbiles pero tiles individuos de la Humanidad, para cumplir con el ms sagrado precepto de la religin, don Juan Caraballo constituye un monumento ms precioso y magnfico a los ojos del patriota ilustrado y sensible que los arcos triunfales y el mismo Capitolio de la soberbia Roma. All no es arrastrado con las cadenas el hombre fuerte y robusto para verterle la sangre, enervar sus fornidos msculos y sacrificar su vida en una oblacin que haca tan detestable al numen que la aceptaba como al ministro que la ofreca. La misericordia y la clemencia conducen en sus brazos a esa mansin sagrada la dbil y exnime humanidad para reparar las ruinas que amagaba, mitigar sus dolores, disipar sus penas y restituir a sus miembros desfallecidos la fortaleza y agilidad que exigen para dilatar sus das. All no resuenan las imprecaciones ni los gritos de la rabia y desesperacin. Una boca prxima a exhalar el ltimo aliento se reanima para elevar hasta el Cielo los votos de su gratitud, bendecir a su benfico protector y hacer resonar su nombre hasta en las pajizas chozas de aquellos pueblos que, despreciando todas las delicias y comodidades, no reconocen otro bien que la salud y la vida.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /187 /187 /187 /187 /187 Pero no son los infelices valetudinarios el nico objeto a que destin Caraballo todo su caudal; la religin y la patria le presentan la humanidad en otro estado no menos digno de su amparo y proteccin. La juventud, esa edad en que el hombre no siendo til a la sociedad puede sta disponerle para que la proporcione las mayores ventajas; la juventud ha merecido por esta consideracin el mayor aprecio y esmero de los verdaderos patriotas. Nada inferior en esta jerarqua a los republicanos ms celosos, Caraballo no satisfecho con auxiliar al hombre en los das ms terribles de su existencia conservando a la patria sus preciosos ciudadanos, procura tambin darle otros nuevos que la llenen de honor y de gloria, instruyndolos en los elementos de la religin y de las ciencias. Su beneficencia, dilatndose a todas las partes que constituyen al hombre, ocurre a un mismo tiempo a sus necesidades corporales y a las espirituales. La ignorancia, que produce tantos estragos en el espritu como la enfermedad en el cuerpo, desaparece en la juventud habanera desde la fundacin de la escuela gratuita de Beln, como la debilidad y languidez con el auxilio de su enfermera de convalecencia, y si todava no se han ocupado en sta todos los lechos que tiene preparados, tampoco se han llenado los escaos de aquella, siempre francos, siempre capaces de recibir a cuantos quieran ocuparlos. El noble y el plebeyo, el poderoso y el miserable, el blanco y el negro, todo valetudinario, todo joven encuentra tan abiertas las puertas de la enfermera de Beln como las de su escuela de leer y escribir.3¡Admirable, generosa beneficencia, t sers trasmitida de una en otra generacin hasta el ltimo de los das! ¡T sers elogiada mientras el hombre aprecie la salud y las ciencias! Los dbiles msculos de su lengua balbuciente empezarn a ejercitarse articulando el nombre de Caraballo, y estos mismos rganos desfallecidos conservarn su uso repitindole incesantemente. Entretanto La Habana retiene sus habitantes y adquiere otros nuevos capaces de ejercer las ms augustas funciones de la sociedad. El intrprete de la religin y de las leyes; el guerrero que desea instruirse en su arte, 3Caraballo coste l solo toda la fbrica de la iglesia de Beln, y un ngulo del primer claustro. Una muerte violenta y un pleito suscitado por varios sujetos que se juzgaron con derecho a sus bienes, interrumpieron por espacio de once aos el curso de sus beneficencias; pero el de veintinueve de este siglo el seor Ayarde, provisor en sede vacante de esta dicesis, mand por sentencia definitiva que se trasladasen sus huesos de la iglesia de los reverendos padres agustinos, donde se dio sepultura a su cadver en calidad de depsito, segn consta de un auto provedo por el ilustrsimo seor Valds, al sepulcro que fabric en la iglesia de Beln, y que a estos religiosos se les entregasen ochenta mil pesos, los veinte mil pesos para continuar la fbrica y los sesenta mil restantes para gastos de enfermera. En 1786, siendo provisor el ilustrsimo seor doctor don Luis Pealver y Crdenas, confirm esta sentencia. En el archivo de los reverendos padres belemitas existen los documentos de donde he tomado estas noticias.

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OBRAS 188\ 188\ 188\ 188\ 188\ funesta a la verdad pero necesaria para contener los insurgentes; el labrador que rehsa observar una prctica montona y nada ventajosa; el artesano que pretende dar a la materia toda la perfeccin posible; el indigente que no puede subsistir por la fortaleza de sus nervios; el poderoso que detesta vivir como un autmata sumergido en el oro y en los deleites corporales; el literato que ilustra la patria con las verdades que fluyen de su pluma; el negociante que la enriquece con sus relaciones mercantiles; todos se actan en la escuela de los belemitas, aprendiendo aquellas nociones preliminares sin las cuales nada podran emprender.4A pesar de un establecimiento tan vasto y provechoso, los habaneros no estaban igualmente socorridos ni satisfechas todas las necesidades de la Humanidad. Su porcin ms dbil, ms sensible, ms expuesta a la infelicidad, slo poda evitarla a costa de un sacrificio el ms heroico, y muchas veces involuntario. Sepultarse para siempre en un claustro, o prostituir su cuerpo a un torpe lucro, ved aqu el terrible dilema que propona a nuestras infelices doncellas su misma situacin. Pero cuando la naturaleza y el honor luchaban con ms violencia en sus pechos angustiados y redoblaban sus ltimos esfuerzos para obtener cada cual la preferencia, termina este fiero combate la presencia de un ciudadano superior al fanatismo de su siglo; de un padre el ms acreedor a este augusto ttulo; de un hombre capaz de perpetuar su especie, si no dilatando la existencia de sus individuos, reproducindolos al menos con nuevas generaciones. Tal fue el seor don Martn Calvo, hombre, padre, ciudadano, el ms perfecto; de todo ha dado las pruebas menos equvocas, no excitando sus compatriotas a robar las vrgenes de los pueblos vecinos ni lo que es ms execrable, a prostituir sus propias hijas como hicieron Rmulo y los foros de Esparta despus que la arruinaron los mesineses, sino de un modo el ms digno de un patriota generoso y benfico, el ms conforme a la religin; destinando un fondo de ciento dos mil pesos con cuyos rditos deban dotarse anualmente cinco doncellas.5Vosotros... No s como os llame, y Julio Csar tambin lo ignoraba; no se atreva a llamaros hombres porque no habis dado prueba alguna de vuestra humanidad, ni merecis el ttulo de ciudadano, porque lejos de fomentar la patria os empeis en destruirla. Vosotros, egostas insensibles, que reconcentris en vosotros mismos vuestro ser y vuestros bienes, 4No ignoro que don Juan Caraballo fue posterior al seor don Martn Calvo, pero no me considero obligado a seguir un orden cronolgico. 5El gobernador Martn Calvo, natural y vecino de esta ciudad de La Habana, por su testamento otorgado en 10 de noviembre de 1669 mand imponer ciento dos mil pesos a tributo; para que con los cinco mil de sus rditos anuales se casen todos los aos cinco hurfanas pobres, dando a cada una mil pesos de dote, etc. Papel Peridico de la Havana 1792, no. 12.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /189 /189 /189 /189 /189 entes quimricos y ridculos que temis haceros menos felices dividiendo con otros vuestras prosperidades, clibes profanos que cometis tantos parricidios cuantos hijos rehusis engendrar; estremeceos, y pedid a la tierra os abisme en sus entraas a vista de ese rasgo dictado por todas las virtudes sociales. En vano el fanatismo cubrindose bajo el especioso velo de la piedad ha querido persuadirnos que si alguna vez nos es lcito deshacernos de aquellos dones que nos ha concedido la providencia para dispensarlos a los que ella juzg indignos de poseerlos, deberamos precisamente hacrselos disfrutar al pie de los altares; en vano el voluptuoso embriagado en sus placeres juzga necesario para la conservacin de su ser cuanto le ha prodigado la naturaleza; en vano la dureza del corazn fascinando la mente hace discurrir con inhumanidad y fiereza, prorrumpiendo por boca del estoico, ninguno debe dar a otro cosa alguna. Martn Calvo, inflexible a todas las seducciones del entendimiento y del corazn, rasga el velo de la hipocresa, penetra el espritu de esa religin dulce y suave que consagra la castidad y el amor conyugal, examina sus necesidades verdaderas y facticias, y plenamente convencido por la razn y la gracia exclama con un sabio “yo no he nacido para m mismo, sino para ser til a mi patria y a mis semejantes; estas riquezas no se me han concedido para que yo solo las disfrute; la fortuna no pudo dispensarme don ms excelente que poder conservar la existencia de muchos con mis auxilios; ni la naturaleza cosa ms apreciable que ejecutarlo”. No se demora un instante. Impelido por una fuerza irresistible corre en pos de la dbil y sencilla humanidad; la busca entre las ruinas de esos antiguos edificios, testigos de su indigencia y miseria; la encuentra rodeada de dolor y amargura, y extendiendo su mano generosa y munfica enjugad, le dice, vuestras lgrimas, tranquilizad vuestro espritu. Tomad, conservad vuestro honor, sed fieles a la religin, sed tiles a la patria. Dadle hijos fuertes y laboriosos que beneficien sus campos, ejerzan las artes, surquen los mares, cultiven las ciencias; pobladla de artesanos, nuticos, labradores y sabios que le den todo aquel lustre y opulencia que puede recibir. ¡Pluguiese al Cielo no se hubiera elevado a tanta grandeza! ¡Quizs no parecera entonces tan hermosa a los ojos de una nacin siempre mula de nuestras prosperidades! Jorge III, previendo se desplomara su trono, arruinado el de Jos I de Braganza, no solamente le auxilia con diez mil soldados aguerridos, sino tambin determina contener las rpidas conquistas de los espaoles usurpndoles una plaza, la ms necesaria para conservar sus Indias, la ms til a los proyectos ambiciosos de Gran Bretaa. T fuiste, ¡Oh Habana!, t fuiste la elegida por los ilustrados ministros de Saint James. Para ti se prepara una escudara de las ms respetables que han surcado tus mares, un ejrcito numeroso y veterano. Tus

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OBRAS 190\ 190\ 190\ 190\ 190\ muros, baluartes y edificios sern el blanco del bronce exterminador, y sus aceros se embotarn en los cuerpos de tus habitantes. Contra ti marcha el fiero Pocock y el inflexible Albemarle, y despus de sesenta y ocho das los ms terribles en tus anales entrarn en tu recinto esparciendo por todas partes los mismos horrores que Lisandro en Atenas. ¡Gracias al cielo yo no presenci la desolacin de mi patria! Vosotros, los que fuisteis espectadores de esta catstrofe horrorosa acordaos de ella, aunque se os conmuevan las entraas, para que mejor conozcis las beneficencias de Carlos. Habaneros, compatriotas, qu nombre ha fluido de mi pluma? Yo siento al escribirle palpitar mi corazn, inflamarse la sangre en las venas, agitarse los espritus y acudir a mi mente arrobada las ms gratas y sublimes ideas, ideas de beneficencia, de ternura y generosidad. Alma grande, alma heroica de Carlos III, si te es concedido examinar los corazones de tus vasallos, s tan sensible a los puros sentimientos del mo como lo fuiste en otro tiempo a los gemidos y lamentos de mis mayores. Ellos penetraron hasta su Trono cuando toda la nacin transportada de jbilo por la conquista de Almeida entonaba alegres himnos. Carlos apenas los percibe, le impone un lgubre silencio, arroja los laureles que cean sus sienes victoriosas y experimenta los mismos afectos que Anbal cuando supo el asedio de Cartago. La prdida de La Habana no poda compensarla con todo el reino de Portugal, determina redimirla y profiere estas palabras dignas de perpetuarse en nuestros coraznes: “Ms quiero ceder de mi decoro que ver padecer a mis pueblos, pues no ser menos honrado siendo padre tierno de mis hijos.” Qu ms dira Tito; Tito las delicias del gnero humano por sus interminables beneficencias? Consecuentes sus obras a sus palabras cede a los ingleses cuanto posea en la Amrica septentrional; restituye a Jos I todas las plazas que le haba conquistado, y hace retirar sus ejrcitos pisando los laureles que an cortaban en los campos lusitanos y en los mismos jardines de su Metrpoli. No fue tan generoso Anbal, ni ms amante a su patria cuando victorioso en Cannas del gran esfuerzo de los romanos, y prximo a colocar sus estandartes, en la misma cpula del Capitolio, abandona aquel teatro de sus glorias, y vuela a redimirla de la espada de Escipin. Pero no es sta la nica prueba que nos ha dado de su amor y beneficencia. El reinado de Tito no fue ms feliz a los romanos que el de Carlos III a los Habaneros. Calculad sus das, y sabris el nmero de las gracias que nos dispens. Pero el 16 de octubre de 1765, el 23 de marzo de 1768 y el 5 de julio de 1770 sobresaldrn tanto en los brillantes fastos de nuestra prosperidad como el sol y la luna entre los astros del firmamento. Entonces fue cuando rompiendo las antiguas y gravosas cadenas de nuestro comercio lo franque a los principales puertos de Europa; supri-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /191 /191 /191 /191 /191 mi una multitud de derechos que aprisionaban la industria y enervaban la actividad, y con sola una accin nos hizo a todos felices, proscribiendo aquel detestable monopolio que enriqueca a cuatro particulares con detrimento de toda la colonia. sta es la poca de la igualdad en nuestras fortunas, ste el fecundo cauce de donde han manado nuestras prosperidades. De aqu el fomento de trescientos y ms ingenios de azcar; de aqu la fbrica de esos edificios que decoran La Habana, honran las artes, protegen la Humanidad. De aqu..., sera interminable si pretendiera referirlas por menor. De aqu la feliz metamorfosis que ha convertido nuestra patria de un casero informe y msero en una ciudad culta, brillante y populosa. Y sofocaremos en el recinto de nuestro pecho los sentimientos que no dudo lo inundan? No daremos un sensible testimonio de nuestra gratitud y fidelidad? Ninguno, es muy cierto, ninguno es digno de la grandeza de Carlos, ni de la menor de sus gracias. Pero si nuestros dones hubieran de proporcionarse al objeto a quien se consagran, ni el hombre tributara cultos a su creador ni el vasallo a su Monarca. El Omnipotente no se desdea de aceptar los homenajes de sus criaturas; Carlos, siendo su misma imagen, recibir los nuestros con agrado y complacencia. Tributmosle, pues, el ms pblico, el ms durable y respetuoso. Formemos su efigie imitando la que existe en nuestros corazones. Coloqumosla donde nuestros ojos no se sacien de verla y admirarla. Venermosla, y levantemos el grito de nuestra lealtad y reconocimiento cuando una nacin ingrata y prfida, enarbolando el estandarte de la rebelin y la anarqua, derriba, destruye y profana la del ms grande y generoso de sus reyes. Corramos en fin a recoger aquellos sagrados fragmentos. Ninguna materia ms preciosa para formar la estatua de Carlos III, ningn destino puede darse ms honorfico a la de Luis XIV; el cuerpo de Carlos s engendr de la sangre de Luis, que se forme su imagen de las reliquias de aquel augusto prototipo. Sin embargo del incontestable derecho de los sujetos que os propongo, yo no me lisonjeo de obtener la palma victoriosa; mis lnguidas frases habrn minorado el mrito de unas acciones capaces por s solas de conciliarse la unamimidad de vuestros sufragios. Pero en una ilusin de mi halagea fantasa los vi colocados en el lugar que habis elegido. Vi tambin un anciano venerable que deseando excitar en su pequeo hijo el amor a la patria y a la Humanidad le conduce a ese nuevo peripato de las virtudes cvicas, presntale esos monumentos honorficos, y en un razonamiento sencillo, pero enrgico, le hace ver la intrepidez y humanidad, la beneficencia y generosidad de aquellos ilustres varones, dignos de la gratitud y veneracin de la imparcial posteridad. Mustrale en fin la estatua de Carlos III. sta... pero hijo mo, le dice, pstrate en su presencia, besa la tierra donde se apoya, resptala y bendcela, aun antes de saber quin es su

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OBRAS 192\ 192\ 192\ 192\ 192\ original. Esta, la ms digna de eternizarse y en nuestra veneracin la primera, es la imagen ms propia del grande, del inmortal Carlos III, nuestro Rey, nuestro padre y restaurador. Ese caduceo que le ves en la mano siniestra, indica que foment nuestro comercio, lo franque y nos hizo a todos partcipes de las prosperidades que slo disfrutaba un corto nmero de individuos; las cadenas que rompe con la diestra son las que arrastramos cuando los ingleses se apoderaron de nuestra patria en 1762 de este siglo. Feliz t, querido hijo, y ms feliz yo por no haberte an engendrado. Cmo hubieras podido soportar las indigencias, tribulaciones y trabajos que tu madre y yo padecimos en aquellos funestos das? Penetrado del dolor ms vehemente fue preciso separarme de esa fiel y amable compaera; ella sali por ese campo sin destino, sin vitico, sin gua, sola, acompaada nicamente de las mayores penas y amarguras; yo qued en la ciudad defendindola de los enemigos, y despus que intilmente derram la sangre de mis venas... El padre no puede continuar la historia de nuestra cautividad y restauracin. Sus fauces se secan, la voz se enronquece, los ayes y sollozos suceden a las palabras. A vista de un espectculo tan tierno, el hijo se consterna. Vuelve a postrarse a los pies de la imagen del clementsimo Carlos, y despus que la mira con la mayor admiracin, los besa segunda vez y los riega con sus lgrimas; lgrimas de ternura, de gratitud y veneracin semejantes a las que derram el rapaz Temstocles al ver la estatua del gran Milcades. INSCRIPCIONES El Almirante Don Cristbal Coln, Descubri esta isla de Cuba, Y la subyug pacficamente a la Espaa: La Havana admira su intrepidez, Y consagra este monumento a su humanidad. Don Juan Francisco Caraballo, Natural de Sevilla, y vecino de la Havana, Hizo magnficas erogaciones Para fundar la Escuela y Hospital de Belen: La gratitud pblica eterniza su memoria. Don Martn Calvo de la Puerta, Natural y vecino de la Havana, La dex un fondo de 102 mil pesos Para el dote anual de cinco doncellas: Pobres, bendecidle; ricos, imitadle.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /193 /193 /193 /193 /193 El Seor Don Carlos Tercero, Nos redimi del yugo Anglicano, Y franque el Comercio de la Havana: Reconocida a tanta beneficencia Perpeta su nombre, y le bendice.DISCURSO SOBRE LOS CUATRO SUJETOS QUE POR SUS BUENAS OBRAS SON MS ACREEDORES A LA GRATITUD DE TODA LA ISLA DE CUBA*A la memoria siempre grata y respetable del excelentsimo seor don Luis de las Casas y Aragorri, consagra este homenaje de gratitud y veneracin, cuando ya nada espera de su benevolencia, ni teme de su poder. TOMS ROMAYEn otro tiempo apenas levantbamos estatuas bien concluidas a los bienhechores de la patria, y tenamos muchos hroes. FOCION, Entretenimientos traducido por LabianoPremiar las virtudes cvicas de nuestros mayores, excitar su posteridad a imitarlas, estimular los ingenios a merecer los sufragios de un Cuerpo ilustrado y generoso, tales son los grandes objetos que se propuso la Sociedad Econmica de La Habana cuando ofreci “adjudicar una medalla de oro que pesara cinco onzas a quien formara el discurso en que mejor se demuestre cules son los cuatro sujetos de cualquier estado o condicin que por sus buenas obras sean ms acreedores a la gratitud de toda la Isla de Cuba en comn, o en particular de esta ciudad de La Habana, para Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1845, t. 35, p. 161; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 1, pp. 107-128. Publicado con el ttulo Discurso sobre los cuatro sujetos que por sus buenas obras son ms acreedores de toda la isla de Cuba en comn, o bien en particular de esta ciudad de la Habana, para erigirle otras tantas estatuas en el paseo pblico extramuros de ella; premiado por la Sociedad Econmica de la Habana en sesin de 24 de julio de 1794. Su autor el Doctor Don Toms Romay, individuo de Honor del mismo Cuerpo Patritico &c, Imprenta del Gobierno y Capitana General por S. M., Habana, 1845, 3 edicin aumentada y corregida por el autor.

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OBRAS 194\ 194\ 194\ 194\ 194\ erigirles otras tantas estatuas en el paseo pblico extramuros de ella; excluyendo de estos honorficos monumentos a los que actualmente viven para cerrar toda puerta a la torpe adulacin”.1A vista de unos rasgos en que igualmente admiro la generosidad y la gratitud, el patriotismo y la imparcialidad, el aprecio a la literatura y el respeto a la virtud, yo me considero transportado a las mrgenes del Alfeo en los das mas felices de Grecia, y desde all ver congregarse en aquel valle espacioso el lacedemonio y ateniense, el tebano y el corintio, el literato y el atleta, el rey y el ciudadano para disputarse con los esfuerzos ms eficaces una guirnalda y una estatua que siempre se adjudicaba al que ms se distingua en la elocuencia o en la gimnstica. Que aquellos jueces depositarios de la libertad, de la gloria y felicidad de Grecia despreciaran con igual fortaleza las amenazas y ofertas de Dionisio, que perpetuaran los nombres de los hroes victoriosos designando con ellos las olimpiadas y elevndoles en la selva vecina ms de seiscientas estatuas, que un padre enajenado de gozo exhalara el ltimo aliento abrazando a su hijo porque haba obtenido esos honores, nada era ms conveniente a la existencia de una nacin que dividida en pequeos Estados necesitaba confederarse para resistir al poder de sus rivales, nada ms conforme al carcter entusiasta y sensible de una nacin la ms celosa de su libertad y la ms amante de la gloria; de una nacin que no reconociendo otro mrito que el valor y la fortaleza, la virtud y el talento, a todos premiaba con la mayor imparcialidad, a ninguno prohiba aspirar a los primeros honores, de una nacin en fin cuyos individuos tenan indeleblemente grabada en su corazn aquella mxima de Pericles que tanto inflama el amor de la patria y el deseo de la gloria. Pero que un Cuerpo econmico abra las puertas de su estudio a cualquier hombre que haya beneficiado esta Isla sin exceptuar estado ni condicin, que sea tan celoso de su probidad que las cierre a todo viviente para evitar se presuma que la torpe adulacin haya podido arrancar la guirnalda de sus manos, como si esos monumentos de instruccin y beneficencia no fueran los garantes ms irrecusables de su imparcialidad y rectitud;2que las virtudes patriticas brillen con el mayor esplendor entre los vasallos de un Monarca cuando los asesinos de Luis XVI osan compararlo a Tarquino cegando las amapolas que descollaban, quiero decir, imponiendo arbitrariamente la pena del ostracismo; tan nobles y generosos sentimientos slo pudo inspirarlos aquella luminosa filosofa que, semejante al 1 Papel Peridico de la Havana 1793, no. 87. 2La Sociedad Econmica, la biblioteca pblica, el Papel Peridico las casas de nias educandas y de Beneficencia, fundadas por el excelentsimo seor don Luis de las Casas; las escuelas primarias gratuitas, la clase de Qumica, el jardn botnico y el instituto cubano, proyectados por Su Excelencia.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /195 /195 /195 /195 /195 astro de la maana, se ha presentado en nuestro horizonte disipando las densas nieblas de la ignorancia y del orgullo para hacernos ver que el hombre en tanto es ms grande en cuanto ms til a sus semejantes; que no puede ser til sin ser virtuoso, y que las virtudes le hacen tan digno a la gratitud de sus compatriotas como de la admiracin de todos los pueblos. sta es sin duda la idea que ha formado de la grandeza ese congreso de filsofos. Abstrayendo del hombre el esplendor de la cuna, las proezas de sus ascendientes, las dignidades y riquezas y todo lo que fue de ellos, le admira solamente y venera cuando lo merece por sus propias obras. Si las que hicieron nuestros mayores en obsequio de la Humanidad y de la patria pudieran ellos mismos recomendarlas, si a esas respetables cenizas inflamadas todava con el fuego sagrado de la beneficencia les fuera concedido reanimarse y ocupar el espacio que llenar su gloria eternamente, si pudieran presentarse en ese santuario de la patria no para ostentar la agilidad y fortaleza de sus msculos sino los sentimientos de sus corazones; entonces, Seores, no vacilarais entre la realidad de los hechos y la energa o languidez del orador, que puede exagerar o deprimir el mrito de las acciones. Pero no interrumpamos el dulce reposo que por ellas hubiesen merecido. Dejemos que sus almas benficas disfruten tranquilamente el digno premio de una virtud que, en sentir de Marco Tulio, asemeja ms que otra alguna los mortales al eterno. Ni privemos sus cenizas de aquellas lgrimas de gratitud y terneza que la viuda y el pupilo, el anciano y la doncella vierten sobre su sepulcro, incomparablemente ms aceptables que las libaciones y aromas que ofrecan otros pueblos en el mausoleo de sus hroes. La gloria del hombre benfico no perece con su vida, ni se oculta bajo la losa que lo cubre. El universo entero es su sepulcro, su memoria vive en todas las almas y su nombre permanece impreso en todos los corazones con caracteres ms indelebles que en el mrmol y el bronce. Podr ignorarse donde existe la urna que contiene sus reliquias, perecern los monumentos que consagr a la Humanidad y a la patria, la Isla de Cuba sufrir tal vez la misma catstrofe que la Atlntida; pero donde quiera que la virtud sea venerada y la sabidura tenga un proslito, se admirar y ser respetado el almirante Cristbal Coln, Martn Calvo de la Puerta, Juan Francisco Caraballo y el seor don Carlos III. El descubrimiento de esta Isla y su pacfica posesin para los reyes de Castilla, las fundaciones de la Obrapa y de la escuela y hospital de Beln en esta ciudad de La Habana, su restauracin y las franquicias concedidas a su comercio; ved aqu las obras ms grandes que encuentro en sus fastos y que exigen se consagren a sus autores las estatuas que ofrecis erigir. Si no tuviera la dicha de dirigirme a unos ciudadanos ilustrados con la filosofa y con aquella religin que baj de los Cielos, sin duda me absten-

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OBRAS 196\ 196\ 196\ 196\ 196\ dra de confundir al rey con los vasallos, al jefe con los sbditos. Pero a los odos de un flosofo cristiano estos nombres augustos de emperador rey soberano no significan otra cosa que una autoridad suprema e inviolable, protectora de la Humanidad, depositaria de sus derechos, remuneradora de la virtud. Y sera justo que un ministerio tan sublime y sagrado los prive de los homenajes que tributamos a esa virtud, que los hace tan dignos de nuestra obediencia y veneracin? El Rey ms benfico y el ms interesado en la prosperidad de esta Isla, ser excluido del concurso cuando indistintamente se convoca a todo hombre de cualquier estado o condicin que por sus buenas obras merezca nuestra gratitud? Gelon, Dionisio y Filipo no se desdearon de concurrir a los juegos olmpicos persuadidos de que el ttulo de vencedor en aquellos combates no ceda al de conquistador, y que la palma en ellos discernida realzaba muy mucho el esplendor del cetro y la diadema. Y Carlos III, el benfico y religioso Carlos rehusar disputar el premio de una virtud que le fue tan grata, teniendo un derecho incontestable para esperar el laurel inmarcesible? Yo creo, seores, que este triunfo le causara un placer ms puro y tranquilo que las victorias obtenidas con su espada en los campos de Npoles y Sicilia, y que si todava es sensible a los homenajes que le tributamos en la tierra, apreciar mucho ms ver colocada su augusta efigie entre unos sbditos amantes de la Humanidad y las virtudes cvicas que al lado de aquellos guerreros que se presentaran en la actitud ms fiera, teidos con sangre de sus semejantes y hollando las ruinas sagradas de la Humanidad y de los pueblos. Dejemos que otros entusiasmados con las conquistas y victorias admiren y recomienden los triunfos de aquellos hroes; pero nosotros, dirigidos por una ciencia que a un mismo tiempo rasga y examina las entraas de la naturaleza, conmueve y enternece las del hombre; nosotros, sbditos de un Monarca en cuyo corazn prevalecen la clemencia y la piedad; nosotros que profesamos una religin de paz y misericordia, tributemos nuestra veneracin y sufragios al hombre generoso y sensible que ama a sus semejantes, los consuela, los protege y divide con ellos los preciosos dones que puso en sus manos la providencia. Tales son los que he juzgado dignos de esos monumentos de nuestra gratitud; elevdselos, pues, veneradlos y bendecidlos. El derecho que concibo en el almirante Coln para exigir el ms pblico testimonio de nuestro reconocimiento no se funda precisamente en haber sido el primero de los europeos que imprimi sus huellas en las arenas de nuestras playas. Si por espacio de cuarenta y cinco aos no se hubiera preparado para conseguirlo, ilustrndose con el profundo y constante estudio de las matemticas, superando muchas veces las barreras que opuso Alcides a la ambicin de los conquistadores, a la avaricia y osada de los navegantes; si su espritu circunscribindose a la esfera que acababan de

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /197 /197 /197 /197 /197 fijar los ltimos viajeros, no se abriera un nuevo teatro donde desarrollar su talento, su genio e intrepidez; si a vista de la ignorancia de sus compatriotas, de la perfidia de los portugueses, de la pusilanimidad y apata de Fernando V se intimidara y depusiera por una sola vez la grandiosa idea que haba concebido; si por unos datos irrecusables no demostrara que cinglando al oeste por medio del ocano Atlntico se encontrara infaliblemente un pas que completara el globo de la tierra; si Coln, en fin, antes de superar los grandes obstculos con que la naturaleza nos haba separado del antiguo continente no hubiera triunfado de los errores y preocupaciones de su siglo, de la envidia y felona de los hombres, yo temera tributar a la audacia o la feliz casualidad aquellos sufragios dignos solamente de un valor reflexivo y prudente, de un resultado previsto, de un clculo cientfico y de unas virtudes las ms heroicas; ved aqu los resortes que elevaron al descubridor de Cuba a ese punto de vista en que arrebata nuestra admiracin. El hombre no se coloca sobre la esfera comn por un solo esfuerzo del ingenio o del valor. La naturaleza le prepara con mucha lentitud, y l se perfecciona cebando con la mdula de su cerebro la lmpara de Cleantes, o prodigando sus tesoros y su sangre en obsequio de la Humanidad y de la patria. Descartes cuando pretendi un punto de apoyo excntrico al universo para darle desde all nueva forma, ya haba analizado los seres ms portentosos sin exceptuar el rayo exterminador, al ocano proceloso, su propio espritu. Tambin haba mensurado la elevacin de los astros, la magnitud de sus rbitas, la aparicin y ocaso de los cometas, la fuerza centrfuga, las leyes del movimiento, la gravedad de los cuerpos, todo lo haba calculado, y hasta el mismo infinito previ que haba de someterse a los signos algeomtricos3 cuando se atrevi a decir “dadme materia y movimiento y formar nuevos mundos”. As Coln, antes de ofrecer a Fernando V la posesin de uno creado desde el principio del tiempo, estaba ms slidamente convencido del feliz xito de su empresa. Pero el rey de Aragn, aunque tan ambicioso como el de Macedonia, no dio el mismo crdito al moderno Anaxarco. Disminuido el ejrcito, exhausto el erario y empeado actualmente en la conquista de Granada, Fernando V, tmido por carcter y animoso por reflexin, compara las efectivas erogaciones que deba anticipar con las futuras ventajas que se le ofrecan; y si no le desprecia como el Senado de Gnova y Juan II, no le escucha al menos con toda la deferencia que mereca el primer cosmgrafo de su siglo. La existencia de las antpodas se mir como una ridcula paradoja en la patria de los Sneca y Columela, y donde los rabes 3Casi a un mismo tiempo Leibnitz en Alemania y Newton en Inglaterra descubrieron el clculo infinitesimal, y por esta coincidencia se disputan esas dos naciones la gloria de haber resuelto aquel problema.

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OBRAS 198\ 198\ 198\ 198\ 198\ haban erigido el santuario de la ciencia. Los sabios de Iberia desconocen al que fue anunciado quince siglos antes por uno de sus poetas para atravesar el ocano y descubrir otros mundos allende de Tula, dejando de ser desde entonces la ltima tierra.4 Ignorando los progresos de las ciencias fsicas y los descubrimientos hechos por Marco Polo y otros navegantes, adheridos supersticiosamente a rancias teoras, mulo de la gloria a que aspiraba Coln, lucha infructuosamente por espacio de siete aos con la obstinacin de la ignorancia, con el orgullo del pedantismo y con las maquinaciones de la envidia. Al cabo de ese tiempo una dbil centella de consuelo brilla en su alma desolada, pero sus esperanzas tan momentneas como la luz del relmpago se disipan inmediatamente presentndole nuevos obstculos, mayores amarguras; sin embargo, nunca pierde la firmeza y elevacin de su espritu, jams duda de la infalibilidad de sus clculos, ni abandona por un solo momento lo que deba inmortalizarle. La perseverancia es el carcter de los hroes. Ella no slo conserva en las tribulaciones las virtudes que brillaban en los das ms serenos y tranquilos, sino tambin descubre otras nuevas que yacan eclipsadas bajo las delicias de la prosperidad. Coln, dos veces desodo de Fernando V y de otros potentados, escarnecido por unos ignorantes presuntuosos y por un pueblo estpido, confinado en la soledad del convento de Palos, testigo de los combates ms rudos que ha sufrido el espritu de un varn constante, me parece ms sabio, ms grande y magnnimo que ese mismo Coln surcando impvido el anchuroso espacio de mares desconocidos, pasando el trpico antes que otro alguno con estupor de dos mundos, advirtiendo sin inmutarse la declinacin de la brjula, triunfando solo de la conspiracin de todo su equipaje, y presentndose en las playas de esta Isla condecorado con todos los honores que poda dispensarle un monarca de Castilla. Si hubiera entrado en ella como Alejandro en Tiro y Lisandro en Atenas, la espada en una mano y el fuego en la otra para exterminar y reducir 4 Venient annis sacecula seris/ Quibus Oceanus vincula rerum./ Laxet, et ingens pateat tellus/ Tethysque novos detegat orbes,/ Nec sit terrism ultima Thule .” Eurpides, Medea, acto 2, escena 3. Washington Irving puso estos versos por epgrafe a su apreciable Historia de la vida y viajes de Cristbal Coln El Conde de Toreno los cita en el nmero cuarto de su Apndice al libro 14, tomo IV de la Historia del levantamiento, guerra y revolucin de Espaa y aade: “Parece que estaba destinado fuese un espaol el primero que pronosticara el futuro descubrimiento de las Amricas, y espaoles los que le verificaran.” Es muy admirable la previsin con que este clebre escritor, natural de Crdoba, no slo anunciara con tanta anticipacin el descubrimiento de otras grandes regiones como Amrica y Oceana, sino que tambin pronosticara en el libro 7, “Naturalium questionum”, que llegara el tiempo en que se conociera que los cometas no son meteoros gneos que aparecen y se disipan en la atmsfera, sino cuerpos eternos como los dems astros del firmamento.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /199 /199 /199 /199 /199 a cenizas cuanto encontrara una saa implacable, o si anticipando la rapacidad de Alfinger, de los filibusteros y otros desoladores “de la virgen del mundo la inocente Amrica”, penetrara en sus pueblos “cometiendo los crmenes ms horribles que se han visto en la moral”;5 yo detestara su memoria y por siempre abismara su nombre en el olvido. Camilo restituyendo a los falerios sus caros hijos entregados por la perfidia de un preceptor y conquistando Tscula ms por su generosidad y prudencia que por el valor y disciplina de sus legiones; ved aqu la imagen ms propia de Coln, del ms humano de los conquistadores, como le llama Raynal, del ms grande a los ojos de Robertson. La paz y la clemencia eran las insignias de sus estandartes, la religin y la humanidad dirigan sus incursiones desde el ro San Salvador a Baitiquir, y de aqu hasta Guaniguanico occidental, sin que jams se percibiera el estampido del can ni los filos de la espada.6 Admiremos, pues, su sabidura, respetemos su intrepidez y bendigamos con eterna gratitud la humanidad con que puso a los indgenas de esta Isla no aherrojados con las cadenas de un dspota inexorable, sino bajo los auspicios de una madre tierna, generosa, benfica, la incomparable Isabel de Castilla. Por una fatalidad siempre lamentable falleci esa herona cuando su proteccin era ms necesaria para el fomento de esta naciente colonia, y los que sucedieron a Coln en su gobierno no poseyeron aquellas virtudes que le hicieron tan admirable. En poco tiempo los campos quedaron yermos y los pueblos desiertos. Prescindo de las causas de esa despoblacin, justificadas por unos y abominadas por otros, sean las que fueren. Para repararlas se condujeron los naturales de la pennsula de Yucatn, y por una imprevisin muy opuesta a la moral y a la poltica se transportaron tambin hasta de frica, siempre fecunda en bestias feroces. Mas no eran sos los colonos que nicamente necesitaba Cuba para elevarse al grado de esplendor y opulencia que le haba prefijado su destino. La Metrpoli no poda proporcionrselos, apurando con preferencia todos sus recursos para proteger las importantes conquistas de Corts, Pizarro y otros ilustres campeones que sojuzgaban los imperios de Moctezuma y de los incas, prohibiendo al mismo tiempo las leyes que haba sancionado para el gobierno de estos pases que arribasen a ellos los extranjeros. Obstruidos los medios de aumentar con extraos la poblacin blanca, fue necesario que el patriotismo y la generosidad de sus vecinos superasen aquellos obstculos. Distinguise entre ellos Martn Calvo de la Puerta, no excitndolos a robar las vrgenes de los pueblos vecinos como los romanos a las sabinas 5Raynal tratando de los filibusteros. 6Historia indita de la Isla de Cuba, escrita por su obispo el ilustrsimo seor don Pedro Agustn Morell.

