La Polémica filosófica cubana

MISSING IMAGE

Material Information

Title:
La Polémica filosófica cubana
Series Title:
Biblioteca de clásicos cubanos ;
Uniform Title:
UCB José Martí National Library of Cuba Cooperative Project
Physical Description:
<1-> : ; 23 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Conde Rodríguez, Alicia
Publisher:
Imagen Contemporánea
Place of Publication:
La Habana
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Philosophy   ( lcsh )
Genre:
bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )

Notes

Bibliography:
Includes bibliographical references.
Statement of Responsibility:
ensayo introductorio, compilación y notas, Alicia Conde Rodríguez.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 47936350
lccn - 2001388342
isbn - 959707818X
ocm47936350
Classification:
lcc - B92 .P65 2000
ddc - 199/.7291
System ID:
AA00008688:00002


This item is only available as the following downloads:


Full Text

PAGE 1

portadillaBIBLIOTECADECLASICOSCUBANOS 1840 IMPUGNACI"N ACOUSIN(VolumenII) POLEMICALACUBANAFICAFILOSO

PAGE 2

B IBLIOTECA DE C LSICOS C UBANOS C ASA DE A L TOS E STUDIOS D ON F ERNANDO O R TIZ U NIVERSIDAD DE L A H ABANA R ECTOR DE LA U NIVERSIDAD DE L A H ABANA Y P RESIDENTE Juan Vela V alds D IRECTOR Eduardo Torres-Cuevas S UBDIRECTOR Luis M. de las Traviesas Moreno E DITORA PRINCIP AL Gladys Alonso Gonzlez D IRECTOR AR TSTICO Earles de la O Torres A DMINISTRADORA EDITORIAL Esther Lobaina Oliva Esta obra se publica con el auspicio del Ministerio de Educacin Superior de la Repblica de Cuba

PAGE 3

BIBLIOTECADECLASICOSCUBANOSLAHABANA,2000 portada1840 —IMPUGNACI"N ACOUSIN(VolumenII) POLEMICALACUBANAFICAFILOSO

PAGE 4

Responsable de la edicin: Zaida Gonzlez Amador Realizacin y emplane: Beatriz Prez Rodrguez Todos los derechos reservados. Sobre la presente edicin: Ediciones IMAGEN CONTEMPORNEA, 2000 ; Coleccin Biblioteca de Clsicos Cubanos, no. 11 ISBN 959-7078-18-X ISBN 959-7078-20-1 Ediciones IMAGEN CONTEMPORNEA Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, L y 27, CP 10400, V edado, Ciudad de La Habana, Cuba Diseo grfico: Earles de la O Torres Composicin de textos: Equipo de Ediciones IC

PAGE 6

POLEMIST POLEMIST AS AS J OS DE LA L UZ Y C ABALLERO M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE D OMINGO DE L EN Y M ORA J U AN F R ANCISCO F UNES Y OTROS TEMAS TEMAS POLMIC A SOBRE EL ECLEC TICISMO Y CUESTIN DE MTODO

PAGE 7

MARZO I I TRINIDAD TRINIDAD POR E L L UG AREO (G ASP AR B ET ANCOUR T C ISNEROS ) ( Gaceta de Puerto Prncipe marzo 3 de 1840.) El da 27 como a las 4 de la tarde anclamos en el puerto de Casilda, que es el que sirve de comunicacin exterior a la ciudad de Trinidad. Considerado como puerto no vale gran cosa, pues los buques hallan en l tan mezquino abrigo que cualquier temporal los echa y encalla sobre la costa. Esta sola desventaja decide la cuestin a favor de Cienfuegos, ciudad dotada de una baha de primer orden (el puerto de Jagua), no slo en la Isla sino en el mundo. Me cuentan que los trinitarios se encelan cuando oyen decir que Cienfuegos ser la Habana del Su r Qudese la verdad en su lugar; pero los celos y rivalidades pasan y quedan invulnerables los dos grandes elementos que no pueden destruirse: la naturaleza de las cosas y el inters de la sociedad. Por ms obstculo y tranquillas que opongan los sistemas, las opiniones y los individuos, la naturaleza de las cosas y el inters general de las sociedades humanas han de triunfar a la larga. La cuestin es puramente de tiempo, a sabe r si con tales obstculos resultar en 20 aos, o si sin ellos resultara en 10; pero de resultar tiene. As lo estamos observando por ac con Nuevitas: est en el orden de las cosas, en los intereses de

PAGE 8

496 \ 496 \ MARZO 1840 los habitantes de la provincia central, que Nuevitas prospere ms que ningn pueblo del interio r Ser, pues, el ms acertado sistema conformarnos con la imperiosa ley de la naturaleza, y obedeciendo dcilmente, sacar todo el partido posible para el Prncipe: as la planta parsita, abrazndose fuertemente con el rbol frondoso, se nutre y florece, y vive y reproduce conforme a su propia naturaleza. Mi buena suerte me depar en el muelle de Casilda un amigo que me llevase a Trinidad en su quitrn. El camino es bastante ancho, y hay un gran trfico entre Casilda y Trinidad. En todo l no vi una casa de campo, ni un jardincito, ni una arboleda que me llamase la atencin. Parece que el gusto de los trinitarios est en los ingenios y no en las quintas o casas de recreo, que son tan favorables para una ciudad como las flores y las joyas para una muchacha bonita. Apenas llegamos a casa de mi amigo cuando salimos a dar un paseo a pie por la ciudad. Llam mi atencin muy particularmente un edificio arruinado que est en el punto ms visible de la poblacin, rodeado de casas tan magnficas y de una arquitectura tan bella, que el contraste no puede ser ms. Tengo pasin por las ruinas: una casa cada, un rbol derribado, el casco de un buque sobre un arrecife me producen siempre ideas religiosas, sentimientos tiernsimos. A vista de cualquiera ruina se humilla mi soberbia, y mi espritu traza la lnea que separa el hombre moral del hombre fsico, a W ashington en el Capitolio fijando con su sabidura los destinos de un gran pueblo, de W ashington reducido a polvo bajo el sauce de Monte V ermont: a Napolen encadenando con su genio la Revolucin Francesa, de Napolen encadenado cual otro Prometeo a la roca de Santa Elena. Parece que toda ruina tiene vinculado en mis ojos un capital de lgrimas, y al acercarme a ella pago los rditos. V olviendo a nuestras ruinas averig que tenan un mrito particula r No son ruinas de lo que fue, sino de lo que jams existi. Creo que all por los aos de 820 se proyect edificar una iglesia en aquella plaza, se reuni algn dinero, se empez la fbrica, y por abrevia r la casa de Dios se qued a menos de medio camino, o por falta de fondos, o por desidia, o por ambas cosas juntas. Anjaa!... dije yo para mi capote vaya una gente parecida a la de mi tierra! Es preciso que nosotros nos amemos mucho, porque no cabe duda de que hemos salido del mismo vientre. En el Camagey hay una torre que se empez algunos aos ha, se ha quedado en el primer cuerpo aguardando que Dios haga el milagro. El padre V alencia estuvo en Trinidad y en cuatro palotadas edific el convento de San Francisco, nica obra buena de esta clase que hay all: vino al Prncipe, y edific el San Lzaro, el Carmen y otros edificios que valen centenares de miles de pesos; y el padre V alencia no tena un medio partido por la mitad. Hago mrito de estos hechos para contestar a tantos hombres ruines y menguados, que apenas asoma un proyecto til y benfico cuando gritan: eso no se puede en este pueblo! somos unos pobrecitos!

PAGE 9

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 497 / 497 ste es un pueblo naciente (digo, con tres siglos y medio al coleto) que apenas da para comer! Y yo digo: no se puede porque no queris: no se puede porque no hay hombres: dadme el hombre, y os dar la cosa! A mi vuelta a Trinidad supe que el seor Gobernador tena entre sus proyectos levantar esa iglesia, y es de esperarse que su actividad y energa, unidas a la religiosidad, opulencia y generosidad acreditada de ese pueblo lograrn dar un testimonio de que en Trinidad no es menos apreciable el progreso religioso que el social. Que se concluyan el Teatro, la Plaza y el camino de hierro, es til y bueno: que se concluya la iglesia, es santo y mejo r. Ntese en Trinidad un aseo extraordinario en las casas, y la mayor limpieza en las calles. Los esfuerzos que ha hecho aquel Gobernador por empedrar las calles no han sido infructuosos, prueba de que ha encontrado cooperacin en el pblico. El nmero de hombres que en Trinidad como en todas partes se avienen mal con los progresos y exigencias de la sociedad moderna, es insignificante, y no deben excitar otro sentimiento que el de la compasin de los hombres ilustrados: perdonarlos, que no saben lo que hacen! Las calles estn empedradas por el sistema antiguo: no son tan cmodas para carruajes como el sistema de M. Adams, adoptado ya en la Habana; pero son infinitamente ms aseadas, debido a la circunstancia de estar en las faldas de una colina, con un descenso tan gradual que acabado de llover se puede salir con escarpines y medias de seda. Ahora ha emprendido el seor Gobernador una mejora en las calles, de grande importancia, reduciendo a calzadas los antiguos quicios que cortan el paso a los transentes. No hemos podido dar crdito a lo que nos contaron, que haba en Trinidad quienes se opusiesen a tan tiles mejoras; pero cuando la utilidad pblica est por medio, cuando la ilustracin cunde por todas las masas de la sociedad, y cuando la energa del Gobierno no desmaya, es seguro el triunfo sobre todos los obstculos que inventa el egosmo individual. La Plaza de Recreo de Trinidad es preciosa. Los espacios que no estn soleados, son un pequeo jardn de flores, plantas aromticas, y arbolitos que de noche embalsaman el ambiente, y de da alegran la vista. Preguntle a mi amigo si los nios de Trinidad no eran bellacos, y el vulgo grosero, visto que las flores y plantas no reciban perjuicio alguno. Respondime: amigo mo, todo el mundo es Popayn!; pero este Gobernador tiene predileccin por la Plaza y mantiene constantemente trabajadores, jardineros y celadores que cuiden de todo esto, y as muchachos y el vulgo, respetan una obra de ornato y utilidad pblica que est costando algunos miles de pesos. Quedo satisfecho, contest yo, y por la parte de recreo y deleite que me ha cabido en esta Plaza, doy mil gracias al seor Gobernador y a los trinitarios sensatos que le ayudan a hacer estas cosas. Procur informarme en las pocas horas que me quedaban del estado de la educacin primaria: me hicieron una pintura bastante triste, lo que me caus mucha novedad, A creer lo que me dijeron, la educacin primaria no

PAGE 10

498 \ 498 \ MARZO 1840 est suficientemente difundida ni aun entre las clases principales. Toda la Isla, es verdad, adolece de este mal, pero yo esperaba que en Trinidad hubiese mejores colegios, seminarios y escuelas que en el Prncipe, por haber all ms caudales grandes y ms roce con el mundo exterio r A lo que parece, ms se ocupan all de las riquezas materiales que de las intelectuales. Maldito dinero! que no pudiramos dividir ese prestigio de que goza en nuestros pueblos, entre el talento y la virtud! Vemos que nuestros padres de familia echan el alma trabajando por dejarles a sus hijos ingenios, casas, negros, animales y pesetas; y ni una idea, ni un sentimiento, ni una habilidad que pueda evitarles que se los lleve la trampa el da que la casa se caiga y el ingenio se arruine, y los negros se mueran y el diablo se lleve lo dems que es suyo! Contme el amigo, que un seminario de nias no haba podido medrar en Trinidad por falta de patrocinio pblico; y en esto ha corrido parejas el del Prncipe; pero ac tenemos siquiera el monasterio de Ursulinas, donde se les da a las nias una buena educacin religiosa y regular educacin primaria. Sin embargo, qu son en un pueblo como el Prncipe 25 30 nias regularmente educadas? Bien poco, a fe. En cuanto a educacin secundaria, me dijeron que estaban peor parados que nosotros los jvenes de Trinidad. A propsito de educacin secundaria, quiero tocar un punto de gran trascendencia para la juventud trinitaria. 1 S que trata de abrir una clase de Filosofa en Trinidad y que El Lector no est acorde con el mtodo y algunas doctrinas filosficas de nuestro V arela. Convendra que en Trinidad se ventilasen esas cuestiones, antes de abrirse la Ctedra; porque no es un grano de ans lo que se juega. Se trata de doctrinas que suelen acompaarnos hasta el sepulcro, y que formarn como el diccionario de nuestras ideas: se trata de un mtodo de enseanza que puede servir de obstculo al desarrollo completo de la inteligencia; y un talento que por un buen mtodo, y doctrinas bien analizadas cuyo resultado sea la verdad, y slo la verdad, y nada ms que la verdad, pudiera desarrollarse en dos o tres aos, tardar veinte, y se llenar de telaraas y ridiculeces. Es necesario saber si las doctrinas y mtodos filosficos son buenos o malos porque llevan la autoridad de Altieri 2 o de V arela, o de Juan Pandero, o porque son el resultado de la experiencia, del anlisis completo de las facultades fsicas y morales del hombre. Si los mtodos y doctrinas son errados, sta es una responsabilidad inmensa para un catedrtico, y la juventud de Trinidad perder cuanto no es capaz de calcularse. Llegar un tiempo en que tendr que desaprender errores, 3 y esto es mil veces peor que aprender verdades. 1. Este es el eje de la presente polmica (Roberto Agramonte). 2. Sobre el texto de Altieri, vid. pginas 627 y ss.; 630 y ss. (Roberto Agramonte). 3. Sobre esta frase girar tambin la polmica (Roberto Agramonte).

PAGE 11

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 499 / 499 Hay en Trinidad una Imprenta que circula dos nmeros por semana. Ya en esto le sacamos una ventaja a Trinidad, pues nuestra Gaceta sale a dar un paseo tres veces a la semana. El editor y el pblico de Trinidad estn en el caso de no dejarse ganar ni una pulgada en el terreno de la civilizacin. Y por quin? Por el pobre Camage y que no come patas de ganso, ni salchichones, ni tiene ingenios de vapo r ni capitalistas de cinco o seis mil cajas de azca r Vamos, seor edito r mi amigo y muy estimado, suelte V. tres correos por semana, y no nos venga a sacar la cuenta de los gorrones periodfilos. Mire: ac en mi tierra es cosa casi segura que en la cuadra donde hay barbera, taller o taberna, no hay otro suscriptor que el infeliz barbero, artesano o comerciante. Esto est plagado de gorristas, pancistas, petardistas del entendimiento que sin conciencia ni caridad con el editor y los suscriptores, estn atenidos al vecino para saber lo que pasa en su pueblo; y son tan desconsiderados que muchas veces se quedan con la Gaceta ajena, y si el suscriptor los requiere, dicen que es un miserable. Qu le parece! Un miserable que se para en una porquera, en una Gaceta Y no es miserable y medio el que lee de gorra por no suscribirse? Dicen tambin que nosotros, la pandilla de articulistas, somos unos pedantes, ignorantes, tunantes, farsantes, malos paisanos. Sabe V por qu? Porque publicamos estas y otras verdades que no pueden desmenti r y saben que si las desmienten vamos con el edito r le pedimos la lista, y la echamos a la calle, con una reglita de tres al canto: S.p.m.; hay un nmero de gorrones increble en la poblacin dadas las personas que pudieran pagar sin arruinarse y con muchsima utilidad propia. Conque no le arredre a V el nmero de gorrones trinitarios, que segn me dijo el amigo sopln, cuando ms ser igual al de los gorrones camageyanos. El alumbrado de Trinidad, el cuerpo de serenos, el empedrado de las calles, sus calzadas o aceras, su mercadito aunque demasiado pequeo, su Plaza de recreo, el Teatro nuevo, y el proyecto del ferrocarril, dan fe y testimonio del progreso que hace aquel pueblo de poco tiempo a esta parte. Me han asegurado que pronto estarn la Iglesia y el ferrocarril. Los trinitarios tienen ya seguro su privilegio, un buen ingeniero y todo el capital suscrito. Honor a los promovedores y cooperadores de empresas tan tiles y gloriosas para esa preciosa ciudad! Que se realicen y perfeccionen cuanto antes es el voto sincero de nuestro corazn, que no somos ac el perro del hortelano, ni miramos con celo la prosperidad de nuestras hermanas. Entre tanto veremos si machacando y machacando duro logramos ver nuestras calles alumbradas, empedradas, destruidos los descomunales pretorios, limpias nuestras casas, que den exteriormente idea de la civilizacin de los que las habitan, edificando un mercado que nos evite el asqueroso espectculo de los puntos de matazn, con sus insignias de sangre e inmundicias, establecido un alumbrado pblico que sera mucho

PAGE 12

500 \ 500 \ MARZO 1840 ms barato que el que acostumbra, un cuerpo de serenos que celebre nuestras calles, vidas y propiedades, un teatro que no sirva de vergenza a la segunda poblacin de Cuba, ni nos saque los colores a la cara ante un extranjero o un hijo de cualquier otra ciudad de la Isla, una Plaza de recreo convertida tambin en un jardincito, y finalmente un camino de hierro que valdr ms que todo lo dicho porque, contruido l, todo lo dems se har en poco tiempo. Y pues llega la hora de embarcarme y proseguir a mi destino, ser preciso hacer una manifestacin pblica de reconocimiento por la buena acogida que tuve entre los trinitarios que me obsequiaron y trataron. El viajero, el peregrino que encuentra hospitalidad en un pueblo, debe recordarlo en todas partes, y el pedir por ese pueblo la bendicin del Cielo. El Lugareo II II LA PSICOLOGA LA PSICOLOGA SEGUN LA DOCTRINA DE COUSIN SEGUN LA DOCTRINA DE COUSIN POR M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE La ciencia de las ideas no es la verdadera llave de las dems, la que debe colocarse a su entrada y ocupar el lugar dado al arte del raciocinio?. J OVELLANOS CER TEZA DE LA PSICOLOGA 4 Dnde aprendemos a conocer la naturaleza humana? Averiguado est que nada pasa en nosotros, sin que de ello tengamos noticia ac dentro del alma. Acude la conciencia, como un testigo, para avisarnos de todo lo que all sucede, y no siendo el principio de nuestras facultades, sirve sin embargo su lugar para todas. No viene de la conciencia, ni sta constituye lo que pasa en nosotros; pero sera como si no pasase, a estar nosotros desprovistos del testimonio de la conciencia. 4. Se public en folleto por la Oficina de Boloa. Impresor de la Real Marina por S.M. 1840 (Roberto Agramonte).

PAGE 13

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 501 / 501 Su autoridad es la ltima prueba a que apela la autoridad de todas las dems facultades; puesto que como por ah llega a nuestra noticia la accin de todas ellas, hasta de la eminentsima de conoce r a falta de conciencia, nos fueran desconocidas y seran para nosotros como si no existiesen. As, tampoco hay quien no se fe plenamente de su conciencia, quien no la crea, ni quien se halle destituido de su testimonio. Aunque pocos se conocen bien, ninguno deja de contar con la conciencia, ninguno es desconocido a s mismo. Algunos elevan el procedimiento natural de la conciencia al rango de un arte o de un mtodo. Esos por medio de la reflexin, que es al modo de una segunda conciencia o una reproduccin libre de la natural, logran reconocer y distinguir sus fenmenos y darse cuenta de todo lo que all aparece, mediante la observacin interio r A fuerza de atencin, de voluntad y de ejercicio se alcanza el observar los hechos interiores a la manera que se consigue discerni r determinar y esclarecer los que caen bajo el dominio de la observacin exterio r Queda, pues, constante y patente la autenticidad de los hechos interiores, a fe de la conciencia. Por eso se ha dicho que la Psicologa es la ciencia del yo, distinta del objeto, no yo, escrita por la reflexin al dictado de la conciencia y la memoria. Por eso es la historia del alma. OBJETOS DE LA PSICOLOGA Son objeto de la reflexin los mismos de la conciencia. Pero cules? Porque ni el mundo exterio r ni Dios, ni el alma como substancias caen bajo las miradas de la conciencia: compete slo a la conciencia el certificar la manifestacin del alma por el ejercicio, all notorio, de sus facultades, cada y cuando las emplea y aplica a sus objetos y solamente hasta all llega la Psicologa. En una palabra, el se r ora se trate de Dios, ora del mundo, ora del alma, no le corresponde, pues no los alcanza la conciencia. Y qu le incumbe? La accin de nuestras facultades, es deci r fenmenos y nada ms. De aqu el estudio de 1as ideas o fenmenos en los cuales se desarrolla el entendimiento, dado que las ideas son respecto a la inteligencia lo que los efectos a sus causas. De aqu tambin el pertenecerle a la Psicologa los fenmenos de la actividad y de la sensibilidad en cuanto de ellos sabe 1a conciencia. ESPONT ANEID AD. REFLEXIN Hay en el pensamiento humano dos momentos fundamentales, distinto el uno del otro. Aquel en que por primera vez se estren la inteligencia por su propia virtud, sin participio de nuestra voluntad, cuando acompaada del squito de la sensibilidad, de los afectos y de 1a imaginativa, alcanz a

PAGE 14

502 \ 502 \ MARZO 1840 conocer las verdades esenciales, entre la accin simultnea de todas nuestras facultades, con la evidencia de la intuicin racional. Momento de fe, de arrobo y admiracin en el que la luz de la verdad viene al pensamiento y el pensamiento se deja ir por la luz que lo alumbra e ilumina. As las seales que traen las verdades primitivas no dejan la menor duda de su evidencia. A quin se le oculta de que existe? A quin se le oscurece que existe el mundo? A quin se le esconde que Dios existe? Al punto se comprenden las verdades espontneas y se reconoce su autoridad. Despus de la espontaneidad de la razn, o sea, despus de su primer estreno sinttico, como todo all fue complejo y simultneo, para distingui r analiza r esclarecer y disipar la oscuridad en que vienen como sombreadas las verdades primitivas, llega la reflexin en segundo momento; el yo, que fue mero espectador a la aurora de la razn, ya atiende, se auxilia de la memoria, reproduce el cuadro de las primeras verdades y comienza con el anlisis la poca de la Filosofa a reserva de volver a la sntesis, pero a una sntesis clara y luminosa. Con el anlisis empezamos a despejar la oscuridad, y a esclarecer y distinguir lo que antes pareca vago y confuso en la conciencia, por la simultaneidad primitiva. Este es el campo de la filosofa. Si por la espontaneidad nos igualamos todos, luego, por la reflexin, comienzan las diferencias de hombre a hombre. Pero cuidado! la reflexin nada crea, nada produce y supone la espontaneidad como base indispensable para sus trabajos, porque la reflexin es una operacin retrgrada para conocer no ms que antes, sino mejor que antes. Ella advierte el contraste y la oposicin, pone aqu el sujeto, all el objeto, afirma el yo, niega que el objeto sea el yo, seala los lmites, deslinda, y de afirmar y de negar sobreviene nueva claridad. Al estrenarse 1a razn, como ahora y como siempre, sentimos y sabemos que sentimos, obramos y sabemos que obramos, y pensamos sabiendo que pensamos, con seguridad de que es as; porque si tal certeza nos faltase, sensaciones, pensamientos, voliciones, todo sera como si no fuese. He aqu la conciencia! Ella acompaa puntualmente a todas nuestras facultades. Prestemos atencin a lo que pasa en nuestra conciencia cuando la razn humana se aplica a conocer la naturaleza exterio r el mundo intelectual y el mundo moral, acordndose de los trabajos preciosos de Aristteles, Kant y Cousin, que se han distinguido en este anlisis importante. Hagamos constar los elementos de la razn humana. Se trata de nmeros y cantidad: no puede la razn prescindir de la unidad o de la multiplicidad, de lo que es uno y de lo que es diverso, de la unidad absoluta o de la pluralidad. Entiende en el espacio, concibe o un espacio determinado o el espacio de los espacios, el espacio absoluto, la inmensidad.

PAGE 15

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 503 / 503 Se ocupa en la existencia, le es imposible dejar de contemplar o la existencia absoluta sin principio ni fin, a1 que es quien es, o la existencia relativa. Piensa en el tiempo: no hay mas para la razn humana que un tiempo determinado, o el tiempo absoluto, el tiempo en s, o sea, la eternidad. Conoce de formas: no puede menos que concebir o una forma finita, limitada y mensurable y algo que es el principio de tal forma, algo que creemos infinito e inconmensurable. Se ofrece un movimiento, una accin no le es dable comprender otra cosa que acciones limitadas, principios de acciones limitadas, fuerzas, causas relativas o secundarias, o una fuerza absoluta, una causa primera, ms all de la cual en materia de accin no cabe ni ms buscar ni ms halla r. Se emplea la razn en el examen de los fenmenos exteriores o interiores? Pues concibe dos cosas; o lo que comienza a existi r la manifestacin y apariencia, o aquello ms, que, descubrindose de este modo, retiene todava recatada e invisible su existencia en s, o, lo que ea lo mismo, concibe el fenmeno y la substancia. En cuanto concierne al pensamiento, o concibe pensamientos relativos a esto, o aquello, que pueden ser o no se r o el principio en s del pensamiento, que se halla en todos los pensamientos relativos, pero sin acabarse nunca. En punto a belleza qu es dado concebir sino lo bello ideal, y lo bello fenomenal, de cualquier modo y sea cual fuere el objeto a que se aplique la razn. Ni despus puede prescindir de la distincin de la belleza y la fealdad, ni confundir jams lo uno con lo otro. Presntanse, ante la razn, hechos indiferentes por lo que toca a su relacin con lo sentidos, hechos intentados o cumplidos por el hombre con libertad o deliberacin: ella califica necesariamente de justos o injustos tales actos, sin darse caso de que falte nunca 1a inmutable diferencia entre lo que es bueno y lo que es malo. Juzga la razn con cualquier motivo? Declara por su virtud propia lo que es verdad y lo que es erro r lo que es la verdad absoluta y verdad relativa. Cada una de las proposiciones que hemos descrito tiene dos trminos: el uno necesario, absoluto; uno sustancial, causal, perfecto, infinito, lo que debe ser; el otro imperfecto, fenomenal, relativo, multplice y finito: los primeros idnticos entre s como lo son tambin entre s los segundos. Redcense estas proposiciones a la oposicin de 1a unidad y la pluralidad, de 1a substancia y del fenmeno, del ser y del parece r de la identidad y de 1a diferencia; o, todava en menos trminos, estableciendo dos categoras, la de substancia y la de causa, que a todas encierran en breve cifra, segn Cousin.

PAGE 16

504 \ 504 \ MARZO 1840 Y qu carcter advertimos en el primer orden de conceptos, esto es, en los de lo absoluto, sustancial, causal e infinito? El de la necesidad, puesto que por extraordinario que sea el esfuerzo de prescindir de ellos o de negarlos, despus de tenidos, no se pueden negar y nos dominan siempre, sin creer jams que su poder provenga de nosotros. No sucede lo mismo con lo variable, multplice, imperfecto y finito, que si bien presentan ocasin para que alumbre al punto la razn de sus concepciones necesarias, no se oculta a nadie que as como existe el fenmeno puede no existi r De aqu ha dimanado el reconocer por su carcter de contingencia a esta otra clase de elementos racionales. PUNTO DE EXAMEN. SU ORDEN Pueden estudiarse las ideas o como se hallan actualmente segn las manifiesta la conciencia prescindiendo de si son verdaderas o falsas, o ya en su aplicacin legtima o ilegitima a sus objetos. El orden requiere comenzar por lo primero, haciendo la estadstica de las ideas con sus caracteres tales como se presentan ante la observacin. Despus viene bien explorar la legitimidad o ilegitimidad de los resultados pues que se conocen los principios. Pero hay ms, tenemos que averiguar las ideas o fenmenos del entendimiento en la actualidad, descubrir y notar sus semejanzas o diferencias para ir instruyendo una buena clasificacin. Acabado el apunte fiel y completo de las ideas y sus caracteres, puede pasarse a inquirir su origen y procedencia: preguntarle de dnde vienen, a la experiencia y a la razn. DEL FINITO Y DEL INFINITO Cuando yo me distingo de todo aquello que no soy yo mismo, este acto de conocimiento se llama apercepcin. Pues bien, entonces hago dos cosas. Afirmo que estoy existiendo y a la vez que existe aquello de que yo me distingo con toda certidumbre. El hombre no da consigo mismo, sino es encontrndose con los objetos que lo rodean, que lo impresionan y lo limitan y circunscriben. Calemos un instante los adentros de la conciencia y preguntemos a este yo de cada uno de nosotros, si no es un yo coartado por objetos y fuerzas del mundo exterio r Luego el yo es finito. Pero si el mundo exterior limita al yo con obstculos que le ponen en todas direcciones, en cambio el yo tambin obra sobre el mundo, lo modifica, contrasta su accin imprimindole de algn modo la suya propia; con lo que viene a limita r el hombre, el poder de la naturaleza exterio r. Tal es la oposicin mutua y recproca en que da, cada uno de nosotros, consigo mismo, oposicin permanente en la conciencia y que dura mien-

PAGE 17

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 505 / 505 tras haya conciencia Y en qu se resuelve esta lucha? En la nocin de finito. Y o finito; el mundo mi compaero tambin. Y no hay ms que esto en la conciencia? S, porque al punto que damos con el yo y el no yo, ambos finitos, limitados y relativos, aparece la concepcin de una unidad absoluta, necesaria, que contiene a los dos. Ninguno de estos tres trminos le falta a la conciencia del hombre: ninguno de ellos puede destruirse; a cada momento, siempre nos asiste la fe de que existimos, de que el mundo existe, y de Dios sobre todo. La duracin y la sucesin se nos presentan en el orden psicolgico como antecedentes del infinito: mas en el orden lgico primero es la nocin del infinito que la duracin y sucesin limitadas. EXISTENCIA PERSONAL Haya conciencia de una operacin del espritu, de una siquiera, as sea referente al fenmeno de una sensacin, de un pensamiento o de una volicin, es indefectible la conviccin ntima en cada uno de nosotros de que su yo existe como el sujeto de tales atributos. Pienso, siento, quiero y estas facultades diferentes, con sus variedades, suponen un yo, uno siempre que se manifiesta en esos modos de existi r. Resulta, pues, que el antecedente psicolgico de la idea que tenemos de nuestra existencia, se halla en la conciencia de alguna de las operaciones de nuestro espritu; mientras que en el orden de la razn, si no existiera la concepcin del espritu, no poda entenderse el pensamiento o la sensacin, porque cmo era dable sin un objeto a quien atribuirle el pensar o sentir? He aqu en claro la concepcin necesaria de substancia! IDENTID AD PERSONAL Ninguno deja de creer que es el mismo hoy que ayer y que ser maana. En medio de los actos ms diversos de la vida, nos acompaa esta fe de que somos los mismos. Pero si careciramos de memoria, si nos acordsemos de la sucesin de nuestros pensamientos, si faltase, en fin, tal antecedente cronolgico, revelara la razn la identidad personal de cada uno de nosotros? Seguramente que no. Y cul es la condicin de la memoria? La conciencia. Y cmo se da la conciencia? Si interviene la atencin. Y qu es la atencin? Un rasgo de la voluntad, un hecho suyo. Luego la continuidad de nuestra voluntad certificada por la memoria da motivo a que la razn afirme nuestra identidad personal. Si la conciencia de alguna operacin del espritu mide nuestra existencia, la memoria es el ltimo testimonio de nuestro yo, uno y no otro entre los distintos sucesos de la vida. Pero ni la conciencia constituye la existencia, ni la memoria tampoco constituye nuestra identidad personal.

PAGE 18

506 \ 506 \ MARZO 1840 C A US A Y EFECTO Que lo diga la curiosidad humana. Hay alguien que al notar que comienza a existir un fenmeno cualquiera, una vicisitud, un acontecimiento, una mudanza, no levante el pensamiento a juzgar que debe tener una causa? Ninguno, porque es concepcin universal, absoluta y necesaria. Algunos han sostenido que la relacin de causa y efecto no es ms que la sucesin de dos fenmenos. Grave equivocacin! Quiero cantar y despus en seguida oigo un himno. Aqu hay sucesin; pero no la eficaz y poderosa genealoga de causa a efecto. Pongo otro caso: quiero cantar y canto. Ahora si s y creo que a ms de venir el cantar despus de mi quere r yo soy la causa. Da margen, sin embargo, la sucesin de dos fenmenos a la idea de causa. Queda por averiguar cul es la primer sucesin con cuyo motivo se manifiesta aplicado ese principio de causa. Recibimos una impresin del mundo exterior; si no acude la atencin, no sabemos de ella, no se verifica la sensacin, ni la percepcin. Atender es cosa que me pertenece a m: atiendo si quiero, si no, no; luego la atencin es un efecto de la causa que soy yo, causa la ms cierta y constante para cada uno de nosotros. ESP A CIO Y CUERPO Provisto de sentidos sanos, recibindose en ellos la impresin que hacen los objetos exteriores, con poco que de su parte ponga la actividad del espritu, percibimos los cuerpos; mas no bien percibimos un cuerpo cualquiera, cuando ya est ah la razn alumbrando la idea de espacio para atender lo que es el cuerpo. Existen, pues, las ideas de cuerpo y espacio: dada la una, la otra no falta. Cul de ellas supone, explica y debe anteceder a la otra; el cuerpo al espacio o el espacio al cuerpo? Esto es preguntar por el orden lgico que entre s guardan las dos ideas. Pero si no hay idea de espacio, no entiendo lo que es cuerpo. Luego en el orden racional primero es el espacio que el cuerpo. Y en el orden de lo que es, o dgase psicolgico, cul antecede, la idea de cuerpo o la de espacio? Sin duda, la idea de cuerpo. Cuando percibo un cuerpo lo pongo, y no puede dejar de ser as, en un lugar; lo distingo, pues, del luga r o sea, del espacio. Adems, mientras percibo el cuerpo como cosa finita, contingente, relativa y divisible, concibo el espacio como infinito, necesario, absoluto e indivisible. Al cuerpo me lo represento, al espacio no; al cuerpo lo comprendo bajo una forma determinada, al espacio no; y cuando trato de abrazarle, se me escapa sin cesa r. Constante ya la diferencia de las dos nociones, ambas se pueden recurrir igualmente a la experiencia sensible? No, que la experiencia da la realidad relativa, contingente, finita y divisible, y por eso es el origen de la

PAGE 19

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 507 / 507 idea de cuerpo; mas ella no da la realidad absoluta, necesaria, infinita e indivisible. Atesta la experiencia lo que es, jams lo que debe ser siempre y donde quiera. Que haya mil cuerpos y ms y ms, distantes unos de otros, o contiguos, no es dable explicarlos sin la concepcin de espacio. Cmo entender de otra manera la continuidad y la extensin? Si el cuerpo se nos da a conocer por la resistencia, segn lo descubre Locke, la resistencia ha de ser en algn punto, y este punto se halla indudablemente en el espacio. Luego la idea necesaria del espacio autoriza, explica y hace inteligible al cuerpo, y sin ella de ninguna suerte pudiramos concebirlo; de donde resulta que el antecedente lgico, la condicin racional de la idea de cuerpo es, y no puede menos de se r la idea de espacio, revelada por la razn, cuando a nuestra conciencia llega la idea contingente de cuerpo, que slo le ofrece ocasin inmutando el tacto y la vista. Pero la relacin lgica del espacio y del cuerpo no excluye la relacin de la anterioridad o posterioridad, atendiendo el orden en que adquirimos los conocimientos, que se llama cronolgico o psicolgico; pues si en verdad la idea de espacio es la condicin lgica, sin la cual no cabe admitir la idea de cuerpo, observando, por otra parte, el cmo aparecen sucesivamente las dos ideas, no hay que negar que apenas se verifica el advenimiento a la conciencia de la nocin del cuerpo, cuando ya alumbra la idea del espacio, y que faltando la sensacin de la vista y del tacto, al hallarse el cuerpo, nos faltara la ocasin para el concepto de espacio, y aqu est el porqu a la idea de cuerpo se le dice condicin psicolgica de la de espacio, en el desarrollo relativo de los conocimientos. Y sin embargo entrambas ideas son contemporneas, toda la vez que tan presto como se tiene la una ah est la otra, con la diferencia muy notable de que cumplida la condicin cronolgica, la concepcin de espacio queda invencible y persiste independientemente de la idea del cuerpo. Aseguramos, conforme a la opinin general, que debemos a la experiencia la nocin del cuerpo. Pero esta misma asercin tiene sus lmites porque la nocin de cuerpo nos la da la experiencia, no por s sola, sino con el concurso de otras facultades; que no es esta idea tan simple ni tan primitiva, como vulgarmente se cree: supone entre otros elementos dos concepciones, sin las que se quedara en estado de mera sensacin. Aludimos a la idea de espacio y a la idea de unidad. Que implcitamente la nocin de cuerpo trae subentendida la concepcin de espacio, ya es cosa clara de suyo; porque todo cuerpo supone continuidad y la continuidad extensin, la cual supone el espacio; el cuerpo ni es posible, ms digo, ni es inteligible, sino en el espacio y por el espacio. Abandonada la experiencia a s misma no nos atesta por donde quiera sino la resistencia y de aqu a la extensin, y por consecuencia al cuerpo, hay un abismo para el espritu. Fuera de esto, la experiencia destituida de la concepcin de espacio no basta a dar sino una o

PAGE 20

508 \ 508 \ MARZO 1840 muchas sensaciones de puntos resistentes en el espacio; pero esta sensacin nica, o esta coleccin de sensaciones, est muy lejos de ser adecuada a la idea misma de cuerpo; pues para que a tal forma llegue, se ha menester que caiga bajo una ley del entendimiento, independiente y aparte de la experiencia sensible, que es la ley de la unidad. No es, pues, la sensacin el principio nico de todo pensamiento y de toda facultad, pero s la condicin necesaria de su desarrollo. Haban suprimido los cartesianos el papel de la experiencia en ciertas manifestaciones y ejercicios del pensamiento, y Locke lo ha restablecido en todos. El acto intelectual es el smbolo del hombre; la naturaleza del hombre es doble: espritu y materia; as el acto intelectual es sensacin y pensamiento. Imaginaron lo cartesianos concepciones puras con el nombre de ideas innatas, como si el hombre fuese espritu puro; Locke muestra lo que le debe el pensamiento a la experiencia en lo diversos modos de ejercerse. ACONTECIMIENTO Y TIEMPO CONDICIN DE UNA Y OTRA IDEA Observando con lealtad lo que sucede en la conciencia al presen trsenos cualquier acontecimiento, hallamos que es imposible concebir el tal acontecimiento sin la condicin precisa de un tiempo en que pase, sea da, semana, ao o siglo. 0 real, o posible, o fingido el acontecimiento necesita invenciblemente de la concepcin del tiempo. Cabe suponer que no haya acontecimiento; que as como lo hay o lo puede habe r deje de haberlo; y sin embargo, fija, persistente y dominante, permanece la idea absoluta del tiempo, como la del espacio, sugerida con ocasin de la idea del cuerpo. Divdese el tiempo por los acontecimientos al modo que el espacio por los cuerpos; pero las divisiones suponen el tiempo, siempre uno, siempre infinito. As campea necesaria la idea del tiempo por ser una idea pura de la razn. Si, pues, 1a idea de acontecimiento pertenece a la categora de los elementos contingentes, y la de tiempo a la clase de las necesarias, en el orden lgico el conocimiento de cualquier sucesin de acontecimiento exige racionalmente que antes haya un tiempo en que pasen. Ni puede haber sucesin sino con tal que haya una duracin continua en cuyos diferentes puntos ocurran los distintos acontecimientos. Qutese la continuidad del tiempo, adis posibilidad de sucesin de acontecimientos. Pero no sucede as contrayndonos al orden de la adquisicin de nuestros conocimientos; porque, cronolgicamente, primero es la idea de la sucesin de acontecimientos, que la idea absoluta y necesaria del tiempo; sin que por esto vayamos a creer que se necesita el tener un conocimiento cabal de lo que es una sucesin, para que aparezca la concepcin dominante del tiempo. Basta 1a percepcin de algunos acontecimientos que sirvan de

PAGE 21

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 509 / 509 ocasin, de antecedentes o motivo que provoquen la idea del tiempo. Despus sta persiste por su virtud propia. Y por dnde adquirimos la idea de sucesin? No negamos a la escuela de Locke que la adquirimos por la experiencia. F alta saber si es por la interior o la exterio r Presntase una sucesin de acontecimientos, uno, dos, tres, etctera. Si al ver el segundo se nos olvida el primero, no hay para nosotros segundo acontecimiento, y por descontado, ni sucesin. Luego nos es necesaria la memoria para concebir cualquier sucesin. Pues bien, la memoria no tiene por objeto, como lo observa Cousin, nada exterior; antes, se refiere a nosotros mismos. As cuando nos acordamos de una persona o de un luga r hay una elipsis en tal modo de habla r puesto que de lo que nos acordamos en realidad es de haber estado viendo a cierta persona o cierto luga r Y la memoria, que es la razn ltima de la continuidad de nuestra existencia, se ocupa de nosotros mismos, a condicin de que haya habido conciencia. De forma que si la conciencia es la condicin de la memoria, como lo es la memoria de la idea de sucesin, queda averiguado cmo la primer sucesin la hallamos en los fenmenos de la conciencia, en nuestros pensamientos, en nuestras ideas, en nosotros mismos. Y como, segn lo reconoca el mdico espaol Piquer 5 en el siglo pasado, al entendimiento le es innata la fuerza de producir los actos de las primeras verdades, una vez que antecedan las ocasiones y motivos necesarios para que obren; y puestas estas disposiciones, como que vienen por s no pueden dejar de producirlos, al instante que nos es dada la primera sucesin de nuestras ideas, la razn impone necesariamente el concepto de inevitable del tiempo; de lo cual se deduce tambin que la primer idea de tiempo que nos ocurre, es la del tiempo en que estamos: as mismo la primer sucesin es la de nuestras ideas, y la primer duracin la nuestra propia; porque la sucesin de los acontecimientos exteriores y la duracin en que se realizan son conocimientos posteriores. Todava ms se ha adelantado en este anlisis. Dbese a Maine de Biran el haber hallado entre la multitud de fenmenos que caen en el mbito de la conciencia, aquellas primeras ideas que forman la primer sucesin. En cuanto a las sensaciones, slo vienen a ser fenmenos de conciencia, cumplida una condicin, la de atender; pues en vano nos asaltarn mil impresiones, si no ponamos atencin para tener conciencia de ellas. Otro tanto resulta con los pensamientos, si la atencin est distrada; de manera que la atencin entra como esencial condicin de la conciencia. Y cul fenmeno interno ms ntimo a la conciencia que la atencin? Luego la serie de 5. Lgica de don Andrs Pique r mdico de S. M.; tercera edicin, ao 1871, captulo 3, pgina 15. (Era mdico de Cmara de Carlos III, y public tambin una interesante Philosophia Moral para la Juventud Espaola, Madrid, 1875.) (Roberto Agramonte).

PAGE 22

510 \ 510 \ MARZO 1840 actos de la atencin forma la primera sucesin que conocemos. Y cuenta! con que la atencin se resuelve en la voluntad, por cuanto que ninguno atiende si no quiere atender; y as el primer acto de atencin es un acto voluntario y una volicin el primer acontecimiento de que tenemos conciencia. Porque atender qu es sino apoderarse el yo de sus facultades, ponindolas aqu, all o all, en esta o aquella direccin, segn ms cumpla a los fines de la voluntad? DE LO BELLO Aparte del placer que experimentamos con los objetos que satisfacen nuestras necesidades, aparte de las consideraciones de conveniencia en cuanto a su uso, utilidad y servicio, al presentrsenos en el orden fsico ciertos cuerpos, en el orden moral estos o aquellos rasgos de bondad, y en el orden intelectual tales o cuales pensamientos, por un juicio irresistible, que ni esfuerzo cuesta, afirmamos que son bellos, como la aurora al despunta r la clemencia de Tito y el pensamiento de salvar a un inocente. Con ocasin, pues, de lo contingente se revela por la razn lo absoluto; mas si entra como condicin lo particular para concebir lo necesario y universal, v.g. la perspectiva de la aurora, la clemencia de Tito o el pensamiento de salvar a un inocente, de ah no se infiere que la idea de la belleza es una idea colectiva y nominal fabricada por la abstraccin: cmo de lo bello contingente, vario y multplice, poda salir la unidad absoluta de la belleza? Esto, aquello, lo de ms a11, dan margen a la concepcin necesaria de lo bello, como el atributo presta motivo para 1a idea de sustancia y el fenmeno presta ocasin para que el entendimiento conciba la causa. Pero luego, con slo prescindirse del dato contingente, queda fija y nica en su forma pura la concepcin de la belleza. A no haberse mostrado nunca algunos de esos cuerpos que llaman universalmente bellos todos lo hombres, a buen seguro que nos viniese el concepto de la belleza. Sin embargo, el objeto que despert la idea haba de tener algo de bello, bien que no con la perfeccin que lo concibe la inteligencia. As en vano buscaramos en un clavel su belleza, ni en sus hojas, ni debajo de ellas, como algo material y sujeto a los sentidos. Slo nos es dado concebir y no ms que concebir la belleza, poseyendo cuando ms los caracteres exteriores que la anuncian. Los goces mismos que proporciona la belleza y que se comprenden en la admiracin, son de suyo contemplativos y muy intelectuales, tanto que un filsofo ha dicho que lo bello es el esplendor de la verdad. La especie de gusto que nos procuran ciertos objetos en relacin con nuestras necesidades, hbitos y disposiciones, no es tampoco ni siquiera el sentimiento de lo bello; puesto que tal gnero de impresiones no proviene de la admiracin. Y de paso distingamos el juicio de lo bello del sentimiento

PAGE 23

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 511 / 511 con que se asocia; porque, como a consecuencia de los juicios ms puros de la razn, se manifiestan movimientos contemporneos en la sensibilidad bajo la forma de pasiones, algunos han confundido los fenmenos puros de la inteligencia con los sentimientos que se les allegan por asimilaciones de relacin y correspondencia. Siempre le pertenece a la razn apercibir la belleza, la virtud y la verdad; pero a la par entra en ejercicio la sensibilidad mezclando sus fenmenos con los del entendimiento. Otros equivocaron lo bello con lo til sosteniendo que lo que constituye la belleza es la utilidad. Grave error! Porque a ser cierta su asercin, los objetos seran bellos a medida que se aumentasen los grados de su utilidad. Una flor es ms bella que la grama y seguramente que la grama se tiene por de mayor utilidad que un clavel, por ejemplo. Lo bello se quiere conserva r lo til usarlo y consumirlo. Lo bello se admira, lo til no; y la admiracin nos extasa mucho antes de todo clculo de la conveniencia de aquello que nos arroba. En la majestad de lo bello suponemos algo mejor que nosotros mismos. Todo lo que est en orden es bello porque es la unidad en la variedad, segn la definicin de Leibnitz. Si lo bello arroba, embelesa y se lleva tras de s el alma, lo sublime, que es una de sus fases manifestada en la mayor energa del pode r nos conturba, llena de respeto y de un santo pavo r. DE LO JUSTO Y DE LO INJUSTO SU ANTECEDENTE PSICOLGICO Haya una intencin, una, que es una, en la conciencia, y ah est la razn intimando que es buena o que es mala tal intencin y simultneamente que debe hacerse si es bueno lo intentado, y que debe no hacerse si es malo. Y respecto a nuestros semejantes, cuando observamos que comienzan o concluyen una accin libre, al punto tambin pronunciamos el fallo de que es justa o injusta. Por ser para cada uno de nosotros transparentes las propias intenciones, el juicio de aprobacin o vituperio es ms decidido Qu ms? Entre la imagen de un acto moral y la voluntad se aparece la razn condenando lo malo y aprobando lo bueno. Si hacemos bien, recibimos la primer recompensa en el placer interior de la conciencia, y luego en el aplauso de nuestros semejantes, si mal, sufrimos el suplicio de los remordimientos y el desprecio de nuestros hermanos, y en su caso las penas que imponen los tribunales. Perece para todos aquel que pudiendo hacer bien, hace mal. Y considerando a Dios padre del mundo moral y la sustancia del bien, creemos que ha de tener reservados premios al bueno, castigos al malo. Esta distincin de lo justo y de lo injusto, aunque se explique, vare de objetos, y se esclarezca ms y ms con el estudio y el tiempo, nunca desaparece ni deja de ser la misma en cualquiera poca y luga r La accin que

PAGE 24

512 \ 512 \ MARZO 1840 se tiene por injusta, no puede tenerse por justa a medida de la voluntad. Pero una ley necesaria para la razn en lo concerniente a las acciones, slo impone al yo moral una obligacin, puesto que le deja libre, aunque responsable. Si falta el yo libre a la ley del debe r todava la razn sostiene su autoridad invencible, de la que no puede renegar en modo alguno el ms rebelde a su imperio. De manera, que un hecho de libertad es el antecedente psicolgico de la ley del debe r que se nos presenta, no bajo una forma abstracta, sino en aplicaciones a casos y ejemplos particulares. Por la libertad se hace el hombre acreedor al aplauso o vituperio, y ste es el principio caracterstico que ennoblece su naturaleza. De aqu, la mxima de que uno debe mantenerse libre para ser bueno. Abro este libro, y tengo conciencia de ello, y memoria me queda despus que lo abr. Me apropio la accin a m y no a otro, y me es ntima la conciencia de que hice esta accin pudiendo no hacerla, que abr el libro siendo poderoso de no abrirlo, de mirarlo, como de no mirarlo, de atende r, como de no atende r Pues dnde y cundo hay conciencia de una accin, que as se hace como puede no hacerse, all est la libertad. Empero el acto libre contiene otros elementos; porque si obrar con libertad es hacer una accin con la conciencia de poder no hacerla, cuando se hace hubo motivo. Se ha preferido hacerla a dejarla de hace r comenzarla a no comenzarla, seguirla a dejarla o interrumpirla. Esto de preferir supone motivos a favor y en contra, y cul es la facultad que conoce de tales motivos, prefiriendo ste a aqul o al otro de ms all? L A INTELIGENCIA Mas para que prefiera tales motivos a cuales otros ha menester conocerlos, compararlos y haber deliberado para falla r Y qu es deliberar? Examinar con duda, apreciar la bondad relativa de los motivos, sin penetrarla todava, con la evidencia que lleva en pos de s al juicio de preferencia. Quien examina y duda y declara que no se juzgue todava para sopesar sus juicios provisorios, para concluir definitivamente pronunciando sobre el que debe prevalece r La voluntad interviene slo como una condicin, porque ella no es la facultad que examina y delibera, sino la inteligencia. Y a juzg la inteligencia que esto o aquello debe hacerse por tal o cual motivo. Pasemos ahora a la accin. Me resuelvo a hacerla. Aqu est la voluntad diciendo: quiero hace r El acto slo de querer no es la accin propiamente tal, pues para que se realice la accin ha de pasar de la esfera interior de la voluntad a la del mundo exterio r donde se cumple la accin concebida, deliberada, preferida y querida. Sin el mundo exterior no se consumar la accin; bien que ha de concurrir la unin del poder de la voluntad con un poder orgnico que le sirva de instrumento dcil y obediente. En la organizacin del cuerpo humano se tiene al sistema muscular por instrumento especial de la voluntad.

PAGE 25

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 513 / 513 Por ltimo, resultan tres elementos: el intelectual concerniente a conocer de los motivos a favor y en contra, o sea, a la deliberacin, preferencia y eleccin de una accin; el voluntario, que consiste en la resolucin de hacer; el fsico, o sea, la accin exterio r. DE LO VERD ADER0 Y DE LO F ALS0 Decipimur specie recti. 6 Si bien es cierto que, en cuanto a la espontaneidad, no hay diferencia de hombre a hombre, pues ninguno est desprovisto del tesoro de las verdades primitivas del yo, el mundo y Dios, despus de ese momento solemne, vuelve la razn, bajo otra forma, a esclarecer y distinguir con el auxilio del anlisis lo que afirmbamos del conjunto sinttico que no se nos apareca con toda claridad. Entonces, la reflexin, ayudada de la memoria, emprende el examen de los elementos del pensamiento mismo. Y cmo procede? Sucesivamente y mientras considera un elemento, lo abstrae 7 del otro y del otro, lo asla y no lo deja hasta no ponerlo a la mayor luz. Ocupada la reflexin, en el tiempo que destina al examen y reconocimiento del fenmeno a que atiende, se embelesa con el brillo de la abstraccin, que ilumina la parte de verdad que ha descubierto, y oscurecindosele los dems elementos del pensamiento, sostiene, que a fe del anlisis que ha hecho, que all en lo que se ha detenido, all est toda la verdad. No es otro el peligro de la reflexin, ni tampoco es otra cosa el erro r que tener por verdad sinttica lo que es una verdad parcial abstrada por el anlisis; y sin embargo, con el anlisis tomamos posesin de la verdad, y de las reflexiones parciales sale la sntesis filosfica. Presentad a un filsofo esta proposicin: La bondad de las intenciones y de los actos morales se deriva del placer regalado de la conciencia. Si es de la escuela de Scrates, dir que es la verdad. Si la oye un discpulo de Kant, exclamar: Error! La bondad moral consiste en el cumplimiento de la ley absoluta del deber; y si interviene otro moralista fundar toda la moralidad en lo indefectible de las recompensas o castigos de Dios, segn el mrito o demrito de las intenciones y de las obras. En todos verdad sobre lo que afirman; error en lo que niegan: cada uno posee la parte de luz que les dio un anlisis parcial y padecen erro r en cuanto desechan la parte de verdad de los otros escrutadores de la conciencia moral. Porque importa sobremanera advertir que la humanidad no ha delirado en distribuir la fama entre Scrates, Platn, Aristteles, Zenn y Epicuro, 6. Nos engaa la apariencia de verdad. 7. La abstraccin no es ms que la voluntad haciendo esfuerzos por separar y distinguir lo que est unido para adquirir mejor conocimiento de lo compuesto.

PAGE 26

514 \ 514 \ MARZO 1840 etctera ni cabe el error sino bajo la forma y apariencia de la verdad, puesto que para pensa r de cualquier modo que sea, ha de habe r cuando menos, en la conciencia uno de sus elementos, creencia siquiera en el yo. El error total destruira hasta la posibilidad de la conciencia. Pero la verdad, aunque luzca ms clara, ms distinta y radiosa bajo los auspicios de la reflexin, que divide y abstrae, no pierde su carcter independiente. La razn reconoce la verdad y la declara sin que nosotros pensemos que ella es obra nuestra, o que depende de nuestro pode r que sea tal. As toda la verdad, aunque venga a parar al testimonio de la conciencia, reina y domina por su propia virtud, y el error particular o el examen incompleto slo es de atribuirse a la reflexin, que necesita de la memoria y de la sucesiva consideracin de los elementos que quiere conocer y distingui r para ir de anlisis en anlisis hasta una sntesis luminosa. Si en la espontaneidad no hay duda, negacin ni erro r en el reinado de la reflexin, en medio de las diferencias, distinciones, contrastes y negaciones, llevndose el tiempo los errores, nos va quedando mayor claridad y ms perspicuo conocimiento de las verdades primitivas. SEALES DE LAS IDEAS ABSOL UT AS P RIMERA : Que nunca varan porque son unas y siempre las mismas. S EGUNDA : Que son independientes de toda condicin, y de ellas necesitan las contingentes para ser comprendidas. Cul de las ideas contingentes no est subordinada a la de unidad, de espacio, de substancia, de tiempo, etctera? T ERCER A : Que es imposible que dejen de existi r por ms esfuerzos que se hagan. C UARTA : Comprenden toda realidad en el tiempo y el espacio. ESTUDIO SOBRE LA CONCIENCIA Para el que no lleve cuenta, en la clasificacin de los hechos, sino de las semejanzas o diferencias esenciales que en ellos se noten, los hechos de la conciencia se reducen solamente a tres: senti r pensar y obra r Sin duda, la sensibilidad tiene diversos modos, y as la inteligencia, y as tambin la actividad. Ejemplo: en la sensibilidad incluimos la sensacin propiamente tal, el sentimiento, las afecciones, el deseo, la pasin, etctera. Y a que se halla el carcter afectivo en cada uno de estos modos, en el fondo de cada variedad? Lo mismo sucede con la inteligencia, ya se trate de percepciones o de concepciones, o juicios, o raciocinios, o memorias, etctera, porque todos estos hechos, aunque diversos, tienen una esencia comn: el pensamiento; otro tanto decimos de la actividad. Sea espontnea o reflexiva, bajo estas diferentes formas, conserva siempre su carcter propio. En suma, la

PAGE 27

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 515 / 515 vida intelectual y moral del hombre est toda entera en la sensacin, el pensamiento y la accin. V ano sera cualquier esfuerzo por reducir el sentir al pensa r o el pensar al senti r o el obrar al sentir o al pensa r porque media una diferencia, no de forma ni de grados, antes de naturaleza. Sentir equivale a sufrir o goza r y el pensamiento nada tiene de comn con esto. Y obrar? Tampoco, pues obrar para m es crear o produci r es ser causa yo, mientras que el sentir y el pensar suponen, en m, slo un sujeto que recibe la sensacin y el pensamiento. La accin revela una causa, y para producirse no se ha menester inmediatamente ms que de un solo trmino, el yo. As la accin voluntaria no viene directamente sino del yo, y puede darse independiente de toda impresin exterio r al paso que la sensacin y el pensamiento suponen dos trminos, un sujeto y un objeto, un yo y algo que no sea yo; lo cual pone en claro que la accin interior y voluntaria es un fenmeno simple, mientras que la sensacin y el pensamiento anuncian relacin. Luego si estos tres hechos son esencialmente distintos, por lo mismo son primitivos. Ni la sensibilidad engendra a la inteligencia ni a la actividad, aunque pueda preceder a una y a otra. La mera sucesin no pasa jams a ser relacin genealgica de causa y efecto. Ahora bien, estos tres hechos de la conciencia se presentan cada uno por su lado, de una manera independiente y solitaria? Ms claro todava: viene la sensacin sin venir el pensamiento, y el pensamiento sin la actividad? No... Distinga la ciencia, separe, asle, clasifique, hace bien; porque el anlisis lo esclarece todo; pero la conciencia en realidad es una sntesis, cuya vida est en el maravilloso conjunto de sus elementos. Desprender la sensacin del pensamiento y la actividad, o a la inversa, es quedarse en abstracciones. Abro un libro y leo. Este hecho es compuesto y vamos a inquirir sus elementos. Si mis manos no cogen el libro, si no abro y pongo los ojos en tal o cual pgina, no habr modo de percibir las letras. Aqu se echa de ver la necesidad de 1os sentidos: como de un instrumento le han servido al espritu, pero nada ms, puesto que ni la mano que toc el libro percibi, ni los ojos conocen 1as letras. Pero a qu coger el libro y abrir los ojos, si el espritu est con la atencin en otras cosas? Por de contado que no leer. Luego la atencin es la voluntad, o sea, la actividad, por cuanto que la actividad es su principio, y la conciencia sale del yo solamente. A pesar del yo, conscius sui 8 aunque no suponga la sensibilidad tan directamente como la percepcin, la supone sin embargo, dado que si no ocurre excitacin exterio r no se tiene conciencia. Para distinguir el yo del mundo, es preciso que el espritu se encuentre con la materia. Y dnde el punto de contacto? El punto es la sensibilidad. Luego hasta en el hecho mismo de 1a conciencia del yo se hallan rastros de la impresin exterio r. 8. consciente de s mismo.

PAGE 28

516 \ 516 \ MARZO 1840 No menos se advierte la intervencin de la sensibilidad y de la actividad en las concepciones de la razn. Cuidado con ir a confundir la actividad con la voluntad! Todo pensamiento no trae accin voluntaria, mas al cabo, supone algn grado de actividad interio r so pena de no llegar a ninguna percepcin, a la conciencia, si as no fuese. Por lo que concierne a la sensibilidad, si bien ella no es la causa eficiente de nuestras concepciones, da sin embargo margen y ocasin para que la razn las alumbre. Se ha menester que la experiencia sensible nos ponga en posesin de los cuerpos y del mundo, para que la razn conciba el tiempo, el espacio y a Dios. Tampoco se verifica la sensacin sin concurrir la inteligencia y algn grado de actividad. No es el yo quien tiene conciencia de toda sensacin? S, pues la conciencia no es ms que un acto intelectual, y ya est ah la inteligencia. Adems, no hay conciencia de una sensacin, sino con tal que el yo tome parte en el fenmeno, oponiendo su accin a la accin de las causas exteriores, porque si est distrado degenera la sensacin en mera impresin orgnica, y entonces no hay de ella lo que se llama conciencia. Por ltimo, la actividad trae implcitamente consigo a la sensibilidad y a la inteligencia. Una cosa es que el yo se reconozca libre, y otra que sea independiente de toda condicin sensible e intelectual, porque perpetuamente se quedara en lo profundo de la conciencia a falta de una sensacin o de un pensamiento. Y no vaya a creerse que por manifestarse la actividad del yo bajo la influencia de la sensibilidad, o de la inteligencia, cesa de ser libre y pierde su naturaleza. Estos dos hechos la provocan, pero sin encadenarla. Una accin ma tender a tal pensamiento, o cual sensacin, por motivo, por ocasin, por condicin; pero jams ni nunca por causa; la verdadera causa de mi accin soy yo con mi poder voluntario. Sin embargo, sea lo que sea, la accin no se produce sin la concomitancia de los otros dos hechos, de la vida intelectual y moral. Y qu! se dir no puedo yo querer de tal modo, que el acto de mi voluntad no se refiera directa ni indirectamente a una sensacin o a un pensamiento? Obvia es la respuesta. La voluntad se produce siempre bajo dos formas, o la de la reflexin o la del capricho. En el primer caso se divisa el pensamiento. En el segundo, si no se columbra tan a las claras el antecedente, lo ha y pues en la vida del yo, todo se combina y encadena, sin haber hecho alguno, por oscuro y humilde que sea, que suceda y se produzca solitariamente. Hecho tal sera un misterio inexplicable. Slo, que el hbito vuelve menos sobresaliente el lazo que une ciertos hechos con los otros de la vida humana, porque se escapan, por su sutileza y fragilidad, a la observacin, y pasan, casi sin ser percibidos, por el teatro de la conciencia. La voluntad siempre tiene un antecedente, o en la sensibilidad o en la inteligencia. El capricho en Psicologa es lo que la casualidad en la explica-

PAGE 29

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 517 / 517 cin de los fenmenos naturales. Observndose mejo r siempre se muestra una causa oscura, pero real, que determina nuestra voluntad. En el ejemplo citado, el pensamiento viene con la sensibilidad y la actividad. Pues lo mismo sucede con los casos y modos ms diversos de la inteligencia. Preguntemos a la percepcin lo que es ella. Una relacin de dos trminos; interior uno, que es el sujeto que percibe, y exterior el otro, que es el objeto. El sujeto que percibe no toma posesin del objeto, sino por medio de los sentidos, pues por ah sufre la accin de la naturaleza exterio r. Ni basta que el sujeto reciba una impresin, porque si de su parte no pone su accin, no percibe. As toda percepcin resulta del antagonismo de dos fuerzas que se oponen y encuentran por medio de la sensibilidad. Para acaba r todo acto real de conciencia es triple y uno; triple, por cuanto que contiene sensacin, pensamiento y accin, y uno, porque siempre de esos tres elementos alguno predomina y prevalece sobre los dems. Trinidad misteriosa! que ya bajo una forma, ya bajo de otra, as en la ciencia antigua como en la moderna, se halla en toda explicacin verdadera de la vida.

PAGE 30

518 \ 518 \ MARZO 1840 III III PROLEGMENO PROLEGMENO 9 9 CONTRA LA CONTRA LA PSICOLOGA PSICOLOGA SEGN LA DOCTRINA DE COUSIN, SEGN LA DOCTRINA DE COUSIN, POR MANUEL GONZLEZ DEL V POR MANUEL GONZLEZ DEL V ALLE ALLE POR F ILOLOZES 10 (J OS DE LA L UZ Y C ABALLERO ) ( Diario de la Habana, marzo 13 de 1840.) Vitam impendere vero. 11 Bajo el ttulo 12 de Artculos publicados sobre Psicologa segn la doctrina de Cousin corre impreso un cuadernillo de 32 pginas, rebajada la tara, en el cual se encierran y recopilan los varios escritos sueltos que del 9. Este artculo lleva por ttulo de la columna periodstica Filosofa (Roberto Agramonte). 10. En el Nuevo tratado sobre el entendimiento humano de Leibnitz, el primer personaje que dialoga en contra de la inneidad de las ideas, de tendencia lockeana, es Filaletes. Posiblemente de aqu haya tomado Luz su pseudnimo a lo largo de la polmica sobre el eclecticismo. Filaletes significa en griego amigo de la verdad. Luz lo hace amante de la verdad ( Filolezes ). De fileo y aleteia (la verdad.) As lo corrobora en Diario de la Habana de julio 10 de 1840 (Roberto Agramonte). 11. Dedicar la vida a la verdad. 12. Esta polmica alcanz extremada resonancia en la Isla de Cuba, por el giro que desde sus principios hubo de drsele, atribuyndose marcado carcter poltico. Indudablemente, y como lo evidencia don Manuel Sanguily ( Estudio Crtico ), al combatir don Jos de la Luz Caballero el eclecticismo de Cousin, tena en cuenta tanto el mal que a la sociedad cubana pudiera inferi r cuanto que la bondad intrnseca de la doctrina: con numerosas citas de los escritos de Luz puede confirmarse esta opinin; as como creo tambin fcil de comprobar la que sustenta don Enrique Jos V arona ( Revista Cubana ) referente a la atencin que dispens Luz a la poltica de su pas, atencin que yo tengo por constante y por inspiradora de la mayora de sus actos. En esta polmica se produjo el fenmeno, que rara vez deja de presentarse en las cuestiones que se ventilan entre nosotros, tan luego asoma el menor pretexto de divergencia, esto es, que al apartarse en dos grupos las personas que en las mismas intervienen, uno de stos siempre logra cierto apoyo, o alentadora aprobacin, en esferas oficiales y nunca figuran en tal grupo las que ms simpatas cuentan entre los cubanos, por sus opiniones y mritos. Para justificar el precedente aserto, y para que el lector pueda formar cabal concepto de la agria y prolongada polmica, y no siendo este lugar de entrar en largas disertaciones, reproducir, ora en notas, ora en apndices, cuanto juzgue conducente a tal propsito. (N. de Alfredo Zayas.)

PAGE 31

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 519 / 519 taller pseudo-eclctico de la culta capital las Antillas, se han volado por aqu y acull, por diversos puntos de la Isla, haciendo imprimir unos en la Habana, otros en Matanzas, algunos en Puerto Prncipe, tales en Villa Clara, cuales en Trinidad, para aparentar que semejantes doctrinas hallaban eco en nuestra tierra, desde la Punta de Mais hasta el cabo de San Antonio. Muchas y muchas son las observaciones que nos ofrece este antiguo cometa de nuevo aparecido en nuestro horizonte filosfico; y as para que no se escape ninguna al catalejo, como para evitar una sobrada difusin porque me temo en comenzando apelaremos a los nmeros amparndonos del beneficio del siguiente inventario. Conque salud corporal y guerra espiritual, pero no cordial, seor Edito r que la ojeriza no tiene cabida, ni tiene para qu tenerla en este pecho, a toda la turba cousinesco-eclcticodoctrinaria aquende y allende los mares. Y a cuentas, que ac ejecutamos ms que hablamos. 1. Habiendo sido fuertemente impugnados si bien o mal sbenlo Dios y el pblico aqu en la misma Habana casi todos esos articulejos en cuerpo y alma, como que a ellos se redujeron toda la metralla y todas las fuerzas, as en grande cuanto sutiles que desplegasteis vosotros los espiritualistas en campaa, creo que tenamos un derecho adquirido los del opuesto bando, derecho de conquista, derecho de razn, a que se discutiesen nuestras opiniones al volver a revivir las vuestras; o caso de querer desempear el papel de verdaderos eclcticos o de varones imparciales, en fin, de filsofos prcticos gnero tanto ms precioso cuanto ms escasea en el mercado, de amantes de la justicia ms que de la propia utilidad, que tambin es utilitario, y de mal linaje de utilidad, el amor propio, debisteis por lo menos haber reproducido siquiera en extracto nuestras contestaciones, ayuntndolas bajo la misma cuerda y en el mismo cuaderno en que recopilabais vuestras doctrinas. Sobre reclamarlo as la ley del debe r, que siempre llevis en los labios, pedalo tambin la de vuestra propia utilidad (y miren cmo por estos barrios distinguimos igualmente lo til de lo justo!); porque es menester desengaarse; seores, en filosofa no se gobierna por la gracia de Dios ni por la gracia de nadie, ni se reconoce ms Rey ni ms Roque que la discusin; de modo sea que los que sustentan opiniones tan controvertidas sin entrar de nuevo a contrastar las alegadas en contrario, se juzgan a s mismos con semejante conducta, judicium sibi manducant et bibunt 13 manifestando bien a las claras que no se tienen ellos propios en grande estima; no conocen sus verdaderos intereses, se infieren una herida mortal, volviendo al palenque con las mismas armas tantas veces conculcadas y quebrantadas. Qu! se han figurado en su delirio estos molidos caballeros, que slo basta presentar las suyas como las de aquel ilustre paladn entre los paladines, de quien a ley eterno ven13. se comen y beben su juicio. (Se reservan su juicio para s.)

PAGE 32

520 \ 520 \ MARZO 1840 cedor vosotros empero a la de sempiternos vencidos, pintiparados en esto al inmortal y siempre apaleado hidalgo de la Triste Figura con sobrada razn se deca y se cantaba: Nadie las toque que estar no pueda/ Con Roldn a prueba. Conque cuenta palmaria; si por filsofos queris pasa r como filsofos os portad. Luego si no sois parte a sustentar en vuestras opiniones, tampoco sois parte en este juicio; as que, o escribir como Dios manda o no escribir cosa ninguna, que as tambin lo manda Dios, que es la suma justicia, cuando no hay nada nuevo que alega r Y ahora se habr tocado cuanta razn tuvo aquel nombrado Justiciero para proclama r entre el martilleo del ferrocarril, 14 que los espiritualistas habanenses reidos con la originalidad, slo entendan de repeticin, traduccin y trasuntacin, recursos que si bien cmodos y socorridos para convertirse en filsofos de la noche a la maana los ms crudos e indigestos aspirantillos, estn en pugna abierta con aquel ureo documento de su celebrrimo corifeo, cuando dice; la science ne sacquiert que la sueur de notre front; 15 la mxima 14. Con estas palabras alude Luz a unos breves renglones, que insert en el Diario de la Habana de 11 de diciembre de 1839, firmndolos con el pseudnimo El Justiciero. Dos meses antes haba sostenido con don Jos Zacaras G. del Valle la polmica sobre la filosofa de Cousin, y estaba por entonces muy engolfado en la viva discusin que suscit en la prensa habanera el proyecto de enajenarse por la Junta de Fomento el Camino de Hierro de la Habana; en tales circunstancias en el Noticiero y Lucero se publicaron varios artculos de Vctor Cousin, con sus inciales al pie, y cuyo traductor fue el doctor don Manuel Gonzlez del Valle, que luego los coleccion con otros en el folleto a que se contrae Luz en est escrito. He aqu el comunicado de Luz, donde designa la del ferrocarril con el epteto de cuestin del da: FILOSOFIA Para bellum. No vayan a creer los muchachos que no estn en autos que estos dos artculos sobre Locke publicados en los Luceros de estos das sean originales de algn espiritualista de por ac llamado V aliente Campen, o cosa que se le parezca, o ms bien que no se le parezca, a juzgar por las iniciales V C. (valiente copistas!) con que se firma el comunicado r pues, sobre andar reidos los espiritualistas habanenses con esto que llaman originalidad porque el fuerte de ellos es la traduccin, la confusin y la repeticin pertenecen los tales artculos nada menos que a Vctor Cousin, el famoso caudillo de la soi-disant escuela eclctica. Caballeritos, algn valor se necesita, por no decir otra cosa, para presentarse en la arena con armas prestadas, embotadas y hasta quebrantadas algunas de ellas. Sean Vds. alguna vez hombres de pro: estudien, rumien, mediten, pidan luz al Padre de las luces, y no se figuren que por no estar ocupada con la cuestin del da la atencin de quien los pone a raya, dejar de dar a Vds. su merecido en su tiempo y luga r. El Justiciero [Jos de la Luz] (Alfredo Zayas). Diciembre 8 de 1839. Prepara la guerra. 15. no se logra la ciencia sino con el sudor de nuestra frente.

PAGE 33

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 521 / 521 de que ahora y antes se han mostrado fieles guardadores sus contrarios, los sensualistas de la Habana, quienes se han hecho por ende ms dignos del nombre de filsofos, no menos que del distintivo de espirituales o intelectuales por esencia. Filsofos, por haber pensado siempre por s mismos, sin jurar en las palabras de ningn maestro, y espirituales, ms que los espiritualistas, por haber ejercitado el pensamiento, prenda de la racionalidad, en mayor grado y energa que los soin-disant eclcticos, que tales pueden ser llamados slo por antfrasi; resultando as ms beneficiadas las dos partes esenciales de la Trinidad, segn sus mismos principios, esto es, la intelectual y la moral, 16 cuyo ltimo elemento, por ley de nuestra humana naturaleza, gana y se fortifica en razn directa de la ocupacin en que tengamos al entendimiento, que cuanto ms activa y eficaz ella sea, tanta ms garanta de morigerarse ofreceremos a la fogosa e incauta mocedad: salud para la cabeza, y salud para el corazn, acaso y sin acaso ms importante la ltima que la primera, la cual en resumen no es ms que un medio respecto al gran fin de mejoramiento a que nos destin la Providencia. Porque desengamonos: ella, en sus inescrutables designios, todo lo sujet a ciertas leyes inalterables e imperecederas, y habiendo dotado a la juventud de un ardor extremado en todos sus afectos, origen de su ventura y desventura, no le dio otro medio de domear sus impulsos en un sentido, sino de cautivar tan fuertemente su atencin por otro diverso, que llegase a ser tan ardorosa y decidida por el estudio y la observacin como pudiera serlo por el objeto de sus primeros amores. Aqu est la ley del contrapeso en lo moral como en lo fsico, ley que fortificada por el hbito, viene a ser la verdadera tabla del naufragio en la tormenta deshecha de la temprana juventud; apoyo slido y verdadero, donde se afirma la casi omnipotente palanca de la voluntad para hacer triunfar en su empeada lucha el espritu sobre la carne. Tal es el hombre: si queris mejorarle, forzoso es estudiarle como es en s, y no como vosotros lo fings. V osotros sois sus novelistas, nosotros sus historiadores. De qu sirve que le inspiris empeo en conseguir el cielo, si no le enseis el camino, ni le ponis la escala para subir desde este suelo? Filosofa somera y estril, o fementida y corruptora, pues o no abraza la historia completa del hombre, o pretende descaradamente alzarse contra ella, y por consiguiente viciar la obra santa de Dios, tornando raquticos y acuitados los entendimientos que nacieron para ser absolutos y lozanos, y volviendo hipcritas y simuladores a corazones que habran sido la honra y prez de la humanidad por su leal franqueza e hidalgua. Filosofa doblemente perniciosa e inaplicable en el siglo que 16. Para no hablar de la fsica, complemento del tres, que lo queda sobradamente, conforme a los datos en que descansa el sistema sensualistas. De la Trinidad (Roberto Agramonte).

PAGE 34

522 \ 522 \ MARZO 1840 vivimos, por hbito ya exigente en pruebas y anhelos de demostracin y convencimiento; si salen, pues, fallidas a la juventud las esperanzas que se le han hecho concebir y abriga r por venir a tierra el deleznable cimiento sobre que se levantara el edificio sacrosanto de la moral, a dnde vamos a parar despus? Quin ser poderoso a contener ese torrente que arrasando por todas partes dejar como una verdadera tabla rasa, sin apoyo ni freno, a las almas desengaadas de la juventud? Quis talia fando temperet a lacrymis? 17 Por eso, y slo por eso, porque lamento de antemano la mortal herida que el sistema espiritualista va a inferir a las costumbres, me siento como forzado a tomar la pluma para prestar mi dbil pero decidido apoyo a tan noble causa, cuando ha sonado la hora del peligro. Y ya se inferir por aqu que no es mi nimo tachar de inmorales ni de corruptores a los que entre nosotros propalan y diseminan semejante teora. No tal: es necesario ser muy explcitos para no pecar de injustos: nosotros no nos dirigimos a las intenciones, cuanto se nos presentan como sntomas sobrados para comprobar como lo haremos en tiempo y forma que a los espiritualistas de por ac, en su candor e inocencia, se les haban escapado las miras polticas de la nueva escuela francesa y de la caterva de galiparlantes de otros puntos; tanto que fue menester que alzramos de recio la voz sobre este tema, para hacerlos caer en la cuenta, para que al menos sospechasen que haba algo ms que la trinidad (la non sancta humanidad era lo que haba) en el fondo de esta ciencia moderna, o quier anfibia, hablando con todo el rigor de derecho y de filosofa. Tampoco queremos decir que todos los corifeos o sectarios de la escuela eclctica hayan estado tan de mala fe, que a sabiendas se propusieran hacer el dao; muy al contrario, juzgamos que un hombre v .g. de la honradez y vala de M. Royer Collard, entenda hacer un inmenso beneficio a su nacin inculcando doctrinas, que si bien no podran demostrarse rigurosamente, podran servir de freno a la juventud francesa empapada todava en las ideas del siglo decimoctavo; lo que, en resumidas cuentas, quiere decir que hubo de apelarse al engao y estratagema para demostrar la sabidura de unas instituciones que se apoyaban en los solidsimos fundamentos de la propia existencia nacional, y a la verdad, que no es de almas grandes acudir a la mentira, ni en razn de bien, y mxime cuando tantas y tan slidas verdades hay que alega r si se entrara con franqueza y lealtad, con varonil denuedo y buena fe, en las cuestiones de esta trascendencia. Podra tambin argirse, prescindiendo de la poltica, a favor de las tendencias morales de esta nueva escuela, diciendo que bueno es encumbrar al hombre y hasta exigirle ms de lo que pueda, para que haga al menos lo que deba. Muy enhorabuena, y tal es cabalmente mi ms firme 17. Quin podra contener las lgrimas al hablar de tales cosas (Virgilio, Eneida ).

PAGE 35

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 523 / 523 empeo, aunque no precisamente en los trminos que lo practica esa escuela, de quien ya he dicho que recomienda la adquisicin del cielo, pero no facilita la escala para subir hasta l. Si yo presento rasgos de heroicidad a la imitacin de la juventud, se los ofrezco como hacederos, en el crculo de la humana naturaleza, y as a un tiempo le hablo con la verdad en la mano, y le demuestro la facilidad de la ejecucin. Empero, si ataco las fundadas creencias 18 de la humanidad, si me esfuerzo en hacer una historia falaz y mentirosa de los sentimientos del hombre; en una palabra, una historia, entonces, de seguro que o extravo al dbil o irrito al fuerte. Qu necesidad tena Cousin (exagerador por esencia, y perdneme por su vida el apstrofe, pero el amor a la verdad me arranca ese epteto caracterstico) para inculcar un principio tan exacto como sencillo, cual es el de que hay placeres fsicos y morales y que stos siendo ms nobles y duraderos, merecen la preferencia sobre aquellos; que necesidad, repito, tena para tan simple propsito, de llegar hasta decir que lo que agrada al hombre no es bello, y que el verdadero artista no desea poseer la belleza, dando a la palabra posesin un sentido tan restricto e inexacto como material y ridculo? Cousin muy a menudo, por parecer picante y original, no para hasta sublevar el espritu del lecto r. En la cuestin presente se lleva de encuentro hasta los fundamentos de la institucin del matrimonio, que vendra a ser ilcito y reprensible siguiendo las consecuencias de sus descabelladas ideas. 19 No puedo por ahora detenerme ms en tan interesante materia, pero ya lo haremos muy ex professo, manifestando con los textos de esos mismos filsofos al canto la maligna influencia de sus doctrinas, y vindicando as los sagrados derechos de la verdad, nico numen ante quien el filsofo deber doblar la rodilla. The truth, the whole truth, and nothing but the truth. 20 Con harta razn me tema yo en comenzando, y eso que dejo mucho guardado, como a su tiempo se ver; y vamos con los dems artculos del inventario, pues fuerza me es el terminar presto por ho y. 2. No faltar quien piense que el motivo de no contestarnos a los pobrecitos plebeyos sensualistas el caporal de los espiritualistas, de los aristcratas de la ciencia, sea un profundo desprecio por nuestras doctrinas y nuestros escasos conocimientos; pero la verdad en su lugar: creo por el contrario que quien tal sospechase, se equivocara de medio a medio, pues antes bien se traduce un ahnco marcado por parte del Editor de los 18. Y adrede digo las fundadas, las sancionadas por la ciencia, pues respecto de las no comprobadas, por ms universales que ellas sean, prefiero atacarlas aunque me quede solo en la arena. 19. Vase la leccin 22. pgina 218 y siguiente, sobre lo bello, correspondiente a su Curso de filosofa de 1818, publicado en 1836 por su discpulo Adolfo Garnie r. 20. La verdad, toda la verdad, y nada ms que la verdad.

PAGE 36

524 \ 524 \ MARZO 1840 artculos consabidos en redondear y pasar la lija por cuantas espinas y escabrosidades ofrecen las materias que toca a fin de evita r al parece r el empear lance, tctica e hilaza que se descubre entre otras puntadas, muy a las claras, en los fueros y contemplaciones que guarda al amigo Locke, dispensndole an ms honores que los que le tributamos sus afectsimos apasionados. Hablemos en plata, seor maestro en artes, y confiseme que no ha obrado muy magistralmente empleando con su compaero Filolezes 21 una conducta tan remirada, as sobrancera de ingeniatura como carente de ingenuidad; porque a la fin, fine, Ud. no es amigo de Locke, ni de Roque, y quien no quiere a Juan no quiere a su can. No recuerdo ahora a punto fijo un pasaje de cierto fabulista espaol, que viene de molde a nuestro caso; pero ello, verso ms, verso menos (que eso V lo sabr mejor que yo, por sus puntas de vate) creo que la moral del cuento se encierra en aquello del sabrossimo Iriarte cuando dice que el: no acometer con sincero denuedo,/ poca razn arguye o mucho miedo. No es sta la primera vez que ha tomado S.S. la pluma bajo la influencia de este bendito numen: ejemplo notable nos ofreci de ello en otro cuaderno de proposiciones estampado sobre ocho meses ha, que en un guirigay heleno llaman elenco, en cuya tesis 57 si la memoria no es infiel se me tenda una mano de conciliacin y de paz, que con harto dolor de mi corazn no pude acepta r porque yo, a imitacin de Jesucristo, no busco mi voluntad en la ciencia, sino la revelacin de la ley de la naturaleza. Judicium meum justum, quia voluntatem meam non quaero. 22 En la ciencia no cabe transaccin pesia a los escogidos y escogentes (los ignorados), pues mientras nosotros transigimos confiadamente, ella sigue galn, galn, su marcha majestuosa, sonando con su incansable pndola el eterno y continuo e pur si muove. 23 3. Quiero apuntar aqu otra indicacin, que est muy enlazada con la anterior; y es, que aun suponiendo ciertas y positivas, despus de las modificaciones que se le han hecho muchas de las ideas inclusas en el consabido cuaderno y constitutivas de la escuela pseudo-eclctica, lejos de ensear ellas verdades importantes, contribuyen al descrdito de la filosofa en general; pues haciendo consistir la ciencia en mil frusleras y perogrulladas que nadie ignora, y en otras tantas inutilidades que estn mandadas recoge r reviven hasta cierto punto el escolasticismo, y as ahuyentan a los sensatos de los umbrales de la filosofa. Bien veo que algo ms que historia y memoria reclama el progreso de la ciencia. Enhorabuena, pues no hay ms arbitrio sino estudiar de nuevo lo 21. Luz y Caballero (Roberto Agramonte). 22. Mi juicio es correcto porque no tengo prejuicio. 23. pero se mueve!.

PAGE 37

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 525 / 525 que se ha de meneste r y tratar de olvidar lo aejo y carcomido: nunca es tarde para emprende r ni para aprende r Pero ste es punto demasiado importante, que ahora no haremos ms que indicar para desenvolverlo cumplidamente en su tiempo y luga r a cuyo efecto trazar un programa de todo aquello que en mi concepto exige el estado actual de la ciencia, para formar un curso de verdadera filosofa; programa, que desde luego invito a V para que me ayude a llenarlo, en gracia de su nunca desmentido amor por este gnero de investigaciones. 24 4. Algo tengo que decir sobre el ttulo con que ha adornado V sus artculos de filosofa. Segn la doctrina de Cousin dice V que son; y yo distingo, porque algunos pertenecen a Cousin ad pedem litterae; 25 otros son exclusivamente hechura de V ., segn las ideas de aquel maestro; y a fe que de varios de ellos no hubiera credo tal paternidad, si no viera ahora recogerlos y prohijarlos todos bajo un mismo manto, porque si bien me parecieron siempre del mismo taller y mandatos a forjar por la misma orden, hasta este momento los tuve por obra no ya de oficiales veteranos, sino de bisoos aprendices, que en el pecado llevan la penitencia. Creo, pues, en resumen, que contra algunos de los mencionados artculos se querellara civil y criminalmente el mismo caudillo de la escuela, bien que en general soy de sentir que reclamara de todo procedimiento arguyendo nulidad de todo lo actuado, as en la sustancia como en el modo; siendo as que M. Cousin debe celebrar no precisamente el que se tengan, sino el que se sostengan sus opiniones; fuera de que no le faltaran, y con razn, sus humillos respectos del estilo, sobre todo, si es de los que creen con su ilustre compatriota el naturalista que el estilo es todo el hombre. 26 5. Tan olvidados tena yo los artculos por m publicados en las diversas campaas filosficas que aqu se han empeado, cuanto ni poseo la mayor parte de ellos, pues considerndolos como obra de meras circunstancias e indignos por lo mismo de transmitirse a la posteridad, ni me haba vuelto a ocupar de tal cosa, pasada su efmera existencia. Fueron nicamente calculados para poner un dique a ese torrente de perjudiciales doctrinas, que amenazaba inundar a nuestra estudiosa juventud, y habiendo llenado su destino, ya no tenan para que volver a salir a la luz pblica. Pero pues torna a verterse el mismo veneno, y concentrado en un solo vaso, y adornadas sus orlas materiales, se hace necesario ocurrir al mal con el mismo antdoto o triaca que entonces fuera parte a conjurar la plaga. As que para el nuevo cuaderno de los viejos artculos, llevar V cuaderno y medio de las viejas respuestas; y mientras pueda yo tener el gusto de dar a V el alegrn 24. Este programa se publicar despus de impresa la refutacin del presente folleto, que es su legtima oportunidad. 25. Al pie de la letra. 26. Buffon (Roberto Agramonte).

PAGE 38

526 \ 526 \ MARZO 1840 de enviarle un ejemplar completo y empastado en el que peregrinemos juntos con nuestras opiniones, atados en imparcial y santo nudo, por este valle de lgrimas y risas, me ingeniar a aparejarle un nuevo comentario a su exquisito folleto, para quitarle al pblico y a m el fastidio causado por la repeticin, que es la divisa de la banda eclctica en la reina de las Antillas, as como la discusin, ensea de la verdadera filosofa, es el pendn de la llamada sensualista, aunque no sensual, a fuer de sus sanas doctrinas y observancia de sus rgidos cultivadores. F ILOLEZES Habana, 11 de marzo de 1840. IV IV APNDICE DISCURSO INA GURAL PRONUNCIADO EN LA APER TURA DEL CURSO DE FILOSOFA EN EL REAL COLEGIO DE HUMANID ADES DE JESS EL DA 15 DE MARZO DE 1840 27 Con cunto placer y satisfaccin me presento, seores, ante una porcin escogida de nuestra preciosa juventud, que ocurre con ansia a or las importantes verdades que encierra la filosofa, y a iniciarse en los mtodos adecuados para interrogar a la naturaleza a fin de que no esquive franquearnos sus tesoros! Difcil es por cierto desempear debidamente tan delicada misin y me juzgar por muy dichoso si lo alcanzo de un modo digno. 27. En el Diario de la Habana del 21 de marzo de 1840 aparece la siguiente nota: El domingo 15 del corriente se verific a las tres de la tarde la solemne apertura del curso de Filosofa en el Colegio de Humanidades de Jess que hbilmente dirige el Br. don Juan Naponuceno Basco. En aquel acto que presidi el R. P P r Jos Mara Miranda, vicerrector de la Real y Pontifica Universidad, y a que asistieron varias personas de distincin, padres de familia y una porcin escogida de la sociedad que se interesa en los progresos de la ilustracin, ley el Presbtero Don Francisco Ruiz el discurso que a continuacin insertamos. Este benemrito patricio tiene tambin a su cargo las ctedras de Filosofa del Colegio seminario de San Carlos y la de San Cristbal de Carraguao, y esta circunstancia unida a sus asiduos estudios constituyen una preciosa garanta que promete fruto para la juventud. Nos congratulamos sobremanera en que la santa causa de la ilustracin vea a su frente individuos de mrito que difundiendo la sana doctrina y los principios luminosos de la filosofa, contribuyan de este modo a los adelantos intelectuales y morales que son la base de la felicidad social. E.E

PAGE 39

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 527 / 527 La experiencia adquirida con la prctica de la enseanza, y el estudio que he procurado hacer de los autores ms abonados as en la observacin y conocimiento de los objetos de la naturaleza, como en la direccin de nuestros pasos intelectuales, me inspiran cierta confianza en la investigacin de la verdad; y a su debido tiempo tendr el pblico ocasin de juzgar acerca del aprovechamiento de nuestros alumnos, y si los resultados han correspondido a los fines que nos hemos propuesto. Aunque la filosofa, objeto de nuestros entretenimientos, tomada en su ms lata acepcin, comprende el estudio del Universo, es deci r cuanto en s contienen los cielos y la tierra, capaz de interesar a la razn humana, nosotros la limitaremos a los ramos que forman el curso de la ciencia, segn el plan actual de nuestros estudios, procurando cultivarlos con esmero. V arios y complicados, sin embargo, son los objetos de cuyo examen nos vamos a encargar; pero lo haremos con desembarazo, toda vez que cuento con una juventud preparada para comprender el mtodo establecido, lo cual har que con su aplicacin se despliegue gradualmente y por parte el cuadro de nuestras investigaciones, situndose los objetos en el orden intelectual conforme a su naturaleza y relaciones. Siendo la verdad el blanco a que dirigimos nuestros estudios, slo nos detendremos en los hechos reales y positivos, es deci r verdaderos, en cuanto digan relacin a la utilidad y felicidad del hombre, sin malgastar el precioso tiempo consagrado a nuestras tareas en sutiliza r o mejor dira sofistica r maleando nuestro entendimiento, con cuestiones frvolas o absurdas unas, e imposible de resolverse otras; porque si es cierto, seores que la experiencia contribuye a la ilustracin del hombre; si algo valen los datos histricos, harto desengaados debemos estar para no volver a caer bajo una tirana ms dura acaso, que aquella con la que Aristteles y su escuela avasall por espacio de tantos siglos a la razn humana segando los caminos y atrancando las puertas que dan paso al templo de la verdad, segn la enrgica expresin del ilustre Jovellanos, dejndonos deslumbrar con el falso brillo de cierto sistema, que por ms que quiera la escuela a que debe su transitoria existencia cubrirlos con el respetable manto de la filosofa, han perdido por fortuna entre nosotros sus patronos el prestigio con que quisieron por un momento sorprender a nuestra ligera y irreflexiva juventud. Merced a la cautela con que vigilan ciertos experimentados adalides para que no se la extrave conducindola por la senda del error a un funesto e inevitable abismo. La verdad es la misma luz, y repugna tanto disfrazarse como ostentar frases pomposas, vacas de sentido, sesquipedalia verba 28 con las que se hace mas bien alarde de diestros sofistas que de sesudos pensadores que son los verdaderos filsofos, amantes de la verdad y amigos del hombre, 28. palabras rimbombantes.

PAGE 40

528 \ 528 \ MARZO 1840 los cuales siempre presentan con sencillez y candor el fruto de sus investigaciones. Esta advertencia en nada se opone a que cuando tratemos de deslindar el origen y generacin de nuestras ideas nos internemos en tan inmenso ocano a fin de escudriar la naturaleza de nuestras facultades intelectuales, analizndolas, sin embargo, con sobriedad, y cuanto baste a conocer y fijar el principio que en nosotros piensa, sin empearnos demasiado en querer explicar la causa y modo con que se efectan ciertos fenmenos relativos a la accin que recprocamente existe entre el mundo exterior y el principio pensante, entre nuestro cuerpo y nuestra alma, porque sobre ser impropio tratar semejantes cuestiones en una clase elemental, donde slo deben presentarse las verdades averiguadas e incontrovertibles, son problemas, a nuestro entender de dudosa por no decir imposible resolucin, atendiendo al estado actual de la ciencia. Es necesario convenir que todas tienen sus misterios, y ninguna los presenta tan augustos e inefables como la Sicologa, con lo cual ha querido el supremo autor del Universo hacernos sentir nuestra limitada inteligencia. As, pues, si nos preciamos en conocer algn tanto nuestra naturaleza, si queremos or los sinceros dictmenes de una razn ilustrada, fuerza es que nos detengamos en cierto punto, ms all del cual no hay sino quimeras, caos, nada... En tan intrincado y oscuro laberinto procuraremos marcar con tiento, apoyndonos en los hechos. Sera muy de desear que para comprender mejor la naturaleza de los fenmenos psicolgicos precediera a su estudio, y aun al de la legislacin y moral un curso de anatoma y fisiologa, porque quin dudar hoy que estas ciencias han contribuido no menos a la rectificacin y adelantamiento de otros ramos muy principales de la medicina, que a la explicacin de los fenmenos y facultades morales e intelectuales del hombre...? Procurar cuanto lo permitan mis escasos conocimientos en tan vastos ramos de la ciencia, suplir este vaco dando unas ligersimas nociones de la estructura del cuerpo humano y de los principales fenmenos de la vida. Con estos conocimientos nos ser fcil generalizar su aplicacin al ramo que trata del mtodo de investigar la verdad, o sea la Lgica, que segn la entiende el profundo J. F W. Herschel, es la ciencia que nos ensea a usar de nuestra razn para descubrir la verdad; la que manifiesta el criterio por el cual estamos seguros de haberla alcanzado; y la que descubriendo las fuentes del erro r y manifestando los escondrijos donde la sofistera es capaz de insinua r a la vez que nos precave de sus daos, y nos manifiesta el modo de evitarlos. Semejante Lgica puede denominarse racional mientras que a la otra de inferior calidad, y que slo tiene de comn con sta el nombre, puede darse por distincin el epteto de verbal. Dado este primer paso, y vencidos en parte las dificultades que por su naturaleza presta el asunto, entraremos en alguna confianza y desemba-

PAGE 41

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 529 / 529 razo en el estudio de la parte ms importante al hombre por su objeto y resultado. Hablo, pues, de la moral. Qu ciencia, en efecto, puede haber ms apreciable al hombre, que la que le ensea a mejorar su corazn dirigiendo y rectificando sus deseos a fin de que se hallen siempre en armona con los dictmenes de la razn; la que le obliga a conocer y cumplir los deberes que ha contrado con Dios, consigo mismo y con sus semejantes; y por ltimo, la que le acostumbra a practicar las virtudes, gozando de los encantos de esa fuente la ms pura e inagotable de felicidad que le es dado al hombre gozar sobre la tierra? Desde la ms remota antigedad se consagraron los sabios a quienes estaba encomendado el rgimen, conservacin y mejora de los pueblos, al estudio de la moral, con preferencia a los ramos de la fsica, y otras ciencias; pero no siempre atinaron a guiarlos por la senda que conduce al templo de la felicidad. Nosotros, sin temor de que se nos tache de presuntuosos, creo que nos hemos aproximado infinitamente ms que los antiguos a la resolucin del problema final, hallndose resueltos otros muchos que con l tienen ntimo enlace, y de quienes puede decirse que deriva, que no lo estaban en aquella edad. El nosce te ipsum 29 no ha dejado un momento de ocupar a la humanidad; y as es que hoy conocemos mejor nuestra naturaleza, porque se han profundizado los fenmenos y estamos enterados de nuestras verdaderas necesidades y medios de satisfacerlas; teniendo por consiguiente ms recursos de ser felices, que son los designios de nuestro benvolo Auto r. Conocido el objeto de este ramo de la filosofa, para no extraviarnos en su estudio consultaremos a los que mejor han conocido nuestra naturaleza en virtud del estudio comparativo y experimental que han hecho de los fenmenos orgnicos, morales e intelectuales; lo cual ser un motivo ms para que nos dediquemos con doble empeo al de nuestro propio se r Entonces comprenderemos las ntimas relaciones entre lo moral y lo fsico del hombre, y daremos mayor amplitud y desarrollo a la esfera de la accin de nuestros conocimientos, llegando as a columbrar las verdaderas relaciones que en la gran cadena de los seres, nos ligan con el Criador Supremo, y sus benficos designios al colocarnos sobre la tierra. Iniciados ya en el importantsimo estudio del hombre pasaremos al del universo, esto es, al de los cuerpos que se hallan fuera de nosotros, capaces de afectar nuestros sentidos, y cuyas propiedades podemos someter al examen de nuestra razn. El deleite que nos causa tan ameno estudio depende no slo de que nos hace descubrir las propiedades y relaciones que tienen los objetos con nuestras necesidades, evitando los que atacan nuestra conservacin y bienesta r y apropindonos los que la favorecen, sino tambin por satisfacer aquel precioso instinto de curiosidad que con 29. concete a ti mismo.

PAGE 42

530 \ 530 \ MARZO 1840 tanto placer nos excita a investigar la naturaleza y causas de tan variados fenmenos, como incesantemente nos ofrece el Universo. Estando convencidos, as por nuestra propia observacin y experiencia, como por las profundas y constantes investigaciones de los que usando el verdadero mtodo, se han dedicado al estudio de la naturaleza, que slo nos es dado conocer de los cuerpos que nos rodean algunas de sus propiedades, sin que se haya podido penetrar jams su ntima naturaleza, pues la esencia de la materia o sustancia que los constituye, hasta hoy ha resistido revelarse a la investigacin del ms sagaz observado r no incurriremos en el temerario empeo de muchos filsofos antiguos, y varios de los modernos, en querer descorrer el denso velo que oculta los secretos de la naturaleza, con lo cual han cado en mil lastimosos extravos. En el progreso de nuestras lecciones no dejar de presentrsenos ocasin de criticarlos, aprendiendo al mismo tiempo a ser cautos; porque si tan distinguidos maestros han incurrido en tales desconfianzas con qu marcharamos por la senda de la naturaleza en pos de la verdad los que apenas osramos colocarnos entre sus ltimos adeptos? Por fortuna, seores, hasta los delirios de los grandes genios son provechosos a la humanidad! Como hemos tenido la suerte de alcanzar un siglo en que si bien se columbra all a lo lejos, cierto porvenir de mayor perfeccin que cuanto poseemos, si bien se nota un vago deseo, una inquietud que a veces degenera en impaciencia, esto sobre ser la cualidad ms preciosa inherente a la especie humana, es un sntoma inequvoco de mejora social; congratulmonos, pues, de haber saludado una poca que se distingue, no menos por sus portentosos descubrimientos en favor de la humanidad, que por sus aplicaciones a todo cuanto dice relacin a la perfeccin moral y social del hombre; poca en que los acontecimientos especulativos corren casi a la par con los prcticos; y en que a ninguno se le da el pase sin haberlo ensayado antes por conocer su ley en la verdadera piedra de toque, que es el principio utilitario. Como la verdad es el fin a que dirigimos nuestras investigaciones, me complazco en repetirlo, no perderemos ocasin de proclamar cuantas se nos presenten, aunque a primera vista parezcan estriles y de poco valo r, pues a nadie se le oculta que las ha habido muy importantes por su inmensa utilidad, sin que al descubrirse hubiesen manifestado su provechosa aplicacin, acaso porque los que tuvieron la suerte de encontrarlas no comprendieron su relacin con otros hechos, ni las leyes a que estaban sujetos. Quin hubiera sospechado en la antigedad que del simple juego de las atracciones y repulsiones magnticas y elctricas habran de derivarse un da los fecundos principios de la mayor revolucin, progreso y civilizacin del hombre...? Si el majestuosos espectculo de la naturaleza aparece tan bello aun al rstico que lo observa exteriormente sin detenerse a investigar las causas

PAGE 43

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 531 / 531 de tantos y tan portentosos fenmenos, cunto mayor deleite no se sentir al contemplarlo despus de haber descubierto y comprendido las relaciones, el ntimo enlace de fenmenos al parecer los ms opuestos y que sin embargo dependen de una misma causa, y estn sujetos a las mismas leyes que con la mayor sencillez rigen de un modo admirable su armoniosa marcha? Entonces advertiremos que desde el tomo imperceptible hasta esas enormes esferas que giran con el mayor concierto por el inmenso espacio, y desde el animlculo, millones de veces menor que un gramo de arena, hasta el hombre, todos concurren, segn leyes eternas e invariables, a los rectos fines y designios del supremo Autor del Universo. Conozco toda la extensin de mis deberes, y procurar cuanto sea de mi parte, corresponder a la confianza con que me ha honrado el digno Director de este Colegio. Mi principal anhelo se dirigir a inculcar a mis alumnos un amor respetuoso a la verdad y a la justicia, un discreto y racional afecto al estudio de la naturaleza. Asimismo solicitar con el mayor empeo que mejoren sus facultades fsicas, morales e intelectuales. Al guiarlos por la senda de la naturaleza evitar encadenar su razn a pretexto de que no se extraven, como lo han practicado institutores, cuyo ingenio y saber honran por otra parte a la especie humana. Tampoco imitar la servil conducta de aquellos pedagogos que por manifestarse oficiosos con sus discpulos, son complacientes y aun lisonjeros, ahorrndoles a veces hasta el pequeo trabajo de responder a las preguntas ms sencillas y triviales, consiguiendo de este modo reducirle a la nulidad, por no decir imbecilidad. Y a se ve: estos pedantes ignoran que nuestras facultades intelectuales y morales se desarrollan, crecen y se vigorizan del mismo modo que las fsicas; a saber: con el oportuno y conveniente ejercicio. Aunque atendido el estado actual de los conocimientos humanos y la rectificacin de los mtodos para adquirirlos, no debiera advertir que en mi clase no se exigir ninguna leccin de coro o al pie de la letra, como suele decirse; me es forzoso, sin embargo, insistir en la reprobacin de mtodo tan absurdo, porque aun se encuentran patronos que pretenden sostener sus decantadas excelencias, asegurando que con l se aumenta y fortifica la memoria, y al mismo tiempo se da estabilidad y permanencia a las ideas. La memoria, seores, se ejercita y extiende aprendiendo y conservando los signos as articulados como inarticulados necesarios para la expresin del pensamiento, sin cuya preciosa facultad no podramos poner en ejercicio a nuestra razn. Asimismo se ejercita con provecho siempre que discurrimos sobre cualquier objeto, porque encontraremos las relaciones que ligan entre s las ideas. En cuanto al segundo motivo que alegan los partidarios del mtodo que impugnamos no merece una seria y detenida refutacin. Recuerde cada uno lo que le ha quedado de todo lo que aprendi con tanta fatiga en su infancia, y ver que no conserva de ello el menor vestigio

PAGE 44

532 \ 532 \ MARZO 1840 (hablo de las palabras), a no ser que haya repetido muchas veces la misma operacin para revivir los signos. En lugar de esta servil e infructuosa prctica, procurar que ejerciten su razn hacindoles discurrir con libertad por escrito y de palabra sobre el mismo objeto de nuestros estudios. Al principio se experimenta cierto embarazo, como sucede en todo aprendizaje, no atinndose muchas veces con los trminos adecuados al concepto; pero una prctica perseverante y racional vence al cabo estas dificultades, y se encontrarn habituados a discurrir con facilidad y acierto sobre cualquier asunto: los tropiezos y aun cadas que se den, esto es, las equivocaciones, inexactitudes y errores que se cometan, contribuirn hasta cierto punto al mayor progreso, porque ensearn a que se proceda con la debida precaucin, corrigiendo al mismo tiempo aquel exceso de confianza y presuncin, que si bien anuncia en ciertas almas nuevas su generoso y elevado temple, tambin cuando no se corrige a tiempo dndole la conveniente direccin, es principio de insoportable pedantera, vicio funesto que ha hecho pervertir los ms claros talentos de muchos jvenes que descollaban entre sus contemporneos, y que por un momento se fund en ellos las ms lisonjeras esperanzas; pero la desatentada direccin que por desgracia dieron a sus pasos intelectuales y ese mismo exceso de presuncin halagado por el falso brillo del aura popula r fueron causas poderosas a destemplarlos desapareciendo todas aquellas brillantes disposiciones, para no dejar sino un triste recuerdo entre los mismos que, acaso con sus inconsiderados aplausos, cooperaron al extravo de su razn. Mi principal conato ser, como dejo indicado, dar a conocer la senda que conduce al templo de la verdad, inculcando el mtodo que debe seguirse para progresar en la investigacin de la naturaleza, y colectar entre la variedad y copia de objetos con que nos brinda, aquellos que ms convengan a nuestro propsito: a este fin usar tambin del provechoso resorte que nos estimula a iguala r y aun a exceder aquellos con quienes nos comparamos, o medimos nuestras fuerzas; pero al usar de tan delicado medio de adelantamiento lo har con la debida precaucin y reserva, despertando por grado la emulacin en unos, e inspirndoles cierta confianza, mientras que procurar reprimir en otros sus bros obligndoles a usar con sobriedad y moderacin de las ventajas con que la naturaleza se haya dignado favorecerles; pero intiles sern estos esfuerzos, jvenes amadsimos, si por vuestra parte no coadyuvis al buen xito. V osotros pertenecis ya por vuestra eleccin a una clase distinguida de la sociedad, formis el precioso plantel de donde la patria ha de proveerse para llenar sus ms importantes destinos; prbidos comerciantes, valerosos militares, mdicos filantrpicos e ilustrados, elocuentes jurisconsultos, integrrimos magistrados, piadosos y justificados eclesisticos, y cuanto hay de ms digno e importante en el orden social, ha de salir de entre vosotros; si queris,

PAGE 45

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 533 / 533 pues, corresponder a las esperanzas de la patria, y si deseis llenar en su oportunidad dignamente estos ventajosos destinos, fuerza es que desde hoy resplandezca la decencia y compostura en vuestro porte, la urbanidad y decoro en vuestros modales, asidua y racional aplicacin a vuestros estudios, y constante atencin a las explicaciones que tengo el honor de haceros sobre los puntos doctrinales que ocurran. Como os supongo preparados con los estudio previos al de la Filosofa, no me detendr en recomendaros el de la lengua patria, por la estrecha relacin y dependencia que hay entre los signos y las ideas. Si creis, pues, alcanzar algn da aquella facultad superior de anunciar los ms exquisitos pensamientos con los delicados matices que los concibe el ingenio; de presentar con perspicuidad y sencillez los ms abstrusos conceptos de la recndita Metafsica; de embelesar el nimo con los mgicos encantos de la elocuencia, dedicaos con asidua aplicacin al estudio de la lengua patria. Grecia y Roma deben en gran parte los esclarecidos nombres de que gozan a la perfeccin de sus respectivas lenguas, alcanzadas por sus instituciones polticas y civiles, no menos que por la doble emulacin con que se dedicaron a cultivarlas. Lo mismo han hecho en nuestros tiempos todas las naciones cultas, ejecutando en lengua patria as las obras ms sublimes y profundas sobre los infinitos ramos que comprende la filosofa, como las ms elocuentes disertaciones, arengas y discursos pronunciados ya en las academias o institutos literarios, ya improvisado en las asambleas legislativas al discutir los ms graves negocios del Estado. Nuestra nacin ha entrado tambin en la misma senda, y nosotros debemos apresurarnos a secundar sus acertadas miras para que se anticipe el momento en que la incomparable lengua castellana ocupe entre las vivas un lugar preferente, cual corresponde a su generosa ndole y de ms exquisitas dotes que la adornan. Tambin me parece excusado recomendaros el estudio de las otras lenguas vivas y el de las muertas, cuando su conocimiento que es un poderoso auxiliar para adelantar en las ramas a que hemos de dedicarnos, y a los dems que han de constituir nuestra carrera literaria. Como al tratar de la naturaleza y propiedades de los cuerpos, o sea de la fsica, no podemos prescindir de considerar su cantidad y extensin, propiedades inherentes a la materia, os hallaris asimismo preparados con los elementos de las matemticas a fin de poder resolver los problemas que ocurran relativos a su objeto, y estudiar con fruto los varios ramos de la ciencia fundados en los clculos y demostraciones matemticas. Grande ser vuestra ventura, seores, e inefable el contento de mi alma, si los fervientes votos que hoy hago por vuestro adelantamiento y mejora moral e intelectual son de tal eficacia que alcancen a imprimir en vuestras tiernas almas el amor ms puro y constante a la verdad y a la justicia, un deseo perseverante de slida y provechosa instruccin, que as extienda y

PAGE 46

534 \ 534 \ MARZO 1840 corrobore vuestro entendimiento como depure y mejore vuestras costumbres, rectificando las inclinaciones y deseos bastardos del corazn para que al terminar vuestras tareas, llevis desarrollado y arraigado lo bastante el precioso germen de la sabidura; la honradez granjear as la dulce satisfaccin de vuestra pura conciencia, como el aprecio y consideracin de vuestros conciudadanos. He dicho. V V SEORES EDITORES SEORES EDITORES DEL DEL CORREO DE TRINIDAD CORREO DE TRINIDAD Casa de ustedes y marzo 16 de l840. Muy seores mos: He visto en su apreciable peridico nmero veintids, del domingo 15 del corriente, un artculo, cuyo lema es: Continuacin del viaje, suscrito por El Lugareo y que ustedes copiaron de la Gaceta de Puerto Prncipe en que se leen estas palabras: A propsito de educacin secundaria, quiero tocar un punto de gran trascendencia para la juventud trinitaria. S que se trata de abrir una clase de Filosofa en Trinidad, y que el Lector no est acorde con el mtodo y algunas doctrinas filosficas de nuestro V arela. Convendra que, en Trinidad, se ventilasen esas cuestiones antes de abrirse la ctedra, porque no es un grano de ans lo que se juega.... Aunque el seor Lugareo no dice cmo se llama el Lecto r no cabe duda, de que su parrafito de educacin secundaria es dirigido contra m, ya por el trmino Lector de que usa, ya por el antecedente de haberme hecho el mismo Lugareo ciertas preguntas sobre la materia. (No cuando iba para la Habana, El Lugareo, sino cuando regresaba de ella.) Protesto que, ya por mis ocupaciones, ya porque soy enemigo de entrar en disputas sobre cuestiones que, si no merecen la pena (porque, qu importa que El Lugareo sea un entusiasta fantico de la filosofa del seor V arela, y que yo no est acorde con dicha filosofa? Por ventura, no se ve esta diversidad de opiniones sobre un autor aun entre personas ntimamente unidas por las relaciones de la sangre o de la amistad, y sin que, por esto rompan relaciones, ni aun el autor se d por agraviado? Luego, nada importa que El Lugareo sea en este punto de distinto modo de pensar que yo). Por esto, repito, que si no fuese ms que eso, no tomara la pluma ni para contestarle a l, ni para molestar la atencin de ustedes.

PAGE 47

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 535 / 535 Pero, como yo tengo hablado con el seor Gobernador de esta provincia sobre la apertura de un curso de Filosofa, como Su Seora, que tanto se interesa por el bien fsico y moral de esta poblacin, no slo ha accedido gustoso, sino que me ha estimulado a que lo verifique cuanto antes, para lo cual me ha ofrecido que corre de su cuenta el que ustedes inserten en su peridico un aviso para que llegue a noticia del pblico; y como aunque semejante aviso no se ha verificado todava por los motivos que tengo expuestos al mismo seor Gobernado r sin embargo, se ha divulgado la noticia por la ciudad, y me es indispensable dar al pblico algunas satisfacciones, y contestar a El Lugareo en la parte que dice relacin a mi persona o empleo de Catedrtico. Pues que ello es cierto que el mencionado prrafo es dirigido contra m y que, sin necesidad de haber estudiado mucho, ni de pensar por mucho tiempo, luego se conoce que sus miras son: o comprometerme a que yo explique por V arela, si llego a abrir la ctedra; o que, de no hacerlo as, se retraigan los jvenes que quieran estudiar Filosofa; y que, por otra parte se excite la Autoridad para impedir su apertura. De cualquier modo que esto sea, mi honor est muy vulnerado, pues que, el seor Lugareo no habla, en el lugar citado, con trminos generales. l, aunque sin decir mi nombre propio, se concreta, precisamente, a esta ciudad y a m. l exige una cosa nunca vista, ni oda en las escuelas, para que yo pueda dar principio a mis clases. Debo, pues, vindicarme dando una satisfaccin al pblico de el por qu no se abrir el mencionado curso, y debo exigir tambin que, el seor Lugareo, si es tan amante de la verdad como dice, si tiene la religin que aparenta y la buena imparcialidad que indica, al ver que en su Comunicado lastima directamente mi hono r y degrada mi reputacin ante un vecindario de quien, desde mi llegado a sta, solo he recibido demostraciones de estimacin y de aprecio, me dar satisfaccin a m Quia sapientum est mutare concilium... Y por esto suplico a ustedes me hagan el favor de inserter ste y la siguiente contestacin a El Lugareo en su muy apreciable peridico. Contando con la segura y fina gratitud de su afectsimo y s.s. que, atento, b.l.m. de ustedes. (f) El Ciudadano del mundo

PAGE 48

536 \ 536 \ MARZO 1840 VI VI AL PRESUNTUOSO AL PRESUNTUOSO FILOLEZES FILOLEZES POR M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE ( Diario de la Habana marzo 17 de 1840.) He visto en el Diario del 13 de marzo un artculo que con el lema Filosofa me dirije V y donde de todo hay menos de la ciencia y de la dignidad que requiere su culto. Debo extraar el tono de vanidad y jactancia con que quiere V ., a fuer de entendido como nadie, obrar mi conversin a sus ideas filosficas, lanzndome saetas de irona y de burla, porque no ha sido de su gusto la reciente reproduccin que he hecho de algunos artculos de Psicologa, que creo, confieso y enseo con la confianza que me inspiran profundas convicciones sobre la materia. Quin le ha dado a V derecho sobre mi conciencia? A qu tanto furor y frenes de intolerancia si lo que ha hecho con eso hasta ahora es consolidar ms y ms mis creencias filosficas hacindoles los honores del martirio? A qu la rebosadura de amor propio gritando de voz en cuello que se le tiene a V miedo, que los otros son filsofos de la noche a la maana, que la filosofa (de mi estimacin) es somera, perniciosa, fementida y corruptora, que vuelve hipcritas los corazones y sin exponer una prueba, una que es una, echar latines, italiano, francs y ... que s yo que ms cosas en estilo de ro revuelto? Y o no hablo de poltica en mis artculos psicolgicos, ni quiero. Soy un viajero en nave del Estado por ahora y nada ms. Pero tampoco me he credo ser el Sultn de la filosofa a quien han de veni r cruzados los brazos, a pedir licencia de reflexionar los que intenten instruirse en ste o aquel ramo del saber humano. Muy penetrado de que ac llega tarde el progreso de las ciencias que se cultivan en Europa, me conformo en entender el movimiento de su civilizacin cuando trascienda a mi pas. Ni me precio de original; porque hace diz que como cuatro mil aos que la flor de los filsofos ha enseado a la humanidad; y hasta al mismo Montesquieu, varn eminente, se le ha tildado el epgrafe Prolem sine matre creatam, 30 que puso a su inmortal libro del Espritu de las leyes; porque antes que l haba el clebre Vico. 30. Prole nacida sin madre.

PAGE 49

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 537 / 537 Conque as, sea V lo que guste y lo que se figure; siga las opiniones que ms le cumplan a su punto de vanidad y respete a quien le desea toda especie de ventura. Ah est mi cuaderno: jzguele V pero guarde decoro con quien le ha dado hartas pruebas de atencin y cortesa, pruebas que ha tenido V por seales de miedo con demasiada preocupacin. Vale. M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE VII VII SEGUNDO AR SEGUNDO AR TCULO CONTRA LA PSICOLOGA TCULO CONTRA LA PSICOLOGA SEGN LA DOCTRINA DE COUSIN SEGN LA DOCTRINA DE COUSIN 31 31 POR F ILOLEZES (J OS DE LA L UZ Y C ABALLERO ) ( Diario de la Habana marzo 19 de 1840) Seor doctor don Manuel Gonzlez del V alle Conque de todo hay en mi artculo sobre Filosofa, menos de la ciencia y de la dignidad que requiere su culto! Siempre que he hablado de la Filosofa, lo he hecho con la veneracin que ella me inspira; mas cuando me contraje a la accin ridcula, por lo menos que V cometa, no sujetndose a la ley de la discusin, mxime despus de lo pasado, republicando en los mismos trminos doctrinas aqu tan combatidas, no poda menos mi lenguaje que llevar la estampa de ese mismo ridculo que V se ha impreso indeleblemente. Quin es ms vano y presuntuoso, el que quiere eximirse del yugo de la discusin, o el que clama constante por ella, por esa arena que a todos nos rene y nivela? No he dado yo repetidas veces el ejemplo, atendiendo en ese campo lo mismo al joven principiante que al profesor veterano? No es mi alma, y mi vida, y mi aliento de vida el ahnco por aprender y discuti r, y aprende r no en una sola clase de fuentes, sino en todas, bebiendo a veces copiosamente hasta en las turbias de los pseudo-eclcticos? Por qu no bebe V tan solo una en las pursimas de la fisiologa, si es que quiere de veras aprender a ilustrarse? Pero no, V huye hasta cotejar el un terreno con el otro, y encastillado en su Psicologa, no hay quien le haga salir a 31. Rubro de la columna periodstica: Comunicados. Filosofa (Roberto Agramonte).

PAGE 50

538 \ 538 \ MARZO 1840 buscar los conocimientos que necesita. Quin ser, pues, ms vano, y ms aferrado? Quin tendr ms el espritu de filsofo, el que estudia en todos los autores y muy singularmente en sus contrarios, o el que slo se circunscribe a los de su bando, por ms que le griten y prueban que en ellos no puede encontrar lo que ha de menester? Quin es, por fin ms vano y presuntuoso, el que hace caso a todo lo viviente, o el que despreciando las primeras consideraciones a que debe atender el filsofo, vuelve a reproducir un escrito muy rebatido sin insinuar siquiera que se lo han impugnado? Esto es algo ms que vanidad y presuncin. Bien que por ms que V alce la voz por esta clave, ni V mismo ni nadie cree que es presumido. F ILOLEZES En cuanto a la irona, 32 la he empleado alguna vez a ejemplo de los hombres ms graves, modestos y mensurados, as entre nosotros mismos como en todos los pases del orbe, sin que ello haya menoscabado ni atacado los fueros de la filosofa: testigos notables, sin salir de nuestra tierra, nuestros venerables sacerdotes Caballero y V arela, filsofos de corazn y de profesin. La irona se emplea para ayudar el triunfo de la verdad; y se emplea con tanto mayor motivo en nuestro caso, cuando ya llova muy sobre mojado; pues V con su reiterado empeo de propagar sus combatidas doctrinas, despreciando de todo punto muchas razones sin una chispa siquiera de anlisis acerca de su mrito, o demrito (porque dganos cuanto se le ocurra; pero prubelo y entre en materia, que la polmica es ilustrativa y fundamento de la dogmtica ) nos puso en el duro trance de aplicarle aquella receta del gran padre de la medicina: Quod medicamenta non sanant, ferrum sanat, 33 y si todava no es bastante porque creo que nos quedamos cortos, seguiremos con el quod ferrum non sanat, ignis sanat; 34 y aun cuando lleguemos a desahuciar a V ., si no se alcanza la curacin por medio del fuego, pues quod ignis non sanat, lethale, 35 le advertimos de una vez que continuaremos aplicando remedios adecuados; pues no escribimos para obrar la conversin de un pecador empedernido, sino en obsequio de la juventud estudiosa de nuestro suelo, a quien extravan y pueden extraviar ms las doctrinas de esa su predilecta filosofa. No he combatido yo siempre a Cousin, as cuando V. lo ha defendido, como cuando lo han defendido otros? No le he rebatido otras veces sin contraerme a ninguno de los nuestros? Luego siempre he tenido a la mira las doctrinas, no las personas. Que semejante filosofa es somera, perniciosa, fementida y corruptora, lo he probado algunas veces, lo prob de paso en mi Prolegmeno (nombre 32. Vid. Aforismos, 345 (Roberto Agramonte). 33. Lo que no curan los medicamentos lo cura el bistur. 34. Lo que no se cura con medicinas, se cura con fuego. 35. Lo que el fuego no cura, es mortal.

PAGE 51

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 539 / 539 que d a mi primer artculo en la presente controversia), a pesar de no ser condicin precisa de un prlogo el proba r sino el propone r y lo probar hasta el fastidio en el discurso de las notas con que voy a salpicar el cuaderno de V. Si V quiere adems que se le pruebe con el Cousin, Jouffroy o Damiron en la mano, y a viva voz, analizando minuciosamente cada rengln de doctrina de cada uno de esos autores, sin perjuicio de la presente contienda por escrito, avise V ., y hgalo por su vida, a ver si me convence de esos dogmas de su iglesia que V cree, confiesa y ensea, pero es menester que demuestre, porque en filosofa no basta la fe sin demostratividad y buenas obras. Que V una y otra vez escribi bajo influencia del planeta pavo r es una de las verdades ms completas que he dicho yo jams en mi vida. Hecho que habla: Cmo lejos de haber salido V a la palestra pblica por el honor de sus opiniones ms favoritas, tan combatidas y martirizadas en la noche memorable para V de 22 de julio de 1839, se present tan solo contra quien menos le haba impugnado, por creerse V lleno e invencible en la materia, y eso hasta tomando por pretexto una cuestin filosfica insignificante (la de si dijo o si no dijo tal Helvecio); mientras que en vez de impugnar a quien tanto y tan vigorosamente le atacara, le tribut V inciensos y elogios que hubieran envanecido al ms slido y menos vano? 36 Este dato me releva de la enojosa tarea de amontonar otras pruebas; y an he aventurado la presente al ver que V. trata de descuartela r Y o tambin he hecho trizas la vaina de la espada. Pues yo s hablo de poltica en mis artculos de filosofa; no para tratar de poltica, sino para inspirar a la juventud la justa desconfianza que debe animarla respecto de unos hombres que prostituyen la dignidad de la ciencia, hacindola servir a los fines de la poltica, o de intereses especiales, cuando la ciencia es un ramo independiente, y no subordinado a nadie, ms que a la naturaleza. Sea V muy en buena hora, viajero y nada ms en la nave del Estado: yo amo demasiado a mi suelo, y estoy harto apegado a su gleba, para poder decir otro tanto, y a este ttulo so y cuanto alcanzan mis fuerzas, miembro activo de la colmena de la patria. El epteto de Sultn de la filosofa embona a su mismo inventor en ms de un sentido: 1 Por querer se le crea bajo la fe y eficacia de su palabra, sustrayndose al yugo de la ley filosfica; pues ac, en todo caso si queremos triunfar en el 36. El 22 de julio de 1839, en unos exmenes pblicos del Colegio cubano de conocimientos tiles, se suscit una animada discusin sobre filosofa, en la que tomaron parte contra el doctor Valle, los seores Luz y presbtero Ruiz. Pocos das despus, el doctor Valle inici en el Diario de la Habana una polmica con el presbtero Ruiz, a la que dio principio comentando ciertas frases que atribuy errneamente a Helvecio, en cuya polmica ms tarde intervino Luz con el artculo que puede leerse en la pgina 85 y siguientes de este volumen. (N. de Alfredo Zayas) (Toda esta polmica sobre Moral Utilitaria se recoge en el t. II del vol. III de la B.A.C. Roberto Agramonte)* En la presente edicin vol. I ( N. de la E. )

PAGE 52

540 \ 540 \ MARZO 1840 campo de la ciencia, no es por el poder de la cimitarra, sino por el de la ley de la materia, por la gracia de Dios y de la discusin. 2 Ttulo para merecer el de Sultn, que a V le acomoda la variedad de sistemas para constituir el suyo, a fuer de eclctico cousinista; al paso que a m, aunque me llamen exclusivo, no me hace entrar nadie por la fusin, 37 o sea, confusin, que es una especie de poligamia y verdadero ro revuelto, as ajena de la filosofa, como de mi carcter consecuente y exigente en prueba. Dice V que se conforma con entender el movimiento de la civilizacin europea cuando trasciende a nuestro pas. No dir yo que me conforme con eso slo, aunque es s uno de mis ms ahincados conatos el que se distinga, en el estudio de las causas, el oro falso del verdadero. As es que siempre he exigido a los espiritualistas habanenses el requisito que me parece indispensable para seguir con provecho ese mismo movimiento que V se propone comprender; es deci r buen criterio y discernimiento, pues ya que no siempre podamos tener gloria de inventa r poseamos al menos la cualidad segunda de examinar lo que inventan las inteligencias superiores; sin avasallar nuestra razn ms que a Dios, y haciendo pagar en la aduana de nuestro entendimiento, a cuantos escritores quieran entrar en nuestra tierra, sea quien fuere. Y o no ped, pues, a nuestros espiritualistas que fueran originales a estilo de Platn o de Cartesio, sino que al menos supiesen siquiera contar su cuento, como dicen los ingleses expresivamente de un hombre llano y vulgar que se explica con lisura y al caso. Ejemplo al canto: Que los que combaten en la cuestin de la utilidad y la ley del debe r y ellos a responder con luengos retazos de Rossi, insertos en los peridicos (pero, seores, estudien Vds. a Rossi, asimlenle, hagan suya su sustancia, digieran, y entonces escriban, o ctenlo, o trasntenlo, o hagan lo que quieran de l, pero siempre con conocimiento de causa!). Que se les dice que cmo es eso de tanto Rossi, que contesten a los argumentos precisos que les ponen; y ellos: mirad, responden, como un literato tan insigne como don Alberto Lista enaltece las dotes de nuestro Rossi; (pero, seores, no estn Vds. esperando el correo para saber cmo han de pensar o de decir lo que piensan). Dentro de breves das comenzar el pblico a ver un juicio crtico sobre las doctrinas del seor Rossi, 38 que pondr las cosas en su luga r. 37. Vid. Aforismos, no. 620, posiblemente en concordancia con este pasaje (Roberto Agramonte). 38. Se refiere al Examen crtico de las doctrinas que contiene el Tratado de Derecho Penal escrito en francs por M. Rossi, profesor de Derecho Poltico y Constitucional en la Universidad de Pars y de Economa Poltica en el Colegio de Francia, y traducido al idioma espaol por don Cayetano Corts, cuyo Examen comenz a publicarse en el Diario de la Habana de 25 de abril del propio ao de 1840, firmndolo su auto r el ilustrado don Juan Francisco Funes, con las iniciales de su nombre (Alfredo Zayas).

PAGE 53

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 541 / 541 Esto es lo que hacemos por ac los sensualistas: trabaja r ver modo de ejercitar el pensamiento, prenda y prez de la racionalidad y fin tambin para que fuimos criados. No haremos gran cosa, pero procuramos hace r, damos algunas seales de vida; et in magnis voluisse sat est, 39 y no ria con mis latines, que V los entiende como el romance, y le gusta la lengua del Lacio tanto ms que a m. Dice V terminantemente que siga yo las opiniones que ms cumplan a mi punto de vanidad. Eso es dar a entender que yo slo por punto, y no por solidsimas razones, sustento tales o cules opiniones. Demustremelo V ., y asunto concluido: en su mano est hacer vana mi vanidad. Que V me desee toda especie de ventura, lo creer yo piadosamente, y motivos sobrados hemos tenido de querernos mucho; pero no s si los creer el pblico, no por estas cuestiones filosficas, sino por otros antecedentes y consiguientes, que aunque enlazados con ellas, no vienen a nuestro propsito. As, pues, todo lo dicho hasta aqu, como no se hubiera estampado; puesto que est presto V a entrar en discusin: sin temor de que falte a las leyes de la cortesa, quien aprecia sin embargo ms que la corteza el corazn, y es su atento. F ILOLEZES Habana, 17 de marzo de 1840 39. y en las cosas grandes con la buena voluntad basta.

