Ignacio de Urrutia y Montoya

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Material Information

Title:
Ignacio de Urrutia y Montoya
Series Title:
Biblioteca de clásicos cubanos ;
Running title:
Teatro histórico, jurídico y político militar
Physical Description:
2 v. : ;
Language:
Spanish
Creator:
Urrutia y Montoya, Ignacio José de, 1735-1795
González Amador, Zaida
Pérez Rodríguez, Beatriz.
Publisher:
Imagen Contemporánea
Place of Publication:
La Habana
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
History -- Cuba -- To 1810   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )

Notes

System Details:
System requirements: Pentium III; 128MB RAM: Windows 95 or higher; 24MB free hard disk space; SVGA monitor (800 x 600 resolution, 16 colors); 128-bit sound card; CD-ROM drive.
General Note:
"Primeros historiadores siglo XVIII"
General Note:
Includes indexes.
Statement of Responsibility:
responsable de la edición, Zaida González Amador ; realización y emplane, Beatriz Pérez Rodríguez.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 772637966
isbn - 9597078767 (obra completa)
ocn772637966
Classification:
lcc - F1779 .U96 2005
System ID:
AA00008987:00002


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Full Text

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BIBLIOTECA DE CLSICOS CUBANOSCASA DE ALTOS ESTUDIOS DON FERNANDO ORTIZUNIVERSIDAD DE LA HABANARECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANAJuan Vela Valds DIRECTOREduardo Torres-Cuevas SUBDIRECTORLuis M. de las Traviesas Moreno EDITORA PRINCIPALGladys Alonso Gonzlez DIRECTOR ARTSTICOLuis Alfredo Gutirrez Eir ADMINISTRADORA EDITORIALEsther Lobaina Oliva

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Responsable de la edicin: Zaida Gonzlez Amador Realizacin y emplane: Beatriz Prez RodrguezTodos los derechos reservados. Sobre la presente edicin: Ediciones IMAGEN CONTEMPORANEA, 2005; Coleccin Biblioteca de Clsicos Cubanos, No. 39 ISBN 959-7078-76-7 obra completa ISBN 959-7078-78-3 volumen II Ediciones IMAGEN CONTEMPORANEA Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, L y 27, CP 10400, Vedado, Ciudad de La Habana, CubaDiseo grfico: Luis Alfredo Gutirrez Eir Composicin de textos: Equipo de Ediciones IC

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Casa de Factora, La Habana

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Vale la pena de referir (...) la serie de vicisitudes por que ha pasado la publicacin de esta obra (...) dar a las prensas la parte que se ha encontrado del volumen del infortunado historiador habanero... Carlos M. Trelles

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AD AD AD AD AD VER VER VER VER VER TENCIA TENCIA TENCIA TENCIA TENCIAEn el tomo precedente se reimprimi nada ms que la primera parte del Teatro Histrico del doctor Urrutia, sirvindonos de la edicin de 1876, con las enmiendas pertinentes, para cumplir el acuerdo adoptado por la Academia a solicitud de nuestro compaero el Dr. Francisco de Paula Coronado; y en este segundo y ltimo tomo de las Obras del ilustre escritor habanero, se publican: la segunda parte del Teatro histrico, hasta ahora indita, y el Compendio de Memorias, que si bien es cierto que empez a editarse en esta Capital en 1791, como no se acab de dar a luz, pues se interrumpi la publicacin cundo estaba en la pgina 120, ni se reprodujo despus en los 140 aos que han transcurrido, casi puede tenrsele tambin por indito. De este modo se ofrece junto lo desconocido de la produccin histrica de Urrutia y se cumplimenta as el acuerdo adoptado por la Corporacin a instancia de nuestro colega el Sr. Carlos M. Trelles. Adems, se consigue con esta distribucin del material, que los dos volmenes que forman las Obras del doctor Urrutia tengan un nmero aproximado de pginas. La Comisin de publicaciones.

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Teatro Histrico, jurdico y Poltico Militar de la isla Fernandina de Cuba y principalmente de su capital La Habana. Dedicado al Catlico Rey ntro. Sr. D. Carlos III por el Dr. D. Ignacio Jos de Urrutia y Montoya, abogado de los Reales Conesjos y Audiencias de Mjico y Sto. Domingo, y ex-Colegial del Rl. P Y T. Colegio Seminario de Mjico. Parte Segunda Publcala la Academia de la Historia de Cuba

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LIBRO SPTIMO LIBRO SPTIMO LIBRO SPTIMO LIBRO SPTIMO LIBRO SPTIMO EN QUE SE TRA EN QUE SE TRA EN QUE SE TRA EN QUE SE TRA EN QUE SE TRA T T T T T A DEL GOBIERNO DE DON A DEL GOBIERNO DE DON A DEL GOBIERNO DE DON A DEL GOBIERNO DE DON A DEL GOBIERNO DE DON GABRIEL DE MONT GABRIEL DE MONT GABRIEL DE MONT GABRIEL DE MONT GABRIEL DE MONT AL AL AL AL AL V V V V V O: FUND O: FUND O: FUND O: FUND O: FUND ACI"N DEL ACI"N DEL ACI"N DEL ACI"N DEL ACI"N DEL MA MA MA MA MA YORAZGO DE ANT"N RECIO YORAZGO DE ANT"N RECIO YORAZGO DE ANT"N RECIO YORAZGO DE ANT"N RECIO YORAZGO DE ANT"N RECIO Y DEL Y DEL Y DEL Y DEL Y DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE LA CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE LA CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE LA CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE LA CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE LA HABANA.* HABANA.* HABANA.* HABANA.* HABANA.*Captulo I Recbese a don Gabriel Montalvo por Gobernador de Cuba, en la villa del Bayamo, a donde arrib. — Conclyese perfectamente la Parroquia de La Habana.— Recibe por Teniente de Gobernador a Diego de Soto.— Da principio a un hospicio de religiosos franciscanos, y su diocesano lo impideSIGUE EL AO DE 1574.I. Los inevitables accidentes del mar dieron causa a que la embarcacin que conduca al nuevo Gobernador don Gabriel de Montalvo arribase al ro de Cauto, surgidero de la villa del Bayamo. Hallse en la Isla de su gobierno, y como los reales ttulos eran generalmente dirigidos a las justicias y regimientos de todas las villas con orden de obedecerlos y ejecutarlos en cualesquiera de ellos en que se presentasen, los produjo en aquel Ayuntamiento, y qued recibido y reconocido por tal Gobernador. Desde all despach testimonios de ellos, y de su posesin, con poderes y cartas a las ciudades, y villas, para su inteligencia y ratificacin: y entretanto que llegaron a La Habana los dirigidos a el, continu sin novedad en su gobierno Sancho Pardo y Osorio. *Los captulos que siguen son sin duda alguna del tomo 2 de la obra del Dr. Urrutia. Los encontr con otra porcin de manuscritos, encima de uno de los estantes de la Biblioteca Pblica, donde estaban sepultados en polvo y en olvido, pues ya ni se acordaba el bibliotecario si haba tales papeles all. Junio 10 de 1831.— Jos A. de Echeverra

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 8\ 8\ 8\ 8\ 8\ II. Aun presidindolo, acord esta villa1 escribir al Rey en la flota que anclaba su puerto, el particular servicio que haba hecho a S. M., y al pblico, Jernimo de Rojas Avellaneda, en seguir por tres aos la fbrica de la Iglesia Parroquial, acabndola en ste, a su costa, con la de nueve o diez mil ducados, y que diese la villa poder al mismo Avellaneda, para que en la corte, a donde pasaba, continuase sus pretensiones. Hzose as; y por su ausencia, y por tener el otro alcalde ordinario, atenciones en el campo, se eligi2* en lugar de Avellaneda a Bartolom Zepero para el resto del ao. III. Tambin dej Sancho Pardo dados los primeros pasos de fundar en La Habana un convento de religiosos franciscanos. Desebalo la villa, porque ya, aumentado su vecindario, exiga ms ministros que le distribuyese el pasto espiritual. Haban ofrecido limosnas para ello, sus vecinos, y faltando slo fundadores, se solicitaron. Con este motivo vino a La Habana el R. P Fr. Francisco Ximnez, y parecindole oportuno el estado de las cosas, y terreno desatinado para casa, puso mano a la fbrica. Pidi al Ayuntamiento3 que para su costo mandase recoger las limosnas ofrecidas, y nombrase un Mayordomo, que las recibiese y corriera con ellas; y accediendo a esto nombr a Melchor Rodrguez, con prevencin de que pagase las libranzas que el Padre tirara. IV. En este intermedio llegaron a La Habana, los pliegos del Gobernador Montalvo, dirigidos a Diego de Soto, quien los present, (con poder) a su Ayuntamiento, a los veinte y nueve de octubre de este ao;4 y constando para ellos el Real ttulo, y la posesin que le haba dado el cabildo del Bayamo en el Gobierno de la Isla, fue reconocido como tal. Entreg su vara Sancho Pardo de Osorio, y la recibi Diego de Soto, a quien nombraba Montalvo, por su Teniente para La Habana, habiendo antes dado la fianza, y hecho el juramento. V. No por esta novedad la tuvo la obra de los religiosos franciscanos, porque Diego de Soto la auxili y foment con celo; pero habiendo llegado la noticia de su fbrica a la del Ilmo. Sr. Dr. don Juan del Castillo, actual diocesano, hizo carta al Ayuntamiento de La Habana, requirindole a su suspensin, por carecer de las licencias ordinarias, y precisas para la fundacin. Leyse en Cabildo,5 y se acord responder a su Ilma., 1.Cabildo de 28 de mayo de este ao. (Esta nota, como todas las que siguen, corresponde a los originales, dado que las de don Jos A. de Echeverra o estn firmadas por l o aparecen con asterisco.— La Comisin de Publicaciones .) *La nota dos no aparece explicada en la edicin base. ( N. de la E. ) 3.Consta del cabildo de 20 de agosto de este ao de 74. 4.Consta del cabildo de la misma fecha de 20 de agosto de 74. 5.Consta de un cabildo sin cabeza que antecede al de 3 de diciembre, y del de 10 de este mes.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /9 /9 /9 /9 /9 VI. Con esta diligencia y respuesta, crey la Villa quedar en aptitud de seguir su obra. Concluy el ao.AO DE 1575Eligi para la administracin de justicia ordinaria del nuevo de setenta y cinco a Alonso de Roxas, y Francisco Dvalos, y recibi la fianza que dio Esteban Gutirrez Navarrete, de que cumplira fielmente el oficio de Alguacil Mayor de la villa.6 Fue ste nombrado por el nuevo Gobernador, y el primero que se hizo con la facultad que haba concedido la nueva ordenanza municipal de la Isla, al Captulo 17. VII Quzose continuar la fbrica del hospicio de San Francisco, pero inmediatamente se suspendi por el Br. don Francisco Henrquez, cura beneficiado, y Vicario Juez eclesistico de La Habana; prohibiendo, bajo pena de excomunin, y de orden de su Sra. Ilma., se trabajase en ella con motivo alguno. Sinti el Ayuntamiento esta resolucin; se uni, y confiri7sobre ella y para evadir dificultades acord: Que en la atencin de no hacerse la fbrica como hospicio, ni convento, sino slo como casa de la misma villa, para que asistiesen los religiosos transentes, costendose con limosnas pblicas, que recoga y distribua un mayordomo nombrado por ella; se entendiese que los religiosos no adquiran ttulo alguno de posesin por estar en ella. VIII. Bajo de esta simulacin parece que se continu la fbrica sin embarazo. Mas como el verdadero fin, era fundar hospicio para convento fijo, y no podan proporcionarse sus medios contrarios, ni dilatarse a la resulta tarda de la corte; se hizo preciso ocurrir personalmente el R. P. Ximnez, a la Real Audiencia en solicitud de licencia para su fundacin. Para ello acord el Ayuntamiento, que se le dieran poderes por la villa;8 que se escribiese a S. A. y al Sr. Arzobispo Metropolitano de la Isla, informando lo ocurrido, y esforzando la importancia de esta fundacin, con objeto a la enseanza de la juventud, y pasto espiritual del pblico; y que al citado padre Ximnez, diera el mayordomo Rodrguez veinte ducados de limosna para gastos precisos. As se hizo; y mientras produca sus efectos este recurso, se procur adelantar la fbrica de la casa u hospicio. IX. El Gobernador Montalvo haba concluido en Bayamo aquellos asuntos que crea exigan su asistencia personal, y determin pasar a La Habana. 6.En cabildo de 4 de febrero de este ao de 1575. 7.En cabildo de 7 de enero. 8.En cabildo de 28 de enero de 75.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 10\ 10\ 10\ 10\ 10\ Dile aviso de ello a principio de este ao, con prevencin de que sera su marcha por tierra, y ella acord9 que se abriesen los caminos y que se le hiciese el recibo correspondiente.Captulo II Funda Antn Recio, Regidor, Depositario general de La Habana, el primer Mayorazgo de ella, cuya escritura y cdula de confirmacin se traenSIGUE EL AO DE 1575I. Otra obra til al pblico y de lustre a La Habana, se formaliz a principio de este ao, y antes que su Gobernador Montalvo llegase a ella. Esta fue la fundacin del primer mayorazgo que hubo en la Isla, y dejaron a su posteridad la buena memoria del Regidor depositario general, Antn Recio, y de Catalina Hernndez, su mujer. Haban seguido un matrimonio pacfico, y descansado por la abundancia de bienes de fortuna; pero desabrido con la falta de sucesin legtima; y teniendo el primero a Juan Recio, por hijo natural, engendrado en soltera igual antes de su matrimonio, deliberaron hacerlo su sucesor universal. La Hernndez lo prohij por medio de una adopcin ritual: Antn obtuvo del Rey su legitimacin, y ambos le establecieron el mayorazgo, y obtuvieron su Real aprobacin, por los pasos que refiere la misma letra, que, aunque lata, copiamos por el fin ya repetido de instruir a fondo y con el mismo texto, todo lo que diga trato sucesivo a efecto de que el lector no tenga que solicitarlo. Dice, pues: “En nombre de la Sactissima Trinidad, Padre, hijo, y Spritu-Santo, tres personas, y un solo Dios verdadero, que vive y reyna p.r siempre sin fin, honor y gloria de la Virgen Sancta Mara, Nuestra Seora, cuya clemencia, bondad; Nos, Anton Recio, Catharina Hernandez, su mujer, vecinos q. somos de esta villa de S. Xptoval de la Habana, ofrecemos la presente scriptura de Mayorazgo y lo q. en ella ser contenido, y le suplicamos le plega de guiarlo en su sancto servicio, de manera que tenga buen principio, y consiga buen medio, mejor fin, para que los hijos, y sucesores, y descendientes del dicho Anton Recio, y por mi prohijados adoptados, perpetuamente tenga nuestra Causa* y renombre; crezcan y acrecienten el estado de ella; p.r q.e de obligacion, as de mandam.to divino humano, 9.En el de 14 de febrero del mismo. *Esta palabra est subrayada en el original no se por qu causa.— E

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /11 /11 /11 /11 /11 como p.r disposicion del derecho, todos los vivientes deben querer, y desear, y procurar, el acrescentam.to y honra, y estado de sus hijos y descendientes, en especial aquellos q. descienden de noble linaje, q. con gran trabajo sirviendo Dios Ntro. Seor, y su Principe, Rey, y Reyes Seores naturales, han alcanzado bienes temporales pa hacer los semejantes Mayorazgos instituciones, y fechas las q. de congrua substentacion, y especial para respresentar memorablem.te la persona y estado y renombre de aquellos de quien hovieron principio; y considerando que las cosas divididas y apartadas en breve tiempo perecen sin memoria, como la experiencia nos lo ha mostrado y muestra cada dia y quedando juntas y enteras permanece su memoria. As para servicio de Dios, Ntro. Seor, y de sus leyes naturales, como p.r defensa y honra de tal linaje y casa, y p.r los ejemplos y autoridades de los sabios, y antiguos de todas naciones, q. nos dejaron, teniendo p.r cosa muy cierta instituir los tales mayorazgos, instituciones p.r la divisin separam.to de los bienes, y pues as se ha usado acostumbrado hasta agora, de q. se ha seguido grandes bienes, utilidades, laudable memoria honor de Nos, los dichos Antn Recio y Catharina Hernndez, mi mujer por virtud de la facultad q.e para esto tenemos de S. M., escrita en papel, y firmada de su R.1 Nombre, y sellada con su R.1Sello, y refrendada de Fran.co de Erazo, su Secretario, y librada de algunos de su muy alto consejo de q. originalm.te hacemos demostracin, ante el presente Escribano, y testigos de esta carta, y. pa este fin y proposito S. M. nos dio la dicha licencia, y facultad, segn por ella pareca; su tenor es el siguiente: ”R.1 Cedula. Don Felipe, p.r la Gracia de Dios, Rey de Castilla, de Leon, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdea, de Cordoba, de Crcega, de Murcia, de Jaen, de los Algarves, de Algecira, de Gibraltar, de las islas de Canarias, de las Indias, Islas, y Tierra firme del mar Ocano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoa, y de Brabante, Milan, Conde de Flandes y Tirol, & Por cuanto p.r parte de Vos, Anton Recio, vecino de la Villa de S. Cristoval de la Habana, de la Isla de Cuba, me ha sido hecha relacion q.vos sois uno de los primeros pobladores de ella, que nos habeis servido en todo lo que se ha ofrecido, especialmente contra Franceses, como de ello nos haba constado por informacin q.e se haba presentado en el nuestro Consejo de las Indias, y p.r estar avecindado en la dicha Isla, y tener en ella haciendas y grangeras en cantidad de veinte mil ducados querades hacer instituir Mayorazgo de ellos en Juan Recio, vuestro hijo, con las clausulas, vinculos, sumisiones, restituciones, penas, fuerzas, firmeza, y otras cosas q.e vos ordenasedes, suplicndome os diese licencia pa ello, como la mi Merced fuese; Yo, acatando lo que nos habeis servido, y nos serviris de aqu adelante, porq.e de vuestra persona, y casa, quede memoria, tvelo p.r bien, por la presente, de nuestro propio motu, y cierta ciencia, y podero Real absoluto de que esta parte queremos usar y

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 12\ 12\ 12\ 12\ 12\ usaremos, como Rey y Seor natural, no reconociente superior en lo temporal. Damos y licencia y facultad, vos, el dicho Anton Recio, pa q.e de los bienes muebles y raices, y semovientes, juros, ventas, y heredamientos, y casas, y otros cualesquier bienes, que al presente teneis,y de aqu adelante tuviredes, de la parte que de ellos os pareciere, podais hacer, instruir Mayorazgo en vuestra vida, al tiempo de vuestro fallecimiento por vuestro testamento, postrimera voluntad, por va de donacion entre vivos, por causa de muerte, p.r otra manda, institucion que quisieredes, por cualquiera va desposicion dejar y traspasar los dichos bienes p.r va de ttulo de Mayorazgo en el dicho vuestro hijo, y en sus descendientes: y falta de los dichos la persona personas que quisieredes, y por bien tuvieredes, segun y como, y por la disposicion de vuestro testamento, mandas, donaciones, ordenredes y dispusiredes con los vnculos, reglas, modos instituciones, restituciones, sobstituciones, vedamientos, sumisiones, penas, y fuerzas, y firmezas, y otras cosas q.e vos pusiredes, y quisiredes poner en dicho Mayorazgo, que por vos fuere hecho, y ordenado, y mandado, establecido, instituido, y dejado; pa q. de all adelante los dichos bienes de que as hicieredes el dicho Mayorazgo, sean habidos p.rbienes de Mayorazgo inalienables, indivisible, pa q. p.r causa alguna que sea, ser pueda, necesaria, voluntaria, lucrativa, onerosa, ni obra pa, ni dote ni donacion propternup-cias, no se pueda vender, dar, donar, trocar, cambiar, enagenar, ni empear, p.r el dicho vuestro hijo, en quien assi hiciredes el dicho Mayorazgo, ni p.r sus descendientes, ni p.r otra persona personas, que sucedieren en l p.r virtud de esta nuestra carta de licencia, poder y autoridad, q. para ello vos damos agora, ni de aqu adelante p.rtiempo alguno para siempre jamas. Por manera q. el dicho vuestro hijo, y descendientes, y personas, los hayan y tengan por bienes de Mayorazgo, enalienables, indivisibles, sujetos restitucion, segn y de la manera que por vos fuere hecho, ordenado y mandado, establecido instituido, y dejado en el dicho Mayorazgo, con las mismas clausulas, y sumisiones, condiciones, restituciones, instituciones, modos, penas, fuerzas, y firmezas q. en el dcho. Mayorazgo p.r vos hecho, fuere contenido, vos quisiredes poner,y pusiredes los bienes al tiempo q. p.r virtud de sta nuestra carta los metiredes, vincularedes, despues en cualquier tiempo que quisiredes, y p.r bien tuviredes, y pa q. vos el dicho Anton Recio, como dicho es, en vuestra vida, al tiempo de vuestro fallecim.to, cada y cuando que quisiredes, p.r bien tuviredes, podais quitar y acrescentar, corregir, revocar, enmendar el dicho Mayorazgo los vnculos, condiciones con que lo hiciredes en todo, de parte de ello, y deshacerlo, y tornarlo hacer, instituir de nuevo, cada, y cuando que quisiredes, p.r bien tuviredes, una muchas veces, cada cosa, parte de ello, vuestra libre voluntad, que nos d nuestra cierta ciencia, propio motu, podero Real absoluto de que en sta parte queremos usar, usamos como de derecho es, lo aproba-

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /13 /13 /13 /13 /13 mos, tenemos p.r firme, voto, grato, estable, y valedero, para ahora y para siempre jamas desde ahora habemos propuesto en sta nuestra carta el dicho Mayorazgo, que asi hiciredes y ordenredes, como si de palabra palabra aqu fuese puesto inserto, incorporado, y lo confirmamos, loamos, y aprobamos, habemos p.r firme, bueno y valedero, pa ahora y siempre jamas, segun y como con las condiciones, vnculos y firmezas, clausulas y posturas, derogaciones, sumisiones, penas y restituciones, en el dicho Mayorazgo p.r vos fecho, declarado y otorgado, fueren y seran, puestos y contenidos, y suplimos todos y cualesquier defectos, y obstculos, impedimentos y otras cualesquiera cosas, asi de fecho, como de derecho, de forma, orden, substancia, y solemnidad, q. pa validacion, y corroboracion de sta nuestra carta; y de lo q. p.r virtud de ella hiciredes y otorgredes, y de cada cosa y parte de ello se requiere y es necesario, y cumplidero de suplir, con tanto que seais obligado de dejar, y dejeis, los otros vuestros hijos legtimos que teneis tuviredes de aqu adelante en quien vos subsediere el dicho Mayorazgo alimentos, aunque no sea tanta cantidad cuanto les poda pertenecer de sus legtimas. Y otro si; es nuestra merced y voluntad, y mandamos que si el dicho vuestro hijo y sus descend.tes, y person.s en quien.s asi hiciredes el dho. Mayorazgo cometiera cualquiera, cualesquier crimen.s delitos p.r q.e deban de perder sus bienes cualquiera parte de ellos, quien p.r sentencia disposicion del dro., por otra cualquier causa q.e los dichos bienes de q.e hiciredes el dho. Mayorazgo, no puedan ser perdidos ni pierdan, conforme lo susodicho, antes en tal caso vengan p.r ste mismo hecho aquel aquellas personas p.r q.n p.rvuestra disposicion viniredes, pertenecieren, si el dho. consig.te muriera sin cometer el dho. delito la hora antes de q. lo cometiera, excepto si las tales personas cometieren delito de hereja, crimen Lese Majestatis, el pecado nefando contra natura q. en cualquiera de los dhos. casos queremos y mandamos que los hayan perdido, y pierdan, bien as como sino fueran bienes de Mayorazgo. E Otro si: con tanto q. los dhos. bienes de q. asi hiciredes el dho. Mayorazgo sean vuestros proprios, p.r q. nuestra vluntad no es perjudicar en el susodicho Nuestra Corona Real, ni otro tercero alguno, lo cual todo, queremos mandamos, y es nuestra voluntad q. asi se haga y cumpla, no embargante la ley q. dice; q. el q. tuviere hijos hijas legtimas solam.te pueda mandar p.r su nima el quinto de sus bienes, y mejorar uno de sus hijos, Nieto en el tercio de ellos, y las otras leyes que dicen q. el padre ni la madre no puedan privar sus hijos de la legtima q. les pertenece de sus bienes, ni les ponen condicion, ni gravamen alguno, salvo si los desheredaren p.r las causas de dro. premisas, y asi mismo sin embargo, de otras cualesquier leyes, fueros y derechos, pragmticas, sanciones de estos nuestros reynos, especiales y generales, fechas en cortes fuera de ellas, aunq.e de cada una de ellas debiese ser fecha espresa y especial mencion, q. Nos, p.r la presente del dicho nuestro propio motu, y

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 14\ 14\ 14\ 14\ 14\ cierta ciencia y podero Real absoluto, de que en esta parte queremos usar y usamos, teniendo aqu por insertas incorporadas las dchas. leyes, y cada una de ellas, dispensamos con ellas, y con cada una de ellas, y las abrogamos, y derogamos, casamos y anulamos, y damos p.r ningunas y de ningun valor, y efecto, en cuanto esto toca, y atae, y ataer pueda en cualquier manera, quedando en su fuerza, y vigor, pa en lo mas adelante, y p.r sta nuestra carta encargamos al Serensimo Prncipe D.n Carlos, nuestro muy caro y amado hijo, y mandamos los Infantes, prelados, duques, marqueses, condes, y ricoshomes, priores de las ordenes, comendadores, Sub-comendadores, alcaydes de los Castillos, Casas fuertes y llanas, y los del nuestro Consejo, Presidente, y Oidores de las nuestras Audiencias, Alcaldes, alguaciles de la nuestra casa, y corte y Chancillera y todos los Corregidores, asistentes y Gobernadores, Alcaldes, alguaciles, marinos y otros Jueces y Justicias, y otras cualesquier de todas las ciudades, villas y lugares de estos nuestro reynos y Seoros, y de las dichas nuestras Indias, islas y Tierra firme del mar Ocano, as los q. agora son, como los que sern de ahora en adelante, guarden, y hagan guardar y cumplir vos el dicho Anton Recio y al dicho Juan Recio vuestro hijo en quien hicieredes el dicho Mayorazgo, y subsesores, sta merced, licencia, poder y facultad, q. Nos. vos damos para la hacer todo lo q. p.r virtud, y conforme ello hiciredes, instituyredes, y ordenredes en todo, y p.r todo, segun q. en sta nuestra carta de privilegio y confirmacin, y del Mayorazgo, q. p.r virtud de ella hiciredes; mando los nuestros contadores, Escribano mayor de los nuestros privilegios, y confirmaciones, y los otros oficiales q. estan la Tabla de los nuestros Sellos, q. os den, libren, pasen y sellen, la mas fuerte, y firme, y bastante que les pidiredes, y menester hubiredes—Dada en Madrid, veinte y cinco de Enero, de mil quinientos y sesenta y ocho aos.—Yo el Rey.—Yo Francisco Erazo, Secretario de S. M. Real, la fice escribir p.r Su mandado.—El Dr. Vasques.—El Dr. Luis de Molina.—El Licdo.Salas.—El Dr. Aguilera.—El Dr. De Villafama.—Registrada .—Ochoa de Luyando, Chanciller.—Martn de Raymon.”Captulo III Agrega Antn Recio otras fincas al Mayorazgo, y lo insinan ritualmente sus fundadores a la justicia ordinariaComo el Rey concedi a los fundadores de este Mayorazgo, la facultad de aumentarlo hasta su muerte, adquirieron varios bienes con que hacerlo, usando de ella, otorgaron nuevo instrumento de agregacin; y sin embargo

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /15 /15 /15 /15 /15 de que la licencia y aprobacin Real los exima del requisito de insinuarla ante Juez competente, tuvieron por conveniente hacerlo en esta forma: “E asi mostrada la dicha licencia es facultad de S. M. que de suio va incorporada, y de ella usando, nos, los dichos, Anton Recio, y Catarina Hernandez, su legtima muger, de nuestra propia, agradable, y espontnea voluntad, p.r los respetos y causas aqui declarados otorgamos y conoscemos p.r la mejor via y modo q. de dro. haya lugar, q. damos y donamos, instituimos, hacemos Mayorazgo, y donacin pura y perfecta, irrevocable, q.e es dicha entre vivos, pa siempre jamas, a vos Juan Recio, nuestro hijo, y prohijado p.r mi la dha. Catarina Hernandez, q.e sois presente; el cual dho. Mayorazgo instituimos vinculamos ambos dos, los susodichos marido muger, Yo la dcha. Catarina Hernndez, con licencia, y espreso consentm.to de vos el dcho. Anton Recio mi marido, q. vos pido y demando, pa juntam.te con vos hacer otorgar, vincular ste dho. Mayorazgo, y todo lo q. en esta carta ser declarado: Yo el dho. Anton Recio, q.e lo q. dho. es, soy presente, otorgo, y conosco, q. concedo, y doy licencia y facultad cumplida vos, la dha. Catarina Herd.z, mi mujer, pa junctam.teconmigo hacer otorgar todo lo q. de yuso en esta carta ser contenido; la cual dicha licencia, y lo q. p.r virtud de ella hiciredes. &.*” *Hasta aqu nada ms llega el cuadernito de donde hemos copiado estos captulos, que constaba de 10 hojas en folio, y se conoce eran parte de algn tomo, pues se ven claramente las seales de la encuadernacin. Lo que digo, creo que es tambin de la misma obra de Urrutia. El original consta de 2 hojas en folio sueltas, y las encontr juntas con los dems papeles de que he hecho repetida mencin. La Habana, junio 13 de 1831.— Jos A. de E.

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LIBRO OCT LIBRO OCT LIBRO OCT LIBRO OCT LIBRO OCT A A A A A V V V V V O* O* O* O* O*Cuaderno 13 Del Gobernador don Francisco Carreo.—Del Gobernador don Lorenzo de Cabrera.—Del Gobernador don Juan de Montalvo.—Del Gobernador don Francisco OrejnAOS DE 1577 Y 1578Carreo se recibi por Gobernador de la Isla en La Habana, y en cabildo de 1 de junio de 1577; a cuya continuacin se tom razn del ttulo; est sin fecha por faltar la ltima hoja; y se le concedi el Gobierno por 4 aos. En este ao de 1578, el R. P Presentado, Fr. Diego de Carvajal, del orden de Predicadores, demostr Real cdula en que S. M. le concede la fundacin de un convento de su religin en la villa de La Habana. El cabildo le concedi terreno en la parte occidental de la Plaza de Armas;1 y en el, con limosnas y auxilios se comenz la fbrica, que por entonces se form slo del can o nave principal, a que despus se agreg la de Ntra. Sra. del Rosario. Este fue el primer convento que tuvo la religin de Predicadores en la isla de Cuba, porque aunque en el ao pasado de 520 le concedi S. M. permiso para fundar en la ciudad de Santiago;2 y en el de 24 le hizo al mismo fin donacin de unas casas que tena su real fisco en a misma ciudad,3 no se proporcionaron entonces ni hasta ahora los dems medios necesarios para conseguirlo. *Los documentos que siguen no son sino meros apuntes de una obra que no tengo ninguna duda en creer sea la del Dr. Urrutia.— Echeverra 1.Arrate: cap. 28. 2.Herrera, dc. 2, cap. 5, f. 259. 3.El mismo; lib. 6, cap. 1, f. 175.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /17 /17 /17 /17 /17 Del Gobernador don Lorenzo de CabreraAO DE 1626Don Lorenzo de Cabrera y Corema, caballero del orden de Santiago, fue posesionado en el Gobierno de La Habana y Capitana General de la Isla en 1626.AO DE 1630A fines del ao de 1630, lleg a La Habana el Ldo. don Francisco de Prada, con reservadas rdenes de S. M., y la de que se le diera todo el auxilio que pidiese, y necesitase para su cumplimiento y ejecucin.4 Su primera representacin lo manifest Juez de Residencia del Gobierno de don Lorenzo de Cabrera, en fuerza de los reales despachos, que para ello instruy;5 pero despus de recibido a ella, fue manifestando traer ms armas en su seno, que las que simuladamente introdujo en Troya el caballo griego. Manifest la comisin del Rey,6 para poner en prisin al Gobernador Cabrera, por efecto de la remisin de los navos a Islas; lo que ejecut puntualmente; y la de que el castellano del Morro, Cristbal de Aranda, en caso de no haber llegado don Juan Bitrin de Viamonte, electo Gobernador, gobernase interinamente lo de guerra.7 Comenz la inquisicin sobre averiguar la armazn de negros que el mismo Gobernador haba dado licencia para que se vendiesen en La Habana, y sobre que a consecuencia de carta con que dieron cuenta de ste hecho los oficiales reales de ella, se le cometi particular investigacin8 con insercin de la carta. Le confiri S. M. en otra,9 la averiguacin sobre la prdida de la flota, que tom el enemigo en Matanzas; y la de los destinos en que se consuman y distribuan los Almojarifazgos;10 y finalmente, que hiciese que la casa de Cabildo y crcel.11 Y sobre los navos de Honduras12...* 1 4.Cdula de 28 de junio de 1630, f. 24, lib. 3 de Contadura, y otra de f. 10. 1 5.Hechos en Madrid a 2 de julio de 1630; y se hallan a f. 15, lib. 3 de Contadura 1 6.En cdula de igual fecha, que se halla a f. 11 del mismo libro. 1 7.Cdula de 17 de julio de 1630 a f. 23, lib. 3 de Contadura. 1 8.En otra cdula de la misma fecha que se halla a f. 20 de dicho libro 3 de Contadura, e inserta la carta. 1 9.En otra igual que est a vuelta del f. 23 del mismo lib. 3 de Contadura. 10.Cdula de 28 de junio de 1630, f. 23 de dicho lib. 3 de Contadura. 11.En la de 21 de junio de 1630, f. 21 de dicho lib. 3 de Contadura. 12.Cdula de 2 de julio de 1630, f. 20 de dicho libro. 1 *Hasta aqu nada ms llega este apunte.— E Los puntos suspensivos que en lo adelante se encuentren, corresponden a lugares en blanco o palabras ilegibles que existan en el original, segn aclaracin hecha por el

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 18\ 18\ 18\ 18\ 18\ Del Gobernador don Juan de MontaoAO DE 1656Lleg a La Habana y fue posesionado de su Gobierno, el ao de 1656 el Maestre de Campo, don Juan de Montao, hallando conturbada la Isla, y dems de barlovento con la toma de Jamaica.* Del Gobernador don Francisco OrejnDESDE EL AO DE 1664 HASTA EL DE 1670En el ao de 64 recibi el Gobierno y Capitana General, el Maestre de Campo don Francisco Orejn; y en el mismo se posesion segunda vez del de Cuba, el de igual grado don Pedro de Bayona Villanueva, como se apunt en el anterior captulo. Las hostilidades de los enemigos antes y despus del saqueo de Cuba, requeran nueva y mayor atencin a su Isla; el Rey no se olvid de recomendarla a sus Gobernadores con auxilios y rdenes para lo que deban ejecutar. Trajo Bayona un trozo de tropa, compuesto de doscientos soldados veteranos, con sus oficiales; y municiones de guerra, para fortificar la plaza y sus castillos. Fabric en la boca de su puerto las fortalezas nombradas La Punta, La Estrella y Santa Catalina, y las provey de alguna artillera y municiones. Dentro de la ciudad levant unas murallas con que circunval el convento de S. Francisco, dndole el nombre de castillo; y se dice por tradicin fidedigna, que remiti a la corte diseo de estas fortalezas, en el cual iba retratado el mismo Gobernador puesto a caballo, sobre la muralla... en igual tiempo que su... Orejn, concluyendo ambos el de setenta. Restituyse honorficamente Bayona a la corte, donde obtuvo la distinguida ocupacin de Ayo de los pajes del Rey, que ejerci hasta su muerte. (A continuacin de este apunte, se lee lo siguiente, aunque en diverso pliego):AO DE 1666A la parte de norte de la isla Espaola de Santo Domingo, cerca de la Tierra firme, y en la altura de 20 grados, 30 minutos, yace una pequea isla, cuya latitud comprende slo sesenta leguas, de terreno pedregoso y de montaas, pero frtil y con algunas llanuras a la costa del Sur. Su figura y vista dio causa a que los primeros espaoles que la descubrieron, le diesen Dr. Jos Antonio Echeverra en las copias que han servido para la composicin de esta obra. ( Nota de la Comisin de Publicaciones. ) *Fin de este apunte.— E

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /19 /19 /19 /19 /19 el nombre de Tortuga, por la similitud con que representa el animal de este nombre cuando nada sobre el agua, y por la misma la describi nuestro don Miguel de Barrios13 con este conceptuosa octava: Sale cerca de tierra isla elevada cuya forma Tortuga es perezosa: dganlo cuantos siglos ha que nada sin llegar a la playa deleitosa: De corsarios franceses gobernada; al sur naval, al norte peascosa; en grados veinte est, y treinta minutos con verdes conchas de sabrosos frutos. Haban descubierto los espaoles esta isla, y corran posesionados de ella, aunque sin poblarla; cuando arribaron a ella ciertas galeras, francesas, que salieron con gente de la misma nacin de la isla de S. Cristbal, a fines del siglo dcimo quinto; y hallando en la dicha Tortuga slo diez o doce espaoles, se apoderaron de ella sin resistencia. Trataron los franceses de poblarla, trayendo a ella gentes de su nacin; y aunque los espaoles que aun la habitaban, dieron noticia de ello a las otras islas, y partieron a ella algunas gabarras espaolas, con intento de desalojarlos, pudieron retirados permanecer en su custodia, hasta el retiro de aquellas. Acogironse al Gobernador de S. Cristbal, quien los auxili con tropa y un oficial que los gobernase y defendiese en calidad de Gobernador; y sobre este pie fortificaron la isla, por si volvan a invadirlos los espaoles. No tardaron mucho en ejecutarlo, con el nmero de ochocientos hombres, a tiempo que la mayor parte de su gente se hallaba fuera de la Isla; pero aunque en la primera empresa quedaron vencedores de la principal fortificacin, fueron sorprendidos nocturnamente, y muertos los ms. Se retiraron los restantes a la Espaola; y desde este hecho qued por los franceses, poseyndola sus Gobernadores como dueos absolutos de ella. En mil seiscientos sesenta y cuatro la compaa francesa de occidente, tom posesin de la mencionada isla de la Tortuga;14 y puso por su Gobernador a... Orejn, plantndola para s con sus comisarios y criados. El objeto de esta compaa fue establecer desde la Tortuga un comercio clandestino con las dems naciones, a emulacin del que hacan los holandeses desde Curazao ; pero habiendo comenzado a establecerle al fiado, y no correspondindole los deudores, se vio en quebranto y necesidad de retirar sus comisarios, criados, y efectos; dejando la isla que continu, como 13.Don Miguel de Barrios en la descripcin de las islas del mar Atlntico y de Amrica, que corre al principio del librillo annimo, titulado, Piratas de Amrica 14.El librillo annimo titulado Piratas de Amrica parte 1, cap. 2.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 20\ 20\ 20\ 20\ 20\ antes, al mando de sus Gobernadores. Al abrigo de esta isla y su Gobierno, situaron tambin los franceses, algunas cortas poblaciones en las costas ms inmediatas y occidentales de la isla Espaola, poniendo en ellas algunos plantadores,15 que sobre aquel abrigo, la despoblacin de ella, y descuido de los espaoles, fueron fomentndose; hasta levantar orgullo contra la misma mano que los exalt, e intentar auxiliarse de los holandeses; mas fueron subyugados por el Gobernador de la Tortuga, bajo cuya direccin continuaron apoderndose de aquella parte de la Isla, hasta hacerse dueo de lo mejor de ella, como lo son hoy. Hechos, pues, a un espritu los ingleses de Jamaica, los franceses de la Tortuga y parte de la Espaola, comenzaron a piratear los puertos y embarcaciones espaoles. Pedro denominado el Grande francs, natural de Diapa fue el primer pirata que inquiet los mares. (En el margen de la primera pgina de este apuntamiento, se lee lo siguiente:) Desde el ao de 1526, dice Herrera, (dc. 3, lib. 10, cap. 9) q.e se mandaron hacer algun.s fortificaciones en las Indias; asi pa defensa contra los Indios, como de la marina, p.r q.e los corsarios franceses comenzaban inquietarlas.”Cuaderno (s. n.)16Comprende una clara relacin del saqueo que padeci la villa del Puerto del Prncipe, por el pirata francs Juan Morgan, en el ao de 1668Por este tiempo insultaba los mares de Amrica el pirata Juan Morgan, hombre atrevido, y que adaptado en su natural a las furtivas adquisiciones de piratera, se destin a esta criminosa carrera. No salimos por fiadores de la verdad que encierra un librillo annimo17 que refiere sus hechos; pero se nos hace verosmil por otras noticias congruentes de la Isla, el insulto que refiere, cometido contra la villa del Puerto del Prncipe, de nuestra isla Fernandina de Cuba, de que tomamos la mayor parte, para su siguiente relacin. Recogiendo Morgan entre los piratas que subyugaban la pequea isla de la Tortuga, parte del terreno occidental de la Espaola, y la de Jamaica; 15.Ibdem, parte 1, cap. 5. 16.A continuacin de la relacin de los piratas de la Tortuga, se encuentra, aunque en distintos pliegos, este captulo. 17.Titulado Piratas de Amrica traducido al espaol del flamenco, por el director de Buena-maison, e impreso en Colonia-Agripina, ao de 1682. Parte 2, cap. 1.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /21 /21 /21 /21 /21 deliber con algunas embarcaciones propias y de stos, pasar a la costa del Sur de la isla de Cuba, a utilizar sus verin.S y reunir en ella todos los que pudiese de la misma profesin. Juntronse en ella hasta doce embarcaciones, asistidas con setecientos hombres, ingleses y franceses; y entrando en concilibulo, confirieron la accin que deban emprender. Atrevironse algunos a proponer el saqueo nocturno de la ciudad y puerto de La Habana; creyndolo posible si podan nocturnamente tomar algunos eclesisticos, y saquear la ciudad, antes que los castillos preparasen su defensa; pero otros de los asistentes que haban estado prisioneros en esta ciudad, persuadieron imposible la empresa, que deban establecer, segn su situacin, por el Surgidero de Bataban. Y con este conocimiento trataron de acordar otra resolucin. Corra con crdito de rica la villa del Puerto del Prncipe, por refundirse en ella algunos caudales que conducan de La Habana en retorno de sus corambres y efectos; y uno de sus piratas que expuso tener conocimiento de su territorio, virti el proyecto de su saqueo. Aceptse como... por Morgan y sus principales jefes, y navegando hacia ella anclaron las embarcaciones en su puerto real de St. Mara, en dicha costa del Sur; en el cual, arrojndose al agua un espaol que tenan prisionero, sali a tierra, y march para la villa distante 14 leguas. Lleg a ella con aquella celeridad que acompaa al que huye, y lleva nuevas importantes, y dando aviso a los vecinos, les comunic las intenciones de los piratas. Conmovise el vecindario y cada uno procur ocultar sus caudales y los muebles que pudieron. El que la gobernaba, (que debera ser el alcalde de primer voto), uni toda la gente que pudo, libre y esclavos, y ocupando con ella los caminos, dispuso se embarazasen con rboles derribados, que ocupando los pasos lo impidiesen al enemigo; y con cerca de ochocientos hombres que haba reunido dispuso algunas emboscadas que resistiesen su marcha; y con el resto se retir a guardar la villa en la sabana inmediata. Los piratas, luego que hallaron los primeros embarazos en el camino, dejaron su direccin, y tomando por otras sendas, en que no eran esperados, se libraron de las emboscadas, llegando a la sabana donde estaba el cuerpo de la defensa espaola. Acometironles los vecinos que esperaban en tropa de caballo; y formndose los piratas en devolucin de un semicrculo jugaron de una y otra parte las armas con denuedo y valor. Pero despus de algn tiempo que dur la funcin, quedando muerto en el campo el Alcalde Gobernador, con muchos de los suyos, comenzaron a retirarse los naturales desordenadamente, y seguidos de los piratas, fueron los ms muertos antes de poderse ocultar en los bosques: durando esta accin cerca de 4 horas, con algunos muertos y heridos de parte de los piratas. Siguieron stos para la villa en que hallaron una resistencia no esperada; porque los restantes vecinos se defendieron en ella, creyendo impedir el saqueo, hasta encerrarse en sus

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 22\ 22\ 22\ 22\ 22\ casas y ofender a los enemigos por las ventanas. Pero conminados por stos a ser pasados a cuchillo sin distincin, se rindieron a discrecin, esperanzados de que se desalojara la villa con presteza. Seoreados los piratas, encarcelaron en las iglesias a los hombres, mujeres, nios y esclavos, y se ensayaron al saqueo y pillaje dentro del pueblo. Corrieron, despus, por algunos das el terreno y haciendas inmediatas, trayendo continuamente los bienes y personas que hallaban en ellas, con los comestibles, que les brindaron opulentos banquetes. Y no slo no comunicaban los menos apreciables de ellos a los prisioneros encarcelados, que moran miserablemente de hambre, sino que aadiendo afliccin al afligido los castigaban diaria y cruelmente, sin perdonar mujeres ni nios, para que confesasen dnde tenan ocultos sus caudales, haciendo morir con estas tiranas a muchos de ellos. Y luego que concluyeron cuanto les ofreci el pillaje de propia mano, amenazaron a los miserables presos con la nueva estorcin de ser conducidos a Jamaica, si no rediman sus personas, o dejar abrasado el pueblo si no len ranz... ban Convinironse stos en nombrar cuatro que de ellos mismos saliesen, a solicitar medios para dichas contribuciones; pero aunque salieron en su solicitud, volvieron expresando no haber hallado a los suyos; y pidiendo quince das de trmino, par facilitar la contribucin. No desagrad a Morgan el trmino, y parece que estaba en concederlo, cuando llegaron a su presencia algunos de los piratas con varios prisioneros, y entre ellos un negro que conduca cartas. Abrilas Morgan, y hall ser del Gobernador de la ciudad de Santiago de Cuba, que informado de la estrechez en que se hallaba aquel pueblo de su jurisdiccin territorial, prevena a sus vecinos quedar reuniendo tropas para su auxilio; y que procurasen entretener con esperanzas a los piratas mientras poda marchar a escarmentarlos. No se dio por entendido Morgan de esta noticia; pero hizo conducir inmediatamente a los navos, todo lo que se haba recobrado en el pillaje, amenazando de nuevo a los prisioneros para que contribuyesen al rescate del pueblo al da siguiente, bajo la pena de incendiarlos en l. Satisfacieron stos con la imposibilidad de contribuir lo que se les exiga si no se les franqueaba trmino en que solicitarlo; y penetrando Morgan el objeto con que se solicitaba la demora, no tuvo por conveniente concederla. Pidi en subsidio quinientos bueyes o vacas con la correspondiente sal para el beneficio de sus carnes, condicionando su conduccin a bordo de los bajeles, y se le ofreci su cumplimiento. Pero recelando siempre el socorro ofrecido por el Gobernador de Santiago de Cuba, parti Morgan con su gente para el dicho embarcadero de Sta. Mara, llevando consigo seis principales espaoles por seguro canje de la contribucin del ganado. Al siguiente da concurrieron los vecinos a dicho puerto de Sta. Mara conduciendo el ganado y sal capitulados, en rescate de la villa. Pidieron sus

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /23 /23 /23 /23 /23 seis prisioneros, retenidos hasta esta entrega; pero Morgan, siempre inquieto y en recelo de ser asaltado, les oblig a matar y beneficiar las reses para su ms pronto despacho; y ejecutado, puso en libertad a dichos prisioneros, levando las embarcaciones y retirndose del precitado puerto. Asienta este autor que el saqueo de dicha villa lleg a cerca de cincuenta mil pesos de valor; pero que los piratas no quedaron satisfechos con l, por exceder los costos de su armamento a esta adquisicin.18Si se consideran ciertas las dems hostilidades que el citado librillo refiere, ejecutadas por el mencionado Morgan y otros piratas de que hace mencin, no causar extraeza que subyugasen y hostilizasen a dicha villa. Porque despus de este saqueo refiere haberlo ejecutado de la ciudad de Puerto-Belo, rindiendo sus fortalezas, con muerte de su Gobernador y resistencia del auxilio que les prest el de Panam. La ciudad de PuertoBelo, la de Maracaibo, venciendo a tres navos espaoles que se destinaron a su contencin; la de Panam con mucha parte de Costa Rica; llegando a unirse hasta veinte y siete navos de piratas que hacan desembarcos de 1 500 hombres con otras invasiones que parecen imposibles al poder de unos delincuentes voluntariamente y sin disciplina reunidos a este fin...* 18.(Hay en este lugar al margen la siguiente nota, puesta de otra mano, pues la letra es muy distinta que la del texto): “Esta invasin puede variarse en alguna circunstancia laudatoria a los piratas, o ponderativa del hecho, por ser uno de ellos de quien la sacamos: pero en que la hizo Morgan, tenemos prueba casera, en una nota que se halla del Puerto del Prncipe; y comunicada por persona fidedigna.” Dice: “El comandante Henrique de Morgans de nacion inglesa con 800 hombres desembarc en el hato de S. Pedro, de esta jurisdiccin, p.r la playa que tiene el nombre de los Ingleses el mes de Marzo ao de 1668. Lleg a esta villa el da 29 de dicho mes, que fue Jueves Santo; y se mantuvo hasta el 1 de Abril, en que se retorn sus buques.” Consta esta relacin en el primer folio de los libros de Bautismo de esta Parroquial mayor. Al folio 22 del libro en que se ponen las partidas de entierros, se halla otra autorisada p.r el Beneficiado Guevara, que dice as: “A los 25 de Febrero del 1679 murieron en el ataque d.n Fran.co de Varona y otros: este ataque fue el que prepararon nuestros vecinos los franceses que nos invadieron p.r el p.to de la Guanaja, costa del Norte, y se hizo en las sierras de Cubita cuya abertura es el camino que gua de aquel p.to esta villa, y dista de ella 7 leguas, al tiempo de retirarse, p.r q.e la invasion sucedi 23 del mes citado, dia Jueves como la antecedente”. Es copia exacta. La Habana julio 13 de 1830. Jos A. de Echeverra Puede verse para mayor seguridad el original de las notas antecedentes en la pgina de enfrente, lo encontr entre los dos pliegos de la relacin copiada. *Hasta aqu nada ms llegan los dos pliegos que contienen esta relacin, que induce a creer fuese ms larga, el estar dichos pliegos descosidos, y no acabar el ltimo de ellos en punto final.— E

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 24\ 24\ 24\ 24\ 24\Cuaderno 14 Del Gobernador, Maestre de Campo, don Francisco de Ledesma.DESDE 1670 HASTA 1680I. El siguiente ao de setenta se renovaron ambos Gobiernos. El Maestre de Campo don Francisco de Ledesma, se proporcion del de La Habana, y el Sargento Mayor don Andrs de Magaa del de Cuba. Haba ste servido la sargenta mayor de la plaza de Puerto Rico, y obtena la castellana del Morro de La Habana, cuando fue electo para Cuba. Las minas del Cobre, por falta del administrador Juan Snchez, se haban puesto en asiento, con calidad de contribuir cada asentista dos mil pesos de cobre anualmente a S. M., por su beneficio, y el del servicio de los negros del Rey; pero su resulta fue sacar escoria con superdicie de cobre; de suerte que adems de mermar la mitad al tiempo de su fundicin, no quedaba con provecho la artillera. Conceptu la corte que este defecto provendra de la poca atencin que el Gobernador de La Habana poda aplicar desde esta distancia el cultivo de ellas; e inhibindole de su superintendencia, la confiri al Gobierno de Cuba, con total independencia de la Capitana General,19 y objeto que como de ms inmediata residencia a las minas, celase con mayor vigilancia su perfecto cultivo. Pero ellas continuaron en su decadencia hasta la total dejacin de su cultivo. II.Consecuente con ello ces la fundicin en La Habana, y habindose costeado de Real Hacienda un sitio para sta en la orilla de la marina, y a corta distancia del Castillo de la Fuerza, con paredes, alguna habitacin y una caera del agua que se trae de la Chorrera, propuso su Gobernador al Rey, formar en este sitio cuarteles para la tropa que careca de ellos. No tuvo efecto en aquel pronto, por no ir instruido el informe de las circunstancias y claridad necesaria, mandando por ello S. M. que se formalizase;20pero verificado se hizo efectuar la construccin de dicho cuartel que es el de Dragones. III. A los dos aos despus y en el de 73 la Reina Gobernadora dispuso la total cesacin de estas minas por su corto rendimiento, y a este fin confiri la comisin necesaria al Ldo. don Antonio Ortiz de Matienzo, Auditor General de La Habana.21 Prevnole que fenecidas otras comisiones con 19.Consta de Real cdula de 30 de mayo de 1670 que se halla a f. 154 del lib. 2, del oficio de Gobierno. 20.En cdula de 29 de septiembre de 1670, que se halla a f. 34 del lib. 3, del oficio de Gobierno. 21.En cdula de 18 de abril de 1673, se halla a f. 71, lib. 3, del oficio de Gobierno.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /25 /25 /25 /25 /25 que se hallaba para Florida, reconociese el estado de estas minas; tomase cuenta a los administradores de ellas, y que separando de su labor los doscientos y setenta esclavos que se compraron con Real Hacienda para ellas, los vendiese, o concertase con ellos mismos su libertad, dando el precio de su esclavitud a los plazos ms breves que pudiera ajustar. Pas efectivamente a Cuba gobernndola Magaa, y en cumplimiento de su comisin, ajust la libertad con la mayor parte de esclavos, que proporcionaron el precio de ella, quedando libertinos, y siendo origen al pueblo que con nombre de Ntra. Sra. Del Cobre se conserva en el mismo sitio de las minas. IV. Haba por este tiempo propuesto a la Corte el Capitn General don Francisco de Ledesma, la necesidad que conceptuaba de amurallar La Habana, para su mejor defensa, proponiendo que con el costo anual de veinte mil pesos a la Real Hacienda, y auxilios de materiales que ofrecan los vecinos, se podra efectuar en tres o cuatro aos. Aprob el Rey tan importante proyecto, y a este fin previno en real cdula de 18 de abril de 167322 que se trajese de Mjico anualmente este caudal, con el dems situado de la Isla; y para facilitar ms la obra, remiti S. M. cien quintales de hierro, y cincuenta de acero, con que se hiciesen las herramientas necesarias. Concedi igualmente que para peones de la muralla se trajesen algunos negros de los de dichas minas que no se haban libertado; y que cincuenta de stos se llevasen para la obra del Castillo de Florida23,que se construa por este tiempo. Este fin tuvo por entonces el importante beneficio de las minas, tiles a la Monarqua e Isla, de tan superior cobre por su fondo de oro, que slo conceden igualdad a las de Mechoacan; pero desgraciadas en su labor, segn comprendo, por costosas, y no exactamente atendidas, pues hallamos recomendada su utilidad, cuando fueron administradas por Juan Snchez de Moya. V. Padeci tambin Cuba durante el Gobierno de Magaa, un formidable temblor, que perjudic mucho sus edificios; y el cual se conserva en la tradicin de sus vecinos con el anlogo del “Temblor grande”. Ocurri asimismo en l el memorable caso de Juragua, en que los franceses se mataron unos a otros. Concluy Magaa su Gobierno en 1678; y entregndolo a su sucesor don Francisco de la Guerra y de la Vega, que haba ejercido el Gobierno y Capitana General de la provincia de la Florida, se retir a Madrid, donde falleci, perdida la vista. 22.Se halla a f. 71, lib. 3 del oficio de Gobierno. 23.Consta de real cdula de 23 de enero de 1674, que est a f. 88 de dicho lib. 3, del oficio de Gobierno. Es copia exacta. Habana, 16 de junio.— Jos A. de E

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 26\ 26\ 26\ 26\ 26\ Del gobernador, Maestre de Campo, don Jos Fernndez de CrdobaAO DE 1680El Maestre de Campo don Jos Fernndez de Crdoba Ponce de Len, Caballero de Calatrava, del Consejo Secreto de S. M. en Lombardia, fue posesionado del Gobierno y Capitana General de La Habana en 1680.* Del Sargento Mayor don Gil Correoso CatalnAO DE 1683En 1683 el sargento mayor don Gil Correoso Cataln, tom posesin del Gobierno de Cuba. Adelant en su Gobierno la obra del Castillo de la ciudad, y la coron de alguna artillera. Para estrenarla, fingi un rebato, que conspir tambin a impedir la representacin de una comedia mal sabida. Acabada la loa de sta, dispuso apareciese un expreso del Morro, dando aviso de novedad de enemigos, e inmediatamente mand hacer la sea de rebato con la formalidad de can, caja y clarn. A tan impensado accidente se conturb en extremo el concurso; par en tragedia verdadera la trgica representacin, saliendo todos sin orden, y con las consecuencias que son secuela de iguales atentados. Estos desaciertos pusieron a la corte en necesidad de pesquisar formalmente su Gobierno, y pasando el Dr don Toms Pizarro Corts a servir la plaza de oidor que se le haba conferido en la Real Audiencia de Guadalajara, se le cometi esta diligencia. Lleg a Cuba el ao de 86 y comenz... Pendiente la causa destin por arresto del Gobernador la ciudad de Baracoa donde se mantuvo mientras dur la causa desde fines de dicho ao. Durante su pesquisa continu el gobierno poltico, en virtud de real cdula de 14 de junio del mismo ao a cargo del oidor, y el sargento mayor don Alvaro Romero Vanegas el Gobierno militar; reunindose en ste ambos en el ao de 88 con motivo de haberse concluido la pesquisa, y seguir su juez el destino de su plaza de oidor. Por el definitivo de sta fue privado Correoso del empleo; pero apelando al Consejo, se indemniz y revoc la sentencia. Obtuvo la plaza de Teniente de Rey de Santo Domingo; y algunos aos despus ejerci el empleo de Presidente de aquella Audiencia, y Gobernador y Capitn General de ella.* *Fin de este apunte. 13 de julio de 831.— J. A. de E *Hasta aqu dicho apunte, que no es sino un extracto del Gobierno de este Gobernador, segn lo escribi el Obispo Morell en su Relacin de los gobernadores de Cuba. Vase en prueba de esto dicha relacin que existe entre mis manuscritos, continuada por el teniente coronel don Jos Mara Callejas.—13 de julio de 831.— Echeverra

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /27 /27 /27 /27 /27 Del Gobernador don Diego de VianaAO DE 1687Don Diego Antonio de Viana, tom posesin del Gobierno y Capitana General en 1687. Residenci a su antecesor,24 y muri a los principios de su Gobierno. Sirvieron la vacante el Auditor de Guerra, don Manuel de Murguia y Mena, en lo poltico, y el castellano del Morro don Andrs de Munive, en lo militar. Ofrecise competencia entre los dos gobernadores, sobre entender cada uno el conocimiento del Vice-Real Patronato, que declar S. M. en cdula de 20 de mayo del 9825 competer al Gobierno de lo poltico. Del Gobernador, Maestre de Campo, don Severino de ManzanedaAO DE 1689Electo para el Gobierno y Capitana General de La Habana el Maestre de Campo don Severino de Manzaneda, fue recibido por su cabildo en 1689.AO DE 1692En 1692 fue electo para el Gobierno de Cuba, don Cristbal de Somosa; pero no vino a servirlo. Se subrog en su lugar a don Sebastin de Arencibia Ysasy; posesionado en el ao de 93.AO DE 1695Concluido el Gobierno de Manzaneda en 1695 fue promovido al Gobierno y Presidencia de Sto. Domingo, que pas inmediatamente a servir. Del Gobernador D. Diego de CrdobaAO DE 1695En 1695 fue recibido al Gobierno y Capitana General, don Diego de Crdoba. Al mismo tiempo se haba nombrado para el Gobierno de Cuba al Capitn de Caballos don Francisco Gutirrez Termin, quien falleci antes de salir de Europa. 24.Consta de real cdula de 13 de agosto de 1688. 25.Se halla al f. 234 del lib. 1, del oficio de Gobierno.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 28\ 28\ 28\ 28\ 28\AO DE 1698Sigui el castellano del Morro don Mateo Palacio Saldurtum; que aunque se le despidi Real Ttulo desde el ao de 96 no tom la posesin del Gobierno de Cuba hasta el de 98. Gobern poco ms de un ao, falleciendo a fines del 99. Gobernaron la vacante, el sargento mayor, don Mateo de Hechavarra y Elguesua, por lo militar; y en vacante de Auditor, los Alcaldes ordinarios, por lo poltico, hasta el ao de 700.AO DE 1700Desde ste continu la interinatura, unidas ambas jurisdicciones, el Ayudante de Teniente de Maestre de Campo General, don Jos Correoso Cataln, nombrado para este efecto por el Presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo, don Severino de Manzaneda. Pero no dur el Gobierno de ste un ao, porque a fines del mismo de 700 lleg a Cuba, el Capitn don Juan Varn de Chaves, nombrado por el Rey, y fue posesionado en el Gobierno. En su tiempo, y a su instancia, concedi S. M. a la ciudad de Cuba, el ttulo de “Muy noble y leal”. Del Gobernador don Pedro BentezAOS DE 1702 A 1705I. Relmpago fue el Gobierno de don Pedro Nicols Bentez de Lugo, Maestre de Campo y gentil hombre de S. A. el elector de Baviera; pero relmpago que produjo centellas capaces de incendiar la ciudad, a no mediar la cordura y celo de algunos ministros de ella. En poco ms de dos meses, le posesion de la Capitana General su antecesor don Diego de Crdoba; abri la residencia de ste que traa cometida;26 adoleci gravemente, subdelegando la conclusin de esta residencia en su Auditor de Guerra, Ldo. don Nicols Chirinos Bandebal; y reagravada la enfermedad lleg al ltimo trance de su vida el tres de diciembre de 1702. II. Esta leve apariencia de Gobierno atrajo una vacante memorable por la competencia que subsigui, entre el castellano del Morro, y Sargento Mayor de la plaza sobre el mando militar. El Ldo. Chirinos, electo ya oidor de Santo Domingo, provey inmediatamente auto, previniendo a la ciudad su debida sucesin en lo poltico, y la que corresponda al castellano del Morro don Luis Chacn por lo militar conforme a la ley 10, ttulo 11, lib. 3 de nuestra indiana recopilacin, y a la cdula particular de 26 de septiem26.Por cdula de 11 de junio de 1702, que se halla tomada razn en el cabildo de 6 de octubre de dicho ao.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /29 /29 /29 /29 /29 bre de 1615. Participse al cabildo estando en Ayuntamiento, el siguiente da cuatro; y aunque admiti llanamente la subcesin poltica en el Auditor, no accedi a la militar en el castellano. La causa naci de que en el mismo cabildo haba producido un escrito el Sargento Mayor don Lorenzo de Prada y Carvajal, pretendiendo que le competa esta clase de Gobierno, y contradiciendo la posesin de l, al dicho castellano. III. Fundaba Prada su derecho en la exclusiva de Chacn, sobre el principio de que inhbil ste a suceder por las disposiciones particulares, citadas,... en el Sargento Mayor por la general de la ley...27 ttulo... libro... llama a stos en las vacantes; y para... tarlo, le objetaba nulidad en el ttulo y posesin de la castellana. Aleg que dicha Comandancia del Morro se le concedi por futura desde el ao de seiscientos noventa y dos, y que hasta diez aos despus no haba pasado a servirla. Que entonces lo hizo sin los requisitos de pase por el Supremo Consejo de Indias, ni otra alguna disposicin que subsanase aquella demora, pues aun no haba trado la licencia ordinaria que se daba a todos los militares para pasar a estos reinos. Que en el intermedio de su despacho... haba alcanzado del Soberano de Espaa el Sr. don Felipe V el animoso, y promulgando rdenes derogando las fe...ras anteriormente dadas en cuya clase y derogacin se comprenda la de Chacn; concluyendo en que por estas causas era viciosa su posesin, y no deba tenerse por legtimo castellano; que no sindolo deba recaer en l el Gobierno conforme a dicha ley general de Indias; y no se olvid de la preexcelencia de su grado, y que Chacn slo gozaba el de Capitn de Corazas; cuando la sucesin concedida a los castellanos del Morro, haba previsto el de Maestre de Campo, de que gozaron sus antecesores. IV. La ciudad conceptu de grave peso estas razones, y habiendo conferido sobre ellas tuvo por de mejor derecho al Sargento Mayor. En su consecuencia acord recibirlo al Gobierno Militar, y se le mand participar para que concurriese con el Auditor a recibir la posesin; reservando disponer otra cosa, si a ste pareciese ms justa. Vinieron ambos al mismo cabildo, y aceptado el juramento debido, quedaron posesionados del mando poltico y militar; expidindose las rdenes respectivas para que constase, y se diesen a conocer en el pueblo. Bien observ el Auditor la novedad de recibirse al Sargento Mayor y no al castellano; pero dict la presidencia su... hasta instruirse de la causa y auto... y mando en que... que haba prevenido en su auto. Con este objeto luego que se concluy el acto y polticas de estilo, reconoci lo actuado en Cabildo, y mand citar a extraordinario en aquella tarde. V. Congregados en Ayuntamiento recomend Chirinos la novedad de haberse antepuesto el Sargento Mayor al Castellano. Las rdenes expresivas y terminantes de S. M. para el caso a favor del segundo, de que no 27.Los nmeros de la ley, ttulo y libro estn en blanco.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 30\ 30\ 30\ 30\ 30\ podan desentenderse sin pisar la raya de la desobediencia, ponder la justa real indignacin que atraeran sobre s, por un procedimiento opuesto a la soberana voluntad, ley inviolable para sus fieles vasallos; y concluy, en que por su ministerio, y por la reserva que a su dictamen se haba clausulado en el Cabildo de aquella maana, se hallaba en la necesidad de esforzar la razn y obediencia, para que aqulla recibiese la enmienda de lo sabio, en lo que lo desconoci lo hombre; y sta recobrase en la pronta reposicin, lo que haba perdido en la ejecucin. Pero los capitulares que haban hecho suya la causa ajena, con la imparticin de sus sufragios; y al concepto de la justicia ajena, agregaban el pudor de corregirse en el mismo da; difirieron para el siguiente la resolucin en que sera ms discutida y premeditada. VI Esta deferencia par en ...mp... tida... en mayor expectacin y necesidad de esforzar su partido. A la sombra de la noche se desvelaron los esfuerzos, estudiaron razones, consultaron dudas, revolvieron libros, y recomendaron respetos; y el Sargento Mayor que vea en el Auditor unida la autoridad, la ciencia, y el empeo por su rival, trabaj en ella nuevo escrito, que producir en el Cabildo siguiente. Dividise el comn en parcialidades que movidas al aire de respetos, o de conceptuada justicia, rompa como el mar en olas que anuncian la inquietud de su centro; y pasando de la razn a las razones, se vio a la luz del da conturbada la ciudad, y no sin probable peligro de perniciosos efectos. VII. Con este despertador se uni temprano su justicia y regimiento, en el cual recomend y esforz su Gobernador poltico, con nuevas y elocuentes razones, las que haba expuesto la tarde antes. Se ley el primer escrito de Prada, y otro que present en el acto, trabajado la noche antes, en que ameritaba ms la nulidad que ya haba opuesto al Castellano. Indeciso el xito, labraban los fundamentos del Sargento Mayor contra los esfuerzos del castellano, cuando avis el portero que el Ilmo. Diocesano peda licencia para entrar en la sala, concedisele, y se le recibi con las cortesas debidas a su dignidad y carcter. El Sargento Mayor que aun haca del Gobierno militar, y vigilante, observ esta novedad; lleg hasta la puerta con su Ilma.; y al recibirle, pidi licencia de acompaarle, y fue igualmente recibido VIII. Tomados asientos, expuso el celoso pastor su indiferencia y abstraccin de todo acto de ingresin a la eleccin capitular, como ajena de su ministerio y estado. Que slo le haba movido y traa a aquella demostracin, la obligacin de ministro del Rey, y de atender a la quietud del pblico; el cual se hallaba conturbado y en peligro de perderse, por las parcialidades que haban causado los pretendientes. Que como ministro, requera y exhortaba a aquel Ayuntamiento a la debida obediencia y cumplimiento de las rdenes del Rey, abstrayndose del objeto a que favoreciesen; y como pastor suplicaba la pronta deliberacin para que con ella cesasen las pretensiones, y se aquietase el comn, antes que las parcialidades se en-

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /31 /31 /31 /31 /31 cendiesen en el fuego a que corren propensas. Prada neg la conmocin del pueblo, atribuyndola a sola novedad de la plebe, sin peligrosas resultas; y esforz verbalmente su derecho. IX. El Presidente Chirinos satisfizo por el cuerpo al meritsimo diocesano, conocindose obligado al celo y oficio paternal con que como ministro de la alta... esforzado en el servicio de S. M. y... miento... Asegur que ni trataban ni deseaban otra cosa que conciliar uno y otro objeto, y que con este preciso fin se trabajaba. Y saliendo de la cuadra el Sargento Mayor se le leyeron a Su Ilma. los cabildos y fundamentos expuestos, y premeditados en ellos, para su perfecta instruccin, y que concurriese con su buen celo al Real Servicio. Era todo el Aquiles que sostena a Prada la nulidad de la castellana del Morro; y por ms que el Ldo. Chirinos haba recomendado el servicio autorizado y legtimo con que se hallaba en ella, y cuya posesin le favoreca para no ser despojado mientras con ms conocimiento no se tratase de la propiedad por quien y donde corresponda; no haba declinado su fuerza en el concepto del Ayuntamiento. X. Con este motivo procur el Presidente tirar la herida al lugar en que estaba reservada su mortalidad. Pidise el real ttulo de Castellano conferido a Chacn, y se reconoci legtimo. Se mand comparecer al Contador don Martn de Veitia, para que informase si en la Real Contadura de su cargo, se hallaba tomada razn de alguna cdula que pudiese derogar o perjudicar dicho ttulo; habiendo concurrido expuso no haber alguna, antes conspirar las que constaban en sus libros, a la justa causa del castellano, que recomend despidindose. Y notndose ya que esta herida haba desfallecido al inmortal Aquiles, por el... rso semblante que mostraban los capitulares; se determin entrar en votacin, evacuando para ello la pieza capitular el celossimo Sr. Diocesano. Dironse los votos en muchas partes escritos, y en ellos expusieron los Regidores: “Que se cumpliesen las rdenes del Rey, con respecto a que el Auditor y Gob.r poltico, no hallaba nulidad que las impidiese.” XI. Ratific ste su dictamen y confirm la eleccin, reservando su derecho al capitn don Lorenzo de Prada, para que lo dedujera, donde y como le conviniese. Se mand citar al castellano don Luis Chacn, y aceptando el cargo, y hecho el juramento se le puso en posesin del mando militar. Participse a Su Sa. Ilma. para su satisfaccin e inteligencia, y se practicaron las dems formalidades para su reconocimiento oc... d...encia. Serense el pblico, y... slo Prada con haber gobernado las armas un da natural. Mereci finalmente el Auditor Chirinos, que S. M. informado de lo que obr en este caso, le diese gracias28 por Real cdula, fecha en Madrid, a 22 de julio del siguiente ao de tres; y continuaron en el servicio de sus respectivos encargos. 28.Se halla a f. 52 del lib. 13, de Contadura de La Habana.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 32\ 32\ 32\ 32\ 32\AO DE 1703XII. En este mismo ao fue recibido en el empleo de Fiscal de Real Hacienda a don Mateo Luis de Florencia, en virtud de Real ttulo y cdula fechada en Buen Retiro a 21 de mayo de 1689.AO DE 1704En cabildo de 1 de enero de 1704 se recibi de Regidor perpetuo don Jos de Pedroso, por muerte de don Pedro de Pedroso. En cabildo de 28 de febrero de 1704 se recibi y abri carta de don Pedro de Villarin, en que participaba a la ciudad haberlo elegido S. M. por gobernador y Capitn General de La Habana; y la ciudad acord contestarle su gratitud. En cabildo de 17 de junio de 1704, representaron los vecinos, haber venido dos religiosos de Belem, a fundar, por solicitud de S. Ilma, el Sr. Evelino, que les haba dado una casa y huerta, que era til, porque con un solo hospital que haba, no se podan curar vecinos y forasteros; y piden que el cabildo suplique a S. M. licencia para la fundacin. Se reserv para otro cabildo.29En cabildo de 19 de septiembre de 1704, se represent por los vecinos el deseo de fundar colegio de la Compaa de Jess; que el Sr. Evelino propendido, y hchose varias mandas; que su Visitador General el Presidente Manuel Pieiro estaba en Mjico; y que tena facultad para conceder fundaciones; pidiendo nombramiento de comisarios; que le escribiesen y lo tratasen. Se nombr don Andrs Rubio de Villa Real, y a don Baltasar de Soto para todo lo consecuente con la fundacin. (Entre estos apuntes y el siguiente hay ms de medio pliego en blanco). Continuaba el castellano del Morro don Luis Chacn en el Gobierno militar; y por vacante del Teniente de Gobernador, Auditor General, haba recado el poltico en los alcaldes ordinarios, con arreglo a lo prevenido en la ley 12, ttulo 3, 2 de la Recopilacin de estas Indias. Lleg el ltimo de diciembre de 1711; y no habiendo aun noticias de haberse electo Gobernador, se haba tomado amor, y exaltado la codicia al Gobierno poltico anexo a la eleccin de Alcaldes. Con estos motivos se amotinaron las pretensiones para la eleccin del siguiente ao. (Al margen de la primera pgina del cuaderno de donde se copian estos apuntes, hay la siguiente nota): “El Monasterio de S.ta Teresa se llam al principio de Ntra. Sra. de Belen, y Sr. S Jose lo que est en autos de la capellania de mil p.s fundada p.r Feliz Garcia, el siglo pasado; y conviene ps algunas inteligencias.” 29.Concedi S. M. la fundacin de hospital de convalecientes, en cdula fechada en Buen Retiro, a 3 de mayo de 1705, que est a f. 80, lib. 13, de Contadura.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /33 /33 /33 /33 /33 (Y en la penltima esta otra, aunque no he podido ver algunas palabras por estar enteramente radas por la polilla): “El... d.n Fran.co Ramrez Val... a en... Politica de Solrzano lib. 4 cap.3 num.o 45; dice; que sin embargo de las cedulas que dijimos en el ao de 1632; los Obispos de aqui hicieron algunos nombram.tos de colectores: que por cedula de 5 de octubre de 1703, despach S. M. titulo de tal d.n Juan Chirinos, presbitero; que el Obispo no le dio cumplim.to, aunque se sobrecart; y habiendo pasado el negocio justicia, por autos de vista y revista de 9 de diciembre de 723 y 27 Abril de 724, se declar q.e este empleo es del R.1 Patronato, y que se provea segn sus reglas, y en su consecuencia se despach egecutoria Chirinos.”* Del Gobernador, Mariscal de Campo, don Pedro Alvarez Villarn. Influye interinamente don Luis ChacnAO DE 1704Permaneca en La Habana el oidor don Nicols Chirinos Vandebal, sin pasar a servir su plaza, por ser de ms importante servicio la atencin del Gobierno poltico de La Habana. Haba S. M. electo ya para este Gobierno, al Mariscal de Campo don Pedro Alvarez Villarin, primero que con este grado fue electo a l; y anticipndose la noticia a su llegada, recibi la ciudad por febrero del ao siguiente de cuatro, carta del mismo electo, en que le participaba la gracia que haba debido al Rey, y su disposicin a gozarla. Con esta certeza acord el Ayuntamiento contestarla,30 manifestando su complacencia; y el oidor prepararse para su marcha a su destino. (Hasta aqu este apunte; sigue en otra hoja el siguiente). ————— No fue ms feliz, aunque algo ms duradero el Gobierno de don Pedro Alvarez, sucesor nombrado por el Rey, al difunto Bentez. Posesionado en 1704 de la Capitana General, falleci en 1708, renovando el aviso de lo caduco que son las glorias de este mundo. Volvi a caer el Gobierno militar en el castellano del Morro don Luis Chacn... (Hasta aqu dicho apunte que parece deba ser ms extenso, pues este prrafo acaba en una coma; y ste y el anterior son copias de un pliego en folio y a continuacin hay el siguiente apunte.)* ————— *Es copia de un cuadernito en folio, annimo, de 10 hojas; las 5 primeras escritas y las restantes en blanco.—Habana, 16 de julio de 1831.— Echeverra 30.Consta del cabildo de 28 de febrero. *17 de julio de 831.— Echeverra

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 34\ 34\ 34\ 34\ 34\ Todo el tiempo de este Gobierno y vacante continu en Cuba, don Juan varn de Chaves; y hasta 1708 en que habiendo entregado el Gobierno felizmente, pas a la corte; y falleci en ella, electo ya Gobernador de Sto. Domingo. Del Gobernador don Laureano de Torres. Interino don Luis ChacnAO DE 1708En cabildo de 28 de enero de 1708, se recibi por Gobernador y Capitn General al Maestre de Campo don Laureano de Torres y Ayala; con Real ttulo, que dice, que por haber servido en la Fuerza de Araya, provincias de Nueva Espaa, y el Gobierno de Florida exactamente, le confiere el de La Habana por muerte del Mariscal de Campo, don Pedro Alvarez de Villarin, no obstante haberse casado, y tener hijos, que nacieron y se han casado en ella, fecha 28 de noviembre de 1706. En el mismo ao de 8 fue posesionado en el Gobierno de Cuba, el coronel don Jos Canales, caballero de la Orden de Santiago. Mediado el de 10 vino a pesquisarle el Ldo. don Nicols Chirinos Vandebal, oidor de la Real Audiencia de Sto Domingo, por disposicin de Su Alteza. Puso en el Gobierno interino en virtud de Real Cdula de 1 de julio de dicho ao al sargento mayor don Pedro Ferrer, y priv de su propiedad, por definitivo al Gobernador Canales, quien apel al Consejo, y falleci siguiendo su causa. Continu Ferrer la interinatura hasta el ao de 11. En ste lleg a Cuba don Luis Saudo de Anaya, castellano que haba sido del castillo de la Punta de La Habana, y electo Gobernador de aqulla. Posesionado en el ao de 11, sali a la visita de su partido a principios del de 12, y continundola en la villa de Bayamo recibi de mano oculta el 19 de mayo, tan graves heridas, que al siguiente entreg su alma al Creador, dando sepultura a su cuerpo en aquella parroquial. Volvi a ejercer el Gobierno militar su sargento mayor don Pedro Ferrer, y el poltico los alcaldes ordinarios, hasta fines de aquel ao. Desde stos, continu ambas jurisdicciones el Ldo. don Toms Fernndez Prez, Oidor de la Real Audiencia de Sto. Domingo, a quien nombr Su Alteza para el Gobierno interino, cometindole la pesquisa contra los reos de la muerte de Saudo. Dur esta interinatura hasta el siguiente ao de 13 en que se posesion del Gobierno con el ttulo de devoto, por haber costeado algunos adornos en la Catedral y Sagrario de aquella ciudad, y al Santuario de la Caridad del Cobre; y ser obsequioso y reverenciador de los sacerdotes. Justamente se le ha atribuido a este celo y religin, y a la caridad con que socorra a los pobres, el feliz xito de su Gobierno; y que pasando despus a la corte, obtuviese la castellana de la Barra-de-Maracaybo.* Es copia de un pliego suelto.—Habana, y julio 29 de 1831.— J. A. de Echeverra

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /35 /35 /35 /35 /35 Del Gobernador don Vicente RajaAO DE 1715Haban sido muy ruidosas y de temibles consecuencias, las pretensiones que en los aos de dos, y 12 de este siglo, llegaron a dividir la ciudad de La Habana en parcialidades, sobre las interinaturas de sus Gobiernos vacantes; y el Rey, que conoce y estima la importancia de esta plaza, no poda desentenderse de ellas. Con este motivo, habiendo elegido el ao de quince, para dicho Gobierno y Capitana General al Maestre de Campo don Vicente Raja; tuvo por conveniente crear al mismo tiempo la plaza de Teniente de Rey, Cabo subalterno de dicho Gobierno, y conferirla al coronel don Pedro Oliver y Jullano. Librronse los despachos al Gobernador; y para la creacin de dicha plaza de Teniente de Rey, la Real cdula fechada en Buen Retiro a 15 de diciembre de 1715; cuya ejecucin se cometi al electo Gobernador. En sta le dice S. M.: “Haber tenido por conveniente, que en la ciudad de S. Cristbal de la Habana, haya el empleo de Ten.te de Rey, Cabo Subalterno, que p.r la falta, ausencia enfermedad de los Gobernadores, tenga el mando politico y militar de la Plaza, en la misma forma que stos lo tienen, sin la menor diferencia: con cuyo fin ha nombrado pa ste empleo, al coro.l d.n Pedro Oliver y Jullano; y q.e en la prima ocasion que se ofreciese podria servirlo. Que considerando asi-mismo los graves inconvenientes de dividirse las jurisdicciones politica y militar, en vacantes de Gob.r, se habian seguido, p.rlas competencias suscitadas varias veces, particularm.te cuando el ao de 1712 se movi en parcialidades la ciudad, con motivo de las elecciones de Alcaldes ordinarios, (p.r hallarse estos gobernando lo politico) en grave perjuicio de la quietud y seguridad de una Plaza tan importante; y deseando ocurrir al reparo de tan perniciosas consecuencias: Havia resuelto, sobre consulta de la Junta de guerra de Indias del mismo ao; que p.r falta, ausencia enfermedad del Ten.,te de Rey, recaiga el mando poltico y militar de dha. Plaza, en el Castellano del Morro. (Quedando en ste caso mandando el Castillo el Ten.te de l; y en su falta el que le subcediere en grado.)—Que por falta del Casrtellano del Morro, ha de tener todo el mando de la misma forma, el Sarg.to mor. de la Plaza, y p.r su falta de Cap.n de infantera mas antiguo de ella: de suerte que p.r ningun caso se llegue dividir las dos jurisdiccin.s, Poltica y Militar; pr q.e estas han de residir unidas en la persona, que segn la graduacion referida, gobierne la Plaza, como si fuese el mismo Gob.r y Cap.n Gral. Sin diferencia alguna.” Previno tambin S. M. en ella al Gobernador, la publicacin de este despacho, su anotacin en los libros del Cabildo Secular de la ciudad y en las dems partes que le pareciese conveniente, para que sobre su obser-

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 36\ 36\ 36\ 36\ 36\ vancia, no se ofreciera el menor reparo ni competencia. Y finalmente, que de ello remitiese testimonio al Consejo de Indias. Cumpli exactamente el Gobernador con la publicacin y anotaciones, de dicha Real Cdula, conforme se le previene en ella,31 y qued establecida la plaza de Teniente de Rey. En esta subcesin de Gobierno se conciliaron las leyes de Indias, y Ordenanzas de Ejrcito, entonces vigente. Conforme al artculo 9, tt. 1 lib. 3 de stas, corresponda en la vacante, ausencia, o enfermedad de los Gobernadores, la inmediata subcesin a los Tenientes de Rey; y aun por el artculo 5 del mismo ttulo y libro de ellas, subsegua al Teniente de Rey, el Sargento Mayor de la Plaza; se le interpuso el castellano del Morro, por la posesin que gozaban stos en virtud de las precitadas cdulas, ya recopiladas y hechas derecho pblico en la expuesta ley 10, tt. 11 lib. 3 de Indias; y por mayor carcter o grado que regularmente gozaban los castellanos. Goz poco su Gobierno don Vicente Raja, con motivo de una conmocin, que comnmente se denomina en la Isla, “El levantamiento de los isleos”, a causa de haber sido los principales, o ms de ellos, naturales de las Islas Canarias. Determin S. M. estancar el ramo de tabacos de que se haca considerable cultivo en la Isla, y a este fin expidi la Real Cdula de... de...32(Hasta aqu este apunte; en la hoja siguiente hay este otro): Del Gobernador don Gregorio GuazoAO DE 1718El Brigadier don Gregorio Guazo Caldern, caballero de la Orden de Santiago, fue posesionado de la Capitana General en 1718. Trajo rdenes secretas sobre la inquisicin y castigo de los reos motores de la sublevacin o tumulto contra su antecesor don Vicente Raja.AO DE 1719A principios de 1719 entr de Provisor y Vicario General en La Habana, el Ldo. don Pedro Agustn Morell de Santa Cruz, Cannigo doctoral de la Santa Iglesia Metropolitana de Sto. Domingo. (Consta de muchos autos.) (Esto es copia de un pliego en folio y dentro de l haba una cuartilla de papel escrita por ambos lados; en el primero deca as): 31.Consta de diligencias que se hallan sueltas en el fin del lib. 8, de los de la Escribana de Gobierno. Se tom razn... por la Contadura de Real Hacienda, a f. 220 del lib. 13 de sus cdulas; y en el cabildo de... del mismo ao de 15. 32.Se halla a f. 130 del lib. 13 de la Real Contadura.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /37 /37 /37 /37 /37 Por los aos de 25 volvi Guazo a La Habana, con quinientos hombres de expedicin, compuestos de piquetes, y su segundo el Marqus de VillaHermosa; que despus vinieron hasta completar 800. No explic su comisin; pero se crey ser la de Comandante General de las Islas de Barlovento; porque aunque al principio no se descubri despus en cierto lance con el gobernador Martnez, le ofreci comunicarlas; y se observ que desde entonces Martnez le pidi y tom el Santo. Muri Guazo prontamente; y a Villa-Hermosa lo nombraron Gobernador de Cartagena; y la tropa se reparti en piquetes para Cartagena, Portobelo y Panam; y aqu quedaron cinco compaas, que eran las que llamaban las compaas sueltas, fuera del Batalln del Fijo. (Y en el otro lado dice): Don Severino de Manzaneda tom residencia a Viana, lo depuso y mand en partida de registro, quedando l interino. Crdoba se empe por Viana, para tratarlo con libertad; no quiso Manzaneda, y l le ofreci soltarlo. Fue a Espaa Crdoba, obtuvo el Gobierno de La Habana; vino y solt a Viana, y encontrados ste y Manzaneda en una calle, tuvieron sus estocadas, de que qued levemente herido Manzaneda. Este se fue de Presidente interino de Santo Domingo y Viana se fue a Espaa. (Fin).*AO DE 1723El coronel don Carlos de Sucre, que de Sargento Mayor de Cdiz, haba ascendido a la Plaza de Teniente de Rey de Cartagena de Indias, donde gobern interinamente; fue promovido al Gobierno y Capitana de Guerra de Cuba, y recibido en ella, mediado el ao de 23. Gobern felizmente un quinquenio, dejando en la ciudad memorias y afectos, y a doa Antonia Sucre, su hija; que durante su Gobierno cas con don Juan Nez de Castilla, segundo marqus de San Felipe y Santiago. Fue promovido despus de su Gobierno, a la Capitana General de Cuman.**AO DE 173833Concluido el Gobierno del coronel don Pedro Ignacio Ximnez en la ciudad y partido de Santiago de Cuba, le sucedi con Real ttulo el coronel don Francisco Antonio Cagigal de la Vega, posesionado en el a principios del ao 38. Hall aquel Gobierno con las nuevas restricciones en que lo *30 de julio de 1831.— Echeverra **Es copia de dos pliegos en folio. Habana 30 de julio de 1831.— Echeverra 33.Lo que sigue es copia de un pliego en folio, que estaba copiado con otros tres o cuatro blancos.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 38\ 38\ 38\ 38\ 38\ pusieron la subordinacin a la Capitana General, ampliada en la cdula del ao anterior, y la segregacin de la villa de Puerto del Prncipe incorporada al de La Habana. Y apenas se hall electo, cuando clam contra lo primero representado al Rey, lo indecoroso que le era pasar a servir aquel Gobierno con arreglo a una subordinacin, que no haba corrido tan restricta en sus antecesores.AO DE 1739Declarada la guerra por nuestro Soberano catlico monarca, contra el prfido ingls en el siguiente ao de 39; tom ste por objeto de sus hostilidades las islas y costas de Indias en el mar Ocano. Presentse en ellas una armada naval, que mandada por el Vice-Almirante don Carlos Bron, se dej ver de las fortalezas de La Habana, obligndolas a tocar a rebato, y ponerse, con la Plaza sobre las armas. Pero, naciendo de esta parte de los montes un ridculo ratn, hizo fuego y maltrat el torren de Cojmar, dos leguas a oriente del puerto de La Habana, y desapareci orgullosa. Con todo, esta tentativa fue muy til a la Isla, porque sus gobernadores, precaviendo viniesen las veras despus de las burlas, trataron de poner defendibles sus plazas y costas. El mismo ao lleg a la isla de Jamaica otra armada inglesa mandada por el Vice-Almirante don Eduardo Wermont;34 la que puso en mayor expectacin a los Gobernadores de la isla de Cuba; por haber corrido desde su llegada la comn noticia de que se diriga contra ella. Refresc Wermont en Jamaica y hacindose a la vela, asalt a S. Felipe de Portobelo, que hallando sin defensa se entreg por capitulacin antes que el enemigo desenvainase la espada.AO DE 1740Engredo Wermont con lo ocurrido en Portobelo, emprendi la toma de Cartagena.* 34.Morell, en su Tentativa de los Ingleses; al principio. *Hasta aqu dicho pliego. 30 de julio de 1831.— Echeverra

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /39 /39 /39 /39 /39 Baha de Guantnamo, sobre JamaicaAO DE 1741El ao de 741 el Vice-Almirante don Eduardo Wermont, fue destinado por la Corte de Londres con una escuadra, y desembarc a las Indias. Rechazado con grave quebranto de Cartagena de Indias, por los generales Eslava y Leso, proyect la toma de Santiago de Cuba, y para ello fonde su escuadra en la baha de Guantnamo, a la costa oriental de Cuba, al Sur, veinte leguas de Santiago, donde puso sus tropas a descansar al abrigo de su artillera. Siti a Santiago por mar, como cuatro meses, mas no pudo efectuarlo por tierra a causa de sus enfermos, y de las hostilidades que le hizo el gobernador don Francisco Cagigal. Nota.—Parece que este apunte era ms largo, pues a continuacin de este prrafo empezaba otro as: “Esta baha”, pero desgraciadamente en estas palabras acaba un apunte, que por la materia sobre que se versa, no poda dejar de ser muy interesante. Vase sobre esta expedicin del Almirante Wermont, lo que se dice en los manuscritos que poseo que hablan de Cuba; su autor el Sr. D. J. M. Callejas.* ————— Al margen de la primer hoja35 hay lo siguiente: ...el Teniente de Rey don Diego de Pealosa. Descontento su auditor don Antonio Palacian y don Gabriel Sta. Cruz, formaron sumario de ilcito comercio al Virrey; con cuya noticia los aprehendi Pealosa, y de sus resultas muri el primero en Veracruz, y al segundo se permiti restituir a su casa. (Y empieza luego as): De resultas del sitio de Guantnamo, consigue Cagigal que la villa del Prncipe se restituya al Gobierno de Cuba para su defensa; y as se manda conservndole la Tenencia. Reclmalo Gemez, y se le impone silencio; pero elevado este seor al Virreynato de Nueva Espaa, u aqul al Gobierno de La Habana muerto Tineo, representa con conocimiento de ambos y obtiene reincorporacin de dicha villa del Prncipe a La Habana. Aumenta en ella (en La Habana) la fortificacin de batera rasa llamada la Pastora a la playa interior de la Cabaa. Crece el comercio clandestino *Apunte suelto, copiado de un medio pliego de papel. Habana, junio 9 de 1831.— J. A. de Echeverra 35.Lo que sigue es copia de dos hojas en folio sueltas, que se conocen estaban junto con otras por lo imperfecto de sentido al principio.— J. A. E

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 40\ 40\ 40\ 40\ 40\ en lo interior de la Isla, incitado de la escasez de almacenes de la Real Compaa, nica proveedora de la Isla, y habiendo perdido sus registros por naufragio y presas, obliga a que el gobierno compre a los mismos ingleses uno de los registros apresados, y que presentan al puerto, a fin de evitar por este trato pblico la necesidad y resultas del clandestino. De los manuales y corsarios enemigos solo escapa la... y el particular... don Pedro de Garaicochea, por gil. Cortado casi todo el comercio y giro martimo, mand la corte que dicha escuadra saliese a limpiar los mares. Hzolo al mando de los tenientes generales don Andrs Regio y don Antonio Espinola, compuesta de seis buques de guerra, y la fragata Galga de dicho Garaicochea, y hallando en ellos, casi a vista del Morro de La Habana, la escuadra inglesa al mando de Knowles, compuesta de siete... despus de una reida batalla, deja prisionero el navo Conquistador, y quemado en la costa por indefenso el Cap... la Reina; tomando los dems el puerto de La Habana. Recibironse en ella al da siguiente pliegos de paces, y con ellas volvi a recuperarse el comercio. Con todo la Real Compaa qued tan quebrantada, que no pudo seguir la construccin de bajeles. Tom el Real Arsenal y sierras y continu la construccin por medio de ministerio, que cre Intendente, logrando buques de todos portes, y ventajoso servicio. La muerte del marqus de Amarillas lleva a Cagigal al virreynato interino de Mjico, a tiempo que su Teniente de Rey, don Antonio Guazo, haba salido para el gobierno de...; por lo que queda mandando el Gobierno y Capitna General, el Coronel del Fijo, don Pedro Alonso. Es electo Prado a este Gobierno; y prevenido por el Rey de no estar satisfecho de la conducta britnica, para que preocupe sus ideas. Entra por Trinidad y Bataban para reconocerlos. Comienza su Gobierno con la mayor aplicacin a fortificar la Plaza; pica el vmito negro en las tropas recin venidas, y a una leve calentura, lo teme, y sale al campo. En l vara de objeto, y restituido a la Plaza, olvida todo lo militar y se ocupa en causas civiles, especialmente contra oficiales reales y Presidente de la Real Compaa. Arriban a La Habana el Teniente General, conde de Superunda, y don Diego Tabares, retirndose a Espaa del virreynato del Per y Gobierno de Cartagena. Comienzan y crecen las invasiones britnicas en las costas; y por junta de guerra con estos oficiales y los de la plaza se acuerda la defensiva, que slo termin a algunos corsarios sin movimiento en la plaza. Llueven las noticias de hacerse armamento contra La Habana, que se esperaba y reforzara en Jamaica, y no se quieren creer, ni aun en el acto de verse sobre sus costas; atribuyndolo a flotilla del comercio de dicha Isla y de la Gran Bretaa; y se obstina la credulidad hasta ver las tropas inglesas pisar las playas de Cojmar, dos leguas a oriente de La Habana.. truccin de su castillo; apoderndose de su territorio y de la villa de Guanabacoa, una legua al centro, con todos los granos, carnes vivas y muer-

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /41 /41 /41 /41 /41 tas, y aun las ollas que tenan sus vecinos al fuego para comer; y no de las familias porque las ven marchar a los montes despavoridas. Entonces se cree la invasin y cierra el puerto con dos buques de guerra, (que le han sido y son de grandsimo perjuicio) y trata de prepararse a la defensa. Duplican los enemigos con esta seguridad su desembarco, una legua al poniente por la boca del ro de la Chorrera, batiendo su castillo. Se trata de fortificar la Cabaa, y aunque hacemos a Prado la justicia de haber mostrado fidelidad y valor, se conoci que no era tiempo de prevenirse, sino de estar prevenido; y se hizo preciso abandonarla. Tmala el ingls, y por ella ataca al Castillo del Morro, que destruyen en obras muertas la artillera y bombas continuas por ms de cuarenta das, hasta dejarlo indefensable al valor y pericia militar del Capitn de Navo, don Luis de Velasco, que con el marqus Gonzlez, perpetan su nombre en su defensa. La plaza slo hace algunas escaramuzas contra los sitiadores, que por la dilatada circunvalacin que les obliga a formar la baha, no pueden conservar el cordn que intentaron varias veces. Rndese el Morro con la vida de sus dos campeones, y arman a la Cabaa contra la Plaza, que... rompe el fuego, y a pocas... la obliga a capitular con su escuadra a los 2 de agosto de 1762; hacindose prctica la prediccin de Antonelli, de que sera dueo de La Habana, quien lo fuese de la Cabaa; y quedando como flor marchita, sujeta... que... primordial, dulce y suave dominacin catlica, cuyo dolor y luto la arrastra a la 4 infeliz poca.*Documentos del tiempo de la guerra del enemigo ingls, por los aos del seor de 1762 y 1763DOCUMENTO 1Cuarta, infeliz poca El 6 de junio de 62, toc La Habana la generala para recoger sus tropas a vista de presentarse una poderosa escuadra y transportes, sobre sus Gobernadores de Santiago El mismo Brigadier don Lorenzo Madariaga, Comandante General de la Isla. Capitanes Generales El M. de C., D. Juan de Prado 1762 El Conde de Albemarle ............. 1762 El almirante Pocock ................... 1763 Obispo El mismo Ilmo. Sr. Dr. Pedro Morell de Santa Cruz Habana, agosto 26 de 1831.— J. A. de Echeverra

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 42\ 42\ 42\ 42\ 42\ playas de Cojmar y Bacuranao, en accin de desembarco. Aun incrdulo su Gobernador despus de contar por sus ojos desde la Cabaa hasta doscientos cuarenta buques, se lisonjea ser flotilla de Jamaica; pero repetida la intentiva por la tarde, se ve obligado a que el tambor, la campana y el can, califiquen el verdadero rebato. Los capitanes se le presentan sin compaa; los castillos sin los necesarios preparativos; los caones sin cureas; y todo como quien no ha credo el combate, ni la muerte, y le es necesario prepararse, cuando slo es tiempo de estar prevenido. Los que se contuvieron a un leve fuego de los torreones de Cojmar y Bacuranao, batieron stos... al siguiente da 7; que desamparados de los que no podan defenderlos, fueron hollados de tropas britnicas. No tardaron ms en reunirse, que en entrarse en la villa de Guanabacoa, desecha una densa nube del paisanaje que con bisoa intrepidez defendi la loma del Indio, y se disip a las primeras lloviznas de sangre. Dueos de la villa y su campia, gustaron los mismos pucheros que para s tenan al fuego los paisanos, durmieron sus camas, ordearon sus vacas, y hallaron cuanto apetecan hasta para las delicias, porque las dejaron solo pudieron sacar en sus hombros, tan interesadas sus joyas, y tan amantes como Micol a su querido David. La Cabaa, en cuya espalda pasaban estas campaas record la antigua profeca de Bautista Antonelli,36 llam la justa atencin, y adaptada sta a sus primeros preparativos, mont alguna artillera, que guarneci tropa y paisanaje. Pero una alarma falsa, manifest el temor que causaba su impreparacin y debilidad, y se abandon; subrogando por necesidad la confianza en el Morro. No bast sta para la boca del puerto; y se cerr con dos buques a pique, que inutilizando entonces el uso de la escuadra, casi lo ha hecho del puerto. Esta seguridad y la falta de agua, daba nimo al enemigo para segundo desembarco, por la parte de sotavento en el ro de la Chorrera, batido su castillo; por donde situ su real el general conde de Albemarle, en la casa de Arstegui, tomando la Plaza en medio; pero sin hacer otra hostilidad que la de batir el Morro desde la Cabaa, poniendo al lado de sus fosos las primeras bateras y morteros, bajo el abrigo de los montes que se conservaban como tiles, vedados sus cortes con graves penas. ...la Plaza de mujeres y hombres in... que va... guaron los campos. Llense de milicias de los pueblos contando con... tropa arreglada... de dichas milicias, desembarcando la marina; y con ella y su artillera se adornaron las murallas. Hizo algunas escaramuzas o salidas dbiles a la Cabaa y sotavento para adelantar ms la mejora de los particulares que llegaron, a clavar algunos caones de sus trincheras. 36.Don Juan Bautista Antonelli, clebre ingeniero; fue el que comenz la fbrica del Castillo del Morro en el Gobierno del Maestre de Campo Tejada, por los aos de 1689.— Echeverra.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /43 /43 /43 /43 /43 En el puesto de Jess del Monte, una legua al Sur de la Plaza, se acuartel de repuesto la caballera reglada y del pas, al mando del coronel don Carlos Caro. Cuatro millas ms distante al mismo rumbo, el capitn de navo don Juan Ignacio Madariaga, encargado de la Comandancia General para las provisiones exteriores en caso de acordonar la Plaza. Intentronlo tres veces los enemigos, marchando las tropas de oriente y poniente a ocupar su mediacin; pero la distancia de ms de cuatro leguas a que se extenda el cordn, por comprender la baha, le haca muy dbil; y temiendo ser cortado por la plaza, volvieron a reunirse, incendiando algunas habitaciones rurales. El almirante Pocock, con su armada, repasaba continuamente la frente del puerto, impidiendo toda introduccin y salida. Sinti una bombarda cerca de la puntilla de S. Lzaro, que continuamente despeda bombas a la plaza hacia el barrio de la Punta, sin empear otro buque de la armada, que un navo, destinado a divertir el Morro, cuando convino adelantar contra ste la mina que labraban los de tierra. Tambin puso el conde de Albemarle un can de 36 sobre la cueva de Taganana, altura inmediata a S. Lzaro, que haca fuego a la boca del puerto, con el fin de cortar los continuos auxilios que atravesndola daba la plaza al Morro. En la defensa de este castillo se cifr el todo del sitio. Encargado de ella el capitn de navo don Luis de Velasco, con su segundo marqus Gonzlez, lo prepararon al mismo tiempo que lo defendieron; pero la inmediacin de las trincheras enemigas a bala rasa, y continuas bombas, demolieron sus principales obras muertas, y cuantas le subrog la militar pericia de sus defensores, quedando sola su inexpugnabilidad en la natural roca y fosos de su situacin. Posedo el enemigo del foso, min lo posible, y al trueno, y por la estrecha ruina que ste caus pudo introducir su tropa, que notada por los defensores, resistieron, hasta ser honorfica vctima de su heroicidad y celo contra la avenida de tropas anglicanas. Aumentado slo el nmero al excesivo de los muertos, (que nunca se pudo liquidar, as porque lo ocultaron los jefes para no consternar a los vivos, como por ilquida cantidad entrada de todas las poblaciones de la Isla) cerr su guarismo el nclito Velasco, y fue restituido a la plaza para hacerse ms sensible su irremediable muerte con su vista. Se enarbol en el Morro la bandera de S. Jorge el 30 de julio, y el clamor y llanto de los habitantes, acompaaron las bateras del Castillo, y puerta de la Punta, con los baluartes de la muralla, hasta desfigurar enteramente la frente interior del Morro, que ya enemigo, no quisieron mirar con el mismo semblante. Desahogado as este dolor, sigui un intersticio de serenidad, en el cual, con cortos sucesos, prepar el enemigo, ya a su salvo, poderosas trincheras en la Cabaa. Rompieron stas el fuego con la aurora del once de

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 44\ 44\ 44\ 44\ 44\ agosto, dirigido en la mayor parte al castillo, puerta y barrio de la Punta, llevando de... todas sus obras por la altitud y superioridad del fuego. Se entendi que la tropa reunida a la parte occidental, marchara a entrar por dicha Punta en la plaza; y hacindose insuperable la fuerza y terrible el inminente asalto, hizo sea la plaza de capitular. Suspensas las armas, y odas las propuestas, quedaron acordadas las con que se rindi la ciudad y su partido. Tom posesin de ella el enemigo al siguiente da doce de agosto, indeleble en la memoria de los que ya que no pudieron mantener la posesin corporal por su amadsimo monarca, le retuvieron la de nimo y corazn. ¡Oh, dolor!SEGUNDA PARTE.—DOMINACI"NEntregronse las puertas y castillos a los ingleses, saliendo de ellos la guarnicin con sus honores militares, y la milicia de los lugares interiores, despavorida y absorta de la pena. Siguironle algunos soldados y marinera que no quisieron darse por prisioneros, y aunque por orden entregaron las armas rendidas, condujeron algunas ocultas. (A continuacin de este prrafo sigue casi medio pliego en blanco; y luego continua as): Cuarta, infeliz poca Tom posesin de la Plaza de La Habana y su jurisdiccin el conde de Albermarle, General de las tropas britnicas; y de su baha, armada y bajeles, el Almirante Pocock, que lo era de su escuadra. El Gobernador, el conde de Superunda, Tabares, el Comandante de marina y tropas son conducidos a Espaa, donde en consejo de guerra se degradan y confiscan los bienes.37Alguna tropa, marinera y paisanaje se retira a lo interior de la Isla; y reunidas en la villa de Santa Clara por el celo y fidelidad de su sargento mayor y alcalde ordinario don Manuel Lpez Silvero, ponen en respeto al Obispo El mismo Sr. Morell Cuba El propio Brigadier don Lorenzo Madariaga, Comandante General del resto de la Isla Habana El Conde Albermarle .... 1762 El Almirante Pocock ..... 1762 37.Sobre los cargos hechos a Tabares, vase el cuaderno impreso que se hallar entre mi coleccin de documentos cubanos, titulado: Defensa de D. Diego Tabares Caballero del orden de Santiago Mariscal de Campo de los Reales Ejrcitos ;— contra los cargos formados sobre el sitio y rendicin de La Habana. —J. A. de Echeverra

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /45 /45 /45 /45 /45 ingls, y le impiden internarse en la dominacin, y otras extorsiones blicas. Retirado Albemarle a Europa queda en el Gobierno Pocock, dndolo ambos, como Tenientes del pueblo espaol a los regidores don Sebastin Pealver, y don Gonzalo de Oquendo. Pdese un donativo cuantioso al vecindario y eclesisticos; se exige aqul con dureza, y porque el Ilmo. Sr. Morell defiende la libertad de su Iglesia, se extrae con tropa de su palacio, embarca y conduce a Florida, logrando en su ausencia la contribucin; y el pueblo es oprimido con otras menores extorsiones inevitables en la guerra. Comprendindose en esta dominacin la ciudad de Matanzas hasta 50 leguas orientales y todo lo occidental de la Isla,38 el resto principal de ella reconoce por su comandante general al Gobernador de Santiago (de Cuba) Madariaga, quien prove todas las ciudades y villas de Tenientes a guerra para su defensa. Lpez proyecta pasar de la defensiva a la ofensiva, y restaurar La Habana con su gente y secreto auxilio. Tinese por necesario el ascenso del Gobernador Comandante General y se le pide; pero lo adopta reservndose dar las providencias convenientes; y cuando comenzaba a darlas en febrero de 63, recibe la noticia de estar formados preliminares de paz entre las coronas; por la cual los hace cesar. Tiene rdenes para pasar a recibir La Habana si el Excmo. Sr. Conde de Ricla, comisionado para ello, padeciere las inevitables demoras del mar. Pasa a ello con este fin con los bajeles y tropas que haba en Santiago, y halla a Su Excelencia, que felizmente arrib a su puerto, con navos y gente de Espaa, el da seis de julio de 63. Danse las letras credenciales; acurdase el modo de evacuar la plaza de los ingleses, y entregarla a la C. R. M.; y tiene efecto, recibindola en su real nombre el mencionado Excmo. Sr. Conde de Ricla, a los... de ... que celebr el vecindario con regocijos por algunos das, perpetuando fiesta anual a la Sma. Madre de Dios, del Rosario; principio y anuncio cierto para iniciarle una quinta feliz poca.* (Sigue a continuacin el manuscrito del modo siguiente): 38.Al margen se encuentra la siguiente nota, aunque con dos rayas por encima, como indicando no ser vlida: Echeverra “La ciudad de Trinidad es acometida p.r mar, y su Ten.te de Gob.r d.n Antonio Ma de la Torre, con el vecindario, resisten felizm.te el desembarco.—El castillo de Matanzas se halla no capitulado ni socorrido; y su castellano d.n Felipe Solis lo arruina la violencia de minas antes que entregarlo.—Don Juan de Castilla en el de Jagua padece poca menos necesidad; pero lo ausilia y sostiene don Manuel Lopez”. *Es copia. Octubre 2 de 1831.— Echeverra

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 46\ 46\ 46\ 46\ 46\ Quinta, feliz poca NUEVO ASPECTO DE LA HABANA Recibida del Almirante Keppel la plaza y fortalezas de La Habana por el Excmo. Sr. don Ambrosio Funes de Villalpando, Teniente General de los Reales Regimientos, Grande de Espaa, etc., se dedica con particularsimo esmero a repararla y precaverla. Reedifica el Morro; repara la Punta y el castillo de Matanzas y hace habitaciones para la tropa en la Fuerza; deja casi concluido el Castillo de Atars; principiada la grande fortificacin de San Carlos de la Cabaa, y proyectada la del Prncipe en la loma de Arstegui, con actuales trincheras... y camino en cubierto a la muralla. Arregla con su Inspector el Sr. D. Alejandro O-Reilly las tropas y milicias, formando reglamento a stas, y proyecto de que se aumenten aquellas. Para todo propone arbitrios, y establece los ramos de derechos reales de Alcabala al 4 por ciento; el 3 por ciento sobre lquido de fincas; contribucin de sambumbias y aguardientes de caas. Propone para su cobro y distribucin el establecimiento de Intendencia de Hacienda y Ejrcito, y se crea con apelacin al Tribunal de Cuentas, con nueva planta de su ministerio. El comercio libre, que contribuyendo solo el 6 por ciento felicita la Isla. La Real Compaa se declara subsistente en juicio contra los accionistas europeos y habaneros, pero contina bajo el comercio libre. Se concluye la fortaleza de la Cabaa, y da principio a la del Prncipe. Extingue el 3 por Intendentes de Ejrcito Don Miguel de Altarriba Don Nicols Joseph Rapum El Sr. don Juan Ignacio de Urrica.—Actual Comandantes de Marina El Jefe de Escuadra D. Juan Antonio de la Colina El Sr. Jefe de Escuadra don Juan Bautista Bonet.—Actual Intendentes de Marina Don Lorenzo Montalvo, Conde de Macurijes Actual.—Vacante, que sirve el Sr. Contador don Francisco Matienzo Gobernadores de Cuba 1762 El Marqus de Casa Cagigal Habana El Excmo. Sr. Conde de Ricla, Grande de Espaa ....... 1763 El Mtre. de Campo Diego Manrique ............................. 1765 El Sr. M. de C. D. Antonio Mara Bucarelli, actual Virrey de N. Espaa ........................ 1766 El M. de C. D. Felipe FonsdeViela, Marqus de la Torre ... 1771 El Sr. M. de C. D. Diego Navarro y Garca ................... 1777 Obispos 1769 El Ilmo. Sr. don Santiago de Echavarra y Elguezua Actual

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /47 /47 /47 /47 /47 ciento sobre fincas, y establece capitas.n de negros, que tambin extinta se subroga en aumentar la alcabala a stos. Incorporada la Luisiana a los dominios de Espaa, por cesin de la Francia, asimismo se subordina al Gobierno de La Habana, y agrega al Obispo de Cuba. Sublvase, y viene el Sr. Mariscal de Campo don Alejandro O-Reilly a pacificarla, tomando bajeles, tropas y milicias en La Habana. Como la pacifica se abre el comercio franco entre ella y Cuba. Cranse varios ttulos de Castilla y otros ministros. La marina se aumenta a un casi departamento, y agrega a sus ordenanzas un tratado con nmero de... para su gobierno. El Arsenal y celo de maderas que corra por su Intendente, se recara a su Comandante, con resoluciones que corten las dudas y embarazos de esta nueva jurisdiccin. Abrese matrcula general para su servicio y se construyen muchos bajeles recomendables. En Santiago de Cuba se aumentan tambin sus fortificaciones. Se adelanta generalmente toda la Isla, y en particular La Habana, con hermosos edificios pblicos y privados, y con el principal ramo de comercio de azcares. Y se esperaba continuacin de toda su felicidad, con el nuevo, equitativo y utilsimo reglamento que S. M. se ha dignado establecer en fecha de... de... de... con alivio y atencin paternal de su comercio; cuando el nuevo rompimiento de guerra con S. M. B. el ao de 79 corta el giro al comercio. Levntanse corsarios, y se hacen en La Habana sucesivas expediciones de hasta... Hombres de tropas, y milicias de todas clases que en... buques de guerra, y transportes, toma al ingls todos los territorios de Machac y Movila, bajo el mando del brigadier don Bernardo Glvez, Gobernador de la Nueva Orleans; y tuvo en temor a Panzacola. Esto es una idea de lo que ha sido la isla Fernandina de Cuba, cuya instruccin menor toca a su historia y un asomo de lo que es. Las noticias de su actual estado tocan a la segunda parte de esta obra; pero habindose... hacerla de los derechos que la gobiernan para no embarazarla con los hechos, ni diferirte una idea de su actual plan. Recibe por ahora esta.

