Origenes del Pensamiento Cubano

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Title:
Origenes del Pensamiento Cubano
Physical Description:
Book
Creator:
Fundación Mapfre Tavera-Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana, Madrid-La Habana
Publisher:
Fundación Mapfre Tavera-Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana
Place of Publication:
Madrid-La Habana
Publication Date:

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Abstract:
CD supplemental materials for: Biblioteca Digital de Clásicos Cubanos. Orígenes del pensamiento cubano. Vol. I: hasta 1868. Fundación Mapfre Tavera-Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana, Madrid-La Habana, 2002. Edición en CD Rom.

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Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
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Biblioteca Nacional José Martí
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System ID:
AA00008693:00001


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Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz La Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz es una institucin adscrita a la Universidad de La Habana y cuyo objetivo consiste en el estudio, investigacin, promocin, docencia de po stgrado y publicacin de temticas vinculadas a la historia, la sociedad y el pensamie nto cubano y latinoamericano desde estructuras de trabajo trans dicipilinarias. El desarro llo de programas como la BIBLIOTECA DIGITAL DE CLSICOS CUBANOS que integra el proceso investigativo, el trabajo de rescate documental, la elaboracin de textos, el trabajo editorial -tanto para soporte electrnico como para soport e papely la publicacin, forman parte del esfuerzo de un colectivo intelectual y tcnico de reconocida calidad. Para el logro de sus objetivos, la Casa de Altos Estudios est integrada por cuatro reas de trabajo: Los grupos de investigacin. Los cursos de postgrado y doctorados. El grupo editorial Im agen Contempornea. Promocin de intercambios y colabo racin institucional de carcter acadmico. La Casa de Altos Estudios difunde su trabajo de rescate y promocin de la cultura e historia de Cuba y Amric a Latina a travs de su revista Debates Americanos y de sus series editoriales Bi blioteca de Clsicos Cubanos, Testimonios e Imag en Contempornea. Para obtener ms inform acin puede dirigirse a: Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz Universidad de La Habana, Cuba cp 10400 Telfono: 53 7 832 68 41 Fax: 53 7 832 32 00 cae@ffh.uh.cu www.filosofia.cu/cfo

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FUNDACIN MAPFRE TAVERA La FUNDACIN MAPFRE TAVERA tiene como objetivo contribuir a la consolidacin de la Co munidad Cultural Iberoamericana mediante el conocimiento de su memoria histrica, para lo que desarrolla un conjunto de actividades orientadas, principalmen te, a la preservacin y difusin del patrimonio documental y bibliogrfic o de los pases iberoamericanos. La FUNDACIN MAPFRE TAVERA es una de las seis fundaciones que promueve el Sistema MAPFRE para el desarrollo de actividades de inters general en distintas r eas profesionales y culturales. Direccin:C/ Claudio Coello, 123 28006 Madrid Telfono:(34) 915 819 596 Fax:(34) 915 811 932 E-Mail:presidencia@tavera.com www.tavera.com

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NOTA EDITORIAL ORGENES DEL PENSAMIENTO CUBANO I es la culminacin de una idea desarrollada conjuntamente por la Fundac in MAPFRE TAVERA (Madrid) y la Casa de Altos Estudios D on Fernando Ortiz (La Habana). Forma parte del proyecto editorial BIBLIOTECA DIGITAL DE CLSICOS CUBANOS, promovido por la Casa de Altos Estudi os Don Fernando Ortiz y la Fundacin MAPFRE TAVERA y abierto a cualquie r institucin cientfica o cultural interesada en el rescate, en formato electrnico, de la obra de los principales intelectuales cubanos del siglo XIX. Bajo la direccin cientfica de Eduardo Torres-Cuevas y Luis Miguel Garca Mora, la BIBLIOTECA DIGITAL DE CLSICOS CUBANOS pretende editar tres volmenes: Orgenes del pensamiento cubano I Orgenes del pensamiento cubano II y Jos Mart – Obras Completas Sobre esta edicin : ORGENES DEL PENSAMIENTO CUBANO I reproduce ntegramente los volmenes 1 al 21 de la Biblioteca de Clsicos Cubanos Desde 1998, la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz a travs de su sello editorial Imagen Contempornea ha publicado los diez primeros volmenes que contienen las obras completas de Flix Varela (1788-1853), el Obis po de Espada (17561832), Jos Agustn Caballero ( 1762-1835), Felipe Poey (1799-1891) y el primer tomo de lo que en su tiempo se denomin la Polmica filosfica (18391840). Ahora ven la luz por vez primera, la segunda parte de la Polmica as como las obras completas de Jos de la Luz y Caballero (1800-1862) y Jos Antonio Saco (1797-1879). Adems de la reproduccin facsimila r de aquella edicin, esta versin electrnica permite el acceso a texto libre y rpidamente a cualquiera de las pginas digitalizadas, tanto de cada uno de los volmenes como a todos en su conjunto. De este modo, el investigador puede realizar bsquedas complejas, que le permiten, por ejemplo, es tablecer interesantes comparaciones de cmo un mismo tema (un concepto, un personaj e...) ha sido valorado por distintos autores a lo largo del tiempo. Adems, en el caso concreto de los tres tomos de la Ictiologa cubana de Felipe Poey, la edicin digital consigue enlazar las descripciones de la fauna marina con su representacin grfica y viceversa. Desde la Fundacin MAPFRE TAVERA y la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz creemos que estamos no slo contribuyendo a la democratizacin de la cultura, cons ervando y poniendo a disposicin de un amplio publico lo ms granado de la produ ccin intelectual cubana del siglo XIX, sino tambin facilitando sobremanera los futuros trabajos de investigacin histrica.