PAGE 54

542 \ 542 \ MARZO 1840 VIII VIII EL EPGRAFE (I) EL EPGRAFE (I) TERCER AR TERCER AR TCULO CONTRA TCULO CONTRA LA LA PSICOLOGA PSICOLOGA SEGN LA DOCTRINA DE COUSIN SEGN LA DOCTRINA DE COUSIN 40 POR FILOLEZES (Diario de la Habana marzo 23 de 1840.) Principis obsta. Tu me coegisti 41 Porque aun estudiando la brevedad, ha de resultar dilatado mi comentario prometido a los artculos sobre Psicologa, segn las doctrinas de Cousin, parceme lo ms acertado, combinando el laconismo con la imparcialidad, reproducir textualmente cada captulo de los cansabidos, e ir anotando brevemente, pero en columna cerrada, cuantos pasajes lo merezcan, dejndonos de todo punto de los muchos piropos y repulgos con que pudieran engalanarse nuestros corolarios y escolios. Ser una especie de cuenta de cargo y data, por el estilo de aquellas de pro y contra que formaba el bonazo de Benjamn Franklyn, cuando se propona ajustar el coleto a cualquier cuestin en que no viese bien claro la luz, aunque mediase el lucero del alba. Ea, pues, as l nos alumbre y nimo y ad rem, 42 hijo de Cousin! Empecemos con el epgrafe. La ciencia de las ideas no es la verdadera llave de las dems, la que debe colocarse a su entrada y ocupar el lugar dado al arte del raciocinio? J OVELLANOS Distingo: No seo r no lo es; (y cuidado que se lo niego a uno de los santos de mi devocin, a uno de los hombres que ms he venerado en este mundo, a un hombre superio r ... a un hombre que pertenece a los varones ilustres de Plutarco!) 1 Porque existen ciencias ms fciles, y como dijramos ms materiales que las de las ideas. 2 Porque acerca de muchos de los objetos de aqullas tenemos infinitas nociones primero que acerca de los objetos de la ciencia de las ideas. 3 Porque el buen mtodo ordena proceder de lo fcil a lo difcil. 4 Porque naturalmente nos ha de impresionar primero el mundo exterior que el interno; y traslado a la esplndida 40. En el original: Filosofa Artculo II. Comunicado. 41. Resiste a los principios. T me has obligado a ello. 42. al grano.

PAGE 55

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 543 / 543 tirada de Jouffro y que no me dejar menti r 5 Porque el entendimiento humano, segn el exactsimo smil del amigo Locke, es al principio como el ojo, que todo lo ve, y no se ve aun a s mismo. En fin, y por evitar prolijidad, remito al lector al cuaderno que le he ofrecido publica r reimprimiendo en l cuanto he escrito (que no es poco) sobre la Cuestin de mtodo; pues sta ni ms ni menos es la que solapadamente me quiere mover el Editor de los artculos sobre Psicologa, escudndose bajo la gida respetable de Jovellanos, como para protestar as con media palabrita (que tal le conozco! no es verdad, lector mo?) contra la resma de papel que sobre la materia he embadurnado, buscando as el peso y padrinazgo de un ilustre nombre, a falta del pondus et plumbum 43 de razones con qu contrapesar las mas. Salga V ., pues, al frente, seor mo, analcelas, destryalas, desmornelas, como yo estoy pulverizando, no sus razones, sino sus tentativas o pinitos de razn, que as quedan ahogados en su cuna. Ahora bien; y es el otro miembro de la distincin: Jovellanos lleva fundamento, si la ciencia de las ideas se mira con respecto a las dems ciencias morales o intelectuales; y en este sentido he sustentado yo repetidamente en todos mis papeles que la Psicologa o la Ideologa (nombre menos pretencioso que el otro; pero no nos paremos ahora en pelillos) son el legtimo vestbulo y antecedente de la moral, de la legislacin, de la economa y aun de la lgica. Y ved aqu como el perodo de Jovellanos envuelve una doctrina exactsima, pues l trata de sustitui r o al menos de poner por delante de la lgica a la ideologa, que es su rigurosa premisa, como que las reglas lgicas han de ser consecuencia de la observacin de los fenmenos en que se ocupa la ideologa, o psicologa; por eso dice con mucho tino que la ciencia de las ideas... (Ideologa) debe ocupar el lugar dado al arte del raciocinio (Lgica); y tanto bastaba a nuestro insigne espaol para combatir la prctica viciosa de las escuelas, que era su principal propsito. Todos estos puntos quedaron, en mi concepto, harto elucidados en la Polmica que sostuve con el Dmine de Puerto-Prncipe en enero del ao pasado, no menos que en la otra sobre el mismo asunto que midi seguidamente con el seor Adicto, polmica que se reimprimir para los olvidadizos: tu me coegisti. 44 Por los dems, ideas y lgica hay en todas las ciencias; y tanto, que sin fe de ellas nadie puede formarse, ni formarlas. Pero no nos ocupemos con trivialidades y vamos a cosas mayores. T TULO DEL PRIMER CAPTULO : C ERTEZA DE LA P SICOLOGA Parece que esto es una inocentada, y que no habra de llevar su nota corriente el simple ttulo de un artculo. Pues, no seo r que aqu hay gato 43. peso y plomo del famoso smil de Bacon (Roberto Agramonte). 44. T me has obligado a ello.

PAGE 56

544 \ 544 \ MARZO 1840 encerrado; no que lo haya encerrado el Editor (que en esta parte lo absuelvo yo de culpa y pena) pero s sus egregios y esclarecidos maestros. Poco a poco... paciencia...! lectores mos, que all voy a satisfaceros, no os vayis a figurar que hay aqu algo de metafsica, o sutileza, o agibilibus 45 o savoirfaire, 46 como saben y hacen all en las Galias; nada, nada de eso que son habas contadas, y como las contamos por ac, a lo franco F ranklin, a lo macha-martillo, o a lo macha jocuma, como dira din duda nuestro donossimo cuanto original y nunca bien alabado Lugareo, honra y gloria del Camage y y ... y ... y ... El ttulo Certeza de la Psicologa arguye que ha habido quien dude de la certidumbre de esta ciencia; y as es la verdad, puesto que algunos filsofos se alzaron hasta contra la denominacin, siendo as que sus introductores pretendan bajo de ella tratar de la naturaleza y esencia del alma, que no puede menos de sernos desconocida, o que slo conocemos como causa. 47 Por eso dijeron que la palabra Ideologa era menos ambiciosa y ms conforme al estado de la ciencia, que no conoce al alma sino por las ideas; aplicando con ms propiedad a la ciencia entera del hombre el ttulo de Antropologa. Ahora bien, si a la Psicologa, segn confiesa el mismo Editor de los artculos en su 2 captulo, le incumbe describir fenmenos, y nada ms, claro est que segn l no le es dado penetrar la naturaleza del alma. Pregunto yo ahora, y en este sentido, quin dud jams de la certeza de la Psicologa? Entonces para qu gastar la plvora en salvas? Entonces, por qu, ni para qu un hombre del mrito de Jouffro y por no hablar de otros escolares de menos cuanta, emplea hojas y ms hojas en alguno de sus mejores escritos, malgastando su excelente prosa en persuadir que de las ideas y sentimientos, en una palabra, de los fenmenos del mundo interior estamos tan cerciorados ( ms, digo yo) como de los fenmenos del exterior? Quin ha negado eso jams? Quin puede negar verdades, hechos que conocemos, que sentimos por la ntima experiencia? De nada en el orbe podemos estar ms seguros. A qu, pues, fincar tal empeo? Y cmo no ha sospechado V. siquiera, seor docto r que haba en ellos algn fin oculto, argumentum non apparentium? 48 Y o le dir el por qu en breves razones, pues si a V le sobra la fe ms explcita para creer en las palabras de tales maestros, a m no me falta la dosis de anlisis necesaria para examinar los fundamentos de las creencias ajenas y las propias. Siguen, pues, esa tctica de superchera. 1 Porque de esa manera pintan a sus contrarios a los ojos de la juventud pues slo a mozalbetes pueden alucina r y a tanto aspiran por de 45. agilidad. 46. habilidad. 47. Aqu coincido con el punto de vista leibniziano respecto a la idea de sustancia, que para l se refunde en la de causa. 48. argumento de cosas no aparentes.

PAGE 57

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 545 / 545 pronto que no lee, y con esos ardides no leer tan ana sus obras, como unos escpticos insensatos que niegan la misma evidencia, o tan torpes y groseros de testa que no pueden alcanzar las delicadezas y sutilezas de la ciencia del espritu, sobre todo siendo por la mayor parte toda ella gente de fragua y bistur, que en achaque de metafsica se hallan los pobrecillos como el pez en la arena. Pero adviertan los seores calumniadores y yo los perdono por mi parte, porque no les queda ms arma, y porque as confirman la opinin en contrario que ni aun los filsofos ms materialistas han negado jams la existencia de los fenmenos internos. La cuestin ha sido siempre entre materialistas y espiritualistas utrum 49 si tales fenmenos, esto es, si las ideas, los sentimientos, etctera son consecuencia de la organizacin, o si se deben al espritu. 2 Otro de los fines que se proponen en probar la certeza de la Psicologa por nadie contestada es el empeo de hacer derivar toda la ciencia de la fuente del hecho o hechos de conciencia, que no es tan frtil, ni completa para constituirla, como veremos a su tiempo; y cuenta que digo toda la ciencia, pues tambin contribuye a ella con su parte el hecho de conciencia. 3 En fin, y por abreviar pues ya volveremos forzosamente sobre este punto en el curso de la corriente discusin, tiene este ahnco por hacer pasar despus bajo la capa y patrocinio de lo demostrado y evidente, lo que se halla muy lejos de estarlo. Y para prueba perentoria de ello traslado a muchos de los fenmenos intelectuales y morales que pasan dentro de nosotros mismos, y dentro de los dems hombres, que no pasan en algunos individuos, para cerciorarnos de los cuales, as como para explica r o siquiera exponer las tendencias e influencias de los primeros, habemos de apelar forzosamente a la experiencia externa, nico crisol donde pueden probarse y reconocerse. Quiere V ejemplos? Por no hacerme interminable, no los agrego a continuacin. Si los desea V ., pues, no hay ms que avisa r que los dar a centenas. Tuve, o no tuve, razn para decir poco ha, que sobre la conciencia, aisladamente, no poda levantarse toda la ciencia del hombre moral e intelectual? Resumiendo, pues, sacamos en limpio que el membrete Certeza de la Psicologa, con que bautiza V su primer captulo, o indica lo que no es dado al hombre penetrar y entonces que se borre o seala lo que nadie ha negado ni podido negar y entonces que se borre tambin. Luego por un rumbo, o por otro, siempre venimos a parar al mismo escollo, o al mismo puerto. Es una grandsima verdad que el sol nos alumbra; pero a ningn astrnomo se le ha ocurrido, para demostrar la seguridad de su ciencia, escribir un captulo a fin de convencer de la certeza del alumbramiento. Ergo, a pari. 50 As como aunque se volviera y revolviera el tal 49. sobre si.... 50. luego, por la misma razn.

PAGE 58

546 \ 546 \ MARZO 1840 astrn omo, nada conseguira en el estado actual de los conocimientos, si se propusiese exponer la ntima naturaleza de los cuerpos celestes; porque, como dice la Escritura, m umdum tradidit Deus disputationi eorum ut non inveniat homo opus quod operatus est Deus ab initio usque in finem. 51 Pues primero podr el hombre rasgar el velo que cubre los cielos que penetrar el arcano insondable del alma humana. Aplquense el texto los psicologistas, et puis, vous men direz des nouvelles! 52 Mandado ya cancelar el epgrafe anterior por la autoridad competente, veamos qu tan librada sale la materia que cubre con su gida. Copiemos, pues, los dos prrafos que la constituyen, aplicando los correspondientes tpicos a los puntos que ms lo reclamen. Dice el 1: Dnde aprendemos a conocer la naturaleza humana? 53 Averiguado est que nada pasa en nosotros, sin que de ello tengamos noticia ac dentro del alma. 54 Acude la conciencia como un testigo para avisarnos de todo lo que all sucede, y no siendo el principio de nuestras facultades, sirve sin embargo su luz para 51. El mundo habla la Escritura- lo entreg Dios a la discusin de los mortales, de modo que no encuentre el hombre la obra que ha operado Dios desde el principio al fin. (Luz, en Diario de la Habana, abril 8 de 1840). Vid. adems Aforismos, n o. 112, in fine. 52. y despus de esto,; hblenme de cosas nuevas!. 53. Respuesta ma: en la misma naturaleza humana y en la no humana; en la confronta del yo con el no yo, para hablar en lengua idealista. Creo empero, por la respuesta del seor Psiclogo, que la pregunta debi ser no precisamente dnde, sino cmo y con qu aprendemos a conocer la naturaleza humana; pues se contesta a s mismo en estos trminos: averiguado est que nada pasa en nosotros sin que de ello tengamos noticia ac dentro del alma; cuya proposicin da margen a la nota. 54. Averiguado est, digo yo al revs, que muchas cosas pasan en nosotros sin que de ellas tengamos noticias dentro del alma, para hablar con la materialsima frase del seor espiritualista: testigos la absorcin, la quilificacin, ettera, etctera; y para que no se me diga que slo se trata bajo las absolutsimas palabras nada pasa, de fenmenos puramente intelectuales y morales, y no fisiolgicos y materiales, le preguntar a V si es o no en la naturaleza humana donde pasa el dolor de un recin nacido, de que aun no puede tener ni dar ideas:* y los fenmenos que an los grandes maestros no saben donde pasan, como le sucede entre otros a su predilecto de Vd. Maine de Biran, que no atina a qu carta quedarse, inclinndose a creer que algunos pertenecen al cuerpo, y otros se quedan como en terreno neutral formando una especie de puente colgante o en el aire, entre el espritu y la materia? Vosotros mismo os refutis; y as non nostrum inter vos tantas componere lites, ** y a otra cosa; y cuidado que no hablamos del quomodo *** sino del ubi !****. *** Aqu cuadra bien aquello de que ya siente, pero un no conoce, sin que por ende se distinga esencialmente el sentir del conocer. ** ** No es de mi incumbencia arreglar entre vosotros cuestiones tan arduas. *** cmo. **** dnde.

PAGE 59

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 547 / 547 todas. 55 No viene de la conciencia 56 ni sta constituye lo que pasa en nosotros. 57 Pero sera como si no pasase, a estar nosotros desprovistos del testimonio de la conciencia. 58 Su autoridad es la ltima prueba a que apela la autoridad de todas las dems facultades. 59 Puesto que como por ah llega a nuestra noticia la accin de todas ellas hasta de la eminentsima de conoce r. 60 A falta de conciencia, nos fueran desconocidas y seran para nosotros como si no existiesen. 61 As, tampoco hay quien no se fe plenamente de su 55. Esto es confesar paladinamente que para conocer arrancamos indefectiblemente del sentido ntimo, o conciencia; o en otros trminos, manger no les plazca el son a bastanza, de la sensacin interna, y Dios guarde a V muchos aos. 56. Quin no viene, el principio o la luz ? El Seor nos la d, para salir con bien de aqueste laberinto, que harto intrincado va a ser en el que V se mete y nos mete en el presente prrafo y su compaero. 57. Ahora caigo en que lo que no viene de la conciencia es lo que pasa en nosotros. Quin lo duda, ni puede dudarlo? Y entonces, perogrullada por perogrullada no vala ms haber principiado lisa y llanamente por el principio, como todo fiel historiado r diciendo que los objetos inmutaban nuestros sentidos? Esto no lo digo yo, porque lo supongo harto evidente; pero vosotros no le decs, por no declinar a sensus, sensus. los sentidos, los sentidos. 58. No quiero yo ms testimonio para afincar sobre una base inexpugnable el sistema de la sensacin. Pero viniendo a otra cosa, lo que afirma V de la conciencia se aplica igualmente a otras varias facultades del entendimiento, sin cuya conjunta operacin, todo sera como si no pasase en nuestro espritu, pues ni an se puede concebir que pasen unos fenmenos con independencia de los otros; ellos se suponen, y se sirven de antecedentes y consiguientes los unos a los otros. As, al haber percepcin hay conciencia, y en el acto de darse conciencia, ya hay memoria. No quiero extender ms la relacin del enlace de las facultades; bastando asimismo lo dicho para convencer de la vaguedad de lenguage con que se explica V y los de su escuela, an en los casos en que slo tratan de exponer los hechos. 59. Pudiera yo decir con mejor modo, que sin la sensacin nos falta todo? Mas para hablar en rigor, esto es, en ciencia, dira yo, que no como quiera es la ltima autoridad la conciencia, sino la primera a que apelamos, y a veces, la nica, a ms no poder; pues siendo a menudo falible, es menester que nos amparemos de otra tabla para escapar del naufragio. Y qu tabla? La experiencia exterio r los sentidos, que se corrigen a s mismos, y por ende corrigen tambin a ocasiones hasta el entendimiento. Si hay duda en esto, llovern los ejemplos: los omitimos por obvios, y por no quebrantar las leyes del estilo anotado r. 60. Es mucha la infidelidad de que se resiente el lenguaje de V Decir que por ah llega a nuestra noticia (refirindose a la conciencia) la accin de todas las facultades, hasta la eminentsima de conocer, es como dar a entende r cual lo indica el por ah, que media como un vehculo entre la conciencia y cada una de las facultades, quedando como ms distante la eminentsima de conocer, que por mucho que V la aleje o la encumbre, est inmediatsimamente trabada con el acto de la conciencia. 61. Lluevan todos los dones celestiales y todos los premios terrenales sobre el hombre que haga concebir al hombre en esa hiptesis! Bien que el hombre de los espiritualistas no

PAGE 60

548 \ 548 \ MARZO 1840 conciencia 62 quien no la crea, ni quien se halle destituido de su testimonio. Aunque pocos se conocen bien, 63 ninguno deja de contar con la conciencia; 64 ninguno es desconocido a s mismo 65 Y basta por ho y que aunque no hemos acabado con el primer artculo, acabaremos con l en primera oportunidad, reiterando que no nos haremos espera r. F ILOLEZES Habana, 15 de marzo de 1840. 62. Negatur, *** que hay de sobra quien no se fe en ocasiones de su conciencia, no digo plena pero ni escasamente, como le acontece a cada paso a cada hijo de vecino. Qu V. nunca ha dudado, no se ha visto perplejo en ningn lance? Qu fortuna! Eso tiene ser de otra estofa ms fina y delicada, y no estar vestido of this mortal coil, **** como nosotros los desterrados hijos de Eva. *** te juzgo por tus palabras, oh mi Birano! ** ** en l vivimos, nos movemos y estamos. ( Hechos, XVII, 28). *** se niega. **** de este cuerpo mortal. Coil es trmino que usa Shakespeare para designar al cuerpo como lo que envuelve y encierra el alma (Roberto Agramonte). 63. Bien pocos. 64. Como el que hace la cuenta sin la huspeda, lleva clavo: por no haberla hecho V con la experiencia externa, no puede sacarse los que tiende dentro. 65. Grande descubrimiento! Todo el mundo se conoce, se siente a s mismo: esto ya lo sabamos: ahora hemos adelantado, que no todos hacen bien una cosa tan vulgar. misma cofrada: ex ore tuo te judico, Birane mi! se formaron su hombrecito a su imagen y semejanza, es deci r, a la de su conciencia, porque son conciencistas, aunque no concienzudos, hasta dejarlo de sobra. Miren que es honda la consideracin! Por vida ma, que me ha dejado largo espacio estupefacto y cabizbajo. Conque a falta de conciencia, nos fueran desconocidas! (las facultades) Conque entonces la conciencia es la misma facultad de conocer a la facultad de conocer, pues por ella se nos hace perceptible! Y seran para nosotros (las facultades) como si no existiesen, contina V .. Cmo se puede ni siquiera hacer el supuesto de que existiran las facultades sin el sentimiento, cuando ste es el elemento, que en todas ellas entra para constituirlas esencialmente? Slo una virtualidad de facultades, as en globo, pudiera concederse antes de aparecer la conciencia; pero semejante consideracin nada nos adelantara, puesto que virtualmente iramos a parar hasta el Ser Supremo, en quien existe virtualiter as el hombre como todo el universo; en cuyo sentido dice profundamente la Escritura que in eo vivimus, movemur et sumus. **

PAGE 61

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 549 / 549 IX IX EL TEXTO DE V EL TEXTO DE V ARELA ARELA Y LA CTEDRA DE FILOSOFA DE TRINIDAD Y LA CTEDRA DE FILOSOFA DE TRINIDAD 66 66 CONTEST CONTEST ACIN AL ACIN AL L L UGAREO UGAREO POR EL CIUD AD ANO DEL MUNDO ( Correo de Trinidad marzo 19 de 1840, y Gaceta de Puerto Prncipe, marzo 26 de 1840.) Sobre el prrafo 67 de Educacin Secundaria del artculo comunicado de que se hace mencin arriba. Seor Lugareo: Cuando yo estaba pensando remitir a Ud. un ejemplar del peridico de esta ciudad en que se anunciase al pblico la apertura de mi ctedra, con el objeto de que Ud. lo publicara en esa de Puerto Prncipe, por si hubiese algunos jvenes que quisiesen estudiar filosofa, y que les viniese mejor pasar a verificarlo a esta ciudad, que caminar hasta la Habana, usted, seor mo, discurra por el contrario. No solamente trabajaba para que no viniesen aqu los principeos, sino que alarmaba, digmoslo as, a los trinitarios para que ni asistiesen a mi clase, ni an permitiesen que yo abriese mi ctedra. En esto nos hemos dado a conocer ambos: usted como ciudadano de su lugar solamente y yo como ciudadano del mundo. Porque aunque yo tambin soy amante de mi luga r no obsta para que en cualquier otro en que me halle, procure servir al pblico en lo que pueda. Con este objeto, me propuse, desde mi venida a esta ciudad, servir a la juventud de ella en todo aquello que mis cortas luces alcanzasen; y este servicio trata usted de impedirlo. Porque, diga Ud., seor mo: qu quiere decir aquello de, convendra que en Trinidad se ventilasen esas cuestiones antes de abrirse la ctedra? qu aquellas palabras de letras bastardillas desaprender errores? qu otras expresiones que Ud. vierte en su parrafito, y que omito por abrevia r, sino el de ver si yo desisto de mis propsitos, ya sea de grado o por fuerza? Porque ello es cierto: que el entendimiento ms tupido, al leer y or las producciones de Ud. muy luego se juzgara que no soy capaz de ensear ms que errores y preocupaciones. Y qu fundamento tiene Ud. para haberse formado un concepto tan bajo de mi capacidad? Usted no me ha conocido a m ms que muy de paso. Nuestras conversaciones han sido tan escasas, que una de ellas fue puntualmente para hacerle a Ud. conoce r que 66. Ttulo de Roberto Agramonte. 67. Transcrito en las pginas 498-499.

PAGE 62

550 \ 550 \ MARZO 1840 en cierto punto discurra muy mal. Esto se lo demostrar con muy pocas palabras; pero a las que Ud., que tanto habla, no pudo contesta r (Pudiera citar varios sujetos que presenciaron aquel hecho, y decir tambin el punto sobre que rodaba la conversacin); pero aunque esta ltima ya supondrn los lectores sobre qu podra se r hablando el Lugareo lo omitir todo por abrevia r. La segunda conversacin que tuvimos no fue mucho ms larga. Sin embargo, para dar al pblico una idea de los fundamentos que Ud. puede tene r para suponer que yo no puedo ensear verdades, es necesario poner aqu el dialoguito segn y como pas. Es el caso que habiendo Ud. odo que yo vena con objeto de abrir curso de filosofa, que me hizo Ud. estas preguntas. Conque Ud. va abrir ctedra de filosofa a Trinidad? S seo r si acaso se proporciona que se renan algunos discpulos, llevo ese nimo. Supongo que ensear Ud. la filosofa de V arela? No es santo de mi devocin. Pues qu piensa Ud., echarla por algunos de esos autores antiguos? Y o s le he decir a Ud. la verdad: ni me llevo con muchas de las opiniones de los antiguos, ni tampoco me gustan algunas de los modernos. Usted sigui despus hablando acerca de la filosofa de V arela, mas como yo no le diese otra respuesta, se acab la conversacin. Es cuanto Ud. puede saber de mi capacidad y acerca tambin de las intenciones que yo poda tener en ensear por este o el otro auto r Porque ni Ud. ha hablado conmigo ms palabras sobre el particula r ni yo he comunicado a nadie sobre el [mtodo] 68 y doctrina que pensaba ensea r A qu fin, pues, esa prevencin a los trinitarios para que ventilen mil cuestiones antes de ensearlas? En dnde ha visto Ud. u odo decir semejante cosa? O usted no ha cursado las escuelas, o se conoce que se ha olvidado del todo de las costumbres que hay en ellas. La prctica es (porque es necesario que lo entiendan todos) que el catedrtico, an cuando haya sealado autor para que explique por l, escoge ciertas cuestiones de aquel mismo auto r, que a l le parecen ms fundadas en razn; haciendo a un lado aquellas que le parecen ser menos probables. Cuando no tiene autor designado por la casa en donde explica, l entonces es rbitro de escoger el que le pareciere. As explica su facultad, y cuando llega el tiempo de los exmenes o actos pblicos, entonces es cuando se ventilan las cuestiones. No slo antes de ensearlas, sino tambin antes de saber cules sern stas, slo he odo decir esto al preocupado Lugareo. Slo en su majn ha cabido hasta ahora en lo que uno sepa, que a un catedrtico que no est acorde con las opiniones de un auto r a quien no hay precepto divino ni humano que mande se siga, se hayan de ventilar sus cuestiones antes de explicarlas. Y si no, seor Lugareo, ha visto Ud. algn precepto divino o humano que mande explicar la filosofa, slo la filosofa y nada ms que la filosofa de 68. Suplido por Roberto Agramonte.

PAGE 63

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 551 / 551 V arela? Porque en este caso no deba Ud. de acusarme a m solo. En su mismo lugar de Ud. se ha explicado filosofa que no ha sido de V arela; y en la Habana son pocas las casas de estudio en que se sigue. Hasta don Jos de la Luz y Caballero, que segn tengo noticias, es quizs ms amigo que Ud. del seor V arela, no sigue su filosofa. Prueba evidente de que no est acorde, ni con su mtodo, ni con sus doctrinas filosficas. Por qu, pues, no acusa Ud. a todos estos, excitando a que se ventilen sus doctrinas antes de ensearlas? Slo conmigo descarga Ud. su furia porque soy en Trinidad; y esto me huele a una de dos cosas: o que Ud. lo hace por mucho amor a los trinitarios, o por envidia que les tiene al ver que van a poseer una ctedra de enseanza, que segn noticias hace algn tiempo que no tiene Puerto Prncipe. Y o, seor mo, la verdad, me inclino ms a esto ltimo, y si he de decir lo que siento, me parece que este juicio que yo me he formado est ms rectamente deducido, que el que Ud. deduce cuando supone que yo slo podr ensear errores. Por lo menos, a m con slo lo que he odo a Ud. en dos das, y lo poco que he ledo de sus comunicados, me sobran los fundamentos que a Ud. le faltan para formar el suyo. Por lo que quiero darle un consejo, y es que si estima al seor V arela, no diga Ud. que l ha sido su maestro, o que ha estudiado su filosofa. Pues que en el primer caso hace Ud. muy poco honor a ese seor; y en el segundo, se conoce que sali Ud. aprovechado en esto de discurrir lgicamente. Y o a lo menos, por las noticias que tengo de quin es el seor Varela, por lo poco que he visto de su filosofa, puedo asegurar a Ud. que no creo que dicho seor ensease ni ensea tampoco su lgica a sacar consecuencias tan ramplonas como las que Ud. suele saca r. Pero vaya! quiz Ud. pretende que mis cuestiones sean ventiladas en Trinidad por el grande amor y aprecio que hace de los rincones trinitarios. Y en este caso, quiero darle a Ud. gusto con una condicin. Y o haba pensado escribir la mayor parte de mi curso. Mas al considerar que esto de escribir en la clase, acarrea necesariamente mucho perdedero de tiempo, estaba indeciso si abrira o no abrira mi ctedra. Pero ahora con el comunicado de Ud. me ha ocurrido una idea, que si no redunda en beneficio de los trinitarios ser porque Ud. no quiere, (y as quedar desmentido el amor que Ud. les profesa). Ud. dice que es hombre que no le duele gastar el dinero en cosas de pblica utilidad. Pues hagamos una cosa nosotros (y sta es la condicin que le dije a Ud.): venga Ud. a Trinidad; yo propondr al pblico mis cuestiones, mi mtodo, y mis doctrinas, y Ud. argir contra aquellas cuestiones que le parezca no estn suficientemente probadas; y si de la serie de nuestros argumentos delante de personas inteligentes, resultare que los a quienes yo explique mi filosofa, no hallen motivo para que por ella tengan que desaprender errores, entonces Ud. pagar la impresin de los cuadernos que basten para entregar a los estudiantes, a fin de ahorrarles el trabajo de escribi r.

PAGE 64

552 \ 552 \ MARZO 1840 Con esta condicin le aseguro a Ud. que se abrir el curso en Trinidad, segn y como Ud. quiere. Esto es: ventiladas las cuestiones antes de explicarlas. Y a Ud. ve que soy comedido, que trato de servir al pblico, y de da r, a Ud. gusto. S, seor Lugareo. No crea Ud. que yo, en explicar filosofa en Trinidad tenga un empeo decidido, con objeto de medrar con la ctedra o de conseguir alguna borla de docto r No, seor mo, el ser til al pblico, como ciudadano del mundo, es lo que me estimula, y ello nada ms. En esta virtud, haga Ud. alguna cosa real por los trinitarios: no se contente Ud. slo con adularles en sus comunicados, quiz con el objeto de criticar y vituperar ms a su salvo despus sus operaciones. La propuesta que hago a Ud. me parece que es muy racional, atendiendo a su comunicado. Admtala Ud., pues, y si no, no charle a roso y velloso. Sepa Ud. que la libertad de imprenta no es con el objeto de autorizar a nadie para que ultraje, injurie ni vitupere a otro. Y a sabe Ud. que nos manda la ley de Dios y de la naturaleza, que al difamar a otro en su reputacin es un delito; y que el que quita a otro el crdito directa o indirectamente, sin ms que porque se le antoja, est obligado a restituirle su buena fama. Conque seor mo, manos a la obra si no quiere Ud. cargar con el agravio que me ha hecho a m, y privar a esta juventud de que se ilustre a poca costa, quiz en disposicin de que pueda raciocinar con ms precisin y acierto que suele raciocinar Ud. S, mi amigo: esto de hablar a ochenta o cien leguas de distancia de quien pueda contrarrestarnos, cuesta poco trabajo. V enga Ud. ac, y si ama como dice la verdad, slo la verdad, y nada ms que la verdad; si desea que los jvenes de Trinidad se ilustren, de manera que no tengan despus que desaprender errores, ventilaremos boca a boca las cuestiones que me he propuesto explica r As lo espero de su generosidad y de su amor patrio; y entre tanto queda de Ud. su afectsimo seguro servidor que atento b.l.m. E L C IUD AD ANO DEL M UNDO

PAGE 65

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 553 / 553 X X AL AL CIUDADANO DEL MUNDO CIUDADANO DEL MUNDO POR E L L UG AREO [G ASP AR B ET ANCOUR T C ISNEROS ] ( Gaceta de Puerto Prncipe marzo 26 de 1840.) Seor Redactor de la Gaceta de Puerto Prncipe. Estimado amigo y seor mo: Adjunto acompao a V un ejemplar del Correo de Trinidad del 19 de marzo, en el cual se inserta un artculo contestatorio al mo publicado en la Gaceta de esta ciudad del 3 del corriente, para que V se sirva reimprimirle con esta franca manifestacin en desagravio del ofendido Ciudadano del Mundo. El pblico de Puerto Prncipe y el de Trinidad, que son los jueces ms inmediatos y legtimos de esta causa, sentenciarn a su tiempo, y yo ofrezco y a la vez espero, que ninguno quedar ni agraviado no descontento. Quiero, ante todas cosas, que ambos pblicos estn enterados de los antecedentes, y para eso exijo de V ., seor Edito r se sirva reimprimir el artculo del Ciudadano del Mundo, mientras yo preparo mi contestacin a los cargos que se me hacen. Bien podr suceder que de mi artculo Trinidad 6 9 en la parte a que se contrae el Ciudadano del Mundo se desprendan las consecuencias que l ha sacado; pero protesto que tal no ha sido mi intencin, y entretanto lo demuestro, same lcito exigir del pblico, de este pblico que todava no tiene derecho de dudar de mis sentimientos, una fe racional, la fe que inspira el escritor independiente, que dueo de su opinin respeta la de todos los hombres, al mismo tiempo que las combate. En cuanto al Ciudadano del Mundo, quiero adelantarle tambin una parte de la satisfaccin que pienso darle. Si a su carcter de Catedrtico de Filosofa y preceptor de la juventud, no agregase otro carcter para m ms sagrado, aqul solo bastara para profesarle amistad, amor y respeto. A u n cuando el mtodo y doctrinas filosficas del seor Catedrtico fuesen diametralmente opuestas a las mas; aun cuando yo figurase en alguna de las banderas del cisma filosfico del siglo, ser cierto que atacara su mtodo y sus doctrinas, pero su honrada opinin, sus intereses oh! eso no, jams, seor Redactor; y es el nico agravio que leo entre los que pudiera adjudicarme en la clase de directos, personales o intencionales, contenidos en la contestacin del Ciudadano del Mundo. Quedo de V ., seor Redacto r como siempre su amigo afmo. E L L UGARE O 69. Vid. pginas 495 y ss.

PAGE 66

554 \ 554 \ MARZO 1840 XI XI AL AL CIUD CIUD AD AD ANO DEL MUNDO ANO DEL MUNDO RESIDENTE EN RESIDENTE EN LA CIUDAD DE TRINIDAD LA CIUDAD DE TRINIDAD POR E L L UG AREO ( Gaceta de Puerto Prncipe marzo 28 de 1840.) Muy seor mo: V oy a cumplir la palabra que empe en la Gaceta de 26 del corriente, con tanto ms placer cuanto que pasada la primera impresin dolorosa que me produjo su artculo contestatorio inserto en el Correo de Trinidad nmero 23, puedo ya dejarle todo el lugar a la Filosofa, a la razn imparcial, olvidndome de m mismo, en cuanto a usar el derecho de defenderme. Enterados ya el pblico de Trinidad y el de Puerto Prncipe del artculo que ha dado origen al resentimiento del Ciudadano del Mundo, tcame demostrar que nada hay en mi artculo que difame su reputacin, nada que menoscabe su capacidad para Catedrtico de Filosofa, nada que ultraje, injurie, ni vitupere a criatura viviente, nada que haga retraer a la juventud trinitaria de estudiar filosofa con l, ni menos que alarme o excite a la Autoridad a prohibirle la enseanza de esa ciencia. Al pblico toca juzgar y sentencia r. Afortunadamente para m, seor Catedrtico, en la carta de insercin que Ud. dirigi a los seores Editores del Correo transcribe las palabras de mi ofensivo artculo, origen del sentimiento: helas aqu nuevamente dispuestas a sufrir el ms severo examen. A propsito de educacin secundaria quiero tocar un punto de gran trascendencia para la juventud trinitaria. S que se trata de abrir una clase de filosofa en Trinidad, y que el Lector no est acorde con el mtodo y algunas doctrinas filosficas de nuestro V arela. Convendra que en Trinidad se ventilasen esas cuestiones antes de abrirse la Ctedra; porque no es un grano de ans lo que se juega...etctera. En nombre de la justicia, seor Catedrtico, qu hay en esas palabras contra la reputacin, la persona o los mtodos y doctrinas filosficas de ningn Catedrtico del mundo? En nombre de esa Filosofa, a cuyo altar piensa V consagrarse y consagrar la juventud, qu hay en esas palabras que pueda hacer retraer a los jvenes de Trinidad, ni menos alarmar la autoridad local contra su persona, ni en sombras imponerle a V. el mtodo ni doctrina de nadie? Permtame decirle, Ciudadano, que en aquel momento de eclipse de su razn, perdi V la serenidad filosfica y con ella la llave de las ciencias morales, la Lgica.

PAGE 67

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 555 / 555 Pregunta V .: qu quiere decir convendra que en Trinidad se ventilasen esas cuestiones antes de abrirse la Ctedra? Quiere deci r seor Catedrtico, que sera cosa muy til discutir por la prensa peridica de Trinidad, como se ha hecho en Puerto-Prncipe, y actualmente se hace en la Habana, para inteligencia y provecho de todos, as peritos como imperitos, partidarios como opositores, los mtodos de enseanza, y las doctrinas filosficas en que se han dividido las escuelas desde Platn hasta Cousin; porque, como ha dicho y bien dicho un filsofo habanero, en filosofa no se gobierna por la gracia de Dios, ni por la gracia de nadie, ni se reconoce ms rey ni ms roque que la discusin y slo la discusin. 70 Pero mal puede deducirse de tales palabras, que su mtodo de enseanza o sus principios filosficos son buenos o malos, ni que los de Locke o V arela, de Altieri o Cousin son malos o buenos; porque de proponer o incitar a que se ventile una cuestin, ni se infiere que este o el otro lado es el bueno, ni de ello resulta deshonra, agravio, ni perjuicio a quien se halla con suficiencia y razn para sostener su mtodo y las doctrinas que intente establece r. Quiere tambin deci r seor Catedrtico, que si se establece un mtodo de enseanza por el cual aprendern los jvenes con sumo trabajo, o por el cual se facilite el explicarse y entender lo que se les explique, la juventud de Trinidad perder o ganar su tiempo y trabajo, segn sea el mtodo por el cual la enseen; pero lgicamente no puede deducirse de aquellas mis palabras, que el Catedrtico de Trinidad sabe o no sabe cul es el buen mtodo, ni que el Lugareo sabe cul es ese mtodo, ni que quiere sujetar al Catedrtico al mtodo de tal o cual profeso r Deseaba yo, y lo deseo, que los Editores o los Articulistas de Trinidad hubiesen suscitado cuestiones de mtodo y doctrinas, en lo cual no veo cmo, ni en qu, he atentado contra su hono r su reputacin, ni su capacidad profesional; semejante intencin no es de suponerse en quien se ha ceido a manifestar un deseo, sin recomenda r ni reprobar mtodos ni doctrinas de ninguna escuela filosfica. Lejos de perjudicar a nadie este deseo o invitacin, le proporcionara a un Catedrtico un campo de honor y de gloria en que lucir y hacer triunfar sus doctrinas y su mtodo; porque un Catedrtico de Filosofa no es un jugador de manos que combina cubiteles y mquina en secreto para alucinar a los espectadores; ni por medio de una charla sempiterna los entretiene y distrae para que no descubran dnde y cundo se hizo trampa. Un Catedrtico de Filosofa antes de la Ctedra, y en la Ctedra, y despus de la Ctedra, presenta sus doctrinas y sus mtodos, sin huir jams de la discusin y del anlisis, porque los buenos mtodos y las buenas doctrinas son aquellos que pueden provocar a discusin, sin apoyo de autoridad ni de pocas, ni de lugares, sino de los hechos, de la experiencia, de la razn soberana. As, cuando yo dije: s que el Lector no est acorde con el 70. Diario de la Habana del 13 del corriente (de marzo de 1840). Art. Filosofa. Filolezes.

PAGE 68

556 \ 556 \ MARZO 1840 mtodo y algunas doctrinas de nuestro V arela, no he querido decir que el mtodo de V arela (ensear la Fsica con la Lgica, y ensearlo todo en buen Castellano) sea el nico bueno y acertado; lo ms que podra sospecharse, por induccin, es que sea yo apasionado de V arela, o de su mtodo, y lo que en este caso le corresponde a un catedrtico es demostrar que yo estoy muy atrasado en punto de mtodos, cuando hago tanto caso del mtodo viejo y carcomido de V arela, habiendo otro flamante y militante, que ha dejado a V arela y a todos sus apasionados medio siglo atrs en la filosofa. Y es esto lo que V ha hecho, seor Catedrtico? Son esas las consecuencias que ha desprendido V de mis antecedentes? Doy de barato, que mi intencin secreta haya sido comprometer a V a entrar en una cuestin de mtodo; en qu forma, con qu palabras he mancillado su opinin literaria, he alarmado a la juventud de Trinidad, he prevenido al Gobierno contra V o sus doctrinas? Oh! seor Ciudadano del Mundo: su filantropa universal, que excluye injustamente del derecho a ella: V me supone gratuitamente motivos tan bastardos e innobles que me compele a renunciar hasta del derecho de defenderme, pues hay cargos en que ms humilla que se dignifica la razn, por comedida y decorosa que fuese la defensa. Prefiero el silencio, y contino mi satisfaccin en punto a doctrinas. He dicho en mi artculo: se trata de doctrinas que suelen acompaarnos hasta el sepulcro...doctrinas bien analizadas, cuyo resultado sea la verdad, y slo la verdad, y nada ms que la verdad...etctera. Se infiere de aqu que las doctrinas del Catedrtico de Trinidad son malas o no estn bien analizadas? Si ni el pblico ni yo sabemos cules son las doctrinas de V por qu se adjudica mis palabras dirigidas a las doctrinas filosficas en general? Si hubiera dicho: Alerta, jvenes de Trinidad! que os van a enredar en el escolasticismo, o en el sensualismo, o en el espiritualismo, o en el idealismo, o en el eclecticismo, o en algn nuevo y peregrino sistema que va a ensayar a costa de nuestra inteligencia el Catedrtico de Trinidad!; guardos, jvenes incautos, de las doctrinas erradas de vuestro Catedrtico, que va a llenaros el cerebro de patraas y fanatismo! Entonces, el Ciudadano del Mundo, con sobradsima razn, me acusara de mal cristiano, mal hombre, que atacaba la persona de un Profesor de Filosofa. Pero es el caso que tampoco he atacado ninguna doctrina,: he querido que se ventilen, se analicen, sin alistarme en ningn partido, ni contra nadie. Supongo que las doctrinas del Catedrtico de Trinidad son buenas en qu le he ofendido, proponiendo que se discutan y ventilen? Supngolas malas: dnde est la ofensa, donde el ataque a su honra, a su capacidad profesional? Est V seguro de que son buenas? Muy bien, V lo sabr; pero ni el pblico ni yo lo sabemos. Y cmo haremos para saberlo?: analizndolas, discutindolas, refutndolas. Si est V seguro de sus doctrinas, defindalas y triunfar; si no est V seguro, somtalas a investigacin y a discusin pblica, que V ser tambin de los gananciosos: quia sapientium est

PAGE 69

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 557 / 557 mutare consilium. 71 Pero lo ms particular es, que ni mi impugnacin (suponiendo que yo lo intentase) ni la de la prensa de Trinidad, ofenderan en lo ms leve a la honra, a la delicadeza, ni a la capacidad del seor Catedrtico; ni de que se ventile un sistema de filosofa resulta dao a la juventud ni al Gobierno, ni a la Moral; porque precisamente el dao resultara de dejar correr un sistema sin anlisis y sin refutacin. Nos cuentan que el profeta Mahoma impona su doctrina diciendo: Creme, o te mato! En el da se juega ms limpio, seor Catedrtico; en el da decimos: resstete, niega todo lo que quieras, yo te convencer, y he aqu por qu el creer no es voluntad, como dice el vulgo; creer es necesidad, es el homenaje que rinde el entendimiento humano a la verdad divina, y yo desafo a todos los Catedrticos, y a todos los escpticos a que tengan la voluntad de creer que lo que es, no es, o que crean que un error es una verdad, precisamente porque es erro r. Ahora bien, seor Catedrtico, Si V se opone a que se analicen sus mtodos y doctrinas filosficas; si a la simple invitacin de que se ventilen, se ha exaltado V ., se ha indignado y perdido, como dicen, los estribos, o el timn de la serenidad filosfica qu concepto quiere V que forme de sus doctrinas esa juventud inexperta y fogosa, a quien V se propone sujetar a la raya de la razn y la filosofa? No han de pensar que a la menor duda que les ocurra, a la ms ligera resistencia que opongan al magister dixit empezar V a dar patadas sobre los ladrillos, puetazos sobre la mesa, y a echar ergos a gritos y voces como antao? Porque de su indebida exaltacin resulta una de dos: o que entre sus doctrinas filosficas entra la intolerancia como un principio; o que V se molesta porque yo haya tenido el arrojo de desear que se nos d alguna idea de sus doctrinas filosficas, para que los jvenes de Trinidad no tengan con el tiempo que desaprender errores Y ya que tanto le han chocado al seor Catedrtico estas dos palabritas, voy a satisfacerle sobre el concepto en que las he empleado. Y o he tenido que luchar mucho, y an queda el rabo por desolla r para barrer y decartarme de muchos errores que mis padres y maestros me imprimieron en el cerebro. Esto no quiere decir que mis padres y maestros eran unos pcaros, borricos ni fanticos, sino que recibieron de los suyos ideas muy falsas sobre varias y muchas cosas, y cual las recibieron, as me las legaron, para tener yo que luchar como un valiente y resistirme como un rebelde al yugo de las primeras impresiones, y de la autoridad de los mayores. Mire V ., ahora me ocurre de momento una idea moral impresa en la infancia, que todava me tiene encadenados corazn y cabeza, sin poderme zafar de ella: hablo de la idea de la Caridad pblica. Los filsofos y moralistas modernos sostienen que ciertos establecimientos de Caridad y Beneficencia son perjudiciales a la moral pblica y privada, 7 2 y 71. porque es de sabios mudar de parecer. 72. Comte, Trait de Legislation, tom. I. lib. 2, chap. XVII.

PAGE 70

558 \ 558 \ MARZO 1840 aqu me tiene V en una lucha terrible entre los principios de este clebre moralista, que con una fuerza lgica irresistible, conduce el entendimiento desde un principio hasta su ltima consecuencia, y las doctrinas de la misericordia, si no obedecidas, para mi mal, impresas, para mi bien, por la mano de mis padres y maestros, en mi corazn y en mi cerebro. Pues le juro a V. que ahora, en este instante flucto en un pilago de dudas y de incertidumbres, como el buque sin timn, sin velas, sin pilotos, ni ms esperanzas de no sumergirse que el lastre de las primeras impresiones y doctrinas. En este sentido he usado de las palabras ms difciles de desaprender errores que aprender verdades. Pero esto no es decir que el Catedrtico de Trinidad va a ensear errores, o slo podr ensear errores: yo ignoro absolutamente lo que ensear y me he limitado al deseo de saberlo. En las ciencias morales, la verdad no es ms que una; pero all est el ergo: en apoderarse de la verdad. Para buscarla no hay otro camino que el de la investigacin; para encontrarla no hay otro mtodo que el anlisis; para apoderarse de ella no hay otro derecho ni otra autoridad que la razn, o en trmino ms de moda, la conciencia. Ahora diga V cmo nos apoderamos de la verdad filosfica, si no investigamos, analizamos y convencemos? He concluido mi penosa tarea, en la parte satisfactoria, nica que me he propuesto desempea r He querido satisfacer a V de la pureza de mis sentimientos, y del respeto que por ms de un ttulo le debo. Si lo he conseguido, el pblico lo dir y V ., si no queda satisfecho, podr ensear a perdonar las injurias, y a no ser slo cristiano en apariencias. Y o entre tanto, deseo que abra V su curso de Filosofa y disponga del afecto y respeto de su ms atento y S.S.Q.S.M.B. E L L UGAREO

PAGE 71

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 559 / 559 XII XII EL EPGRAFE (II) EL EPGRAFE (II) CU CU AR AR TO AR TO AR TCULO CONTRA TCULO CONTRA LA PSICOLOGA LA PSICOLOGA SEGN LA DOCTRINA DE COUSIN SEGN LA DOCTRINA DE COUSIN POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana marzo 30 de 1840.) You are nothing, if you are not critical. 73 S HAKESPEARE Parecera agotado el manantial de notas que ofrece el prrafo 1 de nuestro psicologista con las que llev en la parte anterior del presente artculo, que estando en razn de 13 notas a 19 lneas, apenas hubo rengln que no sacase su merecida. Pero ahora ver el lector que an prescindiendo de ampliar las ya puestas, dos por lo menos se quedaron en el tintero, y han ocurrido como espontneamente, al or releer el mal parado parrafillo. Dcese en l que acude la conciencia como un testigo para avisarnos de todo lo que all sucede. En primer lugar la observacin que hice en mi anterior sobre el mal empleo de la frase por ah llega a nuestra noticia, etctera hablando del ministerio de la conciencia, se aplica igualmente con todo rigor al caso presente. Es en efecto un modo inexactsimo de expresarse el decir que la conciencia acude, cuando la conciencia es el mismo acto de sentir internamente, y si bien se puede marcar analticamente como distinto del de conoce r est ntimamente enlazado con l y con otros muchos, algunos de los cuales acontecen simultnea o casi simultneamente los unos con los otros. En segundo lugar y el reparo que vamos a poner es un comprobante del primero tampoco es fiel a la historia de nuestras facultades que pinte a la conciencia como un testigo, y nada ms, cual lo hace V con su escuela en el pasaje a que aludo. La conciencia es a un tiempo testigo y actor en este drama que se representa interiormente; pues aun cuando no le demos un papel tan activo como a la facultad de raciocina r v.g., todava hay distancia de ser testigo a sentir ella misma como siente, a tener una parte tan inmediata en el juego de acciones y reacciones que sin cesar estn sucedindose por all dentro; y an suponiendo pasiva a la conciencia respecto de la activsima facultad de raciocina r todava media un enorme trecho entre su pasividad y la mera atesti73. Nada eres, si no eres crtico.

PAGE 72

560 \ 560 \ MARZO 1840 guacin, o testimonio, a que la reducen y arrinconan sus decantados encumbradores. Vase ahora mi doctrina, o, mejor deci r mi relato. La conciencia as como la inteligencia, la voluntad y dems fenmenos internos, es uno de tantos efectos dependientes todos de la misma causa; efectos que, cada cual a su vez, pueden ser y son causa de otros infinitos; y cuyo carcter es tan rigurosamente fenomenal, cuanto aparecen y desaparecen, y andan ms o menos juntos o separados, pero siempre enlazados, y algunos presuponindose indefectiblemente los unos a los otros y aun coexistiendo varios simultneamente. Sntesis completa y admirable, que vosotros destrozis, no desmenuzis, con vuestro anlisis inexacto e infiel!; siendo muy de notar que la misma escuela que ms lleva en los labios la sntesis, que ms la acata de palabra, que ms ha echado en rostro al siglo XVIII el abuso de anlisis a ese siglo XVIII a quien nunca digerir la secta espiritual doctrinaria, ms corporal y positiva que toda la falange de materialistas reunidos, sea cabalmente la que ms quebrante los fueros y traspase los lindes de uno y otro. Estos seores tienen siempre la de no perder con su espadilla de dos filos: si se les analiza cualquier fenmeno en sus elementos subiendo hasta su origen, entonces claman por la sntesis, diciendo que dejamos las cosas como estn, en su estado actual, envueltas en la corteza de la ignorancia humana, sin duda para que no se descubran, ni se vean en su verdadero punto de vista, persuadidos de que la luz no se hizo, antes es daina (al menos en abundancia y de golpe), para los ojos de los mortales. Humillmonos, pues, ante las sacratsimas tinieblas de la buena fe! Y si se les dice que ellos en sus anlisis abstraen, personifican y dan vida separada a sus abstracciones como cosas existentes por s y ante s, entonces apelan a la diversidad de actos para abroquelar su pecho y autorizar la usurpacin, que no merece otro nombre su procedimiento, pues entre los fenmenos internos no median esos abismos que ellos suponen, y pregonan, para aturdir a la pobre juventud; ni es siempre esencial esa diversidad, sino muy a menudo ms bien de especie que de gnero: as, v .g., nadie pretender que por ser el or diferente al ver deja de constituir tan sensacin el un acto como el otro fuera de que en la naturaleza todo se verifica y se enlaza al mismo tiempo; y ved aqu a la variedad constituir lejos de destruir la unidad: sntesis sublime a donde ha de venir a elevarse toda ciencia que merezca el nombre de tal, por los pasos contados del anlisis. V erdad es que el caudillo de esta escuela es el primero en clama r que la ciencia separa para explicar y nada ms; porque todo est unido y enlazado en la naturaleza de las cosas. A lo cual contesto que en guerrero tan hbil y ducho en estas lides no poda quedar el negocio por ostentar los principios ms bellos y luminosos, y mxime cuando esos mismos sirven como de patronos y padrinos para escoltar a los ms tenebrosos, y como de salidas en lance crtico y apurado para proporcionarse una retirada. La dificultad est en ser consecuente con las mximas que se proclaman.

PAGE 73

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 561 / 561 Por eso dije en cierta ocasin que haba dos, o por decir mejo r tres mrs. Cousin. Uno, celoso promotor de la educacin, elocuente orado r historiador de la filosofa, si se quiere (pero no filsofo), y a ste adoro; otro, que proclama principios magnficos, dignos del siglo y de la humanidad, aunque no peculiarmente suyos, y a este tomo la palabra; y otro finalmente que confrontado y cotejad o con sus mismos principios, se le halla tan olvidado de todos ellos, que es un verdadero apstata, lejos de ser un apstol de la buena causa. Muy fcil sera desempear perfectamente una obra, muy consecuente a su ttulo cosa algo rara entre los metafsicos de nuevo cuo- y sin echar mano de pruebas s acadas de otros manantiales, una obra que se titulase El eclecticismo refutado por s mismo. Si V quiere que yo pruebe mi tosca mano, como va de verbi gratia escogeremos un captulo de su maestro, uno de aquellos en que ms traba la pelea con el buen Locke (que es quien les ha enseado lo poco que saben, ingratos!) y veremos qu tal le va, que para muestra del pao bastar y an sobrar un capitulito; y vea aqu el pblico insensiblemente, y sin quere r la causa por la que, an cuando no me hubiesen agobiado otras preocupaciones, no hubiera yo dado la versin de Cousin ntegra, como le promet; pues habra sido un verdadero cargo de conciencia el estar a cada paso volviendo a contestar los mismos argumentos que bajo diversas formas reproduce este escritor en el discurso de sus obras, y tornando a desbaratar los propios idnticos ardides que para sacar avante sus delirios, y sus designios sta es la palabra constantemente emplea y revive. 7 4 Parecame bastante esa muestra para inspirar a la juventud una justa desconfianza, y los medios de seguir por s mismo deshaciendo las tramas de ese protipo de la sofistera. 75 7 4 Tarea que ya desempe en octubre prximo pasado, aun a satisfaccin de muchos, que del tiro dejaron de pertenecer a esa escuela, aunque todava pertenezcan al mismo partido. Es muy chistoso, empero, lo que propalan no pocos de ellos. Dicen que ni pueden ya sustentar sus antiguas opiniones, ni atacar las mas; pero que no estn, sin embargo, convencidos. Entonces, la cuenta es clara: estudien antes de escribir. Mas no es eso precisamente lo que encierra esa declaracin. No; ellos lo que quieren a todo trance es negarme que tengo razn, y primero me conceden que soy hasta un gigante, por tal de no concederme la razn. Y o creo todo lo contrario, esto es, que soy un pigmeo, pero que ni los gigantes pueden resistir a un pigmeo que tiene razn. Por eso he dicho siempre que no tengo ni a honra el refutar a Cousin, pues me parece obra tan fcil y hacedera, que no alcanza ms mrito que el de la buena intencin y los buenos afectos. En fin, si an no estis convencidos, vamos a conferencias pblicas o privadas. Podramos fijar la cuestin con una nueva muestra. Qu tal le parece a V la impugnacin hecha por Cousin a la idea imagen de Locke? Ella es el triunfo de la ciencia del maestro en el concepto de todos los discpulos. Pues yo la impugno: Puedo elegir ms a vuestro sabor? 75. No hay que asustarse: que donde las dan, las toman. El moderadsimo Jouffroy (y dgolo sin irona) repetidamente hablando de Jeremas Bentham le echa en cara su profundsima ignorancia en materia de Psicologa, lo que no es tan verdad como la sofistera de nuestro hombre; y el parvulillo de Edgard Quinet.

PAGE 74

562 \ 562 \ MARZO 1840 Bien s que me dirn que Hamilton, uno de sus formidables antagonistas en el extranjero, habla de Cousin en los trminos ms respetuosos y encomisticos, al punto de asentar que, todo bien considerado ( taken all in all), es para la Francia nico en su lnea ( he stands alone in France). Empero, si se traen a colacin todos los antecedentes y pasajes de ese admirable artculo de la Revista de Edimburgo, para valerme del epteto con que lo hubo de caracterizar el mismo Cousin, casi nos inclinaremos a creer que estos elogios que se le tributan, envuelven precisamente la stira ms amarga que imaginarse pudiera, no ya slo contra el elogiado filsofo, sino contra la parte filosfica de la misma nacin a que pertenece. V amos a manifestarlo brevemente, cotejando a este propsito algunos lugares del mencionado artculo, que espero no me dejarn deslucido en la demanda. Dice primero Hamilton que dos mil oyentes escuchaban admirados la exposicin de unas doctrinas, inteligibles para la mayor parte; de suerte que entr de moda en Pars el ir a escuchar a Cousin, rasgo con que de paso, pintando Hamilton el carcter nacional propagandista del pueblo francs que yo por otro lado antes alabo que vitupero da a entender bien a las claras que no abundaban all los que pudieran juzgar competentemente en tales materias. Despus de seguir Hamilton por este tenor haciendo resea del ruido e impresin que caus la filosofa de Cousin no slo en la capital, sino hasta en las provincias ms remotas del reino, pasa a establecer la cuestin en estos trminos, antes de entrar todava en asunto. Y primero que procedamos a trasunta r ruego al lector advierta y pese el empeo del crtico escocs en tomar nota circunstanciada de cuanto concierne a patentizar el influjo de semejante filosofa en F rancia, haciendo de esta manera ms gloriosa su refutacin para el mismo, y rebajando en igual proporcin las honras filosficas de la nacin francesa. Copiemos pues el pasaje: Ni son desproporcionadas las pretensiones de su doctrina (la de Cousin) a la atencin que hubo de atraerse. Pretende nada menos que ser el complemento y conciliacin de todas las opiniones filosficas, aspirando su autor a la gloria de haber puesto la clave en el arco de la ciencia, con el descubrimiento de principios no observados hasta aqu entre los fenmenos de la conciencia. Sin ir ms adelante, veo yo aqu ya, y ver el ms miope, cierto aire sarcstico no muy embozado en las palabras de nuestro revisor; mxime para quien est familiarizado con el estilo de los escritores ingleses, a quienes de la vena por esta nota ( humour ) ms de lo que se figuran aquellos que los tienen por los archigraves de la cristiandad; sospechas que casi se convierten en realidades cuando despus de exponer la doctrina del eclecticismo, reproduce la misma idea, contrayndose a fechas, y hasta empleando el lenguaje que se usara para sealar un descubrimiento o invencin en las ciencias naturales o en las artes. Aqu estn las palabras

PAGE 75

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 563 / 563 que no me dejarn mentir: Este eclecticismo est contenido en el sistema anteriormente expuesto; y la posibilidad de semejante filosofa universal (quiero ser literalsimo, hasta con mengua de la elegancia, que as lo pide el caso) fue primeramente sugerida u ocasionada por el descubrimiento de M. Cousin en el ao 1817, (esto es tratar a un hombre hasta de candoroso; al menos, a m me lo parece) sobre que la conciencia contena muchos mas fenmenos que los que se haban sospechado hasta entonces Pero corroboremos ms nuestras sospechas, despus de tantos encomios y alabanzas con que ensalza el solidsimo cuanto astuto revisado r a fuer de escocs, a nuestro fundador de la nueva escuela (que para la ciencia, no para la poltica y su partido, se qued en proyecto) como si se empeara en enaltecerle ms y ms, para hacerle infinitamente ms sensible la cada ( tolluntur in altum, ut lapsu graviore ruant ); 76 encomios y alabanzas en que tambin pueden tener su parte las mismas doctrinas del crtico, perteneciente a la escuela escocesa, como reconoce y confiesa en aquellos lugares de su artculo en donde insina, que la filosofa de la sensacin es tan triste en sus consecuencias, pero no prueba que sea mala, o errnea: pues demostrada su verdad, ya no es mala, ni puede serlo. Pero prescindiendo ahora de esta cuestin, que no es para tratarla por incidencia, y que ya ventilaremos otro da, de la circunstancia de ser Hamilton no como quiera de la escuela filosfica de su nacin, sino antagonista marcado del sistema de las sensaciones, saco yo un nuevo argumento invencible, sobre todo para mis contrarios que en tan alto predicamento tienen el sanctasanctorum de la autoridad. No es cosa muy digna de notarse, sin duda, que partiendo los escoceses y los sensualistas (pero aqu tengo que agregar tambin a la falange de idealistas de Alemania, donde no como quiera no ha hallado eco el eclecticismo, sino que se han redo de l a las claras, et tout en rendant justice au mrite de M. Cousin, 77 como literato, como historiador de la filosofa, como promotor de la instruccin pblica, como traductor de Platn aunque esto despus y daprs 78 los trabajos inmensos del divino Schleiermacher no es cosa muy digna de notarse sin duda, repetimos, con ese gran refuerzo venido de Alemania, que partiendo escoceses, sensualistas e idealistas de puntos tan diversos o contrapuestos, vengan todos a parar en el mismo blanco, convergiendo todos sus tiros en la mal arquitectonada fbrica del eclecticismo? Pero continuemos con nuestros extractos; y a fe que levantado por esas alturas, se me haba ido de la conciencia el Psicologista de la Habana. 76. se elevan para que sea ms fuerte la cada. 77. al mismo tiempo que reconocen el mrito de M. Cousin. 78. segn.

PAGE 76

564 \ 564 \ MARZO 1840 Iba diciendo que despus de prodigar Hamilton a Cousin esos esplndidos elogios, despus de indicar que el mismo Vctor conoca ( atencin! ) que la intuicin intelectual, piedra de escndalo hasta para l propio, sera una solemne necedad a los ojos de sus compatriotas (ms que solemne, famosa dice el original- arrant foolishness ) 79 despus de echarle en cara la omisin del nombre de su maestro Schelling en todo el discurso de sus Lecciones, en que tan a menudo debiera citarlo por las materias de que trata, 80 y despus en fin de otras muchas especies y recuerdos, que aunque vienen a cuento, seran muy largos de conta r y ya se har en su da, le suelta las flores, o espinas, del tenor siguiente: Aquellas dificultades le dice- que asaltan, ya sea contra la doctrina del absoluto en general (alude al sistema de Schelling y dems doctrinas idealistas), ora contra su modificacin peculiar (la de Cousin) de aquella doctrina, son estudiadamente eludidas, o solamente resueltas por otras mayores. La asercin se pone en lugar de la argumentacin; alganse hechos de conciencia que la conciencia jams conoci; y paradojas que eluden o frustran ( baffle ); los argumentos se promulgan como verdades intuitivas que no necesitan de confirmacin ( above the necessity of confirmation ). Con todos los sentimientos debidos de respeto hacia M. Cousin como hombre de instruccin y de talento, nos vemos obligados a mirar los fundamentos sobre que se esfuerza en establecer su doctrina ( hea r hea r hear! ) 81 como errneos, inconsecuentes y suponedores (Es mas fuerte el original assumptive, derivado del latn assumo, que vale tanto como gratuito, apropidoselo por el mismo interesado, en fin, sin pruebas, contra viento y marea, por virtud de la fe y de la gracia, gratis data, 82 porque le da su regalada gana, sultanescamente, a lo sic volo, sic jubeo, sit pro ratione voluntas, 83 pues la voluntad, en expresin del profundo Pascal, es el rgano de la creencia; pero no por la gracia y eficacia de la demostracin, que es lo que ac, sin duda equivocadamente, bautizamos con el excelso nombre de la ciencia.) Para afianzar la verdad de nuestros asertos, manifestaremos, en primer luga r que M. Cousin est fallo en todas las autoridades que cita en favor de la opinin de ser lo absoluto, infinito, incondicionado; una nocin primitiva conocible por el entendimiento; en segundo luga r que su argumento para probar la corealidad (co-reality) o co-existencia de sus tres ideas la trinidad favo79. rayana necedad. 80. Bien que de este cargo se sincera o procura sincerarse Cousin, y a mi entender con algn fundamento, al fin de uno de sus cursos. 81. Oigan! oigan! oigan!. 82. dada graciosamente. 83. as lo quiero, as lo ordeno, sin ms razones que mi capricho.

PAGE 77

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 565 / 565 rita, la que encuentra siempre en el fondo de la ciencia antigua y moderna; y la hay en algunos fenmenos del mundo, y la explicar a su tiempo y a mi modo prueba directamente lo contrario; en tercero, que las condiciones bajo las cuales solamente concede l que sea posible la inteligencia, excluyen necesariamente la posibilidad del conocimiento del absoluto (esto se llama en buen romance libar a pleine gorge 84 la copa de la contradiccin); y en cuarto y ltimo, que lo absoluto, segn su propia definicin, es slo un condicionado y relativo. Ahora entra la famosa refutacin; pero no siendo mi nimo por el momento, segn recordar el benigno lecto r hacer una historia de ella, sino tan slo apreciar en su justo valo r depura r como si dijramos, en el alambique los inciensos quemados por el slido escocs al nebuloso francs, segn expresin de una pluma compatriota y contempornea, que es pluma, si las ha y, 85 daremos desde aqu un salto a pie juntillas hasta plantarnos en derechura en el mismo final del artculo, cuyo resultado es lo que ms hace ahora a nuestro propsito, con dolor de dejar en el medio tanto como nos viene asimismo no menos de molde, y que cierra en estos trminos: Segn el tenor de nuestras anteriores observaciones, es innecesario decir que miramos la tentativa de M. Cousin de establecer una paz general entre los filsofos, con la promulgacin de su teora eclctica, como una sealada fallida ( as a signal failure) una especie de punto en contra, o de prueba contra producentem 86 Y como si todava al despedirse quisiera el Caledonio echar el resto a sus lecciones, despus de tornar a elogiarle, concluye dndole una de las ms graves e impresivas que jams se dieron a un filsofo en las palabras de otro tan olvidado como perspicaz, a saber: magna, immo maxima, pars sapientiae, est quaedam aequo animo nescire velle, 87 escollo donde han de venir a estrellarse las pretensiones de los ontologistas, quienes, a manera de Ixin, con el smil de nuestro crtico, abrazan una nube por una deidad. Dgase ahora, despus de esta rpida resea de los pasajes citados, si no est Hamilton en realidad mucho ms fuerte que yo en su lenguaje; sin comparacin, fuerte in re et in modo. 88 Y dispnseme el benvolo lector esta larga digresin, que no poda ser ms breve, en gracia de mi anhelo por satisfacer a cuantas especies de dudas, reparos y an cargos se me dirijan, fundados o infundados; pues mi tctica es or todo, y todo 84. a boca llena. 85. Cormenin. 86. prueba en contra del argumento. 87. la sabidura consiste en gran parte, es ms, en su mayor parte, en resignarse [de buen grado] a ignorar algo. 88. en el fondo y en la forma.

PAGE 78

566 \ 566 \ MARZO 1840 discutirlo. Adrede he aprovechado la presente coyuntura para responder a algunos murmullos, que aunque no muy recios, han llegado hasta mi odo, sobre la especie de denuedo con que hablo yo, vil gusano de la tierra de Cuba, de un sabio como M. Cousin, al paso que un Hamilton, el primer crtico de la poca en concepto del mismo criticado, y no el postrero de los filsofos, lo hace en los trminos ms respetuosos y encomisticos. El lector ha visto como esos inciensos se han resuelto en el humo, quedando en el fondo de la cucrbita las realidades o caput fortuum 89 de la denodada impugnacin del impertrrito escocs. Pero si todava no estuviese satisfecho en el particula r tenga presente: 1 Que Hamilton en el eclecticismo no combate ms que el eclecticismo; mientras que yo en el eclecticismo combato al mismo tiempo la resurrecin del espiritualismo; por lo cual he tenido que entrar en los antecedentes y tendencias de esta escuela en F rancia; en una palabra, hacer ver sus miras polticas, para descargarle un golpe en el mismo corazn, que acabara de desacreditarla en nuestro suelo, completando as la obra de anlisis de sus principios, toda vez que el entendimiento humano queda ms cabalmente satisfecho y tranquilo, cuando se le deslinda el origen hasta de las ms ridculas preocupaciones, mxime, suponindole, cual debemos suponerle, en el caso presente sobre todo, con el candor e inocencia de la mocedad, como atnito y espantado de que varones por otra parte tan recomendables sean capaces de embaucar y de ensear patraas. Bastle, pues, a Hamilton ventilar lisa y puramente la cuestin de principios, y nada ms. 2 El escocs escriba en un terreno, que por confesin del mismo Cousin, lejos de ser a propsito para aclimatarse la semilla de su doctrina, le era antes bien adverso e ingrato; en suma, escriba en medio de una paz octaviana; ac estamos escribiendo entre el estruendo de las armas, despus de haberse repetidamente empeado la lucha; lucha tanto ms necesaria, cuanto corramos el riesgo inminente de que germinaran y fructificaran semejantes doctrinas en nuestro suelo virginal. 3 Pudo tambin ser la mente del Revisor de Edimburgo contesta r, guardando las formas establecidas por los franceses en sus polmicas, o sea, elogiar primero, para despus clavar ms hondamente la espada; en guardando en Francia lo que llaman les convenances, 90 puede uno hacer cuanto quiera hasta contra las ms lcitas y naturales impulsiones del hombre (loor al triunfo de la civilizacin!) y Hamilton no quera abandonar un arma que haca doblemente eficaz su ya temible impugnacin. Yo ni he querido ni debido hacer otro tanto; pues aunque supiera efectuarlo, ni es propio de mi carcter franco y abierto, ni haba de ofrecer muestras 89. escoria. 90. las formas.

PAGE 79

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 567 / 567 solapadas de cortesana quien trataba de dar ejemplo de filosofa clara y manifiesta. Pero supongamos que mis expresiones sean sobrado fuertes, y slo mas. Pues bien, si pruebo rigurosamente su rgida exactitud, no hay ms que pedirle a un filsofo por los que precian de filsofos; lo dems sera posponer el fondo a la forma, preferir las apariencias a las realidades, y esto no es ser filsofo. Y o no repruebo la conducta de los dems; haga cada cual lo que le acomode, yo no hago ms que justificar la ma. Anduviramos con mano suave sobre esas doctrinas, y veramos si echaban races y alzaban cabeza entre nosotros! Principiis obsta. 91 Iba ya a escaprseme con tanto divagar 92 la segunda observacin de las dejadas en el tintero acerca del mismo prrafo 1 del Editor de los artculos psicolgicos; y la reducir a una simple pregunta, porque ya va siendo preciso dar punto por ho y Dice V que la conciencia no es el principio de nuestras facultades, en lo cual corremos de acuerdo. Pero, se servir V. decirme, que entiende por principio, contrado a la cuestin? Y en tal caso, cul es el principio de nuestras facultades? Por lo dems, no s que a nadie le haya ocurrido la idea de que la conciencia pueda ser el principio de nuestras facultades; en fin, definamos lo que aqu es principio, porque de lo contrario no adelantamos un paso en la carrera. Y con esto despidmosnos ya del prrafo 1 sin andar tan pesados sobre el 2, que apenas necesita ms comentario que dejarlo hablar por su propia boca. Pues que hable: Algunos elevan el procedimiento natural 9 3 de la conciencia al rango de un arte o de un mtodo. 9 4 Esos por medio de la reflexin, que es al modo de una segunda conciencia, o una reproduccin libre de la natu91. Oponte a los principios. 92. Conozco mi pecado; pero hay divagaciones ms tiles al asunto principal que todas las oportunidades imaginables, y sobre todo, como no sobra el tiempo para escribi r es menester aprovechar las coyunturas que se presentan para decir verdades tiles, no sea que se vayan a olvidar y perder. 93. Aun suponiendo que haya otro procedimiento no-natural, o adquirido o artificial en la conciencia, sigue acaso distintas leyes? Entonces para qu es distinguir con el epteto natural, cuando slo se trata del procedimiento, esto es, de los trmites que observa la conciencia? Difficile est proprie communia dicere. Es difcil expresar con elegancia las cosas vulgares. 94. V eamos claro: Elevan el procedimiento a arte o a mtodo? porque puede ser a las dos, o a una sola de las dos cosas, no siendo ellas palabras sinnimas. Pero sea lo que fuere, el procedimiento nunca se elevar ni a uno ni a otro; pues el arte se reduce a las reglas que la observacin puede haber dictado, pero que no constituyen la misma observacin, y mucho menos el procedimiento o pasos de la naturaleza; y el mtodo, como lo dice bien este trmino griego, es el orden que se sigue, bien sea en la observacin, bien en las reglas; as es que hay mtodo tanto en la ciencia como en el arte, sin que ni uno ni otro sean el mtodo mismo.

PAGE 80

568 \ 568 \ MARZO 1840 ral, 9 5 logran reconocer y distinguir sus fenmenos, y darse cuenta de todo lo que all aparece, mediante la observacin interior 9 6 95. Quieto, que aqu hemos dado con algo y an algo de lo que buscbamos! Vamos a ver si le entiendo a V Con que la reflexin es lo que se contrapone a la conciencia llamada por V natural ? Muy bien, y admitido esto, por admitirlo, no por deberlo admiti r cmo asienta V enseguida que es (la reflexin) una reproduccin libre de la natural? Entonces es tambin espontnea la reflexin; y en tal caso, qu la distingue de la espontaneidad, segn vosotros mismos, y en vuestra propia jerga? Bien s que lo espontneo no es sinnimo de lo libre. Pero entonces va a crecer la dificultad, porque pregunto es hija o no es hija la reflexin de la voluntad? Puede demostrarse que lejos de serlo siempre, a veces se verifica aquella funcin contra el anhelo de la voluntad. Luego no puede llamarse con verdad a la reflexin una reproduccin libre, si todos los actos de esta especie han de ser hijos legtimos de la voluntad. 96. Esto no est perspicuamente explanado, y as induce a errores, sobre todo a la juventud; siendo de advertir que un gran nmero de mis reparos versen sobre inexactitudes de lenguaje, an sobre aquellos puntos en que convenimos, pues lo mejor de V y de su maestro se halla ms adelante, en el cuaderno. El hablar a los alumnos de observacin interior, sin ms explicacin, es darles a entender que existe una observacin interna diferente de la que recae sobre los objetos exteriores; y a fe que de esta manera proceden ms lgicamente que sus institutores, pues en rigor no hay tal diferencia sino de parte del objeto, y no de parte del sujeto, ni del procedimiento, ni de los instrumentos en mucha parte con que se verifica la observacin, as respecto de lo que pasa en el mundo externo como respecto a lo que ocurre en el interno; y en buena ciencia, y en buen mtodo no se debe distinguir por la diversidad de principios. Lo que deba decir este prrafo en idioma claro y perceptible, y la lengua es el espejo de la idea, se reduce a lo siguiente. Que as como hay hechos en el interio r cual los hay en lo exterio r y que los segundos se disciernen por medio de la observacin, o de las facultades para ella empleadas, de la misma manera, aplicando la propia observacin a los que pasan en lo interio r, llegarn tambin a discernirse, a pesar de su delicadeza. Y no se crea que es simplemente de lenguaje o de exposicin la diferencia que versa entre una y otra escuela en el particular; es mucho ms importante de lo que parece y por lo mismo vale la pena hacer la diferenciacin. Efectivamente, en el empeo de los psiclogos espiritualistas por distinguir la observacin interna de la externa se proponen hacer creer a la juventud que son cosas diversas, y que los fisiologistas no estando habituados a aquel gnero de observacin, no son capaces de elevarse hasta ella, siendo as que el mtodo es uno y slo uno en todos ramos, y que con el mismo entendimiento con que observo yo las reacciones qumicas, v .g., observo las leyes de la vitalidad, y cuantos fenmenos pasan dentro de mi propio, sin ms diferencia sino que en unos casos tendr que emplear los ojos y otros sentidos externos, pero junto con el sentido ntimo, y en otros slo este sentido, pero en ambos casos junto siempre con el entendimiento, que es quien en todos observa. Luego toda observacin es interna y externa, o ninguna debe distinguirse por lo que realmente no las distingue.* Ahora que se me diga, que el hombre que est acostumbrado a observar en un ramo, acertar ms en l que quien no lo est, ya se comprende, as como por la misma razn el que se halla habituado a observar un ramo anlogo o inmediato o relacionado con los objetos de la nueva observacin, ser ms apto que otro alguno ceteris paribus ** para el nuevo ramo. Por eso, y por ser tan delicados los objetos sobre que tiene que ejercitarse la observacin del mdico, o filsofo natural que examina las sutiles leyes de la vitalidad, hallo ms a propsito a esta clase de investigadores que a ningunos otros, incluso los

PAGE 81

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 569 / 569 A fuerza de atencin, de voluntad 97 y de ejercicio, se alcanza el observar los hechos interiores a la manera que se consigue discerni r determinar y esclarecer los que caen bajo el dominio de la observacin exterio r. 98 Queda pues constante y patente la autenticidad de los hechos interiores, a fe de la conciencia. 99 Por eso se ha dicho que la Psicologa es la ciencia del yo distinta del objeto ( no-yo ), 100 escrita por la reflexin al dictado de la conciencia y la memoria; 101 por eso es la historia del alma. 102 Y hemos concluido con las notas, no con los reparos que todava ofrece el 2 prrafo de su folleto. Quiere V que le diga con mi genial franqueza la observacin que me asalta en los momentos de levantar la pluma? Hela aqu: parceme que, no de ahora, sino de algn tiempo a esta parte, se hallan algunos de Vds. o convencidos plenamente del error de sus opiniones, o al menos vacilantes en casi todas ellas. Si eso es as, citen, emplacen y concentren cuantas chispas de magnanimidad tengan derramadas por todo el mbito de su yo, y confiesen paladinamente que se alegran de haber sustentado sus opiniones por haber ofrecido ocasin para que se presenten a mayor luz las doctrinas verdaderas y comprobadas; o no decir cosa nin 97. Esa prevencin no es menester hacerla para la masa de observadores, porque se entiende; y mucho menos dirigindose a los de la escuela que ensea que toda atencin es hija de la voluntad, aunque esto no siempre es verdad, como ya lo veremos a su tiempo: bien que ya V lo vio in illo tempore. 98. Vase la nota 96 de la pgina anterior. 99. Esta autenticidad es, en efecto, patente, y por ende ni necesita demostracin, segn he manifestado. Pero no lo queda en virtud de lo que V ha expuesto; as deba V haber dicho: la autenticidad de los hechos interiores es patente; o no haber dicho nada, por lo mismo de ser patente. Lgica, lgica y lgica, que es para la ciencia como para la guerra dinero, dinero y siempre dinero, en expresin del gran Montecculi. 100. Mas bien debera decirse, que es la ciencia cuyo objeto es el mismo sujeto. Tampoco debe decirse distinta, sino distinto, o ms bien como distinto del no-yo; pues nadie es capaz de confundir esas ciencias, sobre todo cuando se determinen bien sus objetos respectivos. Mas precisin, Doctor mo, y eso menos nos pararemos. 101. Y de todas facultades. Entonces es cuando ser la verdadera historia del alma. 102. Vase la anterio r. metafsicos puramente tales, (si mucho aprecio al venerable Malebranche como metafsico, es por lo que tiene de fsico, de matemtico, de observado r, de verdadero filsofo) para comprender con xito la observacin de los fenmenos intelectuales; conclusin confesada y negada a un tiempo por los filsofos que profesan por principios la contradiccin e inconsecuencia, y se llaman eclcticos por antifrasi. (Vase al intento la leccin introductoria de Cousin sobre Locke en su curso de 1828 y 29.) El que quiera cerciorase de cun fundado son mis temores, vea el artculo Espiritualismo, escrito por Jouffroy en la Enciclopedia Moderna, que en medio de muchas ideas tiles, y de su direccin siempre perspicua, se halla salpicado con doctrinas tan inexactas como la que impugno, y de trascendencia en su aplicacin, que es lo peo r. ** iguales a los dems.

PAGE 82

570 \ 570 \ MARZO 1840 guna, mientras no tengan algo de provecho, que sta es tambin magnanimidad de no muy inferior categora. F ILOLEZES Marzo 24 de 1840. XIII XIII PRIMERA PRIMERA 103 103 RESP RESP UEST UEST A A LAS PRIMERAS A A LAS PRIMERAS OBJECIONES DE OBJECIONES DE FILOLEZES FILOLEZES CONTRA LOS CONTRA LOS AR AR TCULOS P TCULOS P UBLIC UBLIC ADOS DE PSICOLOGA ADOS DE PSICOLOGA POR M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE ( Diario de la Habana, marzo 30 de 1840 .) Si no es para V la conciencia la ltima prueba a que apela la autoridad de todas las facultades del espritu, si o no es la ltima, antes la primera y a veces la nica cmo de reacio y rebelde a la consecuencia que de ah se debe saca r tilda el atinado pensamiento que por epgrafe puse a los artculos de Psicologa? El ilustre Asturiano, honor de Espaa, harto bien conoca que si se ignoraba la ciencia de las ideas, si se desconoca lo que eran, si no se advertan sus alcances y andando van, procederamos por instinto, expuestsimos siempre a perturbaciones y dudas cada y cuando se nos pidiesen los ttulos de crdito que legitimasen nuestro caudal de verdades. Luego acert Jovellanos, al encarecer que fuese el estudio de las ideas el de entrada a las dems ciencias. Su voto lo hago mo. Al afirmar V que no como quiera es la ltima autoridad la conciencia, sino la primera, el buen sentido y la sana lgica por la mano lo llevan a V a que declare sin remedio que debemos comenzar por lo primero. Luego la Dialctica asegura a la Psicologa el punto que ya le he sealado al tenor del epgrafe combatido. Hay otra confesin, en las notas crticas del Diario de 23 de marzo, que honrando la sinceridad de V ., acaba por adjudicar definitivamente a la Psicologa la puerta y llave de las dems ciencias. Aqu est la frase ingenua de V ., seor Filolezes: aqu y atencin!!: De los fenmenos del mundo interio r estamos ms cerciorados que de los fenmenos del mundo exterior. Vlgame la evidencia con que V lo ha reconocido, y siga mi argumento. Pero si segn la ley del anlisis debemos comenzar el trabajo por lo ms 103. Aadido por Roberto Agramonte.

PAGE 83

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 571 / 571 fcil y ms conocido, luciente y radiosa brilla la verdad de que el estudio de la filosofa tiene que empezar por el escrutinio de los fenmenos del mundo de la iniciadora conciencia. Y cmo, seor Filolezes, convencido V de que los conocimientos de ac dentro del alma son los ms ciertos, que nadie los ha negado, que todos los tenemos y sentimos ntimamente, despus se retracta y prevarica en la nota 10, y sostiene que hay de sobra quien no se fa en ocasiones de su conciencia? O es el olvido o caso de contradiccin... Sentencie V mismo el dilema y juzgue de paso si no hubo necesidad de esclarecer la certeza de la Psicologa. Como es V Caballero y antes Luz que caballero, nada aventuro hacindole juez. Y por tanto como yo no soy ni causa ni sustancia de la circulacin de la sangre, del digerir de los alimentos, de la bilis, del gusto u otros fenmenos del animalismo fatal; y porque solamente pasan all en el cuerpo organizado y no en la conciencia, de ah viene el faltarme sobre tales cosas el testimonio ntimo. Vivit et est vitae nescius ipse suae. 104 Recuerdo que el seor V arela arga que el alma no vivificaba al cuerpo, acaso por la observacin de los ejemplos acotados de adverso. Qu es del yo en la demencia rematada? Padece un eclipse total? Y del cuerpo? El cuerpo, sin embargo, contina viviendo, aunque de un modo impersonal, conforme a sus leyes animales. Por donde se divisan dos imperios: el del Y o perteneciente a la observacin psicolgica y el del cuerpo que toca las exploraciones de la Fisiologa, resultando tambin dos reinos de distinto anlisis: por supuesto, dos ciencias. Conque es perogrullada aquello de no constituir la conciencia lo que en nosotros pasa? Perogrullada! Esto es cosa clara de suyo. V aya! Eso de bueno y de muy propio tiene la conciencia que en lo que sabe, ni consiente duda, y ctenos V que volveremos a parar en que la Psicologa es el primer captulo de todas las dems ciencias. A un cargo as respondi cierta vez el publicista Comte, que sin ir por esa y otras perogrulladas no se levanta la mente a la celsitud de mayores conocimientos. No se acuerda V de aquella nota suya, la del nmero 10, que en ocasiones se desconfa de la conciencia? Luego bien empleado est el probar la eficacia de la fe ntima. Por el smil de que al principio el ojo no se ve a s mismo, no puede V. destituir al Y o de la nocin primitiva e inmediata de su propia existencia; cabalmente esa nocin evidentsima le sirvi como de ancla al genio de Descartes, para salvar las ciencias contra los embates del desesperado escepticismo. Pase enhorabuena el smil para de algn modo dar a entender que nos encontramos existiendo junto con nuestro hermano fatal, el 104. Est vivo y no se da cuenta de ello.

PAGE 84

572 \ 572 \ MARZO 1840 mundo, causa ciega de nuestras sensaciones. El sustantivo Y o anuncia lo primitivo de su origen, y en castellano, hasta en lo de unislabo, porque ni cabe en lo posible derivarlo de otras palabras aplicadas a sensaciones; y antes existo Y o, antes que hacer la comparacin de mi persona con los objetos que me rodean, aun cuando todo suceda en el blandir de un relmpago. Y del Y o, de ah, sale la conciencia como el Sol del Oriente; de ah sale con la luz de la razn, la luz nica que da color y esmalte de inteligencia y significacin a todo cuanto encuentra, as en el mundo psicolgico y moral como en la naturaleza fsica. V olver a la arena de la discusin, segn se presente V ., seor Filolezes. Algo puede que gane la ciencia en nuestro pas B.S.M. M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE

PAGE 85

XIV XIV RPLICA DE RPLICA DE FILOLEZES FILOLEZES A LA PRIMERA A LA PRIMERA RESP RESP UEST UEST A DEL DOCTOR DON MANUEL A DEL DOCTOR DON MANUEL GONZLEZ DEL V GONZLEZ DEL V ALLE ALLE POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 2 de 1840.) Simplex dumtaxat et unum. 1 H ORACIO 1 De que la conciencia sea la primera y a veces la nica autoridad a que apelan las dems facultades de nuestro espritu, no se infiere que se halle V autorizado para afirma r absolutamente hablando, que la ciencia de las ideas sea la llave de todas las dems, pues no lo es de la Historia natural, de la Fsica, de la Qumica, ni de las Matemticas, que me parece no les negar V el carcter de tales. 2 Por eso distingu diciendo (y reclamo un ABRIL 1. [sea el asunto] simple y uno. Horacio, Arte potica. 2. Vanse los Reglamentos de la Escuela Normal, dirigida por Cousin, donde se aprende Fsica primero que Psicologa.

PAGE 86

574 \ 574 \ ABRIL 1840 poquito de ms buena fe en la rplica) que si se considera la ciencia de las ideas respecto de las llamadas morales esto es, la Etica, la Legislacin, la Economa pblica y an la misma Lgica, antes que stas, merece a justo ttulo la Ideologa, o Psicologa 3 el nombre de llave y puerta de las dems. Si se hubiera dicho que la ciencia de las ideas era la llave de la Filosofa propiamente tal, o al menos, de aquellos ramos de los conocimientos humanos a los cuales se consagra hoy ms especialmente esta denominacin, entonces ni sombra de disputa hubiera habido sobre el particula r As, pues, hice justicia al ilustre Asturiano, gloria de Espaa, a quien ms que alma viviente aplaudo como escrito r y venero como hombre, manifestando la doctrina que descubra sin embargo en sus palabras, encaminadas a refutar el sistema escolstico que haca preceder la Lgica a la Ideologa, invirtiendo el orden legtimo y natural de las cosas. De todo lo cual trasluc en consecuencia que V ,. trataba de protestar con esa media palabra del Epgrafe sobre cuanto tengo escrito acerca de la Cuestin de mtodo ; y de seguro que no estuve equivocado en este mi concepto sobre la mente de V ., cuando despus de tan clara distincin y de haber hecho referencia a mis anteriores escritos en la materia para ms dilucidacin, me repite V todava en el 3 de su Respuesta que la Psicologa es la puerta y llave de las dems ciencias. Quiere Vd. decir as? o as: es deci r de todas, sin limitacin; pues que no limita despus de haber yo distinguido. Tengo, pues, ms derechos que V para volverle los eptetos de rebelde y reacio con que me regala y aun de ponerles alguna aadidura; que no pongo, porque se trata slo de lgica seca y secante. 2 No es de la mejor lgica en su clase la del 2 de V en que pretende deducir de esta premisa ma que no como quiera es la ltima autoridad la conciencia, sino la primera el que deba preceder su estudio al de todas las dems ciencias. Dios es lo primero del mundo, y sin embargo si le vais a explicar a un nio lo que es Dios, primero que las cosas del mundo, se quedar sin comprender a Dios, ni a vos. Primero es la generacin que la existencia entre los animales, pues vaya V a explicar los misterios que preceden a la existencia de los individuos antes de ocuparse de los fenmenos de la existencia; y para conclui r y hablar con filosfico laconismo: investigue V la causa antes de conocer el efecto, pues sin duda aqulla precede a ste. Pero como se va a lo que es primero en tiempo? No se puede ir sino por el conducto de lo que es primero en el orden del conocimiento. As subo a la causa por la escala de los efectos. Mi objeto, pues, en aquella nota fue probar a V que se explicaba con inexactitud al afirmar que la conciencia era la ltima autoridad a que apelaba nuestro espritu, y lo 3. Y an sta con su prembulo de Fisiologa. 4. Luz parodia en esta frase la de El ilustre Asturiano, honra de Espaa, con que en el artculo designa G. del Valle a Jovellanos. (Alfredo Zayas.)

PAGE 87

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 575 / 575 consegu insinundole que era la primera y a veces la nica palabra en que crey V ver el elogio de su predilecta conciencia pero que en buena lgica no expresan ms que dos hechos inconcusos, de los cuales no puede inferirse que yo tenga a ese fenmeno ( la conciencia ) en ms ni en menos de lo que es en s. Efectivamente, en mis expresiones, lejos de notarse el encomio, se envuelve la crtica de la conciencia. Y ahora he tocado de nuevo la necesidad en que se halla el escritor de extenderse para ser comprendido, (o para no dar entrada a que afecten no comprenderle) sobre todo en pensamientos que son hijos de sus propias meditaciones. As que, podra y quera a veces ser ms conciso y apretado (me gusta tanto Tcito!); empero no me dejan seguir mi natural inclinacin. Deca que aquellas expresiones mas, que la conciencia era la primera, y a veces la nica autoridad a que sola apelar nuestro espritu en el conocimiento de las cosas, envolvan ms bien su crtica que su apoteosis. 5 En efecto, es la primera, y a veces la nica; pero no debe serlo siempre ; y recuerde el lector aquella observacin que a V. hice de paso en la cita evacuada por m en agosto o septiembre pasado 6 con motivo de la polmica de V con el seor Ruiz acerca del principio moral: fue reducida a que el hecho mismo de tener unos hombres individualmente ciertos sentimientos que otros no experimentan, echaba por tierra a toda la escuela idealista, y sobre todo en achaque de mtodo. Cmo es posible v .g. que un hombre natural, orgnicamente desprendido y caritativo, que apenas ve el duelo y miseria de su hermano, de su concriatura, acuda a socorrerle y aliviarle, privndose hasta de lo necesario para su propia subsistencia, pecando contra s mismo acaso, y contra su familia (que ya no es pecado venial) cmo es posible repito que semejante hombre, siguiendo los dictados, los sentimientos, de su propia conciencia, llegue por este medio a persuadirse y creer que existen monstruos de faz humana, llamados avarientos, que nadando, o mejor dicho varando en riquezas y recursos, desoyen despiadadamente los clamores de la doliente humanidad, y quebrantan hasta los vnculos de la sangre? Si, pues, mi compasivo hombre no sale fuera de su conciencia a ve r a tocar el mundo exterio r con sus sentidos externos, se queda sin conocer no ya como quiera las realidades del mundo exterio r sino las realidades del mundo interior de los dems hombres, pues por la conciencia sin los sentidos externos no podra pene5. Si Vd. Hubiera copiado fielmente el peridico y su subsecuente, sera ahora excusada toda explicacin. Despus de a veces la nica dice all a ms no poder; y en el siguiente est la apelacin a la experiencia externa como nico recurso y ncora para afianzar y salvar nuestros conocimientos en el naufragio que nos hace sufrir la conciencia. 6. Vid. este escrito en t. II, vol. III de Obras de Luz de la B.A.C. Fue en septiembre. (Roberto Agramonte.)

PAGE 88

576 \ 576 \ ABRIL 1840 trar ms que el suyo propio, y el suyo propio no es la historia de la humanidad. Si tal sucede en la ciencia moral, en la ciencia de nuestro interior qu ser en las dems ciencias que tienen por objeto el mundo externo? Mala roca, y peor criterio, es la conciencia por s sola para levantar el edificio del sabe r y para aquilatar sus materiales. Con lo expuesto parece excusado contestar a la llamada de atencin que con duplicadas admiraciones y letra de marca hace V al prrafo tercero sobre haber dicho yo que de algunos fenmenos del mundo interior estamos an ms cerciorados que de los fenmenos del mundo exterior; proposicin destinada a reprender la superfluidad, por no decir otra cosa, con que hasta algunos hombres de pro, gastando la plvora en salvas, perdan el tiempo y el trabajo en probar la existencia de las ideas y de los sentimientos, con el plan de hacer pasar por mentecatos a sus fingidos antagonistas en esta parte. Pero que de ah salte V a deduci r enjaretando otro principio incuestionable, esto es, el de proceder de lo fcil a lo difcil, que se debe comenzar (ya no lo dice Vd. al final del prrafo, como lo asentaba ab initio sino que substituye la palabra Filosofa en el sentido especial que hoy se le da de ciencias puramente morales, de acuerdo) por el de la Psicologa, el estudio de todas las ciencias, o de la Filosofa, es consecuencia... o mejor dicho (no es consecuencia), que no poda yo esperar de las premisas de V ., ni de las mas Conque porque un salvaje est tanto o ms seguro de la existencia del sol, v .g., que de la de un animal que tambin ha visto, ha de ser ms fcil la astronoma que la zoologa! Porque estemos seguros, segursimos, de los hechos de conciencia, se infiere de ah que la ciencia que trate de deslindarlos y exponerlos sea la ms fcil de todas las ciencias? V es el nico que as lo cree, pues hasta Cousin, Jouffroy y toda su gente eclctica, se hacen lenguas ponderando las dificultades y espinas de esta ciencia sobre las ciencias naturales. Pero ni aun V mismo cree tal cosa de veras, pues si fuese a ensear a un hijo suyo cualquier ramo de ciencia, v .g., la qumica o las matemticas, no empezara, a fuer de buen prctico, por embocarle su cursito de Psicologa. Entonces probablemente se quedara el muchacho atascado desde el principio y en el principio. Y demos aqu punto por ho y as por no quitar la unidad a este papelito, entrando en el anlisis de otras especies que V toca en el suyo, entre ellas los fenmenos de la demencia, que es meterse los idealistas en la renta del excusado, y les ha costado caro ms de una vez, y que dejar por su entidad para artculo separado, como por no andar yo sobrado de tiempo. Entre tanto, si no he andado falto de lo que V esperaba de m al despedirse, invocando sobre todo a mi deidad, que es el procomunal de la tierra, quedarn colmados mis deseos en el seguro de hallar siempre, en primera fila, cuando medie tan grande inters, a su siempre el mismo. F ILOLEZES Habana, 30 de marzo de 1840

PAGE 89

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 577 / 577 XV XV TERCIANDO EN LA DISP TERCIANDO EN LA DISP UT UT A ENTRE A ENTRE EL EL LUGAREO LUGAREO Y Y EL CIUDADANO EL CIUDADANO DEL MUNDO DEL MUNDO 7 7 POR E L H ABANERO ( Gaceta de Puerto Prncipe, abril 2 de 1840.) Trinidad, marzo 27 de 1840. Querido to Periquillo: en el Correo de esta Ciudad, papel pblico nico de ella, vio la luz el 19 del corriente el remitido de un seor que se titula El Ciudadano del Mundo contestando otro del seor Lugareo referente a una clase de filosofa, que, dijo ste, supo iba a abrir aqu aqul; y como nuestro camarada el barbero siempre anda a caza de noticias para drselas a V ., va sta para hacer boca, y en seguida lo que V ver. Dijo el Lugareo que saba que el Lector que iba a abrir aqulla, no estaba acorde con el mtodo y algunas doctrinas filosficas de nuestro V arela, y convendra se ventilasen esas cuestiones antes de la apertura; que si el mtodo y doctrinas eran errados, sera una responsabilidad inmensa para el Catedrtico, y la juventud de Trinidad perdera cuanto no era capaz de calcularse, y tendra que desaprender errores El Lugareo dijo muy bien respecto a que El Ciudadano no estaba de acuerdo con el mtodo, etctera de nuestro V arela, puesto que l mismo dice no ser santo de su devocin. El Lugareo dijo muy bien cuando asegur que si el mtodo y doctrinas fuesen errados, se perjudicara la juventud, sera grave la responsabilidad del Catedrtico, e inmensa la pena de desaprender errores. Es verdad, to, y el seor Ciudadano carece de motivo para darse por tan agraviado, sacando la cuestin de su verdadero terreno y convirtiendo en ofensa personal lo que, en concepto de imparciales, ha distado de serlo. Si el Lugareo hubiera dicho que el Ciudadano vena a ensear errores, poda ste darse por enojado, aunque nunca al grado de llamar entusiasta fantico a un buen patriota, decirle que excitaba la autoridad, que impidiese la apertura de la clase, que alarmaba los trinitarios para que no permitiesen la instalacin de ella, que son pocas las casas de la Habana que ensean por V arela, que no honra a ste titulndose su discpulo, que saca consecuencias ramplonas, y otras cosas semejantes, que en vez de contribuir a nuestra ilustracin, nos afligen, pues quisiramos que entre dos 7. Ttulo de Roberto Agramonte.

PAGE 90

578 \ 578 \ ABRIL 1840 personas que estimamos, se depurasen las materias con ms templanza. Hasta que, descubierta la verdad, pudiramos ponernos a su alcance los ms legos. Aun cuando el Lugareo hubiese sostenido que las doctrinas de V arela eran las mejores, y su filosofa la nica que debiera ensearse, eso no pasaba de opinin, que en cuanto a autores puede ser libre; luego si ni an dedujo la consecuencia de que quien explicara otro auto r enseara errores, dnde est el ultraje que se apropia el Ciudadano? Este nos asegura que aqul ignora el autor escogido por l, y es claro que tampoco ha podido formar parangn con V arela, ni vituperar al electo por el Ciudadano, que no debi tratar con tanta acrimonia al Camageyano. F ervores escolsticos...! El Ciudadano est recomendado como persona juiciosa, instruida y estimable. El Lugareo es ilustrado, amante del bien pblico, amable y franco. Es posible que entre dos personas tan interesantes sea necesario ofenderse para tratar de asuntos? El Lugareo es hombre de tan buena fe, que si el Ciudadano nombra su auto r y l lo juzga a propsito, lejos de hacerle oposicin, estoy cierto que lo aplaude, as como sinceramente le manifestara los defectos que en su concepto tuviese, y oira mansamente las reflexiones que se le hiciesen, replicndolas con razones, si las encontraba, o sometindose a las fundadas en contra. Es individuo de la mejor intencin, y no puede proceder de malicia; yo deseara que a su maestro se le hubiera hecho representar un papel ms airoso aqu, tanto ste, como por su discpulo; pero no todas las cosas han de salir a medida de nuestros deseos, y vamos a otra cosa. Seores Ciudadano y Lugareo, paz, paz entre los hombres de buena voluntad, y a trabajar en bien de vuestros semejantes. Si vosotros, a quienes plugo al Supremo Hacedor de las cosas dotar con virtudes y talento, demoris por pequeeces el beneficio que podis prodiga r qu ser de los que nacimos ciegos, y permanecemos en la oscuridad? Medrados estuviramos, si porque uno dijo que se ventilaran las cuestiones y el otro que no, hubiramos de quedarnos en la inaccin en que estbamos! Por cierto que sera grande nuestro adelanto. Despjese esa incgnita perjudicial al desarrollo de las luces, publique el seor Ciudadano su auto r y ver que son con l no slo un Lugareo, sino los Lugares, Villas y Ciudades. Piensa que el Lugareo sea su enemigo? Cunto se equivoca! Indique su autoridad, y lo ver predicar en su favo r hasta en los famosos puentes trinitarios y hatibonicos. Tito, que risa me da, al considerarlo abriendo ms boca que una guasa cuando lea mi algaraba. Es ste, dir V ., es ste mi sobrino, aquel patn que otra vez me moli los chichones, con su Caridad Angelical, su Cocinera, y otras sandeces? Pues s seo r el mismo, mi mismo sopenco soy y no so y So y porque no he dejado de se r y no soy porque es don Tedo el rapa-

PAGE 91

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 579 / 579 do r Toma, simplicio, me dijo, firma este papeln, y mndaselo a tu to all al Camagey; vamos a ver si en paz y concordia y buena armona, se forma entre El Lugareo y El Ciudadano una postema, o polmica (que no s como me dijo) y aprendemos a filsofos. Filsofo me dijiste? All va la firma entera, y sus tres carpetas. A mi to en el Camagey; lo mismo en la otra, idem en la tercera, y zs al agujero del Correo con ella, que iba que echaba chispas para abajo. Ahora lo que quiero es, que V haga imprentar el papelote, para que don Tedo lo vea en letra de libro, que creo que se vuelve loco de contento, porque l piensa que el seor Ciudadano va gusto, y que al momento se abre la clase de filosofa y nos hacemos filsofos. Buen par de ganzos; l ni un teologa sabe, y yo, ni el manejo de armas! Calla simplicio, me deca anoche, cenando nuestros pltanos y caf; deja que empiecen a cantar los dos pjaros, vers cosa buena, y cmo nosotros sin penas, ni trabajos, nos hacemos ms filsofos que ellos; pero yo no s, to, como ha de ser eso; el Catedrtico es bravo. Cmo va a tener paciencia para ensear? No ha visto V cual pone al pobre pollo peln? Y l, que habr dicho? Estar como aj guaguao. No necesita mucho, porque siempre est gruendo, que parece que todos le deben y no le pagan; esta vez se encontr con yuca, pero no hay que temer; ellos se arreglarn; ojal salgan avante los clculos de don Tedo, y veremos entonces adelantarse los jvenes aqu, que no lo estn mucho en verdad. Esta va por el Correo, pdasela V a don Joaqun, que l se la entregar desde antes que llegue porque as se lo encargo yo. cheme V su bendicin, tito, y cuente con el amor y respeto de su amante sobrino, E L H ABA NERO

PAGE 92

580 \ 580 \ ABRIL 1840 XVI XVI MS SOBRE LA C MS SOBRE LA C A A TEDRA DEL TEDRA DEL TRINIT TRINIT ARIO ARIO Y Y EL TEXTO DE EL TEXTO DE V V ARELA ARELA 8 8 POR N OIRA Al seor Lugareo (Gaceta de Puerto Prncipe, abril 2 de 1840.) Tenes quid dicam? 9 T ERENCIO V eamos ahora, seor Lugareo, V que tanto habla y que no pudo contestar a unas muy pocas palabras, veamos cmo se quita V de encima ese parchazo, ese vejigatorio que le cubre a V toditas sus tres partes, fsica, moral e intelectual, y veinte ms que tuviera. Bien ha hecho V ., segn he ledo en la Gaceta del 28, en no contestar a ese filosofazo de Trinidad, a ese catedraticazo que debe ser del universo entero; porque en proporcin a que su cuerpo ocupa el mundo todo (que por ende debe ser asaz maysculo), como bien lo necesita para poder ser ciudadano de todo l, la razn, que es la que constituye a un catedrtico, debe extenderse todava ms, porque sabido es que los pensamientos de los que no ocupan con su cuerpo ms que un luga r recorren el mundo, y los de Vctor Hugo v .g. han llegado hasta nosotros sin moverse de Pars. Eso le sucede, camarada, a los que como V padecen de ese flujo maldito de hablar siempre y en todas partes, y de esa diablica mana de censurar todo lo malo, y no dejar las cosas como se estn. Buenas cosas nos fue V a buscar con su viaje de los demonios: charla V. en la Habana y salta un matancero dicindonos que hablamos como los negros bozales; y al pasar por Trinidad, se le antoja a V que se ventilen el mtodo y doctrinas de un catedrtico antes de abrir su clase para que ste nos regale tantas lindezas que V slo como fruto suyo debera apropiarse. No, amigo mo, hable V en su tierra no ms cuanto quisiera, aqu que somos blancos y nos entendemos, aunque no hemos llegado a ladinos siquiera; y djese de andar buscando quimeras con las comadres de Matanzas, Trinidad y otros tales, no sea que se vayan a descubrir las verdades, y no las echen en rostro, as como nuestro catedrtico con sobrados fundamentos. 8. Ttulo de Roberto Agramonte. 9. Comprendes lo que digo?

PAGE 93

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 581 / 581 Vaya que V luego hace bobos! Pues no faltaba ms sino que fuese el seor Catedrtico a revelarle a V su mtodo y doctrinas, para que V se alzase luego con el santo y la limosna, y apropindoselos, los publicase por cuantas prensas cuenta la Isla, como diz que se hace con ciertos articulejos eclctico-propagandistas; disipan as la ilusin teatral que deber producir cuando aparezcan desde la ctedra. Sabe que ya V me va pareciendo muy subversivo? Porque eso de ventilar pblicamente cuestiones de filosofa, hace huir de su estudio a la juventud, alarma a los pueblos y las autoridades y compromete la sociedad; y slo ac en nuestro tranquilo a fuer de atrasado Camage y es que pueden a mansalva discutir esas cosas. Por otra parte, yo no s qu gracia tenga ensear lo que ya todos sepan, y el quid donde est es en la novedad, porque claro es que para ventilar las doctrinas de que se compusiera el curso (supuesto que el mtodo no haba de responder a ella) sera preciso publicarlo entero, que es como si dijramos imprimir en los papeles pblicos tres o cuatro tomazos, quiz en lengua no comn; y luego dale con que se cruzan los artculos en pro y en contra, sobre que esta proposicin es verdadera, que la otra absurda, que esa debe entenderse de este modo, que aquella de aquel otro, con que s, con que no, y vayan comunicados, que los ms no contengan sino palabras, y vengan y pasen meses, y un ao tras otro, y las puertas de la clase cerradas entretanto, esperando que escampe la lluvia de ergos que atraviesan de un lado a otro y de encuentro se llevan la reputacin moral y literaria del adverso, y al fin resulte que nos quedemos como antes o sea menester aclaratoria. No, seo r de eso no se entiende por all por Trinidad entre los catedrticos de filosofa, que saben y ensean a saca r lgicamente por supuesto, unas consecuencias tamaas como el mundo de que son ciudadanos. Qu calladito se tena V que se ha olvidado del todo de las costumbres que hay en las escuelas! Pero ya nos lo ha indicado el seor Catedrtico, y lo vemos con nuestros ojos; porque, a no ser as, no hubiera V deseado que se discutiesen sus mtodos y doctrinas, y hubiera V respetado el silencio del maestro, creyndolos lo mejor bajo su palabra como era costumbre en las escuelas, que V aprendi, porque ya V es viejecito. Pobres de nosotros sin un catedrtico de filosofa como el trinitario ciudadano del mundo! Porque la que se ensea en nuestros colegios es la de V arela; y ya sabe V que ese no es santo de la devocin de nuestro catedrtico de Trinidad. Y a se ve con aquella maldita pelotera sobre mtodos, que se arm en nuestra tierra, y en que tom parte algn hbil habanero 10 como haba de ensearse en lo adelante en este suelo ms filosofa que la decrpita de V arela. A ello contribuy no poco el habrsenos metido en la 10. Alusin a Luz (Roberto Agramonte).

PAGE 94

582 \ 582 \ ABRIL 1840 cabeza aquella descabellada y repetida mxima: tal es el mtodo, tales las doctrinas. Por eso es que dice el catedrtico trinitario que segn noticias (vaya si son ciertas!), hace algn tiempo no tiene (el Camagey) una ctedra, de eso que l va a ensea r motivo que nos hace tener envidia a Trinidad. A propsito de nuestra carencia de quien nos ensea a discurri r por ello no habamos cado hasta ahora, que nos lo ha indicado el Ciudadano del Mundo, en que el pseudnimo que V se ha apropiado quiere decir ciudadano de su lugar solamente: sta es la traduccin de la palabra Lugareo. Quin lo hiciera a V Mundo! Amigo mo, hablemos claro; V le ha cogido miedo al reto de nuestro maestro trinitario, y slo quiere V que se discuta por escrito cuando de este modo hay tiempo de meditar las cosas: lo bueno es la improvisacin: lo ms pronto es lo ms decente, se dice vulgarmente, supuesto que lo que se trata es de ver cul es ms diestro de los contendientes, no cual profesa mejor mtodo y mejores doctrinas. No ve V ., adems, que por escrito se gasta mucho tiempo en la discusin? Y lo que importa es lo breve, no la verdad; porque eso de que baste la discusin acerca del mtodo para que quedo ipso facto hecha la de las doctrinas, es vejez en que slo nosotros ya creemos. No hay remedio, amigo mo, V est en el caso de abandonar todos los asuntos que gravitan sobre V ., as pblicos como privados, y proveer sus alforjas de una yuntica de novillos cebones, y con aquella al hombro tomar plan camino de Trinidad, a levantar el guante que me le han arrojado y a vender el par de novillos para que, gane o pierda la apuesta (que ya supongo yo ser lo ltimo), pague la impresin de esos benditos cuadernos, que tanto ha deseado V saber lo que contiene; porque adems ha de saber V. que los jvenes de Trinidad parece que no tienen un par de pesos para contribuir a la de una obra de que se espera tanta utilidad. Hombre de Dios! ser posible que an est V haciendo caso de lo que le entra por los sentidos, a pesar de cuanto han dicho los cousinistas? Y a se ve por eso como, cuando V vio con sus ojos y oy con sus odos, hace poco en la Habana, a don Jos de la Luz explicar por el seor Varela, lo crey a rotundis ; 11 pues mire que le advierto, para que en lo adelante no cometa V. error tan garrafal, que no crea a sus ojos si leyere en el [informe sobre el ] Instituto Cubano de dicho Luz drsele la preferencia a la obra del seor V arela para la enseanza, con gran copia de merecidos elogios a su auto r. l, l, fue quien mat en Cuba el escolasticismo. Por ltimo, seor Lugareo, y ya porque hasta la misma ley no me llame vil no le denuncio por haber cometido un delito en provocar la discusin del mtodo y doctrinas del mundanal ciudadano, le voy a repetir un 11. a pies juntillas.

PAGE 95

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 583 / 583 consejo, pues veo que bien lo necesita; y es que slo charle en su tierra, en su lugar; sin hacer traicin a su nombre adoptivo, que, al fin, slo le saldr en contra algn imparcial o algn malhecho r y que sobre todo, seo r su patria de V y la ma no es la isla de Cuba entera; no seor: el Camage y y nada ms que el Camage y N OIRA 12 XVII XVII SEGUND SEGUND A RESP A RESP UEST UEST A A LAS OB A A LAS OB SER SER V V ACIONES ACIONES DE DE FILOLEZES FILOLEZES P P UEST UEST AS EN EL AS EN EL DIARIO DIARIO DEL 30 DE MARZO CONTRA LOS DEL 30 DE MARZO CONTRA LOS AR AR TCULOS TCULOS DE PSICOLOGA DE PSICOLOGA POR M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE ( Diario de la Habana, abril 4 de 1840.) Pues confiesa V su pecado de que se lo llevan los episodios hasta casi perder de vista el asunto principal, yo le invito a que ponga de su parte cuanto pueda por estar a raya de discusin. V olver a la conciencia, teatro de observacin: detener all al pensamiento: emprender su anlisis y estudiar con esmero los fenmenos ntimos y describirlos segn su nmero y orden: lo hacen todos? No. Los ms se 12. Apndice VII de A. Zayas ( Obras de Luz, t. I, p. 380). Cartas del Lugareo a Luz en febrero 29 de 1840: All va un paquete en lengua camageyana. En la semana entrante ir el segundo artculo del viaje Trinidad, en que le doy sus mordidas a los paisanitos, pero muy suaves. Solo le tiro una tenazada de caimn, de paso, a un fraile que me encontr a bordo, franciscano, espaol, que me dijo que iba a abrir una clase de filosofa en Trinidad. Entramos en materia, y el hombre es un pobre fraile, y nada ms; figrese Ud. cuando me dijo que no estaba acorde con algunas doctrinas filosficas de Varela, y que consideraba el latn como indispensable para estudiar filosofa... dem de marzo 29 de 1840: Pues volviendo al franciscano, ver Ud., Pepe, qu fraile tan descorts y desvergonzado. Yo no le dije en mi artculo Trinidad cosa que pueda ofender a criatura viviente: l ha cogido el rbano por las hojas o la mona por la cola. En fin, lea Ud. su ataque y mi contestacin, y suelte Ud. la sentencia. Y o podra contestarle en otro estilo, pero no quiero pendencias con frailes... Por su artculo se puede juzgar la leche que dar esa vaca frailesca. Dgale algo, hombre!...

PAGE 96

584 \ 584 \ ABRIL 1840 conforman con saber que oyen; si les hablan, con saber que piensan, y con saber que son autores de todo aquello que hacen pudiendo hacer lo contrario. Pero de ah a la ciencia hay que llevar el pasaporte de un mtodo y de un arte propios para aplicarlos con buen xito. Esta es mi explicacin. Si en otro sentido toma V mis palabras, la culpa no es ma. Tambin me permitir V advertirle que la reflexin, por ser sucesiva y posterior al advenimiento de la razn, cuenta con la memoria de lo que hubo en el riqusimo espectculo de la espontaneidad. Anloga a la conciencia es la reflexin: pero la primera la poseen todos en general mientras que la segunda no; casos habr en que por hbito de medita r hasta entre sueos se piense y vuelva a pensar sobre algn punto fijo en la imaginacin; mas en la hiptesis de que tales ejemplos sean de reflexin, no ha de alterarse por excepciones raras el notable influjo del Y o en todo acto reflexivo. Si quiero reflexiono; si no, no. Niego pues, que haya reflexin sin voluntad. Avezarnos a entrar en nosotros mismos para mejor conocernos a fuerza de observacin interio r hacer que vuelva la luz del entendimiento para dentro del alma: desde Scrates hasta ahora se ha usado con ms o menos acierto, y el examen de la conciencia en lo moral se ensea en cualquier catecismo cristiano, y pardiez que a ninguno le ha ocurrido, al menos en nuestro siglo, dudar de que la observacin es el mtodo definitivo de todas las ciencias. Pero si la observacin se emplea a veces en lo que est fuera del alma, en los fenmenos del mundo que nos rodea por qu, seor Filolezes no he de llamarla entonces observacin exterior? Y cuando se consagra al estudio ntimo de los hechos de mi conciencia por qu no distinguirla con el nombre de observacin interior tanto y ms cuando a V. le consta que la existencia del sujeto y causa que se conoce manifestndose con la personalsima expresin Y o, se ha recibido entre calificados psiclogos como el dato ciertsimo y el primero de la ciencia que nos ocupa? Y a se queja V de que no enseo lo que es observacin interio r ya cuando la explico me censura el propsito. Qu es esto? La nota 4 en parte contrapugna con la 5. Concirtelas V. Cundo, dnde, a qu hora, cmo me prob V que la atencin no es un fenmeno de voluntad? Presente los argumentos y hechos de que la atencin es fatal. V engan, que los quiero o r. Recuso las enmiendas de trminos que V me propone, 1 porque V ha confesado el pecado de la difusin, y 2 porque no creo que haya ni ms precisin ni ms claridad en las sustituciones de las frases que quiere V. hace r. Salud y al palenque de la cuestin, como amigo de la verdad. M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE

PAGE 97

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 585 / 585 XVIII XVIII EL ENTREACTO EL ENTREACTO A LA SEGUND A LA SEGUND A A RESP RESP UEST UEST A DEL PSICLOGO A DEL PSICLOGO SEGUNDA RPLICA DE SEGUNDA RPLICA DE FILOLEZES FILOLEZES POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana, abril 5 de 1840. ) Eo?-I 13 L ACONIQUITO Veamos si me gana V a laconismo. Bonito modo le ha ocurrido de salir de los atolladeros! Discusin y conclusin, a ne va pas; 14 pero probemos. 1 Episodi tan largo para sincerarme de un cargo, y para hacerle otros a V y a su predilecto, que no se los quitan de encima. 2 Corriente: pongo de mi parte cuanto pueda por estar a raya de discusin, y as le ruego lo haga por la suya, invitndole a conferenciar como, donde y ante quien guste, acerca de todas estas materias. Con la concisin silogstica, si quiere; porque en el papel se desliza V ., o nos deslizamos, que es un contento. 3 Tan no todos estudian los fenmenos de conciencia, que los psiclogos eclcticos son los primeros en ignorar muchos de ellos, puesto que encastillados en los de la suya propia, no quieren salir de reconocer la ajena, y de una y otra se compone la ciencia de la conciencia. Los pseudoeclcticos son los que ms se conforman con saber que oyen, si les hablan, y con saber que piensan, si se oyen o se sienten pensa r Ellos son los que se quedan en la superficie de la ciencia, por ms que se internen en las profundidades de su conciencia: ellos son los que no quieren entrar en el estudio de las causas que alteran y modifican aquellos efectos: ellos no quieren fisiologa, ellos no quieren ciencia, porque se apartan de la nica senda, del nico mtodo para constituirla; pues al paso que de boca proclaman el mtodo de la observacin, son demasiado infieles a sus dogmas, y volviendo entes y causas lo que slo son efectos concomitantes de otros efectos. Testigo: la personificacin del yo. Pero esto lo tengo demostrado hasta el fastidio en mis anteriores papeles, y de los posteriores aparecer 13. Voy? Ve 14. esto no sirve.

PAGE 98

586 \ 586 \ ABRIL 1840 cada vez ms radiante y esmaltado que aquella su conciencia de V saliendo del yo como de su oriente. Y a tocaremos a su occidente. 4 Dice V que si quiere reflexiona; si no, no. Pues deje V de pensar en m, de reflexiona r despus que lee un artculo mio, ad kalendas graecas! 15 5 A quin ha de haberle ocurrido dudar en nuestro siglo de que la observacin es el mtodo definitivo en todas las ciencias, como V mismo dice? Pues entonces no gastar la plvora en salvas. Y vea V como en su cortedad (en las de sus artculos, quiero decir) hay todava mucho que corta r Ya expuse sobradamente en mi anterior porqu me opona a la divisin de observacin en interna y externa; pues aunque realmente haya objetos internos y externos, todos son exteriores respecto del observante y del instrumento con que se observa. Dije adems (mire V cmo me obliga a repeti r y a ser menos breve) que si no hubiera visto abusar mucho, muchsimo, de tal divisin, y sobre todo a hombre de pro, la hubiera dejado corre r a pesar de su inexactitud. Conque lea V el artculo de Jouffroy que cit en comprobacin; y si an persiste en impugnarme por esa parte, se lo copiar, y ver la luz. 6 Y o no me quejo de que V no ensea lo que es observacin interior; falso lo que hice fue tachar la denominacin, porque as hasta la fsica es interna y externa pues los objetos estn fuera y la observacin dentro. Nugae 16 7 Pregunta V .: Cundo, dnde y a qu hora le prob que la atencin no es un fenmeno de voluntad? Cundo? El 22 de julio de 1839. Dnde? En el Colegio Cubano dirigido por don Claudio Daz coram parocho et duobus (centum) testibus, coram populo et non barbaro, in patefactionis specimen. 17 A qu hora? No puedo decir a punto fijo; porque fueron muchas las cosas que le prob entre 5 y 8 de la noche; creo en conciencia que no fue de las ltimas la que son a la voluntad. Vuelva, pues, un solo argumentito, para los olvidadizos, y para la brevedad. Pero cuidado no vayamos a caer en el brevis esse laboro, obscurus fio, 18 como le sucede a ms de cuatro, pues no basta querer que ste no es negocio de voluntad sino saber ser breve que lo es de otra facultad que no est siempre a nuestras rdenes. Un hecho, y basta. Cundo nos sentimos arrastrados a atender un objeto? Cuando nos ha agradado, cuando nos ha inmutado fuertemente. Luego la impresin impele y arrebata mi atencin y mi voluntad hacia el objeto, en el concepto de estar yo dotado de la facultad de atende r. 15. hasta las calendas griegas. 16. Tonteras! 17. ante el prroco y doscientos testigos, frente al pueblo, y no precisamente inculto; para constancia. 18. al afanarme por ser breve, resulto obscuro (Horacio, Arte potica ).

PAGE 99

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 587 / 587 Es aqu activa o pasiva la atencin? Es aqu activa o pasiva la voluntad? Esto no quita que en infinitos casos pueda yo atender porque quiero, o dejar de atende r si no quiero. Pero el que afirme que la atencin es siempre hija de la voluntad, se equivoca de medio a medio; no hace una historia completa del hombre. Otro hecho y sobra. Internado y absorto en un clculo, con todo el poder de mi voluntad, y su hija la atencin, me hallaba yo, Pedro matemtico, y una msica angelical viene a sacarme de las honduras de mi meditacin: en vano invoco todo el podero de mi voluntad, aqu te quiero atencin; no, y no, que se la robaron los dulces sones. Las impresiones : ved aqu el punto de partida de la humanidad; es deci r no de las impresiones solas sin facultades, sino de las impresiones sobre un ente impresionable y cogitante 8 Mal hace V en recusar mis enmiendas, pues a la exactitud todo debe sacrificarse en el lenguaje de las ciencias. F acilsimo me es ser conciso. Si V me promete no tergiversar mis expresiones, ni repetirme lo mismo que ya he contestado o expuesto, me comprometo a hablarle a V por frmulas, a lo Kant. As que, salud, y venir mejor armado al palenque, si precia de buen amigo de la verdad, como lo es. F ILOLEZES Habana, 4 de abril de 1840

PAGE 100

588 \ 588 \ ABRIL 1840 XIX XIX OB OB SER SER V V ACIONES SOBRE EL JUICIO DE ACIONES SOBRE EL JUICIO DE VCTOR VCTOR COUSIN COUSIN ACERCA DE ACERCA DE CONDILLAC, CONDILLAC, RECIN RECIN P P UBLIC UBLIC ADO EN EL NO ADO EN EL NO 6 DEL TOMO III DE 6 DEL TOMO III DE LA LA C C AR AR TERA CUBANA TERA CUBANA 19 19 POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 6 de 1840.) S it spes fallendi, miscebunt sacra profanis 20 H ORACIO Aqu tiene la juventud un nuevo comprobante de lo que repetidamente tengo manifestado acerca de Cousin y de su escuela, a sabe r que cuando en ellos se encuentra algo de provecho en puntos de doctrina (pues prescindo de la parte histrica, que es el verdadero ramo peculiar de aquel escritor), no es precisamente hijo de su sistema, sino sacando de fuera de l, o lo que es peo r a veces contrapuesto a l; pues la inconsecuencia y la contradiccin que continuamente echan en cara a sus contrarios, es para ellos un elemento de vida, sin la cual no podran sostenerse un instante, siendo as que a no mezclar sus absurdos y paradojas, con algunas verdades demostradas, no les sera posible alucinar ni an a la bisoa e incauta sociedad. Estas consideraciones que siempre nos ha sugerido la lectura del corifeo de la escuela eclctica, se ofrecen ms fuertemente a nuestro espritu con motivo de la presente publicacin, por ser ella realmente de lo mejo r, o para hablar con ms exactitud, de lo menos malo que en puntos crticodogmticos ha salido de manos de Vctor Cousin. Se echar de ve r en efecto, que aquellos pasajes en que combate victoriosamente a Condillac son precisamente los mismos que nosotros hemos impugnado, y a veces con las mismas armas, que seguramente no hemos tomado de la escuela espiritualista. As lo demostraremos en el anlisis que de este artculo nos proponemos hace r manifestando al propio tiempo los errores que todava pululan en dicho trabajo; para que vea el pblico que si tal sucede en una de sus mejores producciones de esta especie, cmo estarn las que se hallan en inferior predicamento? Aqu quedar ms y ms ratificado el cargo de 19. Rtulo de la columna periodstica: Filosofa (Roberto Agramonte.) 20. Que a tener medios de esconder la mano, le fuera igual lo santo y lo profano ( Ep. I, 16, 54). En Hor. miscebit.

PAGE 101

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 589 / 589 somera y estril que siempre he hecho a la filosofa del espiritualismo. Oiganse, pues, mis pruebas, y jzguese luego sin prevencin, olvidndose los juzgadores no menos de la inferioridad del crtico que de la superioridad del criticado. Pero antes de entrar en materia, same lcito dirigir algunas preguntas a la misma Redaccin de La Cartera, encaminadas al mayor esclarecimiento del asunto; y sea la 1: Cmo girando una gran parte (y la ms esencial para caracterizar las diversas escuelas) de la impugnacin que se hace a Condillac sobre la hecha anteriormente a Locke, cual se notar a cada paso en el contexto, no se ha publicado esta ltima, que es la primera en tiempo, y el preliminar obligado de la presente? As lo peda el mtodo estrictamente, y ms en este caso que en ningn otro. Crecer la extraeza de los lectores al contemplar que aun caso de hacer el disfavor a la Redaccin (de lo que aquellos y nosotros estamos sobrado distantes) de que se le hubiese ido por alto especie tan obvia y perceptible, no queda entrada ni a ste ni a ningn otro subterfugio, a vista de los repetidos lugares (pasan de una docena en un discurso de menos nmero de folios) en que el auto r refirindose a cada paso a su anterior impugnacin, est como si dijramos tocando de continuo la campanilla, para despertar a los ms distrados y aletargados. Cul ser pues, la causa de haberse preterido la indispensable impugnacin de Locke? Mientras me responden a esta pregunta, arreglada a ordenanza, mis apreciables contemporneos (como se llaman por moda los periodistas entre s), Editores de La Cartera Cubana no me llevarn a mal el que yo arriesgue algunas conjeturas para contribuir con mi humilde cuota a la explicacin del fenmeno. Primeramente, ser porque mis ilustrados contemporneos tentarn el vado a la cuestin, y graduaran de ms floja y menos fundada la impugnacin al filsofo ingls. Segundo: ser tambin quiz (y perdnese la avilantez en un pigmeo) porque en unos Diario de la Habana de fines de octubre de 1839, se puso ms claro que la luz, en concepto de los jueces ms peritos de uno y otro partido, que en la cuestin fundamental del origen de las ideas, 21 deca Cousin lo mismo en sustancia que Locke, o era aqul y no ste quien se contradeca. Tengo datos recientes y muy positivos para juzgar que an est viva en la memoria de muchos sensatos la ltima impresin de aquella empeada polmica. Bien saben los redactores de La Cartera en guardar miramien21. Adrede digo en la cuestin fundamental, en la base del sistema de Locke, que es lo que yo encuentro inexpugnable; pues lejos de ser yo en todo y por todo el apologista del filsofo ingls, y menos de su discpulo Condillac, le tacho otras y diversas especies, algunas de las cuales se han escapado a Cousin, y varias que ha dejado escapar de intento, porque se avenan con ciertos puntos de vista de su nebulosa metafsica. Ya se presentar oportunidad de profundizar la materia de la presente nota.

