Historia de la esclavitud

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Material Information

Title:
Historia de la esclavitud
Series Title:
Biblioteca de clásicos cubanos ;
Uniform Title:
UCB José Martí National Library of Cuba Cooperative Project
Physical Description:
v. : ; 23 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Saco, José Antonio, 1797-1879
Torres-Cuevas, Eduardo, 1942-
Publisher:
Imagen Contemporánea :
Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz
Place of Publication:
La Habana
Publication Date:
Edition:
1. ed.

Subjects

Subjects / Keywords:
Slavery -- History   ( lcsh )
Genre:
bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )

Notes

Bibliography:
Includes bibliographical references and index.
Statement of Responsibility:
José Antonio Saco ; ensayo introductorio, compilación y notas, Eduardo Torres-Cuevas.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 51337150
isbn - 9597078511 (obra completa)
ocm51337150
Classification:
lcc - HT861 .S2 2002
System ID:
AA00008956:00003


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Full Text

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BIBLIOTECADECLASICOSCUBANOS HISTORIA DELA ESCLAVITUD(VolumenIII)ANTONIOSACOJOSE

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BIBLIOTECA DE CLSICOS CUBANOS CASA DE ALTOS ESTUDIOS DON FERNANDO ORTIZUNIVERSIDAD DE LA HABANARECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANAJuan Vela Valds DIRECTOREduardo Torres-Cuevas SUBDIRECTORLuis M. de las Traviesas Moreno EDITORA PRINCIPALGladys Alonso Gonzlez DIRECTOR ARTSTICOLuis Alfredo Gutierrez Eir ADMINISTRADORA EDITORIALEsther Lobaina Oliva

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Ensayointroductorio compilacinynotasEduardoTorres-Cuevas BIBLIOTECADECLASICOSCUBANOS HISTORIA DELA ESCLAVITUD(VolumenIII)ANTONIOSACOJOSE LA HABANA, 2006

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Responsable de la edicin: Gladys Alonso Gonzlez Realizacin y emplane: Viviana Fernndez RubinosTodos los derechos reservados. Sobre la presente edicin: Ediciones IMAGEN CONTEMPORNEA, 2006; Coleccin Biblioteca de Clsicos Cubanos, No. 30 ISBN 959-7078-51-1 obra completa ISBN 959-7078-54-6 volumen III Ediciones IMAGEN CONTEMPORNEA Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, L y 27, CP 10400, Vedado, Ciudad de La Habana, CubaDiseo grfico: Deguis Fernndez Tejeda Composicin de textos: Equipo de Ediciones IC

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Las invasiones germnicas en Europa. Fragmento.

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Detendreme largamente en las irrupciones de los brbaros del Norte que acabaron por destruir el Imperio de Occidente: observar si esas irrupciones aumentaron o disminuyeron el nmero de esclavos entonces existentes: manifestar el influjo que las leyes y costumbres de aquellos brbaros ejercieron en la ndole de la esclavitud romana, y de la que continu en los pases que conquistaron: tratar tambin de los siervos de la gleba y de otras clases ms o menos serviles que se formaron en la edad brbara y media, ocupando un lugar entre la libertad y la esclavitud. Ni omitir impugnar el comn error, aun de clebres historiadores, asegurando que la esclavitud ces en Europa desde la Edad Media, y que su renacimiento en ella provino del descubrimiento del Nuevo Mundo. Investigar, en fin, todas las causas fsicas y religiosas, polticas y morales, ya continuas, ya transitorias, ora generales, ora parciales que fueron apareciendo sucesivamente antes y despus de la cada del Imperio de Occidente, bien para combatir, bien para mantener la esclavitud en la Europa cristiana hasta su total abolicin en el siglo decimoctavo. Aqu termina la primera parte de mi trabajo, que puede formar por s sola una obra completa [...] Jos Antonio Saco

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Libro DecimoctavoCONDICI"N DE LOS ESCLA CONDICI"N DE LOS ESCLA CONDICI"N DE LOS ESCLA CONDICI"N DE LOS ESCLA CONDICI"N DE LOS ESCLA V V V V V OS BAJO OS BAJO OS BAJO OS BAJO OS BAJO LA DOMINACI"N GERMNIC LA DOMINACI"N GERMNIC LA DOMINACI"N GERMNIC LA DOMINACI"N GERMNIC LA DOMINACI"N GERMNIC A EN LAS NACIONES A EN LAS NACIONES A EN LAS NACIONES A EN LAS NACIONES A EN LAS NACIONES QUE SE FORMARON SOBRE LAS RUINAS QUE SE FORMARON SOBRE LAS RUINAS QUE SE FORMARON SOBRE LAS RUINAS QUE SE FORMARON SOBRE LAS RUINAS QUE SE FORMARON SOBRE LAS RUINAS DEL IMPERIO DE OCCIDENTE DEL IMPERIO DE OCCIDENTE DEL IMPERIO DE OCCIDENTE DEL IMPERIO DE OCCIDENTE DEL IMPERIO DE OCCIDENTESi durante la repblica romana* el esclavo fue muy infeliz, las leyes del imperio, inspiradas por la filosofa y el cristianismo, mejoraron su condicin; pero aqul gan o empeor despus que el Imperio de Occidente cay en poder de los brbaros? Un ilustre historiador, fundndose en slidas razones, piensa que “transplantados los brbaros al suelo romano, debieron percibir muy mal la distincin entre los colonos y esclavos: todos los hombres empleados en la cultura de la tierra, debieron parecerles colonos; y las dos clases, sin duda, confundironse muchas veces en sus acciones y en sus ideas. Los colonos quizs perdieron en esto; mas, los esclavos, propiamente dichos, ganaron”.1Prescindiendo ahora de los colonos y contrayndonos solamente a los esclavos, parceme muy aventurado decir que stos ganaron. Para descubrir la verdad, preciso es trazar el cuadro de la esclavitud, segn las leyes y costumbres germnicas; pero antes debemos fijar el verdadero sentido de la palabra esclavo en la poca que nos ocupa. En Roma nunca se confundi al esclavo con ningn individuo de otra clase de la sociedad, pues aqul se denominaba servus mancipium; y si bien la primera palabra se us ms comnmente que la segunda, ambas se emplearon indistintamente para expresar una misma condicin. Cuando despus se estableci el colonato, dironse, como en su lugar se ha dicho, a las personas en esta clase comprendidas, los nombres de colonos, adscritos, tributarios, siervos de la tierra o de la gleba y otros; pero la palabra mancipium lo mismo que servus pura y simplemente expresada, sin el agregado terr o gleb conservaron todava su antigua precisin, significando exclusivamente esclavo verdadero. Esta obra se tom de Imprenta Alfa, La Habana, 1937.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 4\ 4\ 4\ 4\ 4\ Vino la conquista germnica; y durante ella y siglos posteriores, continuaron, no slo la esclavitud y el colonato, sino que a su lado se formaron al mismo tiempo otras clases serviles, cuyos individuos flucturaron entre la esclavitud y la libertad, acercndose unos ms que otros, ya a la primera ya a la segunda. Entre tanta variedad de clases serviles empez a drseles indistintamente a los hombres en ellas comprendidos el nombre de servus mancipium ; resultando de aqu, que estas palabras perdieron desde entonces la rigorosa precisin que tuvieron en Roma; y tanto ms, cuanto escritas en latn las leyes que rigieron a los germanos despus de la conquista del Imperio de Occidente, introdujronse en ella, por doquier, las palabras servus mancipium sin darles ninguna precisin, pudiendo, por tanto, aplicarse, ora al verdadero esclavo, ora a cualquiera otro individuo de las diferentes clases serviles. Esta misma confusin se encuentra en muchos documentos de aquella poca, pues servus mancipium a veces, fueron sinnimos, representando una misma condicin, y a veces indicando condiciones diferentes. Sinnimos fueron en la ley borgoana que inserto traducida: “Cualquiera que vendiera de nuestra tierra para otra extranjera a su servum o ancillam y mancipium vendido, volviera al pas natal, mandamos que sea libre”.2 De esta ley aparece, que las palabras servus mancipium se emplean indistintamente para expresar un esclavo. Sinnimos fueron tambin en la ley bayuvaria que dice: “Si alguno acusase injustamente servum ajeno, y ste sufriese tormento siendo inocente, aqul restituya inmediatamente al amo simile mancipium ”.3Estas ltimas palabras simile mancipium (esclavo semejante), cuando la ley emplea al propio tiempo el nombre servum prueban que ste se tomaba aqu como sinnimo de aqul. Furonlo igualmente el Canon LVI del Concilio de Agde, y en el cuarto del de Epaona, celebrados el primero en 506 y el segundo en 517; cuyos dos cnones refundidos en uno, dicen: “No sea lcito a los abades manumitir a los mancipia regalados a los monjes, pues consideramos como injusto, que mientras los monjes trabajan diariamente en los campos, sus servi gocen del ocio de la libertad”. En estos dos cnones vese claramente que las palabras macipia servi ya se tomen para significar verdaderos esclavos ya solamente a individuos de otra clase servil, son sinnimos en ambos casos, pues se refieren a una misma condicin. Esta sinonimia encuntrase muy repetida en los documentos de aquellos tiempos, y se advierte todava hasta el siglo XII; pues el privilegio concedido por Pascual II a la iglesia cartonense, en 1128, permitiose que sus mancipia servi pudiesen ser testigos en todos los negocios contra toda clase de personas. Dice:

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JOS ANTONIO SACO /5 /5 /5 /5 /5 “Los servi de su Iglesia eran tenidos en tanto desprecio por los seglares, que de ninguna manera se admitan como testigos en los negocios forenses y civiles contra hombres libres, y los mancipia de la Iglesia casi en nada eran preferidos a los servi de los seglares”.4En este documento, la palabra servi es equivalente a mancipia y sta a aqulla. Otros ejemplos pudiera cita, porque a los servi llamseles mancipia desde el siglo VI al XIV; pero omtolos en gracia de la brevedad. Como distintas se tomaron en el captulo XXI, de la ley alemana, que dice: ”si alguno recibiere mancipium de la Iglesia, o servium fugitivo, etctera”. Mrcase ms todava esta diferencia en el captulo XXII, de la misma ley alemana, cuyas palabras son: “los servi de la Iglesia paguen legtimamente sus atributos”. Aqu la palabra servi no se toma por esclavos verdaderos, sino por hombres de otra clase servil, porque si servi significara esclavos, no se hablara de la obligacin que stos tienen de pagar atributo a la Iglesia. Para aumentar la confusin y la facilidad de equivocarse, tomando condiciones diferentes por una misma, encuntrase en leyes y documentos de aquella poca la palabra servus no slo como equivalente a mancipium segn he dicho, sino tambin a colonus As aparece de la ley bayuvaria5 y borgoana.6 En la capitular 3 del rey Dagoberto, dase igualmente al colono de la Iglesia el nombre de servus .7 En las notas de Baluze a las capitulares, la palabra servi aplcase a los colonos.8Si al colono se le dio el nombre de servus ahora veremos que tambin se le aplic el de mancipium En la donacin de un predio que Enrique IV, emperador de Alemania, hizo a un abad en 1097, lense las siguientes palabras: “tres esclavos [ mancipiis ] colonos del mismo predio”.9Por ltimo, la palabra mancipium sufri tal corrupcin andando el tiempo, que en Espaa se transform en mancepo y ste en mancebo o joven, vocablos castellanos que significan cosa muy distinta a esclavo o siervo. De esto ofrece un ejemplo la confirmacin y adiciones de los antiguos fueros de Len y Carrin, hechas por la reina doa Urraca, en 29 de septiembre de 1109.10Ni fue solamente la corrupcin de las palabras la que ocasion mala inteligencia en el significado del nombre servus o esclavo. Aunque despus de la destruccin de la monarqua visigoda, el Fuero Juzgo fue concedido a muchas ciudades de Espaa como fuero particular, las nuevas circunstancias en que ellas se encontraron, fueron aboliendo poco a poco la inteligencia de los usos y costumbres visigodos, a tal punto, que hubo ciudad que ya no saba el significado de lo que el Fuero Juzgo llamaba siervo Por eso, el consejo de Murcia consult en

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 6\ 6\ 6\ 6\ 6\ la Edad Media a los alcaldes de Sevilla, cul era el sentido en que aquel vocablo se tomaba en el mencionado cdigo. He aqu sus palabras: “Otros le preguntaron porque los esclareciese, porque en ningn lugar del Fuero non lo dice, qu es siervo? ”A esto recudi el Alcalde, et dijo que el siervo tiene que es aquel que non h libre albedro, segund dicen los derechos”.11De lo expuesto hasta aqu resulta que, aunque servus y mancipium se usan comnmente para expresar un esclavo, en muchos casos es muy difcil atinar con el verdadero sentido que a esas palabras se da en las leyes germnicas y en los documentos histricos. No es, pues, extrao que el mismo Ducange, a pesar de su crtica y de los profundos estudios que hizo de los documentos de aquella poca, se hubiese equivocado algunas veces, confundiendo a los esclavos con los siervos. La palabra esclavo tomada en su rigoroso sentido, ni en todos pases ni en todos tiempos, ha representado una condicin absolutamente idntica. La esclavitud de Atenas no fue la esclavitud de Roma, y el nombre de esclavo en la primera ciudad no signific el conjunto de miserias y tirana que en la segunda. En la misma Roma, el esclavo de la repblica no fue igual al esclavo del imperio, porque el de aqulla fue cosa y enteramente cosa; mas, el de ste, ya empez a gozar de algunos derechos y garantas. Pero as como en Roma no pudo confundirse el colono con el esclavo, no obstante los puntos de semejanza que tuvieron; as tampoco se borraron en la poca germnica todas las diferencias que distinguieron, a lo menos ante la ley, al verdadero esclavo del que no lo era, aunque fuese de clase servil. Sentadas estas ideas recorramos las legislaciones de los diversos pueblos germnicos y veamos cul fue la posicin en que colocaron al esclavo. Pudo el amo venderlo, permutarlo, cederlo y trasmitirlo libremente a quien quisiese, separando a los maridos de sus mujeres y a los padres de sus hijos. Propiedad el esclavo del amo, ninguna ley le oblig a venderlo contra su voluntad y sobre este punto ms explcitas que otras fue la legislacin visigoda.12Si el amo pudo enajenar a su esclavo, con mayor razn empearlo a sus acreedores; y terminantes son acerca de esto las leyes de los alemanes,13 frisones14 y lombardos.15Sin persona, el esclavo nada adquira para s sino para su amo; y si algo posea, eran tan slo por su generosidad. El cdigo visigodo dispuso, que si los esclavos de mujer casada iban a campaa con el marido, ste adquiriese para s todo lo que aqullos ganasen, pues era tambin responsable de cuantos daos pudieran ocasionar mientras estuviesen en la guerra.16

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JOS ANTONIO SACO /7 /7 /7 /7 /7 Cuando entre los borgoones el amo venda a su esclavo, ignorando que tuviese peculio, ste poda ser reclamado por aqul de cualquiera en quien se hallase.17 A tal punto lleg entre los bayuvarios el derecho del amo sobre los bienes del esclavo, que si ste se libertaba con su peculio, ignorndolo aqul, la manumisin era nula. “Si un esclavo, dice la ley, se liberta con su peculio, y el amo ignora que el dinero se ha sacado de l, permanezca esclavo; porque el amo ha recibido sin saberlo la cosa misma del esclavo; mas, no el precio de ste”.18 Tal fue la ley bayuvaria. Lo mismo mandaron los visigodos19 y los francos.20Por lo mismo que el esclavo careca de persona ante la ley, nadie poda contratar con l. De aqu fue, que el hombre libre que tena algn negocio con esclavo, sin consentimiento de su amo, era multado entre los franco-slicos en 600 dineros o 15 sueldos.21 Entre los bayuvarios tampoco poda vender nada sin licencia del amo, y en caso contrario, el comprador deba volver la cosa comprada u otra equivalente, recobrando el precio que haba por ella dado:22 precio que perda, segn las leyes lombardas, en castigo de haber tratado con esclavo.23El libre que entre los ripuarios daba objetos en depsito, o haca algn negocio con esclavo, a riesgo suyo era, pues la ley lo prohiba.24Que no pudiera reclamarse el dinero prestado o confiado al esclavo sin consentimiento de su amo, mandolo la ley borgoona;25 pero si l le permita el ejercicio pblico de algn oficio o profesin, entonces deba pagar todo el dao que ocasionara el esclavo, o ceder ste en compensacin,26 porque se supona que el esclavo estaba tcitamente autorizado por el amo para ejercer tales actos. Respecto de las cosas que se prestaban o encomendaban a esclavos, hay dos leyes visigodas que no estn acordes. Una dispuso, que si el esclavo peda alguna cosa sin mandato de su seor, y la perda, o se hua con ella, ste quedaba exento de toda responsabilidad.27 Otra ley de fecha posterior mand en parte lo mismo que la anterior; pero concluye diciendo: “ si fuere alguna animalia, se perdiere por enganno de los siervos, el sennor sea tenudo de lo pagar”.28 Esta ley, alterando la primera, sancion una injusticia, porque habindose establecido como principio general que nadie tratase con esclavo sin consentimiento de su amo, ste no deba ser responsable del engao de aqul, y mucho menos a favor de un hombre que por el solo hecho de tratar con esclavo, quebrantaba la ley que lo prohiba. Tal fue en general la posicin del esclavo en punto a bienes y contratos; pero esto se modific notablemente segn que aqul perteneca a la Iglesia, al rey o a particulares, pues los dos primeros fueron ms favorecidos de la ley, y por lo comn mejor tratados de sus amos que los ltimos. Esclavos eclesisticos o de la Iglesia fueron los que a ellas, a santos y monasterios daban los reyes, prncipes, magnates y particulares. En

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 8\ 8\ 8\ 8\ 8\ este punto se debe andar con mucho tiento para no tomar por esclavos a quienes no lo eran, pues en dichas donaciones no solamente entraban individuos de aquella clase sino colonos y siervos. Andando el tiempo aumentose inmensamente el nmero de stos, segn aparece de las cuantiosas donaciones de tierras y haciendas que se les hicieron, y en cuyo cultivo se emplearon muchos brazos. Los esclavos del rey, llamados regios o fiscalinos, procedan de los prisioneros de guerra, de las personas libres que por algn delito eran esclavizadas a favor del fisco, de los mismos esclavos que l adquira cuando los bienes de algn ciudadano eran confiscados; y, en fin, de los que nacan de todos esos esclavos que ya eran de su propiedad. Destinbanse unos al servicio de la casa real o palacio, dndoseles, por eso, el nombre de servi palatii Emplebanse otros, en su mayor nmero, en el cultivo de las heredades del rey, y para distinguirlos de los primeros, llamseles comnmente fiscalinos.29Los visigodos tuvieron dos especies de esclavos: idneos o de alta clase; viles o de nfima esfera.30 De esta diferencia naci que algunos pudiesen vender de su peculio cosas de poco valor sin permiso de sus amos.31Lcito fue a los de la corte tener esclavos, pero no libertarlos sin consentimiento del rey. Pudieron tambin adquirir tierras; mas, no vender stas ni aqullos a personas libres; y si lo hacan, el precio de la venta deba repartirse entre pobres e iglesias. Fueles, sin embargo, permitido vender sus tierras y esclavos a otros esclavos de la misma corte. Declarose nula la donacin de tales bienes a iglesias o a pobres: bien que era vlida si recaa sobre otras cosas que poseyesen, y las donaban en bien de su alma.32Era el fin de esta ley que las tierras y esclavos pertenecientes a los de la corte, no saliesen de la familia de ella. Y no se crea que no deban tenerse por esclavos los poseedores de otros esclavos, porque este hecho, por notable que sea, viose con frecuencia en la antigua Roma, y hase visto tambin, aunque rara vez, en el Nuevo Mundo. La mencionada ley del Fuero Juzgo fue alterada en siglos posteriores. Estimulado el sentimiento cristiano por la lucha con los sarracenos, el rey D. Ordoo I permiti en 857, que sus esclavos pudiesen donar a la iglesia de Oviedo hasta la quinta parte de sus bienes;33 y esta disposicin fue confirmada por diferentes reyes de Asturias y Len hasta D. Alfonso VI en el ao 1097.34 Pero todo esto ya no pertenece a la poca verdaderamente germnica, porque habiendo cado la monarqua visigoda bajo la dominacin de los rabes, alterronse profundamente muchos de los usos, costumbres y leyes de la nacin espaola. Las leyes de los pueblos germnicos persiguieron con empeo a los esclavos fugitivos; pero como no determinaron las penas en que stos incurran, dejronlas al arbitrio de los amos, siendo, por consiguiente,

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JOS ANTONIO SACO /9 /9 /9 /9 /9 suaves o severas, segn la ndole de ellos. Gregorio de Tours refiere en su Historia de los Francos que a un esclavo que ya se haba fugado tres veces, solamente se le hizo una incisin en la oreja:35 pena que hoy, y menos en aquellos tiempos, no puede tacharse de cruel. Interesadas las legislaciones germnicas en la conservacin de la esclavitud, no dejaron impune al hombre que incitaba esclavo ajeno a la fuga, o la favoreca o la ocultaba. Entre los francos, el incitador pagaba 15 sueldos.36 El que lo retena durante 40 das, era considerado como ladrn de esclavo, debiendo restituirlo y dar adems su valor.37Los ripuarios mandaron, que si alguno encontraba caballo, esclavo u otro objeto en camino o paraje pblico, y se lo llevaba a su casa sin presentarlo del modo que prescriba la ley, era castigado como ladrn.38Por perseguir a los esclavos fugitivos restringieron los borgoones la hospitalidad que tanto recomendaron, pues impusieron una multa al que no la practicaba.39 A pesar de esto, mandose, que si algn borgon hospedaba en su casa a un extranjero, deba presentarlo al juez dentro de siete das, para que lo examinase y le hiciese confesar, aun valindose de la tortura, quin era su amo. Si dejaba transcurrir los siete das sin haberlo presentado, y el amo lo descubra, deba pagar a ste el triple de su valor, a menos que fuese esclavo cautivo que, escapndose de las manos del enemigo, tornase a sus amos, a los parientes de ste, o al suelo natal.40Los borgoones daban 1 sueldo de recompensa al que coga esclavo prfugo dentro de la provincia, y 2, fuera de ella.41 Obligado el aprehensor a entregar el esclavo a su amo, deba avisarle; y por eso, adems de la recompensa mencionada, reciba 1 sueldo por cada 100 millas de distancia que anduviese para llegar al domicilio de aqul.42 La recompensa que se daba al aprehensor, fue suprimida por Ludovico Po,43 en la capitular 4 del ao 819, pero renovada por Carlos, el Calvo en el captulo IVde la capitular ad Carisiacum en 867. Si el aprehensor no avisaba al amo dentro de 30 das, y el esclavo se escapaba, deba pagar 15 sueldos. A menos de disculparse con juramento.44 Cuando el aprehensor soltaba de propsito al prfugo, satisfaca al amo una multa de 39 sueldos, pagando adems los objetos que aqul se hubiese llevado.45Si por coger al fugitivo se le mataba, o ste mataba al aprehensor, no se admita reclamacin alguna:46 disposicin, por cierto, bien injusta, pues equiparaba dos caso muy diferente; sobre todo, cuando la ley recomendaba que se cogiese al prfugo. Dar a ste una carta para que sirvindose de ella se escapase, castigbase con la amputacin de una mano, si el dador era libre; y si esclavo sufra adems 300 azotes.47

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 10\ 10\ 10\ 10\ 10\ El que daba pan a un fugitivo, sabiendo que lo era, estaba obligado a buscarlo; y si le haca pasar algn ro, incurra en la pena de instigador.48Esclavo administrador de una heredad, que sin conocimiento de su amo acoga en ella a esclavo prfugo, sufra 300 azotes.49La ley dcima de Pepino orden, que todos los esclavos prfugos del territorio perteneciente a este monarca, fuesen aprehendidos por los jueces. En los artculos que Carlomagno aadi a la ley slica en 803, hay uno que dice: “Si alguno es interrogado acerca de su libertad, y temiendo que se le esclavice, mata, inducido de este temor, a alguno de sus parientes, esto es, a su padre, madre, ta paterna, to materno, primos hermanos o a otro de sus inmediatos parientes, el culpado sea castigado de muerte, y todos sus agnados y consanguneos, reducidos a esclavitud. Si niega el delito, deber probar su inocencia, andando descalzo por encima de nueve barras de hierro encendidas”.50Esto mismo repiten algunas capitulares; y de aqu se infiere que no era raro el delito de matar a las personas que pudieran atestiguar la esclavitud de algn individuo. De nada vala que el fugitivo se acosgiese a heredad del rey, pues Ludovico Po, confirmando una capitular anterior, orden por el prrafo 6 de la 4 hecha en 819, que aqul fuese entregado al amo que lo reclamaba. Sancionose tambin contra el esclavo prfugo, el derecho de extradicin, pues cuando en 806 dividi Carlomagno su imperio entre sus tres hijos, dispuso que ningn esclavo fugitivo de uno de los tres reinos fuese admitido en otro, ni retenido injustamente.51 Lo mismo mand tambin Ludovico Po en 837 al dividir su imperio entre sus tres hijos.52Ordenaron los bayuvarios, que si alguno incitaba a la fuga a esclavo o esclava de la Iglesia, y le conduca fuera de sus fronteras, lo hiciese volver inmediatamente, pagando adems 15 sueldos en oro de peso, y dando una prenda mientras no lo restitua. Si no poda tornarlo, entregaba otro esclavo de igual valor y una composicin de 15 sueldo.53 En este caso no se establece la diferencia entre el esclavo y la esclava como en otros, en los cuales se fija la composicin del primero en 12 sueldos,54y la de la segunda en 24.55Segn la ley alemana, el ocultador del esclavo prfugo que reclamado por su amo no lo entregaba, deba pagar su precio y 40 sueldos al fisco;56 pero si el esclavo era de la Iglesia, entonces deba satisfacer el triple de su valor.57Entre los frisones, el albergador que no entregaba al amo el esclavo que reclamaba, deba darle otro equivalente, o su precio, y pagar adems su importe al rey por va de multa.58

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JOS ANTONIO SACO /11 /11 /11 /11 /11 Los anglosajones marcaron al fugitivo desde la primera vez que se fugaba, cortndole el dedo meique; pero esta pena no corresponde a la poca propiamente germnica, sino a la feudal, y siendo comn al esclavo y al libre prfugo por hurto u otro delito.59Conforme a la legislacin lombarda, todo esclavo fugitivo, persona desconocida o advenediza que se hallaba fuera del cantn de su residencia, deba ser arrestado por la autoridad para averiguar su procedencia; y si resultaba esclavo, dbase parte a su amo, recibiendo el aprehensor 2 sueldos en recompensa.60 Si los funcionarios pblicos que deban arrestarle, no lo hacan; o si arrestndolo no lo interrogaban para saber quin era, o despus de interrogado no lo participaban al amo dentro de un mes o dos, segn la distancia a que se hallaba, en todos estos casos multbase a los negligentes.61Mataba el prfugo a quien le quera prender, o ste a aqul por no dejarse atar? Entonces no haba lugar a reclamacin alguna.62El que tena en su casa esclavo prfugo ms de nueve noches sin participarlo al amo, deba entregarlo o pagar su precio con todos los daos que hubiese ocasionado, y con lo que hubiese ganado durante ese tiempo.63El hombre que reciba en su casa algn esclavo, sabiendo que era fugitivo y a cuyo amo conoca, le daba vveres, enseaba el camino, o ayudaba a que se fuese ms lejos, era responsable del prfugo y de las cosas que se llevara. Si se le encontraba en su casa, deba entregar el esclavo con los objetos hurtados y pagar el precio del trabajo que hubiera podido hacer durante aquel tiempo.64Cuando el prfugo se acoga a la curtis65 de un particular, y ste rehusaba entregarlo despus de tres requerimientos del amo, era condenado a devolverlo con otro esclavo semejante.66 Lo mismo aconteca si la curtis era del rey, y su administrador no lo entregaba.67 Mas, en estos dos casos, la ley no fue siempre contra el esclavo, porque si ste era devuelto bajo la condicin de que el amo no lo castigase por la falta que haba cometido, y l, sin embargo, faltaba a su promesa, entonces deba pagar 20 sueldos al amo de la curtis,68 y 40 al rey, si sta le perteneca.69Si los reyes lombardos dictaron leyes contra los esclavos prfugos, lo mismo hicieron despus los de la raza carlovingia que gobernaron en Italia. Carlomagno mand, en 801, que cuando se hallaba dentro de los lmites de Italia algn esclavo prfugo perteneciente, no a lombardo ni a romano, pues stos deban ajustarse a las leyes particulares que de antiguo los regan, sino a franco, alemn, o a individuo de otra raza, su amo tuviese derecho de reclamarlo en cualquier tiempo, sin que el esclavo pudiese alegar prescripcin.70Infirese dos cosas de esta ley, 1 Que a veces los esclavos se huan a largas distancias, pues de Francia y Germania pasaban a Italia.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 12\ 12\ 12\ 12\ 12\ 2 Que todava en tiempo de Carlomagno, los pueblos sometidos a su imperio no se gobernaban por una ley general que a todos los comprendiese, sino por legislaciones particulares, propias de cada raza. Esto no se debe entender en trminos absolutos, porque sometidos a la dominacin germnica los pueblos de origen romano, el gobierno central pudo dictarles cuantas leyes se le antojase; y cuando se dice que los pueblos vencidos conservaron su legislacin particular, no debe entenderse que esto se aplicase a las leyes polticas, administrativas o de otra especie, sino tan slo a las materias civiles y criminales, sobre las cuales pudieron tambin legislar los reyes germnicos, segn aparece de las capitulares de Carlomagno y de algunos de sus sucesores. De todas las legislaciones germnicas, la de los visigodos de Espaa fue la que ms solcita se mostr en perseguir a los esclavos prfugos; y de ello suministran clara prueba las numerosas disposiciones que sobre la materia dictaron. El Fuero Juzgo mand que el hombre libre, ocultador de esclavo prfugo, lo entregase al amo junto con otro equivalente; mas, el fugitivo no qued impune, porque deba sufrir 100 azotes.71 Otra ley agrav la pena impuesta al ocultador o aconsejador de la fuga, pues en vez de uno deba restituir al esclavo con dos o ms, iguales, y si no poda encontrar al fugitivo, pagaba al amo el valor de tres esclavos equivalentes.72El hombre libre que quitaba a esclavo ajeno las prisiones que tena por haberse huido, pagaba 10 sueldos al amo; y si no poda hacerlo, dbansele 100 azotes, con obligacin de restituir el esclavo escapado u otro semejante, o de convertirse l en esclavo del dueo del fugitivo. Si quien quit las prisiones, era tambin esclavo, y lo haca sin consentimiento de su amo, sufra 100 azotes, y adems pasaba al dominio del amo del fugitivo, si ste no poda encontrarse.73Cuando el esclavo prfugo acuda a alguna persona para que lo encubriese, sta deba presentarlo al juez a la mayor brevedad; pero si lo retena hasta ocho das, y se le encontraba en su casa, o lo dejaba escapar, deba pagar al amo dos esclavos equivalentes. Si se le encontraba en casa del ocultador, ste deba entregarlo con dos ms, semejantes, en castigo de no haberlo presentado en tiempo oportuno.74Quien acoga por compasin slo un da o una noche a esclavo prfugo, ignorando que lo era, no incurra en pena alguna. Pero esta compasin poda serle gravosa, porque si el prfugo se marchaba a otra casa y permaneca en ella dos, tres o cuatro das, el primero que lo acogi deba indicar al amo el paradero de su esclavo; y si ste se haba fugado ya, estaba obligado, o a buscar el esclavo dentro de seis meses, o a presentar al dueo de la casa en que ltimamente haba estado. Si nada de esto poda hacer, preciso era que se disculpase jurando ser inocente.75Cuando el amo de la casa a que se acoga el esclavo, ignoraba que ste fuese prfugo, deba dar parte al dueo o al juez dentro de ocho

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JOS ANTONIO SACO /13 /13 /13 /13 /13 das a ms tardar, para que ste lo interrogase. En caso contrario, si el esclavo permaneca ms de ocho das en casa del albergador, ste deba restituirlo junto con otro esclavo semejante; pero si se haba escapado y no poda encontrarlo, pagaba al amo otro esclavo equivalente.76El esclavo que mostraba el camino a otro esclavo prfugo, sabiendo que lo era, sufra 200 azotes.77Una ley antigua de los visigodos dispuso que todo esclavo fugitivo a quien se haba dado asilo en alguna casa, permaneciese en ella hasta que el amo lo reclamase. De aqu result que el albergador se serva del fugitivo para su provecho, retardando su entrega. A fin de evitar estos fraudes, mandose despus, que si reclamado el esclavo por su amo, no le era restituido, el detentor lo entregase con cuatro ms. Pero si lo haca huir, y el prfugo no se encontraba, el amo tena derecho a que se le pagasen cinco esclavos.78Para impedir que el prfugo tomase el carcter de mendigo, mand la ley visigoda, que si ste moraba en alguna casa, el amo de ella lo presentase al juez antes de ocho das, para que fuese examinado; y si resultaba esclavo, el juez lo tuviese a disposicin de su amo. Cuando no era presentado dentro de ocho das, el albergador deba entregarlo al amo con otro esclavo equivalente; y si se hua, el amo tena derecho a reclamar dos esclavos de valor igual al suyo: pena que tambin se impuso al juez que faltaba a su deber. La ley que esto dispuso, mand igualmente que al albergador se le diesen 100 azotes; pero en este caso ya no le oblig a entregar al amo dos esclavos o su valor, sino tan slo el prfugo o su equivalente.79Para interesar a los hombres en la persecucin de esclavos prfugos, diose a su aprehensor 1 trems por cada 30 millas de distancia al domicilio de los amos, y 1 sueldo por cada 100.80No fue raro que amos de mala fe incitaran a sus esclavos a refugiarse en casas extraas, para perseguir despus a sus dueos como ocultadores de prfugos, y lucrar por medio tan reprobado. Los visigodos trataron de impedir este mal, y al intento dispuso el Fuero Juzgo que cuando se cometa semejante fraude, el amo del esclavo pagase lo mismo que debiera pagar el verdadero encubridor del esclavo prfugo.81Tal fue, en general, la legislacin del Fuero Juzgo sobre esclavos prfugos; pero en los ltimos tiempos de la monarqua visigoda, aumentose tanto su nmero, y tantos fueron sus encubridores, que no haba ciudad, villa, aldea ni castillo en donde no estuviesen escondidos. Hzose, por tanto, nueva ley, en la que, adems de mandarse guardar todas las anteriores sobre esclavos prfugos, se estableci que todo el que recibiese alguno, mager dijese que era libre, fuese presentado inmediatamente al juez para que ste averiguase su condicin, y si resultaba esclavo, lo entregase a su amo. Si esta presentacin no se haca a la mayor

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 14\ 14\ 14\ 14\ 14\ brevedad, y el ocultador era tambin esclavo o liberto, sufra pblicamente 150 azotes; pena que era de 100 si aqul era libre, pagando adems 1 libra de oro al amo del esclavo; y si no la poda pagar, los azotes en vez de 100 eran 200. En este caso, el hombre libre sala de peor condicin que el esclavo y el liberto. Ordenose igualmente que todos los vecinos del lugar adonde se haba refugiado el esclavo, se juntasen para cogerlo y hacerle confesar quin era su amo, a fin de entregrselo o presentarlo al juez; y si nada de esto queran hacer, “todos los omnes daquel logar, ass los varones cuemo las mugieres, de cualquier gient que sean de cualquier linaie, de cualquier dignidade, reciba cada uno 200 azotes”. Cuando los jueces de la tierra o los prelados de las iglesias, o los sacerdotes, no queran ejecutar esta justicia, entonces los obispos o los seores de la tierra deban mandar, que a cada uno se le diesen 300 azotes. Y si dichos obispos o seores, ya por amor, ya por miedo o por otro motivo, se mostraban indulgentes con los culpados, deban hacer penitencia por 30 das, como excomulgados, ayunando severamente. Si los jueces o seores que deban imponerles esta pena, no se la aplicaban, pagaban 3 libras de oro al rey.82El tenor de esta ley y los castigos que se imponan hasta a los jueces y obispos, revelan toda la gravedad del mal que entonces aquejaba a la nacin visigoda. Despus de haber recorrido las legislaciones de los diferentes pueblos germnicos sobre esclavos prfugos, debe notarse: 1, el empeo que ellas pusieron en castigar a los encubridores o protectores de la fuga; empeo que todo redundaba a favor de los amos y en mantener la esclavitud; 2, el silencio casi general de las leyes respecto de las penas que deban imponerse al esclavo fugitivo, pues slo el Fuero Juzgo, y slo una vez, habla de azotes; pero este silencio casi absoluto pendi de que teniendo los amos poder ilimitado sobre sus esclavos, la ley dej a su arbitrio el castigo de stos. ¡Situacin, por cierto, muy terrible para los seres condenados a sufrirla! Una ley severa contra el esclavo prfugo es preferible a la arbitrariedad del amo; sobre todo, si ste es un brbaro, como lo fueron los germanos. En un pas civilizado, la suavidad de las costumbres puede templar el rigor de una ley inhumana; pero cuando a sta se sustituye el antojo de un brbaro, la crueldad, aun por el motivo ms leve, puede llevarse hasta el ltimo extremo. Si la fuga fue un recurso del esclavo contra los rigores del amo, las leyes le abrieron las puertas de la iglesia para que a ella se acogiese. Los franco-slicos admitieron el derecho de asilo, y el esclavo que le buscaba en la iglesia, poda mantenerse en ella, mientras no se haca un arreglo pacfico entre l y su amo; obligndose la iglesia por convenio con ste, a pagarle cierta cantidad, si el esclavo se escapaba antes de haber sido entregado.83

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JOS ANTONIO SACO /15 /15 /15 /15 /15 Tampoco fue desconocido a los borgoones el derecho de asilo; mas, nada encuentro en su legislacin que se refiera a los esclavos. Entre los bayuvarios, nadie poda extraer de la iglesia a quien a ella se refugiaba, sin que precediese la intervencin del presbtero o del obispo;84 y el amo que quebrantaba este precepto, arrancando al esclavo de la iglesia, pagaba a sta 40 sueldos por la ofensa que le haca, y cantidad igual al fisco.85Tambin prohibi la ley alemana, que el amo sacase por fuerza de la iglesia al esclavo acogido en ella, pues deba pedirlo al sacerdote que la serva, y darle una fianza ( Wadium )86 de que le perdonara la falta que hubiese cometido. Si el sacerdote no se lo restitua, y por su culpa se escapaba, entonces deba buscarlo; y si no lo hallaba, entregarle otro esclavo semejante o su valor. Extrado por fuerza de la iglesia, pagbanse a sta 18 sueldos por la ofensa que reciba, y 60 al fisco por la infraccin de la ley.87Rotharis, rey lombardo, dispuso que cuando un esclavo se acoga a la iglesia o a la casa de un sacerdote, y reclamado dos o tres veces por su amo, aqul o el obispo no lo entregaban, fuesen compelidos a devolverlo con otro semejante. Pero si la entrega se haca bajo la condicin de que se le perdonase, y a pesar de esto se le castigaba, el amo deba pagar 40 sueldos a la iglesia.88 Multa tambin pagaba cuando de ella lo extraa por fuerza; y si sta se empleaba por liberto, o esclavo, sin consentimiento de su patrono o de su amo, aqullos eran cedidos por stos al presbtero de la iglesia.89Que de ellas se arrancase al prfugo libre o esclavo, prohibironlo las leyes visigodas, a menos que hiciese uso de armas;90 en cuyo caso, si el perseguidor los mataba, no incurra en pena alguna.91Acogido un esclavo a la iglesia, el amo deba pedirlo al sacerdote o dicono de ella; y si el delito no mereca pena de muerte, aqul deba entregarlo rogando al amo que lo perdonase.92 Si ste lo extraa por violencia, sin intervencin del sacerdote, y era hombre de alta clase, pagaba 100 sueldos a la iglesia por el desacato que cometa; y si de baja, 30 sueldos, o en su defecto 100 azotes.93Cuando alguno, sin motivo, incitaba un esclavo a que se acogiese a la iglesia, el presbtero de ella deba entregarlo al amo sin excusa alguna.94Por ltimo, hasta en el pas de Gales acogi la Iglesia en sus templos a los infelices y a los esclavos fugitivos.95En todas las leyes anteriores relativas al asilo, vese claramente la influencia del clero cristiano; influencia que brilla no slo en concilios celebrados antes de la poca germnica, sino en otros durante ella. El Arausicano (Orange) reunido en el ao 441, en tiempo del emperador Teodosio, el Menor, recomend que los que se acogiesen a la iglesia no fuesen entregados, sino defendidos por la reverencia e interce-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 16\ 16\ 16\ 16\ 16\ sin del lugar santo.96 Lo mismo mand el segundo Concilio de Arles,97celebrado segn unos en 451 y segn otros 455. Si el amo que reciba de manos del sacerdote el esclavo acogido a la iglesia, bajo la condicin de que le perdonase la falta que haba cometido, lo castigaba despus por ella, incurra en pena de excomunin segn el primer Concilio de Orleans, congregado en 511, en tiempo del rey Clodoveo.98 Otro de la misma ciudad en 549, decret que si el esclavo que haba cometido alguna falta, se acoga a la iglesia, no fuese entregado al amo sin exigirle antes que no le hara ningn dao.99Como algunos amos se apoderaban de los esclavos de los clrigos en compensacin de los suyos que se acogan a la iglesia, fulminaron pena severa contra ellos el citado Canon VI del Concilio Arausicano y el XXXII del segundo Arelatense. Algo disinti de los anteriores el Concilio de Epaona, reunido en 517, pues su Canon XXIX dispuso, que si el esclavo, reo de algn delito muy atroz, se refugiaba a la iglesia, quedase libre de los castigos corporales; pero, aade el concilio: “no ha parecido bien exigir a los amos juramento acerca de los cabellos o de cualquiera otra obra”. Esto aluda a que los amos podan rapar la cabeza a sus esclavos prfugos en signo de ignominia, o de imponerles algn trabajo recio. No obstante la buena intencin con que fueron dictadas las disposiciones de estos concilios, y que en muchos casos favorecieron a los esclavos, enfrenando la terrible autoridad de los amos, es innegable que en otros los alentaron a tener mala conducta, porque, prevalidos de la proteccin del clero, muchos faltaban a sus deberes. Mas, tan poderosa era entonces la influencia de la Iglesia, que Carlomagno, lejos de oponerse al derecho de asilo o de restringirlo, extendiolo a pases en donde no exista.100Pudo el esclavo adquirir su libertad por prescripcin; mas, fue preciso distinguir dos casos: uno en que andaba huido; otro en que sin fugarse del poder del amo, viva como libre. En el primero proceda de mala fe; mas, en el segundo, bien poda tenerla buena, figurndose que nunca haba sido esclavo. De aqu nacieron dos leyes, la 58 de Ludovico Po;101y la 95 de Lotario, por las cuales se mand, que si el esclavo era hijo de padre o madre ingenuos, o presentaba su escritura de manumisin, fuese libre, aunque hubiese andado huido durante 30 aos; pero este plazo no le vala, si el padre y la madre eran esclavos. Entre los visigodos, el prfugo a quien el amo no encontraba en 50 aos, adquira su libertad por prescripcin.102Una ley antigua visigoda mand que los esclavos del rey no pudiesen reclamar en ningn tiempo su libertad por prescripcin; pero revocada despus, ordenose que cuando andaban como libres dentro o fuera de la tierra por espacio de 30 aos, sin que nadie los reclamase, adquiriesen su completa libertad.103 En este punto, la ley fue ms generosa con los

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JOS ANTONIO SACO /17 /17 /17 /17 /17 esclavos del rey que con los de particulares, pus stos slo podan adquirir su libertad por prescripcin de 50 aos. La ley borgoona fue ms indulgente que ninguna otra con el esclavo prfugo, porque si el amo no lo reclamaba en el espacio de un ao, perda su derecho y el fugitivo alcanzaba su libertad.104Cierta largura en los cabellos y un peinado particular eran signo de libertad en aquellos tiempos y en algunos pases. Adoptarlo, considerbase como medio de ocultar la condicin de esclavo. Por eso mand la ley borgoona, que si alguno a sabiendas aderezaba a esclavo prfugo los cabellos al estilo de persona libre, pagase al amo el precio del esclavo, y si lo haca ignorando la fuga, incurriese en la multa de 5 sueldos. Tenan los lombardos en gran honor la barba y los cabellos largos, y considerbanlos como distintivo de la libertad. En el ao 702, Ariberto venci y quit la vida a Liutbert. Rotharis, duque de Brgamo, prosigui la lucha tomando el ttulo de rey; pero Ariberto le acomete, vncele y hcele cortar los cabellos y la barba, como se acostumbraba con los esclavos.105 Que stos usaban tam bin de un vestido particular para distinguirse de los hombres libres, debe inferirse de lo que sucedi a Bertario, el cual vistindose de esclavo se salv en Pava de la muerte que quera darle su hermano Grimoaldo, rey de Lombarda.106En aquellos tiempos de trastorno y confusin ocurra con frecuencia, que algunos siendo verdaderos esclavos pretendan ser libres, y otros que siendo libres eran reclamados como esclavos. Para impedir en lo posible estas demasas, algunas legislaciones germnicas dictaron reglas, segn las cuales se deba proceder en los casos que ocurriese. Cuando al manumitido ante el rey, per denarium se le negaba su estado de liberto; rale permitido dirimir la querella por la espada, o probar que era liberto; en cuyo caso si no tena razn quien pretenda esclavizarle, deba pagar al rey 200 sueldos, y 45 al liberto.107La ley borgoona mand que cuando se suscitaba controversia sobre la libertad de alguno, ste deba probar que gozaba de ella a lo menos despus de 30 aos, o de presentar testigos que declarasen ante el juez, que l haba sido libertado.108La misma ley dispuso que cuando un esclavo pretenda ser libre, se le atase y condujese al mercado; y si nadie se presentaba a defenderle, fuese declarado esclavo.109El amo que, por salvar a una de sus esclavas de las manos de enemigos, declaraba que era su mujer, y le reconoca de este modo su libertad, no poda despus exigirle el precio de ella.110Los frisones mandaron que cuando se disputaba en juicio acerca de la libertad o esclavitud de alguno, el reclamante jurase, segn las circunstancias, con seis o ms testigos, que aqul era esclavo. Si no lo haca, y el acusado juraba ser libre, era declarado tal.111 No obstante estos

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 18\ 18\ 18\ 18\ 18\ juramentos, fue permitido a los litigantes apelar al combate para decidir la cuestin, declarndose libre al presunto esclavo, si era vencedor, y esclavo, si vencido.112La ley lombarda admiti tambin el combate judicial como prueba de libertad o esclavitud; mas, para esto era preciso que el reclamante lo escogiese como medio de averiguar la verdad.113Entre los lombardos, cuando alguno pretenda que un individuo era su esclavo, deba obtener orden del rey, para que aqul se le sometiese, o se presentase al mismo rey, o a un juez. Si el reclamante no guardaba esta formalidad y castigaba al acusado, entonces ste, aunque fuese realmente esclavo, era declarado libre con sus hijos y con cuantos bienes posea.114 Cuando la reclamacin se haca del modo prescrito por la ley, el presunto esclavo deba probar por escritura, o por testigo, o jurando, que naci libre, o que fue libertado. En caso contrario era entregado como esclavo al reclamante.115 Injusta disposicin, porque la prueba de la esclavitud deba imponerse al hombre que reclamaba a otro como su esclavo, y no obligar a ste a que probase su libertad; sobre todo, estando en el goce de ella. El que entraba voluntariamente al servicio de otro, aunque lo prolongase ms de 30 aos, no poda ser esclavizado por prescripcin, siempre que probase haber nacido libre; pero esto no le vala, si el reclamante probaba a su vez que haba sido condenado a esclavitud, por hurto o por otro delito.116Cuando se dudaba de la libertad de persona que la haba gozado durante 30 aos, ella deba jurar con sus sacramentales o testigos, que era libre de derecho; y este juramento bastaba para asegurarle su libertad sin necesidad de combate.117Si entre los anglosajones era alguno acusado de no ser libre, y l, por temor de caer en esclavitud, mataba a su padre, madre, primo o to o cualquiera otro de sus parientes, era condenado a muerte, y sus agnados reducidos a esclavitud.118Segn el Fuero Juzgo, todo el que reclamaba como su esclavo a hombre que pasaba por libre, deba probar que era su esclavo; as como el esclavo que deca ser libre, deba probar su libertad.119El que por miedo confesaba que era esclavo, y despus poda probar que era libre, libre quedaba; pero si no daba tal prueba, era esclavizado.120Cuando un esclavo alegaba ser libre, el juez deba permitirle que lo probase, y mientras tanto no deba privarse enteramente al amo del servicio del esclavo, ni a ste de la proteccin de aqul.121El que reclamaba algn individuo como su esclavo, no entraba en posesin de l antes que contase ser su esclavo; pero el juez exiga de ste una fianza de que no hara ningn mal al reclamante.122

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JOS ANTONIO SACO /19 /19 /19 /19 /19 Quien alguna cosa quitaba a hombre libre o liberto, y despus pretenda que era su esclavo, deba restituirle la cosa quitada antes que se admitiese su demanda.123Ya dijimos en otra parte de esta obra124 cul fue la legislacin establecida en el Imperio de Oriente sobre los matrimonios contrados entre esclavos. Veamos ahora lo que acerca de este punto se dispuso en el Imperio de Occidente. Bajo la influencia de la Iglesia cristiana pudo casarse el esclavo entre los germanos; pero careciendo de voluntad propia, requisito esencial fue el consentimiento del amo para la validez del matrimonio. Los esclavos que a este precepto faltaban, acoganse a la iglesia, para que el clero los defendiese; mas, no queriendo ste privar a los amos del servicio de sus esclavos, con las contiendas que se suscitaban, y aun temiendo alentarlos a la desobediencia, sostuvo, a lo menos por algn tiempo, los derechos del amo, declarando nulos tales matrimonios. As lo dispusieron el Canon XXIV del cuarto Concilio de Orleans, celebrado en 545, bajo Childeberto, rey de los francos,125 y el Canon XXX del segundo Concilio Cabilonense de Chlons, reunido en Francia en el ao 603. Carlomagno en el captulo XIV de los tomados de la ley lombarda, sancion y ratific las disposiciones de aquellos dos concilios; y lo mismo orden despus Carlos, el Calvo:126 de manera que todava en el siglo IX, los matrimonios de los esclavos, contrados sin la voluntad de sus amos, no tenan fuerza legal en algunos pueblos germnicos. Pero adems de ser nulo el matrimonio, el esclavo era castigado ms o menos severamente. Estas penas variaron segn las diferentes legislaciones y capricho de los amos, pues aqullas en general no restringieron el poder absoluto de stos. Entre los francos no slo sufra el esclavo infractor 120 azotes en caso que no pudiese pagar 120 dineros,127 sino que el amo a veces abusando del ilimitado derecho que tena, pudo hasta matarle. Gregorio de Tours refiere un hecho horrible, acaecido en la segunda mitad del sigloVI, y para no atenuar ninguna de sus circunstancias, cdole la palabra. “En el ao 576 viva un hombre llamado Rauching. Lleno de vanidad, henchido de orgullo e insolente, trataba a sus subalternos como si olvidara que era hombre, pues en sus crueldades con los suyos, cometa acciones detestables, traspasando todos los lmites de la maldad y brutalidad humanas. Si tena algn esclavo en su presencia, con un cirio encendido, durante su comida, como es de uso, hacale desnudar las piernas, y obligbale a apretar con fuerza entre ellas el cirio hasta que lo apagaba. ”Volvase a encender y forzbale a repetir la misma operacin hasta que las piernas del esclavo eran todas quemadas. Si el infeliz quera lanzar un grito o mudar de sitio, una espada desnuda le amenazaba al instante, y sus lgrimas excitaban transportes de alegra a su amo.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 20\ 20\ 20\ 20\ 20\ ”Algunas personas decan que, en este tiempo, dos de sus esclavos, un hombre y una muchacha, como acontece con frecuencia, se enamoraron. ”Haca dos aos que duraba esta inclinacin, y reunindose un da acogironse a la iglesia. ”Habindolo Rauching sabido, fue a buscar el presbtero del lugar, y suplicole le entregase al instante sus dos esclavos, con la promesa de perdonarlos. ”El presbtero entonces le dice: ‘T sabes todo el respeto que se debe tener por la Iglesia de Dios; tus esclavos no te sern entregados si no me das tu palabra de que su unin no ser turbada, y me prometes, al mismo tiempo, eximirlos de toda pena corporal’. Rauching, despus de haber vacilado largo tiempo en silencio acerca de lo que deba hacer, volviose al fin hacia el presbtero, y poniendo sus manos sobre el altar, dijo con juramento: ‘Ellos jams sern separados por m; al contrario, yo proceder de manera que permanezcan siempre unidos. Aunque siento que todo esto haya acontecido sin mi consentimiento, entrgome con placer al pensamiento de que ni el joven se ha casado con la esclava de otro, ni sta con el esclavo de un extrao’. El presbtero, sin desconfianza, crey en la promesa de este hombre astuto, y le entreg los esclavos, contando con que obtendran su perdn. Rauching los recibi, diole las gracias y torn a su casa. Al punto, y por su orden, cortose un rbol, quitronse las ramas y ahuecose el tronco con un instrumento. En una fosa de tres o cuatro pies de profundidad hizo poner despus esta pieza de madera, en donde se coloc la muchacha como si estuviera muerta; mand que el esclavo se arrojase sobre ella; puso la tapa por encima; llen la fosa de tierra y los sepult vivos. ‘Yo no falto, dijo l, al juramento que he hecho de no separarlos jams’. Cuando tal hecho lleg a noticia del presbtero, acudi precipitadamente, y haciendo severos reproches a este hombre, obtuvo con pena que los desenterrase. Retirose al joven todava vivo, pero la esclava estaba ya sofocada”.128Todava en tiempos de Carlomagno, el amo poda ejercer sin lmites su autoridad contra el esclavo que se casaba sin su consentimiento. As aparece de una carta de Eginhardo al conde Natton, en que le dice: “Eginhardo desea eterna salud en el Seor a nuestro amadsimo amigo Natton, conde glorioso: Por cuanto vuestro hombre [esclavo], llamado Hunno, se acogi a los umbrales de los Santos Marcelino y Pedro, pidiendo perdn por haberse casado sin vuestro mandato con una esclava tambin vuestra; rogamos a vuestra bondad que le perdonis este hecho, si el delito aparece digno de perdn”.129 De estas ltimas palabras se infiere claramente, que todava el esclavo no poda casarse en aquel siglo, bajo el imperio de Carlomagno, sin consentimiento de su amo. La ley visigoda mand, que si ste casaba su esclava con esclavo ajeno, sin consentimiento de su amo, ste pudiese reclamar como suyos

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JOS ANTONIO SACO /21 /21 /21 /21 /21 a la esclava y a los hijos que hubiese tenido. Lo mismo suceda, cuando el amo casaba su esclavo con esclava ajena.130Respecto del consentimiento que el amo deba otorgar al esclavo, el papa Adriano IV confirm en el siglo XII las ideas que haba mucho antes profesado la Iglesia. Consultado por el arzobispo de Salisburgo sobre la validez de los matrimonios de los esclavos contrados contra la voluntad de sus amos, respondiole que deban tenerse por legtimos y verdaderos, fundndose en la igualdad moral entre los hombres enseada por Jesucristo, y en que por lo mismo no deba privarse de los sacramentos de la Iglesia a los libres ni a los esclavos.131 No obstante esta doctrina, es probable que el prescripto de Adriano no se hubiese adoptado inmediatamente en todos los pases a que se diriga, porque chocaba de frente con las leyes civiles y costumbres que hasta entonces haban sostenido el derecho de los amos. Mucho ms severas fueron las leyes germnicas contra los matrimonios entre libres y esclavos. Al tratar de los modos de esclavizar, expuse en el tomo II de esta obra los muchos casos en que las personas libres que se casaban con esclavos o esclavas, eran condenadas a esclavitud. Contraereme ahora solamente a las otras penas con que tales enlaces se castigaron; bien que todas las legislaciones no usaron del mismo rigor. Gran inters tuvieron los pueblos germnicos en mantener separadas las clases que formaban su sociedad. El cdigo visigodo dice:132“Grand confusin es del linaje quando el fo non semeia al padre; que aquello que viene de la raiz debe seer en la cima. Doncas cuemo puede seer quitamientre libre quien a su padre an tiene enlazado?” De este principio nacieron las duras penas con que los visigodos y otros pueblos castigaron los matrimonios entre libres y esclavos. La ley sajona mand que el noble no pudiera enlazarse sino con mujer noble, el libre con la libre, el liberto con liberta, y el esclavo con esclava. Quien esta ley quebrantaba, era castigado severamente: castigo que lleg entre los sajones hasta el ltimo suplicio, cuando el hombre ingenuo se casaba con esclava.133Si la ingenua ripuaria que se casaba contra la voluntad de sus padres, con esclavo ripuario, quera conservar su libertad, era menester que ella misma lo matase.134Pena terrible impusieron tambin los borgoones, pues la mujer ingenua que se casaba con esclavo, deba morir junto con l, si los padres no consentan en que fuese esclava del rey.135 Impondranse acaso penas tan severas, porque empleados los esclavos en el servicio domstico, y expuestos a contraer relaciones culpables con las mujeres libres a quienes servan, creyose apartarlos de la idea de asociarse con ellas, con la dureza del castigo.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 22\ 22\ 22\ 22\ 22\ Segn la ley lombarda, si la mujer libre segua a un esclavo fuera de la provincia, ste deba ser buscado por su amo y aqulla por sus padres, para ser castigados.136El esclavo que se casaba con mujer libre, incurra en peligro de su alma, y aqulla poda ser vendida o matada por sus padres.137 Pero este rigor empleado con la mujer no se us con el hombre libre, pues el mismo Rotharis permiti al amo que se casase legtimamente con su esclava, si antes la libertaba por el modo particular de manumisin, llamado garatinx entre los lombardos, o por donacin gratuita; es decir, morgengabe .138 Aun sin casarse, cuando el amo tena hijos naturales con su esclava, stos tenan derecho a una pequea parte de la herencia paterna, a pesar de que hubiese hijos legtimos.139Ya dije al tratar los modos de esclavizar que la mujer libre que se casaba entre los visigodos con esclavo ajeno, si despus de tres correcciones que se les daban, an permanecan unidos, la mujer era esclava del amo del marido.140 Pero si no era esclavo ajeno, sino de ella, entonces deban ser azotados en presencia del juez, y morir quemados.141Mucho menos dura fue la ley alemana con la mujer ingenua que se casaba con esclavo ajeno, pues permaneciendo en libertad, se le concedan tres aos para que se separase, y si lo haca, nada perda de sus antiguos derechos; bien que la prole habida en ese tiempo era esclava.142La ley bayuvaria mand, que si mujer noble se casaba con esclavo, y alegaba despus haber ignorado que lo era, deba abandonarlo para no incurrir en la pena de la ley.143 Si la bayuvaria no era noble, pero s libre, y el esclavo con quien se casaba era de la Iglesia, deba separarse de l dentro de tres aos, para no perder su libertad.144Sin persona legal y hundido en la degradacin, el esclavo no pudo atestiguar, denunciar ni acusar en juicio, sino en casos muy raros. Respecto de los esclavos de particulares, los francos mantuvieron la prohibicin en todo su fuerza hasta bien entrada la segunda raza, pues Carlomagno fue quien permiti que los esclavos pudiesen atestiguar en las causas de otros esclavos;145 y permiso igual concedi entre los anglosajones una ley de Ine.146 En el principado de Gales, el esclavo no pudo ser testigo ni servir de garante en los negocios de la vida civil que se efectuaban entre hombres libres.147En cuanto a los esclavos del rey, permitironseles los borgoones que fuesen testigos en cualquier causa, aun de personas libres.148 Sobre este punto guardaron silencio la ley slica, la ripuaria y otras; y a lo ms que se extendieron los reyes francos fue a concederles Carlomagno que los hombres libres que se casaban con esclavas del rey, o, al contrario, pudiesen ser testigos en los negocios de personas ingenuas.149 De esto se infiere, que las personas libres casadas con esclavos o esclavas de individuos particulares, no gozaban entre los francos, en tiempo de aquel emperador, del derecho de atestiguar.

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JOS ANTONIO SACO /23 /23 /23 /23 /23 Regla general fue entre los visigodos, que el esclavo no pudiese ser testigo,150 y que su testimonio, ora contra su amo, ora contra extrao, no tuviese fuerza, aunque se le diese tormento.151 Pero si no la tena, por qu atormentarle? Esto, sobre intil, era cruel. Tal prohibicin no se extendi a los esclavos del servicio del rey, que tenan bajo de s a otros esclavos de la corte, y que l reconoca como hombres de bien, pues, en este caso, su testimonio mereca tanta fe como el del hombre libre. Los dems esclavos de la corte, slo hacan fe cuando declaraban por mandato del rey.152En medio de la prohibicin general de que el esclavo fuese testigo, permitisele serlo y disele crdito en muchos casos segn la ley visigoda: 1 En los asuntos de poca importancia.1532 En pleito sobre esclavo que alguno coga o retena por fuerza, o cuando aqul se hua. De advertir es que as en este caso, como en el anterior, el esclavo deba ser de buenas costumbres y tener algn peculio para no estar acosado de la miseria.154 Las dos disposiciones mencionadas y otras que ms abajo se vern, manifiestan que los esclavos, a lo menos una parte de ellos, no estaban, entre los visigodos, tan abatidos como en los dems pueblos germnicos, porque la ley los dividi en dos clases, segn ya he dicho,155 estableciendo entre ellos notables diferencias. 3 El hombre libre que estando en romera o en el ejrcito no poda testar por escrito, ya por no saber escribir, ya por enfermedad, pudo declarar su ltima voluntad ante sus esclavos, y ser vlida, si ellos, en concepto del obispo, tenan buena fe.1564 Para que los homicidios no quedasen impunes, mandose que si no haba hombres libres que declarasen sobre el delito, los esclavos pudiesen ser testigos, con tal que fuesen de la tierra, de buenas costumbres, y tuviesen algn peculio.1575 Si tampoco haba personas libres que declarasen en causa de adulterio, pues este delito se comete en secreto, los esclavos y esclavas del marido o de la mujer podan ser admitidos por testigos para descubrir la verdad;158 bien que, en tales casos, era menester que sufriese tortura.159 Si el amo o ama adltera libertaba a su esclavo o esclava para que no declarase sobre el adulterio, tal libertad era nula y el esclavo deba ser sometido al tormento.1606 Adems del adulterio hubo otros delitos en que el esclavo visigodo pudo tambin ser testigo contra su amo delincuente. Estos delitos fueron los de falsa moneda, de homicidio, de envenenamiento y de conspiracin contra el rey o el Estado. Si la tortura haca confesar al esclavo que era sabedor o encubridor de alguno de aquellos delitos cometidos por el amo, ambos deban morir; pero si antes de la tortura declaraba espontneamente el delito, entonces quedaba exento de toda pena.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 24\ 24\ 24\ 24\ 24\ No deja de ser bien extrao que en una poca en que tena la Iglesia tanta influencia, sus esclavos no hubiesen alcanzado la misma prerrogativa que los del rey o fisco.161 Para encontrarla en Francia es preciso bajar hasta el ao 1109 en que Luis VII, rey de aquella nacin, cediendo a los ruegos del clero de la Iglesia parisiense, otorg a los esclavos de ella el derecho de declarar en juicio contra personas libres.162 Este mismo derecho fue confirmado en 1113 por el papa Pascual II,163 y ampliado en 1128 a la Iglesia carnotense.164Si los esclavos no pudieron ser testigos contra ingenuos, tampoco pudieron denunciarlos ni acusarlos. Los francos rechazaron esta denuncia o acusacin,165 y mucho ms la del esclavo contra el amo, pues sobre no ser credo,166 era condenado a muerte,167 excepto en el crimen de lesa majestad.168 Igual prohibicin se haba decretado en trminos absolutos y sin ninguna restriccin por Teodorico, rey de los ostrogodos.169El esclavo que sin consentimiento del amo descubra o denunciaba algn hurto, no haca fe en juicio, a menos que el amo dijese con juramento que se le creyese, por ser bueno y leal.170Segn la ley ripuaria, los esclavos del rey o de la Iglesia no necesitaban de defensor, pues ellos mismos podan serlo y justificarse por juramento.171 Esta concesin o privilegio a favor de los esclavos del rey y de la Iglesia, prueba que tanto aqul como sta haban adquirido mucha influencia entre los ripuarios. El mismo hecho se revela entre los bayuvarios y otros pueblos germnicos. Hubo esclavos entre los visigodos, que cuando sus amos se hallaban ausentes a la distancia de 50 o ms millas, pudieron presentarse judicialmente en nombre suyo, o en el de ellos, contra el hombre libre que los hera, para que les indemnizase de los daos que les ocasionaba. Pero si los amos se hallaban a menos de 50 millas de distancia, entonces los esclavos no podan presentarse; excepto el caso en que no pudiendo aqullos comparecer ante el juez, los autorizaban para que procediesen contra el ofensor. Esta ley es muy notable por la proteccin que dispensaba a los esclavos, sin olvidar el inters de los amos. “Ca viemos muchas vezes, como ella dice, muchos omnes libres, que fazen feridas siervos agenos, e non les quieren responder por ende los siervos ni les fazer derecho, porque dicen que mager que los venciesen los siervos non avien de que les fiziesen emienda. Onde que porque esta escusacion el siervo no sea ferido, nin el sennor non reciba dampno, si por ventura el sennor fuere porlongado 50 millas, por ms establecemos...”.172No obstante que la ley visigoda hizo al esclavo de mejor condicin que a los de otros pueblos germnicos, siempre le fue prohibido acusar al amo, llegando a tal punto, que si despus de haberlo vendido, regalado o permutado le acusaba de algn delito, no se le daba crdito, y por lo mismo no se le someta a tortura. En caso de venta, el amo tena dere-

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JOS ANTONIO SACO /25 /25 /25 /25 /25 cho de anularla, entregando al comprador el precio en que fue vendido; para que entrando de nuevo en su poder pudiese vengarse de l como quisiese.173Natural es que los germanos hubieran castigado con ms rigor las ofensas contra los amos y sus familias que contra los extraos. As fue, que los sajones condenaron a muerte al raptor de la hija de su seor;174 y castigo igual le dieron los ostrogodos segn el Edicto de Teodorico, no slo al que violentaba a la hija de su amo, sino a cualquiera virgen libre.175Matar el esclavo a su amo, mirose entre los germanos como gravsimo crimen; y tanto empeo pusieron los lombardos en que no quedase impune el asesino, que el hombre libre que de cualquier modo trataba de impedir su castigo, deba pagar 500 sueldos, mitad para el rey y mitad para los parientes de la vctima. Aun aquellos que llamados a vengar este asesinato, rehusaban prestar su ayuda, eran condenados a pagar 50 sueldos cada uno, repartible por mitad entre aquel que lo haba llamado y el rey.176Doloroso contraste formaron sobre este punto las leyes germnicas con las del Imperio romano, porque aqullas le permitieron al amo matar impunemente a su esclavo. Esto hicieron los germanos desde muy antiguo;177 y de las legislaciones que los rigieron despus que se apoderaron del Imperio de Occidente, ninguna, a excepcin del Fuero Juzgo, impuso la ms leve restriccin a tan brbaro derecho. De la crueldad con que los francos los trataron, ya he citado ms arriba el horrible suplicio que un amo impuso a dos de sus esclavos por haberse casado sin su permiso; y atrocidades semejantes cometieron los dems pueblos germnicos, pues de su barbarie no haba que esperar justicia ni templanza. En tan calamitosas circunstancias, la suerte del esclavo slo poda recibir algn consuelo de la Iglesia cristiana, que haba desde temprano interesdose por l. Ya desde la dominacin romana, el clero espaol procur enfrentar el brbaro poder de los amos. En Ilberi o Eliberis (Elvira), ciudad antigua de Espaa que ya no existe, y que estuvo asentada a siete millas de Granada, reuniose un concilio; segn la opinin ms probable, antes de la persecucin del emperador Diocleciano.178 Mandose por su Canon V, que si una ama enfurecida de celos castigaba a su esclava, de manera que sta mora dentro de tres das, aqulla fuese excomulgada por siete aos, si tuvo intencin de matarla, y por cinco, si la muerte sobrevena por casualidad. Otros concilios de Francia defendieron la vida del esclavo. El de Agde celebrado en 506179 y el de Epaona en 517180 decretaron que el amo que mataba a su esclavo sin conocimiento del juez, lavase la efusin de sangre con dos aos de excomunin o de penitencia. Para que no fuese ilusoria la intencin de aquellos dos concilios, encargose a los obispos que vigilasen si los amos mataban a sus esclavos sin la intervencin de juez.181

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 26\ 26\ 26\ 26\ 26\ Pero esta maldad continu, y el Concilio de Worms, congregado en 868, hubo de renovar la pena impuesta por los dos anteriores, contra los amos que mataban a sus esclavos sin conocimiento de la autoridad. Para contener las demasas entre los anglosajones, mandose que los obispos fuesen protectores de los esclavos residentes en sus dicesis respectivas, y que predicasen a los amos el buen trato que deban darles, considerndolos como hermanos suyos que eran y como responsables de su conducta ante el tribunal de Dios. Huyendo de la conquista de los anglosajones, retirronse los indgenas de la Bretaa a su parte occidental; o sea, al pas que despus se llam principado de Gales. Los rudos montaeses que all habitaron, fueron muy crueles con sus esclavos, pues al antiguo estilo romano, ejercieron sobre ellos el mismo poder que sobre sus bueyes y caballos.182“Hay, dice una ley galesa, hay dos hombres que se pueden matar sin que el rey tenga derecho de pedir compensacin: primero, el esclavo, porque el amo tiene el mismo poder sobre su esclavo que sobre una bestia de carga, y segundo, el hombre que se pasea de noche sin luz en el cuarto del rey”.183Largo tiempo dur esta dolorosa situacin; mas, penetrando al fin el cristianismo en aquel pas, templose el rigor de la antigua esclavitud. En medio de la crueldad de los siglos brbaros con los esclavos, el Fuero Juzgo nos presenta una ley que, descollando por entre todas las legislaciones germnicas, enfrena la arbitrariedad de los amos, somete su poder a la autoridad pblica, y establece reglas para castigar a los esclavos delincuentes. Dice as: “Si ningn culpado o cmplice de un crimen debe quedar impune, con cunta ms razn no se debe reprimir al que con intencin y ligereza ha cometido un homicidio? Por tanto, como los amos en su orgullo, matan frecuentemente a sus esclavos sin que stos hayan cometido ninguna falta, conviene extirpar absolutamente esta licencia, y mandar que la presente ley sea enteramente observada por todos. Ningn amo o ama podr matar a ninguno de sus esclavos o esclavas, ni a ninguna persona que de l dependa. Si un esclavo, o cualquier otro sirviente, comete un crimen que merezca pena capital, su amo o acusador informar de ello inmediatamente al juez del lugar en donde se ha cometido el crimen, o al conde o duque. Despus de la averiguacin del asunto, si el crimen aparece probado, el culpado sufra, ya por el juez, ya por su propio dueo, la sentencia de muerte que ha merecido; pero si el juez no quiere dar la muerte al acusado, formular contra l sentencia capital por escrito, y entonces el amo ser rbitro de matarle o de perdonarle. A la verdad, si el esclavo, por una fatal audacia, resistiendo a su amo, le ha dado o intentado darle con espada, piedra, o de otro modo, y el amo, queriendo defenderse, ha matado al esclavo en medio de su clera, de

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JOS ANTONIO SACO /27 /27 /27 /27 /27 ninguna manera ser responsable de la pena de homicida. Pero ser menester probar que el hecho ha pasado as, y esto por el juramento de los esclavos o esclavas que hubiesen estado presentes, y por el del autor mismo del hecho. Cualquiera que por pura maldad, y de su propia mano o por la de otro, hubiere matado a su esclavo sin juicio pblico, ser infamado, declarado incapaz de ser testigo, obligado a pasar el resto de su vida en destierro y penitencia, y sus bienes se darn a los ms prximos parientes a quienes la ley concede su herencia”.184En vano se buscar ley semejante en ninguna otra legislacin de los pueblos germnicos y ella basta para demostrar la superioridad del Fuero Juzgo sobre los dems cdigos de aquella poca. Cumple a mi propsito citar aqu lo que dice acerca de esta ley un eminente historiador francs: “Esta sola ley y los esfuerzos que revela su redaccin hacen mucho honor a los legisladores visigodos; porque nada honra ms a las leyes y a sus autores que luchar valerosamente, y con un fin moral, contra las costumbres y preocupaciones culpables de su pas y de su tiempo. Con frecuencia hay fundamento para creer que el amor del poder tiene mucha parte en las leyes que se proponen mantener el orden y la represin de las violentas pasiones: los excesos de la pasin tocan de cerca a los derechos de la libertad, y el orden es el pretexto comn del despotismo. Pero aqu el poder nada tiene que ganar; la ley es desinteresada; ella slo busca la justicia, la busca laboriosamente contra los fuertes que la rechazan, y en favor de los dbiles que no la pueden reclamar, y aun quizs contra la opinin pblica del tiempo que, despus de haber luchado mucho para ver un godo en un romano, haba luchado ms todava para ver un hombre en un esclavo. ”Este respeto del hombre, cualquiera que sea su origen o su situacin social, es un fenmeno desconocido en las legislaciones brbaras, y ha sido menester casi 14 siglos para que l pasase plenamente del orden religioso al orden poltico, y del Evangelio a los cdigos. No es, pues, un ligero honor para los obispos visigodos el haber conservado y transportado a las leyes, en cuanto les fue posible, este noble sentimiento, que tan difcil es desprenderlo del seno de los hechos; y que sin cesar est expuesto a recaer sepultado bajo su peso”.185La proteccin que la ley anterior dispens a la vida del esclavo, extendiola otra ley a los miembros de su cuerpo, mandando que ningn amo mutilase a sus esclavos, so pena de tres aos de destierro. “Establecemos que ningun sennor, nin ninguna sennora sin iuzio, sin yerro manifiesto non taie su siervo, nin su sierva mano, nin nariz, nin labros, nin lengua, nin oreia, nin pi, nin le saque oio, nin le taie nenguno de sus miembros nin ge lo mande taiar: si lo ficiere, sea desterrado de la tierra por tres annos por el obispo en cuya tierra es, en cuya tierra fazel tuerto...”.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 28\ 28\ 28\ 28\ 28\ Esta ley manifiesta: primero, la influencia y podero que por la superioridad de sus luces sobre las dems clases sociales haba el clero espaol adquirido, no slo en la formacin de las leyes, mas tambin en su ejecucin. Segundo, la variedad de castigos brbaros que en aquella poca se imponan a los esclavos ;186 castigos que igualmente aplicaron aun a los libres los anglosajones187 y otros pueblos germnicos. Largo tiempo corri antes que Carlomagno hubiese templado el rigor de los amos con sus esclavos. Siguiendo los preceptos del xodo188orden por una capitular, que cuando el esclavo mora en el castigo, el amo fuese culpado; pero no, si aqul expiraba un da o dos despus de castigado.189Mas, cul fue la pena que se impuso al amo matador? La capitular no lo dice; y no dicindolo, aquella prohibicin qued encerrada dentro de los lmites de una prohibicin moral. Ludovico Po y Lotario, cediendo a la benfica influencia de la religin, mandaron que el amo que mataba su esclavo sin conocimiento del juez, fuese excomulgado o hiciese penitencia por dos aos:190 disposicin tomada del Canon LXII del Concilio Agatense, y del XXV del de Epaona; pero que no puede compararse con la ley del Fuero Juzgo. Otra capitular dispuso que si el amo daba un golpe en ojo a su esclavo, y lo entortaba, o le arrancaba un diente, quedase libre.191Mandose lo mismo entre los anglosajones, por Alfredo, en el ao 987,192 conformndose tambin en esto con lo que el xodo haba ordenado.193 Pero aqu no aparece todava enfrenado en aquel pueblo el poder absoluto del amo sobre la vida del esclavo, pues esto no se hizo hasta el siglo XII, bajo el reinado de Enrique I, quien al paso que le permiti castigar a su esclavo malhechor, prohibiole vengarse de l sin intervencin del juez.194 Mas, esta ley ya no corresponde a la edad brbara, y por lo mismo fue dictada algunos siglos despus de la clebre visigoda. El Fuero Juzgo no limit su proteccin a la vida y miembros del esclavo, pues extendiola igualmente a la honestidad de la esclava, prohibiendo al amo que para lucrar con ella, la entregase a la prostitucin: y si tal infamia cometa, dbansele pblicamente 300 azotes.195Tampoco fueron los anglosajones del todo indiferentes a la honestidad de la esclava, pues ordenaron que el comercio ilegtimo de hombre libre con ella fuese castigado con una multa.196Uno de los peligros morales de la esclavitud es la facilidad con que el amo, prevalindose de su potestad, puede contraer relaciones ilcitas con su esclava; y no faltaron legislaciones germnicas que procurasen reprimir la incontinencia de aqul. Entre los anglosajones, el rey Canuto de Dinamarca mand que el hombre casado que copulaba con su esclava, la perdiese dndose a sta libertad.197

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JOS ANTONIO SACO /29 /29 /29 /29 /29 Una ley lombarda de Liutprando, sin calificar de delito la seduccin del amo a su esclava casada con otro esclavo suyo, dispuso, que si aqul seduca a sta, no slo quedase libre con su marido, sino tambin con hijos habidos en su matrimonio.198 No hay, por cierto, en ninguna legislacin moderna una ley que, sin poder tacharse de injusta respecto del amo, ponga un freno ms eficaz a sus culpables deseos con sus esclavas. Si casi todas las legislaciones germnicas toleraron que el amo matase arbitrariamente a su esclavo, negaron igual derecho al que no lo era; y el libre que ocasionaba algn dao al cuerpo de esclavo ajeno, o le quitaba la vida, no quedaba impune. Del esclavo en s, poco cuidaron las leyes, y el castigo que se impona a su ofensor o matador, no fue por consideracin al esclavo, sino ms bien como medio de adquirir dinero el fisco, y como indemnizacin que al amo se conceda por el perjuicio que se le ocasionaba con los golpes o la muerte del esclavo. Este castigo fue una composicin o multa pecuniaria, la cual variaba con el diferente valor del esclavo, segn el oficio o profesin que ejerca. Verdad es que penas pecuniarias fueron tambin las que impusieron aquellas legislaciones, excepto el Fuero Juzgo, cuando iguales ofensas se hacan al hombre libre; mas, de aqu no se puede inferir que la condicin del esclavo estuviese equiparada en tales casos a la de aqul, pues aunque la pena era idntica en su naturaleza, por ser pecuniaria, difera, sin embargo, en la cantidad que se pagaba y en el fin por que se pagaba: en la cantidad, porque la composicin pecuniaria era en general mayor por el libre que por el esclavo; y en el fin, porque esa cantidad era con relacin al ofendido y a su familia, pues el precio que ste o aqulla reciban del ofensor, era para impedir que contra l se ejerciese el derecho de venganza que en aquellos tiempos tenan los ofendidos y sus familias, derecho que jams se concedi al esclavo. Entre los ostrogodos mand el Edicto de Teodorico, que cuando alguno mataba esclavo ajeno, el amo pudiese intentar accin criminal o civil. Por la primera acusaba de homicidio al matador; y por la segunda, ste deba entregarle dos esclavos por el muerto. Pero estas acciones no podan intentarse simultneamente, porque una exclua la otra.199Muchas veces fue el esclavo vctima de otro esclavo; y entonces, sin prescindir enteramente de la culpa del ofensor, cuidose de atender a los intereses del amo ofendido. Daba un esclavo a otro dos o tres golpes sin gravedad? Segn la ley ripuaria, eso nada importaba, y la multa de 1 trems o 4 dineros que se impona, era tan slo por haber turbado la paz pblica.200En las ofensas graves contra el esclavo, y de las que resultaba algn perjuicio al amo, ste era indemnizado por el dueo del esclavo ofensor, ya entregndole ste, ya otro de igual valor en compensacin del dao causado, ya pagndosele con dinero. Esta responsabilidad de un amo hacia otro, era consecuencia necesaria del derecho de propiedad que los

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 30\ 30\ 30\ 30\ 30\ dueos tenan sobre sus esclavos, porque as como en muchos casos adquiran y ganaban con ellos, as tambin era justo que en otros perdiesen por ellos. Pero las leyes no se limitaron a hacer responsable pecuniariamente al amo del esclavo ofensor; que ste tambin lo fue con su cuerpo, sufriendo penas ms o menos severas y como ejemplo citar algunas de los visigodos. El esclavo que entre ellos adulteraba o violaba esclava de otro amo, sufra 200 azotes.201 Igual pena se le aplicaba acompaada de la decalvacin, que consista en desollarle la frente, cuando robaba esclava no perteneciente a su propio amo.202 Tambin se le dieron 200 azotes, si haca abortar esclava de otro amo.203 En fin, otras veces impuso el Fuero Juzgo al esclavo ofensor de otro esclavo, castigos diferentes segn la naturaleza de las faltas o delitos que cometa. La desigualdad de penas por un mismo delito fue uno de los signos terribles con que las leyes germnicas marcaron la diferencia que haba entre libre y esclavo. En general, cuando aqul slo pagaba una multa pecuniaria, ste era castigado corporalmente; y si aqul no lo era en algunos casos, fuelo con menos dureza que ste. Crueles los francos con sus esclavos equiparndolos, como otros brbaros, a los caballos, bueyes y dems animales.204Entre los franco-slicos, cuando el esclavo hurtaba alguna cosa, aunque slo fuese del valor de 2 dineros, o sufra 120 azotes, o el amo pagaba por l 120 dineros para redimir su pellejo, como dice la misma ley slica, pues, segn ella, por cada dinero que no se pagaba sufra el esclavo un azote:205 pena agravada por los reyes Childeberto y Clotario en el ao 593, pues aunque el hurto no llegase a 4 dineros, el amo pagaba 3 sueldos, y al esclavo se le daban 300 azotes.206Si el hurto era de tal naturaleza, que cometido por hombre libre, ste se compona por 600 dineros o 15 sueldos, el esclavo en ese mismo caso, si confesaba el hurto antes de ser atormentado, sufra 120 azotes, y el amo pagaba el valor de la cosa hurtada, quien poda librar a su esclavo de ese castigo, dando 120 dineros o 3 sueldos.207Cuando la culpa era tal, que el hombre libre deba componerse por 35 sueldos, el esclavo sufra 120 azotes,208 y era entregado a la tortura. Si en ella confesaba su delito, el amo pagaba la cosa hurtada y el esclavo era castrado, a no ser que aqul lo rescatase dando 6 sueldos.209Pena de castracin imponasele tambin cuando el hurto llegaba a 1 sueldo y el amo rehusaba pagarlo.210 ¡Barbarie horrible, equiparar a 1 sueldo la mutilacin de un hombre! En los delitos en que al esclavo varn se le castraba, a la hembra se la castigaba con 240 azotes, a no ser que su amo rescatase su pellejo con 240 dineros o 6 sueldos.211

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JOS ANTONIO SACO /31 /31 /31 /31 /31 Por el hurto, cuya composicin era de 45 sueldos para el hombre libre, por ese mismo hurto era condenado a muerte el esclavo si lo confesaba, no antes de la tortura sino en medio de ella.212Pero toda la diferencia de las penas establecidas por la ley slica relativamente a hurtos cometidos, por libres o esclavos, fue abolida por Childeberto II, pues indistintivamente impuso pena de muerte a todo ladrn, libre o esclavo.213 Esta igualdad de pena no fue para equiparar al libre con el esclavo, sino tan slo para reprimir la frecuencia de los hurtos en aquella desordenada sociedad. Entre los bayuvarios, el libre, que estando en la hueste hurtaba alguna cosa, deba restituirla y pagar 40 sueldos; si era esclavo cortbansele las manos, quedando su amo obligado a devolver la cosa hurtada o a pagar su equivalente.214 Esta misma pena de amputacin se le impuso, si hurtaba en curtis del duque ( Dux ).215El hombre libre que coga por fuerza alguna cosa en la provincia en donde el duque mandaba un ejrcito, deba restituir lo que tomaba, y pagar 40 sueldos; pero si era un esclavo, incurra en pena de muerte, debiendo el amo devolver una cosa semejante a la que haba cogido su esclavo.216Arrancaba un libre los mojones o seales de los linderos, propiedad de su vecino bayuvario? Pagaba 6 sueldos por cada seal arrancada. Era esclavo? Entonces sufra 50 azotes por cada una.217 El hombre libre, que sin consentimiento de su vecino pona nuevos lmites, pagaba 6 sueldos por el dao de invasin ; mas, el esclavo que lo haca sin permiso de su amo, sufra 200 azotes.218 Muy rigorosa fue entre los lombardos la pena de este delito, porque si el amo no pagaba 40 sueldos por su esclavo, ste deba morir.219El bayuvario ingenuo que perteneciendo a un ejrcito, devastaba o incendiaba, dentro de la provincia, sin orden del duque, algunas casas o heredades, era multado en 40 sueldos, pagando adems todo el dao que haba causado; mas, el esclavo que en iguales circunstancias cometa tales delitos, sufra pena de muerte.220El bayuvario libre que, con mala intencin, quemaba de noche casas pertenecientes a la Iglesia, componase con dinero, pero si era esclavo cortbansele las manos y sacbansele los ojos, debiendo su amo reponer los objetos quemados.221Los ostrogodos castigaron al esclavo que incendiaba una casa, entregndolo a las llamas; pena que tambin se impuso al colono u originario .222Entre los visigodos, el libre que incendiaba una casa fuera de ciudad deba pagar todo el dao y sufrir 100 azotes; pero si la casa incendiada estaba dentro de ciudad, el delincuente era quemado, y de sus bienes, si alcanzaban, pagbase todo el perjuicio que haba ocasionado. Cuando el

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 32\ 32\ 32\ 32\ 32\ incendiario era esclavo, ora la casa estuviese dentro, ora fuera de ciudad, imponasele pena de muerte; bien que sta se le conmutada en 200 azotes, si el amo pagaba todo el dao ocasionado.223 En este ltimo caso, si la casa incendiada estaba dentro de ciudad, la condicin del esclavo era mejor que la del libre, porque aqul salvaba su vida; mas, ste deba morir. Entre los franco-slicos prohibiose trabajar en domingos y das de fiesta. El slico o romano que infringa este precepto, pagaba una multa; pero el esclavo era azotado, si el amo no lo redima mediante 3 sueldos.224Entre los bayuvarios, el esclavo que trabajaba en domingo era azotado;225 y si reincida, cortbasele la mano derecha,226 pena que no se impuso al hombre libre. Cuando el esclavo trabajaba en tales das por mandato de su amo, quedaba exento de toda pena; y entre los anglosajones fue declarado libre, para castigar al amo.227Entre los slicos, al esclavo que golpeaba a mujer libre o la coga por los cabellos, cortbasele la mano, si el amo no pagaba por l 5 sueldos.228Tal pena no se impona al hombre libre. Segn la ley borgoona, el libre que, con el puo, pie, palo o ltigo le pegaba a otro libre, deba pagarle 1 sueldo, por cada golpe, y 6 de multa al fisco.229 Cuando el ofensor era siervo o esclavo, castigbasele con 100 azotes.230 Romper un diente persona libre a otra libre, componanse por dinero;231 pero si el reo era siervo o esclavo, cortbasele la mano.232El libre que mataba un esclavo administrador de las posesiones del rey (actor regis) le pagaba a ste 140 sueldos;233 pero si el matador era esclavo, sufra la muerte.234 Cuando el homicidio cometido por un libre recaa en el administrador de un particular, pagaba 100 sueldos;235 mas, si el matador era esclavo, sufra la muerte.236El hombre libre que cortaba los cabellos a mujer libre en su curtis deba pagarle 30 sueldos y 12 de multa;237 pero si el agresor era esclavo o siervo, imponasele pena de muerte; bien que el amo poda rescatar su vida por 10 sueldos, en cuyo caso el siervo o esclavo deba sufrir 100 azotes.238Dispuso la ley lombarda, que el envenenador libre, resultase o no la muerte, se rescatase pagando cierta cantidad;239 delito que en caso de morir el envenenado, fue castigado por Luitprando con la prdida de todos los bienes del delincuente;240 pero si ste era esclavo, condenbasele a muerte, aunque la persona envenenada no muriese.241El libre que entre los visigodos haca abortar a esclava ajena, pagaba 20 sueldos a su amo.242 Cometa el esclavo este delito contra mujer libre? Entonces se le daban 200 azotes y pasaba al servicio de ella.243El libre que golpeaba, hera o cortaba algn miembro a otro libre, era castigado con pena pecuniaria; pero si el esclavo cometa iguales daos contra persona libre, rale entregado para que dispusiese de l a su arbitrio.244

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JOS ANTONIO SACO /33 /33 /33 /33 /33 El libre que profanaba un sepulcro y despojaba un cadver, deba restituir los despojos, pagar 1 libra de oro a sus heredero o al fisco, y a falta de ellos, sufrir 200 azotes. Si el delincuente era esclavo, adems de restituir los despojos y sufrir 200 azotes, era quemado.245El hombre libre que entre los slicos tena acto carnal con esclava del rey, pagaba 30 sueldos;246 pero el esclavo de ste que cometa igual falta con mujer libre, era condenado a muerte.247Segn la ley ripuaria, el libre que adulteraba con esclava, o sin adulterio, tena cpula con ella, pagaba 15 sueldos. El esclavo por igual falta, quedaba sujeto al castigo que el amo quisiera imponerle; y si no pagaba 3 sueldos por l, era adems castrado.248Si mujer ingenua era robada por ripuario o por otro hombre ingenuo, ste pagaba 200 sueldos;249 pero si el raptor era esclavo, deba morir.250Dispuso la ley borgoona, que si hombre libre despeinaba o rasgaba los vestidos de mujer libre, en su casa o en un camino, le pagase 12 sueldos y adems 12 de multa; pero si el reo era esclavo, sufriese 200 azotes.251Mand aquella misma ley, que el raptor o violador de alguna muchacha se compusiese por dinero;252 pero si el violador era esclavo, dbasele la muerte.253Segn la ley bayuvaria, cuando hombre libre tena acto carnal con mujer libre, sin intencin de casarse, pagaba 12 sueldos de multa;254pero el esclavo que cometa la misma culpa con mujer libre, deba ser entregado por el amo a los padres de ella para que lo castigasen, pudiendo hasta matarle;255 muerte tambin podra drsele, cuando era sorprendido en adulterio.256El libre que entre los visigodos violaba alguna mujer, o adulteraba con ella, sufra 100 azotes, y entregado como esclavo a la mujer ofendida; pero si el reo era esclavo, mora quemado.257Al raptor libre de mujer libre que tena acto carnal con ella, dbanle 200 azotes pblicamente y caa como esclavo con todos sus bienes, en poder de la mujer ofendida o de su padre.258 Si el raptor de ella era esclavo sufra 300 azotes y marcbasele en la frente; cuando haba mediado cpula, ora decapitado.259Al tratar de la diferencia de penas impuestas por un mismo delito al libre y al esclavo, apunt que esto aconteca en general; porque hubo legislaciones que en ciertos delitos les aplicaron indistintamente la misma pena, y a veces aun menor al segundo que al primero. Presentar algunos casos. 1 La ley borgoona impuso la misma pena al libre y al esclavo, cuando rompan el brazo de alguno, le sacaban un ojo, o le heran en el rostro, pues siempre pagaban la misma cantidad por el dao ocasionado.260 El borgon, el romano o el esclavo que hurtaba una vaca, un buey, un caba-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 34\ 34\ 34\ 34\ 34\ llo o un esclavo, era condenado a muerte, restituyendo adems la cosa hurtada o su valor; restitucin que deba hacerse por el amo, si el ladrn era esclavo.2612 Los sajones no establecieron diferencia entre ladrones libres y esclavos, porque la muerte se prodig indistintamente contra todo el que hurtaba un caballo, una colmena en lugar cercado, un buey o vaca de 4 aos que vala 2 sueldos, y robados de noche, o cualquier otro objeto que llegase al valor de 3 sueldos, bien fuesen hurtados de da o en las sombras de la noche.262 El rigor de estas penas se explica, por la barbarie de los sajones y por la crueldad de las leyes que Carlomagno les dio, inspiradas a veces por un feroz fanatismo, pues no slo impuso pena de muerte al sajn que se ocultaba para no bautizarse,263 sino al que siendo ya cristiano coma carne en cuaresma.2643 Hubo un tiempo en que el hurto fue muy comn entre los anglosajones; y para reprimirlo, impsose pena de muerte a libres y esclavos. En el Concilio de Dhunresfeld, confirmado por el rey Athelstan, lese lo siguiente: “Despus del concilio celebrado en Dhunresfeld, todo hombre que hubiese hurtado, morir, sin que pueda librarse de esta pena ni por socna [asilo] ni por dinero, ya sea libre o esclavo, conde o villano, cogido o no in fraganti tan luego que el hecho sea probado por juicio de Dios o por el de los hombres. El asilo del rey, del arzobispo o de la Iglesia no podr darle sino un plazo de nueve das, y de tres, el de un conde, de un abad, de un aderman o de un thain; y si se huye, todo hombre podr matarle. Aquel que no lo hace, o le recibe en su casa, perder su vida y sus bienes, lo mismo que el ladrn, a menos que pruebe haber ignorado que lo era”. “Si una mujer libre comete hurto, ser precipitada en un ro y ahogada”.265En cuanto al esclavo varn, mand una ley de Athelstan que si hurtaba alguna cosa, no a su amo, sino a otra persona, fuese apedreado hasta la muerte por 20 esclavos, cada uno de los cuales sufra tres azotes si dejaba de dar tres veces la piedra al condenado. Cuando el reo era una esclava, mora quemada, y el fuego se aplicaba por ocho esclavas que llevaban el combustible necesario al lugar del suplicio; la que a este triste deber faltaba era tambin castigada con tres azotes. Verificada la ejecucin, cada esclavo deba pagar al amo 3 peniques.2664 El ladrn lombardo, o libre, o esclavo, que hurtaba alguna cosa del valor de 10 siliques,267 y era cogido in fraganti adems de restituirla con ocho veces su importe, incurra en pena de muerte; bien que el libre poda salvarse de ella, rescatndose por 80 sueldos; y el esclavo pagando 40.268 Aqu aparecen equiparados el libre y el esclavo en la pena corporal; mas, desiguales en cuanto al precio para eximirse de ella, por-

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JOS ANTONIO SACO /35 /35 /35 /35 /35 que la cantidad que se pagaba por el segundo era la mitad del primero. No por eso hizo la ley de mejor condicin al esclavo que al libre, porque la cantidad doble que ste pagaba provino de que su vida vala ms que la de aqul. La disposicin anterior fue modificada por Luitprando, quien mand que si el amo no rescataba el esclavo dentro de 30 das, en vez de drsele muerte, se adjudicase al dueo de la cosa hurtada.269 Pero ese mismo monarca restableci despus el Edicto de Rotharis, decretando que si el amo no redima con 40 sueldos a su esclavo, ste fuese matado por aqul, por las autoridades reales o por el hombre que le hubiese cogido en el acto de hurtar.2705 Entre los lombardos, el libre o esclavo que sorprenda a su mujer adulterando con libre o con esclavo poda matarlos a entrambos.271 Esta disposicin es muy notable, no tanto porque igualaba la ofensa hecha al libre y al esclavo, cuanto porque a ste le conceda el derecho de matar al libre su ofensor. 6 Mand la ley visigoda, que el hombre libre cmplice de hurto con esclavo ajeno, pagase la mitad del dao ocasionado, y la otra mitad, el amo del esclavo; pero si no lo haca, deba entregarlo por indemnizacin a la persona que haba hecho el hurto. En ambos casos, el libre y el esclavo cmplice deban ser azotados; y en ciertas clases de hurtos, la pena que a uno y a otro se impona era la decapitacin.2727 Dispuso tambin el Fuero Juzgo, que la mujer libre o esclava que cometa infanticidio antes o despus de haber nacido el hijo, ya ahogndolo, ya tomando yerbas, ya de otro modo cualquiera, fuese condenada a muerte; y si el juez no lo haca, sacbanse los ojos a la culpada, en cuya pena incurra igualmente el marido de la mujer que le mandaba cometer el infanticidio.2738 Vez hubo en que por un mismo delito se impuso al esclavo pena menor que al libre. Segn la ley slica, cuando ste y aqul hurtaban juntos alguna cosa, el libre pagaba el cudruplo de ella; mas, el esclavo, o su amo, slo pagaba el duplo.274 Aqu aparece el esclavo de mejor condicin que el libre respecto de la pena pecuniaria, pero si se reflexiona que aqul quedaba sujeto a los castigos corporales que el amo quisiera imponerle, entonces se conocer cun inferior era su situacin. Despus de haber trazado fielmente el cuadro de la esclavitud, bajo la dominacin germnica, ya tenemos, no vagas conjeturas ni generales inducciones, falibles con frecuencia, sino hechos claros y positivos que nos sirvan de gua para conocer si el esclavo del Imperio de Occidente mejor o empeor su condicin con la conquista germnica. Importa recordar aqu que en la poca romana hubo esclavos pblicos y esclavos privados, y que aqullos fueron siempre mejor tratados que stos. Desapareci esta divisin con la conquista; pero vimos otra

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 36\ 36\ 36\ 36\ 36\ nueva, cual fue la de esclavos del rey o fisco, de la Iglesia y de particulares. Los de las dos primeras clases asemejndose algn tanto en el tratamiento a los esclavos pblicos, pero los privados quedaron reducidos a la ley comn, sin gozar de ciertos derechos que se dispensaron a los del rey y de la Iglesia. Hecha esta salvedad, y considerando el asunto en general, yo creo, no obstante la opinin de un historiador tan grave como Guizot, que el esclavo romano del Imperio de Occidente en vez de ganar, perdi, ante la ley, con la conquista germnica. Esta verdad quedar demostrada comparando en algunos puntos esenciales el estado del esclavo segn las leyes germnicas con el que tuvo segn las del imperio. 1 Por las de ste hubo casos en que el esclavo pudo ser vendido contra la voluntad del amo,275 para sustraerle de un poder tirnico. Mas, esto le fue negado entre los germanos, y aun el Fuero Juzgo prohibi explcitamente que tal se hiciese, aunque el esclavo se hubiese acogido al asilo de la iglesia.2762 La libertad es el bien ms preciado a los ojos del esclavo y una ley del imperio le permiti conseguirla cuando l se rescataba con su peculio.277 Mas, no sucedi lo mismo entre los germanos; y legislaciones hubo, como las de los visigodos,278 bayuvarios279 y francos,280 donde expresamente se mand, que si el amo ignoraba que el precio de la libertad haba salido del peculio del esclavo, ste quedase esclavo. 3 Segn ley de Justiniano, cuando un esclavo perteneciente a dos o ms amos reciba de uno de ellos la libertad, libre quedaba sin que se exigiese el consentimiento de los dems condueos, los cuales eran compelidos a aceptar el precio de la parte que les corresponda, conforme a la tarifa establecida.281 Aconteca esto entre los germanos? Aun los visigodos que fueron el pueblo ms adelantado de todos ellos, ordenaron lo contrario, pues se exigi para la manumisin, el consentimiento de cada uno de los condueos; y si este requisito faltaba, no slo era nula la manumisin, sino que el manumisor perda toda la parte de dominio que tena en el esclavo.2824 Las leyes del imperio respetaron los vnculos de familia entre los esclavos. Por eso fue, que cuando al comprador se concedi la accin redhibitoria, mandose que no se pudiese devolver a los padres, reteniendo a los hijos, ni a stos sin aqullos, al hermano sin el hermano, al hombre sin la mujer, ni a sta sin aqul, cuando ambos estaban ligados por contubernio.283 Constantino, con miras ms vastas y benficas, generaliz aquella disposicin, prohibiendo que se separasen entre diversos amos los miembros que componan una familia esclava.284 Las leyes germnicas, al contrario, consintieron que los amos enajenasen a sus esclavos, rompiendo a su antojo todos los vnculos de familia, y dispersando sus miembros. Las leyes de la Iglesia, ms humanas que las civiles, trataron de impedir este mal, y el Concilio de Vermerie reunido en

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JOS ANTONIO SACO /37 /37 /37 /37 /37 752, en presencia de Pepino, deseaba que los cnyuges separados por venta se reuniesen, si era posible; y de lo contrario, permaneciesen en el estado en que se hallaban. Ms decisivo fue el Concilio de Chlons en 813, pues prohibi que los consortes legtimamente unidos fuesen separados. Pero estas disposiciones ni se refieren a esclavos sino particularmente a siervos propiamente dichos, ni eran tampoco generales, pues que se circunscribieron a la Francia. En Espaa continuose la dura costumbre de separar a los hijos de los padres, si stos pertenecan a dueos diferentes; y pleitos sentenciados a fines del siglo x, comprueban esta dolorosa verdad.285 Entrado era en Francia el siglo XII y viose ejecutar lo mismo. Segn aparece del convenio celebrado entre el abad del monasterio de San Pedro de Chatres,286y el de Blois, a consecuencia de haberse casado un esclavo de aqul con una esclava de ste.2875 La legislacin del imperio respet la vida del esclavo, prohibiendo al amo que le matase, y declarndolo homicida si lo haca;288 mas, a excepcin de los visigodos de Espaa,289 los dems germanos lo toleraron sin declarar homicida al amo matador, ni imponerle pena alguna. Siglos despus de promulgada la ley visigoda que ms arriba insert, prohibi Carlomagno que el amo matase al esclavo;290 pero como en su capitular no se impuso ninguna pena corporal, ni de otro gnero, de poco freno pudo servir para contener la brutalidad de los amos en aquellos tiempos feroces. 6 El emperador Constantino prohibi que a ningn esclavo se le marcase en el rostro, sino solamente en los brazos y en las manos, pues hecho a semejanza de la divina belleza, no se le deba afear con marca ignominiosa.291 Pero entre los germanos, el amo fue rbitro absoluto de marcar con hierros cortantes o encendidos cualquier parte del cuerpo de su esclavo. 7 Desde los das de Domiciano,292 prohibieron las leyes del imperio la castracin de los esclavos e impusieron pena de confiscacin de bienes y hasta de muerte, al amo que entregaba su esclavo a tan brutal operacin, lo mismo que al mdico que la haca.293 En las legislaciones germnicas, por el contrario, nunca se prohibi la castracin, y aun algunas la impusieron como pena en ciertos delitos: tales fueron la ley slica,294 ripuaria,295 anglosajona296 y Fuero Juzgo.297De la esclavitud germnica se puede decir que si fue perniciosa al esclavo, fuelo tambin al amo; y que sus consecuencias fueron ms o menos trascendentales al orden moral y poltico de aquellos pueblos. Pero cuando se prescinde de estas generalidades, aplicables a la esclavitud en todos tiempos y pases, y se trata de apreciar con exactitud la influencia que tuvo en la poca germnica, entonces se tropieza con inmensas dificultades.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 38\ 38\ 38\ 38\ 38\ En Roma, fcil fue hacer esta apreciacin, porque desde sus orgenes hasta el primer siglo del imperio, el elemento romano fue el nico que influy en la esclavitud. Empez desde entonces el cristianismo a ejercer su benfica influencia; y bien pudimos sealar todava con alguna precisin el cambio producido en la esclavitud; pero cuando llegamos a la poca germnica, ya nos encontramos con tres elementos: el romano, el cristiano y el germnico; y como todos se mezclaron y ejercieron una accin recproca y simultnea, no es posible separarlos y aislarlos completamente, para dar a cada uno la parte de influencia exclusiva que tuvo en la esclavitud. En Roma, toda la poblacin, desde su principio hasta los dos primeros siglos del i mperio, se red ujo a slo tres clases: libres, libertos y esclavos. Siendo, pues, tan simples los elementos de su poblacin, bien pudo graduarse fcilmente la influencia que los esclavos tuvieron as en el orden poltico y econmico, como en el moral y social. En la poca germnica, por el contrario, juntronse a esas tres clases otras serviles, pues adems de los colonos que ya encontraron en las provincias del imperio, hubo muchedumbre de siervos de diferentes especies, que corriendo la misma o casi la misma suerte que los esclavos, cada una contribuy, por su parte, a ocasionar el bien o mal que exclusivamente pudo atribuirse a los verdaderos esclavos. En Roma no haba ms que un gran cuerpo social y una legislacin a la que todos obe-decan. En tal estado, bien pudo conocerse con bastante exactitud la influencia de los esclavos en aquel pueblo poderoso. Pero en la poca germnica hubo diferentes naciones, cada una tuvo su vida propia y su legislacin particular. Ni todas marcharon con paso igual hacia la civilizacin, porque unas adelantaron ms que otras. Muy varia fue tambin su duracin, y sometidas estuvieron a elementos muy diversos. La monarqua visigoda pereci desde principios del siglo VIII, mas, otras prolongaron su existencia bajo sus antiguos dominadores o de otros nuevos, como sucedi en Inglaterra, que habiendo sido conquistada en la segunda mitad del siglo XI por los normandos, stos alteraron los elementos anglosajones y dinamarqueses que haban prevalecido en tiempos anteriores. En medio de tanta variedad y de oscura confusin, imposible es, no ya apreciar con acierto y precisin, pero ni aun siquiera aproximadamente, la influencia que tuvo la esclavitud en cada una de aquellas naciones.Notas1Guizot, Histoire de la Civilisation en France tom. IV, Len 8. 2 Lex Burgund ., Ad. Secundum, cap. II.

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JOS ANTONIO SACO /39 /39 /39 /39 /393 Lex Baiuvar ., tt. VIII, cap. XVIII, § 1. 4Spicilberg, D’ Acher tom. XIII, p. 309. 5 Lex Baiuvar ., tt. I, cap. XIV. 6 Lex Burgund ., tt. VII. 7Dagober., reg. cap. 3, en Baluze, tom. I, p. 100. 8 “Servorum, id est colonorum qui opera sua debebant dominis fundorun quos colebant”. 9“Et unum molendinum cum tribus mancipiis, Gisone, Hagrad., 5iethero colonis ipsius predii” Annal Paderborm lib. VII, en Schaten. 10Imprimiose este documento por primera vez en la Espaa Sagrada tom. XXXV, apndice 3, p. 416; y la segunda, en la Coleccin de Fueros Municipales y Cartas Pueblas hecha por D. Toms Muoz y Romero, p. 96. 11Martnez Marina, Teora de las Cortes tom. III, Apnd. 4, p. 15, edicin de Madrid de 1813. 12Fuero Juzgo, lib. V, tt. IV, 1. 18. 13 Lex Alaman ., cap. LXXXVI. 14 Lex Frision. tt. IX, § 1o. 15 Lex Longobard ., lib. II, tt. XXI, § 26. 16Fuero Juzgo, lib. IV, tt. II, 1. 16. 17 “Si quis servum vendiderit, et forsitan nesciens eius facultates, quas habebat, dominum eius potestatem habere, qui eum vendidit, requieren ‘di res eius, ubicunque invenire potuerit’ ”. ( Lex Baiuvar. tt. XV, cap. XVI.) 18 Lex Baiuvar tt. XV, § 7. 19Fuero Juzgo, lib. V, tt. IV, 1. 17. 20Capitular, lib. V, cap. CCCLIX, en Baluze, tom. I. 21 Lex Salic ., tt. XXIX, § 36. 22 Lex Baiuvar. tt. XV, cap. III, § 1 y 2. 23Leyes 236 y 237 de Rotharis. 24 Lex Ripuar ., tt. LXXIV. 25 Lex Burgund ., tt. XXI, § 1. 26 Lex Burgund ., tt. XXVI, § 2. 27Fuero Juzgo, lib. V, tt. V, ley 7. 28Fuero Juzgo, lib. V, tt. V, ley 6. 29Capitular. Caroli-Magni. Leg. Longobard, Addit. cap. VI. 30Fuero Juzgo, lib. VI, tt. IV, 1. 7. 31Fuero Juzgo, lib. V, tt. IV, 1. 14. 32Fuero Juzgo, lib. V, tt. VII, 1. l6. 33 Espaa Sagrada tom. XXXVII, apnd. 10, p. 323. Coleccin de Fueros Municipales por Muoz y Romero, p. 19. 34Estas confirmaciones existen en el Libro Gtico de la Santa Iglesia de Oviedo. 35Gregorio de Tours, lib. V, cap. LVIII. 36 Lex Salic ., cap. LXIV. 37Pact. de Child., II, cap. VII.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 40\ 40\ 40\ 40\ 40\38 Lex Ripuar. cap. LXXV. 39 Lex Burgund ., tt. XXXVIII. 40 Lex Burgund ., tt. XXXIX, § 1, 2 y 3. 41 Lex Burgund ., tt. VI, § 1. 42 Lex Burgund ., tt. XX, § 2. 43No es del todo intil advertir que el monarco francs a quien yo llamo generalmente Ludovico Po, es el mismo que se dice en espaol Luis, el Piadoso, y en francs Louis le Dbonnaire. 44 Lex Burgund ., tt. XX, § 3. 45 Lex Burgund. tt. VI, § 3, 7 y 8. 46 Lex Burgund ., tt. VI, § 2. 47 Lex Burgund ., tt. VI, § 11. 48 Lex Burgund ., tt. VI, § 5 y 9. 49 Lex Burgund ., tt. XXXIX, § 3. 50Capitular, Addita ad Legen Salicam § 5, anno 803. 51Charta divisionis imperii, § 8, hecha en 806. 52Charta divisionis imperii, § 4, hecha en 837. 53 Lex Baiuvar. tt. I, cap. IV. 54 Lex Baiuvar. tt. XII, cap. IX, § 1 y 2. 55 Lex Baiuvar. tt. XII, cap. IX, § 3. 56 Lex Alaman ., cap. LXXXV57 Lex Alaman ., cap. XXI. 58 Lex Frison ., tt. VIII. 59Enrique, LIX, 26. 60Luitpran., V, 15. 61Luitpran., V, 15. 62Rotharis, ley 269. 63Rotharis, leyes 279 y 280. 64Rotharis, leyes 272 y 281. 65Las palabras curtis o cortis tuvieron varias acepciones; pero los escritores de aquella edad las aplicaron a una habitacin rstica compuesta de edificios, colonos, siervos, campos necesarios para las tareas agrcolas (Ducange, Glosarium ad scriptores mediae et infimae latinitatis .) 66Rotharis, ley 275. 67Rotharis, ley 276. 68Rotharis, ley 274. 69Rotharis, ley 276. 70 “Ubnicunque intra Italiam, sive Regius, sive Eclesisticus, vel alterius hominis servus fugitibus inventus fuerit, domino suo sino ulla annorum prscriptione vindecetur, ea tamen ratione, si dominus Francus, sive Alemannus, aut alterius cuiuslibet conditionis, si vero Longobardus aut Romanus fuerit, ea lege servos suos vel adquirant, vel amittant, quae inter eos antiquitus est constituta” (Capitular, Addit. Ad Legem Longobardorum cap. VIII de servis fugacibus.)

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JOS ANTONIO SACO /41 /41 /41 /41 /4171Fuero Juzgo, lib. IX, tt. V, 1. 1. 72Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 5. 73Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 2. 74Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 3. 75Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 4. 76Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 6. 77Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 7. 78Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 18. 79Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 9. 80Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 9 y 14. 81Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 11. 82Fuero Juzgo, lib. IX, tt. I, 1. 21. 83Decreto de Clotario 2, cap. XV. 84 Lex Baiuvar ., tt. I, cap. VII, § 1. 85 Lex Baiuvar ., tt. I, cap. I, cap. VII, § 4. 86 Wadium o vadiun era la prenda que se cobraba al deudor, particularmente por sentencia judicial. Significa tambin prenda simplemente; y multa o pena pecuniaria. (Ducange, Glosarium etc .) 87 Lex Alaman ., cap. III, § 1, 2 y 3. 88Rotharis, 1. 277. 89Luitpran., lib. VI, I. 90. 90Fuero Juzgo, lib. IX, tt. III, ley 1. 91Fuero Juzgo, lib. IX, tt. III, ley 2. 92Fuero Juzgo, lib. IX, tt. III, ley 4. 93Fuero Juzgo, lib. IX, tt. III, ley 3. 94Fuero Juzgo, lib. V, tt. IV, ley 18. 95Leg. Wallice, lib. II, cap. VIII, p. 118. 96Concil. Auransican., Can. V. 97Concil. II, Arelateuse, Can. XXX. 98Concil. I, Aurelianense, Can. III. 99Concil. IV, Aurelian. 100Capitul. De partibus Saxonic, cap. I. 101Esta ley se insert en las lombardas, lib. II, tt. XXXV, § 13 y 14. 102Fuero Juzgo, lib. X, tt. II, 1. 2. 103Fuero Juzgo, lib. X, tt. II, 1. 5. 104 Lex Burgund. tt. VI, § 2. 105Muratori, Anual. D’Italia ao 702 106Muratori, Anual. D’Italia, ao 664. 107 Lex Ripuar ., tt. LVII, § 2 y 3. 108 Lex Burgund ., Addit. 1, tt. XIX, § 1 a 3. 109 Lex Burgund ., Addit. 1, tt. XIX, § 4 y 5.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 42\ 42\ 42\ 42\ 42\110 Lex Burgund ., Addit. 2, tt. IV. 111 Lex Frison ., tt. XI, § 1 y 2. 112 Lex Frison. tt. XI, § 3. 113 Lex Longobard ., ibd. 2, tt. LV, § 39. 114Rachis, 1. 3. 115Frmula 1 de Rotharis, 227. 116Aistulfo, 1. 14. 117Grimoald., 1. 2. 118Ley 89 de Enrique I. 119Fuero Juzgo, lib. V, tt. VII, ley 8. 120Fuero Juzgo, lib V, tt. VII, ley 7. 121Fuero Juzgo, lib. V, tt. VII, ley 3. 122Fuero Juzgo, lib. V, tt. VII, ley 4. 123Fuero Juzgo, lib. V, tt. VII, ley 5. 124 Historia de la esclavitud tom. II, lib. XII, p. 127. 125“ Quaque mancipia sub specie coniugii ad Eclessi confugerint septa, ut per hoc credant posse fieri coniugium, minime eis licentia tribuatur, nec talis coniunctio a cleris defensetur. De qua re decernimus, ut parentibus aut propriis dominis (pro ut ratio poscit personarum) accepta fide excusati, sub separationis promissione reddantur. Postmodum tamen parentibus atque dominis libertate concessa, si eos voluerint, propria voluntate coniungant ”. 126“ Si de istis partibubus [Galliae] in illis pactibus (Nortmannorum) femina maritum aut maritus feminam acceperit, illud coniugium, quia non est legale, neque legitimum, sicut Leo in suis decretis, et Sanctus Gregorius in suis epistolis monstrant, dissolvatur, et cuius fuerit vir vel femina, mancipium suum quque potestas recipiat, et su potestatis homini coniungere faciat, et si infantes inde nati sunt, secundum legem et antiquam consuetudinem nostram infantes matrem sequantur ”. 127 Lex Salic. tt. XXVII, § 6. 128Gregorio de Tours, lib. V, cap. III. 129Esta carta la inserta en latn Potgiesser en el lib. II, cap. II de su obra intitulada De statu servorum etc 130Fuero Juzgo, lib. III, tt. II, 1. 5. 131“ Tua vero fraternitas de servorum coniugiis, qu invitis et contradicentibus dominis contrahuntur, quid fieri debeat, Apostolatui nostro, si bene meminimus, requisivit. Super quo tibi duximus taliter respondendum. Sane iuxta verbum Apostoli, prout tua discretio cognoscit, in Christo Jesu nec liber est, neque servus, qui a sacramentis Ecclesi sit remobendus. Ita quoque nec inter servos matrimonia ullatenus debent prohiberi. Et si dominis contradicentibus et invitis contracta fuerint, nulla ratione sunt propter hoc eclesiastico indicio dissolvenda. Debilita tamen et consueta servitia non propter hoc sunt minus propriis dominis deneganda ”. 132Fuero Juzgo, lib. V, tt. I, 1. 6. 133“ Id legibus firmatum, ait, ut nulla pars in copulandis coniugiis propri sortis terminos transferat: sed nobilis nobilem ducat uxorem, et liber liberam; libertus coniungatur liberate et servus ancill. Si vero quispiam horum sibi nom congruentem et genere prstantem duxerit uxorem, cum vit su damno componat ”. (Adami Bremenis, Histor Eccles ., lib. I, cap. V.)

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JOS ANTONIO SACO /43 /43 /43 /43 /43134“ Quod si ingenua Ripuaria servum Ripuarium secuta fuerit, et parentes eius hoc contradicere boluerint, offeratur ei a Rege seu Comit spatha et cunucula. Quod si apatham acceperit, servum interficiat, si autem conucutam, in servitio perseverit ”. ( Lex Ripur ., tt. LVIII, § 18.) 135 Lex Burgund ., tt. XXXV, § 2 y 3. 136Rotharis, ley 193. “Si servum liberam mulieren aut puellam ausus fuerit sibi coniugio sociare, anim suae in currat periculum; et illam qu servo fuerit consentiens, habeants parentes potestatem occidendi aut foris provinciam transvendendi, et de rebus ipsius mulieris faciendi quod voluerint. Et si parents ejus infra anni spatium hoc facire distulerint, tunc liceat... ipsam in curtem regis ducere et intra pensiles ancillas constituere” (Lex Reg. Roth. 222. Lex de Luitprand, IV, 6, en Canciani.) (Vase el lib. II, tt. IX § 2 de las leyes lombardas.) 137Rotharis, 1. 222. 138Rotharis, 1. 223. 139Rotharis, 1. 154. 140Fuero Juzgo, lib. III, tt. II, ley 3. 141Fuero Juzgo, lib. III, tt. II, ley 2. 142 Lex Alaman ., cap. XVIII, § 2, 3, 4 y 5. 143Decreto de Tasiln, cap. X. 144Constit. de Tasiln, cap. XII. 145Capitular, lib. VI, cap. CLVII. 146Ley de Ine, 47. 147Leg. Wallice, lib. V, cap. IX. 148 Lex Burgund. tt. VI, § 3. 149Capitular de Carlomagno del ao 805, cap. XXII. 150Fuero Juzgo, lib. II, tt. IV, ley 1. 151Fuero Juzgo, lib. II, tt. IV, ley 4. 152Fuero Juzgo, lib. II, tt. IV, ley 4. 153Fuero Juzgo, lib. II, tt. IV, ley 10. 154Fuero Juzgo, lib. II, tt. IV, 1. 10. 155Fuero Juzgo, lib. VI, tt. IV, 1. 7. 156Fuero Juzgo, lib. II, tt. V, 1. 12. 157Fuero Juzgo, lib. II, tt. IV, 1. 10. 158Fuero Juzgo, lib. III, tt. IV, 1. 10 y 13. 159Fuero Juzgo, lib. III, tt. IV, 1. 10. 160Fuero Juzgo, lib. III, tt. IV, 1. 11. 161Fuero Juzgo, lib. VI, tt. I, 1. 4. 162Lib. II, Miscell., en Baluze, p. 185. 163Lib. II, Miscell., en Baluze, p. 188. 164Spicileg., D’Acher ., tom. XIII, p. 309. 165Capitular, lib. VII, cap. CDXXXVII. 166 Lex Salic ., enmendada por Carlomagno, tt. XLII, § 6.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 44\ 44\ 44\ 44\ 44\167Capitular, lib. VII, cap. CDXL. 168Capitular, lib. VII, cap. CCVIII. 169Edictum Theodorici, § 48. 170Fuero Juzgo, lib. VII, tt. I, ley 2. 171 Lex Ripuar. tt. LX, § 24. 172Fuero Juzgo, lib. II, tt. II, 1. 10. 173Fuero Juzgo, lib. V, tt. IV, 1. 15. 174Capitulare Paderbrunnnese de Carlomagno, § 12. 175 “Si servus alienus aut originarius ingenuam virginem per vim corruperit, capite feriatur” (Ediet. Theod., § 69.) 176Rotharis, 1. 13. 177Jacit. de Morib. German, § 25. 178Piensan algunos que este concilio se congreg antes del ao 250; y otros en 300, 301, 313, 324, 325 o 328, sin faltar autores modernos que aseguren se celebr en 794, lo que es un absurdo insostenible. 179Concil. de Agde., Can. LXII. 180Concil. de Epaona, Can. XXV 181Region, de Disciplin-Ecelesiast. lib. II, cap. X. 182Leg. Wallice, lib. III, cap. II, p. 206, y lib. V p. 485. 183Leg. Wallice, lib. III, cap. IV, p. 109. 184Fuero Juzgo, lib. VI, tt. V, 1. 12. Cuando la Real Academia de la Historia de Madrid dio a luz el Fuero Juzgo en romance y en latn, tuvo a la vista varios manuscritos antiguos; y como su nico objeto era buscar la elegancia del lenguaje, ella misma dice que para la publicacin en romance escogi, no el cdice ms exacto segn el sentido legal, sino el escrito en mejor estilo. Si yo hubiera estampado la ley siguiendo el texto en antiguo romance, tal vez habra incurrido en la falta de dar un texto vicioso; por eso es que atenindome al latino, que es el ms correcto, he hecho la anterior traduccin del siguiente texto latino. “ Si crimis quidque reus, vel nefandi consilii socius nequaquam debet indemnis relinqui, quanto magis qui ex studio maliti temeranter homicidium dinoscitur perpetrasse? Ideoque, quia spe prsumptione crudelium dominorum extra culpan servorumanim perimuntur, extirpari decet hanc omnino licentiam, et hujus legis ab omnibus perenniter adimpleri censuram: scilicet ut nullus dominorum, dominarum que servorum, suorum vel ancillarum, seu qualiumcumque personarum, extra publicum indicium quandoquiden occisor existat. Sed si tale servus vel ancilla, seu quicumque crimen admiserit ex quo possit mortis debitam damnationen excepere, confestim dominus eius vel acusator iudici loci illiusubi hoc exortum fuerit, aut comiti, vel duci publicare non differat; et agitata discussione, dum manifestum crimen patuerit, seu a indice, seu a proprio domino, mortis quam meretur, sententiam reus excipiat. Ita tamen, ut si reum iudex occidere noluerit, mortis eius sententiam scriptis decernat, et utrum interficere cum dominus eius, aut vitan servare voluerit, in eius potestate consistat. Sane si servus vel ancilla casu pestifero resultans dominis suis, seu gladio vel lapide, sivo quocumque ictu dominum dominamve percusserit, vel percutere conatus fuerit, et domini se cupientes defendere, statim in eo furore servum aut ancillam occiderint, mullatenus ad satisfactionem tenendi sunt homicidii: si tamen res taliter gesta probabilis fuerit, hoc est, et per testimonium vel iuramentum servorum vel ancillarum, quos interfuisse constiterit, et per sacramentum eius qui talia gesserit. Nam si ex disposito maliti servum suun vel ancillam, seu per, se sive

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JOS ANTONIO SACO /45 /45 /45 /45 /45per quembilet extra publicum examen occidere quicumque prsumpserit, notatus infamia testificare ei ultra non sit licitum, et propter arcendam huius rei temeritatem, redactus in exsilium sub pœnitentia persistat, quosque advixerit et facultas eius illis proficiat, quibus lex capiendam hreditatem vicinioris gradus accessionem indulget ” (Fuero Juzgo, lib. VI, tt. V, 1. 12.) 185Guizot, Histoire des origines du gouvernement representatif en Europe tom. I, Leon vingt-cinquime. 186Fuero Juzgo, lib. VI, tt. V, 1. 13. 187Ine, ley 23. Alfredo, ley 25. Guillermo III, ley 17. 188xodo, cap. XXI, vers. 20 y 21. 189Capitular, lib. VI, cap. II. 190Capitular, cap. XXX. 191Capitular, lib. V, cap. XIV. 192Spelman. inter Concil. Orb. Britan. 193xodo, cap. XX, vers. 26 y 27. 194Ley 86 de Enrique. 195Fuero Juzgo, lib. III, tt. IV, 1. 17. 196Leyes de Ethelbert, tt. X, XI y LXXXIV. 197Wilkin’s, Leyes Anglo-Saxonice Ley 51 de Canuto. 198Luitpran., lib. VI, ley 87. 199Edicto de Teodorico, § 152. 200 Lex Ripuar ., tt. XXIII. 201Fuero Juzgo, lib. XXXI, tt. IV, 1. 15 y 16. 202Fuero Juzgo, lib. XXXI, tt. XXXI, 1. 10. 203Fuero Juzgo, lib. VI, tt. III, 1. 6. 204 Lex Salic ., tt. III y XL. Wilkin’s, Leges Anglo-Saxonice 205 Lex Salic ., tt. XIII, § 1. 206Pactus pro tenore pacis de anno 593, cap. LXIX. “ Si servus minus tremisse involaverit, etc., mala sorte priserit, dominus servitres solidos solvat, etc., servus ille trecentos ictus accipit ”. 207 Lex Salic ., tt. XLII, § 1 y 2. 208 Lex Salic ., tt. XLII, § 3. 209 Lex Salic ., tt. XLII, § 4. 210 Lex Salic ., tt. XIII, § 2. 211 Lex Salic ., tt. XLII, § 15. 212 Lex Salic ., tt. XLII, § 7. 213Decreto de Childeberto II, cap. VII; y Pacto del mismo Childeberto, cap. I. 214 Lex Baiuvar. tt. II, cap. VI, § 1 y 2. 215 Lex Baiuvar. tt. II, cap. XIII, § 1. 216 Lex Baiuvar. tt. II, cap. V, § 5 y 6. 217 Lex Baiuvar. tt. XI, cap. I, § 2. 218 Lex Baiuvar. tt. XI, cap. IV, § 2 y 3.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 46\ 46\ 46\ 46\ 46\219 Lex Longobard ., lib. I, tt. XXVII. 220 Lex Baiuvar. tt. II, cap. V, § 5 y 6. 221 Lex Baiuvar ., tt. I, cap. VI, § 1 y 2. 222Edicto de Teodorico, § 97. 223Fuero Juzgo, lib. VIII, tt. II, ley 1. 224Decreto de Childeberto II, cap. XIV. 225 Lex Baiuvar ., tt. VI, cap. II, § 3. 226 Lex Baiuvar ., tt. VI, cap. II, § 3 y 4. 227Wilkin’s, Leges Anglo Saxonice ley 3 de Ina, y ley 42 de Canuto. 228 Lex Salic ., tt. LXXVI, § 3. 229 Lex Burgund ., tt. V, § 1. 230 Lex Burgund ., tt. V, § 5. 231 Lex Burgund. tt. XXVI § 1, 2 y 3. 232 Lex Burgund. tt. XXVI, § 4. 233 Lex Burgund. tt. L, § 1 234 Lex Burgund. tt. L, § 3. 235 Lex Burgund. tt. L, § 2. 236 Lex Burgund. tt. L, § 3. 237 Lex Burgund. Addit. 1o., tt. V, § 1o. 238 Lex Burgund. Addit. 1., tt. V, § 4 a 6. 239Rotharis, leyes 140 y 141. 240Luitpran., VI, 65. 241Rotharis, ley 142. 242Fuero Juzgo, lib. VI, tt. III, ley 4. 243Fuero Juzgo, lib. VI, tt. III, ley 5. 244Fuero Juzgo, lib. VI, tt. IV, ley 3. 245Fuero Juzgo, lib. XI, tt. II, ley 1. 246 Lex Salic ., tt. XXXV, § 2. Manuscrito de Pars, pues en los otros de que he hablado en otra parte, varan los ttulos. 247 Lex Salic ., tt. XIV, § 4, en el mismo manuscrito de Pars. 248 Lex Ripuar. tt. LVIII, § 17. 249 Lex Ripuar. tt. XXXIV, § 1. 250 Lex Ripuar. tt. XXXIV, § 4. 251 Lex Burgund. tt. XXXIII, § 1 y 2. 252 Lex Burgund. tt. XII, § 1 y 2. 253 Lex Burgund. tt. XXXV, § 1. 254 Lex Baiuvar. tt. VII, cap. VIII. 255 Lex Baiuvar. tt. VII, cap. IX. 256 Lex Baiuvar. tt. VII, cap. II. 257Fuero Juzgo, lib. III, tt. IV, 1. 14. 258Fuero Juzgo, lib. III, tt. III, 1. 1.

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JOS ANTONIO SACO /47 /47 /47 /47 /47259Fuero Juzgo, lib. III, tt. III, 1. 8. 260 Lex Burgund ., tt. XI, § 1 y 2. 261 Lex Burgund. tt. IV, § 1 y 2. 262 Lex Saxonic tt. IV, § 1, 2, 6 y 7. 263Capitular Parderbrunense, § 8. 264Capitulare Parderbrunense, § 9. 265Athel. Dhunresf. 6. 266Ley de Athel., en Bromptpn, p. 849. 267Al hablar de las monedas lombardas, dice Davoud-Oghlon en su Historia de la legislacin de los antiguos germanos : “En los monumentos legislativos de este pueblo, no se halla ningn pasaje que nos haga conocer exactamente si el sueldo lombardo era de oro o no, y cuntos dineros o tremises tena...”. Hay dos pasajes que hablan de 3 siliques, sin que podamos sacar de l un resultado cierto. (Leyes de Rotharis 351 y 354.) El autor de la obra que acabo de citar, naci en Constantinopla, de padres armenios. Agregado por su gobierno a la legacin de Berln, all compuso la mencionada obra, publicola en francs en 1845, y dedicada a Jacob Grimm, uno de los alemanes que ms se han dedicado al estudo de las antigedades germnicas. 268Rotharis, leyes 251 y 259. 269Luitpran., VI, 94. 270Luitpran., VI, 101. 271Rotharis, 1. 203. 272Fuero Juzgo, lib. VII, tt. II, ley 4. 273Fuero Juzgo, lib. VI, tt. III, 1. 7. 274 Lex Salic tt. XXXIX, § 3 del Manuscrito de Wolfenbttel. 275 Dig ., lib. I, tt. VI, ley 2. 276Fuero Juzgo, lib. V, tt. IV, 1. 18. 277 Dig ., lib. XL, tt. I, ley 4. 278Fuero Juzgo, lib. V, tt. IV, ley 17. 279 Lex Baiuvar ., tt. XV, § 7. 280Capitular, lib. V, cap. CCLIX, en Baluze, tom. I. 281 Cod Just ., lib. VII, tt. VII, 1. 1. 282Fuero Juzgo, lib. V, tt. VII, 1. 2. 283 Dig ., lib. XXI, tt. I, 1. 35, 39 y 40. 284 Cod Just lib. III, tt. XXXVIII, 1. 11. 285Cartulario de la Santa Iglesia de Santiago. Cartulario de la Iglesia de Lugo intitulado Tomus IX, Palat. 286Chatres es el pueblo que hoy se llama Arpajon, sito en el departamento del Sena y Oise a 30 kilmetros de Pars. 287Cartulaire de l’Abbaye de Saint-Pierre de Chatres, par. II, p. 328. 288 Cdigo Teod ., lib. IX, tt. XII, ley 11, y Cod Just ., lib. IX, tt. XIV, 1. nica. 289Fuero Juzgo, lib. VI, tt. V, 1. 12. 290Capitular, lib. VI, cap. XI. 291 Cod Teod ., lib. IX, tt. XL, 1. 2.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 48\ 48\ 48\ 48\ 48\292Sueton. in Domitian, § 6. 293 Dig ., lib. XLVIII, tt. VIII, ley 3, § 4 y 5, y ley 4, § 2. Cod Just ., lib. IV, tt. XLII, ley 1. 294 Lex Salic tt. XIII, § 2, y tt. XLII, § 4. 295 Lex Ripuar ., tt. LVIII, § 17. 296Eduard., ley 10, y Guillermo III, 10 y 17. 297Fuero Juzgo, lib. III, tt. V, ley 5, 6 y otras. Uno de los casos ms horrorosos de castracin, perpetrado, no contra esclavos sino contra clrigos, acaeci en el primer tercio del siglo XII. Geoffroy, conde de Anjou, llamado Plantagenet, porque siempre llevaba en el casco una rama de la planta genet (retama), lleg a ser duque de Normanda por haberse casado en 1127 con Matilde, hija de Enrique I, rey de Inglaterra. Antes de haber obtenido su consentimiento, el cabildo de la catedral de Seez nombr un obispo, e indignado Geoffroy de tal accin mand que todos los cannigos y el obispo electo fuesen castrados, y que sus testculos se le presentasen en una fuente. As lo refiere el clebre Hume, fundndose en el testimonio de Titz-Stephen. (Hume’s, History of England vol. I.) Esta crueldad, lejos de irritar al historiador Gibbon, pnele de buen humor, pues dice: “del dolor y peligro ellos pudieran justamente quejarse; pero como haban hecho voto de castidad, l los priv de un tesoro superfluo”. (Gibbon, History of the Decline and Fall of the Roman Empire chap. LXIX.) Acerba chufa que no honra, por cierto, la pluma que la escribi.