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APNDICES APNDICES APNDICES APNDICES APNDICESI Puntual noticia de la expedicin que sali de este puerto, de La Habana, contra la nacin britnica en la isla Federico y puerto de GualquinPor los aos del 44, siendo Gobernador de esta Plaza don Juan Francisco de Gemes y Horcasitas, se hizo una expedicin contra unos ingleses rebeldes a su Soberano, que se haban poblado 25 leguas al Norte de la Florida, en la Barra de Gualquini. Que fuesen en realidad rebeldes, o fuese disculpa que quiso dar el Rey Britnico por no querer ceder aquel terreno como se le demandaba por el Rey de Espaa, creyendo que a ste le sera imposible la conquista; como quiera que fuese, ellos estaban bien prevenidos de armas y municiones, y tropa arreglada bajo el mando del general Obleptorpe, cuyo nombre se hallaba gravado en los caones de los fusiles y sables. Al puerto o barra, que formaba entre la isla de Federico y la Tierra firme, en donde estaba la primera poblacin, y la residencia de dicho general Obleptorpe; lo defendan dos castillos, uno de cantera y otro de madera, con artillera de 18 reforzada; y otra batera con siete morteros de granadas reales, y tres de bombas reales. Contra esta fuerza salieron de este puerto 40 bajeles; nueve de ellos eran fragatas, seis galeotas, una galera, y los restantes eran bergantines, balandras y goletas, bajo del comando del Jefe de Escuadra, don Antonio Castaeda. La tropa del transporte que sali de esta ciudad fue de dos mil hombres; ms de milicia que de tropa veterana; aunque sta no bajaba de mil hombres; parte del batalln del fijo, y los restantes de varios piquetes que se hallaban aqu, de dragones y tropa que haban venido para el refuerzo de Cartagena, en la guerra en que fue sitiada, que acababa de suceder. De milicias fueron tres compaas de blancos, la de don Luis Pacheco, que era de granaderos; la de don Santiago Pita-Recio, y la de don Laureano Chacn. A stas seguan dos de voluntarios que levantaron don Dionisio

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /49 /49 /49 /49 /49 Berroa, y don Nicols Hernndez Ugalde, y otras seis de pardos y morenos, inclusas las de granaderos, cuyo cuerpo de milicias comandaba el marqus de San Felipe y Santiago. Todo este armamento sali con destino de tocar en la Florida, en donde se haba de reforzar de ms tropa veterana, y algunas compaas de indios; y tomar all al Sr. don Manuel Montiano, su Gobernador, a quien iba encargada la comandancia general de todo el ejrcito de tierra, que se compona ya de cerca de tres mil hombres. Tomado este refuerzo, sigui su destino la armada, hasta anclarse en frente de la Barra de Gualquini, en donde se mantuvieron ocho das sin hacer cosa alguna, por los malos tiempos de aguas y recias turbonadas, que aguantaron sobre las anclas; en cuyo tiempo se hicieron varias juntas para resolver sobre si se haba de hacer desembarco, o forzar el Puerto, pues para uno y otro se encontraban fuertes dificultades. Porque para lo primero faltaban tiendas de campaa para el resguardo de la gente en las continuas aguas, y otros tiles que eran precisos; y para forzar el puerto, parecan muy dbiles nuestros bajeles, especialmente los transportes, lo estrecho de la barra, y lo fortificado que estaba, pues adems de los castillos haban acordonado entre uno y otro nueve embarcaciones, entre ellas un manual de treinta caones, una goleta de catorce, y las dems balandras con su artillera correspondiente. Hubo de resolverse sin embargo, la forzada del puerto, para lo cual el da antes se dieron las rdenes convenientes, y se dispuso que la galera y las seis galeotas con las dems embarcaciones de cruz, se pusiesen en lnea a batir los castillos y embarcaciones enemigas, y en tanto los transportes y embarcaciones pequeas entrasen por su sotavento en el puerto, sin detenerse, hasta ponerse tan adentro, que la artillera de los castillos no les pudiese ofender; y que luego que entrase el ltimo siguiesen a incorporarse las embarcaciones de guerra. Al da siguiente se hizo la sea de acometer, y se logr la toma del puerto con grande felicidad, y sin mayor prdida de gente, no obstante el recio fuego con que procur defenderlo el enemigo, cuyo combate dur desde la una del da hasta las cinco de la tarde. Luego que todos se hallaron anclados, hizo sea de desembarco la capitana, y en aquella misma hora se comenz y dur hasta cerca del amanecer que se desembarcaron los ltimos, sin la menor contradiccin. Los enemigos no se atrevieron a esperar en la ciudad, y durante aquella noche dio el general Obleptorpe orden a su tropa para saquearla y quemar los almacenes de plvora, y otros de ropa que haba; y antes de la media noche se pusieron en marcha para Federico, dejando abandonada la poblacin y los castillos; de modo que al amanecer march nuestro ejrcito formado en tres columnas, y tom posesin de la ciudad, en donde no se hall cosa de pillaje, ms que almacenes de harinas, carnes y cervezas y

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 50\ 50\ 50\ 50\ 50\ otros vveres. Slo en las embarcaciones se encontr una cargada de ropa, y otras con vestuario y armamento para la tropa y aun no se haba desembarcado. Al da siguiente se destacaron la Compaa de Voluntarios de don Nicols Hernndez con una escolta de indios, para que fuese a explorar el camino que guiaba a Federico, y recorrer los embarazos que pudieran encontrar en la marcha que se intentaba hacer en seguimiento de los enemigos; y puestos en marcha a distancia de una legua encontraron una cortadura en que estaban emboscados los enemigos, y entraron en fuego con ellos, dando pronto aviso a nuestro real, con cuya noticia envi nuestro general tres compaas de granaderos a sostener a los nuestros, inter se quedaba formando el resto del ejrcito para ponerse en marcha. Con efecto, llegaron a tiempo nuestros granaderos, con cuyo refuerzo se retiraron los enemigos de aquel paraje, y estando el resto del ejrcito a punto de marchar lleg la noticia de haber cesado el fuego, y de que los granaderos se venan de retirada, con cuyo aviso se difiri la marcha hasta imponerse de las noticias que pudieran adquirirse, as en el camino, como de la fuerza del enemigo. A poco tiempo llegaron los granaderos con alguna prdida de gente y un oficial, y de los voluntarios murieron muchos, y algunos fueron prisioneros. Hicieron junta de guerra, y los ms fueron de parecer de no ser posible seguir la conquista por lo fragoso del camino y la dificultosa retirada, no pudiendo conducir artillera; aqu se agregaba la escasez de vveres para el dilatado viaje del regreso a esta ciudad, porque en el presidio de Florida, que era lo ms inmediato no haba providencia, por lo que se resolvi no seguir la conquista, y se dio principio a demoler los castillos, y a embarcar la artillera y dems pertrechos para retirarse. En este intermedio se aparecieron diez fragatas inglesas de guerra que venan al puerto, bastantes a deshacer la poca fuerza de nuestro armamento, con cuyo motivo dispuso el General su marcha por tierra a la Florida, con todo el ejrcito; y quedaron en el puerto las embarcaciones con sus tripulaciones, con efecto habiendo marchado todos. Los enemigos, despus que reconocieron el estrago de la ciudad y el gran nmero de embarcaciones, se retiraron dejando libres nuestras embarcaciones, las que siguieron a la Florida a tomar a la gente, y de all a esta ciudad con toda felicidad. Este servicio lo hicieron las milicias sin llevar ningn sueldo ni gratificacin.* *Es copia de un pliego en folio, annimo, de letra, al parecer escrita por una mano temblorosa y ya caduca. Habana, agosto 23 de 1831.— J. A. de Echeverra.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /51 /51 /51 /51 /51II Estado actual de la IslaECLESISTICOConocido por el plan anterior que toda la isla Fernandina de Cuba se gobierna en lo eclesistico por un Obispo diocesano, que lo es de ella, Jamaica, Florida y Nueva Luisiana, sufragneo del Arzobispado de Santo Domingo; es de saber que reside regularmente en La Habana, por ser el lugar que ms exige su presencia, sin embargo de tener su silla en la ciudad de Santiago. Nombra en dicha Habana su Provisor Vicario General, Juez de Testamentos, capellanas y obras pas, con promotor fiscal y nmero de notarios para el despacho de las causas. El cabildo eclesistico en la Catedral de Santiago, compuesto de Venerable Dean, un Chantre, un Tesorero, ocho Cannigos, tres racioneros y tres medio-racioneros; tiene tambin su Provisor y Vicario General e igual nmero de jueces, y ministros, por los cuales y los vicarios forneos en cada lugar se distribuye el pasto espiritual y administracin de Justicia...*III Fundacin del Santuario de Nuestra Seora de ReglaAO DE 1688De un libro de Gobierno que para el suyo tiene el capelln y mayordomo de dicho Santuario, testimonio por el Secretario de la mitra fon Juan B... mes, de documentos, antiguos y orden de S. Sa Ilma., el Sr. Lazo, y a pedimiento de su Capelln, don Gregorio Alonso de Armas, consta lo siguiente: En el ao de 1713 espusieron al Illmo. Sr. Valdes, el hermano Juan de Conyedo Martn, su ermitao-administrador, y d.n Joseph Lopez Ruiz de Salazar, q.e no parecian ttulos de la fundacion del Santuario, y de la propiedad de su tierra, aunque se habian solicitado en diversas visitas; aunq.e era pblico, q.e d.n Pedro Recio de Oquendo, Alguacil mayor, y mayorazgo le *Aqu acaba la ltima del manuscrito de donde copiamos esto, que es un cuaderno de pocas hojas en folio; muy apolillado, de modo que no puedo asegurar si esta relacin contina mucho ms o no. Es copia. Diciembre 7 de 1831.— J. A. de Echeverra

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 52\ 52\ 52\ 52\ 52\ haba donado aquellas tierras como dueo del Ingenio de Guaicanamar; y pa recoger alguna comprobacin pidieron varios testimonios q. se les mandaron dar; y son: ”Por certificacion del Escribano pblico d.n Fran.co de Flores... de 18 de Julio de 1694 consta que por clusula del testam.to de d.n Pedro Recio de Oquendo, mand ste que la parte de tierras libres q.e tenia el Ingenio demolido Guaicanamar, (p.r ser las demas del mayorazgo) se vendieran, y no alcanzando a cubrir las capellanas que sobre l estaban, se impusiese diese p.r sus herederos lo que faltase cubrirlas: que en su testam.to se mandaron entregar algunos fragmentos de dicho ingenio el hermano Alfrez Alonso Sanchez mayordomo del Santuario, y que las tierras se remataron en el Ldo. Anto Prez Borroto, presbtero. — Segn una resp.tade d.n Martin de Oquendo, retrajo las tierras rematadas en el Ldo. D.nAntonio Perez, d.n Teodoro de Oquendo. D.n Teodoro declar que aunque las retrajo contradijo su oposicin el mayorazgo d.n Martn Recio de Oquendo; p.r cuya razon qued ste poseyndolas;—y que eran cuatro caballeras. ”En 21 de Octubre de 1709 concedi el Ilmo. Sr. Valdes licencia d.nJos Lopez Ruiz de Salazar, presbtero, pa fundar en dicho santuario dos altares, p.r no haber mas q.e uno, y concurrir muchos sacerdotes all celebrar. Consta en dicho libro la licencia. Uno dedicado Sr. S. Jernimo, y otro S. Antonio Abas. ”Por informacin plena de testigos que dieron d.n Jos Lopez, y el herm.oConyedo ante el Ilmo. Sr. Valdes, el ao de 713; hicieron constar que sobreviviendo el Alguacil mayor d.n Pedro de Oquendo su testam.to del ao de 682 hizo donacion en el de 688 a un hermo nombrado Man.l, y comunm.tellamado y conocido p.r el Peregrino de las tierras de la Puntilla de Regla desde la punta hasta la cerca que corre detras de la hospedera del Capellan y hermanos, ps q. All hiciese una hermita Ntra. Sra. de Regla, y lo auxili con reales y otros tiles, cortando el Peregrino la madera del Ingenio Guaicanamar, q. correspondian dichas tierras, hizo una hermita de guano:—que de esta donacion le hizo un papel que vieron varios.—Y el hermano Fran.co del Aguila, uno de los testigos que declar de 80 aos, aade;— que trabajando de carpintero en la Iglesia de Candelaria de Guanabacoa asista en sta un hermano, el Peregrino cuyo nombre no se acuerda, solo si q.e era escultor; quien le dijo en conversacion que de buena gana fundara una hermita de Ntra. Sra. de Regla, en una loma q.e est en el camino de Guanabacoa; q.e Aguila le persuadi ser mejor q.e lo hiciese en la puntilla en qe. se halla; y q.e despues le ense el Peregrino mismo la licencia y donacion de Oquendo pa hacerla y la vi construir.—Su Sa Ilma. p.r auto de 7 de Noviembre de 713 hubo p.r bastante la informacin,& ”Pareci el papel de Oquendo, en q. dice que el hermano Peregrino Man.l Antonio le haba manifestado los deseos q.e tena, y promesa q.e haba

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /53 /53 /53 /53 /53 hecho de fabricar una hermita Ntra. Sra. de Regla; que tena algunos labradores que le ofrecian ayudar cortar y tirar la madera, y que le pareca el mejor lugar la puntilla, hoy nombrada Regla; le conceda p.r s la licencia pa hacerla, y le daba permiso pa tomara las cuadras de dicha punta, mediante ser tierra suya; y lo firm en 3 de Marzo de 1687.—Cuyo papel reconoci su hijo d.n Josef, y se cotej su firma pa autorizarlo: habindose hallado y traido de la Villa del Bayamo, sin decirse quien lo tena. ”Sigue en el libro una relacion jurada que hace el Ldo. d.n Jos Lpez Ruiz, promotor fiscal, Capellan mayor y antiguo del Santuario, y notario del Santo-oficio: cuya sustancia es: Segun lo que pudo averiguar en tanto tiempo. Que Oquendo concedi dichas tierras, y q. el Sr. Evelino le dio licencia pa la Iglesia al Peregrino q.n la hizo de guano, entre la que hoy es de teja, y donde est un arbol de Bomitl donde estuvo hasta el ao de 92: —Que con la tormenta de S. Rafael se arruin y derrib; y en el ao sig.tede 93 se comenz la Iglesia actual, auxilindola el Gobernador don Severino de Manzaneda, el Ilmo. Sr. Evelino, y el hermano Peregrino, tiempo que los primeros pasaban fundar la ciudad de S. Carlos de Matanzas, y ayud ello el hermano Juan Martn de Conyedo supliendo la cantidad necesaria con el Alfrez, Alonso Sanchez Cabello; que se acab el ao de 94 y el dia 8 de setiembre se le hizo la fiesta: que la imagen fue fabricada en Madrid p.rel sargento mayor d.n Pedro de Aranda y Avellaneda:—que dicha hermita corri asignada al curato de la villa de Guanabacoa, p.r disposicion superior el ao 701; pero en la prima visita del Sr. Valdes, la separ de aquella jurisdiccion y asign la de la Habana: que los Religiosos de Sto. Domingo fueron los primeros que oficiaba la fiesta de Ntra Sra., en el dia 8 de setiembre, p.r ser en el que se habri la Iglesia nueva; y despues lo hace el cura de S. Miguel:—q.e se aumentaron los dos altares p.r el Ldo. Lopez Ruiz:—que el mismo Ruiz agreg el otro altar del S.to Cristo de los afligidos:—que el ao de 17 se coloc el altar de S.ta Apolonia, que sali p.rsuerte, con que tiene cinco con el mayor:— el ao de 714 p.r diciembre pidi el mismo Ruiz al cabildo de esta ciudad, jurase p.r patrona de la baha Ntra. Sra. de Regla; lo que se consigui y ejecut el dia primero de navidad, llenando de banderas la Puntilla, hechndolos dos Navios del general d.n Antonio de Chavez, que se hallaba en ste puerto; hubo repique general al mediodia;—y la tarde concurrieron Obispo y Gob.r Cabildo, Prelados de las religiones, y otros muchos caballeros y eclesisticos; y celebraron las visperas solemnes, en las cuales el Regidor Decano, puso en medio del altar mayor una llave, alusiva la de las armas de la Habana, y en seal de... ans.n... que... de el trono de el puerto de Ntra. Sra. con juram.to formal; y todo el cabildo de rodillas con luces en las manos, cant la msica la antfona dicha sutum precidim y dispararon fuego, y hicieron salva los tres castillos y el recinto de la ciudad, y los navios, con repique general. S. Ilma. recibi la llave, y la puso los pies de Ntra. Sra.; se cant la salve; y

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 54\ 54\ 54\ 54\ 54\ se dio refresco el cabildo y demas asistentes. Que la noche hubo fuegos, repiques generales y luminarias.—Que el dia 20 de Octubre de 1717 se coloc en la hermita el Santsimo, instancia de D. Gonzalo Baquero, oidor que fue de Lima, y pasaba de fiscal del Consejo de Indias; el cual habiendo visitado el Santuario, sinti no tuviese sacram.to, habl S. Ilma., y al Gob.rd.n Gomez Mirabel, cabo subalterno, en cuya virtud el 18 de Octubre se prepar la Iglesia, y el 19 y 20 con repiques generales y misa episcopal, en el ltimo consagr S. Ilma. formas y hostias, y se coloc el Sacram.to, con igual festividad que la de la jura de la Virgen; asistiendo con el cabildo el Ten.te Gen.l d.n Jos de Aguirre, y el mencionado Fiscal del Rey, quien llev el Gobernador su mano derecha, y dio silla referente: y se hizo la fiesta con luminarias y repiques, con procesin de la Sra. y del Santsimo Sacram.to, con mucha solemnidad, repiques generales, y salvas, y se deposit el Sacram.to en el Sagrario, y se continu octava, predicando las Religiones p.r el orden que ofrece, y solemnizando igualm.te el dia octavo con igual procesin que el primero:—Y luego trae una esplicacion de la tierra que corresponde el Santuario q.e son 50 varas lo largo desde la Puntilla, y la demas el Ingenio de Canimas, y al Mayorazgo”.*IV Del Gobierno del Mariscal de Campo don Juan de PradoDOCUMENTO 2Un cuaderno en folio de 14 hojas, 10 escritas y cuatro en blanco; con este ttulo:Parte tercera.—Cuaderno 1Comprende desde el ao de 1761 en que se posesion del Gobierno el Mariscal de Campo don Juan de Prado; la guerra y capitulacin de esta plaza; su dominacin britnica, restauracin y gobierno del Excmo. Sr. Conde de Ricla, y los gobiernos de los Mariscales de Campo, don Diego Manrique, y don Antonio Ma. Bucarelli, que concluye en 1771. ————— *Es copia de un cuaderno de tres hojas en folio, annimo, encontrado en la biblioteca pblica, junto con los dems documentos de que he hablado en varios parajes. 11 de julio de 1831.— Echeverra

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /55 /55 /55 /55 /55 La fatal catstrofe del sitio y capitulacin de la ciudad y partido de La Habana, acaecido tan a los principios del gobierno del Mariscal de Campo don Juan de Prado, Malleza, Portocarrero y Luna, es un accidente tan grave de nuestra historia, que no creemos se pueda olvidar de la memoria de los hombres, constituyendo por esto una poca que por s requiere toda la divisin de parte distinta. Adems de esta razn, es muy vario el semblante que han tomado las materias de la historia de este tiempo al presente. Y como causara imperfeccin partir el Gobierno de este infeliz Jefe, con un principio corto y nada particular, nos ha parecido deberse entrar en la cuarta parte de la historia con el principio de su gobierno. Poco satisfecho S. M. de la conducta de Inglaterra y no seguro de verse en la necesidad de declararle guerra, puso los ojos en el Mariscal de Campo don Juan de Prado, Malleza, Portocarrero y Luna, para confiarle el vacante gobierno de La Habana, y Capitana General de la isla de Cuba. Haba acreditado en la fidelidad de su servicio, la noble sangre que por todas lneas hered de sus gloriosos progenitores; y en su valor y mximas militares la leche que mam en la escuela de aquel clebre general marqus de S. Felipe, que ejecutori con su sangre y a su vista en los campos de Gibraltar la formidable sentencia que estamp su pluma en los comentarios de las guerras de Espaa. Corri por cierto que el Rey le haba prevenido verbalmente la insatisfaccin en que quedaba, para que conforme a ella previniese la providencia que le encargaba y estuviese atento y apercibido en cualquier consecuencia de ella. Su entrada por Bataban, el reconocimiento de este surgidero y las prevenciones que cuanto a l comenz a tomar, con otras que subsiguieron, son indicios que hacen creer aquella advertencia real. Recibido magnficamente por la proporcin que dio su entrada terrestre en la ciudad, fue posesionado del Gobierno por su Ayuntamiento en... de febrero de 1761. Desocupada su atencin de aquellas precisas etiquetas que todo pblico civilizado observa con un nuevo Gobernador; recorri por tierra las inmediatas costas orientales y occidentales de la ciudad; reconoci sus castillos, murallas, torres y surgideros, notando sus fuerzas y faltas. Dispuso la recoleccin de... para levantar trincheras que se comenzaron a cortar en nmero considerable. Nombr algunos capitanes de partido, con disposicin de formar nuevas compaas de milicias, y preocup todo aquello que pareca conducente a tan importante objeto. Con estas fatigas uni los despachos de justicia. Activo, ntegro y celoso, haca diariamente audiencia, procurando cortar el dilatado giro judicial donde prevea que la malicia lo prolongaba, con opiniones o recursos; pero habiendo entrado la ms ardiente estacin del ao, con temperamento clido y extrao, reconoci alguna decadencia de salud. Corri en la ciudad

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 56\ 56\ 56\ 56\ 56\ una ms que regular epidemia de vmito negro en los forasteros, y fiebres intermitentes en stos y en los patricios, cuyos efectos preocuparon ms al Gobernador. Retirse a la loma de S. Juan, dos leguas de la ciudad, y en ella estuvo algunos meses convaleciente. Volvi a la plaza y provey la tenencia de gobierno de Trinidad y villas anexas, en el coronel don Martn Esteban de Arstegui; y la a guerra de S. Juan de los Remedios, en el subteniente D. Antonio Mara de la Torre. Inici causa de oficio contra los oficiales reales, Contador don Juan de la Barrera Sotomayor, Tesorero, don, Diego Pealver Angulo, y Factor Veedor, don Antonio Perea Riveros, sobre plazas supuestas, y otros cargos respectivos a su ministerio. Suspendilos de oficio, colocando interinamente en stos, a los capitanes de infantera, don Luis de Unzaga y Anezaga, y don Manuel Marn; y sigui su conocimiento separado del dictamen de su auditor general Dr. don Martn de Ulloa, que comnmente abrazaba. Y para divertir los nimos melanclicos, comenz a rodear de rboles las calzadas extramuros de la ciudad, de suerte que formasen un continuado paseo de alameda. Pas el resto del ao; y entraron con el siguiente las inquietudes de la guerra. Lleg en l a La Habana el coronel don Carlos Caro, que desembarazado en Cuba trajo por tierra el Regimiento de Dragones de Edimburgo. Echronse menos algunos bajeles de la Real Compaa y del Asiento de Negros, que deban venir de Europa; y tomada por los ingleses la fragata de S. M., Ventura, se dijo haber corrido aquellos igual suerte. Fomentse esta noticia por algunas extorsiones que comenzaron a experimentar los barcos menores del trfico de las costas; y el Gobernador se vio ya en necesidad, previa junta de guerra, de conceder algunas patentes de corzo, con el expreso fin de repeler la fuerza con la fuerza. En estas circunstancias recibi Prado unas diligencias judiciales remitidas por el capitn don Luis de Castilla, Alcalde ordinario de la villa de Sancti Spritus, y formadas sobre la llamada a sta de don Gabriel Hernndez, y don Miguel Ximnez, vecinos de ella. Haban sido estos individuos hechos prisioneros de los ingleses, cuyo trato clandestino hacan y conducidos a la isla de Jamaica y comprendiendo en la prisin el armamento que se preparaba contra La Habana, consiguieron profugar. Dieron cuenta a aquella justicia extendiendo por declaraciones juradas cuanto haban comprendido; y sta lo comunic con testimonio autntico a su Capitn General.1 1.Consta de autos que se siguieron con motivo de haberse denunciado, que esta fuga se condujeron efectos extranjeros; consult varias providencias en ellos, como Asesor general de la Intendencia, y paran en el Archivo del oficio de registros.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /57 /57 /57 /57 /57 Poco despus desembarc por el cabo de San Antonio don Martn de Aranza2 que igualmente aprisionado, consigui asimismo la fuga. Corri la costa hasta La Habana y dio verbalmente la propia noticia. Corrieron otras en el comn, que adquiridas por el trato clandestino no se atrevieron a subir en su origen al Gobierno; y finalmente lleg la de haber avistado unos corsarios de la villa de S. Juan de los Remedios la armada inglesa, que ya surcaba los mares adyacentes a la Isla. Con poca intermisin de stas corri la posta un expreso remitido del Castillo de Cojmar, (distante dos leguas y media a barlovento de La Habana); en que se daba aviso de haber amanecido el 6 de junio sobre sus playas una formidable armada inglesa. Pisle los alcances el parte del Morro, cuya viga haba observado parte del armamento naval; y en fuerza de una y otra noticia, pas el Gobernador al Morro y Cabaa, a observar personalmente el giro y circunstancias de la armada. Entre tanto dispuso el Teniente de Rey, don Dionisio Soler, que las cajas de guerra tocasen la llamada por las calles de la ciudad. Recogise prontamente la tropa a sus cuarteles, y el pueblo acudi al castillo de la Fuerza, habitacin del Gobernador, donde instruido por el Teniente de Rey de la causa que haba motivado el rumor, esperaron se restituyese el Gobernador. Volvi Su Seora cerca del medio da y no aprobando aquella mocin pblica, expuso haber numerado hasta ciento y ms bajeles, aun no descubrindolos todos; que conceptuaba fue armadilla de Jamaica con destino a Londres; y que no se crea tan feliz que los ingleses lo viniesen a hacer Teniente General ; sobrada confianza para quien tiene el enemigo a la vista, y que pudo ver efectivo el Mane Thecel Phares que a igual satisfaccin, (aunque ms delincuente) de un Baltasar, volviese la cena en escena. Orden al pueblo el retiro a sus casas dndole gracias por su puntualidad; que la tropa quedase acuartelada, y en buena y doble guardia los castillos de Cojmar y Bacuranao, con algunas otras prevenciones. Pero apenas pas una turbonada de tierra, que en sentir de los nuestros hizo alejar de las costas a la armada; cuando arrib sobre las de Cojmar, 2.Don Martn de Aranza se desembarc en una balandra del mando de don Martn de Iturbe, para pasar del Puerto del Prncipe a La Habana. Extravi Iturbe el viaje arribando a Jamaica, desde donde vino Aranza al cabo de S. Antonio, y dio el aviso, Iturbe volvi con efectos al Prncipe, y en su Puerto de Sta. Mara, hizo presa de commiso a su balandra, (profugando l) un guarda costa de la Real Compaa, mandado por su comandante, Domingo Cabrera. Siguronse autos, que tambin consult como Asesor general de la Intendencia, y en que consta plenamente instruido el aviso de Aranza. Estos se pasaron con otros de la Intendencia al Gobierno, en virtud de haber declarado S. M. en cdula de... de... de... que competa al Gobernador como Juez conservador de la Real Compaa el conocimiento de sus presas. Recibilos don Juan de Salinas, escribano de la Real Compaa en cuyo archivo deben parar. Aranza ocurri al Rey, y obtuvo la Real orden de... de... de... en que S. M. manda se le premie este servicio que intent hacer.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 58\ 58\ 58\ 58\ 58\ echando lanchas al agua, y desembarcando en ellas la tropa. Acometen a saltar en tierra; pero al fuego de la artillera de este castillo, se vieron en necesidad de volver a sus buques. Pudo haberse hecho este desembarco aquella tarde, sin que en la ciudad se tocase el arma; mediante a que hasta el fuego de este castillo, no respondi el de su artillera. Hzolo el can y la campana, anunciando rebato de enemigos, y al tiro de la artillera de La Habana continu la de la costa, poniendo en expectacin toda la tierra en muchas leguas a que alcanz el trueno. No haba ya duda sobre ser el objeto enemigo la plaza de la Habana; y aunque tarde se comenzaron a hacer en ella juntas de guerra, a que concurran con el Gobernador, el conde de Superunda, don Diego Tabares, (que volviendo para Europa fenecido el Virreynato de... y Gobierno de... hicieron escala en La Habana) el Jefe de Escuadra y Comandante de la armada surta en su puerto, marqus del Real Transporte don Gutirre Alfonso de Evia, el Teniente de Rey y otros muchos oficiales de tierra y marina. No es a cargo del historiador juzgar las resoluciones en sus causas porque necesitan discusin de justicia, y toda la prctica sabidura de un consejo de guerra para discernir la prudencia militar con que se previeron y previnieron referir los sucesos con orden a sus sucesos, basta a quien fuera del gabinete; conoce que lo que impugn desde fuera de l, y en vida, la prudencia de un Cicern prctico por razones de estado dentro del mando y en el dilogo de los muertos.3 Y a quien como a mi faltan luces de la guerra y conocimiento de lo ocurrido en estas juntas, sera audaz ignorancia introducirse juez rbitro de sus resoluciones. Comenzaron pues a expedirse las rdenes consecuentes a lo acordado en junta. Despachronse postas que instruyesen en toda la Isla lo ocurrido, atrajesen socorros y municiones de guerra y boca a la afligida Plaza. Destinse artillera para las murallas y castillos que estaban faltos de ella; acuartelse con distincin de clases el paisanaje y milicias, y se abrieron los almacenes de artillera para armar esta gente. Repartise la fusilera y municiones, y con ellas los armeros, porque enmohecida aqulla no daba fuego, ni la plvora estaba encartuchada, sino a granel en los huacales en que se trae del reino; ni los calibres de balas acomodados a los que mandaban los fusiles, no entrando las ms por las bocas de stos; ni hubo cartucheras, ni otros muebles indispensables al manejo militar. Es necesario ver para creerlo, y haberlo visto para poder escribir, tanto desapercibimiento, despus de tantas prevenciones. Parte de la armada enemiga declin aquella tarde al poniente, extendindose por la frente del Morro, y en movimiento de intentar desembarco a sotavento del puerto. Temise que lo hiciera aquella noche, y se destin gente al castillo de la Chorrera, una legua de La Habana y en la costa intermedia. Se dieron disposiciones de montar artillera en la Cabaa, que 3. El dilogo de los muertos ingeniosamente escrito.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /59 /59 /59 /59 /59 corre del Morro hacia Cojmar; y tomaron otros preparativos de defensa. La ciudad se encarg repuesto de habas. Al siguiente da 7 se acercaron a Cojmar un navo y una fragata de guerra y batieron su fortaleza y playas, que desampararon prontamente los nuestros faltos de trincheras u otro asilo en que librarse de las balas y metralla. Despejada la campaa hicieron su desembarco sin contradiccin y le continuaron el resto del da y los siguientes, pasando a tierra la artillera y dems pertrechos de guerra y boca. Comenzaron a entrar en la ciudad las milicias y paisanaje que conforme a la distancia de sus partidos, y noticia de la invasin se reunieron y marcharon. Encomendronse los puestos a oficiales de mrito, dando destinos en tierra a muchos de marina; o por dejar al frente de sus cuerpos los de la tropa, o porque no fuesen bastantes stos a cubrirlos. Era castellano del Morro don Mateo Sarabia, que habiendo servido con honor en la marina, obtuvo de S. M. esta Comandancia; pero aunque oficial de mrito, se tuvo por necesario destinar en su lugar al capitn de navo don Luis de Velasco, por ser el castillo ms importante, y amenazado de la armada enemiga, D. ... obtena por la misma carrera la Castellana de la Punta, y por igual razn se subrog en su lugar a D. ... Montbase artillera en las murallas y castillos, y al mismo tiempo en la Cabaa.V AdvertenciaLo que sigue es copia de unas 5 hojas en folio, sueltas, que se conoce eran de algn cuaderno, pues por lo imperfecto del sentido se ve claramente que falta algo antes. Tengo esperanzas de encontrar entre una infinidad de documentos histrico-cubanos, todos inditos y muy apolillados, alguna copia de este cuaderno. No tienen nombre de autor, aunque yo creo que estas hojas son parte del ltimo captulo del Teatro histrico-poltico etc., del Dr. Urrutia. Se han perdido todos los tomos de esta obra, que segn me ha dicho el actual bibliotecario de la biblioteca pblica de La Habana, don Rafael Muoz, se compona de nueve o diez tomos. Solamente tengo noticia del primero que posee la Comisin de Historia de la Real Sociedad Patritica, quien piensa publicarlo en sus memorias. Tengo en la actualidad este tomo en mi poder, y poseo igualmente dos o tres cuadernos en folio de esta obra, y que se conocen son los borradores autgrafos. Si el autor de lo que aqu se copia es Urrutia, puede decirse que este fragmento est escrito por los aos de 1785. La Habana, junio 9 de 1831. J. A. Echeverra

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 60\ 60\ 60\ 60\ 60\ As empiezan dichas hojas: —cuya jurisdiccin superior, subordinada al de Cuba, y la ordinaria se extiende al territorio de 160 leguas a Oriente y 80 a Occidente. En sta comprende, y manda inmediatamente las poblaciones siguientes. La ciudad de La Habana, capital, en que reside, es ciudad amurallada, y con hermoso puerto, fortificado, antiguas y modernamente como se ha dicho. Su jurisdiccin territorial es de 50 leguas a Oriente y 80 a Occidente, y dentro de ella empadrona como ochenta mil almas, exclusas las de las poblaciones situadas dentro de dicho territorio. Tiene como doce mil casas, treinta y cuatro iglesias, conventos y monasterios; diez y siete curatos; diez conventos; siete hospitales; dos colegios. Cuatrocientas veinte y cinco haciendas de criar ganados mayores y menores; como ciento cincuenta ingenios de azcar, y ms de cinco mil estancias de labor y de engrosar animales. La manda el mismo Gobernador en lo militar por medio de su Teniente de Rey, Inspector General de las tropas, un Sargento Mayor, ayudantes; en lo poltico por un Auditor General de Guerra, y otros Asesores, y ministros de Justicia; y en lo econmico por su Ayuntamiento, compuesto de dos Alcaldes y catorce regidores, sndico, Mayordomo y Escribano. Residen en ella los dems Jefes de la Isla, como se dir en la noticia de cada uno. A dos leguas de La Habana se sita la villa de Guanabacoa a la otra parte de su Baha; poblacin que habiendo sido recoleccin de indios, empadrona hoy 8 000 almas, bajo de mil y cuatrocientas casas, una parroquial, dos conventos de franciscos y dominicos, un hospital, y las mantiene con diez y nueve ingenios de azcar, y ms de 600 estancias y sitios de labor. Cerca de esta villa, y a cuatro leguas de La Habana, se ubica la ciudad de Santa Mara del Rosario, seoro del Conde de Casa-Bayona, con su curato e iglesia, 3 000 vasallos, cuatrocientas casas, una parroquial, y ms de 300 estancias y sitios de labor. Siguiendo la parte oriental, y a 10 leguas de La Habana, y 6 de Santa Mara del Rosario, se halla la nueva ciudad de San Juan de Jaruco, seoro de los condes de este ttulo, con 150 casas, su parroquial y hospital; y como 150 estancias, que fomentan (todo en sus principios) ms de 600 almas. A otras 10 leguas de Jaruco y 20 de La Habana, guarda una hermosa baha al Norte, la ciudad de S. Carlos de Matanzas, y aunque una baja de su boca hace peligrosa la entrada, la dificultan ms dos castillos de regular fuerza, que guarnecen destacamentos de tropa arreglada, con 3 500 almas de su vecindario, en 500 casas de pueblo, 270 estancias, 4 ingenios, una sierra de agua, 20 haciendas de ganado mayor, y menor, con su parroquia y hospital. El resto de la jurisdiccin territorial de la ciudad de La Habana que se extiende de 50 a 54 leguas tierra adentro, a Oriente, no tiene otra poblacin, componindose todo de las haciendas de criar ganado mayor y menor que

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /61 /61 /61 /61 /61 se le han mencionado hasta lindar con la jurisdiccin territorial de los cuatro lugares que se dirn. Pero hacia el Sur, cinco leguas de La Habana, tiene la nueva villa de Santiago de Compostela que consta de 300 casas, con su parroquial, y hospital, 2 000 almas y como 150 estancias, incluso ocho ingenios. Ha conseguido ltimamente esta villa extensin de jurisdiccin territorial, que disminuye el que va asignado a La Habana, y aumenta el propio. A legua y cuarto de dicha villa de Santiago camino de Bataban, al Sur, se halla la ciudad de S. Felipe y Santiago, seoro de los marqueses de este ttulo, con parroquial y hospital; 250 casas, 150 sitios, y ocho ingenios habitados de 2 300 almas. Hasta Bataban, trmino de dicho Sur se numeran catorce leguas desde La Habana. Este es un surgidero cenagoso, que slo recibe barcos menores de los lugares internos, donde descargan sus frutos que conducen a dicha Habana, por el mar del Sur, evitando la dilatada navegacin de montar el cabo de San Antonio. No tiene poblacin, y slo la asiste en un cuartel un destacamento de tropa, con una trinchera de artillera. Un ministro de rentas para la fidelidad de los derechos y un almacn real para custodiar los tabacos que por el se conducen. De las ochenta leguas de jurisdiccin de La Habana a occidente se le han desmembrado en el Gobierno del Marqus de la Torre las 56 que dio este Gobernador de jurisdiccin a la nueva ciudad de Filipinas, cuya poblacin propuso, y no se sabe tenga real confirmacin. Se sita Filipinas a 60 leguas de La Habana, y en su asignacin goza como 400 casas, cinco curatos, con sus parroquias rurales los cuatro; 150 haciendas de criar ganados de cerda y vacuno; como 200 estancias; multitud de vegas de tabaco selecto en las mrgenes de sus ros, y tres mil almas, siendo cada curato una poblacin menor. Se ha puesto a cargo de un Teniente de Gobernador Capitn a guerra. Dentro de los territorios que aun conserva La Habana, tiene al occidente muchas poblaciones menores como los Quemados, Guajay, Cano, Arroyo de Arenas, que slo les falta para ser villas regulares, que se les conceda el real ttulo. Al sureste, 16 leguas de La Habana, el pueblo de San Julin de los Gines, delicioso por su llanura, agua y fertilidad, que rinde apreciables tabacos. El Castillo de Jagua a 60 leguas, que guarda su hermosa baha, y algn vecindario; y el pueblo de San Miguel, al Este. Todas estas villas y ciudades tienen su Ayuntamiento que elige anualmente, justicias que las gobierne, reservado el superior mando al Gobernador; un Capitn o Comisionado del mismo Gobernador, y un Teniente a guerra, o Ayudante mayor, o Teniente de milicias, para lo militar; con cura, sacristn y vicario forneo para lo eclesistico y los seoros se mandan por sus Sres. y Alcaldes mayores con igual Justicia y Regimiento.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 62\ 62\ 62\ 62\ 62\ Desde el trmino jurisdiccional de La Habana, tierra adentro, corre a Oriente, un pao o territorio de 70 leguas con todo lo ancho de la Isla, que ocupan cuatro lugares, mandados por un Teniente de Gobernador, Capitn a guerra, subordinado y nombrado por el Capitn General. El principal de ellos se denomina la ciudad de la Trinidad, situada a la costa del Sur, como una milla del mar, con el ro de Guarabo que le sirve de puerto hasta para fragatas, y la residencia del citado Teniente de Gobernador. Dista 80 leguas de La Habana, y veinte del castillo y baha de Jagua; numera en su pueblo ms de 1 000 casas; una parroquial con su cura; teniente sacristn, y algn clero; un convento de religiosos franciscanos; un hospital; tres iglesias menores y en su territorio 26 ingenios de azcar; once hatos de ganado menor; doce del de cerda, y como 400 estancias empadronando en todo ms de 5 500 almas. El segundo lugar es la villa de Sancti Spritus, al centro oriental de dicho territorio, 100 leguas de La Habana, con 1 500 casas, (las ms hermosas de los cuatro lugares), su parroquial y hospital; un convento de religiosos franciscanos; 34 ingenios; otros tantos hatos; 15 corrales; como 600 sitios de toda labranza, y ms de 8 000 almas. El tercero se nomina la villa de S. Juan de los Remedios, (alias el Cayo), ubicada a la costa del N., 90 leguas de La Habana, y ms de una milla del mar, con surgidero para barcos menores, nombrado el Thesico; tiene 450 casas; su parroquial y hospital; 15 ingenios; tres hatos; 10 corrales, y ms de 70 sitios de labor, en que lo hacen tambin del cacao de buena calidad; ms de 3 000 almas, que la componen. Asiste a ella un Teniente a guerra, que nombre el Capitn General. El cuarto y ltimo de dichos lugares es la nueva villa de Santa Clara, tambin al centro occidental de la Isla, y a 75 de La Habana; con ms de 1 600 casas; una parroquial, su hospital; un convento de franciscanos; ms de 50 ingenios; 32 hatos; seis corrales; 500 estancias y 8 000 almas. A seguidas del territorio de esta Tenencia, a cuatro lugares, corre la de la villa del Puerto del Prncipe, ltima del Gobierno de La Habana. Dista ms de 50 leguas de Sancti Spritus, y as ms de 150 de dicha Habana. Es mandada por un Teniente de Gobernador, Capitn a guerra, que le pone el de La Habana, a quien est subordinado. Es la mayor, ms rica y ms hermosa de las villas, adornada de hasta 3 000 casas de bella y fuerte estructura; con su parroquial, hospital; dos conventos de francisco y mercedarios, y otras 5 iglesias menores, o hermitas. Su jurisdiccin territorial se extiende a cerca de 50 leguas frtiles, entre Sancti Spritus y Bayamo, con todo el ancho de la Isla, en cuyas costas tiene muy buenos puertos, de que se sirve igualmente por estar situada casi al centro. Lo ocupan 50 ingenios, 120 hatos, 60 corrales y ms de 400 sitios de labranza que asisten cerca de 15 000 almas.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /63 /63 /63 /63 /63 La gobernacin y Capitana a guerra de Santiago de Cuba, comprende el territorio de cerca de 115 leguas, desde la raya del Puerto del Prncipe hasta la punta oriental de Mais, y en el, las siguientes poblaciones. La ciudad de Santiago de Cuba, capital, y residencia de su Gobernador, situada a la costa del Sur con una hermosa baha, cuya entrada guardan el castillo de S. Pedro de la Roca, del Morro, y dems fortificaciones, ya expuestas. Dista de La Habana 239 leguas; y la adornan 4 500 casas; una catedral, con su venerable Dean y Cabildo, cuyo Obispo reside comnmente en La Habana. Tiene diez iglesias, incluso tres conventos de franciscanos, dominicos y belemitas; seis curatos; un hospital; un colegio seminario; 60 ingenios de azcar; 113 hatos; 50 corrales, y ms de 800 estancias con dieciocho mil almas. Entre los territorios de Santiago de Cuba, y la villa de Puerto del Prncipe (ltima del Gobierno de La Habana) se sita la villa de Bayamo al centro de la Isla a 30 leguas de Santiago, y 220 de La Habana. Se extiende su jurisdiccin de costa a costa, en lo ms ancho de la Isla, con el caudaloso ro Cauto que le sirve de puerto, para el comercio de barcos medianos. Tiene ms de 2 000 casas, nueve iglesias, cuatro conventos, seis curatos y un hospital; 55 ingenios; como 300 hatos, y ms de 60 corrales; con 300 estancias, que habitan ms de 12 000 almas. La rige un Teniente de Gobernador a guerra. A nueve leguas de Santiago de Cuba se sita la nueva ciudad de S. Isidoro de Holgun, poblada por la numerosa descendencia de Da. Mara de Aldana, con seiscientas casas; 2 500 almas: una parroquial; 10 ingenios; 80 hatos; 60 corrales y ms de 200 estancias. Es tambin regida por un Teniente de Gobernador. A la costa del N., y treinta leguas a oriente de Santiago de Cuba, est poblada la antigua ciudad de Baracoa, primera poblacin de los espaoles de la Isla, con 350 casas, una parroquial, un hospital, dos ingenios, 18 hatos, 12 corrales, y como cincuenta estancias, y dos mil doscientas almas. Es igual Tenencia de Gobernador. Adems de estas poblaciones de nombre, hay en la inmediacin de Santiago de Cuba otras varias menores. La de Ntra. Sra. Del cobre, de negros y mestizos, descendientes de los esclavos que el Rey puso a trabajar en las minas de cobre de aquel territorio. Guguaney, Caney y otros que conservan los pocos indios que han quedado en la Isla, cuyo nmero de almas se ha comprendido, en los principales a que acceden. Gobierno El Gobierno de La Habana goza superioridad en toda la Isla, no slo en lo militar como Capitn General de ella, mas tambin en todo lo subordinado al Gobierno de Cuba, aun en lo poltico y econmico, en las mate-

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 64\ 64\ 64\ 64\ 64\ rias y casos que declaran varias reales cdulas, reglamentos, y ordenanzas en el ramo de correos, conservadura del asiento de negros, y de la Real Compaa. En lo dems gubernativo mandan igualmente su territorio, nombrando tenientes confirmando las elecciones concejiles de sus villas y ciudades subordinadas. Conocen del Patronato Real. Finis*VI Noticia de los dems pueblos que caen en la jurisdiccin territorial del gobierno de La Habana*Cuaderno 10.—Captulo VIII Sumario1—Villa de Guanabacoa.—1. Su poblacin y origen.—2. Jurisdiccin que goza. 2—Pueblo de S. Miguel. 3—Sta. Mara del Rosario.—Seoro de los Condes de Casa Bayona.— Su jurisdiccin, etc. 4o—Santiago de las Vegas. 5o—S. Felipe y Santiago.—Seoro de los marqueses de ese ttulo. –Su jurisdiccin. 6—Quemados.—Cano, Vuelta Abajo y Quajal. 7—Nueva ciudad de Filipinas. 8—S. Juan de Jaruco.—Seoro del Conde Cano de este ttulo.—Sus principios. 9—Matanzas.—Sus principios.—Su estado. 10—Jagua.—Castillo. 11—Villa Clara.—Sus principios.—Su estado. 12—Sancti Spritus.—Sus principios.—Su estado. 13—Trinidad.—Sus principios.—Su estado. 14—Puerto del Prncipe.—Sus principios.—Su estado. *Hasta aqu llegan dichas cinco hojas. 10 de junio de 1831.— Echeverra *Lo que sigue es copia de un cuaderno en folio annimo; tan apolillado y con la letra tan apagada, que en algunos parajes es imposible leerlo. No respondo de la veracidad de sus noticias. 17 de junio.— Echeverra

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /65 /65 /65 /65 /65 De la villa de Guanabacoa I. El pueblo ms inmediato a la ciudad de La Habana, es la villa de la Asuncin de Guanabacoa, situada a poco ms de una legua, y de la parte oriental de la baha. Tuvo sus principios desde antes de la conquista y la continu la unin de los pocos indios que quedaron despus de la pacificacin de la Isla; y aunque ya apenas haya una u otra rama de sus descendientes, quienes conservan en lo favorable las calidades de naturales. Por los aos de 1... pidieron merced al cabildo de La Habana de tres leguas de terreno, para que los indios tuviesen tierra en que trabajar, y se les concedi. En 1... repitieron splica para que la misma ciudad les mercedase algunos huecos baldos que quedaban entre las tres leguas concedidas y otras inmediatas haciendas, a que accedi el Cabildo. Con estas dos mercedes se haba posesionado esta villa de un terreno cuantioso, porque consigui que un agrimensor, nombrado Pedro de Arr... le midiese y deslindase las tres leguas... sin ejemplar en la Isla, y poseen las seis circulares, y con ttulo la merced de huecos o solares, cuanto confina con ellas. Espa... de algunas cdulas reales, y ejecutorias del Consejo de Indias, que han obtenido con el piadoso ttulo de naturales pobres y perseguidos con los ricos y caballeros de La Habana sostienen varios litigios, que convendra cortar por quien puede; proceden con grave dao de la villa que consume sus rentas en... muchos vasallos que con ella litigan, y... del Rey, dificultando el beneficio de algunos realengos; sobre que... como Asesor algunas representaciones que con instruccin hizo a S. M. el Sr. don Miguel de Altarriba siendo Intendente General de esta Isla. II. El vecindario de esta villa se computa en... personas. Su pueblo en... casas, numerando en ellas la de cadenas, que conserva por gracia real el Sr. don Antonio Prez Riveros, ministro supernumerario de las reales cajas concedida a su padre don Esteban, por haber recogido en un incendio de la Parroquia al Smo. Sacramento, y custodidolo con esmero hasta que se reedific la iglesia. Tiene su regular Parroquia, dotada de un cura, y ministros suficientes. Un convento de religiosos franciscos, y otro de dominicos. En lo gubernativo est sujeta al Capitn General, quien pone en ella para su gobierno militar un Ayudante mayor. Est ilustrada de un cabildo secular completo que elige anualmente dos alcaldes ordinarios, dos de Sta. Hermandad, Sndico, y dems oficios concejiles, por quienes se le administra justicia. III. Su jurisdiccin territorial se limitaba a las Goteras de la Villa, pero hoy corre arreglada a la real cdula y auto gubernativo siguiente: “El Rey. Por cuanto con el motivo de la instancia q.e el ao de mil setecientos y cuarenta y cuatro, hizo la nueva Villa de la Asumsion de Guanabacoa, pa q. Su jurisdiccion se estendiese hasta las caseras en que habitan los vecinos q. estan sujetos la Iglesia... se mand p.r despacho

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 66\ 66\ 66\ 66\ 66\ de 31 de Diciembre del mismo de 1744 don Juan Fran.co de Guemes y Horcasistas, Gobernador q. entonces era de la Habana, q.e con asistencia personal de los comisarios capitulares de la espresada nueva villa, hiciesen formar un mapa topogrfico, muy puntual y distinto de su poblacion y territorio, y del que se halla contiguo aquella ciudad, con sus demarcacion.scaminos, y haciendas, y con las separaciones de las casas y habitaciones de los vecinos y feligreses de la parroquia de la propia villa, sin omitir la escala correspondiente pa medir las distancias, si la descripcin de la costa martima en la que se haban de comprender los sitios de las fortalezas de Coximar, y Bacuranao, pa q. en vista de ella se pudiese tomar con mas pleno y cabal conocim.to la determinacion conveniente: y en su cumplim.to, ha remitido d.n Fran.co Caxigal de la Vega, mariscal de mis egercitos, y actual gob.or y Cap.n Gen.l de la Isla de Cuba, y mencionado de la Haba con carta de cuatro de Julio del ao prximo pasado, el mapa espresado en la misma forma q. se dijo: acompaando testimonio de las diligencias y formalidades con que se hizo, como tambien los trminos que se estiende el curato de la mencionada villa, y de los que... despues de haberse erigido una nueva parroquia en la Iglesia dedicada S.n Miguel, q. est en la jurisdiccion de la Habana: y habiendose visto en mi Consejo de las Indias, la citada carta, testimonio, y mapa, con los antecedentes del asunto, y lo expuesto por mi fiscal, y reconociendose haber sido la causa impulsiva y final q. se tuvo paerigir en Villa, el lugar de Guanabacoa, el libertarla de las vejaciones que padeca de los Alcaldes ordinarios de la ciudad de la Haba, y nunca se podr verificar su efecto sin gran dificultad, lo menos si la Jurisdiccion...concedida los Alcaldes de la referida nueva villa quedara solo reducida sus goteras: he resuelto, consulta del espresado mi consejo de las Indias, de 11 de Mayo de ste ao, conceder la enunciada nueva villa la estencion de jurisdiccion y territorio hasta el que comprende las haciendas y casas de campo de los vecinos y parroquianos de su Iglesia parroquial, quedando esentos de ella los demas vecinos de la Habana que posean otras haciendas en el mismo territorio; p.r tanto pa q. lo referido tenga cumplido efecto, y q.e no se impida la nueva villa ni sus Alcaldes, el uso y ejercicio de su jurisdiccion en el territorio que es mi volundad se estienda sus lmites, ordeno y mando al Gobernador q.e es, fuere, de la enunciada ciudad de Sn. Cristobal de la Haba, al Consejo, justicia, y regim.to de ella, y los demas jueces y Justicias quienes corresponde, q. p.r ningun caso pongan, ni consientan poner embarazo, ni impedim.to alguno los alcaldes de Guanabacoa, en el uso de su jurisdiccion; ni en el conocim.to de sus causas y negocios que ocurran en el mismo territorio, en la misma forma que conocen de los que se ofrecen dentro de las goteras de la espresada villa, sin deferencia alguna, p.r deverse entender ser toda una misma jurisdiccion, en... es mi voluntad: Se la ponga y mantenga en esta posesion, sin contradiccion alguna, y que pa ejercerla se la de por los unos y p.r los otros

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /67 /67 /67 /67 /67 todo el favor y auxilio que necesitare... p.r convenir asi mi R1 servicio.— Fecha en el Buen-retiro 5 de Diciembre de 1750.—Yo el Rey.—Por mandado del Rey Ntro. Sr.;—Jph. Ignacio de Goyeneche. ”Auto.—En la ciudad de la Haba nueve de Junio, de 1751 aos: El Sr. don Fran.co Caxigal de la Vega, Caballero del orden de Santiago, Mariscal de Campo de los ejercitos de S. M. su Gob.r y Cap.n Gen.l de esta dicha ciudad Isla de Cuba: &.—Habiendo visto la R.l cedula fha. en Buen Retiro 5 de diciembre del ao proximo pasado, que present d.n Rafael Estevez, Procurador gral. de la Villa de Guanabacoa, en q.e S. M. le concede estender su jurisdiccion y territorio hasta el q. comprenden las haciendas y sitios de... de los vecinos y parroquianos de su iglesia parroquial, esentos los de esta ciudad de la Habana que posean otras haciendas en el mismo territorio, y manda se la ponga y mantenga en esta posesin sin contradiccin alguna: Dijo su S.ria, que se guarde, cumpla, y egecute en todo y p.r todo como S. M. se ha dignado disponerlo, y en su conformidad se de posesion la Villa y sus comisarios, en vos de el... el procurador gral. de esta ilustre ciudad, del territorio ampliado, qa se empadronar p.r su Sa por la persona que dispusiere, luego q. esten prontos los avisos; y pa mas afianzar la quietud y buena harmona en las ejecuciones de justicia, dictar su S.riaconforme las inteligencias q. el mismo R.l despacho produce;—Que el embarcadero de Marimelena y su renta q. estan las orillas de la baha con todo su terreno, pertenencias, derechos, usos, y pertinencias,4 derechos, usos y costumbres, segun est hoy, y como propio q. es de esta dicha ciudad de la Habana, y de las ventas de su consejo, queda perpetuam.te separado de todo sumision y re... la Villa de Guanabacoa y sus jueces, pa q. la ciudad los disfrute, y se rija p.r estas jurisdicciones como hasta aqui: que en los circulos de los corrales Guajurayabo Guanabo, Sabanilla, y Jiaraco, donde ningun vecino de Guanabacoa tiene haciendas, aunque casi en el trmino de la... no han de entrar los alcaldes de la Villa, ni en el pao de tierra donde estan fundados los lugares de Arroyo-de-Naranjo, y el del Marq.z de Villalba cuia division se empadronar p.r donde se seala en el mapa el curso del rio q. desagua en el fuerte de Bacuranao hasta encontrar, rumbo al norte con el circulo de Guajurayabo; p.r q. calificando S. M. p.r atributiva de la nueva jurisdiccion, no la medida del territorio, sino la habitacion de los subditos de la Villa seria la entrada pa solo embarazos. Que la misma abstencion se ha de graduar en los territorios de haciendas de estos vecinos q. se interpolan en las poblaciones habitadas p.r los de Guanabacoa, y los dueos Mayorales, esclavos de... haciendas han... en... dependientes de la jurisdiccion de aquella... no solo en ellas, sino en los trnsitos de ida y buelta... exemplo... en del... so en q. cometan delito dentro del territorio de la Villa, bien entendido q.e los mayorales ni... espreso consentimiento podran 4. Me parece que aqu el escribiente se equivoc, repitiendo algunas palabras.— E

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 68\ 68\ 68\ 68\ 68\ prorrogarles la... de modo que cause perjuicio los propietarios, ni ocasin faltar en las asistencias q. fueren encargados, p.r q.e lo contrario dara indirectamente ocasion faltar en las asistencias q. con deliberado nimo quiere S. M. evitar: y p.r la misma razon si fuere Mayoral de haciendas de stos vecinos alguno de la Villa salario partido no han de usar dichos alcaldes jurisdiccion sobre l estando en la Hacienda, ni sobre los bienes, derechos, y acciones que en ella tuvieren p.r el partido ajuste de su administracion, y debern ocurrir ste Gob.no por auxilio por providencia pa el xito de los negocios q.e se encontraren en sta limitacion .—El curso de los caminos... transversales, y sevidumbres q.e deben y pueden usar estos vecinos, as pa el trfico de las haciendas de aquella comarca, como para el pro comun, queda libre... del camino en junta de 1... de Julio del ao de mil setecientos y... todo lo demas..., &”.5V. ...Inmediatas a esta villa hay dos poblaciones cortas, la una a la parte oriental de la baha y en su misma ribera en que se conserva la milagrosa imagen de ntra. Sra. de Regla con su hermita y capelln y con este motivo se ha formado un pueblo que constar de... casas y... personas. Atindese a su quietud con un Capitn comisionado que en l pone el Gobernador. 2.—San Miguel Hay al Sur de la villa de Guanabacoa, y como a una legua de ella... el... pueblo... de S. Miguel... con un cura beneficiado y un sacristn mayor que les administran el pasto espiritual. Comptase en ... casas, y en... el nmero de vecinos. Es asistido tambin de un Capitn comisionado... por mano y rdenes del Gobernador. 3—Sta. Mara del Rosario Como a dos leguas de Guanabacoa, y cuatro de La Habana se halla la ciudad de Sta. Mara del Rosario, ttulo y seoro de los Condes de Casa Bayona. Tuvo su origen...6 5.No se sigue copiando este auto por no ser posible leer sino algunas palabras muy salteadas, que como apenas dan una idea del verdadero sentido, no hemos querido copiar; a ms de que lo que segua no eran sino las ltimas palabras del auto, y las firmas del Gobernador Cagigal, y de su asesor el Dr. Urrutia. A continuacin sigue el prrafo marcado con el nm. 5 que muy truncado copiamos, por ser parte de la relacin interrumpida por dicho auto y real cdula.— J. A. de E 6.Esto y nada ms acerca de la ciudad de Santa Mara del Rosario. Por lo que he visto, creo que lo que contiene son apuntes para alguna obra, que quizs sera la de Urrutia.— E

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /69 /69 /69 /69 /69 4—S. Juan de Jaruco Continuando a barlovento... y a distancia de 10 leguas de La Habana se sita la ciudad nueva de S. Juan de Jaruco. Hllase aun en los principios de su poblacin, por haber comenzado su fomento en el ao de 176... a cargo del Conde del mismo ttulo, Su Seor. 5—S. Carlos de Matanzas A veinte leguas de La Habana al poniente y en la costa del Norte se halla la ciudad de S. Carlos de Matanzas. Su origen parece haber sido el informe que hizo a S. M. Pedro de Esplugal, vecino de Se...7 a... que inmediato a La Habana haba una porcin de tierra despoblada, de ms de cien leguas, junto al paraje que llaman de Matanzas que se podra poblar de estancias e ingenios, y socorrer desde ella a la Florida y pueblos comarcanos. Con esta noticia mand el Rey en cdula de 5 de febrero de 1567 le informase el Gobernador de estas tierras, y lo que convendra hacer. Hubo en el mismo lugar poblacin de indios, y se llam Matanzas, por la matanza de espaoles que en su baha hicieron cuando salvaron las dos mujeres y un castellano, que recogieron Narvez y el Padre las Casas. (Herrera, en la descripcin, cap. 6 al fin). Su castillo de S. Severino de Matanzas, se dice lo hizo don Severino de Manzaneda, Gobernador de la Isla. 6—Santiago de las Vegas Treinta y seis labradores de tabaco en el corral nombrado Santiago, 5 leguas al Sur de La Habana propusieron a S. M. por los aos de 174... formalizar el... en que unirse.8A estos treinta y seis pobladores se agregaron pretendiendo... las que... y siete caballeras de tierra que el capitn don Dionisio Berroa... despus de pagarle nueve mil trescientos cincuenta y tres pesos siete reales por las que se haban agregado a los principales pobladores, mandando en real orden de 27 de septiembre de 17619 que “esta donacion ha de recaer tan solamente en las que... ten cabezas de las mismas familias, y en su defecto en los sucesores inmediatos de los que ha... cido, disponindose que... varon, de preferido para la posesion de la respectiva caballera, con obligacion de 7.No he podido leer el nombre del lugar de donde era Esplugal; pero por lo que se ve creo que puede ser Sevilla. He encontrado posteriormente un apunte donde se dice que Pedro de Esplugal era vecino de Sevilla.— J. A. de E 8.Entre este prrafo y el siguiente hay casi medio pliego en blando.— J. A. de E 9.Se halla en la Secretara de este Gobierno... los autos sobre esta poblacin...

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 70\ 70\ 70\ 70\ 70\ dar los coherederos aquella parte que les corresponda del valor que tuviere al tiempo de verificarse la donacion propuesta; habiendo de considerarse el de doscientos pesos por la caballera... Y que estas familias se agregaron al nuevo pueblo de Santiago de las Vegas con las calidades propuestas, de que las quince, y sus descendientes gocen los fueros, y privilegios concedidos los treinta y seis principales pobladores,” lo que se ejecut... auto provedo... a los dos de febrero de 1762... Ciudad de S. Felipe y Santiago del Bejucal El ao de 1712 haciendo su visita episcopal el Ilmo. Sr. diocesano don Fr. Jernimo Valds, hall que en el corral del Bejucal seis leguas al Sur de La Habana y sus inmediaciones habitaba un copioso nmero de feligreses que carecan del pasto espiritual y de toda polica; porque aunque en sus inmediaciones haba un curato, no era suficiente para tan dilatado rebao. El celo santo de tan meritsimo pastor, activado de los justificados validos de sus ovejas, trat por todos los medios de remediar sus necesidades. Para ello confiri con don Juan Nez de Castilla vecino de La Habana, y dueo del citado corral, la formacin de un pueblo en que pudiesen vivir cristiana y polticamente. Convencido a ello pidi ste licencia al gobernador y capitn general don Laureano de Torres, para fundar dicha poblacin con ttulo de ciudad, nombrada S. Felipe y Santiago, obligndose a todos los gastos necesarios; y reconocido el terreno, hallndose proporcionado al fin, concedi el Gobernador la pretendida licencia... se comenz esta ciudad con treinta vecinos, gastando el fundador muchos intereses en la iglesia y obras pblicas, estipulando con el Gobernador las veinte y nueve condiciones siguientes.10, 11Luego que la poblacin tuvo algn estado, ocurri el poblador a S. M. haciendo presente con informe del Gobierno, y episcopal; recomendando los crecidos costos que haba erogado, y pidiendo mercedes,y confirmacin de estas condiciones y previos los pasos ordinarios, se le despach sta por real cdula fechada en Madrid, a 29 de abril de 1713. En ella despus de insertar las expuestas condiciones, dice S. M. “He tenido p.r bien aprobar y confirmar (como p.r la presente apruebo y confirmo) la referida fundacion de la nueva Ciudad de S. Felipe y Santiago, con las calidades y condiciones q. van expresadas, escepto las 19 y 25 que trata de la calidad de hijos-dalgos que han de gozar los treinta pobladores y sus descend.tes en todos mis dominios seg.n fueros de estos reynos; y 10.Pueden verse dichas condiciones en el tomo 1 de las Memorias de la Seccin de Historia de la Real Sociedad Patritica de La Habana, ps. 386 y siguientes; donde igualmente se ver todo lo concerniente a la ciudad de San Felipe y Santiago.— J. A. de E 11.Los tres primeros historiadores. T. 1, (Arrate), p. 527, Memorias sobre Bejucal.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /71 /71 /71 /71 /71 q. se hayan de poder fundar en la referida nueva ciudad tres conventos de religiosos y religiosas, los cuales no se comprenden en sta aprobacion, sino ante bien quedan y han de quedar escluidas de ellas, p.r oponerse la prima la pragmtica establecida en las poblacin.s de Indias, donde no hay distintivo de nobleza; y ser la seg.da contra lo q.e tengo mandado sobre, q. no se admitan nuevas fundacin.s de conv.tos; por lo q.e con ellas descrece el estado temporal de que pende la manutencion de las comunidades eclesisticas; y asi mismo, he venido en conceder al referido d.n Juan Nuez de Castilla, dos aos mas de trmino sobre los tres que le estan concedidos, para que pueda concluir perfectamente la espresada poblacion.” Consiguiente a esta Real aprobacin, cre el nuevo seor y marqus el cabildo secular de esta ciudad, nombrndole Alfrez mayor, Alcalde mayor, Provincial, Alguacil mayor, Fiel Ejecutor, Depositario General, y cuatro regidores. Desde 1 de enero de 1714 eligi este cabildo dos alcaldes ordinarios, dos de hermandad, sndico y dems oficiales a consejo. Por ellos se administra justicia a los vasallos, confirmando los marqueses sus elecciones; ejerciendo las dems funciones gubernativas, con seores justicias mayores; y gobernadores de su seoro. Nombran tambin un Teniente que igualmente ejerce jurisdiccin de mero y mixto imperio, con arreglo a las leyes reales y facultades que los autores reconocen a los seores de vasallos. Y estn en posesin de enmendar por pronto recurso los excesos e impericia de los jueces ordinarios, con cuya costumbre sin costo de apelacin, (de que aun no ha habido ejemplar) mantienen sus vasallos en regular paz y justicia. Concluida la poblacin se reconoci y dio cuenta de su estado; e instando el Marqus por la perpetuidad se le concedi en esta real cdula: El Rey.—Mi Gob.r, y Cap.n Gen.l de la Isla de Cuba, y Ciudad de S. Cristobal de la Haba: Con carta de 23 de Dic.e del ao pasado de 1726, remitisteis los autos egecutados, en cumplimiento de lo q. se os orden p.r despacho de 5 de Mayo de 1725, sobre el reconocim.to de lo q. p.r el Marques de S. Felipe y Santiago, se haba egecutado en la nueva poblacin de la Ciudad que con ste ttulo se le concedi: p.r los q... cuenta haber cumplido lo q.e ofreci... q.e p.r el reconocim.to q.e hizo de las casas que haba fabricadas, pareca q. solas trece se hallaban habitables, y las demas sin uso, cuyo dao lo ocasionaba el haberlas desamparado sus habitadores, teniendo sus habitaciones en las estancias de labor, procediendo su ausencia de la falta de maestro que ensease sus hijos leer y escribir, y de no haber pa la asistencia del vecindario barbero y cirujano, ni botica; y estar algunas de las calles sin poder andarse p.r ellas: circunstancias q. sin embargo de no estar comprendidas en la capitulacin del espresado Marq.s, deban ser de su cargo, como fundador de la referida ciudad; respecto de q. sin ellas no pueden mantenerse los vecinos: y habiendose visto en mi consejo de las Indias, la citada carta y autos, con

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 72\ 72\ 72\ 72\ 72\ los antecedentes de la materia, y lo que en su inteligencia ha espuesto mi fiscal: atendiendo lo practicado p.r el referido Marq.s de San Felipe y Santiago, y lo dispuesto p.r las leyes 23 y 24 del ttulo 3, libro 4 de la Recopilacion de Indias, he venido sobre consulta del referido mi consejo de trece de Julio del ao prximo pasado, en declarar haber cumplido con su obligacion el Marq.s, concedindole la merced de vasallos, y la perpetuidad de jurisdiccion pa si y su casa: y en prevencion de ello pa q. os... y... que el principal objeto de cualquiera poblacin.s el que se mantenga y amplie la poblacion que ha fundado, y reparar de que no..., p.r resultar en beneficio y estimacion suya, su aumento: he tenido p.r bien ordenaros, (como lo hago), deis entender en mi R.l nombre el espresado Marques de S. Felipe y Santiago, su sucesor... r... de mi R.l gratitud, ponga los medios convenientes, pa q. la referida ciudad, se haga habitable en el uso de sus calles, y se provea de Cirujano, Barbero y Botica, pa q.e sus vecinos y vasallos sean asistidos: como asi mismo con maestro de escuela q. ensee sus hijos los primeros rudim.tos de las letras; p.r ser todo lo referido inexcusable, y hacerse preciso as pa mantener la vida de aquellos moradores; pues de lo contrario se hace indubitable su retiro: lo q. espero no suceder, asi p.r la eficacia de vuestras persuasiones como p.rq. redundando lo referido en mayor lustre y estimacion del Marq.s, procurar l y sus sucesores, no se falte en estos requisitos, y complacer en ello mi r.l voluntad, y de lo q. resultare en ste particular, me dareis cuenta pa q. me halle enterado. Fecha en el Soto-de-Roma, el dies de mayo de mil setecientos y treinta.— Yo el Rey .—Por mandado del Rey Ntro. Sr. D.n Gernimo de Uztaris.” Y se halla... el cuarto Marqus... Proveyla de barbero, cirujano, boticario y maestro de escuela que ensease a la puericia. Su poblacin compuesta de ms de doscientas casas, con calles formales, y asistencia de vecinos, panaderas, pulperas, y dems comestibles, con una iglesia adornada de nueve decentes altares y... de que... sacrificios, cumplan el precepto de la misa, ms de dos mil personas de la jurisdiccin que empadrona; servida de su cura, sacristn mayor y un monaguillo. Tiene un hospital cap... y adornado de... camas, para curar pobres enfermos, construido con la parte de renta decimal que separa la iglesia a este fin, y por celosa disposicin del actual meritsimo Sr. Diocesano, Dr. don Santiago de Hechavarra y Elguesua. Una casa de alojamiento para la tropa que pasa en destacamento (como que est situada en casi la mediana del camino de Bataban) para aquel surgidero, Jagua, Trinidad y otros pueblos... y con amplitud y entarimado para treinta soldados, con divisin de cuarto para oficiales, con... de tres cuerpos de ms que mediana estructura, en que habitan los marqueses; y con cimientos echados, y una casa capaz a que lleve en lo alto sala capitular, y en lo bajo crcel, y sala de alojamiento de los citados destacamentos.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /73 /73 /73 /73 /73 Su jurisdiccin territorial debe ser de cuatro leguas... aunque la condicin... del... le concede la que la ley de Indias, y sta la ampla a dichas cuatro leguas; pero slo goza pacficamente las que comprende el territorio del Corral del Bejucal, que no las hace por su mensura usual, y por minorarle en la de los colindantes ms antiguos. Fuera de ella est posesionada de algunos sitios, pero inquietadas algunas veces por las justicias de La Habana, y por las pretensiones del inmediato pueblo de Santiago de las Vegas. La causa de esto consiste en no haberse deslindado ni amojonado dichas 4 leguas jurisdiccionales. Deben los marqueses solicitarlo para su lustre y quietud de sus vasallos.POBLACIONES MENORESQue poblaciones menores entran en el distrito de La Habana Su jurisdiccin territorial comprende ms de cincuenta leguas a barlovento, en que parte con la ciudad de Trinidad y Villas de Santa Clara y San Juan de los Remedios. De ste tiene abiertas y pobladas de haciendas de labor hasta ocho, y en particular diez y seis a rumbos; y las restantes montuosas y destinadas a la crianza. Aquella parte abierta se halla muy avecindada, con motivo de componerse cada fundo de labor, de pocas caballeras de tierra, y aunque se computan una y otra por partidos, son de ms tierras y menos habitantes los de crianza; y al contrario los de labranza. Por lo comn en cada curato hay alguna poblacin ca... aldea; y todas son asistidas de un Capitn comisionado que nombra el Gobernador, con jurisdiccin para que... estas se han... la poblacin de San Julin de los Gines, a diez y seis leguas de La Habana, con su parroquial, cura beneficiado, sacristn mayor, y un hospital; en que con... lo particular de sus tierras para la siembra de tabacos, han unido hasta el nmero de... vecinos, en... casas de alguna formacin de pueblo; su terreno llano y frtil provedo copiosamente de aguas saludables por un caudaloso y frtil ro de su propio nombre, que baa y proporciona riego a mucha parte de l. Est clamando con justicia, que se le formalice un pueblo, pues otros que gozan de timbre de ciudad o villa no tienen en su estado el vecindario que aqulla aun sin nombre. Tambin son conocidas las de Managuas a cinco leguas de La Habana, que el curato e inmediaciones de su parroquial, numera hasta... casas y vecinos... La de Jagua... a la sombra de un castillo... se numeran... casas, y... vecinos. Sitase este castillo, nombrado San... de Jagua a sesenta leguas de La Habana, a la costa del Sur, y casi rayano a la jurisdiccin de Trinidad. Custodia una baha hermosa y necesaria al trfico de aquella costa. Es de regular defensa, y aunque hasta la invasin britnica en 1762, corri a cargo de un castellano, nombrado por el Rey, y subordinado a la Capitana

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 74\ 74\ 74\ 74\ 74\ general, y en la dominacin subsecuente le mantuvo honorficamente su comandante don Juan de Castilla, a la contemplacin de Ntro. Soberano, auxiliado y bajo las rdenes del Comandante General de la Isla y Gobernador de Cuba; hoy se prove por la Capitana General de oficial que lo gobierne en la forma que se dir de los dems. Por la parte... u oriente... el territorio de La Habana... a las ochenta leguas que corren... hasta el cabo de San Antonio... esta parte corre casi igual el terreno, poblado en hacienda de labor, y el resto en... crianza; y se mantienen en los mismos trminos... curatos partidos, con sus capitanes comisionados, distinguindose tambin algunas poblaciones menores. A tres leguas de La Habana se sita la de los Quemados con su parroquia... casas, y... vecinos. A 5 leguas el Guajay con regular iglesia, anexa al curato de la Villa de Santiago de las Vegas, (que distar dos de sta), con... casas y... vecinos. Ms al Norte y cercano a La Habana, hay tambin una poblacin nombrada el Cano que constar de... casas, y... vecinos. Comienza a fundarse una ciudad a... leguas de La Habana en esta parte de sotavento con el nombre de San... de... proyectada por el Excmo. Sr. Conde de Ricla se ha reducido a efecto por el Sr. Marqus de la Torre, en esta forma, etc.12Pertenece tambin a esta jurisdiccin gubernativa de La Habana, la isla nombrada Isla de Pinos Demrcase en la costa del Sur, casi frontera al Surgidero de Bataban, distante de l treinta leguas martimas. Este Surgidero de Bataban cae a la costa del Sur en una entrada de solo catorce leguas de ancho que forma la isla de Cuba, cuyo extremo opuesto es La Habana al Norte. En l hay una regular fortificacin con su destacamento que custodia los barcos menores que de los lugares y costa del Sur y de la Isla de Pinos conducen frutos por l a La Habana, evitando la difcil carrera de montar el cabo de San Antonio. En esta inteligencia se comprender que la Isla de Pinos dista 44 leguas de La Habana; carece aun de pueblo; pero tiene varias haciendas de crianza, y algunas de labranza.13TRINIDAD14Que es la ciudad de Trinidad La Trinidad tira gage de antigedad con La Habana. Cuando Hernn Corts sali de Cuba con su armamento para la conquista de Nueva Espa12.A continuacin de este pequeo prrafo hay un medio pliego en blanco, y en seguida la que habla de Bataban Isla de Pinos.— E 13.Es imposible leer seis o siete renglones que siguen que hacen aun relacin a la Isla de Pinos.— E 14.Para mejor inteligencia de las situaciones en que se hallan los cuatro pueblos que siguen, se ha de suponer que los de Trinidad, y S. Juan de los Remedios, estn casi

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /75 /75 /75 /75 /75 a, tambin Trinidad socorri de vveres y gente; por esto no es fcil averiguar sus principios. Hoy goza el ttulo de ciudad, y se compone de una poblacin que tendr ms de mil casas, muchas de mampostera y tejas, y seis a siete mil nmero de vecinos. La hermosea una parroquial con su cura sacristn y regular clero; un convento de religiosos franciscos,15 Es residencia de un Teniente de Gobernador y Capitn a guerra, que nombra el Capitn General para su Gobierno, y el de las citadas tres villas de Sancti Spritus, San Juan de los Remedios y Santa Clara. Tiene un cabildo secular completo, que elige anualmente como los dems alcaldes ordinarios de la hermandad y dems oficios concejiles. Sus moradores son de los ms civilizados de la Isla, pero su terreno quebradizo y pedregoso no le permite el lucimiento y extensin que en otro ms llano pudiera tener segn sus facultades. Corre por puerto de mar de la costa del Sur como a cien leguas de La Habana, aunque del pueblo a sus embarcaciones nombrados el ro de Guaurabo y... dista un cuarto y ms de legua. Su territorio se extiende as, a la parte de La Habana con veinte leguas, por la parte de la Villa Clara a... 6 y por la del Prncipe a... Sancti Spritus De la villa de Sancti Spritus se hace igual mencin que de la de Trinidad en la navegacin de Corts; por esta razn es tambin muy oscuro su origen. Situase como he dicho en el centro de la Isla; goza mejor terreno... y hermoso. Lo ha... tilizado, y... otros tres pueblos... casas que llegarn a 1 500; casi todas de teja y mampostera... elevadas, amplias, y de mejor construccin que las de Trinidad; algunas de dos y tres altos, siendo una de stas la que sirve de sala capitular, con cuartel para la tropa, y habitacin para cuando el Teniente de Gobernador pasa por ella. Pudiera ser ms extensa, aunque menos hermosa, si los incendios considerables y frecuentes que ha padecido, no hubieran devorado muchas casas de paja, y obligado a precaverse con el uso de la teja y mampostera. Tiene su parroquial con cura beneficiado, sacristanes y algn clero, y un convento de S. Francisco. Goza tambin de cabildo secular completo, que elige igualmente jueces y oficios concejiles. paralelos con La Habana a algo ms de noventa leguas de ella: Trinidad en la costa del Sur, y S. Juan de los Remedios en la del Norte. En el centro de la Isla, se sitan Villa Clara, a menos de ochenta leguas de La Habana, y Sancti Spritus, diez y seis leguas ms a oriente que Villa Clara, y ciento de La Habana. De modo que en un recinto que comprender como treinta leguas de costa a costa... y seis de... estn situados los cuatro... 15.Aqu hay un espacio como de dos renglones en blanco.— E

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 76\ 76\ 76\ 76\ 76\ San Juan de los Remedios La villa de San Juan de los Remedios, conocida comnmente por el Cayo, se sita, segn he dicho, en la costa del Norte, como a una milla del mar. Su embarcadero nombrado el Tesico es de regular resguardo para barcos medianos. Consrvase esta poblacin... los indios, siendo sus casas por lo comn de un guano nombrado Manacas, que resiste la combustin del fuego; con este motivo ni se desea la teja, ni ha padecido incendio de consideracin. Su terreno llano es ocupado como de 500 casas, con ms de 3 000 habitantes, y se hallara ms poblado a no haberlo embarazado una epidemia de hormigas. Mediado el siglo pasado ocurrieron a esta villa tan innumerables de estos animalejos, que mataban los nios recin nacidos; con este motivo se solicit licencia real para trasladar el pueblo al lugar en que se halla la villa de Santa Clara... obtuvo el Real... los ms dejaron sus... y algunas familias se fueron a formar dicha villa de Santa Clara.16 Conserva un cabildo secular, igualmente dotado y facultado para elegir jueces y m... Tiene una parroquial con cura beneficiado, sacristanes y algn clero. Pone en ella la Capitana General un Teniente a guerra que defienda su puerto en cualquier invasin. Santa Clara17La villa de Santa Clara, que como he dicho tuvo principio de algunas familias de San Juan de los Remedios, goza de terreno, aunque algo quebrado por la mayor parte llano. Se computan en cerca de dos mil sus casas, algunas de tejas regulares, asistida de ms de ocho mil vecinos. Tiene su bella parroquial igualmente dotada, una iglesia de Ntra. Sra. de... un hospicio de religiosos franciscos, y un hospital para el comn. Su cabildo secular que elige anualmente. Puerto del Prncipe La villa del Puerto del Prncipe, ltima de la jurisdiccin territorial del Gobierno y Capitana General, se halla situada al centro de la Isla, cincuenta leguas ms a oriente que Sancti Spritus, y por esto ciento cincuenta de La Habana, y como cuarenta de Cuba al norueste. Goza por comn aceptacin el segundo lugar entre los pueblos de la Isla; porque despus de La Habana, ningn otro se estima de su poblacin, caudales, ni vecindario. Se computa en 3 000 casas, por la mayor parte de mampostera y tejas, y 16.He tenido y p... de documentos en que se expresan las causas de esta translacin. 17.Vase en la p. 66 las noticias sobre las poblaciones de S. Juan de los Remedios, y de Santa Clara.— J. A. E En la presente edicin vea la pgina 77 ( N. de la E. )

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /77 /77 /77 /77 /77 algunas de dos o tres altos, empadronando de doce a catorce mil personas. Su territorio extensivo a 25 leguas al Este, 28 al Oeste y 14 a cada costa de Norte a Sur; es el ms llano de la Isla, y poblado de muchas y opulentas haciendas de toda labranza. Tiene su parroquial mayor, y cura, ayuda de parroquia, nombrada la S... de la Soledad; las auxiliares de Sta. Ana, el... y... de Paula. Un convento de religiosos de S. Francisco, otro de Ntra. Sra de la Merced; un hospital de... de S. Juan de Dios, y un santuario de Ntra. Sra. De la Soledad, con su barrio. Fin*VII Noticias18 de las poblaciones de las villas de San Juan de los Remedios y la de Santa ClaraNoticias de ocurrencias que hubo en la divisin de la villa de San Juan de los Remedios de donde procedi la poblacin de la de Sta. Clara, segn las providencias que se expidieron. AUTO DE 11 DE FEBRERO DE 1688 El Capitn General de la Isla, don Diego Antonio de Viana Hinojosa, con vista de un despacho que le libr el Sr. Obispo donD. Diego Evelino de Compostela, con insersin de una real cdula de 29 de enero de 1684, en que S. M. previno que los vecinos de la villa de S. Juan de los Remedios mudasen la poblacin, porque padecan continuas hostilidades de los piratas enemigos, y con atencin a los autos del asunto, mand se trasladase al sitio del Copey, alias Santa Mara de Guadalupe, cometiendo su ejecucin a los alcaldes ordinarios con apercibimiento y facultando al cura de aquella parroquia don Jos Gonzlez, para que convocase las justicias, regidores y feligreses a la eleccin del mejor paraje. AUTO DE 11 DE JUNIO DE 1689 El alcalde ordinario don Miguel Rodrguez y el Regidor don Antonio Daz, representaron por escrito en el propio Gobierno, era ms conveniente *Hasta aqu y nada ms llega dicho cuaderno, que he tratado de copiar lo ms exactamente que me ha sido posible. Habana, julio 3 de 1831.— Jos A. de Echeverra 18.Sigue la copia de un cuadernillo de 4 hojas en folio annimo, y sin fecha.— E

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 78\ 78\ 78\ 78\ 78\ a ambas Majestades, y habitadores, se hiciera la poblacin, en el sitio, nombrado Antonio Daz sobre que haba varios pareceres y discordias entre los vecinos por sus fines particulares, contribuyendo a ste la mayor parte, sobre que verbalmente forzaron su representacin; se mand que para evitar los perjuicios que padecan los vecinos de la villa de los Remedios, viviendo los miserables sin seguridad, quienes se retiraron como fieras a los montes, huyendo de los enemigos piratas, se hiciese la mudanza al referido sitio de Antonio Daz; y para su cumplimiento se comision a dicho Alcalde, previnindole de que si alguno se opusiera diese cuenta para proceder. AUTO DE 14 DE JUNIO DE 1689 El antedicho Sr. Obispo... con vista de lo resuelto en el Gobierno, atendiendo tambin al sosiego de los vecinos; de la Iglesia; veneracin del Smo. Sacramento e imgenes que estaban... perados con desconsuelo de los fieles; que el sitio elegido es esparcido, ameno, abundante, y con todo gnero de materiales para fbricas, aguadas cercanas, temperamento saludable, donde estarn sin el desasosiego de traer los hijos y las mujeres por los montes, viviendo en ellos, expuestos a inclemencias; se conformaba con dicha disposicin, encargando se mande hacer la situacin en el centro; que sea extensivo el terreno; se seale graciosamente a los habitantes sitios para sus fbricas, y egido para el pasto de sus ganados, dndole al pueblo el nombre de Santa Clara, que es el que anteriormente tena el sitio, declarndosela por patrona; y dio comisin al cura de la parroquia citada, para su traslacin. AUTO DE 25 DE ENERO DE 1690 El Maestre de Campo don Severino de Manzaneda, Capitn General de la Isla, a representacin del Sndico Procurador General de la Villa de los Remedios, con vista de la real cdula citada, que dio la forma de la poblacin nueva, y teniendo presente lo expuesto por una y otra relativas a las discordias que caus la mudanza, quedndose unas familias, y yndose otras; que en ambos se hacan alcaldes, regidores, y erigdose iglesia; parecindole conveniente la conservacin de ambas poblaciones, haba aprobado las elecciones de uno y otro pueblo, mandndoles se mantengan en ellos; que se participe S. M. para que se dignara darles extensin con familias de Islas Canarias; y para su cumplimiento se librara despacho a ambas villas. DECRETO DE 20 DE AGOSTO DE 1690 El mismo Gobierno... se cumpla el auto antecedente, y no salga persona alguna, de la villa de los Remedios para el pueblo de Santa Clara, con penas al que lo hiciere, cometiendo su exaccin al Alcalde de dicha Villa.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /79 /79 /79 /79 /79 AUTO DE 13 DE SEPTIEMBRE DE 1690 El mismo don Severino de Manzaneda, con vista de la citada real cdula, la conformidad del Sr. Obispo en la translacin de la Villa, mand que las justicias junten los vecinos, y se les haga notorio pasen sus habitaciones a la nueva poblacin, declarndole a sta toda la jurisdiccin, excepciones y privilegios del pueblo, y que desde aquel da, cesa la jurisdiccin de los alcaldes y regidores y dems ministros de justicia de a villa de San Juan de los Remedios del Cayo; quedando sujetos a la de Santa Clara, por subrogarse una poblacin en otra; por haberse reconocido los inconvenientes de haber dos poblaciones, a causa de las discordias y falta de paz entre las dos jurisdicciones que no se han contenido, aun con haber evitado muchas el Gobierno y haberse ya ido el cura, con nimo de no volver, por la prxima invasin que les hizo el enemigo, en que hubo la indecencia de ocultar en el monte el Sacramento; imponiendo a los inobedientes la pena de quinientos ducados, y dos aos de destierro al presidio de la Florida; concluyendo en que para evitar disensiones entre los alcaldes, quedasen sindolo en la nueva poblacin el ms antiguo de cada villa, y los dems sin jurisdiccin, prefiriendo de entre los dos el de ms edad. Compartidos del mismo modo los regidores y alcaldes de la santa hermandad. AUTO DE 25 DE SEPTIEMBRE DE 1690 El Sr. Obispo don Diego Evelino, recibido el despacho contentivo del auto inmediato antecedente para mudar la iglesia de la villa de los Remedios a la de Santa Clara, dijo que no habiendo considerado de utilidad la conservacin de ambos lugares, por las razones que se expusieron, y en que se fund el mandamiento que se libr para que no se innovara hasta la real determinacin el que le manifest Jacinto de Rojas, vecino del Cayo, lo particip todo a S. M. en la flota del Conde de Villanueva, que sali el da 4 de dicho mes y ao, concluyendo en suplicar al Gobierno tenga a bien esperar la real determinacin. AUTO DE 27 DE OCTUBRE DE 1690 El mismo Gobernador mand cumplir lo resuelto en su citado auto de 13 de septiembre anterior, por las razones que en l se expusieron, y por las de haber hecho el cura Gonzlez dimisin de su beneficio con el principal motivo de traer el Sacramento entre yaguas, expuesto a indecencias y errores de enemigos y extranjeros; evitar historias, destruccin de caudales y haciendas, sobre los lmites de jurisdiccin, y por los derechos de diezmos, que se representaban.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 80\ 80\ 80\ 80\ 80\ Representacin de los de la villa de los Remedios en la Real Audiencia de Santo Domingo Don Bartolom del Castillo, con poder de los vecinos, se present en la Real Audiencia de Santo Domingo, quejando por perjuicios cuanto queda referido; el mrito de haber ms de cien aos que contaba aquella poblacin; que era muy frtil; el socorro de ganados y frutos que daba a las poblaciones inmediatas, y a La Habana, y a sta en las escaseces que le motiv el terremoto que padeci el ao de 1692 aun con estar mandada despoblar; y alegando otros varios fundamentos, pidi real provisin para que el Gobernador de esta Isla no innove en la existencia de dicha villa hasta la determinacin del Rey; se devuelvan las multas exigidas y no... en otras algunas. Representacin del Fiscal de la Real Audiencia Esfuerza la del apoderado de la villa de los Remedios del Cayo, y dice la inhumanidad que experimentaron de los de Santa Clara, (que aun no les haban hecho los enemigos), de las quemazones que padecieron por disposicin de Luis Prez, Alcalde del nuevo pueblo; y pide se prevenga al Gobernador se abstenga de librar mandamientos para suspender la poblacin del Cayo por ser necesario esperar la soberana resolucin. AUTO DE 4 DE NOVIEMBRE DE 1694 Que pronunci la Real Audiencia En dicho auto se mand que el Gobernador de La Habana no permita molestar, ni moleste, a los vecinos de la villa de San Juan de los Remedios, sin pasarse a la de Santa Clara; los haga mantener con sus privilegios y facultades, nombrar justicias, y dems oficios concejiles; repartir pesas, y usar de su jurisdiccin dentro de su territorio, segn el auto de 25 de enero, y decreto de 20 de agosto de 1690, conformes a los del Sr. Obispo, y que suspenda las otras providencias hasta la real determinacin. AUTO DE 13 DE DICIEMBRE DE 1695 Don Diego de Crdoba, Gobernador, Capitn General de la Isla, por dicho auto dio obedecimiento a la real provisin, y mand cumplirla, Presidente: Don Ignacio Prez Cano, Almirante de la Real Armada. Oidores: Ldos. don Fernando Araujo y don Manuel de la Cruz. Escribano: don Antonio Solano de Tobar. Era Fiscal el Ldo. Llanos-Valds

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /81 /81 /81 /81 /81 comisionando a don Juan Ximnez, vecino de la villa de los Remedios, para que convocara los vecinos que nombraran y establecieran Ministros de Justicia, y concejiles, lo que se practic en 1 de enero de 1696. Compartimiento de Jurisdiccin En 28 de julio de 16... se juntaron en el hato nombrado... Romero, por orden del Sr. Gobernador Crdoba, los apoderados de ambas villas, para la divisin de jurisdicciones; Jacinto de Rojas y Esteban Acebedo, alcaldes ordinarios de una y otra; Esteban de Monteagudo, Alfrez mayor; Marcos de Rojas, Bartolom Manso de Contreras y don Pedro Cabrera del Castillo, regidores; Francisco Espinosa de los Monteros y Toms de Alma, procuradores; y contador don Andrs Lpez; y todos se convinieron en que la lnea divisoria corra de Norte a Sur, desde Guaracabullas a Santa Clara, hatos; desde ste al ro de Sagua la Chica, que es quien comparta hasta la mar. Fin*VIII Diego de SotoRefiere19 mi to don Francisco de Sotolongo y Nauia, hauer oydo a su PeDn. Francisco de Sotolongo Caluo, que Diego de Soto su bisabuelo mand a su hijo Xptoval porq.e ia estava viejo a la conquista, por entre las cinegas, de Llaguaramas, ha macurijes a Barlov.to desde Pto. donde se hallavan retirados, 60 Ind. deuno y otro Sexo, qe. embijados, salian a hostilizar los caminos, en tiempo, q.e por la incultura de la Isla distaban mucho las poblaciones, y no les hallavan rastro algo, si solo los trgicos efectos de su libertinaje, e inobeda y haviendo benido 15 hombres de Sti-Spiritus pa la HabaLlegaron a un paraje donde estaban tres palos en tal disposicin, q.e se servian de ellos de dormitorio, en no lolviendo muchsimo, que se llamavan Macurijes, y durmiendo les salieron 20 Indios embijados, y robaron a los, 15, hombres; con esta noticia q.e dieron en la hava Junto Diego de Soto 21, ycon los mismos robados ha 36 homb.s y fueron al paraje de los macurijes *Es copia. Habana, 11 de julio de 1831.— J. Antonio de Echeverra. 19.Este documento es una copia exacta de un medio pliego en folio muy maltratado por la polilla, de letra grande, y como de mediados del siglo pasado: no s quin sea su autor. Junio 9 de 1831.— J. A. de E.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 82\ 82\ 82\ 82\ 82\ donde los robaron, y de all les cojieron la huella, o rastro, en cuia operas.ngastaron muchos das, equipados los nros. por Diego de Soto, asu costa, transitando, por parajes, mui agros, por cinagas, y riscos, ceborucales. Un da venian de sta empresa al obscurecer ia tarde divisaron un corto Pueblo, q.e resorvieron acometer, como se hizo, y gan alamanecer, cuios Indios, Pidi Diego de Soto al Rey Para la poblacin de Guanabacoa, mas quando vino la merced, ya hauian muerto quasi todos los Indios, de hauer bebido, agua de yuca. Solo quedaron tres Indios, Llamados Jutia, Baxibai, y Costilla. IX20 Con motivo de solicitar el rescate de los azoguez que la nacin inglesa hubiese apresado, hice mansin en la isla de Jamaica, desde 11 de Junio ultimo pasado hasta el dia 5 de Setiembre, con amplia libertad de tratar con el comercio de aquella isla cuanto fuese conducente al cumplim.to de la comision que me confiri el Exmo. Sr. G.r y Capitan gral de la Habana. Y despus de haber hallado los ostculos invencibles la consecucin del rescate de ese ingrediente p.r los motivos q. he expuesto V. E., procur facilitar mi retorno al puerto de Veracruz, el que egecut el dia 5 de Setiembre, y hubiera ejecutado un mes antes sin un gravoso achaque que me sobrevino. Para restaurar mi salud, me trasport una hacienda de campo distante dos leguas de la ciudad; en cuyo sitio, en diferentes conversaciones que tube con el dueo de ella, y varias observaciones que le vi hacer sobre unas cartas del continente de Tierra-Firme, tuve un fundado motivo pa sospechar que esa nacin proyectaba alguna expedicin; y agregndose todas estas observaciones, la que tuve de ver hacer al nominado varios apuntes en su escritorio con examen un mapa de Tierra-firme, acab de afirmarme en el concepto que tenia hecho. Des de entonces, sin darme por enterado procur se rodease ocasin de poder cerciorarme de lo q. sospechaba con tanto fundamento. Not al descuido el lugar donde el Ingles guardaba sus apuntes; y viendo que no me era dificultoso su escrutinio, suscit ciertas especies, las que hallando plausibles el interesado, me franque oficiosamente su escritorio; y con lo que tenia observado que acostumbraba a levantarse a las ocho de la maana, lo egecut un cierto dia las seis; con cuya anticipacin, manteniendo sobre 20.Lo que sigue es copia de dos pliegos en folio, sin nombre de autor ni fecha alguna y que a mi entender es copia del original.— E.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /83 /83 /83 /83 /83 la mesa papeles q. de antemano tenia yo dispuestos, para darle entender q. los acababa de escribir en caso que me sorprendiese tuve lugar de leer todo un papelon borrador en lengua Inglesa, la q. aunq. comprendo bien poco, por las antecedentes demostraciones y por la evidencia de algunos nombres propios, q. como tales no iban traducidos, vine en plena inteligencia q. el informe habia sido pedido p.r el Almirante Wernon, y que la idea del proyecto iba dirigida al mismo, y la sustancia del tenor siguiente. Con numo de embarcaciones chatas capaces de mantener un can del calibre de 12 proa coronada de pedreros, y esquifadas de remos, intentaban entrar por el rio de S. Juan p.r otro nombre el desaguadero de laguna de Nicaragua, y atacar de la parte del rio y p.r tierra, auxilios de los indios mosquitos, el castillo que est situado en la mediana del rio, sobre mano derecha; discurriendo su rendicin facil, p.r la noticia en que estan de q. esa fortaleza p.r la parte de tierra carece de fortificacin esterior: y que con sus barcas p.r el rio, y p.r tierra con sus tropas, auxiliadas de los Indios, sus efectos, q. suponen enemigos irreconciliables de la nacin Espaola, podrn cortar y estorbar cualquier socorro que de las ciudades de Granada y Leon, situadas en la Laguna, pueda venir. Apoderados que esten de esa fortaleza, q. miran como el nico obstculo que hay que superar, proyectan pasar Granada, q. suponen incapaz de resistir sus fuerzas, y desde all hacerse dueos del corto Istmo q. ofrece, hasta penetrar al Realejo, situado en la mar del Sur; en cuya plaza, otro paraje de aquella costa, intentan fortificarse, construir embarcaciones pa infestar aquellas costas; lo q. suponen facil p.r la noticia con q. se hallan de lo abundante q. es aquella region de maderas de construccion, arboladuras, y lo demas necesario para fbricas de bajeles, con tal q. lleven, como tienen proyectado, carpinteros, calafates, jarcia, y clavazon de todas menas Una vez hecho firmes en aquel pais, sus ideas hasta Panam, Sonsonate, y Acapulco, contemplndose seguros y libres de inquietud de la parte del golfo de Honduras con el abrigo q.e han adquirido en Roatan en donde meditaban hacer almacen de armas pa armas los Mosquitos de aquella parte, cuando sea tiempo. Y dada caso que no les parezca conven.te hacer nuevas adquisicin.s una vez dueo de la Laguna y del Istmo, se propone establecer en esa parte almacenes de ropa, cuyo dispendio les parece fcil, con guardar una buena harmona con los habitantes circunvencinos: con cuyo ejemplar no dudan atraer los individuos de esta Nueva-Espaa y Per, con franquearles una inviolable seguridad, y amplitud en su comercio. Disponen el vendewu en tiempo de vendavales en la Isla de Sta.-Catalina; y en tiempo de brisa en la baha del Almirante. El autor se esfuerza en demostrar y persuadir los ingresos q.e debe esperar su nacin del logro de semejante empresa, que anuncia facil, p.r lo

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 84\ 84\ 84\ 84\ 84\ agena que est la nacin Espaola de semejante tentativa, y p.r el concepto en q. est de q. ya no hay q. temer espedicin. Nota.—Desde el ao de 30 hasta 35 he frecuentado la navegacin de Portobelo; en que he visto arribar varias embarcaciones que llaman chatas de 28 a 30 codos de quilla, 6 de manga, y 2 y media 3 de puntal poco mas menos. Estas vienen de Grandada Portobelo Chagre, cargadas de carne salada, sebo en pasta, cocos labrados, etc., y la mayor parte de estas chatas se venden parta servir al rio de Chagre, y hacer el retorno del producto de frutos, por va de la mar del Sur, al Puerto de Chiriquy, Caldera, Realejo. En este espacio de tiempo tuve noticia que un vecino de Portobelo, nombrado don Grabriel Feliz de Moya, despach al rio de S. Juan un paquebort bergantn, que lo menos fondeara dos brazas de agua, y que se intern bastantemente ro arriba; esa embarcacin iba al cargo de don Diego Argelles, que hoy es vecino de Campeche, y conocido con el apellido de Moya, con ejercicio de piloto, quien debe tener bastante noticia de esa entrada. (Hasta aqu dichos 2 pliegos, cuyo contenido me parece deba ser ms extenso, por la circunstancia de seguir inmediatamente despus casi un pliego en blanco, destinado a mi entender para continuar la copia de esta relacin. En el reverso de dicho pliego blanco se encuentran las siguientes lneas de diversa letra que la de la expuesta relacin): El papel que le mand el Dr. Urrutia21 en que se ve la Instruccin que hizo; y tena su padre el Dr. Bernardo de Urrutia. Y aunque este documento no tenga relaciones alguna con la historia de la isla de Cuba, me ha parecido conveniente insertarlo en esta coleccin para libertarlo de las injurias del polvo y de la polilla, que muy mal parado lo tenan ya, cuando por fortuna lo encontr con los dems papeles de que llevo hecho repetida mencin, en la Biblioteca pblica de La Habana. Agosto 24 de 1831. Jos Antonio de Echeverra FIN DE LA PARTE SEGUNDA Y DEL TEATRO HIST"RICO 21.Este debe ser sin duda el Dr. don Ignacio Jos de Urrutia y Montoya, autor de la obra titulada Teatro histrico, jurdico y poltico-militar de la Isla Fernandina de Cuba &, ???pues consta por el prlogo de dicha obra, escrito por el mismo, ser hijo de dicho don Bernardo de Urrutia. J. A. de E.