PAGE 102

590 \ 590 \ ABRIL 1840 tos a la opinin pblica, y en guardrselos a su propio decoro, si no tenan o no hallaban nuevas razones en el arsenal de Vctor Cousin, capaces de contrarrestar las alegadas en los perodos susodichos. As imitaran tan loable ejemplo cuantos se hallasen en igual emergencia! Otra pregunta y concluyo: pero esta vez encarriladamente enderezada a nuestro buen amigo, el Jefe de los redactores, de quien, a fuer de fisiologista, y de fisiologista aplicado, y sobre todo, a fuer de haber manifestado constantemente, as en pblico como en privado, opiniones tan decididas en la materia que le hacen forzosamente pertenecer no ya a la escuela sensualista tan solo, sino hasta a la frenolgica de Gall y de Spurzheim; de quien repito, a ttulo de tantos ttulos esperbamos confiadamente, el pblico y nosotros, siquiera algunas notas derramadas sobre algunos pasajes con los que forzosamente haba de chocar su buen criterio, y de pugnar sus profundos conocimientos. Permtanos, pues, preguntarle por qu no ha agregado sus notas y rectificaciones? Ni vale contestar que se lo estorbaba hasta cierto punto su divisa de dar libre vuelo a las opiniones de todas las escuelas, para que sus caudillos respectivos empeasen la contienda con mayor beneficio para la instruccin pblica. No; porque esa misma voz del patriotismo, siempre eficaz en los odos del Director de La Cartera hablaba ms fuertemente en el caso presente, cuando se deban prodigar los medios a la incauta juventud para ayudarla a juzgar con ms pleno conocimiento de causa; privndosele, por no haber puesto los comentarios de las oportunas observaciones de un fisilogo, siempre ms preciosas y concluyentes, que cuantas puedan hacer los filsofos puramente metafsicos, y nunca reemplazables por las que ofrezcan los meros aficionados a la verdadera ciencia del hombre, entre cuyo postrer nmero y clase nos contamos nosotros mismos. As que sern dobladas y cordiales nuestras enhorabuenas al Director de La Cartera Cubana (pues sencillas, ya se las damos por la presente publicacin) si para el prximo nmero de su interesante obra nos regala a nosotros, siempre sedientos por sabe r y sobre todo de manos de los discpulos de Esculapio, as como a la apreciable juventud de este suelo, no menos ansiosa que necesitada de slidos conocimientos; si nos regala, repetimos, con sus atinadas observaciones acerca del artculo a que ha dado hoy cabida en su cuaderno; esto es, notas y rectificaciones sugeridas por la fisiologa al juicio de M. Cousin sobre el abate Condillac. Y ved aqu el nico medio con que quedar saldada, en nuestro humilde concepto, la deuda que con la juventud estudiosa de la Isla ha contrado el Director de La Cartera Cubana. No fue slo para Condillac, para Locke y para toda la filosofa del siglo XVIII el problema por excelencia buscar el origen de los conocimientos humanos: fuelo, y debi serlo tambin para el siglo XVII como lo haba sido desde Aristteles, y como ha tornado a serlo en nuestros das, por conse-

PAGE 103

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 591 / 591 cuencia forzosa de haber resucitado las mismas o anlogas doctrinas ya sepultadas, que en vida motivaron la preferencia de resolver aquel importntsimo problema. En los citados Diarios de fines del mes de octubre prximo pasado (que no tengo a la vista), demostr con raciocinios sencillsimos, toda la vacuidad de la moderna escuela espiritualista en echar en rostro a la sensualista la preferencia y precocidad con que mueve la cuestin del origen de las ideas. Tan superficial es aquella escuela, que desconoce, o afecta desconocer (y entonces de suerficial pasa a ser profundamente impostora) que primo limine 22 a la misma entrada de la ciencia, forzosamente se traba, y traban ellos, y motivada por ellos mismos, la cuestin de origen y procedencia. Ni cmo puede ser de otra manera? Si exponindose v .g. la doctrina de Kant sobre el tiempo y el espacio, oye un sensualista esta proposicin: el tiempo y el espacio son de una naturaleza tan a priori que lejos de derivar de la experiencia, son por el contrario condiciones de toda experiencia. Cosa tan cierta, aade Cousin, explayando la teora, cuanto que todos los fenmenos pasan indefectiblemente en el tiempo y en el espacio, y ni an podemos concebirlos sino en el tiempo y el espacio. Prescindo de la verdad o falsedad de la doctrina, que no es la cuestin del momento, y voy a continuar la exposicin del caso pendiente. Pregunto, pues, yo ahora: con el mero hecho de exponer una doctrina semejante, no empea el espiritualista el lance, no es l el verdadero provocador de la cuestin del origen de las ideas? Como cuestin del origen de las ideas? Cmo puede por su parte el sensualista tratar de convencerle de lo contrario, esto es, de que las ideas de tiempo y de espacio presuponen la experiencia, el lugar de ser condiciones de ella? Cmo puede menos de subirse al origen para decidir la contienda? V emoslo materialmente, y digo materialmente, porque no puedo menos de reconvenir a los publicadores del Artculo de Cousin (y este tiro no va lanzado contra los amigos Editores de La Cartera ) sobre Condillac, por no haberse hecho cargo siquiera en nota, de las razones con que procur esclarecer esta cuestin en los mencionados Diarios manifestando as el desprecio ms antifilosfico a cuantos por la misericordia de Dios discurren un poquito. Y o bien s, seores, que no soy francs ni filsofo recibido, ni autor clebre, ni cosa que lo valga; pero mis razones, o no mis razones, si queris, sino las razones alegadas por m, son de todas partes y de todas lenguas. V olvamos, pues, a demostrar materialmente que en aquella conformidad se traba de juro la cuestin sobre el origen, para ver si tenis valor los filsofos de por ac, de volver a repetir la especiota de la preferencia y la precocidad. Esta no es tctica de hombres, ni de filsofos, ni aun de... hidalgos pechos. Pero dejmonos de quejas y cargos, y volvamos al raciocinio seco y secante. Si el kantista pretende que el tiempo es 22. a la misma entrada.

PAGE 104

592 \ 592 \ ABRIL 1840 condicin de la experiencia, y yo pretendo que la experiencia es condicin del tiempo, cmo se decide la cuestin? No hay remedio, es menester apelar a un veamos cmo se empieza en efecto, dice el sensualismo; tomemos al hombre desde el primer instante de su ser natural. Qu es el hombre en semejante estado respecto de las ideas, acabado de salir del claustro materno? Una verdadera tabla rasa, pesia a los negadores de los hechos: no que carezca de virtualidades, que llegarn despus a ser facultades, por medio de las cuales con el ministerio de los sentidos internos y externos y los materiales suministrados por el mundo exterio r forme o adquiera las ideas; pero todava no las tiene, supuesto que ha menester formarlas, o sea rigurosamente adquirirlas. Pocas veces se ha usado en la ciencia un smil ms exactamente ajustado que el famoso de la tabla rasa de Aristteles, ms eterno que su mismo invento r por estar siempre vivo en la misma naturaleza de las cosas; y cuente que yo no admito ni an la modificacin sugerida por Leibnitz de nisi intellectus ipse, 23 al principio de, nihil est in intellectu quod non prius fuerit in sensu, 24 pues aunque encierra una verdad, es de todo punto superflua, y an injusta respecto de Aristteles y de toda su escuela, as en lo antiguo como en lo moderno, a quien no se escap jams la potencia o virtualidad del entendimiento. 25 Pero aun cuando tal cosa no nos constara del modo ms terminante y explcito por lo mismos textos de todos los autores de la escuela sensualista, quin les ha dicho a estos levantadores de testimonios los unos, repetido23. excepto el entendimiento mismo. 24. nada hay en en entendimiento que no haya pasado antes por los sentidos. 25. Con tanto traquetear sobre el smil de la tabla rasa han logrado alucinar los idealistas hasta a hombres de la sensatez y sindrsis de un Londe (en sus Elementos de higiene ) y de Augusto Comte, en su Filosofa positiva (no el Comte publicista ms conocido aqu, que era Carlos); quienes procediendo bajo el supuesto, como Leibnitz, y en esa hiptesis son consecuentes, de que en el principio de la tabla rasa se destruan las virtualidades mentales, sustentan que es necesario admitir la adicin de nisi intellectus ipse, sugerida por aquel insigne alemn al axioma de nibil est in intellectu quod non prius fuerit in sensu. ** De forma que hoy ms al que diga que un hombre corriendo veloz, vuela, es menester retrucarle con lo que lo ha vuelto pjaro en todo y por todo, con alas y arrastraderas. No tal, contestar el comprador acosado. Y o no he hecho ms, seores, que asimilar el hombre al pjaro en la circunstancia de la velocidad, que me arrebat la atencin as en el uno como en el otro. Pues aplquese el cuento a quienes embona. El entendimiento no es tabla, ni rasa, ni calabaza, sino tan slo en la circunstancia de no tener todava nociones; que en cuanto a sus virtualidades, ninguna ciencia mejor que la frenologa (y Londe es muy frenologista) sabe, no como quiera, que son innatas, sino muchas individuales y caractersticas. excepto el entendimiento mismo. ** Nada existe en el entendimiento que antes no haya pasado por los sentidos.

PAGE 105

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 593 / 593 res los otros ( servum pecus ) 26 que el celebrrimo principio, en s mismo, y an sin comentarios, excluye las facultades del entendimiento? Nada hay en el entendimiento, dice, y dice muy bien, que primero no haya estado en el sentido, siendo aun ms expresivo y riguroso emplear la palabra sentido en singula r como para incluir todo sentimiento, y todo rgano interno y externo; as es, que ni los adelantos posteriores en fisiologa han podido informar ese principio, que como roca inexpugnable ha resistido a los embates con que en el discurso de los siglos han pretendido socavarlo las oleadas embravecidas de los filsofos espiritualistas, quedando por su propio trabajo resueltas en espuma y en humo. Pero continuemos con el razonamiento interrumpido, aunque la interrupcin fue para su bien: luego si el hombre al nacer es nada respecto a las ideas, cul ser su punto de partida? El sentimiento: necesita sentir para conocer: cmo form, pues, la idea del tiempo? Respuesta: por haber experimentado, por haber sentido la sucesin de sus ideas, que son pensamientos sobre las impresiones, y estar dotado de memoria, que es una sustituta de las impresiones: es deci r que para fabricar la idea del tiempo, as como para fabricar todas las ideas se necesitan objetos y facultades: luego las condiciones de todas las ideas son los objetos y facultades: luego lejos de ser la idea del tiempo condicin de la experiencia, es la experiencia conditio sine qua non 27 del tiempo. En la imposibilidad de resistir a esta consecuencia, en la impotencia de acometer al enemigo de frente qu debemos practica r a fuer de guerrilleros abonados?, dicen para su capote y claman a sus caudillos las huestes espantadas de los espiritualistas, y los caudillos responden: il faut les tourne r. 28 Et bien! vous serez culbuts 29 V emoslo. Tenis razn, nos dicen, en cuanto al origen (pero si antes me tachabais por buscar el origen?); esto es, cronolgicamente; pero respecto del estado actual la llevamos nosotros, pues lgicamente no pueden concebirse los sucesos sin presuponer la idea del tiempo. Mas esta salida tan satisfactoria para los nios de la doctrina, los pone de peor condicin para con la gente pensadora. Porque, en primer luga r el haber existido hechos que nos impresionen, teniendo nosotros una memoria, es la causa de que los tales hechos los consideremos como sucesos por el ministerio de la memoria (y aun por la va del movimiento) ya form la idea del tiempo. En una palabra, en la naturaleza no hay una entidad llamada tiempo; el tiempo slo existe para nuestras percepciones, es una rela26. rebao de esclavos. 27. condicin necesaria. 28. hay que rechazarlos. 29. Pues bien: ser Vd. volteado.

PAGE 106

594 \ 594 \ ABRIL 1840 cin encontrada y formada por nuestro espritu. La naturaleza no necesita del tiempo para producir los fenmenos; as viene debajo de una sola plomada, con una distincin muy sencilla, lo que en aire y son de triunfo dice Cousin impugnando la explicacin de la idea del tiempo por Locke; y sobre todo aquel pasaje en que se expresa as: Las ideas no existen sino bajo los ojos de la conciencia; pero no hay conciencia en el letargo, en el sueo; luego no ha habido tiempo: en vano ha marchado el reloj, ha hecho mal el reloj, y el sol, como el reloj, hubieran debido detenerse. S seo r ha habido movimiento, el reloj ha marchado; pero no ha habido tiempo para el aletargado; porque el tiempo slo existe para nuestras percepciones: para la naturaleza no hay tiempo: el tiempo es un modo de nuestra sensibilidad (no crean Vds. que en expresin de ningn sensualista, sino en la del idealista Kant); y permtaseme de paso preguntar: podra nadie haberse esperado semejante doctrina de Kant, doctrina que contradice y refuta tan abiertamente todas sus anteriores doctrinas en la materia? Dnde est, pues, la contradiccin, en el sensualismo o en el idealismo? Pero quin creera tampoco que fuese ese mismo filsofo de Koenisberg el que dijera, en los propios umbrales de la introduccin a su Crtica de la razn pura, que nada hay a priori, sino lo que en las cosas pone nuestro propio entendimiento? No es esta tesis, profundamente exacta, la quintaesencia del sistema de Locke; y si me es lcito venir en pos de tan grandes maestros, no viene a ser precisamente la misma idntica doctrina que en el Elenco de 1835 expres en estos trminos?: La distincin entre elementos sacados de la razn y de la experiencia desaparece ante un severo anlisis: o en otras palabras, la razn humana jams puede rigurosamente proceder a priori (Proposicin 4 all.) Y no se crea que recalcitro sobre las contradicciones del ilustre alemn, para menoscabar en lo ms mnimo su relevante mrito; hgolo antes para defender al sensualismo que para ofender a los idealistas, tanto ms cuanto se le pueden dispensar las contradicciones a Kant en gracia de los profundos y luminosos pensamientos que a cada paso brillan en el curso de sus meditaciones. En las obras de este maestro, aunque con algn trabajo y detencin, mucho se aprende y puede aprenderse; en una palabra, Kant es un pensador sapientsimo y profundsimo, original si los ha y que de buena fe, con germana sinceridad, suele perderse en la misma profundidad de su cerebro. Cousin, por el contrario, o no trae a la ciencia todo el candor debido a su culto, o cuando lo trae, es un copista exagerador de opiniones ajenas o mal aventurado expositor de las propias. Tampoco trato yo de rebajar el mrito o los mritos que ste alcanza: sobrada justicia le tengo yo hecha en repetidsimos lugares, digo, justicia franca y no embozada. Mi nimo ha sido nicamente abrir los ojos a la juventud de nuestro suelo, para que distinga entre filsofos y filsofos; no vaya a creer como se le quiere hacer tragar que los catedrticos que

PAGE 107

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 595 / 595 en tiempo son, porque escriben libros y ms libros, sean los verdaderos sucesores, y se hallen en el mismo predicamento de los Aristteles, Cartesios, Leibnitzes y Kants; gentes como stas no nacen ni todos los siglos, hacindose en esto mismo la ms cabal justicia a los que actualmente ocupan las ctedras en Francia; pues en mi concepto no es primero Cousin que Jouffro y y dista mucho de ambos el discpulo Damiron, y a Franck slo le pondra en lista la escuela espiritualista. Tenga entendido la juventud que en la ciencia, as en la tierra como en el cielo, se encuentran ngeles, potestades, denominaciones, grados, escalones, jerarquas (y los espiritualistas quieren el primer rango para ellos, y el ltimo para nosotros) con todo el cortejo de fuerzas sutiles, o gentes de menor cuanta, cumque omni militia celestis exercitus. 30 Justicia seca: cada uno en su lugar: uniquique suum. 31 Y perdnenseme estas continuas digresiones crticas, en gracia del patritico fin que las inspira, desengaar a la juventud, y en gracia tambin de la premura con que se escribe, para que estas tiles no queden olvidadas entre el torbellino de las ocupaciones que agobian al escrito r. Tiempo es ya de volver a la idea de tiempo. V amos por otro rumbo, y he aqu este dilema que regalo a la solucin de la escuela pseudo-eclctica. V osotros asentis que de la naturaleza, esto es, del mundo exterio r no sale tanquan a fonte 32 la idea del tiempo, para hablar con ms rigo r que la idea de tiempo no tiene modelo en la naturaleza: luego no podis resistir entonces la teora que acabo de expone r considerando al tiempo con slo una realidad sugestiva, para hablar en lengua kantiana, o para decir en romn paladino, como existente tan slo para el sujeto que percibe. Es as que si la idea de tiempo, siendo cual es, no tuviera motivo, ni modelo en la naturaleza, ni en el sentimiento, sera una mera ilusin de la fantasa, no existira ni an como idea fija o necesaria. Luego escoged: o no hay idea de tiempo, o es inspirada por la naturaleza de las cosas a un sujeto habilitado para formarla. Si me la derivis slo del sujeto, sin el sentimiento, sin la sucesin de pensamientos excitados por el mundo exterior e interio r suponis lo que os da la gana, empero no hacis la historia del hombre. Aqu est en sustancia lo que os dije en el mes de octubre: ideas sin objetos, sin sensaciones, prolem sine matre creatam ; ideas sin entendimiento, sin facultades, prolem sine patre creatam! ; o reduciendo toda la doctrina a la precisin de una frmula: son innatas las facultades 33 pero no las ideas, en lo 30. y con todos los soldados del ejrcito celeste. 31. a cada cual suyo. 32. como en la fuente. 33. Para que fuera aun ms rigurosa la frmula, debera decir: son innatas las virtualidades, en lugar de las facultades: porque en realidad no nace con nosotros ni una siquiera de las potencias intelectuales, y muchas de ellas no aparecen en el horizonte de la conciencia

PAGE 108

596 \ 596 \ ABRIL 1840 cual encuentro sin violencia una legitima y forzosa trinidad, a sabe r madre, padre e hijo; pues la idea es hija del entendimiento que trabaja sobre los objetos, siendo excitado por ellos mismos por medio de las sensaciones: as es como todo se enlaza y encadena en la naturaleza de las cosas: as, y slo as, es como se ve derivar tanquam a radice 34 unos fenmenos de otros, y no admiti r conforme hacen los espiritualistas y pseudo-eclcticos, efectos aparecidos de buenas a primeras, que es como si dijramos efectos sin causa; procedencia que ya marcara el inmortal Estagirita con su atinada distincin de alma activa y alma pasiva, en que se cifra la verdadera historia intelectual del hombre. A nadie, pues, con menos fundamento que a Aristteles, pudo hacerse el manoseado cargo de aniquilar la virtualidad y actividad del entendimiento con su famoso y nunca bien alabado smil de la tabla rasa; pues fuera de no excluir su clebre principio, segn hemos probado a nuestro parece r aquellas condiciones del alma, en su distincin, estaban harto expresamente incluidas para poder alegar ignorancia respecto a la verdadera mente del Filsofo: conducta esa mas reprensible en los seores eclcticos de nueva invencin, cuanto a ley de buenos eruditos invocan la muy filosfica mxima de crtica, que, para juzgar de las doctrinas de un autor tan antiguo y famoso, y cuyos escritos desgraciadamente (pero, qu dolor!) han llegado a nosotros, los que han llegado, todos mutilados por las injurias de los tiempos, e interpolados con los errores o torpezas de los copistas, se deben colacionar escrupulosamente no ya los pasajes de una obra suya, sino los lugares relacionados de todas ellas juntas, a fin de desentraar el genuino sentido, y fallar con pleno conocimiento en la materia, para hacer y hacernos la debida justicia. Esta tarea es aun ms indispensable respecto del Filsofo griego, as por el laconismo de su estilo didctico como por el lenguaje especial, que a fuer de reformado r creador y organizador introdujo en toda la ciencia. Con este motivo no quiero perder la coyuntura de manifestar cun acertada es la diferencia sealada por Aristteles entre alma activa y alma pasiva; porque realmente nuestro espritu recibe de las impresiones; y tan recibe, y tan pasivo es en esta parte, cuanto, aunque no quiera, tiene de juro que pensar sobre lo que le ha impresionado fuertemente, sea agradable, o desagradablemente, con cuyo solo hecho viene abajo, a lo menos en parte, la teora de Biran sobre la voluntad y la atencin; pero esto no quita que ese 34. ... como de su raz. hasta largo tiempo despus (aos enteros) de haberse desarrollado ciertos rganos. Mas como no hay inconveniente, y aun est generalmente admitido, en llamar innato, o ms propiamente congnito, a cuanto es consecuencia forzosa e inmediata de nuestra constitucin, en contraste con lo que deriva del uso de las facultades, o de la educacin, bien puede correr la frmula como va expresada.

PAGE 109

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 597 / 597 mismo espritu sea en otros casos activo, y que gobierne, busque y an escoja las impresiones, y dirija su atencin subordinada a la voluntad, que es una fuerza, no omnipotente, como queris vosotros, pero si casi-omnipotente, o poderossima en infinitos lances y empeos: nihil difficile volenti; 35 que es una fuerza motivada, y no sin causa como precisamente la queris presenta r obrando por s y ante s, sin apelar a sus antecedentes: vergenza! que hasta las escuelas 36 dijeron: voluntas sine motivis non flectitur ad volendum vel nolendum, 37 que las impresiones son el punto de partida de la humanidad; y para llevar adelante vuestras miras hasta fings unos hechos paralelos, andando cada lnea por su lado, cuando en la naturaleza todo se toca, y encadena, prevaleciendo en ella ms bien tangentes y secantes que no paralelas, que siempre equidistantes, no pueden encontrarse o converger ms que en la contemplacin del matemtico. Vase, pues, cun completa es la historia de Aristteles en este ramo; siendo observacin constante, comprobada con la lectura de todos sus escritos, que an cuando en alguna materia no alcanzase aquel mortal privilegio la verdadera teora (que era mortal, y creador en la ciencia) siempre se le halla en todas fiel historiado r sabiendo lo que todos hasta entonces saban, y agregando infinito de su propia parte, siendo adems observador agudsimo, tan exacto en la concepcin como en la expresin. De muy buen talante recomendara yo su estudio a los corifeos de la escuela espiritualista, a ver si por el camino de la erudicin, su fuerte de ellos, se les lleva a puerto de salvamento, y muy singularmente a quien tuvo la sencillez de declarar que hasta el ao de 1817 no se haban observado ciertos fenmenos de la conciencia que l haba tenido la dicha de descubrir; 38 lo cual bien podr ser (aunque opino que nadie le hubiera dicho palabra a haberse explicado en estos u otros trminos que por primera vez, y todava es mucho decir para el ao 17 del siglo XIX se haban explicado, o deslindado bien, esos fenmenos); pero lo que s es, es, que a tan sagaz escudriador se le fueron por alto los hechos muy aejos observados y bien historiados desde la 99 Olimpiada, o para hablar cristiano, 480 aos antes de J.C., y por buena aritmtica cronolgica, unos dos mil doscientos y pico de aos (y qu pico!) antes del de gracia de 1817. Estudien un poco ms la naturaleza este libro abierto de los seres, como le apellida nuestro Flix V arela- y entonces encontrarn los metafsicos una buena parte de lo que l encontr; y entonces, aunque no la lean que la investigacin es primero que la erudicin- seguros de que cose35. nada hay difcil para el que tiene voluntad. 36. Se refiere a los escolsticos (Roberto Agramonte.) 37. La voluntad no se inclina sin motivo a querer o a no querer. 38. Vctor Cousin, para que nadie pierda.

PAGE 110

598 \ 598 \ ABRIL 1840 charn con usura, pues de esa fuente perenne y copiosa fue de donde l sac los fundamentos de su gloria: Aristteles fue un gran metafsico, despus de su genio, porque fue un gran naturalista, y el primer observador de la antigedad. Este consejo es tanto ms preciso respecto de aquellos que han fincado tan grande empeo en traducir y vulgarizar las obras de Platn: hagan otro tanto con las de Aristteles, si precian de eclcticos e imparciales, para que vea tambin la juventud estudiosa el reverso de la medalla. Y a algunos de los discpulos de esta escuela han conocido el descubierto en que estaban de realizarlo, si haban de ser consecuentes a los dogmas de su militante iglesia; y aunque no lo hacen con el espritu que debieran, pues quieren hasta dar importancia en el Estagirita a lo que ya no la merece, reviviendo as las semillas del escolasticismo de la Edad Media porque la divisa de esta escuela es la retrogradacin con todo, debemos siempre darnos los parabienes de que lo verifiquen de cualquier modo. 39 Todava est por hacerse la historia de la filosofa con el criterio que demanda el espritu y conocimientos de la poca. En Francia, esta tarea hubiera podido desempearla justa y gloriosamente un Jorge Cuvie r Viven y vivirn en mi memoria las lecciones que en 1830 o de sus labios en el Colegio de Francia (Pars) sobre la influencia de los escritos de Aristteles en los progresos de las ciencias, y sealadamente en los de la historia natural. El plan del curso aquel y de los futuros (pues era vastsimo: en rigo r la historia crtica de la filosofa) se extenda a dar cuenta de la influencia de toda la antigedad, de la edad media y del renacimiento sobre el estado actual de los conocimientos humanos. La muerte arrebat a este hombre superior en los primeros pasos de la carrera. As acometera hoy la empresa su digno rival y antagonista el profundo Geoffroy de Saint Hilaire! Siempre apelaremos a naturalistas eruditos, y no a metafsicos insustanciales para acometer obras de semejante calibre y alcance! Aquellos con la erudicin tienen lo que stos pueden y lo que no pueden tene r, 39. Es muy singular, no: me equivoco; es muy propio en M. Cousin que la obra de Aristteles que primero se le ocurriere traducir fuera el libro 12 de su Metafsica es deci r lo ms impugnable y menos til que hay entre las obras del Estagirita; pero era lo ms oscuro, y ah est Cousin. V aya una muestra. Dice que se le van los ojos tras l: porque en ese libro 12 descubre los grmenes de cuanto la ciencia moderna ha desarrollado despus sobre la naturaleza del Ente supremo, y entre otros aquellos de la suma inteligencia puesta ( pos ) como la absoluta identidad del sujeto y del objeto del pensamiento en la unidad del pensar eterno pensndose a s mismo eternamente. Esto no dice Aristteles, sino dice Cousin que se halla como semilla en el Estagirita. Qu pasaje tan sublime, o tan profundo! Exclamarn al no entenderlo sus discpulos, y nosotros: tan sublime que no se alcanza, y tan hondo que es insondable, como la divinidad a quien representa. O, miseras hominum mentes !* Pobres mentes de los hombres!.

PAGE 111

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 599 / 599 pues les falta lo principal careciendo de los conocimientos del profundo investigador de la naturaleza. Pero volviendo de este digresin, que por ms de un motivo se me perdonar, atacando con nuevas armas a nuestros declamadores adversarios, cmo vais a constituir la ciencia, os pregunto, en cualquier ramo que sea, si no intentis, desde los primeros pasos, ascender al origen, a las causas? Todo es milagro para el hombre la primera vez que lo advierte. Lo presente no puede ser explicado sino por el pretrito: cuando el hombre contempla el magnfico cuanto armonioso edificio de las lenguas, en su admiracin e ignorancia se siente arrebatado a atribuirlo a una potestad sobrehumana: slo analizando pieza por pieza, y remontndose hasta los sencillos y toscos principios de la obra, 40 llegamos a comprender su estructura, apagndose por consecuencia el asombro que experimentbamos, y traspasndolo a las facultades humanas, que son el verdadero milagro, o mejor dicho, al Creador de las facultades humanas y de cuanto existe, que es el gran ocano de misterios, donde vienen a absorberse, como otros tantos ros en el pilago, todos loas arcanos del universo. La primera vez que se presentase a la vista de un salvaje, hijo del interior de un continente, el espectculo de un navo de tres puentes, cinglando majestuosamente las aguas, no lo tendra en su arrobamiento por un Dios o por un parto de una potencia sobrehumana? El hombre en su ignorancia de las causas y los trmites, se remonta a la regin de los espritus; y he aqu lo que quieren los idealistas: lanzarnos por esas regiones imaginarias, revivir y sancionar con la gida sacrosanta de la filosofa (profanos, que la mancillis!) el imperio de la ignorancia sobre la faz de la tierra. Superficiales! os olvidis de los torrentes de sangre que ha costado a la humanidad el conquistar ciertas verdades, y queris volverla a empapar en sangre con vuestra reaccin y retrogradacin. Pero no incurramos nosotros en la nota de declamadores con que hemos marcado a nuestros adversarios; aunque hay diferencia entre clamar despus de proba r y clamar despus de sofistea r Quis tam ferreus ut teneat se? 41 y sigamos viento en popa con nuestro estupendo bajel y nuestro azorado salvaje. Mas si en su estado de estupefaccin, lejos de dar con un impostor ms aventajado, encuentra con un amante de la verdad, con un filsofo genuino, a quien mueva de lstima su mismo estado de barbarie, entonces, llegada para l la hora de la ciencia, colmar de bendiciones a la lengua caritativa que se la proporciona e introduce en su alma. Pongamos que le diga: mira, no has visto en aquel arroyuelo de tus bosques flotar una yagua o tablilla, arrojada all por un accidente cualquiera? No adver40. Comprese la lengua de un pueblo naciente e inculto con la de otro antiguo y civilizado, y se tiene resuelto el problema. 41. Quin es tan fuerte que pueda dominarse?.

PAGE 112

600 \ 600 \ ABRIL 1840 tiste quizs que an llevando encima un pajarillo y hasta otro animal ms pesado, se trasladaba sin hundirse a la otra margen? Pues un hombre que por las circunstancias que le rodeaban vio ese fenmeno ms a menudo, o que tuvo naturalmente ms atrevimiento, o ms perspicacia, o que fuese ms hostigado que t por la necesidad, sea de evitar un mal urgente, o de satisfacer un apetito, v .g. el de coger una fruta dorada que a la otra orilla del riachuelo provocaba su vista, excitando ms el hambre que le atormentara... este hombre as constituido tuvo la audacia de lanzarse sobre la frgil tabla, y ah est el origen de la navegacin, y del portento que te pasma. Por este orden podra continuar nuestro filsofo gradualmente desde el segundo paso que fue ahuecar el tronco de un rbol para labrar una piragua, hasta llegar por sus pasos contados a todo ese embolismo de velas, jarcias, hierros y maderos, cuya perfecta construccin y manejo, siendo el resultado de la ciencia ms profunda, es uno de los primeros timbres de que puede vanagloriarse la humanidad. Ahora bien: podemos subir a las causas, sino por los escalones de los efectos? Qu es por ventura la ciencia humana sino el enlace de efectos con efectos, pues una causa hace a su turno veces de efecto con relacin a su antecedente; relacin y siempre relacin con la naturaleza hasta llegar a la causa causarum 42 a la causa suprema, que aun cuando sea, como es, absoluta, esto es, independiente de las dems, no es absoluta la idea que de ella tenemos, puesto que hasta ella nos elevamos por la escala de tantas relaciones, cuyo trmino constituye. Es, pues, de todo punto imposible en lo humano constituir el absoluto como idea; siendo la del Supremo Hacedo r la del ego sum qui sum 43 la ms eminentemente relativa de cuantas fabric la inteligencia... F ILOLEZES Habana, marzo 30 de 1840 ( O TROSI : Tngase por parte de prueba la pieza anterior y la secuela en el litis pendiente entre el Editor de los Artculos de Psicologa y su antiguo contrincante el memorado Filolezes. Utique. 44 ) 42. la causa de las causas, la causa suprema. 43. Y o soy el que soy ( xodo, III, 14). 44. S, seor.

PAGE 113

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 601 / 601 XX XX TERCERA RESP TERCERA RESP UEST UEST A A A A FILOLEZES FILOLEZES POR LO DEL POR LO DEL DIARIO DIARIO DE 5 DE ABRIL DE 5 DE ABRIL POR M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE ( Diario de la Habana abril 8 de 1840.) Lacnico estis!... Qu me place! Pero no valiera ms que, aparte del Diario en un cuaderno, consignase V todas sus objeciones a los Artculos de Psicologa para que, puestas as, se leyesen, no como quiera y de momento, sino con la debida meditacin? Ojal que a ello se aviniera V ... ojal! Hablemos en plata. Exponer la ciencia a la suerte de un duelo verbal, de persona a persona, entre V y yo, en 2,3,4, 5 horas, dara margen a la intil exclamacin: V aya! Bien han disputado... y gracia si en eso quedara el asunto! Por la negra honrilla me entiende V ., Filoleses? sucedera que se creyese V vencedor et ego quoque 45 A estas horas, me parece puedo ensear algn trofeo que me ha dado la Dialctica y tan al principio del certamen! Lo de la llave de las ciencias. Rotundamente niego el lauro que V se pone del 22 de julio. All no examin V a los alumnos del Colegio Cubano sino que se adjudic la palabra exclusiva sin caer en la cuenta de que yo tambin posea mis ttulos para ser odo. Hanc veniam damus petimusque vicissim 46 V alga el ejemplar para la apelacin a la reflexiva pluma que no tiene tan cerca los peligros de la improvisacin acalorada. A los alumnos se les pregunta para explorar lo que han aprendido. Estamos?.. Sabe Dios, aun escribiendo... las que se arman!... Si no acepta V la diferencia que noto entre la observacin de los fenmenos ntimos y los del mundo exterio r porque hasta la observacin fsica es interna y externa, mejor para m pues se reconoce el Y o activo, sensible e inteligente, como indispensable para el estudio de la Creacin. Que la sensacin o el pensamiento procedan a las veces al acto de atende r que a ocasiones la atencin sea provocada, de ah no s que degenere de su principio. V mismo declara que est dotado de la facultad de atende r que para m es el derecho muy suyo de poner aqu o all sus sentidos y su pensamiento. Los juristas dicen: voluntas coacta semper 45. y yo tambin. 46. Concedo esa facultad, pero la reclamo tambin para m. (Horacio, Arte potica. )

PAGE 114

602 \ 602 \ ABRIL 1840 voluntas. 47 Quin ignora la eficacia de la actividad espiritual, para estar en muchas cosas a un tiempo? Y o oigo, hablo, recuerdo, muevo el cuerpo, y uno siempre, estoy en esas y otras partes. Dios nos hizo a su semejanza. Entre el ruido y fragor del combate recibe el bizarro militar dos o ms heridas: batalla con los enemigos, con la cutis y tejidos de su cuerpo lacerados: no siente ni el dolor: calma el furor de las armas: se retira y entra en su tienda. Entonces sabe que siente las heridas. Y dnde el valiente cuando las balas le ofendan al cuerpo? Dnde estaba? Quiere V que se lo diga?.. En la pelea. Por eso, all, ni hubo sensacin de las heridas. Habr grados de ms o menos actividad en la atencin. Cierto! Pero siempre esto de la atencin sale del poder personal del Y o, cumplidas las condiciones que a V le constan. Y lo de la reflexin. Momento que la materia lo merece. M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE XXI XXI LA ONTOLOGA EMBOZADA Y DESEMBOZADA LA ONTOLOGA EMBOZADA Y DESEMBOZADA P OR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 8 de 1840.) Multaque indicia [Ontologiae] quanquam premantu r erumpere. 48 T CITO Desde el 2 captulo de nuestro psicologista, rotulado Objetos de la Psicologa, se descubre una prueba marcada del empeo que le indiqu pona en redondear ciertas puntas, y en embozar ciertas dolamas de sus predilectas doctrinas, para ver de esquivar el encuentro con las ms favoritas de entre las mas. En efecto, ya de antemano oyera l de mis labios un dilema tan sencillo como arrasante de toda Ontologa, y an de toda tentativa de Ontologa; dilema reducido a los trminos siguientes: La Ontologa o trata del ente comn, o del Ente por excelencia; si lo primero, est toda 47. La voluntad, aun constreida, sigue siendo voluntad. 48. y muchos signos [de la Ontologa], se hacen visibles aunque se quiera ocultarlos.

PAGE 115

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 603 / 603 ella reducida a esta sola proposicin, u otra equivalente, a saber todo ente existe, o todas las cosas se parecen en una cosa, en la existencia, dado que el nico punto de clasificacin para todos los seres es la existencia. Pero se le ocurrir a nadie que est en su razn, rationis compos 49 formar una ciencia del se r o de los seres, como ser? No, porque ese punto de clasificacin nada ensea y es una verdadera perogrullada. Si para conoce r pues, los seres tengo que entrar en el estudio de cada uno, o de cada clase, o de cada aspecto bajo el cual puede ser mirado el mismo ente, o la clase a que pertenezca, claro est que el conocimiento de los seres ser el objeto de otras tantas ciencias especiales, de todas las ciencias humanas; en una palabra, Dios, el hombre y el mundo. Luego por este lado no puede constituirse la Ontologa. V eamos ahora si puede fabricarse por otro, que es el 2 miembro de la alternativa propuesta. Si la Ontologa versa acerca del Ente por excelencia, entonces abandonando sus pretensiones al ente en comn, se convierte en la Teologa natural, o ciencia de Dios, hasta donde alcancen las luces de la razn; pero an no puede hallar rigurosamente cabida, porque en primer lugar a Dios no lo podemos concebir sin atributos o propiedades, como no puede menos de suceder al entendimiento humano respecto de cuanto existe; de suerte que la ciencia que tengamos de Dios, cualquiera que sea, ms o menos limitada, forzosamente ha de recaer sobre sus atributos, y entonces ni an la ciencia de Dios lo es, en cuanto ente o ser meramente tal; luego no es en rigor ciencia ontolgica: Tal es, en efecto, la propensin, la ley del alma humana, que todo hombre se figura o concibe al Ser Supremo, segn los datos o modelos que le ofrece la misma naturaleza o su propio entendimiento, fingindoselo muy corporal el hombre salvaje, y muy espiritual el civilizado, cada cual a imagen y semejanza de sus concepciones. Luego no es posible en lo humano formar una ciencia del ente en cuanto ente, sea por el rumbo del universo, sea por el rumbo de su hacedo r Ni an la misma existencia de Dios, que sera en todo caso el fundamento de la Ontologa, es ni puede se r induccin o deduccin de esta pretendida ciencia, toda vez que aquella gran verdad fundamental es filosficamente el resultado de la misma observacin del hombre y del universo. Adems de esto, an considerando a Dios, cual lo es, como el Ente por s y absoluto, esto es, independiente y superior a todo lo creado, todava la idea de Dios no es absoluta respecto de nosotros, dado que nos elevamos hasta ella por la contemplacin de los fenmenos; as que, lejos de ser absoluta, es eminentemente relativa y tanto, que cada objeto comparado con otro objeto del universo, y el conjunto de los objetos, nos llevan invenciblemente a la misma grandiosa induccin o sea, a un resultado corroborado por millares de millares de inducciones, incluso en ellas el magnfico argumento de Cartesio, que entra forzosamente en el crculo de 49. en su juicio.

PAGE 116

604 \ 604 \ ABRIL 1840 la induccin. Cousin, presintiendo que no poda de primera intencin introducir y acreditar la Ontologa, y sealadamente entre sus ilustrados compatriotas, se content con insinuar hbilmente y an fue hasta valenta que aunque no deba comenzarse por la Ontologa, sin embargo, eso nada probaba contra su existencia, pues slo se haba de llegar a ella por medio de la Psicologa, es deci r despus de agotado el estudio de los fenmenos: una sana filosofa dice al comenzar la leccin 18 del curso de 1829 no debe, sin duda, quitar del medio y destruir las cuestiones ontolgicas sobre la naturaleza del espacio en s mismo: utrum 50 si es material o espiritual; si es sustancia o atributo; si es independiente de Dios o si se refiere a Dios mismo (es deci r una parte o atributo de Dios mismo, como ha sobrado quien lo defienda, pues no hay disparate que no lo haya dicho algn filsofo, como ya observ Marco Tulio); puesto que todas estas cuestiones se hallan incontestablemente en el espritu humano; empero, la filosofa debe aplazarlas hasta el tiempo en que observaciones psicolgicas bien hechas y hbilmente combinadas permitan resolverlas. 51 Se pudiera creer que un hombre en su sana razn, y seriamente, se explicase en los trminos enunciados? No quiero ni calificar las especies que a manos llenas vierte nuestro metafsico en el prrafo anterio r porque son pocas y flojas las ms abundantes y enrgicas palabras, para bautizar semejantes desvaros. Merece ser libro dogmtico texto de enseanza, libro de ponerse en mano de la juventud, en donde a cada paso se tropieza con esas pomposas y huecas extravagancias? Si pudiramos decir de Vctor Cousin, el filsofo, 52 lo que del padre Homero deca Horacio, quandoque bonus dormitat Homerus 53 podran disculparse esos arranques ontolgicos y algunas otras espinitas, si estuvieran ms clairsemes 54 o menos copiosamente vertidas. Pero qu hemos de hacer con un escritor que est continuamente dormitando, o ejecutando en la vigilia cosas peores que en el sueo? La justicia nos obliga a declararle psima gua, y sobre todo para gua de la juventud. Principiis obsta 55 V amos a ve r siquiera por encima, algunos de los errores otra sera la expresin propia que envuelve ese celebrrimo pasaje. 50. sobre si... 51. Bien largo va eso!. Nota que hace ms de ocho aos puse al margen a este lugar de la obra de M. Cousin. 52. Hablo en la parte puramente doctrinaria, pues en la histrica y literaria, o en puntos ajenos a la filosofa, hasta me encanta su estilo. Quin es el escritor que le mejora el epitafio de su ntimo Santa Rosa? Justicia. Fair Play! 53. Algunas veces se queda dormido hasta el bueno de Homero (Horacio, Arte potica ). Equivale a nuestro adagio: al mejor escribano se le va un borrn. 54. espaciadas 55. Oponte a los principios.

PAGE 117

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 605 / 605 1 Ignorancia de la naturaleza de las ideas. Por ms que adelante la ciencia, qu ms se ha de descubrir en esa relacin sencillsima de nuestras concepciones? Si el espacio no es ms que la extensin limitada por mi entendimiento, qu otra cosa ms puede ser con el tiempo? Acaso es el espacio un objeto compuesto, como un mineral, v .g., que hoy se le descubre una propiedad, y maana otra, y andando de los siglos otra y otra, que nos haga duda r o por lo menos nos alumbre acerca de su naturaleza? El espacio, el nmero, el tiempo, el ser y otras relaciones simplicsimas por este estilo, nos tienen ms naturaleza que la que les atribuye el entendimiento humano. Podranse descubrir con el tiempo nuevas combinaciones con los nmeros v .g., pero estos adelantos en nada pueden ilustrar la cuestin de la naturaleza del nmero, que ya est ilustrada por s misma, que no admite ms, ni poco ni mucho. As ho y despus de todos los adelantos del lgebra y del clculo infinitesimal, se est el nmero como se estaba as en la mente de Newton como en la del ltimo hotentote; porque la naturaleza del nmero es la misma que le ha dado el entendimiento humano, la relacin del cunto y nada ms, hasta la consumacin de los siglos, y hasta in aeternum para los entendimientos humanos, no para los divinos de los eternos psicologistas o sempiternos visionarios. As, pues, tan ridcula es para m la cuestin de si el espacio ser corporal o espiritual como si me preguntaran si el nmero era negro o blanco, agrio o dulce. En todo caso, ms bien sera corp o ral, porque su base est en la extensin, para cuya corporeidad no me parece exigirn mis adversos las pruebas. Pero en rigo r el espacio ilimitado, o lo que filosficamente se llama el espacio, es una formacin de nuestro entendimiento, y bajo este concepto se le puede llamar intelectual o espiritual, desde ahora, sin tener para qu aguardar a esas profundas investigaciones ontolgicas hechas y dirigidas comme il faut 56 por los observadores internos, no los groserotes externos, por los observadores de lo fino, as como hay carpinteros de lo blanco. Habrse visto gente como ella! Sacamos, pues, en claro que el espacio es eclctico; no hay que rerse, que all va la prueba: por la extensin, que es la raz que lo pega a la tierra es sensualista, corporal, y por el espritu, que lo multiplica hasta el infinito, hechura suya aunque la palabra no es muy espiritual, se remonta hasta el sptimo cielo, y ctamele espiritualista Sed sic est 57 que lo sensualista y espiritualista bien mezclado y diluido (para la neutralizacin del veneno qu qumico! rase Ud. de Berzelius!) constituye lo eclectical; ERGO luce clarius patet, clamante scientia (et CONSCIENTIA ) spatium quid ecclecticum, ECCLECTIQUISSIMUM esse 58 56. como es debido. 57. Pero es as [que]... 58. Luego, segn la ciencia (y la conciencia), queda ms claro que la luz que el espacio es eclctico, eclectiqusimo

PAGE 118

606 \ 606 \ ABRIL 1840 No le vendra mal a esta escuela, y le embonara literalmente otra metrificatio invectivalis contra studia MODERNORUM 59 s, contra los estudios de estos modernos que piadosamente nos quieren volver a los relumbrones de la Edad Media t anquam lucus a non lucendo 60 2 Si el espacio es sustancia o atributo podr ya sentenciarse segn lo alegado y probado. Ni uno, ni otro, hablando en rigor; aunque en todo caso, ms tiene de atributo en el fondo que de otra cosa, como que es una relacin bajo la cual se contemplan los cuerpos y sugerida, no formada por ellos mismos. 3 Si el espacio es independiente de Dios... Qu diramos del que nos preguntase si la lnea recta v .g. era independiente de Dios? Pues yo voy a probar que tambin es eclctica la lnea recta, y que hasta hay en ella trinidad como procedente ab utroque 61 de donde proceden todas sus hermanas ideas, que no pueden negar la alcurnia, esto es, de las cosas de afuera y del entendimiento de adentro, madre y padre de la hija idea. No reparis en el lmite de aquella mesa? Pues yo prescindo de su ancho y de todo lo dems, y slo considero el remate de la superficie. Pero la mesa u otro objeto de donde yo he sacado la lnea, es un objeto material: (aqu est el sensualismo, no es verdad?) y el entendimiento con que la he sacado, pues ella no estaba suelta, sino atada al cuerpo en el universo, es facultad de un alma espiritual (aqu est el espiritualismo no es eso?); es as que, segn lo demostrado, (s, ser as, pero no segn lo demostrado, sino segn lo convenido) la combinacin perfecta de aquello con esto constituye el eclecticismo (aqu est mi gente): luego la lnea recta es eclctica en derechura, y por los cuatro costados (o por los dos que tiene). Pero bien, a qu viene todo ese tren y andamio de pruebas para la cuestin de si el espacio es o no dependiente de Dios? S viene; porque as como de cualquier objeto y de cualquier idea puede decirse que es espiritual o corporal, o ambas cosas, segn el modo con que se considere, de la misma manera no hay idea que no sea dependiente de Dios, porque Dios fue el creador de los objetos y del hombre dotado con facultades para conocerlos. Pero no es esta la dependencia o inmediacin a que se contraen los metafsicos; trtase de hacer el espacio un atributo de la Divinidad, pues considerndolo increado, por forzosa consecuencia le miran como eterno, y nada hay eterno ms que Dios: 62 y ved aqu cmo por sus pasos contados vienen a parar en el espinocismo ms neto y lleno. As, pues, considerando 59. Invectiva mtrica contra los estudios de los modernos 60. como lucus [bosques], de no lucir 61. de uno y otro lado. 62. Recurdese lo que dije en mi ltimo Elenco: que una gran fuente de extravos en los metafsicos era aplicar ideas de un orden a objetos de otro.

PAGE 119

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 607 / 607 a Dios como inmenso, entienden los espiritualistas esta expresin muy materialmente y al pie de la letra, concibiendo que el Criador se halla ocupando todo el espacio, sin dejar ni un poquito siquiera al justo. 63 Lo que prueba de paso cun enclavada est en el entendimiento humano la idea de espacio como extensin, en trminos que no pueda concebir ni an los espritus sino en el espacio, esto es, en la extensin limitada de la realidad o ilimitada que fabrica nuestro entendimiento. Leccin importante que nos advierte no internarnos en regiones de cuyos linderos ningn viajero vuelve; regiones por las cuales se place en volar nuestro caudillo de la escuela eclctica, toda vez que no contento ya con haber insinuado que la Ontologa se quedase para ms adelante, se mete en ella de rondn en varios lugares de sus obras, y muy singularmente en el famoso prlogo de la ltima edicin de sus F ragmentos filosficos No quiero citar ms que un pasaje, por no prolongar mucho ms el presente artculo, aunque sera muy conducente a nuestro propsito acotarle todo entero; tanto es el material refutable que envuelve en esta parte! Dice, pues, entre otras cosas muy notables, que Dios no puede deliberar ni querer a nuestro modo. Luego quiere y delibera al suyo, esto es, more divino 64 Es deci r seor Cousin, que sustitus las palabras a las cosas; porque en rigo r cmo podis decir que delibera un Ente presciente y para quien todo est presente hasta lo futuro; mejor dicho, para quien no hay pasado, ni futuro? Deliberar vale tanto como escoger entre varios extremos y determinarse en consecuencia; y todo esto es humano y ajensimo de la idea que por otra parte nos hace la naturaleza formar de Dios, para no hablar de la revelacin, As, pues, no por proferir V las palabras Dios delibera a su modo alcanza ms vuestro entendimiento que el de cualquier otro hombre acerca de la naturaleza divina; tan completa es vuestra ignorancia como la ma en el particula r pues no concebs mejor que yo ni esa, ni ningn gnero de deliberacin en el Ente Supremo; con la diferencia, a mi favo r de que yo evito, confesando mi ignorancia, la contradiccin en que vos mismo os colocis gratuitamente. Hay tambin otra diferencia, que en vuestro favor reclaman vuestros partidarios, y es que con semejante conducta sois ms valiente y arrojado que nosotros los que profesamos, dicen ellos, una filosofa tmida y mezquina (ahora es tmida y otras veces la 63. Esto es, repletivit que es una de las tres clases de ubicuidad, con que estn los entes ocupando el espacio, segn los escolsticos; las otras dos son punctatim y definitive. ** Cul de las tres les acomodar para los espritus? Ostende nobis. *** repletividad ** breve y definitivamente. *** Mustranoslo. 64. de manera divina.

PAGE 120

608 \ 608 \ ABRIL 1840 tachan de arriesgada, y es lo uno y lo otro: porque no va ni a ms ni a menos de lo que consienten los hechos) que no se atreve a acometer las altas cuestiones de la naturaleza divina y la creacin del Universo. Y qu ganis vosotros los valientes con acometerlas? Perderlas todas... Por ventura las acometis? No, sino que ponis palabras en lugar de cosas. A qu viene una valenta que se reduce forzosamente a valenta de decir desatinos gratuitamente? Qu! Por ventura se dejan de acometer semejantes cuestiones por falta de valor? Qu idea os habis formado de la naturaleza de la ciencia? No os he dicho repetidamente que habas tomado la ciencia como negocio de voluntad? No, mirad que en la mayor parte es negocio del entendimiento Si por ms que yo desee profundizar una materia, me clama y convence mi entendimiento que no me es dado ni siquiera saludarla sin desbarra r cmo puedo gratutamente, a sabiendas, zamparme de bruces en la sima del error o en el laberinto de la contradiccin? Digo, pues, y repito con nuestro divino maestro, el hijo de Mara: voluntatem non quaero; 65 no busco mi voluntad en la ciencia, y as tendr al menos ms derecho a esperar que mi juicio llegue a ser justo et ideo judicium meum justum. 66 A veces llego a creer que vosotros tenis el entendimiento de diversa conformacin al mo, pues lo que ms os acomoda es cabalmente lo que a m ms me repugna; y entonces creo ms en la frenologa, y hasta pierdo las esperanzas de convenceros, an caso que estis de buena fe. Qu remedio! Sic erat in fatis. 67 El filsofo no es ms que ministro e intrprete, no dueo ni legislador de la naturaleza; a nosotros no nos toca ms que estudiar sus leyes, no drselas; sin que esto quiera decir que seamos empricos, que nos contentemos con la mera exposicin de los fenmenos: no tal, quien busca las leyes, halla las causas hasta donde es lcito a hombres remontarse con las alas de su inteligencia. Seores, y es este Vctor Cousin el mismo que nos repite en diversos lugares de sus obras, que la filosofa para siempre se emancip de la teologa? Y quin con ms osada ha introducido las cuestiones teolgicas en el campo de la filosofa? Vctor Cousin. Y quin hace promesas ms esplndidas de seguir el legtimo espritu de la ciencia? Vctor Cousin. Y quin se burla ms de tanta palabra empeada? Vctor Cousin. Y quin se alimenta y alimenta a sus hijos con el pan cotidiano de la contradiccin y la paradoja? Vctor Cousin. No es l mismo quien nos dice, en ese propio luga r que ante la Providencia es forzoso doblar la cerviz? Y cmo no se fa a la gran verdad de la existencia de Dios y sus atributos consiguientes? Cmo antes de internarse en el misterio insondable de la naturaleza divina, en el misterio de los misterios, no reco65. no busco mi voluntad ( San Juan, V 30). 66. y as mi juicio ser correcto. 67. estaba escrito.

PAGE 121

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 609 / 609 noce y confiesa, en espritu y verdad, que all slo oportet adorare 68 clamando antes de lo que l lo ha hecho. O, altitudo 69 Resulta, pues, en definitiva comprobado lo que antes critiqu a los metafsicos, es deci r que construan a Dios a imagen y semejanza de ellos; vio M. Cousin 70 que el acto de la deliberacin era lo ms noble y bello que haba en el hombre; Dios se compone de lo mejor y ms selecto (pero no de lo mejor en lo humano); luego en Dios hay y debe haber deliberacin, aunque deliberacin all a su modo. Este all a su modo es un manto para cubrir uno su ignorancia: yo como no tengo para qu cubrirla, ni me avergenzo de confesarla, no me falta valor para decir paladinamente: Y o no s nada de eso. Quin es valiente, el que confiesa su pecado o el que se pone una careta para ocultarlo? Mscaras abajo, seores, y adelante. Todas estas cuestiones se hallan incontestablemente en el espritu humano, contina Cousin; luego deben examinarse algn da, es su consecuencia, pues afirma que siendo as, una sana filosofa debe aplazarlas hasta que las buenas observaciones psicolgicas nos permitan resolverlas. Y a hemos visto algn sntoma de que l no ha esperado al plazo, habiendo as enfermado a la antes sana y robusta filosofa. Bien se lo tema el mismo mdico! Pero viniendo a nuestro caso, esta necesidad de examinar semejantes cuestiones, por estar en el espritu humano, se me parece al argumento que hacen algunos de la misma escuela, cuando para probar la existencia de sus entes de los hijos de sus cerebros, dicen muy seriamente: existe el nombre, luego existe la cosa. Corriente, en todas las lenguas se encuentran las palabras duende y vestiglo luego las cuatro partes del mundo estn pobladas de endriagos y de espritus foletos ; pero fuera burlas, lo que existe o ha existido en la impresin y su causa a que el hombre ha puesto una denominacin. Vio el hombre un objeto extraordinario, que le asust y consider, o le dijeron en su espanto, hijo de su ignorancia, que era un agente superior a l y a la naturaleza a la poca parte de ella que conoca y capaz de hacerle dao y le llam duende o vestiglo No hizo, pues, otra cosa que consigna r con el nombre de su impresin un error en el catlogo de la lengua; ni ms ni menos a guisa de un pobre rematado que, porque realmente sufre crueles sensaciones en su sobreexcitado cerebro, sensaciones que son muy reales y efectivas, le pinta aqul con la mayor viveza que es uno de sus modos de padece r anlogo a su principal modo de obrar legiones de diablos y centellas, a quienes atribuye toda la realidad que no tienen, y que les da su sentimiento. 68. conviene adorar. 69. Cun elevada cosa! 70. Algn da ver el pblico otros revuelos ontolgicos de Cousin, pues el que ha visto es, en comparacin, de los menos atrevidos.

PAGE 122

610 \ 610 \ ABRIL 1840 Se dir que no hay paridad, porque las cuestiones de que se trata no estn slo en los cerebros asustados y enfermos, sino en toda la humanidad, as en los ignorantes como en los sabios, puesto que todos queremos penetrar el misterio de la creacin y el de la naturaleza divina, y otros no menos inabordables. Muy bien, eso podr decirse con verdad acerca de Dios y del mundo; pero no acerca de la idea de espacio y de tiempo. Entendmosnos. Digo que podr afirmarse con verdad que a todos nos atormenta ms o menos el deseo de saber cmo es Dios y cmo y cundo se hizo esta mquina admirable. Pero podemos penetrar de presente estos arcanos? Si hemos de juzgar por los resultados de nuestra ciencia hasta el da de hoy y cuenta que est adelantado ms bien nos inclinaramos por la negativa, puesto que toda nuestra ciencia se reduce, cuando llega a tanto, al conocimiento de las causas segundas o para hablar con ms exactitud, a conocer que hay tales o cuales causas segundas, sin penetrar todava su naturaleza, o siendo propiamente para nosotros su naturaleza lo que de ellas conocemos. Pero quin osar aseverar que tal es toda la naturaleza, y la ntima naturaleza de las cosas? Nadie que reflexione. Mas supongamos que, andando el tiempo, pudiera el hombre llegar a calar el misterio que envuelve al mundo y a su Hacedor; an en tal caso podramos arribar a ese resultado por los medios que proponen los metafsicos, por virtud de observaciones psicolgicas? Mas bien llegaramos a alzar un canto de ese denso e inmenso velo, por el camino de la geologa y de todas las ciencias de observacin estrechamente coligadas al intento; lo cual prueba que la Ontologa propiamente tal, ni existe, ni puede existi r. Pero quin no ve que estamos suponiendo lo que jams existir? An cuando le sea dado al ingenio del hombre aumentar el caudal de sus conocimientos, an cuando alcance a descubrir nuevas leyes inimaginables. podra jams penetrar la obra del Eterno? Podra por ms que sepa, no tener ms que saber ? No, mil veces no; y aqu es donde se le revela invenciblemente el infinito; y aqu la profundsima ciencia de aquellas palabras, fanal de mis ojos, y nutrimiento de mi alma en el curso de mis meditaciones: El mundo habla la Escritura lo entreg Dios a la discusin de los mortales, de modo que no encuentre el hombre la obra que ha operado Dios desde el principio hasta el fin. 71 Si despus de nuestra humillacin y nuestra miseria, me fuera lcito sondear los inescrutables planes del Eterno, yo dira que es obra, o hecho pensado, de su suprema inteligencia, hacer sentir a la criatura su inferioridad respecto de su Criado r Y ste es en sustancia el magnfico y nunca bien alabado argumento de Cartesio en favor de la existencia de Dios: del sentimiento de la imperfeccin levantar el nimo a la suprema perfeccin Al arribar all, qu habremos de hacer? Adora r y nada ms que adora r Cuando el hombre llegue a conocer toda la 71. Vid. supra, p. 546, nota 51.

PAGE 123

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 611 / 611 naturaleza (cundo? toda la naturaleza? la de cada uno de los millones de astros visibles e invisibles que sin confundirse ni tocarse vagan por el espacio con los infinitos seres que los poblaren, y que acaso algunos sean superiores a nosotros?, pues quin ser osado a afirmar que somos el ltimo eslabn en la cadena de lo creado?); cuando el hombre llegue a conocer toda la naturaleza repito se convertira en su mismo autor; llegara a ser perfecto no perfectible que es la ley a que lo sujet su divino Hacedo r. Quedan, pues, de todo punto atrancadas las avenidas a la Ontologa propiamente tal; resultando inclusa en una de sus especies la mana que os aqueja a los idealistas de personificar los fenmenos, convirtiendo las abstracciones en realidades; o sea, dando una realidad entitativa a lo que slo tiene una realidad fenomenal ; as v .g., existe el yo pero no existe, segn queris vosotros, como causa de los fenmenos, sino como efecto de otra causa, que es el alma. Tan cierto es que el yo no pasa de la esfera del mero fenmeno, cuanto que aparece y desaparece en infinitos casos; as es que vosotros mismos os vis precisados a decir que padece un eclipse total, y a fe que no podra haberse escogitado un giro ms enrgico para impresionarnos de su fenomenalidad Pero no es ms derecho y exacto decir lisa y llanamente que desaparece el fenmeno yo, quedando siempre la virtualidad del alma y de la vida, causa nica de las facultades del hombre? Ocioso ser advertir que la anterior refutacin de toda Ontologa no va precisamente encaminada contra V ., sino contra su maestro; toda la vez que V ha tenido la circunspeccin de no lanzarse a toda vela por el ocano de las hiptesis. Empero los indicios ontolgicos que todava descubro en el cuaderno de V y sealadamente en el captulo que ha dado ocasin al disparo de toda esa artillera contra las tentativas de esta especie, me hacen conocer que an cuando V oprima esos mpetus ontolgicos, todava algunos rompen las trabas y se salen fuera; motivo por que no quise desaprovechar la coyuntura de ahogarlos en su principio. Pero justifiquemos mi operacin con el mismo texto del seor Psiclogo. Ni el mundo exterior dice ni Dios, ni el alma, como substancias, caen bajo las miradas de la conciencia. Esto es dar a entender que como substancias pueden estos objetos entrar en la jurisdiccin de otra facultad en lo humano; siendo as, como hemos demostrado, que ni existen substancias per se esto es, sin propiedades, ni podemos concebir a Dios, ni al alma, rigurosamente, por el ministerio de la razn, sino como causa. Tampoco puedo dejar pasar impunemente las palabras que a continuacin trae V .: compete slo a la conciencia el certificar la manifestacin del alma por el ejercicio de sus facultades. Pues ya he manifestado que pasan un sinnmero de fenmenos internos, no corporales solamente, sino mentales y muy mentales, como son muchos de memoria, sin que la conciencia pueda certificar acerca de ellos, y que sin embargo se nos den a conocer

PAGE 124

612 \ 612 \ ABRIL 1840 por sus efectos, y como quien dice, sin saber cmo. Cuntas veces perdemos al parecer absolutamente de nuestra recordacin una idea, que otra circunstancia posterior revive y resucita! Y dnde estaba? En mi espritu. Y lo saba la conciencia? Cuantas otras veces, por fuerza del hbito, que tiene la virtud de encubrir las operaciones, se escapan a los ojos de la conciencia innumerables antecedentes, que estn sin embargo influyendo cada uno por su parte en la elaboracin del pensamiento, si me permiten los idealistas explicarme con esta imagen, que s lo permitirn, puesto que ellos, a fuer de tales, gastan ms imgenes que realidades. No quiero privarme ni privaros del placer de apoyar mi doctrina, o por mejor deci r, mi exposicin de los hechos, con el voto irrecusable para vosotros del gran Leibnitz. Hay mil seales dice que nos hacen juzgar que existen en todos momentos en nosotros una infinidad de percepciones, pero sin apercepcin y sin reflexin (esto es, sin conciencia, de ninguna clase, ni de la natural de V ni de su reproduccin ); es deci r mudanzas en la misma alma de que no nos apercibimos, porque dichas percepciones son muy pequeas y en muy grande nmero, o demasiado informes, de suerte que no tienen nada de muy distintivo aparte, pero que estando unidas a otras, no dejan de producir su efecto, a lo menos confusamente. As es cmo el hbito hace que no paremos la atencin en el movimiento de un molino cuando hemos vivido cerca de l por algn tiempo. No es decir que este movimiento no inmute siempre nuestros rganos, que no se encuentre tambin en el alma algo que le corresponda, a causa de la armona del alma y del cuerpo; empero las impresiones que estn en uno y otro, destituidas del aliciente de la novedad, no son bastante fuertes para atraerse nuestra atencin y nuestra memoria, que slo se fijan en objetos ms ocupantes. Tenemos, pues, en resumidas cuentas, por donde quiera que la tomemos que la conciencia, para constituir la ciencia an de los mismos fenmenos internos, o sea, la Psicologa propiamente dicha, tiene que venir a dar forzosamente con la piedra de toque, con la imprescindible experiencia exterior sin cuyo cimiento in vanum laboraverunt, qui aedificant eam 72 Infirese asimismo de lo dicho, que si a la Psicologa le pertenece tambin como V asienta al final del prrafo que ha dado margen a la presente discusin los fenmenos de la actividad y de la sensibilidad, en cuanto de ellos sabe la conciencia, entonces se queda sin saber lo que necesita para constituir las ciencias de las ideas, puesto que para ello he demostrado repetidamente la absoluta necesidad de la experiencia externa reiterada y muy reiterada. Con lo cual queda contestada insensiblemente la parte que ofrec responder por separado en mi rplica a su primera respuesta de V; aunque siempre volver a hacerlo ms detenidamente, por haberme propuesto dar tal claridad a mis ideas, que sea forzoso a mis adversarios abjurar de las 72. trabajan en vano los que la edifican.

PAGE 125

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 613 / 613 suyas, o buscar nuevos datos para impugnar las mas. Creo que as es como haremos algo por la causa de la ciencia en nuestro suelo. Y adis, hasta otro da que abriremos con la espontaneidad F ILOLEZES Habana, 2 de abril de 1840 73 XXII XXII LA V LA V OL OL UNT UNT ARIED ARIED AD AD DPLIC DPLIC A A LA L A A LA L TIMA RPLIC TIMA RPLIC A DEL A DEL PSICLOGO PSICLOGO INSER INSER T T A EN EL A EN EL DIARIO DIARIO DE HOY DE HOY 74 74 POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 9 de 1840.) Vires amittit eundo 75 A este paso, tanto va V cortando y recortando 76 que a las primeras de cambio, le tendremos concluido por inanicin: pues mientras ms camina, ms cojea. Pero hablemos en plata y hasta en oro, si gusta. Tiene siquiera visos de discusin el aire y son que V ha tomado en sus contestaciones que no ya respuestas ? Responder V ., es deci r hablar a la cuestin! Baje Dios y valo. No puede V ., aunque quiera, con todo el omnipodero de su voluntad; se est infiriendo por s mismo heridas ms mortales que cuantas mi pobre pola pueda causarle! Quin le ha dado a Ud. derecho para adjudicarse ese tono de orculo y preado estilo, dando a entender como que guarda mucho y bueno all en los adentros de su conciencia, y que desdea exteriorizarlo? En buen hora; pues a su ejemplo, esto es, soltando aserciones sin pruebas (aunque estoy 73. Este trabajo filosfico, que es uno de los ms importantes y densos de Luz, es reproducido en la Impugnacin a Cousin. Vase pginas 863 y ss. (Roberto Agramonte.) 74. De 8 de a bril de 1840. Tercera respuesta a Filolezes por lo del Diario 5 de a bril (A lfredo Z ayas ) 75. Lo abandonan las fuerzas, cuando va caminando. 76. Ninguno de los tres artculos publicados hasta entonces por el doctor Manuel Gonzlez del Valle, ocupaba una columna completa del Diario de la Habana (Alfredo Zayas).

PAGE 126

614 \ 614 \ ABRIL 1840 pronto a ministrarlas, si se piden, y no van todas desde luego, por no infringir las venerandas leyes del laconismo, nicas que venera el psiclogo) quiere V que en una plumada le caracterice su papel? Poca sustancia, menos candor y ms pavo r. A qu viene V con la propuesta del cuadernito? Qu! tambin quiere V encapillarse ese nuevo trofeo con una idea que sali de m? Y a le dije a V. que para su cuaderno tendra cuaderno y medio de lo viejo que publiqu en los peridicos; y que de los presentes y futuros artculos porque esto va largo se formara otro, y de todo ello un volumen de tomo y lomo, impreso a lo Bodoni, rica, esplndida y alegrescamente 77 empastado, para servir a Dios y a su merced. Conque, como pide, a su reiterado ojal! ojal! que en el eco de su conciencia sigue repitiendo: Ojal que este maldito no escriba ms, ni en hoja larga ni en cuadernillo! Pero aun cuando tales y tantos articulejos no se compaginaran, ni vistieran de gala, tan mal encaminados estn en esas columnazas del Diario que sean parte a distraer la atencin a todo un psiclogo absoluto, con su sic volo 78 de su voluntad a su yo, me lo mete en un zapato, y bien calzado e incalzato me lo lleva en volandas hasta los campos de Waterloo y de Arbelas? Que me lo hieran all, y me lo acribillen a cuchilladas. Ni las siente, ni puede sentirlas en el calor del combate: como que todo su yo se ha vuelto pelea, refriega, frago r, estruendo, humo, nada. Somera y muy somera es la filosofa que mira los hechos, y no los ve: pero ese del soldado afecta V no comprenderlo ahora, pues en la noche del da 22 de julio ( infandum, regina jubes renovare dolorem?) 79 como instase yo a uno de sus estudiantes con un hecho anlogo al propuesto, le mand V pronunciar su sentencia de muerte, previnindole contestara con el axioma de que la mayor sensacin destruye la menor. Qu otra cosa sucede con el can aguerrido y furioso, que descuar77. Pero no valiera ms que, aparte del Diario, en un cuaderno consignase V todas sus objeciones a los Artculos de Psicologa, para que, puestas as, se leyesen, no como quiera y de momento, sino con la debida meditacin? Ojal que a ello se aviniera V ... ojal! En la pg. 525 de este vol. puede verse la oferta a que alude Luz, de publicar en cuaderno sus artculos. Con las palabras empastado alegrescamente se refiere Luz a que lo fuese en el taller de encuadernaciones del seor Alegre, socio luego de la acreditada librera de Charlain. En el Diario de 11 de abril, en un artculo dirigido a don Nicols Pardo Pimentel, redactor principal del Noticiero y Lucero, el articulista, que entiendo era don Juan Francisco Funes, hace alusin al prrafo de Gonzlez del Valle que copio al comienzo de esta nota, diciendo: Tambin se le trasluce a V demasiado, seor Pardo, el empeo de hacer de una va dos mandados: esto es, de hacer coro a algn pseudo-filsofo, que nos clama, no ms, ojal!! ojal!, por que me le tiene harto mal parado otro filsofo verdadero. (N. de Alfredo Zayas.) 78. as lo quiero. 79. Quieres, oh reina, que se remueva el terrible dolor?. (Virgilio, Eneida ).

PAGE 127

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 615 / 615 tizado a machetazos, suelta la vida antes que la presa? Cabalmente fue V a tocar una cuerda, que es el triunfo del sistema de la sensacin. Ahora bien: problema psico-fisiolgico-jurdico cul es el estado del nimo que desconoce lo que le perjudica?. En resolucin, yo publico estos papeles en los Diarios no por V ., ni por m, ni por la negra honrilla, 80 ni por nada ms harto me conoce V y me conoce toda la tierra sino por derramar copiosamente en la juventud de mi patria para obvio de esas malhadadas doctrinas. Germen de vida que en sus venas cunda Y a cien generaciones se difunda. 81 Trofeo de dialctica alcanzado por V tan al principio del certamen! A ver? Vulvamelo V a deci r Qu valor! Y pretender V todava estar de buena fe, respecto del hombre que desde la Memoria sobre mtodo publicada en 1838, haba consignado latamente la misma doctrina que acerca de la llave de las ciencias ha expuesto a V en ltimas y de nuevo, ms breve, pero no menos terminantemente? Digo, al hombre que a rengln seguido, en la polmica con el Dmine de Puerto Prncipe, y despus en la trabada con el seor Adicto ocup ms de sesenta columnas de los peridicos en deslindar los caracteres y dependencia entre las ciencias fsicas y morales! V dice que la Psicologa es la llave de todas las ciencias indistintamente; yo sostengo que lo es de algunas, pues la Fsica, Qumica, Matemticas, etctera que son ciencias ms que la Psicologa, no estn bajo de su jurisdiccin. Quin ha perdido? Cuando est V ms maltratado, es cuando ms canta victorias. La llave est muy en su luga r, despus de haberle cerrado V para siempre la puerta de su tenebrosa metafsica, y abirtole de par en par el magnfico templo, donde radiante brilla la verdad. Entre V y adore. Pero qu mucho usurpe fingidos laureles quien se atreve a negar rotundamente los hechos pblicos y notorios ocurridos hasta delante de una autoridad literaria? Infinitas fueron las personas y si me lo niega todava le citar sus nombres y apellidos que salieron diciendo rotundamente aquella noche, no slo que V no haba contestado a una, que es una, de mis observaciones, sino que en lo poco que dijera, se haba contradicho lastimosamente y abjurado de todas sus doctrinas. Y qudese esto aqu, porque peor es meneallo... y vamos con los otros cargos. Y o ataqu a V despus de haber examinado por ms de una hora a los alumnos, a quienes hice lucir y lucieron hasta sin m (esto es justicia a los 80. Por la negra honrilla me entiende V Filolezes ? Sucedera que se creyese V vencedo r, et ego quoque (Manuel Gonzlez del Valle.) Alfredo Zayas. 81. Versos del autor del Dos de Mayo de Gallego (Roberto Agramonte).

PAGE 128

616 \ 616 \ ABRIL 1840 buenos muchachos, que lo eran). Por ms seas recordar V que la lucha se empe por la especie de conciliacin que V me ofreca en la tesis 57 de su Elenco; conciliacin que no pude aceptar con harto dolor de mi corazn, porque en balde es transigirse los hombres entre s, cuando los hechos persisten pugnando con las doctrinas. Tan vano como negar rotundamente lo ocurrido, a menos que por arte cabalsitico de Pettifogge r o de forense birlibirloque, se declaren nulos los palos dados. Que V tambin tena sus ttulos (ms que yo, seor doctor) para tomar la palabra, est fuera de duda como lo es que la tom varias veces en aquella noche, y cuando la dejaba, le instaba y con mis interpelaciones para que la volviese a toma r V empero tuvo a bien abandonarla de una vez, dejar el campo al enemigo, pues mientras ms salidas daba, ms entradas llevaba a la cuestin. Fue V a refugiarse bajo la sombra de la Grecia deleitosa, y de all sali V ms acalorado; vol luego a la frgida Alemania, a esa segunda tierra ma, y all, en lugar de las flores y frescos que buscaba, encontr ms espinas y dolores. Quin ha perdido el juicio para negar a V que se necesita un principio activo e inteligente para el estudio de la Creacin? Pero ese yo no es el principio, la causa, sino uno de tantos efectos o fenmenos de la causa, alma y vida; fenmeno que es antecedente y concomitante de otros fenmenos, y que an puede ser y es causa de algunos, como sucede con infinitos efectos en el Universo que hace tambin el papel de causas. El yo aparece y desaparece en la apoplega, en la demencia, en el sonambulismo, sin que desaparezca el alma, la causa que despus lo vuelve a traer a la escena. Luego es efecto, en todo rigor; y quteme V al yo de donde le he situado. Asever un quidam 82 rotundamente, que la atencin era siempre hija de la voluntad; y no contento con echar tantas plantas, subi los puntos a la clave de sol, y pavonendose y aleteando, solt la vena con los gorgeos de cundo, dnde, cmo, a qu hora, gorgeos que me la han dejado trinando al canoro cisne. 83 Y para qu tanto ruido sin una nuececita siquiera? Para hacer creer que yo era un solemne embustero, o por lo bajo un charlatn exagerado r Pero ac pescamos al vuelo los recursos, o ms bien, los pujidos retricos del laborioso parto en que le habemos puesto, por la misericordia de Dios. Sali otro quidam al encuentro, probndole al primero que en muchos, muchsimos casos, era forzada la atencin aunque en infinitos otros fuera libre y su madre, la voluntad, hija a veces de la 82. un donnadie. 83. Cundo? Dnde? A qu hora? Cmo me prob Vd. que la atencin no es un fenmeno de voluntad? Presente los argumentos y hechos de que la atencin es fatal. Vengan, que los quiero oir. (Manuel Gonzlez del Valle. Diario de la Habana de 4 de abril de 1840. ) Vase la pgina 566 de este volumen (Alfredo Zayas)

PAGE 129

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 617 / 617 impresin, y por consiguiente abuela legtima sta de aquella. (No les haga V negar su ascendencia, que por ms plebeya que me la ponga, es la genuina y natural.) Muy bien, qu diremos ahora del hombre que se nos descuelga por toda respuesta con la de la atencin provocada, y muy suya, y la flor jurdica de que de voluntas coacta semper voluntas 84 que podra venir muy a cuento para cubrir el expediente, esto es, para no callarse y confesar: primero mrtir que confesor a lo San Vctor; pero no para cubrir sus huesos con nosotros los anatmicos, o aprendices de la otoma, 85 que somos el diablo para cortar velos y membranas con el aciclado bistur. Intus et in cute. 86 En efecto voluntas coactas semper voluntas ; pero mientras est coacta 87 no es libre, aunque sea voluntas, 88 y as tienen razn los juristas, pero no la tiene V ., aunque jurista en calidad de psicologista. Por de contado que el hombre ve, oye, toca, habla, se mueve, recuerda simultneamente, y sin salir de donde est, como que tiene sentidos y facultades diversas para que todas esas funciones se verifiquen sin confundirse ni contrariarse. Dios nos hizo a imagen y semejanza suya. Por ltimo, es muy singular que siendo V tan avaro de palabras, y tan mesurado y tranquilo, enemigo a par de muerte de la improvisacin, circunstancias que deberan influir en hacerle olvidar menos las empeadas, haya trascordado de todo punto la que nos dio al final de su Primera Respuesta; conviene a saber: que algo ganara la ciencia en nuestro pas con la presente discusin. Lo que bien podr ser en puridad; pero hasta ahora no hemos visto el bolo con que V ha contribuido por su parte para enriquecer el fondo de la patria. Y ... mementote sermonis tui, Domine, 89 que no es mal memento, ni escasa materia para su enftica reflexin. F ILOLEZES La Habana, 8 de abril de 1840 84. La voluntad, aun constreida, siempre es voluntad. 85. Sic. Quiz: toma (Roberto Agramonte). 86. Dentro y en la cara. 87. constreida, coaccionada. 88. voluntad. 89. Acurdate de tu palabra, Seor. ( Salmos, 119, 49.)

PAGE 130

618 \ 618 \ ABRIL 1840 XXIII XXIII CONTINA LA RPLICA DE CONTINA LA RPLICA DE FILOLEZES FILOLEZES A LA A LA PRIMERA RESP PRIMERA RESP UEST UEST A DEL DOCTOR DON A DEL DOCTOR DON MANUEL GONZLEZ DEL V MANUEL GONZLEZ DEL V ALLE ALLE POR F ILOLEZES ( Diario de La Habana, 11 de abril de 1840. Suplemento.) No es encontrar la verdad, tener una opinin justa de cada cosa. P LATN Repblica Interesante por extremo es la materia que dej en mi rplica para artculo separado, y forma el asunto del presente; ms a fin de no eternizarnos en cada punto, y porque debe escribirse muy seriamente una Memoria impugnando muchas de las doctrinas expuestas por Maine-Biran en su famosa obra, tan recomendable por otra parte, de las Relaciones entre lo fsico y lo moral, que a una con Cousin es otra de las principales guas de V ., emplear por el momento toda la posible brevedad. Despus de lo que he manifestado en mi ltimo papel sobre Ontologa, acerca de la realidad de las sensaciones hasta en un frentico, que no prueba sin embargo la realidad en la naturaleza exterior de las concepciones que actualmente conmueven su cerebro, agitando toda su mquina, podr V comprende r que aunque estemos an ms seguros de lo que pasa dentro de nosotros que de lo que pasa en el mundo exterio r eso no prueba la certeza de nuestros conocimientos ni sobre el mundo externo ni sobre el interno. Fue mi propsito, al afirmar que de los fenmenos internos estbamos, si caba, ms cerciorados que de los exteriores, reprender de una plumada a Jouffroy y otros psicologistas, que gastan el tiempo y el papel en establecer hechos evidentsimos hasta para el ms rstico entre los mortales, con la segunda o tercera intencin de pintar a sus adversarios o como unos pirrnicos risibles e imposibles, o como unos imbciles o lerdos forrados en la misma torpeza. Y o, pues, amigo mo, no hice ms que asentar un hecho, a sabe r que estamos segursimos de lo que pasaba en nuestro interior. V eamos ahora el raciocinio que sobre ese dato ha levantado V .; y V mismo va a sentenciar si est arreglado a las leyes de la Lgica, absolvindole forzosamente del caso de olvido o de contradiccin en que tan gratuitamente me coloca. Luego estoy yo convencido deduce V de que los conocimientos de ac dentro del alma son los ms ciertos. Pues, no seo r no se infiere tal cosa de aquella premisa; porque puede V esta r o

PAGE 131

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 619 / 619 parecerle esta r como harto a menudo sucede, segursimo de una impresin acerca de un objeto interno, y sin embargo ser muy inexacto, muy equivocado, el conocimiento acerca de dicho objeto, pues una cosa es el hecho de conciencia y otra el hecho del conocimiento: lo primero es senti r experimenta r creer que se sabe; lo segundo es saber realmente, es deci r que el conocimiento verdaderamente tal ha de ser un reflejo o representacin de la realidad. Ejemplos ahora, para que lo comprenda hasta el que se empeara en no comprenderlo. Un hombre pretende estar seguro, en conciencia, de la existencia, de la realidad de un fantasma. Diremos que este hombre lo ha imaginado, que est fuera de s? Nada de eso; su creencia estriba en una sensacin que ha experimentado, porque o ha visto durante la noche una sombre en realidad, o se le ha representado durante el sueo; as que, ni frailes descalzos, como suele decirse, le harn desistir de su firme persuasin sobre la existencia del fantasma; y sin embargo ste es un error grosero, en la naturaleza no existe tal cosa, este hombre no tiene conocimiento ni mediano de la naturaleza, y cabalmente, porque carece de tal conocimiento, es por lo que se hace vctima del error y del terro r Luego la conciencia le engaa, o por lo menos, se deja engaar por los sentidos, y no es parte a sacarle de su erro r. Cmo, pues, curar a este hombre de su preocupacin? Instruyndole en las leyes de la naturaleza exterior o interior suya, por medio de las observaciones hechas por los sentidos externos. Luego la conciencia, por s sola, es intil e ineficaz para constituir hasta la ciencia que trata de ella misma y de sus fenmenos. Otro ejemplo, con un hecho interno. Pongamos que un individuo dice que se siente con valor para oponerse frente a frente a su enemigo, para arrostrar las bombas y las balas: cree nuestro valiente, firmemente en conciencia (qu ms quieren los psicologistas?) que ser hombre capaz de llenar su deber en llegando el lance: llega en efecto y mi impertrrito vuela en alas de la conciencia hasta donde le alcanzaron las piernas. Pero l enga a los dems, y se enga a s mismo. Tuvo empero nimo (qu nimo haba de tener el malaventurado!) de engaarse y engaarnos? Absolvmosle, pues, de culpa y pena, condenando en lo principal y las costas al nico causante de su chasco y el nuestro: su predilecta de V ., la soberana conciencia, la reina de la infalibilidad y crisol de los conocimientos humanos. Pobres conocimientos, y pobre humanidad! Hay ms: sin salir del sentimiento del valo r Cun a menudo no se observa que un hombre aguerrido, fogueado, como decirse suele, en uno o en varios gneros de peligros, cree en conciencia, y an en experiencia, podramos agregar con seguridad, que ser parte a afrontar denodadamente riesgos que en su concepto (tambin en su conciencia ) y en el de los dems hombres (tambin en la conciencia ajena ) son inferiores sin comparacin a los airosamente pasados, y sin embargo, l mismo se queda pasmado y atnito de aquella su nueva cobarda! Siempre recordar el

PAGE 132

620 \ 620 \ ABRIL 1840 caso de un milita r hijo y honor de nuestro suelo (ya descansa en paz), que gan sus grados en la guerra de la independencia nacional; varn tan sereno como esforzado, y gozando de su merecida reputacin de esfuerzo extraordinario para con los mejores jueces, sus compaeros de armas; pues este mismo sujeto me confesaba admirado y aqu prob de nuevo su valo r porque el valiente es franco y no falaz- que le aquej un miedo cerval, inevitable, durante la tremenda plaga del clera-morbo en este suelo. Demasiado saben los que saben manda r por haber observado al hombre, que entre los mismo valientes unos son ms a propsito para el mar que para la tierra, otros mejores para el ataque que para la defensa, tales que necesitan excitarse o entrar en una especie de fiebre para entrar en el combate, cuales que no han menester ms que su firme voluntad, y a quienes hasta se aclara el entendimiento con la vista y silbido de las balas, como del mariscal Massena deca el primero de los capitanes. Verdad es que Napolen, como todos los hombres grandes, haca las cosas muy a menudo como por inspiracin, sin estudio previo, y que la experiencia, en expresin de Shakespeare, es la sabidura de los necios ( fools wisdom ); 90 pero ese privilegio que a las inteligencias superiores concede el Padre y dispensador de las luces, no los exime de las leyes o condiciones generales a que est sujeta la humanidad. En efecto, el punto de partida del hombre extraordinario, as como del hombre vulga r es siempre la experiencia, puesto que el entendimiento humano no puede rigurosamente hablando proceder a priori. La diferencia se cifra, pues, nicamente en que el genio, con los mismos y hasta con menos materiales que el vulgo, levantar el edificio de los conocimientos, y arrancar secretos a la naturaleza; pero l no puede adivinar su marcha o es un adivinar sobre algn hecho, sobre alguna experiencia; una verdadera induccin, ms o menos atrevida, porque el hombre no inventa, no crea, sino descubre o imagina, y an la voz latina inventar 91 acusa rigurosamente su origen, pues vale tanto como halla r encontra r venir en o dar con el objeto en relacin. As, observando los mismos fenmenos del descenso de los cuerpos que observaban todos los hombres, sin descubrir nada, pero observando indispensablemente, se elev el gran Newton al descubrimiento de las leyes de la atraccin universal. Lo cual en todo caso prueba, y esto nada dice a favor de la conciencia, que a sus facultades, a sus virtualidades, no a ideas infundidas de antemano, deben en gran parte los grandes hombres su notable superioridad; y as se entiende perfectamente la respuesta de Newton a los que le pre90. Dice muy bien Shakespeare, en cuyas obras se aprende ms Psicologa que en todas las de la escuela pseudoeclctica: El necio necesita hechos y ms hechos iguales, repetidos, para saber algo, y con todo suele llevar chascos: al hombre extraordinario basta una prueba y luego parece que adivina 91. invenire.

PAGE 133

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 621 / 621 guntaban como haba dado con la atraccin universal: meditando, meditando sin cesa r responda este hijo predilecto de la naturaleza; pensando y reflejando sobre los fenmenos, no dndole su entendimiento espontneamente las ideas que ya hubiera en l; que a haber estado all, o se aparecieran con menor esfuerzo, al menos alguna o algunas, siquiera una vez, y no siempre con el sabor gratsimo de la novedad, 92 nunca ms satisfactorio y arrobante como cuando acaba de lograrse algn descubrimiento; pensando y reflejando acerca de los hechos ms comunes y familiares, que por lo mismo ni llaman ya la atencin de la muchedumbre; y aqu encuentro yo cabalmente la diferencia caracterstica entre los talentos vulgares y los extraordinarios. Los hombres comunes necesitan un hecho portentoso, que los saque y los sacuda, por decirlo as, del torpor de sus pensamientos; mientras que el genio encuentra esos prodigios y analogas con lo prodigioso con los datos ms triviales y sencillos; el numen de la ciencia todo lo ve y descubre encadenado, halla una clave general bajo la cual encierra fenmenos al parecer lo ms inconexos y remotos. Tan cierto es que hasta el ingenio ms estupendo ha de ser fecundado por los hechos, que toca en lo imposible que en medio de un pueblo salvaje nazcan Newtones y Cartesios; no porque la naturaleza no haya situado en todas partes hombres con las capacidades o virtualidades competentes para haber llegado a ser otros tantos insignes filsofos y matemticos, sino que les faltaron 92. Cada vez que reflexiono sobre esta materia me representa la memoria a Cartesio, al gran Cartesio, quien todava, entusiasmado por el sistema de Platn sobre las ideas y excitado por su mismo principio de tener por firmemente verdadero aquello que concebimos muy clara y distintamente, y acaso tambin movido por su extremada aficin a las matemticas, deca que, cuando pensaba en el tringulo, o en el crculo, o en sus propiedades, perciba tan fcil y sencillamente todas estas relaciones, que se le antojaba si esto no fuera ms que acordarse. Aqu est el scire nihil aliud quam meminisse (*) del filsofo griego. Pues yo por mi parte confieso que cuando estudiaba la ciencia de la extensin, si bien me encantaban las figuras y sus accidentes, no menos que las demostraciones, nunca me pareci que me acordaba, sino que eran cosas enteramente nuevas para m, aunque fundadas en otras que me eran muy aejas y familiares: qu digo! me agradaban ms precisamente por el incentivo de la novedad, y mirad ahora, como sin querer me ocurre un argumento que viene de molde. Quin tiene razn, Descartes, o yo? Los dos, si queris, porque l refirese a un hecho de su conciencia, conocer todos los hechos de la conciencia, tiene que salir fuera de s, o no tener los de la suya por nicos e invariables en la humanidad. Y qu, siempre merecern su asenso como caractersticas generales de ella misma las observaciones o imaginaciones que le vengan de todas partes? No tal: porque, entrando entonces en examen de las causas especiales que las han producido, esto es, practicando nuevas observaciones con los sentidos externos, acudiendo a la piedra de toque, se cerciora de los motivos de la excepcin, o del error, y entonces queda satisfecha. Creo que la mayora lo estar con los asignados en el caso del ilustre Cartesio. saber no es otra cosa que recordar.

PAGE 134

622 \ 622 \ ABRIL 1840 las circunstancias, pues las necesidades de la sociedad a que pertenecen no son poderosas a fecundar su grande ingenio. As me ha parecido siempre de la mayor verdad aquel pensamiento del poeta ingls Gra y en su famosa oda 93 A un cementerio, cuando exclama: Cuntos hombres aqu sepultados, que hubieran sido unos Miltones o unos Shakespeares! 94 El hombre, pues, por grande que sea, y por mucho que deba al aguijn de su genio, es deudor en parte a su siglo, y a las circunstancias que tambin lo aguijan y rodean; a un tiempo e independientemente fue inventado por Newton y Leibnitz el clculo infinitesimal, como que ya reclamaba un instrumento ms exquisito el estado de la lengua matemtica para llenar las necesidades de la ciencia. Los hombres grandes deben algn tanto a su siglo, pero su siglo y aun los posteriores deben mucho a los hombres grandes. A nadie con menos derecho puede tacharse de amenguar la virtualidad del ingenio humano que a quien estamp esta proposicin en su Elenco de 1835 : En materia de artes (y en ciencia no puede ser en tanto grado, quia res ipsa vetat, 95 pero tambin tiene lugar) nos parece un error el juzgar que los grandes maestros se formaran con los largos estudios: nosotros creemos que la inspiracin los form, y el trabajo los perfeccion Rafael muri de 36 aos, y dej vinculada la inmortalidad en infinito nmero de obras, muchas de las cuales haba ejecutado antes de los veinte. Nadie, pues, ms decidido que yo por la inneidad no ya de las facultades en general, sino de las facultades muy en especial, o llmense especialidades; hechos que hoy sirven de segura base a la frenologa, a pesar de hallarse este ramo todava en mantillas, a fuer de novsimo rbol de los conocimientos. Estos mismos datos, y no la doctrina de los idealistas, son los que refutan la opinin de Helvecio sobre la omnipotencia de la educacin; pues esta misma pende de un principio, la organizacin o constitucin individual, que a veces no puede aqulla vence r y a veces desgraciadamente- ni an modifica r. As veremos igualmente cmo se equivoca y se contradice Cousin en la leccin 18 y en la 22 de su curso de 1829. Se equivoca en suponer el entendimiento igual en todos los hombres lo que viene a ser el mismo error de Helvecio, que refuta en otra parte; y an cuando se diga que esta igualacin no pasa de lo que esa escuela llama impropiamente espontaneidad, es facilsimo probar que sin salir de tal poca de la espontaneidad, se hace forzoso circunscribir la pretendida igualacin. Con efecto, an suponiendo que no han llegado dos o ms hombres a la poca de la reflexin nico distintivo entre sus facultades que asignis todava difie93. Elega (Roberto Agramonte). 94. No cito los versos, que no recuerdo literalmente, sino tan slo el pensamiento. 95. porque lo rechaza la propia cuestin.

PAGE 135

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 623 / 623 ren y se individualizan, no slo en el modo de recibir las impresiones, pues uno tiene la vista ms perpicaz que el otro, y ste el odo ms delicado que aqul, etctera, sino en las ideas esas espontneas y fciles, o de primera mano, que los objetos les inspiran. Ms dir: las diferencias de la espontaneidad suelen ser igualadas por la reflexin. Quin no ha visto a un hombre no entender una cosa al principio como otro, y despus alcanzarle con la reflexin? Luego a veces la reflexin es ms niveladora que la espontaneidad. As que los entendimientos, hablando en rigo r que es lo que ac llamamos ciencia, no se hallan uniformados, ni an en esa poca, ms que en ciertos hechos harto groseros, por decir as, puesto que pueden alcanzarse hasta por los sentidos ms obtusos y los espritus ms limitados; esos son los que constituyen el nico patrimonio comn de la humanidad; como v.g., saber que el sol nos alumbra y nos quema; que es malo matar a un hombre; tener la idea de tiempo, etctera, etctera, pues con no ser idiota, estn asegurados semejantes conocimientos. En tal estado, hasta el ms torpe entendimiento puede hacerle comprender por otro algunas no todas de las razones que l por s solo no fue parte a descubrir o percibi r Por eso nos hizo nuestro Criador; por eso est asegurada la idea de Dios entre los hombres; porque, si bien no todos llegan aislada o individualmente a ella, como ocurra a uno siquiera ms capaz que a los otros, ya se difunde y vincula en la comunidad, la cual toda est formada para percibirla, o para percibir las pruebas, los hechos en que descansa, ya que no para dar con ellas as de primera mano. Caeli enarrant gloriam Dei. 96 He probado que se equivocaba Vctor Cousin. Dije tambin que se contradeca y voy a probarlo asimismo. Cmo, despus de tanto impugnar a Locke en la leccin 18 (no cito texto, por no levantarme a tomar el libro del estante, pero relala todo el que guste) porque se resiste a la inneidad de las ideas, y solamente la concede a las facultades, vemos a nuestro campen en la Leccin 22 muy empeado en demostrarnos con razones y hasta con autoridad que el entendimiento, las facultades son innatas? Qu es eso, seor de mi nima? Una gran verdad, por la cual hemos estado luchando y lucharemos a brazo partido, pero un grandsimo renuncio de parte de V y toda su clientela decidora de amenes. Sea muy en buena hora; ya le pescamos una verdad, y una verdad vale mucho, aunque sea a costa de una contradiccin. Pues, no seo r porque M. Cousin no est contento hasta que no eche a perder aun lo ms sencillo y perceptible; cuando no es en el fondo lo hace en la forma, para que no se le escape hacer la maldad de poner en confusin a los muchachos. A la prueba: Despus de demostrar perfectamente la inneidad del entendimiento, la renuncia al final en es96. los cielos proclaman la gloria de Dios.

PAGE 136

624 \ 624 \ ABRIL 1840 tos trminos: el entendimiento humano es innato a l mismo o por l mismo, e igual a l mismo en todos los hombres. Seo r diga es innato, y pare V de conta r. Qu quiere decir innato a l mismo o por l mismo? Por su propia virtud? Y a est dicho, pues eso quiere decir innato en todo el curso de la discusin. Y por qu agregar adems la absoluta de que es igual en todos los hombres el entendimiento? Si quiere ser agudo y conciso en la sentencia, es menester que sea perspicuo y exacto: traslado a V erulamio, para el que desee aprender a enunciar aforismos. V aliente libro de texto para la juventud el de M. Cousin! Fsica y realmente son iguales los entendimientos? Ojal que no estuvieran aqu ni en ninguna parte desgaitndose las gentes con tanto debatir! Y o, por el contrario, creo cada vez ms en la frenologa; y M. Cousin y otros espritus de su temple me aferran ms y ms en mi creencia, pues aquello cabalmente que a ellos les parece divino, a m me parece menos que humano. Y de aqu saco una gran leccin de tolerancia, es deci r querernos y compadecernos recprocamente los mortales, de corazn, aunque estn peleando los entendimientos, pues si naturaleza los hizo tan diversos, estn en su oficio, para pelear los hizo; o bien recorran los contrarios nuestro campo, as como nosotros hemos recorrido el suyo, y entonces habr ms esperanzas de conciliacin, porque habremos adelantado mucho para el ceteris paribus. 97 As esta misma guerra prueba que la ciencia de la conciencia no se puede levantar slo sobre la conciencia propia individual. No se acuerda V ahora, sin quere r, del ejemplo del valo r al principio de este papel? Pues todava no qued agotada su sustancia. Al mismo hombre que se ha esforzado por la maana, no se le ve cobarde por la noche? Y al ms menguado durante su vida, no se admira, a veces, por su denuedo en la postrimera hora? As yo, cuando quiero estudiar y profundizar los fenmenos morales cierro los libros de los metafsicos dichoso el que no ha tenido que abrirlos! clavo los ojos en este grandioso de la naturaleza, o en los textos que en fiel reflejo me lo reproducen, en el espejo que no adula de la fisiologa y la datologa, y despus me hundo y me concentro en el recinto de mis meditaciones. As es como hace sus mementos y el debido examen de conciencia su siempre el mismo F ILOLEZES Habana, 8 de abril de 1840 97. a los iguales a los dems.

PAGE 137

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 625 / 625 XXIV XXIV CU CU AR AR T T A RESP A RESP UEST UEST A A LOS TRES CRECIENTES A A LOS TRES CRECIENTES VERBALES DE VERBALES DE FILOLEZES FILOLEZES VISIBLES EN LOS VISIBLES EN LOS DIARIOS DIARIOS DE 6,8 Y 9 DE ABRIL DE 6,8 Y 9 DE ABRIL POR M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE ( Diario de la Habana abril 11 de 1840.) Tienen los sentidos su papel importante en la historia de los conocimientos humanos, pero no dan, como lo observ Aristteles, sino con lo contingente, con lo que est aqu, all, ahora, luego, all, despus, etctera porque el conocimiento de lo que debe ser siempre y por siempre le corresponde a la alta jurisdiccin de la inteligencia, por supuesto habiendo ocasin propicia. Que las ideas puramente metdicas de flo r electricidad, atraccin y otras que bastantes hay as sean hijas legtimas de comparaciones progresivas y del apuntador lenguaje, voy a concedrselo a V ., seor Filolezes, porque lo ha hecho ver como el alemn Gruppe. Pero que las concepciones del bien, de lo justo, del tiempo, sustancia, de Dios, en fin, sean relativas, se lo niego totis ulnis. 98 Porque caiga la luz del sol en el mar degenera? Y porque venga a la conciencia de lo relativo la concepcin de lo justo ha de perder Dios, que es la justicia eterna, su naturaleza absoluta? Qu! la diferencia del bien y del mal ser todo contraste de mera clasificacin, expuesto a que de aqu a maana vare por nuevos casos, por nuevas confrontas y arreglos nominales de la fbrica de ms o menos? Horror a la hiptesis para quien no sea inmutable e indeleble la distincin notoria que hay entre el bien y el mal! Segn ese sistema, un hombre condenado por homicida pudiera replica r Qu es esto? como as, seores jueces? Todo es relativo. Lo que para ustedes es malo por ciertas comparaciones, yo lo tengo por buensimo. Esto depende de clasificaciones, y nada ms; con otras confrontas de casos yo ser reputado hroe, puesto que justicia y crimen son invenciones verbales, cosas de convencin para la comunicacin del pensamiento, y no distinciones esenciales. Conque dnde se funda el derecho de ustedes? Dnde la justicia del castigo que me imponis? Entre lo justo y lo injusto, entre lo bello y lo feo, entre lo falso y lo verdadero la diferencia es la misma que entre claro y oscuro, caliente y fro, pasado y ligero. Hablando de este 98. enrgicamente.

PAGE 138

626 \ 626 \ ABRIL 1840 modo el criminal sentenciado qu poda responderle Filolezes? Apuradsimo lo veo. Si todo es relativo en todo y por todo caste!... Luego la relatividad es absoluta. Luego hay absoluto de algn modo. Traslado y a or sentencia con la contestacin para despus morirse. Dios existe aparte del espritu que lo concibe y por eso hay Ontologa. La lgica rechaza la consecuencia que saca V contra Cousin suponiendo que Dios delibera. La mayor de Cousin no trae el corolario que le dicta a V. el odio mal reprimido con que, sin claridad, atiza hasta para cien generaciones el descrdito del lucero de la filosofa actual. Pasarn las cleras de U. Sin detenerse el carro triunfal de las ciencias. Cralo. Eso de que no somos ms que sensibles se acab. Est truculento lo del perro furioso que no suelta la presa, aunque lo descuarticen a machetazos, como V dice; pero no viene a cuento, porque hablamos del Y o humano, y una alegora no se estima por razn bastante. El bizarro militar que no supo de las heridas en la pelea estaba fuera de s, alienus a se, 99 posedo del furo r He aqu una solucin! El valiente soldado tena su atencin toda en el uso de las armas contra los enemigos, sin quedarle lugar para hacer caso de las heridas. He aqu otra explicacin! Ninguna necesita de perros. Tampoco ninguna vino de V para m sino que van de m para V. Ratifico, erecta fronte, 100 que no hubo lauro al honor de V el 22 de julio. Por el prisma de la negra honrilla que descompone al antojo la luz de la verdad, sin pecado a veces, la imaginacin de V le hace ver lo que a Igin cuando el abrazo de la nube. Culpa de tan alucinador prisma sea tambin aquello otro de que de m saliese, que una sensacin mayor destruya otra meno r. D una respuesta y bien interrumpida! Esta fue. Hablamos V y yo en voz remisa: disparan el caonazo de las ocho: a poco rato decimos: cundo dar el caonazo?! Qu! no tenamos odos sanos? no era mayor el ruido del caonazo que el de nuestras palabras? Prueba de que las ms fuertes impresiones no siempre dan margen a sensacin preferente. Cuidado Filolezes con la negra honrilla. M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE 99. fuera de s. 100. con la frente alta.

PAGE 139

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 627 / 627 XXV XXV EL AL EL AL TIERI COMO TEXTO TIERI COMO TEXTO DE ENSEANZA FILOSFICA DE ENSEANZA FILOSFICA POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 11 de 1840.) Semper ego auditor tantum? Nunquam ne reponam? 101 Seor don Nicols Pardo Pimentel. 102 Ni el que le dijo V que sealara el texto de enseanza a que aludi en su artculo laudatorio a la apertura del curso de filosofa en el Colegio de Jess es pedante, ni acaba de salir de las aulas, sino que es un hombre, todo un hombre de los de ms pulso y pujanza con que puede honrarse el pas, capaz de dar a V lecciones, cual se las ha dado, no ya en las materias que a V no se le alcanzan que son infinitas sino hasta en aquellas que le son ms familiares, as en el fondo como en la forma; ni un peridico, como V dice, desfallece y muere en manos de la filosofa. Por estar V asesinando el suyo 103 con la falta de razn y de ingenio y de tino, quiere V llevarse de encuentro al Diario de gobierno, como si en l se insertasen exclusivamente artculos de filosofa, cuando raro es el da que no brilla con alguna comunicacin importante sobre agricultura, industria popula r comercio y cuanto puede interesar al procomunal, y esto al alcance de todas las clases de la sociedad, cuya ilustracin y mejoramiento es el primero y exclusivo anhelo de cuantos contribuyen principalmente con sus comunicados al Diario de gobierno, as por ser el vehculo por donde pueden lograr ms difusin las ideas tiles, como por la buena disposicin de sus Redactores en franquear a ellas sus columnas. Tambin se la trasluce a V demasiado, seor Pardo, el empeo de hacer de una va dos mandados: esto es, de hacer coro a algn seudo-filsofo, 104 que nos clama no ms: ojal! ojal! porque me le tiene harto mal parado otro filsofo verdadero. Y a quisira101. Me he de limitar a escuchar tan slo siempre? No he de replicar nunca? (Juvenal, I, 1). 102. Nicols Pardo Pimentel, redactor en jefe del Noticioso y Lucero representa la tendencia anticubana y antiliberal, frente a Luz (Roberto Agramonte). 103. Noticioso y Lucero (Roberto Agramonte). 104. Alusin a Manuel Gonzlez del Valle, cuya es la expresin: ojal!

PAGE 140

628 \ 628 \ ABRIL 1840 mos tener un peridico especial par ventilar estas materias puramente cientficas; pero deseando atajar de veras el mal, acudimos al remedio ms adecuado con arreglo a nuestras circunstancias especiales, que no pueden ser las de la adelantadsima Europa, donde a virtud de la excesiva divisin del trabajo, tienen cada cosa para su cosa: ac todava, es necesario para nuestro bien expender a veces el alimento y el vestido en el mismo mercado, so pena de quedarnos mal comidos y peor arropados. Fuera de que Filolezes que es el que ms ha ocupado las columnas del Diario con filosofa, ha sido provocado a ello por ese ahnco del bando contrario, de los mandatarios de V en el presente caso; de V cuya pluma es siempre extraviada por ajenas influencias; sin contar con la otra considera de que Filolezes pone al alcane del pblico en general esas abstrusas cuestiones, arreglando su estilo al meridiano del luga r En fin, sobradamente claro nos dijo ayer con los enrgicos acentos del sublime cantor del 2 de mayo, que l no escriba sino para sembrar en la juventud de su patria Germen de vida que en sus venas cunda. Y a cien generaciones se difunda. F also, falssimo es que V aludiese a la filosofa de Altieri 105 cuando habl V de algn texto por donde se enseaba entre nosotros. Demasiado sabe V. bien que V ignora todo lo del pas, y lo poco que sabe (ms vale papel blanco que emborronado) o poda saberlo si le preguntaba al postrero de los estudiantes que en la Habana hace largos aos que no se ensea por los autores escolstico, ni por Altieri (aunque Altieri no es escolstico, sino antes mejor gua que los guas de su comitente de V ., 106 pues cada cosa en su luga r Fair play 107 Y estudiar antes de escribir!) ni cosa que se le parezca; que se ensea en romn paladino, ms castizo que el que V escribe y habla, seor gali-parlante anattico; que las clases de filosofa escolstica se han consumado entre nosotros por inanicin; y las que estn abiertas de esta conformidad, se quedaron y quedarn vacas. Loor eterno al Hrcules que son su robusta maza dej postrados en el polvo y convertidos en polvo la hiedra e dolo de las escuelas! Loor una y mil veces al Cartesio cubano, que derroc lo malo que haba, y levant lo bueno que hay en el edificio de la ciencia en nuestro suelo! No es menester nombrarlo. 108 Mis alusiones se comprenden desde punta de Mais hasta el cabo de San Antonio. 105. Sobre este punto vid. Philosophia Electiva en la B. A. C., p. 278 106. Cousin y Ca. (Roberto Agramonte). 107. Juego limpio y el pseudnimo de Luz a la polmica contra Del Monte. 108. Se refiere al Padre Fundador, Flix Varela. (Alicia Conde.)

PAGE 141

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 629 / 629 Pero ya le entiendo a V don Nicols Pardo y Pimentel. Ha visto V. trabada en la Gaceta de Puerto Prncipe la contienda entre El Lugareo y un religioso franciscano, bajo el pseudnimo del Ciudadano del Mundo 109 y habiendo V sabido, o habindole dicho (que ha de saber! V .!) que Altiere es el autor por donde se ensea en esa orden, y por donde se propona en consecuencia leer el Padre lector futuro de Trinidad, no de la Habana, (y hasta por all se lo disputan, por los chispazos de por ac; y no ponga V esto en los Diarios !) pretende sacar el caballito de su alusin, por esa veredilla que le ha proporcionado la ocurrencia, y parecerle a V que sabe cazarlas al viento, para salir de un aprieto. Pero de stas (bien que de ninguna) no escapa V ni an de caballo. Viva la estrategia! Por fin, y para ser lacnico, 110 que es cosa la dernire 111 y ac no nos portamos menos, concluyamos, y por con las mismsimas palabras de V que nos vienen ms que de perlas, por ostentar ellas las mismas idnticas doctrinas que tanto se esfuerzan en proclamar el esforzado Filolezes Es preciso no engaarse (habla Pardo, esto es, su apuntador): pas el tiempo en que la teologa lo invada todo. No es la mana del siglo. La metafsica teolgica desapareci con las sutilezas escolsticas. El verdadero progreso de las sociedades modernas se cifra en el aprecio del tiempo, como precioso capital que no debe emplearse en cosas intiles. He ah el programa de los conatos de Filolezes : que estudie la juventud las ciencias positivas: matemticas, fsica, qumica, fisiologa, y no la metafsica de Cousin y de toda esa escuela farsante y pseudo-eclctica. La filosofa de Filolezes consiste en predicar a sus alumnos que la filosofa de los puramente metafsicos no es ni merece el nombre de tal; y poco ha de poder l, o ha de ponerle la losa sepulcral en su patria, en esta patria para quien vive l y respira. Ataca a los filsofos de nuevo cuo: por su progreso, por su mejora trata de quitar del medio cuanto se opone a tan noble marcha, que est en su dbil brazo remover; y por su progreso y mejora, y por evitar su deshonra, levanta la voz para denunciar ante la opinin pblica a cuantos escritores incapaces se arrogan el derecho de dirigirla y vilipendiarla. Ecce homo 112 Aqu est Filolezes Habana, 10 de abril de 1840 109. Vase artculos de marzo y comienzos de abril. ( N. de la E. ) 110. Alusin a los artculos cortos de Manuel Gonzlez del Valle. 111. a la ltima moda. 112. He ah el hombre ( San Juan XIX, 5).

PAGE 142

630 \ 630 \ ABRIL 1840 XXVI XXVI CU CU ADRAGSIMA RPLIC ADRAGSIMA RPLIC A A LA CU A A LA CU AR AR T T A A RESP RESP UEST UEST A DEL DOCTOR DON MANUEL A DEL DOCTOR DON MANUEL GONZLEZ DEL V GONZLEZ DEL V ALLE INSER ALLE INSER T T A A EN EL EN EL DIARIO DIARIO DE HOY DE HOY 113 113 ( Diario de la Habana abril 12 de 1840.) Miseria y mentira, todo es miseria. Sainete moderno. Reputacin! Reputacin! Ah! Y o he perdido mi reputacin! Seo r, he perdido la parte inmortal de m mismo, y lo restante es lo animal. Mi reputacin, Jago, mi reputacin!. As me ech a clamar de voz en grito con las sentidas palabras del buen Casio en el Otelo de Shakespeare, apenas me cay la llovizna de mi carsimo cofrade, y sobre todo aquel mandoble, aquel rayo tremendo de Caste !; pero tal es la confusin en que me ha puesto el varapalo, que plantndome la frente en tierra, me tiene ah sujeto, para or sentencia con la contestacin, para despus morirse, que es como si dijramos que ya estoy en capilla: as voy a perder hasta la parte animal de m mismo, habindome puesto peor parado que el pobre Casio, mi compasivo y nunca bien alabado verdugo, el Psiclogo de la Habana V amos a ver empero, si el encapillado se sacude y la encasqueta la capilla al encapillante Derechito, poquito, y durito; porque es gastar el tiempo en balde el discutir con quien no discute A la sala de incurables con l. Crecientes aluviones reales y efectivos son mis artculos, que a guisa de nuestro paisano el Almendares, cuando sale de madre, no slo se llevan jugando los castillitos de baraja que opone V a su curso, sino que arrasan con las obras y murallones estupendos levantados por el ingenioso de su maestro. Cuestin primera Mire Docto r si soy ms espiritualista que V Vosotros creis que los sentidos solos, por s y ante s, nos dan idea de lo contingente de lo que est aqu, all, ahora, luego, all, acull, despus, porque hacis vuestra divisin y particin equitativa, mitad y mitad; ese malhadado dualismo de Platn que, como el diablo, ha estado metiendo el rabo en la mies de la filosofa hace ms de veinte siglos para oponerse a sus progresos, la mitad para los sentidos, y la otra mitad para el entendimien113. Poseo un manuscrito de este artculo, con el Puede publicarse del censor al pie, que tiene algunas diferencias con el publicado: Una de stas consiste en ponerse por epgrafe y en ingls las palabras de Shakespeare, y omitirse lo dems que sigue hasta la frase: Derechito, poquito y durito. (N. de Alfredo Zayas.)

PAGE 143

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 631 / 631 t o, cada uno por su lado. Disparate! Ni la idea de lo ms material v .g. del colo r de la figura, se adquiere slo por los sentidos sin el entendimiento, ni se alza el entendimiento a lo ms espiritual sin trabajar sobre los materiales del mundo exterio r As es chistossimo oros adjudicar ciertas verdades a slo la experiencia, y otras a slo la razn, como si la experiencia misma pudiera confeccionarse sin el ingrediente de la razn y la razn pudiera ejercitarse sin los materiales de la experiencia. Y vuelvo al estribillo: Someros, someros, superficiales por entero. Segunda: Por qu llama V ideas puramente metdicas a las de flo r, electricidad, atraccin y otras? A qu es ese nuevo bautismo a las ideas generales o generalizadas? Mire que aquel sacramento no se reitera cuando est bien administrado; fuera de que es duro eso de quitarle a uno su bueno y claro nombre, para ponerle otro ms feo y oscuro. S, mi Docto r, confusin, confusin que es lo que hay para constituir la filosofa, y para confundi r. Tercera: Dgame por su vida cundo, dnde y a qu hora ley al alemn Gruppe? (que vale ms que toda la caterva galo-eclctico-doctrinaria agrupada, con su capataz a la cabeza); porque lo cita V tan orondo...Nadie menos que yo da importancia a haber ledo este o el otro libro, pues mi libro favorito es el gran libro de Dios, en que siempre leo ms que en los libros de los hombres. La divisa de mi anti-pseudo-eclctica-filosofa es primero la investigacin que la erudicin. V lo ha ledo en cita en un artculo de aquella famosa Revista francesa y extranjera (que en paz descanse) Que falta les ha hecho la difunta! As lloran a la buena seora a lgrima viva y en coro, que es un contento. Pero vamos ms presto, que quiero cumplir mi palabra de laconismo Pero, ah! que se me olvidaba decirle que en esto de citas se anduviera con un poco ms de tiento, porque no tiene V la mejor mano para ellas; en la que evacu en su polmica con el seor Ruiz, sabe el pblico todo como le fue y le advierto que respecto a los alemanes sea todava un poquito ms cauto pues en la que hizo de Kant en la infanda noche le sali la criada respondona. Cuarta: Santo Dios! Dios es un ente absoluto; pero la concepcin de Dios no es absoluta, ni puede serlo. Si no existen el mundo y el hombre, no puede el hombre elevarse hasta Dios, lo cual de puro fcil y perceptible es hasta una perogrullada. Prubeme V lo contrario. Quinta: V aya broza la de los prrafos 2 y 3! Precisamente, porque hay contraste entre el bien y el mal es por lo que existe relacin y es por lo que se afirma la ciencia. Se le ha indigestado ya el Rossi a nuestro hombre. Pronto le administrar Aureliano 114 un poderoso emtico que le har arrojar hasta las heces y sanar si an es curable, que lo dudo, pues harto veo que se ha propuesto escribir a todo trance trayendo lo que no es del caso a la cuestin, huyendo el cuerpo a sta a par de muerte, y negando 114. Se contrae Luz al ya mencionado don Juan Francisco Funes (Alfredo Zayas).

PAGE 144

632 \ 632 \ ABRIL 1840 sultanescamente la verdad de los hechos. Ud. no se ingenia para ser sofista; ni con las lecciones de su maestro, que es el archipmpano en la materia, ha aprendido a hacerlo regula r Pero ya yo la voy tomando larga y no quiero abusar ms por hoy ni de la paciencia del pblico, ni de la impaciencia de V ., ni de la quisquillosidad del famoso y afamado Pimentel; 115 y doy punto dejando para otro da continuar el presente sainete, sin perjuicio de seguir por separado con mis gravsimas respuestas, o contestaciones a su cuaderno, y dems especies dignas de seria impugnacin. F ILOLEZES XXVII XXVII EL AL EL AL TIERI COMO TEXTO TIERI COMO TEXTO DE ENSEANZA FILOSFICA DE ENSEANZA FILOSFICA P OR J UAN F RANCISCO F UNES ( Diario de la Habana abril 13 de 1840.) Seor don Nicols Pardo y Pimentel, Redactor del folletn del Noticioso y Lucero de la Habana Hay autores que en voces misteriosas, Estilo fanfarrn y campanudo, Nos anuncian ideas provechosas, Pero suele a menudo Ser el gran parto de su pensamiento Despus de tanto ruido, slo viento. S AMANIEGO Hace mucho tiempo, seor don Nicols de mi vida, que me he persuadido profundamente de que V es el hombre que Dios cri para dar en el hito 115. Don Nicols Pardo Pimentel, redactor principal del Noticioso y Lucero sostena contnuas polmicas con los redactores del Diario de la Habana Habiendo hecho el seor Pardo Pimentel ciertas apreciaciones sobre un texto de filosofa, sin determinar cual fuera su auto r, invitole uno de sus contrincantes a que lo sealase, y respondi aqul en varios prrafos titulados Estrategia. A esta respuesta alude Luz al hablar de la quisquillosidad del famoso y afamado Pimentel. (Alfredo Zayas.) Con relacin a Pimentel vanse los artculos del 15, 16 y 19 de abril en este volumen. ( N. de la E. )

PAGE 145

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 633 / 633 en todo gnero de cuestiones. Despus de todo el ruido que hizo V en algn folletn hablando de algn texto de enseanza; despus de mi instancia para que dijese algo, y de tanto tiempo como se ha tomado para buscar por donde sali r vase la empanada, quisicosa o embolismo con que se nos viene hoy a guisa de embaucamiento, o prestigio, a que el seor Redactor es inclinado sobremanera; y todo esto cuando tal vez tendr que deci r como el Capacho. Hube, hermano, menester Aquello de Dios y ayuda. Copiaremos ntegro todo el parto, aunque a trozos para irle haciendo sus consiguiente comentarios, a fin de que todos los comadrones y parturientes se instruyan de las pesadas consecuencias que trae consigo un mal parto; copiarmosles tal como est escrito, hasta con sus equivocaciones de ortografa o de imprenta, para no alterar ni en un punto el texto. Y a comienza. Hemos indicado que algn texto de enseanza estaba recargado en la parte dogmtica. Un pedante (bien! Bien!) que acababa de salir de las aulas (mejor! Mejor!) pidi (qu avilantez!) que sealremos el texto a que nos referamos, creyendo llevarnos (el bribn!) a un terreno ventajoso para l, y por el prestigio de que goza algn autor (rabe o chino?) se enga el recluta. ( V eamos por donde se apea el veterano). Aqu entra el embolismo, quisicosa o empanada de la nueva fbrica luceresca; pero en medio y al travs de esta maana, se descubre como rasgo caracterstico la sobresaliente cortesana que tanto alaba don Impertinente, y en seguida se me ocurre pedantescamente inferir una consecuencia de aquello de las aulas, y es si no lo ha por enojo, que si el tal pedante acaba de salir de ellas, seal es de que las ha cursado, y vale ms que no haber estado en ninguna. V aya otra pedantera: ese algn autor de que V habla, sea el que fuere, goza de prestigio con razn, o sin ella; si es lo primero, hace V mal en censurarlo y procurar que desmerezca en el concepto pblico, y si es lo segundo la ventaja es para V ., que podr combatirle con xito y en beneficio del mismo pblico que lo agradecera, y que no poda pagar de una obra mala si se le demostrase que lo era. Por otra parte, este algn texto prestigioso, es el mismo algn texto recargado que mencion V el otro da, o no lo es; si lo es, como no mir V. entonces, lo mismo que ahora, qu pona en el terreno ventajoso? por qu se coloc V mismo en l? y si no lo es, peor que peo r porque no tiene que ver el prestigio de un autor cualquiera, con el recargado de que V habl primeramente y sera eludir la dificultad de un modo absurdo, el pretender descartarse de la cuestin acerca de tal auto r con decir que cual otro goza de prestigio; y si el gozarlo haba de ser un motivo para no descubrir sus defectos, para no ilustrar al pblico sobre la materia, modo de proceder nada propio de un escritor pblico, a qu fin, con qu objeto se hizo la indeterminada, vaga e intil censura de algn texto de enseanza?

PAGE 146

634 \ 634 \ ABRIL 1840 V amos, seor Redacto r es menester confesar que no hay por donde salir; estn cerrados todos los caminos, y hasta los vericuetos: estos pedantes son el mismo demonio; cmo estrechan la dificultad! Qu dice ahora el Veterano? Diga lo que quiera l, lo que yo digo es, que no parece sino que algn redactor nos est siempre jugando a que te encandilo. Sigue el texto. Nosotros habamos pensado guardar silencio sobre este punto, porque un peridico 116 desfallece y muere en manos de la filosofa; pero los amigos celosos de nuestra reputacin nos han instado a que por una vez toquemos la cuestin filosfica. Breve seremos. Aqu hay varias cosas: 1 tiro al Diario y no s si a alguien ms: 2 leccin redactoril a todos los peridicos del mundo, sea de la clase que fueren, pues que en la palabra peridicos estn todos comprendidos; por consiguiente, adis revistas y las que no son revistas, vengan sus redactores, que no saben lo que se pescan, a aprender con el del Noticioso lo que se han de pescar: miren como todo anduve muy acertado en poner mi aviso, ya acudirn aprendices que ser un jubileo. Con lo que no desfallecen ni mueren los peridicos, antes se fortalecen y eternizan, es con los artculos paja, forraje y frrago. Disculpas por aqu, protestas por all, contradicciones por ac, todo se vuelve un caos, un laberinto, en donde el mgico prestigiador se enreda l propio y se pierde al paso mismo que busca el modo de escabullirse. Y por lo que hace a los amigos celosos de su reputacin de V ., los dej V. a buenas noches, a ellos y a ella, si todo lo dems es tan bueno como lo que va expuesto y comentado: ello dir. V a a continuar el texto: (od, od.) Los elementos de filosofa por Altieri estn en el caso indicado. Segn esto, el texto recargado parece que es el de Altieri: as lo creern todos sin duda al llegar aqu; pero lo dems que sigue hasta acabar nos hace presumir lo contrario: En que quedaremos? en que todo es prestigio y encantamiento, cuando no embaucamiento, que es lo que yo ms bien creo: vemoslo; as contina: De la existencia dice este autor: adversus atheos demonstrata, de ejus essentia non est opus disputare, quod est theologi, non metaphysici munus 117 Y es metaphisici munus el demostrar los atributos de Dios, el acumular citas de los sagrados libros y de los santos padres, para probar la unidad del Ser Supremo? Quae enim de Deo notitiae adquiri possunt revelationis lumine ad Sacram Theologian pertinent 118 Altieri lo dijo por nosotros. Se cita, pues, la autoridad de Altieri para probar que el metafsico no debe convertirse en telogo, cosa sobre que no hay ni cabe disputa; luego parece que el texto que se tacha por recargado no es al de Altieri ser 116. Alusin al Diario de la Habana y a los artculos filosficos de la Luz. 117. demostrada [la existencia] contra los ateos, no es necesario discutir acerca de su existencia, lo que compete a los telogos y no a los filsofos. 118. El conocimiento de Dios que se puede adquirir mediante la luz de la revelacin, pertenece a la Sagrada Teologa.

PAGE 147

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 635 / 635 o no ser? qu diremos? Y o no me atrevo a decidir cual sera la mente del seor Redactor al escribir este apndice de folletn, que tal es ni ms ni menos. Qu os parece, lectores; no es esto jugar a que te encandilo? Dir ms, para que aparezca ms claro el juego: si es Altieri, a qu excusarse con el prestigio de que goza algn autor? y si no lo es, por qu decir que sus elementos de filosofa se hallan en este caso? Y por ltimo, qu significa el citarle como autoridad que reprueba el vicio de mezclar la teologa con la metafsica? qu quiere decir todo esto? As salva el Redactor su reputacin y cumple con las instancias de sus amigos celosos de ella? qu ms prueba se quiere de que se habla sin conocimiento en la materia y slo por hablar de todo? V amos, seor don Nicols, djese de embolismos y prestigios, y conteste clara y decisivamente a mis preguntas del 8 de marzo, que lo dems es perder tiempo y trabajo. Lo que hay en esto me lo s yo muy bien: todo se reduce a una friolera; algn Redactor asisti a la apertura de algn curso de filosofa, oy all algunas cosas, compagin un artculo, escribi lo que le saliere, psole lo que quiso, y zas! al folletn con l; pues, porque es menester hablar de todo, un redactor no se puede portar menos: esto es todo lo que ha y Pero oigamos, que va a continuar el resto. Es preciso no engaarse: pas el tiempo en que la teologa lo invada todo. No es esta la mana del siglo. La metafsica teolgica desapareci con las sutilezas escolsticas. Quien lo oyera crea que alguien le ha disputado lo contrario, y que sta es la cuestin; pues no seo r todo esto es prestigio y arte mgico como lo dems que hemos visto: y cabalmente esa fue una de las cosas que oy algn redactor en la sobredicha apertura de algn curso de filosofa, cosa en que adems todos estamos de acuerdo, y ahora nos la vienen a referir como nueva, y como si alguien la hubiera negado. Sobre que parece ms que cierto que algn redactor nos est jugando a que te encandilo! Adelante con el texto. El verdadero progreso de las sociedades modernas (escuchad) se cifra en el aprecio del tiempo, como precioso capital que no debe emplearse en cosas intiles. Por esta razn precisamente (atended) no sostendremos jams una polmica sobre este asunto. Intelligenti pauca 119 Conque es perder el tiempo emplearle en una discusin sobre un texto de enseanza? Y no es perder el tiempo emplearle en hablar huecamente y sin decir nada, como lo demuestra este apndice de folletn, y otros folletines enteros? No es perder el tiempo, y peor que perderlo, emplearle en escribir artculos para decir a todos, necios, tontos, pedantes, perritos falderos, que le tienen a V envidia, y otras cosas tales y tan vacas como sta? Pero venga V ac, seor prestigiado r no habl V en un sentido muy contrario en su folletn del 18 de marzo? qu le mueve ahora a contradecirse? Si entonces dijo V ., tal vez porque lo oy deci r que los estudios filosficos son tan importantes, cmo puede ser tan perdido el tiempo que se emplee en una discusin acerca del texto de su enseanza? est V en s, seor Re 119. Al buen entendedor, pocas palabras.

