Obras

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Material Information

Title:
Obras
Series Title:
Biblioteca de clásicos cubanos ;
Physical Description:
5 v. : ; 23 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Luz y Caballero, José de la, 1800-1862
Conde Rodríguez, Alicia
Publisher:
Imagen Contemporanea
Place of Publication:
La Habana
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Philosophy, Cuban   ( lcsh )
Genre:
bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )

Notes

Statement of Responsibility:
José de la Luz y Caballero ; ensayo introductorio, compilación y notas, Alicia Conde Rodríguez.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 166635338
isbn - 9597078325 (v.1)
ocn166635338
Classification:
lcc - B1029 .L8 2001
System ID:
AA00008684:00004


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BIBLIOTECA DE CLSICOS CUBANOS CASA DE ALTOS ESTUDIOS DON FERNANDO ORTIZUNIVERSIDAD DE LA HABANAEsta obra se publica con el coauspicio de la Fundacin Zulueta, Espaa. RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANAJuan Vela Valds DIRECTOREduardo Torres-Cuevas SUBDIRECTORLuis M. de las Traviesas Moreno EDITORA PRINCIPALGladys Alonso Gonzlez DIRECTORA ARTSTICADeguis Fernndez Tejeda ADMINISTRADORA EDITORIALEsther Lobaina Oliva Untitled-19 14/08/01, 12:40 2

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Ensayo introductorio, Untitled-19 14/08/01, 12:40 3

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Responsable de la edicin: Zaida Gonzlez Amador Realizacin y emplane: Pilar Sa LealTodos los derechos reservados Sobre la presente edicin: Ediciones IMAGEN CONTEMPORNEA, 2001; Coleccin Biblioteca de Clsicos Cubanos, No. 20 ISBN 959-7078-31-7 obra completa ISBN 959-7078-35-X volumen IV Ediciones IMAGEN CONTEMPORNEA Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, L y 27, CP 10400, Vedado, Ciudad de La Habana, CubaDiseo grfico: Deguis Fernndez Tejeda Composicin de textos: Equipo de Ediciones IC Untitled-19 14/08/01, 12:40 4

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PRESENT PRESENT PRESENT PRESENT PRESENT ACI"N ACI"N ACI"N ACI"N ACI"N Para fijar en toda su magnitud la contribucin de Jos de la Luz y Caballero a la fundacin de una conciencia crtica nacional, se hace necesario transitar por aquellos caminos que l descubri y profundiz, y explican la multiplicidad reflexiva de su pensamiento, adems de su evolucin. Esa es la razn que justifica la publicacin por la Biblioteca de Clsicos Cubanos de sus escritos sociales, cientficos y literarios. Datan los textos de aos tan tempranos como 1822 y 1824 para fluir despus durante la dcada de los 30, de los 40 y apenas un ao de la de los 50. O sea, abarca este tomo casi toda su vida, la que ayuda a abordar en toda lo que preocup, desvel y solucion aquel que fue conocido siempre por su labor pedaggica y los estremecimientos que en el terreno terico haba provocado. Sin embargo este aspecto de su obra ha presentado cierta resistencia a su conocimiento por los estudiosos de las ideas en Cuba. Si se analizan cada una de las necrologas escritas por Jos de la Luz —en memoria de don Gonzalo O’Farril (1831), doa Teresa Herrera (1832), el Obispo Espada (1832), don Jos Mara Xenes y Montalvo (1835), el padre Jos Agustn Caballero (1835), don Toms Gener, la hija y el primognito de don Toms Romay (1833 y 1846), don Nicols Manuel Escobedo (1853), don Nicols de Crdenas y Manzano (1841), don Jos Berrio (1846), y por su propia hermana doa Mara de las Mercedes de la Luz (1846)— se advertir de inmediato la prdica de los valores de aquellas vidas perdidas,Si no arde en nuestros pechos la llama inextinguible del entusiasmo, jams nos elevaremos a la altura de la ciencia: slo el entusiasmo produjo adeptos eminentes en los arcanos de la naturaleza. El poder de las letras es y ha sido ms eficaz de lo que suele creerse. Luz Untitled-27 14/08/01, 12:56 5

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS VI \ VI \ VI \ VI \ VI \ pero que representaban la evidencia mayor de que la existencia de esos valores haba sido posible en aquella sociedad que l declarara con franca irona en sus aforismos como suciedad. Al referirse a Nicols Manuel Escobedo, sentencia: “Naci respirando patria, y respirando patria vivi y muri”1 y no menos aleccionadoras se nos presentan sus palabras acerca del padre Agustn Caballero: “...Un hombre de esta naturaleza jams encubra sus sentimientos, ni se avergonzaba tampoco de quedarse nico en su sentir cuando su opinin no era ya la opinin de moda. Varn que no renda ms homenaje que el de la verdad, tampoco reclamaba otro tributo que el de la franqueza. Tan enemigo como capaz de mandar, mandaba a despecho suyo con el imperio de su opinin; y tanto ms idneo para el caso, cuanto penetrado de la importancia de la disciplina, no transiga con su ms leve relajacin. Estos son los hombres a cuyo influjo duran y florecen las instituciones: ni halagaba a los superiores, ni tiranizaba a los subalternos, y era a un tiempo espada y escudo, cuando se trataba de sostener los fueros del colegio y de los colegiales ...”.2 De hecho, Jos de la Luz no escatimaba oportunidad alguna para impedir ciertas actitudes en sus contemporneos que daban las tonalidades ms oscuras de la sociedad esclavista y que, por sus caractersticas, podan perpetuarse desfigurando la Cuba soada. En realidad, son stos aos que preceden y que suceden la hazaa terica que protagonizara el maestro de El Salvador –-me refiero a la Polmica Filosfica— y que revelan la virticalidad y consecuencia de su pensamiento.3No es casual que la protesta que Luz leyera en la sesin de la Real Sociedad Econmica de Amigos del Pas de la Habana, el 22 de junio de 1842, reclamando que se derogara el acuerdo de expulsin del conocido abolicionista ingls David Turnbull de esa institucin, antecediera a su discurso de despedida de la Sociedad Patritica, pronunciado algunos meses despus. Cierto es que Luz alude a razones de salud totalmente vlidas, pero acaso no resulte nada arriesgado afirmar que este fue, en medio de la ms feroz represin del poder colonial contra abolicionistas, negros y mulatos libres y esclavos, el final adverso de una larga batalla iniciada haca ya ms de una dcada. La amenaza le toc cerca. Fue acusado de conspirador y de conspirador abolicionista, lo que por entonces implicaba un crimen mayor que el de independentista. Fue hacia 1829 1. Jos de la Luz y Caballero: Escritos literarios Edit. Universidad de la Habana, La Habana, 1955, p. 232. 2.Ibdem, pp. 192-193. 3.Ver en esta misma Biblioteca de Clsicos Cubanos, no. 10, La Habana, Imagen Contempornea, 2000, el ensayo introductorio a La polmica filosfica cubana vol I, de la autora de esta presentacin. Untitled-27 14/08/01, 12:56 6

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / VII / VII / VII / VII / VII cuando un grupo de jvenes, a quien Luz nombr jvenes liberales o jvenes ilustrados, solicita a la institucin la creacin de una clase de literatura, la cual es denegada para ser autorizada despus la fundacin de la Comisin Permanente de Literatura bajo la tutela de la Seccin de Educacin de la Sociedad Econmica. Desde el principio, el asunto tuvo una connotacin poltica, ideolgica, cientfica y cultural ms que propiamente literaria. Lo que se debata eran dos concepciones de la sociedad y, con ellas, del pensamiento y del destino del pas. La seccin i nicia sus actividades el 13 de febrero de 1830; tena su liderato en el trio formado por el propio Jos de la Luz y Caballero, Felipe Poey y Domingo Delmonte. En 1832 se incorpora a ellos Jos A. Saco, quien asume la direccin de la Revista Bimestre Cubana El 25 de diciembre de 1833 el gobierno espaol accede a la peticin de este grupo de separarse de la Sociedad Econmica para constituir lo que llamaran la Academia Cubana de Literatura. Desde el inicio, la direccin de la Sociedad Econmica comprendi que, de lo que se trataba, era de una independencia terica marcada por la crtica a la sociedad colonial y esclavista. Los artculos de Saco contra la trata, por la extincin de la esclavitud y por la introduccin de estructuras modernas de produccin y sociabilidad dieron la tnica del pensamiento de lo ms avanzado del grupo. Aunque el 6 de marzo de 1834 se constituye oficialmente la Academia, esta no llega nunca a funcionar, pues el Capitn General de la Isla, la anula. En esas circunstancias aparece la “Justa Defensa de la Academia Cubana de Literatura”, folleto firmado por Jos Antonio Saco y que le valiera la expulsin de La Habana. De este hecho particular surge el trascendental documento poltico escrito en el mismo ao 1834 por Jos de la Luz, firmado por Jos A. Saco, en su defensa y que expresa la unidad de criterios de estos dos grandes de la historia ideolgica cubana.4Deshecha la Academia, expulsado Saco y alejado de la patria el maestro de todos los maestros, Flix Varela, fue entonces Jos de la Luz quien asumi por s y en s todas las batallas; y ello desde el interior, desde el propio seno de lo ms reaccionario de la sociedad esclavista. En ese contexto brilla el educador, alcanzan alturas universales el filsofo y el terico, dirige magistralmente el poltico las campaas por las diputaciones a Cortes, y da a da siembra hombres e ideas en medio de una sociedadsuciedad que slo pondera el vicio, el juego, la vagancia y la mala fe. Se mantuvo en la Sociedad Econmica pese a todos los problemas, porque desde su interior poda influir en la salvacin de la institucin de sus entra4.Para una ampliacin sobre estos temas, ver Biblioteca de Clsicos Cubanos: Jos Antonio Saco Papeles La Habana, Imagen Contempornea, 2001. Ensayo introductorio de Eduardo Torres-Cuevas. Untitled-27 14/08/01, 12:56 7

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS VIII \ VIII \ VIII \ VIII \ VIII \ ables padre Agustn, Espada, Varela y Saco. Pero cuando renuncia a ella, se trata de una institucin ya muerta en su espritu; de un fantasma que vive de pasadas glorias. La reforma de la enseanza expresada por Luz en la Advertencia-Proemio al Elenco de 1834 y publicada en la Gaceta de Puerto Prncipe en 1838, que generara la polmica terica que transcurriera hasta 1840, afirma la certeza de que Luz continuaba y continuara desde Cuba el plan de ideas que junto a Varela y Saco haba comenzado desde su ms temprana juventud, all en los ya lejanos albores de los aos 20. Bien se sabe el alcance de tal confrontacin y consecuencias para el destino poltico de la Isla. Esta es, a mi entender, la razn de que haya permanecido durante ocho aos ms en la Seccin de Educacin de la Sociedad Econmica hasta su renuncia en 1842.5 En realidad, las circunstancias haban cambiado. La concepcin liberadora en peligro inminente no poda escapar al fortalecimiento de la economa plantacionista esclavista y con ella al de la esclavitud y la trata. Los poderes de la oligarqua criolla hacan sentir su omnipotencia sobre el resto de la sociedad. Sin embargo, es necesario aclarar que previa a la reforma de la enseanza propuesta por Jos de la Luz, sus estudios de las ciencias naturales, del estado actual de su desarrollo, conformaran la totalizacin de un pensamiento que no escatimara zona alguna del saber humano para su conocimiento, no en abstracto, sino en funcin del progreso de Cuba. Las observaciones sobre el magnetismo terrestre en 1831, sobre los cometas en 1830, la polmica sostenida en el Noticioso y Lucero con Pedro Alejandro Auber sobre un problema de matemticas en 1832, por citar algunos ejemplos, nos confan una de las orientaciones esenciales de la concepcin de Luz, que incluso algunos de sus contemporneos pretendan desvirtuar presentndolo alejado de los conocimientos tiles y progresivos y dedicado a la esterilidad de la filosofa. En el Diario de la Habana del 3 de julio de 1840 Luz ofrece una contundente declaracin: “Parceme a mi (...) que quien extendi el informe sobre El Instituto Cubano ama mucho (...) no slo las ciencias fsicas y matemticas, sino a la patria que le dio el ser, a quien no ya le desea estrilmente la aplicacin inmediata de los conocimientos tiles, sino le propone los medios en su concepto ms adecuados para conseguirlo. Pero no contento con ir yo nicamente por ese medio al fin suspirado por usted, me pongo a combatir en el palenque filosfico para alcanzar el mismo resultado. Pentrese usted ms, seor positivo, del positivsimo espritu, o siquiera de la letra, 5.Todava est por desentraarse todo lo relacionado con la Seccin de Educacin de la Sociedad Econmica en los aos 1830 para una mejor comprensin de la labor intelectual de la generacin reformista liberal en Cuba. Untitled-27 14/08/01, 12:56 8

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / IX / IX / IX / IX / IX de todas mis polmicas. A qu aspiro siempre? Al triunfo de las ciencias fsicas y matemticas; a la ruina de la metafsica, a estorbar que aparten a la juventud de la senda de la verdadera investigacin esos libros en que se renuevan las cuestiones de tiempo y espacio, para mi largo ha de uno y otro decididas completamente. Cmo si no, haba yo de haber estado hablando de cosas que me fastidian y hasta menosprecio? Nada ms, sino porque vea el estorbo que semejantes patraas ofrecan a la verdadera ciencia en nuestro suelo. Se necesita en mi suelo una cosa que est en mi mano hacer? Pues se hace aunque me repugne: esta es mi ley. Quin ms que yo ha clamado que no todos nuestros jvenes han de ser mdicos y abogados? Mas: he dicho y probado a esta interesante juventud que muchos de sus errores en filosofa y la causa principal con que admiten cualquier doctrina idealista recin importada es carecer del verdadero criterio para juzgar, es decir, de los datos de las ciencias fsicas ...”6 y cierra el artculo con la frase “... y en la Isla de Cuba para que sea gente, no todo ha de ser azcar y caf”.7Si alguna duda hubiese todava perdurado en relacin con lo que Luz nunca separ, sino en calidad de su conocimiento para discernir, se disipa de inmediato en la propuesta de una Antropologa filosfica que construyera la ciencia del hombre, porque la totalidad real de su ser slo es captable a partir de la congregacin de todas las ciencias que resumen una. Se trataba de crear las bases de una sociedad que en su contenido material no exclua la espiritualidad humana que para ser formada y fundada desde la interioridad cubana requera del conocimiento de su naturaleza toda. Por ello la proyeccin tica de su pensamiento no se contradice, sino que se funda a partir de la realidad de su tiempo, de todos aquellos elementos que la forman y deforman para trascender en un deber ser que en Luz es en su prctica pedaggica cotidiana. Tambin es por eso explicable que los problemas aparentemente provisorios de la sociedad son situadas por l con el mismo grado de importancia de aquellos que la definen. Unos son reflejos de los otros. Todo tiene en l una profunda unidad. Las reflexiones sobre el clera morbo, el cuestionamiento del uso del carbn de piedra, la posibilidad de construccin del ferrocarril de la Habana a Gines, cuya polmica se extendera durante el mes de diciembre de 1839 y coincidiera con aquella que marcaba la historia de las ideas en Cuba. Es decir, los grandes ideales lejos de anular o siquiera opacar las cuestiones cotidianas de la vida, permiten su descubrimiento y consideracin, desde su concepcin humanista. 6.Jos de la Luz y Caballero: Loc cit ., pp. 163-164. 7.Ibdem, 165. Untitled-27 14/08/01, 12:56 9

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS X \ X \ X \ X \ X \ Los textos y traducciones sobre diferentes figuras de la poca: Schiller, Walter Scott, la Condesa de Merlin, Washington Irving, Flix Varela, comunican, no la intencin de Luz de hacer cierta literatura, sino de participar de todo lo valioso de la produccin cultural de su tiempo. Buscar al escritor en trabajos fortuitos, si los hubiere, pero siempre con un sentido hondo de lo social, no hace avanzar mucho en el conocimiento de Luz como totalidad. No puede inscribirse en ninguna tendencia literaria pero s hallamos en l un estilo profundamente avasallador, propio de quien escribe, con la prisa de lo siempre urgente, en la cima de un volcn que eran, sin dudas, las angustias y desvelos por la patria que no lo abandonaron nunca. Slo contribuyen estos escritos a dimensionar el carcter de su pensamiento, el trasfondo de su crtica social que expresa no el ideal romntico de una tica omnicomprensiva, sino la propuesta liberadora del hombre que implicaba tambin la creacin de una espiritualidad nueva. ALICIA CONDE RODRGUEZ Untitled-27 14/08/01, 12:56 10

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS XII \ XII \ XII \ XII \ XII \Vida sencilla y pura la suya, consagrada al deber, se extingui de tanto sufrir y luchar por la redencin patria; pero a este precio obtuvo el amor y la veneracin de los cubanos. Francisco Gonzlez del Valle Untitled-27 14/08/01, 12:56 12

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ESCRITOS POLTICOS, SOCIALES Y ECON"MICOS Untitled-20 14/08/01, 12:42 1

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 3 / 3 / 3 / 3 / 32...na influencia en el mundo civilizado y entre las luces del siglo XIX, las aejas preocupaciones que en un tiempo asolaron la tierra. As pues, el sexo no debi haberse exigido para ser ciudadano. Sigamos viendo los dems requisitos que han de adornar al ciudadano. En asunto de tanta trascendencia debe la ley determinar precisamente la edad en que debe entrar al goce de los derechos de tal, pues siendo el cuidadanato una cosa tan apetecida, en razn de que fuera lo que en s vale, es preliminar indispensable para optar a todos los empleos...3 empiezan a cruzarse los argumentos en paridad, y de aqu nacen las opiniones y disputas acerca de la edad a que deba entrarse en su goce: una buena Constitucin, en negocio de esta monta, debe precaver que nazcan semejantes diferencias, para evitar, como hoy lo vemos, que un sinnmero de nios de catorce aos se vayan a una parroquia, y la vuelvan una verdadera escuela con su bullicio y nieras. Esto es causado por este gran vaco que ha dejado la Constitucin espaola: no alcanzo por qu se dijo en ella que el hijo del extranjero ser ciudadano a los 21 aos, sin decir cosa alguna sobre el nacional: lo nico que puede inferirse de su contexto es que el nacional ser ciudadano antes de los 21: empero, ignoramos si ser a los 14, como quieren algunos o si a los 18 como desean otros, pues decir antes de los 21 es hablar del modo ms vago que pueda imaginarse. La ley debe prefijar la edad, para evitar asimismo que un partido suspicaz se aproveche de la inexperiencia y candidez de los nios para hacerlos votar en su favor. 1.Ttulo de Roberto Agramonte. 2.Falta la primera parte del manuscrito (Roberto Agramonte.) 3.RotoI SOBRE LAS SEGUND SOBRE LAS SEGUND SOBRE LAS SEGUND SOBRE LAS SEGUND SOBRE LAS SEGUND AS COR AS COR AS COR AS COR AS COR TES TES TES TES TES CONSTITUYENTES CONSTITUYENTES CONSTITUYENTES CONSTITUYENTES CONSTITUYENTES1 1 1 1 1(14 de noviembre de 1822) Untitled-20 14/08/01, 12:42 3

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 4 \ 4 \ 4 \ 4 \ 4 \ Tampoco deba concederse el goce de la ciudadana al que estuviese despojado de toda propiedad o industria til equivalente: ponderar los admirables efectos que opera este dulce derecho, amansando aun a los hombres ms exaltados y hacindoles conocer sus verdaderos intereses, sera cansar en vano al lector, dicindole cosas que tal vez ha sentido por s mismo. Quin no sabe que sin propiedad no puede haber afecto al pas? Un hombre sin propiedad es un verdadero zngano que no se emplea ms que en daar la colmena que labra la sociedad: l no se alimenta ms que en medio del desorden, con los despojos de sus semejantes, es un hombre que puede causar grandes estragos, si est dotado del talento y se deja arrastrar por una bella teora, mientras que el propietario ha de ser por precisin un hombre de ms calma y reflexin, ha de ver necesariamente si la persona que elige podr algn da perjudicar sus intereses: yo aseguro que jams proceder de ligero, pues la propiedad es el contrapeso ms seguro para contener los arranques temibles de las pasiones y sobre todo del espritu de partido: el que no tiene propiedad, como no ha de sentir en sus bienes los malos efectos de una ley, poco le importa que sean buenos o malos los elegidos con tal que satisfagan su deseo de que salga electo tal o cual individuo. Otra consideracin me ocurre acerca de la propiedad, y es que como la ley debe procurar por todos los medios posibles, realzar la dignidad del ciudadanato, no debe concederla sino a aquellos que merezcan aspirar a ella, y hagan esfuerzos por conseguirla, y poniendo la propiedad como una condicin indispensable, hace la debida distincin entre el hombre laborioso y til y el indolente y tal vez malvado que roe la sociedad; fuera de que ste es un medio eficacsimo de que progrese la industria nacional, que como es muy sabido se compone de la suma de las industrias particulares: otro y riqusimo fruto que se recoge de poner la propiedad, como requisito imprescindible para aspirar al ciudadanato. Tan persuadidos han estado de esta verdad los pueblos que se han dado un sistema representativo, que han exigido la propiedad como requisito necesario para elegir, y con mucha ms razn para ser elegido, como lo veremos ms adelante. Segn la Constitucin inglesa es menester poseer una renta de 40 sh. u 8 ps., para poder elegir: en Francia se exige un cierto rdito; nada digo de nuestros vecinos los angloamericanos, que, segn su sistema se necesitan tantos...en renta neta para ser elector. Fcilmente se colegir, por lo que llevamos dicho hasta aqu, que si para ejercer uno de los derechos polticos, cual es la facultad de elegir, se necesitan tantos requisitos, sos y muchos ms, forzoso es se apliquen a la aptitud para ser elegido, que es el otro derecho poltico y el que influye ms directamente en el manejo de la complicada mquina del Estado, y que viene a ser como el blanco a que se encamina el primero. Con efecto, qu cmulo de conocimientos, qu variedad de noticias, qu alma denodada y Untitled-20 14/08/01, 12:42 4

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 5 / 5 / 5 / 5 / 5 valiente, qu apego y amor al pas, qu entusiasmo por sus comitentes no se requieren en el que ha de representar los derechos de un pueblo libre? ¡Qu ministerio tan augusto! No hay sobre la tierra otro ms sagrado. ¡Qu encargo ms espinoso y delicado que el de dictar leyes a los hombres! En esta sencilla pregunta estn delineadas las cualidades que deben brillar en un buen diputado, muy superiores a las que se exigen en un simple elector: aqu damos con los motivos que han tenido las citadas naciones para aumentar la cantidad de la renta en el diputado, pues ste es un individuo en quien se deposita mucha ms confianza que en un mero elector. Han sido de tanto fundamento y verdad estas razones, que aun en la misma Constitucin espaola, que calla absolutamente en cuanto a la propiedad que deba tener un votante, no guarda el mismo silencio con respecto a la que deban poseer los diputados, pues aunque por entonces —quiere decir en el ao 12—no la seal por razones que veremos muy en breve, deja libres las facultades a las Cortes futuras para que asignen dicha renta, que aquellos diputados constituyentes miraban como indispensable. Mas, cmo pudo suceder, es muy natural, pregunte cualquiera, que los esclarecidos diputados de las Cortes Constituyentes en 1812, que estaban al cabo de todas estas cosas, ni siquiera nombraron la palabra propiedad hablando de votaciones, y lo que es ms, no la exigieron por entonces, ni aun para los representantes de la Nacin? No hay duda que, mirada la cosa as en abstracto, fue imperdonable la falta de los diputados constituyentes, ms fcil ser disculparlos, y aun manifestar que procedieron con una cordura digna de imitarse por los ms sabios legisladores, si acudimos a las crticas circunstancias en que se hallaban, y a los tropiezos que encontraban en el establecimiento de cualquier ley. Traigamos a la memoria que en aquella coyuntura estaba depositado el mayor nmero de las riquezas de la Nacin en manos de las clases privilegiadas, es decir, que los nobles y los eclesisticos eran las personas propietarias de la Nacin, mientras que la mayora de ella, la clase industriosa y trabajadora, la clase de los sabios y de los literatos, yacan en la ms espantosa indigencia. Tampoco se pierda de vista que los nobles, en la nacin espaola, no eran, a la manera de los de Inglaterra, ilustrados y animados con el fervor patritico; antes, por el contrario, eran unos entes tan desnudos de conocimientos como el ms salvaje hotentote, tan henchidos de orgullo como el sultn ms altanero del Oriente; como que en su educacin no se les haba enseado a conocer la dignidad de los dems hombres, pensaban (¡miserables!) que eran unos seres superiores al resto de los humanos; como que se destetaron junto al lacayo, al paje, que slo estaban a su lado para satisfacer los caprichos y veleidades de sus seoritos, se iniciaron desde temprano en la escuela de la prostitucin. Con tan perversos ensayos llegaron a sobresalir en la lnea de la haraganera y de la corrupcin de costumbres; cuantas crpulas Untitled-20 14/08/01, 12:42 5

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 6 \ 6 \ 6 \ 6 \ 6 \ pueden degradar a la humanidad se hacinaron en las cabezas de la nobleza espaola: he aqu un cuadro triste pero verdadero del estado de la grandeza en Espaa: en este caso no era dable que los diputados hubiesen querido cerrar la entrada al santuario de las leyes a las clases laboriosas, aunque no propietarias, exigiendo como una condicin inevitable, para el goce de la ciudadana en toda su plenitud, la propiedad. Ni cmo era posible que los padres de la Patria, los denodados varones de 1812 hiciesen traicin a su patria y a la justa causa que defenda un pueblo tan heroico, privndolo de hecho de la aptitud de sentarse algn da en el seno de un congreso, compuesto en mucha parte de gentes sacadas de su mismo seno? Cmo haban de haber cometido el despropsito de entregar en sus manos, en esas manos que jams supieron ms que empuar el cigarro, la balanza donde iban a pesarse los destinos de la Nacin? De qu acciones heroicas, que digo heroicas, de qu cosa en el mundo eran capaces unos hombres que difcilmente saban escribir su nombre? Y stos seran los que hubieran salvado la Patria? Y gentes de este temple habran corrido, como en efecto no lo hicieron, a lanzar las huestes invasoras, acaudilladas por el tirano? Qu fuego patritico haba de arder en unos pechos gastados por el roedor de las preocupaciones? No as el heroico pueblo, ste, aunque bastante degradado por el pernicioso influjo del fanatismo, la supersticin y el ms desenfrenado despotismo, estaba ms apto para desempear cualquier encargo, puesto que en medio de esta ignorancia general se descubran algunos patriotas denodados y sabios que se haban alimentado con las ideas de un gobierno representativo, y que eran los nicos capaces de dictar leyes a sus hermanos, al paso que por la mayor parte estaban desnudos de propiedad. Tendamos ahora la vista hacia el clero, que es la otra clase privilegiada. Confesemos ingenuamente que no era tan deplorable su estado como el de la nobleza: sus miembros, es verdad que por la mayor parte estaban sumidos en la ignorancia, y apenas saban aquella jerga teolgico-moral que se les exige para ascender en el sacerdocio; pero, en fin, los clrigos saban escribir, tenan alguna instruccin, y entre ellos se encontraban hombres eminentes en todos los gneros del saber humano; cosa bien rara de encontrarse entre la nobleza, si no es que exceptuamos a un Conde de Toreno y uno que otro parecido a ste. Pero aunque en el clero se hallaban luces y conocimientos, eran muy temibles por otro lado para que a fuer de propietarios se hubieran quedado solos con los nobles para dictar las leyes; pues dominando en ellos ms que en ninguna clase el espritu de cuerpo, no habiendo aun sacudido las cadenas del fanatismo, posedos del celo ms ardiente por la causa de su religin divina, y ms al cabo de las cosas humanas que los nobles y grandes; no hay la menor duda, que con semejante contrapeso, muy fcil les hubiera sido convertir el congreso Untitled-20 14/08/01, 12:42 6

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 7 / 7 / 7 / 7 / 7 legislativo en una verdadera asamblea eclesistica, en un concilio, en donde apenas habran tratado de la felicidad social, a trueque de asegurar las bases de la creencia y de ensanchar la esfera de sus escandalosas inmunidades. ¡Pobre Espaa, y pobre cualquiera nacin cuyos derechos hubiesen sido encomendados privativamente al clero y a una nobleza como la espaola! Cundo se hubieran declarado entonces a la faz del mundo aquellas verdades luminosas, que con su brillo hacen cerrar los ojos a la chusma de preocupados? Aquellas verdades en donde estn asignados los derechos de los pueblos, los deberes de los reyes y de sus ministros, cundo se hubieran dado a luz? Los eclesisticos, como ms instruidos que los nobles, los hubieran paladeado con privilegios y concesiones, que lejos de perjudicar a sus intereses, serviran para asegurarlos, y hasta hubieran logrado que el mismo cuello de los grandes espaoles se les doblara para recibir las prisiones; s, no hay que dudarlo: sta ha sido la divisa que en todas pocas ha distinguido a estas gentes: la astucia y el fanatismo; siempre se han valido de la primera para establecer esto ltimo. Si aun en Espaa, en las Cortes generales y extraordinarias, donde los eclesisticos estaban tan contrapesados por el gran nmero de diputados seculares, vemos que para introducir cualquiera mejora en puntos de disciplina eclesistica, como por ejemplo en la discusin del memorable decreto que enterr al Santo Tribunal, en cuyo caso fue necesario que la elocuencia varonil de un Meja, el saber profundo de un eclesistico como Torrero, el fuego y erudicin del clrigo Ruiz Padrn superasen el sinnmero de dificultades que oponan muchos diputados eclesisticos; si esto fue estando obligados a no salir a la raya del deber, qu hubiera sido si se les hubiera dejado con la nobleza, quedndoles el campo por suyo? Concluyamos, pues, que los diputados en 1812, no slo no son culpables por no haber exigido la propiedad para votar, ni ser votado, sino que procedieron con una discrecin digna de alabanza; ms digo, que a haberse manejado de otra suerte, todo se hubiera echado a perder, entonces s que hubieran inmolado la Patria en las aras impuras de la nobleza y del clero. Claro est que hasta aqu los diputados constituyentes trataron de asegurarnos el uso de los derechos polticos; pero pusieron un gran obstculo con el sistema de elegir que establecieron. Con efecto, nadie podr negar que si no se establece un plan de elecciones, en las que todo el pueblo pueda fcilmente dar su sufragio, de muy poco servir que la mayora goce de los derechos polticos, cuando no puede ponerlos en ejercicio. El nico modo, pues, de asegurar los derechos polticos es que las elecciones sean de manera que todos o casi todos los ciudadanos puedan fcilmente sufragar, quiere decir, que mientras ms populares sean las elecciones, tanto ms nos afianzarn el goce de los derechos politicos. Falt este complemento tan esencial a los sabios constituyentes, pues establecieron un sisUntitled-20 14/08/01, 12:42 7

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 8 \ 8 \ 8 \ 8 \ 8 \ tema de elegir el ms complicado, y, por lo mismo, el ms antipopular que pueda imaginarse. Verdad que en gran parte se debi esto al estado en que se hallaba la gran masa de la Nacin, que ignoraba hasta los rudimentos del arte de leer y de escribir, y se vieron forzados a acudir a un secretario que gastase cuando menos seis minutos por cada votante, en apuntar treinta y dos nombres. Todo esto es disculpable, porque no pudo ser de otra suerte. Pero pregunto, a qu fue establecer que el pueblo eligiera primero compromisarios, stos, electores de parroquia, y stos, de partido? No parece que casi de intento se subieron tantos escalones para alejar la popularidad? Se desconfiaba no slo de que el pueblo eligiese buenos diputados a Cortes, pero ni siquiera electores de parroquia y de partido. Y cules eran los motivos de esta desconfianza? Yo no lo s; pues el pueblo, aun suponindole ignorante, por rareza se engaa en la eleccin de sus representantes: la historia toda as lo atestigua, como lo han observado Machiavelli y Montesquieu. As, pues, en esta ltima parte, no hallo medio de disculpar a los constituyentes, pues con su repetido alambicamiento llegaron a desvirtuar casi del todo la influencia del pueblo. Muy justo, justsimo, que tan alta dignidad, como es el ciudadanato, no slo se restrinja a tales personas que renan ciertas condiciones, sino tambin debe privarse de ella a aquellos individuos que por sus crmenes y maldades se hacen indignos de vivir entre hombres: es intil que nos detengamos en cosa de tanto bulto, cuando nadie ignora que el criminal es un miembro podrido de la sociedad, y que sta en consecuencia debe negarle sus distintivos. Asimismo es muy conveniente, y ha sido muy justo, como dijimos al principio, que la ciudadana se haga apetecible, y que a los extranjeros no se les conceda con tanta facilidad como a los nacionales, siendo la razn el mayor inters que han de tomar estos ltimos por el pas de su nacimiento: este es un principio que lo han consagrado todos los cdigos constitucionales; pero amontonan tantas y tales condiciones como rene el artculo 20 de la Constitucin espaola. ¡Ah! Eso prueba una desconfianza ilimitada, eso es querer que los pueblos se miren para siempre con mutuo sobrecejo, eso es querer que la Espaa, que ms que ninguna nacin necesitaba de hombres y de industria, se pasasen siglos sin conseguirlos, eso es querer... pero no, no increpemos tan amargamente la conducta de los sabios cuanto bien intencionados legisladores de 1812. Nunca olvidemos que se hallaban en una coyuntura, la ms apurada del mundo, cuando redactaban la Constitucin. La Espaa toda estaba invadida y asolada por los ejrcitos franceses, mandados por el infiel Napolen, que con la ms vil traicin haba arrancado a Fernando VII del seno de sus sbditos, de quienes era entonces el dolo, pues era un joven desgraciado, que apenas empezara a gobernar cuando fue seducido por los encantos de la engaosa serpiente. Esta Untitled-20 14/08/01, 12:42 8

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 9 / 9 / 9 / 9 / 9 accin tan atroz, los derechos del pueblo atacados, cautivo su idolatrado Fernando, fueron motivos suficientes para que el pueblo en masa se sublevara a reconquistar su independencia atacada por el tirano de la Europa: encendise en los pechos de todos la sagrada llama del patriotismo, y junto con ella naci el odio y execracin a los franceses y a su nombre. ¡Infeliz del diputado que en aquella poca se atreviera a decir siquiera que los franceses seran con el tiempo ciudadanos espaoles! Mil puales se hubieran levantado para clavarse en su pecho. Ni cmo haban de ser ellos tan insensatos que quisiesen extinguir ese rencor, cuando a l eran deudores de cuanto bueno se haca por libertar a la Nacin, cuando ellos mismos estaban reducidos al estrecho recinto de Cdiz, dictando leyes debajo de las bombas? Mas yo estoy viendo que, por excluir a los franceses, se hizo la mayor injusticia, pues casi todas las naciones de Europa, enardecidas del baldn que su comn tirano infera a la Espaa, volaron en su auxilio, hicieron sacrificios extremados por la independencia espaola. Dganlo si no las tropas inglesas, portuguesas y alemanas que, a la par de los bravos espaoles, moran en el campo del honor, combatiendo por su libertad y la de Fernando: la Inglaterra no slo suministr tropas, pero aun socorros pecuniarios; cmo, pues, se falt de esta manera a las santas leyes de la gratitud, poniendo a los extranjeros tantas cortapisas para subir a la ciudadana? Lo repetimos con dolor: forzoso fue sucumbir a la ley ms poderosa de las circunstancias: era indispensable alejar a los franceses, y en una constitucin poltica hubiera sido una indecencia, una irrisin haber andado con excepciones. Podemos tambin agregar que uno de los motivos en que el artculo 20 se estableciera como est, es aquella antipata que han manifestado los espaoles casi siempre por los extranjeros de toda nacin: no es difcil atinar con la causa de este fenmeno poltico: a m me parece que debe atribuirse a la intolerancia religiosa, a la falta de comercio y al espritu antiviajero que engendra dicha falta. Muy pronto nos convenceremos de lo primero, si atendemos a que el espritu de todas las creencias propende a mirar como enemigos declarados a aquellos que difieren en los principios de la religin. Ms dir: aquellos pueblos en donde se ha introducido ya la tolerancia religiosa, son considerados por los intolerantes como la mansin del veneno de la hereja que a todos ha emponzoado: empresa hubiera sido hacer creer a un espaol vulgar que un francs o un alemn poda ser tan catlico como l, pues luego respondiera: “en Francia y en Alemania hay protestantes; con que todos sos tienen alguna tintura de Lutero, y no conservan como nosotros pura e inmaculada la fe de nuestros abuelos”. Si el comercio, este gran agente de la ilustracin, hubiera venido a Espaa a difundir sus dones, sin duda que habra disminuido mucho ese espritu de intolerancia, que por lo regular es un espritu de Untitled-20 14/08/01, 12:42 9

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 10 \ 10 \ 10 \ 10 \ 10 \ prevencin; de forma que logrndose por el comercio que los hombres se traten y se conozcan mutuamente, van perdiendo en su tenacidad aquellos hbitos y preocupaciones envejecidas. ltimamente con la benigna influencia del espritu mercantil se hubiera extendido el deseo de viajar, y habiendo los espaoles visitado distintas regiones, estudiado el carcter de distintos pueblos, y pustose en las mismas circunstancias de las naciones que queran conocer, hubieran aprendido a ser tolerantes, se les hubiera cado el moho de las antiguas preocupaciones; porque, desengamonos, deca uno de los primeros filsofos de nuestros das, los hombres sern intolerantes, mientras no vean ms que el campanario de su aldea; con los viajes, lograrn adems la adquisicin de nuevos productos y riquezas que aun estn por beneficiar: el comercio y las mutuas relaciones irn por grados haciendo olvidar la ominosa distincin de extranjeros y nacionales: tal vez llegar un da, en que establecidas numerosas familias extranjeras en el territorio espaol, se siente un ingls o un francs en el congreso legislativo, en virtud de la eleccin de sus hermanos: entonces se borrar de los diccionarios la palabra extranjero y slo se tributar su merecido galardn a las virtudes y al saber: los dulces acentos de la paz y de la fraternidad se oirn por doquiera en vez del estruendo espantoso de las armas, que produjera en un tiempo slo la palabra extranjero ; y las naciones entrando en sus verdaderos intereses, aumentando la esfera de sus goces, mirndose como los hijos de una sola familia, recogern en abundancia los copiosos frutos de la ilustracin y del comercio de que hasta ahora les ha privado su intolerancia y aislamiento. Acaso en tan venturosa poca los legisladores de los pueblos no sern tan desconfiados de la capacidad de sus comitentes, ni tendrn que ser tan condescendientes, porque no habr preocupaciones que extirpar. ¡Das venturosos de prosperidad y de gloria! Representantes futuros del pueblo espaol, padres de la Patria, recordad lo que tanto encareca el grande y desgraciado Jovellanos: removed obstculos abrid las puertas de la ciudadana, manifestad que os han alumbrado las luces del siglo XIX, y veris como con pasos agigantados nos acercamos al ansiado reinado de la ilustracin y de sus inseparables compaeras la abundancia, la paz y la unin. Habana, 14 de noviembre de 1822. Untitled-20 14/08/01, 12:42 10

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 11 / 11 / 11 / 11 / 11 Por fortuna en el da est universalmente admitido el axioma de que la suavidad del castigo es el mejor medio de disminuir los delitos. Un principio tan consolador ha logrado sobreponerse a los crueles cdigos que formaban el legado que nos quedaba de los tristes siglos de barbarie y es satisfactorio considerar que dondequiera que se haya hecho una aplicacin de l, se han sentido tambin sus benficos efectos. Los escritos de Beccaria, Pastoret, Bentham y otros publicistas clebres, han contribuido mucho a esparcir luz sobre una materia tan interesante, y esclarecdola con razones tan poderosas y convincentes, que casi todos los gobiernos cultos han revisado sus leyes penales, y otros se disponen a seguir este ejemplo. ¡Cuntos ttulos tienen a nuestra gratitud aquellos sabios que con su talento han abogado por los derechos de la humanidad, y los legisladores que se han dignado escuchar los consejos de la razn y de la experiencia! Hombres ilustrados y animados de una santa y juiciosa filantropa han recorrido la Europa, no para admirar palacios y monumentos, sino para visitar las moradas de la miseria. Han descendido a las crceles de todos los pueblos para hacerse cargo de sus abusos, vicios y vejaciones y para buscar los medios de hacerlas menos horrendas a los que estn condenados a habitarlas siempre, menos corruptoras para los que las ocupan temporalmente, y menos peligrosas para la sociedad. Howard fue el primero que dio este generoso ejemplo. Hasta su tiempo se haba prestado muy poca atencin a la condicin de los presos, oII II II II II OB OB OB OB OB SER SER SER SER SER V V V V V ACIONES SOBRE LAS CRCELES EN ACIONES SOBRE LAS CRCELES EN ACIONES SOBRE LAS CRCELES EN ACIONES SOBRE LAS CRCELES EN ACIONES SOBRE LAS CRCELES EN EUROP EUROP EUROP EUROP EUROP A Y EST A Y EST A Y EST A Y EST A Y EST ADOS UNIDOS DE AMERIC ADOS UNIDOS DE AMERIC ADOS UNIDOS DE AMERIC ADOS UNIDOS DE AMERIC ADOS UNIDOS DE AMERIC A A A A A(Extractadas de un voluminoso artculo publicado en Londres.) ( Memorias de la Sociedad Patritica, t. I, 1836.) Untitled-20 14/08/01, 12:42 11

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 12 \ 12 \ 12 \ 12 \ 12 \ mejor decir, se hallaban stos a merced de crueles leyes de los siglos anteriores, y entregados al capricho de los alcaides y sus subalternos. Aquel hombre lleno de filantropa recorri varias veces la Europa con el nico objeto de examinar el estado de sus principales crceles, hospitales, etctera, y de proponer, con pleno conocimiento, mejoras capaces de aliviar la suerte de los desgraciados que tienen que habitarlas. Public el resultado de sus observaciones que fijaron la atencin de las almas sensibles; y los medios que sugiri, despertaron el inters de todos, inclusos los hombres de estado. Demostr que hasta entonces no haba podido conseguir la autoridad los objetos que se propona; que la arquitectura de las crceles no era adecuada en general, y la de muchas absolutamente contraria al intento con que se edificaron; que el rgimen que se observaba en casi todas ellas minaba la salud de los presos; y que la disciplina, en lugar de corregirlos, slo serva para corromperlos. A fin de remediar males de tanta gravedad y trascendencia, propuso Howard la ereccin de edificios sobre un nuevo plan,4 recomendando especialmente, despus de dar excelentes reglas para su seguridad, que se eligiese una situacin saludable, y que se construyesen, como los hospitales, en los parajes ms ventilados y fuera de las poblaciones. Luego insiste acerca de la necesidad de celar sobre el aseo de las habitaciones, la ropa y comida de los presos; y hace ver que es el inters de los gobiernos mantenerlos bien. Pero al mismo tiempo indica que es un deber de la sociedad el proveerlos suficientemente de ropa, de buenos y abundantes alimentos, y sugiere tambin los medios de evitar gravmenes al pblico. Expone al efecto que como requisito indispensable se introduzca un trabajo metdico en las crceles, con cuyo producto se han de cubrir los gastos y aun excederlos con el tiempo. Mas para que sea eficaz, aade que una rigurosa clasificacin, tanto con respecto a las cualidades fsicas como morales de los presos, debe preceder a la distribucin de las ocupaciones; y que combinadas stas con un trato humano y con la instruccin, en especial religiosa, que aconseja se les d, saca por resultado infalible que as se lograr poner una slida barrera a la excesiva propagacin del crimen y corregir a muchos delincuentes, para que vuelvan a ser tiles miembros de la sociedad. Los desvelos de Howard no han sido infructuosos. Otros muchos siguieron su ejemplo, y el resultado ha sido que en varios pases se ha dedicado ltimamente todo el esmero imaginable para reducir a la prctica sus 4.El mejor que se conoce y que se haya realizado en algunas crceles de los Estados Unidos e Inglaterra con el mejor suceso, es el meditado por el ilustre Bentham, denominado panpticon Ha hecho la descripcin de l en su famosa obra “Thorie des peines et rcompenses”, etctera. Untitled-20 14/08/01, 12:42 12

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 13 / 13 / 13 / 13 / 13 saludables miras. Echemos una ojeada sobre el estado de varias crceles de Europa y Amrica. Tal vez no ser perdido este trabajo para la causa de la humanidad. Lo que el seor Cunningham dice acerca del estado de las crceles de la Suiza, corresponde con la idea que se habr formado de aquel pas. La Suiza es frtil y provee a sus habitantes de cuanto es necesario a la vida. stos son industriosos, medianamente ilustrados, pero humanos y juiciosos, por sus antiguos hbitos de libertad; es un pas, en fin, en que reinan algunas costumbres brbaras, como en todos aquellos cuya legislacin fue arreglada en la Edad Media. Esta nacin debe poco al progreso de las luces, y todo a antiguas y buenas costumbres. De consiguiente bastan estas observaciones para anticipar el juicio sobre sus crceles. Los presos son all bien alimentados, y aun con demasa en algunos parajes, donde reciben raciones tan abundantes que les es permitido vender el sobrante, pero el aire es escaso y malsano, bien sea en razn de la localidad de los edificios, siempre mal situados, o por efecto de un indigno desaseo que la administracin no trata de remediar. Los presos estn ejercitados; y el trabajo, medio tan poderoso de remover los vicios cambiando los hbitos, no se ha omitido. Esto era de esperar en medio de un pueblo laborioso; pero la eleccin del trabajo es mala, y su distribucin se hace de un modo poco conveniente, sea con respecto al estado actual de los presos o a su futura mejora. La instruccin es ninguna. Casi todos los ejercicios religiosos consisten tan slo en una prctica de simple aparato. La disciplina es arbitraria, cruel e ineficaz. En este sentido el alcaide puede azotar a los presos y aun emplear la tortura, que todava subsiste. Ultimamente, no hay la menor clasificacin, porque las localidades no lo permiten. Las crceles son antiguas torres o castillos, monumentos de la Edad Media. El seor Cunningham refiere haber encontrado en una de aquellas crceles a una joven de diecinueve aos condenada a cuatro meses de arresto por un pequeo robo, reunida en un mismo cuarto con las mujeres ms corrompidas. Esta deplorable prctica de confundir todas las gradaciones del vicio, que produce en poco tiempo una depravacin completa, no es privativa de la Suiza; al contrario, es demasiado comn en casi todos los pases. Asegura tambin el seor Cunningham haber visto en otra a un hombre encadenado al pie de una cama: haba dos meses que esperaba all la terminacin de la causa criminal que se haba suscitado contra l y que no deba verificarse hasta al cabo de algunos meses. Por las noticias ms recientes de los viajeros se sabe que las crceles de Holanda estn montadas casi sobre el mismo pie que las de Suiza. Sin embargo, hay alguna diferencia, sobre todo por lo que toca al aseo, que no poda menos de haber penetrado en las crceles de un pas como la Holanda, en que la naturaleza del terreno ha obligado a sus habitantes a recurrir Untitled-20 14/08/01, 12:42 13