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COMPENDIO DE MEMORIASPARA LAHISTORIA DE LA ISLA FERNANDINADECUBAPrincipalmente su capital la Havana, dedicado al catlico Rey N. S. D. Carlos IV por el Dr. D. Ignacio de Urrutia Montoya, abogado de los Reales Consejos y Audiencias de Mxico y Sto. Domingo y ex colegial de ereccin del Real Pontificio Tridentino seminario mexicano.TOMO NICOPreliminarTeatro histrico jurdico y poltico Militar de la misma Isla. Con las licencias necesariasPARTE TERCERAPublcala completa la Academia de la Historia de CubaHAVANAImprenta de la Capitana General, Curia Episcopal y Colegio Seminario de S. Carlos, calle de Obrapa. 1791.

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DICT DICT DICT DICT DICT AMEN DEL REVERENDO P AMEN DEL REVERENDO P AMEN DEL REVERENDO P AMEN DEL REVERENDO P AMEN DEL REVERENDO P FR. MANUEL FR. MANUEL FR. MANUEL FR. MANUEL FR. MANUEL FERNNDEZ DE VELASCO FERNNDEZ DE VELASCO FERNNDEZ DE VELASCO FERNNDEZ DE VELASCO FERNNDEZ DE VELASCO ,1 1 1 1 1Lector Jubilado. y Regente de Estudios, del Convenio de Nuestro Padre San Agustn de la Habana Exmo. Sr. Gobernador y Capitan General. En cumplimiento del respetable rden de V. E. he leido con la debida atencin el Compendio de memorias para la Historia de esta Isla Fernandina de Cuba que ha trabajado y desea imprimir el Dr. don Ignacio de Urrutia y Montoya, Abogado de los Reales Conejos y Audiencia de Mxico y Santo Domingo; y cindome el estilo del dia, digo: que el Compendio es una coleccion de noticias utiles para dicha Historia, digna de tenerla propia, y que el Autor est imprimiendo separadamente: que los profesores de derechos excusarn el imponderable trabajo de revolver Archivos, tal vez in inteligibles, teniendo un manual pronto que facilita y proporciona el uso de las Reales Cedulas y Ordenes de S. M. dirigidas nuestro gobierno y aumento: que hace un servicio importante la patria, y se constituye acreedor al reconocimiento y gratitud de sus compatriotas: por cuyas razones y no tener cosa que se oponga los dogmas de nuestra santa f, buenas costumbres y regalias de S. M., que Dios guarde, lo hallo digno de la prensa. Este es mi sentir, salvo meliori En este Convento de N. P S. Agustn de la Habana 25 de Mayo de 1791 aos. Fr. Manuel Fernndez de Velasco Habana 6 de Junio de 1791 aos. Imprmase. CASAS 1.Se suprime de este Compendio el “Prlogo al lector” por ser igual a lo publicado con el ttulo de “Introduccin” en el tomo I de estas Obras del Dr. Ignacio Jos de Urrutia y Montoya ( La Comisin de Publicaciones ).

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DICT DICT DICT DICT DICT AMEN DEL DR. D. FRANCISCO AMEN DEL DR. D. FRANCISCO AMEN DEL DR. D. FRANCISCO AMEN DEL DR. D. FRANCISCO AMEN DEL DR. D. FRANCISCO DE ARRIAGA, DE ARRIAGA, DE ARRIAGA, DE ARRIAGA, DE ARRIAGA,Abogado de la Real Audiencia de Santo Domingo, Teniente de Regidor en la Ciudad de la Habana, y Consultor del Santo Oficio. Queriendo V. acreditar mas las seales de distincin, que siempre le he merecido, se ha dignado confiarme el exmen y reconocimiento del Compendio del Teatro Historico, Juridico y Politico Militar de la Isla Fernandina de Cuba que intenta dar la prensa el Dr. don Ignacio Joseph de Urrutia Montoya, Abogado de los Reales Consejos y Audiencias de Mxico y Santo Domingo, para que los naturales, vecinos y moradores de la misma Isla tengan una breve y puntual noticia de su descubrimiento, pacificacion y poblacion, y para que se esparza otros lugares donde quieran tambien participar de estas luces. La he leido con toda la atencion que requiere la misma confianza, y nada tiene contra los dogmas de nuestra religion, regalias del Soberano y probidad de costumbres. Es muy til, y no puede ocultarse los ojos de quantos la vieren el mrito que se ha granjeado su Autor con buscar y reunir, costa de mucho sudor y diligencia, tantas Noticias, Cdulas y Reales Ordenes, casi borradas de la memoria de los mas estudiosos, y envueltas en polvo y papeles roidos, caducos y apolillados. Todo este trabajo ha querido tenerlo gustosamente el Autor en obsequio de su patria, para dexarla un monumento de su amor, zelo y aplicacion, obligado de aquella sentencia: Non nobis nati sumus, nam partem vindicat patria, partem amici Corto es el volumen de que se compone; pero hasta en esto ha sido ingenioso, siguiendo el concejo de Pitgoras: Ne verbis pauca multis comprebendas, sed multa paucis Y registrada toda la materia distribuida en pocas, se le puede decir con Origenes: Brevis, prudens sermo.. ettentius, libentius auditur

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /89 /89 /89 /89 /89 Por lo expuesto soy de dictamen que el expresado Compendio es digno de que se atienda con la licencia que se pide para su impresion. En mi estudio y Habana 28 de Junio de 1791. Dr. Francisco de Arriaga Habana y Julio 9 de 1791. Por lo que Nos toca Imprmase. Dr. Pealver.

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COMPENDIO DE MEMORIAS P COMPENDIO DE MEMORIAS P COMPENDIO DE MEMORIAS P COMPENDIO DE MEMORIAS P COMPENDIO DE MEMORIAS P ARA LA HISTORIA ARA LA HISTORIA ARA LA HISTORIA ARA LA HISTORIA ARA LA HISTORIA DE LA ISLA FERNANDINA DE CUBA DE LA ISLA FERNANDINA DE CUBA DE LA ISLA FERNANDINA DE CUBA DE LA ISLA FERNANDINA DE CUBA DE LA ISLA FERNANDINA DE CUBApoca Primera Del descubrimiento de la isla de Cuba, y su primer Gobierno poltico, residente en Baracoa y SantiagoDESDE 1492 HASTA 15541. Olvidada de los habitantes en las tres partes del mundo, llamadas Europa, Africa y Asia, la cuarta que se ha levantado injustamente con el de1 Amrica, intent descubrirla Cristbal Coln sobre algunas luces y noticias de su existencia. Propsolo a diversos Soberanos que lo despreciaron: y lo hizo el ao de 1492 a expensas y beneficio de los seores Reyes de Castilla Don Fernando y Doa Isabel. Despus de una dilatada y penosa navegacin a Occidente, lleg a una isla llamada Guanahan, a quien nombr la Espaola, tomando posesin de ella por sus Majestades Catlicas. La hall habitada de hombres incultos, que le recibieron con obsequio, y l los gratific. Continu el reconocimiento de otras isletas, al Norte de aqulla, y tambin habitadas, las que denomin Fernandina, e Isabela; y noticiado en ellas de haber una tierra grande que llamaban Cuba, pas a inspeccionar sus costas del Norte. 2. Observ su terreno, montes, ros y puertos2. Reconoci el de Baracoa, que nombr de los Mares, y con algn conocimiento de su poblacin continu por la costa. Fij una cruz en otro, que pareci ms ventajoso, llamndole Puerto del Prncipe, y a la Isla Juana, todo en obsequio y alusin al Prncipe Don Juan. Recogi el oro, plata y cosas preciosas que haba hallado, y algunos naturales de una y otra Isla: y dejando en la primera treinta castellanos se restituy a Europa, donde concluy sus conciertos con los seores Reyes Catlicos. 1.Solrzano, lib. 1 de su Poltica, cap. 2, nm. 14. 2.Hemos autorizado latamente estos principios en el t. I del Teatro, lib. 1, 2 y 3 a que nos remitimos.

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FACSMIL

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 92\ 92\ 92\ 92\ 92\ 3. Volvi con mayores auxilios y gente, y descubri y dio nombres a varias islas de las Antillas Hall muertos sus castellanos en la Espaola; y castigando este exceso, pobl y se fortific en ella. Volvi a reconocer a Cuba por la parte del Sur, y slo lleg a la Isla titulada, hoy, de Pinos restituyndose con la duda de si aqulla era isla o tierra firme. Descubri a Jamaica en esta salida, y sufri hostilidad de sus naturales al inspeccionarla. Se dedic a poblar la Espaola, Darin y Veraguas, y a sus descubrimientos y viajes, gobernando la primera, por el Rey, Bobadilla y Ovando, que le causaron la muerte con vejaciones indebidas. 4. Ovando destin, por real orden, a Sebastin de Ocampo el ao de 1508 para reconocer a Cuba; hacindolo ste, caren en un puerto que por ello llamaron de Carenas, y es La Habana; y bojeada manifest ser Isla digna de poblarse. Instaur don Diego Coln los derechos de Almirantazgo de su padre; y ejercindolos desde la Espaola, destin al capitn Diego Velzquez, incitado de real orden, para pacificar y poblar a Cuba, al cual habilit de embarcaciones, hombres y dems necesarios con qu pasar a esta Isla. 5. Arrib Velsquez al Puerto de Palomas, en la punta oriental de Cuba, donde venci y castig al Cacique Hatuey que, fugitivo de la Espaola, se haba establecido en ella y le inquiet a su llegada; con cuyo escarmiento los naturales le admitieron sin oposicin. As pudo fomentar sin obstculos la primera villa de espaoles sobre el precitado Ro de los Mares, que por corresponder al terreno, o partido que los naturales llamaban Baracoa, se denomin Nuestra Seora de la Asuncin de Baracoa 6. Adelantada esta Villa, en el ao 13, dispuso Velzquez que Pnfilo Narvez capitanease una partida de gente al reconocimiento interior de la Isla para disponer su poblacin. Hzolo as: y por esta diligencia, y la martima de Ovando, se adquiri la primera idea de su terreno y circunstancias. 7. Se hall ser una Isla situada dentro del Trpico de Cncer, al Norte de la equinoccial, desde los 20 hasta los 23 grados de latitud; como de 300 leguas de longitud, Este, Oeste; y hasta 40 de ancho, Norte, Sur; de terreno frtil, y por la mayor parte llano; temperamento clido, aunque con benignidad; rodeada de bellos puertos, bahas y ros; y hermoseada de bosques, con arboledas suntuosas, agradables y tiles. 8. Los naturales que la habitaban se estimaron en ms de cien mil, comunicados a ella desde la inmediata Florida. Conocan un Dios remunerador, confesando la inmortalidad del alma, sin idolatra directa, aunque llenos de supersticiones, por medio de unos sacerdotes, o mdicos que llamaban Behiques y se preciaban de hablar con Lucifer. Por esta causa fueron fciles a admitir y dejar la religin catlica, dando anticipado culto a las imgenes de la Santsima Madre de Dios. 9. Tenan compartida la Isla en varias provincias, que distinguan con los nombres de Bayaquitir Baracoa Macaca Bayamo Camagey

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /93 /93 /93 /93 /93 Jagua Cueiba Havana y Haniguanica o Guaniguanico No tenan soberano, sino particulares caciques, cuya voluntad era la ley. Formaban los pueblos de casas de paja grandes, en que habitaba todo un linaje, sin otro ajuar que sus hamacas, tejidas de algodn, para dormir, y hacan unas piezas de lo mismo, con que cubran su honestidad. 10. No se hall en la Isla ganado alguno, ni ms cuadrpedo que unos perritos que no ladraban; otra especie semejante llamada Guaniquinajes, que coman, como las higuanas, hutas, gusanos, peces, maz, casabe, y algunos otros frutos naturales de que es abundante. Se servan de canoas para la pesca y trnsito a los cayos, hechas de una pieza, ahuecadas con pedernal, porque no conocan el hierro; y vivan en sociedad y paz contentos con estos naturales, aunque cortos auxilios, ensendonos con Juvenal3la moderacin a que se sujeta nuestra naturaleza. 11. Aun no completo el expuesto conocimiento terrestre de la isla de Cuba, por lo que hace al cabo occidental, deliber Velzquez, con acuerdo de Narvez y dems amigos, establecer algunas poblaciones en que comenzasen a fabricar y cultivar los europeos. Hzolo as en dicho ao de 14, destinando pobladores para cinco villas, que nombr Santiago y Trinidad, a la costa del Sur, por haber espaoles en Jamaica, Bayamo, Puerto del Prncipe y Sancti Spritus, al centro; y para animarlos les reparti tierras, y encomend indios naturales. 12. Seguidamente se poblaron la de San Juan de los Remedios del Cayo, al Norte, y San Cristbal de La Habana al Sur, que despus se traslad al Puerto de Carenas por su mejor situacin. Baracoa se titul ciudad para erigirla Obispado; mas por su mala situacin tuvo efecto la ereccin de Catedral en la villa de Santiago, dndole igual ttulo de ciudad y armas. 13. Aun no bastaba Cuba para s y su aumento cuando se extendi fuera de s en servicio de sus nuevos Soberanos. Su natural y ventajosa situacin dio causa a que sus pobladores navegasen sus mares adyacentes, descubriendo lo ignorado. Francisco Fernndez de Crdova lo hizo de Cabo Cathoche, trayendo las heridas que dieron fin a su vida. Con orden de Velzquez sigui Juan de Grijalva a Campeche y Nueva Espaa. Habilit aqul armada con qu pacificarlos, y la confi a Hernn Corts; y aunque desconfiado despus de ste, dio nuevo posterior armamento a Pnfilo de Narvez para que tomarse a su cargo la empresa; aquella mano altsima, de quien depende lo ms mnimo, convirti en triaca el veneno, y la hostilidad en auxilio, dando a Cuba la gloria de pacificadora de un reino incomparable a ella, aun antes de tener ser, pues se debe todo, en sentir de Ausonio4, a quien pone los principios. 3.Juv. Sat. 14. 4.Auson. in Monosil... y la ley 1. ff. de origien. Jur.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 94\ 94\ 94\ 94\ 94\ 14. Los litigios y resultas sobre los derechos de esta pacificacin5 atrajeron la muerte a Velzquez en el ao de 25, obscureciendo el mrito adquirido en l, y en la ventajosa pacificacin y poblacin en que dejaba a Cuba. Por su muerte confiaron sus Soberanos esta perla a un gobierno inmediatamente dependiente de su real mano, que llevaron en esa poca los Obispos: 1516 D. Fr Bernardino de Mesa 1518 D. Fr. Julin Garcs 1522 Dr. Fr. Juan de White 1526 D. Fr. Juan Flander 1527 Dr. Fr. Miguel Ramrez 1535 D. Fr. Diego de Sarmiento 1538 D. Fr. Hernando de Mesa 1551 Dr. D. Fernando de Urango 15. Los Seores Reyes de Castilla obtuvieron en esta poca donacin pontificia de lo descubierto a sus expensas, y el Patronato Real en ello. Lo dividieron de las islas orientales, con los de Portugal, por una lnea intencional que pudo fijar el perfecto conocimiento que dio este descubrimiento a la superficie de la tierra, circulada la primera vez por la Nave la Victoria. Con motivo de haber fallecido el Prncipe Don Juan, y resultando intiles las isletas nombradas Fernandina e Isabela, mandaron llamar a Cuba Fernandina, extinguido el primitivo nombre de Juana, y beneficiaron las minas de cobre con utilidad por tiempos. 16. El gobierno eclesistico adelant la ereccin de Catedral, que hizo efectiva en la ciudad de Santiago el Ilmo. White.6 Erigi en ella seis dignidades, diez canonicatos, seis raciones, y tres medias, seis capellanes, seis aclitos y dems dependientes. En las ciudades y villas cre beneficios curados; y se hicieron otras obras menores para el culto de un Dios, cuya 5.Con Hernn Corts. Nunca se puso duda ni silencio en que fuese por Velzquez, aunque lo obscurezca don Antonio Snchez Valverde en su Idea de la Isla Espaola cap. 12, Las nuevas adquisiciones, etc 6.Por su auto en Zaragoza a 28 de abril de 1522.Gobernadores: 1511 Capitn Diego Velzquez 1526 Gonzalo de Guzmn 1538 Hernando de Soto 1547 Ldo. Antonio de Chvez 1549 Dr. Gonzalo Prez de Angulo y

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /95 /95 /95 /95 /95 adoracin les dio prelacin en su descubrimiento y poblacin. Se consign a este Obispado la isla de Jamaica, y se declar sufragneo del Arzobispado de Santo Domingo, erigido en la Espaola. 17. El gobierno secular fue puramente poltico, y sin designada residencia, para que ms atendiesen sus Gobernadores a la poblacin de la Isla. Los cinco nombrados residieron, por lo comn, en la ciudad de Santiago, poniendo Tenientes en La Habana, porque la Catedral, e inmediacin a la Espaola, daban preferencia a su poblacin. En todas las de la Isla se comenzaron a sufrir extorsiones, saqueos, e incendios de piratas; los cuales, el corto rendimiento de las minas de oro y cobre que se abrieron, la reduccin de naturales por sus muertes y las fugas a las riquezas de Mjico y Per, que resonaron en el orbe, disminuyeron mucho las poblaciones de Cuba, hacindose necesario prohibir la salida a los avecindados en ella con perdimiento de bienes y vida. 18. Manuel de Rojas gobern por muerte de Velzquez, en calidad de interino, por la Real Audiencia de Santo Domingo; a cuyo distrito se sujet Cuba. Lo hizo con acierto y aprobacin real hasta la llegada de Gonzalo de Guzmn, nombrado por el Rey. En particular tuvo gracia para mantener los indios naturales en quietud, franquendoles su proteccin conforme a los piadosos encargos de S. M.; pero desde el gobierno de Guzmn comenzaron a desabrirse stos, y lo continuaron en el de Hernando de Soto y siguientes. Dieron sus Majestades Catlicas exactsimas providencias por su libertad y atencin; mas, divididas hasta las religiones dominica y francisca sobre el problema de si era mejor darlos en encomienda a quien los instruyese en la religin y polica, o dejarlos en libertad, prevaleci en la prctica la primer parte, como ms til a los que disfrutaban las encomiendas. Despoblse la Isla de indios, en lo que, aunque algunos creen a todos ahorcados y muertos voluntariamente, tengo por cierto que los ms se retiraron a la Florida y cayos adyacentes, de los que alcanc rezagos. 19. Pnfilo Narvez, despus de haber perdido un ojo en la empresa contra Corts, lo hizo de la vida en Florida, cuyo adelantamiento obtuvo, y para el cual se habilit en Cuba. Lo instaur Hernando de Soto, a quien para este fin dio el Rey el Gobierno de Cuba,7 y a que vino con su mujer, armada y ejrcito. Hall saqueada La Habana por piratas franceses y la hizo reparar y abrir los primeros cimientos de su Castillo de la Fuerza por mano de Mateo Aceituno, a quien dio su castellana. Arranc de Cuba cuantos hombres y animales necesit para la empresa, llevando hasta trescientos cincuenta caballos y mil quinientos hombres, que no volvieron a ella, porque obstinado por desesperacin de la conquista, a causa de haber comprendido que sus capitanes lo intentaban dejar luego que llegase a puerto de mar, se sacrific con ellos, saliendo muy pocos a Mjico. 7.Vase la Historia t. I.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 96\ 96\ 96\ 96\ 96\ 20. Con la navegacin a Florida, de los bajeles de Hernando de Soto, se facilit la del Canal de Bahama, que antes haba descubierto Antn Alaminos. Las naves y flotas, que ya transitaban con riquezas de Nueva Espaa para Espaa la vieja, hicieron derrotero por ella, y escala en La Habana, cuyo puerto franco y oportuno, resguardado a los tiempos y piratas con el ya respetable Castillo de la Fuerza, y provedo de vveres y maderas para carenas, se levant con la estimacin de la Isla. Slo le faltaba provisin copiosa de buenas aguas; y su Gobernador Ldo. Antonio de Chvez propuso al Rey trarselas del frtil ro de la Chorrera; lo que se le aprob8, facultndole el establecimiento de arbitrio de sisa sobre los comestibles para costear sus acueductos; y ste fue principio de la sisa de Zanja. 21. Su sucesor el Dr. Gonzalo Prez de Angulo, aunque parece recibido en Santiago, residi la mayor parte en la Habana. Tuvo algunas discordias con el Ayuntamiento de ellas, y dio poco fomento a las poblaciones. Desde l pasaron absoluta y voluntariamente su residencia los Gobernadores a La Habana, atrados del trfico y comercio de flotas y armadas, poniendo en Bayamo un Teniente de Gobernador que administrase justicia a la parte oriental de la Isla; en cuyo nuevo semblante constituy la segunda poca de su historia. 22. En sta tuvo su principio, aumento y disminucin. Su fertilidad, pacificacin y buen crdito de Diego Velzquez le atrajo los europeos, que no hallando iguales circunstancias en la Espaola, se pasaban a sta. Mientras hubo indios, y no riquezas de Mjico y Per, se estim por lo mejor; y concepto que ocuparon con sus ocho poblaciones hasta ocho mil hombres espaoles, pues slo la de Santiago lleg a contar dos mil en su mayor auge; mas luego que fueron escaseando los indios para el cultivo y resonando las riquezas de Mjico y Per, perdi lo menos la tercera parte de sus poblaciones, atrados los vecinos por el deseo de oro y plata. 23. Sus ramos y ocupaciones fueron crianza y labranza, y algo de minas de cobre. Se fecund tanto la Isla en lo primero y segundo, por su suma fertilidad que dio provisin a todas las expediciones de las tierras firmes, aun trayndose los primeros ganados de Espaa, y tambin dio semillas para sus poblaciones. Estas sacas y comercio movi sus manos a la aplicacin que retribua el debido cmodo, habiendo vecino que tena en caballerizas cincuenta caballos para feriar en las salidas de tropas; pero provedas ya por s mismas las tierras firmes, ces la saca, minor la estimacin de los frutos, y se hicieron perezosos los hombres a su cultivo. 24. De aqu provino que la moneda tomase ms valor extrnseco que el que tena intrnseco, corriendo en La Habana por 40 maraveds el real que slo vala 34. Que aunque se previno9 que se cortase el abuso; hasta su 8.En cdulas de 11 de febrero de 1547 y 16 de mayo de 48. 9.Por cdula de 2 de septiembre de 1549.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /97 /97 /97 /97 /97 sobre carta10 no se verific, a causa de que no se extrajese por el comercio la poca moneda que circulaba, y no los frutos; y que a falta de comercio lcito con la nacin, admitiesen los pueblos el lcito con extranjeros, validos del natural derecho que cada uno tiene a proveerse de lo necesario a la vida por el medio que lo halle. 25. La Habana, aunque no enteramente exenta de esta bastarda, haca el lcito giro con flotas y armadas que sacaban tardamente sus frutos. Tena tambin la entrada de situado, para la fbrica, castellano y gente de la Fuerza y corra abrigada con este castillo de los insultos de piratas que sufran las dems villas. As aument su poblacin, atrayndose los vecinos de las otras, y hasta a los mismos gobernadores, que por estas causas comenzaron a recibirse y residir en ella, constituyndose con esta variacin lapoca segunda En que los gobernadores polticos se recibieron y residieron en La HabanaDESDE 1554 HASTA 1589Obispos: 1554 Dr. D. Fernando de Urango 1559 Dr. D. Bernardo Villalpando 1567 Dr. D. Juan del Castillo 1577 Dr. Fr. Antonio Daz Salcedo 10.De 20 de julio de 1551.Gobernadores: 1554 Diego Mazariegos 1565 Garca Osorio 1568 Pedro Melndez de Avils 1576 D. Gabriel Montalvo 1578 Cap. Francisco Carreo 1580 Gaspar de Torres 1584 Gabriel de Lujn y

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 98\ 98\ 98\ 98\ 98\ 1. Aun no bast a La Habana la defensa de la Fuerza para evitar que los franceses incendiasen y saqueasen parte de su pueblo11 bajo el gobierno de Mazariegos12; lo que procur ste reparar con providencias bien activas. Sin igual respeto padecan mayores las dems ciudades y villas, obligando las que sufri Santiago a que su Diocesano fuese prefiriendo la habitacin del Bayamo, lo que atrajo algunos embarazos entre la jurisdiccin eclesistica y la real que ejerca all un Teniente de Gobernador. 2. El mismo Mazariegos los tuvo ruidosos con el Ayuntamiento de La Habana. Haban comenzado con su antecesor el Dr. Angulo, a causa de que el Ayuntamiento inform contra l a la Real Audiencia; y para dejar desarmado este respetable cuerpo le prohibi que eligiese jueces, a alcaldes ordinarios. Pudo resistirlo contra Angulo; mas luego que Mazariegos tom en s las varas de estas justicias para la residencia que se le cometi, las retuvo prohibiendo su eleccin,13 refundiendo toda la jurisdiccin contenciosa en s y su teniente, hasta que por ejecutoriales de la Real Audiencia de Santo Domingo,14 volvi el Ayuntamiento a ejercer sus funciones electivas. 3. Se trat de nuevo en cabildo,15 sobre la efectiva conduccin del agua de la Chorrera, por la necesidad de proveer de ella a las flotas y galeones; y como estaba concebido el arbitrio de sisa de Zanja, se acord sacar de l ochocientos ducados anuales, sobre vino, jabn y carne, bajo diversas reglas. El Rey lo tuvo a bien,16 previniendo al Gobernador averiguase,17 lo que se haba sacado y gastado, y diese cuenta. Este cumpli algo;18 pero tan diminuto que se mand seguir el cobro19 por los registros y evaluaciones; que el Contador diese cuenta por el grave exceso que se notaba, y que el Gobernador remitiese razn clara al Consejo. 4. El Ilmo. Urango represent al Rey lo importante que era la conquista de Florida, mirndola como parte de su Obispado. Su Majestad la confiri al Virrey de Nueva Espaa, y ste la encarg a don Alvaro de Tristn20quien la emprendi con mil quinientos hombres. Destruida la expedicin en el mar, con mucha prdida, y no pudiendo los salvos adelantar medio til, se retiraron por La Habana, sin fruto. 11.Consta en los cabildos de 17 de abril, 24 de junio y 18 de septiembre de 1556. 12.Su ttulo es de 30 de marzo de 1555. Recibido el cabildo de 8 de dicho mes del siguiente donde est el ttulo. 13.Por auto, de que se halla copia en el cabildo de 1 de enero de 1557. 14.Consta del cabildo de 28 de marzo de 1568, sin la real provisin. 15.Cabildo de 3 de julio de 1562, en que se expresan los efectos de que se han de extraer. 16.Por real cdula de 3 de octubre de 1562. 17.En cdula de 15 de enero de 1579. 18.Segn un papel suelto, con fecha de 25 de junio de 1581, que se halla en cabildo de ella. 19.Por cdula de 19 de abril de 1583. 20.Trelo Crdenas Cano desde 1556 hasta 61.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /99 /99 /99 /99 /99 5. Se crearon algunos oficios de repblica21 para la administracin de justicia en las villas. Se trabajaban las minas de oro cerca de Jagua, aunque con poco rendimiento, pues necesitaron la gracia22 de no pagar ms que la veintena parte en lugar del quinto; y para que no trabajasen en ellas los indios que no estuviesen de guerra, se permitiese la introduccin de negros bozales23 desde 1511. Se prohibi que la Real Audiencia conociese de la provisin de oficios vendibles, y renunciables.24 Concedi S. M. que el Gobierno pusiese un Teniente en Bayamo25 para que sus vecinos no fuesen sacados de la villa en primera instancia. Cre un Guarda Mayor, para celo de sus costas y las de Cuba26, porque corra en ella tan desenfrenado el trato, que en slo un ao se sacaron por l cuarenta y cuatro mil cueros. Poco despus se cre la misma plaza de Guarda Mayor27 en La Habana, dndola a Juan de Talavera. 6. Dio el Rey el gobierno de Cuba a Garca Osorio28 y el adelantamiento de Florida a Pedro Melndez de Avils, recomendando ste a aqul. No fue el primero tan obsequiosamente recibido en La Habana como el segundo; y este aplauso de David llen de celos a aquel Sal. Sus efectos fueron continuas competencias en atraso del adelantamiento de Florida,29 pues para su continuacin lleg Melndez a empear materialmente la Venera aun auxiliado de Juan de Enestrosa. De aqu dependi que Osorio auxiliase las tropas de Melndez, y obr, que proveyendo ste el Castillo de la Fuerza de orden del Rey con doscientos hombres, diese instruccin a su castellano Baltasar Barreda,30 que le haca independiente del gobierno. Bram Osorio y cometi acciones tan indecorosas como venir con el castellano a los brazos, para prenderlo; mas aqul se sostuvo y continu con su independencia. Esta es la segunda base con que la defendieron los castellanos sobre la primera del estilo observado mientras los gobernadores residieron en Cuba. 7. Tocando Melndez que los embarazos expuestos atrasaban la pacificacin de Florida, y subsistencia de los presidios, que haba poblado, nave21.Real cdula de 17 de junio de 1559 y memorial, que le acompaa. 22.Cdula de 23 de noviembre de 1569. 23.Antonio Herrera, dc. 1, lib. 8, cap. 9. 24.Por cdula de 9 de febrero de 1566. 25.Por cdula de 26 de junio de 1567. 26.Por la de 9 de febrero de 1566. 27.Por la de 3 de febrero de 1595. 28.A que fue recibido en cabildo de 19 de septiembre de 1565. 29.Crdenas Cano en su Ensayo de Florida ao de 1765. 7 siguientes, hace mencin de ellos. 30.Lo trae Crdenas Cano a los principios del ao de 1567, y lo comprueban los cabildos de 17 y 24 de febrero de dicho ao.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 100\ 100\ 100\ 100\ 100\ g a la Corte, lo hizo presente a Su Majestad y obtuvo el gobierno de Cuba. Mas como al mismo tiempo fue encargado de una armada de galeones y del adelantamiento y Capitana General de Florida, le concedi el Rey que pusiese en los gobiernos personas31 de satisfaccin. Destin para Cuba al Dr. don Francisco de Sayas, que con aprobacin real pas a recibirlo de Osorio. Despus vari el adelantado los nombramientos de gobernadores o tenientes en La Habana, y por tiempos tuvo a Diego de la Rivera, y Cepero, a su sobrino el Capitn Pedro Melndez Mrquez32 y a Sancho Pardo de Osorio. 8. Fuernse adelantando los ayuntamientos con la creacin de regidores, y el de La Habana con el ministerio de Hacienda. Para ste nombr Su Majestad oficiales reales que al mismo tiempo eran regidores con preferencia en asiento, voz y voto.33 Us el Ayuntamiento la facultad de mercedar tierras en fuerza de cdula34 despachada al Gobernador de Yucatn; y concluy esta villa un hospital real, a quien titul S. Felipe, y Santiago, (que hoy es S. Juan de Dios), y una parroquial, que en su tiempo mereci la memoria de los hombres curiosos; y tuvo la complacencia de ver a su Obispo el Sr. Villalpando ascendido al Obispado de Guatemala. 9. Hasta esta era se haban creado las villas de Cuba, como la Sra. del Mundo Roma,35 sin ley ni derecho cierto, a solo el prudente dictamen de sus gobernadores y ayuntamientos, regidos de una u otra real resolucin, que en sus recursos obtenan. Vino a La Habana al fin del gobierno de Melndez, el oidor don Alonso de Casares de juez de residencia, y visitador por la Real Audiencia, y hallndola en estado de necesitar ordenanzas para su rgimen le form36 en 15 de enero de 1574 las municipales que aun permanecen, sin embargo de que por estar en mucha parte derogadas, anticuadas y por el actual aumento y formalidad de pueblos, exigen con necesidad su ampliacin. En ellas por el tenor de ochenta y ocho captulos, previno lo que deba observarse sobre los ms principales puntos de su gobierno poltico y econmico conforme a las reales cdulas expedidas, usos y costumbres de sus pueblos. Las hizo participar al Ayuntamiento que las adopt con algunas adiciones. Ascendieron al Consejo, que las mand rever y aprobar por la Real Audiencia,37 y estndolo por S. A. con varias 31.Por cdulas de 22 de marzo de 1565, 3 de noviembre de 1567 y 24 de octubre de 1568. 32.Consta de cabildos de 14 de febrero de 1569, de 2 de junio de 1570, de 4 de julio de 1571, de 1 de enero de 73, y de otros. 33.Declarada en real cdula de 17 de febrero de 1573. 34.De 30 de diciembre de 1573. 35Ley 2, tt. 1, ff. de Origine juris. 36.Con arreglo al cap. 17 de la ley 14, tt. 6, lib. 3, de la Recop. de Castilla. 37.En la real cdula de 12 de mayo de 1574.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /101 /101 /101 /101 /101 advertencias comenzaron a observarse, siendo ltimamente confirmadas por real cdula38 que las inserta. 10. Dej Melndez establecidos algunos presidios en Florida y pas con su armada a Castilla, donde muri. Nombr S. M. para los gobiernos ministros, que los adelantasen; mas no pudiendo subsistir Florida sin los auxilios de Cuba, qued su curatela al de sta, y lo concedi el Rey a Montalvo; singularmente recibido en Bayamo39 donde arrib, nombrando por su Teniente a Diego de Soto, y viniendo despus a La Habana. En su tiempo se empez a fundar el Convento de S. Francisco en ella,40 sin embargo en la oposicin que por falta de licencias le hizo el Diocesano. Porque pasando a la Espaola el padre Fr. Francisco Jimnez, de la misma Orden, que lo haba emprendido con limosnas, vino Fr. Gabriel Sotomayor41 con nombramiento de Guardin para l y licencias de S. M. del Metropolitano y de su Comisario, y tom posesin de la fbrica que continu con iguales limosnas. Seguidamente se destin un religioso de este convento a doctrinar los indios42 que se recogieron a poblar a Guanabacoa, lugar del otro lado de la baha de La Habana. 11. Fund Antn Recio, Depositario general de La Habana, sobre haciendas cuantiosas, el primer mayorazgo de la Isla, que le aprob el Rey43y de que goza hoy don Manuel Recio de Morales. Recibironse varias cdulas,44 para la publicacin de la bula de la Santa Cruzada, nombrando primer Tesorero de ella a Bartolom de Morales, a quien eligi el ilustrsimo Salazar comisario de sta; y se mandaron hacer unas galeras con destino a guardacostas,45 a efecto de contener los piratas que causaban mucho dao a los pueblos y haciendas de la Isla. 12. Bajo el gobierno de Carreo fund la religin de predicadores en La Habana su primer convento de Santo Domingo; porque aunque desde quinientos veinte le haba concedido el Rey que fundara en Santiago, y donndole para ello unas casas que tena su real fisco, no tuvo efecto. Ahora el R. P Vicario Provincial Fr. Diego de Carvajal, en virtud de una real provisin de la Audiencia de Santo Domingo,46 que inserta varias 38.De 17 de enero de 1578. 39.Consta del cabildo de 29 de octubre de 1574. 40.Consta de cabildos de 28 de mayo, y 20 de agosto de 1574. 41.En cabildo de 4 de enero de 1576 se asientan presentadas las licencias; pero no se tom razn de ellas. 42.Cabildo de 24 de enero de 1576. 43.Por cdulas de 25 de enero de 1568, y 2 de noviembre de 1570. 44.De 14 de enero de 1575, 4 de octubre de 76, 26 de noviembre de 78,y sucesivas hasta 31 de diciembre de 1589. 45.Por cdula de 17 de julio de 1576. 46.De 8 de noviembre de 1577.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 102\ 102\ 102\ 102\ 102\ cdulas47 al fin, hizo efectiva dicha fundacin en La Habana. Haba en ella una iglesia que construy un clrigo nombrado Andrs de Ns, quien por su muerte dej su patronato a la religin de predicadores y su convento de Guatemala, y ste la cedi para dicha fundacin. Diles posesin de ella Carreo, en virtud de dichas cdulas, y reuniendo limosnas hasta del Rey,48la adelantaron en convento. Tambin trat este Gobernador de formalizar las medidas, y pesos de pblico49 que para ello se mandaron a buscar a Espaa, con las que se arregl, hacindole instruccin de lo que el fiel ha de llevar de derechos, y lo que debera hacer50 para su acierto, con otras cosas necesarias. Durante este gobierno se pidieron de la Corte para la fbrica del Escorial51 maderas de bano, caoba, quiebrahacha y guallacn, y se llevaron. 13. En el de Torres, se ampli el conocimiento de las segundas instancias del Ayuntamiento de La Habana hasta la cantidad de sesenta mil maraveds,52 y las de mil ducados abajo, a la Real Audiencia de Santo Domingo.53 Crecieron los insultos de piratas hasta obligar a los vecinos de Santo Domingo que pidiesen los guardacostas, y como penda igual pretensin de los de Cuba, destin el Rey dos galeras,54 que remiti al puerto de La Habana. Manifest S. M. la necesidad del resguardo de las costas, y no hallarse en estado de costearlo, esperando que los de La Habana arbitrasen hacerlo igualmente.55 A este fin se estableci la segunda Sisa de Guardacostas (que tambin se llam de Galera Galeota y Piragua con alusin a los barcos destinados al efecto); y sta se impuso sobre Ganados Piedra de Tabaco y Molinos 14. Pidi La Habana aprobacin a S. M. del ltimo asiento hecho con Hernn Manrique de Rojas, para traer el agua de la Chorrera, con el derecho de Sisa de Zanja y que se prorrogara sta. S. M. concedi la prorrogacin por seis aos,56 encargando al Gobernador cuidase de su arreglo y enviase al Consejo razn de todo; pero el cabildo mand pagar de este ramo57 lo que gast en carnicera, (en virtud de una cdula que ni cita ni he 47.La de 30 de junio de 1557, y de 7 de noviembre de 1574. 48.Les mand dar madera y cal para la fbrica, en cdula de 27 de enero de 1588. 49.En los cabildos de 9 de agosto, y 20 de septiembre de 1588. 50.En el de 8 de noviembre de dicho ao. 51.Por real cdula, y razn de 8 de junio de 1568. 52.Real cdula de 14 de agosto de 1579, y real provisin de 4 de octubre de 1580 que la inserta. 53.Por la de 14 de agosto de 1579. 54.Con real cdula de 3 de junio de 1582. 55.Cdula de 30 de septiembre de 1591. 56.Cdula de 2 de junio de 1596. 57.Cabildo de 27 de marzo de 1601.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /103 /103 /103 /103 /103 hallado), y que se librasen dos mil ducados. Tambin aparece que pidi asignacin de salario para el mdico; porque ninguno quera asistirla sin l, eligiendo al Dr. don Antonio de Alfonseca, con asignacin de dos mil ducados, los quinientos de propios, y el resto de Sisa de Zanja ; y S. M.58 lo aprob. Aparece asimismo que el Gobernador propuso que para la obra de crcel y pescadera que por orden de S. M. se haba de fabricar, convena depositar de la Sisa de Zanja dos mil ducados,59 para pagar con puntualidad los operarios; y se mand ponindolos en depsito en Pedro Carbajal. Pero estando para fenecer los seis aos de la prrroga del arbitrio de Sisa se acord,60 pedir prorrogacin a S. M. para la crcel, carnicera, casas capitulares y para comprar tierras para dehesas. Lleg entre tanto una real provisin,61 en que S. A. por haber expirado el trmino de la prorrogacin, mand suspender el cobro de Sisa la que se ejecut en el pronto; mas obtenida real cdula que la prorrog,62 por tres aos, cobrndose slo mil quinientos ducados para conservacin de la Zanja, se ley en cabildo63 y ste acord posteriormente64 segn corresponda a la retardacin de su recibo. 15. Por renuncia del Ilmo. D. Juan del Castillo, fue electo en el Obispado de Cuba, don Fr. Antonio Daz de Salcedo, religioso franciscano, quien en su tiempo visit la Florida,65 y fue ltimamente promovido al Obispado de Nicaragua. Tena entonces la dignidad quinientos mil maraveds que se le pagaban de cajas reales; y reteniendo su venida mand el Rey66 que aunque remitiese poder para su cobro no se le hiciese pago hasta que viniese personalmente. Fue sta una mxima de que entonces se valan algunos obispos de suerte que necesit sacar Breve de Gregorio dcimo tercio,67 a fin de que los electos para estas indias, que no pasasen a ellas en primera ocasin, fuesen suspensos del goce de ellos; y mand S. M.68 guardar este Breve para todos los sucesivos. 16. Se aument, sobre todos los de la Isla, el vecindario de La Habana no porque hubiese entrada notable de pobladores, sino porque atrados los 58.Por cdula de 6 de junio de 1605. 59.Cabildo de 23 de noviembre de 1601. 60.En cabildos de 1 de abril de 1602, y 1 de septiembre de 1607. 61.Real provisin de 13 de octubre de 1506. 62.De 8 de junio de 1607. 63.En cabildo de 23 de mayo de 1608. 64.En el de 17 de octubre de 1608. 65.Crdenas Cano, ao de 1577. 66.Por cdula de 22 de octubre de 1582. 67.De ltimo de enero de 1578. 68.Real cdula de 17 de junio de 1606.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 104\ 104\ 104\ 104\ 104\ de los otros pueblos con el comercio que en ellos slo hacan clandestinamente con extranjeros, y expelidos de ellos por los continuados insultos de piratas que no sufra sta por su fortaleza y guardacostas, hallaban en ella ms medios de ganar y seguridad de vivir. As se considera que en esta poca, apenas se aumentaran a catorce mil los habitantes de la Isla, y los ms de ellos en La Habana, donde empezaron a fomentar, con la esperanza de la extraccin, las siembras de tabaco y caa. Construyeron molinos para lo primero e ingenios para lo segundo, al impulso del agua del caudaloso ro de la Chorrera y Zanja abierta para su conduccin a La Habana. Sirvironse de negros que se permitieron introducir,69 a falta o escasez de indios. Tambin concedi el Rey a la villa de La Habana,70 la corredura mayor de Lonja, para sus propios, cuyo ingreso por remate se distribua en gastos del comn. 17. Como los guardacostas se provean de la tropa y armas del Castillo de la Fuerza, nico depsito de ellas en la Isla, y dependan inmediatamente de sus castellanos, se aument con este motivo, y el de la extensin de la misma fortaleza, el nmero de dichas tropas, y sobre todo la independencia del castellano que haba dejado Melndez71 por instruccin a Barreda. De estos principios se cre insensiblemente un jefe militar, distinto e insubordinado al gobierno que se hizo respetable a la villa. Mientras los gobernadores residieron en Santiago, o lo pasaron fuera de La Habana, no notaron tanto esta insubordinacin; mas radicada en ella su residencia, les caus celo, pas a emolucin y concluy en graves disturbios. 18. Gabriel de Lujn, ltimo Gobernador de esta poca, y Diego Fernndez Quinez, castellano de la Fuerza, los tuvieron de tanta entidad que Lujn gobern muy poco, suspenso el ms tiempo por la Real Audiencia de Santo Domingo; porque no caben dos cabeza iguales72 bajo de un mando. Garca Fernndez de Torquemada, (nombrado visitador, a queja del Contador Pedro de Arana, de Quinez y otros), suspendi de oficio y puso preso al Gobernador la primera vez. Obtuvo ste real cdula73 en que se le mand restituir; pero instando las quejas y embarazos, cometi el Rey al Ldo. Cristbal del Valle, su Presidente de la Audiencia de Santo Domingo, el conocimiento de ellas, quien (otra vez suspenso Lujn), encomend a Pedro Guerra de la Vega el gobierno interino. 19. Este haba sido Teniente de Lujn, en la villa del Bayamo, y en ella padecido graves disturbios con el Obispo, motivados de la prisin que hizo 69.Por real cdula de 13 de octubre de 1593. 70.Por la de 29 de agosto de 1579. 71.Crdenas Cano. Ao de 1567. Y consta de los cabildos de 17 y 22 de febrero, y de 1 de abril de dicho ao. 72.Lucanus, lib. 1, Bell. Civil. 73.Cdula de 8 de mayo de 1584.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /105 /105 /105 /105 /105 su Ilustrsima de Juan de Tapia, venido a aquella villa por Juez de comisin de la Real Audiencia, a quien auxili Guerra como Teniente. Fue excomulgado, y llevado preso a la isla Espaola, y ltimamente absuelto en ella, volvi con esta comisin. Todo const de la causa seguida contra Lujn, la que pasando al Consejo, se vio y sentenci,74 restituyndolo a su gobierno;75 pero las inquietudes no tuvieron trmino. 20. Estos escndalos se atribuyeron tanto en el origen a la autoridad de los alcaldes de la Fuerza que el Ayuntamiento de La Habana acord76suplicar a S. M. la unin de dicha alcalda al gobierno de ella, conociendo que su raz era la codicia y ambicin del mando, inquietadora77 de la paz del hombre. La necesidad de desarraigar este dao, y precaverlo mayor con los castellanos del Morro y la Punta, cuyas fortificaciones resolvi S. M. hacer, le obligaron a tomar este medio, dando otro carcter a los gobernadores con la unin de ambos mandos que llevaron en lapoca tercera De la unin del Gobierno Militar y Poltico a la Capitana General de toda la Isla, con precisa residencia en La Habana.DESDE 1589 HASTA 1608Obispos: D. Fr. Antonio Daz de Salcedo 1597 D. Fr. Bartolom de la Plaza 1602 D. Fr. Juan de las Cabezas 1. Lleg a La Habana el maestre de campo don Juan de Tejada, y present a su cabildo un ttulo por el que S. M. le confiara este gobierno78 en los mismos trminos que lo haban gozado sus antecesores. Adems de l produjo otro real despacho79 en que el Rey, haciendo relacin y causa de las Gobernadores: M. de C. D. Juan de Tejada 1596 M. de C. D. Juan Maldonado Barnuevo 1602 D. Pedro Valds y 74.En Madrid a 24 de septiembre de 1585. 75.Por sobrecarta de 17 de octubre de 1585. 76.En cabildo de 14 de diciembre de 1584. 77.Malphaeus Vegius, lib. 3, neid. Virg. addit. 78.Fechado a 10 de diciembre de 1588. 79.En cabildo de ltimo de mayo de 1589.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 106\ 106\ 106\ 106\ 106\ discordias padecidas entre el gobernador Lujn y el castellano Quinez, sus inconvenientes y daos, determina que en Cuba haya slo una cabeza a quien en todo lo de justicia, gobierno y guerra estn sujetos sus habitantes. Recuerda la importancia de la plaza de La Habana y del maestre de campo don Juan de Tejada, a quien haba conferido su gobierno. Le nombra Capitn General de la Isla, con las mismas jurisdicciones y facultades con que ejercan este empleo los virreyes, y otros capitanes generales de provincia80 de las Indias, y le manda habitar en el citado Castillo de la Fuerza. As qued creada la Capitana General con residencia precisa en La Habana y sujeto aquel castellano a las rdenes de su gobernador;81 siendo falso que en Cuba hubiese habido82 en algn tiempo capitana general. 2. Condujo el Gobernador consigo al Ldo. Juan Francisco Guevara para que fuese su teniente,83 con aprobacin del Consejo. La orden de construir los castillos del Morro y la Punta, a los capitanes Alonso Snchez de Toro, para castellano del primero, y a Antonio de Guzmn, para que lo fuese del segundo; y al clebre ingeniero Juan Bautista Antonelli84, con cien ducados al mes85 para la direccin de ambos fuertes. Una cdula dirigida a Nueva Espaa para que se le remitiesen los caudales necesarios,86 as a la construccin de ellos, como a la paga de oficiales y de trescientos hombres de que deba constar la dotacin de las tres fortalezas. Psose el situado de esta ciudad en treinta y cinco mil novecientos doce ducados anuales,87 sin lo destinado para dichas obras, a cuyo adelanto se aplicaron88 varios efectos. 3. En la asistencia al Morro, pas Antonelli a la Cabaa que le domina, y bien reconocida, pronunci aquella sentencia cuyo cumplimiento vimos con dolor, despus de cerca de dos siglos, en el ao de 1762, Ser dueo de la Plaza, el que lo fuere de la Cabaa Caus cuidado a la Corte, a quien propuso la necesidad de hacer en ella una fortaleza capaz de que por s sola se defendiese. Fuele contestado que los gastos considerables de las dos hechas, y los empeos del real erario no permitan emprenderla entonces con prevencin de que propusiera suplemento. Opin que lo sera una torre coronada de artillera, que se levantase en la Plaza de Armas; pero que 80.Las leyes 23 y 32, tt. 3, lib. 3 de Indias. 81.Cdula de 10 de diciembre de 1588. 82.Recomendronlo los cubanos al Rey, segn real cdula de 9 de junio de 1737; pero sin justificarlo ni poderlo hacer. 83.Cdula de 10 de diciembre de 1588. 84.Antonio Herrera en la Descripcin de las Indias hace mencin de ellos. 85.La cdula de 20 de enero de 1583. 86.La de 20 de diciembre de 1558. 87.Arrate en su manuscrito, cap. 6, citando la rel cdula de 21 de noviembre de 1590, y a Juan Daz de la Calle en su Memorial de Indias cap. 38. 88.Por real cdula de 15 de enero de 1589.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /107 /107 /107 /107 /107 para ello deba destruirse la parroquial, edificada en aquel terreno; y tuvo por resultas prohibir que se adelantase dicha parroquial, permitindole slo sus precisos reparos, entre tanto se resolva,89 y esta irresolucin dur hasta que experimentamos el dao. Hubo en el Morro una inscripcin que deca, “Gobernando la Magestad del Seor Don Felipe Segundo, hicieron este Castillo del Morro, el Maestre de Campo Tejada, y el Ingeniero Antonelli, siendo su Alcalde Alonso Snchez de Toro: ao de 1589.” La cual dur y vimos hasta 1762, en que con su destruccin y reedificio se le borr. 4. En este gobierno se mand que no se incomodase al Comisario de Cruzada en el conocimiento de las causas de Mostrencos, y abintestatos, ni en las dems que le correspondan, y que ste oyese las apelaciones conforme a derecho,90 porque parece que las negaba. Se formaliz el pueblo de Guanabacoa con la recoleccin que en l hizo el gobernador Tejada de algunos indios dispersos,91 bajo su protector el alcalde Cristbal de Soto, asignndoles tierras en que poblasen y labrasen, y con este motivo acord el cabildo de La Habana arrendar la Venta de Marimelena sacndola al remate con extensin al alquiler de caballos y canoas para todo trfico,92 en cuya posesin contina. La Habana mereci el ttulo de ciudad;93 el aumento de su Ayuntamiento al nmero de doce regidores y escudo de armas94 compuesto de tres castillos, significativos de los de la Fuerza, el Morro y la Punta, que la guarnecan, y una llave alusivo a serlo del seno mejicano, todo sobre fondo azul. Esta gracia (perdida la original) se ratific,95 y la disfruta. 5. Con ella y la residencia de los gobernadores, capitanes generales, se aument mucho esta poblacin. Principi la religin de Juan de Dios (que acababa de morir), confiando su hospital real de San Felipe y Santiago (que entonces constaba de cien camas) a tres hermanos de ella, cuyo superior,96era Fr. Diego de Fuentes. Para su aumento le don el Rey unas casas, que servan de almacn para los utensilios de las galeras.97 Este hospital se mud retirndolo algo de la cinaga, a fin de buscar terreno ms sano para 89.Esta real cdula se me ha traspapelado; pero la he tenido en mis manos, y responder por ella. 90.Real cdula de 31 de agosto de 1632, y auto fechado en Madrid a 19 de marzo de 1653. 91.Cabildo de 30 de junio de 1589 y siguientes. 92.Cabildos de 7 de marzo de 1597 y 7 de diciembre de 1661. 93.Por cdula de 20 de diciembre de 1592. 94.Por la de 6 de noviembre de 1592. 95.Por la de 30 de noviembre de 1665. 96.Consta de cdulas de 14 de noviembre de 1608 y 12 de junio de 1614; y lo refiere la Cronologa de S. Juan de Dios t. 2, fol. 431. 97.Por cdula de 23 de diciembre de 1596.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 108\ 108\ 108\ 108\ 108\ los enfermos.98 El Obispo se introdujo en su conocimiento; pero se le separ de l99 por ser del patronato real, mandndole restituir lo que le haba despojado. Despus expidi el Consejo un auto100 para que los hermanos de Juan de Dios corriesen con el hospital sin obtener propiedad ni estimarse ms que como sirvientes de l. Este se repiti al Obispo, para que le hiciese guardar,101 celase su cumplimiento y favoreciese102 a estos hermanos de Juan de Dios. 6. Duplic el Ayuntamiento de La Habana la atencin a sus reglas econmicas. Acord la construccin de casas capitulares103 dejando las que lo eran, (junto a la fbrica de contadura nueva), para crcel y carnicera. Arregl el nmero de tabernas o pulperas que convena hubiese en la ciudad,104 y los precios a que deban vender. Para egidos en que pastasen los vecinos sus ganados del abasto pblico,105 se aument el terreno, que corre desde la boca del ro de la Chorrera hasta la del de Sta. Ana. Fomentronse en las inmediaciones de La Habana, ingenios de azcar, algunos movidos por agua, hasta haber hecho Hernn Manrique de Rojas,106 uno en el golpe del Cerro. Ratificles el Rey107 los mismos privilegios que gozaban los ingenios de la isla Espaola, y mand108 prestar a los fabricadores de ellos hasta cuarenta mil pesos de sus cajas, con lo que se aument este cultivo que oblig a limitarlo para que no decayesen los otros. 7. La Sisa de Zanja destinada a adelantar la conduccin del agua de la Chorrera, continu gastndose mucho ms de cuarenta y seis mil pesos,109en conducirla al hospital de S. Felipe y Santiago. De all dividida en dos ramos, fue uno a la casa de fundicin del cobre (que hoy es cuartel de la tropa), como necesaria para ella, y otro que slo pudo correr hasta derramar en la cinaga, que formaba el mar entrante por el boquete. Esta cina1 98.Real cdula de 3 de abril de 1605. 1 99.Real cdula de 17 de marzo de 1608. 100.Auto de 30 de enero de 1632. 101.Cdula de 26 de marzo de 1632. 102.Hay varias cdulas para esto: de 14 de noviembre de 1608, de 12 de junio de 1614, de 5 de noviembre de 1635, y hasta de 1 de mayo de 1680. 103.En cabildo de 3 de noviembre de 1590, en que se cita la cdula de 31 de diciembre de 1589, que lo aprueba. 104.En cabildos de 6 y 13 de julio de 1590. 105.En cabildo de 26 de agosto de 1550. 106.Pidi para ello licencia en cabildo de 3 de octubre de 1598. 107.En cdula de 30 de diciembre de 1592: lo que consta en cabildo de 3 de septiembre de 1598. 108.Consta de cabildo de 3 de febrero de 1601. 109.Consta del cabildo de 6 de junio de 1589 y siguientes en que se vieron estas cuentas, y en el de 9 de mayo de 1577.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /109 /109 /109 /109 /109 ga corra hasta ms arriba de donde existe el convento de Beln, porque no haba foso ni muralla que contuviese el agua, y vena a ella toda la que caa con las lluvias hasta en el arsenal, siendo por esta causa tan amplio el boquete, que por l entraban los guardacostas y guardaban sus jarcias en una casa que despus obtuvo el hospital de S. Felipe y Santiago, hoy San Juan de Dios. Por esto se hizo entonces solo el cao que derramaba en el callejn conocido por de Mara Josefa, al presente, al lado de la plaza de la Catedral. Despus de cortada con el foso de la muralla el agua que vena en las lluvias desde el Arsenal, se pudo conducir la de la Zanja a las pilas o fuentes que se hicieron en la plaza nueva, y plazuela de S. Francisco. 8. Se limit a la Real Audiencia del distrito la facultad de mandar comisionados a Cuba,110 sin que mediasen graves causas por los disturbios que stos haban causado. El Ayuntamiento y vecinos de La Habana, con motivo de andar muchos negros fugitivos y delinquiendo, acordaron,111 hacer una arca de tres llaves en que se juntase la corta contribucin que daran permanentemente los dueos para que de ello se costeasen aprehensores y pagar a su amo el que mereciese pena de muerte. Prctica de mucha utilidad para evitar respetos en su castigo y contenerlos; como lo consiguen colonias extranjeras,112 y que debemos sentir se haya anticuado en esta ciudad. 9. Maldonado tuvo por su teniente al Licenciado Ronquillo, que en el ejercicio de este empleo sufri graves competencias con el eclesistico, quien lo excomulg, y ste se vali del recurso de las fuerzas. No parece que procedi con justificacin en sus causas, pues al mismo tiempo que se le mult en cien ducados,113 se le advierte de los autos de que debe apelar, y en que valerse de la tuicin real. Con este motivo se expidi una real cdula114 para que se absuelvan por ocho meses por excomulgados que se valgan de ella. Otra a efecto de que la Real Audiencia despache brevemente las causas de fuerzas,115 que fueran a su tribunal; y que los jueves eclesisticos116 otorguen las apelaciones que sean de derecho. 10. Tambin se mand que el Gobernador no impida al Obispo117 que le lleve la falda un paje. Que nombre los notorios legos118 que quiera. Que 110.Por cdul as de 28 de octubre y 11 de noviembre de 1598. 111.En cabildos de 2 y 26 de junio de 1599, y en los de 17 de julio, 2 de octubre y 12 de noviembre de 1600. 112.De que se hizo mencin en dichos cabildos. 113.Por real provisin de 23 de diciembre de 1594. 114.De 8 de abril de 1591. 115.De 25 de enero de 1593. 116.Cdula de 14 de febrero de 1505. 117.Otra de 13 de julio de 1613. 118.Otra de 6 de mayo de 1593.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 110\ 110\ 110\ 110\ 110\ stos no sean presos119 ni molestados, por los jueces seculares sin graves causas. Que haga pagar120 los rditos de capellanas. Que visite la Isla121 de Jamaica, y que pueda embarcar para Espaa al clrigo delincuente122 que disponga. Fue ltimamente promovido el Ilustrsimo Salcedo al obispado de Nicaragua. Se gobernaba lo interior de la Isla por un teniente letrado que ponan los capitanes generales en Bayamo, siendo esta villa y el Prncipe comn refugio de los vecinos por sus ubicaciones ms interioradas que dificultaban el pirataje de los extranjeros.123 A los dems pueblos les sacaban sus ganados y frutos en permutas de gneros con los amigos, y los enemigos lo hacan de cuanto hallaban agradable a ttulo de poder. 11. Porque inutilizadas las galeras guardacostas, mand S. M.,124 se hiciesen dos fragatas que las subrogasen; pero tocando en ello dificultades y costos extraordinarios dispuso125 que no se continuara en su fbrica y vendiesen los materiales que hubiese para ellas. Con esta falta de resguardo se insolentaron los piratas hasta las mismas costas de La Habana, a que no alcanzaba el can de sus fortalezas, y se hizo necesario que su Gobernador Valds acordase con el Ayuntamiento y vecinos de ella126 suplicar al Rey la creacin de una armadilla de dos galeras de guerra, de ciento cincuenta toneladas y dos pataches guardacostas, y que para su subsistencia se destinase el situado que gozaron las galeras. 12. La ciudad de Santiago de Cuba lleg a quedar sin habitantes, porque los insultos de piratas obligaron a que se retirasen a Bayamo, hasta el ilustrsimo Cabezas y el Cabildo Eclesistico. Estando aquel en la visita de los pueblos fue aprisionado por el pirata Gilberto Girn,127 quien le llev descalzo y maniatado a su balandra, tenindolo en la costa ochenta das, hasta que Gregorio Ramos le rescat con mil cueros, cien arrobas de carne y doscientos ducados, matando despus a Girn. Cuando volvi este Obispo a su Catedral de Cuba la hall convertida en cenizas por otros piratas, y pretendi con esfuerzo se pasase a La Habana, siendo despus promovido al obispado128 de Guatemala. Slo permanecan en Santiago de Cuba, la catedral y edificios, el tiempo que los enemigos ignoraban ser habitados, pues repetan su destruccin luego que haba en ellos qu saquear. Por lo 119.Real provisin de 14 de diciembre de 1592. 120.Idem de 10 de agosto de 1502. 121.Idem de 10 de agosto de 1597. 122.Idem de 26 de septiembre de 1615. 123.Consta del cabildo de 14 de agosto de 1598. 124.Por cdula de 3 de febrero de 1598. 125.Por cdula de 23 de marzo de 1592. 126.A los 6 de abril de 1603. 127.El ilustrsimo Morell en la vida de este Obispo de Cuba. 128.El citado ilustrsimo, all.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /111 /111 /111 /111 /111 cual temiendo mayores injurias abrasaron los cubanos su poblacin, huyendo a los campos y dems pueblos. 13. Estos infortunios impedan aumentarse la poblacin de la Isla, que se estima en esta poca, por diez y ocho mil habitantes, componiendo un tercio de stos el partido de La habana, que nicamente se fomentaba. Porque el seor Don Felipe II aumentado el nmero de misioneros franciscanos en la provincia de Florida, desde seis en que estuvo, hasta doce que exigan sus doctrinas, remiti stos bajo el mando de Fr. Juan de Silva, con ttulo de comisario, los que recibi su Custodio129 Fr. Francisco Marrn, y los destin a los pueblos de indios que los necesitaban. Atendiendo a este aumento la congregacin general celebrada en Toledo el ao de 1603, erigi en formal Custodia la de Florida, adjudicndole los tres conventos, de La Habana, Cuba, y Bayamo; los que as permanecieron hasta que se erigi provincia con ttulo de Santa Elena en el captulo general,130 celebrado en Roma. De este movimiento de la religin franciscana parece que descendi el comenzar a tratarse de fundar un convento de religiosos en La Habana, por haber muchas nias en los peligros del mundo y que para eso en un cabildo113 abierto se nombrase al provisor Luis de Salas, al alcalde Hernn Manrique de Rojas y otros, con el fin de que impetrasen la licencia del Rey. Prohibi tambin el juez eclesistico de otros tiempos que las seoras llevaran alfombra y cojn a la iglesia para libertarse de la humedad y polvo, lo que era estilo. El Procurador general lo reclam, y negado, interpuso recurso de fuerzas, por el cual mand la Real Audiencia,132 que no se innovase. 14. Las inquietudes de enemigos anteriormente expuestas, obligaron a suplicar al Rey la traslacin del obispado a la ciudad de La Habana por ser ciudad mayor, capital y residencia de los gobernadores; la ms segura y donde, por la concurrencia de flotas y armadas, se necesitaba ms la presencia del diocesano. S. M. tom informes del gobernador Maldonado,133 y del Ayuntamiento de La Habana,134 y premeditndolo con aquel acierto que da el Cielo a los Catlicos Soberanos, dispuso la divisin de su gobierno. Acuerdo a que se debe la conservacin de aquella parte oriental de la Isla, que si no se atendiese, concediendo la divisin, sera hoy dominada de extranjeros con ms proporcin que lo fue y es la occidental de la Espaola. 15. Es el objeto y fin del supremo gobierno la paz pblica y tranquilidad de sus vasallos,135 la que no se consegua en Cuba aunque los SS. Reyes 129.Torquemada en su Monarqua Ind ., lib. 19, cap. 20. 130.Celebrado en Roma, ao de 1612. 131.Celebrado en La Habana a 6 de abril de 1603. 132.En real provisin de 23 de enero de 1598, de que hace mencin en cabildo de 3 de octubre de 1598. 133.En cdula de 12 de febrero de 1596. 134.En la de 27 de septiembre de 1599, sobre que se trat en cabildos de 27 de marzo de 1601 y siguientes. 135.Salgado de Reg. pot. part. 1, cap. 1, praelud. 1o, nm. 44.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 112\ 112\ 112\ 112\ 112\ Catlicos la haban encomendado a un gobernador. Era ste el conocido y ejecutoriado, mediante a no ser provincia, que por entonces sufra Audiencia Real y distinta de la de Santo Domingo, y siempre prvida S. M. en sus remedios, eligi el extraordinario de su divisin,136 haciendo ley la necesidad. Mand permaneciese en La Habana el Gobernador Capitn General de toda la Isla, para que nombr a Gaspar Ruiz de Pereda, por ser el puerto ms importante; y que se crease un gobernador, capitn a guerra, en Cuba, para que eligi al castellano de este Morro Juan de Villaverde Uzeta, con el fin de que la defendiese de piratas, quedando subordinado a aqul, y cuya novedad nos constituye lapoca cuarta De la divisin del Gobierno de la Isla, en Gobernador Capitn General en La Habana, y gobernador Capitn a Guerra en CubaDESDE 1608 HASTA 1656Obispos: M. D. Fr. Juan de las Cabezas 1610 M. D. Fr. Alonso Enrquez de Armendariz 1624 M. D. Fr. Gregorio de Alarcn 1625 Dr. D. Leonel de Servantes y Carbajal 1628 M. D. Jernimo de Lara 1646 D. D. Martn de Celaya 1646 Dr. Nicols de la Torre 1655 Dr. D. Juan Montiel 136.Por cdula de 8 de octubre de 1607. Gob. Capit. gener.: 1608 Gaspar Ruiz de Pereda 1616 Sancho de Alquzar 1620 D. Francisco Venegas 1626 D. Lorenzo Cabrera y Corua 1630 D. Juan Bitrian de Viamonte 1634 D. Francisco Riao y Gamboa 1639 D. Alvaro de Luna y Sarmiento 1647 Maestre de Campo D. Diego de Villalba 1650 Maestre de Campo D. Francisco Gelder Gob. de Cuba: 1608 Juan de Villaverde 1614 Juan Garca de Navia 1618 Rodrigo de Velazco 1625 Cap. Pedro Fonseca 1630 Alm. Juan de Acebedo 1632 Cap. Juan de Almezquita 1633 Cap. D. Pedro de la Roca y Borja 1643 Cap. Bartolom Osuna 1649 Alm. D. Felipe Rivera 1654 S. M. D. Pedro Bayona Villanueva

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /113 /113 /113 /113 /113 1. En la divisin de gobiernos,137 se dio a la Capitana General slo La Habana y Guanabacoa, numerndole como poblados los puertos de Matanzas, Baha Honda y Marin con el territorio de ochenta leguas por sotavento, hasta el cabo de S. Antonio, y de cincuenta a barlovento. Al de Santiago se design todo lo oriental hasta Punta de Mais, y por lo interior hasta incluir la villa de Puerto del Prncipe. Dej acfalas en la Isla, y que el de la ciudad de Trinidad y villas de Sancti Spritus y S. Juan de los Remedios, porque aunque reserv expresamente aplicar stas con ms conocimiento y se recopil as en las leyes de estas Indias138 nunca resolvi de ello. 2. Quedaron en su virtud insubordinados estos tres pueblos y gobernados por los alcaldes que anualmente elegan sus ayuntamientos, los que ejercieron funciones militares, negndose a los preceptos de uno y otro gobernador. Las atenciones y muertes de los primeros dieron causa a la falta de remedio; hasta que ocurriendo el capitn general don Francisco Venegas a la Real Audiencia del distrito obtuvo real provisin139 en que orden S. A. “reconociesen dichos Pueblos la Capitana general, como antes de la divisin, oyendo para ella las apelaciones, mientras determinaba la Real persona.” As qued la jurisdiccin territorial de sta extendida hasta Puerto del Prncipe, exclusive. 3. Gaspar Ruiz haba dado cuenta al Rey de hallarse establecido un convento de Religiosos Agustinos en La Habana, con voluntad de la ciudad y Obispo. S. M. le orden la diese de su nmero de religiosos y de cmo se haba hecho sin real licencia. Nada dijo y se repiti esta orden,140 cuya ejecucin ignoramos. Pero hallando establecido de antiguo el convento del gran padre S. Agustn, con mucha utilidad del pblico, le creemos este principio a falta de descubrir otro. El Ilmo. Enrquez de Armendriz convoc a Sinodo diocesana que qued sin efecto a causa de su promocin al obispado de Michoacn; y dej vinculado su amor a los cubanos con destinarles tres becas del colegio de San Ramn, que fund en Mjico. Su sucesor el seor Alarcn muri en la navegacin, y el seor Servantes hizo ciertas ordenanzas para el gobierno de su iglesia que confirm el seor Lara. 4. Sobrevino la muerte del Gobernador de Cuba, Villaverde, a los cuatro aos de su gobierno. Sigui interinamente el capitn Pedro Romero 137.En la citada real cdula de 8 de octubre de 1607. 138.Que son la 16, tt. 1, lib. 5, y la 15, tt. 10, del mismo libro. Siendo de advertir que aunque la dicha ley 15 da su fecha a 2 de octubre de 1607, (segn la impresin en Madrid de 1756), no es sino de 8 de dicho mes, por convenir en ella el original, y la nota de la 16. 139.Real provisin de 9 de julio de 1621. 140.Real cdula de 22 de junio de 1633.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 114\ 114\ 114\ 114\ 114\ Tamariz, a quien haba nombrado por su teniente; pero la Real Audiencia de Santo Domingo eligi para esta vacante al capitn Francisco Snchez de Moya, quien la continu hasta entregar a Garca de Navia. Muri tambin ste y su nterin lo llev Rodrigo Velasco hasta la llegada del capitn D. Pedro de Fonseca Betancourt. Durante la interinatura de Moya, sufri la ciudad de Santiago un formidable incendio que devor ms de cuarenta casas. 5. Sancho de Alquzar, que lo fue de La Habana, trajo reencargada la atencin de las minas del Cobre, cuya superintendencia conservaba la Capitana General. Por no utilizar su cultivo de cuenta de real hacienda, celebr asiento de ellas el ao de 1616 con el contador Juan de Eguiluz, quien parece no cumpli sus condiciones,141 y hall en l su ruina. Volvieron a administrarse por cuenta del Rey, a cargo del capitn Juan Snchez de Moya, producindolo tan bueno que consta142 se purific en La Habana y fundi con l, en Sevilla, artillera de superior calidad. Muerto Moya, se repiti su mal beneficio, y para que la inmediacin del superintendente de ellas facilitase esto, se concedi la supertintendencia al gobierno de Santiago,143 inhibiendo de ella al de La Habana.144 Despus hizo S. M. la gracia a los dueos de ingenios, de que se les repartiesen cada ao, cincuenta quintales de este cobre,145 a razn de nueve ducados cada quintal. 6. La muerte de Alquzar a los dos aos de su gobierno, sin orden para la sucesin vacante de Capitn General, dio causa a que el Ayuntamiento de La Habana pusiera el nterin a cargo de Jernimo de Quero, castellano del Morro. Agraviado el teniente auditor Ldo. Diego Vallejo, hizo recurso a la Corte, y obtuvo cdula146 para gobernar el nterin. Repitise la vacante de don Francisco Venegas, y teniendo nombrado por su teniente al Dr. Damin de Velzquez con real aprobacin147 y con calidad de suplir por su muerte, gobern interinamente. Sigui la de don Lorenzo Cabrera por deposicin, y las cdulas despachadas,148 y recopiladas despus en las Leyes de Indias,149 situaron la interinatura de guerra en los castellanos del Morro, y a su falta en los sargentos mayores de la Plaza, llevando el gobierno pblico los auditores, y en sus faltas los alcaldes de La Habana. Advirtase que en 141.Consta de cdulas de 14 de marzo de 1620, 2 de junio de 1622, 26 de junio de 1627, 30 de mayo de 1670, y otras. 142.De real cdula de 2 de junio de 1622, 30 de mayo de 1670 y 1 de octubre de 1717. 143.Real cdula de 30 de mayo de 1670. 1440.En otra de 2 de junio de 1622. 145.Real cdula de 7 de marzo de 1630. 146.Cdula de 19 de octubre de 1619. 147.Cdula de 12 de diciembre de 1619. 148.Reales cdulas de 14 de noviembre de 1624 y 17 de julio de 1630. 149.Ley 10, tt. 11, lib. 3, y 12, tt. 3, lib. 5, Recopilacin de Indias

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /115 /115 /115 /115 /115 la Isla haba dos tenientes de gobernador: letrado uno, que comenz a nombrar el Consejo,150 y ste se llama Auditor general, con jurisdiccin ordinaria; y otro particular, que pidi la Ordenanza Municipal,151 para que residiese en Bayamo y pudiese despachar all los pleitos sin que fuesen sacados los vecinos de su jurisdiccin152 en primera instancia, el que permaneci hasta esta divisin del gobierno. 7. Las continuadas pirateras que cometan muchos delincuentes situados en la isla Tortuguilla, precis a que la Espaola hubiese clamado153 por guardacostas ofreciendo contribuir para su subsistencia. Habalo hecho La Habana desde el gobierno de Valds, y el Rey cometi a Venegas el establecimiento de Armadilla Para ello trajo consigo varios barcos y dio principio al arbitrio con que subsistiesen; pero su pronta muerte en 1625 lo dej imperfecto. Por esto se encarg a oficiales reales154 que cobrasen su imposicin, y tuviesen su producto a disposicin del Presidente de Santo Domingo, quien parece corra entonces con el encargo de la armadilla. 8. La vacante de don Lorenzo Cabrera fue causada de una deposicin ruidosa, que mereci por haber mandado ciertos navos a islas;155 la prdida de una flota que tom el enemigo en Matanzas, haber permitido vender en La Habana una armazn de negros bozales,156 y otros cargos de que avisaron oficiales reales. Estos excesos le atrajeron la visita del Ldo. don Francisco de Prada,157 a quien se previno lo que haba de ejecutar,158 segn el mrito de su conocimiento. Lo remiti bajo partida de registro a Espaa, gobernando l lo poltico, y lo militar el castellano del Morro, Cristbal de Arana,159 por no haber llegado Viamonte, nombrado Gobernador. Inform Prada que los oficiales de real hacienda no cobraban alcabala sin hallar privilegio para que no se pagase,160 y el Rey mand que stos expusiesen la causa. 9. Se cuestion el asiento de los alcaldes de la hermandad, y concurrieron a S. M. mand161 que el Gobernador informase lo que se haba practica150.Ley 1, tt. 2, lib. 5, de Indias, y la penltima adic. de este ttulo. 151.Ordenanza 22 de las municipales. 152.Contra la ley 14, tt. 2, lib. 3, Recopilacin de Indias y real provisin de 26 de junio de 1557. 153.Real cdula de 3 de junio de 1582. 154.Por cdula de 3 de mayo de 1627. 155.Real cdula de 2 de julio de 1630. 156.Otra de la misma fecha. 157.Conforme a cdulas de 28 de junio, 2 y 17 de julio de 1630. 158.Otra real cdula de 2 de julio de 1630. 159.Cdula de 17 de julio de 1630. 160.Cdula de 22 de mayo de 1631. 161.Cdula de 12 de febrero de 1633.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 116\ 116\ 116\ 116\ 116\ do. Con su vista dispuso162 que dichos alcaldes de hermandad tuviesen en cabildo el asiento inmediato a los ordinarios, lo que no se guarda. Se ampli el conocimiento de los cabildos hasta la cantidad de noventa mil maraveds,163en las segundas instancias. Se mand que los ministros de real hacienda,164no recibiesen los derechos reales en efectos, como lo hacan. Que los deudores de hacienda real165 no sean electos alcaldes ordinarios ni tengan voto en ello; y declar que el alcaide del Morro no tocaba otra jurisdiccin166 que dentro de l. 10. Habindose mandado por una real pragmtica167 que se subiese el importe de los censos, de catorce a veinte mil el millar, se orden despus que slo fuese a razn de 14, y ocurriendo el Sndico de esta ciudad,168 se dign S. M. ordenar169 que corriese en ella, (por su comercio, que no llevaba la isla de Santo Domingo), a razn de veinte mil el millar, que es el cinco por ciento. Tambin se mand que el producto de penas de Cmara entre170 en las reales cajas, y que se pudiese manifestar en este puerto cualesquier plata sin quintar,171 que se condujese por las embarcaciones que llegaban a l. 11. La plaza de Castellano del Morro tuvo varios que la ocuparon, sin que comprendamos hasta ahora la causa. El capitn Juan de Esquivel Saavedra fue su Castellano en 1627,172 y se mand pagar el sueldo. A don Mateo de Barona173 se dio en 1628; pero parece que tuvo algunos embarazos para la posesin, porque en seiscientos treinta174 se le mand restituir en ella. Este mismo ao se nombr por Castellano del propio Morro al capitn Luis Urruitinel,175 sin hallar las causas de estas mutaciones. En el de 1627 se hizo una cadena de tozas de madera que atravesaba desde el Morro a la Punta,176 para cerrar el puerto, y se repararon los parapetos y caones de los castillos; sin duda por sospechas de guerra. Con esta misma causa 162.Cdula de 10 de junio de 1634. 163.Cdula de 12 de agosto de 1623. 164.Cdula de 15 de mayo de 1624. 165.Cdula de 15 de julio de 1620. 166.Cdula de 28 de junio de 1624. 167.Pragmtica de 1621. 168.Por su representacin al Consejo. 169.En cdula de 4 de noviembre de 1629. 170.Cdula de 30 de mayo de 1627. 171.La de 16 de agosto de 1622. 172.Cdula de 7 de marzo de 1627. 173.La de 14 de marzo de 1628. 174.La de 7 de marzo de 1630. 175.La de 11 de diciembre de 1630. 176.La de 20 de junio de 1628.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /117 /117 /117 /117 /117 se recibi una compaa177 de doscientos hombres de infantera, que vinieron de Espaa y se fueron aumentando. 12. Con igual causa se mando178 que los generales de galeones dejasen en La Habana lo que por certificacin de oficiales reales constase deberse a la infantera. Que los generales de armadas no sacasen algunas179 del presidio de La Habana ni vecinos de ella, si no fuese en casos graves, y esto dando parte al Gobernador y guardando lo prevenido en cdulas. Parece que en estos tiempos hubo concurrencia de galeones y armadas en La Habana, por lo expuesto y porque lleg el caso de disputar asiento los generales entre s. Ascendi a la Corte esta cuestin, y S. M. se dign resolver180 que cuando ocurra junta de estos oficiales, ninguno prefiera al Gobernador y Capitn General, teniendo ste el primer asiento, voto y firma, y el segundo los generales de marina; prefiriendo slo al Gobernador, el Capitn General que fuere de la Real Armada, de la carrera de Indias. 13. Las ordenanzas municipales haban prevenido181 que habiendo cerca de esta villa donde montear y traer carnes a sus casas, y para vender dando provisin al vecindario, no se concediesen estos sitios a persona alguna para hatos y corrales, dentro de ocho leguas de la villa, pudindose hacer para estancias, no siendo en egidos pblicos y siendo nula la merced que de otra suerte se diese. Que para estancias se pudiese dar182 aunque fuese en trminos de las haciendas, a fin de que hubiese labranza de pan, por ser menester poca tierra, y poderse largar al hato otra tanta, por otra parte. La prevencin de que no se den donde puedan los ganados perjudicar la labranza, es de derecho,183 aunque no con tanta extensin; pero habindose ya dado hatos y corrales, les perjudicaba, y por esto se obtuvo real cdula184 hoy recopilada,185 a fin de que no se diesen licencias para sitios donde hubiese hatos y corrales. 14. Hay en los copendios de historia unos puntos tan inconexos, y otros tan latos, que no pueden unirse ni compendiarse sin deformidad; as son algunos que vamos a referir por la necesidad de llenar este Compendio Declarse por esto tiempos la reservacin de patronato real a la Corona,186 177.Cdula de 14 de diciembre de 1630. 178.Cdula de 25 de diciembre de 1640. 179.Cdula de 9 de julio de 1634. 180.Cdula de 30 de enero de 1635. 181.Ordenanza 69. 182.Ordenanza 70. 183.Leyes 12, tt. 12, lib. 4; 20, tt. 3, y 19, tt. 9, lib. 6 de la Recopilacin de Indias 184.Cdula de 22 de agosto de 1629. 185.En la ley 23, tt. 12, lib. 4 de Indias. 186.Por cdula de 1 de junio de 1630.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 118\ 118\ 118\ 118\ 118\ para el arreglo en la provisin de beneficios eclesisticos, y por quienes deban hacerse y aprobarse. Se dio facultad al Gobernador para que reparase la Zanja, puentes y pontones de los pantanos de caminos, que parece que algn mal tiempo haba descompuesto, concedindole187 que sacase por repartimiento de los bienes de los vecinos lo que importase sus gastos. Se le mand repartir las tierras que fuesen necesarias para el cultivo, manutencin de los indios de Guanabacoa,188 aunque estuviesen repartidas por el cabildo de La Habana, pues deba entenderse que era de aquella jurisdiccin. Que se pagasen de la sisa de Zanja, los reparos de la chorrera,189 y no se tomase para ello un medio de otro ramo, pues haba S. M. dado orden a la ciudad para que repartiese entre los vecinos para su reparo y de puentes cadas, lo que fuese necesario. Que para ayuda de reparos de la misma Chorrera,190 se cobrase de cada cabeza de ganado de cerda un real, y de cada cien libras de carne de vaca, otro. Que no se enajenasen tierras por la ciudad,191 informando el Gobernador y cabildo la que estaban dadas, y las que se podran sacar. Y que se guardasen las rdenes192 sobre las fianzas que han de dar los gobernadores, de estar a derecho en sus visitas y residencias. 15. Por estos tiempos parece asign el Rey los diezmos de la Isla a la iglesia de Cuba193 en la conformidad que disponen las leyes. Porque hallamos una real cdula194 del ao de 1630, en que manda S. M. se d de ellos al Obispo la parte que le pertenece, aducindole con lo que le toca. Otra para que los expolios de los obispos que mueran, entre195 en cajas reales, y otra que previene196 que si no se ha fundado el colegio seminario que ordena el concilio de Trento, se erija y prefiera a los hijos de los pobladores para colegiales, bajo el gobierno del Obispo y con las armas del Rey y del Obispo fundador. Con este motivo creemos fabricado el que se halla en la calle del Obispado dedicado a San Ambrosio, y el inmediato para nias. 16. La solicitud de recoger vrgenes a clausura, fu activada por la hermana Magdalena de Jess que haba formado un beaterio. Mereci la pie187.Cdula de 4 de septiembre de 1632. 188.Real cdula de 27 de enero de 1632., 189.Cdula de 4 de septiembre de 1632. 190.Cdula de 1 de agosto de 1633. 191.Cdula de 10 de junio de 1634. 192.Cdula de 30 de marzo de 1634. 193.Ley 29, tt. 16, lib. 1 de la Recopilacin de Indias Vase a Abreu en sus Vacantes de Indias 194.Cdula de 15 de abril de 1630, y otra de la misma fecha. 195.Cdula de 24 de diciembre de 1648. 196.Cdula de 22 de julio de 1592.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /119 /119 /119 /119 /119 dad del Rey para fundar un monasterio de religiosas de Santa Clara, de la orden de San Francisco, y bajo sus reglas,197 con los fondos que para ello haba acumulado el vecindario. Trajronse a este fin cuatro religiosas de Cartagena, siendo la principal Sor Catalina de Mendoza, y por ellas qued efectivamente fundada y aprobado,198 en los aos de 1644, para mucho consuelo de la ciudad. 17. Al mismo tiempo que nombr el Rey a Viamonte por Capitn General de La Habana, di el gobierno de Santiago al almirante Juan de Acevedo, quien falleci en la navegacin, llevando su interinatura el capitn Quinjano, hasta la llegada de Juan de Almesquita. Aun en el gobierno de Viamonte, continu el visitador Prada tomando cuentas a los oficiales reales de La Habana, a quienes entre otros cargos hizo el de no haber cobrado el real derecho de alcabala. Excepcionronse stos con la falta de orden real para su particular establecimiento y cobro; y Prada dio cuenta de ello a la Corte. Consta,199 que S. M. mand continuar este cargo y que, por otra cdula,200 previno al gobernador Viamonte informarse por qu causa no se cobraba; pero desde luego se manifest justa, pues slo aparece cobrado desde este tiempo en la distribucin y reparto de comisos a razn de un dos por ciento. 18. Habiendo seguido en el gobierno don Francisco Riao y Gamboa, dedicado particularmente a arreglar el cobro de real hacienda, no consta que extendiese a otra deduccin este derecho. Form el reglamento del Arbitrio de Armadilla,201 (que dej imperfecto Venegas), en cumplimiento de real cdula.202 Su contribucin, cargada a razn de un tanto por arroba, sobre los frutos que navegan los barcos del trfico interior de la Isla, se puso al cargo de oficiales reales.203 Se haba rehusado por los eclesisticos proclamando su excepcin y libertad; mas como era refundida en beneficio pblico y propio de las mismas haciendas, tena tambin mandado el Rey204que la verificasen. 19. Inform Gamboa a S. M. la necesidad de que hubiese en la Isla un Contador que revisase las cuentas de real hacienda para que no padeciese sta el perjuicio y confusiones que haban experimentado. De esto descendi crear en La Habana un tribunal de cuentas que tomase las de la Armadilla y Armada de Barlovento, que por entonces llev un solo Con197.Por cdula de 20 de diciembre de 1632. 198.Cdula de 7 de marzo de 1646. 199.Segn real cdula de 22 de mayo de 1631. 200.Por otra de igual fecha. 201.Con fecha de 14 de septiembre de 1635. 202.De 4 de mayo de 1635. 203.Por cdula de 3 de mayo de 1627. 204.Con cdula de 15 de diciembre de 1633.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 120\ 120\ 120\ 120\ 120\ tador205 sindolo Pedro de Armenteros206 a quien se mand despus que le acompaase Francisco Carreo207 porque extendindose su encargo a tomar las de Puerto Rico, Trinidad, Guayana y Florida, cuya cajas deban visitar, haba de quedar uno en La Habana, mientras el otro lo hiciese. Despus, siendo contador don Pedro de Santa Cruz, se le concedi208 nombrase un teniente para que tomase cuentas en las cajas que le estaban sujetas. 20. La Comisara de Cruzada se haba ido formalizando en La Habana hasta obtener cdula209 que le declar y ampar en el conocimiento de las causas de bienes mostrencos y de los abintestatos. Sus providencias se interpelaron una u otra vez por las partes que las sufran, y continuadas las queja a la Corte, se mand210 que el subdelegado de ella en La Habana, oyese las apelaciones (con calidad de por ahora), para ante el general de la ciudad de Mjico. Tambin se mand,211 que los oficiales reales cobrasen y recogiesen los bienes mostrencos y hechas las diligencias que las leyes previenen212, hagan cargo de ellos al Tesorero, como pertenecientes a la Cmara y Fisco. Y que el cabildo no debe salir la vspera de la publicacin de la bula,213 en forma de ciudad a recibirla, sino al da siguiente. 21. Igualmente se comenz a poner en La Habana con real facultad un Comisionado del Tribunal de la Inquisicin de Cartagena, que celase la integridad de la Santa Fe; y mand que para su subsistencia214 se suprimiese una canonja de la Catedral de Cuba, aplicndosele su renta. 22. Los diocesanos de la Isla se iban acomodando a residir en La Habana, de tal suerte, que repitieron instancia sobre la traslacin de la Catedral a ella,215 y quisieron ejecutarla en 1613. Este exceso se advirti al Obispo el 28 de septiembre del propio, mandndole residiese en Cuba; que por ningn ttulo consintiese que los prebendados se ausenten de su iglesia;216 y que castigase al Dean por haberlo ejecutado, hasta llegar a comprar casa en La Habana. Pretendieron los diezmos de Florida, y 205.Cdulas de 27 de noviembre de 1624 y 3 de mayo de 1627. 206.Cdula de 1 de septiembre de 1627. 207.Cdula de 12 de mayo de 1628. 208.Cdula de 2 de septiembre de 1645. 209.De 31 de agosto de 1632. 210.Una real provisin del Consejo de Cruzada de 19 de mayo de 1633. 211.Cdula de 15 de diciembre de 1633. 212.Cdula de 27 de noviembre de 1632. 213.Cdula de 4 de septiembre de 1632. 214.Real cdula de 8 de agosto de 1634. 215.Cdula de 26 de abril de 1648. 216.Cdula de 1 de mayo de 1652.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /121 /121 /121 /121 /121 poner all un Abad, a similitud del de Jamaica, para que gobernase las doctrinas. Pidiseles la ereccin,217 y con ella slo se les declar la aplicacin de diezmos;218 pero despus se les concedi que en lugar del Abad pusiesen un Vicario,219 que procurase la conversin de los indios. Era grave la necesidad de Florida, y no slo se le dio permiso para que mandase a las Islas Canarias dos fragatas que trajesen hasta dos mil pesos en bastimentos, sino que mand a los gobernadores de La Habana,220 no prohibiesen sacar bastimentos de ella para Florida, y que a aqulla se llevase el situado de sta para que desde ella se condujese con ms seguridad y en los bastimentos que conviniese. 23. Comenzaron tambin los obispos a proveer por s la plaza de Colector Eclesistico en La Habana, lo que desaprob el Rey,221 encargndoles lo hiciesen por medio de la presentacin debida a su real patronato. Reiteraron la provisin, hacindola igualmente de Mayordomo de fbrica, sin embargo de las exhortaciones de los gobernadores, y uno de ellos abus de sus facultades nombrndolos por s, lo que el Rey desaprob,222 haciendo los nombramientos. Consecuente a la cesin de diezmos a las iglesias, se mand que por muerte de los obispos, se metan en cajas reales sus expolios;223 y se concedi especialmente a don Juan Montiel224 la tercera parte de los existentes para reparos de iglesias y obras pas. 24. He incurrido en no presuponer la declaracin del patronato real, hecha en el siglo anterior; dispnsemelo la precisin de la imprenta, (en que aun no pensaba), y sentmosla aqu, como que importa. Iguales embarazos ocurridos necesitaron que S. M. tuviese a bien prevenir,225 que, conforme a su naturaleza y goce, ninguna persona puede ejercer dicho patronato real, sin que tenga nombramiento real para ello. Que no se instituya ni funde iglesias catedral, parroquia, monasterio, hospital, votiva, ni lugar po, ni se provea arzobispado, obispado, dignidad, etc., ni beneficio eclesistico o religioso, sin consentimiento y presentacin de S. M. Que los arzobispados y obispados se provean por real presentacin hecha a Su Santidad. Las dignidades, canonjas, raciones, medias-raciones de las catedrales de 217.Por cdula de 30 de octubre de 1635. 218.En la de 6 de febrero de 1638. 219.Por la de 16 de diciembre de 1665. 220.Leyes 7, hasta 10, tt. 9, lib. 3 de la Recopilacin de Indias Y Crdenas Cano en el Ensayo de Florida aos de 1706 y siguientes. 221.En cdula de 23 de julio de 1634. 222.Por la de 20 de mayo de 1634, de que hace mencin don Francisco Ramrez de Valenzuela en sus Adiciones a la Poltica de Solrzano lib. 4, cap. 3, nm. 43. 223.Cdula de 24 de diciembre de 1648. 224.Cdula de 3 de junio de 1555. 225.En la de 1 de junio de 1574.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 122\ 122\ 122\ 122\ 122\ Indias, por presentacin hecha a su real provisin del empleo, no se les d posesin. Que presentada la provisin original, se haga la cannica institucin, y se le mande acudir con los frutos, rentas, etc. Que sean preferidos los letrados y los aplicados al culto divino. Que donde se pueda, se ponga un jurista graduado en estudio general para el canonicato doctoral y otro graduado en teologa para el canonicato magistral. Que se presente un telogo para leer la leccin de la Sagrada Escritura, y otro letrado, jurista, o telogo, para el canonicato de penitenciario, conforme al concilio, y que los cuatro sean de los del nmero de ereccin de la iglesia. Que todos los beneficios curados y simples, seculares y regulares que vacaren, deben proveerse en la forma siguiente: En vacando el beneficio curado o simple, o administracin de hospital, etc., se elijan dos de los ms hbiles por el Obispo, y los presente al Virrey, Audiencia, o ante la persona que tuviere el gobierno, para que de los dos elija uno, y esta eleccin la remita al Obispo, quien en virtud de ella le haga provisin, colacin y cannica institucin por da de encomienda, y no en ttulo perpetuo, sino amobille ad nutum ; y cuando no hubiese ms de uno, se enviar al Virrey, etc., para que lo presente y al Obispo con su presentacin le dar la misma colocacin, etc. Sigue sobre repartimientos y lugares de indios, pero ya ininteligible; y concluye en que quiere S. M. que el derecho de patronazgo lo guarden, y conserven las rdenes en la forma siguiente: (Concese que habla de religiosos; mas tampoco se entiende hasta que) encarga a los prelados seculares y eclesisticos, que sin comunicarse unos con otros hagan lista de todas las vacantes que haya en su provincia, y de las personas eclesisticas, regulares y seculares, y defectos que tengan y las manden en las flotas, cerradas y selladas. Que ninguno pueda tener dos beneficios eclesisticos, ni en una iglesia, ni en diferentes; y que si alguno vienere con provisin, antes de tomar posesin renuncie la que tuviere. Que si el presentado no se presentare dentro del tiempo sealado, quede ninguna su provisin y cannica institucin. Y concluye encargando a todos sus cumplimiento. 25. Consecuente a lo declarado en esta real cdula, se previno al Gobernador,226 que para todas las oposiciones que se hicieren en la curia eclesistica, nombre persona que asista a fin de que le informe la suficiencia de los opositores, como que no ha de aprobar227 a quien no la tenga; y que debe poner particular cuidado228 en que los curatos vacantes del distrito de su gobierno, no se sirvan interinamente por ms de cuatro meses, en conformidad de lo dispuesto por el concilio de Trento. 226.Por cdula de 10 de abril de 1628. 227.Cdula de 20 de junio de 1628. 228.Cdula de 15 de octubre de 1671.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /123 /123 /123 /123 /123 26. Para arreglar la provisin de oficio vendibles y renunciables, se mand que en los ttulos229 que se diesen se especificase con claridad, si son primeras o segundas las renuncias, a fin de poder deducir la mitad o tercio, segn corresponda. Se prohibi que esta ciudad enajenase las tierras realengas,230 y mand que el Cabildo y Gobernador informase las que estaban dadas a quines y en qu cantidades, y las que se podan sacar con consideracin a las enajenadas. Que los que tenan haciendas231 no impidiesen los cortes de maderas, y para que no tratasen de preferir al pblico se les diese licencia anual por el Gobernador, sin derechos. Y se aprob que el provisor hubiese hecho demoler un principio de convento de nuestra Seora de la Merced, redencin de cautivos232 que e haba comenzado a edificar en La Habana. 27. Don Pedro de la Roca construy a la entrada del puerto de Santiago de Cuba el castillo que denomin de San Pedro de la Roca vulgarmente llamado el Morro Porque el pblico careca de aguas suficientes, hizo a las orillas de ella una caja de cal y canto con que recoger la que conduca un perenne, aunque corto, manantial denominado la Fuente de San Pedro Siguironle el capitn Bartolom de Osuna y el almirante don Felipe de Rivera; siendo ltimamente entregado de aquel gobierno, en 1656, don Pedro Bayona de Villanueva. 28. Don Alvaro de Luna atendi igualmente a evitar las sorpresas que los piratas podan hacer a La Habana por sus costas. Concluy el Fuerte de la Chorrera que dos leguas a su poniente, y sobre el ro de este nombre, se haba comenzado. Levant el Torren de Cojmar una legua de la ciudad, con direccin del ingeniero Juan Bautista Antonelli. Di cuenta de ello y de los cabos, y dotaciones que les haba puesto y aprobando S. M. La construccin,233 no lo hizo de lo dems, destinndoles otro cabo y tropa. 29. Aun no satisfecho su sucesor Gelder por ser la ciudad abierta y varios los parajes de la costa, por los que podra ser sorprendida, propuso aislarla. Para ello proyect que desde el extremo de la baha se abriese hacia la costa del Norte, un canal que comunicase ambas aguas, y sirviese de antemural; pero la Corte no lo aprob234 y qued sin ejecucin. En su tiempo sera ms fcil que hoy, por extenderse entonces el cao de la baha hasta el camino de San Antonio, el cual tomaba al Sur, pasado el estero, y sala al Horcn. Este haca el canal slo laborioso, desde dicho camino hacia la costa de San Lzaro, o del Norte, nico istmo de tierra que mediaba; pero despus que para el trnsito recto del trfico por tierra se cons229.Cdula de 23 de febrero de 1626. 230.Cdula de 10 de junio de 1634. 231.La de 22 de marzo de 1620. 232.Cdula de 18 de diciembre de 1618. 233.En cdula de 17 de septiembre de 1647. 234.Se traer la cdula en el Indice; porque se ha traspapelado.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 124\ 124\ 124\ 124\ 124\ truy casi otro tanto a la baha, el Puente Nuevo terraplenndose en parte lo ms de lo que quedaba al Norte, se hara con duplicado costo una obra, que an parece utilsima, y que si hoy se emprendiera sera ms cmoda por el Puente de Anton-moco ms a la ciudad. 30. Ocurri disputa sobre asientos entre el Ayuntamiento y los militares, y S. M. mand235“que la ciudad de San cristbal de la Havana, y sus Capitulares estn, y se sienten en las Iglesias, fiestas, procesiones, y dems concurrencia, y actos pblicos el lado derecho del Gobernador: y el lado izquierdo estn, y se sienten los Castellanos, Capitanes, y gente de Guerra: por que en ninguna parte de dichos actos pblicos, ha de tener lugar, ni preferir dicha Ciudad la gente de guerra que me sirve en aquel Presidio, ni otra persona Militar:” previniendo al gobernador lo haga as cumplir. Debo anotar que esto es entre cabildo y militares; porque en lo poltico se da a oficiales reales asiento inmediato a los alcaldes ordinarios236 en todo acto pblico; y a los virreyes de Mjico y Per, cuando pasen se les guarda en unos y otros237asiento preferente al mismo Gobernador, como capitanes generales. 31. Igualmente se disput si los alguaciles de la inquisicin podan traer vara sen esta ciudad; y consultado, decidi S. M.238 que conforme al captulo 16 de la Concordia del ao 1610, no puede la Inquisicin de Cartagena tener ms varas de alguaciles que en aquella ciudad, y la de Veracruz, y que ningn familiar traiga vara alta en esta ciudad, ni se titule Alguacil mayor. Por la necesaria recoleccin de iguales puntos, y disposiciones, se previno al Obispo,239 remitiese relaciones de lo sucedido en las Indias para la Historia Eclesistica, con arreglo a la instruccin que se le acompaaba. 32. Propuso el Ldo. don Fernando de Aguilar, Auditor de Guerra de La Habana, al Cabildo de ella,240 la general unin de los Reynos de Castilla e Indias, sobre elegir por protector y abogado de ella a el Arcngel Seor San Miguel Que se le celebrase fiesta el da de su aparicin, que lo era el ocho de mayo, votndola por da de guarda con vigilia y todas las demostraciones de alegra, segn se haca en Espaa e Indias, por los castigos que haban sufrido aos anteriores, y haber su Divina Majestad revelado a un Santo Varn (que no nombra), se hiciese as. El Cabildo acord que se ejecutase como las de San Cristbal y San Marcial, y que se participara el 235.En cdula de 12 de febrero de 1642. 236.Cdula de 10 de julio de 1641. 237.La ley 11, tt. 3, lib. 3, Recopilacin de Indias 238.Cdulas de 20 y 23 de junio de 1630. 239.Cdula de 8 de noviembre de 1648 .240.Cabildo de 11 de abril de 1644.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /125 /125 /125 /125 /125 Obispo. La fiesta de San Cristbal, como Santo Patrono, Titular de la Ciudad la hallo ratificada en cabildo posteriro,241 sin saber de ella otros antecedentes que los expuestos. La de San Marcial aparece en otro cabildo,242 tambin posterior, que el Procurador general represent a ste, ser de tiempo inmemorial del cargo de cabildo esta fiesta por Abogado contra las hormigas, con motivo de los daos que de estos animalillos reciban los de esta ciudad, y que estaba suspensa aos haba. Se acord ponerla corriente, porque adems de otros muchos beneficios recibidos de su mano, se haba restituido a la ciudad, estando en la fiesta del santo en su da, los regidores que pasaron presos a Espaa, el ao de 1718, en que se padecieron los mayores disturbios, con motivo del estanco de tabacos. 33. Tambin se hace fiesta votiva en La Habana, por el Cabildo, al patrocinio de Nra. Seora Celbrase el domingo segundo de noviembre, de orden del Rey,243 por los grandes beneficios que ha recibido de ella, y particularmente por el de la predicacin de la Fe que con su favor hizo el Apstol Santiago, el mayor, Patrono de Espaa, y haber tenido el honor de erigirle el primer templo que tuvo en el mundo; y, lo que es ms, por haber expelido los infieles o moros de Espaa que la infestaban, y haberse extendido la religin a las Indias, descubiertas y pobladas por Espaa. Encarga al Cabildo, haga su fiesta con misa y sermn. 34. No procedan los gobernadores a resguardar o fortificar sus plazas con poco fundamento; porque la Corte de Londres, sujeta a la poltica del machiabelista Cromuel se informaba y adquira luces de posesionarse en Indias, con ms ventajas de su comercio; mulo del que hacan los holandeses. Para ello, despus de tomadas sus medidas, sali de Londres, en 1655, una escuadra y convoy al mando del vice-almirante Pen con un cuerpo de seis mil hombres de tropa, a las rdenes del coronel Wenables Aunque por la estacin de tranquila paz se repar el movimiento, hizo creer a los embajadores ser dirigida a aquietar sus colonias. Mas luego que en Barbada tomaron otros dos mil hombres, se abri una orden que diriga la expedicin contra la isla Espaola, y Puerto de Santo Domingo. 35. Tentaron tomar esta ciudad por asalto, pero salieron repelidos con prdida de gente;244 por una especie de milagro de Nuestra Seora, que conserva la memoria con el epteto de los Cangrejos; porque estos animalillos hicieron tal ruido en las hojas secas de los manglares, que creyndose de emboscada, huyeron desordenadamente a sus embarcaciones. Dirigironse los ingleses contra Jamaica, batiendo sus pocas fortalezas y 241.En cabildo de 26 de septiembre de 1755. 242.En cabildo de 4 de marzo de 1728. 243.En cdula de 17 de noviembre de 1665. Y consta del cabildo de 4 de mayo de 1656. 244. Refirelo un librillo titulado Piratas de Amrica