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Libro DecimonovenoSUER SUER SUER SUER SUER TE QUE CORRI" EL COLONA TE QUE CORRI" EL COLONA TE QUE CORRI" EL COLONA TE QUE CORRI" EL COLONA TE QUE CORRI" EL COLONA TO DESP TO DESP TO DESP TO DESP TO DESP US US US US US DE LA DESTRUCCI"N DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. DE LA DESTRUCCI"N DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. DE LA DESTRUCCI"N DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. DE LA DESTRUCCI"N DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. DE LA DESTRUCCI"N DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. NUEV NUEV NUEV NUEV NUEV AS CLASES MS O MENOS SER AS CLASES MS O MENOS SER AS CLASES MS O MENOS SER AS CLASES MS O MENOS SER AS CLASES MS O MENOS SER VILES VILES VILES VILES VILES QUE SE FORMARON EN LA ED QUE SE FORMARON EN LA ED QUE SE FORMARON EN LA ED QUE SE FORMARON EN LA ED QUE SE FORMARON EN LA ED AD BRBARA Y MEDIA, AD BRBARA Y MEDIA, AD BRBARA Y MEDIA, AD BRBARA Y MEDIA, AD BRBARA Y MEDIA, Y C Y C Y C Y C Y C A A A A A USAS DE SU FORMACI"N USAS DE SU FORMACI"N USAS DE SU FORMACI"N USAS DE SU FORMACI"N USAS DE SU FORMACI"NDespus de haber trazado el cuadro de la esclavitud bajo la dominacin germnica en las naciones que se alzaron sobre las ruinas del Imperio de Occidente, rstanos tratar de la suerte que corri el colonato que se haba establecido en el mundo romano, y de las nuevas clases ms o menos serviles que en los siglos posteriores se formaron. Si en el Imperio de Occidente hubo grande confusin en los nombres de esclavos siervos colonos algo semejante aconteci en el de Oriente; no siendo, por tanto, extrao que a veces se hayan cometido equivocaciones aun por autores distinguidos. El estado del colono en el Imperio de Oriente no debe confundirse con el que tuvo en el de Occidente. En el primero se conserv a la sombra de los cdigos de Justiniano, que fueron la legislacin principal que all rigi, no obstante las adiciones y modificaciones hechas en tiempos posteriores. Empezado haba el siglo VIII, y todava damos con el colonato en aquel imperio. Un prefecto del pretorio en Constantinopla llamado Zotico,1public en el ao 5122 un edicto, mandando que si alguno albergaba un colono prfugo, lo restituyese a su amo, so pena de pagar una multa a ste y al fisco. Pero habindose publicado de nuevo aquel edicto bajo Anastasio II en un opsculo intitulado Leyes Agrarias no como documento histrico sino para que se ejecutase, es inconcuso que el colonato exista en el siglo VIII.3En el ltimo tercio del IX, hizo el emperador Basilio, el Macedonio, la extensa coleccin de jurisprudencia, llamada Basilicn o Baslicas reproduciendo en general y compendiando las antiguas leyes romanas. Su hijo Len, el Filsofo, form 113 novelas o constituciones que fueron pro-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 50\ 50\ 50\ 50\ 50\ mulgadas en 935 por su hijo Constantino Porfirogenetos, quien hizo tambin muchas novelas o reglamentos. Las constituciones de su padre han sido publicadas muchas veces, ya en el Corpus Juris ya separadamente; y los edictos de Constantino se imprimieron en el Jus Graeco Romanum de Leunclavius. Entre los libros 53 y 59 de la coleccin de Basilio, el Macedonio, deba hallarse el ttulo De Agricolis et Sensitis et Colonis, que es el 47 del libro XI del Cdigo de Justiniano; pero habindose perdido aquellos libros, la desaparicin del dicho ttulo en la mencionada coleccin, no es prueba de que ya estuviese abolido el colonato en aquel siglo, porque la Synopsis y el Pseudo Tipucitus que son antiguos extractos de ella, insertan algunos fragmentos del referido ttulo.4Llegado era el siglo XI y an haba colonos en aquel imperio, pues entre la poblacin rstica se contaba la clase de los parici, que eran verdaderos colonos.5 No obstante existir todava el colonato en aquella poca, hallbase ya bien disminuido, porque las tierras eran tambin cultivadas por muchos pequeos propietarios, por arrendatarios y por asalariados libres. A producir tan ventajoso resultado, influyeron varias causas. 1 En el Imperio de Oriente conservose la legislacin romana, como ya he dicho, la cual admita a todos los hijos, sin diferencia de sexo ni edad, a participar de la herencia de sus padres, as en los bienes muebles como races; de esta manera se foment continuamente la formacin de pequeos propietarios territoriales. Verdad es que rigiendo esta ley de sucesin en el Imperio romano, se constituy el colonato en el de Oriente y Occidente; pero andando el tiempo, ya se haba disminuido en aqul. 2 Tampoco era all la miseria tan grande ni general como en occidente, ni el fisco tan rapaz; ni los ricos podan despojar a los pobres con la violencia que acostumbraban, pues las leyes del Imperio de Oriente haban procurado atajar ese mal. Hizo una al intento el emperador Romanus6 en 929; y como no se cumpla, publicola de nuevo, ordenando que se expulsase inmediatamente del pas al rico que comprase las tierras de algn pobre.7 Otros emperadores siguieron marchando por la misma senda, para impedir la acumulacin de la propiedad territorial.83 Las curias haban llegado a ser la ruina de los curiales. En el Imperio de Occidente disolvironse por slo el hecho de la conquista; mas, en el de Oriente continuaron con todas sus calamidades. Este estado, sin embargo, no pudo permanecer, porque la centralizacin desptica del gobierno imperial priv a los curiales de la obligacin de cobrar los impuestos, que tan gravosa les era.9 Con este alivio mejor su condicin, y pudieron dedicar en su provecho lo que antes les arrebataba la mano rida del fisco. El poder centralizador del gobierno fue aumentndose ms y ms, y habiendo absorbido las atribuciones de las curias, Len, el Sabio las aboli en el siglo IX como intiles.10

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JOS ANTONIO SACO /51 /51 /51 /51 /51 La extincin de las curias rompi las cadenas que aprisionaban en las ciudades a inmenso nmero de ciudadanos, y pasando muchos de stos a los campos, ya para alquilar sus servicios, ya para habitar en sus pequeas heredades, alentose la agricultura con este refuerzo de brazos completamente libres, hacindose, por consiguiente, menos necesarios los colonos. 4 Las cruzadas, por otra parte, reanimaron el Imperio griego. Entre l y algunos pueblos de occidente abrironse nuevas relaciones mercantiles, y derramando aquel comercio algunas riquezas en el suelo bizantino, combati indirectamente el colonato, pues sac a muchos de la miseria, causa principal que lo engendr y foment en los primeros siglos del Imperio romano. Aun el trfico de esclavos en que Gnova y Venecia se ejercitaron como despus expondr, propendi al mismo fin, porque si su disminucin en tiempos anteriores, por causas ya referidas en esta obra, arrastr tantos libres al colonato, ahora los esclavos introducidos debieron de producir un resultado contrario, pues pudo con ellos suplirse en parte la falta de colonos. Es un hecho histrico que stos existieron todava en el siglo XI en el Imperio de Oriente; pero no es posible sealar con fijeza la poca en que desaparecieron de l, porque la extincin del colonato no provino de ley especial que lo aboliese, sino de la lenta y casi imperceptible accin del tiempo. Vengamos a lo que pas en el Imperio de Occidente. A su cada, tan difundido y arraigado estaba el colonato, que no era posible su repentina desaparicin por slo el hecho de la conquista germnica. Muy al contrario, su continuacin era inseparable del nuevo orden de cosas, pues el colonato no slo era conforme a la antigua costumbre de las tribus germnicas que tuvieron colonos, sino a los intereses de la nueva situacin en que se hallaban los conquistadores. Por qu despojaron stos a los pueblos vencidos de una parte de sus esclavos? Porque los necesitaban para cultivar las tierras que les haban quitado. Pues, cabalmente, esta misma causa los movi a despojarlos tambin de sus colonos. Cuando los germanos se apoderaron del Imperio de Occidente, no repartieron de un golpe todas las tierras conquistadas, porque esto no se hizo sino gradualmente. El sistema, pues, que ellos siguieron al principio, lejos de propender a una divisin en pequeas suertes para formar pequeos propietarios, favoreci la ya excesiva acumulacin de la propiedad territorial en pocas manos, regndose desde entonces la semilla de donde brot despus el feudalismo. Adems, las naciones del occidente de Europa que antes se haban gobernado exclusivamente por la legislacin romana, empezaron a regirse tambin por las nuevas leyes que les impusieron sus nuevos dominadores; y alterado en muchas de ellas el orden de sucesin, las tierras ya no se repartieron entre

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 52\ 52\ 52\ 52\ 52\ todos los hijos varones y hembras; resultando de aqu un nuevo principio que se opona al repartimiento en pequeo de la propiedad territorial. Pero como los germanos ni saban ni queran labrar la tierra, hubieron de acudir a colonos para su cultivo, pues la esclavitud ya no bastaba a dar todos los brazos necesarios a la agricultura. Que el colonato continu en las provincias de Occidente, prubanlo hasta la evidencia las diferentes legislaciones con que los germanos las rigieron. La ley alemana dice: “Aquel que matare a un hombre libre de la Iglesia, que se llama colono pague la composicin como por otro alemn”.11En otra parte se lee: “Que los hombres libres de la Iglesia que se llaman colonos como los colonos del rey, paguen el tributo a la Iglesia”.12Y ms adelante vuelve aquella misma ley a mencionar los colonos en las siguientes palabras: “Si de dos hermanas... una se casase con hombre libre como ella, y otra, con colono del rey o colono de la Iglesia...”.13El Edicto de Teodorico, rey de los ostrogodos en Italia, habla tambin de colonos, pues dice: “Cuando una casa fuere incendiada por enemistad, si el culpado es esclavo, o colono u originario ser quemado; y si libre ser condenado a pagar los perjuicios que ha ocasionado”.14Aquel edicto menciona tambin en otra parte a los colonos en las siguientes palabras: “Los siervos o colonos cogidos por enemigos, etctera”.15Entre los borgoones continu tambin el colonato, pues de colonos tratan sus leyes en muchos pasajes.16La ley bayuvaria no deja duda acerca de la existencia del colonato en los pases en donde rigi, pues el ttulo I, captulo XIV, dispuso que los colonos de la Iglesia le pagasen un tributo de 3 modii17 por cada 30 que cogiesen. Tambin prestaban ciertos servicios, pues deban trabajar tres das para la iglesia y otros tres para ellos. En gracia de la brevedad omito mencionar otras leyes en que aquel cdigo habla de colonos. Tuvironlos igualmente los ripuarios, y una de sus leyes dice: “El clrigo [ clericus ] no goza de ningn privilegio como tal, y tiene el Wergeld de la clase en que ha nacido. Si era esclavo, ser pagado como un esclavo; si era colono del rey o de la Iglesia ser pagado como un colono del rey o de la Iglesia”.18Entre los franco-slicos existi tambin el colonato, pues el Concilio de Orleans, celebrado por orden del rey Childeberto en 549, prohibi que los colonos entrasen en la carrera eclesistica, sin haber obtenido antes su completa libertad. Y ms adelante se ver que el colonato continu entre los slicos por algunos siglos. Colonos hubo tambin en Espaa bajo la monarqua visigoda, y aunque sta pereci con la conquista de los rabes, el colonato sobrevivi a sus ruinas.

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JOS ANTONIO SACO /53 /53 /53 /53 /53 Las epstolas del papa Gregorio Magno que ocup la silla pontifical de 590 a 604, mencionan igualmente el colonato en Italia, pues a los colonos cristianos que cultivaban las tierras de los judos, permitioles permanecer en ellas, pagando el canon establecido,19 orden asimismo aquel pontfice, que el colono siempre viviese en la tierra que labraba y que sus hijos jams se casasen fuera de la heredad en que haban nacido.20Inconcuso es que el colonato existi bajo el imperio de Carlomagno, pues este emperador determin en una de sus disposiciones el castigo que deba imponerse a los colonos que cometan ciertas faltas,21 y lo mismo orden en una de sus capitulares.22 Continu tambin el colonato en tiempo de Carlos, el Calvo, segn aparece de una capitular del ao 864;23 y a fines del siglo X nos encontramos todava con aquella institucin en la Germania, pues de colonos habla un diploma del emperador Otn II expedido en el ao 985.24Un siglo despus habalos tambin en aquel pas, pues Enrique IV, su emperador, hizo a un abad en el ao 1097 la donacin de un predio con tres colonos pertenecientes a l.25Dmonos igualmente en Francia con el colonato en el siglo XII, pues Luis VII que reinaba en ella, dice en una carta: “Afirmando en nuestra presencia Esteban, abad de Santa Genoveva, y los cannigos de la misma iglesia, que los hombres de Redoniaco son esclavos de su iglesia, los hombres lo negaron absolutamente, y confesaron que slo eran huspedes de la iglesia y colonos ”.26De lo expuesto hasta aqu aparece que el colonato existi en algunas naciones del continente europeo, no slo del siglo VI al X, poca que comprende la edad brbara, sino que se prolong a la Edad Media que empieza en el siglo XI y termina en el XIV. Pero el colonato no qued encerrado en el continente, y aunque entre todas las provincias que formaron el Imperio de Occidente, Inglaterra fue la que menos recibi el espritu romano, ya por su distancia al centro del poder, ya por lo tarde de su conquista, esto no impidi que aquella institucin hubiese penetrado tambin en aquella isla. De colonos hablan las leyes anglosajonas, y en las ltimas pertenecientes al siglo XI, Eduardo, el Confesor, menciona expresamente en el artculo 33 de ellas el nombre de adscriptii que no era otra cosa sino colonos.27Pero cul fue la condicin de los colonos despus que los germanos conquistaron el Imperio de Occidente? Haba la legislacin romana organizado el colonato definiendo y deslindando los derechos y deberes de seores y colonos; pero no observada ya aquella legislacin a causa de la conquista; y no pudiendo los nuevos dominadores percibir con claridad todas las diferencias y matices que haba entre la esclavitud y el colonato, hubieron de confundir estas dos situaciones, perdiendo el colono las garantas de su primitivo estado, y quedando entregado al capricho de sus nuevos amos.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 54\ 54\ 54\ 54\ 54\ Alteracin profunda en el estado de los colonos produjo el Edicto de Teodorico, rey de los ostrogodos en Italia. Una de las garantas que las leyes del Imperio romano concedieron al colono, fue que el dueo de la tierra jams le pudiese separar de ella ni por venta, ni por donacin, ni por otro ttulo cualquiera. Pero esta garanta tan ventajosa al colono desapareci enteramente con lo que aquel edicto dispuso: “Sea lcito, dice, a todo amo de predios que corporalmente y por legtimo derecho posee, transportar los esclavos [ mancipia ] rsticos de uno y otro sexo, aunque sean originarios a los campos que le pertenecen, o emplearlos en los servicios de la ciudad; de manera que se cuenten como miembros de aquellos predios a que fueron trasladados por voluntad del seor. Que no sea permitido ningn litigio sobre los hechos y arreglos de este gnero, ni sobre la oposicin de origen. Que sea permitido a los amos enajenar por contrato a los hombres de la referida condicin, sin ninguna porcin de la tierra, o cederlos, venderlos a quien le pareciere, o regalarlos”.28Despus de tan terminantes palabras, cul es la diferencia que hubo entre los colonos de Italia y los verdaderos esclavos? Ninguna absolutamente, porque lo mismo pudo disponer el amo de aqullos que de stos. Dirase que el Edicto de Teodorico no se refiere a colonos, sino tan slo a esclavos, pues stos fueron tambin vinculados a la tierra por Valentiniano I, desde la segunda mitad del siglo IV. Vana interpretacin. La palabra mancipia no se emple all en el sentido de esclavos exclusivamente, pues ya he demostrado en otra parte que tambin se tom como sinnima de colono; y que tal significacin se le dio en el edicto, confrmalo la voz originaria que en l se aplica: voz que se refiere al colono nacido en las tierras que sus padres cultivaban. Si tal fue la suerte que cupo a los colonos que habitaron en los dominios de Teodorico, no fue sta la que corrieron los de las propiedades territoriales que la Iglesia de Roma tena en Sicilia, pues el papa Gregorio Magno procur impedir la dureza con que se les trataba. Dirigi al intento una epstola al subdicono Pedro, encargado de la administracin de aquellas propiedades, y en ella le dice: “Hemos sabido que los colonos de la Iglesia son extremadamente vejados en razn del precio de los granos, a tal punto que la suma del canon a que estn sujetos, no es la misma en los tiempos de abundancia. Queremos, que en todos tiempos, ora se coseche ms, ora menos trigo, siempre paguen la misma cantidad”. “En cuanto a los granos que se perdieren por naufragio durante su transporte, queremos que se cuenten como recibidos...”. Temiendo aquel buen pontfice que las cargas que haba suprimido se restableciesen despus de su muerte, y se les aumentase el canon que deban pagar, orden al mencionado subdicono que hiciese un re-

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JOS ANTONIO SACO /55 /55 /55 /55 /55 gistro en que se fijase de una vez la cantidad que cada uno de los colonos deba satisfacer, suprimiendo formalmente los derechos de venta, y los que pesaban sobre las legumbres y los granos. Como se usaba tambin de pesas falsas en el pago de los artculos que deban los colonos entregar, Gregorio le mand al referido subdicono que las destruyese, y se sirviese de otras nuevas que fuesen legtimas. Y el Papa prosigue diciendo: “Hemos sabido, adems, que la primera percepcin de la tasa perjudica en extremo a nuestros colonos, porque, antes que hayan podido vender sus artculos, son forzados a pagar el tributo; y no teniendo nada al tiempo en que se les obliga a dar de lo suyo, toman prestado a los tasadores pblicos y pagan por este servicio gravosos intereses... Por tanto, ordenamos ahora, que de nuestro tesoro pblico hagas a los colonos los prstamos que pudieran pedir a los extraos; que no se exija de ellos el pago sino poco a poco, y al paso que tuvieren de qu pagar, y que no se les atormente por el plazo; porque lo que pudiera bastarles, guardndolo para ms tarde, vendido demasiado pronto y a vil precio, cuando se les apremia, les ser insuficiente”.29Estas y otras disposiciones en favor de aquellos colonos, dictadas por una solicitud paternal, hicieron que las poblaciones rsticas de aquella edad prefiriesen el colonato de la Iglesia al de los seglares, quienes, aunque fuesen de origen romano, opriman a los colonos. Aqu importa recordar que tres fueron las especies de colonos con razn a sus seores: eclesisticos o de la Iglesia; fiscalinos o del rey; y los pertenecientes a particulares. Los de las dos primeras clases no fueron por lo comn tan duramente tratados como los de la ltima, porque la Iglesia y el rey los desatendieron menos; mas, no por eso dej de ser lastimoso el estado del colono. Con respecto a su origen hbolos tambin libres o voluntarios y forzosos Fueron los primeros los hombres ingenuos que reciban tierras para cultivarlas bajo las condiciones que se expresaban en el contrato que hacan con los propietarios de ellas; y un ejemplo de colonos libres lese en el referido diploma de Otn II en 985: “El ingenuo, dice, que por escasez de siervos en los lugares del patrimonio eclesistico se constituye colono”.30De colonos libres hablan tambin la ley alemana en los ttulos 9 y 23, y otros documentos de aquella poca. Diose igualmente el nombre de colonos libres a los que a este estado pasaban, habiendo salido de la condicin de adscritos a la gleba, por una emancipacin tcita o expresa. Conocidos fueron en Espaa desde los primeros siglos de la reconquista, y a veces se les repartieron tierras colectivamente, esto es, a muchas personas,31 y a veces, a un solo individuo o familia.32 Tales colonos dijronse libres porque si los seores les imponan servicios inde-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 56\ 56\ 56\ 56\ 56\ terminados y tributos gravosos, podan abandonarlos y establecerse en el punto que ms les conviniese. Para que los colonos no fuesen vejados, solan determinarse expresamente las obligaciones a que estaban sujetos. As lo hizo Agannon en el testamento que otorg en 819, pues en un legado que dej, dijo: “Doy al abad Triedegies, de San Martn de Tours, nuestra tierra dominical... con los hombres que permanecen en ella y que hemos all establecido para que vivan como colonos; y ordenamos, que estos hombres cultivarn la tierra y las vias y todo lo dems a semifruto; que no se les exija nada ms; y que despus de nosotros no se les ocasione ninguna molestia; pero si as no fuere, el representante de San Martn los defienda y vivan como otros colonos libres”.33Ms solcitos del inters de su monasterio que del bien de los colonos, abusaban a veces algunos monjes de sus facultades, queriendo reducirlos a una clase inferior. Suscitose querella entre los colonos y el monasterio de San Dionisio, y Carlos, el Calvo, al dirimirla en 864, dijo: “Los colonos replicaron y dijeron, que nacen y deben ser libres colonos como otros colonos de San Dionisio, y que el referido Deodat ha querido por fuerza o injustamente someterlos a una servidumbre inferior y oprimirlos”. En estas ltimas palabras se establecen claramente dos especies de servidumbres: una superior, o menos gravosa a que estaban sujetos los colonos; y otra inferior, o ms pesada, a la que se vean reducidos los que no siendo colonos, pertenecan a otras clases serviles de ms baja esfera. La ley bayuvaria confirmada por Dagoberto II en 630, la alemana, dos capitulares de Carlomagno y otra de Carlos, el Calvo, enumeran los tributos y servicios que deban prestar a sus seores los colonos eclesisticos y del rey. Sometidos estaban a un doble tributo pagadero en plata o en otros efectos: uno por la tierra que labraban; otro por los pastos. Calculbase el primero, segn la tasacin del juez, a razn de tres medidas por cada 30; un dcimo de la miel, otro tanto del lino, cuatro pollos y 15 huevos. El tributo por los pastos era conforme al uso de la provincia.34Adems de esto deban prestar dichos colonos diferentes servicios, que consistan en limpiar, arar, sembrar, acotar y cosechar un espacio de terreno de 40 prticas de largo y cuatro de ancho, siendo cada una de aqullas de 10 pies de longitud; en cercar en un prado una fanega de tierra, sembrarla de heno, recogerlo y llevarlo al troje. Deban tambin por 1 trems que se les daba, sembrar, cultivar y recoger dos modios de semilla, plantando igualmente vias, cuidarlas y vendimiarlas.35Tales son las cargas que pesaron sobre los colonos, pero como ya empezaban a confundirse con los hombres sometidos a una servidumbre inferior, conviene mencionar aqu los servicios y trabajos a que unos y otros se vieron obligados por sus seores.

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JOS ANTONIO SACO /57 /57 /57 /57 /57 Forzseles a trabajar para ellos tres das a la semana y tres para s, debiendo dar los instrumentos y tiros necesarios para las labores. Si unos y otros los daba el amo, ste poda exigirles un trabajo indeterminado, sin recargarlos injustamente. Imponiseles tambin la penosa tarea de conducir a la casa del amo sus granos, heno y toneles, de llevar a los hornos de cal las piedras y la lea por tandas de 50 o de 100 hombres, segn la mayor o menor distancia que tenan que andar, debiendo igualmente transportar a la habitacin rstica toda la cal que el amo necesitase. No pararon aqu todas las exigencias con que se les oprima, pues deban tambin contribuir con caballos de servicios o servir de mensajeros hasta 50 leguas de distancia.36Gravosa era esta situacin, y no pudiendo soportarla los hombres a ella sometidos, quejronse a Carlomagno, quien despus de haberse consultado con sus fideles (fieles), decret que los colonos de la Iglesia o del rey, solamente trabajasen para el amo, por cada cuarta parte de la tierra que tuviesen, un da a la semana, sin que en ella se les pudiese exigir otro servicio manual. Si alguno no poda concluir en un da su tarea, deba hacerla en dos. Si los dos tiros eran tales que no poda arar con ellos, deba asociarlos con otros durante un da y emplear otro en obras manuales. El que por falta de bestias no efectuaba estas tareas, forzado estaba a ejecutar por tres das enteros un trabajo manual. Cuando el labrador ocupaba menos de la cuarta parte de una heredad, entonces sus deberes se limitaban a lo que ella produca segn su extensin.37En cuanto a los tributos y a otros servicios arriba mencionados no se hizo alteracin, segn aparece de una capitular de Carlos, el Calvo.38Deseando este monarca favorecer a los colonos, public nueva capitular, encargando a sus agentes que prohibiesen a los obispos o a sus ministros castigar con varas a los colonos.39Como no siempre se determinaban exactamente las obras y tributos que deban prestarse, ni tampoco se respetaba la justicia en aquellos tiempos de violencias, exigan los seores ms servicios de los que deban hacerse, no obstante todas las disposiciones que lo prohiban. No fue, pues, extrao que aquellos hombres se quejasen de la opresin que les abrumaba; pero aconteci tambin, que ellos se negasen a veces a ejecutar las obras que les estaban impuestas, negando hasta su propia condicin; y que osados y turbulentos se propasasen a cometer hurtos y muertes, contra cuyos delitos, Carlomagno y Ludovico Po dictaron medidas represivas.40De las injusticias que cometan los seores, ocurrieron muchos casos y entre ellos ofrecemos uno muy curioso: el monasterio de San Ambrosio de Miln, dueo de la heredad Lemonta, en Italia, cuyos colonos de uno y otro sexo se quejaron en gran nmero, en 905 al arzobispo de Miln, de las muchas cargas que contra la costumbre les haba im-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 58\ 58\ 58\ 58\ 58\ puesto el abad de aquel monasterio. Decan que adems de lo que deban pagar, el abad les quitaba injustamente sus animales, mandbales coger, contra la costumbre, las olivas, extraer el aceite, podar las vias, y lo que era peor, azotbalos con frecuencia y cortbales el pelo como en la actualidad se vea. Querellbanse tambin de otras injusticias; mas, el abad contest que deban hacer todo lo que les mandaba, porque haban sido siervos de los emperadores que los haban regalado al monasterio. A esto replicaron los querellantes, que ellos no negaban serlo; pero que sus padres ni ellos estuvieron jams obligados a pagar anualmente a aquellos emperadores sino 3 libras de dineros, con 10 slidos, 12 sextarios de trigo, 30 libras de queso, 30 pares de pollos, 300 huevos; coger y exprimir las olivas de la heredad a expensas reales, y que slo a esto deba reducirse todo lo que se les exigiese. Bien examinado el asunto, es consolatorio saber que el arzobispo de Miln pronunci su sentencia a favor de los querellantes.41Que los hombres serviles negaban a veces su propia condicin, prubanlo las palabras de un diploma de Carlos, el Calvo, fechado el ao 861: “Vinieron los hombres de San Dionisio, de la heredad de Mintriaco... y dijeron que aunque haban nacido colonos libres, como todos los otros colonos de San Dionisio, el monje Deodat haba tratado de imponerles injustamente una servidumbre inferior. Entonces el conde del palacio Fulco, pregunt a Galeo, que representaba al monje Deodat, y a Antrevo, administrador de la mencionada heredad, lo que queran responder a las razones de esa familia de colonos. Aqullos dijeron que tenan en la misma heredad de Mintriaco, y entre los mismos colonos, testigos suficientes, para probar que desde el tiempo de nuestro padre Luis, de buena memoria, los siervos de que se trata y sus antecesores haban estado siempre sometidos a la servidumbre inferior en aquella heredad, y hecho, como es de pblica notoriedad, ms servicios que los colonos”.42 Y como los testigos hubiesen corroborado la asercin de los empleados de la abada de San Dionisio, los siervos fueron condenados a cumplir con los deberes a que hasta entonces haban estado sujetos. Otro caso semejante acaeci en el mismo ao 905 en la mencionada heredad Lemonta, cuyos siervos o colonos negando serlo, resistanse a prestar ningn servicio, pero convencidos de su falsedad confesaron al fin su condicin servil, y reconocieron que estaban obligados a coger las olivas, a extraer de ellas el aceite, llevarlo al monasterio de San Ambrosio, debiendo pagar adems anualmente 70 slidos de plata, 100 libras de hierro, 30 pollos, 300 huevos y prestar otros servicios.43Como no era raro que los siervos o colonos de los monasterios negasen su condicin para eximirse de todo servicio, aquellos establecimientos tenan, a lo menos en Italia, rboles genealgicos en que constaba quines eran sus padres, madres, abuelos y dems ascendientes, sus

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JOS ANTONIO SACO /59 /59 /59 /59 /59 buenas y malas cualidades; cundo y cmo los adquirieron, y otras noticias bien determinadas. Estos rboles genealgicos eran tan exactos como los de la nobleza;44 y bien se necesitaban, porque hubo en aquella nacin muchedumbre de monasterios, y los tres ms clebres tuvieron muy crecido nmero de brazos. Ya en otra parte ligeramente los mencione, y una oscura tradicin dice que el llamado Farfense o de Santa Mara de Farfa, situado en la Sabina, y perteneciente en otro tiempo al ducado de Spoleto, se fund antes de la invasin de los lombardos, pero que fue destruido por ellos. Restableciose a fines del siglo VII y si aquel duque no fue su restaurador, a lo menos lo protegi con algunas donaciones.45Famoso fue tambin el monasterio de Monte Cassino, fundado por San Benito, quien habiendo establecido nuevas reglas para la vida de los monjes, tomole por norma as de los monasterios que ya se haban erigido, como a los que despus se fundaran.46Destruido igualmente Monte Cassino por los lombardos, fue restablecido por el papa Gregorio II47 que ocup la silla pontificia del ao 715 al 730. Si no antes posiblemente a principios del siglo VIII otro gran monasterio llamado San Vicente de Vulturno, en el ducado de Benevento en la provincia de Sannio.48 Sin poderse fijar con precisin el nmero de brazos serviles que posey, puede asegurarse que tena muchos centenares en el ao 87249 y otros tantos o ms el de Santa Mara de Farfa.50La condicin del colono empez a alterarse desde la conquista germnica; e identificndose paulatinamente con otras clases rsticas, agravose en la poca feudal. Confundida entonces lapropiedad territorial y la soberana, porque el seor de ellas sec onvirti en soberano; transformado ste en legislador absoluto, en juez civil y criminal de su Estado; y sin ser responsable ante ninguna potestad, de ningn acto que cometiese, las clases rsticas quedaron enteramente entregadas al brutal antojo de undspota, sin que pudieran reclamar justicia ni alcanzarla sino del cielo. Tan natural es en el hombre el sentimiento de la libertad, que a sus mismos opresores por brbaros e ignorantes que sean, no se les esconde el conato que tiene en sacudir el yugo que le abruma. No se ocult esta verdad a los poderosos de aquellos tiempos, y por eso temieron las asociaciones que, desde el siglo VIII, se formaron entre los rsticos trabajadores. Ni de anatema se libraron aun las que tuvieron un objeto benfico; fueron, pues, prohibidas repetidas veces por las leyes; y no bastando una capitular del ao 779, promulgose otra en 805, la cual mand que si alguno, a causa de la asociacin, cometa algn delito, fuese condenado a muerte, y que los cmplices se azotasen entre s y cortasen las narices. Los socios que no haban perpetrado ninguna mala accin deban tambin azotarse mutuamente y cortarse los cabellos. Si

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 60\ 60\ 60\ 60\ 60\ alguno prestaba juramento de que formara parte de una asociacin, castigado era con azotes, pues no se quera que hubiese en el reino sociedades semejantes, hechas con juramento o sin l.51 Bajo de una multa de 60 sueldos encarg Ludovico Po en 817 a los seores, que no permitiesen a sus siervos las sociedades que formaban en Flandes y en las costas del mar.52 Por ltimo, Carlomagno en otra capitular de 882 orden a los presbteros y a los empleados de los condes que prohibiesen a sus rsticos ( villanis ) la formacin de las sociedades llamadas ghildes contra aquellos que les hubiesen quitado alguna cosa, pues en vez de hacerse justicia por s, deban quejarse al presbtero o al enviado por el obispo o por el conde.53No obstante todas estas precauciones, imposible fue impedir el alzamiento de los rsticos trabajadores. Sublevronse, pues, en Francia en los siglos XI y XII; y describiendo Guillermo de Jumige la insurreccin de 997, dice: “En medio de la virtud y probidad en que abundaba el joven duque Ricardo, esparciose en su ducado de Normanda la semilla de discordias pestilenciales. En todos los condados de la patria normanda reunironse los campesinos en muchos conventculos y contra lo que haba el derecho establecido sobre el uso de los bosques y las aguas, resolvieron unnimemente vivir segn su capricho y gobernarse por sus propias leyes. Al intento, cada grupo de este populacho furioso, eligi dos individuos que deban juntarse en una asamblea general, dentro de las tierras, y sancionar sus leyes. Luego que el duque supo estas novedades, envi al punto contra ellos al conde Rodolfo con multitud de soldados para comprimir aquella agreste ferocidad y disolver esa rstica asamblea. No tardando el conde en obedecer, apoderose de todos los enviados y de otros muchos; y habindoles hecho cortar las manos y los pies, enviolos inservibles a los suyos, para que los apartasen de cosas semejantes, y que por su experiencia los hiciesen prudentes, temerosos de que no les fuese peor. Instruidos as los campesinos, y renunciando al instante a sus asambleas volvieron a sus arados”.54Nueva insurreccin estall en Bretaa en 1034, hacia los confines de la Normanda. Sublevados los campesinos, reunironse contra sus seores, pero habindose juntado los nobles con el conde Alain, invadieron las tierras de los campesinos, matndolos, dispersndolos y persiguindolos, porque se haban presentado al combate sin armas y sin jefe.55Haba el fuego de la insurreccin cundido tambin en Italia, y en 1035, segn unos o en 1046, segn otros, estall una nunca vista en aquel pas. Pero este movimiento no fue exclusivamente de colonos y otros individuos de clases serviles, porque en l se mezclaron igualmente personas que a ellas no pertenecan.56

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JOS ANTONIO SACO /61 /61 /61 /61 /61 Al lado de los colonos coexisti inmenso nmero de personas que durante la edad brbara y aun entrada la media, fluctuaron entre la libertad y la esclavitud, acercndose unas ms a la primera y otras a la segunda. Pero como despus de la cada del Imperio romano hallose en Europa el estado de las personas ntimamente ligado con el de las propiedades territoriales, preciso es dar una breve idea de lo que stas fueron entonces, para conocer en cuanto sea dable la condicin de aqullas. Ya dijimos en el tomo II de esta obra, que al tiempo de la conquista germnica, los nuevos dominadores despojaron a los vencidos de una parte de sus tierras, y del quinto al dcimo siglo encontramos en la historia y en los documentos legales de aquella poca, tres especies de propiedad territorial, a saber: tierras allodiales, tierras beneficiarias y tierras tributarias. Allodiales eran las que al propietario pertenecan en plena propiedad, pudiendo, por consiguiente, disponer libremente de ellas y en razn de las cuales no dependa de ningn superior, ni deba a ste cosa alguna. La palabra allodial viene de allode, loos (suerte), pues por suerte se repartieron las tierras entre los conquistadores. Distinguironse stas por largo tiempo de otras que tambin se posean en toda propiedad, y sin deberse nada por ellas a persona alguna; pero que se adquiran por compra, donacin u otro ttulo cualquiera. Esta distincin se borr con el transcurso del tiempo, pues poco a poco se fue dando a todas ellas el nombre de allodiales. Es de creer que el nmero de stas no fue grande en su origen, principalmente entre los francos, porque ellos no repartieron al tiempo de la conquista todas las tierras conquistadas, sino gradualmente despus. Ya desde Carlos, el Calvo, las tierras allodiales empezaron a confundirse con las propiedades que se llamaron beneficiarias, a cuyo origen importa subir, pues de ellas naci el feudalismo que inund la Europa en siglos posteriores. Los jefes principales de las tribus germnicas mantuvieron en su rededor a muchos de los guerreros de que su banda se compona, pues stos no desearon fijarse y convertirse en propietarios territoriales, sino cuando empezaron a perder los hbitos de una vida errante, y a adquirir los de una vida sedentaria. Desde entonces, los jefes comenzaron a darles suertes ms o menos grandes del territorio conquistado; viniendo de aqu los nombres de tierras beneficiarias o beneficios cuyos poseedores deban prestar algunos servicios y homenajes a los donantes de ellas, en contraposicin a los propietarios de las tierras allodiales que a nadie deban ninguna especie de tributo ni reconocimiento. Concedidos fueron estos beneficios, no slo por los reyes sino por los grandes propietarios; y muchos beneficiarios hubo que dieron despus

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 62\ 62\ 62\ 62\ 62\ a otras personas parte de los beneficios que haban recibido, resultando de aqu la prctica de la subinfeudacin, y por eso se encuentran con mucha frecuencia en las capitulares, las palabras vasalli, vasallorum, nostrorum. De esta manera aumentronse los beneficios desde muy temprano; nmero que fue creciendo ms y ms en tiempos posteriores, pues varios fueron los modos de concederlos del V al X siglo. Bajo el nombre de tierras tributarias no deben entenderse aquellas que pagaban un impuesto al Estado, sino tan slo un canon o censo a un superior, y sin que fuese su propietario verdadero el hombre que las posea. Despus de haber tratado brevemente del estado de las tierras, pasemos a considerar el de las personas, que fluctuaron entre la completa libertad y la verdadera esclavitud. Muchas fueron las especies que ellas formaron y muy varios tambin los nombres que se les dieron. Enumermoslas, pues, para ver si podemos determinar su significacin, pues es asunto sumamente enmaraado, bien que al mencionarlas no seguir el grado de servidumbre y dependencia a que cada una de aquellas clases estaba sujeta, sino un orden alfabtico. Apellidronse absarii o absi ciertos labradores obligados a prestar a los seores de las tierras algunas obras y censos moderados. Dervanse aquellos nombres de absus, que era un campo o manso, de cuya naturaleza hablaremos ms adelante. La voz absarii encuntrase en una constitucin que unos atribuyen a Carlos, el Grueso y otros, al emperador Conrado I, en la cual se les coloca entre los mansionarios y bunnarios; y del nombre absi se hace mencin en el Registro de la Iglesia prumiense.57No pudiendo Carlomagno domar la ferocidad de los sajones, con quienes estaba en continua guerra, transport muchos de ellos a la Blgica y a la Galia para que cultivasen las tierras;58 mas, como los primeros fueron arrancados de las mrgenes del Elba (Albi) empez a darse a los que de all se sacaron despus, el nombre de albinos o albanos. Andando el tiempo extendiose este nombre a los que, pasando a nuevos seores, fijronse en otras tierras; y de aqu vino, que a tales hombres llamseles tambin aubene; esto es, advene allienigene59 (advenedizos). Pagaban un canon,60 y cuando se huan, el amo tena derecho de perseguirlos para que tornasen a sus tierra,61 el cual tambin los heredaba si moran sin hijos.62 Las obligaciones del albino y los derechos del amo indican claramente que estos prisioneros eran colonos, no obstante el nombre que llevaban. Fue el aldius un hombre que perteneci entre los lombardos a una de las clases ms serviles, pues en poco se diferenciaba del esclavo; y como ya he tratado de este asunto en otra parte, omito repetir aqu lo que antes he dicho.63Llamronse beneficiarios las personas ligadas en virtud de algn beneficio, o que estaban adscritas a los predios beneficiarios y tambin

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JOS ANTONIO SACO /63 /63 /63 /63 /63 las que pertenecan a los beneficios eclesisticos, pudiendo traspasarse en cierto modo con los predios o sin ellos. De los siervos beneficiarios hacen mencin la ley lombarda,64 Carlomagno en el ao 805,65 Ludovico Po en el captulo primero de una capitular del ao 809, y otros documentos de aquella poca. La condicin de los beneficiarios no fue estar siempre vinculados a la tierra, pues que, segn he dicho, poda darse con o sin ella. De los bordarios hablan diversas leyes germnicas: nombre que algunos derivan de boerde, o burde, porque cargaban ciertos pesos en la cabeza;66 y otros de bord (casa), porque tenan una cabaa con una suerte de tierra, pagando un canon al amo de ella. Conocidos fueron en la antigua Dinamarca y en Inglaterra, y cuando esta nacin cay en poder de los normandos, haba en ella muchos bordarios; pues en el Doomsday Book fueron inscritos 82 119 sin incluir 490 llamados bordari pauperes (bordarios pobres).67 Considerseles en general como hombres de muy baja condicin, pues estaban obligados a llevar y traer cargas, triturar y moler granos, limpiar los campos, cultivar un huerto para el servicio del amo, y criar gallinas, ovejas y otros animales para el consumo de la mesa de aqul.68 Asemejbanse mucho los bordarios a los antiguos casati69 y no falta quien los confunda con los cotarii y censarii.70Parece que los nombres de bordarii servi se confundieron en algunas provincias de Inglaterra, pues en el Lincolnshire y en Yorkshire no se contaban servi, sino tan slo muchos villani y bordarii.71Llamose bunnaria una pequea porcin de tierra arable, y a veces de cuatro huebras, viniendo de aqu los colonos serviles llamados bunniarios a quienes la constitucin del emperador Conrado I, coloc en un grado inferior al de los absarios Otros derivan la palabra bunnaria no de la tierra en s, sino de sus lmites, segn aparece de la carta del obispo Virdunnense.72Los nombres casales o casati dervanse de casa, que significa una choza rstica;73 mas, despus se aplic tambin a otros edificios, y as se llam la iglesia “Casa de Dios”74 y la mansin real “Casa del Rey”.75Algunos piensan, que casati eran los siervos que habitaban con la familia del amo en cuya casa eran alimentados por l; y non casati los que sin vivir en ella, cultivaban los predios que ste les daba y tenan hogar propio. La diferencia de estas dos especies de casati hllase establecida expresamente en la capitular 55 de Ludovico Po, hecha en el ao de 837. De los casati o casales hblase adems en varias donaciones a iglesias y monasterios.76 Los casales o casati fueron comnmente de condicin servil, y as lo prueban, no slo la capitular citada y varias escrituras de donacin, en las cuales se transferan a la potestad de otros, con sus mujeres e hijos, sino una ley en la que se dice que ellos servan en las posesiones rurales.77

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 64\ 64\ 64\ 64\ 64\ Diose el nombre de censarios o censuarios a todos los que pagaban un censo. Si ste se cobraba por cabeza, llambaseles entonces capitales ;78 y si en cera para el servicio de las iglesias, denominronse cerocensarios .79 La cantidad del censo variaba mucho, y era diversa, aunque no siempre en los hombres y en las mujeres. De muy varia condicin fueron los censuarios, pues hubo algunos que se tuvieron por libres y otros que se apellidaron mancipia censuaria Por censo se entenda todo lo que se pagaba en dinero o en otros artculos, y de ello hablan la ley alemana80 y la bayuvaria, bien que sta limitaba el censo a la dcima parte del producto de la tierra, a cuatro pollos y a 15 huevos.81Tal fue el nombre que se dio en Inglaterra a muchedumbre de individuos de una misma especie; y para bien comprender quines fueron, debemos recordar que, bajo la dominacin anglosajona, la poblacin de aquel pas compsose toda de tres grandes clases: thanes, ceorls, y la enteramente esclava de la cual prescindir por haber tratado ya de ella. Los thanes fueron los propietarios de las tierras y los ceorls, sus labradores. Dividironse los primeros en thanes llamados del rey y thanes inferiores, siendo muy oscura la naturaleza que distingue a una especie de otra.82Los ceorls, aunque libres, ocupaban en la escala social un puesto inferior a los thanes, porque si la vida de un thane real se tasaba en 1 200 chelines, y la del thane menor, en la mitad de esta suma,83 la del ceorls solamente ascenda a 200 chelines. Esta cantidad manifiesta que los ceorls no se hallaban en condicin muy abatida; y que aunque cultivaban las tierras sin pertenecerles, no estaban vinculados a ella, porque si de una ley de Ina84 puede inferirse que lo estaban, de otra de Alfredo aparece lo contrario.85Deba respetarse su persona y el campo que cultivaban. Llambaseles a las armas para la seguridad pblica.86 Podan adquirir propiedades, y si llegaban a poseer cinco cueros de tierra, que eran casi 600 acres, con residencia en donde haba iglesia, adquiran el nombre y derechos de thanes.87Algunos han negado al cevil la calidad de hombre libre: error que proviene de haberse confundido los siglos, y de considerar que siempre fue una misma su condicin. Todos los documentos de los primeros tiempos de la conquista sajona, prueban que el cevil perteneci a la clase libre; pero este estado se alter con la violencia de los poderosos; y fundamento tienen Hallam88 y otros autores para creer que antes de la conquista normanda ya los ceorls fueron cayendo ms y ms en un estado de servidumbre, y confundindose con otras clases serviles. El sentido de estas palabras usadas frecuentemente en los documentos de la edad brbara, no se ha podido fijar con precisin: quien la toma

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JOS ANTONIO SACO /65 /65 /65 /65 /65 por una casa con curia y sus accesorios necesarios; quien, por una massa, o sea, una reunin de varios campos; ste, por un fundo lleno de casas, aqul, no por lugar ni predio, sino por hombres y mujeres de condicin servil, que deban trabajar en campo ajeno. Sea de esto lo que fuere, lo cierto es, que hubo individuos de condicin servil a quienes cuadra perfectamente esta denominacin. De ello dan prueba irrefragable las escrituras de donacin que Arichis, duque de Benevento, hizo en 778 al monasterio Vulturnense, y despus Luitprando, tambin duque de aquel mismo Estado.89Los condomas o condumas no deben confundirse con los esclavos. La donacin que Gilolfo, duque de Benevento, hizo al monasterio de Santa Sofa, no deja duda alguna sobre este punto, pues en ella se habla separadamente de condomas, esclavos y esclavas .90Destruida en Espaa la monarqua visigoda por los rabes, introdujronse ciertas palabras nuevas, desconocidas en el resto de Europa, para designar a las personas destinadas al cultivo de los campos; y una de ellas fue la de criatio o criacin, cuyo significado no era fijo; pues ora se tomaba por individuos de estado servil, ora por ingenuos. De lo primero ofrece un ejemplo la escritura de fundacin del monasterio de Santa Mara de Obona, otorgada por Adegastro, hijo del rey Silo, en 17 de enero del ao 780. “Damos, dice Adegastro, nuestras heredades y c riaciones [ nostras hereditates et criationes ] para que sirvan al monasterio de Santa Mara de Obona, en cualquier servicio de la especie que fuere, a que los llamare o les impusiere el abad o vicario de este monasterio”.91Esta donacin prueba que aquellos hombres no eran colonos,92 sino que pertenecan a una clase inferior, pues deban ejecutar cuantos servicios se les ordenase. Es, sin embargo, curioso leer en aquella escritura las precauciones del donante, para que se tratase bien a esos hombres, pues orden, que en los das que se les llamase a trabajar, se les diese de comer y beber, o sea, libra y cuarto de pan de mijo o de otro grano; una porcin de habas y de mijo o de otros comestibles, y de garbanzo si era posible. Recomendose tambin que si el monasterio los empleaba continuamente los vistiese conforme a los medios que tuviera. Tales hombres nunca podan salir del dominio de aquel monasterio, ni darse a nadie en encomienda. Si alguno de ellos daba con el puo, mano, palo o hierro, un golpe a un monje, sin sacarle sangre, deba pagar 5 slidos y sufrir tres azotes; pero si le hera, o haba efusin de sangre, entonces la multa era de 10 slidos y 15 azotes. stos eran 20, y 30 aqullos si le rompa un brazo u otro miembro; y si lo mataba con intencin, pagaba 160 slidos y sufra 500 azotes. Estos castigos y aquellas multas prueban claramente dos cosas: una, que tales hombres no eran verdaderos esclavos, a pesar de que se les someta a cualquier g-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 66\ 66\ 66\ 66\ 66\ nero de servicios que les impusiese el monasterio; otra, el deplorable estado en que entonces se hallaba aquella sociedad, porque el matador, aunque de muy baja condicin, no era castigado con pena capital por el homicidio voluntario que cometa contra individuos pertenecientes a una clase tan altamente considerada en aquella edad. En otros documentos, de los cuales basta mencionar uno, comprndese bajo el nombre de criacin no solamente a siervos, sino tambin a los libertos e ingenuos. As aparece de una escritura, en que el monasterio de Sobrado permut en 1016 con Gutier Dominico, algunas heredades por la de Luzario con todo lo que le perteneca.93Emplearon los romanos la palabra familia para expresar cierto nmero de esclavos; la cual trasmitiose a la Espaa gtica, pero en sta no se tom exclusivamente en aquel sentido, sino tambin en el de libertos y libres. El Concilio de Mrida, celebrado en el ao 666, nico que ha llegado hasta nosotros, por haberse perdido las actas de los dos primeros, srvese en el Canon XX de la voz familia, en el sentido de esclavos. Dase igual acepcin a aquella palabra en el Canon XVIII de aquel y de otros concilios; mas, en la Espaa rabe ya vari su significacin desde los primeros tiempos de la reconquista, pues aplicose a los hombres que trabajaban en las heredades, ora fuesen siervos o esclavos, ora libertos y libres. Tmase en el primer sentido en la donacin que la reina doa Velasquita, mujer del rey don Bermudo, hizo en el ao 1004 a la iglesia de San Salvador de Oviedo: donacin que no se limit a heredades, sino a la gente servil que le perteneca por herencia de sus mayores o por haberla comprado.94Familia en la acepcin de serviles mencinase tambin en otras donaciones hechas a diversas iglesias en los aos 1027, en 1028, en 1084 y 1094.95En otros documentos, la palabra familia ya no se circunscribe a siervos o esclavos, sino que se extiende tambin a libertos y libres. En la donacin de varias iglesias, heredades y otras cosas hechas por el rey don Ramiro I a la iglesia de Oviedo, en 20 de abril de 857, hblase de familia multa (mucha familia) y entre los individuos que la componan mencinanse siervos y libres.96 Gutier y Eloy regalaron en 932 algunas heredades al monasterio de San Salvador, y en la escritura de donacin se dice: “Estas heredades con la familia, as libertos como ingenuos”. Dieron los antiguos francos el nombre de gasindos a una especie de sirvientes domsticos que los latinos llamaron famuli; y que tal fue su condicin, confrmanlo las palabras de Marculfo, cuando dice: “Si alguno quiere conceder alguna cosa a un siervo gasindo, etctera”.97 Con el

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JOS ANTONIO SACO /67 /67 /67 /67 /67 curso del tiempo dividironse los gasindos en mayores y menores: aqullos se empleaban en el servicio domstico de los reyes, prncipes o condes y fueron de libre condicin, segn aparece del precepto de Pepino, en el ao 754;98 los menores se destinaban a los servicios ms bajos, y tuvironse por hombres de estado servil. Las leyes lombardas se conformaron tambin con esta divisin, y de aqu provino el diferente valor que les dieron, pues cuando por la muerte de un gasindo mayor, el matador se compona con el amo hasta por 300 slidos, slo pagaba 100 por la del gasindo menor.99La palabra homo en el sentido de siervo y de ingenuo, hllase en la donacin de heredades y otras cosas hecha a la iglesia de Oviedo por el rey don Ordoo I en 20 de abril de 857. All se dice: “si hombre [ homo ] siervo o libre, que habita en la heredad de la iglesia de San Salvador”. Y ms adelante se lee: “si hombre [ homo ] del rey matare a hombre [ hominen ] de la iglesia de San Salvador, as siervo como libre”.100 Y no se diga que aqu se trata de hombres pertenecientes al rey o a la Iglesia, pues lo mismo aconteca con otros que no lo eran. En la donacin que de la heredad de Malares hizo Eximina al monasterio de Sobrado en el ao, 984 entre los bienes que se donan, se dice: “Y con sus hombres, as esclavos como ingenuos, que sirvieron en la misma heredad en vida de mis abuelos y padres”.101Hovarii es palabra derivada de coba, hova o huba que se tomaba por un predio rstico. Su estado no fue indntico en todas partes; y si en Alemania con frecuencia fueron de condicin servil, hubo muchos que pertenecieron a la clase libre. Los primeros deban prestar servicios, y pagar canon a sus seores, quienes podan hasta encarcelarlos.102Hay quien opina103 que los lassi fueron conocidos antes de la promulgacin de la ley slica104 y que en ella se toma la palabra lasina como equivalente de sierva o esclava;105 mencinalos tambin la ley bayuvaria, Nitardo, sobrino de Carlomagno,106 y el emperador Luis II en la escritura de donacin de algunos predios que otorg en 865 a favor del Colegio Hervordiense. Varias son las opiniones acerca del origen de la palabra lassi Unos piensan que viene de lassen o sea, libertos; otros de lazen y losen, de donde se deriva losung especie de tributo que se pagaba en Franconia, y al que estaban sujetos los lassi ; ni tampoco faltan autores que entregndose a otras conjeturas en nada explican la etimologa de aquel nombre. En documentos y obras de aquella poca, los lassi aparecen ora distintos de los esclavos, ora considerados como tales. En un diploma del emperador Otn I, expedido en el ao 939, se hace expresa diferencia entre lassos esclavos o siervos, lites y colonos; he aqu sus palabras traducidas: “Damos la posesin de un predio con la familia de 18 lassos 20 esclavos, ocho lites y tambin un colono”. Pero el referido Nitardo

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 68\ 68\ 68\ 68\ 68\ dice,107 que la sociedad sajona se divida en tres clases: edlingi o nobles; frilingi o ingenuos; esto es, libres de nacimiento; y lassi o lazi que eran los esclavos (servi). La misma divisin hace Hucbaldo, monje elmonense.108 A primera vista, pues, el testimonio de estos dos autores, que tienen por esclavos a los lassi est en contradiccin con el citado diploma de Otn, que no los considera como tales. Yo creo que todo se puede conciliar, entrando en el espritu de la palabra servi. Parceme que, cuando ella se emplea en el diploma, se toma en el rigoroso sentido de esclavo; mientras que en los pasajes de Nitardo y Hucbaldo se usa en una acepcin general que comprende a todas aquellas especies de hombres, que ya de un modo, ya de otro, estaban ms o menos obligados a prestar ciertos servicios. La condicin de los lassi a la manera de la de otras clases serviles, fue templndose con el transcurso del tiempo, y segn los diferentes pases. Obligados estaban a ejecutar ciertas obras y a pagar a los seores un canon por las tierras que cultivaban, y si de ellas los expulsaban, entonces se rompa el vnculo que los ligaba, quedando exentos de toda obligacin. Hubo un tiempo en que el seor heredaba todos los bienes del lassi pero este derecho limitose despus a las acmilas y a los vestidos. Tan grande es la semejanza entre las palabras lassi y lati que muchos derivan sta de aqulla, transformando la s en t como sucedi generalmente en Blgica y Westfalia.109 Otros buscan el origen de los lati en los lactis o letis, nombres que se dieron a los pueblos septentrionales que en gran parte pasaron a la Germania Cis-renana y a la Galia, en donde con permiso del gobierno obtuvieron tierras para labrarlas, bajo la condicin de prestar ciertos servicios en caso de guerra. No de estado libre sino servil, fueron los lati, pues de los ingenuos se distinguen en un diploma de Ludovico Po110 y en otro de Luis, rey de Alemania.111 Pagaban un canon anual por las tierras que cultivaban; poda el seor perseguirlos ante un juez especial, as en este, como en los dems casos relativos a los servicios que deban prestar,112 y transferirlos a otro con el predio en que trabajaban, segn aparece de una escritura de donacin otorgada en 1140 por el duque Godefridio, traspasando al monasterio Parchause, cerca de Lovaina, una pequea heredad, con sus lati .113Los lites o lidos no fueron conocidos de todas las naciones germnicas que conquistaron el Imperio de Occidente, pues no los mencionaron los visigodos, lombardos, ni turingos. Entre los bayuvarios no es punto muy claro, porque si bien se habla del parschale,114 ignrase si por este nombre se entiende el lite. Lide, lite, liton, lente, luti, son denominaciones que comnmente se dieron a una especie de hombres de condicin servil; pero determinar cul fuese sta, materia es muy intrincada y oscura. Consultando las leyes germnicas y los documentos desde el siglo VIal X, aparece que los lites se distinguieron de los ingenuos, de los libertos

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JOS ANTONIO SACO /69 /69 /69 /69 /69 y de los esclavos; mas, a veces se confundieron no slo con los segundos, sino hasta con los terceros. Hay quien piense que la condicin de lite se hallaba entre la del colono y la del esclavo: de esta opinin es Guerard en el captulo VI de sus prolegmenos al Poliptique del abad Irminon; mas, como no se funda en ningn documento ni ley, y la que dice se refiere solamente a la Francia, es inaceptable su aseveracin. Una capitular de Carlomagno no equipar los aldios de Italia a los lites de Francia, en la cual se expresa as: los aldios y aldias vivan en Italia en la servidumbre de sus amos bajo de la ley en que los fiscalinos o lidos viven en Francia.115Esta ley, lejos de realzar al lite, lo rebaja, porque el aldio de Italia fue de muy baja condicin, segn he manifestado ya en otra parte. Mas, dur siempre la semejanza all establecida entre los aldios de Italia y los lites de Francia? Y caso de ser as, hbolo por ventura en otras naciones de Europa? Que el lite se distingui del hombre ingenuo y del esclavo, demustralo claramente una ley frisona al establecer la composicin que se deba pagar por los homicidios cometidos, pues fij la de aqul en 5 libras y media; la del lite en 2 libras y 5 onzas; y la del esclavo en 1 libra, 4 onzas y 1 semisse.116Lo mismo prueba el captulo tercero de la capitular de Carlomagno hecha en Aquisgrn en el ao 798, la cual dice: “tambin agrad a todos los sajones, que siempre que un francs deba pagar segn la ley 12 sueldos, los sajones ms nobles se compongan con 12 slidos, los ingenuos con 5, los lite con 4”. Vese, pues, que segn esta multa, el lite, sin ser ingenuo, se diferenciaba muy poco de l, pues estaban en razn de 5 a 4. Pero esto se alter por otra capitular del mismo emperador, que deseando extirpar el paganismo orden, que si un noble sajn haca voto a fuentes, rboles, bosques, u ofreca algo en honor de los demonios, fuese multado en 60 slidos, si ingenuo en 30 y si lite, en 15.117 Aqu aparece que el lite paga la mitad de la multa que el ingenuo, y, por consiguiente, se separa mucho ms de l que en la capitular anterior. Mrcase tambin la diferencia entre el ingenuo y el lite en el privilegio que el emperador Conrado II concedi a la abada Abdingovense en el ao 1033, en que se dice “ ut mullus index homines illorum tan Litos, quam ingenuos super terram corum commanentes contra rationem distringat ”.118Fue el lite un colono? En un documento de fines del siglo X no se considera como tal; porque el autor de la vida de San Bernwardo, obispo hildesiense, que vivi en tiempo del emperador Otn III, habla de una donacin, en la cual se distinguen claramente los lites de los colonos.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 70\ 70\ 70\ 70\ 70\ Fue el lite un liberto? A esto se oponen las palabras de una donacin hecha por Cancron, conde renense, al monasterio Laurishamense en el ao 763, en la cual se dice que se donan ciertas cosas cum litis, libertis, conlibertis, mancipiis.119 Estas palabras no slo marcan la diferencia que haba entre el lite, el liberto y el esclavo, sino que colocan al lite en un orden superior al segundo. Esas mismas palabras sirven tambin para refutar la opinin de los que colocan al lite entre el liberto y el esclavo, pues se acaba de ver que se le menciona antes que al liberto. Fue el lite un esclavo? Si en virtud de los documentos anteriores no lo fue, dmonos con otros en que se le tuvo por tal. Una ley ripuaria, dice: “Si alguno hiciere a su esclavo tributario o lite y alguno lo matare, pague 36 slidos”. De lite esclavo hblase tambin en la donacin que el emperador Otn III hizo en 988 a Adalgajo, arzobispo de Bremen. En ella se entregan a ste con el carcter de esclavo ( mancipia ) a los lites y todos sus descendientes, con la facultad de conservarlos, venderlos, darlos, permutarlos o disponer de ellos del modo que le conviniese.120Lo propio se confirma con otra donacin hecha al mismo arzobispo de Bremen, con intervencin del duque Bernardo, y tambin con otros diplomas de aquellos tiempos.121Si hubo lites esclavos, no faltaron libres que renunciando a su libertad se convirtieron en lites, sometindose al poder de algn noble o libre o hasta de otro lite. En medio de la gran confusin que el estado de lite nos ofrece parceme que atendiendo a las legislaciones germnicas y a los documentos anteriores puede asegurarse: 1, que su condicin fue muy diversa, no slo en diferentes naciones, sino aun en una misma con el transcurso del tiempo; 2, que bajo la denominacin de lite se comprenden condiciones muy diferentes, pues a veces se le ve casi confundido con el esclavo.122Lidimonium o litimonium llamose el canon y los servicios que prestaban los lites ,123 pudiendo en algunos casos eximirse de ellos, pagando a sus seores cierta cantidad de dinero.124Malman es una palabra de oscuro origen, que se encuentra en un diploma concedido por Carlomagno125 a la Iglesia osnabrugense en 803. Entre las varias opiniones que se han emitido, tengo por ms probable aquella que deriva a malman del anglosajn male que significa censo o tributo, y man (hombre): de manera que malman quera decir hombre censuario o tributario.126 En el sentido de que male era censo, tmase tambin en una escritura de donacin que el emperador Otn I hizo a la iglesia de Magdeburgo.127 En vez de malman solan emplearse las palabras maalman ,128 malaman129 y malmananda bien que pudo haberse cometido alguna equivocacin en la escritura de este ltimo vocablo.130

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JOS ANTONIO SACO /71 /71 /71 /71 /71 Los malman, que castellanizando yo la palabra, llamar malmanos, distaban mucho de ser esclavos;131 pero deban prestar ciertos servicios a algunas iglesias y monasterios, segn lo indica un documento de Carlos, el Grueso en 887,132 y un diploma del rey Otn en 961. En una carta de Juan, obispo aboense, del ao 1370, mencinanse dos especies de malmanos: unos que tenan casa propia en el campo, sembrando poco o nada, y otros que no la tenan; mas, ambos pagaban cierta pensin a la iglesia a que estaban agregados.133 Potgiesser piensa que esos malmanos se pueden tomar por cossatos o cotarios. Vino este nombre de cota cabaa o casa; y en varios documentos del siglo XIII se les llam tambin gothsezzin134 y cosetin.135 Parece que los sajones llevaron a Inglaterra esta ltima palabra, pues se encuentra en las leyes de Enrique I.136 De condicin vil y pobre fueron los cotarios: vivan en los campos, que apenas cultivaban; bien que tenan un huerto del que sacaban parte de su subsistencia, apelando a otros recursos para completarla, pagaban a su seor un censo, acompaado de ciertas obras manuales; y en algunos parajes no podan librarse de estas obligaciones contra la voluntad del seor. Sin embargo, hubo pases, principalmente la Pomerania Citerior y Ulterior, en donde los cosatos se consideraron como hombres de condicin no servil sino propietaria.137A ciertos hombres que trabajaban en los campos, llamseles mansionarios o mansuarios; nombres que vienen de la palabra manso y por manso se entenda un predio rstico de indeterminada dimensin, pues los hubo de 12 huebras,138 de 30139 y hasta de 60.140Dijronse mansi dominicati aquellos que los propietarios cultivan con sus propias manos, sin tener en ellos mansionario alguno; e indominicati los que por stos eran labrados. Denominronse tambin ingenuiles y serviles, segn que mansionarios ingenuos o serviles recogan sus frutos bajo ciertas condiciones, ms pesadas para los primeros que para los segundos.141 Mansos lediles fueron aquellos en que los mansionarios no servan tan continuamente como en los mansos serviles.142 Cuando los servicios consistan en carros para transportar efectos, los mansos se llamaron carroperarios ; y manoperarios cuando no habiendo campo suficiente para alimentar los bueyes y caballos del predio, ni para arar, ni emplear carros, imponanse a los mansionarios obras manuales y pedestres.143La diferencia entre los mansos ingenuiles y serviles indica claramente, que todos los mansionarios no vivieron en estado de servidumbre, o que a lo menos aquel nombre tambin se dio a los que haban salido de ella, como aparece de una frmula de Marculfo.144Aplicose igualmente al mansus la denominacin de vestitus y absus ; y de ambas se hace mencin en un diploma de Carlos, el Calvo.145 Acerca del significado de la voz absus, discordes estn los autores. Guerard

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 72\ 72\ 72\ 72\ 72\ piensa que era el manso que careca de labradores fijos.146 Adelung cree que era el mansus dominicus o fiscalis que no estaba sealado a colonos. Ducange lo contrapone al mansus vestitus y considralo como inculto y destinado a pastos. Los mansionarios deban pagar a sus seores un censo anual,147 y prestarles algunos servicios rsticos determinados o indeterminados, trabajando cierto nmero de das en la semana.148Massa no era un predio, sino varios reunidos, puestos al cuidado de un administrador, y as ste, que en muchos casos era persona enteramente libre, llamose massario como los dems que cultivaban la massa .149 Aunque adscritos muchos a la gleba,150 hbolos tambin de condicin no tan servil.151 Todos pudieron adquirir peculio, como bueyes, vacas y otros animales; mas, no les fue lcito venderlo, sino para utilidad de la casa, a fin de que no se destruyese intilmente.152Oblati (ofrecidos). En los tiempos de fervor religioso hubo muchos cristianos que renunciando a su libertad y disponiendo a veces aun de sus hijos y dems descendientes, dbanse como siervos a los santos y a las vrgenes, o a las iglesias y monasterios.153 La condicin de los oblatos variaba mucho, segn los pactos que se hacan. Unos prestaban ciertos servicios, o pagaban anualmente un censo o tributo al santo o a la iglesia; o deban dejar despus de su muerte un corto legado, como un vestido, 6 dineros, y an ms pequea cantidad.154 Otros ofrecan sus personas con todos sus bienes. As lo hizo Maior Menendiz en 1078, pues dio su persona y bienes al monasterio de San Juan de Pendorada, comprometindose a ejecutar cuantos servicios se le impusiesen, pero exigi en compensacin que se le alimentase y vistiese durante su vida.155Wifredo, el Velloso, casado con Winidilda, primer conde soberano de Barcelona, ofreci su hijo primognito Rodulfo al monasterio de Santa Mara de Ripoll, con toda la herencia que le corresponda. Igual ofrecimiento de su hija Emmon hizo aquel conde al naciente monasterio de religiosas de San Juan Bautista de Ripoll, en 27 de junio del ao de la Encarnacin 875.156Para dar ms fuerza a estas oblaciones, hacanse frecuentemente ciertas ceremonias. A veces reclinaba el oblato la cabeza y las manos sobre el altar;157 otras, arrodillado, se pona 4 dineros en la cabeza;158 otras, sin arrodillarse, los colocaba en el altar; y en ciertos casos, adems, envolvase el oblato una cuerda al pescuezo en signo de servidumbre.159 Entre los ejemplos que de este ltimo modo pueden citarse, el ms notable es el de Waltero de Birbach, pariente de Enrique, duque de Lovaina, quien con una cuerda al cuello se hizo siervo de la gleba de la virgen Mara.160 Muy frecuentes fueron estas oblaciones en aquellos siglos, y hacanse todava en 1539, pues un hermano se ofreci como siervo a San Amando. Entre los oblatos contronse hasta elevados personajes.

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JOS ANTONIO SACO /73 /73 /73 /73 /73 Alpeda, noble matrona, entregose como sierva con toda su posteridad a Santa Mara de Tangerlo161 y lo mismo hizo en la ciudad de Colonia a favor de las Santas Vrgenes, Richeza, reina de Polonia.162El vocablo plebs aplicose indistintamente a hombres libres, y a siervos o esclavos. Empleose en el primer sentido en una donacin del rey don Ramiro al monasterio de Sobrado, en la que se lee lo siguiente: “que la misma plebe permanezca en vuestro propio lugar desde hoy y en adelante, para que sirvan, no como siervos, sino como ingenuos”. Estas ltimas palabras manifiestan que los individuos de aquella plebs, fueron siervos en otro tiempo, y que en adelante seran libres. De que plebs signific a veces siervos o esclavos, demustralo un privilegio en que el rey don Alfonso III confirm las donaciones hechas a la iglesia de Santiago de Galicia en el ao 902. All se dice: “ tam plebem quam et homines ingenuos ” (as a la plebe, como a los hombres ingenuos). Esto manifiesta claramente que a los individuos comprendidos bajo el nombre de plebe, se les tomaba aqu como siervos o esclavos, pues que se les contrapone a los ingenuos. Casas solariegas dijronse en los primeros tiempos, los solares o heredades que teniendo una casa o castillo anexo, eran el patrimonio y morada de los hijosdalgo.163 Es de creer que los hombres empleados por ellos para labrar sus tierras gozaban de su producto, pagando al seor un censo o tributo anual llamado infurcin. En este sentido, los solariegos pertenecieron a la clase de los enfiteutas; debiendo, por tanto, contrseles entre los libres, y no entre las personas serviles, como hicieron Berganza164 y otros autores. No se puede fijar el tiempo en que empezaron a existir los solariegos; pero del siglo IX al X hubo un cambio saludable en las diversas clases agrcolas de algunos reinos de Espaa, pues gradualmente fueron pasando a la condicin de tributarios o vasallos solariegos, y adquiriendo ciertos derechos de que antes no gozaban. Del estado que esta importante clase tuvo en los reinos de Len, de Asturias y Galicia tratan varios documentos antiguos, siendo uno de ellos los clebres fueros de aquella ciudad, otorgados en 1020 por el rey don Alfonso, el V, y su esposa D Elvira. De aquellos fueros existen dos textos; uno en latn y otro en castellano; dndose al solariego en el primero, el nombre de junior, y en el segundo el de forero ; bien que andando el tiempo, apellidsele tambin villano, tributario y collazo. Conocironse en Castilla varias especies de seoros extraos a la legislacin visigoda. En el artculo 9 del Fuero de Len se habla de villas tertias ; y grande es la oscuridad en que se hallan envueltas estas palabras. Ducange y otros piensan que por tertia villa se entienden las tierras que los godos dejaron a los hispanos romanos al tiempo de la conquista de Espaa. Escritor hay165 que rechaza esta opinin, fundn-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 74\ 74\ 74\ 74\ 74\ dose en la casi imposibilidad de que se hubiese conservado al cabo de algunos siglos, la divisin de tierras hechas entre aquellos conquistadores y conquistados; sobre todo, cuando se fundieron las dos razas. Dbil me parece esta ltima razn porque, no obstante el deseo de identificar a godos y romanos, nunca se pudo conseguir una completa fusin.166 El mismo escritor cree, que villa tertia significa tierras de labranza en despoblado, con casa o granja en las mismas, que solan tambin llamarse decanias. Cul de estas dos opiniones sea la cierta, punto dudoso es; pero, en mi concepto, la segunda es ms fundada que la primera, atendidos los documentos en que la apoya su autor.167Volviendo a los seoros hbolos de cuatro especies en Castilla: realengo, en que el rey era el nico seor de los vasallos; abadengo, en que los reyes traspasaban una parte de su seoro y jurisdiccin a los abades, obispos, iglesias y monasterios; solariegos, el que tenan los nobles sobre los hombres que moraban en sus solares y cultivaban sus tierras; y de behetra, que era el ms ventajoso de todos, y del que hablaremos ms adelante. Entre los solariegos y el amo de las tierras o solar, hacase un contrato, pactando ciertas condiciones que deban cumplirse en justicia, bien que aqul como desvalido no poda siempre alcanzarla. Cuando el solariego tena caballo, deba acompaar dos veces al ao a su seor en sus expediciones militares, sin alejarse mucho de su casa, para que pudiese volver a ella el mismo da.168 Igual aconteca cuando no tena caballo, pero s asnos; siendo obligacin del seor mantenerle, lo mismo que a sus bestias.169 Si de caballo y asnos careca, entonces quedaba quito pagando anualmente al seor diez panes de trigo, media canadiella de vino y un buen lomo.170No estaba el solariego vinculado a la tierra como el vilain en Francia y en Inglaterra, ni como el colono y otros individuos rsticos. Su condicin era de hombre libre, aunque sometido a ciertos tributos y servicios como acabamos de indicar. As fue, que pudo dejar el solar que ocupaba, y marcharse a residir al punto que quisiese,171 bien que en este caso perda el solar y la mitad de todos sus bienes para indemnizar al seor de los perjuicios que le ocasionara con su ausencia, y en castigo de haberle abandonado.172 No poda compelrsele a vender su casa, ni a dejar las labores o mejoras que en ella hubiese hecho; pero si voluntariamente las venda, dos cristianos y dos judos deban tasar aquellas labores o mejoras, dndose la preferencia, por el precio de tasacin, al seor del solar si quera comprarla, pagando adems el alboroque, que era una especie de obsequio que haca el vendedor a las personas que intervenan en el contrato.173 Cuando el seor no quera comprarla por el precio de tasacin, rbitro era aqul de venderla a quien le placiese.

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JOS ANTONIO SACO /75 /75 /75 /75 /75 Tal fue la condicin del solariego en los reinos de Asturias y Len, en los primeros siglos de la reconquista. Discordes estn los autores acerca de la que tuvo en el reino de Castilla. Algunos fundndose en una ley del Fuero Viejo de ella, piensan que el solariego estaba vinculado a la tierra, y que por lo mismo no poda separarse de ella. Muoz y Romero en sus interesantes notas al texto latino del Fuero de Len, afirma que la condicin de los solariegos de Castilla fue con corta diferencia igual a la de los del reino de Len, no obstante la ley 1, ttulo VII, libro I del Fuero Viejo de Castilla, la cual dice: “Esto es Fuero de Castiella: que a todo solariego puede el Seor tomarle el cuerpo, e todo quanto en el mundo ovier; e l non puede por esto decir a fuero ante ninguno. E los labradores solariegos, que son pobradores de Castiella de Duero fasta en Castiella la Vieja, el Seor nol’ deve tomar lo que a, si non ficier por que; salvo sil’ despoblare el solar, e se quisier meter s otro seorio; sil’ fallare en movid, o iendose por la carrera, puedel’ tomar cuanto mueble le fallare, e entrar en suo solar, mas nol’ deve prender el cuerpo, nin facerle otro mal; e si lo ficier, puedese el labrador querellar al Rey e el Rey non deve consentir, que le peche mas de esto”. Muoz piensa que el tenor de esta ley nunca fue Fuero de Castilla; y pretende probar que no lo fue, citando varios documentos de la Edad Media. Muy respetable es para m la opinin de hombre tan entendido en estas materias; pero no me atrevo a seguirla, porque dudo de su exactitud. Los documentos que cita en su apoyo, son los fueros concedidos a siete pueblos de Castilla, pero de esto se infiere en lgica rigorosa que fuesen semejantes los usos y costumbres de todas las dems poblaciones de Castilla? No podran ser los mencionados fueros concesiones especiales hechas a aquellos siete pueblos contra de lo que generalmente se practicaba en Castilla? Los siete fueros que se citan son de fechas muy diversas, siendo la ms remota del ao 1145, y la ms moderna de la era 1362, que equivale al ao 1324 de Jesucristo; y no al 1302, como equivocadamente dice Muoz. Parceme que aqu se comete un anacronismo, porque la condicin del solariego en Castilla no fue siempre estacionaria, sino progresiva, y aquellos fueros son muy posteriores a la poca a que se refiere la mencionada ley del Fuero Viejo; pudiendo suceder que el estado del solariego en Castilla, fuese al principio tal cual lo describe aquella ley, y que con el transcurso del tiempo se hubiese mejorado, segn indican los mismos documentos citados por Muoz. Parceme, adems, que este autor no fij bien la atencin en el tenor de aquella ley, la cual habla, en mi concepto, de dos especies de solariegos, segn los diversos puntos que ocupaban en Castilla.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 76\ 76\ 76\ 76\ 76\ Una era la de aquellos a quienes el seor poda tomarles el cuerpo y todos sus bienes; otra, la de los que no se hallaban en tan baja condicin. Pero sta fue variando y mejorando en todos de una manera notable. De los documentos de aquella poca aparece, que el solariego pudo abandonar las tierras que cultivaba, perdiendo unas veces parte de sus bienes174 y otras nada, como se ver despus. Segn esta ley, permitido fue al solariego dejar al seor cuando quisiese, con todos sus bienes muebles; mas, no poda enajenar el solar, ni reclamar las mejoras hechas en l. Nuevos favores obtuvo en el siglo XIV. El Ordenamiento de Alcal prohibi a los seores que tomasen el solar a los solariegos, ni a ninguno de sus descendientes, cuando stos cumplan con sus deberes.175Aun fueles ms ventajoso lo que se acord en las Cortes congregadas en Valladolid el ao 1325, pues los procuradores pidieron al rey D. Alfonso, el XI que los solariegos de las villas y de los abadengos que fuesen a poblar las ciudades, villas y heredades realengas, no se les pudiese tomar ni embargar sus bienes muebles ni races. Y aquel rey accedi a la peticin que se le hizo, con tal que los solariegos cumpliesen con todos los derechos forales a que estaban obligados.176 Por esta ley igualose en Castilla a todos los solariegos, sin exceptuar aun los que haban pactado perder la mitad de sus bienes si abandonaban el solar. Como el solariego pudo salir del seoro bajo el cual se hallaba, varios documentos de aquella edad traen la manera o frmula de hacerlo; y en uno de ellos se lee: “Et el que ffesiere ssolar de nuevo que por cinco aos que non d enfurcion et el que quissiere dessasseorarse del nuestro sseoro, que tanga la campana que aya nueve das que venda el ssolar que lieve lo suyo. Et que non pueda venderle ome fidalgo ssinon lavrador que non ffaga el ffuero de ssobre dicho”.177Vaga en extremo fue la palabra tributario, pues pudo aplicarse a todo el que pagaba una pensin; mas, aqu no se toma sino por el hombre que saliendo de la esclavitud era, por lo comn, vinculado a la tierra y satisfaca un tributo por ella al seor. De baja condicin fue, a juzgar por la ley ripuaria, porque mientras se pagaba segn ella 200 slidos por la muerte del ingenuo, y 100 por la del colono de la Iglesia, la composicin por el tributario era de 36 slidos, lo mismo que por el esclavo.178 A los tributarios mencinalos tambin el antiguo Polyticon de la Iglesia fuldense, los cuales, adems de los servicios que prestaban, pagaban varias pensiones. Tributarios hubo tambin en Espaa, y mencinanse en dos donaciones: la una del valle de Tornes, que Ordoo II hizo en 914 a la iglesia de Mondoedo, regalndole con las tierras, 40 hombres tributarios que haba en ella, los cuales deban pagar anualmente cierta cantidad de trigo, un jabal, un carnero, y ejecutar adems ciertos

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JOS ANTONIO SACO /77 /77 /77 /77 /77 servicios.179 La otra donacin fue de una heredad, en el trmino de Morales, hecha en 917 por el obispo Frunimio a la iglesia de Santa M de Len, cuyos labradores tributarios deban contribuir anualmente con ciertos artculos.180Llamarnse villani (villanos) ciertos hombres vinculados a la tierra y que se vendan con ella. Derivan unos aquella palabra de vilis (vil) y otros de villa, voz que no tuvo en todas partes ni en todos tiempos un mismo significado. En Espaa, durante el primer perodo de la reconquista, villa no se tom por un pueblo con ayuntamiento o concejo, sino por una casa de labor, alquera o granja. Las ventas de algunas villas que por nfimo precio se hicieron, demuestran que fueron heredades y no poblaciones; y las escrituras de dichas ventas no s si se hallan todava en el archivo de la iglesia de Astorga.181Hay quien piensa que el villano apenas se diferenci del tributario y del hovario, y que, por consiguiente, fue de baja condicin. El celebre Guizot cree que el villanus o vilain en francs, no fue otra cosa que el antiguo colono de la poca romana y de la edad brbara; y fndase en un pasaje de Pedro de Fontaines, consejero de San Luis, que escribi una obra de 1250 a 1260, en la que dice: “Est sache bien ke [ que ] selon Diex [ Dieu ], tu n’ as mie pleine poeste [ puissance ] seur ton vilain. Donc se tu prens du sien fors les droits redevances ki [ qu’il ] te doit, tu les prens contre Dieu et sur le peril de l’ame et come robieres [ voleur ]. Et ce kon [ qu’on ] dit, toutes les coses ke vilain a sont [] son seigneur, c’est voirs garder. Car s’ ils estaient [] son seigneur, propre, il n’ avoit nule difference entre serf et vilain; mais par notre usage, n’ a entre toi et ton vilain juge fors Dieu; tant come il est tes conkans et tes levans s’ il n’ a d’ autre loi vers toi, fors le commune”.182Segn este pasaje, el vilain o villanus slo deba a su seor un canon determinado, sin que ste fuese dueo de sus bienes ni pudiese quitrselos en justicia; lo que no suceda respecto del siervo, que nada propio posea, siendo todo de su seor, y estaba adems obligado a prestar cuantos servicios se le impusiesen. De que hubo diferencia entre el villanus y el servus, confrmalo el fragmento de otro autor de aquella edad, que paso a transcribir. “El tercer estado de los hombres, dice Beaumanior, es el de aquellos que no son libres; y stos no son todos de una condicin, porque algunos se hallan tan sometidos a su seor, que l puede tomar todo lo que tienen, vivos o muertos, y prenderlos a su antojo, no siendo responsable sino a Dios; mientras otros son tratados ms suavemente, de los cuales el seor no puede tomar nada ms que los pagos de costumbre, aunque a su muerte todo lo que tienen le corresponde a l”.183

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 78\ 78\ 78\ 78\ 78\ De notar es que los dos pasajes anteriores pertenecen propiamente a la Edad Media y no a la brbara, y que en ellos no se emplea la palabra colono; bien que a ste cuadra perfectamente la condicin del villano en cuanto a slo estar obligado a pagar un canon a su seor, y no a otras prestaciones. A la identificacin del villano con el colono opnese una capitular de Carlos, el Calvo hecha el ao 864, la cual dice: “Por cuanto en ciertos lugares, los colonos as fiscales como eclesisticos, no slo venden sus heredades, esto es, los mansos que ocupan a sus iguales, sino a los clrigos cannigos, y a los villanos presbteros y a otros hombres cualesquiera...”.184 Vese, pues, marcada aqu claramente la diferencia entre colono y villano. Aun admitiendo que ste fuese colono, segn lo que dicen los dos autores citados, esto es aplicable a la Francia, mas, no a otros pases como Inglaterra; porque en aqulla, el villanus fue de una sola especie; mas, no en sta en donde hubo dos. Bajo la dominacin anglosajona existi en Inglaterra una clase de hombres en el estado de verdadera esclavitud,185 con toda su descendencia; pero no es improbable que cuando los normandos la conquistaron, les aflojasen las cadenas que los opriman; naciendo de aqu una nueva condicin servil que se llam villenaje ; y villeins a los individuos que la sufran, nmero que ascendi entonces a 108 407, segn aparece del Doomsday Book Bracton,186 Littleton187 y otros autores dividironlos en dos especies: villeins regardadnt que eran los vinculados a la tierra; y los ingross o adheridos a la persona del seor, quien poda transferirlos a otro.188 Si se huan, o se los robaban, tenan derecho para reclamarlos, pues no podan dejar a su seor sin su permiso. Del corto espacio de terreno que el amo les daba para el sustento de su familia, pudo lanzarlos arbitrariamente. Vedado les fue adquirir bienes muebles ni races; y si compraban algunos, lcito fue al amo quitrselos.189 Obligados estaban a cercar, cavar, abonar la heredad del seor y a prestarle otros servicios, aunque fuesen de la ms baja especie,190 los cuales eran indeterminados as en el tiempo como en la cantidad.191En Espaa hubo tambin una clase numerosa de villeins o sea, villanos; pero como este nombre se dio a los solariegos, de quienes ya he tratado largamente, omitir repeticiones. A lista tan numerosa como la precedente pudieran agregarse otros nombres desconocidos en Francia, en Alemania y en la heptarqua anglosajona; mas, superfluo sera mencionarlos despus de todo lo dicho hasta aqu. Pagar canon muy variable, y prestar servicios de linaje muy diverso, obligaciones fueron de todos los individuos designados con tan grande variedad de nombres. Quin, pues, podr trazar con exactitud la lnea divisoria que separa a unas especies de otras, sin confundirlas

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JOS ANTONIO SACO /79 /79 /79 /79 /79 entre s? Despus de haber hecho un penoso estudio, vome forzado a confesar que no he podido conseguirlo, ni tampoco conozco autor alguno, aun de los versados en la materia, que hayan logrado tal objeto. Es, por tanto, necesario reconocer, que bajo de cada uno de aquellos nombres no se encierra una condicin exclusiva, sino que a veces un mismo vocablo se aplic a estados diferentes, y que otras se emplearon voces diversas para designar una misma condicin. De lo primero, clara prueba dan la palabra lites, y tambin la vilain, la cual tuvo en Francia una significacin diferente que en Inglaterra, y en esta misma, vari segn los tiempos. De lo segundo suministran ejemplos la voz albanos o albinos que no fueron otra cosa sino verdaderos colonos. En Espaa, los foreros, villanos, solariegos y collazos, representaron una misma clase de hombres designados con diferentes palabras. Otros casos semejantes pudieran citarse en comprobacin de este aserto. Enumerada ya la muchedumbre de clases serviles que se formaron del V al X siglo, pasemos a investigar las causas que las produjeron. Fue una de las principales la frecuente manumisin de los esclavos, pero como hubo varios modos de manumitirlos, pocos fueron los que adquirieron completa libertad, quedando la inmensa mayora obligada, ya por este, ya por otro ttulo, a prestar a sus antiguos seores homenaje y servicios que les imponan, segn expuse largamente en el segundo tomo de esta obra. Para mayor ilustracin de la materia, aadir aqu algunos casos de las frecuentes manumisiones que se hacan en Espaa. Rudesindo, obispo de Mondoedo, regal varias cosas, en 867, al monasterio de Almerezo, y entre ellas algunos esclavos de uno y otro sexo, que declar libres, ponindolos bajo el patrocinio de aquellos monjes, para que no fuesen oprimidos; bien que los someti a varias condiciones incompatibles con el hombre completamente libre.192En otra donacin de Guntordo Osoriz a la iglesia de Oviedo, en 1074, mandose que los esclavos que ya antes haban sido manumitidos, quedasen siempre sujetos al obispo de aquella iglesia.193No debo omitir un hecho curioso acaecido el ao 1083. Huyronse de tierra de moros tres esclavos portugueses, y acogindose al abad del monasterio de San Martn de Cercito, l les dio unos campos yermos, en la villa de Larres, e hzoles sus vasallos, con la obligacin de pagar anualmente lo mismo que sus descendientes, un cahiz de cebada, otro de trigo, 30 panes, un metro de vino, et carneru soldare. Impsoles por condicin, que si a este compromiso faltaban, tornasen a la esclavitud.194Si sta fue manantial fecundo de clases serviles, muchos hombres salieron tambin de la libertad para confundirse con ellas, pues no ha-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 80\ 80\ 80\ 80\ 80\ biendo en aquellos tiempos fijeza en ninguna clase de la sociedad, pasbase frecuentemente de un estado a otro, ya ganando, ya perdiendo ciertos grados de libertad. Ya he indicado ms arriba que los beneficios se fueron subdividiendo con el transcurso del tiempo, y veces hubo en que se concedieron hasta a hombres libres, empleados en ocupaciones bien inferiores en aquellos siglos. Tales fueron los majores villœ y los poledrar; o sea, administradores de las tierras y cuidadores de los caballos de Carlomagno. Siendo, pues, tan considerable el nmero de beneficiarios, y obligados todos a prestar homenaje y servicios, necesariamente hubo de menguar su libertad. Otros muchos, libres aun de la raza conquistadora, quedronse sin tierras en propiedad, y vironse, por tanto, forzados a entrar paulatinamente en el colonato o en otra condicin servil. Hubo adems otros pequeos propietarios libres de la raza conquistada, que continuaron gozando de sus tierras, pues los dominadores no a todos se las quitaron. Aqullos, empero, comenzaron desde temprano, y principalmente desde el siglo VII, a perder no slo sus tierras, sino aun su libertad, pues la violencia de los poderosos, las frecuentes guerras civiles y la flaqueza de la potestad pblica para castigar a los delincuentes, y otras calamidades de aquella poca desastrosa, arrancaban a los dbiles cuanto posean, sometindolos a la triste condicin de personas ms o menos serviles. De tan violentos despojos, tristes recuerdos nos han dejado los monumentos legislativos e histricos de aquellos tiempos. La ley bayuvaria dice “que el ingenuo, aunque pobre, no pierda su libertad ni su heredad, a menos que lo haga espontneamente, pues tiene facultad para hacerlo”.195Avanzando un poco, encontramos en el ao 805 una capitular de Carlomagno que habla as: “Los hombres poderosos arrastrados por una mala intencin, no deben oprimir contra la justicia a los hombres libres pobres, forzndolos a vender o a dar sus bienes. Lo que hemos hecho aqu y en otra parte en favor de los hombres libres, es para impedir que sus parientes sean injustamente desheredados, que las rentas reales sean disminuidas y que los hombres, no teniendo ya de qu vivir, se hagan mendigantes, ladrones o malhechores”.196Otra capitular del ao 811, contrayndose a las excusas que los hombres libres alegaban para no cumplir con el servicio militar, dice: “Los pobres alegan que han sido despojados de sus propiedades y acusan al obispo, al abad o conde, al juez o centenario. ”Dicen tambin que cuando un hombre libre pobre no ha querido dejar su heredad al obispo, al abad, al conde, al juez o al centenario, stos buscan todas las ocasiones de maltratarlos y nunca dejan de enviarles al ejrcito, hasta que completamente arruinado, l les vende o

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JOS ANTONIO SACO /81 /81 /81 /81 /81 les da su propiedad de grado o por fuerza; mientras al contrario, aquellos que los han despojado, permanecen tranquilos en sus casas”.197Los seores eclesisticos y seglares continuaban sin tregua la opresin y la violencia para despojar de sus tierras a los pequeos propietarios; y a fin de remediar en lo posible tantos males, Ludovico Po dict algunas medidas. “En cuanto, dice, a las precauciones que debemos tomar en favor de los pobres que nos estn encomendados, hemos querido prohibir a los obispos, abades, condes, vicarios [ vicarii ] jueces, y a cualquier otra persona, que compren o tomen por fuerza las cosas de los pobres o dbiles. Por tanto, todo el que quisiere comprarles alguna cosa, deber hacerlo pblicamente delante de dos testigos idneos, y segn la equidad. Semejante contrato hecho de otra manera, mandamos que sea nulo”.198Durante la invasin de los normandos en Francia, viose con frecuencia esclavizar a las personas libres, que, huyendo de aquellos brbaros, se internaban en la nacin. Acosados de la miseria, acoganse a las casas particulares para servir por un salario; mas, los dueos de ellas, abusando de su poder, reducanlos muchas veces al estado de esclavos o de siervos. Predomin esta maldad en el reinado de Carlos, el Calvo, quien public, para impedirla, un decreto que honra su memoria.199 Apoyando el clero los deseos de aquel buen monarca, empeose tambin en conservar la libertad a muchos infelices que la perdan, exhortando a los cristianos a que los considerasen como hombres asalariados, y no como esclavos.200Estado tan lamentable de usurpacin y violencia existi con ms o menos fuerza en otras naciones de Europa, y pruebas numerosas de esta verdad ofrecen la historia y los documentos de ellas. Ya desde el siglo VIII haba en Francia muy pocos pequeos propietarios, y a excepcin del medio, en donde no haba penetrado tanto el elemento germnico, no tard mucho tiempo sin que casi todos hubiesen desaparecido. No queriendo algunos perder su libertad, y deseando conservar sus pequeas propiedades, que no podan defender de la rapacidad de sus vecinos poderosos, imaginaron un medio que conciliase ambos extremos. Tal fue el precario que consista en hacer donacin a las iglesias de sus propiedades, reservndose los donantes, por toda su vida, el usufructo de ellas, y comprometindose a pagar anualmente una pensin. Para asegurar los pequeos propietarios el objeto que deseaban, necesarios eran dos actos: hacase por el primero una donacin pura y simple a alguna iglesia o santo; y por el segundo se rogaba al donatario que concediese en beneficio y a ttulo de usufructo la propiedad que se le haba donado; viniendo de aqu que aquel contrato se llamase precario.201Otras veces ste consista en la venta de la propiedad, la cual pasaba despus al vendedor en usufructo;202 y casos hubo en que el pobre libre reciba tierras pertenecientes a la iglesia, dando en cambio de ellas ade-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 82\ 82\ 82\ 82\ 82\ ms del censo, cierta porcin de su corta propiedad.203 No se haca el precario por trmino fijo; mas, poda prolongarse indefinidamente, renovndolo cada cinco aos, y pagando con exactitud el censo que se deba, pues la demora o descuido en satisfacerlo, autorizaba al concesionario para expulsar de la tierra al mal pagador.204No debe confundirse este precario con el contrato del mismo nombre conocido entre los romanos, el cual consista en la concesin de ciertas cosas, hecha a ruego de alguno, y de las que poda usar gratuitamente por el tiempo que el amo quisiese. Diferencibase este precario de la donacin, en que el donante no poda quitar lo que daba; mas, la persona que conceda alguna cosa a ttulo de precario, poda volver a tomarla cuando quisiese.205 Hubo, pues, dos diferencias fundamentales entre el precario germnico y el romano: de una parte, concesin onerosa, mas, por tiempo determinado; de otra, concesin gratuita, pero de duracin indefinida. Aunque casi todos los dbiles buscaron comnmente en el precario la proteccin de la Iglesia, hubo algunos que tambin se acogieron a la sombra de los prepotentes; pero stos, en vez de ampararlos, fueron sus opresores, y entre los casos que pueden citarse, mencionar uno que aconteci en Suiza. “En el burgo de Wolen [cerca de Bremganten, cantn de Argovia en Suiza] habitaba un hombre poderoso y rico llamado Gontran, que codiciaba ardientemente los bienes de sus vecinos. Creyendo los hombres libres de aquel burgo que l sera bueno y clemente, ofrecironle sus tierras, bajo la doble obligacin, ellos de pagarle el censo legtimo y l de asegurarles el goce pacfico de sus tierras a la sombra de su proteccin. Acept Gontran sus ofrecimientos con alegra, pero muy luego se empe en oprimirlos”. “Pidioles al principio gratuitamente mucha variedad de cosas, exigioles despus con autoridad todo cuanto posean; y, por ltimo, pretendi tratarlos como si fueran esclavos suyos. Impsoles trabajos para la labor de sus campos y para la cosecha de sus henos y trigos. Su conducta era una serie continua de vejaciones. A sus gritos y reclamaciones, dio por toda respuesta, que nada de lo que posean saldra de su poder, si rehusaban descuajar sus terrenos incultos, arrancar la maleza de sus campos y jardines, y talar sus bosques”. Exigi de cada uno de los que habitaban ms ac del torrente, dos pollos de censo anual por el uso de la floresta, y uno solo de los que habitaban ms all. Los desgraciados habitantes, sin defensa, fueron obligados a ejecutar lo que se les orden. Sin embargo, habiendo ido el rey al castillo de Soleure, ellos acudieron all, y se pusieron a clamorear implorando socorro contra la opresin; pero las palabras, inconsideradas de algunos de ellos, y la muchedumbre de cortesanos, impidieron

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JOS ANTONIO SACO /83 /83 /83 /83 /83 que sus quejas llegasen hasta el rey; y si desgraciados se presentaron, ms desgraciados salieron todava de aquel lugar”.206No pudo Espaa librarse de la calamidad general que a otros pueblos afliga. Llegado era el siglo XIII, y an haba espaoles que para escaparse de la opresin de los fuertes, buscaron el amparo de otro. Una ley de Partida del sabio rey don Alfonso se expresa as: “Mtense algunos homes so seorio de otros facindose suyos, et la carta debe seer fecha en esta manera: sepan quantos esta carta vieren como Bernalt por s et por sus fijos que ha et habr de aqu adelante que sean varones, prometi Domingo Yaez rescebiente por s et por sus herederos de ser su home et de sus fijos para siempre jamas, et de estar l et sus fijos su mayora et seoro, et de darle cada ao en la fiesta de todos los santos dos capones et dos fogazas en reconoscimiento de seorio. Otrosi prometi por s et por sus fijos de estar et de morar en tal su heredamiento para siempre jamas, et de labrarlo207 et de femenciarlo quanto l podiere, et de non partirse de aquel logar sin voluntad et sin mandamiento de aquel su seor. Et todas estas cosas prometi et otorg Bernalt el sobredicho por esta razon, porque Domingo Yaez le prometi quel defenderie, et le consejarie et le ampararie l, et sus fijos et sus bienes en juicio et fuera dl de todo home quel quisiese embargar facer mal tuerto: et otrosi le di et le otorg el heredamiento sobredicho Bernalt, et que lo pueda haber, et tener, et labrar et desfrutar l et sus fijos para siempre jamas, en tal manera que puedan facer de los frutos que ende levaren todo lo que quisieren como de lo suyo: et otorgl poderio que podiese entrar la tenencia de aquel heredamiento sin mandado de juez o de otra persona cualquier et que la pueda tener dende adelante asi como sobredicho es: otrosi prometi que en razn de este heredamiento non le moverie pleyto nin contienda en juicio ni fuera dl, facindol el servicio sobredicho et quardando lealtat et verdat asi como home debe facer su seor. Otrosi le prometi del amparar este heredamiento de todo home o logar que gelo quisiese embargar. Et todas estas cosas et cada una dellas prometieron entre s los sobredichos Bernalt et Domingo Yaez por s et por sus herederos de guardar et de complir buena fe sin mal engao, et de non facer nin venir contra ellas en ninguna manera nin por ninguna razn, so pena de mil maraveds, la qual pena quier sea pagada non, esta postura siempre sea firme et valedera: et porque todas estas cosas sean mas firmes et mejor guardadas, obligronse el uno al otro s mesmos, et sus herederos et sus bienes, et renunciaron et quitronse de toda ley, et de todo fuero etc. Et luego que las partes hayan mandado facer esta carta et otorgdola, para seer firme este pleyto, ha meester que vengan este que se face home de otri et su seor delante el judgador, et que otorguen otra vez

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 84\ 84\ 84\ 84\ 84\ todas estas cosas antl, et que deste otorgamiento sea fecha otra carta; ca dotra guisa non valdrie la primera”.208Llamose recomendacin en aquellos tiempos, el acto de ponerse un hombre bajo la proteccin de otro sin perder su libertad. Hacerlo as, fue antigua costumbre de los germanos, pues cada uno de ellos poda sujetarse a un jefe; mas, con la facultad de separarse de l y de buscar otro cuando quisiese. Despus de la conquista de las provincias del Imperio romano, ellos continuaron aquella prctica, buscando el patrocinio de algn poderoso que los defendiese y los alimentase; pero tal compromiso era puramente personal; y durante ms de tres siglos, los recomendados pudieron abandonar a sus patronos, restituyndoles cuanto de ellos hubieran recibido. Una ley antigua de los visigodos, hacia fines del siglo V, dice: “Si algun omne diere armas aquel quel ayuda en la lid, otra cosa, dvelo aver aquel quien es dado, si despues quisiere tomar otro sennor, pudelo fazer si quisier, ca esto non puede omne defender omne libre que es en su poder. Mas quanto tom del primero sennor, todo ie lo deve entregar”.209Disposicin semejante fue consignada entre los francos por una capitular de Pepino, promulgada en 795. “Si alguno, dice, ocupando la porcin de tierra que se le ha dado, escoge otro seor, sea el conde, u otro hombre cualquiera, tenga plena libertad de marcharse; pero no retenga ni se lleve ninguna de las cosas que posee, y que todas ellas vuelvan al dominio de su primer seor”.210Ms de tres siglos haban transcurrido desde la conquista germnica, y todava el recomendado conservaba ntegro el derecho de abandonar a su seor cuando quisiese; pero como era ventajoso a la sociedad que, renunciando los hombres de una vez a los ltimos vestigios de la vida errante, se asentasen en los puntos que ocupaban, Carlomagno empez a restringir aquel derecho. “Si un hombre libre [son sus palabras] deja a su seor, contra la voluntad de ste, y pasa de un reino a otro, que el rey no le reciba en su patronato, y no permita a sus hombres que le reciban”.211“Que todo hombre que ha recibido de su seor el valor de 1 solidus no le abandone, a menos que su seor haya querido matarle o darle de palos, o deshonrar su mujer o su hija, o quitarle su patrimonio”.212En las Frmulas de Sirmond se halla un contrato de recomendacin en que un hombre en su pobreza se acoge a otro, para que lo mantenga y vista, obligndose a prestarle durante su vida todos los servicios compatibles de su condicin de ingenuo.213Buscaban la proteccin de los poderosos no slo los libres menesterosos, sino los pequeos propietarios, y a veces hasta las iglesias y monasterios, pues no todos estos eran siempre bastante fuertes para de-

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JOS ANTONIO SACO /85 /85 /85 /85 /85 fenderse. En recompensa de la proteccin que reciban los recomendados, ora prestaban ciertos tributos y servicios como ya he dicho, ora cedan sus bienes conservndolos como censualistas, obligados a dar algunos tributos, o bien la mitad o parte de ellos. De tales donaciones hechas en Espaa hubo muchos casos, siendo uno de ellos el que acaeci el ao 1031, cuando Guntino y su mujer Idlo cedieron la mitad de sus heredades al monasterio de Celanova.214 Cesin semejante de ciertos bienes hicieron tambin al referido monasterio en 1063, Pelayo Cenosindo y otros espaoles.215A la recomendacin llamsele tambin en Espaa maulatum ,216 voz derivada de la arbiga maulat, que significa clientela, proteccin; y por eso, al recomendado se le dijo mallatus ,217 equivalente a maul apellido que dieron los rabes al cliente. Como la recomendacin era un contrato mutuamente obligatorio, lcito fue al recomendado abandonar el patrono que le amparaba y buscar otro que mejor le defendiese. Las relaciones que mediaron entre el patrono y el recomendado, fueron por largo tiempo meramente personales y no de propiedad a propiedad; pero este estado cambi, principalmente en Francia y en otros pases, luego que se estableci el feudalismo, en cuyo sistema se hundieron todas las clases ms o menos serviles que entonces existan.218La recomendacin fue disminuyendo en Espaa al paso que el poder municipal creca. Mientras los concejos de las villas fueron dbiles, sola encargarse a sus vecinos que tomasen un seor que los defendiese; y as se recomend en el Fuero de Castrogeriz, otorgado en 974 por el conde de Castilla Garci Fernndez, confirmado con todas sus adiciones por el rey don Fernando III en Vallodolid, el da 3 de marzo de 1234. A la sombra de sus concejos, fueron robustecindose las villas y las ciudades, y pronto se hallaron en aptitud de rechazar la fuerza con la fuerza, vengando los desmanes y violencia de los poderosos. Ejemplo de esto ofreci la misma Castrogeriz, talando y destruyendo los palacios y castillos que en sus inmediaciones tenan los barones y magnates.219 Puede, por tanto, asegurarse que la institucin de los concejos fue una de las causas ms eficaces que contribuyeron a la libertad de las clases serviles en Espaa. Existieron las behetras en ella desde principio de los reinos de Len y de Castilla. Fueron una especie de recomendacin muy comn, por la cual hombres y pueblos se pusieron bajo la proteccin de algn poderoso, a quien se daban algunas prestaciones en seal de reconocimiento. Distinguiose la recomendacin de la behetra, en que aqulla tuvo su origen en las antiguas costumbres de los pueblos germnicos; mas, sta naci de las turbaciones y violencias que afligieron a Espaa desde los primeros tiempos de la reconquista.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 86\ 86\ 86\ 86\ 86\ El historiador Mariana equivcase cuando piensa, que la palabra behetra se deriva de la griega hetaeria, que quiere decir compaa.220Su verdadera etimologa viene de benefactora, vocablo que andando el tiempo se corrompi en bienfetra, y despus en behetra; esto es, personas y pueblos dbiles que escogan seores por sus benefactores o bienhechores. Dos fueron sus especies, y explcalas el canciller Pedro Lpez de Ayala: “Debedes saber que Villas Lugares ay en Castilla, que son llamados behetras de mar mar, que quiere decir que los moradores vecinos en los tales lugares, puedan tomar seor quien sirvan acojan en ellos, quienes ellos querrn y de cualquier linage que sea, por esto son llamados behetras de mar a mar, que quiere, como que toman seor, si quieren de Sevilla, si quieren de Vizcaya, de otra parte. E los lugares de las behetras son unos que toman seor cierto, de cierto, linaje, y de parientes suyos entre s, otras behetrias ay que non han naturaleza con linajes, que sern naturales de ellos, estas tales toman seor de linajes, qual se pagan dicen que todas estas behetrias pueden tomar y mudar seor siete veces al da, y esto se entiende cuantas veces les placer, y entendieren que los agravia el que los tiene...”.221A estas dos especies de behetras, de mar a mar, y de linaje o entre parientes, aadi otra el padre Berganza222 y consista, en su concepto, en que los vecinos slo podan nombrar por seor al que era del distrito de la provincia en donde estaba la behetra; pero la existencia de tal especie no se apoya en ningn documento histrico ni legal. Como las behetras recayeron no slo en pueblos sino en personas, las de stas an duraban en el siglo XIII, y una carta romanceada, otorgada en el ao 1162 por Pedro Muiz de Arcas, a favor de D. Rodrigo de las Fuentes de Pereda, contiene la frmula con que se ajustaban comnmente los pactos de behetra personal. “Carta de Behetra. —In Dei nomine amen Sepan quantos esta carta vieren como yo D. Rodrigo de las Fuentes de Pereda estando con todo mio seso y en toda mia memoria con mia muger doa Gerolda en... heredamiento nuestro de bienfetria y por que yo D. Rodrigo sobre dicho non teniendo seor salvo en la merced de Dios aseoreme con Pedro Muiz de Arcas tomelo por seor, que me amparase me defendiese mi y todos aquellos, que en aquel heredamiento sobredicho moraren, por tal fuero, un par de lonbos y una y minna de cebada pta. y medida de Rriao y seis panes y una canadiella de sidra, y yo Pedro Muiz cavallero de Artaos sobredicho en todo mio seso y en toda mia memoria, sin premia ninguna, me obligo por este fuero, que vos me dades, de ampararvos y defendervos en todo derecho yo y aquellos que de mia generation vinieren; yo D. Rodrigo sobre dicho me obligo por mi y por

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JOS ANTONIO SACO /87 /87 /87 /87 /87 todos aquellos que de mia generation que en este heredamiento sobre dicho moraren de no ser vasallos de otro ninguno sino de vos Pedro Muiz sobre dicho de aquellos que de vuestra generation vinieren... vos mais pagarnos et nos meyor anpararvos, amparar defender y los omes de vuestra generation que non ayan ningun poderio sobre nos de nos demandar... de pasar en todo nos en ninguna cosa si non aquel que toviere el seorio que aya aquel fuero ansi como dicho es et non le passe mais, et si nos mais passaron orta prado cassa, al que de los bienes los tomaren daquel heredamiento, que sea estimado por bonos pechado en el doblo sus dueos, las novenas al Rey, y el heredamiento estar que estar, esto no nos valir que ayades poderio de vos ir la jostecia mayor del Rey que vos afore assi como ayare en derecho. Otrosi yo Pedro Muiz por mi por aquellos de mia generation foren, que este seorio tobieren, yo D. Rodrigo por mi y por los de mi generation en este herederamiento moraren anbos y dos de mancomun otorgamos de estar todas estas cosas como dichas son y mais ponemos sobre todas las partes, aquel que quebrantar de nos de aquelos que de nos vinieren sean malditos y descomulgados, y con Judas en el infierno daados pechen en coto mil maravedis y una meaya de oro al Rey la mitad los dueos del heredamiento. Hecha esta carta en era de MCC aos ocho das de Abril, reinante el Rey D. Fernando. Teniente tierra de Leon Juan Fernandez de Riero. Juices en esa tierra Pedro Ptz de Ayera, D. Perote de Aliam, merino fuero Apertin Caral, testis D. Rodrigo Prior de Pereda”. (Archivo del monasterio de Benavivere.) Despus de haber manifestado el modo con que un hombre se someta a esta especie de seoro, importa tambin conocer la frmula curiosa con que los hombres de las behetras podan mudar de seor. Una ley del Ordenamiento de Alcal, dice: “Et ningun sennor que toviere la behetria non les pueda facer fuerza, nin tuerto, mas de quanto son aforados; si ficiere una dos, tres vegadas tuerto, non gelo quisiere enmendar, a la tercera vegada saque la cabeza por una finestra de aquella casa en que mora, traya testigos clrigos, fijosdalgo, legos digan que renuncian se parten del sennorio de aquel que le fizo el tuerto, que se torna vasallo con todo lo que ha de otro sennor de aquella behetria en que es el solar do vive; et sea vasallo de aquel quien el se torn, el otro non se osado de le facer mas danno”.223Como los reyes tenan alto dominio en todos los pueblos de la Corona, necesitbase de su beneplcito para la constitucin de las behetras.224No todos los pueblos que adquiran aquel estado tenan una misma organizacin, pues variaba segn las condiciones que se estipulaban; resultando de aqu que los tributos que pesaban sobre las behetras, fuesen en unas ms gravosos que en otras. De diversas especies fueron

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 88\ 88\ 88\ 88\ 88\ estas prestaciones, pagndose unas exclusivamente al rey, otras a los seores, y otras repartindose entre aqul y stos, ya por mitad, ya por partes desiguales. Entre todos los seoros, el de las behetras fue el ms ventajoso al vasallo, pues pudo mudar de seor a su antojo, llevndose consigo su heredad y cuantos ms bienes posea; y esta facultad le fue concedida desde principio del siglo undcimo por los Fueros de Len.225Cay, pues, en grave error Lpez de Ayala pensando que el hombre de behetra no poda abandonar a su seor mientras lo defendiese y amparase.226 Aqu se marca la diferencia que dicho fuero estableci entre el hombre de behetra y el solariego, el cual, como ya hemos dicho, no poda abandonar a su seor sin perder el solar y la mitad de cuanto posea. Cinco fueron los modos de adquirir la naturaleza de los lugares de behetras: por linaje, por compra, por el consentimiento de los hijosdalgo,227por herencia228 y por casamiento con mujer de la behetra.229Las cuatro especies de seoros conocidos en Castilla no fueron incompatibles entre s, pues hubo pueblos que estuvieron divididos en diferentes seoros, siendo unos mismos segn consta del Becerro ,230 ya de behetra y solariego, ya de behetra y abadengo; ora solariego y realengo; ora solariego, abadengo y behetra; y, por ltimo, de abadengo, solariego, realengo y behetra. Habanse las behetras conservado por muchos siglos sin alteracin alguna. Cediendo, por una parte, el rey don Pedro, el Justiciero a las instancias de su privado D. Juan Alonso de Alburquerque, y queriendo, por otra, privar a los pueblos del derecho que tenan de elegir sus seores, so pretexto de impedir las discordias y guerras de los hijosdalgo entre s, propuso en las Cortes de Valladolid, congregadas en 1351, que se repartiesen las behetras entre los seores y caballeros del reino. Mas, la oposicin de stos frustr tal intento, no por bien de los pueblos, sino por el temor de que el repartimiento no se hiciese con igualdad y justicia.231 Veinte aos despus, o sea en 1371, renovose igual tentativa en las Cortes que celebr el rey D. Enrique, el II, pero los hijosdalgo consiguieron tambin estorbar el repartimiento.232Continuaron, pues, las behetras como antes, cuyo estado es de presumir que no sera muy floreciente, porque hubo lugares que voluntariamente salieron de la clase de behetras para pasar a solariegos. El rey don Juan II hizo en el siglo XV un cambio completo en la constitucin de las behetras, mandando por la cdula que expidi en Valladolid el 22 de abril de 1454, que ningn noble, hijodalgo, ni dueo, levantase casas fuertes ni sencillas, ni poseyese bienes ni heredades en los pueblos de behetras, ni morase en ellos bajo la pena de confiscacin de todos sus bienes. Las razones de esta mudanza pueden verse en la misma real

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JOS ANTONIO SACO /89 /89 /89 /89 /89Notas1Lydus De Mag., III, 26. 2Hase, Comment. de Lido no 4, p. X. 3Edicta praef. pretor. XXV apud Zacharie, Anecdota, p. 275, edicin de 1843. 4Montreuil, Droit Bizantin tom. III. 5Montreuil, Droit Bizantin tom. III, p. 55. 6Roman. Maj. Nov. § 1 apud Leunclav., Jus greco-romanun, tom. II, pp. 158-165. 7Novell. const. emper. Byz. a C. de Witte edita II. apud Heimbach, Ancdota, tom. II, p. 273. 8Const. Porphyr. II Nov. 2 apud Leunclav., Jus greco-romanum tom. II, p. 239. Nicepho ro Pahocas-Man. Comn Nov. X. 6 9Montreuil, Droit Byzantin tom. III, p. 105 y ss. 10Novell, Leo, 46. 11 Lex Alaman. tt. IX. 12 Lex Alaman. tt. XXIII, § 1. 13 Lex Alaman. tt. LVII. 14Edicto de Teodorico, art. 97. 15Edicto de Teodorico, art. 148. 16 Lex Burgund. tt. VII; tt. XXI, § 1; tt. XXXVIII, § 10, y tit XXXIX, etc. 17Ya he dicho en el libro VIII del tomo I de esta obra, que modium era una medida de capacidad para las sustancias secas y lquidas, equivalente a ms de ocho litros. 18 Lex Ripuar ., tt. XXXVI, § 5.cdula que inserto en uno de los apndices;233 mas, es de saber que ella no se cumpli en ninguna de sus partes, segn lo demuestra un memorial de la ciudad de Burgos, presentado a Carlos I o a su hijo Felipe II, y tambin un pasaje del erudito D. Rafael de Floranes en el tratado que dej indito sobre las behetras.234 stas al fin quedaron reducidas a pueblos en que no moraban sino pecheros. Al levantar la pluma de este libro, natural es que preguntemos si la formacin de tantas clases serviles en el tenebroso perodo de los siglos brbaros, influy en menguar la libertad, o en disminuir la esclavitud. Inconcuso es que lo primero aconteci, porque muchedumbre de individuos que a ella pertenecan fueron sucesivamente perdiendo los derechos de su ingenuidad. En cuanto a lo segundo, debemos regocijarnos, porque infinidad de esclavos dejaron ya de serlo, alcanzando algunos grados de ms estricta o de ms extensa libertad. Pero sta an no pudo brillar con pureza, porque surgieron nuevas causas que viniendo a combatirla, favorecieron la esclavitud.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 90\ 90\ 90\ 90\ 90\19Gregor, Epst., lib. IV, epst. 21. 20Gregor, lib. XII, epst. 25. 21Adnunciativ Caroli Mag. apud Pistas, cap. LXX. 22Capitular, lib. I, cap. CCCLVI. 23Capitular, Car. Calvi, en Baluze, tom. II, p. 188. 24Hund, Wigulei Metropolis Salisburg. 25Annal Paderborn, lib. VII, en Schaten. 26Charta Ludovicii 7. Tabular Monoster-S-Genoveva. 27De colonis et gleba adscriptits, en Canciani, tom. IV, p. 355. 28Edicto de Teodorico, art. 142, en Canciani, tom. I. 29Gregor. Mag., Epst., lib. I, epst. 44. 30Hund, Wigulei Metropolis Salisbourg. 31Tumbo del monasterio de Celanova, folio 38 vuelto. 32Tumbo de la iglesia de Lugo, tom. IV, en la era 1042. 33“... Et constituimus illos homines in omnibus pcedictis locis commanentes illam terram, et vineas, et omnia ad medietatem collaborare; et nihil aliud eis requiratur, nec post nos nihil inquietudinis patiantur. Quod si fecerint, pars sancti Martini eos defendat, et vivant sicut alii liberi coloni” (Thesaur. Anecdot. Martenii, tom. I, p. 21.) 34Dagob. reg. cap. tert., en Baluze, tom. I, p. 100. 35Dagob. reg. cap. tert. 36Dagob. reg. cap. tert. 37Capit. Car. Magni et Ludov. Pii, lib. V, cap. CCCIII, en Baluze, tom. I, p. 887. 38Capit. Car. Calvi., tt. XXXIII, en Baluze, tom, II, p. 188. 39Capit. Compendiese Car. Calvi de anno 868., cap. IX. 40Capit. Wormatiense, cap. IX, en Baluze, tom. II, p. 667. Capitular. Mag. de Villis, cap. IV. 41He aqu lo ms sustancial de ese procedimiento contra el abad del referido monasterio. “Supra id, quod debet, censum a nobis, atque navigium exquirit, animalia nostra Prepositus eius Pedelbertus injuste aufert, etc., olivas contra conmetudinem cœlligere ect., premere sive calcariam facere precipit adelepiatis quosque volentes, volentesque ire, etc., vites illic amputare contra conmetudinem jubet. Et quod pejus est, multotiens nos grana flagellare, etc., capillos nostros aufert, sicut in presenti cernitis, precipit”. “Sed quia a parte prescriptorum imperatorum mimquam aliud parentes nostri, aut nos annue soliti fuimus colvere, nisi tautum denariorum libras 3, cum Solidos 10, frumentum Sextaria 12, Caseum libras 30, Pullos parep 30, Ovas 300, insuper olivas ejudem Curtis Lemonte cum Regali dispendio colligere etc., premere, ideo a parte monasteri vestri cui, cui nos prelibati imperatores suis preceptis contulerunt, aliud annue solvere non debemus, nisi tantumodo ea que diximus. Ac per hoc, si placet Onmipotenti Deo, Dominoque Archiepiscopo, etc., vobis Domno Abbati, nullam nobis pars monasterii vestri Super impositam facere debet, quia neque temporibus predecessoris vestri sancte memorie Domni Petri Abbatis ali superim positam nobis pars monasterii vestri faciebat” (Muratori, Antiquitat Rerum Italic ., tom. I. Dissert. 14.) 42Diploma Car. Calvari de colonis Mintrici villa, en Dom. Bouquet, tom. VIII, p. 567. 43“ Et nos colliere debemus olivas de olivetas Curtis ipsius, etc., premere, etc., exinde oleum, V trare illuc monasterium Saneti Ambrosii; adque ei reddere debemus annue a parto ejurdem monasterii argentum denarios bonos solidos septuaginta. Et per

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JOS ANTONIO SACO /91 /91 /91 /91 /91Lacum Comensem, abatem ejurdem Monasterii, vel sui Missi navigare debemus: adque ei pro omni anno reddere debemus ferrum libras centum et pullos triginta, atque ovas (?) trescentum” (Muratori, Antiquit Rerum Italic tom. I. Dissert 14.) 44Muratori, Scriptor Rer. Italic ., tom. I, part. 1. 45Mabillon Annal. Benecdictini, lib. XVII, cap. XXVI. Muratori, Cronic Farfense tom. II, parte 2, Rer. Italic 46Muratori, Anales de Italia tom. III, ao 530, p. 313. Ilustre reformador y celoso propagador del monacato en el occidente de Europa, fue San Benito en el primer tercio del siglo VI. Fundose desde entonces inmenso nmero de monasterios, pues la devocin de los grandes, la pobreza del pueblo y las cruzadas que arruinaban a muchas familias, poblaron los claustros. Fue tan grande, en el siglo XII, el fervor por la vida monstica, que en Francia y en otros pases, los padres ocultaban a sus hijos, las mujeres, a sus maridos y los amigos, a sus amigos para sustraerlos del proselitismo monacal. 47Paul. Diac., lib. VI, 40. 48Muratori, Chron Vulturnense tom. II, parte 2, Rer. Italic 49Muratori, Rer. Italic ., tom. I, part. 2, pp. 396 y 397. 50Muratori, Rer. Italic ., tom. II, part. 2. 51Capitul. secund. anno 805, en Baluze, tom. I, p. 425. 52Capitul., lib. IV, p. 775. 53Capitul. Carlom., en Baluze, tom. II, p. 290. 54Guillaume de Jamige, Histoire des Normands, lib. V, cap. II. 55Vie de saint Gildas, abb de Ruys, Historiens de France tom. X, p. 377. 56Muratori, Annal. d’Italia anno 1035. 57Potgiesser, lib. I, cap. IV, § 11, notas b y c. 58Eginhart, in Vita Caroli Magni 59Statut. de Felipe, el Hermoso en 1301, en Ducange. 60Ducange, in Glossar 61Miri Donat Belg., lib. I, cap. XCII. 62Stabilimenta Ludovici S., lib. II, cap. xxx. 63Vase el tomo II de esta Historia libro XVII, p. 332. 64 Leg. Lombard ., lib. I, tt. IX, § 30. 65Mabillon, de Re. diplom., lib. VI, no 62 y 80. 66Ellis, Gen. introduction to the Doomsday-Book, 1832, tom. II. 67En la formacin de este libro intervinieron diferentes especies de comisionados, los cuales variaron algunas veces de lenguaje en la descripcin de la misma clase de personas. Este punto es muy oscuro y Hallam confiesa que hoy no se puede alcanzar clara inteligencia de la sociedad mencionada en el Doomsday-Book (Hallam, View of the State of Europe part. 1, chap. VIII.) 68Hachemberg, Germ. med. disert 11, § X. Juarus Hertzholm, Parerg. de Servit person reali, tt. V, § 5. Du Fresne, Glossar. 69Kennet, Glossarium. 70Ellis, Gen. intro. to the Doomsday-Book tom. I, p. 82. 71Ellis, Gen. intro. to the Doomsday Book tom. I, p. 89. 72Ducange, Glossar

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 92\ 92\ 92\ 92\ 92\73Isidoro, lib. XIV, Origen., cap. XII. 74Capitul. Caroli Calvi, tt. IX. 75 Leg Longobard ., lib. II, tt. XVII, § 1. 76Tradit. Tuldens. Ecelesie. Charta 211, anno 806. Goldastus, Charta 3, 39, 49, 50 y 79. 77Capitular de Carlomagno, lib. III, cap. LXXI y LXXX. 78Casarius, in Glossa ad Registrum Prumiense p. 493. 79Statuta M. St Eclesiae Ultraiectinos, apud. Malthaeum, lib. IV de Nobitit. cap. VIII. 80 Lex Alaman tt. XXII. 81 Lex Baiuvar ., tt. I, cap. XIV, § 1 y 3. 82Hallam, View of the State of Europe during the middle-ages, vol. II, chap. VIII, par. 1. 83Wilkin’s, pp. 40, 43, 64, 72, 101. 84Ley de Ina, cap. XXXVIII. 85Wilkin’s, Leges Alfredi cap. XXXIII. 86Ley de Ina, cap. LI. 87Wilkin’s, Leges Athelstam, pp. 70 y 71. 88Hallam, en el pasaje arriba citado. 89Crnica Vulturense, en Muratori, Scriptores Rer. Italic ., tom. I, part. 2, pp. 363 y 374. 90Muratori, Antiquit Italic tom. I. Dissert. 14 91 Espaa Sagrada tom. XXXVII, apnd. V, p. 506. 92El seor Muoz y Romero, en su Coleccin de Fueros Municipales pgina 11, nota 2, piensa equivocadamente, que eran colonos, fundndose en que estaban vinculados a la tierra; pero aunque as era no por eso deban prestar los colonos todos los servicios que se exigan de los hombres donados al referido monasterio. 93“ Seu et sua criatione servos et libertos sive ingenuos quantoscumaque ad ipsa villa deserviant ”. 94 Espaa Sagrada tom. XXXVIII, apnd. IX. 95Libro gtico de la iglesia de Oviedo, escrituras 47, fol. 86 vuelto; escritura 73, folio 16. Espaa Sagrada tom. IX, p. 183. Vase tambin a Muoz, Coleccin de Fueros ..., notas al texto latino del Fuero de Len. 96 Espaa Sagrada tom. XXXVII, apnd. X, p. 323. 97Marculfo, lib. II, Frmula 26. 98Mabillon, De Re. diplom ., lib. VI, no 43. 99 Leg Lombard ., lib. I, tt. IX, § 21. 100 Espaa Sagrada tom. XXXVII, apnd. X, p. 323. 101“ Sive et suis hominibus tam servis seu ingenuis qui ad ipsam villam deservierunt in vita aviorum et parentum meorum ”. 102Potgiesser, lib. I, cap. IV, § 50 a 54. 103Potgiesser, De Statu Servorum lib. I, cap. IV. 104 Lex Salic ., tt. XI, § 4. 105 Lex. Salic ., tt. XXIX, § 1, y tt. XLII. 106De dissension, Filior. Ludovici Pii, cap. IV. 107De dissension Filior. Ludovici Pii, cap. IV.

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JOS ANTONIO SACO /93 /93 /93 /93 /93108Hucbald, Sancti Lebuini in Laurent Suri vita Sant. 109Potgiesser, De Statu Servor ., lib. I, cap. IV. 110Monument. Paderborn, cap. CXXX. 111Annal. Paderborn, lib. II, ao 855, en Schaten. 112Voet Histor. jur. Civil luliac el Montem, no 264. 113Summaria Chronologica Ecclesi Parchensis, cap. II, p. 30. 114 Lex Baiuvar ., Inscription del Let. 1, cap. II. 115Capitular de Carlomagno, lib. IV, cap. CII. 116 Lex Frison ., tt. XV. 117Capitular de Partitus Saxonie, cap. XX. 118Schatten, Annal. Paderborn, lib. V. 119Apud Folnerum in Codice Diplomatico Histori Palatine, annexo no 1. 120El diploma o carta de esa donacin dice, que el donante entrega “ mancipa, Litum videlicet, cum filiis et filiabus omnique progenie, que ex bis per successura tempora fuerint procreata... eo tenore, ut ipse de hinc potestatem habeat, sive retinendi, dandi, rendendi, commutandi, seu quodcumque ipsi liberum fuerint, inde statuere ”. (Schatten. Annal. Paderborn, lib. IV.) 121Schanat., in Tradit Fuldens. 122 Lex Salic ., tt. XXVIII. Lex Ripuar ., tt. LXII, § 1. 123Vase un privilegio de Ludovico Po en la Crnica Centulense, cap. XXIX, en Dacherium, tom. IV, Spicileg., p. 479. 124Tabla de los bienes de Bruno, obispo de la iglesia herbipolense, en el ao 1036. 125Schatten, Historia Westphaliae, lib. IX. 126Ducange, Glossarium palabra Malman. 127Sagittarii Casp. Antiquitates Maddebarg, § 69. 128Schatten, Annal. Paderborn, lib. IV. 129Schatten, Annal Paderborn, lib. IV. 130Vita Meiwerci Episcopi Paderborn, cap. CXV. 131Schatten, Histor Westphaliae lib. IX, y Annal. Paderborn, lib. VI. 132Schatten, Annal. Paderborn, lib. III. 133Linderbrogius, Scriptores rerum Septentrionalium. 134Ludewig, Reliquiae M. S. Ctag tom. I, p. 68. 135Ludewig, Reliquiae M. S. Ctag tom. I, pp. 112 y 168. 136Leges Henrici, I, cap. XXX. 137Potgiesser, De Status Servorum, lib. I, cap. IV, § 36. 138Watsii, Glosarium ad Matheum Pris. 139Browerius in Scholiis ad vitam S. Ludovici Arnsteinii Comitis. 140Charta Engelberti Episcopi Coloniensis, en Gelenium in ejus Vita. 141Sirmond, Notae ad Capitular. Regum Francor, en Baluze, tom. II, p. 806. Spelman, Glossarium Archaiologi 142Caesrius Registrum Prumiense. 143Polytichum Monasterii Tossatensis, en Baluze, Capitular, tom. II, pp. 1205 y 1206.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 94\ 94\ 94\ 94\ 94\144Marculfo, lib. I, Frmula 22. 145Dom. Bouquet, Scriptor. Rer. Francor tom. VIII, p. 398. 146Polyptique de Irminon, proleg., p. 590. 147Aimoinus, De Gestis Francorum 148Pezzius Anecdota, Scriptores rerum Germanic, tom. II. 149Ley Lombarda 238 de Rotharis. 150Gregor. Magnus, lib. X Judicu. 5. Epst. 27. 151Carta del rey Conrado, en Ducangelguelli, Italia Sacra 152Ley Lombarda 238 de Rotharis. 153In Codice Tradit. S. Emmerara, cap. CLXXII. Mabillon, De Re diplomat, lib. VI, coroll. 4. 154Miraei, Donationes Belgic, lib. I, cap. XVIII. dem, Notitia Ecclesiarum Belgicarum cap. CXLIV. Labbei Bibliotheca Bibliothecarum. 155Amaral, Memorias para historia a la legislaao, tom. IV de las de Literatura publicadas por la Academia de Lisboa, tom. VII, p. 214. 156Escritura de donacin y obligacin, existente en el Real Archivo de la Corona de Aragn, armario de San Juan de las Abadesas, n 2 y tambin n 1, citado por Bofarull, archivero mayor de aquel establecimiento en el tomo I de su obra intitulada Los Condes de Barcelona 157Arnulfus de Miraculis S. Emmerammi, lib. I. 158Apud Dacher. in not. ad Guibertum, p. 588. 159Mabillon, De Re diplomat ., lib. VI, coroll. 4. 160Cassarius de Miraculis, lib. VII, cap. XXXIX. 161Miraei, Notit Ecclesiar Belgicar ., cap. CXLIV. 162Ap. Gelenium, in Vindiciis B. Richezae, cap. IX. 163Garca de Novil, Glos. 18. 164 Antigedades de Espaa tom. I, p. 277, n 58. 165Muoz y Romero, Coleccin de Fueros Municipales, en sus notas al texto latino del Fuero de Len. 166Vase esta Historia tom. II, lib. XV. 167Muoz, Coleccin de Fueros ..., nota 29 al texto latino del Fuero de Len. 168Fuero de Len, art. 26. 169Fuero de Len, art. 27. 170Fuero de Len, art. 25. 171Fuero de Len, art. 11, 25, 27. 172Fuero de Len, art. 11. 173Fuero de Len, art. 25. 174Partida 4, tt. XXV, ley 3. 175Ordenamiento de Alcal, tt. XXXII, ley 13. 176Coleccin de Cortes, cuaderno 3 publicado por la Real Academia de la Historia de Madrid.

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JOS ANTONIO SACO /95 /95 /95 /95 /95177Fueros de los solariegos del lugar de Vega de D Limpia, dados el ao 1324 por Frey Pablos, comendador del Hospital de D. Gonzalo Carrin. 178 Lex Ripuar ., tt. VIII, X y LXII, § 1. 179 Espaa Sagrada tom. XVIII, p. 303. 180 Espaa Sagrada tom. XXXIV, p. 445. 181Tumbo negro, p. 41, n 131, y p. 132, n 474. 182Conseil un ami de Pierre de Fontaines, chap. XXI, § 8. 183Beumanvir, Coutumes de Beauvoisis, chap. XLV. 184“ Ut quoniam in quibusdam locis coloni tam fiscales quam et de casis Dei suas hreditates, id est mansa qu tenent, non solum suis paribus, sed et clericis canonicis ac villanis presbiteris et aliis quibuscunque hominibus vendunt ...”. (Cap. Car. Calvi, en Baluze, tom. II, p. 188.) 185William Temple, Intro. History of England no 59. 186Bracton, Epitome Legum et Consuetud Angli lib. IV, tt. I, cap. XXVIII. 187Littleton de Villanagio. 188Littleton, s. 181. 189Littleton, s. 177. 190Littleton, s. 172. 191“ Ille qui tenet in villenagio faciet quicquid ei praeceptum ferit, nec scire debet sero quid facere debet in crastino, et semper tenebitur ad incerta ”. (Bracton, 1. 4, tr. 1, c. 28.) 192La escritura de esta donacin citada por Muoz en su Coleccin de Fueros ..., existe en el monasterio de Sobrado, Tumbo Viejo, escr. 127, fol. 47. 193Libro Gtico de la iglesia de Oviedo, escr. 61, fol. 99. 194El documento que de esto habla, existe entre los del monasterio de San Juan de la Pena que se conservan en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid. 195 Lex Baiuvar. tt. III, cap. I. 196Baluze, tom. I, p. 427. 197Baluze, tom. I, p. 486. 198Baluze, tom. I, p. 717. 199Capitul. Caroli Calvi, tt. X, cap. IX. Las palabras de esta capitular son las siguientes: “ De advenis qui oppressione Nortmannorum vel Britannorum in partes istorum confugerunt, statuerunt seniores nostri, ut a nullo reipublic ministro quamcumque violentiam vel oppressionem aut exactionem patiantur; sed liceat eis conductum suum qurere, donec pace reddita aut insi redeant ad sua loca, aut seniores illorum eos recipiant. Nullus autem eos inservire prsumat, eo quod lo loco mercenarii apud aliquem manserint, nec censum aut tributum exigere. Quod si inventus fuerit ex reipublic ministris aut alius quilibet contra hoc pietatis praeceptum facere, aut fecisse, bannum nostrum exinde componat ”. 200He aqu la exhortacin. “ Pervenit ad aures sacerdotum quod profugi, qui paganorum manus omnibus bonis amissis vix evaserunt, in regionibus nostris quibusdam iniuste op primantur, et in servitutem redigantur contra divinas humanasque leges. Tales igitur serveriter corripiendi sunt, et adven eorum manibus eruendi. Nam adven apud fratres suos, id est, Christianos, mercenarii debent esse, non servi. Si autem, in servitutem redigantur, quid illis profuit paganorum manus effugisse, cum

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 96\ 96\ 96\ 96\ 96\captivitatis et dur servitutis ingum non effugerumt. Et ideo contra banc crudelitatem sacerdotum debet pietas decertare, ne pro tam immani malitia ira divina populum christianum consumat ”. Esta exhortacin la inserta Regino en su obra De disciplin Ecclesiast ., lib. II, cap. LXXVII. 201Sirmond, Nota ad capitular, en Baluze, tom. II, p. 731. 202Sirmond, Frm. 34. 203Dom. Bouquet, Scriptor Rerum Francor ., tom. IX, p. 463. Baluze, tom. II, p. 32. 204Baluze, tom. II, p. 407. Marculfo, Frm., lib. II, cap. V. 205 Dig ., lib. XLIII, tt. XXVI, pr. y § 2 y 3. 206Acta fund. Murens. monast., en Hergott, Geneal Hasburg ., tom. I, p. 324. 207Et de sembrarlo. Esc. 2. 208Ley 89, ttulo 18, partida 3. 209Fuero Juzgo, lib. V, tt. III, ley 1. 210Capit. de Pepino, en 795, en Baluze, tom. I, p. 597. 211Capit. de Carlomagno, en 806, en Baluze, tom. I, p. 443. 212Capit. de Carlomagno, en 813, en Baluze, tom. I, p. 510. 213Baluze, tom. II, p. 493. 214Tumbo del monasterio de Celanova, folio 22 vuelto. 215Tumbo de Celanova, folio 115. 216Privilegio de D. Ramiro III, concediendo en 958 a Santa Mara de Cartario la jurisdiccin de Mindes. ( Espaa Sagrada tom. XXXVI, apnd. 4, p. 276.) Otro privilegio de D. Alfonso V de Len, otorgado en 1007 a favor del monasterio de San Pedro de Rocas, habla tambin del maulatum (Documento del monasterio de Celanova.) 217 Espaa Sagrada tom. XL, apnd. XXII, p. 399. 218Vase el apndice I. 219Muoz, Coleccin de Fueros Municipales Fuero de Castrogeriz. 220Mariana, Histor. de Espaa lib. XVI, cap. XVII. 221Pedro Lpez de Ayala, Crnica del Rey D. Pedro ao 2, cap. XIV. 222Berganza, Antigedades de Espaa lib. V, cap. XIX, n 251. 223Ordenamiento de Alcal, tt. XXXII, ley 13. 224Partida 4, tt. XXV, 1. 3. 225Fuero de Len, art. 13. 226Fuero Viejo de Castilla, lib. I, tt. VIII, ley 16. 227Lpez de Ayala, Crnica de D. Enrique el II ao 8, cap. X. 228Ordenamiento de Alcal, tt. XXXII, ley 18. 229Ordenamiento de Alcal, tt. XXXII, ley 18. 230Formose en el siglo XIV un libro manuscrito, describiendo todas las behetras de Castilla. Es un tomo, gran folio, escrito en hojas de pergamino vitela, de piel de becerro, que fue de donde le vino tal nombre; si bien Salazar y Castro ( Historia de la casa de Lara tom. I) lo deriva errneamente de la voz “ Abezar, que vale tanto como ensear, se llam libro Becero, corrupto Becerro”. Hase cuestionado mucho sobre su autor, pues unos lo atribuyen al rey D. Alfonso, XI, otros a su hijo el rey D. Pedro I y otros a los dos. El nmero de pueblos de behetras que aquel libro contiene, son 486, segn el original

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JOS ANTONIO SACO /97 /97 /97 /97 /97que se conserva en la chancillera de Valladolid, del cual se sac una copia fiel, que se public en Santander en 1866, por don Fabin Hernndez. 231Lpez de Ayala, Crnica del Rey D. Pedro ao 2, cap. XIII. 232Lpez de Ayala, Crnica de D. Enrique, el II ao 6, cap. VIII. 233Vase el apndice II. 234Muoz, Coleccin de Fueros notas al texto latino del Fuero de Len.