PAGE 148

636 \ 636 \ ABRIL 1840 dactor? as saca V adelante su refutacin? No hay duda que es un modo muy particular de ejecutarlo! Quin no dir que todo esto es prestigio y embeleco, o artimaas periodsticas para salir del apuro? Pero todo es intil, seor don Nicols; camina V de mal en peor y sus defensores ni ms ni menos: requiescat in pace. J. F F. Habana y abril 11 de 1840. XXVIII XXVIII RETO AL ANTICUBANO P RETO AL ANTICUBANO P ARDO Y PIMENTEL ARDO Y PIMENTEL POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 13 de 1840.) Seor don Nicols Pardo y Pimentel. Cuando en uno de mis papeles dije que me conoca toda la tierra, alud a esta tierra de Cuba; hallndose por ms seas el posesivo mi en el original manuscrito. Lo contrario sera una necedad imperdonable, un imposible, pues ni el primer hombre de la tierra es conocido de toda la tierra; y harto manifiesto yo ahora y he manifestado toda mi vida, que lejos de aspirar a una reputacin europea, ni an nacional, no me he esforzado en alcanzar la poca o mediana que pudieran lograrme mis pobres producciones ni siquiera en el estrecho mbito de la tierra de Cuba, ni an de la misma Habana, mi patria; y aqu est la prueba perentoria: slo en materias de oficio, por indispensable, he puesto mi nombre al pie de lo que he escrito: en todo lo dems que ha salido de mi pluma he guardado constante el annimo: y no se diga que por temo r ni por ofender a mansalva, pues igual conducta he observado as en los escritos serios como en los festivos; as en los de empeada controversia como en los de simple exposicin, consecuente siempre a mi antigua mxima de hacer luchar las cosas, no los nombres. Tena, pues, sobrado antecedente el seor Pardo Pimentel si l fuera hombre de buscar antecedentes y consiguientes para haberse abstenido decir a tomar con pinzas las expresiones de me conoce toda la tierra con nimo de pintarme a los ojos de todo el mundo como un proto-

PAGE 149

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 637 / 637 tipo de vanidad y presuncin. Y esto, pblico respetable, de parte de quin? De un escritor que no farfulla siquiera una triste nota periodstica sin apuntarlo con su P correspondiente, cuando sabe toda la tierra que el seor doble PP es el redactor o confeccionador del Noticioso y Lucero de la Habana de ese alimento de pocas sustancias y precipitado amasijo, para valerme de su propia metfora, a fin de hacerlo de ms pronta y fcil digestin, segn llevan sus mismas palabras. Pero las PP reiteradas no son para lo presente, ni pasado, sino para la posteridad, para lo futuro, hasta donde se piensa trasmitir esas producciones efmeras y chocolateras, en expresin del mismo anteloado Seo r. V ni me aprecia ni me respeta; y ni an me ofende; pero es porque no puede ofenderme. Y o no he abusado de mi posicin, ni he ultrajado a los que se hallan, o parecen hallarse, segn dice V de s mismo (prueba de que en realidad no cree V se halla, y que bajo sus pobres apariencias se encierran ricas realidades), al nivel de la base de un pedestal. Si alguna falta he cometido yo, por el contrario, a la ley de patriota, de Filolezes 120 y de hombre de bien, es el no haber salido antes a la liza para poner fuera de combate al paladn que, poco caballero, en la palea (porque no es caballero el que nace, sino el que lo sabe ser) violaba las leyes del decoro, las de todo linaje de sabe r las armas de la hospitalidad, y an de la justicia respecto del pas, (porque yo soy justo antes que patriota, y no lisonjeo ni a la patria) pintndole siempre menos ilustrado de lo que en puridad se encuentra, para llevarse el lauro de su ilustrado r fingindose siempre su amigo, y derramando en son de amistad, a manos llenas, todo el veneno que en su corazn concentrara hasta sobre las ideas ms inocentes y sencillas, sobre las ms patriticas y lisonjeras para el porvenir del pas que le da vida y nutrimiento. Y cmo pretende V ahora aparentar una moderacin en sus labios que no siento dentro de su pecho? Si, pues, no sal antes a la palestra, fue porque estaba el acero en manos harto robustas y experimentadas, en manos de uno de los raros hombres en todas partes, 121 hombres que piensen slo con su cabeza; de ese mismo hombre a quien no ha cesado V de regalar con los eptetos de tonto, ignorante, perro, mosquito, nigua y otras sondideces por este estilo, que asqueada la pluma se resiste a reproducir textualmente, y son los manjares que constituyen el suntuoso banquete con que don Nicols Pardo Pimentel obsequia al pblico de esta capital. Ni en cien leguas puede V acercarse al escritor a quien vilipendia. Hartas lecciones ha dado a V ya, no slo de literatura y estrategia periodstica (el forte de V seor Pardo!) sino de cortesana y moderacin llevadas al extremo. Por mi parte confieso que yo no le hubiera tolerado a V ni la mitad, sin 120. Filolezes, amigo de la verdad. (Roberto Agramonte.) 121. Juan Francisco Funes. Vid. Aforismos no. 7.

PAGE 150

638 \ 638 \ ABRIL 1840 acusarle aun ms enrgicamente de lo que lo hago ante la opinin pblica, sin desenmascararle de una vez: l se ha contentado con pulverizarle a V. meramente con el poder de aquella lgica irresistible que tan atinada y cumplidamente maneja aquel fuerte y firme fundamento de la buena causa. Pero, ne quid nimis 122 Despus del cimiento de la demostracin, viene el entablar la acusacin, y aqu est mi parte. Si V quiere que la apoye y explaye, muchas sern las columnas que ocuparemos con sus alas. Si por el contrario prefiere que se quede ah, no hay ms que avisar con media palabra. Escoja V seor Pimentel! La ignorancia de V est ya fuera de duda hace mucho tiempo, por ser cosa que ha tomado V muy a pechos demostrar hasta la ltima evidencia, y ponerla al alcance del ltimo hotentote: pues no crea V ni un instante que mi barmetro, o mi dinammetro para graduar las fuerzas mentales del caballero de las 3 efes, o tres veces fuerte, haya sido esos cuatro reveses que le ha soltado a V jugando y revolcndole: no, no tal. V mismo es el que echa por tierra, y mi buen lancero no ha hecho otra cosa que coger un poco en su rodela de la misma que V muele y levanta con las reiteradas cadas para rocirselas despus por el rostro y por la cerviz. Si V quiere medi r o senti r que es ms fcil, la pujanza de ese adversario a quien afecta menosprecia r lea el Discurso sobre prescripciones y los artculos sobre filosofa publicados en septiembre de 1838, bajo el seudnimo de Cauto en ese mismo Noticioso y Lucero que V hoy redacta, y le sirvi de local entonces para dar clases a otro moderado, que lo era de veras, no como V ., que todava no lo es suficientemente, cuando sus mismas culpas le han postrado en tierra. Ex ungue leonem 123 Al decirle a V que asesinaba su peridico, quise significarle que estaba dando al traste con las reliquias de reputacin que pudieran quedarle an entre sus amigos y paniaguados, pues ya se repetan demasiado los yerros, erratas y errores del omniscio (pues, en miniatura del seor don Nicols Pardo y Pimentel &. &. &.) El disminuir notablemente la suscripcin de unos papeles de la naturaleza cotidiana, econmica, poltica, gubernativa y miscelnea, del Noticioso del Diario, no es el mejor criterio para juzgar de la excelencia de un peridico y menos su desempeo puede serlo de la capacidad (en esto ltimo convengo con V .) pero s de la incapacidad de su redacto r Recuerdo que das pasados, hablando de los menudeados renuncios que no haba ttere con cabeza que no le cogiera a V (sic), y aludiendo a las retractaciones reiteradas, que le arrancaban sus propios desaciertos escritoriles, [jeco] seriamente manifest a un amigo, que lo que deban decirle a P Pimentel sus crticos (cuando estaba yo lo ms distante de contarme en el nmero de sus apasionados), era, que comprase 122. de nada demasiado. 123. Por las uas se conoce al len.

PAGE 151

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 639 / 639 esternn en algn museo, porque el suyo se lo haba de haber quebrantado a fuerza de golpes de pecho. Pero la gente necesita el Diario o el Noticioso y por eso se vende ste, bueno o malo, sin que esto nada pruebe en pro ni en contra de la opinin pblica; fuera de que a nadie le faltan sus patronos, particularmente cuando yace en el polvo; porque est en las inmutables leyes de la humana naturaleza excitarse la compasin por el cado, al lado del encono u oposicin contra el levantado, sobre todo si fue instrumento del descenso. Napolen en la roca de Santa Elena hizo salir la indignacin contra sus detentores, hasta de los mismos pechos britnicos de sus hermanos, de los cuales haba brotado el odio contra l en los das de la prepotencia y del combate. Y mire V como es ms ventajosa la posicin de Pardo Pimentel, en el pas de las almas compasivas y generosas; s, en mi patria querida (y sta una de sus primeras glorias!) es ms ventajosa la posicin de Pardo Pimentel que la de su amantsimo hijo. F ILOLEZES Habana, abril 12 de 1840. Nota. Ni V mismo confa en hacerme creer que no aludi a m en su artculo estratgico de Filosofa, por no haber aludido a comunicados, ni al Diario Esto es aadir al pecado la contumacia, y otro nuevo pecado peor que los dos. No valiera ms un peccavi 124 redondo! dem respecto a la otra peregrina especie sobre Altieri, que le sirve a V de valladar para encubrir al apuntador y defender al apuntado. 124. Confieso mi pecado!.

PAGE 152

640 \ 640 \ ABRIL 1840 XXIX XXIX QUINT QUINT A RESP A RESP UEST UEST A A A A FILOLEZES FILOLEZES POR M ANUEL G ONZLES DEL V ALLE ( Diario de la Habana abril 14 de 1840.) Magister est prior, posterior discipulus. 125 Como se ve V complicadsimo en las cuestiones que ha suscitado, ni sabe ya con quin habrselas, y ora acomete a ste, ora a aqul, ora cita a los Ruizes y Aurelianos, para no entregar su harto rompida bandera, y creyndose todava esforzado campen, me reta para cuando tenga yo cierto acto en la Real y Pontificia Universidad. En la polmica con V no invoco a nadie. Me basta el auxilio poderoso de la razn. Ni de persona conozco siquiera a don N. P P Qu! hasta negar V que me halla en el palenque de la discusin? Aquello de dar V un elenco de proposiciones febricitantes contra el criterio eclctico, proposiciones que as eran un apndice del de Carraguao, como es la noche consecuencia del da; aquello de lozanearse V de ver arruinada la Filosofa del buen sentido y de la imparcialidad, aquello todo fue un sueo de ilusin que debe haber pasado para V Rompa el mgico y desleal prisma que lo tent hasta hacerle retractarse en pblico de las opiniones que en das serenos y despejados recibi del sabio europeo Vctor Cousin. Entonces no hablaba V de que el anuente e insigne Filsofo ensease la ciencia por miras polticas: no le vejaba V con la nota de que andaba de mala fe: aprenda V en sus pginas inmortales, admitiendo el orden lgico y cronolgico de las ideas, sustentando que todos los juicios no eran comparativos; que la virtud consista en la fidelidad al deber; que la religin era la primera maestra del gnero humano, etctera. Y porque yo me hice tambin alumno del vencedor de la escuela sensual vuelve V la espalda? Para que V disipe las malas sospechas que le han turbado la tranquilidad de sus anteriores doctrinas, quiero preguntarle si Lactancio, aquel luminar de la Iglesia en el siglo III escriba por miras polticas y de mala fe cuando dijo: Facile est autem docere pone universam veritatem per philosophorum sectas esse divissam. Nou enim Philosephiam sic nos evertimus, ut Academici solent, quibus ad omnia respondere propositum est, qued est potius calumniari et illuderes sed docemus, nullam sectan fuise tam falsam, nec philosophorum quemquam tam inanem qui non 125. Primero est el maestro, despus el discpulo.

PAGE 153

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 641 / 641 viderit aliquid exvero 126 Si alguno, agrega el eminente escrito r reuniese en cuerpo de doctrina la verdad esparcida aqu y all, no se pondra por cierto distante de nuestra aprobacin. Qu otra cosa ha hecho Cousin sino realizar el alto pensamiento de Lactancio? V no es original, no seor: aprendi en la escuela de otros y sigui aprendiendo en los libros que todos estudiamos. Declararse V por Lucrecio y yo por el celebrado Pope, no sera estar por las tradiciones ciertas? De lo contrario, el califa Omar mereciera elogios por haber condenado al fuego la biblioteca alejandrina, dejndoles a sus sbditos el nico recurso de ir al decantado libro de la naturaleza donde los perros, los gatos, etctera dan lecciones a la maravilla. Adis hombre, el Rey de la creacin. Cmo fue eso de tener V al Yo humano por efecto cuando pocos das hace lo tuyo por sustancia y causa? El Y o, estdielo mejo r es o causa de las acciones libres o sujeto del pensamiento, pero siempre uno, idntico a s mismo; el Y o es el alma en posesin de sus facultades: el Y o y se lo dije a V en uno de mis artculos padece sus eclipses en la demencia y en el sueo profundo; el Y o no es efecto ahora y luego causa; atributo despus y ms adelante sustancia; el Y o no es un nombre de mera clasificacin que ha salido de la fbrica del ms o menos, del taller de las comparaciones, ni es un hueso alto o bajo del crneo, aunque se lo figure la hiptesis frenolgica. Slo respecto a Dios ser el Y o efecto, porque l lo hizo; pero Dios mismo reliquit illum in manu consilii sui 127 segn el Eclesiasts. A quin le ocurri negar la existencia del Sol por un eclipse? El Y o, pasada de la demencia, acabado el sueo, recobrando el imperio perdido en el sonambulismo tiene conciencia de su unidad y la memoria alerta de que es el mismo de antes. Confiselo Filolezes Todava estoy esperando la prueba de que la atencin no es voluntaria: todava aguardo los documentos de que la reflexin se verifique sin mediar la voluntad; todava el arreglo de las contradicciones que le sealo con el dedo desde mi primer contestacin. Qu ser eso, Filolezes cuando la pluma de V escribe tanto, tantsimo? Tan resplandece como absoluta la concepcin de Dios en todas y cada una de las inteligencias humanas, cuanto que sin ella no se entiende lo que es el Y o, ni lo que es el mundo. Dios para existir no necesita de la creacin: sta s del poder sagrado del Altsimo: yo soy un enigma, un caos sin 126. Es fcil ensear que la totalidad casi de la verdad est recogida en las escuelas filosficas. Pero yo no he desvirtuado hasta este punto la filosofa, como acostumbran los acadmicos, que tienen la pretensin de explicarlo todo, lo que constituye ms bien un engao y una burla, sino que digo que ningn sistema es tan falso, ni ningn filsofo tan vaco, que no se le pueda encontrar algo de la verdad). [Cicern, citado por Sneca. Vid. Jos Agustn Caballero, Philosophia Electiva B. A. C., v 1, p. 210.] 127. los abandon a su propia suerte.

PAGE 154

642 \ 642 \ ABRIL 1840 Dios nada. Adems, el orden de la dialctica exige que V sea quien pruebe que la concepcin de lo absoluto no es la luz divina de que habl San Juan y despus Feneln. No es V el que arguye? Qu miedo a la dificultad! De las concepciones absolutas, s seor Filolezes, todos los hijos de Adn participamos: verdades universales que juntan por unas mismas creencias necesarias a todos los hombres que habitan la tierra, no obstante las distancias, climas, lenguas distintas, diversos intereses, pasiones, costumbres e inumerables accidentes. Quin pudo concebir? cundo? a qu hora? en qu pas? cmo concebir lo justo sin creer necesariamente que es obligatorio? No hay posibilidad de extinguir el esplendor radiante de esta ley inmutable. Desengese, Filolezes. Cuente con su conciencia y la del gnero humano traducida en los venerables momentos de la historia. Vulgarsimo, sofstico y capcioso me parece el balad argumento con que piensa V anonadar ahora la fe de la conciencia. Y erre V o acierte, de lo que sea el hecho en s, tiene V noticia interio r Ejemplos: sume que dos y dos son seis; s que esto apunt o escrib y dije: corrijo el error: s tambin que Y o lo correg. La objecin desaparece como una visin nocturna al despertar el hombre cuerdo. Se ha necesitado venir a ctedras para afirmar que existimos junto con el mundo, y que hay Dios? En su extremo la razn alumbra esas nociones esenciales que forman, a juicio de Jovellanos, mi querido paisano por lnea paterna, la cifra y trmino de toda instruccin; y he aqu por qu el varn consumadsimo en filosofa, Vctor Cousin, reconoce que de suyo, o sea, espontneamente, la razn alcanza las verdades fundamentales de Dios, del Y o y de la naturaleza, nuestra hermana fatal. En el Carpio, tambin, hallar V sin falta su seguro contendedo r Manuel Gonzlez del Valle

PAGE 155

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 643 / 643 XXX XXX A OR SENTENCIA EL DOCTOR V A OR SENTENCIA EL DOCTOR V ALLE ALLE Y FILOLEZES Y FILOLEZES POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 14 de 1840.) Judex ergo cum sedebit Quidquid latet apparebit 128 Dios existe aparte del espritu que lo concibe, y por eso hay Ontologa. Este rengloncito es toda la respuesta que en su Cuarta Respuesta ( Diario del once del corriente, al terminar el prrafo cuarto) da el doctor don Manuel Gonzlez del V alle a las seis columnas bien apretadas y apretantes con que en el Diario del seis destruye Filolezes hasta las tentativas de Ontologa. Decida ahora el pblico filosfico estudiantil, cul de los dos contendores se porta como verdadero filsofo, pues ya esta es ms cuestin de conducta que de filosofa? T lo has querido, caro Manuel! Ven ac, hombre de Dios! Supongamos que mis crecientes verbales, como llamas propia e impropiamente a mis tres artculos del seis, ocho y nueve del ro que cursa; propia, en lo de crecientes, que te han arrebatado y ahogado para siempre tus doctrinas; impropia, en lo de verbales tantum modo 129 porque no puedes volver a tu centro, esto es, a la superficie, a la flor del agua. Pues bien, pongamos que las seis columnas estn atestadas de ms disparates que palabras, cumple el doctor V alle con su debe r el doctor V alle que no suelta de sus labios y de su pluma la ley del debe r el doctor V alle que en su febril entusiasmo nos pinta a los dems como contrarios, si no olvidados de la ley del debe r y esto an respecto a hombres de austersimas costumbres, como lo son sus antagonistas, cumple el doctor V alle, repito, con su deber respecto de la juventud estudiosa del pas, (a quien ofreci, adems, contribuirle con su bolo determinadamente dnde est?) cumple respecto de su contrincante Filolezes que no se ha manifestado tan indigno de la cuestin que digamos, y an respecto de s mismo, doctor mo, con salir sultanesca y mahomticamente con la (no quiero ni bautizarla, que es rebelde y reacia la catecmena) con la de 128. A la hora del juicio, nada quedar oculto. 129. solamente.

PAGE 156

644 \ 644 \ ABRIL 1840 Dios existe aparte del espritu que lo concibe, y por eso hay Ontologa. La piedra, el madero, el hierro, el fuego, existen aparte del espritu que los percibe, luego por aqu tambin hay Ontologa. Lo que ha y lo dir el pblico, no el doctor V alle ni Filolezes Abril 13 de 1840. XXXI XXXI EN DEFENSA DE COUSIN Y EL ECLECTICISMO EN DEFENSA DE COUSIN Y EL ECLECTICISMO POR D OMINGO L EN Y M ORA ( E L M ODERADO ) ( Noticioso y Lucero abril 14 de 1840.) Y los artculos sobre filosofa publicados en septiembre de 1838 bajo el seudnimo de Cauto 130 en ese mismo Noticioso y Lucero que Ud. hoy redacta, y le sirvi de local entonces para dar clases a otro moderado, 131 etctera. Filolezes Diario del 13 de abril. Es muy extrao en Ud., seor Filolezes que me tome por instrumento para ensalzar a su protegido contra razn y me robe el tiempo que necesito para mis estudios, para leer los breves y sesudos artculos del doctor don Manuel Gonzlez del V alle y los eternos de Ud., que por estar atestados de episodios, de parntesis, de notas y de citas alemanas, francesas, inglesas, latinas, portuguesas, y no s si turcas, nadie puede sacarles el poco jugo que contienen si no emplea muchas horas en su lectura. Con que el Cauto ha dado clase al Moderado en el Noticioso seor Filolezes V no es, ni puede ser recto en la materia, primero, porque hay litis pendiente en el asunto y como parte est Ud. ms bien en disposicin de que le juzguen que no de juzgar; en segundo luga r podr ser Ud. perito, si se quiere, en frenologa, patologa y fsica, pero en psicologa no lo creo, y por ltimo, que estando Ud. defendiendo a capa y espada su refutacin de filsofo omnipotente ms bien que los verdaderos principios filosficos, no puede ser bastante imparcial, ni hallarse suficientemente despreocupado para fallar con arreglo a derecho, pues es de suponerse que a todo el que no sea de su devocin, lo tratar Ud. como enemigo a fuer de consecuente sensualista. 130. Juan Francisco Funes y Morejn. 131. Domingo de Len y Mora a favor de Gonzlez del V alle.

PAGE 157

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 645 / 645 Dir Ud. que soy atrevido, insolente, etctera, porque todos los que salen a la palestra principian echndole flores, lo que no hago yo, pero eso es porque estoy impuesto de que es Filolezes amante de la verdad y he querido ms bien sembrarle verdades que no flores, as como l ha credo hacerlo con sus adversarios. Ha ledo Ud. mis artculos sobre psicologa? Ha notado Ud. mi buena fe en mis escritos? Entonces deber tener idea exacta de la clase de mis principios y conducta filosfica, deber saber que pertenezco a la escuela eclctica francesa y que no es el Cauto a quien debo tener o haber tenido por maestro, y mucho menos a Filolezes A Cauto no, porque se dice sensualista y como exclusivo no podra satisfacer a las exigencias de un eclctico que toma todo lo bueno de todos los sistemas: tampoco a Filolezes porque ya se llama sensualista, ya espiritualista, ya eclctico, ya frenologista, ya patologista, ora dice que el Y o preexiste, ora que es resultado de la experiencia, ora habla de justicia y deber como las leyes morales, ora sanciona como tales al place r el inters y la utilidad: no me parece, pues, prudente tomar por maestro a quien no tiene opinin fija, pues podra colocar en mi pensamiento un laberinto de que jams me sera posible sali r. Sabe Ud., seor Filolezes cuales han sido y son mis maestros desde el ao de 1835, y los que hallo dignos de serlo de toda la especie racional? Royer-Collard, Maine de Biran, Jouffro y Damiron, Rossi, y sobre todos Cousin, aquel a quien Ud. mismo ha dado ms valor con sus imponentes amenazas, y prometida pero no realizada crtica, 132 aquel de quien Ud. tom las ms bellas proposiciones de su Elenco de Carraguao ; aquel, en fin, a quien Ud. jams podr critica r porque segn echo de ver en sus escritos, an no lo ha entendido. Antes del ao citado eran mis maestros Locke, Condillac, Hobbes, Helvecio, Holbach, et reliqua 133 y Ud. podr confirmar esta verdad si se acuerda de aquellas conclusiones de San Fernando, y aquellas disputa en que yo defenda a Bacon y Ud. a Cartesio; mas conoc sus errores y en el momento los abandon a fuer de verdadero eclctico. Sin embargo, todava leo algunas de sus pginas que me sirven para robustecer mis opiniones actuales, para conocer sus extravos y medir la enorme diferencia entre el sensualista del ao de 35 y el eclctico del ao de 40: diferencia grande en verdad, pero que admito con todas veras y por conviccin. No pertenezco a ninguna pandilla, y es tal mi independencia filosfica que jams he sometido mis creencias a nadie, y mirara con desprecio a aquel que quisiera forzarlas, pues entre los eclcticos acostumbramos tener por razonable y bueno lo que en s lo es, y porque conocemos que lo 132. Se refiere a la Impugnacin 133. y otros ms.

PAGE 158

646 \ 646 \ ABRIL 1840 es efectivamente, no porque otro dijo que lo era; no tenemos la presuncin de ser originales, ni pensar slo con nuestras cabezas como se jactan de hacerlo los sensualistas sin que sea verdad. V erdaderos moderados, no nos atribuimos ms mrito del que tenemos, ni nos llenamos de orgullo y necia vanidad ostentndolos en nuestros escritos, ni amenazamos a los gigantes cuando los vemos de lejos, ni menospreciamos a los pigmeos; respetamos, s, las personas y las cosas porque es un debe r y le sabemos decir a los sensualistas que las respeten cuando no lo hacen: no guardamos el annimo por modestia cuando no la tenemos, ni hacemos de la institucin casi divina de la imprenta un instrumento de nuestras iras, de nuestras pasiones, ni de nuestras miras porque sabemos que la moral pblica exige respeto y consideracin a todo ciudadano. Al propsito de independencia en el cree r pensar y adoptar principios: le juzgo a Ud. cerciorado de que me unen al doctor V alle estrechas y queridas relaciones de amistad, ya a causa de que ambos somos discpulos de Cousin, ya porque su celo apostlico por la educacin de la juventud y sus sacrificios a este respecto lo han hecho a los ojos de mi conciencia ms respetable y digno de aprecio; pues no obstante estas consideraciones, jams he cedido a su modo de ver en varios puntos de divergencia, filosficos y jurdicos, que han ocurrido entre nosotros; algunos de estos disentimientos se han hecho pblicos en la Academia de Jurisprudencia sobre legados, sobre derecho de representacin y sucesiones y sobre censos: cuando no hemos convenido durante las discusin, cada uno se ha retirado luego a su casa a estudiar mejor la materia, y conocido el error lo hemos confesado francamente a primera entrevista, experimentando la satisfaccin de haberlo conocido y confesado. Todo lo alegado y probado se reduce a manifestar que Ud. se ha equivocado sensual, relativa y parcialmente al pintarme tomando lecciones de filosofa de sus cien veces alabado y otras tantas protegido Cauto, y que se ha erigido autoridad sin poderlo se r pues llevando la de perder en su cuestin con el doctor V alle, segn he odo deci r no est Ud. en capacidad de ser juez respecto del Cauto y El Moderado cuando es una misma la polmica entre diversos sostenedores. Bien quisiera yo que Ud. renunciase a los episodios y se mantuviese siempre en la cuestin como lo hace su contrincante, pues anhelo por saber si hay ideas absolutas o no, si el Dios de los filsofos es el mismo de la humanidad o debe formrselo de sensaciones y materia, convirtindose en idlatras. Por fin, no quiere El Moderado las lecciones de filosofa que le pretende dar Filolezes y supone haberle dado su protegido Cauto y protesta que nunca las ha tomado porque no le han parecido buenas, pero tambin protesta que as al seor Filolezes como al seor Cauto les profesa particular estimacin y aprecio. Domingo de Len y Mora Habana, 14 de abril de 1840.

PAGE 159

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 647 / 647 XXXII XXXII PROTEST PROTEST AS ANTE EL PBLICO AS ANTE EL PBLICO POR M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE ( Diario de la Habana abril 14 de 1840.) Pues la cuestin abierta entre Filolezes y el que suscribe, redactor de los Artculos de Psicologa ha dejado de ser filosfica y se hace ya de conducta, segn se ha declarado en el Diario de hoy 14 de abril, protesto no aceptarla sino interpelado en un tribunal de justicia. Tal como se ofrece a mi previsin la arena recin salpicada de hiel la abandono, porque no quiero ni nunca quise en el debate zaherir la conducta moral de nadie, pero ni tampoco ser ofendido. Renuncio al polvo de la pelea trabada porque es polvo de arsnico. Y a no est para m la cuestin. Protesto, si variase la escena, or a Filolezes y poner de mi parte, cuanto lo permita mi estilo, todo cuidado porque no me vaya, ni en el uso de la dialctica, expresin que le haga presumir que ando poco corts. De l espero otro tanto. Por qu no? Protesto tambin que al escribir los Artculos de Psicologa no hice la menor alusin a Filolezes a cuya honradez apelo para que l mismo reconozca quien fue y quien es. Manuel Gonzlez del Valle Habana, 14 de abril de 1840. XXXIII XXXIII RESP RESP UEST UEST A A LAS PREGUNT A A LAS PREGUNT AS DEL SEOR AS DEL SEOR FILOLEZES FILOLEZES INSER INSER T T AS EN EL AS EN EL DIARIO DIARIO DEL 5 DEL CORRIENTE DEL 5 DEL CORRIENTE POR V ICENTE A. DE C ASTRO ( Diario de la Habana abril 15 de 1840.) El conocimiento de la debilidad de mis fuerzas me ha alejado hasta ahora de la discusin que hace tanto tiempo llena las columnas de este peridico y agita los nimos de dos catedrticos de filosofa a cuyo cuidado est encomendada la instruccin de una gran parte de la juventud habanera.

PAGE 160

648 \ 648 \ ABRIL 1840 Y cuando el uno de ellos, hacindome un honor del que me confieso indigno, espera de m tan luminosas aclaraciones, no he de temblar de nuevo (sic) se engae en su esperanza lisonjera? Pero es una cuestin trascendental, se dice, y todos deben contribuir a dilucidarla. As pensaba yo tambin, confiando en que mi falta de talento en la discusin, se neutralizara al menos por la veracidad de las doctrinas que profeso y la fuerza de lgica de los fisiologistas. Mas por ahora me contentar con responder a las dos preguntas que se me hacen, dejando para ms adelante la exposicin de mis ideas. Si alguien quiere discutirlas volveremos al Diario que yo no intento precipitar las cosas sin responder nada ms hasta entonces a lo que me digan. No est en La Cartera Cubana el examen de Locke por M. Vctor Cousin, porque le haban publicado ya el ao prximo pasado en el Noticioso y Lucero cuando el seor Filolezes estaba tan ocupado en la discusin del ferrocarril; y sera copiar una cosa bien conocida del pblico habanero. No se han puesto notas ni observaciones al anlisis de Condillac, porque segn he adelantado, me reservo hablar de la teora de M. Cousin y de los dems psiclogos y metafsicos al concluir la publicacin de la crtica de Helvecio que ver pronto la luz pblica, y como quiera que ambos tratados son bastante extensos y que por el arreglo de La Cartera donde se escribe para todos, han de colocarse en sus cinco divisiones materias distintas, por poco que se dijera, o seran observaciones aisladas que perderan de su mrito, si lo tienen, u ocuparan un lugar que los suscriptores confiaban ver lleno de asuntos ms ligeros en verdad, aunque de mayor entretenimiento. En conclusin, las notas deben referirse a un cuerpo de doctrinas, porque sera ridculo incluirle en ellas: cmo, pues, anotar a M. Cousin sin tener un punto a donde dirigir y dar fuerza a las observaciones? Vicente A. de Castro

PAGE 161

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 649 / 649 XXXIV XXXIV CONTRA CONTRA FILOLEZES FILOLEZES POR S ARMIENTO ( Noticioso y Lucero abril 15 de 1840.) La filosofa de Filolezes consiste en predicar a sus alumnos que la filosofa de los puramente metafsicos no es ni merece el nombre de tal. F ILOLEZES ( Diario del 10 de abril). l lo dijo. Lo habis odo? Toda esa sempiterna charla de los largos y pesados artculos de Filolezes no se reduce a otra cosa que a decir al pblico: Slo nosotros somos los buenos, / Slo nosotros ni ms ni menos. Y para esto, para desconceptuar a sus contrarios para con los hombres poco pensadores, con tal que se consiga el fin, no se repara en los medios. Abusando de la posicin que tienen en la sociedad, prevalidos del prestigio que les da una bien o mal adquirida reputacin, lnzanse ciertos hombres con denuedo hasta con temeridad en polmicas literarias, y as como el principio se deja ver en ellos cuando no las conceptan seguras, entonces todo es para abatir al contrario; y no saben los infelices, que no slo fuera de la Habana (en los puntos en que se leen los diarios de esta capital) sino an en la Habana misma, sus producciones son miradas no slo con risa, pero tambin con desprecio, por aquellos que, imparciales para con los contendientes, no creen nunca in verbis magistri 134 por ms que ste sea Filolezes o el nuevo Juan Pico Cubano. Qu poca confianza tenis en vuestros principios! Qu mezquina idea de nuestras doctrinas! Si ellas son las buenas, y aquellos son la verdad por qu temis? Creis que los hombres del siglo XIX tiene n otro norte que la verdad misma? Creis que al leer vuestras obras buscan otra cosa que la verdad? Por qu, pues, no presentis las razones en que vuestro sistema se apoya, pero desnudas de ese lenguaje depresivo, de ese lenguaje que por demasiado arrogante lleva impreso el sello de la humillacin, s, porque a nuestros ojos se humilla el que se vale de armas vedadas para combatir a su contrario que pelea con nobleza. Qu inocentes sois! Queris que la juventud del siglo XIX no piense, queris que crea en vuestras palabras! Os equivocis; que todos aquellos que se entregan al estudio de la filosofa, todos aquellos que piensan, piensan en las cosas y olvidan las personas! Jvenes: leed los escritos de Filolezes si queris ver la filosofa llena de polvo y lodo. V edla en los escritos de sus contrarios ms brillante y con 134. en las palabras [infalibles] del maestro.

PAGE 162

650 \ 650 \ ABRIL 1840 ms esplendor que el Sol al dar su ltima despedida por la tarde. Comparad. No os dejis fascinar de palabrotas y de la arrogancia con que esos hombres os hablan. Meditad: no miris las personas: pensad siempre en las cosas y con seguridad veris lucir la verdad, que nunca se oscurece al que imparcial se entrega a la meditacin. Diga lo que quiera el seor Filolezes sobre este artculo, nada contaremos. Su posicin social le da una libertad que la nuestra nos coarta; pero aetas aetatisuccedet 135 Sarmiento XXXV XXXV LO QUE P LO QUE P UEDEN LAS P UEDEN LAS P ASIONES ASIONES POR E L F RA Y G ERUNDIO H ABANERO ( Noticioso y Lucero abril 15 de 1840.) Parece una cosa imposible y es lo que ms comnmente vemos, que hombres a quienes la opinin pblica seala como orculos de la ciencia, se hallan dispuestos a ser el maniqu o juguete de algn sesudo, en cuyo corazn ejercen las pasiones su rabia feroz. En nuestros das vemos que, incansables los articulistas del Diario Noticioso hacen entrar en el juego de sus maquinaciones a hombres que jams lo hubieran pensado, pero, a tal extremo llega la servil adulacin en la miseria humana, que se reviste continuamente de vanidad, y no puede resistir a los embates de esta facticia ilusin que precipita a cada instante hasta los ms grandes filsofos, y filsofos que aunque no tengamos su autoridad en las obras que escribieron, al fin la fama los disea como tales. El seor P. 136 en su folletn del da 10 del corriente entre otras cosas dice, que un peridico desfallece y muere en manos de la filosofa. Desengamonos, yo no soy partidario ni del seor P ., ni de los contrincantes filosficos del Diario e imparcial en esta cuestin no me anima otra idea que la de contribuir a la ilustracin de mi pas, y que no se convierta una cuestin rida de metafsica como las del da, en que el seor V alle es partidario de Cousin y el seor Filolezes lo es en parte, pero queriendo llevar la voz en esta materia, rebate lo que dice el otro, porque l no lo dijo 135. tras unos tiempos, otros vendrn. 136. Nicols Pardo y Pimentel.

PAGE 163

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 651 / 651 primero. La misin de los peridicos tiende a la propagacin de las luces en las masas populares; esas en nuestro pas se hallan casi en su cuna, de suerte que a no ser menos de una docena, los dems se quedan en tinieblas porque no lo entienden, y se perdi el objeto de estos peridicos. No dir por esto que se deje de dilucidar la cuestin; obras de otra clase hay en la Habana, donde puede hacerse con ms fruto tales como La Cartera La Siempreviva y otras. Todos animamos los sentimientos de patriotismo que tiene el seor Filolezes ; sabemos que su idea es conducir por buen sendero a la juventud de que se ha hecho cargo. Loable es su misin; empero, esto no es el modo; la utilidad particular debe postergarse a la general. Demasiado fastidiado se halla el pblico con las cuestiones insustanciales de los dems comunicantes de ese peridico, para poder soportar una polmica que aunque de derecho puede rebatirse en otro lugar! Nuestra naciente literatura est sufriendo los ataques ms furibundos, ataques que la harn morir en su cuna. Qu objeto se propone el seor Funes con sus triviales artculos, que slo tienen la mira de halagar las pasiones de un rival del Lucero a quien hace sombra el seor P .? 137 Pretende hacer un servicio a las letras? No, porque el articulista que escribe con pasin, sale de aquella posicin en que el pblico lleg a tenerle; sus obras entonces lejos de llamar la atencin, se miran con desprecio; en fin, viene a hacer un papel ridculo para todos, menos para el que hace uso de su pluma con objeto de vengarse. Esperemos en tanto ver el camino que toman y el trmino que tengan. El Fray Gerundio Habanero 137. Pimentel. Se refiere a Luz.

PAGE 164

652 \ 652 \ ABRIL 1840 XXXVI XXXVI CONTRA DON NICOLS P CONTRA DON NICOLS P ARDO Y PIMENTEL ARDO Y PIMENTEL POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 15 de 1840.) Nolo mortem pecatoris 138 Seor D. P. 139 Demasiado caballerosamente se le trat a V cuando todava no se le dijo ms que parte de la verdad, y eso aunque enrgicamente en trminos muchos ms comedidos que aquellos a que daba derecho un hombre que tan a menudo regalara al pblico y a un notable adversario suyo con los eptetos de tonto, nigua y otras flores por el estilo, que se resiste a copiar hasta la pluma ms plebeya y vulga r seor caballero de la P. Veamos ahora si falt a la verdad en varios puntos esenciales que toco en mi segundo artculo, como V pretende, o si me qued corto, bien corto, como paso a demostrarle. Nada dije a V sobre uno de los defectos sustanciales que caracterizan su pluma, como es esa facilidad y ligereza con que lo manda todo al papel, sin criterio, sin discernimiento, sin eleccin, y sin entrar en juicio y espera, ni an cuando median intereses muy sagrados y personas harto respetables: a tal punto, que ya se ha hecho en el pas proverbial la ligereza de P. P. 140 Y sin embargo, esa misma facilidad y ligereza, esa especie de furor en arremeter a todo linaje de cuestin, ese hablar de todo y por todo, a salga lo que saliere, y aunque tenga que salir haciendo retractaciones que nadie le pide, son las causas verdaderas y no muy favorables del aumento de suscripcin que tanto encarece. Tal es el corazn humano. Hay una gran parte del pblico, y an del pblico no insensato, que gusta que le hablen de todo, que la exciten con novedad, que no se quede piedra por move r y que hasta saca partida, y se burla de ver apedreado despus y hecho un ecce homo 141 al mismo que arm la refriega; y todo el mrito de V ., crame seor P (es tan poco eufnica esta P seca y sola, que estoy por pedirle licencia para agregarle alguna cosa), no pasa de un armador de grescas, 138. No deseo la muerte del pecador. 139. Don Pardo o Don Pimentel. 140. Pardo Pimentel (Roberto Agramonte). 141. hecho una miseria, golpeado y sangrante.

PAGE 165

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 653 / 653 con la especialidad de ser siempre la primera vctima a los primeros golpes del combate. La facilidad con que su flexible pluma de V se presta a prodigar elogios a diestro y a siniestro, prenda de disfavor para con una buena parte de sus lectores, es cabalmente otra de las causas que le acrecientan el nmero de suscriptores entre los agraciados (porque al ltimo de los mortales se le paga un servicio que ya ha prestado) y aun al de los adictos entre la gente superficial y poco perspicaz, para quienes es oro todo lo que reluce, aunque vaya enseando el oropel. Y ved aqu demostrado a lo fsico, y fsicamente, cmo me qued corto en las verdades que del seor D. N. P P ., 142 tena que predicar en la presente feria, manantial inagotable, que ofrecera campo vastsimo para estar sermoneando toda esta vida, y hasta en la otra, donde ya descansa nuestro hroe, periodista por antonomasia. Ci gt. Pardon, qui ne fut rien, Pas mne periodicien. 143 Y aqu a explayar una de las partes de mi papel, de las que V no comprendera; y ni an la mayora de sus lectores, segn aade V graduando las entendederas del pblico por el padrn de las del seor don N. P. 144 Advertir que ya le he manifestado a su amigo el apuntado r lo poco de fiar que es la conciencia propia para medir la ajena. Pero lo mejor del caso es que V mismo fue quien asent la premisa sobre la cual levant yo mi argumentacin. Dijo V que por la misma naturaleza de un peridico y la necesidad de redactarlo de prisa y a la ligera, a lo P P (pero no tanto) que el pecado venial se perdona por una de aquellas 9 cosas, etctera y los mortales reiterados reiteradsimos Confiese seor) iba diciendo que V. deca que en resumidas cuentas la redaccin de un peridico de la especie del que V desempea (y empea) no era prueba ni criterio de capacidad. Ahora entro yo: pero s de incapacidad consumada; porque si hasta en lo que no es ejecutoria de talento y capacidad, se le han cogido a V ., y por todo el mundo, tantos, y tan repetidos renuncios, indiscreciones, yerros, erratas y errores para qu otra cosa ha de servir el que se ahog en tan poca agua? Cmo le podemos en justicia negar la borla de la incapacidad? Calumnia el que le echase en rostro el veneno que contra el pas concentraba su corazn! Calumniar yo seor D. N. P .! Le absuelvo a V de culpa y pena, por ser V quien me lo dice, y en el teatro en que me lo dice: harto conocidos son los dos actores. Para corroborar la justicia de mi car142. Don Nicols Pardo y Pimentel (Roberto Agramonte). 143. Yace aqu. Perdn a quien no fue nada, ni siquiera periodista. 144. Nicols Pardo Pimentel (Roberto Agramonte).

PAGE 166

654 \ 654 \ ABRIL 1840 go, slo me valdr de los hechos recientes, de los que estn todava frescos en la memoria del pblico y en la ma, despreciando los innumerables ms atrasados que se hallan esparcidos en la coleccin del Noticioso y Lucero as por evitar mi propio fastidio en revolver tanta broza y tanto ripio, como por no cansar ms la paciencia del pblico, y estomagar un gusto con material de este linaje. Fue V o no el calumniador del pas cuando estamp que el museo de historia natural, en cuya formacin se ocupa la Sociedad Patritica, con no menos ahnco que buen suceso, podra estar erigido para el ao de 52! Y esto hallndose a su cabeza un patricio tan honrado en su conducta como distinguido por su celo y conocimientos, el apreciabilsimo joven don Felipe Poey: o bien asestaba V indirectamente un golpe por otro lado, porque poda V aludir a la falta de fondos y de local que quiz no estuvieran an sealados. Pero si el seor P no tuviese el prurito de escribir antes de informarse, prurito que con tantas y tan frecuentes cadas, pasa de culpa lata, habra sabido que as la Sociedad Patritica como el gobierno de la Habana llenaban cumplidamente su deber en esta parte, pues ya aquella de un ao atrs haba destinado fondos, y ste acababa de conocer el local, precisamente el ltimo da del mando del excelentsimo seor don Joaqun de Ezpeleta y Enrile: habra sabido habra podido al menos hacernos alguna justicia; siendo vergonzoso para el seor P P que los extranjeros dentro y fuera del pas (porque hasta los mares ha salvado la noticia de la existencia real del establecimiento) estn ms al cabo de nuestras cosas, que el hombre que se arroga el derecho de hablar y tirar de todas ellas. Y en qu circunstancias, seores? Cuando en aquellos mismos momentos, o quiz fresca todava la tinta con que acababa de estampar lo del ao de 52, vena a implorar la cooperacin de algunos miembros del mismo cuerpo para redactar un proyectado folletn volante dominical! As es como se embotan los filos de la verdad con que habla Filolezes Nunca es tarde para desenmascarar a los que osados al soltar el tiro, son luego moderados al yacer en el polvo. Levntese V. Otro hecho. Por enmendar una plana que indiscreta y desatinadamente haba emborronado y perdido V llevndose de encuentro al pas, traz su articulejo laudatorio de la apertura del curso de filosofa (el 15 del pasado) en el Real y real colegio de Jess, y para que no dejara de llevar su competente dosis de su neutralizador favorito aludi a un cierto texto de enseanza de filosofa en que haba ms teologa de lo que debiera; cuando no slo no puede tacharse por ese lado, sea cual fuere su mrito (que no es del caso ventilar), sino por el contrario, celebrarse de adelantado, y muy particularmente en las circunstancias en que se hizo (ha ms de 20 aos) el haber introducido la fisiologa en la ciencia de las ideas; sin que valga la salida de hacerle cargar la culpa al inocente Altieri, que ni an adolece mucho de aquel defecto, y sobre todo para su poca; pues en la Habana no se ensea

PAGE 167

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 655 / 655 por Altieri en la actualidad ni se enseaba tiempo ha, sino casi exclusivamente por las Lecciones del seor V arela, obra que a pesar de las imperfecciones que pueda tene r es todava lo mejor que sobre la materia poseemos en castellano. Si las atenciones apostlicas que abruman a su autor no se lo hubieran estorbado, ya tendramos su libro aun ms al corriente de la ltima palabra de la ciencia; pues harto visible fue siempre su ahnco en mejorar y an alterar su obra, cuando Dios quera; cada vez que presentaba una nueva edicin. Sabemos que actualmente se ocupa en tan patritica tarea. Tercer hecho. Nos habl V en loor de la Qumica, cosa muy santa y muy laudable en s, pero nos propin V su correspondiente antdoto, el de ordenanza, dicindonos que hasta a los que aqu en esta tierra pasaban por inteligentes en las ciencias, se les escapaban las nociones ms sencillas en la materia, y escriba V en un tono como si le negasen las luces de esa antorcha de todas las artes y de casi todas las ciencias; cuando aqu, aqu en esta tierra de Cuba, se ha clamado por Qumica, Qumica y ms Qumica desde el ao de 1794, y no por parte de los sabios (que ac no los tenamos entonces ni tenemos la presuncin de creer que los poseemos ahora entre nuestros padres y hermanos) sino de unos honrados agricultores, que con la natural sensatez y perspicacia de la gente de este suelo, perciban como en globo las ventajas que para la elaboracin de sus frutos haban de redundarles con el establecimiento de una ctedra de Qumica; porque ac, aunque no somos qumicos de profesin (nadie lo siente ms que yo: ya nos vendr su tiempo, puesto que se ha dado principio a la carrera) no carecemos de un poco de instinto, o reactivo natural, para presentir y an analizar lo que nos viene y nos conviene. En ese malhadado papel no slo infiri V agravio a la tierra que le alimenta, sino que arrostr con los ms ilustres nombres y gratas memorias de sus benemritos protectores. Levantos sombras venerables de Casas, Espada, Ramrez y Arango, que en medio de tantos patriticos afanes, cuyos frutos viven en nuestro suelo, y cuyas memorias vivirn siempre en nuestros pechos, tuvisteis tan en vuestros votos y an acometisteis la idea del establecimiento de una ctedra de Qumica! Levantos para neutralizar y usurpar la injusticia de los que se empean en arrebataros alguna hoja de la inmarcesible corona de laureles que ci vuestras sienes desvividas y desvirtuadas de puro pensar en el pro-comunal! 4 y timo hecho, por no molestar ms. El que acaba de ocurrir conmigo mismo, y dado margen a la presente controversia. Me apreciaba V a m, y apreciaba al pas, como de ello ha blasonado, atacndome no muy hidalgamente, y convirtindose en instrumento del mismo hombre, 145 cuyas errneas doctrinas yo atacaba? Qu! se figur V que por haberme echado 145. Alude a Manuel Gonzlez del V alle (Roberto Agramonte).

PAGE 168

656 \ 656 \ ABRIL 1840 cuatro incensariadas espontneamente ( non ego ventosi P P suffriagio venor 146 mal echadas, y eso ms no pode r porque lleg hasta sus odos el murmullo levantado contra las supuestas especies, que a manos llenas prodig en su otro laudatorio artculo sobre el colegio-tipo; se figur V. que yo soy de aquellos, que en guardando con ellos las apariencias reales de pardon, monsieur; vous tes bien bon, 147 tolero las realidades aparentes de que me pisoteen y sacudan? No, no, mil veces no. Nadie lo har jams impunemente, que slo es de bastardos pechos el tragar la mengua y el vilipendio, sobre todo cuando se quiere aprovechar como espada aquellas mismas santas formalidades que la ley o la sociedad concedieron para escudo de los buenos contra los ataques de los detractores. No: que yo rompo el encanto de las apariencias, y me voy en derechura a ensear el corazn de las realidades. Pero volviendo a mi terreno y a mi tierra. Tena V muy presente en ventura y prosperidad, cuando quera apagar y ridiculizar la lumbre y germen de una discusin que tan vivamente haba de interesar a la actual y a las futuras generaciones en nuestro suelo? Una discusin en que cabalmente esta pobre, pero esforzada pluma, llevaba la parte que V mismo quiso sustentar al final de su papel, por precaucin escritorial, para curarse en salud, para mezcla r como de costumbre, el spid bajo de las flores, y entre flores! Discusin en que llevaba esta pluma la parte de la verdadera ciencia con sus aplicaciones prcticas, descargando todas mis fuerzas, sobre la nueva hidra que levantar su cabeza para extraviar los felices entendimientos de nuestra juventud, y bastardear sus puros corazones! Ah! seor D. N. P P ., 148 si V pudiera sondear este corazn para sentir la intensidad de su amor al pas que le vi nacer no hablemos no puedo hablar slo el sentimiento de la justicia es el que en mi pecho puede superar al del patriotismo. Pero sin quere r arrastrados por esos nobilsimo afectos, hablo an ms de m de lo que debiera.Saber yo que la acusacin es falsa y hacerla. Me dice V seor P P .!. Los que me conocen desde que tengo un aliento de vida, respondern a mi verdadero calumniado r por mi vida anteacta; y para los que no me conozcan, ah estn los hechos, que son los mejores patrones y garantes. Esos son aristocrticos y democrticos, reales y universales, al alcance de la ms plebeya inteligencia. Pero ya que he repelido la calumnia contra mi suelo sobre la frente de su detracto r del que hoy invoca el jurado, y otro da impugn indirectamente su institucin, del que quiere una moral para cada caso (ancha y aun 146. no soy de los que buscan la adhesin del verstil. P P [Pardo Pimentel]. 147. perdone Ud., seor; Ud. es muy bueno. 148. Seos don Nicols Pardo y Pimentel.

PAGE 169

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 657 / 657 as encontrada conciencia), justo ser volver por el honor de mi injuriado compatriota: tarea que no es tarea; pues est reducida a la siguiente propuesta. Escoja usted el problema que guste, el que le sea ms familia r en cualquier materia de ciencias morales, o de crtica literaria; y encerrado con el seor J. F F. 149 en el mismo luga r y sin libros, o V con ellos y l sin este recurso, ponerse a resolverla en un tiempo limitado: y V escribe presto, seor P P .! No debe V temer por la velocidad. A V puede aplicrsele en el caso presente ms que en ninguno, y en los otros no sin bastante propiedad, como por divisa, el magister dixit, ergo ita est 150 y me huele que hasta su latn no pasa de ah, y an no es muy suyo. Honro mucho ms a mi pas con decir mi opinin acerca de un joven que no est tan conocido por su modestia como merece su capacidad, que no aquellos que para dar su voto sobre las cosas y las personas estn esperando el correo de Francia 151 o creen que el talento distinguido pueda ser fruto de todas latitudes. En resolucin, squeme V muchos entre nosotros que mejoren o igualen el Discurso sobre prescripciones y el juicio de la obra de Derecho penal de Rossi que no es un grano de ans, y ver la luz pblica en breves das. Y o por mi parte, s decir y tengo algn motivo para conocer a la juventud de mi suelo, que pocos he encontrado entre los de su tiempo, con una cabeza ms severa, ms lgica, ms a propsito para arrostrar las dificultades de la ciencia y columbrar su verdadero campo y jurisdiccin. Este fue mi propsito, que est realizado; veremos si el tiempo lo desmiente. El nico sentimiento que me queda es haber ajado la modestia de J. F. F ., 152 que es igualada si no excedida por su capacidad. Adoro el talento, donde quiera que Dios lo ha colocado! Concluir, por ltimo, llamando la atencin del pblico sobre la conducta del hroe de las derrotas en el caso de la Filosofa, que era el punto principal de la cuestin: demostrarme que no haba aludido a Filolezes Y no repara el pblico como ni siquiera trata el seor P P. 153 de disculparse, ni la menor tentativa sobre lo esencial, echando mano de cuanto accesorio y no accesorio pudo amontonar? Como que hasta P P estaba convencido de su impotencia, de la imposibilidad de rechazar el tremendo cargo. Ahora bien: si el decir la verdad, franco y denodado, y el probarla con no menos firmeza y energa, se llama por V. insulta r yo soy insultador en primera lnea. Empero si es negro el aspecto de la detraccin y de la injusticia, sobre todo cuando recae sobre los que ms merecen bendiciones; y si se aumenta su fealdad cuando se pretende 149. Juan Francisco Funes (Roberto Agramonte). 150. as es porque lo dice el maestro. 151. Los cousinistas (Roberto Agramonte). 152. Juan Francisco Funes (Roberto Agramonte). 153. Nicols Pardo y Pimentel (Roberto Agramonte).

PAGE 170

658 \ 658 \ ABRIL 1840 encubrir con la mscara de la moderacin y el comedimiento, entonces no slo se rebaja el que vierte aquellos fermentos, sino que se hunde para siempre en el sepulcro que su misma mano le ha excavado. En tal conflicto, no hay ms redencin que apelar a la misericordia infinita que caracteriza a la santa tierra de Filolezes Habana, 14 de abril de 1840. XXXVII XXXVII F F AL AL T T AS DE LGIC AS DE LGIC A, DE GRAMTIC A, DE GRAMTIC A Y DE A Y DE MODERACIN, COMETIDAS POR EL FILSOFO MODERACIN, COMETIDAS POR EL FILSOFO FILOLEZES FILOLEZES EN SUS ESCRITOS EN SUS ESCRITOS POR N ICOLS P ARDO Y P IMENTEL ( Noticioso y Lucero abril 16 de 1840.) Dijo el Filsofo 154 ( Diario del 13 del corriente): El no disminuir notablemente la suscripcin de unos papeles de la naturaleza cotidiana, econmica, poltica, gubernativa y miscelnea del Noticioso y del Diario no es el mejor criterio para juzgar de la excelencia de un peridico, y menos su desempeo puede serlo de la capacidad (en esto ltimo convengo con V .), pero s de la incapacidad de su redactor. Primera falta. Miscelnea es sustantivo, y est en la oracin como adjetivo. As es que suena tan mal de la naturaleza miscelnea; es como decir de la naturaleza historia. Esta falta gramatical es visible. Segunda falta. Si no se conoce la capacidad de un redactor por el desempeo de un peridico, tampoco se conoce la incapacidad. La capacidad para redactar un peridico est probada cuando agrada a sus lectores, y aumenta el nmero de ellos en todas las clases de la sociedad, y cuando los aumenta de esta manera, debe contener escritos amenos, instructivos y noticias recientes y oportunas. Si sucede todo lo contrario, prueba el peridico la incapacidad del redactor para redactarlo. Si un peridico puede probar incapacidad del redactor en las ciencias, tambin puede probar su capacidad si escribe con tino, con inteligencia, sobre poltica, por ejemplo, prueba capacidad para escribir sobre esta materia; si cometo errores 154. Alusin a Luz (Roberto Agramonte).

PAGE 171

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 659 / 659 en ella, prueba incapacidad en este punto; luego el filsofo Filolezes afirmando lo contrario, pesa contra la sana lgica. Si quiso jugar con las palabras capacidad e incapacidad a guisa de algunos de nuestros antiguos poetas, le diremos con uno de ellos: Cesen ya los equvocos,/vivan slo los conceptos,/ha de estar la discrecin/en que nos equivoquemos? Tercera falta. Escritoriles ( Diario del mismo da.) No existe semejante adjetivo en la lengua castellana. Cuarta falta. Mandar comprar esternn ( Diario del mismo da) en un museo, no es pecar contra la gramtica, ni contra la lgica, sino contra el sentido comn; es deci r un disparate sin gracia ni oportunidad. Quinta falta. Dice el filsofo Filolezes que P. 155 est cado en el polvo ( Diario citado), que viol las leyes de la hospitalidad y an las de la justicia respecto al pas. Hace poco tiempo que P visit a Filolezes y que un amigo de los dos habl al mismo Filolezes a presencia del mismo P ., de la admisin de ste en la Real Sociedad Patritica. Filolezes no slo convino en ello, sino que indic a P hiciese la solicitud de costumbre y la presentase en la primera junta general. Luego o Filolezes promovi la admisin en la Real Sociedad Patritica de un hombre que viol las leyes de la hospitalidad y an las de la justicia respecto a su pas, o escribi estas palabras desoyendo el grito de su conciencia que le dice lo contrario. En cualquiera de los dos casos, cometi una falta que no me atrevo a califica r. Sexta falta. Anteloado Seor (en el mismo artculo), anteloado no es palabra castellana. Sptima falta. (En el mismo Diario y artculo.) V ni me aprecia, ni me respeta; y ni an me ofende, pero es porque no puede ofenderme. Esta es falta de modestia, y de exactitud. Las palabras copiadas hacen ver una hinchazn, un fondo de vanidad, que repele la verdadera filosofa. No sabe Filolezes que el escarabajo ofendi al guila en el regazo de Jpiter? Pues ni P es escarabajo, ni es guila Filolezes Se cree V acaso invulnerable? Tal vez mostr en esta contienda el tendn de Aquiles. Filolezes : tambin se marchitan los laureles, tambin los grandes capitanes sufrieron la vergenza de una derrota. El que se ve en la cumbre del Chimborazo, no est ms seguro de una cada, que el que permanece en la regin de los helechos. No nos juzgue V hormigas, porque se figure len. Si en antiguos tiempos en el pas de los ciegos era rey el que tena un ojo, en los tiempos modernos y en el mismo pas han nacido muchos con dos, y no hay ya rey ni Roque. P 156 155. Nicols Pardo y Pimentel (Roberto Agramonte). 156. Nicols Pardo y Pimentel (Roberto Agramonte).

PAGE 172

660 \ 660 \ ABRIL 1840 XXXVIII XXXVIII A LA QUINT A LA QUINT A RESP A RESP UEST UEST A DEL DOCTOR V A DEL DOCTOR V ALLE ALLE POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 16 de 1840.) Quod enim amplius nos delectat, secundum id operemur necesse est. 157 S AN A GUSTN Si yo fuera a manifestar todos los sentimientos que en m ha excitado la lectura de su ltimo papel, seor Docto r mucho demasiado habra de mortificarse. Con todo, algo es menester que le diga para retundir la arrogancia y el desafuero con que se ha producido, violando los derechos de la verdad, y aun explicndose contra sus propias convicciones. 1 Por ventura he citado yo a los Ruizes y Aurelianos para que me presten su apoyo, o slo para referirme a ciertos hechos pasados y futuros? 2 Dice V Que los cito, y muevo cuestiones, para no entregar mi harto rompida bandera. S, puede haberse roto, de tantos golpes como con ella tengo dado en la misma cabeza a su amarteladsimo maestro. 158 Puede V. creer de buena fe que est quebrantado mi pendn? Digo, y por el doctor don Manuel Gonzlez del V alle, que ni en uno siquiera de sus artculos se ha mostrado ni en mil leguas a la altura de la cuestin! 3 Al retarle a V no me contraje a ese acto que va V a tener en la Real Pontificia Universidad, pues hasta ayer no estaba informado acerca de l. Propuse a V antes una conferencia o una serie de conferencias para discutir metdicamente estas cuestiones como se haban suscitado y podan suscitarse, e hcelo ms particularmente en vista del denuedo con que V. osara negar los hechos, y esquivar toda ley de buena discusin por escrito; y sin perjuicio de continuar yo, como ver, anotando sus mal concertados cuadernos. Ahora bien, si V gusta que tales conferencias den principios en tan solemne da, estoy a sus rdenes, y no hay ms que hablar: como quiera, ya V ha empeado su palabra reiteradamente al empezar y al terminar su papel; tenemos, pues, hasta la ratificacin de una y otra parte: con que, no falta requisito alguno legal. Resta tan slo metodizar la discusin verbal, para que se verifique con orden y fruto. 157. Nos vemos compelidos a obrar segn aquella que ms nos agrada. 158. Cousin.

PAGE 173

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 661 / 661 A cuyo intento, propongo como primera cuestin, dado que es gran manzana de discordia entre nosotros, analizar aquella proposicin de mi ltimo Elenco, donde dice: Las ideas que ms visos tienen de absolutas, no son cabalmente las ms relativas. 2 Y a que le ha parecido a V seor Docto r tan vulga r sofstico, capcioso y balad el argumento con que pretendo anonadar la fe de la conciencia, como equivocadamente asienta V ., sea esta calificacin arrogante y bizarra el segundo punto de la controversia: mi propsito fue demostrar que ni la ciencia de la conciencia, ni ninguna otra puede levantarse sobre el estudio exclusivo de la conciencia propia; pues yo no niego que creamos todos, el hecho de la fe, en la conciencia, sino afirmo que no siempre debemos cree r, y esto, porque hay diferencia entre el hecho de la conciencia y el hecho del conocimiento; 159 o sustituyendo otra frmula: En el error lo mismo que en el acierto nos acompaa el hecho de conciencia, como que es un fenmeno concomitante del otro de la percepcin: luego por slo el hecho de conciencia no podemos construir el edificio de la ciencia, y ste ha sido mi eterno canta r. Parece que el llorn de Herclito se propuso reprender el defecto capital de nuestros pseudo-eclcticos modernos cuando dijo: Hominis scientias querere in minoribus mundis et non in majore sive universali. 160 3 No sera bueno agrega r salvo meliori 161 como corolario que es de la anterio r el anlisis acerca del Y o? Entonces presentar cada uno de nosotros el fruto de sus estudios acerca de este punto, y podr el auditorio graduar de parte de quien quedare la materia ilustrada. Y me parece que es bueno y bastante para empezar: Ahora: si V prefiere escoger otros puntos, queda a su arbitrio elegirlos, dejando adems en su mano la hora, el da y el luga r Como V quiera, en todo y por todo, carta blanca; que no se ha propuesto ms que darle gusto su siempre el mismo Filolezes Habana, 15 de abril de 1840. NOTA: Si V quiere podr servir su Elenco de programa para el combate; o si no, el Enfermo de las proposiciones febricentes: ad libitum 162 de mi sano amigo, cuya sanidad de intencin reclamo. Si a V le parece, 159. Vanse varios de mis artculos, y sealadamente el Suplemento al Diario del 11 del corriente. (N. del Auto r .) 160. Busca los conocimientos en los mundos menores, y no en el mayor o universal. 161. Salvo mejor opinin. 162. al arbitrio.

PAGE 174

662 \ 662 \ ABRIL 1840 podemos formar una pequea minuta para dirigir la discusin. A V de derecho, y por ms de un derecho, toca hablar primero; pero si V renuncia su primaca, comenzar yo por darle gusto; pues ya esto va de veras: se enseri el negocio, y es menester portarse de un modo no enteramente indigno de la filosofa, y propio ya de la cultura que alcanza nuestra patria. Vale XXXIX XXXIX A LA GRANIZADA DEL LUCERO DE HOY A LA GRANIZADA DEL LUCERO DE HOY POR V ALETE (J OS DE LA L UZ Y C ABALLERO ) ( Diario de la Habana abril 16 de 1840.) Esto s se llama avispero! Qu enjambre contra Filolezes y nada ms que Filolezes Bien que si se pesaran los votos en vez de contarlos, como tan oportunamente dijo en su caso aquel romntico de allende, paisanazo de mi amigo Cousin, y an cuando se contaran y no se pensaran, o de uno y otro, todo en una pieza, estaba la plaza ms que ganada, caballeros asaltadores y asaltados! V amos con calma, seoritos; porque aunque yo no soy el mariscal Massena, que se le aceleraba la inteligencia con el silbido de las bombas y de las balas, tampoco se me enturbia la vista ni la vida con esas enlodadas municiones y pulverulentos perdigones, con esas balas de papel que me asesta la turba-multa coligada de la impotencia con todos los in es imaginables, y hasta con el inri de la muerte y pasin. Qu artillera, y qu artilleros! Cunto cabe para jugar a los soldaditos, para embaucar a cuatro muchachuelos, para encandilarse as mismo, para darse impulsin en su decaimiento, pour se donner de llan ; 163 pues hemos llegado a una altura de polo, que ni los rapazuelos se dejan alucinar con palabras huecas y altisonantes y destempladas, y mentirosas. Miren, santos varones, que los muchachos son el diablo, y saben ms que todos Vds. juntos y congregados, y les dan tres y la topada a los filsofos ahogados, y a los buzos que se han metido a sacarlos del agua. Y qu diremos de los dems guerrilleros divertidores? Divertidores s, en dos sentidos; porque divierten, esto es, tratan de divertir (que lo consigan: ah est el gato: dgalo el Diario de hoy) la atencin del Can de Filolezes sobre su presa, que no larga, bien a 163. para darse impulso.

PAGE 175

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 663 / 663 guisa de aquel otro podenco de marras que suelta antes la vida que a su hombrezuelo, para cuya muerte, a decir en plata y en oro, no necesita ya, no digo yo soltar vida ninguna, sino soplar un poquitillo, echar un resoplido al resollar para tender por tierra todos los castillitos de barajas, levantados por el ms pequeuelo de cuantos respiramos y peregrinamos por este valle de lgrimas y miserias. Ea pues, vamos a incluir bajo una cuerda a todos esos militantes galeotes, y dar a cada uno su merecido que no es menester pase de un rastrillazo a cada cual, a lo menos por la presente, que todava puede quedar para asegundarles en la primera barqueta, ya que no en la que fleta. Al primero encabezado A nuestros lectores, y firmado P (y a P quien lo encabeza?), yo apostara mis cuatro reales a que ms de cuatro no le achacan a l la paternidad Seo r es lo que hay ser un firmn de por vida, segn le he odo mil veces a fray Gerundio (Qu original ha estado de denominacin!) Si la hubiera inventado un fraile estara mucho ms al raso y oportuna. Miren muchachos, que Vds. no engaan a los frailes ni a los tres tirones, aunque les estn citando a los P P. 164 de la primitiva iglesia y tengan la ley del deber en los labios: los frailes responden: Guardad Pablo, obras son amores, que no buenas razones. Ustedes no tienen ni an buenas razones: ergo ad nihilum valent ultra, nisi ut mitantur foras et conculcentur ab hominibus : 165 es deci r para que todos los entiendan, al corral de Manchego con ellos. Bien que a lo que se me alcanza qu cuidado se me da a m de que firme Juan, o firme su can? Para vosotros s es mejor y ms cmodo que yo no ponga mi signatura: porque as tienen la intencin y la pluma libre para decirme cuanto se les venga a la boca, como que he puesto a la filosofa en el polvo y en el lodo. V ayan a la Universidad el da o los das de la jarana, que ser da de juicio, esto es, de juzgar a los vivos y a los muertos, conviene a sabe r a los vivos (que quedaren) con poco prez y gloria (es tan fcil el triunfo!) y a los muertos y heridos (que resultaren) polvo y lodo eterno: no, no, sino mano caritativa, y fair-play hasta dejarlo de sobra, para que se levanten y vuelvan. Nolo mortem peccatoris, sed magis ut convertatur et vivat 166 Esto es lo principal: en los otross traslado el escrito de ho y hecho y firmado por Filolezes ; y ah est como Vds. clamando que clamando contra el annimo, y seudnimos, y todos los seudos, en cuyo ramo tambin me sacan 10 varas de ventajas! Qu titanes! Estn a propsito para una exhibicin de maese Pedro! Les da el naipe, no hay duda. Pues no les ha de dar! Si todava ver V como han de salir con que todo eso es de mentirita! Y que no vale la mano jugada, cosas de juguete! y como aquellos de cele164. Humorsticamente: Padres. (Roberto Agramonte.) 165. Luego no sirven para nada, a no ser para arrojarlas y para que las quebranten los hombres. 166. No deseo la muerte del pecado r sino que se convierta y que viva.

PAGE 176

664 \ 664 \ ABRIL 1840 brrima memoria ferrocarrilera, despus que les vieron los triunfos a sus conjugadores, o contraparte. Caballeros, vamos a volver a baraja r y dar de nuevo? Y los otros a resistirse como gatos boca arriba; no, no, ni por pienso, si estn muy bien repartidas las cartas, si han cado la espadilla y el basto (que tranca!) y toda la runflada donde podan caer Caballeros sin sombras chinescas, y jaleadores detrs de bastidores, y detenedores del carro (ni del carretn, conversadores), no hay que echarlo todo a barullo, y hacer hincapi en que Filolezes predica (y a mucha honra) que la filosofa de los puramente metafsicos no es mi merecer el nombre de tal; que ese es el mayor lauro a los ojos de su patria, as como sta quizs no le perdonar el haber entrado en materia con su partida de gente tan desarmada y enclenque, como la que ocupa el palenque. Djense en fin de la galiparlanza de, le masque tombe, lhomme reste, et le hros sevanouit 167 Pues Filolezes ni ha llevado mscara en su vida, ni precia de hroe, ni se tiene ms que por hombre; pero hombre que siempre ha desenmascarado a los caretas, portacaretas y a todo ttere de quita-pon. P .S. Se me quedaron en el tintero el Sarmiento, y la uva fray Gerundio. No hay lugar por hoy: a la censura y al cajetn. Valete XL XL EL SEOR P EL SEOR P P P 168 168 MEDIDO POR SU MISMO MEDIDO POR SU MISMO PITIPI PITIPI POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 19 de 1840.) A fructibus eorum cognoscetis eos. 169 J. C. Efectivamente, seores, se ha empeado este caballero ya tan combatido por s mismo, en reducirse a la ltima expresin. Faltas de lgica, de gramtica y de moderacin cometidas por el filsofo Filolezes en sus es167. El antifaz se cae, queda el hombre, y el hroe se desvanece. 168. Nicols Pardo Pimentel. 169. Por sus frutos los conoceris (Jesucristo).

PAGE 177

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 665 / 665 critos es el arrogante ttulo con que procura empaar mi nombre en el Noticioso y Lucero que nos ha lucido el da de ho y Veamos ahora con que facilidad se repelen semejantes ataques, que ni merecen el nombre de tales, y con cuanta razn afirm sin asomo de vanidad que no poda ofenderme (hablo, moralmente) por la imposibilidad en que le pone de agraviarme su falta de razn y de razones. Entremos, pues, en cuentas, y a fe que de todas las que llevo ajustadas hasta la fecha, en ningunas he sentido ms desganos: que para casos tales suelen tener los maestros sus oficiales. Y para el presente bastaba y an sobraba con un aprendiz de primer ao, pues aunque el seor P ( apage !) no sea ningn escarabajo, ni bicho viviente ni moliente; ni yo tampoco ningn guila, ni cndo r ni nada de pjaro, que soy ms bien algo pesado y me dejo caer con la plomada de los hechos y la escuadra de la razn; con todo eso, se me antoja, y no voy fuera de comps, que para quien de suyo es pequeuelo y luego despus se amengua ms y ms hasta ponerse casi al ras con el pavimento, no se ha menester gente muy alta; pero ni aun medianamente elevada para enristrarle y superarle. Primera falta, marcada por el Seor P P .: 170 Miscelnea es sustantivo y est en la oracin como adjetivo: as es que suena tan mal de la naturaleza miscelnea como de la naturaleza historia. Efectivamente, en el Diccionario castellano, nico texto a que apela P y los cajistas y los disputadores mata-tiempos de las imprentas en casos dudosos de lengua, no trae esa palabra sino como sustantivo; pero ella fue adjetivo antes que sustantivo: (es mucha la lgica y filologa del seor P de magister dixit de vocabularium dixit aut non dixit 171 Si V hubiera saludado la lengua del Lacio vergenza me da estar escribiendo semejantes trivialidades ni en un miserable villorrio se moveran cuestiones de esta especie: se me cae la pluma de la mano supiera, repito, que miscelnea es adjetivo y sustantivo, derivados del verbo misceo, es, re mezclar; y tan esencialmente adjetivo es el tal verbo como todas sus derivaciones; sucediendo ni ms ni menos con dicho adjetivo como con los dems que se sustantivan, cuando se personifican, o se usan como agentes o causas o sustancias; as lo mismo es lo bueno, que la bondad, lo feo que la fealdad, habiendo algunos casos en que si se altera la forma del adjetivo, aunque se use sustantivado, cual acontece cuando se emplea el verbo mismo en lugar del nombre; pues qu otra cosa es el verbo sino el nombre de una accin, de un fenmeno, de una circunstancia, de un accidente, observado en los objetos, y por lo mismo eminentemente adjetivo, supuesta ya la existencia de las cosas? Ni se diga que la palabra miscelnea disuena tanto unida a la palabra naturaleza como la voz historia: no 170. Pardo Pimentel (Roberto Agramonte). 171. lo dice el maestro, de lo dice o no lo dice el diccionario.

PAGE 178

666 \ 666 \ ABRIL 1840 hay tal; no hay paridad. Que en el primer caso no existe ms que una palabra para el sustantivo y adjetivo, y en el segundo tiene el idioma la suya correspondiente para cada cual: a sabe r histrico e historia Tampoco puede alegarse que la tal palabra poda haberse sustituido con la de mezclado o mixto tan conocidas en la lengua. Pues quin que reflexione un instante no conocer que ellas no pintan la idea que se quiere expresar con la misma propiedad que la voz miscelnea? En efecto, la palabra mixto, mezclado indica algo como de confeccin o formacin de varios elementos que componen reunidos la sustancia ntegramente al paso que la voz miscelnea indica muy principalmente la circunstancia de la variedad de materias que andan sueltas, en la composicin, y an inconexas entre s. Ahora pudiera yo apoyar mi teora con ejemplos sacados de nuestros clsicos autores; que en ellos encontrar V millares de frases, palabras y locuciones que no se hallan en el Diccionario: mire V ., seor P ., que hasta los nios de la doctrina saben hoy que no es largo en alcance del lenguaje el que no extiende sus conocimientos a ms horizontes que el de un diccionario, aun suponindole completo; de lo cual dista todava el nuestro, y ms de lo que V puede figurarse, como en paz de la Real Academia me atrevo a demostrrselo yo a Vd. con tanta mayor facilidad cuanto lo han hecho a la evidencia clebres literatos, as nacionales como extranjeros, adoleciendo el nuestro de pecados de omisin hasta en voces harto vulgares, y lo que es ms, empleadas en la propia definicin de otras palabras por el mismsimo diccionario. Pero no he de menester llegar a tanto: bastrame tan slo llevarle a V a cualquier escritorio, aunque no pertenezco a ninguno de la aristocracia mercantil, y all en los libros de la casa encontrar desde luego el departamento de gasto miscelneo. Y o de m s decir que desde muy tiernecito haba visto el membrete de gasto miscelneo en las cuentas de mi abuelo materno, llevadas por un castellano nacido en el mismo rin del reino, en Toledo, la antigua y castiza Toledo, donde no hay ms guirigay que castellano puro y neto; y cuenta que el bueno del mayordomo ni contaminar poda su legtima diccin con mezcolanza ninguna (aqu no embona miscelnea : cada cosa en su luga r y estudie un tantico, seor P P ., antes de meterse a farolero Dmine, porque lleva mucha palmeta); pues no como quiera era apegado a su nativo idioma, sino que en l no haba ni pizca de latinismo, ni de galicismo, ni de extranjerismo de ninguna ralea. Pero hombre de Dios! venga V ac, que voy a ponerle ms claro que la luz esto de la miscelnea, aunque reniegue de m su poquito el pblico, para que no vuelva V a mezclarlo, no confundirlo ms en su vida, en el discurso de la cual espero no se olvidar de su seguro servidor Q.S.M.B. Filolezes (No crea V que acabo, que ahora empiezo.) Podra V deci r v.g. hablando de la plvora (y el ejemplito es qumico, de lo que a V le gusta) que era una miscelnea, o un compuesto miscelneo de azufre, carbn y salitre?

PAGE 179

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 667 / 667 De ninguna manera, pues formando la plvora un todo, en una pieza, otra tercera entidad, como si dijramos, es forzoso llamarla mixta (y aqu tiene de paso el adjetivo, primeramente adjetivo, usado como sustantivo) o una composicin mixta de los mencionados ingredientes. Ahora bien: cmo denomina V con propiedad, como califica a un peridico, que se compone de tantas y tan variadas piezas, todas independientes y hasta inconexas entre s, y sin embargo armonizado para formar el edificio, o sea, vestido arlequinesco, o de taracea que constituye a un papel de esta especie? Le llamar mixto, o mezclado? No; porque estas palabras no dan la idea de la variedad y separacin. Pues apelldesele vario Tampoco; porque vario no pinta el objeto como miscelneo, que incluye la variedad con la unin de un punto, y la separacin en las materias. As a un libro que trate o toque varias especies en un mismo asunto, podr llamarle con propiedad, de varia y amena instruccin; y dara una idea equivocada de l e inferira un agravio a su auto r llamndole miscelneo, que valdra tanto como decir que haba formado su obra de piezas sueltas, o inconexas, cuando l en su variedad no perdi de vista el simplex duntaxat et unum 172 del objeto que se propuso examina r. De forma es, mi seor D.N. P .P &. &. &c. (y cualquier aprendiz de lgebra gramatical, o de gramtica algebrtica, es capaz de hallar y sustituir los valores de esas incgnitas en la cuestin) que si no hubiera en nuestra lengua el adjetivo miscelneo sera menester introducirlo porque se necesita para hablar con precisin y propiedad; y de ninguna fuente podra tomarse con menos violencia o, por mejor deci r con ms derecho, que de su legtima madre, la lengua romana. Y ya que estamos entre tan grande gente, sepa que en Roma se empez a aplicar esa palabra como sustantivo (pues ya como adjetivo se encontraba en diversos autores) a aquella miscelnea de diversos espectculos que al pueblo se daban en el mismo da; as; pues, se us en neutro de plural, miscellanea miscellaneorum esto es, suple cosas, juegos miscelneos, rigurosamente adjetivo derivado del verbo misceo Con que la historia y la gramtica declaran de consuno que la paternidad est de parte del adjetivo y la filiacin de la del sustantivo. Pero demos el barato que el seor D.N. P y P me hubiera pescado con pinzas o anzuelos algunos deslices gramaticales; ya el mismo se tomar el trabajo de hacer mi apologa en su anterior artculo, manifestando que al gran V oltaire, maestro consumado en la lengua francesa, se le haban escapado tantas y tan gordas, que hasta un aprendiz de literato podra fcilmente sacrselas a la cara: qu mucho se le fueran bastantes por alto a un vil gusano de la tierra de Cuba en la difcil habla de Castilla! Sobre todo, seores, en escritos de Diario y de polmicas, en donde se trata principalmente de hablar claro y pegar duro, sin atender a aquella lima de la correccin, 172. [que sea] uno y simple (Horacio, Arte potica ).

PAGE 180

668 \ 668 \ ABRIL 1840 fruto del tiempo y la paciencia, que debe emplearse para las obras que han de pasar a la posteridad, o que suponen sobra de tiempo y vagar en el que escribe. Esos son los pecados veniales escritoriles, que se perdonan con agua bendita. Pero los del seor D.N. P P ., que no consisten ya en el lenguaje, sino en las ideas, no en la forma sino en el fondo, son mortales, y muy mortales, que no pueden expiarse sino con la confesin y propsito firme de la enmienda; y ni con esa, porque V por ms que se afirme en su propsito (que ste no es slo negocio de voluntad) nada conseguir sin aquello de Dios y ayuda: Recurso de splica a su Divina Majestad; despus de confesarse con el juanino Capacho, de gloriosa recordacin. As que, yo confieso con mi genial ingenuidad, que me esperaba al leer en el encabezamiento del seor Pardo faltas de gramtica, que me hubiera cogido algunas de veras; como me parece que lo hara yo mismo, cual lo he hecho ms de una vez, en mis propios escritos, sobre todo los de esa clase; y nada ms natural atendido el modo con que se redactan y corrigen, y los cajistas y los prensistas, y los tintistas, y el diablo y la capa, y lo que est bajo la capa, que siempre es ms que lo que se destapa. Y aqu tiene V otro rasgo de mi carcter: no aspiro en las polmicas ms que a la exactitud del pensamiento, y a la propiedad que naturalmente da aqulla a la expresin, sin curarme de un atildamiento, que sera pedantesco en este gnero de escritos, privndoles de uno de los principales mritos a que pueden aspirar la franqueza del pincel y la lozana del colorido; aquel delicioso lasciar fare a la pena 173 del inmortal Victorio Alfieri. V ea V ., pues, como renuncio a esa necia vanidad de la excesiva correccin o amaneramiento en el estilo, no digo a los escritos polmicos de un Diario; pero hasta en obras de otra categora y de otro aliento. Pero, seo r aun siendo reales y efectivas las faltas gramaticales, qu fatalidad es la ma, que defendiendo siempre intereses de mayor entidad, me salen constantemente al encuentro mis antagonistas con la flor de que soy negro y feo, cuando tan slo de volar se trata? En la cuestin ferrocarrilera, me dijeron filsofo, idelogo, terico y que s yo cuantos ms esdrjulos. (No revolvamos empero las cenizas de los muertos) En la contienda filosfica los filsofos me dicen presuntuoso, apstata y bandern quebrado a mi persona, y a mis argumentos, vulgarsimos, sofsticos, capciosos y balades; y en este incidente movido (sabe Dios por quin! manet altamente repositum 174 a consecuencia de los autos principales seguidos por Filolezes contra el doctor V alle en cobro de discusin, me sale el nunca bien ponderado P P con unas faltas gramaticales, que no son faltas, sino aciertos! Tire V el esternn, seor floretista, derecho, derechito, sin andars e por las ramas, al tronco, al blanco, al 173. dejar obrar a la pena. 174. tendr siempre vigencia.

PAGE 181

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 669 / 669 cuerpo, al corazn como su contrincante. Pero cmo va V a tirar si est desarmado y fuera de combate, que no puede, ni debe volver a empuar el acero? A V ., amigo mo, me le quitan las licencias de redacta r como nuestro obispo de grata recordacin le suspendi de predicar a aquel cele brrimo predicado r que destrua en vez de edifica r y eso que le animaban las ms puras y rectas intenciones: nuevo comprobante de que slo con la voluntad, sin ayuda del entendimiento, no puede el predicador (y un periodista lo es grande) salvarse ni salvarnos. Y ahora comprender V por qu le dije en el exordio que este hecho aislado de ponerse V a coger faltas gramaticales cuando median intereses mayores, es uno de aquellos rasgos que partiendo del corazn caracterizan a un hombre de infinitamente pequeo. 175 Por eso he titulado mi artculo con sobrado fundamento El seor P medido por su mismo pitipi. Por mi parte digo con el francote poeta latino non ego paucis offendar maculi, quas aut incuria fudit, aut humana parum cavit natura Y basta y aun sobra de miscelnea. Ms breve tengo que ser forzosamente en los restantes cargos, pues ya hemos abusado del pblico con un par de columnas sobre el primero. Segunda falta de lgica, dice el criticastro: el argumento sobre la incapacidad: traslado a mi artculo del Diario donde habr visto explayado el seor P P (pues todava no se contrae a l en el suyo de hoy) fundndome en su misma premisa. De intento se lo puse enftico el primer da (el 13) a ver si lograba hacerlo pensar peras al olmo ni por esas, cay en la nasa, y crey el pobrezuelo que no haba ms que un conceptillo en un argumento de rajatabla. Y por si acaso se ha extraviado ese Diario u olvidado el argumento a algunos lectores, lo repetiremos con silogstica brevedad, que debe ser pan y agua para este estudiantazo de a folio (hombre, s! de a folitos, es deci r de folletines, de hojitas sueltas, de parrafitos volantes, escrito con un tinito como el anuncio del Instituto Cubano : no ve V que es hombre que se informa a fondo antes de decir esta boca es ma!). Pero vamos con el argumento. Per se 176 ( Noticioso del 12 de abril) no se puede juzgar de la capacidad de un escrito r por su desempeo en un peridico, por ser ello muy poca cosa, an caso de estar bien ejecutado. Concedo 175. Excepto cuanto sta es la materia principal, o se ve uno provocado a volver las tornas. As me sucedi cierta ocasin con un sabihondo suscriptor del Lucero a fines de 1832, que trat de motejarme de vulgar la frase sacar a plaza ya el 4 5 artculo que haba yo escrito sobre el importantsimo asunto de la educacin secundaria; y fue menester entonces hacerle ver al sapientsimo articulador que no hablaba espaol, sino francs; y a no haber sido provocado, se hubiera acabado la polmica sin que le sacramos de su erro r Non ego paucis offendar maculis (No me voy a molestar en pequeos defecaos), y al grano: he aqu mi norte en las escritoriles borrascas. 176. Por s.

PAGE 182

670 \ 670 \ ABRIL 1840 majoren sed sic est 177 que aun en esa poca cosa la habis vos desempeado psimamente, a las mil maravillas, on ne peut pas miex 178 Me niega Vd. la menor? Mire que mis estudiantes no me la dejan en el cuerpo; y ya veo que al silogismo se nos vuelve entre las manos, no nigua, cuidado! sino otro animal ms ancho y ms largo, una culebra que llaman sorites; pero el que no sale con lucimiento ni an de lo pequeo y fcil, segn l mismo, no se puede llamar hombre de capacidad; y la no-capacidad es el otro nombre para decir incapacidad: luego quien se ahoga en tan poco agua, para que otra empresa servir? Luego el seor D.N. P no es ni para periodiqun volante ni corriente. Tercera falta que me apunta: escritoriles. No existe, dice, semejante adjetivo en la lengua castellana. Qu se lo den! sobre que se ha propuesto el hombre llevarse aquella borla del doctor Cojines! Mire, compadrito folletinero, que ni su mayor enemigo podra ridiculizarle ms y mejo r La palabra escritoril no est en el Diccionario de la lengua castellana; pero s en la lengua castellana. Tampoco encontrar V el adjetivo venteril y ya lo prodig con otros de igual fabricacin el sin par Miguel de Cervantes Saavedra, a quien le corresponda con venteriles razones mostrarle al seor N. de P .P (pero guarde! que profano la memoria del primero de los ingenios para eso basta y an sobra con uno avellanado como el mo) que era harto grande la sin razn que a la razn haca con su razonable falta de razn. Ah! se me olvidaba: dgale V tambin a su comilitn Blasillo, que borre de su artculo del 15, al final del tercer perodo, el epteto escritoril con que califica la turba de que habla, que no es mal turbin el que os ha cado, rapazuelos! Bien que el tal Blas, por pnfilo que sea, y no es cosa que digamos, de todos modos siempre cala ms puntos que su comendante (y sta no est en el Diccionario) el caballero del eclipsado Lucern (como l Y o de mi confilsofo); y no es hombre que a uso de los diputadores de barbera y de imprenta apele a las nicas mil y quinientas de todos ellos, como el capital P P al V ocabulario de la lengua. De manera es que aunque est en las lenguas de cuantos hablan y en las plumas de cuantos escriben, como la ley de la lengua manda, no est en la lengua, por qu se les escap a los acadmicos Reales, aunque est realmente en Cervantes, Granada, Len, Jovellanos, Gallardo y Gallego. Qu diferencia hay de estudiar un idioma por el diccionario como un extranjero, porque algunos lo han de meneste r a conceder la lengua nativa, por haberla mamado con la leche! 179 177. Concedo la (premisa) mayor; pero es as que (humorismo al hilo de la escolstica). 178. no se puede hacer mejor. 179. Ni nota mereca la sexta falta anteloado seor. Anteloado no es palabra castellana, dice el seor P P .; ni vascuence, ni moruna, ni ninguna, como que no hay ms ah (pues ni an erratas) que haberse quebrado el tipo de la o, y quedar como c, y si parece que

PAGE 183

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 671 / 671 En ningn caso menos oportuno que en el nuestro salir con semejante reparo: por ser demasiado notorio que el estilo de la polmica, y mxime siendo festivo, es el campo ms a propsito para inventar e introducir trminos burlescos y significativos, cuando no los tenga el idioma, y siguiendo en ellos las leyes de su formacin. Quin nos quitar de hoy ms en l a Habana que para dar a entender la ligereza llevada al extremo, digamos proverbialmente ligereza piperina as como para significar un pobre jaco, flaco, penco, molido y enclenque, que el costillar (trabado con el esternn), se ha dicho siempre rocinante en tierra de cristianos desde los das del nunca finado Miguel de Cervantes Saavedra, espejo y prez de la parlante caballera? La lengua, seor D. P P ., es fiel reflejo de las realidades; es la vera efigies 180 de cuanto pasa; es un tableau dapres nature ; 181 es, quiera que no, la historia completa y pintiparada, la ms verdica y menos mentirosa de cuantas se escriben y pueden escribirse de la corteza y del corazn de los individuos, y de las naciones. Cuarta falta. o cuarto punto en contra, que le hemos cogido a este maestrico en artes, a este Petrus in cuncties 182 de la periodstica cofrada. Mandar comprar esternn a un museo podr estar falto de gracia, (porque yo soy algo pesado, y an algos) pero no falto de gramtica, ni de lgica ni de sentido comn, que tiene sobrado jugo y sentido, y le ha calado de firme, desternonado seor En efecto, dije que le dijeran al caballero de la doble P. que comprara esternn en un museo, porque ya el suyo debera de estar quebrantado con tantos golpes de pecho como haba sufrido de manos de su mismo seor: 183 aqu no hay disparates ni nada de que no est muy en su 180. el rostro verdadero. 181. pintura del natural. 182. Pedro en todo. 183. Alude a las innumerables palinodias que ha cantado. Este ser otro rasgo provervial. Agrguese a los antecedentes, y triganse. dice antelcado en lugar de anteloado, como se halla en algunos ejemplares, y vea V que es ms diminuto que una hormiga, para valerme de su comparacin; o si acaso pudo conoce r como lo creo, sobre todo por su experticia en achaque de imprentas, que era una errata, entonces resulta ms pequeo no ya que una hormiguita, sino que un animculo microscpico. Escoja V la crislida, seor architransformador mosquiti-nigero, y este apstrofe no estaba en sus libros, ni tampoco en su diccionario. Qu han de ver Vds. ni por dnde va un hombre que sea hombre? O bien, no atin V con lo que poda se r y al agua con su sexta falta. No se acuerda V seor P P haber odo a su Dmine aquello de qui bene legit, multa mala tegit ?* Si V ni Dmine ha tenido: youve been a selftaught man, an original man, a capital man, or an a-capital man .** el que recoge un dicho, oculta muchas cosas malas. ** Ud. ha sido un hombre autodidacta, un hombre original, un hombre principal, o un hombre a-principal

PAGE 184

672 \ 672 \ ABRIL 1840 luga r que es el esternn la tabla del pecho, ni ms ni menos: ahora, en lo que puede habe r no ya dificultad de mi parte, sino peligro de la de V es en ir a comprar el tal hueso al paraje designado, porque corre riesgo de que me le atrapen all en una vidriera, y no me lo dejen sali r Pues a qu otra parte haba de mandarle? Al matadero? No, que ac no somos tan despiadados. Con que si no anduve oportuno, ni gracioso, no estuvo en mi mano hacerle ms gracia; porque como estaban las cosas, ya ni la gramtica, ni la lgica, me permitan enviarle a otro luga r Ergo, &c Y vamos con la gravsima. Quinta falta, que sta no me la quito de encima tan ana, ni se lava con agua bendita, ni con bendicin episcopal. Atencin! noble auditorio, que se trata de la gran visita que a Filolezes hizo el admitido y no admitido pretendiente de socio y algo ms, quien habiendo obtenido el no, aunque cortsmente pero sin zalamera a una de ellas (las pretensiones) y como preguntase qu formalidades se requiriesen para entrar en la Sociedad Patritica, se le dijeron lisa y llanamente como a cualquiera que hubiese venido a preguntarlo o quien tiene obligacin de saberlo y de decirlo, an cuando hubiese venido sin escolta, o no tan bien acompaado, como vino el seor D.N. P P Pero declare en Dios y en conciencia y llevando la mano al pecho, si yo le felicit, ni me felicit de tenerlo en nuestro seno; pues aunque le recib con la debida cortesa, casi todo mi cumplido, como que no s disimula r se redujo a las generales y menos que a las generales de la ley; y eso que yo ignoraba entonces lo del Museo y otras cosillas; pero an cuando las hubiera sabido, a m no me corresponda ms que informar sobre la admisin; a la Junta Preparatoria, y en definitivamente al escrutinio secreto de la misma corporacin, es a quien toca sentenciar de vida o muerte. Empero debo confesar con el candor que me es caracterstico que todava cuando la visita, no estaba yo tan prevenido contra el seor P P como luego a rengln seguido, pues aunque ya haba tiempo que oa hablar sobre la ligereza y falta de criterio, y an de algo ms con que escriba su merced, a personas muy graves de ambos sexos, y de todas condiciones muy ajenas de la carrera escritoril, y sin pretensiones de ninguna especie, y nacidas en este pas y fuera de l, atnitas de algunas de sus producciones; con todo, como yo ni le el Noticioso ni dejaba de or a otros sujetos que o bien le pintaban como un hombre inofensivo e indiferente, o como un periodista muy experto porque no dejaba tecla por move r suspend m juicio hasta ms sabe r o mejor dicho, me olvid completamente de la existencia de semejante hombre, a quien ni apreciaba, como me sucede ho y ni ms ni menos; hasta que por grados fue llenando la medida del sufrimiento con sus ataques en cosas que interesaban ms de cerca a la instruccin pblica, y entonces ya tuvo a Filolezes en campaa, quien a manera de P .A.A. y de J. F F no se hubiera movido, a no haber sido provocado por esa charla sempiterna y desatentada. Nosotros, pues, estbamos todos de paz, y no somos hombres de liga, ni cosa que se le parezca, y aun a decir verdad, ms belicoso es el carcter de Filolezes se

PAGE 185

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 673 / 673 entiende cuando la guerra es justa, que no el de sus amigos P .A.A. y J. F F. que son gentes sobradamente pacficas y an flemticas, como bien lo demuestran en su conducta y en sus escritos. As pues, habiendo V colmado la copa, exclam con bro y entereza: Semper ego auditor tantum, nu m quam ne reponam 184 para ver si quitaba del medio, y de una vez, ese estorbo aunque dbil que opusiera su pluma a la corriente del progreso; esa pluma tan inclinada a deprimir lo bueno y a los buenos y tan aficionada a pasar por civilizadora, como decidida por dejarnos la marca de la ignorancia y del atraso: pluma que cuando lo bueno encomiaba, ms era por ceder a influencias ajenas o por captarse popularidad, que por rendirse a sus propias convicciones: ms por casualidad que por eleccin, o ms por plan que por entusiasmo; as, pues, tan fcil hubiera sido en la cuestin del camino de hierro, con la cual echa V tantas plantas, tenerlo a V. por Roma como por Cartago. No, Filolezes ni obra ni escribe as, ni por esos mviles: aunque sacrifique su popularidad, no hablemos de su tranquilidad y de su bienesta r aunque ponga en peligro su existencia, dice la verdad y slo la verdad, cada y cuando se le pregunta, sea ante Dios, ante el pueblo, ante el re y o ante porque lleva dentro de su pecho un tribunal ms severo que todos los tribunales de los hombres. No. seor N. P P ., Vd. no puede ofenderme: sin derogar en lo ms leve a las leyes sacrosantas de la modestia, que son ms sentidas que para expuestas, puedo afirmar a V que no me ofende, porque no puede ofenderme, porque sus razones no son razones, como he probado; porque sus malos asestados dardos se embotan en el escudo de mis acciones, que estn a los ojos de mis compatriotas, y se quebrantan hasta en la debilidad de mi pluma. No, mi cabeza no est adornada con una corona de laureles, pero tampoco est atormentada con una corona de espinas: yo lejos de encumbrarme a la regin del Chimborazo, como m i paisano el Cndo r apenas me alzo del territorio de los mimbres; y la nica corona y el nico consuelo de este hombre, en medio de la prspera como de la adversa fortuna, por entre el humo y el fervor y el dolor del combate, es el haberse esforzado, entregndose todo entero, en la obra de aumentar el nmero de hombres que piensen con su propia cabeza, para que puedan juzgarle a l el primero, y que conociendo el rbol del bien y del mal, hagan justicia de las cosas, y dispensen paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Habana y abril 16 de 1840. Filolezes 184. me he de limitar a escuchar tan slo siempre? No he de replicar nunca? (Juvenal, I, 1).

PAGE 186

674 \ 674 \ ABRIL 1840 XLI XLI RETO A DOMINGO LEN Y MORA RETO A DOMINGO LEN Y MORA EN TORNO A COUSIN EN TORNO A COUSIN ( Diario de la Habana abril 21 de 1840.) Seor don Domingo Len y Mora. Con su publicacin en el Noticioso de hoy ha marchitado V el nico laurel que cort su pluma en la honrosa campaa con Cauto : conviene a sabe r el de la moderacin. Dije, pues, con sobrado fundamento, que vosotros, no yo, erais los gananciosos con los annimos. A toda esa destemplada cuanto impotente vocera no pongo ms que la siguiente propuesta: Cada, cuando y donde guste V ., a libro abierto, le demostrar que apenas hay doctrinas en su caudillo Cousin, digo doctrina; pues prescindo de la parte histrica, o de mera exposicin, y sobre todo si es doctrina fundamental, que no est equivocada o mal expresada. Con la particularidad, que si V no quiere defender a su maestro, sino tan slo examinarme, o ponerme dudas, pero en pblico, y a viva voz, est a sus rdenes a toda hora su atento servidor Filolezes Habana, 20 de abril de 1840.

PAGE 187

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 675 / 675 XLII XLII ES COUSINIST ES COUSINIST A EL ELENCO DE 1835? A EL ELENCO DE 1835? POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 22 de 1840.) No lite affectare quod nobis non est datum. 185 La opinin pblica os juzgar irrevocablemente. Para acallar de una vez el denuedo con que el doctor V alle y su discpulo Len y Mora osan afirmar ante el pblico que mi Elenco de 1835 o sea el de Carraguao, es de la escuela cousinista, por tener ahogada entre ms de 200 186 tesis componentes de aquel cuaderno, una que otra proposicin (no pasarn de 6 8) en la cual coincido con el famoso caudillo, bastar reproducir textualmente el memorado Elenco, dndole a retazos pequeos en el Diario para no ocupar demasiado sus columnas, ni fastidiar a nadie con la filosofa, refugiada de esta manera en el rinconcillo de una vastsima galera. As quedar comprobado que mis antagonistas, que no sueltan la conciencia de sus labios, hablan contra el testimonio de ella misma, contra sus propias convicciones, cuando se trata de atacar a su apreciado Filolezes Pero permtaseme, antes de copia r hacer unas ligersimas observaciones: 1 El Elenco de 1835 no es cousinista ni en cantidad, ni en calidad. La cantidad ya aparecer del nmero de proposiciones coincidentes que marquemos en el discurso de nuestra revisin. De la calidad no hay que dudar desde la 1 proposicin y subsecuentes, que por s solas bastaran a mostrar evidentemente el color de la bandera, bajo la cual a mucha honra militamos, si ya no lo viniera marcando demasiado el mismo epgrafe tomado de Marco Tulio Obest enin plerumque iis qui discere volunt auctoritas eorum qui docent; 187 es deci r que la autoridad de los maestros es rmora para el progreso de los discpulos. De forma que an cuando hormigueasen en un elenco proposiciones indiferentes y diferentes, tomadas de otros autores, o de nuestro propio caudal, todo ello sera accesorio y de pormenor en parangn de aquellas tesis fundamentales, que por s solas consti185. No presumas de lo que no tienes. 186. Digo 200, aunque no aparecen ms de 171 por la numeracin; porque hay varias que contienen hasta 4 y 5. (N. del Auto r .) 187. La autoridad de los maestros perjudica la mayor parte de las veces a los que quieren aprender.

PAGE 188

676 \ 676 \ ABRIL 1840 tuyen el problema por excelencia de la Filosofa: a saber la cuestin del origen de los conocimientos o ideas. No es esa una contienda subalterna, en ella versa toda la diferencia que separa a Platn de Aristteles; ah est el nudo de la ciencia. V erdad es que las expresiones del problema varan segn las diversas pocas de la filosofa y de la civilizacin: sus datos se ofrecen ms o menos claramente planteados, las consecuencias ms o menos rigurosamente deducidas, pero siempre es el mismo problema que en todas pocas atormenta y fertiliza el espritu humano, y que a virtud de las diversas soluciones que acarrea, engendra todas las escuelas: se tie en cierto modo con todas los matices del tiempo en que se desarrolla; pero do quiera es el fondo de donde parten y a donde llegan todas las investigaciones filosficas. A primera vista no parece ms que un problema de psicologa y de lgica y en realidad domina todas las partes de la Filosofa; pues no hay una sola cuestin que no contenga en su seno a la del origen de las ideas. Ni he querido hablar yo mismo, cuando vuestro propio maestro (pues esas palabras son de Cousin) lo hace tan bien, y mejor de lo que yo pudiera en mi obsequio, demostrando que no tengo ni visos de idealista, sino que del modo ms marcado y decidido pertenezco a la escuela contraria, o ms bien, segn el tenor de todo el elenco a ninguna; (pues mi elenco es eminentemente eclctico, pero en el sentido, o conforme a la prctica de Cousin, en pugna con algunos de sus mismos principios: sed de hoc 188 para otro da)iba diciendo, que segn los axiomas aducidos por vuestro corifeo en el pasaje ante-citado, es marcada y notoriamente ante-idealista el que estamp las siguientes proposiciones, y nada menos que a la portada de su obra: 1 La experiencia es el punto de partida de toda especie de conocimientos. 2 Aunque observamos en la infancia del hombre ciertas operaciones que no son realmente aprendidas, demostraremos sin embargo que no proceden de ideas innatas. 3 Con este motivo patentizaremos desde ahora la importancia del estudio de la filosofa para formar una historia completa del hombre interno. 4 La distancia entre argumentos sacados de la razn y de la experiencia (ya escampan y llueven guijaros!; esta sola proposicin es la ms antiidealista que pronunci jams hombre nacido. No veis, no veis, ciegos, o cegados, los colores vivsimos de mi bandera?) desaparece ante un severo anlisis; o en otros trminos: la razn humana jams puede rigurosamente proceder a priori Y con esto demos punto por hoy; y vaya una muestrecita del modo con que responde con los hechos a esas fogonadas sin plomo ni sustancia, y palabrera sin pruebas, vuestro apasionado. Filolezes 188. pero de esto.

PAGE 189

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 677 / 677 XLIII XLIII TERCERA CUCHARADA TERCERA CUCHARADA POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 24 de 1840.) Labitur ex manibus nunc quoque gutta meis. 189 O VIDIO (Siguen las pruebas contra el doctor V alle, y su discpulo Len y Mora y compaa, para demostrar que el Elenco de Carraguao de 1835 no es cousinesco, ni cosa que se le parezca.) Nolite affectare quod vobis non est datum. La opinin pblica os juzgar irrevocablemente. Hoy damos principio con un comprobante de mi 1 observacin en el 2 artculo sobre esta materia; a sabe r que hasta algunas de las proposiciones que expreso en los mismos trminos que Cousin, no las admito precisamente como l, ni les doy la misma importancia que l les atribuye, y que copindole ad pedem litterae 190 les da tambin el doctor V alle, como veremos desde luego. Dice, pues, mi proposicin: 8 En esta materia se hace necesario distinguir el orden histrico del orden lgico de nuestras ideas. Aqu est una de las tesis que se me ha echado en rostro haberla tomado del insigne Cousin. Pero, en primer luga r Cousin tambin la toma de otro y con razn, porque sta es una de aquellas doctrinas que ya constituyen el caudal comn de la ciencia; as como para hablar de geometra o de fsica no es posible hacerlo, por ms ideas nuevas que se presenten, sin reproducir muchos principios que se hallan en Euclides o Newton, o mejor dicho, en cuantos la materia tocan, porque ya a todos pertenecen, y ser caso negado compaginar las ciencias sin traerlos a colacin; en una palabra, es una necesidad imprescindible que ha de llenarse, so pena de ser metdico o de no ser completo. 189. Aun hoy caen las lgrimas de mis manos. La frase conocida de Ovidio es Lebitur ex oculis nunc quoque gutta meis (Ovidio, Trist.). 190. al pie de la letra.

PAGE 190

678 \ 678 \ ABRIL 1840 2 Pero reprase cun diverso es mi modo de enunciar esa doctrina al en que lo hace Cousin y el doctor V alle, y cun otras a las mas son las pretensiones que sobre la distincin del orden histrico y orden lgico tratan ellos de establece r Pretende, en efecto, el primero conciliar el idealismo con el sensualismo por medio de semejante distinguo ; pero ya demostr hasta la evidencia a fines de octubre prximo pasado, en la polmica con el joven Tulio (que, entre parntesis justicia, justicia! se mostr en la discusin ms hombre, ms escrito r y ms filsofo que toda esta gente de ahora), que lejos de dirimirse la contienda entre ambas escuelas, ni de hecho ni de derecho, con semejante distincin, resultaba ms encarnizada, o decidida en favor de Locke y del sensualismo; y quedado siempre de parte de Cousin, o una contradiccin palmaria, o una charla tan hueca como sempiterna. Si llevando al cabo la falta de cando r todava me negis lo que entonces pas, me obligaris a reprimir a trozos, como me habis forzado hacerlo ahora en el Elenco, los tres artculos en que, con argumentacin irrefragable, en concepto de los peritos de una y otra bandera, puse fuera de discusin la materia de que se trata. 3 Represe como digo yo simplemente en mi programa de 1835 que es necesario en el asunto distinguir el orden histrico del lgico; distincin que juzgaba conveniente hace r no slo porque estaba en la misma naturaleza del objeto, sino muy especialmente, como se echar de ver en los memorados artculos del mes de octubre, para poner alerta a mis alumnos contra la exagerada importancia que quisiera darle el caudillo del pseudoeclecticismo. De forma que el sntoma por donde se me quiere graduar de ms febrieclectizante, es cabalmente la primera palabra del ejercicio aten-cin! Para que la milicia estudiantil estuviese sobre las armas. Cotjese ahora mi pelada y simple proposicin con la pretenciosa del doctor V alle, y vase todo el empuje que pretende l dar a la dichosa distincin; dije mal en deci r que en ello no haca ms que copiar a su amartelado maestro, pues todava no lo expresa con tanta energa su mismo maestro como l, cuando a la proposicin 57 de su Elenco de 1839, se expresa as: La divisin luminosa de las ideas en dos rdenes, uno psicolgico (ste es el histrico en la cuestin) y el otro lgico, concilia dos escuelas filosficas con aprovechamiento de los trabajos de una y otra. S, seo r efectivamente los pseudo-eclcticos son los primeros a tomar del sensualismo los datos para sus demostraciones en los lances apretados, por haberse ellos mismos cerrado el libro de la naturaleza y de la historia; empero los sensualistas, por el contrario, nada piden ni han menester de los eclcticos de nuevo cuo, ni idealistas del antiguo; sin que por ello se pretenda negar que de todos los filsofos y de todas las escuelas se aprende y hay sobrado que aprende r ms no para conciliar puntos que, reducidos a su ltima expresin, no admiten ms que morir el uno, y quedar vivo el otro. Y o aprovecho infinito leyendo al divino Platn; pero en la

PAGE 191

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 679 / 679 cuestin del origen de las ideas, lejos de hallar modo de conciliarle con su discpulo el de Estagira, encuentro que este slo, tiene razn en el particula r habiendo completsimamente refutado a su maestro. Dir ms: la razn de existencia del sistema de Aristteles, y de su empeo por demostrarlo se encuentran en el mismo sistema de Platn, y en su menor ahnco por haber propagado el suyo. De otra suerte, seran los sistemas verdaderos efectos sin causa. No hay escapatoria: puesta la cuestin en su ltimo trmino, no queda ms arbitrio sino to be or not to be. Y con esto levantemos la pluma por ho y para no traspasar los lmites columnarios que nos hemos trazado, pues s furamos entrar con la proposicin que sigue en el Elenco, nos llevaramos por poco que quisiramos, un par de parrafillos ms de la cuenta, o racin diaria; ello es que nunca quedarn descontentos el doctor V alle y su discpulo Len y Mora con el ajuste de los de hoy y aqu encaja bien aquello de vyase lo uno por lo otro, que lo que no va en lgrimas, ir en suspiros: o hablando en aritmtica argentina y clariona: valga hoy por cantidad, la calidad!. Filolezes Habana, 13 de abril de 1840. XLIV XLIV REHUSADO EL RETO DE REHUSADO EL RETO DE FILOLEZES FILOLEZES POR D OMINGO DE L EN Y M ORA ( Noticioso y Lucero abril 25 de 1840.) Seor Filolezes Si mi segunda pluma ha marchitado el laurel que cort la primera, me doy el parabin, porque ese menos motivo tengo de envanecerme; no obstante, si Filolezes piensa as, otros piensan de otra manera y me queda la eleccin entre el voto de uno solo y parcial, y los de muchos imparciales. Adems, como nunca h e escrito por comprar laureles, si alguno se me adjudica, estoy convencido de que no lo merecera, pues el ser moderado es un debe r y no merece premio quien lo cumple. Dbense los laureles, la admiracin la nombrada y fama a la virtud y a los grandes hechos: no al cumplimiento de una obligacin. Si he unido mi voz a la de algunos, y la hemos levantado de consuno contra el abuso que se ha hecho

PAGE 192

680 \ 680 \ ABRIL 1840 de la prensa peridica, de las consideraciones debidas al pblico, y del respeto que pide la ciencia, tengo en ello satisfaccin; porque de hombres es el advertir los males para que se corrijan. Si he faltado a la moderacin, no he hecho sino imitar a Filolezes y eso instigado por l; s, instigado por l, y he aqu la razn: desde que mi compaero de academia bajo el pseudnimo de Cauto y yo sostuvimos nuestra dilatada polmica, siempre he sido mero observador de las nuevas contiendas sin meterme en ellas jams, y ahora tampoco lo hara si Vd. hubiese respetado mi silencio en su artculo de 13 del que rige. Por qu, seor Filolezes no arroja Vd. el disfraz? Cree Vd. que con slo descubrirr su nombre podra decir como Csa r vine, vi, venc. Eso sera amenazarnos con la autoridad y con el prestigio sin tomar en cuenta el siglo en que vivimos, sin hacerse cargo de que el pueblo capaz de dejarse alucinar por un momento, es casi siempre justo; que los inteligentes slo ceden a la verdad, sea dicha por el toro, el asno o el elefante ( roto en los originales e imposible de reconstruir el texto) tu juventud de la ( roto en los originales e imposible de reconstruir el texto) incauta ( roto en los originales e imposible de reconstruir el texto) del maestro ( roto en los originales e imposible de reconstruir el texto) de: as renuncie ( roto en los originales e imposible de reconstruir el texto) favor que se ( roto en los originales e imposible de reconstruir el texto) annimos: ni de qu me servira el admitirlo, si todos los que se ocupan de nuestros comunicados saben quien es Filolezes? No acepto la propuesta que Vd. me ofrece en su contestacin, no porque deje yo de considerarme con fuerzas suficientes para defender la doctrina de mi celebrrimo maestro Vctor Cousin, sino porque an me acuerdo de aquellas conclusiones del texto en la Universidad. Entonces tom Vd. la palabra y habl solo, pues no permita al distinguido joven que se hallaba en la ctedra, exponer las razones indestructibles en que fundaba sus doctrinas, o mejo r las de Aristteles: le neg Vd. que estuviese en capacidad de observar y tambin los hechos ms evidentes: y las pasiones produjeron sus efectos. No fue menos notable otra ocurrencia anloga en las ltimas conclusiones dadas por Vd. en San Francisco, y precisamente con el mismo don J.Z.G. del V alle, cuya buena fe, prudencia y moderacin no desmentidas, resaltaron por segunda vez, cuidadas del furor con que Vd. las hera; y con estas experiencias aceptara yo razonablemente la propuesta? cul sera el resultado en el caso de que la aceptase? Que Vd. se lo hablara todo, y yo apenas tendra lugar de mezclar con sus gritos estos otros: No es eso, Vd. se equivoca, sin serme posible expresar el porqu. Escriba Ud. su crtica con arreglo a derecho, segn lo tiene prometido, y entonces veremos quien tiene razn, si yo, si Filolezes Cada vez me confirmo ms en la opinin de que Vd. no ha entendido a Cousin, pues mientras absuelve la parte histrica, condena la doctrina:

PAGE 193

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 681 / 681 ignora Vd. acaso que el ilustre caudillo ha formado una ecuacin entre la historia del espritu humano y el espritu mismo, y demostrado la identidad de sus miembros? Y se puede creer que llegara a este admirable resultado sin dejar una abundante cosecha de doctrina? Qu gana de lucir y de cortar laureles! Repito que escriba Vd. su crtica, y entonces nos veremos: de otra manera no acepto el combate; no en pblico, porque hemos visto el fruto de las conclusiones y de las polmicas en que Vd. ha intervenido; no en privado, porque cada uno saldra diciendo que haba vencido, y sobre todo porque soy de la opinin del seor V arela cuando dice, que cuestiones tan vitales no deben circunscribirse a unos cuantos momentos de charla, ni exponerse al calor de las pasiones exaltadas. Queda siempre atento a sus rdenes. Domingo de Len y Mora Habana, 22 de abril de 1840. P .S. En su comunicado de hoy me llama Vd. discpulo del doctor V alle, y como no tengo la honra de serlo, hablara con ms exactitud si me llamase su condiscpulo, pues l y yo tenemos por maestro a Vctor Cousin. Tambin dice Vd. que piensa desmentirme ante el pblico por haber afirmado que en su Elenco de Carraguao hay proposiciones de Cousin y las ms bellas: hoy confiesa Vd. que las ha y qu me importa el nmero, seor Filolezes? acaso porque son seis u ocho dejarn de ser las ms bellas? tal vez porque es un nmero pequeo relativas a las dems, podr negar que las ideas de Cousin eran las que le animaban en el tiempo a que nos referimos? Confiselo Vd., Filolezes confiselo de buena fe: no hay lugar al desmentir Vale

PAGE 194

682 \ 682 \ ABRIL 1840 XL XL V V REINVIT REINVIT ANDO A V ANDO A V ALLE A LA DISCUSIN ALLE A LA DISCUSIN FILOSFICA FILOSFICA POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 25 de 1840.) A propos. 191 Seor doctor don Manuel Gonzlez del V alle. Como por una parte nada ha contestado V hasta el presente a mis categricas preguntas publicadas en el Diario de 16 del corriente sobre el modo, tiempo y forma de la discusin filosfica a que me vi forzado a provocar a V ., tanto por las varias cuestiones que se suscitarn, cuando por haberme V impertrritamente negado hechos de todas clases a la faz del pblico; y llegando por otras a mis odos de diversos conductos que est V. en la intencin de que las conferencias comiencen el solemne da de la apertura de esa nueva Ctedra de Moral, segn unos, y segn otros, ms vagamente, que ha de dar aquellas principio en la semana entrante, me hallo en el preciso lance de rogar a V se sirva explicarse paladinamente sobre el particula r En el seguro concepto de que mi pregunta, muy lejos de encaminarse a compulsar y apremiar a V a entrar en el debate, si le repugna, ni a dictar reglas sobre la forma de la discusin, ni a escoger materias por mi lado, ni a estrecharle ni hostilizarle por el tiempo (puede tomarse cuanto apetezca), le deja a V en plena libertad de seguir el rumbo que le acomode; quedando todo, todo, as lo principal como lo accesorio, en manos de V ., a quien, repito, se ha propuesto dar gusto su siempre el mismo Filolezes Habana, 24 de abril de 1840. 191. A propsito.

PAGE 195

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 683 / 683 XL XL VI VI ESPERAMOS QUE ALGUNO CONTESTE ESPERAMOS QUE ALGUNO CONTESTE LAS SIGUIENTES PREGUNT LAS SIGUIENTES PREGUNT AS AS POR U N E STUDIANTE ( Diario de la Habana abril 26 de 1840) La clase de Filosofa Moral 192 se instala en virtud de alguna disposicin soberana? Cul sea sta? Previene que sea obligatoria la asistencia de los estudiantes de primero y segundo curso de Derecho? Comprende en este caso a los que actualmente estn estudiando el 1 y 2 curso de dicha ciencia? Habana, abril 23 de 1840. Un Estudiante XL XL VII VII EL JUICIO EL JUICIO POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 26 de 1840.) (Ms pruebas de que el doctor V alle y su discpulo 193 Len y Mora hablaron contra su conciencia, y slo por alucinar al pblico cuando afirmaron que era cousinesco lo mejor y ms escogido del Elenco de Carraguao ). Nolite affectare quod vobis non est datum. La opinin pblica os juzgar irrevocablemente. Pero donde resalta ms ventajosamente la impavidez del doctor V alle para probarme que mi Elenco de 1835 todo lo debe a M r Cousin, es en el ejemplo que aduce, entre otros, de mi proposicin novena, que es la misma a que llega su turno el da de ho y Dice as mi Elenco: Se infiere a s mismo a que no todos nuestros juicios son comparativos: Y cmo se atrevi el 192. Que comienza a explicar el profesor Manuel Gonzlez del Valle. 193. Errata. Lase condiscpulo, segn la aclaracin que hace hoy el interesado.

PAGE 196

684 \ 684 \ ABRIL 1840 doctor V alle a citar semejante texto ante el pblico de la isla de Cuba, el doctor V alle, que fue tambin discpulo del seor V arela, quien desde el ao de 1819, o antes, cuando ni tenamos por ac noticia de que existiera en el mundo un M. Cousin, ni podamos tenerla, porque a esa fecha nada haba an publicado, ya diera a luz as en la Miscelnea filosfica como en sus Lecciones (vase la primera a la pgina 16 y siguientes) su teora del juicio contra la doctrina generalmente recibida, teora en la que se halla el germen, y ms que el germen de la que yo sustento hoy da, y sustent aos ha, y sealadamente en el Elenco de 1835 ? En efecto, despus de exponer el seor V arela su doctrina en los dos prrafos anteriores, para ms robustecerla, pasa a refutar la contraria, y lo hace en estos trminos: Generalmente se dice que el juicio es la reunin o separacin de dos ideas; mas esto es inexacto. Muchas veces creemos haber reunido dos ideas, y hemos reunido dos palabras; pero no advertimos que el lenguaje expresa separadamente lo que percibimos reunidos, y as no debe creerse que esta reunin es obra posterior a nuestras ideas. Las dos voces que en el lenguaje parece que expresan dos objetos unidos por alguna otra cosa que una idea expresada en uno de los trminos y aclarada por otro, mejor dicho, contrada a una sola parte de ella misma. Quin no ve as, en este pasaje como en los anteriores y posteriores del mismo auto r atacada la doctrina generalmente admitida, y atacada con buen xito, a lo menos por exclusiva, por no comprender todos los casos en que se dice que juzgamos? Y aqu estuvo para m el germen y la ocasin no slo de lo que avanc en 1835 acerca del juicio, sino de lo que he adelantado despus en el de 1839, a sabe r que en muchos de nuestros juicios (y esto ltimo no lo trae Cousin en parte ninguna) hay una sntesis forzada, pero diversa, de la que pasa en otra clase de juicios, que en realidad consisten en la congruencia o discrepancia de dos ideas previamente aducidas; pues en los casos primeramente citados, son los objetos los que comparamos, o una sensacin con un recuerdo por el ministerio de la memoria. As que, mi modo de ver acerca del juicio abraza tres casos fundamentales: 1, el de la opinin que era generalmente recibida, la de los escolsticos, que es la misma de Locke; 2, el de aquellos juicios en que rigurosamente no entra esa comparacin de ideas adquiridas, como v .g. cuando digo Yo existo en virtud de habrseme revelado mi existencia por el sentimiento. As tambin nos sucede respecto a todas aquellas necesidades que nos revela nuestro senti r pues efectivamente slo por el estado de sus rganos apetece el recin-nacido alimentarse, sin tener idea previa del alimento ni de la alimentacin; donde se toca desmentida la generalidad de aquel principio de Platn: nihil volitum quin praecognitum 194 esto es, nada se 194. No se desea lo que se conoce previamente. Vid. Aforismos no 93.

PAGE 197

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 685 / 685 desea sin conocerlo antes. Bien es verdad que siempre se podr decir que hay en el hombre, experimentando diversas sensaciones, una comparacin entre el estado presente y el pasado; y as es sin duda; pero esto no salva a la doctrina generalmente recibida, que pretende se lleven siempre dos ideas previas, para establecer el cotejo: en una palabra, en nuestro caso hay comparacin de impresiones, una presente y otra pasada, pero no comparacin de ideas anteriores, como en el caso 1 cuando digo: este libro es bueno, para lo cual llevo ya de antemano las ideas de libro y bondad y trato de ver si cuadra a la obra de que se trata. Tercer caso del juicio, el que he llamado de sntesis forzosa. Ejemplo: habiendo visto el suelo manchado de sangre, se presenta luego a mis ojos una capa de grana, y retratando en el lenguaje la sntesis forzada que hace en el acto mi entendimiento, la llamo ensangrentada, o como sangre. Qu es lo que pasa aqu? Que aquel color de tal manera cautiv mi sentido y con ello mi inteligencia, que hasta me hizo desatender las dems propiedades del objeto, o si no todas stas se me escaparon, quise llamar la atencin sobre la cualidad que me arrobara; que es, en propios trminos, otro caso de la doctrina de V arela, el cual sostiene que el juicio es expresar un objeto por una propiedad que se nos hace sensible. Y ved aqu, seores, el origen naturalsimo de la metfora, y como el lenguaje figurado es hasta ms natural que aquel abstracto a que suele darse este nombre. Empero no trato de discantar sobre tan rica como interesante materia, sino a mi propsito convencer que ni el germen ni mi proposicin de 1835, ni sus consecuencias expresadas en el del 39 han sido tomados del corifeo de la escuela eclctica, a quien sin embargo habra yo a mucha honra escogido por gua en la presente materia, pues, a decir verdad, su leccin 23 es la mejor que ha salido de su pluma en toda la impugnacin a Juan Locke, borrndole uno que otro lunarcillo ( sed non ego paucis offendar maculis) ; 195 mas advirtase que cuando sucede, tiene que abjurar el caudillo de sus principios, como tambin demostrar a Vds. si gustan, por cuaderno separado. Pero se va acabando la columna de ho y, y quiero llenarle con un testimonio de verdad que obra a mi favo r y otro de... califquelo V ., mi Docto r Digo yo, pues, que al ver el modo admirablemente analtico con que est escrita esa leccin 23, siento en el alma que un talento tan distinguido se extrave en otras materias: aqu est mi testimonio. Pero ese mismo escrito est con una minuciosidad, con una repeticin de ejemplos de la misma especie, que bien podra un proyecto en la ciencia, sobre todo escribiendo en la adelantada Francia, tacharle de prolijo y difuso. Y o empero, lejos de llevar esto a mal al hbil escrito r lo aplaudo de todo corazn, siendo su objeto poner una materia escabrosa al alcance de la juventud aplicada; los profesores estn en el caso, si quieren llenar su debe r no ya de explicarse sino 195. No me voy a molestar en pequeos defectos.

PAGE 198

686 \ 686 \ ABRIL 1840 an de repetirse. Y he aqu otro testimonio de mi justicia. V eamos ahora el de la de Vd. mi doctor V alle! Cmo se atrevi V a atacar de crecientes verbales los artculos de Filolezes que aunque largos algunos no todos estaban muy lejos de ser difusos para las materias que se tocaban, en donde ni haba la minuciosidad de anlisis que justamente ha usado vuestro mismo caudillo, ni la repeticin de ejemplos de la misma especie, y eso que Cousin no tena que haberlas con un adversario que afectase no entender sus doctrinas, ni escriba en la Habana, y en su Diario donde era tanto ms forzoso y hasta obligatorio en conciencia el ser claro y perspicuo antes que todo? Hartas pruebas tena V de que me era facilsimo ser lacnico en las mismas notas con que principi a salpicar sus artculos, algunas de las cuales no pasan de estas dos palabras. Bien pocos, y era a mi gusto la mejor de todas. Cmo pues, amigo mo, me vino V a acusar de largo, de negro y feo cuando de volar se trataba? Ah estn los ardides, la sutil y somera metafsica del doctor V alle; y ah est la conducta, s, la conducta filosfica de Filolezes : ah estamos los dos ante el tribunal del pblico: a l toca juzgarnos irrevocablemente. Filolezes 25 de abril de 1841. XL XL VIII VIII MS SOBRE EL ANTICOUSINISMO MS SOBRE EL ANTICOUSINISMO DEL DEL ELENCO DE 1835 ELENCO DE 1835 POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 27 de 1840.) Seor don Domingo de Len y Mora. A las flores que V contina prodigndome en su reciente Comunicado al Noticioso y Lucero slo contesto, 1 que no hubo motivo para tanto destemple y desafuero, en mis palabras respecto del individuo que se ocultaba bajo el pseudnimo del Moderado 196 en la dilatada polmica con Cauto Juzgue el pblico: aqu estn mis palabras: Ese mismo Noticioso y Lucero sirvi a Cauto de local en el mes de septiembre de 1838, para dar clase 196. Domingo Len y Mora.

PAGE 199

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 687 / 687 a otro Moderado que lo fue verdaderamente. Fue lo menos que pude deci r y tan pequeo e insignificante era el perjuicio que a V infera, cuanto la mayor parte del pblico ignoraba, como lo ignor yo hasta hace muy poco, quien era el verdadero autor de los artculos del Moderado y an muchos lo atribuan, cual me suceda a m tambin, a todo el taller eclctico habanense tomado en globo, y actuando de consuno. Dije, y con sobra de razn, que Cauto haba dado clase al que se encubriera bajo el epteto de Moderado quien quiera que fuese, porque el tal Moderado no haca ms que copiar casi ad pedem litterae las largas tiradas de Cousin y su escuela contra la filosofa del siglo XVIII engandose con las bellsimas alas de tan bien cortadas plumas; al paso que el contrario manifestaba haber digerido las doctrinas de una y otra escuela, y se produca en lenguaje propio, indicando que saliera de la fragua de sus meditaciones; en suma, pensaba, no copiaba. 2 En nada toca su 2 prrafo a quien no ha hecho ms que batallar por la libertad de pensa r as con el consejo como con el ejemplo. La juventud de mi pas no se da por ofendida de que la llame incauta Filolezes Meliora sunt verbera diligentis, seor de Len, quam scula mendacium dicentis 197 3 Confieso que soy impetuoso en la discusin, eso me es natural, sin despreciar a nadie, y hallndome como siempre en el mejor humo r Y tan lejos de quererme dar tono, ni importancia, desciendo siempre a la arena niveladora de la discusin, a recibir mis golpes hasta de V seor Len y Mora. El apreciable joven don J.Z.G. del V alle no me hua tanto, a pesar de mi impetuosidad (de mi ingenuidad tambin, confiselo Vd.) cuando ms de 20 veces concurri a mi morada, para examinar materias filosficas en sesiones de cuatro a cinco horas. 4 No he entendido la filosofa de Cousin, segn V ., porque quiero ser justo en distinguir las opiniones del autor de la parte meramente histrica o expositiva de su libro. No quiero contestar a semejante cargo con otra ecuacin algo ms algebrtica que la que V me ofrece para darme clase. Le entrego a V en esta parte el brazo secular del sentido comn de todos los lectores. 5 Y a queda en su lugar oportuno salvada la errata de haberle puesto a V por discpulo del doctor V alle, cuando slo es su condiscpulo; oh, el seor don Domingo es maestrazo! Dejmonos de discipulado. 6 Con que las seis o menos proposiciones cousinianas, son precisamente las ms bellas de todo mi Elenco de 1835 Como yo soy padre legtimo de casi todas las 200 restantes, no me toca decidir de su hermosura. Lo que es escribi r seor don Domingo! A Vd. y a otros como V los juzgar la opinin pblica irrevocablemente. Filolezes 197. Valen ms los ataques del que nos estima, que los besos del mentiroso.

PAGE 200

688 \ 688 \ ABRIL 1840 XLIX XLIX CONTINAN LAS OB CONTINAN LAS OB SER SER V V ACIONES ACERC ACIONES ACERC A DEL A DEL JUICIO DE VCTOR COUSIN SOBRE CONDILLAC, JUICIO DE VCTOR COUSIN SOBRE CONDILLAC, RECIN P RECIN P UBLIC UBLIC ADO EN EL NO ADO EN EL NO 6 DEL TOMO 3 6 DEL TOMO 3 DE DE LA C LA C AR AR TERA CUBANA TERA CUBANA 198 198 POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana abril 29 de 1840.) Con lo dicho en la 1 parte de este artculo, sobre lo publicado por nosotros en el mes de octubre pasado (que reimprimiremos en cuaderno aparte) pareca suficientemente dilucidada as la necesidad como la oportunidad de ventilar la cuestin del origen de las ideas desde los umbrales mismos de la Psicologa o Ideologa. Pero proponindonos poner esta materia fuera de discusin, tratamos de apagar hasta la ltima centella de sofisma, o cavilacin, valindonos de las mismas armas de M. Cousin, para dejarle bien clavada toda su artillera. De esta manera lograremos igualmente contestar de antemano, en lo principal, el artculo del mismo autor acerca de Locke, artculo que probablemente ver la luz en el prximo nmero de La Cartera; reservndonos para entonces hacer tambin nuestras observaciones sobre cuantos captulos las merezcan de los que hayamos tocado en el presente anlisis. Tan cierto es que en la investigacin del origen y causa de las cosas se cifra el verdadero, nico medio de constituir la ciencia como tal, que aun cuando por l mismo no llegramos jams al suspirado origen, precisamente hemos de adelantar en el conocimiento del objeto, siendo as que no podemos remontarnos a la causa, de un solo vuelo, sino por los escalones de los efectos. Recurdese el ejemplo de las lenguas y el de la aparicin del navo a nuestro salvaje, y se vendr en conocimiento que lejos de haber un vicio de mtodo en proceder de esta manera, como temerariamente lo echa en rostro Cousin a Locke, es el recurso ms eficaz para poner en juego todas nuestras facultades, examinando cuantos fenmenos y antecedentes puedan hacernos comprender aquellas apariciones que a primera vista calificamos de portentos. Recurdese asimismo que la situacin del alumno respecto a las ideas, no a la existencia de las ideas, porque esa le es evidente por su mismo sentimiento, sino a la aparicin de las ideas, y sobre todo de tales y cuales ideas cuya procedencia no descubre inmediatamente 198. Principiadas en el Diario de 6 del corriente bajo el epgrafe: Sit spes fallendi miscebunt sacra profanis Horacio.