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 126\ 126\ 126\ 126\ 126\ se entraron en su puerto principal,245 con la escuadra. Hizo su Gobernador y vecindario la ms vigorosa defensa; pero muerto aqul y muchos de ste, y siendo imposible contra las naves, se retiraron a los montes. Desde ellos, don Francisco de Proenza,246 y don Cristbal Armando de Isasi, hacendados, se mantuvieron sobre la villa y costa del Sur con porcin de hombres valerosos. Comandbalos Proenza con ttulo de Maestre de Campo, y por enfermedad de ste Isasi; con tanto atrevimiento, que los ingleses no osaban salir de la plaza en solicitud de alimento sin peligro de sus vidas. Auxili a los espaoles el Gobernador de Cartagena don Pedro Zapata, con alguna fusilera y municiones. Las mujeres y nios se acomodaron en las haciendas, de donde, los menos tiles a la guerra, fueron retirndose en barcos menores a la isla de Cuba. 36. Al retirarse esta armada de Pen, sucedi que los galeones al mando del Marqus de Monte-Alegre, que venan con tesoro de Mjico, arribaron a Cabo-Corrientes, el 19 de julio de 1655, de donde siguieron su navegacin a La Habana. El da anterior haba estado en el mismo cabo la armada de Pen que slo se retir por las corrientes, cuanto bast a no ver los galeones. Siguieron ambos una misma navegacin para La Habana, tan sobre unas aguas, que el 21 y 22 entraron en su puerto los galeones, compuestos de un galen, una urca, un patache y dos navos; y el 23 estuvo la escuadra a la vista de su Castillo del Morro, sin haber visto los galeones.247 Desembarc la primera, y stos siguieron felizmente su viaje. 37. Proenza e Isasi dieron cuenta al Rey de lo que haba ocurrido, y de su resuelta permanencia en la Isla; y llegando por medio de don Pedro Zapata, Gobernador de Cartagena, a manos de S. M., manifest su real nimo a favor de tan leales vasallos, y los colm de honores y de promesas.248 Despach ttulo de Gobernador de Jamaica a favor de Isasi, por hallarse ya Proenza ciego, muy enfermo, dando a ste equivalentes prerrogativas y mandando que todos los gobernadores de Indias, y especialmente el de Santiago de Cuba, como ms inmediato, le diese los auxilios posibles, mientras S. M. dispona los mayores desde Europa. 38. A don Pedro de Bayona, que gobernaba en Santiago de Cuba, se haba conferido el Gobierno y Capitana General de Paraguay; mas con la 245.A los 20 de mayo de 1655. 246. Dicho librito, Piratas de Amrica ; y Valverde en su Idea de la Isla de Santo Domingo y explicacin de sus bahas, 8; y en 3 del cap. 14. Moreri en su Diccionario palabra xamaica. 247.Se tuvo este hecho por protegido milagrosamente del Santo Christo de San Agustn de Sevilla, y de Ntra. Sra. de Copacabana, a quien se hicieron plegarias en Espaa; y en cuya memoria mand el Consejo se perpetuasen fiestas. Consta as, de la penltima nota de sus Acuerdos, al fin del tt. 2, lib. 2, de la Recopilacin de Indias 248.En cdulas de 25 de octubre de 1656.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /127 /127 /127 /127 /127 noticia de la toma de Jamaica, mand el Rey retener sus despachos y que continuase en el gobierno, defendindolo, y socorriendo a los jamaicanos. No hizo poco en defenderlo de tan inmediato enemigo, sin extenderse al socorro contra los dominantes del mar (como se ver en lo sucesivo), y la falta de auxilio movi a los jamaicanos de la costa del Norte, a que se fuesen trasmitiendo a Cuba. 39. Para la defensa de dicha ciudad de Cuba, se le remitieron de auxilio ciento cincuenta soldados veteranos que vinieron de Europa con algunos pertrechos de guerra. Tambin recibi provisin de ella y artillera del Virrey de Mjico, Duque de Alburquerque, y con estos auxilios puso en respeto a Cuba. La entrada de Jamaica engros la poblacin de nuestra Isla, que podra constar entonces de veinte y ocho mil almas; y su avenida infeliz (con la dependencia que tena, como parte de la dicesis del obispado de Cuba), ha dejado en ella una remarcable memoria que debo distinguir con la...*poca quinta De la prdida de la isla de Jamaica y trnsito de sus familias a CubaDESDE 1656 HASTA 1715Obispos: 1658 El Dr. D. Pedro de Reina Maldonado. 1661 D. Juan de Santo Matas Saens. 1667 El Maestro D. Fr. Alonso Bernardo de los Ros. 1671 El Dr. D. Gabriel Daz Varas Caldern. 1677 El Dr. D. Juan Garca Palacios. 1683 El Maestro D.Fr. Baltasar de Figueroa. Vase la nota de la p. 11 de la C. de P Gober. Cap. Gen.: 1656 M. de Cap. D. Juan de Montao. 1658 M. de C. D. Juan de Salamanca. 1663 M. de C. D. Rodrigo de Flores. 1664 M. de C. D. Francisco de Orejn. 1670 M. de C. D. Francisco Ledesma. 1680 M. de C. D. Jos Fernndez de Crdova. Gober. de Cuba: 1659 D. Pedro Morales. 1663 M. de C. D. Juan Bravo de Acua. 1664 M. de C. D. Pedro de Bayona Villanueva. 1670 Sargento Mayor D. Andrs Magaa. 1678 D. Francisco Guerra de la Vega. 1683 D. Gil Correoso Cataln. 1690 Capitn D. Juan de Villalobos.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 128\ 128\ 128\ 128\ 128\1686 El Dr. D. Diego Evelino de Compostela. 1705 El Maestro D.Fr. Jernimo Valds.1. Continu Isasi en la vigorosa defensa de Jamaica, subordinando a Proenza que se haba retirado por sus enfermedades a la costa el Norte. Recibi varias reales cdulas249 en que a respuesta de cartas que haba dirigido por Zapata le repitiese S. M. el reconocimiento y gratitud real a su fidelidad, y de los dems jamaicanos; que haba dado rdenes al Virrey de Nueva Espaa y gobernadores de las costas e islas para que le socorriesen, y que quedaban habilitndose en Espaa treinta navos para el mismo fin, los que esperaba saliesen en el mes de septiembre. 2. Perdieron el velo en esta poca las pirateras de extranjeros contra las posesiones y bajeles de los espaoles en esta Amrica. Radicados en la posesin de la isla Tortuga, la foment la Compaa Francesa de Occidente, hasta que falta al cumplimiento de sus letras qued independiente y con propio gobernador. La inmediacin de ella a la Espaola les proporcion poner en las costas de sta (que tenan despobladas los espaoles), algunos plantadores o labradores que les proveyesen con su cultivo. Fueron aumentndose stos hasta apoderarse de lo mejor y ms occidental de la Isla y hacerse una colonia respetable. Convinieron con los ingleses de Jamaica en inundar los mares de piratas para contener a los espaoles mientras fortificaban sus posesiones, y as los protegan de un acuerdo. 3. Entre estos piratas tuvo nombre el francs Juan Morgan. Uni y fortific una armadilla de hasta doce buques con ms de setecientos hombres franceses e ingleses. Pensaron atreverse a La Habana, pero sus castillos les obligaron a respetarla. Resolvieron saquear la villa de Puerto del Prncipe, por la ms rica de la isla de Cuba, y a este fin anclaron en su puerto de Santa Mara de la costa del Sur. Desde l se le huy un espaol que dio aviso y causa a que los vecinos ocultasen sus riquezas y ocuparan los caminos con palizada y gente. Nada temieron los piratas, marchando1692 D. Sebastin de Arencibia Isasi. 1698 El Cast. D. Mateo Palacios Saldurtum. 1700 El Cap. D. Juan Varn de Chvez. 1708 El Cnel. D. Jos Caales. 1711 El Cast. D. Luis Saudo. 1713 El Coronel D. Mateo L-pez de Changas. 1687 M. de C. D. Diego Antonio de Viana. 1690 M. de C. D. Severino Manzaneda. 1695 M. de C. D. Diego de Crdova. 1702 M. de C. D. Diego Bentez de Lugo. 1706 M. de C. D. Pedro Alvarez de Villarn. 1711 M. de C. D. Laureano de Torres. 249.Reales cdulas de 25 de octubre de 1656, y 8 de junio de 1657.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /129 /129 /129 /129 /129 para ella por diversos caminos hasta llegar a una sabana o lmpio donde estaba el cuerpo de la defensa espaola. 4. Acometironse, hostilizndose recprocamente, por ms de cuatro horas. Muerto el Alcalde ordinario que mandaba los nuestros, y muchos de una y otra parte, huyeron los patricios que fueron seguidos y muertos o aprisionados. Con esta victoria se seorearon de la villa y encarcelaron en sus iglesias a los viejos, mujeres, nios y esclavos. Dironse a la embriaguez y al saqueo, reconociendo continuamente las haciendas y casas y tomando de ellas cuanto les agradaba. Atormentaban a los presos para que confesasen donde tenan ocultos los caudales, y les amenazaban de ser conducidos a Jamaica y entregado el pueblo a las llamas, si no se rescataban con sumas considerables. Aceptaron el rescate pidiendo trmino en que buscasen a los suyos para este fin, y despus pidieron otro. No desagradaba a Morgan la esperanza, pero habiendo aprisionado a un negro que traa cartas del Gobernador de Cuba en que ofreca venir a socorrer la villa, penetr el fin de las dilaciones y aceler la retirada. Hizo pasar a bordo todo lo precioso del pillaje, estrech los trminos y concert el rescate por quinientos bueyes o vacas que le pondran en el embarcadero con la sal necesaria para cecinarlos; y llevndose en rehenes seis de los principales vecinos, se retir a sus naves, donde tuvo su cumplimiento. As refieren los extranjeros el hecho,250 avaluando el saqueo en ms de cincuenta mil pesos; y en la villa hay memorias imperfectas (por nuestra comn desidia), que obligan a creerlo. 5. No son compendiables las extorsiones que cometieron dichos piratas en las islas de barlovento y tierra firmes. Escrbenlas algunos autores251afirmando que Morgan lleg a usurpar la isla de Santa Catalina. Entre ellas no podan los gobernadores socorrer a los espaoles de Jamaica, ni stos sostener la defensa de la Isla. Quince aos permanecieron en sus montes hostilizando a los ingleses y recibiendo daos de ellos. Slo los mantena la esperanza de quedarse aprestando en Espaa treinta navos252para su socorro; pero cerciorados de que haban perecido sobre las Islas Canarias, evacuaron a Jamaica pasndose a Cuba con slo los muebles que pudieron cargar. Hasta una considerable parte de sus esclavos se quedaron prfugos en ella, y compusieron su memorable palenque. Esta avenida a Cuba (que podra componer ms de ocho mil almas), aument su poblacin hasta cuarenta mil personas. El Diocesano sinti tanto este fatal golpe sobre parte de su rebao, que arrebatado del celo pastoral requiri al Rey Britnico sobre que fue advertido253 por su Majestad Catlica. 250.En un librito annimo, titulado Piratas de Amrica 251. Dicho librito: Crdenas Cano, en el Ensayo de Florida ao de 1665, y siguiente. Moreri en su Diccionario palabra Jamaica. 252.Cdula de 8 de junio de 1657. 253.En cdula de 7 de noviembre de 1688.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 130\ 130\ 130\ 130\ 130\ 6. Desde Jamaica vino el ingls y entrando por el puerto de Aguadores, tom la ciudad de Santiago254, en el gobierno de don Pedro de Morales, a 15 de diciembre de 1662. Despus de poseerla un mes, dejaron saqueadas la iglesia y la ciudad; quemada sta y volado su Castillo del Morro. La Real Audiencia de Santo Domingo cometi al Ldo. don Nicols Muoz el conocimiento de este hecho que obr la deposicin de Morales. Dado el Gobierno a Acua no vino a recibirlo, porque el Rey tuvo a bien, con aquella novedad, de reecargarlo a don Pedro de Bayona, ya Maestre de Campo, a quien mand dar doscientos soldados y provisiones de guerra para su defensa. En este segundo gobierno reedific el Morro, resguard ms la entrada del puerto con las fortalezas nombrada Santa Catalina, la Punta y la Estrella y amurall en la ciudad del convento de San Francisco para resguardarlo de la poblacin. 7. Haba mandado el Rey que se celebrase en La Habana la fiesta de la Concepcin de nuestra Seora con asistencia del Cabildo. Parece que se haca duplicada: una en la parroquial mayor y otra en el convento de San Francisco, y que su celebracin en un da incomodaba al Obispo y al Gobernador. Representronlo stos, informando el primero que haba visto los papeles antiguos, y slo tena jurado la ciudad, y Clero, defender el misterio de Nuestra Seora, mas no concurrir a su fiesta. En su inteligencia mand S. M.255 que el da de Nuestra Seora concurrieran el Gobernador y Cabildo a la parroquial mayor, y que el domingo prximo u otra de fiesta que sealase el Gobernador, se hiciese la del convento de San Francisco, para que asistiese tambin el Cabildo sin embarazo. 8. A lo arriba dicho se agreg avisar Ledesma a S. M., que don Pedro de Ulloa, Gobernador de Cartagena, le escriba temer que los ingleses tomasen puerto en el Sur, infestasen a Guatemala y poblasen los del Norte, y que para ello convena armar guardacostas, y S. M. le mand lo hiciese256con ayuda de los vecinos, por no poder entonces el erario. Despus se le mandaron algunos bajeles con expresin de ser los que en Espaa se haban hallado,257 y prevencin de que juntase los que pudiera para formar una armada respetable; y para su subsistencia se agregasen los comisos de mar, como propio encargo suyo de celarlos. 9. Reedific la Catedral de Cuba el Sr. Ros con auxilio del vecindario, aplicndole parte de lo trado de la Abada de Jamaica; mas no pudo concluirse hasta el tiempo del Sr. Daz, en que la ayud su provisor don Francisco Ramos. No dur mucho en su esplendor, porque un terremoto 254.Consta de cabildo de 9 de agosto de 1667, celebrado en Santiago de Cuba, y de otros manuscritos. 255.Cdula de 24 de diciembre de 1666. 256.Cdula de 19 de noviembre de 1670. 257.Cdula de 31 de mayo de 1677.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /131 /131 /131 /131 /131 formidable que padeci la ciudad el ao de 1675, con repeticin de temblores de tierra, la quebrantaron tanto que en el tiempo del Ilmo. Palacios gast el Rey diez mil pesos en levantarla, y le aument la efectiva canonja magistral. Por este tiempo, gobernando Magaas, acometieron los franceses a Santiago de Cuba, mandados por Franquinay, su Teniente de Rey de Guarico. Desembarcaron ochocientos hombres por Juragua; pero sorprendidos de una voz espaola que llamaba al arma, se aterraron tanto que huyeron a los bajeles, dndose muerte unos a otros sin haber causado daos. 10. Estos insultos movieron a Ledesma a que tratase de amurallar La Habana. Lo haba mandado el Rey,258 aprobando la imposicin que para este fin se hizo de medio real en cada cuartillo de vino que se vendiese al pblico; pero parece que no se ejecut por alguna queja. Repitise la orden259 y se reiter,260 mandando que para ello se trajese de Mjico, por cuatro aos, veinte mil pesos en cada uno, y que los vecinos procurasen ayudar con lo que pudieran. Ofrecieron algunos peones y materiales, con los que se comenz la muralla por la parte del Sur, donde se halla hoy el Arsenal. As lo comprueba una inscripcin que se lee debajo de ciertas armas, en una lpida del flanco del primer baluarte de ella, y dice: “Reinando la Majestad del Rey nuestro seor Carlos II, y siendo Gobernador y Capitan General de esta Ciudad Isla, el Maestre de Campo Don Francisco Rodrguez de Ledesma, Caballero del Orden de Santiago, se dio principio esta Muralla en tres de Febrero de 1674.” 11. Volvi a tratar Ledesma con el Ayuntamiento de La Habana sobre arbitrio con que continuar la Muralla, y se ratific el de sisa de un medio real sobre el cuartillo de vino, con tal que se extendiese a su venta por mayor. Ascendi esta propuesta al Rey y mereci su real aprobacin,261 en cuya virtud tuvo principio esta tercera sisa, llamada de Muralla. Este mismo Gobernador inform el ningn til que daba las minas de cobre, porque a falta de buen beneficio producan escoria; y el Rey resolvi abandonarlas. Mand,262 que su Auditor de La Habana, don Antonio Ortiz de Matienzo, pasase a tratar con los esclavos que las trabajaban, el precio de su libertad o venta; y concedi que algunos de los que no se vendiesen ni libertasen, se aplicaran al trabajo de la Muralla de La Habana. Con este motivo qued sin destino la casa de Fundicin que tena el Rey en esta ciudad, cerca de la Punta, y Ledesma la convirti en cuartel, que es el que 258.Por real cdula de 21 de enero de 1656. 259.Por la de 9 de mayo de 1672. 260.Por la de 18 de abril de 1673. 261.En real cdula de 19 de febrero de 1674. 262.Por cdula de 18 de abril de 1673.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 132\ 132\ 132\ 132\ 132\ era conocido por de Dragones, hasta que se pusieron estos extramuros, y en aqul tropa de infantera. 12. En el principio del gobierno de Ledesma, corri la provisin de negros en la Isla por el asiento de grillos, cuyo desorden en el comercio ilcito se reprendi263 por el Rey. Concluido ste, lo tuvo Antonio Garca y Socios, pero no cumpliendo con su provisin por falta de facultades, se celebr nuevo asiento con el consulado de Sevilla de que se inform al Gobernador de La Habana.264 Este es el primer asentista que hallo haber capitulado juez privativo conservador del asiento. Hzolo as, y pidiendo por tal al Gobernador de La Habana, se le libr para ello real cdula,265 en que se le confiere la conservadura, con conocimiento inhibitivo de las dems justicias de la Isla, en todas las causas principales, anexas y dependientes del asiento, civiles y criminales. En estos tiempos se establecieron los franceses en Qubec, descubriendo el Mississippi y la Mobila,266 donde fundaron una fuerte compaa para su fomento. 13. Celebrada la paz con Inglaterra, se remiti a Ledesma267 copia de los artculos que en sus tratados les concedan la navegacin en Indias, para que no permitiese su exceso en el tratado clandestino con Jamaica. Este inform el doblez con que el Gobernador de dicha Isla daba patentes absolutas para salir al mar, fomentando los piratas que pretextaban perseguir; y se le remitieron patentes,268 para que armase contra ellos. Los excesos que en esta poca se cometieron por el comercio ilcito y las rdenes que para su remedio descendieron, no son referibles en este compendio, bastar decir que se hostig tanto de ellos nuestro Soberano, que lleg a establecer pena de la vida269 a los contrabandistas. 14. Para defensa de las tiranas expuestas, dispuso S. M. que se formalizase una armada de barlovento que alejase los piratas de las costas de Amrica. Remiti de Espaa algunos bajeles proporcionados, a que se agregaron los que componan la antigua Armadilla, y para su subsistencia se aplicaron270 los productos de comisos, amplindose271 a todos los frutos, gneros y efectos, que con ellos fueron decomisados. Este producto fue de consideracin para el fin, pues consta de otra cdula,272 que a su fecha 263.En cdula de 14 de julio de 1673. 264.Por cdula de 27 de febrero de 1676. 265.De 10 de mayo de 1676. 266.Ribadeneira en su Pasatiempo ao de 1679, glosa M. 267.Cdula de 23 de junio de 1673. 268.Cdula de 15 de marzo de 1674. 269.Por cdulas de 5 de diciembre de 1720. 270.Por cdula de 31 de mayo de 1677. 271.De 13 de mayo de 1678. 272.De 7 de noviembre de 1680.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /133 /133 /133 /133 /133 haban avisado oficiales reales, quedar en caja ochenta mil pesos de este ramo. Comprndese de ella que mandaba la armada, como cabo subalterno, don Antonio Quintana, y que estuvo todo el ao anterior carenando en La Habana. Era ste el puerto de su principal residencia por su oportunidad y provisiones, aunque el cuidado de ella y su subsistencia corra al cargo de los virreyes de Nueva Espaa. 15. La villa de San Juan de los Remedios del Cayo, como puerto de mar al Norte, recibi tan continuados saqueos de piratas, que resolvi mudar su situacin. Impetr para ello real licencia, que se le concedi273, con designacin del lugar nombrado el Sitio del Copey, y nuestra Seora de Guadalupe cuya ejecucin previnieron obispos y gobernador. Dividironse los pareceres de los vecinos, opinando unos mantener la anterior, por haber calmado las hostilidades, y otros que la nueva no se hiciese en el Copey sino en Santa Clara, dando este nombre a la poblacin. Los de este partido consiguieron que en el que designaban se comenzase una poblacin con el referido nombre de Santa Clara, catorce leguas de S. Juan de los Remedios, al centro de la Isla; pero los del primero se hicieron fuertes en la antigua. Unos y otros eligieron justicias y prosiguieron las dems funciones de villa, viniendo a duplicar la que se permita mudar. El Gobernador Manzaneda, a vista de la discordia, tuvo a bien confirmar unas y otras justicias, permitiendo la divisin; mas crecieron los embarazos hasta matarse recprocamente como enemigos. 16. Volvi Manzaneda a tentar la unin, suspendiendo las justicias de la de los Remedios y sujetando sus moradores a las de Santa Clara, valindose del accidente de haber saqueado los piratas a la primera. Tuvo contrario al Obispo, resuelto a esperar la decisin real; y la villa de los Remedios destac apoderado a Santo Domingo que trajo real provisin de su Audiencia.274 Por ella ampar S. A. a los remanentes en sta y a su consecuencia unidos pacficamente en las mrgenes del ro de Sagua, por una especie de cabildo general, comn a ambos, partieron y deslindaron sus jurisdicciones territoriales, quedando la Isla por efecto de una sola mutacin, con la nueva Villa de Sta. Clara que por tal se conoce por Pueblo Nuevo 17. La conmocin de guerra dio motivo a varias precauciones en las Indias. Se ajust con algunos armadores de la provincia de Guipzcoa el apresto de una escuadra de fragatas para que pasasen a Indias y limpiasen sus mares de piratas,275 que los infestaban. Aprontada sta, se acordaron sus convenciones y expidi real cdula276 para su auxilios, expresndose en ella que el Gobernador de dicha escuadra era don Francisco Garca Galn, 273.Por cdula de 29 de marzo de 1684. 274.En autos de 25 de enero, y 20 de agosto de 1690. 275.Cdula de 20 de diciembre de 1685. 276.De 19 de junio de 1686.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 134\ 134\ 134\ 134\ 134\ quien vena advertido de lo que deba ejecutar, sujeto a las rdenes del Virrey de Mjico y gobernador de Indias. 18. El gobernador Fernndez de Crdova inform, que habindosele aprobado277 que se procurase armar algn bergantn o fragata para oponerse a los piratas, concedindosele facultad de arbitrar para su sustento, resolvi armar dos piraguas con cuarenta o cincuenta hombres. Que entre los que tenan tiendas y otros semejantes, junt hasta cuatro mil pesos para la compra de una, habiendo echado para su sustento una corta contribucin en los molinos de tabaco, su venta por menor de todos gneros, y a los dueos de las vegas en que se siembra; el consumo de naipes, que quedaba arrendado en trescientos pesos por cada ao, y un real sobre cada cabeza que se vendiese de ganado vacuno, y de cerda, (sobre que algunos eclesisticos estaban descontentos), y que por no rendir bastante no se pasaba a la compra de segunda piragua. El Rey aprob estos impuestos,278para dicho fin de conservar guarda-costas; y exceptu de la contribucin a los eclesisticos, mandndoles restituir lo que hubiesen dado. 19. La guerra contra los franceses trajo algunos estragos a Indias, porque Lorenzo Jacome (dicho comnmente Lorencillo ) saque a Veracruz, dejando ms de trescientos hombres de ella en la isla de Sacrificios279, donde perecan de hambre. Tambin padeci el reyno de Mjico, por falta de maz, el tercer tumulto de los que han incomodado su capital,280 poniendo fuego la plebe al palacio, casas de cabildos y cajones de la plaza, lo que contuvo su nobleza teniendo a su cabeza al conde de Santiago, don Juan de Velasco. 20. Encarg el Rey al Ilmo. Daz Caldern la celebracin de snodo diocesana, que por su promocin no hizo. El seor Enrquez de Armendriz tampoco pudo ejecutarla por las actuales ocupaciones de visita y sucesiva muerte. La celebr el seor Garca Palacios, juntando en La Habana los vocales a principios del ao 1680, y concluy por su auto de diez y seis de junio del mismo. Compnese esta primera Synodo Cubana de cuatro libros, dividida en ttulos, y stos en constituciones, por las cuales se arregla lo principal del Gobierno Eclesistico de la Isla, y dependencias de su Juzgado. Dio cuenta con ella al Rey y S. M. se dign aprobarla,281 excepto tres constituciones perjudiciales al real patronato y autoridad pblica. 21. Don Jos Fernndez de Crdova continu la Muralla, y para ello exigi la contribucin voluntaria de un real por cuartillo de aguardiente, 277.Por cdula de 6 de febrero de 1782, citada en la que sigue. 278.Cdula de 18 de junio de 1684. 279.Ribadeneira en su Pasatiempo ao de 1683, letra Q. 280.Dicho Ribadeneira, ao de 1692, letra V 281.Por cdula de 9 de agosto de 1682, que las inserta.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /135 /135 /135 /135 /135 que ofrecieron los vecinos, limitada al trmino de dos aos.282 Pidi al Rey prorrogase por otro tanto el situado de veinte mil pesos que se conduca de Mjico, y que mandase S. M. traer cien negros de los de las minas que sirviesen de peones, los que concluda se destinara al trabajo del castillo que se haba mandado hacer en Matanzas. Todo se le concedi;283 y aun consta de la segunda prorrogacin en el situado,284 con igual trmino. Con esto se continu la Muralla hasta cerrarla en la ribera del mar, inmediata a la Punta; comprobndolo as el hallarse en el ngulo flanqueado del baluarte del Santo Angel, una lpida con escudo particular de armas, y esta inscripcin: “Siendo gobernador y Capitan General, el Mariscal de Campo D. Joseph Fernndez de Crdova Ponce de Leon, ao de 1683.” 22. No siendo bastantes los guarda-costas para evitar los contrabandos, dispuso S. M. que se formalizase una Armada, llamada de Barlovento, que alejase los piratas de la Amrica. Remiti de Espaa algunos bajeles a que se agregaron los que componan su antigua Armadilla; y para su subsistencia se aplicaron285 los productos de comisos de embarcaciones, amplindose286 a todos los frutos, gneros y efectos que en ellos fuesen decomisados. Este producto fue considerable, pues consta287 que haba en las cajas de La Habana ochenta mil pesos de este ramo. Comprndese de esta real cdula que la armada la mandaba como cabo subalterno don Antonio Quintana; que La Habana era el puerto de su destino; que caren en l, y que corra al cuidado del Virrey de Mjico. Por estos gastos se mand arrendar de nuevo288 el derecho de Almojarifazgo. 23. Tres seoras, nombradas doa Teresa, doa Ana, y doa Francisca de Arichaga, no bien halladas en el siglo y teniendo cuantiosas herencias, resolvieron fundar un monasterio, donde recogerse con otras vrgenes. Obtuvieron para ello real permiso,289 con las calidades de no ser de coro ms que quince, con dos mil ducados de dote cada una; que nunca excederan de aquel nmero; que los dotes de las quince quedaran perpetuamente impuestos para que con sus rentas se sustentasen y cuidasen a las dems necesidades, habindose de devolver a los herederos, a quienes tocase el dote de las que despus de las primeras entrasen, pasados seis aos de supervivencia que concede para gastos del monasterio. Emprendieron 282.Cdula de 22 de junio de 1680. 283.En cdula de 26 de enero de 1684. 284.Cdula de 19 de junio de 1686. 285.Cdula de 31 de mayo de 1677. 286.Por la de 13 de mayo de 1678. 287.De 7 de noviembre de 1680. 288.Cdula de 29 de enero de 1676. 289.En cdula de 2 de agosto de 1684.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 136\ 136\ 136\ 136\ 136\ su fbrica y concluda, y asentadas sus constituciones bajo la regla de Santo Domingo, y con el ttulo de Santa Catalina de Sena sujetas al ordinario, entraron en su noviciado en que profesaron el ao de 1689, con los nombres de Mara de Jess Nazareno, Mara de la Asuncin y Mara de la Purificacin. Fomentaron en su vida (que acabaron santamente), este ejemplar monasterio; y en sus amables virtudes, ms que su nobleza, perpetuaron sus cenizas. 24. Guerra se excedi en Cuba en la provisin de empleos de la Milicia, por vacante, y en calidad de nterin; pero se le anularon con reposicin de sueldos;290 declarando competer al Capitn General a quien estaba subordinado. Residenciado por su sucesor Gil Correoso, le dedujo cargos de tratante, y omiso en la preparacin de la plaza y gobierno, los que quiso enmendar con empeo el sindicante. Pidi a la Real Audiencia de Santo Domingo facultad de nombrar tenientes en los pueblos de su jurisdiccin; la obtuvo y los nombr; pero dada cuenta al Rey, se le mandaron retirar y que slo pudiera tener un letrado291 en Santiago, aprobado por la Real Audiencia o Supremo Consejo. Advirtisele292 que la Real Audiencia no le debi dar tal facultad, cuando por cdulas dirigida a ella293 se le mandaba no permitiese que los gobernadores de La Habana y Puerto Rico pusiesen tenientes ms que en caso de guerra o para lo militar. 25. Alvaro Romero gobern en nterin la plaza de Cuba y manifest a S. M.294 hallarse muy exhausta de Propios; y que por su falta hab a pub licado bando para que todos los vecinos que tuviesen tierra realenga se prese ntasen a componerlas con el fin de sacar algo. S. M. le mand295 diese orden para que todas las personas que desde el ao de 1662 en adelante tuviesen tierras por gracias de la ciudad, presentaran los ttulos de ellas; y que con acuerdo de oficiales reales se hiciese tasacin de ellas para entrar en composicin, segn su calidad y pobreza de los moradores. Que lo que importasen, se pusiese a cargo de los tenientes de oficiales reales, a disposicin de S. M.; y considerando los gastos de ocurrir al Supremo Consejo por confirmacin, le dio facultad de despacharles los ttulos en nombre de S. M., dando cuenta de lo que se exigiese. 26. Viana inform que a sus antecesores se haba hecho cargo en residencia de no haber visitado personalmente los lugares de su gobierno, habiendo stos tenido por ms conveniente enviar persona que lo hiciese 290.Por cdula de 16 de julio de 1681. 291.En cdula de 13 de agosto de 1685. 292.Cdula de 13 de agosto de 1685. 293.En la de 12 de diciembre de 1662. 294.En carta de 1 de junio de 1689. 295.En cdula de 6 de noviembre de 1690, de que he visto un testimonio, y se halla tomada razn de ella en la Contadura de Cuba.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /137 /137 /137 /137 /137 por distar ms de cien leguas y no exponer a la plaza en su ausencia. S. M. “mand296 que no se hiciese los Gobernadores de la Havana el cargo que se le hacan, poda hacer en sus Residencias, por no visitar su Jurisdiccin personalmente, pues mas de poner riesgo la defensa de la Isla, ocasionaran crecidos gastos a sus Naturales.” Por esta causa tuvo a bien S. M. tolerar la suspensin de la visita, mandando se observase lo que hasta aquel tiempo; “sino es en caso grave, y de necesidad, que los obligue hacerlo, dando qenta despus, con justificacion de los motivos que para salir dicha Visita, hubieren ocurrido, para que cotejadas las circunstacias, las apruebe, si fueren suficientes, y tme la resolucin que tuviere por mas conveniente.” 27. Adelant Correoso la obra del castillo de San Francisco en la ciudad de Cuba, y la coron de artillera. Para celebrar su estreno dispuso una comedia; y habindole dado noticia los farsantes de no estar bien adiestrada a fin de disimularlo, mand hacer seales de rebato con un can, caja y clarn. Alborotado el pueblo, padeci algunas desgracias que pretendi Correoso disculpar, pretextando que el fin de la alarma falsa era reconocer la disposicin de su vecindario para la verdadera. Fue sindicado y depuesto por este hecho por el Dr. don Toms Pizarro Corts, gobernando el nterin el sargento mayor don Alvaro Romero Venegas; pero el Rey concedi despus a Correoso la tenencia de Rey de Santo Domingo. 28. No fu tan feliz su sucesor Villalobos, porque aunque se ignora la anterior causa, se sabe que durante su gobierno pas a Cuba con comisiones el Ldo. don Francisco Manuel de Roa, Teniente Auditor de La Habana, a quien remiti Villalobos a la crcel de Madrid, donde muri. Vino de la Audiencia el oidor don Diego Antonio Baos a pesquisar a Villalobos, quien lo depuso, y a pocos das falleci en el mismo Santiago; con que cubri a su causa la tierra que a su cuerpo. Gobern el nterin por la Real Audiencia, el mismo oidor, y en la siguiente vacante por muerte de Palacios, lo hizo con ttulo de Presidente de dicha Real Audiencia, don Gil Correoso Cataln. Poco despus297 hubo en La Habana un huracn de viento que en espacio de diez horas devor la mayor parte de las casas de tapia, algunos de los conventos y fbricas de mampostera, y rafa, de que se siguieron varias muertes, y se cerraron varias calles y caminos. Di cuenta de ello Manzaneda,298 y el Rey le aprob cuanto haba hecho. 29. Doa Ana Tadino y con Francisco Moreno, su marido, edificaron tercer monasterio de religiosas Carmelitas Descalzas, dedicado a Santa Teresa. Dieron aqullos su caudal y el ilustrsimo Evelino una ermita, nombrada Nuestra Seora de Beln, que serva para cuna de nios expsi296.Cdula de 29 de noviembre de 1689. 297.A los 24 de octubre de 1692. 298.En cdula de 9 de abril de 1693.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 138\ 138\ 138\ 138\ 138\ tos; porque aunque se comenz a fabricar en la casa de dicho Moreno (que estaba frente a la que es hoy Tercera Orden de San Francisco), no agrad a las religiosas por el ruido de la marina, y se mud la fbrica a dicha cuna, que se formaliz despus junto a la plaza nueva. La real licencia para dicha fundacin299 fu limitada a veinte religiosas, las diez y seis de velo negro, y las cuatro de velo blanco con el dote de dos mil ducados, en los trminos que las de Santa Catalina. Para su fundacin vinieron de Cartagena de Indias en 1701, la R. M. Catalina Angela de San Alberto, priora perpetua; la M. Brbara de la Trinidad, para sub-priora, y Brbara de Santa Catalina de Sena para los dems ministerios. Efectuse la fundacin que sigue con mucho consuelo del comn por su particular ejemplo y acrisolada virtud. 30. Sigui desde esta era una continuacin de sucesos favorabilsimos al estado eclesistico, bajo el mando del ilustrsimo Evelino, desde 1666. El Obispo Santo Matas haba fundado la cofrada de San Felipe Neri en la parroquial mayor, y hallndose inacomodable en ella, la pas al Santo Christo. Erigida despus esta iglesia en parroquial, propuso Evelino al Rey su estado, y rentas, y que convendra fabricar un oratorio con aquel destino; S. M. lo aprob,300 permitiendo recoger limosnas para su fbrica. En su cumplimiento parece hecha la casa de San Felipe Neri, casi al centro de la ciudad, con ocho viviendas para clrigos, y su buena iglesia. 31. El mismo, (seor Evelino), inflamado de haber podido un tercero franciscano llamado Juan de la Cruz, auxiliar en una casa particular, y con limosnas del pblico, a muchos enfermos destituidos, emprendi una hospitalidad. Toc, que los que salan del hospital de San Felipe y Santiago, (hoy San Juan de Dios), por falta de convalecencia, recaan y moran algunos por las calles. Se inflam tanto, que deca, “si supiera que mi corazon era de oro, me lo haba de arrancar del pecho, para ponerlo los pies de nuestra Seora de Beln, Patrona que ha de ser de este Hospital, y Con Patrono Seor San Diego.” Proyect seis camas dotadas, y contribuir con diez mil pesos, dando dos mil cada uno. Lleg a esta ciudad el duque de Alburquerque, que iba de Virrey a Mjico, y le interes en que le mandase dos o tres religiosos belemitas, de los que all haban fundado la religin del venerable Betancourt. Consigui que viniesen Fr. Francisco de San Antonio, y Fr. Francisco del Rosario, y despus, con ttulo de prefecto, Fr. Martn de la Natividad, y Fr. Ambrosio de San Patricio, con el de vice-prefecto. Obtuvieron real cdula de aprobacin301 y comenzaron a fabricar su convento pidiendo al pblico limosnas para ello. 299.Cdula de 14 de marzo de 1700. 300.En cdula de 30 de diciembre de 1692. 301.Por cdula de 3 de mayo de 1705.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /139 /139 /139 /139 /139 32. Entre otros, que la negaron, fu uno don Juan Francisco Caravallo, sujeto acaudalado; mas pasando ste por donde abran sus pobres cimientos, se lleg a verlo, movi a la piedad, y dispuso se hiciesen mayores, cuyo costo pagara. Hzolo y viendo que no lleg a treinta mil pesos, por los auxilios de otros, mand Caravallo a traer de Mjico las campanas para su torre, seis blandones de plata y un viso para el altar mayor. Muri este bienhechor y le dej una herencia de ms de treinta mil pesos. Consrvanlo en retrato en el convento. Cuando se establecieron aqu, slo componan los belemitas una congregacin de hermanos con algunos votos, y yendo a Roma en 1708, Fr. Miguel de Jess Mara y Fr. Francisco de San Antonio, promovieron hacerlos solemnes con enmienda de algunas constituciones. Obtuvironlo302 y en su consecuencia profesaron los prelados en manos de los obispos, y los dems en las de los prelados. Muchos til trae a la ciudad esta religin, pues no slo asiste a multitud de convalecientes y enfermos, sino que tiene una escuela de leer y escribir en que ensea de valde a innumerables nios y socorre muchas pobres familias. 33. El propio seor (Evelino) erigi en La Habana la iglesia auxiliar del Santo Angel. Las ermitas de San Ignacio de Loyola y San Isidro. Los Colegios menores de San Ambrosio para nios y San Francisco de Sales para nias; dos ayudas de parroquia en la ciudad y dos en el campo, para el pasto espiritual; y en su tiempo lo fu en la Catedral de Santiago, la canonja doctrinal, aumentando dos raciones y un cura del sagrario. 34. Se le debe mucha parte de la fundacin del Santuario de Regla, al otro lado de la baha. Un peregrino nombrado Manuel Antonio obtuvo de don Pedro Recio de Oquendo (como poseedor del mayorazgo que fund Antn Recio), en tres de mayo de 1687, licencia para hacer una ermita a dicha seora en una lengeta de tierra que all entra en la baha. Hzola con licencia del Obispo y del Gobernador; pero la tormenta de San Rafael,303 la derrib enteramente. Intent levantarla Juan Martn de Conyedo, y lo hizo el ao siguiente a tiempo que el citado ilustrsimo, con el gobernador don Severino Manzaneda, pasaban a fundar la ciudad de San Carlos de Matanzas. Coloc su ilustrsima en aqulla, la imagen de bulto de Nuestra Seora de Regla, trada de Espaa, excluyendo un cuadrito en que antes se veneraba. La ciudad de La Habana jur a esta seora por patrona de su baha, con solemne fiesta, el ao de 700, y el de 717 se coloc en ella el Santsimo Sacramento. Dbensele muchos milagros, especialmente a favor de los naufragantes, que aumentan la devocin de su templo. 35. Penda la resolucin sobre cunto deba gastarse en hacer bien por el alma del que muere intestado. Subi el conocimiento a la Real Audiencia 302.Por Bula de Clemente Undcimo de 3 de abril de 1710. 303.Ao de 1692.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 140\ 140\ 140\ 140\ 140\ y por dos reales provisiones304 declar que el quinto de los que mueren intestados no se debe sacar enteramente, cuando sus herederos se hallan presentes, pues a ellos toca gastar por el difunto lo que pareciere conveniente, segn la calidad de la persona, cantidad de la hacienda, y costumbre de la patria, que es slo a lo que se podrn obligar, pero nunca a que gasten precisamente todo el quinto. Que estando dichos herederos ausentes, se distinguiese porque si residen en estas partes y no se hallan en el lugar donde fallece, se debe observar lo que dispone la Ley de Indias,305que se gaste por su alma lo que correspondiere a su calidad y bienes que hubiere dejado; corriendo con el eclesistico, la justicia que hubiere conocido, as para sealar la cantidad como para que con su mandamiento y carta de pago de las personas que lo percibieren se pase la cuenta a los tenedores de bienes. En caso de residir los herederos en los reynos de Espaa, se excluye la intervencin del juez eclesistico y secular, pues toca privativamente su disposicin al Juez de Bienes de Difuntos. Que cuando deja poder para testar, si el comisario no dispuso o porque pas el tiempo o porque no quiso o muri antes de hacerlo, no siendo los herederos hijos ni descendientes legtimos, son obligados a dejar la quinta parte para hacer bien por el alma del testador. Y esto es lo que se observa. 36. Entre tanto muri en La Habana el Gobernador Bentez de Lugo, cuya vacante constern la plaza. Su sargento mayor don Francisco de Prada, pretendi que el Ayuntamiento lo recibiese al gobierno militar, propuesto el castellano del Morro, don Luis Chacn; fundado en ser ste solo Capitn de Corazas, y Prada de Infantera. Arga, al mismo tiempo, nulidad del ttulo de Castellano, de Chacn; por causa de haberlo despachado en futuro el seor don Carlos Segundo, y no haber tomado posesin hasta reinar el Sr. don Felipe V, cuya Majestad (deca que) haba anulado todas las futuras despachadas. Sus razones, o sus respectos, pudieron persuadir a que el Ayuntamiento lo recibiese al gobierno militar,306 dando al auditor don Nicols Chirinos, el poltico. Viendo ste que se proceda contra las expresas rdenes del Rey y que la ciudad continuaba abanderizada en parcialidades, pudo persuadir, (auxiliado del seor Evelino), el derecho del Castellano, y hacer que se recibiese Chacn al gobierno militar, cesando la conmocin. 37. Repiti la vacante por fallecimiento de don Pedro Alvarez de Villarn, y continuaron los mismos Chacn y Chirino en la propia forma. Hallbase ste ya electo oidor de Santo Domingo; mas tocando la importancia pblica en su demora, e mantuvo gobernando hasta que entreg al sucesor don Laureano de Torres,307 Gobernador de Florida, a quien mand el Rey pasa304.Reales provisiones del ao de 1709. 305.Ley 5, tt. 18, lib. 1, Recopilacin de Indias 306.Consta de los cabildos de este ao. 307.Se recibi en cabildo de 18 de enero de 1708, por cdula de 28 de noviembre de 1706.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /141 /141 /141 /141 /141 se a este gobierno.308 Torres se embaraz tanto con su teniente auditor don Jos Fernndez de Crdova que lleg a ponerlo en una prisin dando ambos cuenta a S. M. Se cometi adon Pablo Cubero, electo oidor de Santo Domingo, la pesquisa y averiguacin de la causa, y cuando la continuaba, suspenso Torres, muri Cubero repentinamente. El Ayuntamiento recibi al gobierno militar a Chacn, y con el poltico, a falta de auditor, a los alcaldes ordinarios don Agustn de Arriola y don Pedro Benedit Orruitiner, que lo continuaron por el resto del ao de once; pasando Torres y Crdova a Europa. 38. Continuaba esta vacante el da ltimo de ao, y los dichos alcaldes que haban tomado gusto al gobierno, se empearon en llevarlo por reeleccin. Tuvieron rivales, que haciendo superior partido, conmovieron La Habana en peligroso motn; y as la hall en da de ao nuevo, porque ni el Ayuntamiento quera reelegirlos, ni ellos dejaron otra eleccin. El peligro empe a Chacn y al seor diocesano Valds, quien vibr el rayo de excomunin y multa, para que los alcaldes saliese del consistorio. Hicironlo bajo protestas, y el Ayuntamiento eligi a don Martn de Palma y don Jacinto Pedroso, quienes continuaron el gobierno poltico, hasta slo marzo. Porque a las primeras noticias que tuvo la Corte de aquella vacante y disturbio, y la falta de auditor, dispuso309 se uniese el gobierno militar y el poltico en el Teniente de Rey. 39. Tambin se perfeccion el real proto-medicato, que con slo ttulo particular haba obtenido por los aos de 1634, el Ldo. don Francisco Muoz, y con su muerte qued extinto. Porque instaurado por el Dr. don Francisco Teneza,310 lo sirvi por muchos aos con la propia jurisdiccin, y facultades concedidas a los de Lima y Mjico; y se debe a su solicitud el haberlo perpetuado con reales rdenes conforme a las leyes de su peculiar conocimiento. 40. En medio de estos azares tuvo La Habana el ao de once la satisfaccin de ver a don Dionisio Resino, su natural, cura y provisor, electo y consagrado por obispo auxiliar del de Cuba. Era propietario don Jernimo Valds, quien pretendi que la Florida se erigiese obispado distinto;311 y entre tanto mand que su auxiliar la visitase, como lo ejecut. 41. Igualmente adquiri La Habana el primer ttulo de Castilla de los que la ilustran. Visitaba el ilustrsimo Valds, por los aos de mil setecientos trece, los curatos del campo, y hallando que los agricultores y criadores de la parte del Sur gozaban de poco y distante pasto espiritual, persuadi a don Juan de Castilla a que hiciese una poblacin en el corral de su propiedad nombrado el Vejucal seis leguas distante de La Habana. 308.Crdenas Cano, en su Ensayo de Florida Dcada 19, aos 1698 y siguientes. 309.En real orden de 6 de noviembre de 1711. Ejecutada en cabildo de 19 de marzo de 1712. 310.Con real ttulo de 9 de julio de 1709. 311.Crdenas Cano en su Ensayo de Florida ao de 1721.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 142\ 142\ 142\ 142\ 142\ Resolvise Castilla a ello, y por mano del mismo ilustrsimo, concert con el Gobernador, hacer una ciudad con treinta vecinos, iglesia adornada, cura, y ayuntamiento secular: cuyos Regidores nombrara, y proveera el todo de su funciones, segn las leyes312 de la materia. Pidi para la ciudad el nombre de S. Felipe, y Santiago; y para s el Ttulo de S. Felipe y Santiago por su vida, y la de un hijo, optando su propiedad verificado el cumplimiento de sus gravmenes. Fu aceptado por el Gobernador y aprobado por el Rey,313 bajo varias condiciones que expresa. Emprendi su ciudad, y concluda, se le perpetu el ttulo,314 y seoro a favor de sus sucesores. Lo goza hoy su biznieto don Juan Clemente Nez del Castillo y Molina. 42. Siendo auditor de La Habana don Pedro Daz de Florencia, inform que en las causas de conmisos, coga el juez la sextante, y l como asesor nada llevaba, cuando no haba parte que pagase, y teniendo el mayor trabajo. S. M. mand,315 “que de la sexta parte, que toca los Jueces, se deduzca de lo que le tocre, por razon de los derechos de Asesoria, y no ms—y sto para los dems sucesores, en casos semejantes.” Con esta real cdula se tuvo por enmendada esta parte, la que en316generalmente se dispuso que ningn ministro que tuviese salario, llevase la tercera parte de descaminos, porque como los jueces la llevan, por permiso posterior, no hay embarazo para que el auditor lleve su asesora. Despus de Florencia fu auditor don Prudencio Antonio Palacio, quien dio en excusarse de consultar al gobierno las causas en que se le nombraba y tambin de despachar como juez, las que le competan. Dio cuenta de ello el Gobernador, y S. M. le dice,317 que ha causado novedad su excusa, de lo que han practicado sus antecesores, y que se le previene no d motivo a ella. 43. No fu ms feliz el gobierno de Cuba en los principios de esta poca; porque aunque Caales hizo parntesis a la desgracia, la continuaron con su muerte Palacios, y Saudo. El primero dej naturalmente sus huesos en Santiago; pero los del segundo los sepult mano alevosa en Bayamo. Sali el trgico ao de 12 a visitar su jurisdiccin, y hacindole de dicha villa, fu asesinado con grandes heridas, de que muri. La pesquiza de tan grave crimen trajo escenas de Bayamo; y aunque no parece que const plenamente el delincuente, se tocaron indicios y suprimi el oficio de regidor alfrez mayor de su Ayuntamiento, hasta ahora pocos aos. 312.De los ttulos 3 y siguientes, lib. 4, de la Recopilacin de Indias 313.Por cdula de 29 de abril de 1713. 314.Por cdula dada en el Soto de Roma de 10 de mayo de 1730. 315.Real cdula de 12 de junio de 1702. 316.Cdula de 7 de junio de 1621. 317.Cdula de 15 de marzo de 1715.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /143 /143 /143 /143 /143 44. Lo que pas en La Habana el citado ao de doce sobre elecciones de alcaldes, hizo ver a la Corte cun necesario era que permaneciese unido el Gobierno Militar y Poltico, aun en vacante. Desaprob S. M. al Obispo318que hubiese usado de la excomunin contra los alcaldes ordinarios, y resolvi crear en La Habana la Plaza de Teniente de Rey Hzolo, nombrando para ella al coronel don Pedro Oliver y Fullano, y previniendo por cdula de oficio319, “que por falta, ausencia, enfermedad, del Gobernador, tenga el mando Poltico, y Militr de esta Plaza, en la misma forma que l lo tiene, sin la menor diferencia—Y considerando asi mismo los graves inconvenientes, que de dividirse las dos Jurisdicciones Polticas, y Militar, con ocasin de faltar Gobernador de esa Plaza, seran seguido, por las competencias, que se han sucitado, como varias veces lo ha acreditado la experiencia, y particularmente quando el ao de 1712, se conmovi en parcialidades esa Ciudad &c., deseando ocurrir el reparo de tan perniciosas conseqencias, he resuelto, consultar de mi Junta de Guerra de Indias, en 23 de Octubre pasado de este ao, que por falta, ausencia, enfermedad del Teniente de Rey, recaiga el mando Poltico, y Militr de esa Plaza, en el Castellano del Morro de esa Ciudad... y por falta del Castellano del Morro, ha de tener todo el mndo, en la misma forma el Sargento Mayor de esa Plaza, y por su falta el Capitan de Infantera mas antiguo de ella: de suerte, que por ningun caso, se llegue dividir las dos Jurisdicciones Polticas, y Militr, porque stas, han de residir unidas en la persona, que segn la graduacin referida, gobernase esa Plaza, como si fuese el mismo Gobernador y Capitan General, sin diferencia alguna.” Manda que se publique por bando que quede anotado en los libros de cabildo, como lo fu, y est,320 y en las dems partes que pareciere conveniente (segn lo hizo en los321 de Real Hacienda). “Para que sobre su observancia, no se ofrezca el menor reparo, ni competencia, que asi es mi voluntad &c.” Esta ha sido una prdida memorable para los patricios, pues les qued la ambicin de aquellos alcaldes, la esperanza de volver a gobernar su patria, dando causa a la divisin de la... 318.En cdula de 12 de julio de 1712. 319.Por la de 15 de diciembre de 1715. 320.Consta de diligencias sueltas en el libro de cabildo de 1716. 321.Se tom razn en Contadura a f. 220, lib. 13, de cdulas.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 144\ 144\ 144\ 144\ 144\poca sexta De la unin del Gobierno Militar y Poltico en vacante de Capitn General, y creacin de Teniente de Rey en La HabanaDESDE 1715 HASTA 1737.Obispos: El propio D. Jernimo Valds. 1725 El Dr. D. Francisco Izaguirre, electo. 1730 El Mro. D. Fr. Gaspar de Molina, electo. 1731 Dr. Fr. Juan Lazo de la Vega y Cansino.1. La precitada cdula de creacin de Teniente de Rey, fue entregada a don Vicente Raja, a quien el Rey confiri al mismo tiempo el Gobierno y Capitana General de La Habana para que la pusiese en ejecucin. Ella declara opcin inmediata del gobierno vacante al Teniente de Rey, como cabo subalterno.322 En segundas al castellano del Morro, y en terceras al sargento mayor de la plaza, y a falta de stos, al oficial de ms grado que asista en ella. Interpolronse en la segunda denominacin, las leyes y rde...* 6. Pero la corte no crey que el movimiento fuese slo de la plebe y comunic sus rdenes al sucesor don Gregorio Guazo. Este aprehendi y remiti a ella a los regidores de La Habana, alcalde mayor don Martn de Oquendo, alcalde mayor provincial don Francisco Gonzlez Carvajal, fiel ejecutor don Tiburcio de Aguiar, depositario general don Gaspar de Acosta y don Sebastin Calvo. Para que no quedase sin cuerpo el Cabildo nombr interinos en los mismos a don Jos de Bayona, don Melchor de Torres, don Agustn de Arrate, don Mateo de Crdenas y don Francisco Castelln. El Rey le aprob uno y otro en real cdula de 6 de diciembre de 1718; mas no calificada la complicidad de aquellos en el tumulto, o teniendo por compurgados los indicios con el viaje, les permiti retirarse a sus casas. 322.En fuerza del artculo 9, tt. 1, lib. 3, de las Ordenanzas de Ejrcito que regan. Faltan los prrafos nms., 2, 3, 4 y 5. Y hasta aqu alcanza lo publicado en 1791 del Compendio de Memorias segn el ejemplar que hemos tenido a la vista de la propiedad del Dr. Francisco de P Coronado, Acadmico de nmero; continuando despus la parte indita que fue salvada por el Dr. Jos Antonio Echeverra. ( La Comisin de Publicaciones .) Gober. de Cuba: El mismo D. Mateo Lpez de Cangas. 1723 El Cnel. D. Carlos Sucre. 1728 El Cnel. Juan de L... 1729 El Cnel. D. Pedro Ignacio Jimnez Gober. Cap. Gen.: 1716 El Brigadier D. Vicente Raja. 1718 El Brigadier D. Gregorio Guazo Caldern 1724 El Bridadier D. Dionisio Martnez de la Vega. 1734 El M. de C. D. Juan Francisco Gemes y Horcasitas.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /145 /145 /145 /145 /145 7. Con iguales facultades form Guazo una expedicin martima para auxiliar al gobernador de la Florida don Antonio Benavides y expeler al ingls de la nueva poblacin de Carolina y Castillo de San Jorge. Sali sta a cargo de don Alonso Carrascosa, y apres a vista del puerto tres fragatas francesas que conducan prisioneros al Gobernador y guarnicin de Panzacola. Gobernbala don Juan Pedro Matamoros, quien acometido de superiores fuerzas francesas en 1719, la rindi por capitulacin. 8. Vari con este incidente la expedicin, destinndola Guazo a la recuperacin de Panzacola, que hizo efectiva en pocos das y fue igualmente deshecha; porque corriendo a auxiliarla el conde de Chamelin, francs, con cinco navos de guerra, bati y rindi despus de un largo combate a los nuestros, resumindose el puerto. Condujeron prisioneros a Francia al Comandante Carrascosa, al ingeniero don Bruno Caballero, al comandante de milicias don Esteban Severino de Berroa, y a otros nobles espaoles y habaneros, que con sus milicias hacan el principal cuerpo de la expedicin. 9. Represent ltimamente Guazo a la corte la necesidad que haba de que los gobernadores de La Habana no saliesen de ella, aun para la previa diligencia de visitar su territorio en la Isla, deseando se le dispensare expresamente para evitar cargos en residencia. El Rey lo tuvo a bien y dispens esta obligacin con algunas prevenciones por cdula de 13 de mayo de 1723. Ya estaba concedido igualmente por la de 29 de noviembre de 1689, que no tuvo presente; mas con sta ratific el no salir los gobernadores de La Habana a visita. Finalmente entreg Guazo el gobierno a Martnez, y se retir a la Corte. Volvi a La Habana y trajo consigo un cuerpo de tropa de hasta 500 hombres, y de su segundo al marqus de Villahermosa. A sta se agregaron 300 que en compaas sueltas llegaron despus. El pblico entendi que se haba dado a Guazo una comandancia general de todas las islas de barlovento, observando que el gobernador Martnez le reconoca superioridad; pero aqul vino gravemente enfermo de una pierna que le condujo brevemente a la sepultura. 10. Por su muerte pas Villahermosa con algunas tropas a gobernar a Cartagena. Otros piquetes de ella se destinaron a Puerto Belo y Panam; quedando en La Habana el resto de cinco compaas sueltas. Con stas y las destinadas en particular a los castillos y plazas se form un batalln de infantera, compuesto de siete compaas de a cien hombres, incluso la de granaderos que nuevamente se cre. Aumentronse dos compaas de artilleros; la de Dragones, una de caballera ligera con sus respectivos oficiales montados, a que se agregaron otras dos que el Rey mand levantar por los aos de 36, con setenta hombres cada una. 11. Adelant considerablemente don Dionisio Martnez el esplendor del gobierno de La Habana, disminuyendo el de Santiago. Con el objeto de contener el comercio clandestino que hacan los pueblos interiores con la isla de Jamaica, obtuvo por real cdula de 11 de julio de 1731, la facultad de

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 146\ 146\ 146\ 146\ 146\ nombrar en la ciudad de Trinidad un teniente de gobernador capitn a guerra que lo celase; y contina desde entonces. 12. Pretendi que la villa del Puerto del Prncipe, que desde la divisin de gobierno se asign el de Santiago, se agregase al de La Habana, por ser la que ms frecuentaba el contrabando, y que no podra contenerse sino por el brazo fuerte de la Capitana General. Para esto le auxili sobre aquellas razones el atentado cometido en ella contra su gobernador don Juan del Hoyo, con ttulo real del ao de 18. Recibi ste el de Cuba el de 28 de mano de Sucre. No se penetraron los motivos de esta postergacin; pero s que la Corte no lo tuvo a bien; que haba encargado a don Antonio Escudero, General de la Armada de Barlovento, la prisin de Hoyo y de Sucre, y que este general la omiti por no juzgarla oportuna en la situacin actual. 13. Mas saliendo Hoyo a la visita de su gobernacin el siguiente ao de 29, disgust a los de la villa del Prncipe, quienes con aquel antecedente se le sublevaron y remitieron con grillos a La Habana, de donde pas a la Corte. Este atentado hizo ver la mayor necesidad de poner aquella villa en respeto; y para ello obtuvo Martnez esta segunda pretensin por real cdula de 19 de septiembre de 1733, con el agregado de poder poner en ella un teniente de gobernador o capitn a guerra en iguales trminos que en Trinidad. Al mismo tiempo se le previno por cdula de 21 de diciembre de 1733, inquiriese los reos del atentado contra Hoyo, y los remitiese presos a la Corte. 14. Tercera vez pretendi por las mismas causas que se estrechase la subordinacin del Gobernador de Santiago al de La Habana, ampliando las facultades de contenerlo, especialmente en asuntos de real hacienda. En su consecuencia, se expidi la cdula de 28 de diciembre del mismo ao de 33, en que S. M. ampla la subordinacin de aquel Gobernador, no slo a lo militar, sino tambin a lo poltico y econmico. Le manda obedecer las rdenes del Capitn General en asunto del celo y resguardo de real hacienda, el de arribadas y otros, dando cuenta con autos o sin ellos siempre que lo pida; que no salga a la visita de su gobierno sin participrselo y esperar su respuesta, por si tuviere que prevenirle; y en conclusin que el Capitn General pueda poner la mano sobre sus procedimientos, siempre que conociere que no obra arreglado a leyes y cdulas, o lo tuviere por conveniente. 15. Asimismo hizo Martnez en La Habana que se continuase y perfeccionase su muralla. Por cierta inscripcin que se lee en una lpida de la puerta de la Punta, consta que hizo sus bvedas, almacenes, terraplenes y muralla, y los baluartes desde el ngel hasta el colateral de la puerta de tierra, y desde el ngulo de la Tenaza hasta el otro colateral que puso en estado; y con respecto a la artillera, hizo las calzadas y el Real Astillero, navos de guerra y tres paquebotes, y quedaba continuando en marzo

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /147 /147 /147 /147 /147 de 1730 con 220 escudos* de S. M., que con su arbitrio haba puesto en las reales fbricas. 16. Y en otra lpida que con unas armas se halla en la cara del baluarte de Santa Brbara, se lee a su pie esta inscripcin: “Reynaldo en Espaa el Sor. Felipe Quinto, y siendo Gobernador y Capitan General Dionisio Martinez de la Vega, se hizo este recinto de muralla, desde la puerta de la Punta hasta los cuarteles de caballera, ao de 1733.” 17. Por lo que hace a navos y arsenal, de que habla la primera inscripcin, es de saber que se fabricaron en tiempo de Martnez el navo Constante Segundo de 66 caones, ao de 31; el Conquistador de 64, ao de 27; el Constante Primero de igual porte, en 1728; el Fuerte de 60, en 1726; el frica, Europa Asia y Amrica, tambin de 60, desde 1733 hasta 1736; la fragata San Juan de 54, en 1724; el Incendio y el Retiro de los mismos, en 1725; y los paquebotes el Triunfo en 1727; y el Jpiter y Marte en 1728. 18. Los ms antiguos se fabricaron en la contadura vieja, cerca de la Fuerza, con pocos principios y falta de reglas, que obligaban a juntar fuerza de hombres y bueyes para echarlos al agua. El constructor don Juan de Acosta enmend estas faltas, dando que admirar a Martnez cuando con el descenso de la grada, ech el primero al agua sin aquellos auxilios. De aqu se pas a formar gradas cerca del fin de la baha extramuros, donde se halla hoy el Arsenal, cuyo principio fue el ao de 1727; y por esto dice la inscripcin que se hizo el Real Astillero o Arsenal, tomando por sus primeros principios. 19. Entre estos adelantos del gobierno perdi Martnez el grado de apelacin al de los alcaldes ordinarios de los pueblos. Se ha dicho en la cuarta poca que la Real Audiencia lo mand observar cuando mand agregar a la Capitana General la ciudad de Trinidad y villas de Sancti Spritus y San Juan de los Remedios. Sigui su prctica, y sobre ella la nueva aprobacin de la misma Audiencia, en real provisin de 8 de julio de 1719, confirmatoria de un auto del gobierno en que se mandaba observar; pero habiendo ocurrido los alcaldes de La Habana, prohibi la misma Real Audiencia este grado e instancia, y mand que el gobierno no la admitiese, y que tratase de seores en lo judicial. 20. Reclam Martnez esta revocatoria sin su audiencia; y aunque ocurri tambin al Consejo, se confirm por aqulla en real provisin de 13 de febrero de 1726, y por ste en la de 13 de octubre de 1728. Hizo nuevo reclamo al Rey por la va reservada; y se le mand en cdula de 27 de julio de 1731, que mediante lo prevenido por reales despachos de 22 de septiembre de 1719 y 14 de julio de 1720, sobre que estas controversias se deduzcan *As dice el manuscrito de donde saco esta copia. Yo sospecho que el original dira 220 esclavos; porque era frecuente que el Rey destinase algunos de sus esclavos a obras de esta clase.— Echeverra

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 148\ 148\ 148\ 148\ 148\ en la real Audiencia, ocurriese a ella a pedir en sus pretensiones lo que conviniese, denegndosele al mismo tiempo sta; con que feneci aquella instancia y recurso al gobierno, cuyo primer uso hallamos hecho por Hernn Corts en la villa de Baracoa. 21. El Ilmo. Valds destin nueva casa para cuna de nios expsitos en la calle de la plaza del mercado a la marina, nombrndola San Jos, y para su subsistencia destin el Rey algunas cantidades de expolios. Fabric aquel la iglesia y casa de San Isidro, con el fin de que la religin de Santo Domingo erigiese en ella la Universidad que pretenda; pero no logrndose sta, dej iglesia y casa a los franciscanos. 22. Foment entonces su Ilma. la fundacin de jesuitas, que comenz el ao de 1720 en La Habana por los padres Jos de Castro Cid y Jernimo Varona. En Santiago de Cuba erigi el colegio seminario Tridentino, elevando a ayuda de parroquia la iglesia de Santo Toms Apstol, y adelantando las de Nuestra Sra. de los Dolores y San Juan de Dios. Haba proyectado trasladar la catedral a Sancti Spritus y la parroquial de La Habana al lugar donde se halla el oratorio de San Felipe Neri; lo que trunc su muerte con unos ruidosos expolios. 23. La real Hacienda aument dos ramos a sus ingresos por va de estanco, en consecuencia de la real cdula de 6 de julio de 1731. Redujronse a l los juegos de naipes, poniendo de cuenta de S. M. la venta de barajas, y el de gallos, arrendando las casas de diversin; y aunque entonces slo se establecieron en La Habana, Santiago de Cuba, Bayamo y Prncipe, despus se han aumentado a los dems lugares de la Isla, segn lo proporcion su consumo. 24. Tambin se aument en La Habana a cuatro leguas de su ciudad, la de Santa Mara del Rosario, seoro de los Condes de Casa Bayona. Haba el Rey concedido desde el ao de 1721 este ttulo, en calidad de personal a don Jos de Bayona Chacn, quien incitado de la nueva poblacin del Marqus de San Felipe y Santiago, pretendi la misma real gracia. Concedisele por cdula de 4 de abril de 1732, con las propias facultades y obligaciones que al citado Marqus. Bayona, que no tuvo hijos, lo leg en su muerte a su to don Francisco Chacn, que pretendi se diesen por cumplidas las condiciones; pero el Rey al mismo tiempo que se lo neg por cdula de 23 de junio de 1765, le prorrog por dos vidas la primera gracia. Est en la de don Jos Ma. Chacn, y verdaderamente aumentada la ciudad con una iglesia, cuya primorosa obra y adorno no tienen igual en semejantes pueblos y merece suplir cualquiera otra falta. 25. El gobierno de Cuba perfeccion la nueva ciudad de San Isidoro de Holgun, a ocho leguas de Santiago. Dbese a la prodigiosa fecundidad de don Manuel de la Torre y Doa Ma. Aldana, que siendo dueos de la hacienda de aquel nombre, tuvieron de su matrimonio diez hijos y doce hijas. Casaron stos, y con igual fecundidad llenaron de nietos las tierras que ocupaban sus ganados; de modo que viviendo la Aldana ms de cien aos,

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /149 /149 /149 /149 /149 dej a principios de este siglo formado el pueblo de sus descendientes. En el gobierno de Jimnez se cre una ciudad con Ayuntamiento de tal; y fomentada por Cagigal, mereci armas y tierras en que extenderse, con otras gracias reales por cdula de 26 de mayo de 1757. 26. Don Fr. Francisco de San Buenaventura Tejada, franciscano, fue electo segundo obispo auxiliar de Cuba, con el mismo ttulo de Adramite en 1732. Consagrado el de 34; pas a la visita de Florida, donde permaneci hasta el de 41, en que fue promovido al Obispado de Yucatn. 27. La religin de predicadores concili a La Habana un nuevo lustre con la fundacin de la Universidad. Habala solicitado desde los aos de 1688, y logr tener en el de 1721 la bula de 12 de septiembre para su ereccin en el convento de San Juan de Letrn, y en la propia forma que se le concedi la que goza en la isla Espaola. Obtuvo el pase de ella por el Consejo de Indias; y procedi a formar sus constituciones, erigiendo ctedras de todas facultades, que confirm S. M. insertndolas en real cdula de 27 de julio de 1734. Ha dado muchos ministros eclesisticos y seculares tiles al Estado. 28. Haban usado hasta estos tiempos los ayuntamientos de la Isla la facultad de mercedar tierras que les conceden las ordenanzas municipales de ellos, aunque no corra ya en ellos muy pacfica la posesin. El Rey la haba mandado cesar por varias reales cdulas, de que suplic el Ayuntamiento de La Habana, haciendo cargos en especial a ste de haber abusado de la gracia, dando las tierras por menores precios, consumiendo stos indebidamente, y no cuidndose de destinar las convenientes a sus propios egidos. 29. El primer cargo era cierto, pero no culpable; porque en la necesidad de poblar una isla de slo labor a que rehusasen los hombres aplicarse, llevados de las riquezas menos laboriosas de Mjico y Per, fue preciso facilitarles con la corta contribucin las tierras que haban de poblar. En el segundo es regular que hubiese mucho de verdad; mas en el tercero no era totalmente imputable al Ayuntamiento. 30. Porque consta de muchos acuerdos de ste (que se traern en el cuerpo de la obra) que dedic para sus egidos todo el territorio que corre desde las caladas extramuros, entonces llamado camino de San Antonio, hasta la Puente Nueva y circunferencia de la baha, en que hoy est el Arsenal y barrio de Jess Mara, con las de toda la costa desde San Lzaro al ro de la Chorrera y hasta el de Jaimanitas, y otras varias porciones adecuadas al fin. Mas, habiendo tomado el Rey a Doa Petronila Corvera un pao de tierra para la Muralla y resguardo de ella en el paraje del Monserrate, y al monasterio de Santa Clara el corral nombrado Matanzas para construir su ciudad, previno por reales cdulas que se les pagasen sus importes en tierras realengas y baldas, cometiendo su ejecucin al Gobernador y oficiales reales. 31. Los interesados en ambos cobros comenzaron a denunciar todas las tierras que juzgaron baldas; y unas por aplicacin y otras por remate, se

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 150\ 150\ 150\ 150\ 150\ fueron beneficiando stas sumariamente. Los comisarios del Ayuntamiento de La Habana lo reclamaron hasta ocurrir al Rey; y S. M. les previno en cdula de 23 de agosto de 1721, que lo hiciesen al Gobernador para que les administrase justicia. No se puede an afirmar con pleno conocimiento lo que hicieron; pero se sabe de cierto que el pago a aquellos interesados se efectu con los egidos, que ya repartidos en huertas y estancias se hallan en terceros poseedores. 32. De resultas de esto se hizo efectiva desde el ao de 29 la suspensin a los ayuntamientos de la facultad de mercedar tierras, segn consta de real cdula de 23 de noviembre del mismo ao, dejndoles slo las concesiones de solares intramuros por la de 28 de febrero de 1741. Reserv S. M. nombrar juez subdelegado para el conocimiento de tierras y beneficio de las que quedasen realengas y baldas; y efectivamente lo hizo despus en el contador mayor de cuentas don Jos Antonio Gelabert. 33. Gemes estren sus procedimientos de justicia contra los vecinos de la villa del Prncipe, en ejecucin de la real cdula de 23 de diciembre de 1733, relativa a los reos de la prisin de Loyo. Comunic sus rdenes al nuevo Teniente de gobernador en ella; y ste concluy un convite de mesa, a que los llam a su casa, dejando presos en ella a don Cristbal de la Torre, don Agustn de Varona, don Bernardo de Moya, don Carlos Bringuez, don Santiago Agero, don Luis Guerra y don Francisco Arrieta. Pasados a La Habana, fueron remitidos a la Corte, menos Torres por su edad y achaques; y despus restituidos a La Habana, Con real cdula de 9 de noviembre de 1738, en que S. M. apiadado de los trabajos que haban padecido en el viaje, los mand indultar pecuniaria y equivalentemente a la culpa que les resultaba, con la calidad de que se mantuviesen en esta ciudad por el tiempo que al Gobernador pareciese bastante a dejarlos escarmentados. 34. Dedic el Gobernador su primera atencin a circunvalar La Habana de sus murallas; y continundola desde la Tenaza hasta la garita del ngulo flanqueado en el baluarte de la hospitalidad de San Francisco de Paula, hizo poner en ella la lpida que se conserva con esta inscripcin: “Siendo Gobernador y Capitan General de esta ciudad de la Habana isla de Cuba por S. M., el Mariscal de Campo D. Francisco de Gemes y Horcasitas, se comenz esta obra muralla, desde la Tenaza hasta este baluarte en 27 de Junio de 735, y se acab en 5 de mayo de 1.737.” 35. Tambin se destin a exterminar el comercio ilcito con providencias y reales rdenes, para las cuales, por ser campo estrecho esta Idea se destina a la obra del Teatro Hizo reconocer y aprontar todas las defensas de los castillos y plaza, y levant una batera de fuegos rasos, llamada Los Doce Apstoles, a la ribera de la baha bajo del Morro y de la Cabaa, para ms dificultar la entrada del puerto, con otras prevenciones indicantes de recelar rompimiento de guerra. 36. Por cdula de 3 de julio de 1737, tuvo a bien S. M. nombrar al Infante don Felipe por Almirante General de Espaa y de sus fuerzas martimas.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /151 /151 /151 /151 /151 Con este motivo, por otra de 24 del mismo mes y ao design S. M. las causas de establecer los gravmenes de este ramo, y otros que se haban de exigir sobre el palmeaje en los de ropa, hierro y otras especies, y contribucin en dinero, mandndolas observar. Y por otra de 19 de noviembre de 1741, nombr a don Jos del Campillo por su Lugarteniente, para que los despachase en ausencia de S. A. 37. Estas mismas causas movieron al Infante Almirante General a proyectar y proponer a S. M. la creacin de una escuadra en el puerto de La Habana, que pusiese en respeto las costas de la Amrica Septentrional y celase el comercio clandestino que hacan en ellas los extranjeros; y el Rey tuvo a bien aprobarlo y disponer su ejecucin. 38. La escuadra y fomento que trajo al Arsenal, repartiendo en La Habana considerables sumas, y atrayendo con sus trabajos e intereses muchos hombres que se avecindaron en ella y repartieron en la Isla, se considera como principio de una poca, en que comenz a incrementarse sensiblemente su poblacin, y a adquirir nueva civilidad con el trato y fomento. Al tiempo de establecerse se estima la poblacin de la Isla en solo setenta mil almas, con muy escasos medios de fomentarse, los que con ella se facilitaron en la siguientepoca sptima Del establecimiento de Real Escuadra en La Habana y creacin de Real CompaaDESDE 1737 HASTA 1762Obispos: El mismo D. Juan Lazo de la Vega. 1753 El Dr. D. Pedro Agustn Morell de Santa Cruz.1. El Infante Almirante General propuso al Rey con fecha 5 de agosto de 1737 que para el resguardo y celo de las costas de Amrica, se destinase a ellasGobs. de Santiago: 1738 El Cnel. D. Francisco Cagigal de la Vega. 1747 El Brig. D. Antonio de Arcos Moreno. 1757 El Brig. D. Lorenzo de Madariaga. Gobres. Caps. Grales de la Habana: El propio Marl. de Campo, D. Juan Francisco Gemes Horcasitas. 1746 El M. de C. D. Juan Antonio Tineo. 1747 El M. de C. D. Juan Antonio Cagigal de la Vega. 1761 El M. de C. D. Juan de Prado.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 152\ 152\ 152\ 152\ 152\ una real escuadra compuesta de dos navos de a 60; dos fragatas de a 50; otras dos de a 20 o 24, y dos balandras, bergantines o paquebotes que se establezcan fijamente en La Habana, por ser la llave de la Nueva Espaa, con puerto seguro, provedo de vveres, materiales y maderas, y proporcionado al giro de los situados y acudir al corso. Que de ella saliese cada ao la mitad a conducir situados y corsear en las islas y costas de Santa Marta, Cuman, Caracas, Cartagena y Puerto Belo, hasta el escudo de Veraguas, donde se mantendran hasta el tiempo de pasar a Veracruz por situados, consumiendo el ao, y haciendo al siguiente igual turno la otra media escuadra. 2. Para esto indica los medios de subsistencia y las utilidades que rendira al Estado: que de la Armada de Barlovento slo haba en La Habana las fragatas San Juan El Retiro y San Cayetano y deberan mandarse de Cdiz los navos Europa y frica y la fragata Aguila ; que se le destinase un jefe de escuadra y dos capitanes de navo para las divisiones; con otras prevenciones que ms latamente discurre y extiende este proyecto;* dejndonos la noticia de que en el siglo pasado hubo hasta trece buques de todos portes en la Armada de Barlovento al cuidado de los virreyes de Mjico, quienes con los mismos fondos que mantuvieron aquellos podan sostener la escuadra. 3. El Rey aprob el proyecto, y lo comunic para su ejecucin al Virrey de Nueva Espaa con real orden de 30 de septiembre de 1737, hacindolo con igual fecha al gobierno de La Habana. Destin S. M. para el mando de la escuadra al jefe don Jos Pizarro, a quien previno su apronto y salida; mas no tuvo efecto hasta el 4 de junio de 38. Sufri la penosa navegacin de 46 das con tan malos tiempos, que lleg el 20 de julio a La Habana con necesidad de carenar. Mas ya qued por este medio y principio establecida la escuadra. 4. Con ella foment el Arsenal, no slo a la habilitacin de sus carenas, sino tambin a la construccin de nuevos bajeles. Hizo durante esta poca por cuenta de S. M. y por mano de la Real Compaa, los dos navos de 80, Fnix y Rayo el ao de 49; los de 70, Glorioso e Invencible en 1740; La Reina y Segundo Invencible en 43; el Africa Vencedor y Tigre en 45; el Infante La Galicia y la Princesa en 47, de 64; El Dragn Segundo en 4, de 60; el Conquistador Segundo en 45; el Astuto en 60, y el San Jenaro y San Antonio en 62; la fragata Bizarra de 50, en el de 39; la Astrea de 24, en el de 37, y la Ttis de 22, en el de 61; con el paquebot Volante en el de 47. Tena en grados prximos a echar al agua, el San Carlos Primero de 80, y el Santiago de 64, cuando los ingleses tomaron la plaza en el ao de 62, en que concluye esta poca, y los incendiaron. *Del cual y de las Rs. "rdenes tengo un duplicado, y los principales debern existir en la Secretara de este Gobierno.—( Nota de Urrutia .)