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 14 \ 14 \ 14 \ 14 \ 14 \ a una extremada limpieza para conservar su salud. Adems, en un pueblo tan eminentemente mercantil y rico haba ms necesidad de asegurar bien a los delincuentes y ms recursos para hacerlo con provecho. Se agrega a esto que all ha seguido el espritu pblico la marcha de las luces en toda su amplitud; y as se observan tambin mejores edificios para la seguridad de los criminales, alguna clasificacin ms individual, y un trabajo ms proporcionado y mejor distribuido. La adopcin del cdigo penal de Napolen, cuando era Holanda provincia del imperio francs, y la ejecucin de otros reglamentos expedidos por aquel monarca ilustrado acerca del rgimen de las crceles, han contribuido asimismo a mejorar la suerte de los presos. En la mayor parte de las crceles de Alemania aun no se separan los acusados de los sentenciados, y slo en algunas se ha logrado dividir los ltimos en dos clases. En Austria hay excelentes crceles de correccin; y me he instruido con gusto, por la Gaceta Ministerial de Berln, que en las de Prusia se han introducido mejoras considerables. La Casa-fuerza de Neugast, en el crculo de Stettin, est colocada en una isla hecha a propsito con este objeto. Es administrada por una comisin que se compone de un director, un eclesistico, un comisario de justicia, un mdico y un tesorero; y su manejo inmediato se halla a cargo de un inspector, un mayordomo y un contador. La crcel est dividida en tres partes, o ms bien forma tres casas separadas. Las dos primeras divisiones contienen los presos aherrojados, cuyos vestidos son de color pardo y amarillo; en la tercera divisin se hallan los no aherrojados, que tienen vestidos enteramente pardos. El rgimen es paternal, y sus alimentos consisten en sopa, pan, legumbres y cervezas. Los que trabajan reciben tambin un poco de aguardiente. Los gastos de subsistencia se avalan y se deducen de lo que cada preso gana con su trabajo. El sobrante se le reserva para cuando sale libre; y si el individuo es condenado a prisin perpetua, entonces sirve para suministrarle mejores alimentos, en el caso de conducirse bien. Los trabajos son muy variados, segn la capacidad de los presos. Una parte de ellos se ha empleado en concluir el edificio, y en seguida se destinan a cultivar el terreno, que pertenece al establecimiento. El preso que se conduce mal es juzgado por la comisin antes de ser castigado. El castigo consiste en un arresto ms severo, en privacin de alimento o del jergn de paja que le sirve de cama y en suspensin del trabajo; este ltimo lo consideran los mismos presos como el mayor de todos. La sumisin a los reglamentos de la casa se recompensa con un poco ms de libertad en los das de fiesta, algunas horas ms de descanso, su traslacin a otro departamento ms cmodo y la introduccin en sociedad con aquellos que son tratados con ms dulzura. En la primera divisin hay 31 hombres y 8 mujeres, en la segunda 51 hombres y 45 mujeres, y en la tercera 92 hombres. Suma total, 233. Cada preso cost el primer ao 37-1/3 escudos de Prusia (206 rs.); y el Untitled-20 14/08/01, 12:42 14

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 15 / 15 / 15 / 15 / 15 total de gastos de la casa, 7 931 escudos (43 620-1/2 rs.). Teniendo presente los progresos comparativos de la civilizacin, puede suponerse que este establecimiento es hoy de lo mejor de su clase en Alemania. La destruccin de la Bastilla, a que dio lugar la revolucin de Francia, ha tenido en este pas un influjo benfico sobre el estado de las crceles, como lo tendr la abolicin de la Inquisicin en Espaa y Amrica. Pero los abusos antiguos se desarraigan con suma lentitud porque la costumbre nos hace mirar con veneracin lo que apreciaban nuestros antepasados. De otro modo sera inexplicable la lastimosa situacin de las crceles de muchos pases cultos, en donde la importancia de la reforma es tan conocida como fciles los medios de efectuarla. Napolen, a pesar de su sistema desptico, mejor mucho las leyes penales de Francia. Su cdigo criminal es el monumento ms glorioso y duradero de sus vastas miras. Entre la multitud de decretos que se expidieron en tiempo de su administracin acerca del rgimen y disciplina de las crceles, se encuentran artculos que hacen honor al entendimiento y al corazn de aquel hombre extraordinario. Con sumo gusto llamamos la atencin de nuestros lectores a los decretos de 27 vendimiario y 19 pradial del ao 10. En otro, de 30 de enero de 1810, que contiene disposiciones generales y particulares acerca del rgimen interior y la disciplina de las crceles, despus de establecer excelentes reglas para la seguridad de los presos y la conservacin del orden, exhorta encarecidamente a los alcaides para que respeten los derechos de los presos y les den buen trato, bajo las ms severas penas en caso de contravencin. El artculo 12 especifica que “desde el primero de abril hasta el primero de octubre se hagan las camas y se barran, limpien y ventilen los cuartos y dormitorios de los presos no sentenciados, a las nueve de la maana; y el resto del ao, a las diez”. En el artculo 49 se previene que los presos sentenciados se levanten en el mismo orden a las cinco de la maana en verano, y a las siete en invierno. Se les concede la primera hora en ambas estaciones para que hagan aquella operacin antes de ir al trabajo. ste se fija de las seis de la maana a las siete de la tarde en verano, y de las ocho a las cuatro en invierno, con los intermedios correspondientes para la comida, y media hora, o ms, de receso, suspendido que sea el trabajo. El artculo 23 prohbe todo gnero de compra o venta a los presos, sea entre ellos, o con los empleados de la crcel, so pena de confiscacin de las especies, la de un encierro ms o menos severo, segn la gravedad del caso, y destitucin a los empleados que contravinieren. En el 24 se prohbe a toda persona residente en la crcel que preste dinero a cuenta de prendas empeadas, advirtiendo que no ser reconocida ninguna deuda usurera de esta u otra naturaleza. En el 25 se sealan castigos de larga reclutacin a los jugadores de suerte; y estos juegos, bajo cualquiera denominacin, se prohben absolutamente. En el 26 se recomienda a los Untitled-20 14/08/01, 12:42 15

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 16 \ 16 \ 16 \ 16 \ 16 \ alcaides que tengan especial cuidado en clasificar a los presos, segn los gneros de delitos de que sean acusados o hubiesen cometido, segn sus edades, y nunca se confundan los jvenes con los dems; antes bien se coloquen en un edificio separado. En el 27 se ordena el mayor celo en la enfermera y con los enfermos, y que se tenga toda consideracin con los arrestados por deudas, concedindoles a precios moderados cuartos aparte y otras comodidades, si pueden pagarlas; pero impidiendo de todos modos que se mezclen con los que no pertenezcan a su clase. En el 29 se prohbe a los alcaides que empleen, bajo ningn pretexto, en su servicio personal a los presos. En el 43 se dispone que dichos alcaides den inmediatamente parte a la prefectura de polica de cualquier castigo que en caso urgente hubiesen tenido que aplicar, individualizando el grado de severidad, los motivos, etctera, y autoriza a los castigados para que dirijan al mismo tribunal las quejas que puedan tener. En el 51 se ordena que los alcaides en persona activen el trabajo en cuanto sea posible y que mensualmente presenten el estado de los talleres, sus productos, etctera. El 62 dice: “los vedores que se nombren a este intento, ensearn a los jvenes a leer, escribir y contar; los harn trabajar, y los llevarn a misa si son catlicos, tenindolos en la capilla, como en otra parte, separados del resto de los presos”. Insertaramos todo entero este decreto, prcticamente filantrpico, si lo permitiesen los lmites que nos hemos prescrito. En 3 de marzo del mismo ao se public otro decreto imperial, igualmente humano y benfico, concerniente a las crceles destinadas a contener los reos de estado. Despus de sentar la necesidad de semejantes establecimientos para la conservacin del orden pblico, se establece que nadie podr ser condenado a una crcel de estado sin previo examen de su caso por el gran juez ministro de justicia y el ministro de polica, reunidos al consejo privado,5 que debe convocarse con este objeto para pronunciar la sentencia. Cuatro votos a favor del acusado bastan para libertarle. Adems se declara que se presente anualmente al emperador mismo una razn circunstanciada de los individuos existentes en ellas, especificando todo cuanto puede contribuir a la indulgencia. Por ltimo, se recomienda a los alcaides que se esmeren en darles un buen trato en todo; y se reduce el nmero de las crceles de estado a ocho en toda la extensin del imperio, que entonces comprenda la Italia, la Holanda y parte de la Alemania. Si se considera que las crceles francesas, antes de la revolucin, eran fatales, y que la inestabilidad de aquellos gobiernos populares impidi el 5.El consejo privado constaba de 16 miembros, elegidos entre las primeras, ms independientes y distinguidas personas del pas. Untitled-20 14/08/01, 12:42 16

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 17 / 17 / 17 / 17 / 17 establecimiento de formas duraderas, se har la debida justicia a la filantropa de Napolen bajo este aspecto. Si se ha de deducir lo que hubiera hecho por lo que hizo, y se da crdito a lo que refiere el Conde de las Casas sobre sus intenciones despus del restablecimiento de la paz, nos satisfaremos de que meditaba grandes mejoras en orden a las crceles. Las Casas haba recorrido las crceles y hospitales de Francia como visitador, y tuvo ocasin de recordar a Napolen en el destierro algunos de los abusos que entonces observ: “Amigo mo,6 le dijo Bonaparte, despus de detenerse algn tiempo sobre lo que acababa de or, es necesario, ante todo, convenir en que los abusos son inherentes a toda la sociedad humana: ya ve V. que la mayor parte de los que menciona han sido cometidos precisamente por los mismos que tenan obligacin de impedirlos. Que remedio haba, no pudiendo yo verlo todo?... Uno de los sueos que me ocupaban para cuando hubiese terminado a satisfaccin nuestras campaas militares y restitudome al centro del Imperio a respirar con descanso, era buscar una docena o media de verdaderos filntropos, de aquellos hombres honrados que slo viven para el bien y para practicarlo. Los hubiera diseminado por el Imperio. Ellos lo habran recorrido en secreto para darme cuenta de todo y merecido el sobrenombre de espas de la virtud. Siempre los habra recibido yo en persona. Hubieran llegado a ser como mis confesores, mis directores espirituales; y mis decisiones, as guiadas, hubieran constituido mis ocultas obras de caridad.” Ms adelante manifiesta Las Casas que su decreto acerca de la organizacin de las crceles de estado haba disminuido su popularidad entre los aristcratas de Francia y otros pases de Europa, por sus principios liberales. Con este motivo entr Napolen en algunas particularidades relativas al respeto que siempre profes a la seguridad individual. “Lo cierto del caso es, dijo, que al tiempo de mi cada no haba ms de 250 presos en las crceles de estado, y encontr en ellas 9,000 cuando ascend al Consulado. Recrrase la lista de los que se hallaron en ellas; avergense las causas de su detencin, y vern mis calumniadores que casi todos merecan la pena capital, a que habran sido condenados en juicio, y para quienes de consiguiente fue un beneficio el arresto a que los sentenci”.7An hay grandes imperfecciones que remover para que las crceles de Francia puedan ponerse al nivel de las de nueva creacin en Inglaterra o en los Estados Unidos, las mejores que se conocen, y donde, a pesar de esto, se trabaja incesantemente para darles el grado de excelencia de que son susceptibles. 6.Memorial de Santa Elena, por el Conde de las Casas. Tom. III, 5 Parte. Londres, 1823. 7.Lstima que hasta despus de la muerte de Napolen no hayamos visto adornada su guerrera frente con estas y otras semejantes coronas que le han prodigado sus entusiastas historiadores. Untitled-20 14/08/01, 12:42 17

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 18 \ 18 \ 18 \ 18 \ 18 \ Los extractos que insertamos a continuacin prueban, no obstante, que el actual gobierno de Francia dedica la ms seria consideracin a la mejora de las crceles y a la condicin de los presos. “Tenemos el gran placer de anunciar (se lee en la relacin de la sociedad inglesa establecida para perfeccionar la disciplina en las crceles, etctera), que se ha creado una asociacin para la reforma de las de Francia. Al efecto se expidi un decreto en que se fijan los reglamentos, y el Ministerio circul esta noticia a todos los departamentos, con varias cuestiones sobre la materia, a que han contestado los magistrados. Con el mismo objeto se dividi el Consejo General en secciones, y cada una ha presentado su relacin sobre los respectivos asuntos sometidos a su investigacin. Del resultado de estas observaciones, se propuso lo siguiente: 1 Casas de polica municipal por delitos que slo merecen cinco das de detencin. 2 Casas de arresto para asegurar al acusado, y encerrar a los sentenciados por menos de un ao. 3 Casas de justicia para aquellos que estn para ser juzgados en los tribunales. 4 Casas de correccin para jvenes que no tengan 21 aos y estn condenados a ms de uno de encierro (de estas hay diecinueve existentes). 5 Casas centrales de detencin para guardar a las mujeres y los viejos condenados a los presidios (bagnes). En estas ltimas hay sobre 20,000 presos; y en ellas y las casas de correccin estn obligados a trabajar. Los presidios (bagnes) estn bajo la direccin del Ministro de Marina. Aquel documento contiene tambin un bosquejo de las leyes relativas a las crceles, y una razn individual de aquellas en que subsisten abusos bajo los ttulos de salud, alimentos, separacin, trabajo, enfermeras, ropa, instruccin religiosa y construccin de edificios. Se infiere adems que el Gobierno deba conceder a este fin una considerable cantidad de dinero, aun cuando para ello se aumentasen las contribuciones sealadas a cada departamento. En el apndice del citado documento se especifica el nmero de presos, los delitos que motivaron su sentencia, la situacin en que estn colocados, el trabajo que han ejecutado y su producto. Esta clasificacin de crceles que se ha establecido en Francia, es buena, pero demasiado costosa; porque las mismas ventajas pueden lograrse teniendo en una sola todas las especies imaginables de presos, con tal que se construya conforme al plan moderno, esto es, de inspeccin central y completa. As se ahorra mucho dinero, cuya falta es uno de los principales inconvenientes, que obstruye la generalizacin de nuevas crceles; y estorba de consiguiente en gran manera la difusin del nuevo rgimen y disciplina, cuyos resultados han producido ya tanto bien, y que deben ser aun ms tiles. Que en un pas como la Inglaterra, nodriza de la libertad, haya leyes penales tan defectuosas como las que existen es una de aquellas contradicciones raras que presentan las obras de los hombres. Es cierto que el buen Untitled-20 14/08/01, 12:42 18

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 19 / 19 / 19 / 19 / 19 sentido y la integridad de los jueces suple a la monstruosidad del tenor literal de muchas; pero mientras no sean revocadas permanecen en vigor y pueden aplicarse. Mas los obstculos de una legislatura tortuosa no ha impedido que el espritu pblico se desplegase altamente en favor de los presos. Desde el tiempo de Howard se han formado varias sociedades benficas, ocupadas en los medios de disminuir la miseria de las crceles y los presos.8Lo contrario habra sido una excepcin de la ilustrada humanidad del pueblo ingls, su distintivo tan antiguo como eminente, y que resalta a la vista del viajero en los establecimientos de beneficencia que hermosean este pas; donde su buena conservacin y la decencia de sus habitantes se miran, y con razn, con ms orgullo, que, en otras naciones, los palacios de los reyes y el brillo de las Cortes. En la Gran Bretaa la virtud no es un nombre vano, aqu se encuentra una piedad bien entendida. Dar limosna es innecesario y aun perjudicial9 porque no hay clase alguna de menesterosos, para quienes, en un orden natural de cosas, la previsin inglesa no haya establecido un asilo. Lo ms admirable es que los establecimientos de Beneficencia, templos erigidos a la consoladora caridad, cuyo nmero y grandeza asombran al observador, sean aqu obras de sociedades particulares, cuya existencia y fomento dependen en gran parte de la generosidad pblica. Pero los recursos que esta virtud pone en accin parecen inagotables, y la autoridad contempla embelesada los sacrificios de sus sbditos, empeados sin cesar en aligerarles as el peso de sus obligaciones. El estado de abandono comparativo de las crceles inglesas hasta fines del siglo pasado debe atribuirse a la antigedad de las instituciones a que estaba habituada la nacin, ms bien que a una omisin de intento. Para hacer la debida justicia a los esfuerzos hechos ltimamente en Inglaterra para las reformas de las crceles, sera necesario pasar primero revista a los infinitos y arraigados abusos que una sucesin de generaciones haba sancionado con su aprobacin. Basta considerar el gran nmero de crceles nuevas que se han construdo para poder juzgar el grado de empeo que se ha desplegado en la prosecucin de tamaa reforma. Los fondos municipales y las suscripciones siguen fomentando diariamente la ereccin de crceles conforme al nuevo plan. Desde que Howard dirigi la atencin de sus compatriotas a esta materia, han competido todas las cla8.En cada condado o provincia hay una de estas sociedades, corresponsales da la principal, que reside en Londres, a quien presentan relaciones anuales acerca del estado de las crceles y de los presos, las mejoras que han hecho y otras observaciones tiles. 9.La ley sobre vagancia (vagrant att) comprende a los mendigos y autoriza a los magistrados a castigar a cualquiera que se encuentre pidiendo limosna, con algunos das o meses de encierro, segn la ms o menos robustez: del infractor y otras circunstancias accesorias. Untitled-20 14/08/01, 12:42 19

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 20 \ 20 \ 20 \ 20 \ 20 \ ses en sealarse con erogaciones cuantiosas los unos, y los otros con su talento, para borrar una mancha que obscureca tan bellas instituciones. Las seoras, los cuqueros y los eclesisticos han sobresalido especialmente por su celo en efectuar tan dificultosa como til reforma. Miss Fry fue la primera que di este benfico ejemplo.10 “Habiendo entrado en Newgate, la conmovi de tal modo el doloroso espectculo que se present a su vista que concibi el proyecto de instruir y consolar a algunas de las desgraciadas presas. Sus parientes y amigos, y aun los magistrados, trataron de disuadirla con razones especiosas de que sus afanes seran intiles, atendida la arraigada corrupcin de las criminales; pero ella insisti, y acompandose con otras seoras, comenz el ensayo. El buen suceso de ste aument el nmero de las bienhechoras; y todas unidas lograron con su constancia vencer los grandes obstculos que mediaban. Si una reunin del dbil sexo ha realizado una obra tan difcil y tan meritoria, es necesario convenir en que la sensibilidad de esta bella porcin del gnero humano, frecuentemente mal dirigida, pero amable hasta en sus desvos, es un instrumento poderoso de la moral y del bien pblico, cuando se maneja por una razn sabia e ilustrada”. “Sin embargo, los resultados de aquellos experimentos no son completamente satisfactorios. Pero era de esperarse lo que han hecho estas respetables seoras? Sin auxilios, batallando a cada paso con dificultades sin nmero, han logrado regenerar a los presos y convertir en un lugar decente una crcel que, segn la expresin de Buxton, presentaba la imagen de los lugares infernales. Aun puede decirse que hicieron ms, pues han restituido el pudor a mujeres que lo haban perdido; las han inspirado la esperanza de vivir bien, y con ella el valor de hacer la prueba, valor que en estos casos, equivale a la consecucin misma. Estas seoras merecen el homenaje del mundo entero”. Acepten, pues, nuestro dbil tributo de admiracin, y pueda su ejemplo ser imitado. Tal vez ser oportuno tocar ligeramente algunos de los ms chocantes abusos que existan hasta 1818 en varias de las antiguas crceles inglesas, aunque han sido reemplazadas por otras, segn el nuevo plan. La descripcin que el mismo Buxton hace de la crcel de Bristol prueba que en este pas privilegiado subsisten todava abusos capaces de llenar de lstima al corazn menos sensible.11 Haba en ella cerca de 150 presos, de los cuales 63, acusados o sentenciados, sanos y enfermos, estaban confundidos de da todos en un corral que tena 20 pies de largo, sobre 12 de ancho: entre ellos haba 11 nios que parecan no haber estado mucho tiempo separados del regazo de sus madres. De noche se amontonaban en cuartos destinados a 10.Extractado de la Revista Enciclopdica en aquella poca. 11.Esta crcel ha sido posteriormente suprimida y en su lugar se edific otra excelente. Untitled-20 14/08/01, 12:42 20

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 21 / 21 / 21 / 21 / 21 no contener ms de una quinta parte de los que entonces se encerraban all. Todos los acusados o convictos de felona12 (dice), cargados de pesadas cadenas; andrajos asquerosos cubran la desnudez de casi todos, que presentaban con corta diferencia, una pintura de la mayor inmundicia y de una quebrantada salud; de modo que era fcil adivinar por sus semblantes el tiempo que haban estado encerrados. Pero volvamos la vista a escenas ms lisonjeras; contemplemos el estado de las crceles de nueva creacin y que han servido de modelo a las que gradualmente van sustituyendo a las antiguas. La crcel de la ciudad de Maidstone, en el condado de Kent, construida poco tiempo ha, tiene capacidad para contener ms de cuatrocientos presos. Para cada uno hay un cuarto separado para dormir, en el que se le encierra de noche. De da se pueden reunir en salas parecidas a refectorios, que se calientan en invierno, o pasearse libremente en los grandes patios que comunican con las salas. Este establecimiento est dividido en un gran nmero de secciones, que comprenden una multitud de salas y patios diferentes, en que los presos sentenciados o acusados de un mismo gnero de delito se encuentran reunidos. A algunos de esta especie de refectorios se ha agregado un prtico para que puedan pasearse cuando hay mal tiempo. La crcel de Maidstone, como la mayor parte de todas las de Inglaterra, rene bajo un mismo techo: 1 Los presos por deudas, que son mejor tratados que los dems. 2 Los acusados de cualquier crimen, y que aun no estn juzgados. 3 Los que estn condenados a trabajos pblicos o a un simple arresto. 4 Los condenados a sufrir la pena capital o la deportacin, y que aguardan la ejecucin de su sentencia. Estas grandes clases se dividen o subdividen en otras muchas. Las mujeres ocupan una seccin separada, y son tratadas lo mismo que los hombres. La iglesia est construida en forma de abanico, de modo que los presos divididos en sus respectivas clases no pueden verse unos a otros, mientras el eclesistico los ve a todos. En la ciudad de Stafford, situada en el mismo condado, hay una crcel nueva y vasta, en que los presos gozan de iguales ventajas que en la de Maidstone. En casi todas las nuevas crceles de Inglaterra hay refectorios, que se calientan en invierno, y en que los presos pueden estar de da, y patios para pasearse. Casi todas estn construidas de piedra y hierro para evitar incendios. El castigo usual para mantener el orden y la paz entre los presos, se reduce a encierro solitario con privacin de luz. Los buenos efectos que sigue produciendo esta mutuacin de sistema en orden a las crceles, se hacen ms palpables con las reflexiones hechas por el Times, al insertar una lista del nmero y calidad de los presos de 12.Delitos a que corresponde la pena capital; pero esta se conmuta frecuentemente por la deportacin, algunos aos de presidio o crcel, segn la gravedad de los casos. Untitled-20 14/08/01, 12:42 21

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 22 \ 22 \ 22 \ 22 \ 22 \ Newgate. En los veintin aos ltimos, dice, no ha habido nunca tan pocos presos como al presente.13 En la enfermera slo hay tres hombres y siete mujeres, y aun stos se estn curando de males que contrajeron antes de entrar en la crcel. Las crceles espaolas, empezando por las de Madrid, son cavernas horrorosas en que es imposible conservar la salud por mucho tiempo. En Andaluca no hay una sola que merezca aprobacin. En 1285 poblaciones de la chancillera de Valladolid no se encuentran ms de 167 crceles seguras y sanas, de manera que 1118 pueblos carecen de ellas o las tienen enfermizas y faltas de seguridad. Casi ninguna est provista de los medios suficientes para la subsistencia. En Granada no hay ms de 22 crceles que tengan alguna capacidad y sean medianamente seguras y sanas: las 491 restantes son pequeas, sin la menor seguridad. Las de Galicia son de peor condicin. En Asturias no se halla una sola que sea segura o tenga los medios de alimentar a los presos. En Extremadura hay muy pocas, y stas son enfermizas. Las crceles de Alcaiz y Zaragoza son las nicas de Aragn que merezcan el nombre de seguras y sanas. En esta misma provincia hay 1 280 poblaciones que no tienen crcel alguna. En Valencia, que es habitada por un milln de almas, apenas hay una sola segura y saludable. En Catalua hay muchos pueblos que carecen de crcel. El nmero de las que son algo seguras y sanas llega a 45; pero ninguna tiene fondos destinados al sostenimiento de los presos. Empero las de las Islas Baleares son peores que todas las dems: son mazmorras en las que la fetidez, humedad y falta de aire han ocasionado ms mortandad que la ms maligna peste. Hasta ahora poco, ha prevalecido la costumbre de rematar las crceles al que ofreca mejores condiciones; y los que las tomaban a su cargo, como es natural inferir, han tratado de sacar todo el lucro posible. El mal estado de las crceles produce los resultados ms destructivos en la conducta y el carcter de los presos. El juego, los robos y altercados sangrientos, son de ocurrencia diaria. De la terrible desorganizacin y abandono en que estuvo la crcel principal de Sevilla podr formarse alguna idea cuando se sepa que hasta el ao de 1820 se acuaba en ella moneda falsa en abundancia, y que hubo veces en que, degenerando la insubordinacin de los presos en rebelin, haca necesaria la intervencin de la tropa armada para reducir a los amotinados hacindoles fuego. Una de las primeras medidas de las Cortes, luego que se restaur la Constitucin, fue decretar la destruccin de los calabozos subterrneos y ordenar la remocin de varios abusos. La inspeccin de las crceles se 13.La disminucin del crimen en la capital de la Gran Bretaa se debe en gran parte a los esfuerzos de la benfica sociedad que promueve la reforma de las crceles. Untitled-20 14/08/01, 12:42 22

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 23 / 23 / 23 / 23 / 23 confi a regidores elegidos por el pueblo, y sus esfuerzos han contribuido mucho a aminorar los procederes que haban recibido la sancin del tiempo. Entre tanto, varios periodistas y otros escritores pblicos trataron sobre la materia y allanaron el camino hacia la reforma general que meditaban los representantes de la Nacin. Este cuerpo la empez, nombrando de su seno una comisin de nueve individuos, especialmente encargada de investigar el estado de las crceles. Don Jacobo Villanova, oidor de Valencia, haba propuesto a las Cortes la adopcin del panpticon de Bentham, con algunas modificaciones, en la ereccin de nuevas crceles. Su proyecto pas a la Comisin, y sta solicit la opinin de la Real Sociedad de Madrid. La contestacin fue favorable; y en su virtud manifest la Comisin a la legislatura la necesidad y conveniencia de construir en las ciudades principales y en todas las poblaciones en que hubiese un juez de primera instancia, que llegan a 300 400, igual nmero de crceles, segn el plan de inspeccin central, a fin de que sus habitantes estn siempre a la vista de su director. Recomienda que el tamao de cada una sea proporcionado a la poblacin, que se consulte la seguridad, ventilacin, salubridad y abundancia de agua, que es preciso erigirlas a distancia de todo otro edificio, cerca de las ciudades y villas mencionadas. Expone, adems, que es indispensable que el Gobierno declare la direccin de una crcel por empleo honorfico, y que lo confiera a militares: en las provincias a capitanes, en la capital a coroneles. Que su salario en Madrid se fije a 24 000 rs. de velln; en las ciudades principales, a 16 000; y en las menores, a 10 000. Que estos alcaides sean personalmente responsables de la seguridad y disciplina de los presos y del cumplimiento de los reglamentos de crceles que se establezcan. Que ser de la obligacin de los magistrados elegir los dems empleados de la crcel y formar los reglamentos necesarios que sometern a la aprobacin del Gobierno. Propone tambin que se suprima toda especie de emolumentos, que haya separaciones de sexos; que se establezca una clasificacin en cuanto a edad, crmenes, seales de arrepentimiento, etctera; que los acusados no se confundan con los sentenciados; que unos y otros se vistan y alimenten bien; que se cuide del aseo de las personas y habitaciones; que se introduzca el trabajo, cuya severidad depende de la clase del delito y otras circunstancias tocantes al reo; que toda crcel contenga cuartos separados para cada acusado, una sala de audiencia, un hospital y una iglesia; y por ltimo, que se nombre una comisin permanente para visitar las crceles y para celar de que se cumplan los reglamentos que se formen. La multitud de negocios que rodearon al Congreso que promovi esta importante investigacin les impidi discutir sobre ella. Sensible es por cierto que no se hayan llenado miras tan grandiosas. Pasemos ahora a contemplar las crceles de los Estados Unidos de Amrica. Untitled-20 14/08/01, 12:42 23

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 24 \ 24 \ 24 \ 24 \ 24 \ Dijimos antes que las crceles de esta nacin eran las ms perfectas que hasta aqu se haban conocido; y repetimos ahora gustosos que son, en efecto, los mejores modelos. Es placentero considerar que en la misma tierra en que se ofrece a la virtud perseguida el ms seguro asilo, es tambin donde hallan ms compasin los criminales. He aqu un hecho preferible al mejor comentario. Un respetable viajero nos ha referido que as que lleg a los Estados Unidos, se dedic a ver lo que ms le poda interesar a un extranjero. Estuvo en varias fbricas y crceles y no distingui las unas de las otras hasta que le explicaron la diferencia. Sometemos al juicio de nuestros lectores las siguientes descripciones para que decidan del grado de exactitud con que aquel individuo caracteriz a las crceles de los Estados Unidos. “Las crceles de Filadelfia 14 merecen servir de ejemplo a todas las naciones civilizadas. En ellas se ha adoptado un mtodo seguro para destruir todas las causas de los vicios que nacen de la ociosidad, la intemperancia y las malas compaas. All conoce el preso que ha merecido la sentencia que le priva de su libertad, y ve que las mejoras de sus costumbres es el nico objeto que se ha propuesto el legislador al separarle de su familia y de sus hbitos. El tormento, la argolla y dems castigos infamatorios son desconocidos en aquellos estados. En el individuo culpado ante las leyes se restablecen los verdaderos sentimientos de honor, por medio de una disciplina severa, celada por hombres en extremo recomendables. En estas crceles no se permite la comunicacin entre los sexos; los alimentos son sanos, pero no excesivos; los licores espirituosos son prohibidos; a la holgazanera se ha sustituido un trabajo sistemtico; y el silencio que engendra las reflexiones, se observa generalmente. Alegando hechos para demostrar prcticamente la utilidad de su panpticon, dice Bentham: “Merece observarse, sin embargo, que el buen suceso de una crcel fundada sobre este plan, no es ya una mera probabilidad que estriba solamente en razones tericas. El experimento se ha hecho en Filadelfia y New York y ha correspondido a lo que yo haba previsto. Adems de las relaciones oficiales del director de la crcel de Filadelfia, tenemos el testimonio que da el seor Weld en su excelente viaje de Amrica. Las aserciones de otros dos viajeros merecen tanto ms crdito, cuanto que proceden de personas de hbitos y miras muy diferentes. El duque de Liancourt, francs, muy versado en los reglamentos de hospitales y crceles, es el primero; el otro es el capitn Turnbull, ingls, mucho ms dedicado a asuntos martimos que a materias de esta clase. Ambos representan el interior de aquella crcel como la escena pacfica de una constante y 14. Revue Encyclopedique num. XIV. Untitled-20 14/08/01, 12:42 24

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 25 / 25 / 25 / 25 / 25 arreglada actividad. Los carceleros no son insolentes ni severos, y los presos estn muy distantes de ser importunos o serviles. Se les habla con dulzura, jams se emplean expresiones injuriosas. El que comete un exceso es condenado a encierro solitario por cierto nmero de das, y su falta se apunta en un libro de cuenta y razn, en que se registran los hechos de la conducta de cada preso. Por todas partes se ve decencia y limpieza; no hay nada que pueda ofender los sentidos ms delicados. No se oye el bullicio de canciones o disputas, pues cada cual, entretenido con su trabajo, se abstiene de interrumpir a su vecino, temeroso de ser interrumpido a su vez. De este modo reinan el silencio y la tranquilidad, igualmente favorables a la industria y a la reflexin, y muy excelentes cualidades para contener aquellas causas de irritacin, tan comunes en otras partes, entre los carceleros y los presos”. “Me sorprendi el encontrar, dice el capitn Turnbull, una mujer haciendo las veces de alcaide. Esta circunstancia excit mi curiosidad; y preguntando por la causa, me informaron que su marido haba ejercido antes el empleo, pero que habiendo sido vctima de la fiebre amarilla, contagiado por su hija que la padeci primero, dej a los presos en la orfandad, perdiendo en l un amigo y un bienhechor. En consideracin a sus servicios eligieron por sucesor a la viuda; y ella sigue llenando sus deberes con tanta exactitud como humanidad”. “No quiero privarme del placer de referir dos hechos ms que no necesitan comento alguno. Durante la epidemia de 1793 se hizo muy difcil hallar asistentes para los enfermos en el hospital de Bush Hill. Se recurri a la crcel; y luego que se hizo la propuesta y se explic la naturaleza peligrosa del servicio que exiga la salud pblica, se presentaron voluntariamente y sin vacilar doble nmero de presos de los que se necesitaban. Todos cumplieron con la mayor fidelidad su cargo hasta el fin de esta calamidad, y jams solicitaron recompensa alguna mientras dur el trmino del encierro a que estaban condenados. Las mujeres presas dieron en esta ocasin otra prueba de su bondad. Solicitadas para que cediesen a los enfermos sus catres de madera, aadieron ellas espontneamente sus mismas camas ¡Qu diferencia entre estas mujeres que parecen haber aspirado a ser mulas de las Hermanas de la Caridad en Francia, y las de la Nueva Zelanda, que eran ms feroces que los hombres! ¡Qu diferencia entre aquellos presos de Filadelfia, que asistieron a los enfermos arriesgando su propia vida, a los deportados a la baha botnica, que de hecho incendiaron los hospitales y las crceles en que estaban confinados sus compaeros de infortunio! Aun cuando los ejemplos de la buena conducta de los presos americanos slo se consideraran como una suspensin temporal del vicio y de los crmenes, se lleva siempre mucho adelantado; pero la reforma pasa ms adelante. El capitn Turnbull nos asegura que de cien Untitled-20 14/08/01, 12:42 25

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 26 \ 26 \ 26 \ 26 \ 26 \ presos que recobran all su libertad, no se cuentan cinco que vuelvan a ser condenados a prisin por nuevos delitos. En las crceles de Filadelfia y New York se ha prohibido totalmente el uso de licores espirituosos; y el director de una de las ltimas expone, que muchos presos cuyas constituciones a su entrada estaban debilitadas por la intemperancia y la disolucin, haban recobrado una salud vigorosa a favor del rgimen que se observa en la crcel. Las relaciones de los seores Liancourt y Turnbull nos instruyen tambin de que se redujeron a 160 pesos anuales las propinas de los mdicos, que montaban, antes de la adopcin de aquel sistema, a ms de 1 200. La descripcin de la crcel de New York, que ofrecemos a continuacin, presenta iguales pruebas de la sabia filantropa de que estn dotados aquellos habitantes. Entre los establecimientos pblicos de aquella ciudad merece una atencin particular la crcel o casa de correccin que voy a describir.15 Este edificio situado a la orilla del ro Hudson, en un paraje muy saludable, se halla actualmente dentro de la ciudad, a causa del considerable aumento que sta ha tenido. El Director de este establecimiento me recibi con aquella fina benevolencia que no siempre se encuentra en las crceles. Su fisonoma, aunque grave, indicaba un hombre sumamente humano. Me habl del rgimen interior de la casa y de los deberes de su empleo, cuya importancia me dijo que haba aprendido a conocer en las obras de Howard, que efectivamente hacan parte de su pequea biblioteca. Las habitaciones forman un cuadro en cuyo centro hay un espacioso patio. Estn cercadas de un grueso muro y entre ste y aqullas se ha establecido un gran jardn, dentro del cual hay otro patio en que estn colocados varios talleres. El nmero de los presos al tiempo de mi visita suba a 650, comprendidas 40 mujeres. El Subdirector, con quien recorr el edificio, no estaba armado; tampoco lo estaban los celadores de los presos ocupados en los talleres. El gua, cuando les hablaba, lo haca en un tono grave y severo, pero sin permitirse pronunciar la ms mnima palabra injuriosa o gestos amenazantes. A pesar de que trabajan sin interrupcin, su exterior me pareci muy aseado, y no haba rastro alguno de aquel estado de abatimiento y miseria a que estos desgraciados estn sujetos en otras partes. En las oficinas de trabajo reina la mayor decencia. No se oyen imprecaciones, ni expresiones groseras, ni piden limosna los presos. El dinero, adems, no les servira porque est prohibido a los carceleros el venderles licores fuertes y alimentos, que en muchos pases —ruboroso es 15. Revue Encyclopedique num. XLVI. En la actualidad se han hecho mejoras y reformas considerables en todos sentidos. Untitled-20 14/08/01, 12:42 26

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 27 / 27 / 27 / 27 / 27 decirlo— forman un ramo de comercio de los primeros, concurriendo as a perpetuar las costumbres viciosas de los encarcelados. Jams he visto cocina ms aseada y hermosa que la de esta crcel. Cuando entr al refectorio se estaba distribuyendo la comida. Cada individuo reciba su racin de sopa de sustancia de guisantes y un pedazo de tocino. El pan, fresco y bien hecho, se compone de trigo y centeno, por mitades. Hacen tres comidas al da, y sus vigorosos semblantes indican que sus alimentos son tan sanos como suficientes. Los dormitorios son aseados y tienen bastante luz y ventilacin. En cada cuarto hay ocho camas. Los estatutos del establecimiento prohben expresamente que se confundan los delincuentes, y de consiguiente se observa una clasificacin escrupulosa. Se encierra con separacin a los individuos que han cometido excesos ligeros y a los grandes criminales; a los delincuentes por primera vez y a los que haban sido castigados anteriormente; a los jvenes y a los viejos ; a los sanos y a los enfermos. Las ocupaciones ms comunes de los presos son las de zapatero y tejedor. En un largo corredor cont 120 telares. Tambin hilan algodn y lana, fabrican instrumentos de agricultura; otros trabajan de herreros y ebanistas. Las mujeres hacen la ropa, la componen y lavan. Cada preso recibe anualmente dos vestidos, uno para el verano y otro para el invierno. Todo lo que es necesario se fabrica en la casa misma. Hay siete inspectores que pueden, de concierto con el alcalde de primer voto y el tribunal supremo de New York, hacer todas las variaciones que se juzguen necesarias. Cada uno de aquellos tiene obligacin de visitar la crcel por turno y de exponer detalladamente su estado. Estas funciones se llaman de beneficencia, es decir, que se desempean gratuitamente. Los salarios anuales asignados a los diversos empleos, son como sigue: Al agente, 2 000 ps., al secretario, 750; al principal alcaide, 2 000; para salario del mdico residente, gastos de la oficina, de inspectores y otros objetos, 475; a cada uno de los 16 carceleros, 450; sueldo mensual del capitn de la guardia, 48; idem del sargento, 25; idem de cada soldado, 18 ps. De manera que al que por miseria o por ignorancia cometa un crimen en los Estados Unidos, se le encierra en un paraje separado, y se le somete a una vigilancia severa, pero humana, y donde tiene sin cesar a la vista el ejemplo de una vida laboriosa y activa. El trato que experimenta all el preso est muy bien calculado para que vuelva en s, como no sea de una consumada maldad; para que adquiera buenos sentimientos y se restituya, por ltimo, a la sociedad con inclinaciones virtuosas y con nuevos medios de subsistencia. ¡Ojal tuvisemos la fortuna de que, adoptadas generalmente estas ideas, produzcan los resultados favorables que son de esperar bajo un punto de vista moral y poltico! Untitled-20 14/08/01, 12:42 27

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 28 \ 28 \ 28 \ 28 \ 28 \ Dos Cas Annimas se han presentado haciendo sus respectivas proposiciones a la Real Junta de Fomento para la adquisicin del ferrocarril. Cul de las dos ha ofrecido trminos ms ventajosos? He aqu el nico problema tan sencillo como importante que puede presentarse en la materia, y que sin temor de error, y hasta con exactitud matemtica podemos afirmar ha quedado resuelto por las mismas condiciones respectivamente propuestas, por cada una de las mencionadas sociedades. Dejemos pues hablar a los hechos y el pblico juzgar sin necesidad de comentarios de qu lado se inclina la balanza. Afortunadamente est reducido el punto a una cuenta tan palmaria que se halla al alcance de la ms limitada inteligencia. Para darnos mejor a entender sealaremos a una de las compaas con la letra A, y a la 2 con la letra B. Propone A dar por el camino la suma de 3 230 000$. B ofrece la de 3 500 000$: claro est, pues, que B excede a A en 270 000$. Veamos ahora si la forma en que lo hace A compensa las ventajas que propone B. Ambas compaas ofrecen idnticas condiciones en cuanto al pago y garantas de los 3000000 de pesos—; empero A exhibir para el pago de la cantidad estipulada en los tres primeros aos, a los cuarenta das de verificada la entrega del camino, la mitad del plazo correspondiente al primer ao, o sean 111100$: a los seis meses contados desde el propio da de la entrega otros tantos miles, y a los diez meses igual cantidad, o sea laIII III III III III POLMICA SOBRE CAMINOS DE HIERRO POLMICA SOBRE CAMINOS DE HIERRO POLMICA SOBRE CAMINOS DE HIERRO POLMICA SOBRE CAMINOS DE HIERRO POLMICA SOBRE CAMINOS DE HIERROCUESTI"N DEL DA. ENAJENACI"N DEL CAMINO DE GINES POR OTRO( Diario de la Habana diciembre 2 de 1839. Suplemento.) Untitled-20 14/08/01, 12:42 28

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 29 / 29 / 29 / 29 / 29 mitad del pago ntegro correspondiente al ao inmediato, continuando en pagarlo adelantado por semestres bajo la misma figura en lo sucesivo: de suerte que en el ltimo semestre del tercer ao se pagarn los 135 000$ correspondientes al primer plazo del 4 ao, para que sigan en la misma forma siempre adelantados a dichos plazos. B se obliga a pagar a la Junta de Fomento medio milln ms sobre los tres sin inters en aumento de dicho precio pagaderos en 20 aos a razn de 25 000$ anuales; debiendo hacerse el primer pago a los 12 meses de entregado el camino. Para que la Junta pueda hacer las remisiones a Inglaterra al cambio ms favorable se obliga la compaa compradora B a entregar todos los aos en el mes de mayo el dividendo de intereses y amortizacin correspondiente al 5 de septiembre, lo que producir a la Real Junta la utilidad de 4 a 6 por 100 sobre la suma de ambas cantidades en la misma progresin en que van aumentndose cada ao. Para el dividendo menos importante de marzo en el que no hay modo de proporcionar a la Junta la misma cantidad de cambio se exhibir su importe en el mes de enero. Cualquier otra anticipacin la concepta intil la compaa B; porque tendra la Junta que guardar sin aplicacin el plazo de setiembre. Tambin debe advertirse [pues estamos haciendo el cotejo ms imparcial] que los 160$ ps. que anticipa A. en los cortos plazos de 40 das, 6 y 10 meses de la fecha para la compra del Jardn Botnico, quedan sobrepujados con el compromiso en que se constituye B de hacerse cargo del mencionado local con todos sus gravmenes, partida que por s sola asciende a 150$ ps. antes mas que menos, a la conclusin del camino que parta de dicho punto y a la construccin de los almacenes, talleres y dems accesorios al igual de los de Villanueva y Garciny. He aqu contrabalanceadas y hasta excedidas las ventajas en cuanto a la forma del pago por parte de B respecto de A. Pero continuemos el paralelo con alguna especificacin, y veremos como va cargando ms y ms peso al platillo B bajo todas consideraciones. A exige la entrega del camino terminado hasta el Jardn Botnico : —B ofrece concluirlo por su cuenta.— A quiere que la Junta levante por la suya los almacenes, talleres y dems edificios en el Botnico de igual capacidad y aplicacin que los de Villanueva y Garciny reunidos: B todo esto lo hace de por s —A nada dice sobre el uso de los negros cimarrones: B los excluye expresamente, dejndolos a disposicin de la Real Junta.— A se obliga construir el ramal del Rincn a Guanimar dentro de cinco aos, o antes si puede: B se compromete a concluirlo en dos aos fijos: circunstancia que aumenta la garanta, por ser el ramal ms productivo de los proyectados. A se limita a construir trece leguas de ferrocarriles.— B extiende las lneas hasta veinte y siete.— A no toca palabra sobre el precio de fletes para el pblico, Untitled-20 14/08/01, 12:42 29