PAGE 201

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 689 / 689 en el sentido, es, sin ms ni ms, la misma que la del salvaje columbrando el bajel por primera vez en su vida. Tinelo por un milagro; pero entonces otro hombre ms ilustrado que l y mejor intencionado que un pseudo-eclctico le desengaa, le saca de su erro r demostrndole que la causa de aquella aparicin es humana y muy humana, o que est toda ella en el orden constante de naturaleza. Y cmo se lo demuestra? Y cmo puede demostrrselo? No tiene ms recurso sino hacer observar al infeliz ignorante algunos hechos en que no haba cado, aun estando a su alcance, y otros enteramente nuevos para l. Si los filsofos sensualistas dijeran simplemente a sus discpulos: ste es el origen de las ideas, sin patentizarlo por los hechos, sin poner en accin a nuestra s facultades de observa r entonces s podra hacrseles fundadamente el cargo de mal mtodo, y an de suponedores. Pero ellos cabalmente son los que obran ms en conciencia que todos sus concientistas opositores, toda vez que tratan caritativamente de sacar al ignorante de las tinieblas en que yace. Se procede de otra manera en los primeros pasos de toda ciencia? Sabiendo, o debiendo saber regularmente el que escribe algo ms que aquellos a quienes se dirije, apenas principia a tratar el asunto, cuando apoyado en datos que estn, o puede poner al alcance de sus lectores, ya se ve forzado a rectificar equivocaciones vulgares, y hasta a combatir arraigadas preocupaciones: lo que es caso negado pueda efectuar sin recurrir a nuevos hechos, o a nuevas consideraciones sobre los hechos ya familiares a su alumno. V ergenza, rubo r, causa que entre nosotros haya personas todava entre los cultivadores de la ciencia, que nos obliguen a entrar en tan prolijas explicaciones acerca de materias invenciblemente demostradas! Pero me he propuesto cerrar todas las avenidas a los sofismas que hormiguean en ciertos libros venidos del otro lado del Atlntico, que hacen su efecto en las cabezas poco reflexivas y escasas de datos que todava han de abundar forzosamente entre nosotros, a pesar de las excelentes disposiciones de los hijos de este suelo, cuyos dones naturales se trata as de torcer y corrompe r No: no lo lograris, mientras esta pluma tenga un aliento de vida y de razn. Al cabo en Francia no es de tanta necesidad esta obra caritativa; porque no son ni pueden ser muchos los que creen en tales doctrinas, empezando por sus mismos autores y propagadores. Franceses espiritualistas y msticos a mediados del siglo XIX ...! Cmo os ha cabido tamao adefesio, tal contrasentido, cabezas eclecticistas de la Habana? Podrn dirigir la juventud los que as se dejan mner par le nez 199 como dicen los mismos franceses, y que ac en frase menos noble, pero sin duda ms expresiva, diramos, los que as se dejan llevar por el narign? Miserrimi ecclectici 199. Llevar por la nariz.

PAGE 202

690 \ 690 \ ABRIL 1840 habanenses qui cousinesca tuba canitis, vicariaque lingua loqui mini 200 Pero continuemos con el razonamiento interrumpido. Luego hace muy bien Locke, y hace mil veces bien, por obligarle a ello las mismas doctrinas de Platn sobre la inneidad de las ideas, que se haban revivido por los ms afamados filsofos de la poca, los cartesianos, en atacar desde luego una doctrina que era un verdadero estorbo, el de mayor consideracin en el vestbulo mismo de la ciencia, con arreglo a aquella mxima preciosa del propio Cartesio, de area purganda antequam inaedificanda 201 Para proceder Locke en conciencia y puridad tena que ejecutarlo as. Necia sobre superfluamente hubiera procedido, si se hubiese ocupado en demostrar la existencia de las ideas en vez de investigar su origen; a la manera que se hara ridculo el astrnomo que al tratar del sol, v .g. dedicase su introduccin a patentizar su existencia, o sus facultades de quemar y alumbra r Por eso tampoco tena Locke que describir de antemano ciertos caracteres muy obvios de algunas ideas; y respecto de los no tan ostensibles de otras, forzosamente se le haba de presentar la ocasin de verificarlo en la minuciosa recorrida a que l mismo se constituyera en la indagacin del origen de muchas que ni an de semejante tarea necesitaban, para ponerse a cabo de cuanto acerca de ellas haba que saber; tales son las de algunas cualidades sobrado sensibles de los cuerpos. Ni se diga que a semajanza de los naturalistas (a buen puerto ha ido a carenar nuestro eclctico!) no debe suponerse de antemano una clasificacin, sino estudiar los individuos, comprobar y describir sus caracteres esenciales, ya internos, ya externos, y hasta entonces no se tratar de clasificarlos. En primer luga r este argumento prueba demasiado, y por consiguiente nada prueba, pues si la ciencia hubiera ido a esperar por el conocimiento de lo esencial e interno para comenzar la obra de la clasificacin, mucho habra tardado en principiar: hoy estaran por formarse la mayor parte de ellas. Quin que haya pisado los umbrales de cualquier ciencia, ignora que las clasificaciones tienen forzosamente un carcter de interinatura, por decirlo as, formndose primero con aquellos datos o materiales ms ostensibles que ofrecen los objetos, hasta que avanzando en su conocimiento, nos vemos forzados a extender la misma clasificacin a mayor nmero de individuos, o rompiendo las cualidades nuevamente 200. [Pobres eclcticos habaneros, que tocis la flauta de Cousin y hablis por boca de ganso!] Palabras aplicadas por nuestro insigne V arela a los filsofos escolsticos in illo tempore .* Los eclcticos de ahora quieren oh Cartesio cubano! desbaratar la obra de tus manos; pero se rompern los dientes los que se empeen en roer la estatua de bronce: la verdad. En aquel tiempo. 201. Hay que limpiar el solar antes de edificar en l.

PAGE 203

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 691 / 691 descubiertas los antiguos moldes de la clasificacin, como si dijramos, llegamos al caso de introducirlas enteramente nuevas? En el origen de la qumica neumtica, observando la eminente respirabilidad que caracteriza a uno de los gases componentes del aire atmosfrico, se le llam aire vital, y descubrindose despus que era el principio acidificante de todos los cidos hasta entonces conocidos o examinados, se le cambi el nombre, con arreglo a los nuevos datos, apellidndole oxgeno, o engendrador de los cidos, los insignes autores de la nomenclatura; y hoy ya no es exacta ni esa posterior denominacin, por haberse descubierto cidos que deben su virtud a otro principio diferente. Ni cmo puede ser otra la marcha del espritu humano? Abrid la historia de la ciencia, escudriad la de vuestra propia conciencia, filsofos superficiales, que no slo no sabis, sino que os obstinis en ignora r y en cada una de sus inmortales pginas hallaris vuestro desengao y condenacin! En segundo luga r ese mismo Locke, a pesar de todos sus vacos y defectos, y toda la escuela sensualista, han seguido ms que vosotros el mtodo de los naturalistas que decantis, para no segui r embaucadores sempiternos! Un solo hecho, y basta por hoy: cmo os resists a que subamos por grados hasta tomar al hombre desde el primer instante de su ser natural? Quien sigue ms y mejor el mtodo de la observacin, ustedes o nosotros? Se acabaron las ilusiones... ah, con todo: sit spes fallendi, miscebunt sacra profanis 202 Filolezes 202. con el temor de engaa r mezclan lo divino con lo humano.

PAGE 204

L L RECTIFICACIN RECTIFICACIN IDENTIFICACIN FILOSFICA CON MI IDENTIFICACIN FILOSFICA CON MI MAESTRO V MAESTRO V ARELA ARELA 1 1 POR J OS DE LA L UZ Y C ABALLERO ( Gaceta de Puerto Prncipe, mayo 2 de 1840. Reproducido en Diario de la Habana, mayo 29 de 1840. Reproducido en El Correo de Trinidad, mayo 14 de 1840.) 2 Al Ciudadano del Mundo, residente en Trinidad. Salud! Grande es el honor que usted nos dispensa al seor V arela y a m al insinuar que no obstante nuestra ntima amistad, diferimos en opiniones filosficas. Pero esta proposicin as aisladamente presentada, y sobre todo 1. Ttulo de Roberto Agramonte. 2. Seor Redactor de la Gaceta de Puerto-Prncipe. Puerto-Prncipe, 28 de abril de 1840. Muy seor mo: Acompao a V un artculo que me ha remitido de la Habana mi muy querido amigo y deudo don Jos de la Luz Caballero, quien pospone el placer de publicarlo en aquella ciudad, a los sentimientos amistosos de defender al amigo Lugareo en su propio terreno, el Camage y, donde se ha suscitado la cuestin con el Ciudadano del mundo. Quedo de V S. S. S. Y amigo Q. B. S. M. A. de O. [Anastasio de Orozco.] MA YO

PAGE 205

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 693 / 693 concebida en los trminos en que V lo ha hecho, merece ms de una rectificacin. He aqu las palabras del Ciudadano del Mundo: Hasta don Jos de la Luz y Caballero, que segn tengo noticias es quiz ms amigo que V (El Lugareo) del seor V arela, no sigue su filosofa. Prueba evidente -aade V llevando demasiado lejos la consecuencia de su misma premisade que no est acorde ni con su mtodo, ni con sus doctrinas filosficas. Dije que los asertos de V haban menester ms de una rectificacin, y lo pruebo al punto. Desde luego no por discrepar yo en algunas pocas opiniones de las del seor V arela, puede asentarse con fundamento que no sigo su filosofa, palabra bajo la cual se encierra todo un sistema de doctrinas. Sabido es que la obra de mi ilustre paisano sirve de texto a mis lecciones en todos los das de la semana, excepto el sbado, y a veces otro ms, que consagro exclusivamente a la impugnacin de las doctrinas de la escuela eclctica francesa, valindonos de los mismos escritos de su famoso Correo para blanco de nuestra polmica. Y vea V ahora brevemente, seor Ciudadano del Mundo, como soy discpulo de V arela bajo muchos aspectos. V arela derroc el escolasticismo en nuestro suelo, y yo aplaudo y aplaudir su ruina. V arela fue nuestro legtimo Cartesio, en ms de un sentido, ya por haber destruido el principio de autoridad con el consejo y el ejemplo de palabra y obra, ya por haber introducido en su consecuencia la libertad filosfica de pensa r el verdadero eclecticismo; as es que, no contento con destrui r se empe por edifica r y edificar con los materiales de ms exquisita calidad que tuviera a su disposicin; precisamente con los que sirven hoy de base hasta a aquellas de mis doctrinas en que discrepamos o podemos discrepa r Varela dio el grande, el atrevido paso de introducir la fisiologa, elemento indispensable para el estudio completo del hombre en el campo de la ciencia; yo, no como quiera, sigo en esto sus huellas, sino que veo en aquel estudio el porvenir no slo de la filosofa estrictamente tal, sino hasta de la Educacin, la Moral y la Legislacin. V arela fue siempre enemigo declarado de toda Ontologa, y yo no ceso de hacerle la guerra a este Proteo, sea como fueren las formas especiosas y an venerandas bajo las cuales procura presentarse. V arela columbr primero y ms que nadie en este pas la importancia de las ciencias fsicas, no ya slo para los adelantamientos materiales de la sociedad, sino para dirigir y robustecer al entendimiento en todo gnero de investigaciones, y muy particularmente para el progreso de la Filosofa racional, o propiamente dicha. Y o tengo por excusado demostrar que abundo en semejantes principios, por ser notorios mis conatos por la difusin de este gnero de conocimientos, que hacen falta especialmente a una gran parte de nuestra juventud, que dedicada exclusivamente a la Jurisprudencia, carece de criterio para juzgar de infinitos casos que se le pre-

PAGE 206

694 \ 694 \ MAYO 1840 sentan despus en el vastsimo campo de las transacciones humanas; falta que es tambin causa principal de que cundan entre nosotros muchos de los errores de que estn plagadas las obras de los metafsicos, y sealadamente de los nuevos pseudo-eclcticos, inclusos los mismos que son los fisiologistas de la escuela. Por ltimo, y por no prolongar ms esta resea, V arela no satisfecho con emancipar nuestro entendimiento, no satisfecho con lo que pareca sustancial, queriendo hacer la reforma efectiva, se ocup tambin del instrumento, y a manera de Julio Csar nihil actum reputans, si quid superesset agendum, 3 cort tambin las trabas que encadenaban la exposicin de las ciencias a los signos de una lengua muerta, aunque idolatrada y poseda por l (ms mrito!) en un grado, de que todava no pueden formar idea los que slo juzguen por sus escritos en aquel idioma divino, a pesar de la elegancia y aticismo que los distinguen; pues para graduar su fuerza, era necesario haber experimentado en el dulce comercio con este dulcsimo varn, la soltura y facilidad con que manejaba en la conversacin familiar la lengua de Marco Tulio y Terencio. Y o, aunque tan aficionado a l y como el que ms a la robusta lengua del Lacio, a esa lengua de hombres que eran hombres, no he menester decir (y quin puede ya poner en duda semejantes principios, mediando el siglo XIX ?) que sacrificara todas mis aficiones en gracia de proporcionar el vehculo ms fcil y expeditivo para la difusin de los conocimientos. Y con esto me parece sobradamente rectificado el primer aserto del Seor Ciudadano del Mundo: pasemos a la otra rectificacin prometida. Prueba evidente, aade V ., de que no est acorde (el que escribe) ni con su mtodo, ni con sus doctrinas. En primer luga r tacho la consecuencia, pues, de que difieran dos individuos en algunas y hasta en muchas opiniones en el vasto campo de una ciencia, no se infiere en buena lgica que discrepen hasta en el mtodo; y tan no hay repugnancia que an en las ciencias de peculiar experimentacin, v .g. en la Qumica, siguiendo todos sus cultivadores el mismo mtodo de apelar al laboratorio, y an obteniendo a veces los mismos hechos, se suscitan las ms acaloradas controversias acerca de las inducciones que de los mencionados datos quieren sacarse, toda vez que esa operacin es obra de la causa de cada uno, y ha lugar por lo mismo al tot capita, tot sententiae: 4 testigos las empeadsimas contiendas que median hoy mismo entre el famoso qumico sueco Berzelius y uno de los primeros de Francia, que es Dumas. En segundo lugar muy probable es se haya figurado el seor Ciudadano del Mundo, que por traer el seor V arela su Lgica y Moral antes de la 3. si le quedaba algo por hace r pensaba que no haba hecho nada. 4. hay tantas opiniones como individuos.

PAGE 207

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 695 / 695 Fsica en sus Lecciones de Filosofa, y haber yo sostenido, y a mi parece r, probado, que las ciencias fsicas deben estudiarse previa e independientemente de las llamadas morales, difiramos completamente en la cuestin de mtodo u orden en la enseanza. Y a fe que en esta parte ha tenido motivos para juzgar as el seor Ciudadano, que no encontrar en m ms que justicia e imparcialidad. Pero voy a exponer con brevedad lo que media en el particula r y espero dejar completamente satisfecho mi propsito de rectificar el segundo concepto de V. Bien podra ser que el seor V arela no estuviese en aquella poca (hace ms de 20 aos) en mis ideas acerca de la cuestin de mtodo; pero aunque lo estuviera, no se hallaba en su mano exclusivamente alterar el orden general de los estudios en aquel tiempo, as en el mismo Seminario de San Carlos, como en la Real y Pontifica Universidad, de quien penda y pende ese establecimiento. 5 Verdad es que los estatutos del Colegio daban mucha ms amplitud que los de la Universidad al profesor para hacer alteraciones y mejoras, y nuestro patritico y celoso maestro se aprovech de tan precisa circunstancia para realizar cuantas reformas pudo en obsequio de la juventud estudiosa del pas. Qu ms? Traspas los lmites del estatuto en ms de una reforma importantsima y trascendental, como queda probado, luchando y siempre luchando, que nada grande se consigue sin lucha, y apoyado a veces por las insinuaciones y consejos del grande Espada ( unicuique suum), 6 cabeza suprema del Seminario y cabeza nacida para todo. Diversas, empero, han sido las circunstancias en que yo me he encontrado respecto a la cuestin de orden en los estudios. Puede decirse con verdad, que no he tenido sino querer y logra r Tratbase efectivamente de establecer Ctedras de Filosofa en los Colegios de San Fernando, y San Cristbal por los aos de 1833, y como por la Real disposicin del caso se cometiese al siempre lamentado seor don F rancisco de Arango y Parreo, a ttulo de Comisionado especial para el plan de estudios, la inspeccin y sancin interina de cuanto propusiesen al intento los directores de dichos establecimientos, que lo eran a la sazn don Narciso Pieyro del primero y el que habla del segundo, aprovechamos la coyuntura los promoventes de proponer cuantas mejoras y reformas juzgamos tiles, entre ellas, la precedencia, no preferencia del estudio de la Fsica en el curso de Filosofa, segn los ramos que en nuestro suelo lo constituyesen; y con tanto ms aliento aprovechamos la coyuntura cuando estbamos seguros de la aprobacin del ilustrado seor Arango sobre cuanto redundase en beneficio del pas, objeto incesante de sus desvelos en su larga carrera pblica. Tuvo la fortuna la consabida mejora de obtener no ya su mera aprobacin, sino su 5. Hoy mismo el seor Ruiz que profesa en el Seminario y en Carraguao, principia el curso en el primer establecimiento por la Lgica, y el segundo por la Fsica. 6. a cada cual lo suyo.

PAGE 208

696 \ 696 \ MAYO 1840 ms decidido aplauso, como no hay quien lo ignore al presente; y menos en Puerto Prncipe, despus de la polmica all promovida en principios de 1838 por el seor Rumilio y continuada por el Dmine en la misma Gaceta del Camagey con el que traza estos toscos renglones. Pero sea de ello lo que fuere, sepa el seor Ciudadano del Mundo que me cabe la honra de contar hoy al seor V arela entre los decididos partidarios del mtodo de ensear Fsica primero que Psicologa, segn me lo ha manifestado expresamente en carta escrita meses hace desde Nueva Y ork, 7 y que no tengo ahora a la vista; por ms seas que en ella me agrega, si la memoria no es infiel, que era en todo de mi opinin, y acaso tambin por otras razones (ni quito ni pongo) que no haba yo alegado o cosa semejante; pues recuerdo el espritu ms que la letra. As que, creyendo haber llenado mi propsito de rectificar el equivocado concepto en que labora el seor Ciudadano del Mundo respecto de mis opiniones filosficas en cotejo con las de mi ilustre maestro, concluyo esperando de su justificacin se sirva aplicar al caso la preciosa mxima tan oportunamente invocada por El Lugareo, por ese patriota a toda prueba, que todo se vuelve hidalgua y buena intencin, de sapientis est mutare consilium, 8 y sepa el Ciudadano, y sepa el mundo, que al rendir el modesto Lugareo aquel testimonio de su celo al esclarecido V arela, no hizo ms que ceder a un sentimiento profundo de gratitud, de justicia, de amor a su suelo; pues mientras se piense en la tierra de Cuba, se pensar en quien nos ense primero en pensa r. 9 J OS DE LA L UZ Habana, 20 de abril de 1840. P .S. Para que se cerciore el seor Ciudadano y todo el mundo de que no soy ciego respecto a la obra del seor V arela, a pesar de mi aprecio por ella y amistad por l, lea algunos artculos publicados en estos das por Filolezes en el Diario de esta ciudad. 10 7. Acurdome que cuando [Luz] me escribi que enseaba la Fsica, antes que la Lgica, le contest que encontraba en ello una ventaja... ensendoles al mismo tiempo Lgica sin que lo perciban (Carta de Varela a M. G. del V alle de octubre 22 de 1840) (Alfredo Zayas.). 8. es de sabio mudar de parecer. 9 Quiere decir Luz que ante todo nos ense a pensar; pues el primero que nos ense a pensar fue Jos Agustn Caballero (Roberto Agramonte). 10. Vase este volumen. ( N. de la E. )

PAGE 209

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 697 / 697 LI LI SOBRE EL ALBEDRO SOBRE EL ALBEDRO POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana mayo 2 de 1840.) Habana 1 de mayo de 1840. Seor Tierra adentro Muy seor mo: uno verbo 11 Conviniendo con V en que hay hiptesis que ponen en duda la existencia del libro albedro y la responsabilidad humana, espero que tambin me confiese que aqu en la Habana nadie ha sustentado semejantes doctrinas, ni como hiptesis, ni como tesis. El que niega la libertad y la responsabilidad humana, niega unos hechos tan evidentes como el descenso de los cuerpos y la ley de la gravitacin. Esta es la doctrina universal en nuestro suelo, y muy sealadamente la del Elenco de Carraguao ; y entonces, y antes, y despus, y ahora la misma de su muy atento servido r Filolezes 11. en una palabra.

PAGE 210

698 \ 698 \ MAYO 1840 LII LII CONTRA LEN Y MORA Y EL COUSINISMO CONTRA LEN Y MORA Y EL COUSINISMO POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana mayo 2 de 1840.) Nemo vos decipiat in sublimitate sermonum. 12 San Pablo Seor don Domingo de Len y Mora. 1 No tuve ms objeto en citar al Moderado en contraste con Cauto sino que el pblico se convenciera de la exactitud de los principios porque abogo y de la diferencia que versaba entre el que piensa y el que copia, para poner ms de bulto las tendencias de una escuela que en filosofa prefiere la erudicin a la investigacin. Dice V que en aquellos das ofenda yo al sostenedor de una polmica... Y a el pblico ha juzgado irrevocablemente quin fue el ofenso r y quin el ofendido, quin el vencedor y quin el vencido, y no renovemos ms lgrimas. Y volviendo a nuestro asunto principal, d V traslado al pblico de sus artculos y de los de Cauto y siempre que los imparciales y hasta los parciales no fallen que el ltimo es un hombre que piensa y el otro un estudiante que copia, me doy por completamente derrotado, sin que por ac hayamos pretendido jams ser originales: a lo que s hemos aspirado es a manifestar que al recibir opiniones ajenas, les hemos hecho pagar la entrada en la aduana de nuestros entendimientos. 2 Con que quien dice que los principios de la Filosofa pseudoeclctica son principios de corrupcin, no aboga por la libertad de pensar! No alcanzo la lgica del seor Len y Mora! Creo que quien dice una cosa y la prueba, ha llenado cumplidamente su objeto. En repetidos artculos y sealadamente en los publicados en el Diario de Gobierno a fines de octubre pasado he demostrado de un modo invencible, no slo a mi parece r sino en dictamen de votos abonados, que es errnea y contradictoria, y constantemente errnea y contradictoria la filosofa de Cousin, pero lo que en principio es errneo y contradictorio, y lastimosamente sofismtico, es desvirtuado r corruptor del entendimiento de la incauta juventud: luego lo es eminentemente hasta del corazn el sistema de que tratamos: jzguese 12. No os dejis engaar por la belleza de las palabras.

PAGE 211

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 699 / 699 el rbol por sus frutos, como aconsejaba Jesucristo. Este sistema inspira a sus cultivadores hasto y repugnancia por el estudio de las ciencias fsicas y hasta aversin por los que las profesan fuera de que vuelve hipcritas a los que ya van tocando el desengao. Todo el favor que puede hacerse a Cousin y su escuela en esta parte, es concederles que se han propuesto hacer un bien con la mentira. As lo demostrar hasta la ltima evidencia, y a mayor abundamiento, en mi crtica detallada de las ideas fundamentales de aquel caudillo, que empezar a ver la luz dentro de poco, y por cuadernos, para satisfacer cuanto antes a los amigos y enemigos. 13 3 Nada he hecho en este mundo, seor Len, digno de lo que se merecen la ciencia y la patria, dgolo con lo ms ntimo del corazn; pero cre que harto haca un hombre de bien para probar a lisura en bajar a la arena a discutir y hasta a satisfacer a otro hombre que sin grave motivo le insultaba sobradamente. Pero ah mismo, al echarme en rostro que el nombre de Cousin ha resonado por toda la tierra, est V proclamando el principio de la autoridad. Con mucha ms razn que V podra yo clamar ahora: estamos en un siglo en que los pigmeos han perdido el miedo a los gigantes. Pues no digo yo tanto, sino tan solamente, cual he propalado en todos mis pequeos escritos (tachados por vosotros de largos) que a pesar de ser el seor Cousin un hombre superiorsimo, sin comparacin bajo todos conceptos, a este vil gusano de la tierra de Cuba, sin embargo, este mismo gusano le demuestra que es errneo todo su sistema, o mejor dicho, que es imposible su sistema; y despus de haber analizado pieza por pieza, partcula por partcula, su ms notable produccin, en concepto de vosotros mismos, su Examen sobre Locke como ver pronto el pblico, este mismo gusano, al reparar en los distinguidsimos talentos del auto r le ofrecer el siguiente dilema irresistible. Vuestros errores provienen de falta de conocimientos fsicos, o de falta de buena fe. Si lo primero, no sois competentes; si lo segundo, peor que peo r No puedo creer que ignore un francs instruido, a la cabeza de los estudios, y a mediados del siglo XIX un francs que al principio perteneci a la escuela sensualista, los progresos y estado actual de las ciencias naturales: luego por aqu no hay disculpa, se hace, pues, forzoso buscar la causa, o en el mal temple de la cabeza, o en el no muy bueno del corazn. No puede achacarse el mal a lo primero, pues la cabeza ha dado buenas muestras de s en otras y an en esas mismas materias; luego venimos a parar en el plan, en el arrire pense 14 bien intencionado, si se quiere, pero siempre con la intencin de engaa r como se practica con los prvulos. Escoja V. 13. Anuncio de la Impugnacin a Cousin. 14. segunda intencin.

PAGE 212

700 \ 700 \ MAYO 1840 4 Repito que no me he vendido jams por original, y menos poda aspirar a ello en el Elenco de 1835 que casi todo est extractado de la misma obra del seor V arela, y ni an poda entonces ser de otra manera, debiendo consistir el Elenco en un resumen de las mismas materias del libro que serva de texto. En un opsculo de esa naturaleza no puede haber ms paternidad que la del arreglo y redaccin y de cuando en cuando alguna centellita, alguna seal de vida que indique siquiera digestin. El negocio era proba r como lo he hecho en mis ltimos artculos y continuar hacindolo, que mi Elenco no era cousinista, cual Vds. falsamente se atrevieron a proclamarlo. Nadie ms que yo poda a mansalva haber recogido mies abundante de Alemania, y aun haberme dado importancia con introducir en mi pas el idealismo de esa nacin, a quien idolatro; pero he considerado en conciencia, a pesar de haberme tomado el trabajo de estudiarle, que poda ms bien daar que beneficiar a nuestro suelo. Ojal que esos hombres extraordinarios, honra de su pas y de su siglo, a quienes sobran conocimientos, tuvieran todos un poco ms de la ingenuidad y candor que no falta a su inferiorsimo Filolezes Cuntos ms slidos parabienes no tendra que darse la humanidad! Utinam Utinam 15 Filolezes. Mayo 1 de 1840. LIII LIII SOBRE LA CTEDRA DE FILOSOFA MORAL SOBRE LA CTEDRA DE FILOSOFA MORAL POR E L E STUDIANTE ( Diario de la Habana mayo 6 de 1840.) Seor Otro estudiante Dice V en su comunicado de 28 del pasado que la clase de Filosofa Moral se instala en virtud de la ley 6, ttulo 4, libro 8, de la Novsima Recopilacin; y esta ley ni ha podido, ni debido, servir de fundamento para la instalacin de dicha clase. Primero, porque esa disposicin fue especial, dirigida a la Universidad de V alencia, sustituyendo a las dos ctedras de Derecho pblico, natural y de gentes mandadas suprimir por la ley ante15. Ojal! Ojal!

PAGE 213

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 701 / 701 rio r la de Filosofa Moral; segundo, porque de su literal contexto se deduce que en aquella Universidad no estudiaban los cursantes de derecho Filosofa Moral, sino Lgica solamente; tercero, porque V y todos saben que nosotros estudiamos Lgica, Metafsica y Moral antes de pasar a derecho, requisito indispensable y que sin excepcin alguna se cumple; cuarto, porque de otro modo se hace muy reparable que esa ley estuviese hasta ahora incumplida, en el caso no concedido de que fuese general, de que hubisemos carecido de dicha clase; quinto y ltimo, porque si en la provisin interina de la Ctedra se ha atendido a la ley citada, puesto que ella ordena terminantemente que el que la desempee sea doctor Telogo, o Canonista, y ni lo uno ni lo otro es el designado para regentarla. Lo dems que V dice sobre la utilidad de la clase es inconducente a las preguntas; quedan, pues, en todo su vigo r y yo esperando saber cual es la disposicin soberana fundamento de esa clase, si previene que sea obligatoria la asistencia de los estudiantes de 1 y 2 curso de derecho; y si comprende a los que actualmente se hallan en este caso. Es de V y agradece sus buenos deseos. El Estudiante LIV LIV CONTRA DOMINGO DE LEN Y MORA Y EL CONTRA DOMINGO DE LEN Y MORA Y EL COUSINISMO (II) COUSINISMO (II) POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana mayo 10 de 1840). Seor don Domingo de Len y Mora. 1 No venga V a enturbiar lo ms claro ni a envenenar lo ms inocente. Tal cual yo sea, jams me he dado por lo que so y En un Elenco as como en una obra elemental que abrace todos los ramos de la ciencia no es posible aspirar a la originalidad, si se quiere ser completo, mucho menos cuando una buena parte del programa representa el curso dado por el libro que sirve de texto. 16 As es que en los Elencos suelen no citarse ni los autores que se siguen, ni los que se impugnan, por considerarse semejantes documentos como una gua del examen, o cuando ms como un auxilio para que 16. El de Varela, Lecciones de Filosofa

PAGE 214

702 \ 702 \ MAYO 1840 los alumnos recuerden las materias. Estaba reservado para Filolezes el que se le reputase plagiario en aquel mismo gnero de escritos en el cual ni an a los que no han dado seal de vida propia, se les ha tachado como tales. Esa es la imparcialidad de sus impugnadores! Ni defenderme quiero respecto de la parte que haya tenido yo en mis Elencos: yo no he pretendido ser original, pero s pensador y digeridor; pues confieso que por mucho que me acomoden las doctrinas de un auto r no tengo la fortuna de que me guste todo, todo, as en la forma como en el fondo, totalitate totali 17 cual acontece a algunos eclcticos habanenses, entre quienes descuella conspicuo el seor don Domingo de Len y Mora. 2 Que no he probado que los principios eclcticos son principios de corrupcin para el entendimiento, me dice V Parece que no ha ledo cuanto sobre estas materias tengo escrito de veinte meses a esta parte, ni ha tenido noticia del tenor de mis inaugurales, ni de las sabatinas semanales en la clase de San Francisco, y muy sealadamente de mi ltimo discurso de apertura, en el cual me esforc por corresponder al ttulo que le impusiera: De causis corruptae philosophiae. 18 Pero, pues, que todos esos esfuerzos son vanos en concepto de V ., no queda ms arbitrio que recurrir a la propuesta que le hice en mi primera contestacin: a sabe r demostrrsela a V a viva voz y a libro abierto, en pblico, o en privado, cada y cuando le acomode, y no hablemos ms. Ni me diga que aguardar a la publicacin de mis notas a Cousin; porque cuando V contina empeado en amenguar mi opinin sin impugnar mis opiniones, despus de cuanto llevo escrito, y an se atreve a propalar de fresco su sentir sin suspender el juicio hasta nuevos datos, si es que le faltan, para hombre tan impaciente como tenaz no resta otro camino que llamarle cuanto antes a captulo. 3 Si me faltaran pruebas para juzgar de las facultades digestivas de V. me las ofrecera abundantes ese su tercer prrafo, donde afirma expresamente que el proyecto del Instituto Cubano fue concebido a imitacin de Cousin; cuando se atreve a sustentar que uno es el espritu del que extendi ese informe y otro el de quien escribe los artculos firmados Filolezes Diga el pblico entero de la isla de Cuba, y digan cuantos tal papel leyeren, si desde el epgrafe tomado de V erulamio hasta la conclusin, han visto un ataque ms directo a los estudios puramente metafsicos y an meramente literarios. Luego una de dos, o V no ha pasado de la superficie, o si ha penetrado, falta a su fe y a su conciencia. Uno mismo es el hombre de 1833 y el de 1840. 4 Cousin es un gigante: Filolezes un pigmeo: tengo la gloria de que nadie lo dijo primero que yo: pero son calumnias las que levanto a Cousin en increparle con que es falaz y falto de candor hasta no ms dice V Mas 17. totalmente. 1 8. Sobre las causas de la decadencia de la filosofa.

PAGE 215

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 703 / 703 no es eso precisamente lo que digo yo: es una alternativa, muy difcil de contesta r en la que yo le pongo: o no sabes palabra del estado actual de las ciencias, o careces de la inteligencia ms comn, o eres un sistemtico incurable, o no procedes de buena fe. Elige. 5 V alor es menester para decir que me he llevado de encuentro a mis candorossimos y leales alemanes, como osa V publicarlo en su prrafo cuarto; y esto cuando en las mismas discusiones que estn frescas en la memoria del pblico, acabo de distingui r no como quiera, en general, entre escuelas y escuelas, entre filsofos y filsofos, sino hasta individualmente entre Kant y Cousin! As se atreve V a faltar a la verdad ante el pblico que nos ha de juzgar! Y con esto basta, y an sobra para semejante adversario de parte del ingenuo Filolezes. Habana, mayo 8 de 1840. L L V V EL CIUDADANO DEL MUNDO EL CIUDADANO DEL MUNDO A A DON JOS DE LA LUZ. SALUD DON JOS DE LA LUZ. SALUD ( El Correo de Trinidad jueves 21 de mayo de 1840.) Muy seor mo: Cuando estamp la proposicin que sirve a Ud. de motivo para dirigirme su Comunicado que remiti desde la Habana para que lo inserten en la Gaceta de Puerto Prncipe no cre que mis palabras pudiesen lastimar el buen nombre de usted. Pero, desgraciadamente, parece haberme equivocado en ello, no por el agravio que de ellas le resulta, supuesto que le hacen honra, sino por el sentido en que las ha recibido; y ser, por tanto, lo nico en que, al presente, tengo que variar de dictamen. Comienza usted diciendo: Grande es el honor que usted nos dispensa al seor V arela y a m al insinuar que, no obstante nuestra ntima amistad, diferimos en opiniones filosficas, pero (aade Vd.) esta proposicin, as aisladamente presentada y sobre todo, concebida en los trminos que Vd. lo ha hecho, merece ms de una rectificacin. Y o, seor de la Luz, en caso de duda dira: que tomada la proposicin aisladamente, pudiera admitir ser rectificada, pero concebida en los trminos que lo hice, no necesita exposicin alguna. Usted juzga, por la inversa, y para ver con claridad cual de los dos labora en concepto equvoco, la examinaremos ms de cerca por varios aspectos.

PAGE 216

704 \ 704 \ MAYO 1840 Sea el primero por lo que Vd. mismo confiesa. Y o haba dicho: Hasta don Jos de la Luz Caballero que, segn tengo noticias, es, quiz, ms amigo que Vd. (El Lugareo) del seor V arela, no sigue su filosofa, prueba evidente de que no est acorde ni con su mtodo, ni con sus doctrinas filosficas. Aqu tenemos antecedente y consecuencia. Usted, en el hecho mismo de dejar pasar el antecedente y deci r en seguida, que yo llev la consecuencia demasiado lejos de mi premisa, en buen castellano, es decir que accede al antecedente. Y o suplico a todo el que tenga nociones de las reglas de lgica que vea con imparcialidad si la consecuencia est contenida en el antecedente, y que diga, si concedido el antecedente, debe concederse la consecuencia contenida en l. Y as ver, por sus mismos ojos, que mi consecuencia no la llev lejos de la premisa. Pasemos a examinarla segn los trminos en que est concebida. Mi argumento est expresado por un entimema; y cuando hay duda en este modo de argi r se reduce el silogismo a tres proposiciones. Hagmoslo en nuestro caso y diremos: Todo el que, de alguna manera, se separa del mtodo y doctrinas de un auto r no puede decirse, con propiedad, que est acorde ni con el mtodo, ni con las doctrinas del tal autor; es as que don Jos de la Luz no est acorde ni con su mtodo, ni con sus doctrinas. (Omnis pulchritudinis forma, unitas est), dice San Agustn. Usted confiesa que se separa de algunas cuestiones del seor V arela y aun de su mtodo, como dice la menor; luego, la consecuencia se deduce inmediatamente de las premisas y es verdadera. Hablemos, ahora, en el sentido en que aparece vertida mi proposicin. S que este modo de analizar las proposiciones con tanta escrupulosidad no agrada a muchos que se precian de analizadores de la naturaleza; pero lo cierto es que as aparece la verdad con todo su esplendor cuando ocurren algunas dudas. Haba dicho El Lugareo: A propsito de educacin secundaria, quiero hacer una advertencia de gran trascendencia para la juventud trinitaria. S que se trata de abrir una clase de Filosofa en Trinidad, y que el Lector no est acorde con el mtodo y algunas doctrinas filosficas de nuestro V arela. Siguen despus las lindezas que pueden verse en su artculo Continuacin del viaje relativo a este punto, inserto en el Correo de Trinidad de 15 de marzo y en el 9 de abril, en mi contestacin a su artculo satisfactorio entre comillas. Y o procur vindicarme y al instante, entre otras razones dije as: Seor Lugareo: ha visto usted algn precepto divino o humano que mande explicar la Filosofa, slo la Filosofa, y nada ms que la filosofa de V arela?; porque, en este caso, no deba Vd. acusarme a m solo. (Puede verse el citado peridico de 19 de marzo.) En su mismo lugar de Vd., se ha explicado Filosofa que no ha sido de V arela, y en la Habana son pocas las casas de estudio en que se sigue. Con objeto de corroborar este argumento, aunque para el intento tiene toda la fuerza necesaria, aad: Hasta don Jos de la Luz Caballero etc-

PAGE 217

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 705 / 705 tera. Por qu, pues, no acusa usted a todos estos?... V ea usted, seor don Jos de la Luz, el sentido en que est concebida la proposicin. Trminos que, precisamente, se refieren a las palabras del Lugareo, s que el Lector no est acorde con el mtodo y algunas doctrinas filosficas de nuestro V arela. Luego, si, en sentir del Lugareo, por no estar yo acorde con el mtodo y algunas doctrinas del seor V arela (que, en cuanto al todo de sus doctrinas, dijo luna verdad), no sigo su Filosofa. Usted, que tampoco est acorde con el mtodo y algunas doctrinas de su maestro, se deja entender bien que tampoco la sigue. Es posible que no hiciese alto en las expresiones de su amigo respecto de m y que lo haya hecho en las mas respecto de usted? Por ventura, de que las palabras del uno y las del otro difieran alguna cosa en lo material, el sentido que hacen las unas y las otras, no es el mismo? Lo que es mirar las cosas con imparcialidad! Pasa usted a probar al punto y dice: no por discrepar yo en algunas pocas opiniones de las del seor V arela, puede asentarse, con fundamento, que no sigo su Filosofa, palabra bajo la cual se encierra todo un sistema de doctrina. Pudiera decir lo primero que, acaso, no son tan pocas las opiniones en que usted discrepa de su maestro como usted se figura. Pero, sea de esto lo que fuere, pues que, segn este modo de discurri r yo tambin dira que sigo su Filosofa. Digo lo segundo: que la palabra filosofa aunque tomada generalmente abrace todo un sistema de doctrinas, en los trminos o sentido que yo la produje, y que est recibido entre los literatos, no precisamente abraza todas las doctrinas. Por lo que basta que usted difiera de algunas pocas opiniones de su maestro, para poder deci r con propiedad, que no sigue su Filosofa. Pues que ello es cierto que los tomistas, los escolistas y los ocamistas estn acordes, como sus maestros, en la mayor parte de las doctrinas; y ni los tomistas han dicho jams que siguen las doctrinas del sutil maestro, ni los escotistas han dicho que siguen las doctrinas del Anglico Docto r ni los ocamistas, las del uno ni del otro. Y en Filosofa, lo mismo viene a suceder con los gasendistas; cartesianos y newtonianos. V erdad es sta que no creo se le ocurriese a Ud.; y que, por lo tanto, si le ocurri que de la comparacin que yo hice entre el seor V arela y Vd. se menoscababa en algo el buen nombre de alguno de los dos, poda Vd. haber hecho la misma distincin que hace en su Comunicado, pues que, al fin, confiesa que, efectivamente, difiere en algunas opiniones de las de su maestro; y para esto, no era necesario que me dirigiese a m su artculo exigiendo que me desdiga de una equivocacin que no he padecido, por lo menos, en los trminos y sentido que vert mi proposicin. Pero ya se ve. El seor A. de la O., a quien Vd. dirige su Comunicado para que, en Puerto Prncipe, se insertase en la Gaceta, dice expresamente se lo remiti para tener el placer de defender al Lugareo en su propio terreno el Camagey, donde fue suscitada la cuestin. Y ciertamente que, al dar a su artculo el ttulo de defensa, yo, si llegase el caso de tener

PAGE 218

706 \ 706 \ MAYO 1840 que defenderme, no nombrara a dicho seor A. de la O. por defensor mo, porque, me parece que debe entender poco en esto de defensa. Pero, pasemos adelante. Cita Vd. en prueba de su dicho cierto nmero de opiniones en que conviene con su maestro; y yo digo que, si esta razn vale tambin, podr decir que convengo con su Filosofa. No obsta el decir que tiene en su clase la obra del seor V arela para explicar a los jvenes. Y o tambin he llevado a la clase el Altieri; y no he explicado por l ms que aquellas cuestiones en que convena con el Jaquie r y alguna vez, me he separado del uno y del otro. Y por lo que toca a las opiniones en que usted dice que conviene con el seor V arela, como, igualmente, sobre la recomendacin que me hace en su posdata para que lea los artculos de Filolezes que salen en Diario de la Habana le dir, con franqueza, que tengo ac mis razones para no convenir con Vd.; y que, respecto a la consecuencia que Vd. tacha en la rectificacin de su primer luga r digo: que concedido el antecedente, no s que haya una razn para tachar la consecuencia contenida en l, segn las reglas de la buena lgica; por lo que puedo concluir que, en esta parte, no tengo motivos para variar de dictamen, pues que, mirada por todos sus aspectos y con ms particularidad, en los trminos o sentido que yo la dije, ella es verdadera. Examinemos ahora la rectificacin que Vd. hace en segundo luga r Muy probable es dice Vd.se haya figurado el seor Ciudadano del mundo que, por traer el seor V arela su Lgica y Moral antes de la Fsica en sus lecciones de Filosofa, y haber yo sostenido y a mi parece r probado que las ciencias fsicas deben estudiarse, previa e independientemente, de las llamadas Morales, defiramos completamente de la cuestin de mtodo u orden en la enseanza. Y, a fe que, en esta parte, ha tenido motivos para juzgar as el seor Ciudadano que no encontrar en m ms que justicia e imparcialidad. Luego, si en esta parte tengo motivos para juzgar que Vd. no est del todo acorde con el mtodo del seor V arela, tampoco los tengo para variar de dictamen sobre lo que he dicho. Nada importan las razones que Vd. alega sobre si el seor V arela tuvo o no restricciones para guardar aquel orden. Lo cierto es que l pone su Lgica y Moral antes de la Fsica, y que esto lo hace, no solamente en la impresin de su filosofa que hizo en la Habana en 1818 y 19, sino, tambin, en su segunda edicin de 1824, hecha en Filadelfia, en donde no puede decir que tena tales restricciones; luego, no podemos sacar de su filosofa que es de la que hablamosque actualmente asienta con Vd. Concluye su prrafo diciendo: sea de ello lo que fuere, sepa el seor Ciudadano del mundo que me cabe la honra de contar hoy al seor V arela entre los decididos partidarios del mtodo de ensear Fsica primero que Psicologa, segn me lo ha manifestado expresamente en carta escrita meses hace desde New Y ork, y que no tengo ahora a la vista, por mas seas que en ella me agrega si la memoria no me es infiel, que era,

PAGE 219

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 707 / 707 en todo, de mi opinin, y acaso tambin por otras razones (ni quito ni pongo) que no haba yo alegado, o cosa semejante, pues recuerdo el espritu ms que la letra. A lo que puedo responde r sepa el seor don Jos de la Luz, que, si esas son ahora las intenciones o modo de pensar del seor V arela, los que leemos un libro no nos hemos de llevar por lo que, actualmente, piensa o puede pensar el auto r sino por lo que, efectivamente, consta en el libro. En una palabra, concluye usted, diciendo: As que creyendo haber llenado todo mi propsito de rectificar el equivocado concepto en que labora el seor Ciudadano del mundo respecto de mis opiniones filosficas en cotejo con las de mi ilustre maestro, concluyo esperando de su justificacin se sirva aplicar al caso la preciosa mxima tan oportunamente invocada por El Lugareo, por ese patriota a toda prueba, que todo se vuelve hidalgua y buena intencin de sapientis est mutare concilium ; y sepa el Ciudadano y sepa el mundo que, al rendir el modesto Lugareo aquel testimonio de su celo al esclarecido V arela, no hizo mas que ceder a un sentimiento profundo de gratitud, de justicia, de amor a su suelo, pues, mientras se piense en la tierra de Cuba, se pensar en quien nos ense primero a pensar. Aqu, afirma usted de una manera positiva, que yo labor en un concepto equvoco. Pregunto, seor Caballero, en donde est la equivocacin? Slo usted es el que la ha encontrado? Dos clases de personas podemos decir que leen los papeles pblicos: unas, ilustradas; ignorantes o alucinadas, otras. De los ignorantes o alucinados, poco me puede importar su dictamen sobre la materia, si es que alguno ha advertido haber esa equivocacin. Y por lo que toca a los ilustrados, me parece que tampoco la habr visto, excepto aquellos que, por la pasin hacia su amigo, miran este asunto con parcialidad. Porque ello es cierto que la razn no tiene mas que un camino, y que la verdad aparece por s misma. Y los ilustrados, aunque saben como Vd. q ue las expresiones seguir filosofa (del seor V arela), tomadas aisladamente, abracen todo un sistema de doctrinas, saben tambin que, sobre todo, en los trminos que yo las dije, y que acabo de manifesta r no abrazan todo el sistema. Y, en prueba de esta verdad, que usted mismo las distingue en su rectificacin; luego conoci Vd., que pueden tener dos sentidos; y que, uno de ellos, me favorece a m ; y en este caso, debo decir a Vd. e s, por dems, la advertencia que me hace de que espera de mi justificacin que mude de dictamen. Siendo la razn de esto el que no tengo motivo para ello. Por lo que toca a la mxima citada por El Lugareo, que usted recomienda tanto, debo decirle que ha llegado muy tarde; y que sta es una prueba de que usted slo ha mirado las cosas por encima. V ea usted la razn: yo haba dicho al Lugareo en mi primer Comunicado que esperaba me diese una satisfaccin. Para esto, le cit el adagio: sapientis est mutare concilium. El

PAGE 220

708 \ 708 \ MAYO 1840 Lugareo hizo uso de l en su artculo satisfactorio; ahora vuelve usted a alegar encominndola oportunidad con que la invoc el Lugareo; yo podr, en retorno, recordrsela a usted para que la aplique a s mismo, convencido de que no labor en un equvoco, y los imparciales conocern, qui n de los tres, la ha invocado con ms oportunidad. Sigue usted elogiando las prendas del seor Lugareo en los trminos arriba expresados. En ellos manifiesta que el Lugareo no hizo ms que ceder a un sentimiento profundo de gratitud, de justicia y de celo hacia el esclarecido V arela. No hay duda que es cosa muy laudable el amor a nuestros maestros y el celo por su buen nombre; mas, para esto no es necesario exceder los lmites de la justicia. Y o haba dicho al Lugareo en conversacin particula r hablando de la filosofa de V arela, que no era santo de mi devocin Si el Lugareo concibi que, en esto, lastimaba el buen nombre de su maestro, poda, all mismo, haberme requerido; y entonces, le hubiera satisfecho explicndole lo que queremos decir con esta expresin cuando se trata de doctrinas, pues que usted sabe que, con ella, damos a entender que no convenimos con tal o cual auto r esto es, con sus doctrinas, para lo cual no es necesario que sus doctrinas difieran en todo de las nuestras, sino que basta que discordemos en algunas. As es que muchos telogos dicen de la Teologa de Lugdonense lo mismo que yo dije de la Filosofa de V arela, siendo as que son bien pocas las cuestiones en que el Lugdonense disiente de otros autores escolsticos. En esta virtud, ser hidalgua en el seor Lugareo el haber dejado entonces pasar la conversacin sin exigir que yo satisficiese el buen nombre de su maestro (en caso que juzgase le hubiese agraviado), y sacarme, despus, a relucir en un papel pblico en los trminos que lo hizo sin haber otro motivo ni antecedente? Y, en vista de esto, podra yo juzgar que, en ello, haba esa buena intencin? Acud, pues, a mi defensa; y el Lugareo ha dicho que no fue su nimo lastimar mi opinin en su artculo Continuacin del viaje ; y por ltimo, en su artculo Contestacin al Solitario ha dicho estas palabras, hablando sobre nuestras contestaciones: que su mejor partido es calla r Por esto, y porque so y en esta parte, de la opinin del seor V arela, quien en su Leccin IX de la edicin de Filadelfia, tomo primero, hablando sobre las disputas literarias, dice as: Slo debe disputarse cuando se espera alguna utilidad, pues no hay cosa ms ridcula que un hombre que disputa sobre todo; y ms abajo: procuren los jvenes meditar mucho y disputar poco si quieren rectificar su espritu. Conociendo yo que de estas disputas o contestaciones, la utilidad debe ser ninguna, y las desazones, muchas, protesto: que deseara, por una parte, el que los que se precian de seguidores y defensores del seor V arela, tuviesen presentes estas doctrinas de su maestro. Y por otra parte, protesto que, en atencin a haber cedido El Lugareo, no es mi nimo a l ni en las palabras que anteceden, ni en las que seguirn despus y por las cuales pudiera tal vez creer que uso de alguna invectiva.

PAGE 221

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 709 / 709 Hablo en este lenguaje por lo que pueda importar a mi defensa respecto al espritu con que Vd. puede verter las expresiones de hidalgua, buena intencin y patriota a toda prueba; porque las tales expresiones, para que supiese el mundo y el Ciudadano que El Lugareo es agradecido y amante de su maestro, no s que tengan relacin con la rectificacin que Vd. hace. De aqu es que, si Vd. las verti con relacin al nombre supuesto del Ciudadano del mundo, figurndose que yo pueda ser uno de aquellos genios que, al sentar: el hombre debe ser ciudadano del mundo, entiende que el hombre no ha de atender a los intereses de su patria, por ms justos que sean, siempre que se opongan al goce de sus placeres o a la adquisicin de intereses personales, es deci r que pueda vender o sacrificar a su patria sin escrpulo, siempre que, de ello, le resulte algn inters. Lejos de m tan perniciosas ideas; yo abomino unos sentimientos tan bajos. Y en mi artculo, inserto en el peridico de esta ciudad del 19 de marzo, di bien a entender el sentido sano de aquellas palabras, cuando dije: aunque yo soy tambin amante de mi luga r no obsta para que, en dondequiera que me halle, procure ser til a mis semejantes, sirvindoles en lo que pueda. Hecha esta aclaracin, digo que, tomada la palabra patriota en el sentido que explica el seor V arela, lo que es verdaderamente patriotismo en su Leccin XVII de la edicin de Filadelfia, tomo primero, tratado del hombre, no cedo, en esta virtud cvica, ni aun a muchos de los que se titulan patriotas; y como no todos tengan la filosofa de dicho seo r no ser fuera de propsito copiar aqu sus mismas palabras. A bien que los lectores me dispensaran por el placer que deben sentir al escuchar una doctrina tan sana de su esclarecido maestro. Patriotismo Al amor que tiene todo hombre al pas en que ha nacido y el inters que toma en su prosperidad, le llamamos patriotismo La consideracin del lugar en que, por primera vez, aparecemos en el gran cuadro de los seres, donde recibimos las ms gratas impresiones que son las de la infancia por la novedad que tienen para nosotros todos los objetos y por la serenidad con que los contemplamos cuando ningn pesar funesto agita nuestro espritu; impresiones, cuya memoria siempre nos recrea; la multitud de objetos a que estamos unidos, de naturaleza, de gratitud y de amistad; todo esto nos inspira una irresistible inclinacin y un amor indeleble hacia nuestra patria. En cierto modo nos identificamos con ella, considerndola como nuestra madre, y nos resentimos de todo lo que pueda perjudicarla. Como el hombre no se desprecia a s mismo, tampoco desprecia, ni sufre que se desprecie su patria que reputa, s, puedo valerme de esta expresin, como parte suya. De aqu procede el empeo en defender todo lo que la pertenece, ponderar sus perfecciones y disimular sus defectos. Aunque establecidas las grandes sociedades, la voz patria no significa un pueblo, una ciudad, ni una provincia, sin embargo, los hombres dan

PAGE 222

710 \ 710 \ MAYO 1840 siempre una preferencia a los objetos ms cercanos, o por mejor deci r, ms ligados con sus intereses individuales; y son muy pocos los que perciben las relaciones generales de la sociedad, y muchos menos los que, por ellas, sacrifican las utilidades inmediatas o que les son ms privativas; de aqu procede lo que suele llamarse provincialismo, esto es, el efecto hacia la provincia en que cada uno nace, llevado a un trmino contrario a la razn y a la justicia. Slo en este sentido, podr admitir que el provincialismo sea reprensible, pues a la verdad, nunca ser excusable un amor patrio que conduzca a la injusticia, ms, cuando se ha pretendido que el hombre, porque pertenece a una nacin tome igual inters por todos los puntos de ellas, y no prefiera el suelo en que ha nacido o a que tiene ligado sus intereses individuales, no se ha consultado el corazn del hombre, y se habla por meras teoras que no seran capaces de observar los mismos que las establecen. Para m, el provincialismo racional que no infringe los derechos de ningn pas, ni los generales de la nacin, es la principal de las virtudes cvicas. Su contraria, esto es, la pretendida indiferencia civil o poltica es un crimen de ingratitud que hoy se comete sino por intereses rastreros por ser personalismos o por un estoicismo poltico el ms ridculo y despreciable. El hombre todo lo refiere a s mismo y lo aprecia segn las utilidades que le produce. Despus que est ligado a un pueblo, teniendo en l todos sus intereses, ama los otros por el bien que pueden producir al suyo, y los tendra por enemigos, si se opusiesen a la felicidad de ste donde tiene todos sus goces. Pensar de otra suerte es quererse engaar voluntariamente. Suele, sin embargo, el desarreglo de este amor tan justo conducir a gravsimos males en la sociedad, aun respecto de aquel mismo pueblo que se pretende favorece r Hay un fanatismo poltico que no es menos funesto que el religioso, y los hombres, muchas veces, con miras, al parece r las ms patriticas, destruyen a su patria encendiendo en ella la discordia civil por aspirar a injustas prerrogativas. En nada debe emplear ms el filsofo el tino que sugiere la recta Ideologa que en encaminar las verdaderas relaciones de estos objetos, considerar los resultados de las operaciones y refrenar los impulsos de una pasin que, a veces, conduce a un trmino diametralmente contrario al que apetecemos. Muchos hacen del patriotismo un mero ttulo de especulacin, quiero deci r un instrumento aparente para obtener empleos y otras ventajas de la sociedad. Patriotas hay (de nombre) que no cesan de pedir la paga de su patriotismo; que le vociferan por todas partes, y dejan de ser patriotas cuando dejan de ser pagados. Ojal no hubiera yo tenido tantas ocasiones de observar a estos indecentes traficantes de patriotismo! Cunto cuidado debe ponerse para no confundirlos con los verdaderos patriotas!

PAGE 223

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 711 / 711 El patriotismo es una virtud cvica que, a semejanza de las morales, suele no tenerla el que dice que la tiene; y hay una hipocresa poltica mucho ms baja que la religiosa. Nadie opera sin inters; todo patriota quiere merecer de su patria, pero cuando el inters se contrae a la persona en trminos que esta no le encuentra en el bien general de su patria, se convierte en depravacin e infamia. Patriotas hay que venderan su patria si les dieran ms de lo que reciben de ella. La juventud es muy fcil de alucinarse con estos cambia-colores y de ser conducida a muchos desaciertos.... Y ms abajo dice: Otro de los obstculos que presenta al bien pblico el falto de patriotismo consiste en que, muchas personas, las ms ineptas y a veces, las ms inmorales, se escudan con l disimulando el espritu de su especulacin y el vano deseo de figura r No puede haber un mal ms grave en el cuerpo poltico; y en nada debe ponerse mayor empeo que en conocer y despreciar estos especuladores. Los verdaderos patriotas desean contribuir con sus luces y todos sus recursos al bien de su patria; pero siendo ste su verdadero objeto, no tienen la ridcula pretensin de ocupar puestos que no pueden desempea r Con todo, aun los mejores patriotas suelen incurrir en un defecto que causa muchos males, y es figurarse que nada est bien dirigido cuando no est conforme a su opinin. Este sentimiento es casi natural al hombre, pero debe corregirse no perdiendo de vista que el juicio en estas materias depende de una multitud de datos que no siempre tenemos, y la opinin general cuando no es abiertamente absurda, produce siempre mejor efecto que la particular aunque esta sea ms fuerte. El deseo de encontrar lo mejor nos hace, a veces, perder todo lo bueno. Suelen tambin equivocarse aun los hombres de ms juicio en gradua r por opinin general, lo que slo es del crculo de personas que los rodean, y procediendo con esta equivocacin, dan pbulo a un patriotismo imprudente que les conduce a los mayores desaciertos. Se finje, a veces, lo que piensa el pueblo arreglndolo a lo que debe pensa r por lo menos, segn las ideas de los que gradan esta opinin; y as, suele verse con frecuencia un triste desengao cuando se ponen en prctica opiniones que se crean generalizadas. Es un mal funesto la preocupacin de los hombres, pero aun es mayor mal su cura imprudente. Hasta aqu el seor V arela, quien termina su leccin con unas palabras de Watts relativas a la materia, y yo terminar tambin diciendo que abrazo con ambas manos esta doctrina del seor V arela, y que, en este sentido, sean cuales fueren las pruebas de patriotismo que tenga dadas el amigo a quien dirige esta expresin, no creo yo ser digno de reprensin en esta parte cuando reflexiono sobre mi conducta en la materia. Pero, qu digo? Ni cambiar tampoco los documentos que conservo en mi poder y que

PAGE 224

712 \ 712 \ MAYO 1840 manifiestan no carecer de esta virtud cvica. Por lo que creo haber satisfecho a la solicitud de Vd. manifestndole que, sin menoscabar su opinin, no tengo motivo de variar mi dictamen. Siendo de Vd. su afectsimo servidor que atento b.l.m. El Ciudadano del mundo. L L VI VI EL YO EL YO POR E L F RENLOGO [M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE ] 19 19 ( Noticioso y Lucero mayo 23 de 1840.) Si se me preguntare cundo tengo conciencia de m, y s quien so y, respondera: cuanto me reconozco un ser sensible, pensador y detivo estos datos me bastan para afirmar que existo, que me poseo a ttulo de Y o. Este es el saber primero, el fundamental y necesario de toda ciencia sobre nosotros mismos. Si hubiera un hombre dotado de las formas corpreas de tal, pero que ni se conociese ni se poseyera, existira para nosotros, ms no para l mismo. El lenguaje vulgar certifica con una palabra nuestras observaciones. De un hombre a quien le ciega la clera le arrebata el furor o no sabe lo que hace, se dice que est fuera de s, que est enajenado o que ha perdido el poder personal de su Y o. El sentido que dan fisilogos y mdicos a este vocablo enajenamiento poda ampliarse a significar todos aquellos estados en que el cuerpo organizado vive sin padecer quebranto ni interrupcin en el desempeo de las funciones vitales y sensitivas; aunque la conciencia del Y o sufre un colapso completo momentneo o permanente. Mientras dura el sueo no nos poseemos, por padecer cierta especie de enajenamiento en que el poder personal se halla como en suspenso; pero desde el instante que pasa el sueo, o que lo interrumpimos, vuelve aparecer la autocracia del Y o con el esplendor de su albedro en el uso de las facultades que reconocen su imperio. 19. Por el estilo lacnico y la naturaleza del tema, es de M. G. del Valle, pues fue tema que qued pendiente. Aqu comienza una subpolmica, pero ligada al Eclecticismo. (Roberto Agramonte.)

PAGE 225

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 713 / 713 Y cmo saber el estado de enajenamiento o el trnsito del imperio propio al dominio de la materia? Hay una seal, y es la cesacin duradera o breve de nuestra voluntad o de la fuerza del Y o, aunque sigan sin novedad las funciones del organismo animal. Por tanto, deben considerarse en la vida humana dos esferas, la del organismo y la del espritu, debindose dar su parte al Y o, sin desconocer la que le corresponde al hado. Si el Y o doma y vence a algunos impulsos ciegos de la animalidad, y tiene una vasta jurisdiccin donde se resuelve o se abstiene, hace y deshace, campeando triunfante con su voluntad, no hay que negar por eso los tristes casos en que tiene que sucumbir a la fatalidad a ms no pode r Pero el espritu es superior a la materia como Dios es superior al mundo. E L F RENLOGO L L VII VII OTRA PIEZA JUSTIFIC OTRA PIEZA JUSTIFIC A A TIV TIV A DE LA MISMA A DE LA MISMA ESTOF ESTOF A, Y HAST A, Y HAST A A UL UL TRA TRA PETIT PETIT A A 20 20 SOBRE EL ECLECTICISMO POR P SOBRE EL ECLECTICISMO POR P LEROUX LEROUX POR E LAS R EGNA UL T (T RADUCIDO ) ( Diario de la Habana mayo 23 de 1840.) El eclctico en filosofa es hombre que no tiene tradicin ni trmino; forma la filosofa como se forma la qumica: nos dir cuales son las ideas simples, y cuales las compuestas; ostentar la estril nomenclatura de las facultades intelectuales, y las dividir as como los cuerpos brutos en gneros y especies. Pero no le exijis lo coordine todo bajo un principio nico, o lo reduzca a una ley general: su principio consiste en no tener ninguno, y su ley en postrarse ante todas las leyes. Trasldese por un instante a nuestro hombre sobre el terreno poltico, y de antemano se puede ya escribir su historia. Jams preguntar lo que debe ser; se ha olvidado ya de lo que ha sido; pero se constituye humilde esclavo de lo que es. Ser ved ah, en su concepto, la legitimidad: no porque a sus ojos lo pretrito pueda tener nada vituperable, o el porvenir nada reprensible; no tal, es lisa y llanamente porque lo pasado ya no reina (lo 20. ms de lo pedido.

PAGE 226

714 \ 714 \ MAYO 1840 pasado, pasado) y lo futuro no reina todava. As que, sabe acomodarse a las mil maravillas con los despojos de cuanto fue y las esperanzas de cuanto ser. Plntenme al eclctico entre dos fuegos, entre el espiritualismo y el materialismo y veremos como tiene cortesas para los dos: colquese entre la monarqua y la repblica, y a cada una alargar la mano, alentndolas a darse un abrazo. Espritu acomodaticio y acomodador por excelencia, l fue quien con M r Decazes invent el contrapeso, o la cachumba; ajust con M r Guizot combinar el catolicismo con el protestantismo, arrodillse con Odilio Barrot a presencia de los hechos consumados, e imagin con un tapado la monarqua rodeada de instituciones republicanas, cargando as el nombre de Lafayette con esa inicua patarata. Atacando con vigorosa indignacin a ese monstruo filosfico y poltico que llaman eclecticismo, acomete Leroux cuerpo a cuerpo al ms aventajado representante de tal doctrina, as en filosofa como en poltica, a Victor Cousin. La vida y milagros cientficos del profesor que se deja ir cabalgando y dando tumbos por sobre todos los sistemas, pasando por Atenas, Alejandra, Edimburgo, Berln y la Sorbona, hasta llegar a las oscuras glorias del Luxemburgo 21 es seguramente una de las historias ms entretenidas que imaginarse pueden sobre la flexibilidad del espritu humano. Viviendo de prestado en toda su dilatada romera, enjaezado con los trajes y colorines de todos los siglos y naciones, mezclando el politesmo de los alejandrinos con el racionalismo de Kant, el idealismo de Fichte y el fatalismo de Hegel, se ech a buscar Cousin una palabra que pudiese comprender todo ese equipaje filosfico, palabra que se aplicase a todas las situaciones y a cuanto Dios cri: esa palabra fue el eclecticismo Psose entonces, dice Leroux, a maniobrar y lucrsela con la palabra, y la palabra hizo su fortunilla, por venir de perlas a los politicones que se han encabestrado entre el antiguo rgimen y la revolucin. Acudieron, pues, muchos en su ayuda, y en algunos meses ctate cuajado el eclecticismo. Esta nueva filosofa que trataban de levantar sobre las ruinas y con la sustancia de las religiones y de las filosofas, vino a parar en un miserable sincretismo poltico, y a reducirse a esta frmula: Tmese una dosis de monarqua, y otra de aristocracia, con su punta de democracia, y tendris la restauracin, o el justo-medio, y ese ser el eclecticismo. Para tocar las consecuencias de esta vergonzosa abdicacin del pensamiento, no es menester ir muy atrs. Trigase a la memoria a M r Mol proclamando en la tribuna que su sistema consista en no tener ninguno. Estaba reservado al gabinete de 12 de mayo una abnegacin ms omnmoda todava, y descender en el termmetro de las nulidades hasta ms abajo de cero. Acontece, sin embargo, que esos tristes eunucos de nuevo corte, se alucinan hasta el punto de tomar su movedizo servilismo por independen21. Alusin al local, y algo ms, de la Cmara de los Pares. (N. del Auto r .)

PAGE 227

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 715 / 715 cia de opiniones; porque obedecen a todas las potestades de la tierra, se figuran no obedecer a alma viviente. Del mismo modo los filsofos eclcticos que beben de todos los sistemas sin decidirse por ninguno, blasonan y se gloran por cima de todo de permanecer independientes, absolutos sin sistema, ni cosa que se le parezca. Empero Leroux (y quien no es Leroux) les demuestre victoriosamente el error en que estn los pobrecitos. Efectivamente no es plantar un sistema el afirmar la repulsin de todo sistema? sistema, ciertamente, miserable, mezquino, descansando en la duda y la incoherencia, y no mereciendo ni siquiera el ttulo de eclecticismo; pero al fin y al cabo, siempre sistema. As, pues, cuando los del 15 de abril y sus remedadores convienen en no tener sistema, convienen en que su sistema es atemperarse al sistema que maneja el poder; esto es, justificar de antemano cuantas pequeeces, miserias, renuncios y apostasas se arrastran por las avenidas del pode r. Cuando llega Leroux a trazar la historia de las variaciones sucesivas del seor Cousin en filosofa y en poltica, le descargar recios golpes, le infiere heridas tan profundas, que casi se siente uno movido a implorar gracia por la vctima. Empero no es una pasin irreflexiva la que fuera capaz de inspirar tan terribles imprecaciones: no, no por cierto: es una santa clera encendida en la lumbre de la ciencia vendida y entregada; sin pasar a creer que el sangriento azote hiera y se vibre a la ventura: armado con toda la potencia del razonamiento, cada vez que cae, arranca un girn de ciencia a ese pseudo-profeta, hasta no dejarle ms que la vergonzosa desnudez del plagiario obligado a la restitucin. Por justa sin duda que sea, como lo es, la severidad de nuestro Leroux, harto se le notan quiz los arranques de unos discpulos que no perdonan a su maestro el haberles quitado las ilusiones que acerca de l mismo se formaran. Forzoso es haber puesto a un hombre en el sptimo cielo, para querer as rehundirle en el sptimo infierno. Y ah vern Vds., seores, en achaque de ilusiones, siempre se divide el error entre embaucador y embaucado. Pero por qu se quiere exigir a M. Cousin ms de lo que su ndole da de suyo? V osotros creisteis en su ciencia: quin os comprometa?; en su constancia poltica: quin os obligaba? M. Cousin cosech en la restauracin cuanto fruto pudo esquilmar: pedirle ms sera... sera poco generoso; y en resumidas cuentas, seores, saben Vds. a quin se estn dirigiendo en el da, ni lo que traen entre manos? Hacis responsable al Cousin, al totum potens 22 de la Universidad, de lo que hizo y dijo el Cousin, humilde catedrtico de la Sorbona. Qu! Tomis a esos dos personajes por el mismo individuo? Bah! Ah est el error a que os ha extraviado vuestra indignacin. Aquel Cousin filosfico que hablaba de franquicias y de gloria falleci en 830: no fue slo el cetro de Carlos X el nico desterrado en aquella poca. 22. todopoderoso.

PAGE 228

716 \ 716 \ MAYO 1840 V erdad es que hay algn tocayo en la Cmara de los Pares, haciendo su aprendizaje de estadista; pero no vayis a pedirle cuenta de las palabras de vuestro antiguo maestro, pues el orador de Luxemburgo est tan inocente de la gloria pasada de su homnimo, como el profesor de Sorbona de los yerros del noble pa r. Despus de haber conculcado a Cousin, no era difcil a Leroux aplastar de una vez a su cofrade don Jouffro y Sabida cosa es que el gran descubrimiento de Jouffroy (en eclecticismo, seores a va sans dire ) 23 consiste en haber hallado un nuevo mundo como el gran Coln. Ese mundo es el mundo del yo, que se ve con los ojos de la conciencia. Jouffro y a ley de eclctico, admite todas las filosofas, y por consiguiente la autoridad de los sentidos como una de tantas. Concede, pues, que al decir v .g.: cay un rayo, no es se un hecho de conciencia; no, sino que tan solamente nos lo han enseado los ojos y las orejas. En vano Cousin, menos eclctico que su discpulo, opone que cuando se dice cay un rayo, no se afirma meramente esos objetos externos, mas se afirma uno tambin a s mismo. Con efecto, en todo pensamiento hay primeramente sujeto, o el yo, segundamente objeto, o no yo, y ltimamente relacin del sujeto al objeto, a lo cual llama M. Cousin forma del pensamiento y que muy bien podra recibir cualquier otro nombre; empero nuestro Jouffroy ni por esas erre que erre pretende que el cuerpo ve a los cuerpos con el cuerpo, es deci r con los ojos. En otros trminos, el no-yo ve al no-yo con el no-yo: por consiguiente (dice l, no-yo! El alma puede verse con el alma, o sustituyendo la frmula en la ecuacin, el yo observa al yo con el yo. Si preguntis al seor J o uffroy cmo se entiende eso de que el yo sea a la vez el sujeto y objeto de la observacin psicolgica, os responder que el yo observante se vale de los ojos de la conciencia para ver al yo observado. Con que, sacamos en claro un yo de ms, medianero entre los dos yoes: y ved aqu, en expresin de Leroux, tres personajes diversos: uno en las tablas, otro, en la platea, y el tercero encendiendo la lucerna para alumbrar el teatro. Y a es de presumir que un Leroux con la mayor suavidad del mundo, da su merecido a semejantes patraas y frusleras. Empero, si fuese su obra sobre el eclecticismo nicamente la impugnacin de las miserables filosofas que regentan la universidad, slo tendra un valor momentneo. Hay en este escrito mucho ms que la refutacin de tantas miserias; y nosotros slo hacemos un acto de justicia en recomendarle a las meditaciones de cuantos se ocupan en las graves cuestiones, de donde est colgado el porvenir de las sociedades. Elas Regnault Mayo 13 de 1840. (Traducido.) 23. se sobreentiende.

PAGE 229

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 717 / 717 L L VIII VIII AL FRENLOGO AL FRENLOGO POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana mayo 29 de 1840.) Quin vive? Quin llega. Oh! No! Quin vive? Quin vence! F also, falssimo que en la Isla de Cuba haya entre los impugnadores del eclecticismo cousiniano algunos rebeldes a quienes no les dan Vds. ms pena que la de que se queden rezagados en su error. Lo que hemos dicho los que hemos combatido a Cousin en la Habana, es que su sistema slo el nombre tiene de bueno. Que si el eclecticismo se limitara a explicar los motivos de los sistemas, no a conciliarlos todos, porque algunos son inconciliables, hara una obra santa y racional. Que Cousin ha propuesto un sistema de todo punto imposible, como l lo propone. Que bajo el nombre de eclecticismo ha querido revivir el idealismo que es un verdadero paso retrgrado. Que no lo es menos el sustenta r como lo hacen los pseudoeclcticos, que la ciencia ya est toda formada en los libros, y que no resta ms que organiza r Que ellos lejos de hacer ni an esto ltimo, han sido antes bien sus desarmonizadores, sustentando que hay principios que pueden ser seguros en un ramo, y no serlo en otro. Que respecto de la poltica, del arte y de la literatura cabe ms la conciliacin que respecto de los sistemas filosficos, de los cuales unos nacen y viven precisamente porque otros mueren. As que, lejos de hallarse nuestros principios en pugna con los de la seora Elizabeth Celnart, de Clermont Ferrand, coinciden en muchas ocasiones, y pugnan diametralmente con las teoras, y sobre todo, con la prctica de los pseudo-eclcticos filosficos. Qu distante estara la buena seora de que la sacarn a plaza los eclectizantes en la Habana! Se hallan tan desnudos los infelices que son capaces de cubrirse hasta con lo que ms les perjudique. Por lo dems algunas ideas de la seora Celnart son todava muy susceptibles de discusin; pues ac no tenemos la fortuna que cuentan siempre los eclcticos de la Habana de tragarse ntegra la fruta con cuesco y todo; que a nosotros por bien sazonada que est, no nos pasan las espinas y huesos por la garganta. Pero vamos a comprobar brevemente, que lejos de ser nosotros anti-eclcticos, hemos tratado siempre de entender y aplicar

PAGE 230

718 \ 718 \ MAYO 1840 el eclecticismo como debe hacerlo la gente racional y consecuente. Hable, pues, el Elenco de 1839 por no citar la centena de papeles que sobre la materia llevo escritos, y que El Frenlogo y todos mis contrarios tienen la conciencia de no tomar jams en cuenta, slo por darse el desahogo de llamar rezagado a quien aboga como el que ms por el progreso, por el verdadero progreso de las ciencias, no cerrando a ellas las puertas, cual lo hacen en Europa ciertos hombres que se llaman filsofos, y que yo me morira de vergenza, si hoy me pasara lo que a ellos. Proposicin. 24 El eclecticismo de la nueva escuela francesa no slo es un sistema falso, sino imposible. Nada hay ms laudable que el eclecticismo por s propio (hablen ahora, palabreros sempiternos!) pues todo sensato es eclctico, esto es, admite o desecha opiniones de donde quiera que se presentan. Uno de los motivos de que el eclecticismo hallara eco en F rancia, fue la aplicacin que de l se hizo a la poltica: a un pueblo cansado con la lucha de opiniones fue alucinarle con un calmante el hablarle de conciliacin. Pero la filosofa es una potencia superio r o al menos independiente de la poltica. La filosofa trata slo de explicar fenmenos; y en esto no cabe conciliacin de opiniones, por recomendable que sea semejante espritu en los negocios de los individuos y de las naciones. Sostene r como hacen los pseudo-eclcticos, que la Psicologa es una ciencia de observacin, y pretender despus que la ciencia marche por donde no va la observacin es contradecirse tan palmaria como ridculamente. (Y esta viene de molde a madama Celnart.) Otro de los motivos de que hallara squito el eclecticismo, fue su aplicacin al juicio sobre las obras literarias y de bellas artes, en donde efectivamente tiene lugar: pinta con verdad Rafael, y tambin es pintor el Corregio. (De modo que si hubiera sido justo. Que habas de se r vosotros, ms bien debierais haber confesado, siquiera en honor del pabelln, que por estas tierras ya se sustentarn opiniones anlogas. Sigamos con nuestro Elenco.) Pero la capciosidad eterna de esta escuela consiste en hacer aplicaciones de semejantes ideas a la ciencia, cuyo carcter es tan diverso. El arte expresa; la ciencia explica. Bajo el nombre de eclecticismo se ha revivido efectivamente el espiritualismo, en cuya resurreccin se hace retrogradar la ciencia. ( Ya ven Vds que yo les acuso aqu de rezagados, de lo mismo que Vds. me achacan. El pblico decidir en cul de los dos bandos est el rezaganismo 24. Si El Frenlogo quiere todava pintar al eclecticismo cousiniano como triunfante en Europa, lea para su desengao los Diarios de la Habana de 3, 29, 30 y 31 de octubre de 1839. As, no slo combatimos el sistema sino que pagamos el hecho del triunfo. Es mucho valor el de esta gente!

PAGE 231

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 719 / 719 y la escoria. Si a vosotros os queda alguna duda, vamos a discusin pblica, a viva voz o a pluma: decs que a pluma fastidia al pblico, cuando os atacan y estrechan en conciencia. Pues vamos a viva voz, y con taqugrafo, seores eclcticos concienzudos! que entonces es negocio de un santiamn. Sigamos con nuestro Elenco.) 8 Que este sistema naciese en los siglos de ignorancia o de menos adelantamientos, ya se entiende; pero que se reviva y an sostenga en el de las luces y por parte de hombres muy entendidos, no se alcanza tan fcilmente; procuraremos sin embargo dar de ello una explicacin satisfactoria. La cuestin para el filsofo debe ser siempre: se ajusta o no se ajusta la doctrina a los hechos? conduce o no conduce al absurdo, pero no a lo establecido o no establecido? Si tal fuera el criterio de la verdad, cuantas verdades se hubieran ahogado en su cuna: gran testigo el sistema copernicano! Al or hablar tan seriamente a los pseudo-eclcticos de la observacin, del rigor del mtodo y de la induccin baconiana aplicada a la Psicologa, la incauta juventud los cree sobre su palabra. Para deslumbrar al pblico del siglo decimonono es necesario valerse de medios diversos a aquellos con que se alucinaba en el decimocuarto. Bajo el lema de imparcialidad y conciliacin encubren las nuevas banderas, errores y nubes que no podran pasar sin esa proteccin. No en vano claman los eclcticos que en todo sistema ha de haber parte de falsedad: es el nico principio a que son consecuentes: mezclan lo sagrado con lo profano, lo humano con lo divino, lo baconiano con lo platnico, que es una maravilla. Slo las doctrinas de una recta filosofa pueden servir de dique al actual desencadenamiento de la literatura. De dnde, pues, el empeo del eclecticismo en desacreditar la filosofa del siglo dieciocho, caracterizada por el espritu de anlisis, a pesar de sus demasas; y el de encumbrar la antigua Metafsica, viciosa en su misma base y mtodo? Tratan o no tratan de entronizar las palabras en lugar de las cosas? Reviven, pues, el escolasticismo; haciendo a la razn humana cuanto perjuicio pueden inferirle en medio de las luces del siglo diecinueve. Ibi omnis effasus labor 25 Seamos, pues, verdaderos eclcticos en or a todos los partidos; pero semoslo tambin en tener opinin propia. No esperemos saber lo que se piensa por otros filsofos para poder pensar nosotros mismos. La ciencia en verdad debe saberlo todo, as los aciertos como los extravos; pero es para explicarlo todo, no para admitirlo. 25. Se le fue en ello todo el trabajo.

PAGE 232

720 \ 720 \ MAYO 1840 El patriotismo debe ser el primer cooperador de la ciencia. Ay de aquellos que lo divorcian! Funesto divorcio, que unido al que causan los eclcticos entre la religin y la ciencia, hace temer una terrible reaccin para la causa de la moral. Porque el eclecticismo ha de ser forzosamente transitorio: nube que pasa por el sol para hacernos ms apreciable su vivificadora luz. Extractemos ahora las del Elenco de 835 relativas al verdadero eclecticismo en literatura. En las cosas inventadas deben reinar sencillez, relacin de partes y conformidad con los objetos. Infirese, pues, que an cuando una obra falte a ciertas reglas establecidas, si llenas las condiciones expresadas, alcanza el fin que se propuso su autor y quedan justificados los medios, por ms nuevos y desusados que parezcan. Con este motivo tocaremos la famosa cuestin del clasicismo y romanticismo, acerca de la cual andaran menos encontrados los pareceres, si los campeones de uno y otro bando no excediesen los lmites de la razn. La diversidad de tiempos y de costumbres es una fuente perenne de novedad. Luego la literatura debe renovar no slo en el modo sino en la sustancia. As, pues, los grandes ingenios siempre tuvieron una gran parte de romnticos. Mas si por un lado es lcito abrir nuevas sendas al ingenio, sacudiendo el yugo de las reglas, jams es permitido sacudir el de la razn; y esto han hecho infinitos romnticos: limitadores en medio de su libertad, imitadores de desbarros ajenos e inventores de extravos propios. La intolerancia en materia de gusto desaparece en gran parte cuando nos colocamos en las circunstancias especiales de cada nacin y de cada siglo. Aqu tenis admitido en literatura un eclecticismo racional; doctrina que hace juego con la introduccin a mi discurso inaugural de 1839, que comenzaba con estas palabras: Eclctico en grado eminente es el siglo que habemos alcanzado; as es, y as debe ser la poca de las comunicaciones por excelencia: la poca de la imprenta y del vapor. Ah! si M. Cousin no hubiera invocado ese mgico ttulo, verdadero resorte del siglo, ni an el nombre hubiera quedado a su pobrsima filosofa. Filolezes Habana, mayo 27 de 1840.

PAGE 233

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 721 / 721 LIX LIX SEOR FRENLOGO ANTI-FRENLOGO SEOR FRENLOGO ANTI-FRENLOGO POR J OS DE LA L UZ ( Diario de la Habana mayo 30 de 1840.) Tu vero designas oculis ad caeden anumquemque nostrum! 26 C ICERN Es gravsima la cuestin: yo me tengo por un hombre de bien y ajustado a las leyes, al paso que sustento las doctrinas fundamentales de la filosofa llamada sensualista, no sensual, porque ni ella ni yo tenemos chispa de sensualidad. Ahora bien, y en circunstancias de hallarme yo mismo nada menos que profesando pblicamente tales doctrinas (crece la gravedad de la cuestin) quiere V ., seor Frenlogo poner mal a sus mantenedores con el pueblo, con los sacerdotes y con el gobierno; pues les hace V los cargos siguientes: Que esa doctrina pugna con la divina que al rico con el pobre nivela. Que ese sistema trata de volver inmoral a una nacin entera. Que es sistema sangriento que destruye el trono y el alta r Que nada edifica de nuevo y que entrega el alma al viento. Resta ahora probarme que de sentar (base y doctrina entera del sensualismo) que todas las ideas provienen de los sentidos con el entendimiento, o bien que las facultades son innatas, pero no las ideas, se sigue todo ese infierno de males para la sociedad. Es, pues, de suma importancia, no ya por V ni por m, seor Frenlogo sino por el inters de la juventud, mejor dir, de toda la comunidad, del orbe entero culto e inculto, desengaarme y convencerme de mis errores, si es que en ellos estoy; pues de lo contrario con la ms pura intencin del mundo, se vuelve en realidad el ms insigne corruptor de las costumbres un hombre que se llama J OS DE LA L UZ Mayo 28 de 1840. 26. Pero t ests ya escogiendo con la vista a cada uno de nosotros para matarnos. (Cicern, Adversus Catalinam .)

PAGE 234

722 \ 722 \ MAYO 1840 LX LX CONTEST CONTEST ACIN AL AR ACIN AL AR TCULO DE DON JOS TCULO DE DON JOS DE LA L DE LA L UZ, INSER UZ, INSER TO EN EL TO EN EL DIARIO DIARIO DE LA HABANA DE LA HABANA DE 30 DE MA DE 30 DE MA YO 1840 YO 1840 [CONTRA EL TRONO Y EL AL [CONTRA EL TRONO Y EL AL T T AR] AR] ( Diario de la Habana mayo 30 de 1840.) A todos y a ninguno Mis advertencias tocan; Quien las siente se culpa; El que no, que las oiga. Quien mis fbulas lea, Sepa tambin que todas Hablan a mil naciones, no slo a la espaola. Ni de estos tiempos hablan, Porque defectos notan Que hubo en el mundo siempre, Como los hay ahora. Y pues no vituperan Sealadas personas, Quien haga aplicaciones Con su pan se lo coma. (Iriarte, fb. 1) Cuando en mis fbulas 27 me he propuesto ensalzar las doctrinas filosficas del ya clebre en la culta Europa, y siempre elocuentsimo M. Victor Cousin, a quien todas las naciones y principalmente la F rancia saben estar reconocidas, por su decidido empeo en abogar por el orden, que es la verdadera libertad, y en sostener el eclecticismo, como fusin de todos los sistemas, que tiende a cimentar la paz entre todos los hombres, la dulce paz tan apetecida de los Sensatos, ( sic ) y que forma la unin de los corazones, tremolando la ensea de la tolerancia, que contribuye al fomento del amor fraternal, cuyos inmensos beneficios en cualquier tiempo son tiles a 27. Esto prueba que El Frenlogo es Manuel Gonzlez del Valle (Roberto Agramonte).

PAGE 235

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 723 / 723 la humanidad desvalida; fue tambin mi intento, lo confieso francamente, atacar de frente los principios de la escuela sensual, que tantos males y daos ha ocasionado a la sociedad, pero nunca mi nimo se dirigi a mortificar a persona alguna, ni a poner en descrdito los talentos de individuos que aprecio, y merecen con razn la estimacin del pblico, ningn particular debe ofenderse de lo que se dice en comn. Ahora bien, con esta clara y sencilla manifestacin que hago libre y voluntariamente en obsequio de la verdad, sin que nadie me compela a ello, ms que mi propio e ntimo convencimiento de que debo proceder as, entrar en materia, efectuando algunas ms explicaciones, para mayor esclarecimiento del punto en cuestin, y usando cuanto sea posible del laconismo 28 para no fastidiar a mis lectores, aunque siempre procurando no ser obscuro por ser breve. Dirigiendo yo mis tiros contra la filosofa sensual, que ya bien se entiende qu clase de filosofa es sta, por qu se quiere substituir un nombre a otro exponindose la palabra sensualista en vez de la sensual ? No es esto andar buscando quimeras? En cuanto a la significacin de dicha palabra sensual me atengo a la que le da el Diccionario de la lengua castellana que dice: vale en su sentido recto lo mismo que sensitivo, pero que generalmente se aplica al que se deja llevar de los deleites y gustos, y satisfacer con ellos el apetito de los sentidos; pues prefiero esta autoridad, por componerse el Diccionario de los conocimientos de hombres sabios y eminentes que concurrieron a su formacin, y jams antepondr, segn lo ha verificado alguno que me escucha, con mengua de su sinceridad, el parecer de un viejo mayordomo, 29 por supuesto sin estudios, aunque haya nacido en el rin de Castilla, con respecto a la aceptacin en que se han de tomar las palabras. De aqu es, que cuanto he dicho contra la escuela sensual en mis fbulas no tiene la menor rplica: yo reputo esta escuela como la ms inmoral, por sus tendencias al materialismo, y cuando trato de ella, me contraigo a la filosofa moderna, que en el siglo pasado hizo tantos progresos en la desgraciada Francia, y origin tan grandes desastres, que derribando el trono y el alta r como es pblico y notorio que sucedi, inund la tierra con ros de sangre, cuyas seales horrorosas aun todava se ven en uno que otro punto; hablo de aquellos filsofos modernos, segn ellos mismos se titulaban en el siglo dieciocho, que estaban ntimamente unidos con los jansenistas, atestas y destas, que con sus perniciosas, desorganizadoras e impas doctrinas causaron la ruina de la nacin francesa. 28. Esta frase es de M. G. del V alle (y Luz se la reproch). Vid. pginas 585 y 601 (Roberto Agramonte). 2 9. Alusin a Luz y el tenedor de libro de su abuelo (Roberto Agramonte).

PAGE 236

724 \ 724 \ MAYO 1840 El que quisiere tener una idea ms completa de los hechos horrendos de aquella poca, no tiene ms que leer la obra titulada Causas de la revolucin de Francia en el ao de 1789 y medios de que se han valido para efectuarla los enemigos de la Religin y del Estado cuya obra se escribi en Italia por el abate don Lorenzo Hervs y Panduro, bibliotecario de N. SS. P Po VII, en carta que dirigi desde Roma a un respetable ministro del consejo de Castilla, amigo suyo, e imprimi en Madrid el ao de 1807. En ella se ver cul era su doctrina interna: consista en el puro y perfecto atesmo; esto es, en la libertad concedida a todos, para satisfacer y abandonarse a sus apetitos bestiales, respetando solamente por prudencia las leyes humanas, y evitando su responsabilidad... Tal era la doctrina de V oltaire, de Diderot, de DAlembert, y de sus numerosos y obscuros discpulos como el economista Condorcet. Entre tanto que estos nuevos maestros, unidos con su jefe, trabajaban celosamente, su secreto se divulg, principalmente por Helvecio. Este se sinti tocado del fanatismo de hacerse autor clebre, porque el sexo mujeril daba asilo a los hombres de esta raza; su amor por tal sexo, le hizo ser su Apolo, ms cmo debiera ser para conseguir la celebridad?... Todos los puestos de destas estaban ocupados por ateos, como l tambin lo era, y no dispuestos a cederle alguno; entonces, pues, Helvecio subi al ms alto escaln, protestando el atesmo, y elevndose sobre los fingidos destas, revel su doctrina, oculta en su infame libro del Espritu ( Diccionario del seor de Launai.) Ms adelante, tratando el abate Hervs de los progresos de la impa filosofa moderna, desde el ao de 1715, hasta el de 1753, publicacin de la Enciclopedia fines e historia de esta obra, expresa, que V oltaire fue el primero que despleg el estandarte del filosofismo, cuando imprimi sus Lettres philosophiques en 1734; que con l aparecieron contemporneamente los impos Helvecio y Juan Jacobo Rousseau, que formaron sus respectivos partidos filosficos, y que casi todos estos maestros, en 1750, lo eran de la impiedad, y desde dicho ao, vindose aplaudidos y honrados, empezaron a meditar y proyectar la ruina del altar y del trono. Por ltimo, para que se vea clara y distintamente que los filsofos modernos del tiempo de la revolucin francesa eran sensuales, esto es, materialistas, que no tenan creencia alguna religiosa, siendo su secta a la que he hecho referencia en mis fbulas, por ser la ms perversa y detestable de todas, pondr aqu el epitafio que los compaeros de Diderot hicieron para honrar su sepulcro; con esto se convencer el pblico de cules son mis sanas y laudables ideas al hablar de la filosofa sensual, y se acallarn los resentimientos que, por una mala inteligencia o equivoca

PAGE 237

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 725 / 725 do concepto, se ha dado a mi fbulas contra el sensualismo El epitafio dice as: Aqu yace D. D. Que fue animal prototipo, Que fue perro, que fue gato, que fue rbol, Que fue hombre, que fue muje r, Que fue filsofo, Que no es ya, Y que ser todo lo que fue. Me parece haber demostrado la pureza de mis intenciones, y probado que la doctrina perniciosa del sistema sensual, pugna con la divina de nuestra santa religin catlica que el rico al pobre nivela, como nico apoyo de la soberana, para que necesariamente cayesen al mismo tiempo el altar y el trono, porque no se puede nega r segn lo afirma el antes citado abate Hervs, que a la perversidad humana sea muy opuesta y contraria la religin, que humilla nuestra soberbia, cautivando el entendimiento, y que limita nuestras pasiones, vedndonos desfogarlas, y que por lo tanto, quien la derroca, y predica mximas favorables a la sensualidad, obtiene fcilmente una gran prevencin de la humanidad en su favor; que el propio sistema trat de volver inmoral a una nacin entera, cual era la Francia, y que adems fue no slo sangriento sino ominoso y detestable; que despus de haber destruido el trono y el alta r nada edific de nuevo sobre sus ruinas que le pudiera iguala r y que finalmente tornando el cuerpo, con la muerte del individuo, a ser lo que antes, es deci r repartindose sus partes, entre los elementos de que estaba compuesto, como lo sostenan los materialistas, el alma, cuya inmortalidad negaban, se desvaneca en el aire, cual un soplo, no ya de la Divinidad, sino de la naturaleza bruta y material... No se sigue de todo esto un infierno de males para la sociedad? Respondan mis lectores: a ellos apelo de cualquier increpacin que necia o maliciosamente se me pretenda hace r Para el pblico escribo, y l nicamente ha de ser mi juez: confo en su criterio. El Frenlogo Habana, 30 de mayo de 1840.

PAGE 238

LXI LXI AL SEOR FRENLOGO ANTI-FRENLOGO AL SEOR FRENLOGO ANTI-FRENLOGO POR J OS DE LA L UZ ( Diario de la Habana junio 2 de 1840.) Viva quien venza. Supuesto que soy cansado de escribi r amigo de citar mis anteriores escritos (cuando a ellos se me compele), y para no escribir tan largo, volvindolos a trasuntar; supuesto que ni an me asisten razones siquiera especiosas para rebatir las proporciones sen t a d as por El Frenlogo no queda ms arbitrio que llamarle a discusin pblica verbal, 1 como le tengo propuesto, donde y cuando se sirva comunicrmelo. V amos a la prueba; si escribo, lo hago largo y mal, y fastidio al pblico, sin contar con los vehementes indicios de la mala fe que acostumbro a usar en las polmicas. He escrito ya, y demostrado a mi parece r desde el mes de octubre, cuanto es esencial en la materia, a saber: 1 Que el eclecticismo cousiniano es imposible. 2 Que convertido, como l lo hace, en idealismo, es un sistema falso, y retrgrado. 3 Que el tal eclecticismo, lejos de estar reinando en Europa, est ms que rendido y aplastado. Adems de esto, he patentizado que la idea de Locke sin JUNIO 1. El Frenlogo es Manuel G. del Valle, a quien Luz ret.

PAGE 239

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 727 / 727 modificacin alguna es inexpugnable, por ser la expresin fiel de los hechos. V me niega sin pruebas, yo las he dado. As, pues, ni an a discusin pblica obligo a V ., seor Frenlogo, si no le acomoda: tan slo quiero se sirva asistir a una lectura que yo haga en el Aula Magna de la Universidad, de esos artculos mos de octubre prximo pasado, con las aclaraciones que V o cualquiera de los presentes se digne exigir a su muy atento Jos de la Luz Habana, junio 1 de 1840. P .S. Excusado es repetir (pues ya lo tengo ofrecido en mi ltimo artculo) que contestar tambin a las imputaciones de almicida, regicida y altaricida 2 que se han hecho a la idea fundamental de Locke, a quien por lo dems no defiendo en otras doctrinas que sustenta y contradicciones en que incurre. LXII LXII AL FRENLOGO Y COMP AL FRENLOGO Y COMP AA AA POR E L C ENTINELA [J OS DE LA L UZ ] ( Diario de la Habana junio 4 de 1840.) Reductio ad contumeliam. 3 Filolezes os llama a captulo por todos los medios imaginables, hasta apelar a una simple lectura de sus artculos en el saln de la Universidad. Y vosotros no os cansis de denostarle con inconducencias y an falsedades. Luego estis por tierra, pues os veis obligados a desbarrar en la impotencia de razona r. Reductio ad contumeliam as como entre los lgicos hay reductio ad absurdum 4 Uno y otro tenemos aqu. Viva quien vive!. El Centinela Junio 3 de 1840. 2. Jos Ignacio Rodrguez dice equivocadamente que con una carta de Luz, a raz de esta acusacin termin la polmica. Esto es totalmente inexacto (Roberto Agramonte). 3. Reduccin a la afrenta. 4. reduccin al absurdo.

PAGE 240

728 \ 728 \ JUNIO 1840 LXIII LXIII EL FRENLOGO Y FILOLEZES EL FRENLOGO Y FILOLEZES POR F AIR PLA Y [J OS DE LA L U Z ] ( Diario de la Habana junio 4 de 1840.) Quid ad rem? 5 El Frenlogo : yo hablo la lengua de los Dioses, y t no, Filolezes Verdad Mi prosa no es tan desaliada como la tuya Cierto V oy a publicar un poema que empezar con una octava al clebre cantor de Zaragoza. Buena pro. Le gan a V con ventaja, seor Filolezes En hacer versos; porque Filolezes no los hace ni buenos ni malos Se le atribuyen a V ciertas fbulas, seor Filolezes Jams ha fabricado l ninguno Son los nicos que ha compuesto Filolezes y reconoce que son malos, 6 aunque los que buenos los hacen le dijeron in illo tempore 7 que podan pasa r y l lo crey, por el objeto a que se destinaban; sin que valga alegar que por miramientos se le dijo tal cosa; pues l fue a pedir a esos mismos seores, con la ingenuidad que acostumbra, que se los fabricaran de nuevo. Filolezes cultiva el rbol de la utilidad con tanto empeo que apenas tiene un pedazo de pan que llevar a la boca: es sin disputa el hombre ms pobre y a la cuenta el ms pobre hombre de la tierra de promisin. seor Filolezes sabe V una cosa? que V puede fcilmente llenar veinte columnas de un Diario (en vil prosa, como deca V oltaire), y no es capaz de enjaminar catorce renglones en rima, o de hacer una quisicosa que llaman soneto? Dos verdades ms grandes que el mundo, con la particularidad que en este siglo y en este pueblo donde tanto ha reinado el contagio de la metro-mana, se ha mantenido ileso e inclume en tal Filolezes No se ir al infierno ni an al purgatorio por ese pecado. Mal juez puede V ser de mis composiciones (continuando El Frenlogo ), seor Filolezes ; porque ac V. agraviado, y con una venda, atada no menos que por la fuerte mano de la vanidad. Todo eso podr o no podr ser; pero Filolezes jams le ha atacado a V sus versos: l no ha ido ms que al grano; y tanto, que slo se ha 5. Qu tiene que ver con el asunto?. 6. Pero enternecan a los parvulillos recitarlos, y caracterizaban al texto con el nombre del librito de la madre ma. (N. del A.)* Alusin al libro de lectura de Luz (Roberto Agramonte) (Ver A. Z. p. 300). 7. hace tiempo.

PAGE 241

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 729 / 729 contrado en sus respuestas a las ideas de V sin hacer mencin de si estaban vestidas al proviso o de galas: as es que los que slo leyeran los artculos de Filolezes se figuraran que en prosa haba escrito El Frenlogo y eso ms, cuanto ste es el idioma comn de la discusin, en la cual no entra El Frenlogo antifrenlogo as me le pongan en el palenque y armado de pies a cabeza, y maniatado a su contrincante. Se llama esto jugar limpio? Es esto por ventura Fair-play ? Habana, junio 3 de 1840. NOTA: Advierta el lector que la cuestin es de filosofa: tal la ha puesto El Frenlogo que es menester hacerlo presente, pues trata de robus omnibus el quibusdam aliis menos de quien dijo el dicho. LXIV LXIV EL FRENLOGO EN FORMA (SILOGSTICA!) EL FRENLOGO EN FORMA (SILOGSTICA!) POR E L E SCOLSTICO [J OS DE LA L UZ ] ( Diario de la Habana junio 5 de 1840.) Al yunque! Y o soy poeta Concedo majorem Sed sic est 8 que Filolezes no lo es Concedo minorem Ergo 9 Filolezes no ha impugnado a Cousin La consecuencia la entrego al brazo secular de los muchachos, y Dios guarde a V muchos aos, seor Frenlogo De mi estudio, a 4 de junio de 1840. El Escolstico 8. Concedo la mayor; pero es as que... 9. Concedo la menor; luego...

PAGE 242

730 \ 730 \ JUNIO 1840 LXV LXV AL SEOR FRENLOGO AL SEOR FRENLOGO POR J OS DE LA L UZ ( Diario de la Habana junio 5 de 1840.) Littera scripta manet. 10 De la contestacin del Frenlogo al artculo de J. de la Luz, inserto en el Diario de 30 de mayo, aparece ms claro que la luz, no haber sido su nimo (del Frenlogo ) ataca r en sus Fbulas ni a la Filosofa sensualista, ni a sus mantenedores aquende o allende el mar y la poca. Pero como ya llueve tan sobre mojado, dudo mucho, muy mucho, que conferido al pblico el traslado, se conforme y quede satisfecho (como lo estoy yo, pues ni a mis opiniones ni a mis costumbres se toca en un pelo de la ropa) con la estudiantina escolstica de distinguir El Frenlogo entre sensual y sensualista : distincin que es para nosotros verdadero escudo, y para l espada de dos filos; es deci r seores, para graduar las intenciones del Frenlogo anti-frenlogo La susodicha distincin es tan real y efectiva, que ms no puede darse, y ac la estamos haciendo desde un principio. Dir el Seor contrincante que l tambin ( ex professo ) nunca emple otra palabra que la de sensual ; y as es la verdad... para guardarse una retirada; si honorfica o deshonrosa, el pblico lo decidir, a su sabo r Bstele sabe r que combatindose aqu en la Habana las doctrinas del seor Cousin y contrastndole para la impugnacin las fundamentales de la escuela sensualista, que l crea haber derrocado para in aeternum 11 se dispar toda esa artillera fabulera y fabulosa, prosaica y versificadora, contra sus antagonistas y la escuela sensual, ayuntando piadosamente uno con otro, y ensartando ple-mele 12 (a ro revuelto...) toda la manoseada y sempiterna letana de la destruccin del trono y del alta r que en la Habana vena tan a pelo de las opiniones filosficas que en pro y en contra se sustentaban, como tirar tajos y mandobles endriagos y aparecidos. Pues una de dos: o El Frenlogo aluda a lo que estaba pasando en el palenque literario de la capital, o hablaba al aire, y a la ventura peleando contra gigantes y molinos de viento que no existen; y esto sera efecto sin causa: apage 13 nada ms 10. Lo escrito queda. 11. hasta la eternidad 12. mescolanza. 13. absurdo.

PAGE 243

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 731 / 731 anti-filosfico, nada ms anti-frenolgico. O bien (escoja V .) ha temido El Frenlogo pamente que las consecuencias de las doctrinas que los sensualistas sostienen lleven a semejantes infiernos de males para la sociedad; y entonces, no slo es disculpable, sino hasta loable su fervo r y aun su encarnizamiento, si lo tuviera. Prubeme, pues, siquiera el fundamento de sus temores, que mal puede temer pruebas ni convencimientos quien no teme ms que a Dios, y es el mismo, Jos de la Luz Junio 4 de 1840. LXVI LXVI AL FRENLOGO AL FRENLOGO OTRA Y OTRA OTRA Y OTRA POR S IEMPRE EL MISMO [J OS DE LA L UZ ] ( Diario de la Habana junio 6 de 1840.) Revuelve, que yo separo. Tragi-qumica moderna. No es muy singular que habindose propuesto su seora atacar a los caudillos de la escuela sensualista (cuidado, que l dice que slo es la sensual!), ni antes, ni despus de habernos ensartado la tremebunda falange de los descredos V oltaire, Diderot, DAlembert, Condorcet, Helvecio (en bastardilla) y Juan Jacobo Rousseau (tambin con este distintivo, ejusdem furfuris, cumque omni militia infernalis exercitus ) 14 se miente ni una vez al reputado por legtimo jefe, al gran bretn Juan Locke, o tan siquiera a su principal e inmediato discpulo en F rancia, el abate Condillac? Y a propsito de abates, saben Vds. que el eruditsimo de Hervs y Panduro, no pega flojo a los idealistas con sus observaciones y datos numerosos sobre el modo de adquirir conocimientos los malhadados sordomudos? Guarde a quien os arrimis, caballeros! Latet anguis in herbis 15 Pero esto nos llevara ahora demasiado lejos; qudese, pues, para otro da, y entretanto, vamos con las cuentas que ms nos tiran ho y Una observaci oncita 14. del mismo jaez, y con todos los soldados del ejrcito del infierno. 15. Est la culebra escondida en la yerba. (Virgilio, Eg.)

PAGE 244

732 \ 732 \ JUNIO 1840 Ese J.J. Rousseau, que incorporis en la caterva de los filsofos sensualistas del siglo XVIII dice vuestro mismo Cousin que es una excepcin a la regla de todos ellos. Es as que el tal Rousseau fue de los que ms seriamente atacaron el altar y el trono: luego no era conditio sine qua non ser sensualista para acometer a estas instituciones; ms dir: de la doctrina sensualista nunca puede resultar semejante consecuencia: as que, para atacar dichos establecimientos, se puede hacer dentro y fuera del gremio del sensualismo y del espiritualismo; y esto es tan cierto que de Rousseau podra decirse que haba sido sensual en las mximas que propala en algunas de sus obras, espiritualista en otras y sensualista en ninguna; que es cabalmente lo mismo que acerca de l opina Cousin. En fin, de V oltaire y otros filsofos del siglo XVIII que seguan en filosofa propiamente dicha, o psicologa, los mismos principios de Locke, que eran los de Aristteles y Santo Toms, puede afirmarse, que en sus impugnaciones a las doctrinas e institutos polticos establecidos no eran tampoco espiritualistas ni sensualistas, sino impugnadores, siguiendo principios diversos siempre, y a veces hasta contrarios a las teoras que constituyen esencialmente el sensualismo. De intento no quiero hablar de Hobbes, a quien esos mismos principios que se acusan de conducir a la destruccin del trono, se dice que lo llevaron a la defensa de la tirana. Ni a uno ni a otro extremo, digo yo, arrastran tales antecedentes. Citaremos empero a David Hume, filsofo escocs, que sin pertenecer tampoco a la escuela sensualista, fue en el siglo XVIII por consecuencia de sus premisas obtenidas de otra fuente, no menos hostil a ciertas doctrinas, y an ms escptico que sus contemporneos franceses Rousseau, DAlembert y compaa. A otra parte, pues, a hacer el coco con la filosofa francesa del siglo XVIII ; que ac sabemos los bienes y los males que produjo a la humanidad; con el bien entendido de no haber sido ella sola la causa primera ni ms eficaz de la revolucin de Francia; pues siendo justos de alma, queremos dar a cada cosa lo que es suyo, aunque sea de paso; y no obstante ponernos nuestros adversarios como entre dos fuegos, para que as aparezcamos, o enemigos de los desvalidos, o pocos adictos al altar y al trono. Este es el candor de mis contendores: pero sepan 1 Que no engaan a los pueblos, ni a los gobiernos. 2 Que nosotros, o por lo menos yo, estoy curado de espanto. 3 Que a todo tirar me vendo por lo que soy: en lo cual imito a los filsofos del siglo XVIII que por malos que fueran, hipcritas no llegaron a se r. Veamos ahora la edificantsima leccin que nos ofrece vuestro amartelado Cousin. Que hable l mismo: Habr siempre masas en la especie humana (dice en su Curso de 1825) y no hemos de empearnos en descomponerlas y disolverlas de antemano. La filosofa est en las masas bajo la forma cndida (nave), profunda, admirable de la religin y del culto: el cristianismo es la filosofa del pueblo. Con que, dos doctrinas, una para

PAGE 245

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 733 / 733 los filsofos, para los escogidos, y otra para el pueblo, para la turbamulta! El que estamp aquellos renglones, no pregon l mismo sin quere r el triunfo de la incredulidad sobre el cristianismo en el fondo de su corazn? No te declares incrdulo en esas mismas palabras en que ests inculcando ese respeto hipcrita a las creencias populares? As, a tus discpulos que sean filsofos, y a los dems que sean creyentes. Hipocresa, inmoralidad, brotan por cada poro las doctrinas de vuestro dolo! V alientes defensores se ha echado la hija de Sin! Afuera profanos y fariseos! clamara la Esposa del Cordero. Afuera farsantes descorazonados! exclamar la filosofa. Siempre el mismo Habana, 4 de junio de 1840. LXVII LXVII FBULAS CUBANAS FBULAS CUBANAS (Fbulas contra el sensualismo) (Fbulas contra el sensualismo) POR E L F RENLOGO ( Noticioso y Lucero junio 7 de 1840.) Con este ttulo se ha impreso en el Diario de la Habana de 1 del corriente, una composicin marcada con el nmero 1 que trata de la yegua, el potrito y la mula, la cual est escrita en forma de verso, pues tiene los renglones en hilera, y es lstima que por el prurito de aparecer el pblico como poeta, cuya metromana en todas partes cunde, se haya echado a perder el hermoso pensamiento, que contiene en la composicin, y podra muy bien expresarse en prosa; tal es, que las madres no deben (principalmente las de la raza caucsica), por ningn motivo ni pretexto, dar a criar sus hijos a personas inferiores, que por su extrema necesidad son de menos valer en la sociedad, exponindose a que pierdan enteramente el cario filial, trasladndolo a sus nodrizas. De paso advertiremos al Lugareo que suscribe esta fbula si es el individuo que conocemos ms, y en sumo grado apreciamos, como propagador de las luces, amante de la ilustracin, entusiasta de las ciencias y bellas artes, y fomentador de la industria en el Camage y que se contenta no ya con la humilde, sino embellecida prosa, que con tanta gracia y perfeccin maneja, dejndose, de aspirar a otros lauros poticos, pues

PAGE 246

734 \ 734 \ JUNIO 1840 lo que al presente orlan sus claras sienes, son inmarcesibles y de eterna duracin. Lo que ms nos ha desagradado de esta fbula es que se la haya titulado cubana sin serlo, por el descrdito que tal vez de ello poda resultar a la poesa en la isla entera; si se hubiera denominado camageyana, habra sido menos mal, y no se crea por esto que se intenta deprimir el mrito literario de nuestra querida hermana provincia de Camage y relevante como el que ms; sino porque de esta suerte se dara a conocer fuera del pas que la falta cometida en tal gnero de verso era especial, puramente local, y de ninguna manera general. Respecto a lo de fbulas cubanas : se querr introducir la moda, que tambin la hay en literatura, que no ha mucho estuvo en voga y con feliz xito, acerca de los romances denominados cubanos ? Para ello es necesario que se tenga en consideracin muchas y diversas circunstancias, siendo la primera y principal, que el asunto sea enteramente local. Por esta razn, y sin que nuestro nimo sea mancillar la reputacin literaria de alguno, confesamos no haber visto hasta el presente otras fbulas, que con ms fundamento merezcan llamarse cubanas, que las publicadas por los aos de 1791 en el Papel Peridico de esta ciudad, bajo los ttulos de La vbora y el maj, El tabaco verde y el gusano, La guacamaya, El carpintero real y el cao, El ruiseo r el pato y el loro, y algunas otras por este estilo, sumamente preciosas, que andan diseminadas por varios papeles, todas de aquellos felices tiempos, en que no se ocultaban como ahora, el venenoso encono en el pecho, a la par que se ostenta en los labios el almbar; pues si se suscitaban algunas polmicas literarias, stas eran en extremo divertidas, y una guerra galana, como decirse suele, cuando no se traspasan los lmites de la moderacin y de la prudencia. Si de este modo, y con tal gracia se compusieran actualmente algunas fbulas literarias, no dejara semejante coleccin de captarse el aprecio y la voluntad de los sabios y estudiosos, y de servir para el uso de las escuelas de primeras letras, donde tanta falta hace. Con cunto ms placer y decisin aprendera de memoria un nio, por el ejemplo, una fbula del cocuyo, que conoce bien de cerca, y que ha tenido en sus manos porcin de veces, ocasionndole entretenimiento en las noches de desvelos, que no la del cuclillo que no ha visto ni siquiera en pintura... Hemos, no obstante, sabido que se han impreso en esta ciudad, por un hijo del pas, individuo de la Seccin de Educacin, unas fbulas literarias y morales, mas como no han llegado a nuestra manos no podemos formar juicio de ellas; en cuanto las tengamos a la vista, las examinaremos con la escrupulosidad y detencin debidas; que requiere de suyo la materia de que tratan, para dar cuenta al pblico de este linaje de trabajo, sumamente provechoso e instructivo para la enseanza de la incauta e inexperta juventud, desde la cuna, inculcndole principios de la ms sana moral, puesto que es absoluta-

PAGE 247

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 735 / 735 mente imposible ser excelente padre de familia sin buenas costumbres, y de ninguna suerte cumplir con los sagrados deberes de la sociedad el que no llena con exactitud los domsticos. El principio y base de la sabidura es el amor de Dios, y el cario hacia el prjimo. Para la formacin de estas fbulas se necesitan pocas dotes poticas, y s cierta gracia y facilidad en el lenguaje, que no todos poseen, y por lo mismo siempre es preciso que haya una versificacin suave, correcta y armoniosa, por la que se venga en conocimiento que no cost mucho trabajo formarlas. Al insigne don Toms de Iriarte, sabio, laborioso, que se afan cuanto pudo en obsequio de sus semejantes, literato consumado por diversos ttulos, se le niega el de poeta, y no por eso deja de ocupar el primer lugar en Espaa, y tal vez el nico de fabulista literario, mediante a que hasta ahora no ha habido en toda ella, y en tantos aos como han transcurrido, quien le aventaje ni imite. Vengamos, pues, a las fbulas contra el sensualismo que bien se pueden nombrar filosficas: de ellas nada diremos por ser nuestras; 16 estn sometidas al juicio del pblico inteligente para quien se han escrito; solo s nos indemnizaremos del injusto cargo que se nos hace, cual es el de que no producen ni se saca de ellas alguna moralidad. A primera vista no aparece, pero bien meditadas, se encuentra que cumplen con el objeto propuesto por su auto r que es combatir el sensualismo, que en el pasado siglo XVIII caus sangrienta victoria, y que en el da, gracias a la ilustracin, yace tendido en el suelo, pisoteado y aplastado, con ms veras, que cuando los corifeos de aquella maldita poca usaban de tal palabra para demostrar que se dirigan en sus perversos discursos contra la sagrada religin de nuestro divino maestro. Aplastad al infame 17 era su frase favorita. Las tales fbulas tienden a sostener la filosofa eclctica, que con tanto aplauso de los sabios, ensean el inmortal Cousin en la civilizada F rancia; la filosofa eclctica, que engrandece y ennoblece al Estado, y la que si todava no celebran como deben los hombres generalmente, es porque no la conocen bien, pues en cuanto logran penetrarse de que concilia con mil amores los diversos sistemas, que procura la unin fraternal, la paz universal del hasta ahora intolerante gnero humano, no slo se le admirar con entusiasmo, sino que a ser dable se le erigirn altares, adorndola todas las naciones cultas, como su dolo predilecto. Estas fbulas, en fin, son unas verdaderas alegoras que merecen estudiarse. Las que comenzaron a publicarse en su contra en el Diario de la Habana no pasaron de tres, tal es el triunvirato que las form: ellas carecen de armona en su versificacin, de gracia en el deci r y propsito laudable a que 16. Manuel Gonzlez del Valle (Roberto Agramonte). 17. Frase de Voltaire (Roberto Agramonte).

PAGE 248

736 \ 736 \ JUNIO 1840 dirigirse: por eso han sido condenadas al olvido dentro de tan pocos das, y el pblico ilustrado ha hecho de ellas ningn caso. Baste deci r que sus autores, por una fatalidad inconcebible, escogieron el verso pareado, hace tiempo desterrado por la poesa castellana por su mal efecto, pues lastima el delicado tmpano con su montono y pesado martilleo; con este motivo, se nos recuerda lo acontecido al clebre Cervantes, en la publicacin de su Quijote, esa obra que haba de pasar a la posteridad coronada de laureles eternos, y que ser de tanta duracin entre las letras, como lo es la idea del hombre que procura significar en el mundo positivo la belleza del mundo moral que ha sabido realiza r para encanto y delicia de la sociedad en que habita; no falt un Avellaneda, que envidioso de su gloria quisiese obscurecerla, ya que no le era dado arrebatrsela; pero se malogr su empresa, como acontece a todos los que se oponen al torrente de la ilustracin del siglo, y al progreso de las ciencias, que quedan envueltos en su propia ruina; esto prueba, que casi siempre se hace justicia al mrito; que la humanidad es la misma, aunque se halle en diversos puntos; y que an existen infinitos Avellanedas encubiertos, cuyo disfraz es necesario arranca r para que resplandezca la verdad, como sol esplendoroso: la verdad, norte y gua del filsofo espiritualista, del honrado y pacfico escritor pblico. El Frenlogo

PAGE 249

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 737 / 737 LXVIII LXVIII TRENOS Y PLCEMES AL FRENLOGO TRENOS Y PLCEMES AL FRENLOGO por su artculo mstico-eclctico-dogmtico por su artculo mstico-eclctico-dogmtico (y muy arregladito eso s la verdad en su (y muy arregladito eso s la verdad en su lugar) Sobre nuestras obligaciones para con lugar) Sobre nuestras obligaciones para con los dems, inserto en el los dems, inserto en el Noticioso Noticioso de ho y Sea de ho y Sea ante todas cosas por siempre bendito y alabado. ante todas cosas por siempre bendito y alabado. POR I L P ADRE C RISTFORO 18 [J OS DE LA L UZ ] ( Diario de la Habana junio 7 de 1840.) Pacem relinquo vobis, pacem mean do vobis. 19 J ESS EN S AN M ATEO Sermn tenemos, no hay remedio, caballeros! Me han dado Vds. por la vena del gusto. Se me van los ojos y las orejas y el corazn: me alampo por or o hacer una pltica, o una homila, amados oyentes mos. La paz, la paz! Santa palabra! Muy santa y muy buena es la paz y concordia entre los filsofos cristianos... Empero, un solo pero le encuentro yo a la jugosa y edificante pltica; pero pero que destruye cuanto el predicador se ha propuesto edificar para la celestial Jerusaln: conviene, a sabe r que el platicante no ha dado el ejemplo, anz nos le ha dado diametralmente opuesto a sus piadossimos intentos; y excusado es decir que el ejemplo es el ms eficaz de todos los sermones, pues stos tan salutferos de suyo, sacan de aqul toda su fuerza y valenta; porque, como dice nuestro divino maestro, no el que ensea solo, ni slo el que obra: sino el que obrare y enseare juntamente, ste es el que se llamar grande en el reino de los cielos. Qui autem fecerit, et docuerit, hic magnus vocabitur in regno caelorum El Frenlogo ahora tan suavecito como un cordero, inculcando paz y fraternidad y deberes recprocos, es el mismo, mismsimo seorito 20 que ha puesto de vuelta y media a 18. Nombre tomado al franco y osado carcter que bajo la capilla de este religioso venerable pinta el sin par Manzoni. (D. d. l. H. Jul. 10-1840). 19. Os dejo la paz; os doy mi paz. 20. Hablo de un solo individuo: Manuel Gonzlez del Valle (Roberto Agramonte), de los que componen la cofrada; pues l slo ha querido hacer cabeza, y es cabecilla, y de l solito es la exhortacin moral-apologtica de hoy: localizacin frenolgica tenemos Santa Brbara! o mejor, Santa Teresa Bendita!, s, mstica quiero, t me la dars de mejores quilates en forma y fondo!... (N. de Luz).

PAGE 250

738 \ 738 \ JUNIO 1840 su hermano contrincante con inconducencias y hasta con falsedades; el mismo, mismsimo que ha tocado y recorrido cuantas teclas, escalas y registros puede tener el destemplado fortepiano de las pasiones humanas. Vosotros lo habis odo, amados oyentes mos: no sin indignacin muchos de vosotros; y as no queris que yo reproduzca el largo catlogo de sus desahogos y faltas de candor: el mismo, mismsimo y es lo que ms me parte de dolor el corazn, lacrimor referens ... 21 a quien haba yo dado el sculo ms sincero de paz, el abrazo apretado de la reconciliacin, las muestras ms inequvocas de aprecio... Corresponderme con el beso de Judas, mostrarme el rostro ms lisonjero... y despus!... (no queris conocerle, que l tampoco querr, ni yo quiero). No hay duda, catlicos, que en el caso presente viene de molde aquel texto de la Escritura santa que nos dice: la letra mata y el espritu vivifica. A nosotros los sensualistas, no sensuales que sensualista era el anglico doctor Santo Toms de Aquino nos ha matado la letra, el nombre que con malvola intencin pusieron a nuestras doctrinas sus antagonistas. Pero no se asusten los odos piadosos, a quienes tratan de prevenir contra nosotros esos bastardos enemigos. (Perdnalos, Seo r aunque sepan lo que hacen, pues no hacen ms que lo que saben...) Sensualista en filosofa no quiere decir ms que un hombre que atribuye el origen de todas las ideas que forman el alma, a la experiencia, o sea los resultados de la accin de los sentidos internos y externos presididos por el espritu; ortodoxa doctrina, autorizada por la iglesia universal, que nada tiene de hertica, ni de sapiens haeresim 22 Quien me haba de decir a m, amados oyentes mos, que me haba de ver en la culta Habana, casi mediado el siglo XIX rechazando las notas de incrdulo e inmoral, con que tambin trataran de manchar hace 20 aos, y por causa de una buena obra anloga a esta inferior ma, oh ilustre V arela! tu inmaculada reputacin? Y por quin? Horresco referens 23 A m, que con el ejemplo y la palabra, in omni patientia et doctrina 24 no he cesado noche y da de estar como un centinela avanzado para defender la santsima causa de las costumbres y ofender a sus corruptores de todos colores y disfraces! La palabra, hermanos mos, y palabra, el nombre que a nosotros nos mata, les da a ellos, a nuestros contrarios, la nica vida que pueden tener: vida nominal. Efectivamente, seores habr nombre ms bello, ms sonoro, ms eufnico, ms electrizado r sobre todo, para los odos de la generosa juventud, que el rotundsimo de eclecticismo, que vale tanto como eleccin, justicia, impar21. Lloro al contarlo 22. con sabor a hereja. 23. me horrorizo de contarlo. 24. con la mayor paciencia y el mayor conocimiento.

PAGE 251

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 739 / 739 cialidad, concordia, fraternidad, siglo de oro? Pero proceden estos hombres, y sealadamente su caudillo, con arreglo al venerable nombre con que se han ellos mismos bautizado? Ellos son sus primeros profanadores renunciantes: son unos verdaderos simuladores, o mejor dicho, embaucados los alumnos y embaucadores los maestros; de suerte que si por la letra, por el nombre escapan, los mata el espritu que es el mismo que a nosotros nos vivifica. Luego por los frutos reconoceris a los rboles. Y si para conseguir el cielo y ser mejores en la tierra, predicis ahora, (despus de la friega) el desprecio de los bienes terrenales, aqu tenis a uno que antes y despus los ha desdeado prctica y efectivamente. F uera, pues, ficciones y simulacros! exemplum enim dedi vobis ut quenmadmodum ego feci, ita et vos faciatis 25 Il Padre Cristforo Habana, junio 5, 1840. N. B. En la siguiente homila recapitularemos, aunque sea a guisa de catecismo, nuestros deberes para con Dios, para con los dems, y an para con nosotros mismos. V a largo el sermoneo! LXIX LXIX SEGUNDA HOMILA SEGUNDA HOMILA AL FRENLOGO Y COMP AL FRENLOGO Y COMP AEROS MR AEROS MR TIRES TIRES POR F RA Y V ERNICO DE LA P URIFIC A CIN [J OS DE LA L U Z ] ( Diario de la Habana junio 8 de 1840.) Pan bendito, poquito. Usquequo detrahet mihi POP UL US ISTE ? Quousque non credent mihi ; in omnibus SIGNIS quae feci coram eis 26 Son palabras tomadas del libro de los Nmeros al captulo 4, verso undcimo. 1. El que tiene orejas para o r oiga. 2. Mas, a quin dir que es semejante esta gentezuela? 25. Os he dado el ejemplo para que hagis lo que yo he hecho. 26. Hasta cundo me ha de irritar este pueblo? Hasta cundo no me ha de creer con todas las seales que he hecho en medio de ellos? ( Nmeros cap. XI V 11).

PAGE 252

740 \ 740 \ JUNIO 1840 Semejante es a unos muchachos que estn sentados en la plaza: y gritando a sus iguales. 3. Dice: Os cantamos, y no bailasteis: lloramos y no plaisteis. 4. Porque vino Juan que ni coma, ni beba, y dicen: Demonios tiene. 5. Vino el hijo del hombre que come y bebe, y dicen: He aqu un hombre glotn y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la cordura ha sido justificada por sus hijos. 6. Ay de ti, Corozaim! ay de ti, Bethsaida!, que si en Tiro y Sidn se hubieran hecho las demostraciones que han sido hechas en vosotras, ya mucho ha que hubieran hecho penitencia en cilicio y en ceniza! 7. Hipcritas! Bien profetiz de vosotros Isaas, diciendo: 8. Esta gente con los labios me honra: mas el corazn de ellos, lejos est de m. 9. Y en vano me honran enseando doctrinas y mandamientos de hombres. 10. Od, pues, y entended. 11. No ensucia al hombre lo que entra en la boca; mas lo que sale de la boca, eso ensucia al hombre. 12. Se escandalizan a esto los fariseos. Y l respondiendo dijo: 13. Dejadlos: ciegos son, y guas de ciegos. Y si un ciego gua a otro ciego, entrambos caen en el hoyo. 14. Todava no comprendis? No comprendis que toda cosa que entra en la boca, va al vientre, y es arrojada despus. 15. Mas lo que sale de la boca, del corazn sale, y esto ensucia al hombre. 16. Porque del corazn salen los pensamientos malos, los falsos testimonios, las faltas de cando r los homicidios de la honra... los atentados alevosos contra ella. 17. Estas cosas son las que ensucian al hombre. Y aqu paz y despus gloria por este da. Fray V ernico de la Purificacin J unio 6 de 1840.

PAGE 253

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 741 / 741 LXX LXX UN DRIGE UN DRIGE AL FRENLOGO EN SU AR AL FRENLOGO EN SU AR TCULO DE HOY 7 TCULO DE HOY 7 POR E L S EP UL TURERO [J OS DE LA L U Z ] ( Diario de la Habana junio 9 de 1840.) Divino Cervantes frenolgico, descendiente sin duda de Pentapoln el del arremangado brazo, estis tan mal parado vos y vuestro divinsimo maestro, que hasta el ltimo de los Avellanedas es capaz de quitaros la careta! Pero qu digo la careta? Cualquier zascandil de la venta es capaz de arrancaros hasta el ltimo aliento de vida (filosfica se entiende) por la sencillsima razn de que, como vosotros mismos proclamis, cuantos se opongan al torrente de la ilustracin del siglo y del proceso de las ciencias quedarn envueltos en su ruina. Tu dixisti 27 Y a has firmado tu sentencia de muerte: djate de envolverme y envolverte con fbulas cubanas, ni morunas, y vamos con los huesos a Santo Domingo, que si Dios no manda otra cosa, all quedarn sepultados los tuyos, para que se salve tu alma: una y otra obra de misericordia, espiritual y corporal, te har tu antiguo misericordioso y constante paniaguado. El Sepulturero Zacatecas y Junio seteno de 1840. LXXI LXXI DESENRDENSE! DESENRDENSE! POR E L D EV ANADOR [J OS DE LA L U Z ] ( Diario de la Habana junio 10 de 1840.) Como los bienaventurados eclcticos no dejan piedra por move r ni por tirar no hay duda que yo les he hecho tirar piedras han logrado que cuatro papanatas, bobalicones, alucinados con la fbula del carro ordinario y el carro de vapo r se persuadan que los anti-idealistas son unos carretoneros de mula que se oponen a la marcha del entendimiento, y no 27. T lo has dicho.