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Libro VigsimoEL MAHOMETISMO Y LA ESCLA EL MAHOMETISMO Y LA ESCLA EL MAHOMETISMO Y LA ESCLA EL MAHOMETISMO Y LA ESCLA EL MAHOMETISMO Y LA ESCLA VITUD. INV VITUD. INV VITUD. INV VITUD. INV VITUD. INV ASIONES ASIONES ASIONES ASIONES ASIONES Y CONQUIST Y CONQUIST Y CONQUIST Y CONQUIST Y CONQUIST AS DE LOS RABES EN ASIA, FRIC AS DE LOS RABES EN ASIA, FRIC AS DE LOS RABES EN ASIA, FRIC AS DE LOS RABES EN ASIA, FRIC AS DE LOS RABES EN ASIA, FRIC A A A A A Y EUROP Y EUROP Y EUROP Y EUROP Y EUROP A. ESCLA A. ESCLA A. ESCLA A. ESCLA A. ESCLA V V V V V OS QUE DE ELLAS EMANARON OS QUE DE ELLAS EMANARON OS QUE DE ELLAS EMANARON OS QUE DE ELLAS EMANARON OS QUE DE ELLAS EMANARONSi la religin de Jess vino al mundo para consolar al esclavo y romper sus cadenas, hubo otra, cual fue el mahometismo, que no favoreci tan humanos sentimientos. De las ardientes regiones de la Arabia sali en la segunda mitad del siglo VI1 un hombre, que tomando el carcter de profeta de Dios, trastorn las creencias y los imperios de gran parte de la tierra. Debiose tan portentosa revolucin al abatimiento en que haba cado el cristianismo con las disputas religiosas y la relajacin de los cristianos. Debiose a la tibieza con que los rabes practicaban los ritos supersticiosos de su antigua idolatra, por haberse mezclado con los judos y los cristianos, que huyendo de la persecucin religiosa del Imperio de Oriente, habanse refugiado a la Arabia, en donde podan libremente ejercer su culto. Debiose a la combinacin con que supo el Corn amalgamar las tradiciones, dogmas y usos de las diversas religiones que haba entonces en Arabia. Debiose a la divisin e independencia de las tribus que la habitaban, porque no formando cuerpo homogneo de nacin, prestronse fcilmente a los proyectos ambiciosos de Mahoma. Debiose a la vida extraordinariamente sobria y endurecida de los rabes, pues errantes y entregados al pillaje, estaban muy predispuestos a adquirir el espritu marcial que Mahoma les infundi. Debiose, en fin, a la decadencia de los romanos en oriente, de los persas, y aun de los mismos brbaros que haban destruido el Imperio de Occidente en Europa y en frica. Si tantos pueblos hubieran conservado el valor de sus antepasados, es casi cierto que los sectarios de Mahoma no habran podido traspasar las fronteras de la Arabia, a pesar del fanatismo belicoso que los animaba. Jesucristo no prohibi ni aboli la esclavitud, por ningn mandato expreso; pero la tendencia de su doctrina, segn he manifestado ya en otro lugar, encaminose a la libertad de los esclavos.

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JOS ANTONIO SACO /99 /99 /99 /99 /99 Ni l, ni sus apstoles los tuvieron, y los esfuerzos del cristianismo desde los primeros siglos de su existencia salvaron a muchos de la esclavitud. Los principios del Corn, por el contrario, la fomentaron extraordinariamente. Para difundir sus doctrinas, no apel Mahoma a la persuasin, sino a las armas. Verdad es que algunas veces predic la tolerancia y otras, la intolerancia. La tolerancia en las siguientes palabras: “Nada de violencias en materia de religin. La verdad se distingue bastante del error. Aquel que no creer en Thagout,2 y creer en Dios, habr cogido una ansa slida y al abrigo de toda rotura. Dios sabe y conoce todo”. “Dios es el patrn de los que creen; l los har pasar de las tinieblas a la luz”.3Ense la intolerancia en los pasajes siguientes: “A los que rehusaren creer en nuestros signos, los acercaremos a un fuego ardiente. Luego que su piel ser quemada, los revestiremos de otra, para hacerles experimentar un suplicio cruel. Dios es poderoso y sabio”.4 “Dios dijo entonces a los ngeles: yo estar con vosotros. Id a afirmar los creyentes. Yo infundir el terror en el corazn de los infieles. Abatid sus cabezas y herid las extremidades de sus dedos... Tal es vuestra retribucin, sufridla; el fuego est preparado para los infieles”.5Esta contradiccin en las ideas de Mahoma se explica por las vicisitudes de su vida. Mientras se sinti dbil, predic la tolerancia; mas, luego que cobr fuerzas, ense la intolerancia. La religin de Mahoma fue esencialmente un sistema militar,6 pues declar la guerra a todos los pueblos que no la seguan:7 guerra que l llam santa y que era tan grata a Dios, que al que mora en ella, se le consideraba como mrtir, y pasaba inmediatamente a gozar de las delicias del paraso.8 No contribuir a estas guerras con su persona y sus bienes, era crimen abominable.9 Obcecado el rabe por un feroz fanatismo aborreca el nombre cristiano, y creyendo ganar el cielo, si mora peleando por su ley, arrostraba la muerte con la mayor intrepidez. “La espada, dice Mahoma, es la llave del cielo y del infierno: una gota de sangre derramada en la causa de Dios, y una noche empleada en las armas, es de ms provecho que dos meses de ayuno o de oracin: todo el que muere en una batalla, obtiene el perdn de sus pecados; en el da del juicio, sus heridas resplandecern como el bermelln, y sern olorosas como el almizcle; y la prdida de sus miembros ser reemplazada por las alas de los ngeles y querubines”. A estas ideas religiosas que hacan al rabe amar la guerra, y bajo cuya influencia vivi en los primeros siglos, juntronse otras mundanas, porque ella le proporcionaba el pillaje y la satisfaccin de sus apetitos carnales con las prisioneras esclavizadas. Mahoma tuvo esclavos, bien que a su muerte libert a los 19 varones y 11 hembras que posea. Tuvironlos tambin los califas, sus vicarios y

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 100\ 100\ 100\ 100\ 100\ sucesores. Incorporbanse esos esclavos en los ejrcitos y marchaban a los combates, mezclados con los rabes. A stos permitioles Mahoma la incontinencia. “El deseo de poseer a una mujer, sea o no manifiesto, no os har delincuentes ante el Seor, pues sabe que no podis prescindir de pensar en las mujeres”. Omar, segundo califa, dijo a sus tropas despus de la toma de Antioqua, en la mitad del siglo VII: “Si alguno de los sarracenos no tiene familia en Arabia, puede casarse en Siria, y cualquiera de ellos que necesite mujeres esclavas, puede comprar cuantas hubiera menester”. Permitioles tambin la poligamia, bien que si carecan de recursos, deban limitarse a dos, tres o cuatro mujeres; y si esto no podan hacer, tomasen una sola, o una esclava.10 Prohibioles casarse con mujeres casadas, a no ser que hubiesen cado en sus manos como esclava;11 igual prohibicin impuso respecto de las mujeres idlatras, pues deca “que una esclava creyente vala ms que una mujer libre idlatra”.12 Orden que no se casasen con esclavas sin el permiso de sus amos, dotndolas equitativamente, y que fuesen castas para evitar la prostitucin. Si adulteraban, imponaseles la mitad de la pena que a las mujeres libres.13La esclavitud mahometana ofrece grandes contrastes, y los preceptos del Corn no deben confundirse con los abusos de sus sectarios. En medio de su tendencia a fomentar la esclavitud, tom el Corn de las tradiciones hebraicas y de las costumbres patriarcales del Asia, algunos sentimientos generosos hacia los esclavos. Recomend Mahoma que parte de las limosnas que se recogan se empleasen en redimir a los esclavos.14Imitando, sin saberlo, las leyes del Imperio romano, mand que en la venta de los prisioneros, nunca se separasen las madres de los hijos.15Y en otro lugar se expresa: “Alimentad a vuestros esclavos, porque hermanos vuestros son, que Dios ha puesto en vuestras manos: dadles, pues, los alimentos con que vos os sustentis, y las ropas con que os vests, y no aflijis a los servidores de vuestro Dios”. Aun mustrese ms benvolo en el pasaje siguiente: “Si alguno de vuestros esclavos os pide su libertad por escrito, conceddsela si lo juzgis digno de ella. Dadle alguna cosa de los bienes que Dios os ha concedido. No obliguis vuestras esclavas a prostituirse para proporcionaros los bienes pasajeros de este mundo, si ellas desean guardar su pureza”.16Estos preceptos o consejos no estn conformes con los hechos de los mahometanos que tienen harn, pues las esclavas a l destinadas, en medio de las aparentes delicias que las rodean, viven muy desgraciadas, porque estn sacrificadas en su estrecha clausura a los brutales apetitos de un brbaro. Cuando los mahometanos declaraban la guerra a un pueblo de distinta religin, dbanle a escoger una de tres cosas: el Corn la espada

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JOS ANTONIO SACO /101 /101 /101 /101 /101 o el tributo. Si abrazaban el mahometismo quedaban aseguradas sus personas y propiedades, participando de los beneficios de los otros mahometanos.17Si no abrazaban el mahometismo, ni tampoco se sometan, imponaseles un fuerte tributo,18 esclavizbanse a las mujeres y a los nios, y los hombres podan ser degollados. “Matadlos, dijo Mahoma, en donde quiera que los encontraris y arrojadlos de donde ellos os hubieren arrojado. La tentacin a la idolatra es peor que la matanza en la guerra. No les libris combate cerca del oratorio sagrado, a menos que ellos os ataquen all. Si lo hacen, matadlos. Tal es la recompensa de los infieles”.19As se hizo con los prisioneros de guerra en la infancia del mahometismo; pero despus que se consider slidamente establecido, templose su rigor contra los enemigos, pues la historia de los sarracenos, en los tres siglos posteriores a Mahoma, presenta en el primero, conquistas gloriosas para sus sectarios; en el segundo, un carcter estacionario, o ms bien de precaria grandeza; y en el tercero, rpida decadencia. Si doblaban la cerviz al yugo de Mahoma, sin acudir a las armas, entonces conservaban su religin y casi todas sus propiedades; quitbanseles armas y caballos, que tan provechosos eran para la guerra; apoderbanse tambin de algunas iglesias para convertirlas en mezquitas, lo mismo que de las riquezas de todas ellas. En este punto no se sigui una regla constante y uniforme. Pues sta vari segn los tiempos y pases. En Andaluca y en Crdoba, centro del poder agareno, no slo se dejaron a los cristianos muchas iglesias con sus obispos, y aun monasterios de uno y otro sexo, sino que se les permiti el uso de campanas, favor que no se concedi a los cristianos del frica y del Asia,20 y del que hoy solamente gozan los cristianos del monte Lbano. No obstante las franquicias dispensadas a los cristianos de la pennsula ibrica fueles prohibido celebrar a puerta abierta sus ceremonias religiosas, hacer procesiones pblicas y erigir templos, pues dijo Mahoma: “No dejis que los infieles levanten sinagogas, iglesias y nuevos templos; pero sales libre reparar los edificios antiguos, y aun reedificarlos, con tal que sea en el antiguo suelo”.21De las tierras vacantes y dems propiedades, cuyos amos haban emigrado, exigan rehenes a sus habitantes, como garanta de fidelidad, echndoles adems un tributo.22En el repartimiento de las tierras de Espaa al tiempo de la invasin sarracena, cometironse graves injusticias, y quejndose los guerreros de no haber sido bastante recompensados, perturbaron ms de una vez la pblica tranquilidad. Para remediar estos y otros males, el califa de Damasco escogi a Alsamah, hombre muy entendido, y que ya se haba sealado en Espaa por su capacidad.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 102\ 102\ 102\ 102\ 102\ En 720 acometi su ardua empresa este buen administrador. Reparti entre los guerreros y musulmanes pobres una parte de las tierras que se haban quitado a los cristianos, dejando la otra al fisco, para que sus productos entrasen en las arcas pblicas. Estableci tambin un impuesto equivalente al dcimo de los productos sobre las tierras concedidas a los guerreros, y de un quinto sobre las que se haban dejado a los cristianos: quinto que tambin pagaban los de Portugal. Para atraerlos, ofrecioles al principio, que si voluntariamente se sometan, seran equiparados a los musulmanes; pero esta promesa no se cumpli como era de temer. Adems de este impuesto, echose sobre los cristianos una capitacin, cuyo importe variaba segn los bienes de cada uno; y que se mir como compensacin del favor que se les dispensaba, permitindoles gozar de la vida y del ejercicio de su religin. No alcanzaba este tributo a todos los cristianos, sino tan slo a los varones de edad adulta, y que subsistan de su trabajo personal o de las rentas de sus propiedades.23Derramose igualmente por va de purificacin otro impuesto sobre los bienes muebles y las mercancas; y aunque recay tambin sobre los musulmanes, stos solamente pagaban el 2,5 %, mientras aqullos el doble y an ms, segn los tiempos y lugares. Parte de este tributo emplebase en socorrer a los pobres y en rescatar cautivos sarracenos.24 Ni gravitaron contribuciones tan slo sobre las personas de los cristianos, pues en Portugal pagaban al fisco las catedrales 100 piezas de plata, 50 los monasterios y 25 cada iglesia. No afirmar yo que esta ltima contribucin se extendi a Espaa, porque no la menciona la ordenanza de Coimbra relativa a los cristianos de Portugal. Horrible intolerancia y brutal poltica hubiera sido el despojar enteramente del uso de sus leyes a los cristianos de la pennsula ibrica, sometindolos en todo a la legislacin musulmana. As fue que, al decir de Isodoro de Beja, escritor de aquella poca, y con referencia al ao 734, el gobernador de Espaa, llamado Ochoa, acostumbraba aplicar su legislacin particular a cada uno de los pueblos que estaban bajo su mando.25 A una administracin semejante estaba sometido el Portugal, y consrvase felizmente el importante decreto que expidi en aquella misma poca uno de los gobernadores sarracenos de la ciudad de Coimbra. Dice as: “Los cristianos de Coimbra tendrn su conde particular que los regir de buena manera, y del modo que los cristianos tienen costumbre de ser regidos. Al conde incumbir arreglar sus desavenencias; mas, no podr condenar a nadie a muerte sin la orden del magistrado musulmn. Ser de su deber presentar al acusado ante el magistrado; se dar lectura del texto de la ley cristiana, y si el magistrado lo consiente, darase muerte al acusado. Las ciudades pequeas tendrn tambin su juez particular, que las gobernar equitativamente y

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JOS ANTONIO SACO /103 /103 /103 /103 /103 tratar de impedir los altercados. Si un cristiano ofende a un musulmn, el magistrado le aplicar la ley musulmana; y si un cristiano lastima el honor de una musulmana no casada, abrazar el islamismo y se casar con ella: de lo contrario, morir. Si la musulmana fuese casada, su seductor sufrir la muerte sin remisin”.26Con corta diferencia, practicose este gnero de administracin en Languedoc mientras all gobernaban los sarracenos, y tambin en otros pases cristianos que les estaban sometidos. Entre las causas que fomentaron la esclavitud despus de la destruccin del Imperio de Occidente, ninguna ha sido tan general ni tan duradera como el mahometismo; tan general, porque extendi su influjo al Asia, frica y Europa; tan duradera, porque desde el siglo VII hasta nuestros das, ha continuado sin interrupcin. Y esta fatal influencia se ejerci, ora predicando la guerra como un deber sagrado, y esclavizando a muchos de los que no abrazaban los principios de Mahoma; ora extirpando en algunas naciones el cristianismo, que tanto favoreca la libertad del esclavo, y estableciendo en otras los principios esclavizadores del Corn Nunca son tan ardientes y fanticos los sectarios de una religin como en los primeros tiempos de su establecimiento; y tales se mostraron los rabes recin convertidos. Rompiendo los lmites que los encerraban, derramronse como un torrente, y en mucho menos de un siglo conquistaron las vastas regiones que se dilatan desde la India y la Transoxiana, hasta las postreras tierras del occidente africano, y desde el mar Caspio hasta el ocano. Palestina fue el primer pas del Imperio de Oriente que invadieron en el ao 629. De all pasaron a Siria, y en sus correras esclavizaron muchos cristianos. Subyugada aquella provincia, revolvieron parte de sus armas contra el occidente, y acometiendo al Egipto en el ao 640 de la era cristiana, o 18 de la Hgira,27 en breve lo dominaron.28 Penetraron despus en la Etiopa, y su rey, aunque no cristiano, para librarse de la persecucin, obligose en 651 a pagar anualmente al califa de Egipto un tributo en esclavos. A fines del siglo VII haban ya subyugado los pueblos indgenas del monte Atlas y de los pases vecinos, desde la tierra de los negros hasta el Mediterrneo, y desde los oasis del Egipto, hasta las playas del Atlntico. Entretanto, proseguan tambin sus conquistas en oriente. Mesopotamia y Persia haban cado en su poder, y salvando las barreras que haban contenido al mismo Alejandro, parece que aspiraban, aunque no lo consiguieron, a dominar toda el Asia. Tan rpidos fueron sus progresos, que atravesando el estrecho de los Dardanelos, desembarcaron fcilmente y sitiaron a Constantinopla en el ao 668, mantenindose largo tiempo al pie de sus murallas, hasta

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 104\ 104\ 104\ 104\ 104\ que las enfermedades, el hierro y el fuego les mataron 30 000 hombres, obligndolos a retirarse y hacer una paz humillante, pues se sometieron a pagar al emperador griego un tributo anual de 3 000 piezas de oro, 50 caballos de noble raza y 50 esclavos.29 sta fue la vez primera que los rabes intentaron ocupar en Europa algunas posiciones para continuar en ella sus conquistas. No obstante el revs que all experimentaron en el pasado siglo, sintironse ya ms fuertes y deseando vengar la humillacin que haban sufrido, tornaron a ponerle nuevo asedio en 716. Las tropas sitiadoras compuestas de rabes y persas, ascendan a 120 000 hombres aguerridos, que a poco fueron reforzados por 1 800 naves procedentes de Siria y Egipto. No fueron ahora los sarracenos ms felices que en los aos anteriores, bien que su completa derrota debiose menos al valor de los griegos que al medio extraordinario de que entonces se valieron para destruir a sus enemigos. Este medio consisti en la preparacin de un fuego enteramente desconocido, que se llam fuego griego .30 Atribuyose su invento a Callimaco, natural de Helipolis, en Siria, que desertando del servicio del califa, se pas al del emperador griego.31 Nada cierto se sabe acerca de los ingredientes que lo compusieron; mas, parece que el principal era la nafta mezclada con ciertas cantidades de azufre y de brea extrada del pino verde. Encendida esta formidable sustancia, lejos de apagarse con el agua, sus llamas adquiran nueva fuerza; y, segn dicen, su furia slo poda contenerse con la orina, el vinagre o la arena. Buques cargados y encendidos con fuego tan destructor lanzronse contra las naves musulmanas, que envueltas en las llamas perecieron con sus tripulantes. Desde las murallas de Constantinopla arrojaban tambin este fuego devorador sobre los sitiadores. El modo ms comn de lanzarlo contra los enemigos, era soplando por medio de largos tubos de cobre que se colocaban en la proa de las naves o encima de las murallas. Este fuego devorador llamose por los griegos fuego lquido, o martimo, y cuando los cruzados franceses lo conocieron dironle el nombre de fuego gregeois. Oculto por mucho tiempo el secreto de su composicin, descubrironlo al fin los musulmanes, y mejorndolo, empleronlo contra los cristianos en las ltimas cruzadas, infundindoles tal terror, que cuando se arrojaba sobre ellos crean ver un dragn volando en el aire con una cola muy larga encendida, pues derramaba una luz fatdica en su campamento, y reventaba con un estruendo semejante al rayo.32 Tal fue el arma ms terrible que emplearon en sus guerras algunos pueblos de aquella edad, hasta que al fin cay en desuso por el descubrimiento de la plvora en el siglo decimocuarto. Entre el primero y segundo asedio de Constantinopla, ya haban los rabes, segn se ha dicho, conquistado muchos pases en el occidente

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JOS ANTONIO SACO /105 /105 /105 /105 /105 africano, y aun asentado pie firme en el ocaso del continente europeo. Enseoreados de tan dilatadas regiones, fijaron su trono en Damasco. Dueos de todas las costas septentrionales de frica, que baa el Mediterrneo, el trfico de esclavos, ya en decadencia, empez a renovarse con fuerza, no slo por las relaciones que se abrieron entre el oriente y el occidente, sino por las continuas irrupciones y guerras de los sarracenos contra los cristianos del medioda de la Europa. Espaa, por su inmediacin a las costas africanas, fue el segundo pas que invadieron los rabes en el continente europeo. Gobernaba en frica, a nombre del califa de Damasco, el octogenario Muza, cuya larga edad no haba entibiado su aborrecimiento al cristianismo ni su ardor guerrero, y queriendo llevar a otras tierras el estandarte de Mahoma, clav la vista en la Espaa gtica. Organiz, pues, una pequea expedicin compuesta de berberiscos, al mando de Tarif, que desembarc en un lugar donde se fund despus la ciudad de Tarifa, as llamada por el nombre de aquel jefe. Desde entonces comenz la prolongada lucha que durante ocho centurias, foment la esclavitud en Espaa, pues el sarraceno esclavizaba al cristiano y el cristiano, al sarraceno. Como no encontraron resistencia los primeros invasores, alentose el viejo Muza a conquistar la Espaa, y enviando un ejrcito de 12 000 hombres, casi todos berberiscos, regido por su liberto Tarec, tom tierra en 711, cerca del punto, a cuya roca dio el nombre de Gibel-Tarec que alterado es Gibraltar.33Con auxilio de los judos, enemigos de los godos, apoderose Tarec, en menos de un ao, de las importantes ciudades de Mlaga, Crdoba y Toledo; y cuentan los autores rabes, que para infundir ms terror, hizo Tarec matar algunos prisioneros, dndolos a comer a sus soldados despus de haberlos hervido.34Envidioso Muza de las proezas de Tarec, resolvi pasar a Espaa con un ejrcito de rabes y berberiscos, en cuyo nmero llevaba a uno de los compaeros de Mahoma, de casi 100 aos de edad. Sin marchar sobre las huellas de su rival dome a Zaragoza, Mrida y otras ciudades, sin que de barrera les sirviesen los Pirineos, pues por ellos se meti en Francia. Dos terribles invasiones acaecidas en los siete primeros siglos de la era cristiana, trastornaron gran parte de la tierra. La primera fue la de los brbaros del norte, que derrocaron en Europa el Imperio de Occidente; y la segunda, la de los rabes en el Asia y otras naciones. Pero cmo fue que los brbaros del norte, lejos de destruir el cristianismo en las tierras que conquistaron, se convirtieron a l, mientras que sucedi la contrario en muchos pases cristianos subyugados por los rabes musulmanes? La diferencia consiste en la intolerancia y fanatismo religioso que animaba a los sectarios de Mahoma, pues deseando estable-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 106\ 106\ 106\ 106\ 106\ cer su religin en las naciones conquistadas, no permitan que a su lado viviera libre y segura ms religin que la suya. Al paso que conquistadores, fueron tambin apstoles de una religin intolerante, y considerndose como ministros de una misin divina que deban cumplir, emprendan guerras y conquistas, no tanto para adquirir nuevas tierras, cuanto para extirpar de ellas con la espada toda ajena creencia, y hacer triunfar la doctrina del Profeta. No fueron stas las ideas ni los sentimientos que movieron a los brbaros del norte en sus invasiones. Sus creencias religiosas no eran nuevas: no tenan fervor por ellas, ni menos emprendieron sus conquistas para imponerlas a los pueblos vencidos. Su objeto era saciar los deseos de una vida errante, cambiar de clima y adquirir fortuna sin cuidarse de conservar las supersticiones que tenan, ni menos de introducirlas y hacerlas adoptar por los pueblos conquistados. As fue que les dejaron a stos el libre ejercicio de su religin; y como la civilizacin romana empez muy pronto a influir sobre ellos, el cristianismo, en vez de perecer en Europa, cobr nueva vida con la conversin de los nuevos dominadores. Apoderados los sarracenos del septentrin de frica y de la pennsula ibrica, comenzaron sus irrupciones en las islas del Mediterrneo, en Italia y en el sur de Francia. Esto anuncia un cambio fundamental en las costumbres primitivas de los rabes, los cuales, antes de haber abrazado el mahometismo, no fueron pueblo martimo, porque habituados a una vida errante e independiente, repugnbales verse encerrados en el estrecho recinto de un leo que surca los mares. As pensaron Mahoma y muchos de sus sectarios; y aun algunos doctores mahometanos llegaron a decir, que el hombre que se embarcaba muchas veces, deba considerarse como privado de buen sentido, e indigno de comparecer en juicio como testigo.35 De aqu result que en los primeros aos de sus conquistas no supieron aprovecharse de las grandes ventajas que les ofreca el Mediterrneo. Mas, su opinin sobre este punto empez a modificarse con las ideas que muy luego recibieron de los renegados cristianos y aventureros extranjeros, pues dueos ya de la Siria y de todo el norte de frica, tuvieron buques casi enteramente tripulados por aquella gente advenediza. No pas mucho tiempo sin que los rabes por s solos emprendiesen expediciones martimas, pues a ellas los incitaban el rico botn que hacan, el servicio que a Dios prestaban destruyendo a los cristianos, y el testimonio de algunos de sus doctores, quienes afirmaban, haber dicho Mahoma, que la guerra santa por mar era diez veces ms meritoria que por tierra. Estas ideas influyeron tanto en el nimo de los rabes, que en la segunda mitad del siglo VII, bajo los califas Omiadas, ya se presentaron con centenares de naves en los asedios de Constantinopla; bien que, segn hemos expuesto ms arriba, fueron destruidas por el fuego griego.

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JOS ANTONIO SACO /107 /107 /107 /107 /107 Siguieron aumentando su marina, y en 773 dio Abd-Abrahmn I grande impulso a la de Espaa, construyendo algunos arsenales. Con estos recursos continuaron una serie de invasiones en que hicieron inmenso nmero de esclavos. Pero las ejecutaron ellos por s solos, o fueron acompaados de otros pueblos? Hechas por rabes las primeras invasiones, o sindolo sus jefes, hubo motivos para atriburselas todas. Esta opinin, sin embargo, no es verdadera en trminos absolutos, porque bajo su estandarte marcharon hombres de distintas razas. Los que en mayor nmero los acompaaron, fueron los berberiscos, nombre que se dio a muchas tribus nmadas del monte Atlas y de sus inmediaciones. Eran de cara redonda, labios delgados, nariz derecha y color aceitunado, que con el tiempo se haban derramado desde los oasis del Egipto hasta el Atlntico, y desde las playas del Mediterrneo hasta la tierra de los negros. De estas tribus, unas eran idlatras; otras, judas, y otras, cristianas. El nombre de berberiscos o berber viene probablemente de la palabra barbares, que fue la denominacin que los antiguos griegos y romanos dieron a esos pueblos,36 los cuales se llamaron entre s amazyghs o nobles, palabra, al parecer, equivalente a los mazyces de que hacen mencin los griegos y romanos.37 Tan antiguos se consideraron los berberiscos en frica, que se cree entraron en ella, no slo antes de los fenicios, fundadores de Cartago, sino aun de ciertas tribus procedentes de la tierra de Canan, en los das de Josu y de David. En vez de berberiscos, los autores cristianos de la Edad Media y de los tiempos posteriores, nos ofrecen los nombres de afri o africanos, fusci u oscuros, poeni o cartagineses, mauri o moros; pero estas denominaciones slo representan los restos de la poblacin cartaginesa, romana y vndala, confundida con los antiguos berberiscos. En estas terribles invasiones acompa tambin a los rabes muchedumbre de renegados de diferentes naciones y de aventureros de todas las provincias del Imperio griego. A estos ltimos dieron los autores rabes el nombre de roumy, alteracin de la palabra romain, que se aplic a los degradados herederos de las conquistas de la antigua Roma.38Los autores cristianos de la Edad Media designaron a los rabes con los nombres de ismaelitas, agarenos y sarracenos. El primero indica, que descendan de Ismael; lo que es cierto, no de todos los rabes, sino de una parte de ellos. La voz agarenos viene de Agar, esclava de Abraham, en la que hubo este patriarca a su hijo Ismael. Tanto la denominacin de ismaelitas como la de agarenos la emplearon los cristianos para despreciar a los rabes, pues que descienden de la esclava Agar, o lo que es lo mismo, de su hijo Ismael. En cuanto a los rabes, el dictado de agarenos fueles enteramente desconocido: ellos niegan que Ismael fuese hijo de una esclava; que su hermano Isaac tuviese la ms leve supe-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 108\ 108\ 108\ 108\ 108\ rioridad sobre l; y que todo lo que el Pentateuco refiere acerca de Ismael, debe imputarse a Isaac. Adems, la esclavitud no tiene entre los mahometanos el carcter degradante que en otros pueblos, y si el hijo de una esclava es reconocido por su padre libre, l tambin es libre, y goza de todas las prerrogativas de tal, sin la menor mancha ni obstculo. Acerca del origen del nombre sarracenos tan generalmente conocido de los cristianos, pero tan ignorado de los mismos rabes, varias son las opiniones. “La palabra sarrazin, dice Reinaud, se deriva del latn saracenus, el cual a su vez provena del griego sarakenos, apareciendo por la vez primera en los escritores de los primeros siglos de nuestra era.39 Sirve para designar a los rabes beduinos que ocupaban la Arabia Ptrea y los pases situados entre el Eufrates y el Tigris, y que colocados entre la Siria y la Persia, entre los romanos y los partos, se unan, ya a un partido ya a otro, y hacan muchas veces inclinar la victoria. Hanse emitido gran nmero de opiniones sobre el origen de este nombre; pero no se presenta ninguna de una manera enteramente plausible, y la que ha reunido ms votos hace derivar la palabra sarrazin del rabe scharky u oriental. En efecto, los rabes nmadas de la Mesopotamia y de la Arabia Ptrea, daban el oriente por lmite del Imperio romano. ”Un escritor griego que penetr en Arabia en el siglo VI de nuestra era, hablando de diversos pueblos que haba tenido ocasin de encontrar, distingue con cuidado a los homeritas o habitantes del Yemen de los sarracenos propiamente dichos.40 En cuanto a la opinin de los cristianos de la Edad Media que, fundndose en la autoridad de San Jernimo,41 hacan derivar la palabra sarraceno de Sara, esposa de Abraham, no hay necesidad de detenerse. Los rabes no han tenido jams nada de comn con Sara, madre de Isaac”.42Vengamos a sus invasiones en las islas y costas del Mediterrneo. La isla de Chipre fue asaltada por ellos en 648, y la de Sicilia en 669. Los autores cristianos hacen mencin de una entrada de los sarracenos en Crcega en 710; y apenas hubo Muza pisado el suelo espaol, envi en 712 una expedicin contra la isla de Cerdea,43 llevndose como esclavos en esa y en otras expediciones, a las mujeres y a los muchachos. Desde 798 saquearon las Baleares.44 En 806, Crcega fue desolada y entre las personas esclavizadas llevronse a vender a Espaa 60 monjes.45 En 808 y 809, los sarracenos de Espaa invadieron la Crcega y la Cerdea, cuya isla sufri tambin en este ltimo ao otra invasin de frica.46 Ciudad hubo en Crcega donde fueron esclavizados todos sus habitantes a excepcin del obispo y de algunos ancianos y enfermos.47En 810 repiten sus incursiones en aquellas dos islas.48 Vuelven a Crcega en 813; tornan a Espaa cargados de botn, y al pasar por Marsella, fueron atacados por las naves de Ermengario, conde de Ampurdan en

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JOS ANTONIO SACO /109 /109 /109 /109 /109 Catalua, y en ocho buques que les apresaron, encontrronse 500 corsos esclavizados, a quienes se dio la libertad.49 Para vengarse de este golpe, saquearon en aquel mismo ao a Cento Celle (Civitavecchia) y a Niza en Provenza.50En el curso del siglo nono multiplicronse las invasiones de los sarracenos de Espaa, Siria, Egipto y otras partes de frica. Provino esto de que enseoreados desde entonces de las islas Baleares y de otras del Mediterrneo, convirtieron a las primeras en guarida de sus pirateras, estableciendo en ellas un vasto depsito de cristianos esclavizados, cuya venta les dejaba grandes utilidades.51Aqu es de advertir que los guerreros musulmanes no tuvieron ms recompensa que el botn, el cual llevaban al punto que sus jefes les sealaban. Concluida que era la expedicin procedase al repartimiento, sacndose primero la suerte de Dios, que as se llamaba la quinta parte que tocaba al soberano, quien dispona de ella a su antojo; pero comnmente la empleaba en socorrer a los pobres y en otras obras benficas.52Las cuatro partes restantes distribuanse entre los guerreros, dndose a los jinetes el doble que a los infantes .53 Como todos no podan quedar siempre contentos de los objetos que les tocaban, hacase despus del reparto un mercado en el que se permutaban o vendan los efectos a placer de los interesados; y para facilitar estas operaciones iban en pos de los ejrcitos algunos comerciantes que derramaban en las provincias del imperio los efectos que compraban. stos eran oro, plata, piedras preciosas, animales y cuanto encontraban. Pero el botn que ms estimaban eran los cautivos, porque los empleaban en su servicio, o los vendan a diversos precios segn su sexo, edad, hermosura y fuerzas fsicas. Nuevas causas influyeron en aumentar las invasiones, y una de ellas fue la insurreccin que estall contra Hakam en los suburbios de Crdoba, quien habindola reprimido al cabo de algunos das de combate, arras las casas de los sublevados, y los expuls de Espaa. En nmero de ms de 15 000 encaminronse al Egipto, y all entraron por fuerza en la ciudad de Alejandra. Para alejar de ella huspedes tan peligrosos, dioles su gobernador algn dinero, y juntndoseles entonces muchos aventureros de diferentes pases, asaltaron la isla de Creta, que an perteneca a los griegos, conquistronla y fijronse en ella.54 La otra causa fue la invasin de Sicilia por los rabes, acaecida segn algunos de sus escritores55 en el ao 703 de la era cristiana, y segn otros en 820,56 827 u 828.57 Desde entonces fue Sicilia teatro continuo de correras y saqueos hasta 833 en que ya la haban conquistado casi toda, esclavizando muchos de sus habitantes.58La dominacin de Sicilia por los rabes abri a la Italia una era de desgracias, pues los corsarios que ellos lanzaban desde all, empezaron a saquear sus costas.59 A imitacin de sus conquistadores, los mismos

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 110\ 110\ 110\ 110\ 110\ sicilianos dironse tambin a la piratera, y juntndose con ellos, lanzbanse sobre las costas de la Calabria y de la Puglia robando entre otras cosas, mujeres que esclavizaban.60Apoderados los sarracenos desde la primera mitad del siglo noveno de las importantes islas Baleares, Creta y Sicilia, viose el Mediterrneo infestado de piratas, que lo recorran en todas direcciones; asaltaban las costas, y a veces se internaban para saltear los pueblos y esclavizar a sus habitantes, destinndolos a los servicios ms viles, o vendindolos a los brbaros.61En 486, despus de causar grandes estragos hasta las puertas de Roma, entraron en Fondi, mataron a muchos, y llevronse a otros como esclavos.62 Mayores desastres ocasionaron en 849, pues destruyeron la ciudad de Luni en Toscana, y saquearon todo el litoral desde el ro Magra hasta la Provenza.63 Pero en aquel mismo ao experimentaron un revs. Cesario, hijo de Sergio, duque de Npoles, auxili contra ellos al papa Len IV, y trabndose un combate naval en las aguas de Ostia, los sarracenos fueron vencidos, cuyos prisioneros, unos sufrieron la muerte, y otros llevronse a Roma como esclavos.64En medio de estas invasiones, es muy importante saber, que cuando los rabes conquistaron la Sicilia, hicieron varios reglamentos para su gobierno, y uno de ellos pudiera servir de modelo aun a las naciones ms civilizadas del siglo XIX. Traducidas fueron del rabe al italiano por Jos Vella; y Canciani los insert en el tomo V de su obra intitulada Barbarorum Leges Antiques impresa en Venecia en 1792. El reglamento a que aludo, consta de varios artculos; hzose en el ao 330 de la Hgira, y su autor el emir Abu-Al-kasem-Al-kaiemBeamrrillah enviolo a Ben-Alkufi y a Ben-Aattaf, gobernadores de aquella isla. Habiendo el emir observado por su correspondencia con ellos, que en los puertos de Sicilia comerciaban los pisanos y napolitanos; y conjeturando que esto poda provenir del temor que los traficantes de otras naciones tendran de ser esclavizados en Sicilia mand: 1 Que todos los buques de cualquier nacin pudiesen comerciar con toda seguridad con Sicilia, sin que sus tripulaciones pudiesen ser esclavizadas. Este permiso no se extendi a los corsarios, pero s a las naves mercantes, aun de las naciones que estuviesen en guerra con los rabes; 2 Que cuando entrase en un puerto de Sicilia algn buque de nacin con la que ellos estuviesen en guerra fuese visitado, y si estaba armado en guerra, fuese capturado; pero que en caso contrario, no se le molestase en lo ms leve, y se le permitiese comerciar libremente; 3 Que a todo buque mercante de nacin en guerra con los rabes, que hubiese cargado en algn puerto de Sicilia, se le diese un certificado en que esto constase, para que, si su capitn encontraba en el mar algn corsario siciliano o africano, lo

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JOS ANTONIO SACO /111 /111 /111 /111 /111 presentase, y pudiese seguir su viaje sin ser molestado; 4 Que las disposiciones del artculo anterior se aplicasen tambin a los buques mercantes de nacin enemiga que hubiese cargado en frica; 5 Que cuando algn corsario encontrase buque mercante de nacin enemiga, y ste probase con sus papeles que iba a cargar a Sicilia, se le dejase continuar libremente su ruta. Si no lo probaba, pero presentaba al capitn del corsario el dinero que llevaba para comprar mercancas en Sicilia, entonces aqul deba acompaarle hasta el puerto de la isla adonde iba a cargar. Si nada de esto probaba, o constaba que no iba a comerciar a Sicilia, entonces era buena presa, y la tripulacin esclavizada; 6 El corsario que hubiese capturado un buque, so pretexto de que no haba cargado en Sicilia, ni tampoco iba a cargar a ella, probada que fuese la mala fe, se cortase inmediatamente la cabeza al capitn y a la tripulacin del corsario, no slo por haber faltado a las rdenes superiores, sino porque las naciones podran creer que ese reglamento o la ley mercantil, se haba hecho con el fin de engaarlas; 7 y ltimo; Que todas las disposiciones anteriores no se limitasen a Sicilia, sino que tambin se hiciesen extensivas al frica.65Una guerra civil al promedio del siglo IX, entre los prncipes de Benevento, abri las puertas de este principado a los sarracenos ya establecidos en la Calabria,66 y recorrindolo, lo mismo que el de Salerno en 856, arrastraron a Bari como esclavas a muchas mujeres con sus hijos.67En 859 volvieron a invadir la Crcega y la Cerdea.68 El sultn de Bari recorra aquellas costas, y Adelgiso, prncipe de Benevento, viose forzado a comprar la paz en 862, pagndole un tributo anual, pero ello fue de corta duracin, porque en 865 causaron los sarracenos tantos estragos, que saquearon hasta las ciudades principales. Lanzndose de Sicilia, asaltaron a Ragusa en 867, que ya haban tomado en 848.70 Apoderados de Malta en 870, vuelven a invadir el principado de Salerno en 872, ocasionando graves males.71 Por los aos 876 habanse ya aumentado tanto los moros con los refuerzos enviados de frica que hacan temblar la Calabria,72 extendiendo tambin sus excursiones hasta el ducado de Roma.73 En 881, u 882, quemaron el famoso monasterio de San Vicente Volturno, matando a los monjes;74 y en el de 883 u 884, destruyeron el muy clebre de Monte Cassino.75 Siguieron, por ltimo, sus correras en todo lo restante del siglo IX, as en el ducado romano, como en otras partes de Italia. Ocuparon el monte Carigliano en el siglo X; mas, deseando el papa Juan X arrojarlos de aquella posicin, invoc el auxilio de varios prncipes cristianos de la misma Italia, y habindolo obtenido, psose a la cabeza de las tropas en 916. Batidos all los sarracenos, fueron esclavizados los que no murieron.76Saklabio, general de aqullos en Sicilia, hizo en 929 una correra hasta el ducado de Benevento, y aunque no tom ciudad alguna, esclaviz

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 112\ 112\ 112\ 112\ 112\ muchas personas.77 El mismo general invadi la Calabria en 930, y llevose como esclavos el asombroso nmero de 12 000 personas.78Habiendo Abulkasem, uno de los reyes sarracenos de frica, batido la marina genovesa, saque la ribera de Gnova, matando muchos hombres y llevndose al frica como esclavos muchedumbre de mujeres y nios. Pedro Bibliotecario, Martn Polaco y el Beluacense, dicen que aquellos sucesos ocurrieron en 931; pero otros autores, mucho ms antiguos y ms dignos de fe, refirenlos al ao 935.79Como an no haba cado toda la Sicilia en poder de los rabes, ellos tomaron la ciudad de Agrigente en 941, sacando de all muchos cautivos.80En 952, apoderronse de Bari, y matando una parte de la poblacin, esclavizaron la restante.81 Lo mismo hicieron con muchos cristianos que se llevaron al frica, cuando en 953 entraron de nuevo en la Calabria.82En 965, los griegos invadieron la Sicilia; pero vencidos por los rabes, casi todos perecieron, o fueron esclavizados.83En 972, los cristianos dieron un buen golpe a los sarracenos, pues Guillermo, conde de Provenza, hermano de Conrado, rey de Borgoa, los desbarat en Frascineto.84 Mas, esto no impidi que continuasen sus irrupciones en varias partes, pues en 974 o 975, asaltaron la Calabria, y volvieron a Sicilia cargados de esclavos.85 Invadironla de nuevo en 986; y en 988 talaron diversos lugares de la Puglia, tornando a Sicilia con muchos hombres y mujeres que esclavizaron.86Ni fue slo Italia, la nacin que sufri el azote de los sarracenos, pues Francia tambin lo sinti. Fue la primera a principios del siglo VIII, cuando Muza, el invasor de Espaa, penetr, segn los autores rabes, hasta Narbona y Carcasona;87pero ignrase si entonces fueron esclavizadas algunas personas. Efectuose la segunda invasin en el Languedoc por los aos 718. Llamose Gothia esta provincia, por la larga mansin que haban hecho los godos en ella, y Septimania por las siete ciudades principales que la componan, a saber: Agde, Maguelone, Nimes, Veciers, Lodeve, Narbona y Carcasona. Llegaron entonces los sarracenos hasta Nimes, y tornaron a Espaa con muchas mujeres y muchachos esclavizados.88Repiten sus excursiones en 721. Sitian a Narbona; tmanla por asalto, matan a los hombres, y esclavizan a los nios y mujeres. Fortificndose en aquella ciudad, ya por las ventajas que su inmediacin al mar les ofreca, ya como base slida para dilatar sus conquistas en Francia. Parten de all varias expediciones, y con los socorros que reciben de Espaa, prosiguen sus asaltos. “El viento del islamismo, dice un autor rabe, comenz desde entonces a soplar de todas partes contra los cristianos. La Septimania hasta

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JOS ANTONIO SACO /113 /113 /113 /113 /113 el Rdano; el Albigense, la Rouergue, el Givaudan, el Velay fueron recorridos en todas direcciones por los brbaros, y entregados a la destruccin ms horrible. Lo que el hierro perdonaba era consumido por las llamas. Muchos de los mismos vencedores se indignaron de tantas atrocidades. Los brbaros no conservaban sino los objetos preciosos que podan llevarse, o las armas, caballos y dems cosas que, arruinando al pas, deban aumentar sus fuerzas”.89En aos posteriores invadieron el Delfinado, Lyon y la Borgoa; devastaron iglesias, conventos y cuanto encontraron, arrastrando como esclavos a hombres y mujeres.90 Desde Narbona y otros puntos que ya haban conquistado, continuaron sus asaltos en 730. Dos aos despus, Francia fue invadida por el ejrcito ms numeroso de sarracenos que jams pis su suelo. Sali de Espaa al mando de Abd-abrahman, y entrando por los valles de Bigoirre y del Bearn, fue destruyendo y esclavizando hasta las inmediaciones de Tours, en donde les sali al encuentro Carlos Martel, y entre aquella ciudad y la de Poitiers batiolo completamente. Pero esta victoria debiose, en parte, a la guerra civil que entre los mismos sarracenos haba estallado en frica, pues los refuerzos que Abd-abrahman hubiera debido recibir de Espaa, fueron enviados al frica para comprimir aquellos movimientos. Dueos siempre de Narbona y de otras ciudades de la Provenza que tomaron en 734, repitieron en 735 o 736 sus invasiones en el Delfinado y en la Borgoa, causando muchos estragos. Aunque los sarracenos de Espaa socorrieron a Narbona por mar, sus excursiones todas se haban hecho por tierra; pero entre los aos 728 y 739 hicironlas tambin por las costas, habiendo asaltado entonces la isla de Lerins, cerca de Antibes. Las discordias de los berberiscos y los rabes, y las de stos entre s, tanto en frica como en Espaa, cuyas causas expondr ms adelante, suspendieron por algn tiempo sus irrupciones en Francia, y aun facilitaron los triunfos de los cristianos en el sur de ella. La Septimania, que era la parte que haban conquistado, y todos los dems puntos que ocupaban fuera de ella, quedaron libres de enemigos en el ao de 759, bajo el reinado de Pepino. La firmeza con que ste y Carlomagno empuaron el cetro de Francia, la habilidad con que se manejaron respecto de los sarracenos de Espaa y las disensiones que entre stos haba, interrumpieron sus invasiones en Francia desde que fueron expulsados de Narbona en 759, que tales invasiones no se hicieron tan slo por robar las propiedades y esclavizar a los cristianos, sino por la ambicin de extender sus conquistas en Francia y en otros pases. Hablando un autor rabe de la de Espaa, pone en boca de Mahoma estas palabras: “Los reinos del mundo se han presentado ante m, y mis ojos han salvado la distancia que sepa-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 114\ 114\ 114\ 114\ 114\ ra el oriente del occidente. Todo lo que he visto, formar parte de la dominacin de mi pueblo”.91Renovronse, pues, las invasiones al finalizar del siglo octavo. Entraron por Catalua en 793, y marcharon contra Narbona, aunque no pudieron tomarla. Siguieron sus correras por otras partes de Languedoc, y tornaron a Espaa con rico botn de esclavos y de otras cosas.92Bajo el mando de Hakam, rey de Crdoba, entraron en Francia, y en muy corto tiempo perecieron muchos cristianos en estado de tomar las armas, siendo arrastrados a Espaa nios y mujeres93 como esclavos. En 810 hizo el emir de Crdoba una tregua con el rey de Francia; pero fue quebrantada, lo mismo que otra que se ajust dos aos despus, porque los sarracenos invadieron en 813 la Francia y la Crcega, cuya isla estaba entonces bajo su proteccin. Sin internarse mucho en aqulla, asaltronla en 827, devastando cuanto encontraron.94Por los aos 838, los sarracenos salieron con varios buques de Tarragona, y reforzados con otros en las Baleares, apoderronse de los suburbios de Marsella, llevndose como esclavos a todos los seglares y eclesisticos en estado de tomar las armas.95Poco despus de la muerte de Ludovico Po acaecida en 840, invadieron los sarracenos por el Rdano la Provenza y talaron las inmediaciones de Arles; lo que repitieron en 850.96Marsella y toda la costa oriental hasta Gnova, fueron saqueadas en 849.97 En 850, los sarracenos de Zaragoza entraron en Francia, por la parte de Urgel, y causaron muchos estragos.98Rolando, obispo de Arles, hallbase en 869 en la isla de Camargue, formada por el Rdano. Sorprendido all por los sarracenos, exigironle stos por su rescate 150 libras de plata, igual nmero de esclavos y otras cosas. Llevronle a uno de sus buques en donde muri de miedo; mas, ellos para no perder el rescate que haban ya recibido, vistironle de pontifical, atronle a una silla para que se mantuviese sentado, y pusironle en la playa, y dndose a la vela al instante, los cristianos luego que se acercaron a l para felicitarle, vieron que estaba muerto.99En el ltimo tercio del siglo IX, muy lamentable era la situacin de Francia. Las guerras civiles que la destrozaban, y las terribles invasiones de los normandos facilitaron las de los sarracenos, que no se limitaban a correras, sino a hacer conquistas, asaltando desde ellas otros pases. Veinte sarracenos de Espaa que en 889 navegaban en un frgil leo, desembarcaron, arrojados por una tormenta, en un golfo de la Provenza llamado Grimaud o Saint Trops. Olvidndose del peligro que acababan de correr, asaltaron aquella misma noche la aldea ms inmediata a la costa, mataron a sus habitantes; y reconociendo las ventajas que las montaas vecinas les ofrecan, asentronse en ellas, pidieron socorro a

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JOS ANTONIO SACO /115 /115 /115 /115 /115 sus compaeros de Espaa y frica, y fortificronse en varios puntos, siendo Fraxineto su principal fortaleza. Desde all empezaron sus asaltos en los lugares cercanos; pero extendindose poco a poco, llevaron el terror a toda la Provenza y al Delfinado, cuyas gargantas atravesaron desde 906, y ocupando todos los pasos de los Alpes, penetraron en Italia hasta el Monferrato y las llanuras del Piamonte; matando y esclavizando muchas personas.100 Tan general fue el espanto que infundieron, que se verificaron las palabras que refiere un escritor contemporneo: “uno de entre ellos pondr en fuga 1 000 hombres, y dos, a 2 000”.101 Cosa semejante haba pronosticado Mahoma, cuando dijo: “Si sois 20 hombres decididos a vencer, venceris 200 infieles, y si sois 100, venceris 1 000”.102Repetan al mismo tiempo sus excursiones por mar y tierra los sarracenos de Espaa; y en la de 920 saquearon casi toda la Gascua hasta las puertas de Tolosa. Entretanto continuaban los de Fraxineto sus correras, y al promedio del siglo X llegaron en Suiza hasta las inmediaciones de la ciudad de Saint-Gall. Mas, ste fue el apogeo de su poder en aquellas tierras, pues en 960 fueron arrojados del monte San Bernardo; en 965, de la dicesis de Grenoble; en aos posteriores, del Delfinado y de la Provenza; y en 975, del castillo de Fraxineto, capital de las posesiones sarracnicas en Suiza, en el norte de Italia y en el interior de Francia.103Estas prdidas y otros acontecimientos que sobrevinieron empezaron a menguar desde el siglo XI el poder de los rabes en el Mediterrneo. De tan ventajosa mudanza, causa primera fueron los normandos. Volviendo 40 de ellos de la Tierra Santa en 1017, desembarcaron en la Puglia, y ayudaron al prncipe de Salerno a rechazar los sarracenos. Regresaron algunos a Normanda, y la historia de sus aventuras, acompaada de la descripcin de los hermosos pases que haban visitado en el oriente, inflam la imaginacin de sus compatriotas. Capitaneados muchos de stos por tres de los hijos de Tancredo de Hauteville, marchronse a Italia, y peleando al principio contra los sarracenos, y despus contra los griegos que an posean el sur de Italia, conquistaron la Puglia, de la que tom el ttulo de conde uno de los hijos de Tancredo.104Nuevos normandos entraron despus en Italia, al mando de Roberto Guiscard, y ms osado que su predecesor, hzose duque de la Puglia y de Calabria, no obstante la resistencia del emperador de Alemania y la excomunin del Papa. Italia se alarm del progreso que hacan huspedes tan funestos;105 huspedes de quienes el papa Len IX escribi estas palabras: “Son peores que los paganos; matan a los cristianos y los hacen sufrir tormentos horribles; no perdonan a los nios, a los ancianos ni a las mujeres; no los detiene ninguna consideracin a la humanidad, ni distinguen entre lo sagrado y lo profano; despojan, incendian, devastan las iglesias, etc.”106 En 1058 invadieron los normandos la Sicilia,

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 116\ 116\ 116\ 116\ 116\ y trabando all larga y sangrienta lucha con los sarracenos, muchos de los guerreros de una parte y de otra sufrieron la esclavitud.107Bajo la espada de su jefe Roberto Guiscard, conquistaron el sur de Italia, cuya posesin mantuvieron hasta que la dinasta de aquel jefe se extingui en 1186.108 Ya antes, en 1090, el conde Ruggieri, duque de la Puglia, se haba presentado con una escuadra ante la isla de Malta; y aunque no pudo apoderarse de ella, consigui de los rabes que le pagasen un tributo, que se aliasen con l, y libertasen a los cristianos que tenan esclavizados.109 Ruggieri, que muri en 1101, fue ms feliz en Sicilia, pues sacndola del yugo de los sarracenos restituyola al cristianismo. La otra causa de la decadencia del poder de los rabes en el Mediterrneo, fue el engrandecimiento de algunas repblicas italianas. Gnova, Pisa y Venecia, eran ya potencias navales. La primera haba empezado a humillar a los sarracenos en el mar Ibero y costas de Espaa; la segunda, en el bajo Tirreno y costas de frica; y la tercera, en las de Sicilia y en el mar Jnico. Disminuyronse desde entonces las invasiones sarracnicas en Italia, de las cuales solamente mencionar la que en 1074 hicieron los corsarios de Tnez en Nicotera, donde mataron muchos hombres en un asalto nocturno, llevndose como esclavos a las mujeres y sus hijos.110Abatido el poder agareno en las aguas del Mediterrneo, quebrados sus pendones en los Alpes y en la Provenza, bien pudo lisonjearse Francia con la esperanza de que tan formidables enemigos no volveran a infestar su suelo; pero si las excursiones cesaron por tierra, no as por mar. Las guerras sangrientas que ardan entre los mahometanos de Espaa, fomentaron sus pirateras, pues muchos de los vencidos salan a probar fortuna, asaltando las costas de los pases cristianos. En 1003 desembarcaron los sarracenos en las inmediaciones de Antibes, y llevronse a Espaa algunos prisioneros, entre los cuales contronse varios monjes. Otros sarracenos espaoles asaltaron a Narbona en 1019; pero aqu fueron destrozados por los cristianos, matando a unos, y vendiendo como esclavos a los que cayeron en sus manos. Refirese que 20 de ellos de estatura colosal, fueron enviados a la abada de San Marcial, en Limoges, y que a excepcin de dos, destinados por el abad al servicio de ella, los dems fueron regalados a varios personajes extranjeros que entonces se hallaban en aquella ciudad.111Acometida la isla de Lerins en 1047, parte de sus monjes fueron sorprendidos y llevados a Espaa. Con el objeto de rescatarlos parti para ella Isarn, abad de San Vctor en Marsella, no obstante la postracin en que se hallaba por una larga enfermedad y las splicas de sus monjes que al viaje se oponan. Logr redimir a los cautivos, pero al volver stos a su patria, cayeron de nuevo en poder de otros piratas, siendo

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JOS ANTONIO SACO /117 /117 /117 /117 /117 preciso otro rescate para salvarlos. Tantas fatigas acabaron con la vida del heroico Isarn.112Error sera pensar que durante el perodo de las invasiones sarracnicas en Francia, la esclavitud pes exclusivamente sobre sus hijos, pues casos hubo en que aqullos tambin arrastraron sus cadenas. Cuando esto aconteca, eran enviados por lo comn a Marsella, Arles y Narbona, en cuyos puntos se vendan como esclavos. Mas, cul fue la suerte que cupo a stos y a los de otros pases? Antes de satisfacer a esta pregunta, importa, sobremanera, que volvamos la vista a Espaa, nacin en donde el mahometismo acumul ms esclavos que en ninguna otra de Europa. Pues adems de los que haca la guerra entre sarracenos y cristianos, introdujronse ya de las islas del Mediterrneo y del medioda de la Francia, ya con los ejrcitos procedentes de frica, y por el activo comercio que entre sta y Espaa se estableci. Entre tanta muchedumbre de esclavos, hbolos de razas diferentes, llamando entre ellos la atencin los teidos de negra piel. Acostumbraron los mahometanos incorporarlos en sus ejrcitos, y de ello ofrece su historia muchos ejemplos. En una de las batallas que dieron los rabes cuando asaltaron la Siria, en la primera mitad del siglo VII, la vanguardia que atac a Constantino, hijo de Honorio, componase de 300 rabes y 1 000 esclavos negros. Rodrigo de Toledo refiere en su Historia que a mediados del sigloVIII (ao 124 de la Hgira) estall una revolucin en el frica oriental, y que en el ejrcito rebelde haba soldados negros. A la cada de Jerusaln, el califa del Cairo march sobre Siria en 1099 con un ejrcito para atacar a los cruzados, cuya vanguardia se compona de soldados etiopes que tirando flechas, dando gritos horribles, y mostrando sus caras negras, pensaban intimidar a sus enemigos.113Esclavos negros solan tambin emplearse en la marina, pues cuando en tiempo del emperador Teodosio fue embestida la ciudad de Tesalnica por un renegado de Trpoli, al servicio de los rabes, los 54 buques que l rega, tripulados estaban casi todos por negros esclavos. Tesalnica fue saqueada, y llevados como tales muchos de sus habitantes.114Asesinado que fue en Espaa el ao de 1017 el rey Aly-ben-Hamud, y cedose su hermano la corona, Alcasim Yahye, hijo de aqul, aprestose a disputar el trono a su to, pasando de Ceuta a Espaa con numerosa y aguerrida caballera de negros de Suz.115Cuando los almoravides116 al mando de Yussuf, conquistaron la Espaa rabe a fines del siglo XI, entraron en ella numerosos ejrcitos de africanos berberiscos, bajo cuyas banderas, negros marcharon tambin, siendo digno de recordarse que en la sangrienta batalla que se dio en 1086, a cuatro leguas de Badajoz, en las llanuras de Sagala, llamada

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 118\ 118\ 118\ 118\ 118\ entonces Zacala, Alonso VI de Castilla, fue herido en una pierna por la espada de uno de aquellos negros. Otros casos pudieran citarse; pero los anteriores bastan para probar que, desde principios del siglo VIII, Espaa empez a inundarse de negros libres y esclavos. Ya he indicado que la prolongada lucha entre sarracenos y cristianos fue una de las fuentes ms abundantes de esclavitud en Espaa; fuente que empez a brotar apenas termin la invasin. Alonso I, llamado el Catlico, que rein en Asturias de 739 a 756, hizo muchedumbre de prisioneros en sus atrevidas excursiones en tierra de moros.117 Fruela, sucesor de Alonso, pele tambin contra los rabes,118 y es de creer que esclaviz musulmanes, aunque no tanto nmero como su padre. En el ltimo tercio del siglo VIII, el joven Abderrhamn, hijo de Alhakam, tom de nuevo el gobierno de la Espaa oriental, invadi la marca hispano-franca, reconquist a Tarragona y Gerona, y llevando sus armas hasta la narbonense, torn cargado de esclavos. Por otra parte, Alfonso II de Asturias, por sobrenombre el Casto, paseando sus armas triunfantes en 797 y 808, desde las montaas de Galicia hasta los muros de Lisboa, supo contener y castigar la osada de los rabes, venciendo y esclavizando a muchos de ellos. Entonces fue cuando Alfonso envi a Carlomagno, como trofeo de sus victorias, algunos moros prisioneros cubiertos de corazas y montados en mulos. No caan todos los musulmanes esclavizados bajo el dominio de los reyes, pues acostumbrose desde el principio repartirlos entre las iglesias, monasterios, seores y otros cristianos. Alfonso III, dicho el Magno, despus de haberse apoderado, en 876, de varias ciudades importantes de la Lusitania, poblolas de cristianos; y entre los prisioneros que esclaviz en aquellos combates, uno fue el clebre Albuhalid, primer ministro de Mohamed, que rescat su libertad por 1 000 sueldos de oro. Muchos arrastraron tambin las cadenas de la esclavitud, cuando los guerreros de aquel mismo Alfonso, ganaron en 877, la sangrienta batalla de Polvararzo, orillas del Orbigo.120 Por ltima vez, y no siendo ya rey Alfonso, el Grande, midi sus armas antes de morir con los musulmanes en 910, y despus de haber incendiado poblaciones y talado campos, retirose con muchedumbre de cautivos.121 Garca, primer rey de Len, hizo en aquel ao una expedicin contra los moros que seguan la bandera de Hafsun, y despus de haber quemado a Talavera, torn a sus dominios con gran botn y esclavos.122En Val de Junquera, situado entre Pamplona y Estella, diose en 921 una de las batallas ms desastrosas para los cristianos, pues derrotados enteramente hicieron los sarracenos muchos esclavos, llevndose entre

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JOS ANTONIO SACO /119 /119 /119 /119 /119 ellos a Crdoba, dos ilustres prelados que haban acompaado a uno de los reyes cristianos que mandaron en aquella batalla. En ese mismo ao, Ramiro III, rey de Len, con sus tropas y las de Fernn Gonzlez que se le incorporaron, trab recio combate con los sarracenos en las inmediaciones de Osma, y segn la crnica cristiana: “el Seor, por su divina clemencia, dio a Ramiro la victoria; muchos enemigos mat, multitud grande de cautivos llev consigo, y regres a sus dominios gozoso de triunfo tan brillante”.123 A pesar de esto, y como aconteca muchas veces, los rabes se atribuan tambin la victoria. El belicoso Ramiro en una marcha sobre Talavera, en 949, destroz a los moros, matndoles 12 000 hombres, y hacindoles 7 000 prisioneros que, segn costumbre, fueron esclavizados. Metiose Ordoo III en tierras de Lusitania, y saqueando a Lisboa, torn a Len con muchos despojos y cautivos. Los musulmanes a su vez invadieron a Castilla, talaron y saquearon pueblos desde San Esteban de Gormaz hasta las puertas de Burgos; pero reunidos los castellanos y leoneses, persiguieron a los moros y les cogieron 954 tiendas, caballos, y prisioneros que esclavizaron. El conde Fernn Gonzlez de Castilla inquietaba continuamente las tierras musulmanas de las mrgenes del Duero, llevndose cuanto encontraba. Para contener a los cristianos de Castilla trasladose de Toledo en 963, el califa Alhakam y haciendo publicar el Algihed o guerra santa, dio a los jefes de todas las banderas la siguiente orden del da: “Soldados: deber es de todo buen musulmn ir a la guerra contra los enemigos de nuestra ley. Los enemigos sern requeridos de abrazar el Islam, salvo el caso en que como ahora sean ellos los que comiencen la invasin... Si los enemigos de la ley no fuesen dos veces ms en nmero que los muslimes, el musulmn que volviere la espalda a la pelea, es infame y peca contra la ley y contra el honor. En las invasiones de un pas, no matis a las mujeres y nios, ni a los dbiles ancianos, ni a los monjes de vida retirada, a menos que ellos os hagan mal... El seguro que diere un caudillo sea observado y cumplido por todos. El botn, deducido el quinto que nos pertenece, ser distribuido en el campo de batalla, dos partes para el de a caballo, y una para el de a pie... Si un musln reconoce entre los despojos algo que le pertenezca, jure ante los cades de la hueste que es suyo, y se le dar si lo reclamase antes de hacerse la particin, y si despus de hecha, se le dar su justo precio. Los jefes estn facultados para premiar a los que sirvan en la hueste, aunque no sean gente de pelea ni de nuestra creencia... No vengan a la guerra ni a mantener frontera los que teniendo padre y madre no traigan licencia de ambos, sino en casos de sbita necesidad, que entonces

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 120\ 120\ 120\ 120\ 120\ el primer deber del musulmn es acudir a la defensa del pas, y obedecer al llamamiento de los vales”. Publicada esta proclama, Alhakam, que haba pasado su vida entre los sabios y literatos de Crdoba, mostrose tambin guerrero valiente y entendido; y la crnica musulmana, al contar esta expedicin, dice: “Entr con numerosa hueste en tierra de cristianos, y puso cerco al fuerte de Santiestefan [el San Esteban de Gormaz ya mencionado]; vinieron los cristianos con innumerable gento al socorro, y pele contra ellos, y Dios le ayud y venci con atroz matanza; entr por fuerza de espada la fortaleza y degoll a sus defensores, y mand arrasar sus muros: ocup Setmanca [Simancas], Cauca [Coca], Uxama [Osma], y Clunia [Corua del Conde], y las destruy; fue sobre Medina Zamora, y cerc a los cristianos en ella, y les dio muchos combates, y al fin la entr por fuerza, y pocos de sus defensores lograron librarse del furor de las espadas de los muslimes; se detuvo en aquella ciudad con toda su hueste, destruyendo sus muros. Con muchos cautivos y despojos se torn vencedor a Crdoba, y entr en ella con aclamaciones de triunfo; y se apellid Almostansir Billah [el que implora el auxilio de Dios]”. Aunque la grandeza musulmana empez a declinar en Espaa desde principios del siglo undcimo con las guerras civiles que estallaron entre los mismos sarracenos,124 no por eso cesaron las hostilidades entre ellos y los cristianos, ni, por consiguiente, la esclavitud que pesaba sobre los prisioneros que mutuamente se hacan. A veces, sin embargo, ajustronse entre ellos algunas treguas que daban a Espaa corto reposo. Exista una de ellas en tiempos del califa de Crdoba Hakam II; pero fue quebrantada con su muerte acaecida en 976. Sucediole en el trono su imbcil hijo Hixem II, y entonces renacieron ideas de nuevas conquistas. Cambio tan funesto debiose a la vigorosa mano que entonces empu las riendas del gobierno. En calidad de primer ministro y regente del califato comenz a regir los destinos de Espaa Mohamed, hombre que por su valor y capacidad habase ya distinguido en las guerras de frica, alcanzando por sus proezas el nombre de Almanzor; o sea, el victorioso. Detestando el nombre cristiano jurole odio eterno en su implacable furor. Empez sus expediciones en 977, y dirigiendo sus pasos, ora al norte, ora al oriente hizo, segn unos, 22 a lo menos, y 57 segn otros, en el espacio de 25 aos. Las provincias cristianas de Len, Navarra, Castilla, Aragn y Catalua hasta las fronteras del Languedoc y la Gascua fueron brbaramente asoladas. En otras correras por Espaa en 981 esclaviz tantos cristianos que se dice haber entrado en Toledo con 4 000, en Crdoba con 9 000, sin contar 4 000 que el val de aquella ciudad hizo matar por haberse sublevado en el camino.

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JOS ANTONIO SACO /121 /121 /121 /121 /121 Cuando Almanzor saque en 997, o tres aos antes como piensa Conde, el famoso santuario de Santiago de Compostela, hizo que los cristianos esclavizados transportasen a Crdoba sobre sus hombros las pequeas campanas de aquel templo, las cuales mand colgar como lmparas en la gran mezquita de la mencionada capital.125 Pero dos siglos y medio despus, vengronse los cristianos, porque cuando el rey San Fernando tom a Crdoba en 1236, hizo transportar a Santiago aquellas mismas campanas sobre las espaldas de los cautivos sarracenos.126 Los cristianos cogidos por Almanzor en aquellas expediciones, si hombres en estado de tomar las armas, muchos sufran la muerte, y otros, lo mismo que las mujeres y los muchachos, eran esclavizados. Vendanse estos infelices pblicamente en los mercados de Crdoba, Sevilla, Granada y Lisboa. Suerte igual toc a otros prisioneros de uno y otro sexo, y muchos eran despus de vendidos transportados al frica, al Egipto y a otros pases mahometanos. Cuando Almanzor agrand la mezquita de Crdoba, emple en la construccin de sus naves muchos esclavos cristianos cargados de cadenas. Astuto, ambicioso, y temiendo a los rabes, apartolos de su lado, rodeose de africanos para su guardia, y compuso su ejrcito casi enteramente de stos y de esclavos.127Entre tantas batallas como dio Almanzor, una tan slo perdi y fue la de Calataazor, inmediaciones de Soria, cerca de los orgenes del Duero, en la que recibi muchas heridas, de cuyas resultas muri al tercer da en Medinacelim (Medinaceli), el ao 1020 de la era cristiana. Para endulzar la triste condicin de los cristianos esclavizados, el sabio rey don Alfonso estableci en su cdigo inmortal que lleva el nombre de Siete Partidas algunas disposiciones sobre el rescate de los esclavos cristianos. En consecuencia, impuso la obligacin de hacerlo a los padres, hijos naturales o adoptivos, parientes ms cercanos, maridos, mujeres, seores, vasallos y a los amigos en ciertos casos. Si los cautivos moran sin haber recobrado su libertad por mengua de las personas que deban rescatarlos, dejaban algunos bienes, el rey mandaba entonces que se vendiesen en almoneda de acuerdo con el obispo o de quien hiciese sus veces, destinando su precio a la redencin de otros cautivos. “P orque, como dice la ley, los sus bienes non sean heredados daquellos que los dexaron morir en cativo podindolos sacar et non quisieran”.128Cuando del cautiverio tornaban los cristianos a su tierra natal, nadie poda retenerles sus bienes a ttulo de prescripcin, pues para reclamarlos tenan derecho hasta cuatro aos despus de su vuelta.129El cristiano que sin mandato del rey o de sus seores viva por su gusto largo tiempo entre moros, aunque stos no lo cautivasen, perda los

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 122\ 122\ 122\ 122\ 122\ bienes que haba dejado en su tierra, no obstante que a ella tornase; y si tal cristiano era cogido estando al servicio de aqullos poda ser vendido en almoneda, bien que el comprador deba tambin ser cristiano.130El hombre que con su dinero sacaba a otro de su cautiverio, no poda servirse de l como esclavo, sino retenerlo hasta que le pagase, o sirviese por cinco aos a lo menos;131 mas, esto no tena lugar, cuando el rescatador lo haca por amor de Dios, o por razn de piedad, y el cautivo era su padre, hijo o algn otro descendiente por lnea recta, y en los dems casos que enumera la ley 12 de los citados ttulo y Partida. Este cdigo estableci los alfaqueques, palabra derivada del rabe fakkek (redentor de cautivos); estos empleados deban ser personas dignas de las funciones que desempeaban, y eran escogidas por 12 hombres buenos que elega el rey, o por quien haca sus veces.132Y ya que de cautivos se trata, importa trazar aqu brevemente la historia de dos rdenes religiosas fundadas para redimir a los cristianos que caan en poder de los piratas sarracenos. Dos franceses nacidos en las costas del Mediterrneo tan devastadas por los musulmanes, concibieron la piadosa idea de establecer dos institutos religiosos para rescatar los cristianos esclavizados. Uno de ellos fue Juan de Mata, y el otro Pedro Nolasco. Asociado el primero con Flix de Valois, fund en 1199 la Orden de los Trinitarios, a la que el pueblo, en honra de aqul, llam de los Maturines; el segundo estableci en Espaa el ao 1218, con ayuda de Raymundo de Peafort, la Orden de Nuestra Seora de las Mercedes. Ambos institutos fueron aprobados por Inocencio III, y a los tres votos de humildad, castidad y pobreza que ligaban a los miembros de las dems congregaciones religiosas, ellos agegaron otro voto y fue el de darse como esclavos en lugar de aquellos que rediman, si no haba otro medio de salvarlos del cautiverio. Tan caritativos institutos merecieron la proteccin de monarcas y pontfices. A la de los Trinitarios favoreci en Francia Felipe Augusto, y a la de las Mercedes, Jaime de Aragn en Espaa. Los papas, en medio de grandes dificultades, y durante seis siglos, emperonse en favorecerlas; y tan saludables efectos produjeron desde entonces, que la Orden de las Mercedes en 1655 libert slo en Argel ms de 12 000 esclavos, dejando en rehenes gran nmero de sus miembros.133 Las personas entonces redimidas trajronse a Francia, y paseronse en procesin por las calles de los pueblos y ciudades que haban contribuido a su rescate. Las dos rdenes reunidas intentaron muchas veces, y particularmente en 1704, libertar de un golpe a todos los cristianos que yacan esclavizados en Marruecos y en Argel; pero tan feliz resultado no se alcanz sino en tiempo del infortunado Luis XVI, en que los ltimos esclavos franceses, en nmero de 314 tornaron libres a su tierra natal.

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JOS ANTONIO SACO /123 /123 /123 /123 /123 Tampoco fueron remisos los musulmanes en rescatar a la gente de su secta esclavizada por los cristianos. Interrogado Mahoma por un musulmn qu era lo que deba hacer para alcanzar el cielo?, respondiole: “libertad a vuestros hermanos de las cadenas de la esclavitud”. En conformidad con este precepto, muchos sarracenos cautivos eran rescatados por sus soberanos, parientes, amigos y tambin por las limosnas de algunos mahometanos. Tan eficaces fueron estos recursos que en tiempo de Hescham, emir de Crdoba, hubo aos en que no pudo emplearse el dinero legado por musulmanes para redimir a los cautivos de su secta.134 Otras veces, los mismos prncipes cristianos, para captarse la benevolencia de los sarracenos, les enviaban libres a sus cautivos; y casos hubo en que los jefes de las invasiones que se hacan en Francia, reclamaban a los musulmanes esclavizados en ella: reclamaciones que no siempre fueron desatendidas. Triste y forzosa consecuencia de tantas incursiones y guerras fue la esclavitud de inmenso nmero de cristianos y sarracenos. La suerte del esclavo en todos tiempos y naciones ha pendido ms del amo que de la ley. Si aqul es bueno, puede templar el rigor de sta por dura que sea; y, al contrario, un amo cruel puede hacer al esclavo muy infeliz, aunque lo favorezca la ley ms humana, pues tiene varios medios de quebrantarla impunemente. Esta observacin general es aplicable a sarracenos y cristianos. En la mayor o menor desventura del esclavo siempre han influido las ocupaciones a que se le destina; y en Espaa, como en otras partes, empleose en la agricultura, en las artes mecnicas, en el servicio domstico, y a veces en la milicia. As fue, que formaron, en gran nmero, parte de la guardia de los califas y emires, figurando pomposamente en las recepciones solemnes del palacio de Crdoba. En 927 recibi Abd-Abrahmn III una embajada de Constantino Porfirogenetos, emperador de Bizancio, y en la brillante servidumbre que le rodeaba, veanse detrs del trono los dos jefes de los eunucos blancos y negros, encargados del rgimen interior del palacio. Ni fue sta la vez primera que aqullos aparecieron como guardias en la corte de los califas de Espaa, pues ya los hubo tambin desde el siglo VIII. A fines de ste, Hakam, rey de Crdoba, cuyo padre Hescham muri en 796, invadi la Francia, y en sus rpidas correras mat muchos cristianos, tornando a Espaa cargado de mujeres y nios esclavizados. Celoso en extremo, castr a muchos de stos, como antes haba hecho con otros, para emplearlos en el servicio de su palacio, no obstante el escndalo que tales actos causaban a muchos musulmanes. Destin los dems a su guardia personal, pues fue el primero que con los esclavos que compraba, o haca en sus guerras e invasiones, form guardias de eunucos en Espaa, por considerarlas ms fieles que las otras. El

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 124\ 124\ 124\ 124\ 124\ mismo Abd-Abrahmn I recibi tambin ostentosamente en 959, otra embajada de Otn, el Grande emperador de Alemania. Los eunucos de la guardia estaban tendidos en dos alas, a derecha e izquierda del saln, teniendo en una mano las espadas desnudas, y en la otra sus anchos escudos, mientras que los esclavos negros, presentes a la ceremonia, veanse ordenados en dos hileras, vestidos de blanco, con sus hachas de armas al hombro.135Empleronse igualmente otros esclavos, sin ser eunucos, en el servicio interior del palacio; y a veces en nmero extraordinario. Sobre las mrgenes del Guadalquivir, cinco leguas corriente abajo de Crdoba, construy Abd-Abrahmn III, en sitio fresco y ameno, una ciudad de la que ya no quedan vestigios, llamada Medina Zahara, cuyo ltimo nombre rabe, significa Flor, pues tal era el nombre que llevaba la ms linda y predilecta de sus esclavas. All levant aquel monarca, poco despus del promedio del siglo dcimo, un suntuoso palacio, verdadera maravilla, que regal a su favorita; y escritores rabes aseguran, que para su servicio interior haba 13 750 esclavos varones y 6 314 hembras.136 Quizs habr en este nmero bastante exageracin; pero hyala o no, es de creer que todos aquellos esclavos no seran de razas africanas, sino tambin cristianos europeos. Otro linaje de inmoral y vergonzosa ocupacin desconocida entre los cristianos, absorbi muchedumbre de esclavos; y tales fueron los de uno y otro sexo que pasaban en vida encerrados en los harenes, as de los monarcas como de otros musulmanes. Con la conquista de los rabes debi alterarse la ndole primitiva de la esclavitud hispano-goda. Transformada Espaa en vasto campo de guerreros cristianos y sarracenos, razas que religiosa y polticamente se aborrecan, necesario fue que se alterasen las antiguas relaciones que haban mediado entre amos y esclavos. Si stos eran cristianos y aqullos, musulmanes, o, al contrario, claro es que no seran tratados con la misma consideracin que si amos y esclavos hubiesen sido del mismo origen y de la misma religin; y mucho menos, en los perodos de extremada intolerancia y persecucin. Al califa de Crdoba Abd-Abrahmn I, que rein de 755 a 788, pntanle algunos escritores tan duro con los cristianos y aun judos, que ellos para pagarle el tributo tenan que vender a sus hijos e hijas.137Agravose esta situacin al promedio del siglo IX. Haba de una parte y de otra fanticos y supersticiosos que atizaban la discordia; y a tal punto lleg la exageracin de las ideas, que muchos crean contaminarse al mutuo contacto de los vestidos. Si un cristiano, aunque ebrio, o en chanza, pronunciaba las palabras del smbolo de Mahoma: “no hay Dios sino Dios, y Mahoma es su Profeta”, tenasele ya por musulmn, y no poda ser ms cristiano. Si entraba

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JOS ANTONIO SACO /125 /125 /125 /125 /125 en una mezquita, cortbansele los pies y manos, o haba de ser mahometano. Por el hecho solo de tener comercio carnal con musulmana, forzbasele a que tambin lo fuese, lo mismo que a los hijos de cristiano y mahometana, o al contrario.138El cristiano que de palabra o de hecho ofenda al Profeta o a su religin, deba hacerse musulmn o morir. Un autor cristiano se expresa en estos trminos: “Ninguno de nosotros se atreve a manifestar sus creencias; cuando algn deber sagrado obliga a los eclesisticos a presentarse en pblico, al punto que los mahometanos ven en ellos los signos de su orden, prorrumpen en palabras degradantes, y no contentos con dirigirles injurias y sarcasmos, los persiguen a pedradas. Si oyen el sonido de la campana, vomitan maldiciones contra la religin cristiana”.139Los cristianos a su vez, segn cuenta San Eulogio, vctimas de la persecucin de aquella edad, cuando oan que desde la cumbre de las mezquitas se llamaba a los infieles a la oracin, crean or la voz del Anti-Cristo, persignbanse y tapbanse los odos.140En tales circunstancias, el incidente ms leve poda ocasionar inmensas desgracias; y as aconteci en 850, en tiempo de Abd-Abrahmn II, abrindose la era sangrienta de las persecuciones y martirios que sufrieron algunos cristianos, no slo bajo de aquel califa, sino de Mohamed I su inmediato sucesor, que fue cabalmente cuando ms arreci la tempestad. Si tal fue la condicin en que se hallaron los sarracenos y cristianos libres, cun msera no sera la de los esclavos pertenecientes a tan opuestas religiones y cuyos amos profesaban ya la una, ya la otra? Cuando los cristianos caan en poder de los sarracenos, atbanseles las manos detrs de las espaldas, y sus amos no slo podan venderlos, permutarlos y emplearlos en todo gnero de servicio, sino castigarlos y matarlos. El estado de estos esclavos bien puede compararse al que tuvieron los de la antigua Roma antes de haberse reformado su legislacin en tiempo del imperio, pues nada adquiran para s, trasmitanse por herencia, y todos sus descendientes nacan esclavos. Manlouk, esto es, posedo, porque ya no perteneca a s mismo, fue el nombre que dieron los sarracenos al esclavo cristiano; y aquella palabra, segn Reinaud, es la palabra que se pronuncia ordinariamente mamelou (en espaol, mameluco) y que ha servido para designar los esclavos armados del Egipto en la Edad Media.141Fue el proselitismo uno de los distintivos que ms sealaron a los sectarios de Mahoma. As fue que el amo procuraba convertir a su esclavo cristiano, valindose de halagos, amenazas y aun violencias. Si aqul acceda a su deseo, entonces, por lo comn, adquira su libertad; pero si no la alcanzaba de este modo, poda recibirla de otros musulma-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 126\ 126\ 126\ 126\ 126\ nes generosos que practicaban las palabras de Mahoma: “El fiel que liberta a su semejante, se liberta a s mismo de las penas de esta vida y de los tormentos del fuego eterno”. Este liberto entraba en la sociedad, y poda aspirar a todas las ventajas de los mahometanos ms favorecidos; bien que no quedaba enteramente exento de llenar ciertos deberes respecto de su libertador. De aqu vino que a entrambos se le diese el nombre de maula, voz rabe que significa estar bajo la proteccin de alguno Sola acontecer que cuando el esclavo no consegua su libertad, era solamente habilitado; y en este caso poda dedicarse a la profesin que quisiese, haciendo suyo cuanto adquira con su industria, con tal que pagase anualmente cierta cantidad de dinero a su amo, si ste se lo haba exigido al tiempo de habilitarlo. Si el esclavo cristiano se mantena firme en su fe, el amo ordinariamente le pona grillos, y lo destinaba a trabajos mecnicos, agrcolas y del linaje que quisiese. Tales esclavos no siempre fueron condenados a perpetua esclavitud, porque sus padres, amigos y otras personas caritativas les proporcionaban su rescate. Aconteci a veces que ellos recibieron la libertad de quien menos podan esperarla. El terrible Almanzor, habiendo sabido en 997, que las tropas de Crdoba haban alcanzado grandes victorias en frica, rompi, en accin de gracias, las cadenas que arrastraban 1 800 cristianos de uno y otro sexo.142Cuando algunas cristianas caan prisioneras, quedaban entregadas al capricho de sus amos, y solan emplearlas como camareras de sus mujeres y tambin en los harenes y serrallos. Las que se distinguan por la aguja, o aptitud para la msica o la danza, eran objeto de la especulacin de otras mujeres, que las compraban para educarlas con esmero, y revenderlas a elevado precio. Estas cautivas, as como las de noble estirpe, o jvenes hermosas, aunque a merced de sus amos, llegaron a ser con frecuencia compaeras de su suerte; y uno de los casos notables que pueden citarse, es el de una cristiana cautiva muy joven, que educada en la msica, canto y danza, fue llevada a Arabia en donde arrebat la admiracin de los aficionados de algunas ciudades del oriente. Vino a Espaa, y enamorado de ella el rey de Crdoba hzola su mujer predilecta.143Cuando un musulmn, sin casarse con su esclava tena hijos con ella, y los reconoca, considerbanse como libres, y su madre como liberta; bien que permaneca bajo la potestad del que fue su amo, a cuya muerte era libre de derecho. Si los hijos no eran reconocidos, tenanseles por bastardos, y tanto ellos como su madre continuaban esclavizados. Cuando el amo se casaba con su esclava, entonces ella y sus hijos adquiran inmediatamente la libertad, pudiendo todos participar de las ventajas de las personas que haban nacido en la clase ms elevada, pues, como ya

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JOS ANTONIO SACO /127 /127 /127 /127 /127 he dicho, la esclavitud entre los musulmanes no deja la ms leve mancha en aquellos que la sufren. Los mahometanos que caan como esclavos en poder de los cristianos, quedaban sometidos a las leyes de la esclavitud que regan en cada nacin. No pudo, pues, ser en todo uniforme su tratamiento. En Espaa, no obstante el odio e intolerancia contra los sectarios de Mahoma, dispuso el Fuero de Jaca, otorgado en el ao 1064 por el rey don Sancho Ramrez, que los amos cristianos no dejasen morir de hambre a sus esclavos sarracenos, pues, segn sus palabras, no se les deba hacer ayunar como bestias.144 Estas palabras inducen a sospechar que algunos amos cristianos de aquella comarca acortaban mucho el alimento a sus esclavos sarracenos. En cuanto al vestido usaron del traje comn a los cristianos, bien que en Francia y en Catalua, incorporada entonces a ella, se mand lo contrario. Ordenolo as el Canon IV del Concilio de Tarragona celebrado en el ao 1239, y tambin un estatuto del obispo de Beziers en 1368.145Cierto que el canon de aquel concilio no habla especialmente de los esclavos; pero como se extiende a todos los sarracenos sin distincin de sexos ni clases, claro es que estaban comprendidos en la disposicin general. Los enlaces entre mahometanos y cristianas fueron ms frecuentes que entre cristianos y mahometanas; pero esto no fue tanto por el espritu de tolerancia de aqullos, como por el aguijn de su incontinencia. Los esclavos sarracenos no podan ligarse con cristianas libres o esclavas, y si aqullas tenan la flaqueza de ceder a las instancias de algn mahometano, aunque fuese libre, privbaselas de sepultura eclesistica, a no ser que el metropolitano se la concediese por licencia especial.146 A tanto lleg en este punto la severidad en Francia, que escandalizadas muchas personas piadosas del comercio entre mahometanos de sexo diferente que en algunas localidades se permita, prohibiose por un estatuto de la orden de Citeaux, en 1195, que las casas de ella no tuviesen sarracenos ni sarracenas en una misma habitacin. Y establecimientos religiosos hubo tambin en Francia donde no se admitieron esclavos ni siervos sarracenos.147En todos tiempos ha procurado el cristianismo atraer a su grey a los que profesan distinta religin; y fiel a este principio ofreci la libertad a los esclavos sarracenos que pidiesen el bautismo. As lo hicieron muchos, pero como algunos no estaban animados de un espritu religioso, sino tan slo del inters de salir de la esclavitud para tornar despus al mahometismo, facultose en Francia a los amos para que probasen por algn tiempo la sinceridad de sus esclavos;148 facultad que dio margen a que algunos de aqullos pusiesen trabas a la conversin de stos.149 Otros hubo que aun empleando la violencia los retuvieron como esclavos, des-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 128\ 128\ 128\ 128\ 128\ pus de haber recibido el agua del bautismo, y no falt cristiano tan cruel que mereciese por su conducta los rayos del Vaticano. Conserva la historia una carta fulminante del pontfice Clemente IV, dirigida en 1266 a Thibaud, rey de Navarra, en la que increpa acerbamente a un abad del monasterio de San Benito de Miranda, por haber sometido a la tortura a un rico sarraceno convertido, y apoderndose de sus bienes, so color de que su conversin no era sincera.150Importante y curioso sera saber el inmenso nmero de personas que perdieron su libertad en tantas guerras y conquistas; pero ni los autores rabes ni cristianos nos han dejado noticias para acercarnos ni aun aproximadamente a la verdad. El reto sanguinario entre el Corn y el Evangelio, empezado en los arenales de la Arabia, lejos de haber cesado en los ltimos siglos que en este libro he recorrido, continuose en otros con nuevo ardimiento y furor.Notas1Mahoma hijo de Abdallah, perteneciente a la tribu de los koreychites, naci en la ciudad de la Meca; pero ddase si en 569, 570 o 571 de la era cristiana. Su muerte acaeci en el ao 63II de aquella era. 2Thagout es el nombre de un dolo. 3 Corn cap. II, vers. 257 y 258. 4 Corn cap. IV, vers. 59. 5 Corn cap. VIII, vers. 12, 14, 39 y 40, y en otros pasajes del cap. IX. 6 Corn cap. II, vers. 212; cap. VIII, vers. 15 a 19 y c. 9. 7 Corn cap. II, IV, VIII, IX, XXII, XLVII y LXI. 8 Corn cap. II, III, XLVII y LXI. 9 Corn cap. III y IX. 10 Corn cap. IV, vers. 3. 11 Corn cap. IV, vers. 28. 12 Corn cap. II, vers. 220. 13 Corn cap. IV, vers. 29 y 30. 14 Corn cap. IX, vers. 60. 15Gagnier, Vida de Mahoma tom. II. 16 Corn cap. XXIV, vers. 33. 17 Corn cap. IX, vers. 5 y 11. 18 Corn cap. IX, vers. 29. 19 Corn cap. II, vers. 187. 20 Espaa Sagrada tom. XI, p. 229.

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JOS ANTONIO SACO /129 /129 /129 /129 /12921Mouradgea d’Ohsson, Tableau de l’Empire Othoman tom. V, pp. 109 y 112. 22 Corn cap. IX. 23Conde, Historia de los rabes de Espaa tom. I. Ibn-Alcouthya, manus. rab. de la Biblioteca Principal de Pars n 706, folio 59, citado por Reinaud en su obra Invasions des sarracins en France quatrime partie. 24Conde, Historia de los rabes ..., tom. I, pp. 270 y 611. Mouradgea, Tableau de l’Empire Ottoman tom. II, p. 403, y tom. V, p. 15. 25Isodoro de Beja. 26 Monarchia Lusytana Lisboa, 1609, en 4, part. II, p. 283, 287. 27El 16 de julio del ao 622 de la era cristiana, fugose Mahoma de la Meca a Medina, para librarse de la persecucin de su tribu. En aquel da y ao comenz la Hgira; o, sea, la era por la que cuentan el tiempo los musulmanes. 28Fradegarii, Chronicum, cap. XVIII. Conde, Historia de los rabes de Espaa tom. I, cap. III. 29De este sitio memorable hablan Zonaras en su Historia tom. II, lib. XIV; Nicforo en su Breviario ; Cedreno en su Compendio ; Theophanes en Chronograph ; Abulpharagius en su Historia Arbiga ; Abulfeda en sus Anales, y otros muchos autores. 30De este fuego hablan Ducange, Glosar y otros muchos autores. 31Cedreno en su Compendio y Theophanes en Chronograph 32Joinville, Histoire de St. Louis 33De Tarif y de Tarec hace Conde por error un solo personaje. Vase a Novayry. manarab. de la Bibleoth. roy. anc. fonds. n 702, fol. 2, citado por Reinaud en su obra Invasions des sarrazins en France. 34Ibn-Alcouthya, Histoire de la conqute de l’Espagne par les Musulmans Este autor rabe escribi en el siglo X de la era cristiana. 35Reinaud, Extraits d’auteurs arabes relatifs aux guerres de Croisades pp. 370 y 476. 36 Memoire Geographique sur la partie orientale de la Barbarie por Castiglioni, edicin de Miln, 1826, p. 24. 37 Memoire de Saint Martin dans les Nouveau memoires de l’Academie des inscriptions tom. XII, p. 190 y ss. 38Reinaud, Invasions des Sarrazins ..., 4.me partie. 39Vase la Noticia publicada por el seor marqus de Fortia d’Urban, a continuacin de la memoria de Œlsner sobre los efectos de la religin de Mahoma, Pars, 1810. 40Consltese a Pocock, Specimen histori Arabum p. 33 y ss, y a Casiri, Biblioteca del Escorial tom. II, pp. 18 y 19. Pudiera darse otra explicacin de la palabra sarrassin. Hemos dicho que fue al principio de nuestra era cuando este nombre comenz a usarse. Por otra parte, Tolomeo, en su Geografa cita un pueblo llamado Machurebe, que ocupaba la provincia actual de Argel. Vase el viaje de Shaw, pgina 84, y los extractos puestos al fin de la obra, pgina 23; vase tambin a Plinio, el Naturalista, libro V, nmero II. Si fuera cierto que a la misma poca, como lo aseguran ciertos autores, muchas tribus rabes se hubiesen retirado al frica occidental, no pudiera verse en la palabra Machurebe el equivalente de la palabra rabe actual magharib (en singular maghxaby ) significando occidentales, y que todava se emplea en este sentido por los rabes de todos los pases? Y la palabra scharakyoun u orientales no habra servido para designar a los rabes que permanecieron fieles a su primera patria? Pero entonces, por qu esta diferencia entre los sarracenos y los homeritas?

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 130\ 130\ 130\ 130\ 130\41Vase el Glosario de la baja latinidad por Ducange, en la palabra saraceni 42Reinaud, Invasions des Sarrazins..., quatrime partie. 43Reinaud, Invasions des Sarrazins..., part. 1. 44Dom. Bouquet, Scriptor. Rer. Francor ., tom. V. 45Dom. Bouquet, tom. V, pp. 25 y 56. 46Dom. Bouquet, tom. V. 47 Annales Bertiniani 48 Annales Bertiniani 49 Annales Bertiniani 50 Annales Bertiniani 51Tronci, Annali Pisani 52 Corn cap. VIII, vers. 42. 53Conde, Historia de los rabes..., tom. I, p. 461. Reland., Dissertationes miscellanea tom. III, p. 49. 54Conde, Historia de los rabes..., tom. I, p. 253. 55“Chronologia Arbica” de Hazi Atiphe Mustaf, en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. I, part. 2. 56Carusius, Biblioteca Historica Regni Sicilie tom. I. 57“Chonicum Siculum”, en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. I, part. 2. 58Johann. Diaconus, Vita Episcop. o Neapolit Chronica Arbica, etc. Ambas obras se hallan en Muratori, Scriptores Rer Italic Historia Saracenorum in Sicilia, ex Chonologa Ismaelis Alemujadad, Abulpheda, en Muratori, Scrptor. Rer Italic ., tom. I, part. 2. 59Anastas. Bibliothecar, In vita Gregor. IV Cedrenus in Annal. Ad annum 826. Anonym. Salernitan. Paralipom, cap. XLV. Joham Diaconus, Vita Episcop. o Neapolit. Estas dos ltimas obras estn, como ya he dicho, en Muratori, Scriptor. Rev Italic 60Cronic Saracenico Sicul. ex Cod. Arab. Cantabrig, en Muratori, Script. Rer. Italic 61Carisius, Biblioteca Histor. Sicilie, tom. I. 62Johann. Diacon., en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. I, part. 2. 63Dom. Bouquet, tom. VII, p. 66. Pagi, ad Annal. Baron. 64Anastas., in Vita Leonis, § 4c. 65Vase a Canciani en el tomo V de su obra ya citada. 66Erchempertus, Histor ., cap. XVI. Anonym Salernit. Paralipon., cap. LXIII. 67Anonym. Salernit. Paralipon., cap. LXXIX. 68Reinaud, Invasions des Sarracins ..., p. 149. 69Erchempertus, Histor. cap. XXIX. 70Chronicon Siculum, en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. I, part. 2. 71Chronic. Sicul, en Muratori, Rer. Italic ., tom. I, part. 2. 72Erchempertus, Histor ., cap. XXXVIII. 73Epistoles 1, 7, II1, 47, etc., Johannis VIII Pape. 74Chronic. Vulturnens, en Muratori, Rer. Italic ., tom. I, part. 2. 75Muratori, Annali d’Italia anno 883

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JOS ANTONIO SACO /131 /131 /131 /131 /13176Luitprand., Histor ., lib. II, cap. XIV, en Muratori Script. Rer. Italic ., tom II. Leo Ostiensis Chronica, lib I, cap. LII. 77Chronicom. Sicul., en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. I, par. 2. 78Chronic. Sicul, en Muratori, ibdem. 79Luitprand., en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom II, pp. 440 y 452. Chronic. Sarracenic. Sicul. en Cod. Arab. Cantabrig. 80Chronic. Sicul., en Muratori, etc. 81Erchempertus, Histor ., cap. XVI. Anonym. Salernit. Paralip. c. 63, en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. II, part. 2. 82Chronic. Sicul., en Muratori, Script Rer Italic ., tom. I, part. 2. 83Luitprando in Legationem. Pagius in Crit. Baron, ao 965. Historia Saracenica Abulpheda, en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. II, part. 1. 84Dom. Bouquet, tom. VIII. Odilo et Sirus in vita Sancti Majoli, en Mabill., Annal Bened 85Historia Saracenorum in Sicilia ex Chronologia. Ismaelis Alemujadad, Abulpheda, en Muratori, Script Rer Italic ., tom. I, part. 2. 86Lupus Protospata in Chron. 87Maccary, Description Geographique et historique de l’Espagne Consrvase esta obra en rabe, en la Biblioteca Principal de Pars; y Reinaud, ya antes citado por m, dice que es una compilacin en muchos volmenes, redactada al principio del siglo XVII, pero en la que se sirvi su autor de varias obras que no han llegado hasta nosotros. Advierte tambin Reinaud, que Conde en su Historia de los rabes de Espaa no tuvo a la vista dicha compilacin. 88Ermacin; Crnica rabe publicada en rabe y en latn por Erpenius, Leyde, 1625, en fol. Isidoro, obispo de Beja. Rodrigo Ximnez, arzobispo de Toledo. Fragmento inserto en las Cartas para ilustrar la Historia de la Espaa rabe p. 20 y ss. 89Este pasaje lo inserta Reinaud en su obra Invasions des Sarrazins en France premire partie. 90Gallia Christiana, tom. IV. Panches Histoire de Bourgogne, tom. I. Chronique de Moissac, Recueil des Historiens des Gaules tom. II. 91Maccary, Description Geographique et Historique de l’Espagne en rabe. 92Dom. Bouquet, Recueil, etc ., tom. V. 93Maccary, n 705, fol. 87. 94Dom. Bouquet, tom. VI, pp. 108 y 188. 95Dom. Bouquet, tom. VI, p. 199. 96Dom. Bouquet, tom. VII, p. 61. 97Dom. Bouquet, tom. VII, p. 66. 98Dom. Bouquet, tom. VII, pp. 62, 64 y 66. 99Dom. Bouquet, tom. VII, p. 107. 100Luitprand., Hist., lib. I, cap. I, en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. II, part. 1, pp. 425 y 440. Chronica Novaliciense, en Muratori, ibdem, tom. II, part. II, p. 730. Dom. Bouquet, Recueil etc ., tom. IX, p. 48. 101Luitprando, en el pasaje citado. 102Alcorn, cap. VIII, vers. 66. 103Dom. Bouquet, Recueil etc ., tom. VIII, p. 249.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 132\ 132\ 132\ 132\ 132\104Gaufridius Malaterra, Chronic-Guill. Apul. De Normannis; en Muratori, Script Rer. Italic ., tom. V. 105Aim, L ’ystoire de li Normant et la Chronique de Rob Viscart ., publicada en Pars en 1839 por Champollion. Figeac. 106Epistole Leonis Pape, tom. IX. Colec. de Concil. 107Gaufridius Malaterra, lib. III y IV, cap. XIII. Epstola Couradi, sive Brevis Chronica, en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. I, part. 2. 108Guill. Apul. de Normannis. 109Gaufridius Malaterra, lib. IV, cap. XVI. 110Gaufridius Malaterra, lib. III, cap. VII. 111Dom. Bouquet, Recueil, etc ., tom. X, p. 155. 112Mabillon, Annales Benedictini tom. IV, pp. 489 y 493. 113Alberto de Aix, lib. VI. 114Hammer, Historia del Imperio Otomano tom. II, lib. X. 115Conde, Historia de los rabes tom. I, cap. XCI y XCII. Segn Edrisi, autor del siglo XII, los habitantes de Suz eran de color moreno, y pertenecan a las razas mixtas de los berberiscos masmudis; pero tambin haba negros procedentes de otras partes. (Edrisi, Geografa clima III, seccin 1.) 116La dominacin de los almoravides en Berbera, o sea el Magreb, empez a declinar all y, por consiguiente, en Espaa, en el siglo XII. 117Sobre estas excursiones vase la Crnica Alberdense 118 Crnica Alberdense, n 65. Salmant, n 16. 119 Crn. Alberd ., n 61 y 62. Conde, cap. LV. 120Sampiro, Crn. n 3. Crn. Alberd ., n 62 y 63. Conde cap. LV. 121Sampiro, Crn. 122Sampiro, Crn. n 17. 123Sampiro, Crn. n 23. 124Los primeros ejrcitos que conquistaron a Espaa, compusironse de los elementos ms heterogneos, pues cada uno tena no slo lenguas y creencias particulares, sino intereses distintos. Para facilitar los jefes rabes sus conquistas en frica, depusieron al principio su rigor con las poblaciones que voluntariamente se les sometan. Por eso disminuyeron a los berberiscos el tributo que deban pagarles, eximindolos a veces enteramente de l. Dejronles tambin el libre uso de su religin, y por toda carga se contentaron con alistar en sus ejrcitos a los hombres capaces de tomar las armas. Por los aos de 737, el gobernador musulmn de frica trat de borrar las diferencias establecidas entre los pueblos conquistados, exigiendo a los berberiscos el tributo que deban pagar segn la ley del Profeta (Novayry, n 702, fol. 11, verso); tributo que consista en 2,5 % sobre los bienes muebles. Los berberiscos que a fuer de nmadas, slo posean dinero y ganado, siempre se haban resistido a todo impuesto; y aunque Mahoma pudo maosamente someter los rabes beduinos a que lo pagasen, ellos despus se libertaron de l. (Burckhard, Voyage en Arabie traduccin francesa, tom. II, pp. 26 y 296. Gagnier, Vie de Mahomet tom. III, p. 119. Annales d’Alboufeda tom. I, p. 214.) Heridos los berberiscos en sus ms vivos intereses; quejosos de que no se les hubiese tratado con equidad, pues que haban contribuido a las conquistas, lo mismo que los

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JOS ANTONIO SACO /133 /133 /133 /133 /133rabes, y acostumbrados a la independencia del desierto, no llevaron en paciencia un acto que a sus ojos les arrebataba sus derechos; y acudiendo a las armas, trabaron lucha con los rabes. No pudiendo stos subyugar a los alzados, Ochoa, gobernador de Espaa, pas de ella a las regiones africanas; pero triunfando la insurreccin, parte de las tropas rabes refugiose a la pennsula ibrica. Encendiose entonces en ella nueva guerra, porque habiendo recibido los berberiscos y los rabes establecidos en la pennsula muchas tierras, en premio de sus servicios, temieron unos y otros que los rabes refugiados reclamasen nuevo repartimiento de tierras, y para evitarlo, emperonse en lanzar de Espaa a los rabes recin llegados de frica. Tan encarnizada fue la lucha entre stos, los rabes y los berberiscos de Espaa, que cuando el gobernador Abd-Almalek cay prisionero, fue decapitado y puesta su cabeza en el puente de Crdoba, entre un perro y un cochino. El odio implacable que entonces ensaaba a los rabes entre s, provino exclusivamente del deseo de conservar las tierras que haban adquirido en Espaa. Profundas divergencias procedentes de otras causas habanlos dividido desde tiempos anteriores. Distintivo es de los pueblos nmadas el empeo que tienen en conocer la raza y la tribu de donde vienen y de aqu es, que sus crnicas ponen al lado del nombre de cada individuo el de su padre y el de la tribu a que pertenece. Los rabes reconocen entre s dos razas muy distintas; una que trae su origen de Ismael, hijo de Abraham; y otra de Yactan o Kahtan, nieto de Sem, hijo de No. Los ismaelitas, cuyos vstagos fueron Cayssy y Madhar, apellidronse Cayssys y de Madharys; habitaron con preferencia cerca de la Meca y Medina, en el pas de Hedjaz; y gloribanse de contar al Profeta entre los miembros de su raza. Los kahtanitas, descendientes de Kahtan, para distinguirse de los que procedan de Ismael, tomaron el nombre de ariba o de rabes por excelencia. Moraron en otro tiempo al este y al sudoeste de la Arabia, particularmente en la Arabia Feliz o Yemen, de donde les vino tambin el nombre de yemenis. Muy rivales fueron siempre estas dos razas y el odio que se tenan, despus de haber inundado de sangre la Siria, la Arabia y el Egipto, extendiose hasta Espaa y otros pases. Con tales elementos de discordia, una chispa bastaba para producir gran incendio, y ste comenz en frica, cuando en 737, segn se ha dicho ya, se quiso someter a los berberiscos al tributo de que se les haba eximido, al tiempo de ser conquistados. Desde entonces acudieron a las armas bajo contrarias banderas, no slo los berberiscos contra los rabes, sino los rabes unos contra otros, segn que eran cayssys o madharys. Guerra tan cruda penetr tambin en Espaa; y no pudiendo los califas de Damasco restablecer la paz por la inmensa distancia a que se hallaban los ejrcitos que enviaron al occidente, acabaron por enflaquecer a los mismos califas, formndose al mismo tiempo contrapuestas parcialidades en los pases orientales. ( Annales de Albufeda en latn y en rabe, edicin de Copenhague, 1789, tom. I, p. 468 y ss.) Entonces fue cuando los cristianos de Asturias, de Navarra y de otras provincias septentrionales de Espaa, empezaron a concertarse contra los invasores, a gozar de alguna independencia en medio de sus montaas, y a organizar la terrible lucha que se prolong hasta fines del siglo XV. Otra gran revolucin, nacida de la rivalidad de razas entre los rabes, acaeci tambin en Espaa, pero esta revolucin, en vez de serles funesta, fueles muy ventajosa. Al promedio del siglo VIII, los califas Omiadas que reinaban en Damasco, fueron derrocados por una familia rival descendiente de Abbas, to de Mahoma. Los nuevos califas establecieron su trono en Bagdad. Condenados a muerte todos los descendientes de la dinasta derrocada salvose tan slo uno, que refugindose al frica, permaneci all oculto entre las tribus berberiscas.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 134\ 134\ 134\ 134\ 134\ste fue el prncipe llamado Abd-Abrahmn que en rabe significa el servidor del Misericordioso. Habiendo llegado a su noticia los trastornos de Espaa, psose en comunicacin con algunos emires, y poco despus desembarc en las costas de Mlaga, en 755, en donde fue recibido como libertador por los hijos de los conquistadores que en gran nmero se haban domiciliado en Andaluca. Abd-Abrahmn y sus descendientes tuvieron que luchar por algn tiempo con las violentas facciones, hijas de las razas e intereses encontrados que all existan; y aunque pudo afirmar su independencia, en lo espiritual y temporal, su poder slo abraz una parte de Espaa, pues todas las provincias orientales, del imperio establecido en Damasco, y las occidentales hasta el Atlntico, habanse sometido a la nueva dinasta que reinaba en Bagdad; estos motivos impidieron que Abd-Abrahmn tomase la investidura de califa, y tanto l como sus sucesores contentronse con llevar hasta el principio del siglo X el ttulo de emir. (Reinaud, Invasions des Sarrazins ..., observa que Assemani, engaado por escritores rabes modernos, ha sostenido lo contrario. Vase la coleccin intitulada Italic Histori Scriptores impresa en Roma, 1752, tom. III, p. 135 y ss.) Bajo de esta dinasta se desenvolvi en Espaa la civilizacin rabe y establecida su corte en Crdoba, esta capital lleg a ser el centro de las luces, que derramadas por la pennsula dieron tanto brillo a la nacin conquistadora; bien que a su lado exista otra oprimida, cual era la conquistada. 125Roderic. Folet. de Reb. hisp. 1. 5, cap. XVI. Maccary, man. arab. n 704, fol. 98 y ss. 126Maccary, man. arab. n 704, fol. 101, y n 705, fol. 51. 127Murphy, Arabian Antiquities 128Partida 2, tt. 29, ley 3. 129Partida 2, tt. 29, ley 5. 130Partida 2, tt, 29, ley 9. 131Partida 2, tt. 29, ley 11. 132El ttulo 30 de la Partida 2 habla extensamente de los alfaqueques. 133Relaciones de los viajes de los hermanos de las rdenes de los Trinitarios y las Mercedes. 134Roderic Ximense, p. 18. Novayry, man. arab. de la Bibliothque Royale, n 645, fol. 95 y 96, citados por Reinaud, Invasions des Sarrazins en France 135Sobre la recepcin de estas embajadas, vase a Maccary, man. arab. de la Biblioteca Principal de Pars. 136Hartwell, citado por Murphy en su Arabian Spain 137Dom. Bouquet, Scrip Rer Fran tom., 5, p. 74. 138Estos hijos y sus descendientes llamronse muzlitas, mozlemitas, mauludines o mulados de donde viene la palabra mulato. Diose en Espaa el nombre de mudjar al musulmn que se someta a vivir bajo la dominacin cristiana, y el de mozrabe al cristiano que sin abjurar de su fe viva bajo la dominacin morisca. Reinaud dice que algunos autores cristianos han buscado el origen de esta palabra en la lengua rabe; pero que l no la ha encontrado ni una sola vez en las crnicas rabes. ( Invasions des Sarrazins ..., quatrime partie.) 139Alvare, Indiculus luminosus, en Dom. Bouquet, Recueil etc 140Apologa de los mrtires en la Hispania illustrata por Andrs Schott. 141Reinaud, Invasions des Sarrazins... quatrime partie 142Conde, Hist. de los rabes... tom. I, p. 139. 143Maccary n 705, fol. 35.

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JOS ANTONIO SACO /135 /135 /135 /135 /135144“ Quia est homo, et non debet jejunare sicuti bestia ”. Aunque publicado varias veces el Fuero de Jaca, fue el padre Huesca quien primero lo dio a luz en el Teatro Histrico de la Iglesia del Reino de Aragn tom. VIII, apnd. I, p. 440. Acerca del ao en que fue otorgado dicho fuero no estn acordes los autores espaoles, y puede consultarse sobre este punto a Muoz y Romero, en su Coleccin de Fueros Municipales p. 235. 145Thesaurus anecdotorum, tom. IV, p. 657. Martenne, Amplissima collectio tom. VII, p. 132. 146Concilio de Tarragona en 1239, Canon IV. 147Thesaurus anecdotorum, tom. IV, p. 1246. 148Thesaurus anecdotorum, tom. IV, p. 290. 149Thesaurus anecdotorum, tom. IV, p. 1246 y 1230. 150Thesaurus anecdotorum, tom. II, p. 360.

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Libro VigesimoprimeroLAS CRUZAD LAS CRUZAD LAS CRUZAD LAS CRUZAD LAS CRUZAD AS, LAS REPBLIC AS, LAS REPBLIC AS, LAS REPBLIC AS, LAS REPBLIC AS, LAS REPBLIC AS IT AS IT AS IT AS IT AS IT ALIANAS, ALIANAS, ALIANAS, ALIANAS, ALIANAS, Y OTROS P Y OTROS P Y OTROS P Y OTROS P Y OTROS P UEBLOS DEL MEDITERRNEO UEBLOS DEL MEDITERRNEO UEBLOS DEL MEDITERRNEO UEBLOS DEL MEDITERRNEO UEBLOS DEL MEDITERRNEO CONSIDERADOS CON RELACI"N A LA ESCLA CONSIDERADOS CON RELACI"N A LA ESCLA CONSIDERADOS CON RELACI"N A LA ESCLA CONSIDERADOS CON RELACI"N A LA ESCLA CONSIDERADOS CON RELACI"N A LA ESCLA VITUD VITUD VITUD VITUD VITUD EN LA ED EN LA ED EN LA ED EN LA ED EN LA ED AD MEDIA AD MEDIA AD MEDIA AD MEDIA AD MEDIAContenido el furioso embate de los sarracenos contra el medioda de la Europa, ya por las guerras civiles que los destrozaban, ya por las armas de los cristianos, convirtironse los invasores en invadidos y los invadidos en invasores; dice, pues, con razn un historiador eminente: “Las cruzadas han sido la continuacin, el zenit de la gran lucha empeada desde cuatro siglos entre el cristianismo y el mahometismo, el teatro de esta lucha haba estado hasta entonces en Europa; pero fue transportado al Asia”.1La Palestina, cuna del cristianismo en donde floreci algn tiempo, tuvo la desgracia de caer en el siglo VII bajo el yugo de Mahoma. Suerte igual cupo a otros pueblos del occidente en donde brillaba la luz del Evangelio; pero el vasto imperio que alzaron aquel profeta y sus inmediatos sucesores, ya no exista cuando los cristianos de occidente, emprendieron su primera cruzada a fines del siglo XI, pues lanzndose los turcos desde la Tartaria, haban conquistado la Persia, la Mesopotamia, el Asia Menor y la Siria. Estos brbaros no slo adoptaron la religin de Mahoma, sino que la extendieron a todos los pases en donde triunfaron sus armas. En este cambio, los cristianos de Palestina empeoraron su suerte, porque a la dominacin de los rabes sucedi la cruel intolerancia y ferocidad de los turcos. Arrojarlos, pues, de la Tierra Santa, y enarbolar en ella el estandarte de la cruz, fue el objeto de las cruzadas; pero este gran movimiento religioso que empujaba la Europa contra el Asia, aunque santsimo en su fin, produjo efectos contrarios respecto de la esclavitud, porque si, de una parte, la foment en oriente, de otra, la disminuy en occidente. El odio encarnizado con que peleaban musulmanes y cristianos en aquellos tiempos horribles, condenaba los guerreros vencidos que no

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JOS ANTONIO SACO /137 /137 /137 /137 /137 apostataban, a la dura alternativa, o de morir bajo la espada del vencedor, o de arrastrar las cadenas de la esclavitud. Del undcimo al dcimo tercio siglo dur aquella lucha, bien que en ste ya se haba apaciguado el hervor de las primeras cruzadas. Si la victoria sonri al principio a los campeones de la cruz, parece que Dios irritado contra ellos, por las atrocidades que cometieron, los abandon despus al furor de sus enemigos. En esta vicisitud de las armas, el cristiano esclaviz al musulmn, y el musulmn, al cristiano, aunque es doloroso reconocer que la esclavitud pes con ms fuerza sobre los defensores de Cristo que sobre los discpulos de Mahoma. En prueba de tan triste verdad no es preciso enumerar todos, sino tan slo algunos de los sitios, asaltos y batallas en que se encontraron las armas mahometanas y cristianas. Cuando los peregrinos de la primera cruzada se apoderaron de Antioqua en 1098, “no se puede describir, segn dice un autor rabe,2 el nmero de musulmanes que sufrieron el martirio en aquel da. Los francos3 saquearon la ciudad, y esclavizaron a los musulmanes, que haban escapado con vida”. En el asalto de Marah, los cruzados vendieron en Antioqua a los hombres robustos y a los muchachos que haban cado prisioneros.4Nunca el hombre es ms feroz que cuando excitado por el fanatismo o por el odio religioso se convierte en juez y vengador de las ofensas hechas a la Divinidad. Tan crueles fueron los cruzados en aquel asalto, que la esclavitud que impusieron a una parte de los habitantes de Marah, puede mirarse como rasgo de clemencia, si se compara con las atrocidades que cometieron. El monje Roberto, autor de la historia de Jerusaln que acabo de citar, nos ha dejado de ellas la ms horrible pintura. “Los nuestros, dice, recorran las calles, las plazas y los techos de las casas, sacindose de carnicera como una leona a quien se arrebatan sus hijos; mataban y descuartizaban a los nios, a los jvenes, y a los viejos encorvados bajo el peso de los aos: a nadie perdonaban; y para concluir ms pronto, ahorcaban a muchos de un golpe con una misma cuerda. ¡Cosa asombrosa! ¡Espectculo admirable! ver esta multitud tan numerosa y tan bien armada, dejarse matar impunemente, sin que ninguno hiciese resistencia. Los nuestros se apoderaban de todo lo que hallaban, abran el vientre a los muertos y de l les sacaban los bizantinos y las piezas de oro. ¡Oh detestable codicia del oro! Arroyos de sangre corran en todas las calles de la ciudad, y todo estaba henchido de cadveres... En fin, Bohemondo hizo venir a cuantos haba invitado a que se encerrasen en la torre del palacio, y mand matar a las viejas, a los ancianos decrpitos, y a los que inutilizaba la debilidad de su cuerpo, reservando los muchachos adultos y los hombres vigorosos, para enviarlos y venderlos en Antioqua. Esta matanza de turcos se ejecut un domingo, 12 de diciembre; y como no pudo terminarse en aquel da, continuose al siguiente con todos los dems”.5

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 138\ 138\ 138\ 138\ 138\ En la toma de Jerusaln hzose tambin espantosa carnicera, y fueron esclavizados 100 000 infieles.6 En Cesarea, los cristianos mataron a casi todos los hombres, esclavizando a las mujeres.7 Despus del asedio en que sucumbi Tiro, fueron tantos los turcos esclavizados, que dos de ellos se vendan por 1 bezan .8Cuando en 1191 cay San Juan de Acre bajo las armas de Ricardo de Inglaterra y de Felipe, rey de Francia, millares de prisioneros musulmanes fueron repartidos como esclavos entre estos dos monarcas. Mas, como a Ricardo no se hubiese pagado por los suyos el rescate que se le haba prometido, hzolos matar a todos brbaramente.9En 1218 sali de Alemania por las bocas del Meuse, una expedicin de cruzados, obligolos un temporal a entrar en Lisboa; y mientras aguardaban otros buques para seguir su viaje a la Palestina, juntronse con algunos cristianos de Espaa, y acometiendo all a los sarracenos, mataron y esclavizaron a muchos hombres, mujeres, y muchachos.10Si en los casos hasta aqu mencionados, la suerte de las armas favoreci a los cristianos, hubo otros muchos en que les fue muy contraria. Las guarniciones musulmanas de Alepo y de Hamah devastaron en 1135 los campos de Laodicea, y esclavizaron 9 000 personas entre hombres, mujeres, y nios.11 Cuando los turcos se apoderaron en 1145 de Edesso, ciudad de la Mesopotamia, cometieron las atrocidades ms horribles, y 16 000 cristianos gimieron bajo del yugo de la esclavitud.12 Un ao despus, el ejrcito alemn con su rey Conrado a la cabeza fue destrozado enteramente por los musulmanes en Capadocia, quienes redujeron a esclavitud a los infelices prisioneros; y la misma suerte13 corrieron casi todas las tropas que entonces mandaba Carlos VII de Francia. En la batalla que se dio cerca de Harem, principado de Antioqua;14 en la reconquista de Jerusaln por Saladino;15 en las correras que las tropas de ste hicieron en las tierras de Caifa, Cesarea, Nazareth y Seforie; en la toma de Trpoli en 1289, y en la reocupacin de S. Juan de Acre en 1291, los turcos esclavizaron millares de hombres, mujeres y nios.16Y su nmero fue mayor en la funesta batalla de Tiberiada, que se dio el 4 de julio de 1187; pues de los 45 000 hombres de que se compona el ejrcito cristiano, apenas escaparon 1 000. “Al ver el nmero de muertos, dice un autor rabe, no se crea que hubiese prisioneros; y al ver los prisioneros, no se crea que hubiese muertos. Jams los francos, despus de su invasin en Palestina, experimentaron semejante derrota... las cuerdas de las tiendas de campaa no bastaron para atar los prisioneros. Yo he visto de 30 a 40 hombres, ligados con una misma cuerda; y he visto tambin 100 o 200 reunidos y custodiados por una sola persona”.17Reconquistada Antioqua por los turcos en 1268, fueron degollados 17 000 cristianos y 100 000 reducidos a esclavitud entre hombres, muje-

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JOS ANTONIO SACO /139 /139 /139 /139 /139 res y nios de uno y otro sexo. Despus de la victoria reparti Bibars el botn entre sus soldados, y los mamelucos tomaron las mujeres, muchachas y nios. No hubo entonces, dice una crnica rabe, “esclavo que no tuviese un esclavo”, y siendo tan grande su nmero vendase un muchacho de poca edad en 12 piezas de plata, y una nia en 5.18Era la ciudad de Damasco en aquellos tiempos calamitosos el gran mercado adonde se llevaban a vender casi todos los cristianos prisioneros. Arreglbase su precio segn su escasez o abundancia, y sta fue tanta despus de la batalla de Tiberiada, que los maridos, las mujeres y los hijos se vendieron juntos a 3 piezas de oro por cabeza. No era raro encontrar en las calles de Damasco “cabezas de cristianos, expuestas a guisa de melones”. Partidos stos por la mitad, y colocados en forma piramidal, segn costumbre de Siria, vndense pblicamente; y del mismo modo tambin se presentaron algunas veces las cabezas de los cristianos, pues como el vencedor poda vender o matar a sus prisioneros, hubo fanticos musulmanes que los compraron para tener el brbaro placer de dar al pblico tan horrible espectculo.19La imaginacin apenas puede concebir el triste estado en que se hallaban los cristianos que tenan la desgracia de ser esclavizados en oriente; y slo el entusiasmo religioso que entonces los animaba, pudo hacerles arrostrar tantas penas y tormentos. “Yo tena en Alepo, dice Ibu-alatir, una esclava cristiana cogida en Jaffa, la cual tena un hijo de 1 ao de edad. Habiendo este nio cado un da, y dndose un golpe en la cara, la madre revent en abundoso llanto, y como yo tratase de calmarla, dicindole que la herida de su nio era poca cosa, ella respondi: ‘Yo no lloro por este nio, sino por los males que hemos sufrido; tena seis hermanos, y todos han perecido; tena tambin un marido y dos hermanas, y no s de su paradero’. Y la desgracia de esta mujer, aade el autor, otras muchas la haban experimentado”.20Ya hemos dicho en otra parte que para redimir a los cristianos del cautiverio musulmn, fundose a fines del siglo XII la congregacin religiosa de los Trinitarios, y a principios del XIII la de las Mercedes. Los monjes venerables que a ellas pertenecan, hicieron entonces largas peregrinaciones en oriente para libertar a los fieles de la esclavitud mahometana.21Makrizi, historiador rabe, refiere, que el emir Gemal-Eddin, virrey de Damasco, estableci tambin en la segunda mitad del siglo XIII una institucin piadosa para libertar a los musulmanes esclavizados por los cristianos; y a ella debieron su redencin muchos hombres, mujeres y nios.22Salan a veces los cruzados de la esclavitud, ofreciendo a los turcos un rescate en las capitulaciones que hacan con ellos al rendirse algunas ciudades. En la toma de Jerusaln por Saladino comprometironse los

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 140\ 140\ 140\ 140\ 140\ cristianos a pagarle dentro de 40 das 10 piezas de oro por cada hombre, rico o pobre; 5 por cada mujer, y 2 por cada nio varn o hembra. A pesar de esto, los pobres alcanzaron una rebaja tan considerable, que habindose calculado su nmero en 18 000, slo pagaron 30 000 piezas de oro; pero todava quedaron esclavizados, por falta de rescate, 16 000 cristianos no comprendidos en aquella clase.23Los cruzados, durante el perodo de sus guerras, no slo sufrieron la esclavitud que les impusieron los infieles, sino tambin otros cristianos. Viose desde la primera cruzada, que muchos peregrinos de todas clases, sexos y edades tomaron el camino de la Tierra Santa. Sin jefes entendidos que los guiasen en tan largo y penoso viaje, sin disciplina para obedecer, y sin provisiones de que subsistir, dironse al pillaje, al asesinato y a otras maldades, al pasar por la Hungra y la Bulgaria. Los habitantes de estas regiones acudieron a las armas para repeler tan violentos agresores; y matando a muchos, esclavizaron a las mujeres y a los nios que los acompaaban.24Poniendo las cruzadas en peligroso contacto a los griegos y latinos, despertose el odio que mutuamente se tenan.25 De aqu nacieron los desastres de Constantinopla en 1182; y la cristiandad vio entonces con escndalo, que asesinando los griegos a los latinos dentro de los muros de aquella ciudad, vendieron a los turcos y a otros brbaros ms de 4 000 personas de uno y otro sexo y de todas clases y edades, que se escaparon de la matanza general.26 Apoderronse despus los latinos de la capital del Imperio de Oriente, y segn costumbre de aquellos siglos esclavizaron a muchos de sus moradores. Aprovechndose entonces los blgaros de estas discordias, precipitronse como un torrente sobre griegos y latinos, y los que no perecieron al filo de su espada, fueron condenados a esclavitud.27El corso y la piratera que de antiguo infestaban el Mediterrneo, cobrando nuevas fuerzas en el perodo de las cruzadas, influyeron tambin en fomentar la esclavitud. Corsarios y piratas no slo asaltaron entonces los buques que surcaban los mares,28 sino las costas de Palestina y otras de Europa,29 esclavizando indistintamente a los infieles y cristianos que cogan. A tal punto lleg el vil inters y el olvido de los principios religiosos, que algunas naves piratas de los musulmanes fueron capitaneadas por cristianos.30 El Concilio de Letrn celebrado en 1179, fulmin sus anatemas contra estos delincuentes, llevando su severidad hasta el extremo de imponerles pena de esclavitud. “Como una cruel codicia, dice el decreto, se ha apoderado del corazn de algunos hasta el punto de hacerles llevar armas a los sarracenos, y de ser por lo mismo iguales o aun peores que los enemigos de Cristo, puesto que los proveen de armas y de las cosas necesarias para hacer la guerra a los cristianos; como tambin hay quienes guan y dirigen las

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JOS ANTONIO SACO /141 /141 /141 /141 /141 galeras y los buques piratas de los sarracenos, juzgamos, que estos malos cristianos deben ser separados de la comunin de la Iglesia, y sometidos a la excomunin, a causa de su iniquidad: que, adems, deben de ser privados por los prncipes catlicos y los magistrados de las ciudades, de todos sus bienes, y si son co gidos, sean esclavos de aquellos que los hicieren prisioneros. Ordenamos, que la excomunin pronunciada contra ellos se publique solemne y frecuentemente en las iglesias de las ciudades martimas...”.31En mi concepto, nadie fue esclavizado en virtud de este decreto, porque todos los contraventores saban muy bien eludirlo; pero es innegable, que el Concilio de Letrn, al fulminar contra ellos la pena de esclavitud, no slo sancion en principio esta institucin, sino que la fortaleci con su autoridad, imponiendo aquella pena. Ni los anatemas de aquel concilio ni las prohibiciones de varios prncipes bastaron a reprimir los males que se deploraban. Durante el sitio de San Juan de Acre en 1190, hubo cristianos apstatas que ofrecieron al sultn Saladino, salir junto con los musulmanes a capturar los buques cristianos, acept Saladino sus servicios, y para ms obligarlos, dioles todo el botn que hicieran en sus asaltos. Acaeci uno de ellos en la isla de Chipre, donde invadieron una aldea, un da de fiesta, cogieron en la iglesia a todos los habitantes, sin habrseles escapado ni aun el sacerdote que deca misa, y llevndolos a Laodicea, vendironlos repartindose su precio.32Llegado era el siglo XV y todava cristianos infames prestaban sus servicios a los enemigos ms encarnizados de su propia religin. Teodoro de Mehin, en su Vida del papa Juan XXIII se expresa as: “Hay entre los turcos muchos cristianos que no teniendo esperanza de libertarse de su miserable esclavitud, han apostatado en cierta manera de su fe, y armado, en favor de los turcos o infieles, galeras y buques con los cuales estos enemigos corren los mares e invaden las tierras vecinas de los cristianos. Ellos arrasan las ciudades, llvanse consigo a los hombres y mujeres que les oponen resistencia, matan a los ancianos y enfermos, destruyen las iglesias y los santos lugares, y hacen a los cristianos que son impotentes y que estn casi abandonados, otros males infinitos”.33Estas iniquidades para esclavizar hombres, mujeres y nios, no slo se cometieron en los mares y en las costas, sino en el interior del continente. Casi todos los cristianos que habitaban la ciudad de Kara en Armenia, ocupronse en aquellos tiempos en saltear musulmanes en los caminos, para venderlos despus a los cruzados; y este gnero de piratera no ces hasta el ao de 1265, en que Bibars estableci en aquella ciudad una colonia de turcomanos.34

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 142\ 142\ 142\ 142\ 142\ Como en la exaltacin general de las primeras cruzadas, no slo tomaron la cruz hombres de todas clases, sino hasta mujeres y muchachos, viose entonces uno de los fenmenos ms extraordinarios que presenta la historia. En 1212 juntronse en Alemania y en Francia, 50 000 muchachos de ambos sexos, y algunos de tan corta edad que apenas contaban 12 aos. Pusironse en marcha los alemanes bajo la funesta direccin de un Nicols, natural de Colonia, y atravesando varios pases, llegaron a Italia. All, una turba de ellos, en nmero de 7 000, encaminose a Gnova, de donde fueron expulsados casi todos, por temor de turbulencias. Los restantes, dispersndose unos por los campos, fueron robados y esclavizados por los campesinos; y otros arribaron a las costas del Adritico para embarcarse en Brindis: mas, el obispo de esta ciudad opsose a su partida; y con razn, porque el perverso Nicols que los guiaba, haba intentado venderlos a los mahometanos.35No fue menos triste la suerte de los muchachos franceses. Reunidos en las cercanas de Pars, marcharon por la Borgoa hasta Marsella, y dos comerciantes all establecidos, Guillermo Porcus y Hugues Ferrens que se ejercitaban en el infame trfico de vender muchachos cristianos a los sarracenos, ofrecieron a los incautos peregrinos pasaje gratuito para la Tierra Santa. Aceptranlo ellos alegremente, ignorando el criminal proyecto de sus fingidos bienhechores; embarcronse en siete naves; a los dos das de su salida asaltoles un furioso temporal; dos de los bajeles perecieron con todos los viajeros enfrente de la isla de San Pedro; y los otros cinco entraron en Bugia y Alejandra, en donde todos aquellos infelices fueron vilmente vendidos a los infieles.36Mucho antes de las cruzadas, algunas pueblos de la Europa occidental no carecieron de relaciones mercantiles con el Egipto, la Siria y otros pases orientales. Gregorio de Tours que escribi en el siglo VI37 dice que bajo el reinado de Gontran, era muy estimado en Francia el vino de Gaza; que los grandes del reino se adornaban con las sedas y piedras preciosas del oriente, y que el mismo San Eloy en la corte de Dagoberto vesta las ricas telas importadas del Asia.38Ya he apuntado en esta obra,39 que los francos en tiempo de Carlomagno tuvieron relaciones mercantiles con algunos pueblos del oriente de Europa. El nombre de aquel monarca fue respetado hasta en Asia, mereciendo la alta estima de Aarun-al-Raschid, el ms ilustre de los califas de la dinasta de Abbas, que haba asentado su trono en Bagdad. Frecuentes embajadas atestiguan la mutua amistad que ligaba a monarcas tan poderosos, hacindose ricos presentes. El califa le envi incienso, marfil, un juego de ajedrez, un elefante, y un reloj de tan ingenioso mecanismo que asombr a la corte de Carlomagno, quien a su vez le regal paos blancos y verdes trabajados en la Frisia, y perros de caza del pas de los sajones.40 Mas, a pesar de esto, el oriente era poco

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JOS ANTONIO SACO /143 /143 /143 /143 /143 conocido de occidente, y las comunicaciones con varios puntos de aquellos pases abrironse y continuaron a impulso de las cruzadas. A su incremento y extensin contribuyeron las invasiones y conquistas en el Asia de los trtaros mogoles en los siglos XII y XIII,41 pues rompiendo las barreras que separaban a diversos Estados y que se oponan al comercio, removieron el obstculo ms poderoso que hasta entonces haba impedido los viajes de los europeos al Asia central. Este obstculo era el odio religioso de los musulmanes contra los cristianos, pues los nuevos conquistadores, lejos de abrazar las preocupaciones religiosas de sus enemigos, inclinronse ms al cristianismo que al mahometismo, y en cierta manera favorecieron los viajes de los europeos.42En las nuevas relaciones que se abrieron entre los pueblos del medioda de Europa y el oriente, tomaron una parte muy activa las repblicas italianas, ora transportando peregrinos, armas y provisiones a la Tierra Santa, ora combatiendo y ocupando en Palestina ciudades y territorios. De este movimiento participaron tambin, aunque no en tanto grado, los marselleses y catalanes: de manera que, multiplicndose las relaciones entre el oriente y el occidente, las cruzadas vinieron a reanimar el trfico de esclavos, pues que stos eran una de las mercancas en que entonces se negociaba. Algunas naves de Venecia, Pisa y Gnova, empleadas en el servicio de la Guerra Santa, tornaban a Italia cargadas de esclavos. “Haba all entre ellos, quien conduca en sus buques a los cristianos, que en grandsimo nmero acudan de todas partes a hacer este viaje; y que adems de la utilidad de los fletes gozaba tambin de la de cargar en retorno los esclavos y las mercancas, que despus se vendan con ganancias”.43De este comercio hblase tambin en el captulo XLII de las Assises de Jerusaln ,44 pues, al prescribirse el modo de echar al agua las mercancas para aligerar las naves, en caso de mal tiempo, mencinanse expresamente los esclavos de ambos sexos que en ellas se transportaban para vender. Que Marsella hubiese traficado tambin en esclavos con el oriente, durante aquella poca, cosa evidente es, porque algunos de sus comerciantes ejercitronse en vender muchachos varones y hembras a los musulmanes. En una obra interesante que el veneciano Marini Sanuti escribi a principio del siglo XIV, reprueba la conducta de los cristianos que traficaban con los infieles; y en su ardiente deseo de abatir el poder musulmn, recomienda como una de las medidas necesarias para conseguirlo, que se cortase todo comercio entre frica y Espaa, estableciendo cruceros desde la parte septentrional del ro Saleph hasta el Annie, a fin de impedir en esos parajes el trfico de nios de ambos sexos, as cristianos como infieles.45

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 144\ 144\ 144\ 144\ 144\ Penetrado Felipe, el Hermoso rey de Francia de las ideas de Sanuti, public el 28 de agosto de 1312 un decreto, en que lamentndose de que sus anteriores prohibiciones sobre la exportacin de ciertas mercancas a los pases mahometanos haban sido quebrantadas, exclama: “Pero, ¡oh dolor! lo que es ms horrible todava, es, que el demonio, este antiguo enemigo de los hombres, viendo en esta prohibicin la prdida de su poder, ha derramado todo su veneno en el corazn de algunos comerciantes, mientras el Papa, los prelados, y nosotros mismos estbamos reunidos en Lyon, buscando los medios de libertar los santos lugares de la presencia de los infieles. Estos comerciantes les han revelado todo lo que han podido saber acerca de los designios de los cristianos; estos comerciantes han continuado con ellos sus relaciones mercantiles; hanles llevado hierro, telas, y otras mercaderas prohibidas, y ¡quin pudiera creerlo! hasta nios de ambos sexos, y personas de toda condicin”.46Tal fue el influjo de las cruzadas en fomentar la esclavitud en oriente; pero al mismo tiempo se debe reconocer, que ellas propendieron a disminuirla en occidente. Mas, cmo produjeron este ltimo resultado? Produjronlo de varios modos. 1 En el entusiasmo universal que inflam en las primeras cruzadas a las naciones cristianas de Europa, armronse de la cruz para ir a Jerusaln,47 monarcas, sacerdotes, nobles, plebeyos y campesinos. Pero en los desastres de estas expediciones perecieron no slo los amos y seores, sino los esclavos que los acompaaron; y si acaso volvieron algunos de stos, no sera para doblar de nuevo el cuello a la esclavitud. 2 Otras veces, los esclavos encaminronse a la Palestina, por impulso propio, aun sin el consentimiento de sus amos, porque segn la expresin de un cronista, “el padre no osaba detener a su hijo; la esposa, a su esposo; ni el amo, a su esclavo: cada uno era libre de ir al Santo Sepulcro”.48 Quin, pues, podr dudar que con esta emigracin a la Tierra Santa, no disminuy la esclavitud en la Europa occidental? 3 Los gastos de las cruzadas arruinaron a muchos amos y a otras clases de la sociedad; pero esta misma ruina necesariamente favoreci la libertad de muchedumbre de esclavos. 4 Ni slo stos, sino siervos tambin alcanzaron su libertad, porque muchos seores concedironla a stos para que los acompaasen en su peregrinacin. El conde de Poitiers, antes de partir con su hermano San Luis en la cruzada de 1270, ocupose en pacificar sus Estados, y ms especialmente en abolir en ellos la servidumbre, pues deca que “los hombres nacen libres, y que siempre es prudente hacer volver las cosas a su origen”. Con esta conducta diose gran golpe en Francia a la esclavitud propiamente dicha y a la servidumbre que a tantos aquejaba.