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OBRAS 200\ 200\ 200\ 200\ 200\ instigados por Rmulo, ni menos a imitar el ejemplo de los foros cuando prostituyeron sus propias hijas para restablecer a Esparta arruinada por los mesineses; sino de un modo el ms conforme a la religin que profesaba, a la moral pblica y a la decencia y decoro de la sociedad, imponiendo ciento dos mil pesos, con cuyos rditos se dotaran anualmente cinco hurfanas pobres.7Vosotros..., no s como os llame, y Julio Csar tambin lo ignoraba. No se atreva a llamaros hombres porque no habis dado ninguna prueba legtima de vuestra virilidad, ni merecis el ttulo de ciudadanos porque, lejos de fomentar la patria, indirectamente la exterminis o envilecis. Vosotros, clibes profanos, entes parsitos y miserables que por un egosmo el ms antisocial os privis de merecer pblicamente el honroso y gratsimo ttulo de padres, confundos al contemplar esa inspiracin del ms noble y generoso patriotismo. Martn Calvo, hombre, padre y ciudadano, al mismo tiempo de todo ha dado las pruebas menos equvocas satisfaciendo cumplidamente sus respectivos deberes, hasta vincular en su familia ese monumento de piedad y munificencia ms perpetuo que si fuera de mrmol o de bronce, y mucho ms glorioso que cuantos ha erigido la vanidad y el poder. En vano el hipcrita afectando la piedad ms austera ha querido persuadir que si alguna vez nos es lcito desprendernos de aquellos dones que la providencia nos ha concedido, para dispensarlos a los que carecen de ellos, deberamos precisamente hacrselos disfrutar al pie de los altares; en vano el voluptuoso embriagado en sus placeres juzga necesario para satisfacerlos cuanto le ha prodigado la naturaleza; en vano la dureza del corazn obcecando la mente hace proferir al desapiadado estoico que no debe socorrerse al menesteroso, porque si el destino le neg los bienes le juzgara indigno de merecerlos, y concedrselos el hombre sera contrariar una ley eterna. Martn Calvo, inflexible a todas las seducciones del entendimiento y del corazn, rasga el capcioso velo con que se pretende ocultar el espritu de una religin suave y benigna, que si recomienda y consagra la virginidad tambin eleva el matrimonio a la dignidad de sacramento. Examina las utilidades y ventajas que la una y el otro proporcionan a la sociedad, respeta y admira la primera, pero decidindose en favor del matrimonio exclama con un sabio “yo no he nacido para m solo sino para ser til a mi patria y a mis semejantes, estas riquezas no se me han concedido para que exclusiva7El gobernador Martn Calvo de la Puerta, natural y vecino de esta ciudad de La Habana, por su testamento otorgado en 10 de noviembre de 1669 mand imponer ciento dos mil pesos a tributo para que con los cinco mil de sus rditos anuales se casasen todos los aos cinco hurfanas pobres, dando a cada una mil pesos de dote. Papel Peridico de la Havana 1792, no. 12.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /201 /201 /201 /201 /201 mente las disfrute; la fortuna no pudo dispensarme don ms excelente que poder conservar la existencia de otros con mis auxilios, ni la naturaleza nada ms agradable que ejecutarlo”.8No se demora un instante. Impelido por una fuerza irresistible corre en pos de la ms frgil y desvalida porcin de la Humanidad, la busca en sus tristes y solitarios albergues, nicos asilos de la indigencia y orfandad. La encuentra rodeada de privaciones y amarguras, agitado al mismo tiempo y combatido su espritu por la moral y la naturaleza. Aqulla le precepta que conserve el pudor y la honestidad, sta exige que se satisfagan sus verdaderas y urgentes necesidades. La desnudez y el hambre no se acallan con reflexiones y ejercicios ascticos, ni stos transigen con placeres sensuales. Permanecer en la ms angustiada miseria, sepultarse para siempre en un claustro, o sucumbir a la ms torpe seduccin; tales eran los nicos recursos que se le proponan en aquel terrible conflicto. Pero cuando la carne y el espritu luchaban con ms violencia en sus pechos vacilantes, y redoblaban los ltimos esfuerzos para obtener cada cual la victoria, termina ese fiero combate la presencia de un numen que concilia ambos deberes, y extendiendo su mano piadosa les dice: “Enjugad vuestras lgrimas, cese ya tanta amargura; conservad inviolable lo que ms adorna y realza vuestro sexo; tomad, sed fieles a la religin y tiles a la patria. Dadle, sin perder la honestidad y el pudor, hijos fuertes y laboriosos que beneficien sus campos, ejerzan las artes, surquen los mares, fomenten la industria, cultiven las ciencias; pobladla de artesanos, nuticos, labradores y sabios que le den todo el lustre y opulencia de que es susceptible.” Empero, no bastaba para conseguirlo que se multiplicaran las generaciones blancas, otros elementos eran absolutamente necesarios. Los hombres todos nacen con las mismas facultades morales. Los ascendientes, la patria, el clima, el color, nada influyen en el temple del alma; la educacin, las costumbres, las leyes y la religin rectifican aquellos rasgos indelebles que le imprimi el Creador. Sin la educacin el hombre sera siempre un habitante de las selvas; a ella es debida principalmente la gran obra de la civilizacin, y repite en todas partes y constantemente aquel prodigio que se atribuy a la msica diciendo “que haba domesticado los tigres y los rabiosos leones hasta reducirlos a vivir en sociedad”.9As discurra Juan Francisco Caraballo por 1712, y no encontrando en esta ciudad ninguna escuela gratuita de primeras letras concibi el loable proyecto de establecerla, y en su barrio ms pobre y menesteroso. 8Cicern en diferentes lugares. 9“ Silvestres homines sacre, interpresque Deorum Caedibus, et victn fœde derruit Orpheus; Dictus ob hoc lenire tigres, rabidosque leones .” Horacio, Epstola a los Pisones

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OBRAS 202\ 202\ 202\ 202\ 202\ Identificndose en ideas y sentimientos con un prelado digno de grata memoria10 contina la fbrica de la iglesia y convento de Beln, cuyos religiosos se dedican por su instituto a ensear aquellos rudimentos, cuidando y asistiendo al mismo tiempo a los convalecientes de anteriores enfermedades. Caraballo encuentra en ellos cuanto necesitaba para satisfacer el doble objeto de su beneficencia. Dilatndose a todas las partes que constituyen al hombre, y a las dos pocas de la vida en que ms reclama proteccin y amparo, ocurre a sus necesidades espirituales y corporales. La ignorancia que produce tantos estragos en el alma como las enfermedades en el cuerpo es menos frecuente en los jvenes desde la instalacin de la escuela de Beln, y asimismo la debilidad y languidez con el auxilio de su enfermera de convalecencia. Y si todava no se han ocupado en sta todos los lechos que tiene prevenidos, tampoco se han llenado los escaos de aquella, siempre capaces y expeditos para recibir a cuantos quieran ocuparlos. El noble y el plebeyo, el rico y el pobre, el blanco y el negro, todo valetudinario, todo joven encuentra tan francas las puertas de la enfermera de Beln como las de su escuela de instruccin primaria. Entretanto La Habana conserva sus antiguos habitantes y adquiere otros nuevos capaces de ejercer las ms augustas funciones de la sociedad. El ministro de la religin, el depositario de las leyes, el literato que ilustra el pas con tiles verdades, el comerciante que lo enriquece con sus relaciones mercantiles, el poderoso que detesta vivir sumergido en el oro y en los placeres, el artesano que pretende dar a sus obras toda la perfeccin de que son susceptibles, el labrador que rehsa observar una prctica montona y nada ventajosa, el indigente que no puede subsistir con el trabajo de sus dbiles msculos; todos se preparan en la escuela de los belemitas, adquiriendo aquellos conocimientos preliminares sin los que nada pudieran emprender.11 10El ilustrsimo seor don Diego Evelino de Compostela. 11Caraballo coste l solo toda la fbrica de la iglesia de Beln y un ngulo del primer claustro. Una muerte violenta y un pleito suscitado por varios sujetos que se juzgaron con derecho a sus bienes, interrumpieron por espacio de once aos el curso de su beneficencia; pero el veintinueve de este siglo el seor Ayarde, provisor en sede vacante de esta dicesis, mand por sentencia definitiva que se trasladasen sus huesos de la iglesia de los reverendos padres agustinos, donde se dio sepultura a su cadver en calidad de depsito, segn consta de un auto provedo por el ilustrsimo seor Valds, al sepulcro que fabric en la iglesia de Beln, y que a estos religiosos se les entregaran ochenta mil pesos, los veinte mil para continuar la fbrica y los sesenta mil para gastos de enfermera. En 1786, siendo provisor el ilustrsimo seor doctor don Luis Pealver y Crdenas confirm esta sentencia. En el archivo de los reverendos padres belemitas existen los documentos de donde he tomado estas noticias, aunque no convienen exactamente con lo que refiere Arrate en el captulo 41 de su Llave del Nuevo Mundo

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /203 /203 /203 /203 /203 El fomento que con esos auxilios haba adquirido la poblacin, la agricultura, el comercio y la industria en esta ciudad y en toda la Isla en 1762, su posicin geogrfica, los grandes y seguros puertos que en ella se encuentran, la feracidad de su terreno, la benignidad de su clima; todo excitaba la ambicin de una potencia siempre mula de las prosperidades de Espaa. Sus ejrcitos triunfantes en Portugal sojuzgaban la Plazas ms fuertes y mejor defendidas y se aproximaban a la capital de ese reino. Previendo entonces Jorge III que se desplomara su trono arruinando el de Jos I de Braganza, no slo le auxilia con diez mil soldados aguerridos, sino tambin resuelve contener las rpidas conquistas de los espaoles y distraer su atencin y fuerzas, invadiendo una de sus posesiones de Amrica, la ms necesaria para conservar las otras, la mas importante a los proyectos de Gran Bretaa. T fuiste, ¡oh Habana! t fuiste la elegida por el gabinete de Saint James. Para ti se prepara una escuadra la ms formidable que ha surcado estos mares, un ejrcito numeroso y veterano. Tus muros, baluartes y edificios sern el blanco del hierro exterminador, y los aceros se embotarn en los pechos de tus habitantes; contra ti viene el fiero Pocock y el intrpido Albemarle, y despus de sesenta y ocho das los ms terribles en tus anales, despus que Velasco y Gonzlez rindan la vida antes que el pabelln de Espaa, cometern los secuestros y vejaciones que no mereciera una Plaza rendida ms bien por un azar que por mengua de valor y recursos. Gracias al cielo yo no presenci la desolacin de mi patria. Vosotros, los que fuisteis espectadores de esa catstrofe horrorosa, referid lo que observasteis para que se reconozca y admire la beneficencia de Carlos... Habaneros, compatriotas, qu nombre ha fluido de mi pluma? Yo siento al escribirle palpitar mi corazn, inflamarse la sangre en las venas y acudir a mi mente las ms gratas ideas de generosidad, de terneza y predileccin. Alma grande, alma noble de Carlos III, si te es concedido examinar los corazones de tus sbditos s tan sensible a los puros sentimientos del mo como lo fuiste en otro tiempo a los lamentos y plegarias de mis mayores. Ellas penetraron hasta su Trono cuando toda la nacin transportada de jbilo por la conquista de Almeida entonaba alegres himnos. Carlos apenas los percibe, le impone un lgubre silencio, arroja la guirnalda que cea sus sienes victoriosas, y experimenta los mismos afectos que Anbal cuando supo el asedio de Cartago. La prdida de La Habana no poda compensarla con todo el reino de Portugal; determina redimirla y profiere estas palabras dignas de grabarse en nuestros corazones: “Ms quiero ceder de mi decoro que ver padecer a mis pueblos, que no ser menos honrado siendo padre tierno de mis hijos.” Consecuente sus obras a sus palabras cede a los ingleses cuanto posea en la Amrica septentrional, restituye a Jos I todas las Plazas que le

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OBRAS 204\ 204\ 204\ 204\ 204\ haba conquistado, y hace retirar sus ejrcitos pisando los laureles que cortaban en los campos lusitanos y en los mismos jardines de su metrpoli. No fue tan generoso Anbal, ni ms amante a su patria, cuando victorioso en Cannas de seis cnsules romanos y prximo a colocar su estandarte sobre la cpula del Capitolio, abandona aquel teatro de sus glorias y vuela a redimir a Cartago de la espada de Escipin. Mas no es sta la nica prueba que nos ha dado de su beneficencia y predileccin. El reinado de Tito no fue ms feliz a los romanos que el de Carlos III a los habaneros. Calculad sus das y sabris el nmero de las gracias que nos dispens. Pero el 16 de octubre de 1765, el 26 de mayo de 1768 y el 5 de julio de 1770 sobresaldrn tanto en los fastos de nuestra prosperidad como el sol y la luna entre los astros del firmamento. Entonces fue cuando rompiendo las antiguas y gravosas cadenas de nuestro comercio, lo franque a los principales puertos de la Pennsula, suprimi una multitud de derechos que aprisionaban la industria y enervaban la actividad, y con un solo rasgo de su pluma nos hizo a todos felices proscribiendo aquel detestable monopolio que enriqueca a cuatro particulares en detrimento de toda la Isla. sta es la poca de la igualdad de nuestras fortunas, ste el fecundo cauce de donde han manado tantos y tan grandes beneficios. De aqu el fomento de trescientos y ms ingenios de fabricar azcar, de aqu esos edificios que decoran La Habana, honran las artes, protegen la Humanidad. De aqu... sera interminable si pretendiera referirlas por menor. De aqu la feliz metamorfosis que la ha convertido en una ciudad culta, brillante y populosa. Y sofocaremos en nuestros pechos los sentimientos que los inundan? No daremos un testimonio sensible de nuestra gratitud y fidelidad? Ninguno, es muy cierto, ninguno ser digno de la grandeza de Carlos ni de la menor de sus gracias. Pero si nuestros dones hubieran de proporcionarse al objeto al que se consagran, ni el hombre tributara cultos a su creador ni el vasallo homenajes a su rey. El Omnipotente no se desdea de aceptar los votos de sus criaturas; Carlos, siendo su misma imagen, admitir los nuestros con agrado y complacencia. Tributmosle, pues, el ms pblico, el ms durable y respetuoso. Formemos su efigie imitando la que existe en nuestros corazones, coloqumosla donde nuestros ojos no se sacien de verla y admirarla. Esforcemos los votos de nuestra lealtad y obediencia cuando una nacin ingrata y prfida, enarbolando el estandarte de la rebelin y la anarqua, derriba, destruye y profana la del ms grande y generoso de sus reyes.12 Corramos en fin a recoger aquellos sagrados fragmentos. Ninguna materia ms preciosa para erigir la estatua de Carlos III; ningn destino puede darse ms decoro a la que fue de Luis XIV. El cuerpo 12Se hace alusin a la magnfica estatua ecuestre de Luis XIV colocada en una de las plazas de Pars.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /205 /205 /205 /205 /205 de Carlos se engendr de la sangre de Luis; frmese, pues, su imagen de las reliquias de aquel augusto prototipo. Sin embargo del incontestable derecho de los sujetos que propongo, no me lisonjeo de obtener la palma victoriosa. Mis lnguidas frases habrn enervado el mrito de unas acciones capaces por s solas de conciliar la unanimidad de vuestros sufragios. Pero en una ilusin de mi halagea fantasa los vi colocados en el lugar que habis elegido. Vi tambin un anciano venerable que deseando excitar en su pequeo hijo el amor de la patria y de la Humanidad, le conduce a este nuevo peripato de virtudes cvicas. Presntale esos monumentos honorficos, y en un razonamiento sucinto y enrgico le manifiesta la intrepidez, sabidura y perseverancia, la beneficencia y generosidad de aquellos ilustres varones, dignos de la gratitud y veneracin de la imparcial posteridad. Mustrale en fin la estatua de Carlos III. sta... pero hijo mo, le dice, pstrate en su presencia, besa la tierra donde se apoya, resptala y bendcela antes de saber quin es su original. Esta, aunque ltima en la serie de los tiempos, pero en nuestra veneracin la primera, es la imagen ms propia del grande, del inmortal Carlos III nuestro Rey, nuestro padre y restaurador. Ese caduceo que le ves en la mano siniestra, indica que protegi nuestro comercio, lo franque y nos hizo a todos partcipes de las prosperidades que slo disfrutaba un corto nmero de individuos. Las cadenas que rompe con la diestra, son las mismas que arrastramos cuando los ingleses conquistaron esta Plaza en 1762.13 Feliz t, querido hijo, y ms feliz yo por no haberte an engendrado. Cmo hubieras podido soportar las indigencias, tribulaciones y trabajos que tu madre y yo padecimos en aquellos funestos das? Penetrado mi corazn del ms vehemente dolor, fue preciso separarme de esa fiel y amable compaera. Ella sali por ese campo sin destino, sin vitico ni gua, sola, acompaada nicamente de las mayores penas y privaciones. Yo qued en la ciudad para defenderla de los enemigos, y despus que intilmente derram la sangre de mis venas... No pudo el anciano continuar la historia de 13Luego que se present la escuadra inglesa delante de este puerto, el 6 de junio de 1762, el gobernador don Juan de Prado public un bando para que inmediatamente salieran de la ciudad todos los hombres que no pudieran defenderla, las mujeres y los nios. En aquel tiempo llova diariamente desde mayo hasta octubre, slo algunas familias pudientes tenan una calesa, que era el nico carruaje que entonces se usaba, y no permitiendo la premura de la orden que se trajeran cabalgaduras del campo fue preciso que casi toda la poblacin saliera a pie por caminos intransitables sin destino, sin vitico ni gua. No exceptundose ni las monjas, relajaron la clausura y partieron custodiadas unas por el obispo diocesano y otras por eclesisticos respetables, presentando un cuadro tan lastimoso y en todo muy semejante al que ofreci Roma cuando aproximndose el ejrcito de los gaulis, dirigidos por Bretno, emigraron precipitadamente sus habitantes y las vrgenes vestales precedidas del gran pontfice fugaron a pie conduciendo el fuego sagrado, hasta que encontrndolas Lucio Albino, movido a compasin, las hizo entrar en su carro.

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OBRAS 206\ 206\ 206\ 206\ 206\ nuestra cautividad y restauracin. Inmtase su rostro, la voz se enronquece, los suspiros y sollozos interrumpen las palabras. A vista de un espectculo tan tierno el hijo se consterna, contempla con veneracin la estatua del clementsimo Carlos, arrjase a sus pies y los riega con lgrimas de admiracin, de respeto y gratitud, semejantes a las que verti un joven ateniense al ver la imagen del ilustre Milcades.14INSCRIPCIONES El Almirante Cristbal Coln Descubri la Isla de Cuba, Y la reuni pacificamente Al reino de Castilla. Admirad su sabiduria, aplaudid su Humanidad. Ao 1794 Martn Calvo de la Puerta Impuso ciento dos mil pesos Para dotar anualmente con sus rditos Cinco hurfanas pobres: Ricos, imitadle; indigentes, bendecidles. Ao 1794 Juan Francisco Caraballo Fund la escuela primaria gratuita, Y concluy el hospital de Beln; La gratitud pblica Recomienda su memoria. Ao 1794 A Carlos III Restaurador de La Habana Y protector de su comercio; El pueblo reconocido Y siempre fidelsimo. Ao 1794 14El arepago hizo retratar a Milcades en el prtico de Atenas, en el acto de arengar al ejrcito confederado de Grecia antes de dar la batalla de Maratn que la preserv del cautiverio de los persas.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /207 /207 /207 /207 /207DISCURSO DE GRACIAS POR HABRSELE CONFERIDO EL PREMIO, PRONUNCIADO EL 21 DE JULIO DE 1794*Cuando el 31 de octubre del ao prximo pasado ofrecisteis, seores “adjudicar una medalla de oro que pesase cinco onzas a quien formase el discurso en que mejor se demuestre cules son los cuatro sujetos de cualquier estado o condicin que por sus buenas obras sean ms acreedores a la gratitud de toda la Isla de Cuba en comn, o bien en particular de esta ciudad de La Habana, para erigirles otras tantas estatuas en el paseo pblico extramuros de ella, excluyendo de estos honorficos monumentos a los que actualmente viven para cerrar toda puerta a la torpe adulacion”, cun lejos estarais de preveer que yo, nfimo miembro de este Cuerpo ilustre, merecera la unanimidad de vuestros sufragios y dems gracias que os dignasteis dispensarme? Pero qu yo mismo, seores aunque siempre he anhelado por ser til a la patria y manifestar mi deferencia a vuestras insinuaciones, yo mismo me consideraba tan distante de esta honra como el rastrero mimbre erguirse entre los elevados cipreses. Pero las grandes acciones no necesitando para ser admiradas de las figuras y bellezas de la oratoria entre las sencillas y lnguidas frases de mi discurso percibisteis el mrito incontestable de los sujetos que propuse, y tributando a sus virtudes el ms justo homenaje manifestasteis al ingenioso autor del programa que se comprometi a vuestro discernimiento que el almirante Cristbal Coln, Martn Calvo de la Puerta, Juan Francisco Caraballo y el seor don Carlos III han sido los cuatro varones ms dignos de los monumentos honorficos que pretende consagrar a las virtudes sociales ese patriota exclarecido, demasiado respetable para que yo me atreva a citarle, pero demasiado benfico para que haya quien ignore su ilustre nombre. Elevado sobre nosotros menos por su dignidad que por su celo y munificencia, descubre su vista perspicaz lo que no han percibido nuestros ojos, y aquellas manos consagradas sobre el ara del patriotismo a reparar las necesidades del hombre, a ilustrar y engrandecer este pueblo, colocar dentro y fuera de su recinto cuanto pueda contribuir a objetos tan nobles y grandiosos. La impericia de nuestros artesanos, el abandono de esas frtiles campias, la lentitud del comercio, la extenuacin y languidez del anciano, la indigencia de la viuda, el desamparo y lgrimas del hurfano, la sencillez y riesgos de la doncella, nada se le oculta, todo se le presenta con Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1822, t. 61, pp. 103-105; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t.1, pp. 163-165.

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OBRAS 208\ 208\ 208\ 208\ 208\ los ms vivos y lastimosos colores. Su corazn sensible se conmueve y acuden a su alma enternecida las ms gratas y tiles ideas, Sociedad Econmica, biblioteca pblica, Papel Peridico escuelas primarias y de Qumica, Casas de Beneficencia y de nias educandas; vosotras seris los ms fieles garantes de su humanidad y de su ardiente celo por su ilustracin y prosperidad del pas, las barreras ms inaccesibles contra la ignorancia, miseria y sensualidad. Paseo pblico, yermo, antiguo teatro de lujo y vanidad, t sers convertido en un jardn ameno y delicioso, aun ms fecundo en virtudes cvicas que en las bellas producciones de Flora y de Pomona. Conciliando lo til y lo agradable a un mismo tiempo se deleitarn los sentidos y se inflamar en las almas sensibles el amor de la Humanidad y de la patria. Al contemplar nuestros compatriotas las estatuas que ofrecis erigir, se complacern de haber nacido en un pas que remunera tan generosamente las virtudes sea cual fuera el estado o condicin del bienhechor; los forasteros admirarn nuestra imparcialidad y gratitud, y las generaciones futuras aspirarn eficazmente a obtener los mismos honores, envindonos la dicha de haber disfrutado la presencia y liberalidad del jefe ilustrado y piadoso que nos hizo espectador en el siglo de las luces y en las mas remota posteridad. Y podra yo, seores, sin cometer la ms negra ingratitud sofocar en mi pecho los sentimientos que experimenta al considerar las gracias que prodiga sobre mi patria, y las que acaba de dispensarme en nuestra misma presencia? Deber imponerme un silencio respetuoso el temor de ofender su modestia? Yo la respeto, la venero y admiro en todas sus acciones; pero en la que ha merecido este dbil testimonio de mi doble reconocimiento descubro un rasgo de magnanimidad digna de celebrarse por los genios ms distinguidos de Atenas y Roma. Prevenir que las estatuas slo habrn de erigirse a los que ya no existen, para evitar le tributemos un homenaje que por tantos ttulos los merece; ved aqu una moderacin que excede en mucho a las frases ms sublimes que pudieran fluir de mis labios, y que la virtuosa Esparta admir en su rey Agesilao. Pero si el imparcial y melifluo Jenofonte lo eterniz, consagrndole en su panegrico un monumento ms perfecto y durable que las obras de Fidias y Praxiteles, tambin nuestro excelentsimo seor presidente vivir en nuestras almas, se perpetuar en esos rasgos de ilustracin y beneficencia, y su nombre ilustre se inscribir en los fastos de nuestra prosperidad con los ms brillantes e indelebles caracteres.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /209 /209 /209 /209 /209DISCURSO CON MOTIVO DEL TRASLADO DE LAS EDUCANDAS A LA CASA DE BENEFICENCIA*No dudo, seores, os sorprenderis al ver que yo, nfimo miembro de este Cuerpo esclarecido, ose interrumpir el curso de vuestras tiles deliberaciones para hacer resonar mi dbil voz donde podran percibirse las de tantos varones distinguidos por su beneficencia y sabidura. Pero estas prerrogativas que os dan un derecho incontestable para decidir sobre las prosperidades de la patria que os elevan sobre el resto de sus habitantes, y que grabadas en vuestros rostros con los caracteres ms brillantes e indelebles os concilian la admiracin, el respeto y la gratitud de todo hombre sensible a la felicidad de sus semejantes; estas mismas preciosas cualidades os inhabilitan para celebrar las obras de vuestras manos munficas. Yo que slo he sido ocioso espectador de la feliz metamorfosis que habis hecho en la patria y en la Humanidad, yo que devorado de una loable emulacin os he visto consagrar tantas veces vuestras riquezas y vuestro ingenio sobre sta del patriotismo, yo que adocenado con un pueblo innumerable observo su alegra, su ternura, los transportes y afectos de sus coraznes enternecidos al mirar el hermoso espectculo que le ofrecisteis la tarde del 8 del presente mes, cuando colocasteis las nias educandas en el sagrado asilo que las ha preparado vuestra beneficencia; yo debo esforzar mi lnguida voz donde vuestra modestia os impone un silencio respetuoso. Pluguiera el Cielo que ella fuese tan grata y durable como la armona de las celestes esferas, y aun ms fuerte que el estallido del rayo para que resonasen hasta en las bvedas del firmamento y trasmitiera a las generaciones futuras vuestros nombres ilustres, vuestro celo y munificencia. stos han sido los votos de mi alma desde aquel momento dichoso; pero quizs los hubiera sofocado en el recinto de mi pecho si un sujeto, demasiado amable para no ser complacido, no me excitase a publicarlos venciendo mi pusilanimidad y desconfianza; ¡y qu no sea yo capaz de satisfacer su expectativa! ¡Qu la naturaleza no haya dado a mi lengua tanta energa y fecundia como sensibilidad y ternura a mi entendimiento para celebrar con las frases ms patticas y magnficas vuestra generosidad y compasin, y para estimularos a concluir y perfeccionar la gran obra que habis emprendido! ¡Superfluos, importunos deseos, no turbis la dulce complacencia que experimento al considerar las gratas imgenes que me presenta mi halagea fantasa! Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1794, t. 2, pp. 172-178.

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OBRAS 210\ 210\ 210\ 210\ 210\ Yo os veo, generosos patriotas, continuar vuestras erogaciones, y asistir con el mayor celo y constancia hasta colocar la efigie de la humanidad sobre la cpula de ese suntuoso monumento que le estis erigiendo; os veo conducir vuestros pequeos hijos a esa escuela de las virtudes sociales para inspirarles aquellos sentimientos que os realzan mucho ms que los ttulos de vuestra nobleza y dignidades; veo que el brillante astro del da vuelve a hermosear con sus luces otra perspectiva tan agradable como la que presencio poco hace; veo en fin que un concurso numeroso abandonando los frvolos divertimientos y aun las ms urgentes ocupaciones, corre transportado de jbilo a veros conducir a ese lugar de refugio y tranquilidad no treinta y una nias pobres y desamparadas, sino el resto todo de los indigentes y miserables. Feliz deseado da, por qu tanto te demoras? En vuestras manos est, seores, acelerar la poca de la mayor prosperidad de nuestra patria. No sois rbitros del tiempo, pero s dueos absolutos de los opulentos bienes que os ha concedido la providencia para que los dividis con el hambriento y desnudo, con la viuda, el hurfano y el anciano. Haced pues se verifique lo que tanto habis anhelado, lo que espera La Habana para ser dichosa, y desea la Humanidad toda con la mayor impaciencia. No permitis se entibie vuestro celo, no cercenis vuestras liberalidades ni rehusis la ruta que os conduce al templo de la inmortalidad trazada por la diestra mano de nuestro muy sabio y generoso presidente. Sed dciles a sus insinuaciones, sed gratos a sus beneficios. Aprovechad las favorables proporciones que os brinda su dulce y suave gobierno para que le repitis el espectculo ms agradable que le habis ofrecido. A m me parece, seor excelentsimo, que jamas ha disfrutado el sensible corazn de Vuestra Excelencia un placer tan puro y tranquilo como el que experimento al entrar en aquel santuario de la humanidad conduciendo en triunfo su porcin ms dbil, ms sencilla, ms expuesta a la infelicidad. Pero cuando Vuestra Excelencia pretenda disponer las excelsas calidades que tanto le elevan sobre todo su amante pueblo para presentarse ante aquellas infelices hurfanas como un padre tierno y accesible; cuando ms se adocenaba con sus sbditos, se confunda y procuraba anonadarse, entonces, seor excelentsimo, entonces me parecisteis ms grande, ms respetable y magnfico que Pompeyo subiendo al Capitolio en el carro ms suntuoso que rod por las calles de la soberbia Roma, hollando las cervices de los prncipes y reyes destronados y precedido de las naciones que geman bajo el yugo del inexorable vencedor. La saa y fiereza, la desolacin y la ruina formaban un grupo execrable en el rostro del conquistador de Espaa, del Ponto y Bitinia; en el de Vuestra Excelencia brillaban la dulzura, la benignidad y la clemencia. Pompeyo abruma con las cadenas a los que nacieron libres y felices,

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /211 /211 /211 /211 /211 Vuestra Excelencia hace dichosas a las que vieron la luz sumergida en las mayores adversidades; Pompeyo presenta su mano exterminadora, teida con la sangre de sus semejantes, las de Vuestra Excelencia arranca de las garras de la muerte aquellas vctimas de la indigencia y miseria; Pompeyo slo escucha los vctores de sus crueles y sanguinarios compatriotas, las imprecaciones, los horrsonos gritos de la rabia y desesperacin de los cautivos; Vuestra Excelencia, y nosotros todos, percibimos los inocentes votos de unos coraznes los ms puros y reconocidos, las bendiciones de todos los hombres sensibles, el jbilo, la gratitud y admiracin de un pueblo humano y benfico. Decida el filsofo ilustrado quin es ms grande, ms respetable y magnfico. Toms Romay.DECRETO DEL GOBERNADOR DON LUIS DE LAS CASAS*Habana, 30 de enero de 1795. Pase al muy reverendo padre jubilado fray Jacinto de Mora para que exponga su parecer acerca de la solicitud que se me ha hecho para imprimir este discurso. Casas. Obedeciendo con el mayor respeto el Decreto del excelentsimo seor don Luis de las Casas, teniente general de los Reales Ejrcitos, Gobernador y Capitn General de esta Isla de Cuba, he ledo el discurso, formado por motivo del traslado de las nias educandas al hospicio de Beneficencia. Ciertamente se descubre en l una demostracin muy cordial y digna del agradecimiento en que es de considerar a todo este pblico por una obra tan til, cuanto llena de misericordia y asimismo muy debida a las personas que han cooperado, se han esmerado y distinguido en una empresa tan recomendable. Nada incluye que pueda juzgarse sospechoso contra los dogmas de nuestra santa fe, buenas costumbres y disposiciones soberanas, por lo cual soy de sentir se conceda la licencia que se solicita. ste es mi parecer, salvo V Convento de m Pe. San Francisco de La Habana, y febrero 4 de 1795. Fray Jacinto Mora Habana, 4 de febrero de 1795. Imprmase. Casas. Es copia del discurso pronunciado por el doctor don Toms Romay en Junta General de Sociedad celebrada en 11 de diciembre de 1794, y que por acuerdo de la misma debe imprimirse a expensas del referido Cuerpo Patritico; a cuyo efecto se entreg el original al citado doctor Romay, encargado de la impresin. Habana, febrero 6 de 1795. Antonio de Robredo secretario. Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro I, f. 262; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1794, t. 2, p. 172.

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OBRAS 212\ 212\ 212\ 212\ 212\AL TRASLADARSE A ESTA CIUDAD LAS CENIZAS DE CRIST"BAL COL"N*Un sujeto que ha manifestado la admiracin y gratitud con que mira al almirante Cristbal Coln hizo, motivo de haberse trasladado a esta ciudad el resto de sus respetables huesos, un retrato histrico de ese hroe, pero juzgndole demasiado difuso para imprimirse en el peridico, slo publica el siguiente apstrofe con que le conclua. Habaneros, de este hombre son las cenizas que recibisteis el 19 del mes anterior. La pompa fnebre con que lo ejecutasteis, la prontitud con que todos los jefes y los Cuerpos ms ilustres de esta ciudad se ofrecieron espontneamente, y casi se disputaron la gloria de conducirlas y tributarles los ms distinguidos honores, el aparato marcial, el numeroso concurso, el silencio respetuoso, los sentimientos de admiracin y gratitud que observ en todos los espectadores, excitaron en mi fantasa las imgenes ms grandes y lisonjeras. Parecame que miraba introducir por las calles de Roma el cadver de Marco Aurelio, muerto en la guerra de Germania. Parecame tambin que cada uno de vostros repeta el mismo voto que pronunci Marco Tulio en el Senado cuando or en favor de Servio Sulpicio: “Plugiesen los dioses inmortales que ms bien pudiramos tributarle gracias estando vivo que honores despus de muerto.”1Pluguiese el Cielo se presentase en estas playas del mismo modo que en 1492. Entonces esos pabellones ahora enrollados se desplegaran por los aires para anunciar a los habitantes de dos mundos el triunfo de su sabidura, de su magnanimidad, de su intrepidez, de su valor. Esos instrumentos blicos que cubiertos ahora de negras bayetas hieren nuestros coraznes con su lgubre armona, entonces nos transportaran de jbilo con sus alegres sonatas. Ese triste silencio se convertira en vctores y cnticos festivos. En lugar de ese fretro le colocaramos sobre un carro tan magnfico como aquel en que subi Pompeyo al Capitolio. Lejos de conducir nosotros al templo sus reliquias para tributarle los pstumos honores y dirigir al Ser Supremo nuestras preces por el descanso de su alma, l mismo convocara a sus amigos y conmilitones, como Escipin a los suyos, y postrado ante el ara del dios de las victorias le ofrecera sacrificios por las que le haba concedido, y entonara l primero el himno de honor y de alabanza. Papel Peridico de la Havana 28 de febrero de 1796; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 30-32. 1Vellen dii inmortales fecissent, ut vivo potius gratias ageremus, quam montuo honores quererermum. Philipp ., 9.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /213 /213 /213 /213 /213 Entonces nosotros todos consagraramos a su numen tutelar tres copas de oro en que estuviesen grabados su ilustre nombre, como hicieron los romanos en el triunfo de Camilo; ceiramos sus sienes victoriosas con una riqusima diadema semejante a la que presentaron los griegos al cnsul Flaminio; y reunindose en un coro todos los hombres sensibles, bendito sea, le diran porque sacaste estas regiones de la ignorancia y barbarie en que estaban sumergidas, bendito seas, porque condujiste a ellas la verdadera religin, la agricultura, el comercio, las ciencias y las artes, y las prosperidades todas que de stas dimanan; bendito seas, porque las subyugaste al benfico imperio de los Reyes Catlicos. “T eres aquel Tespis que superando las barreras que opuso Alcides a la ambicin y osada de los hombres reuniste los pueblos separados por el ocano Atlantico, y dilataste los trminos de la tierra ms all de la gran Tulo.”2 Tu nombre ser perpetuamente el de este hemisferio que descubriste y demarcaste mucho antes que otro alguno surcarse sus mares anchurosos... Vanos, intiles deseos. La antigedad injusta priv a este hroe de esa gloria debida a su gran merecimiento. Amrico Vespucio se la arroga, las naciones todas llaman Amrica a esta parte del globo que habitamos; pero los hombres que han existido en tres siglos, y las generaciones futuras al pronunciar este nombre detestarn en su corazn lo que ejecuta la lengua. Mil plumas tan imparciales como enrgicas y elocuentes forman la apoteosis de Coln. La Repblica de Gnova le erige una estatua. Un nuevo Fidias est perfeccionando lo que hemos de consagrarle en testimonio de nuestra veneracin y reconocimiento. Entretanto respetemos sus cenizas, glorimonos de poseerlas; confiemos en ellas ms que en nuestros Morro y Cabaa. Ellas infundirn temor a las potencias enemigas de la espaola, guardarn nuestras costas, defendern este puerto; y al ver el sepulcro que las contiene —permitidme usurpe esta expresin al penegirista del Conde de Saje—,3 a vista del mrmol que las encierra se elevar el espritu de todos los espaoles, les inspirar el coraje, la magnanimidad, el amor generoso de la gloria, el celo por el Rey y por la patria. 2Eurpides, Medea. 3Thomas.