PAGE 254

742 \ 742 \ JUNIO 1840 quieren ir galn, galn por ferrocarriles, (digo, y en tiempos de diluvios y pantanos) y hasta por globos aerostticos, y por cuanto nuevo se inventare, con tal que sea bueno, o mejo r. Pues ellos, esto es, los anti siguiendo su texto favorito, el texto del mosquito, del otro famoso fabulista, lo beben cuando es bueno, y jams averiguan si es antiguo, o moderno. Pero vengan ac, guanajitos! S, guanajitos, porque otros guanajones os hacen repetir a roso y velloso, sin ton ni ton, cuanto les da la gana. Vengan ac, hombrecitos de Dios, y ... atencin! Cabeza al hombro! preparen las Cmo les ha podido caber en el crneo, frenlogos de mi vida, que los que ms se empean por el progreso de las ciencias fsicas y matemticas, sean enemigos del vapor y del progreso? Pero todava es ms porfiada la segunda parte. Cmo os habis podido alojar en el majn que los metafsicos puramente metafsicos sean amigos de lo que ms acaba con ellos? Querer el gato los ratones! Eso ser all en su mundito de ellos! Adictos ellos a las ciencias fsicas! Abrenuntio 28 Esas son cosazas de materialistas; eso est bueno para los amenguadores de la razn humana. Nosotros nos ocupamos en cosas ms elevadas, de superior categora: nos ocupamos en la Moral, en la Legislacin... Palabreros, intarissables Y qu, la Moral y la Legislacin se oponen a las ciencias fsicas y matemticas? Pobres de la Moral y la Legislacin si las ciencias fsicas pugnaran con ellas! Qu mezquinas ideas tenis de las ciencias! No hay ms que una ciencia. Si una parte de las llamadas ciencias se opone a otra parte, una de las dos ha de dejar de ser ciencia, ha de ser falsa, ha de caer ante el podero irresistible de la verdad, hija del cielo. Cmo habis podido creer que sea contra el progreso una filosofa que proclama la preferencia de la investigacin sobre la erudicin? De la investigacin, germen y madre legtima y necesaria del progreso. Ellos son fementidos! o ilusos! los que han tratado de revivi r y lo que es peo r, amalgamar con algunas nuevas, antiguas opiniones ya sepultadas, vistindolas con el colorido y arambeles de los tiempos modernos, ms no penetrndose de su verdadero espritu y legtimas necesidades. Y ahora me disculparn el que yo escriba los hombres sensatos que han venido a rogarme abandone el campo, cuando se presentan armas como las que contra m se han empuado. Pero hay todava algunos jvenes deslumbrados: son pocos, poqusimos, se me dir; empero son cabalmente los que ms han menester que les vaya de fuera la luz; pues que les vaya; y a esta reflexin ha vuelto la pluma de mi mano. El Devanador Junio 7 de 1840. 28. Lejos de m!.

PAGE 255

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 743 / 743 LXXII LXXII DARLE A CADA UNO LO SUYO DARLE A CADA UNO LO SUYO (NOTICIA SUEL (NOTICIA SUEL T T A) A) POR U NICUIQUE S UUM 29 [J OS DE LA L UZ ] ( Diario de la Habana junio 27 de 1840.) Se solicita saber si el traductor del sermoncito del reverendo M. Y oung de Boston, contra toda casta de Filosofa, inserto en el Noticioso de ho y, tiene poder constituido de su principal para entrar en el litis o si se arriesgara a hacerlo prestando voz y caucin: paso previo, que juzgamos imprescindible, pues deseando dar a cada uno lo que es suyo, segn el mote del digno traducto r creemos que slo por una chanza habr reproducido las simplezas del predicador bostons, quien con su propia conducta y palabras est dando un testimonio irrefragable del imperio de la Filosofa. Ahora pues: si V lo toma de veras, como sin duda lo hace el muy reverendo, se le dar a V lo que es suyo por parte de su afectsimo. Unicuique Suum Junio 24 de 1840. LXXIII LXXIII SOBRE FRENOLOGA SOBRE FRENOLOGA CONTEST CONTEST ACIN AL ACIN AL DIARIO DE LA HABANA DIARIO DE LA HABANA DE HOY 26 DE JUNIO DE HOY 26 DE JUNIO POR E L B A Y AMS ( Noticioso y Lucero junio 27 de 1840.) Seor Fisilogo mediante los amplios poderes del Trinitario y facultades que me tiene pblicamente concedidas, satisfago el simple deseo de V manifestndole: que su instruccin en Frenologa la ha adquirido en los 29. A cada cual lo suyo.

PAGE 256

744 \ 744 \ JUNIO 1840 libros que tratan de ella, porque hasta ahora no se ha establecido en esta ciudad una ctedra para su enseanza. A mayor abundamiento, ha visto y examinado con la detencin debida las traducciones que ha hecho, y copias que de varias estampas ha sacado un paisano suyo, bien conocido por su amor a la literatura, aunque su pobre crneo nada promete, mas se distingue por su franqueza y generocidad sin lmites. Por ltimo posee la Tabla Frenolgica, que dio a luz en la imprenta de Tern extramuros, donde hoy da se imprime La Cartera Cubana cierto extranjero, la cual aunque est en mal castellano, traducida del francs, basta para dar una idea suficiente de esta divertida ciencia, como se dignan llamarla sus apasionados; por ms seas que este extranjero, segn se dice, fue el que se convirtiera en Aura blanca, despus de haber profetizado el fin del mundo para el da de San Juan Bautista el ao pasado. El Bayams 30 LXXIV LXXIV SOBRE FRENOLOGA SOBRE FRENOLOGA (ALC (ALC ANCE) ANCE) A LA CONTEST A LA CONTEST ACIN DE A ACIN DE A YER YER POR E L B A Y AMS ( Noticioso y Lucero junio 28 de 1840.) Seor Fisilogo : se me olvid decir a V ., por la premura con que escrib el anterior artculo, que cuando estuvo en esta ciudad don Joaqun D. L. Zende r le di a mi amigo El Trinitario con quien cenaba algunas noches, y an paseaba de da en su carruaje, varias lecciones de Frenologa, sobre modelos de yeso, y an en las propias calaveras naturales, hacindole minuciosas explicaciones, por lo que vendr V en conocimiento que no se le puede decir como a otros, que mete la hoz en mies ajena; ya ver V ser esto cierto, cuando yo con sus instrucciones escriba acerca de la materia. Muchos quisieran haber tenido los estudios que l, para denominarse consumado frenlogo. Ahora me toca, pues ha llegado mi vez, preguntar a V ., Seor Fisilogo si entiende algo de Frenologa? Dgame dnde adquiri tales nociones. Porque a la verdad, el mismo derecho que V tuvo, me asiste para interrogarle. Esto es, si V no lleva a mal, que yo siendo un pobre dependiente, 30. Uno del grupo de Manuel G. del Valle (Roberto Agramonte).

PAGE 257

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 745 / 745 tome la pluma para contestar; puesto que en la repblica de las letras, como es bien sabido por todos los que se precian de literatos, no hay ms categora que la del verdadero talento. El Bayams. Habana y junio 27 de 1840.

PAGE 258

LXXV LXXV A FRA A FRA Y VERDICO DE LA P Y VERDICO DE LA P URIFIC URIFIC ACIN ACIN POR E L O NTLOGO [M ANUEL G ONZLEZ DEL V ALLE ] ( La Aurora de Matanzas julio 1 de 1840.) Qui postest capere capiat. Sabe V y va de cuento, lo que deca un mudo que hablaba como una cotorra a un sordo que no quera o r aunque lo era como una tapia, sabe V. porqu e no tomo la pluma y escribo largo y tendido para acabar con mi contrario El Frenlogo y ponerle en mi patria a su doctrina la losa sepulcral, pues es que no me da la regaladsima gana. Esto es muchsima verdad, repeta por seas un manco de ambas manos a un ciego de entrambos ojos. Y como ninguno de estos cuatro lisiados se poda dar a entende r ni con palabras, ni por medio de seas, trataron y convinieron al efecto en formar una compaa annima en la que se fueron colocando por orden de fecha en la sociedad escritoril, segn iban entrando en ella. Primero un cpite, como director de las ocultas maniobras. ( Vense los Diarios de la Habana .) Filolezes .................................... 29 de mayo de 1840 Don Jos de la Luz................... 30 de mayo de 1840 JULIO

PAGE 259

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 747 / 747 Fair Play ................................................. 4 de junio de 1840 El Centinela ............................................ 4 de junio de 1840 El Escolstico ......................................... 5 de junio de 1840 Siempre el mismo .................................. 6 de junio de 1840 Padre Cristforo ..................................... 7 de junio de 1840 Fray V erdico de la Purificacin ...... 8 de junio de 1840 Y unidos estos ocho individuos, que componen uno solo, en la primera reunin que tuvieron, acordaron idealmente un plan de ataque muy propio para lucirla con escaramuzas, sin comprometer jams el xito del combate en una accin general. Diferentes partidas de guerrillas se repartieron, aqu y all; en cuanto se divisaba un centinela avanzado, y an antes de drsele el quin vive, se le haca fuego, y despus se echaba a correr a toda prisa para ocultarse entre los matorrales. Filolezes, Filolezes Dnde ests que no apareces? Estoy dirigiendo partes y ms partes desde mi recndito gabinete. Pero hombre, sin asistir personalmente al combate, sin noticias exactas del terreno que se pisa y sin conocimiento de lo ms mnimo que ha sucedido en una accin de guerra; cmo es que se pueden entender con perfeccin esos partes? Qu importa eso? yo escribo para la posteridad, y como entonces no se han de tener a la vista las menudencias que ahora, se dar entero crdito a mis escritos. A ms de que no hay quien me contradiga -cmo que no? Y El Frenlogo ?- se ni veinte como se, son bastantes para m; en esta Isla no hay ms filsofo que yo: todos los dems son una basura que traigo entre mis pies: el que no me rinda parias, el que no reconozca mi superioridad, contmpleme por su ms encarnizado enemigo. En esto toc el tambor llamada, y se retiraron todos precipitadamente cada uno a su puesto. Advierta Filolezes y compaa, pues est reconocida tanto en pblico como en privado esta sociedad annima, que para hacer citas de autores, bien sagrados o profanos, ya que a l ningn cuidado se le da de mezclarlos, se necesita mucho juicio y mayor criterio, para que vengan al caso, sin sustituirse unas palabras por otras, como hace la mala fe, supuesto que en estos das de cultura y civilizacin hay donde quiera multitud de libros que se pueden ve r gracias a la invencin saludable y benfica de la imprenta, y no faltan en todas partes personas que sepan lee r y an escribi r merced a las escuelas de primeras letras, las cuales justamente piensan con su ca-

PAGE 260

748 \ 748 \ JULIO 1840 beza, favor que quiso el Divino autor de la naturaleza, el Altsimo, dispen sar por su bondad suma a las criaturas humanas. He concluido por ahora. El Ontlogo 1 Habana, junio 8 de 1840. P S KILOGR AMO DE RESER V A Quien cree en Dios, y siente no cumplir con su le y siempre y por siempre, no es hipcrita, sino frgil hijo de Adn. Pero quien slo cree en los sentidos, y hace el papel de religioso. qu ser?... Y o el primero: t el segundo. Luego buenas noches y beso a V las manos. El Ontlogo LXXVI LXXVI SOBRE FRENOLOGA SOBRE FRENOLOGA POR E L F ISILOGO [J OS DE LA L UZ ] ( Diario de la Habana julio 1 de 1840.) Seor Bayams de mi nima: Bien puede ser que su poderdante de V haya estudiado la frenologa en los libros y en tantas otras cosas como V tiene la generosidad de decir; pero no obstante eso y mucho ms, yo sostengo que el tal se ha quedado en ayunas de toda esa barahnda como l la llama; y si quiere V y el seor Tasajista, su principal, que se lo pruebe, no tiene ms que boquea r que su boca ser medida. El Fisilogo Habana, 27 de junio de 1840. 1. Manuel Gonzlez del Valle (vid. Luz, De la vida ntima t. I.)

PAGE 261

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 749 / 749 LXXVII LXXVII SOBRE FRENOLOGA SOBRE FRENOLOGA POR E L B A Y AMS ( Noticioso y Lucero julio 3 de 1840.) Seor Fisilogo de mi corazoncito. Dejmonos de cuentos: V no ha contestado a la pregunta que se le ha hecho acerca de cundo, cmo y dnde aprendi la Frenologa. Esto es lo que se desea saber y nada ms. De lo contrario, y si V no hace como corresponde esta manifestacin al pblico, el que se habr quedado en ayunas ser V Aqu no valen palabras, sino hechos; y como nadie nace sabiendo, es necesario demostrar que se ha estudiado, a no ser que tambin haya un rgano en el crneo, como diz que con el cielo de la boca de los adivinos existe un crucifijo, para que se venga en conocimiento del que es frenlogo. Aquello de que no tenga ms que boquear al tasajista Trinitario y que su boca ser medida, est tan oscuro, que nadie lo entiende. En estos casos es preciso ser ms claro, mayormente cuando se hace gala en lo privado de poseer el castellano perfectamente: no se anda con cuatro rengloncitos: se escribe largo y tendido, a pesar de lo que digan sobre el pobre crneo: pruebas y ms pruebas, y que hablen lo que quieran, que el pblico se convencer de quin es el que ms sabe; que en este asunto como en otros muchos, obras son amores, y no buenas razones. El Bayams

PAGE 262

750 \ 750 \ JULIO 1840 LXXVIII LXXVIII POR DE PRONTO POR DE PRONTO Al Al Ontlogo Ontlogo de la de la Aurora de Matanzas Aurora de Matanzas (que es (que es El Frenlogo El Frenlogo de la Habana) el siguiente de la Habana) el siguiente artculo que estaba guardado desde el da artculo que estaba guardado desde el da de la fecha que lleva. de la fecha que lleva. POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 3 de 1840.) Paralelo Cousinismo es pantesmo: sensualismo, ortodoxsmo. El vivo se qued muerto y el muerto arranc a correr. Dios, dice Cousin, crea: crea en virtud de su poder creado r y saca el universo, no de la no-entidad, sino de s mismo, que es la existencia absoluta; y siendo su carcter distintivo una fuerza absoluta creadora, que no puede menos de pasar a la actividad, se sigue no ya que la creacin es posible, sino necesaria!! Cmo es esto, Seor catlico, apostlico, cristiano (ni un cristiano protestante sostiene semejante doctrina) que sujeta V a Dios a una necesidad, diciendo expresamente que no puede menos de pasar a la actividad? Qu, la creacin no slo es posible, decs, sino necesaria! No os he dicho siempre, presumidos fabricadores de la Divinidad, que la formis a vuestra imagen y semejanza, al comps de vuestros caprichos y delirios? Y por qu? Porque queris especula r donde tan slo oportet adorare 2 O altitudo Sujetar a la Divinidad a la urgencia inevitable de manifestarse a s misma idntica con la creacin del Universo, es contradictorio a los atributos fundamentales de la naturaleza divina. En esta hiptesis, Dios no es distinto del mundo; la criatura es una modificacin del Creado r Luego Dios y el mundo son una misma cosa para M. Cousin. Ni le vale decir que la Divinidad, aunque causa que no puede menos de crea r no se ha agotado sin embargo en el acto de crear; y que aunque pasa con todos los elementos de su ser al Universo, permanece ntegra en esencia, y con toda la superioridad de la causa sobre el efecto. Porque aqu es inevitable el tremendo dilema de Hamilton: o la Divinidad es independien2. no cabe sino la adoracin. Oh, lo insondable!.

PAGE 263

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 751 / 751 te del Universo para su ser o perfeccin, en cuyo extremo tiene nuestro mal parado eclctico que abandonar su teora de Dios y de la creacin; o la existencia o perfeccin de la Divinidad depende de su manifestacin en el Universo, en cuyo extremo es asaltada su doctrina por las dificultades anteriormente indicadas. Probado el pantesmo de Cousin, pasemos a demostrar la ortodoxia del sensualismo, para que cotejen las almas pas y sensatas. Digo, y voy a presentar al llamado malignamente sensualismo en su forma ms osada y decidida: como que puede levantar su frente bien erguida y sin embozo. No hay que confundir los rganos con las facultades. Los rganos son las condiciones materiales que hacen posible la manifestacin de las facultades. Los msculos y los huesos son las condiciones materiales del movimiento, pero no son la facultad que causa el movimiento. As el hombre piensa y quiere, en este mundo se entiende por medio del cerebro: luego el cerebro es rigurosamente rgano del alma, como los ojos son rgano del alma, pues no son los ojos los que ven, sino el alma quien ve por los ojos. Empero si de aqu se deduce que el ser cogitante es el cerebro, o al contrario, es lo mismo que si se dijera que los msculos son la facultad de moverse; que el rgano de la vista y la facultad de ver son una propia cosa. En ambos casos se confunden la facultad con los rganos, y los rganos con la facultad. Error eso ms imperdonable cuanto se ha cometido y rectificado millares de veces. Santo Toms ( Contra gentiles captulo 84, nmero 9,) responda de esta manera a los que se empeaban en confundir la facultad con el instrumento. Aunque el espritu habla el Anglico Doctor no sea una facultad corporal, las funciones del espritu, tales como la memoria, el pensamiento, la imaginacin, no pueden tener lugar sin ayuda de rganos corporales; y as cuando por un desarreglo cualquiera no pueden los rganos ejercer su actividad, tambin se desarreglan las funciones del espritu, como sucede en el frenes, la asfixia, &., motivo tambin por que una organizacin feliz del cuerpo humano tiene siempre por resultado, facultades intelectuales distinguidas. Hasta aqu el ngel de las escuelas, y hasta aqu yo por ho y deseando de nuevo a todos salud, y a los sensatos y pos pidiendo examen y cotejo, que no es ms que pedir justicia de parte del calumniado Filolezes Junio 10 de 1840.

PAGE 264

752 \ 752 \ JULIO 1840 LXXIX LXXIX PRIMERA RESP PRIMERA RESP UEST UEST A A Al artculo Una que vale por todas, publicado Al artculo Una que vale por todas, publicado en en La Aurora La Aurora de Matanzas de Matanzas de 28 de junio de 28 de junio prximo pasado. prximo pasado. POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 4 de 1840.) V os me coegistis. 3 Y va de veras! He titubeado sobre si contestara a esta sarta de improperios y desahogos, pues no hay en todo el papel nada de filosofa ni cosa que se le parezca. Empero, en ver tanta imprudencia, mezclada a veces con hipocresa y otras miserias, y que es la nica tctica que contra m se emplea, con slo la idea de desconceptuarme, o por lo menos, de mortificarme, se ha hecho forzoso hablar ya de una vez: as lo quieren mis enemigos, que no mis adversarios, pues tales los apellidara de buen grado, si fueran nicamente mis opositores en cuestiones cientficas y literarias. Algo habr de dolerles sin duda lo que escriba; pero todava quiero guardarles un resto de consideracin, callando los nombres de algunas personas que han jugado en el drama; mas si persisten en sus diatribas mis encarnizados enemigos, entonces tendr el pblico no slo nombres y apellidos, sino otros pormenores y minuciosidades que por ahora tambin conde n ados al silencio. V osotros habis hecho la cuestin de personas desde el principio, y al fin la habis puesto de ser o no se r El pblico tiene en su mano la mayor parte de los antecedentes para juzgar en este proceso: as me bastar hacer de ellos una sucinta resea, a fin de demostrar las dos proposiciones que acabo de asenta r. El 13 de marzo del presente ao di principio a una polmica filosfica en un artculo joco-serio, publicado bajo el seudnimo de Filolezes contra cierto cuaderno de Psicologa, recin aparecido, segn las doctrinas de Cousin. Vi reproducir las errneas teoras del corifeo del Eclecticismo, que ya haba yo combatido con alguna fuerza repetidamente; y como se prescindiese de todo punto de las razones por m alegadas, parecime tener yo un derecho buscado de llamar a raya mi discusin a quien tan dogmtico se mostrara atenido a las resultas. Hcelo es verdad porque soy ingenuo ridiculizando algn tanto la tcica de mis contrarios, que por un 3. Me habis obligado.

PAGE 265

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 753 / 753 lado rehusaban entrar en materia, venir a las manos conmigo, al paso que por el otro no hacan ms que soltar artculos miserable por diferentes puntos de la Isla, como para demostrar que hallaban eco sus opiniones desde Punta de Mais hasta el cabo de San Antonio. Pero esto no estorb que al tiempo de ridiculizar lo ridculo, entrase muy seriamente en materia, as en el mismo artculo primero como en los subsecuentes. Sin pasar adelante, permtaseme una observacin; y es que siempre, as antes como despus que escribiera el Editor de los Artculos de Psicologa he combatido las doctrinas de Cousin, o refirindome a sus mismas obras, o a los escritos de los individuos que en nuestro suelo las han sustentado: prueba evidentsima de que he ido a las cosas, y no a las personas; mis adversarios, al revs, tienen la habilidad de marcharse de las cosas, para insultar a las personas. Pero sigamos con nuestro relato. La contestacin a mi primer artculo fue tan furibunda y desatenta como poco sostenida por los hechos, que al cabo, aunque fuera injuriosa, yo la habra dejado pasa r a haberse fundado en las realidades: tal es la fuerza de mi justicia. Lo cierto es que su mismo auto r bien por haber cedido a los clamores de su propia conciencia, bien a las reconvenciones, que no instancias, de sus mismos amigos, al ver la desventajosa posicin en que el hombre se colocara, sobre todo despus de mi primera rplica, sea por lo que fuere, se hall forzado a cambiar de tono, y an a retractar privadamente el que haba empleado en su principio. Sigui, pues, la cuestin del modo ms serio que exigirse puede, y aun ms si cabe de mi parte; por entrar yo en ella ms de lleno que por parte de mi antagonista; quien a poco, vindose de nuevo muy seriamente atacado, comenz a deslizarse echndome las flores de la negra honrilla, y caracterizando mis argumentos de vulgarsimos, sofsticos, balades y que s yo cuantas otras nulidades por el estilo. Entonces volv a ridiculizarle, cumplindole la palabra que en la imprenta le haba empeado y reiterado en el papel: Si discutes en regla, tendrs Lgica seca; pero si te ridiculizas te ridiculizo. As lo hice de paso; pero siempre examinando o en los mismos papeles, o separadamente, las interesantes cuestiones filosficas que se haban promovido. Y entre tanto qu haca mi adversario? Sola dar algn grito retumbante; o me echaba en rostro la extensin de mis artculos, de aquellos precisamente en que ms a la ley de discutidor entraba yo en el asunto, artculos que bien examinados estn escritos con sobrado laconismo, o clamaba porque se cerrasen las sesiones, pretextando el fastidio que con nuestros remitidos causbamos al pblico; pero a todas stas mi adversario sin discuti r ni poder encaminar la ms simple respuesta contrada al caso, en trminos que me puso en el extremo de decirle que se haba mostrado menos hombre menos literato y menos discutidor que el joven Tulio con quien tuviera yo la otra polmica filosfica en octubre prximo pasado.

PAGE 266

754 \ 754 \ JULIO 1840 Y o empero, por quitar el pretexto de la largura de mis artculos, contino escribiendo con mucha brevedad, y convenc al contrincante que saba ser ms lacnico que l, y que no era necesario extenderse para pulverizar su mal concertado edificio: siendo el nico motivo (harto lo sabe l) de la latitud imprescindible de mis comunicados, el ahnco por dilucidar las cuestiones como es debido y ponerlas al alcance de la juventud. Demasiado se columbraban en la conducta tenida de contrario estos objetos: 1 Hacer cesar el fuego a todo trance; llamarse a ro revuelto, sin ms. 2 Busca r, inventar medios de mortificarme, aunque no se fundaran ni en las apariencias: dar a todo riesgo una bofetada a un hombre digno de alguna consideracin, y que se la haba granjeado de nuevo en la misma cuestin que estaba ventilando Por no molestar ms al pblico de una vez, suspender por hoy este fiel relato, a cuya conclusin aparecer ms clara, que la luz, la conducta de los pseudo-eclcticos habanenses y la de su constante pero leal adversario. Filolezes Habana, 2 de julio de 1840. (Continuar y se ruega a los adversarios suspendan su respuesta hasta la conclusin de mi relato, para que no sea esto un proceder infinito.)

PAGE 267

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 755 / 755 LXXX LXXX SOBRE FRENOLOGA SOBRE FRENOLOGA POR E L T RINIT ARIO ( Noticioso y Lucero julio 5 de 1840.) Seor don Jos Z. G. del V alle. Dos son los objetos que se propone V conseguir en su comunicado de 29 del pasado: el primero, satisfacer al pblico, y principalmente a sus amigos, que le importunan con preguntas, sobre si es V El Frenlogo declarando que ni siquiera es su paniaguado, y que por lo tanto, ni como auto r ni como consejero, ha tenido la ms mnima parte en las publicaciones que ha hecho dicho Frenlogo ; y esto a mi ve r lo ha logrado V perfectamente, porque sin necesidad de que hiciese tal manifestacin, los que olfatean a un autor por su estilo, conocen muy bien, especialmente respecto de los versos, que hay y habr siempre una grande diferencia que notar entre las poesas de V y las fbulas contra el sensualismo. No dir cules sean mejores; pero s puedo asegura r sin temor de equivocarme, que no son unos mismos los sones de ambas liras. El segundo es, suplicar que me descubra, para que a nadie se achaquen obras ajenas. Siento mucho, muchsimo, no poder complacer a V en una cosa tan simple; pero crame de buena fe, que si no lo verifico, a pesar de las ningunas relaciones que con V me ligan para que tratara de darle ese gusto, mis razones, y muy fuertes y fundadas, tendr para ello. De paso quiero advertirle, que los artculos del Frenlogo no son una carga tan pesada, que le obligue a sucumbir de la manera que lo hace; mayormente cuando V propio confiesa que el articulista se ha pronunciado por las doctrinas filosficas que V ensea, es deci r, que en esto s que somos de un mismo modo de pensa r y he aqu como estamos, an quererlo, V y yo unidos ntimamente en cuanto al pensamiento, y as ser, por ms que lo rehuse, mi compaero de armas en Filosofa, no en poesa. El Trinitario

PAGE 268

756 \ 756 \ JULIO 1840 LXXXI LXXXI SEGUND SEGUND A RESP A RESP UEST UEST A A Al artculo Una que vale por todas, Al artculo Una que vale por todas, publicado en publicado en La Aurora La Aurora de Matanzas de Matanzas de 28 de junio prximo pasado. de 28 de junio prximo pasado. POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 5 de 1840.) V os me coegistis. Y va de veras! En tales circunstancias apareci el Redactor del Noticioso y Lucero vistiendo en otro ropaje la misma idea que ya repetidas veces haba emitido mi contrincante, as por escrito como de palabra, con el mismo nimo de distraer la atencin pblica de la materia que la tena suspensa, conviene a saber: cliente y patrono, uno y otro, clamaban tan a comps y tan contemporneamente sobre el fastidio que causaran semejantes polmicas, inculcando que, los peridicos moran en manos de la Filosofa, que el pblico entero espontneamente y hasta antes de mi contestacin al Lucerista, as por estas circunstancias como por otras muchas concomitantes, cada vez ms fortalecidas por lo que ha pasado despus, no titube respecto del origen de esta santa alianza encaminada al mismo propsito: hacerme abandonar el campo de guerre lass 4 o como si dijramos, de fastidiado y aburrido. 5 Tan cierto es que mi contendor no llevaba otra mira que salir a todo trance del palenque con el menor desdoro posible, cuando apenas vio estampada la palabra conducta que yo empleaba del modo ms claro y terminante, no en el sentido de la moral de mi antagonista, sino de su comportamiento en la discusin, cuando valindose de tan delicado pelillo y hasta con estudiantil desgaire, dio a la luz ms Protestas tan fuera de sazn y tan ridiculamente concebidas quisiera hallar otro trmino ms suave para calificarlas con la misma precisinque si caso les hice, por hacer ellas por s solas ms dao a la reputacin del protestante que cuanto pudiera inferirle cualquier respuesta de mi parte. En resolucin, y en prueba de 4. guerra fastidiosa. 5. Por no molestar al pblico omito especificar ms tales circunstancias, mxime cuando esto sera como predicar a convertidos. Si empero dudan mis adversarios, los satisfar con artculos ad hoc (N. del Auto r .)

PAGE 269

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 757 / 757 ello, nos aventuramos a firmar que no es capaz de reproducirlas por la prensa en los mismos trminos que vieron la luz. Bastrale al pblico recordar que comenzaban poco ms o menos as: Habindose hecho la cuestin de conducta, ya no est para m, seor Filolezes con un acompaamiento de chispas de arsnico y otros venenos y reactivos, que no s de dnde sac tanta qumica mi contrincante. Casi es imposible hablar con gravedad, por ms que uno se lo proponga, de especies de suyo tan peregrinas como risibles. Ello es que mi articulejo, que era de los ms lacnicos un prrafo de veinte renglones estrechaba algn tanto la distancia; e increpando a mi adversario por su conducta de pjaro en la discusin, y a causa precisamente de tal conducta, le propona una conferencia pblica en el Aula Magna de la Real y Pontificia Universidad; propuesta que se fue enseriando en trminos que ya empezaba yo a destellarle al pblico el proyecto de discusin, escogiendo al intento las materias en que ms discrepbamos, segn haba odo yo en la imprenta de labios de mi propio contendo r a sabe r sobre la naturaleza de las llamadas ideas absolutas y otros puntos con ste enlazados, o lo que l en cualquier modo tuviese a bien elegir y reglamentar sobre el particular; en suma, juego limpio. En tal estado, qu partido restaba a mi adverso? O entrar en la lid o calla r o valerse del pretexto ms incongruente y descolorido. Este ltimo recurso fue el que adopt, porque era el ms decente a los parciales y deslumbrados ojos de otra pasin que agitaba su pecho y perturbaba su cabeza. As lo acaba de persuadir el tenor mismo de la ltima protesta, pues all como antes reiteraba su disposicin a entrar en la liza, cuando se le presentase en regla el combate. Qu ms arreglo le queras? Cada vez fui yo adoptando un tono ms grave y templado, para quitar por fin hasta la sombra de pretextos; y cada vez iba estrechando ms a mi ya harto afligido antagonista. Y basta, y an sobra, para descifrar el enigma de las celebrrimas Protestas del jueves santo. Tambin debo al pblico otra explicacin, antes de seguir con el relato. He calificado de pjaro la conducta de mi antagonista en la discusin, y voy desde luego a justificar la oportunidad del epteto. Escriba yo mis artculos muy seria y candarosamente, empendome como Dios me ayudaba en ilustrar la cuestin, y mi contrario, lejos de seguirme paso a paso, que es lo que se llama discusin no haca ms que dar uno que otro revuelo, saliendo con alguna estudiantina miserable, o suponindome, lo que no haba yo dicho, o calificndome como no mereca, o revolviendo antecedentes mos, en fin, hablando siempre, poco y malo, nunca contrado al asunto, que est virgen todava de su examen, y an eso poco, siempre al aire, como las aves, o las mariposas, que pasan por todas partes, y no penetran en ninguna. Ah estn mis artculos todava vivos, sanos e ntegros. Que tome siquiera uno de ellos, v .g. el Alcance al Diario de 11 de abril, donde ajusto las cuentas a M. Cousin sobre el criterio de la conciencia. Ah no hay ms que discusin y lgica, seca y secante que ms

PAGE 270

758 \ 758 \ JULIO 1840 no puede se r No hay pretexto que valga. Impugnar o callar o confesar: no queda ms arbitrio para los pechos hidalgos, que ms que en todo se requieren para la ciencia. Sigamos con nuestra relacin. Entonces apareci en nuestro horizonte la historia de la clase improvisada de Filosofa moral; y no quiero ahora traer a mi propsito la aparicin de este nuevo astro literario sino como antecedente de lo que sigue de mi cuento. Al sealar a mi contrincante el Aula Magna de la Universidad, como lugar a propsito para dirigirle algunas interpelaciones sobre ciertos hechos pblicos y notorios que tuviera valor de negarme por escrito, me contest contrayndose a un acto que en la misma Universidad haba de tener en determinado da, y suponiendo que hubiese llegado a mi conocimiento, cuando aquella suya era la primera noticia que a mis odos alcanzara; y tanto, que al da siguiente no viene a instruirme por el Diario del Gobierno, que a instancias del doctor Fiscal haba acordado el claustro establecer una Ctedra de Filosofa Moral, que interinamente se pondra bajo la direccin de mi contrincante. 6 Entonces empezaron a derramarse por el pblico las voces de que nuestra discusin iba a verificarse en el acto solemne de la apertura, o que all se designara el da, o que habra de efectuarse en las oposiciones a la propiedad de la Ctedra, como sugiriendo la especie de que yo tratase de ser oposito r pues todas estas versiones circulaban. En tal estado, y conociendo yo quien las haba, sal con dos palabras requiriendo a mi adversario se explicase sobre el particular paladinamente, si aceptaba, o no aceptaba y desligndole al mismo tiempo de su compromiso, si quera; pues verdaderamente me repugnaba entrar en la lid con un hombre que estaba rendido; parecame hasta poco noble tal conducta, y an menos glorioso tal triunfo. Aqu tenemos, pues, otra muestra de la misma tctica: grita r, aparenta r hacer rudo, protestar que se le hallara siempre en el Carpio, como Bernardo, aprovechndose de la circunstancia de la apertura de la Ctedra, para distraer la atencin pblica por el momento, para diluirla, como si dijramos, anegada en medio de tales y tantos trampantojos. Como que los vociferadores estaban seguros, segursimos, de que en tan solemne da, mientras no se me invitase a ello expresamente, no me permitira ni mi delicadeza ni mi conocimiento de las formas universitarias, salir a la palestra en aquella publicidad con interpelaciones tan fuera de sazn y de tiempo; esparcan sin nada de imprimir ni de contestar categricamente los rumores consabidos, para llegado el da poder comulgar al pblico preguntante y curioso, que me habra echado de menos en el acto, con la fbula de habrseme invitado privadamente, o cosa semejante, y que en m consistiera el non comparendo ; 7 con lo cual redondeaba, o 6. M. G. del Valle. 7. no comparecer.

PAGE 271

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 759 / 759 cubran por de pronto, el expediente a su desmaada manera. Ellos mismos se me han dado a conocer en sta y un milln de ocasiones; y a fuer de su conocedo r cuando acudan mis amigos a interrogarme sobre el da de la discusin, con las varias versiones que circulaban los correos y emisarios, y el agregado de los preparativos del contrario para la campaa, de las municiones y proyectiles que apaaba; yo desde mi silla, imperturbable, no contestaba ms a tanto aparato de una parte y curiosidad de la otra, sino: son unos inocentes los que crean que mi contendor pise la arena. El tiempo no ha desmentido an la profeca de Filolezes Habana, 3 de julio de 1840. LXXXII LXXXII [SOBRE] FRENOLOGA [SOBRE] FRENOLOGA DILOGO SEGUNDO DILOGO SEGUNDO POR E L T RINIT ARIO ( Noticioso y Lucero julio 6 de 1840.) Slo Dios puede resucitar a Lzaro. Patricio .(Con La Cartera Cubana en la mano.) No has visto el segundo artculo de la historia de la F renologa, que trae La Cartera Cubana de mayo de este ao? Emilio .No, por cierto. Y qu tal est? Patricio .Lo mismo que el otro: una mezcolanza indigesta. Parece que el editor se ha propuesto darnos un extracto de todo lo que se ha escrito favorable a la Frenologa. Emilio .As debe ser: de lo contrario, no fuera historia. Patricio .Es que en estos resmenes se dejan sus autores, apasionados del sistema, se dejan, repito, en el tintero, lo que no les conviene que vea el pblico, es deci r que no extractan los argumentos contrarios, y si acaso lo hacen, lo verifican respecto de los ms dbiles, para tener la gloria de combatirlos victoriosamente. Emilio Y o no creo al Director de La Cartera capaz se semejante cosa, a mi juicio, procede con la mejor buena fe, aunque se confiesa frenlogo consumado.

PAGE 272

760 \ 760 \ JULIO 1840 Patricio .Consumido querrs deci r Ya pero como Emilio .Qu quieres significar con esas reticencias? Patricio .Digo que me asisten razones fuertes y poderosas para sospecha r que no todo lo que hay escrito acerca de la Frenologa se publicar en La Cartera Emilio V enga la prueba; porque en asuntos de esta naturaleza, en una ciencia, como la denominan sus adictos, en que los hechos constituyen sus principales bases, con hechos, y no con meras palabras, se ha de responde r. Patricio .Pues callen barbas, y hablen cartas. Primeramente, tengo a la vista los Noticiosos y Luceros de 18 y 19 de mayo de este ao, estos luminosos diarios en cuyas columnas aparecen frecuentemente conocimientos los ms tiles al gnero humano; este peridico, que desde su principio, an en su forma material, fue el que dio el tono y grandeza, o auge en que hoy se encuentran, a los dems de la Isla, es donde se halla un precioso y elocuente artculo de F renologa, que ha quedado sin contestacin por parte de los acalorados Frenlogos Cubanos, siendo los cargos que se hacen, los ms terribles, como que descansan en hechos y experimentos, que no se pueden nega r En segundo luga r s de buena tinta otros muchos casos particulares, que no admiten duda, tocante a ser falsa la F renologa, y que comprueban hasta la evidencia lo errneo de un sistema, que sus alumnos suponen infalible. Por ejemplo: la viuda de Chern, que deba tener un carcter terrible, segn la inspeccin que se hizo de su crneo, fue de muy bella ndole. Victo Manquiamelo, famoso en las matemticas, no manifest en el reconocimiento de su cabeza, mayor prominencia de instinto matemtico que la que comnmente se halla en cualquier crneo. A ms de esto: M r Lolut, insigne mdico, observa que la cabeza debe guardar proporcin con el resto del cuerpo, hecho de que no se cuidan jams los frenlogos. Tambin advierte que los idiotas, teniendo en general una estatura menor de 58 milmetros, que los hombres de buen entendimiento, el desarrollo del cerebro de los idiotas es mayor que el de los hombres bien organizados. Y por ltimo, el doctor Carise ha escrito en Pars contra la Frenologa en trminos tan convincentes, que ya no se hace caso del sistema. Emilio .Entonces digamos que debe drsele sepultura; y que se le puede entornar un responso. Patricio .No, que es pura materia. Se ve tan decada la Frenologa, aun aqu mismo, donde siquiera, porque ahora comienza a propagarse su doctrina, debiera tener noveles aficionados, que como pobres vergonzantes, no se atreven sus maestros a defenderla con el rostro descubierto y temiendo, y con razn, la rechifla de la gente pensadora, de los sensatos, que se curasen de su tonta mana en la casa de San Dionisio. Emilio .En ese descrdito habr cado, porque no tendrn abultados

PAGE 273

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 761 / 761 los huesos del crneo sus mantenedores; pues as como la gloria en los combates, el laurel de la victoria se alcanza nicamente por los fuertes paladines, los hbiles luchadores, los valientes campeones, y en manera alguna por los dbiles y cobardes, del propio modo, los peritos y esforzados en las polmicas literarias, son al fin los que cien el lauro inmarcesible del triunfo. Patricio .Vlgate Dios! y cmo te has cambiado de la noche a la maana! de cunta prosa has usado para defender una causa perdida! Se conoce que es mala, cuando ni entusiasmo te inspira. Hombre, desengate, la F renologa ha pasado como todos los sistemas falsos; aunque brillante y alucinado r el tiempo, que es el regulador de las cosas, los despoja de sus errores, y quedan, si acaso, los esqueletos; as ha sucedido con la Frenologa: han quedado los huesos para diversin de imbciles. Cuntas calaveras peladas, aunque con casquetes, andan por ah desafiando a sus compaeras! Y ahora que me acuerdo: No tienes noticia de un hecho reciente que ha cerrado la boca a todos los frenlogos, sin necesidad de que boqueasen para que fuesen medidas ? 8 Pues aconteci en Pars, y es tan pblico y notorio, que nadie lo ignora. Emilio .Y cul es? Patricio .Escucha. M r Gueriau Muss y oyendo decir en la Academia de Medicina, que Fieschi fue lo que era preciso que fuese, segn su organizacin, prorrumpi de esta suerte: !Luego no fue criminal! Qu decir de sus jueces? Cmo ha de ser criminal una piedra que cae, porque su gravedad exige que caiga, aunque mate mil personas en su descenso? Los frenlogos, y Broussais, que estaban presentes, quedaron estupefactos y como heridos de un rayo. Qu diremos de este pasaje? Emilio .Qu se ha de decir? Y o me estoy ya convenciendo enteramente de que toda la Frenologa no es ms que una verdadera paradoja, un cuento para dormir muchachos. Patricio .No tanto; algo ha y pero esto no es bastante a influir en la voluntad, en trminos de encadenarla entre los huecos del cerebro, ni tampoco coartar las facultades del alma, ni al yo, poderoso rbitro en su mbito; lo contrario sera privarnos del libre albedro. Lo que s es incuestionable es que todo extremo es vicioso, que la exageracin en los sistemas filosficos acarrea errores tras errores, que la torpe ignorancia es sumamente audaz, y que por lo comn, aquel que menos sabe, es el que pretende pasar por sabio. Emilio .Adis hasta ms ve r. Patricio .Hasta que se publique el tercer artculo de Frenologa en La Cartera Cubana ; en esa Cartera que ha dejado de imprimi r no s por 8. Frase usada por Luz contra sus impugnadores; subrayada por nosotros (Roberto Agramonte).

PAGE 274

762 \ 762 \ JULIO 1840 qu motivos, las afecciones astronmicas, que a nadie interesaban, y cuyo intil trabajo demostraba que D. M. Snchez Rubio tena ms de un sucesor en la Habana; entonces se abrir campo para entrar de plano en la discusin, conocida que sea la mente del que ahora parece fluctuar entre dos aguas, como buque que ha naufragado a vista del puerto, y cuyo capitn alimenta la esperanza de salvar el cargamento. El Trinitario LXXXIII LXXXIII LA MARAA LA MARAA Contestacin al ltimo artculo publicado Contestacin al ltimo artculo publicado en el en el Diario de la Diario de la Habana Habana de 10 de junio de 1840, de 10 de junio de 1840, suscrito por suscrito por El Devanador El Devanador POR E L O NTLOGO ( La Aurora de Matanzas julio 7 de 1840.) Por cierto que el tal Devanador en vez de desenreda r lo que hace es embrollarlo todo. Y las armas de que se vale? V aya! No digo nada. Quin le haba conferido sus poderes para que represente de la manera que lo ha verificado? Nuevo Quijote literario tenemos en campaa, desfacedor de agravios y enderezador de entuertos. Sobre que cada siglo tiene su rareza! Y luego se queja nuestro antagonista de que se le hiere por los mismos filos? Qu! si por lucir un pensamiento este filsofo rezagado quebrantara cuantas protestas haya hecho. Es cosa que no est en l. No se puede ir a la mano desde su enfermedad de cabeza. Pobre Filolezes Qu lstima le tengo! Con que ahora salimos, a lo ltimo, manifestando lo que debi expresar al principio? Con que los que ms se empean por el progreso de las ciencias fsicas y matemticas, contrayndose El Devanador a s mismo, no pueden ser enemigos del vapor y del progreso? Dale con el progreso otra vez. Si digo yo que este progreso le tiene trastornada la cabeza a mi amigo Filolezes Pero ya es tarde, y bien tarde para que surta efecto semejante confesin, que ms bien debe llamarse retractacin. Acaso se cree Filolezes que el pblico habanero carece de memoria? Ha olvidado las fbulas de cierto duende, impresas con acuerdo y beneplcito en el Diario de la Habana por el aprendiz de Gall ? 9 No era este 9. Un aprendiz de Gall pseudnimo de Luz en Diario de la Habana 1840.

PAGE 275

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 763 / 763 ap rendiz el propio Filolezes que las acept gusto, cuando aquel las anunci, jactndose de su saber? Y no mostr su agrado al ocupar el puesto de carretero en contraposicin al carro de vapor? Ah estn los renglones de la fbula segunda titulada Los dos viajeros que no me dejarn menti r. (Vase el Diario de la Habana de 30 de abril de este ao). En ella, despus de manifestar la seguridad con que se camina en una carreta enyuntada y bien sujeta, vencindose mil escollos, salvndose profundos hoyos, siendo su marcha pausada, pero de riesgos liberada, se expresa que de repente el veloz carro tropieza sobre el carril con un pequeo guijarro; que salta la rueda que con l va a la muerte, mientras que por el mismo sendero, el otro feliz viajero, esto es, el que va en la carreta, atraviesa con majestad; el carro de vapor tropieza con todo, hasta que se desbarat saltando en mil pedazos, y arrojando al suelo, y elevando al cielo los mutilados miembros de los desgraciados que confiaran en l. No es esto claramente preferir el atraso de las ciencias a su progreso? Y o as lo creo, y si no que lo diga la conclusin de la propia fbula, que es la siguiente: Con el carro de vapor/ Hay filsofos hoy da,/ Fanticos con furo r ,/ Que abandonan a porfa/ De la razn la luminosa gua;/ Y sin sentidos por el ancho espacio,/ Extraviados, caminan bien despacio,/ Causando compasin sus desatinos:/ Empero sigan sus absurdas leyes,/ Que para andar por speros caminos,/ Me atengo a la carreta y a los bueyes. Igual suceso han tenido los papeles de Len y Loro que se le han dado a la contraparte, y ha desempeado satisfactoriamente. Por ltimo, hasta se ha hecho cargo del papel de Avellaneda como envidioso de las glorias de Cervantes. Es cuanto pudiera decirse. Para recuperar su crdito perdido, trata ahora de hacer ver que es amigo del progreso Filolezes despus que tanto se ha opuesto a ello. Despus de hacer burla de los jvenes estudiosos que se interesan en la propagacin de las luces y conocimientos tiles en todos los ramos del saber humano, y despus llenan de apodos a los amantes de las bellas letras, pues en la actualidad los denomina guanajos y guanajitos Ser esto permitido, tolerado siquiera, entre gentes, y gentes que se tienen por sabias? Qu ocupan en puesto honroso en la repblica de las letras? De ningn modo. Querer anteponer los hechos materiales a la inteligencia, es lo mismo que encaramar la materia sobre el espritu, siendo cabalmente lo que intenta Filolezes Mas no lo conseguir, por mucho que se empee. Por fortuna, aqu como en todas partes, ahora como siempre, una sola golondrina no hace verano. Adis hasta ms ve r seor Devanador cambie de nombres, como de colores. Que si V se queda hablando solo, sus motivos tendra para ello. Y o por m, mientras haya con quien entrar en conversacin, he de estar callado, y callado como un poste. Callado El Ontlogo ? Dispnseme V Personas de mi amistad se me han acercado por el inters de que se corten estas polmicas. Estoy pronto a

PAGE 276

764 \ 764 \ JULIO 1840 ejecutarlo, pero advirtase, que si tiro piedras es porque se me arrojan cantos. El Ontlogo Habana, 10 de junio de 1840. LXXXIV LXXXIV TERCERA RESP TERCERA RESP UEST UEST A A Al artculo Una que vale por todas, Al artculo Una que vale por todas, publicado en publicado en La Aurora La Aurora de Matanzas de Matanzas de 28 de junio prximo pasado. de 28 de junio prximo pasado. POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 7 de 1840). Vos me coegistis. Y va de veras! Visto, pues, que a pesar del proyecto de discusin y pedimento de explicaciones a mi adversario acerca del da, materia y orden de la conferencia, no obtena respuesta alguna de su parte, a la sazn que se presentaba en mi morada una persona apreciable y entendida, pero a quien ligaban ms estrechas relaciones con mi adverso que no conmigo, manifestndome que haba encontrado a ste ltimo muy dispuesto a entrar en la lid; pero que l mismo le disuadiera de ello, porque de todos modos y por todos motivos nos estaban mejor evitar semejantes encuentros, sacrificando los impulsos del amor propio en las aras del amor a la ciencia, di por enteramente concluido este negocio, y hasta en autoridad de cosa juzgada: advirtiendo que mi disposicin a darlo por terminado era manifiesta, y an manifestada en uno de mis ltimos remitidos; espontneamente de mi parte, aun sin la instancia, para m respetable, de la susodicha persona; pues me era harto violento y an poco decoroso batirme con un hombre compulso y apremiado, y sobre todo cuando yo ms deseaba el triunfo de las opiniones que el de las personas. Los que no sienten su corazn agitado por ciertos elevados motivos, no pueden juzgar que no duelan profundamente ver germinar y fructificar el error entre los hijos de nuestra patria. No es un vano deseo de ostentar conocimientos los que pone la pluma en nuestra mano; no! y algn da me

PAGE 277

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 765 / 765 harn justicia hasta mis propios enemigos: es el dolor de ver que se propaguen y acrediten ciertas doctrinas que creemos perjudicialsimas a la causa de la ciencia y de la moral en nuestro suelo; y en prueba perentoria de que no nos decide otro mvil, represe que slo hemos escrito contestando, empeados en poner remedio al mal que creemos se causa con dejar correr ciertas opiniones tan errneas, que apenas alcanzramos como deslumbran an a la misma mocedad, si no lo tocramos con nuestras propias manos. Qu ms! Hasta de la misma impugnacin detallada de toda la Psicologa de Cousin que prometiera yo al pblico desde fines de 1838, haba ya desistido, por parecerme suficiente para desengaar a la juventud lo que en repetidas polmicas, y sealadamente en la sostenida con Adicto en principios de 39, y con Tulio en octubre del mismo ao, haba publicado acerca del llamado Eclecticismo y sus vanas cuanto ambiciosas pretensiones. Aqu est mi deseo de ostentar y lucir! Demasiado sabis, oh acrrimos enemigos de Filolezes demasiado sabis los nicos mviles de su vida y de su pluma! Pero volvamos a tomar el hilo de nuestra relacin. Cuando lo ltimamente referido apenas pasaba, se haba presentado un nuevo adalid en la persona de don Domingo de Len y Mora. El pblico vio con asombro el desafuero con que este hombre se produjera respecto de m; y eso ms se escandalizaba, y an escandeca, al notar la levsima causa que ocasionara tamao desmn. Y a esta sola circunstancia era de suyo un vehemente indicio de que all dentro se encontraba un encono mal encubierto, que saliera de madre rebosando y quemando cual lava al menor soplo que le excitase. Pero, poda suponerse tanta pasin, tanta ira, as repentinamente en el pecho del joven Mora, que le hiciera saltar en tales trminos por todas las barreras de la consideracin que se debe an a los hombres ms desconsiderados en la sociedad? As fue que esta circunstancia, unida a la del notorio ntimo trato de mi nuevo con mi antiguo insultado r y corroborada con la otra de tocarse en los papeles del ltimo muchas de las especies y bajo el mismo orden que se hallan en los primeros, hizo desde luego conocer al mundo entero que Len y Mora no era ms que otro crter del mismo volcn siempre ardiente y atizado contra el malaventurado Filolezes As lo crey este mismo firmemente; y como notase la avilantez con que para alucinar su digno accesorio, el mentiroso cargo de ser cousinista mi Elenco de 1835 cargo a que ni haba hecho caso en boca del primero, por haber ofrecido yo a aqul y otros amigos quedar cortada la polmica, volv a tomar la pluma, demostrando en una serie de artculos, con el Elenco en la mano, y proposicin por proposicin, cun gratuitamente haban querido faltar a la verdad y a su conciencia estos mis adversarios de nuevo cuo; pues tal los apellido, porque los suponedores suelen buscar siquiera las apariencias para dar a sus cargos algn colorido de verdad; pero mis enemigos, suposicin neta y sin apoyo es el arma que emplearon entonces, y

PAGE 278

766 \ 766 \ JULIO 1840 han empleado despus, contando con el antecedente de que la mayora del pblico no conociera el contenido del Elenco. En tales circunstancias y despus de haber escrito 4 5 artculos slo al propsito de manifestar que ni la letra ni el espritu de tal documento eran cousinistas, parecindome ya de sobra, y diciendo a las instancias de aquella misma persona apreciable antecitada y an de otros amigos que se hallaban presentes volv a levantar la pluma, ofrecindoles ocuparme solamente en mi Impugnacin a Cousin como ellos mismos me recomendaban que haba de ver la luz, en forma de cuadernos, y no de artculos sueltos, de peridicos, bien entendido que de la parte contraria tampoco me molestaran; y as lo asegur aquella persona autorizada que estaban dispuestos a hacerlo mis antagonistas. Cumpl por mi parte tan religiosamente esta especie de capitulacin, como lo ha visto el pblico entero, y lo ver todava ms, cuando le presente el fruto de mis tareas en ese intervalo de tregua. Y mis contrarios entre tanto qu hacan? Por ventura llenaban de su lado el compromiso, o se aprestaban con trabajos serios al combate que podan muy decorosamente empear de nuevo a la aparicin de mis impugnaciones contra su caudillo? Fbulas fue lo que empezaron a forjar al cabo de breves das: fbulas para una discusin filosfica! fbulas que por lo mismo despreci, no obstante descubrir en ellas el espritu, aunque diferentes manos; fbulas mandadas a hace r o mejor dicho, ayudadas a hace r por mi principal antagonista y sus paniaguados. Prueba inconcusa del desprecio con que las mir (puesto que slo negaban y no probaban), es que hasta la dcima o undcima, no volv a alzar la voz; y eso porque se me hacan en ella, con nimo de amedrentarme, las dos graves acusaciones de ser mis doctrinas contrarias a la caridad cristiana no menos que al trono y al alta r Harto motivo tuviera desde alguna de las fbulas anteriores de haber salido a la palestra, pues en una de ellas se hizo la pintura recargada de un sensual o sensualista, entregado a todo gnero de deleites, y como para hacer creer a los que no me conociesen, fuera de esta isla, (porque en sta trabajo les mando para que hagan creer dado a los deleites a un hombre que no cuenta ms tesoro que la rigidez de sus austeras costumbres) que el corifeo de la escuela sensualista en la tierra de Cuba, algo sera de lo que se achacaba, cuando tanto osaban decirle. Esta es la buena intencin de mis enemigos, de los sustentculos de la ley del deber!; y aqu tienen mis compatriotas otra prenda de este nuevo modo de calumniar de que hice mrito poco ha, sin consultar siquiera las apariencias. Pero aqu no slo hay malicia sino simulacin; pues esos mismos predicadores de moral son precisamente los que mejor saben, por experiencia y ab incunabilis 10 (hemos sido amigos y muy fervientes, qu cruel desengao!) la severidad de principios y candor de pensamientos que 10. Desde un principio.

PAGE 279

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 767 / 767 rigen las acciones de un hombre, que en ms de un sentido puede afirmar que su reinado no es de este mundo. Por lo dems, seores, las fbulas se escriben para desterrar vicios en la moral y faltas en la literatura; pero no son lo ms a propsito para impugnar opiniones filosficas. Y si quiere todava sostenerse por parte de ms adversarios, que cuanto preste materia al ridculo, es digno blanco para fabulea r digan la mano puesta sobre el pecho a qu lado de los contendientes pertenece de jure 11 la aplicacin de su favorito procedimiento. Vuelto a empear el lance, ya ha visto el pblico las miserias e inconducencias a que volvieron a apelar mis enemigos, llegando al extremo de la ridiculez, con echarme en rostro que ellos eran poetas y yo no; como si la cuestin hubiese sido de hacer versos, y no de hacer razonamientos. En fin, y para no cansar; pues estos hechos, por tan recientes, estn muy frescos en la memoria de mis lectores. Tornaron a interesarse personas de respeto porque cesase otra vez el fuego de una y otra parte, cuando ya haba yo puesto a la contraria fuera de combate; y torn a empear mi palabra de que cortado quedara; y tan de veras la cumpliera, que teniendo censurados y listos para la prensa dos artculos ms contra mi gente, fueron sepultados en el silencio desde el diez de junio, en que vio la luz el ltimo mo bajo el epgrafe de: Desenrdense; y que eternamente lo quedaran, a no haber salido ellos de nuevo vomitando denuestos e improperios por La Aurora de Matanzas (que es la ocurrencia del da), en el seguro de que, maniatado yo por mi palabra, iban a gozar del placer de la sorpresa causada al enemigo, con todas las fuerzas que a mansalva haban podido reunir en tantos das, como mediaron del 10 al 27 de junio, en que comenzaron a soltar sus primeros proyectiles en el ltimo bombardeo. Y a en el entretanto haba ocurrido la circunstancia de la reimpresin de la primera fbula en la Gaceta de Puerto Prncipe Pero como este dato se halla ntimamente enlazado con la historia del ministerio de relaciones exteriores ( Quis talia fando temperet a risu ?), 12 razn ser que forme parte del artculo que a ella consagre el desenmascarador Filolezes V os me coegistis. 11. por derecho propio. 12. Quin, al narrar estas cosas, podr contener la risa?. Ovidio dice: temperet a lacrimis?

PAGE 280

768 \ 768 \ JULIO 1840 LXXXV LXXXV ADMONICIN BREVSIMA A ADMONICIN BREVSIMA A FILOLEZES FILOLEZES POR SU POR SU AR AR TCULO COMENZADO A P TCULO COMENZADO A P UBLIC UBLIC AR EN EL AR EN EL DIARIO DE LA HABANA DIARIO DE LA HABANA EL 4 DE JULIO EL 4 DE JULIO 1840 1840 P OR E L O NTLOGO (La Aurora de Matanzas julio 8 de 1840.) Qualia tu dederis, talia percipies. 13 Concluye V ., seor Filolezes rogando a sus adversarios suspendan su respuesta hasta la conclusin de su relato, para que no sea esto un proceder infinito; y yo no puedo menos que principiar manifestando que cada artculo de V es necesario contestarlo a tiempo, porque si no, se olvidan las especies, y cuesta luego mucho trabajo recordarlas, o buscar los Diarios para tenerlos a la vista, en razn de ser tantos, y tan largos, los que V. escribe, que no es posible alcanzarlos si no se imprime una que valga por todas. Entra V haciendo la historia de sus polmicas literarias para instruir al pblico de los antecedentes, y como ante el mismo ha pasado todo, semejante repeticin no podr menos que cansarlo; sin embargo de todo, es disculpable en quien supone que cuanto se escribe en su contra son dicterios y desahogos, y en quien despus de haber quedado postrado en tierra, ahora quiere levantarse para confundir a sus enemigos. Esto se da claramente a entender con los versitos de ayer: Que el vivo se cay muerto, /Y el muerto arranc a corre r. Por fortuna estoy curado de espanto, y no me arredran sus amenazas, porque como est montado en clera, le considero trastornado del sentido; pues la ira nadie duda que es verdadera locura. Si no fuera as cmo haba V de contradecirse en el fragmento de su discurso que tengo a la vista? Cmo? V que hace gala de ser tan lgico? Al principio dice V que no tiene adversarios, sino enemigos, y al fin ruega a sus adversarios que suspendan su respuesta. Si no los tiene, si no hay tales adversarios cmo se dirige a ellos?... V aya! Que aqu se perdi el criterio. Dice V en su artculo, como para intimida r que si persisten en sus diatribas sus encarnizados enemigos (es necesario advertir que no existen tales carneros) entonces tendr el pblico no slo los nombres y apellidos, sino otros pormenores y minuciosidades, que por ahora tambin condena 13. Segn des, as percibirs.

PAGE 281

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 769 / 769 al silencio. En esto V sabr lo que se hace, porque si se equivoca, lo que es muy fcil, o le faltan pruebas, que es muy factible, se expone a que le demanden judicialmente algunos sujetos contra quien vaya V a topar a ciegas; a ms de que si se ha de expresar todos los nombres de las personas que han jugado en el drama, ser preciso que no se olvide del autor o autores de los artculos que contra V se han publicado, pues se dice que por ah, por esos mundos de dios que parece acostumbra V a frecuentar ms que yo, que son lo menos doce. Despus sigue el escribiente, el que los llev a la imprenta, el censo r el redacto r el cajista, el prensista, y hasta el repartido. Cunta gente junta!, si se agregan los que los hayan ledo! Ni en el valle de Josaphat habr ms. Es indispensable que esta gente salga a plaza, por haber cometido la falta notabilsima de escribir contra los errores de Filolezes de Filolezes que ha manifestado que us del estilo ridculo, para ridiculizar a sus adversarios; otro dira que los ha llenado de dicterios. An los est amenazando, con que los ha de pintar en pblico con sus pelos y seales, estampando sus nombres y apellidos, con otros pormenores y minuciosidades, como si fuese un delito tomar la pluma en su contra, para sostener verdades, aunque amargas, tiles y convenientes. Acaso se habr credo que son algunos criminales los que as se atreven a entrar en liza con el hasta ahora campen por excelencia, cuyo ttulo adquiri ms bien por indebidas consideraciones, que por triunfos alcanzados en batallas campales. Eche dibujos Filolezes que ac tambin sabemos pinta r y en la exposicin de retratos originales que se haga al pblico, veremos quin se lleva el lauro, mas, entre parntesis: qu conexin habr entre el retrato de una persona y su obra? Si ser Filolezes frenlogo, y querr descubrir los rganos intelectuales en la frente de los individuos? Algo habr de esto. Por eso se advierte en la portada de los ms de los libros el retrato del auto r Pero pues as lo quiere el que se ha propuesto gobernar y dirigir a la juventud cubana, paciencia y baraja r que nuestra vez ha de llega r y entonces veremos, de quin a quin, cul ha sido el impudente, el que ha dado margen a tales contestaciones; el pblico juzgar, porque l es el mejor juez de semejantes cuestiones. El Ontlogo Habana, 4 de julio de 1840.

PAGE 282

770 \ 770 \ JULIO 1840 LXXXVI LXXXVI [SOBRE] FRENOLOGA [SOBRE] FRENOLOGA FLAMANTE, F FLAMANTE, F AMOSO Y ESTUPENDO AMOSO Y ESTUPENDO DESCUBRIMIENTO DESCUBRIMIENTO P OR E L B A Y AMS (Noticioso y Lucero, julio 8 de 1840 .) Siento aguda comezn En medio de la cabeza, Y cuando a picarme empieza, Me rasco, y ms picazn. Se me abulta el corazn, Se me dilatan las venas Y esto qu es? Corrientes llenas De experimentos, fisilogos, Traslados a los frenlogos, Para que alivien mis penas. Cuando anduve por Sevilla, habr cosa de un ao, donde conoc a mis tos, naturales de aquel dramtico pas, contraje relaciones de amistad con M. Saliveberr y hombre consumido en investigaciones de crneos por cementerios. Apasionado yo a cuanto pueda influir en el conocimiento espiritual y corporal de los hijos de la golosa Eva, le manifest al Frenlogo mi aficin a sus estudios favoritos. Esto era oh!, si me acuerdo vspera de Corpus, que es decir de gloria y fama, y de porte para Sevilla, que amo con el cario debido al solar aristocrtico de mi padre y abuelo. Sonrise el discpulo bendito de Gall, alz las gafas de sus miopes ojos, y me hizo la expresin ms afectuosa de su simpata y deseos de complacerme. Gurdeme V el secreto, y le he de iniciar en un descubrimiento frenolgico, digno de abrir una poca nueva en la historia de nuestra mal mirada ciencia. Diciendo y haciendo, me conduce asido del brazo a una casa, que a mi juicio era como la sal de profundis del convento de Beln. Cul fue mi sorpresa! Vi en hileras, y en gradas de menor a mayo r miles de crneos, lucientes y blancos, con rtulos en los huesos occipitales, y especialmente con fechas de 1509, 1600, 1602, 1603, 1606, 1607, 1790. Qu indican estas fechas M. Saliveberry? Abri los ojos, mene la cabeza rotundsima que tena el encalabrinado frenologista, a manera de queso de Flandes, y me dijo: Cabalmente ah...! ah est el secreto de mis exploraciones! Mire V.

PAGE 283

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 771 / 771 para all a la izquierda, y advertir que los crneos no presentan ese descenso del hueso frontal sobre las curvas de los ojos. Pues ahora va la explicacin: la cada del hueso frontal sobre los ojos, es el rgano de la Inquisicin, que en paz descanse. En esos aos apuntados, la generacin humana no dejaba de presentar ese desarrollo frenolgico y qu cosa tan rara! desde 1820 no se vuelve a hallar en los crneos de los muchachos igual descenso. Entonces fue cayendo la Inquisicin hasta extinguirse. Y por qu? Porque se acab el rgano inquisitorial. Aqu abrac al F renlogo, y qued ms adicto a sus misterios. La suerte me ha trado a esta ciudad y en ella, en medio de los afanes que me cuesta la vida, he reflexionado seriamente sobre si publicara el secreto de mi amigo Saliveberr y hombre el ms pujante que se conoce en Frenologa monda y lironda, pelada y por pelar; mas porque no se diga que por ser de diversa opinin callo la suya, me he decidido a divulgarla, a fin de que se aproveche el cndido Fisilogo 14 de las sandias pregunticas sardnicas, que se hacen en el Diario de la Habana a mi amigo El Trinitario El Bayams LXXXVII LXXXVII CU CU AR AR T T A RESP A RESP UEST UEST A A Al artculo Una que vale por todas, Al artculo Una que vale por todas, publicado en publicado en La Aurora La Aurora de Matanzas de Matanzas de 28 de junio prximo pasado. de 28 de junio prximo pasado. POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 9 de 1840.) Vos me coegistis. Y va de veras! Qued pendiente el discurso en la historia del ministerio de relaciones. Es antigua tctica de mi contrario dirigir sus circulares de artculos y cartas para mandarlos escribir a diferentes puntos de la Isla, y ms de seguro apela a semejante estrategia, cuanto ms rendido ha quedado en este terreno. Pero qu artculos! Su nimo es que aparezca, si no el pabelln, al menos un arrapiezo de su destrozadsima bandera, aunque sea 14. Luz y Caballero (Roberto Agramonte).

PAGE 284

772 \ 772 \ JULIO 1840 figurando miserable gallardete flameante en lontananza; en fin, primero mrtir que confeso r primero amor propio que amor a la verdad. Si no podis sosteneros quin os obligar a salir al palenque? La pasin que por dentro tenis; tan persuadido he estado de cuanto os tenis; tan persuadido he estado de cuanto os impulsa, y creo conoceros tan profundamente, que hace tiempo manifest en su crculo de amigos que por ltimo acabarais por hacer escribir a algunos eclcticos de la Pennsula excitando sus simpatas contra el anti-idealista habanero, para que cayese luego sobre mi persona y doctrinas todo el peso de ciertas reputaciones trasatlnticas, eso ms venerables cuanto ms lejanas, tales como la de un Donoso Corts y otros jvenes que tambin siguen la moda de esas aejas opiniones revividas y mezcladas con nuevas, como se arreglan hoy las que llevan las barbas a usanzas del siglo decimosexto, con el contrasentido del frac y la corbata del decimonono. Pues sepa ahora el pblico que mi conjetura ha pasado a ser realidad. Me consta perfectamente que por parte de mi adversario se ha remitido, a un compatriota nuestro residente, un artculo acompaado de las instrucciones competentes para hacer sin duda escribir a algn otro individuo de categora literaria contra las opiniones emitidas por m en los peridicos de la Habana; probablemente habrn enviado tan slo algunos de mis artculos escogidos; esto es, dejando ac los ms concluyentes y remitiendo los menos. Pero qu alcanzan mis contrarios con tales estratagemas? Primero. Patentizar ms su nulidad. Segundo. Ostentar la pasin que los anima; de manera es que en todo caso podrn empeorar mi causa, pero no mejorar la suya. Pues bien, ah est el tercer efecto que lograrn en el orden que lo vamos apuntando, y el primero, que ya en su derrota se proponen ellos alcanzar: hacerme dao a todo trance, aunque ellos no se proporcionen algn bien. Y volviendo sobre m mismo, qu me importa quedar vencido caso que lo fuera, por esos futuros adversarios de superior pujanza y categora? Aun cuando lo fuese por un inferior en todo y por todo puede tener el triunfo ajeno un hombre de mi temple, que slo ansa por el triunfo de la verdad? Si se me convence de error en esta materia, blanco de las meditaciones de toda mi vida, en toda mi vida habr llevado una leccin ms grave e importante, y sta si ser una que valdr por todas. Empero, tratar de apagar los bros de este pecho con la autoridad de un hombre esclarecido, o con nuevos sofismas de la misma escuela, es de vuestra parte renunciar adrede al conocimiento del hombre que tan sobradamente se ha dado a conocer por la franqueza y energa con que siempre ha sustentado sus opiniones, contra quien quiera que sea. Cuntos gneros de prestigio y de nombrada no cuenta el seor Cousin, as en el mundo viejo como en el nuevo! Y sin embargo, ha sido esto poderoso a estorbarme la ms paladina y hasta amarga manifestacin de las objeciones que sus doctrinas me excitaba, y an de los cargos que su conducta me ha inspirado? Las almas

PAGE 285

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 773 / 773 dbiles y sin convicciones son las que se asustan y sobrecogen de que hombres grandes piensen de un modo contrario; o bien las almas vanidosas (dbiles por otro estilo) que temen y se anonadan al pensar que van a ser vencidas en el combate. Nada de reprensible, antes loable, tendra mi contrincante, si slo fuera propagandista de las opiniones que en conciencia creyera fundadas; yo lo que le tacho es: 1 Que las publique sin hacer caso, ni sacar provecho, de las impugnaciones que aqu mismo se les han hecho; 2 Que mande escribir a otros, despus de haber salvado l las apariencias, esto es, ocultndose bajo el velo del annimo, o llevando la pluma an a los descubiertos, sin entrar en materia, sino, en su luga r denostndome e insultndome hasta con las comparaciones y dicterios ms despreciativos; algunos de los cuales no se han vertido jams ni contra el ltimo hombre de la Isla de Cuba. Y a me parece estar oyendo a mi adversario confesar la verdad de los cargos, por ser ellos la verdica historia de cuanto ha pasado, historia de que en gran parte ha sido testigo el mismo pblico habanero; pero negando ser l 15 (puesto que nada aparece bajo su firma) el alma y eje de todas las maniobrillas de que habemos hecho resea; salvando todava mis prevenciones (as las apellidar), causadas por personas que tratan de enemistarnos y desunirnos para siempre. Pues tenga entendido mi adversario, que si tal conducta adoptare en su descargo, le demostrar con datos irrefragables, con la letra que indeleble queda, datos que todava no he querido emplea r en un artculo por separado, que l slo es el centro y causa de todas las operaciones que rpidamente van bosquejadas. Sepa, y djese al menos esta vez ensear por la propia experiencia, que si bien en lo forense, en los tribunales de justicia estar a cubierto de tan grave responsabilidad, en este otro foro externo de la opinin pblica, que es el tribunal competente e inefable en nuestro caso, no es l quien vuelve a levantarse inclume y exento de cargos. Abra por fin los ojos mi deslumbrado contrario. Cmo podr persuadir al pblico en su vida que ha de haber otros hombres ms empeados en mortificarme y rebajarme que el ms interesado en ello por la situacin en que el mismo se ha colocado, y por todos los antecedentes y consiguientes que han mediado en el caso? Tiempo es ya de entrar con La Aurora de Matanzas ; y Aurora digo, por no ser solamente las del 28 de junio, sino otras tres ms las que contra m se han desatado; y acaso haya todava otra, a la razn que esto se escribe. Empecemos por su orden, con la del 27, que lleg a mis manos con posterioridad a la subsecuente. Redcese a un cuento ese primer artculo, que bien exprimido, da el residuo siguiente: 1 un juramento de creer en Dios, en s mismo y en el mundo. En esas tres cosa cree todo fiel cristiano, o judo, y an los que no 15. M. G. del Valle. (Roberto Agramonte.)

PAGE 286

774 \ 774 \ JULIO 1840 crean en el primero, de puro brbaros y selvticos, no se resistirn a los dos segundos. Y o no s dnde han visto estos juradores un hombre que no crea en el mundo, juramento tan caracterstico, que est l mismo cantando su procedencia, y para no dejar duda alguna, con la originalidad de ir marcado con el signo de la redencin, o guisa de testimonio de notorio, que atestigua sobradamente el original que le estamp, est la crucecita clamando: aqu tienen al hombrezuelo: ecce homunculums 16 que no, ecce homo 17 ese est en otra parte. 2 Hace luego mrito El Ontlogo de sus lucubraciones por desentraar las doctrinas del genio filosfico del Sena (pobre Sena, qu turbio correras, si no contaras otros raudales cristianos!) todava no bien estudiados entre nosotros. Seguramente: nadie ha dado mejores pruebas de ello que mi contrincante; pues sabe tene r pero no sostene r las opiniones de su caudillo. Que las estudie! 3 No una, sino varias losas sepulcrales, ver V ponerle al profano, que no santo espiritualismo o eclecticismo de M. Cousin; algunas muestras habis visto ya: pronto las tendris largas y tendidas. 4 Hola, con que fue V ., seor Ontlogo, el mismo que tir unos cuantos cohetes a modo de fbulas, por va de recreo, para ver si espantaba las majaderas sensualistas, sin irse a las manos! No quiero ms ni mejor para propsito. 5 F also, falssimo, que yo empec entonces a temer (s, quisisteis amedrentarme con el manoseado coco del trono y del altar! pero lo conseguisteis?) y a tartamudear satisfacciones apuradas. Decida el pblico, si vosotros habis logrado apurarme jams: ah est mi nica respuesta a esa falsedad desembozada. 6 Que anunci una lectura de papeles mojados en la Universidad. S, al ver que ninguno de vosotros quera salir al frente a la conferencia, propuse que siquiera fuesen a or una lectura de esos papeles, para demostrarles que desde octubre estn en pie mis razones y por el suelo las doctrinas de Cousin. Si los papeles se hallan secos, o mojados, echarse al agua de la Universidad, que en todo caso, si estn enjutos, all me los podris inundar bien a vuestro sabo r. 7 Este es el guapo? pregunta el articulista. En esto ha parado tnta ostentacin de sofismas? me dice este verdadero perdonavidas floretista. Pues ostenta tus fuerzas y tu esgrima en desbaratar esos sofismas. Ah estn los diarios del mes de octubre. ntrales, espejo de la bizarra! 8 Y as se concluye la campaa sin mayor rudo, ni polvo, etctera, etctera. quedando un mdico higienista a la cabecera del jaque para curarle la jaqueca. Alusin al benemrito profesor de esta ciencia entre 16. He aqu el hombrecillo! 17. He aqu el hombre.

PAGE 287

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 775 / 775 nosotros, quien se la caus muy buena a cierto catedrtico de psicologa cousiniana con la fraterna que le dio en el gimnasio de esta ciudad, en trminos de tener que recetarle dos aos de fisiologa para curar la inveterada dolencia (me temo que sea innata) que aqueja a un encfalo metafisicado. Pero fuera burlas: estas alusiones no las hacen nunca los hombres de pro: ah est el Elenco de Higiene, que es la muerte de vuestras opiniones; atacando de frente, guerrilleros trampayistas que dis la estocada lateral,y sals huyendo despavoridos. Aqu est quien os ajusta siempre las cuentas. Filolezes LXXXVIII LXXXVIII SOBRE LAS FBULAS CONTRA EL SOBRE LAS FBULAS CONTRA EL SENSUALISMO SENSUALISMO P OR E L F RENLOGO ( Noticioso y Lucero julio 10 de 1840.) Seor Filolezes Con respecto a lo que V dice en el Diario de la Habana de hoy 7 de julio acerca de mis Fbulas contra el sensualismo no puedo menos de manifestarle haber padecido V una grandsima equivocacin, cuando supone que fueron mandadas a hace r o mejor dicho, ayudadas a hacer por su principal antagonista y sus paniaguados, pues nadie ms que yo solo las ha formado, sin drselas a corregir a algunos, y la prueba es que nadie sabe hasta ahora quien es el auto r V mismo, que tanto empeo ha tenido en descubrirlo, no puede asegurar quien sea. Y a V ver con esto, que cuando se escribe al pblico, se necesitan otros datos, otras pruebas, y no vanas conjeturas. Tocante a haber despreciado V mis fbulas, ciertamente porque no poda contestarlas, el pblico ha visto que no ha sido as, sino todo lo contrario, pues la undcima titulada Los ros y el mar le hizo a V caer la careta, que hasta entonces no hubo fuerzas humanas que se le quitaran. An en el da sabe V cmo desenredarse del lo en que lo han envuelto las Fbulas, las Fbulas, que pretende V que solamente sirven para desterrar vicios en la moral y faltas en literatura, pero que no son lo ms apropsito para impugnar opiniones filosficas. Ms adelante, seor Filolezes ver V en

PAGE 288

776 \ 776 \ JULIO 1840 un artculo que ex profeso publicar sobre las Fbulas, para todo lo que pueden estas servi r El ridculo es lo menos, y V que hace gala de usarlo oportunamente y con perfeccin, no debiera temerlo tanto. Por ltimo, no s yo que pueda haber versos dignos de llamar la atencin del pblico, sin razonamientos, y aunque es verdad que la cuestin no era de poesa, en que confiesa V no ser voto, sino de filosofa, en que se tiene por el primero, con todo, nadie quita que las materias filosficas se traten en verso, y mayormente cuando son como las que en la actualidad se discuten, que tanto se prestan al bello ideal, inseparable de lo verdadero. A ninguna persona de respeto le he hablado para que se interese con V a fin de que cesase la polmica; y si a V en 1 de junio se le quedaron censurados dos artculos, que sepult en silencio, yo poda contar hasta nueve, que no vieron la luz pblica, por motivos que V no ignora. El Frenlogo Habana y junio 7 de 1840. LXXXIX LXXXIX SEOR FILOLEZES AMENAZADOR SEOR FILOLEZES AMENAZADOR POR E L F RENLOGO ( La Aurora de Matanzas julio 10 de 1840.) Dice V en su artculo del segundo publicado en el Diario de la Habana el 4 del corriente, que todava quiere guardar un resto de consideracin callando los nombres de algunas personas que han jugado en el drama (en que ha sido V el protagonista); mas que si persisten en sus diatribas sus encarnizados enemigos (nadie lo es ms que V ., pues no han sido flores las que ha vertido por su pico de oro), entonces tendr el pblico no slo los nombres y apellidos, sino otros pormenores que ahora tambin condena al silencio. Esta es una amenaza propia de un maestro de escuela: sin duda que V se ha credo que sus adversarios son nios de teta. Spase V que mi nombre y apellido no es ningn delito, para que procure ocultarlo: el nombre que recib en el Santo bautismo, que me glorio lleva r y por el que todos me conocen, si me abstengo de expresarlo es ms bien por modestia, aunque me est mal el decirlo, que por otra cosa; pues no aspiro a ningn puesto, ni tengo pretensiones de alguna clase.

PAGE 289

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 777 / 777 Si V por meras presunciones, y sin ms pruebas o datos, que algunas leves sospechas, se aventura a suponer que otras personas son los autores de mis artculos, se expone a que se le conteste con un solemne ments, y quizs se le obligue a comparecer en un tribunal de justicia, a justificar su dicho. Ser su proceder de hombre de juicio y asentado criterio? Seguramente que no. Por lo que a m toca, nada temo, ni en la actualidad me asisten ganas de renunciar al annimo slo por complacer a los paniaguados de V .: la ley me favorece para que no se consienta el desmn que V indica, y con el que parece intenta amenaza r creyndose que son noveles escritores, el que con V las tiene; nicamente mi voluntad pudiera hacerme variar de propsito. Lo contrario sera dar a V facultades sobre m, que jams ha obtenido. Las leyes solamente son las que en sociedad imperan, las que deben amenaza r y no ningn particula r porque ante ella todos son iguales. Nadie ms que V ., seor Filolezes ha hecho degenerar la cuestin de Filosofa en otra puramente personal, cuando hasta los nombres y apellidos de los que presume contendientes, quiere sacar al pblico. No es esto ajeno a la disputa? V eamos lo que se dice, y no quien es el auto r que el nombre importa muy poco, cuando es un error lo que se sostiene. De toda suerte quedo siempre con la lanza en ristre para rechazar los botes de V El Frenlogo Habana, 5 de julio de 1840.

PAGE 290

778 \ 778 \ JULIO 1840 XC XC QUINT QUINT A RESP A RESP UEST UEST A A Al artculo Una que vale por todas, Al artculo Una que vale por todas, publicado en publicado en La Aurora La Aurora de Matanzas de Matanzas de 28 de junio prximo pasado. de 28 de junio prximo pasado. P OR F ILOLEZES ( Diario de la Habana, julio 10 de 1840.) Vos me coegistis. Y va de veras! Es verdad que Filolezes ha escrito con distintos nombres acerca de un mismo asunto; pero esto no ha sido ni por ceder al consejo de mis amigos como vosotros decsque ninguno me han dado en el particula r ni por hacer creer al pblico que eran numerosas las personas de su modo de pensar. Muy al contrario, para demostrar que era el mismo, mismsimo, que como variaba los personajes haba de variar los seudnimos, para no incurrir en la impropiedad del Frenlogo que an escribiendo sobre materias las ms diversas y contrarias a su denominacin adoptiva, siempre se firmaba El Frenlogo Yo si haca un silogismo, me pona El Escolstico; si soltaba un sermn grave y edificante, me suscriba El Padre Cristforo aludiendo al franco y osado carcter que bajo la capilla de este religioso venerable pinta el sin par Manzoni; y si el incensario hubiera manejado, Turbulo sin duda me hubiera escrito. V osotros me echis en cara las culpas que por vuestra parte cometis; demasiado ve el pblico que vosotros derramis artculos por distintos puntos de la Isla con diversos o ningunos nombres; pero a m me descubre todo entero, porque no me encubro, y en la misma polmica y en el mismo terreno, sin esas salidas de pico y huidas verdaderas en que fincan todo su arte de la guerra mis estratgicos adversarios, aparezco siempre en el mismo Filolezes amante de la verdad, y sin huir jams el cuerpo a la discusin. En fin, vosotros mismos me habis conocido por mi macarrnico estilo? Guardad este dato para su tiempo. Como que el estilo es todo el hombre en frase de un insigne escrito r Cuidado con esquivar las consecuencias que manan de tales principios! Qu juicio formarn los extranjeros inteligentes acerca de nuestras costumbres, al ver el modo y forma con que se discuten las ciencias (las matemticas cientficas) en estos peridicos (los de la Isla de Cuba) que corren por todo el mundo? No parece todo este perodo, sin quitarle ni ponerle una tilde, mandado hacer expresamente por Filolezes para sus

PAGE 291

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 779 / 779 contrarios, a quienes viene que de molde? Pues ahora se quedarn ms atnitos nuestros lectores: ellos mismos las han estampado en La Aurora del 28 de junio. Es extremado, heroico, el valor de mis enemigos. Avergonzar la Habana de los serios y circunstanciados artculos de un hombre, que entra en materia! Y no avergonzarse eternamente de los hombres que tratan las cuestiones en fbulas, y que en lugar de razones contestan con improperios a sus antagonistas; y queriendo sacar las cosas de su terreno, los apellidas piadosamente enemigos del altar y del trono! Y o de m s deci r que si en el fervor y torbellino de las pasiones hubiese cometido semejantes deslices, me hubiera muerto luego de rubor y de vergenza. Delante de quien vienen ahora a tener semejante lenguaje? Fingidores sempiternos! El pblico de la Isla de Cuba os ha calado a esta hora ms de lo que vosotros creis! Qu dirn los extranjeros tocante al ramo de Educacin cuando sepan quin es Filolezes ? Qu han de decir? Lo que ya han dicho: que es un Centinela avanzando que no consiente se pervierta a la juventud con doctrinas errneas, y estorbndole el examen de las contrarias, para que juzgue con pleno conocimiento de causa. No es eminentemente patritica esta obra de Filolezes ? De qu tiene, pues, que avergonzarse, cuando sepan que l est a la cabeza de la educacin poltica en su tierra? Qu enigma, qu misterio es el que queris aparentar con esas palabrotas enfticas? Analicmoslas, pesmoslas. Quot libras in eis invenies ? 18 Despus me echis en cara que saliera yo al fin con mi nombre y apellido, como si l fuera el terror y espanto de mis antagonistas. No por cierto; harto sabis por qu lo hice. Me hacas una gravsima acusacin: se trataba ya hasta de mis costumbres y creencias: vosotros erais los que tratabais de amedrentarme con el trono y el altar; y entonces me visteis levantar ms erguido mi cabeza, tomar la pluma y daros vuestro merecido, entregndoos a la animadversin pblica. V osotros quisisteis marcar las vctimas con vuestros ojos: tu vero designas oculis ad caedem unumquemque nostrum; 19 hube de clamaros con el creador de Roma. En fin, sal como siempre, por donde menos me esperbais. Y o no valdr cosa ninguna; pero son los ms opuestos del mundo Filolezes y sus antagonistas. Esta justicia me la har, me la hizo, me la hace, mi carsima Cuba. Por lo dems siempre he empleado el annimo en todas mis polmicas, no por un temor que jams se ha albergado en mi pecho, sino por el placer de ver luchas las opiniones, sin la prevencin favorable o adversa de las personas. Hombres sin consecuencia! Tan pronto me tachis por ocultar mi nombre, como por descubrirlo. La opinin pblica os ha juzgado irrevocablemente! 18. Cunto peso hallamos en ellas?. 19. Pero t ests ya sealando con los ojos a cada uno de nosotros para la muerte (Cicern, In Cat .)

PAGE 292

780 \ 780 \ JULIO 1840 Mis obras todas (son palabras de mis enemigos) han sido ya condenadas al olvido. Quin lee ya mis insulsas producciones, a no ser para conciliar el sueo?. Dnde estn las clsicas e inmortales que han publicado mis contrarios? Pero, en efecto, tienen razn: el que las suyas sean malas, no hace a las mas buenas. Y o pregunto esto no ms: derramo o no derramo yo pensamientos sobre el papel? Son mis escritos crecientes verbales, como las calific mi principal antagonista, o crecientes cogitantes, y que lo han hecho pensar hasta a l mismo? En cuanto a otros trabajos mos en diversas materias, y an en la misma filosofa, he obtenido los elogios ms exagerados de parte de mi propio contendo r Testigo la cita que evacu en su cuestin con el seor Ruiz; cita que as de palabra como por escrito le arranc repetidos encomios, cual se los prodigara das antes por el mismo Diario a mi Elenco de 1835 Concliese, pues, mi adversario consigo mismo. Confiesan en seguida que les era amargo el trago de la lectura de mis artculos en el Aula Magna. Esto de la lectura les doli de veras; como que ya no tena disculpa. No haban querido concurrir a la discusin; y entonces les propuse, como queda repetido, que asistiesen a or los tremendos artculos de octubre prximo pasado; pues deseaba ver qu me decan cara a cara de mis impugnaciones a Cousin, que por escrito no haban ellos osado ataca r Es cruel esa confronta de rostro a rostro. Ni los ms valientes se atreven a arrostrarlas, cuando no estn firmes en sus convicciones. Al fin algunos suelen aceptarlas, arrastrados por el mismo miedo; pero en el acto quedan luego desconceptuados. V amos a la lectura de los artculos mojados. Qu majadera! exclamis vosotros, y lo es de veras. No es os poda jugar una ms pesada. Trasuntar por entero el prrafo siguiente del articulista, avivado con algunos parntesis, para que decida el pblico a cul de los dos contendientes cuadra ms bien en su mayor parte. Helo aqu: Un rasgo caracterstico distingue siempre al pblico ilustrado, y es que si por ardides estratgicos (y habla el prototipo de las maniobras secretas, que por lo dems son bien mojadas) que tambin se acostumbran usa r y con buen efecto en la guerra literaria... (Dnde estn los ardides empleados por m?; mustralos, selalos, indcalos, palabrero inagotable! Lgica, y ms lgica, severa, seversima; luchar cuerpo a cuerpo con la dificultad, franca, leal y potentemente, ah estn los ardides de Filolezes ) se logra ocupar algn puesto. (El alto o bajo que yo ocupara lo tena antes de haberme batido con V .; y no creo haberlo perdido despus. Podr V decir otro tanto? Le tendrn ya, algunos cuantos mozalbetes, luego de haber empeado el lance con Filolezes por aquel pozo de ciencia metafsica, que juzgaban no tener fondo? Y ntese que El Ontologista casi siempre hace mritos en sus ataques de aquello mismo que precisamente le cae a l de medio a medio: en este mismo perodo lo veremos todava comprobado), dura poco tiempo el

PAGE 293

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 781 / 781 engao (y qu verdad es!) en cuanto rectifica su juicio y descubre la verdad (al revs); por descubrirla es porque la rectifica, Seor escritor que se remite a la prueba de saber escribir: sed non ego paucis &c), 20 cae entonces el dolo a sus plantas (aqu est el comprobante de lo dicho: lo que a l le pasa es lo que achaca a su contrario: tan es V e l cado, y yo el que por lo menos me he quedado en mi puesto, que sus mismos discpulos de V n o me tenan en peor concepto al leer las que apellidabais mis crecientes verbales, y respecto de V ... no hablemos de eso... se les fueron a los pies las esperanzas, al ver que nada daba de s un hombre ni an estrechado por un adversario algo fuete para l. Qu resta de quien no se defiende ni an atacando en sus ms fervientes creencias y opiniones? Porque los magrsimos artculos de mis antagonistas no son defensivos de sus doctrinas, ni ofensivos de las ajenas) hecho dos mil pedazos, aunque sea un becerro de oro (alude a la acusacin que hice ya en mi inaugural a ciertos filsofos de Europa, que adoraban el becerro de oro: ac ni lo somos, ni lo adoramos); se descorre el velo, y vuelven las cosas a su prstino estado. (Esto es pintiparado lo que en galiparlanza me dijo aquel cofrade o aliado de mi contrincante, que tambin fue comilitante, de le masque tombe et le hero sevanouit. 21 Se pintan slo para ponerse una mascarilla. Pero no me quedo yo atrs para quitrsela.) Unicamente a la tenaz ignorancia, (siguen las palabras de mi adversario) el espritu de partido, o la gana de mortificar subsiste apegado al erro r despus, despus del convencimiento. (Parece que el articulista se ha propuesto escribir la ms amarga stira de su propia conducta en toda la discusin de Filolezes Quin ha dado ms pruebas de los fundamentos de su opinin, t o yo? Dgalo el pblico. Quin ha mostrado ms espritu de partido y hasta de pandillaje, t o yo? Decdalo el pblico. Quin ha manifestado ms empeo en mortifica r, en decir claridades y desahogos que no se dicen al ms despreciable gusano de la tierra, t y yo? Que falle el pblico. Quin ha con m ovido ms hondamente vuestras propias convicciones, quin os ha obligado a examina r a llamar a captulo a vuestros propios guas y maestros? Ese mismo Filolezes a quien tan desatentamente acometis y maltratis. Tal es el destino de los obcecados (me servirn de peroracin vuestras propias palabras) tal es el destino de los obcecados, a la suerte de la desesperacin, y por fortuna del gnero humano, el resultado de todo sistema falso- el resultado de toda falsa, podramos aadir. V eremos al fin quien queda en pie, una vez alzado el teln, si los tramoyistas de bastidores o su franco y leal adversario. Filolezes Julio 7 de 1840. 20. pero yo no con pocas.... Es una frase deliberadamente incompleta: No le dir en pocas palabras. 21. Cae la mscara y el hroe se desvanece.

PAGE 294

782 \ 782 \ JULIO 1840 XCI XCI SEXT SEXT A RESP A RESP UEST UEST A A Al artculo Una que vale por todas, Al artculo Una que vale por todas, publicado en publicado en La Aurora La Aurora de Matanzas de Matanzas de 28 de junio prximo pasado. de 28 de junio prximo pasado. POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana, julio 11 de 1840.) Vos me coegistis Y va de veras!. Por toda contestacin a mi artculo de 29 de mayo me remite El Ontlogo, a leer y releer en mi casa, o en el Aula Magna, el que se imprimi en el Noticioso de 1 de junio. Aceptado, con tal de que vayamos juntos al Aula Magna, a ver a quin le salen los colores a la cara con lo que ha publicado bajo su nombre. As en ese artculo a que me remets, como en el de, 3 de junio de que me dais traslado, no hay sino inconducencias y suposiciones. Me clamis que no soy poeta. Lo he prometido yo jams? No os he contestado a esto cien veces? Es esta o no es sta una inconducencia, y hasta una honrada temeridad? Cuanto a suposiciones, me llamis rezagado, materialista, sensual. Norabuena. Probrmelo! como le prob yo a Cousin que la parte de sensualismo que reinaba en su libro era la nica verdadera, y por consiguiente, que se pona en contradiccin consigo mismo, sustentando despus otras doctrinas. Las cosas se dicen, y se hacen: ac jugamos al decir y hace r Para amenazas basta y an sobra: lleg el tiempo de realizarlas. Algunas voy yo ejecutando; y si os obstinis, no se quedarn en bravatas como las vuestras, aquellas que de nuevo os he hecho. Al referiros en el artculo que impugno a vuestra contestacin del Lucero de 4 de junio al mo de 30 de mayo, no tenis rubor en agregar a la faz del pblico, llamndole muy especialmente su atencin, sobre la tregua que deca causasteis en vuestro contrincante; sin acordaros que os desments miserablemente en esa misma Aurora del 28 de junio. No hay ms que seguir la lista que hacis por fecha de todos mis artculos, para convencerse de que es una impostura la tal suspensin de hostilidades de mi parte. Pues segn ella, di artculos el 2, el 3, el 4, el 5, y el 6 de junio sin interrupcin, y hasta a pares algunos das; siendo ste, el del 6, contestacin directa al vuestro del 4 a que aluds. No es, pues, una vana palabrera, por no decir otra cosa, cuanto aads con este motivo de un hecho inventado

PAGE 295

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 783 / 783 por vosotros mismos? Copiamos, pues, vuestras propias palabras: Empero no estar de ms advertir que con la respuesta que dimos, hubo una suspensin de armas por parte de nuestro contrincante (falso, segu publicando varios artculos hasta el 10 de junio, artculos que no contestaron Vds.: por el momento; y entonces con tres mos por lo menos en el cuerpo, y cediendo a las instancias de personas respetables como queda explicado, levant de nuevo la pluma. Pero aqu hay ms que doblez de vuestra parte; pues queris embrollar las pocas, echndome en cara una tregua, cuya causa no ignorbais vosotros mismos; y motivada adems en la circunstancia de que ya no escribais, con tres artculos mos sin contestar).... Tal fue el golpe (contina mi enemigo) que recibi con aquella descarga cerrada (de desahogo, no de razones) que fue necesario treguas y convalecencias. Risum teneatis, amici 22 De lstima, y por no ofender ms para defenderme, no inserto aqu un cuento que vendra de perlas a mis adversarios. Buen testigo es la censura, la imprenta y pblico entero de la presteza habitual con que siempre he contestado, no digo a unos contrarios que no son contrarios, sino a otros que calan ms puntos en las cuestiones, esgrimen mejor las armas de la dialctica, y saben guardar las leyes del decoro. Es mucha la resistencia que oponen mis adversarios a la discusin pblica verbal: prueba irrefragable de lo que son y de lo que valen. Analicemos ahora los motivos que para esquivarlas son o no fundados. Dice (y no dice ms) que es inconducente; porque nunca la palabra puede suplir lo escrito, por llevrsela el viento, y si asiste algn taqugrafo (como temen a estos animales!) para copiar lo que se diga, venimos siempre a parar en la escritura. Entonces por qu ni para qu va V a informar en estrados a cada momento? Decid a vuestro cliente: las palabras se las lleva el viento: mejor ser que al caso tengo escrita. Pero seo r contestar: bueno el relator lea esa elocuente expresin de agravios que es lo uno y lo otro, escribir y hablar: ya el escrito est ledo: ilustremos ms y ms el nimo de los jueces, y sobre todo si replican. Aqu est la superioridad de la palabra, de la rplica! De la improvisada rplica, de esa colisin repentina y del momento, pero fecundada por la meditacin, salen las preciosas chispas de la verdad. Nunca la escritura, ni la prensa, podrn reemplazar a la palabra. Decir a los legisladores en las asambleas deliberantes, decidles que acuden todos con sus discursos escritos y preparados; y se asemejarn a otros tantos ejrcitos que sueltan sus descargas sin apuntarse los unos a los otros; se les ver a los ms, haciendo el ejercicio, empero no la guerra; nterin haya hombres, la palabra ser el instrumento favorito en el trato de cuantos negocios les interesen vivamente, ora pblicos, ora privados. Y si no, cmo, a pesar de cuanto se escribe en esas naciones donde se 22. No os da risa? ( H ORACIO ).

PAGE 296

784 \ 784 \ JULIO 1840 escribe con exceso y hasta sobre objetos que ni nos pasan por el pensamiento, se celebran a cada instante conferencias empeadsimas en todos los liceos y academias entre los veteranos ms aguerridos? Como que en la discusin oral se va dejando la incgnita de un modo admirable y forzoso; como que se cierran de todo punto las puertas a la mala fe, o a la inconducencia, por la facilidad de replicar o desmentir al adversario, llamndole a raya en el acto mismo en que se aparte de la verdad en los hechos, o de la ilacin en el discurso; pues el papel todo lo resiste, como se ha dicho siempre con no menos generalidad que exactitud. Y ved aqu el motivo por qu en nuestro caso, ms que en ninguno, era de clamarse por la discusin verbal. Se me negaban sobre el papel algunos hechos pblicos y notorios. Qu mejor remedio sino interpelar pblicamente a mi adversario, el negador? Se hua el cuerpo a la dificultad, no tocando siquiera los puntos sobre que yo ms insista; o si se tocaban algunos, era con aseveraciones negativas, pero sin entrar en las pruebas. Qu recurso me quedaba contra este habitual sistema de escapatoria? Llamar a captulos a este volador: acorralarle en el aula de la Universidad. De qu me vala escribir artculos y ms artculos graves, gravsimos en su tono, y no leves tampoco en su doctrina? De que mi adversario echara un volido, o un denuesto, ni por casualidad una razn. Viendo, pues, que volva a provocarme el respetabilsimo Frenlogo por s y por la comparsa, torn a citar ste para estar a derecho; y notando que ni por esas, les propuse, siquiera como medio supletorio de la conferencia, asistiesen al Aula Magna a or una lectura de mis artculos de octubre, para entrar yo en nuevas explicaciones, para sostener mis doctrinas y contestar las dudas de cuantos gustasen impugnarme de entre los concurrentes; sin obligar a mis contrarios, puesto que lo rehusaban, a aparecer por s mismos descubiertos en el palenque. Por lo dems, ha mostrado alguna vez empacho y renuncia por escribir vuestro contrincante, Filolezes ?

PAGE 297

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 785 / 785 XCII XCII LA VERDAD LA VERDAD NUEV NUEV A DEFENSA DE COUSIN A DEFENSA DE COUSIN POR L IRA ( Noticioso y Lucero julio 12 de 1840.) Que cuando las pasiones polticas ejercen su imperioso mando en los dominios de la prensa, se vean en ellos frecuentes ataques entre los individuos de distintos partidos; que cuando stos se disputan el pode r se ultrajen las personas, si no se cree bastante el desconceptuar las doctrinas; que la ambicin de gobernar y de disponer al antojo, si se quiere, de una nacin, lleve a extralimitarse a los escritores, los lleva a falta r a pecar contra la caridad, contra ese gran principio social y religioso, nada nos admira, porque desgraciadamente hemos nacido en medio de una revolucin poltica; pero s nos admira, nos asombra, que en discusiones filosficas, que en el campo en que la razn y slo ella debe aparece r ejerzan tambin influjo poderoso esas pasiones mezquinas, que nunca pueden producirse otro resultado en semejantes investigaciones que el obscurecimiento de la verdad, a cuyo nico hallazgo se debe aspirar en ellas. Las discusiones filosficas requieren como elemento esencial, la paz, la tranquilidad; requieren todo el desapasionamiento, todo el despego de que el hombre es capaz, porque cmo esperar el convencimiento de aquel a quien ciegue su amor propio, o a quien intereses particulares apeguen a una opinin, mxime si ste es tanto que nos priva de la esperanza que respecto a aqullos pudiera prestarnos la hombra de bien? Razones son stas, a nuestro ve r tan fuertes, tan poderosas, que ni an juzgamos necesaria su meditacin para que en tales debates se procure obrar de suerte que no pueda percibirse en la discusin pasin de ninguna clase, por ms que ella exista realmente. Porque en otro caso, al presenciar ese acaloramiento, al ver abandonar el terreno de las doctrinas para perseguir a las personas, para denostarlas, para desacreditarlas qu pudiramos decir? Si el corazn del hombre no est siempre dispuesto a hacer justicia, y si todos creemos hoy un delirio que no puede caber en capacidades de estos tiempos, el querer convencer a hierro y fuego, o con el potro y la hoguera, que vemos renovados en esos denuestos, en esos insultos, si nadie puede concebir esa idea de convencimiento forzoso qu habremos de figurarnos de los que con sus hechos lo intentan? Doloroso en extremo es para nosotros tener que escribir estas consideraciones, que aunque creemos justas, no hubiramos publicado si no nos

PAGE 298

786 \ 786 \ JULIO 1840 forzara a ello el tener que explicar las causas que nos movieron a traducir el juicio crtico que sobre M. Cousin y su obra, ha publicado, entre otros, una respetable sociedad de literatos franceses. No conociendo hasta hoy otro inters que pueda movernos ms que el del bien general, nuestra pluma ni nuestras intensiones no llevan miras hostiles a persona determinada, y sentiramos en verdad, que nuestro trabajo pudiese herir alguna susceptibilidad (permtasenos esta expresin) que se creyese aludida, porque sabiendo, como sabemos, marchar de frente, y acostumbrados a hacerlo sin que pueda acobardarnos otro temor que la falta de razn cuando no la tuviramos, hasta nos incomodara que hubiera quien de nosotros creyese un proceder poco franco y menos recto sea oda nuestra protesta. Nosotros vimos con dolor trastornado, cambiando el campo de la discusin sobre las doctrinas eclcticas de M. Cousin. Nosotros vimos que sus defensores fueron acometidos y que la intrepidez, la temeridad ms bien de los agresores, no se detuvo en las barreras que aquellos les oponan; rompiendo por todo, porque todo les fue fcil salva r llegaron a la persona del filsofo, y despus de haber rasgado, hollado su libro, quisieron castigarle tambin porque osaron penetrar en el santuario de la conciencia, y no vacilaron en juzgar sus intenciones. Es M. Cousin el escrito r es el hombre que hemos visto retratado en algunos artculos publicados en estos ltimos tiempos en la Habana? Una doctrina, para que pueda juzgarse, necesita ser bien explicada, y para ser bien explicada habr de ser mejor comprendida; el que, pues, no la comprenda, no puede juzgarla, y el que no pueda juzgar la doctrina, podr juzgar bien al escritor? Y si no puede juzgar al escritor por sus doctrinas, podr sin ellas juzgar al hombre? Acostumbrados a respetar la ciencia doquiera que ella se encuentre, y a los individuos, sean cualesquiera sus opiniones, profesamos adems al genio una especie de culto que creemos conforme seguramente con la voluntad eterna que ha concedido un no s qu de defico al hombre, en quien lo ha depositado. Vimos a M. Cousin injustamente tratado, y desebamos vengarle; pero poco confiados en nuestras fuerzas, y menos que en ellas en el valor que se habra de dar a nuestras palabras, porque no siempre la razn lo tiene, principalmente para los que suelen juzgar sin lee r aguardamos a valernos de alguna autoridad no sospechosa, y felizmente lleg a nuestras manos ese juicio crtico, que aunque ligero, da una idea suficiente de la opinin que goza en Francia el escritor M. Cousin; y advirtase que ese juicio es contemporneo, y no se olvide que Tcito nos ha dicho: Dum vetera extollimus, recentium incuriosi 23 ensalzamos lo pasado y desdeamos lo presente. Tngase en cuenta que ese juicio est publicado bajo la 23. Mientras ensalzamos los tiempos pasados, desdeosos de los presentes.

PAGE 299

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 787 / 787 aprobacin de una sociedad de literatos y que ha visto la luz pblica en 1818, y llamamos la atencin de paso sobre esta fecha, para que se vea la inexactitud notable con que ha procedido el seor S. al deci r que el eclecticismo estaba en moda hace diez aos, y que hoy no lo est, ni an para su fundado r que ha dejado la ctedra por la tribuna y est por la poltrona ministerial. 24 Permtasenos rectificar las ideas que envuelven esa especie de sarcasmo, irona muy de moda cuando se habla de un ministro en esta poca. M. Cousin fue llamado para miembro del Consejo Real de la Universidad y entonces dej su ctedra; fue nombrado enseguida Par de F rancia, y este nombramiento lo ha debido, no a sus ttulos, s a su mrito, a sus virtudes; fue ltimamente nombrado ministro, y por ello no ha abandonado la tribuna, porque su nombramiento de Par es vitalicio. Pero el miembro del Consejo, el Par de Francia, el ministro son personas distintas del M. Cousin escrito r filsofo? La Cmara o el ministerio le pondran nunca a cubierto de los ataques que debiese sufrir como filsofo, como escrito r, como restaurador de la escuela eclctica? M. Cousin ha contestado ya varios ataques, los ha contestado en 1833, despus del trmino fatal de la moda eclctica, y M r Cousin contestar siempre que su decoro se lo permita; y nosotros concluiremos diciendo al seor S. que mire bien si el eclecticismo o criterio en filosofa, puede llamarse absurdo. Basta. Demasiado prolijos hemos andado. Perdnesenos; y teniendo igual consideracin con la libertad de que hayamos podido usar en la traduccin, crase que las protestas que hicimos han sido leales y sinceras. Lira 24. Folletn del Diario de 6 de julio [1840].

PAGE 300

788 \ 788 \ JULIO 1840 XCIII XCIII SPTIMA RESP SPTIMA RESP UEST UEST A A Al artculo Una que vale por todas, Al artculo Una que vale por todas, publicado en publicado en La Aurora La Aurora de Matanzas de Matanzas de 28 de junio prximo pasado. de 28 de junio prximo pasado. POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 12 de 1840.) Vos me coegistis Y va de veras!. No merece contestacin la respuesta que da El Ontlogo a mi aclaratoria de 3 de junio; sin embargo, vamos a darle su merecida. A qu viene (dice) el querer aclarar que no ha cogido El Frenlogo un punto en contra, cuando ha dado tantos palmetazos?. Y ntese antes con antes, que es tan pobre esta gentezuela, que hasta para contestarme tiene que valerse de mis propios smiles y expresiones, con la particularidad que se ridiculizan sobradamente; porque no son tan aplicables al caso como en las ocasiones que se las embona a ellos su auto r. No puedo resistir de esta hecha a la casi necesidad de retrucaros vuestro cuento del individuo, que habindole por contingencia roto la cabeza en una funcin pblica, se quejaba de una pisada; con otro cuento que no es cuento, que ocurra en esta mi ciudad a fines del siglo pasado, con harta frecuencia para un acuitado marido, que cada da y eran los ms del ao que en su dulce mitad como ahora se llama me le pona de vuelta y media, y an llevando en el rostro las seales de la pasin, se plantaba muy hueco y orondo en la puerta de la calle, gritando de voz en cuello a cuantos por ella transitaban: Buena la he puesto, seores! A don Luis de la Pea con esas! volviendo el pobrete por pasiva a la persona que le haca. Y si no estis contento con este cuento del siglo pasado, vamos con una historieta del tiempo presente, aunque el ao ltimo (el 29 de ste por la noche completa uno), y por cierto funcin pblica, y de pisadas y golpes crudsimos en la cabeza, y con cuantos requilorios se han menester para quedar en peor predicamento que el memorado don Luis de lastimosa recordacin. Figrese V tres horas de caoneo bien sostenido y certero, y contestacin... Dios la diera, o lo haya perdonado! Y est mi cuento, acabo, y acabado el hroe de mi cuento. A otra cosa. Chistossimo est por dems lo que sigue sobre, ser los desafos literarios de tan mal efecto en la repblica de las letras como los con justa razn

PAGE 301

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 789 / 789 prohibidos en la sociedad (parece que la repblica de las letras a la cuenta no es sociedad: y aqu est el hombre que se remite a la prueba para aprobar que sabe escribi r sed non ego paucis offendar maculis 25 y vaya esa stra da facendo ) 26 por la Pragmtica sancin (un sentido diera El Ontlogo y hasta los cinco juntos; de qu le sirven los sentidos a un espritu puro? Porque viniera otra Pragmtica contra los literarios, o porque hubiera venido siquiera en este correo) entre los hombres que nacieron para amarse y no para aborrecerse. As es la verdad; pero esos sern los hombres de carne y hueso, que no los espritus puros, finos, delicados, sublimes, que nacieron para amarse en la apariencia; porque el amar de veras es muy sensual y de gente ordinaria, y aborrecer de alma a las mil maravillas. Antecedente s y traslado! La divisa de este siglo es la paz universal, cierra El Ontlogo Bienaventurados los pacficos, porque de ellos es el reino de los cielos! Sin ms ni ms, nos transform con su varita de virtudes tan positiva edad presente en el deleitoso y desmadejado siglo de oro. Pero, seo r hasta en ese entonces le deca un pastorcito a otro pastor: no tiene razn Salicio, y yo la tengo en creer que tal pasto es provechoso a nuestro rebao, pues vamos delante de aquel anciano venerable, y a presencia de todos los hermanos cabreros, a ver quin lleva la justicia; y he aqu empeado el reto de razones hasta en aquella poca de paz y de bonanza. Divisa de este siglo es la paz universal, mejor diremos, que la humanidad tiende cada vez ms a fraternizar; pero eso nunca evitara que se ventilen los puntos dudosos, o se cierre la boca a los que en vano invocaran la paz universal, despus de hacer una guerra indecorosa y a la sordina. La Paz, la dulce paz, no puede servir de manto a los que primero la ultrajan y escarnecen. Con que habis usado la palabra sensual en lugar de sensualista no por guardaros una retirada, sino por dispensarme alguna consideracin, para que no acabase de perder mi prestigio en el pblico!. Que diga ste el epteto que merecis. Simuladores sempiternos! Hacis alarde de este rasgo de generosidad hacia m, como la llamis, cuando no temis denostarme en los trminos ms despreciativos y humillantes que jams se emplearon con alma viviente! Prosegus diciendo: Que ni ahora ni nunca me habis tenido miedo (Es verdad; a m no, a mis razones, y a mi presencia; a lo que realmente no temis es a emplear los desahogos e improperios con que acabis de enterrar vuestra ya bien menguada filosfica reputacin.) Repito, y repetir, mientras no cambiis de conducta, que ni El Frenlogo ni El Ontlogo entran en la discusin; y el mismo prrafo que estoy contestando me ofrecer una prueba de ello. No os he dicho ms de una vez en mis anteriores artculos, y hasta en uno 25. pero no me he de preocupar por pequeas cosas. 26. de paso.

PAGE 302

790 \ 790 \ JULIO 1840 e scrito para ello expresa y exclusivamente, que me demostraseis las perjudiciales tendencias de mis doctrinas filosficas, que vuestra escuela malignamente llama sensualistas ? Bien. Y no me lo habis probado? Qu hacis ahora en lugar de ello? Me decs sin embozo que sensual es lo mismo que sensualista No basta deci r es menester demostra r Lo ms gracioso del caso es que desafindome de nuevo El Ontlogo advirtindome preparar las armas para el combate, y ofreciendo a los adalides un nuevo campo de gloria, en vez de la demostracin solicitada, no tengamos ms que aseveracin, acompaada con la salva ordinaria de estruendo, humo, nada voces et praeterea, nihil 27 Estamos? digo yo ahora. Pdase por tercera o cuarta vez al Ontlogo y cofrada demuestren, en primer luga r la falsedad de esta proposicin: son innatas las facultades, pero no las ideas, o en estotra frmula, presentado el sistema: sin sentir no hay conocer, base de todo el llamado sensualismo En segundo luga r, manifiesten las perjudiciales tendencias de semejante dogma para la religin y la moral. Y aqu los espera Filolezes Al otro parrafillo. Buena diferencia del silogismo del Ontlogo al formado por Filolezes No habr ms que ponrselos juntos al pblico, para que falle sobre la propiedad y oportunidad de uno y otro; pues el pblico tiene ya en manos demasiados antecedentes. V aya por delante el de Ontlogo (a poltico no me habis de ganar). Filolezes es sensualista. Concedo majoreM 28 Es as que El Frenlogo no lo es. Concedo minorem 29 Luego El Frenlogo no ha impugnado a Locke ni a Condillac. (Y aqu tiene V a quello de ser verdadero el consiguiente, aunque no haya legtima consecuencia: por que es evidente que El Frenlogo ha hablado contra esos dos filsofos, pero nada ha probado contra sus doctrinas, que es lo que se llama impugna r .) Ahora vienen el silogismo de Filolezes digo, y recuerdo al pblico que sali cuando aquello de la poesa y poetizar del Frenlogo que vena tan a cuento como pedrada en ojo de boticario. El Frenlogo es poeta. Concedo majorem Sed sic est que Filolezes no lo es. Concedo minorem Luego Filolezes no ha impugnado a Cousin. Aqu es tan falso el consiguiente como mala la consecuencia: por eso la entregu al brazo secular de mis estudiantes, y Dios guarde a V muchos aos. Pero no quiero pasar a otro prrafo sin echar en rostro al Ontlogo la miseria, la pequeez (no s como calificar su conducta) con que pretende burlarse de m, porque enseo filosofa e ingls, no francs, ni griego, como tambin agrega, dinda mais 30 a tanto de tal mes, y cuanto de tal ao, como 27. palabras, y nada ms que palabras. 28. Concedo la mayor o mejor: Admito la mayor. 29. Concedo la menor o Admito la menor. 30. todava ms (portugus).

PAGE 303

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 791 / 791 p ara reconvenirme por el estipendio miserable, que forma casi exclusivamente la base de mis probsimas entradas. Esto es hacer escarnio de mi pobreza y censurar a un hombre porque gana su vida muy trabajosa y honradamente. Cuando Filolezes no tena una familia sobre sus hombros y su corazn, y que sus escasas necesidades las contaba satisfechas por el esmero de una tierna madre, a quien no permite la fortuna prestarle hoy tanto apoyo como antes... a Cuba, a mi patria, a mis coetneos, a mis mayores, a los que no me han perdido de vista desde la cuna hasta la edad presente, toca decidir si es hijo bastardo o legtimo de la madre comn el escarnecido, Filolezes XCIV XCIV [SOBRE] FRENOLOGA [SOBRE] FRENOLOGA Resumen de los argumentos lucerescos del 6 de Resumen de los argumentos lucerescos del 6 de julio y otros anteriores, contra los artculos de julio y otros anteriores, contra los artculos de aquella ciencia, impresos en aquella ciencia, impresos en La Cartera Cubana La Cartera Cubana y con los cuales se da por resuelta la discusin y con los cuales se da por resuelta la discusin a favor del a favor del Trinitario Trinitario Bayams Bayams y comparsa. y comparsa. P OR E L G U A Y ABERO (Diario de la Habana, julio 13 de 1840.) Primer argumento Los frenlogos comen mucho: luego es falsa la frenologa. Segundo argumento El autor de dichos artculos de frenologa tiene un pobre crneo: luego es falsa la frenologa. Tercer argumento Se pone casquete: luego es falsa la frenologa. Cuarto argumento A la faz del mundo, decimos, aunque sea falso que se ha llamado frenlogo consumado para lucir nuestra agudeza nombrndole frenlogo consumado: luego es falsa la frenologa. Quinto argumento Es tan loco como el doctor don Marcos Snchez Rubio, porque estudia la influencia del aire, de las aguas y de los lugares en la produccin, marcha y terminacin de las enfermedades: luego es falsa la frenologa. Sexto argumento El Noticioso y Lucero es la carta de todos los peridicos, el non plus ultra de la mecnica, y otras lindezas. Estn tan

PAGE 304

792 \ 792 \ JULIO 1840 malos los tiempos ( roto en los originales e imposible de reconstruir el texto)! Luego es falsa la frenologa. Sptimo argumento Un oscuro autor que nadie conoce, diz que dicen que escribi hace aos en Pars contra esta doctrina; (pero Broussais, que es la lumbrera del siglo en medicina y filosofa, hace dos que la explic victoriosamente: luego es falsa la frenologa. Octavo argumento Han salido dos artculos excelsos para la comparsa luceril, en el mismo Noticioso y Lucero despus de mediados del mes de junio; mas que tienen la desgracia de este elogio; porque: si el sabio reprueba, malo; si el ( roto en los originales e imposible de reconstruir el texto) &c. Luego es falsa la frenologa. Noveno argumento El autor de dichos artculos ha puesto slo los argumentos ms dbiles contra la frenologa, para tener la gloria de combatirlos victoriosamente. (Dichos argumentos son las doctrinas de todos los filsofos desde Aristteles hasta M. Cousin, que el mismo criticastro da por concluidas sin remisin, pues los tiene por victoriosamente combatidos). Luego es falsa la frenologa. Dcimo argumento Manquiamelo, Carise (qu desgracia que esta gente no sepa ni copiar nombres que se han publicado en todos los peridicos! qu ser de las ideas?) y una mujer que deba tener un carcter terrible; destruyen la frenologa. (Pero dnde estn las pruebas? dnde los crneos? dnde los bustos? Los examinaran por ventura otros tan adelantados como el Trinitario y Bayams ? Estas cosas no se creen bajo palabra; mas es tan fcil desbarrar hablando de lo que no se entiende! Luego es falsa la frenologa. Undcimo y ltimo argumento El crneo de Fieschi desmiente la frenologa (aunque los aprendices de esta ciencia destruyeron en un instante los raciocinios de los que no supieron observarle). Luego es falsa la frenologa. CONTESTACIN : El ms lerdo la dar, acordndose del antiguo adagio: Non surdis Orpheus Siendo para nosotros intil agregar otra cosa, ni volver a consumir el tiempo contestando a simplezas. El Guayabero 31 Orfeo no cant para los sordos 31. Otro adverso encubierto de Luz, y de la compaa de M. Gonzlez del V alle (Roberto Agramonte).

PAGE 305

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 793 / 793 XCV XCV OCT OCT A A V V A RESP A RESP UEST UEST A A Al artculo Una que vale por todas, Al artculo Una que vale por todas, publicado en publicado en La La Aurora Aurora de Matanzas de Matanzas de 28 de junio prximo pasado. de 28 de junio prximo pasado. La metafsica panteista de Cousin La metafsica panteista de Cousin ( Diario de la Habana julio 13 de 1840.) Vos me coegistis Y va de veras!. Mucho hay que castigar en la parte de contestacin del Ontlogo a su contrincante Siempre el mismo 32 Al pobre Juan Jacobo Rousseau le arrastr tras s la ola de la revolucin francesa (Que lstima tenis a Juan Jacobo, caballeros compasivos! Pero os advierto que, lejos de haberle arrastrado la revolucin francesa, fue l una de las causas que influyeron en ese terremoto, que no oleada, que conmovi a todo el orbe civilizado, habiendo estallado once aos despus de la muerte del filsofo ginebrino). Los filsofos de su poca (continuis) no pudieron reducirle a que negase la existencia de Dios, y por esto le declararon perpetua guerra. En primer luga r supone este relato que la tendencia general de la filosofa francesa del siglo XVIII era negar la existencia de Dios, cuando propiamente fue hacia el Desmo, esto es, la existencia de la primera causa, demostrada por las maravillas de la naturaleza, sin admitir la revelacin; y tan es as, cuando el principal impugnador de la mayora de tales filosofas, el abate Bergie r intitul su ataque El desmo refutado por s mismo Bien s yo, y sabe cualquiera que no faltaron atestas, entre ellos el famoso autor del Sistema de la naturaleza ; pero tambin es cierto que fue impugnado victoriosamente nada menos que por V oltaire, el escritor ms influyente de su siglo, y el enemigo ms encarnizado de Juan Santiago. Pero fuera de todo esto, es fuerte cosa que me queris cargar con todas las responsabilidades del siglo XVIII tan slo porque sustento lisa y llanamente que es la experiencia la base de los conocimientos humanos. Aqu est todo mi pecado, imperdonable para vosotros, porque echa por tierra todas vuestras doctrinas ms queridas. Quin ha sido ms preciso, ms eclctico que Filolezes en el verdadero sentido de esta palabra, en deslindar y determinar el crculo de su responsabilidad? No he manifes32. Luz (Roberto Agramonte).

PAGE 306

794 \ 794 \ JULIO 1840 tado mil veces que hay errores y contradicciones, no digo en el siglo XVIII sino hasta en el filsofo ingls del decimosptimo, cuya base fundamental me parece sin embargo inexpugnable? No he demostrado con el mismo ejemplo de J. J. Rousseau, el de Hume y otros cientos, que, sin ser sensualistas, como sindolo, se haba atacado y se poda atacar el trono y el altar? En qu tierra se llama esta buena fortuna fe? Pero bien, dice Cousin, (y repets vosotros: seguro!) Locke y Condillac haban puesto y formulado los principios de la filosofa de la sensacin, bien que reteniendo las consecuencias. Pongamos que las hubiesen retenido: pero la cuestin es demostrar que son absurdas o perjudiciales las consecuencias que emanan de ese principio de ellos adoptado por m. Argrseles (continuis) de que su sistema va camino derecho al fatalismo, al materialismo, al egosmo (echa flores!, pero prueba, prueba, prueba como prob yo en das pasados, que el sistema de Cousin, entre otras frioleras, es pantesmo puro y duro; y ahora voy a demostrrselo de nuevo, con el agregado de fatalismo y escepticismo consumado, que son malos golpecitos para quien tantas plantas echa de religin y espiritualismo. As, pues, nterin contesta V el traslado que se le confiri desde el da 3, y hasta contestado en La Aurora de Matanzas al artculo del 4, saltando a pie juntillas por el de 3, vaya estotro para sus delicias, hermano filsofo in Christo Jesu, Domino nostro 33 Ni es esta la vez primera que se ha hecho la acusacin de pantesmo a M. Cousin. V erdad es que ha rechazado semejantes acusaciones; pero no vemos que haya justificado plenamente sus doctrinas; no titubeando en afirmar que bien examinado su anlisis de la razn, su teora de Dios, de la revelacin y de la filosofa de la historia, cual las encontramos en sus escritos, hallaremos en ellos el ms decidido pantesmo M. Cousin no cree poder explicar la razn humana sino explicando la razn absoluta en s misma; refiere a la razn divina, como elementos integrantes de su vida, todos los elementos de nuestra propia razn. Segn este filsofo, la razn humana y la absoluta constan de los mismos elementos; en una y otra encontramos la idea del infinito, el finito, y de la relacin del finito al infinito (remedo visible de su amigo Hegel): triplicidad que se reduce a unidad; y esta unidad es la inteligencia divina en s misma. La condicin de la inteligencia es la diferencia dice Cousin y no puede haber conocimiento sino all donde hay varios trminos; frase que, para decirlo de paso, acaba de una plumada con todos tus absolutos, por ser una bellsima frmula de la imprescindible necesidad de la relacin, para construir la ciencia humana. Pero, y respecto a la inteligencia divina? Luego Dios no es inteligencia sino en tanto que distinga la multiplicidad de su unidad, el finito de su infinidad. Luego hay entre la inteligencia divina y la humana, entre la razn divina y humana identi33. En Jesucristo, Nuestro Seor.

PAGE 307

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 795 / 795 dad perfecta; y no se nos venga diciendo que la diferencia que existe entre el finito y el infinito es la distancia que los separa; porque M. Cousin ha cegado este abismo, presentndonos estos dos trminos tan necesarios el uno con el otro, e idnticos por consecuencia. El trnsito del infinito, el vnculo que encadena ambos extremos hasta confundirlos, es, segn Cousin, ( Curso de 1828 leccin cuarta) la idea de causa. El infinito, dice all, es la causa absoluta que necesariamente crea (atencin!) y necesariamente se desarrolla (echa ms necesidades hablando del ser por excelencia, absoluto, independiente!); no se conoce unidad sin multiplicidad (para nuestras ideas). La unidad tomada aisladamente (contina): la unidad indivisible, la unidad permanente en las profundidades de su existencia absoluta (que hondo es este hombre! clama la juventud azorada con el vrtigo que le causan tan huecas palabras), sin desenvolverse jams en multiplicidad, en variedad, en pluralidad, es por s misma como si no existiera ( hear hear hear !) 34 Es menester concluye que coexistan la unidad y la variedad, para que de su coexistencia resulte la realidad, y la unidad admite la multiplicidad, porque el absoluto es causa. Segn este principio (aqu est mi argumento en el artculo del da 3) el finito es tan necesario como el infinito; es su necesario desarrollo. Pero qu distincin radical media entonces entre uno y otro? No son por ventura un mismo se r considerado bajo dos aspectos? De la hiptesis sobre la razn, pasemos a su teora de Dios y de la creacin. M. Cousin es autor de un antropomorfismo espiritualista, que brota errores y blasfemia. Despus de haber identificado a la razn humana con la divina, y puesto en el hombre una vida divina, pone en Dios una vida humana. (he aqu mi eterno cantar!) ( Leccin quinta ). La vida en Dios no es otra cosa que el movimiento que va de la unidad a la multiplicidad, y que reduce la multiplicidad a la unidad. As, pues, en la inteligencia divina, per se 35 no hay otra cosa que la idea del infinito, del finito y de su relacin. Pretende ahora Cousin escaparse del pantesmo encerrndose en el mundo de las ideas, y colocndose por encima de las realidades. Pero qu si la concepcin del infinito es la condicin absoluta de la inteligencia divina, si esta inteligencia no vive ms que por ese desarrollo, quin no ve que la idea del finito est en Dios, como parte integrante de Dios mismo, puesto que es necesario para su vida? V erdad es que slo estamos en el mundo metafsico: as lo quiere M. Cousin; pero en ese mundo, a lo menos, reina el pantesmo. Bien visto veremos que con su teora de la creacin acaba de firmar M. Cousin la interpretacin fidelsima que damos a sus doctrinas. Pero basta por hoy de metafsica, en que me fuerzan a entrar mis adversarios; advirtiendo que para ellos debe tener doble mrito esta 34. Od, od, od (humorsticamente). 35. por s.

PAGE 308

796 \ 796 \ JULIO 1840 impugnacin, por ser casi textualmente tomada de su espiritualista consumado y solidsimo catlico, como al fin lo declara completamente su contendor Filolezes XCVI XCVI VICTOR COUSIN VICTOR COUSIN EST EST A S ES LA VERD A S ES LA VERD AD AD AR AR TCULO I TCULO I POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 14 de 1840.) Intus et in cute 36 Pues que me habis llevado la cuestin al terreno de la biografa, ahora vais a ve r lo que es bueno. Por fortuna no se pierde el origen del actual eclecticismo en la noche de los tiempos: le hemos visto nace r sentarse, profesarse, propagarse, y podemos hoy da, a nuestro sabo r contemplar todos sus efectos. Hay cerca de veinte aos dice un discpulo de esta escuela en el artculo Eclecticismo de la Enciclopedia Moderna que el eclecticismo fue proclamado por M. Cousin como debiendo ser la filosofa del siglo decimonono. Desde su origen ha gozado el eclecticismo de una fortuna brillantsima; ni los aplausos del pblico, ni las distinciones honrosas del gobierno han faltado a sus principales representantes. Partiendo desde 1830, ha llegado a se r no la filosofa del Estado, lo que suponiendo que fuese posible, le habra hecho para siempre odioso, sino la filosofa de la Universidad de Francia. Ahora bien: dado que el eclecticismo sea conforme se nos asegura, la filosofa de la Universidad de Francia, y hasta un si es no es, como quien no quiere la cosa, la filosofa del Estado desde 1830, henos aqu obligados por cierto a examinar si la Universidad y el Estado tienen una buena filosofa desde 1830. Lo primero que se ha de investigar es el origen de las ideas y sentimientos que condujeron al seor Cousin a abrazar este mtodo. Nada 36. Dentro y a la cara.