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JOS ANTONIO SACO /145 /145 /145 /145 /145 5 Aun despus de apagado el entusiasmo religioso, el empeo que todava se puso en reanimarlo, no dej de producir benficos efectos, aunque en esfera ms reducida. En 1454, un religioso italiano del orden de las Menores predic una cruzada para que los cristianos socorriesen al rey de Chipre, que se hallaba expuesto a los ataques de los turcos. Lieja fue uno de los puntos en donde reson su voz, y a sus predicaciones se debi, que los magistrados de aquella ciudad excluyesen del nmero de sus ciudadanos a los traficantes que se ejercitaban en vender muchachas de pueblo en pueblo.496 Durante las guerras de las cruzadas, infinidad de cristianos arrastraron las cadenas de la esclavitud, en la cual murieron muchos, y otros fueron rescatados. Estos ltimos aprendieron a conocer por una amarga experiencia la diferente situacin del hombre libre y del esclavo; y posedos de nuevas ideas y sentimientos, muy probable es, que cuando tornaron a Europa, mirasen con ojos compasivos a los esclavos, y que aun contribuyesen a mejorar su condicin. 7 Las cruzadas influyeron en el desarrollo de la navegacin de algunos Estados europeos, y si este desarrollo foment, por una parte, la esclavitud, tambin, por otra, puso obstculos a su incremento. Viose entonces por primera vez que los dinamarqueses y los suecos, los habitantes de Bremen y Lubeck pasasen en sus naves del Bltico al Mediterrneo, y diesen auxilio a los cristianos contra algunas ciudades martimas de la Palestina. Alentados aquellos pueblos con tan largos viajes osaron acometer nuevas empresas martimas y mezclndose el espritu religioso a su ambicin e inters mercantil, llevaron el cristianismo y la civilizacin a las playas de la Prusia y de la Rusia, habitadas hasta entonces por brbaros y gentiles. As se levant en aquellas regiones septentrionales un dique poderoso contra el funesto progreso de la esclavitud. 8 Del engrandecimiento que con las cruzadas adquiri la marina de algunas potencias del medioda de Europa, naci la necesidad de formar una legislacin martima, protectora del comercio. Espaa, o mejor dicho, Catalua fue acaso la primera que ofreci tan ilustre ejemplo; imitronla otras naciones; y estas leyes, apoyadas y defendidas por las escuadras que ya surcaban los mares, si no reprimieron enteramente, enfrenaron a lo menos la piratera musulmana que tantos esclavos haca en las aguas y costas del Mediterrneo. 9 y ltimo. En el siglo XI, poca en que se emprendi la primera cruzada, la Europa corra inmensos peligros. Sometida una parte de ella cual era Espaa al yugo sarraceno; despedazada la otra por las guerras y la anarqua feudal; envueltas todava algunas naciones en las tinieblas del paganismo y la barbarie; an no bien arraigada en otras la pura doctrina del Evangelio; y expuesta Constantinopla en el oriente y

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 146\ 146\ 146\ 146\ 146\ otros puntos importantes del occidente a la formidable invasin de los turcos, estos feroces enemigos habran ocasionado, sin las cruzadas, innumerables males a la Europa. Pero ellas, trasladando el teatro de la guerra al frica y al Asia, detuvieron all por ms de tres siglos las huestes musulmanas, dando tiempo a que la Europa se reformase, y el cristianismo se extendiese y consolidase en toda ella. ste, sin duda, habra perecido en algunas de las regiones donde hoy resplandece para bien de la humanidad, y plantado en su lugar el estandarte de Mahoma, an veramos vivir la esclavitud en los pueblos donde ya ni vestigios de ella se encuentran. Si las cruzadas influyeron en menguar la esclavitud en el occidente de Europa, efecto contrario produjo el engrandecimiento de las repblicas italianas, pues la foment en ellas y en otras naciones. Huyendo algunos italianos de la invasin de los brbaros del norte que destruyeron el Imperio de Occidente, refugironse a los islotes de las lagunas formadas por el desage de los ocho ros que, descendiendo de los Alpes, del Tirol, y de los Apeninos, desembocan en el ngulo occidental del Adritico. All se levant la famosa y singular ciudad de Venecia, cuyos hijos, ya por su posicin insular, ya por la necesidad de buscar su subsistencia en el vecino continente, acostumbrronse desde muy temprano a los trabajos y peligros del mar. Pero si Venecia fue el primer pueblo que entonces descoll entre las ruinas que cubran el occidente de Europa, ella fue tambin la primera que ms reanim el comercio de esclavos. Para formar alguna idea del impulso y extensin que le dio en la Edad Media, debemos trazar brevemente el cuadro de sus relaciones mercantiles con otros pueblos. Fueron las primeras, como era natural, con sus vecinos los italianos y con los de la banda opuesta del Adritico. Desde la primera mitad del siglo VI, habase ya dilatado considerablemente la esfera de su comercio, pues Casiodoro que en 538 viva en Ravena, corte a la sazn de Witige, rey de los godos, dice “que los venecianos tenan muchas naves, corran en ellas espacios casi infinitos del mar; navegaban por todos los ros [debe entenderse de Italia], y tambin por los esteros, a pesar de que el invierno haca demasiado peligroso el mar vecino; provean la capital, la corte, los ejrcitos; ganaban muchsimo con la venta de sal, etctera”.50De sentir es que Casiodoro no hubiese mencionado los pases en donde traficaban los venecianos, ni tampoco las mercancas que alimentaban su comercio; mas, a pesar de su silencio, no es improbable que aquellos negociantes ya desde entonces comprasen y vendiesen esclavos. Si no antes, desde el siglo VIII a lo menos, comerciaban los venecianos con Egipto y despus con Trpoli, Tnez, Magreb (Berbera) y otros pases del interior de frica. Sus relaciones con oriente precedieron a

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JOS ANTONIO SACO /147 /147 /147 /147 /147 las cruzadas, pues en tiempo de Carlomagno ya introducan en muchas ciudades de la alta Italia las ricas mercancas que exportaban de Constantinopla y de otros parajes.51Las guerras entre los griegos y los rabes muy favorables fueron al comercio de los venecianos, quienes lo aumentaron desde fines del siglo X, pues con los tratados que hicieron con el Imperio griego y con los prncipes rabes,52 alcanzaron del primero derechos e importantes privilegios.53Desde temprano fueron al mar Negro y all compraban esclavos para venderlos en otras partes.54 En el siglo XII establecironse en las bocas del Tanais; y en la ciudad de Tana, hoy Azof, Venecia tuvo un cnsul desde fines de aquel siglo;55 cuyo establecimiento conservaron hasta que fue asaltado y destruido por los trtaros.56Haba crecido tanto esta repblica, que ya en el siglo XIV era la nacin ms poderosa de toda la cristiandad, pues no slo dominaba las bocas de los ros que desaguan en el Adritico, sino que haba subyugado al Paduano, al Vicentino, la Dalmacia y la Istria. Atravesando, ya la Carniola, ya el Tirol, comerciaba con Alemania, Hungra, Polonia y otros pases. Desde el mar Negro extendi sus relaciones hasta la Rusia, la Persia y otras naciones orientales. Feudo suyo eran una parte de la Grecia y de aquel archipilago; habase apoderado de casi todo el comercio de las costas de la Romana; ocupaba las importantes islas de Canda y del Negroponto; y traficaba con la Bulgaria, Servia, Bosnia, Tauride, Armenia, Siria, Chipre, Sicilia, Estados romanos, Egipto y todo el septentrin de frica, con Francia, Espaa, Inglaterra, Flandes, y aun quiz hasta con el Bltico.57Ya se concibe que para tan dilatado comercio eran menester muchas naves y marineros. Efectivamente, en una memoria que el dux Toms Mocenigo present al Senado en 1420, encontramos que en aquella sazn contaba Venecia 36 000 marineros nacionales; 300 naves de alto bordo; 45 galeras armadas; y 3 000 bastimentos menores de cabotaje.58Mucho antes del siglo XIV, expeda anualmente aquella repblica cuatro grandes flotas mercantiles, convoyadas por buques de guerra. Dirigase la primera al mar Negro, y al llegar a l, dividase en tres trozos; comerciando uno con Constantinopla, otro con Trapizonda y Sinope, y otro con Caffa y el Tanais, adonde bajaban los trtaros y rusos. La segunda expedicin entraba en los puertos de Siria, tocando de retorno en Chipre, Canda y Morea. La tercera iba al Egipto, en donde tomaba los productos que por el mar Rojo venan de oriente. La cuarta, despus de bojear la isla de Sicilia, haca rumbo a la costa de frica, visitando a Barca, Trpoli, Tnez, Argel y Orn. Al salir del estrecho de Gibraltar tocaba en Tnger, y recorra las costas de Marrue-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 148\ 148\ 148\ 148\ 148\ cos; de all singlaba a Espaa, Portugal y occidente de Francia, iba a Brujas y Amberes, de aqu a Londres, y volviendo a entrar en el Mediterrneo, costeaba la Francia por aquella parte, y la Italia hasta llegar a Venecia.59Pero cundo empezaron los venecianos el comercio de esclavos? De dnde los obtuvieron, y a dnde los exportaron? Yo no he encontrado documento ni noticia que me diga, cul fue la poca precisa en que los venecianos comenzaron aquel trfico. Dandolo asegura, que ellos y otros italianos lo hicieron desde muy temprano;60 pero muy vagas son sus palabras para resolver la cuestin. Es, pues, probable, como indiqu ms arriba, que su comienzo hubiese sido contemporneo al primer desarrollo del comercio de Venecia, el cual fue considerable desde el siglo VI. Cabalmente, el primer trfico que los venecianos hicieron con los sarracenos, fue el de venderles esclavos infieles y cristianos, que les llevaban a Espaa y a Sicilia.61 En el siglo VII ya tuvieron vasto comercio con los sarracenos de Egipto y otras partes de la costa septentrional de frica. Expedanse de Venecia para Alejandra muchas naves cargadas de hierro, armas, maderas de construccin naval, esclavos y otras mercancas que trocaban por las producciones del Egipto, y por las que all se reciban de la India, va del mar Rojo.62 Los esclavos que vendan a los sarracenos, eran muchachos de ambos sexos, y cristianos en mayor nmero que gentiles.63 Los compradores castraban a los varones, y a las hembras destinbanlas a sus placeres carnales.64 Uno de los puntos en donde los venecianos los conseguan, eran las ferias de Roma; lo que habiendo llegado a noticia del papa Zacaras, en 747 o 748, no slo rescat la muchedumbre de cristianos comprados por los venecianos, dando a stos el precio que les haban costado, sino que prohibi semejantes ventas, pues no es justo, deca, que los cristianos sean esclavos de los gentiles.65Ni a esto se limitaron las prohibiciones de los pontfices; que extendironse tambin a todo trato y comunicacin de los cristianos con los sarracenos, no tanto por principios religiosos, cuanto por el fundado temor de que los mahometanos invadiesen la Italia. Como a iguales riesgos se hallaba expuesto el Imperio griego, el emperador Len prohibi tambin a sus sbditos, en el primer tercio del siglo IX, todo comercio con Egipto y Siria.66 No pudiendo la repblica de Venecia resistir a las reclamaciones de los papas y del emperador de Constantinopla, viose forzada a ceder, y el dux Agnello Partecipazio, que gobern de 809 u 811 a 827, proscribi igualmente aquel comercio.67 Pero aunque Venecia lo conden, tolerbalo solapadamente, pues so color de vientos contrarios y de temporales, los buques venecianos siguieron comerciando en aquellas costas con los sarracenos. De ese pretexto se valieron en diversas ocasiones desde aos anteriores, y por eso se dijo, que la nave que en el

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JOS ANTONIO SACO /149 /149 /149 /149 /149 de 800 transport de Alejandra a Venecia el cadver de San Marcos, fue arrojada a aquel puerto por la fuerza de los vientos.68 Tal comercio fue menos activo, cuando los rabes se apoderaron de los mejores puertos del Mediterrneo y del mar Jnico y Egeo.69 En 972, el dux Pedro Candiano IV, a instancia de los emperadores griegos, prohibi a los venecianos que llevasen a los sarracenos armas, hierro, esclavos y todo lo dems que pudiese daar a los cristianos, so pena de 100 libras de oro, o de muerte, si no las podan pagar.70 Si el papa Zacaras cerr a los venecianos en el siglo VIII el mercado de Roma para que comprasen esclavos, francos les quedaron otros entonces, como tambin los dems que despus se les abrieron, pues en los siglos VIII, IX y siguientes, exportaron esclavos de Dalmacia, Istria, Ragusa, Romandiola, del Imperio griego, del ducado de Bari, del de Benevento, y de la Toscana.71Otra de las fuentes de donde sacaron esclavos, y la ms impura de todas, fueron los piratas eslavos o esclavones, que entonces infestaban los mares, y con quienes ellos tenan secretas relaciones. Hubo tambin otros ladrones que se emplearon en robar personas en varios pases, llevndolas despus a los confines de Venecia; en donde los venecianos las compraban para revenderlas a mejor precio. Refirindose el Dandolo, en su Crnica de Venecia del ao de 878, se expresa as: “En ese tiempo, los codiciosos venecianos compraban esclavos a los piratas y ladrones, y transportndolos a otros puntos, los vendan en ellos. Dispuestos los duxes a impedir delito tan escandaloso, piadosamente decretaron, de acuerdo con el clero y pueblo de Venecia, que ninguno comerciase en esclavos, ni los recibiese en sus naves, imponiendo graves penas a los contraventores”.72Dante, que vivi en el siglo XIV, habla en su poema inmortal de la venta de esclavos que hacan entonces los corsarios.73 Hombre tan degradado hubo, cuyo oficio era comprar nias para criarlas y destinarlas despus a la prostitucin. Toleraban los gobiernos este trfico infame, y sus vctimas eran con frecuencia italianas o espaolas. A tal punto lleg la codicia de los venecianos, que vendan hasta a sus mismos compatricios. As aparece del tratado que el emperador Lotario hizo con la repblica de Venecia en 840, pues prometi expresamente prohibir a los sbditos de su imperio que comprasen venecianos para venderlos a los infieles, y poner en libertad a los que se hallasen esclavizados en su territorio. Prometi, adems, que si alguno arrastrado por una brbara costumbre, castraba a algn veneciano, pagase gruesa suma de dinero, y que en su defecto, a l se le castrase. Si negaba el delito, deban jurar que era inocente 12 personas escogidas por el ofendido.74A vista de tantas maldades, el gobierno de Venecia limit ese trfico a slo los esclavos infieles, prohibiendo que los cristianos fuesen vendidos a personas de distinta creencia religiosa. Ignrase cul fuese el ao

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 150\ 150\ 150\ 150\ 150\ de la publicacin de aquella ley; pero seguramente lo fue entre los 864 y 881, bajo del dux Orso I Participazio.75Aunque no se ha conservado su texto, parece que se observ por algn tiempo, pues en los tratados que despus se ajustaron con los emperadores Guido y Ridolfo y con Ugon, rey de Italia, no se hizo mencin de esclavos. Mas, es de sospechar que en los das de Berengario, habase ya infringido; pues que la repblica promulg al intento otra nueva en 960, mandando:761 Que el esclavizador de persona libre, fuese condenado a esclavitud, segn previenen los cnones. 2 Que ningn noble o plebeyo comprase esclavos para venderlos, ni que a sus traficantes se entregase cantidad alguna a cuenta de tal mercanca. 3 Que los pilotos no embarcasen esclavos de Venecia, Istria, Dalmacia y otros lugares, sin que por ningn motivo ni pretexto diesen pasaje en sus buques a los traficantes de esclavos, como tampoco a los judos. 4 Que no se librasen fondos a los griegos para hacer provisin de esclavos. 5 Que ningn veneciano los llevase ms all de Pola, ni a tierras griegas, ni que los regalase en ningn pas. Permitiseles, sin embargo, el rescate; esto es, que los negociantes pudieran encargarse, como efectivamente se encargaron, de volver a comprar los esclavos a los sarracenos para libertarlos.77Jams cumplieron los venecianos leyes ni tratados que prohiban el trfico de esclavos cristianos, para venderlos a los infieles. De la estipulacin que la repblica concluy con Lotario, aparece, que si los venecianos introducan esclavos cristianos en los Estados de ste, tambin los sacaban de ellos. Las palabras latinas “ repromitimus vobis ” (os volvemos a prometer) indican, que ya se haba hecho otro tratado, y una de las clusulas insertas en el ltimo dispuso que el que llevase a vender esclavos cristianos a los infieles, y fuese cogido, perdiese, en favor del aprehensor, no slo los esclavos, sino cuanto tuviese consigo.78Fue Constantinopla en la Edad Media el emporio en donde se daban la mano el oriente y el occidente; y entre las mercancas que as de ste, como del norte y del noroeste se introducan en aquella capital para exportarlas despus a las regiones orientales hasta la India, contronse los esclavos de ambos sexos.79Hubo un tiempo en que los rusos, como ya he dicho en otra parte,80llevaron esclavos a Constantinopla;81 mas, esto ces en el siglo XII, poca en que los venecianos empezaron a comerciar directamente con ellos, llevndoles por las bocas de Dnieper82 cuanto necesitaban. En el mismo siglo adquirieron gran preponderancia en el mar Negro, y de todas las factoras que all tuvieron, Tana o Azof fue la princi-

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JOS ANTONIO SACO /151 /151 /151 /151 /151 pal. Asentada en el embocadero del Don o Tanais hacia el fondo de la Palus Meotis de los antiguos, llamada Tabache o Zabach en la Edad Media, y mar de Azof en la moderna, Tana sirvi a los venecianos para hacer por aquel ro un comercio importante con la Rusia y tambin con varios pases del Asia, por medio de las caravanas de Astracn y de las aguas del mar Caspio. Luego que los venecianos se apoderaron del comercio del mar Negro, las mercancas de la India conducidas por los trtaros, empezaron a pasar por la Bactriana hasta llegar a Maracanda o Samarcanda, capital en otro tiempo de la Sogdiana, y a la que el trfico posterior convirti en breve en un emporio. De aqu se encaminaban las mercancas para el Caspio, y embarcadas en l, descargbanse en Astracn, expidindose unas para la ciudad de Casan, y otras por el Volga, ganando ms adelante las aguas del Tanais. Existe en las costas del Caspio el puerto de Derbent, llamado Alabwab por los rabes, muy frecuentado entonces por los comerciantes de varias naciones, y al que llevaban muchos esclavos del norte. El trfico de los venecianos extendiose a todos aquellos pases, de donde los sacaban, exportndolos por el mar Negro para el Egipto y otras partes.83En manos de los emperadores griegos asentados en Constantinopla estaba la llave del comercio del mar Negro, y reconociendo esta verdad el sultn de Egipto, alcanz de Miguel Palelogo, en la segunda mitad del siglo XIII, el permiso de enviar anualmente un buque a comprar en la Circasia y en la Tartaria Menor, esclavos jvenes que se transformaban despus en tropas mamelucas.84“Todos los aos, dice Nicforo Gregoras escritor bizantino, expdese una nave, y a veces dos, del Egipto a los trtaros que habitan en la Palus Meotis y en las inmediaciones del Tanais; y las mercancas que cargan, son hombres, unos que espontneamente se ofrecen, y otros vendidos por sus padres o amos. Transportados a Egipto, frmanse con ellos las valientes tropas con que los sultanes infunden tanto terror y espanto por todas partes”.85Y pues que de mamelucos he hablado, tracemos aqu brevemente su historia singular. Sobre las ruinas de la dinasta de los Omiadas alzose en Bagdad la de los Abbassidas en el ao 750 de la era cristiana. Las provincias que reconocieron aquel trono, regidas fueron por regentes; pero el mal gobierno que siempre han tenido los pueblos mahometanos, empez a trastornar los cimientos del vasto imperio levantado por los primeros califas. Empezando a desmembrarse por todas partes, Egipto sacudi tambin en 969 o 972 la dominacin de los califas, erigindose en Estado independiente, y fundando una nueva dinasta bajo el nombre de

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 152\ 152\ 152\ 152\ 152\ califas fatimitas Opresores stos a su vez, aborrecidos de sus pueblos; y no pudiendo Adhad-el-din, ltimo vstago de la nueva dinasta, mantenerse en el trono por sus propias fuerzas, implor auxilios extranjeros, acudiendo a Neu-el-din, soberano de Alepo, quien le envi un ejrcito compuesto de turcomanos y de curdos. No mejor de posicin el sultn que haba alcanzado este socorro, pues, como siempre ha sucedido en tales casos, los protectores se convirtieron en amos de los protegidos, y al fin Adhad muri sofocado a manos de Salh-el-din, que haba tomado el mando de aquellas tropas en 1171. Transformado en sultn este asesino, fund nueva dinasta en Egipto. Conociendo uno de sus sucesores que de los esclavos que abundaban en ciertas regiones del Asia, poda formarse una milicia valiente que sirviese de apoyo al trono, mand comprar en 1230 hasta 12 000 mancebos circasianos, mingrelianos y abazanos. Ejercitados estos esclavos en el manejo de las armas, compusieron una de las huestes ms brillantes que entonces existieron; pero sintiendo al mismo tiempo sus propias fuerzas, fueron tambin de las ms insubordinadas y turbulentas. Estos mamelucos, cuya palabra significa esclavo militar, asesinaron en 1250 al ltimo prncipe turcomano, poniendo en su lugar a un caudillo de los suyos, que fue cabeza de la nueva dinasta llamada de los mamelucos. rbitros desde entonces de la suerte del Egipto derribaron y alzaron jefes, a semejanza de lo que hicieron las guardias pretorias en la poca calamitosa del Imperio romano. Diez y siete aos rein el primer jefe de esta dinasta, plazo a que no lleg ninguno de sus sucesores, pues el pual, la cuerda, o el veneno terminaron la vida de 47 tiranos que se cuentan en el decurso de dos centurias y media. Dur esta dinasta hasta el ao de 1517 en que Selim, sultn de los otomanos, hizo ahorcar a Tuman-bey, su ltimo caudillo.86De la trasmisin de los esclavos mamelucos al Egipto encargronse principalmente los comerciantes venecianos, porque sus vastas relaciones mercantiles con el mar Negro y otros pases, proporcionbanles los medios de obtenerlos fcilmente. La importacin de aquellos esclavos fomentose no slo por la necesidad poltica de dominar con ellos a las razas conquistadas, sino porque los mamelucos no se reproducan en Egipto por la va natural de la generacin.87He dicho que los venecianos fueron los principales importadores de los mamelucos en Egipto, porque al lado de ellos hubo otros que se ejercitaron en el mismo negocio. El gobierno de aquella tierra no slo introdujo en ella a los mamelucos, sino tambin a otros esclavos que se empleaban en el servicio domstico y en otras ocupaciones que no eran militares. En el ao 1283 de nuestra era, el sultn de Egipto celebr un tratado con el rey cristiano de la pequea Armenia, pactando que pudiesen

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JOS ANTONIO SACO /153 /153 /153 /153 /153 pasar libremente por ella, no slo todos los viajeros que de la Mesopotamia, Persia y Asia Menor fuesen al Egipto, sino que a los moradores de este pas se les permitiese sacar de ella los mulos, caballos y esclavos de ambos sexos que all hubiesen comprado.88Para asegurar los venecianos su comercio ajustaron tratados con los sultanes de Egipto, siendo uno de ellos con Kelaun en el ao 1238 de nuestra era;89 y otro con Melech Naser a principio del siglo XIV, cuyo artculo 4 dice “que los comerciantes venecianos pueden traficar en los efectos prohibidos por los cristianos, y adquirir con ellos otras mercancas, las cuales sern libres de derecho”. Esto era sin duda para estimular a los venecianos a que les llevasen armas, esclavos y otras cosas prohibidas por la repblica y los Papas. Haban stos fulminado en distintas ocasiones, sus anatemas contra los venecianos y otros cristianos, que llevando maderas de construccin naval, armas y pertrechos de guerra a los musulmanes, les proporcionaban los medios de continuar ventajosamente su lucha contra los cristianos. El pontfice Benito XI dirigi un monitorio a la repblica de Venecia, para que los sbditos de ella cesasen en el funesto comercio que contra la cristiandad hacan con los mahometanos de Egipto; y decret por aquel despacho que sus infractores incurriesen en pena de excomunin, de la que no podra absolvrseles sino en artculo de muerte, por mandato especial de la silla apostlica y pagando una suma equivalente al valor de los cargamentos que ellos por s, o por otros, hubiesen introducido en Egipto. Mandose tambin, que aquella excomunin se proclamase todos los domingos, y que los incursos en ella fuesen tenidos por enemigos de la fe catlica. Declarseles igualmente infames, incapaces de celebrar actos legales, de obtener empleos pblicos, de testar, y de recibir cosa alguna por va de testamento, legado o fideicomiso.90Haban las leyes de Venecia prohibido que se castrase a los esclavos, como se acostumbraba hacer para venderlos a precio ms elevado; pero atendiendo los venecianos a slo su inters, siguieron burlndose de aquellas prohibiciones. Pero si los venecianos introdujeron en Egipto esclavos infieles y cristianos, ya de Asia, ya de Europa, tambin es cierto que exportaron negros de algunos puntos de frica para venderlos en Europa. Fundndose Filiasi en autores rabes, dice, que entre los muchos productos que los venecianos sacaron de Magreb o Berbera, hubo esclavos negros, y que habiendo empezado su comercio con este pas desde el siglo VII, continuronlo en los posteriores.91 Para afianzarlo en lo posible, ajustaron tratados con los diferentes gobiernos sarracenos que all existan. El primero de que se tiene noticia, fue el celebrado con Mir Boabdil en 1251.92 Hicironse otros en 1271,93 1299, 1305,94 1317,95 y 1320.96Por el segundo y el penltimo, consta que los venecianos no slo fre-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 154\ 154\ 154\ 154\ 154\ cuentaban los puertos de frica, sino que podan ir con sus caravanas a cualquiera punto del interior, detenindose en ellos a su voluntad. No se sabe a dnde iban, ni hasta dnde llegaban; pero Marini opina que se internaban hasta la Nubia y la Etiopa.97 Celebrbanse grandes ferias en Tnez, Orn, Tnger y Mogador, y as en ellas como en los viajes de las caravanas, los venecianos compraban oro en polvo, maderas olorosas, bano, marfil, caballos, esclavos cera y miel. De sta se haca gran consumo en Venecia para ciertas confecciones y otros usos, y por decreto del 6 de mayo de 1333 mandose que la miel quedase exenta de todo derecho, debiendo slo llevarse a Venecia.98Los esclavos, a lo menos en su mayor parte, eran negros, y todava en el siglo XV haba en Venecia algunos de ellos. Filiasi, que escribi a fines del siglo XVIII su ensayo sobre el comercio de los venecianos, dice, que segn la tradicin de los viejos gondoleros de Venecia, emplebanse antiguamente moros o negros como remadores de las gndolas, y aun parece confirmarlo alguna pintura de otros tiempos. Yo creo que los venecianos tambin exportaron negros esclavos de Alejandra, pues las caravanas de Darfur, Sennaar y Fezzan los introducan en Egipto, lo mismo que los abisinios.99Si con lejanos pases traficaron los venecianos, cmo no lo haran con los pueblos sus vecinos? As lo hemos dicho ya, debiendo aadir ahora, que desde los primeros aos del siglo VIII alcanzaron de Luitprando un diploma, por el cual les concedi varios privilegios para que comerciasen en el reino lombardo;100 y obteniendo otros despus, traficaron tambin en esclavos. Llegado era el siglo XV, y todava conservaban aquellos activos negociantes relaciones muy lucrativas con las ciudades lombardas; y entre los artculos que Miln, Pava, Brescia, Brgamo, Cremona, Alejandra, Novara, Cortona y Parma, reciban de Venecia, contronse los esclavos, y en tan considerable nmero, que representaban el valor de 30 000 zecchini .101 De diversas razas vendanse en Venecia, pues en su mercado abundaban los trtaros, rusos, polacos, bosniacos, blgaros y armenios.102 Como las repetidas prohibiciones de la repblica para que nadie vendiese cristianos a los sectarios de Mahoma, eran desatendidas por la codicia de los traficantes, renovronse en 1446 bajo de penas severas contra los sbditos de Ragusa y de Dalmacia, pues stos los compraban a los venecianos para venderlos a los musulmanes.103Fue Venecia el pueblo cristiano que en la Edad Media trafic ms en esclavos; pero el destino para humillarla permiti una vez que cayese sobre sus hijos la esclavitud que ellos impusieron a tantos libres. Apoderados de Ferrara, el papa Clemente V los excomulg en 1309 como usurpadores del patrimonio de San Pedro; privolos de todos sus derechos en los bienes races que posean en la repblica, y de todas

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JOS ANTONIO SACO /155 /155 /155 /155 /155 las propiedades mercantiles que tuviesen en otros pases; prohibi que ningn cristiano comerciase con ellos; declar infames hasta la cuarta generacin a los sbditos de Venecia; autoriz todas las hostilidades que contra ellos se cometiesen; y, por ltimo, decret que fuesen esclavizados cuantos venecianos pudieran ser cogidos.104 Y efectivamente lo fueron junto con la confiscacin de sus bienes, los comerciantes venecianos que entonces andaban por Francia, Lombarda, Apulia y Calabria.105Venecia no pudo escaparse de los males inherentes a la esclavitud, y Filiasi cree, con algn fundamento,106 que una de las causas de la gran corrupcin de aquella ciudad en los siglos XV y XVI, fue la muchedumbre de esclavas y esclavos griegos, sirios y africanos que en su seno vivan. Aun atormentaron a Venecia terrores imaginarios, y en 1410 prohibi los hechizos y brujeras de sus siervos y esclavos,107 en cuyas malas artes se tenan por muy versados a los de Grecia, para ganarse con ellas el afecto de sus amos.108Muy floreciente estuvo el comercio general de Venecia desde el VIIIhasta el siglo XV. Combatido desde fines de ste por causas poderosas, empez a decaer, pero todava fue considerable en todo el XVI.109La conquista de Constantinopla por los turcos en 1453 dio un golpe tremendo al comercio que algunos pueblos cristianos hacan en el mar Negro. Despus de tan memorable y funesto acontecimiento, los esclavos que de aquellas costas se sacaban para reclutar las tropas mamelucas, ya eran slo comprados por agentes del sultn de Egipto; y los venecianos, aunque excluidos de este negocio, tan acostumbrados estaban al trfico de esclavos, que cuando ya no pudieron comprarlos, fletaban sus naves para transportarlos a Alejandra.110 As fue descendiendo gradualmente Venecia de la inmensa altura que ocupaba, hasta que borrada del catlogo de las naciones, hoy se ve convertida en simple provincia de Italia, dejndonos tan slo algunos monumentos como recuerdo de su pasada gloria y grandeza. Empezaron los genoveses a adquirir renombre desde principios del siglo XI, pues, imitando a los venecianos, dedicronse al comercio,111 y no pas mucho tiempo, sin que lo hubiesen extendido por el occidente, an ms all de las columnas de Hrcules, y por el oriente hasta el final del mar Negro. Para afianzar sus relaciones polticas y mercantiles ajust Gnova tratados de paz y de comercio con los pueblos mahometanos y cristianos que habitaban las costas del Mediterrneo; y cumple a mi propsito indicar los que con ellos celebr en aquellos tiempos. En 1149 hizo uno con Boabele Mohamed, rey de Valencia en Espaa.112En 1181, ajust otro de paz con Abu-Ibrahim-Ishak, rey de las islas Baleares, que en 1188 fue confirmado por otro, no slo de paz, sino tam-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 156\ 156\ 156\ 156\ 156\ bin de comercio, ajustado con Abu-Mohamed-Abdallah, hijo de aquel monarca ya difunto.113El de comercio pactado en 1250 con Mire-Boabdile,114 rey de Tnez, fue tambin ratificado por otro en 1272.115En 1274, celebr uno de comercio con Bibars, sultn de Egipto.116En 1278, hizo otro con el rey moro de Granada, y por l se permiti a los genoveses que traficasen no slo con Espaa, sino con el Garbo; esto es, con los pases situados en la costa septentrional de frica.117En 1285, concluy otro tratado de comercio con Egipto;118 y para reanudar las interrumpidas relaciones de paz y de comercio ajust otro en 1280 con Kelaun, sultn de aquel pas.119Verdad, que en ninguno de estos tratados se habla expresamente del trfico de esclavos; pero como los sarracenos los compraban y vendan, es muy probable que los genoveses los hubiesen importado o exportado de aquellos pases. Aun admitiendo que el comercio con Espaa, frica y las islas vecinas no se los hubiese proporcionado, no habran hecho algunos en sus combates navales y en los asaltos que hicieron en las costas de Berbera y de la Espaa morisca?120 No era costumbre en aquellos tiempos, que el mahometano victorioso esclavizase al cristiano, y el cristiano, al mahometano vencido? Pero si dudas tenemos respecto de los mencionados pases, ninguna cabe cuando volvemos la vista hacia las regiones orientales. Las cruzadas influyeron poderosamente en aumentar el comercio de los genoveses en el Asia, los cuales no slo establecieron factoras en las costas de Siria, sino que alcanzaron privilegios en las posesiones del Imperio griego. Una cruzada de franceses que sali en buques venecianos en 1203 para Jerusaln, desviose de su primer rumbo y dirigindose a Constantinopla, atacola, apoderose de ella, dio el cetro en 1204 a un emperador latino, obteniendo entonces los venecianos muchos privilegios mercantiles. Envidiosos los genoveses de la preponderancia que aqullos haban adquirido en Constantinopla, y en el comercio del Bsforo, acometieron la atrevida empresa de derribar el trono latino all levantado, para restablecer la griega dinasta. Coronando la fortuna sus esfuerzos, pusieron en 1261 el cetro de Constantinopla en las manos de Miguel Palelogo, quien en recompensa de tan sealado servicio concedioles grandes franquicias en las provincias de su imperio, y casi el monopolio del mar Negro121 del que gozaron 200 aos. Ya he contado en otro lugar de esta historia122 que desde la remota Antigedad existieron en aquellas costas mercados abundantes de esclavos, y siguiendo los genoveses las huellas de los antiguos griegos, romanos y venecianos, manchronse tambin con el trfico de carne humana. Factoras tuvieron en Soldaa (Sudak), en Sorgathi (Eskykyrim), Somastra, Cembalo y otras ciudades situadas en el Quersoneso Turico

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JOS ANTONIO SACO /157 /157 /157 /157 /157 o pennsula de Crimea, pero Caffa, fundada por ellos en la segunda mitad del siglo XIII,123 cerca de la entrada del mar de Azof, en un terreno que compraron a los trtaros124 con quienes contrajeron estrechas relaciones, y aun ajustaron tratados, fue la principal y la ms clebre de todas;125 siendo de creer, que atrados de las riquezas metlicas del Cucaso extendieran sus establecimientos hasta esa regin.126Trapizonda, la antigua Trapezus, fue un pas dominado por los emperadores griegos, y convirtindolo en una de sus provincias, gobernronlo por medio de un prefecto, el cual se hizo casi independiente por la postracin en que Bizancio haba cado. Huyendo del pual de los asesinos, que haban sacrificado al emperador Andrnico, refugironse a la Georgia dos prncipes de la dinasta de los Comnenos, y favorecidos por los trastornos de Constantinopla en donde los venecianos y franceses haban alzado un trono latino, pudieron fundar en Trapizonda otro Imperio griego, que aunque pequeo dilatbase por las costas del mar Negro desde el ro Fhaso, hasta el promontorio Carambis. Conociendo primero los genoveses, y despus los venecianos, la importancia de un pas que cortaba la ruta comercial entre el mar Negro, la Persia y el Caspio, alcanzaron de aquel gobierno privilegios mercantiles con facultad de tener factoras:127 pero no consta que hubiesen hecho en sus costas el trfico de esclavos, porque sus importaciones eran trigo de sus establecimientos en la Taurida, aceite de Italia, paos flamencos, italianos y franceses, quincallera alemana, lencera de Champaa y frutas secas de Espaa; consistiendo sus exportaciones en alumbre, seda y kermes, empleados entonces en la tintura de escarlata.128Comerciaron tambin con la Bulgaria al oeste del mar Negro. Ignoro si traficaron all en esclavos, pero al menos los genoveses establecidos en aquella regin tuvironlos segn aparece del tratado de paz y comercio concluido en 1387 entre los embajadores de aquella repblica y los nombrados por Juanchus, hijo de Doberdize prncipe blgaro. Como los sbditos de ste retenan prisioneros a algunos genoveses, comprometiose aquel prncipe por uno de los artculos del tratado a ponerlos en libertad con sus familias; mas, no con los esclavos que posean.129A sus colonias del mar Negro llamaron los genoveses Imperio de Gazaria, palabra que es alteracin de Khazaria, y que se deriva de khazars o khozars, pueblos que haban ocupado aquellas costas, y que fueron clebres en otro tiempo por sus conquistas en el Asia Superior.130 Diose el nombre de oficio de Gazaria ( uffizio di Gazaria ) a una magistratura fundada en Gnova a principios del siglo XIV, compuesta de ocho ciudadanos distinguidos, a quienes se autoriz para hacer los reglamentos necesarios al comercio que aquella repblica tuvo desde el siglo XII con la ciudad de Constantinopla, y despus con las costas del mar Negro.131 La legislacin

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 158\ 158\ 158\ 158\ 158\ del comercio martimo de Gnova fue de dos especies: una general que se compil en un libro intitulado Consulado del Mar y que parece no empez a regir hasta fines del siglo XII; y otra llamada, "rdenes y Reglas de Gazaria .132Engrandecida Caffa con los genoveses y extranjeros de varias naciones que acudieron a ella, llenose muy pronto de esclavos. Como stos solan huirse a las tierras vecinas, la repblica de Gnova representada por su cnsul y dems empleados de Gazaria, hizo en 1380 un tratado con Thancasio o Tharcasso, seor de la ciudad de Sorcat, quien en su nombre, y en el del emperador de los trtaros, estipul, entre otras cosas, que si esclavos de uno y otro sexo se huan de Caffa a Sorcat, o de Sorcat a Caffa, fuesen mutuamente restituidos, sin poder exigirse por ellos ms cantidad que la de 35 aspres por derecho de captura.133Ya haban por este tiempo conquistado los turcos muchas provincias del Imperio griego, no slo en el Asia, sino tambin en Europa, en la que erigieron por corte a la ciudad de Adrianpolis. No se descuidaron los genoveses en contraer relaciones con aquellos conquistadores. Ajustaron, pues, un tratado en 1387 con su soberano Morath-bey, hijo de Orkhan o Amurath I, estipulando que los esclavos de los turcos que se refugiasen a Pera, barrio de Constantinopla en donde habitaban los genoveses, fuesen entregados al podest de Pera por cualquier sbdito de aquella repblica a cuyo poder llegasen, debiendo en caso contrario incurrir en una multa; y pagar al dueo el valor de los esclavos. Si stos eran de los genoveses, y se escapaban a Turqua o a Grecia, deban serles restituidos sin costo alguno, excepto cuando fuesen sarracenos, porque entonces slo debera entregarse al amo el precio de ellos.134Bajo la dominacin genovesa fue Caffa el centro en donde se depositaban las mercancas europeas que se derramaban en oriente, as como tambin las pieles del norte, las sedas y algodones de la Persia y los artculos de la India que en aquel punto se reciban por el mar Caspio y la ruta de Astracn. Acumuladas tantas riquezas en Caffa, esta colonia adquiri gran importancia, convirtindose en vasto mercado de esclavos infieles y cristianos. A trfico tan escandaloso no fue indiferente la autoridad de la Iglesia, y el papa Martino V expidi en 3 de junio de 1425, una bula en que, renovando las prohibiciones de Nicols IV y de otros pontfices, excomulg e impuso otras penas a los cristianos de Caffa que vendan cristianos a los sarracenos o a otros infieles.135 Pero como el inters es el nico mvil del comercio, los genoveses continuaron vendiendo esclavos a cuantos se los queran comprar. La repblica de Gnova mir con tanto desprecio las prohibiciones del jefe de la Iglesia, que en las negociaciones de paz que abri en 1431 con el sultn de Egipto, autoriz a sus embajadores, no slo para que

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JOS ANTONIO SACO /159 /159 /159 /159 /159 reclamasen de l 16 000 ducados de oro en compensacin de los perjuicios ocasionados a los comerciantes genoveses en el trfico de esclavos de Caffa, sino que se permitiese al sultn y a sus sbditos exportarlos de aquella colonia, pagando los derechos y gabelas de costumbre; pero bajo la condicin que si alguno de los esclavos deseaba hacerse cristiano, no se le impidiese, debiendo en tal caso entregarse a su amo el importe de su valor. Concluido que fue el tratado, el sultn obtuvo lo que deseaba, y un comerciante genovs de ilustre nacimiento encargose de proveerle de cuantos esclavos necesitase.136Exportronlos tambin los genoveses, as de sus colonias, como de Armenia. No hablo aqu de la grande Armenia, pas que se extenda desde las fronteras de la Media, hasta las mrgenes del Faso, y que cay en poder de los turcos desde el siglo XIII, sino de la regin ocupada por los latinos en tiempo de las cruzadas, y que comprenda la Cilicia y algunas porciones de la pequea Armenia y de la Siria. Los genoveses que se empeaban en extender su comercio, y cuyo inters se hallaba entonces de acuerdo con el sentimiento religioso, contrajeron relaciones con aquel pas; y ya desde 1201, Len, el Grande, rey de Armenia, concedioles un ventajoso privilegio para comerciar por mar y por tierra en todos sus Estados, sin pagar ningn derecho.137 Renovose aqul en 1215; y en 1288 alcanzaron de Len III, rey de la pequea Armenia, nuevas franquicias, y entre ellas, la de comprar esclavos en aquel pas, libres de todo impuesto; bien que deban prestar el juramento de no venderlos a los musulmanes, ni a gente que tuviese trato con ellos; pues se tema que al fin cayesen en su poder.138 Pero el prncipe armenio que tan celoso se mostraba de que los esclavos cristianos no pasasen a manos de los infieles, tuvo el dolor de verse humillado por Kelaun, sultn de Egipto,139 y de conceder a su pesar, por el artculo 6 del tratado que ajust con l en 1285, que los egipcios exportasen de la Armenia caballos, mulos, esclavos cristianos de uno y otro sexo y todo lo que quisiese.140Siendo los esclavos ramo muy importante del comercio genovs, la repblica trat de reglamentarlos. El Estatuto de Gazaria, hecho en 1441, prohibi a todo patrn de las galeras de la Romana y de la Siria, armadas de tres remos por banco, que llevasen esclavos varones o hembras aquende la isla de Chos,141 bajo la pena de 25 libras genovesas por cada esclavo. Impsose la misma pena al escribano ( scriba ), condestable ( comitus ), u oficial que embarcase esclavo o esclava sin licencia del patrn de la nave; pero poda admitir en ella como pasajero a cualquier comerciante que llevase un esclavo para su servicio. Respecto de los buques que navegaban, como dice el Estatuto de Gazaria, con esclavos a diversas partes del mundo, mandose que ningn patrn genovs, o tenido por tal o que gozase en cualquier pas del privilegio de genovs, pudiese embarcar en ningn puerto del mundo ms

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 160\ 160\ 160\ 160\ 160\ de 30 esclavos varones o hembras en buque que slo tuviese una cubierta o puente; no ms de 45 en el de dos cubiertas; ni ms de 60 en el de tres, so pena de pagar una multa de 10 libras genovesas por cada esclavo o esclava que excediese del nmero prefijo. Fuele lcito, sin embargo, admitir como pasajeros, sin incurrir en ninguna responsabilidad, a los comerciantes que llevasen un esclavo varn cada uno. No estando los buques en que este trfico se haca exclusivamente destinados a llevar esclavos, pues que al mismo tiempo cargaban otras mercancas, permitiose a los que iban en lastre, tomar a su bordo todos los que el patrn quisiese; y esta disposicin, dejando al inters individual una libertad ilimitada de que casi siempre se abusa, manifiesta claramente que las anteriores relativas al nmero, no fueron dictadas con el laudable objeto de impedir que los esclavos fuesen amontonados en el estrecho espacio de una nave.142Con el engrandecimiento de Gnova, formronse en el seno de la repblica algunas familias poderosas. Cuatro de ellas, la Spinola, Doria, Grimoaldi, y Fieschi, arrastradas por la ambicin promovieron guerras civiles desde la segunda mitad del siglo XIII al principio del XIV; y uno de los males que con ellas ocasionaron, fue fomentar la esclavitud. Huberto Folglieta dice: “Quin pudiera referir las miserias en que esas guerras pusieron a la patria? Los ciudadanos se mataban unos a otros, hacanse prisioneros, rescatbanse por cierto precio como si fuera de mano de brbaros; y lo que no puede recordarse sin infinitas lgrimas y horror. ¡Cuntos padres vieron vender a vil precio sus propios hijos infantiles a gente extranjera que los compraba para revenderlos!”143Andando el tiempo, Gnova prohibi el trfico de esclavos con Egipto, pues el Estatuto de Gazaria orden que ningn genovs los llevase a Alejandra, ni a ningn otro punto sometido a la dominacin del sultn de aquel pas.144 Pero esta prohibicin, ms aparente que real, eludase fcilmente; porque los comerciantes de Copa dirigan a Caffa los esclavos, y de all eran transportados en dos naves que al intento enviaba anualmente aquel sultn.145La conquista de Constantinopla por los turcos en 1453 fue para Gnova, lo mismo que para Venecia, un acontecimiento que deba menguar y destruir su comercio en el mar Negro. Penetrada aquella repblica de tan dolorosa verdad, cedi al banco de San Jorge en 25 de noviembre de aquel ao la colonia de Caffa y todos los dems establecimientos que en aquellas costas posea.146 Parece que, por entonces, Caffa era ya tributaria del sultn de Constantinopla,147 no obstante el silencio que guardan acerca de ello los historiadores y analistas genoveses de aquellos tiempos. Caffa al fin cay en poder de los turcos en 1475148 y con ella perecieron de una vez cuantas colonias tenan los genoveses en todas aquellas regiones.149

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JOS ANTONIO SACO /161 /161 /161 /161 /161 Fue Pisa en la Edad Media una de las repblicas italianas que ms se distinguieron por su comercio martimo. Ya desde el siglo VIII150 trafic con el mar Negro y sus relaciones mercantiles con aquella regin y otros pases de levante, aumentronse con el movimiento de las cruzadas.151En el siglo XI, Pisa era ya un imperio, en donde se juntaban comerciantes musulmanes y judos, siendo tan grande el nmero de aqullos que all tuvieron un barrio llamado Kinsica.152Miraban algunos este comercio como profanacin del cristianismo, y el monje Donizone, bigrafo de la condesa Matilde que muri y fue enterrada en Pisa en 1116, escribi indignado los versos latinos que inserto por nota.153De Tancredo, prncipe de Antioqua, obtuvieron los pisanos desde 1108 completa libertad de comercio y exencin de todo tributo en aquella ciudad y en Laodicea.154 Bohemondo III en 1170 y otros prncipes de Antioqua concedironles privilegios semejantes,155 que les fueron confirmados por Rufino en 1216. De Raimundo, conde de Trpoli, en Siria, alcanzaron tambin en 1187 amplia facultad de comerciar all sin pagar ningn derecho.156 Conrado, hijo del marqus de Monferrato, y seor de Tiro, dispens igualmente en 1188, a una cofrada de comerciantes pisanos, denominados humildes, varios privilegios mercantiles,157 los cuales fueron confirmados y ampliados en 1189 y 1191, a favor de otros negociantes de la repblica de Pisa.158 Amalrico y Balduino IV, reyes de Jerusaln, hicironles el primero en 1169, y el segundo en 1182, muchas concesiones mercantiles en su territorio.159 Ya antes, el emperador griego Alejo Comneno les haba permitido traficar en sus Estados;160 permiso que algunos aos despus slo se dej a ellos y a los genoveses. Tales fueron las relaciones mercantiles de Pisa con el Asia; veamos ahora las que tuvo con el septentrin de frica. Empezaron stas desde muy temprano,161 y si a veces pacficas, otras fueron hostiles. Tnez y sus campos vecinos fueron desolados por los pisanos en 1030, quienes entraron por la boca del Arno cargados de riquezas y de esclavos de uno y otro sexo.162 En 1035 o 1036 armaron otra expedicin contra Bona, y despus de haberla puesto a fuego y sangre, esclavizaron muchedumbre de rabes.163 Para vengar los perjuicios que su comercio haba sufrido en aquella ciudad, asaltaron la de Tnez en 1063.164Deseando el papa Vctor III contener a los sarracenos de frica que invadan las costas de Italia, indujo en 1088 a los pisanos y genoveses a que los castigasen; y ahogando por un momento estas dos repblicas sus antiguas rivalidades, armaron una escuadra contra los infieles. Las ricas ciudades de Tnez y Elmadia, hoy Hammanat, fueron el blanco de sus preparativos navales, y cayendo sobre ellas y las costas vecinas, saque-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 162\ 162\ 162\ 162\ 162\ ronlas, esclavizando a los hombres aptos para remar en los buques o trabajar en los arsenales, en las fbricas de las iglesias, y en las dems ocupaciones a que entonces se destinaban los esclavos en Italia.165El primer tratado de comercio que los pisanos hicieron con Tnez, fue en 1230.166 Otro de paz celebraron167 con el rey de aquella tierra en el ao 1265 de la indiccin pisana, que corresponde al de 1264 de la era cristiana;168 y de l parece: 1 Que los pisanos no slo comerciaban con Tnez, sino con Buga, Bona y otras partes de aquel reino. 2 Que tenan factoras en aquellas ciudades, y adems una iglesia en la de Tnez. 3 Que traficaban en esclavos, puesto que se les prohibi que los comprasen sarracenos, y que de Pisa los llevasen a Tnez, so pena de perderlos. He aqu las palabras del artculo intitulado “De le cose de li Corsali”. “Que los pisanos no deban comprar a los sarracenos de frica y de Buga ninguna mercanca que les hubiese sido quitada o robada por los corsarios, ni esclavo alguno sarraceno; y que las cosas, como esclavos que de la tierra de los pisanos viniesen a las nuestras, qutense a aquel que las trajere sin pagrselas”.169Llegado era el fin del siglo XIV, y todava los pisanos traficaban con Tnez, pues en el ao de 1398 hicieron un tratado de paz con aquel rey.170Este tratado y el anterior por lo mismo que eran de paz, suponen que hubo hostilidades entre Tnez y los pisanos; pero tambin las hubo entre ellos y los mahometanos de otros pases, cuyas guerras les dieron esclavos. Cuando en 1014 desalojaron a los rabes de la isla de Cerdea, volvieron a Pisa con muchos esclavos.171 Cargados de esta mercanca entraron tambin en ella en 1015, despus de un combate naval en que los infieles perdieron algunos buques.172En 1201 cay de nuevo aquella isla en poder de los sarracenos; pero los pisanos auxiliados de los genoveses la reconquistaron el ao siguiente, haciendo muchedumbre de esclavos.173Desde que los sarracenos se apoderaron de las islas Baleares, convirtieron a Mallorca en depsito de cristianos esclavizados, para venderlos a otros pases. Con el fin de arrojarlos de aquella posicin, el pontfice Pascual II trat de formar una cruzada. Dirigiose a la entonces poderosa repblica de Pisa, y exponindole la gloria que alcanzara limpiando el Mediterrneo de sus formidables enemigos, y las ventajas que su comercio podra obtener, logr que entrasen en sus miras, y proclamando la Guerra Santa, acudieran al estandarte pisano hombres de diversas partes de Italia y de otros pases, siendo Raimundo Berenguer III, conde de Barcelona, el auxiliar ms poderoso que por mar y tierra tuvieron. De las aguas del Arno sali la escuadra pisana en 1113, segn unos, o en 1114, segn otros; y despus de varios contratiempos y de-

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JOS ANTONIO SACO /163 /163 /163 /163 /163 moras juntose con la flota catalana, dndose a Raimundo Berenguer el mando en jefe de todas las fuerzas expedicionarias. Asaltada la isla de Ibiza, y destruidas sus fortificaciones, hicieron rumbo a Mallorca que acometida vigorosamente sucumbi en 1115 despus de largos y sangrientos combates. Rico botn hicieron entonces los pisanos, y los defensores de la cruz no slo tuvieron el gusto de libertar, segn se dice, a 30 000 cristianos esclavizados, sino de tornar a su patria con las naves cargadas de sarracenos que luego fueron vendidos.174 Quizs una rivalidad secreta entre catalanes y pisanos sobre la posesin de Mallorca, fue causa de que el sarraceno continuase en ella su dominacin; pero lo que entonces no se hizo, aconteci despus, como en su lugar se dir. Cuando estas cosas pasaban, Pisa estaba floreciente todava; mas, las desgracias que cayeron despus sobre ella, privronla de su independencia. Incorporada en la Toscana, ya dej de ser repblica, pero mientras figur como pueblo soberano, contribuy a mantener y fomentar la esclavitud en el medioda de Europa. Al mismo fin propendi, aunque no en tanto grado, la repblica de Florencia, pues menos martima que Venecia, Gnova y Pisa, empez tarde su comercio exterior, el cual nunca tuvo la vasta extensin que el de los tres pueblos mencionados. Tiempo haba que Florencia suspiraba porque se fundase en justicia su sistema tributario, y al fin lo consigui en los das de Juan de Mdicis, formose, pues, un catastro en el ao de 1427, y entre las varias rdenes dictadas para su formacin, lese la siguiente: 3 “que se describan en el catastro todos los bienes, as races como muebles, que posean los ciudadanos dentro o fuera del dominio florentino y en cualquiera parte del mundo, con inclusin de las sumas de dinero, crditos, trficos, y mercancas que tengan, esclavos y esclavas bueyes y caballos, y rebaos de otros animales de su pertenencia”. He tomado noticia del tomo I, seccin 2, captulo II de una obra italiana intitulada De la Dcima y de otros gravmenes impuestos por el Comn de Florencia hasta el siglo XVI.175 Esta obra bajo el ttulo Prtica della Mercatura contiene dos tratados sobre el comercio de aquellos tiempos, escritos, uno por Francisco Balducci Pegoletti, y otro por Juan de Uzzano, quien lo acab en 1440. En ste se encuentra el arancel que los gobernadores de los puertos del Comn de Florencia formaron en noviembre de 1408 sobre las gabelas que deban pagar las mercaderas a su entrada y salida por el territorio de Florencia y de Pisa; y all se expresa que los esclavos varones o hembras pagasen a su importacin o exportacin 4 libras por cabeza. Cuando Uzzano escribi su tratado, an exista esta tarifa; lo que prueba, que todava en el siglo XV la Toscana traficaba en esclavos.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 164\ 164\ 164\ 164\ 164\ Nunca sobresali Florencia como potencia martima entre las repblicas italianas; mas, no por eso dej de tener algunas relaciones con el levante. En el ao 1447 ajust con el sultn de Babilonia (el viejo Cairo) un tratado de comercio muy ventajoso.176 El que hacan los cristianos con los infieles les proporcionaba a stos los medios de hostilizar el cristianismo. Por este motivo, la repblica de Florencia prohibi en 1460 a las galeras que iban al oriente la extraccin de armas y de hierro “para que, segn se deca, Dios les fuese propicio y les diese un viaje feliz”.177Prohibi tambin llevar esclavas a bordo de aquellas naves;178 de lo que se infiere que en las que entonces se fletaban para el levante, se acostumbraba llevar esclavas; y que esta costumbre fue reprobada por el gobierno florentino; mas, como la prohibicin solamente recay sobre las hembras, y no sobre los varones, parece que el objeto fue impedir el desorden e inmoralidad que ellas ocasionaban, ora fuesen exportadas para venderlas en otros pases, ora para emplearlas en el servicio y placeres personales. Los Estatutos de la repblica de Florencia,179 compilados en 1415, sancionaron de un modo tan lato el trfico de esclavos en ella, que lo permitieron libremente a las personas de cualquiera condicin que fuesen. Respecto de los esclavos, no slo se autoriz la libre introduccin y venta de los infieles, sino aun de los mismos cristianos, con tal que descendiesen de familias infieles, pues en este caso, ya fuesen bautizados antes de su introduccin, ya despus de ella, bien podan venderse legalmente dentro del territorio florentino.180Abundaban en Florencia los esclavos griegos, sobre todo, las hembras; que comnmente se empleaban en el servicio domstico. En esto se funda Manni para probar que en aquella ciudad se cultiv en todos tiempos la lengua griega; tales son sus palabras: “Y quin puede apartar de la memoria harto reciente, que tengo yo, la muchedumbre de esclavas griegas de que estaban provistas en mi patria las casas de todo ciudadano, y especialmente las de los comerciantes? De cuntas no hacen mencin los notarios en los testamentos de habitantes acomodados, y en los contratos de compra y venta, y de donacin de libertad concedida a las mismas? Y quin jams se imaginar que, teniendo aqullos tantas esclavas a su servicio, no las entendiesen en su nativo lenguaje?”181No me parece muy convincente esta razn de Manni para probar lo que quiere. Los africanos son y han sido esclavos en Amrica, y no por eso sus amos los americanos han entendido ni entienden las lenguas africanas que aqullos hablan. De algunos aos ac, Cuba encierra en su seno decenas de millares de sirvientes chinos; mas, no por eso tampoco podr decirse que los cubanos ni otros de sus moradores conocen la lengua china.

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JOS ANTONIO SACO /165 /165 /165 /165 /165 Otro tanto, pues, pudo acontecer en Florencia, hasta cierto punto, porque aunque habra florentinos que entendiesen el griego, de aqu no debe inferirse el uso general de aquella lengua en Florencia. No se me esconde que esta ciudad fue la primera de la Europa occidental en donde renacieron las letras griegas,182 despus de las tinieblas en que la invasin de los brbaros envolvi el Imperio de Occidente. Su primer gusto fue inspirado por Barlaam, natural de la Calabria llamada antiguamente Magna Grecia, pas en que se conservaron restos de aquella lengua, pues algunas partes de l permanecieron sujetas al Imperio griego hasta casi el ao de 1100. Todava entonces se celebraba en griego la liturgia de Calabria, contribuyendo tambin a conservar aquella lengua los monjes de San Benito, quienes tuvieron siete monasterios en slo Rossano.183Vnculos de amistad ligaron a Barlaam con el ilustre Petrarca, quien lo mismo que Boccacio lo representan como hombre de pequea estatura, pero verdaderamente grande en su genio y saber.184Algunos aos despus Len o Leoncio Pilato, natural de Tesalnica, animado por el clebre Boccacio, fue el primero que de 1360 a 1363 ense pblicamente en Florencia la lengua griega. Interrumpida aquella enseanza por la ausencia del profesor, continu en aos posteriores, subiendo de nuevo a la ctedra de aquella lengua a fines del siglo XIV y continuando sus lecciones hasta el 1415 el erudito Manuel Chrysolara.185Pero como su escuela no permaneci siempre en Florencia, pues fue trasladada sucesivamente a Venecia, Pava y Roma; ni la duracin de su enseanza en todas estas ciudades pas de 20 aos; ni fue considerable el nmero de sus discpulos, ni el objeto principal de stos fue la locucin de aquella lengua, sino las bellezas de Homero y los profundos pensamientos de Platn y Aristteles, llano es que el idioma griego no pudo adquirir en Florencia la extensin que Manni pretende. El terror de las armas turcas arrojaron del Imperio griego algunas familias que se acogieron a Florencia y a otros puntos de Italia; pero esta causa tampoco pudo dar a aquella lengua el carcter de generalidad que se le quiere atribuir, pues su uso, con algunas excepciones, hubo de quedar reducido a las personas que desde su nacimiento la hablaron. Los Estatutos de Florencia nos han dejado noticias curiosas para conocer la condicin de los esclavos en aquella repblica, y si bien algunas de sus disposiciones les son favorables, pueden considerarse, en su conjunto, como slo ventajosas al amo. El que incitaba esclavo ajeno a la fuga, o sin incitarle lo ocultaba maliciosamente, deba pagar una multa de 200 libras,186 mitad para el amo y mitad para la ciudad de Florencia, debiendo adems restituir el esclavo, o entregar su valor. El que ya una vez haba sido condenado por aquellas faltas, poda serlo de nuevo, cuando segn la fama pblica era culpado, y

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 166\ 166\ 166\ 166\ 166\ el amo le acusaba con juramento. A las autoridades de aquella repblica impsose la obligacin de perseguir a los esclavos prfugos, prenderlos y entregarlos a sus amos o poseedores, pudiendo registrar para extraerlos las casas y fundos en donde se sospechase que estaban ocultos.187 Esta obligacin, sin embargo, tena sus lmites. Apartndose de las antiguas leyes lombardas los Estatutos de Florencia, prefijaron un trmino racional para la reclamacin de los esclavos, y si se dejaba pasar 10 aos sin que ninguna demanda se estableciese contra los que residan en Florencia, ora en casa propia, ora ajena, adquiran su completa libertad.188La persona que con malos consejos corrompa esclavo ajeno, hacindole perder parte de su valor, era multado en 50 libras, mitad para el amo y mitad para la ciudad de Florencia.189 Pero en lo que merece particular atencin el estatuto florentino, es en lo que dispone acerca de los hijos de las esclavas. Las leyes romanas y todas las de las naciones modernas mandan que el hijo de padre libre y madre esclava siga el estado de sta, y no el de aqul: la desgracia de la madre arrastra la del hijo, sin que nada le aproveche, la libertad del padre. El Estatuto de Florencia alejose de la regla comn, pues no slo declar libre al hijo de esclava, sino que oblig al padre a reconocerlo y alimentarlo. ste adems era condenado a pagar al amo 5 florines por los gastos del parto, y una tercera parte del valor que tena la esclava antes de l; y si mora del embarazo, del parto, o de sus resultas, entonces deba entregar al amo todo el valor de la esclava.190 Para probar quin era el hombre que la haba fecundado bastbase la declaracin de la esclava con dos testigos abonados de pblica voz y fama; pero si la esclava mora antes de la declaracin, entonces bastaba la prueba de cuatro testigos tambin de pblica voz y fama.191 De este modo, el estatuto florentino mejor la condicin del hijo, atendi a los intereses del amo, y enfren la inmoralidad de los libres. Poca influencia tuvo Luca en el trfico de esclavos. Careciendo de relaciones exteriores, no los import ni export de pases de ultramar; y la parte que tuvo en mantener la esclavitud redjose a los esclavos que para sus necesidades interiores compraba a otros pueblos italianos o extranjeros. Luca rigiose tambin por sus estatutos como Florencia. Compilronse y corrigironse en los aos de 1537, 1538 y 1539; y aunque en ellos se dictaron algunas disposiciones sobre los esclavos, todas fueron en favor de los amos. Si alguno robaba esclava, instigado de liviandad era condenado en 200 libras, y a pagar al amo el triple de su valor. Si no la robaba, pero tena con ella relaciones carnales, entonces la multa era de 100 libras; y si el amo se la quera vender, deba darle por ella el duplo de lo que le cost. Por ltimo, el que incitaba a la fuga, era

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JOS ANTONIO SACO /167 /167 /167 /167 /167 tambin condenado a pagar 100 libras y el duplo del valor de ella, la cual se la adjudicaba.192Y acaso trafic igualmente en esclavos la mareante ciudad de Amalfi? Apenas conocida antes del fin del siglo VI; erigida en repblica con la decadencia del exarcado de Ravena, y engrandecida an antes de la primera cruzada, tuvo relaciones mercantiles con el oriente y con algunos pases del septentrin de frica;193 pero tan brillante carrera desapareci con su conquista por Roger, rey de Sicilia. Yo no he encontrado noticias bastantes para trazar la historia, ni determinar la extensin que los amalfitanos dieron al trfico de esclavos; mas, existiendo entonces la esclavitud en todas partes, de creer es que ellos, como buenos comerciantes, tambin compraron y vendieron en abundancia aquella mercanca. Durante la Edad Media y parte de la brbara, casi toda la actividad martima y mercantil de la Europa se reconcentr en el Mediterrneo, pues en sus costas habitaron los pueblos ms emprendedores y comerciantes de aquellos tiempos. Despus de los italianos cuntanse los marselleses y espaoles, ocupando entre stos un lugar distinguido los catalanes, quienes lejos de envilecer la carrera mercantil, tuvironla en gran estima. Fundada Marsella por los griegos, tuvo desde la Antigedad relaciones con el oriente, y comerci con Siria y Alejandra, mucho antes de las cruzadas.194 Habiendo tomado sus habitantes una parte muy activa en transportar peregrinos para la conquista de la Tierra Santa, aumentaron all sus relaciones, y extendindolas a Tnez y a otros puntos de la costa septentrional de frica,195 permitiose traficar en Marsella a los mahometanos y judos. Entre los artculos de aquel trfico figuraron los esclavos, tomando parte en l cristianos y no cristianos. Los comerciantes de Marsella compraban y vendan esclavos en las costas de Berbera y de Siria, y entre las mujeres que de ellas sacaban preferan a las moriscas, turcas y principalmente a las griegas, nombre que en muchos documentos de Marsella fue sinnimo de esclava, porque lo era toda griega (greca) que se hallaba en aquella ciudad. Cuando estas mujeres y los varones llegaban a Francia, eran todos bautizados, y perdiendo su nombre primitivo, dbaseles otro cristiano. Adems del comercio, era costumbre antigua condenar a esclavitud a ciertos delincuentes; y Bonnet, prefecto de Marsella en la mitad del siglo VII, redujo algunos a esta condicin;196 mas, debe decirse en honor de aquel prefecto, que desde que fue investido de la indicatura, no slo se abstuvo de condenar los delincuentes a destierro o esclavitud, sino que prohibi el trfico de esclavos, rescatando y dando libertad a muchos de los que se hallaban en venta pblica.197

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 168\ 168\ 168\ 168\ 168\ Marsella recibi tambin esclavos de los corsarios que armaba contra sus enemigos, siendo varones en su mayor parte los que de este modo adquira. Armbanse estas expediciones por individuos particulares y aun por altos personajes. En un documento de Marsella del 18 de agosto de 1388 consta, que el Papa de aquella poca, el rey Luis, y la reina Mara, fletaron cuatro galeras de la propiedad de Ademar de Bruccini, caballero de la orden de San Juan de Jerusaln, para armarlos en guerra contra los sarracenos, y esclavizar a los prisioneros. A fin de evitar disputas sobre el repartimiento de las presas, ajustose, que cuando un prisionero poda rescatarse por 1 000 florines, entonces perteneciese al lote del Papa, del rey y de la reina; pero si el prisionero no poda redimirse sino por cantidad inferior, sta deba repartirse con igualdad entre las partes contratantes, a no ser que el Papa, el rey y la reina prefiriesen quedarse con el cautivo indemnizando a los otros interesados. Grandes maldades acompaaban este comercio, y en prueba de ello recordarase el caso extraordinario de los millares de muchachos que embarcados en Marsella a principio del siglo XIII fueron vendidos a los sarracenos, en tiempos de las cruzadas, segn hemos dicho al tratar de ellas. Muchos aos dur tan lamentable comercio, y de las antiguas minutas de los notarios y de los archivos pblicos de Marsella, aparece, que todava se importaban esclavos en ella a fines del siglo XIV. Ni fueron simples particulares sus nicos amos, que las iglesias tambin los tuvieron, como aconteci en otras muchas partes. Manasses, arzobispo de Arles, regal a Drogon, obispo de Marsella, las abadas de San Gervais y de San Andr, para que alimentase y vistiese con sus productos a los hijos de su iglesia esclavos y libres (servi ac liberi). Vendanse los esclavos en pblica almoneda, y por cada uno de cualquier sexo y procedencia que fuese pagbase un impuesto a la ciudad. De un estado de los derechos municipales directos e indirectos, formado en 1228 bajo el podest Maratius de Saint Nazaire, resulta que Marsella perciba 6 dineros por cada esclavo vendido en menos de 100 sueldos, y 12 dineros cuando su precio pasaba de 5 libras reales. La libra era de 20 sueldos de plata y contena 29 gramos, 373 miligramos de plata fina que equivalen a 7 francos 50 cntimos. El precio de los esclavos varones variaba de 16 libras reales a 25 florines de oro. El florn de oro de regina vala 32 sueldos de plata; contena 3 gramos, 128 miligramos de oro puro, y equivala a 10 francos 77 cntimos de la actual moneda. En cuanto al valor de las esclavas hubo una de 25 aos de edad, y de origen trtaro, que en 1346 fue vendida en 42 florines de oro (452 fras. 34 cnts.). En el mismo ao vendiose otra, procedente de una herencia y de 24 aos de edad, en 50 florines (538 fras. 50 cnts). La escritura de

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JOS ANTONIO SACO /169 /169 /169 /169 /169 venta se extendi en la iglesia de San Antonio, habiendo sido testigo uno de los monjes de la orden. En 1358 verificose la venta de otra esclava de 28 aos de edad en 60 florines de oro fino de Florencia.198Los documentos de Marsella manifiestan, que casi todas las esclavas vendidas eran de 15 a 30 aos, y que su nmero exceda al de los varones, a lo menos en la proporcin de 75 %. Quedaba el vendedor sujeto, en ciertos casos, a la accin redhibitoria por los vicios y enfermedades del esclavo, numerndose entre stas la epilepsia (malun caducum) y la locura (fantaza ); pero en otros casos se pactaba que el vendedor no fuese responsable de ninguna tacha del esclavo. Intil es decir, que los amos tenan en Marsella sobre sus esclavos el mismo derecho que los de otros pases; y que si se huan, podan ser perseguidos, contando el amo con la proteccin de la ley, pues los Estatutos de Marsella daban 2 dineros al pregonero pblico que a son de trompeta anunciaba la fuga de los esclavos. Concedaseles a stos la libertad en testamento, para que la gozasen ya desde la muerte del testador, ya dentro del plazo que ste hubiese sealado. Cuando se les libertaba por acto entre vivos, no haba necesidad de intervencin de magistrado, pues bastaba la escritura que el amo otorgaba ante un notario. En este acto, el esclavo oa leer de rodillas el documento de su libertad, y dndole despus el amo la mano declarbale libre. Si no estos mismos libertos, a lo menos algunos de sus hijos, adquirieron a veces una posicin importante. La dama Raimunda Ode, conformndose con la voluntad de su difunto esposo, libert el 12 de junio de 1372 a su esclavo Juan de Brindissi, el cual cas con Hugonete, hija de un Esteban; y un hijo habido de este matrimonio, lleg a ser una de las personas ms notables de Marsella, pues fue miembro de su concejo municipal. En documentos autnticos de aquella ciudad hblase todava de esclavos en todo el siglo XIV. El 10 de abril de 1394 dio Pedro Fabre libertad a un esclavo introducido de las costas de Tartaria, cuando era nio, quien por gratitud prometi servirle, hasta 1398. No fue este el ltimo esclavo de Marsella, pues muchos de sus documentos prueban que la esclavitud exista a principios del siglo xv, y no es aventurado decir que se prolong hasta el descubrimiento del Nuevo Mundo. Ya hemos largamente tratado en el libro anterior de los esclavos cristianos y musulmanes que dio la guerra a la Espaa, vengamos ahora a los que esta nacin recibi del comercio que tuvo con algunos pases africanos. Siguiendo los rabes las antiguas rutas comerciales199 penetraban con sus caravanas en el interior de frica, hasta el pas de Sudn y la Nigricia;200 sacando de Sala, Sankara, Tocrur y Ghana pieles de tigres,

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 170\ 170\ 170\ 170\ 170\ marfil, oro y esclavos.201 Los Estados de Fez, Marruecos y Berbera eran los puntos principales con los que se haca este comercio, as como tambin con la Espaa rabe.202No obstante el odio que separaba a los Abassidas de los Ommiadas, los sarracenos de Espaa continuaron todava sus relaciones mercantiles con frica, Egipto y Siria, enviando sus productos a estos pases, y recibiendo en cambio las riquezas y los esclavos que de todas partes se reconcentraban en el gran emporio de Alejandra. En el siglo x, el comercio de los sarracenos en el Mediterrneo era mayor que el de los cristianos. Abderrahmn III que rein en Crdoba de 912 a 961 hizo construir el buque ms grande que hasta entonces se haba visto, y volviendo de Alejandra cargado de artculos preciosos para l, especialmente de hermosos esclavos y esclavas persas, fue apresado por una escuadra de Almoez, soberano de Sicilia.203La amistad que exista entre los califas de Crdoba y los emperadores griegos, aumentaba el comercio entre los dos pueblos, y la mercanca que ms buscaban los negociantes andaluces, eran las hermosas esclavas griegas ejercitadas en el canto y en la danza. El Hedaya204 dice “es abominacin tener eunucos a su servicio, porque ste es un motivo para hacerlos”. Pero creciendo con la magnificencia de los califas el nmero de sus concubinas, y necesitndose para guardarlas de personas incapaces de despertar celos, empezaron los rabes a comprar eunucos, y a introducirlos en Espaa en donde se vendan a elevado precio. Importbanse muchos de Francia, y tanto se haba generalizado el comercio de ellos, que se regalaban lo mismo que una prenda u otro objeto de estimacin. Deseando algunos seores franceses establecidos en Catalua captarse la benevolencia de Hallakam II, califa de Crdoba, hicironle en 966 un presente que consista en 20 quintales de marta cebellina, cinco quintales de estao, armas y 20 jvenes eunucos.205 Casi todos stos eran exportados de Francia, pues en la ciudad de Verdn en Lorena, exista un infame establecimiento para castrar muchachos, y vender en Espaa a los que sobrevivan.206El comercio de esclavos de Espaa con otros pases, y principalmente con frica, no slo lo hicieron los sarracenos, sino los mismos cristianos espaoles, habindolo continuado, como expondr en su lugar, durante la Edad Media y aun en los siglos posteriores. Entretanto pasemos a Catalua. Form ella en la edad brbara parte de la Francia. Arrojados de Barcelona los sarracenos por las armas catalanas a principios del siglo IX, con auxilio del rey francs Ludovico Po, pas ella y su territorio al dominio de los prncipes de aquella dinasta, tomando el ttulo de condado, que si al principio fue gobierno temporal, despus se hizo hereditario como gran feudo de Francia. El nombre de Marca-Hispnica que se dio

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JOS ANTONIO SACO /171 /171 /171 /171 /171 a la parte occidental de la Septimania, empez desde entonces a cambiarse por el de Gotolaunia ; nuevo Estado nacido de la desmembracin feudal hecha en la Galia narbonense, de la que form parte el principado de Catalua, segn lo prueban, ms que sus usos y costumbres, su idioma semejante al del Languedoc y otras provincias de Francia.207Ya desde principios del siglo IX dieron los catalanes alguna muestra de sus empresas martimas. Armengol o Armengario, conde del Ampurdn, aprest una escuadra que sali en 813 a batir otra de sarracenos espaoles, que volva de piratear de los mares de Crcega; y habindola vencido despus de un encarnizado combate, apres, segn hemos dicho ya,208 ocho bageles que llevaban a bordo ms de 500 corsos que haban esclavizado.209Ya en la Edad Media era Catalua parte integrante de la corona de Aragn, y en el siglo XIII, si no antes, haba llevado su comercio a las regiones orientales. Cumple a mi propsito apuntar aqu brevemente algunos de los privilegios que de su gobierno alcanzaron y ciertos tratados que hicieron con los diversos pases que traficaron, pues ellos por s solos son claro indicio de que los esclavos fueron una de sus mercaderas. Con el fin de proteger el comercio nacional, mand Jaime I en 1227, que cuando algn buque cataln estuviese cargando en Barcelona para llevar mercancas a Siria, Egipto o Berbera, ningn extranjero pudiese embarcarlas en aquel puerto con destino a dichos pases.210Alcanz el rey de Aragn para sus sbditos catalanes varios privilegios del rey de Chipre, en cuya isla se haban establecido muchos de ellos, haciendo un comercio importante,211 como igualmente en las islas de Canda y de Rodas. Por los aos 1290, el rey de Aragn obtuvo de Andrnico II, emperador griego, un permiso para que los barceloneses y dems sbditos de la corona de Aragn comerciasen libremente en aquel imperio, pagando al principio el 3 y despus el 2 % de cuantas mercancas exportasen o introdujesen en l.212Entre los catalanes y el Egipto existieron relaciones mercantiles desde el promedio del siglo XIII, pues ya en 1250 el rey de Aragn envi cerca de aquel sultn dos negociantes de Barcelona para que tratasen con l de asuntos de comercio.213 Acaso fue entonces, cuando se ajust el primer tratado entre los dos prncipes, porque el celebrado con Kelaun, en l289, fue para confirmar otro, cuya fecha ignoramos, y que se hizo con el padre de aquel sultn. Por dicho tratado,214 no slo renunciaron los dos soberanos a toda hostilidad, sino que se neg entrada en sus puertos a los piratas y corsarios, permitindose a los comerciantes de ambas naciones que traficasen libremente en sus territorios respectivos, y que los musulmanes pudiesen sacar de los Estados del rey de Aragn, hierro, armas, made-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 172\ 172\ 172\ 172\ 172\ ras de construccin naval, y todos los dems artculos,215 cuya exportacin a los pases infieles haban prohibido los Papas, algunos concilios, y varios monarcas anteriores. El inters mercantil de los catalanes estaba en continua lucha con el espritu religioso de aquella edad. De aqu las reiteradas prohibiciones de que ellos traficasen con los infieles; de aqu sus continuas infracciones; de aqu la vacilante conducta de los reyes de Aragn, ora sometindose a los mandatos del pontfice, ora procurando eludirlos; y de aqu en fin aquel tratado en que Alfonso III se sobrepuso a la cdula de Jaime I, expedida en 1274, y a todas las prohibiciones eclesisticas. Siglos duraron las relaciones de los catalanes con Egipto, y aunque fueron con frecuencia interrumpidas, siempre se renovaron, ya por tratados de comercio, ya con embajadas mercantiles que los reyes de Aragn enviaban, y muchas veces con el pretexto de libertar a los cristianos esclavizados, que vivan en Egipto.216Traficaron tambin los catalanes con Berbera, y con los puertos de Marruecos, siendo Ceuta y Arcilla los que ms frecuentaron. En 1274, ajustose un tratado de paz y alianza entre Aben-Juceff, rey de Marruecos, y Jaime I de Aragn,217 y en los aos posteriores celebrronse otros entre los soberanos de estos dos pases.218 Igualmente comerciaron con Bugia y Tnez desde principios del siglo XIII; pero el primer tratado de paz y amistad entre el rey de Aragn Pedro III y Bu-Haps el de Tnez, no se hizo hasta el ao de 1285.219 Ajustose otro entre estos dos pases en 1309;220 y por las treguas que se asentaron en 1313 entre Jaime II de Aragn y el rey de Tnez, pactose que ningn sbdito de las dos potencias contratantes armase corsarios para apresar los buques pertenecientes a alguna de las dos naciones, ni comprase a los corsarios mercaderas ni cautivos.221 No induce esta prohibicin a creer, que musulmanes y catalanes acostumbraban comprar aquellos cautivos para venderlos o servirse de ellos como esclavos? La dbil duda que sobre este punto pudiera haber, se desvanece completamente, al echar la vista sobre el tratado que aquellos dos gobiernos hicieron en 1323,222 pues el artculo 34 dice: “Si un patrn natural de la tierra del rey de Aragn, llevando a bordo algn sarraceno mercader, u otro hombre del reino de Tnez y Bugia, lo vendiere o entregare a los corsarios por dinero u otro medio alevoso; el rey de Aragn lo castigar severamente, como traidor y malvado, y restituir el cautivo si se hallase dentro de sus dominios, excepto el caso en que el patrn lo entregare por no haberlo podido defender en combate o de otra manera”. De la existencia de esclavos en Catalua y del deseo de aumentarlos en ella, ofrcenos una prueba la “Provisin del quinto idus Junii” (9 de junio de 1350), por la cual don Pedro IV de Aragn revoc a instancia de

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JOS ANTONIO SACO /173 /173 /173 /173 /173 Barcelona el real decreto que prohiba a los barqueros del muelle de aquella ciudad tener cada uno ms de dos esclavos empleados en cargar y descargar las naves.223 Cuando el inters de los barqueros era tener esclavos; cuando los catalanes hacan tanto comercio con Berbera; y cuando ellos armaban corsarios, cmo no haban de traficar en esclavos? Y traficaron en efecto, pues don Pedro Nio, refirindose al ao de 1403, dice en el captulo 14 de su Crnica : “Partieron las galeras de Cartagena faciendo la va de Sevilla, alcanzaron una galeota de Aragon fretada de mercaderes de Berbera: fall en ella moros moras negras, otros esclavos, toda cargada de cera, grana, alguiceres, mercaderas de gran vala tomlo todo, mandando soltar la galeota”. El mismo autor dice, que todava en aquel tiempo los sbditos de Aragn tenan bastante comercio con Berbera.224Movido Jaime I de Aragn de un sentimiento cristiano, y deseoso de impedir los perjuicios que los corsarios musulmanes de Mallorca ocasionaban al comercio de sus Estados, resolvi la conquista de aquella isla, que cay en su poder en 1230, y los cautivos fueron vendidos en almoneda. Pocos aos despus fueron sometidas a su Corona las islas de Menorca y de Ibiza, quedando con tan rudo golpe muy quebrantado el poder agareno en el Mediterrneo. Poseyeron esclavos en Mallorca no slo los particulares sino el rey, quien sola emplearlos en algunas obras pblicas. Levantbase en Mallorca el castillo de Bellver, bajo el reinado de Jaime el II; y del ltimo libro de cuentas de su fbrica, que empieza en l de abril; y acaba en fin de diciembre de 1309, consta que entre los operarios hubo siete esclavos del rey.225Emplebanse tambin algunos esclavos en la fbrica del convento de Santo Domingo en la ciudad de Palma, empezada a los fines del siglo XIII y concluida en el curso del siguiente.226 Y no se crea que entonces hubiese all pocos esclavos, pues cuando en 1315 se temi que el famoso pirata Barbarroja invadiese la isla de Mallorca, temiose tambin que la gran multitud de esclavos moros que haba en la ciudad de Palma, tomasen las armas como ya otras veces lo haban intentado, para favorecer las miras de aquel terrible invasor.227Abiertos que fueron los puertos de Mlaga y Almera a las naciones cristianas privilegiadas, los catalanes comerciaron con los moros del reino de Granada; y cuando las armas de Fernando, el Catlico conquistaron a principios del siglo XVI algunos puntos de la costa de Berbera, este monarca concedi a los barceloneses en 1510, y despus a todos los catalanes en 1512, el privilegio de comerciar con dichos puntos y con todos los dems que pudiera conquistar.228 Habiendo, pues, continuado los catalanes sus relaciones con los pases africanos, natural era que tambin hubiese proseguido su trfico de esclavos; y de ello ofrece la prue-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 174\ 174\ 174\ 174\ 174\ ba ms completa una carta escrita en 1514 por los magistrados municipales de Barcelona al gobernador general del Languedoc sobre el insulto hecho por tres bajeles franceses a una barca barcelonesa que conduca a Sicilia varios negros sarracenos.229Habit en la Antigedad un pueblo clebre sobre las costas del Mediterrneo, pero habiendo perdido su patria desde el primer siglo de la era cristiana, esparcironse sus hijos por Asia, frica y Europa, fijndose principalmente en los puntos no distantes de aquel mar. Al principio de esta obra trat largamente de la esclavitud entre los hebreos230 y all prob que ellos traficaron en esclavos desde la poca de sus patriarcas; comercio que continuaron no slo mientras existieron como nacin independiente, sino aun en siglos posteriores. A la cada de la repblica romana, ya residan muchos judos en Italia, pues as lo dicen Tcito y Suetonio.231Muy duro con ellos fue al principio el Imperio romano. Tiberio les prohibi su rito en Italia; hizo quemar los vestidos y objetos que servan a su culto; reparti a los jvenes en las provincias ms insalubres so color de servicio militar y expuls de Roma a los dems judos.232 Pero otros emperadores templaron ms adelante este rigor. Desde el siglo III entraron en las Galias, y en los das del obispo San Hilario que vivi en el IV, ya existieron en las ciudades de Burdeos y Arles. En este mismo siglo pasaron de las Galias a la Gran Bretaa, y en el v haba tantos en ella y en otras naciones, ejerciendo ya tal influencia que Rutitio Numatiano quejose de ellos en su Itinerario En el siglo III o al comenzar del IV hbolos en Espaa, porque expresamente los mencionan los Cnones XLIX y L del Concilio Iliberitano congregado en aquellos tiempos.233Asentada en Espaa la dominacin visigoda, el Canon XIV del tercer Concilio de Toledo celebrado el ao 589 de nuestra era, prohibi a los judos comprar y tener esclavos cristianos; y si los manchaban con el rito judaico, o los circuncidaban, volvan al cristianismo y eran libres. Lo mismo ordenaron las leyes del Fuero Juzgo,234 y los Cnones LIX y LXVI del cuarto Concilio de Toledo, congregado el ao 633 de la era cristiana. Y si vedado les fue tener y comprar esclavos cristianos aun para su servicio, no es evidente que les fue tambin prohibido traficar en ellos? En el Imperio franco fueles negado por algn tiempo el comercio de esclavos. El Concilio de Chlons reunido por los aos de 630 decret que no se vendiesen esclavos fuera de Francia, para impedir que cayesen en poder de los judos que comerciaban con pases extranjeros.235Lo mismo dispuso en 662 o 663 la reina Bathilde, esposa de Clodoveo II, pues los traficantes, y sobre todo los que eran judos, exportaban de Francia esclavos cristianos.236

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JOS ANTONIO SACO /175 /175 /175 /175 /175 A pesar de estas prohibiciones dictadas por la intolerancia de aquellos tiempos, ellas quedaron muchas veces sin cumplimiento, porque habiendo llegado a ser los judos los ms ricos y casi los nicos banqueros y comerciantes de la Europa, necesitaron de su auxilio pecuniario, no slo los gobiernos, sino los pueblos. Iniciados los judos desde la remota Antigedad en las ideas de comercio por los fenicios sus vecinos; sin patria adoptiva que los ligase, pues conservaban la esperanza de volver a su nacin; despreciados, perseguidos a veces hasta la muerte, y aun confiscadas sus propiedades, dedicronse a adquirir, no bienes races, sino muebles, dando la preferencia al oro y plata como riquezas ms fciles de esconder y transportar. Proporcionbaselas el comercio, y aunque deshonrado ste por las ideas que entonces y aun despus reinaban en Europa, ellos lo abrazaron con ardor, porque envilecidos por la opinin, nada perdan moralmente hacindose comerciantes. As fue como establecieron relaciones de pueblo a pueblo y de nacin a nacin; pusieron en contacto a la Europa con frica y con Asia por medio de sus correligionarios; obtuvieron de los monarcas salvoconductos para recorrer la Europa, no obstante la inseguridad de los caminos en aquellos tiempos; y si, por una parte, contribuyeron con su comercio a derramar en los pueblos europeos los beneficios de la ilustracin y de las comodidades sociales, por otra, fomentaron la esclavitud. Bajo los reyes de la segunda raza abundaron en Francia los judos principalmente en las ciudades del medioda, en donde se establecieron por las necesidades del comercio, por su ms pronta correspondencia con los judos del oriente, y por la facilidad de escaparse de la persecucin, embarcndose para otros pases. No obstante las prohibiciones, ellos empezaron an bajo la primera raza a vender esclavos, cuyo comercio aumentaron en los siglos posteriores; bien que estuvo sujeto a frecuentes vicisitudes. El oro de los judos supo paralizar en muchos casos el brazo de sus perseguidores; y aunque Ludovico Po prohibioles en cierto tiempo tener esclavos, concedioles despus muchos favores, siendo uno de ellos el de comprar esclavos extranjeros para venderlos en el territorio del Imperio franco;237 pero abusando ellos de esta facultad, y encontrando cristianos infames que les vendan esclavos, los llevaban a los moros de Espaa. Indignado Agobardo, arzobispo de Lyon, de que los cristianos de aquella ciudad vendiesen cristianos a los judos para su comercio con los rabes, quejose en 828 a los principales empleados del palacio,238 y en 829 al mismo monarca, de los ultrajes que en sus predicaciones experimentaba de parte de los mismos cristianos cmplices de este comercio.239 Pero todas sus reclamaciones fueron intiles, porque los judos continuaron llevando a Espaa esclavos cristianos, y aun robando a veces muchachos de esta religin para alimentar su comercio.240

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 176\ 176\ 176\ 176\ 176\ Tanta fue la proteccin que les dispens Ludovico Po, que en el mismo ao de 829 se suscit una controversia sobre el bautizo de los esclavos de los judos, la cual ocasion violentas censuras contra el gobierno. Segn la legislacin admitida en Francia, todo esclavo de judo que abrazaba el cristianismo, adquira libertad. Quejronse los traficantes a aquel monarca de los perjuicios que el clero les causaba, excitando los esclavos a convertirse, pues aun la apariencia de conversin bastaba para privarlos de ellos. Alcanzaron de Ludovico un edicto para que ningn esclavo se bautizase sin el consentimiento de su amo judo. El clero alz entonces el grito contra aquel edicto;241 mas, para que el rey hubiese sido imparcial y verdadero defensor del cristianismo, su clera debi haber tronado no slo contra los judos, sino contra los cristianos que les vendan esclavos. Aprovechndose los judos de la miseria de los pueblos durante las invasiones de los sarracenos en Francia y en Italia, compraban nios de ambos sexos, y los encaminaban a los puertos de mar, adonde acudan los buques griegos y venecianos para llevarlos a los sarracenos. Este trfico vergonzoso fue prohibido, pues se haca hasta en la misma Roma.242En sta, Gnova, Miln, Ravena y Npoles, establecironse desde muy temprano varios ricos comerciantes judos; alcanzaron algunos privilegios; y Teodorico, rey de los ostrogodos, mand que les fuesen conservados;243 pero poco los gozaron an en la vida de aquel monarca, porque al fin de su reinado ya fueron perseguidos.244Ci Celestino V la tiara pontifical en 1294, y entre otras cosas mand que los judos no comprasen esclavos cristianos, ni paganos libres para esclavizarlos y venderlos.245Los judos de Espaa durante la reconquista no fueron siempre perseguidos ni maltratados por el gobierno ni el pueblo. Las leyes y los fueros concedidos a diferentes villas y ciudades de Castilla, permitironles, si se empadronaban, gozar de los derechos de vecindad y de ciudadana, lo mismo que los cristianos. As lo establecieron el Fuero de Cuenca, el de Salamanca, el de Sahagn y otros. A la sombra de estas instituciones, los judos adquirieron con su industria y actividad grandes riquezas, de las cuales se aprovechaban pueblos y monarcas. Creci su influencia en Espaa, y de los favores que gozaban quejose Inocencio III al rey de Castilla en 1205.246 ste fue el preludio del cambio que sufri la suerte de los judos de Espaa desde el siglo XIII. Los decretos publicados en uno de los concilios lateranenses, la irrefleja intolerancia de la mayor parte del clero, las falsas acusaciones que contra ellos se propagaban, y aun la envidia de los altos empleos que ocupaban en la corte y en la administracin de las rentas del Estado, hicironles perder, desde la segunda mitad de aquel siglo, algunos de los derechos que tenan.

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JOS ANTONIO SACO /177 /177 /177 /177 /177 El Cdigo de las Siete Partidas, injusto a veces con ellos, llev su rigor a tal extremo, que no contento con reiterar la prohibicin de que los judos tuviesen esclavos cristianos, impuso pena de muerte y confiscacin de bienes a los que los compraban, sabiendo que eran cristianos, para servirse de ellos; pero si la compra solamente se haca con intencin de venderlos, deban efectuar la venta dentro de tres meses a lo ms.247 Esta disposicin prueba en medio de su severidad, que todava en Espaa era lcito a los judos, el trfico de esclavos aun cristianos. Agravose su situacin en el siglo XIV, pues los cnones hechos contra ellos en el Concilio de Viena, reunido en 1311, insertronse en el concilio provincial de Zamora congregado en 1313. El pueblo espaol entonces alz el grito contra los judos, mirndolos hasta con horror; pero es de notar que las ideas de los monarcas espaoles no fueron contrarias a ellos, porque conocan cun provechosos eran a la pblica riqueza. As fue que varias veces los protegieron contra la injusticia y violencia de algunos cristianos; y don Alfonso, el XI acord en las Cortes de Valladolid de 1325 lo que sigue: “Otro s tengo por bien que los judos que son idos a morar a otros seoros, que vengan a morar cada unos los mis seoros d son pecheros: mando los concejos oficiales que los amparen los defiendan que non resciban tuerto ninguno”. Cuando a don Enrique II se le pidi que los privase de poder tener oficio pblico en el palacio y corte del rey, l no accedi a tal peticin, contestando: “A esto respondemos que tenemos en servicio lo que en esta razn nos piden; pero nunca los otros reyes que fueron en Castilla fue demandada tal peticin. E aunque algunos judos anden en la nuestra crte no les pornemos en nuestro Consejo nin les daremos tal poder para que venga dao alguno a la nuestra tierra”.248Peticin igual hicieron al mismo rey los procuradores del reino, en las Cortes de Toro congregadas el ao 1371, y decan: “Que aquella mala companna, gente mala atrevida, enemigos de Dios de toda la cristiandad, no tuviesen oficios en la casa real, ni en las de los grandes seores, ni fuesen arrendadores de las rentas reales con que hacan tantos cohechos; que viviesen apartados de los cristianos, llevando una seal que los distinguiera de ellos, que no vistiesen tan buenos paos, ni cabalgasen en mulas, ni llevasen nombres cristianos”. En cuanto a los nombres y seales condescendi el rey; pero respecto de las dems peticiones invoc la costumbre de sus antepasados diciendo: “en razn de todo lo al, tenemos por bien que pasen segunt que pasaron en tiempo de los reyes nuestros antecesores, del don Alfon nuestro padre”. Las mismas causas que elevaron a los judos en Castilla, produjeron igual efecto en Catalua. No es pues extrao, que en el siglo XIII hubie-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 178\ 178\ 178\ 178\ 178\ sen alcanzado en aquella provincia un privilegio para tener esclavos; pero como una estrella fatal los persegua, fue ilusoria aquella concesin, pues se mand en 1283 que fuesen libres todos los esclavos que se bautizasen cuando sus amos fuesen moros o judos.249 Cuntos, pues, de los que teniendo en sus manos el medio de conseguir la libertad recibiendo el bautismo, permaneceran en la esclavitud? En aquel mismo siglo, o sea en 1219, obtuvieron tambin los judos de Marsella ciertas franquezas que los asemejaban a los ciudadanos de aquella ciudad en la jurisdiccin episcopal; siendo muy notable que estos favores se los hubiese dispensado un obispo. Bajo su amparo pudieron los judos, lo mismo que los sarracenos, ir, venir, permanecer y comerciar como quisiesen;250 pero como an entonces traficaba Marsella en esclavos, no cabe duda en que los judos tuvieron una parte muy activa en tales empresas mercantiles. Mas, no gozaron largo tiempo de todos los privilegios que haban alcanzado, porque la insurreccin de Marsella en 1262 contra el duque de Anjou, y la capitulacin que despus se hizo, priv a los judos de la libertad y seguridad de los aos anteriores, bien que no por eso dejaron de comerciar en los esclavos que podan. Mejor tratados que en el occidente de Europa fueron los judos en algunas naciones del oriente de ella. El duque Boleslao de Polonia hizo en 1264 para los judos de sus Estados un reglamento muy importante, deslindando y definiendo sus derechos y deberes con la ms escrupulosa exactitud. Sin entrar en su examen, porque no es del caso, mencionar solamente los artculos que tienen relacin con la ndole de esta obra. Ordenose en ellos que no se pusiese ningn impedimento al comercio de los judos ni al transporte de sus efectos; que no pagasen ms derechos de aduana y de portazgo que aquellos a que estaban sujetos los ciudadanos; que pudiesen vender libremente todas las cosas, comprar y tocar el pan como los cristianos; y que los que quisiesen impedrselo, incurriesen en pena pecuniaria.251Si, pues, nadie poda impedir a los judos el comercio y transporte de sus efectos, y si tambin pudieron vender libremente todas las cosas, llano es que les fue permitido comerciar en esclavos. Y los privilegios que el reglamento de Boleslao les concedi, furonles confirmados sin ninguna modificacin en 1343 por el rey Casimiro de Polonia. De favores semejantes gozaron en Silesia, pues Enrique IV, duque de Breslau, aseguroles por un documento formal la proteccin de sus personas, religin, propiedades, escuelas y empresas mercantiles.252 A imitacin de la Polonia y Silesia hicironse en la Moravia leyes especiales en su favor en 1254; pero desgraciadamente no tuvieron en todas partes la misma fuerza, porque andando el tiempo ciudad hubo en donde fueron perseguidos por el pueblo.

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JOS ANTONIO SACO /179 /179 /179 /179 /179 vidos de riquezas lanzronse los judos en pos de ellas hasta el confn del mar Negro. Por mucho tiempo, como ya hemos dicho, posey all la repblica de Gnova algunos establecimientos, siendo Caffa el ms importante de todos. A l, pues, acudieron los judos desde temprano, como otros muchos extranjeros, para gozar del lucrativo comercio que se haca. El de esclavos era uno de los ms provechosos, y a l se entregaron los judos comprando jvenes de ambos sexos a los rusos, trtaros, y tribus del Cucaso, para venderlos a los sarracenos, sacando a veces una ganancia de diez por uno. Estos infelices eran sacrificados en los harenes de los mahometanos ricos, sirviendo de instrumento a la inmoralidad de sus amos. Tan infame comercio lleg a noticia del jefe de la Iglesia, e indignado el papa Martino V lanz el 3 de junio de 1425 una bula, autorizando al obispo de Caffa y de las dems factoras genovesas, para que se apoderase de los bienes de los judos que siguiesen traficando en esclavos; que emplease su importe en rescatar los jvenes de ambos sexos vendidos; que si esto no era posible, los invirtiese en defensa de la religin cristiana, o en la reparacin y conservacin de las iglesias, hospitales y otras obras pas; y, por ltimo, que se expulsase de aquella colonia a los judos recalcitrantes.253Pero todo el movimiento y vida que dieron los judos a la esclavitud en la edad brbara y media, fue insignificante en comparacin del fatal impulso que recibi del mahometismo y de las repblicas italianas.Notas1Guizot, Histoire de la Civilisation en Europe Leon VIII. 2Kemal-eddin, Historia de Alepo 3Diose en oriente, el nombre de francos, a los pueblos cristianos de la Europa occidental. 4Kemal-eddin, Historia de Alepo. Roberti Monachi, Historia hierosolymitana lib. VIII. 5Este pasaje se encuentra en la Biblioteque des Croisades tom. I, p. 16. 6Michaud, Biblioteque des Croissades 4 partie, § 3. 7 Fulcherii carnotensis Gesta peregrinantitun Francorum cum armis Hierusalen pergentium (Hechos de los francos peregrinos, que van armados a Jerusaln, por Foucher de Chartres.) 8 Benedicti Petroburgensis abbatis vita et Gesta Henrici II Anghœ regis (Vida y hechos de Enrique II, rey de Inglaterra, por Benito, abad de Peterborough en Inglaterra.) Bezan era una moneda de oro de Constantinopla que vala casi medio ducado. 9 Sicardi Episcopi Cremonensis Chronicon Itinerarium regis Anglorum Richardi et aliorum in terram Hierosolym, anno 1180. Hllase esta obra en el tomo II de la coleccin intitulada Histori Anglican Scriptores quinque ex vetustis codicibus mss oper Thome Gale, Oxonie, 1687.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 180\ 180\ 180\ 180\ 180\10 Anales de Godefroy monje de S. Pantalen en Colonia Esta obra se insert en el tomo XXXI de la coleccin de Burcardo Gottelfio Struvio, intitulada Rerum Germanicarum Scriptores 11 Chroniques Arabes, traduites por Reinaud, tom. IV, § 14, de la Bibliotheque des Croisades, par Michaud. 12 Croniques Arabes traducidas al francs por Reinaud, en el tomo IV, § 18, de la Biblioteca de Cruzadas, por Michaud. Roberto du Mont, Continuacin de la Crnica del cenobita Sigiberto de Gemblou impresa en la primera coleccin de Juan Pistorius bajo el ttulo de Illustrium veterum scriptorum quirerum a germanis permultas etates gestarum historias, etc. Chronicon Reicherspengense ; o sea Crnica de Reichersperg, vol. II de la Coleccin de Ludewig. 13Gesta Ludovici VII Regis, filii Ludovici Grossi en el tomo IV de la coleccin de Duchewsne intitulada Historie Francorum scriptores cotanei, etc IV Bibliotheque des Croisades par Michaud part. 3 14Las colonias cristianas en el oriente formaron cuatro grandes principados. El primero fue el condado de Edesso, que empezaba en el bosque llamado Marith, y se extenda hacia el oriente ms all del Eufrates. El segundo, el principado de Antioqua, que por una parte se dilataba hasta las fortalezas de Meraclea y Margat en la costa del mar, y por otra, hasta Tarso. El tercero, el de Trpoli que se prolongaba en la direccin del mar desde el arroyo que corre entre Berito y Biblos hasta la fortaleza de Margat. El cuarto, el reino de Jerusaln que empezaba en las fronteras del condado de Trpoli, y acababa en el desierto que mira hacia el Egipto, ms all del castillo de Daronin. (Jacob de Vitriaco, Acconensis episcopi historia hierosolymitana lib. I.) 15Crnica de Reichersperg, en el tom. II de la Coleccin de Ludewig. 16 Chroniq. Arabes traducidas por Reinaud en el tom. IV de la Bibliot. des Croisad, § 24, 38, 103 y 106. Historia Sicula a morte Fekkderici imperatoris, et Sicili regis, auctore Bartholomo Neocastro J. C. Messanensi. 17Emad-eddin Croniq. Arab traucidas por Reinaud en el tom. IV, § 37 de la Bibliotheque des Croisades por Michand. 18Makrizi, Croniques Arabes traducidas por Reinaud en el tomo IV, § 37 de la Bibliotheque des Croisades, par Michaud. 19 Chroniques Arabes traducidas por Reinaud, y nota de ste en el tomo IV, § 37 de la Biblioteque des Croisades, par Michaud. 20 Chroniques Arabes traducidas por Reinaud, en el tomo IV, § 38, de la Bibliotheque des Croisades, par Michaud. 21Werner-Titien, Annales de l’Abbaye de Nuys (Annales Novesienses). 22 Chroniques Arabes traducidas por Reinaud, en el tomo IV, § 90, de la Bibliotheque des Croisades, par Michaud. 23Ibdem, tom. IV, § 39 y 40. 24 Rerum Germanicarum Scriptores etc ., curante Bucardo Gottelfio Struvio. 25Sobre las causas del odio entre griegos y latinos, vase el Apndice III.26Guillermo de Tyro, Belli Sacra Historia lib. XXII, cap. XII. 27Nicetas, Reinado de Badouin cap. VII y VIII. 28Thermodi Torfei, Histori rerum Norvegicarum, pars tertia, lib. VIII, cap. I, etc. 29Discurso de neas Silvio, obispo de Siena. Se halla en el tomo II de la coleccin de Bucardo Struvio.

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JOS ANTONIO SACO /181 /181 /181 /181 /18130Marini Sanuti, Secreta Fidelium Crucis lib. III, part 9, cap. VII. 31 Bibliot. des Croisad ., part. 2, p. 771. 32 Croniq Arab ., traducidas por Reinaud, en el tomo IV, § 55, de la Bibliotheque des Croisades. 33 De Vita pap Joannis vigesimi tertil. Se halla en el tomo I de la coleccin Rerum Germanicarum Seriptores etc ., ab Henrico Meibonio seniore, etc. 34 Croniq Arab ., traducidas por Reinaud, en el tomo IV, § 92, de la Bibliotheque des Croisades. 35 Gesta Trevirensium archiepiscoporum Esta obra se halla en el tomo IV de la coleccin de Martne y Durand. 36Chronicon Alberii monachi, Tri-um-Fontium, Leodiensis diocesis. Sobre esta cruzada de muchachos, de que hablan muchos autores, curiosa es una carta dirigida a Michaud, y que este autor imprimi en su Historia de las Cruzadas 6 edicin, Pars, 1849, tom. II, p. 476. 37Gregorio de Tours, Historia Francorum 38Sobre el comercio entre el oriente y el occidente, antes de las cruzadas, vase la disertacin de De Guines, Memoires de l’Acad. des Inscriptions vol. 37, Pars; y las que imprimi el abad Carlier en Amiens, 1756, sobre el mismo asunto, refirindose a las pocas de la primera y segunda raza que rein en Francia. 39Vase el tomo II, libro XVI, pgina 292. 40Dom. Bouquet, Historiens de France tom. IV, p. 167. 41Vase el tomo II de esta Historia libro XIV, pgina 229. 42Marini Sanuti, Liber secretorum fidelium crucis etc ., lib. I, part. 1, cap. I. Biblioteque des Croisades, par Michaud, part. 2, pp. 609 y 610. Ibdem, par Reinaud, Chron. Arab ., tom. IV, § 87. 43Della Mercancia, tom. II, seccin 3, cap. I. “ Eravi gi tra di loro chi conduceva sopra de suoi bastimenti i Cristiani, che da tutte le parti concorrevano in grandissimo numero ad intraprendere questo viaggio, e che altre all’utile de’ noleggi, godeva anche quello di caricar nel ritorno gli schiavi e le merci, che poi sapeva rivendere non senza guadagno ”. 44Llamronse Assises las leyes que se formaron para gobernar los pases de la Tierra Santa que los europeos conquistaron en tiempo de las cruzadas. Hubo dos especies de Assises, una llamada Assise de la court des barons relativa solamente a la feudalidad y al derecho de los nobles; y otra, Assise de la court des borges o bourgois que era el derecho martimo de aquellos pases. ( Pardessus etc ., tom. I, cap. VII.) 45Marini Sanuti Liber secretorum fidelium crucis super Terrœ sanctœ recuperatione. pars. 4. 46Collection du Louvre, tom. I, p. 505. (Vase la Bibliotheque des Croisades, tom. I, p. 197.) 47 Wilielmi monachi Malmesburiensis de gestis regum Anglorum Se halla esta crnica en la coleccin Rerum Anglicarum Scriptores post Redam precipui etc por Henrique Savilio. 48 Museum Italium seu Collectio veterum scriptorum etc D. J. Mabillon et D. Germano presbyteris, tom. I, pars. 2. 49Chronicon Cornelii Zanfliet, en el tomo V de Veterum scriptorum et monumentorum historicorum etc ., ampliissima collectio, cura Edmundi Martne et Ursini Durand, Paris, 1724.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 182\ 182\ 182\ 182\ 182\50Cassiodorus, Variar, lib. XII, epst. 24. 51Monachi Sancti Galli de Gestis Caroli Magni, II, 27, en Dom. Bouquet., Scrip. Rer. Italic tom. V, p. 152. 52Dandolo, Chron. anno 992, p. 223, en Muratori, Scrip. Rer. Italic., tom. XII. 53Dandolo, bdem. 54Marini Sanuti, Secreta Fidelium Crucis en Muratori, Script tom. XXII. 55Navagiero, Storia della repblica veneziana anno 519, en Muratori, Script. Rer. Italic., tom. XXIII, p. 980. 56Formaleoni, Storia filosfica poltica della navigazione, del commercio delle colonie degli antichi nel mar Nero Venezia, 1789, vol. 2, cap. XXI. 57Marini, Storia civile poltica del commercio de veneziani, tom. IV a VI. 58Marini Sanuti, Vit di Duchi di Venezia, en Murarorii, tom. XXII, p. 952 y ss. 59Filiasi, Saggio sull’ commercio, etc. Quadri, Compendio della Storia Veneta 60Dandolo, Cron ., en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. XII, p. 186. 61Marini, tom. I, p. 206. 62Marini, Storia poltica del Commercio etc ., tom. IV, 1. 3, cap. III. 63Muratori, Antiquitates Ital ., tom. II. Dissertatio 30. 64Marini Sanuti, Secreta fidelium lib. II, part. 2, cap. VI. 65Anastasius, in vita Zacchariœ Pap He aqu sus palabras: “ Contigit plures Veneticorum hanc Romanam advenisse Urbem negotiatores: et mercimonii nundinas propagantes multitudinem mancipiorum, virilis scilicet et feminini generis emere visi sunt, quos et in Africam ad paganam gentem nitebantur deducere, quo cognito, idem Sanctissimus Pater fieri prohibuit, hoc iudicans, quod iustum non esset, ut Christi abluti Baptismate paganis gentibus deservirent. Datoque eisdem Veneticis pretio, quod in eorum emptione se dedisse probati sunt, cunctos iugo servitutis redemit ”. 66Dandolo, Cron ., lib. VIII, cap. I, part. 27. 67Dandolo, Cron ., lib. VIII, cap. I, part. 27. 68Navagiero, Storia della Repblica veneziana en Muratori, Script. Rer. Italic., tom. XXIII. Dandolo en su Crnica (lib. VIII, cap. II, parte 5) dice, que el cadver de San Marcos fue trasladado a Venecia en el ao 828, y no en el de 800. 69Marini, Storia civile poltica del commercio de veneziani tom. II, lib. I, cap. VIII. 70Dandolo, Cron ., lib. VIII, cap. XIV, part. 26. 71Filiasi, Saggio sul commercio de’veneziani Est en el tomo VI de las Memorie Storiche de’veneti primi secondi por el mismo autor. Ricerche Storico-critiche sull’ opportunita della laguna veneta nel commercio etc ., da Giacomo Filiasi, Venezia, 1803. 72“ Quo tempore, Veneti lucri cupidi piratis et latrunculis mancipia comperabant, et transfretantes de eis commercium faciebant: Cui manifesto facinori Duccs obuiari dispositi, una cum clero et populo Venetiarum decreverunt, nequis de mancipiis commercium faciat, vel in navibus recipiant, imponentes graves pnas contrafacientibus ”. (Dandolo, Cron ao 878 p. 186.) 73“ L ’ altro che gia usci preso di nave Veggio vender sua figlia e patteggiarne, Comme fanno i corsar dell’ altre schiave ”. (Dante, Purgatorio cant. 20, vers. 79, 80 y 81.) 74Filiasi, Saggio Sull’ commercio de’veneziani 75Filiasi ( Saggio Sull’ commercio, etc .) dice, que la ley se public en el ao 880; mas, esta fecha no concuerda con la de Marini.

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JOS ANTONIO SACO /183 /183 /183 /183 /18376El texto latino de esta ley dice as: “ Dominus Ursus bonus Dux un cum Io. filio suo hanc malitiam diluerunt, et statuerunt ita ut nullus ex nobis mancipia venderet, sed ista gravis constitutio corrupta et transgressa est ”. Y poco despus prosigue: “ Definivimus atque statuimus hanc optimam constitutionem, qu, a prdictis antecessoribus nostris facta est, numquam aliquando corrumpatur ”. 77Marini, tom. II, lib. I, cap. VIII. 78He aqu las palabras del tratado: Similiter repromitimus vobis, ut homines christianos de potestate nec regno dominationis vestr, scienter non emamus, nec venundabimus, nec pro quolibet ingenio transponamus, ut captivitatem patiatur, aut eos suus dominus perdat, sed neque aliquem christianum aliqua qualibet occacione transponemus, ad hoc ut in potestatem paganorum deveniat, et si invenerimus quod aliquis eos in Ducatibus nostris adduxerit, modis omnibus ad partem vestram reddamus. Qui ipsa mancipia christiana, adduxerit venundanda, et omnia, qu secum adduxerit, ipse, qui eos apprenderit habeat concessa ”. (Un tratado semejante hizo tambin Venecia con Carlos, el Gordo de Francia). 79Dandolo, Cron ., en Muratori, Marini Sanuti, p. 29. 80Vase el tomo II, libro XIV de esta Historia 81Marini Sanuti, pp. 24, 29, 42, 43. Constantin. Porfirog. administr. impe., cap. VI, Nstor, aos 945, 954, 969. 82Justiniano, Historia Veneta tom. II, ao 1172, p. 29 o 32. 83D’Ohsson, Des peuples du Caucase Pars 1828. Rasmussem, Essai historique et gographique sur le commerce et les relations des Arabes et des Persans avec la Russie et la Scandinavie au moyen ge. 84Nicephoc. Gregor., Historia Bizantin ., lib. IV, cap. VII. Packimer, lib. III, cap. III, IV y V. 85Nicforo Gregor., lib. IV, cap. VII. 86De todas las relaciones publicadas acerca de la milicia mameluca he seguido de preferencia, por parecerme ms exacta, la que trae Volney en su Viaje a fines del pasado siglo por Egipto y Siria en el tomo I, captulo VII. 87Sobre este fenmeno vase a Volney en su Viaje a fines del pasado siglo por Egipto y Siria tomo I, captulo VII. 88Reinaud, Extraits des auteurs rabes relatifs aux Croisades 2 edition, p. 552. 89Marini, Storia etc 90“Breve di monitorio factto tenere alla republica, etc”. Este documento lo inserta Marini en su obra Storia etc ., tom. V, documento 3. 91Filiasi, Saggio Sul commercio de’Veneziani 92Marini, Storia tom. I. 93Marini, tom. IV, p. 282. 94Marini, tom. IV, p. 285. 95Marini, tom. VII, p. 332. 96Marini, tom. IV, p. 287. 97Venecia hizo tambin un tratado de comercio con el Estado de Trpoli en 1356; pero fue principalmente para extraer de all sal y otros artculos, sin mencionarse los esclavos (Marini, tom. IV, lib. III, cap. IV, y tom V, lib. I, cap. IV.) 98Marini, tom. IV, lib. III, cap. IV. 99Vase a Khalyl Dhaheri manuscrito arbigo de la Biblioteca Real de Pars que se halla en el tomo I de Volney, Voyage en Egypte et en Syrie.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 184\ 184\ 184\ 184\ 184\100Vase este diploma en la Crnica de Dndolo, que est en el tomo XII de Muratori, Script Rer. Ital 101Filiasi, Saggio Sul commercio de’Veneziani El zecchini era una moneda de oro de Venecia equivalente a 12 francos; por consiguiente, los 30 000 zecchini ascendan a 360 000 francos. 102Filiasi, Saggio Sul commercio 103Filiasi, Ricerche Storico-critiche p. 27. 104Marcello, Vite de’principi de Vinegia, Venetia, 1557, p. 65. Sabellici opera, Basilea, 1538, tom. II, p. 595. Marini, tom. V, documento 5 Bullarum magnum, edition de Roma, 1691, vol. 3. 105Filiasi, Memorie Storiche de’Veneti primi secondi, tom. III, cap. XXXIII. 106Filiasi, Saggio Sul commercio 107Dice la ley: “ Sclavos et servos... in faciendo herbariam, vel fatturariam, aut in dando aliquid comedere vel portare adossum, quod est herbaria, et fatturaria, etc ” (Galliccioli, tom. I.) 108Filiasi, Saggio Filiasi, Ricerche Storico Critiche p. 28. 109Filiasi, Saggio Sul commercio 110Formaleoni, Storia tom. II, cap. XXIII. 111 Sigonius de regno Italico lib. VIII. 112Este tratado se public en el tomo XI de las Noticies et Extraits des manuscrits de la Bibliotheque du Roi-Pieces des Archives de Gnes cites, par Silvest de Sacy, Rapport sur les recherches faites dans ces archives. Hllase en el tomo III de Memoires de l’Institut 113 Notices et Extraits des manuscrits de la Bibliotheque du Roi tom. XI. 114Ibdem. 115 Notices et Extraits tom. XI. 116 Chroniques Arabes, traduites par Reinaud dans la Bibliotheque des Croisades, par Michaud, tom. IV, p. 566. 117 Notices et Extraits des manuscrits de la Bibliotheque du Roi tom. XI. 118 Chroniques Arabes, traduites par Reinaud, en el tomo IV de la Bibliotheque des Croisades, par Michaud. 119 Notices et Extraits tom. XI. 120Uberto Foglietta, Della Republica di Genova lib. I. 121El tratado que hicieron entonces los genoveses con Miguel Palelogo, se imprimi en el Recueil de diverses chartes para la Historia de Constantinopla al fin de la segunda parte de l’Histoire de l’Empire de Constantinople sous les empereurs franais, Pars, 1657, in folio. G. Pachymere, Histoire Michel Palelogo, tom. I, lib. II, chap. XXXII. 122Tom. I, lib. IV, p. 153, y lib. VII, p. 284. 123Oderico, Lettere ligustiche tt. XIII. 124Nocforo Gregoras, lib. XIII, cap. XII. En aquel terreno tenan los trtaros dos lugares dbilmente amurallados, a saber, Sorgathi o Solgathi, llamado por ellos Chrismia, que en su lengua significa fortaleza, y el Cherchiarde, que quera decir 40 lugares. Hallbase adems en aquella pennsula, en la boca del mar Zabacche o Azof, un pueblo llamado Cherz, y despus venan Copa, Soldaa, Grusui, Cembalo, Sarsona, y Calamita, los cuales todos haban cado desde el siglo XV en poder de los turcos. ( Viaggio alla Tana e

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JOS ANTONIO SACO /185 /185 /185 /185 /185alla Persia por el veneciano Jos Barbaro, quien empez su viaje por Tana en 1436, y permaneciendo all 16 aos, acab de escribirlo en 1487.) 125Oderico, Lettere ligust ., let. XIV, etc. 126Reinegg, Descripcin del Caucaso tom. I. 127Pachymere, lib. V, cap. XXIX. 128Balducci Pegoletti, Divisamenti de’paes misure mercanzie Formaleoni, Storia poltica etc ., del comercio del mar Negro tom. II, cap. XXIII. 129Memoria por Silvestre Sazy, impresa en las Memoires de l’Academie des Inscriptions et Belles Letters tom. VII. 130Oderico, Lettere ligust ., tt. XIV. Nicfor., Breviar ., p. 18. Cheophan. ad ann. 671. 131Pardessus, Collection des Lois Maritimes tom. IV. 132Oderico, Lettere ligust ., let. XV. Serra, Storia della Antica Liguria e di Genova tom. IV. Discorso primo. 133Este tratado se insert en genovs y en francs en el tomo XI de las Notices de Manuscrits de la Bibliotheque du Roi en Pars. 134Este tratado se imprimi en latn, en el tomo XIII de las Notices de Manuscrits de la Bibliotheque du Roi. 135 Bullarum amplissima collectio 136Los embajadores nombrados cerca del sultn de Egipto para tratar de la paz fueron: Bartolom Nigrono, el capitn de Famagosta, Oriaco de Columnis, y Andrs Palavicino. He aqu el texto de las instrucciones en latn: “Ut nobis soldanus restituat sive nostris damnum passis illos ducatos auri sedecim millia qui nostris mercatoribus pro avania sclavorum Caff extortisunt”. Ms adelante dice: “ placet nobis ut soldano ac suis tractum sclavorum ex Caffa concedatis, ipsis solventibus dritus et cabellas consuetas et ordinatas, hac tamen declaratione semper precedente, quod scilicet si quis eiusmodi sclavorum vellet christianus fieri, id ei liceret, dummodo eius domino solvatur pecunia in Caffa constituta. Scribimus itaque consuli Caff et novo consuli in mandatis dabimus ut de tractu talium sclavorum disponat ac faciat iuxta commissiones vestras ”. (Estas instrucciones fueron impresas en latn en el tomo XI de Notices des Manuscrits de la Bibliotheque du Roi Pars.) 137 Notices des Manuscrits de la Bibliotheque du Roi, tom. XI, p. 19. 138Estos privilegios se publicaron en armenio, en latn y en francs por Saint-Martin en las Notices des Manuscrits de la Bibliotheque du Roi tom. XI, p. 114 y ss. 139Kelaun fue sacado en su juventud como esclavo de las costas del mar Negro, y vendido en 1 000 piezas de oro. Chroniques arabes, traduites par Reinaud dans la Bibliotheque des Croisades, par Michaud, tom. IV, cap. CI. 140 Chroniques arabes, traduites par Reinaud, tom. IV, p. 102. 141La isla de Chos fue conquistada por los genoveses en 1346. (Uberto Foglieta, Della republica di Genova lib. I.) 142Todas estas disposiciones se hallan en el Estatuto de Gazaria de 1441, cap. LXXXVI, bajo el ttulo: “Quod leventur sclavi super navigiis”. 143Foglietta, Della repblica di Gnova lib. I. 144“ Quod sclavi son palabras del Estatuto, super navigiis non leventur; quod aliqua persona ianuensis non possit deferre Mamuluchos mares vel fœminas in Alexandriam ultra mare vel ad aliquem locum subditum Soldano Babiloni ”. Debe advertirse, que en aquellos tiempos se dio el nombre de Babilonia a la ciudad del Gran Cairo.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 186\ 186\ 186\ 186\ 186\145Serra, Storia della Antica Liguria di Genova tom. IV. Discorso primo. 146La escritura de cesin est impresa en las Notices des Manuscrits de la Bibliotheque du Roi tom. II. 147Bosio, Storia di Malta tom. II, p. 243. 148Oderico, Lettere Liguriche 149Oderico, Lettere Liguriche let. 17. 150Muratori, Antiquitates Italic ., tom. I. Disertatio 25, p. 389. 151Muratori, Antiquit. Italic ., tom. II. Dissert. 30, p. 59. 152Muratori, Antiquit. Italic ., tom. II, Dissert. 30. Tronci, Anali Pisani Chronica varia Pisana en Muratori, Script. Rer. Italica ., tom. VI. 153 Dolor heic me funditus urit, Quam tenet Urbs illam, qua non est tam bene digna. Qui pergit Pisas, videt illic monstra marina. Haec Urbs Paganis, Turchis, Libycis quoque, Parthis, Sordida. Chaldaei sua lustrant littora tetri. Sordibus a cunctis sum munda Canossa, sepulcri Atque locus pulcher mecum. Non expedit Urbes Quaerere perjuras, patrantes crimina plura. (Donizo., In vita Mathild ., lib. I, cap. XX.) 154Lanse los dos privelegios de Tancredo, en Muratorii, Antiquit Italic ., tom. II. Dissert. 30. 155Privilegium Boemundi III, del ao 1170; ibdem. Tronci, Annali Pisani 156Diploma de Raimundo, del ao 1187, en Muratori, etc. 157Vanse los dos diplomas insertos, el uno en Muratori, y el otro en Tronci, Annali Pisan 158Muratori, ibdem. Tronci, ibdem. 159Muratori, ibdem. 160Vase este diploma en Fanucci. 161 Annali Pisani en Muratori, Scriptor. Rer. Italic ., tom. VI. 162Fanucci, Storia lib. I, cap. VII. 163Fanucci, ibd. Tronci, Annali Pisani 164Gaufridius Malaterra, lib. V, cap. III. 165Gaufridius Malaterra, lib. IV, cap. III. Peter Diaconus, Chronic. Casin lib. III, cap.LXXI. Annali Pisani en Muratori, Script Rer Italic tom. VI. Fanucci, Storia, lib. I, cap. VIII. Debo observar, que estos autores no estn enteramente de acuerdo en el relato de esos sucesos, pues unos los aumentan, y otros los disminuyen. 166Marini insert este tratado en su Storia del commercio veneto tom. IV, lib. III, cap. IV. 167Este tratado original en rabe, y su traduccin en italiano de aquel tiempo, se conservan en Florencia en el archivo de las Reformaciones. Se halla ntegro en italiano en los Anales de Italia por Tronci 168Los pisanos empezaban a contar su ao, nueve meses antes que el ao vulgar de otros pueblos cristianos. Expliquemos esta diferencia. Convnose en fijar el principio de la era cristiana en el ao 45 del reinado de Augusto; pero no falta quien lo refiera al 46. Dironse a la era cristiana los nombres de era de la

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JOS ANTONIO SACO /187 /187 /187 /187 /187Natividad del Seor, de la Encarnacin, o de la Circuncisin. Esta nomenclatura, aunque errnea y muy antigua, conservbase todava en Italia cuando Muratori public sus Anales al promedio del siglo XVIII. En la mayor parte de las ciudades de aquella nacin llamose a la era cristiana era o ao de la Natividad; bien que ste se empezaba a contar desde la Circuncisin del Seor; mientras haba otras que lo comenzaban en la Pascua o en el da 25 de marzo, precedente o subsiguiente al ao vulgar. De aqu result que unas ciudades, como Pisa, daban principio a su ao, anticipndolo casi nueve meses; y otras posponindolo casi cuatro. (Muratori, Annali di Italia, tom. I, anno 1.) 169Vase aqu el texto en italiano del mencionado artculo: “ E che li Pisani non debbiano comprare alchuna mercia delli Saracini de Affrichia, et de Buggea, le quali loro per Corsali tolte, rapite fussero, ne alcuno Schiavo Saracino, et che quelle cose, ut ischiavi, le quali delle terre delli Pisani venissero, ut redutte fussero a le nostre terre, che a colui che le recasse siano tolte senzca alcuno ristauro ”. 170Tronci inserta ese tratado, y tambin Lunig en el Codex Itali diplomat tom. I, coll. 1117. 171Tronci, Annali Pisani La Chronica varia Pisana inserta en Muratori, Scrip. rer. Italic ., tom. VI, refiere estos sucesos al ao 1016, y dice que los pisanos fueron auxiliados por los genoveses. 172Tronci, Annali Pisani 173Tronci, ibdem. La Chronica varia Pisana dice que estos acontecimientos ocurrieron del ao 1050 al de 1055, siendo de advertir que no menciona a los genoveses. 174Laurentii Veronensis Diaconi Crmen Rerum in Majorica Pisanorum, anno 1115, en Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. VI, p. 112. Tronci, Annali Pisani de 1114 a 1117 Chronica varia pisana, en Muratori, Script. Rer. Italic., tom. VI, p. 169. 175 Della Decima e di varie altre gravezze imposte dal commune di Firenze, etc. fino al Secolo XVI. Edicin de Lisboa y de Luca en 1765, cuatro tomos, por Francisco Balducci Pegoletti y Giovanni da Uzzano. 176Este tratado lo insert Uzzano en el tomo IV Della Decima etc 177 Della Decima etc ., tom. II, secci. 2, cap. III. 178 Della Decima ibdem. 179 Statuta Florenti Esta obra en latn, se imprimi en Friburgo de los aos de 1778 a 1783. Consta de tres tomos, y el ejemplar que yo he consultado, pertenece a la Biblioteca Magliabechiana en Florencia. 180 Statuta Florenti tom. I, Rbrica 186, p. 385. He aqu las palabras del Estatuto: “ Cuilibet undecumque sit, et cuiuscumque conditionis existat, liceat ducere libere, et impune in civitatem, comitatum et districtum Florenti, sclavum, sclavos, servum, servos cuiuscumque sexus xistant, qui non sint catolic fidei, et christian, et ipsos tenere habere et alienare quocumque titulo alienationis, et cuilibet liceat ab eis recipere, et habere, et tenere. Et prdicta intelligantur de sclavis et servis infidelibus, ab origine su nativitatis, seu de genere infidelium natis, etiand si tempore quo ad dictam civitatem, comitatum, vel districtum ducerentur essent christian fidei, seu etiam si postea quando cumque fuerint baptizzati, quo non obstante possent retineri et alienari. Et prsumatur ab origine fuisse infidelis, si fuerit de partibus, et genere infidelis oriundus ”. 181Manni, Del l’antichit oltre ogni credere delle lettere greche in Firenze Lezione letta nell’ Academia degli Erranti di quella Citt, stampata in Firenze nel 1762.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 188\ 188\ 188\ 188\ 188\182Sobre esta materia consltese a Tiraboschi, Della Letteratura italiana tomos V y VII, y al doctor Hody, De Grcis Illustribus Lingu Grc Literatumque humaniorum Instauratoribus Edicin de Londres, 1742. 183Giannone, Storia di Napoli tom. I. 184 Memoires sur la Vie de Ptrarque tom. I y II. Boccacio, De Geanalogia Deorum lib. XV, c. 6. 185Este profesor comenz su enseanza segn Hody en 1391, pero Tiraboschi que hizo sobre este punto investigaciones ms precisas, afirma que fue a fines de 1396 o principios de 1397. ( Della Letteratura tom. VII.) 186En el siglo XIII, la libra florentina vala en Florencia 11 libras tornesas y 8 sueldos. (Ignazio Orsini, Storia delle monete della repblica Florentina, Firenze, 1760, vol. 1.) 187 Statuta Florenti tom. I, rbrica 186. 188“ Quicumque habitaverit in civitate Forenti per 10 annos in domo sua, vel aliena, sine quœrimonia, vel petitione status su person per seripturam factam in aliena curia dicti communis ipsum, et omnes res eius libere, et expedite, etc., absolute permanere faciat quilibet rector dicti communis adomino, vel dominis, si quem, vel si quos habuerit, sed ea, qu tenet adomino, vel dominis suis, si petitum fuerit, faciat pacifice, dimitti, vel servari eis. Et prdicta non obstent impuberibus ”. ( Statuta Florenti tom. I, rbrica 74, p. 170.) 189 Statuta Florenti tom. I, rbrica 186. 190 Statuta Florenti tom. I, rbrica 186. En la Crnica de Lorenzo da Luciano, publicada por Brocchi al fin de su Descrizione del Mugello en Florencia, 1784, se dice lo siguiente con referencia al ao de 1392. “ Giovanni D’Antonio Chiamato il Bonina dal Borga a San Lorenzo, abbendomi aristorare della schiava che m’ingross secondo la forma degli statuti, confesso avere da me in prestanza fiorini XXX, rogonne la carta ser Filippo di Giovanni da Laterina ” 191 Statuta Florenti, tom. I, rbrica 186. 192 Statuta Civilatis Lucensis lib IV, cap. CIII, fol. 215. Edicin en folio hecha en Luca en 1539. 193Guillermo de Tiro, en Gesta dei per Francos tom. II, p. 934. Crnica De Ducibus Itali en Muratori, Antiquitat Italic. tom. I. Dissert. 5. Vase tambin para el siglo IXel Anonymus Salernitanus in Paralypomen en Muratori Script. Rer. Italic ., tom. I, part. 2, cap. LXIII y LXXV, y para el siglo X a Luitprando Ticinense Opculo Legationis ad Nicephorum Phocam, que se halla en Muratori, Script. Rer Italic ., tom. II, part. 1a, p. 487. Guillermo de Apulia, en Muratori, Dissert. 30. 194Itineraire du moine Bernard. Acta. Sanet. Ordin. Sanet. Bened., sielce 3, part. 2. Gregoire de Tours, lib. IV, cap. XXXVIII; lib. V, cap. II; lib. VI, cap. II; lib. IV, cap. XIX. 195 Statud. Massili lib. I, cap. XVIII, y lib. IV, cap. XVI. 196 Vie de Saint Bonnet Obra escrita dos siglos despus de su muerte. Muchas de las noticias sobre el comercio de esclavos en Marsella, durante la Edad Media, las adquir en mis frecuentes visitas a esa ciudad; pero las he completado con las de un trabajo curioso acerca del mismo asunto, publicado por Montreuil. 197 Vie de Saint Bonnet 198Ducange, Glossar en la palabra sclavi 199Edrisi, frica p. 33. 200Edrisi, frica p. 302. Ouardi, Notices et Extraits etc ., tom. II, pp. 35 a 37.