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 30 \ 30 \ 30 \ 30 \ 30 \ estando por lo mismo en su mano subirlos, al paso que B no solamente se compromete a no alzarlos, sino que rebaja un peso por pasajero de la Habana a Gines en cada una de las clases 1, 2, 3, lo que equivale al 50 por c/o en los pasajeros de 3 clase, 33 en los de 2 y 24 en los de primera; y en proporcin decreciente cuando el flete es menos de un peso. En general siempre rebaja B la mitad a los carros de 3 clase. El mismo compromiso ofrece en cuanto a todos los ramales que en lo sucesivo construyere. Ahora bien: Quin se llevar el camino de hierro? no hay que preguntarlo: est resuelta la cuestin. El ferrocarril fue puesto en remate por la respetable Junta de Fomento bajo la sancin de la autoridad al mejor postor: luego el camino pertenece de riguroso derecho a la Sociedad B por haber ofrecido ms y mejor que la Sociedad A. As pues, la Real Junta de Fomento como cualquier otro juez en un remate est en el caso, al ir a adjudicar el camino al mejor postor a quien ya se ha decretado, de indagar si ofrece las garantas suficientes para el cumplimiento del contrato. Supongamos que se trata de rematar una finca cualquiera y que se presente entre los licitadores uno que posee tres millones de pesos por s solo, o representando (que es lo mismo para el caso) a un gran numero que tiene cada uno otra tanto, si se quiere, y ofrece 500 000$; al paso que por otro lado un capitalista que cuenta mucho menos cantidad, pero que ofrece un solo maraved ms que el primero.— Quin se lleva la finca? Sin disputa el 2; con tal que ofrezca la garanta suficiente para la cantidad de que se trata: como que la cuestin no es vendrsela al que sea ms rico, sino al que ms diere por la prenda. Ahora bien, faltan estos requisitos a la Sociedad B autora de las proposiciones ms ventajosas? Una sola de las cuatro personas que las suscribieron es capaz de comprar todo el camino: y tan slo los productos en azcar de los 25 individuos que la componen, ascienden a un milln largo de pesos anuales. Pero, es posible que en la ilustrada Habana sea preciso ventilar cuestiones tan averiguadas? Para los imparciales e instruidos en todos los datos del negocio, no pueden existir semejantes dudas. Ms para un vasto nmero de personas, que o no estn en antecedentes, o pueden ser arrastradas por ajenas influencias, siempre es conveniente disipar las nieblas que puedan oscurecer hasta las verdades ms claras y refulgentes. Y digmoslo todo de una vez: si no hubiramos odo por nosotros mismos la peregrina especie de que la compaa A por contar con mayor nmero de accionistas ofreca mayores seguridades que la compaa B, como si semejante consideracin pudiese jugar en la materia; ni nos habra pasado por las mientes el obviar tan gratuitas dificultades. Por eso hemos preferido de intento presentar la cuestin en principios y aisladamente; y una vez fortificados con la solucin que le hemos dado, pasar a convencer que el plan como es concebido por B ofrece ms garantas para la Untitled-20 14/08/01, 12:42 30

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 31 / 31 / 31 / 31 / 31 Real Junta de Fomento y es sin disputa ms beneficioso al pas que el presentado por la sociedad A: con cuya demostracin quedar desvanecido el otro cargo de monopolizadora que sin fundamento se ha hecho a la sociedad B, por haber restringido a un corto nmero el monto de sus accionistas. La compaa B presenta como base de su responsabilidad el milln de pesos con que concurren a formarla veinte y cinco personas de crdito y arraigo, que por su reducido nmero y posicin social inspiran al gobierno y a la Real Junta la confianza en la unidad de sus operaciones, que es difcil conservar cuando los intereses estn subdidividos, y la mayora movida como siempre por pretensiones en la influencia de los negocios y por el deseo de un lucro inmediato.— Esta consideracin de suyo tan grave, adquiere mucho ms fuerza en nuestro suelo, por la circunstancia de la novedad en este gnero de operaciones.— Si por cualquier evento sufriera la empresa un descalabro, o no correspondiesen los productos a las esperanzas siempre exageradas de los especuladores, entonces, siendo crecido el nmero de pequeos accionistas, es ms fcil que se desalienten y desanimen, que no constando de un reducido nmero de fuertes capitalistas quienes a la manera de un aguerrido jugador que cuenta con un resto para desquitarse, se animan a emprender nuevos lances para salir de los apuros, enmendando los golpes de la fortuna, cuando ya los de fuerzas inferiores yacen tendidos y desesperanzados.— Solo as hubiera podido la compaa B ofrecer terminado con tal celeridad un nmero tan considerable de leguas de ferro-carriles. Slo bajo un plan preconcebido de renunciar a las ganancias hasta pasados largos aos, lo cual no se hubiera alcanzado sino con pocos pero reforzados capitalistas, habra tenido origen una idea al parecer tan atrevida. Es muy creble que si en este nmero de capitalistas ha reunido la sociedad B la suma expresada, si conviniere a sus intereses despus de constituida dar entrada a acciones de menor importe, encontrar otra suma igual o mayor de la que representa; y si quiere usar de su crdito, la confianza que en el pas y en el extranjero inspira una sociedad tan compacta, le proporcionar sobrados capitales para desenvolver sus operaciones sin sujecin a tiempo con grandes ventajas para el pblico, y por consiguiente para la real junta, cuyo instituto primero y ms recomendado por Su Majestad es adelantar el plan general de las comunicaciones. En cuanto a las garantas escritas, siendo estas superabundantes para cubrir cualquier riesgo ha credo la compaa B que fuera de ellas ms interesa a la junta y al pblico el aumento de un ramal que el depsito por va de fianza de 10 millones de pesos que ningn efecto produciran en la prosperidad general. Untitled-20 14/08/01, 12:42 31

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 32 \ 32 \ 32 \ 32 \ 32 \ La compaa B recomienda como de la mayor trascendencia la mejora que hace en la rebaja y fijacin de fletes para el camino principal y los ramales, no tanto por la grande utilidad que entra desde luego a disfrutar el pblico, como porque esta oferta lo liberta de un riesgo a que la Real Junta no pensar nunca dejarlo expuesto y es que el rematador dueo de los nicos y precisos canales de comunicacin alzara a su antojo los fletes y se enriqueciera a costa de gravmenes arbitrarios sobre las clases productoras. Igual recomendacin hace la compaa B de la extensin de ramales que propone porque si la Real Junta al desprenderse del tronco principal no deja comprometido al rematador a la construccin de los ramales improductivos como los de Palos y la Sabanilla, estos no se harn jams, y si se hacen ser sufriendo los hacendados interesados en ellos la ley que el dueo del tronco principal quiera imponerles. Resumiendo pues, sacamos en claro: 1 ms utilidad para la Junta de Fomento; 2 ms utilidad para el pblico en general; 3 ms utilidad para la clase productora: en cuyo notable resultado han ofrecido estos hbiles especuladores esta leccin importantsima, que no deben echar en olvido los que se ocupen de este linaje de operaciones: a saber: que para cuajar un negocio no tanto es necesario sacar partido del otro contratante, cuanto hacerle sentir las ventajas que va a reportar en consecuencia: precioso documento asimismo para la moral pblica: ventaja para todos, sin detrimento para ninguno. Y cmo se han podido combinar estas ventajas reunidas con la utilidad especial, madre fecunda del proyecto? Precisamente por la idea de haber reducido los asociados a un corto nmero de escogidos capitalistas; viniendo a resultar que la circunstancia misma por la que se ha procurado tachar de monopolizadora a la compaa B, es cabalmente la que le ha suministrado el resorte ms eficaz para hacerse ms expansiva y vivificadora en beneficio del procomunal. ¡Cmo no bendecir el infeliz menesteroso la mano que le ha facilitado transportarse a la misma larga distancia por la mitad del precio que poco antes le costara! Acaso se dir todava que la sociedad B ha tenido buen golpe de vista, consultando su propia conveniencia en la disminucin de los fletes. Pues ahora con mejor razn nos daremos los parabienes. ¡Ojal que en cuantos proyectos columbro yo cifrada la ventura de la patria ma viera el inters individual con ojo certero la seguridad de sus especulaciones! Ved aqu el fruto forzoso de la ilustracin. Dar cuerpo y vida a las ms elevadas concepciones del alma. No quisiera yo ms germen de felicidad para nuestro suelo idolatrado.— Otro Habana, 1 de diciembre de 1839. Untitled-20 14/08/01, 12:42 32

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 33 / 33 / 33 / 33 / 33 Seor don F rancisco P Serrano. Si usted declara expresamente que ni toca ni tocar la cuestin de ventajas o desventajas de las proposiciones de compra presentadas por cada una de las sociedades, por ser inexperto para ello (lo que no creo en manera alguna), cmo se despide usted con la sugestin, tan contradictoria al final de su artculo, de “hgase en buena hora la enajenacin del ferrocarril, con tal que los beneficios que se ofrecen no sean despus ilusorios”? En boca de un escritor tan acostumbrado a fundar sus asertos y muy particularmente inclinado a cuestiones de nmeros y de estadsticas, ha debido sorprenderme ms que en ningn otro la manifestacin de un temor tan desnudo de pruebas, y sobre todo en materia tan grave. Pero abrigue e infunda el ilustrado escritor cuantos recelos puedan acometerle; vamos a disiprselos del modo ms sencillo y categrico. Veinte y siete leguas de ramales, que son las que ofrece construir la sociedad B, calculadas al mximum de $80 000 por legua, cuestan ………………………………………………………2 160 000 Capital de la compaa………………………………………1 000 000 Le faltan, pues…………………………………………………1 160 000 Pero como este ltimo milln no hay que pagarlo sino en seis aos, porque hasta los siete no se est en la obligacin de concluir las 27 leguasIV IV IV IV IV CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERROMEDIA PALABRA EN RESPUESTA A LA VINDICACI"N, Y AL ARTCULO SUBSECUENTE INSERTOS EN EL DIARIO DE HOY POR EL OTRO( Diario de la Habana, diciembre 2 de 1839. Suplemento.) (Ad. rem) Untitled-20 14/08/01, 12:42 33

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 34 \ 34 \ 34 \ 34 \ 34 \ ofrecidas, resulta que tan slo tiene B que pagar cada ao 193 333 pesos, cuya suma la producen con seguridad los primeros ramales que van a formarse, bien sea el de Guanmar, o bien los de Bataban y Artemisa, sus equivalentes. Slo el de Guanmar rendir ms de $200 000, o sea el 20 %, y me quedo corto, pues segn los mismos datos publicados por el seor Herrera en las Memorias de la Sociedad Patritica de que es usted digno redactor, se calcula que producir un 22 5/8 %. Es as que el ramal de Guanmar no cuesta todo el milln, sino tan slo 750 000; luego quedan $250 000 disponibles fuera de sus productos. tem ms: la sociedad B tiene que recibir de la Real Junta, en virtud del contrato, valor efectivo de $200 000 entre dinero existente en Inglaterra, brazos, animales, carriles, hierro, madera, etctera. De forma que sobre los productos de Guanmar contar la sociedad B con $450000 disponibles y los aumentos que necesariamente tendr el tronco principal, para continuar otros ramales que tambin producirn. Si estas son ilusiones, dgaseme en qu consisten las realidades. Creo que la ilustracin del seor Serrano me dispensar de demostrarle que la rebaja en el precio del flete a los pasajeros, lejos de ser un motivo de decremento en las entradas de la compaa B, es la fuente ms fecunda y ms segura de todas sus ganancias. Y espero de su acreditada imparcialidad me confiese que he puesto fuera de toda duda la posibilidad, o mejor dicho, la facilidad con que la compaa B llenar sus compromisos, relegando al pas de las quimeras esos temores de que los beneficios que promete sean sobrado halageos e ilusorios. Siento tambin en el alma, y lo extrao sobremanera, que el mismo seor Serrano haya estampado la siguiente frase en su artculo, a propsito de una cuestin de nmeros y de pura justicia: “que no puede progresar la empresa sino en medio del trabajo y de la paz durable”; principio que es de eterna verdad respecto de todo gnero de empresas, as las grandes como las pequeas, pero que aplicado a la cuestin que nos ocupa parece quiere dar a entender que acaso podra peligrar la tranquilidad pblica, si no se adoptasen las proposiciones de la Sociedad del mayor nmero. Este es el recelo que desembozadamente manifiesta el autor o autores del artculo inserto a continuacin del de usted en el Diario de hoy, bajo el epgrafe de “Espritu de Asociacin”; y por lo mismo a l va ms especialmente enderezada mi contestacin de aqu en adelante. Dejmonos de protestas de amor a la patria, pues el que escribe jams ha tomado la pluma sino bajo el peso del convencimiento y sin ms mvil que el de la justicia, sin miramiento de ninguna especie ni a los intereses ajenos ni a los propios. El autor del artculo firmado Otro no desprecia a nadie de este mundo, mucho menos a una Sociedad tan respetable como lo es la del mayor nmeUntitled-20 14/08/01, 12:42 34

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 35 / 35 / 35 / 35 / 35 ro, y en cuyas filas cuenta personas a quienes merece amistad y aprecio. Yo no trat ms que de contrapesar las ventajas que ofrecan las propuestas de las dos sociedades, y lo hice con abstraccin tan completa de las personas, que hasta adopt el estilo y las frmulas algebraicas. Muy singular es que proponindose el articulista enumerar las utilidades con que brindan las proposiciones de la compaa A, se concrete a una sola de esas ventajas, por ser la de mayor bulto y saltar a primera vista a la ms limitada comprensin. Parecame, en mi corto entender, que, siendo la cuestin que yo promov, sobre ventajas y desventajas respectivas, era necesario destruir mi cotejo con otro cotejo, esto es, contrabalancear mis cuentas con otras cuentas, para que el pblico pudiera fallar sobre ese falso celo de que se me acusa. Seores, esta cuestin est clara, clarita ms que la luz del sol. La Junta de Fomento, bajo la sancin de la autoridad, pone en venta el camino de hierro entre la Habana y Gines al mejor postor. Resulta ser ste un solo hombre, un cualquiera, un capitalista extranjero, un Rotschild, un individuo, en suma, que ofrece ms que todos los licitadores y que cuenta con las debidas garantas. Pues, seor Rotschild o seor cualquiera, garantizador, no se lleva usted el ferrocarril “porque la felicidad de la isla de Cuba, de este suelo riqusimo, codiciado por los extranjeros, estriba en la unin y tranquilidad de sus habitantes; porque sin los beneficios que produce ese estado no hay industria ni comercio, decaen la agricultura y las artes, se relajan los vnculos ms sagrados y se ve expuesta por su peligrosa situacin a las sugestiones prfidas de enemigos externos e internos. Cmo se quedara nuestro sesudo e inocente ingls? Difcilmente dejara de escaprsele all en su guirigay: “but, my dear gentlemen, that’s all trash, in plain and sober truth,” que vale tanto como decir: “Seores de mi vida, eso podr ser muy santo y muy bueno a propsito de discordias civiles, pero no respecto a las competencias suscitadas por un remate.” Si la Real Junta de Fomento tena en mente la intencin de adjudicar el camino a una sociedad annima, y precisamente de las compuestas del mayor nmero posible, aunque ofreciera menos que otro cualquiera, por qu no lo manifest as, lisa, llana y paladinamente? Pero no hay que hacerle semejante cargo a tan respetable corporacin. Ella dijo del modo ms terminante: se vende el camino a quien ms diere, sea quien fuere: yo he dado ms, seores de mi alma, con que venga mi camino. Que si razones de poltica y conveniencia, a ms de las de justicia, buscis para ello, las hallaris ms firmes y valederas que todas sas con que en vano se os pretende hacer el bu No queremos, empero, gastar el tiempo y el papel en declamaciones, y dejamos a la imaginacin de los lectores figurarse el cuadro y las consecuencias que arrastrara. Untitled-20 14/08/01, 12:42 35

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 36 \ 36 \ 36 \ 36 \ 36 \ He dicho yo por ventura que la sociedad B no ha consultado ms que el bien pblico? No tal; porque yo no tengo dos lenguajes, uno para lo privado y otro para el pblico. Soy enemigo declarado de toda hipocresa, y, consecuente a estos principios, asent repetidamente que los hbiles especuladores de la Sociedad B haban sabido combinar su propia utilidad con la de la corporacin y con la del pblico; en cuyo sentido dije que tanto ms precioso era este resultado para la moral pblica, puesto que demostraba que se poda alcanzar el bien de todos sin detrimento de ninguno. Creo que el alma del tercer artculo sobre “Espritu de asociacin,” queda ms que contestada con lo expuesto, sintiendo tan slo que no haya visto la luz cierto papel que tiene muchos puntos de contacto con el que impugno, ledo en cierta parte, por cierto sujeto, pues por el inters de esclarecer la cuestin, no deba su autor sepultarlo en la oscuridad. En resolucin: yo no tengo protestas que hacer, ni tengo ingenios ni cafetales, ni ms nada en el orbe que un amor profundo por la verdad y la fuerza necesaria para decirla.— El O tro. Habana, diciembre 4 de 1839.V V V V V CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERROA LOS SEORES NODA Y HERRERA POR EL OTRO( Diario de la Habana, diciembre 8 de 1839. Suplemento.) (Al grano.) Claro y corto para que todos lo entiendan y juzguen: 1 “Era de creerse que esta comparacin (dicen los seores Noda y Herrera, aludiendo a la que se ha hecho entre las proposiciones de la sociedad A y B sera odiosa, sobre todo cuando de su resultado se haba de partir para que una de aquellas viviese y la otra muriese antes de haber existido”. Respuesta: La comparacin era indispensable, no odiosa. De qu otro Untitled-20 14/08/01, 12:42 36

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 37 / 37 / 37 / 37 / 37 modo se puede formar juicio sino comparando? El que juzgase sin cotejar, se sera el inexacto, y lo que es ms, el injusto. As pues, todo lo que haba que hacer era prescindir de las personas y atenerse slo a las cosas en el paralelo; y esto se hizo con tanta lealtad como exactitud. Prueba de ello que para impugnarlo no se ha podido decir otra cosa, sino que es odioso. Forzosamente, en virtud del remate, haba de morir una de las dos sociedades y vivir la otra; muerte y vida precisas, hijas de la misma naturaleza del negocio, y que haban de ser dispensadas por la propia Junta de Fomento. Esta es la condicin de cunto pende de la suerte, y con ese riesgo entraron, entran y entrarn en todas las empresas todos los licitadores habidos, habientes y por haber. 2 La primera parte del prrafo 3ro. en nada me concierne. Traslado, pues, a don N. P ardo Pimentel. 3 Nadie ms que yo hubiera celebrado la publicacin de las proposiciones de la sociedad A, porque habran ofrecido el ms poderoso apoyo a mi pobre cotejo. Si yo no las di a luz fue por respeto a la propiedad, porque no eran mas, y es muy singular (y aqu llamo la atencin del pblico) que ni la sociedad A ni ninguno de sus adalides se haya animado a publicarlas: harto conocern que no pueden resistir el anlisis. Tan cierto es esto, que apenas le yo las proposiciones de una y otra compaa, cuando exclam: “pleito perdido por A, y a otra cosa”. De aqu naci precisamente, no que yo fuera adicto de B, sino adicto a la justicia de B, como sern cuantos no tengan un inters directo en contrario. No digo inters pecuniario precisamente, sino inters de cualquier otro linaje, pues ya hasta lo confiesan paladinamente algunos de los mismos accionistas de A. La justicia y la verdad podrn enturbiarse momentneamente como el agua ms pura y cristalina, revolvindola con principios heterogneos; pero ella misma por su propia virtud los va deponiendo en el fondo, y recobra su prstino brillo y transparencia. ¡Qu divina es la imagen de la verdad! Yo quiero morirme adorndola. 4 La sociedad B al rechazar las acciones diferidas al inters de un 18 %, no se contrajo a personas, sino trat de combatir un principio, cuya admisin hubiera contribuido a disminuir la confianza que deba inspirar a la Real Junta de Fomento; principio que ya con anterioridad estuvo en discusin, por hallarse escrito en un reglamento que se quera hacer adoptar como base de la enajenacin. Ni cmo poda la sociedad B aludir a los accionistas de A, cuando ignoraba los nombres de muchos de ellos y la clasificacin a que pertenecan? El haber, pues, tocado esta tecla, seores Noda y Herrera, es forzoso confiesen ustedes que es mucho ms odioso y de peores consecuencias que el paralelo algebraico de las proposiciones de una y otra parte. Cabalmente, conozco demasiado y aprecio sobremanera a la mayora de los respetables sujetos que ustedes citan. Untitled-20 14/08/01, 12:42 37

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 38 \ 38 \ 38 \ 38 \ 38 \ Yo les absuelvo a ustedes de la intencin, porque tambin los conozco y estimo; pero seamos francos: de qu parte se ha empezado a torcer la cuestin y sacarla de su verdadero terreno? Decdalo el pblico imparcial. Yo no sal a la palestra sino en obvio de ciertos pasos y de ciertas hablillas, para contribuir, en cuanto estuviera de mi mano, al triunfo de la justicia y mayor bien de nuestro suelo nativo. A la sociedad B se la ha puesto siempre, siempre, desde el principio en el caso de defenderse; se le ha dicho a las claras que no ofreca garantas, as que ya no se le pudo negar la excelencia de sus propuestas. Se la atac con el pretexto de que no estaba debidamente constituida; cuando para rematar no era menester ni ser sociedad, sino dar mas y mejor para la Junta de Fomento y para el bien del pas nicas condiciones que al rematador puso la respetable corporacin, y eso en su segundo anuncio, y despus de haber requerido y discutido una, dos y mil veces las formalidades que para tan grave negociado se haban de exigir. Se han guardado o no se han guardado? Son o no son mejores las proposiciones de B? Tiene o no tiene con qu responder? No pone B una clusula expresa diciendo a la Real Junta: “aqu nos tienen, dicta cuantas fianzas y garantas se te antojen”? En fin, si los seores Herrera y Noda hubiesen acabado de copiar el prrafo que trasuntan sobre las acciones diferidas vera el pblico que la sociedad B no ha dicho otra cosa sino que en caso de desgracia, dejaran de recogerse algunas, no todas (es su expresin) de las acciones diferidas, “por lo que no pueden computarse (prosigue B) como capital efectivo de ninguna compaa”. Yo estoy bien persuadido que esos respetables seores que se inscribieron en la clase de diferidas lo hicieron sin duda para alentar a otros accionistas; pero eso no impide que el principio sea atacable, muy atacable, y que la compaa B tratase de ofrecer las garantas que tuviese por tales, para infundir ms y ms confianza a la corporacin contratante. 5 Ventaja de la baja de los fletes de pasajeros Los seores Herrera y Noda “las han credo siempre ilusorias por razones muy claras”. Vamos a verlo. Es verdad, que apenas existe la va de los Gines, y ya ha habido varias tarifas en el precio de pasajeros; pero siempre a menos, nunca a ms. A la compaa B le rendir mucha mayor utilidad el capital invertido en los ramales, que no a la Junta de Fomento; porque sta tiene que pagar el inters y amortizacin del capital que tom prestado para construir el camino, y aqulla no se halla en tal caso. Tengan ustedes, pues, la bondad de hacer el clculo del producto lquido del camino respecto del principal empleado. “Rebajando el precio del porte, confiesan ustedes, no hay duda de que habr mayor afluencia de pasajeros, pero es preciso que sta aumente un 50 % para que pueda compensar la disminucin de los fletes”. En primer lugar, hay que hacer aqu una rectificacin, y es que la sociedad B no ha ofrecido disminucin en la mitad del porte de toda especie de pasajeUntitled-20 14/08/01, 12:42 38

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 39 / 39 / 39 / 39 / 39 ros, sino en el de la tercera clase, resultando el trmino medio, segn los datos republicados, de un 30 % para todos. Pregntese a los empresarios de los vapores de Regla qu tal les ha ido reduciendo a medio real el transporte de pasajeros y caballos de carga, y si la concurrencia actual les ha o no indemnizado con usura del aumento de precio anterior. Si los hechos son las nicas bases de nuestras inducciones, ste solo dice ms en el asunto que cuantos temores quieran asomarse. Bien pudiera afirmarse respecto a los resultados que han ofrecido los caminos de hierro en todas partes, y sealadamente en nuestro suelo, que en este ramo las realidades han superado a las imaginaciones. Cuando al gran Pitt se le preguntaba ahincadamente en el Parlamento acerca de los medios de acrecentar cierto derecho, “bajndolo a la mitad” contestaba repetidamente. “Si maana, por una guerra,” continan ustedes, (y si se nos cae el cielo encima, a todos nos coge debajo); “u otro motivo, sube el precio del carbn...” (entonces quemaremos yayas, almcigos y yagrumas que rechinarn que ser un contento; hoy mismo se est usando lea del pas en los trenes del ferrocarril de Gines, con que ¡fuera, fuera de la cuenta con otra lstima!) “El azcar se estancar en los almacenes”, continan ustedes... Al precio que se trae hoy al mercado, el cual se compromete a no subir la compaa B, siempre tendr cuenta a los hacendados conducir su fruto a la plaza para alcanzar an el corto valor a que est en ella. Y qu sera en el caso de la estancacin de los hacendados de Palos, los cuales tienen que pagar 4 5 pesos por el porte de una caja de azcar? ¡Aqu de las leguas y ms leguas de ferrocarril! Tiene o no tiene el pblico, y sealadamente los hacendados, inters en que se lleven a cabo los planes de la sociedad B? “¡ Humo, humo!” claman ustedes. ¡ Ojal que todos los humos fueran tan solidificables como stos de que vamos tratando! 6 La Junta de Fomento no poda mezclarse tan fcilmente en la rebaja de precio de fletes, porque manejaba fondos pblicos, porque careca de los datos y experiencia necesaria, que ahora ha penetrado antes que otros la compaa B, y aqu est un argumento invencible de la superioridad que siempre tendr la administracin por particulares sobre la de las corporaciones: los unos han de ser naturalmente ms emprendedores, las otras naturalmente ms circunspectas, pues a todo suple el ojo avizor del inters individual, que no descansa entre los primeros y que nada puede reemplazar en las segundas. Sobre los capitales Yo no habl de los capitales de la sociedad B para deprimir los de la sociedad A. Slo fue mi nimo convencer que si haba ofrecido B ms que A, a B pertenecale de derecho el camino; pues la cuestin no era vender al ms rico, sino al que ms diera. No fue esto ms que una justa defensa por la duda en que se quera poner la responsabiliUntitled-20 14/08/01, 12:42 39

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 40 \ 40 \ 40 \ 40 \ 40 \ dad de la compaa B. Por lo dems, al asentar que una sociedad compuesta de menor nmero de accionistas en grande, cateris paribus ha de ser ms compacta y emprendedora que otra de accionistas menores, aunque en mayor nmero, dije una gran verdad, y me ratifico en lo dicho. Pero este punto no merece la pena de llamarnos ms la atencin. Vamos con la fusin Los escritores en favor de B no han hablado sobre la fusin, porque en su concepto no la crean realizable; y esto no por los motivos que ustedes alegan, pues no habiendo todava la sociedad B redactado su reglamento, nada ha dicho sobre si los directores de la empresa habrn de ser electivos o perpetuos. As, pues, es gratuito atribuir a ese motivo la divergencia que existe, y que debe existir precisamente segn la naturaleza misma del negocio, pues yo nunca he credo que un rematador ha de estar dispuesto a partir con su coopositor el provecho de sus clculos y combinaciones. Sobre el descubierto o alcance de la sociedad B. “Se ha dicho”, continan ustedes, “que esta compaa, segn sus proposiciones, no podr cumplir sus ofertas con slo los recursos que ha presentado”. Se ha dicho todava ms: se ha asegurado que la sociedad B se presenta quebrada (esto en conciencia sin duda y para animar y aclimatar el espritu de asociacin en nuestro suelo afortunado... ¡apage! ) Y con qu lo prueban? Con un largo clculo, que aunque pudiramos tachar en varias de sus partidas, lo admitimos en cuerpo y alma; y sin ms demora vamos al dficit que arroja para apagar de una vez los fuegos y dejar clavada toda la artillera de los mantenedores de la sociedad A. Al quinto ao sacan ustedes de dficit 416 740 pesos. ¡Por Dios, seores de mi alma! Pueden ustedes abrigar el candor de creer que, poseyendo la sociedad B sobre 20 leguas de ramales al cabo de ese tiempo, a ms de la propiedad del tronco principal de aqu a Gines, creen ustedes, repito, que la puedan parar 400 000 pesos? No ven ustedes que de todas partes, de dentro y de fuera, llovera el dinero a una sociedad que, sin haber hecho nada an, apenas se ha movido ha juntado un milln de duros?; a una sociedad que presentar 20 leguas ms de ferrocarriles con la extraordinaria garanta que sus multiplicados productos han de producir forzosamente? Si un hacendado se hallase con 5 000 cajas de azcar sin tener almacn donde colocarlas, sobrara o no quienes se apresurasen a proporcionarle casas y ms casas a crdito para salir de su embarazo momentneo? Quin que tratara de abrir un establecimiento cualquiera se quejara de la afluencia de parroquianos, por no hallar puestos donde colocarlos? Quin no sabe que la respetable casa inglesa de Roberston ha ofrecido cuanto dinero quiera a la Junta de Fomento, con slo saber que tena en actividad un camino de hierro de 17 leguas? Qu no se ofrecer a una Compaa que ya presenta 20 leguas de ramales, adems del tronco principal? Y si la compaa B mejora bajo todos conceptos las Untitled-20 14/08/01, 12:42 40

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 41 / 41 / 41 / 41 / 41 proposiciones de la sociedad A, y el nico riesgo en que puede verse proviene de la multitud de leguas de camino que ofrece, por qu los amantes de las mejoras pblicas no se apresuran a pedir que quede en sus facultades, si llega a verse en apuros, el disminuir cuatro o seis leguas a los ramales prometidos? Con lo cual el pblico quedara servido y asegurado el xito de una empresa a la cual no se hace otro cargo que el haber ofrecido mucho. Ilusiones y slo ilusiones son las consecuencias que en contrario quieren sacarse. Es menester confesar que la sociedad B ha hecho un estudio profundo del negocio. Cuanto ms medito sobre ello, tanto ms me persuado de la maestra y certero golpe de vista con que han calculado. Atrevimiento aparente, pero mesura verdadera: aqu est su divisa.— El Otro. Diciembre 7 de 1839. (Continuar)VI VI VI VI VI CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERROA LAS CUATRO PALABRAS OTRA MEDIA Y NO MS DEL MISMO POR EL MISMO( Diario de la Habana diciembre 8 de 1839. Suplemento.) Francamente, se est desmoronando tan por s mismo el artculo a que contesto, que de seguro no hubiera tomado la pluma, a no haber traslucido cierta intencin no muy derecha en los dos pasajes siguientes: 1 “El bienestar y felicidad de este pas —dice— ha sido el nico mvil de nuestra pluma. El seor Otro sabe que no todos en estos tiempos pueden decir otro tanto”. 2 “Nuestros principios —cierra al final para dar ms golpe— han sido y sern siempre preferir el deber a la utilidad”. A lo cual digo —y experimento cierto embarazo al hablar de mi mismo, pero se me ha obligado a ello— que, conocindome el articulista tan perfectamente como lo manifiesta en diversos lugares de su papel, debe saber demasiadamente cules han sido siempre los mviles de esta pluma, que Untitled-20 14/08/01, 12:42 41

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 42 \ 42 \ 42 \ 42 \ 42 \ ser fcil romper, pero no comprar, y que no todos en estos calamitosos tiempos que alcanzamos podrn decir otro tanto, sin que en ello trate yo de envolver al articulista, a quien considero harto ajeno de miras interesadas. Slo he procurado rechazar el disfavor que tenda a echar sobre m su mencionada insinuacin. He tratado de defenderme no de ofender Si yo en el discurso de mi vida he alzado mi dbil voz por los intereses de mi patria, si los he contrariado una vez siquiera, si en la cuestin presente ha sido otra mi causa que la de la justicia, sin la cual ni hay patria, ni honra ni provecho para la patria; y si mi existencia entera ha sido otra cosa que el sacrificio continuo de la utilidad al deber, como cabalmente lo convence el denuedo con que me he puesto de parte de los pocos, a pesar de los sinsabores que estaba seguro me acarreara mi desprendido y animoso manejo, esto no me toca a m decirlo, sino a los compatriotas de un hombre que ha vivido, vive y morir bajo la inflexible ley del deber y a quien por esta vez siquiera le ha de ser lcito exclamar con el gran poeta germano: “mi corazn lo tengo yo no ms”. El Mismo.VII VII VII VII VII CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERROA LOS SEORES NODA Y HERRERA (Contina) POR EL OTRO( Diario de la Habana diciembre 9 de 1839. Suplemento.) En comprobacin de lo dicho en el Diario de ayer a favor de la rebaja en el flete de pasajeros hecha por la Sociedad B, insertamos a continuacin los siguientes datos extractados de un peridico americano, correspondiente al mes de septiembre de este ao, impreso en Filadelfia, que, trasuntando el Railway Magazine, de Inglaterra, a la pgina 213 dice: “El camino de hierro de Bruselas y Amberes tiene 27 millas de largo, y el de Liverpool y Manchester 30, cuya diferencia es insignificante. En Untitled-20 14/08/01, 12:42 42

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 43 / 43 / 43 / 43 / 43 todo el ao de 1836 viajaron 523 000 personas por la lnea de Liverpool, y 873 000 por la de Bruselas, pero a pesar de lo grande que es la diferencia, se hace ms notable al considerar la suma relativa de la poblacin. La de Liverpool, Manchester y Warrington asciende a 486 000 habitantes, y la de Bruselas, Amberes y Mechlin slo a 209 000. Fcilmente se explica este aumento, dado que los respectivos fletes son: Liverpool y Manchester Bruselas 5 chelines……6 peniques ………3 dem …… … 0 5 ……………6 …………………2 …………… 6 4 ……………0 …………………1 …………… 2" “Pero en todas partes son igualmente notables los resultados. En el ferrocarril de Pars y San Germn, de 12 millas, el precio nfimo era 10 peniques. No hubo quejas de ninguna parte, pero calculando los directores de aquella compaa que podran conducir mucho mayor nmero sin aumentar sus gastos gran cosa (exactamente nuestro caso; alude al camino de Dubln y Kinston, en Irlanda), determinaron bajar los fletes a 7 peniques por las 12 millas. El resultado ha sido crecer a tal punto los pasajeros, que han aumentado considerablemente sus ingresos. El camino entre Dublin y Kinston no pasa de 6 millas, y si hubiera de hacerse alguna novedad en los precios, nos inclinaramos a reducirlos de 1. s. 8 d. y 6 d. a 9 d., 6 d. y 4 d. 3 d.; y estamos persuadidos que al fin le ira mejor a la sociedad. Es cosa sta al parecer extraa, pero facilsima de explicar, cuando se examina que una mquina en un tren ordinario de pasajeros puede cargar 60 u 80 personas con poca o ninguna diferencia del gasto que se requiere para llevar 15 20. Esto se observ aos atrs en la lnea de Liverpool y Manchester, y como mster Pimm advierte justamente, se ha notado despus en el ferrocarril entre Pars y San Germn. Nuestros sagaces vecinos inmediatamente vieron la cuenta que les traa el reducir, y bajaron sus fletes del franco a 15 cntimos. El resultado fue, como dice mster Tuigg, un aumento en menos de 3 meses, de 91 000 a 130 000. En el pas donde est ms barato el flete, es donde hay precisamente mayor nmero de pasajeros. Segn el Monitor Belga el nmero total de ellos ascendi en este reino a 2 238 303, habiendo producido en bruto 3 100 833 francos (581 770 duros). Para manifestar el orden en que se distribuye el pblico viajante en las diversas clases de carros, se ha formado la siguiente tabla, expresiva del nmero de pasajeros, clase de carros y producto resultante para el ao que termin en 31 de diciembre de 1838. Untitled-20 14/08/01, 12:42 43

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 44 \ 44 \ 44 \ 44 \ 44 \ Durante este perodo hubo, pues: Pasajeros Francos 17 503de 1ra. que pagaron ……………… 69 322 215 893de 2da. “ “ ………………… 702 502 604 935de 3ra. “ “ …………………1 033 953 1 343 354de 4ta. “ “ …………………1 087 790 56 618soldados “ “45 248 Sobrepeso en equipaje y flete ……… 162 015 238 303y total producto ……………………3 100 833 Por incluirse en la suma el pico de cntimos, que en obsequio de la brevedad se omiti en cada partida. Estos nmeros explican suficientemente que a los ferrocarriles en Blgica concurre muy principalmente la clase ms pobre del pueblo. (Vase el cuaderno titulado “Paralelo entre los ferrocarriles de Blgica y los de la Amrica del Norte”, por el caballero de Gerstner, publicado en ingls en una revista americana). Del mismo folleto extractamos lo siguiente: “La comparacin —dice al terminar— entre los resultados de los ferrocarriles belgas y los americanos, cede incuestionablemente en favor de los primeros. El flete sumamente bajo de los caminos belgas ha aumentado el nmero de pasajeros hasta un grado de que no se tiene ejemplar, y producido una comunicacin que no se ha alcanzado en ningn otro pas del Orbe. Al paso que los precios ms elevados en las clases mejores de carros rinden un provecho considerable, el inferior, o para la gran masa del pueblo, cubre casi los gastos solamente”. Tambin merece un lugar preferente en la cuestin, por la mucha luz que sobre ella arroja, el hecho que vamos a referir, y que con todos sus pormenores nos ha sido comunicado por un respetable caballero americano, recin llegado a nuestro suelo, el cual est pronto a ratificarlo, si se dudare de su contenido. “Hace algunos aos que se estableci un barco de vapor —habla el seor Americano—entre Washington y Alejandra en el distrito de Columbia, en los Estados Unidos, fijndose en un peso el precio del flete. El vapor sigui haciendo sus viajes en la temporada, y al fin no produjo un resultado favorable. ”Hubo muchas quejas contra lo fuerte del precio, y los dueos del antiguo vapor replicaban que puesto que la antigua lnea renda poco o ningn inters, sera una locura rebajar el precio. ”A la temporada siguiente, echan otro vapor, establcese competencia, y fjase el tanto en cuatro reales por persona, y la mitad para los nios. ”Continuaron los dos vapores corriendo a porfa, y al terminar el ao se vio que el monto producido era doble al del ao anterior; pero sin Untitled-20 14/08/01, 12:42 44

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 45 / 45 / 45 / 45 / 45 ofrecer, segn crean entonces, una compensacin decente por el capital empleado. ”Examinando todas las circunstancias del caso desde el establecimiento de la antigua lnea, y considerando que la concurrencia de viajeros deba haber cuatriplicado de resultas de la baja de flete, se resolvi la nueva compaa a hacer la prueba de una reduccin an mayor, anunciando desde luego en los peridicos que slo se llevaran dos reales en la temporada subsecuente. ”Como los fundadores de la lnea vieja estaban bien escarmentados por los aos y la experiencia, fallaron all entre si que la ltima rebaja dara al traste con la nueva sociedad, y que as no tenan ms que cruzar los brazos, aguardando su destruccin. ”Entretanto la nueva empresa, segn haba ofrecido, ech su bote al agua en la primavera, y fue tal el impulso dado al pblico viajante, que apenas estaban a media temporada, cuando fue preciso agregar otro barco a la lnea. La temporada termin con grande utilidad para la compaa. ”Visto el brillante resultado de la ltima tentativa, la antigua empresa se convenci de que si haban de competir con los muchachos, “era forzoso hacer lo que los muchachos” (parece mandado a hacer de molde para nuestro caso), y en su consecuencia resolvieron a todo trance bajar ellos el precio cuanto lo bajase la nueva compaa participando al pblico su determinacin. ”A este anuncio, sin demora decide la nueva sociedad probar suerte con ms rebaja todava, sin contar ya con sacar ventaja; pero figurndose, que a fuerza de industria y economa podra sostenerse, reducen el precio a un real, y slo medio para los nios. ”Ambos vapores comenzaron la temporada henchidos de pasajeros, y prosiguieron corriendo sin aflojar la concurrencia, habiendo pasado ya hoy algunos aos desde la ltima reduccin, sin que se haya levantado una sola voz en favor de los precios altos, no advirtindose actualmente otra novedad sino que la nueva compaa ha comprado su propiedad a la vieja, y est percibiendo unos dividendos de 30 % al ao”. Hasta aqu el caballero americano. Ni puede ser de otra manera, como que as est en la naturaleza de las cosas. Quin no sabe que todos los hombres, aun los ms miserables y menesterosos, se animan a comprar lo ms superfluo, con tal que se lo den barato? Este es el corazn humano. El mismo vulgo lo ha expresado con la mayor energa en el tan conocido adagio de “viendo caballo, se ofrece viaje”. No me parece que los sensatos volvern a atacar la rebaja de fletes. Ainda mais, con datos de nuestra propia casa. Untitled-20 14/08/01, 12:42 45

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 46 \ 46 \ 46 \ 46 \ 46 \ Notas tomadas ayer mismo en el muelle de los vapores, en San Francisco. Caballo de silla, albarda o con carga: paga ahora medio real; segn la tarifa de 18 de marzo del presente pagaba un real. El colector no ha llevado noticia exacta en cuanto a pasajeros de color, pero considera as, a bulto, que ser doble el nmero de ellos, y por consiguiente un cuarto de ventaja. Caballo con carga de maloja: antes, 2.rs.; ahora 1 real. Maloja: Antes no pasaba ninguna. Lecheros: la mayor parte iban por Casa Blanca, donde dejaban sus bestias. Por la maana estn los vapores siempre llenos de malojeros. Los hechos son ms elocuentes que todos los clculos. Y aqu ver el pblico la injusticia y ligereza con que procedi el que se atreviera a afirmar que la sociedad B se presentaba quebrada, precisamente por haber ofrecido una rebaja de fletes, que lejos de ser osada, es todava harto circunspecta. No en vano asever en uno de mis papeles que sta era la fuente ms fecunda y ms segura de las ganancias que haba de cosechar la sociedad B. Pero demos punto a esta cuestin, que harto comunicativos hemos estado patentizando los datos en que ha descansado la sociedad B para sus acertadas combinaciones. “Erudimini qui judicatis”. Diciembre 8 de 1839. El Otro. ( Diario de la Habana diciembre 10 de 1839. Suplemento.)VIII VIII VIII VIII VIII CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERROA LOS SEORES NODA Y HERRERA ( Contina ) POR EL OTROBejucal. Cuando se dijo por el individuo a que ustedes aluden que el ramal de Guanmar aniquilara al Bejucal, era en el supuesto de no querrsele abonar a la Junta sino un pasaje por coches y carros de carga Untitled-20 14/08/01, 12:42 46

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 47 / 47 / 47 / 47 / 47 desde el Rincn a la Habana; pero como en el clculo debe entrar el que se le abone todo el movimiento de Guanmar a precio de pasajero y de carga, lejos de deberse hacer deduccin ninguna a los productos del camino principal, en buena aritmtica debe abonrsele todo lo que el trfico aumente para la facilidad de comunicaciones hasta Guanmar. Este es punto en contra, como dicen los estudiantes; y no veo yo muy fcil la posibilidad de retrucarlo. Ustedes se han dejado en el tintero el rengln de los brazos, no menos que el gran acopio de carbn de piedra que tiene la Real Junta en Casa Blanca; por eso no calculan ms que en 100 000 ps. los valores que en existencias tendra que recibir B, y que nosotros, por no haber cometido aquella omisin, avaluamos en 200 000 pesos. Sobre los desviaderos. Los desviaderos de ningn modo suplen a la doble carrilera; y en caso de que la suplieran, es incomprensible el sealamiento que se hace de 5 millas de ellas para 15 de camino; porque con uno o dos de 100 varas de extensin se puede hacer todo el servicio. Veamos, pues, la facilidad con que se ahorra la compaa B el gasto de los 200 000 ps. con que tan gratuitamente quieren ustedes cargarla para el objeto en cuestin, o sea, la doble carrilera. Los trenes de pasajeros y de carga de Gines toman hoy en el mismo Gines y en Bejucal en horas fijas los pasajeros y cargas que vienen de Palos y Guanmar; y la nica diferencia que habr cuando estos ramales se hagan es que en lugar de conducirlos all las volantas y carretas, los llevarn otros trenes conducidos por mquinas de vapor. La diferencia consistir en el aumento que tenga el trfico; y ella se obvia sencillamente con las mquinas y trenes de respeto que para este caso se establecern en los paraderos de ms afluencia, y que podrn seguir detrs o delante de las mquinas que hoy estn empleadas en el nico camino de la Real Junta de Fomento. Cuando se hacen dobles y triples carrileras es cuando se quieren llevar hasta el infinito las comodidades en caminos donde hay un trfico inmenso, como el de Liverpool a Manchester, en que muchos trenes parten a una misma hora de los extremos encontrados. Y cuando alcancemos este inmenso trfico en nuestro camino, no tendremos dineros para hacer triple y hasta cudruple carrilera, si ustedes quieren? Adems, siendo en Inglaterra las mquinas mucho ms pesadas que en los Estados Unidos y entre nosotros, se hace necesario en cierto modo el establecimiento de dobles carrileras, a fin de parar unas mientras se estn componiendo las otras, daadas con el excesivo peso de tan graves mquinas, inconvenientes a que no estamos sujetos nosotros ni los americanos con sus ligersimas mquinas de ruedas giratorias, que an no se usan en Inglaterra, y por consiguiente quedamos eximidos de esa necesiUntitled-20 14/08/01, 12:42 47

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 48 \ 48 \ 48 \ 48 \ 48 \ dad —perentoria en concepto de ustedes— de construir dobles carrileras. Por otro lado, en la Gran Bretaa se lleva todo a un grado tan extraordinario de lujo y perfeccin, que ni puede ni debe imitarse en estos nacientes pases en donde debe tratarse de llenar primero las ms urgentes necesidades, que despus vienen naturalmente las mejoras y los progresos. El hombre primero se guarece en una cueva, luego se alberga en una choza, despus vive en una buena casa y finalmente mora en un esplndido palacio. Nosotros estamos, o vamos a estar en el grado de vivir buena casa; pero todava, si no queremos enloquecer, no hemos llegado al de habitar en un alczar. No alcanzo por qu hacen ustedes tanto hincapi en el aumento de gastos en que, por razn de haber de pagar un contador y tesorero, ha de tener que incurrir la sociedad B, gasto que hoy ahorra la Junta de Fomento, dicen ustedes, por contar ella con esas plazas. Es verdad que cuenta con ellas; empero ni los sueldos de dos empleados tales son gran cosa para una compaa cualquiera, ni pasar jams a creer que a los particulares cueste ms cara la administracin que a las corporaciones. Preguntdselo al ilustre Jovellanos y, sobre todo, a la experiencia de todas partes y todos tiempos, que no me dejar mentir. Estn ustedes muy equivocados en cuanto al oficio del milln de pesos de las compaas. No est l destinado, como ustedes creen, para garantirle a la Junta la totalidad del valor de su ferrocarril, sino para responder de la entrega de sus dividendos, cuyo milln basta y sobra para el caso; pues teniendo la Junta su hipoteca expresa sobre el camino y el primer ramal que se construya, claro est que a la hora y punto en que deje de cumplrsele, se echar sobre el camino y cuanto ms hubiere formado, con absoluto seoro. Luego si la Junta queda perfectamente asegurada con semejante caucin, gozando adems la ventaja del exceso de precio que le da B, y el pblico sale beneficiado con la rebaja en el flete de pasajeros, los defensores natos de la Junta no deberan pedir ms, sino contentarse con la inesperada oferta que se les hace, y aplaudir el arrojo de los que, adems de tantas seguridades y garantas ofrecidas y realizables, se constituyen a construir mayor nmero de leguas de carriles en obsequio del procomunal. Y con esto me parecen debidamente contestadas cuantas razones dignas de responderse se han aducido hasta ahora por mis adversarios, reiterando el vivo sentimiento que me queda de no haber visto aquel cierto papel, apenas ledo cuando recogido por cierta persona en cierta sociedad, papel que, segn entendemos, est todo escrito con mucha ciencia y an ms conciencia, y que por lo mismo desearamos nos regalase con l su distinguido autor, seguro, segursimo de que aun cuando no le podamos pagar en su anlisis con la misma moneda cuanto a cienUntitled-20 14/08/01, 12:42 48