PAGE 309

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 797 / 797 explica mejor un movimiento filosfico, cualquiera que sea, segn ensea y practica el mismo Cousin, como el deslindar exactamente su punto de partida. Sabi d o es, que habiendo la revolucin y el imperio roto toda la tradicin de lo pasado, y pustose especialmente el ltimo en reaccin contra la filosofa del siglo XVIII particip la Escuela Nacional de dicha reaccin, y se convirti en un seminario, donde se esforzaban a cultivar las lenguas, la literatura y las materias filosficas por s mismas, e independiente de la vida poltica y social. Tratbase de formar retricos o dialcticos, as como en la Escuela Politcnica buenos ingenieros y oficiales de artillera. Era el genio de Napolen fragmentar a los hombres para volverlos instrumentos suyos; y ah tiraban todas sus instituciones. La poca, por lo dems, era favorable: postrbanse entonces los hombres ante el principio de la divisin del trabajo: en la industria hubiera sido el ideal, el non plus ultra formar hombres que hubiesen posedo una maravillosa capacidad para abrir los ojos a las agujas, an cuando no supiesen otra cosa. Vino, pues, a ser la psicologa en la Escuela Normal lo que en la Politcnica el clculo infinitesimal. No entr en esta escuela el genio de los filsofos del siglo XVIII : se lo dejaron a la puerta. De todos los pensadores que haban dado a la Francia tan noble iniciativa en los negocios humanos, no se quiso reconocer en la Escuela Normal ms que un solo hombre, un hombre especial, Condillac; V oltaire, Montesquieu, Diderot, Juan Jacobo Rousseau, no aparecan all como grandes filsofos; sin que sea de atribuirse en un principio a designio premeditado, ni a una voluntad particular ese desamparo de la filosofa por la psicologa, porque fuera de la Normal suceda lo mismo. Exceptuando algunos varones profundamente ignorados durante su vida, puede asegurarse que en F rancia baj la filosofa a la tumba con V oltaire y Rousseau, Diderot y Condorcet. En efecto, despus de la Revolucin Francesa no han sido ms que meros idelogos sus filsofos: ha existido una ciencia llamada Ideologa o segn otros, Psicologa ciencia especial, que ocupa su puesto en el orden de los conocimientos humanos, como la Fsica o Fisiologa, pero no ha vuelto a haber filsofos propiamente tales. Cmo llamaba Napolen a los hombres que en su tiempo, por la naturaleza de su tareas, parecan hacer las veces de los filsofos del siglo XVIII ? Cmo se denominaban estos hombres a s mismos? Idelogos Y ms adelante, bajo la restauracin, si examinamos con detenimiento la influencia real y efectiva y la naturaleza de los trabajos filosficos de esa poca, veremos en los que se arrogan el ttulo de filsofos, unos psiclogos, eruditos, literatos, historiadores traductores de filosof a antigua y moderna, pero no filsofos que merezcan el nombre de tales. En el siglo decimoctavo era inmenso el dominio de la filosofa. Estando as la Francia como el resto de la Europa todava sometida al rgimen

PAGE 310

798 \ 798 \ JULIO 1840 feudal y teolgico, toda idea que de cerca o de lejos atacase este rgimen, fuera falsa o verdadera, razonable o absurda, por slo esta tendencia adquira una grande importancia; formbase un vnculo secreto entre todas las ideas novadoras; todo esfuerzo por destruir la teolgica o feudal, era y se llamaba filosofa Ved ah la era de los filsofos; pero bajo el Imperio haba concluido su reinado: estaba consumada la parte crtica de su obra, y an no se trataba de desenvolver su parte orgnica. Pareca, pues, suspendido el gran trabajo filosfico, ocupndose meramente los hombres en las ciencias particulares. En oposicin, pues, a los idelogos, sectarios de Condillac, busc la escuela oficial en el extranjero algunas innovaciones, con las cuales pudiese combatir lo que ella nombraba la filosofa del siglo decimoctavo, M. Royer-Collard introdujo a Reid y compaeros escoceses. Y ved ah todo el secreto de esa grande insurreccin contra el materialismo y el sensualismo, con que se ha hecho tanto ruido, y con que se han cumplimentado tan magnificamente entre s cuantos en ella tuvieron parte. Despus de Royer-Collard vino Cousin, el que siguiendo las huellas de su maestro, continu enseando la psicologa experimental de los escoceses. Y gracias al cansancio de la nacin y al denigramiento del Imperio, los hombres grandes del siglo dieciocho estaban en tales trminos abandonados y su inspiracin tal olvidada, que pudo a mansalva el nuevo profeso r en nombre de la psicologa y de la escuela escocesa, atacar a todo el siglo XVIII filosfico en cuerpo y alma, y hasta negarlo sin rebozo, causando a los alumnos y a s mismo el efecto de una originalidad completa. Habrase dicho, oyndole, que la filosofa comenzaba en Francia, y como si dijramos, vea la luz por la primera vez. Cousin empero no permaneci largo tiempo escocs: apresurse a pasar a Alemania. Era Alemania pas nuevo de ve r y del cual podan sacarse bellsimos resultados y ricos medios de lucimientos, merced a aquella bienaventurada flexibilidad de espritu, que uno de sus ntimos amigos (Damiron) realza como su rasgo caracterstico, y que (son sus palabras) tomando un hbito tan presto como suelta otro, a todo se presta, bien pronto tuvo el seor Cousin de profesor alemn cuanto se necesitaba la apariencia y el lenguaje. No sigui Jouffroy a su amigo Cousin en esa correra. Dejle buscar fortuna en Koenigsberg y en Berln, quedndose l por su parte con la escuela escocesa; pero a pocos aos de all se junt con su colega y maestro en el eclecticismo. Efectivamente, el eclecticismo haba de nacer de la psicologa entendida y cultivada como lo fuera en la Escuela Normal; fruto preciso del germen depositado en aquella escuela en tiempo del Imperio. El Gobierno que dijo a M. Defontanes, formadme hombres que sepan lgica y anlisis, y que fieles vasallos del Emperado r no se ocupen de poltica y de religin sino para respetar y mantener lo que existe, ese gobierno fue quien en-

PAGE 311

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 799 / 799 gendr el eclecticismo. 37 Formado el alumno por esta plantilla, era lgico, abstraerlo; psiclogo, no era de ningn siglo ni tiempo, no perteneca a tradicin ninguna; reinaba sobre todo la indiferencia respecto de la obra de la filosofa del siglo ltimo, primer distintivo y escaln del eclecticismo. En seguida, como se haba estudiado la psicologa por s misma, como una cosa absoluta en s, y perfectamente desprendida de lo dems, habindose aplicado ante todo a separar bien su dominio del de cualquier otra ciencia, era muy regular que se considerasen todas las ciencias y artes como otras tantas esferas distintas entre las cuales no exista vnculo alguno: al menos no tenan estos alumnos, ni sus maestros, en el alma sentimiento ni idea ninguna que sirviese de puente entre todas las partes del conocimiento y de la actividad humana: eran de juro fragmentarios. Pues bien; esa misma negacin de toda filosofa, fue lo que Cousin y Jouffroy transformaron en filosofa a fines de la restauracin, bajo el nombre de eclecticismo. Cousin pronunci la palabra; Jouffroy la repiti. As fue como, por caminos diversos, vinieron a parar al mismo resultado: el uno haba corrido el mundo, el otro se quedara en su casa; pero tal fue la influencia de su punto inicial, que debieron encontrarse y darse las manos en el eclecticismo. Un psiclogo, y sealadamente un psiclogo del da, es hombre que no tiene tradicin ni trmino. Sin duda puede, como Condillac, acabar un trabajo perfectamente acorde con la filosofa de una poca, y bajo ese aspecto toma un puesto entre los filsofos; pero no es un filsofo a ttulo solamente de psiclogo. Preguntad a un psiclogo cul es su tradicin: no la tiene y ni an sospecha que se necesita tenerla. Preguntadle qu obra desempea hoy la humanidad; y nunca se imaginara que la determinacin de semejante obra fuese objeto de la filosofa. Si, pues, un hombre as constitu i do, despus de haber largo tiempo ejercitado su entendimiento y su dialctica sobre las cuestiones que mira como constituyentes exclusivas de la filosofa, sale un da de su asunto habitual para contemplar el mundo y la sociedad, si llega a ocuparse en todas las cuestiones interesantes de la ciencia social qu resultar? F ro, helado, indiferente, contemplar todos los sistemas y afectar no ser de ninguno, a fin de parecer superior a todos; criticar a todos los partidos, y permanecer inmvil, incapaz de operar y no sintiendo lo pasado ni lo futuro. V ed ah la disposicin primitiva, la preparacin del alma, si puedo expresarme as, que hubo de engendrar el eclecticismo. Vironse hombres que haban estudiado la psicologa, y permanecido extraos a la accin del siglo, extraos a la historia; hombres para quienes la Revolucin Francesa 37. Cuntas pruebas de ello no ofrece la interesantsima correspondencia de Fiev con Napolen, primer cnsul y Emperador! (N. del Auto r .)

PAGE 312

800 \ 800 \ JULIO 1840 no era ms que otro acontecimiento histrico como uno de tantos: hombres amoldados en la escuela oficial y reaccionaria del Imperio. Hombres as dispuestos, hombres sin tradicin, sin races espirituales en lo pasado, vironse colocados entre la filosofa del siglo decimoctavo y la escuela llamada teolgica. Careciendo por s mismos de una filosofa y habituados a considerar la del siglo dieciocho como materialismo, cabalmente porque no la haban comprendido sino como psiclogos, pretendieron intervenir generosamente entre el sensualismo y la teologa: hicironse pues espiritualistas, pero espiritualistas racionalistas y a esto llamaron eclecticismo. V eanse colocados entre el antiguo rgimen y la revolucin, y no se decidieron por uno ni por otra; pero trataron de arreglarse con ambos; y llamaron a esto eclecticismo. Encontrbanse entre la monarqua y la repblica; y forjaron una teora de estos dos gobiernos ayuntados; y llamaron a esto eclecticismo. Y viendo que tenan una palabra que se amoldaba portentosamente a su situacin en todas materias, se les puso en la cabeza, que esa palabra omnicuadrante era por s y ante s toda una filosofa. As el eclecticismo moderno result de las opiniones que en torno suyo combatan, y fue el producido de las circunstancias. Hubo tambin eclcticos en la antigedad; a lo menos se les ha bautizado con ese nombre; pero que diferencia! La filosofa alejandrina era una filosofa; el neoplatonismo era un sistema Interrumpamos por el momento esta verdica y grave relacin, tomada casi textualmente de manos de un discpulo (desengaado!) y compatriota de Cousin; pero antes de levantar la pluma, quiero tan breve como enrgicamente repeler la acusacin que se me hace de haber sacado yo a la luz las acciones del hombre para explicar las opiniones del filsofo. Nadie menos que los partidarios de M. Cousin deberan enderezar en justa reconvencin, cuando su caudillo explica el por qu de todas las filosofas con la vida y antecedentes de sus autores en la mano, y an por delante; y a ninguno menos que a m poda dirigirse semejante cargo, cuando he usado el procedimiento ms natural y la lgica ms rigurosa para combatir a M. Cousin. Despus de haber impugnado sus doctrinas con las armas de la dialctica y de las ciencias naturales, he sido guiado como por la mano a preguntarme la causa de tantos errores y contradicciones, de tantas paradojas inauditas que encontraba en un hombre lleno por otra parte de mrito; y como notase adems, en sus escritos, pasajes que se rozaban directamente con la poltica que en mi humilde concepto pugnaban diametralmente en el ideal que mi nimo candoroso se formara del verdadero filsofo, del sacerdote de la humanidad, del ministro de la posteridad, me vi forzado precisamente para explicarme y explicar tales y tantas anomalas del filsofo, a internarme en la historia de las entraas del hombre; y a decir verdad, fue tal el

PAGE 313

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 801 / 801 instinto que de los torticeros procederes del eclecticismo tuvo mi espritu desde un principio, que sin haber an ledo ni un solo rasgo de la vida de su caudillo, sospech, por el tenor de sus mismas obras, que haba designio, y grande designio, encerrado bajo sus palabras, advirtiendo que ms bien estaba prevenido favorablemente por la brillantez de sus variados talentos. Agrguese a esto que en circunstancias de estar yo convencido y desengaado, experimento no como quiera una obstinada oposicin a mi modo de ve r sino que se pretenda pintar como un modelo de pureza y candor al mismo hombre que por cada poro brotaba el veneno de sus prevenciones y de sus sofismas. Puede, pues, decirse de buena fe, la mano sobre el pecho, y no como se hace, afectando cierto tono estudiado de gravedad, que yo haya sacado la cuestin de su terreno, yo, que tantos y tan graves argumentos (prescindiendo de los hechos biogrficos) he presentado contra las doctrinas de M. Cousin? Quin le ha tributado ms elogio que Filolezes como orado r, como historiado r como fillogo, como traductor de Platn, como promotor de la instruccin pblica? No he traducido aos ha, y estoy publicando actualmente en las Memorias de la Sociedad Patritica una parte considerable de su excelente Informe relativo a Escuelas Normales? Por lo dems, quines son los que han personalizado las cuestiones filosficas entre nosotros? El Frenlogo El Ontlogo los que han escrito en el Noticioso de la Habana y en La Aurora de Matanzas Dirase que ahora es otro el que toma la pluma: norabuena: que reprenda a quienes lo merecen: no, a quien est desenmascarando a sus insultadores, sin dejar por eso de la mano ni faltar al respeto a la santa filosofa. Demustreseme que nada valen mis impugnaciones ya hechas a Cousin; salgan al frente cuando las futuras vean la luz, que no tardarn mucho; y dgase despus si hemos o no estudiado las doctrinas de M. Cousin, y si las hemos entendido. Entre tanto la historia del Eclecticismo, y de las variaciones de su inventor que continuaremos en una serie de artculos ir poniendo las cosas bajo su verdadero punto de vista; y queda siempre dispuesto a discutir ms que a historia r cuando quiera que entris en materia, esto es, en pruebas, no en meras aseveraciones, vuestro muy atento contendor Filolezes Julio 12 de 1840.

PAGE 314

802 \ 802 \ JULIO 1840 XCVII XCVII NO NO VENA RESP VENA RESP UEST UEST A A Al artculo Una que vale por todas, Al artculo Una que vale por todas, publicado en publicado en La Aurora La Aurora de Matanzas de Matanzas de 28 de junio prximo pasado. de 28 de junio prximo pasado. POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 15 de 1840.) Vos me coegistis Y va de veras! Despus de la exposicin de estas doctrinas acerca de la naturaleza divina, es tan admirable como lastimoso el or afirmar a M. Cousin que no es otra sino la doctrina cristiana de la Trinidad. Por no haber jams comprendido o querido comprender esta doctrina, es por lo que nos da M. Cousin su extraa teologa. El dogma de la Trinidad nos descubre en Dios dice el precitado escritor ortodoxo una vida divina, absolutamente separada de todo contacto con lo creado, lo contingente, lo finito. Dios es, y se conoce y se ama; l es en s mismo el trmino, el objeto de su conocimiento; el trmino, el objeto de su amor; se basta a s propio, es feliz. Qu distancia no hay de este dogma que coloca a la divinidad infinitamente superior a las criaturas, infinitamente superior a las esferas criadas, a esa ideologa blasfemante que no ve en la vida divina ms que la idea del infinito, del finito y de su relacin. Por haber desconocido el dogma fundamental del cristianismo, identifica Cousin la razn humana con la divina, echando as el cimiento para la fbrica del pantesmo. 3 Teora de la creacin. El modo con que el seor Cousin concibe la creacin es una consecuencia de los principios que acabamos de expone r. Segn l, la idea de la nada es absurda y contradictoria, y as es la verdad, si se trata de la nada absoluta. Cuando se dice que Dios ha creado de la nada, se quiere dar a entender que aquello que no exista antes ha comenzado a existi r Los filsofos cristianos que admiten la creacin ex nihilo 38 no suponen ciertamente la nada absoluta como principio de los seres; por el contrario, parten siempre de la omnipotencia de Dios. Y o no hago ms que exponer la doctrina de los filsofos cristianos. Crea r para M r Cousin, es causar: l quiere darnos una idea exacta de la creacin, por la facultad que tenemos nosotros de producir ciertos efec38. de la nada.

PAGE 315

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 803 / 803 tos que no son ms que el ejercicio mismo de nuestras facultades; por eso le he clamado siempre que es un fabricador de Dios, a la imagen y semejanza humana, Dios, segn l, es una causa absoluta y obligada; crea consigo mismo, y pasa a su obra, permaneciendo siempre en s mismo. Luego consecuencia forzosa el mundo ha sido creado con la substancia divina, y creado necesariamente. Su existencia es tan necesaria como la de Dios mismo; puesto que no es ms que el desarrollo de su vida, el despliegue de su unidad. Recordamos cuanto se ha dicho sobre la unidad y multiplicidad, as como sobre la coexistencia necesaria de ambos trminos; y nos veremos obligados a reconocer aqu la aplicacin de las premisas emitidas ms arriba. Pero entonces en qu puede diferir esta doctrina del pantesmo puro? Por ventura no consiste el pantesmo en hacer pasar a Dios al mundo, y en mirar al mundo como parte de Dios mismo? Efectivamente, y no hay regreso; si el mundo es necesario, si es indispensable a la vida divina, se sigue irresistiblemente que es parte integrante de la divinidad. Bastar para no escollar en el pantesmo, aseverar que Dios permanece inagotable en su esencia? Y a queda cerrada esa avenida. Digamos, pues, con valenta que la doctrina que nos ofrece M. Cousin sobre la creacin, est en armona perfecta con su teodicea, con su psicologa y con su lgica; pero si estas teoras han de explicarse las unas por las otras, es inevitable el pantesmo. Luego no hay remedio; es menester morir: o ser pantesta o ser cristiano. Elige! Despus de haber explicado M. Cousin a sus amaos a la razn humana, a Dios, al mundo y al hombre, trata de investigar el origen del pensamiento humano y de la religin, las causas del error y las leyes del desarrollo histrico de la humanidad. Para escapar M. Cousin de las dificultades de su sistema, nos presenta una teora de las leyes de las historia, del desarrollo de la humanidad y de la vida, que merece ser estudiada, por ser la misma presentada por Hegel en Alemania, y reproducida por los imitadores, servum pecus ; 39 ella viene a ser como el catecismo de la historia para los racionalistas; en una palabra, la aplicacin neta del pantesmo a la historia. La inspiracin general y absoluta de la humanidad, fuente el pensamiento y principio de las religiones, segn nuestro Eclctico, viene a divinizar todos los errores; y como en pos del error sigue la degradacin moral, esa doctrina consagra todos los vicios. Aqu est uno solo de los motivos por qu la llam eminentemente inmoral en uno de mis artculos del mes de marzo del presente, y hasta en mi Elenco de septiembre del pasado 40 a la proposicin 95, la tach, amn de inconsecuente, con otras doctrinas suyas, de destructora de la vida futura, y de hundirnos en el fatalismo. Y o no hago 39. rebao de esclavos. 40. 1839.

PAGE 316

804 \ 804 \ JULIO 1840 ms que herir a Vds. por los mismos filos, y con sus mismas armas, sean cuales fueren mis opiniones en estas materias. Bstame demostrar que estis en el error o en la contradiccin. Para esquivar unas consecuencias tan contrarias al buen sentido, como funestas a la dignidad humana, se adopta el medio fcil y sencillo de negar la existencia del erro r Me explicar: hay en la humanidad diferencias, luchas, oposiciones: es harto evidente el hecho para poderlo nega r De dnde estos fenmenos, se pregunta M. Cousin? De la reflexin, contesta l, que aisla los objetos para mejor estudiarlos; ved ah el origen profundo de la divisin, de la contradiccin que reina en los pensamientos; ah est el manantial oculto del erro r Empero la reflexin es necesaria; pues es bien que se verifique semejante desarrollo, an a riesgo y ventura de todos los lances de erro r No hay cuidado, clama M. Cousin: el error no es ms que una verdad incompleta: lo que se halla en la conciencia individual se muestra tambin en la historia: en ella est la unidad del gnero humano con todas sus diferencias (Hegel puro y duro, y ni chispa de originalidad, ni an en sus errores). Los diversos elementos de la conciencia del gnero humano no se desenvuelven sino a condicin de ser sucesivos, es deci r de aparecer unos tras otros. La humanidad se preocupa y empapa con el elemento que aparece; de ah el erro r segn Cousin. Pero este elemento en cuanto es parcial y circunscrito, no puede bastar al tamao de la duracin: despus de haber aparecido, est condenado a desaparecer; y as de verdad incompleta en verdad incompleta, o de error en erro r se recorre el crculo de las verdades y de los errores, se manifiestan los diversos elementos del pensamiento, se desprenden, se ilustran, y llegan a su completo desarrollo. La historia no abraza ms que casos particulares: lo que era sucesin y divisin en la reflexin individual, es en la historia la lucha y la guerra; cada idea se despliega aislada y sucesivamente en la historia; y cuando ha agotado todo su incremento, cuando todas sus fases han pasado por la vista, ha desempeado su papel en el teatro del mundo, y cede el puesto a otra que recorre la misma carrera. Esa movilidad, ese cambio perpetuo son las condiciones de la ciencia y de la luz. La humanidad todo lo abraza, de todo se aprovecha, y siempre adelanta atravesando por todo; y la humanidad son sus potencias, es decir la industria, el Estado, la religin, el arte y la filosofa. Cul es, pues, el blanco de la humanidad y de la historia? Segn lo que acaba de decirse, ese blanco no puede menos de ser el desarrollo de los elementos de la vida humana, su manifestacin. Y como no hay ms que tres elementos (siempre secundun Cousin ), 41 slo puede haber tres grandes pocas histricas Ni la sucesin ni la aparicin de dichas pocas tienen nada de arbitrarias; pues aa de Cousin la historia es una 41. segn Cousin.

PAGE 317

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 805 / 805 geometra inflexible: todas esas pocas, su nmero, su orden, su desenvolvimiento relativo, todo esto se halla marcado desde arriba con caracteres inmutables. Aqu se llev de encuentro el libr e albedro: por eso le hecho en rostro en el Elenco del ao pasado que su sistema nos llevaba derecho al fatalismo. Pero continuemos con la exposicin de sus ideas. La verdad de la historia, contina l, es la expresin de la vida en general; luego no es una verdad muerta que tal o cual siglo puede percibi r Cada siglo la engendra sucesivamente: slo el tiempo la saca ntegra del trabajo armnico de los siglos; ella no es otra cosa sino el parto progresivo de la humanidad. Luego la historia, concluye, no es ms que el gobierno de Dios hecho visible; todo est en ella en su lugar; todo est bien puesto, porque todo conduce al fin marcado por una potencia benfica. V ed aqu el resultado forzoso de esa inflexible geometra: fatalismo, y nada ms que fatalismo, por ms que se quiera disimular envolvindole con la capa de la omnipotencia y de la misericordia, sujetas empero a la necesidad inevitable; y tal es el efecto imprescindible de la aplicacin del pantesmo a la historia. Ved ah la filosofa de la historia que encontramos en M. Cousin. Largo negocio sera, y no propio de momento (en mis notas a sus obras 42 hallar su lugar) examinar si esta teora concuerda con los hechos y si los explica ventajosamente; tratamos por ahora tan slo de juzgar esta filosofa histrica en s misma, prescindiendo de sus aplicaciones, y de investigar su ntimo espritu. Y a se ir entendiendo por qu asent en uno de mis artculos del mes de octubre, que semejante filosofa cerraba las puertas del porveni r y cmo, por lo mismo, apagaba la llama fecundsima de la investigacin, alma y vida de toda ciencia. La cuenta es clara. Si todo es forzoso e inevitable; si precisamente se han de reproducir los mismos cuatro sistemas, y no ms, en el campo de la historia futura, ya est formada toda la filosofa; por consiguiente: primera consiguiente: qued por tierra la humana perfectibilidad. Segunda consecuencia: para qu es la investigacin? Estudiemos, pues, limitmonos a esas obras antiguas, donde est agotada la ciencia; y cerremos el libro abierto del porveni r Digamos con nuestro Lope, De los das el de ho y de las damas la presente; divisa de la escuela pseudo-eclctica, y nico principio a que son consecuentes; pues han convertido la filosofa en filologa; han apagado la investigacin para encender la erudicin, que es muy santa y muy buena; pero no primero que la madre de todo sabe r. El eje sobre el cual gira toda esa teora es la necesidad absoluta de separar de cualquier otro elemento el del pensamiento, en el que obra la reflexin, y olvida cuanto no sea l mismo. Esta necesidad est presentada como una ley del pensamiento. De aqu la diferencia de un hombre consigo 42. Vid. Impugnacin

PAGE 318

806 \ 806 \ JULIO 1840 mismo en los diversos perodos de su vida; la diferencia de los hombres entre ellos: de ah la necesidad de las pocas diversas de la historia y el desarrollo de la humanidad. Toda la filosofa de la historia, segn Cousin, descansa en este principio. Pero por ventura la observacin psicolgica lo ofrece tal como nos lo presenta M. Cousin? V erdad es que para mejor estudiar y conocer uno de los elementos del pensamiento, es forzoso dedicarle una atencin especial, y concentrar sobre l todas las fuerzas del espritu. Mas esta atencin, esta concentracin no es la separacin, el olvido completo de todos los dems elementos. Es posible acaso este olvido absoluto? Por eso os he dicho siempre que mutilis al hombre en son de completarle. Los que niegan un elemento cualquiera del pensamiento, no lo echan por eso en olvido. No es el olvido de tal o cual principio lo que es causa de su error: este tiene su origen en una preocupacin sistemtica que un entendimiento sensato sabr siempre evita r Y sin embargo, esa preocupacin, ese espritu exclusivo y sistemtico, se nos presenta como una ley del pensamiento, como la condicin sine qua non 43 de todo desarrollo! Cuntos ejemplos de este gnero de obstinacin no nos ofrecen las obras del profesor de la Sorbona! Basta citar su clasificacin del yo en el fenmeno de conciencia. Quiere pintar el yo como diverso de la voluntad, y diverso de la sensacin, como separado de ellas; bien que en otra parte de su obra, como tiene de costumbre, asienta lo contrario, contradicindose palmariamente. Hombre de Dios! Cmo vas a separar esa trinidad indisoluble, oh prototipo de todos los Trinitarios! En la sensacin hay yo, y tambin hay yo en la voluntad, as como en la voluntad hay sensacin. Que queris, que no, as es el hombre en este mundo; en el de vuestra fantasa, ya veo bien que es de otra hechura. Cierto es que se reconoce que ese espritu exclusivo, esa manera aislada de considerar los elementos del pensamiento, es el principio de las diferencias que se encuentran entre diversas religiones y filosofas, y la fuente del erro r Ahora bien: qu es el error para el eclecticismo? Una verdad incompleta: el alumbramiento progresivo de la verdad. El error es necesario, segn l, el error es divino; puesto que es el principio de todo desarrollo, de todo progreso; pues es querido por Dios, que ya ha fijado las leyes del pensamiento. Qu! el error no es ms que una verdad incompleta? Cuando un filsofo preocupado, v .g. con la idea de la materia, afirma que slo hay materia en el mundo, cul es su erro r en qu estriba? Su error no consiste, sin duda, en afirmar que existe la materia, sino en negar el espritu. Luego el error es una pura negacin. Cmo puede una negacin ser una verdad incompleta? Con que son idnticos el ser y la nada? Cotjense estos argumentos del venerable clrigo espiritualista, catlico, 43. [condicin] necesaria.

PAGE 319

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 807 / 807 apostlico, romano, con los que emple para impugnar al eclecticismo en la polmica de octubre pasado, y se ver cmo por distinto, aunque anlogos medios (tnto mejor!), llega al mismo resultado final que vuestro contrincante Filolezes Julio 11 de 1840. XCVIII XCVIII VICTOR COUSIN VICTOR COUSIN EST EST A S ES LA VERD A S ES LA VERD AD AD AR AR TCULO II TCULO II POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 15 16 de 1840.) Intus et in cute. Para continuar la historia del eclecticismo moderno, no tenemos ms que seguir tomando de la misma fuente, pues est hecho el trabajo con toda maestra y profundidad. Quedamos, pues, en la descripcin de la escuela de Alejandra, a fin de cotejar su eclecticismo con el de Victor Cousin. Hacia fines del siglo II de la era cristiana, proponindose los discpulos de Platn conquistar para su doctrina, ya ensanchada, todas las creencias y religiones, se volvieron conciliadores y eclcticos. Mas no por esto se mantuvieron en los lmites de una impotente neutralidad; ni se les ocurri tomar la nulidad por filosofa, ni se redujeron tampoco a opiniones que les parecieran ms fundadas. El eclecticismo antiguo, por el contrario, aspiraba a ser la religin verdadera y universal. Ammonio, su fundado r acometi la obra ms grande del mundo: emprendi exponer todas las religiones y todas las filosofas y reunirlas en un smbolo comn. Parecale el Oriente el manantial de toda doctrina. Hermes entre los egipcios y Platn entre los griegos eran los dos principales iniciadores que haban introducido en Occidente las ideas orientales; con ellos, pues, era factible remontar a la fuente de todas las sectas que se dividan el mundo greco-romano, y conciliar as a estas mismas sectas. Empero se necesitaba restaurar la antigua y primitiva filosofa, de que slo eran emanaciones y reliquias todas las

PAGE 320

808 \ 808 \ JULIO 1840 creencias y supersticiones reinantes. Pues lo emprendi: explicse sobre el universo, sobre la Divinidad, la eternidad del mundo, la naturaleza del alma, y en suma, sobre todas las cuestiones que el sentimiento religioso despierta en el corazn del hombre. En seguida interpret, explic las opiniones de las dems sectas, de tal conformidad que slo parecan reflejar el sistema de los egipcios y de Platn; y constituida as su doctrina, dedujo de ella su prctica, su moral, una regla de vida. 44 Plotino, su discpulo, despus Porfirio y Y amblico, sucesor de Porfirio, y ms adelante Mximo y Proclo confirmaron, perfeccionaron y defendieron ese gran sistema, que Juliano, su alumno, quiso por poltica hacer predominar sobre el cristianismo naciente. Nada, pues, ms sistemtico que el antiguo eclecticismo, dado que era, por decirlo as, la mdula y sustancia de todos los sistemas: la doctrina de las doctrinas, la religin de las religiones, politesmo oriental, ndico o egipcio, sabesmo de Zoroastro, paganismo griego y romano, creencias de Pitgoras y de Platn, judasmo y cristianismo todo deba refundirse y encontrarse en la filosofa universal; todo deba venir all a desnudarse de sus smbolos, de sus supersticiones y de sus mculas, todas las tradiciones, los dogmas todos, haban de confundirse y absorberse en tal punto. V ed ah, pues, como decamos, una filosofa, una religin: sta fue la de Orgenes y de algunos otros padres del cristianismo. Ese eclecticismo dur siete siglos antes de transformarse: eso se llama grandeza y podero! Pero es parodiar un nombre respetable el llamarse eclctico por tan poca cosa como no decidirse por nada. V erdad es que cuando M. Cousin comenz a hablar de eclecticismo, tena una idea en su espritu (y tanto!): sala de manos de Proclo, cuyas obras acababa de publica r y se le puso un da en la cabeza, a imitacin de los alejandrinos (siempre imitado r seguidor de impulsos) refundir los sistemas filosficos y constituir con ellos otro ms comprensivo que a todos abrazase. Pero esta idea ambiciosa no hizo ms que pasarle por el pensamiento, no practicando nada para realizarla. Por otra parte, sus viajes en Alemania no tardaron en desviarle de su primitiva impulsin (siempre llevado del viento que ms sopla; viva la flexibilidad personificada!) pues all encontr muy otro linaje de eclecticismo, que me le embauc completamente; prestndose la metafsica alemana a la inmovilidad social, haba tomado la delantera: llegado haban Hegel y su escuela, de la justificacin de lo pretrito, a inferir la apologa de lo presente. Fcil, como queda dicho, en recibir todas las impresiones, ms imitador que inventor (como se confiesa an esa biografa tan parcial publicada en el Noticioso del 12, y como es voz general en todas las que han salido en Alemania), y desprovisto adems de aquellas slidas aficiones del 44. Vase en confirmacin la Historia de la filosofa por Brucke r t. II, texto latino. (N. del Auto r .)

PAGE 321

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 809 / 809 corazn tan provechosas para lastrar y contener en el recto sendero la imaginacin de un filsofo, no tuvo reparo Cousin en adoptar la doctrina de la escuela berlinense: abandon rpidamente una por otra imitacin, y ocultando bajo el nombre de eclecticismo, tomado a Proclo y a los alejandrinos, la justificacin de lo pasado y lo presente, cogida de Hegel, logr de esta manera hacer dos plagios de un solo golpe. Esto era dar un nombre falso a una falsa doctrina. Sea como fuera, ello es que ech a lucrsela con la palabrilla, y la palabrilla hizo cierta fortuna; como vena de perlas a los politicones que se haban encabestrado entre el antiguo rgimen y la revolucin. Fueron muchos los que acudieron en su auxilio, y he aqu cuajado el eclecticismo de la noche a la maana. Esta nueva filosofa que trataban de levantar sobre las ruinas y con el meollo de las religiones y de las filosofas, vino a morir en un miserable sincretismo poltico, y a reducirse a esta receta: Tmese cierta dosis de monarqua, partes iguales de aristocracia, y su punta de democracia, y tendris la restauracin, o el justo medio, o el eclecticismo secundum artem 45 Apareci, pues, el eclecticismo en la escena del mundo para corona y contrasea filosfica de esa escuela doctrinaria tan obstinadamente apegada a ciertos principios, no por gusto, ni por seduccin, sino por impotencia; escuela desnuda de precisin, sin claridad, sin entusiasmo, sin grandeza; que en poltica jams comprendi a la Convencin ni a Bonaparte circunstancia por s suficiente para juzgarla y que ha atacado al siglo XVIII sin tener por disculpa el sentimiento de la grandeza pasada, ni el presentimiento del porvenir; que no ha recogido ms herencia de Madame Stal sino sus femeniles cleras contra unos colosos, escuelas del peor gusto en el arte y poesa (como que ha carecido de inspiracin, de numen); sin ideal, as como sin chispa de simpata por el pueblo, no conociendo, por otra parte, ni la miseria de los proletarios, ni la vida que fermenta en el seno de nuestra poca; sin religin, por ltimo, y sin sentir la necesidad de tenerla. As es como han llegado a ser sinnimos doctrinarismo y eclecticismo. Cuanto a este ltimo en s propio, tiempo ha que sabemos lo que es, nada, ni siquiera una conspiracin, Mustrensenos los trabajos emprendidos por los eclcticos modernos para concordar y conciliar las filosofas y las religiones. Sin duda, que hay posibilidad de conciliacin entre los sistemas. Veamos cmo. El cristianismo, v .g., y la filosofa crtica, en explicndose llegarn un da a comprenderse; y en el desarrollo sucesivo de la humanidad (siempre porvenir; esto queremos con Jesucristo y con San Pablo, no, puerta cerrada, y nec plus ultra 46 con Vctor Cousin y Teodoro Jouffroy!) hay un misterio que de transformacin que asociara a unos a la obra de otros. Empero 45. segn el arte. 46. y no ms all.

PAGE 322

810 \ 810 \ JULIO 1840 la conciliacin entre dos sistemas no es posible sino a condicin de un tercer sistema superior a entrambos. Tened, pues, primero el sentimiento de la idea superior que debe reemplazar a dos ideas en la apariencia contrapuestas, y aspirad a esa idea. Mas si, por el contrario, queris tan slo opera r por decirlo as, mecnicamente sobre dos ideas, o no lograris reunirlas, o haris de ellas, una amalgama repugnante. (Que a l le haba sucedido lo uno y lo otro se lo demostr yo a M. Cousin desde octubre prximo pasado). Antes que naciese el eclecticismo en Alejandra, haba tambin hombres all que imaginasen conciliar sistemas tomando un trmino medio, como se busca un medio aritmtico entre dos cantidades; pero a eso llamaban sincretismo. Los eclcticos parisienses ni siquiera tentaron en grande la obra de los sincretistas alejandrinos. Y qu es lo que han hecho? El monstruo de Horacio. Que se nos desmienta con datos. Nosotros vamos a presentar algunos ms a nuestro propsito. Historia de las variaciones sucesivas de Vctor Cousin. Pero hombre, todo no ha de ser Numancia! La constancia es virtud, aunque algo rancia. Y o siempre en este gnero de esgrima Me voy al lado del que queda encima!. Cambia colores Hace tiempo que Lerminier (y cuidado que tampoco somos devotos suyos, pero aqu dijo la pursima verdad en sus Cartas filosficas a un berlins ), desempe cumplidamente la historia de estas variaciones. Habla Leminier: A todo hombre que presenta un sistema filosfico, es forzoso preguntarle desde luego qu es lo que se ha propuesto hace r Por qu os habis levantado, y qu queris decir? Cuando el seor Cousin ascendi a la ctedra que dejaba Royer-Collard, se present sin ms objeto que exponer la historia de los sistemas filosficos. Teniendo un espritu literario se convirti hacia la literatura de la filosofa; imaginacin movible, abandonaba fcilmente una bella teora por otra, que le pareca an ms brillante; palabra ardiente, haca correr a las almas la inteligencia y el entusiasmo de la ciencia. Tal ha sido Cousin, es de su carcter intelectual el no haber podido jams encontrar y sentir la realidad filosfica por s mismo; es menester que se la den traducida, descubierta, sistematizada; entonces la comprende, la toma y la expone (no la profundiza, no la cala, agregar yo: cada hombre tiene su cabeza como Dios se la ha formado, y algunas, por muy brillantes que sean, por otra parte, que l no quiso fabricarlas para la ciencia). Empez el joven profesor su carrera comentando con entusiasmo la escuela escocesa, mina cuyo laboreo le haba legado su antecesor RoyerCollard; a rengln seguido se march a Alemania, cogi al vuelo los princi-

PAGE 323

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 811 / 811 pales rasgos de las filosofa moral de Kant, y kantista se hizo; entonces todo se volva elocuentes exposiciones sobre el estoicismo, el deber y el libre albedrio. Despus se convirti hacia la erudicin, y se enamor de la escuela de Alejandra, a la que ntegramente personific en un solo hombre, en Proclo. Esta secta filosfica que haba emprendido luchar contra el cristianismo y hacerle retrocede r pareci a Cousin un smbolo glorioso de filosofa y de grandeza. He aqu los trminos en que de ella hablaba: Haec fuit scilicet ultima illa graecae philosophiae secta, quae iisdem fere quibus christiana religio nata, tamdiu magna cum laude stetit quamdiu aliqua in orbe fuit ingeniorum libertas; quartum vero circa saeculum, non mutata ratione, sed mutato domicilio, ex urbe Alexandria Athenas confugit ... 47 Parecale escuela la ms rica e importante de cuantas florecieron en la antigedad: Totius vero antiquitatis philosophicas doctrinas atque ingenia in se exprimit 48 y graduaba su estudio no solamente precioso para la erudicin, sino para los progresos de la misma filosofa. Poco ms tarde veo que ya M. Cousin no pone tan por las nubes a la sabidura alejandrina. Mrese como la caracterizaba en 1829. Sin duda dice el proyecto declarado de la escuela de Alejandra es el eclecticismo. Los alejandrinos quisieron juntar todas las cosas, todas las partes de la filosofa griega entre s: a la filosofa con la religin, y a la Grecia con el Asia. Hseles acusado de haber ido a parar en sincretismo; en otros trminos, de haber dejado degenerar una noble tentativa de conciliacin en una confusin deplorable. Con ms fundamento podra hacrseles el cargo contrario. Lejos de caer la escuela de Alejandra en la vaguedad y desorden que suele producir una impotente imparcialidad, tiene el carcter decidido y brillante de toda escuela exclusiva; hay tan poco sincretismo en ella, que ni hay mucho eclecticismo; pues aquello que la caracteriza es la dominacin de un punto de vista particular de las cosas y del pensamiento. As, pues, esta escuela que escogiera Cousin al principio como dechado de eclecticismo, a sus ojos ya casi no es eclecticismo; acsala de un misticismo exclusivo, trata muy duramente a su antologa, a su teodicea; y hasta al mismo Proclo, aunque siempre sea un talento de primer orden, ya no es para Cousin aquel sustentculo de la filosofa y del franco discurri r, cuyos esfuerzos eran generosos y sublimes: el profesor de 1829 nos le muestra acabando por himnos msticos impresos con el sello de una pro47. Esta fue, en efecto, aquella ltima escuela griega de filosofa, que aparecida casi al mismo tiempo que la religin cristiana, subsisti con aceptacin por tanto tiempo cuanto hubo en el mundo alguna libertad de pensamiento; pero hacia el siglo I V sin cambiar el contenido sino el domicilio, se traslad de la ciudad de Alejandra a Atenas.... 48. Pero contiene todas las doctrinas filosficas y a los filsofos de la antigedad.

PAGE 324

812 \ 812 \ JULIO 1840 funda melancola, donde se ve que desespera de la tierra, la abandona a los brbaros y a la nueva religin, y se refugia por un momento en espritu en la venerable antigedad, antes de perderse para siempre en el seno de la unidad eterna, objeto supremo de sus conatos y de sus pensamientos. Y de dnde ha nacido este cambio en el nimo del editor del Proclo? Muy diversas impresiones le atravesaron de 1820 a 1829. Pero esto ser materia para el artculo siguiente, por no fastidiar ms a los lectores antifilosficos. Por mi parte, yo me la he hallado como suele decirse, con esto de historia y biografa; porque estoy con los brazos cruzados, al menos, los brazos del entendimiento; y slo traduciendo y extractando hechos y documentos, sobre que despus entrar a razonar Filolezes o antes, si ha o espera de haber peligro de que sus adversarios razonen; o si quieren dejarlo para las Notas, como apetezcan; en la inteligencia de que resulte M. Cousin del tenor de la historia un santo, o un rprobo; de todos modos, ha probado ya, y probar de cien maneras que es errneo y contradictorio su sistema, el infeliz de Filolezes Habana, julio 14 de 1840. XCIX XCIX RASGUO RASGUO Al artculo eterno y sempiterno, y por supuesto Al artculo eterno y sempiterno, y por supuesto cansado, que en contestacin a Una que vale cansado, que en contestacin a Una que vale por todas, hace das que se est publicando en por todas, hace das que se est publicando en el el Diario de la Habana Diario de la Habana POR E L P SICLOGO ( La Aurora de Matanzas julio 16 de 1840.) Despreciar V las fbulas, seor Filolezes? V que est siendo la fbula del lugar? No lo creo. Las Fbulas contra el sensualismo fueron las que le hicieron salir a V de sus casillas y no a la X o XI, como V supone, sino en cuanto se imprimi la II de La carreta y el carro de vapor Dgalo El Aprendiz de Gall que como el enano de la venta pens amedrentar con su ronca voz y terribles amenazas en el remitido del Diario consabido, y en cuanto se dej ver con sus insulsas fbulas El duende habanero en el propio Diario fue la burla y escarnio de toda la gente.

PAGE 325

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 813 / 813 Sobre fbulas hay mucho que hablar y no poco que estudia r A la vista tengo un cierto mtodo explicativo que no se compone ms que de fbulas, y eso, criticadas por personas inteligentes, por ser las ms de ellas de muy mal gusto. Es verdad que tambin hay una cancin que por autonomasia la llama su autor la de La madre ma : esto me hace recordar otra cancin algo antigua que comenzaba as: Madre, etctera. Las primeras nociones de filosofa moral las adquieren los nios en las escuelas por medio de las fbulas. Quien es el que no sabe algunas de memoria? Pero qu digo, los individuos! los pueblos, las naciones, de qu otra suerte se ilustran tanto en lo sagrado como en lo profano, sino con parbolas y aplogos? Y se atreve V ., seor Filolezes, a decir que desprecia las fbulas? Ser porque no las entiende o porque no sabe hacerlas? No basta que estn escritas en contra de V para asegurar que sean malas; es necesario que tengan otros defectos garrafales. Esto s que se llama proceder de buena fe, amar la verdad donde quiera que se encuentre y desear el triunfo de las cuestiones filosficas y no de las personas. A tu ta que te d para libros, le dir yo al que me venga con esto. Entre tanto es necesario confesar que las fbulas sirven para todo, hasta para desenmascarar a los hipcritas. El Psiclogo Habana, 9 de julio de 1840. C C DCIMA RESP DCIMA RESP UEST UEST A A al artculo Una que vale por todas, publicado al artculo Una que vale por todas, publicado en en La Aurora de Matanzas La Aurora de Matanzas de 28 de junio de 28 de junio prximo pasado prximo pasado POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana, julio 17 de 1840.) Voz me coegistis Y va de veras!. La nocin de la verdad y del error que nos da el eclecticismo, incluye la negacin de toda verdad absoluta; y aqu vamos a comprobar toda la teme-

PAGE 326

814 \ 814 \ JULIO 1840 ridad, todas las funestas consecuencias de semejante doctrina (no son palabras mas, sino terminantes del abate espiritualista que traduzco). Si el espritu humano no se desenvuelve sino por medio del erro r si la ley del progreso consiste en la predominacin sucesiva de las ideas exclusivas que deben desaparece despus de haber hecho su papel, es forzoso decir osadamente que no hay verdad eterna, inmutable, invariable, para el entendimiento humano. La verdad, se nos dice, es fruto del despliegue de la humanidad: ella no es, sino que se hace: est in fieri ; 49 pero entonces, qu prueba tenemos de que aquello que el eclecticismo mira hoy como verdad absoluta e inmutable, lo que l llama la ley del pensamiento, las tres ideas que constituyen la inteligencia, las del infinito, del finito y de su relacin; qu pruebas tenemos nosotros, qu prueba tiene l mismo, de que estas tres ideas sean la verdad completa? Por qu habremos de ser ms favorecidos que los antiguos? Cuando ellos estaban preocupados con la idea del infinito o la del finito, no crean haber alcanzado lo inmutable, lo absoluto? Sin embargo, esas opiniones tuvieron su tiempo, hicieron su papel; quin podr poner coto al desarrollo futuro de la inteligencia? Algunos millares de aos pueden haber manifestado cunto ella esconde? As se desploma ante el pensamiento, espantado de s mismo, la verdad eterna, absoluta, invariable, universal; as la razn se ve reducida a persegui r por entre las modificaciones incesantes del pensamiento y de la opinin, un fantasma que jams llegar a estrecha r Con cunto dolor no recae sobre s misma, acusando sus vanos esfuerzos y sus orgullosas pretensiones! Advirtamos por otro lado que cuando dice el eclecticismo sobre la necesidad y utilidad del erro r puede decirse tambin del vicio. El vicio no ser otra cosa que un desarrollo exclusivo de una de nuestras tendencias morales No es forzoso que haya prodigios de orgullo, de deleite, de crueldad, de ambicin, para ostentar todas las facultades que encubre nuestra naturaleza en esos rdenes diversos? Cmo si no existe verdad absoluta, podra haber nociones absolutas y eternas de orden y de justicia oh pregonadores sempiternos del absoluto! que unas veces no comprendis, y otras fabricis, cuando no es meneste r Cmo puede conciliarse el libre albedro (aqu va la muerte por los mismos filos) con esa necesidad absoluta que preside a todos los progresos de la humanidad y que engendra la historia? Todo parece, todo se hunde, la verdad, el bien, la belleza, en el abismo que un pensamiento temerario cava a nuestra planta. Singular doctrina del eclecticismo! Se eleva hasta las nubes, hasta la cumbre del Ser; quiere alcanzar el absoluto, abrazarle, identificarse con l; y el castigo de esta audacia sacrlega (palabras de mi espiritualista, catlico, apostlico, romano) es una cada profunda en el abismo del Caos y la nada. Pero el 49. hacindose.

PAGE 327

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 815 / 815 eclecticismo y por esta razn para evitar este escollo se ve forzado a caer en otro abismo. Hemos visto que segn los principios del eclecticismo se identifican la razn divina y la humana, que el mundo y el hombre son creados necesariamente y constituyen parte de Dios mismo, que la vida divina no es ms que el desarrollo del infinito en el finito, y que en este desarrollo todo es necesario y divino. Por consiguiente, la historia y el desenvolvimiento histrico de la humanidad son necesariamente dominados por una ley fatal que todo lo termina: la historia no es ms que una geometra inflexible, en boca de Cousin. El error y el mal no pueden hallar cabida en este determinismo riguroso: no existen el error y el mal: todo est bien: todo est en su luga r. Dios est en todo, todo lo hace, y es todo. Pero siendo esto as, queda demostrado el pantesmo del eclecticismo: su teora histrica est en perfecta armona con su lgica, teodicea y cosmogona... Efectivamente, el pantesmo aplicado a la historia produce un sistema histrico perfectamente en juego con las aserciones del eclecticismo; para l no hay verdad, ni orden inmutable, ni libre albedro: ah no existe ms que un desarrollo sin fin de la humanidad bajo todas las formas posibles; ah se borran las contradicciones, y se ligan y abrazan los contrarios en una monstruosa intimidad que slo representa la imagen del caos. Es necesario ser ciego para no ver a Hegel, de cuyo pantesmo nadie duda, reproducido en las teoras de nuestro hombre, bautizadas con el pomposo e infiel nombre de eclecticismo, cuando constituyen un verdadero sincretismo, por ms que el interesado se defienda de ello; y lo que mejor viene a nuestro propsito: queda demostrado que su sistema conduce camino derecho al fatalismo y escepticismo. He aqu el hombre que nos echaba en cara estos dos espantajos. Medice, cura te ipsum. 50 F acilsimo, pues, ser ahora, visto el ningn cristianismo del sistema de Cousin, sostener la interpretacin que di al pasaje suyo citado en mi artculo del 6 de junio (que ha tratado de rebatir El Ontlogo as como los cargos de poca creencia y mucha hipocresa, que en consecuencia le dirigimos. Tomemos las cosas de un poco ms atrs. M. Cousin dice un filsofo contemporneo de gran mrito con su frmula del finito, del infinito y de la relacin no ha producido ms que una frmula lgica, una especie de mquina para razonar de todo con una apariencia de profundidad; pero sin luz, sin vida, sin que de ah resulte ningn efecto moral, ni religioso. As es que se ha visto obligado a arriar bandera, no slo ante el cristianismo, sino ante los espiritualistas, y a reconocer que su explicacin por el absoluto no serva para nada prcticamente. Singular representacin de la filosofa, que por un lado proclama el triunfo de su ciencia, y por otro reniega de ella, que est jugando a pares y nones con su eterna monumaquia del pro y el 50. Mdico, crate a tiu mismo.

PAGE 328

816 \ 816 \ JULIO 1840 contra. Si tenis la frmula del Se r de la ontologa, como decs, a qu viene ese respeto hipcrita por el cristianismo, y por qu queris dejar a la supersticin y la idolatra reinar sobre la tierra? Si poseis esa frmula, con el mero hecho ya tenis una religin; y si tenis una religin, es ms que cobarda el abjurarla a presencia de los ministros de las dems religiones, aun cuando no renegis de ella por inters, o por poltica, para no ser inquietados y hacer fortuna en el siglo. A esto responde M. Cousin: La filosofa es paciente; ella sabe como pasaron las cosas en las generaciones anteriores, y est llena de confianza en el porvenir: feliz, satisfecha de ver a las masas, al pueblo, es deci r a todo el gnero humano, en brazos del Cristianismo, ella se contenta con alargarle suavemente la mano, y ayudarle a que se levante ms arriba. ( Curso de 1828. ) Ah! sobrado paciente sois en verdad! Paciente hasta esconder la luz debajo del celemia! Por el gnero humano es por quien os tomis tanto empeo? De veras, seor catedrtico? Y o crea que era por los que Homero llama los pastores de la gre y que trasquilan y hasta se comen sus rebaos. Esos dicen que es menester una religin para poner un bozal a sus semejantes; para ellos, no! Parceme que, sobre poco ms o menos, viene V a decir otro tanto: oigmosle (ibdem). Habr siempre masas en la especie humana dice Cousin y no debemos empearnos en descomponerlas y disolverlas de antemano. La filosofa est en las masas bajo la frmula cndida ( nave ), profunda y admirable, de la religin y del culto: el cristianismo es la filosofa del pueblo. Lanse con detenimiento estas palabras, en cotejo con las anteriormente citadas, y dgase de buena fe si tuve o no razn en mi artculo de 6 de junio para afirmar que ah se presentaban dos doctrinas, una para M. Cousin y las clases superiores a quienes comunica su palabra, y otra, que es el cristianismo, para el gnero humano. Es esto o no hipocresa? Ni vale decir con El Ontlogo que ya sabe todo el mundo, sobre ser muy diversa la creencia del hombre vulgar a la opinin del hombre instruido: el telogo, el filsofo saben el por qu de aquello mismo que cree l, y que creen los dems; pero a uno y otro debemos tratar de uniformar en la misma fe que tenemos nosotros por verdadera: esto es lo que hacen los hombres de bien. Qu diramos del astrnomo que sabiendo ya la causa de los eclipses, v .g. continuara amedrentando con este fenmeno a los infelices ignorantes en las leyes naturales? No es menester que el pueblo sea sabio para que le alcancen las ventajas, los resultados de la ciencia; as, an cuando no sepa astronoma, hoy no teme ya como antes la aparicin de los cometas. Y por qu? Porque los sabios de buena fe le han predicado la misma, mismsima doctrina que a sus discpulos, aunque sin exponerles todos sus fundamentos; mejor dicho, publicndolos para todo el mundo, pero que no se hallan al alcance de todos por la natural dificultad de ciertas materias. As, pues, se enciende la lumbre para todo el gnero humano, pero aqul se baar ms provechosamente en ella que est ms y mejor

PAGE 329

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 817 / 817 dispuesto para recibir este gnero de sacramento. Acabse el tiempo de las doctrinas esotricas. Jess no tuvo doctrina esotrica, y la luz es para todo el mundo. Pero es cierto lo que dice M. Cousin, que todo el gnero humano est en brazos del cristianismo? Quin no sabe que no hay tal cosa? Fuera de las infinitas religiones y sectas que dividen al mundo, no se vende la incredulidad de Cousin en esas mismas palabras, as como la fe del Ontlogo no est muy a cubierto, por aquello de que la ciencia atraves por las llamas encendidas del anlisis (que le quemaron su creencia), llevando consigo su buena punta de desconfianza?. Qu es sto, seor creedo r tambin anda por ese cerebro el duende de la desconfianza? Embelescos y ms embelescos, de parte del maestro y de los discpulos! Hipcrita me ha denominado El Ontlogo despus que le he demostrado que su caudillo es bien incrdulo con la aadidura de simulado r Yo no he hecho alarde de religioso, ni de irreligioso; no he tratado ms que repeler el cargo de ser opuestas mis doctrinas al trono y al alta r que no tuvieron rubor de enderezarme mis enemigos; no he hecho ms que convencer que eran unos farsantes descorazonados los que se vendan por defensores de la hija de Sin, los que pretendan pasar por tan cristianos como el Obispo de Cantorbery o el Anglico Docto r cuando sustentaban pantesmo, fatalismo, escepticismo, y lo que es peor que todo eso junto, esoterismo puro y neto, si pura y neta puede llamarse la mentira y la hipocresa. He concluido mi enojosa tarea: el pblico imparcial decidir si ha quedado o no para siempre destruido el artculo Una que vale por todas, inserto en La Aurora de Matanzas del 28 de junio prximo, firmado por el seor Ontlogo. No me resta, pues, sino terminar la serie de documentos ya empezados a publicarse para Biografa del seor Cousin, a fin de dar por fenecido este fastidioso proceso. Pero antes de levantar la pluma, quiero con la mayor serenidad, y sin hacer caso de los denuestos que contra mi persona ha seguido vomitando El Ontlogo por medio de La Aurora de Matanzas, su rgano favorito, llamar tan slo la atencin de mis compatriotas sobre las palabras estampadas por ese benvolo escrito r refirindose A Filolezes. Despus de tratarme de filsofo rezagado y otras lindezas por el estilo, aade: Es cosa que no est en l. No se puede ir a las manos desde su enfermedad de cabeza. Pobre Filolezes Qu lstima le tengo!. Denuesto que reproduce en otro de sus papeles el cristiansimo y nunca bien alabado articulista. Supongamos que yo hubiera tenido la desgracia de haber perdido el don ms precioso del hombre por una enfermedad inevitable; pregunto, se me podra echar en rostro, cuando en mis argumentos estoy dando pruebas perentorias de que estn ms firmes los muelles de Filolezes que los de todos sus antagonistas? No es esto llamarle a uno negro y necio cuando slo de discurrir se trata? Verdad es que hace cuatro aos estuve delirando en el lecho del dolor la Habana lo sabe

PAGE 330

818 \ 818 \ JULIO 1840 mejor que yo porque la Habana era la asistencia de este hombre adolorido y quebrantado, y ahora escarnecido y vilipendiado. Pero los mismos discpulos de Esculapio que estaban a la cabecera dirn si su delirante no razonaba mejor y ms lgicamente, en el ardor de la fiebre y del desvaro, que otros enfermos habituales de la cabeza, que han pasado toda su vida de uno en otro delirio no interrumpido. Cunta instruccin slida y profunda no hube de sacar de aquella cama! Qu inmensa deuda de gratitud la que contraje con mi patria! Queda, pues, entregado El Ontlogo al juicio severo del pas, testigo de mis enfermedades y de sus miserias. Entre tanto, sepa el juez, para mejor falla r que mis enemigos han tenido el empeo constante y especial en encarnar y difundir esta misma idea por toda nuestra tierra, a viva voz, antes y ahora, con toda su alma, por mano de sus paniaguados y a lteres y muy singularmente por la correspondencia con el interior de la Isla, lamentndolo en son de amistad, y proclamando la ley del debe r sobre todo, despus de estos debates y contestaciones. Compaeros! Porque yo no soy enemigo: todos quedamos ya juzgados sin remisin, as los eclcticos como Filolezes : el juzgador dir para quin la vergenza, para quin el lauro. Filolezes CI CI SOBRE LA BIOGRAFA DE M. COUSIN SOBRE LA BIOGRAFA DE M. COUSIN POR L IRA ( Noticioso y Lucero julio 18 de 1840.) Con miedo, lo confesamos, cojemos la pluma para contestar al seor Filolezes a quien no podemos menos de manifestar nuestro agradecimiento por la manera decorosa con que ha repelido las alusiones que crey ver directas en nuestras lneas del 12 de julio, y que en verdad, si existieron, no fueron producto de nuestras intenciones. Era menester hablar de hechos, y si stos son verdicos, el seor Filolezes sabe si el que escribe debe vacilar en referirse a ellos, sin ms consideraciones que las que exigen las leyes. De buena fe, con la mano sobre el pecho y no afectando bravedad, diremos al ilustrado articulista, que, si puede concebir la existencia de un alma que sin ms inters que el de la ciencia sea capaz de irritarse a vista de los extravos que hemos condenado, no juzgue de otro modo la nuestra, no le atribuya otros sentimientos. Pero corramos un velo

PAGE 331

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 819 / 819 sobre lo pasado: acordmonos tan slo que hemos publicado un escrito biogrfico, que el seor Filolezes combate, y pasemos a examinar las razones en que ste se funda. Sanos, empero, permitido expresar que nuestro objeto al hacer observaciones sobre el escrito a que aludimos, no es de ninguna manera provocar la lucha entre las convicciones filosficas de su autor y las nuestras, o lo que es lo mismo, declararnos sostenedores de las doctrinas de M. Cousin. Sean cualesquiera las nuestras, nosotros, ausentes hace tiempo del campo filosfico, no pensamos entrar hoy en l por ese camino: primero, porque nuestra situacin no nos lo permite; segundo, porque aunque lo permitiera no sera nuestra voluntad hacerlo; y tercero, porque si hubiramos de entrar en esa discusin, buscaramos otro terreno que los peridicos para ella, y mucho ms, debiendo habrnoslas con el seor Filolezes que, confirmando hoy la alta opinin que de su saber nos haba trasmitido algn amigo, se nos muestra tan hbil pensador como sagaz poltico, tan erudito como filsofo; cualidades que, si otras causas no existieran, fueran bastante a retraernos de una lucha muy desigual; no porque pudiera humillarnos su victoria, sino porque nuestra ignorancia pudiera perjudicar a nuestras doctrinas; adems de que, sabiendo como sabemos que lart decrire ne sapprend pas tout de un coup 51 nuestro miramiento sera mayor en materia tan delicada. Y no se crea que, al escribir las observaciones siguientes, incurrimos en contradiccin: versan sobre hechos biogrficos; y aunque el terreno ofrece poca extensin, porque al referirnos a ciertos filsofos no nos es dado expresar opiniones suyas sobre cuya tendencia poltica ha puesto un velo la nuestra, nos animamos a hacerlas creyendo dar en ello una muestra de respeto a la persona a quien nos dirigimos. Es un hecho que el seor Filolezes admite el dominio del eclecticismo en F rancia hace diez aos, dominio aplaudido por el pueblo; y cuando decimos en F rancia, entindase que suponemos en ella centralizado el sabe r y que nos referimos a la clebre Universidad de la Sorbona, en cuyas ctedras se disputaban la entrada a la fuerza hace ya tiempo los jvenes ansiosos de or la voz del clebre M. Cousin. Pero a esos diez aos precedieron otros diez de examen, o al menos diez aos en que los sabios franceses tuvieron tiempo bastante para examinar ese sistema, pues que hace veinte que su autor lo ha publicado. Y sea dicho en justicia, si los sabios franceses como los de otras naciones estn sujetos a la influencia de los errores del siglo, no son ellos generalmente serviles ante los sistemas, por ms que stos tengan el apoyo del gobierno; y aunque es una verdad amarga, la histrica, que pocas veces el pblico aplaude lo que el gobierno apoya; y si el pblico no se encuentra en este caso, no as los sabios, los filsofos que, por serlo, son esencialmente 51. No se aprende a escribir [de repente].

PAGE 332

820 \ 820 \ JULIO 1840 independientes en sus ideas filosficas. Y es una verdad que el eclecticismo ha sido adoptado, ha sido aplaudido por el pblico francs, y que sus doctrinas han trascendido al sistema poltico? Qu sera de un pueblo cuyo gobierno poltico estuviera calcado sobre principios filosficos distintos de las convicciones de aqul? Qu sera? Ah! Al abrir el libro de la Historia, volvemos la vista ante sus pginas manchadas de sangre, y al mirar en torno nuestro se presentan a nuestros ojos relaciones de batallas en que ha corrido aqulla a torrentes, y en que ha corrido la sangre de nuestros hermanos; y el corazn se nos parte de dolor; y nuestras convicciones se afirman en la de que lejos de ser perjudicial que el gobierno francs proteja un sistema determinado, pues que esto es conforme con las ideas del pueblo, y es adems bueno en su juicio, es til, es conveniente que lo haga, y avanzaremos ms, es un deber suyo hacerlo, porque si bien lo primero es dejar siempre al filsofo la libertad de pensa r debe poner al pueblo a cubierto en lo que dable le sea, de los absurdos que un da le condujeran a los ms lamentables delirios. He aqu, pues, una de las glorias del eclecticismo: los sabios lo oyen, lo meditan, y lo adoptan; el pueblo lo aplaude, el gobierno busca en sus principios los que deben dominar en su sistema; el eclecticismo domina a los sabios, al pueblo y al gobierno; su dominio es de paz, y la poltica esencialmente de armona, de combinaciones, de fraternidad general. Estos son los hechos que a nuestra vista han pasado y pasan, hechos que ha confesado nuestro respetable contendo r y por los que a su imitacin hemos querido comenza r. Pero se nos dir: cul es vuestra opinin sobre el eclecticismo de M. Cousin? Creis que los sabios yerran, que el pueblo se ha equivocado, que el gobierno camina a ciegas en la adopcin de esas teoras? Creis que M. Royer-Collard y M. Cousin hayan sido ms bien que filsofos en la publicacin de su sistema, agentes del gobierno, y que ste protege aqul porque slo a l le convenga? Y creis que los eclcticos del da no merecen el nombre de filsofos, desde que bajaron a la tumba V oltaire y Rousseau, Diderot y Condorcet? Nos parece que a estas preguntas puede reducirse cuanto nuestro ilustrado contendiente dice en su escrito, separando de l la ltima parte que se refiere nicamente a alusiones de que no es nuestro intento ocuparnos. Primera pregunta: Cul es vuestra opinin sobre el eclecticismo de M. Cousin? Hemos protestado no entrar en este terreno y no faltaremos a nuestra protesta; mucho ms, cuando ni an estamos acordes en que para saber si una filosofa es buena o mala, sea lo primero que haya que investigar el origen de las ideas y sentimientos que condujeron a su autor a abrazarla; porque en verdad nos parece ms razonable examinar las doctrinas filosficas, que, siempre independientes de las circunstancias, son buenas o malas sean cualesquiera los tiempos en que las hayan adoptado; si bien no

PAGE 333

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 821 / 821 negaremos que, hecha luego aquella consideracin, su resultado podr dar fuerzas a nuestras convicciones. Creemos s, que un movimiento filosfico se explicar mejo r deslindando exactamente su punto de partida, cosa propia del historigrafo, pero lo creemos porque el movimiento de la filosofa, y no la filosofa misma, es lo que, a nuestros ojos, ha de ser explicado por semejante procede r Grandes errores pueden haber sido proclamados, porque los filsofos se creyeron en la necesidad de presentarlos como principios verdaderos. Dganlo las ideas falsas, los absurdos que adquiran grande importancia slo por que atacaban al rgimen feudal y teolgico. La preponderancia de ste nos explica el movimiento filosfico, pero de ningn modo es bastante a deslindar lo razonable o absurdo de las ideas novadoras. Perdnesenos que no nos extendamos sobre esto, porque consideraciones ms fuertes que nuestra voluntad detienen nuestra pluma. Pero histrianse los ltimos tiempos de la filosofa en Francia, y sobre la exactitud con que se procede, se nos ofrece qu objeta r Hayan sido cualesquiera las circunstancias en que la Escuela Normal se encontrara despus de la Revolucin y an del Imperio; haya sido el genio de Napolen fragmentar o no fragmentar, haya entrado o no en aqulla el genio de los filsofos del siglo XVIII podr negrsenos que, habiendo penetrado en ella Condillac el hombre pensador que tambin ha contribuido a dar a la F rancia la iniciativa de los negocios humanos, sus doctrinas han sido conocidas por los alumnos de la Normal y que en M. Cousin ha habido por aqul una pasin decidida? Y habr quien diga que este escritor no es un hombre universal y s en algn modo fragmentario? Creemos que no, a menos que por este medio quiera preparrsele el juicio para negarle despus el nombre que an se esquiva al mismo Condillac, el nombre de filsofo. Diremos sobre esto en su luga r. No entr en la Normal el genio de los filsofos del siglo XVIII !!! Ah, pluguiera al cielo que los errores de ese siglo hubiesen desaparecido ante el Soldado gigante que convirti la repblica en imperio! Pero era l bastante poderoso contra la filosofa? Esta no se vence con la espada, y Napolen no pudo vencerla: las armas de la filosofa son an ms temibles que las del poder ms fuerte: son invisibles y antes que imponer la coyunda al filsofo, se le convertira en cadve r No entr en la Normal el genio de los filsofos del siglo XVIII Negad la memoria a los hombres, negad a un pueblo la ciencia de su historia reciente, negadlas a la Francia, y os probaremos que an sin memoria, an sin historia, la Francia no poda olvidar las doctrinas de sus filsofos del siglo XVIII Porque ella haya abjurado sus errores, debi sepultar el nombre de los filsofos? La creis tan falta de criterio? Tampoco a nosotros nos asustan los nombres de V oltaire y Rousseau, de Diderot y Condorcet, sin embargo de que distamos bastante de muchas de sus doctrinas. Y qu razn habra para desechar con

PAGE 334

822 \ 822 \ JULIO 1840 frenes, sin examen, lo que hay de bueno en sus obra? 52 Querramos asemejarnos a los fanticos que proscriban los escritos ms inocentes, por obedecer al grande principio in odium autoris ? 53 Es tan difcil ser justo con los hombres con quienes no estamos de acuerdo en la manera de ver y de pensar? 54 Pero volvamos a nuestro objeto. Ni la Francia, ni la Escuela Normal haban olvidado las doctrinas filosficas de que hablamos, y si en ese caso se encontraran, a fe que la revolucin de un pas aledao debi serles un recuerdo bastante activo. Y tanto no las haban olvidado, pues que confesis que el novador eclctico combati a todo el siglo XVIII entero, y este combate no hubiera podido verificarse, si vivas no estuvieran las doctrinas de aqul. Tenemos que dejar aqu la pluma por no molestar demasiado a los lectores. Suplicamos a nuestro contendor tenga consideracin con nuestra pequeez, y se digne a ornos, y sobre todo le rogamos tenga la bondad de suspender sus contestaciones, si las merecisemos, hasta que acabemos de satisfacer a las preguntas que nos hemos hecho con el objeto de dar ms claridad al asunto de que nos ocupamos. Por ltimo, le rogaremos tambin no nos mezcle en otras cuestiones que no sean las nuestras, las de la redaccin del papel en que escribimos, porque no nos place ser responsables de otros datos que los propios. Lira 52. Morand. 53. enemiga al autor. 54. (?)

PAGE 335

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 823 / 823 CII CII VCTOR COUSIN VCTOR COUSIN EST EST A S ES LA VERD A S ES LA VERD AD AD AR AR TCULO III TCULO III POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 18 de 1840.) Intus et in cute. Quedamos en la Historia de las variaciones por sealar las causas que tanto haban hecho cambiar al profesor de la Sorbona en el perodo de 1820 a 1829; y tomando el hilo de la narracin interrumpida, as las explica el seor Lerminier: Despus de haberse adherido exclusivamente al racionalismo de Kant, y haber saboreado el idealismo de Fichte, no estuvo Cousin mucho tiempo sin sospechar y reconocer que estas dos filosofa haban cedido el puesto a otros tantos nuevos sistemas cuyos autores eran Schelling y Hegel; porque de lejos, ora por correspondencia, ora por visitas de viajeros, algo le llegaba de ellos. En 1824 emprendi un viaje a Alemania, durante el cual fue preso en Dresde por la polica prusiana y conducido a Berln, por sospecha de carbonario En la capital de Prusia le dieron vuestros compatriotas (recurdese que en esta narracin se habla con un berlins) a M. Cousin testimonios del ms noble inters; interpusironse para alcanzar su libertad; y mientras estuvo preso, diariamente se le visit. Por una feliz casualidad pudo nuestro viajero sacar partido de su cautiverio, pues entr en roce directo y cotidiano con la escuela de Hegel; desenvolvindole Gans y Michelet de Berln en tiradas conversaciones el sistema de su maestro; y as borraban de su espritu el kantismo y algunos vestigios de Fichte, para imbuirles en los principios y consecuencias de un realismo eclctico, optimista, que se jactaba de explicarlo. Supo Cousin volverse a esta filosofa con su ordinaria presteza; comprendi al golpe cun importante era el cambio; y vio que en lo adelante no se le mirara como un filsofo de la oposicin, revolucionario, inquietante para las potencias, sino como un hombre sesudo dominando todos los partidos, todos los sistemas, y por su inagotable imparcialidad dando garantas al poder ms suspicaz. As es que amigos de Pars, que no podan saber las causas metafsicas que haban influido en el husped de Berln, se quedaron como viendo visiones, al contemplar algunas mudanzas, y sealadamente notando lo que

PAGE 336

824 \ 824 \ JULIO 1840 escribiera cierto peridico, nada menos que el Drapeau blanc en donde se aseguraba, que M. Cousin haba probado muy bien que en nada profesaba las doctrinas de los revolucionarios. Y o creo que despus lo ha probado ms todava. Entretanto la mansin de nuestro profesor en vuestra capital deba producir sus frutos: publicando al efecto en 1826, una coleccin de artculos ya insertos, en el Diario de los sabios y en los Archivos filosficos de los cuales no todos acaso merecan los honores de la resurreccin, y que en resumidas cuentas eran inferiores al mismo prlogo que los preceda. En el prefacio de los Fragmentos filosficos present Cousin su sistema, asegurando haberlo fabricado desde 1818. Y o hubiera presumido, lo confieso, que el viaje de 1824 haba contribuido a l, en cierto modo, y que la relacin idntica del hombre, de la naturaleza y de Dios, que comienza a apuntar all, era ya gnero importado. Poco gust el prlogo de los Fragmentos en su aparicin. Aquel condensamiento de una metafsica imperfecta que se buscaba a s misma, y no era duea de su lengua, asombr sin instrui r Vuelto por fin Cousin a su ctedra de 1828, pudo explayarse all a sus anchas, teniendo el placer de excitar la sorpresa y la admiracin. En un elocuente proemio de trece lecciones, desenvolvi, con su imaginacin de artista y su talento de orador algunos principios del sistema de Hegel, que pareca sacar de su cabeza, y como si le pertenecieran. Desde la altura de un dogmatismo, cuyo secreto slo posea entonces, inspeccion a la historia, pas revista a los filsofos, a los grandes hombres, a la guerra, a las leyes, y no se le escap la Providencia ni sus decretos. Profes la legitimidad de un optimismo universal, y pronunci en nombre de la filosofa la absolucin de la historia. Y o s, seo r que vosotros los de Berln no participbais del entusiasmo con que por ac saludamos estas lecciones; no podais concebir cmo se introduca as una indulgencia algo satrica, y V. mismo solt sobre el particular una palabra dursima que apenas me atrevo a escribir: Plagio. Y o no creo, amigo mo, que M. Cousin a sabiendas haya querido adornarse con lo que no le pertenece; empero, arrebatado por su imaginacin, hubo de figurarse que l mismo concibiera lo que le haban enseado. En sus improvisaciones se olvidaba de los emprstitos, y amalgamando con la mejor fe del mundo a Kant con Hegel, se persuadi haber creado alguna cosa. Entre tanto el vuelo metafsico de M. Cousin, quiero decir su ascensin, no fue ms que un fenmeno transitorio; presto volvi a caer en tierra; y ora que hubiese agotado en poco tiempo su dogmatismo, ora que temiese que no le siguieran en sus exticas excursiones, volvi al terreno de la historia, declarando que ya no estaba por hacer la filosofa, sino que estaba hecha; que slo se trataba de reunirla, que se divida en cuatro sistemas principales, sensualismo, idealismo, escepticismo y misticismo, y que desprendiendo lo que haba de cierto en que en cada una de estas formas

PAGE 337

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 825 / 825 exclusivas de la realidad, se encontrara la realidad, pura y completa. V aya por esta vez un eclecticismo bien constituido! As ya veis, seores, que Cousin ha sido alternativamente escocs, kantista, alejandrino, hegeliano, y por fin eclctico: resta saber si jams ha sido filsofo. Hasta aqu el seor Lerminie r quien, a decir verdad, se ha quedado corto, y muy corto en lo que todava pudiera deducirse de las mismas obras de M. Cousin, es deci r con hechos irrefragables en la mano. Mas antes de pasar a ese examen, ser conveniente presentar algunos datos que pintan ms y ms al hombre, o si se quiere, las consecuencias que en el hombre ha producido un sistema naturalmente pernicioso y corruptor; y esto es an mejor para mi propsito; pues si retrato al hombres, es ms bien por desautorizar su sistema que no su persona. Amarga cosa es tener que publicar tan crueles desengaos, sobre todo cuando han de ser las vctimas los hombres que por otra parte no carecen de mritos; pero as lo quieren la causa de la ciencia y de la verdad: todo miramiento humano debe ceder ante esta gravsima consideracin. Los bienes que produce la verdad en la mano de los mortales, compensan ms que sobradamente el mal rato que puede causar en aquel a quien va dirigida; y an a este mismo podr serle todava un resorte o motivo de enmienda. Por eso dijo el primer poeta del orbe, que si la voz de la verdad es desapacible al principio, siempre dejar nutrimiento vital en nuestro corazn, una vez de rumiada y digerida. 55 Fuera de que no se han dicho esas verdades cara a cara a M. Cousin, a la faz de la Europa entera, en la capital de las ciencias, en la Revista Enciclopdica y hasta en otras obras de ms aliento y categora, y por personas imparciales y del ms acendrado amor a la ciencia y a la humanidad? Por qu, pues, no hemos de usar nosotros de esta franquicia, ac al otro lado de los mares, para que tambin nos alumbre y nos luzca la estrella del desengao y de la verdad? Estos filsofos de hoy da exclama uno que de veras lo es han crucificado a la filosofa en todas las cruces, y la han pegado a todas las Cartas; y hoy que ya no les queda ms que un cadve r quisieran vendrselo a la religin de la Edad Media, mintiendo a la vez contra la filosofa y contra el cristianismo. Pero si tales hombres han vendido la filosofa, es porque realmente no la han conocido ms que de nombre: se han faltado, pues, a s mismos, empero no a la filosofa. Ah est en resumen la vera effigies de la escuela toda que traemos entre manos: por los infinitos datos que sobre ella tena reunidos, hasta sin poner empeo en buscarlos, pues sus discpulos los prodigan a manos llenas bajo mil formas diferentes, fue por lo que les acus en marzo prximo pasado (en la inaugural, donde tantos hechos notables desplegu) de adoradores del becerro de oro, y hasta del becerro de barro, podramos aadi r con toda verdad; porque son 55. Dante (vid. Aforismos 625).

PAGE 338

826 \ 826 \ JULIO 1840 harto miserables hasta los mismos dolos que adoran ellos. Definan los antiguos al orador diciendo que haba de ser vir bonus dicendi peritus 56 esto es, un hombre de bien capaz de persuadi r Los observadores superficiales no percibirn qu relacin tiene la hombra de bien con la aptitud para decir: es la una prenda del corazn, la otra del entendimiento: con que, no es de absoluta necesidad que honrado sea el que trate de persuadi r. Pero es ms hondo el pensamiento de esos profundos pensadores, y tanto, que cae por su mismo cimiento la elocuencia, si no est asentada sobre la base de la honradez. Cmo puede el predicador inculcar aquello mismo que no practica? Alucinar momentneamente, pero una vez descubierta la impostura, entonces, an cuando obre milagros, no vuelve a rehabilitar su palabra en el concepto de sus oyentes. Pero no para ah. Del corazn ms que del entendimiento es donde salen los grandes pensamientos: y as, debe negarse rotundamente hasta la posibilidad de persuadir para las almas fras y desprovistas de entusiasmo, porque ni an se les ocurren esas grandes cosas y grandes conceptos. Qu no diremos de la venerable filosofa! As es que tambin se aplic desde la ms remota antigedad el nombre de filsofo no slo a los que enseaban ciertos dogmas, sino muy sealadamente a los que enseaban y practicaban la virtud; mejor dicho, no se ponan a profesar la ciencia sino regenerados en el bautismo de la justificacin y buen olor de las costumbres: aqu est el filsofo, aqu el moralista, aqu el grande en la tierra, y an en el cielo; es doctrina que no falla en ningn tiempo, ni en ningn espacio; el grande de Jesucristo en el Evangelio: el que enseare y practicare, ese ser llamado grande en el reino de los cielos. Verdad es que hubo un grande, un grande de la filosofa (parte el alma decirlo!) que con el ms indecoroso comportamiento profan y hasta manch su templo el Canciller Bacon! Lloremos sobre la humana fragilidad; y haciendo justicia a V erulamio y a ciertos filsofos de la edad presente, confesemos que hay pginas en la historia de estos ltimos ms derogatorias de la dignidad filosfica, de este santsimo sacerdocio, que en la misma de F rancisco Bacon; y sin nada grande que nos indemnice, como en las obras de este gigante de la ciencia, que tampoco contamin su esclarecido monumento (el Novum Organum ) con los prinicipios de su corrompida poltica. Podrn decir otro tanto los eclcticos-doctrinarios de la poca presente? A M. Cousin se le conoci primero predicando las ideas ms revolucionarias, metido en la insurreccin del Carbonarismo, y despus se le ha visto arrimado a la restauracin. Siempre es respetable el hombre que no cambia; empero si se cambia por convencimiento, no por inters, ni otras miras innobles, entonces tampoco los dems hombres le retirarn su res56. Un hombre bueno, con pericia en el deci r.

PAGE 339

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 827 / 827 peto. M. Cousin poda decir que haba cambiado de sistema en Berln. Pero cambiar para un filsofo es desenvolver el principio de su certidumbre, no es abandonarlo de buenas a primeras para adoptar otro que se acaba de presenta r Al fin, si hubiera variado slo intelectualmente, sin hacer las aplicaciones, pase; entonces era slo asunto de teora. Pero llega la revolucin de julio; y en los momentos precursores al estallido deca M. Cousin pblicamente en el despacho de una imprenta: Todava se necesita la restauracin por cincuenta aos: por lo que a m toca, (encarndose con los que eran de opinin contraria) declaro que la bandera blanca ser siempre mi bandera. Los que le conocan se burlaron de tal profeca; en efecto, ese mismo hombre uno o dos meses despus inscriba al frente de un volumen de su traduccin de Platn, que haba tomado una parte activa en los movimientos de julio. Qu ms! En el final de su famoso y excelente Informe sobre la instruccin pblica en Prusia se hace lenguas encomiando, no ya los resultados y las ventajas, sino justificando y ensalzando los principios de esa misma revolucin, aprovechando la coyuntura como por los cabellos, pues no era indispensable semejante peroracin dirigida en tono de leccin y desengao a la suspicacia de los gobiernos alemanes. Y volviendo a los hechos del ao de 30: jactbase all en el prlogo platoniano, el seor Cousin, a presencia de la posteridad, de haberse apoderado osadamente de la municipalidad de su distrito, y dedicado aquel volumen a la memoria de F arc y muerto por las leyes. 57 Aqu le hace otro cargo su grave historiado r A qu viene esa inscripcin con motivo de la muerte de Farcy? Y a Farcy no era de vuestra escuela cuando muri combatiendo: testigo las ltimas pginas que escribi, y que estn lejos, bien lejos de vuestro eclecticismo. (Vase en El Globo de 1830, mes de julio, un artculo de Farcy sobre una obra de Benjamn Constant.) F arcy era un joven generoso, que viendo al pueblo entregado a la metralla, tuvo a mal lo que V haca y deca, seor Cousin, queriendo estorbar que se batiese; lo dijo a sus amigos, lo dijo muchas veces en voz alta, y se march a mori r No s ahora qu derecho tenga M. Cousin de sacar partido de su martirio. Lo mismo que con F arcy haba hecho ya antes con su amigo SanctaRosa, de la propia manera, en una dedicatoria (epitafio que por otra parte no me canso de lee r por ser uno de los rasgos que honran a la lengua francesa) cuando habais faltado a la verdad, insinuando en la portada de otro tomo de vuestro Platn que Sta. Rosa no haba obrado sino por el inters poltico de la casa de Saboya. Gloriosas son sin duda vuestras dedicatorias; empero, cuando ellos creyeron morir por su causa es una temeridad hacerles abonar su muerte por cuenta de vuestro eclecticismo. 57. As tambin lo trae la inscripcin consagrada a Farcy en la plaza del Carrousel, redactada por M. Cousin. (N. del Auto r .)

PAGE 340

828 \ 828 \ JULIO 1840 Cuantos se han quejado, contina el historiado r (y citar entre otros a Sautelet, ese compaero de nuestra infancia y de la ma, que estuvo largo tiempo bajo vuestra disciplina, y que se mat por haber perdido toda confianza generosa y toda creencia en los hombres) cuantos, digo, se han quejado de que os semejabais en esta parte a la mujer de la Escritura, qude manducavit, et detersit os suum et dixit: Non comedi : que comi, y se limpi la boca, y dijo: yo no com. Y al echar en rostro a M. Cousin sus variaciones en poltica, as como en filosofa, es por ventura un sentimiento personal el que nos impele? De ninguna manera. Nosotros no tenemos motivo de ningn gnero que contra l nos excite; hemos sido empujados, por decirlo as, a examinar todos sus antecedentes, en vista de los absurdos y paradojas que notbamos pulular en sus escritos ms afamados, recayendo algunas sobre objetos en que l mismo se vende entregando la ciencia; en trminos de hacer caer la venda a los ms ciegos y prevenidos en su favo r Contar sencilla y cndidamente la historia de lo que con sus escritos me pas. Algo me habran chocado ya sus ideas sobre Dios, el mundo y la concepcin de la filosofa; empero lo atribua a la influencia de las obras de Hegel, a cierto deseo de lucir con las novedades alemanas en Francia, y en resumidas cuentas, a error del entendimiento, ms que a falta del corazn. Despus reparaba aquel empeo obstinado, y viniera o no viniera al caso, de atacar y ridiculizar la escuela sensualista, tergiversando, torciendo y violentando el texto de los autores que citaba, y hasta suponindoles lo que jams les haba pasado por la cabeza, como lo hace sealadamente del modo ms injusto con Locke; luego notaba que en medio de tantas cosas grandes como prometa, poco o nada cumpla, mejor dicho, esas generalidades, esos relumbrones, esas apariencias de seguir el rigor de las ciencias experimentales, en ltimo resultado no eran ms que medios para levantar mejor la fbrica del sofisma: eran los pasaportes para introducir sus delirios en los incautos nimos de la juventud: era, y yo lo ignoraba todava, la lucha obstinada de las tinieblas contra la luz: era la reaccin forcejando y revolcndose contra la corriente natural y divina del espritu humano, en ademn y so color de ponerse al frente del progreso. A todas estas, siempre inconsecuente, antilgico, sin chispa siquiera de la severidad que caracteriza a la ciencia, y siempre descubriendo la ms supina ignorancia de las leyes de la naturaleza y singularmente de la vitalidad. Mas cuando el libro acab de carseme de las manos, y vino a tierra el hombre con l, fue cuando vi con mis ojos estampado que la Carta de Luis XVIII era la ltima palabra de la ciencia. Entonces en mi cando r en la pureza de mi alma s, es menester decirlo para enseamiento de la juventud dije con lo ms profundo del corazn: este hombre vende y entrega la ciencia: porque la filosofa es una potencia superior o independiente de la poltica. La filosofa trata slo de explicar fenmenos y de mejorar la suerte de los

PAGE 341

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 829 / 829 hombres, sin doblarse a ningn gnero de inters, ni prostituir su santo ministerio. Esta es mi religin y mi fe y mi bautismo. Ahora se entender el calor con que hablo y debo hablar en la materia: de otra suerte me faltara a m mismo, faltara a los ms nobles sentimientos, y faltara sobre todo a la justa causa que defiendo, aparentando una hipcrita frialdad cuando tanto se vulneran los derechos de la ciencia y de la moral. Mis palabras sern severas, no lo niego; empero, demustreseme que son injustas; sgase paso a paso el prolijo anlisis que he hecho de una de sus principales obras, el Examen sobre Locke que muy pronto ver la luz; examnense a la de la crtica los artculos por m publicados en diferentes ocasiones sobre las doctrinas del fundador del eclecticismo; y dgaseme de buena fe, si soy o no franco y leal en la discusin hasta donde puede serlo el que ms. Repetidsimas ocasiones he rendido el homenaje ms completo a sus variadsimos talentos literarios; mas en eso mismo hay que tomar cuenta y razn. Sin embargo, es menester dejarlo para otra oportunidad, porque nos desviara demasiado de nuestro actual propsito; y concedindole por ahora todo gnero de preeminencia filolgica, le negamos rotundamente que sea filsofo ni en terica ni en prctica. Algunas pruebas tiene ya el pblico: vamos a darle ms y ms, sin contar con las infinitas que brillarn en el anlisis prometido. 58 Veamos algunas muestras de la imparcialidad de los eclcticos. La filosofa ha de serlo con todo el mundo. Por qu ha despreciado e insultado M. Cousin la tradicin filosfica del siglo decimoctavo, sin poder dar por disculpa ningn apego sincero hacia el cristianismo? Si tal repudio lo encontrramos en boca de un ingenuo filsofo espiritualista, lo excusaramos, y an respetaramos: pero en boca de quien no es nada, qu hemos de respetar? Con qu ceguedad, efectivamente, con qu absurdo desdn han tratado los eclcticos a los grandes hombres de la Francia moderna! En esta parte (contina el historiador) M. Cousin ha sido ms moderado quizs que sus discpulos; pero cmo ha tratado el mismo a nuestros antecesores, a aqullos cuyo pensamiento ha engendrado el nuestro? qu opinin ha formado de ellos, qu homenaje les ha rendido? Apenas se encuentran en su obra 15 a 20 lneas consagradas a los pensadores de la Francia, y qu lineas! Si se ve obligado a citar a V oltaire, v .g., he aqu lo que dir de l: Quin es V oltaire, seores? La sensatez universal y superficial; pero a este grado, la sensatez conduce siempre al escepticismo. ( Curso de la historia de la filosofa tomo 2, pgina 12.) Por ms prevenidos que contra V oltaire estemos, es faltar a la justicia el declararlo siempre superficial, cuando muy a menudo toca las cuestiones ms peliagudas con una razn fina, profunda y graciosamente original: yo no rebajo ni aumento a mi ad58. La Impugnacin a Cousin.

PAGE 342

830 \ 830 \ JULIO 1840 versario: a cada uno lo que es suyo, y a mi enemigo el primero: el carcter de mi espritu naturalmente grave y candoroso, quiz pugne diametralmente con las dotes que ms caracterizan a V oltaire; pero no est en mi mano negar ni encubrir la verdad por ninguna consideracin en lo humano non quaero voluntatem meam 59 Valiente idea se ha formado M. Cousin del escepticismo de V oltaire! El escepticismo de todo el siglo XVIII naciendo slo del buen sentido superficial de V oltaire! Si cita a Rousseau, quiere que se echen a un lado sus primeras obras, en donde Rousseau, dice l, se ignoraba y se buscaba a s mismo, (y sin embargo, en algunas de ellas estn ya los grmenes de lo que fue despus), y no ve por otra parte en Rousseau, ms que un sistema brillante y pronunciado de espiritualismo bajo formas ms o menos severas(ibdem, pg. II). A Diderot le llama un filsofo oscuro, (querr decir poco conocido, no confuso como l) y se admira de que Buhle (autor alemn) haya consagrado tan espacioso lugar y en su historia de la filosofa a este hombre, que no fue, dice Cousin, ni metafsico, ni moralista, ni poltico. ( Fragmentos pgina 112) y en otra parte: ( Curso tomo 2, pgina 158) Diderot, dice, no tiene para l ms de particular sino sus ideas sobre la teora de las bellas artes: es un crtico paradojal y entusiasta. V ed ah el siglo decimoctavo para M. Cousin! Ah! La Alemania, la sesuda Alemania, ha sido ms equitativa para con los pensadores de la Francia que su mismo discpulo y compatriota. A todas partes, a Grecia, a Escocia y a Alemania fue M. Cousin a mendigar filosofa, dejndola en su propia casa, en el libro bien abierto de la naturaleza y de la sociedad que le rodeaba; pero era menester derribar al gigante: el siglo XVIII y para la grande empresa que le estaba encargada, todos los medios le parecieron lcitos y autorizados. Pero es menester dejar las otras pruebas para el artculo siguiente; porque ya ste se ha alargado ms de lo que quisiera Filolezes (Perdn, pblico mo!) Ellos me han obligado!. Julio 17 de 1840. 59. no llevo prejuicios.

PAGE 343

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 831 / 831 CIII CIII VCTOR COUSIN VCTOR COUSIN EST EST A S ES LA VERD A S ES LA VERD AD AD AR AR TCULO IV TCULO IV POR F ILOLEZES ( Diario de la Habana julio 19 de 1840.) Intus et in cute. Que lo pinten sus propias palabras en comprobacin de nuestros cargos. El era ah cortesano! quien deca a la juventud en 1829: una autoridad superior ha cortado la cuestin (esto lo dice despus de haber hecho la apologa de lo pasado: justificar la historia y lo presente: he aqu su divisa; por eso le vino tan de molde el sistema de Hegel para su propsito). El que hizo la carta, contina, ha dado un juicio al bien y al mal: ha condenado lo que era condenable, y legitimado lo que era legtimo... En ltimo anlisis, bien pesado, y examinando todo, contrapuesto equitativamente lo bueno con lo malo, parceme y no titubeo en concluir con mis honorables colegas y amigos los seores Guizot y Villemain, que el siglo XVIII en masa es uno de los siglos ms grandes que han aparecido en la escena del mundo. La misin que le impona la historia era la de acabar con la Edad Media; ha llenado esa trgica misin; pero no ha pasado de ah. Ha destruido, pero no ha edificado, y no estaba en su mano hacer ms. Sobre el abismo de la inmensa revolucin que l abri y l cerr, el siglo XVIII no ha dejado ms que abstracciones; empero esas abstracciones son verdades inmortales que contienen el porveni r El siglo XIX las ha recogido; su misin es realizarlas imprimindoles una organizacin vigorosa... Esta organizacin naciente es la carta, que la Europa debe a la Francia, que la Francia debe a la noble dinasta que marcha a su cabeza... ( Curso de historia de la filosofa, tomo 1, de la pgina 36 a la 39. Y nuestra gente con estos libros en la mano desde 1830, que traje yo el primer ejemplar a la Habana, sin caer siquiera en la cuenta de las miras del eclecticismo! Estn juzgados!) Qu hacinamiento de contradicciones! Ola! Con que ahora es el primero de los siglos el siglo XVIII Y sois el mismo que poco ha, hablando de los hombres ms grandes que descollaron en el siglo XVIII (porque yo creo que los pensadores son los que constituyen el siglo) los despachasteis con una plumada desdeosa e injusta? Por qu no os pusisteis a analizarlos concienzudamente, para que la juventud hubiera aprendido a separar de ellos el oro de

PAGE 344

832 \ 832 \ JULIO 1840 la escoria? Que el siglo XVIII no tuvo ms misin que acabar con la Edad Media, decs en un luga r y en otro del mismo pasaje, os contradecs palmariamente, como lo tenis de costumbre, afirmando que nos ha dejado esas preciosas abstracciones, con que construir el edificio que ha menester la sociedad presente; pero entonces quedis completamente refutado por vos mismo. En efecto, las abstracciones, las ideas nuevas no son servicios puramente negativos, como lo sera el haber slo derribado las antiguas. As, el siglo XVIII fue a un tiempo escptico y dogmtico, negativo y positivo. Con el arma del escepticismo ech por tierra cuanto era deleznable, y con la del dogmatismo ofreci inmensos materiales para reedifica r para reconstitui r Y si no, con qu datos se han fraguado todas las constituciones y cdigos que se redactan desde fines del siglo XVIII hasta la edad presente? Por ventura con los datos de la Edad Media, o con los suministrados o al menos impulsados por los pensadores del siglo ltimo? Bueno, y malo lo edificado: slo trato de restablecer la verdad de los hechos: no es cierto que con slo esos materiales se ha reconstituido lo que hoy est en pie y lo que ayer hubo? Lo mismo pas con Descartes que respecto al siglo XVIII con Descartes, cuyo espritu tampoco ha entendido Cousin cuando afirma que la duda era su sistema. No hay tal cosa: yo he comprendido siempre la duda cartesiana en el sentido de que en las ciencias no se puede marchar con pie ajeno, como dice nuestro Cartesio cubano. Que cada hombre levante el edificio de su ciencia, segn ya expres yo mismo desde mi Elenco de 1835 La duda es un estado esencialmente transitorio de nuestro entendimiento. Era el fin del esclarecido reformador reedificar la ciencia desde sus fundamentos; mas para construir algo slido, tena que destrui r y que limpiar de escombros el terreno: as hacen siempre los buenos arquitectos, y as lo expresa l mismo en su tan enrgico como sencillo lenguaje: area purganda antequam indedificanda 60 Tena ante todo que derribar al escolasticismo, y para conseguirlo ataca de raz el principio de la autoridad por medio de su duda metdica. Pero, quin no sabe que Cartesio fue eminentemente dogmtico (nadie lo sabe como M. Cousin, que ha sido Editor de todas sus obras), que introdujo sus creaciones en la geometra, en el lgebra, en la ptica, en la anatoma, en la medicina, en la metafsica, en el sistema del mundo, en todo el mbito de los conocimientos humanos? As, pues, obr negativa y positivamente: la duda no fue ms que uno de los medios para conseguir sus grandes fines. Este exclusivismo de M. Cousin lo hace a cada paso tan injusto como inconsecuente. Despus de haber decantado, y puesto por las nubes el mtodo baconiano, y la originalidad de su inventor en infinitos lugares de su Curso por llevar luego a cabo la idea de que el siglo XVI a manera del 60. Hay que limpiar el solar antes de edificar en l.

PAGE 345

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 833 / 833 XVIII no fue ms que una poca de transicin, de destruccin, sin nada de reedificacin, asienta en otra de sus obras posteriores (1836) en trminos precisos: El siglo XVI todo junto no ha producido un solo grande hombre en filosofa, un verdadero pensado r un filsofo original. Cmo clasificaremos este atrevimiento en la falsedad? El siglo de Bacon de Verulamio, y de Lutero, y del concilio de Trento, de tantas y tantas lumbreras como entonces iluminaron y agitaron al mundo, no produjo siquiera un filsofo, un pensador original! Es disimulable esta osada en un profesor de la historia de la filosofa? Pero, aun arreglado a vuestras propias concesiones, no consideris a Bacon de V erulamio como el creador de las ciencias fsicas en la edad moderna? Esta es la slida doctrina y la imparcialidad histrica con que alimenta. M. Cousin los entendimientos de sus alumnos: as ha sacado discpulos bien dignos del maestro. Cmo no acaban de abrir los ojos los ilusos de nuestra tierra? A millares hormiguean en las obras de M. Cousin los pasajes en que se vende l, y su exclusivo, y comprensivo sistema. Me explico: exclusivo de la verdad, comprensivo de todos los errores; contradictorio, de camino, y justificador eterno de lo temporal y bien transitorio. Lase el final de su introduccin a la Historia de la filosofa o mejo r todas las ltimas lecciones de ese curso, y se vern multiplicadas las pruebas de que los cargos que nosotros le enderezamos, aquello de: s, seores, es la Carta, presente voluntario de Luis XVIII, la Carta sostenida por Carlos X, la Carta llamada a la dominacin en F rancia (y a los 6 meses de tanta parola vino todo abajo), y destinada a somete r no digo yo a sus enemigos ella no los tiene sino a todos los retardadores de la civilizacin francesa. ...Esto, digo, no necesita comentario, slo los eclectizantes de la Habana se hubieran alucinado de tan buena fe en esta parte; prueba de lo mucho que saben de la ciencia, y de lo no poco que conocen el corazn. Hombres profundos! hasta perderse de vista, y an no hallrseles el fondo! Pero continuemos amontonando materia sobre las variaciones e inconsecuencias de nuestro hroe. Habiendo cado la bandera blanca, fue menester aferrarse a la tricolo r Y o persisto, dice M. Cousin (Prlogo de la segunda edicin de sus Fragmentos 1833). Convicciones fundadas, prosigue, no en circunstancias pasajeras, sino en el estudio profundo de la humanidad y de la historia, no se conmueven al viento de la primera tempestad. Tres das no han cambiado la naturaleza de las cosas. En verdad que la naturaleza de las cosas de hoy se parece mucho a la de aye r Las cosas han quedado lo que eran, le increpa su historiador; pero sois vos quien se ha puesto por detrs de las cosas. Si no se elevaran otros pensadores, jams cambiara la naturaleza de las cosas; y es forzoso convenir en que M. Cousin con sus colegas ha hecho en este sentido todos los esfuerzos imaginables para que no cambien. El est contento, dice, con el estado presente del mundo, y a l se atiene. Por supuesto: M. Cousin se halla perfectamente.

PAGE 346

834 \ 834 \ JULIO 1840 No est en la Cmara de los Pares, en el Consejo Real de la Universidad, en la Facultad de Pars, en la Escuela Normal, en la Academia, en el Diario de los sabios en la Comisin literaria, y qu s yo dnde ms, pues se halla como Dios en todas partes? Pas ya el tiempo en que suba a la ctedra para soltar palabras como las siguientes: Y o me tributar a m mismo este testimonio, que en medio de las agitaciones de nuestra poca, entre los variados vaivenes de los acontecimientos polticos en que he podido estar mezclado, jams han pasado mis votos de este recinto; consagrado de todo punto a la filosofa, despus de haber tenido el honor de sufrir algn tanto por ella, vengo a dedicarle, sin regreso ni reserva, cuanto me resta de fuerza y de vida ( Curso de 1828 ). Entonces retumbaban y se hundan aquellas bvedas con las aplausos y los vtores. Entonces contina su historiador hablaba l tambin de su estrella filosfica. El pblico, deca en 1828, ver mi objeto, mis designios, y por decirlo as, esa estrella filosfica... El pblico ve hoy lo que no vea claro entonces: ve al eclecticismo en accin, ve el sistema puesto en prctica. Ah est el puerto a donde su estrella ha llevado a M. Cousin! F ormulado ya el eclecticismo, era menester propagarlo; rale forzoso ser una potencia: y qu potencia, puede en este tiempo tener esplendor y solidez, faltndole el dinero? Pues a buscarlo. Al intento no se ha perdonado medio ni fatiga. V amos con otros datos. M. Cousin vota en la Cmara de los Pares con ms encarnizamiento que ningn aejo cortesano en las causas de regicidio, olvidndose que in illo tempore 61 lea en secreto a sus alumnos los peridicos de Marat, despus de haber disculpado en pblico las faltas del ltimo de los Brutos. He aqu la nota que a este propsito le pone un testigo ocula r Esta es la celebrrima frase de M. Cousin en uno de sus cursos escrita en los cuadernos y grabada en la memoria de sus alumnos. Dice as: Y o conozco las faltas del ltimo de los Brutos, podra decirlas; pero hay en el fondo de mi corazn una invencible ternura hacia ese hombre. Y o no ataco la opinin del juez que falla en el Luxemburgo; pero pregunto si no es bien triste que el mismo hombre que pronunci esas frases sobre el ltimo de los Brutos y algunas otras a ese tenor ante la juventud estudiosa, que vena a recibir de l los documentos de la filosofa, se haya mostrado el ms decidido partidario de las condenaciones a muerte en las causas de revolucionarios acusados de regicidio? No es odioso, por ejemplo, que en la causa reciente de Lavaux, declarado inocente por la Cmara de los Pares, se haya levantado seis veces M. Cousin para pedir la muerte? Verdad es que, caso de condenacin, estaba pronta la Real clemencia, que no tuvo que ejercerse sino sobre una sola cabeza. Hoy es notorio que hubo errores judiciales: acaba de revelarse en un proceso que se est viendo en el Tribunal Superio r que por equivocacin se han 61. en aquel tiempo.

PAGE 347

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 835 / 835 mandado hombres al cadalso; M. Cousin ha sido entre todos los opinantes el ms empeado en que se les enviara. Qu no dijo para la condenacin a muerte de Pepn y de Morey? Elev su voto hasta la altura de una teora. Era su nimo mostra r segn deca, a los ciudadanos, a la guardia nacional, que tambin se les sabra castigar cuando conspirase y ha contribuido a que castiguen a unos hombres que se nos dice hoy inocentes de los hechos que se les imputaban. Y o mismo he odo a M. Thiers, a quien Cousin reconvena por su admiracin hacia Robespierre, echarle en rostro a l aquella tierna simpata por Marat! No quiero levantar la pluma sin apuntar otra buena leccin de orgulloso desdn y falta de candor que da Cousin a sus alumnos en el prlogo a su traduccin de Tenneman. Dice all, entre otras cosas, refirindose a las polmicas que en F rancia se suscitaron con motivo de la publicacin de su sistema y consiguiente resurreccin del idealismo, que no poda figurarse a priori cun mal representado se hallaba el sensualismo en su misma patria, puesto que no haba aparecido un solo campen digno de la causa; por cuya razn le dola en el alma que la edad y los achaques hubiesen desarmado completamente al nico hombre capaz de haber sacado la cara por el sistema sensualista: y este hombre era el conde de Tracy; pues tan vivo es, contina Cousin, su amor a la ciencia, que deseaba ver tratada la cuestin profundamente por un adalid tan aguerrido en el anlisis. Mas de lo que parece, encubre esta fanfarronada. En primer luga r tena valor de explicarse as, con el ms soberbio desdn, como si con l no hubiera sido, en circunstancias de haber publicado Broussais, desde mayo de 1828, su famosa obra acerca de la irritacin y la locura, con el suplemento destinado expresamente para nuestro hroe, donde quedaron pulverizadas con copias de datos e irresistible lgica las doctrinas y pretensiones de la escuela psocologista; y esto llamando a M. Cousin por su nombre y apellidos en discusin la ms franca, leal y cogente. Pero Broussais era mdico, no psiclogo recibido, careca del diploma de Doctor en la facultad, no perteneca a la beca privilegiada, y por consiguiente era degradante para el tono que se diera y la altura de polo a que se haba elevado el filsofo por excelencia, bajar a la arena a medirse con tan impuro adversario, no iniciado como lo estaba Destutt-Trac y quien sin embargo tena a mucha honra ser discpulo de Cabanis, y por lo mismo no hubiera desdeado tomar lecciones con quien tantas ha dado M. Cousin y toda su clientela. Testigos entre otros el mal referido Damiron, a quien mand el jefe tomar el campo en su luga r por ser la contienda para quedar en tierra, y derogatoria de la dignidad del maestro. Y a quisiera ste una chispa al menos de aquella lgica convencible y persp i cua empleada sobre los slidos conocimientos que caracterizaban al profesor del V al de Grace, a ese genio severo y fecundo, verdaderamente filosfico en todo el rigor de la palabra!

PAGE 348

836 \ 836 \ JULIO 1840 Pero sea quien fuere el seor Cousin como hombre, y aun cuando de la historia de su vida resultara un hroe, as como ha resultado un apstata, branse sus obras por cualquier parte, y se tropezar do quiera con errores, contradicciones y confusiones. No hablo de sus obras histricas o expositivas de la historia de la filosofa: me contraigo tan slo a aquellas en que se trata de razonar y sistematizar a fuer de filsofo. La impugnacin que presto comenzar a ver el pblico, del juicio de Cousin sobre Juan Locke, ofrecer de todo ello pruebas ms multiplicadas de lo que el ms prevenido pudiera figurarse. Y o he explicado en una leccin especial las causas del alucinamiento que este hombre ha ocasionado, y sin embargo confieso francamente que no lo comprendiera sino lo tocara. Tan reducido es el grado en que le tengo en calidad de pensador! Goce, pues, el pblico, para despedida, nterin le regalo con el primer cuaderno de la impugnacin, del siguiente trozo de nuestro auto r digno sin duda del Prtico y del Liceo, entregndolo al brazo secular de la opinin sin chispa de nota ni comentario. Habla el orculo: El Dios de la conciencia no es un Dios abstracto, un rey solitario relegado ms all de la creacin sobre el trono desierto de una eternidad silenciosa y de una existencia absoluta que se asemeja a la nada misma de la existencia. Es un Dios a la vez verdadero y real, a la vez substancia y causa, siempre substancia y siempre causa, no siendo substancia sino en cuanto causa, es deci r siendo causa absoluta, uno y muchos, eternidad y tiempo, espacio y nmero, esencia y vida, indivisibilidad y totalidad, principio, medio y fin, en la cima del ser y en su ms humilde escaln, infinito y finito todo con una pieza. Aqu rinden la cerviz los adoradores del orculo; pero Filolezes la levanta, porque no adora ms que a Dios, que le ha dado una centella de razn para resistir a los adefesios y guiarles en este valle de lgrimas y miserias. Aude Spere 62 Filolezes Habana, julio 17 de 1840. NOTA.Advierta el lector que la cuestin es de filosofa: tal la ha puesto El Frenlogo que es menester hacerlo presente, pues trata de rebus omnibus et quibusdam aliis 63 menos de quien dijo el dicho. 62. (atrvete a saber.) 63. de todas las materias y de algunas ms.

PAGE 349

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 837 / 837 CIV CIV SOBRE LA BIOGRAFA DE M. COUSIN SOBRE LA BIOGRAFA DE M. COUSIN POR L IRA [I SIDORO A RA U JO DE L IRA ] ( Noticioso y Lucero julio 21 de 1840.) Continuamos nuestras contestaciones sobre hechos biogrficos, referentes a M. Cousin, cumpliendo con lo que hemos ofrecido. Procuraremos no hacernos pesados. Seguiremos en el orden que nos sea posible, y atrayendo en cuanto podamos al terreno de las preguntas todo cuanto nos ha dicho en nuestro asunto el seor Filolezes Creis que los sabios yerran, que el pueblo se ha equivocado, que el gobierno camina a ciegas en la adopcin de esas teoras? He aqu la segunda pregunta a que hemos reducido parte del artculo que el seor Filolezes publica en el 14 de julio. Tres partes contiene la anterior pregunta. Primera: yerran los sabios que sostienen el eclecticismo? Para contestar esto necesitaramos entrar en el examen filosfico del sistema, cosa ajena, como ya hemos dicho, de nuestro intento; y decimos que tendramos esa necesidad porque no conceptuamos, en este caso, argumento bastante fuerte el hecho de los bienes que la adopcin de l ha producido en razn a que tambin a veces grandes errores producen grandes bienes. Segunda parte. Se ha equivocado el pueblo al aplaudir el eclecticismo? Esto se contesta con los hechos, con esa felicidad que bajo ese sistema ha encontrado, con esa prosperidad fruto de la paz a que sus doctrinas tiende, con esas leyes, que al cotejar las de los pueblos ms civilizados, aparecen como el producto del instinto universal; y estas pruebas contestarn tambin la ltima parte de la pregunta sobre si el gobierno camina a ciegas en la adopcin de las teoras eclcticas. Y pues que en este lugar ser menos extrao que hablemos de las formas de gobierno, permtasenos contestar ciertas ideas que, aunque dejadas al vuelo, han sido publicadas, y merecen por lo mismo serias observaciones, que no sern tan largas ni tales como quisiramos porque el terreno es demasiado resbaladizo. Hase dicho: Encontrbanse entre la monarqua y la repblica, y forjaron una teora de estos dos gobiernos ayuntados y llamaron a esto eclecticismo. ( Diario de 14 de julio.) Y luego, como para poner en ridculo el sistema poltico a que nos referimos, se dicta lo siguiente, a que se da el nombre de receta: Tmese cierta dosis de monarqua, partes iguales de

PAGE 350

838 \ 838 \ JULIO 1840 a ristocracia y su punta de democracia y tendris la restauracin o el justo medio o el eclecticismo secundum artem 64 ( Diario de 16 de julio.) No concebimos, ni como esto se publica en la presente cuestin ni como se escribe en nuestros das, pues tales ideas son ms bien que otra cosa ataques voltarianos al gobierno mixto, que ni es nuevo, como se supone, ni por las razones que lo sostienen merece que as se trate; extremos que vamos a probar no con autoridades de aye r ni de ho y sino con otras ms respetables y menos susceptibles de reproche. Cicern, libro primero, captulo 27 de La repblica nos dice: En la monarqua slo el monarca tiene derecho y poder pblico; en la aristocracia las masas apenas tienen libertad y estn privadas de todo pode r y de toda deliberacin pblica; y en los estados en que el pueblo lo gobierna todo, an supo nindolo justo y moderado, la igualdad misma es injusta porque no tolera el ms pequeo honor ni la menos considerada dignidad. Estas palabras demuestran de una manera bastante clara la fundada decisin que por el gobierno mixto abrigaba el orador de la gran repblica. El pitagrico Hippodamos en su libro De la repblica dice: Las leyes sern estables en cualquier parte, si el Estado es mixto por su naturaleza; es deci r, participa de todas las constituciones polticas, de todas aquellas que no se separan del orden natural de las cosas. Contina este escritor dando las razones en que se apoya su opinin, pero a nosotros no nos es dado trasladarlas. Vase, pues, si haba razn para decir lo que se ha dicho, y cun desacordado anduvo el que atribuye al eclecticismo moderno la invencin del gobierno mixto. Parece que de nada sirve la historia, parece que se quiere olvidarlo todo por sostener no sabemos qu. El gobierno mixto, invencin de los modernos eclcticos!... Buscad en lo pasado una nacin absolutamente democrtica, y os ofrecemos probar que ella es imposible para el porveni r Buscadla en las existentes, porque os negamos la posibilidad de su existencia. Los eclcticos, (decs) los doctrinarios, jams han comprendido a la Convencin ni a Bonaparte. Lamentable ceguedad!... Do habis estado desde 1829? V olved la vista al occidente de Europa y ved all a Carlos X mendigando un sepulcro. Acercaosle, invocadle y os dir si los modernos franceses comprendieron la Convencin. Pero contentmonos con los hechos, ya que ni el caso ni la situacin permiten doctrinas, en cuyo terreno no temiramos entrar si a l se nos llamara y permitido nos fuera abordarle a place r Hemos sostenido un fusil defendiendo principios, por ello hemos presentado nuestro pecho al enemigo, y quizs desgraciadamente no ramos soldados autmatas; y de ah tambin la razn porque nos cuesta detener la pluma. 64. segn el arte. Obsrvese que este secundum artem se aplica siempre al eclecticismo. Debe traducirse, pues segn las reglas establecidas, segn sus normas, o cosa parecida.

PAGE 351

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 839 / 839 Era la pregunta tercera: Creis que M. Royer Collard y M. Cousin hayan obrado ms bien que como filsofos en la publicacin de este sistema, como agentes del gobierno? M. Cousin naci en 1792 en medio de la famosa revolucin. Embebido en las doctrinas de Condillac y de otros hombres que contribuyeron a la realizacin de aquella, sali del colegio en tiempo en que Larromiguiere explicaba en la Sorbona su sistema de las facultades del alma y del origen de las ideas, combatiendo el sensualismo del ltimo siglo. Cousin, joven del ms distinguido talento, libre de preocupaciones, y cuando ms con alguna en favor de las ideas de los ltimos tiempos, oy a Larromiguiere; le oy y se convenci, como se convence aqul cuya alma est dispuesta a abrazar la verdad doquiera que la encuentre, ora sta est escrita en la bandera de los tirios, ora sea el lema de los troyanos. Dotado M r Cousin de un alma esencialmente filosfica, esencialmente investigadora, podra detenerse ante Larromiguiere? No poda hacerlo, ni sera racional que lo hiciese. El estudio del filsofo es infinito y M. Cousin no lo ignoraba. Larromiguiere combata el sensualismo en Francia y en Escocia. La observacin de la naturaleza la combata tambin. Royer-Collard llev a Francia esas Observaciones, M. Cousin las oy y el filsofo cedi a la observacin. Pero debiera detenerse aqu? No. March a Alemania donde la filosofa haba hecho progresos: oy a los alemanes, y en lo que le hicieron fuerza sus razones, M. Cousin sucumbi a la razn. Hzose, pues dueo de estas filosofas, como lo era ya de las de la antigedad y a vista de la carta inmensa del saber de los siglos, M. Cousin combin su sistema, proclam el eclecticismo. Pero el novador eclctico haba sido protegido por el gobierno porque el gobierno de la Francia no abandona nunca a s mismo los talentos. Obrar M. Cousin en su sistema por propia conviccin? Al mismo tiempo que se manifiesta esta duda, esta sospecha que se estrella en la verdad, se le hacen fuertes cargos por su volubilidad, por la facilidad con que manifest nuevas convicciones; y permtasenos decirlo tales cargos no son en el fondo y hasta en el modo otra cosa que una parodia de los que a cada paso se hacen los hombres de distintos partidos polticos, cargos dirigidos continuamente en especialidad contra los que tienen alguna relacin con los gobiernos. Lase la historia de Francia del siglo XIX y en particular desde que M. Cousin comenz a brillar: comprese su gobierno con las opiniones del filsofo. Vase la conducta de ste con respecto a aqul y dgase de buena fe si la escuela de M. Cousin es oficial. Si habrn sido y sern tambin oficiales su talento, su saber? Desde cundo data la proteccin del gobierno? No es conocido en Pars desde el colegio M. Cousin? Vase, pues, la injusticia de semejante acusacin; y ahora que viene el caso, contestaremos la tan repetida y recargada de sus mutuaciones.

PAGE 352

840 \ 840 \ JULIO 1840 No diremos que sapientis est mutare consilium 65 no preguntaremos cul es la misin del filsofo, cules deban ser sus estudios, no declamaremos contra los que niegan la verdad de la razn y se rebelan contra la historia; callaremos ante los que dando a la filosofa una misin humanitaria asemejan su proceder al de los fanticos por lRoi o la pldora; no diremos, en fin, si esas mutuaciones prueban en contra o en favor del filsofo, pero s aseguraremos que ellas en M. Cousin han seguido el orden natural, han sido el producto del estudio, de la observacin y del experimento. Queris que por no aparecer volubles tengamos maana, cuando sepamos ms que hoy por haber estudiado ms, por haber visto ms, las ideas de aye r despus que hayamos notado su falsedad? Queris negarnos el progreso? Lanzad esos anatemas contra la humanidad entera, negadle el progreso, burlaos de su volubilidad: escarneced nuestros siglos que ms afortunados que otros han podido alcanzar las verdades que hoy tenemos por tales, y por ello han abandonado las antiguas doctrinas; reos de los sabios que han abjurado sus errores y despreciad sus escritos sin examinarlas slo porque se os antoje llamarles cambia-colores. Exigs del filsofo constancia en sus creencias: yo le exigir constancia en ellas, pero como resultado del estudio constante, eterno. Quin era V oltaire cuando obligado a salir de Pars se fue a Inglaterra, se apoder all del progreso filosfico y volvi a la F rancia misionero de las doctrinas de Locke y de los descubrimientos de Newton? Si nosotros condensemos hoy todas las obras de V oltaire, a semejanza del censor de teatros Crebillon que se neg a la representacin de su Mahomet en Pars, del Mahomet que haba obtenido de aprobacin de Benedicto XI V qu dirais de nosotros? Pues or: V oltaire aparece unas veces puro materialista, y otras muy lejos de semejante extravo. Comparad sus delirios con el siguiente verso: ... O Dieu que tout annonce etctera. Diremos que V oltaire es ridculo, es despreciado cuando contradice de este modo sus errores. Para nosotros nunca es ms grande V oltaire. Por lo dems, no debe ignorarse que ese mismo Lerminier a quien se cita sobre la versatilidad de Cousin fue apedreado al abrir su ctedra en uno de los ltimos aos, teniendo que huir ms que de prisa ante los que le perseguan por apstata Baste por ho y Nosotros creemos no haber salido del terreno de la biografa, y si hemos hecho alguna excursin se nos perdonar porque fumos llevados a ella, y no de propia voluntad. Otro da diremos sobre si los eclcticos del da merecen ser llamados filsofos. Lira. 65. Es de sabios mudar de parecer.

PAGE 353

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 841 / 841 CV CV P P ANTESMO ANTESMO POR E L F RENLOGO ( Noticioso y Lucero julio 21 de 1840.) Llmase pantesmo la creencia absurda y monstruosa de que el Universo es Dios. En semejante abismo no se ha precipitado el eminente filsofo Vctor Cousin, aunque los dbiles adversarios de su fama y nombrada han querido darle cuerpo a esa acusacin, a fuerza de repetirla y propagarla. Mucho y buen cuidado ha puesto el sabio Cousin en manifestar la diferencia del mundo y su auto r del hombre y del Ser de los Seres. Lanse sus obras, medtense las pginas inmortales que con el nombre de prefacios a las tres numerosas ediciones de sus Fragmentos ha dado a luz en Pars y se han esparcido por el antiguo y nuevo mundo, y se convencer el ms prevenido de que el gran metafsico, reconociendo en Dios a la substancia pura y eterna y omnipotente, ha probado con sabidura como es necesario en la mayor extensin del trmino la creacin, y no en este planeta, o en aquellos otros que alumbran y andan por sobre nuestras cabezas. Si Dios es omnipotente haba de manifestarse tan en sus obras, y no podan faltar nunca pruebas reales de su poder infinito sino en este mundo, en mil ms que salieran del seno de su eficacsima e inexhausta potestad divina. Pero los efectos se distinguen de sus causas, aunque los mismos efectos traigan hermosos signos del origen de que se derivan. El hombre y el mundo son dos fenmenos, dos efectos, dos obras de Dios, pero en modo alguna pueden confundirse ni el Y o, ni el noY o, con su espontneo creado r causa de las causas, a par que sustancia eterna. Cousin no ha equivocado nunca el signo con el objeto, los efectos con las causas, ni lo finito con lo infinito, ni los sentidos con la razn, ni a Dios con sus prodigios. Luego no es pantesta. El Frenlogo Habana y julio 13 de 1840.

PAGE 354

842 \ 842 \ JULIO 1840 CVI CVI VINDEX, AL SEOR TRINIT VINDEX, AL SEOR TRINIT ARIO ARIO Salud! Salud! POR V INDEX 66 ( Noticioso y Lucero julio 24 de 1840.) Y a que V ha tenido por conveniente dirigirse directamente a m en su comunicado del 18 del corriente, profesando contestar mi escrito sobre la Frenologa, voy a examinarlo brevemente para poner en claro qu tal ha salido V con su empresa. Despus de poner en duda la inmensa circulacin que han tenido, tanto en Europa como en Amrica, las publicaciones recientes sobre esta ciencia, arguye V que no por eso solamente se juzga del mrito de una obra: y quin dijo lo contrario? Y o trat de probar que esta ciencia no estaba olvidada ni abandonada, y para ello me val de un hecho terminante y competente. A qu viene, pues, sacar comparaciones entre el abecedario y la Mechaniques Celeste cosas totalmente heterogneas en las cuales no hay comparacin concebible ni posible, cuando s puede haberla entre obras que tratan de conocer las facultades intelectuales del hombre, aunque por distintos caminos? Ms adelante me atribuye V el haber negado lo que pas sobre la cabeza de Fieschi; pero hay gran diferencia de negar un hecho a poner en duda la versin que de l se ha querido da r Luego parece que quiere V insinuar que he tratado a mis compaeros frenlogos de ignorancia, se mete V en conjeturas sobre si mi estilo remeda el de cierto pjaro y hasta nos favorece V con sus especulaciones sobre el ttulo de Vindex que a m me plugiera adopta r Todo esto no viene al caso y desde ahora le aseguro que me considero el ms insignificante de cuantos defienden la Frenologa (entre los cuales no tengo compaeros, pues no tengo el honor de conocer personalmente a ninguno de ellos); que mi estilo bueno o malo no remeda el de ningn pjaro ni cuadrpedo conocido o amigo de V. y que Vindex tiene en latn otras acepciones, adems de la que ha tenido V a bien atribuirle. Es por cierto doloroso tener que malgastar el papel y perder el tiempo en deshacer errores y rectificar errneas interpretaciones, y lo recomiendo a V muy de veras, en obsequio de aquella brevedad que V profesa y yo deseo observa r que procure V hacerse cargo de lo que V contesta evitando de esta manera equivocaciones, que si son voluntarias, hacen poco honor a su candor; si involuntarias, lo hacen an menos a su entendimiento. 66. Vengador.

PAGE 355

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 843 / 843 El texto de su artculo se reduce a una resea asaz confusa e inexacta sobre el origen y progreso de la Frenologa, y concluida sta, pregunta V. victoriosamente: Y qu dir ahora el seor Vindex que se viene arrimando a la cuestin suponindonos pobres en la materia y que no hemos presentado argumentos? Le contestamos a V (como lo ha hecho muy juiciosamente el seor Filolezes en uno de sus artculos recientes), que el historiar no es argir y que mi suposicin sobre conocimientos frenolgicos no ha variado, como no sea aproximadamente ms y ms a la certeza. En efecto, V nos pinta a los fundadores de estas doctrinas ciendo y disputando sobre el espritu y la materia, el fatalismo y el libre albedro; cuando este no es el campo propio de la Frenologa, cuyas bases son independientes de tales teoras, y se fundan en los hechos y experiencias, senda verdadera de los que desean conocer la naturaleza y su modo de obrar en sus infinitas modificaciones y combinaciones. En prueba de ello le citar a V las mismas palabras de Spurzheim hablando de las investigaciones suyas y de Gall: Nosotros nunca nos aventuramos ms all de lo que permite la experiencia, ni afirmamos o negamos lo que no se puede verificar con la observacin. Ni investigamos las propiedades del cuerpo, ni las del alma separadamente, sino las del hombre, segn existe en esta vida. Consideramos las facultades del alma solamente en cuanto se hacen patentes por sus manifestaciones, y las dependencias de stas, sobre la organizacin. Jams disputamos sobre la esencia de las facultades intelectuales, ni sobre lo que ellas puedan ser en s mismas. No tratamos de explicar de qu manera estn unidos entre s el alma y el cuerpo, y cmo ejercen su mutua influencia. Es indiferente para esta ciencia el que las almas se renan a los cuerpos al tiempo de la concepcin o despus, que sean diferentes en cada uno o de una misma especie en todas, que sean emanaciones de Dios o de la materia. Afirmen, pues, los metafsicos y gelogos lo que gusten, y decidan lo que les parezca sobre todos estos puntos, pues sus decisiones no afectarn en lo ms mnimo nuestros asertos sobre las facultades mentales, su manera de obrar y las condiciones necesarias para su manifestacin en esta vida. Cualquiera que lea con atencin este pasaje extraar muy mucho que V y otros adversarios de esta ciencia desconozcan hasta tal punto la tendencia y objeto de sus teoras. En el final de su artculo se concreta V a lo expuesto en los Noticiosos del 18 y 19 de mayo prximo pasado, de lo que deduzco que no tiene V. mejores argumento que presentar y que tal vez le parecer a V que no tienen contestacin: sea as enhorabuena; acepto el desafo y tratar en mi artculo siguiente de hacerles la anatoma hasta reducirlos a esqueleto: creo que no me excedo en decir que quedarn reducidos a la quinta esencia de la nada.

PAGE 356

844 \ 844 \ JULIO 1840 Concluye V apelando a la consideracin que pueden merecer en esta controversia, una carrera cientfica y una edad avanzada: esto pudiera y debiera valerle a V en una discusin personal y mientras no faltase V a su adversario. Pero es hasta risible que V (como articulista hablo) espere miramientos de contrarios a quienes prodiga V a cada momento los dicterios de consumidos, preocupados, fanticos y dementes. Reconozco que no puedo competir con V en la habilidad con que maneja esta clase de argumentos. Prosiga V ., pues, seguro, que por mi parte no me propasar y que por poco que se interne V en esta discusin, conocer el pblico en qu parte existe la preocupacin o el fanatismo, si en los antagonistas de esta ciencia o en el que tiene el honor de defenderla y de suscribirse a sus rdenes, su ms atento y S.S. Q.B.S.M. Vindex 67 CVII CVII SEOR SEOR FILOLEZES FILOLEZES POR E L F RENLOGO ( Noticioso y Lucero julio 25 de 1840.) Y a habr V visto en el Lucero del 20 de este mes, el artculo de la fbula, que ofrec a V para su instruccin y recreo; me parece haber cumplido mi oferta mejor que ms de cuatro, que estn comprometidos para con el pblico; pues todo se les vuelve promesas y ms promesas, que jams llegan a tener efecto. Algn tiempo me entretuve con la traduccin de aquel artculo, que ser para algunos demasiado largo, no empero para V ., que est hecho a tirar la bara mucho ms lejos, y que cuando toma la pluma no se acuerda de soltarla: he dado sin embargo por bien empleado el trabajo invertido en l, porque redunda en beneficio de las letras, de las bellas letras, que quiere V monopoliza r Ahora bien, por esta causa, que aunque se juzgue no venir a cuento he de expresar aqu, me abstengo de subscribirme a la obra de filosofa de M. Cousin, que se trata de imprimi r traducida por V ., y que en ltimo remitido supone que va a regalar al pblico, cuando le cuesta su dinero, y nada menos que seis reales cada cuaderno; porque me considero que la tal obra ser un grueso volumen en 4, y que 67. Del grupo de M. G. del V alle.

PAGE 357

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 845 / 845 las notas o comentarios que V le agregue, que sern como todos, largos y minuciosos, compondrn dos tomos ms, cuyo valor importar algunos pesos, que se podrn invertir en la obra completa de Cousin, mejor que en los fragmentos glosados por V ., los cuales aunque contengan mil lindezas (dispnseme V el uso de esta su palabra favorita) estn los tiempos tan malos, como dice su amigo El Guayabero a quien le corrige V sus comunicados, que no son los ms propios para hacer francachelas. Y porque se me presenta hoy la favorable coyuntura de encontrar a V. desvalijado de extensos remitidos con que atesta los Diarios de la Habana lo que es una especie de milago, pues desde que se ha dedicado a la penosa carrera de escritor pblico, poco lucrativa en nuestro pas, le dir que si tengo lugar y mis ocupaciones me lo permiten, puesto que tambin soy hombre de oficio aunque no de beneficio, procurar contestar con la mayor brevedad posible, si no todos, una parte de sus artculos, que bien lo han meneste r para que el pblico se convenza de que no es oro todo lo que reluce. Bien hizo V en pedir a sus adversarios que no le interrumpiesen su obra, igual a la de Santa Mara, hasta que no se concluyese; pues con esto consegua que nadie se acordase de ella a su final, y que fuesen tantos los particulares a que se tuviese que responde r que ninguno, por ms empeo que le asistiese para poner en claro los puntos cuestionados, se quera hacer cargo de refutarlos, por el fastidio que naturalmente causan estas polmicas, esas discusiones llenas ms bien de personalidades que de razones. Sepa V ., en fin, S r Filolezes que stos son los motivos que tengo para no entrar desde ahora contestando a V uno por uno sus sofismas; a ms de que es necesario que V advierta que yo no soy responsable sino de aquello que bajo mi firma se publica. V tiene la costumbre de achacrmelo todo, y en esto se equivoca seguramente, como aconteci con respecto a lo que dijo acerca de las fbulas, exponindose a que le suceda lo que anteriormente, cuando le manifest no ser cierto lo que afirmaba, viniendo por lo tanto a quedarse con la negada entre el cuerpo. Es preciso ms cordura y mejor comportamiento, porque el pblico ilustrado no es posible que d ascenso sino a las pruebas y datos en que descansan los hechos; lo dems es fruslera, y perder el precioso tiempo. El Frenlogo Habana y julio 22 de 1840.