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1 BIBLIOTECA DIGITAL DE CLSICOS CUBANOSSi cultura es raz, vasos comunic antes subterrneos que absorben, nutren y abonan el suelo sobre el que brota la siembra civilizadora de una comunidad humana, el pensamiento que em ana de sta es su germinacin fecundante. La cultura, ese cuerpo vivo y actuante de polismicos contenidos y multifacticas manifestaciones, es creacin y creador de es e ser nacional, lo define, lo fertiliza y lo modifica haciendo surgir desde sus or genes y en la comprensin de s misma, las nuevas perspectivas que desde el hoy analizan el pasado, diagnostican el presente y elaboran las prospectivas del futuro. Una larga y profunda tradicin en el ej ercicio de pensarnos, de someternos a crtica y, a la vez, de proponer bsquedas y trazar alternativas, permite ofrecer a las generaciones actuales la amplia acumulacin de conocimientos, de debates, de propuestas cientficas e ideolgicas, de mtodos de estudio e investigacin, que le dan a Cuba una base slida, impresci ndible para la reflexin desde la interioridad de su permanencia y des de la profundidad de lo que ha sido la evolucin, decantacin, am plitud y creacin del pensami ento cubano a lo largo de dos siglos y medio. Los estudiosos e interesados en la historia de Cuba, en cualquier latitud del planeta, tienen en la Biblioteca de Clsicos Cubanos las fuentes primarias para adquirir un conoc imiento profundo y amplio que permite una mayor comprensin de una parte int egrante de Amrica Latina y del otro componente, el americano, del pensamiento de la hispanidad. El intento que significa la Biblioteca de Clsicos Cubanos es, ante todo, resultado de una herencia. En primer l ugar, la de los que desde el siglo XVIII estudiaron a Cuba rescatando a sus anteces ores con noble orgullo; en segundo, la que emana de una tradicin histrica –que no es tradicional sino de rupturas peridicas y continuidades conflicti vas-; y en tercero, de una bsqueda historiogrfica que intent, slo con xitos parciales, llevar a cabo la recopilacin, publicacin y divulgaci n de los grandes pensadores. Fue una aspiracin de la intelectualidad cubana ver rescatados y reunidos los textos de sus clsicos. Ya en las dcadas finales del siglo XIX cuando, urgidos por la incertidumbre acerca de los destinos del pas y por las interr ogantes de una sociedad que, desprendida de la esclavitud, tena que pensar sobre sus opciones econmicas, sus polticas sociales, sobre su dependencia colonial y sus relaciones internacionales – fundamentalmente Estados Uni dosy sobre su cultura an sin rumbos fijos y con una buena carga artificialque un grupo de des tacados intelectuales y hombres de accin poltica, se plante la necesidad t erica, cientfica, poltica y cultural de estudiar el amplio campo de ideas que ya estaban presentes en el pas. Si muchos se quedaban en la superficie de los dramas coyunturales, otros, lgicamente los menos, buscaron en lo ms destacado del conjunto del pensamiento anterior las bases tericas para proyec tos de larga duracin. Si desde la recreacin esttica haba surgido la idea de la Cuba s oada, de la bsqued a epistemolgica

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2 emanaba la idea de la Cuba pens ada. Utopa y realidad, sueo y experiencia, no eran dos partes antagnicas, sino dos componentes complementarios de la actividad creadora cubana. Cuba era m s que un sueo potico y romntico de cuyo despertar poda emanar el des engao; Cuba era tambin un cuerpo de ideas, surgido de una realidad diferente, que oblig, para estudiarla, al reanlisis profundo, a la adaptacin y a la creac in de proyectos de sociedades con caractersticas singulares. Francisco de Arango y Parreo, a fines del siglo XVIII, expresaba que, si el sueo er a que Cuba fuese la Inglaterra de Amrica, el reto de pensamiento consista en encontrar cami nos propios porque er a un absurdo imitar a Gran Bretaa: ante realidades palmariamente diferentes se requera de caminos diferentes; de ideas nuevas, propias y orig inales. Porque una cosa era el proyecto que nos llegaba desde Europa y para Eur opa y otro el que necesariamente haba que elaborar desde Cuba y para Cuba. No slo era una urgencia emanada del dilema dependencia-independencia: era, simplemente, la necesidad de comprenderse a s mismo. Es en las dcadas de 1870 y 1880 cuando se emprendi el rescate de las obras de tres de las personalidades cimeras de la historia de las ideas en Cuba, Jos Antonio Saco, Jos de la Luz y Caballe ro y Francisco de Arango y Parreo, eran todava tres polmicas figuras, cuyo indi scutible prestigio y la profundidad de sus ideas haban centrado parte del debate t erico de la poca. Las polmicas de entonces, como se podr constatar en las introducciones a sus obras en esta Biblioteca de Clsicos Cubanos se efectuaban sobre bases endebles, pues casi todos los participantes slo conocan fragmentada y parcialm ente sus obras. Se debe a tres ncleos distintos de estudios os el inicio y publ icacin de una gran parte de las obras de estas tres figuras. Jos Mara Zayas, albacea de la obra de Jos de la Luz y Caballero, y su hijo, Alfredo Zayas, posteri ormente presidente de la Repblica, recogieron, transcribieron y cotejaron gran parte de los escritos del filsofo y educador cubano. El segundo public, en 189 0, un volumen de las obras de Jos de la Luz. En otra direccin trabaj el histori ador, historigrafo, documentalista y erudito Vidal Morales y Morales. ste trat, con el apoyo de Jos Silverio Jorrn, de rescatar la parte de la obra de Jos Antoni o Saco que no haba sido publicada hasta entonces. En ello se inscribe la Coleccin pstuma (1881) de los escritos de Jos Antonio Saco poste riores a 1858 y las partes no publicadas de la Historia de la esclavitud (1883 y 1893). El tercer grupo estuvo formado por los descendientes de Francisco de Arango y Parreo; uno de ellos, Anastasio Carrillo y Arango, edit en dos tomos (1888), una se leccin, muy bien escogida, de la obra del clebre expositor del proyecto e sclavista-azucarero en sus orgenes. Un impulso especial adquirieron estos es tudios gracias a dos instituciones que nacieron con la Repblica y a dos nombres que las prestigiaron. Me refiero al trabajo erudito, meticuloso y esforz ado de Domingo Figuerola-Caneda, y al no menos destacado de Vidal Morales y Mora les, el primero director-fundador de la Biblioteca Nacional de la Repblica de Cuba y el segundo del Archivo Nacional de la Repblica de Cuba. A Figuerola-Ca neda se debe gran parte del rescate del