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JOS ANTONIO SACO /189 /189 /189 /189 /189201Edrisi, frica pp. 49 y 60. Ouardi, Notices et Extraits etc ., tom. II, pp. 35 a 37. 202Edrisi, frica p. 145 y ss, y p. 319. Ouardi, Notices et Extraits etc ., 2, pp. 23 a 25. 203 Histor. Saracen ., en Muratori, Script tom. VI, part. 2, p. 252. Histori. Saracen. in Sicil. Ismael Alemuiadad Abulpheda, en Cod. Arab Script Rer. Italic ., tom. I, part. 2. 204Hedaya, 1. 14. 205Almakkari, no 704, fol. 94 vuelto. 206Luitprando, en Muratorii, Script. Rer Italic. tom. II, part. la, p. 470. Ibn-Haucal, manuscr. rab., p. 57, que se halla en la Biblioteca Imperial de Pars, y citado por Reinaud. 207Capmany, Memorias histricas sobre la marina comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona tom. II, apndice de notas no 1. 208Vase este tomo, libro XX, pginas 108-109. 209Chron. de Saint Denys. Continuat, Eginardi, en Dom. Bouquet, tom. V, p. 262. Annales Bertiniani 210Capmany, Memorias tom. II. Coleccin Diplomtica, no 4. 211Marini Sanuti, Vite ducum vennet ., en Muratori, Script. Rer. Italic., tom. XXII. Capmany, Memor ., tom. II. Colec. Diplom. no 65. 212Capmany, Memor ., tom. II. Colec. Diplom. Documentos relativos a los aos 1290 y 1320 en los nmeros 249, 301 y 302. 213Gmez Miedez, De Vita et gestis Jacobi I Rgis lib. XVI, cap. IV. 214Este tratado que se conserva en rabe en la Biblioteca Imperial de Pars, fue traducido en francs por Silvestre Sacy en su Extracto de la Vida del Sultn Almelic-Almansor Kelaun, manuscrito arbigo. Vase el Magazin Encyclopedique del ao 1801, tom. II, p. 114. 215Artculo 6o, de dicho tratado. 216Navarrete, Memorias sobre las Cruzadas documentos 21, 22 y 23. Capmany, Memor ., tom. IV, Colec. Diplom. documentos no 8, y otros relativos a los aos de 1314 y 1322. 217Capmany, Memor., tom. IV, Colec. Diplom., no 5. 218Capmany, Memor., tom. IV, Colec. Diplom., no 21 y 61. 219Capmany, Memor., tom. IV, Colec. Diplom., no 6. 220Capmany, Memor., tom. IV, Colec. Diplom., no 20. 221Capmany, Memor., tom. IV Colec. Diplom., no 27. 222Capmany, Memor., tom. IV, Colec. Diplom., no 42. 223Capmany, Memor ., tom. IV, Colec. Diplom., no 54. 224Pedro Nio, Crnica cap. X. 225Jovellanos, Memorias del Castillo de Bellver apndice primero, tomo V de sus obras, edicin de Madrid en 1832. 226Crnica manuscrita de dicho convento, citada por Jovellanos en el tomo V de su referida obra, bajo la rbrica: “Memoria sobre las fbricas de los conventos de Santo Domingo y San Francisco en Palma”. 227Zurita, Anales de Aragn 228Capmany, Memor., tom. II, Colec. Diplom., no 220 y 221. 229Capmany, Memor., tom. II, Colec. Diplom., no 225.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 190\ 190\ 190\ 190\ 190\230Tom. I, lib. I. 231Sueton., Vida de Csar § 84, y Vida de Tiberio § 36. Tcit., Anal ., lib. II, § 85. 232Sueton., Vida de Tiberio § 36. Tcit., Anal ., lib. II, § 35. 233Vase este tomo en el libro XVIII, pgina 25. 234Fuero Juzgo, lib. XII, tt. II, leyes 12 y 13. 235Labbi collectio, Maxima Concil., tom. V. 236 Vita Sanette Bathildis, en Dom. Bouquet, tom. III. 237Chart Ludovii Pii, no 32, 33, 34 en el tom. IV de Historiens de France 238Muratori, Antiquit. Italic ., tom. II. Dissertatio 30. Agobardi, Epist. ad proceres palatii tom. IV de Historiens de France 239Epstola Agobardi ad Ludovicum Pium, de ensolentia judeorum, escrita en 829. 240Epst. Agob. ad Ludovicum Pium en 829. 241Sismondi, Historiens des Franais tom. II, part. 2, chap. VI. 242 Anastasio, el Bibliotecario en Muratori, tom. III, part. 1, p. 164. 243Edict. de Teodorico, art. 143. 244Procopius, lib. I, cap. VIII. 245Bibliotheca, Maxima Patrum, siglo XIII, Opsculo 9 de Celestino V, cap. II. 246Epstola de Inocencio III, en 1205, impresa en el tomo II de los Diplomata, publicados por Brequigny y Dutheil. 247Partida 4a, tt. XXI, l. 8, y Partida 7a, tt. XXIV, l. 10. 248Peticin X, de las Cortes de Burgos de 1367. 249Constitut. de Catalunha, lib. I, tt. I, no 2, fol. 2, cap. XXX. 250Pacta episcopi Massiliensis del ao 1219; a continuacin de los Statuta Massil. Manuscrito de la Biblioteca Principal de Pars, no 4660. B. 251Privilegium libertatis et juris Judorum per Boleslaum duceni majoris Poloni in Kaliez, anno 1264. Este privilegio o estatuto desconocido durante algunos siglos, se public en Viena en el Archiv. fr Geschichte, en el cuaderno de marzo de 1826. 252Sommersberg, Scriptor. Rerum. Silesic ., tom. III, p. 91. 253Bula de Martino V, del ao 1425, en el tomo III de Bularum ampliss, collectio, part. 2.

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Libro VigesimosegundoCONTINU CONTINU CONTINU CONTINU CONTINU ACI"N DE LA ESCLA ACI"N DE LA ESCLA ACI"N DE LA ESCLA ACI"N DE LA ESCLA ACI"N DE LA ESCLA VITUD EN EL IMPERIO VITUD EN EL IMPERIO VITUD EN EL IMPERIO VITUD EN EL IMPERIO VITUD EN EL IMPERIO GRIEGO BAJO LOS SUCESORES DE JUSTINIANO GRIEGO BAJO LOS SUCESORES DE JUSTINIANO GRIEGO BAJO LOS SUCESORES DE JUSTINIANO GRIEGO BAJO LOS SUCESORES DE JUSTINIANO GRIEGO BAJO LOS SUCESORES DE JUSTINIANO ELLA CRECE EXTRAORDINARIAMENTE EN TOD ELLA CRECE EXTRAORDINARIAMENTE EN TOD ELLA CRECE EXTRAORDINARIAMENTE EN TOD ELLA CRECE EXTRAORDINARIAMENTE EN TOD ELLA CRECE EXTRAORDINARIAMENTE EN TOD A A A A A LA ED LA ED LA ED LA ED LA ED AD MEDIA Y P AD MEDIA Y P AD MEDIA Y P AD MEDIA Y P AD MEDIA Y P AR AR AR AR AR TE DE LA MODERNA TE DE LA MODERNA TE DE LA MODERNA TE DE LA MODERNA TE DE LA MODERNA CON LAS INV CON LAS INV CON LAS INV CON LAS INV CON LAS INV ASIONES Y CONQUIST ASIONES Y CONQUIST ASIONES Y CONQUIST ASIONES Y CONQUIST ASIONES Y CONQUIST AS AS AS AS AS DE LOS TURCOS EN AQUEL IMPERIO DE LOS TURCOS EN AQUEL IMPERIO DE LOS TURCOS EN AQUEL IMPERIO DE LOS TURCOS EN AQUEL IMPERIO DE LOS TURCOS EN AQUEL IMPERIOYa hemos contado largamente en libros anteriores la historia de la esclavitud en las nuevas naciones que se alzaron sobre las ruinas del Imperio romano en occidente. Tiempo es que volvamos los ojos hacia el de Oriente, pues en pie qued por algunos siglos hasta que del todo se desplom. Las leyes favorables a la libertad de los esclavos, contenidas en los cdigos del Imperio romano, no pudieron ejercer su benfico influjo en el oriente con toda la soltura y desembarazo que hubiera sido de desear. Las compilaciones hechas por orden de Justiniano tradujronse en griego antes de su muerte, pues esta lengua era la que hablaban la mayor parte de sus sbditos.1 Ya desde el siglo VII, esta traduccin se consultaba con preferencia a los textos originales.2Otros emperadores que sucedieron a Justiniano, continuaron favoreciendo la libertad del esclavo. Si ste, hecho prisionero, volva al territorio romano, y probaba que haba padecido por la causa pblica, no caa de nuevo en poder del amo.3 Cuando no daba esta prueba, deba servir cinco aos, quedando libre despus.4 El esclavo llevado a la fuente bautismal por el amo, por su mujer, o por su hijo, tambin adquira la libertad;5 y como algunas personas vendan la suya en tiempo de miseria, Len, el Sabio mand en el siglo IX que ninguno pudiese enajenarla, y que tanto el comprador como el vendedor fuesen azotados.6Para facilitar las manumisiones concedi aquel emperador a los esclavos del prncipe la ms completa propiedad de cuantos bienes adquiran; y refirindose a los amos que reclamaban sus derechos sobre el peculio de sus esclavos, dice: “En cuanto a m los desapruebo, y lejos de

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 192\ 192\ 192\ 192\ 192\ imitarlos, concedo a mis esclavos la facultad de que gocen plenamente de sus bienes. En adelante, y para siempre, los esclavos del prncipe sern verdaderos dueos de lo que poseen, y nada les impedir disponer de sus bienes, del modo que quieran, ya durante su vida, ya al acercarse la hora de su muerte...”.7Hasta el fisco, tan vido de dinero, volviose generoso, pues si en las herencias que le tocaban por falta de herederos testamentarios y legtimos, haba algunos esclavos, mand que stos fuesen libres.8 Constantino Porfirogenetos aument la proteccin que se dispensaba a la libertad, ordenando que si un hombre mora intestado, se les diese a sus herederos legtimos dos tercios de la herencia, y el otro tercio, en el cual deban entrar todos los esclavos, se ofreciese a Dios, para que fuesen libres. Cuando toda o la mayor parte de la herencia consista en esclavos, entonces todos eran libres, pues que se daban a Dios. “Consentir, dijo aquel emperador, que ni aun la muerte del amo rompa el yugo de la esclavitud, sera ofender la Santidad de Dios, la sabidura del prncipe y hasta la conciencia del hombre... Nosotros no queremos abolir la esclavitud para unos y mantenerla para otros con todos sus rigores: queremos que todos aquellos que han soportado en comn el peso de esta cadena tan dura y tan cruel, participen al mismo tiempo del consuelo de la libertad que nuestra ley les concede como parte de su herencia”.9Tan magnficas palabras y tan nobles intenciones en favor de los esclavos, fueron dolorosamente contrariadas por las invasiones y conquistas de los turcos en aquel imperio. Cuando estos brbaros invadieron el Imperio de Oriente, ya haban abrazado el mahometismo. Las provincias asiticas fueron asaltadas por la vez primera en el ao 1050, y de entonces a 1084 conquistaron la Armenia, la Georgia y parte del Asia Menor. Incalculable fue el nmero de cristianos esclavizados en aquellas irrupciones, pues tal fue la suerte que cupo a los guerreros vencidos en el campo de batalla, a muchos habitantes pacficos y a todos aquellos que sin abrazar el islamismo, no pagaban el tributo que se les impona. De aquellas regiones extendieron los turcos sus conquistas a la Siria y al Egipto, pases dominados casi dos siglos antes por los rabes, Revolviendo sus armas contra Europa hacen en ella su primera invasin en el ao 662 de la Hgira, o sea 1284 de la era cristiana, y la segunda en 1307. Abandonado el emperador de Constantinopla por una parte de sus tropas, fue batido en los campos de Ipsala (Cypsella) y Aimadjik (Apros).10Los turcos reunidos a los catalanes,11 entonces sus aliados, recorrieron despus de aquella derrota toda la Tracia desde los desfiladeros Tekirtha (Ganos) hasta Rodosto (Rhaedestus) sobre las mrgenes de la Propontide y Wiza o Bizya, no lejos del mar Negro.12

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JOS ANTONIO SACO /193 /193 /193 /193 /193 Separados los turcos de los catalanes, dividironse aqullos en dos cuerpos, y uno compuesto de 1 000 caballos y 500 infantes, pas al servicio de Miloutin, rey de Servia;13 pero sublevados al volver de una expedicin contra los hngaros, fueron parte muertos, y parte esclavizados.14En 1321 fue su tercera invasin en Europa, y en los 18 meses que dur, desolaron de un extremo a otro la Tracia y la Macedonia. Bajo el reinado de Orkhan repiten otra invasin en 1327. Entonces fue cuando se establecieron las primeras relaciones entre los bizantinos y los otomanos, siendo a veces amistosas, a veces hostiles; y como ya haba reventado la guerra civil entre Andrnico, el Anciano, emperador de oriente, y su nieto Andrnico, el Joven, aqul busc el apoyo del sultn. Ante las costas del Quersoneso presentronse en 1331 70 naves turcas pertenecientes al prncipe de Karsi; y devastando la Karaferia (Servia) y la Orikheva (Trajanpolis), algunos de ellos recorrieron tambin la Tracia. Temeroso Andrnico de perder su corona por las victorias de las tropas de Orkhan y de la escuadra del prncipe de Karsi, busc la amistad de uno de estos dos formidables enemigos, y al ao siguiente ajust con el primero un tratado de paz y alianza. No siempre fueron los turcos felices en sus asaltos, pues a poco de aquellos sucesos 60 buques enemigos llegaron a la extremidad de la pennsula del monte Athos, y mientras sus tripulaciones saqueaban el pas situado entre aquel monte y Pellene (antiguamente Potidea, y despus Cassandra), el emperador griego destruyolos casi todos. A pesar de que en 1335 desembarcaron en Somotraki, y despus en Poros situado en la costa de Tracia, muy pronto se retiraron por temor a las tropas griegas. No impunemente, sino con bastante prdida, fueron rechazados en 1337 en las tentativas que hicieron contra las inmediaciones de Constantinopla. Pero en 1340, 8 000 turcos que cruzaron el Helesponto, desolaron la Tracia y la Misia, y volvieron al Asia cargados de botn. En 1341 y 1342 tornaron a Europa, pero fue tomando parte en la guerra civil encendida en el Imperio de Oriente entre los palelogos y los cantacucenos. Esta alianza les facilit la conquista de toda el Asia Menor, y abrindoles anchamente las puertas de Europa, proporcionoles la presa de muchos millares de cristianos, a quienes redujeron a esclavitud. Por ese tiempo, tambin los emires turcos de la Jonia y de la Lidia construyeron varios buques, y saquearon las islas vecinas y algunas costas europeas. En 1353 celebraron los turcos un tratado con Ana de Saboya, emperatriz de Oriente; y en l se insert una clusula terrible, por la cual se les autorizaba a llevar o a vender donde quisiesen a los griegos prisioneros del partido cantacuceno. Vendironse entonces pblicamente en el

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 194\ 194\ 194\ 194\ 194\ mercado de Constantinopla muchos cristianos encadenados, entre los cuales haba hombres, mujeres, muchachos, nios de pecho, sacerdotes y monjes; y si inmediatamente no se presentaba comprador, se les azotaba, para que movidos a compasin los griegos sus compatricios, se apresurasen a rescatarlos.15Hasta 1356 no asentaron el pie de una manera estable sobre las playas europeas del Helesponto. Aprovechndose Suleimn, hijo de Orkhan, de la guerra civil que destrozaba el Imperio griego, apoderose de la fortaleza de Tzype, legua y media de Gallipoli, y sta, que es la llave del Helesponto y la que definitivamente les franque el continente europeo, fue conquistada el ao siguiente, lo mismo que Konur, Ipsala, y otras ciudades y plazas fuertes. Desde entonces pasaron del Asia a Europa en cada primavera nuevas hordas de turcos, hasta que los sucesores de Orkhan dilataron su imperio desde las costas del mar de Mrmara hasta las orillas del Danubio; y aunque la mayor parte de ellas volvan al Asia, quedbanse otros en Europa.16Muerto Suleimn en 1359, sucediole su segundo hijo Murad I, llamado vulgarmente Amarath I, el cual dilat mucho en Europa las conquistas turcas, pues de 1359 a 1388 cayeron en su poder la Romana y algunos pueblos de origen eslavo, situados entre el Danubio y el Adritico; y como una de sus conquistas fue Adrianpolis, la ms importante fortaleza europea del Imperio bizantino, estableciose en ella la corte del Imperio otomano en Europa. Alarmada la cristiandad de los progresos de los turcos, el papa Urbano V promovi entonces una cruzada contra ellos. Ligronse al intento el rey de Hungra, el prncipe de Valaquia, y los voievodes de la Servia, y la Bosnia,17 cuyas fronteras estaban amenazadas; pero desgraciadamente los cristianos fueron vencidos en 1363, en la batalla que se llam “Derrota de los servios”. Murad I muri en 1389, y al hablar de sus conquistas en Europa el clebre orientalista austriaco Hammer, dice: “El nmero de esclavos, o mejor dicho, de prisioneros de guerra, haba aumentado de tal manera con los sucesos no interrumpidos de las armas otomanas, que el precio de un hombre haba bajado a 125 aspres .18Este precio sirvi desde entonces de base para fijar la 5a parte del botn, que Osmn, y despus de l Orkhan y sus jueces de ejrcito haban casi siempre olvidado tomar. El legista Kara Rustem natural de Karamania, acus un da ante el sultn al juez del ejrcito Khalil Tschendereli, de no cuidar de los intereses del Estado. Considerando Murad, por una parte, las ventajas que resultaran de un impuesto sobre los esclavos, y apoyndose, por otra, en los preceptos del Corn mand que en lo sucesivo, la 5a parte del precio de cada prisionero, es decir, 25 aspres se aplicase al tesoro pblico. Esta contribucin sobre los esclavos llamose

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JOS ANTONIO SACO /195 /195 /195 /195 /195 pendjik o ispendje. Desde entonces, cada vez que una nacin cristiana reclamaba contra este uso, hacase una excepcin en favor de los prisioneros de ella, excepcin que se estipulaba en la capitulacin concluida entre los embajadores respectivos, y que formaba una clusula especial del diploma [ berate ] de sus intrpretes”.19Muerto Murad en el trono, Bayezid o Bayeseth I, con su ejrcito desol en 1391 todos los pueblos situados desde Panidos hasta los muros de Constantinopla, en cuya vasta correra fueron esclavizados muchos de sus habitantes. En un solo ao invadi tambin la Bulgaria, la Bosnia, la Hungra y la Valaquia, cuyo prncipe se someti desde entonces, reconocindose vasallo de los turcos.20Alarmado Sigismondo, rey de Hungra, de las conquistas de Bayezid, rompi hostilidades contra l a fines del siglo XIV, auxiliado de tropas de la Valaquia, de Baviera, Styria, y de un cuerpo de caballeros franceses. Con espantosa carnicera desbarat Bayezid el ejrcito cristiano en 1396 al pie de los muros de Nicpolis. Cuando envi nuevas de su gran victoria a todas los prncipes del Asia y Egipto, los embajadores llevaron de regalo muchos prisioneros esclavizados, habiendo un magnate hngaro entre los 60 que recibi el sultn de Egipto. Victoriosos los turcos invadieron inmediatamente la provincia de Styria; incendiaron la ciudad de Pettau, y esclavizaron 16 000 de sus habitantes. Derramronse tambin por otras partes fuera de aquella provincia, matando y esclavizando. Atacaron tambin la Grecia, entrando por Tesalia, y apoderndose de varias provincias. Argos, antigua capital del Peloponeso, cay en su poder en 1397, y ms de 30 000 griegos, que componan su poblacin, fueron arrastrados al Asia como esclavos.21Hablando el historiador Ducas22 de los placeres de Bayezid, durante su residencia en Bruza en 1397, dice: “Estaba rodeado de esclavos de ambos sexos, todos de rara hermosura: eran griegos, valacos, albaneses, hngaros, sajones,23 blgaros y latinos que, a la menor seal, venan a cantar en su presencia y en su lengua nativa. Pasaba Bayezid todo su tiempo en medio de ellos, abandonndose a los placeres de repugnante voluptuosidad”. Entrado el siglo xv continuaron las invasiones, y en 1419 viose a los turcos en lucha con los hngaros, y llevando tambin sus armas a la Styria. Antes de caer Constantinopla bajo el yugo de los turcos fue sitiada varias veces, y en el cuarto asedio en 1422, fue devastado todo el pas que la circuye, y arrastrados como esclavos los habitadores que cogieron. Habiendo hecho Murad publicar por pregoneros que Constantinopla y todos sus tesoros seran abandonados a los musulmanes, acudi a ella mucha gente, contndose en su nmero comerciantes de esclavos.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 196\ 196\ 196\ 196\ 196\ Tomada Tesalnica por asalto, y sometida de una vez a los turcos por Murad II en 1430, esclavizados fueron 7 000 de sus moradores. Invadida es Transilvania en 1432 y de nuevo Hungra en el ao siguiente. En 1438, aqulla sufri por 45 das el hierro y fuego de Murad II, quien sali de su territorio con 70 000 prisioneros esclavizados.24Librose en Varna una gran batalla en 1444. Derrotado el rey de Hungra, persiguironle los turcos hasta el Danubio, y durante dos das y dos noches, esclavizaron tantos cristianos que Saad-Uddin asegura que entonces se poda comprar una muchacha muy hermosa por un par de botas. Por los aos 1446, Murad II invadi el Peloponeso. Incendiada Corinto, Patras saqueada; huyeron sus habitantes, y los 4 000 que en ella quedaron arrastraron las cadenas de la esclavitud. El Peloponeso entero sucumbi entonces y los turcos en aquella campaa esclavizaron 60 000 personas.25En 1447 llev la guerra aquel sultn a la Albania, continundola en Hungra en 1448. Jorge Castriota, llamado Scanderbeg, prncipe de Albania, y honra y gloria de las armas cristianas, supo hacer frente a los turcos por el espacio de 25 aos contados desde 1443, pues con l lucharon Murad II al fin de su reinado, y Mohamed II en la mitad del suyo. Acercbase ya la hora en que deba caer Constantinopla, y sitiada por Mohamed II, tomola en 1453. “Los musulmanes, dice Jorge Phrantzes o Phransa, historiador bizantino y testigo de aquella catstrofe,26 los musulmanes sometieron a su poder toda la ciudad en 29 de mayo, ao del mundo 6961, y de Jesucristo 1453. Precipitbanse los brbaros de todas partes; llevbanse a todos los que encontraban, y matando a cuantos les oponan alguna resistencia; los caminos y las plazas pblicas estaban cubiertas de montones de cadveres. All donde se oan grandes gemidos, no se vea sino innumerables cautivos arrastrados por los vencedores, hombres y mujeres ilustres, vrgenes consagradas a Dios, arrancadas del pie de los altares y arrastradas por los cabellos lejos de esta santa mansin. Los hombres lloraban y lanzaban gritos; los presbterios y los santuarios eran despojados, y lo que es ms horrible de saber, hubierais visto el cuerpo y la sangre del Salvador pisoteados, los vasos sagrados rotos, o robados, y los ornamentos de la iglesia y las imgenes brillantes de pedreras, profanados y manchados. Estos ricos ornamentos decoraban las camas y las mesas de los vencedores, y los vestidos sagrados servan de adorno a sus caballos...”. Este autor y otros que he consultado, no determinan el nmero de las personas entonces esclavizadas; pero no falta quien diga que como tales fueron conducidas casi 60 000 a la flota y al campamento turco.27

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JOS ANTONIO SACO /197 /197 /197 /197 /197 Desde que Mohamed se apoder de Constantinopla decidiose a conquistar la Servia, y recorrindola toda con su caballera en 1454, llevose de ella 50 000 personas esclavizadas. Igual suerte corri la guarnicin de Ostroviz; pero como la guerra continuaba, Mohamed someti a su imperio en 1459 toda aquella provincia, llevndose como esclavos, segn Aneas Sylvins, que fue el papa Po II, 200 000 habitantes. Al mismo tiempo asaltaban los turcos las islas con sus escuadras y en las de Rodas y Kos esclavizaron a muchos. Condenados a muerte por traicin en 1457 algunos habitantes de la isla de Lemnos, fueron trasladados por orden de Mohamed, del lugar del suplicio al mercado de esclavos, en donde se vendieron por 1 000 ducados.28Repitiendo Mohamed sus ataques contra la Grecia, acab de subyugarla toda en 1459, a excepcin de algunos puertos que pertenecan a los venecianos. Desolada la Grecia, viose entonces a muchos de sus hijos arrastrando las cadenas de la esclavitud. Mohamed extiende sus conquistas a los restos del Imperio griego. Subyuga a Sinope, Amafsia, Trapizonda, Lesbos, Bosnia, el Negroponto y otros pases. l fue quien definitivamente someti la Valaquia al Imperio turco en 1462; entr tambin en campaa con la Moldavia; prosigui sus conquistas en el mar Negro; domin varias islas del Mediterrneo; e invadi la Transilvania, y el ducado de Austria.29A Mohamed II que muri en 1481, sucediole Bayezid II, cuyo reinado puede considerarse como pacfico; comparado con el anterior. Sin embargo, hizo incursiones en la Bosnia, la Moldavia, Austria, Transilvania y Croacia. Tuvo guerra con Venecia, lo mismo que su antecesor y conquist a Cefalonia, Coron, Santa Maura y otros puntos.30Suleimn, el Magnfico, o el Legislador, subi al trono en 1520. ste fue el reinado en que el Imperio otomano lleg a su mayor altura, pues lo engrandeci con sus conquistas y con monumentos de arquitectura y legislacin.31Guerras sostuvo tambin aquel emperador en frica y en Asia, conquist la importante isla de Rodas, defendida por los caballeros de San Juan, y las ocho que estaban bajo su dependencia. La Valaquia que hasta entonces no haba sido tributaria de la Puerta, trat Suleimn de agregarla a su imperio; lo que produjo guerra en ella y en la Moldavia. Apoderose de varias fortalezas; y la toma de Belgrado abri las puertas de la Hungra, la Bosnia, la Croacia, la Esclavonia y la Dalmacia a las devastadoras irrupciones otomanas, habiendo Suleimn llegado en una de ellas hasta Budapest. El 24 de septiembre de 1526, a los 14 das despus de su entrada en Budapest, el sultn dio la orden de retroceder, y marchando sobre la margen izquierda del Danubio con sus soldados cargados de botn, llevaba

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 198\ 198\ 198\ 198\ 198\ delante de s 100 000 esclavos de ambos sexos y de todas edades, entre los cuales iban los judos expulsados de Ofen, entonces capital de Hungra. Es de advertir que en este nmero no se contaban otros muchos esclavos que se haban cogido en diferentes partes de aquella nacin. Invdela de nuevo Suleimn; entra en Ofen; marcha sobre Viena; llega a sus puertas, stiala, y aunque no pudo tomarla, devasta la alta y baja Styria y otras regiones, llevndose como esclavos muchos millares de sus habitantes. Asalt tambin el Imperio de Alemania. Sus tropas tomaron a Gns, recorrieron los distritos de la alta y baja Austria hasta Enns; pero la mayor parte de ellas, en vez de marchar de Gns sobre Viena, hicironlo sobre la Styria. De sta, de la Hungra y de la Esclavonia, el ejrcito sac 30 000 esclavos; mas, luego que pas el Bossut, prohibi su jefe por una orden del da que se hiciesen nuevos prisioneros, pues ya se entraba en los Estados del sultn.32Hostiliza Suleimn a los venecianos, y apoderndose de las islas que stos tenan en el archipilago, llevose de ellas muchas personas esclavizadas. Tambin desembarcaron los turcos cerca de Otranto, y en un mes de correras por la Apulia, esclavizaron ms de 10 000 de sus habitantes.33Las nuevas irrupciones de Suleimn en la Moldavia, y en el archipilago, dironle algunos esclavos. Prosigue sus guerras en la Hungra, la Croacia y la Esclavonia, y la de 1541 que dur ms de cuatro aos, termin por la incorporacin de la mayor parte de Hungra en las posesiones otomanas. Desde entonces fue esta nacin por espacio de 150 aos el teatro sangriento en que se libraron formidables batallas entre la barbarie musulmana y la civilizacin europea. Los hngaros, auxiliados de otros cristianos, trataron de sacudir el yugo de los turcos; pero Suleimn march contra ellos en 1551 haciendo tambin esclavos. En una de sus batallas entraron triunfantes los turcos en Ofen, de la que sacaron 4 000 prisioneros; y para ms humillar a los jefes que haban cado en su poder, aqullos fueron vendidos en pblico remate en 1552, a precio mucho ms barato que el de costumbre en tales casos. Un tonel de miel o de mantequilla, una fanega de harina o de avena fue el precio en que se vendi cada soldado. Suleimn muri en 1566. Sucediole su hijo Selim II, y en ese mismo ao, todo el pas situado entre el Theiss y el Maros fue devastado, convertido en cenizas, y ms de 90 000 habitantes llevados como esclavos. Guerra estall en 1570 entre Venecia y los turcos a causa de la isla de Chipre, la que stos al fin conquistaron matando y esclavizando. Asaltaron desde all las posesiones venecianas, haciendo tambin esclavos a sus habitantes. De esta guerra provino la liga ofensiva y defensiva que se form en 25 de mayo de 1571 entre aquella repblica, el papa Po V y

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JOS ANTONIO SACO /199 /199 /199 /199 /199 Felipe II, rey de Espaa, para abatir la potencia otomana, enemigo formidable del cristianismo. La memorable batalla de Lepanto diose el 7 de octubre de 1571. Completamente destrozada la gran escuadra turca, los vencedores tuvieron la gloria de cautivar 5 000 musulmanes, y de romper las cadenas de ms de 12 000 cristianos esclavizados, segn unos, o de 15 000 segn otros, que de remeros servan en la flota enemiga. La negligencia y poca armona de los aliados entre s, frustraron las ventajas que pudieran haberse alcanzado de tan insigne victoria. Nada, empero, se consigui, y habiendo reparado los turcos al cabo de algunos meses las prdidas de Lepanto, salieron por los Dardanelos con una escuadra casi tan numerosa como la primera. Selim II muri en diciembre de 1574. La prosperidad que Suleimn dio al Imperio turco, sobreviviole algunos aos, pero empez a declinar desde su muerte, cesando enteramente en el reinado de Murad III, hijo de Selim II. Mas, no por eso descans la Europa, pues enemigos implacables del nombre cristiano, y aun sedientos de conquistas, hicieron los turcos nuevas incursiones y guerras. Invadida el Austria y cercada Viena, Juan Sobieski, rey de Polonia, vol a su socorro con un ejrcito, y vencindolos en 1683, prest a la cristiandad y a la civilizacin el ms eminente servicio. El extraordinario incremento que tom la esclavitud con la conquista del Imperio griego, no naci solamente del valor de los turcos, de su odio al cristianismo y del fanatismo que los animaba, sino tambin de una institucin militar conocida con el nombre de jenzaros. Gibbon y otros autores europeos equivcanse suponiendo que aquella institucin comenz bajo el reinado de Murad I, y no de Orkhan su antecesor.34Subi ste al trono otomano en 1326 y nombr de visir o primer ministro a su hermano Alaeddn, autor de las primeras leyes polticas del imperio, siendo una de ellas la organizacin del ejrcito. Formose desde entonces un cuerpo permanente de tropas, con crecido sueldo; lo que aconteci un siglo antes de Carlos VII de Francia, a quien generalmente se atribuye el establecimiento de los ejrcitos permanentes en la Edad Media. Ensoberbecida aquella milicia con el alto sueldo que se le pagaba, descubri muy pronto sus ambiciosas pretensiones, y Orkhan para reprimirlas, consult a Alaeddn y a un pariente suyo llamado Kara-Khalid Tschendereli. ste, como dice Hammer, present un proyecto inicuo, pero que prueba el estudio que haba hecho del corazn humano. Propuso formar un ejrcito compuesto enteramente de muchachos cristianos a quienes se obligara a abrazar el islamismo, pues, segn l, los vencidos, lo mismo que sus bienes, sus mujeres e hijos, eran esclavos legtimos de los vencedores. Deca tambin, que la conversin de estos muchachos y su incorporacin en los cuadros del ejr-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 200\ 200\ 200\ 200\ 200\ cito, rales provechosa espiritual y temporalmente; que su ejemplo inducira a los dems cristianos a hacerse musulmanes, y que, en consecuencia, la nueva milicia se reclutara infaliblemente, no slo de los muchachos de los pueblos vencidos, sino aun de los de otros cristianos, que unidos a los convertidos por los vnculos de sangre o amistad, y seducidos por las recompensas prometidas a los apstatas, no tardaran en abandonar su propia patria para juntarse a ellos. De este modo rompieron los turcos los vnculos ms sagrados y ms caros al hombre, ofreciendo el espectculo de un ejrcito, cuya flor se compona de hombres a quienes en su puericia se haba hecho renunciar para siempre a su patria, abandonar sus familias y sus creencias religiosas, y llevar las armas contra sus propios hermanos. Tal fue la terrible institucin que desde su creacin se llam Yeni-Tscheri (nueva tropa), nombre que los historiadores europeos transformaron en el de jenzaros. Hubo en sus filas no slo hijos de albaneses, servios y blgaros, sino rusos, polacos, alemanes, bohemios e italianos; y a pesar de tanta variedad fue apoyo firme del Imperio otomano. Sometidos estos soldados a jefes inflexibles, aprendan desde muy temprano a obedecer y sufrir el hambre y la fatiga; pero su valor y docilidad eran recompensados con la promocin de grados, con paga ms alta y con mejor alimento que a las dems tropas. En su origen fueron 1 000 los jenzaros; pero todos los aos se obligaba a otros 1 000 jvenes cristianos, hechos prisioneros, a abrazar el islamismo y la carrera militar. Su nmero fue de 1 200 en tiempo de Mohamed II; de 20 000 en el de Suleimn, y de 40 000 en el de Mohamed IV. Cuando los prisioneros no eran bastantes, completbase el alistamiento en tiempo de paz, tomndolos indistintamente de entre los cristianos, sbditos del sultn. Conservose esta milicia en todo su vigor hasta el reinado de Mohamed IV en que empez su decadencia, la cual provino: 1o De haber dado entrada en ella a los turcos y a otros musulmanes. 2o De la admisin en su seno de los hijos de los jenzaros. 3o De haberse permitido a stos que contrajesen matrimonio, el que antes les estaba prohibido. Viciado ya el origen de esta institucin, relajose la disciplina, y haciendo el mal continuos progresos, decretose en el presente siglo la total disolucin de los jenzaros. Librronse los cristianos de tan horrible tirana, y calclase que durante su existencia, 500 000 jvenes cristianos, a lo menos, fueron convertidos por la cimitarra y sacrificados por el fanatismo religioso al despotismo militar.35Importa observar aqu que no todos los muchachos cristianos arrancados a su patria y a sus familias formaron parte de aquella milicia, pues muchos fueron destinados a los infames placeres de la lubricidad otomana.

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JOS ANTONIO SACO /201 /201 /201 /201 /201 La ley de Mahoma prohibi el uso del vino. Bayezid I fue el primero que la quebrant, y lejos de reprimir el lujo y la disolucin de Ali-Pasch, su visir, bien pronto lo imit. “Ali-Pasch, dice Hammer, para satisfacer los culpables deseos de su amo, compraba en todas partes muchachos cristianos, y los que sobresalan por su talento y hermosura, en vez de ser incorporados en los jenzaros, como se haba hecho hasta entonces, eran destinados a servir de pajes en el interior del palacio. Cuando dejaban esta condicin humillante, reciban en compensacin de su honor perdido altas posiciones, o eran elevados a los primeros puestos civiles y militares. A Ali-Pasch debe el Imperio otomano el haber visto revivir en su seno un vicio vergonzoso, que en otro tiempo echbanse mutuamente en cara los griegos y los persas. Bien pronto, el ejemplo del sultn y de los visires tuvo muchos imitadores. Cundi el contagio a las dems autoridades y hasta al cuerpo de los Ulemas. Introducido por los grandes, propagose el vicio con rapidez en el pueblo y en el ejrcito, llegando a ser el medio ms seguro de alcanzar altos empleos y gran fortuna. Aun los infames deseos de los sultanes y de los grandes del imperio fueron muchas veces la nica causa de las guerras que emprendan contra los cristianos; porque no solamente esperaban conseguir con ellas rico botn, sino muchedumbre de pajes muchachos, propios a aumentar el nmero de sus favoritos. Aunque jams haya podido interpretarse la ley del Profeta como tolerante de tal monstruosidad; aunque ella condena formalmente como contraria a la naturaleza, los turcos, por otra parte, fieles observadores del Corn pero corrompidos desde el origen de su imperio transigieron sobre este punto con sus deberes y su conciencia”.36En los pases de levante, los turcos han tratado sus esclavos mejor que los europeos en el occidente de Europa, y que stos y sus descendientes en el Nuevo Mundo. Ya he apuntado en su lugar que entre la gente musulmana no deja la esclavitud ninguna mancha afrentosa en los individuos que la sufren. Destnanse muchos al servicio domstico, y en general no son desgraciados. Si pertenecen a un bey, o a otro alto empleado, la esclavitud es casi siempre para ellos un paso hacia el poder o la fortuna. Muchos de stos han empezado por ser esclavos, y as no es extrao que despus traten bien a los que han sido sus iguales. Las invasiones y conquistas de los turcos fueron ms perniciosas a la humanidad que las de los antiguos germanos. Limitronse stos a las provincias del Imperio de Occidente y a cierto espacio de la costa septentrional de frica, subyugado por los vndalos; mas, los turcos no slo extendieron sus devastaciones y conquistas al Imperio de Oriente, sino a otras dilatadas regiones. Convertidos los germanos al cristianismo desde muy templano, confundironse e identificronse con los pueblos vencidos, y en vez de perpetuar la esclavitud, fueron pro-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 202\ 202\ 202\ 202\ 202\ gresivamente mengundola. Mas, los turcos enemigos del cristianismo, mantuvieron siempre levantada una barrera inexpugnable entre ellos y los vencidos, echando sobre stos por largos siglos las cadenas de la esclavitud. Pero mientras se mostraba implacable su cimitarra en hacer esclavos en las tres partes del Viejo Mundo, consolatorio es saber que stos o desaparecieron del todo, o menguaron notablemente en algunas naciones del occidente y medioda de la Europa.Notas1Final del captulo XIX de la Novela 71 de Justiniano. 2Sobre la legislacin de Justiniano y otros cdigos formados en el Imperio de Oriente, vase a Berriat-Saint-Prix, Histoire du Droit Romain section 4a, cap. I, p. 196. 3Eclog, Leonis, et Const. XX, § 8, en Leunclav., Jus grœco roman tom. II. 4Ibdem, § 9. 5Ibdem, § 5. 6Len, Constit ., 59. 7Len, Constit ., 38. 8Prochir. XXXIV, 17, edit. Zachari, pp. 200-201. Basil. Novel. V, en Leunclav., Jus grœco-roman t. II. 9Novel., imper. Byzant., Ed. de Witte, 1. en Heimbach, Anecdota, tom. II, pp. 271 y 272. 10Entre las obras que he consultado para la narracin del asunto en que ahora me ocupo, he dado la preferencia a la Historia de los Otomanos escrita en alemn por Von Hammer ( Osmanische Geschichte ), y para no citarle continuamente, debo advertir que de l he tomado muchas de las cosas que refiero. 11Fue Sicilia teatro de larga y sangrienta lucha entre las casas de Aragn y de Francia. Vencido Carlos de Anjou, prncipe de sta, cay aquella isla bajo el cetro de don Fadrique hijo de don Pedro, el Grande, rey de Aragn. Hecha la paz entre las dos potencias beligerantes, las tropas catalanas y aragonesas que haban peleado bajo las banderas de sus monarcas, dudaban volver a Espaa por temor de no encontrar buena acogida en don Jaime que reinaba entonces en Aragn. A esta causa juntose otra ms poderosa, cual era hallarse Sicilia empobrecida con la guerra devastadora que haba por largos aos sustentado, y estar exhausto el pblico tesoro, careciendo de medios con que mantener el ejrcito que la abrumaba. En estas circunstancias, aquellos soldados y sus jefes buscaron nuevo teatro en donde continuar el uso de sus armas. Haba ya el turco empezado sus invasiones en el Imperio griego, y con beneplcito de Andrnico Palelogo, su emperador, y de don Fadrique, rey de Sicilia, pasaron a Constantinopla 8 000 soldados catalanes y aragoneses. Estos hombres tan esforzados como valientes volvieron pronto sus armas contra el mismo monarca a quien haban ido a defender; pero aunque aliados con los turcos, apartronse luego de ellos, y siguiendo sus correras por diversos pases del oriente, mostrronse crueles aventureros que slo trataban de su propio inters.

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JOS ANTONIO SACO /203 /203 /203 /203 /203El valenciano don Francisco de Moncada escritor del siglo XVII se expresa en los trminos siguientes: “Si como vencieron los catalanes a sus enemigos, vencieran su ambicin y codicia, no excediendo los lmites de lo justo, y se conservaran unidos, dilataran sus armas hasta los ltimos fines del oriente, y viera Palestina y Jerusaln segunda vez las banderas cruzadas. Porque su valor y disciplina militar, su constancia en las adversidades, sufrimiento en los trabajos, seguridad en los peligros, presteza en las ejecuciones, y otras virtudes militares las tuvieron en sumo grado, en tanto que la ira no las pervirti. Pero el mismo poder que Dios les entreg para castigar y oprimir tantas naciones quiso que fuese el instrumento de su propio castigo. Con la soberbia de los buenos sucesos, desvanecidos con su prosperidad, llegaron a dividirse en la competencia del gobierno: divididos a matarse, con que se encendi una guerra civil, tan terrible y cruel, que caus sin comparacin mayores daos y muertes que las que tuvieron con los extraos”. (Moncada, Expedicin de los catalanes y aragoneses contra turcos y griegos Proemio.) No me incumbe trazar aqu la historia de esta expedicin; y los que de ella deseen enterarse, pueden consultar las obras de Pachimer, Nicforo Gregoras, Ramn Montaner, la ya referida de Moncada, y un fragmento intitulado “Los Espaoles del siglo XIV”, inserto en La Espaa en 1808 obra escrita en alemn y traducida en francs, tom. XXIX, p. 167. 12Pachimer, tom. II, lib. VII, cap. XXI. Ncfor. Greg., lib. VII, cap. VI, § 1. 13Engel, Geschichte von Servien p. 249. 14Engel, Geschichte von Servien 15Ducal Michaelis, Historia Bizantina cap. VIII. 16Hammer, Historia del Imperio Otomano tom. I, lib. IV. 17Dironse los nombres de Servia y Bosnia a la Misia Superior, as como a la Misia Inferior se le llam despus Bulgaria, nombre tomado de los blgaros que en ella se haban asentado. 18En Adrianpolis, ciudad de la Rumedia, y en otras ciudades de la Turqua europea, 120 aspres formaban 1 piastra effective ; 100 aspres, 1 piastra de campte Estas relaciones entre el aspre y la piastra varan en otras provincias del Imperio otomano. (Bonneville, Trait des monnaies Pars 1806.) 19Hammer, tom. I, lib. V. 20Hammer, tom. I, lib. VI. 21Chalcondyle, lib. II, p. 31. 22Ducas, cap. XV, p. 31. 23No eran sajones, sino bvaros (de Baviera) cogidos en la batalla contra Sigismondo. 24Engel, Historia de Hungra lib. III. 25Ducas, lib. XXXII, p. 125. 26Phrantzes, Crnica de Constantinopla de 1259-1477 27Gibbon, Decline and Fall etc ., chap. LXVIII. 28Ducas, lib. XLV, p. 190. 29Hammer, Historia del Imperio Otomano 30Hammer, Historia del Imperio Otomano 31En Turqua, como en otras partes del oriente, la legislacin emana de cuatro fuentes principales. La primera es el Corn (palabra de Dios); la segunda el Sunna (palabra

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 204\ 204\ 204\ 204\ 204\del Profeta); la tercera, las sentencias de los cuatro grandes imanes o padres de la Iglesia islamita; la cuarta, las leyes de los soberanos que forman el derecho poltico. stas, lejos de ser contrarias a las tres primeras fuentes, no hacen ms que interpretarlas, y llenar los vacos que ellas han dejado. Llmanse, por eso Ourfi, o sea legislacin accesoria, dndose a su coleccin el nombre de Ranounnam (libro o derecho cannico; esto es, derecho no eclesistico, sino poltico). (Hammer, Historia de los Otomanos tom. I, lib. III.) 32Hammer, tom. V, lib. XXVII. 33 Storia di Guazzo p. 198. 34Von Hammer, tom. I. 35Hammer, tom. I, lib. III. 36Hammer, t. I.

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Libro VigesimoterceroNUEV NUEV NUEV NUEV NUEV AS C AS C AS C AS C AS C A A A A A USAS QUE DESDE LA ED USAS QUE DESDE LA ED USAS QUE DESDE LA ED USAS QUE DESDE LA ED USAS QUE DESDE LA ED AD BRBARA AD BRBARA AD BRBARA AD BRBARA AD BRBARA HAST HAST HAST HAST HAST A FINES DE LA MEDIA Y PRINCIPIOS A FINES DE LA MEDIA Y PRINCIPIOS A FINES DE LA MEDIA Y PRINCIPIOS A FINES DE LA MEDIA Y PRINCIPIOS A FINES DE LA MEDIA Y PRINCIPIOS DE LA MODERNA MENGU DE LA MODERNA MENGU DE LA MODERNA MENGU DE LA MODERNA MENGU DE LA MODERNA MENGU ARON LA ESCLA ARON LA ESCLA ARON LA ESCLA ARON LA ESCLA ARON LA ESCLA VITUD VITUD VITUD VITUD VITUD EN EUROP EN EUROP EN EUROP EN EUROP EN EUROP A, ESPECIALMENTE EN LAS NACIONES A, ESPECIALMENTE EN LAS NACIONES A, ESPECIALMENTE EN LAS NACIONES A, ESPECIALMENTE EN LAS NACIONES A, ESPECIALMENTE EN LAS NACIONES DEL CENTRO Y EN ALGUNAS DEL MEDIODA DEL CENTRO Y EN ALGUNAS DEL MEDIODA DEL CENTRO Y EN ALGUNAS DEL MEDIODA DEL CENTRO Y EN ALGUNAS DEL MEDIODA DEL CENTRO Y EN ALGUNAS DEL MEDIODA Y OCCIDENTE DE ELLA Y OCCIDENTE DE ELLA Y OCCIDENTE DE ELLA Y OCCIDENTE DE ELLA Y OCCIDENTE DE ELLAFuera del cristianismo y de otras causas ya mencionadas en libros anteriores, pasemos a examinar algunas nuevas que tambin influyeron en menguar la esclavitud, si bien todas no ejercieron la misma accin en cada una de las naciones a que me refiero. Desde el siglo VI a los fines del XV fueron naciendo estas causas cuya ndole es muy diversa, porque unas son puramente fsicas, y otras, polticas y sociales. Si los terremotos, hambres y pestes disminuyeron el nmero de esclavos en los primeros siglos de la era cristiana, segn hemos dicho ya,1estas mismas causas produjeron igual resultado en los posteriores. Con extraordinaria violencia tembl la tierra varias veces en tiempo de Justiniano. En Constantinopla sintironse las conmociones casi 40 das; todo el Imperio romano se estremeci; deplorronse muchas desgracias; y en 526, un ao antes de subir al trono aquel emperador, fueron sepultadas 250 000 personas bajo las ruinas de Antioqua, adonde haba acudido inmensa multitud de cristianos para celebrar la fiesta de la Ascensin.2En los aos 881 y 1080 de la era cristiana acaecieron terremotos en Espaa,3 y hablando del primero, dice un escritor rabe: “En el ao 267, da jueves, 22 de la luna de Xaval [25 de mayo de 881], tembl la tierra con tan espantoso ruido y estremecimiento, que cayeron muchos y magnficos edificios y otros quedaron muy quebrantados; hundironse montes, abrironse peascos, y la tierra se hundi y trag pueblos y alturas; el mar se retir de las costas y desaparecieron islas y escollos. Las gentes abandonaban los pueblos y huan a los campos, las aves sa-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 206\ 206\ 206\ 206\ 206\ lan de sus nidos, y las fieras espantadas dejaban sus grutas y madrigueras con general turbacin y trastorno: nunca los hombres vieron ni oyeron cosa semejante; se arruinaron muchos pueblos de la costa meridional y occidental de Espaa. ”Todas estas cosas influyeron tanto en los nimos de los hombres, y en especial en la ignorante multitud que no pudo Almondhir persuadirles que eran cosas naturales, aunque poco frecuentes, que no tenan influjo ni relacin con las obras de los hombres, ni con sus empresas, sino por su ignorancia y vanos temores, que lo mismo temblaba la tierra para los muslimes que para los cristianos, para las fieras que para las inocentes criaturas”. Tan espantosa mortandad hubo de extenderse necesariamente a la muchedumbre de esclavos que entonces haba en Espaa. Italia y otros pases sufrieron en 538 una hambre tan cruel que algunas madres se comieron a sus hijos recin nacidos.4 Procopio asegura, que slo en el Piceno (Marca de Ancona) murieron 50 000 campesinos; cuntos, pues, no seran los esclavos que entonces perecieron? Italia sigui pobre y doliente. Quejndose el papa Gregorio Magno a Constantina, mujer de Mauricio, emperador de oriente, de la mala conducta de Romano, exarca de Ravena, le dice, que los habitantes de la isla de Crcega se vean obligados por la miseria a vender sus hijos, para pagar las duras contribuciones que l les impona.5 Y estas ventas continuaron en los siglos posteriores, pues durante el hambre de la Calabria en 1052 los padres vendieron a sus hijos; y si muchos no lo hicieron, fue porque no encontraron compradores ni aun al ms nfimo precio.6 Pero estas ventas no compensaron el nmero de esclavos que haba perecido. Hambres terribles desolaron la Francia, y en la segunda mitad del siglo VI hubo una que mat muchos esclavos, bien que por ella pasaron a serlo no pocos libres que se vendan para buscar el sustento.7Tres muy grandes sufri a fines del siglo VIII, y cuatro en el IX.8 En la de 868, dicen los Anales de Colonia : “En este ao hubo hambre y mortandad inauditas por casi todo el imperio de los francos, principalmente en la Aquitania y la Borgoa, pues era tan grande el nmero de muertos, que no haba quien los sepultase”. En el siglo x fue igualmente azotada la Francia por hambres; y entre las del undcimo, la de 1003 fue tan larga que dur cinco aos y mat mucha gente.9 Acaeci otra en 1031, y tan terrible que las personas se alimentaban comnmente de carne humana.10 Mencinase otra, que habiendo empezado en 1035 dur siete aos;11 y nueve ms devastaron la Francia del ao 1043 a 1090.12Frecuentes fueron tambin en el siglo XII, y los autores y colecciones mencionan las de 1125, 1143 que dur siete aos, 1155, 1162 y 1175.13Estas hambres ocasionaron tal mortandad de esclavos, que una carta del Priorato de Vaux, escrita en 1031, dice que el precio de los escla-

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JOS ANTONIO SACO /207 /207 /207 /207 /207 vos haba bajado extraordinariamente por la dificultad de alimentarlos. Permutronse entonces tres por un caballo, mientras que antes, segn la ley de los borgoones,14 tres de stos equivalan a uno de aqullos, lo cual constituye una diferencia en el precio de los esclavos de 92 %.15Las turbulencias y guerras que agitaban la Europa en aquellos tiempos, produjeron en Alemania hambres asoladoras, cuyos estragos se aumentaron por las invasiones de los eslavos. Contronse en aquella nacin ocho hambres terribles a fines del siglo IX;16 y hablando de la de 874, dicen los Anales Fuldenses, que acompaada de la peste destruy en Francia y Alemania casi la tercera parte de su poblacin. Del siglo dcimo al duodcimo, Alemania y otros pases sufrieron los mismos males que Francia, sealndose por sus estragos en aquella nacin los aos de 1003, 1006, 1015, 1031 y 1035.17Despus de introducido el cristianismo en Dinamarca, hubo una hambre tan formidable que dur 12 aos, y no slo la gente del pueblo, sino aun los nobles vendieron su libertad para poderse alimentar.18 La miseria, pues, produjo aqu efectos contrarios, ora aboliendo, por una parte, la esclavitud, ora fomentndola, por otra; pero de estas dos influencias, la primera fue mucho ms general, ms constante y poderosa que la segunda. Duras hambres afligieron tambin a Espaa. Bajo el reinado de Ervigio, en la segunda mitad del siglo VII, experiment una cruel aquella nacin.19 Despus de la memorable derrota del Guadalete en que pereci la monarqua visigoda, y en los aos 846, 873 y 907 gran mortandad ocasionaron las hambres que entonces padeci aquel pas.20 La de 846 provino de una plaga de langostas que de frica pasaron a Espaa, acompaada de una sequa extraordinaria que hubo en varias partes de aquella regin, extendindose a la Siria y Arabia, cuya ltima causa produjo el hambre de 873. No menciona la historia el nmero de personas que perecieron en estas calamidades; pero la muerte debi herir con ms fuerza a los esclavos por la deplorable condicin en que vivan. Fue el hambre uno de los azotes de Inglaterra, en la primera mitad del siglo XI, durante el reinado de Eduardo, el Confesor.21 Otra mortfera en sus consecuencias desol aquella nacin a la muerte de Guillermo, el Conquistador;22 pero ms formidable que la anterior, pues que invadi toda la isla y dur tres aos, fue la que comenz a anunciarse en 1314. Motivronla los trastornos y guerras que haban turbado la Inglaterra y la Escocia. Sus estragos fueron tan grandes, que los pobres se alimentaban de races de rboles, de caballos muertos, perros y de los ms inmundos animales; llegando a tal extremo la miseria, que hubo hombres que se comieron la carne de los muertos, y aun algunos padres a sus propios hijos.23 A pesar de los estragos de esta hambre, no debe exagerarse su influencia en los esclavos, porque ya entonces, o no los

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 208\ 208\ 208\ 208\ 208\ haba en Inglaterra, o si los haba, eran pocos. Entindase bien, que slo hablo de esclavos propiamente dichos, porque en cuanto a siervos, existan en gran nmero. Tales hambres fueron muchas veces seguidas de pestes horribles; pero stas en otros casos nacieron de causas diferentes. Bajo el reinado de Justiniano en el ao de 542 y siguientes, hubo una peste que caus al mundo inmensos estragos. Estall en Egipto en las cercanas de Pelusio. De all tom dos caminos opuestos: uno hacia el levante, atacando la Siria, la Persia y la India; y otro hacia el poniente a lo largo de la costa de frica, de donde pas al continente europeo, recorriendo las provincias del Imperio de Oriente y Occidente. En la primavera de 543, la plaga lleg a Constantinopla, y en tres o cuatro meses mat diariamente, al principio 5 000 personas, y despus hasta 10 000. Aun las islas y montaas menos frecuentadas sufrieron sus estragos; muchas ciudades del oriente quedaron desiertas, y en algunas partes de Italia las cosechas se perdieron en los campos por falta de brazos que las recogiesen. Por espacio de 52 aos dur esta calamidad; y como el hombre es siempre propenso a exagerar las desgracias que padece, autores hay que elevan la mortandad a millones de millones.24 Gibbon piensa, que ella quizs ascendera, por un clculo moderado, a 100 millones;25 pero como esta aseveracin carece de pruebas, yo creo que sus estragos no fueron tan grandes. En medio de tan espantosa mortandad, la de los esclavos debi de ser relativamente mayor que la de los libres, porque tal es la suerte a que estn condenados en su triste situacin. Varias pestes recorrieron la Italia durante la Edad Media, y la de 1006 se propag a otros pases de Europa.26Francia fue desolada por ellas en los siglos X, XI y XII; y contronse en el primero hasta 13 epidemias, habiendo sido ms desastrosas en el siglo XI. De muchas de estas pestes fue tambin vctima la Alemania. Estall en Inglaterra en 664 una peste llamada plaga amarilla cuyos sntomas y naturaleza nos son del todo desconocidos. De 30 enfermos apenas escapaba uno. Ignrase la mortandad que hubo en la Gran Bretaa; pero fue tan tremenda, que algunos distritos quedaron despoblados.27Comunicose tambin a Irlanda; y como esta y algunas partes de la Bretaa fueron invadidas varias veces en el espacio de 20 aos, calculose que aquella isla perdi entonces los dos tercios de su poblacin.28En 760 y 761, Inglaterra volvi a sufrir gran mortalidad,29 y nuevas pestilencias la destrozaron en 792 y en el promedio del siglo XI.30 A consecuencia de las hambres que padecieron Inglaterra y Escocia de 1314 a 1316, sta y aqulla tuvieron gran mortandad por la disentera y fiebres agudas.

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JOS ANTONIO SACO /209 /209 /209 /209 /209 De las pestes en Espaa, antes y despus de la era cristiana hasta fines del siglo XVII, tenemos abundantes noticias. Publicose en castellano a principios de este siglo por don Joaqun de Villalba una obra intitulada Tratado Histrico o Epidemiologa y en ella numera su autor mucho ms de 100 epidemias, bien que no todas tuvieron la misma naturaleza mortfera, ni tampoco la misma extensin; pues muchas quedaron encerradas en una comarca, o en una sola ciudad. De estas dos ltimas, sin embargo, hubo algunas muy fatales; tales fueron la de Mallorca en 1230, y la de 1524 en Sevilla, donde hubo da de 800 muertos. Difundironse otras por la nacin ocasionando muchos estragos. Dignas son de mencionarse entre ellas las de 714 y 1203, sobre todo la primera, pues se dice que en aquel ao introdujeron los rabes la viruela en Espaa. Una peste formidable llamada negra estall al promedio del siglo XIV. En 1348 invadi toda la Italia, excepto Miln y algunas comarcas al pie de los Alpes en donde apenas se sinti. Salvando las montaas, extendiose en el mismo ao y el siguiente, a Saboya, Provenza, Borgoa y Delfinado, entrando tambin en Catalua. Recorri la Espaa y la Berbera, invadi la Francia e Inglaterra, y pasendose por el norte del continente salvose el Brabante, pues apenas sinti el contagio; pero asaltando de nuevo la Francia en 1350 recorri la Alemania, Dinamarca, Suecia y Hungra. Entonces, dice un historiador, fue cuando la repblica de Islandia qued destruida, siendo tan grande la mortandad en esta isla glacial, que esparcidos sus habitantes dejaron de formar cuerpo de nacin.31 Esta peste es nicamente comparable a la que apareci en tiempo de Justiniano, o al espantoso clera asitico de nuestros das; y como en el siglo XIV varias naciones europeas an tenan muchos esclavos, ya se colige el destrozo que en ellos hara. Si la disminucin de tantos esclavos, producida por aquellas calamidades, pudieron reponerla en parte la Espaa, el Portugal y otras naciones que comerciaban con los mahometanos, irreparable fue para la Francia central y septentrional, para Alemania, Inglaterra y dems pueblos que, sobre no tener relacionas mercantiles con aquellos infieles, vean ya cegadas las fuentes que haban antes fecundado en ellas la esclavitud. Costumbre sancionada por las leyes, fue la de esclavizar a los deudores insolventes. As se practic en varias naciones de la Antigedad y tambin en Roma, hasta los das de Diocleciano, quien prohibi absolutamente que el hombre libre fuese esclavizado ni empeado por deudas.32 Apartronse de esta disposicin los pueblos germnicos, que destruyeron el Imperio de Occidente, pues sus leyes condenaron el deudor a esclavitud. Pero las ideas del cristianismo y otras causas civilizadoras fueron gradualmente templando este rigor, sin que sea posible sealar

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 210\ 210\ 210\ 210\ 210\ la poca precisa en que aquella esclavitud desapareci en cada una de las naciones de Europa. Despus de haber recorrido las leyes del Fuero Viejo de Castilla, no hemos encontrado ninguna que condene el deudor a esclavitud, sino tan slo a que se le prenda y se rematen sus bienes.33El Cdigo de las Siete Partidas, formado en el siglo XIII, con un carcter mucho ms general que el Fuero Viejo de Castilla, pues deba regir en toda la nacin, nada dice tampoco de esclavitud al tratar del asunto de deudas.34 Lo mismo acontece con el Fuero Real y otros opsculos legales del rey D. Alfonso, el Sabio, publicado por la Academia de la Historia de Madrid en 1836. Este silencio, pues, nos autoriza a concluir que la esclavitud por deudas ya no existi en Espaa desde el siglo XIIIa lo menos. No afirmar yo aconteci lo mismo en otros pases situados fuera del continente, y que bajo su dominacin se hallaban. Sometida estuvo Sicilia por largo tiempo a la corona de Aragn; y preciso es bajar hasta principios del siglo XV, para que podamos asegurar no existi semejante pena en aquella isla. La ley LXXI, de las dictadas para su gobierno en 1415, por Alfonso I, rey de Aragn, habla del modo de proceder los acreedores, contra los deudores insolventes, y todas las penas que impone se reducen a que stos fuesen presos, sin decir una palabra de esclavitud. Causa de abolicin fue tambin la formacin de grandes Estados, incorporndose para constituirlos los grupos que antes existan separados como naciones distintas. Mientras Francia estuvo dividida en pequeos Estados, muy frecuentes fueron las guerras de stos entre s; y como era costumbre esclavizar a los prisioneros, fomentose la esclavitud. Esto mismo aconteci en Alemania, Italia, Espaa, Inglaterra y en otros pases. Mas, luego que se formaron grandes sociedades o naciones, disminuyronse las guerras, y, por consiguiente, la esclavitud que de ellas emanaba. Verdad, que stas continuaron entre los grandes Estados ya formados; pero no daran tantos prisioneros que esclavizar, porque ni las hostilidades eran entre ellos tan frecuentes, ni tan fciles, que uno pudiese invadir todo el territorio del otro, como suceda comnmente cuando los Estados eran pequeos. Desde la ms remota Antigedad, fue la guerra una de las causas ms fecundas de esclavitud, porque los prisioneros eran esclavizados. El espritu del cristianismo, suavizando la dureza de las costumbres, ense a respetar la libertad del hombre; y con el transcurso del tiempo, da lleg en que no fueron esclavizados los prisioneros de guerra. Y no habran sido stas desde entonces menos sangrientas, sabiendo ya los guerreros que despus de vencidos, no arrastraran las cadenas de la esclavitud?

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JOS ANTONIO SACO /211 /211 /211 /211 /211 La poca en que se introdujo tan saludable alteracin, no fue la misma para todas las naciones cristianas, pues en unas se adelant, y en otras se atras. El primero que en esta nueva va se presenta, es el Imperio griego; pero no estableciendo para todos los prisioneros una regla uniforme. Si los que entre s se combatan eran cristianos, entonces los vencidos no eran esclavizados por el vencedor, no obstante el odio religioso que mutuamente se tenan los cristianos que se llamaban ortodoxos y cristianos herejes. De los muchos casos que ocurrieron en las frecuentes turbaciones y guerras civiles de aquel imperio, limitareme a mencionar algunos, para demostrar esta verdad. Hablando Cantacuzene de la insurreccin y derrota de los albaneses cristianos, dice: “Los persas, aliados de los romanos, se llevaron a los vencidos como esclavos; pero ninguno de los romanos esclaviz a ningn albans, porque est prohibido a los romanos reducir los prisioneros a esclavitud, excepto el caso en que stos sean brbaros que no crean la doctrina de Cristo, nuestro Salvador”.35Vez hubo en que los prisioneros cristianos no fueron ni aun encerrados en prisiones, sino puestos sin cadenas en monasterios;36 y vez tambin en que obtenan su libertad aun sin rescate, como de ello son ejemplo los blgaros cristianos a quienes envi libres a sus hogares, Len, el Filsofo.37Cuando en la guerra de los normandos, 250 maniqueos abandonaron las banderas de Alejo Comneno, ste se content con prenderlos y confiscarles los bienes.38Pero tal conducta no fue en general la regla que sirvi de pauta; porque si es verdad que no se les esclavizaba, no debe ocultarse que por lo comn nada gan la humanidad con semejante cambio, pues hubo casos en que se impusieron penas ms crueles que la misma esclavitud. Sola acontecer que por los apuros pecuniarios de aquel imperio, los prisioneros no eran socorridos, y moran de hambre y fro en las crceles.39 Otras veces eran brbaramente deportados, o condenados a muerte, como lo hizo Andrnico Comnene con los latinos que se hallaban en Constantinopla.40Aun sin quitarles la vida, recuerda la historia con horror la crueldad que contra ciertos blgaros cristianos cometi el emperador Basilio II, pues mand sacar los ojos a 15 000 de ellos, dejando slo uno a un individuo de cada 100 para que ste pudiese servir de gua a sus compaeros, y presentarlos en estado tan lamentable al jefe rebelde.41Hemos visto hasta aqu la suerte que cupo al prisionero cristiano; pero si ste no lo era, entonces se le esclavizada. En una guerra en que los escitas se unieron con los servios, aqullos fueron vendidos despus

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 212\ 212\ 212\ 212\ 212\ de la victoria.42 Esto mismo aconteci en otros muchos casos, y la costumbre de esclavizar a los prisioneros no cristianos continu hasta fines del Imperio griego. Si en ste se marc diferencia notable entre prisioneros cristianos y no cristianos, ninguna existi por largo tiempo en el occidente de Europa, porque en las luchas y guerras de los mismos cristianos entre s, vencedores y vencidos mutuamente se esclavizaban. Siguieron por largo tiempo esclavizndose entre s los germanos en las guerras que unos tenan contra otros; pero ejerciendo varias causas civilizadoras, y principalmente el cristianismo su benfica influencia en la Germania, comenz a suavizarse la antigua rudeza de las costumbres, hasta que al fin ces el brbaro derecho de esclavizarse entre s los hijos de aquel suelo; bien que esta mudanza tan plausible no pudo ejecutarse, sino en todo el curso del siglo decimocuarto, o quizs del decimoquinto. Cuando en 1284, los genoveses vencieron a los pisanos en el sangriento combate naval de la Meloria, cogieron muchos prisioneros. Luego que stos llegaron a Gnova, reuniose el General Concilio de aquella ciudad, para ver lo que de ellos se hara. Tres fueron las opiniones: 1a que todos fuesen restituidos a Pisa, con tal que sta cediese a Gnova el castillo de Castro en Cerdea; 2a que se restituyesen, haciendo pagar por ellos un gran rescate; 3a que fuesen condenados a crcel perpetua. sta fue la opinin que prevaleci en el concilio; y encadenados los prisioneros fueron hundidos en los calabozos de Gnova, de donde pocos, ya enfermos y viejos, tornaron a Pisa 15 aos despus de aquella guerra.43Si tal hubiera sido siempre la suerte de los prisioneros, nada habra ganado la humanidad, porque los esclavizados no hubieran sido tratados con ms crueldad que lo fueron los pisanos por los genoveses. Entrado era el siglo XIV, y an no haban desaparecido de todas las naciones cristianas los vestigios de la esclavitud que a los prisioneros se impona, pues sola pedirse por ellos un rescate. As se infiere de la tregua de dos aos que los mismos pisanos ajustaron con los volterranos en 1316. Insertemos traducido del italiano el artculo 9o de aquel tratado: “Se restituirn todos los prisioneros dentro de 15 das sin ninguna paga de talla ni rescate; exceptanse, sin embargo, los volterranos cogidos en el monte Catino-di Val-di Nievole, en la victoria de los pisanos contra los gelfos de Toscana”.44Mrcanse en este artculo dos especies de prisioneros; unos que no eran esclavizados, ni tampoco deban pagar rescate ni tributo; y otros que sin gozar de tales exenciones quedaban sujetos a la voluntad del vencedor.

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JOS ANTONIO SACO /213 /213 /213 /213 /213 Bartolo, catedrtico de derecho romano en Mdena, al promedio del siglo XIV, dice expresamente, que conforme a los usos de su tiempo ya no se esclavizaba entre los cristianos a los prisioneros de guerra;45pero esta aseveracin no concuerda enteramente con los hechos histricos de aquella poca, porque los ingleses y escoceses, arrastrados por el mutuo odio que se tenan, an vendan como esclavos a los guerreros que caan en sus manos. Sin embargo, es inconcuso que en el mencionado siglo ya se iba perdiendo la brbara costumbre de semejante esclavitud, y yo no he podido encontrar en el decimoquinto prisioneros esclavizados por sus vencedores; debe esto entenderse de cristianos a cristianos; mas, no respecto de pueblos de religiones diferentes, pues los espaoles siguieron esclavizando a los mahometanos en Espaa, y stos, a los espaoles; los turcos, a los cristianos del Imperio griego, y stos, a aqullos cuando podan. Una de las causas que desde los siglos brbaros influy en disminuir la esclavitud, fue el haber conocido los amos, que sacaban ms provecho del trabajo del hombre libre o semi-libre que del enteramente esclavo, pues a ste tenan que alimentarle, vestirle, y forzarle a cumplir sus tareas, valindose generalmente del castigo. Eximase el amo de todo esto, dando al esclavo una libertad ms o menos imperfecta, y entregndole ciertas tierras, para que convirtiendo una parte de su producto en provecho suyo y de su familia si la tena, pagase con la otra al seor una renta o censo, y le prestase adems obras y servicios. As fueron gradualmente saliendo muchos esclavos de su antiguo estado, y pasando al de siervos propiamente dichos. Otra causa de abolicin de la esclavitud en la Edad Media fueron igualmente las cartas o privilegios concedidos a las villas y ciudades, cuya poblacin se quera fomentar, pues declarbanse libres a los esclavos y siervos que a ellas se acogan. Haba el feudalismo echado en Francia largas y profundas races. El engrandecimiento del poder real y las franquicias que se concedieron a muchas ciudades, fueron dos palancas poderosas que se emplearon para destruir aquella institucin. A Luis VI, constante enemigo de ella, atribyense las primeras cartas o privilegios concedidos en el siglo XII a las ciudades de Noyon, San Quintn, Laon y Amiens;46 pero es muy probable que algunas ciudades del medioda ya disfrutaban de iguales y an mayores prerrogativas. Durante los reinados de Luis VII y de Felipe Augusto extendironse sucesivamente aquellos privilegios a las principales ciudades que estaban sujetas al real dominio; e imitando estos ejemplos los barones y otros seores, habase generalizado a fines del siglo XIII el uso de dar cartas privilegiadas a las ciudades de Francia. Entre los privilegios que gozaron, mencionarse debe el de que si los siervos adscritos a la gleba se acogan a ellas y no eran reclamados por

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 214\ 214\ 214\ 214\ 214\ sus amos dentro de un ao y un da, quedasen completamente libres, adquiriendo los derechos de ciudadanos.47Ms libres que las del norte algunas ciudades del medioda de la Francia, adquirieron franquezas desde temprano. Segn la Costumbre de Carcasona, todo hombre de condicin servil que se domiciliaba en ella consegua inmediatamente su libertad.48Un privilegio del obispo de Viterre (hoy Beziers), concedido a esta ciudad en 1194, orden que todo hombre o mujer de condicin servil que jurase haber residido en ella un ao deba ser libre, mientras no saliese de ella.49Respecto de Tolosa dicen sus Costumbres: “La ciudad Tolosana fue y ser siempre libre, de tal manera que los siervos y siervas, esclavos y esclavas, que tienen amos o amas, y que se acogen con sus cosas o sin ellas, a Tolosa o dentro de sus lmites sealados fuera de la ciudad, adquieran la libertad”.50Fue antigua costumbre de Alemania no dar acogida en las ciudades a los hombres de condicin servil que abandonando la hoz y el arado, se refugiaban a ellas. Pero engrandecido el poder de los prceres y menguado el de los monarcas, stos para quebrantar la soberbia de aqullos, empezaron a buscar apoyo en las ciudades, concedindoles varios privilegios; y fue uno, que los siervos que a ellas se acogiesen, alcanzasen dentro de cierto tiempo su completa libertad. Muy a mal llevaron los seores esta concesin, porque teman que sus campos quedasen sin labradores y disminuyesen sus rentas. Las primeras cartas de este gnero otorgadas en Alemania datan del siglo XII. Federico I concedi en 1186 a la ciudad de Bremen el privilegio de que los esclavos y siervos refugiados a ella alcanzasen su libertad,51 bien que no siempre fue igual el plazo concedido para obtenerla. Restringido fue este privilegio en 1220 por Federico II, quien prohibi en los Comicios de Francfort que se admitiese en las ciudades imperiales a los esclavos y siervos o a otros individuos pertenecientes por cualquier vnculo de servidumbre a los prncipes eclesisticos, dice as: “Los hombres de cualquier gnero de servidumbre a ellos pertenecientes, y que por cualquiera causa se sustrajesen de sus servicios, no se reciban en nuestras ciudades en perjuicio de ellos; y queremos que esto se observe inviolablemente, as por ellos entre s, como por todos los seglares”.52 Pero necesitando de auxilios contra sus vasallos rebeldes dio en 1230 carta de privilegio a la ciudad de Ratisbona; bien que los esclavos que a ella se refugiaran podan ser reclamados por sus seores dentro de diez aos;53 a uno y un da limit este plazo el mismo emperador para la ciudad de Viena cuando en 1237 le otorg privilegios.54Continuaron fugndose los siervos en el siglo XIII de los campos que labraban, buscando asilo en las ciudades imperiales.

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JOS ANTONIO SACO /215 /215 /215 /215 /215 Si sabiendo el amo que su siervo viva como ciudadano en la ciudad de Lindavia y lo dejaba tranquilo por slo un ao, entonces perda todos sus derechos contra l. As lo decret el emperador Rodulfo en 1275 al confirmar los privilegios de la dicha ciudad.55A otra ciudad llamada entonces en latn Northusana, concediole en 1290 el referido emperador Rodulfo igual privilegio que a Lindavia, con la diferencia que el plazo era de un ao y seis semanas. Ms favorecida fue la ciudad de Spira, pues por el privilegio que el emperador Wenceslao le otorg en 1397 y que confirm el ao siguiente, la mansin en ella de un solo ao bastaba para que el siervo alcanzase la ms completa libertad, y se le contase en el nmero de sus ciudadanos.56Un ao y un da fue tambin el corto plazo que a la ciudad de Brunswik dispens el emperador Sigismundo en el clebre Concilio General de Constanza reunido en 1414.57Ni fueron ciudades imperiales las nicas que de tales privilegios gozaron, pues concedironse tambin a las municipales pertenecientes a la jurisdiccin de prncipes y monasterios. En el privilegio otorgado a la ciudad Isenacense (en latn) en 1283 por Alberto Landgrave de Turing se leen estas palabras: “El segundo modo de libertad es el siguiente: cualquiera que habitare en la referida nuestra ciudad por un ao y un da, y no fuere reclamado por alguno, siempre se tenga, de cualquier condicin que sea, como nuestro libre ciudadano”. “Pero si fuere citado por alguno dentro del ao, y segn la forma del juicio entablado ante nuestro Prefecto y Scavinos fuere vencido conforme a lo que dispone el derecho, entonces nunca se le entregar al reclamante, sino que se le abrirn todas las puertas de la ciudad para que se vaya en paz a donde quisiere”.58 Este privilegio es muy notable, porque aun en el caso de ser reclamado el prfugo dentro del trmino legal, no se le entregaba a su seor, sino que se le dejaba amplia facultad para que se escapase al punto que le conviniese. Otros muchos documentos de esta especie pudieran citarse, pues al par de ciudades que sirvieron de asilo en Alemania a la gente servil por privilegio especial de sus emperadores, hubo otras que alcanzaron las mismas prerrogativas por usos y costumbres. Tal fue entre otras la de Hamburgo, cuyos Estatutos mandaron que si el hombre de condicin servil moraba en ella diez aos sin reclamacin del amo, fuese libre.59El modo como los seores deban proceder en la reclamacin de sus siervos, estableciolo el emperador Enrique VI en el ao 1190. Orden que el reclamante presentase siete testigos parientes suyos por parte materna y declarasen que el siervo le perteneca. Si no poda presentarlos, entonces deba comparecer con dos testigos de la vecindad de sus tierras que jurasen era de su propiedad; hecho lo cual deba

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 216\ 216\ 216\ 216\ 216\ restitursele el siervo. Observbase este modo de proceder aun dos siglos despus de haberse establecido segn aparece de documentos de aquella edad. Mas, apartndose el emperador Sigismundo de lo que Enrique haba ordenado, solamente exigi la presentacin de dos testigos con juramento.60Los privilegios concedidos a muchas ciudades de Alemania ocasionaron serios altercados entre ellas y los seores. El que estall entre los nobles y las ciudades de la Alsacia, arreglolo el emperador Enrique VI por constitucin del ao 1190.61Memorable fue tambin la controversia que se suscit entre la ciudad de Spira y el marqus de Bade en 1394.62 Estas y otras disputas turbaron varias veces la paz pblica, proviniendo de aqu la vacilante conducta de algunos emperadores, pues unos revocaban o modificaban lo que otros concedan. Orden Florencio, conde de Holanda, que todo hombre de estado servil que moraba en alguna ciudad de ella por un ao y un da, sin que su seor le inquietase, quedase enteramente limpio de la mancha de condicin servil, pasando al estado de ciudadano.63Una de las leyes de Guillermo, el Conquistador mand, que si los siervos moraban por un ao y un da en algunas ciudades de sus dominios, o en los burgos amurallados, o en los castillos, sin que los reclamasen, “quedasen libres y exentos para siempre del yugo de su servidumbre”.64Disposicin semejante fue consignada en las leyes de Escocia, las cuales establecieron que “Si el siervo nativo, de cualquiera que fuese siervo, permaneciese tranquilamente por un ao y un da en algn lugar privilegiado sin que el amo u otro lo reclamase, quede ipso facto exento del yugo de servidumbre”.65Saliendo de la Gran Bretaa, volvamos al continente para ver lo que pas en Espaa. Si las conquistas de los sarracenos en ella fomentaron tanto la esclavitud, esta misma causa influy tambin en menguarla, aunque de un modo indirecto. Para contener los reyes cristianos las irrupciones de los sarracenos en las fronteras de las tierras que palmo a palmo les iban arrancando, concedieron fueros y privilegios a los pueblos y ciudades que en ellas se fundaban o que se queran repoblar. Llamronse pues al intento, no slo personas libres, sino tambin delincuentes y esclavos, ofrecindoles a stos la libertad, cual hizo la antigua Roma para acrecer su poblacin. Dbanseles, adems, tierras gratuitamente y otras franquezas que sirvindoles de cebo los atrajesen y fijasen en aquellos puntos, donde era menester que estuviesen armados y siempre aparejados para lidiar con sus invasores.

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JOS ANTONIO SACO /217 /217 /217 /217 /217 Un ingls que traz con pluma feliz el estado de la Europa durante la Edad Media, dice que fue Len la primera ciudad de Castilla que obtuvo de Alfonso V en 1020 fueros y privilegios.66Indjole quiz a tal error un pasaje del espaol Martnez Marina que se expresa as: “El Fuero municipal de la ciudad de Len y su trmino es el ms antiguo que conocemos. Contiene 30 leyes raras y singulares, dignas de examinarse con particular cuidado por los que desean arribar al conocimiento de la constitucin civil de la Edad Media. Se establecieron por el rey don Alonso V en las Cortes de Len del ao 1020, y se imprimieron varias veces a continuacin de las leyes generales de aquellas cortes”.67Si autor tan versado como Martnez Marina en materias de legislacin espaola cay en semejante error, no es extrao que el ingls Hallam, imitndole o sin imitarle, hubiese padecido la misma equivocacin. Y para demostrarla abundan documentos irrefragables concediendo franquezas y privilegios antes de aquella poca, no slo a algunas ciudades sino tambin a otros lugares. El primero con que damos es la donacin y Fueros de Valpuesta otorgados por el rey don Alfonso, el Casto en 21 de diciembre del ao 804; y en l leo el pasaje siguiente que vierto del latn en castellano. “Por tanto, si alguno se acogiere dentro de estos trminos, por algn homicidio o culpa, nadie se atreva a sacarlo de all, sino que est enteramente salvo; y los clrigos de la Iglesia de ningn modo sean responsables de ellos”.68El segundo documento son los Fueros de Braosera concedidos por el conde Muio Nez el 15 de octubre de 824, y aunque no tan latos como los anteriores y otros posteriores exmese a los pobladores de varias cargas y tributos.69Sin dar libertad a los siervos que fuesen a morar en ciertas tierras donadas a la iglesia de Oviedo por el rey don Ordoo I en 20 de abril de 857, furonles concedidos varios privilegios, lo mismo que a otras personas libres.70Los fueros otorgados a Melgar de Suso por su seor Fernn Armentales, y aprobados por Garci Fernndez, conde de Castilla, en la segunda mitad del siglo dcimo, contienen tambin notables exenciones a favor de sus pobladores.71En presencia del conde de Castilla Fernn Gonzlez, hzose en 29 de noviembre de 955 declaracin de fueros a los pueblos de San Zadornn, Berbeja y Barrio. Este documento con sus adiciones insertolo Llorente,72de quien lo tom Muoz para su Coleccin de Fueros. Ms importante que los anteriores fue todava el fuero dado a Castrogeriz por Garci Fernndez, conde de Castilla, el 8 de marzo de la era de 1012,73 o sea, el ao 974 de Cristo, y confirmado con todas sus adiciones por el rey don Fernando III en Valladolid a 3 de marzo de 1234.74

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 218\ 218\ 218\ 218\ 218\ Los documentos hasta aqu mencionados bastan para demostrar la equivocacin de Hallam y Martnez Marina. Volviendo, pues, a nuestro asunto principal, manifestemos que los esclavos y siervos acogidos a muchas de las ciudades privilegiadas alcanzaban plena libertad. En la carta de poblacin de Cardona otorgada por Borell, conde de Barcelona, en 23 de abril de 986, se lee lo siguiente: “Y si el esclavo o la esclava viniese a morar entre ellos, o algn hombre con mujer o esposa ajena, o ladrn, o algn falsario o criminal, viva seguro entre todos los dems habitadores sin duda alguna”.75El Fuero de Villavicencia, aunque otorgado en ao incierto, fue posterior al de 1020 y concedi tambin plena libertad a los esclavos que quisiesen morar en las poblaciones fronterizas a las tierras de los sarracenos.76Disposiciones semejantes dictronse igualmente en otros fueros de Castilla, y bien se necesitaban para poblar y defender las fronteras expuestas continuamente a las arremetidas de los sarracenos. Mucho ms lato fue todava el Fuero de Cuenca, pues dio completa libertad y seguridad no slo al libre y al esclavo, sino al cristiano, moro o judo.77Citarse pudieran otros muchos fueros, pero en virtud de lo dicho hasta aqu, sera caer en cansadas repeticiones. Temiendo los amos, y con razn, que sus esclavos se les fugasen para gozar de la libertad que muchos fueros les ofrecan, apresurronse a sacarlos de la esclavitud, procurando retenerlos en sus solares con la obligacin de que les pagasen por las tierras que cultivaran una pensin anual y que les prestasen ciertos servicios. No tan alarmados los amos que habitaban lejos de las fronteras en los Estados cristianos como los que vivan cerca de ellas, fueron menos generosos con sus esclavos, porque tenan ms ocasin de conservarlos, sin correr el peligro de que se les escapasen a las ciudades y pueblos fronterizos. Por eso fue, que la verdadera esclavitud desapareci en Castilla mucho antes que en los reinos de Asturias y Len, que ya haban dejado de ser el teatro continuo de las entradas y salidas de los sarracenos. Si el engrandecimiento martimo y mercantil de las repblicas italianas fue una de las causas que mantuvieron la esclavitud en la Edad Media, claro es que su decadencia debi de ser una de las que tambin influyeron en su abolicin. Entre aquellas brillantes repblicas, si Amalfi fue la primera que se alz, fue tambin la primera que sucumbi. Oprimida por las armas de los normandos cuando stos conquistaron parte del medioda de la Italia, y saqueada en 1135 por la envidia de los pisanos, consumose su ruina cuando Gnova y Venecia seguan engrandecindose.

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JOS ANTONIO SACO /219 /219 /219 /219 /219 Fue Pisa la segunda que sucumbi, pues rival de Gnova sustent con ella guerras navales que agotaron al fin sus recursos y sus fuerzas. base alzando al mismo tiempo en detrimento suyo la vecina repblica de Florencia que deseando extender su territorio y buscar puertos para dar salida a sus productos, apoderose de Pisa, e incorporndola a la Toscana, privola de su independencia y de su propio gobierno. De distinto linaje fueron las causas que ocasionaron la decadencia de Venecia y de Gnova. El comercio de aqulla mantvose floreciente desde fines del siglo VII hasta la mitad del xv. Los primeros golpes que recibi, empezaron con las conquistas de los turcos en el Imperio griego y su postracin se aceler con la cada de Constantinopla en 1453, ciudad en que los venecianos que haban tomado parte en su defensa, unos perecieron, y otros fueron esclavizados por el vencedor. En guerra con Mohamed II que acababa de destruir el Imperio griego, y viendo paralizado su importante comercio que la haba enriquecido, Venecia se apresur a negociar la paz con el sultn; mas, aunque la obtuvo y se le permiti continuar el trfico en todos los dominios turcos, ella perdi las ventajas de que haba gozado bajo los emperadores griegos; y para no ser esclavizados los venecianos establecidos en Constantinopla, hubieron de someterse al degradante tributo del karatsch.78Obligseles tambin a pagar el 2 % de todo lo que comprasen y vendiesen en el imperio, y a que tocasen sus naves en Constantinopla cuando pasaran por aquel estrecho. Quedoles, pues, abierto el trfico del mar Negro con la facultad de exportar de aquellas costas esclavos que no fuesen musulmanes, y debiendo pagar el 2 % del valor de los que vendiesen en los mercados turcos.79Pero el comercio del mar Negro no les dur largo tiempo, porque a paralizarlo contribuyeron las ulteriores conquistas de los sultanes de Constantinopla y la innoble conducta de los florentinos, que deseando vengarse de Venecia, alironse con los turcos y aun sirvironles de espas contra los venecianos.80 Para volver a entrar en el mar Negro, fueles forzoso comprar el permiso en 1478, pagando un tributo anual de 10 000 ducados;81 pero habindoles Bayezid declarado la guerra cerroles no slo aquel mar, sino que les tom muchos puntos que ocupaban en la Morea. Abrioles Suleimn de nuevo aquellas puertas; mas, no habiendo podido levantar su comercio, ya ste les fue muy poco lucrativo. A pesar de la cada de Constantinopla, el trfico de Venecia con los sarracenos de Egipto y Siria an se hallaba en prspero estado; pero la dominacin de los turcos en aquellos pases fue una de las causas principales de la decadencia de Venecia. “Los turcos, dice Filiasi,82 groseros y guiados nicamente por la brutalidad, desolaron y convirtieron en desierto los pases ms florecientes. Los sarracenos, al contrario, aunque vidos y dspotas como todos los orientales, y fanticos como todos los

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 220\ 220\ 220\ 220\ 220\ mahometanos, tenan, sin embargo, industria, y mantenan al Egipto y la Siria en prspero estado. Los venecianos, conocidos desde largos siglos en los puertos egipcios, eran estimados en ellos y preferidos a todos los otros europeos”. Aumentronse las desgracias de Venecia con las nuevas conquistas de los otomanos, pues ella, adems de la Morea, perdi las islas del Negroponto, las costas de Albania de donde sacaba muchos marineros, y otros establecimientos importantes. Privada de ellos y casi obstruidos para sus empresas el mar Negro y el puerto de Alejandra, que eran los dos puntos principales por donde reciba los ricos productos del Asia, su comercio corri rpidamente a su ruina. Como todo lo que circunscriba la esfera de sus relaciones mercantiles, propenda al mismo tiempo a menguar su trfico de esclavos, dos extraordinarios acontecimientos de fines del siglo xv, influyeron poderosamente en destruirlo. Doblando el clebre Vasco de Gama en 1407 el cabo de Buena Esperanza, hizo una revolucin abriendo nuevas vas al comercio de la Europa con el Asia. Las naves portuguesas recorrieron, desde entonces, la costa oriental de frica, llegaron a la India, penetraron despus hasta en las Molucas, la China y el Japn, y tornando de all a Lisboa apoderronse en menos de medio siglo de puntos importantes en el Asia y en el frica. El objeto de los portugueses era privar a los venecianos y a otros pueblos europeos del comercio que hacan con el oriente por la Siria y el Egipto, forzndolos a que fuesen a Lisboa a buscar los productos de la India y de otras regiones asiticas.83 Para lograr su intento, persiguieron desde el principio el comercio martimo que de la India se haca con la Persia, la Arabia y el Egipto. El cheik Kotbeddin Alhanefin hablando de los portugueses dice: “Estos malditos extranjeros se haban apoderado de los puertos de la India; infestaban tambin los puertos del Yemen; haban venido hasta el puerto de Djidda y el de Suez que no est sino a dos jornadas del Cairo; cogan las naves que transportaban a los peregrinos, y los buques mercantes; pillaban los bienes de los musulmanes, y a stos se los llevaban prisioneros”.84Desviado el comercio de sus antiguos canales, las repblicas italianas, y Venecia ms que ninguna, sufrieron las terribles consecuencias de esta revolucin mercantil. Funesto fue tambin a la prosperidad y grandeza de aquellas repblicas, el descubrimiento del Nuevo Mundo. Los metales preciosos, las piedras finas, las nuevas riquezas vegetales que en l se encontraron, la facilidad con que crecieron en aquellos climas muchas de las producciones de la Arabia, de la Persia y de la India, y el empeo con que espaoles, portugueses, ingleses y holandeses se disputaban tantos tesoros, abrieron desde el siglo XVI, entre el occidente de Europa y el Nuevo

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JOS ANTONIO SACO /221 /221 /221 /221 /221 Mundo un camino desconocido a sus antiguas empresas mercantiles. Entretanto, atacadas a un tiempo las repblicas italianas en su comercio, por el oriente y el occidente, destrozadas por las guerras civiles, y no pudiendo luchar con los nuevos rivales que se les presentaban, dejronse arrebatar el tridente de los mares que hasta entonces haban empuado. As cay Venecia y las dems repblicas sus hermanas del alto puesto que ocupaban, y as tambin ces el trfico de esclavos con que ellas se mancharon en los siglos anteriores. Si la decadencia de las repblicas italianas mengu la esclavitud en algunas partes del medioda de la Europa, la de Catalua coadyuv tambin al mismo fin. El decrecimiento de la navegacin de esta provincia en los siglos XVIy XVII, puso trmino al trfico de esclavos en ellas, pero este resultado no provino de la humanidad o sentimientos religiosos de los catalanes, ni de las medidas represivas de su gobierno, sino de las desgracias polticas de Espaa y de la piratera de los turcos y berberiscos que infestaban el Mediterrneo, los cuales asaltaban las costas de Catalua y de otras provincias espaolas, llevndose a veces como esclava la gente que cogan. De esta manera, si la esclavitud mengu, de una parte, con la decadencia mercantil de algunos pases cristianos; de otra, continu como antes en la pennsula ibrica, ya por la fatal influencia musulmana, ya por nuevas causas que nacieron en todo el siglo XV.Notas1Vase el libro XIII del tomo II de esta Historia 2Procop., De Bell. Goth ., lib. IV cap. XXV. Agathias, lib. II y lib. V. Theophanes. Daubeny, obra citada. Sobre los terremotos e inundaciones ocasionadas por ellos, vase lo que dicen Zsimo, lib. IV, Libanio, Orat. de ulciscenda Juliani nece cap. X; Sozomeno, lib. VI, cap. II, y, particularmente, la obra inglesa de Daubeny, On Earthquakes 3Conde, Historia de la Dominacin de los rabes en Espaa tom. I, cap. LVI, y tom. II, cap. VII. 4 Hist. Miscel ., lib. XVI, impresa en Muratori, Script Rerum. Italic ., tom. I. 5Gregor. Magn., Epst. 41. 6Gaufridius Malaterra, Hist. sicula ., lib. I, cap. XXVII. 7Gregorio de Tours, lib. VII, cap. XLV. 8Anales reunidos en la coleccin de Pertz. Annal. Fuld Annal St. Gall, en la citada coleccin. 9Dom. Bouquet, Recueil des Hist. de France tom. X, p. 21. 10Dom. Bouquet, Recueil des Hist ..., tom. X.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 222\ 222\ 222\ 222\ 222\11 Recueil des Hist ..., tom. X, p. 47. 12Colec. de Pertz. Annal. St. Gall ., ao 1044. 13 Recueil des Hist ..., tom. XIII. Tresor. d’anecdotes (Cronique, Lobiensis). Martenne y Durand., Veter. Script Collectio, tom. III, p. 740. 14 Lex Burgund ., tt. IV, art. 1. 15Perreciot, tat des personnes dans les Gaules, lib. II, cap. XV. 16Colec. de Pertz, Monumenta Regalia Annal Fuld. Annal. St Gall. Annal Colon 17 Recueil des Histor ..., tom. X y ss. Cronique de Verdun y otras. 18Hvitfeld, Crnica de Dinamarca 19Mariana, Hist. de Espaa lib. VI, cap. XVII. 20Conde, Hist. de la Dominacin de los rabes en Espaa tom. I, cap. XLVI, LV y LXIII. 21 Chron. Saxon ., 157, 169. Chron. Lambard ad ann. 1049-1059. 22 Chron. Saxon ., 188. 23Wals., 107 y 108. Trokel, 37. Mon. Malms ., 166. 24De esta peste hablaron Procopio De Bell. persic ., lib. II, cap. XXII, XXIII. Evagr., lib, IV, cap. XXIX. Agathias, lib. V, pp. 153, 154. Gregor. de Tours, tom. II, l. 4, cap. V, y otros autores. 25Gibbon, Decline and fall of the Roman Empire, chap. XLIII. 26Muratori, Annali d’Italia anno 1006. 27Bed. III. 27. Usher, Ant. Brist ., p. 948. Ulster Annals 28Vit. Geral. Sax. apud Ant. Brit., p. 1164. 29Bed, Histor. Eccles 30 Chron. Sax ., 157. 169. Chron. Lamb ., ad ann. 1049. 31Sirmondi, Historia de las Repblicas Italianas en la Edad Media 32Vase esta Historia tomo II, libro XII, pgina 129. 33Fuero Viejo de Castilla, lib, III, cap. III. 34 Siete Partidas Partida V, tt. XV. 35Cantacuzene, lib. II, cap. XXXII. 36Cantacuzene, lib. IV, cap. XVIII. 37Zonaras, lib. XVI, cap. XII. 38Alexiade, lib. V, p. 31, y lib. VI, p. 154. 39Nicetas, Reino de Isaac ngel p. 233, edicin en folio. 40Pachymere, lib. VI, cap. XXXIII. 41Cedrenus, tom. II, p. 707, edicin en 1631. 42Nicetas, Vida de Juan Comnene Alexiade, lib. XIII, p. 377, edicin en folio. 43Dal Borgo, Dissertazione sopra l’Storia Pissana. Dissert. 10. 44Tronci en sus Anales Psanos insert este tratado. 45Cita de Stamm, captulo I De servitut personali 46 Ordonnances des Rois de France tom. XI, p. 7. 47Glauvil, lib. V, cap. V. Vaissette, Histoire du Languedoc tom. III, pp. 528 y 530. 48Vaissette, tom. III, p. 69.

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JOS ANTONIO SACO /223 /223 /223 /223 /22349 Galli Christian Sammarthanorum, tom. II, p. 417. 50“ Civitas Tholosana fuit et erit sine fine libera, adeo ut servi et ancill, sclavi et sclave, dominos sive dominas, habentes, eum rebus vel sine rebus suis, ad Tholosam vel infr, terminos extra urbem terminatos accedentes adquirant libertatem ”. 51Potgiesser, lib. II, cap. IX, § 20. 52Schilteri, Inst. iur. public tom. II, tt. XV. 53Hund, Metropolis Salisburg, tom. I. Edicin de Gewold, p. 239. 54Lambec., Biblioteca Csarea lib. II, cap. V. 55Diploma concedido a la ciudad de Lindavia, en las obras de Coringio, cap. XIV, citado por Potgiesser. 56 Datt de Pace publica lib. I, cap. XIV, no 122. 57Tom. V, par. 6, Actor Concil. Constant ., p. 174. 58Christ., Paullini Annal. Isaneceus, p. 57. 59Statuta Hamburgensia, par. I, tt, II, art. 2. 60 Bulla Aurea del emperador Sigismundo, cap. V, inserta en parte en Potgiesser, lib. II, cap. IX. 61Schilteri, Instit. iur. public ., tom. I, lib, I, tt. VII, § 5. 62Lehmanni, Chronicon Spirense, lib. VII, cap. LXXI. 63Schotan., De Domin Fris., cap. IX. Matthum., De Nobilit, lib. IV, cap. XXXII, citado por Potgiesser. 64Wilkin’s, Collet. Legg. Anglo-Saxon 65 Leges Scotic, en Skenardo, Regia Maiestas, lib. II, cap. XII, § 17. 66Hallam, Wiew of the State of Europe during the middle ages tom. I, chap. IV. 67Martnez Marina, Ensayos Histricos sobre la Legislacin y Principales Cuerpos Legales de los Reinos de Len y Castilla tom. I, lib. IV, no 6. 68Esta donacin y fueros se hallan impresos en la Espaa Sagrada tom. XXVI, apnd. I, p. 448, en las Noticias Histricas de las tres Provincias Vascongadas por Llorente, tom. III, p. 48, y en la Coleccin de Fueros y Cartas Pueblas por Muoz, p. 13. 69Estos fueros insertolos Sandoval, Cinco Obispos p. 202; Llorente en sus Noticias Histricas ya citadas, tom. III, p. 29, y Muoz en su Coleccin de Fueros, p. 16. 70 Espaa Sagrada tom. XXXVII, apnd. X, p. 523. Muoz, Coleccin de Fueros p. 19. 71Estos fueros romanceados publicolos don Miguel de Manuel en sus Memorias Histricas para la Vida de San Fernando p. 523, y tambin Muoz en su Coleccin de Fueros p. 27. 72 Noticias Histricas de las Tres Provincias Vascongadas tom. LIII, p. 331. 73En los documentos espaoles de la poca que examino, es muy comn encontrar en las fechas las palabras era, ao. Mucho cuidado es menester para no incurrir en graves errores, tomndolas como equivalentes, porque hay entre los dos modos de fechar una diferencia nada menos que de 38 aos. Naci esta diferencia de que habiendo Octavio y Antonio separado a Lpido del triunvirato, repartironse los dos entre s el Imperio romano, tocando al primero todas las provincias de occidente de donde, como dice Mariana, “tomaron ocasin los espaoles para comenzar desde este principio el cuento de sus aos”. (Mariana, Historia General de Espaa lib. III, cap. XXIII.) Como entre el de dicho repartimiento y el en que naci Jesucristo, mediaron 38 aos, result que cuando en Espaa se empez a computar las fechas por el nacimiento de Cristo, que es

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 224\ 224\ 224\ 224\ 224\nuestra era cristiana, haba una diferencia de 38 respecto del principio de la era llamada del Csar; pues el ao primero de Cristo fue y se cont 39 de la era del Csar. De aqu es que, cuando en algunos de aquellos documentos se lee, por ejemplo, era 250, este nmero corresponde al ao 212 de la era cristiana; y por eso ahora en el documento que ha dado origen a esta nota, a la era 1012 le he puesto ao 974 de Cristo. 74Este fuero lo insert D. Miguel de Manuel en sus Memorias Histricas para la vida de San Fernando p. 445, y Muoz lo reprodujo en su Coleccin de Fueros p. 37. 75“ Et si servus aut ancilla venisset inter eos, aut aliquis homo cum alienam uxorem aut sponsa, aut latro inieniosus, aut aliquis falsator vel criminosus, securus stesisset inter omnes alios abitatores sine aliqua dubitatione ”. Esta carta de poblacin fue impresa por D. Jaime Villanueva en el tomo VIII del Viaje Literario a las Iglesias de Espaa apndice 30, p. 276. Reimprimiose en la Coleccin de Fueros y Cartas Pueblas por Muoz y Romero. 76“ Qui ad abitandum venerit alvendarii, caparii, servi sint ingenui et absoluti ”. (Hllase este fuero en el benedictino Escalona, Historia del monasterio de Sahagun p. 440, y en Muoz, Coleccin de Fueros .) 77“ Quiqumque ad Concham venerit populari cujuscumque sit conditionis, id est, sive Cristianus, sive Maurus, sive Judus, sive liber, sive servus, venial secure ”. 78 Crnica de Benedetto Dei 79Pax cum imperatore Turcorum del 15 de abril de 1454. Est en los documentos del tomo VII del Marini, Storia, etc Este tratado no habla expresamente de esclavos sino de cabezas; pero como esta palabra slo puede referirse a los ganados o a los esclavos, y los venecianos no exportaron aqullos de las costas del mar Negro, es claro que debe aplicarse a stos. 80 Crnica de Benedetto Dei 81 Crnica de Benedetto Dei 82 Saggio sull’antico commercio etc. de Veneziani 83Cartas del florentino Andrs Corsali, publicadas en el tomo I de la coleccin de Ramusio. 84Histoire de la Mecque manuscrito analizado por S. Sacy en el tomo IV de las Notices des manuscrits de la Bibliotheque du Roi.

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Libro VigesimocuartoCONTINU CONTINU CONTINU CONTINU CONTINU ACI"N DE LA ESCLA ACI"N DE LA ESCLA ACI"N DE LA ESCLA ACI"N DE LA ESCLA ACI"N DE LA ESCLA VITUD EN ESP VITUD EN ESP VITUD EN ESP VITUD EN ESP VITUD EN ESP AA AA AA AA AA EN TOD EN TOD EN TOD EN TOD EN TOD A LA ED A LA ED A LA ED A LA ED A LA ED AD MEDIA. REFT AD MEDIA. REFT AD MEDIA. REFT AD MEDIA. REFT AD MEDIA. REFT ASE UN ERROR ASE UN ERROR ASE UN ERROR ASE UN ERROR ASE UN ERROR GRA GRA GRA GRA GRA VE SOBRE ESTE P VE SOBRE ESTE P VE SOBRE ESTE P VE SOBRE ESTE P VE SOBRE ESTE P UNTO UNTO UNTO UNTO UNTO CONDICI"N CONDICI"N CONDICI"N CONDICI"N CONDICI"N DE LOS ESCLA DE LOS ESCLA DE LOS ESCLA DE LOS ESCLA DE LOS ESCLA V V V V V OS SEGN EL C"DIGO DE LAS SIETE OS SEGN EL C"DIGO DE LAS SIETE OS SEGN EL C"DIGO DE LAS SIETE OS SEGN EL C"DIGO DE LAS SIETE OS SEGN EL C"DIGO DE LAS SIETE PAR PAR PAR PAR PAR TID TID TID TID TID AS. NUEV AS. NUEV AS. NUEV AS. NUEV AS. NUEV AS FUENTES DE ESCLA AS FUENTES DE ESCLA AS FUENTES DE ESCLA AS FUENTES DE ESCLA AS FUENTES DE ESCLA VITUD VITUD VITUD VITUD VITUD BROTBROT BROT BROT BROT AN P AN P AN P AN P AN P ARA LA PENNSULA IBRIC ARA LA PENNSULA IBRIC ARA LA PENNSULA IBRIC ARA LA PENNSULA IBRIC ARA LA PENNSULA IBRIC A EN EL SIGLO XV A EN EL SIGLO XV A EN EL SIGLO XV A EN EL SIGLO XV A EN EL SIGLO XVEspectculo digno de contemplar presentaba la Europa al terminar del siglo decimoquinto. En el oriente de ella, triunfante el Corn y vencido el Evangelio. En el occidente, do est asentada la pennsula ibrica vease abatido el estandarte de Mahoma, y victorioso el pendn de la cruz. Fuera de estos dos puntos extremos brillaba el cristianismo sin contrario ni rival en todo el continente europeo. En oriente habase hundido el Imperio griego, y alzdose en su lugar el de los turcos. En Espaa habanse ya derribado todos los tronos erigidos por los sectarios del Islam, imperando slo el cristianismo bajo de un cetro catlico. Esto no obstante exista vigorosa la esclavitud as en Turqua como en Espaa, mientras que haba ya, o desaparecido, o menguado notablemente en las dems naciones de Europa. La servidumbre, al contrario, no se conoca ya en Turqua; a lo menos entre la raza dominadora; en la pennsula ibrica estaba bastante enflaquecida; pero en el resto de Europa an tena dilatadas y profundas races. En Turqua, lejos de haber algn principio que combatiera la esclavitud, todo la fomentaba. En la pennsula ibrica, al contrario, la tendencia benfica del cristianismo luchaba por extinguirla o minorarla; pero neutralizaron su influjo en aquel siglo, los descubrimientos de los portugueses en la costa occidental de frica, la conquista de las islas Canarias por los espaoles, las relaciones mercantiles de stos con algunas partes de aquella regin, y la continuacin de la guerra entre moros y cristianos. Pero antes de exponer estas causas, importa refutar aseveraciones que, a ser ciertas, falso sera no slo lo que ms adelante dir, sino mucho de lo narrado hasta aqu.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 226\ 226\ 226\ 226\ 226\ Asienta un distinguido escritor portugus en su Historia de Portugal que en la monarqua de Asturias y Len, formada despus de la reconquista de los cristianos, ya no existi la esclavitud, sino tan slo la servidumbre de los hombres adscritos a la gleba; que no haba ms esclavos que los sarracenos prisioneros de guerra, y que el servicio domstico era desempeado por individuos arrancados de la tierra que cultivaban.1Si hay alguna nacin en Europa a la que menos cuadran tales ideas, esa nacin es cabalmente la Espaa, pues contradcelas abiertamente toda la historia de su esclavitud. No ha faltado en nuestros das escritor nacional que las haya refutado,2 y refutacin completa de ellas es tambin cuanto llevo dicho en esta Historia Es, sin embargo, necesario, para poner fuera de dudas y controversias este punto importante, enlazado con el progreso de esta obra, que expongamos aqu las razones y documentos alegados, acompandolos de otros que aadiremos, y con los cuales se demostrar hasta la evidencia que ni entonces ni despus de muchos siglos estuvo confinada la esclavitud de aquella nacin a slo esclavos sarracenos. Reflexinese que ella anduvo copiosamente esparcida en toda Espaa desde tiempos muy anteriores a la invasin de los rabes, y que las regiones de los Pirineos, ncleo de la monarqua de Asturias y Len, tuvieron esclavos, los cuales continuaron en poder de sus dueos primitivos, pues las armas sarracenas apenas penetraron por un solo punto en aquellas speras montaas. Reflexinese tambin que no fue instantnea ni de un solo golpe la invasin de los rabes en toda Espaa, pues stos emplearon cuatro aos en llegar a las faldas de los Pirineos. Tuvieron, pues, sobrado tiempo muchos visigodos para retirarse y acogerse a aquellas montaas con sus animales, alhajas y esclavos, los cuales en vez de quedarse con los musulmanes, preferiran en su mayor parte seguir a sus antiguos amos, pues tenan como ellos la misma religin y costumbre, y hablaban la misma lengua. Aun de los mismos visigodos que se quedaron entre los rabes, y cuyas propiedades les fueron garantizadas por capitulaciones o tratados, no faltaran algunos que, deseando vivir con ms holgura y seguridad entre sus compatricios, abandonasen sus tierras y procurasen llevarse sus esclavos para que les sirviesen; siendo de presumir que los conquistadores no se lo impediran, ya porque caeran en su poder las tierras que abandonaban, y de las que no podan despojarlos en virtud de los convenios ajustados con ellos, ya porque los rabes no dieron al principio ninguna importancia a los godos que se refugiaban a la Cantabria, Asturias y Galicia. Ni falt tampoco quienes a dichos puntos emigrasen de las partes septentrionales de frica que pertenecieron al linaje godo, pues Odario sali de ellas en tiempo del rey don Alfonso I acompaado de familias esclavas y de

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JOS ANTONIO SACO /227 /227 /227 /227 /227 muchas libres, con las cuales pobl y restableci los obispados de Braga y Lugo, llegando a ser obispo de ste.3Ntese igualmente que los cristianos empezaron desde temprano a invadir y reconquistar algunos puntos ocupados por los rabes, y que aqullos tornaban con frecuencia acompaados de los hispano-godos que se aprovechaban de esta circunstancia para salir de la dominacin enemiga con sus esclavos, si los tenan, y con otros bienes muebles. Ni debe tampoco olvidarse que los godos dominaron desde los primeros aos de la guerra diversos puntos de los ocupados por los rabes, y en los cuales haba esclavos pertenecientes a los cristianos que haban aceptado el yugo sarraceno. Tngase tambin presente que los hispano-godos refugiados a las montaas de los Pirineos, llevaron consigo no slo su lengua, usos y costumbres, sino tambin la legislacin que los haba gobernado. As fue que, desde luego que alcanzaron la monarqua de Asturias, empezaron a regirse por el cdigo del Fuero Juzgo; y un caso que ocurri en el siglo XII, prueba tambin, adems de otros de fecha anterior que mencionar, la existencia de esclavos cristianos en la corona leonesa, aun despus de la poca en que se pretende haber cesado la esclavitud. De acuerdo con los de su corte, sentenci el rey don Bermudo en el ao de 999 un pleito que se haba suscitado entre, don Pedro, primer obispo de Fria, y un Vegila que tena esclavos casados con esclavas del obispo, pretendiendo que todos los hijos nacidos de estos matrimonios, deban pertenecerle. El obispo, por el contrario, los reclamaba como suyos y de su iglesia; mas, la controversia se decidi, declarando que los hijos se repartieran entre los dos, segn lo establecido en la ley XVII, ttulo I, libro X del Fuero Juzgo.4Otros documentos de aquella poca demuestran que en la monarqua leonesa existi la esclavitud, no slo de los sarracenos, sino de los cristianos. Bajo el reinado de Aurelio que ocup el trono de Asturias de 768 a 774 de la era cristiana, sublevronse los esclavos de aquella monarqua; pero l supo reprimir aquel alzamiento, sometindolos a su primer estado.5 Un historiador espaol piensa que “aquellos esclavos seran los cautivos que Alfonso, el Catlico haba recogido y llevado en sus expediciones por las tierras de los sarracenos”.6 Pero esta aseveracin es una simple conjetura destituida de toda prueba; y lo mismo que sarracenos pudieron ser cristianos, a lo menos parte de ellos, que es lo ms probable segn lo expuesto hasta aqu. En el ao de 812, D. Alfonso, el Casto don a la iglesia de Oviedo diversas alhajas y esclavos, a los que se llam mancipia en la escritura, siendo de advertir que haba adquirido unos por donacin y otros por compra.7 Y se dir tambin que todos estos esclavos eran cautivos sarra-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 228\ 228\ 228\ 228\ 228\ cenos? Muy aventurado es afirmarlo. Pero pasemos a otros documentos en que desaparece toda duda. En 887, Sisenando otorg a favor de su mujer doa Eldoncia una carta de dote, donndole entre otras cosas 20 esclavos jvenes, mitad varones y mitad hembras, con facultad de que si mora sin sucesin, pudiese disponer de ellos libremente. Conviene advertir que los nombres de estos esclavos, insertos en la escritura son todos latinos y godos:8prueba bien clara de que tales esclavos no eran sarracenos, sino de origen cristiano. Ya dijimos en otra parte,9 y ahora conviene repetir para el fin que nos proponemos, que en la donacin de la villa de Malares hecha por Eximina en 984, al monasterio de Sobrado, figuran entre otras cosas algunos esclavos que sirvieron en la misma heredad en vida de sus padres y abuelos. Estas ltimas palabras demuestran que tales esclavos eran espaoles cristianos, porque descendan de otros esclavos que haban servido en la heredad donada por Eximina; y esclavos hubo tambin en la escritura de permuta otorgada en 1016, entre Gutier Dominico y el referido monasterio. El Fuero de Len tantas veces citado y otorgado en el ao 1020, habla distintamente de esclavos cristianos y esclavos moros: “Mandamos, dice, que omne que fuer sieruo t fur prouado sieruo per ommes bonos uerdaderos quier sea cristiano quier moro que lo dien al sennor sen contienda nenguna”.10En la carta de dote que hizo el conde don Rodrigo, a su mujer doa Toda en 1029, no slo le dio esclavos sarracenos ya bautizados, sino otros de origen cristiano, solos y sin estar vinculados a heredad alguna.11De que haba verdaderos esclavos cristianos que no estaban vinculados a la tierra y de los que podan disponer los amos a su antojo, existen muchas escrituras de aquellos tiempos. En una donacin de varias heredades que Suario Monniz, hijo del conde don Monio, hizo a la iglesia de Lugo en 16 de diciembre de 1094, exceptanse a uno de sus esclavos con sus hijos, los cuales por ser separados de las tierras que cultivaban, evidente es que no pertenecan al nmero de hombres adscritos a la gleba.12En el mismo siglo XI, Diego Erit, esclavo cristiano de Pelayo Frolaz fugose a Galicia, y en el lugar de Rovoredo casose con una esclava, vaqueriza de la condesa doa Ardio Daz. Luego que lo supo su amo Frolaz, marchose al mencionado lugar, y apoderndose de su esclavo, llevselo consigo. Para que Erit fuese devuelto dio la condesa algunos pasos; pero infructuosos todos, hubo de arreglarse con Frolaz, dndole por el esclavo casado con su vaqueriza otra esclava de nombre Troilli, hermana de la recin casada.13 La traslacin del esclavo Erit de un punto a otro, mudando de amo, prueba que no estaba vinculado a tierra alguna.

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JOS ANTONIO SACO /229 /229 /229 /229 /229 “En el ao 1115, dice Muoz, hicieron los moros un desembarco en las costas de Galicia, y cautivaron dos varones poderosos, llamados Fernando Arias y Menendo Didaz: para salvarse stos de la esclavitud, dieron a los infieles en rescate 60 cristianos de condicin servil.14 No es de creer que tantos desgraciados se prestasen voluntariamente a abandonar los lugares en que conservaban las ms caras afecciones de su vida, para ser transportados a la Andaluca y vendidos all como esclavos”.15Yo pienso lo mismo que Muoz. No es posible sostener la tesis que estamos refutando, pues de todas partes se agolpan contra ella pruebas irrefragables. El cdigo de las Siete Partidas, monumento levantado por el sabio rey don Alfonso en la segunda mitad del siglo XIII, contiene muchas leyes acerca de la esclavitud, no tanto de sarracenos cuanto de cristianos en Espaa. De la de stos habla expresamente una de ellas, pues a sufrir esta pena era condenado el cristiano que daba o venda armas, naves, maderas para construirlas, o facilitaba otros medios con que pudiesen los sarracenos daar a los fieles.16Esclavos cristianos menciona tambin otra ley de aquel cdigo, pues si un clrigo ordenado in sacris se casaba con mujer vasalla de alguna iglesia, aqulla se haca esclava de sta, pero si antes del casamiento ya era esclava de dicha iglesia entonces era vendida. Los hijos de tal enlace, sobre no heredar a sus padres, eran declarados esclavos de la referida iglesia.17 Para el punto en cuestin es muy interesante esta ley, porque no slo marca la diferencia entre vasallo y siervo que aqu es el esclavo, sino porque se habla de venta, de precio, y de trasmisin de la esclava vendida de un amo a otro. Ni se diga que el cdigo de las Siete Partidas se refiri solamente a siervos vinculados a la tierra, y no a esclavos verdaderos. Tal interpretacin la rechazan la mencionada ley XLI, el prlogo del ttulo XXIII, Partida IV, en que se habla del estado de los hombres, y otras del mismo cdigo, que omito en gracia de la brevedad. Conviene advertir, adems, que las Partidas se sirven de la palabra siervo (servus) para expresar el esclavo, cuya ltima palabra nunca o rara vez emplean. El nombre de siervo se toma en el cdigo alfonsino en el mismo sentido en que lo usaron los romanos, y as lo demuestra la ley I, ttulo XXI, Partida IV, cuyo tenor es el siguiente: “Servidumbre es postura et establecimiento que ficieron antiguamente las gentes, por la cual los homes, que eran naturalmiente libres se facien siervos et se sometien seorio de otri contra razn de natura. Et siervo tom este nombre de una palabra que es llamada en latn servare, que quiere tanto decir en romance como guardar... Et son tres maneras de siervos: la primera es de los que cativan en tiempo de guerra seyendo enemigos de la fe: la segunda es de los que nascen de las siervas: la tercera es quando alguno que es libre se dexa vender”.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 230\ 230\ 230\ 230\ 230\ Es, pues, inconcuso que el cdigo de las Partidas reconoci la verdadera esclavitud, y que sta pes no slo sobre los sarracenos, sino tambin sobre los cristianos. Mas, cul fue la condicin de los esclavos de Espaa segn aquel cdigo? Ceg ste por ventura algunas fuentes de esclavitud, o abri otras nuevas a la libertad? Al responder a estas preguntas, importa recordar que las Siete Partidas fueron por lo comn ciegas imitadoras de los cdigos de Justiniano; y como ya he largamente tratado en esta Historia del estado de los esclavos durante el Imperio romano, el cuadro completo que de ellos trazara ahora, sera superflua repeticin de lo ya narrado hasta aqu. Limitareme, por tanto, a indicar los puntos en que defieren las dos legislaciones, pues de esta manera dar a la esclavitud castellana de la Edad Media, cierto colorido nacional conforme a las ideas y costumbres de aquella poca. Respecto del esclavo prfugo mand la ley de Partidas que el amo poda recobrarlo, acudiendo al juez del lugar para que ste le diese una orden y hombres que fuesen con l a buscarle y a registrar la casa en donde sospechaba estuviese. El juez que no daba la orden, o el amo de la casa que negaba la entrada en ella, era multado cada uno en 100 maraveds de oro para la cmara del rey. Si alguno reciba a sabiendas esclavo prfugo, deba entregarlo a su seor con otro equivalente, y pagar 100 maraveds a la dicha cmara; pero si dentro de 20 das de haberlo recibido, lo participaba al amo o al juez del lugar, entonces solamente deba restituir el esclavo con otro, sin pagar nada al rey. Cuando el encubridor no tena otro esclavo que dar, entonces deba satisfacer por l 20 maraveds de buena moneda;18 cantidad que indica el precio medio de un esclavo ordinario en aquellos tiempos. Si el encubridor era menor, no incurra en pena alguna; pero s el tutor, cuando consenta que en la casa de aqul se escondiese el esclavo. Si el ocultador no tena con qu pagar, incurra en la pena de ser azotado pblicamente, con tal que ni se le matase ni lisiase.19Cuando alguno esconda esclavo del rey con intencin de que ste lo perdiese, deba tornarlo y pagarle 1 libra de oro; y si era de los que trabajaban en las labores del monarca, el encubridor adems de restituirlo, pagaba 12 libras de plata. Si el esclavo era del consejo de alguna villa o ciudad, deba devolverlo con otro igual y 12 libras de oro.20El que hurtaba o seduca esclavo ajeno para llevarlo a vender a pases mahometanos, o servirse de l, si el ladrn era hijodalgo, echbansele prisiones y condenbasele a labrar para siempre las heredades del rey; y si esclavo, era arrojado a las bestias feroces para que lo devorasen.21El esclavo o sirviente domstico que sonsacaba o corrompa alguna religiosa, o viuda que viva honestamente, o virgen, deba ser quemado.22 Cuando adulteraba con su ama, tanto l como ella eran condenados a las llamas.23

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JOS ANTONIO SACO /231 /231 /231 /231 /231 En medio del rigor de estas penas, la ley protegi la vida del esclavo contra las violencias del amo. Aunque ste tena pleno poder sobre aqul, no poda maltratarle ni matarle, a no ser que lo encontrase adulterando con su mujer, o deshonrando a su hija. Para enfrenar los mpetus del amo cruel con su esclavo, pudo ste quejarse al juez, quien probada la verdad, deba venderlo, entregando el precio a su seor, para que saliendo de su potestad, nunca ms tornase a ella.24Borrando las leyes de Partidas toda diferencia entre la vida del libre y del esclavo, castigaron como homicida al que a sabiendas mataba al uno o al otro.25El amo que hera al esclavo con piedra, palo u otra cosa dura, o lo mataba sin intencin, deba ser desterrado a una isla por cinco aos; pero si la tena y el esclavo mora de resultas de las heridas, entonces era castigado como homicida.26El amo que mandaba castrar a su esclavo, perdalo, adjudicndose al fisco, y el mdico que haca la operacin incurra en pena de homicida.27En este delito fue Justiniano ms generoso con el esclavo que la ley de Partidas, porque aqul lo declar enteramente libre;28 mas, sta, si bien lo sac del poder del amo, hzolo esclavo del fisco. Favoreci tanto la ley los matrimonios de los esclavos, que podan casarse entre s, aun contra la voluntad de sus amos. Si el matrimonio se contraa entre esclavo y libre, era vlido, con tal que el cnyuge libre supiese que el otro no lo era. Cuando el amo del esclavo o de la esclava, estando delante o sabindolo, no manifestaba que era su esclavo, ste adquira su libertad por el solo hecho de haber callado el amo su condicin.29Los esclavos casados no podan ser vendidos en tierras diferentes, si su separacin les impeda hacer vida marital.30 Por esta razn, cuando dos esclavos casados pertenecan a dos amos que no moraban en la misma tierra, uno de ellos deba comprar el esclavo del otro. Si as no se haca, facultbase a cualquier vecino del lugar para que comprase a uno de los dos, a fin de que viviesen juntos; y si comprador no haba, imponase a la Iglesia el deber de comprarlo.31Estas dos justas y benficas leyes son unas de las muchas con que se prueba que cuando el cdigo de las Partidas habla de siervo, refirese exclusivamente a verdaderos esclavos y no a hombres vinculados a la tierra, porque sin contraerse a sta aqullos pasaban de unos amos a otros, cual se ha hecho siempre con los esclavos propiamente tales. En honra de los reyes permitiose tambin a los esclavos que pudieran entablar demanda en juicio sobre las cosas pertenecientes a sus seores. Lcito fue igualmente a los esclavos de particulares, cuando stos se hallaban ausentes, presentarse en juicio contra alguno que embargaba o los despojaba de los bienes que ellos administraban a nombre de sus amos. Lo mismo pudieron hacer cuando stos eran matados, y ni sus pariente, ni otras personas acusaban al matador.32

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 232\ 232\ 232\ 232\ 232\ Alcanzaba comnmente el esclavo su libertad o por generosidad del amo, o por precio que ste reciba de aqul, o de otro que por l lo daba. Hubo tambin otras maneras de conseguirla, y a veces aun contra la voluntad de su seor. Esto aconteca: 1o Cuando esclavo no cristiano perteneciente a moro, judo o hereje, se bautizaba.332o Si el amo se casaba con su esclava, sta era libre.343o Cuando el amo para lucrar la entregaba a la prostitucin.354o Si al tiempo de casarse el esclavo, segn hemos ms arriba indicado, el amo estando delante o sabindolo, no manifestaba que lo era, aqul consegua su libertad.365o El esclavo que de buena fe andaba como libre diez aos en el lugar donde moraba su amo, o 20 en otro donde ste no resida, alcanzaba su libertad por prescripcin. Pero si tena conocimiento de su esclavitud y moraba en tierra de cristianos, entonces para ser libre, necesitaba del trmino de 30 aos, ora estuviese el amo presente, ora ausente.376o Obtena tambin su libertad el esclavo que se haca clrigo y reciba rdenes sagradas, sabindolo y consintindolo su seor; pero si lo ignoraba, poda demandarlo hasta un ao despus de haberlo sabido, y tornarle a la esclavitud, aunque hubiese recibido el subdiconato. Si se haba ordenado de dicono o de presbtero, ya no poda volver a la esclavitud; mas, deba dar al amo un precio igual al que tena antes de haberse ordenado, u otro esclavo equivalente. Si el tal clrigo llegaba a ser obispo, ste en vez de un esclavo, deba darle dos, siendo el precio de cada uno igual al que l haba tenido antes de su ordenacin.387o Si el esclavo se hua a tierra de moros, y despus de estar en ella, tornaba voluntariamente a tierra de cristianos, entonces el amo ya no tena derecho alguno contra l, pues adquira completa libertad. Esta disposicin incitaba al esclavo a la fuga, sobre todo si viva cerca de las fronteras de los enemigos, porque traspasndolas y volviendo despus de algn tiempo a pas cristiano, estaba seguro de alcanzar su libertad.39Disminuyendo las leyes de Partidas los casos en que el Fuero Juzgo condenaba a los delincuentes a esclavitud, cegaron una de las fuentes de donde ella brotaba. En tan benfico resultado influyeron el progreso de las luces y las ideas del cristianismo, cuyos principios no haban cesado de invocar los amos al manumitir sus esclavos. Insertemos la frmula de una carta de libertad que se halla en el Espculo o Espejo de todos los Derechos y que fue uno de los cdigos del rey don Alfonso, el Sabio. “Forros eran los omes de comienzo naturalmiente, mas por su merecemiento e por su maldat fueron unos siervos, e fincaron los otros libres. Onde yo fulan, asmando como nuestro seor Iesu Christo recebio carne, e pris muerte porque librase a los omes de la servidumbre del

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JOS ANTONIO SACO /233 /233 /233 /233 /233 diablo en que eran, les tornase en el primer estado, e entendiendo por esta razon que grant merced era de aforrar los siervos, e tornarlos en aquella franqueza que deven seer por derecho natural, aforro a fulan mo siervo que sea quito e forro de aqui adelante, e cuantos dl decendieren en tal manera que yo nin ome de mio linage non lo podamos contrallar, nin embargar, nin demandarle alguna cosa por razon de servidumbre. E doi poder a l e a todo su linage que puedan fazer de si e de quanto que an e avran de aqui adelante, asi como todo ome libre puede fazer de si e de lo suyo. E porque esto non venga en dubda, mand fazer esta carta a fulan escrivano, e ante estos testigos que escrivieron en ella sus nombres con sus manos. Empero si algun derecho quisiere que finque en l senaladamiente, demas de aquello que dize en el setimo libro en el titulo de los aforramientos, develo dezir en la carta”.40Si el cdigo de las Partidas favoreci, por una parte, la libertad del esclavo; por otra, esclaviz a veces a las personas libres. A esclavitud, como ya hemos dicho ms arriba, eran condenados los cristianos que daban o vendan a los moros, armas, naves o maderas para construirlas, o hacer mquinas de guerra, y tambin los que gobernaban los buques de los moros para perseguir a los cristianos. Tales hombres eran adems excomulgados y sus bienes pasaban al rey.41En esclavitud caan tambin la vasalla de la Iglesia y sus hijos, si eran habidos de un clrigo con quien ella haba copulado.42Harto sabido es que el Fuero Juzgo, siguiendo la legislacin romana, torn el liberto ingrato a la esclavitud de su antiguo seor. Lo mismo dispusieron las leyes de Partidas, pero con una notable restriccin; porque si el precio que el amo reciba por la libertad de su esclavo no lo daba ste por s, sino otra persona por l, o si el manumisor no era su dueo, sino que lo haca por mandato de ste, en ambos casos no poda el liberto ser de nuevo esclavizado.43A los anteriores casos mencionados en las leyes de Partidas, debemos aadir otro establecido en el Fuero Real. Mandose all que si un hombre libre era vendido por otro, sin saberlo el vendedor, pagase 100 maraveds al vendido; y si no los tena, fuese esclavizado.44Contra lo que hemos dicho sobre la esclavitud consignada en las Siete Partidas, no cabe objetar que este cdigo no se plante en Espaa en el siglo XIII, a pesar de su benfica tendencia, a reunir bajo de una sola legislacin a todos los pueblos que entonces constituan la Corona de Castilla. A la ejecucin de tan noble pensamiento opusironse los usos y costumbres del clero y la nobleza, y ms todava los fueros y privilegios de que gozaban muchas ciudades y villas de Espaa. Contra obstculos tan poderosos estrellronse las elevadas miras de Alfonso, el Sabio, si bien es probable que el mismo no esperaba realizar-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 234\ 234\ 234\ 234\ 234\ las durante su vida, conociendo las inmensas dificultades con que luchaba. Pero estas y otras consideraciones que pudieran alegarse, en nada destruyen ni debilitan el hecho sustancial de que la verdadera esclavitud exista entonces en Espaa, porque demencia ridcula sera que aquel cdigo se hubiese detenido a tratar tan extensamente de ella, si ya hubiera desaparecido del suelo espaol. Continu, pues, en los siglos XIV y XV, abrindose en este ltimo nuevas fuentes de esclavitud para la pennsula ibrica. Fueron la primera los descubrimientos de los portugueses en la costa occidental de frica.45 Emprendironlos stos desde 1415 bajo las auspicios de su clebre infante don Enrique, y continundolos por largos aos con laudable constancia, llegaron a su trmino doblando Vasco de Gama el cabo de Buena Esperanza en 1497. Ni se limitaron los portugueses a solos descubrimientos, porque avezados desde muy antiguo a la esclavitud empezaron desde 1442 a introducir en Portugal esclavos sacados de frica; y con el mismo fin armronse numerosas expediciones en aos posteriores. Para comerciar directamente con frica desde Portugal, fundose en la ciudad de Lagos una compaa de este nombre en 1444. Bajo sus rdenes se expidieron en el mismo ao seis carabelas al mando de un Lanzarote, no para descubrir, sino para coger esclavos; y despus de varios asaltos en algunas islas y puntos del continente, tornaron a Portugal en donde el infante don Enrique les hizo muy grata recepcin, pues tanto l como ellos se alegraron de la importacin de 235 cautivos infieles, a quienes sacaran de las tinieblas hacindolos cristianos.46Al siguiente da de su desembarco procediose a su repartimiento; mas, antes se escogieron dos esclavos, uno el mejor de todos para presentarlo como ofrenda a la iglesia de Lagos, y otro pequeo, que despus fue fraile de San Francisco, enviose de regalo a San Vicente del Cabo.47 De todos los dems formronse cinco lotes, tocando uno de ellos al infante don Enrique. Las escenas que ocurrieron al tiempo del repartimiento, descrbelas Azurara en la Crnica de Guinea ya citada. “¡Oh t, Padre Celestial, que con tu poderosa mano, y sin movimiento de tu esencia divina, gobiernas toda la innumerable compaa de tu ciudad santa, y que mantienes inmviles todos los ejes de los mundos superiores, que giran en los nueve espacios, moviendo a tu placer los tiempos que divides en edades breves y largas! Yo te ruego que mis lgrimas no resulten en dao de mi conciencia. Yo olvido la ley que ellos seguan, pero como pertenecen a la humanidad, me veo obligado a llorar amargamente sus padecimientos. Y si los brutos animales con su bestial instinto conocen los males de sus semejantes, qu quieres que haga esta mi humana naturaleza, teniendo delante de mis ojos esta miserable compaa, que s que pertenece a la generacin de los hijos de Adn?”