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /153 /153 /153 /153 /153 5. El cuidado y mando de este Arsenal y su provisin de maderas y de vveres para la escuadra se puso a cargo de un Comisario. Lo fueron don Andrs Jimnez y don Juan Pinto; a quienes se encargaron tambin los hospitales para curacin de sus enfermos. Despus de stos lo fue don Lorenzo Montalvo, a cuyo continuado servicio y celo debe la perfeccin del Arsenal, el cual le adquiri el grado de Intendente con muchas facultades anexas para su desempeo. 6. Electo Cagigal para el gobierno de Cuba, represent ser indecoroso a su carcter servirlo con la subordinacin declarada en real cdula de 28 de diciembre de 1733, y sin la cual lo haban hecho sus antecesores, y reclam la desmembracin de la villa del Puerto del Prncipe. Ya haban reclamado su antecesor y el Cabildo secular de Santiago de Cuba uno y otro expediente desde el ao de 35, ponderando perjuicios y pidiendo se erigiese aquel gobierno en Capitana General, como lo fue antes del descubrimiento del Canal de Bahama ; pero el Rey tuvo a bien el negar unas y otras pretensiones por real cdula de 9 de junio de 1737, mandando guardar las del ao de 33. Ntese en prueba de la utilidad de esta obra anacronismo de alegar Capitana General en Santiago de Cuba antes del descubrimiento del Canal de Bahama, cuando ste lo fue desde 1516, y hasta el de 1608, poca Tercera, no hubo capitana general en la Isla, y sta en La Habana, nunca en Santiago. 7. Pero ni esta subordinacin, ni la escuadra, ni otras prevenciones activas de la Corte, cuya ejecucin llevaba Gemes vigorossimamente, bastaron a contener el trato ilcito de los lugares internos. Los mismos alcaldes ordinarios de ellos, abusando de su jurisdiccin, le hacan sombra, y torcan los delitos de sus consanguneos y amigos, atribuyndolos a sus desafectos o forasteros. Quiso Gemes precaver este dao, admitiendo los prontos recursos que le hacan los oprimidos; y las justicias se valieron de la cdula de 27 de julio de 1731, prohibitiva de admitir apelacin de sus causas, y de advocrselas en primera instancia. Consult facultativos; y con dictmenes de abogados que persuadan su necesidad para mantener la Isla en paz y justicia, dio cuenta al Rey, y S. M. le orden por real cdula de 28 de febrero de 1740 observase lo prevenido en la antes citada, sin embargo de cualquier estilo que hubiese habido en contrario. 8. No slo contaminaba el vicio del contrabando a la isla de Cuba, sino tambin a la provincia de la Florida. Su gobernador don Francisco del Moral incidi en l y otros excesos perjudiciales al Estado; y como estaba bajo la curatela de La Habana, di Gemes cuenta de ello. Previno la corte su residencia, y confi a Gemes un ttulo de Gobernador interino, para que lo llenase con el nombre del oficial ms apto a su desempeo. Lo verific, destinando a don Manuel de Jstiz, sargento mayor de La Habana, y remitiendo a Moral a Espaa bajo partida de registro; lo que se le aprob por real orden de 12 de octubre de 1737.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 154\ 154\ 154\ 154\ 154\ 9. El mismo contrabando haba dejado a Cuba sin dinero. Don Pedro Ignacio Jimnez, su anterior gobernador, propuso al Rey remediar ltimamente esta falta, haciendo revivir el uso de moneda de cobre con la fundicin de alguna nueva del que producan las minas inmediatas. S. M. orden a su sucesor Cagigal, por cdula de 9 de diciembre de 1733, que remitiese a este efecto dos o tres quintrales de cobre de dichas minas, refinado como para este fin, con puntual razn de su costo, y un marco o dos de las monedas de cobre que corran en Santo Domingo y Puerto Rico, con declaracin del valor en que se estimaban, y de si en algn tiempo se haba reconocido la introduccin o saca de esta moneda; pero no se halla que Cagigal lo hiciese as; y con este motivo qued sin efecto. 10. Penetr el Gobernador que la necesidad y escasez de comercio lcito con que se hallaban dichos lugares internos y los presidios de la Florida, era el fomento original del contrabando, revestidos del derecho natural a buscar cada uno lo que necesita. Previ los reclamos que haba hecho a la Corte en varios tiempos para que se les concediesen registros que proveyndolos de lo que les faltaba les extrajesen los frutos sobrantes de su provisin, y deliber el vasto proyecto de formar una compaa que proveyese todas las islas y sacase sus frutos. 11. Haba el Rey concedido a los vecinos de ella la subrogacin por va de tanteo del asiento de tabacos, ajustado para la provisin de Espaa, bajo los diversos precios y condiciones que asegurasen su remisin. Confiri La Habana para este fin la diputacin de ellos a don Martn de Arstegui, uno de sus vecinos ms hbiles en el comercio y hacendado de ella. Y pareciendo al Gobernador este medio ms proporcionado para proponer y apoyar dicha Compaa, lo hizo por mano de Arstegui. 12. Para ello propuso ste los medios con que por ella se redujesen las cosechas del tabaco al preciso consumo del Rey, fomentase su siembra y beneficio, y el del cultivo til de azcar; trajesen jarcias y municiones, y llevasen los navos del Arsenal a Cdiz sin costo del Rey; se portasen los situados a las islas de Barlovento; proveyese la Florida, y encargase del resguardo de la Isla, celando e impidiendo el trato ilcito, con otros gravmenes y gracias que haran feliz la Isla, por su fomento, introduccin de cuanto necesitasen y extraccin de lo que produjese. Que su fondo constase de un milln de pesos, necesario a sus atenciones y subsistencia, y unido por acciones de a quinientos, en que el Rey pusiese ciento; y que corriendo igual entres espaoles y cubeos, tuviese en La Habana su Presidentre y diputacin, siendo el Capitn General su Juez Conservador. 13. Atento S. M. al bien de sus vasallos, en particular a que la ciudad de Santiago y villas de Bayamo y Prncipe haban anteriormente clamado a sus reales odos por el surtimiento de los gneros de Europa, que necesitaban para su subsistencia, tuvo a bien aprobar la Real Compaa por cdula de 18 de diciembre de 1740, que incluye en los 39 artculos propuestos sus

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /155 /155 /155 /155 /155 cargas y gracias, y el debido orden de su gobierno y comercio. Comenz sta un giro ventajossimo, y cumpli sus obligaciones natas, y otras que anex. Tir sus primeras cuentas y duplic en pergaminos sus fondos; pero el aumento que dio la Corte a la fbrica de bajeles (de cuya construccin y Arsenal se encarg) la hicieron sentirse quebrantada. 14. Como llevaba la Compaa el privativo comercio de la Isla, tom a su cargo el desarraigar el clandestino. Para ello levant galeotas y otros barcos guarda-costas que cruzaban continuamente las del Sur por las inmediaciones de Jamaica; pero los extranjeros ya habituados a l, se armaron igualmente a sostenerlo. Eran continuos los combates en las costas, llevando muchos y considerables descalabros sus celadores; y aun en tierra llegaron a prender los tratantes y conducir a sus bordos a las justicias que los quisieron sostener. 15. Habase declarado la guerra con S. M. Britnica en el ao de 1739, pendiente el proyecto de la Real Compaa; y esta mutacin le fue de grave perjuicio a su giro; porque bajo de ella se dificult el celo de las costas, precisndola a ms costosos armamentos, que aun no evitaban la introduccin de efectos en menos precio de los de su lcito comercio. Procur desarraigarse, ordenando S. M. por cdula de 2 de junio de 1743, que se extendiese la pena del contrabando a la de ltimo suplicio, cuya ineficacia mostr lo fcil que es bajar al averno de los vicios y difcil subir al nivel de la virtud. Tambin padeci con la guerra la prdida de los ms de sus registros apresados por enemigos. 16. Inundronse tanto de ellos los mares de Amrica, que casi se cort la comunicacin de Europa. Presentse a vista de La Habana una armada inglesa al mando del vice-almirante Carlos Bronc, que la oblig a ponerse sobre las armas; pero haciendo slo fuego al torren de Cojmar, que maltrat, se retir orgullosa. Seguidamente lleg a Jamaica mayor escuadra del mando del vice-almirante don Eduardo Wernon, que vibr amenazas contra La Habana; mas prevenida por Gemes con las ms prudentes disposiciones, se respetaron recprocamente. 17. Poco antes haba destinado nuestra Corte para La Habana una escuadra, que lleg a ella a los 24 de febrero de 1741, mandada por el teniente general don Rodrigo de Torres, con su segundo jefe de escuadra don Andrs Regio. Hall bastante disminuida la de Barlovento, y comandada por el capitn don Jos Jimnez, la que se incorpor a aquella. El de 44 se dio el grado de teniente general a Regio, a quien qued el comando de la escuadra, pasando Espnola a Europa, despus de haber sufrido el dolor de ver volar dentro del puerto su navo Invencible que incendi un rayo, cuyo estrago caus algunos en la ciudad. 18. Destinado Wernon contra Puerto-Belo, le hall indefenso; y capitul sin desenvainar la espada. Vuela engredo contra Cartagena de Indias; y despus que sus primeros felices pasos le ensoberbecieron, rechazado por

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 156\ 156\ 156\ 156\ 156\ Eslava y Lezo con grave quebranto, proyect compensarlo con la toma de Santiago de Cuba. Habala Cagigal prevenido prudentemente, adelantando sus fortificaciones de Morro y Estrella, y fortificando varios puestos avanzados a las primeras noticias del intento de Wernon. Entr ste su armada, mediado el ao de 41, en la baha de Guantnamo a la costa oriental de Cuba al Sur, 20 leguas de Santiago, donde desembarc sus tropas al abrigo de la artillera de las naves. Continu sus operaciones, y siti a la ciudad de Santiago por mar, emprendiendo hacerlo por tierra. 19. Cagigal activ sus defensas, reuniendo su poca tropa y milicias, a que agreg la de los pueblos inmediatos. Atrincher, cerr o guarneci las entradas. Nombr los oficiales necesarios, desde Teniente de rey y Sargento mayor, encomendando a los ms aptos partidas ligeras que inquietasen al enemigo y le impidiesen su marcha por tierra, Falto de caudales para su paga y gastos, fundi monedas de cobre hasta el valor de 22,600 pesos, y hecho Argos a toda atencin, mereci la gloria de que Wernon suspendiese el sitio a los cuatro meses y medio de puesto, sin haber adelantado un solo paso. 20. El Rey le haba concedido a esta sazn el grado de Brigadier y el Gobierno y Capitana General de Caracas; mas con aquella noticia mand retenerle los despachos del gobierno, por considerarlo necesario en Santiago de Cuba. En esta oportunidad record Cagigal la falta que le haca al gobierno de Santiago para su defensa la villa de Puerto del Prncipe, por ser la mayor poblacin que poda darle auxilios, remisos bajo otro mando; y se restituy a aquel gobierno por cdula de 3 de septiembre de 1742, imponindose perpetuo silencio a Gemes que lo reclam. Todo se aprob a Cagigal; y mand recogiese y custodiase en cajas reales las monedas de cobre que haba fundido, para que sirviesen en otras ocurrencias; y esto se ha repetido en cdula de 22 de julio de 1762. 21. No menos glorioso Gemes en La Habana, vigilaba como Sargento mayor de toda Amrica sobre los movimientos del ingls. Para ello y para surtir la Isla de negros que necesitaba, obtuvo real permiso a fin de que la Real Compaa los pudiese traer de Jamaica, con unas amplitudes reservadas y propias de la real benevolencia. Por este medio a que destin a don Pedro de Estrada, repar aquella necesidad, la de armas y otros vveres de la primera clase, y logr preocupar muchas intenciones del enemigo. 22. Comprendi el vasto proyecto con que los ingleses intentaban tomar el ro y castillo de San Juan de Nicaragua; por l las poblaciones que circulan la laguna; dominar su corto istmo al mar del Sur; hacerse arsenal en su costa; privar el giro de la nao de China; apropiarse el comercio terrestre de los reinos, cortada su comunicacin y hacerse absolutos del mar del Sur, de donde era muy fcil* expelerlos. Inmediatamente destin As el texto; ceo que el original dira “de donde sera muy difcil expelerlos.”— E

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /157 /157 /157 /157 /157 embarcaciones menores, con municiones de guerra, que guardasen el ro y auxiliasen el castillo de San Juan; y dando cuenta al Virrey de Mjico, qued enteramente prevenido por entonces el proyecto. 23. Propuso el mismo gobernador hacer las correspondientes expediciones para desalojar los ingleses de las islas de Ruatan. Mahaguerra, Guanaja, Utila y Providencia, en que se haban introducido y fortificado; mas aunque el Rey dio disposiciones para ello en reales rdenes de 4 de octubre de 1743, previniendo lo ejecutase de acuerdo con el teniente general don Rodrigo de Torres, y al gobernador de Cuba don Francisco Cagigal que si se le destinara a Providencia, fuera a comandarla, la dominacin que en el mar haban tomado ya las fuerzas enemigas, no permiti llevarlas a ejecucin por entonces. 24. Con todo form Gemes en el ao de 44, una expedicin martima para expeler los ingleses que a 25 leguas de Florida, en la baha de Gualquin, haban establecido una colonia, mandada por Obletorpe, bajo el auxilio de dos castillos y una batera. Compsose esta expedicin de 9 fragatas, 6 galeones, una galera y 21 barcos menores, al mando del jefe de escuadra don Antonio Castaeda. Sus tropas llegaban a dos mil hombres, de por mitad arreglada y milicias de La Habana (stas a sus propias expensas) que comandaba el segundo Marqus de San Felipe y Santiago. Toc en Florida, donde tom otros mil hombres y a su gobernador don Manuel Monteano para el mando general de ellos. Forz el puerto de Gualquin, y se retir Obletorpe del primer puesto y castillos al interior, nombrado Federico. Tentse su seguimiento y se juzg inaccesible por lo fragoso del camino; con cuyo motivo, y el de temerse inmediatas fuerzas martimas superiores, tomando la artillera y demoliendo las fortalezas y poblaciones, se retiraron gloriosos a La Habana. 25. El gobierno dilatado y prudente mereci a Gemes el grado de Teniente General, y tan alto concepto a la Corte, que no dud confiarle el virreinato de Nueva Espaa, abriendo puerta para este grado y ascenso al gobierno de La Habana. Llev el nterin en ella su teniente de rey don Diego de Pealosa; y en l sucedi que el Ldo. don Antonio Palacian, habiendo obtenido de la piedad del Rey la plaza de Auditor de ella, con dispensacin de su naturalidad, se empease en llevar por su empleo las confianzas de Gemes. Este, que de antemano tena instruido al Dr. don Bernardo de Urrutia (mi seor padre) en los objetos y giros de su gobierno, las continu con l, dando a aquel slo la correspondiente a su ministerio. Esta prelacin caus a Palacian tal envidia que le hizo incidir en algunos excesos, disimulados prudentemente por el Gobernador, mas bastantes a que el Rey mandase por cdula de 29 de enero de 1744 que luego que cumpliese el tiempo de su nombramiento, cesase en el uso de su empleo. 26. As que Gemes sali para Mjico, se precipit a formarle sumaria en unin del Dr. don Gabriel de Santa Cruz, actual Alcalde ordinario, en

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 158\ 158\ 158\ 158\ 158\ que le acriminaban como trato ilcito aquel que con facultades reservadas haba hecho por la Real Compaa. Noticioso de ello Pealosa, preocup el procedimiento y puso a ambos en prisin, de donde fueron remitidos a San Juan de... Muri all Palacian; y Santa Cruz, menos culpado, obtuvo la real cdula de 21 de marzo de 1750 para volver a su casa. Este incidente dio motivo a que en muchos aos no tuviese la corte por conveniente proveer la plaza de Auditor, cuyas funciones despach por comisin el mismo doctor Urrutia. 27. Tineo nos llen de esperanzas de un buen gobierno. Sus destellos solicitaron cortar litigios, evitar escndalos y poner su provincia en paz y justicia. Para esto, con el mismo asesor doctor Urrutia, destin algunos derechos, que agregados a limosnas del vecindario, hicieron un fondo capaz de emprender la fbrica de una casa en que recoger mujeres escandalosas. Compr terreno frente a la Puerta de Tierra, y confi su edificio a un ingeniero que consumi el fondo en solas sus paredes maestras. Adoleci el Gobernador; y retirado a la loma de San Juan, ms de dos leguas de La Habana, falleci a los ocho meses de gobierno, dejndonos el dolor de haberle slo conocido para perderle. 28. En los escritos del Abad Raynal323 le, antes de su prohibicin, que el ao de 1746 sucedi en La Habana un hecho que recomienda como verdaderamente heroico. Persuadiendo la peligrosa navegacin de la isla de Jamaica en tiempo de guerra, y especialmente en invierno, dice que en el citado ao, una embarcacin de Rey inglesa, nombrada la Isabela viniendo de dicha Isla padeci mal tiempo al frente de La Habana, que en la necesidad de naufragar o entrarse al puerto enemigo, eligi esto, presentndose su capitn Edwards en calidad de prisionero de la actual guerra al Gobernador de la plaza; pero que ste, lleno de honor y humanidad, le contest que slo haca prisioneros de guerra, la fuerza de armas, no la desgracia, antes digna de compasin y hospitalidad, que de valerse de ella para aumentar afliccin al afligido; y que en esta inteligencia aprestase su buque para salir libre y oportunamente; a cuyo fin no slo le permitira la venta de lo que fuese necesario a costarse, mas tambin le franqueara su pasaporte que le asegurase de toda fuerza espaola hasta montar la Bermuda. 29. No he hallado hasta ahora documento alguno domstico que compruebe este hecho; mas en la persuasin de su certitud, que calificara el autor entre los ingleses, debo atribuir al tiempo de don Juan Antonio Tineo, que gobernaba en dicho ao de 46, creyendo que por su prxima muerte quedara sin documentarse entre nosotros. Tngolo por hecho digno de que lo recordemos todos, con el Abad; porque sera ms torpe arrojar que no admitir un husped; y hoy que no est an ste seguro del insulto, se hace ms remarcable el heroico ejemplo de nuestro Gobernador. En su 323.Raynald en su Historia Filosfica t. 3, lib. 5, artculo sobre la Yamaima.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /159 /159 /159 /159 /159 vacante gobern segunda vez el mismo Pealosa, promovido despus al gobierno de Veracruz. 30. Haba el Rey cometido a Gemes el reglamento del gobierno y guarnicin de La Habana, por el conocimiento que de l tena; y lo concluy en Mjico a los 8 de abril de 1753, hacindole posterior suplemento de 31 de agosto de 54, que fueron aprobados por real orden de 7 de mayo de 55. Por l levant el regimiento fijo con 24 compaas de 100 hombres, en que refundi las siete del batalln antiguo y varios piquetes. Lo dividi en cuatro batallones de a seis compaas, inclusa una de dragones, con su coronel don Pedro Alonso y dems plana mayor, destinado a guarnecer La Habana, Santiago de Cuba y Florida. Aument los artilleros a tres compaas y los dragones a cuatro, destacada una en Florida. Concluy tambin el reglamento de cruzada a 29 de diciembre de 1752, en consecuencia del breve de Benedicto XIV, de 4 de marzo de 1750 y cdula instruccin de 12 del mismo de 51, que inserta. Dio su superintendencia a la Capitana General, y compuso su tribunal secular con asesor, fiscal y escribano, dotados para el recto cobro de caudales de su ramo. 31. Luego que comprendi la Corte quedar desahuciado de vida Tineo, libr orden a Cagigal, ya Mariscal de Campo, para que si hubiera fallecido aqul, pasase con sigilo a recibir la Capitana General de La Habana, a cuyo fin le retir los despachos de Presidente de Guatemala que le haba librado. Sali de Santiago de Cuba, con pretexto de visitar su jurisdiccin territorial; y desde el Puerto del Prncipe pas por mar a La Habana, donde tom posesin de la Capitana General, recibiendo despus sus despachos de propiedad. Su sigilo, su salida de Santiago, y no haber obsequiado a su ingreso las fianzas ordinarias, dio causa a que el Cabildo y oficiales reales embargasen su familia; pero les atrajo este error muchos sinsabores. 32. La religin militar de Nuestra Seora de la Merced, redencin de cautivos, tent a mediado del siglo anterior fundar un convento sin real permiso para ello, el que por esta causa demoli el provisor, y S. M. lo tuvo a bien en cdula de 18 de diciembre de 1659. Despus principi en La Habana, a impulsos de la piedad del vecindario y disimulo de los superiores, un hospicio con algunos religiosos; pero por la igual falta de real permiso le estrechaba a su demolicin. Fluctu angustiada hasta el ao de 1745, en que consigui obtener real concesin para formar convento, y tiene fundado ste y otro en la villa del Puerto del Prncipe. 33. Treinta labradores de tabaco, unidos en el paraje nombrado Santiago de las Vegas, cinco leguas al Sur de La Habana, pidieron al Rey licencia y gracia para formalizar una poblacin realenga con aquel nombre. La piedad de S. M., a la activa agencia de Juan Antonio Macas, uno de ellos (a quien, mudada una letra, llamaban el Mesas) le concedi por real cdula de 26 de agosto de 1740. A su consecuencia y cumplimiento se les deline el pueblo con sus calles y plazas en terreno llano y delicioso, aunque escaso

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 160\ 160\ 160\ 160\ 160\ de aguas. Se les aplicaron para cultivo algunas tierras realengas, y otras que compr el Rey a este efecto, y provey de justicia y regimiento que con jurisdiccin pednea dentro de sus goteras, los mantuviese en paz bajo la ordinaria de La Habana. 34. El dilatado gobierno de Cagigal en esta Isla le acredit de general en guerra y de un buen vecino en paz. Adelant las fortificaciones en lo ms estrecho de aqulla, abriendo otra puerta de tierra a la Muralla para facilitar el trfico. Levant segunda batera rasa junto a la de los Apstoles, debajo del Morro, a quien denomin la Pastora, y continu parte de la fbrica de la Muralla hacia la baha, con el fin de cerrar el cerco de la ciudad. No se olvid de la extensin de su jurisdiccin, que haba contradicho desde Cuba; pues informando a la Corte que con el conocimiento de ambos gobiernos hallaba convenir al de La Habana llevar el de la villa del Prncipe, obtuvo la real cdula de 1 de mayo de 1747 en que se le volvi a incorporar, y as permanece. 35. Foment a la Real Compaa y consigui que la libertase el Rey efectivamente en el ao de 48 de la fbrica de bajeles, su arsenal y anexidades. Fue ste un gravamen de que se hizo cargo, entre otros, despus de su creacin, por un pliego aprobado en real cdula de 4 de junio de 1741, y en el cual sufri graves quebrantos por el aumento que se di a los buques y otras varias causas, sucedindole lo mismo con otros gravmenes de que se encarg. Di a S. M. en recompensa de esta liberacin, entre otras cosas, todo lo que haba adelantado en el Arsenal. 36. Apresados y perdidos los ms de sus registros, le tom el ingls uno a pocas distancias de La Habana. Presentse al frente de ella y propuso su ventaja; y aunque se dud de la facultad, por el vicio que haba adquirido con la aprehensin, se resolvi Cagigal, con dictamen de mi seor padre, a rescatarlo, teniendo por menor mal dar al enemigo el precio de este rescate, que a sus sbditos la causa necesaria de comerciar clandestinamente. En realidad no haba quedado, fuera de la escuadra y el feliz corsario de don Pedro Garaicochea, un bajel con que comunicar a la Corte el estado de las Indias. 37. Por esta causa previno S. M. que saliese la escuadra a limpiar los mares del Seno y sus cruceros de tanto corsario y manual que los inundaban. Mandaban dicha escuadra los tenientes generales don Andrs Regio y don Antonio de Espnola, compuesta de seis navos, nombrados Africa e Invencible de 60; el Conquistador y el Dragn de 66; la Real Familia y la Nueva Espaa de 60; y agregando a ellos la fragata Galga, corsario de Garaichochea, sali a verificar la orden soberana, tripulada con cerca de dos mil vecinos de La Habana, que se tomaron de levas. 38. Reconoci las sondas, y noticiada por una goleta que apres de la inmediacin de la escuadra enemiga, superior en fuerza, se mantuvo, de acuerdo con Cagigal, cruzando enfrente del puerto, mientras un jabeque y Garaicochea inspeccionaban el mar. Descubri la Galga un convoy, a quien

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /161 /161 /161 /161 /161 di caza, apresando una fragata, cuyos prisioneros ratificaron la noticia de la armada. Luego se avistaron las escuadras en la maana del da 12 de octubre de 1748; y acercndose recprocamente se conoci ser la enemiga la que mandaba el Contra-Almirante Knowles, compuesta de siete buques; el Cornowal de 80; el Lenox y el Canterbury de 70; el Tirburi el Warvick y el Straford de 60, y el Exford de 50. 39. Comenzaron el combate al medio da, que dur en alguna formacin hasta despus de oscurecer, obligando la noche y el estado de los buques a continuar una guerra suelta y sin orden. Nos aprisionaron el navo Conquistador muerto su capitn don Toms San Just; y los dems procuraron acercarse al puerto antes que ms inutilizados, no lo permitiese la claridad del da. Sirvironse de los faroles y luces que desde el Morro y costa hacan los de tierra, observantes de lo que miraban, y teniendo preparada la artillera y tropas para que conviniese auxiliar. La Comandante, el Africa que no pudo por desarbolada hacer igual diligencia, di fondo en la inmediata costa de Xijiras. Tomaron con las primeras luces el puerto los dems buques; y retirados al parecer los enemigos, dieron auxilio al Africa la fragata Galga y las lanchas de la plaza, para remolcar al puerto; pero cuando la conducan, se avist de nuevo la escuadra enemiga, que acometindola, la oblig a varar; y no bastando a su defensa la artillera que se plant en tierra, fue necesario incendiarla. 40. A tan lbrega noche sigui la feliz noticia de quedar firmados los preliminares de la paz; con que cesaron las hostilidades. Crese en La Habana el oficio de Regidor correo mayor de la Isla, que remat don Jos Cipriano de la Luz; pero ocurriendo por la real confirmacin, le hizo oposicin el Conde del Castillejo del Puerto, en virtud de la gracia general con que se hallaba de todos los correos de Indias, y se suspendi por sentencia del Consejo de 12 de octubre de 1760, el ejercicio del creado, ponindose por cuenta del Rey. 41. Los habituales y graves achaques del Ilmo. Sor. don Juan Lazo de la Vega, le hicieron necesitar del auxiliar, y recomendndose las mejores circunstancias para ello en el Dr. don Pedro Ponce y Carrasco, su provisor y cura beneficiado de La Habana, obtuvo los breves pontificios y reales cdulas a su efecto. Fue consagrado con el propio ttulo de Adramite en el ao de 1748, continuando el provisorato. En el de 56 mand el Rey por cdula de 26 de septiembre, que el obispo propietario residiese en La Habana y el auxiliar en Cuba, dividindose entre los dos la visita de la Isla; y que ste pasase a Florida a continuar. Ejerci la auxiliatura hasta el de 57, en que fu promovido al obispado de Quito. 42. Con motivo de haberse opuesto la mayor parte de los regidores a la eleccin de alcaldes, que conform el Gobernador en el ao de 49, inform ste el mrito de su asesor el Dr. don Bernardo de Urrutia, mi seor padre, y uno de ellos. El Supremo Consejo desaprob la confirmacin por las

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 162\ 162\ 162\ 162\ 162\ reglas de derecho; pero S. M. le concedi los honores de Oidor, por cdula de 12 de junio del mismo ao. No quiso el Gobernador privarse por entonces de su despacho; y as lo retuvo, hasta que por otra real cdula de 2 de mayo de 52, le di S. M. plaza en propiedad de la Real Audiencia de Santo Domingo, Muri a 20 de junio del mismo ao, y no la goz. Por cdula de 5 de diciembre de 1750 ampli el Rey a la villa de Guanabacoa la jurisdiccin territorial que le haba concedido por la de 14 de agosto de 1743. Mas el Gobernador de La Habana, por el auto de 9 de junio de 51, mand dar posesin a sus comisarios, declarando que el embarcadero de Marimelena y su venta, con su territorio y su pertenencias, como propio de La Habana y de las rentas de su consejo, quedaba exento de aquella jurisdiccin para regirse por la de La Habana: que en los crculos de varios corrales, donde ningn vecino de Guanabacoa tiene hacienda, aunque caen en el territorio de la parroquia, no han de entrar los alcaldes de la villa, ni en un pao de tierra donde estn fundados diversos ingenios, cuya divisin se empadronara por el curso del ro de Bacuranao hasta encontrar rumbo al Norte con el de Guajurayabo; porque calificando S. M. por atributiva de la nueva jurisdiccin la habitacin de los sbditos de la villa, sera la entrada para slo embarazos. Que la misma abstencin se guardase en los territorios de haciendas de estos vecinos que interpolan con la habitadas por los de Guanabacoa, y los dueos, mayorales y esclavos de las tales haciendas han de estar exentos de la jurisdiccin de aquellos alcaldes en ella, y en los trnsitos de ida y vuelta, a excepcin del caso en que cometan delitos dentro del trmino de la villa. Bien entendido que los mayorales, ni aun por expreso consentimiento podrn prorrogarles la jurisdiccin de modo que cause perjuicio a los propietarios, ni ocasin a faltar de las asistencias de que fueron encargados, porque dara indirectamente ocasin a las diferencias que con deliberado nimo quiere S. M. evitar; y que si fuere mayoral de hacienda de estos vecinos algunos de la villa, no han de usar dichos alcaldes jurisdiccin sobre l estando en La Habana, ni sobre los bienes, derechos y acciones que en ella tuvieren; debiendo ocurrir al Gobierno por auxilio para el xito de estos negocios, y guardndose, en cuanto a caminos, la libertad en el modo que se acord por junta de 18 de julio de 1747. 43. Habanse aumentado los rfamos de real hacienda y sus entradas, y se encarg a Cagigal su adelanto; y aunque S. M. concedi la plaza de oficial real veedor a don Antonio Prez Rivero, que haca de Fiscal, variaba de mano y abogado, cuando convena estuviese en uno para su instruccin y buen servicio. Con este conocimiento y las miras de que su tribunal, compuesto del Gobernador y oficiales reales, pudiese poner el mejor cobro a ella, accedi el Rey a la creacin del Fiscal, nombrando al Dr. don Francisco Lpez de Gamarra con 400 pesos de sueldo por cdula de 16 de diciembre de 1751; y por otra de 8 de julio de 58, declar al Fiscal el tratamiento de seor, y los mismos fueros y honores que gozaban los oficiales reales.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /163 /163 /163 /163 /163 44. Haba tomado principio y se formaliz el ramo de venta y composicin de tierras. Su Superintendente General el Marqus de la Regala, lo subdeleg para la isla de Cuba en don Jos Antonio Gelabert, Contador del Tribunal Mayor de Cuentas de La Habana. Tomada noticia del estado en que se hallaban, segn las mercedadas, le comunic su instruccin de 15 de octubre de 1754 para su composicin y venta. Las confirmaciones se mandaron despachar por el Tribunal de Apelaciones que se seal, el cual se compona del Gobernador, Oficiales Reales y del Teniente General letrado. Y este ingreso form un ramo distinto de hacienda. 45. La ciudad de San Isidro de Holgun hizo su reclamo a los piadosos odos del Rey, y S. M. le concedi por cdula de 21 de mayo de 1757, que en cuanto a armas, designase las que quisiera usar y adoptasen a sus circunstancias, ocurriendo con diseo; que se le sealasen tierras realengas para propios; que los oficios de regidores por su creacin no necesitasen real confirmacin. Neg la eleccin de alcaldes en los regidores y otras cosas; concedindole ltimamente que fundase un hospital con el producto de la respectiva parte del diezmo. 46. El ramo de sal se haba mandado estancar por cdula de 26 de marzo de 1632; y como el estado de las cosas lo hizo creer inoportuno, se suspendi por entonces. Manifest la experiencia que su provisin voluntaria causaba faltas y alzas de precio en perjuicio del pblico, flotas y armadas, como principal, y brevemente se verific en el ao de 1733, en que con el concurso de la flota naufragada del cargo de don Rodrigo de Torres, se lleg a vender a 36 pesos la hanega. Para su remedio mand el Rey, por cdula del 25 de junio de 1758, que se estancase de su real cuenta, vendindose al pblico en todo tiempo por el precio inalterable de 20 reales hanega; lo que tuvo inmediato efecto. 47. El de vacantes menores de Indias, que por cdula de 5 de octubre de 1737 se haba mandado cobrar, a consecuencia de la doctsima obra que con igual ttulo public don Jos Antonio Abreu, Marqus de la Regala, tuvo en este tiempo su principio, aunque muy imperfecto por las dificultades que despus se vencieron. Para arreglar el cobro de la real hacienda al debido estado, respectivo a sus establecidos ramos, remiti la Corte con reales rdenes de 18 de octubre del ao de 58, instruccin y pauta a que se arreglasen, tanto sus oficiales reales en la justa exaccin, cuanto sus contadores del Tribunal de Cuentas de sta y dems islas de barlovento. Poco despus dio cuenta el Obispo de cobrarse a los eclesisticos el cinco por ciento de azcares y mieles; y el Rey mand declararlos libres de esta contribucin por cdula de 22 de julio de 1761. 48. Por real decreto de 28 de abril de 1758, concedi S. M. a don Juan Jos de Jstiz, arraigado en La Habana, ttulo de Castilla con denominacin de Marqus de Casa Jstiz, libre de lanzas y medias annatras, perpetuamente, con declaracin de que para sucederle pudiese elegir el sobrino

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 164\ 164\ 164\ 164\ 164\ que le pareciese hijo de su hermano o hermana, en consideracin a los dilatados servicios de su hermano el coronel de infantera don Manuel de Jstiz, castellano del Morro de La Habana, gobernador y Capitn General interino que fue de la Florida, etc. Falleci don Juan sin efectuarse esta gracia; y nombrando heredero a don Manuel Manzano, su sobrino, contador del Tribunal de Cuentas y casado con Doa Beatriz de Jstiz, hija de don Manuel, ocurri ste y mand el Sr. don Carlos Tercero se les despachase el ttulo de Marqueses de Casa Jstiz en la forma concedida. La provincia de Guipzcoa aleg que sus fueros y privilegios no permitan titular con apelativo de casa o solar conocido en Vizcaya; que lo era el de Jstiz, y se contravena a ellos. Manzano se apart de la disputa, y limit el ttulo a slo Jstiz de Santa Ana, en cuya virtud se le concedi por el dado en Aranjuez a 11 de junio de 1761. 49. La marina tuvo en estos tiempos variaciones accidentales en su escuadra. Retirados Regio y Espnola a Espaa en el ao de 49 con los navos de guerra, slo quedaron fragatas y barcos menores al mando del capitn de navo don Jos Montero de Espinosa, y por su fallecimiento al de igual grado don Jos de Rojas. Por indicantes de guerra vinieron en 53 y siguientes el jefe de escuadra don Gutirrez Alfonso de Hevia y el capitn de navo don Juan de Langara con algunos bajeles, sucediendo el jefe de escuadra don Blas de la Barreda, que entreg al Marqus del Real Transporte. Pero en el ramo de guerra adelant mucho la construccin, haciendo una machina en que carenar los buques, y despus una sierra de agua en el Arsenal para aserrar maderas, a cuyo fin se aument la zanja de agua desde el Husillo; y estos servicios merecieron a don Lorenzo Montalvo el grado de Intendente en ella. 50. La muerte del Marqus de las Amarillas, Virrey de Nueva Espaa, a principios del ao de 1760, llam a su interinatura por reales rdenes a don Francisco Cagigal, ameritado en sus largos gobiernos de Cuba y La Habana. Haba sido promovido al de Puerto Rico su teniente de rey don Antonio Guazo; con cuyo motivo recay la vacante en el castellano del Morro, segn la cdula creacin de Teniente de rey324 de 15 de diciembre de 1715. Pero aprobado por real orden de 7 de mayo de 1755 el reglamento que concluy Gemes en Mjico a los 8 de abril de 1753 para el gobierno de la plaza de La Habana, se hall que por el artculo 171 de l, era llamado en tercer lugar al gobierno vacante el coronel del regimiento fijo de la misma plaza, por haber decado del antiguo grado los castellanos, y provedose sta de algunos oficiales de plana mayor. Lo envi con su destino el nuevo Virrey al Ayuntamiento de La Habana; y ste dio posesin del gobierno al coronel don Pedro Alonso, quien lo llev hasta entregarlo a Prado. Este nuevo orden de sucesin en vacantes de gobernadores a favor del oficial de 324.Y se dijo en el principio de la poca Sexta.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /165 /165 /165 /165 /165 ms grado, se ha hecho comn e indubitable por la disposicin de la nueva ordenanza de ejrcito en art. 3, trat. 6, tt. 2, dejando anticuada la segunda y tercera vocacin de la citada real orden y reglamento. 51. Con atencin a lo propuesto por Cagigal sobre estancar el remo de zambumbia o bebida frucanga, para que su producto sirviese a los costos reales en la Isla, pidi S. M. informe por cdula de 30 de octubre de 1750. Requirironse otras noticias acerca de lo propio por la de 25 de junio de 1758; y finalmente se resolvi por la de 7 de mayo de 61, se sacase el estanco de la mencionada bebida al pregn y remate, con calidad de que no se alterasen los precios a que corra, ni los modos de la venta; lo que se ejecut. 52. Haba propuesto el Gobernador de La Habana para tercer protomdico de ella al Dr. don Juan Jos Alvarez Franco, que no se confirm. Inst manifestando la necesidad de mdicos que la asistiesen; y el Rey tuvo a bien confirmarlo por cdula de 11 de diciembre de 1743. Por los aos de 1634 aparece haberse nombrado protomdico al Ldo. don Francisco Muoz; mas no hemos visto la cdula de su creacin. En 9 de julio de 1709 el Dr. don Francisco Teneza obtuvo igual ttulo por el Rey. Disele por segundo al presbtero don Ambrosio Medrano, y despus por tercero al Dr. don Jos Arango y Barrios. Por muerte del primero ascendieron respectivamente, y se hizo tercero a don Juan Jos Alvarez en dicha cdula. Entr en lugar de ste don Jos Melchiades de Aparicio, y por fallecimiento de don Juan Jos el Dr. don Julin de Oquendo de tercero; ascendiendo a los dems grados en que se halla hoy; todo en virtud de su real ttulo de 3 de julio de 1757. Debo advertir aqu que por cdula de 8 de mayo de 1716 concedi el Rey a Teneza el sueldo de 50 pesos mensuales, por la asistencia del hospital de San Felipe y Santiago de religiosos de San Juan de Dios. Informaron stos con el Gobernador y Obispo que Teneza proceda mal en el hospital; y S. M. por cdula de 23 de diciembre de 1718, mand que el Gobernador hiciera recoger y cancelar la de 8 de mayo de 1716; que Teneza cesara en la asistencia del hospital y percepcin del salario, continuando las curas don Francisco del Barco, y que se diesen al mismo hospital 200 pesos cada ao para ocurrir a sus necesidades, con la obligacin de tener mdico fijo. Sin hacer memoria de esta revocatoria, se concede el sueldo al protomdico, con citacin de dicha cdula de 8 de mayo de 1716, como se hace en el ttulo del citado don Juan Jos Alvarez Franco, y en el del doctor Oquendo. Ignoro en qu consista. 53. El infeliz don Juan de Prado haba sido informado del Rey no hallarse S. M. satisfecho de la conducta de la Corte de Londres, para que previniese la Isla, preocupando cualquiera idea adversa a ella. Entr reconociendo la Trinidad y Bataban, por donde pas a La Habana. En sta inspeccion sus tropas, murallas, fortalezas, almacenes y cuanto conduca a su defensa. Reconoci sus costas adyacentes y castillos de

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 166\ 166\ 166\ 166\ 166\ ellas, la Cabaa y dems puertos ventajosos y avanzadas, disponiendo sus preparativos, y haciendo cortar faginas para atrincherar lo conveniente. Acuartel el regimiento de Dragones de Edimburgo y batallones de los fusileros de Espaa y de Aragn que vinieron de guarnicin, dejando algunas compaas de Santiago de Cuba. Dispuso arreglar la antigua milicia y levantar ms compaas de ella en los partidos, para las cuales nombr oficiales; y en una palabra, comenz tan activa y prudentemente a prepararse que segn la presente providencia, pudo decirse, como de Sal, que no haba mejor varn que l. En efecto, principi a ponerla en un estado de defensa cual ofreca sobre las fortalezas y tropas, el nmero de cien mil almas en que se computa la poblacin y existencia de la Isla en esta poca. 54. Entr el verano; y pic el vmito negro y fiebres intermitentes en la nueva tropa, que disminuy; y sintindose el Gobernador acometido de las calenturas, que declinaron a la medicina, tmido de su recada, se retir al campo, dejando el gobierno a su teniente de Rey don Dionisio Soler. En esta interrupcin, tuvo origen toda la infelicidad suya y de La Habana; porque cuando asegurado de su salud volvi a la ciudad, olvid del todo lo Capitn General, y se revisti de slo lo Gobernador, llevado, segn se penetr, de lados e influencias. Levant con ardor causa judicial a oficiales reales por plazas supuestas, premios de cambios de monedas y otros cargos; y los suspendi de oficio, nombrando interinos a los capitanes don Luis de Inzaga y a don Manuel Marn. Arrostr al Tribunal Mayor de Cuentas y a la Real Compaa. Se empap en arreglar la Real Factora de Tabacos, para lo que traa especial encargo de S. M., y finalmente se dedic todo a los asuntos civiles. 55. Llegaron a La Habana el Teniente General Conde de Superunda, concluido el virreinato del Per, y don Diego Tabares, mayor general del ejrcito, que dejaba el gobierno de Cartagena. Nos apresaron los ingleses las fragatas Ttis Fnix Venganza la Marta y cuatro avisos o registros que venan de Espaa, y aun se ignoraba el rompimiento de guerra que anunciaban estas hostilidades. Form el Gobernador junta de ella; y acordando la natural defensa, despach algunas patentes de corso que resistieran la fuerza con la fuerza. Repetironse las noticias de unirse en Jamaica armamentos contra La Habana. Escribironla y la trajeron vocalmente prisioneros que pudieron profugar de aquella isla, y despus por contrabandistas. Spose el apresamiento de la fragata Ventura y su conduccin a Jamaica. Escribi desde Guarico Mr. Blencio, Comandante de la escuadra francesa, haber tomado los ingleses a Martinica. Mas cuando estas noticias desvelaban a todos los habitantes puestos en consternacin, no bastaron a despertarle, lleg el fatal da de 6 de junio de 62 en que se dej ver sobre La Habana la armada enemiga; y a tales causas se deben los efectos de la

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /167 /167 /167 /167 /167Octava infeliz poca En que La Habana, bloqueada del ingls por mar y tierra, fue capitulada a las armas de S. M. B., y restituida al feliz dominio de S. M. C.DESDE 1762 HASTA 1763Obispos: 1762 El mismo Dr. D. Pedro Agustn Morell de Santa Cruz1. Cuando la armada inglesa se dej ver de La Habana, custodiaba su puerto una escuadra al mando del Marqus del Real Transporte, con los navos el Tigre la Reina el Soberano el Infante el Neptuno y el Aquiln de 70 caones; el Asia la Amrica la Europa y el Conquistador de 64; y la fragata Marte con algunos barcos mercantiles. Estaban echados de nuevo al agua el San Jenaro y San Antonio de 64, pero sin habilitacin. La Reina se hallaba en carena; y haban salido a la sonda en busca de los azogues, el Vencedor de 70, y la Castilla de 60. 2. La plaza mont en sus fortalezas y murallas muchos caones de bronce, y ms de 200 de hierro de 42 libras, con 2 morteros de varios calibres. Tena como cinco mil fusiles, batera y plvora; tres batallones de infantera de los regimientos Fijo, Espaa y Aragn, no completos; un regimiento de dragones de don Carlos Caro; piquetes de artillera y municiones; las milicias del pas de a pie y caballera, a que uni las dems del campo y lugares internos, que se computaron comnmente ms de cinco mil hombres. 3. Celebraba la iglesia en el citado da 6 de junio la fiesta de la Santsima Trinidad, a que asistieron su Gobernador y Ayuntamiento; y al salir de ella recibi el primero noticia, por una posta del torren de Cojmar (una legua a barlovento) de que en su costa se hallaba una escuadra y convoy con disposicin de desembarcar. March a la Cabaa a reconocerla; y su teniente de rey don Dionisio Soler, dispuso que se tocase la llamada. Vuelto Prado, y hallando en su habitacin de la Fuerza casi todos los vecinos distinguidos, afirm que era una flotilla transeunte de que haba contado ms de 240 buques; pero que ya se haba retirado, haciendo l que lo verificasen los ocurrentes. En efecto, la escuadra se retir algo a causa de una turbonada que se levant de tierra; pero disipada sta, volvi sobre ella con sus lanchas en accin de desembarque, lo que suspendi el fuego de losGobres. Cap. Grales. de la Habana El M. de C. D. Juan de Prado 1762 El Conde de Albemarle 1763 El Almirante Jorge Pocock Gobs. de Santiago: 1762 El Brig.. D. Lorenzo Madariaga, Cmdte. del pueblo espaol

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 168\ 168\ 168\ 168\ 168\ fuertes de Cojmar y Bacuranao. A ste correspondi el rebato en la plaza, asistida de Soler. 4. Volvi Prado a la Cabaa, y desde ella inspeccion ms claramente la armada enemiga, que se compona, segn se supo, de 22 navos; uno de 90, otro de 80 y los dems de 70 hasta 50; otras tantas fragatas de guerra; dos bombardas y como doscientos transportes, conducentes de 18 regimientos, tres batallones de montaeses, un destacamento de artillera y multitud de negros para trabajos y fatigas; estimado su total en veinte mil hombres, con municiones y dems pertrechos de guerra y boca. 5. En la Cabaa haba principios de preparativos. Un corto terreno desmontado: dos casas de paja grandes para recoleccin de materiales y operarios y corta porcin de stos. Desde luego se conoci que el objeto enemigo era este puerto dominante, que trataba de ocupar desembarcando a su Este. Con este respecto se trat de fortificarlo, montando artillera de los navos, que a fuerza de brazos de marinera y negros comenzaron a subirse por su pendiente cuesta. Soler desde la ciudad uni las tropas y milicias, y destac las primeras a la Cabaa, Morro, Punta, Cojmar y Bacuranao, puestos ms amenazados. 6. En la noche y siguiente da se form en la Cabaa, debajo de una de las casas de paja, una explanada de madera, en que se fueron montando hasta siete caones de a 18 y 24. Batieron un navo y una fragata a los citados Cojmar y Bacuranao; y desalojados, comenz el desembarco enemigo bajo el fuego de los buques. Continu el 8; y march una columna de 4 000 hombres a posesionarse de la villa de Guanabacoa, menos de una legua al interior, quedando otros tantos en la playa. 7. Habanse apostado a la mediana de este camino algunas compaas de a caballo, milicianas y de infantera, las ms sin armas de fuego; y avistado el piquete explorador, le hicieron fuego. Retirse ste, y corriendo la palabra de que huan, dieron rienda a los caballos, con espadas y machetes en las manos, hasta llegar sobre la columna. Despleg sta; jug el can y fusilera con bastante equidad; y aturdidos del trueno, que no esperaban, huyeron, no de temor, sino de miseria, apartndose algunos heridos y quedando tal cual muerto. Entraron los ingleses en Guanabacoa, al mismo tiempo que salieron de ellas sus familias, dejndoles las casas abiertas, provedas de camas y dems menaje, que no pudieron sacar en la precipitacin. Hasta las ollas se hallaron puestas al fuego, por ser inmediato al medio da. As ocuparon los enemigos con esta parte oriental de La Habana, cuantos ganados, granos y dems mantenimientos gozaban los vecinos, para descansar y refrescar cmodamente su tropa, que siguieron desembarcando. 8. Este descuido caus otro error en La Habana; porque en la misma tarde del 8, se promulg orden por el gobierno para que al amanecer del 9 saliesen de la plaza todas las familias. Hallbanse sus padres y maridos

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /169 /169 /169 /169 /169 sobre las armas en diversos destinos, y los caminos inundados de aguas y lodos. Pero el terror que infundi esta orden en el sexo femenil sobre la conturbacin del sitio, obr que las mujeres, nios y ancianos los tomasen sin tino ni direccin, atollndose en ellos, y esparcindose por los campos al Sur y Oeste, de que enfermaron y murieron algunos. Notado el error, se remedi algo recogindolas a los pueblos inmediatos de Santiago, Bejucal, Guajay y Cano, a donde tambin se condujeron las religiosas de los tres monasterios. 9. Se temi en la junta de guerra que el enemigo forzase el puerto, y al mismo tiempo se consider necesaria la gente de la escuadra para la defensa de los castillos y plaza. Para impedir aquello y facilitar esto, se echaron a pique en el canal del puerto los dos navos Neptuno y Asia quedando seguros los dems buques y expedita su gente, que baj a tierra. Con ella cont la plaza 12 870 hombres, que componan 2 500 de tropa reglada, 70 artilleros, 1 000 soldados de marina; 300 dragones; 5 000 milicianos, inclusos 1 000 de caballo y 4 000 marineros, fuera de otras compaas de milicias que venan de los lugares. 10. En el propio da 9, viendo los enemigos cerrado el puerto, dispusieron cuatro bajeles de guerra que fondeasen en la boca del ro de la Chorrera, una legua al poniente. Batieron en l y al siguiente el castillo del mismo nombre al margen del ro, que se defendi por algunos milicianos, hasta que fue necesario abandonarlo, y desembarcaron tropas por l. Estas fueron aumentndose y extendindose; y apoderndose de una casera dominante, llamada de Arstegui, sent en ella el real el Conde de Albemarle, comandante general del ejrcito. 11. La misma noche del 9, hallndose como 800 hombres nuestros en la Cabaa al abrigo de la artillera expuesta, se levant una alarma falsa, que dej muertos siete de ellos de resultas de algn fuego de can y fusil; y en la misma resolvi la junta de guerra que se clavasen sus caones y retirase la gente. Hzose as, quedando slo en ella tres compaas ligeras de milicias, que se retirasen al ocuparla el enemigo, sirviendo esto de aviso. Poco tard, porque al tercero da lo anunci el fuego de los que llegaban y los que se retiraban. La demisin de este puesto dominante constern mucho a los vecinos, por conservarse entre ellos aquella sentencia del ingeniero Antonelli: “Ser dueo de la plaza el que lo fuere de la Cabaa”. Pero la junta de guerra hizo juicio que con slo el Castillo del Morro podra no daar la Cabaa; y bajo este concepto haba dispuesto su defensa y la de la plaza. 12. Hizo cargo del Morro al capitn de navo don Luis de Velasco, con nmero de marineros y piquetes de tropas y milicias; del Castillo de la Punta al de igual grado don Francisco Garganta; a don Pedro Castejn de la parte del centro, y a don Alejandro Arroyo, teniente coronel del regimiento, de la plaza de la Caleta. En el resto de las murallas se distribuye-

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 170\ 170\ 170\ 170\ 170\ ron igualmente oficiales, marinera y tropa con que cada uno trat de armar su puesto con la artillera de los navos, porque los ms estaban desprovedos. 13. Entonces se pusieron a hacer cureas, hallndose las existentes podridas. Formaron caballos de frisia y otros tiles necesarios a la guerra. Para habilitar los fusiles se buscaron armeros, siendo el nmero de aqullos menor que la mitad de la gente; estaban muchos intiles; las balas de desigual calibre y la plvora en huacales, como se trae del reino, sin cartucheras ni cartuchos. En conclusin, todo se hall falto y mal acondicionado, viniendo a prevenirse cuando era tiempo de estar prevenidos. As nada pudo obrarse a los principios, sirviendo el tiempo del sitio para hacer las prevenciones, que no aprovecharon ms que para entregarse al enemigo. 14. El 10 tent el enemigo cortar las comunicaciones de la plaza, extendindose sus tropas en las alturas de tres leguas, que hay de la Chorrera a Cojmar y forticndolas; mas a pocas horas deshizo el cordn por no poderlo sostener. El cuerpo de dragones y caballera del pas, que se haba apostado a una legua en Jess del Monte, se retir en observacin, y porque no quedase lo exterior sin gobierno y sus tropas sin comandante si se repeta el cordn, nombr el Consejo de guerra por comandante general de todo lo exterior, gobierno militar y poltico, al capitn de navo don Juan Ignacio Madariaga, quien pas a situarse en la loma de San Juan, ms de dos leguas de la ciudad. Desde all escribi por los puertos del Sur a Mjico, Espaa, Cartagena, Campeche y Caracas, dando noticia del estado de La Habana y pidiendo socorros. 15. El 29 de junio entr en el puerto don Jos Garca Caldern con una goleta de su propiedad, que vena de Panzacola. Como tuvo habilidad para pasarse por medio de la escuadra enemiga sin bandera, se le solicit para que volviese a salir a avisar la flota, que se esperaba de Veracruz. Hzolo al tercero da de noche, escapando con bastante peligro hasta la sonda. En ella haban estado los navos la Castilla y Vencedor (que se retiraron a Veracruz con noticia del peligro), en espera de la flota; y Caldern la esper, y efectivamente avis; volvindose a Veracruz el navo Tridente las fragatas Aguila y Flora y ocho embarcaciones particulares, con quienes fue Caldern. 16. Entre tanto las tropas enemigas de la Cabaa se acercaron a medio tiro de can del Morro; y en una ollada, que se titulaba el baluarte de Pia (por el que hubo antiguamente all, hacia el N. E. y parte exterior) comenzaron a formar trincheras. Desde el 12 comenzaron a batir el Morro con 15 a 20 caones y 7 a ocho morteros; quien correspondi a este fuego y su aumento por 48 das continuos con el ms activo, aunque poco eficaz por la ollada que haba aprovechado el enemigo. 17. Contra la ciudad destinaron bombardas, que desde la puntilla de San Lzaro le arrojaban bombas hacia el barrio de Monserrate; y no alcan-

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /171 /171 /171 /171 /171 zando el fuego de los fuertes a retirarlas, lo logr el baluarte del Angel, aunque de noche se aproximaban a la espa. Puso tambin el ingls un can de a 36 sobre la cueva de Taganana, o de San Lzaro, que disparaba a la boca del puerto, para impedir los socorros de la plaza al Morro. 18. Acercndose de S. Lzaro a la ciudad, puso el enemigo una batera de morteros y otra de caones, comprendindose ser su idea tomar el Morro y la Punta, y entrar por la parte de sta (que carece de foso) a la ciudad. Pero la noche del 20 de julio el regidor fiel ejecutor de ella don Luis de Aguiar, con ttulo de Coronel y un cuerpo de solo milicias blancas y de color, sorprendi dichas trincheras y clav seis caones, dejando muerto al comandante de ellas, y trayndose prisioneros al teniente y algunos granaderos de los que las sostenan. 19. Tambin del Morro se hicieron dos salidas a la Cabaa por la mayor parte con milicias del pas. En la primera, con algn destrozo de ingleses, se les clav la artillera de una trinchera; y en la segunda fueron tantos sus muertos, que pidieron tregua de dos horas para retirarlos. Mas al fin del continuo fuego por tantos das, se deshizo y arras del todo el parapeto y merlones del Morro, desmontando los caones; y aunque se suplan las faltas, siempre perda fuegos que el enemigo aumentaba. 20. El fuerte Velasco baj, falto de salud, a la plaza; y apenas se prepar con sangra y purga, cuando el Consejo de guerra lo invita a la atencin del Morro. Manifiesta su indefensin, si con salidas no se le auxilia contra el enemigo; pero empeado su honor, hizo su testamento y se despidi de los amigos para volver a su sepulcro, mostrando su valor igual nimo y preparacin de pecho a una que a otra fortuna. Ya supla el castillo los fuegos del can con la fusilera y granadas que arrojaba contra los enemigos. Pona colchones y otros equivalente parapetos, y era considerable la mortandad que le causaba el fuego enemigo, pues diariamente reciba gentes de la plaza, que volvan muy minoradas y heridas. Con todo, era tan vigilante la defensa, que para adelantar algo el enemigo necesit valerse de la escuadra. 21. Cuatro navos destinados a ello lo atacaron por la mar, y el del tercer comandante Harvey con el atrevimiento de anclar debajo de su artillera. No tena el fuerte por aquel frente ms que tres caones montados; pero los bati con tanta actividad y fruto, que fueron escarmentados los buques, y el de Harvey remolcado, llev su refresco de la Punta luego que lo descubri. Todo el fin era acercarse a minar el castillo a vista de su inexpugnabilidad; y aunque no se comprendi lo hubiesen logrado, lo manifest despus el efecto. 22. El 29 de julio amanecieron en la Cabaa 8 caones de batera, con nueve morteros de bombas y granadas reales, hacia la ciudad y puerta del Morro fronteriza a ella. Al siguiente da, estando comiendo el comandante y oficiales de dicho castillo, revent una mina puesta en el ngulo del Norte

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 172\ 172\ 172\ 172\ 172\ de su bastin, volando los centinelas y algunos soldados. Abri una corta brecha; y por ella subieron al instante los ingleses, que se cree dieron escalas por sus cercanas a los dems. Cuando animados por el Comandante y oficiales, acudieron los espaoles a su reparo, hallaron tan desigual nmero de enemigos a los nuestros que se estimaron aqullos por dos mil. Mas sin embargo de esta desigualdad hicieron prodigios, quedando ms muertos que prisioneros, y el castillo por el ingls. Velasco herido mortalmente, el marqus Gonzlez, su segundo, don Hermenegildo Hurtado, don Bernardo la Cuadra, don Andrs Fundora, oficiales de marina, y los capitanes del regimiento de Espaa, Miln y Crdova, quedaron muertos; y todos los dems heridos y prisioneros. 23. As fue tomado el Morro de La Habana a los cuarenta y ocho das de resistir cerca de dos mil bombas, e innumerables balas de cuatro bateras de caones y diez y seis morteros y de cuatro navos. No imitaron, sino excedieron sus defensores a los de Numancia; pues estos por acto de desesperacin se dieron intilmente a s propios la muerte, y aqullos, todo valor y coraje, murieron tilmente.325 Luego que la plaza comprendi esta novedad, acudi con socorro de tropas; mas era tarde, y las bateras de la Cabaa, puestas a este fin, lo impidieron haciendo fuego; pero al ver enarbolar la bandera de S. Jorge en dicho castillo, reson tal fuego contra l del de la Punta, puerta de este nombre y baluartes de la muralla, que desmont parte de sus bateras, y en pocas horas desfigur su cara, no querindole ver ingls con la que haba tenido espaol. 24. Aqu perdi aquella inscripcin con que desde su fbrica se le puso en una lpida, y deca: “Gobernando la Majestad del Seor Don Felipe Segundo, hicieron este castillo del Morro, el Maestre de Campo Texada y el Ingeniero Antonelli, siendo Alcaide Alonso Sanche de Toro.—Ao de 1.589.” A las seis de la tarde, puesta la bandera blanca fue a parlamentar el Sargento mayor de la plaza sobre muertos y heridos, trayendo entre otros al valeroso Velasco, que no quiso dar el ltimo aliento entre ingleses, y lo retuvo para exhalarlo luego que lleg entre sus espaoles. Fue sentida su muerte como de padre y defensor, pues se cont desde luego con que toda la defensa de la plaza haba sido la del Morro. 25. Siguieron la Punta, Puerta y baluartes haciendo fuego a desmontar la artillera del Morro hacia la plaza; y desde el da 1 de agosto comenz la Cabaa a menudear bombas contra la ciudad. Recibi el enemigo algunos socorros de tropas, y volvi a acordonar la plaza, fortificndose a dos millas de sus muros, con la mira de impedir los socorros, que hasta entonces no haban podido, aunque lo intentaron varias veces. Quisieron extenderse en 325.Dr. Jos Vicente de Rustant, en sus Dcadas de la Guerra de Alemania &c., en el t. 10, art. 7, trata de este sitio y rendicin, aunque con estilo breve.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /173 /173 /173 /173 /173 el campo e internarlo con sus tropas; pero afrontndoseles los dragones y lanceros del pas, con algunas compaas de a pie, que por falta de fusiles, slo servan con armas blancas, los obligaron a retirarse a sus puestos fortificados, dando fuego el enemigo a algunas caseras del campo. 26. En efecto, estas tropas externas lograron en los siguientes das con algunas escaramuzas mantener la comunicacin de la plaza, introducindole por varias partes de la baha ganados y vveres. Y se principi a trabajar en ellos sobre una loma llamada de Manuel Gonzlez o de Soto, con el fin de montarle artillera, porque domina los caminos, Arsenal y parte de la baha, pudiendo auxiliarse con buques a la orilla de su falda. Pero el 11 descubri la Cabaa sus bateras con 42 caones de 24 y 18, que amanecieron jugando contra el castillo y puerta de la Punta. Antes del medio da haban deshecho los fuegos y parapetos de aqul y destrozado sus explanadas, obrando poco menos en la puerta y barrio interior de ella, por ser menor la direccin a stos. Se entendi ser el objeto, demolido el castillo, hacerlo de la puerta, y asaltar por esta brecha la ciudad, a cuyo fin haba cargado la mayor parte de la tropa a las inmediaciones entre San Lzaro y la plaza, y que segn la actividad del fuego, podra hacerse aquella noche. 27. Por esta razn toc llamada la plaza, y con bandera blanca pidi capitulacin. Se admiti y firm en aquella tarde, quedando por ella libre la religin y bienes de vecinos, con cuatro aos de espera para salir de la tierra; que la tropa lo hiciese con sus honores y sera conducida a Espaa; libres los caudales del Conde de Superunda y de Tabares; y del enemigo la tierra, escuadra y caudales del Rey, ¡oh dolor! 28. El 12 de agosto de 1762 se entreg la plaza, armas, etc.; entrando en ella la tropa que estaba fuera y partiendo los corazones el ver enarboladas por todas partes las banderas britnicas. Comenz a entrar la escuadra y convoy, sin que lo impidiesen los buques echados a pique, y salieron despavoridas y desarmada las gentes del campo y lugares, que haban venido armadas a su defensa, siguindolas muchas de la ciudad que no quisieron quedarse en ella. Varias familias permanecieron en los campos; y algunas que no tenan proporcin de continuar en ellos, fueron entrando en la plaza, mas con la desconfianza del que cree pisar en falso y cerrando las puertas de sus casas. 29. El 15 llegaron las primeras noticias a Santa Clara, villa rayana al centro de la Isla, ochenta leguas de La Habana. Consternaron su Ayuntamiento; y hallndose en l el alcalde de primer voto don Manuel Lpez Silvero, natural y vecino de ella, que era su actual sargento mayor de milicias, acord la villa que ste tomase a su cargo ponerla en la defensa posible. Siguieron en procesin las gentes, en mucha parte enfermas de los trabajos y camino; y Lpez dispuso hospedaje para los sanos y hospitales para los enfermos; habiendo recogido un nmero como de mil quinientos hombres de todos colores y clases.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 174\ 174\ 174\ 174\ 174\ 30. Convirti los hospedajes en cuarteles. Dividi los colores y clases, y form las compaas de cada una que proporcionaron sus nmeros. Dificultbase armarlos, por haber venido y entregdose todas las armas en La Habana. Pudironse juntar pocos fusiles que escaparon algunos de los que siguieron el sitio de La Habana con la caballera de Jess del Monte, y fue necesario buscar como piedras preciosas las ms desusadas y tratar de componerlas. Habilit Lpez las herreras, y comenz a hacer armas blancas, lanas y chuzos. 31. Al comandante del castillo de Matanzas, don Felipe Sols, se avis por los generales quedar excluido de la capitulacin y deber mantener dicho castillo. Llam tropa de la ciudad, que le contest estar inclusa en la capitulacin y no poder tomar las armas. Con este motivo se vali de la tierra adentro, que se retiraba; pero a pocos das, faltas de socorros, se despidieron, dejando el castillo sin defensa. El Castellano dio fuego a dos minas, que lo daaron, y clavando los caones, se retir. Muri en la isla de Santo Domingo pasando a descargarse en la Corte. Prado, con los otros generales y dems tropa de La Habana, se embarc para aqulla. 32. Casi los mismos principios tuvo el castillo de Jagua, mandado por don Juan del Castillo. Prevnosele por el gobierno quedar excludo de la capitulacin y deberlo defender; pero no los medios para ello. Acudi a don Manuel Lpez, con quien recprocamente se socorri, facilitando ste cerca de dos mil pesos, y recibiendo de aqul como quinientos fusiles, con que comenz a armar su gente. Con estas armas y otras que pudo recoger, mantuvo Lpez su milicia, y destin ms de quinientos hombres a la raya de la jurisdiccin de Villa Clara, Trinidad y el Cayo con La Habana, as para que no permitiesen el trato de los espaoles con los ingleses, dominantes en sta, como para que estuviesen a la mira de los movimientos del ingls y avisaran oportunamente. Con ellos recibi auxilio el castillo de Jagua y dems pueblos, por el que le daban los que se mantenan en la raya de su territorio. 33. El Marqus de Casa Cagigal, electo Gobernador de Cuba, a tiempo que serva de castellano de San Juan de Ula en el puerto de Veracruz, navegaba para ella, y fue tomado por el ingls, existiendo prisionero en La Habana. As continuaba en este gobierno el brigadier don Lorenzo Madariaga, en quien se refundi por cartas de Prado la comandancia de todo lo espaol de la Isla; pero el Conde de Albemarle, jactndose de haber capitulado todo el gobierno de La Habana, despach cartas con correos, para que los tenientes de oficiales reales de los cuatro lugares, Trinidad, Villa Clara, Cayo y Sancti Spritus y los del Puerto del Prncipe, viniesen a dar cuenta con caudales. Cay este correo y cartas en manos de los piquetes de don Manuel Lpez, quien los remiti al Gobernador de Cuba, exhortando por otra a los lugares de la Isla a su negativa, y aun amenazndolos si intentaban obedecer.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /175 /175 /175 /175 /175 34. Vino de Veracruz mandando un barco pequeo don Juan de Mendoza, que haba ido con pliegos y traa fusiles para La Habana. Reconoci la bandera inglesa en el Morro, y logr escaparse de ella y de un barco que lo persegua, entrndose de noche en Jaruco. All desembarc como ochocientos fusiles; y ocultos al auxilio de vecinos fieles, se animaron a conducirlos, amparados del capelln de marina don Juan de Villas y otros, a la villa de Santa Clara. Tuvo noticia de ello Lpez, y dio los necesarios a que se condujesen hasta su casa, con que arm casi la mitad de su gente. Hizo ste retirar de la hacienda y sabanas nombradas las Nuevas, porcin de yuntas de bueyes del Rey, y tambin defendi con piequetes partidas de maderas de S. M. que se hallaban en los ros de Sagua y quisieron tomar los ingleses; haciendo otros equivalentes servicios. 35. Fue Lpez el pacificador de lo colindante de la Isla y principal defensor de lo espaol. Habame llamado, rendida La Habana; y puesto yo con mi familia en la hacienda Alvarez para llevar el orden de su gobierno, los de la villa del Cayo le hicieron oficio por un regidor de ella, para que me facilitase con el fin de deponer a su teniente a guerra don Mateo Ortiz, por inepto a su defensa. Encargme el servicio del Rey; pas a ella; hice amigos a los rivales, puse la villa en defensa, y a cada uno en sus facultades, que era lo que pretendan. Facilit cincuenta fusiles y dos mil pesos de Villa Clara para el Cayo, y traje seis pedreros de sta a aqulla, que se acurearon volantes para cualquier empeo del enemigo, quedando todos contentos y pacficos. Por ms que Trinidad haba bastardeado deponiendo tumultuosamente y sin causa al teniente de gobernador don Antonio de la Torre, despus de rechazar porcin de barcos enemigos de su costa, y hacindolo retirar a Sancti Spritus. 36. En efecto, Mendoza y Villas, al ver el estado de Villa Clara, a donde ocurrieron con los fusiles, propusieron a don Manuel Lpez la restauracin de La Habana. Se trat el asunto con la debida reflexin, y pareciendo oportuno por el estado de cosas, escribi Lpez al coronel y regidor don Luis Aguiar y al intendente de marina don Lorenzo Montalvo, habiendo concertado primero con aquellos dos el modo de introducirse en La Habana con ms de dos mil hombres que tena a sus rdenes. Despach al mismo tiempo a don Manuel de Ozs y al subteniente Ignacio Balboa par que reconociesen la situacin anglicana en la plaza, y con sigilo previniesen lo conveniente. Embarc caudales pertenecientes al Rey, y vendi algunas fincas propias, con cuyo importe mova estos pasos. 37. Los encargados se pusieron en La Habana; trataron con Aguiar y Montalvo e inspeccionaron el estado del ingls. Hallronle muy falto de tropas, porque enfermando al rigor del verano, las haban remitido a las costas del Norte. La escuadra casi inservible, a causa de que el Conde de Albemarle con los navos buenos se haba retirado a Londres, dejando a Pocock en el gobierno. El Morro, la Cabaa y dems fortalezas, asistidas

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 176\ 176\ 176\ 176\ 176\ de multitud de operarios nuestros que las reparaban, y aunque con alguna guardia inglesa, de poco respeto y fuerza. 38. Haba el Gobernador ingls sacado un donativo de ms de 150 mil pesos a los espaoles; y porque el obispo Dr. don Pedro Morell de Santa Cruz se resisti a dar la razn de los clrigos para exigirles, lo haban embarcado de mano armada para la Florida; con otras hostilidades menores que tenan al vecindario en una vida de afligidos, que goza veces de muerte. As fue fcil acumular operarios que estuviesen dispuestos a la restauracin de la plaza. Aguiar concili diversos; pero entre ellos uno a quien confi la toma y seguridad de la puerta de tierra, quiso que su esposa saliese al campo para la seguridad de su vida. Resistise sta, y se convirti el pasaje en celos; de suerte que ste para aquietarla y conseguir el fin, le hubo de manifestar lo que se intentaba. Ella pidi licencia para confesarse antes; y obtenida, lo hizo con sacerdote a quien instruy de la causa, y dio licencia para que la pudiese comunicar. 39. Este eclesistico ocurri a Aguiar, persuadindole que haca mal en proyectar la restauracin de la plaza sin real orden, y que expona su vida y la de los que le siguiesen a las resultas; y aunque no le persuadieron tanto estas razones como la de hacerse pblico un asunto que su todo consista en la reserva, le neg la intencin, y la defiri hasta captar la venia del Gobernador de Cuba, jefe principal de la Isla. As se malogr una accin digna de la memoria pstuma; pero era necesario que este individuo hubiese sido Jpiter que dejase enojar a su Juno por guardarle el secreto socorro de los troyanos, y no Sansn, que sujet sus victorias al que comunic a Dlila, ni Enrique Catorceno de Suecia, quien puso en manos de su dama y hermana el que casi le import la corona. 40. En efecto, por esta causa Aguiar y Montalvo escribieron al Gobernador de Cuba lo que se preparaba pidindole su asistencia o viniese al hecho. Lpez sinti mucho esta resolucin por lo que peligraba en la tardanza; pero no estando en su mano el remediarla, hizo junta de todos los oficiales de su pueblo; y con su resolucin dirigi una carta instructiva al mismo Gobernador, firmada de todos. Aunque sta march activamente, promediaron varios lances, que pudieron haber hecho catstrofe la intencin. Porque el Gobernador con la noticia de la rendicin de La Habana y tumultuosa deposicin del teniente don Antonio Mara de la Torre, nombr por teniente de Gobernador en Trinidad y pueblos anexos al teniente don Jos de los Reyes; a guerra, de Villa Clara, al teniente don Francisco Escanes, y de Sancti Spritus al teniente don Guillermo del Castillo, quedando Torre en el Cayo. Luego que lleg esta noticia, se incomod don Manuel Lpez, quien comenz a tener disgustos con Reyes, y ste a disponer de la tropa que aqul haba retenido. Lleg a tal trmino, que aqul march con casi toda ella en nimo de tomar a Matanzas, y hacerse all fuerte hasta recibir las rdenes del Gobernador de Cuba.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /177 /177 /177 /177 /177 41. Mas yo, que me haba retirado a la hacienda Alvarez entre tanto vena la resolucin de Cuba, hallndome en ella con Lpez y su tropa que llegaba, no pude menos que extraar esta resolucin, tan adversa a los mismos fines propuestos y a los espaoles de La Habana, que sentiran los efectos de su enojo. Hicironle fuerza; pero lidiaba entre Escila y Caribdis con la oposicin del teniente Reyes, y apenas pude conseguir su suspensin, mientras se imaginaba la salida a aquel movimiento. Quiso el Altsimo que al siguiente da llegase la respuesta del Gobernador de Cuba, en que dndole las gracias del intento de restaurar La Habana, le prevena que mantuviese la gente unida mientras don Jos Antonio de Silva y el coronel don Francisco Gutirrez, a quienes haba electo para ello, la reuna con la que se les encargaba y cumplan sus rdenes, dirigidas a venir en persona a Matanzas en los pocos navos de guerra que estaban en Cuba al mando del comandante don Juan Benito Crasum, y tomndola, unirse all con su tropa y marchar contra La Habana. 42. Me abri esta aprobacin la puerta para hacer que Lpez escribiese a Reyes, dando causa a su salida con alguna gente, en la noticia de marchar cierto piquete ingls para aquellos parajes, y que en efecto, se supo haber arribado a Jagua, siendo desertor. Se restituy a su casa, dejando la tropa en la raya reforzada, y esper las resultas que le ofrecan. Pero cuando esto se activaba con medios y esfuerzos tiles, lleg al Gobernador de Cuba la noticia de estar firmados los preliminares de la paz, con que no slo le fue preciso suspender aquellas disposiciones, sino tambin dar a Lpez la de que l mismo pasase a La Habana a entregar a sus dueos los negros alistados en Villa Clara. As qued convertida en humo toda la gloria de la Isla en la restauracin de La Habana, aunque siempre gloriosa la intencin de sus amados hijos. 43. Lpez vino con cerca de 500 negros; y aunque avis su marcha y fin al general ingls, se precavi hasta hacer entrar los negros en el foso de las puertas de tierra. All les reconocieron si traan armas; y careciendo de ellas, los pasaron con gran guardia a igual foso del Castillo de la Fuerza, desde el cual fueron entregndolos a sus dueos. Finalmente a Lpez se aprobaron sus mritos, gastos y servicios por real cdula de 7 de julio de 1776. 44. A poco tiempo tuvo el Gobernador de Cuba real orden para venir a recibir La Habana, si el Excmo. Sr. Conde de Ricla, grande de Espaa y primer nombrado para ello, no hubiese llegado; con cuyo destino sali de aquel puerto con los navos de guerra y mercantes necesarios que haba all; pero S. Exca. adelant los pasos y entr en la plaza el da... de mayo de 1763, llegando despus con sus bajeles y tropas el de Cuba. Mantvose Su Excelencia extramuros y su tropa a bordo, mientras el ingls dispuso desalojar la plaza; y el da 7 de junio326 la entreg, volvindose a enarbolar en sus castillos aquella bandera espaola, que tanto alegra los corazones 326.6 de julio. (Nota del Sr. Carlos M. Trelles, Acadmico de nmero.)

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 178\ 178\ 178\ 178\ 178\ de sus vasallos. ¡Cuntos versos y cuntas fiestas se siguieron con la gustosa y suave restitucin son indecibles! En el cuerpo de la otra expondr algunas, que sobra para compendio; y es justo pasar a lapoca novena En que restituida La Habana a S. M. C. con la provincia de Nueva-Orleans, y dado a S. M. B. la Florida, Panzacola y Apalache, se crea en ella Intendencia General de ejrcito y Real Hacienda, y se aumentan sus castillos, tropa, marina, derechos reales y otros asuntos.DESDE 1763 HASTA 1768Capitanes Generales : 1763. El Excmo. Sr. Conde de Ricla. 1765. El Mariscal de Campo don Diego Manrique. 1766. El Mariscal de Campo Frey don Antonio Bucarely. 1771. El Mariscal de Campo Marqus de la Torre. 1777. El Mariscal de Campo don Diego Jos Navarro. 1785. El Excmo. Sr. don Bernardo Glvez. Gobernadores de Cuba : 1763. Brigr. Marqus de Casa Cagigal. 1771. Brigr. don Juan Antonio Ayans de Ureta. 1776. Brigr. don Jos Tentor. 1781. Cnel. don Nicols de Arredondo. 1788. Cnel. don Juan Bta. Vaillant (Actual). Obispos : 1763. Ilmo. Sr. don Pedro Agustn Morell de Santa Cruz. 1770. Ilmo. Sr. Dr. don Santiago de Echavarra. 1789. Ilmo. Sr. Dr. don Felipe Tres Palacios (Actual). Intendentes de ejrcito : 1764. don Miguel de Altarriba. 1773. don Nicols Rapun.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /179 /179 /179 /179 /179 1776. don Juan Ignacio de Urriza. 1778. Dr. don Domingo Hernani, (Actual). Comandantes de Marina : 1763. Dr. Juan Antonio de la Colina. 1771. El Jefe de Escuadra don Juan Bautista Bonet. 1781. Teniente General don Jos Solano. 17... Jefe de Escuadra don Francisco de Borja. 17... Jefe de Escuadra don Francisco Javier Morales. 1788. Jefe de Escuadra don Juan Araoz. 1. El da 7 de junio de 1763 se cumpli el feliz plazo en que la nacin britnica dominante de La Habana se embarcase, y entregase esta plaza al Excmo. Sr. don Ambrosio Fnes de Villalpando, Conde de Ricla, Grande de Espaa, etc., y encargado con real comisin del gobierno de la Isla, por ttulo de 25 de marzo de 1763. Sali la escuadra con los ingleses. Su Exca. fue recibido por el cabildo de La Habana, a quien enter (repartiendo impresos a los dems vecinos) del captulo de orden de 16 de abril de este ao, en que el Excmo. Sr. Bailo Frey don Julin de Arriaga, Ministro de Indias, le dice: “Cuando V. E. sea recibido en el cabildo de la ciudad de la Habana para el Gobierno de ella, deber V. E. manifestar la gratitud que ha merecido S. M. la fidelidad y celo que ha hecho notorio todo su vecindario y dems vasallos de aquella isla en el padecido asedio, y an despues.” Habilit al Marqus de Casa Cagigal para que pasase a posesionarse de su gobierno, y cumpliment al brigadier don Juan Ignacio Madariaga, quien se restituy despus a los reinos de Castilla. 2. Desde luego comenz S. E. a tomar conocimientos, y dar providencias sobre los asuntos pblicos que las exigan; pero como los ms se haban de consultar a la Corte, precisando antes el despacho de los que estaban previstos y recibidos, no tuvieron tan pronto efecto como deseaba. Hizo que los Ministros del Tribunal de Cuentas le diesen individual razn de los ramos y derechos reales establecidos hasta entonces. Puso en posesin de la tenencia de rey al brigadier don Pascual Cisneros, del reglamento e inspeccin de tropas y milicias con visita de la Isla, al inspector don Alejandro O-Reilly, y de la auditora de guerra al Ldo. don Salvador Mas y Llpiz, a quien se le haba conferido por despacho de 13 de abril de 1763; todos venidos con S. E. Dispuso tambin la entrega de Florida por su gobernador interino el coronel don Melchor Feli, y de Panzacola y Apalache por sus respectivos jefes a la Md. B., a quien las cedi S. M. C., restituyndose sus vecinos a la ciudad de La Habana con el Ilmo. Obispo, que como se ha dicho, estaba en ella. Tom posesin de la Luisiana don Antonio de Ulloa

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 180\ 180\ 180\ 180\ 180\ para gobernarla por Espaa, a quien la cedi la Francia. As llev un movimiento extraordinario la Isla en sus conocimientos, mientras se dedic a despachar lo corriente. 3. De lo primero que ocurri fue la gracia que hizo el Rey a don Gonzalo Recio de Oquendo, alfrez mayor de La Habana, de Marqus de la Real Proclamacin y Vizconde de Casa de Oss, por cdula de 13 de diciembre de 1763, con motivo de haber jurado a los Sres. don Fernando VI y don Carlos III, actual, y su padre Don Martn al Sr. Don Luis I. Muri Oquendo; y por no tener hijos, lo dej a su muerte a don Francisco Franchis de Alfaro, y ste a su hijo don...327 en quien para, aunque en pleito con don Manuel de Morales. 4. En representacin de 14 de diciembre de 63 particip el Conde de Ricla los medios que proponan los habaneros a la seguridad de su conservacin, a fin de mantener la tropa, cuerpo poltico y dems cargas precisas a la defensa de esta Isla. S. M. tuvo a bien aprobarlos por cdula de 15 de abril de 1764, y mandar se continuasen de cuenta de Real Hacienda las muchas fortificaciones que deban construirse para su defensa; que para lo dems slo eligi de los catorce medios, por ahora, la alcabala, reducida a un cuatro por ciento; el tres por ciento de las rentas lquidas, y el arbitrio de dos pesos de barril de aguardiente de caa y un real de plata en el de zambumbia; y que diese las gracias a los vecinos por lo dems. 5. Para el establecimiento de la alcabala se public bando a 25 de septiembre del mismo ao de 64. Consta ste de 72 artculos, en que se ponen por menor las ventas que conforme a la real instruccin de 23 de marzo de 64, adeudan el 4 por ciento de la alcabala y el manejo que se haba de observar en su cobro y pago. Exceptanse las menudencia diarias, pesas del abasto, y algunas otras cosas que por entonces sera duro la sufriesen, y se redujo a ejecucin en lo que ordena. Por orden de 23 de junio de este mismo ao se declar que conforme al artculo 20 de dicha real instruccin, slo deba pagar el azcar una alcabala, atendiendo S. M. a favorecer este fruto de principal ramo libre de la Isla. 6. Por otro bando de 11 de octubre del mismo, promulg las reglas con que se haba de cobrar el tres por ciento sobre fincas, casas, haciendas, censos, etc., con arreglo a la real instruccin de 15 de abril del mismo. Comenzse a tomar razn de las fincas que lo haban de pagar y a costear los ministros que corriesen con l, y se reconoci su dificultad, de que se dio cuenta a S. M. Por otra real instruccin de 23 de marzo de 1764 se estableci el real derecho sobre el aguardiente de caa. Se permiti a los ingenios los alambiques que necesiten, y que cada barril de aguardiente pagase dos pesos y un real los convertidos en zambumbia; que se iguale o ajuste a pagar los derechos cada amo de ingenio en tres plazos por abril, 327.Est en blanco en el original.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /181 /181 /181 /181 /181 agosto y diciembre; que no convenidos, se aforen; y todo lo que fuere fraudulento se d por decomiso a beneficio del fondo; que lo paguen aunque sean eclesisticos, por seguir la cosa permitida con l; y que el producto entre en los administradores, y den cuenta al Tribunal como de lo dems. 7. La real orden de 31 de marzo de 764 declar que los efectos comprados a ingleses que quedaban en esta Isla despus de su restitucin, pagasen por real equidad, un cuatro y un diez por ciento de reales derechos, y se pudiesen consumir en ella, mas no sacarlos, y lo mismo los de Matanzas y dems pueblos. Y el 19 del mismo mes y ao, mand poner por el Gobernador, oficiales de conducta, con el sueldo de 35 pesos, en calidad de comandantes interinos en los castillos de La Habana; los que sin embargo de la aprobacin, le queda la facultad de removerlos en guerra y poner otros. 8. Haba servido en el arreglo y formacin de los citados derechos el Dr. don Francisco Gamarra, primer Fiscal de Real Hacienda, con aquel extraordinario trabajo que traen las cosas nuevas. Muri este ao; y nombr el Conde de Ricla por Fiscal al Dr. don Gabriel de Santa Cruz; el que no se confirm. Habindolo electo alcalde ordinario de esta ciudad en el ao de 1767, dio cuenta el Intendente por la falta que haba en su ministerio; y en cdula de 11 de julio del mismo, se declar que no poda ser electo por incompatibilidad con la fiscala, y deba renunciar, como lo hizo. 9. Embarazado el Conde de Ricla con el gobierno, cobro y cuidado de real hacienda, troc la necesidad a la corte; y S. M. tuvo a bien crear una Intendencia en la Isla que corriese con slo los ramos de hacienda. Eligi para jefe de ella al comisario ordenador don Miguel de Altarriba; y con fecha de 21 de octubre de 1764 le hizo la instruccin para la creacin de Intendencia en esta Isla. Consta de 60 artculos relativos al Intendente; de 18 al Administrador General de rentas; 19 al Contador General; y 20 al Tesorero de Ejrcito. A cada uno arregla su manejo; mas slo permite este compendio advertirlo por mayor. 10. A la Intendencia concede jurisdiccin privativa sobre todos los ramos y rentas de real hacienda; se los numera y manda arreglar, dejando a cada ramo slo los ministros necesarios, que se enteren las cajas por sus ramos, tomndose las cuentas atrasadas para verificar sus descubiertos; que los arriende o administre segn parezca ms til, a excepcin de los derechos de aduana y ramos de ellas, que quiere S. M. corran siempre de cuenta de su real hacienda; que haga reglamentos para la buena administracin y resguardo de cada uno, con ministros que los sirvan, y sealen sus sueldos en calidad de ser aprobados; nombre Administrador general, Contador y Tesorero; siga los nuevos medios, cuidando el estado de las cobranzas; los descubiertos en que se hallen; si se administran debidamente; calidad de sus dependientes para su desempeo; si hay algunos que no sean precisos, o derechos usurpados a la real hacienda, y si los arrendatarios cumplen con sus obligaciones; que haga juntas semanales

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 182\ 182\ 182\ 182\ 182\ de hacienda con contador, tesorero y administrador, en que se trate del estado y cobro de ella, tomando por stas sus providencias; arcas mensuales, y tomar cuenta a los administradores; para lo que el General lleve a las juntas semanales las relaciones de los derechos. 11. Que ejerza jurisdiccin contenciosa en todos los ramos de hacienda y en lo que tenga inters, asesorndose para ello con letrado de la mejor opinin. Guarde en las causas de fraudes la instruccin de 22 de julio de 1761. Sea presidente del Tribunal de Cuentas, en el cual se despachen las apelaciones con su asistencia, la de los contadores, y como asesores el Auditor del Gobierno, el Asesor del Intendente y otro que nombre el Gobernador, cuyas sentencias causen ejecutoria. Que sus dependientes gocen fuero en sus oficios, necesitando impartir su auxilio en las causas que no provengan de ellos, y sean libres de cargas concejiles. Y que la Factora de tabacos quede a la jurisdiccin del Gobernador. Que subdelegue su jurisdiccin en los lugares de la Isla por su distancia; guarde armona con el Gobernador como principal jefe de ella y su comandante general, pidindole todos los auxilios que necesite. Pague los gastos extraordinarios que mandare, representndole por dos veces, si hubiere razn para ello, y hacindolo a la tercera, de cuenta. 12. Que corra con lo perteneciente a guerra, consistente en la paga de tropa y su manutencin, haciendo las pagas cada quince das o por mes, segn sea necesario, formando el Contador los ajustes. Que slo en caso preciso se libre a la tropa sobre rentas con precauciones, y llevando la de que en caso de no ser bastantes, se socorra a todos con igualdad. Que asegure la provisin de vveres por asientos y remates, y puestos en el almacn, no se saquen de l sin su orden (sobre que le da las correspondientes) y en caso de no facilitarse asentistas, se provean por real hacienda, nombrando ministros hbiles y fieles para ello. Establezca los almacenes y repuestos que convengan para que en la distribucin no haya malversacin, admitiendo para ello a los pueblos, sin permitir se les causen vejaciones, y que lo mismo observe con la caballera, celando que ningn cuerpo tome ms raciones que las que le corresponden, y con las dems rdenes competentes a esta economa, para la cual le encarga el cuidado y celo en las visitas. 13. Pone a sus rdenes a los comisarios ordenadores y ordinarios de guerra, contadores, dependientes de provisin y hospitales, y que les d sus reglas; a los contralores, mayordomos, guarda-almacenes y comisarios, con los dems dependientes de artillera. A su cargo el apronto de todas las provisiones de artillera y dems pertrechos, segn los avisos del Gobernador. El cuidado y provisin de hospitales para que nada falte a los enfermos; el de los gastos de fortificaciones, de que le dar el ingeniero razn circunstanciada, y dems menores. Aunque no se ha de mezclar en lo tocante a las obras de fortificaciones que han de hacerse, le sera priva-

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /183 /183 /183 /183 /183 tiva su provisin y ajustes que se hagan para ellas, rematando o destajando la provisin de materiales, con acuerdo del ingeniero de la obra para las provisiones indispensables, que har pagar. Y finalmente que forme, con acuerdos del Contador y Tesorero, relacin de los oficiales precisos para estos ministerios, con los sueldos respectivos, que en la contadura no han de exceder de seis ni en la tesorera de cuatro, y los remita para que recaiga la real aprobacin. 14. Los dems artculos, pertenecientes al Administrador y Tesorero, coinciden a lo propio y omitimos recopilar, porque sera dar otro cuerpo a esta obra. Con esto fue recibido el Intendente en el siguiente ao de 65, y puesto en posesin de su empleo. Restituy a los suyos al contador general don Juan de la Barrera y tesorero D. Diego Pealver, y puso en la administracin a don Jos Antonio Armona, procurando arreglar los ramos segn se le previene. 15. Queda dicho que en ao de 1754, creado oficio vendible y renunciable el de Administrador de correos, lo remat don Jos de la Luz, y que movido pleito en la Corte, qued slo de regidor, y este oficio por S. M. interino. Con esta mira trabaj don Pedro Rodrguez de Campomanes, Fiscal del Consejo, un libro Itinerario Real de postas de dentro y fuera del reino, que en corto volumen recomienda gravemente la utilidad real y pblica de su metdico uso. Resume las rdenes, leyes, privilegios concedidos a su manejo por los anteriores reyes, y cuanto ms conduce a la materia. Estableci S. M. una Junta de ministros que examinase la justificacin de sus medios y lo que importaban al real servicio, pronta expedicin, cumplimiento de justicia y giro importante del comercio. Se conform con el parecer favorable de la Junta; y por real decreto de 6 de agosto de 1764, dispuso que salga mensualmente un paquebot de la Corua para La Habana con toda la correspondencia de Indias, y regrese desde sta con la misma, bajo el mando del Marqus Grinaldi, del Consejo de Estado y primer secretario, con las mismas facultades que goza en Espaa; y que de cuenta de la real hacienda se pusiesen en Indias, ordenando su establecimiento en la misma forma, con calidad que los empleados gocen iguales excepciones que los de Espaa, segn las ordenanzas aprobadas por S. M. para el gobierno de esta renta. 16. A este fin se expidi la real cdula de 26 de agosto de 64, que previene el cumplimiento, con arreglo a las instrucciones que diese el citado Marqus, a quien para ello declar S. M. por Superintendente general de correos y postas de Indias, con privativa omnmoda jurisdiccin. Este form un reglamento provisional, con fecha de 24 de agosto de dicho ao, en que se seala la navegacin que ha de hacer el correo mensual, tocando de venida en Puerto Rico y Santo Domingo, y llegando a La Habana, de donde lleven balandras a Veracruz, Campeche, Cartagena y Porto Belo; que cesara Luz en la administracin de correo terrestre de Cuba, quedando ste, con el de Mjico,

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 184\ 184\ 184\ 184\ 184\ incorporado a la corona, a reserva de su compensacin; que los destinados a l gozasen fuero activo y pasivo en todo lo que mira la misma dependencia, y en lo correspondiente a sus personas los administradores, interventores y oficiales, de estafeta; que los juzgados de marina e Indias no tuviesen conocimiento de estas embarcaciones ni su tripulacin; que todos paguen el porte de pliegos, sin exceptuar virreyes, auditores, ni ms que el Presidente del Consejo de Indias, sus oficiales y secretarios, aunque lleven los pliegos el sello real, con otras reglas para el gobierno de ste en 22 artculos. Se expidi tambin una instruccin en 21 artculos para el Administrador de la Corua, y otra de 26 para los patrones y pilotos de los correos. 17. Nombr para La Habana por administrador a don Jos Antonio Armona, con ttulo de 16 de octubre de 64. Este, ya en ella, pidi que Luz cesase y entregase todo lo correspondiente a correos; hizlo as, pidiendo el oficio de regidor con facultad de nombrar teniente. El Conde de Ricla public bando en 21 de febrero de 1765 declarando la creacin de correos y giro de sus cartas. Finalmente, se concluy por transaccin el pleito con el Conde de Castillejo y del puerto, firmada en 21 de septiembre de 1768, para cuyo cumplimiento se expidi la real cdula de 13 de octubre del mismo ao. Otras muchas reglas, rdenes e instrucciones se han expedido sobre este particular, como la de 17 de septiembre de 1764, constante de 26 artculos, en que se declara lo que deben observar los patrones, pilotos de los paquebotes destinados al correo mensual entre Espaa y las Indias Occidentales; pero se hara molesto el traerlas en este compendio y se reservan a la obra. 18. Ricla hizo en La Habana los castillos de San Carlos de la Cabaa, obra grande de muchos fuegos y defensa; el de Atars, al fin de la baha para resguardo de la entrada y camino de tierra, chico, aunque de mucha defensa; ponindosele este nombre en obsequio de la Condesa de Atars, su madre. Repar el de la Punta y reedific el del Morro, aumentndole un baluarte, y quitando aquella cortadura por donde los ingleses asaltaron el foso. El de la Fuerza, primitivo de Indias, residencia de los gobernadores, con privilegios de ser sus castellanos, como queda dicho, se ocup de piezas de vivienda para tropa; habindole derribado algunas de las que habitaban los gobernadores; y finalmente se deline y aprob la fbrica del Castillo del Prncipe, al poniente de La Habana, sobre la loma de Arstegui, que aun se hace para defensa de aquel puesto y del ro de la Chorrera, nica agua abundante y buena, de que se aprovecharon los ingleses. 19. El Conde de Ricla manifest hacer cumplimiento de su comisin; y a su consecuencia se nombr por Gobernador de La Habana al mariscal de campo don Diego Manrique. Lleg el 25 de junio de 65, y se recibi al siguiente. Comenz a recibir sus parabienes, y an no concluidos, adoleci del vmito negro, de que muri el 3 de julio. Recay el gobierno en el teniente de Rey don Pascual Jimnez de Cisneros, que fue recibido a l.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /185 /185 /185 /185 /185 20. Por real ttulo, dado en San Ildefonso a 3 de octubre de 1765, se dign S. M. conceder a don Agustn de Crdenas para s, sus hijos, herederos y sucesores, el ttulo de Marqus de Crdenas de Monte-Hermoso, por haber concurrido para la defensa de La Habana en la invasin anglicana el ao de 1762, con vveres y esclavos, hospedando en sus haciendas de campo distintas comunidades religiosas, cuidando de su conduccin a tierra-adentro, y facilitando de su cuenta todo lo necesario a la subsistencia y comodidad de ellas, con el ttulo suprimido de Vizconde de Valle de San Jos. Se recibi a l, y por su muerte su hijo mayor don Gabriel Ma. de Crdenas Santa Cruz, en 13 de marzo de 1773, que an lo goza. 21. Lleg el feliz da en que Cuba haba de obrar como libre, y no como cautiva, sujeta a una obligacin con nombre de Compaa. El Rey le concedi por cdula de 8 de noviembre de 65, el comercio libre y sin aquella subordinacin que capta los intereses. Este comercio se ampli a las dems islas de barlovento, con arreglo a 15 artculos que trae la misma real cdula; libre del derecho de palmeo, extranjeras, visitas y reconocimiento de carenas, habilitaciones y licencias, sin necesidad de ocurrir a la Corte por stas, sino slo de pedirlas en la aduana de donde saliese, y bajo de otras calidades. Psose en ejecucin, y su giro correspondi al fin de su establecimiento, especialmente en La Habana, a donde fueron en mucho nmero las embarcaciones de l. 22. Tambin lleg a la real comprensin la noticia anteriormente expuesta de hacerse impracticable, o al menos muy costoso, el cobro del real derecho de tres por ciento sobre rentas lquidas a casas, censos, etc.; y resolvi por su real decreto de 16 de octubre de 65, extinguir esta contribucin como contraria a los adelantamientos de la Isla; pero para compensarla mand por real cdula de 8 de noviembre del mismo ao, que en lugar de 4 % que se cobraba por razn de alcabala, segn queda expuesto, se hiciese en lo sucesivo del 6 por ciento, bajo las mismas reglas y precauciones; que no se cobrasen los derechos antiguos que se exigan en las azcares, reducindose todos a un seis por ciento de dicha alcabala por slo una vez, a la venta o embarque de stas; que para facilitar la cultura de la Isla, libertaba de real derecho de marca a los negros bozales; pero a fin de indemnizar al real erario de su importe, mand por real cdula de 15 de abril de 1764, que en su lugar se estableciese para los negros que se introdujesen libres del derecho de marca, una capitacin anual, que se haba de cobrar de seis en seis meses por el mismo ministerio de hacienda, reducida a tres pesos por cada negro varn, fuese pieza o mulecn; peso y medio por cada mujer de la misma clase y un peso por cada muleque varn o hembra, continuando ste hasta que pasasen a la clase de mulecones en que deberan pagar los correspondientes a stos, por ser cuando rinden a sus dueos mayores utilidades. 23. Por real cdula de 2 de enero de 66, se estableci en los reinos de Nueva Espaa, Per y Santa Fe, la renta y estanco de tabaco, administra-

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 186\ 186\ 186\ 186\ 186\ cin y recaudacin de su producto; administrndose por el orden y reglas que expresa. Siguise en La Habana el reconocimiento a su gobierno de Fr. don Antonio Mara de Bucarely a los 20 de marzo de 66; pero nada se promulg en ella relativo a dicha renta. Sucedi, pues, coger la Intendencia un contrabando de efectos y tabaco en embarcacin que iba a salir y a proceder contra sus reos como corresponda. Bucarely hizo oficio pretendiendo tocarle el conocimiento por ser de tabaco; pero Altarriba le contest haberse defraudado slo los derechos cuyo celo le era privativo, pues el tabaco se embarcaba pagando aqullos. Caus fuerza esta razn al Gobernador y le permiti continuar en la causa; mas dando cuenta al Rey, declar S. M. por cdula de 30 de diciembre de 1767, que correspondan estos conocimientos sobre tabaco al Gobierno, como superintendente de su renta. 24. En real instruccin de 22 de agosto de 1766 se dieron reglas para el mejor orden de la Intendencia, segn embarazos hasta entonces ocurridos; que el Intendente conociese el ramo de cruzada en los trminos que lo haba hecho el Gobernador y en virtud del nombramiento que se le expeda; que las embarcaciones del comercio necesitasen pasaportes y despachos de la Capitana General y registro de la Intendencia; las del resguardo de rentas pasaporte de la Capitana General e instruccin de la Intendencia; y las del corso los propios documentos que las segundas; y adems de esto, todas despachos del Comandante General de la escuadra de este puerto; que sin embargo de lo dispuesto en el artculo 17 de la instruccin de intendentes, se observe la ley 45, ttulo 1, libro 8 de Indias, y el tenor de la real orden de 19 de septiembre de 1760 que la corrobora, y en su consecuencia asistan a las juntas semanales los dos contadores del tribunal de apelaciones, o el uno, en caso de estar impedido el otro; que de los asesores de dicho tribunal, prefiera el Auditor, despus del que nombrare la Capitana General, y finalmente el del tribunal; que el Fiscal se asiente despus del Auditor, prefiriendo a los asesores; que el Tribunal de Cuentas slo admita las apelaciones de definitivos y autos que tengan su fuerza, penando a los que las interpusieren de otros; que los jueces de dicho Tribunal deben conformarse con la pluralidad de dictmenes, firmando la sentencia aunque sea alguno de contrario, el que se extender en el libro reservado que se tendr; que no asistan el Intendente ni su Asesor a la determinacin de las causas apeladas, sin embargo de lo que dispone el artculo 25 de su instruccin, sino el Asesor, ya subrogado por el artculo 40 precitado; que los asesores podrn permanecer en el tribunal durante su votacin y decisin de los pleitos; que por recusacin del Auditor como Asesor, nombre el Capitn General uno que no tenga impedimento ni conexin de parentesco con los otros; que el Intendente se arregle a la instruccin de 22 de julio de 1761, abreviando las sumarias; que no obstante lo prevenido en el artculo 24 de la instruccin de intendentes en cuanto a que se arregle a la expedida en 22 de julio de 1761, debe proceder a la distribucin de efectos, para la

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /187 /187 /187 /187 /187 demostracin prctica comunicada y mandada observar por cdula de 14 de junio de 1764, expedida por el Consejo. 25. Se manda en dcimo cuarto lugar que el Tribunal de Cuentas debe conocer de las apelaciones de la Intendencia, con inhibicin de la Audiencia de Santo Domingo y de otro cualquier superior, sin embargo de la real cdula de 20 de agosto de 1764; oyendo aqul las apelaciones para el Consejo de Indias en causas de menor cuanta en slo un efecto, en las de comiso y en todo asunto de real hacienda; y en las de mayor cuanta en ambos efectos, a cuyo fin se reforman las palabras que decan causa ejecutiva del cap. 25 de la instruccin de intendentes, y en su lugar se entienda ejectese sinembargo por no ser justo privar a las partes de este consuelo. Que aunque los artculos 94 y 95 de la instruccin de intendentes de La Habana prevenan el fenecimiento y archivo de las cuentas de la Contadura de ellas, es la real voluntad que se remitan anualmente duplicado de ellas al expresado Consejo de Indias y Contadura General en observancia de la cdula de 16 de junio de 1765. Y finalmente, que los recursos de apelacin de autos interlocutorios se ejecutan por el escribano de Intendencia, pasando a dar cuenta al Tribunal; pero en los dems casos, deber entregar los procesos para el despacho del escribano de este Juzgado, quien evacuados, los devolver para que se archiven. 26. Las instancias del gobierno de Cuba y su conocida necesidad por las ocurrencias en sus respectivas vacantes, obligaron a S. M. a crear, como cre, la plaza de Teniente de Rey en ella. Hzolo por real cdula de 25 de noviembre de 1766, bajo de las mismas reglas con que se estableci la de La Habana; y nombr por primer teniente de ella a don Miguel de Muesas. Muri el Mrques de Casa Cagigal en febrero de 69; y supliendo Muesas su vacante, fue promovido en el mismo ao al gobierno de Puerto Rico. Gobern interinamente el teniente coronel don Juan Daban hasta enero de 70, en que recibido de Teniente de Rey el de igual grado don Esteban de Olorio, continu la interinatura. 27. Tambin lleg a los reales odos el clamor sobre goce de sueldo de los provistos de unos a otros empleos, con motivo de dejar el primero y no gozar el actual; y S. M. se dign mandar por real orden de 6 de diciembre de 1766, que por punto general a todos los ministros de audiencia y oficiales reales que pasan de unos a otros destinos por ascensos o variacin, se les considere el sueldo que disfrutaban en sus actuales empleos hasta que tomen posesin del que van a ejercer, justificndose que no han abusado en demoras voluntarias. 28. El gobernador Bucarely puso en prctica la extincin de jesuitas. Teman stos algn golpe desde que se public la cdula de 4 de diciembre de 1766, en que se declar nulo el decreto de transaccin sobre pleito de diezmos, reponiendo las cosas al estado que tenan antes de celebrarse. Habanlo recibido en Portugal y en Francia. Lleg a Espaa y a estas Indias, donde se

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 188\ 188\ 188\ 188\ 188\ ejecut por decreto de 22 de mayo, y pragmtica sancin de 2 de abril de 67, con ocupacin de temporalidades, prohibicin de comunicarlos; y de su escuela jesuita en todas las universidades, por cdula de 12 de agosto de 1768. Sigui en Npoles y las Dos Sicilias; en los estados de Parma, Placencia y Guastala, de suerte que Su Santidad se vio en necesidad de extinguir esta religin. En La Habana se destin a parroquial mayor la iglesia del colegio de dichos jesuitas. Estaba aqul a media fbrica, sirviendo slo el primer crucero de ella; y el Rey la hizo acabar a todo costo, ayudando mucho con sus rentas y las destinadas a este fin. De la vivienda interior se hizo un colegio titulado de San Carlos, para enseanza (por real ttulo) de la juventud, dando en l... becas a otros tantos nios, con maestros dotados y rector. Quedaba con esto, y la demolicin de la parroquial antigua, expedita la Plaza de Armas para recibir el fuerte proyectado por Antonelli; mas como ya se haba fabricado en la Cabaa el de San Carlos, no fue necesaria esta obra. Se hace donde mismo estaba la parroquial antigua una casa capitular, con vivienda para el Gobernador y crcel pblica. 29. Por orden de 16 de julio de 1765 se mand que pasase un contador a tomar las cuentas de las islas de barlovento, conforme a la real cdula de 15 de febrero de 1700; y dispuso el Intendente su ejecucin. Dificultse por las ocupaciones de los contadores; y propuso el Intendente subrogar al del ejrcito don Juan de la Barrera en la falta de aqul. Dio cuenta; y se le mand por real orden de 6 de abril de 67, dispusiera su cumplimiento que aprobaba Su Md., y en efecto sali Gelabert a tomarlas. Ocurri la duda sobre quin haba de nombrar ministro que acompaase al Contador suprstite; porque el Gobernador fundaba ser un juez de las apelaciones del Intendente, y que no poda procede el nombrado por ste con la indiferencia debida; que a esto pareca aludir lo dispuesto en el artculo 2 de la instruccin de 22 de agosto de 76, en que a falta del Auditor de Guerra, se nombra interino por el Gobernador para que asista como asesor en el mismo tribunal, segn el artculo 26 de igual instruccin de 11 de octubre de 1764. Pero el Intendente se fund en las leyes ttulo 2, libro 8, la 46, tt. 3, libro 2, y otras de Indias que expresamente disponen que en ausencias, enfermedades o vacantes de Contador, nombrase el presidente del tribunal uno de resultas u oficial real que asociase al Contador suprstite; que la subordinacin del ministro no era bice, pues la sufran tambin los contadores del tribunal, y si lo hubiese de hacer el Gobernador, se expondra as en dicha real orden de 6 de abril. El Gobernador cedi en la competencia y se nombr a Barrera; mas se resolvi en cdula de 27 de julio de 1768* que deba el intendente nombrar a Barrera, no slo en esta ausencia, sino en cualquier caso que ocurriese de vacantes o enfermedad. *Debe de haber error de copia en las fechas de las R.s cdulas mencionadas en este prrafo; pues no es posible que en 1767 y 68 se invocase la R.l Instruccin de 22 de Agosto de 1.776, que tambin se cita.— J. A. Echeverra

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /189 /189 /189 /189 /189 30. Con la imposicin y agravacin del real derecho de alcabala, procurando cada uno eximirse de l, hicieron reclamo algunas familias del Puerto del Prncipe, ocurriendo a la Intendencia por medio del capitn don Jos de Quesada. Representaron ser descendientes de Juan Fernndez de Sierra Duvio, a quien, y a sus sucesores, concedi el Sr. don Enrique Segundo varias exenciones, y entre ellas la de no pagar alcabala; pidiendo se declarase excepcionada su familia mediante la ejecutoria que producan, aprobada y mandada guardar con otro motivo por la Real Audiencia del distrito. Consinti el Fiscal en fuerza de hallarse ejecutoriado el privilegio por sentencias de vista y revista del Consejo; mas considerndose que era abrir la puerta a excepciones en una isla en que hay muchas familias de iguales privilegios por sentencias, se consult a S. M., previniendo se llevase razn de sus entradas, y dando fianza de estar por ella a la real resolucin. En efecto, por cdula de 19 de abril de 1767, resolvi S. M. que dichos descendientes no deban gozar, por lo respectivo a estos dominios, de la expresada excepcin de tributos; mandando en su consecuencia se procediese a cobrar (como se hizo) lo que haban adeudado. 31. Por real orden de 6 de marzo de 1767 se declar que siendo importantsima la buena administracin de la real hacienda y la observancia de las leyes que tratan de la intervencin de los ministros de rey en los arrendamientos de diezmos, y particularmente la 30, lib. 1, tt. 16, que ordena que por el tiempo que se hicieren las cuentas de los diezmos, para que se repartan conforme a la creacin y cuadrante, asista a ellas uno de los oficiales reales y un oidor, siendo en parte donde haya audiencia, y que adems de esto averigen los referidos ministros el mtodo y orden que se sigue en la administracin y cobranza de los dos reales novenos, pues se tiene entendido que en este asunto son ms considerables los daos que experimenta el real haber en algunas partes, porque los oficiales reales se contentan con lo que les asignan los cabildos, sin otra averiguacin, y en otras teniendo los cabildos por costumbre mal tolerada, en arrendamiento los diezmos, asignan los reales novenos sin alteracin, que no es regular; ha resuelto el Rey por punto general que por los tribunales de cuentas y oficiales de su real hacienda de las cajas de Amrica, se cumplan indispensablemente las mencionadas reales disposiciones y dems que quedan expresadas, y que en su defecto se proceda contra cualesquier ministros en quien se reconozca alguna omisin, segn lo requiera el caso, hacindoles responsables de los daos y perjuicios que por su culpa se experimenten, dando cuenta para la determinacin. 32. En cdula de 14 de junio de 1767 se declararon cuatro dudas sobre la de 22 de agosto de 1766. La primera, que la concurrencia de que trata el artculo 3 de los contadores de cuentas de las juntas semanales, es extensiva a todos los asuntos que se ofrezcan relativos a real hacienda y que tengan concernencia con ella, como en cierto modo la tienen los de trasbor-