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OBRAS 214\ 214\ 214\ 214\ 214\DEPRECACI"N DE LA CIUDAD DE LA HABANA AL ASTRO DEL DA*Antorcha inextinguible, alma del universo, t, cuya bondad difundida desde el centro de los orbes en que resides hasta los senos tenebrosos de la madre Vesta, te reproduces en esos globos errantes que refractan tus rayos inmortales, alteras, confundes, destruyes los elementos y los seres todos, y vuelves a restituirles su antigua existencia, sus gracias y virtudes. Imagen de la divinidad, fuente inagotable de luz; t, a quien Manco Capac erige templos, ofrece los ms ricos dones de su opulento imperio, y hace resonar tus himnos desde la cumbre de Pambamarca hasta ms all del Potos; t, a cuya presencia el belicoso persa tiembla de pavor, suelta el dardo, depone el carcaj, y abatiendo su erguida frente hasta sepultarla en el polvo te rinde aquel culto y homenaje debido solamente al autor de tu hermosura y munificencia. ¡Oh sol! Ser vivificante que has reunido alrededor de m cuantas preciosidades esparciste en regiones muy lejanas, cuanto disfruta y envidia el europeo, cuanto negaste al rudo africano, y escasamente concediste al voluptuoso asitico: Sol deseado, amable sol, escucha grato mis fervientes votos, y mezclados con la fragante nube que forman los blsamos y aromas con que te incensa el superticioso indio, con los perfumes que exhalan las flores y con la dulcsona alborada de las aves suban hasta tu excelso y resplandeciente trono. Ven, padre de la naturaleza, ven a vivificarla, ven a vestirla con las galas inmortales del tis riqusimo que forman tus resplandores colorativos. Ya Venus con sus plateados fuegos anuncia tu prxima salida. Sigue enhorabuena la brillante ruta que te prepara tu fiel y constante precursor. Acelera tu majestuoso curso, rasga, penetra, disipa las opacas nubes, vibra tus luminosos rayos sobre los fornidos baluartes de la invencible Cabaa, sobre las cimas alterosas de los vecinos montes. Anondense a tu gran podero esos mezquinos astros de la noche, y reina t solo donde slo tu reinaste en el principio del tiempo. Abandona, deja sumergidas en perpetuas tinieblas aquellas infaustas regiones donde la anarqua y fiereza esparcen por todas partes muerte, desolacin y ruina. Cierra tus tiernos ojos desde que percibas los helados Alpes y Apeninos hasta que superes los fragosos Pirineos. Cuando detesto la execrable guerra, no temas te invoque para que presencies alguna ctastrofe sangrienta y luctuosa. No te presentar al fuerte e infeliz Velasco desarbolando y poniendo en fuga las naves de Pocock; no al intrpido Aguiar Papel Peridico de la Havana 26 de abril de 1795; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 17-19.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /215 /215 /215 /215 /215 sorprendiendo y arrojando los bretones de la trinchera de San Lzaro; ni a otros ochocientos denodados, pero inexpertos hijos mos, subiendo por las breas de la Cabaa para atacar en sus mismos reales al numeroso y aguerrido ejrcito de Albemarle. Ms grato espectculo te ofrece mi recinto, das ms felices han sucedido a das tan horrorosos. Un espritu vivificador esparcido por toda mi atmsfera vara mi faz, y me va dando toda aquella perfeccin que conciben mis esperanzas. La mano del labrador movida con ms inteligencia rasga sin intermisin mis fecundas entraas. El marinero surca mis mares con mayor frecuencia, entra en mi seno, y me exhonera de mis frutos superabundantes. El artesano, al ver protegida su industria, la esfuerza aumentando mi auge y brillantez. Tus amadas hijas, las ciencias exactas y tiles esperan por instantes les prepara un digno domicilio. La piedad ya le tiene. T la viste poco hace entrar transportada de jbilo en aquel magnfico santuario, conduciendo en su regazo la porcin ms dbil y preciosa de la Humanidad; t la vers muy breve reunir en ese sagrado alczar todos los infelices y desvalidos, desterrando de mis calles y plazas la indigencia y miseria. S, lo estoy as esperando del patriotismo, celo, caridad y munificencia de mi muy caro y admirable hijo el ilustrsimo seor doctor don Luis Pealver y Crdenas, cuyas virtudes, grabadas con indelebles caracteres en esos monumentos de pblica beneficencia, sern dignamente premiadas en el momento feliz que presentes en mi horizonte tu hermoso rostro vertiendo resplandores y delicias. Mis habitantes todos te desean con la mayor impaciencia. El leo santo que derramado sobre la cabeza de Aarn rod por su venerable barba, y descendi hasta las fimbrias de sus sagradas vestiduras, el nuevo racional, los paramentos pontificales, las misteriosas ofrendas del rey de Salen, todo est preparado. La iglesia de Luisiana, su augusta esposa adornada con las ricas galas que la prepar el eterno Salomn, extiende ya su pursima mano para celebrar el ms fiel e indisoluble desposorio. Por qu, pues, tanto te demoras? Llega, penetra con tus luces ese templo dichoso, teatro de tan plausible escena, ilstrala con tu presencia, y no te ocultes hasta que desciendan sobre l todos los carismas, toda la potestad, la gloria toda del sacerdocio de Melchissdec. Toms Romay

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OBRAS 216\ 216\ 216\ 216\ 216\ELOGIO DEL ARQUITECTO GADITANO DON PEDRO MEDINA*Elogiar a un hombre cuya honradez ha sido el fundamento de su mrito, yo no osara comprenderlo en aquellos siglos de tinieblas cuando la voz del orador resonaba solamente o en los campos de batalla entre las ruinas sagradas de la Humanidad o en los palacios de los potentados donde su lengua mercenaria se haba prostituido a la adulacin y a la lisonja. Pero despus que la filosofa disipando las densas nieblas de la ignorancia y del orgullo nos ha hecho ver que el hombre en tanto es ms digno de nuestra gratitud y veneracin, en cuanto haya sido mas til a sus semejantes; despus que varias academias y sociedades, adoptando el ejemplo del Cuerpo ms sabio de Europa, han querido perpetuar la memoria de sus alumnos conservando la sencilla historia de su vida; slo temer que cuando a nombre de esta Sociedad Econmica vengo a pronunciar el elogio de nuestro difunto amigo don Pedro Medina, no sea digno de los espectadores que me escuchan y del sujeto a quien se consagra. La ciudad del puerto de Santa Mara fue el lugar donde naci, el 2 de febrero de 1738. Ni puedo, ni necesito pintar su cuna adornada de trofeos y blasones; yo estoy persuadido de que el hombre se recomienda mucho ms por sus propias obras que por las proezas de sus mayores. Los padres de nuestro socio, don Juan de Medina y doa Petronila Galindo, menos distinguidos por su linaje que por sus buenas costumbres, aunque carecan de facultades para proporcionarle aquella educacin luminosa que se adquiere en los colegios y en las aulas, y aunque no pudieron presentarle las brillantes acciones de sus ascendentes para estimularle a imitarlas, se las ofrecan ellos mismos por modelos fieles de probidad y honradez, procurando eficazmente inspirarle iguales sentimientos. El xito correspondi a sus deseos. Apenas tuvo siete aos desprecia los entretenimientos pueriles, deja la casa de sus padres, sale de su patria y se dirige a Puerto Real donde uno de sus hermanos ejerca con crdito la arquitectura. Bajo su disciplina, progresa extraordinariamente en este arte. Se ha dicho que Tournefort naci botnico, Pascal gemetra, Racine y Lope poetas; yo no temer afirmar que don Pedro Medina fue naturalmente arquitecto. Si los padres consultasen el genio de sus hijos ms bien que a sus intereses personales, si no los violentasen a seguir una carrera a que no se inclinan, sin duda en lugar de tantos miembros intiles estara llena la sociedad de artfices y profesores distinguidos. Los talentos naturales para perfeccionarse en la facultad que adoptan necesitan la mitad menos Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro II, f. 160; Flores del Siglo Habana, 1852, t. I, pp. 17-24; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 101-105.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /217 /217 /217 /217 /217 de tiempo y estudio que los que la abrazan sin suficiente discernimiento o con repugnancia. As lo acredit nuestro difunto amigo. A los dieciocho de su edad ya trabajaba de maestro en la fbrica de los pabellones en la puerta de Tierra de Cdiz. All presenci sus operaciones y su conducta el seor don Silvestre Abarca, quien luego que lleg a esta ciudad con el cargo de reedificar el castillo del Morro, arruinado poco antes por los ingleses, escribe al presidente de la Casa de Contratacin de Indias para que procurase con el mayor inters remitirle a don Pedro de Medina, testigo de su inteligencia, de su celo y desinters. Abarca comprende que ninguno era tan a propsito para maestrar la fbrica de este fuerte; el que siendo nio no temi abandonar la casa y el suelo patrio, resignndose a subsistir con el trabajo de sus dbiles manos, mucho menos dudara salir de un lugar extrao para ejercitar sus fornidos msculos en servicio del Rey y de la nacin. Los riesgos del mar, los peligros que ofrece una regin tan distante, las lgrimas de su esposa doa Luisa Ramrez con quien haba contrado matrimonio en Cdiz, nada es bastante a retenerle. Insensible a los sentimientos de la naturaleza slo escucha la voz del honor, los clamores de La Habana desolada. Se presenta en ella en 1763, satisfaciendo plenamente la expectativa del ingeniero director de sus fortificaciones. El Morro fue el teatro donde acredit la vez primera que no haban sido vanas las esperanzas de aquel jefe. De aqu le conduce consigo a la Cabaa; pero antes de concluirse esa gran obra se ve en la necesidad de privarse de su auxilio, permitindole que fuese a Cdiz en busca de su familia. Llega a su puerto en 1872. Cuando ya se preparaba para regresar a La Habana, el Marqus del Real Tesoro, presidente de la Casa de Contratacin, le dirige a Puerto Rico con su mujer y uno de sus hijos en virtud de la Real Orden de 17 de junio del mismo ao, por la cual le nombra Su Majestad maestro mayor de las obras de fortificacin de dicha Plaza. Parece que la providencia haba destinado a Medina para que hiciese inexpugnables las ciudades de nuestra Amrica, y como La Habana es la ms importante de todas vuelve a ella antes de estar dos meses en Puerto Rico. La Cabaa le espera, y en ella da nuevas pruebas de su pericia, de su honradez y actividad. Terminando esta fbrica es trasladado sucesivamente a la puerta Nueva, a los arcos del Boquete, y en la guerra de 1780 al fuerte del Prncipe. Los jefes de esta Plaza considerndola expuesta a los insultos de la nacin britnica si inmediatamente no se pona aquel puerto en el mejor estado de defensa, reeligen a nuestro difunto socio, para que con su acreditado celo y eficacia realizase sus proyectos. No pudo ser ms acertada la eleccin. Medina siempre obediente a los preceptos de sus superiores, siempre ansioso de ser til al pblico, nunca renuente al trabajo, abandona sus propios intereses; y no satisfecho con emplear su persona lleva todos sus esclavos, y a un mismo tiempo dirige las canteras, labra las piedras, acopia los materiales, levanta los muros, cierra las bvedas y deja

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OBRAS 218\ 218\ 218\ 218\ 218\ aquel castillo capaz de disipar nuestros temores, sin haber querido recibir otro premio por tantos servicios sino la complacencia que experimenta el alma benfica cuando ejecuta algn bien. No se limitaban sus conocimientos a la arquitectura militar. La Santa Iglesia Catedral, la Casa de Gobierno y Consistoriales, la reparacin de las enfermeras de Beln, del Coliseo y de la casa de Correos, el cuartel de Milicias, el puente del Calabazar, el empedrado de nuestras calles recomendarn su inteligencia en la arquitectura civil, e igualmente su desinters tan digno de elogiarse, como si exceptuamos la fbrica de los cuarteles y el empedrado, las calzadas desde la puerta de Tierra hasta El Horcn; y fuesen encargo de la ciudad o del Real Consulado, por ninguna obra admiti jams el menor estipendio; generosidad que nuestro Muy Ilustre Ayuntamiento quiso de algn modo compensar concedindole el ttulo de Maestro Mayor de todas sus fbricas. Entretanto La Habana y todas las almas sensibles miraban con estupor a dos hombres menos distinguidos por sus excelsas dignidades que por su beneficencia y patriotismo; dos hombres que parecan animados por un solo espritu, segn la uniformidad de sus pensamientos y deseos. Por estos rasgos aunque demasiado imperfectos conoceris, seores, que os hablo del excelentsimo seor don Luis de las Casas y del ilustrsimo seor don Luis Pealver y Crdenas. ¡Casas y Pealver! Nombres gratsimos a nuestras vidas, dignos de repetirse incesantemente en este lugar y que nunca los pronunciar mi lengua sin que experimente mi corazn los ms tiernos afectos de gratitud y respeto a estos patriotas esclarecidos, los ms interesados hasta entonces en el bien y prosperidad de nuestra patria; trataban con aquella eficacia que todos admiramos de organizar este Cuerpo y de zanjar los fundamentos de ese alczar de piedad, de ese asilo de la inocencia y miseria, a los gemidos de la Humanidad exhalados sin intermisin por las bocas de esos varones benficos se congrega aqu mismo una porcin numerosa de hombres virtuosos. Medina llega entre ellos adornado con unos caracteres ms respetables que los que graba el orgullo y la vanidad. La modestia, la mansedumbre, la honradez, la generosidad, el patriotismo, la fidelidad conyugal, la piedad, varias otras virtudes recomendarn su persona; ellas lo incorporaron en esta Sociedad, y ellas tambin sufragaron para que fuese diputado de la Casa de Beneficencia todo 1794. Su generoso caritativo celo, permitidme repetir esta honorfica expresin copiada de nuestra Memoria del propio ao,1 su generoso caritativo celo no poda satisfacerse en el corto perodo de la Diputacin. La Sociedad lo haba as comprendido cuando lo nombr maestro mayor de la fbrica de dicha casa. Ningn ttulo pudo serle ms plausible. Reanimando con el 1Pgina 48.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /219 /219 /219 /219 /219 fuego de la caridad aquellos miembros enervados por el continuo ejercicio de una vida laboriosa concurre con prontitud y ejemplar desinters al progreso de la fbrica.2 Abrevia cimientos, edifica casi todo lo que existe y desea con impaciencia colocar la imagen de la Piedad sobre la cpula de ese augusto monumento. Pero 1a muerte arranca de las manos aquellos instrumentos con que preserv tantas vidas, con que fortific y decor nuestra patria y levant templos al Dios verdadero. El 27 de septiembre del ao pasado (1796) le entreg cristianamente su espritu a los cincuenta y ocho aos de su edad, dejando un vaco en la fbrica de la Beneficencia, que an no se ha llenado. Sociedad Econmica, 21 de diciembre de 1797. Toms Romay.SOBRE LA MURMURACION Y LOS CHISMES*Si no escuchsemos a los chismosos y murmuradores, si los desprecisemos como enemigos de la sociedad y perturbadores de la pblica tranquilidad, sin duda se conseguira tapar la boca a muchas gentes que piensan hacerse lugar a costa del crdito ajeno. Pero por nuestra desgracia el nmero es demasiado crecido, y nosotros mismos lo formaremos. El placer, o al menos la atencin con que les omos referir los defectos ajenos, les sirve de una tcita aprobacin; y sta es suficiente para que esforzndose afilen ms y ms sus lenguas y causen infinitas discordias y enemistades. Y quin ser el que tenga facultad para alterar la paz de las familias, publicar las imperfecciones de sus semejantes y escarnecerlos? La hermosura, las riquezas, el poder, la nobleza nos preservan acaso de incurrir en los mayores crmenes? Que parte tuviste Rosaura en la belleza de tu cuerpo para que as te vanaglories de ella, y ridiculices la deformidad de Irene? Por ventura t hiciste tus facciones, t diste color a tu cutis, t formaste ese cuerpo hermoso y agraciado? No saliste as del vientre de tu madre? Luego a Dios debiste esas perfecciones. Luego tambin es obra de su poder y sabidura la monstruosidad de Irene. De aqu es que haciendo befa del cojo, del tuerto, del manco, de cualquier imperfecto, se le imputa un defecto que no cometi; se le aade una aficin a la que tiene en verse defectuoso, y sobre todo se insulta a Dios que as quiso hacerle y que podr con enfermedades y con mil otros medios desfigurar la criatura ms perfecta. Convengamos, pues, en que a Dios es a quien directa2Ibdem, p. 47. Papel Peridico de la Havana 25 de febrero de 1798.

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OBRAS 220\ 220\ 220\ 220\ 220\ mente ofendemos cuando ridiculizamos alguna imperfeccin corporal; de la manera que si al ver una pintura o una estatua notsemos algn defecto, lo que de ella dijremos no recaer sobre la obra sino sobre el artfice que la hizo. No sucede as con los defectos espirituales. El Creador del hombre le concedi bastante libertad para que eligiese el bien o el mal, en su arbitrio est ser virtuoso o vicioso. Pero como la caridad y aun la misma humanidad nos obliga a compadecernos de las miserias de nuestros semejantes, y al propio tiempo ninguno de los hombres tiene un privilegio que lo preserve de incurrir en las mayores abominaciones, debemos todos ocultar las imperfecciones de nuestros prjimos lejos de publicarlas y denigrarlos. Corramos la vista sobre el lienzo de la historia, y en todos tiempos veremos las personas ms distinguidas por su nacimiento y opulencia sumergidas en los vicios ms detestables. Elena, reyna de Argos, abandona a su esposo Menelao y se huye a Troya con Paris. Cambises mil veces se embriaga sobre el mismo trono de Persia. Las torpezas de Sardanpalo, rey de Asiria, no pueden referirse sin ofender el pudor. Nern ti su mano con la sangre de su maestro, de su hermano, de su propia madre Agripina. Las riquezas del Imperio Romano no parecan bastantes para saciar la gula de Vitelio. Domiciano, Heliogbalo, Tiberio, Cmodo... Corramos un velo sobre mil otros monstruos coronados que han deshonrado el trono y la Humanidad. La soberbia y la envidia son la raz de la maledicencia. La soberbia nos hace desear el envilecimiento de todos para descollar ms sobre ellos; y la envidia, devorndonos al ver las prosperidades y satisfacciones que otros disfrutan, nos excita a escudriar sus ms ocultas imperfecciones para degradarlos y abatirlos. Soberbios, envidiosos detractores, yo no me empear en abominar vuestra conducta, ninguna razn ser suficiente para contener vuestras lenguas. El nico medio que debe practicarse para imponeros silencio es despreciar vuestros avisos, no darse por sentido de lo que aseguris haber odo en contra de alguno, no contestaros, y mudar de conversacin. Este modo repetido una y otra vez podr confundirlos y abochornarlos; pues emprender reducirlos por consejo ser un trabajo mprobo, y slo el desprecio es capaz de contenerlos. As lo hizo Tegenes cuando habindole dicho un sujeto que en cierta concurrencia donde estuvo le haban mofado apenas se ausent, Tegenes le responde con gran mansedumbre: “Si me conocieran bien pudieran haber dicho muchas ms cosas sin que se pudiese quejar de ellas; yo les quedo agradecido de que hayan esperado a que me ausentase para hablar as, pues si lo hubieran dicho en mi presencia me hubiera abochornado y llenado de confusin; as os suplico les deis las gracias de mi parte, y asegurarles que procurar enmendarme.”

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /221 /221 /221 /221 /221 A Temistio estando en una asamblea se llego al Mordua, y apartndolo le dijo: “Uno de los que se os venden por amigo ha hablado con insolencia de vos en un negocio de la mayor importancia, y ha hecho tal impresin en los circunstantes que ser difcil desimpresionarlos si no tomis una pronta providencia contra l; esto me trae presuroso a daros la noticia y...” Temistio atajndole lo deja sorprendido cuando le contesta de esta suerte: “Ya hace tiempo que estoy resuelto a no or hablar mal de nadie; si fuese cosa buena la que tenas que decirme de mi amigo la hubiera escuchado con gusto, pero no sindolo, os suplico me dispensis de una audiencia que me causa la mayor pesadumbre.” Y le volvi la espalda. Otro mal intencionado quiso de la misma suerte poner mal a un favorito de un gran seor para hacerle caer de su gracia. A este fin le pidi audiencia y la obtuvo, entonces le dijo como haba presenciado que aquel mismo a quien tanto favoreca le era traidor, pues murmuraba de todas sus acciones y publicaba sus defectos. “Si es as —le dijo el magnate— desde luego habr notado los defectos que publica, y no atrevindose a decrmelos cara a cara lo habr dicho delante de los algunos soplones envidiosos, creyendo ser el nico medio de que llegase a m noticia y me corrigiera.” Toms Romay .RESPUESTA A UN ARTCULO FIRMADO CON EL SEUD"NIMO “APELES”, EN EL QUE SE HACE UNA CRTICA A LA CONDUCTA DE LOS HABANEROS*Seor Apeles Post Tabulam: A la verdad parece que La Habana encierra psimos crticos si se reflexiona sobre el Papel Peridico nmero 2 de este ao, pero me hago cargo que en cualquier pas hay de todo. No s si usted que tan abiertamente declama contra la conducta de las habaneras tendr en s algunas virtudes prcticas, mas sucede por lo regular que las virtudes del que critica a la manera de usted suelen estar en contradiccin con sus principios y, lo ms cierto, con sus mismos sentimientos. Tambin digo que para criticar no es esencial ser virtuoso, y basta haber nacido para serlo; con todo, si usted se halla en este caso ha abrazado una profesin que a cada paso le abochornar cuando tenga que elogiar a personas adornadas de discrecin y juicio, que con permiso de usted no faltan en La Habana. Estoy tambin en que no debemos desear que el crtico est totalmente libre de pasiones Papel Peridico de la Havana 4 de febrero de 1798.

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OBRAS 222\ 222\ 222\ 222\ 222\ y flaquezas; y aunque el juicio, para con las gentes del siglo, conviene formarlo como de hombre virtuoso, es indispensable hacerlo como hombre, quiero decir, conocerse, conocer a sus semejantes, y saber lo que pueden antes de examinar a lo que estn obligados, ponerse en el lugar de un padre, de un hijo, de un amigo, de un ciudadano, y pesar en la balanza de sus obligaciones los vicios y virtudes de su estado, conciliar la naturaleza con la sociedad, medir sus derechos y sealar sus lmites, unir el inters personal con el bien general, y por ltimo ser el juez y no el tirano de la Humanidad. Seor Apeles, no se queje usted si hay quien se atreva a apelar al tribunal de la verdad los juicios que la maledicencia y el capricho han pronunciado en todos tiempos, bien que no hay cosa ms comn que ver alternar el vicio con la virtud; si usted hubiese dado sobre esto alguna pincelada no habra confundido las especies, o tal vez se habra explicado con decoro. Un cortsimo nmero de individuos dbiles por capricho, o sea, por temperamento, no debe nivelarse con las seoritas virtuosas ni con las buenas madres de familia, entre lo mucho bueno siempre se halla algo nfimo, y estas voces estn admitidas de tiempo inmemorial para ser aplicadas con oportunidad. Desde que Adn vici la tierra abundan los crticos perversos, pero no por esto dir que todos lo son. Suponer como usted hace que las tertulias y poninas seran un “teatro continuo de disgustos, sin el amor; que el anhelo de las habaneras es de agradar, y que vienen a parar en ridculas; que estn a pique de ser otras Dnae, Elena, Lucrecia y Europa”; y para coronar la obra las compara a una Calipso, es formar un laberinto donde andar extraviada la opinion del lector por falta de gua; sta slo poda serlo un crtico capaz de distinguir la verdad de la opinin, y quien tuviese la gracia natural de pintar a las mujeres, sean las que fueren, bajo cierto aspecto de equidad que es la base de las leyes y la regla de las costumbres, a ningn crtico se le ha permitido hasta ahora apartarse de ellas. Usted debi considerar que el conjunto de las habaneras forma un tronco, que cada familia es una rama, y cada individuo una hoja; que aunque entre stas haya alguna daada, no desmerecen las dems que estn ilesas, tampoco las ramas, y menos el tronco; de consiguiente el crtico ha de juzgar cada individuo en particular, y no slo segn las costumbres de su siglo y usos de su pas, sino segn los usos y costumbres de todos los pases y de todos los siglos arreglado a los principios invariables de la equidad natural. En una palabra, seor Apeles, usted no ha tenido por norte a la verdad, ha faltado a la justicia, a la razn, y sobre todo al inters de la Humanidad, cuya causa debe defenderse; multiplicando como usted ha hecho el objeto verdadero, lo ha vuelto dudoso, y es un delito nada acreedor a indulgencia. Minerva le ilumine y encamine a la buena crtica. Toms Romay.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /223 /223 /223 /223 /223ANCDOTA ROMANA: MUSCIO SCEVOLA*Expulsados los tarquinos de Roma imploraron las armas de Porsena, rey de Etruria, quien con numerosas huestes asedi la ciudad. Muscio Scevola, joven de la primera nobleza, sali de Roma con nimo generoso y se introdujo en los reales enemigos y llegando a la tienda de Porsena, equivocndole con su secretario, mat a ste y emprendi la fuga. Fue alcanzado y conducido ante el rey; ste le amenaza con el fuego si no descubre los conjurados. El valeroso romano puso la mano en la hoguera, y sin variar el semblante la tuvo hasta que se quem diciendo: “He aqu cuan poco cuidado tienen del cuerpo los que buscan la gloria; pague la mano, pues ha errado el golpe.” Atnito el rey a vista de tal accin le dio libertad, levant el sitio y contrajo alianza con los romanos ofrecindoles grandes dones. Toms Romay .DICTAMEN SOBRE EL ELOGIO DEL MARQUS DE ARCOS**Seguidamente se ley por el Secretario la censura hecha por los amigos doctor don Jos Anselmo de la Luz y doctor don Toms Romay del elogio pstumo formado al difunt o seor Marqus de Arco s, don Ignacio Pealver, por el amigo don Flix Veranes, y hallando la junta a su consecuencia no estar arreglado a las instrucciones del seor Campomanes que imposibilita resolver su impresin; sin embargo, como concurran con el aquel difunto amigo circunstancias acreedoras a que se haga mencin honrosa en las actas de la Sociedad, sin [...] la particularsima que manifiesta el amigo don Francisco Arango, y no consta en dicho elogio, de haberse encontrado que a resultas de su muerte tena prestadas de su caudal propio varias cantidades hasta la de doscientos cincuenta pesos, sin premio ni inters alguno, a distintos sujetos de ventas y fuera de esta ciudad, de unnime conformidad acord la Junta que en su oportunidad se retracten por el sujeto que forme las Memorias del presente ao las expresadas buenas circunstancias y virtudes sociales del seor amigo difunto, incluyndose en su impresin para lo cual quede archivada en secretara el expresado elogio y censura. Papel Peridico de la Havana 1799, n. 7. ** Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro III, f. 178.

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OBRAS 224\ 224\ 224\ 224\ 224\NECROLOGA DEL DOCTOR DON RAFAEL GONZLEZ*A las cuatro de la maana del 20 de marzo anterior falleci en esta ciudad el seor doctor don Rafael Gonzlez, auditor honorario de Ejrcito y Provincia, a los setenta aos y cuatro meses de su edad, empleada la mayor parte en el desempeo de diferentes destinos. Aunque su padre no haba seguido la carrera de las letras, la apreciaba sin embargo con preferencia a las otras; y advirtiendo en el hijo desde sus primeros aos las disposiciones ms felices para distinguirse en ella, procur inclinarle a que la abrazara con eficaz discrecin. Las aulas de esta Universidad estaban regenteadas por maestros tan respetables por su literatura como por sus costumbre, y por el celo y constancia con que desempeaban sus deberes; en la provisin de oficios y ctedras se consultaba nicamente el mrito y la dignidad del Cuerpo, y todas sus leyes se observaban con escrupulosa exactitud y decoro. En circunstancias tan favorables para instruirse y morigerarse, estudi el seor Gonzlez la gramtica latina, retrica, filosofa, teologa, derecho civil y cannico, recibiendo sucesivamente los grados de bachiller en esas cuatro facultades, no slo con unanimidad de sufragios sino tambin con aplausos de los espectadores. Sustituy en diferentes pocas las ctedras de prima de Cnones y la de vsperas de Derecho Civil. Luego que cumpli los intersticios prevenidos por los estatutos de esa Corporacin, se le confiri la borla de maestro de Artes; y en los ejercicios literarios que precedieron, con imparcialidad y rectitud, acredit, aunque slo contaba veinte aos, que era digno de aquella honrosa distincin. No fue menos aplaudida la oposicin que hizo en julio de 1781 a la ctedra de vsperas de Instituta concordada con el Derecho Real, y resultando unnimemente aprobado en el examen y eleccin se le dio posesin de ella y recibi la borla de doctor en Derecho Civil. El 6 de julio de 1782 se present en la Real Audiencia de Mxico para recibirse de abogado. Los de la terna a quienes se confi su primer examen, sorprendidos con la erudicin y juicio del candidato y con la claridad y precisin de respuestas, informaron a los ministros del modo ms favorable. Prevenidos para calificar por s mismos si mereca aquel concepto, convirtieron el examen en un verdadero certamen, discutiendo detenidamente las cuestiones ms arduas y sutiles de los Derechos Romano y Patrio y de la Prctica Forense. El tribunal qued plenamente convencido de los conocimientos y aptitud del seor Gonzlez, y le fue expedido el Diario de la Habana 6 de abril de 1827; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 358-365.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /225 /225 /225 /225 /225 ttulo de abogado como una retribucin de rigurosa justicia. En el propio ao se incorpor en la Real Audiencia de Santo Domingo, y en enero del siguiente empez a ejercer la abogaca en esta ciudad. Hasta entonces nada ms haba hecho que prepararse en las aulas y en su gabinete para consagrarse al servicio pblico en la noble profesin que haba elegido. Su estudio fue siempre el santuario de la justicia. Colocada la imagen de ese numen delante de su bufete, le recordaba tcitamente sus deberes; la integridad y mansedumbre ocupaban sus lados. Las adversidades de los infelices le rodeaban y prevenan contra el orgullo y ambicin del poderoso. Su vista perspicaz penetraba el caos de los procesos, arrollando las sombras con que la ignorancia y la malicia ocultaban la verdad y desfiguraban los hechos. Supla con la reflexin lo que no deba a la experiencia, y con la equidad lo que exigan las circunstancias. Impasible como la ley que hablaba por sus labios, segn la frase de Tulio, jams se le vio alterado en las sesiones privadas ni en las discusiones pblicas ms altercadas. Nunca interrumpi a ninguno de sus colegas; a todos oa con agrado y atencin sin prevenir su dictamen, ni contradecirlo humillndole con la fuerza de sus razones. Procur siempre ser el ltimo que explicara su opinin, y cuando se adhera a la de otro la esforzaba con nuevos fundamentos. Si repeta los anteriores, la modestia del semblante, la meloda de su voz, un estilo melifluo y ciertas frases que le eran peculiares, presentaban las mismas ideas con cierta novedad que parecan originales; convenca el entendimiento, concilindose la voluntad y deleitando los sentidos. Su elocuencia no deslumbraba ni sorprenda como la luz ardiente y brillante del sol en el cenit semejante a los primeros crepsculos de la aurora, se insinuaba y persuada con suavidad y lentitud, y en el eplogo apareca la verdad como el astro del da en el oriente, disipando las tinieblas con una claridad muy grata y ahuyentando a sus cavernas los monstruos nocturnos, el error y la impostura. Para comprobar la exactitud de este bosquejo, bastar referir rpidamente los diversos encargos que se confiaron al doctor Gonzlez desde sus primeros pasos en la carrera de la abogaca. Por tiempo de tres aos desempe la alcalda mayor de la ciudad de Bejucal, dejando impresa su memoria en el corazn de aquellos vecinos con rasgos indelebles de humanidad, desinters y rectitud. El excelentsimo Ayuntamiento de esta ciudad careca de un letrado que le ilustrara y dirigiera en las ocurrencias que exigen el consejo de la prudencia y sabidura. Convencido de que el seor Gonzlez reuna esas calidades, le nombr su consultor desde 1786. La experiencia le acredit el acierto con que haba procedido. En los diferentes cabildos a que fue citado qued siempre convencido de sus razones, y nunca se arrepinti de haber deferido a su dictamen. No se complaca menos la junta econmica del Real Consulado de la eleccin que hizo en noviembre de 1797. El tribunal mercantil tena un solo asesor, sus ausen-

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OBRAS 226\ 226\ 226\ 226\ 226\ cias y enfermedades demandaban otro que le sustituyese. Calificada la necesidad de la plaza no se vacil en el sujeto que mereca ocuparla, el doctor Gonzlez fue aclamado unnimemente y Su Majestad se dign aprobar la creacin y propuesta en Real Orden de 14 de junio del siguiente ao. No poda ocultarse al discernimiento del excelentsimo seor don Luis de las Casas el mrito del seor Gonzlez, y conocindole no poda privarle de su estimacin y confianza. Repetidas veces lo consult en materias muy arduas, y cuando instal la Sociedad Econmica de esta ciudad inscribi su nombre en el catlogo de los benemritos fundadores de esa corporacin. Tambin aparece entre los vocales de la Junta de Poblacin Blanca, erigida por las primeras autoridades de esta Isla en cumplimiento de una Real Cdula para que les propongan los medios de formentarla. Con alguna antelacin le haba distinguido el claustro de esta Universidad nombrndole censor regio, y el seor superintendente de la Renta de Tabacos con el oficio de fiscal de ese ramo en esta Isla y del tribunal de la Superintendencia. El despacho que le expidi hasta la Real aprobacin ser en todos tiempos un documento incontestable de la opinin que gozaba el doctor Gonzlez por su literatura, probidad y desinters. En virtud del tratado concluido entre nuestra Corte y la de Londres para la abolicin total del trfico de negros, se dispuso por la primera que se reuniese en esta ciudad una de las comisiones compuestas de individuos elegidos por ambos Gobiernos para la decisin de los casos dudosos que ocurrieran. Por Real Orden de 23 de julio de 1818 se nombr al seor Gonzlez secretario de esa comisin mixta. El tino, imparcialidad y exactitud con que sirvi tan difcil encargo, fue igualmente reconocido por los gabinetes de Madrid y de Saint James, y ambos le manifestaron que estaban muy satisfechos de su conducta. El Rey Nuestro Seor se dign concederle los honores de auditor de Guerra y de Provincia, y el seor Canning, ministro de Estado de Su Majestad Britnica, instruido por el seor su juez comisario en esta ciudad “que el seor Gonzlez desempeaba sus obligaciones en aquel destino con mucha rectitud, talento y celo”, le signific el aprecio de su Gobierno con fecha 31 de octubre del ao prximo pasado, encargando a los seores sus comisionados que le presentaran a su nombre una caja de oro donde est grabada la Corona sobre el emblema del Reino Unido. Una expresin tan honorfica y lisonjgera, aunque penetr su corazn de gratitud, no fue bastante para alentar su espritu, abatido por los achaques que haban extenuado y desfallecido su cuerpo. La recibi poco das antes de postrarse en el lecho del dolor, y previno a su familia que guardase aquel presente y a nadie lo revelara. Su voluntad fue cumplida tan religiosamente, que su mismo hermano poltico, sin embargo de merecerle la mayor predileccin y confianza, no lleg a comprenderlo hasta el da anterior a su muerte. Despus de ella ley la carta, medit sus expresiones, y humedecindola con tiernas y amargas lgrimas expres a la vez su dolor y complacencia. Para ms com-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /227 /227 /227 /227 /227 probar la moderacin del doctor Gonzlez slo aadir otro rasgo. Desde 1822 se le concedieron los honores de Auditor de Guerra, y advirtiendo sus amigos que no trataba de hacer el uniforme que le corresponda, aunque le proporcionaban lo necesario, uno de ellos se lo regal en octubre ltimo. Repetidas veces le instaron para que lo usara, y ocurrindole siempre algn pretexto con que evitarlo, al fin lo estren su cadver para ocultarlo por siempre en el sepulcro. Como auditor de Ejrcito y Provincia deba inhumarse en el que est destinado para los magistrados en el cementerio general; pero el excelentsimo Ayuntamiento, deseando dar un testimonio pblico de la gratitud y consideracin que le han merecido los mritos y dilatados servicios del seor Gonzlez, principalmente los que hizo a la misma Corporacin en el espacio de cuarenta aos que fue su consultor sin percibir ninguna remuneracin, y tambin como teniente de regidor del seor Marqus de Casa Pealver, se reuni en cabildo extraordinario el propio da de su fallecimiento y acord que las cenizas del doctor Gonzlez reposaran en la misma tumba donde yacen las de sus capitulares, y que en la propia acta se trasmitiera a la posteridad el nombre de ese benemrito ciudadano recomendando sus servicios. ste ha sido el hombre pblico; sus virtudes privadas no le hicieron menos apreciable. Padre vigilante y sensible, esposo fiel y constante, sacrific al honor y felicidad de su familia las instigaciones ms lisonjeras del orgullo y la ambicin. Satisfecho con el testimonio de su conciencia, con el amor respetuoso de sus hijos, con la gratitud expresiva de una consorte prbida y con las consideraciones de sus amigos, de aqullos que ms distingua con su intimidad y confianza, no por las dignidades y riquezas que posean sino por la sinceridad de sus afectos, reposaba tranquilo en el seno de su familia disfrutando de los placeres inocentes que slo proporciona la paz interior del hombre de bien. No fueron bastante para alterarla ni las adversidades domsticas ni del foro, ni tampoco las convulsiones polticas que agitaron a este pueblo con tanta violencia que, estremeciendo los fundamentos de todas sus instituciones, temi sumirse en un abismo horroroso. En aquella poca de anarqua y consternacin, cuando las autoridades no eran respetadas ni las leyes obedecidas, la morada del doctor Gonzlez era la mansin de la paz y la concordia. Tan impvido como el varn constante de Horacio, su voz suavemente imperiosa reprima la impetuosidad de unos, alentaba la pusilanimidad de otros, conciliaba la animosidad de los partidos, y a todos reduca al orden y al conocimiento de sus verdaderos intereses. El voto pblico y espontneo le colocaba en los primeros destinos; pero ya fuese por moderacin, o porque algunas leyes y la marcha precipitada de aquel sistema estaban en oposicin con la templanza de su carcter, los rehus constantemente, y slo admiti alguno de una duracin efmera.

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OBRAS 228\ 228\ 228\ 228\ 228\ Despus de ese huracn impetuoso qued el pueblo, como las aguas del mar calmada la furia de los vientos, sordamente agitado y vacilante. Algunos emigrados de las provincias del Continente, que fueron recibidos en este suelo con generosa hospitalidad, empezaron a insinuar los sentimientos que ocultaban en su pecho. Exageraban las vejaciones que haban sufrido sus compatriotas desde que los subyug una nacin ambiciosa y despiadada, privndole de la libertad y de todos sus derechos; recomendaban la dignidad de hombres libres a que se haban elevado por su valor y constancia, sucediendo el yugo ignominioso y opresivo que abrumaba su cerviz; se lisonjeaban de las prosperidades y consideraciones que ya disfrutaban bajo la proteccin de un gobierno liberal y benfico constituido por ellos mismos, y apoyados con las virtudes de sus jefes, con la voluntad general de los pueblos y las riquezas y recursos que les ofreca aquel pas privilegiado. Estas imagenes presentadas con los ms seductores coloridos, afectando al mismo tiempo un inters muy ardiente por nuestra independencia y felicidad, fascinaron a una juventud incauta y alentaron a ciertos hombres que no pudiendo distinguirse por las sendas del honor y la virtud se gozaban de saciar su rapacidad y ambicin enseorendose sobre las ruinas de la patria, teidas con la sangre de sus vecinos. El seor Gonzlez, siempre fiel al Monarca que haba derramado su munificencia sobre esta Isla, adicto a la Metrpoli, convencido ntimamente de la santidad de nuestras leyes, satisfecho con las distinciones que haba recibido del Gobierno y de sus compatriotas, con una fortuna mediocre y sobre todo con la tranquilidad que gozaba, descubri el spid oculto entre aquellas flores, y previ todos los horrores y calamidades inseparables de una guerra civil. Imitador del antagonista de Catilina, arranc la mscara con que se cubran aquellos hipcritas que nos brindaban una copa emponzoada. Repeta con frecuencia que esta Isla haba sido en todos tiempos la posesin ms favorecida del Gobierno, no pudiendo desconocerlo sin incurrir en la ms negra ingratitud; que lejos de poseer los elementos necesarios para subsistir por s misma, abundaba en principios demasiado heterogneos y contrarios; que privada de la garanta de una potencia respetable, la ocupara por la fuerza alguna de las que envidian su posicin, feracidad y riqueza; y por ltimo que nunca han disfrutado de las ventajas de las revoluciones polticas los que encendieron la tea de la discordia, siendo siempre los primeros que han sido devorados por ellas, como Saturno a sus propios hijos. Las enrgicas medidas dictadas oportunamente por el Gobierno acabaron de disolver el volcn que se preparaba para estallar a nuestros pies. Das plcidos y serenos sucedieron a los que haban precedido turbando la tranquilidad y confianza; pero no estaba concedido gozar de ellos ms de dos aos al que tanto haba contribuido a restablecer la bonanza. Una enfermedad harto frecuente en este pas cuya causa no ha podido encontrar-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /229 /229 /229 /229 /229 se, aunque se ha investigado con la ms asidua meditacin, molestaba al seor Gonzlez haba ms de seis aos, obligndole por tres ocasiones a tomar en su propia fuente las aguas minerales de la villa de Guanabacoa. Experimentaba con ella notable alivio, pero no se curaba radicalmente porque sus atenciones pblicas no le permitan ausentarse de esta ciudad todo el tiempo necesario. Las mismas causas le impidieron trasladarse a ese pueblo desde enero ltimo, en que empez a observarse que el hgado le incomodaba. Los consejos de sus amigos, las reconvenciones de los profesores ms interesados en su salud, las instancias de una familia consternada, todo fue intil. El mal progresaba lentamente; pero una fiebre inesperada acelera su curso, y aumenta el peligro. Lo conoce el doctor Gonzlez, y con la misma serenidad que siempre advertimos en su semblante, se dispone para recibir los ltimos consuelos que dispensa la divina religin que profesaba. Su alma se transporta con los sentimientos augustos que la inspiraron, y elevndose a otra regin ms pura disolvi los vnculos que la unan a la tierra. Su muerte fue sentida como una calamidad pblica. Le lloraron con amargura su esposa y sus hijos, y todava permanecen sin consuelo. Sus domsticos no habran expresado mayor sentimiento si hubiesen fallecido sus padres. Sus amigos y clientes encuentran un vaco que no aciertan a llenar. Los alumnos de Justiniano lamentan la prdida de un maestro fiel intrprete de las leyes; el foro de un magistrado intergrrimo; y el pueblo, ese juez tantas veces calumniado, pero justo y recto cuando no se previene su opinin, manifest sensiblemente al contemplar el fretro de ese varn respetable que tributaba ms homenajes al mrito y a la virtud que a las dignidades y riquezas.NECROLOGA DE DON VICENTE FOLCH Y JUAN, MARISCAL DE CAMPO DE LOS REALES EJRCITOS*El da 8 del corriente falleci en esta ciudad el excelentsimo seor don Vicente Folch y Juan, mariscal de campo de los Reales Ejrcitos y Caballero Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, a los setenta y cinco aos no cumplidos de su edad. Desde los diecisiete empez a servir de subteniente en el segundo regimiento de infantera ligera de Catalua. En 1780, habiendo pasado a Amrica en el ejrcito de operaciones al mando del excelentsimo seor don Victorino de Navia, permut con don Joaqun Risech, subteniente del regimiento fijo de Diario de la Habana 25 de noviembre de 1829.