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JOS ANTONIO SACO /235 /235 /235 /235 /235 “Un da que era el 8 de agosto [1444] desde muy temprano por la maana, a causa del calor, empezaron los mareantes a reunir sus bateles y desembarcar los cautivos, segn se les haba mandado; los cuales reunidos en un campo, y era cosa maravillosa de ver, porque entre ellos haba algunos de rosada blancura, hermosos y apuestos, otros menos blancos que tiraban a pardos; otros tan negros como topos, tan variados as en los rostros como en los cuerpos, que casi pareca, a los que los miraban, que vean las imgenes del hemisferio inferior. Pero, cul sera el corazn por duro que fuese que no se hubiera movido a tierna compasin, viendo as aquella muchedumbre?, porque unos tenan la cabeza baja y el rostro baado en lgrimas, cuando se miraban entre s, otros geman muy dolorosamente, y elevando los ojos al cielo, clavndolos en l dando grandes voces, como si demandasen amparo al padre de la naturaleza; otros se golpeaban los rostros con sus manos y se tendan en medio de la playa; otros hacan sus lamentaciones, a manera de canto segn el estilo de su tierra, y aunque sus palabras no eran entendidas por los nuestros, bien expresaban el tamao de su tristeza. Mas, como su dolor fuese siempre aumentando, llegaron los encargados de hacer el repartimiento, y empezaron a separar los unos de los otros, a fin de hacer cinco partes iguales. Y para esto fue necesario separar los hijos de los padres, las mujeres de los maridos y los hermanos de los hermanos. Ninguna ley se guardaba con respecto a los amigos y parientes, y cada uno caa donde lo destinaba la suerte. ¡Oh poderosa fortuna, t que subes y bajas con tus ruedas, mudando a tu antojo las cosas del mundo, pon ante los ojos de esta gente miserable algn conocimiento de las cosas postrimeras, para que puedan recibir algn consuelo! Y vosotros los que entendis en este repartimiento, doleos de tanta miseria, y reparad cmo se abrazan unos con otros, que con harto trabajo podis separarlos. Quin pudiera acabar aquel reparto sin muy grande trabajo, porque mientras los ponan en una porcin, los hijos que a sus padres vean en otra, se lanzaban de sbito hacia ellos; las madres apretaban entre sus brazos a sus hijos, y corran con ellos recibiendo heridas en sus carnes sin lstima ninguna, para que no se los arrancasen. De este modo trabajoso se acab de hacer el repartimiento, porque, adems del trabajo que tenan con los esclavos, el campo estaba todo lleno de gente, as del lugar, como de las aldeas y comarcas a la redonda, los cuales dejaban aquel da holgar sus manos, que los alimentaban, solamente por ver aquella novedad. Y con estas cosas que vean, unos llorando, otros platicando, hacan tal alboroto, que perturbaban la atencin de los capataces de la reparticin. El infante montaba un poderoso caballo, acompaado de su gente, repartiendo sus mercedes, a fuer de hombre que estimaba en poco la parte que le tocara, pues de 46 almas que le cayeron en suerte, muy en breve las reparti, pues que su princi-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 236\ 236\ 236\ 236\ 236\ pal riqueza consista en su voluntad, considerando con gran placer la salvacin de aquellas almas que antes estaban perdidas. Y por cierto que no era vano su pensamiento, porque, como arriba dijimos, luego que aprendan la lengua, con poco esfuerzo se tornaban cristianos, y yo el que esta historia escribo, vi en la villa de Lagos mozos y mozas, hijos y nietos de stos, nacidos en esta tierra, tan buenos y verdaderas cristianos, como si descendieran desde el principio de la ley de Cristo por generacin de aquellos que primero fueron bautizados”.48En medio de la compasin que muestra Azurara por aquellos esclavos infelices, consulase con la idea de que van a ser cristianos, pues, en su concepto, era mejor que fuesen esclavos bautizados que no libres infieles. Para fomentar el comercio africano fundose en 1448 una factora en la isla de Arguin y otra en el continente sobre el ro de Oro ya descubierto; establecindose desde entonces un trfico regular, y llevando los negros esclavizados a las mencionadas factoras, de donde eran exportados para Portugal. Desde 1415 en que hicieron los portugueses su primera expedicin al ao de 1447 solamente haban introducido en Portugal 927 africanos esclavizados; mas, este nmero creci con la ereccin de la compaa de Lagos, pues sta, antes de 1460, ya importaba anualmente en aquella nacin 700 u 800 negros. Sigui en aumento este trfico, sin que sea posible sealar el nmero de sus vctimas; mas, condolido de su suerte el pontfice Po II, reprobolo severamente en la bula de 7 de octubre de 1471. Pero estos esclavos no quedaron siempre confinados a Portugal, porque muchas veces eran vendidos en Espaa, no existiendo todava el cauce fatal que despus los arroj a las tierras del Nuevo Mundo. Esclavos dio tambin a Espaa, por una centuria, la conquista de las islas Canarias llamadas impropiamente Afortunadas por la ignorancia y exageradas descripciones de los pasados siglos. Desconocidas de la Antigedad, Roma aunque tarde tuvo alguna noticia de ellas, y Plinio las menciona con nombres diferentes de los que hoy tienen, salvo la de Canarias que as se apellid de la palabra can (perro), por los enormes de que abundaba, y de los que consigui dos el joven Juba, rey de Mauritania.49Con la destruccin del Imperio romano por los brbaros del norte perdiose en Europa la memoria de aquellas islas; y muchos piensan que su nuevo descubrimiento debiose a los rabes en el siglo XII o XIII; esto, empero, aconteci mucho antes porque recibiran noticias de ellas desde que conquistaron la Mauritania, cuyos habitantes las conocan; y efectivamente hblase de su nuevo hallazgo por unos rabes que salieron de Lisboa al promedio del siglo IX.

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JOS ANTONIO SACO /237 /237 /237 /237 /237 As permanecieron las cosas hasta que cinco carabelas regidas por un capitn florentino fueron enviadas de Portugal por el rey don Alfonso IV, habindose descubierto entonces, segn se dice, aquellas islas y otras de menos importancia. Siguiendo la costumbre de aquella edad, el infante de Espaa don Luis de la Cerda obtuvo en 1344 una bula del papa Clemente VI para la conquista y seoro de todas las Canarias, con el ttulo de Prncipe de la Fortuna; pero no obstante la proteccin que le dispensaba don Pedro IV de Aragn, la Cerda hubo de renunciar a sus proyectos por la oposicin que encontr en Alfonso XI de Castilla, alegando los derechos que tena sobre aquellas tierras. No por eso quedaron olvidadas las Canarias, pues en diversas ocasiones salieron de Espaa algunos aventureros en la segunda mitad del siglo XIV, sin que hubiesen podido hacer conquistas, ni robar gente que esclavizar; mas, esto ltimo lo consiguieron por primera vez a fines de aquel siglo. Compuesta de andaluces, vizcanos y guipuzcoanos armose en Sevilla una expedicin que con permiso del rey don Enrique III de Castilla parti para las Canarias. Despus de haber recorrido las costas de Tenerife, Gomera, Gran Canaria, Hierro y Fuerteventura asaltaron a Lanzarote, esclavizaron a su rey y reina y a 160 isleos ms; robaron ganado, cueros, cera; y tornaron a Sevilla en donde vendieron las personas que haban cogido y el resto del cargamento. Acerca del ao de esta pirtica expedicin, divergentes estn los autores, pues unos la fijan en 139350 y otros en 1399.51 Ninguna extraeza deben causar tales salteos y aventuras, pues a ellas estaban muy acostumbrados los espaoles, llegando a veces al extremo de vender sus propios compatricios como esclavos a los moros sus enemigos.52Acercbase ya la hora en que las Canarias iban a caer bajo la dominacin de Castilla. Un noble francs normando, seor de Bethencourt y de Grainville, concibi el proyecto de conquistar aquellas islas, y asocindose con otro caballero francs Gadifer de la Salle, arm una pequea expedicin, compuesta de 270 hombres de pelea. Acomparonle como capellanes un fraile franciscano, Pedro Bontier, y un clrigo, Juan Le Verrier, los cuales escribieron una interesante relacin o historia de los acontecimientos que presenciaron. Sali Juan Bethencourt de la Rochelle el 1o de mayo de 1402, y despus de largo y penoso viaje desembarc en agosto en la isla de Lanzarote.53 Hombre esforzado y prudente sometiola a su autoridad; mas, careciendo de recursos para continuar su empresa pas a Espaa a buscarlos, dejando el gobierno de Lanzarote a Gadifer de la Salle, quien hizo entradas en las islas de Gomera, Hierro y Palma, llevndose como esclavos a varios guanches,54 que tal es el nombre que se daba a los indgenas de las Canarias.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 238\ 238\ 238\ 238\ 238\ Entretanto Bethencourt obtuvo de Enrique III auxilio de hombres y dinero, y para mostrarle su gratitud, rindiole pleito homenaje del pas que conquistara. “Y porque vos, seor, sois rey y dueo del pas vecino, y el rey cristiano ms prximo de aqul, he venido a requerir vuestra gracia, y suplicaros me permitis rendiros pleito homenaje de l”. En consecuencia, el monarca castellano le autoriz para acuar monedas, repartir tierras, y cobrar el quinto de los productos que de aquellas islas se llevaran a Espaa. A principio de 1404 hzose Bethencourt a la vela de Sevilla para tornar a Lanzarote.55La inmediacin de esta isla, y mucho ms la de Fuerteventura al continente africano, debi estimular el carcter emprendedor de Bethencourt. En la costa oriental de sta, hllase el pequeo puerto de Tuineje a 18 leguas del punto ms cercano al litoral del gran desierto de Sahara; y por eso los pescadores de Canarias dicen: “De Tuineje a Berbera Se va y se vuelve en un da”. Bethencourt sali para aquella regin en dicho ao de 1404 con una nave tripulada por 15 hombres, y tocando en varios puntos desde el cabo Cantin hasta el ro de Oro en las costas de Berbera, cautiv algunos africanos, con los que volvi a Lanzarote.56Durante sus correras, en 1405, fue Bethencourt arrojado por un temporal en las inmediaciones del cabo Bojador, y all esclaviz a muchos moros de ambos sexos. Con la mayor perfidia hizo lo mismo en aquel ao con muchos habitantes de la isla de Hierro, repartindolos entre sus compaeros, tomando para s 31 incluso Armiche, rey de ella.57El sistema de esclavitud que estableci Bethencourt introduciendo en Lanzarote esclavos berberiscos, continuose aun contra los indgenas de algunas de las Canarias no conquistadas todava. As fue que el gobernador Maciot de Bethencourt, sobrino del conquistador, envi en 1410 a vender en Espaa como esclavos a los isleos que rob en las costas de Tenerife y de Canarias.58El benemrito Bartolom de las Casas, hablando del mismo asunto, se expresa respecto de Bethencourt, en los trminos siguientes: “E trajo destas islas muchos captivos que vendi en Castilla y Portugal, aun llev algunos Francia. ste hizo en la isla de Lanzarote un castillo muy fuerte aunque era de piedra seca y de barro; y desde aquel castillo el senoreaba, all las islas que gan; y desde all enviaba en Sevilla muchos cueros y sebo y esclavos de que ovo mucho dinero”.59Casas reprueba la conducta de estos conquistadores, pues hombre esencialmente justo no poda mirar sin indignacin las violencias y atrocidades que all cometan.

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JOS ANTONIO SACO /239 /239 /239 /239 /239 Desde que Lanzarote fue conquistada, convirtiose en foco de expediciones contra las costas fronterizas del vecino continente, y segn dice Viera. “La familia de Diego Herrera no se ejercit por ms de una centuria en otra cosa sino en hacer entradas en Berbera, y en cautivar moros salvajes, de que se inundaron las islas de Fuerteventura y Lanzarote. Hemos visto que en una sola ocasin hicieron en el pueblo de Adovar, cerca de Tagaost, ms de 158 prisioneros. ¡Qu memorables irrupciones no ejecut Sancho de Herrera el viejo en estas regiones africanas!”60“Las irrupciones hechas por esta sola familia en la costa de Berbera, llegaron a 25. En la del pueblo de Adovar en 1478, adems de los 158 prisioneros que se hicieron, robronse tambin muchos caballos, camellos, vacas y ganado menor. Entonces fue cuando Diego de Herrera construy en Berbera, en el puerto de Guaden o de Santa Cruz de Mar Pequea, un fuerte que se conserv hasta 1521 en que fue demolido por los moros”.61Al paso que se iba adelantando en las conquistas de las Canarias, los espaoles hacan nuevos esclavos. El veneciano Cada-Mosto en su primer viaje a la costa occidental de frica en 1455 pas por las Canarias, y dice que desde las cuatro islas ya conquistadas por los espaoles, stos asaltaban la de Tenerife, cogan a los insulares de ambos sexos y los vendan en Espaa.62Para la conquista de la Gran Canaria, los Reyes Catlicos nombraron en 13 de marzo de 1478 a don Juan Bermdez, den de Rbigo.63Hubo entonces una refriega entre los indgenas de aquella isla y los conquistadores, quienes enviaron a Espaa como esclavos a cuantos prisioneros hicieron. Para someter dicha isla, el gobierno ajust asiento en 24 de febrero de 1480 con Alonso de Quintanilla y Pedro Fernndez Cabron, a quienes cedi por diez aos no slo el quinto que le correspondiese del sebo, cueros y armazn, sino de los esclavos que se hicieran.64En 1480 an no acabada la conquista de la Gran Canaria fue a ella de gobernador Pedro de Vera.65 Llegado que hubo al Real de las Palmas, ms de 200 canarios bautizados frecuentaban amistosamente el campamento espaol. nstales Vera traidoramente que se embarquen en una de sus carabelas, para que fuesen a conquistar a Tenerife que an no estaba sojuzgada. Da rdenes secretas a su gente para que los llevasen a Espaa a vender como esclavos; pero sospechando estos infelices la perfidia que contra ellos se meditaba, forzaron al capitn de la carabela a que arribase a Lanzarote, en cuya isla fueron bien recibidos.66 Muchos historiadores aseguran, que desconfiando los canarios de la sinceridad de Vera, exigironle que jurase por la hostia consagrada que no los llevara sino a Tenerife; pero que Vera se puso de acuerdo con su capelln

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 240\ 240\ 240\ 240\ 240\ para que en la misa ofreciese una hostia no consagrada, y por la que se hizo el juramento.67En 1488, los naturales de la Gomera sublevronse contra la dominacin espaola; pero sometidos de nuevo, muchos de sus habitantes fueron expatriados y vendidos como esclavos.68El sevillano Alonso de Lugo conquist la isla de la Palma en 1493; y como capitul con los Reyes Catlicos, que las cabalgadas y despojos que de all hubiese fuesen para l, pues que la expedicin se haca a sus expensas, tocronle 20 000 cabezas de ganado cabro y ovejuno, y 1 200 personas de ambos sexos chicas y grandes que fueron esclavizadas.69Despus de haber Alonso de Lugo triunfado de la isla la Palma, pidi al gobierno la conquista de Tenerife, y habiendo obtenido real permiso, arm una expedicin contra ella; pero desbaratado con su hueste por los indgenas en 1494, torn a Tenerife al ao siguiente “con gran flota gente, con nobles capitanes, tomaron tierra como la otra vez, con mejor rden concierto pelearon con los guanches los vencieron y tomaron captivos chicos grandes que uno no qued”.70Si con la conquista de las Canarias y el exterminio de los guanches cegose para Espaa una fuente de esclavitud y tambin para Portugal, pues que ste recibi a veces algunos esclavos de ellas, quedole abierta a la pennsula ibrica otra muy antigua y abundante. Era sta las relaciones mercantiles que tenan los castellanos con algunas regiones del septentrin de frica, y las que despus adquirieron en las costas occidentales de ellas, aprovechndose de los descubrimientos de los portugueses. Cuando uno de esta nacin, de nombre Diego Gil, fue enviado por el infante don Enrique en 1447 a entablar tratos de esclavos con los moros de Messa, ciudad de la provincia de Suz en el imperio de Marruecos, encontr all un traficante castellano, que se llamaba Marcos Cisfontes, el cual haba comprado 26 moros para cambiarlos por negros de Guinea.71Los moros desde muy antiguo compraban stos en el interior de frica, llevndolos a Mondebarque, ms all del reino de Tnez, en donde los vendan a los mercaderes cristianos.72 He aqu como los espaoles sin conocer todava las costas de la verdadera Guinea se surtan de negros. Mas, luego que los portugueses les ensearon el camino que a ella los conduca, comenzaron a aprovecharse tambin de este comercio. Fundndose Portugal en los derechos de nacin descubridora, aspir al trfico exclusivo de ella, procurando alejar a los espaoles de aquellos parajes. Contra semejantes pretensiones reclam la Corona de Castilla, y en 1454 el rey don Juan II pidi a don Alonso V de Portugal, indemnizacin de las prdidas que los portugueses haban ocasionado a unos negociantes de Cdiz y Sevilla en su navegacin a Guinea.73

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JOS ANTONIO SACO /241 /241 /241 /241 /241 Un nombre geogrfico dio origen a graves controversias entre Espaa y Portugal, pues ambas potencias reclamaban la propiedad y el comercio exclusivo de las costas de Guinea. Espaa de buena fe pensaba que las tierras de este nombre le pertenecan; y Portugal con la misma trataba de excluirla, como intrusa en sus territorios. Expliquemos en lo que consista esta disputa. Las noticias que de Guinea tenan los europeos en el siglo XIV y principio del XV, eran muy confusas, y las adquiran por sus relaciones con los moros de Marruecos y del frica septentrional. En aquel tiempo, los europeos frecuentaban un pas al que errneamente llamaron Guinea, situado hacia el norte del cabo Bojador en la costa del imperio de Marruecos, al principio del desierto, enfrente de las islas Canarias, y a 12 leguas de la de Fuerteventura. Ya hemos dicho que los dos capellanes franceses que llev Bethencourt a las conquistas de aquellas islas, escribieron una relacin de lo all ocurrido, y de la que tomo los pasajes siguientes, traducindolos en castellano. “E igualmente el seor Bethencourt parti en la estacin anterior, y vino un barquichuelo con 15 compaeros de una de las islas llamada Erbania [Fuerteventura], y se march al cabo de Bugeder [Bojador], que est en el reino de la Guenoye [Guinea] a 12 leguas cerca de nosotros ” .74Acerca de la situacin de la verdadera Guinea, reptese el mismo error en la carta que el papa Inocencio VII escribi a Bethencourt en 1406, a consecuencia de la que sobre las conquistas hechas por ste en Canarias haba el rey de Castilla dirigido a aquel pontfice. Oigamos la relacin ya citada. “El Rey de Espaa [dice el Papa a Bethencourt] me escribe que habis conquistado ciertas islas, las cuales ya son cristianas, y habis hecho bautizar a todos sus habitantes, por lo cual yo os quiero tener por mi hijo e hijo de la Iglesia, y seris causa y principio de que habr otros hijos que conquistarn despus cosa ms grande, porque as como yo entiendo, el pas de Guinea y de Berbera no estn ms de 12 leguas, y aun me escribe el Rey de Espaa que habis recorrido diez leguas en el referido pas de Guinea, y que habis matado y llevado sarracenos”.75Segn los pasajes que acabo de citar, dbase entonces el nombre de Guinea a un pas de Marruecos muy diferente del que descubrieron los portugueses en aos posteriores, y situado en tierras bien lejanas de aquella comarca. Asunto histrico-geogrfico, del que ampliamente tratar en su oportuno lugar. Infundadas eran las reclamaciones del Gobierno espaol. As fue, que no obstante ellas, el de Portugal convencido de su buen derecho, mantvose firme en su propsito, y a fines del reinado de Enrique IV de

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 242\ 242\ 242\ 242\ 242\ Castilla que muri en 1474, ya haba el portugus lanzado al espaol de la verdadera Guinea.76Exacerbados los nimos, menos por la cuestin de frica que por motivos polticos que no es del caso referir, estall la guerra en 1475 entre Castilla y Portugal, y en aquel mismo ao expidieron los Reyes Catlicos la cdula de 19 de agosto, mandando que se empleasen todos los medios posibles para impedir a los portugueses el comercio de frica; que se estableciese la exaccin de los quintos de ella y de Guinea; que se nombrasen en Sevilla recaudadores de esta contribucin; y que ningn sbdito de la Corona de Castilla pudiese sin permiso especial de ella, emprender viaje a dichas tierras, so pena de muerte y de confiscacin de todos sus bienes.77 Y como prueba de que entre las mercaderas de Guinea se sacaban esclavos negros para Espaa, vase el ttulo de Escribano Mayor de todos los buques que a Luis Gonzlez se expidi en la ciudad de Toro a 6 de diciembre de 1476.78No fueron sordos los espaoles a la voz de sus monarcas. Armronse expediciones, y en 1477 una nave empujada por los vientos, segn pretende un cronista espaol, lleg a las costas de la Mina del Oro. Hernando del Pulgar dice: “En aquellos tiempos [ao de 1477], en las partes de poniente, muy lejanas de la tierra de Espaa, podra ser en nmero de 1 000 leguas por mar, se fallaron unas tierras de gente brbara, homes negros, que vivian desnudos y en chozas: los cuales posean mineros grandes de oro muy fino, fallose de esta manera. Una nao de un puerto de los de Espaa con fortuna que ovo tir por la mar adelante contra aquellas partes de poniente, donde el viento forzoso la llev, par en aquella tierra”.79Equivcase mucho Pulgar, porque en 1477 la Mina del Oro haba sido ya descubierta por los portugueses. Lo que yo creo es que aquella nave fue la primera espaola que lleg a aquel paraje, y que habiendo trocado por oro los artculos de poco valor que llevaba, torn a Espaa pregonando las riquezas que haba encontrado. Esparcidas que fueron nuevas tan lisonjeras cargronse en los puertos de Andaluca algunas carabelas de ropas viejas, de pedacitos de cobre y latn, y ms que todo, de conchas marinas que se cogan con abundancia en las islas Canarias, y tomando el mismo rumbo, obtuvieron en cambio el oro que buscaban. Pequeos eran los buques empleados en esta carrera, necesitando para ir de dos o tres meses, y de siete u ocho para el viaje redondo. Los negros hacan el trfico reunindose al son de bocinas que tocaban los espaoles para anunciarles su llegada, y viaje hubo que rindi 10 000 pesos en oro. Con el objeto de fomentar aquel comercio, la reina Isabel concedi a sus sbditos en 4 de marzo de 1478 facultad de ir a la Mina del Oro con todo gnero de mercancas;80 pero esta disposicin fue fu-

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JOS ANTONIO SACO /243 /243 /243 /243 /243 nesta en sus resultados, porque los buques que salan, eran perseguidos por los portugueses, y en 1479 cogieron muchos que regresaban a la Andaluca con ricos cargamentos.81Ajustronse al fin las paces entre las dos naciones beligerantes, y por el tratado que la reina Isabel ratific en Trujillo a 27 de septiembre de 1479, pactose que la conquista de Fez y el comercio y navegacin de Guinea y de la Mina del Oro perteneciesen exclusivamente a Portugal, reservndose a la Corona de Castilla todas las islas Canarias conquistadas y por conquistar. Las carabelas procedentes de la Mina del Oro que arribaron a los puertos de Andaluca en 1480, fueron las que se fletaron antes de la paz, y para las que el rey de Portugal dio salvoconducto a peticin del Gobierno espaol.82 Si los sbditos de ste quedaron desde entonces excluidos por aquel tratado del comercio con las costas de Guinea, no dejaron, sin embargo, de hacerlo en varias ocasiones, ya con permiso del monarca portugus, ya valindose del contrabando. No obstante las nuevas capitulaciones asentadas entre los Reyes Catlicos y el de Portugal en 7 de junio de 1494,83 los espaoles armaron en el mismo ao algunas carabelas, con las que robaron muchos negros en la costa de la verdadera Guinea. Contra infraccin tan escandalosa reclam el Gobierno de Portugal; y tomando el asunto en consideracin los Reyes Catlicos, mandaron por la Cdula de 4 de febrero de 1495 prender en Cdiz a Alonso de Morales, vecino de aquella ciudad, y a Lorenzo Artero, piloto portugus establecido en la Gran Canaria, como principales armadores de aquellas carabelas.84Que muchedumbre de esclavos negros de las costas occidentales de frica se haban introducido en Andaluca en los siglos XIV y XV, mustralo un pasaje de Ortiz de Ziga, analista de Sevilla: “Haba, dice, aos que desde los puertos de Andaluca se frecuentaba navegacin a las costas de frica y Guinea, de donde se traan esclavos negros de que ya abundaba esta ciudad, y que a la Real Hacienda provenan de los quintos considerables tiles; pero desde los ltimos del rey don Enrique,85 el rey don Alonso de Portugal se haba entrometido en esta navegacin, y cuanto en ella se contrataba era por portugueses...”.86Muy digno de atencin es el estado en que entonces se hallaban los esclavos negros de Sevilla y de todo aquel arzobispado. Y cumple a este propsito transcribir las palabras de Ortiz de Ziga. “Eran, dice, en Sevilla los negros tratados con gran benignidad desde el tiempo del rey don Enrique III, permitindoseles juntarse a sus bailes y fiestas en los das feriados, con que acudan ms gustosos al trabajo, y toleraban mejor el captiverio, y sobresaliendo algunos en capacidad, a uno se daba el ttulo de mayoral que patrocinaba a los dems con sus amos, y con las justicias compona sus rencillas, hllase as en

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 244\ 244\ 244\ 244\ 244\ papeles antiguos, y acredtalo una cdula de los reyes dada en Dueas a 8 de noviembre de este ao, en que dieron este ttulo a uno llamado Juan de Valladolid, su portero de cmara: ‘Por los muchos, buenos, leales, sealados servicios [dice su tenor] que nos habeis fecho, y faceis cada dia, y porque conocemos vuestra suficiencia y habilidad y disposicion, facemos vos mayoral, juez de todos los negros, loros libres o captivos, que estn e son captivos, horros en la M. N. M. L. ciudad de Sevilla, en todo su arzobispado, que non puedan facer ni fagan los dichos negros y negras, y loros y loras, ningunas fiestas, nin juzgados de entre ellos, salvo ante vos el dicho Juan de Valladolid negro, nuestro juez y mayoral de los dichos negros, loros y loras; y mandamos que vos conoscais de los debates, pleitos, casamientos y otras cosas que entre ellos hubiere, non otro alguno, por cuanto sois persona suficiente para ello quien vuestro poder hubiere, sabeis las leyes ordenanzas que deben tener, Nos somos informados que sois de linaje noble entre los dichos negros etctera’ ”. “Tan piadosamente [as contina Ziga] era tratado su captiverio y despreciado color, y hallo otros memoriales de este notable negro Juan de Valladolid, y que por la estimacin con que se portaba, le llamaban comnmente el conde negro, y dura su nombre en una calle y corrales fuera de la puerta de Carmona a las espaldas del sitio en que tienen los negros su capilla intitulada de Nuestra Seora de los ngeles en que est su cofrada. Tan antigua que se afirma haber sido su autor el arzobispo don Gonzalo de Mena que muri el ao 1401 en cuya memoria en la ocasin que fue trasladado su cuerpo al monasterio de la Cartuja; los negros para acompaar la procesin, hicieron particular regocijo, como a su patrn y bienhechor”.87La prolongada guerra entre sarracenos y espaoles que tantos esclavos haba producido, estaba en vspera de renovarse en el suelo peninsular; pero antes arm el rey de Castilla una expedicin en 1400 para castigar a los corsarios musulmanes que infestaban el estrecho de Gibraltar y que tenan por guarida a Tetun. Efectivamente, asaltada esta ciudad fue destruida, y sus moradores llevados a Espaa, como esclavos.88Surcaban tambin las aguas de Gibraltar 23 galeras de los reyes de Tnez y Tremecn. De los puertos de Vizcaya salieron, a principios del siglo xv, seis naves y ocho galeras bien tripuladas y juntndose algunas de ellas con otras que mandaba el infante don Alfonso Enrquez, ste, aunque inferior en fuerza, trab combate con la flota enemiga en aquel estrecho, ech a pique algunas de ellas, dispers otras y apresando ocho entr con ellas triunfante en Sevilla, siendo de inferir que sus tripulaciones seran esclavizadas. Acostumbraban ajustar treguas espaoles y musulmanes, y a fines del siglo XIV renovaron la que exista entre Enrique IV de Castilla y

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JOS ANTONIO SACO /245 /245 /245 /245 /245 Yussuf II de Granada. Pero quebrantada a principios del siglo xv por Mohamed VI, emir de Granada, entraron los moros en tierras cristianas por la frontera de Murcia, cometiendo graves daos. Encendida entonces la guerra por varios puntos, los espaoles vengronse a su vez, matando y esclavizando infieles. Las circunstancias difciles en que stos y los cristianos se hallaban, obligronlos a pactar un armisticio a fines de abril de 1408. Renovadas las hostilidades en 1410, psose en marcha contra los enemigos el infante don Fernando de Castilla llamado despus el de Antequera; encontrronse los dos ejrcitos en los campos de Archidona; espantosa fue la matanza de moros, pues dcese que ascendi a 15 000, nmero que no correspondi al escaso de 500 moras que fueron cautivas.89Ajustronse en 1410 nuevas treguas por 16 meses entre Granada y Castilla, bajo la condicin de dar el prncipe moro rescate a 300 cautivos en tres plazos; lo cual cumpli puntualmente. La anarqua que desolaba a las Castillas y Andaluca alent al rey Aben Osmn, el Cojo, de Granada, a hacer una algara terrible por tierras de Huesca, Galera y otros lugares. Con el hierro y el fuego en la mano quem campias y esclaviz soldados, mancebos y doncellas que llev a su capital en 1447.90Pocos aos despus, el brioso Alfonso Fajardo midi sus armas con los moros en las cercanas de Lorca: all murieron muchos infieles, y los prisioneros llevados a aquella ciudad todos fueron al cabo de algunos das brbaramente degollados, so color de una conspiracin que fraguaban.91Escenas sangrientas pasaron en Granada en 1452. Cay del trono el rey Aben Osmn, el Cojo, y sentndose en l su primo Aben Esmail, pronto hizo la paz con el monarca de Castilla; y como ste le hubiese dado asilo durante su fuga de Granada, rindiole vasallaje, declarndose su tributario; pero las esperanzas de tranquilidad que se haban concebido, pronto desaparecieron con la muerte del monarca castellano. Ya antes en 1432 haba hecho Alfonso V de Aragn una expedicin al reino de Tnez, y vencidos los moros, cayeron muchos prisioneros, arrastrando, segn costumbre, las cadenas de la esclavitud. Tantas treguas ajustadas entre moros y cristianos, pusironlos con frecuencia en pacfico contacto, habiendo a veces entre ellos una aparente armona. De aqu nacieron algunas relaciones mercantiles entre unos y otros, y a ellas alude la merced perpetua que en 1477 hicieron los Reyes Catlicos a su secretario Fernn lvarez de Toledo, dndole “la mitad de la renta derechos de la exea, meaja correduria de lo Morisco de todos los moros moras esclavos esclavas blancas prietos ganados otras cualesquier mercaderas que entren destos nuestros reinos para tierra de moros salen de tierra de moros para estos nuestros reinos en todo l arzobispado de Sevilla, obispado de Cdiz, e tierra de Antequera”.92

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 246\ 246\ 246\ 246\ 246\ Importa saber, que el derecho de lo morisco era el diezmo y medio diezmo impuesto sobre aquellas mercancas, segn aparece de una Provisin de los Reyes Catlicos, hecha en Crdoba a 24 de octubre de 1478. Al advenimiento al trono de Isabel, la Catlica en 1474, hallbase Castilla muy enflaquecida con las desgracias de los dos reinados anteriores. Ella, pues, y su esposo don Fernando deseaban la paz, lo mismo que el rey moro Muley Abul Hacen, hombre muy esforzado y formidable enemigo del cristianismo. ste, sin embargo, trat de prolongar las treguas con Castilla,93 y al intento dirigiose a los Reyes Catlicos por medio de embajadores. Aqullos enviaron con su contestacin al comendador de Santiago, don Juan de Vera, quien dijo a Muley, que sus monarcas no podan aceptar la tregua sin que les diese el tributo de dinero y de cautivos que los reyes sus antecesores acostumbraban pagar a los de Castilla. A esta embajada, el soberbio Muley contest: “Id y decid a vuestros soberanos que ya murieron los reyes de Granada que pagaban tributo a los cristianos, y que en Granada no se labra ya oro, sino alfanjes y hierro de lanza contra nuestros enemigos”.94 No pudiendo romper inmediatamente las hostilidades los monarcas espaoles, hubieron de someterse a la tregua, no obstante la arrogancia del moro. ste, al fin, la quebrant en 1481 sorprendiendo una noche la fortaleza de Zahara, y despus de haber perecido en el combate muchos de sus habitantes, otros, as hombres, como mujeres y nios, fueron arrastrados entre cadenas hasta la ciudad de Granada. Mayores calamidades aguardaban a los espaoles, pues en el espantoso desastre que sufrieron en la Aljarqua de Mlaga en 1483, los soldados y gente menuda que escaparon con vida, fueron encerrados en mazmorras y vendidos despus como esclavos en las ferias pblicas.95Los cronistas no estn acordes acerca del nmero de prisioneros cristianos, pero Bernldez los eleva a 1 500, habiendo entre ellos 400 caballeros de linaje. Algunos de estos prisioneros no fueron vendidos, sino que permanecieron sepultados en las mazmorras de Ronda, hasta que fue reconquistada esta ciudad por Fernando, el Catlico. Los cristianos a su vez usaron de represalias y en los combates que se libraban fueron muchos moros esclavizados. Tal fue la suerte que corrieron 100 soldados, poco ms o menos, que guarnecan a Zahara al tiempo de reconquistarla el rey don Fernando en 1483.96Cuando en 1485 asalt el rey Fernando a la villa de Benamej, fue hasta cruel con sus moradores, si bien es verdad haban ellos quebrantado las capitulaciones anteriores en que se sometan a la Corona de Castilla. Benamej fue entregada a las llamas, colgados de sus muros ms de 100 moros principales, y condenado a esclavitud el resto de la poblacin, as hombres y mujeres como nios.97

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JOS ANTONIO SACO /247 /247 /247 /247 /247 No hizo esclavos Fernando en la toma de Ronda en aquel mismo ao, pero libert a 400 cristianos que yacan sepultados en las mazmorras de aquella ciudad. Victorioso aquel monarca march sobre Mlaga, y cuando esta ciudad cay en su poder en 1487, todos sus moradores y los que de fuera entraron para defenderla sufrieron la esclavitud.98Censrase con razn la extremada dureza de Fernando con una ciudad que, habindose defendido heroicamente, digna era de ser tratada con alguna consideracin. Congregose al pueblo en los patios de la Alcazaba para intimarle la terrible sentencia a que se le condenaba, y cual si fuese un rebao, hicironse de l tres lotes. Repartiose el primero entre los nobles, caballeros y oficiales del ejrcito conquistador, dando el rey 100 moros a cada duque, 100 al maestre de Santiago, a los condes y dems seores 50 a cada uno, y a otros ms o menos; el segundo lote destinose a indemnizar el erario de los gastos de la guerra; y el ltimo aplicose al rescate de los cristianos cautivos en frica. Al papa Inocencio VIII environse 100 moros, los cuales recibi e hizo llevar en procesin por toda Roma en memoria de la victoria de los cristianos. Regalronse adems a la reina de Npoles 50 doncellas moriscas, 30 a la de Portugal, y tomando muchas para s, la reina Isabel reparti otras entre las damas de su servidumbre. A los esclavos que no salieran del reino, permitiseles, sin embargo, que se rescatasen dentro de ocho meses por el precio de 30 doblas de oro,99 moneda que tuvo en Espaa diversa ley y diverso valor segn los tiempos.100En vez de inexorable y despiadado como fue el rey Fernando con la ciudad de Mlaga, mostrose generoso con la de Baza en 1489, cuyos bizarros defensores salieron de sus muros con todos los honores de la guerra; y si bien por eso los espaoles no hicieron all esclavo alguno, tuvieron a lo menos el placer de dar libertad a ms de 500 cristianos hundidos en los calabozos de Baza. A la pujanza de Fernando y de Isabel sucumbi Granada, ltima corte de los sarracenos en Espaa. Largo fue el asedio de aquella ciudad. A sus puertas hubo reencuentros y combates entre moros y cristianos; y si mencin especial no hago de los que de una parte y de otra cayeron entonces prisioneros, es porque su cautiverio fue de muy corta duracin. Rindiose al fin Granada, y capitulando con los Reyes Catlicos en 25 de noviembre de 1491, pactronse varias condiciones sobre los cristianos y moros que sufran la esclavitud. Por el artculo 10 de aquella capitulacin estipulose que los moros, al tiempo de entregar a Granada, diesen por libres, sin poder reclamar cosa alguna, a cuantos esclavos o esclavas cristianas tuviesen en su poder o en otros pases.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 248\ 248\ 248\ 248\ 248\ Por el 24 ajustose que los moros cautivos que huyndose del poder de los cristianos, se acogiesen a dicha ciudad y a otras partes designadas en las capitulaciones, fuesen libres, sin que las justicias ni los amos pudieran proceder contra ellos, a menos que fuesen de las Canarias o negros procedentes de aquellas islas. Por el artculo 27 se asent que si los cautivos cristianos haban pasado o eran vendidos allende el mar, los moros que los vendieron no quedaran obligados a tornarlos a Espaa, ni a devolver por ellos el precio que haban recibido. Convnose por el artculo 35 que si los moros hubiesen injuriado, herido, o amenguado a esclavos o esclavas cristianas que tenan en su poder, no pudiera intentarse en ningn tiempo accin alguna contra ellos. Respecto de los esclavos sarracenos del reino de Granada que estaban en poder de los cristianos, pactose por el artculo 44 que todos los moros o moras seran restituidos “libremente sin costa alguna sin pagar derechos por los dichos captivos captivas de alhaqueria, nin otros derechos en los puertos nin en otras partes”. La entrega de dichos esclavos, si estaban en Andaluca, deba hacerse dentro de los cinco primeros meses siguientes a la capitulacin; y si en Castilla, dentro de los ocho. Y como se haba estipulado que fuesen libres todos los cautivos cristianos, que se hallaban en poder de los sarracenos, el mencionado artculo 44 aade “que dos das despus de haber entregado los captivos cristianos a sus Altezas les hayan de entregar 200 captivos moros moras, los 100 de los que estn por rehenes los otros 100 de los que no estn por rehenes”. El artculo 46 dice “que cualquier lugar de las Alpujarras que se levantaren por sus Altezas hayan de entregar y entreguen sus Altezas todos los captivos captivas cristianos que tienen sin que sus Altezas les den por ellos cosa alguna 15 das despus que se levantaren por sus Altezas; que si algunos captivos cristianos tovieren por rehenes, que los den entreguen al dicho trmino, y que sus Altezas les manden dar sus cartas de justicia para que les sean dados sus rehenes moros que tales cristianos tiene”.101Esta capitulacin libr de la esclavitud a muchedumbre de cristianos, y sus benficos efectos extendironse tambin a nmero considerable de sarracenos. De corona inmarcesible ci las sienes de Fernando y de Isabel el triunfo de Granada, pues la cada de esta ciudad puso trmino a la dominacin musulmana que haba durado ocho centurias en el suelo espaol. De esperar era que no hubiese corrido en l ni ms sangre, ni hchose ms esclavos entre moros y cristianos; pero la intolerancia y el fanatismo de personajes influyentes desviaron al gobierno de la buena senda que deba seguir, encendindose de nuevo una guerra que ech sobre los vencidos las cadenas de la esclavitud.

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JOS ANTONIO SACO /249 /249 /249 /249 /249Notas1Herculano, Historia de Portugal tom. III, pp. 277 y 317. 2Memoria de D. Toms Muoz y Romero, intitulada: “Del estado de las personas en el reino de Asturias y Len, en los primeros siglos posteriores a la invasin de los rabes”, publicada en la Revista Espaola de Ambos Mundos, Madrid, noviembre de 1854 y enero de 1855. 3 Espaa Sagrada tom. XL, apnd. XII, p. 364. 4 Espaa Sagrada tom. XIX, pp. 183 y 184. 5 Cronicn Albeldense Cronicn de Sebastin Salon 6 Historia General de Espaa, por D. Modesto de Lafuente, tom. III, part. II, lib. I, cap. V. 7Espaa Sagrada tom. XXXVII, apnd. VII, p. 311. 8Tumbo Viejo del Monasterio de Sobrado, tom. I, fol. 5, citado por Muoz. 9Tomo III de esta Historia p. 67. 10Fuero de Len, cap. XXII, publicado por la Real Academia de la Historia, en el tomo I de la Coleccin de Cortes de los Antiguos Reinos de Len y Castilla. 11Tumbo del Monasterio de Celanova, fol. 157, citado por Muoz. 12Archivo de la Iglesia Catedral de Lugo. 13Carta de Rovoredo. Divisio de Rovoredo. Este documento se halla en el Tumbo Viejo de Sobrado, tom. I, fol. 128, vuelto. 14 Historia Compostelana lib. I, cap. CII. 15Muoz y Romero, Revista Espaola de Ambos Mundos, Madrid, noviembre de 1854, p. 886. 16Partida IV, tt. XXI, l. 4. 17Part. I, tt. VI, l. 41. 18Part. VII, tt. XIV, l. 24. 19Part. VII, tt. XIV, l. 25. 20Part. VII, tt. XIV, l. 28. 21Part. VII, tt. XIV, l. 28. 22Part. VII, tt. XIX, l. II. 23Part. VII, tt. XVII, l. XV. 24Part. IV, tt. XXI, l. VI, y Part. V, tt. V, l. III. 25Part. VII, tt. VIII, l. II. 26Part. VII, tt. VIII, l. IX. 27Part. VII, tt. VIII, l. XIII. 28Just., Nov. CXLII, cap. II. 29Part. IV, tt. V, l I. 30Part. IV, tt. V, 1. I 31Part. IV, tt. V, l. II. 32Part. III, tt. II, l. IX. 33Part. IV, tt. XXII, l. VIII, y Part. VII, tt. XXIV, l. X.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 250\ 250\ 250\ 250\ 250\34Part. IV, tt. XXII, l. V. 35Part. IV, tt. XXII, l. IV. 36Part. IV, tt. V, l. I. 37Part. IV, tt. XXII, l. VII. 38Part. IV, tt. XXII, l. VI. 39Part. VII, tt. XIV, l. XXIII. 40 Espculo lib. IV tt. XII, l. 42. 41Part. IV, tt. XXI, l. IV. 42Part. I, tt. VI, l. XLI. 43Part. IV, tt. XXII, l. IX. 44Fuero Real, lib. III, tt. X, l. VIII. 45De estos descubrimientos trataremos detenidamente cuando lleguemos a narrar la Historia de la esclavitud de la raza africana en el Nuevo Mundo. 46Azurara, Crnica de Guinea cap. XIX a XXIV. Barros, Dcada I, lib. VIII, cap. VIII. 47Azurara, cap. XXIV. 48Alzurara, Crnica de Guinea cap. XXV. 49Plin., Hist. Nat ., lib. VI, cap. XXXVI y XXXVII. 50Lpez de Ayala, Crnica de Enrique III, cap. XX. Gonzlez Dvila, Hist. de Enrique III cap. XXXIX. Nuez de la Pea Antigedades y conquista de las Canarias lib. I, cap. VII. 51Ortiz de Ziga, Anales de Sevilla Esteban de Gambay, Compendio Historial de las Crnicas y Universal Historia de los Reinos de Espaa tom. II, cap. I, p. 38, ao de 1628. 52Castillo, Crnica cap. XIX. 53Viera, Noticias de la Historia General de Canarias lib. III, § 29. De la conquista de las Canarias habla tambin Andrs Bernldez, cura de la villa de los Palacios en su Historia de los Reyes Catlicos cap. LXV, LXVI, CXXXII y CXXXIII. Esta obra ha permanecido indita ms de tres centurias y media; pero al fin se ha publicado en Sevilla en el ao 1870 por la Sociedad de Biblifilos Andaluces. 54 Histoire des deux Aumoniers de Bethencourt 55Viera, lib. IV, § 1 y 4. 56Viera, lib. III, § 28; lib. IV, § 4; lib. VI, § 28, y lib. VIII, § 25. 57 Histoire des Aumoniers de Bethencourt pp. 173 a 177. 58Viera, lib. VII, § 3. 59Casas, Historia General de las Indias cap. XIX. 60Viera, lib. VIII, § 25. 61Viera, lib. VIII, § 24. 62Ramusio, Coleccin de Viajes tom. I. 63Asiento y providencia sobre una expedicin a las islas Canarias para sojuzgarlas a la Corona Real. Documento publicado por D. Martn Fernndez de Navarrete en su Coleccin de viajes y descubrimientos que hicieron por mar los espaoles tom. II, apndice a la Coleccin Diplomtica no 4. 64Asiento sacado del Registro del sello de Cortes en Simancas, publicado por D. Martn Fernndez de Navarrete en su Coleccin de Viajes ..., tom. II, apndice a la Coleccin Diplomtica no 7.

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JOS ANTONIO SACO /251 /251 /251 /251 /25165Andrs Bernldez, Hist. de los Reyes Catlicos cap. XXXV. 66Viera, lib. VII, § 31. 67Viera, etc. Nez de la Pea, lib. I, cap. XII. Castillo, ms., lib. II, cap. XI. 68Viera, lib. VIII, § 3 y 4. Galindo ms., lib. II, cap. XXVIII y XXIX. 69Andrs Bernldez, Hist. de los Reyes Catlicos cap. CXXXII. 70Andrs Bernldez, cap. CXXXIII. 71Azurara, Crn ., cap. XCIII. 72Azurara, cap. LXXVII. 73 Discursos de Herrera Disc. XIII, p. 136. 74“ Et mes mement se partit la saison avant monsieur Bethencourt, et Vint par dea un basteau avec quinze compagnons dedans d’une des isles nomme Erbanie [Fuerteventura] et s’en alla au cap de Bugeder, qui siet au royaume de la Guinoye douze liues prs de nous ”. ( Relation des Aumoniers de Bethencourt, chap. LVII, pages 105 et 106, Edition de Paris.) Esta relacin ha sido traducida en castellano por el seor Ramrez, e impresa en Sta. Cruz de Tenerife en 1847. 75“ Le roy d’Espagne [dit le pape a Bethencourt] icy me rescrit que vous avez conquis certaines isles [las Canarias], lesquelles sont de prsent foy de Jsus Christ, et les avez fait tous baptizer; pourqueoi je vous veux tenir, mon enfant de l’ Eglise, et serez cause et commencement qu’il aura d’autres enfants qui conquerreront aprs plus grande chose; car aussri que j’entens le pays de Guyne et de Barbarie ne sont pas a plus de douze lieues, encore me rescript le roy d’Espaigne que vous avez est dans le dit pays de Guyne bien dix lieues, et que vous avez tu et amen des Sarrasins ” ( Relation des Aumoniers de Bethencourt chap. LXXXIX, page 197.) 76Ortiz de Ziga, Anales de Sevilla 77Cdula sacada del libro I de reales cdulas desde 1474 a 1480, fo XXXI. Existe en el Archivo de Indias de Sevilla, y publicada por Navarrete en su Coleccin de Viajes..., tom. III, suplemento I a la Coleccin Diplomtica no II. 78Documento sacado del Archivo de Sevilla, libro I, de reales cdulas, fo CXXX, y publicado por Navarrete en su Coleccin de Viajes... tom. III, suplemento I a la Coleccin Diplomtica no 3. 79Hernn Prez del Pulgar, Crnica de los Reyes Catlicos part. II, cap. LXII. 80Navarrete, Coleccin de Viajes ..., tom. II, apndice a la Colecc. Diplomtica no 3. 81Pulgar, Crnica, en el lugar citado. 82Documento inserto por Navarrete en su Coleccin de Viajes... tom. II, apndice a la Coleccin Diplomtica no V y VI. 83Estas capitulaciones se hallan en Navarrete, Coleccin de Viajes... tom. II, Coleccin Diplomtica no LXXIV. 84Navarrete, Coleccin de Viajes ..., tom. III, suplemento I a la Coleccin Diplomtica n XXX. 85El rey D. Enrique de quien habla Ziga rein de 1391 a 1407. 86 Anales Eclesisticos y Seculares de Sevilla lib. XII, § 10. Edicin de 1474. 87Ortiz de Ziga, Anales Eclesisticos y Seculares de Sevilla lib. XII, § 10. 88Gonzlez Dvila, Historia de Enrique III cap. LXII. 89 Valla de rebus a Ferdinando gestis lib. I. Cron. de Juan II A. IV, cap. IX.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 252\ 252\ 252\ 252\ 252\90 Crnica de Don Juan II, aos 45, 46 y 57. Ziga, Anal. de Sevilla lib. X. Conde, Domin. de los rabe part. IV, cap. XXXI, y XXXII. 91 Crn. Juan II p. 556. Cascales, Disc. Hist. de Murcia Conde, Domin. de los rabes part. IV cap. XXXI. 92Provisin de los Reyes Catlicos, fecha en Sevilla a 20 de septiembre de 1477. 93Conde, Domin. de los rabes part. IV, cap. XXX y XXXIV. 94Bernldez, Hist. de los Reyes Catlicos cap. XXXV. Conde, Domin ., part. IV, cap. XXXIV. 95Bernldez, Hist. de los Reyes Catlicos cap. LX. Carvajal, Anal ao 1483 Pulgar, Crnica, part. III, cap. XIX. 96Bernldez, Hist. de los Reyes Catlicos cap. LXIII. 97Abarca, Reyes de Aragn tom. III, Rey Don Fernando. Bernldez, Hist. Reyes Catlicos cap. LXXV. Lebrija, Rer Gestar, Dcada II, lib. IV. 98Fragmento de corte del Rey, desde Mlaga a Sevilla, fecha 18 de agosto de 1487 (cabildo de Sevilla). 99Bernldez, Hist. de los Reyes Catlicos cap. LXXXVI y LXXXVIII. Crnica de PulgarGaribay, lib. XVIII. 100Sobre las doblas puede consultarse la obra del padre fray Liciniano Saez, intitulada Demostracin Histrica del verdadero valor de todas las monedas que corran en Castilla, durante el reinado del Seor Don Enrique IV, y de su correspondencia con las del Seor Don Carlos IV Impresa por la Real Academia de la Historia, Madrid, 1805. 101 Capitulacin para la entrega de Granada, fecha en el Real de la Vega de Granada a 25 das del mes de noviembre de 1491 aos. Esta capitulacin fue publicada por Pedraza en su Historia eclesistica de Granada ; por Luis Mrmol Carvajal en su obra intitulada Rebelin y castigo de los moriscos de Espaa y por otros autores; pero como el texto que dan difiere mucho entre s, es preferible la que trae Lafuente en su Historia General de Espaa tomo IX, apndice I. Este autor dice que la copia de que se sirvi, fue sacada del original que existe en el Archivo de Simancas, y que le fue comunicada por su archivero don Manuel Garca Gonzlez.

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Libro VigesimoquintoPOC POC POC POC POC A EN QUE CESARON ENTERAMENTE A EN QUE CESARON ENTERAMENTE A EN QUE CESARON ENTERAMENTE A EN QUE CESARON ENTERAMENTE A EN QUE CESARON ENTERAMENTE LA ESCLA LA ESCLA LA ESCLA LA ESCLA LA ESCLA VITUD PERSONAL Y LA SER VITUD PERSONAL Y LA SER VITUD PERSONAL Y LA SER VITUD PERSONAL Y LA SER VITUD PERSONAL Y LA SER VIDUMBRE VIDUMBRE VIDUMBRE VIDUMBRE VIDUMBRE DE LA GLEBA EN TOD DE LA GLEBA EN TOD DE LA GLEBA EN TOD DE LA GLEBA EN TOD DE LA GLEBA EN TOD A LA EUROP A LA EUROP A LA EUROP A LA EUROP A LA EUROP A CRISTIANA A CRISTIANA A CRISTIANA A CRISTIANA A CRISTIANARepiten muchos autores que la esclavitud ces en Europa por haber pasado los esclavos al estado de siervos de la gleba. Proposicin concebida en trminos tan absolutos es del todo inadmisible. En primer lugar, los que tal afirman, prescinden enteramente de las numerosas causas que influyeron en la abolicin de la esclavitud. En segundo lugar, olvidan que hubo dos grandes clases de esclavos: urbanos y rsticos Los primeros, como largamente se ha expuesto en el curso de esta obra, empleronse en el servicio domstico, en las artes y oficios, en la gerencia de ciertos negocios de sus amos, y en otras muchas ocupaciones del todo diferentes de la labor de los campos. Cuando tantos esclavos salieron de la esclavitud, no entraron en la clase de siervos vinculados a la tierra, porque no habindose ejercitado nunca en el cultivo de ella, ni a patronos ni a libertos no convena destinarlos a semejante tarea, sino que continuasen en las ocupaciones que haban desempeado durante su esclavitud. En tercer lugar, aun respecto de los mismos esclavos rsticos hubo muchos que al salir de la esclavitud no quedaron adscritos a la gleba, porque adquirieron a veces completa libertad, o porque sin adquirirla, fueron destinados a otros servicios. No es, pues, exacto decir en trminos absolutos que la servidumbre de la gleba fue una transformacin de la esclavitud personal, ni que en esta materia hubo dos perodos sucesivos; el primero en que existi la esclavitud; el segundo en que habiendo desaparecido sta, solamente qued la servidumbre de la gleba. No pasaron por cierto as las cosas, porque durante muchos siglos coexistieron esclavos y siervos vinculados a la tierra; y si hubo algunas naciones en que aqullos desaparecieron existiendo solo stos, hubo otras en que sucedi lo contrario.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 254\ 254\ 254\ 254\ 254\ Reptese tambin, aun por ilustres historiadores, que la esclavitud de la Antigedad, trasmitida a las generaciones posteriores, desapareci en la Edad Media de todos los pases cristianos de la Europa occidental, y que su renovacin debiose al descubrimiento del Nuevo Mundo. Tan grave error refutado est por la historia, porque si bien hubo naciones europeas en que ces la esclavitud antes de finalizar la Edad Media, sucedi en otras lo contrario. En 1837, la Academia de Ciencias Polticas y Morales del Instituto de Francia present a pblico certamen los dos siguientes programas: “1o Cules fueron las causas que abolieron la antigua esclavitud? ”2o En qu poca, despus de haber cesado enteramente esta esclavitud en la Europa occidental, no qued sino la servidumbre de la gleba?”1De todas las memorias entonces presentadas al concurso, dos fueron coronadas en 1839 con el primer premio, y otra con el accsit. Los autores de las dos primeras fueron monsieur H. Wallon y monsieur J. Yanoski, y el de la tercera monsieur Eduardo Biot. Wallon, despus de haber amplificado mucho su memoria y ddole nueva forma, publicola en Pars en 1847 con el ttulo de Historia de la Esclavitud en la Antigedad .2La de Yanoski imprimiose en su estado primitivo en 1860, algunos aos despus de su muerte, y sin las adiciones con que pens enriquecerla. El ttulo de esta memoria es: De la Abolicin de la Esclavitud en la Edad Media y de su Transformacin en Servidumbre de la Gleba .3La de Biot diose a luz en 1840 bajo el ttulo de: Abolicin de la Antigua Esclavitud en el Occidente .4Yo no puedo entrar aqu en el examen crtico y profundo de estas obras; pero cumple a mi propsito decir, que, en mi concepto, ninguna de ellas resolvi los dos programas propuestos. La obra de Wallon es muy interesante y digna de toda loa en la parte de Grecia y Roma,pero deja bastante que desear en otros puntos. No hace mencin de muchas naciones antiguas que deben figurar en el cuadro histrico de la esclavitud; y aun en algunas de las que habla, como de la India oriental, no slo es muy deficiente, sino que comete graves errores. A veces exagera la influencia del cristianismo, violentando la doctrina de los Santos Padres, pues les atribuye ms intencin de la que realmente tuvieron en abolir la esclavitud; prescinde de algunos obstculos que los mismos cristianos pusieron en diversos tiempos a esa misma abolicin; omite, no slo causas a que sta se debi en gran parte, sino otras muy poderosas que la combatieron, fomentando la esclavitud; y por ltimo, guarda profundo silencio acerca de la poca en que ella ces en la Europa occidental, que es cabalmente el punto esencial en que consiste el segundo programa propuesto por la Academia. No

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JOS ANTONIO SACO /255 /255 /255 /255 /255 poda ser de otra manera, porque para llegar a un resultado satisfactorio en esta materia, es menester entrar en la historia de la edad brbara y de la media, y buscar en ellas, as las causas que entonces influyeron en la abolicin de la esclavitud, como otras que la fomentaron; pero habiendo Wallon omitido el examen de aquellas dos pocas interesantes, no era posible que expusiese las causas que durante ellas, ya combatieron, ya alimentaron la esclavitud; ni menos que llegase a marcar ni aun aproximadamente el trmino de su existencia. Las obras de Yanoski y de Biot mezclan y confunden frecuentemente la verdadera esclavitud con la servidumbre, y dicen de la una lo que pertenece a la otra. En cuanto al sealamiento de la poca en que ces la esclavitud personal en la Europa occidental, ambos distan mucho de la verdad; bien que Biot en este particular trae ms datos y avanza ms que aqul y que Wallon: de manera que limitndonos a slo este punto, parceme que la Memoria de Biot, sin dar un resultado plenamente satisfactorio, se acerca ms a la verdad que las dos anteriores. Si fijamos la atencin en el segundo programa en s, propuesto por la Academia de Ciencias Polticas y Morales del Instituto de Francia, permtaseme decir con todo el respeto debido a tan ilustre corporacin, que ella supone lo que nunca existi; pues en ninguna poca de la edad brbara ni de la media ces enteramente la esclavitud en toda la Europa occidental, quedando tan slo la servidumbre de la gleba. Todo lo hasta aqu narrado en esta Historia y lo dems que en adelante dir, servir de refutacin completa a semejante suposicin. Inmensa diferencia hay entre la abolicin de la esclavitud de la raza africana en el Nuevo Mundo y la de la Antigedad en la Europa occidental. La primera es obra exclusiva de la ley; la segunda de los siglos. Si queremos saber con precisin cundo ces la esclavitud de la raza africana en las colonias inglesas, francesas u otras de Amrica, basta tender la vista sobre las leyes que decretaron su emancipacin, pues en ellas se encontrar con fijeza no slo el ao, sino hasta el da en que se verific tan grande acontecimiento. sta, empero, no es la suerte del historiador que busca el trmino de la antigua esclavitud en el occidente de Europa. Fuerza es que recorra muchos siglos; que examine muchas obras y documentos de diferentes pocas y naciones; y despus de tan largas vigilias, no llegar todava a fijar para ninguna de ellas el ao en que ces la esclavitud. No es pues extrao, que en asunto tan enmaraado se hayan cometido tantos errores, y que todava hoy, si exceptuamos a Espaa, no se haya podido fijar con rigorosa precisin ni aun el perodo en que desapareci la verdadera esclavitud de cada una de las naciones cristianas europeas. En una de las referidas memorias premiadas por el Instituto de Francia dice su autor: “Al fin del siglo IX, el negocio de estas cosas muebles

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 256\ 256\ 256\ 256\ 256\ como el de los esclavos que les estaban asimilados, haba enteramente cesado... entonces apenas se buscaban ya los esclavos muebles que distinguindose por alguna habilidad ya intil, eran objeto de lujo lo mismo que las piedras preciosas, los ricos vestidos, y las bellas armaduras. Semejantes esclavos no deban tener lugar en la sociedad en esta poca de crisis y de desorganizacin; o ms bien, digmoslo as, esta clase de esclavos, disminuyendo poco a poco, haba acabado de desaparecer. La Capitular de 806 y el artculo de la Compilacin de Angesise son poco ms o menos los dos ltimos vestigios que encontramos de la existencia de los esclavos muebles y vendibles. Aun hemos notado en otra parte que Angesise, que escribi bajo Luis le Dbonnaire [Piadoso], haba hecho entrar en su coleccin una ley muy antigua estableciendo las formalidades que se haban de llenar en las ventas de los esclavos [ley ciertamente anterior al siglo IX], probablemente con el solo objeto de completar su Compilacin”. “No haba, pues, al fin del siglo IX, sino esclavos inmuebles Estos esclavos no tenan otra patria que el suelo adonde estaban atados. A l fueron adheridos irrevocablemente, y llegaron a ser los hombres de cuerpo del seor que dominaba la tierra en donde ellos permanecan”. Y ms adelante prosigue la referida memoria: “Podemos, pues, afirmar que toda antigua esclavitud desapareci en el siglo IX”.5Semejantes aseveraciones destituidas estn de todo fundamento, pues no ya la Europa occidental, pero ni aun la misma Francia dej de tener esclavos en el siglo IX. Otro autor francs piensa, que los ltimos vestigios de la esclavitud personal en esta nacin se encuentran en el siglo XII y principios del XIII; pero que despus de esta poca ya no haba rastro de su existencia.6Para corroborar su opinin, cita una carta o escritura de 1118 que trae Mabillon7 y otra coutumiere de Monpeller de 1204. D’Aigrefeuille en su historia de esta ciudad inserta los estatutos que la regan, hechos en el referido ao, y por el artculo 65 se permite a los amos y padres de familia imponer castigos domsticos. Hblase all de servi mercenarios y otras personas, pero como la palabra servi es muy equvoca, segn tantas veces se ha dicho, porque puede referirse a siervos de la gleba o a verdaderos esclavos, Pardessus cree que se habla de stos y no de aqullos. No anda acertado Pardessus pensando que la esclavitud ces en Francia en el siglo XII o en el XIII, pues en ambos abundaban todava los esclavos. Digno de mencin es uno que posey Gaudri, obispo de Laon nombrado en 1106. Normando muy belicoso abrumaba aquella ciudad de pesadas contribuciones, las cuales reparta entre los prebendados de la catedral y los nobles; y a cualquiera que censuraba aun el menor de sus actos, hacale atormentar por aquel esclavo moro

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JOS ANTONIO SACO /257 /257 /257 /257 /257 segn unos, negro segn otros.8 Tales esclavos estaban de moda entonces, pues introducanlos en Francia los grandes seores que tornaban de la primera cruzada. La coleccin de cartas o escrituras de Perard,9 consejero de Dijn, habla de esclavos rsticos en Francia. Ms de 60 de ellas se refieren a los aos anteriores al de 1000; siete, al siglo XII, y una, al XIII.10 A juzgar por nmero tan insignificante, bien pudiramos dar ya por concluida la esclavitud en aquella nacin; pero guardmonos de tal error. Si del norte de Francia pasamos al medioda, veremos que la esclavitud y el trfico de esclavos existieron en ella por largo tiempo. Beatriz de Arboreya, vizcondesa de Narbona, libert una esclava en el testamento que otorg en 1367; y que era verdadera esclava no queda duda, al leer las siguientes palabras: “queremos que cierta mujer serva o sclava nuestra, llamada Marcha, sea libre, y quittia y franca despus de nuestra muerte”.11Y no se limit a casos particulares la existencia de la esclavitud en el medioda de Francia, porque Marsella tuvo muchos esclavos y trafic en ellos en todo el siglo XIV y principios del XV. En comprobacin de esta verdad puede leerse lo que he dicho en el libro XXI de este tomo desde las pginas 167 a 169. Bien entrado era ya el siglo XV, y todava damos con algunos esclavos aun en el mismo norte de Francia. El normando Juan de Bethencourt, de quien hablamos en el libro anterior al tratar de las conquistas de las islas Canarias, esclaviz a muchos de sus indgenas, de los cuales introdujo algunos en Normanda, segn el testimonio del verdico Bartolom de las Casas ya citado.12De todo lo narrado hasta aqu aparece claramente que la esclavitud no ces en Francia en el siglo IX, segn afirma equivocadamente Yanoski en su memoria premiada por la Academia de Ciencias Polticas y Morales; pero como ya apenas se encuentran apagados vestigios de aquella institucin a principio del siglo XV, bien podemos darla por extinguida en todo el curso de l. Encaminronse tambin a su extincin algunas medidas legales que se tomaron; y yo leo con gusto las nobles palabras estampadas en un documento oficial, cuya fecha se refiere a pocas muy anteriores. “Aun el extranjero reducido a servidumbre hall en Francia un asilo, y desde entonces siempre ha bastado que hubiese pisado este Reino, para recobrar en l un bien que es comn a todos los hombres. Esto es lo que han decidido el consejo de nuestros Reyes, el Parlamento, y muchas sentencias de este tribunal, el ms antiguo del Reino”.13Bien pudiera creerse que nunca ms apareceran esclavos por ningn motivo en la nacin francesa; pero en la primera mitad del siglo XVIIvironse en Pars maldades que hoy seran increbles, si no estuvieran

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 258\ 258\ 258\ 258\ 258\ consignadas en la vida de San Vicente de Paul. Importa traducir lo que all se dice: “Se ha notado que no pasa ningn ao sin que se encuentren, a lo menos, 300 o 400 expsitos, as en la ciudad como en los suburbios; y segn orden de la polica, los comisarios del Chtelet estn encargados de recoger los nios as expuestos y de hacer procesos verbales acerca del lugar y del estado en que los han encontrado”. “Antes los hacan llevar a una casa que se llamaba la Couche, en la calle de Saint-Landry, en donde eran recibidos por una viuda que viva en ella con una o dos criadas, y que se encargaba de alimentarlos; pero no pudiendo bastar para tan gran nmero, ni mantener crianderas para alimentarlos, ni nutrir y educar a los que estaban despechados, por falta de rentas suficientes, la mayor parte de estos pobres nios moran de flaqueza en esta casa; o las mismas criadas, para libertarse de la incomodidad de sus gritos, les hacan tomar, con el fin de adormecerlos, una droga que mataba a muchos. Los que escapaban de este peligro, eran, o dados a los que iban a pedirlos, o vendidos a tan vil precio que hubo algunos por los cuales no se pag sino 20 sueldos [un franco]. ”As se les compraba, unas veces para hacerles tomar el pecho de mujeres malsanas, cuya leche corrompida los haca morir; otras para servir a los designios de algunas personas que suponan hijos en la familia, de donde resultaban extraos desrdenes. Spose tambin que se les compraba [cosa horrorosa] para servir a operaciones mgicas y diablicas: de manera que pareca que estos pobres inocentes fuesen todos condenados a la muerte, o a alguna cosa peor, no habiendo uno solo que escapase a esta desgracia, porque no haba persona que cuidase de su conservacin; y lo que es todava ms deplorable, muchos moran sin bautismo, pues esta viuda confes, que ella jams haba bautizado, ni hecho bautizar a ninguno”.14Pero estos infelices tan inmoral e inhumanamente esclavizados no pudieron constituir un estado permanente de esclavitud, ya por su corto nmero, ya porque la caridad de San Vicente de Paul, fundador de la Inclusa en Francia, asent sobre base slida al promedio del siglo XVIIaquella casa de misericordia. Aunque abolida la esclavitud en Francia, visela renacer a principios del siglo XVIII, y mantenerse por media centuria. So color de convertir los negros africanos al cristianismo, permiti Luis XIII su introduccin en sus colonias de Amrica; y ese mismo pretexto sirvi para alzar la prohibicin de que entrasen esclavos en Francia. Bajo el reinado de Luis XV acudieron al gobierno en 1716 muchos colonos de las Antillas francesas pidindole que les permitiese enviar a Francia algunos de sus esclavos para robustecerlos en la instruccin y ejercicios de la religin catlica, y para que aprendiesen algn arte y oficio, de lo que recibiran

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JOS ANTONIO SACO /259 /259 /259 /259 /259 las colonias mucho provecho cuando a ellas tornasen aquellos esclavos. Accedi el gobierno a sus deseos; pero tomando al mismo tiempo ciertas precauciones para su importacin en Francia. Todo amo que quisiese introducir en ella algn esclavo negro varn o hembra, deba obtener permiso del gobernador general o comandante de la colonia, expresando su nombre, el del esclavo, su edad y filiacin. Deba adems hacer registrar el permiso en la secretara de la jurisdiccin del lugar de su residencia antes de su partida, y en la del almirantazgo del puerto de su desembarco, dentro de ocho das despus de su llegada a Francia. Si no se observaban estas formalidades, el esclavo o esclavos eran declarados libres, y no podan ser reclamados por el amo. La persona que sacaba del poder de ste al esclavo legtimamente introducido en Francia, era responsable de su valor, y condenbasele en una multa de 1 000 libras, aplicables por terceras partes al rey, al almirante y al amo; bien que hubo casos en que esta multa solamente se reparta por mitad entre el amo y el almirante. Los esclavos de uno y otro sexo, trados a Francia por sus amos, o enviados por ellos, no podan casarse sin su consentimiento; y si lo daban, los esclavos eran libres en virtud de dicho consentimiento. Todo lo que estos esclavos adquiran en Francia por su industria o profesin, perteneca a sus amos; pero stos estaban obligados a mantenerlos. Muertos los amos en Francia, los esclavos pasaban a sus herederos, quienes deban devolverlos a las colonias para ser all repartidos con los otros bienes de la sucesin. Esto no tena lugar cuando el amo haba dejado la libertad al esclavo en su testamento, o se la daba de otra manera. Como los amos estaban obligados a restituir los esclavos a las colonias dentro de cierto tiempo, no podan venderlos ni permutarlos en Francia; pero mientras estuviesen en ella, prohibiose a los acreedores de aqullos que los embargasen. Los habitantes de las colonias que despus de haber venido a Francia con sus esclavos, se establecan en ella, deban enviarlos a las referidas colonias dentro de un ao contado desde el da en que dejaban de ser colonos; y si no lo hacan, los esclavos eran libres.15Como estas disposiciones se quebrantaban, alterronse algunas y aadironse otras en 1738. En consecuencia, prohibiose el matrimonio de los esclavos en Francia, aun con el consentimiento de sus amos. Si stos no los restituan a las colonias en los casos, y dentro del plazo prescrito por la ley, pagaban una multa de 1 000 libras, y aqullos eran confiscados a favor del rey para ser empleados en el servicio de las colonias. Tampoco poda el amo libertarlos sino en testamento, cuya manumisin slo era vlida cuando el testador mora antes de haberse cumplido el plazo dentro del cual deban ser los esclavos devueltos a las colonias.16

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 260\ 260\ 260\ 260\ 260\ Pero estas y otras disposiciones infringanse tambin, y llegando los abusos a un trmino escandaloso, necesario fue cortar el mal en su raz. En decreto de 1762 se dice: “Destinados [los esclavos] a la cultura de nuestras colonias, la necesidad los introdujo en ellas, esta misma necesidad los conserva, y jams se pens que viniesen a arrastrar sus cadenas hasta en el seno del reino. Esto es, sin embargo, lo que han querido introducir entre nosotros algunos habitantes de nuestras colonias, cuyo orgullo encerrado en ese Nuevo Mundo, ha querido extenderse hasta la capital de este imperio y el resto de su superficie”. “El velo y la utilidad de las colonias sirvioles de pretexto. En 1716, el de la religin vino en su apoyo. Pidieron al Rey el permiso de hacer pasar a Francia algunos negros, para robustecerlos en las instrucciones y en los ejercicios del cristianismo, como si en nuestras colonias no tuvieran semejantes ejemplos, y tambin para hacerles aprender algunos oficios. El Rey siempre llevado a hacer todo lo que puede contribuir a la felicidad de sus pueblos les concedi su demanda por edicto del mes de octubre; edicto subrepticio y obrepticio, dado en virtud de falsas preces y sin ningn motivo de necesidad. Al abrigo de esta ley, no registrada, un diluvio de negros apareci en Francia, y olvidronse bien pronto las formalidades prescritas por este edicto, renovado despus por una declaracin de 1738. La Francia, sobre todo la capital, se ha convertido en mercado pblico, en donde se han vendido los hombres al mejor postor; y no hay vecino ni obrero que no haya tenido su negro esclavo. Hsenos informado de muchas compras de esta naturaleza, y hemos tenido el dolor de ver muchas rdenes alcanzadas y arrancadas por sorpresa al Lugarteniente General de Polica, por medio de las cuales muchos particulares han hecho prender a sus negros; de manera que la esclavitud, si no lo remediis prontamente, recobrar bien presto sus derechos en Francia contra las sanas mximas de este reino, que no admiten ningn esclavo en Francia”. “Estamos continuamente ocupado en hacer abrir las prisiones a los negros detenidos en ellas, sin otra formalidad que la voluntad de sus amos, los cuales osan ejercer a nuestra vista un poder contrario al orden pblico y a nuestras leyes. Semejantes abusos no pueden tolerarse; la introduccin de una cantidad demasiado grande de negros en Francia, ya en calidad de esclavos, ya bajo de otro cualquier pretexto, es de consecuencia peligrosa. Si semejante abuso se tolera veremos bien pronto desfigurada a la nacin francesa. Por otra parte, los negros en general son hombres peligrosos; casi no hay uno de aquellos a quienes habis dado libertad, que no haya abusado de ella, y que no se haya propasado a excesos peligrosos a la sociedad”.17A vista de tanto desorden, mandose que todas las personas de cualquier calidad o condicin que fuesen, francesas o extranjeras, declara-

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JOS ANTONIO SACO /261 /261 /261 /261 /261 sen a la autoridad, por s o por su procurador, los negros o mulatos de ambos sexos que habitaban en sus casas, la calidad en que permanecan en ellas, cundo y en qu buque llegaron a Francia, su edad, nombres y apellidos, si estaban bautizados, y las colonias o lugares de donde haban sido exportados. Estas declaraciones deban hacerse dentro de un mes por los amos residentes en Pars, y dentro de dos por los que habitaban fuera de la capital, contados desde el da de la publicacin de este aviso. Igual declaracin deban hacer tambin todos los negros y mulatos de cualquiera profesin que fuesen, que no estaban al servicio de persona alguna. Por ltimo, prohibiose bajo de penas arbitrarias, que nadie comprase ni vendiese en adelante, negros ni mulatos del uno o del otro sexo.18As se limpi la Francia de la mancha que por casi media centuria estuvo derramando sobre ella la esclavitud de los negros importados de sus colonias. Pero quedbanle todava restos vergonzosos de la antigua servidumbre de la gleba, que, trasmitida sin interrupcin de siglo en siglo, prolongose hasta fines del XVIII. Veamos, pues, cmo se lleg a su completa abolicin en Francia. Lenta y parcialmente fue mejorando del siglo undcimo al duodcimo el estado de los hombres de rstica condicin. Debiose principalmente esta mejora a los reyes de aquella poca, ya para apoyarse en las clases inferiores contra las arrogantes aspiraciones de los nobles, ya para obtener recursos pecuniarios en sus apuros. Algunas iglesias, monasterios, y tambin particulares imitaron el ejemplo de los reyes, quienes en cambio de las franquezas que dispensaban, imponan nuevas prestaciones y servicios. Ya hemos visto que desde tiempos anteriores se haban concedido franquezas y manumisiones a muchos siervos; pero esto casi siempre se haba hecho individualmente, y no en masa como ahora. El abad Suger, regente del reino de 1147 a 1149 durante la ausencia de Luis VII, libert a los siervos de la gleba pertenecientes a la abada de San Dionisio.19 Aquel mismo monarca otorg en 1180 carta de libertad a favor de los hombres de cuerpo que posea en Orleans y sus inmediaciones hasta la distancia de cinco leguas. Confirmada fue esta carta en el referido ao de 1180 por otra semejante de Felipe Augusto,20 quien, 16 aos despus, libert por dinero para la guerra de Flandes a los hombres de una de sus aldeas,21 e igual concesin hizo en 1222 a los que posea en Beaumont sur Oise y en Chambly.22Luis VIII de Francia ratific en 1224 la carta de manumisin concedida por el den y cabildo de la iglesia de Santa Cruz de Orleans a los siervos que ella tena en Etampes y su territorio. Insertemos esta carta para que se conozcan los trminos en que tales libertades se concedan:

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 262\ 262\ 262\ 262\ 262\ “En el nombre de la Santa e indivisible Trinidad, amn. Luis, por la gracia de Dios, rey de los franceses, hacemos saber a todos los presentes y venideros que hemos tenido a la vista la carta de nuestros bien amados den y cabildo de Santa Cruz de Orleans, as concebida: ”Libert, den, y todo el cabildo de Orleans, a todos y por siempre. ”Hacemos saber a todos presentes y venideros que nuestros hombres de cuerpo as hombres como mujeres, que habitan en nuestra tierra de Etampes, y todos aquellos que tienen y poseen cualquiera porcin de la dicha tierra, en cualquier lugar que habiten; se han ligado hacia nosotros, por juramento individualmente prestado y recibido de cada uno de ellos, prometiendo que si los descargamos del oprobio de la servidumbre, y si les concedemos a ellos y a sus hijos nacidos o por nacer el beneficio de la libertad, ellos aceptarn con reconocimiento, pagarn exactamente y no contradirn jams cualquiera tributo que quisiramos imponerles a ellos, a sus descendientes y a nuestra tierra. Por tanto, movidos de las numerosas ventajas de todo gnero que pueden resultar, as para nuestros hombres y sus descendientes como para nosotros mismos y nuestra iglesia, de la dicha concesin de libertad, hemos juzgado deber concedrsela; y libertando a los susodichos, tanto a ellos como a sus mujeres y a sus hijos nacidos o por nacer, de toda servidumbre, hemos declarado que ellos sern libres perpetuamente, salvo los tributos y cargas abajo mencionadas. ”Y desde luego, para extirpar completamente de nuestra dicha tierra de Etampes el oprobio de la servidumbre, hemos decretado que ningn hombre o mujer de condicin servil podr poseer en adelante casa, via o campo; a fin de que la dicha tierra humillada hasta aqu y abrumada del oprobio de la servidumbre resplandezca en lo sucesivo con el brillo de la libertad. ”Ninguno de los libertos ni de sus descendientes que permanezca en nuestra tierra, podr entrar sin nuestro consentimiento en el comn de Etampes. ”Cualquiera que habite en nuestra tierra, estar obligado a moler en nuestro molino y no podr ir a moler en otra parte. ”Ninguno podr trasmitir o transferir nuestra tierra a otra persona, sino bajo la obligacin de satisfacer todos los impuestos a los que l mismo se ha obligado hacia nosotros. ”Queremos, y sta es aqu la carga que imponemos principalmente en razn del beneficio de la libertad concedida, que de 12 gavillas recogidas en nuestra tierra y aun de 11, si el campo no produce ms de 11, sea una para nosotros, la cual ser contada y escogida por nosotros, y transportada a nuestro granero por el cultivador del campo; y se llamar gavilla de libertad.

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JOS ANTONIO SACO /263 /263 /263 /263 /263 ”En cuanto al diezmo del campo no hacemos ninguna alteracin, y as continuar como antes. ”Tambin tendremos del mismo modo en todas partes el diezmo de los trigos no agavillados. En virtud de todo lo que especialmente se expresa en esta carta, no queremos que se ocasione ningn perjuicio a nuestro derecho. ”En cuanto a todos nuestros tributos, costumbres, cargas, usos, y todos nuestros derechos en general, no alteramos absolutamente nada, y entendemos que permanezcan enteros y firmes para siempre, salvo los derechos de capitacin de los que eximimos absolutamente a nuestros dichos hombres. ”Hemos juzgado deber insertar en el presente escrito los nombres de nuestros hombres que hemos libertado como se ha dicho ms arriba [aqu siguen los nombres de 400 o 500 personas con la designacin de los lugares que habitaban]. ”Nosotros, concediendo la presente libertad como decimos arriba, libertamos y eximimos igualmente de toda servidumbre a los dichos hombres; y a fin de que sta sea una libertad firme y perpetua, confirmamos la presente carta por la autoridad de nuestro sello y de nuestro nombre. Hecho en Melun, ao del Verbo encarnado 1224, de nuestro reinado el segundo”.23Este documento muestra que las franquezas concedidas a los siervos de Etampes no nacieron de pura generosidad del monarca, pues si hubiera sido as, ni se les habran dejado las cargas y tributos anteriores, ni menos impustoseles otros nuevos. El cabildo de la catedral de Nuestra Seora de Pars otorg igualmente en 1258 algunas franquezas a sus siervos.24 Compadecida Blanca de Castilla, madre de San Luis, de las gentes que yacan en servidumbre, orden que se las libertase, y que sus seores tomasen otros derechos y servicios menos pesados sobre los hombres y mujeres de cuerpo. Ni fueron solamente iglesias ni reyes quienes desde entonces libertaron a sus siervos colectivamente; que tambin lo hicieron algunos nobles. En 1224, el seor de Montaigu y su mujer libertaron a los hombres de Chaigne, que habitaban en cierto espacio de aquel territorio.25 Enrique II, duque de Brabante en 1247, Guillermo de Saint Denis en 1243,26y Toms de Saint Germain-des-Prs en 1250,27 otorgaron manumisiones a sus hombres de cuerpo. El mutuo inters de siervos y seores fue la causa principal de tantas libertades colectivas en el siglo XIII. Aqullos pedan que inmediatamente se les librase del oprobio de la servidumbre sometindose a sobrellevar todas las pensiones y cargos que se les quisiera imponer;28mientras que los seores deseaban, por su lado, concederles libertad

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 264\ 264\ 264\ 264\ 264\ “por el bien de la paz, y por las ventajas que reportaran ellos y sus hombres”. No obstante estos mutuos deseos, tal era el estado de aquella sociedad, que no viva ni poda vivir contenta la clase numerosa de hombres destinados al cultivo de los campos. Ya expuse en el libro XIX de este tomo los temores de alzamiento, y las medidas que los seores tomaron para impedir ligas y asociaciones. Mencion tambin los alzamientos que en los siglos X y XI estallaron en el ducado de Normanda y en la Bretaa; pero existiendo siempre los mismos temores, renovronse las precauciones contra la gente rstica, imponiendo multas y otros castigos a los individuos que se asociasen. As lo decretaron el conde de Montfort a principio del siglo XIII,29 el Concilio de Mompeller en 1214,30el de Tolosa en 122931 y el de Burdeos en 1255.32A los antiguos elementos de desorden juntose otro muy peligroso, pues aparecieron repentinamente en los campos algunos impostores que afectando moral austera, y predicando la emancipacin de los siervos, declamaban al mismo tiempo contra las demasas del clero y la nobleza. Inflamadas las pasiones de los rsticos ignorantes, acudieron stos a las armas, y repartindose en bandas saqueaban, incendiaban y destruan las propiedades de los seores. Estos movimientos que haban sido parciales hasta aqu, generalizronse en Francia, tomando al promedio del siglo dcimo tercio un sesgo religioso muy alarmante. Cautivo en frica San Luis leyose en las iglesias la carta en que l excitaba a los franceses a una nueva cruzada. Grande era entonces la agitacin de los espritus, y como la empresa de los prncipes y seores haba fracasado, la multitud crea que Dios rechazaba los servicios de ellos y no quera por defensores de la cruz sino a labradores, pastores y otros hombres sencillos.33 Tal era la opinin popular, de la que se aprovech un anciano de rostro plido, barba larga hasta la cintura, misterioso lenguaje, y aire proftico. Llambase Jacobo este impostor, natural de Hungra, que recorriendo las aldeas y lugares, decase enviado del cielo para vengar al rey de Francia, y libertar la ciudad de Dios. Acorranle de todas partes labradores y pastores, y llevando delante de s en sus correras un estandarte con un cordero pintado, smbolo del Salvador del mundo, diose el nombre de Pastoureaux a estos nuevos cruzados.34Juntronse las primeras turbas en Flandes y Picarda, y enderezando sus pasos vuelta de Amiens y de Pars, aumentronse en su marcha con muchedumbre de hombres perdidos y mujeres prostitutas. Tolerados fueron por la reina Blanca los primeros excesos que cometieron, porque esperaba obtener recursos para salvar a su hijo cautivo. Esta tolerancia e impunidad alentaron a los sediciosos, cuyos jefes tronaban contra la riqueza y la supremaca del clero; lenguaje que bien sonaba en los odos de

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JOS ANTONIO SACO /265 /265 /265 /265 /265 los amotinados. En sus discursos, dice Mathieu Pris, acusaban a las dos rdenes de los hermanos menores y predicadores de vagamundos e hipcritas; a los monjes de Citeaux de no pensar sino en invadir las tierras; a los monjes negros de glotones y soberbios; a los cannigos de ser semiseglares y alimentarse de platos delicados; a los obispos y a sus dependientes de correr en pos de la plata y de encenagarse en las delicias; a la corte romana, en fin, de reunir todo gnero de oprobio.35 Usurpando las funciones sacerdotales, predicaban en los plpitos de las iglesias, deponan a los priores y abades nombrando a otros en su lugar, y si encontraban alguna resistencia, asaltaban los monasterios, perseguan a los monjes, y a veces los mataban.36 A ms de 100 000 ascendieron los conjurados en Pars; dividironse en varios trozos para ir a embarcarse en los puertos de Francia, y en su marcha entregronse al saqueo, incendio y asesinato. Conociendo entonces el gobierno los inmensos peligros que amenazaban a la sociedad, circul rdenes a las provincias para que los persiguiesen por todas partes. As lo hizo el pueblo armado, y dispersando a unos y matando a otros con los jefes que los acaudillaban, logrose restablecer la paz tan profundamente perturbada. Vueltas las cosas a su primitivo estado, continuaron las manumisiones de siervos en el siglo XIV. As vemos que Felipe IV, llamado el Hermoso, aboli en 1302 la servidumbre en los dominios reales de Languedoc por el aumento del canon que sus siervos se obligaron a pagarle.37El edicto de 3 de julio de 1315 publicado por Luis X, llamado el Huttin, y dirigido al Baile de Senlis ha sido altamente elogiado por muchos historiadores. Efectivamente, en l se proclama el principio de la libertad natural en que nace todo hombre, y, por tanto, decret aquel monarca con deliberacin de su gran consejo, que todos los siervos pertenecientes a l y a sus sucesores fuesen libres.38Muy grato es or resonar este lenguaje desde los primeros aos del siglo XIV; mas, no por eso merece las alabanzas que se le han tributado, porque no naci de sentimientos de humanidad, sino de miras interesadas. Algunas palabras del mismo edicto prueban que los siervos deban comprar su libertad por precio determinado. Exhausto estaba el tesoro de Luis X y uno de los recursos que busc para hacer la guerra al conde de Flandes, fue manumitir sus siervos por dinero; pero careciendo ellos de medios para comprar su libertad, no correspondieron a las intenciones del monarca, que con tan dulces palabras los alagaba. As fue que cuando Luis vio que solamente se rescataba un corto nmero de siervos, y que los dems permanecan en su antiguo estado, escribi lo siguiente a los comisarios encargados de la manumisin: “Como pudiera acontecer que alguno, por mal consejo, o por falta de buen aviso, desconociese tan grande beneficio y tan grande gracia, que

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 266\ 266\ 266\ 266\ 266\ prefiriese el mal estado de la servidumbre alde la libertad, os encargamos y mandamos respecto de tales personas, que para la ayuda de nuestra presente guerra, consideris la cantidad de sus bienes y las condiciones de la servidumbre de cada uno, les impongis lo suficiente y hasta donde alcance el estado y la riqueza que dichas personas pudieren buenamente sufrir, y lo requiere la necesidad de nuestra guerra”.39Felipe V, denominado el Largo, repiti para los siervos de aquel siglo la carta o edicto de Luis Huttin. Desde este monarca en adelante fue de moda insertar en las escrituras de libertad de los siervos, las palabras: “que la servidumbre es contra naturaleza”; pero como el hombre imita con ms facilidad las bellas frases que no las nobles acciones, las personas manumitidas continuaron muy infelices, porque si ya no estaban tan atadas a la tierra de sus seores, ni sus personas eran tan dependientes de ellos, veanse abrumadas por graves impuestos y otras cargas. A juzgar por las palabras de un historiador francs, bien pudiera concluirse que la servidumbre desapareci de Francia desde el siglo XV. Casi al promedio de esta centuria huyronse algunos siervos catalanes, y refugironse a Francia. Reclamados por sus seores, el Parlamento de Tolosa declar, que el hombre que entraba en el reino gritando: “Francia”, deba ser libre.40 Con este motivo, dice Mzaray, la libertad de nuestro reino es tal, que su aire la comunica a los que lo respiran, y nuestros reyes son demasiado augustos para reinar sobre hombres que no sean libres.41 ¡Presuntuosa exageracin del orgullo nacional!; porque escribiendo Mzaray la historia de Francia en la mitad del siglo XVII, no poda ignorar que an abundaban los siervos de la gleba en diversas provincias de ella. En 1651, el Tercer Estado (Tiers tat) suplic al rey que libertase a todos los siervos (Hommes de Poote) pagndole cierta cantidad; pero el monarca no accedi a esta splica.42Aunque no con tanta frecuencia, como en algunos de los siglos precedentes, los seores, as seglares como eclesisticos, siguieron emancipando a sus siervos; mas, nunca gratuitamente sino a trueque de grandes recompensas. Entretanto continuaba la servidumbre, y todava en el siglo XVIII el Parlamento de Besanon asegura que los siervos que residan en casi todo el territorio de su jurisdiccin, no podan dejar las tierras que labraban sin el consentimiento de sus seores.43 Llegado era el ltimo tercio de aquel siglo, y an los tenan muchos nobles, lo mismo que la Corona, la cual los posea en la Borgoa, Nivernais, Franch-Comt y la Champaa. Subi al trono el desgraciado Luis XVI, y bajo del primer ministerio de Necker publicose el 8 de agosto de 1779 un decreto declarando aquel monarca “Que l senta que muchos de sus sbditos estuviesen privados todava de la libertad personal y de las

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JOS ANTONIO SACO /267 /267 /267 /267 /267 prerrogativas de la propiedad; que estuviesen atados a la gleba, y en cierta manera confundidos con ella”. En cumplimiento de este edicto, dio Luis XVI a todos los siervos de los dominios de la Corona, no slo la libertad personal y la seguridad de sus bienes, sino los derechos de familia y de sucesin. Respetando Luis la propiedad de sus sbditos, no se atrevi a tocar a los derechos de los seores, pero s los exhort a que imitasen su ejemplo; ejemplo que no fue seguido. Acercbase, sin embargo, el da en que sin censos, tributos, ni cargas de ningn gnero todos los siervos disfrutaran de la ms completa libertad. Estaba la nacin francesa profundamente agitada, los campesinos armados talaban los campos, quemaban los castillos de los nobles, y en algunos lugares asesinaban a sus antiguos seores. Cuando tan fatales nuevas llegaron a la Asamblea Nacional, congregada en 1789, emperonse en la noche del 4 de agosto muy graves debates sobre las medidas que deban tomarse para asegurar las propiedades amenazadas, y aplacar los furores de la clase agrcola sublevada. Con este objeto propuso el vizconde de Noailles, que todos los derechos feudales pudieran rescatarse con dinero por los consejos, o cambiarse por una justa estimacin, segn la renta de ao y medio; pero que la mano muerta y otras servidumbres personales fuesen abolidas sin rescate.44Al or esta proposicin, el duque de Guillon pidi que las corporaciones, ciudades, comunidades e individuos que gozaban de privilegios particulares y de exenciones personales, soportasen en adelante todas las cargas pblicas. Acogidas fueron con gran entusiasmo estas propuestas, y en la memorable noche del 4 de agosto de 1789 decret la Asamblea en principio: “Abolicin de la calidad de siervo de mano muerta (main-morte) bajo cualquiera denominacin que exista”. “Facultad de reintegrar los derechos seoriales”. “Abolicin de las jurisdicciones seoriales”. “Supresin del derecho exclusivo de la caza, de los palomares, y conejares”. “Tasa en plata representativa del diezmo; rescate posible de todos los diezmos, de cualquiera clase que fuesen”. “Abolicin de todos los privilegios e inmunidades pecuniarias”. “Igualdad de impuestos de cualquiera especie que sean”.45A este voto siguiose un debate en que, como era de esperar, algunos nobles defendieron sus derechos seoriales. El conde de Ortan manifest que aboliendo las justicias seoriales se daba gran soltura a los campesinos para toda especie de devastaciones.46

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 268\ 268\ 268\ 268\ 268\ El marqus de Thiboutot expuso “que la mayor parte de las rentas seoriales se hallaban ya reducidas a la nonagsima sexta parte de su valor, puesto que habiendo consentido en otro tiempo el mayor nmero de los seores en recibir su pago en plata, las rentas que primitivamente eran de 84 libras, ya no valan sino 5 sueldos; las de 12 000 libras haban bajado a 125; y las de 248 000 no rendan ms de 1 000 escudos”. “Seores, concluy diciendo el referido marqus, de todas las observaciones que me he tomado la libertad de haceros, resulta, que ya no existen, a lo menos generalmente, en Francia, derechos feudales que se puedan mirar como opresivos, y que no hay ninguno que represente el de la antigua propiedad de los seores sobre las tierras que a ellos estn sujetas”.47Oyose este discurso con disgusto, y ocasion muchas voces y violentas interrupciones. As fue que sin prestarle seria atencin se pas a la orden del da, reservndose para despus de hecha la constitucin, la redaccin de las leyes que deban realizar el voto de la Asamblea.48Al intento nombrose el 12 de agosto una comisin feudal, la que present en 8 de febrero de 1790 un proyecto de decreto sobre el importante asunto que se le haba encomendado. Los decretos de 15 de marzo de dicho ao y de 13 de abril de 1791 sancionaron definitivamente la abolicin general de los derechos feudales, salvo algunas excepciones; pero stas desaparecieron tambin por el decreto del 10 de agosto de 1792. Vino despus la Convencin, y, a propuesta de la Comisin de Salud Pblica, lanz en 17 de julio de 1793 un decreto, mandando que los poseedores de ttulos feudales los entregasen para ser quemados, so pena de cinco aos de cadenas a los infractores. Alcanz, pues, desde entonces la clase agrcola su completa libertad e igualdad de derechos concedidos a los dems ciudadanos; pero en vez de mostrarse, si no ya agradecida, a lo menos satisfecha y contenta con la victoria que acababa de obtener, retribuyola con la antorcha y el pual, entregndose brutalmente a salvajes venganzas. “En los primeros transportes de la efervescencia, dice el Diario Oficial de aquel tiempo, fue un crimen ser gentilhombre; y el sexo mismo no sirvi de garanta a la venganza de la multitud. M. de Montesson fue fusilado en Mans despus de haber visto degollar a su suegro; en Languedoc, M. de Barras fue cortado en pedazos delante de su mujer prxima a parir. En Normanda, un seor paraltico fue arrojado a una hoguera de la que se le sac con las manos quemadas. En Franch-Comt, Mme. de Batteville fue forzada con el hacha sobre la cabeza a hacer dejacin de sus ttulos; la princesa Listenay fue igualmente compelida a ello teniendo la horca al cuello y desmayadas sus dos hijas a sus pies; Mme. de Tonnre y M. Lallemand tuvieron la misma suerte; De Ambly, arrastrado desnudo sobre un basurero, vio danzar en torno suyo a los

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JOS ANTONIO SACO /269 /269 /269 /269 /269 furiosos, que acababan de arrancarle los cabellos y las cejas; M. de Omesson y Mme. Montesu tuvieron durante tres horas la pistola a la garganta; pidiendo la muerte como una gracia, y no queriendo consentir a la cesin de sus derechos, fueron arrancados de su coche para ser arrojados en un estanque”.49Volvamos a la esclavitud personal y busquemos su fin en Blgica. Hugo Castellanus de la ciudad de Gante libert en 1243 a sus esclavos de Wasia bajo la condicin de que pagasen anualmente a la iglesia de Santa Mara de Amberes 2 dineros de Flandes, 6 cuando se casasen, y 12 cuando muriesen.50En el siglo XIV, Sigero de Liedekerke libert tambin sus esclavos de ambos sexos, pero bajo la promesa que stos hicieron de servir anualmente con 2 dineros a la iglesia de San Adrin en Geraldi-Monte, con 6 si se casaban y 12 a su muerte.51 Potgiesser inserta una carta de manumisin tambin del siglo XIV, e indita, hasta que l la public. Por ella, el prepsito del monasterio Werdinense manumite a una esclava llamada Elza con toda la posteridad que pudiera tener, bien que sometindola a pagar cierta cantidad al casarse y al morir. De esta escritura aparece, que todava en la segunda mitad del siglo XIV haba esclavos en Blgica, pues que fue otorgada en el ao 1366.52De la esclavitud personal en Holanda borrado se haban todos sus vestigios cuando an se conservaba la servidumbre de la gleba. No desapareci sta enteramente de aquel suelo sino el ao de 1782, pues el barn Van der Capellen Tol den Pol, gentilhombre de la provincia Over Issel, una de las siete que entonces formaban la repblica de los Pases Bajos, arrostrando la ira de la mayor parte de los miembros del Orden Ecuestre, logr extirpar los ltimos restos de aquella institucin. En Alemania, pas tan vasto y tan dividido en diferentes Estados es menos posible que en otras naciones sealar con precisin el trmino de la esclavitud en cada uno de ellos. El examen atento de las numerosas escrituras que existen sobre esta materia, induce a creer que la esclavitud personal, a lo menos la domstica, no haba desaparecido de la Alemania occidental en el siglo XII, ni tampoco en una parte del XIII. Refirindose Cesreo de Heisterbach, obispo de Colonia, al ao de 1199, dice: “Aconteci que una muchacha que mi abuela haba comprado con dinero, fue bautizada”. Las palabras haba comprado con dinero no dejan duda de que la tal muchacha era esclava verdadera, y que probablemente estaba destinada al servicio domstico. En cuanto a la esclavitud rural, incierto es el siglo en que ces; porque los nombres servi mancipia que se emplean en los documentos de aquella poca, no siempre pueden tomarse en el rigoroso sentido de esclavos, segn he manifestado en otras partes. Aun las palabras homo

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 270\ 270\ 270\ 270\ 270\ proprius que parecen indicar una condicin servil distinta de la del esclavo, bien pueden confundirse con la de ste; pues el jurisconsulto alemn Mevius, citado por Potgiesser, asegura que el homo proprius puede ser vendido con la tierra o sin la tierra que cultiva. Y siendo as, cul es entonces la diferencia entre el homo proprius y el esclavo verdadero? De un documento otorgado en 1130 consta que un individuo vende sus tierras, reservndose para s los labradores de ella.53Que la esclavitud personal era comn en Lorena en los siglos XI y XII, prubalo un pasaje de su historia por Dom Calmet: “Los esclavos, dice, no podan tratar ni comparecer en juicio, ni disponer de sus hijos. Sin embargo, tenan su peculio, del que eran dueos. Su cuerpo perteneca a su seor, donbaseles, vendaseles, permutbaseles, dejbaseles en testamentos; y destinbaseles al servicio de las iglesias, bajo de cierto censo anual como signo de su servidumbre”.54Esta descripcin cuadra perfectamente al esclavo en el rigoroso sentido de la palabra, sin que la propiedad de su peculio altere su esencia, porque a veces se la concedieron desde tiempos muy remotos la generosidad de los amos y despus la ley.55 El censo que pagaba el esclavo destinado a la iglesia prueba que ya no era esclavo, sino un liberto sometido a ese gravamen. Parece que an exista la esclavitud en Lorena en la segunda mitad del siglo XIII. Bajo la condicin de pagar anualmente 1 sueldo al monasterio de Kapellendorf otorg el burgrave de Kirchberg carta de libertad en 1279 a dos individuos designados con el nombre de Smurdi, que eran hermanos, y a los que Schilter56 considera como esclavos. De los centenares de escrituras correspondientes a la Alsacia, solamente nueve del siglo XII y una del XIII emplean la palabra esclavos (mancipia) ; pero de este ltimo siglo en adelante ya no aparece aquella palabra, dndose a los cultivadores de la tierra nombres diferentes.57Puede, por tanto, concluirse con algn fundamento, que si la esclavitud personal no ces del todo en la Alemania occidental en el siglo XIII, por lo menos ya estaba casi extinguida. En el siglo XIII y siguientes encuntranse, en otras partes de Alemania, muchedumbre de cartas de libertad otorgadas gratuitamente o por dinero; pero tales documentos y otros de la misma especie no se refieren a esclavos verdaderos, sino tan slo a individuos que estando sujetos por su condicin a pagar censos y a prestar ciertos servicios, alcanzaban una posicin ms ventajosa de la que antes haban tenido. Ni fueron solamente los particulares quienes otorgaron libertades por dineros, que lo mismo hicieron tambin algunos soberanos. Mechtilde, esposa de Otn duque de Brunswick, concedi en 1247 a muchos hombres de la ciudad de Luneburgo ciertas libertades, extensivas a sus descendientes, por la cantidad de 50 marcos de plata que ellos

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JOS ANTONIO SACO /271 /271 /271 /271 /271 le ofrecieron,58 y Federico I, rey de Borussia, public en 1302 un decreto para disminuir la servidumbre de la gleba. Pasando al norte de Alemania y a otros pases del oriente, busquemos tambin en ellos el trmino de la esclavitud. Gentiles eran todava en el siglo XIII los habitantes de la Livonia. Erigiose en ella un obispado en el lugar donde se construy despus la ciudad de Riga, y uno de sus obispos fue Alberto, cannigo de Bremen. Para combatir a los paganos de aquella regin, fundose en 1202 la Orden Militar y Religiosa de los Ensferos, esto es, porta espadas,59 y sirvindose Alberto de ellos, hizo cruda guerra por espacio de 30 aos a los gentiles livonios, reducindolos a esclavitud.60Mientras estas cosas pasaban en Livonia, los prusianos que a principios del siglo XIII estaban todava hundidos en el paganismo, hacan irrupciones en la tierra Culmense y en Polonia, pases ya cristianos, y ponindolos a fuego y sangre, mataban parte de sus moradores y a otros esclavizaban, principalmente a los muchachos y mujeres.61 No pudiendo Conrado, duque de Masora, rechazar las invasiones de los prusianos en la Provincia Culmense, llam en su auxilio a la Orden Militar Teutnica, ya rica y poderosa en Europa. Para estimular su celo, permitiole ocupar la tierra culmense y las dems comprendidas entre los ros Vstula, Mocra y Dervancia, con facultad de esclavizar a los sarracenos, nombre que entonces se daba a los gentiles prusianos y a otros pueblos vecinos idlatras. El emperador Federico II concedi en 1226 a los caballeros teutnicos y a sus sucesores, no slo la posesin y dominio de la Provincia Culmense y toda la Borussia, sino de cuantas tierras arrojasen a los brbaros, para propagar en ellas el cristianismo: privilegio que fue confirmado por el emperador Carlos IV.62La primera expedicin de la Orden Teutnica contra los prusianos fue en 1231,63 y continuando la lucha por espacio de 50 aos, subyug toda la Prusia hasta el Bltico y las fronteras de Lituania, destruyendo a muchos de sus antiguos moradores, imponiendo a otros dura esclavitud, y obligndolos a recibir el bautismo.64Terminada a fines del siglo XIII la guerra con los prusianos, los caballeros teutnicos emprendieron otra no menos sangrienta contra los lituanos, prolongndola hasta el siglo XIV. Hacan stos frecuentes irrupciones en los pases vecinos, llevndose como esclavos no slo a los guerreros cristianos, sino a las mujeres y nios. Siendo Carlos Beffart, maestre general de la Orden Teutnica en 1342, hicieron tantas invasiones que en slo ao y medio mataron y redujeron a esclavitud casi 20 000 cristianos,65 y cuando invadieron la Marca Brandeburguesa, cometieron muchas crueldades matando tambin y arrastrando como esclavos a ms de 6 000 hombres;66 pero estas maldades no quedaron impunes, porque los caballeros de la Orden Teutnica usaron de represalias contra ellos.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 272\ 272\ 272\ 272\ 272\ Tan pesada era en aquellas tierras la dominacin de las rdenes de los Ensferos y Teutones, que trataban como esclavos hasta a los cristianos que las habitaban. Conociendo el emperador Federico II que esta tirana era obstculo para la conversin de los gentiles, public un clebre edicto o constitucin en el siglo XIII, mandando que todos los pueblos de la Livonia, Estonia, Prusia, Semigallia y otras provincias convecinas que abrazaran el catolicismo, recobrasen completamente su antigua libertad, con todos sus bienes, lo mismo que sus descendientes, quedando exentos de la servidumbre y jurisdiccin de reyes, prncipes, duques, condes y otros magnates.67 Desgraciadamente, esta constitucin no se cumpli; y continuando la Orden Teutnica sus rigores, los prusianos al fin sacudieron su yugo, y se ofrecieron al rey de Polonia, quien los admiti como sbditos de esta nacin. Subyugados ya y convertidos al cristianismo los eslavos, livonios y prusianos, cesaron las guerras entre gentiles y cristianos; mas, no por eso ces la esclavitud, pues en las luchas intestinas de los germanos entre s, esclavizbase a los prisioneros; bien que con frecuencia se les permita su rescate. Insurrecciones parciales de siervos haban estallado en Alemania; pero en el siglo XVI revent una que se difundi por toda ella; y aunque sin concierto ni centro que dirigiese sus movimientos, sintironse todos animados de los mismos deseos. As fue, que con las armas en la mano pidieron varias reformas: la Predicacin del Evangelio, no en el inters de sus seores, sino en el de la verdad. 2a Abolicin de la servidumbre. 3a Reduccin al 5 % de la renta de la propiedad territorial. 4a No pagar diezmos de ninguna especie. 5a Libertad de todas las aguas, lo mismo que de la caza. 6a Declarar los bosques propiedad comn. 7a Restitucin a los propietarios primitivos de las tierras robadas a los campesinos. 8a Eleccin de autoridades comunales por los comunes respectivos. Ms de 1 000 lugares fortificados, monasterios y burgos fueron destruidos en esta sangrienta guerra. Lutero alz su voz contra los sublevados, que al fin fueron vencidos por la nobleza y las tropas del imperio que la auxiliaron; pero la Dieta germnica notific a los nobles, que si ellos continuaban maltratando a sus siervos, no contasen en adelante con su apoyo. No fue del todo intil tanta sangre derramada, porque modificada la servidumbre, aligerose el peso de los que arrastraban sus cadenas; y as continu hasta el siglo XVIII. En 1708 publicose un edicto real, permitiendo a los hombres propios (hominibus propriis) del condado de Ravensberg, pertenecientes al fisco del prncipe, que rescatasen su libertad, para eximirse ellos y sus descendientes de ciertas cargas y servicios que prestaban, pudiendo adems ejercer en las ciudades las artes mecnicas y otras ocupaciones, con slo la obligacin de pagar anualmente cierta cantidad de dinero al

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JOS ANTONIO SACO /273 /273 /273 /273 /273 fisco del prncipe, en memoria de la libertad recibida. Pero muy pocos se aprovecharon de aquel edicto, porque la inmensa mayora tvolo por tan gravoso que prefiri permanecer en su actual estado. Estbase ya en el ltimo tercio del siglo XVIII, y an haba siervos en el norte y centro de Alemania; pero en la primera mitad de la presente centuria desaparecieron los ltimos restos de servidumbre no slo en Prusia, y en 1848 en Austria, sino en otros pases que no son de raza germnica, como Hungra y el Gran Ducado de Varsovia formado por Napolen, y al que l le aplic los principios del Cdigo Civil francs promulgado en los primeros aos de este siglo. Acerca de la duracin de la esclavitud en Italia hanse emitido opiniones muy errneas. Vergerio asegura en la vida del prncipe Hubertino de Carrara, que aquella institucin ces enteramente desde el siglo XIV.68Muratori, a pesar de su vasta erudicin, afirma que el nmero de esclavos en Italia empez a disminuir en los siglos XI y XII; que su duracin continu en el XIII y que ya en el XIV casi haba desaparecido del mundo cristiano.69 Prescindiendo del mundo cristiano, contraigmonos solamente a la Italia. Para impugnar error tan grave, bastarame recordar lo que he dicho en el libro XXI de este tomo acerca del trfico de esclavos que hicieron las repblicas italianas en la Edad Media, y de los que tuvieron en su seno; pero deseando dar a esta materia toda la exactitud posible, aadir algunas noticias que refutan victoriosamente la aseveracin de Vergerio y Muratori. De una escritura otorgada el 22 de febrero de 1365 aparece, que Andriolo Bragadin compr un esclavo en 150 aspres de plata y que lo vendi despus de algn tiempo al caballero veneciano Tantardido de Miezo en 21 ducados de oro.70 Importante es esta escritura, porque careciendo de noticias sobre el precio de los esclavos en Venecia, es curioso saber el que tuvo un mismo esclavo en el transcurso de poco tiempo. Por dicho esclavo dironse en la primera venta 150 aspres de plata; y como 60 de stos equivalan a 1 ducado, resulta que los 150 formaban 2 ducados y medio. El precio de la segunda venta fue de 21 ducados, que comparados con los 2 ducados y medio de la primera, dan una diferencia de 19 ducados y medio: diferencia que provendra del mejoramiento que adquiri el esclavo, pues la primera vez fue comprado en el depsito o caverna de los que tena un sarraceno. El ducado de oro de Venecia equivala a 7 francos 49 cntimos de moneda francesa; por consiguiente, el precio del esclavo vendido en los 21 ducados ascendi a 157 francos 29 cntimos. Adems de la escritura anterior, que es de la segunda mitad del siglo XIV, damos con nuevos datos que prueban la existencia de la esclavitud en Venecia durante aquel siglo.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 274\ 274\ 274\ 274\ 274\ Tenaz y prolongada guerra llamada de Chiozza en la historia, sustentaron de 1378 a 1381 venecianos y genoveses; y tanto pes sobre el tesoro de Venecia, que sta impuso a los amos por cada esclavo que poseyesen una contribucin mensual de 3 liras de plata.71 Esta contribucin indica que el nmero de esclavos en Venecia sera entonces considerable, porque de otra manera hubiera sido muy poco productiva e intil por lo mismo. En el archivo de las monjas de San Jernimo de Venecia exista una escritura otorgada en el ao 1428, por la que un hermano vendi a otro hermano una esclava rusa llamada Juliana, de 33 aos de edad y sujeta a la epilepsia. Esta esclava vendida entonces en 52 zecchini ,72 o 624 francos, habalo sido antes en 1426 en 60 zecchini o 720 francos. De notar es que en esta escritura se emplea la frase: “que la venta se haca secondo l’uso del paese ”73 (segn el uso del pas); lo que prueba que todava era en el siglo XV muy comn la venta de esclavos en Venecia. Entre las muchas que se efectuaron en aquel siglo, Fantuzzi cita diez de aquellas escrituras74 y yo mencionar la de un esclavo sarraceno de 15 aos de edad, hecha en 1492 por el precio de 25 zecchini. Haba en aquel siglo tantos esclavos en Venecia, que sus comerciantes los importaban en algunas ciudades lombardas y en otras de Italia. Harta razn, pues, tuvo Filiasi en decir lo que aqu transcribo.75“Vase como duraba todava en el siglo XV el uso de los esclavos en toda Italia. En efecto hacase en Venecia gran compra de ellos, particularmente de trtaros, rusos, polacos, bosniacos, blgaros y armenios. Tenanse encerrados en almacenes pblicos; y todava suelen verse en Rialto junto a San Bartolom los restos de las bvedas subterrneas en donde estaban encerrados”.76Aun en el siglo XVI hbolos en Venecia. Hizo sta con la Puerta Otomana en 1521 un tratado, que por el gran secreto que aquella repblica saba guardar en los asuntos de Estado, ha sido desconocido aun de sus historiadores. Mencinalo Hammer en su Historia de los Otomanos ,77y pactose entre otras cosas que los esclavos fugitivos, refugiados a los turcos, fuesen restituidos a la repblica; y en caso de haberse hecho musulmanes, se pagase 1 000 apres por cada uno. Es, pues, muy probable que Venecia hubiese tenido esclavos no slo en todo el siglo XVI, sino an ms tarde. Padua tuvo igualmente esclavos en el siglo XV. Prubalo as la peticin que hizo a Venecia en 15 de diciembre de 1434, para que todas las disposiciones que sta haba dictado contra los que hurtaban, ocultaban, hacan huir, o estupraban esclavas, se observasen perpetuamente en Padua.78 Accedi Venecia a la peticin de Padua, y sta a su vez prohibi que los esclavos fuesen guardabosques,79 y que nadie recibiera los objetos que ellos llevasen a empear;80 sin duda, por temor de que fuesen robados.

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JOS ANTONIO SACO /275 /275 /275 /275 /275 Hasta cundo dur la esclavitud en Gnova? Las guerras civiles que afligieron a Gnova ocasionaron la esclavitud de personas desgraciadas, no slo en el siglo XIII sino a principios del XIV, pues muchos padres vieron vender a vil precio sus propios hijos infantiles a gente extranjera que los compraba para revenderlos.81De esclavos en Gnova hablan tambin los ttulos del Banco de San Jorge, pues segn consta en el volumen XXVI de ellos, folio 57, aquella repblica impuso en 1381 un tributo sobre todos los esclavos de los habitantes de Gnova y de sus arrabales. El Estatuto de aquella ciudad redactado a lo menos a fines del siglo XIV e impreso en 1498 prohibi que los esclavos obtuviesen libertad por testamento, pues haba la experiencia demostrado que sabedores del beneficio que sus amos queran dispensarles, atentaban contra su vida para ser pronto libres.82 Semejante prohibicin no existi en otras partes de Italia. Marco Polo en el testamento que hizo en Venecia en 1323, dej la libertad a un esclavo que tena;83 y en 1389 Lemmo de Balduccio otorg el suyo en Florencia, por el cual libert a dos esclavas: una llamada Clara, natural de Candia, y otra Marta, trtara de origen.84A fines del siglo XV todava se vendan esclavos en Gnova. Arribaron a ella muchos judos expulsados de Espaa por el terrible edicto de 31 de marzo de 1492, y un historiador genovs testigo de su desembarco en aquella ciudad dice que algunas madres se vieron obligadas a vender sus hijos para pagar los gastos del pasaje. He aqu sus palabras: “Gran parte perecieron de hambre; las madres, que apenas tenan fuerzas para sostenerse, llevaban en brazos a sus hambrientos hijos, y moran juntamente con ellos... No me detendr a pintar la crueldad y avaricia de los patrones de los buques que los transportaban de Espaa, los cuales asesinaron a muchos para saciar su codicia, y obligaron a otros a vender sus hijos para pagar los gastos del pasaje”.85Entrada era la segunda mitad del siglo XVI y an exista la esclavitud en Gnova, pues en 1556 se establecieron penas contra los ladrones de esclavos.86 Avanzando hacia fines del mismo siglo, vemos que todava traficaba en ellos aquella repblica, pues el Estatuto civil de 16 de diciembre de 1588 trata expresamente del modo de repartir entre los interesados las prdidas sufridas por haberse arrojado al mar las mercancas de alguna nave en peligro, y entre ellas mencinanse cabalmente los esclavos que a bordo llevaban.87 Por ltimo, y nada menos que en el siglo XVII, an haba en la ciudad de Gnova, si damos crdito a un viajero, esclavos turcos, moros, berberiscos y marroques.88En cuanto a la repblica florentina podemos asegurar que tuvo esclavos hasta principios del siglo XVII, y que su introduccin aun era permitida en ella. Francisco Carletti, viajero florentino, lleg a Corea en 1597; y como all se traficaba mucho en esclavos y se vendan muy bara-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 276\ 276\ 276\ 276\ 276\ tos, compr cinco en 12 escudos, y dando a cuatro la libertad torn con uno a Florencia en el ao 1606.89Estbase ya en la segunda mitad de aquel siglo y Florencia todava encerraba esclavos en su seno. El doctor Pagni, enviado en 1667 por el gran duque de Toscana cerca del rey de Tnez, refiere que conversando un da con l, le dijo que estimaba al gran duque ms que a los otros prncipes del mundo, porque stos maltrataban a los esclavos, mientras aqul era benigno con ellos.90Todo cuanto llevamos expuesto hasta aqu, ofrece la demostracin ms completa de que la esclavitud no ces en Italia en los siglos XIIIni XIV como pretenden algunos autores. Si en Francia y en otras naciones ya mencionadas la servidumbre sobrevivi a la esclavitud, parece que lo contrario aconteci en Italia. La invasin germnica, o mejor dicho, sus consecuencias no aumentaron tanto los siervos en esta nacin como en otras del continente, que fueron del todo conquistadas, pues Italia solamente sufri el yugo extranjero en una parte de su territorio. Las armas del Imperio de Oriente bajo el mando de Belisario y de Narses reconquistaron el suelo que form el exarcado de Ravena; y la dominacin de los lombardos que entraron despus, qued reducida al norte de Italia. Sin embargo, el nmero de siervos en esta nacin fue muy considerable, porque debe recordarse que a la cada del Imperio de Occidente el colonato romano estaba muy difundido y arraigado en la pennsula italiana, y que tales colonos continuaron por algunos siglos bajo la condicin de siervos. Ni permanecieron stos siempre atados al suelo que cultivaban, pues en algunos parajes eran vendidos sin l. Fue por eso que el gobierno de Florencia prohibi tales ventas en 1288,91 y en el decreto que public, lense las siguientes palabras: “ Fideles colonos perpetuos ”, las cuales se refieren sin duda a los siervos de la gleba; o sea, hombres de mascinada Temiendo el Comn de Florencia la gran pujanza del seor de Miln, y deseando allegar recursos para contrarrestarle, eximi en 1351 a los labradores ( contadini ) de su territorio de todo servicio personal, con tal que pagasen una contribucin en dinero.92Si fiamos en lo que dice un historiador de Bolonia, Bonnacorse acometi en 1256 la empresa de libertar a los siervos de ella, y de entonces a 1283 coronronse sus deseos.93An continuaba la servidumbre bajo de diversas formas en otras partes de Italia. Encuntranse los nombres homines de masnada o de macinata en una escritura de Ferrara otorgada en la segunda mitad del siglo XV, o sea, en 1468, y en ella se prohibi a los que ocupaban tierras enfituticas el casarse con individuos de aquella clase.

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JOS ANTONIO SACO /277 /277 /277 /277 /277 Si de este siglo pasamos al XVI, probable es que existiesen todava algunos restos de servidumbre en Italia; mas, yo no puedo asegurarlo ni mucho menos para el XVII.94Hay quien piensa que la esclavitud verdaderamente tal, ces en Inglaterra desde el siglo XI. Yanoski en su ya citada memoria dice: “En qu poca se efectu en Inglaterra la transformacin de la esclavitud antigua en servidumbre de la gleba? A la poca de la llegada de los normandos (hacia el fin del siglo VI), habiendo sido abolida la antigua esclavitud, no qued en Inglaterra sino la servidumbre de la gleba”.95Para refutar este error basta recordar que todava a fines del siglo XIIInglaterra tuvo y trafic en esclavos;96 y tvolos tambin en el siguiente. Refirindose un autor al ao de 1255, dice: “Enrique III, rey de Inglaterra, vendi judos por algunos aos al conde Ricardo, su hermano, para que a los que el rey desollaba, el conde los despanzurrase”.97En los anales de Dunstaple, bajo el reinado de Eduardo I, lese lo siguiente: “En este mismo ao de 1283 vendimos nuestro esclavo de nacimiento, Villpike y su familia y recibimos 1 marco del comprador”.98En la segunda mitad del siglo XIV vendironse todava en Inglaterra algunos hombres como animales,99 y la esclavitud conservaba su ndole primitiva. El esclavo no poda casarse sin el consentimiento de su amo. El hijo de una esclava naca tambin esclavo. El hombre libre que casaba con esclava, pasaba a la condicin de sta. Todos los esclavos podan venderse lo mismo que un caballo u otro objeto cualquiera. Sin embargo, su exportacin a otros pases parece que haba cesado, pues ya no se habla de tal comercio.100Cambria o Pas de Gales, pequea nacin situada entre montaas, mantvose aislada de sus vecinos, peleando con ellos por algunos siglos para conservar su independencia. Haban ya los invasores normandos subyugado a Inglaterra, y Cambria conservaba todava su existencia propia, pues a fines del siglo XIV fue cuando las armas de aquellos conquistadores pudieron slidamente establecerse en el pas que despus se apellid Principado de Gales. Apartada, pues, Cambria del contacto civilizador del cristianismo y de otros principios que ya haban influido en sus vecinos, la esclavitud que aquellos montaeses mantenan en su seno, no empez a modificarse sino mucho despus que entre los anglo-normandos. Fundada en estas razones una de las memorias premiadas por la Academia de Ciencias Polticas y Morales del Instituto de Francia asegura “que la esclavitud se mantuvo en Cambria ms largo tiempo que en las otras partes de la Europa occidental”.101Hubirase limitado el autor de la memoria a decir que la esclavitud se prolong en el Principado de Gales ms que en Francia o en el resto de Inglaterra, entonces yo convendra con l; pero como las palabras

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 278\ 278\ 278\ 278\ 278\ “se mantuvo en l ms largo tiempo que en las otras partes de la Europa occidental ” son tan generales y absolutas, yo no puedo asentir a ellas, porque hay naciones de la Europa occidental, como ms adelante probar, en donde dur la esclavitud personal hasta la Edad Moderna. Hablando un historiador distinguido acerca de la Escocia, se expresa en estos trminos: “La Escocia es la parte de la Europa en donde la mezcla de las razas que se encontraron en ella, se ha efectuado con la mayor facilidad y dejado menos vestigios en la situacin respectiva de las diferentes clases de habitantes. Jams hubo villanos [ villeins ] o siervos en este pas, como en Inglaterra y en Francia, y los anticuarios han observado que las antiguas actas de Escocia no ofrecen ningn ejemplo de venta de hombre con la tierra, que ninguno presenta esta frmula, tan comn en otras partes: ‘con los edificios, habitantes, animales, etc.’ ‘ Cum domibus, accolabus, animalibus et omni pecunia viva ’ ”.102As piensa Pinkerton,103 de quien tom Thierry semejante error; y de tal lo califico, porque Mr. Chalmers ha probado en su Caledonia que aquella aseveracin no es exacta en general.104Son, pues, muy aventuradas las ideas de los dos mencionados autores. Sombras oscuras envuelven la historia de Escocia hasta el siglo XIII, pues como Eduardo I de Inglaterra pretenda lo mismo que otros monarcas ingleses, que aquella nacin era feudo de sta, apoderose a fines de aquel siglo de los archivos pblicos, saque iglesias y monasterios, llevndose consigo o haciendo quemar preciosos monumentos histricos, y entre ellos cuantos pudieran probar la independencia y soberana de la Escocia.105Aun prescindiendo de esta consideracin, hechos histricos manifiestan que Escocia tuvo esclavos. Acaudillados los escoceses por Malcolm en 1070 cruzaron el Tyne, quemaron iglesias y aldeas, asesinaron nios y ancianos, y llevronse consigo a todos los hombres y mujeres capaces de soportar la fatiga del viaje. Tan grande fue, segn la frase de un historiador casi contemporneo, el nmero de cautivos, que cada heredad del sur de Escocia tuvo esclavos ingleses.106Persistiendo Inglaterra en el empeo de convertir a Escocia en feudo suyo, siguironse sangrientas guerras entre aquellas dos naciones, y como se tenan odio implacable, eran a veces mutuamente esclavizados los prisioneros. En las hostilidades de 1138, y en la batalla del Estandarte librada en aquel mismo ao mostrronse los escoceses salvajes muy feroces, profanando iglesias, abrasando monasterios y aldeas, y matando ancianos y nios. Cuntase que slo escaparon de la matanza general algunas mujeres notables por su nacimiento o belleza, y que desnudas, atadas con correas unas con otras, y aguijadas a punta de lanza, fueron conducidas a Escocia y vendidas como rebao en los lugares vecinos.107 Natu-

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JOS ANTONIO SACO /279 /279 /279 /279 /279 ral es que en el furor de las pasiones hubiranse repetido actos semejantes, ya por unos, ya por otros; pero en las guerras de los siglos XIII y XIV, si bien se cometieron saqueos, incendios y asesinatos, yo no encuentro en los autores que he ledo prisioneros esclavizados, ni por ingleses ni por escoceses, pues los cogidos en el campo de batalla, o eran canjeados como sucedi en el ao 1304 bajo el reinado de Eduardo I,108 o retenidos en prisin, o rescatados por dinero segn se hizo en varias ocasiones. Dejando a un lado la Escocia, concretmonos a Inglaterra. Dice Robertson que no obstante haber la ndole de la constitucin inglesa favorecido desde temprano la libertad del hombre, la esclavitud personal continu todava por largo tiempo en algunos lugares de Inglaterra. En prueba de su aserto cita una carta o escritura de manumisin de Enrique VIII del ao 1514, libertando dos esclavos pertenecientes a una de sus heredades.109 Equivcase Robertson, pues aquella carta de manumisin no se refiere a esclavos verdaderos, sino a los siervos llamados villanos ( villeins ), como aparece claramente de la misma escritura que inserto por nota en ingls.110Verdad que en ella tambin se encuentran las palabras our slaves (nuestros esclavos); pero stas no se toman aqu en el rigoroso sentido que tuvieron en otro tiempo, sino en la vaga denominacin de esclavo que generalmente se dio en la edad brbara y en la media a todo hombre sometido a cualquier especie de servidumbre. Hubo en Inglaterra una resurreccin transitoria de esclavitud personal en el siglo XVI. Al establecer Enrique VIII el protestantismo, suprimi los conventos y monasterios, y careciendo entonces de todo recurso los mendigantes que reciban el pan de aquellas corporaciones, aumentose el pauperismo en aquella nacin. Infestaban estos miserables pueblos y campos, y atormentaban con sus exigencias a los ciudadanos pacficos, llegando a veces al extremo de arrancarles la limosna con amenazas. Para extirpar esta plaga, Eduardo VI su sucesor orden que todos los que vagaran durante dos das, fuesen esclavizados por dos aos a favor de la persona que los denunciara, quien deba alimentarlos de pan y agua, sin carne, pudiendo echarles una argolla al pescuezo, brazo o pierna, forzarlos a trabajar aun en las obras ms viles, y azotarlos para que las ejecutasen. Facultose tambin a los jueces de paz para que les estampasen en el pecho con un hierro encendido la letra V, inicial de vagamundos, y que si andaban huidos 15 das, se les marcase del mismo modo en la mejilla o en la frente con la letra S, con que comienza en ingls la palabra slave (esclavo), declarndole tal por toda su vida.111 Pero repugnando esta brbara ley al espritu de la nacin inglesa, fue revocada dos aos despus por el mismo Eduardo.112 Desde entonces se estableci que al punto que un esclavo, de cualquier color que fuese, desembarcara en Inglaterra adquiriese su libertad.113

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 280\ 280\ 280\ 280\ 280\ Por espacio de un siglo no habla ms de esclavos la historia britnica; pero bajo el gobierno de Cromwell, enemigo sanguinario del catolicismo, vendidos fueron como esclavos para las Antillas britnicas 6 000 mujeres y muchachos irlandeses.114 Cierto que no fue en Inglaterra donde sufrieron las penas que envolva su condenacin; pero en ella se les impuso el yugo de la esclavitud, y de sus puertos salieron ya como esclavos para el Nuevo Mundo. Reinando Jacobo II estall grave insurreccin en Inglaterra por los aos de 1685. Acaudillbala el duque Monmouth que aspiraba a la Corona y efectivamente lleg a tomar el ttulo de rey en Taunton, una de las ciudades del sur de Inglaterra, ms importante entonces que en nuestro tiempo; pero vencida la rebelin por las tropas del gobierno, muchos de los conjurados perecieron en un patbulo, o sufrieron otras penas muy severas. Entre tantas vctimas condenadas por Jorge Jeffreis, justicia principal del King’s Bench uno de los jueces ms sanguinarios y feroces que cuenta la historia, no fueron de los menos infelices los 841 prisioneros condenados por aquel monstruo a esclavitud. Repartidos stos entre varias personas que gozaban de favor en la corte, impsose por condicin a los que tales regalos recibieron, que los esclavos no podran ser libertados antes de diez aos, debiendo ser el lugar de su destierro alguna de las Antillas, con la perversa intencin de que all sucumbiesen a los rigores del clima. Jeffreis calcul que despus de pagados todos los gastos, cada uno podra venderse, por trmino medio, al precio de 10 a 15 libras esterlinas. La msera condicin de estos desgraciados, durante la navegacin, pntala con tristes colores el ilustre Macaulay, el primero, en mi sentir, de todos los historiadores ingleses. “La miseria, dice, de los desterrados era igual a la de los negros que ahora se llevan del Congo al Brasil. De las mejores noticias que al presente se pueden tener, aparece que ms de un quinto de los embarcados fueron arrojados a los tiburones antes de terminar el viaje. El cargamento humano fue estrechamente amontonado en las bodegas de pequeos buques. Tan reducido espacio se dej que los miserables, muchos de los cuales sufran todava de heridas no curadas, no podan acostarse sin estar uno sobre otro. Jams se les permiti subir a la cubierta, pues el escotilln estaba constantemente vigilado por centinelas armados de sables y trabucos. En el calabozo, todo era oscuridad, fetidez, lamentos, enfermedad y muerte. De 99 condenados que llevaba un buque, 22 murieron antes de llegar a Jamaica, aunque el viaje se hizo con extraordinaria rapidez. Cuando los que sobrevivieron llegaron a su casa de esclavitud, eran meros esqueletos. Habaseles durante algunas semanas repartido mal bizcocho y agua ftida en tan corta cantidad que cualquiera de ellos hubiera podido fcilmente consumir la racin sealada para cinco. Hallbanse, por tanto, en tal situacin, que el comerciante

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JOS ANTONIO SACO /281 /281 /281 /281 /281 a quien haban sido consignados, tuvo por conveniente engordarlos antes de venderlos”.115¡Tales cosas pasaban y tales actos se cometan por sbditos de la nacin inglesa en los ltimos aos del siglo XVII! Un caso clebre que debo aqu mencionar, ocurri en Londres en 1772. Conforme era desde mucho antes al espritu de la legislacin inglesa, que el esclavo que pisara el suelo de Inglaterra, adquiriese su completa libertad. Empero, el Tribunal de Common Pleas contrariaba este noble principio, porque no acostumbrndose en las colonias britnicas bautizar a los negros, para que no pudiesen reclamar la libertad como cristianos, l declaraba, que un hombre poda tener propiedad en un negro y accin para someterlo a su dominio donde quiera que lo hallase, por ser los negros gentiles.116Esta doctrina iliberal y anticristiana fue abolida en 1772. Vendido en Virginia un negro africano, a quien se llam Jaime Somerset, fue trado por su amo a Inglaterra sin ser bautizado: huysele; cogiole, y metiole en un buque para que fuese vendido en Jamaica. Luego que este hecho lleg a noticia del lord Mansfield, expidi un mandato de habeas corpus para que el capitn del buque presentase al negro con los motivos de su arresto. Juzgose el asunto en el Tribunal del Banco del Rey ( King’s Bench ), y despus de profunda discusin decidiose unnimemente que Somerset deba ser libre.117 En virtud de esta sentencia, ya no hubo duda en que si un buque cargado de esclavos se vea obligado a entrar en algn puerto ingls, todos los que llevaba a bordo, podan y deban ser puestos en plena libertad. A este propsito, el jurisconsulto Christian, uno de los anotadores de Blackstone, dice que la libertad segn la ley inglesa no pende del color; y que lo que se deca en tiempo de la reina Isabel, era ahora esencialmente verdadero, a saber: que el aire de Inglaterra es demasiado puro para que lo respire un esclavo. Pero al mismo tiempo que se proclamaba este noble principio, vease que el gobierno, el Parlamento, y la nacin inglesa fomentaban el trfico de esclavos negros, no slo en sus colonias, sino en otras del Nuevo Mundo. ¡Tal es la inconsecuencia de nuestra flaca naturaleza! Coexistieron tambin en Inglaterra por muchos siglos la esclavitud personal y la servidumbre de la gleba; y aunque aqulla se puede considerar como abolida desde el siglo XIV, sta se prolong, bien que no tanto como en Francia y en Alemania. Los siervos o villeins (villanos) nombre que predomin en Inglaterra para distinguir las clases semi-serviles de las libres,118 fueron lentamente manumitidos, como en otras partes, no slo por los particulares, sino tambin por los monarcas. Enrique III dio en 1232 cartas de libertad a todos los siervos nacidos o que pudieran nacer en su heredad de Contishall; pero no gratuita-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 282\ 282\ 282\ 282\ 282\ mente, sino pagando por una vez 20 chelines a su hijo, y 6 de renta anual.119 Cartas semejantes otorg en 1234;120 y Eduardo III, para obtener dinero en sus apuros, concedi en 1338 a los siervos de sus heredades y a toda su posteridad el estado de hombres libres por cierta suma que le pagaron.121Poca cosa eran estas emancipaciones para sacar de servidumbre a clase tan numerosa como la de los siervos. En el mejoramiento de stos casi nada se haba adelantado desde la conquista normanda, pues ni fueron muchos los que alcanzaron su libertad, ni los que en servidumbre permanecieron, dejaron de sentir la opresin de sus seores. Con el descontento natural a semejante situacin coincidieron graves perturbaciones en el vecino continente durante el siglo XIV. A la insurreccin de los Pastoureaux en Francia en el siglo anterior, segn hice ya mencin, y renovada en 1320, aunque no con tanta fuerza, siguiose en 1358 el terrible alzamiento de la Jacquerie Sublevados en Francia los siervos asaltaron los castillos de los nobles, contra quienes cometieron todo gnero de violencias, que duraron seis semanas, hasta que fueron completamente desbaratados, y como el jefe que los rega se llamaba Guillermo Caillet, por apodo Jacques Bonhomme, vino de aqu el nombre de Jacquerie Fuertes sacudimientos experiment tambin Inglaterra en el transcurso de aquel siglo. En sentir de un notable escritor, la aristocracia inglesa fue menos injusta con sus siervos que la de otras partes.122Sin embargo, l piensa que hubo en el siglo XIV circunstancias que indujeron a los nobles ingleses a tratar a sus siervos con ms dureza que antes. Habase introducido entonces cierta magnificencia en las casas, en los vestidos, en las ceremonias, y en el lujo de artculos extranjeros, que por ser muy escasos vendanse a elevados precios. Por otra parte, los tenedores de las tierras estaban empobrecidos y fatigados con las onerosas y continuas contribuciones que se les echaban. Es, pues, probable que necesitando los seores de dinero para cubrir los nuevos gastos y necesidades que haban nacido, oprimiesen a sus labradores con impuestos y servicios a que no estaban acostumbrados en tiempos anteriores. Juntronse a estas causas doctrinas peligrosas que predicadores ambulantes propagaban acerca de la igualdad natural del gnero humano, y de la opresin de distinciones artificiales. Estall al fin, en 1381 reinando Ricardo II, una insurreccin que auxiliada de muchos que no eran siervos, pues que a stos no pertenecan los moradores de Kent, conmovi profundamente a Inglaterra, pues extendindose en pocos das desde la costa meridional de aquel condado hasta la margen derecha del Humber. Los conjurados demolieron casas, saquearon heredades, quemaron papeles interesantes y degollaron jueces, abogados y jurados que caan

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JOS ANTONIO SACO /283 /283 /283 /283 /283 en sus manos. Sorprendido el gobierno, y sin fuerzas para reprimir de pronto la insurreccin, el rey accedi a lo que 60 000 sublevados, le pidieron con las armas en la mano, y fue: 1o abolicin de la servidumbre: 2o reduccin de la renta de las tierras a 4 peniques por acre: 3o franca libertad de comprar y vender en todas las ferias y mercados: 4 perdn general de las ofensas pasadas. Justas en verdad eran estas peticiones, y otorgndoselas el rey por medio de cartas selladas, retirronse entonces los rebeldes desplegando la bandera real, como signo de que estaban bajo su proteccin.123Vuelto el gobierno de su primera sorpresa, y acudindole gente de todas partes, el rey a la cabeza de 40 000 jinetes public una proclamacin, revocando, como arrancada por la fuerza, las cartas de manumisin que haba otorgado, prohibiendo reuniones ilegales, y mandando a los siervos que prestasen todos los servicios anteriores.124 Trataron stos de resistir, pero desalentoles la proximidad de las tropas reales que marchaban sobre ellos. Irritado el monarca con los rebeldes dirigi a los de Essex las altaneras palabras: “siervos fuisteis y lo sois, y permaneceris en servidumbre, no como hasta aqu, sino en condicin incomparablemente ms vil”.125Ms duros fueron todava los seores. Congregado que fue el Parlamento, informole el canciller que el rey haba revocado las cartas de emancipacin que la fuerza le haba obligado a conceder a los siervos; pero al mismo tiempo deseaba someter a su consideracin, si no sera prudente abolir del todo el estado de servidumbre. Para medida tan liberal no estaban dispuestos los nimos de los grandes propietarios, y as lores como miembros de los Comunes contestaron unnimemente, que nadie poda privarles, sin su consentimiento, del servicio de sus villanos; que ellos jams haban dado tal consentimiento, ni que jams lo daran, ni por persuasin ni por violencia. A semejante lenguaje, el rey hubo de ceder, y las cartas de emancipacin fueron anuladas por el Parlamento.126Ni ste se detuvo aqu, pues declar traicin todo alzamiento.127 En el ao duodcimo del reinado del mismo Ricardo, hzose un estatuto, prohibiendo que ningn siervo o labrador pudiera, aun despus de haber expirado el trmino de su servicio, ausentarse de la centena en que viva sin permiso real.128Corridos eran algunos aos, y an no se haban calmado los temores ni extinguido el odio que tales alzamientos engendran. De aqu fue que la Cmara de los Comunes pidi que los villanos no enviasen sus hijos a las escuelas para que siguiesen la carrera eclesistica, y que los de aquellos que se hubiesen fugado a los burgos y ciudades, pudieran ser perseguidos por sus seores para que volviesen a su poder sin que lo estorbasen franquezas o privilegios. El rey, empero, ms generoso que los comunes, puso el veto a ambas peticiones.129

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 284\ 284\ 284\ 284\ 284\ No se interrumpieron por eso las futuras manumisiones, pues hbolas en el siglo XV; y en el ltimo tercio del XVI parece que an quedaban en Inglaterra algunos siervos pertenecientes a la Corona. Nombr la reina Isabel en 1574 una comisin para que investigase si en los condados de Cornwall, Devon, Somerset y Gloucester existan algunos siervos nacidos en sus heredades; y que si los haba, se entrase con ellos en composicin, para que pagando cierta cantidad fuesen libres o gozasen como tales de sus tierras y otros bienes.130Sin duda que la desaparicin de la servidumbre en Inglaterra antes que en otros pases de Europa, provino en cierta manera del espritu de libertad que desde la Carta Magna otorgada a principio del siglo XIIIempez a disfrutar aquella nacin. Influy tambin la organizacin del feudalismo, pues ste no ech en Inglaterra tan dilatadas y profundas races como en Francia y en otros pases de Europa. Fue, por tanto, mucho ms fcil extirpar all aquella institucin, saliendo las clases inferiores desde temprano del abatimiento en que las haba hundido el feudalismo. Pero an hubo otra causa mucho ms poderosa que coadyuv a cambio tan saludable, y hoy, cuando tantos filsofos y polticos presuntuosos se complacen en denigrar el catolicismo, desconociendo los inmensos servicios que ha hecho a la humanidad, invoco con sumo gusto la opinin de un historiador protestante que ha escrito en nuestros das, del esclarecido ingls Macaulay, que dice: “Hacase, entretanto, un cambio infinitamente de ms importancia que la adquisicin o prdida de alguna provincia, que la elevacin o cada de alguna dinasta. La esclavitud131 y los males que en todas partes la acompaan, fueron desapareciendo prontamente”. “Es notable que las dos ms grandes y ms saludables revoluciones sociales que se han hecho en Inglaterra, la revolucin que en el siglo XIII dio fin a la tirana de una nacin sobre otra nacin, y la revolucin que pocas generaciones despus, puso un trmino a la propiedad del hombre sobre el hombre, efecturonse licenciosa e imperceptiblemente. Ellas no sorprendieron a los observadores contemporneos, y han recibido de los historiadores muy escasa mencin. No se efectuaron ni por disposiciones legislativas, ni por fuerza fsica. Causas morales borraron sin ruido, primero la distincin entre normando y sajn, y despus la distincin entre amo y esclavo. Nadie puede aventurarse a fijar el momento preciso en que ambas distinciones cesaron. Algunos dbiles vestigios del antiguo sentimiento normando pudieran quiz haberse encontrado tarde en el siglo XIV. Algunos vestigios dbiles de la institucin del villanato [ villenage ] se descubrieron por los curiosos en los das de los Estuardos; ni hasta ahora ha sido nunca abolida esa institucin por Estatuto”.