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3 Centn Epistolario de Domingo del Monte y de la correspondencia de Saco, Luz y Caballero y Jos Luis Alfonso y una bibli ografa, la ms completa de su tiempo (1914) sobre el segundo. El momento, sin embargo, de mayor efervescencia en los estudios sobre la evolucin del pensamient o cubano y de bsqueda, rec uperacin y publicacin del mayor nmero de obras se inici a partir de 1933 y, sin lugar a duda, en l convergieron las ms importantes figuras del espacio acadmico, cientfico y literario cubano. Tampoco este momento es casual. Con la cada de la dictadura de Gerardo Machado pasaban a un segundo plano las figuras polticas e intelectuales de la generacin anter ior. Un grupo brioso de hombres pertenecientes a una nueva intelectualidad nacida con la repblica, ahora en plena madurez, se plantea la necesidad de la reestructuracin poltica, social, econmica y, sobre todo, de nuevos enfoques en el mundo cultural, cientfico y acadmico. Fue en este contexto que la fi gura liminar de Flix Varela, en medio de fuertes debates, adquiri una dimensin nueva y sus obras empezaron a ser estudiadas y publicadas. La Universid ad de La Habana emprendi el empeo intelectual y editorial de mayores logr os hasta ahora con la publicacin de los tomos de la Biblioteca de Autores Cubanos (BAC). Esta coleccin estuvo dirigida por Roberto Agramonte, destacado socil ogo y estudioso de la filosofa, quien, adems, se dedic a recuperar la obra del padre Agustn Caballero. Lo ms granado de la intelectualidad de la poca par ticip en el empeo: Rafael Garca Brcena, Elas Entralgo, Enrique Gay-Ca lb, Medardo Vitier Humberto Piera Llera, Raimundo Lazo y el propio Agramonte. A esta empresa se uni el intelectual espaol Genaro Artiles. No fue la BAC el nico intento de re cobrar los textos de los ms destacados pensadores cubanos. Otros tres me recen especial mencin. La Coleccin de Libros Cubanos (CLC) de la editorial Cultural S.A., bajo la direccin de Don Fernando Ortiz; la que inici la Direccin de Cultura del Ministerio de Educacin entre 1948 y 1952, a cuyo frente se encontraba Ral Roa Garca; y, por ltimo, el movimiento que se desarroll alrededor de Em ilio Roig de Leuchsenring, al frente de la Oficina del Historiador de la Ci udad de La Habana. Estos esfuerzos, sin embargo, eran parciales y par tan de las concepciones e intereses de quienes las dirigan. Mientras Roberto Agramonte y la BAC se movan con un inters filosfico, Fernando Ortiz lo haca con un prisma so ciolgico y la Direccin de Cultura con otro econmico. De ah sus preferencias. De esta m anera, la BAC se centraba principalmente en Varela y Luz Caballero, la CLC lo haca en la figura de Jos Antonio Saco y la Direccin de Cultur a en la de Francisco de Arango y Parreo. No fueron pocos los estudiosos que d edicaron gran parte de su vida a la bsqueda, trascripcin, anlis is y publicacin de la documentacin dispersa y a veces perdida. Nombres como Francisco Gonzlez del Valle, Manuel I. Mesa Rodrguez, Antonio Hernndez Travieso Jos Mara Chacn y Calvo, Jos Antonio Fernndez de Castro y Csar Garc a Pons constituyen un muestrario de esta parte culta de la historia intelect ual cubana. Sin la ac umulacin del trabajo

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4 realizado por generaciones de inve stigadores, la propuesta de la Biblioteca de Clsicos Cubanos no hubiera encontrado vas expedit as para su realizacin que es, en cierta medida, homenaje a sus antec esores y superacin necesaria de las insuficiencias precedentes. Pese al esfuerzo realizado, a la al tura de los aos sesenta an quedaba mucho por rescatar, sobre todo en el cam po del pensamiento cientfico. Un buen estudioso poda comprobar que parte de la s obras de los autores hasta entonces publicados an no contenan toda la documentacin e informacin que era necesario buscar y rescatar. Como ej emplo de estas ausencias podemos sealar que nunca se haban editado las obras de Felipe Poey y Aloy, el ms destacado naturalista cubano, ni, transcurridos m s de cien aos, su famosa, premiada y reconocida Ictiologa Cubana que ya comenzaba a deshacerse en los fondos de la Sociedad Econmica de Am igos del Pas de La Habana. Es un orgullo para la Biblioteca de Clsicos Cubanos haber rescatado aquellos textos y dibujos, resultado de toda una dimensin de las ciencias y las ideas en Cuba. Una gran parte del trabajo de los que participan en la elaboracin de esta coleccin ha consistido en el cotejo de obras y documentos con los manuscritos originales, rectificando numerosos errore s que incluso cambiaban el sentido o la idea expuesta. Ello cuando existan en letra impresa. Pero tambin forman parte de la Biblioteca de Clsicos Cubanos los numerosos documentos y obras inditas que completan el conjunto de lo publicado y en cuyo rescate nos empeamos. Autores conocidos, pero cuyos trabajos no haban sido recopilados ni impresos aparecen, por primera vez, en esta colecci n. Se citaban con frecuencia a partir de referencias indirectas sobre los mismos o por el conocimiento de parte de su obra; faltaba ubicar, cuando no aclarar, el conjunto de sus ideas. Ese es el caso de los papeles del obispo de Espada, fundamentales para estudi ar los orgenes del movimiento intelectual cubano del siglo XIX. Personalidades de influencia decisiva como Flix Varela, tienen, ahora, una edicin notablemente ampliada con documentos desconocidos y cuidadosament e trabajados. El car cter integrador de esta coleccin, que incluye lo ms brillante y significativo del pensamiento cubano en todas sus manifestaciones –filosfico cientfico, poltico, social, econmicopermite captar, no slo la totalidad de la s ideas de un pensador, sino, ms all, los ncleos convergentes del pensami ento cubano en sus preocupaciones, creaciones y bsquedas. Si lo anterior le da originalidad y sentido a la Biblioteca de Clsicos Cubanos no es su nica razn de ser. Durante los ltimos cuarenta aos la aus encia de la publicac in de las obras de los pensadores cubanos, con excepcin de Jos Mart, fue suplida por las famosas Antologas que tienen la caracterstica de ser ms una obra del antologador que del antologado. Muchas de ellas eran repet itivas de lo ya publicado, con lo que el conocimiento parec a estancarse al slo reiterar lo expuesto una y otra vez o ser un ejercicio de interpretaciones sobre las mismas fuentes. Las ideas se reducan, la cultur a se resenta y muchos, en la ignorancia