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OBRAS 230\ 230\ 230\ 230\ 230\ Luisiana, y el seor don Carlos III no slo se dign aprobar la permuta, sino tambin concederle que se considerase en aquel cuerpo en dicha calidad desde el 4 de mayo de 1779. En febrero de 1784 fue ascendido a teniente del propio regimiento, continuando en l su servicio obtuvo la cuarta compaa del tercer batalln en noviembre de 1786; el grado de teniente coronel en septiembre de 1795 y el de coronel en 1802, desempeando desde mucho antes la comandancia de la Florida occidental, en cuyo tiempo llev una correspondencia muy interesante al Real servicio con el excelentsimo seor secretario de Estado. Permaneciendo en este destino fue promovido a brigadier de infantera en 1810. Agregado posteriormente al Estado Mayor de esta Plaza, mereci ser nombrado teniente de Rey de ella y cabo subalterno de la Capitana General de la Isla de Cuba por Real Orden de 8 de noviembre de 1812. Condecorado con la Cruz de San Hermenegildo en 1817, recibi en el siguiente la Placa por tener cumplidos cuarenta aos efectivos de servicio activo. El excelentsimo seor don Nicols Mahy, Gobernador y Capitn General de esta Isla, le confiri en 1821 la subinspeccin general de sus tropas, a consecuencia de haber hecho dimisin de ese empleo el seor mariscal de campo don Juan Moscoso. En 1825 se dign Su Majestad promoverle a mariscal de campo de sus Reales Ejrcitos, distinguindole en el siguiente con la Gran Cruz de la referida orden de San Hermenegildo. En los cincuenta y ocho aos que contaba de servicio haba expuesto su vida a todos los peligros que se presentaron en el sitio de Melilla de 1774 y siguiente, en la expedicin de Argel y funciones de su plaza en 1780, y en el ejrcito de operaciones que pas a esta Isla el propio ao. Habindose distinguido en la conquista de Mobile, se le encarg la comandancia de su fuerte; y en 1795 fue promovido a comandante de Pensacola y de la Florida occidental. En ambos destinos hizo frecuentes expediciones, unas contra los negros esclavos fugitivos y armados, otras contra los indios rebeldes y ltimamente contra el aventurero Guillermo Bowles, que se haba apoderado del fuerte de Apalache, del cual consigui arrojarle y restablecer la tranquilidad en toda la provincia. Los servicios que en el espacio de cincuenta y ocho aos hizo el excelentsimo seor Folch, comportndose siempre con el valor y actividad que le inspiraba su honor y su sangre, las pruebas de fidelidad y adhesin que ha dado constantemente a la augusta persona del Rey Nuestro Seor, los riesgos a que se expuso y las privaciones que sufri por desempear puntualmente sus deberes, han sido justamente compensadas con los empleos y distinciones que Su Majeatd se dign dispensarle. Si bien el General que motiva esta necrologa fue benemrito militar, tambin le distinguieron los honrosos ttulos de buen esposo y virtuoso padre de familia. Aun en las ltimas penalidades de una enfermedad larga y angustiada, mostrando una conformidad cristiana verdaderamente edifi-

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /231 /231 /231 /231 /231 cante, se le conoci una tierna sensibilidad e inters por su familia, principalmente por su esposa la excelentsima seora doa Mercedes del Junco, hoy desconsolada viuda, y por sus hijas solteras, impetrando de la piedad del Rey Nuestro seor por la sumisa instancia que hizo pocos meses antes de su muerte, el goce de viudez para la referida excelentsima seora su esposa, con la que cas de subalterno, y para sus hijas, de la que an no se ha tenido contestacin. Sirva esta memoria pblica de las virtudes que adornaron al excelentsimo seor don Vicente Folch y Juan de un testimonio a la justa afliccin que caus su prdida a su desconsolada familia; y a conservar el aprecio de aqullas, de sus amigos y conciudadanos como debido homenaje al buen proceder aun ms all de la muerte. Toms Romay .DISCURSO QUE LEY" TOMAS ROMAY EN LA JUNTA GENERAL AL TOMAR POSESI"N DE LA DIRECCI"N DE LA SOCIEDAD ECON"MICA*Amigos y seores: Cuando en das ms felices que los presentes concurra con todo el vigor de la juventud y con el ms ardiente patriotismo a organizar este ilustre Cuerpo, cuando admiraba y bendecia al genio inmortal1 que consagr este monumento a nuestra ilustracin y prosperidad, quin me hubiera dicho entonces, “de aqu a cincuenta aos, cuando ya slo exista alguno de tus colaboradores, una nueva generacin excitada por la ms afectuosa benevolencia te colocar en el mismo lugar que tan dignamente debe ocuparse por los Pealver, Espada, Ramrez y otros varones muy respetables por sus talentos y virtudes”? Destituido de ese merecimiento, abrumado con el peso de los aos, enervadas mis fuerzas fsicas y morales, ahora menos que nunca podr desempear el difcil aunque honroso destino que con tanta generosidad me habis concedido. Pero si confiis en que esta eleccin corresponder a vuestras esperanzas y deseos, si no temis que obstruya los rpidos progresos que ha debido la educacin a vuestro celo y vigilancia, si queris que prospere la agricultura y el comercio, la industria y las artes, preciso ser que reforcis, seores, mis lnguidas facultades con vuestras luces, perseverancia y patriotismo, con ese noble y generoso sentimiento que sin violencia nos obliga a sacrificar los ms caros intereses por el bien procomunal. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, p. 424. 1El excelentsimo seor don Luis de las Casas.

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OBRAS 232\ 232\ 232\ 232\ 232\ Lo espero as con la mayor confianza, para que no se imputen a vuestra imprevisin los defectos que involuntariarnente cometiera, y para que seis mucho ms digno de merecer el glorioso ttulo de amigos del pas. Diciembre 17 de 1842. Toms Romay .ORACI"N INAUGURAL EN LA INSTALACI"N DE LAS DEPENDENCIAS DE LA SOCIEDAD ECON"MICA EN EL EDIFICIO QUE FUE ESCRITORIO DE SAN FELIPE NERI*Excelentsimo seor: Como la nave que arriba al puerto de su destino sin dejar ningn vestigio en las aguas que surcaba, as llegara yo al trmino de la direccin de la Sociedad Econmica si la munificencia de los jefes ilustres que presiden los destinos de esta Isla, y al patriotismo de mis benemritos clegas, no hubieran realizado una empresa que fijar la poca ms gloriosa en los fastos sociales. Sin duda, seores, no ser tan memorable y plausible el presente da por haberse reunido en este edificio los establecimientos que existan en otros lugares, sino principalmente por la consagracin que hace de este monumento a la augusta Isabel II, como el homenaje ms digno de nuestra fidelidad y gratitud. Bajo sus Reales auspicios permanecer tan indestructible como si fuera de bronce, desempear esta Corporacin con ms decoro y utilidad pblica las atribuciones de su instituto, progresarn los medios que ha empleado para conseguirlo, y cuando se restablezca el pas de las recientes calamidades que ha sufrido, volver a ser la mansin feliz de la paz, de la abundancia de todos los goces y de la ms inalterable prosperidad. No la disfrutara si la educacin no se defundiera por todas las clases del pueblo. El hombre inculto e incivilizado slo goza de aquella prosperidad que ofrecen los placeres sensuales, ora sea satisfaciendo las necesidades de la naturaleza, o los vicios y pasiones. La educacin modera las exigencias naturales, reprime las pasiones, extirpa los vicios, suaviza las costumbres, establece relaciones sociales, ilustra el espritu; y persuadiendo al hombre a renunciar de grado su independencia, le conserva la seguridad de su persona y propiedades garantizadas por una autoridad justa y poderosa. Convencida la Sociedad de las ventajas civiles y morales que se adquieren con la educacin, la ha considerado siempre como la primera de sus Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 426-431.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /233 /233 /233 /233 /233 atribuciones y el ms importante de sus deberes. Para cumplirlo ha dedicado con preferencia su celo y constancia a mejorar la enseanza primaria. Proscribe los abusos y prcticas que obstruan sus progresos, propone los mtodos ms sencillos y luminosos, recomienda nuevos ramos de instruccin que se juzgaban superiores a la inteligencia de los nios, nombra a cada escuela un individuo de su seno para que con la mayor vigilancia y asiduidad observe las operaciones y conducta de los preceptores y alumnos, establece exmenes pblicos anuales y economizando para otras atenciones sus escasos fondos invierte la mayor parte de ellos en sostener novecientos catorce nios pobres de ambos sexos en las escuelas de esta Capital y de los pueblos inmediatos. No se ha limitado su patriotismo a mejorar la instruccin primaria, lo ha extendido a facilitar la secundaria y superior. Con ese objeto ha fundado esta biblioteca ofreciendo al pblico las obras clsicas y las ms selectas en todas las ciencias, en todos los ramos de la literatura, en las bellas artes, en las mecnicas y en cuanto puede ser til o agradable. Si a todos no es dado ir a Corinto, en este mismo lugar sin salir de sus estrechos lmites observaremos en Winkelmann las bellezas artsticas de Corinto, se percibirn, si no con el odo pero s con la vista, las sublimes lecciones de Platn en la Academia y de Aristteles en el peripato, las elocuentes y enrgicas arengas de Pericles y Demstenes en la tribuna de Atenas y las de Marco Tulio en los Rostros y en el Senado; inspirarn horror o placer los hechos atroces y los heroicos que presentan con tanta exactitud Tcito y Livio en sus anales, sin navegar hasta el archipilago y a la nueva Bizancio consultaremos a Justiniano y al orculo de Cos. Porque viven todava y existen entre nosotros esos genios inmortales en sus ideas y pensamientos, en sus sentencias y preceptos, en los ntimos sentimientos de sus coraznes, y en aquellas verdades eternas que descubrieron y no han perecido ni en el incendio que devor la biblioteca de Alejandra ni en las irrupciones de las hordas septentrionales, ni en las tinieblas de los siglos de ignorancia y barbarie. Desde el duodcimo las ciencias y las artes empezaron a salir con paso tmido de la oscuridad de los claustros donde se haban ocultado. Dispensndole su proteccin los prncipes y prceres, deponen el pavor que les haba enmudecido y lentamente fueron desarrollndose aquellas ideas que en sentir de Platn y Descartes yacen aletargadas hasta que las excita algn objeto. A principios del siglo XV aparece Gutenberg como un astro en el hemisferio literario, y reflejando con la celeridad que se difunde la luz la que reciba de otros soles, la esparce por todo el mundo civilizado. La tipografa, arte conservador de todas las artes, de todas las ciencias y de cuanto ha producido el espritu humano, reproduce los escritos de todas las pocas y naciones y los multiplica hasta el infinito. Europa se inunda con los libros que salen de las prensas, atraviesan el Atlntico, y la Socie-

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OBRAS 234\ 234\ 234\ 234\ 234\ dad rene en esta biblioteca ms de seis mil volmenes. Lejos de colocar sobre su puerta aquella inscripcin que puso un sabio en el prtico de la Academia, “No entrar el que ignore la geometra”, ella ha inscrito con el nfasis ms lacnico “Biblioteca Pblica”, como si dijera para todo el pueblo y para todo el orbe. Con la misma franqueza ofrece la entrada a la Academia de Dibujo y Pintura que se gloria de conservar el nombre de su respetable fundador y dignsimo director de este Cuerpo patritico.1 Interesados sus alumnos en contribuir a solemnizar este da, presentan a la expectacin pblica y a la censura de los peridicos las tareas del presente ao. No esperis, seores, admirar en ella los rasgos sublimes ni las bellezas que arrebatan y embelesan en El Pasmo de Sicilia en el San Jernimo del Dominiquino, en La transfiguracin de Rafael, ni en los cuadros de Velzquez, Cano, Murillo y otros clebres profesores de las escuelas de Sevilla y de Crdoba. La naturaleza no prodiga sus dones ni el arte concede lo que ella rehsa. Pero s encontraris proporcin en las partes y armona con el todo, naturalidad en los escorzos, expresin en las facciones, fuerza en el claroscuro, variedad y lozana en el paisaje. Estos principios anuncian mayores progresos, acreditan ingenio, aplicacin y gusto, y merecen elogiarse desde ahora para estimular a la perseverancia. Aunque la Sociedad protege con preferencia el arte encantador de la pintura, no por eso priva de su celo y vigilancia a las dems artes ni a los oficios mecnicos ms rudos. En sus talleres han establecido dos mil cuatrocientos cuarenta y cuatro jvenes, dejando a su arbitrio la eleccin comprometindose los directores y maestros, los padres y tutores por un documento pblico a observar el reglamento aprobado por este Superior Gobierno, evitndose as la vagancia y holgazanera, origen de tantos vicios y crmenes y acreciendo el nmero de artesanos laboriosos y honrados. Aunque esta institucin sea conocida de pocos y de menos apreciada, es sin embargo muy importante para mejorar la polica, conservar el orden pblico y fomentar la prosperidad del pas.2 Me lisonjeo de que llegar el da en que lo redima de la ruinosa dependencia del extranjero a que lo ha sometido el lujo y el capricho, con mengua y baldn de la industria nacional. Entretanto esta Corporacin ejerce las funciones de aquella autoridad que propuso un filsofo se estableciera en todos los pueblos para que examinase la vocacin de los jvenes, y les facilitara seguirla sin que nadie 1El seor Intendente que fue de esta Isla don Alejandro Ramrez. 2Es debida esta institucin al patriotismo del seor don Juan Agustn de Ferrety, y desempea sus funciones con el mayor celo y constancia el seor don Joaqun Jos Garca, secretario de la Seccin de Industria y Comercio.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /235 /235 /235 /235 /235 osase contrariarla. Si Pascal cediendo a las instigaciones de su padre se hubiera dedicado al foro, sin duda no habra sido tan excelente jurisconsulto como fue gemetra. Y cuando esta Corporacin se interesa con tanto esmero en los progresos de las artes menos necesarias a la vida y prosperidad de los pueblos, se olvidara de aqulla por la cual subsistimos y ha debido el pas su engrandecimiento y opulencia? Una de las tres secciones en que est dividida se ocupa casi exclusivamente en el fomento de la ganadera, en mejorar la cultura y elaboracin de nuestros frutos y en introducir otros ramos de cultivo que compensen la disminucin que se experimenta en el valor de los antiguos. Para conseguirlo promueve con actividad el establecimiento de una escuela prctica de agricultura donde se ejecuten los ensayos convenientes a uno y otro objeto, y circula por toda la provincia el programa de una exposicin de ganado que debi haberse verificado, pero se ha transferido hasta marzo del siguiente ao por las calamidades que han desolado los campos. A este edificio se ha trasladado tambin la Academia de Contabilidad Mercantil fundada y sostenida por la Sociedad con auxilio de la Real Junta de Fomento como una de las atribuciones de ambos cuerpos, y muy conveniente en una Plaza de comercio que tanto ha contribuido a su esplendor y riqueza. Con esa instruccin se facilita una carrera honrosa y productiva a la juventud que no pueda entender la literaria por su escasa fortuna, aunque le sobre ingenio y vocacin, ni ejercer pblicamente algunas artes degradadas y envilecidas por sus profesores. La munificencia con que la naturaleza ha enriquecido este suelo, la inmensa variedad y belleza de sus producciones, tan tiles a las artes, al comercio y a la industria como agradables y deliciosas para la vida social, merecan que se ostentaran en un monumento donde se admirase y loara la omnipotencia y sabidura del Creador, manifestndose su grandeza, como deca Plinio, hasta en los seres ms pequeos; tal es un Museo de Historia Natural. Siete aos hace que la Sociedad concibi ese grandioso proyecto, y siete aos han transcurrido sin encontrar un local donde erigirle. Reservado estaba, lo refiero, seores, con la mayor gratitud, estaba reservado al Jefe superior de Real Hacienda repetir las pruebas del espritu pblico que tanto le distingue, satisfaciendo generosamente los deseos de la Sociedad, proporcionndole este edificio donde no slo ha colocado el Museo, sino tambin todas sus dependencias con suficiente capacidad y decencia. El tiempo que se ha invertido en arreglar algunas de sus piezas para los fines que se destinaban, no ha permitido que el laborioso amigo3 a quien se 3D. Felipe Poey.

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OBRAS 236\ 236\ 236\ 236\ 236\ confi la direccin de aquel establecimiento lo presente hoy tan ordenado y esplndido como se prometa de la numerosa y escogida coleccin que ha formado de objetos muy interesantes por su singularidad y belleza. Determinar los que corresponda a cada uno de los tres reinos en que la ciencia ha dividido el anchuroso e ilimitado espacio que fecundiza la Naturaleza, subdividirlos en clases, rdenes, gneros, especies y familias, es operacin sumamente minuciosa que exige vastos conocimientos, mucha constancia y mucho ms tiempo. La gloria de verle concluido en todo el orden y grandeza de que es susceptible, y de ejecutar en el edificio las mejoras que an necesita, ser del benemrito colega que me suceda en este honroso destino, y lo desempee con ms decoro de la Corporacin y utilidad del pas; ser tambin de las primeras autoridades que tan dignamente nos presiden y continuarn dispensando su proteccin y auxilios a esta obra de sus manos; y ser principalmente del Gobierno de Su Majestad que se dign concederla, y se interesa muy eficazmente en la ilustracin y felicidad de sus pueblos. Noviembre 24 de 1844. Toms Romay .4NECROLOGA DEL CORONEL DON MANUEL ZEQUEIRA Y ARANGO*El 18 del prximo pasado falleci en esta Capital el seor coronel don Manuel Zequeira y Arango, uno de los fundadores de la Real Sociedad de Amigos del Pas, y altamente conocido por sus importantes y tiles servicios, y por su esclarecido y malogrado talento. Este acontecimiento ha dado motivo a la demostracin sincera por parte de uno de sus antiguos amigos y compatricios; y como tenemos el honor de contarle entre nuestros ms distinguidos colaboradores, ha credo deber ocupar algunas pginas con un rasgo tan sentimental. Nada nos es ms grato que complacer al respetable amigo cuya acreditada pluma ha demostrado en todos tiempos su elocuencia sublime en el lenguaje de la apoteosis. 4La Oracin inaugural fue leda por el licenciado don Rafael Matamoros, secretario de la Sociedad Econmica. Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1846, t. 32, pp. 335-339; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 432-435.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /237 /237 /237 /237 /237 RASGO DE AMISTADMusa vetat mori. HORACIONo pretendo esparcir con mano trmula hermosas y fragantes flores sobre la tumba del seor don Manuel Zequeira y Arango. El dolor y amargura de que est penetrado mi corazn por una muerte aunque muy prevista, pero siempre lamentable, no me ofrece sino adelfas y lgubres cipreses. Mas sta no sera la libacin que merecen sus cenizas, ni la que debe consagrarle la ms sincera y constante amistad. ramos todava jvenes cuando el ilustre Las Casas, semejante al astro del da, se present en nuestro horizonte disipando con sus luces los errores y preocupaciones, reuniendo en una Sociedad de amigos a los hombres que existan dispersos por sus intereses y opiniones, y estrechando ntimamente sus relaciones y afectos; donde entonces Zequeira y yo identificados en ideas y sentimientos, nos dirigimos con frecuencia a un mismo objeto, aunque por medios diferentes; l observando con exactitud y el xito ms plausible los preceptos de Aristteles y Horacio, y yo venerando y siguiendo de lejos con paso lento las huellas sagradas de Quintiliano y de Tulio. Confiada la direccin del Papel Peridico a la Sociedad Econmica por su ilustrado fundador, Zequeira y yo fuimos elegidos entre sus primeros redactores. Poco despus propuse a ese Cuerpo, a consecuencia del programa que public, que se erigiera una estatua en el paseo extramuros al seor don Carlos III como el ms justo y digno homenaje de nuestra fidelidad y gratitud por habernos redimido del yugo britnico. Zequeira aplaudi su inauguracin con el mismo jbilo y ardiente entusiasmo que los atenienses las de Harmodio y Aristogitn. Juzgu tambin merecedor de otro monumento tan glorioso y perdurable al almirante Cristbal Coln; Zequeira, ya con la lira, ya con la trompa, cant las eminentes acciones de aquel hroe cuando se trasladaron sus respetables cenizas de la isla de Santo Domingo a la Catedral de esta ciudad. Prepar la opinin de sus vecinos en favor del cementerio que se construa lejos de la poblacin, y describ despus su parte arquitectonica y funeraria; una y otra mereci que Zequeira las recomendara en un poema, persuadiendo con las razones ms eficaces que la religin y la salud pblica exigan imperiosamente aquel establecimiento. El 2 de mayo de 1808, que an excita en el corazn de los espaoles los sentimientos ms nobles y sublimes, ese da de gloria y de luto, de estupor y venganza, me inspir la “Conjuracin de Bonaparte y Godoy contra Espaa”, y cinco aos sucesivos celebr su aniversario inflamando el odio a la perfidia, la fidelidad al legtimo soberano y los mayores sacrificios por la

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OBRAS 238\ 238\ 238\ 238\ 238\ independencia nacional; Zequeira enajenado por un estro divino compar en un poema el valor y decisin de Daoiz y Velarde al herosmo de Lenidas, cuando resignndose a morir con sus trescientos compatriotas sellaron ese voto con propia y enemiga sangre hasta obstruir con los cadveres el paso por las Termpilas, y continuando aquel paralelo en varias circunstancias concluye con este exactsimo eplogo: En hora buena recomiende el griego El valor de sus huestes distinguidas Por su gloriosa memorable hazaa; Que si a la Grecia eterniz Lenidas Daoiz y Velarde ilustrarn a Espaa. Entre los dos sitios que sufri Zaragoza en la guerra de independencia, y en la de Numancia descrita por Lucio Floro, no encuentro otra diferencia sino en el tiempo que duraron; sta se prolongo muchos aos, y aqullos pocos meses. Pero siendo incomparablemente superior la potencia destructiva de los fusiles, caones, minas, bombas y otros proyectiles a la de los dardos, flechas, arietes y dems armas que usaban los romanos, resultaron en un perodo mucho ms corto las mismas calamidades, desolaciones, muertes y general exterminio. Los habitantes de esos dos nclitos pueblos soportaron todas aquellas adversidades con igual fortaleza, constancia, valor y patriotismo; y si Escipin no encontr un solo numantino para uncirle a su carro, Lannes hall nicamente cadveres y moribundos, escombros y cenizas. Ni el uno ni el otro pudieron gozarse de su triunfo, porque en ambos fue un nombre insignificante. Tan heroicas virtudes y hechos tan eminentes los refer en un discurso; Zequeira las ensalz como justamente merecan en un poema, por s solo bastante para ser conocido y apreciado de los crticos menos indulgentes. Al fin, la Sociedad Econmica por una eleccin muy honrosa me confi el elogio del excelentsimo seor don Luis de las Casas, su fundador, primer presidente y socio honorario; Zequeira aplaudi en diferentes metros y de mrito distinguido sus virtudes marciales y civiles, y los importantes beneficios que dispens a esta Isla su ilustracin y munificencia el da memorable que la misma Corporacin y la Junta de Comercio y Agricultura de esta ciudad le tributaron el ms solemne y religioso testimonio de dolor y gratitud cuando ya nada podan esperar de su benevolencia, ni temer de su autoridad. Tan repetida coincidencia por un impulso espontneo, sin previo acuerdo ni alguna indicacin, supone la simpata ms ntima entre las funciones del cerebro y del corazn. Mas esas poesas, ni las contenidas en la coleccin de ellas publicadas en Nueva York, son las nicas que produjo su fecunda y ardiente imaginacin, ni tampoco se dedic exclusivamente a gozar de los placeres que

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /239 /239 /239 /239 /239 inspira ese arte encantador. Scrates y Descartes manifestaron que la filosofa no era incompatible con la milicia; a las musas de Cervantes y Ercilla no infundieron pavor el estruendo de las armas ni el horrsono estampido del caon; Zequeira ci sus sienes con los laureles que cortaba alternativamente en el monte Parnaso y en el campo de Marte. Otro genio ms favorecido del dios de las batallas le seguir por esta difcil carrera demasiado extraa a un tmido prosista aterido ya y enervado por la edad. Pero siempre le admirar como al primero que ense en Cuba con su ejemplo los tropos y preceptos, la cadencia y armona, las gracias y bellezas del arte de Apolo a los precoces ingenios que con grata sorpresa se desarrollan, ofreciendo las ms lisonjeras esperanzas, descollando entre ellos por los rasgos con que ha imitado a Virgilio en la epopeya, a Horacio en las odas y epstolas, a Juvenal en la stira y en los epgramas a Marcial, aunque menos picante y profuso, y en las anacrenticas al venerable autor de esas rimas. Por ellas y otras vive todava, y nunca se olvidar su nombre. Toms Romay .DEFENSA DE CICER"N*El atrabiliario Juvenal, atribuyendo a Marco Tulio este verso brbaro, “¡O fortunatam, natam me Consule Roman!”, ha sido causa de que muchas personas ignoren que fue uno de los mayores poetas de un siglo en que comenzaba la buena poesa. Pero los eruditos, abominando la impostura de aquel satrico, han decidido que al mismo Lucrecio le disputaba el laurel. Hay acaso cosa ms bella que los versos que se conservan de su poema sobre Mario, y que tanto nos hacen sentir se haya perdido aquella obra? He aqu un rasgo: Sic Jovis altisoni subito pinnata satelles Arboris e trunco serpintis saucia mirsu, Ipsa feris subigit transfigiens unguibus anguem Semanimun, et varia graviter cetvice micantem, Quem se interquentem lamans, rostroque cruentans, Juam satiata animos, jam duros alta dolores, Abijicit et flantem, et laceratum at fligit in undas, Seque obitu a solis nitidos converti ad ortus. Los mayores hombres han conocido que nuestras lenguas no llegan nunca a vertir la energa armoniosa de los versos latinos o griegos; con Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 15-16.

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OBRAS 240\ 240\ 240\ 240\ 240\ todo procurar sacar un bosquejo de este pequeo cuadro hecho por el pincel de aquel gran maestro, para que aun los que no entienden el latn formen una corta idea del talento potico de Cicern. Como la vida de este ilustre romano, con que ha enriquecido nuestro idioma el eruditsimo1 Azara anda en manos de todos, no debe ser desagradable cualquier cosa que se refiera a una persona que no es tan conocida. As el ave que sirve al Dios Tonante Al sentirse mordida de serpiente Salta, la punza con garra penetrante, Vuela, suspende firme preponente A la bestia que lucha agonizando La lustrosa cerviz horrores dando, Mas el guila atroz que se encarniza Con el pico la tira y desenreda, La maltrata, la rompe y descuartiza; Y ya que harta de venganza queda Al monstruo arroja, que en el agua expira Y ella triunfando por el cielo gira.RELIGIO VERA EST FIRMAMENTUM REIPUBLIES*Demostrada la divinidad de la religin cristiana con unos argumentos los ms irrefregables a los impos y a los que podan aadirse otros rasgos nada menos terminantes de Hienocles, Celso, Porfirio, Juliano el Apstata, y sobre todos el enrgico e incontestable paralelo que hizo Rousseau entre el hijo de Sofronisca y el de Naria, entre Scrates y Jesucristo,1pretendo ahora, usando de la misma especie de argumento, manifestar la necesidad de una sola religin para la subsistencia e incolumidad del Estado, y que ninguna otra sino cristiana puede proporcionar estas ventajas y merecer el sacrificio de nuestras potencias y de toda nuestra sangre. Los libros de la Repblica de las leyes de Platn me suministran abundante materia para desempear la primera proposicin, pero temiendo exceder los lmites que me he propuesto copiar solamente estas palabras: “En toda repblica bien ordenada debe cuidarse primeramente de establecer la verdadera religin, no una falsa o fabulosa, eligiendo por jefe 1En la repblica de las letras es ms apreciable el ttulo de eruditsimo que el de excelentsimo Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 33-35. 1Pensamientos teolgicos del padre Janin, pgina 105.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /241 /241 /241 /241 /241 un sujeto que haya profesado desde su infancia; el verdadero culto es el fundamento de un Estado.” Del mismo modo discurre Jenofonte: “El primer deber de un buen rey —dice ese filsofo guerrero— es establecer el culto divino.” Supersticiosamente adheridos a estas mximas no respetaron los griegos ni a sus primeros sabios, condenndolos a la muerte ms cruel cuando ilustrados con la filosofa abominaron el politesmo y otras ridculas supersticiones. Los romanos no fueron nada menos celosos de la religin de sus padres. Rmulo se la prescribe en medio de los horrores de una guerra continua, y a un mismo tiempo los instruye en las evoluciones marciales y en los ritos sagrados. Numa Pompilio, su sucesor, los perfecciona y suaviza con el ejercicio la ferocidad de aquellos colonos. El pretor Pesilio, autorizado por el Senado, hizo quemar pblicamente varios libros griegos porque inducan o despreciaban la religin. Nuestros mayores, contina Valerio Mximo, no quisieron tolerar nada que pudiera distraer a los ciudadanos del culto de los dioses. Fiel observador de estos ejemplos Mecenas, cuando Augusto quiso reformar varios abusos del gobierno, le propuso entre los primeros reglamentos que impidiese toda novedad en la religin. Saba muy bien que la unidad en el culto es el centro donde se renen todos los miembros de un Estado, y que la variedad es un fecundo germen de discordias; pero abusando de esta verdad incontestable excit la primera y ms injusta persecucin contra la Iglesia, cuya doctrina extirpando todos los vicios poda ella sola proporcionar aquella dulce y tranquila paz a la que vanamente aspiraba. Odselo decir al autor de las cartas judas. “Los primeros nazarenos observaban una doctrina tan conforme a la equidad y tan til de la sociedad que sus mayores enemigos confiesan aun la superioridad de sus preceptos morales sobre todos los que dictaron los ms sabios filsofos de la Antigedad. (...) La fe de los nazarenos, segn la ensean sus primeros doctores, es mucho ms brillante que la nuestra. No solamente observan todos nuestros primeros principios, sino tambin sus ms mnimos resultados. Nuestra doctrina contiene alguna fiereza, la suya parece dictada por una boca divina. La buena fe alcanza el perdn de los enemigos, todas las virtudes que el corazn puede poseer les son muy familiares. Un verdadero nazareno es un filsofo perfecto. En las otras religiones el hombre vil, esclavo, no sirve a Dios sino por inters. Los nazarenos son los nicos que tienen el corazn de un verdadero hijo para el padre ms bueno.” Ved un retrato fiel y ventajoso del cristianismo trazado por la mano de un hombre que no debe suponerse prevenido en su favor. Rousseau lo hace con otros colores igualmente brillantes y sinceros: “Yo no s —dice— por qu se atribuye a los progresos de la filosofa la bella moral de nuestros libros [los catlicos]. Esta moral sacada del Evan-

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OBRAS 242\ 242\ 242\ 242\ 242\ gelio era cristiana antes de ser filosfica. (...) Los preceptos de Platn son regularmente muy sublimes; pero, cuntas veces err, y hasta dnde no le han precipitado sus errores? En cuanto a Cicern, puede creerse que sin Platn hubiera formado este bretn sus oficios? El Evangelio solo, siempre seguro, siempre verdadero, siempre nico, siempre semejante a s mismo.” “Su moral —dice el presidente Montesquieu— es el ms bello presente que Dios ha hecho a los hombres. Ella abomina el despotismo, y la dulzura tan recomendada en el Evangelio se opone a la clera desptica con que un tirano se cree justo cuando ejerce sus crueldades. Mientras que los prncipes mahometanos dan incesantemente la muerte o la reciben, la religin cristiana hace a los suyos menos tmidos, y por consiguiente menos crueles. El prncipe confa en sus sbditos y stos en aqul. ¡Cosa admirable! La religin cristiana que parece no tener otro objeto que la felicidad de la vida futura, tambin nos hace dichosos en la presente.”2Si la razn y la autoridad de estos hombres, a quienes los bellos espritus consagran los ms respetuosos homenajes, no son bastantes para hacerles conocer la excelencia de la religin cristiana, recrranse los fastos de los siglos y los anales de las naciones y se vern grabados con sangrientos caracteres mil hechos horrorosos, funestas consecuencias de la irreligin y del tolerantismo. Guerras intestinas, sediciones, rebeliones, regicidios, subversin y desolacin..., pero a qu referir lo que, plugiese al Cielo, no experimentsemos?AL CABELLO DE PRADINA*(Versos sficos y adnicos)¡Oh dulces prendas por mi bien halladas; Lazos amables, en que amor travieso Cautivo y preso tuvo mi albedro Y hora le tiene! 2 Esprit des lois, liv. 24 L., cap. 3. No hemos encontrado impreso alguno que insertara estos versos, ni tenido de ellos algn antecedente, hasta ver el original entre los papeles del doctor Romay, pudiendo calificarlo de inditos. [Nota a la edicin de 1858 a Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay. (N. del E.) ] Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 59-61.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /243 /243 /243 /243 /243 Lindo cabello, que de mi Pradina El cuello ornaste delicioso y blando, Con quien jugando cfiro apacible Llev mis ayes. Dime, te ruego, si de m se acuerda, Si por tu amigo suspirar la oste, Dime si viste de la ausencia el llanto Turbar sus ojos. As seguro de voraces llamas Posarte puedas en tu frente hermosa, Sea amorosa plcido formando, Cifras y flores. Callas? Qu indica tu silencio triste? Qu el fro soplo del olvido crudo Mat saudo de mi amor la llama Mustia en su pecho? No, no: que he visto en mi cruel partida De sus luceros lgrimas fogosas Correr copiosas hasta el alto pecho Do amor se anida. Callas? te entiendo: venturoso un da Ledo brillabas sobre tu cabeza. Y hoy de tristeza y afliccin cubierto Lloras tu estado. No ya los ojos de mi bien le ocultas, Ni te ensortijas de su faz en torno, Ni el simple adorno de tus bellos rizos Cubre su seno. Ni ya te luces con primor cogido De nuestro lazo y cndida guirnalda, Ni por su espalda juguetn ondeas Libre y airoso. ¡Dbil juguete de la instable Diosa! Gloria tan alta ¡msero! perdiste: As ya triste de la excelsa cumbre Rod al abismo.

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OBRAS 244\ 244\ 244\ 244\ 244\ Desde la cumbre de sus dulces brazos Rod al abismo de insondable pena, En donde llena de dolor el alma Yace sumida. T solo puedes de tan dura ausencia Pelo gracioso, suavizar el ceo; T de mi dueo mudamente hablando Templo mis males. Pero yo en cambio de templar los tuyos Sobre mi pecho te dar morada, Donde grabada su preciosa imagen Vers ufano. Versla siempre de mi amor, seora, Mvil, encanto y esperanza ma; Hasta aquel da que la madre tierna Cubra mis huesos.A LA CASA DE BENEFICENCIA EN EL DA DE SUS EXMENES*(Versos sficos y adnicos)Numen que inspiras frases armoniosas Con que se expresan las acciones grandes, Baja del cielo, y tu divino estro Pon en mi labio. No de Alejandro las victorias canto Que sobre el galo report tremendo Cuando de Alexis la opulenta corte Convierte en humo. Diario del Gobierno de la Habana 17 de abril de 1814 (Suplemento); Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 189-191.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /245 /245 /245 /245 /245 Ni cuando impvido por el yelo y nieve Su pecho inflama fuego inextinguible Con que devora en Borodino y Leipsick Vndalas huestes. Tambin te admiro; pero ni en Vitoria Fabio Wellington redimiendo a Espaa, Ni superando de Pirene el monte Mi plectro ocupas. Vate ms digno con heroica trompa Lleve sus triunfos al opuesto polo; Tu gloria eclipse la del macedonio Nuevo Alejandro. Menos brillante, pero ms plausible, Mucho ms grato a las tiernas almas Es el grandioso admirable objeto Que me transporta. Ruinas contemplo restituidas hoy A lo que fueron en plausibles das, Sobre esas ruinas lgrimas vertieron Ojos sensibles. Enjugad el llanto los que lamentasteis Desplomado el templo de Beneficencia, Venid y vedlo, firme, indestructible Nunca ms grande. Lnguida hambre, desnudez, miseria, Mano insensible ya gravado haba Sobre los tiernos delicados cuerpos De sus alumnas. Lanzarlas lejos de este asilo santo O vivir gimiendo dentro de sus ruinas, Era el destino que las prepararaba El hado adverso. Vivid tranquilas, almas inocentes, En este alczar de beneficencia, Ella ha inspirado tiles recursos Para vosotras.