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 190\ 190\ 190\ 190\ 190\ do de caudales, sobre los que especialmente recae una de las dudas consultadas. Segunda, que la preferencia que se declar por el 5 a favor del Auditor de guerra en concurrencia con el Fiscal de real hacienda, debe entenderse invariable, aun en caso de se propietario el Fiscal o interino el Auditor, por residir en ste las mismas exenciones y prerrogativas que goza y deben guardarse al propietario. Tercera: aclarando el art. 7 de la anterior real cdula, declara que en caso de verificarse diversidad de dictmenes, y estando divididos en igualdad los asesores, siendo cada uno de distinta opinin, debe hacer sentencia el mayor nmero de votos en los jueces que tienen la libertad y arbitrio de acomodarse al dictamen del asesor que les parezca, en todo o en parte; y si la discordia de los tres asesores fuere tal que no pueda verificarse pluralidad, queda a arbitrio de los jueces seguir el que consideren ms arreglado, o pedir que el Gobernador nombre otro asesor para asegurar el acierto de la determinacin en discordia. Cuarta: se estiman por causas de mayor cuanta, de que trata el artculo 19 de la referida anterior cdula, todas las que lleguen a la cantidad de cien mil maraveds, para admitir en los trminos que prescribe, las apelaciones que se interpongan para el Consejo de las Indias. 33. Como el Dr. don Salvador Mas y Ypiz, borlado en La Habana, por gratitud de la Universidad a S. Exca. que lo aplico,* quiso seguir y se retir con el Excmo. Sr. Conde de Ricla a los reinos de Castilla, quedando vacante la plaza de Auditor de guerra, la confiri el Rey al Ldo. don Simn de Mirafuentes por ttulo de 7 de noviembre de 1766, a cuyo ejercicio fue recibido en La Habana a 24 de julio de 1762. 34. Por cdula de 30 de noviembre de 1765 se declar que en la recaudacin de los ramos de subsidio, mesadas, vacantes y novenos, deba el Intendente proceder por los regulares medios de prctica en la cobranza de reales haberes; que para el de mesadas eclesisticas diese las providencias que pudiese sin necesidad de recursos a terceros procederes, por la turbacin que podra ocasionar la sobre los que ya hubiesen fallecido. Altarriba practic diligencias, con ellas consult al Consejo tres dudas. Primera: si las cantidades que se deban ya por plazo cumplido y no pagado, y cobraron los ingleses en la dominacin de La Habana, las haban de pagar los deudores, o los oficiales reales que no cobraron en tiempo. Segunda: si deba hacer cargo a oficiales reales de lo debido cobrar de los novenos del ao de sesenta y uno, pues el Tribunal de Cuentas se los haba hecho. Y la tercera, si las segundas casas excusadas estaban sujetas al descuento de los reales novenos, con vista de lo que disponen las leyes 23 y 26, tt. 16, lib. 1 de la Recopilacin de Indias, por haber hallado que en la Isla se excluan en *As en el original. No se entiende. Tal vez el original dira: “Como el Dr. D. Salvador Mas y Ypis, borlado en la Universidad de La Habana, con gratitud a S. Exca quiso seguir y se retir con el Conde de Ricla a los reinos, &c.”— J. A. E

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /191 /191 /191 /191 /191 estos remates la hacienda segunda del partido que se hace con separacin, y de esta segunda casa nada percibe la real hacienda, informndole el Obispo correr arreglado a real cdula que tena, la que no encontr en gobierno ni hacienda, y tuvo por conveniente participarle por real declaratoria. Y en cdula de 11 de mayo de 1764 se les respondi que en los dos primeros puntos se arreglasen a la citada cdula 30 de noviembre mediante a que de los procedimientos que les prevena resultaba lo que deba determinarse y que la nominada casa excusada e importe de sus diezmos no estn sujetos al descuento de los reales novenos. 35. Haba subdelegado la Intendencia, segn el anterior artculo 28 de la instruccin de 1764, su jurisdiccin en el Gobernador de Cuba, reservndose los autos de comiso y las sentencias definitivas. Sinti el Subdelegado verse igualado con los tenientes de gobernador de la Isla e hizo reclamo reservado a la Corte, quien previno por cdula de 4 de abril de 76 que se le subdelegase lisa y llanamente hasta sentenciar sus causas sin otra calidad que la de informarle cuando se lo pidiese. Por otra de 23 de mayo del mismo ao declar asimismo que no deba contribuirse al Intendente la mitad de las sextantes de Cuba, porque como stas corresponden al juez que conoce de las causas y las determinaba, haba dispuesto tomar la mitad y dejar la otra al Gobernador de Cuba. Y aunque el deseo del Intendente era slo que su hiciese el servicio atendiendo a que en la citada real cdula de 4 de abril no se declaraba tribunal de apelaciones para aquel gobierno que deba conocer hasta sentenciar, ni se le daban medios para instruirse de las causas, estando antes subordinado al de La Habana en estas materias por cdula de 28 de diciembre de 1733, tuvo a bien obedecerla y no ejecutarla, hasta nueva cuenta. En cuya vista por la de 26 de enero de 68 ordena S. M. se extienda la subdelegacin con arreglo a lo prevenido en las de 28 de diciembre de 30, 6 de junio de 47 y 13 de octubre de 53, libradas al gobierno. Que las apelaciones de las causas que se obraren en aquel gobierno como Subdelegado de la Intendencia, corresponden al Tribunal de Cuentas siguiendo el mismo orden y mtodo que las que se actan en la Intendencia, que as se instruyese a dicho Gobernador encargndole diese frecuentes avisos de todas las que penden en su juzgado como Subdelegado de real hacienda, para poder pedirle las que se juzgasen convenientes a la administracin de ella. 36. Naufrag en Baha Honda, a sotavento de este puerto, una embarcacin inglesa que fue abandonada de sus dueos, tuvieron disputa los intendentes de ejrcito y de marina sobre el conocimiento de sus bienes, pretendiendo el primero ser de Cruzada y el segundo corresponder a Marina. Dise cuenta, y en real cdula de 23 de junio de 1767, se resolvi que el de marina conociese, por ser propio del ramo de naufragios, que le corresponda bien que siempre que se trata de dueo conocido en los naufragios, o interesados en ellos correspondera al de hacienda, si hubiese efectos

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 192\ 192\ 192\ 192\ 192\ commisables, ya por ser de contrabando, o ya por falta de legtimos despachos para su extraccin. 37. Puso el Ayuntamieno de La Habana en el ao de 1767 su eleccin para uno de los alcaldes ordinarios en el Dr. don Gabriel Beltrn de Santa Cruz. Hizo contradiccin a ello el Intendente, pero habindole confirmado ya el Gobernador lo sostuvo, sin embargo de exponer aqul la necesidad de su despacho en la fiscala incompatible y de casi imposible atenciones. Que se haba declarado nula igual eleccin en el contador don Manuel Manzano por cdula de 3 de junio de 1759 y la necesidad de dar cuenta a S. M. Elevse por una y otra parte y se recibi la real cdula de 11 de julio de 1767 en que se declara no debi el Fiscal admitir la eleccin y que hiciera inmediatamente renunciacin de la alcalda, como lo verific. 38. Conoca la Intendencia del todo de los oficios vendibles y renunciables por remisin que le hizo el Conde de Ricla. Muri el escribano pblico don Antonio Ponce de Len con renuncia en su hijo don Manuel y en otro. Presentronse ambos y el primero fue excluido por no tener la edad de 25 aos. Movi competencia el Gobernador sobre pertenencia de este conocimiento, hizo junta de abogados y con sus dictmenes resolvi tocarle, y slo a la Intendencia la tasacin y entero de la real hacienda. As se ejecut y ha continuado aprobado por real cdula de 23 de julio de 767. Consinti tambin el Intendente la creacin de algunos oficios que juzgaba convenientes en la Isla, y se le mand por cdula de 25 de agosto de 766 que lo tratase por el Gobernador. Represent los embarazos que tocaba en esto por ignorar cual fuese su representacin en estas conferencias, y se le repiti por la de 21 de octubre de 767 que observase lo prevenido y guardase la armona necesaria al mejor servicio. 39. Por real orden de 2 de octubre de 1767 se declar que el Asesor de la Intendencia deba llevar el sueldo de Cruzada, que se compone de 250 pesos. Por otra, de 7 de diciembre de 774, se le concedi el sueldo anual de 1 500 pesos fuera de los 250 de Cruzada, y se le ha librado ttulo real con fecha de 18 del mismo mes con la calidad de que recusado se acompae con otro abogado. 40. En real instruccin de 14 de octubre de 1767 se declararon algunas dudas incurridas sobre la inteligencia del reglamento de 16 de octubre de 1765 expedido para el comercio libre y consta de cinco artculos, cuya relacin omitimos por hallarse innovada en el reglamento de 12 de octubre de 1778 para el comercio libre. Por motivo de la extincin de los jesuitas repiti la real Universidad de La Habana su pretensin a que se dotasen sus ctedras. Atendila el Rey y lo previno as por cdula de 15 de noviembre de 1767, encargando al Intendente visitase el servicio y arreglo de stas para que su estudio correspondiese al real esmero. An se trata de hacer efectiva esta dotacin.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /193 /193 /193 /193 /193 La provincia de la Luisiana y ciudad de Nueva Orlens obtuvieron real gracia por cdula de 23 de marzo de 768 en que expresa S. M. haber sido en real nimo desde el principio que a los nuevos vasallos facilitasen los medios que puedan conducir a su prosperidad y aumento. Por el real decreto de 3 de marzo prximo pasado haba resuelto se establezca comercio desde los reinos de Castilla con la mencionada provincia y que por ahora y hasta nueva orden se ejecute bajo el mtodo que establece el reglamento para ello formado. Inserta ste que es de 12 artculos y manda se guarde y cumpla en todas sus partes. Promulgse tambin por este tiempo la real pragmtica de 16 de junio de 1768, en ella con el saludable deseo de que las bulas, breves y despachos de la corte de Roma tengan puntual ejecucin en los reinos de Castilla, evitando al tiempo de ella todo perjuicio o desasosiego; pero conformndose S. M. con el dictamen de su Consejo pleno, que mand residir en su real persona legtima potestad y autoridad para hacerle aclarar la real pragmtica de 18 de enero de 1762, en que prevena la presentacin por puntos generales de los citados escritos. Advierte que algunas clusulas de su material atencin podan recibir un sentido equvoco, y que pareciendo deberse excusar la presentacin de algunos decretos, rescriptos en el consejo, tuvo S. M. a bien por su real decreto de 5 de julio de 1763, mandar recoger la citada pragmtica con el fin de explicar en el asunto las reales intenciones; y despus de examinado por el Consejo extraordinario y conformndose con su dictamen, le ordena establezca el uso de la enunciada pragmtica en la forma que explica por once (o quince) captulos que mandan a observar las prevenciones de las leyes 25, tt. 3, lib. 4 que se copian, y la 12 tt. 1, lib. 1 de la Recopilacin de Castilla con algunas aclaraciones y que en ninguna manera se contravenga a esta pragmtica sancin. Habiendo el Gobernador de La Habana expedido varias providencias sobre la satisfaccin de alcabalas que adeudaban algunas ventas de negros, dio cuenta a S. M. y se le mandaron reponer por cdula de 13 de noviembre de 1766, y que diese cuenta con autos. Hzolo, y por otra de 21 de junio de 1768 se mand guardar la prctica que se observa en los reinos de Nueva Espaa y Per, que es que las ventas y contratos de esclavos se reduzcan a escritura, siendo obligados los escribanos bajo la pena de privacin de oficio, a dar relacin jurada de las ventas hechas ante ellos, con referencia a sus protocolos mensualmente al recaudador de la alcabala, con expresin del precio, de la persona que vende y compra para que se cobre del vendedor, si no hay condicin expresa de que la haya de contribuir el comprador o ste si lo estipula, quedando responsables los que actan el documento con pena del duplo en caso de que por malicia u omisin se dificulte el cobro. Que la de los esclavos que venden por la justicia y a que dan causa los malos tratamientos de sus dueos, es de cuenta de estos enteramente, no pudiendo alterar el precio en que los adquirieron;

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 194\ 194\ 194\ 194\ 194\ que cuando el poseedor los enajenase por su voluntad o conveniencia, sin que el esclavo haya cometido el delito que le estreche, es tambin de su cuenta la alcabala sin arbitrio de alterar el precio en que lo compr; pero si el esclavo ha dado causa y la justicia la ha calificado por suficiente, entregar de pronto el importe de la alcabala y aumentar el precio de aqul la misma cantidad, siendo ste un medio racional que pena el delito del siervo y sirve de freno para contenerlo en su deber temiendo suba a imposibilitarle la libertad a que anhela. Que cuando los esclavos entregan el importe de su valor adquirido ciertamente con el fin de redimirse de la servidumbre, son obligados los dueos a otorgarles jurdicamente la carta de libertad, sin poder pedir ms precio, ni recibir otra cosa que la cantidad que exhibieron por su adquisicin, aunque les hayan enseado oficio de habilidad extraordinaria, porque todo se sacrifica a beneficio de la libertad, y en este caso no se contribuye alcabala. Y, finalmente, que cuando el esclavo da a su dueo parte del precio para que rebajado de su principal quede ste ms moderado y l en mayor aptitud de conseguir su libertad, se anote en el instrumento que sirve de ttulo para que conste en todo evento, y acaeciendo muchas veces que antes de completar el total de su rescate muda de dueo por su voluntad o la de aqul, se otorga el instrumento con deduccin de aquella partida que dio en cuenta de su libertad, y la de alcabala se cobra nicamente de la cantidad a que queda reducido su valor. Consumido en este ao el papel sellado no slo del mismo ao sino tambin el habilitado de los anteriores, acord el Intendente en junta de hacienda se habilitase alguno blanco ponindole un rtulo por sello que deca: Valga para los aos de 1768 y 1769 y dejando el necesario para la ciudad, lo reparti igualmente a los lugares interiores excepto los del gobierno de Cuba, donde el Gobernador de ella lo hizo con real cdula. Dio cuenta de esto y S. M. se dign aprobrselo en real cdula del 27 de julio de 1768 con encargo de que cuidase los fraudes que sobre este asunto podan ocasionarse, y que en lo sucesivo el acto de resello de papel comn, y del sobrante de otros aos, lo ejecutase con intervencin del Gobernador de esta plaza a quien se comunic por despacho de la misma fecha. Desde que el ilustrsimo Morell se restituy de la Florida a La Habana clam al Rey por la creacin de auxiliar; pero atendiendo S. M. a que cedidos al ingls la Florida, Apalache y Panzacola, faltaban las atenciones que exigiesen la auxiliatora, mand por cdula de 19 de julio de 1763, que el gobernador informase sobre la necesidad. Hzolo Bucarely favorable por la edad y aumentados achaques del Obispo, y a su instancia e informe concedieron su cantidad y majestad, la auxiliatora al Dr. don Santiago Echavarra y Elguesua por cdula de... de... Este ao eran graves los achaques del propietario y aconteci pasar el Ilmo. don Isidoro Rodrguez, Obispo de Cumanayagua, al arzobispado de

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /195 /195 /195 /195 /195 Santo Domingo, llegando a esta sazn a La Habana. Faltando dignidades seculares que asociasen la consagracin por estar en la distancia de Cuba las de la Isla; pero haba en la ciudad provinciales de San Francisco y Santo Domingo que suplieren las faltas. Hicironse consultas a la Universidad y otros cuerpos y teniendo por cierto en derecho que los provinciales eran dignidades capaces de llenar este hueco se ejecut con ello. Verificse la consagracin el domingo 2 de octubre de 1768 por su ilustrsima y presentados provinciales con los correspondientes padrinos y qued con el ttulo de Obispo de Triconia despachando la auxiliatura. El cabildo eclesistico de la Catedral de Cuba, no adopt aquella consagracin, y reclam sobre ella; pero el Rey se dign aprobarla imponindole perpetuo silencio en la materia. Desde 28 de junio de 1769 concedi S. M. al intendente de marina don Lorenzo Montalvo, por una prueba de la gratitud que haba merecido su celo y servicio, ttulo de Castilla para l, sus herederos y sucesores con denominacin de Conde de Macurijes y Vizconde de Montalvo, libre de lanzas y media annata durante su vida; perdise este ttulo con las contingencias del mar y reclamndolo el interesado se le libr nuevamente con insercin a 17 de noviembre de 1784 con que fue puesto en posesin. Pidi despus licencia de fundar mayorazgo en unin de su mujer Doa Teresa de Ambulodi, del tercio de su patrimonio y residuo del quinto que permite la ley 27 de Toro para componer la anual renta que necesita el corriente pase de servicio de sus lanzas del ttulo de Castilla y con las clsusulas de llamamiento, vnculos, gravmenes y condiciones que estimasen convenientes, y S. M. se lo concedi por real cdula de 20 de diciembre de 1770. Y, finalmente, pidi que se le concediese facultad de constituir y nombrar por primer sucesor, al hijo o hija que mejor le pareciese, con derivacin a todos los dems sus hijos e hijas y se le concedi por cdulas de 11 de diciembre de 1768 y 26 del propio de 1770, pudiese elegir y nombrar al hijo o hija que mejor le pareciese en la forma que haba representado con tal que no perjudicase a los dems. Despus don Jos Montalvo y Brun, teniente de navo de la real armada, hizo presente a S. M. que a consecuencia de la facultad concedida a su padre don Lorenzo sigilosamente y a sus gestiones de su mujer Doa Teresa de Ambulodi, haba obtenido dichas reales cdulas para disponer del ttulo en la cabeza de aquel hijo o hija que considerase ms benemrito a instituir mayorazgo del tercio de sus bienes y que pasaba a ejecutarlo llamando a su goce a don Ignacio Montalvo, cuarto hijo del segundo matrimonio, en notorio perjuicio que lo era primognito y nico del primer matrimonio. Que para subsanar la mala nota que poda irrogarle la disposicin paterna por su carrera en que haba servido 26 aos con hijos en el ejrcito y casado, con mujer ilustre lo que podra influir a la familia de su madre, una de las ms esclarecidas del Reino de Navarra, donde tiene un mayo-

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 196\ 196\ 196\ 196\ 196\ razgo, ocurri a la real persona en 1779 exponiendo el duro tropel que le ofreca la disposicin de su padre y consecuencias que podan originarse entre ambas familias, y S. M. con consulta del Consejo pleno de Castilla, se dign declarar que como hijo primognito deba suceder en el ttulo de Conde de Macurijes, sin embargo de la declaracin hecha por el de Cmara de Indias. Y a su consecuencia sin embargo de lo representado por el padre y el hermano don Ignacio, que peda posesin del ttulo y mayorazgo. Resolvi S. M. que a don Ignacio se ponga en posesin del mayorazgo o vnculo que fundaron sus padres don Lorenzo y Doa Teresa de Ambulodi, expidindose a ste la cdula que corresponde segn se practica con fecha de este da, y que llevndose a debido efecto lo resuelto a consulta del Consejo de Castilla de 30 de octubre del ao prximo pasado, se adjudica el ttulo con la denominacin de Conde de Macuriges al nominado don Jos con reserva de las partes de sus derechos, para que usen de l, donde corresponda, si se sintiesen agraviadas. A su consecuencia se libr a don Jos la real carta de sucesin con fecha de 16 de julio de 1779 y se halla gozando de su posesin. Este Intendente de Marina haba merecido esta y otras gracias por su atencin al desempeo de su encargo. Hemos dicho al fin de a poca... los buques que haba construdo para S. M. hasta la invasin y toma de esta plaza; despus hasta el presente han construdo los siguientes: en 1764 el navo Santiago de 60; en 67 el San Luis de 80; en 69 el San Francisco de Paula de 60; en 71 los navos San Rafael de 70, y San Pedro Alcntara de 64; en 72 y San Miguel de 70; en 76 el San Ramn de 62, y faltan dos navos grandes. Adems de stos, se han hecho las fragatas Santa Luisa de 26; Santa gueda de 26; Santa Emilia de 28; Santa Matilde de 26; Nuestra Seora de la O 76; Santa Clara de 36; el Chavequn Parmaso de 30; con los Paquebotes San Francisco de Paula de 18; San Carlos de los mismos; cuatro bergantines de 12 y 16; diez goletas de a 12; algunos ganguiles y otros varios menores y para servicio del Arsenal. Por la cesin que S. M. C. hizo en los tratados de paz de 1762 a favor de S. M. B. de Florida, Panzacola y Apalache; recibi S. M. Cristiansima la provincia de la Luisiana y Mississippi, que haban poblado Samuel de Champlain o Roberto de la Salle de 1673 a 68 y comprenda hasta la Mobila, con el fin de dar algn resguardo a lo interior del reino de Mjico en su virtud nombr el Rey para gobernador de esta provincia al capitn de navo de su real armada don Antonio de Ulloa en decreto de 22 de mayo de 1769, quien tom posesin de ella y comenz a gobernarla. No agrad su mando a los franceses que sublevados a 29 de octubre de 1768 fue necesario que aqul se retirase a la Corte. Premedit sta sus consecuencias y con el maduro acuerdo que requieren estas materias, destin al teniente general don Alejandro O’Reilly que en su viaje a La Habana haba tomado algunas noticias convenientes a

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /197 /197 /197 /197 /197 ellas, y no siendo til y si gravoso armarlo desde Castilla deliber que lo fuese en La Habana. Para ello, dndole su correspondiente despacho y rdenes con fecha de diecisis de abril de mil setecientos setenta y nueve a fin de que tomase posesin de la provincia, castigase los motores, y estableciese su gobierno, se embarc en una fragata de S. M. A los veinticuatro de junio de 1769 lleg a La Habana O’Reilly; comunic las rdenes con su Gobernador Bucarely y comenz a drsele cumplimiento para l y para el Comandante de Marina e Intendente de Ejrcito. Pidi la marina a su auditor don Manuel de Urrutia con cuyo motivo qued yo supliendo de auditor y tom al Ldo. don Felix del Rey para auditor y fiscal; se le apront el primer batalln del regimiento de Lisboa mandado por el coronel don Domingo Salcedo, el del fijo de La Habana con el suyo, don Luis de Unzaga, amos con tres compaas de a 72 hombres; una compaa de granaderos de milicias blancas, otra de pardos, otra de morenos de a 10 hombres, otra de dragones, otra de caballera ligera de 90, 100 fusileros de montaa y dos compaas de artilleros, embarcronse en las fragatas Bizarra Volante y Jess Nazareno con diecinueve barcos mercantes y fue de comandante por la marina el capitn don Jos Melchor de Acosta. El 6 de julio sali de La Habana y por malos tiempos lleg a los cuarenta y tres das a Nueva Orlens, donde bien recibido se desembarc la tropa de morenos y en la plaza cantaron el Te-Deum hicieron salvas y recibieron a O’Reilly el Cabildo, levantando las banderas de nuestro monarca en sus respectivos puestos. Comenz el General su inquisicin de que resultaron dos reos o causantes del motn y los hizo aprehender sigundoles ritualmente sus causas y durante sta muri uno en la prisin. Sentenciada sta se arcabucearon cinco reos el 11 de octubre y los seis restantes se condujeron al Morro de La Habana donde permanecieron hasta que S. M. los destin. Qued encomendado de aquel gobierno el coronel don Luis de Unzaga a quien S. M. lo confirm con 6,000 pesos de sueldo y se retir la tropa y marina de La Habana y Nueva Espaa. Despus, con real cdula de 17 de agosto de 1772, se comunicaron al Gobernador de La Habana con otras de la misma fecha haber S. M. agregado la provincia de Luisiana en lo espiritual al obispado de Cuba para que fuese gobernada. Por real ttulo dado en Aranjuez a 10 de abril de 1766 atendiendo S. M. a la calidad y servicio de don Pedro Jos Calvo de la Puerta, regidor y alguacil mayor de La Habana, al particular que hizo en el sitio de ella en varias comisiones en facilitar sus esclavos y ganados para cuanto peda la urgencia y el particular de haberse negado con riesgo de su libertad e intereses al juramento de vasallaje y donativo exigido por el gobernador ingls a su ingreso en la dominacin del expresado puerto, le hizo S. M.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 198\ 198\ 198\ 198\ 198\ mrd. y gracia de ttulo de Castilla para l, sus herederos y sucesores con la denominacin de Conde de Buenavista el suprimido de Vizconde de la Sierra y se le libraron los ttulos correspondientes. Disele la auxiliatora en Aranjuez a 10 de mayo del mismo ao de que se tom razn en los libros de Cabildo de La Habana a 22 de agosto del mismo. Se haba recibido en su lugar su hijo don Francisco Calvo de la Puerta. En real cdula de 31 de agosto de 1769 mand el Rey a este Gobierno informase sobre la pretensin del Dr. don Gabriel Beltrn de Santa Cruz dirigida a que se le concediese un ttulo de Castilla con seoro que fundara en la hacienda de Jaruco con 40 vecinos, iglesia y dems obligaciones. Mand S. M. que lo oyese el Gobernador e informase as y por otra real cdula de octubre de 1766 se le deneg el seora y mand hiciese arregladas las proposiciones. Hzolas ofreciendo 20 vecinos ms y por cdula de 8 de noviembre de 1768 se le concedi que tuviese “El Exercicio de la Jurisdiccin civil y criminal en primera instancia segn ley, pero no la segunda por resistirlo el dro. que no tendr el Seoro por los perjuicios que ocasionara en estas distancias.” Por otra el 22 de diciembre de 1769, se orden al Gobernador permitiese a Santa Cruz el uso del ttulo de Castilla despachado a su favor con sus incidencias y conexiones y que informase sobre varios particulares. Por otra de 22 de octubre de 1779, se concedieron a su viuda dos aos ms para que dentro de ellos, contados desde el da de la notificacin, quedase concluda la obligacin a que se constituy su marido, apercibindola que en caso de no cumplirla se le suspendera el uso de su ttulo y ejecutaran a su costa las obras hasta la entera conclusin. Por otra de cuatro de febrero de 1783, se hubo por concluda la obligacin a que se constituy el Conde en la nueva poblacin de la ciudad de su ttulo y concedi la facultad para que pudiese erigir los empleos consejiles de la misma ciudad. El Conde de Ricla haba hecho que don Alejandro O’Reilly formase las tropas de milicias de la Isla. Levant un regimiento de blancos en La Habana y Guanabacoa, otro en los cuatro lugares; otro en Prncipe y Bayamo y otro en Cuba con batallones de mulatos y negros, y considerable caballera. Hizo su reglamento provisional y dada cuenta al Rey se dign aprobarlo formndoles el dado en el Pardo a 19 de enero de 1769. Consta de once captulos que contienen el pie de fuerza y completo de estos cuerpos, el gobierno y polica que han de observar; la disciplina que han de tener, el fuero que han de gozar, los castigos y penas que han de sufrir, como se han de proveer sus empleos, la licencia que necesitan para casarse, divisas y banderas que han de usar, cualidades que justifican el verdadero mrito, fuero y preeminencias que deben gozar y el modo con que se ha de actuar en sus causas. Todo captulo se subdivide en muchos artculos que sera molesto referir aun compendiados. Baste decir que quedando exentos de la jurisdiccin ordinaria se les concedieron fueros propios de la tropa.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /199 /199 /199 /199 /199 Por otra cdula de 11 de febrero del mismo ao de 69 se declar que en caso de recusar en el Tribunal de Cuentas el asesor que nombra el Gobernador con conocimiento del mismo Tribunal, debe ste resolver el punto de recusacin y participarlo al Gobernador para que nombre otro.4 Y se previene al Tribunal de Cuentas que sus facultades para inhibir al Intendente slo tienen lugar en los casos que manifiesta y esto raras veces mucho menos con presidente, manifestndole el reparo que haba causado lo ejecutador en el particular, previnindole que en lo sucesivo guardase toda veneracin y urbanidad con el Intendente, pues no diese repugnancia con la administracin de justicia. La capitacin sobre negros que se haba establecido por el real decreto de 16 de octubre de 1769 calific sus dificultades propuestas, y llegando la real noticia manifest S. M. en cdula de 17 de febrero de 1769, su justa atencin al bien de sus vasallos extinguiendo aquel derecho de capitacin, mandando cobrarlo slo por los negros que hubieren fallecido segn sus calidades y tiempo que vivieron. Que de los dems exigiesen sus dueos aquel respectivo importe de la marca que haba dejado S. M. sobre ellos, no slo sin inters alguno por la capitacin corrida, sino con rebaja de quince pesos de los cuarenta a que respectivamente ascenda la marca y que disfrutando en lo sucesivo el respectivo introductor aquel beneficio de la baja, lo hiciese al comn en la venta de ellos de doble cantidad conforme tena contratado. Con este motivo y para completar con los derechos establecidos el menor rendimiento del ramo de negros totalmente extinguido, por real cdula de 8 de enero de 1765 se aument el cobro del real derecho de alcabala al 6 % a que actualmente corre. Es cierto que en algunas cosas exceptuadas en su establecimiento, se cobra con este respecto y en virtud de reales rdenes y cdulas posteriores como del ganado, de pesas y algunas otras menudencias que entran a la ciudad por la puerta nueva, pero tambin lo es que para ello se extingui este tercer derecho que deba contribuirse e hizo S. M. las gracias expuestas. El 15 de octubre del ao de 1768 padeci La Habana y su partido un temporal de los ms recios que ha sufrido. Dur ste como hora y media, pero cambindose el viento del sur al oeste en su duracin. De la multitud de embarcaciones de guerra y mercantes que haba en la baha slo qued una anclada y las dems aconchadas en tierra, perdindose barcos menores con gentes. Algunas casas fueron lastimadas, volando sus puertas y ventanas. Cuando carg al noroeste se temi la introduccin del agua en la ciudad, por una goleta que entr por el boquete an abierto hasta topar con la casa de la esquina contradictoria. Quiso el Altsimo mitigar su ira, pero qued La Habana muy falta de alimentos con su consecuencia. En su virtud el Gobierno tuvo a bien libertar de derecho a los vveres y comestibles que se

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 200\ 200\ 200\ 200\ 200\ traigan de Campeche y el Rey lo aprob por real orden de 14 de junio de 1769. A representacin del jefe de escuadra don Juan Antonio de la Colina sobre los muchos presos que tena con inmunidad y falta de resolucin y con consulta del Consejo. Tuvo a bien S. M. resolver que sin embargo de lo que prevena por la constitucin 7, de ttulo 14, libro 3 del snodo 1 de este obispado, y de lo dispuesto por reales cdulas de 28 de marzo de 1720 y 9 de octubre de 1757, deberan los defensores de la real jurisdiccin en todas las causas que se siguieren sobre inmunidad local o sobre la personal, interponer los recursos de fuerzas en reconocer y proceder para ante la real Audiencia del distrito y que en cuanto a determinar por ambas jurisdicciones la extraccin de reos del sagrado, se observase lo ltimamente marcado en real cdula de 29 de julio de 1768 en que se insert la de 5 de abril de 1764, en cuya real resolucin se comunic a su puntual y debida observancia en la de 10 de febrero de 1770, pero teniendo presente la grande utilidad que se seguira al Estado, de que la ltima resolucin relativa al recurso de fuerzas y que deben interponer los defensores de la real jurisdiccin, se haga comn y extenso a todos los dominios de Amrica, ha resuelto a consulta del Consejo y representacin de los fiscales, que la providencia que en punto de inmunidad se dign S. M. tomar para esta ciudad de La Habana y Dicesis de Cuba, sea extensiva a toda la Amrica, a cuyo fin se expidi la real cdula circular correspondiente, mediante a que los pueblos de estos dominios necesitan de igual remedio y que para evitar las dificultades que pueden ofrecerse en lo sucesivo y que los jueces reales tengan la debida instruccin y caminen con la necesaria luz, sin aventurar los recursos ni exponerse a inutilizarlos siendo el nico remedio de que se administre justicia, castiguen con brevedad los delitos y exterminen los excesos, y para no insidir en los decretos medios que se dan para las audiencias y tribunales superiores proveyendo por ahora no hacer fuerza o no viene en estado el proceso ; procedan los defensores de la real jurisdiccin a instruir con cuidado y actividad las sumarias, verificando por ellas al agresor del delito y su cuerpo, procediendo adelante en la causa, nterin el juez eclesistico no se lo impida con exhorto o censura. Que en este caso deba el secular despachar exhortos a aqul para que se abstenga de perturbar la jurisdiccin, por no competerle el conocimiento sobre una persona lega y un delito exceptuado, protestando de lo contrario el recurso a la real persona por va de fuerzas, remitindole para su instruccin un testimonio de la sumaria formada por donde se haga ver la notoria calidad de la persona del reo y la del delito o que en su defecto tome el juez real el modo ms fcil y expedito de comparecer por s o procurador, ante el juez eclesistico declinando jurisdiccin, formando artculo sobre ella y presentando testimonio ntegro de sus autos y siguiendo la

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /201 /201 /201 /201 /201 declinatoria por sus trmites protestando desde el principio el real auxilio de las fuerzas. Que respecto a que los jueces eclesisticos desde que se verifica la extraccin del reo del lugar sagrado bajo las cauciones del derecho y segn las reales cdulas de que va hecha mencin, suelen estrechar a los reos sin darles lugar a formar sumaria deben stos insistir en la declaratoria de jurisdiccin y pedir al eclesistico reciba la causa a prueba, por breve tiempo, en que el defensor de la real jurisdiccin pueda instruir las cualidades en que funda su conocimiento con exclusin del eclesistico, y ste y el reo sus defensas, reiterando de lo contrario su apelacin y recurso de fuerzas por cuyo medio expresivo consiga la admisin de la prueba o que llevados los autos a la Audiencia, se de en ella el de tercer gnero correspondiente por su denegacin; y ordene reponga lo obrado desde la peticin de pruebas Que el referido recurso y en todos los dems que ocurran sobre estos puntos, defienda el fiscal de ella, los derechos de la jurisdiccin real como parte formal para ello y su mejor direccin. Que mediante a que aun despus de evacuado el citado paso, conociendo el juez real el reo, en este caso, por ser el delito de los exceptuados y que le hacen agresor e indigno de la inmunidad, con todo suelen proceder los diocesanos a declararla a favor del reo; y siendo as, debe abstenerse de apelar del auto declaratorio, instruyendo en derechura el recurso de fuerzas en conocer, y proceder, con lo cual se evacua enteramente la causa de inmunidades y no es necesario hacer mrito de la apelacin segn la fuerza en no otorgar, pues por sta se aventura y dilata la causa y aqulla se abrevia y decide; pero cuando sea manifiesto que el conocimiento corresponde al eclesistico, le deje libremente obrar conforme a derecho, abstenindose de semejantes recursos. Que siendo el fundamento de ambas jurisdicciones la cualidad de la persona si es o no lega, la del lugar donde se cogi el delincuente si es o no sagrado, y las del delito si es o no de los exceptuados, debe prepararse e instruirse la sumaria a verificar estos extremos, porque as como es inconcuso el que el juez eclesistico hace fuerza en conocer y proceder en causa de inmunidad local, cuando el sitio de donde se extrajo el reo no es sagrado, tambin es indubitable que violenta la jurisdiccin cuando el delito es de los exceptuados, respecto a que para uno y otro caso son iguales los fundamentos y motivos legales, y finalmente que se haga al mismo tiempo encargo a los fiscales de las audiencias para que miren con celo y actividad estos recursos, dirijan a los corregidores, alcaldes mayores y justicias de sus respectivos distritos y los instruyan y sigan con acuerdo, por ser uno de los asuntos en que ms se interesa la regala y la felicidad de los pueblos. As se ordena y manda en cdula de 4 de octubre de 1770 publicada en La Habana. Me he demorado en su exposicin por juzgarla til a la Isla. El Conde de Ricla haba hecho un reglamento de polica a los 22 de septiembre de 1763 para el Gobierno econmico y poltico en la isla de Cuba.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 202\ 202\ 202\ 202\ 202\ Dividi cada pueblo en cuatro barrios y encarg al Ayuntamiento nombrara anualmente cuatro comisarios, para que corriesen con el cuidado de su celo por el reglamento que all mismo se form, y por estar a fines del ao, se encarg a cuatro regidores este cuidado hasta la eleccin. Continuaron los cabildos hacindolo cada ao, y los comisarios cumpliendo en algn modo sus encargos porque en el todo era difcil y casi impracticable. Dio cuenta a la Corte y solicitada la consulta del actual Gobernador Fr. D. Antonio Mara Bucarely, se dign aprobarla el Rey en cdula de 19 de noviembre de 1769, con prevencin de que no precediendo la real resolucin, no se pueda innovar por el Gobernador, Cabildo ni otras personas. Aumentronse los comisarios de barrios, hasta ocho contenidos en dos cuarteles generales que se delinearon; partiendo la ciudad por la calle de la Amargura desde la plazuela de San Francisdo hasta la auxiliar del Santo Cristo. Siguiendo por la esquina de Bernaza a la Muralla del poniente. El cuartel del Norte se mand llamar de la Punta, y al del Sur de Campeche. Cada uno se subdividi en cuatro, sealndoles sus propios territorios. Pone estos comisarios al cuidado de los alcaldes ordinarios, y al de aqullos, la limpieza, celo, quietud, y noticia de todos los cuarteles, con facultades de conocer en menores cuentas, y obligaciones de dar cuentas al Alcalde y al Gobernador. Muchas cosas buenas previene, pero tambin muchas impracticables, y as se haya gran parte de ellos en prctica, mas no en el todo que convendra facilitar. A los 18 de marzo de 1770 se dign S. M. conceder ttulo de Marqus del Real Socorro a don Jos de Veytia para s y sus herederos y sucesores, atendiendo al celo y desinters con que franque sus caudales para atender a las urgencias de su real servicio en esta Isla. Disele el de Vizconde de Veyta que qued recogido en la Secretara de Cmara de gracia y justicia y estado de Castilla. Librsele la real auxiliatora en Aranjuez a 9 de mayo del mismo ao para que no se pusiera embarazo alguno, no obstante del expresado ttulo se haya expedido por el Consejo de Cmara de Castilla. Muri don Jos a mediados de octubre de 1770 y fue recibido por este gobierno a los 17 de dicho mes por su legtimo sucesor que igual Marqus a don Antonio de Veytia, su hijo legtimo y mayor que an lo goza. Las consultas de abogados que en juntas se haran continuamente a peticin de las partes para decidir sus pleitos o artculos, tuvo en este tiempo extensin. Hzose una de dichas juntas en causas seguidas contra el Alcalde mayor provincial de la villa de los Remedios por ante el Ssno. don Manuel Medrano sobre varios excesos en la que comprob la real Audiencia que a ellas slo iban los abogados que convena a la parte, o reo, empapados del informe de stas, y sin ver autos; y que slo un leve informe del azor daban sus decisiones resolutivas. En su virtud, despus de enmendar la providencia, dispuso S. A. por real provisin fechada en Santo Domingo a 17 de septiembre de 1770, que advirtiendo el proceso, que sin

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /203 /203 /203 /203 /203 causa, ni motivo por las providencias que deben darse por los jueces, con dictamen de un solo asesor, se convoca a junta de abogados, que slo sirven de ocasionar costas a las partes y abrir la puerta para contravenir a lo dispuesto por derecho y al respecto de aquel tribunal, se manda a dicho Gobernador y a los alcaldes ordinarios de la ciudad de La Habana para que todas las providencias interlocutorias, o definitivas de las causas judiciales que conforme a derecho requieren dictamen de asesor. Asesorndose con aquel que sea de su satisfaccin y de las partes, sin permitir (aunque stas lo pidan) que para dichos autos o sentencias, se junten abogados. Ocurri tambin haberse remitido a la casa de contratacin de Cdiz a don Jos Feijoo sin testimonio. Dio cuenta el presidente de ella al Consejo y hallndose sin autos que legitimasen la causa de su remisin y ser hecha por uno de los alcaldes ordinarios de La Habana, se expidi la cdula de 18 de marzo de 1770, en que hacindose cargo de los defectos de jurisdiccin y autoridad pblica para remitir a los Reinos de Castilla reo alguno en partida de registro sin entregarlo al Gobernador y sin la correspondiente justificacin y especificacin de los motivos y causas de su condenacin, se encarg al Gobernador remitiese testimonios de los autos a costa del Alcalde; ejecutado as, y vistos stos en el Consejo, mand por otra cdula de 10 de diciembre del mismo ao de 1770, “que el Governador de ningn modo permita el embarco y trasporte aquellos Reinos bajo de partida de registro de reo alguno, quien no se destine por l y que en caso de imponerse esta pena por alguno de los alcaldes se le ha de pasar formal testimonio de los autos en que se contenga determinada sentencia, y consten los motivos delitos para que se fulmina; por no ser justo que con qualquiera pretesto usen los mismos alcaldes de la extraordinaria rigurosa providencia de enviar aquellos reinos las personas que les parezca sin formalidad de autos y contra lo dispuesto por las leyes previniendo que todos fuesen con testimonios de sus causas entregar al presidente de la Casa de Contratacion Jueces del Puerto que se dirijiese.” Por cdula de 17 de febrero de 1773 sobre causa seguida por la Intendencia al guarda almacn de la plvora, y apelada al Tribunal de Cuentas, se confirm la sentencia del Intendente y revoc la del Tribunal de Cuentas. Advirtese a ste que debi oir libremente la apelacin, que interpuso el fiscal para el Consejo conforme a la declaracin 14 de la real cdula de 22 de agosto de 1766, en que se prescribe el mtodo para casos de mayor o menor cuanta; que habindose reflejado la duda, de si mediante las dos formalidades del Intendente de hacienda y guerra debi admitir la apelacin o por la naturaleza el gnero deba seguir la causa en calidad de Intendente de ejrcito con recurso a la va reservada, y no como mero asunto de hacienda, se declara igualmente que el conocimiento de las causas de esta

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 204\ 204\ 204\ 204\ 204\ naturaleza, toca a la Capitana General, conforme al artculo 4 de las ordenanzas de ejrcito, y que quede sin uso la prctica observada en esta Isla. En 24 de abril de 1773 se hizo una ordenanza para los puertos y dominios de Amrica donde haya escuadras, navos sueltos, arsenales o astilleros, que comenzando desde el artculo 319, concluye en el 361 como adicin a la ordenanza de marina para dichos reinos de Amrica. Su establecimiento se encarg al Comandante de La Habana en el puerto de ella, y en los dems al de los comandantes en jefes. Les concede igual inspeccin a la que ejerce en los de Espaa el inspector general de ellos, para lo cual en los puertos donde haya Contadura general de Marina como en La Habana, nombrar el Comandante un oficial segundo en ella que ejerza las funciones sealadas en el ttulo 3 de esta ordenanza. Dispone el manejo de arsenal, el reconocimiento de los buques que lleguen al puerto, nacionales o extranjeros, la proteccin y auxilios que ha de dar a los primeros, y cuanto ms parece que puede ocurrir en la materia, se comunic y observa. El ao antecedente se movi un punto (que con sus anexidades) consider el Rey el ms til en esta Isla. Bucarely toc la dificultad de concederse por el Ayuntamiento a los hacendados licencia para demoler y repartir sus haciendas en que adquiriesen un lucro inmenso, dndolo muy corto el Cabildo. Consider no haber causa para este inters, excluyendo de l al Rey, primero y principal amo de las tierras. Propsolo a S. M., cuya benignidad le previno en real cdula de 9 de febrero de 1771, lo tratase aqu en juntas y diese cuenta para resolver. Algo se trat y se elev al Rey, pero pende su determinacin: es asunto grave que necesito tratarlo aparte, y lo har si el cielo me da vida. Por real cdula de 15 de abril de este ao se decidieron varias dudas, ocurridas en la prctica del reglamento de milicias de 19 de enero de 69. Se declar a soldados el solo fuero militar pasivo, y a oficiales y sargentos el activo y pasivo. Que de las causas civiles que ocurran en los lugares donde no hay gobernador ni teniente debe conocer el que lo sea de la capital a que corresponden aquellos lugares donde debern ocurrir los soldados, por s o mediante su poder, en seguimiento de su justicia, slo en los casos en que fuerenreconvenidos. Que el juez militar debe conocer de los testamentos de los que al tiempo de morir eran milicianos; pero cuando el testador no goce del fuero, aunque entre los herederos haya alguno que lo goce, deber conocer la justicia ordinaria, y siendo por ellas requerido el juez militar deber dar los auxilios para que se ejecuten sus providencias; que en los concursos y juicios universales no siendo forzado el deudor comn aunque lo sean los acreedores, sigan sus recursos al juez ordinario, debiendo seguir el nuevo mtodo establecido en el reglamento; y finalmente, que los oficiales de compaas sueltas con ttulo de Capitana General gozan fuero y sus causas debern tratarse, como las de los dems que generalmente le

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /205 /205 /205 /205 /205 gozan; pero slo este ltimo punto se ha declarado en real orden de 13 de febrero de 1786 que los regimientos de milicias urbanas de ambas Amricas, no gozan el fuero militar, en otro tiempo que en el que estn en actual servicio. A los 16 de abril de 74, lleg a Santiago de Cuba el brigadier don Juan Antonio Ayans de Urreta, electo gobernador de ella. Fue recibido y posesionado por su teniente de rey don Esteban de Oloris, que llevaba la interinatura. El ascenso del Dr. don Simn de Mirafuentes a una de las plazas de Santo Domingo, dio lugar a que don Flix del Rey, que haba hecho de fiscal en la expedicin de don Alejandro O’Reilly a Nueva Orlens, fuese creado Auditor de La Habana por ttulo de 29 de agosto de 1771, y aunque se le concedi sin conocimiento de ser natural de La Habana, se le dispens despus este impedimento. La conducta de Fr. don Antonio Mara Bucarely en el gobierno de la Isla, le mereci la eleccin de Virrey de Mjico; despidise en 8 de agosto de 71 y se recibi de interino al teniente de rey don Pascual Cisneros. Este la gobern hasta 18 de noviembre de 73, en que lleg el nuevo gobernador Marqus de la Torre, y fue posesionado en el gobierno. El Supremo Consejo, siempre atento a conservar en sus debidos trminos las jurisdicciones, desaprob en cdula de 19 de julio de 72 que el gobernador interino don Pascual Cisneros hubiese mandado soltar de la crcel a uno que haba preso un alcalde ordinario, y le mand que se restituyese a ella. A pocos meses provey auto Bucarely restringiendo las facultades de los alcaldes a que no pudieran hacer castigos pblicos, ni secretos, sin su licencia, ni el alcaide de la crcel permitiera. Descendi esto de haber un alcalde castigado, por juego, a un esclavo de un miliciano; pero ocurriendo al mismo consejo declar en cdula de 17 de octubre de 1772, sin fuero al esclavo, y repuso lo prevenido por el gobernador sosteniendo la jurisdiccin de los alcaldes. Las instancias del intendente Altarriba tuvieron el oido de S. M. Relevsele de la Intendencia de La Habana, y se le concedi su trnsito a Espaa donde se le destin. Por ttulo de 18 de enero de este ao de 73 se dio este empleo al comisario de guerra don Nicols Jos Rapun, a que se le recibi en 23 de abril. Como el deseo del hombre, dirigido a honorificarse le empea comnmente en ms de lo que puede, se comenz a experimentar en la Espaa que muchos ttulos de Castilla, concedidos, no poda satisfacer sus lanzas. Nuestro monarca, siempre atento a su beneficio, dispuso por real cdula de 6 de septiembre de 1773, que cualquiera ttulo residente en Amrica tenga libre facultad de redimir desde luego el derecho de lanzas, o entregando a la Tesorera general la cantidad de ciento sesenta mil reales de velln, o en las de Amrica diez mil pesos para con ellos redimir los censos

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 206\ 206\ 206\ 206\ 206\ de la real hacienda. Manda formar una Junta de ministros, que con la mayor brevedad y moderacin, proceda a los expedientes que convengan para el cobro de lo adeudado por plazos, esperas, compensaciones y dems medios equitativos. Que stos no sean eximidos del beneficio de redimir las lanzas asegurndose lo que transaren; pero que aquellos deudores que por sus atrasos no puedan sostener la dignidad, ni pagar, se les suspenda el uso de su firma, y honores de tales, dndoles a entender que se les reserva (usando de real benignidad) su accin para que viniendo a mejor fortuna ellos o sus sucesores, y enterando los diez mil pesos efectivos para la redencin de lanzas y la respectiva media annata, sern reintegrados en el uso de sus ttulos perpetuamente con tal que no hayan ejercido oficios srdidos. Que si en estas familias imposibilitadas hubiese dentro del 4 grado de consanguinidad del deudor alguna persona con patrimonio conocido, y suficiente a mantener el lustre y honor del ttulo de Castilla, que solicite para s el pase, se de cuenta a S. M. con calidad de que el pretendiente ha de redimir el derecho de lanzas, satisfacer la media annata de transversal y dejar asegurado este derecho para lo sucesivo. Ultimamente manda se publique por bando enIndias la obligacin en que estn los sucesores de ttulos de obtener la real carta de sucesin para el uso de la gracia y continuacin de sus honores, y que a este fin deben dar la noticia por mano de los virreyes, presidentes, y gobernadores, procurando stos no sea gravosa la diligencia, y por ahora permite S. M. que el virrey, o jefe del distrito, provea interinamente; que precediendo la paga de media annata, entra en posesin sin derecho alguno y dirija por el Consejo y Cmara de Indias la representacin del nuevo poseedor, para que de cuenta y se expida la consiguiente carta de sucesin, tomada razn en la Contadura. Por fallecimiento del fiscal de real hacienda Dr. don Gabriel Beltrn de Santa Cruz, fue conferido este empleo al Dr. don Jos Ribera y Avils en cdula de 24 de septiembre de 1773. Por ttulo despachado en Aranjuez a 26 de mayo de 1774, se dign S. M. conceder el de Castilla a don Jos Antonio de Arredondo y Ambulodi, capitn de caballera en el regimiento de voluntarios de La Habana, en atencin a sus servicios y a los que ejecut su difunto padre el coronel de ingenieros en jefe don Antonio de Arredondo, para l, sus herederos y sucesores con denominacin de Conde de Valle Llano Supuesta la gracia de Vizconde de S. Lorenzo suprimida. Se libr su auxiliatora en 12 de julio y puso en ejecucin a 25 de octubre del mismo. Las instancias del pueblo de Santiago de las Vegas hallaron lugar en el real nimo y por cdula de 18 de junio de 1775 le concedi el ttulo de Villa con la misma denominacin; la eximi de la jurisdiccin de La Habana dando la ordinaria sus alcaldes, con apelacin a la real Audiencia del distrito. Que formase ordenanzas municipales que deber remitir a la misma Audiencia para su aprobacin. Que los cuatro regidores de que constaba su Ayunta-

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /207 /207 /207 /207 /207 miento se aumentasen los de alcalde provincial y padre, o procurador general de menodes, sin contribucin por esta vez, quedando para lo sucesivo en la clase de vendibles y renunciables, y prefirindose para ellos a don Jernimo de Cuadra, y don Gabriel Perdomo, quienes deban llavar sus respectivos ttulos del Consejo. Que se creen dos escribanos de nmero y ayuntamiento separados y apreciados como tales aunque por ahora recaigan en un sujeto, las que se rematen en subasta tasadas por la Intendencia y expidiendo el Gobernador el ttulo de que se lleve confirmacin. Neg la gracia de eleccin de regidores para alcaldes mandando se observe la ley. Le concede la jurisdiccin hasta Bataban, no obstante la contradiccin de los alcaldes de La Habana y que se le adjudique el realengo de Ursulica, si se declarase a favor de real hacienda con alguna limitacin. Concede a la villa la facultad de establecer la hierra de ganado mayor y menor en su territorio; y finalmente que pueda tener Corral de Consejo a fin de encerrar los ganados fugitivos y perdidos en tierra propia, sin perjuicio de tercero y con la inspeccin del Gobernador. El Marqus de la Torre puso en posesin a esta villa de Santiago de solas cuatro caballeras de tierra, por considerar a Bataban slo un surgidero con destacamento de tropa; pero en posterior cdula de 29 de julio de 1777 se le mand la ejecutase y as lo hizo. Enferm gravemente el intendente don Nicols Rapun, de que falleci a pocos das, oferecise duda sobre la interinatura de la Intendencia, y tomando conocimiento por el gobernador Marqus de la Torre, declar por auto de 5 de marzo de 1976 corresponder al administrador general don Juan Ignacio de Urriza. Psolo en posesin de ella y dado cuenta al Rey, se dign S. M. confirmarlo por cdula de... del mismo ao. En junio de este ao muri el gobernador de Cuba y Ayans de Urreta. Recay la vacante en su teniente de rey Oloris, que la continu hasta entregar al nuevo gobernador don Jos Tentor en 9 de noviembre de 76 la Superintendencia de Cruzada en La Habana que, por cdula de 12 de mayo de 1751, arregl el gobernador don Juan Francisco Gemes, siendo ya Virrey de Nueva Espaa y daba superintendencia al gobierno, se innov tambin por el Conde de Ricla, propuso a la Corte las razones porque le pareca corresponder a la Intendencia exonerando al gobierno de su encargo y a consecuencia de breve de su santidad de cuatro de marzo de 1750 mand S. M. por cdula de 22 de agosto de 1776 que corriese con l la Intendencia; la que se encarg de l. El Marqus de la Torre embarazado con otra causa, en que tres negros ingleses venidos de Jamaica a Trinidad pedan su libertad con objeto de seguir la religin, consult al Consejo con autos. Devolvironsele con real cdula de 20 de julio de 1777 previnindole ser estas consultas no administrar justicia ni cumplir con la obligacin del empleo, ni el fin del gobierno que le est encargado, con ministros subalternos, letrados para los puntos de derecho para que las sentenciase, y diese su debida orden.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 208\ 208\ 208\ 208\ 208\ El mariscal de campo don Diego Navarro fue recibido al gobierno en 11 de junio de 1777. Parece que trajo consigo una instruccin reservada de 6 de enero del mismo ao, que comprende varias disposiciones y precauciones que debe observar el gobierno; pero de ellas slo dir que el artculo 46 le previene que aunque las leyes 23 y 32 del libro 3, ttulo 3 de la Recopilacin de Indias hablan en su disposicin con los virreyes, es la real voluntad comprendan a este gobierno por ser de la Capitana General de mayor extensin, tribunales, juzgados y comercio, que todas las dems provincias de Amrica, que practique lo que ordenan remitiendo S. M. por mano del infrascrito Secretario de Estado, cuando concluya el tiempo de su gobierno, un tanto de la relacin de l, entregando otro a su sucesor. Prontamente recibi tambin la real cdula de 30 de diciembre del mismo ao en que Su Majestad deseando obviar los inconvenientes en que constituye a los gobernadores la gratitud de sus fianzas para la residencia manda que a los provistos para empleos de Indias que no tengan anexo la cobranza de los reales tributos, y cuyo salario llegue a la cantidad de 8 000 pesos anuales, se les retenga en las cajas que corresponda en cada un ao la quinta parte de ellos, por va de fianza, para su respectiva residencia, y que no resultando cargo alguna de ella se les devuelvan integramente, quedando los dems cuyos sueldos no lleguen a dicha cantidad, obligados a dar las que previenen dichas leyes y as se ejecuta. Tambin se les arregl la Secretara de gobierno que hasta entonces corra sin este requisito. Porque por real orden de 5 de noviembee de 1778, condescendi S. M. con su creacin, reduciendo el nmero de sus dependientes a un secretario con el sueldo de $2 000 al ao; un oficial mayor con $900; un segundo con $600; un tercero con $500 y un archivero con $350, de que nicamente deber componerse esta oficina, asignando para gastos de escritorio $200 anuales con arreglo a la del virreynato de Nueva Espaa. Deja al gobierno la facultad de recibir cuatro escribientes en clase de entretenidos, a propuesta del secretario y un cabo o sargento de invlidos sin sueldo; no se le aprueban los arbitrios propuestos para sueldos por gravosos y perjudiciales al pblico, y slo se hace de doce reales que cobra la propia oficina por cada pasaporte, y dos para cada licencia de los que salen para lo interior de la Isla por ser prctica universal. Que S. M. se sirvi destinarlo para gastos de escritorio y llevando cuenta formal y previniendo que el sobrante que resulte se distribuya por va de gratificacin entre los entretenidos y porteros por iguales partes, conservando a la Escribana mayor de gobierno los derechos que cobra por firmar los ttulos para crear capitanes, tenientes, comisionados y dems que se expidan por ella, no obstante que haga nombramientos por decreto de secretara, y que los extienda con su aviso. No conviene S. M. en que los oficiales sean de cuerpos militares. Reserva en s la provisin de secretario, sin propuesta del Gobierno, aprobando los propuestos, sin que el Gobierno sin justas

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /209 /209 /209 /209 /209 causas pueda removerlos dando cuenta, debiendo estar en las vacantes, con consideracin a la aptitud y no a la antigedad, y el archivero a la ltima plaza. Que los oficiales de tabacos que las sirven pasen a ocupar sus plazas, y si se consideran excusables, se supriman. Y que por la conservacin de papeles contra el comejn y polilla se formen cajas o petacas de pergaminos, lo ms ajustadas que sea posible para su custodia. Esta ltima disposicin es vana, porque mientras ms guardados ms expuestos a la polilla. Como lo comprueba que en el oficio de Secretara de Gobierno hay papeles desde 1... y en esta Secretara se han inutilizado por la polilla hasta 30 y tantos de este siglo. No hay oto remedio que el que el archivero los sacuda cada semana y les eche alhucema y polvo de tabaco. A los 3 de septiembre de 1778 tuvo S. M. por conveniente acceder a la creacin de plaza de Auditor de Guerra para Santiago de Cuba, considerando lo prevenido en la ley 37, tt. 2, lib. 5 de la Recopilacin de estas Indias. Nombr con igual fecha para este empleo al licenciado don Antonio de Chosas, abogado del colegio de Madrid y fue recibido en l. Tambin concedi S. M. al capitn don Nicols Nates en cdula de 13 de diciembre de 1778 que pudiese construir una ermita pblica de treinta varas de largo y diez de ancho con las correspondientes oficinas, y disposicin de que se coloquen en ella campanas y se celebre el sacrificio de la misa en los das festivos. Sealndose el lugar extramuros de la ciudad de La Habana inmediato al puente de Antn Moo; con la vocacin de San Nicols de Bari. Concdese el patronato de ella, sin perjuicio de que S. M. tiene y reserva en todas las iglesias y expresa calidad de que con ningn motivo pida limosna sino en los casos que previenen las leyes. El patronato comenz a regirla, formndole una sacrista en que se dicen misas y dando principio a la iglesia con algunas paredes. Pas a Espaa por infortunios y muri en Cdiz, dejando su voluntad en trminos que se ha declarado no ser testamento. Sus herederos abintestatos han tomado los bienes y aunque a obligacin de concluirla ser difcil lo hagan. A los 12 de octubre de 1778 estableci S. M. un Reglamento y Aranceles para el comercio libre de Espaa a Indias que consta de 55 artculos, 3 aranceles con sus prevenciones, e incluye la real cdula de 1 de marzo de 1777 sobre la baja de derechos del oro al tiempo de quintarse en Indias, y a su entrada en Espaa; por l se dan las reglas ms equitativas que pudo dictar su innata piedad, a efecto de continuar este comercio libre y se dejan sin efecto las anteriores disposiciones. Sobre su ejecucin ocurrieron dudas que, consultadas, se resolvieron en real orden de 20 de mayo y 18 de octubre de 1779, a las que nos remitimos por la dificultad de dar en este Compendio ms noticias. Habiendo ocurrido embarazo sobre la continuacin del oficio de gobierno y guerra por haberlo adjudicado su posesin don Miguel de Ayala a su hijo

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 210\ 210\ 210\ 210\ 210\ don Ignacio y no renuncindolo para que ste fuese recibido a su ejercicio, se puso al despacho del escribano real don Jos Fernndez del Campo, con el conocimiento que ste tom de sus encargos pretendi se le aplicase el ramo de guerra crendolo separado, y a proposicin del gobernador don Diego Navarro, vino el Rey en nombrar a Fernndez para Secretario de la Audiencia de Guerra de esta Isla. Expedida para ello la real orden de 17 de mayo de 1779, fue puesto en posesin de l, aunque los Ayala lo contradijeron para el fuero militar y sueldo de dos plazas de soldados de infantera; una por real cdula de 28 de junio de 1727 y otra por aumento que le hizo el Conde de Revillagigedo en 8 de abril de 1753 en el suplemento del reglamento de esta plaza. Aun se continan ambos litigios sobre los mencionados oficios.poca Dcima En que declarada la guerra contra la Gran Bretaa, se hace Plaza de Armas de la Amrica Septentrional a la Ciudad de La Habana.IDEA CRONOL"GICA DEL TEATRO CUBANODesde 1779 hasta 1781 Obispo: El mismo Ilmo Sr. Dr. D. Santiago de Hechavarra, actual. Gobernadores Capitanes Generales : 1779. El propio teniente general D. Diego Navarro. 1781. El Excmo. Sr. Teniente general D. Juan Manuel Cagigal. Por real comisin actual. Gobernadores de Santiago : 1779. El brigadier D. Jos Tentor. 1781. El teniente coronel D. Nicols Arredondo, actual. Generales del Ejrcito : 1780. El teniente general D. Victorio de Navia. 1781. El Excmo. Sr. teniente general D. Bernardo Glvez, actual.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /211 /211 /211 /211 /211 Intendentes de Ejrcito y Hacienda : 1779. El precitado Sr. D. Juan Ignacio de Urriza. Del Consejo de Indias, actual. Comandantes de Marina : 1779. El teniente general D. Juan Bautista Bonet. 1781. El Excmo. Sr. teniente general D. Jos Solano, actual. 1. Mediado el mes de julio de este ao de 79 dej un correo en el puerto de Jagua pliegos de la Corte y una orden de 18 de marzo ltimo, en que el Excmo. Sr. don Jos de Glvez, Secretario del Despacho Universal de Indias, previene al Gobernador de La Habana la publicacin de la guerra contra la Gran Bretaa. Expresa que despus de haber empleado el Rey Ntro. Seor todos los prudentes medios de su amor a la paz y el bien de la humanidad para terminar la guerra entre Francia e Inglaterra, haba visto que esta potencia dilataba la mala fe y aun rehusaba en trminos impropios, aceptar las justas proposiciones que S. M. le haca en calidad de poderoso mediador. Y que no pudiendo su Soberana tolerancia disimular ms los capciosos fines de la Corte de Londres, dirigidos manifiestamente a ganar tiempo, y procurar indemnizarse de la prdida de sus colonias sobre los dominios espaoles en estas Indias, segn los preparativos e insultos experimentados en ellos, haba determinado S. M. declarar la guerra al Rey de la Gran Bretaa y que al recibo de esta orden se promulgase en toda la Amrica para la defensa propia y ofensa de sus enemigos, haciendo gracia a los corsarios del todo de las presas y ofrecimiento de premios a los que se distinguiesen en ella. 2. Se public en La Habana Por bando solemne a los 22 de dicho julio y fue recibida con demostraciones del mayor aplauso Se comprendi que la indemnizacin que proyect la Gran Bretaa de la prdida de sus colonias haba tenido por objeto la misma Habana, hasta exteriorizar el conato con un armamento que frustr en sus principios un temporal. Y esta amenaza, que le record las circunstancias y catstrofe del ao de 1762 oblig a hacer paralelo entre uno y oro ministerio, tan dormido entonces, cuanto prevenido ahora con la anticipacin de correos a la declaratoria en Espaa, y a lo cual se conoci deber, que el que la condujo no fuese apresado por superiores buques ingleses que lo reconocieron, y dieron salvo conducto en calidad de neutral. 3. Con la citada real orden, recibi otra el gobierno en que circularmente se previene a los gobernadores de Amrica que S. M. quiere hagan la guerra activa y pasivamente ofendiendo al enemigo en todo lo que hubiese proporcin de ejecutarlo sin temeridad. Publicse en La Habana segundo

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 212\ 212\ 212\ 212\ 212\ bando para la represalia de efectos y caudales de enemigos, que hubiese en tierra, por no ocupar buque alguno de esta nacin su baha y para que se manifestase y asegurase todo ingls, escocs o Irlands, que morase en la Isla, comunicndose las mismas rdenes al Gobierno de Santiago de Cuba y lugares internos de ella. 4. Conmovise la plaza, mudando en un da tanto su semblante, que la que en el anterior haba sido de comercio, el siguiente lo fue de Marte, resonando por todas partes las cajas, ejercicios y preparativos militares. Lo mismo sucedi en los dems puertos de la Amrica Septentrional que vecindada por Norte, Oeste y Sur, las de la isla de Cuba; por el propio correo luego que dej aquellos pliegos en Jagua, sigui en diligencia a entregar otros iguales a sus gobernadores; con que puestos en general movimiento, no se oa ni entenda en otra cosa que en preparativos y acciones blicas. No ser ingrato ni ajeno hacer aqu memoria de ellas; as por el auxilio que debieron a La Habana las ms de stas, como por su concesin y enlace, pues depende de ella lo septentrional, tanto como un cuerpo militar de su sargento mayor. 5. El primero que enarbol la bandera espaola con valor, honor y fortuna contra el enemigo fue el coronel don Bernardo Glvez, Gobernador interino de Nueva Orleans y Mississippi. Recibi con la declaracin y rdenes de la guerra, los reales despachos de Gobernador y Capitn General en propiedad de aquella provincia; pero su estado y circunstancias le obligaron a sigilarlos en los primeros pasos para su ms til y oportuno uso en los segundos.3286. Haba ms de un ao que reciba noticias de que los puestos interiores de Manchak, Boton Rouge y Natchez, se reforzaban con tropa veterana inglesa de Pensacola y de la Georgia, sin otro conocido objeto que el de la pronta invasin de aquella provincia. As se comprob despus por dos cartas interceptadas en Natchez con bastante indicios de que hechos dueos de las orillas del Mississippi emprendieran entrar la guerra en el Nuevo Mjico y provincias de Nueva Espaa. En su oposicin tom este Gobernador las medidas ms compatibles al estado de las cosas, aunque con el desconsuelo de reconocer la superioridad de fuerzas, proporciones y ventajoso ataque del enemigo. Lo comunic al de La Habana, quien le auxili con un piquete del Regimiento del Prncipe, dos de Espaa y uno del Fijo, que componan ms de doscientos hombres, comandados del coronel graduado don Manuel Gonzlez, y con considerable porcin de pertrechos, ofrecindole un batalln de infantera luego que se declarase la guerra. 328.Exigua est virtus praestare silentia rebus. Ovidio, lib. 2 de Arte Amandi Las frases latinas que aparecen en esta y otras notas han sido corregidas conforme al original de Urrutia. ( La Comisin de Publicaciones .)

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /213 /213 /213 /213 /213 7. Pareciendo inevitable ya el rompimiento convoc don Bernardo Glvez a sus oficiales, les manifest los planos de la provincia y estados de unas y otras fuerzas, opinando todos, que si no llegaba refuerzo de La Habana, slo se poda fortificar y defender la capital. Convino por entonces en ello, tomando los medios conducentes; pero llegada la declaracin de guerra, la sigil premeditando atacar al enemigo en sus puestos antes que la comprendiese y conforme a la expuesta mente del Rey. 8. Dispuestos los preparativos para su empresa con el mayor sigilo, sobrevino el 18 de agosto un huracn que en menos de 3 horas ech a pique las embarcaciones que haba en el ro, salvndose slo la fragata del Rey el Volante y derrib muchas casas de la ciudad y habitaciones de la orilla de dicho ro, con prdida de ganado y cosechas y consternacin de los habitantes. Premedit su gobernador el aliento que esta desolacin atraera a los ingleses (a cuyas poblaciones no alcanz), para atacar ms sobre seguro su plaza, si les daba lugar a reunir sus tropas e indios; y resolvi no demorar su empresa329 mirando a todas partes la ocasin. 9. Convoc a los habitantes, les manifest el estado infeliz de la provincia y llegarle en tan triste coyuntura rdenes de La Habana para que la pusiese a cubierto de los bien fundados recelos de ingleses. Les mostr el despacho de Gobernador en propiedad, su obligacin al jurarla para posesionarse de ella, y que aunque estaba dispuesto a derramar por el Rey su sangre no se atreva a dar el juramento si no se obligaban todos a ayudarle a desconcertar los proyectos del ingls. Ofrecindole sacrificar sus vidas con tal objeto, y le recibieron al Gobierno entre aplausos y aclamaciones. As facilit la pronta instauracin de sus preparativos. Reuni una goleta, algunas piraguas y tres lanchas caoneras y en ellas puso con sus municiones, diez caones de 4 hasta 24 encomendndolas al teniente de artillera don Julin Alvarez, y manifestando hacer este movimiento con el solo fin de apostar las tropas en los pasos por donde los ingleses podan dirigir sus ataques. 10. El 26 de agosto dej el mando de la plaza con guarnicin de milicias al teniente coronel graduado don Pedro Piernas; dio el de la tropa al citado coronel don Manuel Gonzlez y distribuy en otros oficiales los dems cargos del ejrcito; recogi en las costas de Alemanes y Acadianos la gente que pudo, y al siguiente puso en marcha 770 soldados veteranos, 330 reclutas, 20 carabineros, 60 milicianos, 80 negros y mulatos libres, a don Olivero Pollak, Agente del Congreso Americano con dos oficiales y siete compaas de los suyos y 600 hombres de todas castas y colores, y 160 indios voluntarios formaron un total de 1 427 sin ingeniero. 11. Fuerte de Manchak. March Glvez con viveza al frente de este corto ejrcito por la orilla del ro, auxilindolo con las embarcaciones ar329.Virtus est ubi obcasio admonet dispicere. Plauto in Persa.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 214\ 214\ 214\ 214\ 214\ madas de artillera hasta avistar el 6 de septiembre el fuerte de Manchak sobre el ro, y a 35 leguas de Nueva Orleans. A distancia de media legua de l hizo alto, y descubri a su gente estar declarada la guerra contra ingleses y hallarse con rdenes para atacarlos en sus establecimientos. Acto de prudencia militar a que se debi el feliz xito y que exalt a este General sobre las prendas de nimo y fortaleza.33012. Pero esta noticia caus tan general regocijo y levant tanto los nimos y valor de su gente, que al amanecer del siguiente da 7 tomaron los milicianos por asalto el fuerte, entrndose por una de sus troneras en seguimiento de su capitn don Gilberto Mangen; mientras la tropa veterana se mantuvo formada en sitio ventajoso para resistir 400 ingleses, que dos das antes se haban visto pasar por Baton Rouge con artillera y vveres y se presumi estuviesen apostados en un bosque inmediato. Tomronse prisioneros un teniente y 14 hombres habiendo escapado el subteniente con 5 y muerto uno. 13. Descans la tropa 6 das y el 13 march para Baton Rouge, 5 leguas distantes, en cuyo camino hizo 5 prisioneros. Desembarc la artillera y acamp la gente, minorada por las enfermedades y caminatas, apostando un destacamento entre Baton Rouge y Natchez para cortar su comunicacin. Reconoci el fuerte y no hallndolo en disposicin de tomarse por escalada o sorpresa a causa de su profundo foso, altas y escarpadas murallas, parapetado de caballos de frisa, coronado de trece caones de calibres gruesos y defendidos de 400 veteranos y 100 habitantes, fue preciso establecer bateras. Fingi trabajarlas en la punta de un bosque para atraer all el fuego enemigo, mientras se levant a tiro de fusil de dicho fuerte detrs de la cerca de un huerto que las ocultaba. 14. El 21 de septiembre comenz el fuego tan activo, que antes de cuatro horas desmantel el fuerte, obligndole a tocar la llamada y remitir dos oficiales que tratasen su capitulacin. No quiso el General admitirla si no quedaba la guarnicin prisionero y se entregaba el fuerte de Panmure, de Nathez, que con la de 80 granaderos, situado en una altura de difcil rendicin y an distante 60 leguas, prevea de casi imposible alcance a corto y debilitado ejrcito. Admitise as y se entregaron ambas con los hombres de guerra despachando un capitn y 90 hombres a recibir el de Panmure. As supo conocer y asir por los cabellos este prudente General la buena ocasin que malograron el grande Anbal en la batalla de Cannas, y otros en sus victorias, sabiendo que por la espalda la hallara calva (segn Ausonius)331 sin esperanza y con dolor. 330.Para que digamos con Valerio Flaco, lib. 1, Argonat. Set te non solum animun nec solis viribus equum, credere, sepe acri prior prudentia dextra. 331.Crine tegir faciem? cognosci nolo. Sed huic tu, Occipiti calvo est, ne tenear fugiens. Ausonius in Epigr. Simulas decas.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /215 /215 /215 /215 /215 15. Tomronse 325 veteranos prisioneros, quedando muchos muertos; y en el ro y sus brazos cuatro balandras, tres goletas y un bergantn. A los habitantes se dej libremente en sus casas; y aquel vasto e importante pas qued enteramente pacificado a gloria de su Soberano y honor de su Gobernador y tropa, a quienes premi el Rey con los respectivos grados de ascenso en su carrera. Los ms de los indios comarcanos vinieron a reconocer con jbilo la dominacin de S. M. C. y a ofrecrsele, y fueron tratados y regalados como corresponda. 16. Casi al restituirse don Bernardo Glvez a su capital con esta gloria y su disminuda tropa, le lleg de La Habana el segundo batalln del regimiento de infantera de Espaa con 670 hombres. Porque aunque su Gobernador y Capitn General lo hizo embarcar y salir luego que se public la guerra (como haba ofrecido), los accidentes del mar lo demoraron hasta entrado octubre. Este refuerzo dio aliento a aquel Gobernador para emprender la toma de la Mobila; y mientras le dejamos entretenido en sus preparativos, ser bien referir lo que oper el gobierno de Yucatn. 17. Encargado de l don Roberto de Rivas, su teniente de rey, recibi con la declaratoria de guerra real orden para que arrojase a los ingleses de la costa oriental de Campeche, destruyndoles sus establecimientos. Uni inmediatamente 300 hombres en su mayor parte milicianos y apront en Bacalar los bongos, piraguas y dems buques menores que se hallaron. Dio orden al teniente coronel don Jos Rosado, gobernador de este presidio, para que desalojase a los enemigos de las mrgenes del ro Hondo y ste lo ejecut aprisionando sus moradores blancos y negros, dos goletas, una balandra y otros barcos menores. 18. Al mismo Rosado confi con los citados buques y gente otra expedicin contra Cayo Cocina, el principal de los establecimientos ingleses. Sorprendilo el 15 de septiembre, habiendo tomado la navegacin tres goletas y en dicho cayo a todos sus vecinos con ms de 300 negros, muchos bongos, otras embarcaciones y un bergantn de 74 caones. Pero llegada a Jamaica la noticia de esta hostilidad, destac en su auxilio dos fragatas de guerra y un bergantn, cuya vista hizo retirar a los nuestros sin utilizar y destruir el todo de lo rendido. 19. Dirigi la expedicin al ro Nuevo y hallando abandonadas las chozas de los ingleses, destruy 17 establecimientos que contaban 338 casas y aprehendi a algunos negros con que se restituy a Bacalar, impedido por las fragatas de otras operaciones. Invigil el Gobernador sobre giro de stas, y ausentadas destin nueva expedicin semejante que al mando del teniente coronel don Francisco Pieyro, hall abandonado a Cayo Cocina y destruy sus plantajes con ms de 200 casas hermosas de madera. 20. Un destacamento destruy todas las rancheras que encontr en la parte superior del ro de Walix. Otro entrado por su embocadura; en una piragua hizo igual diligencia con las de la parte inferior, con que casi a un

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 216\ 216\ 216\ 216\ 216\ mismo tiempo quedaron destrudas las poblaciones del Cayo y del Ro. El capitn don Jos Urrutia con 120 hombres, 2 goletas, 9 piraguas y 4 dorass acometi al ro Chevun, distante 3 leguas al Sur de la boca del Walix y en l demoli 134 casas. 21. Qued al fin la provincia de Campeche enteramente limpia de ingleses antes de mediar septiembre, perdiendo stos de 50 a 60 habitaciones, 307 esclavos, ms de 50 embarcaciones menores, armas, municiones, ganados, y efectos que se computan en cerca de un milln. S. M. premi igualmente a los oficiales que dieron este honor a su corona, bajo el conocimiento de que ni l, ni los antecedentes del Mississippi, y subsiguientes del Presidente de Guatemala se deben pesar por lo que son sino por lo que iban a ser. 22. Toda monarqua ech igualmente mnimas sus primeras races. Anmmis incipiunt que in mxima porruunt. Nemo repente fit summus Y equiparado el cuerpo poltico al mstico, se deducir al uno lo que al otro el Crisstomo en su homila 57. Ayer vimos en el estado que estn las provincias americanas, que unidas hoy han sostenido su independencia levantando la primera Roma indiana; y as se han de estimar estos hechos para el reino, como precautorios de mximos males. Reflexinese con nuestros polticos. Por qu la pequea isla de Jamaica hace ms comercio anual que nuestras vastsimas poblaciones, enriqueciendo proporcionalmente su estado?332 Y hallaremos que por la recoleccin que verifica en estas cortas poblaciones de cuanto producen ellas y las nuestras. As se deducir cuanto dao han recibido presente y futuro los particulares y el reino enemigo con sus demoliciones, siendo otro tanto el beneficio que ha adquirido el nuestro y su comercio. 23. No se hicieron sordos los ingleses a estos golpes, pues el 23 del mismo mes de septiembre anclaron en el Golfo Dulce, cerca del Fuerte San Felipe de Castilla un navo con dos fragatas de 36 y una goleta de 18 caones. Enviaron lanchas armadas por el ro, que reconociesen los almacenes de sus orillas, donde se depositan los efectos del comercio; pero no hallaron algunos, porque el Presidente de Guatemala don Matas Glvez los haba hecho retirar tierra adentro desde que se declar la guerra, habiendo tambin dispuesto pasasen a Omoa dos fragatas del comercio para que las guarneciese su castillo de San Fernando. No hallando all fruto los enemigos levaron las anclas y se presentaron delante de dicho castillo con bandera espaola, se acerc la goleta que enarbolando la inglesa le hizo fuego y lo recibi. La sigui el navo con igual suerte, saliendo ambos maltratados, y se retiraron al ro Tinto con ms escarmiento que fruto. 24. Gobernaba interinamente dicho castillo de San Fernando el teniente coronel don Simn Dexnaux, en ausencia al real servicio de un comandante 332. Ulloa en su C omercio y Fbricas t. 2, cap. 6. Y el librillo annimo Intereses de Inglaterra etc.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /217 /217 /217 /217 /217 don Ignacio Maestre, y recelndose volviesen los enemigos a l hizo aquellas prevenciones que pudieron caber en el da. Recorri su artillera, alist las obras interiores y exteriores del castillo y dispuso su guarnicin, que slo constaba de 200 hombres tiles y 73 agregados, por los muchos enfermos, no admitiendo refuerzos de ella, lo pestilencial del terreno, sepultura abierta para cuantos le visitan. 25. En efecto, el 16 de octubre fondearon en Puerto Cabello, fuera del alcance del fuerte, 4 fragatas inglesas, un paquebot, un bergantn, dos balandras y dos piraguas; o (segn otros observaron) dos navos de 94, una fragata de 32, dos paquebotes de a 20, dos bergantines de a 14 y tres balandras de a 16 y 20. Desembarcaron en el mismo Puerto Cabello 855 hombres, inclusos 228 indios zambos y mosquitos, a quienes salieron en oposicin 50 negros armados; pero al tiempo que hacan stos graves daos a los indios, les forz a retirarse nuevo desembarco que los cortaba. 26. Apoderado el enemigo de una loma que domina el castillo, hicieron fuego a ste los buques para divertirle, mientras se formaban en tierra dos bateras a medio tiro de can, costando alguna gente a las naves el que recibieron del fuerte. Concludas las bateras comenzaron un ventajoso fuego, que auxiliaban las naves por mar, y corresponda a ambos el fuerte con bastante dao. El 18 requiri el comandante ingls Darrimple a que se rindiese y le fue contestada su defensa, que continu igualmente los sucesivos. Pero aqul le asalt la noche del 20, escalndole por el baluarte del poniente que sobre estar acabado y tener contiguo un horno de cal, que facilit a los indios la subida, descuidaron los mulatos encargados de su centinela. 27. Al llamar al arma se aterran las compaas de negros y mulatos y dejando las que haban de tomar lo hicieron de hachas con que rompieron las puertas del castillo y huyeron. Los oficiales, tropas y vecinos y marineros refugiados al fuerte se acogieron a varias cortaduras, que haba en las golas de los baluartes y despus de alguna defensa, se rindieron con una como capitulacin.333 As engaa la incierta y falaz confianza en Marte. No hallaron los ingleses en el castillo los intereses del Rey, ni particulares que se lisonjeaban por haberlos mandado a retirar el Gobierno a lo interior, y slo tomaron los pocos efectos de algunos buques de comercio que contra sus rdenes se mantuvieron en l. Fueron conducidos los prisioneros a Jamaica, de donde canjeados pasaron algunos a La Habana, confirmndome estos hechos el coronel de milicias don Antonio Ferands, uno de los que mostraron ms valor y fidelidad en la defensa del castillo. 28. No sorprendi esta noticia a don Matas Glvez, Presidente de aquel reino de Guatemala. Saba por el reconocimiento de aquellas costas que haba hecho poco antes el brigadier en jefe don Juan Cotilla y extraordina333.Et incerti falla fiducia Martis Sil. Ital. 6. Bel. Pun.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 218\ 218\ 218\ 218\ 218\ rio don Francisco Hurtado, que por la calidad y malsano temperamento de ella, eran indefensables a fuerzas enemigas, sacrificando solo las tropas, que se les destinasen. Que estas mismas circunstancias obstaban a que el enemigo las mantuviese y que por consiguiente la defensa del reino haba de establecerse en lo interior; as para impedir su penetracin, como para expeler al que ganase puesto de ella. 29. Haba tomado para esto sus medidas, desde que rompi la guerra, con proporcin a lo que permita el pas, aniquilado con terremotos espantosas calamidades. Mand juntar las pocas tropas veteranas esparcidas en el reino. Arm algunos cuerpos de milicias, que acababa de levantar, y se mantena en actitud de atacar en los pasos y desfiladeros precisos al enemigo que intentara internarse. Y con estas prevenciones no slo hizo la defensiva, impidiendo las tentativas de los indios zambos y mosquitos, sino que los ingleses se hallaron bloqueados por tierra con slo la campia del castillo que despejaron, quemando una multitud de chozas y barracas que servan de habitacin a los negros. 30. Marchaba ya el Presidente las ochenta leguas que dista Omoa de Guatemala, cuando recibi dicha noticia y acelerando su camino continu hasta San Pedro de Sula, que se estima llave de aquel reino a 15 leguas de dicho castillo. All fue reuniendo su gente y dando sus disposiciones para contener al ingls en caso que le llegasen los poderosos socorros que esperaban de Jamaica. Pidi refuerzo de naves y gente y municiones al Virrey de Nueva Espaa y al Gobernador de La Habana. Aqul lo dio de dineros, y ste no pudo facilitar en la ocasin otros que el de enviar por Bataban una goleta y despus una balandra con armas de fuego y blancas, municiones, vveres y otros tiles. 31. Pero hallndose a los 23 de noviembre con algunas compaas de milicias y noticias de no haber recibido refuerzo los ingleses, deliber marchar (como march) con aqullas a recuperar el fuerte, sin ms auxilios que las viandas, carnes y frutos del mismo pas y sin tiendas, bagajes, ni artillera, que es imposible conducir por aquellas serranas. A los... das lleg a las cercanas de Omoa, apoderndose de su loma dominante, donde sufri a pecho descubierto el fuego del fuerte, mientras el segundo jefe teniente coronel don Manuel Panigo dirigi y se trabaj una trinchera que los abrigase de l. Estando, distribuy su gente (que slo contaba de 551 hombres, los 153 arreglados, 318 milicianos y 80 presidiarios) de modo que impidiese a los sitiados tomar carnes, viandas y aun la nica agua sana que hay en su contorno. 32. Fingieron los sitiados con regocijo haber recibido refuerzos por un bergantn que lleg el 26 a dar fondo cerca del castillo, y despreciando el Presidente la ficcin, les requiri por carta a que se rindiesen sin precisarle a asaltarlo, a lo cual se negaron reconvinindole con la observancia de lo capitulado en su asalto. Pero sucedi, seguidamente, que los negros que

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /219 /219 /219 /219 /219 custodiaban el agua aprisionasen tres ingleses, a quienes insultaron sangrientamente cortando a los dos la cabeza y que cuando iban a hacerlo con el tercero llegase un oficial espaol, que lo libert de sus manos. Lleva ste a presencia del Presidente; le remiti con segunda carta al castillo e incorporado con los suyos, refiri lo que haba visto y sufrido, comunicndoles el terror de que estaba posedo y el cual se aument aparentndoles con varios artificios, que los sitiadores componan un numeroso cuerpo de tropas. 33. Sobre esto obr la carta segunda en que se les persuada la nulidad de la capitulacin, como hecha por prisioneros sin facultades para ella; y que si en esta virtud no entregaban el fuerte, sera asaltado y sufriran el tratamiento de los negros y forzados a quienes haba ofrecido la libertad por premio del asalto y no podra contener en su inhumanidad; mas ratificando el comandante ingls el da 28 su anterior respuesta, se resolvi el asalto para el 29. 34. Carecase de artillera con que abrir brechas y de todos aquellos preparativos con que el arte militar facilita esta empresa, slo haba 24 escalas y las armas blancas y fusiles, de suerte que la tropa bloqueante ms que brazo de Rey pareca un conjunto de piratas, que recordaba los hechos de Juan Morgan y sus secuaces, cuando en el siglo anterior asaltaron el Castillo de San Lorenzo de Chagres y otros del reino de Panam. As era necesario que supliese el valor y ficcin todo lo que faltaba al arte y auxilios; y a este fin se dispusieron las cosas de un modo que alucinase y divirtiese por todas partes al enemigo; porque hace la necesidad ingeniosos a los hombres y fecundos los ingenios.33435. Preocupse el ingls de temor y viendo los preparativos del prximo asalto resolvi evacuar el castillo y lo hizo sigilosamente, embarcndose en el bergantn y otros buques menores que estaban a su abrigo. Algo se presumi en el campo por los movimientos creciendo los indicios con el silencio en el fuerte. Se acerc la tropa y reconoci vaco, y se posesion de l 29 del citado noviembre, celebrando justamente con Ovidio335 entre los varios eventos de Marte esta resurreccin propia y la cada y fuga de la soberbia anglicana que se crea inexpelible. 36. Hallronse en el castillo 16 caones, otros tantos guardafosos y cuatro morteros con batera, bombas, granadas, municiones y treinta prisioneros de los nuestros. Murieron algunos de los espaoles a la fatiga y enfermedades y entre ellos Panigo. Dispsose de la guarnicin de la fortaleza; comenz a adolecer la gente, padeciendo el Presidente fuertes fiebres y se retir a San Pedro de Sula, donde convalecieron. Llegaron los 334.Ingenium est; miserisque venit solletia rebus. Ovidio lib. 1o de Arte Amandi 335. Mars dubius, nec certa Venus, victique resurgunt. Quosque neger umquam pose jacere, cadunt. Ovidio, lib. 1 de Arte Amandi

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 220\ 220\ 220\ 220\ 220\ socorros de La Habana, y con estas armas, vveres y pertrechos reforz el Presidente el castillo y dems puestos de su Reino, premindole S. M. con el grado de Brigadier de sus Reales ejrcitos y concediendo los respectivos a los oficiales que lo merecieron. 37. Dadas estas providencias por lo tocante a Omoa, march don Matas Glvez desde Sula a la Provincia de Comayagua donde uni sus cortas fuerzas y las comparti en dos expediciones terrestres, compuestas de 7 destacamentos. La primera la subdividi en dos trozos, de los cuales el uno con 450 hombres y 4 caones de campaa al mando del sargento mayor don Cayetano Ansotegui, despus de muchos das de marcha por montaas y pantanos casi inaccesibles, lleg el 7 de abril de 1780 al primer establecimiento ingls nombrado Siriboya en la costa septentrional del norte, aprehendi un ingls y catorce negros (amparados los dems de las serranas), destruyendo sus fbricas, trapiches, alambiques y caaverales con efusin de todo el aguardiente romo que tenan empipado. Aunque tuvo su escaramuza con 200 ingleses, muriendo un espaol, no impidi la marcha a la segunda poblacin titulada Quepriba. 38. Hall sta abrigada de un regular baluarte, que sobre una eminencia montaba cuatro caones y seis pedreros, y hacindole fuego asegur bandera de San Jorge. Formse la batera, y a las cuatro horas de batirlo, tratando ya de asaltarlo, fue desamparado y se destruy arrojando su artillera clavada al ro. Lo mismo hizo con la poblacin de mejores y ms aventajadas fbricas y menaje, destruyendo muchas pipas de azcar y romo que contena. Corri igual fortuna el tercer establecimiento llamado Mistereric, distante media legua, quedando de ellos solas las cenizas que de Troya y Munancia. Y aunque intent atacar la Criba del Puerto Mosquito la hall defendida de mucha artillera gruesa y buques hasta de tres puentes, cuya superioridad incomparable y haberse notado alguno a la vela en rumbo de cortar la retirada dio causa a que sta se acelerase con orden. 39. El otro trozo de la subdivisin con 350 hombres al mando del capitn don Vicente de Arizabalaga; despus de apresar 100 indios enemigos march al ro Pacn y por sus orillas hasta su embarcadero. All se hizo canoas y balsas, con las cuales, y cuatro pipantes o barquillos (que cargados de herramientas tiles apres unos negros) pudo navegar dicho ro. Asalt a la izquierda de l dos establecimientos llamados de Champ Pich y de Mistertance, los que, y el tercero de mister Lartellan, dej consumidos al fuego con sus azcares y romo. 40. Sigui al cuarto del gobernador de la Criba mister Laure, donde se apoder del gobernador interino de ella llamado Chimi-Laure, hijo del propietario. De mister Tace, dueo de otro plantaje inmediato de 4 caones, 4 pipantes, una piragua y 2 negros, desolando igualmente los dos. No pudo hacerlo de la Criba por las mismas causas que lo impidieron a la otra

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /221 /221 /221 /221 /221 subdivisin y acercndose las lluvias que causan en el ro crecientes impeditivas de su trnsito, se retir glorioso336 con la mejor venganza, que consiste en dejar abatidos y necesitados a los que precian de soberbios y abundantes. 41. La segunda divisin la destin el Presidente contra indios al mando del teniente coronel don Jos Estachora. Introducida en las montaas por la parte del Jcaro y Danl apres 55 indios Jicaquez, hallndose a uno de ellos una patente de capitn por el Gobernador de Jamaica y 60 caribes, y a stos y a los mosquitos los hizo alejar y poner en respeto, ya que las malezas impedan su captura. 42. Conquista del Castillo de San Juan Mientras don Matas les causaba estas hostilidades, hicieron los ingleses en Jamaica una expedicin dirigida a tomar toda la provincia de Nicaragua. Sali de dicha isla a principios de enero de este ao de 1780 al mando del brigadier M. Kemble con los coroneles Juan Polzon, el mismo Dalrrimple, que comand la de Omoa, y Alexander Litt, y compuesta de 2,500 hombres de tropas en el navo de Ulises de 50, cinco fragatas y varios barcos de transporte. Arrib al cabo de Gracias a Dios donde estuvo cerca de dos meses recogiendo 400 indios mosquitos y a los contrabandistas de aquellas costas, nombrados Colin, Paten, Cosme, Jaime y Louri, quienes la proveyeron de ochenta canoas. 43. Pusironse en stas 700 soldados con mucho indio y zambo, artillera y municiones al mando del coronel Polzon, para que entrando por el ro de San Juan de Nicaragua rindiese su castillo; y en efecto entr por l con su armadilla y gente. El General qued con el resto de tropas y buques, disponiendo el adelanto de esta expedicin, que haba de internar hasta la laguna y sus poblaciones, y la formacin de un barco chato (cuyas piezas trajo labradas de Jamaica) que debiendo montar 12 caones de a 6 entrase hasta la laguna, superando nuestras fuerzas y tomase la isla de Ometepe que se sita en ella la cual se fortificara para real de sus empresas. 44. Desde sta contaban tomar de las haciendas situadas en la orilla de la laguna carnes, animales y dems mantenimientos necesarios; proveerse y proveer a Jamaica llevando recproco auxilio y comercio. Conquistar toda la provincia de Nicaragua, haciendo su real en Granada, que fortificaran en el invierno y solicitar la sublevacin de los habitantes. 45. A este fin llevaba el General gran nmero de ejemplares impresos en que el gobernador de Jamaica Juan Dalling les convidaba a disfrutar su libertad con un comercio abundante, sin tributos ni tiranas (que supona padecan) y amenazaba con su ruina a los que resistiesen. Y a el mismo haba de pasar oportuna y personalmente el propio Gobernador de Nicaragua, a cuyo fin hizo remisin de su mujer e hijos a Londres. As lleg a tener 336. Que vindicta prior, quam cumformido superbos Flectit et asuetum. Spoliis, afligit egestva Claud. de Bell. Getic.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 222\ 222\ 222\ 222\ 222\ en sus primeros pasos en esta guerra el proyecto que preocup Gemes en 1739, sin que se pueda dudar la extensin a aquellas vastas ideas que apuntamos entonces. Pero337 engaa al hombre las ms veces su esperanza. 46. La gente de Polzon lleg el 9 de abril a la isla Bartola a dos leguas del castillo donde tenamos una batera de cinco pedreros con destacamento de sargento y 16 hombres, quienes dieron aviso al fuerte. Comenzaron a hacer y recibir fuego de la batera, desembarcando por varias partes con ms de 60 piraguas que haban reunido; y aunque dur ste con actividad ms de tres horas, como los enemigos eran tantos que los iban sitiando enteramente, se retir el sargento con tres hombres al castillo, quedando uno ahogado y los dems prisioneros. 47. Hallbanse en dicho castillo 266 personas, a saber: su gobernador capitn Juan de Aysa, teniente don Pedro Briceo, dos subtenientes, capelln, cirujano, 57 sargentos, cabos y soldados veteranos, 10 reclutas, 66 soldados pardos, 19 artilleros, 5 oficiales mecnicos, 30 sobrestantes y peones, 30 presidiarios, 6 hombres sin plaza, 7 milicianos, 16 mujeres, 17 nios, 6 esclavos del Rey, 3 correos y 20 remeros. Preparronse a su defensa, quemando un pequeo fuerte exterior, que no se poda guarnecer y las casas, almacenes y cuarteles de la campia, plantando una estacada al foso, donde se introdujeron los vveres, destrudos los sobrantes, proveyndose de agua del ro por carecer de cisternas y recorriendo sus bateras y dems necesario. 48. El da 10 se dejaron ver los enemigos en varias flotillas que resitiadas por el fuego del castillo se acogieron al abrigo de una loma hacia el sur, donde comenzaron su desembarco, continuando en ste y sucesivos das. Sobre la punta del Padrasto del Oeste titulado de las Cruces, levantaron una batera de dos caones de a cuatro en que fijaron y saludaron su bandera, comenzando los fuegos con mucho dao del castillo por su dominacin y enfilarle dos baluartes; pero logr ste desmontrsela. Rehicironse de dos con cinco caones que diariamente fue destruyendo las murallas, parapetos y dems obras muertas del fuerte, de quien reciban igual dao con nmero de muertos de ambas partes. 49. Furonse estrechando los ataques en 18 das de sitio, con aumento de artillera hasta del calibre de 9 y 12 en trminos de inhabilitar los fuegos del castillo. Entrronse hasta los fosos al abrigo de un paredn, que a 50 pasos de su puerta haba tenido antiguamente artillera, donde prepararon dos minas dirigidas a los ngulos de dos baluartes; mas sin embargo de todo y del estado decadente de los sitiados por muertos, enfermos y heridos se mantenan invencibles cerrando las brechas que abran las ruinas para dificultar el asalto; y habiendo consumido casi toda la batera y municiones hasta que se les estrech por el enemigo de la vida, que es la sed. 337.Filitur A ugurio, spec bona sepe suo. Ovidio. Epist. 16. Heroid.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /223 /223 /223 /223 /223 50. Cortronles el paso al ro en que tomaban el agua de noche y duplicaron la que tenan mezclndola con vinagre para que ms la mitigase338conservndoles la vida. As permanecieron algunos das hasta que consumido todo lquido, exhaustas las fuerzas, secas las fauces y casi sin poder hablar, rindieron el castillo no por haberse acabado su valor339 sino por relevarse del dogal sed. La tarde del 28 de mayo hizo seal de capitular y firmadas el 29 unas capitulaciones horrorosas, qued el castillo de San Juan por S. M. B y prisionero de guerra su guarnicin. 51. Las mujeres y nios que haban en l fueron remitidos al interior del reino. Los dems pasaron en piraguas al puerto de Casas o San Juan, de donde salieron para Jamaica en el navo Monarca ; pero las calmas, vientos y peste los obligaron a volver all, despus de ms de un mes de navegacin. Hallaron toda la tropa y marina herida de la misma peste, de suerte que no haba con qu mudar la guarnicin del castillo. Volvieron a navegar y arribaron el 7 de septiembre al puerto de Sabana de la Mar de la isla de Jamaica con slo 81 espaoles enfermos de 202 que se embarcaron, habiendo muertos los dems. 52. De all mand el Gobernador que pasasen a Kingston, permitiendo que si los oficiales queran verle fuesen por tierra a Panixton. Deliberaron esta marcha el gobernador Aysa, el teniente don Pedro Briceo y subteniente don Antoniko Antomoti, con el soldado Carlos Aguirre y los dems salieron en el buque. A la siguiente noche sobrevino un temporal tan recio, que no slo naufrag el navo con todos los que conduca sino que destruy la poblacin de Sabana La Mar, hundindola en el mar con sus fbricas y habitantes, slo los cuatro que se hallaban a la primera jornada de la poblacin quedaron con vida de esta peregrinacin como Josu y Caleb de la del Desierto. Canjeronse a La Habana, donde los conoc y trat sobre estas materias y de la cual tomaron sus destinos. 53. La primeras noticias del sitio del Castillo de San Juan hallaron al Presidente don Matas Glvez en las atenciones que dejo dichas, quien con ellas vol a Nicaragua y puso de pronto su cuartel general en la ciudad de Granada. Era all necesaria su presencia para animar a sus vecinos, que temerosos se haban retirado a los montes. Uni con eficaces providencias hasta 600 milicianos e hizo que se abriese un camino para llevar socorros a dicho castillo, pero por ms activo que oper se concluy despus de rendido el castillo. 54. Con este motivo y el de preocupar los dems designios del enemigo que quedan expuestos, mud su cuartel general a Masaya, sobre la orilla 338. Haustus aquae mihi nectar erit; vitamque fatebor. Accepisse Simul; Ovidio, lib.6oMetamorph. 339.Haustus aquae mihi nectar erit; vitamque fateboor. Accepisse Simul; Ovidio, lib. 6ovocis in illis. Ovidio ubi supra.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 224\ 224\ 224\ 224\ 224\ del Lago. Coloc en la boca donde se forma el ro diversas embarcaciones construdas a este fin con piraguas, lanchas y cayucos armados de caones y pedreros, oras armas y gente para atacar los buques conque los enemigos intentaran hacer algn abordaje. Form una batera provisional con competente nmero de caones en una punta que se avanza dominando la precisa entrada de la Laguna y por donde era necesario viniesen los enemigos, a causa de que lo cenagoso de los terrenos colaterales imposibilita toda operacin por tierra; e hizo atravesar dos cadenas y poner otros embarazos, que imposibilitaron absolutamente la entrada de la Laguna, conque pens pasar de la defensiva a la ofensiva, cortado el mar oportunamente con el remedio en tiempo340 que hara ineficaz la demora. 55. Mobila Pero doblemos aqu la hoja del padre don Matas y volvamos a la de su hijo don Bernardo a quien dejamos en Nueva Orlens preparando por segunda vez la expedicin contra la Mobila. Para ella reuni este gobernador hasta 1 800 hombres, que compusieron el batalln del Regimiento de Espaa, los Piquetes del Prncipe y Fijo de La Habana, las milicias blancas, pardas y morenas, carabineros, artilleros y las compaas de granaderos y cazadores del fijo de aquella plaza. 56. Embarcadas con sus correspondientes municiones, artilleras y vveres en la fragata de S. M. Volante bergantn Galveston el de monsieur Dulmont y diez saetas particulares, lo hizo el Gobernador en dicho bergantn y salieron de la Nueva Orlens el 14 de enero de este ao de 1780. Se separ el convoy por un temporal que oblig a ello y no pudo reunirse perfectamente hasta el 9 de febrero en que lo hizo sobre la punta de la misma Mobila y deliber tomar puerto para hacer el desembarco de la isla Delfina que los franceses llaman Massacre o Matanzas, a causa de la multitud de huesos que en ella hallaron por vestigios de una sangrienta batalla entre salvajes. 57. Hecha seal de puerto el 10 vararon al tomarlo el bergantn de mister Dulmont, y las saetas S. Francisco de Paula, S. Vicente Ferrer y S. Buenaventura; del primero se salv la carga, perdido el buque; la segunda y tercera salieron felizmente y de la ltima slo la gente con lo vestido. Gastado en esta maniobra el 11 emprendi la entrada el 12, y se consigui varando el Galveston que sali, y la fragata Volante que qued enteramente perdida en un banco de arena, porque no basta el amor, la fidelidad y virtud para evitar todas las adversidades.34158. Con estos continuados infortunios desembarc el General en dicha isla; as para reconocerla como para hacerlo de las municiones y vveres que aqullos haban minorado y dar las disposiciones conducentes al sitio de la fortaleza y plaza. Hasta el 23 se impuso de las calidades del lago o 340.Temporis ars medicina fere est: data tempore prosunt. Ovidio, lib. Rem. Amor. 341.Neque onim virtutis amorem. Adversa exemisse valent. Sal. Ital. Lib. 10 bel. pun.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /225 /225 /225 /225 /225 baha observando sus situaciones y puertos en que convenan los desembarcos, ataques y dems operaciones militares; en cuyo da le lleg el refuerzo que remitieron al mismo fin el Gobernador de La Habana y su Comandante de Marina. 59. Compsose ste de los buques Chavequin del Rey, su comandante el capitn de fragata don Miguel Flix Goicoechea, el paquebot San Po y dos barcos particulares, que conducan tres piquetes del regimiento de infantera de Navarra, vveres y municiones. Con este refuerzo y dispuestas ya las cosas, se empez el desembarco el da 25 por el ro de Perros. March la tropa dos leguas hacia el fuerte y desembarc la artillera en puerto ya ms oportuno. Aun adelant con estas dos millas, dejando guardadas las espaldas. 60. Nuestro general Glvez requiri por carta de 1 de marzo al ingls para que rindiese el fuerte a vista de la desigualdad de tropas (suponindole menos de ciento) y reconvinindole con el arrepentimiento, que slo le quedara despus. Respondi ste ser mayores sus fuerzas, y que su Rey, patria y honor lo empeaban en la defensa, seguro de que su generosidad no tendra por delito el valor, antes digno de estimacin que de venganza. Repiti el ingls carta y un corto presente con un sargento recomendando sus prisioneros y le fue respondida con otro doble y exquisito asegurando el buen trato de stos, y requirindole a que no incendiase los edificios como haba comenzado, con dao de los vecinos; sobre el seguro que no se valdra de ellos para el ataque del fuerte, incapaz de defensa. Siguieron otras cartas en que se acord con heroicidad limitar la guerra contra el fuerte y sus tropas sin daar al pueblo y sus moradores, cuya conservacin observ y calific Sneca por la mayor virtud de los generales.34261. Reconocido el castillo por los sitiantes, se hall de difcil asalto por ser de ladrillo bien construdo, tener montados 42 caones de todos calibres, estacada doble con trampas de lobo y defenderlo su gobernador teniente coronel don Elas Dumfort con ms de 300 hombres de por mitad arreglados y milicianos; y en esta virtud se deliber batirlo y emprendi el trabajo de trincheras. 62. En stas se montaron ocho caones de a 18 y uno de a 24 siendo preciso demorar su conclusin hasta el 11 de marzo por no malograr el puesto ventajoso y en el cual el fuego del fuerte slo permita adelantar el trabajo de la noche. Pero el domingo 12, despus de santificado con el sacrificio incruento de la misa, rompieron el fuego las trincheras. Acompaaba a ste el de una balandra con un can de a 24 con la que despus de haber hecho varar una urca inglesa que estaba dentro del puerto, se destin a batir el castillo. Hzose el fuego con tanta actividad y acierto, que a las 342.Servare cives, majorest virtus patriase patri Seneca. in Octavia.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 226\ 226\ 226\ 226\ 226\ siete horas y media, desfigurada la fortaleza, y aterrados sus defensores, pusieron bandera en solicitud de capitulacin, la que admitida, se firm por ambos generales el 13 de marzo y al siguiente se entreg el fuerte, bajo de ella, enarbolndose en l y su pueblo la bandera espaola. Captulo IIIMobila Mientras don Bernardo Glvez renda la Mobila se le preparaba en La Habana otro armamento para que lo hiciese de Panzacola, ltimo puerto ingls al Norte dentro del seno mejicano. Repitironsele avisos de su apronto y efectivamente sali de La Habana a principios de marzo. Constaba de dos navos de a 70 y uno de a 60; cuatro fragatas, un paquebot, cinco bergantines, una balandra y una saeta con 24 barcos de transporte y yendo en el San Gabriel el teniente general don Juan Bautista Bonet, comandante de la escuadra que tuvo por conveniente serlo de sta. 2. El nmero de tropas que en ella se recibieron const de 1781 hombres, compuesto de un batalln del Regimiento del Prncipe con su comandante el Conde de Ripalda; otro de Navarra con su coronel don Jos Ezpeleta; 42 artilleros, la Compaa del Regimiento fijo de La Habana, otra ligera de infantera de Granaderos y Cazadores de pardos y morenos de La Habana, cirujanos y dependientes del hospital, caones, morteros y provisin de armas menores, municiones, pertrechos de guerra y vveres con su Ministerio de Hacienda. 3. Los accidentes del mar demoraron su viaje y con un fuerte viento desarbol un bergantn caonero del Rey. Destinse la fragata Santa Marta a conducirlo a remolque a Campeche, en cuya costa var sta, perdindose enteramente su buque. Los dems llegaron felizmente al frente de la Mobila, cuando se estaba recibiendo su fuerte. Saltaron algunas tropas en tierra y su conquistador confi el mando y gobierno de ella al citado coronel don Jos Ezpeleta, dejndole de guarnicin un mil hombres por piquetes. Reembarc la dems aun en resolucin de navegar contra Panzacola. 4. Pero habiendo recogido y premeditado la fuerza de esta expedicin y la del enemigo contra quien se diriga tuvo por desesperada la empresa, y no conforme a las intenciones del Rey, explicadas en su real citada orden, con cuyo motivo resolvi volviese a La Habana para darle el aumento necesario a que quedasen airosas las armas de S. M. C. As se ejecut, volvindose el general Glvez con sus bajeles y tropas a la Nueva Orlens y entrando la expedicin en La Habana. Haba fallecido a fines del ao ante-