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5 del tesoro intelectual que se posea, sentan un cierto rebajamiento ante el pensamiento forneo de moda en el pas y que, lamentabl emente, no siempre era el mejor ni el ms necesario. Sin ce rteza de un pasado terico, o con una muy limitada visin del mismo, asentada, a veces, en esquem as importados de manera acrtica, las nuevas generaciones tenan su marco creador en la interioridad de un vaco que afectaba, notablem ente, la coherencia de sus ideas y proyecciones. Esta situacin resultaba ms lamentabl e ante el desarrollo que alcanzaban las ciencias y la cultura en el pas, los apor tes de los historiadores en las ltimas dcadas, la masificacin de la lectur a y la aparicin de nuevos impulsos creadores. Esa imagen invertida, no pocas veces, era trasmitida a los que, con culturas diferentes, intent aban entender la historia de Cuba. Suplir ese vaco es una de las razones que le dan vida a la Biblioteca de Clsicos Cubanos No es rescatar una memoria histrica; es crearla con toda la acumulacin de conocimiento que otras generaciones no conoc ieron en su integridad y coherencia. Otra motivacin sostena la idea de es ta coleccin. El desarrollo de los mtodos, concepciones y teoras cientfica s en las ltimas dcadas, en especial en el campo de la historia y sus disciplinas afines, de la filosofa y sus diversas especialidades, y de las ciencias polticas, obligaba a revaluar la produccin y conclusiones anteriores. Er a necesario incorporar lo s nuevos conocimientos que durante tan largo perodo se haban acumulado gracias al esfuerzo de numerosos investigadores cubanos y extranjeros. Un aspecto conspiraba contra la preservacin y conocimiento del pasado intelectual de Cuba. En los fondos c ubanos se deshacan documentos y obras bajo el empuje de la humedad, las bacteri as, los insectos y ms de un ladrn ocasional. Algunos de los originales pr esentes en esta coleccin quizs no podrn ser consultados de nuevo. Su mal estado hace presagiar un triste destino; otros estn ya irremisiblemente perdidos. En lo referente a las obras que ya estaban publicadas, la mayora con una ant igedad de ms de cincuenta aos, constituyen, muchas de ellas, rarezas bibliogrficas. Cont aron con ediciones de bajo costo, por lo que su det erioro fue rpido; a ello se aade el corto nmero de ejemplares impresos. En otros casos, hemos trabajado con originales de los que slo se dispona su edicin prncipe, pes e a las mltiples re ferencias que a ellas se hacen, por lo que, transcurrido ms de un siglo de su edici n, slo se pueden localizar uno o dos ejemplares, no siempre en buen estado y, a veces, incompletos. Por esta nica razn -s alvarlos antes de su prdidaera una imperiosa obligacin promover la Biblioteca de Clsicos Cubanos Pero existan dos razones que, en un estudio de fondo, exigan una nueva edicin de las obras, an sin las tristes c ondiciones expuestas. La primera era lo incompleto de las recopilaciones anterio res; la necesidad de rectificar los numerosos errores que contenan muchas de ellas, la segunda. Copiar simplemente las obras anteriores hubi ese sido un error imperdonable nicamente justificado por el desconocimiento. La Biblioteca de Clsicos Cubanos constituye

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6 el resultado de ms de treinta aos de invest igacin, cotejo, transcripcin, anlisis, estudio y cuidadosa edicin por los mejo res especialistas de los temas y figuras estudiados. Las bsquedas se han efect uado en los archivos y bibliotecas cubanas, norteamericanas, espaolas, franc esas y britnicas, segn los casos. Donde ha existido ms de una edicin anterio r, se han cotejado con las impresas por su autor. Si ste ef ectu ms de una, se compar aron para determinar cul de ellas es la ms completa y cuidada; en esos casos se hacen constar las diferencias. En aras de poder ofrecerle al lector todos los elementos para su estudio o posterior ampliacin sobre cada una de las personalidades pr esentadas, las obras publicadas por la Biblioteca de Clsicos Cubanos poseen una estructura novedosa con respecto a los intentos anterio res. Cada volumen presenta un ensayo introductorio a cargo de un especialista de reconocido prestigio sobre el tema. En esta primera parte se desarrolla un est udio de la personalidad y de la vida del autor en cuestin a partir de los conocimi entos incorporados, sobre todo en los ltimos cincuenta aos, y su colocacin en el interior de una perspectiva actual. Todo ello se completa con el anlisis cr tico de la produccin intelectual del autor estudiado. El cuerpo de la publicacin lo constituy en las obras, ya publicadas ya inditas, editadas lo ms completas posibles en el estado actual del conocimiento de las mismas. En los casos en que es necesar io, aparecen presentaciones parciales. Un amplio cuerpo de notas completa y/ o aclara los contenidos. El ndice onomstico permite localizar con r apidez los nombres a los que se hace referencia. Una de las partes ms originales y desta cadas son las bibliografas. Con la estrecha colaboracin de los especialistas de la Biblioteca Nacional Jos Mart se ofrece la ms completa recopilacin, que en su conjunto representan el ms acabado corpus del pensamiento cubano. Es, ya una fuente imprescindible. Incluyen las obras del y sobre el autor –como podr observarse, en esta coleccin se entiende por tales, no slo los libros y folletos sino, tambin, los documentos y cartas personales-. Para una mejor ubicacin del contexto creador de la personalidad y obras estudi adas, se introduce una cronol oga paralela de su vida, del acontecer nacional cubano y del panorama internacional. En el trabajo realizado para la creacin de la Biblioteca de Clsicos Cubanos merece especial mencin el cuerpo de editores, empl anadores y diseadores de Imagen Contempornea. En la dedicacin y el amor que demostraron por esta empresa intelectual, ms all de las exi gencias rutinarias, est esa calidad que slo tiene lo que se hace desde una conviccin interior. Si la Biblioteca de Clsicos Cubanos es un producto intelectual de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana, es tambin el