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OBRAS 246\ 246\ 246\ 246\ 246\ Tributad loores, gratitud eterna, Consagrad al genio ilustrado y po Que vuestra hambre, desnudez, miseria Ha reparado. Su busto grave ingenioso Fidias Sobre estos muros que sern eternos; Obra de Luises1 restaurada eres Por Apodaca.2Repetid sus nombres, nias educandas, Repetidlos siempre, y con bendiciones Haced los pronuncien vuestros tiernos hijos Si madres fuereis. Elevad al cielo vuestras puras manos Dirigidles votos gratos, inocentes Por las piadosas liberales almas Que os favorecen.A LOS DAS DEL REY NUESTRO SEOR*Da espatium vitae, multos da Jupiter annos. (Soneto)Suspende, Tiempo, tu veloz carrera, Y en tus fnebres fastos este da Nunca se escriba por la mano impa Que flores aja de la Primavera. Con tus alas cubre de la Parca fiera Al Jefe de la Hispana Monarqua, Al GRAN CARLOS que sus pueblos gua Con justicia y bondad muy verdadera. Papel Peridico de la Havana 5 de noviembre de 1795; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, p. 26. 1El excelentsimo seor don Luis de las Casas, gobernador que fue de esta ciudad, y el ilustrsimo seor don Luis de Pealver y Crdenas, obispo auxiliar de esta dicesis, esclarecidos fundadores de esta casa. 2El excelentsimo seor don Juan Ruiz de Apodaca, Capitn General, Jefe Superior Poltico de esta provincia, actual protector de dicho establecimiento.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /247 /247 /247 /247 /247 Mas si fueres acaso inexorable A mis votos fervientes respetuosos, Dilata, o Jpiter, su vida amable Con la de sus vasallos afectuosos; Y disfrtela en paz interminable, Que seremos entonces ms dichosos.

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EDUCACI"N EDUCACI"N EDUCACI"N EDUCACI"N EDUCACI"N MEMORIA DE LA CLASE DE CIENCIAS Y ARTES PARA MEJORAR LA ENSEANZA DE LA GRAMTICA LATINA*Seores: El mtodo que se observa en nuestros estudios exige necesariamente el del idioma latino. Las obras didcticas de la ciencia con que nos ilustramos, y tal vez subsistimos, difcilmente podrn comprenderse sin un conocimiento perfecto en la regla de la gramtica. Pero los progresos que hacen nuestros jvenes en estos principios del arte de pensar no corresponden ni a su aptitud ni al tiempo que permanecen en las aulas de latinidad. Transferidos a la de filosofa y otras facultades, admiramos sus bellas disposiciones, compadecindonos al mismo tiempo de verlas frustradas y perdidos los ms preciosos das de la vida literaria, porque ignoran aquel idioma hermoso en que estn escritos los libros elementales de toda clase. No debiendo imputrseles este defecto, es preciso atribuirlo o al mtodo con que se les ensea la lengua latina o a los maestros que lo ejecutan. No les hacemos el agravio de creer que carezcan de cuanto sea necesario para entenderla con propiedad; pero s estamos cerciorados que no la ensean con todo el inters y esmero que merece el fundamento de nuestra instruccin. Privados de estmulos, y durando demasiado tiempo la lectura diaria, no hay celo ni constancia que pueda soportar un ejercicio mprobo, desagradable y dilatado. En algunas rdenes religiosas los catedrticos de Gramtica, despus de haberla ledo muchos aos, quedan en la nfima clase sin opcin a los empleos honorficos; y en otras, si merecen alguna distincin, siempre es inferior a la que optan los lectores de Filosofa y Teologa. Para que nuestra juventud se perfeccione en el idioma latino, y pueda conseguir en las facultades mayores todas las ventajas que le facilita su Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro I, f. 221; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1844 t. 18, p. 44; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 20-22.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /249 /249 /249 /249 /249 ingenio, convendra que la Sociedad suplicase a los prelados no provean estas ctedras sino por oposicin para que as puedan elegir el ms idneo, y que a ste se le concedan los mismos honores y prerrogativas que a los catedrticos de Filosofa y Teologa, en virtud de ser su leccin diaria ms dilatada, menos agradable y mayor el nmero de individuos que pueden aprovecharse de su instruccin. Y para ms estimular a los maestros, ofrecer la Sociedad algn testimonio honorfico de su aceptacin a los que en el tiempo prescrito por sus constituciones para jubilar le presenten cada ao seis discpulos instruidos en el mtodo que les propusiere, debiendo ella examinarlos y graduar su merecimiento. Creemos sera tambin muy til se estableciesen en los conventos clases de Matemticas, y que sus regentes obtuviesen por esta lectura la jubilacin y dems grados de sus rdenes. Los buenos gemetras que han florecido en los claustros nos persuaden que esta ciencia no es incompatible con su estado; antes, dando a los maestros mayor ascendiente sobre los alumnos, se ilustrarn con ms facilidad y harn los mayores progresos en las dems facultades, cuyos principios estn felizmente subyugados al clculo geomtrico. No tememos que los prelados rehsen aceptar una proposicin que lejos de ofender sus derechos es muy conforme a sus deseos. Las clases que nos franquean son un testimonio de su gratitud a la beneficencia pblica, a la que deben los conventos su fundacin y subsistencia; y como en la Sociedad reside la mayor parte del pblico y la ms interesada en su felicidad, bien puede insinuarles aquel plan que juzgare ser ms til, y que por otra parte en nada se oponga a sus constituciones. As discurri la clase de Ciencias y Artes en Juntas celebradas el 7 de junio y 10 del corriente, y de su orden informo a la Sociedad de estas sesiones para que reflexionando sobre un asunto tan interesante decida lo ms conveniente. Habana, 20 de septiembre de 1794. Toms Romay .MTODO DE ENSEANZA PRIMARIA POR PESTALOZZI*Santander, 10 de octubre. En atencin a las instancias de varios padres de familia, deseosos de ver los efectos de la enseanza primaria por el mtodo de Enrique Pestalozzi —que ha llamado poderosamente la proteccin de nuestro sabio Gobierno, a propuesta del seor generalsimo Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro III, f. 361; Papel Peridico de la Havana 22 de febrero de 1807. Publicado por Toms Romay por encargo de la Sociedad Patritica.

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OBRAS 250\ 250\ 250\ 250\ 250\ Prncipe de la Paz— determin don Luis Arguedas, director del Real Seminario Cantbrico, que se celebrase en esta ciudad un examen pblico de los diecisiete caballeros seminaristas que estn aprendindole con el profesor don Jos Doebely. Ha durado esta prueba desde el 29 de septiembre hasta el 3 del corriente, empleando dos horas y media por la maana y dos por la noche en cada uno de estos cinco das. Comenz el acto el profesor de Matemticas don Juan de Dios Gil y Lara con un discurso en que manifest las ventajas del mtodo en orden a las costumbres de los nios, y lo mucho que los habilita para dedicarse luego con fruto a las ciencias y a las artes. Insinu el fin de las tareas de nuestros benemritos espaoles Juan de Icuar, Pedro Daz Morante, el sobresaliente Palomar y otros, quienes todos han conocido la gran verdad de que la escritura es una aplicacin del dibujo; pero hizo ver que solo Pestalozzi ha mostrado el camino de conseguirlo. Enseguida se ejercitaron los nios en pronunciar los verdaderos sonidos de las letras de tres alfabetos (espaol, alemn y francs), formaron slabas y vocablos complicados sin que al pblico le quedase duda de la facilidad en aprender jugando tan estriles y desabridos rudimentos. Dibujaron despus muchas figuras con suma precisin, como si fueran hechas a regla y compas, y las explicaron geomtricamente dando no leves indicios de la aptitud peculiar que tiene cada uno para las varias profesiones de la sociedad. En el ramo destinado a las relaciones de los nmeros, dieron pruebas portentosas de lo bien ideado del mtodo en la manera de adquirir con objetos sensibles todas las nociones aritmticas de unidades, de partes de unidad, hasta la regla de tres, y se vio la influencia del mtodo en el hbito de expresarse con lenguaje exacto. Caus la mayor complacencia el examen del Manual de madres variando la explicacin en espaol, alemn y francs, y traduciendo tambin a estos tres idiomas, como lo verificaron en algunos pasajes del Nuevo Testamento del catecismo de Fleury y del Quijote. ltimamente escribieron varias planas excelentes segn la forma de don Torcuato Torio de la Riba; y sin embargo de haber alguno que slo lleva doce das de esta enseanza con pluma en papel, por efecto de los ejercicios previos con lapicero en pizarra escribe con igualdad, del tamao que se le pide, y todo sin pauta ni regla. Todos los diecisiete caballeros seminaristas destinados a este ensayo han dado pruebas innegables de aprovechamiento, y esperanzas muy fundadas de ulteriores progresos conforme vayan adelantado en el artificio de tan sencillo y ventajoso mtodo. Por nuevos juegos alternados, sin idea alguna de fatiga ni de castigos, los nios estudian y no pueden menos de aprender. Por lo visto se descubre el errado pronstico de reputar a veces por ineptos para las ciencias a tantos ingenios tardos en las escuelas de primeras letras, consistiendo, ms que en ellos mismos, en el mtodo y orden, quizs mal graduado, de su enseanza. El numeroso y lucido concurso qued muy

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /251 /251 /251 /251 /251 satisfecho, y el director muy agradecido al ver que empieza a rectificarse la opinin pblica sobre el objeto ms importante a los hombres, que es su primera educacin. Los naturales de la montaa, que disfrutan ms de cerca tal beneficio, bendecirn con el mayor jbilo al sabio y benigno Monarca que ha fundado con liberal mano, y ha colmado de gracias, este colegio; no habr cntabro en ambos mundos que no exclame “¡El Cielo prospere la vida del magnnimo Carlos IV que ha establecido tan slidamente este Real Seminario de educacin en el centro de mi pas!” ( Gazeta de Madrid ). Madrid, 7 de noviembre. El martes 4 del corriente se celebr la apertura de la Real Escuela de prueba por el mtodo de Enrique Pestalozzi, establecida en Madrid de orden de Su Majestad, bajo la proteccin del seor generalsimo Prncipe de la Paz. Reunido ya un numerossimo concurso de personas de ambos sexos en la sala consistorial de la villa, se dio principio al acto a las once de la maana con la lectura de la orden y del Reglamento con que se ha fundado. Leyronse despus los nombres de los treinta discpulos nios y de los adultos discpulos observadores que desean aprender el arte de ensear el mtodo. Enseguida pronunci un discurso elegante, y muy apropiado al objeto y circunstancias del da, el seor don Jos Mara Puig de Samper, caballero pensionado de la Real Orden espaola de Carlos III, del Consejo Supremo de Castilla y presidente de la Comisin nombrada por Su Majestad, a propuesta del seor generalsimo, para observar diariamente con suma exactitud los efectos de la nueva enseanza. A continuacin ley otro discurso el capitn primero del regimiento de Wimpffen, don Francisco Voitel, maestro director de la escuela, y para persuadir con hechos dio una muestra del mtodo en la persona de su discpulo don Agustn Petipierre, cadete de dicho regimiento, de nueve aos de edad y con solo nueve meses de enseanza. Puestas las tablas a vista del pblico hizo varios ejercicios de diversos ramos del mtodo, enunciando sus respuestas en castellano, en ingls, en alemn y en francs, de tal modo que denotaba saber con perfeccin lo que haca y deca. Se le propusieron muchos problemas fciles, otros difciles, y dos o tres muy complicados, para cuya solucin se necesita bastante tiempo y cabeza despejada por los mtodos abstractos de la comn enseanza. El nio los resolvi todos al golpe, y demostr el porqu desmenuzando las operaciones mentales hechas con rapidez en su entendimiento por medio del artificio maravilloso de las tablas. Y como nadie puede figurarse estos efectos, ni de odas ni aun con la lectura de los libros de Pestalozzi, sino nicamente viendo a un nio adoctrinado por el mtodo, el maestro director propuso y rog al ilustre auditorio que hiciesen preguntas a su arbitrio para remover toda sospecha. Las circunstantes manifestaron estar convencidos, y los caballeros don Francisco Amors, oficial de la secretara del Despacho de la Guerra, y don

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OBRAS 252\ 252\ 252\ 252\ 252\ Francisco Quintano, de la de Hacienda, propusieron dos problemas complicados que resolvi el nio con igual prontitud y demostr con igual acierto que los anteriores, habiendo merecido unnimes y repetidos aplausos. Los individuos de la comisin repartieron a los concurrentes ejemplares impresos del Reglamento; y por ltimo don Manuel Mara Arjona, cannigo penitenciario de la Catedral de Crdoba, ley una oda dedicada al excelentsimo seor Prncipe de la Paz, restaurador de la gloria espaola, con motivo de la fundacin de esta escuela que bajo sus auspicios podr ser el principio de una reforma slida en la enseanza primaria; para lo cual, enterado de las ventajas del mtodo, quiso antes de ahora Su Excelencia ver por s mismo una muestra de los ejercicios, y para ello se present en su casa la comisin el sbado 25 de octubre, acompaada del maestro director y del nio, quien con el mayor despejo dio entonces igual testimonio de sus progresos y utilidad del mtodo que en la funcin presente. El espectculo de los nios y discpulos observadores, el jbilo de los padres de familia viendo la perspectiva que se ofrece a sus hijos para ser vasallos tiles, los discursos ledos, las seales de aprobacin general, los deseos de que prospere este establecimiento, todos estos motivos son poderosos para inspirar el amor ms acendrado al augusto Monarca que tanto se desvela por mejorar la educacin y el ms vivo reconocimiento a la proteccin que dispensa el seor generalsimo a este Real establecimiento. ( Gazeta de Madrid ).DICTAMEN SOBRE EL NUEVO SISTEMA DE EDUCACI"N DE LEYSTERIC*Se impuso la Junta de que la Diputacin de Puerto Prncipe haba recibido los cincuenta ejemplares del elogio del seor don Agustn Ibarra y asimismo del informe de los amigos don Toms Romay y don Alfonso de Viana y Ulloa sobre el extracto del nuevo sistema de educacin de Leysteric traducido por el seor Conde de Santa Mara de Loreto. Cuanto ms se signifique el nuevo mtodo de enseanza, dicen estos seores, tanto mayor sern las ventajas que proporcionan; y estas circunstancias se halla en dicho proyecto de un modo tan econmico que parece escrito en esta ciudad. La clase ms miserable de ella no ha dejado de aprender por falta de papel, tinta y pluma; pero en los campos podra suplir la arena para formar letras a los necesitados, que el nico obstculo que encontraban para observar las ventajas de este mtodo es Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro V, f. 439.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /253 /253 /253 /253 /253 la tenaz aversin que regularmente se tiene a las prcticas conocidas y experimentada, y la prevencin contra todas las innovaciones; pero que habindose ofrecido don Antonio Cohelo a ejecutar un ensayo con cierto nmero de discpulos de la escuela, nada se aventurara al permitrsele y aun estimulando a que lo verifique, eligiendo la Sociedad los individuos que juzgue necesarios para que observen los progresos; y que a fin de excitar a otros maestros instruyndolos en el referido mtodo, les parece conveniente se imprima y publique el citado papel, ofreciendo hacer lo mismo con el resultado de lo que se advierta en la escuela de Cohelo. Con este parecer se conform la Sociedad y nombr para que observase el mtodo propuesto y sus resultas a los propios amigos Viana y Romay, con lo que se concluy el acto.DICTAMEN SOBRE LA REPRESENTACI"N QUE HICIERON VARIOS VECINOS DE PUERTO PRNCIPE PARA EL ESTABLECIMIENTO DE UNA ACADEMIA DE BELLAS ARTES*Los amigos don Tomas Romay y Francisco Manuel de Quesada, encargados de informar sobre la representacin que dirigieron varios vecinos de Puerto Prncipe al excelentsimo seor Gobernador Capitn General solicitando licencia para establecer una Academia de Bellas Letras, expusieron en oficio que aunque este proyecto ha parecido muy loable y muy digno de los celosos patriotas que desde la ereccin de escuelas gratuitas de primeras letras manifestaron su inters por la ilustracin de ese pueblo; sin embargo, semejante establecimiento no puede fundarse sin expresa aprobacin del supremo Gobierno, al que debe presentarse para obtenerla el plan o reglamento que debe observar, y los fondos que se destinan para su ereccin y subsistencia. Que mientras esto se realiza deba abrirse una escuela donde se ensease el idioma castellano por la Gramtica y Ortografa de la Real Academia Espaola, para que instruidos los jvenes en estos rudimentos preliminares a la retrica, la poesa y dems humanidades, progresasen en ella con ms facilidad y acierto; y conformndosela con este informe, acord se comunicase al excelentsimo seor Presidente, Gobernador y Capitn General en desempeo del encargo con que la honro. Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro V, f. 363; Archivo de la Sociedad Econmica, leg. 35, no. 1.

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OBRAS 254\ 254\ 254\ 254\ 254\MEMORIA QUE ENVI" A LA REAL SOCIEDAD ECON"MICA INFORMANDO DEL RESULTADO DE LAS OPOSICIONES PARA LA PLAZA DE DIRECTOR PROPIETARIO DE LA ACADEMIA DE DIBUJO Y PINTURA DE SAN ALEJANDRO*Seccin de Educacin .1 Devuelvo a Vuestra Seora el expediente formado para la provisin de la plaza de director de la Academia de Dibujo y Pintura de San Alejandro con el fallo que mis compaeros y yo hemos pronunciado en favor de don Guillermo Colson, a fin de que Vuestra Seora y esa Real Sociedad madre se sirvan confirmarlo. Guiados nosotros, los jueces del concurso, del espritu ms severo de imparcialidad, slo hemos atendido en el pronunciamiento de nuestra decisin a los principios de la ms rigurosa justicia. Tres fueron los individuos que se presentaron al certamen, a saber, don Francisco Camilo Cuys, don Miguel Martnez y don Guillermo Colson, quienes aceptaron voluntariamente los trminos racionales en que se estableci la oposicin. Para ilustrarnos ms en nuestro juicio, nos reservamos consultar a tres profesores de nuestra privada confianza, que con sus luces nos ayudasen en nuestra decisin; y los escogimos porque ya haban merecido este honor en los distintos exmenes que ha celebrado la Academia de San Alejandro, tanto en tiempos del seor Vermay como despus de la poca en que el seor Cuys se hizo cargo interinamente de ella. Adems el seor auditor honorario don Jos Bruzn, socio curador de la Academia, reuna en s la ventaja de poseer ideas bastante exactas del arte, no slo porque se inici en sus principios con el difunto Vermay sino porque despus ha tenido ocasin de cultivar su gusto por la pintura, estudiando con detencin los cuadros magnficos del rico museo de Madrid. Procedimos, pues, el 21 del corriente al examen de los bosquejos presentados como se ve en el acta al folio 50. Profesores y jueces unnimemente convenimos en la superioridad inmensa que haba en el cuadro marcado con la letra A sobre los otros dos. Aqul se conoca que era una obra sabiamente meditada y produccin sazonada de un pintor que reuna en s las nociones indispensables de lo material del arte, como son exactitud y correccin en el diseo, conocimiento de la perspectiva y del colorido, una imaginacin potica y creadora, con la cual supo dar vida y movimiento a los distintos personajes de su armoniosa y severa composicin. No duda* Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana. Ao 1836, t. 14, pp. 91-94. 1Por acuerdo de la Corporacin se ha dispuesto insertar este documento relativo a la provisin de la plaza de director de la Academia de Dibujo y Pintura de San Alejandro, costeada por el mismo Cuerpo.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /255 /255 /255 /255 /255 mos que cualquier inteligente o aficionado de mediano gusto que vea este cuadro, y lo compare con los otros dos, no sea de nuestra propia opinin. Porque el punto salta a los ojos de la majestad sublime de toda la figura del Jpiter, y principalmente de su hermosa cabeza, que gallarda se desprende de la masa de resplandeciente luz que la rodea, la briosa fuerza del brazo con que lanza el rayo y la musculatura perfectamente entendida y expresada del otro brazo con que Dios crea un templo de lo que antes era una choza; el tacto filosfico con que coloc al mismo personaje de espalda para que con el airado ceo con que castigaba a los perversos no espantase tambin a los justos Filemn y Baucis, la inteligencia en los escorzos, en la figura del Mercurio, la valenta, en fin, de su pincel, que luce en todo el conjunto, obra verdaderamente de inspiracin feliz y de una inteligencia muy adelantada. No habiendo alcanzado el tiempo el referido da 21 para examinar igualmente las memorias presentadas por los opositores, pues algunas fueron entregadas el da anterior, y no haban sido todava ledas por todos los jueces y profesores, se suspendi el acto y se aplaz a los interesados para el martes 25 del mismo, a fin de que sufriesen el examen de anatoma pictrica y fallar nosotros acerca del mrito de las mencionadas memorias. As se efectu, y en el examen anatmico manifestaron todos los suficientes conocimientos tericos de esta ciencia aplicada a la pintura. Respecto de las memorias, mereci la calificacin de mejor una escrita en francs, que result ser, abierto el pliego que contena el nombre de su autor, de don Guillermo Colson, de quien result ser tambin el cuadro marcado con la letra A En esta virtud no dudaron un punto los jueces y profesores de la oposicin fallar unnimemente que el ms digno de ocupar la plaza de director de la Academia de San Alejandro era el expresado seor Colson. Por otra parte, se tuvieron presentes para el fallo, adems de los ejercicios de la oposicin, los mritos y servicios de cada uno de los opositores. Es cierto que don Camilo Cuys ha desempeado por algn tiempo interinamente la plaza que se disputa; pero tambin es cierto que no la ha servido gratis, antes al contrario, la Real Sociedad Patritica le ha retribuido generosamente su trabajo, pagndole la misma cantidad que se le daba al propietario don Juan Bautista Vermay. Fue parte para inclinarnos a elegir a don Guillermo Colson la circunstancia de haber este sujeto alcanzado el primer premio de pintura en la exposicin celebrada en Pars en 1812 con el hermoso cuadro que ha trado consigo, y que ha puesto a la expectacin pblica; cuadro que ha causado la admiracin de los inteligentes de esta ciudad, y que ha despertado en los aficionados a la pintura el deseo de cultivarla con ardor bajo los auspicios de tan aventajado maestro en esta arte encantadora. El seor Colson adems fue condiscpulo del profesor fundador de nuestra academia, don Juan Bautista Vermay, que siempre hablaba de aqul con respeto, considerndolo muy superior a s. Educado Colson en la escuela de David, poseyendo todos los documentos y

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OBRAS 256\ 256\ 256\ 256\ 256\ reminiscencias artsticas de este padre de la pintura moderna europea, ha sido un azar inesperado y feliz para nosotros el que haya llegado a esta Isla un hombre semejante, un hombre que puede comunicar a nuestra aplicada juventud, ansiosa de progresar y de llegar en el estudio de las artes del diseo al ltimo grado de perfeccin posible, las doctrinas ms sanas, los secretos de la parte cientfica e intelectual de la pintura, y aquel entusiasmo por esta noble profesin, sin el cual no pasan los pintores de adocenados brochistas o impotentes y nulos aficionados. Dejar de preferir a un hombre como Colson sera una mengua para la civilizacin de La Habana; sera ceder miserablemente a las sugestiones de un provincialismo ridculo y mezquino. Bien hubiramos querido que el seor Cuys, a la simptica cualidad de ser hijo de nuestra propia tierra, hubiese reunido en s los dotes preferentes que adornan al seor Colson para que fuese el agraciado; pero por desgracia no ha sucedido as. Sera la mayor de las injusticias, y el extravo ms lamentable del espritu de paisanaje, el favorecer desacordadamente a un copatricio nuestro en dao de la misma patria, cuyos hijos presentes y futuros los condenaramos a no adelantar un paso en el arte que queremos aclimatar con tanto empeo en esta Isla. En el expediente constan las reclamaciones y protestas del referido seor Cuys contra lo que l denomina infracciones de los trminos de la oposicin Pero en el mismo expediente ver Vuestra Seora a los folios 50 y 56, las razones con que hemos credo satisfacer los reclamos y tachas que a los actos que hemos presidido ha opuesto el seor Cuys. Mis compaeros y yo confiamos altamente en la penetracin y rectitud de Vuestra Seora, y de la Sociedad ilustrada que dirige con tanto acierto, para que aadamos aqu ms explicaciones acerca de este particular. Dios guarde a Vuestra Seora muchos aos. Habana, 26 de octubre de 1836. Toms Romay Seor director de la Real Sociedad Patritica, Don Jos Mara Zamora. En la ciudad de La Habana y a 25 de octubre de 1836, reunidos los seores jueces del concurso para el nombramiento de director de la Academia de San Alejandro, Doctor don Toms Romay, presidente de la Seccin de Educacin; licenciado don Matas Jos de Maestri, censor de la Real Sociedad Econmica, y don Jos Bruzn, auditor de Marina y socio curador de la misma Academia, con los profesores nombrados don Luis Gasparini, don Pedro Leclere y don Nstor Corradi, siendo ya las once de la maana, una hora despus de la sealada para empezar el acto, y estando reunidos los opositores, menos don Camilo Cuys, dispuso el seor presidente que por m el presente secretario se pasase papeleta de citacin al referido Cuys. ste al cabo compareci, y dijo que, teniendo pendiente un recurso ante esta misma junta, protestaba de la clasificacin que se hiciese en este acto y que se someta a l por obediencia, cuya protesta se pone aqu para constancia.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /257 /257 /257 /257 /257 Enseguida se procedi al examen de anatoma, haciendo cada uno de los opositores una disertacin en la que manifestaron todos suficientes conocimientos tericos en la materia. Despus se pas a la calificacin de las memorias presentadas, y los seores jueces y profesores unnimemente convinieron en que la escrita en idioma francs era la que encerraba ms ideas propias y originales sobre el asunto del programa, y resultando ser la dicha memoria la que present Colson, autor igualmente del cuadro marcado con la letra A segn se vio, abierto el pliego que llevaba esta misma contrasea; acordaron todos, jueces y profesores, que segn su leal saber y entender, y en atencin al relevante mrito artstico que se descubre en dicho cuadro de la letra A fallar que a su autor es al que consideran ms digno y a propsito para desempear la plaza de director de la Academia de San Alejandro. En esta virtud, igualmente se acord elevar el expediente a la Real Sociedad Econmica para que, en vista de este fallo, se sirva prestarle su superior aprobacin. Con lo que se concluy el acto. Romay. Maestri. Bruzn. Luis Gasparini. Pedro N. Leclere y Martn. Nstor Corradi. Domingo del Monte, secretario, ad hoc Certifico: Que en junta ordinaria celebrada por la Real Sociedad Econmica de Amigos del Pas, en 12 del corriente, bajo la presidencia del seor don Jos Mara Zamora, del Consejo de Su Majestad, por delegacin del excelentsimo seor Gobernador y Capitn General, entre otros particulares se trat y acord lo que sigue: “Dada cuenta con el expediente formado para la provisin de la plaza de director propietario de la Academia de Dibujo y Pintura de San Alejandro, vacante por muerte del profesor don Juan Bautista Vermay, y servida interinamente por el amigo don Francisco Cuys, suplente nombrado por el ilustre Cuerpo; visto el oficio con que el seor presidente de la clase se sirvi devolverlo, examinando el fallo de los seores jueces del concurso, con el voto facultativo de los peritos asociados, y constando la regularidad y orden de las diligencias precedentes, en conformidad con lo que previenen los Estatutos y el Reglamento de la Academia, no menos que con lo resuelto por Su Majestad en el particular, inserto en la Real Orden de 24 de noviembre del ao prximo pasado, comunicada a esta secretara por el Ministerio de la Gobernacin del Reino, qued confirmado por unanimidad el expuesto fallo que fue pronunciado en 25 de octubre inmediato pasado, confiriendo la propiedad de la direccin de dicha Academia al profesor don Guillermo Colson, y se acord que con copia del oficio de remisin y fallo confirmado se participe a la clase del ramo para que d formal posesin de su destino al elegido, bajo un escrupuloso inventario, avisndose inmediatamente a esta secretara para comunicarlo a la contadura, y que se forme el oportuno asiento, dndose

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OBRAS 258\ 258\ 258\ 258\ 258\ cuenta a Su Majestad por conducto del excelentsimo seor Presidente, Gobernador y Capitn General a los fines que expresa la suprema resolucin citada; publicndose todo en las Memorias para la debida constancia pblica, bien entendido que deber conservarse en secretara el cuadro que ha merecido el premio, sirvindose su autor acabarlo, si fuere posible, y devolverse los otros dos a los profesores que los presentaron; hacindose entender al amigo Cuys la expresin de gratitud de este ilustre Cuerpo por sus constantes esfuerzos en el cumplimiento de sus obligaciones, desempeadas a su entera satisfaccin, y por sus distinguidos y calificados servicios en el ramo, que tendr siempre presentes para apreciarlos como corresponde; dndose por ltimo las debidas gracias a los seores jueces y profesores que presidieron el concurso.” Y en consecuencia libro la presente a los fines que se expresan. Habana y noviembre 15 de 1836. Antonio Zambrana Es copia. Antonio Zambrana, secretario. A los seores redactores de las Memorias

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BIBLIOGRAFA CRONOL"GICA BIBLIOGRAFA CRONOL"GICA BIBLIOGRAFA CRONOL"GICA BIBLIOGRAFA CRONOL"GICA BIBLIOGRAFA CRONOL"GICA DEL DOCTOR TOMS ROMA DEL DOCTOR TOMS ROMA DEL DOCTOR TOMS ROMA DEL DOCTOR TOMS ROMA DEL DOCTOR TOMS ROMA Y Y Y Y Y1792“Illis qui aberrant a varitate ignoscendum est, qui studio antemmentiuntur, implacabiliter succedendum. Polyb, lib. 12.” Artculo literario en el que intenta demostrar que los juegos olmpicos se instituyeron antes de la creacin de los teatros en la antigua Grecia, refutando as una aseveracin de un artculo de El Mercurio Peruano reimpreso en el Nmero 29 del Papel Peridico. Papel Peridico de la Havana 10 de junio de 1792, no. 47, pp. 185-187; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 3-5. “Seor editor: el origen de las fuentes es uno de los meteoros ms ocultos a la perspicacia de los fsicos” (Firmado: Matas Moro, seudnimo de Toms Romay). Papel Peridico de la Havana 6 de diciembre de 1792, no. 98, pp. 499-501.1793“Cum vero affectus numerosi sint ciuque eorum sua est curationis Indicatio, Galen. lib. 9. Metho. Md., Cap. 17.” (Firmado: Matas Moro, seudnimo de Toms Romay). Artculo cientfico escrito para oponerse a las pretendidas virtudes del agua de milflores recomendada como antdoto eficaz contra la elefanca, la alfereca, hidropesa y otras enfermedades.” Papel Peridico de la Havana 10 de noviembre de 1793, no. 12, pp. 45-47; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 6-8. “Amare liceat, si potiri non licet... Cicer. de Orat.” Artculo cientfico en el que hace una crtica doctrinal de la Medicina, y en el que desarrolla una concepcin iluminista de la misma.” Papel Peridico de la Havana 1 de septiembre de 1793; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 9-14.

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OBRAS 260\ 260\ 260\ 260\ 260\1794Discurso premiado por la Sociedad Patritica de la Havana, en Junta que celebr el da 24 de Julio de 1794. Su autor, el Doctor Don Toms Romay, Socio Numerario. Con licencia en la Habana, Imprenta de la Capitana General, sin fecha (folleto en 12, 36 pginas); Actas Manuscritas de la Sociedad Econmica, Libro I, ff 201-203; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1794), t. 2, p. 105; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1845), t. 35, p. 161; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 1, pp. 107-128. “Discurso de gracias, por habrsele conferido el premio, pronunciado por el Doctor D. Toms Romay en la Junta Ordinaria de la Sociedad el da 31 de Julio de 1794”. Oracin gratulatoria. Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro I, ff. 205-207; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1882), t. 61, pp. 103-105; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 1, pp. 63-65. “Memoria de la clase de ciencias y artes para mejorar la enseanza de la Gramtica Latina. El 20 de Septiembre de 1794. Ledo en la Real Sociedad Patritica el 25 de Septiembre de 1794.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro I, f. 221; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 20-22. “Discurso sobre la traslacin de las nias educandas de la Casa de Beneficencia. Ledo en Junta General de la Real Sociedad Patritica el 11 de Diciembre de 1794.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro I, f. 262; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1794), t. 2, p. 172. [[ Discurso que en la Junta General celebrada en la Sociedad Patritica de la Havana el da 11 de Diciembre de 1794, pronunci el Dr. D. Toms Romay, socio numerario, con motivo de haberse trasladado las nias educandas de la casa en que estaban interinamente a la Beneficencia Imprenta de la Capitana General, Havana, 1794.]]* *Los ttulos que aparecen entre corchetes simples son escritos annimos, pero que se atribuyen a Toms Romay; los indicados entre corchetes dobles significan que slo se conoce su autora por referencias fidedignas.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /261 /261 /261 /261 /2611795“Deprecacin de la Ciudad de la Habana a el Astro del da.” Papel Peridico de la Havana 26 de abril de 1795, no. 34, p. 135; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 17-19. “Satisfaccin a la duda que se propuso sobre Viruelas. Hominis Vitam suam et amant simul, et oderunt senee .” Artculo cientfico en que defiende la inoculacin como mtodo de preservacin de las viruelas naturales. Papel Peridico de la Havana 29 de octubre de 1795 y 1 de noviembre de 1795, nros. 87-88; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 22-26. “ Da espatium Vitas, Multos de Jupiter aunos A los das del Rey, Nuestro Seor. Soneto.” Papel Peridico de la Havana 5 de noviembre de 1795 ; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, p. 26. “Informe dirigido a la Sociedad Patritica por los diputados que nombr para la eleccin de terrenos en que se ha de establecer un jardn Botnico. D. Joaqun Herrera y D. Toms Romay. Ledo en la Real Sociedad Patritica el 19 de noviembre de 1795.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro I, f. 382; Papel Peridico de la Havana 6 de diciembre de 1795, no. 98, p. 389; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, p. 27-29. Archivo Nacional, Junta de Fomento Leg. 97, no. 4080.1796“Al trasladarse a esta ciudad las cenizas de Coln.” Papel Peridico de la Havana 28 de febrero de 1796; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 30-32. [[“Dictamen sobre la Memoria sobre el mejor mtodo preservativo y curativo de la enfermedad nombrada Jarretas, que aqu se conoce vulgarmente con el nombre de mal de los siete das, escrito por el Dr. M. Petit, mdico de San Flix de Condinn. Ledo en la Real Sociedad Patritica el 14 de Abril de 1796.]]” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro I, f. 433-434.1797Discurso sobre los obstculos que han impedido progresar las colmenas en la Isla de Cuba y los medios de fomentarlas. Imprmese a expensas de

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OBRAS 262\ 262\ 262\ 262\ 262\ la Real Sociedad Patritica de la Havana por haber merecido el accsit en Junta General celebrada el da 10 de Diciembre de 1796. Su autor el socio D. Tomas Romay, Habana, Imprenta de la Capitana General, MDCCXCVIII (en 8, 34 pginas). Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro II, f. 64; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1839), t. 19, pp. 105-123; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 36-59. Disertacin sobre la fiebre maligna llamada vulgarmente Vmito Negro, enfermedad epidmica en las Indias Orientales. Ledo en Junta de la Sociedad Patritica de la Havana, el da,5 de abril de 1797, por el socio D. Toms Romay. Con superior permiso, Imprenta de la Capitana General, Havana MDCCXCVIII (en 4 menor, 49 pginas). Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro II, ff. 100-101, 102-103; Repertorio Econmico de Medicina, Farmacia y Ciencias Naturales t. 1, nros. 18-19, 1851. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 62-88; Crnica Mdico-Quirrgica de la Habana, 1877, t. 3, pp. 62-66, 173-178, 216-221; reproducido en un fascculo en mimegrafo por el doctor Garca Hernndez, 1948. “Elogio del arquitecto gaditano D. Pedro Medina, por D. Toms Romay. Ledo en la Real Sociedad Patritica el 21 de Diciembre de 1797.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro II, f. 160. Flores del Siglo Habana, 1852; 2 poca, t. 1, pp. 17-24; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 101-105. [[“Dictamen sobre las instrucciones que d D. Martn de Sess para que las siga el alumno de botnica D. Joseph Estvez. Ledo en la Real Sociedad Patritica el 9 de Noviembre de 1797.”]] Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro II, f. 146-147. [“Un breve artculo sobre viruelas en el que critica el mtodo teraputico que se sigue el uso de cordiales y el encierro en piezas calurosas.] Papel Peridico de la Havana 5 de febrero de 1797, no. 11. [“Ancdota romana: La muerte de Sneca.”] Papel Peridico de la Havana 11 de octubre de 1797, no. 79.1798“Sobre las murmuraciones y los chismes.” Papel Peridico de la Havana no. 16.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /263 /263 /263 /263 /263 [“Seor Apeles Post Tabulam. Una respuesta a un artculo firmado con este seudnimo en el cual se hace una crtica a la conducta de los habaneros.”] Papel Peridico de la Havana 24 de enero de 1799, no. 7.1799[“Fsica. Un artculo en el que se habla de las necesidades de un ambiente renovado para la vida y se trata de la composicin del aire atmosfrico.”] Papel Peridico de la Havana no. 10. [“Ancdota romana: sobre Muscio Scvola.”] Papel Peridico de la Havana, 24 de enero de 1799, no. 7. [[“Dictamen sobre la Memoria que escribi D. Baltasar Manuel de Boldo que comprende la historia del rbol del pan, que produce la corteza wintereana o canela blanca, en colaboracin con D. Miguel M. Ximnez. Ledo en la Real Sociedad Patritica el 14 de Noviembre de 1799.”]] Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro II, f. 280; Archivo de la Sociedad Econmica, Leg. 30. “La fiebre maligna contagiosa que ha dado motivo a la proclamacin inserta en el peridico antecedente no puede ser otra que la fiebre amarilla. En qu consiste que desde el verano ppdo. sea ms frecuente en esta Ciudad que en tiempos anteriores?” Papel Peridico de la Havana 14 de julio de 1799, no. 55, pp. 221-224. Discurso histrico–moral sobre la fundacin y progreso del Hospital de San Francisco de Paula de la Havana, por el Dr. Maestro D. Toms Romay Imprenta de la Capitana General, Havana, sin fecha (en 4 mayor, 24 pginas. Apuntes para la historia de La Habana, sobre la fundacin y progresos del Hospital de San Francisco de Paula, hechos en 1798. Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1845), t. 30, p. 489; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 115-127. “Chmica. Alkali mineral.” Artculo en el que informa haber un tratamiento para la litiasis renal por un medicamento que disuelve los clculos. Papel Peridico de la Havana 27 de enero de 1799, no. 8, pp. 29-31. “Manifestacin de gratitud al Sr. D. Jos Pablo Valiente. Representacin que dirige la Sociedad Econmica y que firma Gabriel de Azcrate, el Marqus de Crdenas de Monte Hermoso, y que fue escrito por el Dr. Toms Romay.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 105-113.