PAGE 358

CVIII CVIII FRENOLOGA FRENOLOGA DILOGO TERCERO Y L DILOGO TERCERO Y L TIMO TIMO POR E L T RINIT ARIO ( Noticioso y Lucero agosto 2 de 1840.) Patricio Con que se ha publicado el sexto cuaderno del tomo cuarto de La Cartera Cubana en que se concluye la historia de la Frenologa? Emilio .S, y he tenido la paciencia de leer este artculo todo entero. Patricio .Pues qu antes leas los otros salteando? Emilio .Esta es costumbre que toda mi vida he tenido, porque a la verdad no es posible encontrar una obra absolutamente buena, mayormente cuando se compone de retazos de diversos colores que parece una taracea. Patricio .Por poco dices tarasca Mejor fuera nombrarla arlequn porque hace re r. Emilio .Y qu cierto es esto! No ha de causar risa ver como el sandio autor de este ridculo frenolgico expresa con un candor digno de envidia que su doctrina se ve apoyada por todos los P P de la Iglesia, por los apstoles y hasta por el mismo crucificado? Y o no s en qu pensaba cuando estamp estas palabras en el papel; ms acertado hubiera sido dejar en AGOSTO

PAGE 359

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 847 / 847 blanco estos renglones, al menos no serviran hoy da para comprobar su sandez: ellos viven de irrisin: son la burla y escarnio de todo hombre pensado r. Patricio .Parece que te vas convenciendo perfectamente de que los frenlogos, a la manera de ste, son unos verdaderos locos. Quien ha visto sostener y con un empeo tan decidido como lo hace el autor de este artculo frenolgico, la prepotencia de los rganos sobre la facultad intelectual? Esto es, la material sobre el espritu? Por ms que se quiera dorar la pldora, siempre causar su efecto. Se procura, aunque en vano, ocultar la tendencia de la Frenologa al materialismo, en lo que se procede con una verdadera hipocresa, porque se cree una cosa y se aparenta otra. El resultado es que despus de salvar ciertas apariencias, los mismos frenlogos confiesan privadamente que la predisposicin de varios rganos para que se cometa este vicio o se ejecute aquel delito, es invencible y que el hombre necesariamente tiene que sucumbir: lo cual es lo propio que proclamar el fatalismo. Quien podr negar a la voluntad su absoluto imperio? Cmo se puede desconocer el libre albedro? Qu es entonces del Y o enrgico que no consiguen doblegar los tormentos ni los martirios ms crueles? Algunos facultativos apegados a la F renologa, para conciliar sus teoras con el buen sentido, dicen que esta predisposicin en los rganos para efectuar el mal, esta fuerza irresistible que compele al hombre a verificar tales acciones, a practicar tales hechos, es una especie de enfermedad; mas entonces no hay disputa. Es preciso contraernos al hombre en su estado normal de salud, y sanamente, no cuando se halla enfermo o padece algn delirio. Emilio V aya que el sermn ha estado bueno. Hablas con mucho tino y acierto y eso que no has visto como yo un artculo que trata de la Filosofa y del carcter de nuestra poca: no tendras cuando acabar si lo hubieras ledo. Patricio .Y qu dices? V amos: cuntame algo. Emilio .Nada, comienza expresando que si quisiramos caracterizar nuestra edad con un solo epteto no la llamaramos edad heroica, religiosa, filosfica o moral, sino edad mecnica, porque sta es la que la distingue de las dems. Nuestra edad es la de las mquinas, en las diversas afecciones ( sic ) de la palabra. Patricio .Ahora recuerdo un artculo que no hace mucho tiempo se public en este diario Noticioso y Lucero de la Habana por un frenlogo en el que se refera a dos sujetos nombrados Mquina Juan y Mquina Pedro. Entonces no comprend bien lo que se quera deci r. Emilio .Pues si leyeras este artculo de Filosofa veras cmo se prueba hasta la evidencia que cada mquina debe tener su fuerza motriz colocada en una de las grandes corrientes de la sociedad; las sectas ms despreciables entre nosotros, los utilitarios, los unitarios, los frenologistas, tienen

PAGE 360

848 \ 848 \ AGOSTO 1840 sus escritos peridicos, sus semanarios, sus almacenes, etctera que cual un molino de viento en la popularis dura 1 muelen el pan de la asociacin. Patricio .Qu bueno! Y dnde has visto este artculo? Dmelo por vida tuya, amigo mo, que ya estoy deshecho por leerlo. Emilio .Bscalo y lo encontrars. Baste decirte que recorriendo despus el estado en que se halla la ciencia en Europa, se reconoce la general decadencia de la metafsica y ciencias morales, mientras que las ciencias fsicas se cultivan con un ardo r con un xito que siempre va en aumento. Aquella ciencia divina del entendimiento humano se ha puesto por todas partes en olvido. Manifiesta que los franceses fueron los primeros que abandonaron el campo de la metafsica, aunque es verdad que en estos ltimos tiempos han hecho algunos conatos para reanimarla, pero que no ha recobrado ms que una existencia muy lnguida. Escucha sus propias palabras. La patria de los Malebranche, de los Pascal, de los Descartes, de los Feneln, slo puede gloriarse al presente de Cousin, mientras que los diversos ramos de las ciencias naturales embargan la atencin de muchos talentos llenos de originalidad y de numen. Entre los ingleses la metafsica, despus de una infancia dbil que no ha podido elevarse jams a la pujanza de la edad madura, se ha detenido de repente y ha perecido con el ltimo que la ha cultivado, el amable profesor Stewart; slo la Alemania la ha cultivado, si no con grande xito, al menos con cario y ardo r Nuestra poca se ocupa en la fsica, la qumica, la fisiologa, en una palabra, en la mecnica bajo todas sus formas. Hasta las matemticas han tomado un carcter ms mecnico que nunca. Del modo como se cultivan al presente, la perfeccin en sus ms altos ramos depende, no tanto del talento, como de la habilidad en servirse de los mecanismos inventados. No queremos despreciar las maravillosos resultados que han obtenido los Laplace y los Lagrange por medio del clculo diferencial e integral; mas este procedimiento no es en su fondo ms que una especie de molino aritmtico. Tenemos sin duda ms matemticos que nunca, pero no ms mtesis. Arqumedes y Platn no podran leer la mecnica celeste; mas el Instituto de Francia no vera ms que una baladronada sentimental en esta palabra: Dios geometriza. Patricio .No me digas ms del carcter de nuestra poca: voy a solicitar el artculo que me has indicado. Emilio .Oye lo ltimo: desde Locke la metafsica inglesa ha sido puramente material. El alto aprecio en que se ha tenido por tanto tiempo su Ensayo parecer un da indicacin curiosa del espritu de nuestra nacin. Toda su doctrina es mecnica, tanto en su origen y objeto, como en su mtodo y resultados. No es ms que una larga discusin acerca del origen de nuestras ideas, no 1. popularidad.

PAGE 361

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 849 / 849 habla del grande arcano de la necesidad y del libre albedro, de nuestras relaciones con el tiempo, el espacio, Dios, el universo, como si estas materias fuesen absolutamente ajenas de las investigaciones que le ocupaban. Patricio .Qu de cosa bellas parece que encierra este artculo! Emilio .Oh! Seguramente no quiero citarte ms pasajes por no privarte del gusto que te causa su lectura. Pero volviendo a la historia de la Frenologa que trae La Cartera Cubana no te admira ver cmo su auto r, sin el menor criterio mezcla cuanto se le ha venido a las manos? Verdad es que siempre arrima la brasa a su sardina, como suele decirse, mas tambin es cierto que es tan burdo y tan grosero el pao que teje, que se le descubre por toda parte la hilaza. A qu vendr aquello de haber sustentado en el ao de 1837 conclusiones de Frenologa en la Universidad de alumnos de medicina? Patricio .Para poner ms en ridculo su sistema. Su sistema digo, porque se lo ha apropiado, pues todas las citas que hace son doctrinas ajenas, y tan malamente copiadas que se pueden muy bien denominar fragmentos, pero no como los del inmortal Vctor Cousin, que este es asunto muy diverso. El autor del artculo frenolgico que tenemos a la vista en La Cartera Cubana confunde los instintos, las inclinaciones y los sentimientos con las facultades intelectuales; slo le falta sostener que los animales irracionales son capaces de pensa r Quizs habr descubierto con el filsofo Cabanis que el cerebro segrega el pensamiento como el hgado la bilis, puesto que en sus Relaciones de lo fsico y de lo moral del hombre ha desarrollado minuciosamente esta doctrina. No se podr ciertamente acusar a este escritor de haber corrido en pos de sombras y substancias imaginarias. Emilio .Por eso se dice en el artculo antes citado que con sus sondas de metal y su escalpelo en la mano, desarrolla toda nuestra estructura moral, y explora todos los secretos del entendimiento humano por medio de los microscopios de Lewuenhoeck. S, segn l, el cerebro segrega el pensamiento, la religin y la poesa tienen su asiento en los intestinos. Es curioso en extremo ver con qu estoicismo sabio y con qu aire impasible se adelanta por estas regiones desconocidas. Su libro puede considerarse como el ultimatum de la metafsica mecnica de nuestra poca: una realizacin notable de lo que no era ms que conjetura de Martn Escriblerio, cuando deca que as como la rueda del asador tiene una facultad propia para hacer asar la carne, la facultad humana tena la facultad de pensa r y que en su consecuencia los escultores de Nerembergo podran un da construir un hombre de madera que racionacinara como la generalidad de la especie humana. V aucauson haba construido un pato que pareca comer y digeri r y autmatas que jugaban a los dados; mas en medio del entusiasmo de su arte, estaba lejos de preveer los altos destinos reservados a sus modestos mulos de Nerembergo.

PAGE 362

850 \ 850 \ AGOSTO 1840 Patricio .Vuelta con el artculo filosfico sobre el carcter de nuestra poca. Dejemos eso, y vengamos a La Cartera Cubana Emilio .Qu cartera, ni qu berenjenas, si ya te he dicho que es una mezcolanza de cuanto poco bueno y mucho malo se puede recoger? Patricio .Bien, pero aquello de que la educacin (prop. 28) no puede cambiar la organizacin cerebral, ni privarla de los rganos de la investigacin y estimacin de las causas, cmo se compone con lo que ms abajo se asienta sobre que el nio es dcil, que obedece al bien y al mal que le ensean? No hay en esto una palpable contradiccin? Si como se asegura en el final de este discurso, en lo que yo convengo, instruccin, instruccin y slo instruccin necesitan los pueblos para ser felices, no hay que hacer caso de esos delirios frenolgicos cuya nomenclatura da risa leerla, pues no podan haberse inventado de nominaciones ms absurdas que las contenidas en ella. Y si como es verosmil que suceda se presenta un nuevo genio emprendedor que descubra ms arcanos que los hasta aqu consignados en la misteriosa ciencia frenolgica y la bautiza con otros nombres y diversos trminos qu suceder entonces? Que todo este edificio hasta ahora cimentado en movible y deleznable arena, vendr a tierra para que en su lugar se levante otro. El progreso del gnero humano es ciertsimo: no slo lo fsico sino lo moral tambin tiende a la perfectibilidad, y querer constreir entre los huesos del crneo y las mezquinas subdivisiones que trae La Cartera Cubana las facultades, cuando son inmensas, y ni el diccionario de los chinos que se compone de infinitos volmenes, habiendo innumerables palabras para expresar una misma cosa, sera bastante a significarla, es el colmo de la demencia. Dnde hay rganos para tantos conocimientos como aqullos de que es susceptible el hombre? Si alguna idea, aunque remota y obscura, se puede tener de lo infinito, sin duda que nicamente puede darla el ente racional en sus varios y distintos pensamientos; en sus multiplicadas formas y en aquellas inmensas combinaciones del entendimiento. Quin ha contado las estrellas del cielo? Quin las arenas del mar? Y quin las hojas de los rboles?... Emilio .Los frenlogos, los frenlogos. Patricio .Qutate para all, y deja a los imbciles en su ignorancia, que no les doy ms pena que la burla y la rechifla que reciben diariamente de los sensatos: de los sabios que creen en el progreso y perfectibilidad del gnero humano en cuanto a las ciencias morales, pues no son las fsicas solamente las privilegiadas. Emilio .Todo aqul que se alucina por un sistema, no debe ser voto en la materia, porque la pasin lo ciega. Patricio .Estoy de acuerdo contigo, y en prueba de lo endeble que es la Frenologa, advierte que no descansa sino en huesos y miserables crneos, que es lo mismo que si dijramos que estriba en su cementerio.

PAGE 363

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 851 / 851 Emilio .Basta por ho y y si volvieran a tirar tornaremos a la carga; aunque yo creo que de esta hecha se concluye La Cartera Adis, mi querido amigo, memorias al Aura-blanca. Patricio .Adis, mi buen Emilio: sern dadas de tu parte. El Trinitario Habana y julio 29 de 1840. CIX CIX MUER MUER TE Y ENTIERRO DEL SENSU TE Y ENTIERRO DEL SENSU ALISMO ALISMO POR E L O NTLOGO ( La Aurora de Matanzas agosto 5 de 1840.) Ah! seor Sepulturero, y qu bien ha hecho V en abrirle la fosa al perverso sensualismo, muerto a manos del Frenlogo para dicha y ventura de la humanidad, no a traicin sino lidiando a cuerpo en batalla campal, y en honra y prez de la literatura. A fin de que el pblico tenga conocimiento de este asombroso lance, diremos como aconteci. Si fuere mentira pan y harina, y fuere verdad harina y pan. Haba en cierto paraje de la isla un temible dragn, que se retiraba a una obscura caverna, desde la cual inficionaba con su pestfero aliento, y quitaba la vida a cuantos hombres y bestias tenan la desgracia de encontrarle, o se acercaban por aquel terreno. Era este dragn del tamao de un caballo mediano, con cabeza de serpiente y orejas largas, cubierta con una piel de escamas: parecanse sus cuatro patas a las del cocodrilo; tena dos alas de color negro por encima, con pintas verdes y amarillas por debajo, y su cola le daba vueltas por su cuerpo. Corra a embesti r batiendo las alas y arrojando fuego por los ojos con un silbido espantoso capaz de intimidar a los ms valientes. Sabido por El Frenlogo todo esto, y resuelto a combatirlo, mand hacer un fantasma que representaba al dragn, adiestr a su caballo para que no le tuviese miedo, y a sus dos perros de presa para que tampoco le temiesen; pues lo que era l, haca tiempo estaba curado de espanto. Fijado el da del combate, mont El Frenlogo a caballo acompaado de sus familiares, de los cuales uno de ellos llevaba sus dos perros. Luego que se vio sobre una ladera cerca de la caverna, dejando all los suyos, les previno

PAGE 364

852 \ 852 \ AGOSTO 1840 viniesen a socorrerlo en caso necesario, o se retirasen si quedaba vencido o muerto. Armse al punto empuado su formidable lanza, se asom a la caverna con sus dos perros, descubri al dragn que vol a su encuentro con extraordinaria furia. Dile El Frenlogo por primer envite tal golpe con la lanza en la espalda que se hizo al momento astillas, desapareciendo por los aires en menudos pedazos; mas sin ofender al monstruo a causa de sus duras escamas; pero los perros, que lo mismo teman al verdadero dragn, que a la fagula fantasma, adiestrados de antemano le acometieron con audacia para herirle por el vientre y dieron lugar al caballo para que se repusiera y echase el jinete pie a tierra. Acercose, pues, al monstruo y le introdujo su cortante espada por el cuello, en donde era menos dura la piel, y haciendo con ella lo que con un serrucho, metindola una y muchas veces por aquella parte, le cort el gaznate. El dragn perdiendo las fuerzas, con la sangre que derram, cayo al suelo, y con su cada exhal el ltimo aliento. Gozosos todos acudieron a felicitar al vencedo r se llenaron de jbilo con tan prspero suceso y mostraron su alegra con repetidos vivas, conduciendo en triunfo al Frenlogo y trayendo a rastro la ominosa bestia, que fue preciso disponer cuanto antes su entierro, porque el monstruo con sus hlitos mefticos, comenzaba a apestar toda la circunferencia. Buscse inmediatamente una fornida carreta, y aunque era como de noche; y noche obscura y nebulosa, porque al expirar el monstruo se cubri el cielo de gruesas y negras nubes, empez a llover a cntaros, relampaguear y trona r y hasta es fama que un violento rayo descendiendo de improviso derrib y quem las races de una altanera y empinada palma que descollaba orgullosa en el campo; se procur, cuanto ms breve ponrsele en ella, y camino de los uveros enderezaron sus lentos pasos los mansos bueyes. Llegse algo tarde al lugar destinado para el enterramiento, que fue aquel donde se arrojaron los caballos y dems animales, porque este monstruo, como todo el mundo sabe, representaba el brutal materialismo, atesmo feroz, ni aun en paraje donde se entierran los negros bozales se le quiso dar sepultura. Del squito que le acompa; de su epitafio, semejante al de Diderot, y de otras circunstancias dignas de atencin, que mediaron en su trnsito, daremos cuenta si se nos compele a ello. Baste por ahora decir que libre ya la filosofa de tan sanguinario monstruo como lo fue el mero sensualismo, todo se vuelve aplausos dirigidos al Frenlogo que no por eso se envanece; pues ni desdea, como deca San Agustin, las justas y merecidas alabanzas ni tampoco las mendiga: convencido por su propia e intima conciencia, ms que por la experiencia muchas veces errnea de la alta y eterna verdad, proclamada por el sabio eclctico, el filsofo inmortal del siglo XIX en sus elocuentes escritos dignos de grabarse con letras de oro cuando exclama: En vano habr yo salvado al mundo si lo que he querido es salvarme a m mismo: el mundo que me debe su salud, no me debe su estimacin. A Vctor! A Vctor Cousin,

PAGE 365

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 853 / 853 redentor de la psicologa, sostenedor del orden y mantenedor de la paz, sin la cual no es posible que prospere la sociedad, que progresen las ciencias, ni que sea feliz el gnero humano. El Ontlogo Habana, 29 de julio de 1840. CX CX SOBRE LA BIOGRAFA DE M. COUSIN SOBRE LA BIOGRAFA DE M. COUSIN AR AR TCULO III TCULO III POR L IRA ( Noticioso y Lucero agosto 9 de 1840.) Y creis que los eclcticos del da no merecen el nombre de filsofos y que stos han desaparecido en Francia desde que bajaron a la tumba V oltaire y Rousseau, Diderot y Condorcet? He aqu la ltima pregunta que nos propusimos contesta r y a la que motivos personales, aunque independientes de nuestra voluntad, no nos han permitido hasta hoy dar respuesta. El filsofo dice un escritor combatiendo al eclecticismono es meramente el hombre que da fe del progreso y registra las opiniones de los dems; es sobre todo y muy especialmente el hombre inspirado, que encarnando en s bajo la forma ms general y elevada las necesidades de la humanidad, tales cuales las concibe en su propio tiempo, busca la palabra de aquel eterno enigma cuya progresiva solucin se eleva y apura de siglo en siglo por el trabajo de la humanidad. Pues bien, aun segn esa definicin, son filsofos los eclcticos? Si ellos, encarnando en s las necesidades de la humanidad tales cuales las han concebido, han procurado satisfacerlas, han buscado su remedio, y de hecho las satisfacen, las remedian, pues que la humanidad los bendice por qu no llamarlos filsofos? Porque no es exacto que ellos no tengan chispa de simpata por el pueblo; porque este siendo venturoso y gozando de toda la felicidad que hayan podido y puedan gozar los pueblos ms libres del mundo, presenta en sus proletarios el ments ms solemne de que los eclcticos no habiendo conocido su miseria, no la hayan remediado; y porque la proteccin que aqullos han dispensado y dispensan al clero prueba

PAGE 366

854 \ 854 \ AGOSTO 1840 hasta la evidencia si tienen religin o si tienen necesidad de tenerla Qu no tienen chispa de simpata por el pueblo!!! Un pueblo a quien los gobernantes proporcionan instruccin, pan y trabajo podr quejarse de que stos carezcan de simpatas hacia l? Podr decir que ellos desconocen las necesidades de los proletarios? Qu no tienen religin o no sienten necesidad de tenerla! Y qu esto se diga de los eclcticos en la Francia de 1840, haciendo parangn con la Francia de los V oltaire y Rousseau, Diderot y Condorcet!! Y los hombres en cuyos escritos se escarneca lo ms sagrado; y los hombres por cuyas ideas la Europa vio llena de horror convertidos los templos de la Francia en lupanares y a los ministros de la religin vil y alevosamente asesinados en las calles unos, y otros mendigando la compasin del extranjero... y esos hombres son filsofos y tienen religin y sienten necesidades de tenerla! S; y la tienen cuando la escarnecen y sienten necesidad de tenerla, cuando buscan el exterminio de sus ministros...! Los eclcticos no tienen religin ni sienten necesidad de tenerla! S; y no la tienen aunque reparando los males causados por los grandes filsofos la hayan dado su apoyo, y protejan y sostengan a sus ministros; y no sienten necesidad de tenerla aunque coloquen en Argel una mitra... y reedifiquen templos y den a su culto toda la dignidad... Acsase tambin a los eclcticos de que no conocen la vida que fermenta en el seno de nuestra poca, razn ms para que no puedan ser llamados filsofos. M. Lerminie r hablando de las relaciones de la F rancia con el mundo, nos dice: tambin la sana poltica como la verdadera filosofa, tiene su ms firme fundamento en la comprensin completa de todos los elementos de la vida general, pues para no equivocarse en parte alguna de los pormenores, es preciso haberlo abrazado todo con la vista. Y dice luego: La Francia se ha constituido como monarqua (en nuestros das); mas si para llegar a esta forma monrquica no hubiera pasado por los incendios del genio popula r no mostrara ahora con orgullo la gloria militar y literaria que ha engendrado el combate en sus entraas de matrona plebeya. Y esto en qu consiste? En que la ley de la Francia es la de marchar siempre adelante, y no porque el resto del gnero humano deje de participar de tan admirable necesidad, sino porque el pueblo francs la satisface ms intensamente que ningn otro. Pues bien y bajo de qu dominio se constituy la Francia obedeciendo a la ley del progreso? Segn nuestros adversarios bajo el dominio del eclecticismo. Y si esto es as podr sostenerse la acusacin de que no conozcan los eclcticos la vida que fermenta en el seno de nuestra poca? Pero est hecha con tanta vaguedad, es tan general, que creemos baste a destruir la nuestra contestacin, aunque corta. Casi debiramos detenernos y conclui r satisfecho nuestro intento; pero el respeto que nos merece nuestro adversario exige de nosotros algo ms. Hase dicho que en el siglo XVIII era inmenso el dominio de la filosofa; que,

PAGE 367

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 855 / 855 estando as la Francia como el resto de la Europa todava sometidas al rgimen feudal y teolgico, toda idea que de cerca o de lejos atacase este rgimen, fuera falsa o verdadera, razonable o absurda, por sola esta tendencia adquira una grande importancia: formbase un vnculo secreto entre todas las ideas novadoras y todo esfuerzo por destruir la constitucin teolgica o feudal, se llamaba filosofa, V ed aqu la era de los filsofos... ( Diario del 14 de julio). Pues bien, si os place la destruccin y si porque tendan a destruir (cuando segn vosotros era necesario hacerlo) merecen ser llamados filsofos, pues que trabajaron con habilidad; aunque poniendo en juego absurdos, falsedades, etctera, etctera, pero y principalmente porque satisfacieron las que creis necesidades de la poca; cuando stas son distintas, y los que las satisfacen siguen por lo mismo distinto camino, renunciando tambin a esos absurdos, a esas falsedades, por qu negarles el nombre de filsofos? Querais que las lecciones del tiempo nada sirviesen, que resistiesen al progreso, no reparando en que ste consista ya en resistir al mpetu furioso de la revolucin. Ni faciat maria ac terras caelumque profundum, quippe ferant rapidi secum vehantaque per auras? 2 Justicia, hgase justicia, olvidando que las convicciones de los otros son distintas de las nuestras, y no neguemos a cada uno el nombre que se merezca. Eran acaso nuevas las doctrinas de V oltaire y otros amigos? Demasiado sabis que ellos se han apoderado de doctrinas filosficas que hasta entonces entendan solo los filsofos, pero que ellos hicieron vulgares, presentndolas con su lenguaje, claro, brillante y figurado, con el manto ms hermoso para que tuviesen ms atractivo. Y resumiendo concluiremos que no slo por las razones expuestas por nosotros, sino por vuestra misma expresin, los eclcticos del da merecen ser llamados filsofos, pues que conociendo las necesidades de la poca han procurado satisfacerlas; porque han conocido la vida que fermenta en la poca actual; porque, han satisfecho la miseria de los proletarios, y porque, en fin, cuando otros que se llaman filsofos han hecho valindose de absurdos y falsedades (a que se da el nombre de filosofa) los eclcticos lo hacen tambin valindose empero de mejores medios, y sobre todo oponiendo a la guillotina, la oliva de la paz, y a una horrorosa anarqua, la unin de un pueblo y un Re y bajo la cual camina la nacin por la senda de su mayor felicidad. Lira 2. A no ser que creen los mares y las tierras y el alto cielo, y los conduzcan veloces consigo y los conduzcan por el aire.

PAGE 368

CXI CXI SOBRE LA ANUNCIADA SOBRE LA ANUNCIADA IMPUGNACIN A COUSIN IMPUGNACIN A COUSIN POR Y O ( Noticioso y Lucero octubre 1 de 1840.) Seor Editor del Noticioso y Lucero. Muy Seor mo, de mi mayor atencin y aprecio, y amigo de toda mi alma: Esta se dirige a saber de V a quien no puedo menos de suponer altamente ledo y escribido, en tal manera que no habr frase ni concepto por enredoso e intrincado que en s sea, que la sabidura de V no alcance a descifrarles; se dirige, digo, a que V me saque de una duda en que ha das esto y sin poder salir de ella por ms que lo he procurado, y sin embargo de que estaba en el equivocado entender de que no dejaba de entender un tanto lo que lea. En el Diario ; he dicho mal: en los Diarios de dos o ms meses a esta parte, o de menos, porque la cuenta no la llevo por dems exacta, se lee un anuncio, o como quiera llamarse, que dice Filosofa: Se ha comenzado a imprimir la impugnacin a la obra de Filosofa de M. Cousin, etctera, el mismo que ltimamente he visto con esta variante Filosofa. Hoy lunes se est repartiendo, etctera. Ahora bien, seor redactor de mi OCTUBRE

PAGE 369

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 857 / 857 alma, V sabr decirme si Filosofa es comenzar a imprimir la impugnacin? A mi corto modo de ver y entende r entre tantas definiciones obscuras como corren por ah por esos libros de sntesis rigorosa, creo no se ha de encontrar uno que lo sea tanto como ste que debemos a los seores Diaristas: ella es tan sutil y tan fina que se pierde a lo que creo de vista. Philosophia est rerum (cognitio) per altiores causas, naturali lumine parta 1 me ensearon a m cuando tuve el malsimo gusto de asistir a una ctedra donde aquella se explicaba, y a fe que entenda esta definicin a pesar del latn y de mi cortsimo talento algo mejor que esta que nos dan los Diaristas a pesar del castellano que yo no dejo de entender como un viejo de prueba. Si V puede, que lo dudo, dar satisfaccin a este deseo le quedar sumamente agradecido su S.S.Q.B.S.M. Yo CXII CXII MS SOBRE LA IMPUGNACIN MS SOBRE LA IMPUGNACIN QUIEN C QUIEN C ALLA, PIEDRAS AP ALLA, PIEDRAS AP AA AA ( Noticioso y Lucero octubre 12 de 1840.) La traduccin de Cousin siempre que se haga como corresponde, de buena fe, y en castellano, para que podamos entenderla, valdr ms que todas las notas, hijas de la temeridad y del capricho con que se intenta, aunque en vano, manchar el texto; notas, que cien mil veces se han dicho, y otras tantas que se han repetido, y que se encuentran por ah cadas, amontonadas en los rincones, por el viento del desprecio, como hojas secas de los rboles, con sola esta diferencia, y es la de servir aqullas para abono, y stas para maldita la cosa. Venga el texto de Cousin mondo y lirondo, y despus el flujo censoril del traducto r Coger con mucho gusto mi caro ejempla r no por lo que me cuesta, sino porque lo tengo en grande estima; le quitar las notas para mandarlas a la taberna, y que en ellas se envuelvan especies, quedndome con la doctrina pura de Cousin, a la que, aunque a algunos le parezca mal, le pondr un rengloncito de gratitud al traducto r que debe conformarse con este lauro, y gracias, no obstante tener algunas rarezas, como por 1. La Filosofa es el conocimiento de las cosas por sus causas ms altas, logrado por medio de la sola luz natural. (Jos Agustn Caballero: Phil Elect p. 171, en B. A. C. tomo 1).

PAGE 370

858 \ 858 \ OCTUBRE 1840 ejemplo, aquella frase que tan candorosamente usa de enderezar preguntas. Si estarn jorobadas?... La delicadeza del gusto que tienen los odos del siglo diecinueve en Castilla, niegan el pase a semejante frase. El uso es dictador en las lenguas. Paciencia y conformarse. En esta materia soy estoico. Recuerda el traductor de Cousin el valiente anotador de una doctrina que no entiende, con respecto al verbo endereza r una copla que habr odo desde sus pequeos aos, pues es bastante vulga r la cual principia as: cada vez que te veo, etctera. Y con esto y un bizcocho, seor Filolezes hasta maana a las ocho. Uno del otro da CXIII CXIII MS SOBRE LA BIOGRAFA DE COUSIN MS SOBRE LA BIOGRAFA DE COUSIN POR L IRA ( Noticioso y Lucero octubre 22 de 1840.) COMUNICADO Seores Editores del Noticioso y Lucero Muy seores mos: Todo lo que concierne al seor ministro de la instruccin pblica de F rancia, Vctor Cousin, (y adviertan Vds. que no escribo Coussin, palabra que significa cojn en castellano, a este reluciente sol del firmamento filosfico, interesa a muchos habaneros, por causas que todos sabemos, b creo pues hacerles un servicio c en comunicarles por medio de su papel de Vds. el artculo siguiente que acabo de leer en una gaceta alemana (el corresponsal de Hamburgo de 22 de julio p.p.) y que no deja ninguna duda sobre los sentimientos verdaderamente filosfi a. El suscriptor debe haber conocido que la redaccin ya sabe que Cousin se escribe con una sola s, y debe saberlo conocido, porque siempre que le ha nombrado le ha escrito as, por lo dems, que coussin signifique cojn en castellano nada quiere deci r porque tambin cousin significa primo, y tambin cousin con una s (oigamos el suscriptor) significa en castellano mosquito de trompetilla o cinife. b. Las causas, bueno es decirlo, se reducen a la discusin que en los peridicos de esta capital ha habido sobre las doctrinas del ilustre filsofo eclctico. c. El servicio no deja de ser honroso, segn veremos.

PAGE 371

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 859 / 859 cos d del seor Cousin, y la armona de stos con sus doctrinas e lo que tendrn que confesar aun sus ms encarnizados enemigos. f Como el Noticioso se ha esmerado en tomar la defensa de la filosofa sublime del seor Cousin g y en divinizar casi al hombre h creo que ustedes recibirn con agrado i esta noticia, que caracteriza j tan completamente el famoso filsofo y se apresurarn a publicarla, de lo que les quedar muy agradecido: su atento y S.S. Q.B.S.M. Un suscriptor al N. y L. Artculo del corresponsal de Hamburgo El seor Cousin ha cado en desgracia en la corte a consecuencia de un asunto de que se habl ahora poco, durante los debates sobre el presupuesto, pero que pas casi inadvertidamente. Al presupuesto del ministerio de la instruccin pblica estaba agregada, como apndice, una lista de los literatos a quienes se daban socorros por estos ministerios; entre ellos se hallaba una seora, cuyo nombre era del todo desconocido en el mundo literario. Un diputado escribi al lado de este nombre estas palabras: d. Qu entender nuestro suscriptor por sentimientos filosficos? All lo veredes. e. Frescos estbamos si para apreciar las doctrinas de un escritor cualquie r hubiramos de andar observando las menores faltas de su vida privada. A quin se le ha ocurrido hasta hoy vigilar los pasos de un filsofo, para apreciar sus doctrinas? Sern errores todas las de Rousseau, porque su conducta privada nos parezca lamentable? Haced lo que ellos os dicen y no lo que ellos hacen, dijo Jesucristo. f. Nos place el estilo burlesco del suscripto r. g. Perdonamos al suscriptor esta falsedad porque demuestra que ignora lo que se entiende por Noticioso Este representa las opiniones de la redaccin, con la que nada tienen que ver los comunicados ni los anuncios que se escriben en las planas de su papel. La redaccin del Noticioso ha publicado la biografa del sabio escritor Cousin, y an los ha sostenido decorosamente como tales, cuando fueron atacados; pero sin entrar en la discusin de las doctrinas. Advierta el suscriptor que la biografa est escrita por un hombre respetable, y aprobada por una sociedad de literatos y franceses, que (con perdn sea dicho) nos merece ms crdito que todos los peridicos de Hamburgo juntos, porque sabemos lo que valen estos papeles diarios. h. Es inexacto. Vase la nota anterio r. i. Con agrado, no: nunca nos gustaron mezquindades: nuestra alma es ms noble, nuestro mirar ms alto, ms elevado. j. Una accin difcilmente caracteriza a un hombre, porque su carcter se deduce de la repeticin de ellas. En Cousin hay el hombre particula r el hombre filsofo y el poltico. A cuantos errores no conduce la falta de lgica! Slo a una mente ofuscada puede ocurrir un delirio semejante al de nuestro suscripto r. Si ste hubiera tenido presente la historia de la humanidad, y no cerrase sus ojos ante lo que a nuestra vista pasa cmo pudiera haber dicho que una relacin ilcita de un hombre soltero caracterizaba las opiniones del hombre filsofo? Pero, risum teneatis amici *. podrais contener la risa.

PAGE 372

860 \ 860 \ OCTUBRE 1840 k. Este parntesis nos parece obra del suscriptor y no del corresponsal: hacemos a los redactores de este papel demasiado favor para creerlos autores de semejante necedad. l. No se extrae que alguna vez usemos palabras demasiado fuertes, ajenas absolutamente de nuestro carcte r Nos irritan miserias semejantes a la de que se vale el suscriptor para caracterizar a M. Cousin, a un hombre respetado en el mundo civilizado, doquiera que llegaron sus escritos. Los hombres, spalo nuestro suscriptor deben ser respetados aun en sus mismos errores: porque hombres eminentes profesan diferentes creencias, hombres eminentes han sostenido y sostienen diversos sistemas filosficos, y la verdad es una, por ms que en cada uno de stos pueda haber parte de ella. Y si semejante consideracin merece por los errores que interesan directamente a la humanidad, de cual no es digna un efecto de la debilidad tan comn entre los humanos? No se crea, sin embargo, que tendemos a probar el hecho de que se habla si es que semejante hecho ha existido, porque sepa el suscriptor que nos creemos autorizados para dudar de l por varias razones: primera, porque, segn se cuenta, es inverosmil. Los presupuestos antes de ser examinados por las Cmaras, lo son por una numerosa comisin de ellas, que los analiza, los discute, etctera, etctera, y no es de creer por este examen haya pasado la pensin injusta y que degradara a los individuos de la comisin, que son generalmente hombres capaces y respetables, dignos de una misin de las de ms inters para el pas. An supuesto el pase de la comisin, es inverosmil el hecho con respecto a las palabras que se dicen aadidas por un Diputado, porque, aunque sea cierto que en las Cmaras francesas pueda haber algn loco, que no faltan en todas partes, no es concebible de la caballerosidad y cortesana de los franceses el que en el santuario de las leyes se hubiesen escrito, y menos pronunciado las palabras maitresse du ministre ,* que no causaran risa, sino indignacin a los diputados de la nacin ms culta de la Europa. Esto decimos, an pasando por la inocentada de suponer que M. Cousin para favorecer a una mujer necesitara de proponer a la Cmara una pensin que era sumamente probable fuese desechada por su injusticia. Si se querr hacernos creer que el Ministro de instruccin pblica, el hombre llamado por M. Thiers al Ministerio, es algn tonto... Dudamos del hecho, segunda: porque prescindiendo de los enemigos que M. Cousin pueda tener como hombre y como filsofo, estamos hartos de ver calumniados groseramente a los hombres ms puros, slo porque son ministros u hombre pblicos de cualquier categora. Y lo dudamos ltimamente, porque los ministros franceses de ho y en la situacin presente de la Europa, estn expuestos ms que ninguno a ser vctimas de estas calumnias, hijas de almas miserables y de tan poco valor como la que se ocup en escribir el hecho que nos comunica nuestro suscripto r que con perdn, repetimos, de la cndida credulidad de ste, no creemos, porque a ellos nos obliga cuanto llevamos expuesto. Concluimos asegurando que nada ha guiado nuestra pluma ms que el deseo de que a todos se haga la justicia a que sean acreedores. Lira. *. querida del ministro. Maitresse du ministre. Caus risa esto en la cmara; pero en la corte se mir la cosa con ms seriedad, y por las indagaciones que se hicieron, se averiguaron las visitas demasiado frecuentes de aquella Seora en casa del seor Cousin soltero (y filsofo) k lo que dicen ha resfriado mucho a los ms altos personajes para con l. l

PAGE 374

POR F ILOLEZES (J OS DE LA L UZ Y C ABALLERO ) IMPUGNACIN A LAS DOCTRINAS FILOSFIC AS DE VICTOR COUSIN VICTOR COUSIN TEMAS TEMAS REFUT A CIN DE SU ANLISIS DEL ENS A Y O SOBRE EL ENTENDIMIENTO HUMANO DE LOCKE

PAGE 375

Y a por el ttulo de este trabajo conocern los lectores que al anotar a M. Cousin no me he propuesto, como es lo regular en un anotado r ilustrar meramente su texto, sino muy en particular impugnarle del modo ms eficaz que ha estado a mi alcance. Mal podra yo haber emprendido semejante tarea de simple aclarado r estando las obras de este clebre psicologista plagada de errores y contradicciones; pues tan slo se anota lo que se considera bueno en su mayor parte. Otro ha sido el motivo de haber dado esta forma a la impugnacin: un sentimiento de patriotismo es el que ha presidido a la empresa. Adoptando el sistema de notas, es verdad que resulta una obra de ms trabajo que lucimiento, plus operis quam ostentationis 1 pero tambin resulta una obra ms analtica, y por lo mismo ms convincente. Aun el que est ms prevenido a favor de Cousin, si tiene la paciencia de acompaarme siquiera en el examen de una sola leccin, arrostrando por todas las espinas y malezas que precisamente hemos de encontrar en esta especie de romera, queda luego ms dispuesto y preparado para admitir la demostracin, aun cuando no descanse en tan minuciosos y prolijos antecedentes. Y o me figuro haberlas con quien carece absolutamente de datos acerca de la marcha de nuestro auto r y me propongo por lo mismo suministrrselos en abundancia. As pues que hayamos recorrido juntos este fatigoso camino, ser ms oportuno y de ms fruto presentar al pblico una obra propiamente sinttica, en que escogiendo el escritor su campo, sus armas y sus fuerzas, pueda dar a la composicin ms unidad, nervio y laconismo. La forma que he adoptado, aunA D VER TENCIA 1. ms trabajo que ostentacin.

PAGE 376

864 \ 864 \ IMPUGNACIN A COUSIN que la ms engorrosa para m, es sin duda la ms adecuada para el estado en que se halla la cuestin en nuestro suelo; y sta es una consideracin a la que siempre cede mi pluma, abandonando y aun hollando los tentadores laureles que por otro lado pudiera acaso recoge r Tenamos asertos y generalidades de una y otra parte en pro y en contra de M. Cousin: 2 si en tales circunstancias nos hubiramos contentado con escribir una impugnacin en la forma ordinaria, habra quedado a nuestros adversarios el refugio de alegar que habamos entresacado y mutilado al auto r y que slo decamos lo adverso, callando siempre lo favorable; pero segn el plan que hemos seguido, no hay ni vislumbre para semejante protesta; toda vez que de esta manera presentamos a nuestros lectores la discusin ms franca y leal de que haya ejemplo, prodigndoles a manos llenas todos los medios de juzgar debidamente a nuestro Eclctico y a su impugnado r. He dicho que la obra emprendida bajo este orden era ms trabajosa que lucida; y quiero que me entiendan bien sobre el particula r no vayan los lectores o figurarse que yo tengo a honor y prez la impugnacin de semejante escrito r ni bajo esta forma, ni bajo ninguna otra; no siendo en m, por lo dems, esta manera de explicarme, ni una expresin de orgullo respecto de mis pobres fuerzas, ni de menosprecio respecto de M. Cousin. Aqu no hay ms que la ingenua manifestacin de un alma candorosa, que ni sabe ni quiere disfrazar la verdad, aun cuando sea para su dao. En efecto, no puedo jams volver de mi sorpresa al notar que una u otra persona, a quien yo, por el criterio que mostrara en varios negocios de la vida, crea capaz de juzgar en puntos de filosofa, se haya dejado si no convence r al menos alucinar y confundir con los delirios de tanto trampantojo y sofistera, como falta de conocimientos y profundidad. Parceme a m cosa tan fcil y hacedera el impugnar a un escritor en cuyas obras apenas hay un solo punto de doctrina debidamente expuesto, que he necesitado convencerme por mis propios ojos que an existan algunos deslumbrados entre nosotros, despus de lo publicado por m en diferentes ocasiones, para decidirme a acometer con la enojosa empresa de realizar una refutacin tan circunstanciada; as pues, todo sentimiento cede en m a la necesidad de nuestro suelo. Lo expuesto explicar cmo a pesar de haber ofrecido al pblico esta impugnacin desde fines de 1838, no hubiera sin duda visto la luz, si la ltima empeada polmica y algunas otras seas infalibles de nuestro atraso no hubiesen revelado la urgencia de cumplir una palabra cuyo desempeo juzgaba yo de todo punto superfluo y excusado en las actuales circunstancias. 2. Lo cual no es exacto respecto de m, que he atacado con razones muy especiales el sistema de M. Cousin; pero quiero ponerme en el caso de dar por no escrito, lo publicado de una y otra parte, para que se falle slo en vista de los autos presentes.

PAGE 377

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 865 / 865 Tampoco me anda el tiempo muy sobrado, antes bien reducido y estrecho; otra causa de no poder pensar sino en la ms urgente entre las urgencias, y motivo porque no me es posible ni revisar siquiera una vez en ocasiones mis manuscritos, privndome as de proporcionar al estilo aquella correccin y limpieza que yo quisiera, y que slo la lima puede comunicarle. Esta misma falta de tiempo y espacio me impide dar a mi libro el bao de erudicin que tan fcil me sera impartirle, teniendo como tengo a mano la mayor parte de las fuentes en que ha bebido M. Cousin. Y sintolo de veras, por ms de un motivo: as por la autorizacin de que le priva esta falta con un gran nmero de lectores, en quienes acaso de tal manera sera eficaz el convencimiento, como porque me disminuye las ocasiones de patentizar cuan pocas veces se ha penetrado nuestro Eclctico del espritu de los autores que estudia o que comenta. Pero no hay inconveniente en lo humano, que no se halle compensado con alguna ventaja notable, y ste lo est sobradamente con la demostracin de no haberse menester ms armas que las del raciocinio de un hombre mediano sin las luces ni el aparato de erudicin para echar por tierra lo que no puede resistir ni al ms leve soplo del anlisis; documento ese ms precioso para la juventud cuanto la convence palpablemente que un abogado muy inferior de la verdad puede ser parte a derribar a un patrono muy superior de la falsedad y de la hiptesis. Y ved aqu otra de las razones principales del plan bajo el cual se ha concebido esta impugnacin. Vista la ineficacia de sealar reglas generales para descubrir el sofisma, se ha querido ensear prcticamente a la juventud el modo de conocerlos y de desbaratarlos por s misma; de forma que amaestrada en el procedimiento con la muestra que aqu se le da, perdiendo el miedo a ciertas reputaciones, les aplique semejante escrutinio, y se convenza por s sola de cuan fcil es descubrir y pulverizar el paralogismo, por ms encopetado o seductor que se le presente. En una palabra, es mi nimo que la juventud vaya sacudiendo de veras el yugo de la autoridad literaria, pues sin este paso previo no hay esperanza de establecer y aclimatar una escuela verdaderamente filosfica en nuestro suelo idolatrado. Una vez dada esta pauta analtica en las dos primeras lecciones de M. Cousin por m examinadas, no habr necesidad de ser tan minucioso en las subsecuentes, lo cual me permitir, sin perjuicio para la juventud que es a quien principalmente llevo delante de mis ojos marcar con paso acelerado, encomendando al juicio ya robustecido de esta misma el llenar los vacos que de intento dejar en las investigaciones ulteriores. No hay miedo, pues, de que mi obra se prolongue indefinidamente, como ha dado a entender ms de uno de mis antiguos enemigos con la intencin que el pblico imparcial calificar. Tengan por fin todos entendido y juzgo asistirme algn derecho para ser credo que es ms bien una pena que un placer en m el escribir la impugnacin de M. Cousin,

PAGE 378

866 \ 866 \ IMPUGNACIN A COUSIN cediendo en ello a una necesidad imperiosa que aqueja a la juventud de mi patria. Ojal que no hubiese sido forzoso emprender semejante trabajo; pues tal estado de los entendimientos fuera el mejor indicio y garante de la solidez y firmeza de nuestros principios! Nadie, pues, tiene un empeo ms directo que yo en acortar cuanto lo permite el asunto y la inteligencia de los jvenes a quienes me dirijo, las dimensiones de mi libro, para acabar de salir de una tarea verdaderamente enojosa, por no ofrecernos nuevo pbulo, y hasta estorbarme ensanchar la esfera de mis conocimientos, privndome del tiempo que podra emplear en adquirir los que me hacen sobrada falta para progresar en los mismos estudios filosficos. Pero era necesario ante todo esta especie de obra cartesiana en nuestro suelo, a manera de la que llev a cabo nuestro siempre respetado maestro en el pensa r el ilustre y nunca olvidado V arela area purganda antequam inaedificanda 3 que el deber exige de nosotros anteponer la obligacin ocupando una ctedra de Filosofa. El mismo estilo en que estn formuladas mis observaciones descubre el empeo de no alargarme demasiado; pues si bien es verdad que sorprende la proporcin entre lo escrito por m y el texto de M. Cousin, eso depende de las infinitas ideas que sugieren sus errores, y del empeo de cerrarle todas las avenidas. Dgase de buena fe si hay palabrera o redundancia en la exposicin de mis pensamientos. Tan persuadido estoy de lo contrario, que todava temo con fundamento que la juventud para quien principalmente escribo, no pueda seguirme en algunos lugares sin una atencin bastantemente sostenida; pues con nimo de extenderme demasiado y de obligarla tambin a pensa r he suprimido algunas ideas intermedias y dejado muchas muy importantes sin desenvolvimiento ninguno. As, pues, mi comentario ser largo, pero no difuso; antes conciso y estrecho en puridad; porque la concisin se mide por el nmero proporcional en que estn las palabras con los pensamientos, no por el nmero absoluto o fsico de vocablos que en la obra se emplean, como no ha faltado entre nosotros quien pretenda juzgarlo as, y esos, sosteniendo a M. Cousin, en quien con ms razn, y muy a menudo, sobre todo en su examen acerca de Locke, se puede tachar la locucin inagotable, aun en los rasgos ms felices de su exposicin. Culpa es de la naturaleza del asunto y del cerebro de cada escritor el que ocurran ideas en trminos que, aun podando las accesorias, queden todava en considerable nmero las principales. Lo que tal vez se nos tachar con ms visos de fundamento es la fuerza de expresin que a veces empleamos contra los eclcticos y espiritualistas, no faltando tal vez quien nos diga que nuestro estilo se resiente del fuego tropical y hasta de las chispas arbigas que por nuestras venas pueden circular; pues no nos han de echar en rostro como Damiron al doctor 3. Hay que limpiar el solar antes de edificar en l.

PAGE 379

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 867 / 867 Broussais, cuando ste atraa afligidsima y ahogada a toda la caterva eclectizante de Francia con su lgica irresistible y su estilo varonil y animoso, que en l descubra sobradamente su procedencia del campo de batalla donde pas luengos aos el ilustre facultativo, pues a m hasta ahora no me han tocado en suerte ms que campaas simplemente filosficas y literarias. Muy de intento, y con una idea esencialmente patritica, he adoptado tales formas severas respecto de mis contrincantes pues he escrito con la mayor frescura y serenidad y es la de desacreditar de todo punto esas perniciosas doctrinas para con nuestra apreciable juventud. Me explicar: todo el que haya ledo los autores espirituales y eclectizantes, habr notado el ms decidido empeo, no como quiera, en impugnar a sus contrarios los sensualistas, por el solo medio de la argumentacin, pero sin perder coyuntura de pintarlos como amenguadores de la humanidad, ignorantes y superficiales hasta no ms; 4 espantando as a la juventud de la fisiologa, de la verdadera senda de la investigacin, del legtimo estudio de la humana naturaleza, nico que puede mejorar nuestra frgil y combatida especie. No abrigamos la mezquina idea de usar de tan motivadas represalias, pues la venganza bajo cualquier aspecto que se presente dista demasiado de nuestros principios; pero tampoco hemos querido desaprovechar ninguna ocasin de manifestar a los entendimientos juveniles que el punto de vista de los filsofos que se venden por los ms profundos y sutilizadores, es cabalmente el ms somero y vulgar de cuantos ofrece la observacin, acusando desde luego la falta en que laboran de conocimientos adecuados para formar juicios en estas materias. Y a esto, ni ms ni menos, se reduce toda la fuerza de mi lenguaje. Dirse todava que a veces es severo y riguroso; pero nunca podr tachrsele de injusto, pues jams les aplico un epteto, sino despus de la demostracin y autorizado por ella, apartndome en esto del sistema seguido por mis adversarios, que previenen al lector de antemano contra los autores cuyas doctrinas tratan de analiza r o sueltan contra ellos malignas insinuaciones que nunca descienden a probar fuera de que existe una hipocresa formularia de parte de ciertos escritores, contra la cual es necesario precaver a la juventud, la que nunca ser nada mientras se desvirten o se degraden sus excelentes y pursimos sentimientos, nica prenda de las esperanzas de la patria. Rstame ahora exponer los motivos de haber escogido el examen de Cousin sobre el Ensayo del entendimiento por Locke para dar principio a mi impugnacin. Sabida cosa es que la mayor parte de las obras de M. Cousin est consagrada ms bien a la exposicin de doctrinas ajenas que al desenvolvimiento de las propias; es deci r que las ms son histricas, y 4. No hablemos de M. Cousin: slo quiero citar en comprobacin al ms moderado de todos ellos, Jouffro y quien sin embargo llama a Bentham profundsimamente ignorante de psicologa!!!

PAGE 380

868 \ 868 \ IMPUGNACIN A COUSIN aunque en todas ellas ofrece ms o menos errores salpicados en las mismas que relata y expone, en ninguna es ms abundante la cosecha que en su libro El examen sobre Locke el cual, presentando un carcter distinto, pues se destina expresamente a la discusin, le suministra cuantas coyunturas son apreciables para desplegar sus ideas acerca de todos los puntos esenciales de la filosofa propiamente dicha; en una palabra, ah se incluyen todas las cuestiones que ventilamos en nuestros cursos, y por lo mismo esta parte de las obras de M. Cousin es la ms importante de analizar para provecho de la juventud a quien ni un solo instante separamos de nuestros ojos ni de nuestro pecho. Y no vaya a creerse que por comenzar la obra por la leccin 16 del Curso de 1829 sea un fragmento el trabajo que acometemos. Muy lejos de ello, pues forma un todo tan completo como se notar desde la primera pgina hasta la ltima, si bien la primera leccin acerca del Ensayo de Locke corresponde a la 16 en el orden del Curso de 1829, en el cual, siendo histrico, hubo que recorrer como preliminar todo el campo de la historia de la ciencia, desde sus fastos primitivos hasta la poca crtica del memorable siglo decimoctavo. Como quiera, en esta obra es donde M. Cousin, saliendo del carcter de simple historiado r presenta un verdadero cuerpo de doctrinas, no habiendo inconveniente en considerarla como la nica psicologa propiamente dicha que ha publicado nuestro escritor; y tan cierto, que en los Estados Unidos ha dado a luz el profesor Henry una traduccin del mencionado examen sobre el Ensayo de Locke bajo el ttulo de Elementos de psicologa por M. Cousin comenzando precisamente por la misma leccin con que damos nosotros principio. Otra ventaja muy especial obtendremos en llevar por delante el Examen sobre Locke; y es, que considerando los partidarios de nuestro Eclctico esta obra como la Aquiles de su candillo, como su ltimo esfuerzo de anlisis, como el non plus en la discusin, acaso nos ahorren el trabajo de continuar impugnando las otras de menor categora, las cuales en mi concepto humilde lo son de mayor que lo presente; y permtanme sus admiradores que yo opine tan diametralmente opuesto a sus seoras. Oiganme, M. Cousin est en su elemento cuando se trata de relata r de expone r de informar acerca de las doctrinas ajenas; entonces es elocuente, admirable, ofrece una diccin que encanta y arrebata, despliega todo el tesoro de su vasto saber: con dificultad se podr presentar una pieza ms acabada en su gnero que las 12 lecciones que sirven de introduccin a su curso de 1829, donde expone las doctrinas de los principales sistemas filosficos. Pero no le pidis a ese mismo hombre que discurra con rigor y exactitud, que formule un sistema como exige la ciencia, que profundice y persiga una idea capital hasta sus ms recnditas consecuencias, que sea cientfico propiamente tal, puesto que sus buenos trabajos son todos puramente filosficos o literarios. Nunca descubriremos en ellos la estampa de

PAGE 381

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 869 / 869 la originalidad, siendo de advertir que lo que l llama su sistema, es cabalmente el rumbo infalible de unas tendencias las ms antioriginales y retrgradas; no le pidis que sea consecuente porque jams sabe cuando se contradice; y cuente que desde que hay escritores en el mundo no ha existido uno que ms adolezca de ese achaque. 5 Si le peds que no exagere las opiniones ajenas, que no sobrepuje hasta a la misma paradoja; si le peds que no se alborote y deslumbre con cuantas doctrinas ms brillantes que slidas aparecen de tiempo en tiempo sobre el horizonte filosfico; si le peds que abandone el pobre pensamiento de reformar la humanidad con resortes un tiempo eficacsimos, y hoy harto corrodos y gastados; si le peds que tome la filosofa ms bien de la naturaleza que no de los libros, que beba sus inspiraciones en la fuente perenne del hombre y de la sociedad, que levante la vista al porvenir en lugar de volverla para atrs, todo preocupado y absorbido con la mezquindad de lo presente, le peds otros tantos imposibles en cuantas condiciones habis exigido como constitutivas del filsofo; porque no plugo al Padre de las luces, que tan prdigo fue con l en otros dones, regalarle con la calidad de entendimiento y temple de alma que se requieren para constituir a un sacerdote de la humanidad. Vctor Cousin no fue destinado para filsofo: sic erat in fatis 6 5. Mi opinin harto consignada en los peridicos de esta capital, es que a veces se contradice a sabiendas, y a veces a son insu. Es deci r, que el por qu de sus opiniones ora est en sus ideas, ora en sus intenciones; sobre cuyo ltimo es excusado insisti r pues visto lo publicado ya por m en la materia, no habr un solo pensador en la Isla de Cuba que dude de la segunda intencin o idea madre de justificar lo presente, que se llev en la fundacin del Eclecticismo; negocio de poltica con capa de filosofa; nada ms! sin saberlo. 6. As estaba en su destino.

PAGE 382

CURSO DE 1829 CURSO DE 1829 7 7 P RIMERA L ECCIN SOBRE L OCKE QUE ES LA 16 DEL CURSO L ECCIN 16 SUMARIO .Espritu general del Ensayo sobre el entendimiento humano .S U MTODO : estudio del entendimiento como introduccin del entendimiento en accin, en sus fenmenos, o sean, ideas.D IVISIN de las investigaciones relativamente a las ideas, y determinacin del orden en que deben hacerse dichas investigaciones.D EJAR para despus la cuestin lgica y ontolgica sobre la verdad y falsedad de las ideas, y la legitimidad o ilegitimidad de su aplicacin a tales o cuales objetos; ceirse en las primeras indagaciones al estudio de las ideas en s mismas, y an all comenzar verificando los caracteres actuales de las ideas para proceder enseguida a la averiguacin de su origen. Examen del mtodo de Locke. Su mrito: deja y coloca la cuestin de la verdad y falsedad de las ideas para lo ltimo, en lo que hace mal; omite enteramente la cuestin de los actuales caracteres de las ideas, y principia por la de su origen.P RIMERA aberracin del mtodo: riesgo de error que trae consigo.T ENDENCIA general de la escuela de Locke. Seores: He aqu la primera pregunta que enderezaremos al Ensayo sobre el entendimiento humano : sobre qu autoridad se apoya en ltimo anlisis? por ventura busca el autor la verdad atenido a las resultas, con slo las fuerzas de la razn, tal cual se ha concedido al hombre; o reconoce acaso una autoridad extraa y superior a la que se somete y que le presta los motivos de su creencia? Pues efectivamente, como sabis, 7. Debe advertirse al lector que en el texto condensa Luz las ideas de Cousin sobre Locke y en las anotaciones que colocamos a partir de la pgina 879 las analiza y comenta, (Roberto Agramonte.)

PAGE 383

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 871 / 871 esa es la cuestin acerca de la cual es forzoso ante todo interrogar a cualquier obra filosfica, a fin de determinar su carcter distinto y el lugar que debe ocupar en la historia de la ciencia, y hasta en la de la civilizacin. 8 Basta la primera hojeada sobre el Ensayo del e ntendimiento para conocer que Locke es un libre investigador de la verdad. En todas partes se dirige a la razn; arranca el vuelo de esta autoridad, y de ella sola; y si ms adelante admite otra todava, llega a ella por medio de la razn; de forma que siempre es la razn quien le gobierna y quien tiene en cierto modo empuada las riendas de su pensamiento. Locke pertenece, pues, a la gran familia de los filsofos independientes. El Ensayo sobre el entendimiento humano es fruto del movimiento de independencia del siglo XVII cuyo movimiento se ha fortificado y redoblado con esa misma obra. 9 Este distintivo se ha transmitido del maestro a toda la escuela, y cabalmente por ello se recomienda a los ojos de todos los amigos de la razn humana. Y o debo agregar que en Locke va la independencia filosfica siempre acompaada del respeto sincero y profundo por cuanto respetarse debe; es a un tiempo filsofo y cristiano, y tal es uno de sus lauros; pero es menester tambin decir que si bien es verdad que el Ensayo sobre el entendimiento humano reina como un perfume de slida piedad y verdadero cristianismo, ste sin embargo se ve reducido en algn modo a su ms simple expresin. Locke cita con frecuencia las sagradas letras tributndoles el homenaje que se merecen, pero sin entrar jams en el fondo de los dogmas y de los misterios, en donde reside sin embargo la metafsica cristiana. Locke es hijo de la reforma y del protestantismo, y an se ladea un si-es-no-es al socinianismo. 10 Seguramente que todava se halla dentro de los lmites del cristianismo; empero est pisando sobre su propio lindero: tal es el caudillo. 11 En cuanto a la escuela, ya sabis lo que ha sido. 12 El maestro es independiente, y cristiano con todo eso; los discpulos son independientes, pero su independencia andando el tiempo ha degenerado rpidamente en indiferencia, y la indiferencia en enemistad. 13 Os advierto todo esto, seores, porque importa mucho que llevis siempre en la mano el hilo del movimiento y progresos de la escuela sensualista. 14 8. Ver la anotacin 1 de Luz contra Cousin en la pgina 879. 9. Ver la anotacin 2 de Luz contra Cousin en la pgina 879. 10. Secta de Socino, que negaba la Trinidad y la divinidad de Cristo (Roberto Agramonte). 11. V er la anotacin 3 de Luz contra Cousin en la pgina 880. 12. V er la anotacin 4 de Luz contra Cousin en la pgina 884. 13. V er la anotacin 5 de Luz contra Cousin en la pgina 885. 14. V er la anotacin 6 de Luz contra Cousin en la pgina886.

PAGE 384

872 \ 872 \ IMPUGNACIN A COUSIN Ahora paso a la cuestin que sigue inmediatamente a la del espritu que reina en toda obra filosfica, a saber: la cuestin del mtodo. V osotros conocis su importancia, debiendo ya hoy seros evidente que as ser el sistema de un filsofo cual sea su mtodo, y que la adopcin de un mtodo decide de los destinos de la filosofa. He aqu la estricta obligacin en que estamos de insistir sobre del mtodo de Locke con todo el esmero que seamos capaces. Ahora bien, qu mtodo es ste que en su rgimen contiene el sistema entero de Locke, sistema que ha producido la grande escuela sensualista del XVIII ? Dejaremos hablar al mismo Locke, el cual se expresa as en su prefacin. Si fuera del caso ofrecer aqu la historia de este Ensayo os dira que habindose reunido en mi casa cinco o seis amigos, y recayendo la discusin sobre una materia muy distinta de la presente, presto se hallaron detenidos por las dificultades que de varios lados se suscitaron. Despus de habernos fatigado largo rato sin poder resolver las dudas que nos embarazaban, se me antoj que seguamos una mala senda, y que antes de empearnos en este linaje de investigaciones, era necesario examinar nuestra propia capacidad, y ver qu objetos estn a nuestro alcance, o son superiores a nuestra comprensin. Propselo as a la reunin, quedando desde luego aprobado unnimemente; por lo cual se acord que ese sera el asunto de nuestras primeras indagaciones. Ocurrironme entonces algunas ideas indigestas sobre esta materia, que yo jams haba examinado anteriormente. Extendlas sobre el papel; y esos pensamientos concebidos a la carrera y que escrib para confiarlos a mis amigos en nuestra prxima entrevista, dieron la primera ocasin al presente tratado, que habindose principiado por casualidad y continuado a solicitud de dichas personas, se ha escrito por pedazos sueltos, pues luego de haberlos abandonado por mucho tiempo, volv a seguirlo segn que mi humor y la ocasin me lo permitieron; hasta que al fin, en una temporada de retiro que tuve por mi salud, lo puse en el estado en que se ve al presente En la Introduccin que sigue al prlogo vuelve sobre la misma idea. C APTULO II. Y o no me empear en considerar como fsica la naturaleza del alma, en ver lo que constituye su esencia, qu movimientos deben excitarse en nuestros espritus animales, o qu alteraciones deben acontecer en nuestro cuerpo para producir por medio de nuestros rganos ciertas sensaciones, y ciertas ideas en nuestro entendimiento, y si alguna de stas o todas juntas dependen o no en su principio de la materia. Por curiosas e instructivas que sean semejantes especulaciones, las evitar, por no poderme conducir directamente al fin que me propongo. Bastar para el objeto que tengo ahora a la vista el examinar las facultades de conocer que se hallan en el hombre, en cuanto se ejercitan sobre los objetos que a ellas se presentan.

PAGE 385

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 873 / 873 Locke est persuadido que no hay otro medio de rebajar la temeridad de la filosofa, que alentndola al mismo tiempo a tiles investigaciones. C APTULO IV Cualquiera que sea la actividad de nuestro espritu, podr servir este examen para moderarla, obligndonos a usar de una cierta circunspeccin cuando nos ocupemos en cosas que exceden de nuestros alcances, a detenernos cuando hayamos llevado nuestras pesquisas hasta el punto ms elevado de que seamos capaces, y a conformarnos con ignorar cuanto vemos que sobrepuja nuestros pensamientos despus de haberlo examinado detenidamente. Si nosotros procediramos de esta manera, no estaramos acaso tan solcitos por un vano deseo de sabe r en suscitar incesantemente nuevas cuestiones, en ponernos nosotros mismos en apuros y perplejidades, y envolver a los otros en disputas sobre materias que son de todo punto desproporcionadas a nuestro entendimiento, y de que no podramos formarnos idea alguna, como ha sucedido quizs con harta frecuencia. Luego si no podemos descubrir hasta donde puede llegar la vista de nuestro entendimiento, hasta donde puede servirse de sus facultades para conocer las cosas con certidumbre y en qu casos no puede juzgar sino por simples conjeturas, aprenderemos a contentarnos con aquellos conocimientos que es capaz de alcanzar nuestro espritu, en la condicin en que nos hallamos en este mundo. C APTULO VI. Una vez que hayamos examinado detenidamente lo que es capaz de hacer nuestro espritu, y visto en cierto modo lo que de l podemos espera r no nos sentiremos inclinados ni a permanecer en una floja ociosidad y en una completa inaccin, cual si desespersemos de conocer jams cosa alguna, ni tampoco a ponerlo todo en duda y declamar contra toda especie de conocimientos porque haya cosas que no se pueden comprender. Y todava en el mismo captulo: Es sumamente ventajoso al piloto saber sobre la longitud del cordel de la sondalesa, aunque no pueda siempre reconocer por este medio todas las diversas profundidades del ocano; bstale saber que el cordel tiene el largo suficiente para hallar fondo en ciertos lugares del ma r para dirigir bien su derrotero y para evitar los escollos que podan hacerle fracasar. No har ms que otra cita decisiva. Estas consideraciones me trajeron la primera idea de trabajar en este Ensayo sobre el entendimiento Pues contempl que el primer medio que habra de satisfacer al espritu del hombre acerca de varias investigaciones a las que se siente muy propenso a empearse, sera forma r por decirlo as, un estado de las facultades de nuestro propio entendimiento, tantear su extensin, y ver a qu objetos pueden aplicarse. Hasta que tal no se hiciera, me imagino que tomaramos las cosas enteramente al revs.

PAGE 386

874 \ 874 \ IMPUGNACIN A COUSIN He amontonado todas estas citas con estudio, para convenceros de que no encierran meramente una idea fugitiva, sino una refla fija o mtodo establecido. Este mtodo es precisamente a mi parecer el verdadero, en el que hoy da se cifra an el nervio y la esperanza de la ciencia. Sin duda que en Locke se nos presenta vago o incierto, no slo en la aplicacin sino hasta en el modo de enunciarlo. 15 A fin, pues, de ilustrarlo y fijarlo, permtaseme ofrecerlo en un lenguaje algo ms moderno. Cualesquiera que sean los objetos que conozcis o intentis conoce r, ora sea Dios, o el mundo, ora los entes ms remotos o los ms prximos a vosotros, no los conoceris, ni podris conocerlos sino bajo una condicin, a saber: que seis capaces de conocer en general 16 y no los conoceris, no podris conocerlos sino dentro de los lmites de vuestra facultad general de conoce r Cuantos conocimientos podis adquiri r as los ms sublimes como los ms vulgares, descansan, el ltimo resultado, tanto respecto de su latitud como de su legitimidad, en el alcance y el valor de dicha facultad, llmesela como se quiera, espritu, alma, pensamiento, inteligencia o entendimiento. Locke la llama entendimiento. Sguese de aqu que una filosofa circunspecta, lejos de servirse ciegamente del entendimiento y de aplicarlo a la ventura, debe examinarlo desde luego, e investigar lo que es y lo que puede; si no se expone a chascos y desbarros innumerables. Pero el entendimiento humano forma parte de la humana naturaleza; luego el estudio del entendimiento humano envuelve otro estudio ms general, el de la humana naturaleza: 17 ese es, pues, el estudio por excelencia, ese es el que debe preceder y dirigir a todos los dems. 18 No hay una parte de la Filosofa que no suponga aquella y que no le tome luces. Qu puede ser la Lgica, v .g., es deci r el conocimiento de las reglas que deben dirigir el espritu humano, sin el conocimiento de esto que se trata de dirigi r a sabe r del mismo espritu humano? Qu puede ser la Moral, el conocimiento de las reglas de nuestras acciones, sin el conocimiento del asunto mismo de toda la moral, del agente moral, del hombre mismo? La poltica, la ciencia o arte de gobernar al hombre social, descansa igualmente s obre el conocimiento del hombre que la sociedad desarrolla, pero que no constituye. La Esttica, la ciencia de lo bello, y la teora de las artes tienen sus races en la naturaleza del ente capaz de reconocer lo bello y de reproducirlo, de experimentar las conmociones especiales que atestiguan su presencia y transmitir estas conmociones a las almas de los dems. Si el hombre no fuera un ente religioso, si ningu15. V er la anotacin 7 de Luz contra Cousin en la pgina 886. 16. V er la anotacin 8 de Luz contra Cousin en la pgina 887. 17. V er la anotacin 9 de Luz contra Cousin en la pgina 887. 18. V er la anotacin 10 de Luz contra Cousin en la pgina 888.

PAGE 387

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 875 / 875 na de sus facultades alcanzase ms all de la esfera limitada y finita de este mundo, 19 Dios no estara para el hombre, y no estara para s ms que en la medida de sus facultades; luego el examen de dichas facultades y de su alcance es la condicin de toda buena teodicea. En una palabra, el hombre est envuelto en todas las ciencias que le son en apariencia ms extraas. Es, pues, el estudio del hombre la introduccin necesaria a toda ciencia que quiere poseer su secreto, y cualquiera que sea el nombre que se le d, ora psicologa u otro distinto, es forzoso reconocer que semejante estudio, sin ser seguramente toda la filosofa, es su fundamento y punto de partida. 20 Pero por ventura es posible el conocimiento de la naturaleza humana? Es posible la psicologa? 21 No hay quien lo dude; porque es un hecho incontestable que nada pasa en nosotros sin que lo sepamos, sin que de ello tengamos conciencia. 22 La conciencia es como un testigo que nos advierte de cuanto sucede en lo interior de nuestra alma. 23 Ella no es el principio de ninguna de nuestras facultades, sino luz para todas. 24 No es por tener conciencia de lo que en nosotros pasa, el que pase algo en nosotros; pero lo que en nosotros ocurre sera como no ocurrido, si no nos fuera atestiguado por la conciencia; no sentimos, queremos y pensamos por ella; pero s sabemos por ella todas estas cosas. 25 La autoridad de la conciencia es la ltima autoridad en que viene a resolverse la de todas las dems facultades, 26 en trminos que si sufriese detrimento, como por ella es por donde llega a nuestro conocimiento la accin de todas las otras, y an la de la facultad de conoce r la autoridad de stas sin destruirse en s misma, nos sera desconocida, y por consiguiente nula para nosotros. 27 As es que no hay nadie que no se fe plenamente en su conciencia: 28 ah espira el escepticismo; pues, como dijo Descartes, aunque se dudase de todo, no se dudara que se duda. Luego la conciencia tiene una autoridad incontestable; es infalible; y a nadie falta su testimonio. 29 Efectivamente, la conciencia es 19. V er la anotacin 11 de Luz contra Cousin en la pgina 890. 20. V er la anotacin 12 de Luz contra Cousin en la pgina 891. 21. V er la anotacin 13 de Luz contra Cousin en la pgina 892. 22. V er la anotacin 14 de Luz contra Cousin en la pgina 892. 23. V er la anotacin 15 de Luz contra Cousin en la pgina 893. 24. V er la anotacin 16 de Luz contra Cousin en la pgina 894. 25. V er la anotacin 17 de Luz contra Cousin en la pgina 895. 26. V er la anotacin 18 de Luz contra Cousin en la pgina 912. 27. V er la anotacin 19 de Luz contra Cousin en la pgina 927. 28. V er la anotacin 20 de Luz contra Cousin en la pgina 929. 29. V er la anotacin 21 de Luz contra Cousin en la pgina 929.

PAGE 388

876 \ 876 \ IMPUGNACIN A COUSIN ms o menos clara, ms o menos viva; pero se halla en todos los hombres. 30 Ninguno es desconocido a s propio, 31 aunque muy pocos se conozcan bien 32 porque todos, o la mayor parte, hacen uso de la conciencia sin aplicarse a perfeccionarla, a lustrarla y a entenderla, por medio de la voluntad y de la atencin. 33 En la generalidad de los hombres la conciencia no pasa de un procedimiento a la altura de un arte, de un mtodo en la reflexin, la cual es en cierto modo una segunda conciencia, una reproduccin libre de la primera; y como la conciencia da a todos los hombres el conocimiento de lo que en ellos pasa, del mismo modo la reflexin puede dar al filsofo un conocimiento cierto de cuanto cae bajo la jurisdiccin de la conciencia. 34 Y ntese que aqu no tratamos de hiptesis y de conjeturas, pero ni an de razonamientos; trtase nicamente de hechos que pueden observarse, ni ms ni menos como los que ocurren en la escena del mundo 35 ; con slo la diferencia de que unos son externos y otros internos, y que llevndonos hacia fuera de la accin natural de nuestras facultades, nos es ms fcil observar los primeros que los segundos. 36 Mas con un poco de atencin, voluntad y ejercicio, se alcanza la observacin interior al igual de la externa; el genio de sta no es ms comn que el de aqulla: no 37 hay ms Bacones que Cartesios. En resolucin, aun cuando la psicologa fuera ms difcil que la fsica, es como sta, por su naturaleza, ciencia de observacin, y por consiguiente tiene el mismo ttulo y el mismo derecho a la esfera de ciencia positiva. 38 Pero es forzoso determinar bien los objetos que le pertenecen. Redcense, pues, los objetos de la psicologa a los de la reflexin, que son los mismos de la conciencia 39 ; ahora bien, es evidente que los objetos de la conciencia no son ni el mundo exterior ni Dios, que no se nos dan en nosotros mismos; tampoco lo es el alma, en cuanto sustancia, pues si conciencia se tuviera de la substancia del alma, no se disputara acerca de su naturaleza, sobre si ser material o espiritual. El nico objeto directo de la conciencia es el alma en su manifestacin, es deci r en sus faculta30. V er la anotacin 22 de Luz contra Cousin en la pgina 943. 31. V er la anotacin 23 de Luz contra Cousin en la pgina 944. 32. V er la anotacin 24 de Luz contra Cousin en la pgina 945. 33. V er la anotacin 25 de Luz contra Cousin en la pgina 945. 34. V er la anotacin 26 de Luz contra Cousin en la pgina 946. 35. V er la anotacin 27 de Luz contra Cousin en la pgina 949. 36. V er la anotacin 28 de Luz contra Cousin en la pgina 949. 37. V er la anotacin 29 de Luz contra Cousin en la pgina 949. 38. V er la anotacin 30 de Luz contra Cousin en la pgina 959. 39. V er la anotacin 31 de Luz contra Cousin en la pgina 951.

PAGE 389

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 877 / 877 des, y an esto todava en sus facultades en ejercicio y en accin, en su aplicacin a los objetos de ellas; pero ni los objetos de dichas facultades ni su sujeto y sustancia son objetos de la conciencia. El ente, cualquiera que sea, el de los cuerpos, el de Dios, y an del alma, no cae bajo el dominio de la conciencia; sta no llega directamente ms que a la accin de nuestras facultades, es deci r a los fenmenos. Luego si los fenmenos son los nicos objetos de la conciencia, y por lo mismo de la reflexin, y por consiguiente, de la psicologa, infirese que el carcter propio de la psicologa es una separacin completa de toda pesquisa relativa a la esencia de las cosas, es deci r de toda ontologa. La verdadera filosofa no destruye la ontologa, sino que la suspende y aplaza; y la psicologa, por su parte, tampoco destrona a la ontologa, sino que la precede y la ilustra. Ella no se ocupa en tejer una novela fsica o metafsica sobre la naturaleza del alma; pero la estudia en la accin de sus facultades, en los fenmenos que de ah resultan, y que la conciencia y la reflexin pueden abarca r, y abarcan efectiva y directamente. 40 Lo expuesto, seores, puede poner en claro el verdadero distintivo del Ensayo sobre el entendimiento humano : es una obra de psicologa, no de ontologa. No trata Locke de investigar en su libro la naturaleza y el principio del entendimiento, sino la accin de esta misma facultad, los fenmenos por los cuales se desarrolla y se ostenta; dando a estos fenmenos la denominacin de ideas. 41 Ved aqu el trmino oficial 42 que siempre usa para designar todo aquello por donde se manifiesta el entendimiento, y a lo que se aplica inmediatamente. (Citemos a Locke en comprobacin.) I NTRODUCCIN VIII. Heme servido dice de la palabra idea para expresar todo lo que se entiende (aqu es necesario traer a la memoria los antecedentes de Locke, es deci r la escolstica) por fantasma, nociones, especies o cuanto puede ocupar nuestro espritu cada vez que pensamos... Y creo que no costar mucho concederme que hay tales ideas en el nimo de los hombres. Cada cual las siente en s mismo, y puede asegurar que se encuentran en los dems hombres, si se toma el trabajo de examinar sus discursos y sus acciones. Es sobrado evidente que las ideas se toman aqu por los fenmenos del entendimiento, de la cogitacin, que la conciencia de cada uno puede percibir en s cuando piensa, y se hallan igualmente en la conciencia de los dems hombres, a juzgar por sus propias palabras y sus acciones. Las ideas son para el entendimiento lo que para las causas son los efectos. El 40. V er la anotacin 32 de Luz contra Cousin en la pgina 953. 41. V er la anotacin 33 de Luz contra Cousin en la pgina 965. 42. V er la anotacin 34 de Luz contra Cousin en la pgina 988.

PAGE 390

878 \ 878 \ IMPUGNACIN A COUSIN entendimiento se nos revela por las ideas como las causas por sus efectos, que la manifiestan y representan a la vez. Mas adelante examinaremos las ventajas e inconvenientes de esta denominacin, as como la teora que trae consigo; bastndonos por ahora determinar su existencia y sealarla como el estandarte mismo de la filosofa de Locke. 43 Para ste y toda su escuela el estudio del entendimiento se encierra en el de las ideas; y de ah la expresin clebre y reciente de Ideologa para designar la ciencia del entendimiento humano: el origen de esta expresin le encontramos ya en el Ensayo sobre el entendimiento siendo la escuela ideolgica hija legtima de Locke. 44 V ed ah, pues, el estudio del entendimiento humano reducido al de las ideas 45 : estudio que encierra varios rdenes de investigaciones, y deben por lo menos determinarse con toda precisin. Segn lo dicho anteriormente, podemos considerar las ideas bajo dos aspectos: 1 investigar si en relacin con los objetos, cualesquiera que sean, son verdaderas o falsas; o bien prescindiendo de su verdad o falsedad, de su aplicacin legtima a los objetos, indagar nicamente lo que son en s mismas, y tales como nos las manifiesta la conciencia. Sin disputa son esas las dos cuestiones ms generales que podemos proponernos relativamente a las ideas; no siendo tampoco dudoso el orden bajo el cual debamos ventilarlas. Salta a los ojos que, dar principio considerando a las ideas con relacin a sus objetos sin haber previamente examinado lo que son en s mismas, es comenzar por el fin; es entrometerse a investigar la legitimidad o ilegitimidad de los resultados, estando todava en la ignorancia de los principios. Es forzoso, pues, empezar el examen de las ideas, ms no en calidad de verdaderas o de falsas, o como debida o indebidamente aplicadas a tal o cual objeto, y por consiguiente, como si fueran o no motivos suficientes para tal opinin o tal conocimiento, sino como simples fenmenos del entendimiento, marcados con estos o los otros caracteres: as es como debe proceder incontestablemente un verdadero mtodo de observacin. 46 Mas no para aqu, habiendo todava dentro de dichos lmites materia dispuesta para dos rdenes distintos de investigaciones. 43. V er la anotacin 35 de Luz contra Cousin en la pgina 988. 44. V er la anotacin 36 de Luz contra Cousin en la pgina 990. 45. V er la anotacin 37 de Luz contra Cousin en la pgina 993. 46. V er nota 110. ( N. de la E. )

PAGE 391

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 879 / 879 ANOTACIONES Audi alteram partem. 1 1 Parece excusada la pregunta, sobre todo a mediados del siglo XIX Cuando la Filosofa estaba toda entrelazada y confundida con la teologa, entonces s era oportuno distinguir entre los filsofos que seguan meramente a la razn, y los que tambin llevaban, adems de ella, el norte de la autoridad. Hoy ya se entiende sin preguntarlo que nadie es ni puede pretender llamarse filsofo, sino por la gracia de la razn; pues an los mismos entre los filsofos que han abogado por un principio de autoridad para moderar la razn y dirigir a la humanidad y llenar cumplidamente sus necesidades, lo han verificado a fuerza de razones y por el ministerio de la razn, o de lo que tal les ha parecido, como sin salir de la misma F rancia nos ofrecen notables ejemplos los Lamennais, los Ballanches. A qu, pues, con qu objeto har el seor Cousin semejante pregunta, exclamarn sin dudas los lectores atnitos? No anticipemos la respuesta: ms adelante se desprender ella por s misma. 2 No poda haberse presentado ms pronto, no dir una gran luz, pero si ya vislumbre para empezar a iluminarnos sobre la cuestin pendiente. Represe en el arte con que el escritor quiere llamar la atencin sobre la obra que se propone analiza r pintndola en cierto modo como libro de circunstancias, deslizando asimismo la idea de que pertenece a una gran escuela, de que es sistemtico; cosa que en s misma es muy recomendable, pues sin sistema no hay filosofa, siendo lo nico reprensible en la materia el aferrarse a un punto de vista, en que se excluyan los hechos patentes, de donde quiera que nos vengan. Todava dir para disculpa r o, si se quiere, justificar al autor de esta parte, que todo sistema o toda nueva filosofa es en cierto modo obra de circunstancias, si se atiende muy espe1. Escuchar a la otra parte.

PAGE 392

880 \ 880 \ IMPUGNACIN A COUSIN cialmente a que stas son las causas ocasionales que producen todos esos diversos movimientos en la ciencia que llamamos sistemas: de otra suerte, tendramos efectos sin causa. Nacen unos sistemas por no poder continuar viviendo los que regan: la muerte completa de los unos es consecuencia forzosa en muchos casos de la vida temporal o eterna de los otros; y ved ah cabalmente uno de los argumentos invencibles contra el proyecto de conciliacin de M. Cousin, o sea, del electicismo como l lo propone, o por lo menos como l lo aplica. Pero no insistamos sobre esta importante cuestin, que aqu slo tocamos por incidencia y por no perder coyuntura de ilustrarla; contrayndonos a la que nos ocupa ntese igualmente como a rengln seguido, despus de haber soltado aquella insinuacin histrica, se apresura nuestro autor a aplaudir este distintivo, como l lo llama, de la filosofa de Locke. Estaba en su mano seguir un rumbo diferente hablando a sus compatriotas en el ao de 1828? Si no lo hubiera practicado as, solitario se habra quedado en la Ctedra de la So r bona. Necio sobre imprudente (dos veces necio) sera el hombre que atacase hoy de frente ciertos principios que estn fuera de discusin: lo que se hace en tales casos es irlos rodeando, ir muy de antemano soltando ahora una pedrezuela, luego una semilla para la enredadera, ms tarde un adverbio ( que no trae el autor que se impugna ) despus una preposicin, tan pronto se declama echando mano de las verdades ms vlidas de las ciencias naturales (muerte de los metafsicos), para cubrir con su manto el escndalo que puede haber producido la paradoja o el absurdo en el nimo de los lectores; como se apela al gastado reporte de pintar de materialistas a los verdaderos investigadores, o al menos, de temibles sus doctrinas, por conducir a tan funesto resultado. Y a tiene la juventud su Curso completo de sofistera; pero tampoco le faltar, aunque no tan acabado, el suficiente de esgrima nacional para descubrir y desbaratar las redes con que pretenden envolverla los que en son de amistad, resultan ser los mayores enemigos de sus almas. 3 Hay aqu ya mucho que desenreda r y con qu aclarar algn tanto la cuestin pendiente, a saber: por qu insinu el Eclctico al comenza r si Locke segua o no a la razn exclusivamente? Est visto que nuestro autor ha querido que respecto al filsofo ingls se tome el libre uso de la razn como lo ensea el protestantismo. A qu viene si no, haber revuelto la una cuestin con la otra? Norabuena que para dar cuenta, para mejor ilustrar las opiniones del filsofo, apelemos a la biografa del hombre; pero eso mismo cuando se hace de buena fe, se hace muy de otra manera. Si tratando v g. un escritor de contar las historias de los papas, o de los concilios, advierto a mis lectores que el tal historiador es protestante obro en tal

PAGE 393

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 881 / 881 caso como es debido haciendo justicia al asunto y aun al mismo autor; pues si lo desempea con imparcialidad, tanto ms lauros para l y para su libro. Pero que tratndose de un hombre que proclama en filosofa slo la autoridad de la razn, se note sta aplaudirse, y se insine luego a rengln seguido que el mismo hombre es protestante y no cristiano completo (ms que todos vosotros juntos y congregados!) sino que est pisando en el mismo lindero del cristianismo y otras flores de estilo tan falaces y capciosas como esta misma, y todo esto a un auditorio catlico formado de juventud dispuesta a favor de su catedrtico esto no es justicia, ni imparcialidad, ni jugar limpio, ni proceder como hombre de bien. Todo lo ms que pudiera haberse hecho sin faltar a estas condiciones, para ms impresionar a los oyentes sobre la libertad de pensar del filsofo ingls, era decir que perteneca al protestantismo y al partido ms liberal de su poca. Pero a qu viene, y primo limine 2 para prevenir a su auditorio, el decirnos si Locke entra o no entra hasta tal o cual punto en la metafsica cristiana en una obra acerca de las ideas ? Ya har resaltar ms adelante, no dir la inoportunidad e injusticia, sino hasta el ridculo de semejante procedimiento. V amos por partes. En primer lugar confiesa el seor Cousin que en Locke va la independencia de opiniones siempre acompaada del respeto sincero y profundo de cuanto respetarse debe; que es a un tiempo filsofo y cristiano. Entonces que ms quiere, aun para el propsito de la inoportunsima cuestin que ha suscitado? Nada ms habra que pedi r. Pero creen mis lectores que an esa misma justicia que se rinde al respeto y veneracin de Locke por el cristianismo, se ha hecho sin estudio, sin otra intencin? Qu poco conocen los lectores todava a nuestro hombre! Y aqu no ser fuera del caso advertir cun de todo punto difiero del seor Cousin en esto de tctica: l se propone desacreditar un auto r y ni menciona esta palabra, sino que todos son rodeos, insinuaciones, estocadas laterales; yo voy de frente y digo desde el principio: defindete, sofista, que yo no quiero serlo aunque pudiera. Cuando los hombres han abusado tanto como el seor Cousin de su posicin es forzoso que se atengan a las resultas. V olviendo de esta pequesima digresin, dir al lector sin embozo que el objeto del seor Elctico en hacer justicia al cristianismo de Locke no es otro sino dar a entender que esa dote es personal y no consecuencia de su sistema: pues en infinitos lugares de las obras de Cousin, unas veces arrastrado por su mismo sistema exclusivo, por ms que diga lo contrario, y otras Dios sabe por qu y lo sabremos nosotros a su tiempo siempre quiere echar la culpa al sensualismo de cuanto execrable pas en la Revolucin F rancesa, de cuanto es pobre de gusto en las artes; en una palabra, ste es su caballo de batalla, como dicen sus compatriotas, y ya se le 2. de entrada.

PAGE 394

882 \ 882 \ IMPUGNACIN A COUSIN conoce aqu mismo desde las primeras lneas. Muy largo e inoportuno sera entrar ahora a exponer las causas de ese gran terremoto del mundo poltico que se llama Revolucin Francesa; pero no hay nio de la doctrina hoy que ignore que esas causas fueron muchas; que la mala influencia (y la buena, puesto que tambin hicieron bien) que en ella ejercieron los escritos de algunos filsofos, no se debi precisamente a sus doctrinas sensualistas sino a que atacaron con hechos o con razones ciertas instituciones, y finalmente que las causas principales estaban en los mismos males que trabajaban entonces a esa malhadada nacin, compuesta naturalmente de hombres vivos, exaltables y belicosos. Sigamos con el impugnador de Locke. En el Ensayo sobre el entendimiento reina contina Cousin como un perfume de slida piedad el verdadero cristianismo. Entonces qu ms quieres? volveremos a pregunta r Un perfume slido es ms de lo que se puede exigir de un perfume, que es vapor naturalmente leve y pasajero; y el cristianismo de Locke es verdadero: con que tenemos que es sentido, slido y verdadero; no se necesita ms para canonizar a un hombre entre los cristianos. Pero, seor exclamar cualquiera esto de perfume con solidez, no se acomoda muy bien: no es algo raro el modo de explicarse de M. Cousin? No, seores, que es muy eclctico, muy electivo, muy adecuado a su propsito. Bien se ve que an no lo conocis! Perfume quiere decir ligero y l se propone hacer creer a sus oyentes que no es grave Locke en el cristianismo; pero trae el correctivo de slido que significa pesado para los que tengan la pesadez de reargirle con el que no le hace justicia; pues entonces les contesta con el slido y verdadero cristianismo; es deci r que ser eclctico se llama estarse siempre preparando una retirada: el pro y el contra : diluir el pensamiento con tantos arrimos, distinguos y enredos, que no sepa la pobre juventud (que es a quien nicamente tengo lstima) a que carta quedarse. Siga usted hablando, seor Sofista. Este (el cristianismo de Locke) sin embargo se ve reducido en algn modo a su ms simple expresin. Le di la conciencia (sguele cobarde!) el golpe de que aventuraba demasiado en la expresin, y al momento acudi con el correctivo en algn modo No, amigo mo, cuando una cosa est reducida al modo de su ms simple expresin (digo, y ms!) ya no hay modo de reducirla ms, porque ese es su ltimo modo y as vuestra frase envuelve un contrasentido. Matemticos, de quienes est tomada la metfora, sabed de hoy ms, que cuando hayis reducido un caso o doctrina a su ms simple expresin, todava no est reducida a su ms simple expresin Por lo dems, si el cristianismo es verdadero, tanto mejor para l de verse reducido a su ms simple expresin ; pues cuando una doctrina as precisada puede todava resistir el anlisis, sale entonces acrisolada de verdad. Locke cita con frecuencia las sagradas letras tributndoles el homenaje que se merecen, pero sin entrar jams en el fondo de los dogmas y de los misterios, en donde reside sin embargo la metafsica cristiana. Habrase visto

PAGE 395

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 883 / 883 cosa como ella! Lo creeramos si no lo estuviramos leyendo con nuestros mismos ojos? Pues ha hecho muy bien Locke, seor Victor Cousin: ha hecho mil veces bien con no haber entrado en el fondo de los dogmas y de los misterios en una obra de Psicologa!Os habis olvidado de aquellas palabras que estampasteis en otra parte de vuestros escritos (vase el prlogo de los Fragmentos ) diciendo que la filosofa para siempre se haba emancipado de la teologa, y que era el colmo de la sinrazn mezclar hoy la una con la otra? Si Locke se hubiera propuesto en un libro ex profeso explicar los motivos de la filosofa del cristianismo (que tiene mucha y muy profunda filosofa) entonces se le poda hacer semejante cargo. Pero aqu es donde resalta, no ya la injusticia, sino hasta el ridculo, como antes dije, con que se le endereza tal reconvencin. Propnese un autor exponer la filiacin y origen de las ideas para determinar el alcance de las facultades intelectuales; es deci r propnese describir unos fenmenos de la naturaleza con sus leyes, y nada ms; y porque ha querido y porque le ha venido a cuento, ha citado los libros sagrados entre los cristianos; pero el tal hombre poda haber desempeado su tarea sin ser cristiano, ni judo, ni moro. Si, pues, ha aprovechado las luces filosficas que el cristianismo le ha suministrado, tanto mejor para l y para nosotros. No poda un cnico, un oriental, un hombre que ni siquiera tuviese una idea ni remota del cristianismo habernos dado la historia y teora exacta de los fenmenos del entendimiento? El procedimiento natural es el que yo he adoptado respecto de M. Cousin, al notar tantas opiniones extraviadas y contradictorias, tantas doctrinas y paradojas opuestas al tenor de los descubrimientos en las ciencias, siendo por otra parte un hombre de mrito y de talento el propalado r Para volver de mi escndalo, de la sublevacin en que este hombre pona mi entendimiento candoroso, amigo de la verdad, de la verdad pura, donde quiera que la encuentre, sin clculo de ningn gnero, he tenido que apelar a los antecedentes del hombre para explicar los extravos del filsofo ; pero eso mismo despus de haber impugnado con slo las armas de la razn semejantes delirios y contradicciones. Empero Cousin sigue una marcha opuesta relativamente al buen Locke: empieza previniendo los nimos contra l, y previniendo solamente antes de analizar sus doctrinas; pero poco me importa, yo admito la batalla en cualquier campo y forma en que el enemigo haya querido presentarla, advirtiendo con este motivo, y de una vez para todas, que yo no soy apologista de Locke, sino al contrario le impugno en muchos puntos en que lo hace M. Cousin, por ser favorable a sus doctrinas; pero sostengo que la base del sistema del filsofo ingls es inexpugnable; es decir: Son innatas las facultades, pero no las ideas, o en esta otra frmula concebida: sentir es el fundamento de conocer; y esto defender cada vez y cuando se le ataque con falta de justicia y de cando r As lo he hecho presente un milln de veces en todos mis escritos polmicos, y sealadamente en el Elenco de 1839 (proposicin 26).

PAGE 396

884 \ 884 \ IMPUGNACIN A COUSIN 4 A su tiempo lo veremos. Por el momento slo tachamos como muy antifilosfico este modo de impugnar: los discpulos han abusado de los principios de su maestro: luego son errneos y perjudiciales dichos principios. Lo que incumbe probar en tal caso, en buena lgica, es que las doctrinas de los discpulos son consecuencias forzosas de los antecedentes del maestro; y en ese extremo, si resultan falsas las consecuencias, son tambin irremisiblemente falsos los antecedentes. As, pues, el primer modo de ataca r y el ms victorioso, es demostrar por el anlisis o con hechos que tal principio conduce precisamente a tale s errores o absurdos. Pero se dir: creamos el principio inocente en manos del maestro; pero los discpulos no han revelado las consecuencias, y por eso los tenemos por nocivos despus de las lecciones que nos ha dado la historia. Como estas consecuencias perjudiciales se deduzcan forzosamente de las premisas, entonces y slo entonces sern stas falsas y nocivas. Pero el que los hombres hayan abusado de un principio cierto, seguro y demostrado, no le quita a ste su certeza y su seguridad. No hay cosa buena e inocente que no puedan convertir en malfica y nociva, segn el uso, o mejor dicho, el abuso que hayan hecho de ella. No publiquis, dicen los timoratos, que el fsico influye en la moral, v .g., porque puede abusarse de tal principio para atacar la libertad humana o el libre albedro. Pero cmo hemos de estorbarlo, si es una verdad evidentsima demostrada por un milln de hechos, y verdad utilsima bien que no hay verdad perjudicial por cuanto conocido el hombre como es en s, sabremos educarle y perfeccionarle mejor y ms seguramente?; en una palabra podremos ms fcilmente hacerle feliz en este mundo, sin perjuicio del otro. Que si la humana libertad o libre albedro es atacada con semejantes armas, ella saldr inclume del combate, y tanto mejor por la causa de la moral; no puede menos de salir ilesa, porque descansa en otros hechos tan evidentes como aquellos en que se apoya la evidencia del fsico sobre el moral: una verdad no debe jams temer confrontarse con otra verdad: ambas ganarn en el cotejo: los nicos que pueden y suelen perder son los hombres en sus intereses materiales o en sus intereses morales. Si uno de los dos principios tenido por verdad, resulta no ser sino verdad aparente, que caiga ante la verdad verdadera hija del cielo. Y o estoy esperando que me demuestren que de la proposicin fundamental de Locke todos nuestros conocimientos son derivados de la experiencia que de este inocentsimo principio se deduce forzosamente el materialismo, que lo trae en su seno como germen que con el tiempo indispen sablemente ha de desarrollarse y crece r Dir ms: si de ah deriva indefectiblemente el materialismo, todos los hombre tienen que ser forzosamente materialistas; porque esa es una verdad tan demostrada, que

PAGE 397

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 885 / 885 se hace necesario rendirse a la evidencia. Pero seo r aunque sea verdad, es verdad perjudicial, porque pueden abusar de ella. Se me parece el caso de estos hombres idntico al de aquellos que nos exigieron no publicsemos que hay en el mundo millares de criaturas que nacen idiotas, porque de esa manera se aprovecharan los antir r eligiosos de tales armas para atacar la justicia divina; no siendo justo, segn las ideas humanas, haber creado tantos infelices, negndoles el bien de la razn; pero porqu hubiera hombres capaces de sacar esta consecuencia descabellada, es menos cierto el hecho de que se trata? Podr la justicia divina temer semejantes argumentos? Un dao irreparable menguado! h acis a la causa de la religin y de la moral infundiendo cobardemente el pavor de que estis vosotros posedos por la mue r te de vuestras opiniones! As establecis esa lucha fatal entre la religin y la ciencia. Si ambas son verdaderas quin contra ellas? Y les har dar a entrambas el abrazo estrecho y sincero que se debe dar a la verdad: el sculo eterno de la paz: slo sus falsos defensores y desarmonizadores entre ella y la ciencia quedarn por tierra para siempre confundidos. Delenda est Carthago! 3 5 Protestando de nuevo que no son discpulos (se entiende lgicamente, por una consecuencia forzosa) de Locke cuantos ateos y cuantos regicidas tuvieron la ocurrencia de escribir en los siglos XVII y XVIII todava tachamos de inexacto, aun respecto a esos mismos monstruos el lenguaje de nuestro Eclctico. En primer luga r ya le tenemos aqu criticando a las claras la independencia que siempre se necesita para discurrir sin prevencin, y ya antes la celebr el mismo Cousin, que nunca es el mismo. Segundo: otra inexactitud, y hasta otra maldad casi dira pintar al cristianismo como moderador de la independencia de opiniones, dando as a entender que al cristianismo puede ser temible semejante independencia, en lo cual se hace muy mala obra a la religin de Jesucristo, como si ella no pudiera entrar de frente en la libre discusin, o como si la libre discusin fuera de suyo cosa perjudicial. Pobre filosofa, y pobre religin la de este Eclctico! Tercero, en fin, tacho el modo de expresarse el auto r que envuelve otra inexactitud. Dice que la independencia ha degenerado en indiferencia, y sta en enemistad. Otra es la historia del espritu y corazn humanos: primero es la hostilidad contra las opiniones reinantes, y despus entra naturalmente la indiferencia respecto de ellas, no al contrario. 3. Hay que destruir a Cartago!.

PAGE 398

886 \ 886 \ IMPUGNACIN A COUSIN 6 Es deci r jvenes queridos, abrid los ojos, estad siempre prevenidos contra las doctrinas que malvola y maliciosamente han sido bautizadas por sus antagonistas con el nombre de sensualismo. Todo esto era menester: suponer a unas opiniones males que no han producido, para hacerlas odiar ya que no se pueden impugnar victoriosamente por su evidencia. En fin, no hablemos ms: yo tambin reclamo la atencin de la juventud y de todos los sensatos; audi alteram partem : 4 que tampoco perder coyuntura de descubrir el espiritu que anima al autor: tenemos el mismo derecho para tomarnos la licencia que l se toma. Veremos de que lado se inclina la balanza. Scimus, et han veniam petimusque, damusque vicissim 5 7 Y a sta es mana de criticar y poner siempre peros a Locke. El lector acaba de ver que no hay nada de vago ni incierto en el modo de explicarse el filsofo ingls acerca del mtodo, sino antes bien peca el estilo demasiado determinado y prolijo; de forma de que el ms lerdo no puede menos de entender la mente del auto r y sta es dote constante de los escritos de Locke: siempre se entiende lo que dice, as cuando acierta como cuando yerra. No se puede decir otro tanto de M. Cousin; al menos, suele dar ms trabajo desentraarle. As, pues, ver el lector que lo nico que hace Cousin respecto a estas citas de Locke es abreviarlas, no aclararlas ms, y exponerlas en lenguaje algo ms moderno, o mejor dicho, algo ms antiguo, aunque revivido. El historiador de la ciencia Tenneman, traducido por el seor Cousin, hasta reprende a Locke la suma claridad que supo dar a estas materias psicolgicas, de suyo tan abstrusas, por haber contribuido as a popularizar la ciencia, y hacer creer a los hombres superficiales que era ms fcil de lo que es. Y o no soy de la opinin del historiador alemn en cuanto al perjuicio causado por este modo de tratar la materia; pero sta no es la cuestin ahora: slo me propuse alegar un comprobante irrecusable de la habitual claridad del estilo de Locke. Por lo dems, tiene Cousin razn en decir que en la aplicacin no en la enunciacin suele estar Locke, no dir precisamente vago e incierto sino falto alguna vez; pues no siempre es dado, o mejor dicho, nunca es dado, al que pone las primeras piedras, llevar el edificio a su complemento y perfeccin. Pero dicho sea para la gloria de Locke: siempre que ignora, o que no sabe todo lo que juzga 4. Escuchar a la otra parte. 5. Lo s, y no slo concedo esta facultad a los dems, sino que la pido para m tambin. (Horacio, Art. Poet .)

PAGE 399

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 887 / 887 necesario para penetrar en el asunto, lleva la circunspeccin hasta el extremo. !Pocos mortales ofrece el campo de la ciencia ms amantes de la verdad y ms cautelosos para evitar el error! Y a no hay en el mundo tanto franqueza e ingenuidad. Murieron. 8 He ah una verdad; pero hizo muy bien Locke en no expresarla, pues es de aquellas que ni esclarecen la cuestin ni hacen honor a quin las dice; y hablando sin rodeos: para conocer es necesario la facultad de conocer es una perogrullada completa y siempre superflua. 9 Consecuencia rigurossima, y principio luminoso hasta no ms: slo falta que M. Cousin sea consecuente a l, y lo aplique como es debido. Desgraciadamente no sucede as porque este mismo seor es el primero que quiere aislar el estudio de la fisiologa del de la psicologa ; este mismo hombre es el que dice, como veremos en lo sucesivo, que entre la sensacin y la percepcin media un abismo cuando la verdad y la verdadera metfora seran que entre una y otra no hay ms que un grado un escaln ; y todo esto para insinuar de antemano en el nimo de los lectores que los que opinan diversamente (los de la escuela malignamente nombrada sensualista) confunden las operaciones del espritu con las de la materia. Si el estudio del entendimiento humano, como asentis, envuelve el de la humana naturaleza, claro est la utilidad y necesidad de estudiar al hombre por entero para conocerle completamente, al hombre fsico y al hombre moral, sobre todo siendo tan ntima y estrecha la relacin entre uno y otro: el hombre es espritu; sensacin, sentimiento y entendimiento: luego es forzoso estudiarle bajo todas estas relaciones para penetrarle hasta donde nos es dado, y el investigador que omitiera alguna para conocerlas todas, llevara precisamente la de erra r o la de acertar o descubrir menos que los dems armados con todos los requisitos y recursos; idntico en esto al mdico que mal avisado se contentase con slo tomar el pulso sin hacer reparo en otros sntomas que tanto podran ayudarle para atinar con la causa del mal en el mismo caso propuesto. Y a se ofrecern ocasiones de desenvolver esta importantsima materia en el discurso de nuestra impugnacin. Bstenos por ahora apuntar la preciosa doctrina que acaba de sentar el autor; conviene a sabe r que el estudio del entendimiento humano envuelve el de toda la naturaleza humana Tome la juventud esta prenda que ha soltado el caudillo de la escuela pseudo-eclctica; y a su tiempo ver por sus ojos, si ha tenido razn para decir que hay tres personas distintas en el seor Cousin: la primera, el

PAGE 400

888 \ 888 \ IMPUGNACIN A COUSIN celoso promotor e informante de instruccin pblica, y para sta no tengo ms elogios; la segunda, el filsofo que promete grandes cosas, proclamando los principios demostrados de la ciencia moderna, y a sta tambin aplaudo, pero le tomo la palabra; la tercera, en fin, el filsofo, que olvidado completamente (o desconociendo, o si los conoce, peor) de los bellos principios que ha sentado y las esplndidas esperanzas que nos hizo concebi r se contradice lastimosamente, sostiene las paradojas ms sublevadoras de la razn humana, embrolla la exposicin de los fenmenos ms perceptibles; y lo que es peor que cuanto va dicho, emplea todas las armas y tretas de la sofistera de un modo de que apenas hay ejemplo ni en un siglo ni en su nacin. Otra vez he dicho, y viene y conviene aqu repeti r cun fcil sera hacer una impugnacin al seor Cousin exclusivamente con los datos que contra l arrojan sus propias doctrinas y hasta sus palabras; podra escribirse un libro muy dilatado y consecuente en todo a su ttulo llamndole: El eclecticismo refutado por s mismo. Tampoco es fuera del caso advertir lo que ya apunt en mi Elenco de 1839 a saber: que si no hubiera sido por esas verdades y principios de la ciencia moderna que se invocaban, no habra podido pasar ni por un momento los errores y nubes que se encubran bajo la bandera del soi-disant 6 eclecticismo, que debi igualmente en gran parte su efmera existencia, entre otras muchas circunstancias que ahora nos llevara muy lejos desmenuzar; pero que iremos hacindolo segn y conforme se presente la coyuntura a este nombre sonoro, rotundo, conciliador y electrizante. As es como se alucin a la incauta juventud; vea ella opiniones bellas, y magnficas esperanzas en las primeras pginas y en la portada, y ya llevaba en sus venas el opio que haba de adormecer los ojos de su entendimiento para pasarlo de largo por los errores que despus tan astutamente se le entretejan con las verdades. Cmo poda la juventud considerar como mala una filosofa en que vea de cuando en cuando cosas buenas, y adornadas con todo el prestigio de la locucin? Mis impugnaciones, espero, le demostraron que es bien mezquina, y el da que penetre sus motivos, la hallar no solamente psima, sino detestable. No hay que escandalizarse: que todo se ir poniendo ms claro que la luz meridiana. No anticipemos. 10 Distingo (Y aqu palpo la necesidad de reunir en un solo cuerpo cuanto publiqu, que no es poco, sobre la importantsima cuestin del Mtodo para no tener que repetirme. Se reimprimir, pues, simultneamente con el presente trabajo como otro cuaderno). Debe preceder a los puramente filosficos, en el sentido estricto en que hoy suele aplicarse la palabra, es 6. autodenominado.

PAGE 401

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 889 / 889 deci r como el conjunto de las ciencias llamadas morales o intelectuales concedo ; debe preceder a todos los dems, como v.g., a la fsica, a la qumica, a las matemticas, esto es, a las ciencias naturales, niego De seguro que el seor Cousin admite la distincin, y an me dir, no sin algn fundamento, que para las palabras de su texto era excusada. Sin embargo, vaya dos respuestas: aqu en la Habana, entre nosotros, despus de haber escrito setenta columnas del Diario 7 sobre la materia, despus de haber recibido sta cuanta claridad es posible drsele, todava se ha encontrado quien se oponga, sin apoyarse ms que en esas mismas palabras generales del seor Cousin. A este caballero va enderezada la segunda respuesta. El modo en que est concebida su proposicin presupone sin duda la premisa, o bien tiene por forzosa consecuencia, el que sea ms arreglado, ms metdico, ms natural, estudiar primero la naturaleza del instrumento y la causa de los efectos que los efectos mismos, y cuidado que primero es el instrumento que las operaciones y primero la causa que los efectos ; sin embargo, il nen est rien como dicen expresivamente los franceses no hay nada de eso; y ah est descubierto en toda su desnudez el argumento que a tantos ha alucinado. Dicen pues: no podemos estudiar ciencia ninguna sin usar del entendimiento: es as que para usar bien de una cosa, es menester conocerla, y que esta cosa o instrumento es antes que las dems que con l van a adquirir: luego debe estudiarse ante todo el rgano, sin el cual no es posible constituir la ciencia. En primer luga r el hombre se halla, sin saber cmo, en el uso de su entendimiento, constantemente discurriendo sobre todo lo que se le presenta, con tanto ms acierto cuanto ms familiares le son los objetos acerca de los cuales se ocupa; distinguiendo la verdad del error en el cotejo de unas impresiones con otras impresiones, o sea, en la piedra de toque de la experiencia Necesita para esto conocer su entendimiento, su naturaleza, sus leyes? Mas todava: puede al principio penetrar la naturaleza de su entendimiento? Imposible. Cul es, pues, la primera regla del mtodo? Empezar por lo ms fcil, y lo ms fcil es lo ms natural. De otra suerte estaramos aguardando a que el hombre fuera capaz de conocer las leyes de su entendimiento, para ensearle un milln de cosas que estn al alcance: la naturaleza le est guiando como por la mano, mejor dir, por los ojos, por todos los rganos externos a ocuparse primero del mundo exterio r As la causa primero que el efecto el criador antes que la criatura; pero yo no puedo elevarme a la causa, sino por el efecto, ni al criador sino por la criatura; ms claro, conozco millares de objetos, que ni aun criaturas son para m, antes de soar siquiera en la induccin de un criado r. Puede un matemtico hasta ser profundo en su ciencia, sin haberse ni siquiera preguntado que es el entendimiento humano, digo, y no de un 7. Diario de la Habana En el volumen I de esta obra ( N. de la E .)

PAGE 402

890 \ 890 \ IMPUGNACIN A COUSIN modo emprico y puramente prctico, sino dando cuenta de la teora en todo y por todo. Ahora bien, podr habe r y hay efectivamente, una metafsica de la misma ciencia de la cantidad, a que quiz no llegue ese matemtico, y que servir de fundamento a sus mismas teoras; pero eso lejos de probar que deba proceder semejante, estudio, convence que no se puede arribar a l hasta el fin, y sin embargo le sirve de fundamento a todos los anteriores; pero est escondido en las profundidades de la ciencia o de la naturaleza, que es tipo de toda ciencia humana. Dios es primero que el mundo, y ser cuando no sea el mundo; pero la idea de Dios es posterior a la idea del mundo; o lo que es igual: el hombre no puede conocer a Dios sino por el itermedio del mundo. Doctrina del insigne filsofo San Pablo: invisibilia enim ipsius, Dei per ea quae facta sunt intellecta conspiciuntur 8 Y tanto, que en su primera Epstola a los romanos increpa a los Gentiles por resistirse al conocimiento de Dios, dicindoles que no hay excusa que alega r puesto que ha hecho el mundo y sus maravillas que estaban a la vista de todos, an de los ms lerdos, pudiendo elevarse por estos efectos exteriores hasta el espritu virtud y eficacia de lo divino e invisible. Aqu est el mtodo: aqu la invencible filosofa; pues que ya esto ni sistema puede llamarse, sino la historia verdica de los hechos. As pensaba exactamente el genio ms trascendental que en el mundo ha existido: Aristteles ni ms ni menos, trae las palabras siguientes al libro 12 de su Metafsica : La filosofa primera es la ltima en la enseanza filosfica; hasta no haber atravesado los fenmenos y las relaciones en que se ocupan las ciencias inferiores, no podemos elevarnos hasta el ser absoluto, fuente invisible de los fenmenos. Y es tan exactamente idntico su modo de pensar al mo, que esas ciencias a que alude y que deben ir por delante, son precisamente la fsica y las matemticas, como lo trae repetidas veces el libro 6 y 9 de la misma obra. 11 Cuidado! que aqu es menester proceder con la mayor precisin y exactitud. El hombre llega al conocimiento de Dios, filosficamente hablando, como dijimos en la nota anterio r explayando as la doctrina de San Pablo, por el mundo y las fuerzas de su razn, que en ese sentido se hallan tambin en el mundo; pues el hombre y sus facultades son partes de l. La idea de Dios tambin la saca el hombre del mundo; de forma que si el hombre no sintiera lo limitado, no podra elevarse a lo ilimitado; por eso no ha y rigurosamente, absoluto para la concepcin humana; as que, el hombre lee a Dios en el mismo mundo, aunque Dios sea diferente del mundo; porque en 8. Porque las cosas invisibles del mismo Dios se ven entendidas en las cosas que son hechas (San Pablo, Ad Rom, 20).

PAGE 403

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 891 / 891 el mundo ve el plan, el orden, el concierto, la omnipotencia, la omnisciencia, la justicia, la causa: luego por medio de la observacin llega a Dios: luego aunque la esencia de Dios no est en el crculo de su concepcin, lo est sin duda su existencia y dems atributos que hemos enumerado. Quitadme, pues, la experiencia, y privis al hombre del nico medio de llegar a Dios por la luz de la razn. Se ve, pues, que lo que llamamos infinito es un resultado del ejercicio de nuestro espritu sobre esta mquina del mundo; es una pura relacin de nuestras percepciones, sin que el ser relacin como ha credo algn pensador superficial, sea menocasbar en lo ms mnimo la realidad de ningn objeto. Es tan hija de comparacin y cotejo la idea de Dios, que los hombres se la forman con algunos caracteres diversos, segn sus puntos de partida, conviniendo todos en uno slo, que a todos impresiona de idntico modo. Ejemplo: el politesmo y monotesmo la idolatra en sus variedades, y la verdadera religin ; conforme son nuestros conocimientos de la naturaleza, as es nuestra idea de Dios, sujeta siempre a la naturaleza. 12 Principios divinos y por los cuales morir combatiendo, mientras haya uno solo que los ataque! Pero ellos mismos son los que me llevan a consecuencias contrarias a las que en su aplicacin deduce nuestro Eclctico. Expliqumonos. El estudio del hombre es la induccin obligada de la Lgica, de la Moral, de la Legislacin, de la Economa pblica; en una palabra, de la Filosofa estrictamente dicha, o sea, las ciencias morales. Ahora bien, el estudio del hombre no comprende nicamente la psicologa o el estudio de las facultades mentales ; as, hace mal M. Cousin en poner la palabra psicologa como sinnimo de la ciencia del hombre, pues la psicologa no es ms que una parte, un captulo, aunque importantsimo, de ese gran tratado, siendo as que en el hombre hay funciones fsicas, intelectuales e instintivas, o causas de las pasiones. Luego la antropologa o estudio completo del hombre tiene por preliminar la fisiologa ; y la psicologa no viene a ser propiamente ms que una seccin de esta misma ciencias; hasta la patologa es verdadera y eficaz lumbre de las leyes del hombre sano : es la ciencia que encarga, por decirlo as, de hacer los experimentos que ha menester la ciencia del hombre para su progreso y perfeccin. Pero a fin de mejor penetrar las leyes de la naturaleza viviente, es til, es necesario conocer las leyes generales de la materia; luego la fsica propiamente dicha es un preliminar obligado de la fisiologa: la fisiologa lo es de la moral, de la legislacin, etctera, pero estos ramos constituyen propiamente la llamada filosofa moral y racional, luego la fisiologa es el fundamento de toda psicologa, y por consiguiente de toda filosofa racional y moral. Antes de terminar esta nota permtaseme advertir que no es muy

PAGE 404

892 \ 892 \ IMPUGNACIN A COUSIN de mi aprobacin la palabra psicologa pues esta significa tratado del alma y nosotros no conocemos el alma sino por sus efectos como causa no como sustancia : as parece ms modesta y ms arreglada a los fenmenos, y por lo mismo ms cientfica, la denominacin de ideologa para esta parte de la antropologa o ciencia del hombre que versa sobre las funciones intelectuales Pero no nos paremos en frusleras. Si se entiende lo mismo por psicologa que lo que entendemos nosotros por ideologa, no pelearemos por los nombres; conviene sin embargo advertir que el lenguaje corre siempre parejo con el estado de la ciencia, o con las pretensiones de cada secta. Los que aspiran a ms exactitud introdujeron el nombre ideologa ; los que quieren desenterrar lo viejo, aunque sea bueno ( que cuando lo es yo soy el primero en ayudarles, y tengo dadas relevantes pruebas de ello), esto es, los que ganan con la confusin, se empean en revivir la pretensora denominacin de psicologa. Juzgue el lecto r aun por stas al parecer frioleras, de las miras de ese partido poltico-filosfico. 13 Dale! y no pasa con poner a la psicologa como sinnimo de la ciencia de la naturaleza humana! Habrse visto tal porfa! Pues, no seo r que la naturaleza humana, no digo como animal, pero ni como humana, est agotada en las facultades intelectuales; ms todava, no podis profundizar en el estudio de estas facultades ni internarnos en el de los rganos y en el de las influencias fsicas, sin mezclar asimismo los fenmenos del sentimiento. Santos varones! Todo est enlazado en el hombre: le mutilis miserablemente en son de completarle. El hombre no es espritu puro: es alma, cuerpo y sentimiento, todo en una pieza; se separan estos fenmenos para analizarlos y mejor comprender su enlace y relacin. En la naturaleza no hay paralelas, sino tangentes y secantes; todo se toca y se abraza; no hay primero, ni postrero, como dijo el grande Hipcrates. Estudiad al antiguo, seores eruditos, y sabris un poquito ms, ya que tan afectos sois a antiguallas, y que vuestra cabeza por s sola no os ayuda para cosa de provecho. 14 Estamos de acuerdo en la posibilidad de la ciencia del hombre. P e r o el porqu del seor Cousin me parece tan extico, o yo tengo mi cabeza tan de otro modo distinto a la suya, que no me parece tan precisamente el fundamento de la psicologa. En efecto, es inconcuso que nada pasa sin que de ello tengamos conciencia, o, hablando ms claro, sin que lo sintamos; pues la conciencia de M. Cousin es el sentimiento, ni ms ni menos, y si no lo fuere, peor para l; pero con esto slo no se puede levantar la

PAGE 405

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 893 / 893 ciencia, que siempre ha de consistir en el cotejo del yo con el no-yo, o del sujeto con el objeto. V amos a demostrarlo brevemente: a veces sentimos hasta lo que no pasa en el mundo exterio r como sucede a un frentico que dice tener en la cabeza una legin de diablos, cuando en la realidad tiene algo, pero es una irritacin cerebral; as, es menester distinguir el hecho de la conciencia del hecho de conocimiento: si no tengo en lo exterio r en la observacin, con qu marcar la causa, o motivo de mis sensaciones internas, no puedo levantar la ciencia. Vase como la levanta Descartes, cuando trata de hacerlo: hasta para poner la piedra del cogito, ergo sum 9 tiene que apelar al mundo exterio r Desafo a los metafsicos a que me construyan la ciencia de la conciencia sin echar mano de la experiencia exterio r. 15 S i los pseudoeclcticos o idealistas no abusaran tan a menudo de los smiles, ni palabra diramos acerca del presente, y mxime cuando es la expresin de un hecho. Pero pues invocan esos seores el rigor cientfico, vamos a aplicarlo al asunto que nos ocupa. Efectivamente, la conciencia nos dice cunto sucede en nuestro interior; 10 pero no es rigurosamente hablando un testigo tan slo, sino que tambin es actor y parte; pues, en resumidas cuentas, conciencia es senti r es un modo del sentimiento, es, por otro nombre, el sentido ntimo o interno. La conciencia es un fenmeno que acompaa a las dems funciones intelectuales que pasan en nuestro cerebro, y an en el resto de nuestros rganos operando juntamente con ese gran rgano, o con esa coleccin de rganos, sea cual fuere la opinin que se adopte acerca de la naturaleza del cerebro, como compuesto de un solo rgano, o de muchos relacionados y enlazados entre s. Cuestin que no examinaremos ahora, por no desviarnos mucho de nues9. pienso, luego existo. 10. Esto no quita que se verifiquen a veces otros fenmenos intelectuales, como sucede en el sonambulismo y en algunas enfermedades, sin ir acompaadas del sentimiento de conciencia. A este captulo pertenecen tambin aquellas impresiones menores o reiteradas de que no hacemos caso o no tenemos conciencia, por el hbito, a que tanta importancia da Leibnitz, y luego se nos revelan ellas, o sus resultados, cuando menos lo esperbamos; y que se hallan en el depsito de nuestro entendimiento, sin tener conciencia de ello; tampoco es el hombre consocio del mecanismo, digmoslo as, de sus funciones intelectuales, en lo cual est tan a oscuras como en el de las corporales, mientras los experimentos y observaciones no le declaran su marcha, si es que pueden, y hasta donde pueden. En efecto no sabemos lo que pasa cuando damos una idea por medio de la induccin; v g.: sabemos algunos de los fenmenos concomitantes, y nada ms. Slo por el estudio de las ciencias fsicas podremos averiguar algo; la conciencia por s sola es estril: ella no puede dar ni la historia de s misma.

PAGE 406

894 \ 894 \ IMPUGNACIN A COUSIN tro propsito; pero que lo haremos lentamente y de muy buena gana, ya sea en el discurso de es t e trabajo, o bien en una memoria escrita expresamente, 11 si aqu no se presentare la buena oportunidad. Es cuestin ms propia para ventilarse con Jouffroy que no con su maestro Cousin; tal vez nos ofrezca una bella coyuntura el examen de un trabajo del primero muy inmerecidamente aplaudido por un consistorio de metafsicos y de parciales, jueces muy recusables por uno y otro ttulo. La conciencia es tan efecto, o tan fenmeno como la percepcin, la memoria u otra cualquiera de las facultades intelectuales, dependientes todas de una causa, de la causa de la vida: en todos esos fenmenos vitales hay algo de activo y pasivo simultneamente. De modo que la accin y pasin no son tan contrapuestas como cree en otro lugar M. Cousin; y stos son los argumentos que hacen ms fuerza a los metafsicos, siempre vctimas de las palabras. A la prueba. Puede concebirse la recepcin, la pasin de la impresin, en nuestros rganos, en el cerebro, sin la facultad, sin la accin de parte de dichos rganos para ser impresionados por los objetos externos? Luego en rigor ni aun los fenmenos vitales, como v .g. la conciencia, que consideramos como pasivos respecto a otras facultades ms activas, ms productoras, como v .g. el raciocinio, pasan, ni pueden pasar realmente sin su accin vital, sin su energa; no habiendo en el lenguaje, como siempre sucede, ms que la pintura de las relaciones de la relacin de la relacin, punto que es forzoso no perder de vista para salir con bien de los embrollos en que quieren los metafsicos envolver un asunto de suyo tan difcil y complicado, como importante y precioso para el celebrrimo Nosce te ipsum 12 16 Cuando se afirma, y con la forma negativa, que la conciencia no es el principio de ninguna de nuestras facultades, se da a entender implcitamente que ha habido quien niegue semejante cosa, o quien sustente lo contrario. Pero ningn hombre en este mundo ha pretendido ni puede pretender que la causa de su reciocinio, v .g. sea la conciencia, sino una facultad especial para raciocina r Todo lo que l creer y sostendr (y en eso lleva mucha razn), es que la conciencia es como una base, como un antecedente preciso, en el orden humano, que le es conocido, para que se verifique aquella funcin; del mismo modo que nadie confunde el acto de ver un objeto con el de juzgar que le ha visto, aunque sea indispensable haberlo visto para juzgar que lo vio; pero nuestro hombre no creer que juzg con 11. Ver las anotaciones de Luz sobre el cerebro en el Apndice de esta obra (Roberto Agramonte). 12. Concete a ti mismo.

PAGE 407

LA POL MICA FILOSFICA CUBANA / 895 / 895 ojos, sino por los ojos; en resolucin, nadie cree que una facultad es causa de otra sino, cuando ms, motivo, antecedente, condicin Ahora bien, si por la palabra principio no se entiende causa sino antecedente o condicin, entonces tienen razn los que digan que la conciencia es base o fundamento de algunas facultades, y tanto ms, seores, cuanto esta conciencia de M. Cousin, en ltimo anlisis, como lo probar en una de las notas prximas, no es ms que el sentimiento, la sensacin, mal que les pese a los idealistas, que no hay otro punto de partida para la psicologa y para la tica de la especie humana. Se ve, pues, que viene a reducirse la materia de la presente nota a cuestin de palabras, y que bajo la debida distincin, pues la palabra principio es sobradamente vaga, con tanto fundamento se puede afirmar como negar que la conciencia sea o no sea el principio de nuestras facultades. En todo caso, cual se ver siguiendo la lectura del texto, nadie necesita ms que M. Cousin, para establecer esa ilimitada autoridad de la conciencia en que descansa su sistema, admitir que ella es el principio o la base. l, sin embargo, se contenta con que le dejen haciendo el papel de testigo; pero en tal caso no poda certificar de cuanto pasa en ella misma, pues en negocios de esta especie no basta presencia r sino que es menester tomar parte, poder decir con el padre Eneas: et quorum pars magna fui 13 Todava quiero disculpar el modo de expresarse de M. Cousin, pues pudiera decirme que lo haba empleado no precisamente porque hubiese o no filsofos de opinin contraria, sino slo por dar ms precisin y exactitud a la doctrina que expona. Entonces, las observaciones que van hechas prueban que no ha tenido la mejor mano para la exposicin, toda vez que sin la menor violencia ha dado lugar a ellas, y eso de parte de quien desea hacerle justicia, cada y cuando se presente la ocasin, as en lo favorable como en lo adverso. Cmo no dejar las cabezas de la juventud una exposicin muy a menudo vaga, inexacta y contradictoria, aun en los puntos ms sencillos y en que todos corremos de acuerdo! Ni se crea que lo achaque yo a torpeza por parte del auto r sino a la maligna influencia de un sistema y el hbito contrado de emplear cierta hojarasca, muy aplaudida por las testas coronadas de la metafsica. De ella veremos sobradas muestras en el discurso de esta leccin. Por eso he sustentado siempre que no hay libro menos a propsito para la enseanza que el curso de M. Cousin: carece completamente de las dotes fundamentales de un texto didctico. 17 Todas verdades evidentsimas, como que son verdades de sentimiento. Pero otro inconveniente encuentro yo con recalcitrar a la juventud sobre lo 13. y en los que interviene de manera principal

PAGE 408

896 \ 896 \ IMPUGNACIN A COUSIN que es tan claro y distinto, pues eso en todo caso ms contribuye a confundir que a ilustrar; llega a persuadirse que hay algo ms de lo que ella sabe, en lo que slo ha y ... ms palabras. Los objetos sencillos no deben ms que enunciarse. Qu diramos del fsico que nos embocara, v .g. un captulo sobre la extensin? La extensin como propiedad de los cuerpos, est despachada con decir: todos los cuerpos son extensos, y an sin eso, porque ya se supone, como un postulado de la ciencia, para hablar el lenguaje de los gemetras, en cuya jurisdiccin tendr mucho que dar de s la materia, pues la medida de la extensin es objeto muy complicado y de muy variadas relaciones. Cuanto tenga un psiclogo que exponer acerca de la ciencia no puede pasar de aqu: la conciencia es sentir. La conciencia es un hecho y nada ms, es un primer principio, como dira Cartesio, y prima principia como el mismo sustentaba, non sunt logice demostranda 14 A lo cual redargir nuestro Eclctico, que si bien no han de demostrarse lgicamente, es menester demostrar su existencia del modo que mejor se pueda; porque en el tal hecho se funda la ciencia. Norabuena: mas para patentizar la existencia de que se trata, no hay ms que enunciarlo, porque el sentimiento mismo que se halla en todo hombre que viene a este mundo; mejor dicho, ni aun enunciarse debiera, sino darse por sentado, pues no existiendo l, ni hombres seramos, ni es posible concebirnos a nosotros mismos, ni formar la ciencia; y ste es cabalmente el hecho sobre el cual bajo otra forma tanto ha insistido la escuela sensualista; pero como ella lo ha verificado, tiene ya sentido comn; pues en contraste con los que sostenan que el entendimiento formaba concepciones puras a priori o con los que sustentaban la intuicin interna (los espiritualistas, idealistas y pseudoeclcticos), defendan ellos que sin sentir no se puede conocer, y que an el conocer es una especie o modo del gnero o facultad genrica de sentir; en suma, que sentir as para lo intelectual como para lo moral era el punto de partida de la humanidad! Aqu, es cierto, establecamos verdades ya claras y evidentes; pero lo hacamos oportunamente, pues con buena o mala fe se trataba de oscurecerlas o no haban estado tan esclarecidas; y aun se descubra ms terreno y ms analogas, y se adelantaba rigurosamente la ciencia, como se hizo demostrando que dentro tenamos rganos, tambin sentidos, que como los externos desempeaban func