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 49 / 49 / 49 / 49 / 49 Seor don F rancisco de P Serrano: Seor Serrano: sabe usted por qu he salido victorioso en cuantas polmicas he tomado parte, segn usted mismo declara? Porque en ellas he tenido razn, pues no hay abogado menos abogado que yo en el arte mgica de hacer lo blanco negro y lo negro blanco. Es tal el carcter de mi cabeza, si puedo expresarme as, que aun cuando se me amontonen los medios de salir airoso en ciertas causas, los desprecio y conculco, si stas no me parecen justas. Sin justicia y verdad se me cae la pluma de la mano. Jams he aspirado al lauro de ser un hbil esgrimidor, sino al de presentar con fuerza la razn y la justicia. La verdad no se inventa con el ingenio, sino que se encuentra en las cosas. Para qu traer tan de lejos el cuento? Nada tiene que ver mi cuestin con la que usted ventil con el seor Pardo Pimentel. Ustedes lidiaron sobre preferencia de Guanimar y Bataban; yo he prescindido completamente de semejante cuestin, y sal tan slo a sostener que la compaa B haba hecho mejores proposiciones que la compaa A para la compra del ferrocarril entre la Habana y Gines. As, nadie podr argirme de inconsecuencia por haber aprobado y aplaudido algunos artculos de usted en aquella polmica, que me parecieron escritos con bro de estilo y con conocimiento de causa. Mi cuestin no es ni ha sido ms que la siguiente: B ha hecho mejores propuestas y le sobran medios de cumplirlas.IX IX IX IX IX CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO POR EL OTRO( Diario de la Habana diciembre 10 de 1839. Suplemento.) cia, se le indemnizar con usura en esto de conciencia y lealtad por parte de su muy atento y obsequioso servidor. El Otro. Diciembre 9 de 1839. (Continuar, si continan) Untitled-20 14/08/01, 12:42 49

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 50 \ 50 \ 50 \ 50 \ 50 \ A pesar de la festinacin con que hubo de salir mi artculo, voy a demostrar a usted, seor Serrano, que la razn no est de su parte, por ms que con letras de marca haya usted querido pregonar que yo le infer el mayor de los agravios con haberme dejado en el tintero su cualquiera de las sociedades. El pblico va a juzgar. La cuenta es clarsima. Ad rem. En las actuales circunstancias, por ms que usted dijera y protestara que esta clusula, “adjudquese el camino a cualquiera de las sociedades, con tal que los beneficios que se ofrecen no sean despus ilusorios”, no haba usted querido soltarle su chispazo a la sociedad B, nadie se lo creera por ms que lo jurase. Nadie haba asomado la especie de que las proposiciones de la compaa A fuesen ilusorias, y cuantos escriban contra B no tenan tema ms favorito para atacarla. Todos, todos formaban coro en esta parte; estaban al unsono ms perfecto. Usted, ms diestro que algunos de ellos, no quiso aparecer tan a las claras y tan absoluto, y as ech su red barredera para pescar a la sociedad B, que haba de quedar includa en l cualquiera con el agregado de las ilusiones. Esta es la verdad pura y desnuda, la que siempre digo, cuando me la preguntan, y sobre todo, cuando usted invoca mi acreditado amor por ella. Tampoco podr usted eximirse de encima el otro cargo que le hice sobre la frase de la paz durable. Qu tenan que temer los capitalistas extranjeros en nuestro venturoso suelo para que se les tratara de infundir confianza con la garanta de una paz durable? Acaso haba entre nosotros algn motivo de guerra o de efervescencia ni de lo ms mnimo que alterase nuestra regalada tranquilidad? Ms bien se ahuyentaran los extranjeros recelosos al or hablar de paz durable, que no tocando semejante tecla. Slo los enfermos son los que disertan sobre la salud. Los sanos la gozan, no la encarecen. As pues, esta expresioncita de paz durable en boca de usted era como un indicio de que su instrumento estaba templado al mismo tono que el de los declamadores de tranquilidad; y eso fue lo que yo sent en el alma or de los labios del seor Serrano. En fin, amigo mo, usted no me conoce bien todava, y voy a darle una nueva prueba de lo indulgente que he estado con usted. Todo el mundo pregunta: con qu objeto escribi Serrano la vindicacin? Parece que las razones que usted dio para tomar la pluma no convencieron a ninguno: primer motivo que me justifica. Segundo: yo poda haber analizado todo el artculo de usted; pero me fui en derechura a lo que resultaba contra la causa que defenda, olvidndome totalmente de la ma propia. As pues, ya ve usted cmo soy a un tiempo justo e indulgente: justo, con las cosas, indulgente, con las personas. Hartas pruebas tiene usted de la sinceridad de mis sentimientos para que Untitled-20 14/08/01, 12:42 50

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 51 / 51 / 51 / 51 / 51X X X X X CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO POR OTRO( Diario de la Habana diciembre 11 de 1839. Suplemento.) Acabamos de leer en el Diario de hoy el artculo sobre Sociedades annimas; y no siendo en rigor A ni B, a ninguna de las dos puede perjudicar la cuestin pendiente, es decir, para rematar el camino de hierro ni las disposiciones de nuestro cdigo de comercio, ni mucho menos las prevenciones hechas por el gobierno francs para la ejecucin del artculo 37 del suyo. ¡Cuidado con oscurecer la cuestin que est ms clara que la luz del da! La Junta de Fomento se comprometi del modo ms solemne a adjudicar el ferrocarril de Gines al que ms diera en general, sin hacer diferencias entre particulares y compaas, sino lisa y llanamente, verdad sabida y buena fe guardada, a estilo de comercio, como gente lega, llana y abonada; pero B, sea quien fuera, ofreci ms que A: luego a B pertenece de derecho el ferrocarril. Que ninguna de nuestras dos sociedades est todava elevada a la esfera de annima, nos lo demuestra perfectamente una parte del mismo prembulo de la sociedad A —”No se oculta a los que suscriben que para gozar del beneficio dispensado a las sociedades annimas en el artculo 279 del cdigo de comercio de no ser responsables los socios solidariamente sino con la masa social del fondo-capital y con los beneficios acumulados en l, haba de preceder la presentacin y aprobacin de los reglamentos sociales y directivos de la empresa por el gobierno”.... (Lo que sigue ahora est mejor.) “Pero la singularidad de este caso en que el objeto primordial de la Sociedad que es la compra del camino debe ser antes aprobada por la misma autoridad, ha obligado a haya menester reiterarle que, a pesar de las polmicas y controversias, siempre hallar el mismo en todo y por todo a su antiguo apreciador y obligado contrincante. El Otro. Untitled-20 14/08/01, 12:42 51

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 52 \ 52 \ 52 \ 52 \ 52 \ los socios en consideracin a que si no hubiese compra no habra sociedad, a valerse del permiso del artculo 285 del mismo cdigo, consignando sus pactos en documento privado adjunto, que ser reducido a escritura pblica, tan luego como dicho objeto, o sea el contrato de compra del camino y los reglamentos de la Sociedad sean aprobados por el gobierno local en nombre y representacin de Su Majestad “— .Es as que en el mismo caso se halla la Sociedad B que la Sociedad A en todas sus partes con respecto a su constitucin como annimas: luego ni favorece ni perjudica, ni embona nada de cuanto se diga a este propsito. La misma Sociedad A lo ha declarado tan terminante como fundadamente: si no hubiese compra, ha dicho con razn, para qu habra de haber sociedad? Luego no como quiera no estaban nuestras sociedades constituidas como annimas, sino que ni lo podan ni lo queran estar hasta despus que se fallase sobre la existencia de la una y la extincin de la otra por resultas del remate: prueba irrefragable de que antes de revelarse las proposiciones de una y otra parte, todos, todos estaban de acuerdo, perfectamente unnimes, como lo estn hoy todos los imparciales e inteligentes en que lo primero y principal era presentarse en tiempo y slo con las formas indispensables para optar a la propiedad del camino: obtenida la cual, se presentaran los reglamentos, y llenaran los dems requisitos que faltaban. Recorramos en comprobacin de la identidad de casos en que se hallan nuestras dos sociedades, los ms notables pasajes en bastardilla del artculo inserto en el Diario de hoy. “La prueba del contrato de sociedad annima debe constar por escrito”: tanto A como B lo han hecho constar de esta manera — “y an exige la ley para este modo de asociacin algunas formalidades particulares, que son necesarias por los derechos extraordinarios concedidos a los socios”. —Nuestras compaas han guardado varias de estas formalidades pero les faltan otras a entreambas, segn lo indica y demuestra la misma sociedad A. “Las garantas de las sociedades annimas consisten tanto en los capitales o valores presentados o anunciados por los fundadores”. (De una y otra parte se han anunciado ac los capitales con que se cuenta, sobrados de una y otra parte para responder de los dividendos, y la hipoteca del mismo camino y primer ramal que se construya para la totalidad del valor) ..., as como tambin consisten las garantas en clusulas y estipulaciones del acto social; circunstancia que tambin concurre en ambas partes. El Reglamento francs dice, y dice muy bien: “Que el objeto de la especulacin sea lcito y real (son harto honrados los individuos de una y otra parte para que puedan pensar en cosas ilcitas e imaginarias.)” Que Untitled-20 14/08/01, 12:42 52

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 53 / 53 / 53 / 53 / 53 hay no un vano prospecto sobre una idea sin consistencia, sino ya un acta social... (Nada de vano hay ni por una, ni por otra parte, sino cosa muy real, efectiva y tangible, y mucho ms que una simple acta social; pues consta su consentimiento manifestado del modo ms solemne a las autoridades y hasta a todo el pas) .... se requiere un fondo obligado que asegure la empresa (existe, y considerable, y sobrado para el objeto, de una y otra parte....) “Que los accionistas sean verdaderos, y no meramente socios ficticios... (los de ac son de carne y hueso, de una y otra parte, y los que lo son, los son tan de veras, como ya se ha visto). Todas estas prevenciones que parecen tan nimias y escrupulosas han sido necesarias en Francia por la especie de furor a que ha llegado el espritu de asociacin, levantndose de la noche a la maana proyectistas embaucados o embaucadores, que con sus esplndidos planes procuran arrostrar y alucinar, valindose para ello de todos esos medios ilcitos, que el Reglamento citado se ha propuesto cortar de raz. Pero, ¡cun distintas son las circunstancias de nuestra tierra, donde amanece apenas el espritu de asociacin y sobre todo cun distinta a las de esos charlatanes especuladores las que concurren en lo ms florido y granado de los capitalistas de nuestro suelo, que de ellos han salido las columnas de riqueza y probidad de una y otra compaa! Estn pues perfectamente equiparadas nuestras dos sociedades en cuanto a su constitucin; a menos que no se pretenda que la una es de mejor condicin que la otra por contar mayor nmero de asociados: para cuya pretensin no esperamos se encuentre artculo alguno ni en el Cdigo de comercio, ni en el reglamento dirigido a los prefectos por el gobierno francs ni en cuantos papeles secos o mojados quieran traerse a colacin en esta grave cuanto sencilla controversia. Pero aun dando de barato que una de las partes estuviese constituida legalmente en compaa annima, y la otra no; siempre resulta inconcuso en derecho que la finca pertenece al mejor postor, sea quien fuere. Con mayor motivo, voy para remate a presentar el punto reducido a su ms simple expresin. 1—Se objeta que el gran nmero de leguas de ramales que ofrece construir la sociedad B, es una promesa area, una ilusin. Concedido. Y entonces redzcasela a construir tan slo una legua ms que lo prometido por la Sociedad A. 2—”Que la rebaja en el flete de los pasajeros es otra ilusin de esa gente alucinada y alucinante”. Concedido. Y entonces djese en su arbitrio subir cuanto le plazca; pero nada de bajas no sea que se pierdan y pierdan a la Junta de Fomento. Pues bien, seores. Ya asegurados as los prometedores para que no puedan hacer cuentas alegres, todava queda una pequea dificultad, y es Untitled-20 14/08/01, 12:42 53

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 54 \ 54 \ 54 \ 54 \ 54 \XI XI XI XI XI CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO POR EL OTRO( Diario de la Habana diciembre 13 de 1839. Suplemento.) Seor don Diego Fernndez Herrera. En extremo complacido de haber dado con un antagonista tan corts y racional como es usted, voy a replicar a su ltima contestacin con la posible brevedad, eliminando aquellas especies que por harto ilustradas ya, sera fastidioso reproducir. “La cuestin —dice usted— se presenta bajo dos aspectos: ventaja para la Junta, y ventajas para el pblico”. Efectivamente, es as, y yo creo haberla considerado bajo ambas fases, no meramente por su valor pecuniario, como usted se expresa, sino muy en especial por el lado de la justicia. Usted preferira se diese el camino a la sociedad A por ser ms numerosa, y yo tendra por el colmo de la inmoralidad aconsejar semejante cosa despus de haber cotejado sus proposiciones con las de B. Mire usted, pues, si he visto la cuestin a la luz de la moral. Yo he sustentado: 1 que las propuestas de B eran ms tiles a la Junta de Fomento; 2, ms tiles al pblico en general; 3, ms tiles a los seores hacendados. Pero la Junta de Fomento empe solemnemente su palabra de adjudicar el ferrocarril a quien ofreciese mayores ventajas en sus propuestas as para ella como para el pblico; luego faltara a su deber apartndose de la fe prometida. Y ved aqu que la cuestin es de justicia, como la he considerado siempre; de justicia, sin la cual se desploma la sociedad, sin la cual nada grande ni noble puede existir entre los homque la Sociedad B ofrece 270 000$ ms que la Sociedad A. De quin es el camino? Nadie puede discutir en esta parte de la opinin del —Otro. Diciembre 10 de 1839. Untitled-20 14/08/01, 12:42 54

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 55 / 55 / 55 / 55 / 55 bres, sin la cual est atacado en sus cimientos el mismo espritu de asociacin, sin la cual no vive la virtud; porque en la justicia se concretan y simbolizan todas ellas. Cree usted de veras, seor mo, que se le da un golpe mortal al espritu de asociacin prefiriendo los pocos a los muchos, habiendo hecho los primeros mejores proposiciones bajo todos conceptos que los segundos? Esto es juzgar que el santo espritu de asociacin se contrapone a la santsima virtud de la justicia, cuando el uno no puede vivir sin la otra. Si la circunstancia de ser muchos haba de ser la nica decisiva en la materia, por qu ni para qu entr en concurso la sociedad A con la sociedad B? Luego si entr a jugar, entr bajo el concepto de poder ganar o perder, puesto que quien haba de hacer la campaa eran las propuestas, no los proponentes. Dijo la Junta de Fomento: “ser el camino de quien ofrezca mayores ventajas para el pblico y para m”. Luego la Junta y el pblico han de ser los beneficiados: “tu dixisti”. Pero he demostrado hasta el fastidio en mis anteriores papeles que ambos salen ms gananciosos con las ofertas de B que no con las de A; luego si las ofertas son el nico criterio para juzgar en la materia, el pleito est perdido, con costas, por la parte de A. Adems lo que pide la Junta de Fomento son proposiciones, y el que la sociedad A se componga de muchos no es proposicin, sino un hecho muy real y efectivo, pero que no tiene para qu jugar en el asunto. La Junta dijo que de las proposiciones haba de resultar la ventaja suya y la del pblico, no la de los proponentes, que siendo cuenta de ellos, no tena la Junta para qu recomendrsela. Ahora, si por pblico se entiende la sociedad de los muchos, entonces no hablemos ms, y dejo la pluma colgada de la espetera. A los muchos, as como a los pocos, a cuantos los anuncios leyeran, dijo la Junta de Fomento: “haced proposiciones ventajosas al pblico y a m”. Claro est, pues, que a los proponentes en la cuestin no se les miraba como fraccin de pblico. Esto se me parece a una compaa de actores que pretendiese que otro actor solo que representase un unipersonal no deba tener por pblico a los espectadores sino a ellos mismos. Ni ms ni menos pintiparado es el caso en que usted coloca a la sociedad A respecto de la B, amigo estimado. 2 Seor don Diego, cmo no haba de sernos indispensable la comparacin entre las proposiciones de A y las de B para formar juicio acerca de ellas, si mi propsito era cabalmente formar juicio? Si el de usted no lo ha sido, entonces sobre qu se cuestiona? O en tal caso, pasara usted por injusto, pues defiende a A sin ponerla en parangn con B. 3 No s cmo no ha visto usted las proposiciones de A, tomando un empeo tan decidido en esta polmica, y sindole tan fcil conseguirlas. Untitled-20 14/08/01, 12:42 55

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 56 \ 56 \ 56 \ 56 \ 56 \ Pues mire usted, cada uno tiene sus reglas de conducta. Yo no hubiera dado una sola plumada sin haber examinado las proposiciones de una y otra parte. ¡Ojal se hubieran publicado desde el principio en un mismo cuaderno ayuntadas las de A con las de B, que entonces nos hubiramos ahorrado tiempo y trabajo! Muy poco papel hubiramos emborronado. ¡Resalta tanto la justicia respecto de B, que no habra sido posible empearla ni aun momentneamente! 4 S, seor, la sociedad B sali a defenderse antes que A porque la atacaban, no en papeles impresos, pero s en escritos, sin que tampoco sea una hablilla la especie de que la sociedad B se presentaba quebrada, con el mero hecho de proponer la rebaja de fletes que ofreca, pues sali de labios de una persona nada vulgar y revestida de un carcter pblico. Ni cmo puede pretenderse que la compaa B no hubiera salido al palenque, cuando desde la empeada discusin sobre preferencia de Bataban y Guanmar ya se haba procurado prevenir en su contra la opinin pblica? No hay arbitrio: la imprenta era el nico tribunal competente para ventilar intereses tan graves y trascendentales en el estado a que haban llegado las cosas: ¡harto ha comprobado la discusin cun fundados eran los temores de la sociedad B, a quien siempre se ha querido pintar como ofreciendo delirios y quimeras, amn de negarle la legitimidad de su constitucin! Gracias a la discusin esos cargos se han disipado como el humo. A otra cosa. Si usted no grada en un ardite la judicatura del pblico, seor don Diego, para qu ha escrito tanto papel? Luego as parcial, vulgar y dividido, como usted lo pinta, lo buscamos todos por juez, a ver si logramos la fusin, siquiera de algunas de esas secciones en que est distribuido, para que nos den su voto favorable. Est en la naturaleza del hombre, le es congnito el ahnco por convencer a sus semejantes en aquellas materias que le interesan; y ese ahnco puesto por el Creador en nuestro pecho es el germen fecundo del arte de la persuasin: “quia non esset cum singulis eloquentia”, como dijo el insigne espaol Fabio Quintiliano. No altera la naturaleza de remate la condicin que se impuso posteriormente de parte de la Real Junta sobre que “las proposiciones fuesen presentadas en pliegos cerrados”. Es decir, que ya se sellaba el concurso desde el momento en que entregaban sus propuestas los licitadores; pero esta circunstancia no quita la otra condicin de que el camino se entregara (palabras de la Junta) a aquel de los licitadores admitidos que ofreciesen mejores trminos para ella y para el pblico. Luego era remate con esa modificacin de acudir todos cuantos quisiesen en pliego cerrado, sin haber despus lugar a pujas como en los casos ordinarios. Cree usted haber cogido un gran renuncio cuando dije: “Es verdad que apenas existe la va de Gines, y ya ha habido varias tarifas en los fletes de Untitled-20 14/08/01, 12:42 56

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 57 / 57 / 57 / 57 / 57 pasajeros, pero siempre a menos y nunca a ms”, alegando que al principio se pagaban de la Habana a Bejucal, segn las diversas clases de pasajeros, 20, 10 y 5 reales, total 35, y ahora se pagan 16, 12, 10, total 38, que es ms que 35. Como ste es el Aquiles del ltimo papel de usted, permtaseme entrar en la prolijidad de los varios aranceles, para convencerle plenamente de lo fundado de mi aserto. En octubre de 1837 se public la primera tarifa para el tramo de seis leguas entre la Habana y Bejucal, que sealaba los precios siguientes: Pasajeros de 1 clase………………………………… $ 24 rs Pasajeros de 2………………………………………12 Pasajeros de 3 ………………………………………5 La caja de azcar, incluso el retorno de envases……6 El saco de 6 a 7 arrobas………………………………2 Retornos El caballo de 8 arrobas en todos los frutos de diversas clases ………………………………………3 En junio de 1838 se hizo la tarifa para el de 18 leguas prximamente de la Habana a Gines. Tomando por base la anterior, corresponda a los Pasajeros de 1 7 ps., 4 rs.; y se les puso……………4$ 2rs. Rebaja que se les hizo ………………………………32rs. A los de 2 correspondan ……………………………36rs. Se les puso……………………………………………3 Rebaja que se les hizo…………………………………6rs. A los de 3 correspondan 15 reales; se les puso (por una razn tan curiosa como especial, pero que no es del caso)……………… 17rs. Aumento ……………………………………………… 2rs. A la caja de azcar correspondan……………………19 Se puso en ……………………………………………10 Rebaja que se le hizo …………………………………9 Al saco de caf correspondan ………………………6rs. Se puso en ……………………………………………4rs. Rebaja …………………………………………………2rs. A los dos quintales del caballo de carga correspondan………………………………………6rs. Se puso el quintal a……………………………………2 Rebaja que se le hizo…………………………………1 rl. Untitled-20 14/08/01, 12:42 57

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 58 \ 58 \ 58 \ 58 \ 58 \ En la distribucin de precios pudo el Bejucal perder algo (y aqu est la explicacin del aumento que usted alega de 3 reales que no fue en la va total de Gines, como yo asent), por la sencilla razn que una caja de azcar cuesta lo mismo para New York que para el Bltico; pero en estas dos tarifas la Junta baja, y por eso afirm siempre a menos. tem ms. Tarifa publicada en abril de 1839. Los pasajeros lo mismo, con la sola alteracin de haberse en el intermedio ensayado una cuarta clase, bajando en favor del pobre. Caja de azcar 8 reales, bajando. Saco de caf 3 reales, siempre bajando. Pipa de aguardiente de 45 arrobas, por el mismo precio sealado en la anterior a la de 30 arrobas... 3$ bajando. Miel: bocoy antes pagaba 4$, ahora paga 3$, bajando Quintal dos reales... bajando. Queda, pues, demostrado hasta el fastidio que la Junta siempre baj en la totalidad no ya slo respecto a pasajeros que era lo que se peda demostrar, sino hasta respecto de las cargas, que aunque no se pidiera, no viene mal para ilustracin del principio de las rebajas, por el cual tanto y tanto hemos abogado. A otro punto. Cuando dije que a la Junta no le puede producir tanto el camino como a los particulares, porque la Junta paga premios y ellos no, dije bien, porque iba contrado a los premios del emprstito de Londres, que tuvo que hacer la Real Junta para construir su camino; en cuyo caso no estn nuestras compaas, que tienen dinero a mano para emprender los ramales sin pedir prestado. As no tiene que venir a colacin “el 6 % sobre 3 000 000 de duros, cambio seguro” y dems a que hace usted referencia, pues esa es una de las condiciones del mismo contrato, verificndose siempre, que es mi mente, que la compaa construye su ramal sin pagar premio como que posee el capital competente para la obra. Prob en mi papel sobre utilidad en la rebaja de fletes para pasajeros, que cabalmente en pases menos poblados que otros en Europa haba mayor afluencia de ellos, casi en un duplo, que en los ms poblados debido esto muy particularmente a la cortedad del precio. As se verific en aos pasados en el camino de Bruselas y Amberes con la mitad menos de poblacin que el territorio de Warrington, Manchester y Liverpool, donde se halla el famoso ferrocarril fundador. Con que, la mitad menos de poblacin, y cerca de la mitad ms de pasajeros. No es floja esta alzaprima. Pero dice usted “que por ahora no puede suceder esto en la isla de Cuba, porque ac ni tenemos ese derrame de poblacin industrial que se esparce por esas regiones, ni poseemos ciudades opulentas, clebres monumentos y otros objetos que atraen la curiosidad de innumerables viajeros”. No ser tanto, pero cuanto, por eso tampoco se construirn tantos ni tan largos ferrocarriles como por esas regiones, sino segn y conforme los vayamos necesitando; porque todo se Untitled-20 14/08/01, 12:42 58

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 59 / 59 / 59 / 59 / 59 nivela a la ley de la necesidad. Ya dije que en materia de ferrocarriles en todas partes, y sealadamente en nuestro suelo, las imaginaciones eran superadas por las realidades. Eran acaso muchos, por ventura, los que estaban penetrados entre nosotros de las grandes ventajas pecuniarias de construir un camino de hierro hasta Gines? Pero este grande experimento habl, y se inflam el espritu de especulacin como por encanto. El hombre cuando ve la facilidad convierte en necesario lo superfluo. Esta es la historia de la civilizacin. As el lujo es una consecuencia forzosa del progreso. Es verdad que nosotros carecemos de ciudades populosas, clebres monumentos y otras curiosidades del arte, pero nos sobran las curiosidades de una naturaleza siempre viva y esplendente, tras la cual se van los ojos a nuestros vecinos los norteamericanos, habitadores de esas frgidas regiones, de donde huyen en el invierno para venir a solazarse y respirar el aire ms benigno de nuestro clima. ¡Cmo no afluirn a centenares con fciles comunicaciones en pos del lucro, del recreo y de la salud, que podrn buscar entonces no slo en nuestro aire, sino en nuestras aguas! Ellos, que oyen hablar de los portentos obrados por las de Madruga, San Diego, y otras, cmo no se apresurarn a millares a buscar el alivio y convertir esas agrestes campias en otros tantos Lebanons y Saratogas? En la actualidad manifiestan sus ms vivos deseos, ellos, que como hijos legtimos de los ingleses, siempre ansan contemplar y admirar las bellezas naturales, y por cuyo solo placer recorren muchas leguas y aun arrostran serios peligros, pero “no hay caminos” es todo lo que podemos ofrecerles para satisfacer esta tan sedienta curiosidad! S, seor, careca de datos y experiencia la junta de Fomento para ponernos a rebajar los fletes aun ms que lo hizo, sin que esto sea faltar en lo ms leve al respeto debido a las luces y patriotismo de dicha corporacin. Porque siendo este ramo cosa enteramente nueva en el pas, peda la circunspeccin ir haciendo las alteraciones gradualmente, sin fiarse a ciegas en los datos obtenidos de otras partes, que deben siempre servir de norte, pero que han de comprobarse, segn las reglas del buen mtodo en el crisol de la propia experiencia, que ya hoy se tiene, y pudo aprovecharla quien ha sabido. Si los emprendedores no son circunspectos, peor para ellos, que nadie ha de ir a ponerles curador. Asegrese la junta, que si una empresa se perdiera y se necesitasen sus trabajos, luego nacera otra a reemplazarla. Es sacar la cuestin de su terreno el objetar “mira que se pierde tal o cual compaa con tales propuestas”. Como si cada uno no echara sus cuentas, y como si la Junta de Fomento no tuviera su contador e individuos peritos en la materia para examinar si las proposiciones le convieUntitled-20 14/08/01, 12:42 59

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 60 \ 60 \ 60 \ 60 \ 60 \ nen y si se ofrecen garantas suficientes. Ved aqu la cuestin como se la propone y debe proponrsela la Junta: 1Conviene a mis intereses las proposiciones? S o no? 2 Convienen al pblico? S o no? 3 Me ofrecen las seguridades competentes? S o no? Pero “esa gente proponedora se pierde miserablemente”. Que se pierda muy enhorabuena, con su pan se lo coma... “Es que entonces resultan ilusorias las ventajas ofrecidas para el pblico!” ¡Alto ah!, que ya estn sas bien aseguradas, que no son tan pparos los hacendados y comerciantes que constituyen la respetable Junta de Fomento. No haya miedo, pues, seores, de que todo el mundo corra pronto y barato esas 27 leguas de camino, que ms angustias se han pasado hablando acerca de ellas que las que costar su cabal y entera construccin. Si Dios nos diere vida y salud, mi amigo don Diego —y a usted puede que se le logre mejor que a m— ¡qu paseo nos habamos de dar por esas carrileras en sabrosa pltica, olvidndonos de todas estas polmicas y afanes, o ms bien acordndonos para reirnos de ellas a nuestro sabor! Esa s que ser una fusin muy realizable. Y ya que he tocado esta tecla, quin le ha dicho a usted que as como a cada paso se ve en Inglaterra y en los Estados Unidos que a una sociedad annima numerosa le compran uno o dos capitales todas sus acciones, y viene a deshacerse naturalmente la sociedad, tambin acontece muy a menudo que una sola casa de comercio, o un solo capitalista, acomete una empresa, y luego reparten y venden acciones a una cuota muy mdica y al alcance de todo el mundo? As sucedi cabalmente en Inglaterra con el emprstito, primero, de la Junta de Fomento. acometido por la firma de Wright, quien despus, y a muy poco tiempo, comenz a despachar sus bonos a 150 y 200 libras esterlinas. Pues lo mismo ni ms ni menos podr hacer, si quiere y le conviene, la sociedad B, o sea, la de los pocos, y entonces tomarn parte cuantos gusten. Parcenme suficientemente esclarecido todos los puntos de entidad que toca usted en su papel, pues si he prescindido del anlisis de algunos clculos, no es por la dificultad que ofrezca, sino por ser excusado semejante trabajo, sobrefastidioso para el pblico. Pero no quiero levantar la pluma sin rebatir un error que me parece de trascendencia, y que ya han dado en la flor de cometerlo. Aludo al perjuicio que se cacarea recibira Matanzas con la construccin del ramal de Palos a Sabanilla. Es muy singular que se lloren lstimas por el aumento de comunicaciones, y que con esas vagas generalidades se quiera prevenir la opinin de nuestros hermanos de Matanzas, de la importante Matanzas, contra los preciosos planes de la sociedad B. Y pregunto yo ahora, cules son los fundamentos en que descansan esos temores de ruina que asoman los adversarios de dicha compaa? Manifistenlos desde luego, pues de lo contrario se les tendr por fautores del sistema de Untitled-20 14/08/01, 12:42 60

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 61 / 61 / 61 / 61 / 61 incomunicacin que en este siglo slo se encuentra canonizado y vigente por el singularsimo dictador del Paraguay. Entre tanto voy a presentar una cuenta palmaria, a mi entender, para demostrar que de la construccin de semejante ramal se siguen notables utilidades a la bella y rica Matanzas. El precio de conduccin que pagar la caja de azcar de la Sabanilla a Matanzas ser probablemente cinco reales, en razn a que slo dista un punto de otro cinco leguas. El carril de Gines, prolongado a Sabanilla, no puede hacerle dao a Matanzas porque para traer el azcar de Sabanilla a la Habana costara desembolsar quince sobre poco ms o menos, y claro est que los particulares no la llevarn a donde les sale ms cara, mxime cuando el mercado de Matanzas logra siempre igual o mejor precio que el de la Habana. En prueba de lo cual no se ve que traigan aquel fruto por mar, cuyo coste slo es de seis reales, menor que la diferencia que hay por tierra, notndose algunas ocasiones que se lleva azcar de aqu a Matanzas por la diferencia de precio. Adems un bocoy de miel de Gines a la Habana cuesta: Su conduccin …………………………………3$ En la misma proporcin, de Palos a Gines …13rs Suma: …4$3 As pues costar la conduccin en las 11 leguas de Palos a Sabanilla y Matanzas …………………………………… 17 Diferencia que hace el ahorro que tienen los hacendados de Palos en enviar su miel a Matanzas ……………………………………2$4 Luego, ventaja para Matanzas en azcar y ventaja para Matanzas en miel. Y basta por hoy, amigo mo, de ferrocarril; y ojal bastara para siempre, porque ya va fastidiando al pblico, no menos que a su muy atento. El Otro Untitled-20 14/08/01, 12:42 61

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 62 \ 62 \ 62 \ 62 \ 62 \XII XII XII XII XII AL EX AL EX AL EX AL EX AL EX ABRUPTO EL ALLABRUPTO EL ALLABRUPTO EL ALLABRUPTO EL ALLABRUPTO EL ALLV V V V V A-ESO A-ESO A-ESO A-ESO A-ESOV V V V V ae victis!! ae victis!! ae victis!! ae victis!! ae victis!!Eres negro y feo De volar se trata Traduccin libre POR EL FILO-OTRO O EL OTRO-FILO( Diario de la Habana diciembre 14 de 1839.) ¡Vlame Dios, seor repentista de mi nima— Parir tarde, parir hija, y luego muy fruncidita, y despus.... guachinanguita Porque han de saber Vds. seores, y si no lo saben, va de cuento, que el del Exabrupto es el mismo mismsimo a quien se le pidi que diera a luz cierto papel ledo en cierta parte y dems que no ignora el curioso lector ferrocarrilero.— Pero, seor, poco a poco.... compasin, compasin con los vencidos!— Qu habra de hacer el acuitado y malaventurado caballero, no hallando nuevas razones que alegar, sino gritar a su retador como aquel pajarraco alicado al otro de marras que se encumbraba y le dejaba por el suelo: hombre, hombre, sabes una cosa? ¡Que eres negro y feo! De volar se trata, compaero, y no hay quitollis salga Vd. con su papalote Ahora se dir el Otro y con razn, que sus razones son inexpugnables, al ver que a todas ellas no halla que oponer ese portento de la financiera de la burocracia y de la capitulera ms que un cuentecillo miserable, y de una idea tan manoseada como inaplicable. Eso s, est bien contadito; porque para lo que es hacer un cuento se pinta solo; ahora como para el gran negocio de que se trata no era bastante ser hombre de cuento, sino de cuenta y aun de cuentas tiene V. que a mi camarada se le malogr el hijito de su corazn. Est visto, no vuelve a levantar crestin— A propsiUntitled-21 14/08/01, 12:43 62

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 63 / 63 / 63 / 63 / 63 to de crestn y va tambin de cuento. Este era un gallito indio que cada vez que lo topaban en su patio o en su gallinero con alguno otro de la vecindad, tena unos quites tan graciosos y daba unas salidas de pico tan oportunas, que pasaba entre los muchachos del barrio aquel por el gallito de la aldea. No es extrao pues que el da que se trat de pelearlo de verdad, fueran al indiecito cuanto dinero tenan y hasta se juntasen en coima para echrselo de tapado al implus ultra, (como se dice en gallinero guirigay) al ms pintado de cuantos llevaban espolones (¡diablo!) como que les pareca tan infalible la ganancia cual si estuvieran mirando la puerta Pero, amigos mos, el gallito se encontr con la horma de su zapato, o para hablar en gallera, con la botaina de sus espuelas en un talisayo de ley, y al primer revuelo, guachinango a tierra: que se vuelve a levantar, y vuelven a la carga, y al 2— golpe de perilla al pobre indiecito, quedando en trminos molido y acoquinado que al ir al careo, ni levant crestn, ni volvi a dar seales de vida, dejando chatos a cuantos haban confiado su fortuna a la destreza de sus espuelas y su pico.— Adfabulatio .— Con cuentecitos y chistes y estudiantinas y sutilezas no se acometen los graves lances: para ello amn de la destreza es menester pujanza: es preciso ser todo un hombre y no un menguado titiritero. El Otro aceptara gustoso el puesto de luneta en que V. le coloca; porque al cabo estara disculpado con que desde all no se ven las tramoyas ; pero, que diremos del Exabruptista que hallndose detrs de bastidores en la posicin ventajosa en que el mismo se sita y le situaron, desde donde hasta los ms miopes pueden descubrir todo el mecanismo de los hilos, ruedas y palancas, me le dieron mamola en sus barbas y hasta en su peluca, echndole a rodar todos sus tarantines y espantajos — “Ma foi, le dir el Otro a son tour: ca ne va pas: c’est une affaire finie”. ¡Ay! ¡Ay! Miren como lo del exabrupto sabe lo del positivismo de Napolen ¡qu profundo es en la historia!, y de su guerra contra los idelogos! El Otro es idelogo y candoroso guanajo hasta dejarlo de sobra. (As los napoleones no le llevarn la contraria, porque el ideologismo queda neutralizado con la sencillez Por qu le hara Bonaparte tan mala obra a los mentecatos de los idelogos? ¡Temerlos tanto un hombre tan grande y fuerte! aqu hay gato encerrado: ci-git la lievre, mon am.) Pero lo particular del caso es que no habiendo hecho V. toda su vida ms que negocios y su negocio, y sin esa dosis de candor en que abunda el Otro haya V. quedado en el suelo en cuanto tuvo un hombre a la colla: de modo sea que el Otro con su candor y su ideologa, y su ninguna versacin en esa sublime diplomacia e intrincado agibilus ha llevado el gato al agua, desmoronndose a V. el Chateau en Espagne de su predilecta fusin ltima post naufragium tbula o sea el eclecticismo ferrocarrilero que as como el otro de marras queda muerto y sepulUntitled-21 14/08/01, 12:43 63

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 64 \ 64 \ 64 \ 64 \ 64 \ tado con su promotor in seculan seculorum ¡ Requiescat in pa..a... ace !... “El Filo-otro o el Otro-filo como V guste”.— Diciembre 13 de 1839.XIII XIII XIII XIII XIII CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO POR EL OTRO( Diario de la Habana diciembre 15 de 1839.) Littera scripta manet. Seor Serrano. Por ms que usted se empee en que yo le pague con la misma moneda, no se le ha de lograr, vive Dios. Explicarme. Demasiado se trasluce en sus comunicados el ahnco de pintarme desventajosamente como hombre a los ojos de mis compatriotas, trascendiendo el olor del veneno, aun por entre las nubes de incienso en que ha procurado envolverlo. Pero yo no me defender en esta parte, as porque mi defensa est hecha, como porque el verificarlo empeorara la causa de usted sin mejorar la ma. No he sido yo quien le ha hecho el mal: habrn sido sus propias expresiones, que ya no le es dado cancelar. Veamos tranquilamente lo que ha pasado. Publiqu yo mi paralelo entre las proposiciones de la Sociedad A y las de la Sociedad B, dando la preferencia a esta ltima, y sin contraerme al espritu de asociacin, del cual, como usted sabe y ha declarado, soy tan abogado como el que ms; y dado que fuera preciso desvanecer los cargos que haban presentado contra la sociedad B, hube de contraerme forzosamente al de monopolizadora que generalmente se le haca por todos los del opuesto bando, sin pasarme un instante por la imaginacin que fuera usted uno de sus acusadores en esa parte, ni hacer la ms remota alusin a sus artculos, como usted tambin ha confesado: alusin que, a decir verdad, ni aun poda ocurrirme, por no haber yo ledo todos sus comunicados sobre la cuestin de preferencia entre Guanmar y Bataban, y de seguro nunca el Untitled-21 14/08/01, 12:43 64

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 65 / 65 / 65 / 65 / 65 en que estaba la especie de tachar a la compaa B de monopolizadora. A qu vino, pues, la larga vindicacin de usted? A qu aquel continuado agridulce, que trat usted de prodigar al otro? Haba ms que decir en dos palabras, “entindase lo que he dicho, en este o en el otro sentido”? Si nuestras cuestiones eran totalmente diversas, a qu vino usted a injerirse sin qu ni para qu? ;Ah, seor Serrano! A usted le sobraban deseos de atacar a la sociedad de los pocos; pero viendo usted demostrada la justicia que le asista, ni se atrevi a impugnarla de frente ni a tomar la defensa de A, para no quedar mal en uno y otro caso. Las palabras que usted estamp revelan muy a su pesar lo que pasaba dentro de su pecho. La paz durable y las ilusiones no le dejarn a usted descansar en algn tiempo; pero no por eso ha de perder usted el aprecio pblico, pues el pblico es indulgente, en cuanto pasa el fervor que momentneamente le agita. No quiero emplear ms comentarios ni dar una plumada ms en una cuestin puramente personal, rechazando tan slo el cargo de agresor que tan gratuitamente me hace usted despus de haber provocado el combate; porque la pluma se cae de la mano al hablar el hombre de s mismo, y porque yo entrego en brazos de la Patria la defensa de El Otro Diciembre, 12 de 1839. No hay escapatoria: le apagu de veras al Exabruptista los chispazos de ingenio que le quedaban. ¡El golpe fue tan de perilla y tan certera la puntera a la mollera, que hasta hubo de hundrsele su fuerte el rgano de la contabilidad que el de la discutibilidad nunca lo tuvo muy prominente que digamos. ¡ El pobrecito Ha salido con unos cuadritos que de cuadrosXIV XIV XIV XIV XIV TRABACUENT TRABACUENT TRABACUENT TRABACUENT TRABACUENT AS DEL CONT AS DEL CONT AS DEL CONT AS DEL CONT AS DEL CONT ADOR MA ADOR MA ADOR MA ADOR MA ADOR MA YOR, YOR, YOR, YOR, YOR, O SEA, CUADRO FIEL Y VERDADERO EN O SEA, CUADRO FIEL Y VERDADERO EN O SEA, CUADRO FIEL Y VERDADERO EN O SEA, CUADRO FIEL Y VERDADERO EN O SEA, CUADRO FIEL Y VERDADERO EN CONTRASTE CON LOS ROMNTICOS Y MAL CONTRASTE CON LOS ROMNTICOS Y MAL CONTRASTE CON LOS ROMNTICOS Y MAL CONTRASTE CON LOS ROMNTICOS Y MAL CONTRASTE CON LOS ROMNTICOS Y MAL ENJ ENJ ENJ ENJ ENJ AMINADOS CU AMINADOS CU AMINADOS CU AMINADOS CU AMINADOS CU ADRITOS DE SU SEORA ADRITOS DE SU SEORA ADRITOS DE SU SEORA ADRITOS DE SU SEORA ADRITOS DE SU SEORA PINTURERA PINTURERA PINTURERA PINTURERA PINTURERASi uno huye y otro quiere, por quin est la pelea? POR FILO-OTRO( Diario de la Habana diciembre 19 de 1839.) Untitled-21 14/08/01, 12:43 65

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 66 \ 66 \ 66 \ 66 \ 66 \ no tienen ms que el marco, pues al llenarlos no ha atinado ni con los colores, ni con figuras, ni con proporciones: llamle cuadros nada ms que por lucir la oportunidad del romanticismo, y aqu paz y despus gloria. “Ce’st pitoyable, ca!”. Vamos a ver si mi bosquejo sale d’ apres nature y bautcelo V. como guste, en la inteligencia de que le llevo una ventaja desmedida en esto de retratos, pues que yo tengo muchas verdades que pintarle a V. y V. no tiene ni una siquiera que pintarme a m. Al 1—Nada, friolera! ¡V. no me dijo negro y feo como el pavo al cuervo cuando de volar se trataba! Se le estrech a V. para que saliera al frente con su famoso papelote y se descuelga con que yo era un idelogo y candoroso y alucinado y otras flores del tenor siguiente. Quid ad rem?— Si yo veo “millones y caminos, donde no hay ms que cifras y pinturas ”, corriente.— Porque no me cae V. con la clava de Hrcules del raciocinio para demostrrmelo, y no que me deja caer el teln a lo mejor del tiempo, cuando ms gana ha infundido a los espectadores de verle lucir su habilidad?— Pues seoras y seores no hay funcin, porque se le apag la vela a maese Pedro, que Dios haya.— Parceme que est defendido el epgrafe.— Vamos con el acto 2— (en varias escenas) (que donde las dan, las toman, y do quiera que me ofrezcan combate ahi me tienes). 1— ¡Vaya engracia! el gallo no es indio ni guachinango; como sea huido ya estamos del otro lado.— 2— Y tan exclusivo es su patio y aun su modo de pelear, que ni sale a la valla por ms que lo piquen y azuzen, ni se presenta con las armas convenientes arregladas: al fin huido hasta de su gallinero 3—”No ha peleado ni de suyo es peleador...” (entonces no es ni gallo acabramos!) ni hay que extraar que tenga a los peleadores por tontos o por locos .— Aqu le doy traslado a su amigo el positivo y militante Napolen.— ¡ Camarada! deme V. esa receta para ganar los pleitos sin pelear las razones ni discutir, ni cosa que se les parezca: ser por el estilo de lo que aquel paisanito (suyo o mo, que todo es uno) que quera sacarse la lotera sin echar billete, ni ms que encomendarsea la Virgen de Guadalupe?— 4— ¡Bien dicho! y vaya la gala y lo dejo con sus mismsimas palabras porque se ha pintado V. solo. “Lo que ha hecho en el negocio de que se trata, dice el huido es cacarear (esto lo hacen las gallinas : los gallos cantan claro y pegan duro) para despabilar al dueo, porque atisb al gaviln cerca del gallinero y era su obligacin gritar como grit el de marras.— ¡Que se lo llevan! — Este cuento del gaviln es otro cuento del gallo pelado. Llama aqu gaviln el cuentista al que o a los que al principio hicieron proposiciones muy bajas para la adquisicin del camino, como sucede en cualquier remate todos los das; luego entran las pujas y con el concurso de licitadores se llega a vender la prenda en el precio que merece. Lo particular es que su seora tan cujeada en esto de cuentas y negocios, no Untitled-21 14/08/01, 12:43 66