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OBRAS 264\ 264\ 264\ 264\ 264\1800“Sobre la actual epidemia de Vmito Negro.” Artculo en el que refuta la aseveracin de que la fiebre amarilla, vmito negro y enfermedad de Siam son enfermedades distintas, y expresa su criterio que esta enfermedad no es contagiosa. Papel Peridico de la Havana 19 y 22 de julio de 1800, nos. 48-49. “ Paucis contentus lectoribus Respuesta al artculo firmado C., publicado en el Papel Peridico no. 62, de 14 de Agosto de 1800.” Papel Peridico de la Havana nos. 72-73.1801Elogio del Excmo. Sr. D. Luis de las Casas y Aragorri, fundador, primer Presidente y socio honorario de la Sociedad Econmica de la Havana; ledo en ella por el Dr. D. Toms Romay, socio numerario y acadmico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Madrid. Ledo en la Sociedad Econmica el 19 de Marzo de 1801 Imprenta de la Capitana General, en Havana 4 mayor, 31 pginas, Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro II, ff. 404-405; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1849), t. 37, pp. 230-252; Anales de la Junta de Fomento; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 129-155.1802“Dictamen sobre una Memoria intitulada Sobre el uso y propagacin de la vacuna por la inoculacin de las viruelas .” Se refiere a la solicitud que se le hace de que diga si considera til que se reimprima en esta ciudad una traduccin hecha por el Dr. Pedro Hernndez, que titula Origen y descubrimiento de la vaccina impresa en Madrid en 1801. Ledo en la Sociedad Econmica el 11 de febrero de 1802. Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro II, f. 459; Archivos de la Sociedad Econmica, leg. no. 5.1803“Vacuna”. Artculo en el que se ofrece un premio al sujeto que descubra y manifieste el fluido vaccino. Papel Peridico de la Havana 3 de febrero de 1803, no. 10; Archivo Nacional de Cuba, Junta de Fomento leg. 77, no. 3024.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /265 /265 /265 /265 /265 “Carta dirigida al Dr. D. Antonio del Valle Hernndez el 27 de Abril de 1803”. Se refiere a la inoculacin que hizo con el pus vaccinoso tomado en Filadelfia y conducido a esta ciudad por don Felipe Facio. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 1, pp. 93-95. Archivo Nacional e Cuba, Junta de Fomento leg. 77, no. 3024. “Papel del Dr. D. Toms Romay, de fecha 6 de Mayo de 1803, en que examina detalladamente la situacin de D. Jos Estvez, planteada por el Real Consulado, y defiende calurosamente la tesis de que ste lo auxilie econmicamente, a fin de que pueda continuar sus estudios en Europa y expresa las razones en que fundamenta su opinin.” Archivo Nacional de Cuba, Junta de Fomento leg. 97, no. 4080.1804“Vacuna. Aviso a los padres de familia, sacado de la obra impresa Tratado histrico y prctico de la vacuna Julio de 1804.” Archivo de la Sociedad Econmica, leg. 5. “Vacuna.” Artculo en que da cuenta de la introduccin de la vacuna y refiere quines son las personas que han sido vacunadas, fechado el 16 de febrero de 1804. Papel Peridico de la Havana 19 de febrero de 1804, no. 15, pp. 57-58; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 1, pp. 64-66. “Vacuna.” Artculo en que da cuenta de la introduccin de la vacuna y quines son los que la han recibido. Es una ampliacin del anterior, y le aade un resumen de las opiniones de distintos autores en los que todos convienen acerca de sus ventajas y condiciones de aplicacin. Fechado el 20 de febrero de 1804. Papel Peridico de la Havana 23 de febrero de 1804, no. 16, pp. 61-63; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 156-161. “Vacuna.” Artculo en que da cuenta que pasan de doscientos los vacunados, sealando que ha ofrecido a sus hijos para que los facultativos realicen las inoculaciones, y llama a los que ya han sido vacunados para que se presenten en su casa para continuar haciendo las inoculaciones, ver sus efectos y comprobar si es verdadera o falsa la vacuna. Fechado el 23 de febrero de 1804. Papel Peridico de la Havana 26 de febrero de 1804, no. 17 (Suplemento); Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 161-163. “Vacuna.” Artculo en el que plantea la tesis de si no puede presumirse que la vacuna preserva igualmente del vmito negro. Fechado el 27 de febrero de 1804. Papel Peridico de la Havana 19 de marzo de 1804, no. 18 (Suplemento).

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OBRAS 266\ 266\ 266\ 266\ 266\ “Vacuna.” Refutacin a ciertas opiniones que tratan de desacreditar la vacuna imputndole beneficios o complicaciones exageradas. Fechado el 12 de marzo de 1804. Papel Peridico de la Havana 15 de marzo de 1804, no. 22 (Suplemento); Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 163-167. [“Vacuna.”] Anuncia la llegada de la Real expedicin e invita a los facultativos a casa de Balmis para instruirlos en los avances que han tenido lugar en la vacunacin. Fechado el 30 de mayo y 3 de junio de 1804. Papel Peridico de la Havana 3 de abril de 1804, no. 45 (Suplemento). [“Vacuna.”] Notifica la partida de la Real expedicin para Campeche. Refiere los trabajos de Balmis para propagar la vacuna en esta ciudad, y reclama el mayor empeo y patriotismo para perpetuarla en la Isla. Papel Peridico de la Havana 21 de junio de 1804, no. 50 (Suplemento). “Una comunicacin dirigida al Sr. Presidente Gobernador y Capitn General dando cuenta de la introduccin de la vacuna, los xitos en propagarla, las medidas que sugiere para conservar el fluido vaccino, solicitando que se le destine una sala en el Hospital Real de San Ambrosio para realizar trabajos de experimentacin clnica, y entre stos el de tratar de comprobar si la vacuna preserva tambin del vmito negro a los europeos no aclimatados. Ledo en la Sociedad Econmica el 13 de julio de 1804.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 168-171. “ Cujuvis hominis est errare; nullius nisi insipientis in errore preservare Cicer. Orat. 54. Abril de 1804.” Es una refutacin a los antivacunadores. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, p. 172-179. “ Neque nos studium exquirendi defatiganti relinquemus Cic.” Respuesta a los editores de La Aurora, que publicaron una carta del doctor Woodwille, y que a juicio de Romay pudiera hacer sospechar de la vacunacin. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 182-185. “Seor Dr. Pachn.” Respuesta al artculo publicado por este doctor, bajo el ttulo de “ Si in utroque pecandum malim videri nimis timidis quan panum prudens Ciceron pro Marcel”, en el Papel Peridico de la Havana de 26 de abril y 4 de mayo de 1804. Papel Peridico de la Havana 10 de mayo de 1804, no. 38; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 185-88. “Seor Doctor Pachn.” Contina la refutacin del artculo de este doctor. 11 de mayo de 1804. Papel Peridico de la Havana 27 y 31 de mayo de 1804, nos. 43 y 44; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 188-192.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /267 /267 /267 /267 /267 “Vmito negro.” Artculo copiado por el doctor Toms Romay en el cual refuta al autor sobre las virtudes del aceite de oliva en el tratamiento de esta enfermedad; propugna el mtodo tnico y estimulante. Papel Peridico de la Havana 11 de junio de 1804, no. 48 (Suplemento). “Vacuna.” Anuncio en el que se advierte de que por orden del seor Presidente se har concurrir a los ya vacunados, si no proceden a hacerlo por su propia voluntad, para que puedan vacunarse por sus granos todos los que lo necesitan. Papel Peridico de la Havana 28 de junio de 1804, no. 52. “Vacuna.” Artculo en que defiende la vacunacin en los nios recin nacidos, 10 de julio de 1804. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 193-195. Instruccin dirigida a las madres para familiarizarlas con la inoculacin de modo que hasta ellas mismas puedan vacunar a sus hijos, escrita por indicacin de la Junta Central de Vacuna, 30 de julio de 1804. Vacuna. Colofn, impresa el 30 de julio de 1804 en 8 mayor, 4 pginas. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 195-199. Reproduccin en Diario del Gobierno 18 de mayo de 1824, no. 139. “Una advertencia contra la indiferencia con que se est viendo la vacunacin. 20 de noviembre de 1804.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 2, pp. 199-200. “Dictamen sobre el elogio del Marqus de Arcos, escrito por D. Flix Veranes en colaboracin con D. Anselmo de la Luz. Ledo en la Sociedad Econmica el 23 de noviembre de 1844.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro III, f. 178.1805Memoria sobre la introduccin y progresos de la vacuna en la Isla de Cuba. Leda en Junta General celebrada por la Sociedad Econmica de la Havana, el 12 de Diciembre de 1804, por el Dr. y Maestro D. Toms Romay Imprenta de la Capitana General, Havana, MDCCCV (en 4, 23 pginas y 25 notas sin paginacin). Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 4-19. “Vacuna.” Reprimenda a quienes no creen en la virtud de la vacunacin, y seala cmo contraen la enfermedad los que no se someten a esta prctica. “El Aviso” del Papel Peridico de la Havana 10 de octubre de 1805, no. 57.

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OBRAS 268\ 268\ 268\ 268\ 268\ Informe presentado en Junta General, celebrada por la Real Sociedad Econmica de la Havana, el 12 de Diciembre de 1805, por el Dr. D. Toms Romay. Sobre las actividades de la Junta Central de Vacuna, Imprenta de la Capitana General Havana (en 4, 14 pginas). Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro III, f. 194; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 29-35.1806Discurso sobre las sepulturas fuera de los pueblos. Salux populi, suprema lex, por el Dr. D. Toms Romay, socio numerario de la Sociedad Econmica de la Havana, en la clase de profesor sobresaliente y acadmico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Madrid Imprenta de Estevan Joseph Boloa, Havana, ao MDCCVI (en 8, 27 pginas). Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 37-50; Memorias de la Sociedad Econmica de la Habana t. 31, pp. 235-246. Descripcin del Cementerio General de la Havana, por el Dr. D. Toms Romay, Socio numerario de la Sociedad Econmica de la Havana en la clase de profesor sobresaliente y acadmico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Madrid, Imprenta Episcopal, por Estevan Joseph, Havana, 1806 (en 8 mayor, 17 pginas); Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1845), t. 31, pp. 307-314; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 51-56. [[ Informe presentado en Junta General celebrada por la Real Sociedad Econmica de la Havana, el 13 de Diciembre de 1806, por el Dr. Toms Romay, Socio numerario de la clase de profesor sobresaliente, Secretario de la Junta Central de Vacuna y acadmico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Madrid Imprenta de la Capitana General, Havana (en 8 mayor, 15 pginas). “El Aviso” del Papel Peridico de la Havana 2 de enero y 1 de febrero de 1807, no. 261; Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro III, ff. 348-349; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 61-68.1807“Dictamen sobre la Memoria sobre galvanismo escrita por D. Nicols Nirderbug en colaboracin con D. Francisco Lemaur. 20 de Febrero de 1807.” Leda en la Real Sociedad Econmica el 20 de febrero de 1807. Actas manuscritas de la Sociedad Econmica, Libro III, f. 360; “El Aviso” del Papel

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /269 /269 /269 /269 /269 Peridico de la Havana 10 de marzo de 1807, no. 278; Archivo de la Sociedad Econmica, leg. no. 67. “Sobre el mtodo de Pestalozzi.” Junta Ordinaria de la Sociedad Econmica, 20 de febrero de 1807. Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro III, f. 361; “El Aviso” del Papel Peridico de la Havana 22 de febrero de 1807, no. 271. Relacin del obsequio que hizo al Serensimo Sr. Prncipe Generalsimo D. Manuel Godoy con motivo de su elevacin a la dignidad de Almirante General en Espaa e Indias, el Seor Intendente de Exrcito D. Rafael Gmez Roubaud, Superintendente Director General de la Renta de Tabacos en esta Isla, escrito por el Dr. D. Toms Romay, el 23 de Septiembre de 1807 Imprenta de la Capitana General, Habana, sin folio (en 8 mayor, 10 pginas; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 69-71. “Viruelas naturales.” “El Aviso” del Papel Peridico de la Havana 22 de octubre de 1807, no. 375.1808Informe ledo en Junta General celebrada por la Real Sociedad Econmica de la Havana, el 16 de Enero de 1808, por el Dr. D. Toms Romay. Leda en la Real Sociedad Econmica el 16 de Diciembre de 1807 Imp. de la Capitana General, Havana, 1808 (en 8, 8 pginas). Actas manuscritas de la Sociedad Econmica, Libro VI, folio s/n; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 83-89. Conjuracin de Bonaparte y D. Manuel Godoy contra la Monarqua Espaola, escrito por D. Toms Romay en Abril de 1808 Imp. del Gobierno, Havana, 1808 (en 8 mayor, 31 pginas; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 91-111. Esta obra fue reimpresa en Buenos Aires en 1809 en un folleto en 4, 24 pginas, citado por J. M. Gutirrez en su Bibliografa de la primera imprenta en Buenos Aires, 1866; citado por Trelles en Bibliografa cubana del siglo XIX t. 1, p. 38. Se reimprimi tambin en Mxico y Lima en 1808.1809“Informe ledo en Junta General celebrada por la Real Sociedad Econmica de esta ciudad, el 13 de Diciembre de 1808. Es un informe sobre la vacuna. Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro IV folio s/n; “El Aviso”

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OBRAS 270\ 270\ 270\ 270\ 270\ del Papel Peridico de la Havana 20 de abril de 1809, no. 48; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 1, p. 67.1810“Extracto del informe ledo en Junta General celebrada por la Sociedad Econmica de esta ciudad el 13 de Diciembre de 1808, por el Dr. D. Toms Romay.” Sobre la vacuna. Diario de la Habana 13 de octubre de 1810, no. 43; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 111-114. Discurso sobre la defensa de Zaragoza por el Dr. Dn Toms Romay, mdico Honorario de la Real Familia, Imprenta del Gobierno, Habana, 1810; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana t. 33, pp. 16-41; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 115-146. “Viruelas naturales.” Diario de la Habana 22 de diciembre de 1810, no. 113. “Informe sobre la inalterabilidad del virus vacuno. Dr. D. Toms Romay en colaboracin con los Dres. Bernardo Czar, Juan Prez Delgado y Marcos Snchez Rubio, escrito en 3 de Febrero de 1810.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 153-155.1811“Dictamen sobre un papel titulado Obras sobre las enfermedades del ganado vacuno y su curacin del Prof. Ivn Esteban Gonezara, en colaboracin con Ignacio O’Farril, 1 de Febrero de 1811.” Archivo de la Sociedad Econmica, leg. 35, no. 3. Informe ledo en Junta General celebrada por la Sociedad Econmica de esta ciudad el 12 de diciembre de 1810, por el Dr. D. Toms Romay.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro IV folio s/n; Diario de la Habana 19 de junio de 1811; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 147-151. “Exposicin dirigida a la Real Junta del Consulado reclamando se impongan medidas de aseo en los buques negreros por razn de humanidad, ya que ha podido constatar la horrorosa cifra de muertes que entre esclavos negros se padece, con motivo de enfermedades que se originan por las condiciones de falta de salubridad. 12 de Julio de 1811.” Sobre la vacuna. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 156-160.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /271 /271 /271 /271 /271 “Comunicacin dirigida a la Real Sociedad Patritica informando del criterio de la Junta Central de Vacuna en relacin con la reincorporacin del Dr. Marcos Snchez Rubio. 17 de Octubre de 1811.” Archivo de la Sociedad Econmica, leg. 5. “Aniversario del Dos de Mayo.” Diario de la Habana 4 de noviembre de 1811, no. 431. “Informe ledo en Juntas Generales celebradas por la Sociedad Econmica de esta ciudad el 11 de Diciembre del presente ao, por el Dr. D. Toms Romay.” Diario de la Habana 27 de diciembre de 1811; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 161-167.1812“Dos de Mayo.” Diario de la Habana 2 de mayo de 1812; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 165-167. “Informe ledo por el Dr. Toms Romay, Secretario de la Junta Central de Vacuna, en Junta General celebrada el 13 del corriente por la Sociedad Econmica de esta ciudad.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro V f. 74; Diario de la Habana 16 de diciembre de 1812; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 168-172. “Viruelas naturales.” Diario de la Habana 26 de febrero de 1812, no. 567. “Vacuna.” Se inserta un artculo fdo. F.X.L. en que un profesor de Cdiz reconviene por el descuido con la vacunacin; a continuacin un artculo de Toms Romay sobre viruelas naturales donde se sealan los estragos que stas estn causando en Puerto Prncipe, Bayamo, etc., y en el cual, apoyndose en el artculo anterior, hace una reconvencin similar. Diario de la Habana 2 de diciembre de 1812, no. 847.1813“Respuesta a la representacin que dirige el Dr. Francisco Arango y Parreo a la Diputacin Provincial el 1 de Julio de 1813, sobre la creacin de una escuela en la Villa de Gines.” Y a continuacin el acta de la sesin en la que se acepta el ofrecimiento. Ambas redactadas por Toms Romay, el 6 de julio de 1813. Diario del Gobierno de la Habana 8 de julio de 1813, no. 1074; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 173-179.

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OBRAS 272\ 272\ 272\ 272\ 272\ “Dos de Mayo. ¡O pupulum dignum favore, et admiratione hominum ac Deorum! Compulsus ad ultimus metus, ab incepto non destitit Luc. Flor. Por el Dr. D. Toms Romay.” Diario del Gobierno de la Habana 12 de mayo de 1813, no. 1017. “Historia Natural. Descripcin de un hermafrodita.” Diario del Gobierno de la Habana, 8 de mayo de 1813.. “Historia del establecimiento de la Junta Central de Vacuna. Progresos y estado actual de la vacunacin en esta Isla. 2 de Agosto de 1813.” Ledo en la Sociedad Econmica el 6 de agosto de 1813. Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro V, f. 174; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 180-184. “Memoria leda por el Dr. Toms Romay, Vice-Censor de la Sociedad Econmica estimulando a todos los socios al fomento del Instituto, a la asistencia a las juntas, a la conservacin de la Casa de Beneficencia y en particular, al aumento y propagacin de la siembra del trigo y del ajonjol y man para la extraccin de aceites, etc.” Trata de la vacuna. Leda en la Sociedad Econmica en Junta General del 11 de diciembre de 1813. Diario del Gobierno de la Habana 21 de diciembre de 1813; Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro V, f. 232; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 185-188.1814“Viruelas naturales.” Seala que ha reconocido a un nio con viruelas naturales que no ha sido vacunado, y anuncia el peligro a que estn expuestos todos los que son susceptibles del contagio varioloso. Diario del Gobierno de la Habana, 12 de julio de 1814, no. 1502. “Viruelas naturales.” Artculo en el que refiere que el Protomedicato Regente y los facultativos de la Junta de la Vacuna reconocieron tres esclavos que padecen viruelas y que gracias a las medidas adoptadas de aislar a los virolentos comenzaron a vacunarse y se contuvo la propagacin de la epidemia. Diario del Gobierno de la Habana 17 de septiembre de 1814, no. 1559. “Vacuna.” Se refiere a la vacunacin que se va a hacer en vista de que en barrios extramuros hay casos de viruelas. Diario del Gobierno de la Habana 2 de diciembre de 1814, no. 1631.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /273 /273 /273 /273 /273 “A la Casa de Beneficencia en el da de sus exmenes: Saphicos y Adnicos, por el Dr. Toms Romay.” Diario del Gobierno de la Habana 17 de abril de 1814 (Suplemento); Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 189-191. “Dos de Mayo.” Diario del Gobierno de la Habana 2 de mayo de 1814, no. 1430. [[ Descripcin de los ornatos y del baile pblico con que el Real Consulado, cuerpos y vecinos de la Habana, solemnizaron el triunfante regreso del Rey Nuestro Seor D. Fernando VII Imprenta de Arazosa y Soler, Habana, 1814.]] Citado en la bibliografa del doctor Antonio Bachiller y Morales. “Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica de esta ciudad el 11 de Diciembre del ao ppdo. (1813) por el Dr. D. Toms Romay, Secretario de la Junta Central de Vacuna.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro V f. 232; Diario del Gobierno de la Habana 14 de mayo de 1814, no. 1442. “Dictamen sobre el elogio pstumo del Marqus de Someruelos, escrito por D. Francisco Filomeno. Ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 10 de Diciembre de 1814.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro V, f. 351.1815“Dictamen sobre la representacin que hicieron varios vecinos de Puerto Prncipe para el establecimiento de una Academia de Bellas Artes, en colaboracin con F. Manuel de Quesada. Ledo en Junta Ordinaria de la Sociedad Econmica, el 13 de Enero de 1815.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica, Libro V, f. 363; Archivos de la Sociedad Econmica leg. 35, no. 1. [Dictamen sobre el nuevo sistema de educacin de Ch. Lesteric, en colaboracin con D. Antonio de Viana. Ledo en Junta Ordinaria de la Sociedad Econmica, el 1 de Diciembre de 1815.] Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro V f. 439. “Informe presentado en Juntas Generales celebradas por la Sociedad Econmica de esta ciudad, el 15 de Diciembre de 1814, por el Dr. D. Toms Romay, Secretario de la Junta Central de Vacuna.” Diario del Gobierno de la Habana 5 de febrero de 1815, no. 1695.

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OBRAS 274\ 274\ 274\ 274\ 274\ “Vacuna. Nota del 15 de marzo de 1815 diciendo que tambin se vacunar en los barrios extramuros de Guadalupe, Jess Mara, San Nicols, El Horcn, Cerro, Jess del Monte y Regla. Diario del Gobierno de la Habana 22 de marzo de 1815, no. 1471. “Vacuna. Su inalterabilidad.” Artculo del 3 de julio de 1815 en el que seala haber hecho inocular unos nios para probar que el virus no ha perdido sus propiedades, para hacer desaparecer un error que tanto ofende a la salud pblica. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, p. 197.1816“Informe ledo por el Dr. Toms Romay, Secretario de la Junta Central de Vacuna, en Juntas Generales celebradas por la Real Sociedad Econmica de esta ciudad el 13 de Diciembre de 1815.” Diario del Gobierno de la Habana 26 de enero de 1816; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 198-204. “Vacuna.” Ulteriores pruebas de su eficacia fechado el 22 de junio de 1816. Diario del Gobierno de la Habana 10 de julio de 1816, no. 2204; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 3, pp. 205-208. Elogio del Dr. D. Eusebio Valli, mdico ordinario del Hospital Militar de Dijn, individuo de la Academia Virgiliana de Mantua, del Colegio Mdico de Edimburgo, de las Sociedades de Medicina de Venecia, Burdeos, etc. Ledo en Junta Ordinaria de la Sociedad Econmica de la Habana el 22 de Diciembre de 1810, por el Dr. D. Toms Romay, individuo de mrito del mismo cuerpo patritico, Oficina de Arazosa y Soler, Habana, 1816 (en 8 mayor, 10 pginas; Segunda edicin; Imprenta del Gobierno, Habana, 1844 (en 12). Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, f. 12; Diario de la Habana, no. 195, 15 de julio de 1844, Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1844), t. 29, pp. 218-224; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 209-217. “Viruelas naturales.” Diario del Gobierno de la Habana 25 de diciembre de 1816, no. 2322. “Informe ledo por el Secretario de la Junta Central de Vacuna en Juntas Generales celebradas por la Sociedad Econmica el 13 de Diciembre de 1816.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, f. 23.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /275 /275 /275 /275 /2751817“Historia Natural.” Da cuenta de la expulsin de tres fetos, uno de ellos un monstruo. Artculo del 24 de abril de 1817. Diario del Gobierno de la Habana, 27 de abril de 1817, no. 117. “Informe sobre gabinete anatmico de figuras de cera propuesto por el Dr. Chiappi, en colaboracin con los Dres. Marcos Snchez Rubio y J. A. Prez Carrillo. Ledo en Junta Ordinaria de la Sociedad, el 2 de Octubre de 1817.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, f. 60; Memorias de la Real Sociedad Econmica, t. 4, p. 423; Archivo Nacional de Cuba, Gobierno Superior Civil leg. 1676, no. 83837. “Poblacin blanca.” Exposicin dirigida al excelentsimo seor Presidente Gobernador y Capitn General que firma el doctor Toms Romay como secretario, del 11 de diciembre de 1816. Exposicin a Su Majestad y a la que se contrae el anterior escrito sobre poblacin blanca en esta Isla, redactado por el doctor Toms Romay el 9 de enero de 1817. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 218-225. “Vacuna.” Sobre su conservacin y propagacin, es un artculo del 20 de mayo de 1817 en el que propone que no se admita en las escuelas ningn alumno que no haya sido vacunado. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 226-228.1818“Las aguas de Cayajabos podrn sustituir a las de San Diego?” Firmado doctor Toms Romay, 8 de enero de 1818. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 229-230. Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1818), t. 6, p. 23; Archivo de la Sociedad Econmica, leg. 29. “Ctedra de Clnica.” Oficio dirigido al seor Alejandro Ramrez, intendente de Ejrcito, Superintendente General de la Real Armada, en el que acepta y aplaude el proyecto de establecer una clase de clnica, y acompaa un plan para el establecimiento de una Escuela de Medicina Clnica en el Real Hospital Militar de San Ambrosio de esta ciudad. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 231-237.

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OBRAS 276\ 276\ 276\ 276\ 276\1819“Vacuna.” Artculo escrito por encargo de la Junta Central de la Vacuna sobre los verdaderos caracteres del grano vacuno, el tiempo de extraer el pus y el modo de inocularlo. Reproduce la Memoria escrita en 1804, a la que aade una nueva observacin, coincidente con lo que se ha publicado en Pars en esta fecha, 12 de febrero de 1819. Diario del Gobierno de la Habana 27 de febrero de 1819, no. 58. “Extractos de los acuerdos celebrados en el presente ao por la Junta Central de Vacuna y de una Memoria presentada en ella sobre las funestas consecuencias provenidas de algunos errores que se han cometido en su inoculacin; ledo por su Secretario en Juntas Generales de la Sociedad Econmica de esta Ciudad, el 12 de Diciembre de 1818.” Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana t. 6, pp. 85-96; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 238-247. “Extracto de los acuerdos celebrados por la Comisin de Gobierno encargada de proponerle los medios de fomentar la poblacin blanca de esta Isla, conforme de lo prevenido en la Real Cdula de 21 de Octubre de 1817, leda por su Secretario, Dr. Toms Romay, en Juntas Generales de la Sociedad Econmica de esta Ciudad, el 11 de Diciembre de 1818.” Redactado el 30 de noviembre de 1818, con un estado que manifiesta los colonos nacionales y extranjeros que han entrado en esta ciudad y en la de Matanzas desde abril ltimo hasta el 30 de noviembre de 1818. Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, f. 110; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1819), t. 6, pp. 73-84; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 248-259; Revista Bimestre Cubana, no. 12, pp. 186-195. “Dictamen sobre las indagaciones acerca de las funciones que ejercen el bazo, el hgado, el pncreas y las glndulas tiroides, por Benjamn Rush, socio de la Academia de Pensylvania y catedrtico de clnica, traducidas por el Dr. Florencio Prez Comoto, de la Real Sociedad Patritica de la Habana, Consultor de la de Guatemala, etc., remitido por su autor al mismo ilustre Cuerpo de esta ciudad, 16 de Junio de 1818.” Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1819), t. 6, pp. 241-245; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 260-264. “Estado que manifiesta los colonos nacionales y extranjeros en esta Ciudad de la Habana, Matanzas y Sagua desde el 1 de Diciembre ltimo hasta la fecha 30 de Noviembre de 1819.” Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1820), t. 7, p. 65.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /277 /277 /277 /277 /277 “Memoria en que se manifiestan las ventajas que conseguirn los colonos que pretendan establecerse en esta Isla, prefiriendo su parte oriental y las reglas de higiene que deben observar para conservarse sanos. Escrita por el Secretario de la Comisin de Gobierno, encargada de proponerle los medios de fomentar la poblacin blanca en esta Isla. 20 de Noviembre de 1819.” Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1819), t. 6, pp. 343-351; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 265-272.1820“Extracto de los acuerdos celebrados en este ao por la Comisin de Gobierno, encargada de proponerle los medios de fomentar la poblacin blanca en esta Isla. 30 de Noviembre de 1819.” Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1820), t. 7, pp. 65-70; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 273-278; Revista Bimestre Cubana, no. 12, pp. 306-311. “Resumen de las operaciones de la Junta Central de Vacuna en el presente ao, 30 de Noviembre de 1819.” Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1820), t. 7, p. 91; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 279-281. “Ciudadanos de esta Provincia.” Diario del Gobierno Constitucional de la Habana 6 de julio de 1820 (Suplemento). “ Purga Urbem por el Dr. D. Toms Romay.” Diario del Gobierno Constitucional de la Habana 20 de mayo de 1820, no. 141; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 283-287. Herodas del Precursor, del Dr. D. Toms Gutirrez Pieres, 12 de Julio de 1820, publicacin de Arazosa y Soler, Imprenta del Gobierno Constitucional; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 288-294.1821“Dos de Mayo”. Diario del Gobierno Constitucional de la Habana 2 de mayo de 1821. “Alegato producido por el Dr. D. Toms Romay en la causa con el Pbro. Dr. D. Toms Gutirrez Pieres.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 299-328.

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OBRAS 278\ 278\ 278\ 278\ 278\1823“Informe ledo por el Secretario de la Junta Central de Vacuna en que hace una relacin de sus tareas del ao anterior (1822). Ledo en Junta Ordinaria de la Sociedad Econmica el 3 de Febrero de 1823.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, f. 191. “Informe para la formacin del presupuesto siguiendo una escala de graduaciones de las atenciones de la Sociedad, en colaboracin con los Sres. Tesorero, Censor y O’Farrill. Leda en la Sociedad Econmica en Junta Ordinaria el 17 de Mayo de 1823.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, ff. 202-203. “Dictamen sobre la exposicin presentada por el Dr. D. Francisco Alonso y Fernndez sobre la conservacin del Museo y sostenimiento de la Ctedra de Anatoma Descriptiva. Y sobre la Ctedra de Ciruga Fisiolgica del Lcdo. Fernando Gonzlez del Valle, en colaboracin con D. J. A. Prez Carrillo. Ledo en la Sociedad Econmica en la Junta General de 19 de Diciembre de 1823.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, f. 222. “Informe sobre la necesidad de aumentar la poblacin blanca en esta Isla por el Dr. Toms Romay, 18 de Diciembre de 1823. Ledo en la Sociedad Econmica en Junta General de 20 de Diciembre de 1823.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, ff. 224-225; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 332-334.1824“Representacin que dirige la Sociedad Econmica a S. M. para mostrar el deseo que contine frente a su Dicesis el Excmo. e Illmo. Sr. D. Juan Daz de Espada y Landa, y mandada a redactar al Dr. Toms Romay y J. A. Govantes por acuerdo de la Sociedad Econmica de 10 de Junio de 1824.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VII. “Exposicin elevada a S. M. por la Real Sociedad Econmica a consecuencia de la Real Orden que manda a trasladar al Obispo Espada, 12 de junio de 1824.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 335-338. “Informe ledo por el Secretario de la Junta Central de Vacuna en Juntas Generales de la Sociedad Econmica el 20 de Diciembre del ao ppdo. (1823).” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VI, f. 226; Diario del Gobierno de la Habana 24 de abril de 1824, no. 116.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /279 /279 /279 /279 /279 “Reproduccin de la Instruccin publicada sobre vacuna el 30 de Julio de 1804.” Diario del Gobierno Constitucional de la Habana 18 de mayo de 1829, no. 139. “Estado demostrativo del nmero de enfermos que han entrado, salido y fallecido en el Real Hospital del Ejrcito y Marina, en colaboracin con el Dr. Francisco Alonso y Fernndez.” Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1824), t. 8, p. 434.1825“Memoria sobre la epidemia de fiebre exantemtica que se experimenta en la Habana desde el ao ppdo. Ledo en sesin ordinaria de la Junta Central de Vacuna, celebrada el 15 de Abril de 1825, por su Secretario el Dr. D. Toms Romay, individuo de mrito de la Sociedad Econmica de esta ciudad y Corresponsal de la Real Academia de Medicina de Madrid, de la Comisin Central de Vacuna de Pars y de las Sociedades de Medicina de Bordeaux y de la Nueva Orleans, mdico principal del Hospital Militar de esta plaza y honorario de la Real Familia, con nota adicional, 26 de Febrero de 1825.” Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1825), t. 8, p. 1; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 339-355.1826“Exposicin a S. M. redactada por el Dr. Toms Romay, para establecer en esta ciudad una Academia de Ciencias Mdicas regida por los Estatutos que acompaaba para su soberana aprobacin. 11 de Mayo de 1826.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 356-357; Anales de la Academia de Ciencias Mdicas, Fsicas y Naturales de La Habana 1924, no. 52; pp. 214-215. “Fiebre Amarilla.” Artculo en el que se hace un anlisis de los enfermos ingresados de fiebre amarilla en el Hospital Militar de San Ambrosio. Diario del Gobierno Constitucional de la Habana 30 de enero de 1826, no. 30. “Vacuna.” En este artculo reproduce uno del Diario de Pars de 8 de noviembre de 1825, donde se considera que la vacuna no es ms que la viruela purificada con leche benfica de vaca, apoyndose en el cual recomienda Romay que se inoculen las vacas con viruelas para tener el fluido vaccino. Diario del Gobierno Constitucional de la Habana 20 de febrero de 1826, no. 53.

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OBRAS 280\ 280\ 280\ 280\ 280\1827“Necrologa del Dr. Rafael Gonzlez.” Diario de la Habana 6 de abril de 1827, no. 96; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 358-365. “Informe sobre instalacin de un Lazareto para aislar enfermos de fiebre amarilla. Ledo en Junta Ordinaria de la Sociedad Econmica el 9 de Noviembre de 1827.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VII, f. 271; Archivos de la Sociedad Econmica, leg. 14. “Fiebre Amarilla.” Artculo del 10 de agosto de 1827 sobre la fiebre amarilla analizando los enfermos que han ingresado en el Hospital de San Ambrosio, en la que afirma que sta no es contagiosa. Refiere haberle entregado a mister Chervin en 1819, cuando estuvo en esta ciudad, una memoria sobre esta materia. Diario del Gobierno de la Habana 22 de agosto de 1827, no. 234.1828“Vacuna.” Informe presentado por el secretario de la Junta Central de la Vacuna en sesin del 15 de marzo de 1828. Diario del Gobierno de la Habana 29 de marzo de 1829, no. 89. “Plan para el establecimiento de Juntas Subalternas de Vacuna.” Archivo Nacional de Cuba, Gobierno Superior Civil leg. 1522, no. 70531.1829“Memoria de los trabajos de la Junta Central de Vacuna. Ledo por su Secretario el Dr. D. Toms Romay en Junta General de la Sociedad Econmica el 13 de Diciembre de 1828.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VII, f. 357; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1829), t. 10, pp. 68-70. “Necrologa del D. Vicente Folch y Juan, Mariscal de Campo de los Reales Ejrcitos.” Diario de la Habana 25 de noviembre de 1829, no. 329. “Memoria sobre el estado en que se encuentra el Museo Anatmico y la Ctedra de Medicina Operatoria, leda en Junta General de 13 de Diciembre de 1828.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VII, f. 357; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1829), t. 10, p. 91.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /281 /281 /281 /281 /2811830“Informe ledo por el Secretario de la Junta Central de Vacuna en Junta General de 16 de Diciembre del ao anterior (1829) en la Real Sociedad Econmica de esta Ciudad.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VII, f. 335; Diario de la Habana 14 de enero de 1830, no. 14; Actas de las Juntas Generales de la Sociedad Econmica de Amigos del Pas ; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1830), t. 9, pp. 55-57. “Observaciones sobre la fiebre amarilla.” Artculo en el cual Romay se adhiere a las doctrinas de Broussais, y hace una sucinta relacin de sus trabajos sobre esta enfermedad y ratifica su criterio de su carcter no contagioso. Diario de la Habana 20 de julio de 1830, no. 201. “Memoria sobre el estado en que se encuentra el Museo Anatmico y la Ctedra de Medicina Operatoria, leda en Junta General de la Sociedad Econmica de 15 de Diciembre de 1829.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VII, f. 434 ; Actas de las Juntas Generales de la Sociedad Econmica de Amigos del Pas .1831“Informe de las tareas de la Junta Central de Vacuna, correspondiente a este ao, y que fu ledo en Junta General de 17 de Diciembre de 1831 por el Secretario D. Joaqun Santos Surez y por indisposicin del Dr. D. Toms Romay.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VIII, f. 8; Actas de las Juntas Generales de la Sociedad Econmica de Amigos del Pas celebradas los das 15, 16 y 17 de diciembre de 1831 .1832“Informe sobre el estado y progreso del Museo Anatmico y de la clase de Ciruga, por su Inspector Dr. D. Toms Romay, ledo en la Sociedad Econmica el 16 de Diciembre de 1831.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VIII, f. 68; Actas de las Juntas Generales de la Sociedad Econmica de Amigos del Pas (Aos 1832-1833); Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1832), t. 11, p. 84. “Clera Morbo.” Alocucin tranquilizando al pblico por la epidemia de clera morbo que azota Europa. Firmado por Andrs Juregui, Toms Romay y Simn V. de Hevia. Diario de la Habana 31 de enero de 1832, no. 31.