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /227 /227 /227 /227 /227 rior el brigadier don Jos Tentor,343 Gobernador de Santiago de Cuba, y recado el gobierno en el teniente de Rey de ella, teniente coronel don Antonio de Salas, y aunque militar de conducta, no era justo que en tan crtica estacin se hallase sin propietario de la mayor confianza y carcter una plaza tan importante y frontera de Jamaica. Con esta mira previno S. M. al Gobernador de La Habana, por real orden de 12 de enero de 1780, enviase a su gobierno al coronel don Juan Daban, teniente de Rey de ella e inspector general de la Isla, o en su defecto, otro oficial de graduacin y aptitud correspondiente. Represent Daban slidos motivos para no encargarse de ella, ni faltar a sus interesantes destinos en La Habana, y su Gobernador eligi para el dicho de Santiago al coronel del Regimiento Fijo don Vicente Cspedes, quien en su virtud sali por mayo del mismo ao a recibirla como lo hizo en julio. Captulo IV1. Mobila Conoci el Rey que para cumplir sus reales intenciones en La Habana, dirigidas a limpiar de ingleses todas las costas de la Amrica Septentrional, no bastaban las fuerzas existentes en ella y dispuso la remisin de un convoy, de que es ya preciso hacernos cargo por haber llegado a La Habana en esta oportunidad, y contar con l en los sucesivos pasos. 2. Alistado en Cdiz a mediados de abril de este ao, encarg S. M. el ejrcito al teniente general don Victorio de Navia, y la escuadra al jefe de ella, don Jos Solano. Sali con efecto de su puerto el 28 de dicho abril compuesto de 139 velas; y a saber, 12 navos desde 60 hasta 80, tres fragatas del Rey, y el resto barcos de transporte y comercio con destino a surtir los puertos e islas de Nueva Espaa. Incluanse diez para Buenos Aires, que se separaron pasadas las Islas Canarias. 3. Los enemigos que tenan en la isla Santa Luca una escuadra superior, al mando del almirante Rodney, proyectaron con ella dos acciones, que ambas dej eludidas la loable prevencin del jefe don Jos Solano. 343.En 6 de septiembre de 1779 muri el Gobernador de Cuba don Jos Tentor, recayendo su vacante en el Teniente de Rey don Antonio de Salas. Mas como las actuales circunstancias de Guerra exigiesen otras disposiciones, nombr el Gobernador de La Habana, con orden del Rey por interino para aquel gobierno al coronel don Vicente Manuel de Cspedes, quien sigui en su servicio. Por ascenso del Ldo. don Flix del Rey a la Real Audiencia de... fue conferida la plaza de Auditor, al Ldo. don Jos de Cartas Tegerina, sindolo de... Su ttulo es de 8 de diciembre de 1779; pero no se recibi hasta 20 de abril de 1781, por haberle tenido los ingleses prisionero en Jamaica.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 228\ 228\ 228\ 228\ 228\ Saba Rodney el punto en que deba reunirse sobre aquella altura nuestro convoy con la escuadra francesa al mando del Conde Guichen que se mantena en Martinica; y resuelto a precisar la nuestra a una accin antes que se unieran, tom todas las medidas conducentes al fin. 4. A la segunda le incit Washington, General de las tropas del rey britnico, beligerantes contra los americanos de Boston. Comprendi ste que por la expedicin que sali de La Habana para sitiar a Panzacola (y va compuesta), haba quedado aquella plaza con tan poca tropa que le fue necesario traer al servicio mucha parte de sus milicias, para las precisas guardias de ella. Deseoso de lograr la ocasin, la particip a Rodney incitndole a que fuese con la escuadra y tomando las tropas de su mando, pasasen a ganar La Habana, cuya importancia recomend con las consecuencias de la expedicin a Panzacola. Que de la crtica de estas resultas para los estadistas, pues pendiendo de muchas combinaciones favorables y adversas, le estrech campo ste, terminado a otro fin. 5. Lo que sabemos es que Rodney se lisonje de tomar primero la escuadra y convoy de don Jos Solano, y despus aprovechar el pensamiento de Washington; pero ambos los eludi la sabia precaucin de Solano. Porque premeditando el peligro y habiendo llegado a fines de junio a la Guadalupe despach una fragata a la Martinica, avisando su llegada y espera al Conde Guichen. Este baj inmediatamente con 18 navos de lnea y algunas fragatas, reunindose un cuerpo de escuadra que oblig a Rodney a mantenerse en su conejera344 aunque vea pasar por sus barcas los buques espaoles. As lo escribi l mismo al almirantazgo en carta de 1 de julio fechada a bordo de la Princesa Real en Santa Luca, que trae y critica el Mercurio de septiembre de este ao en el tratado de Londres. 6. A esta resolucin de nuestro Jefe de Escuadra se debi el xito feliz del convoy y de todas las favorables consecuencias, que trajo a la Amrica su surtimiento de tropas y comercio. Sigui con favorable navegacin, aunque muy enferma la tropa y tripulacin. Dej en Puerto Rico el Regimiento de la Corona para su guarnicin y en ste, y otros puertos franceses y espaoles a que toc, mucha parte de tropa enferma a efecto de librarle la vida con los auxilios de que careca a bordo. 7. El navo Dragn se dividi del convoy con una fragata de guerra y trece registros y transportes, arribando a La Habana a mediados de julio. El resto de la escuadra y convoy por las calmas y contingencias no pudo hacerlo hasta el 4 de agosto. Dironse en ella las ms prontas disposiciones para alojar la tropa y enfermos y se previno su desembarco. 8. Haban salido de Cdiz 8 regimientos nombrados el Inmemorial del Rey, su coronel don Luis de Revolo; 2 la Corona, de don Felipe Alczar; 3 Soria, de don Manuel Pinedo; 4 Guadalajara, de don Bernardo Troncoso; 344.Spes heu. fallaces oblitaque corda. Illius Italic. Lib. 7 Bel. Pun.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /229 /229 /229 /229 /229 5 Hibernia, de don Eduardo Nuxen; 6 Aragn, de don Manuel Longoria; 7 Catalua, de don Pablo Figuerola; 8 Flandes, del Marqus Vanmarck. Su plana mayor trajo, adems de su general el teniente general don Victorio de Navia, a los mariscales de campo don Guillermo Wuaghan y don Juan Manuel Cagigal y Monserrat, mayor general, el coronel don Nicols de Arredondo, ayudantes y adems correspondientes. Su total embarcado en Cdiz se estim por once mil hombres, de los cuales quedaron como dos mil en Puerto Rico del Regimiento de la Corona y enfermos. Se computaron un mil ochocientos muertos en la navegacin. Quedaron enfermos en varios puertos 1 200 y desembarcaron algo ms de 6,000, los que llegaron tan apestados que se contaban por felices los que andaban en pie. 9. No bastando los muchos hospitales prevenidos, se tomaron varias casas extramuros, contndose algunos das hasta 25 y 30 muertos, con que vino a reducirse el ejrcito a poco ms de 5,000 hombres. Para su alojamiento se franquearon los conventos y casas en general, se hicieron 46 barracones de paja, extramuros y se tomaron otras activas providencias por el gobierno e intendencia. La Marina padeci con corta diferencia y semejantes auxilios, menoscabndose mucho su oficialidad y tripulaciones. 10. Este refuerzo puso a La Habana en la respetable autoridad en que nunca se haba visto. Miraba a su testa tres tenientes generales que gobernaban su Isla, Ejrcito y Marina, con dos mariscales de campo y mucho oficial de grado y honor. Un trozo de ejrcito de cerca de diez mil veteranos, inclusa su guarnicin adems de su lucida y amplia milicia. Su escuadra con diez y nueve navos de lnea, varias fragatas y barcos menores; y un nmero superior de artillera, armas, municiones y pertrechos de guerra. No pareci al brigadier don Bernardo Glvez llegado a la Luisina, que se activara cuanto deseaba la expedicin para Panzacola sin su presencia y habiendo dejado dispuestas las atenciones de su gobierno, vino a ella en su bergantn Galveston que tom su puerto el da 3 de agosto uno antes que el resto del convoy. Los cuidados que ste atrajo al gobernador de ella don Diego Navarro, no permitieron que por ms que lo activara en las juntas generales, y de haberse antes trabajado mucho en l, pudiese alistarse en el resto de agosto. Entrando septiembre se temieron justamente los efectos de su equinoccio, y cordonaso, siempre daoso en estas costas, y se difiri para octubre. Comprendi el pblico que las juntas de generales se obstruan de alguna oposicin en los dictmenes, la cual dificultaba los ms prontos auxilios al general Glvez; mas como eran secretas slo juzgaba por los efectos, que son muy falibles consecuencias y me sujetan a no seguir sin ms instruccin los conceptos del vulgo que ciegamente favorecen al feliz.345 345.Turba Remi? Sequitur fortunam, ut semper, et odit Damnato. Juvenal. Satyr. 10.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 230\ 230\ 230\ 230\ 230\ 11. Intermedi la noticia de haberse visto, desde el cabo de San Antonio (punta occidental de la Isla) un nmero como de 150 velas, hasta cuatro navos y algunas fragatas; y teniendo por cierto ser flotilla de Jamaica que pasaba para Europa, se resolvi interceptarla. A este fin sali el jefe de escuadra don Jos Solano, con siete navos y tres fragatas, siguindolo de doce a seis corsarios del Rey y particulares. Mantuvironse siete das cruzando a vista de las costas de Florida y La Habana y reconociendo todas sus inmediaciones, sin hallar buque alguno de sospecha y persuadiendo la noticia de haber pasado orillando las dichas costas de Florida para no ser vistos, al mismo tiempo que se notaron cargados los horizontes, se retir al puerto nuestra escuadra. Captulo V1. Padeci algunas calamidades el vecindario de ella en esta estacin contristada con la continua mortandad y peste de la tropa. Tuvo otros varios dogales que aadieron afliccin al afligido. Los gneros y efectos de Europa y comestibles del mismo pas, con motivo de la guerra los levant la codicia dos tantos ms del precio346 a que corran, utilizndose de este azote de los pueblos. La carne, alimento indispensable en ella, aunque en la carnicera pblica se venda al ordinario de cinco reales arroba de boca, no daba abasto a la tropa, faltando an a las religiones y hospitales. Para el ejrcito compr la real hacienda ganados y arrend potreros, por cuyo costo, aunque perdiendo mucho el Rey, tomaba la tropa hasta veinte reales la arroba; y en la plaza del mercado se venda a cinco y seis pesos corriendo al respecto los dems mantenimientos. 2. La moneda cortada, llamada comnmente macuquina, haba comenzado a padecer cerceno y mezcla con otras falsas. Suprimidas llev este desorden al extremo de dejarla casi indistinguible e inadmisible con que adems de la caresta se dificultaba el medio de comprar. Procur cortarse este dao por bandos de gobierno, pero se frustraban pidiendo doble precio por la cosa en moneda cortada que en redonda y subido el precio de sta hasta un 25 y 30 por ciento. Se intent recoger aqulla y no hubo fondos con que hacerlo, empeorando la materia esta noticia por la cual ninguno la quera recibir. Comenz a escasearse tambin el simple necesario de la sal por conclusin de la que haba en los almacenes reales y no haber cuajado bien las salinas; y aunque las providencias del intendente don Juan Ignacio 346.Hinc usura vorax, avidumque in tempora foenus, Et concussa fides et multis utile bellum. Lucano. Lib. I Bel Civil.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /231 /231 /231 /231 /231 de Urriza fueron bastantemente activas, lleg a faltar algn da, obrando aqullas su pronto remedio. 3. Entre tantos inconvenientes se habilit la expedicin contra Panzacola entrando octubre. Destinronse a ella 4,894 hombres de tropa, incluso la plana mayor, en esta forma: 268 del Regimiento del Rey con su coronel; del de Espaa, 1 049 con su coronel y teniente coronel; del de Navarra 1,222 con su coronel y teniente coronel; del Fijo de La Habana 493 con su sargento mayor; del segundo de Catalua 300 con su sargento mayor; del de Infantera Ligera de dem 123, Dragones 53, pardos cazadores y granaderos milicianos de La Habana 139, y otros tantos morenos de iguales clases; una compaa de 100 artilleros con igual nmero de pardos y morenos para su servicio; 100 gastadores con dos sobrestantes y las respectivas municiones, vveres y hospitalarios. Distinguindose en sta y las dems expediciones el celo y providencias del intendente don Juan Ignacio de Urriza, que ejecutadas por la actividad del administrador general don Raimundo de Onis siempre previnieron y aun ejecutaron a la Marina. 4. El 11 de octubre se embarc esta tropa en los navos San Juan Nepomuceno en que iba el jefe don Jos Solano; San Juan San Ramn el Guerrero el Velazco y el Astuto ; fragatas del Rey Matilde La O Santa Cecilia Santa Rosala (en que se embarc el general don Bernardo Glvez), Chavequin Caimn Pacabot San Po y cerca de 50 barcos menores de transporte. Los siguientes das invernosos impidieron la salida, que tuvo efecto en el 16 perdiendo de vista el Morro el 17. En su tarde comenz a soplar un viento sudeste, que arreciando a fogadas de noche dur hasta el 20 derribando en tierra algunos rboles y muchas labranzas. En el mar fue verdadera tormenta que oblig a correr todos los buques de la expedicin, sin otro objeto que el de salvarse. Peligraron el bergantn Hospital un Cter, y 4 goletas de pertrechos sin tropa, pero perecieron todos y especialmente los de guerra en quienes las olas hallaron mayor objeto. 5. El navo Comandante San Juan Nepomuceno en que iba el jefe lastimado en su buque rindi todos los palos, por lo cual se pas ste con su oficialidad a la fragata Santa Rosala menos, aunque vastamente maltratada. Remiti el navo con otros a La Habana y en aquella pas al segundo punto de reunin, sealado a vista de Panzacola, donde se mantuvo 16 das barloventeando; as para dar destino a los buques que llegasen a l, como para evitar que fuesen apresados de algn enemigo. 6. La mayor parte de los barcos menores arribaron a Campeche, perdindose en sus costas varias saetas, sin peligrar la gente; algunos cayeron en poder de enemigos y otros fueron a la Nueva Orleans. Entraron en La Habana el 31 de octubre seis de los navos, rendidos los palos la fragata Matilde con slo un pedazo de trinquete; el Chavequin y algunos mercantes, los ms con palos rendidos, y casi todos tan maltratados que llenaron de pena al vecindario. En los das siguientes fueron entrando dispersos

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 232\ 232\ 232\ 232\ 232\ otros buques ms o menos maltratados. El 16 de noviembre lo hicieron las fragatas La O mandada por don Gabriel de Aristazbal, y la Cecilia del mando de don Miguel Flix Goicoechea con el paquebot San Po y una mercante, trayendo dos fragatas de 22 y 24 que haban apresado al ingls en su inmediacin; una de las cuales era el Correo Quirz que nos haban tomado y el 17 lleg la Santa Rosala con el General y un bergantn; los ms en necesidad de carena o recorrida. 7. El general don Bernardo Glvez que iba en La O padeci tanto en el tiempo, que casi zozobraba la fragata, se estim su salvamento debido a una imprecacin y promesa que hizo su tripulacin a Nuestra Seora de la Merced. An cesado el temporal no haba depuesto el nimo de la empresa, firme en seguirla, si poda unir alguna parte considerable de la expedicin, acreditando as la virtud inalterable del heroismo347 en lo adverso. Naveg algunos das en la misma fragata procurando reunir su expedicin; pero tocando en la dispersin y destrozo de ella, la ninguna esperanza de emprender el sitio por estos varios efectos de la fortuna, se restituy a La Habana; son estos inevitables accidentes de la guerra, pero ya disculpados por ambos Snecas espaoles. El segundo dijo al ver destruda su imcomparable armada que no la haba destinado a reir contra los elementos sino contra los ingleses; suponiendo con el primero348 que todo el poder de los reyes, todo el valor de los soldados y toda la ciencia militar no son bastantes a prever, y evitar previstos los casos fortuitos de Marte. 8. Nuestros buques se reconocieron y repararon de cuanto necesitaban, pero no de arboladuras, cuya escasez oblig a completar la de los ms expeditos con la que quedaba a los menos, dejando estos hecho unas chatas en la baha. La necesidad record que la Isla daba pinos capaces de servir a este fin y se trajeron algunos de la costa de sotavento del Norte, junto a los bajos de Santa Isabel en paraje nombrado Ensenada de Cochinos, aplicables a barcos menores y hasta fragatas; bien que con la imperfeccin de no estar sangrados ni beneficiados, sino en su peso y rusticidad natural, a que puede dar muy til fomento el arte, proveyendo el Arsenal de esta importante parte de su construccin. 9. En los mismos das en que fue entrando la derrotada expedicin, lo hicieron dos fragatas y un bergantn franceses que condujeron de Guarico a La Habana la parte de tropa espaola, que del convoy de don Jos Solano 347.Hem ista virtus est, quando usu st, qui malum fert fortiter. Plautus in Asinaria. 348.…Nunc belle mala Propone dubitas Martii incerte vices. Licet omne tecum Regis robur trahas Licet arm longe miles, ac late explicet Fortuna belle semper ancipiti in loco est. Sneca in Thebaide.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /233 /233 /233 /233 /233 haba quedado enferma en aquella Isla. Tambin entraron varios barcos bostonenses con vveres. 10. Pareciendo al Gobernador de Panzacola que este infortunio y estado de cosas era oportuno para inquietar y tal vez recuperar la Mobila, dispuso contra ella varias secretas y prontas tentativas. Hizo la primera por slo los indios de su parcialidad con pocas fuerzas y ningn efecto, aunque en nmero que inquietaron los de su villaje o aldea de la otra parte del lago y el destacamento puesto all para su custodia y conservar esta orilla y su comunicacin. Mas al segundo acompaaron 200 indios y 300 caballos del mando del capitn Cristi. 11. Estos sorprendieron al medioda del 2 de noviembre de este ao de 1780 una corta que haba salido de la aldea dando muerte a tres y escapando uno herido. Cuando ste lleg al destacamento hall su tropa alarmada por haber odo algunos tiros de fusil y con una y otra causa dispuso su comandante don Juan Alonso que saliesen en partidas separadas el teniente don Ramn Castro con un sargento y 200 hombres a reconocer el bosque, y el subteniente don Antonio Gual con tres tantos a inspeccionar la playa. Hacironlo as y el Comandante qued con los 60 restantes del destacamento preparado a su defensa. Alejadas las partidas lleg al enemigo sin ser visto de ellas y emprendi forzar la trinchera. Fue recibido con un vivo fuego, que corresponda al respeto de su ventajoso nmero, enardecindose en la disputa y confindose en superioridad. Los oficiales partidarios, que oyeron sus repetidos tiros, retrocedieron hacia el puesto de donde salan y unidos accidentalmente en el bosque atacaron por la espalda y de comn acuerdo al enemigo con tanta osada que le hicieron retirar precipitadamente, slo lograron incendiar con flechas de mixtos algunos alojamientos de los oficiales, que fueron pbulo del fuego con sus equipajes por la prelacin de la defensa, dejando tres soldados heridos y retirndose algunos escarmentados, cuyo nmero se ignor por la costumbre de cargarlos que tienen los indios. Con estas noticias activ don Bernardo Glvez sus representaciones a la junta de generales de La Habana. Continuamente le manifestaba el peligro en que se hallaba la Mobila de ser formal y superiormente atacada y la necesidad de socorrerla prontamente con vveres y tropas. Habale ya ofrecido la junta 500 hombres para este fin y aprontadas las embarcaciones necesarias a su transporte, salieron de dicho puerto de La Habana el 6 de diciembre auxiliadas del jabeque Caimn al mando del capitn de fragata don Jos Rada. Pero aunque con felicidad llegaron a la boca de la Mobila, conceptu el Comandante alguna mudanza de su canal y temiendo peligrasen, la convoy hasta la baliza del Mississippi y se restituy a La Habana. Despus que el brigadier don Matas Glvez, Presidente de Guatemala, comprendi tener asegurada la defensiva de lo interior del reino por sus disposiciones y falta de refuerzos a los ingleses, resolvi pasar a la ofensi-

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 234\ 234\ 234\ 234\ 234\ va, restaurando de sus manos el castillo de San Juan, y antes de concluir este ao dispuso su expedicin en el campamento general, inmediato a la laguna de Nicaragua. La encomend al capitn don Toms de Juli, quien a los 31 de diciembre sali con ellas de dicho campamento y se embarc sobre el ro con 60 veteranos, otros tantos jbaros, 17 milicianos tiradores, 12 artilleros, 64 hombres de machete, el capitn don Francisco Salablanca, el teniente don Tadeo Muniera y subteniente don Manuel Dambrini. Desembarc la noche del 2 de enero de 1781 en el paraje llamado el Desayuno, mantenindose silenciosa y oculta la gente con el fin y proyecto de no ser sentidos y de sorprender el castillo inmediato, cuando amanecido el da abriesen las puertas; pero habindose conservado cerradas, se supuso justamente haber sido sentidos y estar frustrada la empresa. En esta virtud comprendi Juli ganar la loma que domina el castillo ya as lo ejecut; en la misma maana del 3 aprehendi tres oficiales, dos cirujanos y un soldado. Con este descubrimiento e irrupcin, rompi la tropa del castillo un fuego activo de fusilera que correspondi de la nuestra con igual viveza dur todo el da; mas cuando se esperaba su continuacin al siguiente se not un silencio en el castillo que comenz a persuadir su abandono. Presentse un desertor ingls que inform haberlo evacuado los suyos en la anterior noche, bajando de l con silencio y por escalas la guarnicin compuesta de 200 hombres y que embarcaba con precipitacin en sus piraguas se diriga por el ro abajo. Revel tambin quedar en el castillo dos minas con mechas encendidas, las que reconocidas se hallaron efectivamente ardiendo y muy inmediatas a inflamarse, en cuya vista se extrajeron las mechas y tom posesin del castillo instaurando la bandera espaola el da 4 de enero de 1781. Slo cost esta reconquista dos milicianos muertos y uno herido, quedndolo Dambrini con gravedad de un brazo. La artillera, pertrechos y municiones que se hallaron en el castillo son de estimacin considerable; pero lo es ms para el Estado la gloria de haber recuperado lo perdido, arrojando los enemigos de sus costas y confesar stos que su proyecto sobre este ro y laguna de Nicaragua les ha costado 5, 000 hombres de tropas y ms de un milln de libras esterlinas; debindose todo a las acertadas disposiciones del Presidente de Guatemala y valor de sus oficiales en su ejecucin. Observaron parte de la derrota de esta tropa al restituirse a Jamaica cuatro prisioneros nuestros de la mayor acepcin; el Ldo. don Jos de Cartas y Tejeran, Teniente de Gobernador y Auditor de Guerra de Cuman, electo de La Habana; su consorte Doa Clara Fernndez; don Francisco Saavedra, oficial de la covachuela de Indias, y el capitn del Regimiento de Espaa, don Manuel Gonzlez, que viniendo todos para La Habana en la fragata Correo la Diana fueron apresados cerca de Caiques y Mariguanos por la del Rey nombrada la Palas el da 10 de noviembre de 1780. Estos

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /235 /235 /235 /235 /235 aunque no pudieron hacer juicio del nmero de hombres que cost, vieron llegar a Jamaica los regimientos absolutamente destrudos de gente, y por los sentimientos de los ingleses comprendieron su quebranto. Por ste y otros incidentes permanecieron prisioneros algunos meses. Saavedra entr en La Habana por un parlamentario el 20 de enero de 1781 causando bastante novedad al pblico, quien le intitul el Duende, por verle asistir a la Junta de Generales; y llevar atencin y voto, que no combinaba con su ministerio. Esto hizo creer a los polticos su habilidad y penetrar su destino de la Corte, para que en ella y dems ocurrencias instruyese el espritu de la guerra, que haba bebido en aqulla y mediase las dificultades, como lo hizo con actividad, prudencia y utilidad del Estado. Los dems nominados no fueron canjeados hasta principios de abril en que tuvo La Habana la satisfaccin de recibir su nuevo Teniente y Auditor General. No escarmentado el ingls con el xito adverso de sus anteriores tentativas contra nuestros destacamentos de Mobila, volvi a tentarlos a la entrada del nuevo ao de 1781. El 5 de enero al anochecer se entraron en el ro dos fragatas y una balandra inglesa de Panzacola, con banderas espaolas se acercaron a la isla Delfina. El oficial espaol que se hallaba destacado en ella con 23 hombres, creyendo fuese un convoy que se esperaba de La Habana, se fue con cinco hombres a bordo de la balandra en solicitud de vveres de que estaba escaso y qued prisionero con ellos el patrn y los 6 remeros de la lancha. Desembarcaron los ingleses al siguiente da en la Isla, confiados en su corto restante destacamento, que ya slo constaba de un sargento y 18 hombres y stos despus de disputarles el desembarco se retiraron al bosque; pero el sargento con un cabo y un soldado mudando torpemente de dictamen se entregaron prisioneros. Los 15 soldados llenos de honor se fortificaron en el campo, de suerte que volviendo a la tarde los enemigos con nimo de apoderarse del ganado que el Rey tiene all de repuesto, les hicieron tan valerosa resistencia, que a pesar de la superioridad de sus fuerzas y esfuerzos tuvieron que reembarcarse sin poder llevar ms que tres terneras; accin que les ha estimado su Soberano ms por su celo que por su entidad. El fin de los ingleses era tomar por sorpresa nocturna el villaje y con este objeto destacaron desde Panzacola y al mismo tiempo una partida de tropa que lo invadi sigilosamente por la tierra firme. La noche del 6 se acamparon a legua y media del villaje, ocultos con los montes, el coronel Waldek, monsieur Horcon, con 170 soldados, 75 milicianos de caballera con su capitn Cristi, 2 caones de batalln y 500 salvajes chatas y chies con un sargento mayor y capitn y tres oficiales de granaderos. A la media noche marcharon aceleradamente y validos de estar la noche lluviosa y muy oscura pasaron por delante de un destacamento de 40 mulatos, sin que los sintiesen sus centinelas por la misma calidad de la noche.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 236\ 236\ 236\ 236\ 236\ Llegados al villaje, clam la centinela avanzada al arma y los enemigos corrieron en pelotones a apoderase de los frentes de las trincheras, arrancando sus estacas. Comenz a hacrseles fuego, que mand suspender el oficial de guardia don Manuel de Crdova, credos del engao con que les aclamaban Monsieures ne tir pas nous sommes les mulatres y hacindosele verosml fuesen los de dicho destacamento. Pero se desengao de lo contrario al ver saltar al capitn de granaderos diciendo Gardami Spaniards y en su seguimiento los granaderos, hiriendo a sable y bayoneta. Psose Crdova en defensa y fue la primera vctima con siete heridas; retroceciedo la tropa espaola a este primer y anticipado impulso; mas esforzada de la oficialidad con un viva el Rey carg contra el enemigo, que ya por varias partes haba asaltado el foso y muchos las trincheras, y usando unos de la bala y otos de la bayoneta le dieron tan sangriento choque, que quedaron muertos en el puesto, el coronel comandante, el sargento o ayudante mayor, el capitn de Granaderos con 12 granaderos y 54 soldados fusileros, heridos los tres subalternos y otros muchos de la tropa. A esta sazn esforz la oficialidad a la nuestra con otro viva el Rey con que puso a la enemiga en retirada hasta el sitio en que tenan colocada su artillera, de que hicieron uso hasta las nueve de la maana en que se retiraron precipitadamente con ella. Los 500 salvajes con el partidario Colver, y Tournebour atacaron por la orilla del mar dando muerte a tres fusileros y dos soldados del Fijo de La Habana, quitando a dos la caballera y a uno las nalgal. Los mulatos destinados a esta parte tomaron la lancha, a quien incomodaba la artillera, precisndole a picar el cable; mas con el retiro de la principal tropa lo hizo tambin sta. A las 10 del da se present un sargento parlamentario solicitando los cuerpos del coronel sargento mayor y capitn de granaderos para hacerle los honores militares y entregar un granadero herido, que no podan llevar. El teniente del Regimiento del Prncipe, don Ramn de Castro, comandante de la trinchera, deneg la entrega de los cuerpos, que haban de acreditar el de su victoria y mand convidar al nico capitn que qued vivo, a que le acompaase a tomar la sopa bien que crea no lo aceptara por ir muy de prisa. As lo hicieron retirndose y dejndonos esta honrosa, aunque pequea victoria a costa de un oficial y 12 soldados muertos y algunos heridos, premiando S. M. condignamente a los vivos. El da 7 tuvo el gobernador, coronel Ezpeleta, la noticia de este suceso e inmediatamente reforz aquel puesto y los dems de sus circunferencias. Aument a la trinchera tres caones sobre dos que montaba, y su guarnicin de 116 hombres hasta 250 con 40 mulatos y 12 indios amigos. Cada noticia de stas era una activsima escuela para don Bernardo Glvez. Haba repetido a la Junta de Generales sus protestas sobre el peligro en que

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /237 /237 /237 /237 /237 se hallaba lo conquistado a la inmediacin de un enemigo como el de Panzacola, pidiendo que si no se poda proporcionar una expedicin formal contra sta, se le diese alguna ms tropa con que reforzar las guarniciones de Luisiana y Mobila, y de donde si se hallaba oportunidad empeara a sus habitantes a caer sobre Panzacola y en su defecto asegurara lo conquistado. La Junta lo haba as admitido y acordado nombrar 1,300 hombres de varios regimientos, inclusas 5 compaas de granaderos, y que para su transporte se destinase el navo San Ramn con dos fragatas de guerra y otros barcos menores, comprendiendo en la tropa y ubiques los que arribaron a Campeche de la anterior expedicin y se haban reunido. Al mismo tiempo que se habilitaban los buques dispuso el General que lo fuesen dos goletas, para que en una de ellas se adelantasen el capitn don Maximiliano Maxent a prevenir la tropa que se hallaba en Nueva Orleans, y en la otra el subteniente don Miguel de Herrera con carta al Gobernador de Mobila, coronel don Jos Ezpeleta a igual fin, dndoles sus respectivas rdenes para la oportuna reunin. Hallbase el General falto de salud, no satisfecho de las fuerzas con que emprenda esta conquista, cuyos pasos anteriores y malogrados la haban hecho tanto ms prevenida, cuanto sabida, y exaltando el fondo de religin, que ms le ilustra, eleva su atencin349 al Altsimo. Recgese. Excusa toda comunicacin que no sea indispensable y trata slo de clamar al cielo por el perdn que mira como principio del feliz xito de esta tercera expedicin.350Mas aunque sea muy laudable y debido levantar el corazn al Dios de los ejrcitos, de quien dependen todas las cosas y en especial las victorias, no indican falta de justicia y aprobacin suya los xitos adversos de los primeros pasos. Judas Macabeo nombrado por el mismo Dios para General del Ejrcito Israelita, destinado por la Asamblea de Maspha en venganza del ultraje hecho en Gabaa, a la hija de Bethlen, mujer de un Levita, emprende su primer combate y pierde con l veinte y dos mil hombres. Instaura sus tropas, esfuerza el segundo y experimenta la misma desgracia con muerte de diez y ocho mil hombres. Con todo repite la consulta, llora en Silo, cerca del Arca, ayuna y ofrece sacrificios si se le asegura la victoria para el tercer ataque, que efectivamente alcanza llegando casi a su exterminio la tribu de Benjamn. As agrad al mismo Seor de los Ejrcitos retardar hasta la tercera expedicin la toma de Panzacola, y nosotros podemos decir con Ovidio a este Ulises espaol, que sin tales adversidades, 349.Tanta adeo quum res itrepidae, reverentia Divum Nascitur!... Silius Italic. Lib. 7 Bel. Pun. 350.Ad celun que manus, et splendida brachia tollen. Da veniam Lence pater peccaviment inquit Sed miserere precor, specioso que cripe danno. Ovid. Lib. 2 Metam. de Midas.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 238\ 238\ 238\ 238\ 238\ (que dan triste materia a la Historia) hubiera sido ms feliz, pero tan laudable en la consecucin de esta pretendida Penlope.351A mediados de febrero tena habilitada la Marina el navo nombrado San Ramn de 60, su capitn comandante don Jos Calvo; las fragatas del Rey, Santa Clara de 34, su capitn don Miguel Alderete, y Santa Cecilia dem, mandada por don Miguel Flix Goicoechea; el chavequn Caimn y el paquebot San Po (a que se agreg despus el bergantn Galveston ), 6 fragatas, 5 polacras, 7 paquebotes, 4 bergantines, 4 balandras y 2 goletas de correos. En estos buques se embarcaron y salieron de La Habana el 28 de febrero, 1,780 hombres, compuestos de piquetes de los del Regimiento del Rey, de Navarra, del Prncipe, de Espaa, de Hibernia, de Aragn, de Flandes y 50 artilleros con sus respectivos oficiales, su plana mayor, el general, ya mariscal de campo don Bernardo Glvez, edecanes, el Barn de Kesel, coronel y tenientes coroneles don Esteban Mir, don Pedro Rodrguez de Bura y don Maximiliano Maxent y tenientes don Gilberto Gillemart, agregado a ingenieros, Cuartel Maestre General, el teniente coronel de ingenieros don Francisco Navas, don Francisco Glvez, teniente de ingenieros, el alfrez don Miguel Herrera, ayudante del Cuartel Maestre, y los coroneles de Aragn don Francisco Longoria, del Rey don Luis Revolo y de Flandes el Barn Carondelet. Luego que sali el convoy se separaron de l las goletas de Maxent y Herrera a la comisin expuesta; y aunque el 4 de marzo a la altura de 26 grados de latitud se reconocieron 10 buques, al parecer ingleses y se les dio caza, puestos en fuga desaparecieron; con que lleg felizmente a la costa de Panzacola donde ancl el 9 de dicho mes. Dispuso el General que hiciese el primer desembarco en la parte exterior de la isla de Santa Rosa, a tres leguas distantes de su punta de Sigenza, como haba propuesto ya su oficialidad, a fin de atacar la batera, que los enemigos tenan en ella, facilitar la entrada de los buques, quitando de ella un fuego, y esperar las tropas de Luisiana y Mobila. Hzose en su noche, reconocindose al amanecer tres caones desmontados y deshecha la batera y tomndose prisioneros siete marineros ingleses. En este da se acercaron por lo interior de la Isla dos fragatas que ocupaban su baha, y stas y el fronterizo fuerte de las Barranqueras hicieron un vivo fuego a la tropa, que cubierta en el terreno no recibi dao. Se form una pronta trinchera con dos caones de a 24 cuyas balas obligaron a las fragatas a reasumir su antiguo puesto. 351.Scilicet adversis probitas exercita rebus, Tristi materiam tempore laudis habet. Si nihil infesti durus vidisset Ulysses Penlope felix, sed sine laude, foret: Ovidio. Lib. 5 de triset.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /239 /239 /239 /239 /239 Acampada la tropa en la Isla se le desembarcaron tiendas, vveres y municiones; se hicieron observaciones y tomar noticias importantes. Con un trabajo fingido se reconoci el alcance de las artillera de los Barracones o Barrancas, que a la frente de l mantena montados cinco caones de calibre de a 32, ingls, y tuvo aviso de marchar ya de la Mobila el coronel don Jos Ezpeleta con 900 hombres, en cuyo estado resolvi el General forzasen los bajeles el puerto para que entrasen a l. Dise la orden de hacerlo cuando el navo San Ramn destinado a este fin con previa reflexin y pasndose a l el General para presenciarlo, le obligaron las instancias de su Comandante a volverse a tierra. Llevado el convoy, lleg el Comandante hasta el Canal donde toc la quilla y con esta causa vir de bordo y siguindoles los dems volvieron a su antiguo puerto. Este accidente, la falta de perfecto conocimiento del canal y dominacin del fuerte de las Barrancas, que reciban los buques por la proa con una batera de cinco caones de a 24 o 36 ingls, y virando por el canal los ofenda por la posta con otra de a 4 de menor calibre, hicieron tan problemtica y arriesgada la entrada que en los 4 das siguientes nada se oper. Consider el General del riesgo de la expedicin sobre unas costas propensas a temporales, haber recibido noticias de marchar ya por tierra la tropa de Mobila y lo que decaa el nimo con la posesin de la duda, si se detena en el mar y no lo embesta con audacia como aconsej Virgilio352 y se dijo as propio con Ovidio:353 Haremos el ltimo atrevimiento que a los atrevidos ayudan la suerte y Venus. A las 2 de la tarde del da 18 se pas con un bote al bordo del bergantn Galveston de construccin dbil, como hecho para posta martima, y de solo 18 caones de a 4. Hace ste su saludo enarbolando la corneta blanca, insignia de ocuparle el General, y seguidamente puesto sobre su toldilla, marca sus velas para el puerto. Rompe un golpe de msica, que inmortalice su gloria, o lo haga cisne en su muerte, y se entra por el canal. Recbenlo las trincheras de las Barrancas con tan formidable fuego que su mismo humo obscurece el objeto, y le salva entre aqul y la conturbacin en que pone una resolucin tan sin igual. Adems de 75 balas del calibre de 32 que le tiraron mientras naveg por el canal, solo le daaron las velas y jarcia. Orza sobre la parte interior de la Isla, y la ocupa con dos lanchas caoneras, y la balandra del mando de don Juan Riao, que le siguieron a alguna distancia y al dar fondo en situacin ms resguardada del fuego de las Barrancas, las saluda con quince caonazos sin bala, al mismo tiempo que su tropa desde tierra lo aplaude a voces con continuados vivas. 352.Tu ne cedi malis, sed contra audenter ito. Virgilio. 6 Eneid. 353. Audevimus ultim dixit Viderit, audentes Sorsque Venus que juvat. Ovidio. 2 Lib. fastor.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 240\ 240\ 240\ 240\ 240\ No slo sus tropas y enemigos elogiaron en Panzacola la accin del General sino que en La Habana mantuvieron sus aclamaciones un eco que suave y justamente lisonjeaba los odos, unos recomendaban su valor, otros su resolucin, cual su fortuna, cual su mrito. Pero entre todos se hizo ms armoniosa, y dulce la concordancia de los sobrenombres del Puerto, Bergantn, y General. Recomendaron llamarse aquel puerto de Santa Mara de Glvez.354 El bergantn Galveston y su General mandante, don Bernardo Glvez, y esforzado el indicante, o virtud correlativa entre la etimologa y etimologiado355 concluan agradablemente en ser misteriosos los nombres de su origen, a fin de designar esta heroicidad.356 Es de Glvez el puerto (decan los unos) y as tom posesin de l, como de cosa suya. Y los refrancistas decan y aadan, que la asegur en el Galveston porque no hay peor cua que la del mismo palo Aludiendo a dichas especies se pronunci este SONETO esta Santa Mara los Laurel... e defienden con fuego y con veril... nunciando naufragio muchos mil... avegantes, que ocupan los bajel... ransborda Dn. Bernardo Glvez fiel... el Galveztown proyectos muy civil... arca velamen, entran sus Abril... gozar de su Puerto los Docel... eservando para l entre Espaol... ba este lauro en sus original... si lo ethimologian sus crisol... Glvez dicen que es en sus final... lorie un Conde poblar sus arrebol... el otro su conquista los anal... ey es Castilla, que en su elogio salv... n Conde...DE SANTAMARA DE GALVES 354.Cuando Pnfilo Narvez intent poblar en este puerto, antes llamado de Achus le nomin de Santa Mara y tratando de lo mismo en el ao de 1719 el Conde de Glvez, trigsimo Virrey de Mjico, se le agreg el de Glvez segn Crdenas Cano en su Ensayo cronolgico de Florida en dicho ao. Este le llama de Glvez como al Conde. Pero Bern en la antigedad, y creacin de los ttulos de Castilla, cap. 13, 36 le nombra Glvez Y sobre no aparecer en esta ambigedad la etimologa, debemos estar al comn uso, que lo ha denominado de Glvez. 355.Urceola de transaet. q. l. no 1. Bolaos in cur. philipart. 1. 1. no 2. Vella dicert. 35 no t. 356.Segn lo que ensea el Anglico Doctor in Epist. D. Pauli. Cap‘. 1 no 2. }

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /241 /241 /241 /241 /241 Califico de sin igual esta heroicidad y aunque con pluma tosca no volver el rostro a su cotejo con las mejores cortadas de la historia. Bosqueje la de don Antonio Sols con sus vivsimos colores la de haber echado el grande Hernn Corts sus bajeles a pique en el ro de la antigua Veracruz ponindose en la necesidad de vencer o morir. Proeza es, pero que hace comn a todos los que le acompaan el peligro y la necesidad de vencer, pero que mira lejos el terribilsimo de los terribles la muerte; pero que al fin ofrece, negado el vencimiento tiempo y medios de fortificarse, o retirarse, sacando las naves o construyendo otras, aunque menores, pero que la hace en la necesidad de no poder volver a ver el rostro a Diego Velzquez. Nuestro hroe Glvez slo con su bergantn se pone en el peligro de tan prxima y probable muerte, que sobre el personal era inevitable el naufragio con slo una bala que le echase a pique, donde esto mismo impeda el socorro; donde no caban tiempo ni medios de fortificarse o retirarse, y hall riesgo, le precis hallarse con rival que lo oprimiese. Quede, pues, Corts con su merecido carcter de fuerte de que no lo priva la necesidad, pero confiese a Glvez el de fortsimo; pues con sola la ltima calidad de arrojo voluntario se la concede Lucano.357Borre Polibio de su historia, y no gaste sus comentarios Monsieur Tolard358 en referir las invenciones de sus hroes para forzar los puertos a vista de que sin ellas sabe hacerlo el hroe espaol don Bernardo Glvez, con slo su valor y dbil bergantn. Qu gloren a Demetrio Policrecto por haber forzado el puerto de Rodas sobre torres, galeras, o edificios flotantes de madera sostenidos de barcos chatos con cubiertas dobles que lo defendiesen de las hostilidades enemigas? Qu hagan partcipe de esta gloria al macedn Alejandro porque con igual diligencia forzase el de Tiro? Qu guarden memoria pstuma de Sapor a causa de semejante invencin en el sitio de Nnive en Mesopotamia aun no logrado el efecto? Es ms gloria de los ingenieros y soldados que los inventaron y ocuparon, que de los generales a cuyo nombre se hicieron. Pero la gloria de don Bernardo Glvez con nadie parte gajes, suya es sola, y a cuyo principio se debe no slo la mitad de la conquista de Panzacola, conforme gradu Oratio, sino el todo con el dictamen de Ausonio.359El xito verific esta verdad, pues inflamado con este ejemplo el honor de los comandantes y oficiales de los dems buques el siguiente da 19 357.F ortsimus ille est, Qui promptus metuenda pati, si comunus instent Et diferre potest...—Lucano. Lib. 7, bel. civil. 358.Mr. T olard. Sobre la Historia de Polibio t. 3. Tratado de las defensas de plazas. Artculo 11. 359.Sed neque tan facilis res ulla est, quin ea primum Difficiis magis ad creddum constet.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 242\ 242\ 242\ 242\ 242\ entraron en el puerto. Levaron las dos fragatas y dems barcos del Rey, siguindoles todo el convoy y cruzaron el canal a pesar de 150 balas, que para impedirlo les dispararon las Barrancas. Hizo burla de ellas el mismo General andando con su fala entre los buques mientras entraban para ocurrir a cualquier accidente que lo pidiese. Esta facilitacin se debi a aquel principio, que no por ella pierde su herosmo. Ninguna cosa es tan fcil, que deje de creerse antes difcil como cant Lucrecio.360 Todas cuando se comienzan o dudan (dice Terencio)361 son graves y peligrosas, y despus de conocidas, fciles, porque el primer peligro las allan. Pero siempre es el lauro del que expuso su vida a riesgo que pudo costarla e ignoraba el xito. Asegurados, pues, dentro del puerto los buques de guerra y transporte con slo algn corto dao de stos, y no pudiendo tomarlo el navo San Ramn se retir a La Habana. El General que haba destinado al paquebot San Po con varias lanchas a la embocadura del ro de Perdidos para proteger el paso de la tropa de la Mobila, reconoci personalmente el puerto donde deba recalar sta y destin al teniente general don Esteban Mir para su aviso y recibo. Requiri por carta al general Campbell, para que no incendiase edificios ni buques, y con el conductor de las respuestas monsieur Debaliere se le present monsieur Dikson, teniente coronel prisionero de Mobila, que bajo palabra de honor estaba en Panzacola. El 22 de marzo lleg el coronel Ezpeleta con la gente de la Mobila, a quien se incorporaron con los granaderos 500 hombres de ejrcito, que acamparon a espaldas de las Barrancas coloradas, retirndose el San Po y lanchas. El 23 entraron en el puerto 16 embarcaciones, que conducan 1,400 hombres de la tropa y municiones de la Nueva Orleans, a quienes hicieron fuego las Barrancas. Habiendo salido anteriormente de la isla de Jamaica el navo Ulises de 54 caones y dos barcos menores con algn refuerzo de tropas y municiones para Panzacola y llegando a su costa en esta sazn se retiraron los dos y el navo sigui reconocindola hacia el Oeste. Hallse de vuelta encontrada con nuestra fragata marchante la Luz que por contingencias inevitables se haba atrasado el convoy de la Nueva Orleans, trayendo 7 oficiales con 120 soldados del Regimiento de Navarra. La situacin lo hizo creer amigo y la superioridad rendirse luego que pudo conocer lo contrario, siendo conducidos a Jamaica. Para reunir el ejrcito se fue pasando en lanchas al ro Bayuc, quedando en la Isla 200 hombres fortificados. Luego que el 27 estuvieron reunidas marcharon tres columnas hacia lo interior del campo a ocupar mejor puesto y desalojar una partida de indios que los incomodaba; pero sentidas se 360.Lucrecio. Lib. 2. De natur rer. 361.Omnia hec dum incipias gravia sunt, dumque ignores: ubi cognoceris facilia. Terentius in Nauton.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /243 /243 /243 /243 /243 retiraron stos haciendo fuego y dejaron empeadas aqullas en continurselo recproco, desconocindose y creyendo cada una que lo reciba de dichos indios. Cost dificultad a los oficiales deshacer el engao por la precaucin de la tropa y ser de noche, pero vencido, despus de dejar 7 muertos y 9 heridos, ces el fuego y se acamparon a la izquierda de una laguna hasta que amaneci. Destinronse algunas tropas ligeras para perseguir los indios y el resto continu su marcha hacia la Marina. Aqu se hicieron los reductos en que por el pronto se mostr alguna artillera para que con las embarcaciones resguardasen la tropa y en lo sucesivo lo fueron hasta 4 caones de batalln a fin de asegurar el punto y desembarco de la artillera, tiendas y vveres. Destinadas algunas partidas de granaderos y cazadores para pasar los brazos y ro hacia la poblacin, las sigui el General con 1,300 hombres y dos caones de batalln, debiendo hacerlo el resto del ejrcito con el Mayor General. Pero acometidos de un numeroso cuerpo de indios, que reforz un destacamento ingls con dos caones, mantuvieron cuatro horas de un vivo fuego, que dejaron los enemigos, retirndose al fuerte Jorge a vista de tratarse de cortarlos. Quedaron de esta funcin muertos tres hombres y heridos 28, incluso el coronel del Regimiento del Rey don Luis Revolo, que muri al siguiente da 31. Aunque en ste y los das sucesivos se hicieron varios trabajos con aquel objeto se conoci que no era el mejor camino o direccin para rendir la plaza; porque situada sta al amparo del fuego de tres castillos, deba ponerse la mira al rendimiento de stos cuyas fuerzas y artilleras se hicieron sentir y respetar y era necesario atacar por los parajes ms oportunos. El primer castillo ms inmediato al puerto, llamado el fuerte Jorge, montaba sobre una fbrica de regular construccin 24 caones de 32, 18 y 12. El segundo titulado el Sombrero se coronaba de 12 caones de a 18 y uno de a 24. Y el tercero nombrado el fuerte Dinks, se guarneca con dos bateras de 18 caones y 6 morteros. Todos se auxiliaban recprocamente haciendo ms fuerte su defensa y difciles sus ataques; y para proporcionar el ms oportuno, unos generales que carecan de pleno conocimiento del terreno, necesitaron muchos pasos, diligencias, medidas y consultas. Ocuparon stas los primeros das de abril y hasta el 12, en cuyo espacio hicieron algunas operaciones menores, tiles, y al fin desembarcronse todos los pertrechos, municiones, herramientas y utensilios necesarios a la operacin que se proyectaba. Se aloj la tropa con ms comodidad y distancia de los fuegos y resguardaba del insulto de los indios. Se apresaron las dos fragatas inglesas, una urca y otros barcos menores, que se mantenan fondeados al frente de la plaza, recuperando en una de las primeras 72 espaoles prisioneros. Se construyeron dos reductos en el arroyo de la Boquilla, con 4 caones cada uno al cuidado de la Marina para la seguridad de las lanchas. La del bergantn Galveston apres una goleta, en

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 244\ 244\ 244\ 244\ 244\ que hacan fuego algunos habitantes. El mismo bergantn tom despus una polacra y tres goletas junto al ro Scambir y bien reconocido el terreno se resolvi acampar la tropa en la electa situacin. El citado da 12 march a ocupar este puesto, atrincherndose la gente y luego que llegaba l y comenzando a trabajar un reducto. Despus de medio da sali del fuerte Jorge un destacamento de ingleses e indios con dos caones a inquietar nuestra tropa, a quienes recibieron las compaas de cazadores con un activo fuego, que sostuvieron algn tiempo; pero precaviendo que en el fervor fuesen atradas al bosque donde logran los indios las ventajas de su agilidad, se les hizo seal de retirarse. Siguilas el enemigo hasta experimentar el fuego de los flancos del retrincheramiento, que los rechaz. De sus ltimas descargas alcanz una bala al general don Bernardo Glvez, expuesto siempre al mayor peligro, la cual dndole sobre el vientre, no le penetr por el accidente de tener puesta sobre l la mano izquierda, donde recibi el golpe de soslayo, que le atraves un dedo, e hizo un hueco en dicho vientre de alguna extensin. Situada la tropa se trat del ataque y resolvi dirigirlo contra el fuerte Dinks, tambin llamado de la Media Luna, que por su situacin y figura, ocultando el fuego de los otros, presentaba slo tres troneras y su rendicin figuraba o aseguraba la de los dems por la ventajosa posicin que ocupa. Qued elegido el punto para la batera, que hiciese el verdadero ataque y que dndose principio a la trinchera se hiciese una batera con 6 caones de a 24 y cuatro morteros de 12 y 8 pulgadas. Llegaron al campo 66 indios de Mobila, que haba pedido el General y se hicieron acampar entre el enemigo y el reducto, que acababa de concluirse. Aprehendise una posta con carta del general Campbell al comandante de la Barranca, que daba entre todas la noticia de venir socorro de Jamaica y aunque se tuvo por apcrifa, bast ser posible para que se precaviese y doblasen las guardias y defensas de los puestos tomados. En signo de su desprecio y aplauso de haber tenido el General noticia por una saeta y bergantn que el 18 llegaron de La Habana a aquel puerto, que el Presidente de Guatemala su padre haba recuperado el Castillo de San Juan de Nicaragua, dispuso hacer e hizo una salva triple con toda la artillera gruesa de tierra y marina. Recibi igualmente y remiti a Campbel su despacho de Mariscal de Campo, que conducindoselo de Jamaica en una goleta inglesa apres sublevndose su misma tripulacin francesa y entr en La Habana, porque hasta en esto quiso su suerte que no quedase deudor a Campbell por haberle remitido el suyo de igual grado, que tomado en un corro fue de Jamaica sus manos. Tambin en La Habana se tuvo noticia, comunicada por la viga de Cabo Corrientes occidental de San Antonio, de haberse visto pasar 8 buques de guerra ingleses el 31 de marzo, entrando en el Seno Mejicano. Temise que fuesen dirigidos al socorro de Panzacola y se acord auxiliar a los nuestros.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /245 /245 /245 /245 /245 Se apront la escuadra, alarm la tropa y puesto todo en movimiento por el peligro que poda atraer la demora, resolvi saliese aqulla en debido auxilio de nuestra expedicin. Salieron el... de dicho mes los once navos de guerra, San Luis con su jefe de escuadra don Jos Solano, San Nicols San Francisco de Ass El Magnnimo el Guerrero el Gallardo San Gabriel el Arrogante San Francisco de Paula el Dragn y el Astuto ; la fragata 5 y bergantines Renombrado y Pjaro A esta escuadra acompa el comandante francs caballero Monteil con la suya de cuatro navos, Palmier Intrpido Destino y Tritn y fragatas Andrmaca y Unicornio con que haba poco antes entrado en La Habana. En ellos se embarcaron sobre 1,600 hombres de tropas y fuera de las guarniciones de los buques, al comando del mariscal de campo don Juan Manuel de Cagigal, con los coroneles de Soria don Manuel Pineda, del Prncipe brigadier don Jernimo Girn, de voluntarios de Catalua don Pablo Figuerola y hasta 75 oficiales desde tenientes coroneles hasta subalternos. Y no hacindolo todos los de la plaza por precisa obediencia. El 19 avist esta escuadra las playas de Panzacola, sin otro contratiempo que el de haber desarbolado el bergantn Pjaro arribando a la Habana y perdido la fragata Unicornio de 26 caones. Adelantada en la caza, que con otros daba a una vela sospechosa, no vio la seal de reunin del Comandante; sigui sola, y se hall en el empe con la inglesa Resourse de 28. Esta haba salido de Jamaica luego que lleg aqu la noticia de estar sitiada Panzacola con 390 hombres de tropas escogidas, y en solicitud de desembarcarlos por las costas desde las cuales podran con prcticas del territorio internarse hasta los fuertes a cuyo socorro se contraa, tal vez, la carta interceptada, solicitaba hacerlo cuando avistaba por l vanguardia de nuestro convoy le dio caza a aqulla y otras; pero hurtado el rumbo a sombras de la noche, escap y al tercer da se avistaron las dos. Entradas en combate haca dudoso el vencimiento hasta que el ingls se aproxim y haciendo oportuno e inesperado uso de la fusilera de la tropa, mat e hiri a la francesa casi toda la gente de la maniobra y servicio, obligndola a rendirse y ser conducida a Jamaica. La vista de los 20 buques unidos, al paso que era deleitosa para propia, se haca terrible para enemiga. Presentse a Panzacola cuando no se esperaba y todos tenan las expuestas noticias en la carta interceptada. Avis el Comandante de Marina su descubrimiento sin distinguir sus banderas; redoblse el cuidado y se hizo de los puertos bajando a ellos el Mayor General y se mandaron poner los buques de guerra en disposicin que impidiesen la entrada del puerto. Bien pudo algn habanero traer a la memoria el combate del Conde de Lomelin, que en semejante caso e igual puesto tuvimos el ao de 1719 para ms consternar su nimo; pero quiso Dios serenarlo. Reconocironse las banderas espaolas y presto se tuvo la

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 246\ 246\ 246\ 246\ 246\ noticia de ser la armada amiga, que traa refuerzo de La Habana con que se volvi en jbilo el cuidado. El 20 llegaron a la tienda del General los mayores del ejrcito y marina de la escuadra entregndole tres pliegos. Uno del mariscal de campo don Juan Manuel de Cagigal, en que le avisaba hallarse con 1 600 hombres a su disposicin y orden si los necesitaba unir al ejrcito. Otra del jefe D. Jos Solano en que le ofreca 1,300 hombres de su tropa, y artilleros de la tripulacin, y el tercero del jefe de la escuadra francesa el caballero Monteil, en que le manifestaba la satisfaccin que tendra si lograse ser admitidos a reforzar el ejrcito 800 soldados de su nacin, y mand, con un buen nmero de artilleros. Los mayores informaron la causa motiva que queda expuesta de este socorro, y todos se congratularon recprocamente. Al da siguiente lleg al campo don Juan Manuel de Cagigal, y el duende don Francisco Saavedra, que quiso ser testigo de esta empresa. Cumplimentaron al General, quien condescendi en que se desembarcara, y uniera la tropa, para que tuviese parte en la gloria de esta conquista. Lo qued enteramente el 22 y se form el ejrcito en cuatro brigadas al mando del brigadier don Jernimo Girn, coroneles de Soria don Manuel Pineda, de Aragn, don Francisco Longoria y capitn de navo don Felipe Lpez Carrizosa. La divisin francesa al de igual grado monsieur Deboiderout y un cuerpo de 400 artilleros al del teniente coronel don Vicente Rivell. Salieron a caballo a recorrer los fuertes y parajes determinados a la formacin o puntos de ataque, el general Cagigal, el Mayor General, Cuartel Maestre y otros oficiales, a quienes hizo algn fuego el Dinks. La escuadra entr en el puerto, los buques menores, y fonde fuera los mayores con admiracin de los nuticos por lo peligroso de aquellas costas. Se continu trabajando en la trinchera y rechazando las continuas acometidas de los indios, que sostenidos de un cuerpo de tropas inglesas emboscadas siempre a 300 toesas de los fuertes inquietaban continuamente nuestras obras, retirndose as que hallaban resistencia. Cagigal pas a bordo de un bergantn caonero, que dispuesta para ello su proa montaba dos caones de a 24 y hacindolo acercar a tierra cuanto fue posible dispar algunos tiros, y le entr dos balas al fuerte Jorge. Hzose con objeto de observar el alcance de la artillera y si cundo atacsemos al de la Media Luna podran nuestras fragatas incomodar a los dems. Se abri el primer ramal de trinchera de 700 varas, minado por reductos que lo cubran y defendan, colocando en l 4 caones de a 4 y 8. Continuamente inquietaban los indios y tropa inglesa nuestros trabajos y luego que de los fuertes avistaron el de las trincheras las comenzaron a batir vivamente con la artillera, obuses y morteros de la Media Luna. Intentaron llegar a deshacerla, mas los puso en respeto la artillera. Se form otra batera en que se colocaron los cuatro morteros y tres caones de a 24.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /247 /247 /247 /247 /247 Hasta el 1 de mayo no se pudieron poner los trabajos en estado de recibir su artillera por el continuo fuego e insultos enemigos, mas en la noche de ste se colocaron los seis caones y cuatro morteros que al siguiente da rompieron el fuego continundolo recproca y vivamente hasta anochecer. Con sta se abri el segundo ramal de trinchera con 900 varas hacia la izquierda, a cuyo extremo se deba situar la batera de ataque. Continu el fuego todo el da siguiente de ambas partes y en su noche se form otro reducto a que se traslad la artillera, que estaba en el primero, habiendo diariamente algunos heridos de una y otra parte. El da 4 aviv extraordinariamente el fuerte de la Media Luna el fuego de artillera, morteros y obuses y bajo de l sorprendieron sus tropas a dos compaas de granaderos, que custodiaban el ltimo reducto. Clavaron los cuatro caones, dieron fuego a las faginas y cureas y muerte a un capitn, un teniente y... hombres y dejando heridos 18. Se llevaron prisioneros un capitn y dos tenientes heridos, que el uno muri prontamente; pero sentidos del resto de tropa de la trinchera les acometi e hizo retirar, redoblndose consecutivamente las guarniciones, determin el General adelantar el reducto con parapetos a barbeta y tambin dio orden para que de los 1,600 hombres del mando de Cagigal se formase un campo volante a sus rdenes con el fin de estrechar ms al enemigo. Montronse en el reducto cuatro caones y dos obuses con que diariamente se bata el fuerte y se colocaron varios caones gruesos en todos aquellos reductillos, que el continuado insulto de los indios manifest convenir para la defensa de la tropa y ofensa del enemigo. El da 6 por la maana comenz la nueva batera a jugar su fuego contra el fuerte de la Media Luna con bastante efecto y lo continu el siguiente. En este descontento el General con la demora y deseoso de volver la mano a los que le quemaron el reducto, dispuso que 700 granaderos y cazadores atacaran la Media Luna alarmando al fuerte Jorge para aumentar sus atenciones. A este fin sali dicha tropa del campo a la una de la noche al mando del brigadier Girn con orden que la reforzase, y sostuviese el mayor general Ezpeleta con las de la trinchera. March el resto de la noche, pero la necesidad de rodear una pequea loma poblada de pinos que impeda acelerar a marcha anticipaba el da al acto de ocupare el puesto, y anunciando esto su mal xito se suspendi, y retir la tropa por entonces. Ibanse adelantando los trabajos prximos a asaltar el fuerte bloqueado, cuando un accidente feliz facilit anticipar ese paso. El da 8 de abril a las nueve de la maana una de las granadas reales que arrojaban los obuses de nuestro reducto llev tan feliz direccin, que con su impulso, o percusin se abri paso destruyendo la puerta que cerraba la ventanilla del almacn de plvora de la Media Luna. Comunic el fuego a sta, y poniendo en accin el fluido elstico apareci en el aire el violentsimo efecto de este terrible agente, que con el estallido anunci la escena que

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 248\ 248\ 248\ 248\ 248\ ofreca a la vista la explosin, observndose entre el humo denso varios cuerpos humanos, vigas, y otros efectos, que encontr en el espacio de su erupcin, y esparcindose las llamas por las faginas del parapeto, y peine de la estacada perecieron en el estrago, y con el de las bombas cargadas hasta 150 ingleses. Hallbase formada la tropa que haba de entrar de trinchera al mando del brigadier don Jernimo Girn, y dispuso el General, que unindose a ste el mayor general Ezpeleta con el Cuartel Maestre, y las compaas de granaderos y cazadores marchando prontamente a apoderarse del fuerte nterin sala del campo una columna de tropa. As lo hicieron ponindose los gastadores a apagar el fuego para establecerse sobre sus ruinas y poder desde su ventajoso puesto dirigir los ataques contra los dems fuertes. Los enemigos cargaron sobre ellos el fuego de can a metralla y de fusilera desde los fuertes Jorge y Sombrero con que hirieron muchos y mataron algunos. Pero a su pesar se deshizo gran parte de una fuerte estacada, que enterrada en el foso circua la obra hasta la gola. Se form en el flanco derecho un alojamiento, llenando su foso de arena y estacas para lo cual se abri otro nuevo foso, y se comenz a construir delante de l la batera. Todo fue auxiliado del fuego de nuestra fusilera que al abrigo de los morlones de la batera del flanco del fuerte lo hizo muy vivo, y bien dirigido, y del que se hizo contra el fuerte del medio, y tiendas que estaban a su glacis con dos obuses y dos de los cuatro caones, que se sacaron del reducto, y colocaron sobre la derecha del puesto disputado, luego que nuestras tropas lo ocuparon. Hallndose en tan ventajosa situacin, a las tres de la tarde enarbol bandera blanca el fuerte Jorge, y sali de l un ayudante, y su criado con igual insignia en la mano, quien pidi a nombre de su general Juan Campbell una suspensin de armas hasta el da siguiente para capitular. Acudi inmediatamente el general Glvez a contestarle, y negada la suspensin sin que se comenzase efectivamente a capitular, dispuso se formase su tropa en batalla. Se le propusieron varios artculos preliminares a dicho fin, de que concedi unos, y neg otros, durando esto hasta la una de la noche, en cuya consecuencia qued firmada el da 9 una capitulacin honorfica de ambos generales. El siguiente a las tres de la tarde se formaron siete compaas de espaoles a 500 varas del fuerte Jorge; sali de ste Campbell con su tropa y despus de haber entregado las banderas del regimiento de Waldeck y una de artillera con las ceremonias militares, rindi las armas. A su consecuencia se destinaron dos compaas de granaderos espaoles a tomar posesin del fuerte Jorge y las de cazadores de la brigada francesa lo hicieron de la batera circular. El 11 se tom posesin de las Barrancas o fuertes de los Red-elifts, que constaban de 11 caones con la guarnicin

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /249 /249 /249 /249 /249 de 940 hombres con que domin a toda Panzacola aquella bandera espaola, que tan dulcemente arrastra nuestros corazones. Continuronse formando los... y dando destino a los prisioneros. El nmero de stos lleg a 1,350 por se 1,113 de tropa; ciento una mujeres; 123 nios, a que como se trat conforme a la capitulacin. Cost esta conquista 74 muertos de tierra, y 25 de marina, y 202 heridos de ambas partes. Seguidamente se dispuso el reembarque de la tropa, municiones, y pertrechos; que se restituyese con la escuadra a La Habana, para las operaciones que conviniesen y que no estuviese expuesta en aquellas costas. Llevronse a ella los principales prisioneros, dejando el General entregado el gobierno de Panzacola al teniente coronel don Arturo O’Neill con competente guarnicin, y una fragata del Rey, mandada de don Miguel Flix Goicoechea. Dio las disposiciones de reparar sus fuertes y dems convenientes, y sigui con las de Mobila y Nueva Orleans a dejar las necesarias en sus puertos, detenindose en ella a proveer los asuntos importantes de su Gobierno. En los ltimos das en que se obraba esto en Panzacola, lleg a La Habana un correo de Espaa; y por l se reconoci haber dispuesto la Corte una total mutacin de generales. Dio el Gobierno y Capitana General de la Isla al mariscal de campo don Juan Manuel de Cagigal en comisin interina; el mando del Ejrcito al de igual grado don Bernardo Glvez; el de la Escuadra al jefe de ella don Jos Solano. Al mariscal de campo don Guillermo Waughan, orden de que pasase al virreynato de Nueva Espaa, donde se le destinara. Al mayor general y coronel don Nicols Arredondo el Gobierno y Capitana a Guerra de Santiago de Cuba. Al capitn don Juan de Casa Mayor, Secretario de la Comandancia General de Ejrcito, la Secretara del Virreynato de Santa Fe con otros destinos y grados a oficiales menores. Los tres Excmos. Sres. don Victorio de Navia, don Juan Bautista Bonet y don Diego Navarro, lo recibieron con la resignacin de su acrisolada prudencia. Dieron luego sus disposiciones de cumplimiento; pero como los sucesores se hallaban ausentes, no pudo tener el pronto efecto que deseaban. Despach el Gobernador un barco menor con esta noticia a los electos, que encontr a Cagigal y Solano navegando para La Habana y llegados a ella fueron posesionados en sus respectivos empleos. En fuerza de no haber venido don Bernardo Glvez, entreg el teniente general don Victorio de Navia el ejrcito al Gobernador; y se retiraron las tres excelencias a las inmediaciones del Santuario de Regla, mientras haba ocasin de embarcarse. La escuadra del mando de monsieur Monteil sali el 20 de junio a su destino de Guarico, habindosele obsequiado a proporcin de su auxilio. En ella fue el duende don Francisco Saavedra y all tuvo proporcin de tratar con el Conde de Grace, comandante de la francesa. En estas conferencias logr Saavedra hacerse partcipe del gran servicio que sta hizo despus de Boston; porque dificultndose a sus generales el trnsito al Norte por falta de dinero, le ofreci facilitarlo en La Habana, y pensando

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 250\ 250\ 250\ 250\ 250\ ir slo con 20 navos de guerra, le anim a que llevase los 28 de su total fuerza, por los accidentes que poda haber hecho mayor reunin al ingls. Hecho esto volvi Saavedra a La Habana y consigui de sus generales que se remitiese al Conde de Grace el auxilio de 500,000 pesos, con que pudo pasar al Norte y lograr la victoria que regularmente no hara sin aquel auxilio y aumento. Inmediatamente dispuso Cagigal que saliese un convoy para Cdiz con los considerables caudales y estimables frutos que tena el comercio en La Habana. Habilitado con la mayor actividad le hizo salir el 22 de julio, compuesto de 4 navos de guerra con tres millones de pesos de S. M., una fragata del Rey y 60 barcos mercantes, cuyo total valor en dinero, azcar y otos frutos se estim en treinta millones de pesos, y en l se embarcaron los tres generales. Poco tard La Habana en instaurar sus excelencias porque aunque restituido a ella don Bernardo Glvez lo reconoci el ejrcito por su general con el grado de Mariscal de Campo, al primer correo de Espaa que lleg a los 10 de octubre recibi el de Teniente General. Sigui el de 23 de noviembre que trajo igual excelencia a los nuevos gobernadores Cagigal y comandante de Marina Solano, con una plaza del Consejo de Indias al Intendente Urriza. Abri en el su liberal mano aquel monarca, que la tiene tan franca para premiar, y hacerse amar362 de los que le sirven fielmente, y concedi los de Mariscal de Campo a Girn; de Brigadieres a Pineda, Ezpeleta y Carondelet, con otros muchos a los dems oficiales de la expedicin de Panzacola que los merecieron. Y en la Marina de ella los de Brigadier a Lpez Carrizosa; de Capitn de Navo a Alderete y Goicoechea y equivalentes a sus segundos. Aunque la actividad del Comandante General de Operaciones no quiso permitir que concluyese este invierno sin emprender alguna otra, sus efectos impidieron practicarla. Cometi al cuartel maestre e ingeniero en jefe el brigadier don Luis Huet el desalojo de ingleses de la isla de Providencia y otras anexas situadas en los cayos del Canal de Bahama, destinle dos mil hombres compuestos de los primeros batallones de Soria y Guadalajara, trescientos voluntarios de Catalua con su coronel don Pedro Figuerola y algunos otros piquetes. Pero aunque estuvieron varias veces prximos a embarcarse, los nortes impidieron la salida hasta concluir este ao, con que acercndose el tiempo de operar con todo el ejrcito, se suspendi esta diligencia. La florescencia de ejrcito, raza y armada y el reconocimiento y gratitud de sus militares los deja anhelosos de emprender mayores conquistas en honor de nuestro Soberano sapientsimo, fortsimo y liberalsimo el Sr. don Carlos III, cuya real persona y casa prospera y colma de laureles el Altsimo. 362.Indult amari, languida aegnet manu. Seneca in Thebaide.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /251 /251 /251 /251 /251 Yo suspendo mi mal cortada pluma por solo el tiempo que tarde en operarlas, ansioso de perpetuar por ella las glorias de S. M. y reino y de la Isla Fernandina de Cuba. Atrvome a anticiparles stas con su ms pronto destino al bronce en remuneracin y estmulo de su honor y fidelidad y anunciarles la felicidad de las futuras. El xito de las pretritas fue bastante a que las ofreciese Plauto, y yo agregando a este indicio el de la verdadera unin con que quedan los jefes, como dedos de la real mano la actividad y disposicin general del ejrcito, no dudar concluir con el mismo Plauto.363NOTICIAS ACERCA DE LA ISLA FERNANDINA DE CUBA Pero antes de colgar la pluma es justo (lector mo) que te informe brevemente el estado actual en que queda la Isla al suspender la idea de esta poca, y que me permitas dar un suspiro de lo ms ntimo del corazn por el bien que deseo a mi patria. Comptase la poblacin de la Isla en poco menos de doscientos mil habitantes; a que agregada la tropa de guarnicin u de marina excede de doscientos mil estantes. Componen diez y siete poblaciones principales; las trece se sujetan al Gobierno y Capitana General de La Habana, cuyo territorio ocupa la mayor parte occidental de la Isla, y las cuatro pertenecientes al Gobierno y Capitana a Guerra de Santiago en la menor parte oriental de su territorio. La Habana con su hermosa baha a la costa del norte es Capital de la Isla y residencia del Capitn General con su Teniente de Rey, Sargento Mayor y cuantioso cuerpo militar. Su Teniente de Gobernador, que es Auditor General de Guerra, Ayuntamiento de Justicias y catorce regidores, Factora de tabacos, Administracin de correos y otros cuerpos que dependen inmediatamente del Gobernador. Goza la residencia del diocesano con su provisor, tres curas, el dems ministerio y un copioso y lucido cuerpo de eclesisticos regulares y seculares; un comisario de Cruzada con su tesorero y otro de la Inquisicin con sus respectivos dependientes. Reside tambin en La Habana el Intendente General de Ejrcito y Real Hacienda de toda la Isla con su Tribunal Mayor de Cuentas de ella y 363.Si quam rem accures sobrie, aut frugaliter Solet illa recte sub manus succedere. Atque depol firme, ut quisque rem accurat suam Sic ei procedit post principia denique si malus Aut nequam st, male res vertunt, quas agit: Sin autem frugi st, eveniun frugaliter. Han rem exorsus sum facete, et callide Igitur proventuram bene confido mihi. Plautus in Persa.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 252\ 252\ 252\ 252\ 252\ dems de barlovento; Contadura y Tesorera General de Ejrcito y Hacienda, y Administracin General de Rentas Reales con sus respectivos dependientes; y ejerce la superintendencia de Cruzada y jurisdiccin sobre tierras, y causas de arribadas. Un Real Protomedicato. Un Juzgado de bienes de difuntos. Un Comandante General de la Escuadra, y un Ministro General que lleva en tierra las funciones de Marina, corriendo a cargo del primero por las ltimas rdenes el real Arsenal, y construccin de bajeles. Es ciudad amurallada, y defendida de siete castillos. Comprende once mil casas dentro y fuera de muros; treinta y cuatro iglesias; diez conventos; diez y siete curatos; ocho hospitales; dos colegios y como ochenta mil habitantes. Estos cultivan para su subsistencia y comercio ms de ciento cincuenta ingenios de azcar; cuatrocientos hatos y corrales de criar ganado mayor y menor; y ms de cinco mil estancias y sitios de labor en el territorio de cincuenta y cuatro leguas a Oriente y treinta y seis a Occidente. En esta distancia parte con la nueva ciudad de Philipinas, cuyo territorio corre el resto de ochenta leguas, que dista de La Habana el cabo de San Antonio, punta occidental de la Isla. Es mandada por un Teniente Gobernador que nombra el Capitn General, y tiene cuatrocientas cincuenta casas dispersas; seis curatos con sus iglesias; setenta y cinco hatos; otros tantos corrales; y doscientas vegas de tabaco, que en las mrgenes de sus caudalosos ros cultivan cuatro mil habitantes. A cinco leguas de La Habana al Sur se sita la villa de Santiago de las Vegas con trescientas casas, su iglesia asistida de cura y sacristn; un hospital; ciento cincuenta sitios y estancias, y cerca de tres mil almas. A esta villa se ha extendido modernamente un territorio que la aumenta disminuyendo el de La Habana. A una legua de dicha villa, siguiendo al Sur, se halla la ciudad de San Felipe y Santiago, seoro del Marqus de este ttulo con doscientas veinte casas, su iglesia con cura y sacristn, un hospital, cinco ingenios, ciento cincuenta sitios y estancias y dos mil quinientas almas. La Isla de Pinos, adyacente por el mismo Sur a cuarenta y cuatro leguas de La Habana y treinta de Bataban consta de sesenta casas, nueve hatos, ocho corrales y doscientos habitantes. Al oriente de La Habana, al otro lado de su baha en distancia de dos leguas, est ubicada la villa de Guanabacoa, antigua recoleccin de indios, y que hoy numera nueve mil espaoles con mil quinientas casas, una parroquial con cura, sacristn y clero, dos conventos de franciscos y dominicos, un hospital, diez y nueve ingenios, y setecientos sitios y estancias. A dos leguas de ella se halla la ciudad de Santa Mara del Rosario, seoro del Conde de Casa Bayona con cuatrocientas casas dispersas; la ms hermosa y adornada iglesia de los lugares, su cura y sacristn; un ingenio; trescientas veinte y cinco estancias, y ms de tres mil habitantes en su territorio.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /253 /253 /253 /253 /253 A las ocho leguas al Este corre la ciudad de S. Juan de Jaruco, nueva poblacin y seoro de los Condes de este ttulo con ciento cincuenta casas dispersas, una iglesia con su cura y sacristn; doscientos sitios y estancias y ochocientas almas en su territorio. Siguiendo al mismo oriente se halla a veinte leguas la ciudad de San Carlos de Matanzas. Resguardada su hermosa baha al Norte con dos castillos respetables. Tiene quinientas casas, una iglesia con su cura y sacristn, un hospital, tres ingenios, 20 haciendas de crianza y 260 de labranza que cultivan 4,000 habitantes. Todas estas poblaciones y territorios se contienen dentro del asignado a La Habana, bien que con la distinta dotacin, y dems que se ha expresado. Despus de las 54 leguas a oriente a que se extiende aqul, sigue uno de 70 de largo, y todo del ancho de la Isla, que comprende cuatro poblaciones al mando de un Teniente de Gobernador capitn a guerra, que nombra el Capitn General y son: La ciudad de Trinidad con su puerto al Sur, residencia de teniente a 90 leguas de La Habana. Tiene 1 200 casas; seis iglesias, cura, sacristn y clero, un convento de franciscos, un hospital, 26 ingenios, 11 hatos, 12 corrales, 450 sitios y estancias y 7,000 almas. La villa de San Juan de los Remedios con su puerto al Norte, asistida de un teniente a guerra subordinado al de gobernador y a la misma distancia de La Habana; goza 500 casas, tres iglesias con cura, sacristn y clero, un hospital, quince ingenios, trece haciendas de criar, 200 sitios y estancias y 4,000 almas. La villa de Santa Clara al centro de la Isla, ochenta leguas de La Habana, consta de 2,000 casas, 4 iglesias con cura, sacristn y clero, un hospital, seis ingenios, 32 hatos, 60 corrales, 500n sitios y estancias y 9,000 habitantes. La villa de Sancti Spritus, distante cien leguas de La Habana, situada tambin en el centro, se compone de 1,600 casas; tres iglesias con cura, sacristn y clero, un convento de San Francisco, un hospital, 30 ingenios, 53 hatos y corrales, 500 sitios y estancias y almas 9,500. En seguida de este territorio y tenencias se sita la villa del Puerto del Prncipe al centro, la ltima del gobierno de La Habana y la mayor, ms rica y de mejores edificios. Dista 150 leguas y tiene 3,000 casas, nueve iglesias, dos conventos de franciscos y mercedarios, cinco curatos, dos hospitales, 50 ingenios, 120 hatos, 64 corrales, 500 sitios y estancias y 16,000 habitantes. La manda un Teniente de Gobernador capitn a guerra que nombra el Capitn General. La ciudad de Santiago, capital de su gobierno subordinado, goza la residencia de su Gobernador, de un teniente de rey, sargento mayor y tropa; un teniente auditor, ayuntamiento de justicia y doce regidores. Tiene su catedral con dean, y cabildo, provisor, cuatro curas y copioso nmero de ecle-

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 254\ 254\ 254\ 254\ 254\ sisticos. Defienden tres castillos su hermosa baha al Sur; consta de cuatro mil quinientas casas, quebrantadas con los terremotos, su catedral y nueve iglesias; tres conventos de San Francisco, Santo Domingo, y Nuestra Sra. De Beln; seis curatos, un hospital, un colegio, 60 ingenios, ciento veinte hatos, 50 corrales, cerca de mil estancias y sitios, con veinte mil almas. Dista de La Habana doscientas treinta leguas. La villa de Bayamo, entre Santiago y Puerto Prncipe a doscientas leguas de La Habana, mandada por un Teniente de Gobernador capitn a guerra se compone de dos mil quinientas casas, nueve iglesias, cuatro conventos de San Francisco, Santo Domingo, San Juan de Dios, y la Merced; seis curatos, un hospital, 58 ingenios, 280 hatos, 62 corrales, 350 estancias y 14,000 almas. La ciudad de San Isidro de Holgun, a 220 leguas de La Habana con su Teniente de Gobernador, tiene 550 casas, una iglesia con su cura, vicario y sacristn, diez ingenios, 80 hatos, 60 corrales, 300 estancias y sitios y 3,000 habitantes. La antigua ciudad de Baracoa, ltima al oriente con su puerto al Norte a 260 leguas de La Habana, tiene su teniente de gobernador, 350 casas, una iglesia con su cura y sacristn, dos ingenios, diez y ocho hatos, dos corrales, 30 sitios y estancias y como 2,500 habitantes. Todos estos pueblos tienen su ayuntamiento, que elige anualmente dos alcaldes ordinarios, dos de hermandad, sndico, mayordomos y dems oficios concejiles. Dentro de sus territorios y especialmente de La Habana y Santiago se sitan muchas poblaciones, que pasando de aldeas se componen de ciento y ms casas, siendo doloroso que no se fomenten con los ttulos y auxilios de villa para su adelanto. En La Habana lo son los Quemados, Cano, Wajay, Arroyo Arenas, San Miguel, el Potos, Regla, Luyan, Gines, y otros muchos. En particular merece toda atencin San Julin de los Gines, as por sus selectos tabacos como por su terreno llano, frtil, delicioso y provedo de aguas delicadas, que lo riegan sin trabajo, y porque su situacin interior a diez y seis leguas casi al sudeste ofrece un retiro muy proporcionado y seguro a las familias en caso de otra invasin a La Habana. Dentro de la jurisdiccin de Santiago de Cuba hay tambin las poblaciones de Tiguabos, Morn, el Caney, Barn y Santiago de Prado, donde estn las minas de tan rico cobre sobre fondo de oro, que slo les igualan (dentro de los dominios de Espaa) las de Michoacn. Bayamo comprende las poblaciones de Yara, San Pablo de Jiguan y San Fructuoso de las Piedras. Los dems lugares tienen anexas algunas otras, siendo por lo comn cada curato una aldea. Esta es, lector carsimo, una breve idea y por mayor de lo que ha sido y es la Isla Fernandina de Cuba, mi cuna amada. Suspiro porque quiero que sea un reyno, pues de tal la valorizan los extranjeros. Ella es la llave del

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /255 /255 /255 /255 /255 Seno Mejicano, como se titula. La lengua por donde se comunica ste al Ocano. Es la perla de ms valor que la Cleopatra brind a Marco Antonio; pero puesta en los extremos de la boca de la tierra firme, que forman los cabos Catoche y Florida. Es la ciudadela de la Amrica septentrional y la sargenta mayor de su vasto cuerpo. Es..., pero mejor dira, puede y debe ser, que no es. Porque quien no es bastante para s, menos lo es para otros. Quien depende de ajenos situados y provisiones mal puede cerrar la puerta a aquel de quien depende, y ser llave de su mano para abrrsela a quien ste guste. Reino despoblado, perla sin seguro engaste. Lengua con frenillo, que si no la enmudece, le har balbuceante. Ciudadela, sin otros defensores que los mismos contra quienes puede convenir se defienda; y sargenta mayor sin autoridad para elegir la necesaria subordinacin. Por esto, nada de lo que se dice; mas puede y deber ser todo lo que se dice, y aun lo ms que no se puede decir, si bien se debe temer. Para ello necesita no slo hacerse independiente de otro que su Soberano, si no tambin hacerse dependiente de ella todo lo que custodia a su Soberano. Ha de reconocer solo su real mano para que como fiel can tanto le defienda de los extraos, cuanto de los propios de quienes convenga, y en ausencia del dueo guarde su posesin de unos y otros, sin admitir que la llegue mano infiel, de quien haya mendigado el pan. Para serlo, ha menester tropas y escuadras que la hagan formidable, y superior; ramos con que costearlas; provisiones con que sustentarlas; medios para reponerlas y perpetuarlas, y habitantes que lo faciliten todo, de un modo que en s, y por s se provean y sostengan sin necesaria dependencia de otro. Es verdad. Todo lo quiere y todo lo puede. Es la via. Es la higuera364 a quien amenaza el fuego, y la hoz porque no rinde el fruto que puede y debe. Pero (¡oh! Qu atrevimiento), yo quiero ser el labrador que pida al Soberano un poco de tiempo, y de cultivo con esperanza de que retribuya365 a su real mano todo el til que necesita. Me atrever sobre esta idea y ventajas que ofrecen a la Isla las sabias disposiciones del Real Reglamento de 12 de octubre de 1778 para su libre comercio a proponer reverentemente a S. M. los medios que comprendo conducen a aquel fin. Por ellos como legtimo Soberano podar el rbol sin cortarlo,366 antes dndole mayor beneficio y frondosidad; como diestro negociante tomar los intereses dejando en aumento el principal.367 Y cual prvido labrador tomar los frutos y sarmientos, dando robustez al 364.Luce cap. 13. 365.Luce in cap. 13. 366.Saavedra en sus Empresas Polticas Empresa 67. Poda no corta 367.Lg. c cod. de solut. Ig. siusuras. Cod. de uniris. Pet. Stordcons. 90 no 67 Gratn dice 222 no 30. Scacia de comerc. 2 glos 5 no 99.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 256\ 256\ 256\ 256\ 256\ tronco.368 Vendr a fecundar un reino, un principal y un rbol, en que descanse su cetro indiano y tenga sus delicias la corona. Esto ser conciliar los intereses del Soberano y vasallo; los generales del Estado y reino con los particulares de la Isla y uniformar la fidelidad a mi Rey con el amor a mi patria. Tales son mis afectos. El Altsimo se digne darme el discernimiento necesario para que lo sean los efectos. FIN Nota Al tiempo de encuadernar este tomo manuscrito para dirigirlo a la prensa, ha llegado a mis manos el plausible Real Despacho fechado en San Lorenzo el 12 de noviembre del mismo ao de 1781 en que suspendo la pluma. Su autorizada relacin del particular mrito y hechos del Excmo. Sr. don Bernardo Glvez son el mejor comprobante de los que refiero, y desde luego sujeto a la correccin de aqulla en todo lo que parezca de desdecir u oponerse. Y con este objeto y el de perpetuar en esta obra tan calificada ejecutoria de los timbres y laureles de nuestro hroe espaol conspirando a las reales intenciones en l expresas; me ha parecido copiarlo a continuacin para que mereciendo el agrado del Rey corra en la prensa a dichos fines. Vale. FIN DEL TOMO SEGUNDO Y LTIMO DE LAS OBRAS DEL DOCTOR URRUTIA. 368.ubi proxime. Quia naturaliter coliguntur fructus et non evelitur arbor.