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7 resultado de importantes instituciones y personalidades de Cuba y el extranjero. Ciertos nombres nos acompaan por la confianza que han depositado en nosotros y por su estmulo crtic o: personalidades como Eu sebio Leal, Armando Hart, Alfredo Guevara, Abel Prieto, Cintio Viti er, Ismael Clark, Carlos Mart y Carlos Manuel de Cspedes, compartieron ms de una idea y ms de una tensin. Rubn Zardoya, decano de la Facultad de Filoso fa e Historia de la Universidad de La Habana, incorpor el proyecto, como suyo propio, desde sus orgenes; en el Ministerio de Educacin Superior, Fernando Vecino Alegret, lo ha apoyado y estimulado. Si una persona en particula r ha transitado con plena responsabilidad y con la comprensin de la trascendenc ia del esfuerzo el camino de la Biblioteca de Clsicos Cubanos este es el doctor Juan Vela Va lds, rector de la Universidad de La Habana. A su inters y celo cons tante no poco le debe esta empresa intelectual. Entre las instituciones en las cuales hemos encontrado recepcin, cooperacin y calor humano e intelectual, ms all de la s puras tramitaciones burocrticas, se encuentran: la Academia de Ciencias de C uba y su presidente Ismael Clark; la Biblioteca Nacional Jos Mart y su director Eliades Acosta; el Instituto de Historia de Cuba, su director Manuel Lpez, su secr etario cientfico Oscar Zanetti y sus investigadores; la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, el querido e imprescindible Eusebio Leal y la siempre dinmica Raida Mara; el Museo Carlos J. Finlay y su colectivo; la Sociedad Econm ica de Amigos del Pas y su directora Daisy Rivero; la Oficina del Programa Ma rtiano y su presidente Armando Hart; el Centro de Estudios Martianos; el Minist erio de la Ciencia, Tecnologa y Medio Ambiente, entre otras in stituciones cubanas, acogieron este proyecto con entusiasmo y, en la medida de sus posibilidades y especialidades, han contribuido a su realizacin. No menos importante fue el aporte de prestigiosas in stituciones de otros pases. Un recuerdo imborrable dej entre nosot ros la doctora Gloria Lpez, quien al frente de la Oficina Regiona l de Cultura de la UNESCO para Amrica Latina y el Caribe asumi como propia la Biblioteca de Clsicos Cubanos ; otro tanto habra que decir de la Embajada de Francia en C uba y de los amigos franceses. En Espaa dos instituciones merecen especia l reconocimiento. La Fundacin Zulueta, y su presidente, don Julin de Zulueta, y la Fundacin Histrica Tavera y su heredera, la Fundacin MAPFRE TAVERA. Es ta ltima requiere un prrafo aparte. Cuando hace dos aos le propus imos a la direccin de la Fundacin Histrica Tavera realizar la versin digital de la Biblioteca de Clsicos Cubanos acogieron la idea con seriedad y entusia smo. El proyecto ya dej de ser slo de la Casa de Altos Estudios para convertirse en una empr esa conjunta. Un nombre en particular merece ser destacado en la realizaci n dinmica y con calidad de este trabajo colectivo. Luis Miguel Garca Mora, ya conocido por sus est udios sobre Cuba, ha sido el alma espaola de este proyecto cubano. Sus exigencias, su impaciencia, su seriedad nos ha permitido, incluso, repensar aspectos del trabajo y mantener

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8 un ritmo dinmico sin perder el rigor nec esario. La conformacin de los CD es una obra autntica de la Fundacin MAPFRE TAVERA y, en par ticular, del historiador Garca Mora. El trabajo del equipo de esta destacada institucin y de Publicaciones Digitales DIGIBIS, en Espaa, y de la Editorial Imagen Contempornea de la Casa de Altos Est udios Don Fernando Ortiz, en Cuba, permiten entregar un producto de ptima calidad; una contribucin al mundo cientfico, acadmico y estudiantil, de cual quier parte del orbe que se interese por comprender la cultura universal en una de sus singularidades. Fruto de esta colaboracin surge Orgenes del pensamiento cubano I primer CD de la BIBLIOTECA DIGITAL DE CLSICOS CUBANOS. Est conformado por un ncleo de pensadores que cubren el perodo que va de finales del siglo XVIII hasta 1868. Esta ltima fecha se toma como lmite porque en ese ao se inician las guerras de independencia de Cuba. Ello signif ic el ascenso a los primeros planos del pensamiento, no slo poltico, de una nueva concepcin alrededor de la que giraron los debates econmicos y sociales s obre el destino del pas. Ello se reflej en las ciencias y en la cultura. Este nuevo movimiento de ideas se daba en un contexto internacional modificado y enm arcado en nuevos paradigmas tericos. Sin embargo, para muchos el proceso i ndependentista cubano s lo era resultado de la impronta poltica o de acciones coy unturales impulsadas por algn que otro caudillo. Ese error ha impedido entender la pe rmanencia a lo largo del casi siglo y medio posterior de una evolucin perm anente de las ideas, de las ciencias creadoras, de los debates y proyecto s de sociedades; de una cultura que, no siempre conscientemente, y desde sus mentalidades, se reafirma como organismo vivo, que se trasforma sin perder su identidad. Es en los orgenes de este pensamiento donde puede encontrar el estudi oso las bases que le dieron a Cuba la permanencia creadora de sus tendencias en las ideas. Los hechos histricos fueron resultado de un pensamiento que los motiv. Conocer los hechos sin su porqu, es tratar de entenderlos slo desde la percepcin de lo aparente. Por estas razones, este CD se convierte en fuente nica. En el mismo estn los orgenes de la historia intelectual de Cuba pero, tambin las explicaciones de su historia social, poltica y econmica: las f uentes para la comprensin de su cultura. Los autores cuyas obras, lo ms comp letas posibles, forman el presente CD son las figuras ms relevantes del movi miento intelectual qu e, alrededor del Seminario de San Carlos y San Ambr osio, dio origen a una tendencia que marcara de forma permanente la historia nacional cubana. Flix Varela y Morales (1788-1853) es considerado en Cuba co mo el que nos ense primero en pensar, segn la feliz frase de uno de sus discpulos, Jos de la Luz y Caballero. A l se debe la entrada en Cuba de la filoso fa moderna, la crea cin de la teora de la emancipacin cubana y los estudios jur dicos, sociales y de otros gneros que fundamentaron su posicin antiesclavista e independentista. Es en sus trabajos en los que encontrar el lector las races del pensamiento de Jos Mart y de una gran parte de la intelectualidad y del mundo poltico y social cubano; tambin, el impulso originario de las ciencias cubanas. Continan a las obras de Varela, las