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 67 / 67 / 67 / 67 / 67 cayera en la cuenta y se tragara, que quien haca al principio unas proposiciones tan bajitas no pudiera despus elevarse y dejarle en el suelo, mirando para el camino. Y aqu ver el lector la mamola que dije le haban dado a nuestro hombre, aun estando detrs de bastidores y arrebatando al de la luneta la aureola de sencillez y santidad, y hasta la palma del martirio, que tan generosamente ha querido despus adjudicarle.— S, seor amo, ahora se entender a las mil maravillas que “unos van a las veces por baja a las veces por alto como V. dice (y nada ms ordinario y en el orden para un remate), y otros se contentan con ir por el medio, o ir a la mitad, all a lo eclctico, a lo salomnico: “dividatur infans”, sealando; para dar ms bro y cuerpo la expresin as ¡a lo positivo! sealando deca, con la misma diestra de filo sobre la palma siniestra, como hasta sin hablar lo practicaba siempre un clebre negociador de por vida a quien V. y yo conocimos ms que a nuestras propias manos.— Si no se lo llevan de gueldis cumpli V. con su conciencia y con su misin, y tanto ms gloriosa la victoria para quien al fin y postre la obtuviere. 5— Del cascarn salen los pollos, y de los pollos los gallos, diga V. a sus amigos en contestacin, que mejor mano tiene V. para echar pollos que para empollar negocios. Mtase V. con el talisayo aun sea tapndole un chifle .3— EL GATONo he dicho jams que el Otro ha llevado el gato al agua, en el sentido de haberse llevado realmente el camino, sino en el de debrselo llevar: poco importa para mi propsito que el otro Otro lo tenga todava por el rabo, sin querer soltarlo. Mi cuestin ha sido siempre del derecho no el hecho, o por mejor decir, ganar el pleito, tratar de esclarecer el derecho para alcanzar el hecho; ganar en justicia y ante el pblico, que era el tribunal en que siempre quera obtener el ilustre Jovellanos. “Que se pierda todo, menos el honor”.4— LA HISTORIASi slo por aquello otro entiende V. lo de Napolen, los idelogos y el cigil, la lievre se equivoca V. de medio a medio; pues, aqu, como dice V. perfectamente, se trata de un negocio mercantil y nada ms. ¡Santa palabra! Y quin lo ha sacado de su terreno peculiar? Los pacifiquistas y los cuentistas Ac siempre estuvimos tirando al blanco, sin discutir, ni divertirnos con esas descargas laterales Untitled-21 14/08/01, 12:43 67

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 68 \ 68 \ 68 \ 68 \ 68 \5— LA FUSI"NQue me place haber llegado al crisol porque a fuer de filo-qumico ; sin sentirlo me veo en mi tierra especial.— “Especulacin interesada y restricta” (y tanto, que alcanza a cuantos viajan por el Ferrocarril: digo, pobre pueblo! ojo al cristo: la rebaja en la mitad del flete se grada de especulacin restricta en la aritmtica parda o siquier tenebrosa de Exabruptista); y se regala con los pomposos eptetos de grandiosa y pblica a la empresa que en nmero 258 personas procura (y nadie se lo llevar a mal) sacar todo el partido posible de la prenda para el pblico esto es, para los mismos 258, sin acordarse de fletes, ni de leguas, que esas frioleras, que pueden arreglarse despus; bien que nada es de innovarse en las propuestas luego de haber cada cual entregado sus pliegos cerrados como enrgicamente lo reclam una de las compaas. ¡Las cosas de mi amo el padre!— Sigamos derritiendo y soplando : “ arrojo y circunspeccin (contina mi cuadrista), tinieblas y luz, en fin, son infusibles” —¡Bravo, bravsimo, compaero! Eso mismito he estado yo clamoreando hasta desgaitarme desde que se abri la liza, y no haba forma de que me quisieran entender: tampoco me vali alguna vez apelar al elocuente silencio: porque no les entraba, ni escampaban con su fusin y siempre fusin ¡Gracias a Dios, que hay quien me entienda en lo principal!—: vamos a entendernos en los pormenores.— El arrojo aparente pasa entre los entendedores por circunspeccin verdadera : y la luz al cabo, al cabo acaba en las tinieblas ¡Eh, bendito seas que me acercas al desenlace! ¡Oh, Eplogo bien aventurado! el papelote, ad rem ... “El papelote se escribi (dice), porque se deba escribir .. vaya, en siendo cosa de llenar un hombre su deber, no pelearemos; aunque no se infiere de ah que se deba escribir precisamente de la manera que se hizo en desempeo del deber — “El Exabruptista no es escribidor”... ms que el Tostado y contador ms que el rey de los cambistas: lo que l no es, es escritor: esto no ha menester jurarlo “salvo algn momento de buen humor”, que le rinde con usura, muchos, muchsimos de malo, malissimo, que al fin lo hacen escribir a la fuerza aunque no le d el naipe para ello.— ¡Traslado! Con sumo placer seguir el Otro discutiendo con los seores Herrera y Noda, si renovaran el combate; porque ellos no han sacado la cuestin de su terreno, como entre todos los sacadores se ha distinguido su Smd., seor Exabruptista. El seor Serrano ms que de vindicarse sobre la mente que arrojaba ciertas palabras suyas, habiendo tenido un esmero especial en protestarme que no entrar en la materia de mi discusin: ms le habr hincado la cita de V. al estrellado que la mella que los artculos de ste han podido hacer en el Otro Bien se conoce el calibre del juzgador Untitled-21 14/08/01, 12:43 68

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 69 / 69 / 69 / 69 / 69 cuando halla “tan firme la bandera plantada por Dimesis ”, que no hay ttere con cabeza, o con manos, que la haya arrancado y hasta pisoteado por casas, calles, plazas y papeles. Pero V. trat de abultar o de otro bu y as arrastrando de malilla, nos ech encima pel-mel toda la caterva ferrocarrilera-escritoril, mezclando bueno con malo, y malo con mediano, y pertinente con impertinente. ¡Qu infusin “Me han sacado (qu lstima) del gran patio de la filosofa (entre V., que es bien vasto) pero V., nada, no valen cumplimientos, ni por esa ni por sus alrededores.— Mire, hombre, venga siquiera a beber a la fuente un poquito de lgica que no le estar mal, y otra cucharadita de resignacin que no le estar peor— y entonces se desengaar que no es menester ni mucha ciencia ni mucha prosa para hacer la cuenta de que las propuestas de la sociedad B son preferibles a las de la sociedad A: porque es descubrimiento de a folio, ms importante que el Daguerrotipo y la mquina de vapor, que el cultivo de la razn incapacita al hombre para juzgar de una cuenta palmaria: este descubrimiento s que es consolador para la gran masa de la ignorante humanidad. No hay remedio: se llev el hombre la medalla o las medallas del premio Monthyon.— Que se lo den. Si el Otro “ha buscado salidas y eludido sostener de frente una sola de las cuestiones” que se han suscitado: decdalo el pblico: dganlo todos los imparciales y sealadamente los extranjeros de todas las naciones, no menos atnitos de que semejantes cuestiones tan averiguadas se cuestionan en la Habana, que indignados de que saliera V. de buenas a primeras a personalizar con cuentecitos y sin entrar en materia de una cuestin que tan ley de buenos campeones se estaba discutiendo. Y contra quin ese ataque personal? Contra quien ms razones se esforzaba y se ha esforzado siempre en alegar.— Muestra relevante de la impotencia de V. para contrastar los slidos cimientos en que se fundaba el Otro ya un tiempo prueba irrefragable de la justicia de su causa: ese crisol ms le faltaba. Acaso tena V. patente o carta blanca para ofender a mansalva en vez de discutir, que era a lo que se le incitaba con ardor? “Que me han reducido al estrecho y mezquino campo del inters de unos cuantos individuos, en que tan triste papel hace el Otro prohijando ideas ajenas”. Estrecho y mezquino campo llama V. alzar denodadamente la voz en obsequio de la justicia (porque prubeme V. que no est de parte de los pocos) a pesar del torrente de los muchos, con cuyos intereses, no con cuyas personas me pona en cierto modo a luchar a brazo partido, recibiendo datos (pues stos no se inventan ) no prohijando ideas como tan profundadamente asienta V. para poner en toda su luz la causa siempre santa de la verdad. Los pechos yertos y raquticos son los que nunca se han calentado al fuego de tan nobles y generosos sentimientos—. Pdale V. a Dios que los hijos de su corazn no tengan ms resabios en la sociedad Untitled-21 14/08/01, 12:43 69

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 70 \ 70 \ 70 \ 70 \ 70 \ que los resabios de las aulas; procurando grabarle en lo ms ntimo de sus almas aquella urea mxima del orador romano: Fortes igitur et magnanimi habendi sunt, non qui faciunt, sed qui propulsant injuriam No son los fuertes y animosos los que hacen sino los que repelen la agresin.— Diciembre 17 de 1839.— Filo-otro .XV XV XV XV XV CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO CAMINO DE HIERRO POR EL OTRO( Diario de la Habana diciembre 31 de 1839.) Seor don Diego Fernndez Herrera. Quousque tandem mi seor don Diego? exclamar conmigo a una todo el pblico ferrosaturado; pues estoy bien seguro de que le fastidiamos a tal punto con tanto machacar en el hierro, y hoy quisiramos agregar, en hierro fro, que slo por no faltar a las leyes de la urbanidad con un adversario tan corts como apreciable bajo todos conceptos, violento la reacia pluma para trazar estas breves lneas. Seguir, pues, en mi corta rplica el mismo orden que usted ha adoptado en su ltima contestacin refirindome primero a los dos nicos puntos de mi artculo que usted se sirve impugnar, para entrar luego con las nueve dudas o cuestiones que ha tenido a bien promover. No por ser sobrada mi demostracin sobre fletes dej de ser pertinente, pues luego de convencer que respecto de pasajeros, siempre se haba ido a menos, que era lo que se peda demostrar, lo hice, a mayor abundamiento, respecto de las cargas que aunque no se me pidiera, vena muy bien, como lo advert, para ilustrar el principio de las rebajas. Y ya que nos hallamos en esto de rebajas, quiero aprovechar la coyuntura para rectificar el equivocado concepto en que an estn algunos de que sern ruinosas por no haber aqu tan crecida poblacin como en esos pases que present yo por ejemplo. Pero los que as piensan todava no recuerdan que yo puse en parangn dos regiones, en una de las cuales haba doble poblacin que en la otra, y sin embargo mitad menos de Untitled-21 14/08/01, 12:43 70

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 71 / 71 / 71 / 71 / 71 pasajeros, por ser duplo el precio de flete; y tampoco reflexionan los tales que, permaneciendo inalterable el precio de las cargas, segn las proposiciones de la sociedad B, se aprovechan ricos partidos que, si bien cuentan con muy poca poblacin viajadora, son exuberantes en frutos, nica base de los slidos clculos de aquella compaa para ciertos territorios. Es de asombrar el nmero de millones de arrobas de diversas cargas de uno solo de dichos partidos. ¡Por slo el camino de Sabanilla y Piedras pasan anualmente cerca de cinco millones de arrobas de carga, solamente en los ramos de azcar y miel! El clculo que hice yo para los ramales de Palos y Sabanilla tomando el dato del camino de Gines fue slo contrado a carga ; y usted ahora me viene con la proporcin que le correspondera con otro dato del mismo en cuanto a pasajeros “No ha de sacar usted una cuenta distinta a la ma, cuando usted va por un lado, y yo he ido por otro?” La cuenta de usted es tan exacta como la ma; slo que sta vena al propsito, y aqulla no. Viniendo ahora a la disminucin gradual que precisamente habra de hacerse en el flete de las cargas, por la proximidad y multiplicacin de los tramos, o sea, el cuento de los pocos poquitos y poquiticos respondo que esta disminucin no podra llevarse al extremo; pues entonces vendramos a parar, si erigiramos en ley la progresin decreciente en los trminos que usted en traer la caja de azcar de balde de algunos parajes. Un camino de hierro doble del de Gines exigir dobles empleados, dobles mquinas, dobles almacenes, etctera, siendo forzoso que con sus productos pueda costear todo esto; y as un ramal de 8 leguas que se aumente, se graduar como las primeras 8 leguas de Gines; y un ramal de 17, podr estar servido por la misma tarifa que lo est el de Gines, que fue cabalmente lo que ofreci la sociedad B, para no dejar al pblico a merced de los empresarios. Vamos al clculo de conducciones de Sabanilla y Matanzas. Djose que pagaba la caja de azcar de Sabanilla a Matanzas y la Habana 11 rs., a saber: por el carril 5, y por flete de mar 6, yendo incluso en ste la lancha para llevar el fruto a los buques, y no costando por consiguiente esos 2rs. ms que me figura usted por tal partida. Es muy cierto que la conduccin al muelle cuesta all un real por caja, pero tampoco debemos incluir el otro que usted carga por almacn, en razn a que la mayor parte de los hacendados los tienen en aquel punto; y aun dando a usted de barato este real, todava hay ventaja en traer el azcar por mar. Pero quin no ve que no es sta la cuestin principal? La caja de azcar de la Sabanilla a Gines y la Habana cuesta 15 13r...... s se quiere, y de la Sabanilla a Matanzas slo 5. Respndame el seor Herrera: cmo arruinara esta ventaja a nuestra Matanzas?, qu fue Untitled-21 14/08/01, 12:43 71

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 72 \ 72 \ 72 \ 72 \ 72 \ cabalmente lo que caus escndalo a cuantos calculaban un poquito? Finalmente, si porque las memorias y las balanzas nada digan de embarques de azcares de la Habana para Matanzas, dudase usted todava del hecho real y efectivo de que los comerciantes de aqu suelen enviar este fruto all, no slo para aprovechar el mejor precio que algunas veces logra, a pesar de ser una plaza secundaria respecto de la Habana —que no quita lo corts a lo valiente—, sino tambin la circunstancia de poder despachar all sus buques con patente limpia en la estacin que aqu slo se dan sucias; podra presentarle a usted las notas reiteradas de algunas casas respetables de la Habana que as lo han practicado y lo practican con frecuencia. 3 No, seor don Diego, no crea usted que fue chanza lo que dije acerca de triples y cudruples carrileras; pues sobre haberlas en muchos puntos en la adelantada Inglaterra, andando el tiempo, y creciendo la necesidad, madre de todo lo grande, tambin las tendremos por estos andurriales. Lo que s fue chanza, pero no pesada, como usted no desconoce, sino antes ligersima y llena de benevolencia y demostrativa del aprecio que le profeso, y aun de mi propio carcter —pues sin duda tengo el rgano del olvido muy marcado hasta para mis enemigos—, fue la de invitar a usted a ese sabroso paseo por los futuros ramales. En fin, si le ha escocido a usted algn tanto, quedamos en paz, pues los poquitos y los poquiticos de su papel de hoy hacen mucho, muchsimo juego con aquel regalado convite. Pero vamos al busilis del da, que es absolver el interrogatorio y para evitar repeticin se ruega al paciente lector lo tenga a la vista en cotejo con las siguientes: A la 1 a del 1 (porque lleva tres) distingos, si lo han acordado, s, si no, no, y me remito a los anuncios. A la 2, no, si el negocio es grave, como lo es, A la 3, no pueden admitirse reformas s aclaraciones cada y cuando se provoquen o se pidan; y lo que pas fue que stas se provocaron, y respondo. A la 2. La prenda debe adjudicarse a quien ms precio haya ofrecido por ella, con las suficientes garantas, pues si uno ofrece menos, aunque presente todas las garantas del orbe, no debe llevrsela, ni en ley ni en conciencia. Supongamos que Pedro, que posee un caudal como 4, ofrece por la finca dos, garantizando cuanto es menester, al par que Juan, que tiene caudal como 10, slo ofreci precio como 1. Quin debe llevrsela, Pedro o Juan? Si se la dan a Juan, entonces no se llame licitacin, ni se diga que se le adjudicara al que ms diese sino al que ms tuviese Ahora, si el que ms ofreciese fuera un petardista forrado en lo mismo, si no exhiba fianza competente, y de la otra parte estaba la probidad y la riqueza exclusivamente, entonces ni la Junta de Fomento Untitled-21 14/08/01, 12:43 72

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 73 / 73 / 73 / 73 / 73 ni el vendedor menos avisado titubearan en cuanto al partido que fuera de adoptarse. A la 3. Legales y muy legales sern esas constituciones de la Compaa A, de que usted hace referencia; pero lo es mucho ms para el caso, si cabe, entregar la finca a quien ms ha ofrecido, aunque no sea sociedad ni cosa que se le parezca, a uno, a muchos, a la unidad moral, que ms ha prometido, sea quien se fuere. A m, que no tengo un cuarto, se me debera dar, si habiendo ofrecido ms cantidad, presentase las fianzas competentes a satisfaccin del vendedor. Quin es el jurista, no digo jurista, quin es el hombre que en su sana razn sostenga lo contrario? Por lo dems la compaa B, no como quiera se compromete a construir el ramal que ha acordado la Junta; sino que deja a su arbitrio la construccin por ste o por el otro rumbo. A la 4. S, seor, es ms legal dar la finca a quien ms ofrece. La Junta de Fomento no exigi determinadamente sta o la otra condicin a los compradores, excepto las bases bajo las cuales haba de verificarse la venta. Lo que dijo fue “el que haga proposiciones ms ventajosas para el pblico y para m, se se lo lleva”. Entonces cada cual ech sus cuentas all entre s y acudi con ellas a la urna, y nadie ignora el resultado. Por lo dems, seor don Diego, todo vendedor puede poner cuantas condiciones guste al comprador, con tal que stas no se opongan a las leyes y buenas costumbres, sin que esto sea meterse en la renta del excusado, que nada hay ms comn ni trivial, ni menos pueda llamarse imponer condiciones ulteriores en el dominio ajeno Creera agraviar la clara inteligencia de usted si me detuviera ms sobre el particular. A la 5. Ni an era menester que los cuatro firmantes de la compaa B hubieran manifestado que llevaban tambin la palabra por otros 20, para que se les adjudicase el camino, pues bastaba un solo hombre, el ltimo del pueblo en riqueza, con tal que estuviese en el goce de los derechos civiles, que ofreciese ms y con la garanta competente para que se le adjudicase la prenda. Estn algunos enfrascados en que por la circunstancia de haberse presentado dos compaas optando a la adquisicin del camino, hayan de ser precisamente compaa los licitadores a la finca, cuando la idea de las compaas fue slo para facilitar la venta, pues aunque sobrepasa quien pudiera no haba tan ana quien quisiera acometer la empresa por s solo. Que pueden morirse los que han hecho proposiciones ms ventajosas es cosa tan factible que no hay comprador que no asegure sus intereses para tal evento. As pues. A la 6. Ya votaron y han podido votar, y respondo. A la 7. Como no hubo ninguna irregularidad, no lleg el caso de que la protesta surtiera sus efectos. Pudieron, pues, los legos en jurisprudencia no hacerle ninguno, por la sencillsima razn de no haber ocurrido el ms leve motivo para ello; que as en perplejidades se hubieran visto los votantes, ya habran apelado a la consulta. Untitled-21 14/08/01, 12:43 73

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 74 \ 74 \ 74 \ 74 \ 74 \ A la 8. Como ni en una ni en otra sociedad aparecen compradores los que han administrado la cosa, no tiene cabida la pregunta. Pero supongamos que un administrador ofreciera mayores ventajas que los otros postores; entonces buen empeo fincara en soltrsela el vendedor, aunque fuera pidiendo licencia, estuviera aqul solo o acompaado. Qu sospecha puede quedar ofreciendo ms? Si el administrador sostuviese a los que estn por lo menos, eso ya sera otro cantar: entonces s que habra de hilarse ms delgado y escudriarse ms profundamente. A la 9. Est el pblico muy en autos acerca de ella, para que le cansemos ms, y respondo. En fin, amigo mo, acerca de su ltimo prrafo le digo: que nadie ha asomado nada de emprstitos extranjeros ni cosa alguna que est en disonancia con las mximas de la buena economa poltica Tan slo se trat de llamar la atencin en uno de mis anteriores artculos, y eso porque se me compeli a ello, sobre el poder mgico del crdito, que atraa en caso necesario, no slo los capitales nacionales, sino basta los extraos; y yo creo que siendo usted comerciante o empresario de cualquier gnero, se alegrara en el alma de que su firma fuera tan respetada en Londres y Liverpool como en Matanzas y la Habana. Y para qu? Para en caso de no tener a manos aquello que podamos necesitar, como un recurso de apelacin, amigo mo, como lo hizo la misma Junta de Fomento, cuando, por no estar aun formada la opinin en el pas sobre la naturaleza de tales especulaciones, por faltarnos la experiencia propia, no queran nuestros capitalistas emplear sus fondos en negocios que no conocan. Pero habl la voz de la experiencia, y a este fiat acuden presurosas no una sino dos compaas a competencia por la adquisicin de la joya, ofreciendo el bello espectculo de la vida, la confianza y la actividad, prendas seguras del adelantamiento y de la ilustracin de mi patria; y ved ah si en esta parte abunda en los sentimientos del seor Herrera su muy apasionado El Otro Untitled-21 14/08/01, 12:43 74

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 75 / 75 / 75 / 75 / 75XVI XVI XVI XVI XVI V V V V V OTO P OTO P OTO P OTO P OTO P AR AR AR AR AR TICULAR EN EL EXPEDIENTE TICULAR EN EL EXPEDIENTE TICULAR EN EL EXPEDIENTE TICULAR EN EL EXPEDIENTE TICULAR EN EL EXPEDIENTE SOBRE PESET SOBRE PESET SOBRE PESET SOBRE PESET SOBRE PESET AS SEVILLANAS AS SEVILLANAS AS SEVILLANAS AS SEVILLANAS AS SEVILLANAS( Memorias de la Sociedad Econmica t. IX, p. 314, marzo 2 de 1840.)16Estamos de acuerdo en que ha de haber indemnizacin a los tenedores; pero discrepo de la mayora de la Comisin en el modo de verificarla. He tenido la desgracia de que sus argumentos no hayan sido poderosos a convencerme plenamente; circunstancia que de veras me duele constando esta Comisin de personas tan escogidas e ilustradas. Pero reduzcamos el punto a su ms sencilla expresin, pues es mucho y aun sobrado lo que se ha escrito en la materia. Desechado unnimemente el recurso de una nueva contribucin directa o indirecta para sufragar el costo de la indemnizacin, se apela al subsidio extraordinario de guerra en la hiptesis de que atendidas las urgencias de la madre patria, no cesar cuando debe cesar; y que de esta manera aprovechamos hasta una favorable coyuntura para protestar contra su continuacin, manifestando al Gobierno que slo para un beneficio tan notable al pas como el que le resultara de la medida proyectada de aplicar su producido a la indemnizacin, nos atreveramos a aconsejar semejante remedio, portndonos as como verdaderos repblicos. Confieso francamente con el candor que me es caracterstico, que yo no veo la cuestin con esos ojos. Porque, en primer lugar, indemnizacin pagada por el mismo indemnizado, no debe llamarse indemnizacin en ningn tiempo, en ningn caso, ni en ninguna lengua; segunda, que el lenguaje de la protesta es ms franco y paladino, y no hay para que se haga indirectamente; sobre todo, de parte de unos varones rectos a quienes se les llama a decir con lisura la verdad, segn su leal saber y entender: por consiguiente, si hemos de protestar, protestemos de frente y en derechura, no por rodeos y de rechazo; tercero, a nosotros nos toca decir lo que se debe hacer, indicando los medios de llevarlo a 16.Reproducido en La Semana 3 de abril, 7 y 14 de mayo de 1888. Untitled-21 14/08/01, 12:43 75

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 76 \ 76 \ 76 \ 76 \ 76 \ cabo; cuarto, ni es por lo mismo un mal tan grave la divergencia de opiniones, antes redundar siempre en mayor bien, porque ms vasto ser el campo donde el Supremo Gobierno pueda cosechar y escoger; quinto, finalmente — y esta sola razn vale por todas las dems— en el supuesto de estar firmemente persuadida la Comisin, por los infinitos datos en que para ello descansa, de que el subsidio no se aplicar por el Gobierno Supremo al objeto indicado, mxime cuando podemos estar seguros de que no calificar de perentoria la urgencia de remediar el mal de las pesetas en parangn de las graves y multiplicadas necesidades de la madre patria, las cuales, no obstante haber cesado la guerra, no pueden cesar en mucho tiempo, parece hasta irrisorio, por no decir otra cosa, el ir ahora a proponer un remedio del cual estamos moralmente ciertos y convencidos que no se aplicar a la dolencia que lamentamos. Sentados estos preliminares, voy a presentar un plan, que tiene en su abono ser tambin idea de un hombre pensador que ha meditado mucho en la materia,17 remedio que ni es gravoso al pueblo ni al erario, y que, en mi humilde concepto, llena las indicaciones del caso. Trtase de la creacin de un papel moneda que para facilitar las transacciones, debe representar diversos valores, como v.g. el de 1, 10 y 100 pesos. Una vez fabricado este papel con todas las precauciones que ha enseado la experiencia en Inglaterra y en los Estados Unidos para evitar la falsificacin, y establecidas en las cabezas de provincia hijuelas o sucursales del Banco de Fernando VII, a quien podra encargarse la operacin bajo la vigilancia del Gobierno, sealara ste el trmino improrrogable de tres meses para recoger todas las pesetas que se admitiran por su valor actual, pagando su importe en billetes y economizando cuanto fuese posible los de a peso, que por andar en manos de gente sencilla, infundiran ms esperanzas a los falsificadores, y saldando la cuenta con reales y medios reales. Pasados los tres meses, no se admitiran en circulacin las pesetas sino por uno y medio real cada una (advirtiendo que siempre tengan este valor, anden juntas o separadas, y no como se ha hecho con las isabelinas de real y medio sueltas y cinco en peso, de donde se origina una contribucin permanente de un 6 por ciento, y esto cabalmente sobre la clase que ms proteccin necesita), y el Banco dara las suyas por el mismo valor prestndolas a quien las solicitase y exigiendo por supuesto las fianzas que juzgase a propsito para asegurar el reembolso. Perdera en ello un 25%; pero el inters de las pesetas prestadas ira cubriendo este dficit y los costos de la operacin. Para darnos mejor a entender, supongamos que el valor de las pesetas en circulacin en toda la Isla (y advirtase que en lo interior no hay ms moneda que sta, pues las onzas 17.El ilustrado don Pedro Alejandro Auber, profesor de Botnica y de Matemticas.. Untitled-21 14/08/01, 12:43 76

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 77 / 77 / 77 / 77 / 77 con el plus que aqu tienen de estimacin se agolpan en este mercado, y de pesos duros ni se trate, que ya han pasado a ser moneda imaginaria en el pas), asciende a $2000000, lo que no dista mucho de la verdad: reduciendo las pesetas a 1 real, quedara esta suma: $1500 000, que prestados al 10% al cabo de 5 aos ascenderan a $2 415 765. Al 9% en 6 aos a ……$2 575 649 Al 8% en 7 aos a ……2 170 735 Al 7% en 8 aos a ……2 577 266 Al 6% en 9 aos a ……2 534 217 As pues, prestando el Banco sus pesetas a 10 % al ao, si lograse colocacin para todas ellas, al cabo de 5 aos el $1 500 000, ascendera a $2 415765, cantidad que excede a los 2 000 000 desembolsados en papel en $415 765, suma sobrada para cubrir todos los gastos de la operacin. Pero hallndose entonces el Banco en competencia con todos los capitalistas pequeos que compran letras sobre la plaza o ponen su dinero a inters, es muy probable que a ellos se diese la preferencia, por la sencilla razn de que manejando caudales propios repararan menos en las garantas, que no un establecimiento que nada puede aventurar en sus especulaciones. Luego es probable que el Banco no saldra de todas sus pesetas en cada ao, lo que hara indispensable la permanencia del papel en circulacin por mucho ms de los 5 aos para obtener el resultado. Al 9, 8 7 por ciento habra mucho menos competencia que temer, pero tambin va creciendo el nmero de aos para lograr los reembolsos. Siendo esto as, parece que ms valdra fijar de una vez el premio del dinero al 6 %, con el objeto de poder calcular con acierto el nmero de aos que el papel del Banco debera permanecer en circulacin, ya que entonces no tendra que luchar con rival alguno. Una baja tan considerable en el inters del dinero, que no se puede lograr de otra manera que con una operacin del Banco, producira forzosamente a la Isla un beneficio incalculable, dando un repentino impulso a la industria, detenida por el miedo de contraer empeos que despus no se puedan satisfacer, o al menos que absorban la mayor parte de las utilidades.18El establecimiento, en las provincias, de bancos sucursales del de Fernando VII, aunque no fuera ms que por el tiempo de la circulacin del papel moneda, remediara la falta de fondos que experimenta nuestra agricultura, y sin las cuales siempre se quedara muy atrs de las otras nacio18.En esta parte tengo la satisfaccin de convenir con las ideas emitidas por el seor Vzquez Queipo en su excelente informe sobre la cuestin proyectada de un Banco Colonial por una compaa inglesa, que con placer he ledo despus de escrito el presente papel. Untitled-21 14/08/01, 12:43 77

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 78 \ 78 \ 78 \ 78 \ 78 \ nes, a pesar de las causas que la favorecen. Los ferrocarriles, cuyas ventajas conocen todos, encontraran en sus Bancos provinciales los recursos que ahora tienen que proporcionarse sus empresarios por medio de suscripciones siempre lentas y que adolecen adems del inconveniente de sujetar la voluntad de uno solo a la de muchos, y de modificar casi siempre los planes mejor concebidos. Otras empresas tiles y realizables se acometeran tan pronto como hubiese fondos disponibles y baratos a mano; y todo esto se debera a la medida que al parecer no tiene otro objeto que el de librarnos del exceso de pesetas sevillanas en circulacin. Podra temerse que dicha medida no surtiese el efecto deseado, puesto que volviendo a circular las pesetas al cabo de los tres meses resultara el mismo entorpecimiento para el comercio; pero salta a los ojos que no sera, ni con mucho, idntico; porque aumentndose considerablemente las empresas de todo gnero, seguira la misma proporcin la necesidad de un signo representativo para llevarlas a efectos. Adems perdiendo nuestras onzas 6 % en la Pennsula, y ganando otro tanto las pesetas, la diferencia de 12 % sera un incentivo suficiente para la extraccin de stas y la introduccin de aqullas: operacin que en poco tiempo restablecera el nivel que debe existir entre cada clase de monedas; y en prueba de que esto no es una mera suposicin, vemos actualmente exportar las pesetas isabelinas y reembolsadas con otras de diferente cuo. El xito de la operacin que tiene por objeto la reduccin de las pesetas a su justo valor en nueve aos, sin gravamen de nadie la reduccin del inters del dinero al 6 % al ao, la ereccin de bancos provinciales que reclaman nuestra agricultura e industria y la accin franca y expedita de todas las fuentes de prosperidad; todo esto depende, como ya se ve, de las medidas que se tomen para evitar la falsificacin de los billetes emitidos por el Banco o para descubrir el fraude, caso que lo haya. Convendra, pues, que los de a peso permaneciesen lo menos posible en circulacin; porque andando naturalmente en manos de la clase menos instruida y ms confiada de la sociedad, es regular que la falsificacin empezase por ellos y arruinase a quien menos puede soportar una prdida, por mezquina que sea. Los billetes de a peso habrn de reemplazarse con los de a 10 l00 que se tendran preparados al efecto. Tambin convendra que se solicitase del Gobierno Supremo la formacin de tratados especiales con todas las potencias aliadas, autorizando la persecucin de los falsificadores en sus estados y su entrega a los cnsules o embajadores espaoles, lo mismo que se estipul con Portugal respecto a los reos de Estado. Si hubiera existido semejante convenio con los Estados Unidos, no nos hallaramos con tantas pesetas falsas, que el Banco tendra que admitir por buenas y destruir despus, lo que aumentara todava el dficit y alargara el plazo del reembolso del papel. El desarrollo de nuestra industria y el ensanche que Untitled-21 14/08/01, 12:43 78

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 79 / 79 / 79 / 79 / 79 cobraran todas las operaciones mercantiles por el establecimiento de los bancos provinciales, harn probablemente necesaria la permanencia de un signo representativo mayor y ms manejable que la onza de oro. Entonces podra tratar el Gobierno con el Banco y fijar la cuota anual correspondiente a las utilidades que le resultasen de la circulacin de sus billetes, los cuales en este caso se convertiran en moneda legal. Este nuevo recurso podra aplicarse a la realizacin de las mejoras que imperiosamente reclama el pas, como el ensanche de la enseanza primaria sacndola del reducido crculo y postracin en que yace, pues no es lo mismo el cuadro que presenta la capital, que el que ofrece el interior de nuestra Isla. Todo nos volvemos cabeza; pero el resto del cuerpo no est, ni con mucho, suficientemente atendido: estamos pidiendo de continuo, no una, sino muchas limosnas para sostener y difundir la instruccin primaria en el pueblo, base y prenda de su moralidad y sosiego; en una palabra, somos unos pordioseros de por vida, y es menester salir de tal estado, si hemos de ser algo. Disclpeseme esta especie de desahogo en gracia de la entidad de la materia, y de la predileccin especial que tan justamente le profeso. Por este medio se atendera igualmente a otros ramos de mejoramiento que no reclama menos enrgicamente nuestro actual estado, como la plantificacin de enseanzas prcticas y superiores de todo gnero (pues de todas necesitamos, no obstante nuestra decantada civilizacin y opulencia); la oferta de crecidos premios para activar la introduccin de las industrias que nos hacen falta y que no pueden prosperar al principio sin un auxilio poderoso; el desage y cultivo de las cinagas que nos inundan, y otros mil por este tenor; empero, sin aplicar el nuevo arbitrio a cubrir el dficit que resultara de la rebaja en los derechos de introduccin de los gneros manufacturados del extranjero porque son necesarios para amparar y defender nuestra naciente industria contra las de otras naciones ms adelantadas que nosotros en todos ramos. Si hemos escogido el Banco de Fernando VII para llevar al efecto la medida de la reduccin de las pesetas bajo la vigilancia del Gobierno, a pesar de la escasez de sus fondos, es porque gozando ya de la confianza pblica, habra menos repugnancia en la admisin de su papel que si saliese de manos desconocidas, no obstante la garanta del Gobierno. Confieso francamente que yo mismo no estoy del todo satisfecho respecto al plan que acabo de bosquejar, aun cuando tenga en su abono ms de un voto muy competente. Pero este temor no consiste en la naturaleza del plan; no en el uso sino en el abuso que pueda hacerse del papel moneda. Porque si echndose sobre los fondos se burla el Banco de la confianza del pblico, emitiendo ms billetes que sus caudales deban soportar, valiera ms no haber pensado en semejante idea; pero este mismo raciocinio est indicando que tal estado de cosas no dependera de la institucin sino de los hombres, Untitled-21 14/08/01, 12:43 79

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 80 \ 80 \ 80 \ 80 \ 80 \ que es cabalmente lo que ha sucedido en el Norte de Amrica. Obsrvese adems que la introduccin del papel moneda en las transacciones sociales es en todas partes consecuencia forzosa del progreso humano. Desde luego establecen los hombres sus cambios para llenar sus mutuas necesidades; despus hallando embarazoso el trueque de gneros abultados y creciendo el nmero de negocios, se hace necesario introducir un signo representativo y he aqu la moneda o cosa que lo valga; y al fin tanto crecen los tratos y contratos, que es menester para facilitarlos ms, inventar un medio ms en grande y ms expeditivo, que ahorre tiempo y trabajo —porque el tiempo es el gnero que ms caro suele venderse en los pases mercantiles—, y ved aqu muy naturalmente la invencin del papel moneda; subiendo a tal punto en algunas partes la importancia de la celeridad en las negociaciones, que en Londres, en la metrpoli universal del mundo mercantil, no bastando todava el papel, se verifican con la rapidez del relmpago las ms importantes transacciones transmitindose simplemente la palabra de boca en boca. Esta es la marcha del espritu humano en todos ramos: ni ms ni menos acontece lo mismo, as en las ciencias fsicas como en las matemticas: navgase primero en piraguas; luego al remo; despus a la vela; se emprende con el vapor, y no contento el hombre todava, pues mientras ms tiene ms quiere —que sta es su ley— trata de aplicar el galvanismo como fuerza motriz y hasta de remontarse por los aires para aniquilar las distancias. As empieza el salvaje sus cmputos con unas pedrejuelas; luego pasa a marcar con los dedos; en seguida ya marca con rayas; despus se introduce la anotacin por nmero; formse la aritmtica con sus clculos y aplicaciones; no bast toda ella para las crecientes necesidades de la ciencia y de la sociedad, y se inventa el lgebra; y cuando pareca que el ingenio inventivo del hombre haba llegado a su apogeo, simultnea e independientemente ocurre a Newton y a Leibnitz el clculo infinitesimal. Que hayamos llegado nosotros a la verdadera necesidad de introducir con ventajas el papel moneda, no me toca a m determinarlo;19 porque 19.Sin embargo lo manifestado anteriormente y otros sntomas que tambin se presentan, parecen ya indicar que es llegado el caso entre nosotros; y que aqu del bien que puede hacerse al pueblo preparando gradualmente la opinin por medio de la prensa en favor de esta especie de establecimiento, como muy oportunamente ha comenzado a hacerlo algn amante de este suelo. Pocos escritos contribuirn ms eficazmente a tan noble fin como el citado informe del seor Fiscal: disipando de camino otro equivocado concepto en que estn algunos, o los han hecho estar, sobre la conducta de la Real Hacienda en aquel caso, conducta que aparece, no como quiera justificada, sino hasta patritica, de todo el tenor de aquel interesante documento. Aqu tambin cuadra perfectamente la mxima de que ya hizo mrito el seor presidente Zamora en el curso Untitled-21 14/08/01, 12:43 80

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 81 / 81 / 81 / 81 / 81 tampoco soy yo del nmero de aquellos que quieren tomando el efecto por la causa, que un pueblecillo tenga alcalde o autoridades superiores para mejor fomentarlo; muy lejos de ello opino que hasta que el mismo estado de cosas no avise, ni impela, digmoslo as, no se introduzcan novedades que no cumplen el lleno de sus urgencias. Pero lo que s puedo asegurar contrayndome a la cuestin presente, es que por ms que he meditado sobre la materia, no me ocurre otro medio que merezca el nombre de indemnizacin para salir con bien de la dificultad. Cuya consideracin me lleva como por la mano a estotro razonamiento. Supuesto que ninguno de los medios propuestos es adaptable, pues el de la contribucin indirecta y ya establecida, que se ha tenido por el menos malo, en razn de no sentirse tanto, al cabo siempre es contribucin y nunca indemnizacin, sera yo de dictamen en tal aprieto, que de no adoptarse un arbitrio anlogo al que acabo de proponer ser mejor no hacer innovacin alguna dejando correr las cosas como estn. Y aun cuando se nos eche en cara que despus de tantas discusiones algo deberamos haber practicado, podramos contestar victoriosamente que no se ha hecho poco en una cuestin cualquiera que sea y, sobre todo en una cuestin tan esencialmente econmica como poltica, con demostrar que nada debe hacerse con llegar a la verdad de las cosas, patentizando las espinas y dificultades que por todas partes erizan el asunto. Efectivamente, por dondequiera que se mira se presentarn a millares. Se ha dicho, y con ciertos visos de razn, que al pueblo as como al enfermo se le debe obligar a tomar el remedio que se le propina, aun cuando le repugne tenazmente; principios en los cuales abundo en general, y tanto ms, cuanto no busco popularidad, y no soy inclinado a lisonjear al pueblo; teniendo yo por tan indigno de su sagrado ministerio al mdico que dejara de aplicar el remedio indicado, cediendo dulcemente a la resistencia del enfermo o a los respetos de su familia como al repblico que no manifestara siempre y paladinamente la verdad, el nico medio de salvacin, con riesgo de su misma vida y a despecho de cuantas consideraciones hay en lo humano: entonces, lejos de ser verdadero amigo del pueblo, sera reo de lesa comunidad permtaseme la expresin. Pero es aplicable el smil mencionado al caso en que nos hallamos? Vemoslo: si al pueblo, es decir,de la discusin a saber: que al pueblo se debe hacer el bien aun contra su voluntad. Pues no digo yo tanto: quiero nicamente no que se vaya en contra de su inters, sino que se ilustre sobre sus verdaderos intereses, aprovechando las coyunturas favorables para hacer ms asequible la buena obra. Y no podramos aprovechar la oportunidad de las pesetas para legar al pas ciertas instituciones que ya reclama? Que maduren los hombres prcticos estas crudas indicaciones que de paso me arranca mi amor por el procomunal. Untitled-21 14/08/01, 12:43 81

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 82 \ 82 \ 82 \ 82 \ 82 \ 20.Confieso, sin embargo que una de las razones de mayor peso para m que se adujeron en la discusin fue el decir simplemente el seor Goiry que todo el comercio de hecho prefera se pusiese remedio aun con el sacrificio del subsidio. Pero tngase presente lo dicho por m antes y ahora.a la masa general y sealadamente a la ms desvalida se siguieran grandes ventajas de semejante sacrificio, aunque todava no del todo equitativo el plan, bien atendidas las circunstancias del negocio, norabuena que se le impusiese el gravamen con tan plausible objeto. Pero, en resumidas cuentas, los nicos que resultarn agraciados con la medida sern los comerciantes por mayor, como que se quitan el engorro del conteo que es grande inconveniente y lleva sobrado tiempo en las gruesas sumas, con otras conveniencias no menos obvias: as que, en todo caso, hagan exclusivamente el sacrificio los que exclusivamente llevan la utilidad.20 El pueblo, empero, la enorme masa de peseteros que cunde por toda la Isla (que es menester, seores, tender los ojos sobre el vasto horizonte del interior, adonde no hay ni una sola onza, ni puede haberla en la actualidad, sino que estn exclusivamente inundadas de pesetas, y no circunscribir y estrechar nuestra vista al espectculo inmediato y deslumbrador de la capital —qu digo de la capital? ; de slo la clase pudiente mercantil de la capital— sin acordarse de los dems, de todas las clases que en gran nmero van a aumentar las filas de los tierra adentro); iba diciendo, que el pueblo entero, la enorme masa de peseteros que cunde por toda la Isla, no reporta ventajas en proporcin, ni en recompensa del sacrificio; siendo as que todo el mundo prefiere hasta tomarse algunas molestias y mortificaciones, a trueque de no perder un maraved y es de advertir que son muchos los maravedes que habra de prdida en cada peseta, y muchas las pesetas en manos de todos, y sobre todo en manos de la clase proletaria. Pnganse en balanza las ventajas con los inconvenientes para el pueblo, de resulta de las medidas, y se ver desde luego que stos los sentirn y aqullas no las reportarn. En primer lugar, qu le importa a l gastar ms o menos tiempo en el conteo, que nunca ser demasiado, por no ser excesivas las cantidades que le ocurre contar? Y en segundo, puede acaso temerse fundadamente que llegue a faltar o escasear la plata menuda, con el rgimen actual, lo que s sera un verdadero gravamen para la masa contratante? De ninguna manera. Y aun caso que tal sucediera, cuando los inconvenientes son hijos de la necesidad, se sufren con resignacin; pero cuando son producidas por medidas gubernativas, o reclaman los pueblos contra ellas, o, a lo sumo, se someten murmurando, que no entonando a la autoridad. En la Habana hemos presenciado en aos atrs un largo perodo de considerable escasez de plata, en que de hecho se establecieron bancos por los particulares para el descuento en el cambio de las onzas de oro, que, Untitled-21 14/08/01, 12:43 82

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 83 / 83 / 83 / 83 / 83 segn la especie con que se permutara vala 163/4 pesos, 165/8 y hasta bajaba a 16, y a pesar del inconveniente, todo el mundo se conformaba— como que era una necesidad, una ley del mundo econmico, tan imprescindible como las leyes del mundo fsico. Nadie ms decidido que yo por ilustrar al pueblo sobre sus verdaderos intereses, y estoy seguro de que nadie podr echarme en rostro el haberle halagado jams, cuando antes bien he llevado por divisa siempre la verdad o lo que parece tal, por amarga e ingrata que sea, cada y cuando de veras se me pregunta. Pero yo tengo para m que el pueblo, en sentir la prdida en el valor convencional de las pesetas, conoce sus verdaderos intereses, y el tratar de disuadirle en cuenta tan palmaria lejos de convencerle —pues donde no hay fondo de verdad, no hay forma de convencimiento—, le exaspera y le irrita; o cuando menos se le hacen sospechosas las intenciones de quien as se empea, aunque sean las ms puras y justificadas del mundo. Pero bien, se replicar, si no media tal inconveniente, a la larga, con la continuacin de las pesetas en el valor presente, caeremos en el escollo de la falta de oro, mal gravsimo para el comercio por mayor, y ms trascendental cuanto afectar nuestra agricultura y nuestra industria y, por consiguiente, a la gran masa de la riqueza pblica o sea la prosperidad del pas. Confieso ingenuamente que a ser seguros y consecuentes estos temores, resultara incontestable la dificultad y digna ella sola de que se hiciese cualquier sacrificio por obviarla. Pero cmo no han desaparecido las onzas espaolas de nuestro mercado, a pesar de estar circulando hace cerca de 14 aos las pesetas sevillanas con el valor de las columnarias, mientras que las onzas de las repblicas hispanoamericanas al igual que sus pesos fuertes, no hicieron ms que pasar como el relmpago por nuestro campo mercantil para no volver ms a fertilizarlo? Estos dos hechos en cotejo nos dan la solucin del ltimo problema. Est claro que nuestras onzas no han desaparecido por el premio de un peso ms, que gozan en la capital, al paso que se han ahuyentado las mexicanas y colombianas, por no exceder de $16. Luego, mientras se conserve el premio del duro en la onza, no hay miedo de que vuele todo el oro a otra parte; siendo as que en tan dilatado transcurso de tiempo, y en medio de estar simultneamente y cada vez ms inundado de pesetas sevillanas y aun isabelinas, no por eso ha escaseado aquel metal precioso y de intento decimos aquel metal precioso, para hablar con ms exactitud, toda vez que, no comoquiera, onzas enteras, sino toda especie de oro menudo se encuentra abundantemente y con una facilidad inmediata a las de las pesetas. Tampoco hemos notado, por otra parte, ausentarse, como hubiera podido, el valor del oro en proporcin. No queremos decir con esto que no se estime ms este metal tan cmodo en las transacciones mercantiles; pero el tal aumento de aprecio no ha corrido parejo y con el exceso extremado de las pesetas ni da margen para Untitled-21 14/08/01, 12:43 83