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APNDICES APNDICES APNDICES APNDICES APNDICES El ReyReal orden de 12 de noviembre de 1781Don Bernardo de Glvez, Caballero pensionado de mi Real Distinguida Orden de Carlos Tercero, Teniente General de mis Exrcitos, Comandante General de Operacion, que se halla en la Havana, Governador y Comandante en Gefe de las Provincias de la Luisiana, Panzacola, Mobila y dems que posean los ingleses con el nombre de Florida Occidental. Sabed: que por las relaciones de vuestro distinguido mrito y sealados servicios estoy bien enterado, que a excemplo de vuestros mayores, elegisteis de muy joven la profesion de las armas y que hecho la guerra en Portugal de voluntario y con el grado de Teniente de Infantera en 1762 os destin despues al Reyno de Nueva Espaa, donde de Capitn del Regimiento Fixo de Infantera de la Corona y Comandante de las Provincias internas y fronterizas de aquel Imperio, sostuvisteis el honor de mis Reales Armas escarmentando muchas veces los feroces Indios Apaches a costa de vuestra sangre, por haber sido herido en varios encuentros y muy de peligro en alguno de ellos. Restitudo a Espaa de mi orden en 1772 os hallsteis de Capitn del Regimiento de Sevilla en el desembarco y funcion de la Playa de Argel en 1775 y sin embargo de haberos herido gravemente, no os retirasteis hasta executarlo con la Compaa de cazadores de vuestro cargo, por lo que os conced el grado de Teniente Coronel y os mand volver a la Escuela Militar de Avila, donde acreditasteis la aplicacin y talentos de que me tenian informado vuestros respectivos Gefes. Por convenir a mis servicios proveer de defensa y fomentar la poblacion y comercio de la Provincia de la Luisiana y tener en aquel importante punto persona de mi entera confianza os confer en 1776, el empleo de Coronel de su Regimiento Fixo y os encargu inmediatamente su Gobierno interino en cuyos empleos y otras comisiones de mi servicio, como en algu-

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 258\ 258\ 258\ 258\ 258\ nos delicados acaecimientos con los ingleses sobre el ro y sus respectivas riberas, procedsteis con la mayor justificacin, prudencia, actividad y decoro correspondiente a mi Real nombre y Soberana por lo que en 1779 os conced el gado de Brigadier. Precisado yo por los justos y relevantes motivos, que constan a toda la Europa, a declarar la guerra al Rey de la Gran Bretaa, recibisteis mis rdenes e instrucciones relativas al rompimiento con el ttulo de la propiedad del Govierno de la Luisiana en fines de Julio de 1779 y aunque por la situacin y dbil estado de fuerza de dicha Provincia opinaron unnimemente todos los Oficiales que convocasteis a consejo, que deba reducirse el plan a una mera defensiva hasta que recibieseis refuerzos de la Habana, tomasteis sobre vos la heroica resolucin de atacar los ingleses en sus propios puestos y fortificaciones. Sin embargo de que en estas circunstancias sobrevino el 18 de Agosto un furioso huracn que sumergi cuasi todas las embarcaciones que tenais en el ro con los preparativos para la campaa, arruin muchas casas de la Nueva Orleans y destruy todo el campo de sus cercanas, supisteis mantener en tanto vigor la tropa y vecindario de aquella capital, que en lugar de desanimarse se esforzaron mas con las desgracias y se ofrecieron a la empresa que le preparabais. Habiendo, pues, sacado algunos barcos y artillera del fondo del ro y juntando hasta 700 hombres de tropa veterana, reclutas y milicias de todos colores, os pusisteis en marcha en 27 de Agosto sin tiendas, equipajes, ingenieros, ni mas que un Oficial de artillera enfermo, que conduca por el ro la que pudisteis aprestar y despus de una penosa y precipitada marcha con dicha gente y algunos indios y otras castas que se os agregaron, llegasteis al Fuerte de Manchak y el 7 de Septiembre lo tomasteis por sorpresa y asalto, sin desgracia alguna, quedando su guarnicion prisionera de guerra. No obstante haberse reducido vuestra gente a quasi la mitad por el cansancio y algunas enfermedades, marchsteis el da 13 contra el Fuerte de Baton Rouge, donde se haban reunido y fortificado las tropas inglesas y habindolo reconocido hallasteis, que por su ventajosa situacin, anchura y profundidad de sus fosos, alto y escarpado de sus murallas, estar guarnecido con 13 caones y defendido por 500 hombres, sera, si no imposible, muy costoso tomarlo por asalto; y con este conocimiento dispusisteis formar trinchera y establecer batera, que executsteis felizmente distrayendo el fuego del enemigo al paraje de un falso ataque que figurasteis. Con efecto, el da 21 rompi el fuego vuestra batera y a las tres horas y media haba desmantelado el Fuerte, de modo que toc llamada y pidi capitulacion, que concedisteis con calidad de quedar la tropa prisionera de guerra y que se engregase el Fuerte de Panmure de Natches, que estaba muy bien guarnecido y en situacin dominante, lo que as se execut.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /259 /259 /259 /259 /259 Al mismo tiempo por vuestras rdenes y acertadas disposiciones se tomaron los puestos de Tompson y Amith, con los dems establecimientos que tenan los ingleses en la ribera oriental del Misisipi y se les aprehendieron sobre sus aguas ocho embarcaciones que iban de Panzacola al socorro de los expresados Fuertes. Esta empresa y sus respectivas operaciones fueron tan bien dirigidas y su xito tan feliz, que sin tener mas que un hombre herido en la tropa de vuestro mando hicisteis rendir las armas a mil ingleses y pusisteis en mi dominacin 430 leguas de pinges y fertilsimas tierras, pobladas de estancias y de diversas Naciones de Indios comerciantes en peletera, desviando, por este medio el ingreso de mis enemigos a las Provincias interiores de Nueva Espaa por cuyo singular servicio os hice Mariscal de Campo de mis Exrcitos. Ansioso vuestro celo de continuar las operaciones militares, segn mis rdenes, emprendisteis la conquista de la Mobila y os embarcasteis con 1 200 hombres, compuestos de tropa veterana, milicias, gente de color, auxiliares y sirvientes, y el 14 de Enero de 1780, dsteis a la vela del Misisipi con 14 embarcaciones de distintos portes. Pero desde el da 27 del mismo mes fue el convoy tan terriblemente contrastado por los elementos, que a costa de muchas fatigas y desvelos lleg a la Ra de la Mobila, en cuya barra naufragaron la fragata Comandante y el bergantn que montabais con otros quatro buques. A este desgraciado suceso sobrevino una tempestad tan fuerte que solo pudo salvarse la gente y hasta el nmero de 800 hombres salieron quasi desnudos a la playa de una isla desierta, en que os hallasteis sin vveres, municiones ni otros recursos, que los que sugeran vuestro valor y la constancia de la tropa, pues en tan crtica circunstancia deliberasteis ir al asalto del Castillo de la Mobila formando escalas con los fragmentos de las naves naufragadas y lo hubieris executado si un socorro de vveres y gente que en aquella ocasin os lleg de la Habana en quatro pequeos buques de mi Real Armada, no os hubiese puesto en estado de disponer el reembarco de la gente, con la que no obstante la continuacion del temporal llegasteis delante de la Mobila el da 24 de Febrero, y tomando las ms exactas medidas para efectuar el sitio, formasteis trincheras, establecisteis baterias y a pesar de los continuos y bien servidos fuegos del enemigo y su esforzada resistencia a vista del socorro de 1 100 hombres que a este efecto habia sacado de Panzacola el General Juan Campbell, abrsteis brecha y estrechasteis de modo a los sitiados que el 14 de Marzo rindieron la Plaza por capitulacin, quedando prisioneros de guerra, 307 hombres a presencia de dicho general ingls que se retir precipitadamente con prdida de un Capitn y 16 dragones que le tomsteis prisioneros y con el despecho de haberse reducido su operacin a ser testigo ocular de vuestra pericia militar y del valor de mis tropas que condujeron a brazo la artillera y todo lo demas necesario para el sitio.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 260\ 260\ 260\ 260\ 260\ Concluida esta feliz conquista pensasteis desde luego en la de Panzacola con arreglo a mis rdenes; pero no pudisteis emprenderla por entonces a causa de haberse retardado los refuerzos de tropa y auxilios martimos que deban enviaros de la Habana y salieron en estacion tan avanzada, que por los temporales y dictamen de los Gefes de mar fue preciso desistir en aquella ocasion y retirar los buques a dicho puerto. Con este motivo y para esforzar en la Habana correspondiente apresto de todo lo necesario a tan importante empresa os embarcasteis en un pequeo bergantn y fuisteis en persona a promover la Expedicin, con la que venciendo a esfuerzos de vuestra actividad, celo y amor a mi Real servicio muchas dificultades, salsteis por fin el 16 de Octubre de 1780 con las tropas que se os pudieron facilitar en una Esquadra y convoy para atacar a Panzacola. Pero al da siguiente sobrevino un huracn de los mas terribles que se han experimentado en el Seno Mexicano, cuia duracion fue de ochenta horas y dispers y maltrat e hizo correr a todos los buques de la Esquadra y convoy de que zozobraron algunos, desarbolaron otros y se refugiaron donde pudo cada uno. Habindoos mantenido sin embargo de este fracaso un mes en la mar con la solicitud de llegar al punto de reunin tuvisteis precision de volver a la Habana en la misma fragata que os conducian con otra de mi Esquadra y dos inglesas que apresaron. Aunque aquel desgraciado suceso haba dispersado el convoy dividiendo la tropa que desembarc en varios parajes y se aumentaba las dificultades en la Habana, esforzasteis vuestro ardiente celo, y con motivo de poner a cubierto vuestra Provincia y lo conquistado contra las operaciones de los ingleses, que habian varias veces intentado recuperar lo perdido y atacado las avanzadas de la Mobila en distintas ocasiones que fueron rechazados, pudisteis conseguir que os diesen 1315 hombres, con un navo, dos fragatas y otras embarcaciones de guerra y transporte. El 28 de Febrero del presente ao salsteis con estas fuerzas del puerto de la Habana y dirigindose en derechura a la Isla de Santa Rosa desembarcsteis el primero al frente de las tropas la noche del nueve de Marzo y al siguiente dia os apodersteis de diez ingleses, algunos caones desmontados y toda la Isla, haciendo retirar con una batera que formasteis dos fragatas de guerra britnicas, que desde lo interior de la baha hacian fuego sobre las tropas. Campadas estas en dicha Isla para esperar las que, segn vuestras rdenes preventivas, deban venir a aquel punto de la Nueva Orleans y la Mobila tomsteis las providencias y precauciones correspondientes para asegurar el Campamento, Esquadra y Convoy; y habiendo resuelto que se forzase la entrada del puerto, se puso en execusion el da once a la tarde; pero no se efectu a causa de haber tocado en la Barra de la entrada el Navio Comandante, que iba a la vanguardia; por lo que vir y

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /261 /261 /261 /261 /261 volvi con todos los demas buques al fondeadero, de donde se haban levado. Dispusisteis se repitiese al da siguiente dicha operacin; pero habindose examinado y decidido unnimemente por el Comandante y Oficiales de Marina ser impracticable la empresa a causa de lo tortuoso del Canal, la mucha corriente de las aguas, la falta de prcticos seguros, y los fuegos del Castillo de las Barrancas coloradas, que enfilaban, y tambin por popa y proa cualquiera embarcacin que arriesgase entrar, se desisti del intento; y teniendo vos a la vista por una parte la triste situacin en que quedarais con la tropa desembarcada, y la que deba venir por tierra, y mar de la Mobila, y la Nueva Orlens si un golpe de los vientos comunes en aquella costa brava precisase la Esquadra y convoy a levar anclas, y por otra lo perjudicial, e indecoroso que sera a mis Reales Armas desistir de la empresa que os haba confiado, procursteis por todos los medios, que os dictaron la prudencia y poltica, reducir al Comandante de los buques de Guerra, que los menores reiterasen la tentativa de entrar en el Puerto; pero no pudisteis conseguirlo. En este conflicto os resolvisteis una accion tan arriesgada, como precisa, heroica, y laudable en aquella situacion, cual fue la de entrar solo en el Puerto, y reservando de todos vuestra determinacin, os embarcsteis sin oficial domstico, ni criado alguno las dos de la tarde del da diez y ocho del mismo Marzo en el bergantin Galvestown, y hacindoos saludar, y arbolar la insignia de vuestro grado, mandasteis, que largase vela y marcase por el canal para el Puerto; y as lo execut sufriendo el fuego continuo del expresado Castillo de las Barrancas que no hizo dao a dicho buque, ni a los de una lancha caonera y una goleta que os siguieron a alguna distancia. De esta conformidad, y a la vista del Exrcito, Esquadra, Convoy, y de los enemigos forzasteis la entrada del Canal, y llegasteis a fondear dentro de la Baha de Panzacola a distancia en que no poda ofenderos el enemigo, y saltando en tierra por la parte interior de dicha Isla, os recibi la tropa de vuestro mando con el aplauso a que rais acreedor; y con este heroico exemplo se resolvi al da siguiente diez y nueve la entrada de los Buques de Guerra y Convoy y se efectu sin desgracia alguna, no obstante el vivo fuego del Castillo enemigo, excepto el Navo Comandante que qued fuera y se retir despues a la Isla de Cuba; pero interin entraban todas las embarcaciones anduvsteis en una falua sobre el Canal para dirigir y auxiliar a las que lo necesitaban. Luego que llegaron las tropas, artillera, municiones y dems pertrechos que segun vuestras oportunas rdenes se deba remitir de la Mobila y Nueva Orleans, os trasladasteis con todo el Exrcito a tierra firme, y disteis las providencias convenientes para el ataque de las diferentes fortificaciones que defendan los ingleses con mil y ochocientos hombres de tropa regladas, muchos voluntarios negros y una multitud de indios

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 262\ 262\ 262\ 262\ 262\ feroces, que se encubran en los bosques de la Campia y auxiliados de la Caballera enemiga, y su tropa ligera os incomodaban, y resista vigorosamente en el acceso a la Plaza. Para evitar en lo posible la prdida de gente y mantener a esta en la debida actividad mudasteis repetidamente de situacion y campamento y con vuestro exemplo conduxo la tropa a fuerza de brazos la artillera, municiones, pertrechos, vveres y dems necesario para las operaciones, y subsistencia del Exrcito; y habiendo resuelto atacar con preferencia el Fuerte avanzado de la Media Luna, principiasteis los trabajos, y este tiempo lleg oportuna y casualmente un refuerzo de tierra y mar con la Esquadra combinada de la Habana, que haba salido a buscar la inglesa y cubrir el sitio en caso que esta viniese al socorro, como se haba creido. Estrechando entonces los trabajos y abierta la trinchera batisteis con el mayor vigor los Fuertes enemigos y estos correspondieron igualmente por su parte e hicieron varias salidas y ataque a vuestros puestos y algunos de la misma trinchera sostuvieron con valor las tropas, y fueron rechazados con escarmiento los ingleses. Quando el da ocho de Mayo tenais resuelto atacar a viva fuerza el Fuerte de la Media Luna, dispuso la Providencia que una granada tirada de vuestras bateras incendiase el almacn de plvora de aquella Fortaleza, y que a la explosion volase una parte de ella con 105 ingleses que la guarnecan, y aprovechandoos de este fracaso, hicisteis ocupar aquel puesto, y conducir a l algunos caones y obuses con tanta presteza que quando los ingleses intentaron hacerlo por s, se hallaron sorprendidos con el fuego de vuestra artillera y fusilera. A vista de este suceso consideraron los Generales ingleses no serles posible continuar la defensa, causa, que desde la Fortaleza volada se dominaba, y bata de punta en blanco el Fuerte Jorge, se resolvieron a pedir capitulacin, poniendo a este efecto la bandera correspondiente a las quatgro de la tarde en el mismo Fuerte Jorge, y acordando los Artculos, que tuvisteis por convenientes, se efectu en la maana del da diez (en que haba 153 piezas de artillera montadas), armas y dems efectos quedando prisionera de guerra toda la guarnicion hasta el nmero de 1 400 hombres con sus respectivos Oficiales, y entre ellos el Mariscal de Campo Dn. Juan Campbell, Comandante en Gefe de las tropas, y el Vicealmirante Pedro Chester, Gobernador y Capitn General de la Provincia. En los 61 das que corrieron desde el desembarco hasta la rendicion de Panzacola, y fueron otros tantos de fuego o mutuas hostilidades, procedisteis con la mayor prudencia, vigilancia y humanidad, segun exigan los casos y circunstancias, sin perdonar trabajo, fatiga ni riesgo, a que concurrais regularmente el primero y recibisteis dos heridas de consideracion en el vientre y la mano izquierda el da doce de Abril, que consternaron vuestro Exrcito; pero no os impidieron de dirigir las operaciones del sitio:

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /263 /263 /263 /263 /263 ponindoos desde su principio de acuerdo con el Governador ingles preservsteis de toda hostilidad y dao la poblacion y vecinos de Panzacola; por lo que aquellos habitantes han representado al Rey Britnico haciendo honor y justicia a vuestra humanidad y bizarra. Por esta gloriosa Conquista y las anteriores que me habis hecho se ha verificado el importante y deseado objeto de arrojar los ingleses de todo el Seno Mexicano, donde tanto han perjudicado a mis vasallos y Reales intereses, as en tiempo de paz como de guerra; y habiendo tenido por vuestros avisos la noticia de tan plausible suceso os conced inmediatamente el grado de Teniente General de mis Exrcitos: y con presencia de que el Gran Puerto de Panzacola se denomin en su descubrimiento Baha de Santa Mara; que despues tuvo el aditamento de Glvez en obsequio del Conde de este ttulo por haberse reconocido y poblado en el tiempo que era Virrey de Nueva Espaa; y que es justo os quede una seal honrosa y perptua en aquel paraje; he resuelto que desde ahora y para siempre se nombre Baha de Santa Mara de Glvez en honor y gloria de la Virgen Santsima y memoria vuestra, como su Conquistador; que el Castillo de las Barrancas coloradas llamadas antes de Santo Thom, se nombre de San Carlos por haberse construdo en tiempo del Seor Dn. Carlos Segundo y verificado su recuperacion en mi feliz Reinado; que el Fuerte Jorge se denomine en lo venidero de San Miguel a causa de haberse rendido en el da de la Aparicion de este Santo Archangel, General del Rey de los Exrcitos y que para perpetuar en vuestra posteridad la memoria de la heroica accion, con que forzasteis solo la entrada de dicha Baha pongais por timbre en el Escudo de vuestras Armas el bergantin Galvestown con el mote Yo solo y que usen de este blasn vuestros hijos, descendientes y sucesores. Asimismo he resuelto erigir en Govierno y Capitana General independiente de la Isla de Cuba y dems de las Indias las Provincias de la Luisiana, Panzacola, Mobila, Apalache y dems, que posean los ingleses, con el apelativo de Florida Occidental, y nombraros, como con efecto os nombro, por primer Gobernador y Capitn General independiente de ellas con el sueldo por ahora, e interin duren las urgencias de la presente guerra, de diez mil pesos al ao, que se os pagarn de mis Reales Caxas y Tesorera por este empleo, que es mi voluntad retengis y sirvis por los tenientes, cabos y sujetos que sean de vuestra satisfaccion y nombris a vuestro arbitrio, removindoles y reemplazndoles sin consulta, nterin que esteis ausente y empleado en las importantsimas Comisiones que os tengo confiadas del mando de mi Exrcito de Operacin, y a fin de que se os reconozca y obedezca en las Provincias de vuestro Govierno y mando, remitireis copias autorizadas de esta Real Cdula para que se cumplan en todas sus partes y se publiquen con la solemnidad de estilo en los lugares y parajes convenientes. ltimamente declaro que la relacion hecha en esta Real Cdula de vuestros sealados servicios y premios y habeis sabido merecer, la he

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 264\ 264\ 264\ 264\ 264\ mandado extender para honor, memoria y satisfaccion de vuestra persona y circunstancias, y que tengais en vuestra ilustre Casa y familia este Documento que os franquea mi Real gratitud para calificacion de vuestro relevante mrito y que conste siempre las justas causas porque os he distinguido. Y mando a todos mis Consejos, Chancilleras, Audiencias, Tribunales y Justicias, Virreyes, Capitanes Generales, Gobernadores, Intendentes, y dems Gefes Polticos y Militares de mis Dominios especialmente a los de las Indias y Provincias de la Luisiana, Panzacola, Mobila, Apalache y dems de la Florida, que luego que vean esta Real Cdula o su copia autorizada la obedezcan, cumplan y executen en todas sus partes, bajo la pena de incurrir en mi Real desagrado. Dada en San Lorenzo el Real, firmada de mi Real mano, sellada con mi sello secreto y refrendada de mi infreascripto Secretario de Estado y del Despacho Universal de las Indias en doce de Noviembre de mil setecientos ochenta y uno. =Yo el Rey=Joseph de Glvez= S. M. erige por ahora las Provincias de la Luisiana, Panzacola, Mobila y dems que posean los Ingleses con el nombre de Florida Occidental en Govierno y Capitana General Independiente, y nombra por su primer Gobernador y Capitan General al Teniente General de sus Reales Exrcitos Don Bernardo de Glvez.Expediente de Estudio de D. Ignacio Joseph de Urrutia y MontoyaUn libro en pergamino con broches de piel. CANONES Y LEYES.—Aos de 1729 a 1757. Libro con Indice Alfabetico. Pgina 157 vuelta .—1752.—Nmero 4.—Don Ignacio Joseph Carlos Vrrutia Montoya natural de San Cristbal de la Habana se matricul para Tercero de Canones jur la obediencia y constituciones en 6 de septiembre de 1752 y ha de traher certificacion de haver cursado los dos cursos en la Habana present fee de Baptismo de legtimo y espaol. Pgina 158 .—1753.—Nmero 3.—Don Ignacio Joseph Carlos Vrrutia Montoya Natural de San Cristbal de la Habana se matricul para quarto de Canones jur la obediencia y constituciones en 12 de Marzo de 1753. Con protexta de traer certificacion en forma de haver ganado dos cursos en la Habana, y sino que no se le jure el curso.— Ignacio Joseph Vrrutia y Montoya .— (Rbrica):

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /265 /265 /265 /265 /265 Pgina 158 vuelta .—1754.—Nmero 1.—Don Ignacio Joseph Carlos Vrrutia Montoya, natural de la Havana se matricul para quarto de canones, jur la obediencia y constituciones en 30 de enero de 1754, con pretexta de haber certificacin de tener ganado el segundo curso en la Havana la que ha de ser conforme a la ley Real, y de que no presentando no se le ha de jurar este curso ni admitirse al grado y lo firmo de que doy fee.— Ignacio Joseph de Vrrutia y Montoya .—(Rbrica).—Ante mi.—Juan de Imaz Esquer.—Secretario.—(Rbrica). Certificaciones de los estudiantes de fuera de esta ciudad de 1753 a 1761.—Tomo 2. Seor Rector.—Don Ignacio Joseph de Vrrutia, Montoya, y Matos, Colegial de ereccion en el Real y Pontificio Colegio Seminario; en la mejor forma que por derecho haia lugar, parezco ante V. S. y digo, que por decreto de V. S. se me permiti echar matricula, en tercer Curso de Canones, y jurar dicho tersero, y quarto curso, con la protesta de presentar a el jurar este quinto, la certificacion de el primero y segundo ganados en la Real Vnivesidad de la Havana, y para cumplir dicha mi protesta, A V. S. pido y suplico, que haviendo por presentadas dichas certificaciones, se sirva de darme licencia para jurar dicho quinto curso incontinenti admitiendome las certificaciones en que recevire merced & Otro si, por haverse ausentado el Seor Doctor Duarte, antes de pedirle la sertificacin, y aunque las estoy esperando, Segurseme grande atraso, de esperarme, a V. S. pido, se sirva de mandar, que en lugar de dicha certificacin, se me recivan dos jurantes mas; en que Recevire merced; pido ut supra.—Ignacio Joseph de Vrrutia Montoya, y Matos.—(Rbrica).—( Olgrafo ). ————— Mexico y agosto 3 de 1754.—Por presentada la certificacion, que expresa, en virtud de... la de cinco de Marzo de cinquenta y tres, jurese el Curso, y... al grado, y asignole para su recepcin el dia de la fecha p... maana. Asi lo proveyo, mando, y firm, el Seor Rector.—Doctor Don Luis de Torres, ante mi de que doi fee.—D. Torres.—Rbrica.—Ante mi Juan de Imaz Esquer, Secretario.—Rbrica. ————— Seor Rector.—Don Ignacio de Vrrutia Cursante de Sagrados Canones en esta Real Vniversidad paresco ante V. S. en la mejor forma que haya lugar, y digo: que aviendo alcanzado de la Superior dignacion de V. S. se me admitiesen las certificaciones de los cursos ganados en la Habana, para jurar este curso en cumplimiento de su protesta; y aviendo con efecto

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 266\ 266\ 266\ 266\ 266\ presentadolas se han hallado aun todavia insuficientes, por el defecto de algunas circunstancias precisas, en que no he sido culpable; por lo que se ha de servir la benignidad de V. S. permitirme otra vez jurar este, y echar matricula en el siguiente curso bajo de la misma protesta de no jurarlo ni graduarme hasta presenta dichas certificaciones en toda forma y circunstancias—por tanto— A V. S. Suplico se sirva mandar como lo pido que recebire merced. etc.—Ignacio Joseph de Vrrutia y Montoya.—Rbrica. ————— Presentado Fray Joseph Gonzalez de Alfonseca Maestro en Philosofia, Doctor en Sagrada Theologia Rector y Cancelario desta Insigne pontificia y Real Vniuersidad del Mximo Doctor Seor Geronimo sita en el Convento de San Juan de Letran Orden de Predicadores desta Ciudad de la Habana etc. Certifico en la mejor forma que por derecho se requiera que don Ignacio Joseph de Vrrutia, ha cursado en esta dicha Vniversidad la facultad de Sagrados Canones, por el tiempo de dos aos, cumpliendo las leyes y estatutos, que respectivamente pertenecen a los cursantes de la referida facultad, y que segun consta del Libro en que se escriuen las matrculas y Juras de los Cursos en diez, y nueve de agosto de mil setecientos y quarenta y nueve ocho matricula en las cathedras de Prima y Visperas, cuyo curso prob con el juramento acostumbrado de los condiscipulos, y certificacion de su Maestro; asimismo consta, que en catorze de septiembre de mil setecientos y sinquenta y vno, echo matricula, para segundo curso en las referidas ctedras de derecho canonico, y para que conste donde, y en orden que conventa a la parte doy la presente en la Habana en Catorze dias del mes de Agosto de mil setecientos sinquenta y tres aos.—Fray Joseph Gonzalez Alfonseca, Pdo. Rector y Cancelario.—Rbrica, Ante mi, Fray Antonio Fernndez de Velasco, Secretario.—Rbrica. ————— Los escriuanos que auajo firmamos damos fee que el mui Reverendo Padre Fray Joseph de Alfonseca de quien parece firmada la certificacin antesedente es actual Rector, y Chancelario desta Insigne Pontificia y Real Vniuersidad del Seor San Jeronimo desta dicha Ciudad y que el Reverendo Padre Frai Antonio Fernndez de Velasco es actual secretario de dicha Vniuersidad fiel legal y de confianza vza y exerce con aprovacion.— Habana y Agosto catorze de mill setecientos cinquenta y tres aos.— Antonio Ponce de Leon Escribano Pblico.— Rbrica.—M. Juan de Salniar, Escribano pblico.— Rbrica.—Juan Agustn Garca Escribano Real.— Rbrica.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /267 /267 /267 /267 /267 ————— Don Ignacio Joseh de Vrrutia natural de la ciudad de la Habana y cursante de Sagrados Cnones en esta Real Vniversidad parece ante V. S. en la mejor forma que halla lugar, y dice que por quanto el ao proximo pasado se le permitio echar matricula en tercer curso de dicha facultad vajo la protesta de presentar certificaciones autenticas en toda forma de los presedentes Cursos ganados en la Real Vniversidad de dicha ciudad se ha de servir V. S. mandar se le reciban dichas certificaciones para jurar su tercer curso, y en cumplimiento de su protesta—por tanto— A V. S. suplico se sirva mandar como lleva pedido que recebira merced etc.—Ignacio Joseph de Vrrutia y Montoya.—Rbrica. Mxico y mayo 7 de 1753.— Por presentadas las certificaciones que expresa, y atento a no estar conformes a la ley Real, esta parte ocurra a la Vniversidad de la Havana, donde se la den como debe, y por ahora para que no se le siga atraso jresele el Superior Recurso bajo de la protexta de traherlas en forma quando jure el otro curso.—Doctor Chavez.—Rbrica.—Imaz, Secretario.—Rbrica. E luego incontinenti se le hizo saber el provehido antecedente y dixo lo oya, y cumpliria con su thenor, y lo firmo de que doi fee.—Ignacio Joseph Vrrutia y Montoya.—Rbrica. ————— Fray Juan Chacn Maestro en Philosophia, y Doctor en Sagrada Theologa Rector y Cancellario de esta insigne Pontificia y Real Vniversidad del Mximo Doctor San Geronimo, cita en el Convento de San Juan de Letran Orden de Predicadores de esta ciudad de la Havana etc. Certifico en la mejor forma que por derecho se requiere que Don Ignacio Joseph de Vrrutia ha cursado en esta dicha Vniversidad la facultad de Sagrados Canones por el tiempo de dos aos, cumpliendo las leyes y estatutos que respectivamente pertenecen a los cursantes de dicha facultad. Y que ass mismo oio Rectorica con el reverendo Padre Presentado Frai Felix de Casanoba actual Cathedrtico del Texto Aristotlico en esta dicha Vniversidad: Como tambien consta del libro donde se echan las matriculas, y juras de los Cursos haverla echado en primer Curso el dia 19 de Agosto de el ao de quarenta y nueve en las Cathedras de Prima, y Visperas, cuyo Curso probo con el Juramento acostumbrado de los condiscpulos, y certificacin de los Catedrticos; assi mismo consta que en catorze de Septiembre echo matricula en segundo Curso en las referidas Cthedras: el que assi mismo Juro, como el antecedente, y para que conste donde, y en orden que convenga a la parte doi la presente en la ciudad de la Havana en 6 de Henero de este ao de 1754. Fray Juan Chacon, Rector y Cancellario.—Rbrica.

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 268\ 268\ 268\ 268\ 268\ ————— Damos Fee que el Muy Reverendo Padre Fray Juan Chacon del Orden de San Juan de Letran de quien parece autorizada la Zertificacin antezedente, es actual Rector y Chancellario de esta Insigne Pontificia y Real Vnibersidad del Maximo Doctor de la iglesia Seor Geronimo como se titula fiel, legal y de confianza y a sus semexantes se les da entera fee y credito Havana y Henero Siete de mill setecientos Cinquenta y Quatro aos.—Xpoval Leal, Escribano Pblico.—.Rbrica.—Francisco Garca Britto, Escribano Pblico.—Rbrica.—Juan Agustn Garca Escribano Real.—Rbrica. ————— Fray Antonio Fernandez de Velasco Religioso del Sagrado Orden de Predicadores, y Secretario de la Insigne Pontificia y Real Vnibersidad del Maximo Doctor Seor San Geronimo erigida en dicho convento etc. Certifico en la mejor forma que por derecho se requiera como Don ignacio de Vrrutia ha gano dos Cursos de Canones en dicha Vnibersidad as mismo ha cumplido con las matriculas, y Juras de Cursos en los tiempos que corresponden segn parece de los Libros que son a mi cargo y para conste de mandato verbal de Su Seoria Reverendisima doy la presente en sinco dias del mes de Marzo desde presente ao de Setecientos cinquenta y tres.—Fray Antonio Fernndez de Velasco, Secretario.—Rbrica. ————— Damos fee que Fray Antonio Fernandez de Velasco de quien la Certifica de la foxa antes de esta parece firmada es Secretario actual de la Pontificia y Real Vniversidad de Seor San Geronimo de esta ciudad y a todos sus semejantes se les ha dado y da entera fee y credito judicial y extrajudicial.—Havana y Marzo sinco de mil setecientos sinquenta y tres.—Manuel Ramirez Escribano Menr. Apostolico.—Rbrica.—Andres de Lezama.—Escribano Real.—Rbrica.—Xpoval Leal.—Escribano Pbico.—Rbrica. ————— Yo el infraescripto certifico que enseando latinidad en este Convento de Seor San Ramn de Nuestra Seora de la Mereced curso dicha latinidad don Ignacio de Urrutia mas de dos aos con el mui correspondiente aprovechamiento, en cuyo tiempo ley Rethorica, y asi mismo la oyo con la devida asistencia y para que conste doy esta en 7 dias del mes de Marzo de 1753.—Fray Felix Rodriguez de Casanova.—Rbrica.

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /269 /269 /269 /269 /269 ————— Damos fee que el Muy Reverendo Padre Maestro Fray Felix Rodriguez de Casanoua de quien parece firmada la Zertificacin antesedente es actual Lector de Philosophia en el Conbento de Nuestra Seora de la Merced, Redempcion de Captiuos fundado en esta Ciudad de la Havana y a todos sus semejantes se les ha dado y da entera fee y credito. Havana y Marzo siete de mil setecientos sinquenta y tres aos.—Juan Agustin Garcia, Escribano Real.—Rbrica.—Manuel Romero, Escribano Menr. Apostolico.—Rbrica.—Francisco Garcia Britto, Escribano Pblico.— Rubrica. ————— Certifico que teniendo yo el Curso de Artes en este Colegio de Seor San Joseph de la ciudad de la Havana curso con migo el ao de Logica Don Ignacio de Urrutia, y Montoya con grande empeo asistencia y aprovechamiento el que acredit con unas lucidas Conclusiones que tuvo a satisfaccin de los Padres Maestros. Para que conste di este en dicho Colegio y Ciudad a 6 de Marzo de 1753.—J. H. S.—Martn Geronimo del Puerto.— Rbrica. ————— Damos fee que el Muy Reverendo Padre Martn Geronimo del Puerto de la Sagrada Compaa de Jess, es Lector de Artes en su colegio fundado en esta Ciudad y a sus semejantes se les ha dado y da entera fee y credito. Havana y Marzo siete de siete de mil setecientos sinquenta y tres aos.—Juan Agustn Garca Escribano Real.—Rbrica.—Francisco Garca Britto.—Escribano Pblico.—Rbrica.—Manuel Ramirez, Escribano Menr. Apostolico.—Rbrica. ————— Al margen:—12 de Mayo de 53.—Havana.—En la Ciudad de Mexico en veinte y ocho de henero de mil setecientos cinquenta y cuatro don Ignacio Joseph Carlos Vrrutia Montoya—Estudiante Canonista de esta Universidad, para probar aver cursado, y ganado en ella su quarto Curso en las Cathedras de Prima, y Decreto—present por testigos a los Bachilleres sus Concursantes, que abajo firman, a quienes recib juramento, que hizieron segn Derecho, y la calidad de su estado, so cuyo cargo prometieron decir verdad; y preguntados dixeron: Que el que los presenta tiene ganado dicho Curso, por haver asistido, y Cursado en esta Universidad las referidas Cathedras, la mayor parte de el ao, y en la forma, que pide el Estatuto; y esto dixeron ser la verdad, por su juramento, en que sindoles leida esta su deposicin se afirmaron, y

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 270\ 270\ 270\ 270\ 270\ ratificaron, y lo firmaron ante mi, de que doy fee.—Joseph Mariano de Retortillo y Carrasco.—Rbrica.—Gaspar Antonio de Zelaeta.—Rbrica.—Christobal Gutierrez de Hermosillo.—Rbrica.—Vicente Arrieta.—Rbrica.—Imaz, Secretario.—Rbrica. (Libro de Provanzas de la Facultad de Canones.—1751 a 1759. Pag.488.) ————— El Br. D. Ignacio Joseph Carlos Vrrutia Montoya recibi el grado de Br. en Canoses en tres dias de Agosto de mil, setecientos, y cinquenta, y quatro de mano del Dr. que este firma: prob sus Cursos, y las diez Lecciones de hora con puntos, y con termino de veinte, y quatro horas: tuvo su actillo, en que le arguyeron los Bachilleres Don Manuel Fernndez Andrade; Don Andres Fernandez Andrade, y Don Thomas de Vrbieta; es natural de la Habana, donde gano los dos cursos primeros, de que present certificacion, en cuya virtud, admitida por el Seor Rector se gradu, de que doi fee.—Doctor Iglesias.—Rbrica.—Ante mi, Juan de Imaz Esquer, Secretario.—Rbrica. (Grados de Bachilleres.—Facultad Maior.—740 a 1770.—Pag. 90 frente.)

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NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO — A —Abas, Antonio: 52 Abreu, Jos Antonio: 163 Acebedo, Esteban: 81 Acebedo, Juan de: 112, 119 Aceituno, Mateo: 95 Acosta, Gaspar de: 144 Acosta, Jos Melchor de: 197 Acosta, Juan de: 147 Agero, Santiago: 150 Aguiar, Luis de: 171, 176

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 272\ 272\ 272\ 272\ 272\ Aguiar, Tiburcio de: 144 guila, Francisco del: 52 Aguilar, Fernando de: 124 Aguilera. doctor: 14 Aguirre, Carlos, soldado: 223 Aguirre, Jos de: 54 Alaminos, Antn: 96 Alarcn, Gregorio de: 112, 113 Albemarle, conde de: 41, 42, 43, 44, 167, 169, 174, 175 Alburquerque, duque de: 127 Alczar, Felipe: 228 Aldana, Mara de: 63, 148 Alderete, Miguel: 238, 250 Alfonseca, Antonio de: 103 Alfonso de Evia, Gutirre: 58 Alma, Toms de: 81 Almezquita, Juan de: 112, 119 Alonso de Armas, Gregorio: 51 Alonso, Juan: 233 Alonso, Pedro: 40, 159, 164 Alquzar, Sancho de: 112, 114 Altarriba, Miguel de: 46, 65, 178, 181, 190, 205 lvarez de Villarn, Pedro: 33, 34, 128, 140 lvarez Franco, Juan Jos: 165 lvarez, Julin: 213 Amarillas, marqus de las: 40, 164 Ambrosio de San Patricio, fray: 138 Ambulodi, Teresa de: 195 Ansotegui, Cayetano: 220 Antomoti, Antoniko: 223 Antonelli, Juan Bautista: 41, 42, 106, 123, 170, 188

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /273 /273 /273 /273 /273 Aparicio, Jos Melchiades de: 165 Arana, Cristbal de: 115 Arana, Pedro de: 104 Aranda, Cristbal de: 17 Aranda y Avellaneda, Pedro de: 53 Arango y Barrios, Jos: 165 Aranza, Martn de: 57 Araoz, Juan: 179 Araujo, Fernando: 80 Arcos Moreno, Antonio de: 151 Arencibia Isasi, Sebastin de: 27, 128 Argelles, Diego: 84 Arichaga, Ana de: 135 Arichaga, Francisca de: 135 Arichaga, Teresa de: 135 Aristazbal, Gabriel de: 232 Arizabalaga, Vicente de: 220 Armenteros, Pedro de: 120 Armona, Jos Antonio: 183, 184 Arstegui, Martn Esteban de: 56, 154 Arrate, Agustn de: 144 Arredondo, Nicols de: 178, 210, 229, 249 Arredondo y Ambulodi, Jos Antonio de: 206 Arriaga, Francisco de: 88, 89 Arriaga, Julin de: 179 Arrieta, Francisco: 150 Arriola, Agustn de: 141 Arroyo, Alejandro: 170 Atars, condesa de: 184 Ausonio: 93 Ayala Miguel de: 209

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 274\ 274\ 274\ 274\ 274\ Ayala, Ignacio de: 210 Ayans de Urreta, Juan Antonio: 178, 205, 207 Aysa, Juan de: 222, 223BBalboa, Ignacio: 175 Baos, Diego Antonio: 137 Baquero, Gonzalo: 54 Brbara de la Trinidad, subpriora: 138 Brbara de Santa Catalina de Sena, madre: 138 Barco, Francisco del: 165 Barona, Mateo de: 116 Barreda, Baltasar: 99, 104 Barreda, Blas de la: 164 Barrera Sotomayor, Juan de la: 56, 183, 188 Bayona Chacn, Jos de: 144, 148 Bayona Villanueva, Pedro: 123, 126 Bayona Villanueva, Pedro de: 18, 112, 127, 130 Beltrn de Santa Cruz, Gabriel: 192, 198, 206 Benavides, Antonio: 145 Benedicto XIV: 159 Benedit Orruitiner, Pedro: 141 Bentez de Lugo, Diego: 128, 140 Bentez de Lugo, Pedro Nicols: 28, 33 Berroa, Dionisio: 49, 69 Berroa, Esteban Severino de: 145 Bitrin de Viamonte, Juan: 17, 112, 115, 119 Blencio, mr.: 166 Bobadilla: 92 Bonet, Juan Bautista: 46, 179, 211, 226, 249 Borja, Francisco de: 179

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /275 /275 /275 /275 /275 Bravo de Acua, Juan: 127 Briceo, Pedro: 222, 223 Bringuez, Carlos: 150 Bron, Carlos: 38 Bronc, Carlos: 155 Bucarelli, Antonio Mara: 45, 54, 178, 186, 187, 194, 197, 204, 205CCaballero, Bruno: 145 Cabezas, Juan de las: 105, 110, 112 Cabrera del Castillo, Pedro: 81 Cabrera y Corema, Lorenzo de: 16, 17, 114, 115 Cabrera y Corua, Lorenzo: 112 Cagigal de la Vega, Francisco: 151, 153, 157, 164 Cagigal de la Vega, Francisco Antonio: 37, 39, 40, 66, 149 Cagigal de la Vega, Juan Antonio: 151, 154, 156, 159, 160, 162 Cagigal, Juan Manuel de: 210, 229, 245, 246, 247, 249, 250 Caleb: 223 Callejas, J. M.: 39 Calvo de la Puerta, Francisco: 198 Calvo de la Puerta, Pedro Jos: 197 Calvo, Jos: 238 Calvo, Sebastin: 144 Campbell, general: 242, 244 Campbell, Juan: 248 Campillo, Jos del: 151 Canales, Jos: 34 Caales, Jos: 128, 142 Cano, conde: 64 Caravallo, Juan Francisco: 139 Carbajal, Pedro: 103

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 276\ 276\ 276\ 276\ 276\ Crdenas, Agustn de: 185 Crdenas, Mateo de: 144 Crdenas Santa Cruz, Gabriel Mara: 185 Carlos II, rey: 131, 140 Carlos III, rey: 164, 180, 250, 257 Caro, Carlos: 42, 56, 167 Carondelet, barn: 238, 250 Carrascosa, Alonso: 145 Carreo, Francisco: 16, 97, 101, 102, 120 Cartas y Tejeran, Jos de: 234 Carvajal, Diego de: 16, 101 Casa Bayona, condes de: 60, 64, 68, 148, 252 Casa Cagigal, marqus de: 45, 174, 178, 179, 187 Casa de Oss, vizconde de. Ver Recio de Oquendo, Gonzalo Casa Mayor, Juan de: 249 Casares, Alonso de: 100 Casas, Bartolom de las: 69 Castaeda, Antonio: 48, 157 Castejn, Pedro: 170 Castelln, Francisco: 144 Castilla, Juan de: 74, 141 Castilla, Luis de: 56 Castillejo del Puerto, conde del: 161, 184 Castillo, Bartolom del: 80 Castillo, Guillermo del: 176 Castillo, Juan del: 8, 97, 103, 174 Castro Cid, Jos de: 148 Castro, Ramn de: 233, 236 Catalina Angela de San Alberto, priora: 138 Celaya, Martn de: 112 Cepero: 100

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /277 /277 /277 /277 /277 Cspedes, Vicente: 227 Chacn, Francisco: 148 Chacn, Jos Mara: 148 Chacn, Laureano: 48 Chacn, Luis: 28, 29, 31, 32, 33, 34, 140, 141 Chamelin, conde de: 145 Champlain, Samuel de: 196 Chvez, Antonio de: 53, 94, 96 Chirinos Bandebal, Nicols: 28, 29, 31, 33, 34, 140 Chosas, Antonio de: 209 Cisneros, Pascual: 179, 205 Colina, Juan Antonio de la: 46, 179, 200 Coln, Cristbal: 90 Coln, Diego: 92 Colver: 236 Compostela, Diego Evelino de: 32, 53, 77, 79, 128, 137, 139, 140 Crdova, Diego de: 27, 28, 80, 128 Crdova, Manuel de: 236 Correoso Cataln, Gil: 26, 127, 136, 137 Correoso Cataln, Jos: 28 Corts, Hernn: 93, 95, 148, 241 Corvera, Petronila: 149 Cotilla, Juan: 217 Crasum, Juan Benito: 177 Cristi, capitn: 235 Cruz, Juan de la: 138 Cruz, Manuel: 80 Cuadra, Bernardo la: 172 Cuadra, Jernimo de: 207 Cubero, Pablo: 141

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 278\ 278\ 278\ 278\ 278\DDaban, Juan: 187, 227 Dalling, Juan: 221 Dambrini, Manuel: 234 Dvalos, Francisco: 9 Deboiderout, monsieur: 246 Demetrio Policrecto: 241 Dexnaux, Simn: 216 Daz de Florencia, Pedro: 142 Daz de Salcedo, Antonio: 77, 97, 103, 105, 110 Daz Varas Caldern, Gabriel: 127, 130, 134 Dikson, monsieur: 242 Dulmont, monsieur: 224 Dumfort, Elas: 225EEchavarra y Elguesua, Santiago: 178, 194 Echavarra y Elguezua, Santiago: 45 Edwards, capitn: 158 Eguiluz, Juan de: 114 Enestrosa, Juan de: 99 Enrique II: 189 Enrquez de Armendariz, Alonso: 112, 113, 134 Erazo, Francisco: 11, 14 Escanes, Francisco: 176 Escudero, Antonio: 146 Eslava, general: 39 Espnola, Antonio de: 40, 155, 160, 164 Espinosa de los Monteros, Francisco: 81 Esplugal, Pedro de: 69 Esquivel Saavedra, Juan de: 116

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /279 /279 /279 /279 /279 Estachora, Jos: 221 Estvez, Rafael: 67 Estrada, Pedro de: 156 Ezpeleta, Jos: 226, 236, 237, 239, 242, 247, 248, 250FFeijoo, Jos: 203 Felipe, don, infante: 150 Felipe II, rey: 111 Felipe V, rey: 29 Felipe V, rey: 140, 147 Feli, Melchor: 179 Fernndez, Clara: 234 Fernndez de Crdoba Ponce de Len, Jos: 26, 127, 134, 141 Fernndez de Crdova, Francisco: 93 Fernndez de Sierra Duvio, Juan: 189 Fernndez de Velasco, Manuel: 87 Fernndez del Campo, Jos: 210 Fernndez Prez, Toms: 34 Fernndez Quinez, Diego: 104, 106 Fernando, rey: 90 Fernando VI, rey: 180 Ferrer, Pedro: 34 Figueroa, Baltasar de: 127 Figuerola, Pablo: 229, 245 Figuerola, Pedro: 250 Flander, Juan: 94 Florencia, Mateo Luis de: 32 Flores, Francisco de: 52 Flores, Rodrigo de: 127 Fonsde-Viela, Felipe: 45

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 280\ 280\ 280\ 280\ 280\ Fonseca Betancourt, Pedro de: 112, 114 Francisco de San Antonio, fray: 138, 139 Francisco del Rosario, fray: 138 Franquinay: 131 Fuentes, Diego de: 107 Fundora, Andrs: 172 Funes de Villalpando, Ambrosio: 45, 46, 54, 74, 177, 178, 179, 180, 181, 184, 190, 192, 198, 201, 207GGlvez, Bernardo: 47, 178, 210, 212, 213, 215, 225, 226, 229, 231, 232, 233, 236, 238, 240, 241, 244, 248, 249, 250, 256, 257 Glvez, Francisco: 238 Glvez, Jos de: 211 Glvez, Matas: 216, 217, 220, 221, 223, 233 Gamarra, Francisco: 181 Garaicochea, Pedro de: 39, 40, 160 Garcs, Julin: 94 Garca, Antonio: 132 Garca Caldern, Jos: 171 Garca de Navia, Juan: 112, 114 Garca Fernndez de Torquemada: 104 Garca Galn, Francisco: 133 Garca Osorio: 97, 99, 100 Garca Palacios, Juan: 127, 131, 134, 137 Garganta, Francisco: 170 Gelabert, Jos Antonio: 150, 163, 188 Gelder, Francisco: 112, 123 Gillemart, Gilberto: 238 Girn, Gilberto, pirata: 110 Girn, Jernimo: 245, 246, 247, 248, 250

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /281 /281 /281 /281 /281 Goicoechea, Miguel Flix: 225, 232, 238, 249, 250 Gmez Mirabel: 54 Gonzlez Carvajal, Francisco: 144 Gonzlez, Jos: 77, 79 Gonzlez, Manuel: 212, 213, 234 Gonzlez, marqus: 41, 43, 172 Goyeneche, Joseph Ignacio de: 67 Grace, conde de: 249 Grijalva, Juan de: 93 Grinaldi, marqus: 183 Gual, Antonio: 233 Guazo, Antonio: 40, 164 Guazo Caldern, Gregorio: 36, 37, 144, 145 Gemes y Horcasitas, Juan Francisco de: 39, 48, 66, 144, 150, 151, 153, 156, 157, 159, 164, 207, 222 Guerra de la Vega, Francisco: 25, 127, 136 Guerra de la Vega, Pedro: 104 Guerra, Luis: 150 Guevara, Juan Francisco: 106 Guichen, conde: 228 Gutirrez Alfonso de Hevia: 164 Gutirrez, Francisco: 177 Gutirrez Navarrete, Esteban: 9 Gutirrez Termin, Francisco: 27 Guzmn, Antonio de: 106 Guzmn, Gonzalo de: 94, 95HHarvey, comandante: 171 Hatuey, cacique: 92 Hechavarra y Elguesua, Mateo de: 28

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 282\ 282\ 282\ 282\ 282\ Hechavarra y Elguesua, Santiago de: 72, 210 Henrquez, Francisco: 9 Hernndez, Catalina: 10 Hernandez, Catarina: 15 Hernndez, Gabriel, vecino: 56 Hernndez Ugalde, Nicols: 49, 50 Hernani, Domingo: 179 Herrera, Antonio, cronista: 20, 69 Herrera, Miguel de: 237, 238 Horcon, monsieur: 235 Hoyo, Juan del: 146 Huet, Luis: 250 Hurtado, Francisco: 218 Hurtado, Hermenegildo: 172IInzaga, Luis de: 166 Isabel, reina: 90 Isasi, Cristbal Armando de: 126, 128 Izaguirre, Francisco: 144JJacome, Lorenzo, Lorencillo: 134 Jimnez, Andrs: 153 Jimnez de Cisneros, Pascual: 184 Jimnez, Francisco: 101 Jimnez, Jos: 155 Jimnez, Pedro Ignacio: 144, 149, 154 Josu: 223 Juan, prncipe: 90, 94

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /283 /283 /283 /283 /283 Juli, Toms de: 234 Jstiz, Manuel de: 153 Jstiz, Beatriz de: 164 Jstiz, Juan Jos de: 163, 164KKeppel, almirante: 46 Kesel, barn de: 238 Knowles, contralmirante: 40, 161LLangara, Juan de: 164 Lara, Jernimo de: 112, 113 Lartellan, mster: 220 Lazo: 51 Lazo de la Vega y Cansino, Juan: 144, 151, 161 Ledesma, Francisco: 24, 25, 127, 130, 131 Leso, general: 39 Llanos-Valds, licenciado: 80 Lomelin, conde de: 245 Longoria, Francisco: 238, 246 Longoria, Manuel: 229 Lpez Carrizosa, Felipe: 246, 250 Lpez de Cangas, Mateo: 128, 144 Lpez de Gamarra, Francisco: 162 Lpez, Manuel: 174, 175, 176, 177 Lpez Ruiz de Salazar, Joseph: 51, 52, 53 Lpez Silvero, Manuel: 44, 173 Luis I, rey: 180 Lujn, Gabriel de: 97, 104, 106

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 284\ 284\ 284\ 284\ 284\ Luna y Sarmiento, lvaro de: 112, 123 Luz, Jos Cipriano de la: 161 Luz, Jos de la: 183MMacas, Juan Antonio: 159 Macurijes, conde de. Ver Montalvo, Lorenzo Madariaga, Juan Ignacio: 42, 171, 179 Madariaga, Lorenzo: 41, 44, 45, 151, 167, 174 Maestre, Ignacio: 217 Magaa, Andrs de: 24, 25, 127, 131 Magdalena de Jess, hermana: 118 Majestades Catlicas. Ver Fernando, rey, Isabel, reina Maldonado Barnuevo, Juan: 105, 109, 111 Mangen, Gilberto: 214 Manrique de Rojas, Hernn: 102, 108, 111 Manrique, Diego: 45, 178, 184 Manrique, Gonzalo: 54 Manso de Contreras, Bartolom: 81 Manuel Antonio, El Peregrino: 52, 53, 139 Manzaneda, Severino: 27, 28, 37, 53, 69, 78, 79, 128, 133, 137, 139 Manzano, Manuel: 164, 192 Marn, Manuel: 56, 166 Marrn, Francisco: 111 Martn de Conyedo, Juan de: 51, 52, 53, 139 Martn de la Natividad, fray: 138 Martnez de la Vega, Dionisio: 144, 145, 147 Martnez, gobernador: 37 Mas y Llpiz, Salvador: 179, 190 Matamoros, Juan Pedro: 145 Matienzo, Francisco: 46

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /285 /285 /285 /285 /285 Maxent, Maximiliano: 237, 238 Mazariegos, Diego: 97, 98 Medrano, Ambrosio: 165 Medrano, Manuel: 202 Melndez de Avils, Pedro: 97, 99, 100, 104 Melndez Mrquez, Pedro: 100 Mendoza, Catalina de, sor: 119 Mendoza, Juan de: 175 Mesa, Bernardino de: 94 Mesa, Hernando de: 94 Miguel de Jess Mara, fray: 139 Mirafuentes, Simn de: 190, 205 Mir, Esteban: 238, 242 Molina, Gaspar de: 144 Molina, Luis de: 14 Montalvo: 9 Montalvo, Gabriel de: 7, 8, 97, 101 Montalvo, Ignacio: 195 Montalvo, Juan: 16 Montalvo, Lorenzo: 46, 153, 164, 175, 176, 195 Montalvo y Brun, Jos: 195 Montao, Juan de: 17, 18, 127 Monte-Alegre, marqus de: 126 Monteagudo, Esteban de: 81 Monteano, Manuel: 157 Monteil, monsieur: 245, 246, 249 Montero de Espinosa, Jos: 164 Montiano, Manuel: 49 Montiel, Juan: 112, 121 Moral, Francisco del: 153 Morales, Bartolom de: 101

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 286\ 286\ 286\ 286\ 286\ Morales, Francisco Javier: 179 Morales, Manuel de: 180 Morales, Pedro: 127, 130 Morell de Santa Cruz, Pedro Agustn: 36, 41, 44, 151, 167, 176, 178 Moreno, Francisco: 137 Morgan, Juan, pirata: 20, 22, 128, 129, 219 Moya, Bernardo de: 150 Moya, Gabriel Flix de: 84 Muesas, Miguel de: 187 Muniera, Tadeo: 234 Munive, Andrs de: 27 Muoz, Francisco: 141, 165 Muoz, Nicols: 130 Muoz, Rafael: 59 Murguia y Mena, Manuel de: 27NNarvez, Pnfilo de: 69, 92, 93, 95 Nates, Nicols: 209 Navarro y Garca, Diego Jos: 45, 178, 208, 210, 229, 249 Navas, Francisco: 238 Navia, Victorio de: 210, 227, 229, 249 Ns, Andrs de: 102 Nez del Castillo y Molina, Juan Clemente: 37, 55, 70, 71, 142, 148 Nuxen, Eduardo: 229OObletorpe, general: 48, 157 Ocampo, Sebastin de: 92 Oliver y Jullano, Pedro: 35

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /287 /287 /287 /287 /287 Olorio, Esteban de: 187 Oloris, Esteban de: 205, 207 O’Neill, Arturo: 249 Onis, Raimundo de: 231 Oquendo, Gonzalo de: 44 Oquendo, Julin de: 165 Oquendo, Martn de: 52, 144 Oquendo, Pedro de: 52 Oquendo, Teodoro de: 52 O’Reilly, Alejandro: 46, 179, 196, 197, 198, 205 Orejn, Francisco: 16, 18, 127 Ortiz de Matienzo, Antonio: 24, 131 Ortiz, Mateo: 175 Osuna, Bartolom de: 112, 123 Ovando: 92 Ovidio: 239 Ozs, Manuel de: 175PPacheco, Luis: 48 Palacian, Antonio: 39, 157, 158 Palacio, Prudencio Antonio: 142 Palacios Saldurtum, Mateo: 28, 128, 142 Palma, Martn de: 141 Panigo, Manuel: 218, 219 Pardo de Osorio, Sancho: 7, 8, 100 Pedro, El Grande: 20 Pedroso, Jacinto: 141 Pedroso, Pedro de: 32 Pealosa: 159 Pealosa, Diego de: 39, 157, 158

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 288\ 288\ 288\ 288\ 288\ Pealver Angulo, Diego: 56, 89, 183 Pealver, Sebastin: 44 Perdomo, Gabriel: 207 Perea Riveros, Antonio: 56 Peregrino, el. Ver Manuel Antonio, El Peregrino Prez Borroto, Antonio: 52 Prez Cano, Ignacio: 80 Prez de Angulo, Gonzalo: 94, 96, 98 Prez, Esteban: 65 Prez, Luis: 80 Prez Rivero, Antonio: 65, 162 Piernas, Pedro: 213 Pineda, Manuel: 245, 246, 250 Pinedo, Manuel: 228 Pieiro, Manuel: 32 Pieyro, Francisco: 215 Pinto, Juan: 153 Pita-Recio, Santiago: 48 Pitgoras: 88 Pizarro Corts, Toms: 26, 137 Pizarro, Jos: 152 Plaza, Bartolom de la: 105 Pocock, Jorge, almirante: 41, 43, 44, 167, 175 Polibio: 241 Pollak, Olivero: 213 Polzon, coronel: 221, 222 Ponce de Len, Antonio: 192 Ponce de Len, Manuel: 192 Ponce y Carrasco, Pedro: 161 Prada, Francisco de: 17, 115, 119, 140 Prada y Carvajal, Lorenzo de: 29, 30, 31

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /289 /289 /289 /289 /289 Prado, Juan de: 40, 41, 54, 56, 151, 165, 167, 168, 174 Proenza, Francisco de: 126, 128QQuero, Jernimo de: 114 Quesada, Jos de: 189 Quinjano, capitn: 119 Quintana, Antonio: 133, 135RRada, Jos: 233 Raja, Vicente: 35, 144 Ramrez, Miguel: 94 Ramos, Gregorio: 110 Ramos,Francisco: 130 Rapun, Nicols Jos: 46, 178, 205, 207 Raymon, Martn de: 14 Raynal, abad: 158 Real Socorro, marqus del. Ver Veytia, Jos de Real Transporte, marqus del: 164, 167 Recio, Antn: 7, 10, 14, 15, 101 Recio de Morales, Manuel: 101 Recio de Oquendo, Martn: 52, 180 Recio de Oquendo, Gonzalo: 180 Recio de Oquendo, Pedro: 51, 139 Recio, Juan: 10 Regala, marqus de la. Ver Abreu, Jos Antonio Regio, Andrs: 40, 155, 160, 164 Reina Maldonado, Pedro de: 127 Resino, Dionisio: 141

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 290\ 290\ 290\ 290\ 290\ Revolo, Luis: 238, 243 Rey, Flix del: 197, 205 Reyes de Castilla. Ver Fernando, rey, Isabel, reina Reyes, Jos de los: 176 Riao, Juan: 239 Riao y Gamboa, Francisco: 112, 119 Ribera y Avils, Jos: 206 Ricla. Ver Funes de Villalpando, Ambrosio Ros, Alonso Bernardo de los: 127, 130 Ripalda, conde de: 226 Rivas, Roberto de: 215 Rivell, Vicente: 246 Rivera, Diego de la: 100 Rivera, Felipe de: 112, 123 Roa, Francisco Manuel de: 137 Roca y Borja, Pedro de la: 112, 123 Rodney: 228 Rodrguez de Bura, Pedro: 238 Rodrguez de Campomanes, Pedro: 183 Rodrguez de Ledesma, Francisco. Ver Ledesma, Francisco Rodrguez, Isidoro: 194 Rodrguez, mayordomo: 9 Rodrguez, Miguel: 77 Rojas Avellaneda, Jernimo de: 8 Rojas, Jacinto de: 79, 81 Rojas, Jos de: 164 Rojas, Manuel de: 95 Rojas, Marcos de: 81 Romero Tamariz, Pedro: 113 Romero Venegas, lvaro: 26, 136, 137 Ronquillo, licenciado: 109

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /291 /291 /291 /291 /291 Rosado, Jos: 215 Roxas, Alonso de: 9 Rubio de Villa Real, Andrs: 32 Ruiz de Pereda, Gaspar: 112SSaavedra, Francisco: 234, 235, 246, 249 Salablanca, Francisco: 234 Salamanca, Juan de: 127 Salas, Antonio de: 227 Salas, licenciado: 14 Salas, Luis de: 111 Salazar: 101 Salcedo, Domingo: 197 Salle, Roberto de la: 196 San Buenaventura Tejada, Francisco de: 149 San Felipe y Santiago, marqus de. Ver Nez de Castilla, Juan San Felipe y Santiago, marqus de, segundo: 157 San Just, Toms: 161 Snchez, Alonso: 52 Snchez Cabello, Alonso: 53 Snchez de Moya, Francisco: 114 Snchez de Moya, Juan: 25, 114 Snchez de Toro, Alonso: 106 Snchez, Juan: 24 Santa Cruz, Gabriel de: 39, 157, 158, 181 Santa Cruz, Pedro de: 120 Santo Matas Sacus, Juan de: 138 Santo Matas Saens, Juan de: 127 Saudo de Anaya, Luis: 34, 142 Saudo, Luis: 128

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 292\ 292\ 292\ 292\ 292\ Sarabia, Mateo: 59 Sarmiento, Diego de: 94 Sayas, Francisco de: 100 Servantes y Carbajal, Leonel de: 112, 113 Silva, Jos Antonio de: 177 Silva, Juan de: 111 Solano de Tobar, Antonio: 80 Solano, Jos: 179, 211, 227, 228, 230, 231, 232, 245, 246, 249, 250 Soler, Dionisio: 57, 166, 167, 168 Sols, Antonio: 241 Sols, Felipe: 174 Somosa, Cristbal de: 27 Soto, Baltasar de: 32 Soto, Cristbal de: 107 Soto, Diego de: 7, 8, 81, 101 Soto, Hernando de: 94, 95, 96 Sotolongo y Nauia, Francisco de: 81 Sotomayor, Gabriel: 101 Sucre, Antonia: 37 Sucre, Carlos: 37, 144, 146 Superunda, conde de: 44, 58, 166, 173TTabares: 173 Tabares, comandante de Marina: 44 Tabares, Diego: 40, 58, 166 Tadino, Ana: 137 Talavera, Juan de: 99 Tapia, Juan de: 105 Tejada, Juan de: 105, 106, 107 Teneza, Francisco: 141, 165

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /293 /293 /293 /293 /293 Tentor, Jos: 178, 207, 210, 227 Tineo, Juan Antonio: 151, 158, 159 Tolard, monsieur: 241 Torre, Antonio Mara de la: 56, 175, 176 Torre, Cristbal de la: 150 Torre, Manuel de la: 148 Torre, marqus de la: 61, 75, 178, 207. Ver tambin Fonsde-Viela, Felipe Torre, Nicols de la: 112 Torres, Gaspar de: 97, 102 Torres, Laureano de: 70, 128, 140 Torres, Melchor de: 144 Torres, Rodrigo de: 155, 157, 163 Torres y Ayala, Laureano de: 34 Tournebour: 236 Tres Palacios, Felipe: 178 Tristn, lvaro de: 98 Troncoso, Bernardo: 228UUlloa, Pedro de: 130 Ulloa, Antonio de: 179, 196 Ulloa, Martn de: 56 Unzaga y Anezaga, Luis de: 56, 197 Urango, Fernando de: 94, 97, 98 Urriza, Juan Ignacio de: 46, 179, 207, 211, 231, 250 Urruitinel, Luis: 116 Urrutia, Bernardo de: 84, 157, 158, 161 Urrutia, Jos: 216 Urrutia, Manuel de: 197 Urrutia Montoya, Ignacio Joseph de: 88

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TEATRO HIST"RICO, JURDICO Y POLTICO MILITAR 294\ 294\ 294\ 294\ 294\ Urrutia y Montoya, Ignacio de: 87 Uztaris, Gernimo de: 72VVaillant, Juan Bautista: 178 Valds: 51, 52, 53 Valds, Jernimo: 70, 128, 141, 148 Valds, Pedro: 105, 110, 115 Valle, Cristbal del: 104 Vallejo, Diego: 114 Vanmarck, marqus: 229 Varn de Chvez, Juan: 28, 34, 128 Varona, Agustn de: 150 Varona, Jernimo: 148 Vasques, doctor: 14 Veitia, Martn de: 31 Velasco, Juan de: 134 Velasco, Luis de: 41, 43, 59, 170, 171, 172 Velazco, Rodrigo de: 112 Velzquez, Damin de: 114 Velzquez, Diego: 92, 93, 94, 95, 96, 241 Venegas, Francisco: 112, 113, 114, 115, 119 Venus: 239 Veytia, Antonio de: 202 Veytia, Jos de: 202 Viana Hinojosa, Diego Antonio de: 27, 37, 77, 128, 136 Villafama, doctor: 14 Villahermosa, marqus de: 37, 145 Villalba, Diego de: 112 Villalba, marqus de: 67 Villalobos, Juan de: 127, 137

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IGNACIO JOS DE URRUTIA Y MONTOYA /295 /295 /295 /295 /295 Villalpando, Bernardo: 97, 100 Villanueva, conde de: 79 Villarin, Pedro de: 32 Villas, Juan de: 175 Villaverde Uzeta, Juan de: 112, 113 Virgilio: 239WWaldek, coronel: 235, 248 Washington, general: 228 Waughan, Guillermo: 249 Wermont, Eduardo: 38, 39 Wernon, almirante: 83 Wernon, Eduardo, vicealmirante: 155 White, Juan de: 94 Wuaghan, Guillermo: 229XXimnez, Francisco: 8, 9 Ximnez, Juan: 81 Ximnez, Miguel, vecino: 56 Ximnez, Pedro Ignacio: 37ZZapata, Pedro: 126, 128 Zepero, Bartolom: 8

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ADVERTENCIA ........................................................................................................P P P P P AR AR AR AR AR TE SEGUND TE SEGUND TE SEGUND TE SEGUND TE SEGUND A A A A ALibro sptimo En que se trata del gobierno de D. Gabriel de Montalvo.— Fundacin del Mayorazgo de Antn Recio, y del Convento de San Francisco de La Habana PORTADA DE LA SEGUNDA PARTE DE LA OBRA DE URRUTIA ........................... CAPTULO I.—RECBESE A D. GABRIEL MONTALVO POR GOBERNADOR DECUBA, EN LA VILLA DEL BAYAMO, A DONDE ARRIB".—CONCLYESE PERFEC-TAMENTE LA PARROQUIA DE LA HABANA.—RECIBE POR TENIENTE DE GO-BERNADOR A DIEGO DE SOTO.—DA PRINCIPIO A UN HOSPICIO DE RELIGIOSOS FRANCISCANOS, Y SU DIOCESANO LO IMPIDE ........................................................... NDICE DE LAS MA NDICE DE LAS MA NDICE DE LAS MA NDICE DE LAS MA NDICE DE LAS MA TERIAS TERIAS TERIAS TERIAS TERIAS QUE CONTIENE EL TOMO II QUE CONTIENE EL TOMO II QUE CONTIENE EL TOMO II QUE CONTIENE EL TOMO II QUE CONTIENE EL TOMO II3 5 7

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CAPTULO II.—FUNDA ANT"N RECIO, REGIDOR, DEPOSITARIO GENERAL DE LA HABANA, EL PRIMER MAYORAZGO DE ELLA, CUYA ESCRITURA Y CDULA DE CONFIRMACI"N SE TRAEN .............................................................................. CAPTULO III.—AGREGA ANT"N RECIO OTRAS FINCAS AL MAYORAZGO, Y LO INSINAN RITUALMENTE SUS FUNDADORES A LA JUSTICIA ORDINARIA .................. Libro octavo CUADERNO 13.—DEL GOBERNADOR D. FRANCISCO CARREO.—DEL GO-BERNADOR D. LORENZO DE CABRERA.—DEL GOBERNADOR D. JUAN DEMONTAO.—DEL GOBERNADOR D. FRANCISCO OREJ"N .................................. CUADERNO (S.N.).—COMPRENDE UNA CLARA RELACI"N DEL SAQUEO QUE PA-DECI" LA VILLA DEL PUERTO DEL PRNCIPE, POR EL PIRATA FRANCS JUANMORGAN, EN EL AO DE 1668 .................................................................................. CUADERNO 14.—DEL GOBERNADOR, MAESTRE DE CAMPO, D. FRANCISCO DE LEDESMA.—DEL GOBERNADOR, MAESTRE DE CAMPO, D. JOSFERNNDEZ DE C"RDOBA.—DEL SARGENTO MAYOR D. GIL CORREOSOCATALN.—DEL GOBERNADOR D. DIEGO ANTONIO DE VIANA.—DEL GO-BERNADOR, MAESTRE DE CAMPO, D. SEVERINO DE MANZANEDA.—DELGOBERNADOR D. DIEGO DE C"RDOBA.—DEL GOBERNADOR D. PEDROBENTEZ.—DEL GOBERNADOR, MARISCAL DE CAMPO, D. PEDRO ALVAREZVILLARN. INFLUYE INTERINAMENTE D. LUIS CHAC"N.—DEL GOBERNA-DOR D. LAUREANO DE TORRES. INTERINO D. LUIS CHAC"N.—DEL GOBER-NADOR D VICENTE RAJA.—DEL GOBERNADOR D. GREGORIO GUAZO .............. BAHA DE GUANTNAMO, SOBRE JAMAICA .............................................................. DOCUMENTOS DEL TIEMPO DE LA GUERRA DEL ENEMIGO INGLS, POR LOS AOS DEL SEOR DE 1762 Y 1763 .......................................................................... Apndices I.—PUNTUAL NOTICIA DE LA EXPEDICI"N QUE SALI" DE ESTE PUERTO, DE LAHABANA, CONTRA LA NACI"N BRITNICA EN LA ISLA FEDERICO Y PUERTO DEGUALQUIN ......................................................................................................... II.—ESTADO ACTUAL DE LA ISLA ...................................................................... III.—FUNDACI"N DEL SANTUARIO DE NUESTRA SEORA DE REGLA ............. IV .—DEL GOBIERNO DEL MARISCAL DE CAMPO D. JUAN DE PRADO ................ V.—ADVERTENCIA ............................................................................................. VI.—NOTICIA DE LOS DEMS PUEBLOS QUE CAEN EN LA JURISDICCI"N TE-RRITORIAL DEL GOBIERNO DE LA HABANA ........................................................... 10 14 16 20 24 39 41 48 51 51 54 59 64

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VII.—NOTICIA DE LAS POBLACIONES DE LAS VILLAS DE SAN JUAN DE LOSREMEDIOS Y LA DE SANTA CLARA ......................................................................... VIII.—DIEGO DE SOTO ........................................................................................ IX.—AN"NIMO, SEGN LA NOTA 20 .......................................................................P P P P P AR AR AR AR AR TE TERCERA TE TERCERA TE TERCERA TE TERCERA TE TERCERADictamen del Reverendo P. Fr. Manuel Fernndez de Velasco ............. Dictamen del Dr. D. Francisco de Arriaga ............................................... Compendio de memorias para la Historia de la isla Fernandina de Cuba POCA PRIMERA.—DEL DESCUBRIMIENTO DE LA ISLA DE CUBA, Y SU PRIMER GOBIERNO POLTICO, RESIDENTE EN BARACOA Y SANTIAGO ............... POCA SEGUNDA.—EN QUE LOS GOBERNADORES POLTICOS SE RECIBIERON EN LA HABANA ........................................................................................................ POCA TERCERA.—DE LA UNI"N DEL GOBIERNO MILITAR Y POLTICO A LACAPITANA GENERAL DE TODA LA ISLA, CON PRECISA RESIDENCIA EN LAHABANA ................................................................................................................... POCA CUARTA.—DE LA DIVISI"N DEL GOBIERNO DE LA ISLA, EN GOBERNA-DOR CAPITN GENERAL EN LA HABANA, Y GOBERNADOR CAPITN A GUE-RRA EN CUBA .......................................................................................................... POCA QUINTA.—DE LA PRDIDA DE LA ISLA DE JAMAICA Y TRNSITO DE SUS FAMILIAS A CUBA ...................................................................................................... POCA SEXTA.—DE LA UNI"N DEL GOBIERNO MILITAR Y POLTICO EN VA-CANTE DE CAPITN GENERAL, Y CREACI"N DE TENIENTE DE REY EN LAHABANA ................................................................................................................... POCA SPTIMA.—DEL ESTABLECIMIENTO DE REAL ESCUADRA EN LAHABANA Y CREACI"N DE REAL COMPAA .............................................................. OCTAVA INFELIZ POCA.—EN QUE LA HABANA, BLOQUEADA DEL INGLS POR MAR Y TIERRA, FU CAPITULADA A LAS ARMAS DE S. M. B., Y RESTITUDA AL FELIZ DOMINIO DE S. M. C. ............................................................................... POCA NOVENA.—EN QUE RESTITUIDA LA HABANA A S. M. C. CON LA PROVINCIA DE NUEVA-ORLEANS, Y DADO A S. M. B. LA FLORIDA, PANZACOLA Y APALACHE, SE CREA EN ELLA INTENDENCIA GENERAL DE EJRCITO Y REAL77 81 82 87 88 90 97 105 112 127 144 151 167

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HACIENDA, Y SE AUMENTAN SUS CASTILLOS, TROPA, MARINA, DERECHOS REA-LES Y OTROS ASUNTOS .............................................................................................. POCA DCIMA.—EN QUE DECLARADA LA GUERRA CONTRA LA GRAN BRETA-A, SE HACE PLAZA DE ARMAS DE LA AMRICA SEPTENTRIONAL A LA CIUDAD DE LA HABANA ........................................................................................................ CAPTULO III ......................................................................................................... CAPTULO IV .......................................................................................................... CAPTULO V ............................................................................................................. Apndices EL REY.-REAL ORDEN DE 12 DE NOVIEMBRE DE 1781 .......................................... EXPEDIENTE DE ESTUDIO DE D. IGNACIO JOSEPH URRUTIA Y MONTOYA ........ NDICE ONOMSTICO ............................................................................................... 178 210 226 227 230 257 264 271

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Tomo 1PR"LOGO ......................................................................................................................... HISTORIA DEL DOCTOR URRUTIA ..............................................................................Historia del doctor Urrutia Historia del doctor Urrutia Historia del doctor Urrutia Historia del doctor Urrutia Historia del doctor UrrutiaDEDICATORIA .......................................................................................................... Introduccin CAPTULO I. MOTIVOS DE ESCRIBIR .................................................................. CAPTULO II. UTILIDAD DE LA OBRA ..................................................................... CAPTULO III. PLAN, MTODO Y DIVISI"N DE LA OBRA ......................................... V XI 3 5 11 20 SUMARIO SUMARIO SUMARIO SUMARIO SUMARIO

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Libro primero Del descubrimiento que hizo Don Cristbal Coln de la isla de Cuba, sus reconocimientos y calidades de su terreno y habitantes CAPTULO I. DEL TIEMPO, ESTADO Y MEDIOS CON QUE SE DESCUBRI" EL NUE-VO MUNDO, LLAMADO INDIAS OCCIDENTALES POR DON CRIST"BAL COL"N ...... CAPTULO II. ADQUIERE EL ALMIRANTE NOTICIA DE UNA TIERRA GRANDE LLAMADA CUBA, LA SOLICITA Y DESCUBRE, Y RECONOCIENDO PARTE DE SUS COSTAS, TOMA INDIOS QUE CONDUCIR A CASTILLA .................................................. CAPTULO III. DEJANDO COL"N EN LA ISLA ESPAOLA TREINTA Y OCHO CAS-TELLANOS, VUELVE A ESPAA: ES BIEN RECIBIDO DE LOS REYES CAT"LICOS:OBTIENEN SUS MAJESTADES DONACI"N PONTIFICIA DE LAS INDIAS, DIVIDIEN-DO LAS DEL PORTUGUS: SE DA A COL"N EL TTULO DE ALMIRANTE, Y HACE SEGUNDO VIAJE A ELLAS .................................................................................... CAPTULO IV VUELVE EL ALMIRANTE AL RECONOCIMIENTO DE CUBA Y BOJEA POR LA COSTA DEL SUR HASTA LA ISLA DE PINOS; DE RETORNO SE DICE MISA EN TIERRA, Y DE UN CACIQUE DE ELLA ES EXHORTADO .................................. CAPTULO V. DE LOS VIAJES, DESCUBRIMIENTOS Y TRABAJOS DEL ALMIRANTE HASTA SU MUERTE: Y GOBIERNOS EN LA ISLA ESPAOLA, DE FRANCISCO DEBOBADILLA Y NICOLS DE OVANDO .................................................................. CAPTULO VI. POR ORDEN DEL REY, MANDA EL COMENDADOR OVANDO ASEBASTN OCAMPO QUE BOJEE A CUBA, QUIEN HALLA SER ISLA, Y CON DOS ACCIDENTALES ARRIBOS DE ESPAOLES, SE ASIENTA EN OTRAS TANTAS PRO-VINCIAS DE ELLA LA DEVOCI"N DE MARA SANTSIMA ........................................... CAPTULO VII. PSASE A LA ISLA DE CUBA DESDE LA ESPAOLA EL CACIQUEHATUEY CON SUS VASALLOS, AMEDRENTADOS DE LOS EUROPEOS, Y EXHORTA A LOS SUYOS A FIN DE OCULTAR EL ORO PARA CUANDO LOS SIGAN EN ELLA ................ CAPTULO VIII. COMIENZA A DESCRIBIRSE LA ISLA DE CUBA, DANDO NOTICIA DE SU SITUACI"N, COSTAS Y CAYOS, MOVIMIENTO DEL MAR EN ELLAS, PECES,PUERTOS, BAHAS, ROS Y SALINAS .......................................................................... CAPTULO IX. CONTINA LA DESCRIPCI"N DE LA ISLA DE CUBA POR LO RES-PECTIVO A SU LONGITUD, LATITUD Y TERRENO, FERTILIDAD, MONTES, FRUTOS AVES Y ANIMALES ...................................................................................................... CAPTULO X. DE LAS CALIDADES DE LOS HABITANTES DE CUBA, ORIGEN DE SU POBLACI"N, PROVINCIAS EN QUE ESTABA DIVIDIDA, RELIGI"N, GOBIERNO Y COSTUMBRES ............................................................................................................ 25 29 34 37 42 45 49 51 54 59

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Libro segundo Comprende la pacificacin y poblacin de la isla de Cuba, durante el Gobierno de Diego Velzquez desde 1511 hasta 1525 CAPTULO I. PASA DIEGO VELZQUEZ (CUYO MRITO Y CALIDAD SE EXPRE-SAN) A PACIFICAR Y POBLAR A CUBA: TOMA PUERTO EN EL DE PALMAS, VENCE Y CASTIGA AL CACIQUE HATUEY, Y SE PACIFICA LA PROVINCIA DE MAIS ............... CAPTULO II. VIENEN DE JAMAICA A CUBA TREINTA FLECHEROS CON SU CABOPNFILO NARVEZ A QUIEN HACE CAPITN VELZQUEZ: PUEBLA LA VILLA DEBARACOA Y MANDA A NARVEZ A RECONOCER LA ISLA: ES SORPRENDIDO DE LOS BAYAMESES, Y SE LIBRA AL RUIDO DE UNA YEGUA CON CASCABELES ................ CAPTULO III. INQUITASE BARACOA, PRENDE EL GOBERNADOR AL CAPITNMORALES Y A CORTS, CUYA TRAGEDIA, AMORES, CASAMIENTO Y RECONCILIA-CI"N SE EXPRESAN. SALE VELZQUEZ A RECONOCER LA COSTA DEL SUR. LLEGAN OCAMPO Y EL TESORERO CRIST"BAL DE CULLAR. DESP"SASEVELZQUEZ, ENVIUDA Y SE RINDEN LOS BAYAMESES .............................................. CAPTULO IV. CONTINAN NARVEZ Y EL PADRE BARTOLOM DE LAS CASAS EL RECONOCIMIENTO DE LA ISLA, LO HACEN DE LAS PROVINCIAS DE CUEYB, CAMAGEY Y DE LOS PUEBLOS DE CAONAO Y LA ROSA, CON LOS PARTICULARES SUCESOS QUE SE EXPRESAN ..................................................................................... CAPTULO V. ADQUIRESE NOTICIA DE HABER DOS MUJERES Y UN HOMBRE CAUTIVOS EN LA PROVINCIA DE LA HABANA Y SE MANDAN A BUSCAR. RECON"CESE EL PUEBLO DE CARAHATE O CASA-HARTA Y LLEGAN A L LAS MUJERES: CONTINASE EL RECONOCIMIENTO DE LA TIERRA Y SE RESTAURA EL HOMBRE .............................................................................................................. CAPTULO VI. FUNDA VELZQUEZ LAS VILLAS DE TRINIDAD, SANCTISPRITUS, PUERTO DEL PRNCIPE, SAN SALVADOR DEL BAYAMO, SANTIAGO DE CUBA, SAN JUAN DE LOS REMEDIOS Y LA HABANA, Y MANDA EL REY QUE ESTA ISLA SE DENOMINE FERNANDINA .................................................................. CAPTULO VII. PUBLANSE EN LA PROVINCIA DE LA HABANA, LAS VILLAS DESAN CRIST"BAL AL SUR, Y PUERTO DE CARENAS AL NORTE. RENESE AQUE-LLA A ESTA POR LAS CAUSAS QUE SE EXPRESAN Y SE DA NOTICIA DE SUS PRIME-ROS POBLADORES ..................................................................................................... CAPTULO VIII. ADELNTANSE LAS VILLAS, Y SE ERIGE A CUBA OBISPADO,NOMBRNDOSE POR SU PRIMER OBISPO A FRAY BERNARDINO DE MEZA: HA-CEN SUS VECINOS VARIAS SALIDAS POR MAR Y TRAEN INDIOS Y RIQUEZAS, Y CONCEDE S. M. ARMAS A CUBA ............................................................................... 65 68 71 74 78 82 85 88

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CAPTULO IX. HACEN NUEVAS SALIDAS FRANCISCO FERNANDEZ DE C"RDOVA Y JUAN DE GRIJALBA Y DESCUBREN A YUCATN, CAMPECHE, SAN JUAN DEULA Y OTRAS COSTAS E ISLAS ................................................................................. CAPTULO X. MANDA DIEGO VELZQUEZ SUS PROCURADORES A LA CORTE Y CONSIGUE LA MERCED DE ADELANTADO DE TODO LO QUE POBLASE EN LO DESCUBIERTO, CON OTRAS CAPITULACIONES. ES ELEGIDO POR SEGUNDO OBIS-PO DE CUBA FRAY JULIN GARCS ....................................................................... CAPTULO XI. DISPONE DIEGO VELZQUEZ NUEVO ARMAMENTO PARA LA CONQUISTA DE YUCATN Y NUEVA ESPAA, Y LO ENTREGA A HERNN COR-TS, QUIEN LO SACA DE LA ISLA DESPUS DE REVOCADOS SUS PODERES .................. CAPTULO XII. HABILITA VELZQUEZ MAYOR ARMADA PARA IR PERSONAL-MENTE CONTRA CORTS: OP"NESE LA REAL AUDIENCIA A QUE SALGA DECUBA, Y LA CONFA A PNFILO NARVEZ, QUIEN EN NUEVA ESPAA ES VEN-CIDO Y PRESO POR CORTS ...................................................................................... CAPTULO XIII. MANDA VELZQUEZ, CON PEDRO DE BARBA Y RODRIGOMOREJ"N, SOCORROS A NARVEZ, Y SE APREHENDEN POR LOS DE CORTS. VIENE EL LICENCIADO ZUASO CON RESIDENCIA A CUBA: DASE COMISI"N ACRIST"BAL DE TAPIA, LA QUE SE OBEDECE Y NO EJECUTA, Y MUERE JUANPONCE DE LE"N ..................................................................................................... CAPTULO XIV. VARAN DE SEMBLANTE EN LA CORTE LOS ASUNTOS DEVELZQUEZ Y CORTS, RECUSAN AL OBISPO DE BURGOS, Y SE DECIDE LA JUSTICIA, SOSTENIENDO EN LA CONQUISTA Y SUS DERECHOS A HERNN COR-TS, CON RESERVA DE LOS INTERESES EROGADOS POR VELZQUEZ ...................... CAPTULO XV. ES ELECTO POR TERCER OBISPO DE CUBA FRAY JUAN DEWHITE: ERIGE SU CATEDRAL EN LA CIUDAD DE SANTIAGO DE CUBA, CON EL AUTO Y BULAS DE QUE SE TRAE COPIA ..................................................................... CAPTULO XVI. TRATA DE OTRAS PROVIDENCIAS SOBRE LA CATEDRAL, DEL TTULO DE CIUDAD Y ARMAS DE LA VILLA DE SANTIAGO: SENTENCIA DEL PLEI-TO ENTRE CORTS Y VELZQUEZ, MUERTE Y MRITOS DE ESTE ........................... Libro tercero De lo acaecido en la isla Fernandina de Cuba desde 1525 hasta 1538, bajo los Gobiernos de Manuel de Rojas y Gonzalo de Guzmn CAPTULO I. NOMBRA S. A. PARA EL GOBIERNO INTERINO A MANUEL DEROJAS: PROVENSE ALGUNOS PUNTOS DE SU GOBIERNO, INQUITANSE LOS NA-TURALES, Y PADECE UN GRAN INCENDIO LA CIUDAD DE SANTIAGO .......................... 92 97 99 103 108 112 115 128 135

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CAPTULO II. RECIBEN A GONZALO DE GUZMN POR SEGUNDO GOBERNADOR DE CUBA, Y SE LE CONFIEREN VARIAS "RDENES SOBRE LIBERTAD Y TRATO DE LOS INDIOS, Y EL MEJOR RGIMEN DE LA ISLA ........................................................ CAPTULO III. LLEGA A CUBA PNFILO NARVEZ, ADELANTADO DE LA FLO-RIDA, CON SU ARMADA. PRESNTASE PARA CUARTO OBISPO DE ESTA ISLA AFRAY MIGUEL RAMREZ. PIERDE UN NAVO AQUELLA, EN UN FUERTE HURA-CN QUE DERRIB" LA VILLA DE TRINIDAD, Y S. M. EXPIDE VARIAS PROVIDEN-CIAS PARA EL RGIMEN Y AUMENTO DE LA ISLA ...................................................... CAPTULO IV. REFIERE LA SALIDA Y XITO DE LA EXPEDICI"N DE NARVEZ:VARIAS PROVIDENCIAS PARA EL GOBIERNO DE LA ISLA Y SALIDA DEL SEORDIOCESANO DON FRAY MIGUEL RAMREZ, Y SE DA NOTICIA DEL CHAPAPOTE Y PIEDRAS REDONDAS .............................................................................................. CAPTULO V. COMUNCASE REAL ORDEN AL GOBERNADOR GONZALO DEGUZMN, PARA QUE EXAMINE LA CAPACIDAD DE LOS INDIOS, Y LOS REDUZCA A LIBERTAD Y VIDA SOCIAL: LO EFECTA Y DESTINA PARA SU CAPELLN Y DI-RECTOR AL PRESBTERO FRANCISCO GUERRERO ................................................ CAPTULO VI. REFIRENSE VARIAS CONSULTAS QUE HABA HECHO MANUEL DEROJAS PARA FOMENTO DE LA ISLA, Y REAL RESOLUCI"N DE ALGUNAS DE ELLAS ... CAPTULO VII. INSULTAN A LAS INDIAS LOS PIRATAS FRANCESES: SAQUEAN LA VILLA DE LA HABANA Y TIENE UN BARCO DE ELLOS EXTRAA BATALLA CON OTRO ESPAOL, DENTRO DEL PUERTO DE SANTIAGO ............................................... CAPTULO VIII. QUEDAN TEMEROSOS LOS CUBANOS Y TOMAN PRECAUCIONES PARA LAS RESULTAS. LLEGA LA ARMADA DE HERNANDO DE SOTO, SU GOBER-NADOR, Y EN ELLA EL OBISPO DON FRAY BERNARDO DE MEZA: PELIGRA LACAPITANA A LA ENTRADA Y DESEMBARCAN EN EL PUERTO .................................... Libro cuarto Relaciona lo ocurrido en el Gobierno de Hernando de Soto, tercer Gobernador de la isla Fernandina de Cuba, y Adelantado de Florida, desde 1538 hasta 1544 CAPTULO I. TOMA POSESI"N DE LA SILLA EL ILUSTRSIMO DON FRAY BER-NARDO DE MEZA Y DEL GOBIERNO DE CUBA EL ADELANTADO HERNANDO DESOTO, Y SE DA NOTICIA DE SU MRITO Y VIAJE HASTA ELLA ..................................... CAPTULO II. VISITA EL GOBERNADOR LOS PUEBLOS COMARCANOS, MANDA AUXILIAR LA RUINA DE LA HABANA, NOMBRA A DOA ISABEL DE BOBADILLA PARA EL GOBIERNO DE LA ISLA, Y A GONZALO DE GUZMN POR SU TENIENTE,Y POR TENIENTE GENERAL DE LA CONQUISTA A VASCO PORCALLO ....................... 138 141 144 147 149 151 155 159 162

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CAPTULO III. SALE EL ADELANTADO PARA LA HABANA: AH"RCANSE MU-CHOS INDIOS, Y SE DAN PROVISIONES PARA SU ALIVIO E INSTRUCCI"N SOBRE LOS NEGROS .................................................................................................................... CAPTULO IV MANDA EL ADELANTADO RECONOCER LAS COSTAS DE LA FLORI-DA, Y SE COMIENZA EN LA HABANA EL CASTILLO DE LA FUERZA, POR SU PRIMER CASTELLANO MATEO ACEITUNO .............................................................. CAPTULO V. DE LAS LTIMAS DISPOSICIONES PARA SALIR A FLORIDA; NOM-BRAMIENTO DE TENIENTE DE GOBERNADOR DE LA HABANA EN JUAN DEROJAS; LLEGADA A ELLA DE HERNN PONCE, Y LO QUE CON ESTE OCURRI" ..... CAPTULO VI. EMBRCASE LA TROPA Y CABALLERA: SALE LA ARMADA PARA LA PROVINCIA DE LA FLORIDA, Y DEMANDA HERNN PONCE AL ADELANTADO ..... CAPTULO VII. LLEGA LA ARMADA A LA FLORIDA, PADECE VASCO PORCALLO EN LOS PRIMEROS ENCUENTROS Y SE RETIRA A LA HABANA. RECONOCE ELADELANTADO LA TIERRA HACIA APALACHE Y VIENE G"MEZ ARIAS A LA HA-BANA ........................................................................................................................ CAPTULO VIII. DESCBRESE EL PUERTO DE ACHUS, QUE DELIBERA PO-BLAR EL ADELANTADO: MANDA A DIEGO MALDONADO A LA HABANA. RECO-NOCE VARIAS PROVINCIAS Y RECIBE UNA FUERTE BATALLA EN LA DE TASCALUZA. VUELVE MALDONADO A ACHUS Y NO HALLA AL ADELANTADO, POR HABERSE INTERNADO ............................................................................................................. CAPTULO IX. GANAN EL FUERTE DE ALIBAMO, Y SE RECONOCEN OTRAS PRO-VINCIAS. MUERE EL ADELANTADO, CUYA PERSONA SE BOSQUEJA Y SE LE DAN DOS SEPULTURAS A SU CUERPO. BSCALO DOS VERANOS MALDONADO, Y EN AMBOS VUELVE A LA HABANA, SIN SABER DE L .................................................... CAPTULO X. LOS PIRATAS SAQUEAN A SANTA MARTA Y CARTAGENA; PERO ACOMETIENDO A LA HABANA SON RECHAZADOS. VUELVE MALDONADO EN SO-LICITUD DEL ADELANTADO, HALLA Y TRAE NOTICIA DE SU MUERTE, DE QUE RESULTA LA DE SU MUJER Y CONCLUYE ESTE GOBIERNO ........................................ Libro quinto Trata del cuarto Gobernador licenciado Antonio de Chvez, y de cmo comenz la villa de La Habana a atraer la atencin de sus gobernadores, por oportuna escala a la nueva navegacin de Europa, desde 1545 hasta 1548 CAPTULO I. DESCUBIERTO EL CANAL DE BAHAMA Y SU VENTAJOSA NAVEGA-CI"N POR LAS CAUSAS QUE SE EXPONEN, LLAMA LA ATENCI"N, Y PRESENCIA DEL GOBERNADOR EN LA VILLA DE LA HABANA .................................................... 164 166 169 171 173 175 178 181 185

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CAPTULO II. ESTABLECIDA LA NAVEGACI"N POR DICHO CANAL DE BAHAMA,SE HACE NECESARIA ESCALA EN LA HABANA POR SU SITUACI"N Y CALIDADES QUE SE EXPRESAN ................................................................................................... CAPTULO III. EL REY MANDA SALUDAR EL CASTILLO DE LA HABANA, Y QUE NO SE D VINO A LOS NEGROS; Y CONCEDE A PEDIMENTO DEL GOBERNADORLICENCIADO ANTONIO DE CHVEZ, QUE PARA TRAER A ELLA EL AGUA DE LACHORRERA, SE ESTABLEZCA EL ARBITRIO DE SISA DE ZANJA ............................... CAPTULO IV. TRENSE VARIAS "RDENES Y LA REAL CDULA DE 16 DE MAYO DE 1548 SOBRE LIBERTAD DE INDIOS DE CUBA, TRABAJO DE SUS MINAS DE COBRE Y AGUA DE LA CHORRERA ........................................................................... Libro sexto Comprende lo ocurrido en la isla Fernandina de Cuba, durante el Gobierno del Doctor Gonzalo Prez de Angulo, su quinto Gobernador, desde 1548 hasta 1555 CAPTULO I. RECBESE EN LA CIUDAD DE SANTIAGO POR GOBERNADOR DE LAISLA AL DOCTOR GONZALO PREZ DE ANGULO. PASAN POR LA HABANA LOS MRTIRES FRAY LUIS CNCER Y SUS COMPAEROS. VIENE A ELLA EL CITADOGOBERNADOR Y SE DAN PROVIDENCIAS SOBRE EL VALOR DE LA MONEDA Y OTROS ASUNTOS ....................................................................................................... CAPTULO II. DA NOTICIAS DEL ORDEN CON QUE SE ELEGAN EN LOS LUGARES DE LA ISLA, ALCALDES, REGIDORES, OFICIALES REALES, JUECES DE DIFUN-TOS Y DEMS MINISTROS DE LA REPBLICA PARA GOBIERNO DEL AO ................... CAPTULO III. VULVESE A TRATAR DEL VALOR DE LA MONEDA, Y SE TRAE LA REAL SOBRE-CARTA DEL ASUNTO, Y DE LA PREVENCI"N Y DEFENSA, CON MOTI-VO DE LA GUERRA Y PIRATAS: Y OTROS ACUERDOS, CON LA ELECCI"N DELILUSTRSIMO URANGO ............................................................................................. CAPTULO IV. TRATA DEL COBRO DE DIEZMOS: DE LO QUE EL CABILDO DE LAHABANA INFORM" A LA REAL AUDIENCIA CONTRA EL GOBERNADOR, Y DEL ESTABLECIMIENTO DE ARBITRIOS PARA PROPIOS, SOBRE CARGAS Y DESCARGAS DE EMBARCACIONES ................................................................................................ CAPTULO V AUMNTASE LA DISCORDIA ENTRE EL GOBERNADOR Y AYUNTA-MIENTO, CON EL RECIBIMIENTO DE LA REAL SOBRE-CARTA Y REALES PROVISIO-NES DE LA AUDIENCIA, DE QUE SUPLICA EL GOBERNADOR, Y SE REFIERE LO OCURRIDO ENTRE ESTE Y UN CABILDO .................................................................. CAPTULO VI. PRENDE EL GOBERNADOR AL ALCALDE Y A LOS REGIDORES:SE AUSENTA A PUERTO RICO, PROHIBIENDO NUEVAS ELECCIONES DE ALCAL188 190 192 197 202 205 209 212

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DES. RECLMALO EL PBLICO Y CABILDO, REQUIRIENDO AL TENIENTE PRO-CEDA A ELLAS .......................................................................................................... CAPTULO VII. JUAN DE ROJAS REHUSA DAR VOTO, Y EL CABILDO Y PUEBLO HACEN ALCALDES, A QUIENES ENTREGAN LAS VARAS DE JUSTICIA Y SE DA NOTICIA DE OTROS ACAECIMIENTOS Y DE LOS PRINCIPALES VECINOS DE LAHABANA ................................................................................................................... CAPTULO VIII. VUELTO EL DOCTOR ANGULO A LA HABANA, GANA SU CABIL-DO HASTA CONSEGUIR QUE PIDA AL REY PR"RROGA DE SU GOBIERNO. SA-QUEAN LOS FRANCESES A GUANABACOA Y LLEGA DIEGO MAZARIEGOS .................. RELACI"N DE LOS CASOS NOTABLES EN QUE EL PRIMER NMERO INDICA EL LIBRO, EL SEGUNDO EL CAPTULO Y EL TERCERO EL PRRAFO .......................... NDICE ONOMSTICO ............................................................................................... Tomo IIADVERTENCIA ............................................................................................P P P P P AR AR AR AR AR TE SEGUND TE SEGUND TE SEGUND TE SEGUND TE SEGUND A A A A ALibro sptimo En que se trata del gobierno de D. Gabriel de Montalvo.— Fundacin del Mayorazgo de Antn Recio, y del Convento de San Francisco de La Habana PORTADA DE LA SEGUNDA PARTE DE LA OBRA DE URRUTIA ........................... CAPTULO I.—RECBESE A D. GABRIEL MONTALVO POR GOBERNADOR DECUBA, EN LA VILLA DEL BAYAMO, A DONDE ARRIB".—CONCLYESE PERFEC-TAMENTE LA PARROQUIA DE LA HABANA.—RECIBE POR TENIENTE DE GO-BERNADOR A DIEGO DE SOTO.—DA PRINCIPIO A UN HOSPICIO DE RELIGIOSOS FRANCISCANOS, Y SU DIOCESANO LO IMPIDE ........................................................... CAPTULO II.—FUNDA ANT"N RECIO, REGIDOR, DEPOSITARIO GENERAL DE LA HABANA, EL PRIMER MAYORAZGO DE ELLA, CUYA ESCRITURA Y CDULA DE CONFIRMACI"N SE TRAEN .............................................................................. CAPTULO III.—AGREGA ANT"N RECIO OTRAS FINCAS AL MAYORAZGO, Y LO INSINAN RITUALMENTE SUS FUNDADORES A LA JUSTICIA ORDINARIA .................. 215 218 221 225 273 3 5 7 10 14

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Libro octavo CUADERNO 13.—DEL GOBERNADOR D. FRANCISCO CARREO.—DEL GO-BERNADOR D. LORENZO DE CABRERA.—DEL GOBERNADOR D. JUAN DEMONTAO.—DEL GOBERNADOR D. FRANCISCO OREJ"N .................................. CUADERNO (S.N.).—COMPRENDE UNA CLARA RELACI"N DEL SAQUEO QUE PA-DECI" LA VILLA DEL PUERTO DEL PRNCIPE, POR EL PIRATA FRANCS JUANMORGAN, EN EL AO DE 1668 .................................................................................. CUADERNO 14.—DEL GOBERNADOR, MAESTRE DE CAMPO, D. FRANCISCO DE LEDESMA.—DEL GOBERNADOR, MAESTRE DE CAMPO, D. JOSFERNNDEZ DE C"RDOBA.—DEL SARGENTO MAYOR D. GIL CORREOSOCATALN.—DEL GOBERNADOR D. DIEGO ANTONIO DE VIANA.—DEL GO-BERNADOR, MAESTRE DE CAMPO, D. SEVERINO DE MANZANEDA.—DELGOBERNADOR D. DIEGO DE C"RDOBA.—DEL GOBERNADOR D. PEDROBENTEZ.—DEL GOBERNADOR, MARISCAL DE CAMPO, D. PEDRO ALVAREZVILLARN. INFLUYE INTERINAMENTE D. LUIS CHAC"N.—DEL GOBERNA-DOR D. LAUREANO DE TORRES. INTERINO D. LUIS CHAC"N.—DEL GOBER-NADOR D. VICENTE RAJA.—DEL GOBERNADOR D. GREGORIO GUAZO .............. BAHA DE GUANTNAMO, SOBRE JAMAICA .............................................................. DOCUMENTOS DEL TIEMPO DE LA GUERRA DEL ENEMIGO INGLS, POR LOS AOS DEL SEOR DE 1762 Y 1763 .......................................................................... Apndices I.—PUNTUAL NOTICIA DE LA EXPEDICI"N QUE SALI" DE ESTE PUERTO, DE LAHABANA, CONTRA LA NACI"N BRITNICA EN LA ISLA FEDERICO Y PUERTO DEGUALQUIN ......................................................................................................... II.—ESTADO ACTUAL DE LA ISLA ...................................................................... III.—FUNDACI"N DEL SANTUARIO DE NUESTRA SEORA DE REGLA ............. IV.—DEL GOBIERNO DEL MARISCAL DE CAMPO D. JUAN DE PRADO ................ V.—ADVERTENCIA ............................................................................................. VI.—NOTICIA DE LOS DEMS PUEBLOS QUE CAEN EN LA JURISDICCI"N TE-RRITORIAL DEL GOBIERNO DE LA HABANA ........................................................... VII.—NOTICIA DE LAS POBLACIONES DE LAS VILLAS DE SAN JUAN DE LOSREMEDIOS Y LA DE SANTA CLARA ......................................................................... VIII.—DIEGO DE SOTO ........................................................................................ IX.—AN"NIMO, SEGN LA NOTA 20 ....................................................................... 16 20 24 39 41 48 51 51 54 59 64 77 81 82

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P P P P P AR AR AR AR AR TE TERCERA TE TERCERA TE TERCERA TE TERCERA TE TERCERADictamen del Reverendo P. Fr. Manuel Fernndez de Velasco ......... Dictamen del Dr. D. Francisco de Arriaga .......................................... Compendio de memorias para la Historia de la isla Fernandina de Cuba POCA PRIMERA.—DEL DESCUBRIMIENTO DE LA ISLA DE CUBA, Y SU PRIMER GOBIERNO POLTICO, RESIDENTE EN BARACOA Y SANTIAGO ............... POCA SEGUNDA.—EN QUE LOS GOBERNADORES POLTICOS SE RECIBIERON EN LA HABANA ........................................................................................................ POCA TERCERA.—DE LA UNI"N DEL GOBIERNO MILITAR Y POLTICO A LACAPITANA GENERAL DE TODA LA ISLA, CON PRECISA RESIDENCIA EN LAHABANA ................................................................................................................... POCA CUARTA.—DE LA DIVISI"N DEL GOBIERNO DE LA ISLA, EN GOBERNA-DOR CAPITN GENERAL EN LA HABANA, Y GOBERNADOR CAPITN A GUE-RRA EN CUBA .......................................................................................................... POCA QUINTA.—DE LA PRDIDA DE LA ISLA DE JAMAICA Y TRNSITO DE SUS FAMILIAS A CUBA ...................................................................................................... POCA SEXTA.—DE LA UNI"N DEL GOBIERNO MILITAR Y POLTICO EN VA-CANTE DE CAPITN GENERAL, Y CREACI"N DE TENIENTE DE REY EN LAHABANA ................................................................................................................... POCA SPTIMA.—DEL ESTABLECIMIENTO DE REAL ESCUADRA EN LAHABANA Y CREACI"N DE REAL COMPAA .............................................................. OCTAVA INFELIZ POCA.—EN QUE LA HABANA, BLOQUEADA DEL INGLS POR MAR Y TIERRA, FU CAPITULADA A LAS ARMAS DE S. M. B., Y RESTITUDA AL FELIZ DOMINIO DE S. M. C. ............................................................................... POCA NOVENA.—EN QUE RESTITUIDA LA HABANA A S. M. C. CON LA PROVINCIA DE NUEVA-ORLEANS, Y DADO A S. M. B. LA FLORIDA, PANZACOLA Y APALACHE, SE CREA EN ELLA INTENDENCIA GENERAL DE EJRCITO Y REALHACIENDA, Y SE AUMENTAN SUS CASTILLOS, TROPA, MARINA, DERECHOS REA-LES Y OTROS ASUNTOS ..................................................................... POCA DCIMA.—EN QUE DECLARADA LA GUERRA CONTRA LA GRAN BRETA-A, SE HACE PLAZA DE ARMAS DE LA AMRICA SEPTENTRIONAL A LA CIUDAD DE LA HABANA ........................................................................................................ CAPTULO III ......................................................................................................... 87 88 90 97 105 112 127 144 151 167 178 210 226

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CAPTULO IV .......................................................................................................... CAPTULO V ............................................................................................................. Apndices EL REY.-REAL ORDEN DE 12 DE NOVIEMBRE DE 1781 .......................................... EXPEDIENTE DE ESTUDIO DE D. IGNACIO JOSEPH URRUTIA Y MONTOYA ........ NDICE ONOMSTICO ............................................................................................... 227 230 257 264 271

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1997 FLIX VARELA. OBRAS(3 VOLMENES) Seleccin de Eduardo Torres-Cuevas Jorge Ibarra Cuesta Mercedes Garca Rodrguez1999 OBISPO DE ESPADA. PAPELES(VOLUMEN NICO) Ensayo introductorio, seleccin y notas Eduardo Torres-Cuevas OBRAS PUBLICADAS OBRAS PUBLICADAS OBRAS PUBLICADAS OBRAS PUBLICADAS OBRAS PUBLICADAS

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JOS AGUSTN CABALLERO. OBRAS(VOLUMEN NICO) Ensayo introductorio, compilacin y notas Edelberto Leiva LajaraFELIPE POEY Y ALOY. OBRAS(VOLUMEN NICO) Ensayo introductorio, compilacin y notas Rosa Mara Gonzlez Lpez2000 FELIPE POEY Y ALOY. ICTIOLOGA CUBANA(3 VOLMENES) Traduccin, conjuncin y edicin cientfica Daro Guitart MandayLA POLMICA FILOS"FICA CUBANA. 1838-1840(2 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Alicia Conde Rodrguez2001 JOS ANTONIO SACO. OBRAS(5 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Eduardo Torres-CuevasJOS DE LA LUZ Y CABALLERO. OBRAS(5 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Alicia Conde Rodrguez2002

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DOMINGO DEL MONTE. CENT"N EPISTOLARIO(4 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Sophie AndiocJOS ANTONIO SACO. HISTORIA DE LA ESCLAVITUD(6 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Eduardo Torres-CuevasFRANCISCO DE ARANGO Y PARREO. OBRAS(2 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Gloria Garca RodrguezTOMS ROMAY. OBRAS(2 VOLMENES) Ensayo introductorio, compilacin y notas Jos Lpez Snchez2005 PRIMEROS HISTORIADORES. SIGLO XIXANTONIO JOS VLDEZ PEDRO JOS GUITERAS(3 VOLMENES)