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9 del obispo Juan Jos Daz de Espada y Fernndez de Landa (1756-1832). Por primera vez, en un cuidados o trabajo de transcripcin, se publican los documentos ms importantes de sta personalid ad que fue mecenas y propulsor de la modernidad desde un ngulo novedoso para entonces: el de los pequeos y medianos productores. Fue este obispo el primero en plantear una reforma agraria en Cuba, impulsando cambios en las instituciones sociales y promoviendo el ms amplio movimiento intelectual de toda la poca colonial cubana. De l dira Jos Mart que lo llevan en el corazn todos los cubanos. Forman tambin parte de este CD las obras de Jos Agustn C aballero (1762-1835). El padre Agustn, como se le conoce, es uno de los tericos de la ilustracin reformista cubana de finales del siglo XVIII. Profesor de Flix Vare la, representa un pensamiento de frontera entre escolstica, ilustracin y revoluci n. A l se debe la idea novedosa de una filosofa cubana que define como electiva. Es tambin, junto con Francisco de Arango y Parreo, uno de los primeros en expo ner las limitacione s de la esclavitud y en elaborar un proyecto autonmico para Cuba. Tres alumnos de Flix Vare la cubren lo ms brillant e del pensamiento cubano de la primera mitad del siglo XIX. Son Jos Antonio Saco (1797-1879), Jos de la Luz y Caballero (1800-1862) y Felipe Poey (1799-1891). Las obras del primero son sin duda las de mayor resonancia en el mundo poltico, econmico y social cubano de la primera mitad del siglo XIX. Es tambin la figura ms polmica de la historia de Cuba. Sus ideas econmicas, sociales y polticas constituyen una obligada referencia en cualquier anlisis que se haga sobre los destinos de Cuba. Descentralizacin poltica y crtica al si stema colonial espaol, la ms portentosa obra antianexionista con respec to a Estados Unidos, la cr tica social y los primeros trabajos de corte sociolgico realizados en Cuba y la ms completa historia de la esclavitud escrita en el siglo XIX, no slo en Cuba, sino en el mundo, hacen de la obra de Jos Antonio Saco un instrumento imprescindible para el estudio de la isla y el conocimiento de otra visin del mu ndo nacida desde Amr ica y para el mundo. Nos enorgullece el haber re scatado para esta coleccin, junto a los tres tomos de sus papeles publicados entre 1856 y 1858, la Coleccin Pstuma que contiene sus obras posteriores a esta fecha y su epist olario completo. Un lugar especial ocupa La Polmica Filosfica Cubana (que en una edicin anterior aparece con el nombre de La Polmica Filosfica ). Este debate, efectuado entre 1838 y 1840, coloc a Jos de la Luz y Caballero como el ms notable, agudo y profundo filsofo y terico cubano. En cinco cuidados volmenes aparecen las obras de ste destacado pensador y educador con los que se amplan los dos que contienen La polmica... Si se quiere entender las pr oyecciones tericas cubanas, inmersas en las ms actuales de la Eu ropa de su tiempo, la estructura de La polmica... ser trascendente. De especial valo r es la inclusin de las Obras de Felipe Poey y Aloy. stas no se haban publicado desde sus ediciones originales en el siglo XIX. Si Saco fue el poltico socilogo e historiador; si Luz y Caballero fue el filsofo y educador; Poey es el cientfico, el naturalista. A l se debe la primera geografa de Cuba y una geografa universal que destaca justamente lo que las geografas hechas en Europa colo caban en segundo plano. Amrica,

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10 frica y Asia revisten el mayor inters de Poey. En particular, uno de los trabajos que ms dificultades present fue el rescate de su Ictiologa Cubana que despus de 116 aos de haber sido galar donada en Holanda y Pars, reciba el deterioro del tiempo, la humedad y los insectos. Po r primera vez se edita esta obra que contiene casi todos los peces de la plat aforma cubana. Esta labor fue realizada por uno de los ms importantes naturalistas cubanos del siglo XX, el doctor Daro Guitart Manday. Apenas unos das antes de terminar el trabajo editorial, el doctor Guitart falleci. Fue para la Casa de Al tos Estudios Don Fernando Ortiz un doble compromiso, con Poey y con Guitart, ma terializar la obra a que estos dos grandes de nuestra ciencia le dedicaron lo mejor de sus vidas; as lo asumi tambin la Fundacin Histrica Tavera, desarrollando una solucin informtica que al relacionar la imagen del Atlas con su descripcin taxonmica contenida en los dos primeros volmenes facilit a sobremanera la lectura. El segundo CD, Orgenes del pensamiento cubano II actualmente en preparacin por la Casa de Altos Est udios Don Fernando Ortiz y la Fundacin MAPFRE TAVERA, completa el estudi o de toda esta etapa del pensamiento cubano. Est compuesto por las obras de don Francisco de Arango y Parreo, el ms brillante expositor del proyecto e sclavista cubano y uno de los ms sagaces polticos, estadista sin es tado, de nuestro siglo XIX. La historia de la esclavitud de Jos Antonio Saco, en una edicin completa de siete volmenes, le brinda al lector un estudio de la huella de esta institucin desde los tiempos ms remotos hasta los das de su autor. En la obra se destaca, especialmente, la esclavitud africana en Amrica sobre la base de una rica e indita documentac in. Un clsico que slo ha estado al alcance de unos poc os estudiosos pese a ser una de las obras ms monumentales que se haya escrito sobre el tema. Forma parte de esta produccin digital el Centn epistolario de Domingo del Monte, editado en cuatro vo lmenes que contienen los siete tomos del mismo. Es una de las obras ms originales de esta et apa de la historia de Cuba. Se trata de la recopilacin de las cartas enviadas a del Monte por un grupo importante de figuras del movimiento inte lectual cubano. Los debates sobre literatura, economa, poltica, proyecciones sociales y valo raciones de mltiples espectros estn contenidos en este epistolario. Sin l es imposible entender las interioridades del pensamiento cubano de la poca. Un cien tfico notable ocupa un lugar en este CD, Toms Romay y Chacn. Los escritos de ste destacado mdico y estudioso son un verdadero paradigma para el conocimiento del desarrollo de las ciencias en un pas tropical en el cual no siempre func ionaban los mismos mecanismos, amn de la naturaleza diferente, que en Europa. El desarrollo de una ciencia cubana puede encontrar sus remotos antecedentes en la obra de Romay. La edicin se cierra con los tres volmenes de La Polmica en torno a la liberacin. Ellos contienen ms que el debate poltico, el debate ter ico en torno a los destinos de Cuba efectuado entre 1860 y 1890. Argumentos y rplicas esgrimidos por hombres cultos, inteligentes, bien informados y s ensibles a los destinos de Cuba, Amrica Latina y Espaa, constituyen una preciosa base para elevar el debate en torno a la