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 84 \ 84 \ 84 \ 84 \ 84 \ inducciones en contrario. Y bien, aun confesando que fuera insuperable la objecin, resulvase con el medio que dejo indicado: con la operacin de Banco, o demustreseme que hay otro arbitrio mejor, es decir, ms justo, ms equitativo y ms adecuado al fin propuesto. Favorzcase, socrrase al comercio en grande norabuena; pero sin detrimento ni menoscabo del pequeo; ni se injurie al primero por beneficiar al postrero. Y qu medio? Hoc opus, hic labor Este es el nudo gordiano, que no ha de cortarse sino desatarse Dgaseme si hay otro que el propuesto, y no se pierda de vista que las consideraciones que llevo posteriormente apuntadas slo se aplican en el concepto de no adoptarse aquel expediente. Porque una de dos: o se desata o no se corta, caso de no poderse desatar ; y siendo en tal hiptesis peor el remedio que el mal, ms vale dejar correr el mal que ir casi de seguro a empeorarle. Y con este motivo same lcito recomendar la circunspeccin y detenimiento —bien que no son recomendaciones que ha menester una comisin tan granada— con que, en materia tan grave y espinosa, se hace preciso proceder. Esta recomendacin, de acuerdo con el espritu de las anteriores observaciones, se trae ms bien a la palestra para ponerme a cubierta del cargo de hombre meramente terico que se podra presentar a mis ideas, pues se echar de ver que cabalmente lo poco de prctico que tengo —y quiera Dios que ms tuviera, para emplearlo en beneficio de mi amada patria—, es lo que me hace mesurado y circunspecto, no dejndome arrastrar ni deslumbrar por el brillo de las doctrinas ajenas y el de las propias. Es, en fin, la recomendacin antes escudo para mi insuficiencia que espada contra la erudicin y criterio de personas tan dignas bajo todos conceptos y de quienes espero lecciones, a fuer de ms versadas en estas materias que han constituido para algunas de ellas —a lo menos por su profesin— el asunto de la terica y prctica de toda su vida. La Comisin misma, seores, a pesar de los motivos que tienen los ms de sus miembros de conocerme a fondo, no puede graduar hasta qu punto sube mi acendrado amor por la verdad, haciendo callar todos los estmulos del amor propio e inspirndome un deseo de saber e ilustrarme tan vivo e intenso a la par que ingenuo y ardoroso, que lo antepongo a toda consideracin en lo humano. Dispnseseme, pues, la honra de impugnar mis ideas, ya que hoy ofrece tanto menos inconveniente la demora de la resolucin del problema cuanto ya no se ha de resolver, ni por estas autoridades ni por de pronto, sino en Espaa misma, y, por consiguiente, ms tarde. Todava pudiera redargirse con el argumento de que estando los habitantes del interior inundados de pesetas, lejos de resentirse con la medida de rebajar el valor de stas por medio de una fingida indemnizacin, aplaudiran cuanto propendiese a llamar alguna moneda de oro a su mercado. Pero, en primer lugar, el hecho es que a pesar de todo, prepondera la Untitled-21 14/08/01, 12:43 84

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 85 / 85 / 85 / 85 / 85 ventaja de que gozan sobre la que podran gozar; ms claro: prefieren no perder un centavo —y perderan muchos, infinitos— en sus pesetas, aun cuando carezcan de onzas, renunciando hasta la ventaja que les acarreara el poseer algn oro en metlico para las grandes negociaciones; y aqu de ese inters individual que tanto encarecen los economistas sea respetado, a ttulo de la suficiencia y perspicacia que les caracterizan. No que yo me oponga, antes promuevo y promover siempre que ese mismo inters se ilustre y se dirija cuando est equivocado; pero no se le mande ni aun en ese caso, hasta no dejarle convencido mucho menos en circunstancias en que, a mi parecer, se est viendo la cuestin ms clara y limpiamente que por el ms difano cristal. Y contrayndonos al interior de la Isla, le aplicaremos aquella ley constante de la humana naturaleza de escoger siempre del “mal el menos”; siendo asimismo de advertir, en cuanto al oro, que la mayor parte de los grandes negocios que celebran los propietarios de Puerto Prncipe y otros puntos en el rengln principal de su pas, es decir, las transacciones de ganados en escala mayor, se realizan y pagan en onzas en el mismo mercado de la Habana, siendo del inters de ellos mismos el dejarlas aqu por la ganancia tan considerable que les ofrecen. Tan cierto parece que esta es la nica y exclusiva causa de que no nos haya faltado —ni por consiguiente nos faltar mientras subsista— aqu el oro, cuanto que toda la Comisin a una, a pesar de la consecuencia tan lgica de aplicar a este precioso metal los mismos principios bajo los cuales se procede en la reforma de la plata, es decir, rebajar las onzas al valor de 16, as como las pesetas se ponen al de real y medio, convino, desde luego, como por un instinto certero, en no hacer novedad alguna por ahora respecto del oro, como que es difcil resistir a una leccin tan terminante de los hechos; y prueba perentoria de que en el premio que aqu ha concedido al oro el comercio universal ve cifrada la Comisin la verdadera y eficaz causa de su permanencia en nuestro suelo. No quiero con este motivo dejar de apuntar la respuesta que en el curso de la discusin he dado en general a los argumentos especiosos con que se trata de convencer que ni es tan grande como parece la prdida que sufrirn los tenedores de pesetas con la medida de la no indemnizacin ni pueden esquivarla a la larga, por ms que se empearan en contrario, toda vez que ese fenmeno econmico pende de una ley tan imprescindible en su operacin como las leyes naturales, mxime contribuyendo ms y ms, y a paso rpido, las circunstancias desfavorables a las pesetas a nivelarlas a su justo valor. Entonces la sociedad por su mano se restaa y cura las heridas que ella misma se ha inferido; entonces ah est el remedio, y por el supuesto, que es la realidad, a un tiempo gradual y pronto. Qu le falta? Rene, por ventura, alguno de los propuestos estas preciosas condiciones? En una palabra, si se confiesa que ello mismo se cura y se arregla Untitled-21 14/08/01, 12:43 85

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 86 \ 86 \ 86 \ 86 \ 86 \ presto y por su propio peso, cmo se puede resistir la consecuencia forzosa que os clama: “No hagis nada”? 21Resumiendo, pues, he aqu la alternativa que propongo: o se indemniza por una operacin bancaria, o se dejan las cosas como estn. Sntomas ofrece ya el pas de que sea llegado el momento de aclimatar la institucin de bancos, como exige el desarrollo que va tomando y tomar el espritu de empresa y asociacin en caminos de hierro, mquinas de vapor y otras mejoras pblicas y privadas que ya se notan, y an hormiguean por las ciudades y los campos de nuestra Cuba. Creo, pues, que la cuestin que debe ventilarse previamente, como el legtimo preliminar de la que nos ocupa, es la de ver si es o no llegado el caso de establecer bancos en nuestro suelo, para cuya resolucin podrn reunirse datos que, aunque no fuera ms que por las luces que pueden derramar sobre este gnero de materias, siempre seran preciossimas as para los gobernantes como para los gobernados. Ni la premura del tiempo ni otras ocupaciones perentorias me permiten, no dir entrar en la cuestin de lleno —para lo cual me faltaran las fuerzas—, mas ni siquiera contribuir por de pronto con mi bolo para el fondo comunal de la Patria: bsteme, empero prometerlo para el caso en que se atendiere la indicacin, si llegase la oportunidad. Entre tanto, todas las indicaciones sugeridas, sean cuales fueren y como fueren, las someto desde luego gustoso al crisol de tan ilustrada discusin en pos del convencimiento por el cual suspiro sea en pro o en contra; en la inteligencia de que si no me cabe la dicha de arribar al mismo puerto que mis dignsimos 21.La inconsecuencia es tanto ms chocante, si se atiende a las primeras palabras con que arranca el considerando de la misma autoridad en la orden novsima sobre el curso de las pesetas isabelinas de 28 de enero del presente. All se confiesa haber decursado como 13 aos desde que se conoci la gravedad del mal; y habindosele dejado incrementar, ahora es cuando se piensa de veras en cortarlo o curarlo legtimamente. Pero no es esto lo ms notable; como ni tampoco lo es que la Real Hacienda, cediendo a la omnipotente ley de la necesidad, admitiese tambin, como el pueblo, las pesetas sevillanas por el valor de las columnarias o sea de cuatro en peso, que en esa parte queda disculpada y aun justificada su conducta; pues en la economa social, a la manera que en la animal, en falta o indisposicin de un rgano, se desempea el mismo oficio a que estaba aqul destinado por otro anlogo o ms inmediato. Hasta aqu, pues, nada hay de reprensible. Pero haber declarado que se admitan las pesetas en Tesorera o haberlas admitido de hecho por espacio de 14 aos al respecto de 4 en peso, y pretender despus que corran de 5, sin indemnizacin —-pues no debe llamarse tal la del subsidio-—, no slo es e! colmo de la inconsecuencia, sino tambin el de la injusticia; medida perjudicial sin duda al comn, pero mucho ms al crdito de la misma Hacienda y del Gobierno. Si la Hacienda Pblica no hubiera intervenido entonces, ni habra cuestin siquiera: se dira simplemente a los particulares: Dirimid vosotros mismos vuestra diferencia, puesto que vosotros mismos habis establecido ese valor convencional, que yo no he sancionado de hecho ni de derecho. Untitled-21 14/08/01, 12:43 86

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 87 / 87 / 87 / 87 / 87 compaeros, a pesar de atraerme la nota de terico o de obstinado, si con ella quiere regalrseme, tendr valor para arrostrarla, haciendo el sacrificio del amor propio en las aras del amor patrio, nica deidad a que he jurado consagrarme. Nota: de intento me he abstenido de disertar sobre aquellos otros puntos en que todos estamos de acuerdo, como verbigracia, la introduccin de la calderilla para el menudeo con las precauciones convenientes para evitar el escollo en que han cado en varias partes, remediado con slo poner una ligersima diferencia entre el valor del cobre en bruto y el amonedado, y admitirlo nicamente de saldo de picos en los pagos mayores, y el establecimiento de una casa de moneda, que, en mi concepto, deber ponerse en planta luego que, tornando a beneficiarse ms y mejor las minas mexicanas, puedan abastecernos de la pasta necesaria para esta nueva granjera, que no dejar de ser lucrativa. Ni he tenido que hacer referencia de muchos particulares puramente de ejecucin en que corremos acorde, por no haberme propuesto ms que analizar la idea madre o principal del proyecto; por iguales motivos tampoco se ha tratado del sistema monetario y otros puntos cientficos y econmicos que con tanto acierto se tocan en el luminoso y extenso informe del seor Fiscal de Real Hacienda, don Vicente Vzquez Queipo. T ambin hemos esquivado un discurso en toda forma, exponiendo los principios y antecedentes en que descansan nuestras indicaciones; pues, sobre no ser destinado este papel para la prensa, va dirigido a un cuerpo de jueces sobrado inteligentes y abonados y perfectamente empapados en los ms mnimos pormenores y circunstancias que pueden ilustrar el caso. Con nimo, pues, de coadyuvar al mismo propsito, me permitir, como va de apndice, examinar, aunque de paso, el “proyecto presentado por el seor Goiry”, que en sustancia se reduce a lo siguiente: 1.Que el Gobierno rena un fondo de 100 000 pesos en pesetas. 2.Que estas pesetas se resellen. 3.Que de las reselladas se entregue la dcima o la quinta parte a quien las solicite con el objeto de ir recogiendo las dems pesetas que circulan, dando 5 de las reselladas por 4 de las otras. 4.Que el Gobierno seale el trmino de dos o ms das para la presentacin de todas las pesetas en las oficinas reales o en el Banco. 5.Que las oficinas no admitan las pesetas por un valor inferior a 5 pesos. 6.Que las cuatro quintas partes del importe de dichas pesetas se satisfagan en billetes o vales de 1 000, 500, 250 y 150 pesos, endosables y reembolsables al mes o ms de su emisin, y la otra quinta parte en otros vales, tambin endosables, pero no reembolsables, cuando la contribucin del subsidio, despus de cubrir sus actuales atenciones, haya producido fondos suficientes para la operacin. Untitled-21 14/08/01, 12:43 87

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 88 \ 88 \ 88 \ 88 \ 88 \ 7.Que la Real Hacienda cubra el importe de la indemnizacin de la quinta parte que perdern las pesetas, con el producto del subsidio. 8.En fin, que el valor de las pesetas de 5 en peso, convertir nuestro sistema monetario en decimal.OBSERVACIONES1.La reunin de $100 000 en pesetas privara a la Real Hacienda de atender a varias urgencias perentorias, y precisamente en tiempo que la madre patria se halla en tantos y en tan graves apuros; motivo por qu sera de temer que la medida no mereciese la aprobacin del Gobierno de Madrid. Este inconveniente parece no haberse escapado a mis compaeros de Comisin, puesto que siempre se propuso que los $l00 000 los tomara en emprstito, como privadamente, el mismo excelentsimo seor Jefe de la Hacienda, valindose para ello de su influjo y relaciones personales con el comercio de esta capital. 2.El resello de las pesetas, indispensable para la realizacin de este proyecto, las estancara en la Isla, y perpetuara los entorpecimientos que sufre el comercio por mayor. No pudiendo salir las pesetas, nuestras cuentas con Espaa habran de saldarse necesariamente en onzas, lo que reducira nuestra circulacin slo a pesetas; y acrecentara el mal de que nos lamentamos. ¡Cuidado con no caer en Scila por evitar a Caribdis, que es grande el estrecho y resbaladizo en cuestiones de este linaje! 3.Como no se indica sueldo ni gratificacin alguna a los que hayan de encargarse de la recoleccin de las pesetas en los mercados pblicos (bien que, si mal no me acuerdo, en la discusin se dijo que, consultando la economa, se recargara con ese mprobo trabajo a los mismos dependientes de Real Hacienda; mas como stos no daran abasto para la celeridad necesaria en las operaciones, y habra que agregar otros empleados, siempre queda en pie, a lo menos en parte, el inconveniente que vamos sealando), no seria fcil encontrarlos, y si nadie se presenta a hacer gratuitamente este servicio, se hallara el pblico sin moneda pequea para sus cambios. Si se asignase alguna gratificacin, sera un nuevo gravamen que habra de pesar sobre la Real Hacienda y de cubrir con el subsidio. Adems, como no se estipula que los individuos que solicitasen las pesetas reselladas para cambiarlas por las que no lo estuviesen, habran de dar la competente fianza que respondiese de la rectitud de sus operaciones, sera de temer que abusasen de su posicin para especular sobre la credulidad ajena y sacrificar al pobre, siempre dispuesto a alarmarse cuando se trata de medidas cuyo objeto no alcanza. 4.La expresin de 8 o ms das de trmino para la presentacin de las pesetas en las oficinas, da a entender que si bien podra prolongarse, nunca Untitled-21 14/08/01, 12:43 88

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 89 / 89 / 89 / 89 / 89 pasara de 15 20, trmino demasiado corto, mxime para la gente del campo, a cuya noticia no podra llegar la orden en tan poco tiempo, fuera de que se hallara en la imposibilidad de darle cumplimiento, si haba de buscar personas de su confianza a quien entregar sus pesetas, ya que stas no se admitiran en Tesorera por menos del valor de 500 pesos. (Inconvenientes tan de bulto que uno y otro, creo haber sido obviados en el curso de la discusin, aumentando el plazo y disminuyendo la cuota: no recuerdo empero fijamente hasta qu punto.) 5.El sealamiento de la suma de $500 en pesetas para que puedan ser admitidas en las oficinas, pondra a la gente pobre enteramente a discrecin de los agiotistas, quienes especularan sobre la posicin de aquellos y sacaran partido del temor que agita a los infelices de perder una parte de su reducido peculio. (Tambin se escondi este escollo al seor proponente; pero le pareci obviarlo con decir que siempre habra agio, que era imprescindible mientras hubiera negocios y las diferencias consiguientes en el valor de las cosas, segn los pases y circunstancias. Muy bien, mas para no innovar en nuestro caso o para hacerlo en otros trminos.) 6. Si las cuatro quintas partes del importe de las pesetas se pagasen en billetes endosables, cuyo valor no bajase de $150, y reembolsables al cabo de un mes o ms de su emisin, difcil es comprender cmo se entenderan entre tanto los pequeos tenedores privados de su haber, y sin el cual no pueden remediar sus necesidades diarias; y cuanto a la otra quinta parte que se satisfara igualmente en papel reembolsable a un plazo difcil de prefijar, se aumentara an la dificultad. Claro est, pues, que para salir de sus apuros, estos infelices tendran que hacer los mayores sacrificios; mientras que quien puede soportar prdidas de consideracin sin grave menoscabo en su hacienda, sera precisamente el que especulara sobre la desgracia de los menesterosos o saldra mejor librado en la reforma propuesta. 7.Queda ya impugnada la idea de indemnizar el quebranto de las pesetas, y con l la contribucin del subsidio. Puede agregarse, como buen garante de lo dicho, la agitacin que hemos presenciado estos ltimos das, al correrse la voz de que iba a rebajarse tambin el valor de las sevillanas, y las noticias que se reciban de la provincia de Cuba suministrarn datos que nunca deben echarse en olvido. Las sustancias que no dan seales algunas de electricidad en los casos ordinarios, chispean y se conmueven al contacto de los metales. 8.La revolucin que causara la fijacin del valor de las pesetas a 5 en peso, que es imposible conciliar con nuestro actual modo de contar en las pequeas transacciones, acabara de exasperar los nimos y de exponernos a un movimiento poltico cuyas consecuencias no son fciles de prever; y eso que no tendra otro objeto la medida que el de simplificar nuestras Untitled-21 14/08/01, 12:43 89

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 90 \ 90 \ 90 \ 90 \ 90 \ operaciones aritmticas, que acaso sera preciso reformar de nuevo tan pronto como las Cortes traten de arreglar los pesos y medidas en todo el Reino. Si nuestra contabilidad es complicada nada importa a la gente pobre, que, a fuerza de hbito, bien sabe entenderse en las operaciones que no salen de su esfera: los nicos que podran ganar algo en ello seran los capitalistas y comerciantes; pero stos cabalmente son demasiado diestros en cuentas para equivocarse ni en las ms complicadas. (Tampoco se ocult este tropiezo en la marcha de la discusin; y si mal no me acuerdo, se convino en no hacer novedad sobre el particular.) Resulta, pues, en definitiva, que bien lejos de corresponder a su objeto, la medida propuesta acarreara consecuencias funestsimas, que estableciendo una lucha ms o menos empeada ante el Gobierno y el pueblo, acabara cuando menos por hacer perder al primero su fuerza moral, sin la que en el da no hay gobierno posible por largo tiempo; siendo excusado reiterar que siempre cumple mejor a los fines del Supremo Imperante rodearle de la aureola de la justicia para captarse al mismo tiempo el amor de los gobernados, y el respeto de propios y extraos nica base perdurable, no ya de ventura y bienestar, sino de sosiego y estabilidad. Habana, 2 de marzo de 1840.XVII XVII XVII XVII XVII AL SEOR T AL SEOR T AL SEOR T AL SEOR T AL SEOR T POR UNA NOT POR UNA NOT POR UNA NOT POR UNA NOT POR UNA NOT A AGREGAD A AGREGAD A AGREGAD A AGREGAD A AGREGAD A A A A A A SU TRADUCCI"N DEL INTERESANTE AR A SU TRADUCCI"N DEL INTERESANTE AR A SU TRADUCCI"N DEL INTERESANTE AR A SU TRADUCCI"N DEL INTERESANTE AR A SU TRADUCCI"N DEL INTERESANTE AR TCULO TCULO TCULO TCULO TCULO SOBRE “LA COMPOSICI"N DE LA CAA DE AZCAR SOBRE “LA COMPOSICI"N DE LA CAA DE AZCAR SOBRE “LA COMPOSICI"N DE LA CAA DE AZCAR SOBRE “LA COMPOSICI"N DE LA CAA DE AZCAR SOBRE “LA COMPOSICI"N DE LA CAA DE AZCAR DE MAR DE MAR DE MAR DE MAR DE MAR TINIC TINIC TINIC TINIC TINIC A A A A A ”. P ”. P ”. P ”. P ”. P UBLIC UBLIC UBLIC UBLIC UBLIC ADO EN EL ADO EN EL ADO EN EL ADO EN EL ADO EN ELDIARIO DIARIO DIARIO DIARIO DIARIO DE HOY DE HOY DE HOY DE HOY DE HOY POR FILO-OTRO( Diario de la Habana, julio 3 de 1840.) Vaya la nota por delante. Nota:La desgracia es que esta ciencia haya de venirnos de Pars. Nuestros maestros, nuestros filsofos, nuestros sabios, que deberan ensearnos, han olvidado que en esta isla vive el hombre por el azcar, que antes era, y es ms fcil, analizar el guarapo que el hombre mismo; y que Untitled-21 14/08/01, 12:43 90

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 91 / 91 / 91 / 91 / 91 las cuestiones sobre la descomposicin de las meladuras nos daran ms provecho que las del sensualismo y espiritualismo; que el hombre es como Dios lo ha hecho, y el azcar ser como la podamos hacer nosotros. ¡Dios los traiga al verdadero camino de nuestros conocimientos tiles y progresivos! Dennos hechos trascendentales y de ms inmediata utilidad a nuestro pas, hoc opus ; y descansen en paz los huesos y el alma de Cousin.” El segundo perodo es tambin un guante tirado a los profesores de qumica que hay en la Habana: ellos sin duda lo recogern. Vamos a la parte agria del dulcsimo artculo, pues sin esa punta le pareci al traductor que resultara empalagoso. Parceme a m, seor Caballero, que quien extendi el informe sobre “El Instituto Cubano” ama mucho y muy mucho, no slo las ciencias fsicas y matemticas, sino a la patria que le di el ser, a quien no ya le desea estrilmente la aplicacin inmediata de los conocimientos tiles, sino le propone los medios en su concepto ms adecuados para conseguirlo. Pero no contento con ir yo nicamente por ese medio al fin suspirado por usted, me pongo a combatir en el palenque filosfico para alcanzar el mismo resultado. Pentrese usted ms, seor positivo, del positivsimo espritu, o siquiera de la letra, de todas mis polmicas. A qu aspiro siempre? Al triunfo de las ciencias fsicas y matemticas; a la ruina de la Metafsica, a estorbar que aparten a la juventud de la senda de la verdadera investigacin esos libros en que se renuevan las cuestiones de tiempo y espacio, para mi largo ha de uno y otro decididas completamente. Cmo si no, haba yo de haber estado hablando de cosas que me fastidian y hasta menosprecio? Nada ms, sino porque vea el estorbo que semejantes patraas ofrecan a la verdadera ciencia en nuestro suelo. Se necesita en mi suelo una cosa que est en mi mano hacer? Pues se hace aunque me repugne: sta es mi ley. Quin ms que yo ha clamado que no todos nuestros jvenes han de ser mdicos y abogados? Ms: he dicho y probado a esta interesante juventud que muchos de sus errores en filosofa y la causa principal con que admiten cualquier doctrina idealista recin importada, es carecer del verdadero criterio para juzgar, es decir, de los datos en las ciencias fsicas. Todava les he hablado ms claro: les he dicho que en la isla de Cuba tienen para algunos existencia las opiniones de Cousin porque aqu generalmente no se estudia ms que jurisprudencia y literatura; y a los mismos jurisperitos he demostrado las ventajas que sacarn de las ciencias experimentales, aun para el desempeo de su tan vasta como sagrada profesin. (Vase mi memoria sobre mtodo, inserta entre las de la Sociedad, al nmero correspondiente a septiembre de 1838.) ¡Qu ms! En esa misma memoria, y en otros infinitos papeles he abogado con el mayor ahnco por ver generalizado el sistema de ensear las ciencias fsicas como preliminar de las morales. Qu hubiera hecho el traductor del azucarero Untitled-21 14/08/01, 12:43 91

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 92 \ 92 \ 92 \ 92 \ 92 \ artculo, amando su suelo, como a la cuenta le ama, y estando en su mano poner el remedio, al notar entre esa misma juventud, donde se cifran las esperanzas de la patria, un buen nmero indiferente, y otro, no ya indiferente, sino contrario a las ciencias fsicas y a su espritu, y tachando de materialistas y amenguadores del entendimiento humano en parangn de los que cultivan las ciencias morales, a los cultivadores de las fsicas? Y aqu se convencer el articulista de que no ha podido encontrar un colaborador ms eficaz para su provechoso propsito: uno que dice, hace, y pelea, por lo que dice y hace cuando lo juzga bueno. Ahora bien: de esa juventud no es de donde han de salir esos maestros, esos sabios, esos maquinistas que habernos menester para los ingenios de azcar y los caminos de hierro? Y quin contribuye y ha contribuido ms ahincadamente a tan santo fin que el que escribe estos rudos borrones? Decida ahora el pblico en su imparcialidad si ha ofrecido, “hechos trascendentales y de inmediata utilidad a nuestro pas”, el hombre que se ha empeado en estas filosficas campaas; y si no es verdad que “Dios no slo le ha trado al verdadero camino de nuestros conocimientos tiles y progresivos”, pero hcholo andar por cuantos caminos han estado a su alcance para llegar al mismo fin. Al articulista, con sus ojos fijos sobre la dulce caa de Martinica, no le ha quedado un resto de atencin que aplicar sobre los medios de conseguir el mismo objeto que recomienda. Yo hago la cuenta con la huspeda: pensando en la caa, pienso en la juventud; fuera de que en el mundo ha de haber de todo para que sea mundo, y en la isla de Cuba para que sea gente, no todo ha de ser azcar y caf. B. L. M. de usted su decidido colaborador, y antiguo amigo. Filolezes (a) Filo-otro. Habana, julio 2 de 1840.XVIII XVIII XVIII XVIII XVIII OFICIO DESPIDINDOSE DE LA SOCIEDAD OFICIO DESPIDINDOSE DE LA SOCIEDAD OFICIO DESPIDINDOSE DE LA SOCIEDAD OFICIO DESPIDINDOSE DE LA SOCIEDAD OFICIO DESPIDINDOSE DE LA SOCIEDAD ECON"MICA ECON"MICA ECON"MICA ECON"MICA ECON"MICA(Mayo de 1841) En los momentos de partir para Nueva York a restablecer mi quebrantada salud no puedo menos que dirigir una palabra de afectuosa despedida a la Real Sociedad Patritica, a ese Cuerpo de mi predileccin, y a quien tanto debo por su decisin hacia m. Con harto sentimiento me veo en la Untitled-21 14/08/01, 12:43 92

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 93 / 93 / 93 / 93 / 93 precisin de abandonar, aunque temporalmente, el puesto de mis ordinarias tareas en el seno de la Corporacin y en servicio pblico; y acaso el inters de la patria me hubiera decidido a permanecer en sus playas, si mi traslacin a otro clima no me prometiera mucho ms pronto y completo restablecimiento con el indecible gusto de poder regresar cuanto antes y con mayores fuerzas a trabajar en el bien del pas, ayudado de los apreciables amigos que la componen y de cuyos desvelos espero, como siempre, la ms amplia cooperacin. Durante mi ausencia confo en que como verdaderos amigos del pas no perdern medio alguno de promover y llevar a cabo con una constante asistencia y de todos modos cuantos trabajos sean tiles a nuestra tierra, y si bien no puedo tener la complacencia de ayudar sus esfuerzos como quisiera, a lo menos me ofrezco a favorecerlos con todas veras por medio de los datos y noticias que al paso podr recoger en mi viaje en un pas que progresa continuamente y nos proporciona aprovecharnos en lo posible de sus adelantos; as lo haremos en cuanto sea dable, para presentar esta ofrenda de gratitud y amor a nuestra Sociedad Patritica y a nuestra patria, por cuyo bien debemos trabajar todos asiduamente.XIX XIX XIX XIX XIX PROTEST PROTEST PROTEST PROTEST PROTEST A A A A ALeda en la sesin de la Real Sociedad Econmica de Amigos del Pas, de la Habana, de 22 de junio de 1842, pidiendo que se declare insubsistente el acuerdo de 28 de mayo anterior referente a la expulsin de mster David Turnbull, de dicha Sociedad 22Alejado de la ciudad en fuerza de mis males, ha venido a sorprenderme en mi retiro la noticia de un hecho que ha sacudido mi espritu en trminos de hacerme quebrantar el propsito que haba formado de aislarme completamente de todo bullicio y esquivar toda emocin, porque slo as conservo alguna esperanza de fortificar los restos de mi quebrantada salud. He sabido que en la ltima sesin del Cuerpo Econmico, uno de sus individuos propuso recoger el titulo de socio corresponsal al seor Turnbull, a la sazn cnsul saliente de S. M. B. en esa ciudad, y que as qued acordado 22.Reproducida en Revista Cubana, t. VII, 1882. Untitled-21 14/08/01, 12:43 93

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 94 \ 94 \ 94 \ 94 \ 94 \ contra la oposicin de algunos otros seores concurrentes que consignaron expresamente en el acta su negativa. No s cual haya sido mayor, si la sorpresa o la pena que me ha causado semejante suceso; y aun cuando tuviese que agotar la poca fortaleza que me queda, creera yo faltar a un deber sagrado, si no procurase atajar el mal, dirigindome a la Sociedad, con un sentimiento que puedo llamar paternal, pues sola esa palabra explica el cario que toda mi vida he manifestado a esa Corporacin, porque he visto siempre identificado con su esplendor el esplendor y la prosperidad de mi patria. No se piense que voy a hablar en pro ni en contra de las opiniones del seor Turnbull. No quiero tampoco ocuparme de su persona, ni recordar su calidad de extranjero, que en un pueblo ilustrado debiera darle derecho a ms generosa cortesana: yo slo veo un hombre a quien acaba de hacrsele una injusticia y a quien defendera aun cuando fuese mi mayor enemigo, para lo cual me basta considerar el hecho con relacin al Reglamento, que tan a la mano debiera haberse tenido. Conforme al artculo 72 del que nos rige, nicamente la Junta Preparatoria tiene la facultad de proponer la exclusin del socio que por sus malas costumbres deshonre el Cuerpo. No ha sucedido as en el caso presente, cuyos promovedores pueden aspirar a la triste distincin de ser los primeros —a lo menos que yo sepa— que hayan propuesto el bochorno de uno de sus compaeros, a quien ellos propios haban llamado a su seno, hollando para conseguirlo el Estatuto de la misma Corporacin que pretenden conservar inmaculada. Y no parece sino que alguna funesta prevencin los ofuscaba, pues no contentos con arrogarse las prerrogativas de la Junta Preparatoria, se decidi el lanzamiento que se propona, a pesar de la disensin de varios socios, siendo as que para poder acordarla era indispensable lo dispuesto en el artculo 68. Yo no creo que haya quien sostenga ese acuerdo diciendo que antes de celebrarlo se anul el artculo que lo impeda, porque quin se atrever a pretender que en una junta ordinaria, compuesta de un corto nmero de individuos, reside la facultad de invalidar el Reglamento discutido por toda la Corporacin y sancionando por el Gobierno Supremo? La pretensin sera demasiado peregrina, y as es que ni siquiera he querido llamar la atencin hacia la ilegalidad cometida, para que tampoco pueda ninguno imaginarse que me valgo de otras armas que las del convencimiento y la justicia. Lo dicho bastara para decidir que ha sido de ningn valor el acuerdo de la junta anterior, aun cuando para colmo de su nulidad no hubiese otras razones de tal peso que sobran ellas solas para avergonzarnos, si por desgracia se llevase a cabo lo que se ha intentado. En primer lugar cul sera el fruto de esa medida? Mengua para la Sociedad que ha esperado a tomarla a que el individuo en quien recae dejase de ocupar un destino influyente, lo que arguye cobarda indisculpable; porque siendo la Sociedad Econmica la corporacin que menos hostil debiera mostrarse, Untitled-21 14/08/01, 12:43 94

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 95 / 95 / 95 / 95 / 95 como su misin es puramente pacfica, ser sin embargo la nica de las nuestras que arroja una piedra al que ha considerado enemigo cado, y eso no toda la Sociedad, sino una mezquina fraccin de sus individuos, aunque el deshonor refluir sobre todos. Adems se ha credo, por ventura, que su exclusin har alguna mella en el nimo de mster Turnbull? Se persuadir l de que ese acuerdo es la expresin de la voluntad de todo el Cuerpo Patritico cuando sepa el escaso nmero de los que lo han excluido y recuerde la opinin que no hace mucho emiti el mismo Cuerpo en el informe que dio al Gobierno acerca de los convenios celebrados con Inglaterra? Se avergonzar acaso de haber recibido ese desaire por abrigar ideas que su nacin sostiene a la faz del mundo entero? No, por cierto; y aun concediendo al seor Turnbull ms hidalgua que la que con l se ha tenido, de forma que no se convierta en verdadero enemigo del pas, el resultado ser el descrdito de la Sociedad Econmica, que a su pesar escuchar el himno de befa que sin remedio entonarn los peridicos europeos. Otra consideracin quizs ms poderosa que todas, debiera haber arredrado a los promotores de tan aciaga ocurrencia. Desde que se fund la Real Sociedad Econmica hasta el da han sido varias las oscilaciones polticas en que necesariamente han tomado parte algunos de sus miembros. Por todas ellas hemos pasado, sin embargo, inclumes, sin que ni una sola voz se haya alzado contra nadie, porque all no hemos ido a formar banderas, sino una hermandad, sin otro objeto que la prosperidad del pas. Y seremos nosotros los que empecemos la obra de proscripcin? Se dar principio en nuestros das a convertir el tranquilo recinto de la Sociedad de Amigos, en convencin inquisitorial, donde ninguno est seguro de no padecer semejantes vejaciones, precursoras tal vez de otras ms funestas? Cmo, si es amigo de su pas, no le tembl el corazn, ni se le hel la palabra en los labios al que eso propuso, al ver en profeca el acompaamiento de males futuros, que sobre el baldn de ahora haba de traernos su malhadado pensamiento? La inquietud que me causa el imaginar que pudiera caer sobre la Sociedad tan feo borrn, me hace lamentar doblemente mis males, que no me permiten asistir en persona a disputar con razones palmo a palmo el terreno a los que sostengan la medida propuesta, aunque me consuele la idea de que pocos haban de ser mis contrarios, porque no puedo persuadirme a que sea crecido el nmero de los que deseen el deshonor de la Sociedad. Confo, por lo menos, en que mis razones sern bastantes para hacer ver a los que no hayan meditado con la debida detencin que lo que se ha pretendido es injusto, ilegal y atentatorio a la dignidad del Cuerpo Patritico, que se apresurar, sin duda, a remediar el dao; pero, si contra mis esperanzas se llevase a cabo, srvase V. S. hacer constar a la Corporacin que protesto solemnemente contra tamaa injusticia, pues aun cuando todos, sin excepcin, quisiesen mancharse con ella, y para salUntitled-21 14/08/01, 12:43 95

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 96 \ 96 \ 96 \ 96 \ 96 \ varme yo solo, fuera menester extraarme de su seno, lo hara sin titubear aunque mucho padeciese mi corazn, por no contribuir, ni en lo ms remoto, a lo que tanto reprueba mi conciencia.XX XX XX XX XX DESPEDID DESPEDID DESPEDID DESPEDID DESPEDID A DE LA SOCIED A DE LA SOCIED A DE LA SOCIED A DE LA SOCIED A DE LA SOCIED AD P AD P AD P AD P AD P A A A A A TRIOTIC TRIOTIC TRIOTIC TRIOTIC TRIOTIC A A A A A (DISCURSO) (DISCURSO) (DISCURSO) (DISCURSO) (DISCURSO)(Diciembre 13 de 1842.) Al terminar el bienio de la Direccin con que plugo a la Sociedad honrarme por segunda vez, faltara yo a un deber y a los tiernos impulsos de mi corazn, si no le presentase por el conducto de V. E., ya que mis males no consienten hacerlo de viva voz, la expresin de mi sincera gratitud a la par que de mi amargo sentimiento. De mi gratitud, he dicho, y de mi sentimiento: de la primera, por la deferencia con que siempre se han escuchado mis palabras en el respetable recinto de la Sociedad Patritica y por la ilimitada confianza que siempre le he merecido; del segundo, por tener en cierta manera que despedirme de un cuerpo cuyas intenciones me han hecho probar los goces ms puros que me han halagado en la vida, sin haber podido corresponder a las esperanzas que quizs concibi al ponerme a su frente ni realizar los deseos que yo mismo me haba lisonjeado en mis adentros de llevar a cabo. No es, por cierto, la vanidad desalentada al dejar un puesto tan honorfico la que me inspira esa pena: hablo con amigos y personas todas que tienen sobrados motivos de conocerme y que sin duda no concebirn de m tan bastarda sospecha. La suerte ha querido robarme la salud, tal vez ya para siempre, y, reducindome a vegetar en la inaccin, me obliga a apurar la amargura de no ser til ni contribuir en esa Corporacin al bien de nuestra patria, amargura que me hace comprender lo que es el remordimiento que ms que todo aniquila mis aspirantes fuerzas. Doloroso es confesar uno propio su impotencia y conocer que toda la energa de su voluntad no es bastante a sacudirla; pero bien sabe la Sociedad que esa es la causa nica de mi forzado retiro, y no la que se ha supuesto en cierto artculo de un peridico peninsular, en que, a vueltas de elogios que no merezco, se me presenta en pugna con el cuerpo patritico y alejndome de la Direccin por el modo indigno con que dice que se me trata en no s que folleto de Barcelona. Untitled-21 14/08/01, 12:43 96

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 97 / 97 / 97 / 97 / 97 Semejantes asertos son demasiado falsos para que me detenga en refutarlos. Yo siempre he considerado, ahora mismo, como honra ma ser miembro de la Corporacin que desde ms antiguo slo ha tenido por norte desinteresado de sus esfuerzos la prosperidad de Cuba, objeto privilegiado tambin de mis aspiraciones. En su seno he saboreado el placer de unir mi voz a la voz de nuestros mejores patricios; y si alguna vez la he levantado en contra de lo que se pretenda, ha sido no para pelear, sino para indicar, a los que con sana intencin se extravan, lo que a mi juicio era ms decoroso para nosotros y ms conveniente para nuestro pas. En casos tales he hablado con el entusiasmo de un patriota, con la ternura de un padre, que me han prestado sin duda la elocuencia para persuadir a mis compaeros; y mal podra uno ni otro afecto hacerme abjurar el mismo cuerpo que con tanta solicitud ha acogido siempre mis insinuaciones. Ahora bien, ese cario a la Sociedad, que en este momento arde ms vivo que nunca en mi corazn, espero que en algn modo sea parte a que no suene mal en mis labios un consejo que le dirijo en despedida. Desde el da que tuve el honor de contarme entre sus socios, fue mi designio encaminarme derecho al bien, aun cuando estuviese remoto y aun cuando las apariencias fuesen desfavorables. No extrao, por lo mismo, que en ocasiones haya tenido mi conducta detractores, pero mi conciencia tranquila me deca que mi patriotismo era ms acendrado que el suyo; y el buen xito, al cabo, ha sido el nico valedor de mis proyectos. sta quisiera yo que fuese siempre la marcha del cuerpo patritico. Puesto que el nico objeto de su institucin es propender a los adelantos de Cuba, trabjese en ellos de buena fe, y no sacrificando jams el ser a la apariencia, demustrese que no slo el individuo, sino tambin las corporaciones han de tener una moral intachable, que ni las deje postrarse a los combates del infortunio, ni mucho menos dormirse a los halagos de la prosperidad. Presentando al pblico este ejemplo de rectitud, cumplir la Sociedad con su misin de morigerar a sus compatriotas; y aun cuando tuviese la desgracia de que fallasen todos sus planes, vale ms el orgullo de haber cumplido con su conciencia que la vanidad de haber ostentado una pompa que slo encubra miseria y degradacin. Tendiendo ahora la vista a lo futuro, aqujame un sentimiento que no debo disimular a la Sociedad. Parceme que ya se entibia el noble celo que tanto tiempo la ha animado para todo lo que poda redundar en beneficio del pas. Y se apagar del todo?, me he preguntado con dolor. Dejaremos que muera de extenuacin, o mejor dicho, de apata, la Sociedad Patritica, la sociedad ms identificada con los intereses de la Isla y que rene en sus listas lo ms granado de sus hijos? No se me diga que no hay recursos; porque donde hay corazones generosos, nunca faltan. Si no tenemos de quien esperarlos, busqumoslos en nosotros mismos, apliquemos a produUntitled-21 14/08/01, 12:43 97

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 98 \ 98 \ 98 \ 98 \ 98 \ cir el bien, el espritu de asociacin que tantos milagros ha hecho en el mundo mercantil, y veremos qu pronto cuajan y fructifican proyectos que de otro modo se hubieran quedado en ciernes toda la vida. Haya uno slo que d ejemplo de largueza, como ya se ha dado en otras ocasiones, y su entusiasmo prender como por encanto en los dems, y renacer la gloria de nuestra corporacin y la bendecirn los cubanos. Antes de concluir no puedo menos de consagrar aqu mis votos por una parte de la Sociedad, con la cual me ligan vnculos de muy estrecha simpata. Hablo de la Seccin de Educacin, de esa clase merecedora no ya de mi gratitud aislada, sino de la de todo cubano que tenga alma para sentir y conocer las bendiciones de la enseanza. Su constancia ha sido heroica, sus ttulos al agradecimiento pblico, sin iguales. Ella fue la primera que procur desterrar la ignorancia que nos abrumaba; ella la que a duras penas, casi sin fondos propios, a costa de sacrificios de sus miembros y despertando el patriotismo de los particulares y celo de los preceptores, ha logrado encender la antorcha del saber en nuestra Isla. Poca luz ha derramado todava, merced a causas que no es poderosa a vencer una Junta de tan escasas facultades; pero esa poca luz es la nica que alumbra nuestros campos, y todo nuestro empeo debe cifrarse en que no nos la apague el soplo del desaliento o de la adversidad. Nadie como yo puede apreciar el mrito de la Seccin de Educacin, porque ha estimulado mi entusiasmo como maestro, ha escuchado mi voz como individuo de su seno, ha seguido mis consejos como su presidente; y sera menester un alma de hielo para ceder este lugar sin conmoverse y no rogarle que, a pesar de obstculos, siga con la misma caridad por la nica senda que mejora las costumbres y lleva los pueblos a la paz y a la ventura. En fin, srvase V. S. decir a la Sociedad que, si bien mi depauperada salud no me permite halagarme con esperanzas lisonjeras de restablecimiento, no renuncio con todo a la idea de verme de nuevo algn da en su recinto. Pero si por desgracia no se realizare este deseo, si para siempre he de quedar invlido o enfermizo, asegure V.S. a la Corporacin que aun en estado tan miserable, mientras haya un resto de vigor en mis facultades, se lo sacrificar gustoso, si se me pide, por amor de nuestra patria y de la humanidad, amor que ha sido, es y ser ardiente anhelo y que ha profesado mi alma con el fervor y e1 respeto de una verdadera religin. Dios guarde a V. S. muchos aos.—Cerro, 13 de diciembre de 1842. Untitled-21 14/08/01, 12:43 98

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 99 / 99 / 99 / 99 / 99XXI XXI XXI XXI XXI P P P P P ASTORAL DEL ARZOBISPO DE C ASTORAL DEL ARZOBISPO DE C ASTORAL DEL ARZOBISPO DE C ASTORAL DEL ARZOBISPO DE C ASTORAL DEL ARZOBISPO DE C AMBRA AMBRA AMBRA AMBRA AMBRA Y Y Y Y Y MONSEOR GIRAUD SOBRE EL TRABAJO MONSEOR GIRAUD SOBRE EL TRABAJO MONSEOR GIRAUD SOBRE EL TRABAJO MONSEOR GIRAUD SOBRE EL TRABAJO MONSEOR GIRAUD SOBRE EL TRABAJO23 23 23 23 23(1845.) En la poca presente, cuando todos los nimos estn convertidos hacia la cuestin vital de organizar el trabajo para moralizar las masas populares, no poda el clero catlico permanecer tranquilo espectador de tanto movimiento. As es que en la pastoral de monseor Giraud encontramos pensamientos de grande profundidad y de rara sabidura sobre tan interesante materia. El piadoso y docto sucesor de Feneln nos pinta la ley del trabajo cual la concibi Jesucristo. El trabajo, en sentir del prelado francs, no es tan slo una pena, sino un medio expiatorio, una gran va de salvacin. El mismo Jesucristo era trabajador. De este divino ejemplo del Hijo de Dios, artesano, ejemplo que para siempre ennobleci al obrero, procede el digno Arzobispo a manifestar toda su utilidad y santidad; haciendo as de su pastoral un monumento de sabidura, de lgica y de caridad... En ella la ley del trabajo queda explicada y ennoblecida por el ejemplo del Redentor. Jams en nuestra poca se han proclamado principios ms slidos para la mejora y acrecentamiento del bienestar de las clases laboriosas. Permtanos el Ilustrsimo seor Giraud le tributemos desde luego el voto de nuestra ms sincera admiracin y reconocimiento, reconocimiento que dividirn con nosotros todos los corazones cristianos, y entendimientos graves ocupados en la ventura de la humanidad. 23.“En la curesma de 1845 el Arzobispo de Cambray, monseor Giraud, public una pastoral sobre el trabajo; y el seor Luz que todo lo lea y todo lo estudiaba, y todo lo aplicaba al bien de su tierra se apresur a traducir en extracto aquel interesante documento. Tenemos a la vista el manuscrito original de esta traduccin”. (J. I. Rodrguez.) Untitled-21 14/08/01, 12:43 99

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 100 \ 100 \ 100 \ 100 \ 100 \XXII XXII XXII XXII XXII EL L EL L EL L EL L EL L TIMO P TIMO P TIMO P TIMO P TIMO P APEL DE SACO APEL DE SACO APEL DE SACO APEL DE SACO APEL DE SACO( Manuscrito indito marzo 23 de 1847.) El ltimo papel de Saco, fechado en Gibraltar, es el Gibraltar de los papeles, as fuerte en lo que aparece como en lo que abriga en sus entraas. Es el primer ajustador de cuentas del universo. Una cuenta documentada ¡ y con qu documentos!... Los testigos son mayores de toda excepcin: reyes, ministros, conquistadores, prelados, consejeros, oidores, historiadores, sabios, literatos, hombres de bien: “last, non least...” (?). Es eminentemente, perspicuo, matemtico demosteniano, ms claro que el agua del Almendares, ms cortante su dialctica que la espada de Damocles. Entre sta y la pared de su amor propio, que ya tiene espesor, se halla colocado el pobre Queipo. Cul es el mejor de los papeles de Saco? Porque cada uno responde a su propsito del mejor modo posible. Este ltimo ha arrebatado, sin embargo, el voto universal, lo que prueba no slo su bondad, sino que va surcndose cada vez mejor el terreno de la opinin pblica. No hay remedio: no slo el sol madura los frutos sino que los palos tambin. Tiene este papel, adems, un suaviter in modo fortifer in re que encanta, como de hombre cada vez ms maduro y provecto en la escuela de la experiencia y de la desventura, que es la mejor de las escuelas, el primer crisol. Ninguno ms arreglado al meridiano del pas para formar la opinin de los hacendados y penetrar en el alma de todos los cubanos. Hay en l un fondo de tristeza —pattico— que embona y armoniza con el estado de nuestros corazones. Para aquel fin es... (?). Que le toquen y vern... (?) fuego, la lava que se los devora. Untitled-21 14/08/01, 12:43 100