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JOS ANTONIO SACO /285 /285 /285 /285 /285 “Sera lo ms injusto, no reconocer que el agente principal en estos dos grandes libramientos fue la religin [catlica]; y quizs puede dudarse, si una religin ms pura no hubiera sido un agente menos eficaz”. “El espritu benvolo de la moralidad cristiana es indudablemente contrario a las distinciones de casta; pero tales distinciones son particularmente odiosas a la Iglesia de Roma, porque ellas son incompatibles con otras distinciones que son esenciales a su sistema. Ella confiere a cada presbtero una dignidad misteriosa que le hace acreedor al respeto de todos los seglares; y no considera a ningn hombre como incapaz del presbiterado, en razn de su nacin o de su familia. Sus doctrinas respecto del carcter sacerdotal, por errneas que puedan ser, han mitigado muchas veces algunos de los peores males que pueden afligir la sociedad... Hasta hoy, en algunos pases donde existe la esclavitud de los negros, el Papado aparece en un contraste ventajoso a otras formas del cristianismo. Es notorio que la antipata entre el europeo y las razas africanas no es por cierta tan fuerte en Ro Janeiro como en Washington. En nuestro propio pas, esta particularidad del sistema catlico romano produjo, durante la Edad Media, muchos efectos saludables... Cun grande parte los eclesisticos catlicos romanos tuvieron sucesivamente en la abolicin del villanato [ villenage ] lo sabemos por el testimonio irrefutable del caballero Toms Smith, uno de los ms hbiles consejeros protestantes de Isabel. Cuando el moribundo amo de esclavos peda los ltimos sacramentos, el sacerdote que le asista, comnmente le rogaba, que por amor de su alma, emancipase a sus hermanos por quienes Cristo haba muerto. Tan eficazmente haba la Iglesia [Romana] usado de su formidable mquina, que antes de haberse hecho la Reforma, ella haba libertado casi todos los siervos en el reino, excepto los suyos, quienes eran, para hacerle justicia, tratados muy blandamente [ very tenderly ]”.132Pasando de la Gran Bretaa a la parte ms meridional y occidental del continente europeo, veamos hasta cundo dur la esclavitud en las dos naciones que componen la pennsula ibrica. Y cundo ces la esclavitud en Portugal? En l dur tambin por largos siglos, pues no slo la alimentaron las guerras entre moros y cristianos, sino el descubrimiento de las costas occidentales de frica que hicieron los portugueses en el siglo xv. No quiero omitir aqu un acto de la ms cruel injusticia cometida en Portugal a fines de aquel siglo; y si bien discrepan los autores en algunas circunstancias, acordes estn todos en el hecho principal. Expulsados los judos de Espaa a fines del siglo XV, como ya se ha dicho, enviaron exploradores a Portugal, quienes tornando con favorables nuevas, decidironse aqullos a emprender su marcha.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 286\ 286\ 286\ 286\ 286\ Los judos que entraron entonces en aquel reino, pagaron al rey D. Juan II para que los dejase permanecer seis meses, 1 cruzado por cabeza, los cuales, cumplido el plazo, embarcronse para frica. Quedaron todava 600 casas o familias de las ms ricas, que para morar all por algn tiempo, dieron al rey 100 cruzados por casa; habiendo adems otras 100 que pagaron a 8 cruzados para cada persona. De las que no abonaron el derecho de entrada y permanencia, quedaron esclavizadas por el rey ms de 1 000 personas. Tal es el relato que nos ha dejado Andrs Bernldez, contemporneo de aquellos sucesos.133Hay quien asegura que Juan II tom tan inhumana determinacin so color de que los judos entraron en Portugal en mayor nmero del permiso que les concedi, pues ste se limitaba a slo 600 familias. Si nos atenemos al relato de Mariana, Juan II impuso a cada uno de los judos que entraron en Portugal una contribucin de 8 escudos por cabeza, para permanecer all por cierto tiempo, con apercibimiento de que pasado el trmino de su permanencia seran esclavizados, como en efecto lo fueron muchos; pero que a stos restituyoles su libertad el rey D. Manuel, al principio de su reinado.134 Con esta ltima aseveracin no concuerdan algunos historiadores modernos, pues dicen que cuando subi al trono don Manuel, cuado de don Juan, dej como esclavos en Portugal a cierto nmero de judos, desterrando a otros a las islas desiertas, llamadas entonces de los Lagartos, para que all muriesen. Destituida est de pruebas tal aseveracin; y aunque yo no doy mucho crdito a las narraciones de Mariana, de sentir es que los que contradicen su testimonio, no citen documentos ni autores de aquella poca para corroborar sus asertos. Aunque la esclavitud se prolong en Portugal hasta la segunda mitad del siglo XVIII, extinguiose algunos aos antes que en Espaa. Por la ley de 19 de septiembre de 1761, prohibiose la introduccin de negros esclavos en Portugal; prohibicin que se extendi por el decreto del 7 de enero de 1773 a la gente libre de color procedente del Brasil. Otra ley del mismo ao de 1773 mand, que todos los negros, mulatos y mestizos fuesen libres desde el instante en que pisaran el territorio de Portugal, el de las Azores y Madera. Excepturonse, sin embargo, los que llegasen formando parte de la tripulacin de algn buque, y que perteneciesen a su capitn, bien entendido, que haban de recibir alimento y vestido, como los dems marineros. Para alcanzar su libertad permitiseles acudir a los tribunales, y a fin de velar sobre las infracciones de esta ley, fundose en Lisboa una cofrada de negros libres. Con tales disposiciones ces la esclavitud en Portugal, Azores y Madera desde el ltimo tercio del pasado siglo. Vimos ya en el libro anterior que a fines del siglo decimoquinto ces la dominacin de los moros en Espaa. Al hundirse su trono, no slo Granada la capital, sino Guadix, las Alpujarras, Ronda, Baza y otras

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JOS ANTONIO SACO /287 /287 /287 /287 /287 muchas ciudades y villas principales entregronse por capitulacin, bajo de condiciones ms o menos ventajosas; pero hubo algunos pueblos, que despus de haber hecho ms resistencia, rindironse a discrecin, y a stos furonles confiscados sus bienes, ocupados sus trminos y esclavizados sus habitantes.135 Cerrose, pues, con esclavos el siglo XV, y ahora demostraremos que la esclavitud continu en Espaa no slo en el XVI, sino tambin en los siguientes. Segn la capitulacin para la entrega de Granada, hecha en 25 de noviembre de 1491, pactose entre otras cosas: “que a ningund moro nin mora fagan fuerza que se torne cristiano nin cristiana”.136Antes de partir los Reyes Catlicos de aquella ciudad confiaron el gobierno militar de toda la tierra recin conquistada a igo Lpez de Mendoza, conde de Tendilla, y la direccin eclesistica al arzobispo D. Fr. Fernando de Talavera, religioso de la orden de S. Jernimo, varones prudentes y tolerantes que conformndose con las suaves instrucciones de sus monarcas y deseando ajustarse a los trminos de la capitulacin, dejaron vivir en paz y sosiego a los moros por casi ocho aos, ora permitindoles el libre uso de sus antiguas leyes y culto, ora reprimiendo con mano firme los desmanes de imprudentes espaoles que pudieran comprometer la pblica tranquilidad. Tal era la situacin de Granada, cuando acompaados del arzobispo de Toledo, Fr. Francisco Jimnez de Cisneros, llegaron los Reyes Catlicos a ella en el verano de 1499; y satisfechos de la conducta de Talavera no pudieron menos de aprobarla, encargando a los prelados que se portasen bien con los moros. Retirronse los monarcas de Granada a Sevilla; mas, Jimnez quedose en aquella ciudad para trabajar de concierto con Talavera en la conversin de los moros. Era Jimnez hombre enrgico, inflexible, de slidas virtudes, vida austera, muy celoso de la fe, y de profundas creencias religiosas. Empez pues su tarea, teniendo conferencias con los alfaques o doctores musulmanes, exponindoles sus razonamientos con persuasiva elocuencia, y aun hacindoles regalos para atraerlos. Estos medios produjeron su efecto, convirtindose algunos alfaques, cuyo ejemplo siguieron familias numerosas, habiendo da de presentarse a recibir el bautismo 3 o 4 000 moros. Indignados los ms fervorosos de stos, empezaron a decir que valindose los cristianos del soborno, quebrantaban la capitulacin. Emperonse, por tanto, en contener el torrente de conversiones, sealndose por sus quejas y murmuraciones un moro tan influyente como esforzado. A ste mand prender el arzobispo Jimnez, y quebrantando su orgullo en un calabozo, logr que el arrogante moro pidiese humildemente el agua del bautismo. La conversin, no sincera por cierto, de moro tan importante, arrastr en pos de s aun a los ms pertinaces. Alentado Cisneros

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 288\ 288\ 288\ 288\ 288\ con este triunfo redobl sus esfuerzos, y pronto se convirti en perseguidor de los renegados y sus hijos, valindose de los poderes que le haba conferido el inquisidor general, Fr. Diego de Deza, arzobispo de Sevilla. No contento con estas persecuciones, extendiolas a los libros arbigos, pues recogindolos de las bibliotecas pblicas y particulares, entregolos a las llamas, reservando solamente ms de 300 obras de mdicina para la biblioteca de la universidad que haba fundado en Alcal de Henares. ¡A tal extremo llega el fanatismo aun en hombres del alto mrito y capacidad de Cisneros!137En tan crtica situacin, bastaba cualquier incidente para producir en Granada terrible conflagracin. Servan a Cisneros de alguaciles dos familiares suyos para prender a los moros musulmanes, tenaces en su creencia, o a los renegados. En cumplimiento de su ministerio llevaban aqullos un da una criada joven a la crcel. A los gritos de ella, acudieron algunos moros que asaltando a los alguaciles, uno se escondi para salvarse; mas, el otro muri en la refriega. Creci el tumulto, y la casa de Cisneros fue acometida por los sediciosos con nimo de matarle; pero l armando sus criados, defendiose valerosamente toda la noche, hasta que a la maana siguiente el conde de Tendillas asegur su vida. As comenz la rebelin de Granada, que apaciguada por algunos das estall despus con ms fuerza. Informados los Reyes Catlicos de tan tristes acontecimientos escribieron enojados desde Sevilla a Cisneros, por considerrsele causante de la rebelin. Psose al instante en camino, y exponiendo en su presencia los hechos con calor y habilidad, logr convencer a los reyes, persuadindolos a que se continuase la obra de la conversin, y que habiendo los moros quebrantado con su levantamiento la capitulacin, las condiciones de sta dejaban ya de ser obligatorias, debiendo por lo mismo ser forzados, o a vender sus bienes y abandonar el suelo espaol, o a tornarse cristianos. No adoptaron del todo los Reyes Catlicos el consejo de Cisneros, pero tratados los moros con alguna dureza, imploraron la proteccin del sultn de Egipto; proteccin que al fin les fue negada por los hbiles manejos del embajador que los Reyes Catlicos enviaron al Cairo para componer aquellas diferencias.138Sin recursos entonces los moros de Granada sometironse a recibir el bautismo, y en tan grande nmero que si algunos autores lo elevan a 50 000,139 no falta quien lo suba a ms de 70 000.140Mientras ocurran estos sucesos en Granada y sus cercanas, estall grave insurreccin en las sierras y en la Alpujarra, cuyos moros eran muy belicosos y apegados a las doctrinas del Islam. Esta noticia sorprendi al rey Fernando que estaba en Sevilla, y partiendo inmediatamente para Granada adonde lleg en enero de 1500, concert all las medidas necesarias que pudieran sofocar aquel levantamiento. Gonzalo

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JOS ANTONIO SACO /289 /289 /289 /289 /289 Fernndez de Crdoba, que a la sazn se hallaba en Granada, y el conde de Tendillas marcharon contra los rebeldes, y tomando por asalto la villa de Gejar, pasaron por la espada a muchos moros, y esclavizaron a los dems.141 stos fueron los primeros musulmanes que en 1500 arrastraron las cadenas de la esclavitud por haberse sublevado en defensa de sus derechos. No obstante el triunfo de Gejar y la toma de otros lugares, habase propagado tanto la insurreccin, que el mismo rey acudi en persona con ejrcito numeroso al centro mismo de ella. Segn Andrs Bernldez, cura de los Palacios, Fernando fue sobre el pueblo de Lanjarn o Lanzarn, y tomndolo por fuerza de armas, mat y esclaviz a los moros de aquella comarca.142 Esclavizados fueron tambin otros moros de Andarax; y sintindose ya sin fuerza los conjurados para resistir, ofrecieron someterse invocando la mediacin del Gran Capitn Gonzalo de Crdoba. Alcanzaron efectivamente condiciones ventajosas del rey catlico en julio de 1500, pues a los moros de las Alpujarras y del valle de Lecrn, convertidos o que se convirtiesen, eximiseles de los 50 000 ducados en que se les haba condenado por su levantamiento, y de los derechos moriscos que deban pagar. En cuanto a los bienes muebles y races confiscados a los de Andarax y Lanjarn mandose que fuesen restituidos a los hijos de los muertos o esclavizados. Dispensronse tambin otros favores a los moros que se rindieran segn aparece de las cartas de mercedes entonces otorgadas.143Con el objeto de asegurar la paz con los moros de las montaas, creyose equivocadamente que era necesaria su conversin. Para conseguirla, empleronse medios suaves, y environse misioneros, y merced a esta poltica, bautizronse en el referido ao de 1500 no slo los infieles de la Alpujarra, sino de los de Guadix, Baza y Almera. Mientras la insurreccin se apagaba en estos parajes, revent con ms fuerza en la Serrana de Ronda. Acudieron tropas para sofocarla, y penetrando en aquellas montaas sufrieron en Sierra Bermeja, en la fatal noche del 16 de marzo de 1505, un desastre semejante al que experimentaron en aos anteriores en la Aljarqua de Mlaga.144Consternada la nacin con tan espantosa nueva, psose el rey otra vez al frente de sus tropas, y mejor avisados los rebeldes, porque conocan la suerte que les aguardaba, imploraron la clemencia de Fernando, quien les perdon la vida, pero bajo la precisa condicin, o de recibir el bautismo, o de marcharse para frica perdiendo todos sus bienes. Pocos aceptaron el ltimo partido, y casi todos se hicieron cristianos sin tener vocacin de tales. No hubo, pues, entonces moros esclavizados. Diose en Castilla el nombre de moriscos, conversos, o convertidos, y el de tornadizos en Aragn por desprecio, a los moros que reciban el bautismo, no con fe verdadera, sino para escaparse de la persecucin

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 290\ 290\ 290\ 290\ 290\ que sufran. Treinta y cinco de estos moriscos esclavizados huyronse de la villa de Ornachuelos a Sevilla, y el inquisidor de esta ciudad D. lvaro de Yebra prohibi su venta. Escribiose sobre esto en abril de 1504 a los Reyes Catlicos que a la sazn se hallaban en Medina del Campo, los cuales mandaron que se vendiesen, como se hizo en las gradas de la catedral de Sevilla en 29 de mayo de aquel ao.145Hombre de elevados pensamientos el arzobispo Cisneros aconsej a la reina Isabel que las armas cristianas arrancasen del poder de los infieles las ciudades de la costa de Berbera. La reina entr en sus miras; pero su muerte y las turbulencias de Castilla, frustraron aquel proyecto que ya empezaba a realizarse. Renuvase el proyecto, y acogindolo Fernando en agosto de 1505, sali de Almera una expedicin que se apoder del castillo y ciudad de Mazalquivir. Su jefe que era D. Diego Fernndez de Crdova, alcaide de los Donceles, internose dos aos despus a pocas leguas de aquel castillo con un cuerpo de ms de 3 000 espaoles; pero desgraciadamente fue destrozado por las huestes numerosas del rey de Tremecn, sin que pueda yo afirmar si en tan doloroso descalabro hubo cristianos esclavizados. No abandonando Cisneros sus proyectos contra el frica, logr que el rey Fernando, durante su segunda regencia, secundase sus ideas; y para allanar todas las dificultades, ajust asiento con el rey en 29 de diciembre de 1508, comprometindose a suministrar todos los gastos de la expedicin, y a dirigirla en persona, con tal que el monarca le reintegrase todas las cantidades que adelantara, pues eran ahorros que l haba hecho de las gruesas rentas de su arzobispado y de las que slo haba invertido algunas en el rescate de cristianos cautivos.146 Ya por este tiempo era Jimnez cardenal, y segn las estipulaciones hechas con el monarca confisele el gobierno y proveimiento de la armada, nombrndose general de ella al conde Pedro Navarro. Vencidos los obstculos que surgieron, diose a la vela de Cartagena el 16 de mayo de 1509 una armada de diez galeras y 80 buques menores, con 14 000 hombres de desembarco. Llegaron al siguiente da a Orn, y acometida inmediatamente la ciudad por orden de Cisneros, mientras Navarro vacilaba, fue tomada por asalto, teniendo Cisneros el indecible placer de abrir con sus propias manos el calabozo subterrneo en que yacan 300 cristianos esclavizados. Graves disgustos con Navarro, y aun motivos de fundada queja con el monarca, le obligaron a abandonar las playas africanas, despus de haber dispuesto lo que juzg necesario para la feliz continuacin de la empresa. Embarcose, pues, en una nave para Cartagena el 23 de mayo de aquel ao, trayendo consigo algunos manuscritos arbigos de medicina y astronoma para la biblioteca de su universidad de Alcal, y unos

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JOS ANTONIO SACO /291 /291 /291 /291 /291 esclavos moros con camellos cargados de piezas de oro y plata que haba separado del botn para el rey. Ms fructuosa en esclavos que la toma de Orn fue la de Buja y Trpoli en 1510. De la segunda de estas tres ciudades escapronse todos los moros; pero los judos que no huyeron por ser sbado o por otro motivo, fueron esclavizados.147 El nmero de moros hechos esclavos en Trpoli ascendi a 1 900 entre hombres, mujeres y nios, y todos ellos vinieron a Espaa.148Por la cdula de 26 del febrero de 1511 el rey D. Fernando concedi a D. Alonso de Lugo, por el tiempo de su real agrado, la mitad de los quintos de los esclavos que hiciesen los habitantes de las islas de Tenerife y la Palma en las guerras contra los moros. La esclavitud era pena con que frecuentemente se amenazaba a los moriscos. Carlos V mandoles en 1524, o recibir el bautismo, o ser expulsados de sus dominios, pues de quedarse en ellos seran condenados a perpetua esclavitud. Por bando publicado en octubre de 1525 ordenose que ningn morisco que habitaba en Aragn y Valencia saliese de su lugar, so pena de ser esclavo del primero que lo cogiese, y por otro bando del mismo mes y ao mandose que usasen de una seal en el sombrero, condenndolos a esclavitud en caso de infraccin. Pero al mismo tiempo que los espaoles esclavizaban a los moriscos, ellos sufran a veces el yugo de la esclavitud que les imponan los sarracenos. Los moriscos de Andaluca y de otras partes de Espaa tenan comunicaciones con los mahometanos de frica, cuyos corsarios asaltaban con frecuencia las costas espaolas del Mediterrneo. Sealose entre todos ellos el famoso Barbarroja, quien llegando a juntar una escuadra de muchas velas, era el terror del Mediterrneo, pues lo recorra desde los Dardanelos hasta el estrecho de Gibraltar. Apoderose del reino de Tnez sometindolo a Selim II, emperador de los turcos, despus de haber destronado a Muley-Hacen. Aterrada la cristiandad con las proezas de Barbarroja, volvi los ojos hacia Carlos V, no slo como el monarca ms poderoso de Europa, sino porque sus Estados as en Espaa como en Italia eran los que ms dao sufran de aquel terrible pirata. Resolvi, pues, abatir su poder, no obstante el apoyo del emperador de los turcos. Con escuadra poderosa compuesta de 420 naves, 25 000 peones y 2 000 jinetes sali del puerto de Barcelona el 30 de mayo de 1535; y juntndosele en algunos puntos donde toc, otros buques y ms gente, arrib a las playas africanas.149Tomada despus de recios y sangrientos combates la importante fortaleza de la Goleta, march Carlos contra Tnez, cuya ciudad ocup en julio de 1535, recobrando entonces su libertad ms de 12 000 cristianos cautivos, al decir de unos, y 16 000, segn otros. En los horrores all

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 292\ 292\ 292\ 292\ 292\ cometidos por una soldadesca desenfrenada esclavizronse casi 18 000 moros que se vendieron al ms bajo precio.150 Parceme que todos no iran a Espaa, porque este botn se repartira tambin con los otros Estados que tomaron parte en tan famosa jornada. De nuevo sent Carlos V a Muley-Hacen en el trono de donde le haba Barbarroja derribado algunos aos antes; y en virtud del tratado que se hizo entre los dos soberanos, asentronse capitulaciones importantes; siendo entre ellas las siguientes: 1a No admitir el rey de Tnez, antes se obligaba a expulsar de su reino todos los piratas y corsarios que surcasen los mares y fuesen enemigos del emperador Carlos V. 2a Muley-Hacen se obligaba a libertar sin rescate a todos los cautivos cristianos que existiesen en su reino, y a no consentir que fuesen maltratados por nadie. 3a Ni Muley-Hacen ni sus sucesores esclavizaran jams, ni consentiran esclavizar ningn cristiano de los dominios del emperador, ni de los de su hermano D. Fernando.151Otro corsario llamado Dragut, no menos formidable que su antecesor Barbarroja, atormentaba la cristiandad. Resolvi Carlos V libertarla de un enemigo que ya se haba apoderado de algunos puntos de Berbera; y aunque entonces se hallaba en Alemania, hizo preparar flota y ejrcito que partiendo de Italia en 1550, asaltaron la ciudad de frica (Turris Annibalis), plaza muy fortalecida por los enemigos. Heroica fue la defensa, pero al fin sucumbi, cayendo ms de 7 000 moros y turcos, entre muertos y esclavizados, hombres, mujeres y nios.152 Si de los esclavos entonces hechos pas a Espaa la mayor parte, no lo afirmar yo, pues como hubo naves y guerreros que pertenecan a otros pases, muy probable es que todos hubiesen participado de aquel botn. Aconteca con frecuencia que irritados los moriscos de Espaa con sus opresores robaban y escondan cristianos para entregarlos como esclavos a los corsarios sarracenos cuando arribaban a sus costas. Tantas eran las invasiones que en ellas se hacan, que siendo Felipe II regente de Espaa por ausencia de su padre el emperador, Santo Toms de Villanueva, arzobispo de Valencia, le escribi en carta fechada en aquella ciudad a 12 de abril de 1547, lo que entre otras cosas sigue: “Tambin quiero informar a V.A. como este mes pasado han venido unas tres o cuatro galeras de Argel, y han tomado en esta costa [de Valencia] ms de 100 personas. Es muy gran afrenta que aquel Reyecillo a un reino tan grande y tan poderoso como Espaa, a su salvo le corra la costa y lleve las gentes sin haber resistencia ni quien lo contradiga, porque cierto en esto hay mala orden y muy mal recaudo. V.A. se informe y mande proveer en ello de manera que se quite esta servidumbre que es tanto en ofensa de Dios injuria de estos reinos”.

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JOS ANTONIO SACO /293 /293 /293 /293 /293 En nueva carta de 13 de agosto de 1552 repite el mismo arzobispo a Felipe II los temores que las escuadras del turco y corsarios sarracenos infundan a los cristianos del reino de Valencia.153Para remediar estos males, mand el gobierno en 1553 que se armasen una fragata y ocho galeras para que al mando de don lvaro de Bazn cruzasen desde Mlaga hasta el cabo de S. Vicente. Determin tambin el gobierno, que todas las presas se repartiesen entre el jefe, oficiales y tripulacin de la escuadra; pero respecto de los esclavos que se hiciesen, orden que los apresadores entregasen todos los que fuesen tiles para el remo desde la edad de 17 aos arriba, recibiendo por cada uno el precio de 30 ducados; que los intiles para tal servicio por vejez o enfermedad, se vendiesen para comprar otros con su importe; y que los turcos y moros que se pudieran rescatar por ms de 1 500 ducados, se reservasen para emplear su producto en los gastos de las galeras.154 No mejor, sin embargo, el lamentable estado de Espaa; y luego que subi Felipe II al trono, hicironle los procuradores de las ciudades, en las Cortes de Toledo de 1560, la peticin que aqu transcribo: “Otro s decimos, que aunque V.M. ha tenido siempre relacin de los daos que los turcos y moros han hecho y hacen andando en corso con tantas vandas de galeras y galeotas por el mar Mediterrneo, pero no ha sido V.M. informado tan particularmente de lo que en esto pasa, porque segn es grande y lastimero el negocio, no es de creer sino que si V.M. lo supiese, lo habra mandado remediar; porque siendo como era la mayor contratacin del mundo la del mar Mediterrneo, que por l se contrataba lo de Flandes y Francia con Italia y Venecia, Sicilia, Npoles, y con toda la Grecia, y aun Constantinopla, y la Morea y toda Turqua, y todos ellos con Espaa, y Espaa con todos; todo esto ha cesado, porque andan tan seores de la mar los dichos turcos y moros corsarios, que no pasa navo de levante a poniente, ni de poniente a levante, que no caiga en sus manos; y son tan grandes las presas que han hecho, as de cristianos cautivos como de haciendas y mercancas, que es sin comparacin y nmero la riqueza que los dichos turcos y moros han avido, y la gran destruicion y assolacion que han hecho en la costa de Espaa; porque desde Perpin, hasta la costa de Portugal las tierras martimas se estn incultas, bravas, y por labrar y cultivar; porque cuatro o cinco leguas del agua no osan las gentes estar; y as se han perdido y pierden las heredades que solan labrarse en las dichas tierras, y todo el pasto y aprovechamiento de las dichas tierras martimas, y las rentas reales de V.M. por esto tambin se disminuyen, y es grandsima inominia para estos reinos que una frontera sola como Argel pueda hacer y haga tan gran dao y ofensa toda Espaa; y pues V.M. paga en cada ao tanta suma de dinero de sueldo de galeras y tiene tan principales armadas en estos reinos, podrase esto remediar mucho, mandando que las dichas

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 294\ 294\ 294\ 294\ 294\ galeras anduviesen siempre guardando y defendiendo las costas de Espaa sin ocuparse en otra cosa alguna. Suplicamos V.M. mande ver y considerar todo lo susodicho; y pues tanto va en ello, mande establecer y ordenar de manera, que lo mnos el armada de galeras de Espaa no salga de la demarcacin della, y guarde y defienda las costas del dicho mar Mediterrneo desde Perpian hasta el estrecho de Gibraltar, hasta el ro de Sevilla; y V.M. mande sealarles tiempo preciso que sean obligados andar en corso y en la dicha guardia, sin que dello osen exceder; porque en esto har V.M. servicio muy sealado Nuestro Seor y gran bien y merced estos reinos”.155Tal fue el lenguaje que emplearon entonces los procuradores de Castilla; pero sus clamores perdironse en los aires, porque la siniestra poltica de Felipe II consuma las fuerzas de Espaa en empresas extranjeras. Reciba ella millones de pesos en oro y plata del Nuevo Mundo, y sus convoyes eran interceptados no slo por los corsarios sarracenos que infestaban las costas de Espaa, sino por los de otras naciones que estaban con ella en guerra. Triste, por cierto, es contemplar que el poderoso monarca bajo cuyo cetro estaban Espaa, Portugal, los Pases Bajos, Italia y la mayor parte del Nuevo Mundo; que alarmaba con sus escuadras parte del litoral de Inglaterra y que haba sabido ganar las batallas de San Quintn y de Lepanto; ese mismo monarca no pudiera defender las costas de la nacin en donde tena asentado su trono. Pero estos males continuaron por ms de dos centurias, pues los corsarios berberiscos siguieron robando y esclavizando cristianos, siendo stos en tanto nmero que cuando Miguel Cervantes Saavedra sufra su cautiverio en Argel, trat de escaparse contando con el auxilio de ms de 25 000 cristianos que slo en aquella regin arrastraban como l las cadenas de la esclavitud. Con mengua de la cristiandad y de la Europa civilizada no ces tan lamentable situacin hasta fines del siglo XVIII. Acabada en 1783 la guerra que contra sus intereses haba Espaa sustentado con la Gran Bretaa a causa de la independencia de Estados Unidos de Norteamrica, ella ratific en Constantinopla el 25 de abril de dicho ao el tratado de paz que con la Puerta Otomana haba hecho Madrid el 14 de septiembre de 1782. Obligose el turco a comunicar esta paz a las tres regencias de Trpoli, Tnez y Argel; y no obstante haberles enviado su firmn, hubo algunas dificultades que vencer. Hzose la paz con Trpoli el 10 de septiembre de 1784, con Tnez en 1786, y con Argel en el ao anterior de 1785; bien que a esta regencia fue preciso compelerla por la fuerza. Libre entonces el Mediterrneo de enemigos tan formidables, diose fin a la esclavitud que los corsarios imponan a los espaoles apresados

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JOS ANTONIO SACO /295 /295 /295 /295 /295 en el mar, o salteados en su propio territorio. Cesaron tambin las exportaciones de dinero destinadas a Berbera para emplearlas en su rescate, y empezaron por ltimo a poblarse las costas del Mediterrneo, abandonadas por el terror que infundan los piratas sarracenos. Tuvo, pues, harta razn el conde de Floridablanca en decir a Carlos III en el clebre memorial que le present: “Tiene ya V.M. por estos medios libres los mares de enemigos y piratas, desde los reinos de Fez y Marruecos en el ocano hasta los ltimos dominios del emperador turco en el fin del Mediterrneo. La bandera espaola se ve con frecuencia en todo el levante, donde jams haba sido conocida, y las mismas naciones comerciantes que la haban perseguido indirectamente la prefieren ahora, con aumento del comercio y marina de V.M. y de la pericia de sus equipajes, y con respeto y esplendor de la Espaa y de su augusto soberano”. “Se acab en estos tiempos la esclavitud continua de tantos millares de personas infelices, y el abandono de sus desgraciadas familias, de que se seguan indecibles perjuicios a la religin y al Estado, cesando ahora la extraccin continua de enormes sumas de dinero, que al tiempo que nos empobrecan pasaban a enriquecer nuestros enemigos, y a facilitar sus armamentos para ofendernos. En fin, se van poblando y cultivando con indecible celeridad cerca de 300 leguas de terrenos los ms frtiles del mundo en las costas del Mediterrneo, que el terror de los piratas haba dejado desamparados y eriales. Pueblos enteros acaban de formarse con puertos capaces para dar salida a los frutos y manufacturas que proporciona la paz y la proteccin de V.M.”156Volviendo dos siglos atrs para continuar la interrumpida narracin de la esclavitud dentro del suelo espaol, veremos que apurado el sufrimiento de los moriscos del reino de Granada con tantas injusticias y vejaciones, tentaron por ltima vez la suerte de las armas, reventando a fines de 1568 formidable insurreccin en las Alpujarras y dems lugares del reino granadino. Guiados por Aben Humeya, que lleg a tomar el ttulo de rey, cometieron en su desesperacin salvajes ferocidades contra los cristianos, debiendo darse por felices aquellos que fueron enviados de regalo como esclavos a la tierra de Argel.157Muchedumbre de personas de ambas creencias arrastraron en aquella sangrienta lucha las cadenas de la esclavitud, bien que sta pes mucho ms sobre los moriscos que sobre los cristianos. Rigieron las tropas de stos, aunque con dolorosa rivalidad, los marqueses del Mondjar y de los Vlez. En Porqueira esclavizronse muchas mujeres y nios; furonlo en Paterna la madre y hermanos del titulado rey Aben Humeya, con multitud de moriscas, logrndose libertar entonces ms de 150 cristianas que geman en cautiverio.158 Esclavas hicironse tambin en Hucija, y ms de 2 000 mujeres y nios en Zenete, las cuales en

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 296\ 296\ 296\ 296\ 296\ todo o en parte apropironselas los soldados, pues muchos de stos eran aventureros que tomaban las armas, no para defender el cristianismo, sino para robar, como lo confiesa en su Historia su compaero Gins Prez de Hita. Haba Felipe II consultado al consejo real y a la audiencia de Granada sobre si los moriscos cogidos en esta guerra deban de ser esclavizados. Contrarias fueron las opiniones de los telogos y jurisconsultos; pero el monarca se adhiri al dictamen de los que estaban por la esclavitud.159 En consecuencia public una pragmtica mandando que todos fuesen esclavos, excepto los varones menores de 10 aos y las mujeres de 11, los cuales deban ser instruidos en la religin catlica por quienes de ellos se encargasen.160 Vendironse, pues, en pblica almoneda por cuenta del rey 1 000 moras, que por los aos de 1569 envi el marqus de Mondjar a la ciudad de Granada.161Para dar uniformidad a las operaciones militares, tom en aquel mismo ao don Juan de Austria el mando de las tropas cristianas, y vencida la rebelin despus de muchas lstimas, sangre y moras esclavizadas que se distribuan entre capitanes y soldados, decretose la expulsin de todos los moriscos del reino de Granada.162Arrancseles, pues, de sus primitivos asientos, y repartiseles en diversas provincias de Espaa. No obstante su msera condicin, favorecan cuando la ocasin se les presentaba a los esclavos varones y hembras de su raza, pertenecientes a personas particulares. Para impedir que tal se hiciese, el ayuntamiento de Crdoba public una ordenanza en 21 de febrero de 1572 prohibiendo que ningn morisco acogiese a ningn esclavo o esclava de su raza, so pena de 600 maraveds y diez das de crcel por la primera vez; y por la segunda 100 azotes al infractor, y azotes tambin al esclavo, dados por el amo.163Otras veces aconteca que los moriscos esclavos de Crdoba se huan a la sierra de Granada para gozar all de libertad. Con este motivo, el mismo ayuntamiento de Crdoba, en sesin celebrada el 4 de junio del referido ao 1572, acord se escribiese al presidente de aquella ciudad, para que cogidos que fuesen aquellos prfugos, se remitiesen a Crdoba en donde seran entregados a sus amos, conforme a lo dispuesto por el rey.164Suspirando por el suelo natal, muchos de los moriscos libres expulsados tornaban al reino de Granada; y Felipe II para castigarlos, envi de Lisboa en 19 de noviembre de 1582 una instruccin al licenciado don Pedro de Castro, presidente de la audiencia de aquella ciudad, ordenndole que los de 17 aos arriba, en vez de la pena de muerte que deban sufrir, fuesen destinados al servicio de las galeras; y que los mayores de 50, y menores de 17, e intiles para el remo, fuesen esclavizados, lo mismo que las mujeres de 14 aos cumplidos.165

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JOS ANTONIO SACO /297 /297 /297 /297 /297 Pero la esclavitud espaola en el siglo XVI y siguientes no se limit a los moros, que tambin pes sobre los negros oriundos de frica. Narrando el padre Sandoval el levantamiento de Valencia del Cid por los aos de 1517 y 1518 dice: “El primer escndalo que sucedi fue que pasando dos esclavos de don Ramn Cardona, seor de Castilla, por la calle de Vuestra Seora de Gracia, cuartel de la ciudad, donde ms comuneros haba, los oficiales que estaban trabajando a las puertas se burlaron, como suelen de ellos. Como los esclavos les respondieron, tomaron las armas y los acuchillaron, matando uno de los negros, y queriendo matar al otro que se defenda, un hombre que por acaso pas por all, que se llamaba Diego Pisador y era salinero, se apiad del negro y se puso a defenderlo”.166Y esclavos negros tuvieron no slo los particulares sino tambin los monasterios. Vuelto de Cuba a Espaa el obispo don Diego Sarmiento don un negro y un mulato al monasterio de las Cuevas de Sevilla en 5 de febrero de 1545. Acostumbraban los moriscos de Espaa comprar y tener esclavos negros, a quienes criaban muchos de ellos con esperanza de que les diesen hijos, a manera de lo que siglos despus se hizo en algunas partes de Estados Unidos de Norteamrica. Que los moriscos tuviesen o comprasen negros, prohibiolo Felipe II en las Cortes de Toledo de 1560, y tambin en Madrid a 17 de noviembre de 1566, mandando que aquellos esclavos fuesen confiscados, y sus compradores perdiesen el precio que por ellos dieron, incurriendo adems en pena de 10 000 maraveds, mitad para la Real Cmara, mitad para el denunciador y juez que los sentenciase.167Eran tan duramente tratados los moriscos, que bajo de las mismas penas se les prohibi tener esclavos de Berbera y de otras partes, no obstante haber obtenido licencias para poseer esclavos de aquella regin, pues todas fueron anuladas por aquel monarca.168 En cuanto a las licencias concedidas por el gobierno para que pudiesen los moriscos poseer esclavos negros, mandose que los que las tuviesen, las presentasen al presidente de la audiencia de Granada, para que enviase al rey relacin de la calidad de las personas a quienes se dieron, y de lo que conviniese acerca de ellas.169 Del “Razonamiento” que el respetable caballero morisco Francisco Nez Muley hizo en presencia del presidente de la audiencia de Granada, don Pedro de Deza, para que se suspendiesen los efectos de la pragmtica que contra su raza se haba publicado en enero de 1567, aparece que el nmero de las licencias que existan en aquel ao, era de 100, y el de algunos aos anteriores se acercaba a 400. Descubiertas fueron las minas de plata de Guadalcanal en agosto de 1555, y desde entonces hasta 1576 explotronse por cuenta de la

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 298\ 298\ 298\ 298\ 298\ Real Hacienda, emplendose en ellas muchos alemanes y algunos negros esclavos.170Cuando Felipe II y su ministro Antonio Prez resolvieron matar a Juan de Escobedo, el segundo se encarg de hacerlo, envenenndole en su mesa. Ninguna de las dos tentativas surti efecto; pero en una de ellas los sntomas fueron tan alarmantes, que Prez para aparecer inocente, sacrific una esclava que intervena en su cocina. Hablando Alonso Morgado de las gradas de Sevilla, que eran el sitio en donde en su tiempo se juntaban los pregoneros todos los das de trabajo para vender los artculos que se les daban, dice: “Se puede notar por grandeza de Sevilla, la continua, perpetua y grande abundancia de prendas de gran valor, que all se rematan, as de oro y plata labrada, como de grandes posesiones, ropas costossimas, tapiceras riqusimas y muchsimos esclavos ”.171 Gran nmero de ellos eran negros, pues se haca trfico muy lucrativo entre algunos puertos de Andaluca y las islas de Cabo Verde y costas de Guinea. El padre fray Toms Mercado que reprueba las maldades de aquel trfico, dice: “los portugueses y castellanos dan tanto por un negro; sin que haya guerra, andan a caza unos de otros como si fuesen venados... Adems de estas injusticias y robos, que se hacen entre s unos a otros, pasan otros mil engaos en aquellas partes, que hacen espaoles engandolos, y trayndolos en fin como a bozales...”.172Si el padre Mercado reprob desde el siglo XVI las iniquidades del comercio de esclavos africanos, ignrase en el extranjero y aun en casi toda Espaa, que hubo un espaol en aquel siglo, que conden, no ya el trfico de negros, sino la misma esclavitud. Ese espaol fue Bartolom de Albornoz que escribi en 1573; y si aqu me contento con slo hacer esta indicacin, es porque reservo para lugar ms oportuno lo que dijo al intento.173Al cerrar del siglo XVI damos todava con esclavos negros, pues renovando Felipe II sus disposiciones de 27 de abril de 1574, y de 5 de agosto de 1577, promulg en Burgos a 21 de octubre de 1592 una ley, cuyas primeras palabras son: “Muchos esclavos, y esclavas, negros y negras, mulatos y mulatas que han pasado a las Indias”.174En medio de tantos esclavos negros y de tantos espaoles que de ellos se servan en el siglo XVI, hubo quien no quisiese tenerlos. Tal fue el padre de Santa Teresa, la que en su vida escrita en el siglo XVI, nos dice, que era hombre de mucha caridad con los criados, que jams se pudo conseguir tuviese esclavos, porque los miraba con gran piedad; y que estando una vez en su casa uno de un hermano suyo, lo regalaba como si fuera su hijo.175A juzgar por un pasaje del “Razonamiento” ya citado del caballero morisco Francisco Nez Muley, los esclavos africanos considerbanse

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JOS ANTONIO SACO /299 /299 /299 /299 /299 como seres muy abyectos. Dice: “qu gente hay en el mundo ms vil y baja que los negros de Guinea?” Si tal fue en concepto de Nez Muley la suerte de los esclavos negros africanos, no cupo siempre la misma a sus descendientes nacidos en Espaa; sobre todo, si por sus venas circulaba alguna sangre espaola. Hablando Bermdez de Pedraza de la raza negra de Granada en el siglo XVI, hace mencin especial de tres individuos que a ella pertenecan.176 Uno, fray Cristbal de Meneses de la Orden de Predicadores, hijo de una negra y padre blanco, tan chistoso y de tan agradable conversacin, que muchas veces coma con don Juan de Austria, hermano de Felipe II. El otro, el licenciado Ortiz, famoso abogado de la chancillera de Granada, hijo de una negra y de un caballero del hbito de Santiago. Si fray Cristbal de Meneses y el licenciado Ortiz fueron hijos de negra y blanco, nada de sangre espaola tuvo Juan Latino, tercer individuo de los que menciona Pedraza. ste dice que “era negro natural de Berbera, trado, siendo nio, cautivo con su madre a Espaa, donde se cri en casa de la duquesa de Terranova, viuda del Gran Capitn, con la doctrina de su nieto el duque de Sesa, al cual serva de llevar los libros al estudio... Siendo ya hombre, se cas por amores con Da Ana Carleval, hija del licenciado Carleval, gobernador del estado del Duque; porque dando leccin a esta dama, la aficion de tal suerte con su donaire y graciosos dichos, que le dio palabra de casamiento; y pedida ante el juez eclesistico, se ratific en ello, y cas con l. Estudi artes, y fue maestro en ellas... Se aplic a leer gramtica, y tuvo la ctedra de esta ciudad [Granada] ms de 60 aos. Fue tan estimado de los duques de Sesa, arzobispos y gente principal, que todos le daban su mesa y silla, porque adems de ser gran retrico y poeta latino, era gracioso decidor y buen msico de vihuela. Vivi 90 aos, dejando hijas y nietos que hoy viven. Ceg a la vejez, y no obstante esto lea en las escuelas y por las calles andando. Est enterrado en la iglesia de Seora Santa Ana de esta ciudad”. Don Diego Clemencn en sus comentarios al Quijote refiere que Ambrosio de Salazar, autor de un libro impreso en Ruan en 1636, con el ttulo de Espejo General de la Gramtica conoci a Juan Latino y a cuatro de sus hijas, y que puso escuela de msica, latn y griego. Aunque esclavo recibi la libertad del duque de Sesa. Fue muy favorecido de don Pedro Guerrero, arzobispo de Granada; y tuvo el apellido de Latino, por su conocimiento de la lengua romana, en la que public algunas poesas. Si interrogamos al siglo XVII, l nos responde que todava hubo esclavos en Espaa. En 1605 publicose en Madrid la primera parte de Don Quijote inmortal novela de Cervantes, y en ella hay un pasaje que pinta fielmente lo que en punto al comercio de negros esclavos aconte-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 300\ 300\ 300\ 300\ 300\ ca entonces en Espaa. Cuando Dorotea, fingindose princesa de Micomicona, fue a buscar el amparo de don Quijote para recobrar el trono que le haban usurpado en Guinea, Cervantes se expresa as: “Slo le dada [a Sancho] pesadumbre el pensar que aquel reino era en tierra de negros, y que la gente que por sus vasallos le diesen, haban de ser todos negros; lo cual hizo luego en su imaginacin un buen remedio, y djose a s mismo: Qu se me da a m que mis vasallos sean negros? Habr ms que cargar con ellos y traerlos a Espaa, donde los podr vender, y adonde me los pagarn de contado, de cuyo dinero podr comprar algn ttulo o algn oficio con que vivir descansado todos los das de mi vida? No, sino dormos, y no tengis ingenio ni habilidad para disponer de las cosas, y para vender 30 o 10 000 vasallos en dcame esas pajas; por Dios que los he de volar chico con grande, o como pudiere, y que por negros que sean los he de volver blancos o amarillos”.177 Estas ltimas palabras indican que los vendera por plata y oro. De esclavos vuelve a hablar Cervantes en la novela El Celoso Extremeo que public junto con otras en el ao 1613. Felipe de Carrizales, que as se llamaba el celoso, compr para la casa que puso en Sevilla a su esposa Leonora, un rico menaje, cuatro esclavas blancas que herr en el rostro y otras dos negras bozales. Este pasaje de Cervantes prueba que en la primera mitad del siglo XVII haba en Sevilla no slo esclavos blancos, sino negros importados de frica; debiendo al mismo tiempo llamar mucho la atencin, que si tomamos literalmente las palabras de aquel novelista, exista todava en Espaa la brbara costumbre de herrar a los esclavos en el rostro. Y ninguna duda cabe en que esto se haca, si no entonces, a lo menos en el siglo anterior, porque cuando los Reyes Catlicos mandaron en 1502 expulsar del reino de Castilla y Len a los moros que en l habitaban, dijeron en su pragmtica: “excepto los moros cautivos, con tanto que traigan hierros, porque sean conocidos”.178Pero en cuanto a la existencia de la esclavitud en el siglo XVII, ms que pasajes de novelas son decisivos los hechos. Para surtir de negros a sus colonias de Amrica, acostumbraba el Gobierno espaol ajustar asientos con portugueses. Hzose uno de ellos en 1601 con Juan Rodrguez Cutio, y en l se lee esta clusula: “que los negros esclavos casados en Espaa no se llevasen solos a Amrica, sino en compaa de sus mujeres e hijos”.179 Puede darse prueba ms completa de que en el siglo XVII haba esclavos negros en Espaa? Documentos legales confirman tambin la existencia de la esclavitud en Espaa, durante aquel siglo. Por auto acordado en el consejo el 16 de junio de 1626, confirmando otros anteriores, mandose que ninguna persona tuviese en Madrid esclavo que no fuese bautizado, y aun en este caso, no anduviesen, en anocheciendo, sino con sus amos, o con su licencia con persona de su casa; y al alguacil que le prendiese despus

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JOS ANTONIO SACO /301 /301 /301 /301 /301 de anochecido, por la primera vez se le diesen 15 reales, y al esclavo 50 azotes en la crcel; por la segunda recibiese el primero 1 000 maraveds, y al segundo se le castigase con 60 azotes en la crcel; y por la tercera vez se le diesen al referido alguacil 1 500 maraveds, y al esclavo 100 azotes pblicamente, desterrndole a cinco leguas de la corte; bien que deba permanecer en la crcel, mientras su amo no pagase las mencionadas penas pecuniarias, y todos los gastos que hubiese hecho en la prisin. En cuanto a los esclavos, moros, turcos, y de otra cualquiera nacin, que no eran bautizados, ordenose que saliesen de la corte, dentro de 15 das, so pena de perderlos sus amos, adjudicndolos a la Real Cmara.180Muchos esclavos moriscos de diversas partes de Espaa fugbanse a Berbera, y para impedirlo, mandaron Felipe III en 1621 y Felipe IV en 1630, que los gobernadores de las costas conociesen de tales asuntos, pues eran de su incumbencia.181 Las fechas de estas leyes indican que en la primera mitad del siglo XVII mantenase la esclavitud en Espaa. A pesar de esto, parceme que ella haba empezado a menguar sensiblemente desde el ltimo tercio del siglo XVI, pues las fuentes de donde emanaba, habanse unas del todo agotado, y otras empobrecido. Muchedumbre de esclavos dieron las islas Canarias a Espaa durante el siglo XV; pero conquistadas y pacificadas, ya cesaron en el XVI de enviar a ella sus hijos encadenados. Las prolongadas guerras entre infieles y cristianos fueron por muchos siglos la causa ms fecunda que de esclavos inund el territorio peninsular; pero abatido completamente el poder agareno antes de terminar el siglo XVI, acabronse del todo aquellas lides, y cegronse los orgenes ms fecundos de la esclavitud espaola. Fue tambin extinguindose gradualmente y pasando a los portugueses el comercio de esclavos que los espaoles hacan con frica. Por otra parte, los negros que de las costas occidentales de ella se llevaban a Portugal y a Espaa durante el siglo XV, comenzaron desde el XVI a exportarse para el Nuevo Mundo; adonde tambin envi desde entonces el Gobierno espaol muchos de los esclavos que Espaa tena en su seno. Todas estas causas influyeron en menguar notablemente la esclavitud espaola desde la poca que he sealado. Ella, sin embargo continu en el siglo XVIII. As aparece de los nuevos asientos que el Gobierno espaol ajust con los portugueses en 1704 y 1705, en los cuales se insert la misma clusula que en el de 1601, prohibiendo que los esclavos negros casados en Espaa se llevasen sin sus mujeres a Amrica; siendo de advertir que el asiento de 1705 estuvo vigente hasta 1722. Para remover toda duda sobre el asunto que nos ocupa, conviene insertar aqu la ley que Felipe V promulg en el Buen Retiro a 29 de septiembre de 1712. Dice as:

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 302\ 302\ 302\ 302\ 302\ “Habiendo considerado los graves inconvenientes que se siguen, tanto en lo poltico como en lo espiritual, de la persistencia en Espaa de los moros que llaman cortados182 o libres, las utilidades que trae consigo el expelerlos de ella, y las precauciones que, para evitar que en adelante los haya en mis reinos, deben ponerse; he resuelto se haga una expulsin general de estos moros cortados, obligndoseles a salir fuera de mis dominios, sin que se interponga ms dilacin que la de aquel tiempo limitado, que por las Justicias de ellos se les diere, para recoger sus familias y caudales, y conducirse con ellos al frica: que por lo que mira a los moros esclavos que deben quedarse, y en que no se pueda hacer novedad respecto al derecho que tienen en ello sus dueos, mientras son esclavos, se vele mucho sobre stos para que, en caso de que quieran cortarse, no se permita en el ajuste ningn contrato injusto, como estoy informado se ejecutan cada da con este gnero de rescates; y que para evitar todo escndalo y comunicacin de estos moros que se cortaren, y que no sea excesivo su nmero, se castigue severamente al que fuere escandaloso, y se prohban todas aquellas acciones externas que se reconocieren nocivas; y velando mucho sobre las operaciones de estos moros, se practique la expulsin de los cortados a tiempos, y siempre que se reconociere, que su excesivo nmero puede ser perjudicial a la quietud pblica, y a los ritos de nuestra sagrada religin”.183Ni fueron estos moros de que habla la ley anterior los ltimos esclavos que hubo en Espaa, pues damos todava con ellos a fines del siglo XVIII. En una comunicacin que el conde de Floridablanca dirigi al entonces conde de Fernn Nez, fechada en San Ildefonso a 23 de agosto de 1785, le dice: “Exmo. Sr. Para que V.E. se halle enterado de nuestros asuntos de Argel, voy a hacerle una relacin de su principio y progreso hasta el da”. Y en esta relacin se lee lo siguiente: “De resultas de haber intervenido el portugus Gerardo de Sousa establecido all, en el rescate del oficial espaol de ingenieros D. Joaqun de Casabiella ofreciendo la entrega de dos turcos de consideracin esclavos en Espaa, pasaron aqullos a la corte de Lisboa, y despus a la de Madrid, excitando en ambos ministerios la idea de una negociacin de paz con la Regencia de Argel, a cuyo fin mand el Rey entregar dichos dos turcos”. Pero seran stos los ltimos esclavos que hubo en Espaa? Restos de esclavitud encontramos todava en ella, en el ao de 1836; si bien procedan de fuente ultramarina. As aparece de la Real Orden expedida en 29 de marzo de aquel ao. “Excmo. Sr. —Tomasa Jimnez, Mara Antonia Garca y Toms Bayanza, esclavos pertenecientes a diferentes dueos y existentes todos

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JOS ANTONIO SACO /303 /303 /303 /303 /303 en esta pennsula, ocurrieron a S.M. la Reina Gobernadora, en solicitud de que se les diese la libertad, mediante a que se vean tratados con sevicia por sus amos. Tomadas las noticias que S.M. estim oportunas acerca de este extremo, a fin de poder resolver con la mayor instruccin posible, se sirvi mandar, que la seccin de Indias del consejo real consultase cuanto se le ofreciera y pareciera sobre el particular; verificndolo, manifest entre otras cosas, que la posicin de un esclavo era muy desventajosa en la pennsula, pues por falta de compradores no le era fcil mudar de dueo como suceda en Amrica; que tampoco era muy conveniente a los amos el tener en ella esclavos, pues sobre hallarse mal servidos estaban expuestos a reiteradas multas, si se observaban con el rigor debido las leyes protectoras de esta clase de individuos; que la utilidad pblica reclamaba tambin la libertad, pues en el territorio europeo repugnaba a la vista y perjudicaba a las costumbres sociales la esclavitud; y por ltimo que a fin de evitar los inconvenientes que resultaban de la presencia de los siervos en Europa, convendra comunicar a V.E. todas las poderosas razones anteriores, previnindole procurase no franquear pasaportes a esclavos para la pennsula. Y conformndose S.M. con lo manifestado por la seccin ha tenido a bien resolver se traslade a V. E. como lo ejecuto de su real orden, aadiendo, al mismo tiempo, ser la real voluntad que los que quieran embarcar esclavos, se han de obligar a emanciparlos, luego que lleguen a la pennsula”.184Aunque esta real orden fue solamente comunicada al capitn general de Puerto Rico, bien puede concluirse, que atendidas las razones que en ella se exponen, ya fueron desde entonces declarados libres todos los esclavos que de las colonias espaolas pasasen a la pennsula. Pero dicha real orden nada decidi acerca de los que viniesen de otros pases, o de los que hubiesen nacido en Espaa, en sus islas adyacentes, y en sus posesiones de frica. La revolucin llamada de la Granja en 1836, obra fue del partido que se apellid progresista. Congregronse entonces Cortes constituyentes, y queriendo stas mostrarse ms liberales que los estamentos que las haban precedido, trataron de abolir la esclavitud, no en las provincias americanas que an dependan de Espaa, sino tan slo los restos que de ella quedaban en el suelo peninsular, en sus islas adyacentes y en sus posesiones africanas. Al intento, la comisin de legislacin de aquellas Cortes extendi el 27 de febrero de 1837 un proyecto de ley que fue presentado a ellas el 5 de marzo del mismo ao; y no obstante contener ciertas frases que a fuer de usadas pueden calificarse hoy de vulgares, merece insertarse ntegramente para que se vea la templanza y circunspeccin con que procedieron los hombres que entonces blasonaban de estar a la cabeza del movimiento liberal de Espaa.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 304\ 304\ 304\ 304\ 304\ “Cuando la libertad llega a ser un axioma, y la condicin de vida de una nacin, consentir en ella la esclavitud es una anomala tan inconcebible como intolerable; es un contraprincipio, que no debe ni puede sostenerse. En vano se nos querr suponer el derecho de seguir esclavizando unos seres infelices, porque sus padres fueron vencidos y avasallados. Ya que hubo un tiempo en que al favor de leyes propias de la poca, o bajo el silencio de ellas, naci y se sostuvo ese derecho, resptense las adquisiciones o propiedades que crearon como un principio de justicia pblica, como una exigencia de orden social, proveyndose a la debida indemnizacin. As se satisfar al inters privado, sin ofensa de ese derecho natural del hombre, esencial a su conservacin, necesario a su propia existencia, a la adquisicin de la propiedad, fruto de su trabajo, que slo puede dejar de respetarse y ser sagrado, donde no hay patria, o donde sta no es ms que un nombre vano”. “Y no es slo la esclavitud condenada por la poltica: aun mirada moralmente es un mal. La absoluta dependencia de un hombre para con otro engendra todos los males y vicios, y hace que el dueo y el esclavo se corrompan y depraven mutuamente. La Espaa, que con constante voluntad y decidido nimo trabaja por desarraigar cuanto la deprima, y que marcha con pie firme al punto ms elevado de la civilizacin social, no debe consentir en su suelo hombres marcados con el ominoso estigma de la esclavitud. ”Ya es tiempo que a esos seres tan deprimidos como desgraciados se d un estado que no tienen, una patria de que carecen. Hechos libres, su corazn, aficionndose a la pequea patria que es la familia, aprender a amar la grande, y el buen hijo, el buen esposo, el buen padre acabarn por ser buenos ciudadanos. As se lograr darles una existencia relativa, transportndolos sucesivamente a la unidad comn, hacerlos sensibles a las ventajas sociales, restituirlos a la dignidad de hombres, y asociarlos en fin a la libertad. ”Guiada la comisin por estos principios y deseos, quisiera que de hoy mismo para siempre quedase abolida la esclavitud, no slo en el continente espaol sino tambin en sus posesiones ultramarinas; que la condicin de siervo no tuviese valor ni existencia al lado de espaoles libres. Pero la comisin cree que esta reforma, exigida por la razn, por la humanidad y por la religin misma, si es de fcil y expedita ejecucin en la pennsula e islas adyacentes, no as en las provincias de Ultramar. El cultivo de sus ms ricas producciones y la elaboracin industrial de stas se ejecutan all por esclavos; as es que stos se consideran como el instrumento necesario, como el medio nico de asegurar aquellos intereses y riqueza. Pueden al lado de esta opinin comn del pas prevalecer generalmente en l, sobre el particular, las ideas y sentimientos de pura humanidad y filantropa? Sera prudente o poltico atacar aquella

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JOS ANTONIO SACO /305 /305 /305 /305 /305 creencia con la dureza de un precepto que destruyese una accin o medio productivo de primer orden en aquellas regiones, sin suplirlo desde luego por otro? La comisin que resuelve en sentido negativo estas dos cuestiones, tiene adems presente el crecido nmero de esclavos de aquellos pases, y que siendo ya en ellos maquinal la esclavitud y de hbito, pudieran creerse perjudicados con una ley por ms que les favoreciese; y no hay que decir cun diestro es el inters en utilizar hasta las preocupaciones y los errores. Desgraciadamente, la historia de otros pases, que nos precedieron en esta justa, humana y racional medida, apoya y fortifica aquellos temores”. “As pues la comisin convencida, como lo est el gobierno, de que debe abolirse en Espaa la esclavitud como incompatible con los principios de nuestra existencia poltica, y acorde con aqul en que no cabe por ahora hacerse esta abolicin extensiva a las provincias de Ultramar, acoge el proyecto de ley del gobierno, que presenta al examen y resolucin de las Cortes en los trminos siguientes: ”Artculo 1o Queda abolida la esclavitud en la pennsula, islas adyacentes y posesiones de Espaa en frica; y libres los esclavos que a la publicacin de esta ley existan en ellas. ”Art. 2o Todo esclavo, cualquiera que sea su procedencia, adquiere su libertad por el solo hecho de pisar el territorio, expresado en el artculo anterior. ”Art. 3o Las autoridades de los puertos de mar y pueblos de la frontera velarn muy particularmente para que tenga efecto lo dispuesto en los artculos precedentes, dispensando a los esclavos que lleguen a aqullos toda proteccin y amparo. ”Art. 4o El Estado indemnizar a los dueos de los esclavos actualmente existentes en la pennsula, islas adyacentes, y posesiones de Espaa en frica, y el gobierno propondr a la aprobacin de las Cortes el modo de verificarlo. ”Art. 5o El gobierno dispondr que las personas que quedan libres en virtud de esta ley, tengan ocupacin, y reciban la educacin correspondiente, si la necesitan, bajo la vigilancia de sus antiguos amos, de otras personas, o en establecimientos pblicos. ”Las Cortes, sin embargo, resolvern lo ms justo. Palacio de las mismas, 27 de febrero de 1837. lvaro Gmez. — ngel Fernndez de los Ros. — Pascual Fernndez Baeza. — Jos de la Fuente Herrero. — Pedro Clemente Ligues. — Mateo Miguel Ayllon. — Ramn Salvato. — Antonio Gonzlez. — Jos Vzquez Parga”. Concluida la lectura de este dictamen se anunci que se imprimira, repartira y sealara da para su discusin. Imprimiose en efecto, y aunque no se extenda a Cuba ni a Puerto Rico, jams lleg a discutirse por temer las Cortes que un ruidoso debate sobre esta materia alarma-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 306\ 306\ 306\ 306\ 306\ se los intereses de aquellas islas. Ni haba necesidad de dar tan fuerte sonada, porque ya eran muy pocos los esclavos, todos negros y mulatos trados a Espaa de aquellas dos Antillas por amos europeos y americanos, y comprendidos por lo mismo en la Real Orden de 29 de marzo de 1836 que libres los declaraba. Deben, pues, considerarse estos sucesos como el ltimo trmino de la esclavitud en Espaa, y como barrunto despus de las medidas que despus se han aplicado a Cuba y a Puerto Rico.185Notas1“ 1o Par quelles, causes l’esclavage ancien a-t-il et aboli? ” “ 2o A quelle poque cet esclavage, ayant entirement cess dans l’Europe occidentale, n’est-i1 rest que la servitude de la glbe ?” 2 Histoire de l’esclavage dans l’antiquit 3 De l’Abolition de l’esclavage ancien an moyen ge et de sa transformation en servitude de la glbe. 4 De l’Abolition de l’esclavage ancien en occident 5Yanoski, De l’Abolition de l’esclavage ancien au moyen ge pp. 100, 101 y 111. 6Pardessus, Collection des lois martimes anterieures au 18o sicle tom. IV, p. 27. 7Mabillon, Vetera analecta p. 302. 8Algunos autores franceses dicen que ese esclavo era negro; pero el obispo su amo le llama moro en estas palabras: “Si Joannes maurus meus etc.” ( Scriptor. Rer. Franc tom. XII, p. 253.) 9Perard, Recueil de pieces curieuses p. 86. 10Perreciot, tat des personnes dans les Gaules jusqu’ la redaction des coutumes. 11Marten, tom. I, Anecd. col. 1526. 12Casas, Hist. Gener. de las Indias cap. XIX. 13Ordonnances de Monseigneur le Duc de Penthivre Amiral de France, des Mars 31, et Avril 5 de 1762. 14 Vie de Snt Vincent de Paul par Louis Abelli, tom. I p. 143. 15Edit du Roi, concernant les esclaves negres des colonies, donn Pars au mois d’Octobre de 1716. 16Declaration du Roi, concernant les negres esclaves des colonies, Versailles, 15 Dcembre 1738. 17Ordonnances de Monseig. le Duc de Penthivre Amiral de France, des 31 Mars et 5 Avril 1762. 18Ordonnances de Monseig. le Duc de Penthivre Amiral de France, des 31 Mars et 5 Avril 1762. 19Doublet, p. 857.

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JOS ANTONIO SACO /307 /307 /307 /307 /30720 Recueil des Ordonnances, tom. XI, p. 214. 21 Ordonnances tom. XI, p. 215. 22 Ordonnances tom. IV, p. 63. 5 Ordonnances tom. XII, p. 298 y 303. 23 Recueil des Ordonnances tom. XI, p. 322. 24 Ordonnances tom. I, pp. 3 y 5. 25 Ordonnances tom. IV, p. 373. 26 Ordonnances tom. XI, Prefae. 27 Ordonnances tom. XI, Prefae. 28 Thsaur. anecdot ., tom. I, p. 914. 29 Thsaur. anecdot ., tom. I, p. 836. 30 Act. concil ., tom. XI, p. 435. 31 Act. concil ., tom. XI, p. 564. 32 Act. concil ., tom. XI, p. 1178. 33Guillermo de Nangis. 34Mathieu Pris. No falta quien atribuya un origen milagroso al nombre Pastoureaux Dice un cronista: “Cuando al principio del siglo XIII se hacan en Francia procesiones para alcanzar el auxilio de Dios contra los infieles [sarracenos y albigenses] ocurriole a un joven pastor del obispado de Chrtres la idea de asistir a una de stas procesiones, a la que fue en efecto. A su vuelta encontr a sus ovejas devastando las cosechas de sus inmediaciones; pero cuando quiso impedirlo, ellas se arrodillaron como para pedirle perdn. Habindose difundido este hecho entre el pueblo, tributose al pastor gran respeto, y de todas partes del reino acudieron bien pronto millares de hombres pobres, sin ser ni movidos ni guiados por nadie; y cuando se les preguntaba a dnde queran ir, todos respondan a una voz: ‘A Dios’ ” (Joann Iperii, Chron. Thesaur. anecdot tom. III, p. 693.) 35Mathieu Pris. 36Dom. Bouquet, tom. XII, p. 548; tom. XIII, p. 198, y tom. XIV, prefac., p. 71. Thesaur. anecdot ., tom. I, p. 473. 37Vaissette, Histoire Generale du Languedoc, tom. IV, Apendix, pp. 3 y 12. 38“ Louis, par la grce de Dieu, roi de France et de Navarre, nos ams et faux mestre Saince de Chaumont et maistre Nicolas de Braye, salut et dilection. ”Comme, selon le droit de nature, chacun doit naistre franc; et par aucuns usages ou coutumes, qui de grant anciennet ont est introduites et gardes jusques cy en nostre royaume, et par aventure pour le meffet de leurs prdcesseurs, moult de nostre commun peuple soient encres en lieu de servitudes et de diverses conditions, qui moult nous dplaist: nous considrants que nostre royaume est dit et nomm le royaume des Francs, et voullants que la chose en verit soit accordant au nom, et que la condition des gens ammende de nous en la venue de nostre nouvel gouvernement: par dlibration de nostre grant conseil, acons orden et ordenons que, generaument par tout nostra royaume, de tant comme il peut appartenir a nous et nos successeurs, telles servitudes soient ramences franchises, et tous ceux qui de ourine (origine) ou anciennet ou de nouvel par mariage ou par residence des lieus de serve condition, sont enchees ou pourroient escheoir en lien de servitudes, franchise soit donne bonnes et convenables conditions. Et pource et epcialement que nostre commun peuple qui, par les lollecteurs, sergents et autres officians, qui ou (au) temps pass ont est deputez seur le fait des mains mortes et for mariages, ne soient plus grevez, ne domagiez pour ces choses, si

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 308\ 308\ 308\ 308\ 308\comme il ont est jusques icy, laquelle chose nous desplaist, etpour ce que les autres signeurs qui ont hommes de corps preignent exemple nous, de eux ramener franchise: nous qui de votre laut et approuves dscrtion nous fions tout plein, vous commettons et mandons, par la teneur de ces lettres, que vous alliez dans la baillie de Senlis, et es ressors d’icelle, et tous vous requerrons, traitez et accordez avecq eus de certaines compositions par lesquelles soffisant recompensation nous soit faite des moluments qu desdittes servitudes pooient venir nous et a nos successeurs; et a eus donnez de tant comme il peut toucher nous et nos successeurs, gnral et perptuel franchises, en la maniere que dessus est dite, et selon ce que plus pleinement le vous avons dit, declar et commis de bouche. Et nous promettons en bonne foy que nous, pour nous et nos successeurs, ratifierons et approuverons, tendrons et ferons tenir et garder tout ce que vous ferez et accorderez sur les choses dessus dittes, et les lettres que vous donrez sur nos traitiez, compositions et accords de franchises villes, communautez, biens ou personnes singuliers, nous les agrerons des-ors-endroist, et leur en donrons les nostres surce, toute fois que nous, en serons requis. Et donnons en mandement tous nos justiciers et subgiets, que en toutes ces choses i1s obissent vous et entendent diligemment. Donn Paris, le tiers jours de juillet, l’an de grace mille trois cent quinze”. (Ordennances des Rois, etc ., tom. I, p. 588.) 39Spicileg, tom. III, p. 707. 40Villaret (Claudio), tom. XV, p. 348. 41Mzaray, Histoire de France 42Du-Bos, Histoire Critique, tom. III, p. 298. Argout, Institutions du Droit Franois. 43Breqigny, Prefacio al tomo de las Ordonnances du Roi p. 22. 44 Moniteur Universel Reimp., vol. I, p. 324. 45 Moniteur Universel Reimp., VOL. I, p. 288. 46 Moniteur Universel p. 131. 47 Moniteur Universel p. 320. 48 Moniteur Universel p. 332. 49 Moniteur ..., Reimp., vol. I, p. 275. 50Miraevus, lib. II. Diplom. Belg., cap. LXXXVIII. 51Miraevus, lib. I, cap. XXIX. 52Potgiesser, lib. IV, cap. VIII, § 5. 53 Histoire de Lorraine par Dom. Calmet. 54 Dissertation sur l’ancienne jurisprudence de Lorraine tom. III de l’histoire de Lorraine, p. 176. 55Constitucin del emperador Len, el Sabio. 56Schilter, Prctica del Derecho Romano ejercicio no 3, citado por Potgiesser en la palabra Smurdi, lib. I, cap. II. 57 Alsatia illustrata 58 Apud Celeber Pfeffingeri in not. ad Vitriar tom. II. 59Hartknoch, Animadvers. ad Petri de Ausburg. Chronicon Prusiae, parte III, cap. XXVIII. 60 Conring Tractatus de Fin. Chronicon. Imper ., lib. II, cap. XXIX, § 34. 61 Petrus de Ausburg. Chron. Prus ., parte II, cap. I y II. 62Estos dos privilegios los trae Goldasto in Constit Imper

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JOS ANTONIO SACO /309 /309 /309 /309 /30963 Dusburg. Chron. Prus ., parte III, cap. I. 64 Conring. de fin. Imper ., lib. II, cap. XXIX, § 31. Hartknoch, Animad. ad Prolog. Dusburgi ., p. 8. 65 Petrus Ausburg. Chron ., parte III, cap. CCCXXXIX. 66 Dusburg ., parte III, cap. CCCLIV. 67Enrique Leonardo Schviz Fleisch insert ntegra esta constitucin In mantissa diplomatum ad Historiam Ensiferorum. 68 Longettus erat hereditarius servus, et semper una nutritus: nam usque ad ea tempora propagandorum servorum mos in Italia manserat qui nunc prorsus abolevit (Muratori, Script. Rer. Italic ., tom. VI, p. 171.) 69Muratori, Antiquitates Italic ., tom. I, Dissert. XIV, pp. 796-798. 70Esta escritura se insert en la traduccin italiana con notas e ilustraciones, de la Historia de la Repblica de Venecia por Daru, impresa en Capolago en 1833, tom. IV, p. 347. 71Haba en Venecia dos especies de liras: de oro y de plata. La primera, segn Marini en su Historia civil y poltica del comercio de los venecianos tom. VI, lib. III, cap. II, vala 10 ducados; y la de plata, un tercio de ducado: de manera que una lira de oro equivala a 30 de plata, infirindose de aqu que el valor relativo entre el oro y la plata sera de 1 a 30; pero esto no concuerda con el testimonio de muchos autores ni con los hechos de aquellos tiempos y de otros posteriores, los cuales muestran que el valor del oro era 15 veces el de la plata. Cierto que el mismo Marini advierte, que el valor relativo de aquellos dos metales no se haba exactamente guardado en las monedas venecianas; mas, esto no compensa la enorme diferencia a que l antes se refiere, siendo, por tanto, probable, como observa un autor, que el peso de la lira de plata no fuese el mismo que el de la de oro. 72Ya he dicho en otra parte que el zecchini era una moneda de oro de Venecia equivalente a 12 francos. 73Filiasi, Saggio sull commercio de’Veneziani 74Fantuzz, Manumenti Ravennati, Venezia, 1802, tom. III, p. 282. 75Filiasi, Saggio sull commercio de’Veneziani 76 “Ecco come durava l’uso degli schiaci anche nel XV secolo per tutta l’Italia ancora. In fatti, in Venezia se ne faceva una gran compra particolarmente di tartari, russi, polacchi, bosniaci, bulgari, e armeni. Tenevansi chiusi nemagazzini pubblici. E si suole vedersi ancora avanzi a Rialto presso S. Bartolommeo di sotterranee volte dove tenevanli chiusi”. (Filiasi, Saggio sull commercio de’Veneziani .) 77Hammer, lib. XXV. 78Estatutos de la ciudad de Padua, Rbrica 67, fol. 131, edicin de Venecia. 79Estatutos, Rbrica 24, fol. 53. 80Estatutos, Rbrica 14, fol. 42. 81 Foglietta della Republica di Gnova lib. I. 82Estatuta de Gnova, lib. III, cap. II. 83Gallicioli cita este testamento. 84Pagi en su Crtica histrico-cronolgica inserta la clusula de aquel testamento. 85Senarega, en Muratori, Scrip. Rer. Italic ., tom. XIV, pp. 531 y 532. 86Estatuto criminal de Gnova en 1556, lib. II, cap. XX, LV y XCIII.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 310\ 310\ 310\ 310\ 310\87Estatuto civil de 16 de diciembre de 1588, lib. IV cap. XVI, cuyo ttulo es: “ De jactu et forma in eo senvanda ”. El texto dice as: “ Secundum s et libram inter navigium, nulla merces et omnes alias res existentes in dicto navigio tempore jactus, comprehensis pecuniis, auro, argento, jocalibus servis masculis et fminis, equis, et aliis animalibus ”. 88Doubson, Voyage de la Terre Sainte chap. LII. 89 Ragionamenti di Francesco Carletti part. II, ragionamento I, p. 10, edizione di Firenze, 1701. 90 Lettere di Giovanni Pagni Lettera 1a, p. 10, Firenze, 1829. 91Osservatore Fiorentino citado por Libri, Hist. des Sciences math ., tom. II, nota 7. 92Math. Villan, en Muratori, Scrip. Rer. Italic ., tom. XIV, p. 135. 93Ghirardacci, tom. I, pp. 190 a 264. 94Del fin de la esclavitud en la importante isla de Sicilia tratar en el Apndice IV. 95Yanoski, De l’Abolition de l’esclavage ancien au moyen ge supplment I, pp. 124 y 125. 96Vase el tomo II, libro XVI, p. 290 de esta Historia 97Math. Pris en la fecha del ao 1255. 98Henry, Hist. of England, tom. IV, chap. III, § I. 99Hall., fo XXXV, citado por Henry, tom. V, chap. III, § I. 100Bartholommew Glauville en su obra De Proprietatibus Rerum lib. VI, cap. XII y XVI, edicin de 1481. 101Yanoski, De l’Abolition ..., supplment I, p. 135. 102Augustin Thierry, Histoire de la conqute de l’Angleterre par les Normands tom. IV. 103Pinkerton’s, Hist. of Scotland vol. I, p. 147. 104Hallam, View of the State of Europe tom. II, chap. VIII, part. III. 105Robertson, The History of Scotland Book I. 106Lingard, History of England from the first invasion of the romans vol. I, chap. VIII. 107Ric. Hagul. 316. 108Ryl. Plac. Par. 369. Rot. Par. I, 212, 213. 109Robertson, Hist. of Charles V nota 20. 110 “Whereas, originally God created all men free; but afterward the laws and customs of nations subjected some under the yoke of servitude. We think it pious and meritorious with God, to make certain persons absolutely free from servitude, who are at present under villenagge to us. Wherefore we do now accerdingly manumit and free from the yoke of servitude, Henry Knight a tailor, and John Eirle a husbandman, our natives (i.e., our slaves), as being born in our manorof Stope-Clymmyslande, in our county of Cornwall, together with all their issue born, or hereafter to be born, and all their goods, chattels, and lands already acquired, or hereafter to be acquired by them; so as the said two persons, with their issue, shall henceforth be deemed by us and our heirs free, and of free condition”. (Rymer, Fdera vol. XIII, p. 470.) 111Statute I, Edu. VI, cap. III. 112Stat. III y IV, Edu. VI, cap. XVI. 113Blackstone, Commentaries on the Laws of England vol. I, chap. XIV. 114Lynch, Cambrensis Eversus in fine.

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JOS ANTONIO SACO /311 /311 /311 /311 /311115Macaulay, The History of England from the accesion of James the second chap. V. 116Blackstone, Commentaries etc ., tom. I, book I, chap. XIV, p. 424, nota 5 por Ch. London, 1836. 117Vanse los argumentos de Mr. Hargrave en favor del negro in. 11, St. Tr. 340. 118Vase el libro XIX de este tomo, pgina 78. 119Blomefield’s Norfolk, vol. III, p. 571. 120Rym., Fdera 121Rym., Fdera, vol. V, p. 44. 122Hallam, Wiew of the State of Europe during the middle ages tom. II, cap. VIII, part. III. 123Rym., VII, p. 317. 124Rym., VII, p. 316. 125“ Rustici quidem fuistis et estis in bondagio permanebitis non ut hactenus, sed incomparabiliter viliori, etc .” (Walsingham, p. 269.) 126Rot. Parl., vol. III, 99, 100. 127Rot. Parl., II, c. 7. 128Parl. II, c. 2. 129Rot. Parl. 15, R, II, vol. III, 294, 296. 130Madox, Formulare Anglicanum p. 420. Gurdon, On courts Baron p. 596. Varrington, On Ancient Statutes p. 278. 131El autor, como otros muchos, emplean aqu la palabra esclavitud ( slavery ), no en un sentido rigoroso, sino extendindola a todas las clases serviles. 132Macaulay, The history of England from the accession of James the second tom. I, chap. I. 133Bernldez, Hist ., tom. I, cap. CXIII. 134Mariana, lib. XXVI, cap. I. 135Pulgar, Crnica de los Reyes Catlicos part. III, cap. XXII y XLII. 136Capitulacin de Granada, art. XXXII. 137Tanta discrepancia hay segn los autores espaoles en el nmero de volmenes quemados, que unos lo hacen subir a 1 025 000, lo que me parece increble, y otros lo reducen a slo 5 000. 138Este embajador fue el clebre italiano Pedro Mrtir de Anglera de quien amplia noticia daremos, al tratar de la esclavitud del Nuevo Mundo. 139Bleda, Crnica de los moros, lib. V. Mrmol, Rebelin de los moriscos lib. I. Carvajal, Anal, Ao 1500. 140Andrs Bernldez, Hist. de los Reyes Catlicos, cap. CLIX. 141Mrmol, Rebelin ..., lib. I, cap. XXVIII. Hurtado de Mendoza, Guerra de Granada Quintana, Vidas El Gran Capitn. 142Bernldez, Historia de los Reyes Catlicos cap. CLIX. 143Una de estas cartas se public en las Memorias de la Real Academia de la Historia, tom. VI, apndice. 144Bernldez, Hist. de los Reyes Catlicos cap. CLXV. Hurtado de Mendoza, Guerra de Granada

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 312\ 312\ 312\ 312\ 312\145Muoz, Coleccin tom. LXXV. Este Muoz no es el autor de la Coleccin de Fueros y Cartas Pueblas que tantas veces he citado en este tomo, sino el cronista que a fines del pasado siglo empez a escribir la Historia del Nuevo Mundo y de la que slo pudo publicar el primer tomo. 146Este asiento o capitulacin existe en el archivo de Simancas, Contaduras, 1a poca, legajo 201. 147 Crnica de Felipe llamado el Hermoso lib. II, cap. IX, escrita por D. Lorenzo de Padilla y dirigida al emperador Carlos V, publicada en la Coleccin de documentos inditos para la Historia de Espaa por D. Miguel Salv y D. Pedro Sainz de Baranda, tom. VIII, Madrid, 1846. 148 Crnica citada, lib. II, cap. XX. 149Sandoval, Hist. de Carlos V lib. XXII. 150Sandoval, Hist. de Carlos V 151Sandoval, Hist. de Carlos V, lib. XXII Dumont, Corps Diplomat, tom. II. 152Sandoval, Hist ., lib. XXX. 153 Coleccin de documentos inditos para la Historia de Espaa, por Salv y Baranda, tom. V Documento sacado del archivo de Simancas. Estado no 309. 154Antonio de Herrera, Cronista Mayor, Historia General de los hechos de los castellanos etc ., Dcada VIII, lib. IX, cap. III y IV. 155Peticin 97a de las Cortes de Toledo de 1559 y 60. 156Memorial del conde de Floridablanca a Carlos III. 157Mrmol, Rebelin y otros autores que hablan de este alzamiento. 158Mrmol Carvajal, Rebelin ..., lib. V, cap. XXV. Hurtado de Mendoza, Guerra de Granada lib. II. 159Ya el Fuero Juzgo haba impuesto a los judos la pena de esclavitud en ciertos casos de que se ha hecho mencin en el tomo II de esta Historia 160Pragmtica de Felipe II. Mrmol Carvajal, Rebelin ..., lib. V, cap. XXXII. 161Mrmol Carvajal, Rebelin ..., lib. V, cap. XXXII. 162Mrmol Carvajal, Rebelin de los moriscos lib. X, cap. VI. Hurtado de Mendoza, Guerra de Granada lib. II. Ya el fantico Felipe II haba por su pragmtica de 17 de noviembre de 1566 tratado de expulsar de su tierra a los moriscos de Granada; y sta fue la causa ms poderosa que los oblig a empuar las armas contra medida tan tirnica. 163Libro capitular del ao, 1572. Archivo Municipal de Crdoba. 164Libro capitular del ao 1572. Archivo Municipal de Crdoba. Cita tomada de una Memoria sobre la condicin social de los moriscos de Espaa escrita por D. Florencio Janer y premiada con el accsit en 1857 por la Academia de la Historia. 165Fragmentos de manuscritos originales inditos Al presidente de la Audiencia de Granada, licenciado don Pedro de Castro, declarando dos captulos de la Instruccin que se le envi para sacar los moriscos. Lisboa, 1o de noviembre de 1582. 166 Historia de Carlos V, por el maestro don Fr. Prudencio de Sandoval, obispo de Pamplona. Edicin de Madrid, 1846, de P Madoh y L. Sagatti, tom. II, p. 251. 167 Recopilacin de leyes de Indias lib. VIII, tt. II, ley XIV. 168 Recopilacin ..., ibdem. 169 Recopilacin... lib. VIII, tt. II, ley XIV. 170Toms Gonzlez, Minas del Guadalcanal 1831.

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JOS ANTONIO SACO /313 /313 /313 /313 /313171Alonso Morgado, Historia de Sevilla lib. II, cap. XIII, impresa en 1586. 172Fray Toms Mercado, Suma de tratos y contratos lib. II, cap. XX, obra impresa en Sevilla en 1587. 173 Arte de los contratos compuesto por Bartolom de Albornoz, estudiante de Talavera, Valencia, 1573. 174 Recopilacin ..., lib. VII, tt. V, l. I. 175 Vida de Santa Teresa lib. I. 176Pedraza, Antigedades y excelencias de Granada lib. III, cap. XXXII, ao de 1608. 177Cervantes, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha 1a parte, cap. XXIX. 178 Nueva Recopilacin de las leyes de Espaa lib. VIII, tt. II, l. IV. 179Abreu, Coleccin de tratados 180 Nueva Recopilacin ..., lib. VIII, tt. II; IV Auto acordado. 181 Nueva Recopilacin ..., lib. VIII, tt. II, leyes III y V. 182Esta palabra cortados que emplea la ley no se debe tomar por coartados, pues se refiere a los esclavos que ya se haban libertado: cortar en antiguo castellano significa rescatarse. 183 Novsima Recopilacin lib. XII, tt. II, l V, 184Real Orden de 29 de marzo de 1836 por el Ministerio de Gracia y Justicia al capitn general de Puerto Rico. 185Del fin del vasallaje y seoras en Espaa, tratar en el apndice I de este tomo.

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Libro VigesimosextoESCLA ESCLA ESCLA ESCLA ESCLA VITUD Y SER VITUD Y SER VITUD Y SER VITUD Y SER VITUD Y SER VIDUMBRE EN RUSIA VIDUMBRE EN RUSIA VIDUMBRE EN RUSIA VIDUMBRE EN RUSIA VIDUMBRE EN RUSIAComplemento del libro XXV es ste en que trataremos de la esclavitud y servidumbre en Rusia. Larga antigedad cuenta en ella la primera, y aunque no podemos fijar con precisin la poca en que comenz, la historia nos ensea que los rusos traficaron en esclavos desde el siglo IX.1De kholopi,2 que as se llam en Rusia a los verdaderos esclavos, hablan tambin las leyes de Jaroslaw hechas en el siglo undcimo. Si en Rusia hubo la muchedumbre de verdaderos esclavos que en otras naciones de Europa, punto es que no podemos averiguar; pero pocos o muchos, cierto es que de varias fuentes emanaron. Prisioneros de guerra y sus hijos fueron los esclavos ms antiguos de Rusia, sindolo tambin algunos criminales. Las leyes de Jaroslaw reconocieron igualmente por esclavos al deudor insolvente, al libre que se casaba con esclava, a todo hombre comprado ante testigos, y al que habindose obligado a servir por cierto tiempo y por precio fijo se hua, a menos que probase se iba a presentar al prncipe o al juez para reclamar contra las injusticias de su seor. Esclavo fue asimismo quien voluntariamente se someta al servicio de otro sin hacer con l ningn compromiso determinado; pero este modo de esclavizar, prohibiose despus, porque el cdigo de Alexis Mikailovitch mand que ningn hombre, ni aun los siervos y sus hijos se vendiesen como esclavos (kholopi). A juzgar por el silencio que guardan las antiguas leyes rusas sobre la vida del esclavo, puede inferirse que si el amo le mataba, quedaba impune; pero si el homicidio se cometa por algn extrao, ste no pagaba entonces el precio de sangre ( Wergeld ) como cuando mataba a hombre libre, sino solamente daba al amo del esclavo su valor sealado por la ley.3Claro indicio del menosprecio con que se miraba la vida del esclavo. Largo tiempo dur en Rusia la verdadera esclavitud. El viajero ingls Juan Perry, cuya obra fue traducida en francs y publicada en La Haya en 1717, dice que los moscovitas se vendan a s mismos con la mayor facilidad.4 En sentir de algunos escritores, la esclavitud rusa

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JOS ANTONIO SACO /315 /315 /315 /315 /315 desapareci ms de dos siglos ha, porque los esclavos pasaron a confundirse palatinamente con el inmenso nmero de siervos de aquella nacin. Que hubiese as acontecido respecto de los que traan su origen de linaje esclavo, cosa es del todo admisible; pero si se reflexiona, que los seores pudieron, como muy pronto veremos, vender sus siervos sin la tierra, forzoso es reconocer que la verdadera esclavitud rusa continu hasta el siglo en que vivimos. Antigua costumbre rusa fue, que un hombre libre destituido de recursos se obligase voluntariamente a trabajar por cierto tiempo en las tierras de un propietario, como si fuera esclavo o siervo; cuyo salario no se le pagaba ordinariamente en dinero, sino en un pedazo de tierra que para su manutencin se le daba. Kabala llamose este contrato. Hombres hubo tambin, que para subsistir en tiempo de hambre o de miseria personal se obligaban a labrar la tierra, no por tiempo limitado, sino para siempre. Tal compromiso apellidose zakabalitt ; y parece, segn el cdigo de Alexis Mikailovitch, que no poda exceder de la vida del propietario. Sea de esto lo que fuere, es inconcuso que ya hubo siervos vinculados al terruo, bien que fueron en tan corto nmero que no se puede derivar de ellos la institucin general de la servidumbre que cubri el inmenso territorio de Rusia. Con la funesta batalla de la Kalba en el siglo XIII comenz la dominacin de los trtaros mogoles en Rusia, la que dur hasta el ao de 1554 en que Ivn IV denominado el Terrible, destruy enteramente su poder. Hay quien piensa que aquella conquista agrav la suerte de los labradores libres en Rusia, pues los que pendan directamente de la autoridad pblica, fueron atados a la tierra para responder del pago del tributo impuesto por los conquistadores, y que desde aquellos tiempos se estableci la servidumbre de los labradores de la Corona. Crese tambin que el ejemplo de stos empeor el estado de los que cultivaban las tierras de los seores, extendindose despus a ellos la servidumbre de la gleba. Tal es la causa de donde se hace derivar aquella perniciosa institucin; pero como los que sustentan semejantes ideas, fndanse tan slo en vagas conjeturas, parceme ms acertada la opinin comnmente seguida por otros autores. Segn stos, la servidumbre en Rusia fue de poca ms reciente, habiendo nacido de circunstancias locales muy desemejantes a las que dieron origen a la servidumbre en la antigua Grecia, y a la que bajo de distintos nombres y formas establecieron, o mejor dicho continuaron las nacionesger mnicas conquistadoras del Imperio de Occidente. Continuaron digo, porque al tiempo de la conquista germanica, difundido estaba el colonato en el Imperio romano, y aqul no fue otra cosa sino un conjunto de siervos adscritos a la gleba. Ya expuse en su lugar5 que el colonato romano provino de la miseria y de otras desgracias que ca-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 316\ 316\ 316\ 316\ 316\ yeron sobre el imperio, mientras que la servidumbre de la antigua Grecia y la que impusieron los germanos a las vencidas naciones del occidente europeo, nacieron tan slo de la conquista. Otro, empero, fue el origen de la servidumbre en Rusia. Cuenta su historia, que cansados sus habitantes de las turbulencias y guerras civiles que los despedazaban, llamaron de comn acuerdo en 862 a prncipes extranjeros, y que al intento fue enviada una diputacin a los varegues normandos. Dicen los cronistas que el mensaje contena entre otras palabras, las siguientes: “Nuestro pas es vasto y frtil, pero carece de orden; venid y reinad sobre nosotros”. Arribaron, pues, a Rusia tres prncipes varegues: Rurick, Sineous y Trouwor que fueron los fundadores de la dinasta de los soberanos y prncipes rusos. Cmo no llevaron ejrcitos, ni fuerzas suficientes para domear el pas, ste conserv su libertad; mas, la perdi con el establecimiento de la servidumbre a fines del siglo XVI, cuyas causas vamos a exponer. Haban hasta entonces permanecido libres los labradores rusos; y sus compromisos para cultivar las tierras de los propietarios eran temporales, debiendo ser de un ao el plazo ms corto. El prncipe Juan III Vassiliovitch sancion en su cdigo de 1497 los usos de aquella poca, y el historiador Karamsine dice: “Los labradores libres no pueden pasar de una aldea a otra, es decir, mudar de seor, sino ocho das antes y despus de la fiesta de San Jorge. Cada uno de ellos debe pagar por la casa que deja un rublo en los pases de llanuras y 100 diengas en los pases de bosques”.6Este pasaje prueba que los labradores slo estaban obligados a permanecer un ao en las tierras de los seores, pudiendo abandonarlas en otoo ocho das antes o despus de San Jorge, cuya fiesta era el tiempo de la transmigracin general de la poblacin rstica. Esta prctica ocasionaba males de mucha gravedad. Engendraba en los labradores el gusto de una vida errante, pues no pensaban en adquirir hogar domstico durable. El cultivo de las tierras sufra, principalmente las de los pequeos propietarios, pues muchas veces quedaban incultas por falta de brazos, prefiriendo stos el servicio de los amos ricos de quienes podan recoger esquilmo ms abundante. Agregbanse a estos motivos la ociosidad, la embriaguez, el largo hbito de desorden que junto con la vida nmada haban ya sensiblemente alterado la ndole de la poblacin rstica. Adems, el excesivo espritu de independencia de que gozaba en aquella poca el labrador ruso, hacale poco apto para formar un buen trabajador. Sometido de esta manera el cultivo de las tierras a la voluntad del labrador, los propietarios de ellas hallbanse con frecuencia en la imposibilidad de pagar al Estado sus contribuciones. Ni se olvide tampoco que no estando organizado en aquellos tiempos el reclutamiento militar, y careciendo los nobles propietarios de siervos

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JOS ANTONIO SACO /317 /317 /317 /317 /317 para la milicia, la formacin de un ejrcito nacional presentaba grandsimas dificultades. Males eran stos de funesta trascendencia para la organizacin administrativa y del Estado. Tan graves consideraciones movieron a un ilustre estadista de Rusia a dar un golpe decisivo. Reinaba a la sazn en ella el zar Fedor Ivanovitch, y bajo el influjo de su poderoso ministro Boris Godounoff publicose en 1592 o 93 un ucase, estableciendo la servidumbre perpetua de los labradores, atndolos a la tierra, y gravndolos con servicios y tributos. Dividida la opinin acerca del mencionado ucase, censurronlo algunos amargamente, pero la joven escuela histrica rusa,7 sometindolo a una crtica ms elevada, considerolo, no como una carga excepcional impuesta a los labradores, sino como una disposicin que formaba parte de todo un sistema de organizacin interior, en el cual cada clase de la poblacin haba de soportar ciertas cargas, y sacrificar por la salud del Estado una parte de su independencia. De tres clases componase entonces toda la sociedad rusa: nobleza, burguesa y labradores. A las dos ltimas, dioles Boris Godounoff el carcter de inamovilidad, gravndolas con diversas prestaciones y servicios; a los nobles impsoles desde que llegaran a la adolescencia, la obligacin de entrar en la milicia o en las oficinas de la administracin pblica, y si trataban de eludir estos deberes, sujetos estaban a penas muy severas. Tan pesado era este servicio, que para eximirse de viajar de un extremo a otro del imperio en desempeo de sus pblicas funciones, nobles ricos hubo que cuando en tiempo de Pedro, el Grande se form el primer censo de Rusia, inscribironse en l como siervos de la Corona. Boris Godounoff, segn dice Karamsine,8 modific la ndole del ucase de 1592 permitiendo en el ao 1601 que todos los cultivadores, menos en el distrito de Mosc, pertenecientes a los nobles de rango poco elevado, pasasen a poca determinada, de un propietario a otro con tal que fuese de la misma clase, y que esta mutacin no se hiciese en masa, sino solamente por dos cultivadores a la vez. Este favor no fue concedido a los labradores de los boyardos, ni a los de la Corona, ni del patriarca, ni de los conventos. Constituida ya la servidumbre de la gleba, si, por una parte, se extendi, restringisela, por otra. Libres eran los labradores de la Pequea Rusia; pero la emperatriz Catalina II mand por su ucase de 1783 que permaneciesen perpetuamente vinculados a las tierras en donde se hallaban. Cuntase, que sabedoras personas influyentes en la corte de que se iba a publicar semejante ley, atrajeron a las tierras que posean en la Pequea Rusia muchedumbre de labradores, ofrecindoles grandes ventajas. Cayeron

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 318\ 318\ 318\ 318\ 318\ estos infelices en el lazo que se les tendi, quedando desde entonces adscritos a la gleba.9Abusando los seores de su poder, apropibanse como siervos a los criminales detenidos en prisin. Refren tales demasas el cdigo de Alexis Mikailovitch, vedando que tal se hiciera sin previa autorizacin del soberano. Con el fin de restringir la servidumbre, prohibiose en 1745 la venta de siervos a personas que no fuesen nobles; y en 1815 extendiose esta prohibicin a las ventas o donaciones ilegales de los siervos domsticos. Hubo un tiempo en que la Corona conceda a los particulares, como recompensa de Estado, tierras con labradores, transformndose stos de labradores de la Corona en labradores siervos de particulares. Orden Paulo I que cuando estas cesiones se hicieran, si alguno de ellos haba pedido antes de la cesin que se le inscribiese en la clase de mercaderes, no se le negase su peticin. Mas, esto fue intil desde 1801, en que se mand que ninguna propiedad con labradores de la Corona pudiera darse en adelante a particulares, siendo esta ley una de las pocas que rigorosamente se cumplieron. Segn las disposiciones que sobre siervos regan en este siglo, el estado de servidumbre solamente se comunicaba del padre al hijo, y de la madre cuando ste era ilegtimo, o ella lo adoptaba siendo menor de 10 aos, ignorndose su origen y familia. En ningn caso poda el matrimonio extender el estado de servidumbre al cnyuge libre. Viuda o muchacha libre que casaba con siervo, conservaba su libertad sin trasmitirle a su marido; pero viuda o muchacha sierva que casaba con hombre libre, adquira su libertad. Por ltimo prohibiose que ningn hombre libre se convirtiese en siervo, aunque quisiese serlo, declarndose nulos de hecho cuantos contratos sobre la materia se ajustasen. De tres especies fueron los siervos, perteneciendo unos a la Corona, otros a los miembros de la familia imperial, y otros a los nobles. Tratemos antes de los dos primeros, y despus de los ltimos. Muchos siervos posey la Corona, y segn datos oficiales, su nmero ascendi en 1849 a 18 873 069, siendo varones 9 353 516, y hembras 9 519 553. Aunque atados al suelo pagaban una renta fija, garanta de que no gozaban los siervos de particulares. Sin embargo, andando el tiempo, el siervo de la Corona pudo obtener permiso de trabajar fuera de las tierras en que habitaba, pagando el impuesto o renta a que estaba sometido. Tenan las tierras de la Corona una extensin de 79 469 400 dessiatines,10 o sea 86 452 584 hectreas, sin contar 608 833 dessiatines correspondientes a la administracin de la yeguacera. Ocupaban todas estas tierras una superficie de 17 000 millas cuadradas fuera de los 118 000 000 de dessiatines de los bosques de la Corona que cubran un

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JOS ANTONIO SACO /319 /319 /319 /319 /319 espacio de 23 530 millas cuadradas. De estas tierras habanse concedido a los siervos 39 496 733 dessiatines, siendo solamente productivas, esto es, arables, prados y pastos 33 993 137 dessiatines ;11 los que repartidos entre la poblacin referida de 9 553 516 siervos varones, dan por trmino medio para cada individuo 3,6 dessiatines, o 3,9 hectreas. Si a la poblacin total de ambos sexos que ascenda a 18 873 069 se le computan cinco individuos por familia, tendremos para cada una 9,1 dessiatines o casi 10 hectreas. Este repartimiento de tierras era muy superior a las que se daban a los siervos en otros pases. Dividase la tierra en ciertas fracciones, y en cada una de stas se fijaba mayor o menor nmero de siervos, dando a cada uno un lote para que lo cultivase, no como propietario, sino tan slo como simple poseedor temporal, y pagando a la Corona, segn se ha dicho, un canon o renta anual llamado obrok. Estos grupos o agregaciones de siervos establecidos en las tierras formaban comunes rurales. Cuando ni el terreno repartido entre cierto nmero de siervos, ni las tierras arables bastaban por haberse aumentado las familias, entonces la administracin de la Corona haca una de tres cosas: o conceda nuevos terrenos vacantes, o transportaba algunas familias a los lugares en donde sobraban tierras de labor, o se proceda a nuevo repartimiento de las tierras ya concedidas a los siervos que formaban los antiguos grupos o asociaciones. Esta ltima especie de repartimiento era peridica y funesta en sus consecuencias a los siervos y a la nacin. El espacio de las tierras arables concedidas a los siervos de la Corona era muy varia segn los pases, considerndose como bien dotados en tierras productivas los varones que posean tres dessiatines. Dura opresin sufra el siervo de la Corona con el modo de recaudacin del impuesto que sobre l pesaba. Para hacer una reparticin ms igual, dividironse los diversos gobiernos en cuatro clases, sometindolas a impuestos diferentes; pero como se conserv para cada una de ellas un nivel comn sin atender a la naturaleza del terreno ni a su extensin, resultaban graves perjuicios. As fue que no pudiendo pagar los siervos el impuesto, viose forzado el tesoro en 1814 a perdonarles 30 000 000 de atraso, el cual en 1818 se elevaba ya a 96 000 000 de rublos asignados. La suma de las cantidades incobrables de 1826 a 1836 exceda de 66 000 000, restando por cobrar en dichos aos 63 000 000. Aunque esta situacin se mejor despus, nunca produjo resultado ventajoso, ni para la Corona ni para sus siervos. Este tributo no se cobraba individualmente a cada uno de los siervos, sino que se impona en masa a cada comn rural, repartindose segn el nmero de varones; de manera que se constitua un censo personal, y no un impuesto territorial.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 320\ 320\ 320\ 320\ 320\ Todo siervo de la Corona era de derecho miembro de la aldea o comn rural a que perteneca; siendo elector y elegible para todos los empleos del comn; pero tales derechos eran ilusorios en donde reina un despotismo como el de Rusia, y en donde los agentes del gobierno pueden manejar a su antojo a semejantes electores. Adems del impuesto (obrok), los siervos de la Corona tenan que pagar la capitacin, las imposiciones locales, dar reclutas, cumplir las prestaciones personales para reparacin de caminos, transportes, alojamiento de tropas y otras cargas. Y si a esto slo se hubieran limitado las exigencias contra ellos, no habra sido tan msera su condicin; pero vctimas eran de la rapacidad de los empleados pblicos. Los siervos pertenecientes a los miembros de la familia imperial llamronse de heredamiento o infantazgo, y su nmero ascendi en 1858 a ms de milln y medio, contndose entre ellos casi 800 000 varones. Estos siervos no podan adquirir, ni enajenar tierras no habitadas sin el consentimiento formal de la administracin de los heredamientos. Realzada fue la condicin de los siervos de heredamientos por el ucase de 20 de junio (2 de julio12) de 1858, pues se les concedi el goce de los derechos personales y de propiedad, permitindoseles adquirir y disponer de sus bienes. Abrogados fueron tambin por aquel ucase los reglamentos hasta entonces en vigor, y en virtud de los cuales, solamente podan pasar a la clase de burgueses o mercaderes los siervos varones pertenecientes a tierras de poca extensin, y que pagaban ciertas cantidades en dinero. Las reglas que regan a los siervos de la Corona, aplicronse a los de los heredamientos. Pudieron ya stos contraer toda especie de obligaciones, presentarse ante los tribunales, y sus hijas y viudas casarse con hombres de cualquiera condicin, sin estar sujetos a ningn tributo. Fueles permitido, asimismo, pasar con el consentimiento de sus jefes directos a la clase de mercaderes, pagando cada uno, si era cabeza de familia, 40 rublos de plata (160 fras.), y 15 (60 fras.) para entrar simplemente en la de burgueses. Respecto de los otros miembros de la familia exigase la mitad de dichas cantidades. Tal fue la naturaleza del ucase del 2 de julio de 1858, y que puede mirarse como preliminar de la emancipacin de los siervos, realizada casi tres aos despus. Conforme a los principios de la legislacin rusa, solamente los miembros de la nobleza hereditaria del imperio podan adquirir tierras pobladas de siervos. Tourgueneff13 y Storch,14 preceptor que fue del emperador Nicols, dan el nombre de esclavos a los labradores particulares, reservando el de siervos para los pertenecientes a la Corona. Parceme infundada esta distincin, porque si bien poda darse el nombre de esclavos a los siervos de los nobles destinados a su servicio personal, no as a los que estaban vinculados a la tierra. Efectivamente, los primeros

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JOS ANTONIO SACO /321 /321 /321 /321 /321 eran en su esencia verdaderos esclavos, y su esclavitud continu hasta el ucase imperial de 2 (14) de marzo de 1858 en que se prohibi la transformacin de siervos agrcolas en siervos domsticos. Hzose en Rusia el octavo censo en 1834, y de l aparece que entonces haba 62 183 siervos sin tierra que labrar, pues estaban destinados al servicio de la persona de sus seores, los cuales ascendan a 17 763, tocando a cada uno por trmino medio 3,50 siervos sin tierra.15El nmero de propietarios territoriales era de 109 340, y el de sus siervos de 10 704 378. Si a la primera cantidad agregamos los 17 763 seores que posean hombres sin tierra tendremos un total de 127 103 amos, elevndose, por consiguiente, la cifra de siervos incluso los 62 183 sin tierra, a 10 766 561, en cuyo nmero no se cuentan 103 560 que haba entre los cosacos del Don. De los propietarios que tenan hombres sin tierra haba 14 sobre 100, y respecto de los que las tenan, contbanse 46 seores que posean menos de 21 siervos; 24 de 21 a 100; 13 de 101 a 500; dos de 501 a 1 000, y uno ms de 1 000. Como el total de siervos slo se refiere a los del sexo masculino, y el nmero de los del femenino era algo mayor, resulta que en 1834 haba un total de 22 millones de siervos pertenecientes a la nobleza, siendo casi 11 300 000 del sexo femenino. El noveno censo formado en 1851 computa en 57 226 760 la poblacin total de ambos sexos de la Rusia europea, incluyendo todas las clases libres y serviles. De este total haba en nmeros redondos 22 millones de siervos de ambos sexos, pertenecientes a los seores, a saber, mucho ms de 10 millones y medio de varones y casi 11 millones y medio de hembras, sin contar los que no estaban empleados en la agricultura. Los propietarios que posean tan inmenso nmero de siervos eran 114 455. La clasificacin de aqullos da los resultados siguientes: 1 Cinco mil que posean 30 000 hombres sin tierra, a quienes deba concedrseles la libertad antes que a todos los otros, pues sus seores los opriman con pesados gravmenes, vendindoles el derecho de trabajar por su cuenta. 2o Haba 49 708 seores que tenan menos de 21 siervos, poseyendo todos juntos el nmero de 742 420, de ambos sexos. 3o Calculbase en 3 271 648 siervos varones y hembras el nmero de los que pertenecan a 36 024 seores, teniendo cada uno de stos de 21 a 100. 4 7 807 066 siervos pertenecan a 19 808 seores, cada uno de los cuales posea de 101 a 1 000. 5 2 468 propietarios tenan cada uno de 1 001 a 2 000 siervos, poseyendo en conjunto 3 203 286 de stos. 6 y ltimo. Haba 1 447 nobles, cada uno con ms de 2 000 siervos, formando un total de 6 567 066. Considerbanse aquellos seores como

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 322\ 322\ 322\ 322\ 322\ los amos de las grandes riquezas territoriales de la Rusia, figurando a su cabeza el conde Scheremetief poseedor, segn unos, de ms de 100 000 siervos, y segn otros, de ms de 300 000, cifra que me parece harto exagerada. Importa saber que muchos de los seores se hallaban adeudados, y que ms de la mitad de sus siervos estaban empeados en los bancos de la Corona por la enorme suma de 397 879 459 rublos; o sea, casi 1 600 millones de francos. Importa tambin saber que el nmero de siervos adscritos a las tierras de los seores no llegaba en 25 gobiernos a la mitad de la poblacin masculina; que en 21 gobiernos exceda de esta mitad; y que en siete pasaba de los dos tercios de dicha poblacin masculina. De los siervos que poseyeron los nobles, destinose la inmensa mayora a la agricultura; pero hubo otros que arrancados de ella empleronse en el servicio personal de sus seores y en otras ocupaciones. La emperatriz Ana fue la primera que permiti la venta de los siervos sin la tierra que cultivaban. De esta manera convirtironse muchos en verdaderos esclavos, porque sus compradores podan enajenarlos a su antojo. Ya hemos dicho que el hombre libre poda venderse u obligarse a servir sin condicin determinada, y que por esto caa en esclavitud. Llamseles, por tanto, sirvientes o esclavos por contrato. Distinguironse de los siervos de la gleba; pero cuando bajo el reinado de Pedro, el Grande se hizo, en 1721, el primer censo de Rusia, ellos fueron confundidos en los mismos registros, y desde entonces los propietarios dispusieron de ellos arbitrariamente, destinndolos, si queran, al servicio de sus personas. Para impedir estos abusos, Pedro, el Grande public de 1720 a 1722 un ucase que deca: “ Es de uso en Rusia vender los hombres como ganado, separando los padres de los hijos, el esposo de la esposa, lo que no se verifica en ninguna parte del mundo y hace derramar muchas lgrimas. Por esto mandamos al Senado que haga un reglamento para prohibir la venta de los hombres sin la tierra que habita, o si es imposible que ella se prohba, para impedir a lo menos que se separen los miembros de una misma familia”. Comprendiendo el Senado que Pedro, el Grande no estaba bien resuelto a ejecutar lo que mandaba, nunca hizo el tal reglamento. Bajo la emperatriz Isabel, hija de Pedro, el Grande, concediose al siervo vendido sin tierra el derecho a rescatarse; y ms adelante se mand que tales ventas diesen inmediatamente la libertad al siervo, a menos que se hubiese puesto la expresa condicin de que el siervo se fijase en las tierras vagas del comprador. Por los aos de 1760 habase ya ordenado que los siervos vendidos sin tierra pasasen como colonos a las de la Corona, quedando exentos de toda obligacin hacia sus antiguos seores.

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JOS ANTONIO SACO /323 /323 /323 /323 /323 Bajando a los tiempos de Paulo I, vemos que l prohibi la venta en pblica almoneda de los siervos sin tierra, por insolvencia de sus amos adeudados; y prohibiose tambin en 1808, reinando Alejandro I, que se vendiesen esclavos sin tierra en las ferias. Tan repetidas prohibiciones prueban cuan mal se cumplan las rdenes del gobierno. Si en la Gran Rusia no se prohibi la venta de los siervos sin tierra, mandose lo contrario para la Pequea Rusia. Pidi el Senado a Paulo I que permitiese estas ventas; pero l mismo escribi, con su propia mano, en la peticin las siguientes palabras: “Los labradores no deben ser vendidos separadamente de la tierra en que habitan”. Lamentable fue la condicin del siervo. Para adquirir bienes, contratar, testar y casarse necesitaba el consentimiento de su seor, quien pudo casarle contra su voluntad, castigarle severamente con penas corporales, arrancarle de sus hogares para enviarle a tierras lejanas, darle como recluta para el ejrcito y desterrarle a Siberia aun por faltas leves, ya solo, ya con sus hijos, conforme a lo dispuesto por la emperatriz Isabel. Vedado le fue presentarse judicialmente contra su seor, y prohibiose a los jueces que oyesen sus reclamaciones. Sin permiso de aqul no pudo mudar de domicilio, no slo por la autoridad que tena sobre l, sino porque era responsable al fisco de la capitacin que su siervo deba pagar; capitacin que, segn Storch, era casi de 8 francos por cada varn. Cuando el seor conceda el cambio de domicilio, era por cierta cantidad de dinero al contado, subida a veces, porque el precio variaba segn las localidades, y viose pagar en los ltimos aos, por el derecho de llevar consigo el marido a su mujer, 70 rublos en el gobierno de Vitepsk y 140 en el de Tyer. Al lado de estos derechos, tuvo el seor deberes con que cumplir. Si el siervo era domstico, deba de mantenerle; si labrador, estaba obligado a darle, aunque no en propiedad, un pedazo de tierra para su manutencin y la de su familia; y cuando en tiempo de miseria o de escasez careca de recursos, deba alimentarle. Obligacin suya fue tambin defender su persona y proteger sus intereses ante los tribunales y dems autoridades. As lo orden el artculo VII del captulo XIII del cdigo publicado en 1649 por el zar Alexis Mikailovitch. Pero llenaba el seor estos deberes? La legislacin rusa no dej al siervo enteramente entregado al capricho de su seor, y desde principios del siglo XVII dictronse en su favor algunas disposiciones. Para enfrenar las demasas de los propietarios, mand Pedro, el Grande, que se pusiesen bajo tutela administrativa las tierras de los propietarios que abrumasen de impuestos a sus siervos labradores. Priv Catalina II a los amos del derecho de castigar por s mismos a sus siervos que cometan delitos graves. rbitros fueron los propietarios de desterrar sus siervos a Siberia, aun por faltas

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 324\ 324\ 324\ 324\ 324\ leves, como ya he dicho. Alejandro I arrancoles este poder, y poco despus se hizo un reglamento determinando los casos en que los seores eran culpables de crueldad con sus siervos. Prohibiose tambin que los propietarios forzasen sus siervos a casarse contra su voluntad, y principalmente a las mujeres e hijas; pero el inmenso poder de los amos eluda siempre aquella prohibicin, valindose de medios indirectos para lograr sus deseos. Aconteca, que los propietarios poseedores de buenos siervos preferan rescatar por dinero la obligacin de dar reclutas al Estado. Otras veces compraban labradores a otros propietarios, para que se alistasen en lugar de los suyos; y casos hubo en que los mismos siervos labradores compraban con sus ahorros un reemplazante cuando les tocaba en suerte ser soldados. Fue de aqu que malos propietarios especulaban vendiendo como reclutas a todos sus siervos agrcolas. Ni faltaron tampoco especuladores que comprasen tierras con labradores en masa para revenderlos despus al por menor. A vista de tantos desrdenes, el gobierno empez por prohibir todos los contratos relativos a las tierras con labradores en tiempo de reclutamiento, durante tres meses. Prohibi despus a los propietarios que diesen como reclutas a los siervos que no hubiesen posedo tres aos antes a lo menos. Por ltimo, prohibi que se admitiesen reemplazantes por los siervos labradores: medida en verdad demasiado extensa y expuesta con frecuencia a graves inconvenientes. Estas restricciones y otras de que ms adelante hablaremos, no pudieron reprimir las demasas de los amos, porque si en todos los pases de esclavitud ha sido siempre muy difcil vigilar la conducta de aqullos sobre el buen tratamiento de sus siervos, en Rusia eran mayores los obstculos, no tanto por el inmenso nmero de siervos que haba y la prohibicin de quejarse de sus amos a que la ley los condenaba, cuanto por la corrupcin general de los agentes del gobierno. Verdad es que ya en los das de Alexis Mikailovitch se puso en prisin a un prncipe Obeleriskii porque haca trabajar a sus siervos los domingos. Verdad, tambin que al principio de este siglo encerrose por 10 aos en un monasterio a un seor Orloff por crueldad con sus siervos; y castigos igualmente se impusieron en 1817 por delitos semejantes a un Tankel. Pero estos casos sobre ser raros, prueban por su misma rareza, que los amos siempre quedaban impunes. Continuaron, pues, los abusos, y nada lo prueba mejor, que el lenguaje empleado por un noble que acababa de adquirir una propiedad. Luego que tom posesin de ella, llam a sus siervos y les dijo: “Escuchad lo que os voy a decir. Penetraos bien de mis palabras y no las olvidis, porque no os las dir segunda vez. Tengo de edad 38 aos; siete meses, nueve das y 11 horas. En cuanto a los de vosotros que sois ms viejos que yo, aunque

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JOS ANTONIO SACO /325 /325 /325 /325 /325 slo sea un minuto, escuchar vuestro parecer cuando sea racional; pero en cuanto a los que son ms jvenes que yo, aunque slo sea un minuto, que tengan mucho cuidado. Si se atreven a resollar, a interrumpirme, o quizs a recalcitrar, no quedar a las 24 horas ningn vestigio de ellos en mis tierras. Soy vuestro amo, y mi amo es el emperador. Yo debo obedecer al emperador, pero no es el emperador quien os manda directamente. En mi tierra, yo represento al emperador, y debo responder de vosotros ante Dios. Sin embargo, no os inclinis delante de m, y miradme al rostro, porque soy una criatura humana como vosotros. Un caballo necesita de ser almohazado antes que se le pueda frotar con la escobilla suave. Yo me ver forzado a almohazaros mucho, y quin sabe si podr jams emplear la escobilla?... Dios purifica el aire por el rayo, yo purificar mi tierra por el fuego y por el trueno”.16Exacto en verdad era este lenguaje, porque el poder del amo era de hecho ilimitado. Sin embargo, muchos siervos de los seores teman un cambio de condicin, pues bajo la proteccin de sus amos no estaban tan expuestos como los labradores de la Corona a las exacciones e injusticias de los empleados subalternos del gobierno, que era cabalmente lo que ms teman. De aqu naci que los siervos de los nobles ocultasen menos sus bienes que los de la Corona, porque muchos de sus amos tenan orgullo en que fuesen ricos. Hasta los das de Pedro, el Grande, el siervo no tuvo ms ocupacin que labrar la tierra y servir a su seor; pero cuando aquel emperador estableci las primeras fbricas en Rusia, y no habiendo artesanos en ella por su atraso, arranc aldeas enteras de siervos para emplearlos en los artefactos. Aqullos entonces convirtironse en siervos de las fbricas, y como no ganaban salario alguno, ni podan trabajar para su provecho sino en los das feriados, empeoraron su condicin, porque mientras estuvieron adscritos a la gleba, hacan suyos parte de los productos que la tierra produca. El desaliento con que trabajaban en las fbricas redundaba en perjuicio de los fabricantes; pero comprendiendo algunos de stos, aunque en corto nmero, su verdadero inters, sealronles salario para que de estmulo les sirviese. Con el ejemplo que dio Pedro, el Grande, arrancando de los campos a los siervos para destinarlos a las fbricas, ensanchose el crculo de las ocupaciones a que stos se dedicaron. El siervo pudo ser empleado de varios modos: 1 por su mismo amo; 2 alquilndolo ste a otras personas; 3 permitindole que trabajase por su cuenta. De estos tres modos, el primero fue el ms general; el segundo, el ms duro por lo comn, porque el siervo trabajaba para un extrao que poco o nada cuidaba de l; y el tercero, el ms provechoso al siervo.17Cuando el seor empleaba su siervo en la agricultura, dbale, no en propiedad como ya hemos arriba apuntado, un pedazo de tierra para su

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 326\ 326\ 326\ 326\ 326\ manutencin, recibiendo por el usufructo de ella, o una renta anual llamada obrok, o labrando las pertenecientes al seor en ciertos das de la semana. Este trabajo fue el que se llam corve en Francia mientras dur en ella la servidumbre. El obrok fue el sistema ms comnmente adoptado en la Gran Rusia; pero as en ella como en otras partes, rbitro absoluto fue el amo de fijarlo a su antojo. No aconteci as en el Imperio romano bajo el sistema del colonato, pues la fijeza de la renta fue una de las garantas del colono. Seores hubo en Rusia que a veces confiaron a sus siervos todas sus tierras, limitndose a percibir la renta que por ellas deban pagarles a pocas fijas; pero ste no fue el sistema generalmente seguido, pues lo comn era dar al siervo en usufructo una parte de las tierras del propietario. Cuando aqul no pagaba a ste renta alguna por las que le sealaba, entonces trabajaba en las del propietario ciertos das de la semana, reservndose el propietario las mejores para s. Si la fertilidad de las tierras facilitaba las operaciones agrcolas, el seor conservaba el tercio, los 2/7 o solamente el cuarto de ellas, sealando las restantes a los siervos. Storch dice que cada uno obtena por trmino medio 4 y medio dessiatines (casi 5 hectreas) para cultivar 3 dessiatines del campo reservado al seor. Si ste impuso al siervo la renta que se le antojaba, lo mismo hizo con la corve. Los desmanes que sobre sta cometieron en Rusia los seores, reprimiolos Paulo I mandando que los propietarios no exigiesen de sus siervos ms de tres das de trabajo por semana: mandato que generalmente se cumpli, siendo raras sus infracciones; pero como el sealamiento de los tres das se hizo sin atender a la edad del siervo, aquel trabajo llegaba a veces a ser muy opresivo. Hubo adems otros graves inconvenientes, porque los tres das de trabajo por semana convirtironse en cuatro, y hasta en cuatro y medio cuando las tierras del seor se hallaban a larga distancia de la aldea en que el siervo viva. En tales casos, rale necesario salir de ella desde la vspera para llegar al punto de su trabajo, teniendo que emplear igual tiempo para volver a su aldea, sin contar el caballo de que tena que servirse para el viaje. Por eso fue que algunos seores prefirieron hacer trabajar al siervo de semana en semana, pues as, en vez de cuatro viajes por quincena no haca sino dos; pero de aqu resultaban otros perjuicios ms graves, porque siendo largo el plazo de una semana, el siervo muchas veces no poda sembrar a tiempo, ni segar, ni recoger el fruto del campo que labraba. Pero lo que haca ms deplorable la situacin de los labradores, era el sistema de comunismo a que se le someta. Las tierras de las aldeas o lugares que con ellos se formaban, estaban sujetas a un repartimiento peridico, segn el incremento o disminucin de las familias. Las suer-

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JOS ANTONIO SACO /327 /327 /327 /327 /327 tes que a cada siervo se haban sealado, entraban en la masa comn para el nuevo repartimiento, del cual resultaba que cada labrador era desposedo del terreno que se le haba dado, pasando a otras manos. No era, pues, posible que con semejante sistema se afanase el labrador en cultivar bien ni en mejorar el terreno que le caba en suerte, porque el fruto de su trabajo pasaba a personas extraas, sin que de l gozasen ni su mujer ni sus hijos. De aqu resultaba que el labrador caa en desaliento, pasando del desaliento al ocio, y del ocio al vicio de la embriaguez, azote funesto de la poblacin rstica. Estos males trascendan a la sociedad en general, porque mal cultivados y aun descuidados todos los campos de Rusia, la nacin entera experimentaba inmensos quebrantos. Dilatado el crculo de las ocupaciones de los siervos desde que Pedro, el Grande los emple en sus fbricas, ya pudieron trabajar con permiso de sus seores fuera de las tierras que cultivaban, bien por cuenta de stos, bien por la suya propia. Hubo pues siervos, no slo labradores y domsticos, sino mercaderes, comerciantes, banqueros, y otros destinados a diversos negocios y profesiones. No faltaron tampoco entre ellos, quienes al estilo de la antigua Roma fuesen pintores, comerciantes, bailarines, msicos y cantores, que formando orquestas y compaas dramticas representaban en teatros, ya por cuenta de sus seores, ya por la de otros a quienes eran vendidos o alquilados Muy variable era el impuesto de los siervos que trabajaban por su cuenta fuera de las tierras de sus seores, porque penda de la ndole de stos y de la profesin que ejercitaban. As fue que algunos pagaban de 30 a 35 rublos de plata; o sea, de 120 a 140 francos. Otros, como los mercaderes de San Petersburgo, estaban con frecuencia sometidos a un impuesto mucho ms elevado. Un siervo a quien su amo le haba hecho aprender el oficio de barbero, pagbale 175 rublos al ao (700 fras.). Estos censos o impuestos exiganlos solamente los nobles pobres, o en posicin mediocre, pues no teniendo muchos de ellos sino tres o cuatro siervos, hacanles pagar a veces una renta anual tan fuerte, que llegaba a 200 y 300 rublos asignados.18 Notable contraste formaba con esta conducta la de los nobles ricos, que lejos de oprimir a sus siervos con pesados impuestos, tenan orgullo en que les perteneciesen siervos millonarios o clebres en alguna profesin. Tan precario era el estado de los siervos que trabajaban por su cuenta, que pendan absolutamente del capricho del amo, quien poda llamarlos retirndoles el pasaporte que les haba concedido y si inmediatamente no obedecan a su llamamiento, castigbaseles con penas corporales administradas por la ley. A pesar de esto, los siervos preferan las industrias a la agricultura, porque entregndose a ellas, rales ms fcil hacer fortuna.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 328\ 328\ 328\ 328\ 328\ No pudo el siervo obligar a su seor a que lo libertase, y as hubo en Rusia siervos destinados a las industrias, al comercio y a otros negocios, que no alcanzaban su libertad aun ofreciendo por ella centenares de miles de francos. Tourgueneff cuenta que viajando uno de sus amigos por lo interior de Rusia, pernoct en una aldea perteneciente al conde Scheremetief. Alojose en la casa de uno de los siervos de este seor, la cual era de ladrillo, de dos pisos, con saln amueblado de caoba, y un retrato del conde; cosas no comunes en una aldea rusa. Sirviose al husped tan buena cena, hasta con champaa, que dijo al siervo: “Vd. debe querer mucho a un seor que le permite tanta prosperidad”. “S, respondi con tristeza, es hombre excelente; pero si quisiera darme la libertad, yo le dara gustoso por ella, no slo mi casa sino el resto de mi fortuna, que asciende a 600 000 rublos” (2 400 000 fras.).19 Este conde casi nunca conceda la libertad a sus siervos ricos; mas, para honra suya, justo es decir, que l jams intent apropiarse los bienes de sus siervos enriquecidos, y aunque la rehus a algunos que le ofrecan por ella hasta 220 000 francos, contentose con exigirles tan slo el corto impuesto anual de 25 rublos (100 francos). No cerrose, empero, enteramente la puerta de la libertad al siervo de los seores, pues adems de algunos casos ya apuntados, obtvola en otros segn las leyes que en este siglo regan: 1 cuando se converta al cristianismo, siendo su seor mahometano o pagano; 2 cuando caa prisionero de guerra ; 3 cuando su seor cometa crimen de lesa majestad o atentaba contra la seguridad del Estado; 4 cuando entraba en el servicio de ste como militar o de otra manera, bien que terminadas las guerras de 1812 y 1855 los siervos milicianos fueron restituidos a sus seores; 5 cuando el propietario estaba obligado por va de contribucin a dar un siervo como recluta, y ste era casado, pues entonces quedaba libre su mujer con los hijos que hubiese tenido despus del reclutamiento, aunque los hubiese concebido antes de l; 6 cuando probaba ante un tribunal que era libre, o que haba sido ilegalmente hecho siervo, poseyndolo persona que careca del derecho de tenerlos; o que haba sido vendido sin tierra, ya en venta pblica, ya separndolo de su familia; y por familia entendase el marido, la mujer, las hijas no casadas y los hijos de corta edad; 7 cuando por algn delito se le deportaba a Siberia, bien por orden del seor, bien por sentencia judicial; pero esta libertad que no poda gozarse sino en Siberia, era ms funesta que la servidumbre. Libertad concedasele igualmente al siervo, aunque su deportacin fuese temporal; 8 y ltimo, cuando el propietario venda parte de sus tierras sin los siervos que la habitaban, y las restantes no bastaban para conservar la relacin establecida por la ley entre el suelo y los siervos. stos, sin embargo, no adquiran libertad, si el propietario compraba las tierras que le faltaban para colocarlos en ellas, o los

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JOS ANTONIO SACO /329 /329 /329 /329 /329 venda a un poseedor de terrenos vagos dentro de un ao contado desde el da en que la venta se efectuaba. De advertir es que en los casos arriba mencionados eran igualmente libres la mujer y los hijos del siervo. Para favorecer estas libertades, disposiciones posteriores al 1808 mandaron que las cartas de libertad se expidiesen gratuitamente; que a los procesos de esta naturaleza se les diese preferencia sobre los dems; y para que el seor no vejase al siervo mientras duraba el pleito que ste pudiera intentarle, una ley de 1818 cubriole con su proteccin. Si el acto por el cual se libertaba un siervo, era anulado por sentencia judicial, siempre quedaba libre, pues la Corona indemnizaba al seor pagndole por cada varn 114 rublos 4/7 copeques y por cada hembra 57 rublos, 14.2/7 copeques. Aun en el caso de probarse que el siervo haba conseguido su libertad con documentos falsos, no la perda, bien que la ley le castigaba como falsario. Y para no perjudicar al propietario, el gobierno le entregaba la cantidad mencionada o el recibo de haber dado un recluta. Ya desde el reinado de Paulo I ordenose que cuando la Corona regalaba a particulares tierras pobladas de siervos, si algunos de stos pedan antes de la cesin, que se les inscribiese en la clase de mercaderes, seran excluidos de dicha cesin. Mucho antes de llegar a la emancipacin general de los siervos comenzaron a despuntar en Rusia ciertas ideas que a este fin se encaminaban. Catalina II, con nfulas de liberal en su correspondencia con los enciclopedistas franceses de su tiempo, someti a una academia el asunto de la emancipacin de los siervos, y aun se imprimi una disertacin cuyo epgrafe fue: “ In favorem libertatis omnia jura clamant ” (todos los derechos claman en favor de la libertad); pero el autor aadi en la misma memoria: “ est modus in rebus ” (hay modo en las cosas). Estas palabras modificaron esencialmente las anteriores, y al fin nada result. Con el adelantamiento de Rusia, plebeyos y nobles fueron mejorando: aqullos pudieron libremente desde principios del siglo XVIII cambiar de domicilio y de profesin; stos desde la segunda mitad del mismo siglo quedaron exentos de la obligacin de servir al Estado; y si abrazaban voluntariamente su servicio, ya fue para ellos fuente de prerrogativas y honores. De este movimiento general en las clases de la sociedad no participaron los siervos, pues su primitiva condicin permaneci inalterable en su esencia hasta la presente centuria. Alejandro I siempre manifest su aversin a la servidumbre de los labradores, y cuntase que un da jur con una imagen santa en la mano abolir aquella institucin; pero este juramento solamente recibi un principio de ejecucin en Livonia, Estonia y Curlandia, provincias alemanas subyugadas por la Rusia. Expongamos, pues, brevemente cul fue la condicin de los siervos en aquellas tres provincias antes de haber formado parte del Imperio ruso.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 330\ 330\ 330\ 330\ 330\ Muy lamentable era la condicin del siervo en Estonia y en Livonia. Sin consentimiento de su seor nada poda adquirir para s, ni vender sus productos, comprar otros, ir a los mercados, ni casarse. Derecho tuvo aqul de venderle, separarle de su mujer e hijos y aun de matarle; y cuando tal derecho fue abolido, quedole la facultad de castigarle corporalmente. Menos dura fue la suerte de los siervos en Curlandia, porque el contacto de la Polonia y la Lituania, en donde no eran tan mal tratados, influy en mejorar el estado de los de aquella provincia. Sin embargo, su servidumbre exista en toda su plenitud en el siglo XVII; y los siervos fugitivos no slo eran restituidos a sus seores, sino que sufran la barbara amputacin de un pie segn la antigua ley romana. Sometidas estuvieron Estonia, Livonia y Curlandia por largo tiempo a la dominacin de Polonia, cuyos reyes aliviaron la suerte de sus siervos. El gran monarca Esteban Batory intim a la nobleza de Livonia la urgencia de aliviar la poblacin de los campos, oprimida de un modo extraordinario, intimacin que reiter en 1586, manifestando a la Dieta de Livonia, que la opresin que sufran los labradores livonianos, era tan dura y tan cruel, “que en el mundo entero, aun entre los paganos y los brbaros, jams se haba visto cosa semejante”. La pena de palos quiso tambin abolir aquel rey, sustituyndola por una multa; pero a sta se opusieron los mismos siervos, no slo por su miseria sino por su embrutecimiento, que no les dejaba percibir el bien que se les haca. Cuando Batory lo supo, dijo: “ Phryges non nisi plagis emendantur ” Palabras que pasaron despus en proverbio, y de las que se sirvieron los nobles para repeler los consejos de los reyes de Polonia y de Suecia. Sigismond III, sucesor de Batory, envi a Livonia en 1597 una comisin informativa con el objeto de prohibir a los arrendatarios y administradores de los dominios reales que gravasen a los labradores con nuevas contribuciones, y que les impidiesen vender el excedente de sus productos. Resolucin semejante tom el Landtag en 1598. Pas despus Livonia a la Suecia, y la condicin de los siervos mejor, porque dironseles tierras en cambio de ciertas cargas que deban sobrellevar. Mejor tambin el Gobierno sueco la condicin de los siervos en Estonia; y lo mismo continuaron haciendo en Curlandia los reyes de Polonia, bien que no pudieron conseguir como deseaban, que se limitase el poder de los seores y que se fijasen los derechos respectivos de stos y de los siervos. Agravose en el primer cuarto del siglo XVIII la condicin de los siervos en Estonia y Livonia, cayendo por la paz de Nystadt en 1721 bajo el duro cetro de Pedro, el Grande, pues se vieron condenados a sufrir el yugo de la servidumbre rusa. El Landstand, barn Rosen dirigi en 1739 a nombre de la nobleza rusa una declaracin oficial al Colegio Su-