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11 sociedad cubana que poda proy ectarse; con ello tambin adquiere otra magnitud el estudio de esa Amrica Lat ina en la que se inserta la historia de la mayor de las Antillas. Mucho de lo que an hoy se debate est ya contenido en estas polmicas. Eduardo Torres-Cuevas Director BIBLIOTECA DIGITAL DE CLSICOS CUBANOS.

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1ORGENES DEL PENSAMIENTO CUBANO1. Sobre esta edicin 2. Instalacin del programa 3. Barra de herramientas 4. Navegacin y visualizacin5. Bsquedas1. Sobre esta edicin Biblioteca de Clsicos Cubanos se nutre de una tradicin dedicada al estudio y compilacin de las obras creadas por las principales figuras de la filosofa, la economa, las ciencias y el pensamiento social y poltico de Cuba. Condens a el resultado de treinta aos continuos de actualizacin y cotejo por destacados especialistas en el tema. Cada ttulo est estructurado por un ensayo introduc torio biografa y anlisis crtico, la obra del autor lo ms completa posible publicada o in dita, la bibliografa activa y pasiva y una cronologa paralela del pensador y su tiempo. Fruto de la colaboracin de la Casa de Alto s Estudios Don Fernando Ortiz y la Fundacin MAPFRE TAVERA surge esta Biblioteca Digital de Clsicos Cuba nos que permitir a investigadores y estudiosos ampliar el horizont e y profundizar sus perspectivas, no slo sobre la historia de Cuba, sino tambin sobre la s ideas de los que pensaron esa historia.

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22. Instalacin del programa La informacin que contiene el disco es accesi ble a travs del progr ama Acrobat Reader 5.0. el cual se incluye en el Cd-Rom. Antes de insertar el cd-rom en el le ctor, asegrese de no tener abierta ninguna aplicacin de Acrobat para la correcta ejecucin del programa. Si su ordenador detecta la insercin autom tica de cd-rom, cuando inserte el cd la aplicacin se ejecutar autom ticamente. En caso contra rio, deber hacer doble click en el fichero Instalar.exe. En primer lugar se visualizar una presentacin, al finalizar la misma, si seleccionamos el botn continuar accederemos a una panta lla Men desde la que podremos acceder a los diferentes contenidos del disco y a la bsqueda a texto libre. Advertencia Este disco funciona con el programa Adobe Acrobat Reader 5.0 en castellano, el cual es ejecutado desde el cdrom cuando el usuario hace la instalacin. Si el usuario tiene instalado en el disco duro de su ordenador una versin de Adobe Acrobat Reader 5.0 en otro idioma, el programa ejecutar esta versi n para visualizar el contenido del cd-rom. Si el usuario desea que el contenido del disco se vi sualice con la versin espaola de Acrobat Reader, previamente deber desinstalar la versin que tenga inst alada en el disco duro del ordenador. De esta forma, al instalar el programa se ejecutar la versin espaola desde el Cd-Rom. Si desea mantener Acrobat Reader 5.0 instalado en su ordenador, puede instalarse la versin espaola del programa que encontrar en el Cd-rom en la siguiente ruta: Install\Acrobat\Setup.exe Para una correcta visualizacin del contenido del disco las preferencias del programa debern permanecer como se muestra a continuacin: El cambio de las preferencias podr realizarse en la opcin: Edicin / preferencias / pantalla completa

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33. Barra de herramientas del programa Abrir: esta opcin permite seleccionar el fichero pdf que se desee visualizar. Guardar: esta opcin aparecer desactivada ya que no se pueden modificar los documentos visualizados. Imprimir: permite imprimir el documento que se es t visualizando (una pgina, varias, o todas). Panel de Navegacin: permite mostrar u ocultar el panel de navegacin. Al seleccionar este botn el panel de navegacin nos muestra un ndice del contenido de cada una de las obras que forman esta Biblioteca Digital, para facilitarnos la navegacin a travs de los mismos de forma sencilla y rpida. Mano: esta opcin siempre aparece seleccionada por defecto. Nos permite mover el documento que estemos visualizando as como acceder a los enlaces y botones que tenga la pgina visualizada. Si la mano no est seleccionada no podremos acceder a los enlaces y botones. Lupa: permite ampliar y reducir el documento que se est visualizando. Seleccionar Texto: permite seleccionar un texto y copiarlo a ot ro documento, en cualquier procesador de texto (Word, Word Perfect, NotePad...). Seleccionar grficos: permite seleccionar un grfico u copiar a otro documento. Ir a la primera pgina Ir a la pgina anterior Ir a la pgina siguiente Ir a la ltima pgina Ir a vista: anterior y siguiente. Tamao real: permite visualizar el documento en su tamao real, al 100%. Ajustar a ventana: ajusta el documento que visualizamos al tamao de la ventana, para que lo podamos ve r completo. Ajustar ancho: permite ajustar el documento al ancho de la pantalla.