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 101 / 101 / 101 / 101 / 101 Marzo 24 de 1847 Sigue el papel de Saco. ¡Es un edificio de tan bellas proporciones! Es una corona de diamantes, pero el del Gran Mogol (¡qu quilates!); es el reto calificador de las leyes de Indias. ¡El espantajo de ustedes, caballeros! ¡Pues ah le tienen pisoteado por sus hijos, no ms...! (?) ¡ Recojan el guante si son guapos! Sobre los documentos... Haberlos desenterrado del Panten de los Archivos, sacudindoles el polvo, y de los librotes en folio, apenas ledos, echndolos a volar en folleticos o papalotes que penetren en todas partes como las cien trompetas de la fama, esto no tiene perdn para ellos. Pero quin fue el causante?¡ As maldecirn ellos... al buen Queipo! Aun... (?). A cierto bulto que le lleva por tara “S. (?) A. O.”. Untitled-21 14/08/01, 12:43 101

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ELENCOS Y DISCURSOS ACADMICOS 8 \ 8 \ 8 \ 8 \ 8 \ Luz3-1.p65 28/08/01, 11:09 8

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 105 / 105 / 105 / 105 / 105I I I I I LA CIENCIA, UNA CIENCIA LA CIENCIA, UNA CIENCIA LA CIENCIA, UNA CIENCIA LA CIENCIA, UNA CIENCIA LA CIENCIA, UNA CIENCIAConsiderando esta multitud de cuadros o compartimientos que nuestras instituciones han trazado a las diversas profesiones cientficas, el infinito nmero de fines desparramados en el dominio de la inteligencia que se proponen alcanzar las innumerables rivalidades, estaramos tentados a creer que la Naturaleza ms que unidad es una especie de mosaico, cada compartimiento del cual incluir una ley, y cada ley producira un nuevo reinado, que no tendra ms relacin con el vecino reino que un punto de contacto en el espacio. Divinidad multiforme, tendra Naturaleza ms bien un teatro que un templo, y en el umbral de este santuario corredizo ( a tiroir) dira a los visitantes: “a qu naturaleza queris hablar?: a la naturaleza qumica o a la naturaleza naturalista?, o a la naturaleza quirrgica y mdica?, o a la naturaleza farmacutica?, o, finalmente, a la astronoma, la fsica o la geografa?”. Y segn la respuesta del adepto, ira la seora Natura a mudar de traje y cambiar de teln; luego distribuira sus boletines de entrada y en seguida, ttulos de distinto color y segn se le pidieran; sealara funciones y clases, conferira grados, impondra deberes y otorgara derechos?, de suerte que pudiese coronar todo gnero de intrigas, y satisfacer todo linaje de capacidad. 2. No es esta una alegora, sino la ms fiel traduccin de nuestro plan actual de estudios, o mejor, del prograna que los siglos del escolasticismo han transmitido sin interrupcin a nuestra poca, que se ha guardado muy bien de derogar este gnero de ilustracin. Tenemos institutos divididos en compartimientos, a cada uno de los cuales vienen a encerrar 5 6 doctos, que slo tocan a sus vecinos por los codos, y que tienen muy buen cuidado de no chocar con ellos. Si alguno de ellos llegara a entrever una verdad que no pertenezca a su clase, esta verdad no lo sera, por faltarle la carta de naturaleza. Apenas hay diez aos que no hubiera osado el zoologista ir a buscar mi informe en el reino de la botnica, que el botnico se hubiera guardado muy bien de alzar la Untitled-22 14/08/01, 12:45 105

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 106 \ 106 \ 106 \ 106 \ 106 \ cabeza hasta tender la vista en el reino zoolgico, y que uno y otro se hubieran apresurado en enviar al qumico una idea que necesitase pasar por el crisol; y hoy tardar este hbito inveterado en recobrar su imperio, pues no se ha reformado el cuadro de unas instituciones a medida que se han verificado las ideas. Esto pende de que estas diversas... y que las invasiones son como despojos y golpes descargados a la propiedad. Tratad an hoy da de hallar una verdad farmacutica sin ser boticario titular, y otra verdad ser detenida al paso como gnero de contrabando. Que no se tome a chanza. No hemos visto ciertos descubrimientos presentados a la sancin de la ms sabia academia del orbe (hablando acadmicamente) ballohees de una tecera a otra. V. en definitiva se apel a la opinin pblica “va que cette verit ni etait du report d’aucime taiene en habit brod”. Pero as que la verdad es reconocida por la opinin pblica, cada... se apresura a tomar su pedazo de su q... propiedad: el pozo de la verdad no puede estar como en el dominio de la ciencia; y la ciencia no est sino donde se hallan los sabios: la verdad puede compararse a un tesoro enterrado en sus tierras y que les pertenece en toda propiedad, aun cuando haya sido encontrado por otro …II II II II II COMET COMET COMET COMET COMET AS AS AS AS AS( Aurora de Matanzas marzo 15 de 1830.) El cometa, cuya primera aparicin observ en 1825 el astrnomo Biela, de Bohemia, puede esperarse otra vez en noviembre de 1832, casi al mismo tiempo que el de Encke Damoiseau ha calculado el valor de las perturbaciones, que debe haber sufrido de las acciones de los planetas, desde su paso por su perihelio en 1826. De los diferentes elementos, la longitud del modo es la que ha de efectuarse de un modo ms notable, pues que ha de retrogradar lo menos 3 grados 13 minutos y 45 segundos sobre la eclptica. La inclinacin se disminuir cerca de 20 minutos. Estos defectos sern producidos principalmente por la mayor aproximacin del cometa a Jpiter en mayo de 1831, que es cuando permanecer por algn tiempo dentro de la esfera de atraccin de dicho planeta. Aplicando las Untitled-22 14/08/01, 12:45 106

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 107 / 107 / 107 / 107 / 107 frmulas para las perturbaciones a los elementos sacados de las observaciones de 1826, mster Poncoulant calcula que pasar por su perihelio el 27 de noviembre de 1832: siendo el eje semitransversal de su rbita 353, 683, su excentricidad, 0.7.517,481 y su inclinacin, 113 grados 13 minutos 13 segundos. Imposible es formar una idea del nmero actual de cometas que obedecen a la atraccin del Sol. Casi todos los que son visibles para nosotros llegan adentro de la rbita de la tierra, y si los suponemos igualmente distribuidos en el espacio, el nmero de ellos, que hemos observado ya, nos inducir a creer, que no bajarn de 250 000 cometas los que se aproximan ms al sol que el planeta Uranus. (Copiado de la Aurora de Matanzas, no. 352. del lunes 15 de marzo de 1830.) —Vid. la poesa de Manuel de Zequeira sobre el cometa de 1825. Vid. la poesa de J. M. de Heredia al cometa de 1825. En el nmero 281 del Diario de la Habana, correspondiente al da 8 de octubre de 1825, se public el siguienteREMITIDOSeor Redactor: En cualquier parte donde se concurra no se oye hablar ms que del cometa, de la forma de su cola, barba o cabellera de su direccin, influjo, de que ha sido causa de los huracanes, inundaciones, etctera, que se han experimentado y que se experimentarn an ms, y etctera, etctera. Sabemos que en la Habana hay muchos profesores de matemticas, y deseamos que alguno nos instruyera sobre esta materia suplicndolo encarecidamente, y a usted, seor Redactor, que nos inserte en su apreciable Diario la expresin de los dichos deseos, para ver si alguno se digna instruirnos. B. L. M. de usted. J.O.C. Habana, 6 octubre de 1825. Untitled-22 14/08/01, 12:45 107

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 108 \ 108 \ 108 \ 108 \ 108 \En el nmero 289, correspondiente al 16 del mismo mes de octubre, public don Ramn de la Sagra su artculo. ( Diario de la Habana, octubre 21 de 1825. ) Seores redactores. Habiendo ledo la nota insertada en su peridico de 16 del corriente, me han ocurrido los siguientes reparos, que espero tendr usted la bondad de publicar. Pocas veces en mi vida me he llevado un chasco ms completo que el que me ha dado la tal nota: confieso que al ver un largo remitido sobre los cometas, esperaba con la mayor ansiedad encontrar en el papel precisamente aquello de que carece: es decir, observaciones contradas al actual cometa, pues pareca muy natural (sobre todo para avivar la atencin del lector aletargada con tan luengo prembulo) instruir al pblico de los movimientos del cometa que todas las noches tiene a la vista. Esto es inconcuso. Pero quin no sabe que hay muchas cosas que se deben pero no se pueden hacer, bien por no tener una idea del procedimiento, bien por no haberse ejercitado en ellas, o ltimamente porque no se tienen los instrumentos necesarios para el intento? He aqu el caso en que se halla el seor profesor de Botnica, harto fatal, a la verdad, pues que nos priva de un sinnmero de observaciones, con que sin duda nos habra regalado, y de que nos hubiramos dado los parabienes; porque al cabo, ya vera el mundo que en nuestro suelo, en donde se cree a pie juntillas en el maligno influjo de los cometas hasta el punto de figurarse algunos que las mujeres van a quedarse estriles, haba siquiera uno que los conjurara, apostrofndoles, como le haca un autor, ms de medio siglo ha: Cometes que l’on craitn l’egal du tonnerre Cessez d’epouvanter les peuples de la terre, Dans une ellipse inmense achevez votre cours... Pero no hay que desconsolarse: porque todo tiene remedio en este mundo y pues an est visible el cometa, no hay ms que proporcionar al seor Sagra aquellos instrumentos ms necesarios a fin de que realizara a lo menos algunas observaciones, que no ha hecho por falta de ellos: a lo cual y a ponerlos en el despacho de esta imprenta se compromete el que escribe estos toscos renglones, que a nadie cede cuando se trata del lustre y reputacin cientfica de su pas natal. Untitled-22 14/08/01, 12:45 108

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 109 / 109 / 109 / 109 / 109 Volviendo ahora al asunto. Se pregunta a qu fin escribir una tan larga introduccin, llena de lo que pudiramos llamar lugares comunes de la ciencia, sin decir nada del caso? Sin indicarnos siquiera el lugar del cielo en que se halla el cometa, para lo cual no se necesitan ms instrumentos que los ojos y un catlogo de las constelaciones? Norabuena que en una clase en que se intenta poner los alumnos al cabo de todo lo que hay sobre una materia, se detenga el profesor en exponer largamente lo que dicen los autores, aunque nada agregue de lo suyo: en iguales circunstancias se halla el que compone una obra elemental de cualquier ciencia, pues se ve precisado a echar una ojeada sobre lo ms interesante que se ha escrito en la materia. Pero que se trate del cometa que vemos todas las noches, y en vez de decirnos algo sobre l, se abuse de la paciencia del pblico, ensartando especies harto aejas; esto s que no tiene perdn ante el tribunal de la sana razn. Tal vez se responder que el objeto principal de la nota no es hablar del actual cometa, sino extirpar las preocupaciones acerca de la influencia de estos astros. Bien se deja de ver que tal fue el fin que se propuso el seor Sagra; pero advierta que no ha hecho ms que fingir enemigos agigantados para llevarse el lauro de ser el primero en combatirlos. En la Habana hay acaso menos preocupaciones que en ninguna otra parte sobre este punto, ni es posible que las haya, pues si bien es verdad que aqu no se encuentran astrnomos de profesin, hay sin embargo infinidad de personas que poseen ciertas ideas generales de la ciencia de los astros, las cuales bastan para disipar todo temor y desterrar hasta la idea de considerar los cometas como precursores de acontecimientos extraordinarios y funestos. Quin ignora que de diez aos a esta parte, hasta en las escuelas de primeras letras se ensean algunos principios de esfera para la inteligencia de la geografa, en los cuales siempre hay un artculo dedicado a los cometas? Muy pocos das, ha que he visto un cuaderno de un joven que estuvo en la escuela de don Pedro del Sol, en el que se habla de la naturaleza de los cometas, de su movimiento, de sus rbitas, etctera. Adems en esta ciudad circulan de muchos aos ac libros de todos gneros, pudiendo asegurarse sin temor de error que no hay obra clsica en cualquiera facultad que no se encuentre entre nosotros. En manos de todos andan los autores ms sublimes de astronoma que han honrado nuestro siglo, tales como Laplace, Delambre, Biot, etctera, fuera del prodigioso nmero de obras elementales sobre esta ciencia; en suma no hay tratado de fsica donde no se halle un artculo sobre cometas, y aun el mismo papel que voy contestando es una prueba evidente de lo que digo: efectivamente, todo lo nuevo que hay en l est extractado casi a la letra de dos captulos de la obra del ilustre Laplace titulada Exposicin del sistema del mundo, uno de los cuales trata de los cometas (pgina 53) y el otro de las perturbaciones de su movimienUntitled-22 14/08/01, 12:45 109

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 110 \ 110 \ 110 \ 110 \ 110 \ to elptico (pginas 220 y siguientes). Y es creble que en un pas en donde se pueden adquirir nociones astronmicas con tanta facilidad, abunden las preocupaciones que el seor Sagra se propone disipar? Qu ideas se formarn de nosotros las dems naciones cultas al leer un papel en que se asegura que muchos creen en las patraas que en l se ponen? Sin duda que el seor profesor de Botnica nos hace muy mala obra: lejos de m creer que ste haya sido su intento: yo no lo atribuyo a otra causa sino a que desconoce el terreno que pisa. Mas por lo que queda expuesto podr persuadirse que los cometas no hacen ms que servir de objeto de diversin a los inteligentes y de curiosidad a todos los dems. Aqu deba terminarse este papel, mas no quiero soltar la pluma sin hacer las siguientes observaciones relativas a la parte cientfica de la nota. En el prrafo cuarto se habla de la causa de la cola de los cometas, y se atribuye a la evaporacin de algunas substancias del cometa ocasionada por el calor del Sol. Tal ha sido la opinin de todos los astrnomos desde el tiempo de Newton. Pero esta doctrina es casi inadmisible hoy da, si atendemos a las graves dificultades que le presenta Flauguergues: he aqu un resumen de ellas copiado de la obra que public en esta ciudad don Jos Antonio Saco, sobre varios ramos de fsica. “1 El clculo del Newton sobre el calrico que experimentan los cometas al pasar junto al sol, no es muy exacto; pues siendo muy rpido el movimiento que llevan al acercarse a l, estn muy poco tiempo expuestos a su influjo, y por lo mismo no pueden difundir una cantidad de vapores tan considerables, como la que se ha observado algunas veces. Por otra parte a pesar de haberse aproximado mucho al Sol algunos cometas, han ofrecido a nuestra vista colas muy pequeas; mientras otros que han pasado a una distancia del Sol ms grande que la de la tierra, han aparecido con una cola ms extensa. ”2 Siendo la fuerza centrfuga del cometa comn a l y a los vapores que forman la cola, no puede contribuir en nada para arrojarlos del cometa ni a ste de ellos, segn lo reconoci el mismo Newton. ”3 Estando la cola rodeada de otra materia ms densa, sta debera reflejar la luz con ms fuerza, y por consiguiente no podra distinguirse la cola en el fondo del cielo. ”4 En la hiptesis de Newton se elevan los vapores que forman la cola, porque tienen menos gravedad hacia el sol que la materia que lo rodea, la cual es ms densa. Por tanto, el movimiento lateral de la cola sera destruido por la resistencia del medio; y no pudiendo seguir el cometa quedara detrs, y nunca se vera delante, como sucede despus que pasa el cometa junto al sol”. Omito presentar las dems razones de Flauguergues contra la opinin de Newton, porque pueden verse en la obra de donde he tomado las anteriores. Untitled-22 14/08/01, 12:45 110

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 111 / 111 / 111 / 111 / 111 Tampoco puedo pasar en claro que diga el seor Sagra que Herschel cree que el sol sea un cuerpo puramente luminoso y no un globo de fuego, pues la opinin de este famoso astrnomo es que el sol es un cuerpo enteramente opaco, rodeado de tres capas de nubes, de las cuales las dos superiores son luminosas, y la inferior opaca y transparente. El que quiera cerciorarse acerca de este punto, puede consultar una obra de Libes titulada Historia filosfica de los progresos de la fsica, en el tomo 4 a la pgina 100. Asimismo parece que no ha llegado a noticias del seor Sagra el nmero de cometas reconocidos hasta el ao de 1815, que segn el mismo Libes asciende a 118. Posteriormente se han observado otros varios: sin embargo el seor Sagra dice que no sabe pasen de 98. Con lo cual se concluyen mis reparos: quedando de ustedes, seores redactores, afectsimo seguro servidor Q. B. S. M. P .E.III III III III III MAGNETISMO TERRESTRE MAGNETISMO TERRESTRE MAGNETISMO TERRESTRE MAGNETISMO TERRESTRE MAGNETISMO TERRESTRE( Revista Bimestre Cubana t. II, 1831.) Desde la ms remota antigedad se llevaron tras si los portentosos fenmenos del imn la admiracin constante del vulgo a la par que la atencin infatigable de los observadores. Siglos y ms siglos corrieron en vanas especulaciones para explicar las apariencias de la atraccin y repulsin, sin que se pudiera barruntar que en estas mismas propiedades estaba envuelta la ms preciosa de todas ellas, es decir, la direccin a los polos del mundo. Hasta principios del siglo XIV no fue cuando un navegante napolitano logr aplicar en Europa tan admirable cualidad al arte de la navegacin; y hasta entonces tampoco, como era natural, no comenzaron a estudiarse con ms esmero los efectos del magnetismo. Desde esa poca se ha procurado reunir con el mayor cuidado cuantos datos han sido posibles, por insignificantes que parezcan, para contribuir al adelantamiento de la delicada ciencia del nutico. En tal concepto, cualquier establecimiento que tienda de un modo eficaz a promover objetos de esta naturaleza, y singularmente en una capital no como quiera mercantil, sino que debe una gran Untitled-22 14/08/01, 12:45 111

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 112 \ 112 \ 112 \ 112 \ 112 \ parte de su prosperidad al comercio, es forzoso encuentre apoyo y proteccin as en las autoridades y corporaciones como en todos nuestros conciudadanos. Mas no slo el comercio podr reportar ventajas de la fundacin de un observador magntico. Despus del importante descubrimiento de Oersted, en Dinamarca, sobre la identidad entre la causa del magnetismo y la de la electricidad; despus de haber observado Arago la influencia de las auroras boreales y otras alteraciones atmosfricas en la aguja imantada, y finalmente despus de las investigaciones de Davy y de Berzelius para la aplicacin de la teora de la electricidad a la doctrina de las proporciones qumicas, se ha redoblado la importancia de cuanto sea relativo a investigaciones sobre el magnetismo terrestre. Por manera que podemos asegurar, que promoviendo en nuestro suelo el establecimiento de un observatorio magntico, contribuimos a un tiempo, no slo al adelantamiento de la navegacin sino a resolver muchos problemas, de cuya solucin sacarn luces muy preciosas las doctrinas que ms ocupan hoy la sagacidad e indagaciones de los sabios ms distinguidos de la Europa. Incalculables pueden ser las ventajas que de este gnero de trabajos reporten la meteorologa, la electricidad y la teora revivida de los tomos. Ms hay otra consideracin importante que milita en favor de nuestro propsito. Aunque el mayor nmero de descubrimientos interesantes se haya debido a la mera casualidad; sin embargo, la determinacin de las leyes que guardan los fenmenos, y aun el conocimiento de las aberraciones de estas mismas leyes, siempre les agradeceremos a aquellos sabios infatigables que han amontonado observaciones sobre observaciones. Ni hay otro medio de interrogar a la Naturaleza, cuando ya tenemos en la mano el hilo de la analoga; ni ha sido otra la manera con que el fsico ha podido ofrecer al matemtico los datos prolijos que se requieren para llegar por medio de una frmula al extremo de la generalizacin. De ello nos presentara entre otras ciento, sobradas y patentes pruebas la teora de la gravitacin universal, completada por Laplace, no menos que la del calrico llevada a la perfeccin por el seor de Fourrier. Y qu nos quedar para aadir en obsequio del proyecto, si agregamos que su principal motor es nada menos que el ms sabio de los viajeros modernos? El nombre del ilustre Humboldt sonar siempre grato a los odos habaneros. Bastara haber indicado que el presente artculo se destinaba a uno de sus proyectos favoritos, para cautivar desde luego la atencin de nuestros lectores. Nosotros, ligados por los vnculos de la gratitud con este hombre insigne, no debemos celebrar nicamente en la promocin del proyecto la parte que nos toca en el adelantamiento de las ciencias, sino tambin, y muy especialmente debemos congratularnos de la ocasin que se nos presenta de corresponder en algn modo a las muchas obligaciones en que estamos con este observador esclarecido. Sea que consideremos las Untitled-22 14/08/01, 12:45 112

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 113 / 113 / 113 / 113 / 113 repetidas pruebas que nos tiene dadas de su adhesin e imparcialidad como viajero, ya contemplemos los reales y verdaderos servicios consagrados a la prosperidad del suelo cubano, ya en fin, las atenciones que individualmente ha prodigado a cuantos pertenecen a nuestra patria; ninguno podr presentarse con ms ttulos a nuestro reconocimiento y veneracin que el sabio que, nacido en lejanos climas, consagra sus conocimientos y vigilias a nuestro fomento y bienestar. Con fundamento, pues, podra afirmarse que el clebre Barn de Humboldt nos dispensa el honor de compatriotas adoptivos. Pero vengamos al asunto. Deseando este sabio infatigable, cuyos trabajos bien valen los de toda una Academia, establecer en todas las regiones tropicales un observatorio magntico, con el fin de marcar en ciertos tiempos sealados las variaciones de la declinacin y dems fenmenos perturbadores del electromagnetismo, para cotejar los resultados con los de otros puntos del globo, situados en diversas latitudes, quiso aprovechar la coyuntura de hallarse en Pars en julio pasado, a la sazn que tambin estaba el ilustre viajero, un compatriota nuestro, amante de las ciencias, que trataba de regresar aqu, para encargarle, como efectivamente lo verific, de los pasos necesarios al establecimiento de la proyectada casa magntica en este emporio de la Amrica espaola. Con efecto, apenas de regreso el encargado, se dirige con preferencia al excelentsimo seor don Angel Laborde, as por considerar semejante comisin muy propia del ramo de Marina, como por la bien merecida reputacin cientfica de que tan distinguido jefe disfruta. A ello se agregaba que, necesitndose entrar en algunas erogaciones, aunque no de mayor entidad, para la compra de instrumentos y construccin de la casita magntica, pareci tambin al comisionado que nadie contribuira con mejor disposicin que el excelentsimo seor Laborde a la consecucin de la empresa: nada se equivoc nuestro paisano. En efecto, no contento este digno jefe con haberse prestado a cuanto se le ha pedido, con la generosidad y franqueza que le caracterizan, tambin ha ofrecido nombrar los jvenes ms hbiles que estn bajo su mando para que efecten las observaciones y tener desde luego el establecimiento bajo su inmediata inspeccin. Con tan eficaces auspicios, se puede mirar como ya realizado el proyecto; encargndose al comisionado por su parte de llevar la correspondencia con el Instituto de Pars, y con el seor Poggendorff, editor de los Anales de Fsica y Qumica, de Berln, segn le ha sido recomendado por el mismo seor Barn de Humboldt. Al propio tiempo se compromete a coadyuvar en el desempeo de las observaciones, para aliviar la carga a los seores oficiales de la Real Armada que fueren sealados al intento; pues aunque no pasan de cuatro las ocasiones en que se exige que las observaciones se practiquen con el mayor esmero, con todo esto en estas Untitled-22 14/08/01, 12:45 113

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 114 \ 114 \ 114 \ 114 \ 114 \ cuatro veces se verificarn da y noche sin interrupcin; lo que no deja de molestar considerablemente cuando se aspira a la exactitud. Fuera de que es muy conveniente y aun lo encarece el mismo Humboldt, que no se cian precisamente las observaciones a las cuatro pocas designadas, sino que se extiendan a otros das del ao. As se acumularn ms datos para la resolucin de los problemas del magnetismo, que es el blanco principal del proyecto. Temeramos traspasar los lmites de una simple noticia, si entrramos en todos los pormenores de clculos y comparaciones que acerca de la materia se hallan consignados en una Memoria, publicada en Berln por el seor E. G. Dove a fines del ao prximo pasado. Mas como los preciosos resultados que ofrece del cotejo de las observaciones practicadas en diversos lugares, pueden servir de pauta para las que se trata de efectuar aqu, el Comisionado se constituye desde ahora a traducir ntegramente aquella Memoria, para uso de los observadores. En el entretanto, y a fin de que el pblico forme una idea ms cabal del asunto de que se trata y de los motivos que dieron margen a la investigacin, no podemos hacer cosa mejor que extractar algunos pasajes de la carta que en julio pasado se sirvi el mismo Barn dirigir a nuestro citado paisano. De esta manera y agregando a continuacin el proemio histrico del mismo, puesto al frente de la enunciada Memoria de Dove, quedarn nuestros lectores suficientemente enterados sobre el particular, y fielmente cumplidos los deseos del ilustre autor del proyecto.IV IV IV IV IV OB OB OB OB OB SER SER SER SER SER V V V V V A A A A A TORIO MAGNTICO TORIO MAGNTICO TORIO MAGNTICO TORIO MAGNTICO TORIO MAGNTICOEXTRACTO DE LA CARTA DE HUMDOLDT (Pars, julio 1 de 1831.) “…Me tomo la libertad de recordar a usted mi deseo de ver establecido en la Habana un curso regular de observaciones magnticas horarias. Sumamente til sera para los progresos de las ciencias el extender nuestra lnea de observaciones de las variaciones horarias, desde Pekn, por Irkouts, Masan, Berln, Freibers y Pars, hasta la Habana. An no tenemos punto fijo en los trpicos, y en un paraje donde la variacin sea el E. Trtase tan slo de observar cuatro veces al ao, en los solsticios y equiUntitled-22 14/08/01, 12:45 114

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 115 / 115 / 115 / 115 / 115 noccios (distante 24 a 36 horas), y de hora en hora; as es como observamos ac en toda la lnea. A fin de que vayan de acuerdo los trabajos, quisiramos que el instrumento para variaciones horarias, muy diverso del que se usa para hallar la variacin magntica absoluta, se encargare a mster Gambay, de Pars, calle de Pierre Levec, faubourg du Temple no. 17. No cuesta mucho, y est descrito en los tratados de Fsica de Pouillet y de Desprest (id. 1827-pgina 476). Pera llamar ms generalmente la atencin acerca de los resultados que ya he obtenido con el establecimiento de estas casas magnticas de Pekn a Berln, celebrara que usted tradujese y publicase en algn peridico de la Habana mi pequeo prlogo alemn que acompaa a la Memoria del seor Dove. No dudo que en una Isla, en donde la Sociedad Patritica ha dado tantas pruebas de su noble deseo por el adelantamiento de cuanto es til y honroso, sean mis votos acogidos con indulgenca. Yo quisiera que las observaciones de las cuatro pocas sealadas (siendo tambin muy de desear que se observe igualmente en otros das) sean dirigidas al Instituto de Francia y a la Academia de Berln. Nosotros publicamos estos trabajos reunidos en el peridico de Poggendorff. Usted hallar, amigo mo, en s mismo, en el gran nmero de oficiales noblemente instruidos que en todos tiempos han ilustrado la marina espaola, y en los profesores de los colegios, todos los datos e inteligencia necesaria para situar bien el instrumento y poder seguir su marcha en lugares en que no influyan circunstancias exteriores, o causas accidentales de desviacin. Es necesario notar cuidadosamente en los registros cul es la punta por la que se ha observado (si es la de Norte o la de Sur), y si la desviacin de la tal punta es al Este o al Oeste. La negligencia de estas indicaciones suele causar notables errores. Los microscopios con que se miden las desviaciones podrn quizs dejarse sin tocar por espacio de muchos meses, particularmente debajo de los trpicos, donde la amplitud de las variaciones horarias es sumamente pequea. En cuanto a la marcha de la aguja, deber medirse, no por las divisiones grabadas en el limbo, sino por las lneas que estn en marfil, y ponindola inmediatamente bajo el hilo del microscopio. Ya tocar usted la importancia de estos consejos, cuando comience a usar el instrumento. Fortuna sera para la ciencia el que se pudiese dar principio a las observaciones correspondientes el 21 de diciembre de 1831, o el 20 de marzo de 1832. (Vase mi Memoria, pgina 50.) En un puerto de mar tan clebre por la extensin de su comercio, y por sus bellos establecimientos de Marina Real, se puede llamar fcilmente la atencin (sobre todo, excitando a algunas personas influyentes o ilustradas) sobre la totalidad de los fenmenos magnticos. Helos aqu: ”1 La variacin absoluta y las alteraciones en un gran nmero de aos. (Yo la he hallado, en enero de 1801, de 6, 22', 15" E.) Untitled-22 14/08/01, 12:45 115

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 116 \ 116 \ 116 \ 116 \ 116 \ ”2 Las variaciones horarias en diferentes estaciones del ao, modificadas por causas de perturbaciones en lo interior del globo, o por la aurora boreal, an cuando no es visible en el lugar de la observacin. ”3 La inclinacin magntica (segn la brjula de Borda) y sus variaciones anuales. Yo la hall en la Habana el mes de diciembre de 1800, de 53 22'. Sabine, en 1822, de 51, 55', cambiando los polos a cada observacin. Mster Gambay proporciona tambin un aparato para examinar las variaciones horarias de la inclinacin descubiertas por mster Arago. ”4 La intensidad de las fuerzas magnticas, medida por las oscilaciones de una aguja horizontal. ”Estos cuatro instrumentos juntos no costaran en casa de Gambay (e insisto en que sea l quien los construya) arriba de cien luises. ¡Qu laudable sera que, bien la Real Marina, bien la Sociedad Patritica, o cualquiera otra corporacin se dignara proporcionar a la teora del magnetismo terrestre tan poderosos apoyos! Mas si no se pueden adquirir por ahora todos los instrumentos indicados, trabaje usted, amigo mo, por tener siquiera desde luego el aparato de las variaciones horarias. ”Soy de usted, ”A.H.”EXTRACTO DEL PR"LOGO DEL SEOR HUMBOLDT QUE PRECEDE A LA MEMORIA DE DOVE“Los fenmenos del magnetismo terrestre considerados bajo tres puntos de vista, a saber: bajo la relacin recproca de su inclinacin, declinacin e intensidad, la de su alteracin, o lento desarrollo en el mismo lugar durante un perodo, y finalmente la de su simultaneidad en parajes muy distantes, han sido de muchos aos ac el objeto de mis constantes observaciones. A mi regreso de Mxico y del Per, como me hallaba en las costas del Pacfico, trat de determinar la variacin horaria del imn por medio de una brjula de 12 pulgadas de largo, colgada de un hilo de seda y provista con sus competentes anteojos; y habiendo llegado a Berln, como desease continuar en semejantes investigaciones, dispuse con el mayor esmero un aparato para el mismo propsito, en el que observ en consorcio del seor profesor Oltmanns en los aos de 1806 y 1807. Al intento nos valimos del anteojo magntico de Prony que da con seguridad ngulos de 7 a 8 segundos: observando principalmente en los solsticios y equinoccios, de da y de noche sin interrupcin, lo ms de media en media hora, durante cuatro a cinco das consecutivos, obtuvimos 1 500 resultados sobre alteraciones de la variacin horaria trmino medio de unas 6000 observaciones, en las cuales eran harto visibles los vestigios de un perodo nocturno, el influjo de la aurora boreal en la variaUntitled-22 14/08/01, 12:45 116

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 117 / 117 / 117 / 117 / 117 cin e intensidad magntica y notables perturbaciones (tempestad magntica) cuando el sol estaba bajo el horizonte, sin poder ya contrarrestar la tensin electromagntica de la superficie de la tierra. Desde esa poca haba yo manifestado el ms vivo deseo de ver establecidos aparatos semejantes al E. y E. de Berln, a fin de poder distinguir los grandes fenmenos terrestres de las perturbaciones producidas en lo interior del globo, desigualmente calentado en la atmsfera productora de nubes; pero mi viaje a Pars y los trastornos politicos de la Europa Occidental no me permitieron realizar por entonces este propsito. ”Despus de una larga interrupcin se continu en Francia el trabajo principiado por Cassini con un aparato mucho ms completo (el de Gambay), bajo un plan enteramente nuevo, muy ms comprensivo, y con una exactitud que no se haba logrado hasta all. Con Arago principi una poca brillante para la investigacin del magnetismo terrestre. Las observaciones hechas regularmente en el Observatorio de Pars, a horas sealadas acerca de las variaciones diarias de la declinacin, abrazan un perodo de aos mucho mayor que el que jams se ha consagrado a este ramo de Fsica dinmica. La luz que inesperadamnente esparcieron los descubrimientos de Cersted, Arago, Ampere y Seebeck sobre el ntimo enlace de la electricidad y el magnetismo, despert, despus de un largo sueo, un inters universal por el cambio peridico producido por la carga y descarga electromagntica de la tierra. Arago demostr que las auroras boreales interrumpan el curso ordinario de la aguja, aun en puntos donde no eran visibles. Observaciones simultneas entabladas sin conocimiento de los observadores en Pars y Kasn, ensearon hasta donde alcanzaba la accin de estas perturbaciones, haciendo presumir ms que todo cunto se ganara con establecer observaciones correspondientes. ”Al regresar de Francia a Berln, despus de una ausencia de 18 aos, me ocup desde luego no tan solamente en continuar el trabajo principiado en 1806, sino tambin en aprovechar las relaciones que me brindaba mi posicin, para establecer dentro y fuera de Europa un curso reglado de observaciones correspondientes sobre el magnetismo terrestre. Uniformidad as en los aparatos como en los mtodos, discreta eleccin de los lugares de observacin, constante trato y comunicacin entre los observadores ejercitados y seguridad en cuanto a la parte que en los trabajos tomaran las corporaciones sabias, eran otros tantos requisitos indispensables para la permanencia del Instituto fundado por m y mis amigos colaboradores. Casi podemos ya decir que nuestra lnea de estaciones magnticas se extiende desde la Amrica meridional, cruzando transversalmente por Europa, hasta la capital de la China. A instancia ma observa Boussingault con un instrumento de Gambay en la regin tropical de Untitled-22 14/08/01, 12:45 117

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 118 \ 118 \ 118 \ 118 \ 118 \ Colombia, donde la declinacin es oriental. El otoo de 1828 hice construir una casa magntica en Berlin, en el jardn del regidor MendelsonhBartholdy, sin emplear el hierro absolutamente para las clavazones y cerraduras, que todas se hicieron de latn. En Freiberg, en las minas de Sajonia, se observa en la llamada de Matusalem, a la profundidad de 35 toesas. El viaje al Asia septentrional que emprend el ao pasado de 1829 por orden del Emperador de Rusia, me proporcion mil oportunidades de dar mayor ensanche al proyecto. A propuesta ma, mand la Academia Imperial de Ciencias, de San Peterburgo, levantar una casa magntica para uso del distinguido profesor Kupffer. Asimismo se han plantificado semejantes establecimientos en Kasan y en Nicolajew; y por lo que respecta a Moscou, Irbutzk y Stika, posesiones rusas en las costas noroccidentales de Amrica, donde observa el Barn Wrangel, ya estn encargados los instrumentos. El astrnomo Fuss el Menor, que acompaa la misin de monjes griegos a Pekn, se halla surtido de una excelente aguja de declinacin de Gambay. “Nuestra lnea de estaciones”, segn acaba de escribirme el citado profesor Kupffer (a cuya incansable actividad quizs deberemos muy presto el conocimiento de la configuracin y progresin de la lnea sin variacin), “se extiende ya hasta Arcngel, donde, por orden del Ministro de Marina, deben determinarse, en la demarcacin del Mar Blanco, la variacin absoluta y la horaria, as como la intensidad de la fuerza magntica por un observador muy instruido”. Pero an no paran aqu los esfuerzos que se han hecho por parte de los cuerpos cientficos en obsequio de las observaciones correspondientes. La Academia de Ciencias, de Pars, en sesin de 28 de junio de 1830, con motivo de mi Memoria sobre las determinaciones de inclinacin en las montaas del Ural, Altai y el Mar Caspio, se sirvi nombrar una comisin compuesta de los seores Gay Lussac, Arago y Dulong para discurrir medios de dar ms desarrollo a mi empresa. ”En los Estados Unidos de Amrica, donde el gobierno aprovecha la extraordinaria extensin de territorio, por un plan tan bien entendido, para la averiguacin de los fenmenos meteorolgicos; en el hemisferio meridional, en la Nueva Holanda, en el Cabo de Buena Esperanza, en Chile y en las encumbradas cordilleras de los Andes, en Quito, Potos, y Mxico, seran muy de desear estaciones permanentes. Con los progresos que se han hecho en la cultura de las ciencias y la activa comunicacin y trfico de las naciones entre s, se facilita mucho (cuando se quiere trabajar de veras) la formacin de semejantes establecimientos; sobre todo si nos convencemos ms y ms que los grandes fenmenos terrestres no pueden ser notados sino muy parcialmente por los viajeros; quedando reservado tan slo a los observadores fsicos permanentes el escudriarlos completamente por medio de observaciones consecutivas. Untitled-22 14/08/01, 12:45 118

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 119 / 119 / 119 / 119 / 119 ”Al terminar esta introduccin histrica, debo tambin advertir que el digno editor de los Anales de Fsica y Qumica, el profesor Poggendorff, se ha encargado de hacer imprimir cuantas observaciones correspondientes se dirijan a Berln, donde se ha situado el establecimiento central. Las pocas del ao hasta ahora convenidas son: 20y21de marzo 4y5de mayo 21y22de junio 6y7de agosto 23y24de septiembre 5y6de noviembre 21y22de diciembre ”Por lo menos de hora en hora, noche y da. Si el nmero de pocas que se encarga observar pareciese excesivo, se ruega a los observadores se limiten a los equinoccios y solsticios. Berln, septiembre 26 de 1830”. Slo resta ahora advertir al pblico que en la primera oportunidad se encargar al mismo seor Humboldt, por hallarse todava en Pars, los instrumentos ms necesarios, fabricados, como l exige, por mster Gambay; entre tanto que el excelentsimo seor Jefe del Apostadero se ocupa en designar el lugar en que se ha de levantar el sencillo observatorio magntico, y en disponer desde luego su construccin. As ofrecemos a la ciencia nuestro contingente; quedan cumplidos los votos del ilustre viajero, y ms estrechas nuestras relaciones con el mundo cientfico europeo.Desde las cuatro de la maana del primer da hasta la medianoche del segundo. Untitled-22 14/08/01, 12:45 119

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 120 \ 120 \ 120 \ 120 \ 120 \V V V V V POLMIC POLMIC POLMIC POLMIC POLMIC A CON DON PEDRO A CON DON PEDRO A CON DON PEDRO A CON DON PEDRO A CON DON PEDRO ALEJ ALEJ ALEJ ALEJ ALEJ ANDRO A ANDRO A ANDRO A ANDRO A ANDRO A UBER UBER UBER UBER UBER SOBRE UN PROBLEMA DE MA SOBRE UN PROBLEMA DE MA SOBRE UN PROBLEMA DE MA SOBRE UN PROBLEMA DE MA SOBRE UN PROBLEMA DE MA TEMTIC TEMTIC TEMTIC TEMTIC TEMTIC AS AS AS AS ASARTCULO 1 POR EL MODORRO( Noticioso y Lucero noviembre 8 de 1832.) Seores editores del Noticioso y Lucero de la Habana. Muy seores mos: Habiendo pasado el trmino fatal de un ao y un da desde que tuvieron ustedes la bondad de insertar en el apreciable peridico que algunos de ustedes redactaban en aquella poca bajo el ttulo de Lucero, un artculo en que proponan dos cuestiones matemticas para ejercicio de los curiosos aplicados a esta hermosa ciencia, y como desde entonces ac nadie que yo sepa ha publicado su resolucin, negligencia que no he dejado de extraar, he credo que ya era tiempo de efectuarlo, como lo hago en los trminos siguientes: Cuestin 1 En qu caso y con qu instrumento podr un observador aficionado a la astronoma determinar su distancia polar y la del Sol, con menos de 20 segundos de error, careciendo de tablas declinatorias? Resolucin : Hallndose el observador en una de las zonas glaciales, tendr el Sol sobre el horizonte por espacio de varios das. Tmense en el da del solsticio o, para evitar toda duda, en el que le precede o sigue inmediatamente, las alturas del Sol al pasar este astro por el meridiano superior y por el inferior, con un buen sector de reflexin de los que miden los arcos de 10 en 10 segundos; corrjanse estas alturas de los defectos ordinarios, y hllense sus complementos, cuya semisuma ser la distancia del Sol al polo elevado, la cual sumada con la altura de paso inferior, dar la latitud del lugar. Untitled-23 14/08/01, 12:52 120

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 121 / 121 / 121 / 121 / 121 Si el observador se halla fuera de las zonas glaciales, podr tambin resolver el problema dentro de los lmites indicados, por medio de alturas meridianas tomadas en las inmediaciones de ambos solsticios, cuya resolucin omito por ser generalmente conocida. Demostracin : La variacin de la declinacin del Sol, casi nula el da de solsticio, no pasa de 14 segundos en 12 horas en el que le precede o en el que le sigue; y como un buen observador provisto del instrumento que me ha dicho, puede estimar en l un arco de 5 segundos, resulta que el mayor error que puede cometerse en la determinacin de la latitud y declinacin, es de 19 segundos. Cuestin 2 Dos navos A y B se hallan en un mismo meridiano: el primero en latitud N. 4 30'; y el segundo en latitud N. 3. Ambos navegan en el tercer cuadrante hasta encontrarse en el ecuador, y comparando sus diarios encuentran que A ha navegado 50 millas ms que B; pdese el rumbo y distancia de cada uno de ellos. Resolucin y demostracin : Llamando a la latitud del navo A— 270 millas, b la del navo B— 180 millas, d la diferencia entre las distancias navegadas por ambos buques = 50 millas, y s la suma de la misma distancia, tendremos por un teorema muy conocido de geometra elemental... d s =(a + b) (a + b), o, lo que es lo mismo, 50 s — 450—90, de donde, s — 810 millas. Conociendo s y d tendremos sin ninguna dificultad, que el navo A naveg 400 millas; y B, 380 millas. El clculo trigonomtrico nos da el rumbo del primer navo S. 51 6' 0 y el del segundo S. 61 23' 0, y que ambos contrajeron un apartamiento de meridiano = 334, 6 millas, con lo cual, si no me engao, queda resuelta y demostrada la cuestin. Ahora, constante en el designio que manifest en mi ltimo artculo del ao anterior, propongo el siguiente Problema Dada la relacin entre la superficie de un sector de crculo y la del segmento correspondiente, hallar el arco subtendido por la cuerda del segmento. Queda de ustedes, seores editores, su ms atento S. S. Q. S. M. B., El Modorro Regla, 5 de noviembre de 1832. Untitled-23 14/08/01, 12:52 121

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 122 \ 122 \ 122 \ 122 \ 122 \ARTCULO 2 POR PEDRO ALEJANDRO AUBER(Noticioso y Lucero, noviembre 19 de 1832.) Seores editores del Noticioso y Lucero. Muy seores mos: Tan pronto como lleg a m noticia que en su apreciable peridico de 8 de este mes haba un problema de geometra propuesto por el que se firma Modorro, me apresur a comprar el primero para ver si poda resolver el segundo. Ustedes conocern por lo que sigue, si he acertado o no. El problema dice as: “Dada la relacin entre la superficie de un sector de crculo y la del segmento correspondiente, hallar el arco subtendido por la cuerda del segmento”. Resolucin: Sea x el arco y r el radio del crculo a que pertenece: la superficiedelsectorser=rx/2yladelsegmento = r x/2 – r2 cos. x/2 sen. x/2. Si llamamos a la relacin entre 1 y 2, tendremos la ecuacin de la que es menester sacar el arco x. Si por sen. x ponemos la serie despus de las reducciones resultar: Hagamos: sen. xa ar = () 1 x xx -+-&3512312345 ...... c.; ar-a+1 ar =-+ xx c2412312345 ....... &. ar-a+1 ar =m, Untitled-23 14/08/01, 12:52 122

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 123 / 123 / 123 / 123 / 123 para simplificar los clculos; y x2 = b m + c m2 +d m3 + &c. despus de determinar los coeficientes indeterminados, substituir y extraer la raz cuadrada, resultar finalmente serie bastante convergente, que podr servir para calcular el arco x por medio de a y r. Me parece que tambin a m se me debe permitir el proponer un problema, sea el seor Modorro, sea al que guste resolverlo; y es el siguiente: Problema Se ha trazado un crculo sobre el eje mayor de una elipse, cuyos semiejes son a y b. Dada la razn entre el arco de crculo y el de elipse correspondiente a la misma abscisa, hallar el arco de elipse. Se da quince das de trmino para la resolucin de este problema, en la inteligencia que su autor tampoco pide ms tiempo para la resolucin de cuantos se le propusieron. Soy de ustedes afectsimo S.S.Q.S.M.B., P.A. Auber Colegio de Buena Vista, a 17 de noviembre de 1832ARTCULO 3 POR PEDRO ALEJANDRO AUBER(Noticioso y Lucero, diciembre 12 de 1832.) Seores editores del Noticioso y Lucero. Muy seores mos: No habiendo publicado nadie la resolucin del problema que propuse y tuvieron ustedes la bondad de insertar en su apreciable peridico del 19 del mes pasado, a pesar de haber transcurrido ms de los quince das de trmino que seal, debo suponer que excedi la fuerza de los matemticos de esta ciudad y sus inmediaciones, o que es tanta su modestia, que prefieren mi gloria a la suya propia. No me corresponde decidir a cul de estos dos motivos debe atribuirse su silencio; pero para que el pblico no crea que amonton dificultades x ara ar ara ar ara ar = -+ + -+ + -+ 619 5 1144 175 123()()() Untitled-23 14/08/01, 12:52 123