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JOS ANTONIO SACO /331 /331 /331 /331 /331 premo de Justicia, en que se sostenan todos los antiguos derechos de los seores sobre sus siervos. Tan deplorable era la condicin de stos, que cuando Catalina II visit la Livonia en 1764 intent corregir las demasas que contra ellos se perpetraban. La Dieta de aquellas provincias, congregada en 1765, determin que se restringiese el derecho de castigar que tenan los seores, que se suavizasen las penas, y que se fijasen las prestaciones de los siervos. Casi ningn efecto produjeron las resoluciones de aquella Dieta; y al cabo de algn tiempo, la nobleza livoniana vot en 1797 un proyecto de reglamento agrario para disminuir las enormes cargas que abrumaban a los siervos. Presentado a Paulo I fue enviado al examen del Senado, pero la muerte de aquel emperador impidi su sancin. Al advenimiento al trono de Alejandro I, extendironse a la Estonia los proyectos de reforma; y al intento la Dieta de 1802 determin que los siervos no pudiesen ser despojados de sus tierras sin indemnizacin sealada en justicia; que les perteneciesen en propiedad todos los bienes muebles que posean o que en adelante adquiriesen; que se pusiesen algunas restricciones al derecho de vender los siervos sin la tierra que cultivaban; derecho que no poda ejercerse sin la intervencin del tribunal rural; y que deban establecerse en cada parroquia autoridades encargadas de or las quejas de los siervos y de formar registros en que constasen las prestaciones a que estaban sujetos. Abundando en estas ideas, Alejandro I autoriz en 1802 la publicacin en lengua estonia de un ucase que fue aadido en 1804, explicando ms claramente el poder disciplinario de los seores y los deberes de los siervos. Entretanto, la Dieta de Livonia, despus de grandes debates, mejor y extendi, en 1803, sus antiguas propuestas. Las decisiones de esta Dieta sometironse a nuevo examen por Alejandro I, terminando por un estatuto que ste sancion el 20 de febrero de 1804, y en que se establecan las mutuas relaciones entre los seores y los siervos de Livonia. La nobleza de Estonia, no tanto por sentimientos de humanidad, cuanto por los peligros y gastos enormes que la amenazaban con la formacin de un catastro semejante al de Livonia que dur largo tiempo y fue muy costoso, resolviose en 1811 a iniciar la emancipacin de sus siervos, bajo las bases siguientes: los siervos no estaran ya adscritos a la gleba, pero deberan permanecer provisionalmente dentro de la provincia; la tierra continuara en el pleno dominio del seor; y los siervos recibiran una organizacin especial; alcanzando los mismos derechos civiles que las dems clases libres del imperio. Aprobadas fueron estas bases; pero la guerra que sobrevino con Francia en 1812, impidi la adopcin del proyecto de aquella Dieta. Hecha la paz, y sometido al consejo del imperio, fue sancionado por el emperador el 16 de mayo de 1816, publicndose en Revel el 8 de enero de 1817. Aquel reglamento o esta-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 332\ 332\ 332\ 332\ 332\ tuto fue redactado en alemn, traducido en lengua rusa y estonia, y promulgado en estos tres idiomas. Diose con esto un gran paso, pues fue abolida en Estonia la servidumbre personal, renunciando la nobleza a todos los derechos que de ella emanaban, y reservndose solamente la propiedad de la tierra. No poda llegarse a la completa emancipacin de todos los siervos, sino al cabo de 14 aos, despus de un perodo de reforma preliminar, estableciendo varias reglas y disposiciones que deban plantearse gradualmente. En cuanto a la Curlandia que form parte del Imperio ruso desde 1795, en tiempo de Catalina II, debe notarse que la condicin de sus siervos era ms llevadera que en Livonia y en Estonia. Extendiose un proyecto que fue sancionado por el emperador Alejandro I el 25 de agosto de 1817; y convertido en ley promlgose solemnemente en Mittau el 30 del mismo mes, da de San Alejandro. Aludiendo a este acontecimiento dice un escritor: “El emperador que iba al congreso de Aquisgrn, detvose un da con este motivo en la capital de Curlandia, y admitiendo en su presencia a los labradores que haban asistido a la proclamacin de su libertad en la iglesia de la Trinidad, uno de ellos tom la palabra para darle las gracias por el beneficio que les conceda. Alejandro respondi que a quienes ellos deban principalmente la libertad, era al buen querer de sus antiguos amos, y que a ellos les tocaba probar que eran dignos de ser libres, continuando pacficamente sus trabajos y conservando a los propietarios sus antiguos sentimientos de adhesin y de confianza”.20 Esta ley o estatuto fue ms generoso con los siervos que el de Estonia, pues concedioles ms derechos, y para asegurarlos fue ms preciso en las disposiciones que tom. Fijose igualmente un trmino preparatorio, y repartiose la poblacin agrcola en ocho fracciones que sucesivamente de ao en ao deban pasar de la servidumbre a la libertad. Es preciso observar que en la emancipacin de los siervos de Curlandia borrose toda distincin legal entre los de la Corona y los de los particulares, pues todos quedaron sometidos a las mismas disposiciones. Aunque Livonia fue la primera que inici la reforma agraria en las provincias limtrofes, fue, sin embargo, la ltima que proclam la emancipacin de los siervos por haber encontrado all ms resistencia, pero al fin el estatuto que la estableci, fue sancionado por el emperador en 1819 y publicado en Riga el 6 de enero de 1820. Si en la Estonia sealose el plazo de 14 aos para que el siervo emancipado llegase a su completa libertad, en Livonia restringiose a slo ocho. Cuando la nobleza livoniana libert a sus siervos en 1819, el emperador Alejandro I le dirigi estas palabras: “Estoy muy satisfecho de ver que habis llenado mis esperanzas; habis dado un ejemplo que debe

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JOS ANTONIO SACO /333 /333 /333 /333 /333 imitarse; habis obrado en el espritu de nuestro siglo, y habis conocido que s lo los principios liberales pueden fundar la felicidad de los pueblos ” .21No obstante las leyes de emancipacin promulgadas para las referidas tres provincias en 1816, 1817 y 1820, pasaron muchos aos, sin que los siervos emancipados alcanzasen su completa libertad, porque aunque exentos de la servidumbre personal y de la vinculacin a la gleba, no podan salir de los lmites de la provincia a que pertenecan. Antes de los sucesos ocurridos en aquellas tres provincias, public Alejandro I un ucase en 20 de febrero de 1803, estableciendo una clase de agricultores libres. Dice as: “Accediendo a la peticin del conde S. P Roumiantzoff, y deseando ofrecer a los propietarios territoriales la posibilidad de gozar de diferentes ventajas, as como de ejercer una influencia til en los progresos de la agricultura y de otros ramos de la economa pblica el gobierno autoriza al conde Roumiantzoff, lo mismo que a todos los propietarios que quieran seguir su ejemplo, para emancipar sus siervos, haciendo con ellos contratos libremente estipulados, y cedindoles, ya parte, ya la totalidad de sus tierras”. La institucin de agricultores libres es el acto ms importante que precedi a la emancipacin general de los siervos en Rusia, pues aunque a su sombra solamente se libert un corto nmero de ellos, grande fue su influencia moral, no slo adelantando mucho la cuestin de la emancipacin, sino sustituyendo al antiguo derecho el principio de un contrato voluntario entre amos y siervos. Si los que en virtud de este ucase alcanzaban su libertad, no cumplan con las condiciones de sus contratos, tornaban a la servidumbre; pero si las ejecutaban, entonces podan disponer libremente de las tierras concedidas por el propietario, con tal que no las dividiesen en suertes de menos de 8 dessiatines. Otro ucase de 21 de febrero del referido ao reglament las formas de las escrituras de emancipacin, estableciendo tres especies de contratos entre seores y siervos. Una fue concediendo a stos inmediatamente su libertad con adquisicin de tierras, si al tiempo de recibir la carta de libertad pagaban toda la cantidad que se les exiga. Otra satisfaciendo su rescate en varios plazos, en cuyo caso permanecan bajo la dependencia del propietario hasta que hubiesen entregado toda la cantidad, y cumplido con las dems condiciones estipuladas. La ltima fue cuando los siervos, continuando adscritos a la gleba, se obligaban a pagar al propietario, durante su vida o perpetuamente, por el goce de las tierras ciertos impuestos en dinero, o a prestarle varios servicios. Una de las causas que frustraron los efectos benficos del ucase de 20 de febrero de 1803, fue la restriccin hecha en diciembre de 1804, prohibiendo a los seores que libertasen por testamento a los siervos

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 334\ 334\ 334\ 334\ 334\ establecidos en sus tierras patrimoniales; prohibicin que despus se extendi a los bienes adquiridos por otros ttulos, bien que siempre se dej a los propietarios el derecho de libertar a sus siervos aun por testamento con tal que fuese sin concesin de tierras. Otra causa ms poderosa que la anterior fue la mala voluntad de los encargados de ejecutar aquel ucase, porque propietarios ricos sin herederos legtimos legaron a sus siervos su libertad, acompaada de la porcin de tierras prescrita por la ley, y no imponindoles sino el pago de una renta a favor de las escuelas o de establecimientos de beneficencia. Pensaba Alejandro I que verificada, como ya estaba, la abolicin de la servidumbre en las tres mencionadas provincias del Bltico, se facilitara la de las otras partes del Imperio ruso; pero aquel emperador no pudo realizar sus deseos, bien por los obstculos que encontr en su propia nacin, bien por falta de tiempo y de bastante energa. Muerto Alejandro I no se enterraron con l las ideas de extinguir la servidumbre en Rusia; pero fuerza es reconocer que muy poco adelantaron bajo el imperio de su inmediato sucesor Nicols. El paso ms avanzado de ste fue la publicacin de un ucase el 2 de octubre de 1842, fundando una nueva clase con el nombre de labradores obligados. Pudieron, segn l, hacerse contratos entre seores y siervos, recibiendo stos algunas tierras, no en propiedad, sino para cultivarlas, pagando en plata, si se estipulaba, la renta que deban al seor. Tales contratos deban someterse a la sancin del gobierno, quien para tranquilizar a los seores, reconocioles el derecho de supremaca en todo lo que aquellas tierras produjesen, y que las obligadas por semejantes contratos seran garantizadas contra todo lo que pudiera comprometer la propiedad que tenan en ellas los amos. Si los labradores faltaban a sus compromisos, compelaseles a cumplirlos por va de ejecucin administrativa bajo la garanta del jefe de la nobleza del distrito. Conservbase a los propietarios la alta vigilancia en la polica de las aldeas donde moraban los labradores, as como la jurisdiccin en los delitos de poca importancia y en las querellas de los labradores entre s. En una palabra, el ucase se redujo en su esencia a sustituir un compromiso bien definido a la arbitrariedad del seor. Tan pequea reforma alarm tanto a su mismo autor y a los propietarios, que el jefe de la polica de San Petersburgo apresurose a publicar una circular del Ministro del Interior. Empieza sta por dar el modelo de los contratos que los seores podan hacer con sus labradores, aadiendo que el ucase del 2 de abril no contena nada nuevo. “Esto, dice, no es sino el desarrollo y complemento de las reglas establecidas en el decreto de 20 de febrero de 1803, relativas a los labradores libres, y se refiere a las reglas segn las cuales los labradores se obligan, respecto de sus seores, a impuestos determinados”. Nada, por tanto, se-

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JOS ANTONIO SACO /335 /335 /335 /335 /335 gn la circular del ministro, obligaba a los seores a seguir las indicaciones del ucase, pues su voluntad en este punto era la nica ley. Se haca algn contrato? Entonces, las tierras en donde morasen los labradores, continuaran siendo, como antes, una propiedad nobiliaria. No se haca ningn contacto? Entonces se conservaban sin mudanza alguna las antiguas relaciones entre los amos y los labradores. Conclua, por ltimo, la circular con estas notables palabras: “Buscar en el presente ucase o inducir a otros a creer que l tiene otra significacin, sera un crimen”. El emperador Nicols, por su parte, mand a los gobernadores militares y civiles, que cuidasen con esmero no se hiciese ninguna falsa interpretacin, como por ejemplo la de emancipar los siervos; que a los propagadores de rumores peligrosos se les entregase al rigor de las leyes; y que se tuviese gran vigilancia en que los labradores permaneciesen bajo la obediencia y poder legtimo de sus seores. Tal proyecto fracas en todo el imperio, menos en el gobierno de Podolia, y en la tierra de Murino perteneciente al prncipe Miguel Voronzof, celoso partidario de la libertad de los siervos. A la emancipacin general de los siervos coadyuv la literatura rusa. El alemn Enrique Storch fue el primero que en 1815 alz su voz publicando en San Petersburgo su Curso de Economa Poltica en cuya obra expuso con fundadas razones las ventajas del trabajo libre sobre el trabajo servil, y los inconvenientes que ste ocasionaba a la economa rural. Largos aos pasaron sin que sus ideas tuviesen eco en aquella nacin; pero como las buenas doctrinas que se ensean, no siempre son del todo perdidas, porque tarde o temprano hay hombres que desean aplicarlas, Storch tuvo algunos imitadores. Despus de 1840, ya comenz a despuntar en la literatura rusa el deseo de ocuparse en esta materia, sealndose entre los escritores de aquel perodo Mr. Tourgueneff en su obra intitulada Las Memorias de un Cazador Largo sera enumerar todos los escritos que otros autores dieron a la prensa, pues aunque no se haban roto las trabas que sujetaban su pluma, ellos se valieron de medios indirectos para llegar a su fin; siendo justo reconocer que la prensa rusa trat con juicio y mesura el grave asunto de la emancipacin de los siervos. Con el advenimiento al trono de Alejandro II entr en su ltima faz la cuestin de la libertad de los siervos. Habanse esparcido ciertos rumores acerca de sus intenciones en este punto; y habiendo ido a Mosc en el verano de 1856, felicitole a nombre de la nobleza el prncipe Chtcherbatoff. Aprovech Alejandro esta ocasin para manifestar sus opiniones, contestndole en los trminos siguientes: “He sabido que se ha propagado el rumor de que yo quera abolir la servidumbre. Yo no pienso en ello inmediatamente. Sin embargo, vos no podis ignorar que el estado actual de las cosas no podr durar; es me-

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 336\ 336\ 336\ 336\ 336\ jor que la reforma venga de arriba, que no esperar se disloque viniendo de abajo. Pensad en ello seriamente y comunicad mis recomendaciones a la nobleza”. No podan estas palabras tranquilizar a los nobles, quienes rehusando tomar la iniciativa en negocio tan grave, el emperador form en enero de 1857 una comisin secreta presidida por el prncipe Orloff; mas, ella no correspondi a los deseos de aquel monarca. A la abolicin de la servidumbre dieron vigoroso impulso los acontecimientos posteriores. Hallbase de paso en Varsovia a fines de 1857 el emperador Alejandro, y en una reunin manifest los deseos de ver extinguida bajo su reinado la servidumbre en Rusia. Tan nobles palabras cayeron en un terreno de antemano bien preparado, siendo la nobleza de los gobiernos de Kowno, Vilna y Grodno en Lituania la primera que pidi al emperador la abolicin de la servidumbre en sus tierras. Antes de hablar de la respuesta que de l recibi, importa saber cul haba sido el estado de la servidumbre en aquellos tres gobiernos. Fue costumbre en Polonia que los labradores al establecerse en las tierras de algn propietario hiciesen con l un contrato, especificando todas las obligaciones y servicios a que voluntariamente se comprometan. Estos contratos llamronse inventarios y no fueron duras sus condiciones, porque de las tierras que el labrador reciba, pagaba casi un tercio de los granos, y la mitad del producto de las praderas que se le cedan, siendo al mismo tiempo poco onerosos los servicios que prestaba. Andando el tiempo, el estado de los labradores polacos empeor, porque el ejemplo de la servidumbre rusa alter paulatinamente su condicin hasta que al fin fueron completamente subyugados. Esto no obstante, conservose all el sistema de inventarios bien que ya no tuvieron la misma significacin que antes, pues slo eran la expresin del conjunto de los tributos y servicios impuestos por fuerza al labrador. A tal punto haban llegado las cosas, que el gobierno en 1844 juzg necesario revisar los inventarios para determinar con ms equidad los deberes de la clase agrcola. Nombrronse al efecto comisiones de inventarios; pero no dando un resultado plenamente satisfactorio, ordenose nueva revisin para 1857. La presencia de Alejandro II en Varsovia a fines de aquel ao, y los deseos que all expres de abolir la servidumbre en todo el imperio, indujeron a las comisiones de revisin de inventarios a transformarse en comisiones de ndole ms elevada, pues que deban proceder a la abolicin de la servidumbre, renunciando a todos los derechos que de ella emanaban. A la actitud que tom la nobleza de los gobiernos de Kowno, Vilna y Grodno pidiendo se la autorizase para proceder a la abolicin de la servidumbre, el emperador respondi por un rescripto fechado en 20 de noviembre (2 de diciembre) de 1857, cuyo tenor es el siguiente:

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JOS ANTONIO SACO /337 /337 /337 /337 /337 “Las comisiones especiales establecidas en los gobiernos de Vilna, Kowno y Grodno, y compuestos de los mariscales de la nobleza y de algunos otros propietarios, haban sido encargadas de examinar el Reglamento de los inventarios en vigor en estas provincias”. “Hoy, el Ministro del Interior me ha informado de las buenas intenciones manifestadas por estas comisiones respecto de los labradores de estos tres gobiernos”. “Aprobando plenamente las intenciones de estos representantes de la nobleza de los gobiernos de Kowno, Vilna y Grodno, como conformes a mis miras y a mis deseos, autorizo a esta nobleza para que proceda desde hoy a la elaboracin de las medidas necesarias para ejecutar los proyectos de las dichas comisiones, bajo la condicin de que la obra no se realice sino progresivamente, a fin de no turbar la organizacin econmica actualmente en vigor en las propiedades de la nobleza”.22Ordenose en este rescripto que se nombrase una comisin para cada uno de los tres gobiernos mencionados, y otra general para los tres reunidos. Estas comisiones deban redactar, cada una por su parte, un plan detallado con el objeto de asegurar y de mejorar la existencia de los labradores de aquellas tres provincias, tomando por base las condiciones siguientes, expresadas en el mismo rescripto: “1 El propietario conserve su derecho de propiedad en toda su tierra; pero los labradores conserven el cercado de sus habitaciones, el cual tiene derecho de adquirir en toda propiedad, mediante rescate pagadero en un trmino fijo; ellos tienen adems el goce de la cantidad de terreno necesario, segn las condiciones locales, para asegurar su existencia y darles los medios de cumplir sus obligaciones con el Estado y con el propietario. En compensacin de este goce, los labradores estn obligados ya a pagar una renta al propietario, ya a trabajar para l. ”2a Las relaciones interiores entre los labradores y los propietarios, deben reglamentarse de manera que aseguren el servicio regular de los impuestos debidos al Estado y las servidumbres e impuestos provinciales”. Ordenose tambin que luego que las comisiones particulares hubiesen terminado su trabajo, lo sometiesen a la comisin general, la que despus de haberlos examinado, deba redactar un proyecto de reglamento general para los tres gobiernos con las excepciones y variantes necesarias a cada uno de ellos. Invitados fueron igualmente todos los gobiernos del imperio a que siguiesen el ejemplo de los tres ya mencionados. Fue el de San Petersburgo el primero que los imit, y haciendo despus lo mismo, unos tras otros, ya en 19 de julio de 1858 todos tenan su comisin. Habase nombrado en San Petersburgo el 18 de febrero de 1858 una comisin central compuesta de altos personajes, para que estudiase los

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 338\ 338\ 338\ 338\ 338\ diversos proyectos presentados, y vigilase sobre la marcha general de asunto tan importante. A principios de 1859 formronse dos nuevas comisiones llamadas de redaccin, compuestas de 27 individuos, con el objeto de reunir todos los proyectos de emancipacin que ascendan a 331, y formar uno definitivo. Veinte meses dur este trabajo, que sac nada menos de 26 gruesos volmenes en octavo. Una nueva comisin compendi estos materiales, e hizo de ellos un segundo resumen que fue el objeto de las discusiones definitivas. stas no giraron sobre el principio mismo de la emancipacin, porque ya todos estaban de acuerdo sobre este punto, sino solamente sobre las concesiones de tierras. La mayora continuaba oponindose con fuerza a estas concesiones, alegando los derechos adquiridos desde muchos siglos, los antecedentes de otras naciones, y la imprudencia de conmover la propiedad. Estas razones presentadas con elocuencia arrastraron a la comisin central, compuesta de prncipes y generales; pero el emperador Alejandro se mantuvo firme en sus ideas, porque, en su concepto, emancipar sin concesin de tierras, era crear una clase de proletarios peligrosos a la nacin: males que se impediran dando a cada labrador un pedazo de tierra en toda propiedad. Y para facilitarle su adquisicin, el gobierno le abrira un crdito, como efectivamente se hizo.23Al fin, prevaleciendo estas ideas, y despus de tres aos y medio de trabajos y debates publicose el 19 de febrero (3 de marzo) de 1861 el manifiesto imperial que decret la abolicin general de la servidumbre en Rusia. Quebrantronse entonces las cadenas de 23 millones de siervos de la Corona, de 3 millones pertenecientes a los heredamientos, y de 22 millones, propiedad de particulares, formando un total de 48 millones. Como se tema dar de un golpe completa libertad a tantos millones de hombres salidos de la servidumbre, juzgose prudente dictar algunas restricciones en nueve artculos adicionales que fueron. 1 Ningn labrador puede dejar su aldea, sino bajo la condicin de abandonar para siempre la tierra que ha recibido del comn. 2 Si ste rehsa aceptarla, debe cederla al seor. 3 Preciso es que haya cumplido con las leyes del reclutamiento. 4o Haber pagado todas sus imposiciones, aun las del ao comenzado. 5 Probar a la administracin de su cantn, que ha llenado todas sus obligaciones. 6 Estar libre de toda persecucin judicial. 7o Haber provisto a las necesidades de todos los de su familia que dejare en pos de s. 8 Haber pagado todos los atrasos debidos al seor por la tierra que le haba dado. 9 y ltimo. Presentar un certificado de las autoridades del comn en donde quiera fijarse, probando que ha adquirido un lote de tierras situado a menos de 10 millas de la aldea, y doble del que antes posea. El ucase de emancipacin, reforma profunda de las bases en que descansaba la sociedad rusa, fue acogido con desconfianza en muchas

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JOS ANTONIO SACO /339 /339 /339 /339 /339 provincias del imperio. “Dase demasiado a los siervos”, decan los seores; “conservan demasiado los nobles”, decan los siervos. stos a veces rehusaban or la lectura del ucase que haca el presbtero en la iglesia, suponiendo ser un documento fraguado por los seores en su propio inters; y as hubo dos provincias en que se sublevaron, bien que muy pronto se restableci la tranquilidad. As termin la servidumbre en Rusia, ltima nacin cristiana que aboli en Europa tan fatal institucin; pero ella desgraciadamente an existe en Turqua, donde ahogado el cristianismo desde el siglo XVsustituyose al Evangelio el funesto libro de Mahoma.Notas1Vase el tomo II de esta Historia libro XVI, pginas 292 y 293. 2 Kholopi es el plural del nombre kholop 3Artculo de la Roussakaia Pravda de Jaroslaw. 4Jean Perry, tat present de la Grand Russie, 1717. 5Vase el tomo II de esta Historia libro XIII, pgina 172 y ss. 6Karamsine, Hist. de Rusia tom. V. 7M. B. Tchitchrine, “Sobre las clases no libres en Rusia”, artculo publicado en el Mensajero Ruso en 1856. 8 Hist. de Rusia tom. XI, p. 110. 9Tourgueneff, Forces productives de la Rusie tom. II. 10El dessiatine equivale a 1,092 hectreas. 11Tegoborski, tudes sur les Forces productives de la Russia tom. I, p. 395 12No sigue la Rusia el mismo calendario de las dems naciones cristianas, y para bien comprender esta diferencia, preciso es subir a tiempos remotos. Reform Julio Csar el calendario que haba hasta entonces regido, nombrando al intento una comisin, cuyo miembro principal fue Sosgenes, astrnomo de Alejandra. Fijose el ao en 365 das y seis horas completas; pero stas se separaron de l para formar con ellas, cada cuatro aos, un da suplementario que se intercal entre el 23 y el 24 de febrero. Como este ltimo era el sexto antes de las calendas de marzo, llamsele bis sextus (dos veces seis); viniendo de aqu que se dice el nombre de bis sexto o bisiesto, como vulgarmente se dice, al ao a que se agreg el da intercalado. Hzose esta reforma a los 708 aos de Roma y 46 antes de Jesucristo, rigiendo bajo el nombre de calendario juliano en todo el mundo cristiano hasta el siglo XVI en que el papa Gregorio XIII ejecut nueva reforma. Grave error envolva aquel calendario, pues dio al ao 365 das y seis horas completas, mientras que el ao solar es solamente de 365 das, cinco horas, 48 minutos, 45 segundos; de manera que el ao civil tena 11 minutos, 15 segundos ms que el ao solar. Estos minutos y segundos reunidos dieron al calendario juliano al cabo de 16 siglos, diez das ms que los que existan astronmicamente. En tal estado, el papa Gregorio XIII,

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 340\ 340\ 340\ 340\ 340\siguiendo las ideas de Luis Lilio, ilustrado mdico calabrs, reform en 1582 el calendario juliano, suprimiendo de l diez das, y ordenando para lo futuro, que tres de los aos seculares, que segn aquel calendario deban de ser bisiestos, constasen de 365 das, intercalndose tan slo en el cuarto, un da complementario. sta es la reforma que constituye el calendario gregoriano. Reconocida su utilidad, todas las naciones catlicas lo adoptaron inmediatamente; pero las protestantes siguieron usando el calendario juliano en todo el siglo XVII, pues duro les era someterse a una reforma que emanaba de la corte de Roma. Vino de aqu en el modo de contar las fechas, la denominacin de viejo estilo y nuevo estilo, pues unos pases se servan del calendario juliano, y otros del gregoriano. Como la verdad triunfa tarde o temprano, Alemania adopt en 1700, el calendario gregoriano; Inglaterra, en 1752, y Suecia, en 1753. Solamente los griegos y los rusos, sumidos en torpe fanatismo, persisten en su antiguo error, con mengua de la ciencia y de la ilustracin general. Si cuando se hizo la correccin gregoriana en 1582, fue necesario suprimir diez das en el calendario, la supresin de entonces ac debe continuar, porque han transcurrido casi tres siglos; naciendo de aqu, que cuando un ruso cuenta hoy 20 de enero, por ejemplo, los dems pueblos civilizados dicen 8 de enero. 13 Forces productives tom. IV, p. 206. 14 Cours d’Economie politique. 15Investigaciones estadsticas de Koppen en las Memorias de la Academia de Ciencias de San Petersburgo, y su obra sobre la poblacin rusa en 1857. 16Haxtausen, Forces productives de la Russie tom. II. 17Storch, Economie Politique tom. V, lib. VIII 18 Liberation des paysans Tal es el ttulo de un papel importante publicado en Berln en 1858. 19Tourgueneff, Forces productives tom. II. 20“La Questin du Servage en Russie”, par M. L. Wolowski dans la Revue des Deux Mondes, Septembre, 1858. 21Schnilzler, Histoire intime de la Russie sous les empepeurs Alexandre et Nicols 22Rescripto Imperial dirigido el 2 de diciembre de 1857 al seor Gobernador Militar de Vilna y Gobernador General de Grodno y Kowno. 23En enero de 1869, ms de la mitad de los siervos libertados se haban ya servido de este crdito y contrado con el gobierno una deuda enorme.

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APNDICES APNDICES APNDICES APNDICES APNDICESI Feudalismo y seoros en Espaa(Pgina 85.) En la pgina 85 de este tomo apunt que todas las clases ms o menos serviles que entonces existan en Europa, se hundieron en el sistema feudal. Pero esta aseveracin podr aplicarse tambin a Espaa? Semejante pregunta pudiera considerarse como errnea por los que siguen la extraa opinin de que en ella no hubo feudos: y extraa, digo, porque es inconcuso que feudos, seores y vasallos existieron desde muy antiguo en Espaa, bien que los primeros no tuvieron tanta extensin, ni los segundos en general, tanto imperio como en Francia y en otras naciones. Antiguos autores y modernos han negado que hubiese jams existido el rgimen feudal en Espaa, contndose entre los ltimos dos espaoles de vastos conocimientos en la historia nacional. Fue el primero D. Francisco Martnez Marina, y el segundo el distinguido literato don Alberto Lista. Marina cae en contradicciones, porque con diversos pasajes de sus mismas obras puede probarse que l, sin quererlo, reconoce la existencia de los feudos en Espaa. Lista ms consecuente con sus ideas sustentolas en una Memoria sobre el feudalismo en Espaa presentada a la Real Academia de la Historia en 19 de marzo de 1828, la cual permaneci indita algunos aos hasta que se public en diversas revistas. Despus de todo lo que en el presente siglo se ha escrito sobre esta materia, as en Espaa como en el extranjero, superfluo sera, y aun fuera de la naturaleza de esta obra, que yo me pusiese a demostrar que hubo feudos en aquella nacin. Limitareme, pues, a lo que slo cumple a mi propsito, sealando la poca precisa en que los derechos jurisdiccionales de los seores fueron abolidos en el suelo espaol, desapareciendo hasta los ltimos vestigios del feudalismo. Tratose por primera vez de asunto tan importante en las Cortes extraordinarias congregadas en Cdiz en 1811, y despus de un largo y

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 342\ 342\ 342\ 342\ 342\ profundo debate publicose el 6 de agosto de aquel ao un decreto, mandando que todos los seoros jurisdiccionales, de cualquiera clase y condicin que fuesen, quedasen incorporados a la nacin; que fuesen abolidos los dictados de vasallo y vasallaje, y las prestaciones, as reales como personales, que deban su origen a ttulo jurisdiccional, a excepcin de las que procediesen de contrato libre en uso del sagrado derecho de propiedad; que tambin quedasen abolidos los privilegios llamados exclusivos, privativos y prohibitivos que tuviesen el mismo origen de seoro, como eran los de caza, pesca, molinos, hornos, aprovechamiento de aguas, montes y dems, quedando al libre uso de los pueblos, con arreglo al derecho comn y a las reglas municipales establecidas en cada pueblo; que los seores fuesen indemnizados de los quebrantos que pudieran ocasionarles las nuevas disposiciones que se dictaban; y que en adelante nadie pudiera llamarse seor de vasallos, ejercer jurisdiccin, nombrar jueces, ni usar de los privilegios comprendidos en dicho decreto, so pena de perderse el derecho al reintegro en los casos indicados en l. Este decreto fue respetado aun por el gobierno desptico restablecido en Espaa en 1814; pero el rgimen constitucional, proclamado de nuevo en Espaa, considerando como insuficientes las disposiciones del mencionado decreto, promulg en 3 de mayo de 1823 una ley en sentido ms liberal, bien que apenas lleg a plantearse por haberse publicado en vsperas de morir la constitucin que rega. Vinieron despus nuevas Cortes, y las de 1837 restablecieron en 2 de febrero la ley de 3 de mayo de 1823, y el decreto de 6 de agosto de 1811 de las Cortes generales y extraordinarias. Por ltimo, como aclaracin, ampliacin y complemento de las leyes anteriores, promulgose la de 26 de agosto de 1837 que compuesta de 13 artculos, extirp hasta las ltimas semillas de los seoros en Espaa.II Real Cdula de D. Juan II sobre behetras(Pginas 88-89.) D. Juan por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de Len, de Toledo, de Gallicia, de Sevilla, de Crdoba, de Murcia, de Jaen, del Algarve, de Algecira Sennor de Vizcaya de Molina, porque asi cumple mi servicio, bien de la cosa pblica de mis Regnos al pacfico estado y tranquilidad de ellos, especialmente de las villas logares y tierras de las behetrias de los dichos mis Regnos y porque yo me puedo mejor servir

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JOS ANTONIO SACO /343 /343 /343 /343 /343 asi de los galeotes para las ms armadas segun es acostumbrado de se hacer, en los otros mis pechos y derechos y servicios y porque las de las dichas behetrias vivan en toda paz y reposo y sosiego y cesen en las villas y lugares y tierras de behetrias todos vandos y ruidos y peleas y discordias y contestaciones puedan vacar y vaquean cerca de sus labores y trabajos y no haya entre ellos quien se mueva y concite otra cosa, ordeno y mando y quiero y es mi voluntad y merced de mi propio motu y cierta ciencia y poderio Real absoluto de que en esta parte quiero usar y uso para aqui adelante, persona nin personas algunas generosas ansi cavalleros como escuderos y dueas y doncellas hijos-dalgo non puedan haber, ni hayan, ni edifiquen, ni edificar en las villas y lugares y tierras en las dichas behetrias nin en algunas de ellas, nin en sus trminos, casas fuertes, ni llanas ni otras cualquier, nin vias, nin tierras, ni aun prados, ni pastos, ni montes, ni huertos algunos, nin heredamientos por compras, ni ventas, nin trueques, nin cambios, ni donaciones, ni mandas que les hayan sido nin puedan ser enagenados ni traspasados por contrato, ni testamento, ni manda en vida, ni por causa de muerte, ni en otra manera alguna, ni los tales, ni alguno de ellos, puedan morar, ni moren en las dichas villas y lugares y tierras de behetrias, nin en alguna de ellas, mas solamente vivan y moren en ellas los labradores mis pecheros y los clerigos que obieren servir las iglesias y no los cavalleros, escuderos y dueas y doncellas hijos-dalgo, ni algunos de ellos, si contra el thenor y forma de lo suso dicho fueron enagenados y traspasados cualesquier bienes y heredamientos, los tales generosos y cavalleros y escuderos y dueas y doncellas hijosdalgo que por el mismo fecho por este mesmo derecho haya seido sea ninguno de ningun valor y efecto el tal enagenamiento y no hayan podido pasar nin pase la propiedad y posesion de los tales bienes y heredamientos las tales personas, ni algunas de ellas, mas que haya seido sea todo confiscado y aplicado por el consejo villa tierra de behetria donde fueren situados, que lo puedan entrar y tomar sin pena sin calomnia alguna y puedan hacer y disponer de ello como de cosa suya propia y asi mismo puedan resistir cualquier cualesquier de los sobre dichos generosos cavalleros, escuderos y dueas, doncellas, hijos-dalgo que vinieron vivir y morar las dichas bebetrias, y les non consientan vivir ni morar en ellas, y les puedan espeler y espelan de elas, para lo cual yo por la presente les doy autoridad y poder y facultad y mando por esta mi carta por su traslado signado de escribano publico los consejos y alcaldes y alguaciles, merinos y regidores, cavalleros, escuderos y homes buenos de las villas y lugares de las dichas behetrias que lo guarden y cumplan y ejecuten y hagan guardar, cumplir y ejecutar en todo y por todo segun que en esta mi carta se contiene, que no vayan, nin consientan ir, nin pasar contra ello, nin contra cosa alguna parte de ello agora, ni

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 344\ 344\ 344\ 344\ 344\ en tiempo alguno, nin por alguna manera, ni causa, ni razon so color que sea, ser pueda: otrosi por esta mi carta su traslado signado de escribano pblico mando al Principe D. Enrrique mi muy caro y amado hijo primogenito heredero y otrosi los Duques, Prelados, Condes, Marqueses, Ricos omes y Maestres de las ordenes, Priores, Comendadores, subcomendadores, alcaides de los castillos y casas fuertes y llanas y los de mi consejo y oidores de la mi audiencia al mi justicia mayor y alcaldes y notarios y alguaciles y otra justicia cualquier de la mi casa corte chancilleria a mis adelantados y merinos y todos los consejos y alcaldes y alguaciles, regidores y cavalleros, escuderos y omes buenos de todas las ciudades, villas y lugares de los mis Reinos y Sennorios y otros qualquier mis vasallos y subditos y naturales de qualquier estado condicion, preeminencia dignidad que sean, qualquier dellos que lo guarden y cumplan en facer guardar y cumplir en todo por todo segun que en esta mi carta se contiene y no vayan, nin paren, nin consientan ir, nin pasen contra ello agora, nin en algun tiempo, ni por alguna manera, mas que den y hagan dar todo el favor y ayuda las villas y lugares y tierras de las dichas behetrias y vecinos y moradores de ellas para que sea guardado y cumplido y ejecutado todo lo suso dicho y cada cosa y parte de ello y no consientan, ni permitan que persona, nin personas algunas, vivan, nin pasen contra ello agora, nin en algun tiempo, ni por alguna manera, ni los unos, nin los otros non fagades ende al por alguna manera so pena de la mi merced y privacion de los oficios y confiscacion de los bienes de los que lo contrario hicieren para la mi camara y demas por cualquier cualesquier por quien fincare de lo ansi facer y cumplir, mando al ome que vos esta mi carta mostrare que los emplacen, que parezcan ante mi en la mi corte doquier que y yo sea, del dia que los emplazare hasta quince dias primeros siguientes so la dicha pena cada uno, so la cual mando qualquier escribano pblico, que para esto fuere llamado, que d ende al que vos la mostrare esta mi carta testimonio sgnado con su signo, porque yo sepa en como se cumple mi mandado. Sobre esto mando mi canciller y notarios y los otros mis oficiales que estan la tabla de los mis sellos, que sellen pasen libren mis cartas privilegios las mas fuertes firmes que cumplieren menester fuesen en esta razon con qualquier clausulas deroga toras y otras firmezas. Dada en la muy noble villa de Valladolid veinte y dos dias de Abril anno del nascimiento de nuestro Sennor Jesucristo de mil quotrocientos cincuenta y cuatro annos. —Yo el Rey. —Yo Bartolom Sanchez de Badajoz secretario de nuestro sennor el Rey la fice escribir por su mandado. Al dorso de este documento estn escritos estos nombres: Fernando doctor. Sancio doctor. —Registrada.— (Bib. del Escorial, Let. Z, plut. 3, no 8.)

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JOS ANTONIO SACO /345 /345 /345 /345 /345III Odio entre griegos y latinos(Pgina 140.) Antigua aversin existi entre griegos y latinos, pues aqullos se consideraron superiores a stos en letras, ciencias y religin. Haba nacido el cristianismo en Palestina y esparcdose sus rayos luminosos en oriente mucho antes que en occidente. Para dirimir las controversias teolgicas que desde temprano surgieron, reunironse en aqul los primeros concilios generales, cuyos decretos emanaron de la Iglesia griega. A estos motivos de superioridad intelectual agregose la destruccin del Imperio de Occidente por los brbaros germnicos, pues hundido ste en las tinieblas, el de Oriente conserv su civilizacin primitiva. La unin que haba existido por algunos siglos entre la Iglesia griega y la latina turbose bajo el imperio de Carlomagno, dando ocasin al cisma que estall entre las dos una disputa teolgica sobre la Trinidad. El Concilio General de Nicea celebrado en 325, al condenar las herejas de Arrio, estableci la verdadera doctrina de la Iglesia, declarando que Jesucristo era verdadero hijo de Dios, igual a su Padre, engendrado de toda eternidad, y consustancial a l. Esta especificacin tan clara respecto del Hijo y del Padre, no se hizo respecto del Espritu Santo. As fue, que, mientras los griegos negaban que ste proceda del Padre y del Hijo, los latinos sostenan que proceda de los dos. Naci esta controversia bajo el imperio de Carlomagno, quien mezclndose en ella, mostr toda la intolerancia de un fantico, mientras que el pontfice Len III ofreca el ejemplo laudable de moderacin y templanza; pero la corte de Roma no permaneci mucho tiempo en su primera actitud. La desmesurada ambicin de Focio envenen la querella. Este hombre natural de Constantinopla, de espritu penetrante, vasta instruccin aun en materias eclesisticas, y primer secretario del emperador Miguel, fue promovido en 857 al patriarcado de Constantinopla, no obstante su estado seglar. La irregularidad con que subi a puesto tan elevado, ocasion graves altercados, y el papa Nicols I le excomulg en un concilio; mas, Focio reuniendo varios obispos excomulg a su vez a Nicols. Desde entonces apareci el gran cisma que en 858 separ a la Iglesia griega de la latina, cuyas fatales consecuencias no se limitaron al punto meramente religioso, pues trascendiendo a los asuntos polticos, fomentaron el odio ms encarnizado entre griegos y latinos, y causaron en el perodo de las cruzadas las sangrientas escenas de Constantinopla que ya hemos narrado en esta Historia

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 346\ 346\ 346\ 346\ 346\IV ndole y fin probable de la esclavitud en la isla de Sicilia(Pginas 276-277.) Con la esclavitud damos todava en Sicilia no slo en el siglo XIII, sino a fines del XIV, y tambin en los dos siguientes, pues la fomentaban la piratera y el odio implacable con que los cristianos griegos miraban a los latinos. Consultando la Coleccin de Cartas del Reino de las dos Sicilias posteriores al siglo XIII, y conocidas bajo el ttulo de Capitula Regni Sicili vemos que la primera fue otorgada por Federico de Aragn, coronado rey en aquella isla el ao de 1296. En los artculos 60, 61 y 62 recomendose a los amos que tratasen bien a sus esclavos bautizados, y que stos sirviesen fielmente a aqullos. Mandose por el artculo 64 que si el amo no bautizaba a su esclavo recin nacido, ste lo fuese por la iglesia y declarado libre. Segn el 59, el amo no poda impedir a su esclavo sarraceno que se convirtiese al cristianismo; y el 75 prohibi que se vendiese como sarraceno al esclavo cristiano. Tomadas fueron estas disposiciones de las Assises de Jerusalem cdigo que para regirse formaron los cristianos en oriente. Muchos de los esclavos de Sicilia eran de la Romana, y si renunciaban al rito griego, abrazando el de la Iglesia latina, conseguan la libertad despus de siete aos de servicio. Todos los usos y privilegios establecidos en aquella isla por Federico fueron confirmados el 3 de septiembre de 1388 por Martn, hijo del rey de Aragn y de Sicilia (Constitucin 6 de Martn, § 37); y como parte de aquellos usos y privilegios se referan a la esclavitud, claro es que sta no haba cesado en Sicilia a fines del siglo decimocuarto, pues consta que continu en el decimoquinto. Armbanse corsarios en aquella isla, y las presas que stos hacan en las aguas del Mediterrneo, vendanlas en Sicilia. Cmo, pues, no entraran en ella sarracenos esclavizados, cuando esos corsarios, transformndose a veces en piratas, asaltaban hasta las mismas costas de Sicilia? ( Sicili Capitula Edicto de Alfonso I contra piratas facientes terrzazaniam. Edicto de Juan I de piratis impune offendendis.) Y entraron aqullos efectivamente, a lo menos, hasta el siglo XVI, segn aparece de lo que he dicho en la pginas 173174 de este tomo.Aclaracin de un pasaje sobre la prueba de agua hirviendo empleada por los visigodos, de que habl en el tomo II, pgina 260, de esta HistoriaMencin hice all de la ley III, ttulo. I, libro. VI, del Fuero Juzgo en que se establece la aplicacin de agua hirviendo como medio de descu-

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JOS ANTONIO SACO /347 /347 /347 /347 /347 brir la verdad en los juicios. Autores hay que niegan la existencia de tal manera de prueba entre los visigodos, y fndanse en que cuando la Academia Espaola hizo en 1815 la edicin latina y castellana del Fuero Juzgo, tuvo a la vista muchos cdigos antiguos, y como no encontrase en ninguno de ellos la mencionada ley, omitiola por creer que haba sido intercalada en tiempos posteriores a la compilacin de las leyes visigodas. Que la ley caldaria no se encontrase en ninguno de los cdices antiguos examinados por la Academia Espaola, no me parece prueba muy concluyente para decir que los visigodos desconocieron el uso del agua hirviendo en los procedimientos judiciales, pues algunos usos y costumbres que existieron entre ellos, tampoco fueron consignados en las leyes del Fuero Juzgo. Este cdigo no admiti ms pruebas judiciales que el juramento, la pesquisa, los testigos y algunas veces la tortura. Sin embargo, los juicios de Dios existieron entre los godos, quienes peleaban a pie en sus combates judiciales y no a caballo a usanza de los francos. Tampoco admiti el Fuero Juzgo el juramento compurgatorio; mas, no por eso dej de practicarse entre los visigodos. Lo mismo aconteci con el derecho que tuvieron de vengar personalmente sus agravios, y tambin con el de separarse los prceres de sus reyes cuando quisiesen. Uso antiguo de los germanos fue que los hombres libres se congregasen en asambleas para discutir las empresas pblicas, los intereses comunes, y los asuntos importantes de la tribu o la nacin. Despus que conquistaron el Imperio de Occidente, continuaron celebrando sus antiguas asambleas con la modificacin que la variedad de tiempos y de situaciones exiga. De ellas hablan los monumentos espaoles llamndolas Placitum en los reinos de Asturias y Len, y Mallo en Catalua. Sabido es que el Placitum institucin puramente germnica, existi en el reino de Len hasta el reinado de D. Alonso VII, en cuyo tiempo fue cesando el antiguo sistema que rigi a los godos. Mas, por ventura hllase en el Fuero Juzgo, algn vestigio del Placitum ? Ninguno por cierto; y, sin embargo, grave absurdo sera negar su existencia en el pueblo visigodo. No tengo, pues, razn en decir que la inexistencia de la ley caldaria en el mencionado cdigo no es prueba concluyente para afirmar que ella fue desconocida entre los visigodos? La dominacin de stos es poca bien oscura en la historia de Espaa, y menester es que se hagan profundos estudios y nuevas investigaciones para disipar dudas y tinieblas.

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AD AD AD AD AD VER VER VER VER VER TENCIA IMPOR TENCIA IMPOR TENCIA IMPOR TENCIA IMPOR TENCIA IMPOR T T T T T ANTE ANTE ANTE ANTE ANTEAl concluir la Introduccin que estamp al principio del primer tomo de esta Historia dije: “Compnese esta obra, segn el plan que he trazado, de tres partes principales, constitutivas de un gran todo; pero este todo lo he arreglado de manera que bien puede romperse su trabazn, formando tres historias separadas y completas en su gnero cada una, o volverlas a juntar en un solo cuerpo, dndoles su primer enlace”. Por motivos que nada interesan al lector, sino tan slo a m, he preferido publicar en adelante como historia separada y completa la Historia de la esclavitud de la raza negra en el Nuevo Mundo cuyo primer tomo puede considerarse sin ningn inconveniente como el cuarto de los tres anteriores.

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NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO —A— Aarun-al Raschid, califa: 142. Abbas: 133, 142. Abbassidas, dinasta: 151, 170. Abdallah: 128. Abd-Abrahmn I: 107, 113, 124, 134. Abd-Abrahmn II: 125. Abd-Abrahmn III: 123, 124. Abd-Almalek: 133. Abderrhamn III: 118, 170. Aben Esmail: 245. Aben Humeya: 295. Aben-Juceff, de Marruecos: 172. Aben Osmn, el Cojo: 245. Abraham: 107, 108, 133.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 350\ 350\ 350\ 350\ 350\Abu-Al-kasem-Al-Kaiem-Beamrrillah, emir: 110. Abu-Ibrahim-Ishak: 155. Abulfeda, Ismael Imad-ad-Din Al-Ayub: 128. Abulkasem, rey sarraceno: 112. Abulpharagius: 129. Abu-Mohamed-Abdallah: 156. Adalgajo, arzobispo: 70. Adn: 234. Adegasto: 65. Adelgiso, Teodoro: 111. Adelung: 72. Adhad-el-din: 152. Adriano IV, papa: 21. Agannon: 56. Agar: 107. Agnello Partecipazio: 148. Agobardo, arzobispo: 175. D’Aigrefeuille: 256. Alaeddn: 199. Alain, conde: 60. Alberto, obispo: 271. Albornoz, Bartolom de: 298. Albuhalid: 118. Alcasim Yanhye: 117. Alejandro Magno: 103. Alejandro I de Rusia: 323, 324, 329, 331, 332, 333, 334. Alejandro II de Rusia: 335, 336, 338. Alejandro, san: 332. Alfonso I, el Batallador, de Aragn: 210. Alfonso V, el Magnnimo, de Aragn: 245.

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JOS ANTONIO SACO /351 /351 /351 /351 /351Alfonso IV de Portugal: 237. Alfonso I, el Catlico, de Asturias: 226, 227, 346. Alfonso II, el Casto, de Asturias: 118, 217, 227. Alfonso III de Galicia: 172. Alfonso II, el Magno, de Asturias y Galicia: 73, 118. Alfonso, el Grande: 118. Alfonso V de Asturias y Galicia: 73, 96, 217. Alfonso VI de Castilla y Len: 8. Alfonso X, el Sabio: 83, 121, 210, 229, 232, 233. Alfonso XI de Castilla y Len: 76, 177, 239. Alfredo, el Grande: 28, 64. Alhakam I: 118, 119, 120. Ali-Pasch II: 201. Almanzor. Ver Mohamed. Almoez: 170. Almondhir: 206. Almostansir Billah: 120. Alonso de Alburquerque, Juan: 88. Alonso I, el Catlico, de Asturias: 118. Alonso V de Len: 217. Alonso VI de Castilla: 119. Alonso VII: 347. Alonso V de Portugal: 240, 243. Alpeda: 73. Alsamah: 101. Aly-ben-Hamud: 117. Amalrico: 161. Amando, san: 73. Amarath I. Ver Murad I. Amurath I: 158, 193, 194, 199.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 352\ 352\ 352\ 352\ 352\Ana de Rusia: 322. Ana de Saboya: 193. Anastasio II: 49, 193. Andrnico II: 157, 171, 193, 202. Angesise: 256. Anjou, duque de: 178. Anti-Cristo. Ver Mahoma. Antonio: 223. Antreve: 58. Apertin Caral: 87. Arias, Fernando: 229. Arboreya, Beatriz de (vizcondesa): 257. Ariberto: 17. Arichis, duque de Bonavento: 65. Aristteles: 165. Armengario. Ver Armengol. Armengol, Pedro: 171. Armentales, Fernn: 217. Armiche, rey de Hierro: 238. Arrio: 345. Artero, Lorenzo: 243. Assemani: 133. Athelstan: 34. Augusto, Csar Octavio: 186, 223. Aurelio, rey de Asturias: 227. Ayllon, Mateo Miguel: 305. Azurara, Gomes Eaunes: 234, 236. —B— Bade, marqus de: 216. Balducci Pegoletti, Francisco: 163.

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JOS ANTONIO SACO /353 /353 /353 /353 /353Balduino IV: 161. Baluze, Esteban: 5. Barbarroja, pirata: 173, 291, 292. Barlam: 165. Barras, M. de: 268. Bartolo: 213. Bartolom Nigrono: 185. Basilio I, el Macedonio: 49, 50. Basilio II: 201. Batilde, santa: 174. Batory, Esteban: 330. Batteville, Mme. de: 268. Bayanza, Toms: 302. Bayeseth I: 195, 219. Bayeseth II: 197. Bayesid. Ver Bayeseth I. Bazn, lvaro de: 293. Beaumanior: 77. Beffart, Carlos: 271. Belaucense: 112. Belisario: 276. Ben-Aattaf: 110. Ben-Alkufi: 110. Benito XI, papa: 59, 91, 153. Berengario: 150. Berenguer, Raimundo: 162, 163. Berganza, padre: 73, 86. Bermdez de Pedraza: 252, 298. Bermdez, Juan: 239. Bermudo II: 66, 227.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 354\ 354\ 354\ 354\ 354\Bernldez, Andrs: 246, 250, 286, 289. Bernalt: 83. Bernardo, duque: 70. Bernward, san: 69. Bertario: 17. Bethencourt, Maciot de: 238. Bethencourt y de Grainville, Juan de: 237, 238, 241, 251, 257. Bibars: 141, 156. Biot, Edouard: 254, 255. Blanca de Castilla: 263, 264. Boabele Mohamed: 155. Boccacio, Juan: 165. Bofarull: 94. Bohemondo III: 137, 161. Boleslao, duque de Polonia: 178. Bonaparte, Napolen: 273. Bonhomme, Jacques. Ver Caillet, Guillermo. Bonnet: 167. Bontier: Pedro: 237. Borell, conde: 218. Bracton: 78. Bragadin, Andriolo: 273. Brindissi, Juan de: 169. Brocchi: 188. Bruccini, Ademor de: 168. Bruno, obispo: 93. Bu-Haps de Tnez: 172. —C— Cada-Mosto, Aloisio: 239. Caillet, Guillermo: 282.

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JOS ANTONIO SACO /355 /355 /355 /355 /355Calmet, Dom.: 270. Callimaco: 104. Canciani: 110, 130. Cancron, conde: 70. Cantacuzene: 211. Canuto de Dinamarca: 28. Cardona, Ramn: 297. Carletti, Francisco: 275. Carleval, Ana: 299. Carleval, licenciado: 299. Carlier, abad: 181. Carlomagno: 10, 11, 12, 13, 16, 19, 20, 22, 28, 34, 53, 56, 57, 60, 62, 63, 67, 69, 70, 80, 84, 113, 118, 142, 147, 345. Carlos I: 89. Carlos III de Espaa: 199. Carlos IV de Espaa: 271. Carlos V de Espaa: 291, 292, 312. Carlos de Anjou: 202. Carlos VII de Francia: 138. Carlos II, el Calvo: 9, 19, 53, 56, 57, 58, 61, 71, 78, 81. Carlos III, el Grueso: 62, 71, 183, 312. Carrara, Hubertino de: 273. Carrizales, Felipe de: 300. Casabiella, Joaqun de: 302. Casas, Bartolom de las (fray): 238, 257. Casimiro, rey de Polonia: 178. Casiodoro, Magno Aurelio: 146. Castellanus, Hugo: 269. Castriota, Jorge: 196. Castro, Pedro de: 296, 312.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 356\ 356\ 356\ 356\ 356\Catalina II de Rusia: 317, 323, 329, 331, 332. Cayssy: 133. Cedrono: 129. Celestino V, papa: 175. Cenosindo, Pelayo: 85-86. Cerda, Luis de la: 237. Cervantes Saavedra, Miguel: 294, 299, 300. Csar, Cayo Julio: 224, 339. Cesario: 110. Cisfontes, Marcos: 240. Cisneros. Ver Jimnez de Cisneros, Francisco. Clara: 275. Clemencn, Diego: 299. Clemente IV, papa: 127. Clemente V, papa: 154. Clemente VI, papa: 128, 237. Clodoveo I: 16. Clodoveo II: 174. Clotario I: 30. Comneno, Alejo: 161, 211. Comneno, Andrnico: 157, 211. Comneno, dinasta: 157. Conde: 121, 129, 131. Conrado, rey de Borgoa: 112. Conrado, duque de Masora: 271. Conrado I: 62, 63. Conrado II, el Slico: 69, 138. Conrado, seor de Tiro: 161. Constantina: 206. Constantino I, el Grande: 36, 37, 50, 117.

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JOS ANTONIO SACO /357 /357 /357 /357 /357Constantino VII Porfirogenete: 50, 123, 192. Crdoba, Gonzalo de. Ver Fernndez de Crdoba, Gonzalo. Coringio: 223. Corsali, Andrs: 224. Cristo. Ver Jesucristo. Cromwell, Oliverio: 280. —CH— Chalmers, Mr.: 278. Childeberto II: 19, 30, 31, 52. Christian: 281. Chrysolara, Manuel: 165. Chtcherbatoff, prncipe: 335. —D— Dagoberto II: 5, 56, 142. Dndolo: 148, 149, 182. Dabte Alighieri: 149. David: 107. Davoud-Oghlon: 147. Deodat, monje: 56, 58. Deza, Diego de: 288. Deza, Pedro de: 297. Daz, Ardio: 228. Didaz, Menendo: 229. Diocleciano: 25, 209. Dios: 20, 26, 34, 63, 77, 98, 100, 106, 109, 119, 120, 122, 124, 137, 164, 177, 186, 192, 203, 234, 262, 264 292, 300, 307, 325, 342, 345, 347. Divinidad. Ver Dios. Doberdize: 157. Domiciano, Tito Flavio: 37. Dorizone, monje: 161.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 358\ 358\ 358\ 358\ 358\Doria, familia: 160. Dorotea: 300. Dragut: 292. Drogon, obispo: 168. Ducange: 6, 72, 73, 129. Ducas: 195. —E— Edrisi: 132. Eduardo I: 277, 278, 279. Eduardo III, el Confesor: 53, 207, 282. Eduardo VI de Inglaterra: 279. Eginhardo: 20. Eldoncia: 228. Eloy: 66. Eloy, san: 142. Elvira: 73. Elza: 269. Emmon: 72. Enrique I: 48. Enrique IV de Alemania: 5. Enrique VI de Alemania: 215, 216. Enrique II de Castilla: 88, 177. Enrique III de Castilla: 237, 238, 243. Enrique IV de Castilla: 241, 244, 251, 344. Enrique I de Inglaterra: 28, 48, 71. Enrique III de Inglaterra: 277, 281. Enrique VIII de Inglaterra: 279. Enrique de Portugal: 234, 240, 243. Enrique, duque: 72. Enrique II, duque de Brabante: 163.

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JOS ANTONIO SACO /359 /359 /359 /359 /359Enrique IV, duque de Breslau: 53, 178. Enrquez, Alfonso: 244. Ermengario, conde: 108. Erit, Diego: 228. Ervigio, 207. Escobedo, Juan: 298. Esteban: 169. Esteban, abad: 53. Eulogio, san: 125. Eximina: 67, 288. —F— Fabre, Pedro, 169. Fabrique: 202. Fajardo, Alfonso: 245. Fantuzzi: 274. Fanucci: 186. Federico I de Alemania: 214. Federico II de Alemania: 214, 271, 272. Federico de Aragn: 346. Federico I de Borussia: 271. Fedor Ivanovitch: 317. Felipe Augusto. Ver Felipe II de Francia. Felipe II de Espaa: 89, 199, 292, 293, 294, 296, 297, 298, 299, 312. Felipe III de Espaa: 301. Felipe IV de Espaa: 301. Felipe V de Espaa: 301. Felipe II de Francia: 122, 138, 213, 261. Felipe IV, el Hermoso, de Francia: 265. Felipe V, el Largo, de Francia: 266. Fernndez Baeza, Pascual: 266.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 360\ 360\ 360\ 360\ 360\Fernndez Cabron, Pedro: 239. Fernndez de Crdoba, Gonzalo: 288-289. Fernndez de Crdova, Diego: 290. Fernndez de los Ros, ngel: 305. Fernndez de Navarrete, Martn: 250. Fernndez de Riero, Juan: 87. Fernando: 292. Fernando de Antequera: 245. Fernando, doctor: 344. Fernando, el Catlico: 173, 239, 240, 242, 243, 245, 246, 247, 248, 252, 287, 288, 289, 290, 291, 300. Fernando III, el Santo: 85, 87, 120, 217. Ferrens, Hugues: 142. Fieschi, familia: 160. Filiasi: 153, 154, 182, 219, 274. Floranes, Rafael de: 89. Florencio, conde de Holanda: 216. Foglieta, Huberto: 160. Floriblanca, conde de. Ver Moino, Jos. Focio, patriarca: 345. Fontaines, Pedro de: 77. Forrita d’Urban, marqus de: 129. Frunimio, obispo: 77. Frolaz, Pelayo: 228. Fruela de Asturias: 118. Fuentes de Pereda, Rodrigo de las: 86, 87. Fuente Herrero, Jos de la: 303. —G— Galeo: 58. Gallicioli: 309.

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JOS ANTONIO SACO /361 /361 /361 /361 /361Gama, Vasco de: 220, 234. Garca: 118. Garca Gonzlez, Manuel: 252. Garca, Mara Antonia: 302. Garci Fernndez: 85, 217. Gaudri, obispo: 256. Gemal-Eddin, emir: 139. Geoffroy, conde de Anjou: 48. Geralda: 86. Gibbon, Eduardo: 48, 199, 208. Gil, Diego: 240. Gilolfo, duque de Benevento: 65. Godofridio, duque: 68. Godounoff, Boris: 317. Goldasto: 308. Gmez, lvaro: 305. Gontran: 82, 142. Gonzlez, Antonio: 305. Gonzlez de Castilla, Fernn: 119. Gonzlez, Fernn: 119, 217. Gonzlez, Luis: 242. Gregorio de Tours, san: 19, 142. Gregorio Magno, papa: 53, 54, 55, 206. Gregorio II, papa: 59. Gregorio XIII, papa: 339. Grimm, Jacobo: 47. Grimoaldi, familia: 160. Grimoaldo: 17. Guerard: 69, 71. Guerrero, Pedro: 299.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 362\ 362\ 362\ 362\ 362\Guido: 150. Guillon, duque de: 267. Guiscard, Roberto: 115, 116. Guillermo, conde de Provenza: 112. Guillermo I, el Conquistador: 207, 216. Guntino: 85. Gutier Dominico: 66, 228. —H— Hafsun: 118. Hakam II: 109, 114, 120, 123, 170. Hallakam II, califa: 170. Hallam: 64, 91, 92, 217, 218. Hammer: 194, 199, 201, 202, 274. Hargrave, Mr.: 311. Heisterbach, Cesreo de: 269. Hernndez, Fabin: 97. Herrera, Diego de: 239. Herrera, Sancho de: 239. Hescham, emir: 123. Hilario, san: 174. Hixem II, califa: 120. Hody: 188. Homero: 165. Honorio: 117. Hucbaldo, monje: 68. Huesca, padre: 135. Hugonote: 169. Hume: 48. Hunno: 20.

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JOS ANTONIO SACO /363 /363 /363 /363 /363—I— Ibu-alatir: 139. Idlo: 85. Ina: 22, 64. Ine. Ver Ina. Inocencio III de Castilla: 176. Inocencio III, papa: 122, 176. Inocencio VII, papa, 241. Inocencio VIII, papa: 247. Irminon, abad: 69. Isaac: 107, 108. Isabel I, la Catlica: 239, 240, 242, 243, 245, 246, 247, 248, 252, 287, 288, 289, 290, 300. Isabel de Inglaterra: 281, 284, 285. Isabel Petrovna: 322, 323. Isarn, abad: 116. Isodoro, obispo de Beja: 102, 129. Ismael: 107, 108, 133. Ivn IV, el Terrible: 315. —J— Jacobo: 264. Jacobo II de Inglaterra: 280. Jaime I, el Conquistador, de Aragn: 122, 171, 172, 173, 202. Jaime II de Aragn: 172, 173. Jaroslaw: 314. Jeffreis, Jorge: 280. Jernimo, san: 108. Jesucristo: 21, 75, 98, 137, 140, 196, 211, 217, 223, 232, 236, 264, 285, 339, 344, 345. Jess. Ver Jesucristo. Jimnez de Cisneros, Francisco: 287, 288, 290.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 364\ 364\ 364\ 364\ 364\Jimnez, Tomasa: 302. Jorge, san: 316. Josu: 107. Jovellanos, Gaspar Melchor de: 189. Juan de Austria: 296, 299. Juan II de Castilla: 88, 240, 342. Juan I de Espaa: 346. Juan II de Portugal: 286. Juan Latino: 299. Juan, obispo: 71. Juan X, papa: 111. Juan III Vassiliovitch: 316. Juanchus: 157. Juba II de Mauritania: 236. Juliana: 274. Jumige, Guillermo de: 60. Justiniano I: 36, 49, 50, 191, 202, 205, 207, 209, 230, 231. —K— Kahtan. Ver Yactan. Kara Rustem: 194. Karasime: 316, 317. Kelaun, sultn: 153, 156, 159, 171, 185, 189. Khali Tschendereli: 194, 199. Koppen: 340. Kotbeddin Alhane-fin: 220. —L— Lafuente: 252. Landgrave, Alberto: 215. Lemmo de Balduccio: 275. Len. Ver Leoncio Pilatos.

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JOS ANTONIO SACO /365 /365 /365 /365 /365Len V, el Armenio: 148. Len VI, el Filsofo: 49, 211. Len I, el Grande, de Armenia: 159. Len, el Sabio: 50, 191. Len III de pequea Armenia: 159. Len III, papa: 345. Len IV, papa: 110. Len IX, papa: 115. Leoncio Pilatos: 165. Leonora: 300. Lpido, Marco Emilio: 223. Leunclavius: 50. Le Verrier, Juan: 237. Libert, den: 262. Liedekerke, Sigere de: 269. Ligues, Pedro Clemente: 305. Lilio, Luis: 340. Lista y Aragn, Alberto: 341. Listenay, princesa: 268. Littleton: 78. Liutbert: 17. Lpez de Ayala, Pedro: 86, 88. Lpez de Mendoza, igo: 287, 288, 289. Lotario: 16, 28, 149, 150. Louis, la Dbonnaire. Ver Luis I de Francia. Ludovico Po. Ver Luis I de Francia. Lugo, Alonso de: 240, 291. Luis, rey de Marsella: 168. Luis de Alemania: 68.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 366\ 366\ 366\ 366\ 366\Luis I de Francia: 9, 10, 16, 28, 40, 57, 60, 63, 68, 81, 93, 114, 170, 175, 176, 256. Luis II, el Joven, de Francia: 67. Luis VI de Francia: 213. Luis VII de Francia: 24, 53, 213, 261. Luis VIII de Francia: 261, 262. Luis IX de Francia: 144, 263, 264. Luis X, Huttin, de Francia: 265, 266. Luis XIII de Francia: 258. Luis XV de Francia: 258. Luis XVI de Francia: 122, 266, 267. Luis, padre: 58. Luis, san. Ver Luis IX de Francia. Lunig: 187. Luitprando: 29, 32, 65, 131, 154. Lutero, Martn: 272. Luzario: 66. —LL— Llorente: 217. —M— Mabillon, Juan: 256. Macauly, Thomas Babington: 280, 284. Madhar: 133. Mahoma: 98, 99, 100, 101, 105, 106, 113, 123, 124, 125, 126, 127, 128, 129, 132, 133, 136, 137, 146, 154, 201, 204, 225, 339. Maior Menendiz: 72. Makrizi: 139. Malcolm: 278. Manasses, arzobispo: 168. Manni: 164, 165. Mansfield, lord: 281.

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JOS ANTONIO SACO /367 /367 /367 /367 /367Manuel de Portugal: 286. Manuel, Miguel de: 223, 224. Mara: 168. Mara Cristina de Borbn: 303. Mariana, Juan de: 86, 223, 286. Mara, virgen: 72. Marcos, san: 149, 182. Marculfo: 66, 71. Marcha: 257. Mrmol Carvajal, Luis: 252. Marta: 275. Martel, Carlos: 112. Martn: 346. Martnez Marina, Francisco: 217, 218, 341. Martino V, papa: 158, 179, 190. Martn Polaco: 112. Mata, Juan de: 122. Matilde: 48. Matilde, condesa: 161. Mrtir de Anglera, Pedro: 311. Mauricio: 206. Mechtilde: 270. Mdicis, Juan de: 163. Mehn, Teodoro de: 141. Melech Naser, sultn: 153. Mena, Gonzalo de: 244. Meneses, Cristbal de: 299. Mercado, Toms (fray): 298. Mevius: 270. Mzaray: 266.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 368\ 368\ 368\ 368\ 368\Micomicona: 300. Michaud: 181. Miguel IX Palelogo: 151, 156, 184. Miguel III, el Porfirogeneta: 345. Mikailovitch, Alexis: 314, 315, 318, 323, 324. Miloutin, rey de Servia: 193. Mir Boabdil: 153, 156. Mire-Boabdile. Ver Mir Boabdil. Mocenigo, Toms: 147. Mohamed I: 118, 120, 121, 125, 126. Mohamed II: 196, 197, 200, 219. Mohamed IV: 200. Mohamed VI: 245. Moncada, Francisco de: 203. Mondjar, marqueses de: 295, 296. Monferrato, marqus de: 161. Monmouth, James Scott: 280. Monio, conde: 228. Monniz, Suario: 228. Monpeller: 256. Montaign: 263. Morgado, Alonso: 298. Montaner, Ramn: 203. Montesson, M. de: 268. Montesu, Mme. de: 269. Montford, conde: 264. Montreuil: 188. Moino, Jos: 295, 302, 312. Morath-bey: 158. Morales, Alonso de: 243.

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JOS ANTONIO SACO /369 /369 /369 /369 /369Muley Abul Hacen: 246, 291, 292. Muley-Hacen. Ver Muley Abul Hacen. Muiz de Arcas, Pedro: 86, 87. Muoz, Bautista Juan: 312. Muoz y Romero, Toms: 75, 92, 217, 224, 229. Murad I: 194, 195, 199. Murad II: 196. Murad III: 199. Muratori, Ludovico Antonio: 273. Muza, califa: 105, 108, 112. —N— Nangis, Guillermo de: 307. Narss: 276. Natton, conde: 20. Navarro, Pedro de: 290. Necker: 266. Neu-el-din: 152. Nicforo: 129. Nicforo Gregoras: 151, 203. Nicols: 142. Nicols I de Rusia: 320, 334, 335. Nicols I, papa: 345. Nicols IV: papa: 158. Nitardo: 67, 68. Noailles, vizconde de: 267. No: 133. Nolasco, Pedro (san): 122. Nez, Fernn (conde): 302. Nez Muley, Francisco: 297, 299. Nez, Muio (conde): 217.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 370\ 370\ 370\ 370\ 370\—O— Obeleriskii, prncipe: 324. Ochoa: 102, 133. Odario: 226. Ode, Raimunda: 169. OElsner: 129. Omar II, califa: 100. Omiadas, dinasta: 106, 133, 150. Omesson, M. de: 269. Ordeo I de Asturias: 8, 67, 217. Ordoo II de Len: 76. Ordoo III de Asturias: 119. Orizco de Columnio: 185. Orkhan. Ver Amurath I. Orloff: 324. Orleff, prncipe: 324, 336. Ortan, conde de: 267. Ortiz, licenciado: 299. Orso I Participazio: 150. Ortiz de Ziga: 243, 244, 251. Osmn: 194. Osoriz, Guntordo: 79. Otn I, el Grande: 67, 68, 70, 124. Otn II: 53, 55. Otn III: 69, 70, 71. Otn IV, duque de Brunswick: 270. —P— Padre Celestial. Ver Dios. Pachimer: 203. Pagi: 276, 309.

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JOS ANTONIO SACO /371 /371 /371 /371 /371Pagni, doctor: 276. Palavicino, Andrs: 185. Pardessus: 256. Pris, Mathieu: 265, 307. Pascual II, papa: 4, 24, 162. Paulo I de Rusia: 318, 323, 326, 329, 331. Pedraza. Ver Bermdez de Pedraza. Pedro I de Espaa: 96. Pedro I, el Grande, de Rusia: 317, 322, 323, 325, 327, 330. Pedro Bibliotecario: 112. Pedro Candiano IV: 149. Pedro III de Aragn: 172, 202. Pedro IV, el Ceremonioso, de Aragn y Catalua: 172, 237. Pedro, el Grande. Ver Pedro III de Aragn. Pedro I, el Justiciero, de Portugal: 88. Pedro Nio: 173. Pedro, obispo: 227. Pedro, san: 154. Pedro, subdicono: 54. Peafort, Raymundo de: 122. Pepino, el Breve: 10, 37, 67, 84, 113. Perard: 257. Prez, Antonio: 298. Prez de Hita, Gins: 296. Prez del Pulgar, Hernn: 242. Peroto de Aliam: 87. Perry, Juan: 314. Petrarca, Francisco: 165. Phransa. Ver Phrantzes, Jorge. Phrantzes, Jorge: 196.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 372\ 372\ 372\ 372\ 372\Pinkerton: 278. Po II, papa: 197, 236. Po V, papa: 198. Pisador, Diego: 297. Plantagenet. Ver Geoffrey, conde de Anjou. Platn: 165. Plinio: el Naturalista: 129, 236. Poitiers, conde de: 144. Polo, Marco: 275. Porcus, Guillermo: 142. Potgiesser: 42, 71, 223, 269, 270. Prncipe de la Fortuna. Ver Cerda, Luis de la. Prior de Pereda, Rodrigo: 87. Procopio: 206, 222. Profeta. Ver Mahoma. Ptz de Ayera, Pedro: 87. Pulgar, Hernando del. Ver Prez del Pulgar, Hernn. —Q— Quijote (el): 299, 300. Quintanilla, Alonso de: 239. —R— Raimundo, conde de Trpoli: 161. Ramrez, Sancho: 127. Ramiro I de Asturias y Len: 66, 73. Ramiro III de Len: 96, 119. Rauching: 19, 20. Rebelin: 312. Redoniaco: 53. Regino: 96. Reina Gobernadora. Ver Mara Cristina de Borbn.

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JOS ANTONIO SACO /373 /373 /373 /373 /373Reinaud: 108, 125, 131, 134, 189. Reyes Catlicos. Ver Fernando, el Catlico, e Isabel I, la Catlica. Ricardo, conde: 277. Ricardo II de Inglaterra: 138, 282, 283. Ricardo, duque: 60. Richeza de Polonia: 73. Ridolfo: 150. Roberto, monje: 137. Robertson, Guillermo: 279. Rodolfo, conde: 60. Rodrigo, conde: 286. Rodrguez Cutio, Juan: 300. Rodulfo: 72. Roger, rey de Sicilia: 167. Rolando, obispo: 114. Romano: 206. Romanus: 50. Rosen, barn: 330. Rotharis: 15, 17, 22, 35. Roumiantzoff, S. P. (conde): 333. Rudesindo, obispo: 79. Rufino: 161. Ruggieri, conde: 116. Rurick: 316. Rutitio Numatiano: 174. —S— Saad-Uddin: 196. Sacy, Silvestre: 189. Sez, Liciniano: 259. Saint Denis, Guillermo de: 263.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 374\ 374\ 374\ 374\ 374\Saint Germain-des-Prs, Toms de: 263. Saint-Martin: 185. Saint Nazaire, Maratius de: 168. Saklabio, general: 111. Saladino: 138, 139, 141. Salh-el-din: 152. Salazar, Ambrosio de: 299. Salazar y Castro: 97. Salvador. Ver Jesucristo. Salvato, Ramn: 305. Salle, Godifer de la: 327. Sancio, doctor: 344. Snchez de Badajoz, Bartolom: 344. Sancho: 300. Sandoval, padre: 297. Sanuti, Marini: 143, 144, 154, 182, 183, 186, 309. Sara: 108. Sarmiento, Diego (obispo): 297. Scanderberg. Ver Castriota, Jorge. Schviz Fleisch, Enrique Leonardo: 309. Scheremetief, conde: 322, 328. Schilter: 270. Selim I, el Cruel: 152. Selim II: 199, 291. Sem: 133. Seor. Ver Dios. Sergio, duque de Npoles: 110. Sesa, duque de: 299. Shaw: 129. Sigismond III de Polonia: 330.

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JOS ANTONIO SACO /375 /375 /375 /375 /375Sigismundo de Hungra: 195, 203, 215, 216, 223. Silo: 65. Sineous: 316. Sirmond, padre: 84. Sisenando: 228. Smith, Toms: 285. Smurdi: 270. Sobieski, Juan: 199. Somerst, Jaime: 281. Sosgenes: 339. Souza, Gerardo de: 302. Spinola, familia: 160. Storch, Enrique: 320, 323, 335. Struvio, Bucardo: 180. Suger, abad: 261. Suetonio, Cayo: 174. Suleimn: 194, 199, 200, 219. Suleimn, el Magnfico: 197, 198. Sylvins, Aneas: 197. —T— Tcito, Cornelio: 174. Talavera, Fernando de: 287. Tancredo de Hauteville: 115, 186. Tancredo, prncipe: 161. Tankel: 324. Tantardino de Mizo: 273. Tarec: 105, 129. Tarif: 105, 129. Teresa, santa: 298. Tendillas, conde de. Ver Lpez de Mendoza, igo.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 376\ 376\ 376\ 376\ 376\Teodorico, el Grande: 24, 25, 29, 52, 53, 176. Teodosio I, el Grande: 117. Teodosio II, el Menor: 15. Terranova, duquesa de: 299. Thancasio: 158. Thagout: 99, 128. Tharcasso. Ver Thancasio. Theophanes: 129. Thiboud, rey de Navarra: 128. Thiboutot, marqus de: 268. Thierry, Agustn: 278. Tiberio: 174. Tiraboschi: 188. Titz-Stephen: 48. Toda: 228. Toledo, Rodrigo de: 117. Tolomeo: 129. Tonnre, Mme. de: 268. Tourgueneff, economista: 320. Tourgueneff, Ivn: 328, 335. Toscana, conde de: 276. Triedegies, abad: 56. Troilli: 228. Tronci: 187, 222. Trouwor: 316. Tuman-bay: 152. —U— Ugon, rey de Italia: 150. Urbano V, papa: 194. Urraca: 5.

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JOS ANTONIO SACO /377 /377 /377 /377 /377Uzzano, Juan de: 163, 187. —V— Valasquita: 66. Valentiano I: 54. Valois, Flix de: 122. Valladolid, Juan de: 244. Van der Capellen Tel den Pol, barn: 269. Vzquez Parga, Jos: 305. Vegila: 227. Vlez (los): 295. Vella, Nos: 110. Vera, Juan de: 239, 246. Vera, Pedro de: 239. Vergerio: 273. Vicente de Pal, san: 258. Vctor III, papa: 161. Viera: 239. Villalba, Joaqun de: 209. Villanueva, Jaime: 224. Villanueva, Toms de (arzobispo): 292. Villpike: 277. Volney, Constantino (conde de): 183. Voronzof, Miguel: 335. —W— Wallon, Enrique: 254, 255. Walterio de Birbach: 72. Wenceslao: 214. Wilfredo, el Velloso: 72. Winidilda: 72. Witige: 146.

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HISTORIA DE LA ESCLAVITUD 378\ 378\ 378\ 378\ 378\—Y— Yactan: 133. Ynez, Domingo: 83. Yanoski, J.: 254, 255, 257, 277. Yebra, lvaro de: 290. Yussuf I: 117. Yussuf II: 245. —Z— Zacaras, papa: 148, 149. Zonaras: 129. Zotico: 49.

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NDICE NDICE NDICE NDICE NDICE L L L L LIBRO IBRO IBRO IBRO IBRO D D D D DECIMOCT ECIMOCT ECIMOCT ECIMOCT ECIMOCT A A A A A V V V V V O O O O OCONDICI"N DE LOS ESCLAVOS BAJO LA DOMINACI"N GERMNICA EN LAS NACIONES QUE SE FORMARON SOBRE LAS RUINAS DEL IMPERIO DE OCCIDENTE...... OPINI"N DE GUIZOT SOBRE EL ESTADO DE LOS ESCLAVOS Y COLONOS BAJO LA DO-MINACI"N GERMNICA. MEJOR" EL ESCLAVO BAJO DE ELLA?............... CON LA CONQUISTA GERMNICA Y SUS RESULTAS FORMRONSE VARIAS CLASES QUE FLUCTUARON ENTRE LA LIBERTAD Y LA VERDADERA ESCLAVITUD........... LAS PALABRAS SERVUS Y MANCIPIUM PIERDEN LA PRECISI"N QUE TENAN ANTES DE LA CONQUISTA GERMNICA. DIVERSO SENTIDO EN QUE ESTAS PALABRAS SE TOMARON EN LAS LEGISLACIONES GERMNICAS Y EN LOS DOCUMENTOS DE AQUELLA POCA................................................................................. LAS PALABRAS SERVUS, MANCIPIUM Y COLONUS CONFNDENSE TAMBIN, TOMN-DOSE UNA POR OTRA EN LOS DOCUMENTOS DE AQUELLOS TIEMPOS........ DIVERSA SIGNIFICACI"N DE LA PALABRA ESCLAVO Y DIFICULTAD DE ATINAR SIEMPRE CON ELLA, DISTINGUINDOLA DE LOS VOCABLOS SERVUS Y COLONUS........ EL AMO PUDO ENAJENAR A SU ESCLAVO DEL MODO QUE QUISIERA, SIN QUE STE PUDIESE COMPELERLE A QUE LO VENDIESE.......................................... EL ESCLAVO NO PODA CONTRATAR, NI ADQUIRIR NADA PARA S, SINO PARA SU AMO. SOBRE ESTE PUNTO FUERON SEVERAS ALGUNAS LEGISLACIONES GERMNICAS..................................................................................... 3 3 4 4 5 6 6 6

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DIFERENCIA ENTRE LOS ESCLAVOS DE LA IGLESIA, DEL REY Y DE PARTICULARES... ENTRE LOS VISIGODOS HUBO DOS ESPECIES DE ESCLAVOS: ID"NEOS O DE ALTA CLASE, VILES O DE NFIMA ESFERA. N"TANSE SUS DIFERENCIAS............. GRAN EMPEO DE LAS LEYES GERMNICAS EN LA PERSECUCI"N DE LOS ESCLAVOS PR"FUGOS, CUYO CASTIGO DEJOSE AL ARBITRIO DEL AMO...................... ALGUNAS LEGISLACIONES ESTABLECIERON EL DERECHO DE EXTRADICI"N........... LEGISLACI"N ESPECIAL DE LOS LOMBARDOS SOBRE LOS ESCLAVOS PR"FUGOS..... CUANDO LA DINASTA CARLOVINGIA GOBERN" EN ITALIA, DICT" TAMBIN PARA ELLA LEYES CONTRA LOS ESCLAVOS PR"FUGOS. LOS PUEBLOS SOMETIDOS AL IMPERIO DE CARLOMAGNO NO SE GOBERNARON POR UNA LEY GENERAL,SINO POR LEGISLACIONES PARTICULARES.............................................. EN LA PERSECUCI"N DE LOS ESCLAVOS PR"FUGOS, MOSTROSE LA LEGISLACI"N VI-SIGODA MS SOLCITA QUE LAS OTRAS GERMNICAS. MUCHEDUMBRE DE LEYES SOBRE ESTE PARTICULAR........................................................... EN LOS LTIMOS TIEMPOS DE LA MONARQUA VISIGODA AUMENTOSE EXTRAORDI-NARIAMENTE EL NMERO DE ESCLAVOS PR"FUGOS Y EL DE SUS ENCUBRI-DORES. NUEVA LEY SOBRE ESTA MATERIA............................................ OBSERVACI"N ACERCA DE LA NDOLE DE LAS LEYES GERMNICAS EN PUNTO A FUGA DE ESCLAVOS..................................................................................... LA IGLESIA SIRVI" DE ASILO AL ESCLAVO PR"FUGO; PERO LAS LEYES GERMNICAS ESTABLECIERON DIVERSAS REGLAS EN ESTE PARTICULAR....................... DISPOSICIONES DE VARIOS CONCILIOS FAVORECIENDO A LOS ESCLAVOS QUE SE ACO-GAN A LA IGLESIA.............................................................................. ENTRE LOS GERMANOS, EL ESCLAVO PUDO ADQUIRIR SU LIBERTAD POR PRESCRIP-CI"N, CUYO PLAZO PARA ALCANZARLA VARIABA SEGN LAS DIFERENTES LEGISLACIONES.................................................................................. EN LOS CABELLOS, MODO DE PEINARLOS Y TRAJE MARCBASE LA DIFERENCIA QUE HABA ENTRE LIBRES Y ESCLAVOS........................................................ QUERELLAS SOBRE LA LIBERTAD Y ESCLAVITUD DE CIERTOS HOMBRES. MODOS DE PROBAR LA LIBERTAD: COMBATE, TESTIGOS, JURAMENTO, ESCRITURA Y OTROS MEDIOS ESTABLECIDOS EN LAS LEGISLACIONES GERMNICAS........ LEYES REGLAMENTARIAS SOBRE LA CONDUCTA DE LOS QUERELLANTES; MIENTRAS SE PROBABA LA LIBERTAD O ESCLAVITUD.............................................. NECESIDAD DEL CONSENTIMIENTO DEL AMO PARA CASARSE EL ESCLAVO. DISPOSI-CIONES DE LA IGLESIA, DE ALGUNOS CONCILIOS Y MONARCAS SOBRE ESTE PUNTO. PENAS QUE SE IMPUSIERON..................................................... 7 8 8 10 10 11 12 13 14 14 15 16 17 17 17 19

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CRUELDAD DE UN FRANCO CONTRA DOS DE SUS ESCLAVOS QUE SE CASARON SIN SU CON SENTIMIENTO.............................................................................. CARLOMAGNO EXIGE TAMBIN EL CONSENTIMIENTO DEL AMO PARA EL MATRIMO-NIO DEL ESCLAVO............................................................................... EL PAPA ADRIN IV DECLARA VLIDO EL MATRIMONIO DEL ESCLAVO, AUN SIN CONSENTIMIENTO DEL AMO................................................................. SEVERIDAD DE LAS LEYES GERMNICAS RESPECTO DE LOS MATRIMONIOS CONTRA-DOS ENTRE LIBRES Y ESCLAVOS........................................................... EL ESCLAVO ANTE LOS TRIBUNALES SEGN LAS DIVERSAS LEGISLACIONES GERMNICAS.................................................................................... EL ESCLAVO DE LA IGLESIA PUDO AL FIN SER TESTIGO...................................... ESCLAVOS VISIGODOS ACUSADORES.................................................................. CASTIGOS QUE LAS LEGISLACIONES GERMNICAS IMPUSIERON AL ESCLAVO POR LOS DELITOS QUE COMETA CONTRA SU AMO Y SU FAMILIA........................... EL AMO PUDO MATAR IMPUNEMENTE A SU ESCLAVO; PERO ALGUNOS CONCILIOS RESTRINGIERON ESTE DERECHO........................................................... CRUELDAD DE LOS GALESES CONTRA SUS ESCLAVOS......................................... MAGNFICA LEY DE LOS VISIGODOS ENFRENANDO LA AUTORIDAD DE LOS AMOS CON-TRA SUS ESCLAVOS............................................................................. SUPERIORIDAD DE ESTA LEY SOBRE LAS DEMS DE LOS OTROS PUEBLOS GERMNICOS.................................................................................... CASTIGOS QUE CARLOMAGNO Y SUS SUCESORES IMPUSIERON AL ESCLAVO.......... PENAS MUY DIFERENTES ENTRE DELINCUENTES LIBRES Y ESCLAVOS.................. EN CIERTOS CASOS, LAS PENAS IMPUESTAS A LOS ESCLAVOS FUERON IGUALES Y AUN MENORES QUE LAS DE LOS LIBRES....................................................... EL ESCLAVO ROMANO EMPEOR" SU CONDICI"N BAJO LA DOMINACI"N GERMNICA.... COMPARACI"N LEGAL ENTRE EL ESCLAVO ROMANO Y EL ESCLAVO GERMNICO.... DIFICULTAD DE BIEN APRECIAR LA INFLUENCIA DE LA ESCLAVITUD EN LA SOCIEDAD GERMNICA....................................................................................... Notas....................................................................................................L L L L LIBRO IBRO IBRO IBRO IBRO D D D D DECIMONO ECIMONO ECIMONO ECIMONO ECIMONO VENO VENO VENO VENO VENOSUERTE QUE CORRI" EL COLONATO DESPUS DE LA DESTRUCCI"N DEL IMPERIO DEOCCIDENTE. SU CONTINUACI"N EN EL IMPERIO DE ORIENTE BAJO LOS SU-CESORES DE JUSTINIANO, CUYO ESTADO NO DEBE CONFUNDIRSE CON EL QUE TUVO EN OCCIDENTE................................................................... 19 20 21 21 22 24 24 25 25 26 26 27 28 30 33 35 35 37 38 49

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DIVERSAS LEYES SOBRE EL COLONATO EN EL IMPERIO DE ORIENTE. CAUSAS DE SU DECADENCIA...................................................................................... EL COLONATO NO DESAPARECI" EN EL IMPERIO DE OCCIDENTE CON LA CONQUISTA GERMNICA, PUES DUR", AUNQUE ALTERADO, HASTA LA EDAD MEDIA... EL COLONATO EMPEOR" BAJO LA DOMINACI"N GERMNICA............................... EL EDICTO DE TEODORICO, REY DE LOS OSTROGODOS, ALTER" PROFUNDAMENTE EL ESTADO DE LOS COLONOS EN ITALIA................................................ SOLICITUD DEL PAPA GREGORIO MAGNO POR LOS COLONOS DE LAS TIERRAS QUE LA IGLESIA DE ROMA POSEA EN SICILIA.............................................. LOS COLONOS DEL REY FUERON TAMBIN MENOS MALTRATADOS QUE LOS PERTENE-CIENTES A PARTICULARES.................................................................... COLONOS LIBRES O VOLUNTARIOS, Y COLONOS FORZOSOS. IMPORTANCIA DE ESTA DISTINCI"N........................................................................................ PARA IMPEDIR QUE LOS COLONOS FUESEN VEJADOS, SOLAN DETERMINARSE LAS OBLIGACIONES A QUE ESTABAN SUJETOS. QUERELLAS ENTRE COLONOS Y SEORES, A CAUSA DE LAS CARGAS QUE SE LES QUERAN IMPONER......... ENTRE LOS COLONOS HABA DOS ESPECIES DE SERVIDUMBRE............................ ENUMERACI"N DE LOS TRIBUTOS Y SERVICIOS QUE DEBAN PRESTAR LOS COLONOS Y OTROS INDIVIDUOS DE CLASES SERVILES. QUEJAS DE LOS COLONOS POR LAS CARGAS EXCESIVAS QUE SE LES ECHABAN, Y DISPOSICIONES DE CARLO-MAGNO SOBRE LOS QUE PERTENECAN A LAS IGLESIAS O AL REY............. A VECES, LOS COLONOS NEGABAN SU ESTADO Y ENTREGBANSE A EXCESOS Y VIOLENCIAS....................................................................................... MONASTERIOS HUBO QUE TUVIERON N"MINA O RBOL GENEAL"GICO DE SUS SIER-VOS Y MUCHEDUMBRE DE STOS EN ALGUNOS CONVENTOS DE ITALIA..... LA OPRESI"N DE LAS CLASES RSTICAS INFUNDA TEMORES A SUS MISMOS OPRESORES,Y DURAS LEYES PENALES CONTRA LAS ASOCIACIONES DE LOS RSTICOS....... INSURRECCIONES DE LA CLASE RSTICA EN FRANCIA........................................ MUCHEDUMBRE DE CLASES SERVILES.............................................................. NTIMO ENLACE ENTRE EL ESTADO DE LAS PERSONAS Y LA PROPIEDAD TERRITORIAL. LAS TIERRAS FUERON ALODIALES, BENEFICIARIAS Y TRIBUTARIAS............. LARGA NOMENCLATURA DE LAS DIFERENTES CLASES MS O MENOS SERVILES..... SOLARIEGOS EN CASTILLA.............................................................................. CUATRO ESPECIES DE SEOROS EN CASTILLA: DE REALENGO, ABADENGO, SOLA-RIEGO Y DE BEHETRA......................................................................... 49 51 53 54 54 55 55 56 56 56 57 58 59 60 61 61 62 73 74

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VILLANO, VILAIN, VILLEIN............................................................................... LOS NOMBRES DIFERENTES DADOS A LAS CLASES SERVILES NO SIEMPRE IMPLICAN CON-DICIONES DIVERSAS, NI LOS MISMOS NOMBRES CONDICIONES IDNTICAS....... CAUSAS QUE PRODUJERON LAS CLASES SERVILES.............................................. PRECARIO. STE NO DEBE CONFUNDIRSE CON EL ANTIGUO PRECARIO ROMANO...... PODEROSOS QUE OPRIMAN A LOS DESVALIDOS QUE BUSCABAN SU AMPARO......... MODO O F"RMULA CON QUE EN CASTILLA UN HOMBRE SE SOMETA A LA PROTEC-CI"N DE ALGN PODEROSO.................................................................. RECOMENDACI"N, SU ORIGEN Y USO................................................................ BUSCAN LA PROTECCI"N DE LOS PODEROSOS NO S"LO LOS MISERABLES SINO LOS PEQUEOS PROPIETARIOS, Y AUN IGLESIAS Y MONASTERIOS.................... EL RECOMENDADO PUDO CAMBIAR DE PATRONO. LAS RELACIONES ENTRE STE Y AQUL FUERON PURAMENTE PERSONALES, Y NO DE PROPIEDAD A PROPIE-DAD. ESTE ESTADO CAMBI" EN ALGUNOS PASES, LUEGO QUE SE ESTABLE-CI" EL FEUDALISMO............................................................................ ORIGEN DE LAS BEHETRAS DE ESPAA Y SUS ESPECIES.................................... PACTOS DE BEHETRA PERSONAL.................................................................... MODO DE CAMBIAR DE SEOR EN LAS BEHETRAS............................................ ADQUISICI"N DE NATURALEZA EN LAS BEHETRAS............................................. LTIMO ESTADO DE LAS BEHETRAS................................................................ INFLUENCIA DE LAS CLASES SERVILES, YA EN MENGUAR LA LIBERTAD, YA EN DISMI-NUIR LA ESCLAVITUD.......................................................................... Notas....................................................................................................L L L L LIBRO IBRO IBRO IBRO IBRO V V V V VIGSIMO IGSIMO IGSIMO IGSIMO IGSIMOEL MAHOMETISMO Y LA ESCLAVITUD. INVASIONES Y CONQUISTAS DE LOS RABES EN ASIA, FRICA Y EUROPA. ESCLAVOS QUE DE ELLAS EMANARON........ CAUSAS DEL ENGRANDECIMIENTO DEL MAHOMETISMO...................................... TOLERANCIA E INTOLERANCIA DEL CORN...................................................... EL MAHOMETISMO FUE UNA RELIGI"N BELICOSA. MAHOMA Y SUS SUCESORES TUVIE-RON ESCLAVOS................................................................................... LAS IDEAS DEL CORN SOBRE ESCLAVITUD NO SON SIEMPRE CONFORMES A LOS HECHOS DE SUS SECTARIOS................................................................. SUERTE DE LOS PUEBLOS VENCIDOS EN LAS GUERRAS QUE MAHOMA Y SUS DISCPU-LOS HICIERON.................................................................................... 77 78 79 81 82 83 84 84 85 85 86 87 88 88 89 89 98 98 99 100 100 100

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IMPUESTOS QUE PAGABAN LOS PUEBLOS VENCIDOS, Y LO QUE SOBRE ESTE PUNTO ACONTECI" EN ESPAA...................................................................... FATAL INFLUENCIA DEL MAHOMETISMO EN FOMENTAR LA ESCLAVITUD............... PRIMERAS INVASIONES DE LOS RABES Y SUS RPIDAS CONQUISTAS EN ASIA Y ENFRICA. ESCLAVOS QUE ENTONCES HICIERON....................................... SU PRIMERA IRRUPCI"N EN EUROPA................................................................ INVENCI"N DEL FUEGO GRIEGO, O GREGEOIS Y SUS ESTRAGOS........................... INVASI"N Y CONQUISTA DE ESPAA POR LOS RABES........................................ MARINA DE LOS RABES................................................................................. BERBERISCOS QUE ACOMPAARON A LOS RABES EN LA CONQUISTA DE ESPAA.... DIVERSOS NOMBRES QUE SE DIERON A LOS RABES. ORIGEN DEL NOMBRE SARRACENO,MUY CONOCIDO DE LOS CRISTIANOS, PERO IGNORADO DE LOS RABES......... INVASIONES DE LOS MAHOMETANOS EN LAS ISLAS Y COSTAS DEL MEDITERRNEO..... BOTN Y SU REPARTIMIENTO........................................................................... INVASIONES EN ITALIA.................................................................................... REGLAMENTO MUY IMPORTANTE QUE HICIERON LOS RABES PARA EL COMERCIO DESICILIA.............................................................................................. IRRUPCIONES DE LOS SARRACENOS EN EL MEDIODA DE FRANCIA....................... LAS DISCORDIAS DE LOS BERBERISCOS Y LOS RABES, Y LAS DE STOS ENTRE S,SUSPENDIERON POR ALGN TIEMPO SUS IRRUPCIONES EN FRANCIA, Y AUN FACILITARON LOS TRIUNFOS DE LOS CRISTIANOS EN EL SUR DE ELLA. RE-NOVACI"N DE INVASIONES EN FRANCIA................................................. EL PODER DE LOS RABES EMPEZ" A DECLINAR EN EL MEDITERRNEO DESDE EL SIGLO XI............................................................................................ INVASIONES Y CONQUISTAS DE LOS NORMANDOS EN EL SUR DE ITALIA................ ESCLAVOS NEGROS EN LAS TROPAS RABES DE MAR Y TIERRA............................ HBOLOS TAMBIN EN LOS EJRCITOS QUE PELEARON EN ESPAA. LA PROLONGA-DA LUCHA ENTRE MAHOMETANOS Y CRISTIANOS FOMENT" MUCHO LA ES-CLAVITUD EN ELLA............................................................................. EL TERRIBLE ALMANZOR DIO VIGOROSO IMPULSO A LA ESCLAVITUD DE ESPAA.... FUNDACI"N DE "RDENES RELIGIOSAS PARA REDIMIR LOS CRISTIANOS ESCLAVIZADOS POR LOS MUSULMANES........................................................................ OCUPACIONES DE LOS ESCLAVOS CRISTIANOS Y SARRACENOS............................. 101 103 103 103 104 105 106 107 107 108 109 109 110 112 113 115 115 117 117 120 122 123

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ESCLAVOS EUNUCOS AS BLANCOS COMO NEGROS EN EL PALACIO DE LOS CALIFAS DEC"RDOBA.......................................................................................... CRUEL PERSECUCI"N DE LOS CRISTIANOS DE ESPAA POR LOS RABES HACIA EL PROMEDIO DEL SIGLO IX...................................................................... CONDICI"N DE LOS CRISTIANOS ESCLAVIZADOS EN ESPAA................................ CONDICI"N DE LOS MAHOMETANOS ESCLAVIZADOS, PRINCIPALMENTE EN ESPAA..... Notas....................................................................................................L L L L LIBRO IBRO IBRO IBRO IBRO V V V V VIGESIMOPRIMERO IGESIMOPRIMERO IGESIMOPRIMERO IGESIMOPRIMERO IGESIMOPRIMEROLAS CRUZADAS, LAS REPBLICAS ITALIANAS Y OTROS PUEBLOS DEL MEDITERR-NEO, CONSIDERADOS CON RELACI"N A LA ESCLAVITUD EN LA EDAD MEDIA. LAS CRUZADAS FUERON LA CONTINUACI"N EN ASIA DE LA LUCHA EMPEA-DA EN EUROPA ENTRE EL CRISTIANISMO Y EL MAHOMETISMO................ LAS PRIMERAS VICTORIAS DE LOS CRUZADOS DIRONLES MUCHOS ESCLAVOS MUSULMANES. PRUEBAS DE ESTA VERDAD............................................ LA CONTINUACI"N DE LA GUERRA HIZO CAER MUCHEDUMBRE DE CRISTIANOS EN LA ESCLAVITUD DE LOS MUSULMANES....................................................... DAMASCO ERA EL GRAN MERCADO EN DONDE SE VENDAN LOS CRISTIANOS ESCLA-VIZADOS POR LOS TURCOS. MSERO ESTADO DE LOS CRISTIANOS ESCLAVI-ZADOS EN ORIENTE............................................................................. LARGAS PEREGRINACIONES EN ORIENTE DE LOS MONJES DE LAS "RDENES RELIGIO-SAS PARA REDIMIR CAUTIVOS CRISTIANOS.............................................. MALOS CRISTIANOS ESCLAVIZAN A OTROS CRISTIANOS....................................... ODIO ENTRE CRISTIANOS GRIEGOS Y LATINOS, Y HECHOS ESCANDALOSOS QUE DE AQU NACIERON.................................................................................. DURANTE EL PERODO DE LAS CRUZADAS, EL CORSO Y LA PIRATERA EN EL MEDI-TERRNEO FOMENTARON LA ESCLAVITUD............................................. ANATEMAS LANZADOS POR EL CONCILIO DE LETRN CONTRA LOS CRISTIANOS QUE FAVORECAN A LOS INFIELES. CONSECUENCIAS DE ESTOS ANATEMAS....... NUMEROSA CRUZADA DE MUCHACHOS Y FIN DESASTROSO QUE TUVO.................. LAS CRUZADAS AUMENTARON LAS RELACIONES ENTRE EL ORIENTE Y EL OCCIDENTE.... LAS REPBLICAS ITALIANAS, LOS MARSELLESES Y CATALANES REANIMARON EL TR-FICO DE ESCLAVOS Y FOMENTARON LA ESCLAVITUD............................... INFAME CONDUCTA DE LOS COMERCIANTES MARSELLESES. PROPUESTA DE MARINISANUTI PARA CORTAR LAS RELACIONES DE LOS CRISTIANOS CON LOS INFIE-LES DE FRICA. DECRETO DE FELIPE, EL HERMOSO DE FRANCIA SECUN-DANDO ESTAS IDEAS........................................................................... 123 124 125 127 128 136 137 138 139 139 140 140 140 140 142 142 143 143

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LAS CRUZADAS FOMENTARON LA ESCLAVITUD EN ORIENTE; PERO LA DISMINUYERON EN OCCIDENTE................................................................................... EL ENGRANDECIMIENTO DE LAS REPBLICAS ITALIANAS FOMENT" LA ESCLAVITUD EN ALGUNOS PASES............................................................................ NACIMIENTO DE VENECIA.............................................................................. ORIGEN DEL COMERCIO DE LOS VENECIANOS Y TRFICO DE VENECIA CON LOS PA-SES AFRICANOS................................................................................... LAS RELACIONES MERCANTILES DE LOS VENECIANOS CON EL ORIENTE PRECEDIE-RON A LAS CRUZADAS. SUS TRATADOS DE COMERCIO CON EL IMPERIO GRIEGO............................................................................................. ENGRANDECIMIENTO DE VENECIA Y SUS IMPORTANTES EXPEDICIONES MERCANTI-LES A DIVERSOS PASES....................................................................... ES PROBABLE QUE EL PRINCIPIO DEL TRFICO DE ESCLAVOS QUE HICIERON LOS VENECIANOS, FUE CONTEMPORNEO AL DESARROLLO DE SU COMERCIO GE-NERAL. SU PRIMER TRFICO CON LOS SARRACENOS CONSISTI" EN LLEVAR-LES A ESPAA Y A SICILIA ESCLAVOS INFIELES Y CRISTIANOS................. LLEVARON TAMBIN A LOS SARRACENOS DE EGIPTO Y DE OTRAS PARTES DE FRI-CA, ESCLAVOS MUCHACHOS DE AMBOS SEXOS, CRISTIANOS EN MAYOR N-MERO QUE INFIELES........................................................................... EN LAS FERIAS DE ROMA COMPRABAN ESCLAVOS LOS VENECIANOS. EL PAPAZACARAS LOS LIBERTA Y PROHBE SU COMERCIO.................................. A INSTANCIA DE LOS PONTFICES Y DEL EMPERADOR GRIEGO, LA REPBLICA DEVENECIA PROHIBI" EL COMERCIO DE SUS SBDITOS CON LOS SARRACE-NOS; PERO ESTA PROHIBICI"N NO FUE SINCERA. RENUEVA VENECIA SUS PROHIBICIONES.................................................................................. SECRETAS RELACIONES DE LOS VENECIANOS CON LOS PIRATAS DEL MEDITERR-NEO, Y ESCLAVOS QUE LES COMPRABAN PARA SU COMERCIO. CASOS HUBO EN QUE LOS VENECIANOS VENDIERON COMO ESCLAVOS HASTA A SUS COMPATRICIOS.................................................................................... VENECIA LIMITA EL TRFICO DE ESCLAVOS A S"LO LOS INFIELES, PROHIBIENDO LA VENTA DE CRISTIANOS; PERO ESTA PROHIBICI"N NO SE CUMPLE Y RENUVASE POR ESTE MOTIVO.............................................................................. JAMS LOS VENECIANOS CUMPLIERON LEYES NI TRATADOS QUE PROHIBAN VENDER CRISTIANOS A LOS INFIELES................................................................. IMPORTANTE COMERCIO DE ESCLAVOS Y DE OTROS EFECTOS QUE HICIERON LOS VENECIANOS EN ALGUNAS COSTAS Y ROS DEL MAR NEGRO Y MAR DEAZOF................................................................................................ 144 146 146 146 147 147 148 148 148 148 149 149 150 150

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PERMISO CONCEDIDO A LOS VENECIANOS POR EL EMPERADOR GRIEGO PARA QUE COMPRASEN EN LA CIRCASA Y EN LA TARTARIA MENOR ESCLAVOS J"VE-NES QUE SE TRANSFORMABAN DESPUS EN TROPAS MAMELUCAS............ BREVE HISTORIA DE LA MILICIA LLAMADA DE LOS MAMELUCOS.......................... COMERCIANTES VENECIANOS FUERON LOS PRIMEROS ENCARGADOS DE LLEVAR ES-CLAVOS A EGIPTO PARA FORMAR ESTA MILICIA...................................... TRATADO ENTRE EL SULTN DE EGIPTO Y EL REY CRISTIANO DE LA PEQUEAARMENIA PARA QUE DE ELLA SE SACASEN ESCLAVOS............................. TRATADOS DE COMERCIO DE LOS VENECIANOS CON LOS SULTANES DE EGIPTO. UNO DE ELLOS ABRE LA PUERTA AL TRFICO DE ESCLAVOS Y DE OTROS EFECTOS PROHIBIDOS. MONITORIO DEL PAPA BENITO XI A LA REPBLICA DE VENECIA PARA QUE SUS SBDITOS CESEN EN EL TRFICO PROHIBIDO QUE HACAN CON LOS INFIELES.............................................................................. LOS VENECIANOS VENDAN EUNUCOS A LOS INFIELES........................................ DE LOS ESCLAVOS NEGROS QUE SACABAN DE FRICA LOS VENECIANOS, EMPLERONSE ALGUNOS EN EL SERVICIO DE LAS G"NDOLAS DE VENECIA, Y MUCHOS SE INTRODUJERON EN LOMBARDA........................................................... EN EL MERCADO DE VENECIA VENDANSE ESCLAVOS DE DIFERENTES RAZAS. VENECIA REITERA LA PROHIBICI"N DE VENDER ESCLAVOS CRISTIANOS A LOS INFIELES. EXCOMUNI"N LANZADA CONTRA LOS VENECIANOS POR EL PAPA CLEMENTE V............................................................................ VENECIA SUFRI" LA PERNICIOSA INFLUENCIA DE LA ESCLAVITUD. CON SU DECA-DENCIA MENGU" EL COMERCIO DE ESCLAVOS QUE SUS HIJOS HACAN...... GNOVA AJUST" TRATADOS DE PAZ Y DE COMERCIO CON LOS PUEBLOS MAHOMETA-NOS Y CRISTIANOS DE LAS COSTAS DEL MEDITERRNEO........................ RIVALIDAD ENTRE GENOVESES Y VENECIANOS SOBRE LA SUPREMACA EN EL IMPE-RIO GRIEGO........................................................................................ FACTORAS DE LOS GENOVESES EN EL MAR NEGRO Y ESCLAVOS QUE DE ELLAS SACABAN........................................................................................... FORMACI"N DE UN NUEVO Y PEQUEO IMPERIO GRIEGO................................... LOS GENOVESES ESTABLECIDOS EN LA BULGARIA TUVIERON ESCLAVOS.............. IMPERIO DE GAZARIA FUNDADO EN EL MAR NEGRO POR LOS GENOVESES. OFICIO DE GAZARIA Y LEGISLACI"N MARTIMA DE GNOVA............................... TRATADOS DE GNOVA CON ALGUNOS TRTAROS Y CON LOS TURCOS PARA LA MU-TUA EXTRADICI"N DE ESCLAVOS PR"FUGOS.......................................... CAFFA, COLONIA GENOVESA EN EL MAR NEGRO, FUE VASTO MERCADO DE ESCLA-VOS. BULA DEL PAPA MARTN V, EXCOMULGANDO A LOS COMERCIANTES151 151 152 152 153 153 154 154 155 155 156 156 157 157 157 158

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QUE VENDAN ESCLAVOS CRISTIANOS A LOS INFIELES. LA REPBLICA DEGNOVA SIGUE SU COMERCIO DE ESCLAVOS.......................................... LOS GENOVESES SACARON TAMBIN ESCLAVOS DE ARMENIA PARA SU COMERCIO.... LAS GUERRAS CIVILES ENTRE LAS CASAS MS NOBLES DE GNOVA DIERON TAMBIN ESCLAVOS A ESTA REPBLICA.............................................................. AUNQUE GNOVA PROHIBI" EL COMERCIO CON EL SULTN DE EGIPTO, LOS GENO-VESES ELUDAN ESTA PROHIBICI"N....................................................... CONOCIENDO GNOVA SU MALA SITUACI"N EN EL MAR NEGRO DESDE QUE LOS TURCOS SE APODERARON DE CONSTANTINOPLA, CEDI" AL BANCO DE SANJORGE TODAS LAS COLONIAS QUE EN AQUEL MAR POSEA....................... PISA COMERCI" DESDE TEMPRANO CON EL MAR NEGRO Y ALGUNOS PARAJES DEL ORIENTE. AUMNTANSE ALL SUS RELACIONES CON LAS CRUZADAS. TAM-BIN COMERCI" CON LOS MUCHOS INFIELES QUE HABA EN EL SUELO PISANO.............................................................................................. PISA ALCANZ" PRIVILEGIOS MERCANTILES DE ALGUNOS PRNCIPES CRISTIANOS ENASIA................................................................................................. HOSTILIDADES DE LOS PISANOS CONTRA TNEZ Y BONA, Y PRISIONEROS ESCLAVIZADOS.................................................................................. NUEVAS EXPEDICIONES DE LOS PISANOS A VARIOS PUNTOS DE FRICA Y NUEVOS ESCLAVOS QUE COGIERON.................................................................... TRFICO DE ESCLAVOS QUE LOS PISANOS HICIERON CON ALGUNOS PUNTOS DE FRICA... LAS HOSTILIDADES DE LOS PISANOS CON LA ISLA DE CERDEA DIRONLES ESCLA-VOS. OBTUVIRONLOS TAMBIN EN ALGUNOS COMBATES NAVALES CON LOS MAHOMETANOS EN EL MEDITERRNEO................................................ MALLORCA SE CONVIRTI" EN VASTO DEP"SITO DE ESCLAVOS CRISTIANOS. PAS-CUAL II FORM" UNA CRUZADA DE PISANOS Y CATALANES CONTRA ELLA. CRISTIANOS ENTONCES LIBERTADOS Y MAHOMETANOS ESCLAVIZADOS..... LA REPBLICA DE FLORENCIA TUVO TAMBIN ESCLAVOS Y TRAFIC" EN ELLOS. AS APARE-CE DE LOS REGLAMENTOS QUE FORM" SOBRE SU SISTEMA TRIBUTARIO.......... RELACIONES DE FLORENCIA CON EL LEVANTE.................................................. LOS ESTATUTOS DE FLORENCIA PERMITIERON EL LIBRE TRFICO DE ESCLAVOS A LAS PERSONAS ESTABLECIDAS EN ELLA, DE CUALQUIERA CONDICI"N QUE FUESEN............................................................................................. MUCHEDUMBRE DE ESCLAVOS GRIEGOS EN FLORENCIA; SOBRE TODO, DEL SEXO FEMENINO. ERROR DE UN AUTOR ITALIANO SOBRE EL USO DE LA LENGUA GRIEGA EN ELLA................................................................................. 158 159 160 160 160 161 161 161 161 162 162 162 163 164 164 164

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RENACIMIENTO DE LAS LETRAS GRIEGAS EN ITALIA, PRINCIPALMENTE ENFLORENCIA....................................................................................... CONDICI"N DE LOS ESCLAVOS EN FLORENCIA, SEGN LOS ESTATUTOS DE ELLA.... CORTA INFLUENCIA DE LA REPBLICA DE LUCA EN EL INCREMENTO DE LA ESCLA-VITUD, Y CONDICI"N DE SUS ESCLAVOS, SEGN SUS ESTATUTOS............. SIN DATOS PARA PODER TRAZAR LA HISTORIA DE LA ESCLAVITUD EN LA REPBLICA DE AMALFI, DEBE CREERSE QUE ELLA TRAFIC" EN ESCLAVOS................ DURANTE LA EDAD MEDIA Y PARTE DE LA BRBARA, TODA LA ACTIVIDAD MERCAN-TIL DE LA EUROPA ESTUVO RECONCENTRADA EN EL MEDITERRNEO..... RELACIONES DE MARSELLA CON EL ORIENTE MUCHO ANTES DE LAS CRUZADAS. LOS COMERCIANTES MARSELLESES COMPRABAN Y VENDAN ESCLAVOS EN LAS COSTAS DE BERBERA Y DE SIRIA.................................................. CORSARIOS ARMADOS EN MARSELLA PARA COGER ESCLAVOS. MALDADES QUE ACOMPAARON AL COMERCIO QUE DE STOS SE HACA EN AQUELLA CIUDAD............................................................................................. MERCADO Y PRECIO DE LOS ESCLAVOS EN MARSELLA....................................... PODER DE LOS AMOS SOBRE LOS ESCLAVOS...................................................... MANUMISI"N DE ESCLAVOS EN MARSELLA Y ESTADO DE ALGUNOS LIBERTOS...... DURACI"N DEL COMERCIO DE ESCLAVOS EN MARSELLA.................................... COMERCIO DE ESCLAVOS ENTRE ESPAA Y FRICA.......................................... APRESAMIENTO DE UN BUQUE EN LAS AGUAS DEL MEDITERRNEO CARGADO DE ESCLAVOS Y ESCLAVAS PARA ABDERRAHMN III, CALIFA DE C"RDOBA.... ESCLAVAS GRIEGAS DE PLACER INTRODUCIDAS EN LA ESPAA RABE POR COMER-CIANTES ANDALUCES.......................................................................... ESCLAVOS EUNUCOS IMPORTADOS EN LA ESPAA RABE, PROCEDENTES CASI TO-DOS DE VERDN EN LORENA, DONDE HABA UN ESTABLECIMIENTO PARA CASTRAR MUCHACHOS........................................................................ TEMPRANA EXPEDICI"N MARTIMA DE LOS CATALANES, Y ESCLAVOS CRISTIANOS QUE ENTONCES LIBERTARON. SUS RELACIONES CON ALGUNOS PUEBLOS DE ORIENTE............................................................................................ PERMISO DEL EMPERADOR GRIEGO ANDR"NICO II PARA QUE LOS SBDITOS DEL REY DE ARAG"N COMERCIASEN LIBREMENTE CON AQUEL IMPERIO......... RELACIONES DE LOS CATALANES Y ARAGONESES CON EGIPTO. TRATADO IMPOR-TANTE ENTRE STE Y LA CORONA DE ARAG"N. ALFONSO III SE SOBRE-PONE EN FAVOR DE SUS SBDITOS CATALANES A TODAS LAS PROHIBICIONES165 165 166 167 167 167 168 168 169 169 169 169 170 170 170 171 171

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ECLESISTICAS ACERCA DEL COMERCIO DE LOS CRISTIANOS CON LOS SARRACENOS..................................................................................... TRFICO DE LOS CATALANES CON BERBERA. TRATADOS QUE AJUSTARON CON ELLOS Y CON OTROS PASES AFRICANOS.......................................................... COMERCIO DE LOS CATALANES EN ESCLAVOS. MUCHOS SARRACENOS FUERON ESCLAVIZADOS POR JAIME I EN LA CONQUISTA DE MALLORCA................ CONQUISTADA MALLORCA NO S"LO TUVIERON ESCLAVOS LOS PARTICULARES SINO TAMBIN EL REY................................................................................ COMERCIO DE LOS CATALANES CON LOS MOROS DE GRANADA. A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI, AQULLOS TRAFICARON TODAVA EN ESCLAVOS..................... JUDOS Y SU DISPERSI"N DESDE EL IMPERIO ROMANO........................................ LOS VISIGODOS PROHIBIERON A LOS JUDOS LA COMPRA Y POSESI"N DE ESCLAVOS CRISTIANOS........................................................................................ EN FRANCIA SE VED" A LOS JUDOS, A LO MENOS POR ALGN TIEMPO, EL COMER-CIO DE ESCLAVOS. INFRACCI"N DE ESTAS PROHIBICIONES...................... INFLUENCIA DE LOS JUDOS Y SU COMERCIO DE ESCLAVOS................................. QUEJAS DE AGOBARDO, ARZOBISPO DE LYON, SOBRE EL COMERCIO DE ESCLAVOS QUE HACAN LOS JUDOS Y LA CONDUCTA DE LOS CRISTIANOS. PROTECCI"N DE LUIS, EL PIADOSO A LOS JUDOS..................................................... CELESTINO V PROHIBI" EL COMERCIO DE ESCLAVOS QUE HACAN LOS JUDOS..... ESTADO DE LOS JUDOS EN ESPAA. QUEJAS DE INOCENCIO III AL MONARCA DECASTILLA Y SUS RESULTAS.................................................................. AGRAVOSE LA CONDICI"N DE LOS JUDOS DE ESPAA. LOS MONARCAS DE CASTILLA NO SIEMPRE FUERON CONTRARIOS A LOS JUDOS.................................... PRIVILEGIO INEFICAZ QUE LOS JUDOS ALCANZARON EN CATALUA PARA TENER ESCLAVOS.......................................................................................... FRANQUICIAS ALCANZARON IGUALMENTE LOS JUDOS EN MARSELLA, Y AUNQUE NO GOZARON DE ELLAS POR MUCHO TIEMPO, COMERCIARON, SIN EMBARGO, EN ESCLAVOS.......................................................................................... VENTAJOSA POSICI"N DE LOS JUDOS EN ALGUNAS NACIONES DEL ORIENTE DEEUROPA............................................................................................ REGLAMENTO IMPORTANTE DEL DUQUE BOLESLAO DE POLONIA ACERCA DE LOS JUDOS DE SUS ESTADOS. SU CONFIRMACI"N POR EL REY CASIMIRO DEPOLONIA........................................................................................... DE FAVORES SEMEJANTES GOZARON EN SILESIA Y EN MORAVIA......................... 171 172 173 173 173 174 174 174 175 175 176 176 177 177 178 178 178 178

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LOS JUDOS ESTABLECIDOS EN CAFFA, COLONIA DE LOS GENOVESES EN EL MARNEGRO, COMERCIARON MUCHO EN ESCLAVOS. ANATEMAS DEL PAPA MAR-TN V CONTRA ESTE TRFICO.............................................................. Notas....................................................................................................L L L L LIBRO IBRO IBRO IBRO IBRO V V V V VIGESIMOSEGUNDO IGESIMOSEGUNDO IGESIMOSEGUNDO IGESIMOSEGUNDO IGESIMOSEGUNDOCONTINUACI"N DE LA ESCLAVITUD EN EL IMPERIO GRIEGO BAJO LOS SUCESORES DEJUSTINIANO. ELLA CRECE EXTRAORDINARIAMENTE EN TODA LA EDAD ME-DIA Y PARTE DE LA MODERNA CON LAS INVASIONES Y CONQUISTAS DE LOS TURCOS EN AQUEL IMPERIO................................................................. ALGUNOS DE LOS EMPERADORES DE ORIENTE FAVORECIERON LA LIBERTAD DEL ESCLAVO............................................................................................ FATAL INFLUENCIA DE LAS INVASIONES Y CONQUISTAS DE LOS TURCOS EN MANTE-NER Y FOMENTAR LA ESCLAVITUD EN EL IMPERIO GRIEGO..................... PRIMERAS IRRUPCIONES DE LOS TURCOS EN EUROPA. TROPAS CATALANAS Y ARA-GONESAS EN EL IMPERIO GRIEGO......................................................... LLVANSE LOS TURCOS AL ASIA MUCHOS ESCLAVOS QUE HICIERON EN EUROPA..... TOMAN PARTE LOS TURCOS EN LA GUERRA ENCENDIDA EN EUROPA ENTRE LOS PALE"LOGOS Y LOS CANTACUCENOS. ESTO LES DIO MUCHOS MILLARES DE CRISTIANOS ESCLAVIZADOS QUE VERGONZOSAMENTE SE LES PERMITI" VEN-DER EN EL MERCADO DE CONSTANTINOPLA.......................................... AO EN QUE LOS TURCOS SE ESTABLECIERON EN EUROPA, SIENDO ADRIAN"POLIS SU PRIMERA CORTE EN ELLA............................................................... ALARMADA LA CRISTIANDAD CON LOS PROGRESOS DE LOS TURCOS, EL PAPA URBA-NO VI PROMOVI" UNA CRUZADA CONTRA ELLOS.................................... TAN GRANDE ERA YA EL NMERO DE CRISTIANOS ESCLAVIZADOS POR LOS TURCOS QUE SE VENDAN A PRECIO MUY BARATO, E IMPSOSE UNA CONTRIBUCI"N SOBRE EL PRECIO DE ELLOS................................................................ BAYEZID I ESCLAVIZ" MUCHOS CRISTIANOS EN SUS VASTAS CORRERAS Y EN LOS TRIUNFOS QUE ALCANZ"..................................................................... NUEVOS TRIUNFOS DAN A LOS TURCOS MUCHOS MILLARES DE CRISTIANOS ESCLAVIZA-DOS, Y MS DE 30 000 DE STOS QUE ERAN GRIEGOS, FUERON LLEVADOS AL ASIA............................................................................................. ESCLAVOS CRISTIANOS HECHOS EN TESAL"NICA, E INMENSA MUCHEDUMBRE EN LA BATALLA DE VARNA............................................................................ CUANDO EL PELOPONESO CAY" BAJO LA CIMITARRA TURCA, 60 000 GRIEGOS ARRAS-TRARON LAS CADENAS DE LA ESCLAVITUD............................................ 179 179 191 191 192 192 193 193 194 194 194 195 195 196 196

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HEROICA CONDUCTA DE JORGE CASTRIOTA, LLAMADO SCANDERBERG EN SUS LAR-GAS GUERRAS CON LOS TURCOS........................................................... APODRANSE LOS TURCOS DE CONSTANTINOPLA EN 1453 Y HORRORES ALL COMETIDOS....................................................................................... MOHAMED II SIGUI" HACIENDO MUCHOS ESCLAVOS.......................................... FUENTES DE DONDE EMANA LA LEGISLACI"N EN TURQUA................................ EL IMPERIO OTOMANO LLEG" A SU APOGEO BAJO EL REINADO DE SULEIMN, ELMAGNFICO O EL LEGISLADOR. A SU RETIRADA DE BUDA LLEVABA DELAN-TE DE S 100 000 ESCLAVOS DE AMBOS SEXOS Y DE TODAS EDADES, CUYO NMERO SE AUMENT" CON LOS NUEVOS ESCLAVOS QUE HIZO DESPUS... HUNGRA FUE TEATRO DE LARGAS Y SANGRIENTAS GUERRAS ENTRE EL CRISTIANIS-MO Y LA BARBARIE MUSULMANA, Y SELIM II EN SUS INVASIONES ESCLAVIZA MS DE 90 000 CRISTIANOS................................................................ GUERRA ENTRE TURCOS Y VENECIANOS, Y ESCLAVOS HECHOS EN ELLA.............. BATALLA DE LEPANTO, CRISTIANOS REDIMIDOS Y MAHOMETANOS ESCLAVIZADOS. PRINCIPIO DE LA DECADENCIA DEL IMPERIO TURCO. EMINENTE SERVICIO HECHO A LA CRISTIANDAD POR JUAN SOBIESKI, REY DE POLONIA........... LOS JENZAROS Y SU PERNICIOSA INFLUENCIA EN ACRECENTAR LA ESCLAVITUD. SU COMPOSICI"N, SU NMERO Y DECADENCIA............................................ CORRUPCI"N TURCA....................................................................................... NDOLE DE LA ESCLAVITUD TURCA................................................................... Notas....................................................................................................L L L L LIBRO IBRO IBRO IBRO IBRO V V V V VIGESIMOTERCERO IGESIMOTERCERO IGESIMOTERCERO IGESIMOTERCERO IGESIMOTERCERONUEVAS Y DIVERSAS CAUSAS QUE INFLUYERON EN MENGUAR LA ESCLAVITUD ENEUROPA............................................................................................ TERREMOTOS EN VARIAS NACIONES................................................................. HAMBRES EN ITALIA, FRANCIA, ALEMANIA, DINAMARCA, ESPAA E INGLATERRA.... PESTE GENERAL BAJO EL REINADO DE JUSTINIANO............................................ PESTES EN ITALIA, FRANCIA, ALEMANIA, GRAN BRETAA, IRLANDA Y ESPAA.... HORRIBLE PESTE GENERAL CONOCIDA CON EL NOMBRE DE PESTE NEGRA........... ABOLICI"N DE LA ESCLAVITUD POR DEUDAS..................................................... FORMACI"N DE GRANDES ESTADOS EN EUROPA............................................... LA CESACI"N DE LA BRBARA COSTUMBRE DE ESCLAVIZAR A LOS PRISIONEROS DE GUERRA, INFLUY" TAMBIN EN MENGUAR LA ESCLAVITUD DE CRISTIANOS A CRISTIANOS........................................................................................ 196 196 197 197 197 198 198 199 199 201 202 202 205 205 206 208 208 209 209 210 210

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LOS AMOS POR SU INTERS SACARON DE LA ESCLAVITUD A MUCHOS DE SUS ESCLA-VOS, CONVIRTINDOLOS EN SIERVOS DE LA GLEBA................................. LAS CARTAS O PRIVILEGIOS CONCEDIDOS A MUCHAS CIUDADES Y LUGARES DISMINU-YERON IGUALMENTE LA ESCLAVITUD.................................................... ESPAA POR LA SITUACI"N PARTICULAR EN QUE SE HALLABA, CONCEDI" MUCHOS FUEROS Y CARTAS PUEBLAS A CIUDADES, ALDEAS Y LUGARES................. ERROR DE HALLAM Y DE MARTNEZ MARINA SOBRE LA POCA EN QUE FUE OTOR-GADO EL PRIMER FUERO EN ESPAA.................................................... FUEROS Y CARTAS PUEBLAS CONCEDIENDO FRANQUICIAS Y LIBERTADES.............. LA DECADENCIA DE LAS REPBLICAS ITALIANAS Y LA DEL COMERCIO DE CATALUA MENGUARON LA ESCLAVITUD............................................................... Notas....................................................................................................L L L L LIBRO IBRO IBRO IBRO IBRO V V V V VIGESIMOCU IGESIMOCU IGESIMOCU IGESIMOCU IGESIMOCU AR AR AR AR AR TO TO TO TO TOCONTINUACI"N DE LA ESCLAVITUD EN TODA LA EDAD MEDIA........................... ERROR DEL HISTORIADOR PORTUGUS HERCULANO SOBRE EL TRMINO DE LA ES-CLAVITUD EN ESPAA Y SU REFUTACI"N............................................... EL C"DIGO DE LAS SIETE PARTIDAS RECONOCE LA ESCLAVITUD DE LOS CRISTIANOS EN ESPAA........................................................................................ CONDICI"N DE LOS ESCLAVOS EN ESPAA........................................................ EL C"DIGO DE LAS SIETE PARTIDAS BORRA TODA DIFERENCIA ENTRE LA VIDA DEL LIBRE Y DEL ESCLAVO......................................................................... PROTECCI"N DE LAS LEYES DE PARTIDAS A LA LIBERTAD DEL ESCLAVO.............. ESTAS MISMAS LEYES ABREN A VECES ALGUNAS FUENTES DE ESCLAVITUD.......... LOS DESCUBRIMIENTOS PORTUGUESES EN LA COSTA OCCIDENTAL DE FRICA FO-MENTAN LA ESCLAVITUD EN LA PENNSULA IBRICA............................... FOMNTALA TAMBIN EN ESPAA POR MS DE UN SIGLO LA CONQUISTA DE LAS ISLAS CANARIAS................................................................................. PRIMERA EXPEDICI"N A ELLAS DEL FRANCS BETHENCOURT, SU PRIMER CONQUISTADOR................................................................................ SUS CORRERAS Y ESCLAVOS ENVIADOS A ESPAA............................................. NUEVOS ESCLAVOS IMPORTADOS EN ELLA POR OTROS CONQUISTADORES............. LAS RELACIONES MERCANTILES DE LOS ESPAOLES CON FRICA DAN A ESPAA NUEVOS ESCLAVOS.............................................................................. ALTERCADOS ENTRE ESPAA Y PORTUGAL POR LA CONFUSI"N GEOGRFICA DEL NOMBRE GUINEA............................................................................... 213 213 216 217 217 218 221 225 226 229 229 231 232 233 234 236 237 238 239 240 240

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EXPEDICIONES ESPAOLAS A LA MINA DEL ORO Y MEDIDAS PARA FOMENTAR ESTE COMERCIO......................................................................................... PAZ ENTRE PORTUGAL Y ESPAA.................................................................... MUCHEDUMBRE DE ESCLAVOS DE LA COSTA OCCIDENTAL DE FRICA INTRODUCI-DOS EN ESPAA................................................................................. RENOVACI"N DE HOSTILIDADES ENTRE MOROS Y ESPAOLES EN EL SIGLO XV. EXPE-DICI"N CONTRA TETUN..................................................................... TREGUAS ENTRE ESPAOLES Y MAHOMETANOS, SU ROMPIMIENTO, Y ESCLAVOS... EXPEDICI"N CONTRA TNEZ.......................................................................... MERCED DE ESCLAVOS HECHA POR LOS REYES CAT"LICOS A SU SECRETARIO FERNNLVAREZ DE TOLEDO......................................................................... LAMENTABLE ESTADO DE CASTILLA, SU NUEVA GUERRA CON LOS MOROS DE GRA-NADA, Y DESASTRE DE LA ALJARQUA................................................... ESCLAVITUD DE LOS MOROS MALAGUEOS Y EXTREMADA SEVERIDAD DEL REY FER-NANDO CON ELLOS............................................................................. RENDICI"N Y CAPITULACI"N DE GRANADA Y VARIOS ARTCULOS SOBRE ESCLAVOS.... Notas....................................................................................................L L L L LIBRO IBRO IBRO IBRO IBRO V V V V VIGESIMOQUINTO IGESIMOQUINTO IGESIMOQUINTO IGESIMOQUINTO IGESIMOQUINTOPOCAS DIFERENTES EN QUE CESARON LA ESCLAVITUD PERSONAL Y LA SERVIDUM-BRE DE LA GLEBA EN TODA LA EUROPA CRISTIANA................................ DECIR EN TRMINOS ABSOLUTOS QUE LA ESCLAVITUD CES" EN EUROPA POR HABER PASADO LOS ESCLAVOS AL ESTADO DE SIERVOS DE LA GLEBA, ES PROPOSI-CI"N ERR"NEA................................................................................... ERROR MUCHO MS GRAVE ES AFIRMAR QUE LA ESCLAVITUD DE LA ANTIGEDAD,TRASMITIDA A LAS GENERACIONES POSTERIORES, DESAPARECI" EN LA EDADMEDA, Y QUE SU RENOVACI"N PROVINO DEL DESCUBRIMIENTO DEL NUE-VO MUNDO........................................................................................ PROGRAMAS PROPUESTOS EN 1837 POR LA ACADEMIA DE CIENCIAS POLTICAS YMORALES DEL INSTITUTO DE FRANCIA SOBRE LAS CAUSAS QUE ABOLIERON LA ANTIGUA ESCLAVITUD, Y LA POCA EN QUE DESPUS DE HABER STA CESADO ENTERAMENTE EN LA EUROPA OCCIDENTAL, SOLAMENTE QUED" LA SERVIDUMBRE DE LA GLEBA............................................................ MEMORIAS PRESENTADAS AL CONCURSO Y PREMIADAS POR AQUELLA ACADEMIA... JUICIO DEL AUTOR DE ESTA HISTORIA SOBRE DICHAS MEMORIAS PREMIADAS....... DIFERENCIA ENTRE LA ABOLICI"N DE LA ESCLAVITUD ANTIGUA Y LA MODERNA..... 242 243 243 244 244 245 245 246 247 247 249 253 253 254 254 254 254 255

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DIVERSAS OPINIONES SOBRE EL FIN DE LA ESCLAVITUD EN FRANCIA. MUSTRASE LA EQUIVOCACI"N DE ALGUNAS........................................................... DISPOSICIONES LEGALES PARA EXTINGUIR LA ESCLAVITUD EN FRANCIA.............. RENACIMIENTO DE LA ESCLAVITUD EN FRANCIA EN EL SIGLO XVIII CON LA INTRODUC-CI"N DE ESCLAVOS NEGROS DE LAS COLONIAS FRANCESAS..................... MALES OCASIONADOS EN FRANC