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OBRAS 282\ 282\ 282\ 282\ 282\ “Poblacin blanca.” Oficio de la Junta de Poblacin Blanca firmado por su secretario doctor Toms Romay. Diario de la Habana 12 de noviembre de 1832, no. 256.1833“Informe sobre el estado del Museo Anatmico y la Ctedra de Medicina Operatoria presentada en Junta General por el Inspector de aquel establecimiento Dr. D. Toms Romay, ledo el 19 de Diciembre de 1832.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VIII, f. 121; Actas de las Juntas Generales de la Sociedad Econmica de Amigos del Pas (Aos 1832-1833), pp. 91-92. “Informe ledo por el Sr. Secretario de la Junta Central de Vacuna en Junta General celebrada el 18 de diciembre por la Real Sociedad Econmica de esta ciudad.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VIII, f. 121; Actas de las Juntas Generales de la Sociedad Econmica de Amigos del Pas (Aos 1832-1833); Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (Aos 1832-1833), t. 11, pp. 79-81. “Informe sobre el estado del Museo Anatmico y Ctedra de Medicina Operatoria presentado en la Junta General por el Inspector de aquel establecimiento Dr. D. Toms Romay, ledo en 19 de Diciembre de 1833.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VIII, f. 171; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1833), t. 11B, p. 98. “En Junta General de la Real Sociedad Patritica de 19 del corriente fue ledo y mandado a publicar, por este medio, el siguiente informe de la Junta Central de Vacuna, ledo por su Secretario, Dr. D. Toms Romay.” Diario de la Habana 31 de diciembre de 1833, no. 365; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 370-372; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1833), t. 11B, pp. 95-97.1834“Clera Morbo.” Alocucin que dirige al pueblo, en su carcter de presidente de la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina y Ciruga, desmintiendo a los que aseguran que la epidemia de clera morbo deber repetirse todos los aos. Fechado el 2 de marzo de 1834. Diario de la Habana 7 de marzo de 1834, no. 66; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 376-381.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /283 /283 /283 /283 /283 “Clera Morbo.” Oficio de la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina y Ciruga, firmado por el doctor Toms Romay, en el que se recomienda se observen las reglas de higiene porque los casos observados de clera morbo proceden de excesos de alimentos y bebidas. Diario de la Habana, 12 de junio de 1834, no. 163. “Clase de Clnica.” Oracin inaugural que pronuncia el doctor Toms Romay, catedrtico de Clnica, el 19 de noviembre de 1834, con motivo de la apertura de esa clase en la nueva sala del Museo Anatmico construido en el Hospital Militar de La Habana. Diario de la Habana 29 de noviembre de 1834, no. 331; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 382-387. “Discurso pronunciado por el Dr. Toms Romay en la inauguracin solemne de la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina y Ciruga de esta Isla y de la de Puerto Rico, verificada en la tarde del 19 de Noviembre de 1834.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 388-389.1835“Viruelas.” Diario de la Habana 26 de noviembre de 1835, no. 330. “Informe ledo por el Secretario de la Junta Central de Vacuna, en sesin del 23 de Junio, informando de las tareas realizadas el ao anterior, 20 de Febrero de 1835.” Diario de la Habana 23 de julio de 1835, no. 203. “Teraputica del clera morbo. De la accin del cido carbnico para detener y curar el clera morbo, por J. Pasenal, Profesor de Medicina en Matar.” Firmado por el doctor Toms Romay. Diario de la Habana, 3 de junio de 1835, no. 154.1836“Resumen de las tareas de la Junta de Vacuna, ledo en Junta General de la Real Sociedad el 18 de Diciembre de 1835.” Actas manuscritas de la Sociedad Econmica Libro VIII, f. 318; Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1836), t. 12, pp. 308-312. “Comunicacin dirigida a la Real Sociedad Patritica en la que hace historia sucinta de la creacin de la Junta Central de Vacuna para demostrar que es impracticable ahora aplicar literalmente el plan de Balmis e incorporar este

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OBRAS 284\ 284\ 284\ 284\ 284\ organismo al Ayuntamiento. 12 de Noviembre de 1836.” Archivo de la Sociedad Econmica, leg. 5; Archivo Nacional de Cuba, Gobierno Superior Civil leg. 1527, no. 70581. “Memoria que envi a la Real Sociedad Econmica informando del resultado de las oposiciones para proveer la plaza de Director Propietario de la Academia de Dibujo y Pintura de San Alejandro.” Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1836), t. 14, pp. 91-94.1837“Vacuna.” Artculo en el que dice haber comprobado similitud entre el virus de las vacas de Passy, hallazgo de los mdicos franceses, que le ha sido remitido por don Ramn de la Sagra, y los que habitualmente se usan aqu. Diario de la Habana 23 de julio de 1837, no. 203; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 396-401.1841“Poblacin blanca.” Comunicacin con fecha 26 de abril de 1844 dirigida al Capitn General en la que responde a una orden de la Regencia Provincial del Reino que le ha sido dirigida en su carcter de secretario de la Junta de Poblacin Blanca, acerca de la necesidad de fomentar la poblacin blanca en esta Isla. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 402-409. “Poblacin blanca.” Comunicacin con fecha 23 de septiembre de 1844 dirigida al Capitn General acerca del oficio que hubo de dirigirle comunicndole el proyecto de convenio que presenta Inglaterra para conceder la libertad a los esclavos introducidos en esta Isla desde octubre de 1820, y la adicin de comprobantes. Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 410-423.1842“Discurso que ley el Dr. D. Toms Romay en la Junta General la noche del 17 de Diciembre de 1842 al tomar posesin de la Direccin de la Real Sociedad Econmica.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, p. 424.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /285 /285 /285 /285 /2851844“Representacin que en su oportunidad dirigi a la Reina, Nstra. Sra., la Real Sociedad Econmica de esta ciudad. 29 de Enero de 1844.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, p. 425. “Oracin inaugural presentada por el Dr. D. Toms Romay, Director de la Real Sociedad Econmica de esta ciudad, y leda por el Lcdo. D. Rafael Matamoros, su Secretario, en la instalacin de sus dependencias en el edificio que fu oratorio de San Felipe de Neri, el da 24 de Noviembre de 1844.” Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 426-431.1846“Nota necrolgica del Coronel D. Manuel Zequeira y Arango, y rasgo de amistad.” Discurso que pronunci en el cementerio en el entierro de su amigo don Manuel Zequeira y Arango. Memorias de la Real Sociedad Econmica de la Habana (1846), t. 32, pp. 335-339; Obras Escogidas del Dr. D. Toms Romay t. 4, pp. 432-435.

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— A — Aarn de Alejandra: 215. Abarca, Silvestre: 217. Abrantes, duque de ( ver Andoche Junot): 70, 71. Acevedo, Flix lvarez: 86. Adn: 222. Agamenn: 52. Agesilao I, rey de Esparta: 24, 208. Agrcola (Cneo, Julio): 12, 16, 27. Agripina, emperatriz de Roma: 220. Aguiar, Luis Jos de: 214. Aguilar, Jos: 50. NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO

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OBRAS 288\ 288\ 288\ 288\ 288\ Agustina: 64. Alaba, Ignacio Mara de: 36. Albermarle, Augusto Keppel, conde de: 190, 203, 215. Alberoni (Carlos Broche): 40, 60. Alcestes: 176. Alcides: 86, 87, 104, 183, 196, 213. Alejandro I Pawlovitch, emperador y soberano de todas las Rusias: 66, 87, 183, 185, 198, 245. Alexis: 244. Alfinger, Ambrosio: 185, 199. Alfonso V, el Noble, rey de Asturias y de Len: 50. Alfonso X, el Sabio: 25. Al Ben Abu Thales: 46. Almeida, Lorenzo de: 13, 190, 203. Almendariz: 50. Aluro: 74. Amlcar Barca: 66, 79, 88. Amors, Francisco: 251. Anaxarco: 184, 197. Anfitrite: 35. Anbal: 65, 66, 77, 79, 88, 190, 204. Anjou, duque de: 46, 121. Anquises, rey de Dardano: 52. Apeles (seudnimo): 221, 222. Apodaca ( ver Juan Ruiz de Apodaca). Apolo: 239. Aquiles: 52, 58, 178. Aranda, conde de (Pedro Pablo Abarca de Bolea): 166. Arango, Ciriaco: 82. Arango, Mariano de: 82. Arango y Parreo, Francisco de: 26, 80, 82, 83, 84, 223. Arazoza, Jos de: 98, 112, 122.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /289 /289 /289 /289 /289 Arcos, marqus de ( ver Ignacio Pealver). Arguedas, Luis: 250. Argelles: 122. Aristarco: 178. Aristizbal, Gabriel de: 147. Aristodemo: 176. Aristfanes: 177, 180. Aristogitn: 88, 237. Aristteles: 24, 175, 184, 233, 237. Arjona, Manuel Mara: 252. Arrate, Jos Martn Flix de: 202. Artigas, Jos: 91. Ascanio: 52. Atila, rey de los hunos: 62, 183. Atilio Rgulo: 77. Augusto Csar (Cayo Julio Csar Octaviano), primer emperador romano: 241. Ayarde, presbtero: 187, 202. Azara, Flix de: 240. Azcrate, Gabriel Raimundo de: 9. — B — Baco: 176. Bans, Entraton: 164. Baucis: 255. Beretervide, Manuel: 103, 106, 109, 111, 116, 117, 118. Blake, Joaqun: 67. Bolvar, Simn: 91, 135, 136. Bonaparte, Napolen: 30, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 48, 49, 51, 52, 57, 60, 66, 67, 68, 69, 70, 71, 72, 73, 77, 88, 121, 237. Bordn, Juan: 111, 112, 113. Borja, Francisco de: 36.

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OBRAS 290\ 290\ 290\ 290\ 290\ Boucherot, Justo: 94. Bowles, Guillermo: 91, 230. Bretno: 205. Bruto (Marco Junio): 30, 45. Bruzn, Jos: 254, 256, 257. Bureta, Mara de la Consolacin Azlov, condesa de: 64. — C — Caballero, Jernimo, vizconde de San Jernimo y marqus de: 43. Caballero, Jos Agustn: 10. Caldero: 126. Calipso: 222. Calvo de Arrieta, Martn: 182. Calvo de la Puerta, Cristbal: 207. Calvo de la Puerta, Martn: 182, 188, 192, 195, 199, 200, 206. Calvo, Martn: 188, 189. Calvo, Nicols: 23. Cambises, rey de Ansan: 220. Camilo (Lucio Furio): 86, 185, 199, 213. Campomanes, Pedro Rodrguez, conde de: 223. Campuzano, Joaqun Bernardo: 141. Canalejo, Jos Mara: 109, 111, 112, 113. Canning, George: 226. Cano, Alonso: 234. Caraballo, Juan Francisco: 182, 186, 187, 188, 192, 195, 201, 202, 206, 207. Crdenas de Monte Hermoso, marqus de (Gabriel de CrdenasVlez Guevara y Beltrn de Santa Cruz): 9, 21. Carlos: 190, 191, 192, 196, 203, 204, 205, 206, 246. Carlos, archiduque: 121. Carlos I, rey de Espaa y emperador de Alemania: 43, 46, 47, 88, 89, 104, 166. Carlos II, rey de Espaa: 46, 121, 166.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /291 /291 /291 /291 /291 Carlos III, rey de Espaa: 13, 14, 15, 131, 182, 183, 190, 191, 192, 193, 195, 196, 203, 204, 205, 206, 207, 230, 237, 251. Carlos IV, rey de Espaa: 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 121, 251. Carlos V ( ver Carlos I). Carlos XII, rey de Suecia: 71. Carlos Luis Juan, archiduque de Austria y duque de Teschen: 46. Casa Bayona, conde de (Pedro de Bayona y Chacn): 156. Casa Pealver, marqus de (Gabriel de Pealver-Angulo y Calvo de la Puerta): 21, 227. Casas y Aragorri, Luis de las: 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 25, 26, 27, 28, 29, 193, 194, 211, 218, 226, 231, 237, 238, 246. Casas y Aragorri, Simn de las: 14. Casio Longino (Cayo): 30. Castillo, Juan Clemente Nez del Castillo y de Molina, conde del: 96. Catalina II de Rusia, llamada la Grande : 13. Catilina (Lucio Sergio): 40, 47, 60, 90, 228. Catn (Marco Porcio): 77. Celso (Aulo Cornelio): 240. Csar (Cayo Julio): 30, 45, 47, 48, 57, 104. Cerro, Manuel Mara del: 94. Cervantes, Toms Agustn: 112, 122, 239. Cervantes y Saavedra, Miguel de: Cicern: 201, 239, 240, 242. Cisneros, Agustn, presbtero: 141. Claro, Julio: 126. Cleantes: 184, 197. Clouet, Luis de: 149, 153, 156. Codio: 32. Cohelo, Antonio: 253. Cohorn (barn de Menno): 13, 71. Colbert, Juan Bautista: 4. Coln, Cristbal: 163, 182, 183, 184, 185, 192, 195, 196, 197, 198, 199, 206, 207, 212, 213, 237.

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OBRAS 292\ 292\ 292\ 292\ 292\ Colson, Guillermo: 254, 255, 256, 257. Columela: 197. Cmodo (Csar Lucio Elio Aurelio Cmodo Antonino Augusto), emperador romano: 220. Compostela, Diego Evelino de: 202. Cond, Luis Mara: 50. Corebo: 176. Cornegliano, duque de: 69. Corona, Juan de Dios: 111, 112. Corradi, Nstor: 256, 257. Corts, Hernn: 199. Cratesipolis: 64. Cratino de Atenas: 177. Creusa: 52. Cruz Castellanos, Jos de la: 164. Cursio: 5. Cuys, Francisco Camilo: 254, 255, 256, 257, 258. — CH — Charum, Santiago: 123, 124. — D — Dacier, Bon Jos, barn de: 176, 178. Dalrymple, Hew Whiteford: 70. Dnae: 222. Daoiz y Torres, Luis: 32, 79, 85, 86, 88, 104, 105, 238. Daun: 71. David, Jacques-Louis: 255. Decio Magio: 32. Demstenes: 40, 178, 233. Descartes, Renato: 13, 184, 197, 233, 239.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /293 /293 /293 /293 /293 Desolles: 67. Diago, Pedro: 82, 84. Daz de Espada y Fernndez de Landa, Juan Jos, obispo: 36, 40, 128, 231. Daz Morante, Pedro: 250. Daz Porlier, Juan: Dicearco: 178. Dionisio: 181, 183, 194, 196. Doebely, Jos: 250. Domiciano (Tito Flavio Sabino), emperador romano: 27, 79, 220. Dominiquino ( ver Jean Auguste Dominique Ingres). Donato: 124. — E — Echavarra y Elguezua Villalobos, Santiago Jos: 8 Echegoyen, Jos Ignacio de: 82. Echegoyen, Juan: 117. Elena (o Helena), reina de Argos: 220, 222. Emilio (Lucio Emilio Paulo): 66. Encina, Juan de la: 102. Eneas: 52. Enghien, Francisco de Borbn, conde de: 48. Epanimondas: 19. Ercilla, Alonso de: 239. Escao, Antonio: 36. Escipin Emiliano (Publio Cornelio): 67, 73, 77, 190, 204, 212, 238. Espinosa Tello, Jos de: 36. Esquilo: 176. Estagirita ( ver Aristteles). Estaing, Carlos Hctor, conde de: 15. Estvez, Pablo: 20. Estrada: 109.

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OBRAS 294\ 294\ 294\ 294\ 294\ Euclides de Megara: 25. Eupolis: 177. Eurpides: 198. Europa: 222. — F — Fabio (Marco Ambusto): 87, 104. Federico II, emperador de Alemania: 13, 71. Felipe II, rey de Espaa y Portugal: 43, 166, 186. Felipe V, rey de Espaa: 46, 50, 166. Fernando: 30, 32, 43, 45, 48, 51, 57, 79, 88, 112, 184. Fernando V, el Catlico rey de Castilla y de Aragn: 50: 131, 184, 185, 197, 198. Fernando, Prncipe de Asturias: 46. Fernando VII, rey de Espaa: 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 49, 51, 52, 54, 56, 114, 121. Fernando, el Catlico ( ver Fernando V). Ferregut, Jos: 93, 99, 101, 103, 106, 109, 116, 117. Ferrety, Juan Agustn de: 234. Fidias: 56, 208, 213, 246. Figueiras, Vasco: 102 Filemn: 255. Filipo (gimnasta): 183, 196. Filipo II, rey de Macedonia: 40. Filopmenes: 31. Fines, rey de Tracia: 65. Flaminio (Cayo): 213. Flegn: 176. Fleury, Claudio: 250. Flora: 208. Florida Blanca, Jos Moino, conde de: 49, 166.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /295 /295 /295 /295 /295 Focion: 180, 193. Folch y Juan, Vicente: 229, 230, 231. Fortenell: 12. Francisco I, emperador de Alemania: 44, 47, 51. Franklin, Benjamn: 91. — G — Gafrimnides: 179. Galaynena, Juan Bautista: 101, 103, 106, 116, 117. Galeno: 24. Galindo, Petronila: 216. Glvez, Jos, (marqus de la Sonora): 4. Garca, Joaqun Jos: 234. Garca, Prspero Amador: 139, 156. Garro, Andrs: 161. Gasparini, Luis: 256, 257. Geln (gimnasta): 183, 196. Gevre: 89. Gil y Lara, Juan de Dios: 250. Godoy y lvarez de Faria, Manuel: 33, 34, 37, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 47, 57, 60, 71, 89, 121, 237, 250, 251, 252. Gmez, Antonio: 126. Gmez Roubaud, Rafael: 33, 34. Gonzlez, Rafael: 138, 156, 204, 224, 225, 226, 227, 228, 229. Govantes, Jos Agustn: 131. Graciano, emperador romano: 127. Granville, Leveson-Gower, conde de: 40, 60. Guarimo: 126. Gutenberg, Johann Gaensfleish, llamado: 233. Gutirrez, Pedro: 128

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OBRAS 296\ 296\ 296\ 296\ 296\ Gutirrez de Pieres, Toms: 89, 92, 94, 95, 96, 97, 98, 99, 100, 101, 102, 103, 105, 106, 107, 108, 109, 111, 113, 114, 115, 116, 117, 118, 119, 120, 121, 122, 123, 124, 125, 126, 127. Guzmn, Alfonso de: 50. — H — Harmodio: 32, 88, 237. Haydn, Francisco Jos: 39. Heliodoro, obispo de Tricea: 124. Heliogbalo (Vario Avito Basiano), emperador romano: 220. Hrcules: 103, 176. Hermosilla, Agustn: 81. Herrera, Ignacio de: 82, 84. Herrero y Rubira, Luis: 122. Hienocles: 240. Homero: 13, 178. Horacio: 102, 201, 227, 237, 239. — I — Ibarra, Agustn: 252. Ibor y Casamayor, Jorge, el To Jorge ( ver Jorge). Icuar, Juan de: 250. Ilincheta, Jos de: 19. Inarra, Lorenzo: 94, 100, 101. Ingres, Jean Auguste Dominique: 234. Iranda, marqus de: 23. Irene: 219. Isabel I, la Catlica reina de Castilla y de Espaa: 131, 169, 186, 199. Isabel II, reina de Espaa: 232.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /297 /297 /297 /297 /297 — J — Janin, padre: 240. Jatilln: 52. Juregui, Andrs: 133, 138, 155. Jenofonte: 14, 67, 179, 208, 241. Jerjes, rey de Persia: 15, 53. Jesucristo: 46, 53, 79, 240. Jorge: 57. Jorge III, rey de Inglaterra: 49, 72, 189, 203. Jos: 66, 87, 104. Jos I, rey de Espaa ( ver Jos Bonaparte): 190, 203. Jos I de Braganza: 189, 203. Jovellanos y Ramrez, Gaspar Melchor de: 49. Jphito Elio: 176. Juan II, rey de Portugal: 184, 197. Juan de Austria: 50. Juliano el Apstata, emperador de Roma: 240. Julio Csar: 48, 188, 200. Junco, Mercedes del: 231. Junio Bruto (Dcimo): 32. Junot, Andoche, duque de Abrantes: 70, 73, 74. Jpiter: 246, 247, 255. Justa, Narciso de: 164. Justiniano I, emperador de Oriente: 25, 229, 233. Justino: 177, 178. Juvenal: 239. — L — Labiano, Martn Fermn de: 180, 193. Lacy, Luis de: 105.

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OBRAS 298\ 298\ 298\ 298\ 298\ La Grange, Abelardo Blas Francisco le Livre, marqus de Fourilles y de: 67. Lamaco: 180. Lannes, Jean, duque de Montebello: 67, 73, 74, 75, 77, 238. Lanuza: 104. Lasalle, Antonio Chavalier Luis Collinet, conde de: 70. Leclere y Martn, Pedro M.: 256, 257. Lefebvre, Francisco Jos: 61, 63, 65, 67. Leibnitz, Godofredo Guillermo: 197. Lenidas I, rey de Espaa: 15, 238. Leysteric, Charles: 252. Leytevidal, Jos: 163. Libanio: 178. Licurgo: 176, 178. Lisandro: 190, 198. Lisistrata: 180. Livio (Tito): 233. Locompter, Pedro: 25. Lope: 216. Lpez: 126. Lpez, Gregorio: 127. Lucio Albino: 205. Lucio Anneo Floro: 30, 47, 63, 85, 238. Lucrecia: 222. Lucrecio: 239. Lculo (Lucio Licinio): 185. Luis: 191, 205. Luis XIV, rey de Francia: 191, 204. Luis XVI, rey de Francia: 194. Luz, Jos Anselmo de la: 223.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /299 /299 /299 /299 /299 — M — Mac Leod: 168. Mack, Carlos, barn de Leiberich: 71. Maestri, Matas Jos de: 256, 257. Mahy, Nicols: 230. Mancino (Cayo Hostilio): 73. Manco Capac I, emperador del Cuzco: 214. Manso, Jos: 68. Marcelo (Lucio Ulpio): 30. Marcial: 239. Marco Antonio: 30. Marco Aurelio Antonino, emperador romano: 212. Marco Polo: 198. Marco Tulio: 17, 30, 31, 182, 195, 212, 233, 239. Mario (Cayo): 14, 239. Marte: 16, 50, 52, 58, 71, 87, 239. Martelo, Ramn: 117. Martn: 257. Martnez, Miguel: 254. Masa Arredondo, Fernando de la: 103, 106. Matamoros, Rafael: 131, 236. Mateu: 126. Mathieu de la Redorte, David Mauricio Jos, conde: 67. Mazarredo, Jos: 36. Mecenas (Cayo Cilnio): 241. Medea: 198. Medina, Juan de: 216, 217. Medina, Pedro de: 216, 217, 218. Menelao: 220. Mercurio: 255. Mesa, Melchor de: 103, 106.

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OBRAS 300\ 300\ 300\ 300\ 300\ Milcades: 192, 206. Mina, Juan Antonio: 135, 136. Minerva: 32, 52, 101, 222. Miranda: 12. Moctezuma, emperador de Mxico: 6, 52, 199. Moncey, Bon Adrio Jeannot de: 67, 68, 69, 74. Montalvo: 126. Montalvo, Juan: 133, 138, 155. Monte, Domingo del: 257. Montebello, duque de ( ver Jean Lannes). Montemar, conde de (Jos Carrillo de Albornoz): 16. Montesquieu, Charles Louis de Secondat: 242. Moino, Jos ( ver Conde de Florida Blanca). Mora, Jacinto de: 211. Morell de Santa Cruz, Pedro Agustn, obispo: 199. Moreno Romero, Vicente: 87. Morillo, Pablo, conde de Cartagena y marqus de la Puerta: 91. Mortier, Eduardo Adolfo Casimiro Jos, duque de Treviso: 68, 69, 74. Moscoso, Juan: 230. Murat, Joachim: 48, 51, 58. Murillo, Bartolom Esteban: 234. Muro y Salazar, Salvador Jos de ( ver marqus de Someruelos). Muscio Scevola (Cayo): 223. — N — Nabis: 31. Napolen I, emperador de Francia y rey de Italia ( ver Napolen Bonaparte). Naria: 240. Navia, Victorino de: 229. Neptuno: 35. Nern (Lucio Domicio), emperador romano: 220.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /301 /301 /301 /301 /301 Newton, Isaac: 197. Ney, Miguel, duque de Elchingen: 67. Numa Pompilio, rey de Roma: 25, 31, 241. — O — Octavio (Cayo): 13. O’Farrill, Gonzalo: 27. O’Farrill, Jos Ricardo: 133, 138, 155. O’Farrill, Juan: 138, 156. Omar I (Abu Hafsah Ben Al-Jatab): 186. O’Neylle, general: 67, 68, 76. O’Reilly, Pedro Pablo, conde de: 12, 13, 14. Orfeo: 179. — P — Padilla, Juan de: 104. Palafox: 62, 63, 65, 66, 68, 72, 73, 74, 76. Palafox y Melci, Francisco de: 63. Palafox y Melci, Jos de, duque de Zaragoza: 58, 59, 60, 61. Palmerston, Henry John Temple, vizconde de: 167. Palomar, Juan de: 250. Paris: 220. Pascal, Blaise: 216, 235. Paulino: 12. Paz, Cristbal: 126. Pedro I, el Grande emperador de Rusia: 12, 71. Peguera, Luis de: 126. Pelayo, rey de Asturias: 86. Pealver: 231. Pealver, Ignacio: 223. Pealver, Jos Mara: 138, 156.

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OBRAS 302\ 302\ 302\ 302\ 302\ Pealver y Crdenas, Luis de: 22, 36, 39, 187, 202, 215, 218, 246. Prez, Gernimo: 81. Pericles: 31, 87, 181, 194, 233. Peruani (o Perovani), Jos: 37. Pesilio: 241. Pestalozzi, Enrique: 129, 249, 250, 251. Petipierre, Agustn: 251. Pndaro: 178. Pieres ( ver Gutirrez de Pieres). Po V: 127. Po VII, papa: 46. Pisandro: 180. Pisn (Lucio Calpiano): 73. Pitt, William: 15. Pizarro, Francisco: 199. Platn: 21, 175, 233, 240, 242. Pleyel, Ignacio: 39. Plinio el Viejo: 235. Plutarco: 176, 178, 179. Pocock, George: 190, 203, 214. Poey y Aloy, Felipe: 235. Polibio: 175. Pomona: 208. Pompeyo (Cneo), el Grande : 47, 73, 183, 210, 211, 212. Popilio Lenas (Marco): 73. Porcia: 64. Porfirio: 240. Porlier ( ver Juan Daz Porlier): 105. Porsena, rey de Etruria: 223. Pradina: 242, 243. Prado Portocarrero, Juan de: 205. Praxteles: 56, 208.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /303 /303 /303 /303 /303 Pramo, rey de Troya: 52. Prncipe de Asturias ( ver Fernando VII). Prncipe de la Paz ( ver Manuel Godoy y lvarez de Faria). Puig de Samper, Jos Mara: 251. — Q — Quesada, Francisco Manuel de: 253. Quesada, Ignacio de: 116. Quintano, Francisco: 252. Quintiliano: 237. Quirs: 87. — R — Racine, Jean: 216. Rafael (Rafael Sanzio o Santi): 234. Ramrez: 231. Ramrez, Alejandro: 144, 234. Ramrez, Jos Alejo: 94. Ramrez, Luisa: 217. Raynal, Guillaume Thomas Francis: 185, 199. Real Tesoro, marqus del: 217. Renobales, Mariano: 70, 94. Reyes Catlicos (Fernando V e Isabel I): 185, 213. Riba, Torcuato Torio de la: 250. Risech, Victorino de: 229. Robertson, William: 185, 199. Robredo, Antonio de: 211. Rodrguez: 113, 117. Rodrguez, Gregorio: 128. Rodrguez, Jos Mara: 108. Rollin, Charles: 177, 178.

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OBRAS 304\ 304\ 304\ 304\ 304\ Romansof, Pedro Alejandrovich, conde de: 13, 14. Romay, Toms: 3, 9, 10, 32, 33, 40, 55, 78, 80, 82, 84, 87, 89, 98, 105, 119, 128, 131, 132, 133, 137, 138, 145, 146, 151, 155, 157, 158, 164, 165, 175, 177, 180, 182, 193, 207, 211, 212, 214, 215, 216, 219, 221, 222, 223, 224, 231, 232, 236, 239, 240, 242, 244, 248, 249, 252, 253, 256, 257. Rmulo: 188, 200, 241. Rosaura: 219. Rousseau, Jean Jacobo: 240, 241. Ruiz de Apodaca, Juan: 83, 109, 111, 112, 113, 114, 115, 117, 118, 125, 246. Ruiz de Aza, Len: 123, 125. — S — Saavedra, Francisco de: 49. Saavedra, Ruperto: 117. Saint-Marcq, Felipe Augusto de: 67, 68, 77. Saje, conde de: 13, 71, 213. Salcedo, Jos Justo: 36. Salinas, Jos Ignacio: 108, 111, 113, 117. Salomn, rey de Israel: 215. Salustio: 47. San Bernardo: 120. San Cipriano: 124. San Jernimo: 124, 234. San Juan de Jaruco, condesa de (Teresa Montalvo y O’Farrill): 21. Santa Clara, conde de (Juan Procopio Bassecourt): 7. Santa Cruz, Agustn de: 157. Santa Mara de Loreto, conde de (Gabriel Pealver): 252. Sardanpalo (o Asurbanipal), rey de Asiria: 220. Sas, Santiago: 65. Saturno: 52, 228. Semramis, reina de Asiria: 64.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /305 /305 /305 /305 /305 Sneca (Lucio Anneo): 181, 184, 197. Sertorio (Quinto): 50. Servio Sulpicio: 212. Sila (Lucio Cornelio): 14, 71. Simn: 23. Sincelo: 176. Scrates: 13, 52, 239, 240. Sofronisca: 240. Soler (editor): 98. Soln: 176, 178, 179. Someruelos, marqus de (Salvador Jos Muro y Salazar): 29, 34, 36, 37, 40, 55. Soreau, Jos: 112. Soult, Nicols Juan de Dios, duque de Dalmacia: 67. Sully: 4. — T — Tcito (Publio Cornelio): 10, 12, 16, 30, 233. Tales: 178. Talin: 127. Tamerln (o Timur-Lenk): 183. Tanco, Diego: 89. Tarquino (Lucio): 181, 194. Tegenes: 220. Tejada, Flix de: 36. Temis: 17. Temistio: 221. Temstocles: 192. Terencio (Marco Terencio Varron): 66. Terpando: 178, 179. Tespis: 176, 184, 213.

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OBRAS 306\ 306\ 306\ 306\ 306\ Thomas: 14, 76. Tiberio (Claudio Nern), emperador romano: 79, 220. Tinteo: 179. Titanes, los: 48. Tito Flavio Vespaciano, emperador romano: 190, 204. Tolomeo XIV, rey de Egipto: 47. Toreno, conde de: 96, 198. Torre y Crdenas, Antonio Mara de la: 158. Torres y Morales, Rodrigo: 50. Tournefort, Joseph Pitton de: 216. Trelles y Govn, Carlos M.: Trespalacios, Felipe Jos de, obispo: 123. Treviso, Adolfo Casimiro Jos, duque de: 67, 69, 70. Tulio: 40, 64, 87, 225, 237. Turnbull, David: 173, 174. — U — Ulises: 57. — V — Valdecaas: 50. Valds: 187, 202. Valds, Antonio, fray: 5. Valds, Felipe: 125. Valds y Bazn, Antinio: 36. Valerio Mximo: 241. Valido, el ( ver Manuel Godoy y lvarez de Faria). Valiente, Jos Pablo: 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 20. Valiente, Miguel Remigio: 94. Valle Hernndez, Antonio del: 112, 133, 138, 155. Vauban, Sebastin le Preste, marqus de: 13, 71.

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TOMS ROMAY Y CHAC"N /307 /307 /307 /307 /307 Vega, Lope de: Velarde y Santiyn, Pedro: 32, 79, 85, 86, 88, 104, 105, 238. Velasco: 50, 68, 203, 214. Velzquez, Diego de Silva: 234. Veranes, Flix: 223. Verdier, Jean Antonine, conde de: 63. Vermay, Juan Bautista: 254, 255, 257. Vernon, Edward: 164. Versaje, barn de: 76. Vespucio, Amrico: 213. Vesta: 214. Viana y Ulloa, Alfonso de: 252, 253. Vctor, Claude-Victor Perrin, llamado: 67. Villanueva, conde de (Claudio Martnez de Pinillos): 173. Villavicencio, Juan Mara: 34, 37, 40, 110, 111, 112, 115. Virgilio: 239. Viriato: 50. Vitelio (Aulo), emperador romano: 220. Voitel, Francisco: 251. — W — Washington, George: 91. Wellington, Arthur Wellesley, duque de: 245. Winkelmann, Juan Federico: 233. — X — Ximnez: 40, 60. — Z — Zambrana, Antonio: 258. Zamora, Jos Mara: 256, 257.

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OBRAS 308\ 308\ 308\ 308\ 308\ Zaragoza y Domenech, Agustina ( ver Agustina). Zenea Valdespino, Vicente: 94. Zequeira y Arango, Manuel: 236, 237, 238, 239. Zumel, Juan de: 89.

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AO VIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONAL 1769T oms Romay y Chacn nace en La Habana el 21 de diciembre. 1771 Santiago Jos de Hechavarra y Elguezua, obispo de Cuba. Se redactan los Estatutos del Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Felipe Fondesviela y Ondeano, Marqus de la Torre, es nombrado Gobernador y Capitn General. Primeros ensayos de Watt con la mquina de vapor. Nace Napolen Bonaparte.ROMA ROMA ROMA ROMA ROMA Y Y SU POC Y Y SU POC Y Y SU POC Y Y SU POC Y Y SU POC A A A A A

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONAL1772 1773 1774 1776 1778 1783El 24 de marzo se recibe de Bachiller en Medicina en la Real y Pontificia Universidad Nace David Ricardo. Declaracin de Independencia de los Estados Unidos. Intervencin de Espaa y Francia en favor de los colonos sublevados en Norteamrica. Nace Jos de San Martn. Paz de Versalles. Reconocimiento por Inglaterra de la independencia de los Se hace efectiva la creacin del Real y Conciliar Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio, en el edificio del antiguo colegio San Jos de la Compaa de Jess en La Habana. Se termina la construccin del fuerte de San Carlos de La Cabaa. Inicia sus cursos el Seminario de San Carlos. Se realiza un censo de poblacin, ordenado por el Marqus de la Torre. Real Orden que libera la introduccin de azcar, cueros, caf y otros productos a Espaa. Se establece un nuevo reglamento de “comercio libre” con Espaa, Baleares, Canarias y todas las colonias espaolas de Amrica.

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALde La Habana, despus de cursar estudios en el Seminario de San Carlos. 1787 1788 1789 1790 1791El 12 de septiembre se recibe como Doctor en Filosofa y en Medicina. Hace oposicin a la ctedra de Texto Aristotlico y a otra de Medicina, ganando ambas, a las que sirve durante seis aos. Es uno de los Estados Unidos. Espaa recupera Menorca, las Floridas y territorios de Honduras. Nace Simn Bolvar. Se aprueba la Constitucin de los Estados Unidos. Muerte de Carlos III en Espaa. Lo sucede Carlos IV. Francia: toma de la Bastilla; inicio de la Revolucin Francesa; Declaracin de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. George Washington es electo presidente de los Estados Unidos. Thomas Paine publica Los derechos del hombre. Constitucin de 1791 en Francia. Inicio de la sublevacin en Hait. Jos Pablo Valiente es nombrado Intendente de Hacienda de Cuba. Nace Flix Varela en La Habana. Divisin del obispado de Cuba. Se crea el obispado de La Habana; su primer obispo fue Felipe Jos de Trespalacios y Verdeja. Real Cdula que concede libertad de comercio de negros a espaoles y extranjeros con Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y Caracas. Boom azucarero. Luis de las Casas y Aragorri, Gobernador y Capitn General.

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALfundadores del Papel Peridico de la Havana el 27 de abril, primer peridico de la Isla. 1792F undador, junto con Arango y otros, de la Sociedad Econmica de Amigos del Pas. Mdico de la Real Casa de Beneficencia, donde sirve diez aos sin estipendio y donde contina luego, remunerado, por ms de medio siglo. Al mismo tiempo atiende como mdico la Casa de Dementes y el Hospital General. 1793 1794La Sociedad Econmica de Amigos del Pas lo hace Socio de Mrito. 1795 1796El 4 de marzo se casa con doa Mariana Gonzlez. Francia: abolicin de la monarqua, apertura de la Convencin Nacional, proclamacin de la Repblica, inicio de las guerras revolucionarias contra la reaccin monrquica europea. Espaa: ascenso de Godoy, inicio de la guerra con Francia. Francia: ejecucin de Luis XVI, dictadura jacobina. Constitucin de 1793. Francia: abolicin de la esclavitud en todas sus colonias, cada de la dictadura jacobina (9 de Termidor), muere Robespierre. Espaa cede a Francia su parte de la isla La Espaola. Se instaura el Directorio en Francia. Campaa de Napolen Bonaparte en Italia. Creacin de la Real Sociedad Econmica de Amigos del Pas de La Habana. Finaliza la construccin del Palacio de los Capitanes Generales. Arango y Parreo: Discurso sobre la agricultura en la Habana y medios de fomentarla Descubierta en Bayamo la conspiracin de Nicols Morales, en la que participan libres de color y blancos. Se crea el Real Consulado de Agricultura, Industria y Comercio de La Habana.

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONAL1797 Crea la Ctedra de Vacunas en el Hospital Militar de San Ambrosio. 1798El 2 de junio publica Memoria sobre la fiebre amarilla reconocida como la mejor de su clase escrita en esa poca, lo que le vale ser nombrado corresponsal de la Academia Matritense. 1799 1800 1802Su Memoria sobre cementerios fuera de poblados promueve la creacin de los primeros cementerios en la Isla de Cuba, y en particular el de La Habana. 1803 El 18 Brumario de Napolen Bonaparte. Inicio del Consulado en Francia. Ley que prohbe las organizaciones obreras en Inglaterra. Batalla de Marengo. Segundo Tratado de San Ildefonso entre Espaa y Francia. Thomas Jefferson expresa sus deseos de anexar Cuba a los Estados Unidos. Napolen Bonaparte, cnsul vitalicio. Nace Jos Antonio Saco. Salvador de Muro y Salazar, Marqus de Someruelos, Gobernador y Capitn General. Juan Jos Daz de Espada y Fernndez de Landa es nombrado obispo de La Habana. Se traslada la audiencia de Santo Domingo a Puerto Prncipe. Llega a La Habana el obispo Espada. Aumenta el xodo francohispano a Cuba

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALNapolen Bonaparte, Emperador de Francia. Proclamacin del Cdigo Civil napolenico. Nace Benito Jurez. Espaa: motn de Aranjuez; fin del gobierno de Godoy y abdicacin de Carlos IV. Napolen proclama rey de Espaa a su hermano Jos; levantamiento popular del 2 de mayo en Madrid; inicio de la guerra de independencia espaola. 1804 Llega a la cima de su popularidad por sus valiosos escritos para introducir y propagar la vacuna antivarilica. stos culminan en una Memoria sobre introduccin y progresos de la vacuna en la isla de Cuba, leda en sesin de la Sociedad Econmica el 10 de diciembre. 1806 1808 Publica su Conjuracin de Bonaparte y el folleto El Dos de Mayo donde se revelan su capacidad y conocimientos en la alta poltica. En el mbito literario publica su impugnacin al folleto Sobre el teatro y la comedia. Expone sus conocimientos sobre estadsticas y economa en Memoria sobre el cultivo y propagacin de colmenares en la Isla de Cuba. debido a la adquisicin por los Estados Unidos de la Louisiana. Comienza la construccin del primer cementerio de La Habana. Real Cdula que concede libertad absoluta para el trfico de negros. Se crea el Arzobispado de Santiago de Cuba. Gestiones anexionistas del general norteamericano James Wilkinson. Primera conspiracin habanera, dirigida por Romn de la Luz. Son expulsados de Cuba los franceses que haban emigrado a la Isla.