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4Para obtener ms informacin sobre las he rramientas y utilidades del programa se puede consultar la ayuda. En el men de herramientas, elija la opcin Ayuda / Ayuda de Reader Rotar: permite rotar el documento visualizado hacia la izquierda o la derecha las veces que se desee. Buscar: permite buscar un trmino en el documento que estemos visualizando. No permite operadores booleanos. Bsqueda en ndices: permite hacer una bsqueda sobre al index acin de los documentos. Permite bsquedas con operadores booleanos, etimolgicas, etc. Esta opci n es la que se debe usar para hacer bsquedas sobre la informacin del disco, ya que examina sobre toda la documentacin indexada y no slo sobre el documento visualizado. Resultado de la bsqueda: muestra el ttulo de los documentos donde se ha localizado la informacin buscada. Resalto: Estos botones permiten ir de marca en marca. (Al hacer una bsqueda, el programa marca en el texto, la palabra o palabra buscadas.

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54. Navegacin y Visualizacin Podemos navegar a travs de toda esta info rmacin con ayuda de la barra de herramientas, explicada anteriormente; o a travs de lo s enlaces y marcadores que aparecen en las pginas y documentos que visualizamos. Para que los enlaces funcionen debem os tener seleccionada la herramienta mano De esta forma, cuando nos situemos sobre un enlac e o botn, la mano cambiar de forma, apareciendo un dedo, que nos indica que haciendo click s obre ese lugar accederemos a un nuevo documento o accin. Si seleccionamos la pestaa Marcadores que aparece a la izquierda de la pantalla, nos muestra un ndice interactivo del documento visualizado, el cual nos ayuda a movernos entre los diferentes captulos y secciones de form a rpida y sencilla. Los marcadores de color granate son para movernos a travs del libro que estemos visualizando, mientras que los marcadores en color gris son para desplazarnos a otras pantallas y documentos. Si seleccionamos la pestaa Miniaturas nos muestra miniaturas de las pginas, que tambin facilitan la navegacin por el documento.

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65. Bsquedas El programa permite hacer bs quedas a texto libre sobre todas las obras que se recogen en este disco. El comando Bsqueda en ndices permite realizar bsquedas en todos estos documentos.Podemos buscar una sola palabr a o una frase, o bien ampliar el mbito de la bsqueda utilizando caracteres comodn y operadores bool eanos. Asimismo, el texto a introducir puede ser una sla palabra, un nmero, un trmino o una frase. Para ayudarnos en nuestras bsquedas podemos utilizar operadores booleanos, comodines y diferentes opciones de la pantalla de bsqueda. 1. Operadores booleanos: Y : Se localizarn documentos que contengan ambos trminos. O : Se localizarn documentos que contengan uno de los trminos o ambos. NO : Se localizar el primer trmino pero no el segundo. 2. Comodines: Asteriscos (*) : Equivale a cero, uno o ms caract eres, alfabticos o numricos. Por ejemplo, si Vd. introduce "Colomb*", el programa localizar aquel los documentos en los que aparezcan todas las palabras que co miencen con dichas letras, como Colombia, Colombian, colombiana, colombianas, etc. Signo de interrogacin (?) : Equivale a un carcter cual quiera, ya sea alfabtico o numrico. Por ejemplo, ust ed quiere buscar por Meja, pero cree que este nombre podra aparecer escrito de otra maner a. Introduzca Me?a y encontra r tanto los Meja, como los Mexa. 3. Opciones de la pantalla de bsqueda: Etimologa: Busca pa labras que contengan parte de la pa labra (raz) buscada. Se aplica a una sola palabra, no a frases; no se aplica a palabras que contengan caracteres comodn (*, ?); busca palabras que acaban en ndo, ado, s, in, etc., pero no ero y no se pueden emplear con la opcin Discriminar maysculas/minsculas.Sinnimos: Busca palabras similares en los documentos en los que se realiza la bsqueda, aunque no necesariamente todas las que pueden encontrarse en un diccionario de sinnimos completo. Se aplica a palabras sencillas, no a frases ni a palabras que contengan caracteres comodn y no puede utilizarse con la opcin Discriminar maysculas/minsculas.Discriminar Maysculas / Minsculas: Limita los resultados de la bsqueda a los documentos que contengan el trmino con las mi smas letras maysculas y minsculas. Puede utilizarse con una expresin booleana y con trminos que usen caracteres comodn. Los caracteres que coincidan con los caracteres comodn pueden estar en mayscula o en minscula.Proximidad: Limita los resultados de una bsqueda sencilla realizada con el operador Y, a un par de coincidencias por documento: el par ms prximo. Las dos coincidencias deben estar

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7separadas por tres pginas como mximo. Esta opci n resulta til para localizar documentos que traten sobre algn tema de inters. La proximidad afecta al orden de relevancia en las bsquedas. Cuanto ms prximas estn las coincidencias dentro de un documento, ms alta ser su posicin en el orden de relevancia. La proximidad funciona con bsquedas complejas realizadas con el operador Y, por ejemplo Hawaii Y (crucero O vuelo). Como hacer una bsqueda:1. Seleccionar la opcin Bsqueda en ndice s. Para ello tenemos varias opciones: Desde la pantalla del men principal con la opcin Buscar Haciendo clik en el botn Busqueda en ndices de la barra de herramientas. Desde la opcin del men Edicin / Bsqueda en ndices / mbito de la Bsqueda.2. Introducir el trmino o trminos deseados. Para concretar las bsquedas, podemos utilizar operadores booleanos, comodines o seleccionar alguna de las opciones que nos ofrece la pantalla de bsqueda. Hacemos click en el botn buscar. 3. Al seleccionar el botn buscar aparece una ventana que muestra los resultados encontrados, en forma de listados y ordenados segn el nmero de ocurrencias encontradas en cada documento. Es decir el documento donde aparece ms veces el trmino o trmino buscados aparece en primer lugar, y as sucesivamente hasta el ltimo documento que es en el que el trmino o trminos buscados ha aparecido menos veces. 4. Pulsando el botn Visualizacin veremo s los documentos enco ntrados y los trminos encontrados en ellos aparecern resaltados en azul. Para movernos entre los trminos localizados en una misma obra o en otras lo haremos con los siguientes botones: 5. Para hacer otra bsqueda cerraremos la venta Resultados de bsqueda y abriremos la venta bsqu eda en ndices".