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONAL“Grito de Dolores” en Mxico. Asume el poder en Venezuela la Junta Suprema, conservadora de los derechos de Fernando VII. En Bogot se forma el Supremo Congreso. Junta Patritica en Argentina. Constitucin de Cdiz en Espaa. Derrota de Napolen en Rusia. Guerra entre los Estados Unidos e Inglaterra. Invencin de la imprenta rotativa. xito de los ensayos de produccin de azcar de remolacha en Francia. Restauracin absolutista en Espaa. Alemn de la Pea, emisario napolenico, es ahorcado. Andrs de Juregui y Juan Bernardo O’Gavan son electos diputados a las Cortes espaolas. Protesta de las instituciones de la Isla contra los proyectos presentados en las Cortes de Cdiz para suprimir la trata y abolir la esclavitud. Segundo viaje de Humboldt. Flix Varela ocupa la ctedra de Filosofa en el Seminario de San Carlos. Se jura en La Habana la Constitucin espaola. Joaqun Infante publica en Venezuela un proyecto de Constitucin para Cuba independiente. Conspiracin de Aponte. Sublevacin de esclavos en Puerto Prncipe, Oriente y las zonas de Guanabacoa y Jaruco. Juan Ruiz de Apodaca, Conde de Venadito, Gobernador de Cuba. 1810 1811 1812 Con la apertura del perodo constitucional, es honrado con el cargo de Secretario de la Diputacin Provincial, cargo que ocupar hasta el final del perodo en 1814. 1814 Con el establecimiento del antiguo rgimen,

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALDestierro de Napolen a la isla de Elba. Congreso de Viena. Fusilamiento de Morelos. Condena de la trata por el Congreso de Viena. Gobierno de los Cien Das de Napolen Bonaparte. Batalla de Waterloo. Creacin de la Santa Alianza. Alejandro Ramrez es nombrado Intendente de Hacienda de Cuba. Jos de Cienfuegos y Jovellanos, Gobernador y Capitn General de Cuba. Tratado entre Espaa e Inglaterra para suprimir el trfico de esclavos al norte del ecuador. Supresin del estanco del tabaco. Se crea la Academia San Alejandro y el Jardn Botnico de La Habana. Se instala la primera mquina de vapor en el ingenio de Pedro Diago, en Matanzas. Real Decreto de libre comercio con extranjeros. Flix Varela: Lecciones de Filosofa tomos 1 y 2. labora como censor de teatros, adems de otros oficios pblicos. 1815 1816 1817Es nombrado Secretario de la Junta de Poblacin Blanca por el intendente Alejandro Ramrez que luego se refundi con la Real Junta de Fomento. Por esa poca escribe Elogio a los heroicos defensores de Zaragoza cuyos beneficios dona a favor de los pobres. 1818

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALBolvar es electo presidente de Venezuela. Creacin de la Gran Colombia. Primer viaje de un barco a vapor a travs del Atlntico, de los Estados Unidos a Inglaterra. Instauracin del rgimen constitucional en Espaa y proclamacin de la Constitucin de 1812. Proclamacin de independencia de Ecuador. San Martn llega a Per. Invasin a Espaa de los Cien Mil Hijos de San Luis. Fin del rgimen constitucional Fundacin de Cienfuegos. Juan Manuel Cagigal de la Vega, Gobernador y Capitn General. Flix Varela: Lecciones de Filosofa tomos 3 y 4. Inicio del segundo perodo constitucional. Libertad de prensa. Cese de la trata legal. Divisin de la Isla en tres departamentos occidental, central y oriental. Nicols Mahy y Romo, Gobernador y Capitn General. Conspiracin de los Soles y Rayos de Bolvar. 1819 1820 Con la reapertura constitucional, l y su familia son objeto de numerosas injurias y calumnias. A stas responde con el escrito Purga urben que acab de exaltar los nimos de sus opositores. En 1823, el partido peninsular que atacaba a los criollos arma un gran desorden, llegando a pedir la cabeza de Romay y de sus hijos, que ya empezaban a figurar en la arena poltica. Aunque logra conjurar esos ataques, a consecuencia de ellos muere su esposa. 1821 1823

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALSe establece en la baha de La Habana un pontn, con guarnicin inglesa, destinado a recibir negros ocupados a los tratistas apresados. Se inicia en Nueva York la publicacin de El Habanero por Flix Varela. Arango y Parreo es nombrado Intendente de Hacienda. Real Orden que prohibe la entrada y circulacin en Cuba de El Habanero. Se crean las Comisiones Militares Extraordinarias. Claudio Martnez de Pinillos, Intendente de Hacienda. Cuba, primer productor mundial de azcar. Conspiracin separatista en Puerto Prncipe. Son ahorcados Francisco Agero y Andrs Manuel Snchez. Alejandro de Humboldt publica en Pars Ensayo poltico sobre la isla de Cuba. espaol. Restauracin de Fernando VII. Se proclama la doctrina Monroe. Batalla de Ayacucho. Proclamacin de la Repblica Federal de Mxico. 1824 1825 1826

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALConspiracin de la Legin del guila Negra. Fallece en La Habana el obispo Espada. Comienza la construccin del primer acueducto habanero. Miguel Tacn y Rosique, Gobernador y Capitn General de la Isla. Llega a La Habana Richard R. Madden, funcionario ingls y primero en desempear el cargo de superintendente de africanos emancipados. Se destac por su posicin abolicionista. Se promulga en Espaa el Estatuto Real. Elecciones en Cuba para delegados a Cortes. Movimiento Bajo la direccin de William Harrison se crea en los Estados Unidos la Sociedad Americana de Lucha Contra la Esclavitud. Insurrecciones carlistas en Andaluca, Aragn, Catalua y Madrid. Motn de La Granja y restauracin de la Constitucin del 1812. 1828 1832 1833La figura de Romay es reivindicada en la vida pblica de la Isla como consecuencia de su destacado trabajo contra la epidemia de clera morbo desatada por esta fecha en Cuba. Es nombrado presidente de la Junta Superior de Marina, fundada este ao. 1834 Crea la ctedra Clnica de San Ambrosio y la de Mdico Auxiliar de los hospitales de Marina. 1836El rey lo nombra Mdico de la Real Cmara. Obtiene la Cruz y luego el nombramiento de Caballero Comendador de la Real Orden de Isabel la Catlica. En estos momentos Romay es considerado una figura de renombre universal. Director de la Real Sociedad

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALliberal-constitucional del general Manuel Lorenzo, gobernador de Santiago de Cuba. Real Orden que prohbe la entrada de negros libres en Cuba. Expulsin de los diputados cubanos de las Cortes espaolas. Se inaugura el primer ferrocarril de Iberoamrica. Cese del gobierno del general Tacn. Lo sustituye un natural de La Habana, Joaqun de Ezpeleta y Enrile, el 22 de abril. Cirilo Villaverde publica la primera versin de Cecilia Valds como relato breve. Felipe Poey funda el Museo de Historia Natural. Se inaugura la Audiencia Pretorial de La Habana. Produccin rcord cubana de azcar: 161 348 toneladas mtricas, el 19,64 % de la produccin mundial. Patritica. 1837 1838 1839 1840 Constitucin liberal en Espaa. Amrica Central se divide en cinco pequeas repblicas: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. El Papa Gregorio XVI condena la trata —veinticinco aos despus del Congreso de Viena—, pero no la esclavitud. Henry descubre la autoinduccin. Goodyear inventa el proceso de vulcanizacin del caucho. Daguerre inventa el daguerrotipo.

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALSamuel B. Morse construye la primera lnea telegrfica entre Washington y Baltimore. Richard Newman, un granjero ingls radicado en Argentina, por primera vez utiliza el alambre de pas en su hacienda. S. Kierkegaard: El Motn de esclavos en La Habana. Insurrecciones de esclavos, en particular en la zona de Crdenas. Expulsin de David Turnbull, cnsul ingls en La Habana. Secularizacin de la Real y Pontificia Universidad de San Gernimo de La Habana, hasta entonces regenteada por los dominicos. En su lugar se crea la Real y Literaria Universidad de La Habana. Sublevacin de esclavos en varios ingenios. Inicia su mandato el teniente general Leopoldo O’Donnell y Jorris, Conde de Lucena y Duque de Tetun, el 20 de octubre. Conspiracin de la Escalera. Numerosas vctimas, entre ellas el poeta Diego Gabriel de la Concepcin Valds, conocido con el seudnimo de Plcido. Ramn de la Sagra : Historia fsica, poltica y natural de la isla de Cuba. 1841 1842 1843 1844

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONAL1845 1846 1847 1848 Seria crisis econmica en Cuba. Comienza en La Habana el alumbrado pblico de gas. Llega a La Habana el primer cargamento de chinos contratados (cules). Conspiracin de la Mina de la Rosa Cubana (Narciso Lpez). Se incrementa el movimiento anexionista. En Nueva York se crea un Consejo de Gobierno cubano. Se inicia la publicacin del peridico anexionista La Verdad dirigido concepto de la angustia Alejandro Dumas: Los tres mosqueteros Se hace una nueva Constitucin en Espaa que ampla las prerrogativas reales. Usurpacin de Texas por los Estados Unidos. Stirner: El nico y su propiedad Edgar Allan A. Poe: El cuervo. Robert Peel y el librecambio en Inglaterra. Primera intervencin quirrgica con anestesia. El francs Leverrier seala por medio de clculos la posicin y magnitud del planeta Neptuno. Revolucin de febrero en Francia. Proclamacin de la Segunda Repblica (1848-1851). Luis Napolen electo presidente. Abolicin inmediata de la esclavitud en todas las

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AOVIDA Y OBRAPANORAMA NACIONALPANORAMA INTERNACIONALcolonias francesas. Repercusin en casi toda Europa, que alienta movimientos liberales y nacionalistas que alteran la situacin poltica de gran parte del continente europeo. Las principales insurrecciones estallan en Austria, Italia y Alemania. Los Estados Unidos despoja a Mxico, por medio del Tratado de Guadalupe-Hidalgo, de vastas zonas del norte del pas. Conflicto anglo-boer. Se inaugura la primera lnea ferroviaria en Espaa, la de Barcelona a Matar. Guerra de castas en Yucatn. Vctor Manuel II, rey de Piamonte y Cerdea. Experiencia de Fizeau sobre la velocidad de la luz. por Betancourt Cisneros. En la Isla hay 458 033 blancos, 164 712 libres de color y 324 187 esclavos. Primeros ensayos en el ingenio Tinguaro para separar las labores agrcolas de las industriales dentro del complejo productivo azucarero. 1849El 30 de marzo fallece en La Habana, a la edad de ochenta y cinco aos. Su muerte es considerada una prdida tanto para las ciencias como para la literatura.

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ESCRITOS POLTICOSManifestacin de gratitud al Seor Don Jos Pablo Valiente.................... Elogio del excelentsimo seor don Luis de Las Casas y Aragorri.......... Aniversario del 2 de mayo............................................................................... Relacin del obsequio que se hizo a Don Manuel Godoy con motivo de su elevacin a la dignidad de Almirante General de Espaa e Indias................................................................................................................... Conjuracin de Napolen Bonaparte y Don Manuel Godoy contra la monarqua espaola.......................................................................................... Discurso sobre la defensa de Zaragoza......................................................... El 2 de mayo....................................................................................................... Respuesta a la representacin que dirige el Seor Francisco de Arango y Parreo a la Diputacin Provincial sobre la ereccin de una escuela en la villa de Gines............................................................. 3 10 30 33 40 55 78 80ndice ndice ndice ndice ndice

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El 2 de mayo...................................................................................................... El 2 de mayo....................................................................................................... Purga Urbem................. .................................................................................... Respuesta al cura Pieres............................................................................. “Herodas del precursor”, del doctor don Toms Gutirrez de Pieres........................................................................................................................ .......... El 2 de mayo....................................................................................................... Alegato producido por el doctor don Toms Romay en la causa contra el Presbtero doctor don Tom s Gutirrez de Pieres......................... Representacin que dirige la Sociedad Econmica a Su Majestad para mostrar el deseo de que contine frente a su dicesis el excelentsimo e ilustrsimo seor doctor Juan Jos Daz de Espada y Landa............. Representacin de la Real Sociedad Econmica a la Reina Nuestra Seora................................................................................................................. POBLACI"N BLANCAExposicin dirigida al Presidente, Gobernador y Capitn General sobre poblacin blanca en esta Isla................................................................ Extracto de los acuerdos de la Comisin del Gobierno encargada de proponer los medios para el fomento de la poblacin blanca de esta Isla.................................................................................................... Memoria en que se manifiestan las ventajas que conseguirn los colonos que pretendan establecerse en esta Isla................................... Extracto de los acuerdos de la Comisin del Gobierno encargada de proponer los medios de fomentar la poblacin blanca de esta Isla.... Informe sobre la necesidad de aumentar la poblacin blanca en esta Isla........................................................................................................................... Oficio de la Junta de Poblacin Blanca.......................................................... Comunicacin dirigida al Capitn General respondiendo a una orden de la Regencia Provisional del Reino.................................................. Comunicacin dirigida al Capitn General acerca del oficio que hubo de dirigirle comunicndole el proyecto de convenio que presenta Inglaterra para conceder la libertad a los esclavos introducidos en esta Isla desde octubre de 1820............................................................... ARTCULOS LITERARIOSArtculo en el que intenta demostrar que los juegos olmpicos se instituyeron antes de la creacin de los teatros en la Antigua Grecia. 85 87 89 92 98 103 105 128 131 132 137 146 151 155 157 158 165 175

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Carta al editor del Papel Peridico de la Havana sobre el mismo tema........................................................................................................................... Discurso premiado por la Sociedad Patritica de La Habana el 24 de julio de 1794....................................................................................................... Discurso sobre los cuatro sujetos que por sus buenas obras son ms acreedores a la gratitud de toda la Isla de Cuba........................................ Discurso de gracias por habrsele conferido el premio, pronunciado el 21 de julio de 1794...................................................................................... Discurso con motivo del traslado de las educandas a la Casa de Beneficencia.................................................................................................... Decreto del Gobernador don Luis de las Casas....................................... Al trasladarse a esta ciudad las cenizas de Cristbal Coln..................... Deprecacin de la ciudad de La Habana al astro del da.............................. Elogio del arquitecto gaditano don Pedro Medina................................. Sobre la murmuracion y los chismes............................................................. Respuesta a un artculo firmado con el seudnimo “Apeles”, en el que se hace una crtica a la conducta de los habaneros........................ Ancdota romana: Muscio Scevola.............................................................. Dictamen sobre el elogio del Marqus de Arcos......................................... Necrologa del doctor don Rafael Gonzlez.................................................. Necrologa de don Vicente Folch y Juan, Mariscal de Campo de los Reales Ejrcitos............................................................................................ Discurso que ley Tomas Romay en la Junta General al tomar posesin de la direccin de la Sociedad Econmica............................................ Oracin inaugural en la instalacin de las dependencias de la Sociedad Econmica en el edificio que fue escritorio de San Felipe Neri........ Necrologa del coronel don Manuel Zequeira y Arango............................ Defensa de Cicern......................................................................................... Religio vera est firmamentum Reipublies...................................................... Al cabello de Pradina......................................................................................... A la Casa de Beneficencia en el da de sus exmenes.............................. A los das del Rey Nuestro Se or................................................................... EDUCACI"NMemoria de la clase de ciencias y artes para mejorar la enseanza de la Gramtica Latina...................................................................................... Mtodo de enseanza primari a por Pestalozzi........................................... 177 180 193 207 209 211 212 214 216 219 221 223 223 224 229 231 232 236 239 240 242 244 246 248 249

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Dictamen sobre el nuevo sistema de educacin de Leysteric................. Dictamen sobre la representacin que hicieron varios vecinos de Puerto Prncipe para el establecimiento de una Academia de Bellas Artes................................................................................................................... Memoria que envi a la Real Sociedad Econmica informando del resultado de las oposiciones para la plaza de director propietario de la Academia de Dibujo y Pintura de San Alejandro................................ BIBLIOGRAFA CRONOL"GICA DEL DOCTOR TOMS ROMAY............................................. NDICE ONOMSTICO...................................................................................................... ROMAY Y SU POCA....................................................................................................... 252 253 254 259 287 309

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Volumen 1PRESENTACI"N................................................................................................................ PR"LOGO ..........................................................................................................................Ensayo introductorio Ensayo introductorio Ensayo introductorio Ensayo introductorio Ensayo introductorioEL ORIGEN DE LA CIENCIA EN CUBA.......................................................................... MEDICINA GENERALEl origen de las fuentes es uno de los meteoros ms ocultos a la perspicacia de los fsicos................................................................................................ Artculo en el que se opone a las pretendidas virtudes del agua de milflores, recomendada como antdoto eficaz contra la elefantiasis, la alfareca, la hidropesa y otras enfermedades........................................... V 1 3 15 17 SUMARIO SUMARIO SUMARIO SUMARIO SUMARIO

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Artculo en el que se hace una crtica doctrinal de la medicina, y en el que se desarrolla una concepcin iluminista de la misma........................ Dictamen de la Memoria sobre el mejor mtodo preservativo y curativo de la enfermedad nombrada jarretas que aqu se conoce vulgarmente con el nombre de mal de los siete das ................................................ Carta sobre la fecundidad de las mulas.............................................................. Artculo en el que se habla de las necesidades de un ambiente renovado para la vida, y se trata de la composicin del aire atmosfrico......... Artculo en el que informa haber un tratamiento para la litiasis renal por un medicamento que disuelve los clculos................................................... Dictamen sobre la Memoria del doctor Niderburg sobre galvanismo...... Informe sobre las aguas del pozo del Castillo del Prncipe....................... Descripcin de un hermafrodita........................................................................... Artculo en el que da cuenta de la expulsin de tres fetos, uno de ellos un monstruo.............................................................................................................. Informe sobre un gabinete anatmico de figuras de cera, propuesto por el doctor Jos Chiappi en colaboracin con los doctores Marcos Snchez Rubio y Juan ngel Prez Carrillo..................................................... Las aguas de Cayajabos podrn sustituir a las de San Diego?..................... Oficio dirigido a Alejandro Ramrez, Intendente de Ejcito y Superintendente General de la Real Armada, en el que acepta y aplaude el proyecto de establecer una clase de Clnica, y acompaa un plan para el establecimiento de una Escuela de Medicina Clnica en el Real Hospital de San Ambrosio...................................................................................... Dictamen sobre las indagaciones de Benjamin Rush acerca de las funciones que ejercen el bazo, el hgado, el pncreas y la glndula tiroides....................................................................................................................... ..... Dictamen sobre la exposicin presentada por el doctor Francisco Alonso Fernndez sobre la conservacin del Museo de Anatoma........................... Exposicin a Su Majestad para el establecimiento en La Habana de una Academia de Ciencias Mdicas regida por los Estatutos que acompaa para su soberana aprobacin.................................................................... Alocucin dirigida al pueblo, como presidente de la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina y Ciruga, desmintiendo que la epidemia de clera morbo deber repetirse todos los aos............................................... Oracin inaugural con motivo de la apertura de la clase de Clnica 19 24 25 34 36 38 39 40 45 46 48 50 54 58 58 60

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en la nueva sala del Museo Anatmico construido en el Hospital Militar .......................................................................................................................... Discurso inaugural de la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina y Ciruga de esta Isla y de Puerto Rico................................................................ Informe sobre el estado del Museo Anatmico............................................ Informe y Reglamento sobre medicamentos secretos y nuevos........... FIEBRE AMARILLADisertacin sobre la fiebre maligna, llamada vulgarmente vmito negro ... Artculo I. Historia del vmito negro......................................................... Artculo II Descripcin del vmito negro............................................. Artculo III. Causas del vmito negro...................................................... Artculo IV Pronstico del vmito negro............................................... Artculo V Mtodo preservativo del vmito negro............................ Artculo VI. Mtodo curativo del vmito negro..................................... Extracto de los acuerdos celebrados por la Sociedad Patritica de la Habana en las Juntas de 5 y 27 de abril de 1797......................... La fiebre maligna contagiosa que ha dado motivo a la proclamacin insertada en el peridico no puede ser otra sino la fiebre amarilla. En qu consiste que desde el ao pasado sea ms frecuente en esta ciudad que en los tiempos anteriores? .......................................................... Respuesta al artculo firmado C publicado en el Papel Peridico de 14 de agosto de 1800................................................................................................ Artculo en el que refuta las virtudes del aceite de oliva en el tratamiento del vmito negro, y propugna el mtodo tnico y estimulante..... Artculo en el que se hace un anlisis de los enfermos ingresados de fiebre amarilla en el Hospital Militar de San Ambrosio.............................. Dictamen sobre la instalacin de un lazareto para aislar a los enfermos de fiebre amarilla.................................................................................................... Artculo en el que analiza los enfermos de fiebre amarilla que han ingresado en el Hospital de San Ambrosio, y afirma que aqulla no es contagiosa..... Artculo en el que Romay se adhiere a las doctrinas de Broussais, y hace una sucinta relacin de sus trabajos sobre esta enfermedad y ratifica su criterio de su carcter no contagioso....................................... HOSPITALESDiscurso histrico-moral sobre la fundacin y progresos del Hospital de San Francisco de P aula de La Habana....................................................... 64 69 70 72 77 78 79 82 85 86 89 96 97 100 103 106 109 111 113 121

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HIGIENE PBLICACementerios pblicos............................................................................................. Discurso sobre las sepulturas fuera de los pueblos....................................... Descripcin del Cementerio General de La Habana................................. Elogio del doctor don Eusebio Valli....................................................................... VACUNAArtculo en el que defiende la inoculacin como mtodo de preservacin de las viruelas naturales................................................................................ Artculo en el que critica el mtodo teraputico que se sigue con las viruelas, el uso de cordiales y el encierro en piezas calurosas............... Dictamen sobre una Memoria titulada Sobre el uso y propagacin de la vacuna por la inoculacin de las viruelas......... ................................................ Artculo en el que se ofrece un premio a la persona que descubra y manifieste el fluido vaccino..................................................................................... Carta dirigida a Antonio del Valle Hernndez, el 27 de abril de 1803, referida a la inoculacin que hizo con el pus vaccino tomado en Filadelfia y conducido a La Habana por Felipe Facio.................................................... Aviso a los padres de familia............................................................................ Respuesta a los editores de La Aurora que publicaron una carta del doctor Woodwille, y que a juicio de Romay pudiera hacer sospechar de la vacunacin............................................................................................................. Artculo en el que da cuenta de la introduccin de la vacuna, y refiere las personas que han sido vacunadas.............................................................. Artculo en el que se da cuenta de la introduccin de la vacuna y quienes la han recibido, y aade un resumen de las opiniones de distintos autores en los que todos convienen acerca de sus ventajas y condiciones de aplicacin............................................................................................. Artculo en el que se da cuenta que pasan de doscientos los vacunados, seala que ha ofrecido a sus hijos para que los facultativos realicen las inoculaciones y llama a los que ya han sido vacunados para que se presenten en su casa para continuar haciendo las inoculaciones, ver sus efectos y comprobar si la vacuna es verdadera o falsa..................... Refutacin a ciertas opiniones que tratan de desacreditar la vacuna imputndole beneficios o complicaciones exagerados.............................. Artculo en el que plantea la tesis de si no puede presumirse que la vacuna preserva igualmente del vmito negro.......................................... 131 134 144 150 157 160 161 162 163 165 166 169 171 174 175 179

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Comunicacin dirigida al Presidente, Gobernador y Capitn General de la Isla en que da cuenta de la introduccin de la vacuna, los xitos en propagarla y las medidas que sugiere para conservar el fluido vaccino, y solicita que se le destine una sala en el Real Hospital de San Ambrosio para realizar trabajos de experimentacin clnica, entre ellos comprobar si la vacuna preserva tambin del vmito negro a los europeos no aclimatados................................................................................................................ Refutacin a los antivacunadores........................................................................ Respuesta al artculo publicado el 26 de abril de 1804 por el doctor Pachn con el ttulo “Si in utroque pecandum malim videri nimis timides quan panum prudens”..................................................................................... Contina la refutacin al ar tculo del doctor Pachn...................................... Artculo en el que anuncia la llegada de la Real expedicin e invita a los facultativos a la casa de Balmis para instruirlos en los avances que han tenido lugar en la vacunacin.......................................................................... Artculo en el que se notifica la partida de la Real expedicin para Campeche, refiere los trabajos de Balmis para propagar la vacuna en La Habana y reclama el mayor empeo y patriotismo para perpetuarla en la Isla................................................................................................................. Anuncio en el que se advierte que por orden del Gobernador se har concurrir a los ya vacunados si no proceden a hacerlo por su propia voluntad, para que puedan vacunarse por sus granos todos los que lo necesiten.................................................................................................................. Artculo en el que defiende la vacunacin en los nios recin nacidos.... Instruccin de la Junta Central de la Vacuna dirigida a las madres para familiarizarlas con la inoculacin, de modo que ellas mismas puedan vacunar a sus hijos................................................................................................ Advertencia contra la indiferencia con que se est viendo la vacunacin ....... Memoria sobre la introduccin y progresos de la vacuna en la Isla de Cuba........................................................................................................................... .......... Reprimenda a quienes no creen en la virtud de la vacunacin, y sealamiento de como contraen la enfermedad los que no se someten a esta prctica................................................................................................................. Informe presentado en Junta General de la Sociedad Econmica el 12 de diciembre de 1805......................................................................................... Informe presentado en Junta General de la Sociedad Econmica el 13 de diciembre de 1806.............................................................................................. 181 184 190 193 196 198 200 201 203 206 207 226 227 232

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Vacuna...................................................................................................................... Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 15 de enero de 1808.......................................................................................................... Vacuna...................................................................................................................... Extracto del informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 13 de diciembre de 1808.............................................................................. Informe sobre la inalterabilidad del virus vacuno....................................... Extracto del informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 13 de diciembre de 1809................................................................................ Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 12 de diciembre de 1810................................................................................................... Viruelas naturales............................................................................................... Dictamen sobre un papel titulado Observaciones sobre las enfermedades del ganado vacuno y sus curas, del profesor Ivn Esteban Gonezara, en colaboracin con I gnacio O’Farrill.................................................................... Exposicin dirigida a la Real Junta del Consulado en la que reclama se impongan medidas de aseo en los buques negreros por razn de humanidad, ya que ha podido comprobarse la horrorosa cifra de muertes que entre los esclavos se padece con motivo de las enfermedades que se originan por las condiciones de falta de salubridad............................... Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 11 de diciembre de 1811................................................................................................. Viruelas naturales................................................................................................... Viruelas naturales............................................................................................... Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 13 de diciembre de 1812.................................................................................................... Instalacin de la Junta Provincial de La Habana........................................... Historia del establecimiento de la Junta Central de la Vacuna y de los progresos y estado actual de la vacunacin en esta Isla............................ Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 11 de diciembre de 1813.............................................................................................. Artculo en el que seala que ha reconocido a un nio con viruelas naturales que no ha sido vacunado, y anuncia el peligro a que estn expuestos todos los que son susceptibles del contagio varioloso........... Artculo en el que refiere que el Protomedicato Regente y los facultativos de la Junta de la Vacuna reconocieron a tres esclavos que pade238 239 244 245 248 251 253 257 257 258 262 264 265 266 269 270 273 276

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cen viruelas, y que gracias a las medidas adoptadas de aislar a los virolentos comenzaron a vacunarse contenindose la propagacin de la epidemia............................................................................................................ Artculo en el que refiere la vacunacin que se va a hacer en vista de que en los barrios extramuros hay casos de viruelas................................ Informe presentado en Junta General de la Sociedad Econmica el 13 de diciembre de 1814........................................................................................ Nota informativa de que tambin se vacunar en los barrios extramuros de Guadalupe, Jess Mara, San Nicols, El Horcn, El Cerro, Jess del Monte y Regla............................................................................................ Artculo en el que seala haber hecho inocular a unos nios para probar que el virus no ha perdido sus propiedades, y hacer desaparecer un error que tanto ofende a la salud pblica.......................................................... Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 13 de diciembre de 1815............................................................................................. Ulteriores pruebas de la eficacia de la vacuna............................................ Viruelas naturales.................................................................................................... Artculo en el que propone no se admita en las escuelas a ningn alumno que no haya sido vacunado...................................................................... Artculo escrito por encargo de la Junta Central de la Vacuna sobre los verdaderos caracteres del grano vacuno, al tiempo de extraer el pus y el modo de inocularlo. Reproduce la Memoria, escrita en 1804, a la que aade una nueva observacin, coincidente con lo que se ha publicado en Pars en esta fecha........................................................................................ Extracto de los acuerdos aprobados en 1818 por la Junta Central de la Vacuna, y de una Memoria presentada en ella sobre las funestas consecuencias prevenidas de algunos errores que se han cometido en su inoculacin, ledos en Junta Central de la Sociedad Econmica el 12 de diciembre de 1818............................................................................................. Resumen de las operaciones de la Junta Central de la Vacuna en 1819.... Informe ledo en Junta Ordinaria de la Sociedad Econmica el 13 de febrero de 1823........................................................................................................ Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 20 de diciembre de 1823.............................................................................................. Artculo en un diario de Pars de 8 de noviembre de 1825 que considera que la vacuna no es ms que la viruela purificada con leche benfica 277 278 280 283 284 284 289 292 292 294 299 306 309 309

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de vaca, por lo cual Romay recomienda que se inoculen las vacas con viruelas para tener el fluido vaccino.............................................................. Plan para el establecimiento de la Junta subalterna de la vacuna en la ciudad de Trinidad............................................................................................. Informe presentado por el secretario de la Junta Central de la Vacuna en sesin celebrada el 15 de marzo de 1828.............................................. Plan para el establecimiento de Juntas subalternas de la vacuna........... Vacuna...................................................................................................................... Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 13 de diciembre de 1828.............................................................................................. Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 16 de diciembre de 1829............................................................................................. Informe del secretario de la Junta Central de la Vacuna sobre sus tareas en 1830.................................................................................................... Informe de las tareas de la Junta Central de la Vacuna ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 17 de diciembre de 1830............. Informe ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 18 de diciembre de 1832.............................................................................................. Informe ledo, y enviado a publicar, en Junta General de la Sociedad Econmica el 19 de diciembre de 1833........................................................ Viruelas...................................................................................................................... Informe ledo en sesin de la Junta Central de la Vacuna, y publicado por acuerdo de la misma .................................................................................... Resumen de las tareas de la Junta Central de la Vacuna ledo en Junta General de la Sociedad Econmica el 18 de diciembre de 1835...... Resumen de las tareas de la Junta Central de la Vacuna ledo en Junta General de la Sociedad Econmica................................................................ Comunicacin a la Real Sociedad Patritica en la que hace una sucinta historia de la creacin de la Junta Central de la Vacuna para demostrar que es impracticable ahora aplicar el plan de Balmis e incorporar este organismo al Ayuntamiento.............................................................................. Artculo en el que se dice haber comprobado similitud entre el virus de las vacas de Passy, hallazgo de los mdicos franceses remitido por Ramn de la Sagra, y los que habitualmente se usan aqu............................ FIEBRE EXANTEMTICAMemoria sobre la epidemia de fiebre exantemtica que se experimenta en La Habana desde 1824, leda en Sesin Ordinaria de la Junta Central de la Vacuna el 15 de abril de 1825................................................. 310 311 312 316 317 319 320 322 323 326 328 330 331 333 334 338 341 346

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C"LERA MORBOAlocucin tranquilizando al pblico por la epidemia de clera morbo que azota Europa.......................................................................................................... Oficio de la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina y Ciruga en el que recomienda se observen las reglas de higiene porque los casos observados de clera morbo proceden de excesos de alimentos y bebidas........................................................................................................................ Teraputica del clera morbo................................................................................. BOTNICA Y QUMICADiscurso sobre los obstculos que han impedido progresar las colmenas en la Isla de Cuba y medios de fomentarlas........................................... Memoria estimulando a todos los socios al fomento de la Institucin, la asistencia a las Juntas, la conservacin de la Casa de Beneficencia y en particular al aumento y propagacin de la siembra de trigo, ajonjol y man para la extraccin de aceite, leda en Junta General de la Sociedad Econmica el 11 de diciembre de 1813............................................................. AGRICULTURAInforme dirigido a la Sociedad Patritica por los diputados que nombr para la eleccin de los terrenos donde se ha de establecer un Jardn Botnico...................................................................................................................... Papel donde se examina la situacin de Jos Estvez planteada por el Real Consulado, defiende la tesis de que ste lo auxilie econmicamente para que pueda continuar sus estudios en Europa y expresa las razones en que fundamenta su opinin.......................................................... Oficio a Toms Romay y Jos Estvez para que examinen el laboratorio de Qumica, e informen sobre su estado y de los conocimientos del licenciado Jos Ignacio de Uribarri, que solicita ser catedrtico de aquella ciencia.............................................................................................................. NDICE ONOMSTICO...................................................................................................... 359 361 363 367 386 389 391 396 397

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Volumen IIESCRITOS POLTICOSManifestacin de gratitud al Seor Don Jos Pablo Valiente.................... Elogio del excelentsimo seor don Luis de Las Casas y Aragorri.......... Aniversario del 2 de mayo............................................................................... Relacin del obsequio que se hizo a Don Manuel Godoy con motivo de su elevacin a la dignidad de Almirante General de Espaa e Indias................................................................................................................... Conjuracin de Napolen Bonaparte y Don Manuel Godoy contra la monarqua espaola.......................................................................................... Discurso sobre la defensa de Zaragoza......................................................... El 2 de mayo....................................................................................................... Respuesta a la representacin que dirige el Seor Francisco de Arango y Parreo a la Diputacin Provincial sobre la ereccin de una escuela en la villa de Gines............................................................. El 2 de mayo...................................................................................................... El 2 de mayo....................................................................................................... Purga Urbem................. .................................................................................... Respuesta al cura Pieres............................................................................. “Herodas del precursor”, del doctor don Toms Gutirrez de Pieres........................................................................................................................ .......... El 2 de mayo....................................................................................................... Alegato producido por el doctor don Toms Romay en la causa contra el Presbtero doctor don Tom s Gutirrez de Pieres......................... Representacin que dirige la Sociedad Econmica a Su Majestad para mostrar el deseo de que contine frente a su dicesis el excelentsimo e ilustrsimo seor doctor Juan Jos Daz de Espada y Landa.... ......... Representacin de la Real Sociedad Econmica a la Reina Nuestra Seora................................................................................................................. POBLACI"N BLANCAExposicin dirigida al Presidente, Gobernador y Capitn General sobre poblacin blanca en esta Isla................................................................ Extracto de los acuerdos de la Comisin del Gobierno encargada de proponer los medios para el fomento de la poblacin blanca de esta Isla.................................................................................................... 3 10 30 33 40 55 78 80 85 87 89 92 98 103 105 128 131 132 137

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Memoria en que se manifiestan las ventajas que conseguirn los colonos que pretendan establecerse en esta Isla................................... Extracto de los acuerdos de la Comisin del Gobierno encargada de proponer los medios de fomentar la poblacin blanca de esta Isla.... Informe sobre la necesidad de aumentar la poblacin blanca en esta Isla........................................................................................................................... Oficio de la Junta de Poblacin Blanca........................................................... Comunicacin dirigida al Capitn General respondiendo a una orden de la Regencia Provisional del Reino.................................................. Comunicacin dirigida al Capitn General acerca del oficio que hubo de dirigirle comunicndole el proyecto de convenio que presenta Inglaterra para conceder la libertad a los esclavos introducidos en esta Isla desde octubre de 1820............................................................... ARTCULOS LITERARIOSArtculo en el que intenta demostrar que los juegos olmpicos se instituyeron antes de la creacin de los teatros en la Antigua Grecia. Carta al editor del Papel Peridico de la Havana sobre el mismo tema........................................................................................................................... Discurso premiado por la Sociedad Patritica de La Habana el 24 de julio de 1794....................................................................................................... Discurso sobre los cuatro sujetos que por sus buenas obras son ms acreedores a la gratitud de toda la Isla de Cuba........................................ Discurso de gracias por habrsele conferido el premio, pronunciado el 21 de julio de 1794...................................................................................... Discurso con motivo del traslado de las educandas a la Casa de Beneficencia.................................................................................................... Decreto del Gobernador don Luis de las Casas....................................... Al trasladarse a esta ciudad las cenizas de Cristbal Coln..................... Deprecacin de la ciudad de La Habana al astro del da.............................. Elogio del arquitecto gaditano don Pedro Medina................................. Sobre la murmuracion y los chismes............................................................. Respuesta a un artculo firmado con el seudnimo “Apeles”, en el que se hace una crtica a la conducta de los habaneros........................ Ancdota romana: Muscio Scevola.............................................................. Dictamen sobre el elogio del Marqus de Arcos......................................... Necrologa del doctor don Rafael Gonzlez.................................................. 146 151 155 157 158 165 175 177 180 193 207 209 211 212 214 216 219 221 223 223 224

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Necrologa de don Vicente Folch y Juan, Mariscal de Campo de los Reales Ejrcitos............................................................................................ Discurso que ley Tomas Romay en la Junta General al tomar posesin de la direccin de la Sociedad Econmica............................................ Oracin inaugural en la instalacin de las dependencias de la Sociedad Econmica en el edificio que fue escritorio de San Felipe Neri........ Necrologa del coronel don Manuel Zequeira y Arango............................ Defensa de Cicern......................................................................................... Religio vera est firmamentum Reipublies...................................................... Al cabello de Pradina......................................................................................... A la Casa de Beneficencia en el da de sus exmenes.............................. A los das del Rey Nuestro Se or................................................................... EDUCACI"NMemoria de la clase de ciencias y artes para mejorar la enseanza de la Gramtica Latina...................................................................................... Mtodo de enseanza primaria por Pestalozzi........................................... Dictamen sobre el nuevo sistema de educacin de Leysteric................. Dictamen sobre la representacin que hicieron varios vecinos de Puerto Prncipe para el establecimiento de una Academia de Bellas Artes.............................................................................................................. Memoria que envi a la Real Sociedad Econmica informando del resultado de las oposiciones para la plaza de director propietario de la Academia de Dibujo y Pintura de San Alejandro................................ BIBLIOGRAFA CRONOL"GICA DEL DOCTOR TOMS ROMAY............................................. NDICE ONOMSTICO...................................................................................................... ROMAY Y SU POCA........................................................................................................ 229 231 232 236 239 240 242 244 246 248 249 252 253 254 259 287 309

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1997 FLIX VARELA. OBRAS(3 VOLMENES) Seleccin de Eduardo Torres-Cuevas Jorge Ibarra Cuesta Mercedes Garca Rodrguez1999 OBISPO DE ESPADA. PAPELES(VOLUMEN NICO) Ensayo introductorio, seleccin y notas Eduardo Torres-Cuevas OBRAS PUBLICADAS OBRAS PUBLICADAS OBRAS PUBLICADAS OBRAS PUBLICADAS OBRAS PUBLICADAS

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JOS AGUSTN CABALLERO. OBRAS(VOLUMEN NICO) Ensayo introductorio, compilacin y notas Edelberto Leiva LajaraFELIPE POEY Y ALOY. OBRAS(VOLUMEN NICO) Ensayo introductorio, compilacin y notas Rosa Mara Gonzlez Lpez2000 FELIPE POEY Y ALOY. ICTIOLOGA CUBANA(3 VOLMENES) Traduccin, conjuncin y edicin cientfica Daro Guitart MandayLA POLMICA FILOS"FICA CUBANA. 1838-1840(2 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Alicia Conde Rodrguez2001 JOS ANTONIO SACO. OBRAS(5 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Eduardo Torres-CuevasJOS DE LA LUZ Y CABALLERO. OBRAS(5 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Alicia Conde Rodrguez

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2002 DOMINGO DEL MONTE. CENT"N EPISTOLARIO(4 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Sophie AndiocJOS ANTONIO SACO. HISTORIA DE LA ESCLAVITUD(6 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Eduardo Torres-Cuevas