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 124 \ 124 \ 124 \ 124 \ 124 \ insuperables con slo el objeto de darme un concepto que no merezco, tengan ustedes la bondad de insertar la siguiente resolucin, que he procurado hacer tan corta como posible, sin faltar a la claridad. El problema deca as: “Conociendo la relacin del arco de elipse, cuyos semiejes son a y b, al del crculo trazado sobre el eje mayor y correspondiente a la misma abscisa, hallar el de la elipse”. Llamando k la relacin dada, tendremos la ecuacin integral que diferenciada y cuadrada, da dx2 + dy2= k2 (dx2 + du2) Sindolo y2 = 2ax–-x2 la ecuacin del crculo, y a2u2 = b2 (2 a x – x2) la de la elipse, se saca a u= b y, a2du2= b2 d y2, y por la substitucin, a 2 d x 2 + a2 d y 2 = k 2 (a 2 d x 2 + b 2 d y2). Integrando, sacando el valor de y2 y substituyendo en la ecuacin del crculo, resulta, despus de las operaciones acostumbradas Una vez hallada la abscisa comn, no es ms difcil hallar el arco de elipse, que es igual al del crculo partido por k: as todo se reduce a integrar la expresin: Si substitumos en ella el valor de d y2 que da la ecuacin del crculo, queda cuya integral completa es: SdxdykSdxdu2222+=+, x aakb kab = 2222 222(.) () 122k Sdxdy + 1 22k S adx axx 2 1 1 2 321 2 3 4 52 1 2 3 4 5 6 722 2 3 3ax k a x x a x a ( () ()() ......) ++++ Untitled-23 14/08/01, 12:52 124

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 125 / 125 / 125 / 125 / 125 serie fcil de continuar, puesto que su ley es manifiesta, y en la que basta substituir por x el valor hallado antes, para tener el arco pedido. Este problema no es de mera curiosidad; pues tiene relacin con la determinacin de la figura de la tierra, la atraccin de los cuerpos celestes y otros puntos del sistema del mundo, que en el estado actual de la ciencia no se pueden resolver sino por aproximacin. Queda de ustedes este su atento y S. S. Q. S M. B., Pedro Alejandro Auber Colegio de Buena Vista a 8 de diciembre de 1832.ARTCULO 4 POR EICOS"FILO (DON JOS DE LA LUZ)(Diario de la Habana, diciembre 15 de 1832.) Seor don Pedro Alejandro Auber: No soy matemtico ni pretendo serlo; pero s un patriota celoso de la reputacin de mi pas, y ms que todo, un amante decidido de la justicia. As pues, sin entrar absolutamente en la cuestin del problema que usted propuso dos semanas ha en el Noticioso y Lucero, tan slo trato de vindicar a este pueblo del insulto que usted le hace gratuitamente en su comunicado de hoy. Pregunto, seor mo, de que no se haya presentado nadie a resolver el problema de usted en los quince das prefijos, se infiere por ventura que no haya en toda una poblacin de 120 000 habitantes, compuesta de personas de tan diferentes clases y naciones, ni un individuo capaz de resolverlo? Conque usted se atreve a creer que es el nico en Jerusaln? No es posible llevar a mayor grado el insulto y la presuncin, y por consiguiente la inexactitud y la injusticia. Yo no har ms que copiar en prueba de ello las mismas palabras de usted, porque ellas arrojan de s an ms de lo que se pudiera desear. Ellas le perjudican a usted eternamente a los ojos de los sensatos; y no tardar mucho en arrepentirse all en su conciencia de haberlas estampado; pero ya no hay remedio: littera scripta manet (sic). Helas aqu: ...“a pesar de haber transcurrido ms de los quince das de trmino que seal, debo suponer que excedi las fuerzas (el problema) de los matemticos de esta ciudad y sus inmediaciones, etctera”. No era ms natural suponer que los matemticos de la Habana o no haban querido, o no haban tenido lugar, o se les haba olvidado hacerlo, y Untitled-23 14/08/01, 12:52 125

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 126 \ 126 \ 126 \ 126 \ 126 \ hasta que algunos no haban ledo siquiera el artculo? De cundo ac, seor Auber, se ha visto que tenga derecho nadie de quejarse del pblico o de agraviarle por no haber ste hecho caso de lo que se le propone? A nadie, que yo sepa, le haba ocurrido hasta ahora exigir la responsabilidad a quien es imposible exigirla. El pblico por su naturaleza se halla en este caso; as es que no sin harta razn dicen los sesudos ingleses que “negocio de todos es negocio de nadie”. Si usted hubiera propuesto el problema en un certamen cientfico, v.g., a alguno o algunos, ciertos y determinados matemticos de los que pasan por mejores en el pas, y no lo hubieran resuelto, entonces ya habra usted tenido menos sinrazn en decidir ex cathedra que no haba en esta tierra matemticos para el caso de usted. Pero proponrselo al mundo entero, y porque nadie se volvi a acordar de l, enfadarse y llevarse de encuentro a toda la hueste matemtica, y de camino nuestra poca o mucha reputacin cientfica, es una temeridad imperdonable. Yo bien s que aqu no hay matemticos insignes a docenas, yo bien s que en Francia su pas de usted, se halla, puede hallarse y debe hallarse ms generalizada esta clase de conocimientos; yo bien s que la isla de Cuba est todava dando los primeros pasos en la carrera de las ciencias; pero a usted no se le oculta por otra parte que si nosotros somos todava ignorantes, como yo lo confieso de plano (aunque ignorantes con ganas de saber), tenemos en nuestro seno un sinnmero de europeos de todas naciones, y muchos de la de usted en particular, entre los cuales se encuentran varios que poseen, ms o menos, la ciencia de la cantidad. Esto sea dicho en cuanto a los que el pblico no conoce; que de los que conoce slo citar al excelentsimo seor general don Francisco Lemaur, cuyos conocimientos han sido calificados largos aos hace, no ya por nosotros, pobres principiantes, sino por los primeros sabios calculadores compatriotas de usted, que es lo mismo que decir por los jueces ms competentes del orbe civilizado. Cul ha podido ser, pues, el objeto de semejante insulto?, se preguntar. Yo le dir sin rebozo, con la franqueza que me es caracterstica: tratar de desacreditar con armas prohibidas a los profesores de otros establecimientos. Es tan conocida esta intencin, cuanto que el seor Auber, no contento con decir que el problema era superior a las fuerzas de los matemticos de la Habana, agrega, “y a los de sus inmediaciones”. Puede estar ms clara su intencin, cuando extendi su red barredora hasta por las inmediaciones para pescar cuanto pudiera? Y para no dejar duda acerca de sus miras, al estampar la fecha puso: Colegio de Buenavista, en lugar de haber puesto Habana, lisa y llanamente, como de costumbre. Usted, pues, seor Auber, ech el clculo siguiente: “Yo propongo un problema, digo que ningn matemtico de las inmediacioUntitled-23 14/08/01, 12:52 126

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 127 / 127 / 127 / 127 / 127 nes es capaz de resolverlo, lo resuelvo yo poniendo al cabo mi nombre y apellido; pero como eso no basta para el fin que me propongo, doy las seas donde me puedan encontrar, conviene a saber, en el Colegio de Buenavista”. Es decir, “padres de familia, slo en Buenavista hay quien resuelva problemas de esta clase; luego si queris formar buenos matemticos, enviad aqu todos vuestros hijos”. El pblico har en eso lo que mejor le parezca. Mi nimo no ha sido defraudar a usted en lo ms leve de la reputacin matemtica de que tan justamente disfruta. No hay que confundir las cuestiones. Le aprecio a usted mucho, muchsimo como calculador,1 y an como individuo particular; y por lo mismo he sentido 1.Sin embargo ese concepto ser para m que no lo entiendo; pues un amigo matemtico a quien le el artculo de usted, despus de escrito el mo, hubo de salir al encuentro dicindome que mientras no diese usted ms muestra de su saber en la ciencia de los Laplace que la que acaba de ofrecer, quedara en el aire su reputacin. Vaya la prueba. “Usted determina el valor de la abscisa x correspondiente a la relacin k de los arcos circular y elptico para la ecuacin siguiente: Mas de ello se infiere tambin es decir, que determinada una abscisa x lo estar k, o la relacin entre el arco circular y el elptico. Hgase ahora x = a, o bien igual al semieje de la elipse, radio del crculo, y resultar cantidad que ser por consiguiente la relacin entre los cuadrantes elpticos y circular. Si pues en este estado se supone ms y ms pequeo el semieje menor b de la elipse, hasta reducirlo a cero, quedar confundida dicha curva con su eje mayor; de suerte que cada uno de sus cuadrantes ser igual a, y y de aqu el cuadrante circular igual al producto del elptico por k ser = aV2. Esta expresin sin embargo es la de la recta que une los extremos del cuadrante circular, y no el mismo cuadrante: mas siendo tan errneo este resultado deducido rigurosamente de la ecuacin al seor Auber toca aclarar esta inconsecuencia a que nos conduce la solucin con que nos regala. Hasta aqu mi amigo matemtico. Y yo, pobre lego, me apresuro a dar punto, aguardando tranquilo la respuesta de usted para llevrsela a quien competa, como que la fiesta no es conmigo. x aabk abk = 2222 222() () k a abxab2 2 2222 2 = -+ () k a ab2 2 222 = + k a xa2 2 22 2 ==, x aabk abk = 2222 222() () Untitled-23 14/08/01, 12:52 127

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 128 \ 128 \ 128 \ 128 \ 128 \ sobremanera que un exceso de amor propio y una rivalidad mal entendida le hayan precipitado en estos trminos. A los agraviados matemticos toca ahora ajustar cuentas con su compaero: yo slo me propuse alzar la voz en obsequio de la justicia, pues mientras tenga un aliento de vida no consentir que se obscurezca, aunque incurra en el desagrado de algunos. Eicosfilo Habana y diciembre 12 de 1832.ARTCULO5 POR UN HABANERO (PEDRO A. AUBER)(Diario de la Habana, diciembre 24 de 1832.) Seor Redactor del Diario de la Habana. Muy seor mo: No contest antes al comunicado inserto en su apreciable peridico de 15 de este mes, porque quise dejar al pblico el tiempo suficiente para calmar la indignacin que no pudo menos de causarle su lectura, al ver que su autor falta tanto a la buena fe como a la justicia y hasta a la sana crtica. Quin no se indignar, por ejemplo, al ver que su pluma me prodiga las mayores muestras de aprecio y estimacin, al paso que troncha mis frases y destila hiel y ponzoa a un tiempo en las que conserva, para suscitarme enemigos de todas clases y naciones, y atraerme el odio de las personas sensatas, en cuyo nmero parece que no se cuenta? Si me aprecia en poco o mucho, no s de dnde puede dimanar, a no ser que sea de trato personal o de informes adquiridos de personas que merecen su confianza. Como quiera que sea, si se ha convencido por s o por otros de que soy digno de aprecio, cmo puede suponerme sentimientos tan indecorosos e insensatos como los que estamp en su papel? Y si conoce ahora que se enga o le engaaron en el concepto que le merec, cmo puede seguir an en su muchsimo aprecio y tener el descaro de confesarlo, pues que nadie aprecia sino a su semejante? No slo dije en mi remitido al Noticioso y Lucero que deba suponer que (mi problema) excedi las fuerzas de los matemticos de esta ciudad y sus inmediaciones, sino que agregu..., o que sea tanta su modestia, que prefieren mi gloria a la suya propia, dejando al pblico el cuidado de decidir a cul de estas dos causas deba atribuir su silencio. Eicosfilo se considera al parecer con datos suficientes para decidir la cuestin, y por lo mismo l es quien insulta a la hueste matemtica, que supone agraviada Untitled-23 14/08/01, 12:52 128

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 129 / 129 / 129 / 129 / 129 por m, ya que a m me quedaba la duda de si era por modestia que no habra querido salir a la palestra y medir sus fuerzas conmigo, y que en ninguna parte se considera como ofensa el llamarle a uno modesto. Muy agradecidos le deben estar dichos seores, y por lo mismo no sera extrao se lo demostrasen como corresponde. A esto se expone el que, como Eicosfilo, troncha frases y suprime otras, con el objeto de dar libre curso a su mordacidad y desplegar su talento prosaico. Siento encontrarme en el caso de hablar de m a los que no me conocen, pues entre los que lean esta respuesta no faltar tal vez otro mal intencionado que, como el autor del remitido, califique tambin de presuncin lo que digo en mi abono: hay cabezas tan mal organizadas que son capaces de hallar herejas hasta en los libros ms sagrados. ¡Cmo ha de ser! Es menester hacerlo y exponerse a los tiros de la malevolencia. Dgame usted, seor Eicosfilo, si fuera tal la presuncin y rivalidad de que me acusa, habra dejado escapar la ocasin de lucir mi ingenio y conocimientos matemticos en los muchos exmenes pblicos que hubo desde que estoy aqu, y de tratar de rebajar la reputacin de los profesores de los dems establecimientos de educacin, para entronizar la ma, y hacer que prevaleciese la fama del colegio de Buenavista? No poda ser mejor la proporcin; y sin embargo ni usted ni nadie puede decir que me haya visto en uno siquiera de ellos, delicadeza de que tal vez no pueden alabarse todos los dems profesores de esta ciudad y sus inmediaciones. Si esto no basta para demostrar la falsedad de su acusacin; si algn recelo le queda an de que no lo hice por encubrir mis sentimientos o por indiferencias por el bien pblico, aqu est el seor de Saco, bien conocido por sus virtudes patriticas. Fue mi jefe por algn tiempo y me honra con el tributo de amigo; a l puede dirigirse para mayores informaciones acerca de mi carcter, y le dir francamente si merezco o no las acriminaciones que usted me prodiga en su artculo. A usted tambin se le podra preguntar si no hay un si no es de rivalidad en su escrito, y si no fueron las medidas que se iban tomando para elevar el colegio de Buenavista a la altura que debe alcanzar las que le excitaron la bilis y le pusieron la pluma en la mano. Eso de... a los agraviados matemticos toca ahora ajustar cuentas con su compaero, yo slo me propuse alzar la voz en obsequio de la justicia... (que para con algunos podr merecerle el nombre de...) no parece que indican otra cosa, sobre todo despus de las exclamaciones del prrafo anterior; y a fe que bien poco favor hace usted a los directores de otros establecimientos, dando a entender que no podrn evitar la desercin de sus alumnos y la ruina de sus colegios, si sus profesores no se ligan contra m y no acaban conmigo. Y qu diremos de la rabieta que le da al verme firmar con mi nombre y apellido y dar hasta las seas de mi habitacin!... Untitled-23 14/08/01, 12:52 129

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 130 \ 130 \ 130 \ 130 \ 130 \ Mas no quiero meterme a escudriador de conciencias, como usted, ni en averiguar las razones que le hicieron salir de sus casillas. Basta que usted me aprecie mucho, muchsimo, para que borre de mi memoria los agravios que usted me hace y no trate de suscitarle enemigos entre los mismos que usted llama en su auxilio. Ni aun preguntar quin es usted, ni tachar de... el encapillarse un nombre griego, para dar a entender que usted entiende la lengua de Homero. Quede esto para quien tenga gusto en averiguar vidas ajenas y se goce en hacer dao. Por tanto, terminar diciendo: que jams fue mi intencin el insultar a nadie, ni menos a un pblico respetable que me dio tan generosa acogida, y que protesto de cualquiera interpretacin en contrario; que por lo mismo no contestar a la rplica de usted, sea cual fuere, ni a artculo alguno que trate de la materia; y que me abstendr en adelante de tener parte en esos juegos cientficos que avivan la imaginacin y hacen progresar la ciencia de la cantidad ms que los mismos libros que tratan de ella, puesto que obligan a combinar principios, a buscar nuevos caminos y a vencer obstculos imprevistos, con solos los recursos de la memoria y del ingenio. Los problemas de hallar el volumen de un tornillo por medio de las dimensiones de sus roscas y del cilindro que cubren; el de determinar la distancia del foco de un terremoto a la superficie de la tierra, conociendo la hora en que se sinti y la latitud y longitud de los lugares de observacin, y otros problemas semejantes de matemticas puras y mixtas, ciencias naturales, etctera, que se me ocurrieron y me fueron ocurriendo en adelante, y pensaba proponer, se quedarn en la cartera, aunque sea en detrimento de las ciencias que sirven de base a todas las dems, ya que esto puede ofender a los que las cultivan como yo y a quien no las ha saludado siquiera. Pero se me olvidaba que su amigo el matemtico espera de m la solucin de sus dudas acerca de la exactitud de las frmulas con que le regal. Dice que el valor de la abscisa, conduce a k2 = 2, cuando b = O; y en esto vamos acordes; pero el suponer que puede disminuir b hasta cero y convertirse la elipse en lnea recta de una longitud determinada, prueba que ha meditado poco la naturaleza de esta curva y que se olvida de su origen. Para que la seccin cnica degenere en recta, es menester que el plano secante pase por el vrtice del cono, y entonces resultan una o dos lneas rectas indefinidas, y no de un tamao dado como supone. Luego dnde est la inexactitud que hall en las frmulas regaladas? Si dejamos el cono y nos ceimos puramente a lo analtico, encontraremos an ms motivos de extraar que a un matemtico se le haya ocurrido semejante reparo. La ecuacin a2 u2 = b2 (2ax—2), cuando b = O da 2 ax—x2 = O, o = m2, o=z2; la primera de estas ecuaciones es la de dos rectas perpendiculares al eje de las abscisas, pasando la una por el origen de las coordinadas, y la otra a la distancia 2a de dicho origen; la segunda ecuacin, tambin es la de dos Untitled-23 14/08/01, 12:52 130

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 131 / 131 / 131 / 131 / 131 rectas perpendiculares a las abscisas, y desigualmente apartadas del origen; y la tercera la de un crculo, cuyo centro est a la distancia a del mismo origen. Nada aqu hay, como se ve, que huela a recta de una longitud determinada, y que pueda alterar los resultados que apunt. Pero hay un modo mucho ms sencillo de averiguar, aun sin tanto aparato cientfico, si la frmula con que le regal est errada o no. Redzcanse las constantes a nmeros; supngase v.g. a = 100 y b = 1, y atendiendo a lo que se debe atender, ver su amigo el matemtico que ni en lo ms mnimo discrepa el resultado de la verdad. Luego, dnde est la equivocacin?, y a qu consecuencia conducen sus reparos, sino a que no medit bien la materia y falt esencialmente a la ciencia que profesa y ensea tal vez? Pedro Alejandro Auber Habana, 24 de diciembre de 1832.ARTCULO 6 POR EL AMIGO DE EICOS"FILO (JOS DE LA LUZ)( Diario de la Habana diciembre 27 de 1832.) “Quoique vous ecriviez, evitez la bassesse: le style le moinsnoble a pourtant se noblesse”. BOILEAUSeor don Pedro Alejandro Auber. Muy seor mo: Un abismo llama otro abismo, o mejor dicho en el caso presente, un abismo le ha ido precipitando a usted en una serie de ellos. Vamos a verlo de un modo tan claro y distinto, que a ninguno de los lectores quede la menor duda en el particular. El seor Auber insult al pblico habanero en su papel del 12 del corriente, y Eicosfilo tuvo valor para decrselo y probrselo en igual fecha, sin denostar al seor matemtico ni salirse de la cuestin. Y despus, por va de aditamento, se trat de tantear las fuerzas calculadoras de quien desde 17 de noviembre se atrevi a publicar que no peda ms de 15 das para resolver cuantos problemas se le propusiesen. Es decir que el seor Auber deba contar en s mismo aun con ms recursos de los que Untitled-23 14/08/01, 12:52 131

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 132 \ 132 \ 132 \ 132 \ 132 \ posee actualmente la ciencia, supuesto que hay infinitos problemas que hasta ahora nadie ha alcanzado a resolver. Sin embargo, yo creo piadosamente que usted no ha querido ir tan lejos; pero la consecuencia es la ms legtima del mundo. A estos trances se expone el que como usted se explica con una generalidad tan absoluta, y ante la cual huye Minerva sonrojada. De intento quiero abstenerme de hacer las innumerables reflexiones de todas clases que se desprenden de esas palabras, que sin duda no han sido dictadas por un espritu de modestia, que ms bien se siente en el pecho que se expresa con los labios. Sera nunca acabar si tratramos de seguir paso a paso todas las tortuosidades en que se extrava nuestro matemtico. Harto habr que molestar al pblico, aun sin decirle ms que lo indispensable en la cuestin. Por lo cual me apresurar a contestar brevemente los infundados cargos que me hace. Yo, empero, no vomitar injurias en lugar de exponer razones; yo no destilar hiel y ponzoa a imitacin de usted, agregando la calumnia de decir que es su adversario quien vierte el veneno. El pblico decidir de parte de quin est la razn, as en lo principal del asunto como en la circunstancia de haber o no traspasado los lmites de la moderacin. No se gozar usted, seor Auber, en que yo le pague en la misma moneda. Una cosa s le advertir, y es que si antes le dije que se arrepentira infinito de haber estampado aquellas funestas palabras, ahora le agrego que su papel de hoy en cuerpo y alma le ha manchado a usted en trminos que no hay aguas ni reactivos bastante eficaces para purificarle a los ojos del pblico habanero. Pero contraigmonos a pormenores. 1.Dije que le apreciaba a usted mucho, muchsimo como calculador y como individuo particular, y que no haba que confundir las cuestiones, porque puede un hombre ser insigne matemtico, tierno padre, marido afectuoso, fiel amigo, patriota decidido y, sin embargo, tener la debilidad de presumir de algo y la desgracia que le ofusque su presuncin y le precipite a malos pasos. Y he ah el carcter de la verdadera imparcialidad y tolerancia: apreciar a nuestros semejantes por sus buenas prendas, aunque les descubramos alguna falta. 2. No soy truncador ni suprimidor de frases ajenas para sacar de ellas lo que haga a mi propsito, como usted supone gratuitamente. Por el contrario, siempre despreci semejante tctica como indigna de quien toma sobre s el sagrado encargo de hablar al pblico. Jams he aspirado en lo que escribo a otras dotes que a una lgica severa y a cuanta claridad me es posible dar al asunto. Por eso y porque no es justo que se me crea sobre mi palabra, transcrib las de usted en apoyo de mi aserto, y como aun sin la alternativa que usted pona, arrojaban de s abundante materia, no hice ms que copiar las primeras, agregando una etctera que inclua todo lo Untitled-23 14/08/01, 12:52 132

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 133 / 133 / 133 / 133 / 133 dems. Usted ahora ha puesto la cosa de peor condicin, acusndome de truncador, pues copiando toda la frase, como usted lo ha hecho, ver el pblico que usted aade al insulto el sarcasmo. Qu otra cosa significa el que sea tanta su modestia (habla usted de los matemticos) que prefieren mi gloria a la suya propia ? Pero qu mayor prueba de que usted ha tratado de insultar al pblico, llevndose de encuentro a toda la hueste matemtica, que las mismas expresiones con que contina usted el perodo? (y ahora no me tachar usted de mutilador : “pero para que el pblico no crea”, son sus palabras, “que amonton dificultades insuperables con slo el objeto de darme un concepto que no merezco, tengan ustedes la bondad de insertar la siguiente resolucin, &”. Tenemos pues que, en concepto de usted, el problema no era muy difcil; luego tanto ms ignorantes resultan los matemticos de aqu en no ser capaces de resolver hasta lo fcil; luego si esto no se llama presuncin, ignoro yo qu nombre darle; luego si esto no es insultar y haber tenido el nimo de echar bravatas y llamar la atencin sobre s, yo no s ni dnde estoy, y hasta dudo de mi propia existencia. Pero ¡qu digo! Qu caso ha hecho usted del pblico en su contestacin? Cuando todos esperbamos un papel moderado y lleno de disculpas, confesando su primera falta, slo consagra usted a este propsito un par de lneas; y eso como de mala gana, en el penltimo prrafo, dedicando sus dos columnas casi exclusivamente a lastimarme y a mancharse. ¡Ah, seor Auber! Lo que a usted le duele es que haya entre nosotros quien tome de su cuenta el ingrato encargo de despejar ciertas incgnitas 3.Cmo puede usted pretender ahora, despus de los renuncios que le hemos cogido, hacer alarde de su modestia, y de que no ha movido su pluma la presuncin y la rivalidad ? Si usted por sus escritos da muestras de que no es modesto, de qu le aprovechar alegar que jams ha ido usted a preguntar a los exmenes de otros colegios para lucir su habilidad? Puede un individuo preguntar mucho, muchsimo, y sin embargo brillar en las preguntas su modestia; as como puede haber otro que nunca hable. Y el da que escriba (que es mucho peor) entregue la carta miserablemente. Ni crea usted que le sirve de nada para su propsito el respetable testimonio del seor de Saco. Este benemrito patriota muy bien podr hacer los mayores encomios del carcter de usted, de su buen comportamiento, de su aptitud como profesor y de cuanto ms se quiera suponer; pero siempre, siempre le llevar a usted muy a mal que se haya comprometido en los trminos que lo ha hecho, mucho ms siendo amigo de usted, como se supone. En todo caso, si a usted le parece, a l me refiero, y estoy seguro que su testimonio le saldr a usted contraproducente Toda la vida me ha gustado jugar limpio. Untitled-23 14/08/01, 12:52 133

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 134 \ 134 \ 134 \ 134 \ 134 \ 4.Rivalidad lo que me hizo tomar la pluma? ¡ Rivalidad contra los muertos S, el Colegio de Buenavista haba ya fenecido cuando trac aquellos renglones. No es posible equivocar mi intencin, seor mo: ella no fue otra que descubrir la de usted, que trataba de contribuir con su pequea cuota a la resurreccin de un difunto. Crea usted lo que guste en el particular; pero tenga entendido que cuantos leyeron mi papel manifestaron que no era libre mi traduccin; sino que logr desentraar sin violencia alguna el sentido que envolvan las mal aconsejadas palabras de usted. Jams, jams podr borrar usted de su memoria ni de la del pblico, las inmediaciones de la Habana y la fecha del Colegio de Buenavista. Y qudese esto aqu. y no permita el cielo que yo turbe las cenizas de los finados!... 5. Tratbase de volar como dijo el cuervo a otro pajarraco, y no de decirme si soy negro y feo : tratbase no de averiguar mi nombre, sino el mrito de mis razones. Acaso es algn pecado llamarse de esta o de la otra manera, como oportunamente se lo ech en rostro una jovencita recatada a un mal curioso confesor? Seguramente que el que quisiera pasar por helenista por haberse firmado Eicosfilo merecera en penitencia ser condenado a no saborear en su vida las dulzuras de la divina lengua de Homero. Por lo dems, yo amo el annimo con toda mi alma, porque haciendo desaparecer los nombres de la escena, tan slo deja lugar a las cosas, para que sin prestigio alguno se abran ellas mismas camino en el nimo de los oyentes. 6.Finalmente, hace usted muy mal en no contestar a mi rplica, cualquiera que sea; y hace usted mal por dos razones: primera, porque despreciar hasta ese punto al adversario es una nueva prueba de presuncin (no hay remedio, todo es empezar) y segundo, porque con semejante conducta priva usted de sus luces a los dudadores como yo. En consecuencia tampoco hace usted bien en dejar guardados en su cartera estos importantsimos problemas con sus resoluciones; pues en ello se interesan los progresos de las ciencias. Sepa usted, amigo mo, que stas exigen que nos purifiquemos en sus aras de las reliquias de ciertas pasiones, ofrecindoles despus mayores y ms aceptables sacrificios. No es sta la vez primera que se proponen cuestiones matemticas en la capital de Cuba, pero as los que las han propuesto como los que las han resuelto se han portado con la atencin, justicia y decoro que se merece el pblico. En suma, lo han sabido hacer bien en el fondo y en la forma: est modus in rebus Pero no quiero levantar la pluma sin llamar la atencin a las palabras con que principi, esto es, que usted se haba precipitado en una serie de abismos Y ved aqu cmo las mismas palabras pueden servir de epgrafe a la cuestin matemtica, a que dio margen la nota inserta a continuacin de mi anterior papel, como se lo har ver a usted dentro de poco. Untitled-23 14/08/01, 12:52 134

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 135 / 135 / 135 / 135 / 135 Mas antes de dejar el campo a mi amigo, trato de hacerle a usted en su nombre (como que esto no es conmigo) una proposicin del modo ms solemne y obligatorio. Ya que usted est tan seguro del resultado de sus clculos, y que trata nada menos que de aprendiz a mi matemtico, a punto de extraar se le haya ocurrido semejante reparo vamos a depositar una suma cualquiera, la que usted guste, en arcas reales, o en la persona que convengamos, y acudir desde luego con todo lo que se haya publicado en la materia por una y otra parte, a dos o tres calculadores de los ms esclarecidos de su propia nacin de usted, como son los seores Cauchy, Poisson y Lacroix: que stos decidan, fundados en los datos de la ciencia, de parte de quin est la razn. Entonces el ganancioso tan slo obtendr la mitad de la suma, aplicndose la otra mitad a beneficio de las escuelas gratuitas de esta ciudad, y sacndose de ah as mismo los gastos que ocasionare el correo y el trabajo de los matemticos jueces: y caso que usted no quiera admitir la apuesta, no creo se negara a que se consulte la cuestin a dichos sabios y a cuantos matemticos acreditados hay en Europa.2 Esto es si an persiste usted en querer que le asista el derecho despus de ledo lo que sigue. A m, seor mo, poco o nada se me alcanza en estas mismas materias, pero por lo que trasciendo con la sana razn, y por lo que dicen los peritos, si antes estaba en el aire su reputacin cientfica, qued ahora asegurada en tierra, es decir, sepultada para siempre. Se me figura que se ha metido usted en un laberinto, del cual no es muy fcil desenmaraarse. Si usted por ventura encontrase este nuevo hilo de Ariadna, habra usted ganado una corona ms inmarcesible que la que ci las sienes de los Laplace, de los Lagrange y de los Fourrier. Como quiera que sea, usted provoc la lid. ¡Ea, pues, el guante est echado! A usted slo toca levantarlo. Eicosfilo En la nota puesta a la contestacin que en el Diario de 15 de este mes se dio al seor don Pedro Alejandro Auber, se le advirti ligeramente uno de los absurdos que se seguiran de su frmula, por la cual pretende que se determine la abscisa comn a los arcos elpticos y circulares, una vez dado la razn de ellos, de donde, aunque no lo declara, se le demostr que se 2A mayor abundamiento, apelamos tambin a Gauss, Mejer y Hirsch, en Alemania, y a Jvory Babbage y Brinkley, en la Gran Bretaa. Asimismo podremos arreglar entre nosotros y con personas de nuestra satisfaccin todas las formalidades y trmites que haya que observar, as en la apuesta como en la consulta. No tiene usted ms que manifestar su anuencia por el Diario, y al punto presentar el plan para realizarlo, sometindolo a la discusin: todo, todo lo facilito; o bien, presntelo usted mismo, si gusta, a la posible brevedad. Untitled-23 14/08/01, 12:52 135

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 136 \ 136 \ 136 \ 136 \ 136 \ deduca la razn de los mismos arcos, si por la inversa fuese la abscisa conocida. Mas si por entonces no se extendi ms la nota, fue slo por creerse suficiente para llamarle su atencin acerca del no pequeo error en que haba incurrido en la supuesta solucin de su problema, y para que el pblico ilustrado de esta ciudad se consolase del poco miramiento con que el mismo seor Auber haba tratado a los matemticos que en ellas y sus contornos habitan. Conviene sin embargo, para que a stos se les haga el honor que les corresponde, manifestar que no se les ocultaron desde luego otros absurdos a que conduce la misma frmula, y que hay tambin quien conozca los defectos de raciocinio del seor Auber en su imaginada resolucin, de que tan pagado se nos muestra. Para proceder con orden y evitar repeticiones, pondr numeradas las ecuaciones estampadas en el Noticioso del 12 de este mes, como tambin las que yo vaya deduciendo, y fuere necesario. En la primera asienta la cuestin el seor Auber, y como llame x e y las coordenas del crculo y x y u las de la elipse, expresa esta ecuacin que la integral del elemento de la primera curva es proporcional a la de la segunda, siendo k la razn de ambas, entendindose sin embargo, que han de tomarse entre el origen de aqulla y una misma abscisa. Deduce la ecuacin segunda diferenciando la primera en la suposicin de ser k una constante, y de aqu cuadrando y sustituyendo su valor por d u = b/a saca la tercera Reuniendo ahora en un miembro de esta ecuacin los trminos multiplicado por d x2, y en el otro los multiplicados por d y2 sacando la raz cuadrada e integrando, y atendiendo a que no hay constante que agregar por ser y = o, cuando x = o se sacarn cuadrando la ecuacin 4: a2(k2 – 1) x2 = (a2 – k2 b2) y2. Substituyendo en ella por y2 su valor sacado de la ecuacin del crculo y2 = 2ax–x2, se deducir fcilmente dividiendo primero por x, con lo que se reduce la ecuacin al primer grado respecto a esta cantidad quinta SdxdykSdxdu2222+=+ dxdykdxdu2222+=+adxdykadxbdy22222222 ()(). +=+ x aakb kab = 2222 222() () Untitled-23 14/08/01, 12:52 136

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 137 / 137 / 137 / 137 / 137 de la cual se dedujo en el Diario citado la 6, Propiamente queda con esto concluido lo que sobre el problema en cuestin trae el seor Auber, pues la serie que agrega y da el valor del arco de crculo por la abscisa x puede verse en cualquier tratadito de clculo integral, y se reduce a expresar por aproximacin el arco por el senoverso; as como tambin hay otras que lo expresan por el seno o la tangente, etctera. Sabido es que determinada la abscisa correspondiente a la razn k de los arcos elpticos y circular, es fcil por las tablas usuales calcular el ltimo, que divido por k dara el valor del primero, y as la rectificacin de la elipse se reducira a la del circulo, lo cual no han conseguido ni los Legendre, ni Lagrange ni Laplace, sin citar otros muchos clebres matemticos que antes y despus se han ocupado de la rectificacin de la elipse. Todos han visto que de ningn modo podr referirse a la del crculo, y slo al seor Auber estaba reservado el creer, si es que conoce sus obras, que los haba superado. Por desgracia suya se le hizo ver desde luego un absurdo, y ahora sealaremos otros que de su frmula se seguiran. 2 Hgase en ella x= 2 a y resultar k2 = 1 o bien k = 1 Esto quiere decir que la periferia de la semielipse, cuyo eje mayor es dimetro del crculo, es igual a la semicircunferencia de ste, pues su razn es la de la igualdad. 3 Como en esta determinacin de k = 1 nos entra el semieje menor b de la elipse, quiere decir, que todas en su periferia seran iguales entre s, cualquiera que fuese dicho semieje, pues cada una lo es a la circunferencia cuyo radio es igual a Sin embargo est demostrado que son todas menores que la circunferencia del crculo y tanto ms, cada una, cuanto menor sea su semieje b 4 En el Diario ya citado se hizo ver que de la frmula que nos ocupa resulta la relacin entre los cuadrantes elpticos y circular o bien y como la razn de cualesquiera dos cantidades sea la misma que la de su duplo, se infiere que la ltima escrita ser tambin la relacin de las semicircunferencias elptica y circular, y no la unidad como aparece del absurdo segundo; de suerte que ni los mismos absurdos que brotan de la frmula del seor Auber, guardan entre si consecuencia, y propiamente k = + 22 22a ab k a abxab2 3 2222 2 = -+ () Untitled-23 14/08/01, 12:52 137

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 138 \ 138 \ 138 \ 138 \ 138 \ vienen siendo absurdo de absurdos. Pero vamos a otros. 5 Si se hace x = 1/2 a, la razn k ser y haciendo x = 3/2 a, ser dicha razn y llamando e, e1 los arcos elpticos correspondientes, y C la semicircunferencia cuyo radio igual a resultarn estas dos ecuaciones: y de aqu e1 + e1 = C/3n + 2C/3n’ Pero es fcil demostrar que e + e1 es igual a la periferia de la semielipse y por consiguiente ser su relacin con la circular, o bien para este caso: en donde sustituidos por n, n1 sus valores, se cambiar en esta: la cual es diferente de las sealadas en los nmeros 2 y 4 aunque las tres debieron ser iguales. Incomprensible parece que de estas aplicaciones tan obvias y sencillas de la determinacin del seor Auber, ninguna le ocurriese hacer para comprobarla, pues conociendo de este modo su error habra excusado su publicacin y el rubor que debe causarle, sobre todo cuando tan pagado se nos muestra de sus conocimientos por los que menosprecia a cuantos matemticos hay en la Habana. Por esto he credo oportuno poner varias aplicaciones para que se note que cuando no la una, la otra debi ofrecerse a la imaginacin del autor, aunque su vigor distase mucho del necesario, para 2 322a ab n; + = 2 322 1a ab + = n ; ne == 1 3 2 3 CC‚‚,, ne k nn nn = + 3 21 1, 6 3232222a abab +++ Untitled-23 14/08/01, 12:52 138

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 139 / 139 / 139 / 139 / 139 esta clase de inventos, porque en cuanto a demostrar lo errneo del suyo una sola; y la publicada en el Diario citado era suficiente. Mas no me contentar con esto; siendo fcil, podra decir al seor Auber, descubrir los errores de su clculo en la aplicacin de sus resultados y no en su origen, pues para lo ltimo es forzoso acompaarle por el camino intrincado y sublime que de su amor propio es presumible se figure haber seguido. Manos, pues, a la obra, seor Auber. La ecuacin 1 de usted, no quiere decir ms sino que el arco circular del primer miembro es igual al elptico del segundo multiplicado por una cantidad k suponiendo que ambos corresponden a una misma abscisa; condicin que va in pectore porque dicha ecuacin no la expresa. Hasta aqu nada hay que decir ni tachar, pues una cantidad, cualquiera que sea, puede suponerse el producto de otras dos si ya no fuese que a pesar del aparato de las diferenciales, radicales y signos de integracin, todo, todo se reduce a lo dicho, o a una mera perogrullada. Pero el paso de la primera a la segunda ecuacin, es ms bien que paso, derrumbadero. Dice usted que se diferencia aqulla y saca sta tratando como constante la cantidad k Y de dnde saca usted que sea esto permitido? Para ver lo contrario no es menester gran capacidad ni gran discurso. Sabido es que los arcos circular y elptico son funciones implcitas de la abscisa x y por consiguiente k cociente de la divisin del primero por el segundo, ser variable as como aquellos con la misma abscisa. Pues, en verdad, que si hace usted k variable no ha de sacar de la ecuacin que resulta ms luz para la solucin de su problema, que de la cueva de San Patricio. Este crassimo error de suponer k constante es el padre natural de casi todos los dems tejidos en el discurso de usted. Como quiera, es de admirar que por la ecuacin quinta que deduce, si bien representa otra cosa distinta de la que imagina, segn lo har ver despus, es de admirar, digo, cmo no vio que dicha ecuacin est en contradiccin manifiesta con lo supuesto, pues siendo all k dependiente de x variando esta ltima cantidad era forzoso que con ella variase la primera. Mas esto y otras cosas no menos claras se ocultaron a la vista de usted, que bien se echa de ver que no es muy perspicaz en las cantidades analticas. As es que supuesta la ecuacin segunda de que tratamos, y sin pasar adelante, debi descubrir que su problema estaba ya resuelto. Se admira usted, seor Auber? Pues valo usted demostrado. Dicha ecuacin expresara que los elementos de los arcos elpticos y circular comprendidos entre dos ordenadas infinitamente prximas eran proporcionales o tenan la razn constante k y siendo esto as, fcil es ver que cualquier suma de unos y otros seguidos y comprendidos siempre entre dos ordenadas como los primeros, tendran la misma razn; y por consiguiente que la tendran tambin cualesquiera dos arcos de dichas Untitled-23 14/08/01, 12:52 139

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 140 \ 140 \ 140 \ 140 \ 140 \ curvas finitos, igualmente comprendidos entre dos cualesquiera ordenadas. Seguirase de aqu que contndolos desde su origen hasta cualquier abscisa, siendo tambin proporcionales, no habra ninguna de que fuese peculiar el valor de k porque para todas sera el mismo; y que tan dependiente se hallara la rectificacin de la elipse de la del crculo, y por igual principio, como lo es la cuadratura de una curva de la de la otra. Bastara slo para una elipse dada, averiguar cul era la razn entre uno de sus elementos y el correspondiente del crculo. Aqu, sin embargo, se presenta una y no pequea dificultad, porque dicha razn, o k en el origen de las curvas es a/b, y cuando la ordenada es el semieje de la elipse, la misma razn es la unidad; de suerte que va disminuyendo desde el primer punto al segundo. Y es posible, seor Auber, que de esto propio, que no debi ocultrsele, no viese que no poda tener lugar su ecuacin segunda? Pero vamos adelante. Si de dicha ecuacin se saca el valor de du y se le substituye el suyo por sacado de la ecuacin del clculo, se tendr 7, el cual es muy diferente del elemento de la ordenada de la elipse Igualndolos, sin embargo, ya que en el concepto de usted el ltimo d u ha de ser el mismo que el de la ecuacin 7, desaparecer x la diferencial dx y saldr de donde fcilmente se deduce, octava: o bien, novena: k a aabax2 4 4222= --()() dy ax axx = ()dx 22 du aaxx = b(a-x)dx 22du dxakaxx kaxx = --222 22 2 () b a ax k akaxx2 2 2 2 2221 2 ()()() -=-xa ak kab = -22 221 Untitled-23 14/08/01, 12:52 140

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 141 / 141 / 141 / 141 / 141 valores muy diferentes de los que expresan las ecuaciones quinta y sexta, aunque debieran ser los mismos, pues se han deducido por un mtodo no menos legtimo que aquellos de la ecuacin segunda y de las del crculo y de la elipse. Y qu dir el seor Auber ahora, viendo un nuevo valor de la abscisa, a la que en su concepto corresponden los arcos elpticos y circular que tienen la relacin expresada por k ? Sepa, pues, que ni aqul ni ste sealan lo que se imagina sino cosas muy diferentes que explicar luego, pero notar antes que sus operaciones para la imaginada resolucin de su problema se parecen a las de un piloto que, creyendo dirigir bien su derrotero desde Cdiz a Canaria, arrib sobre Plymouth, y hasta lleg a figurarse que la torre de Edistone era el pico de Teide, confundiendo en su viaje algunas marcaciones de las costas de Espaa como si fuesen tierras de frica. Ser, pues, conveniente hacerle conocer que no es el frica la que ha visto ni a ningunos africanos, aunque a la verdad no mereca esta leccin por su arrogancia no escasa. Vamos, pues, al asunto. 1.Si se propusiesen determinar una curva tal que cortada como tambin un crculo por cualesquiera dos lneas paralelas a otra dada de posicin, los arcos que interceptase de sta y aqulla tuviesen siempre una razn constante y dada k la ecuacin segunda sera la que expresase esta condicin, y llamando a el radio del crculo, tomando el extremo del dimetro perpendicular a dichas lneas por el origen de las coordenadas ortogonales x u, la ecuacin diferencial de dicha curva sera la 7, la cual pasando el origen de las abscisas al centro del crculo, llamando z cualquiera de ellas, y haciendo para mayor sencillez se cambiar en la siguiente: Expresin que a lo menos por el mtodo de las cuadraturas podr integrarse y trazarse la curva, que como se ve no es geomtrica, sino mecnica o trascendente, que ningn parentesco ni proximidad tiene con la elipse. 2.Si sobre el dicho dimetro del crculo como eje mayor se supone trazada una elipse de la que el menor fuese 2 b y se propusiese hallar la abscisa en la cual los puntos correspondientes en dicha curva y la elipse tuviesen tangentes paralelas, quedara determinada por la ecuacin octava. k k aC2 2 221 = dudz zC az =+ 22 22 Untitled-23 14/08/01, 12:52 141

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 142 \ 142 \ 142 \ 142 \ 142 \ 3.Suponiendo prolongada la ordenada que corresponde a la abscisa del nmero antecedente hasta cortar el crculo en dos puntos, y que paralelas a las tangentes al mismo crculo que pasan por ellos se tirasen dos rectas por el extremo del dimetro origen de las coordenadas, la ecuacin del sistema de estas mismas rectas ser la cuarta. 4.Si dichas rectas se suponen prolongadas hasta encontrar el crculo, la abscisa comn de los puntos de interseccin quedar determinada por la ecuacin quinta. A esto ltimo es a donde ha ido a dar el seor Auber, aunque sin conocerlo, as como ni el piloto del cuento, la torre de Edistone; mas ya que haya quedado tan frustrado en sus esperanzas como se ha explicado, por lo tocante a los provechos que de su solucin esperaba para la Geografa y Astronoma, ya que no tengan el efecto que crea, puede consolarse, porque aos hace acudieron los gemetras a esta necesidad, y por ellos se sabe rectificar la elipse as como el crculo con cuanta exactitud se quiera o sea menester para los diferentes casos tericos y prcticos que se ofrezcan. El empeo de sostener un error conduce a ciento. Escrito el papel que antecede, le en el Diario de hoy 24, lo que dice el seor Auber contra la objecin que se 1e hizo, persistiendo en sostener que el cuadrante circular es igual al elptico multiplicado por representando a el semieje mayor radio del crculo y b el menor. Se supuso en la nota del Diario del 15, segn la costumbre de los matemticos para determinar las ltimas razones de las cantidades, que una que disminuye sin trmino puede llegar a cero, y ya que a este cero absoluto no quiera darle entrada el seor Auber, enhorabuena que no sea b = O sino igual a una cantidad tan pequea como se quiera y en tal caso la razn dicha podr expresarse as donde disminuyendo ms y ms b puede ser S menor que cualquier cantidad por pequea que se suponga. Del propio modo el valor del cuadrante elptico recibira esta forma a (1 + e), donde disminuyendo e al tiempo que b puede llegar por igual causa a ser una fraccin de la unidad menor que cualquiera otra dada. De todos modos 22 22a ab + k b a = + 2 12 2 kS =21 (), Untitled-23 14/08/01, 12:52 142

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 143 / 143 / 143 / 143 / 143 el cuadrante circular, producto de la ltima cantidad y de k ser Mas difiriendo el mismo cuadrante de su cuerda en una cantidad finita y conocida que llamndola F, podremos expresarlo as 22a + F, que igualndolo con su valor antes hallado y restando de ambos miembros de la ecuacin 22a saldr F= 22a (e – S Se). Mas el segundo miembro de esta ecuacin puede ser, segn se ha dicho, menor que cualquier cantidad por pequea que se suponga, y por consiguiente menor que F, cantidad finita. Luego la anterior ecuacin no tendr lugar en multitud de casos, y por consiguiente ni tampoco la razn. Valga lo dicho para que el seor Auber vea que no se deja sin contestacin la infundada suya a que me refiero; pero pues negndose en este caso a las aplicaciones algebraicas, quiere como a modo de experimento acudir a las aritmticas, y afirma suponiendo a = 100 y b = 1, ni en lo mnimo discrepa el resultado de la verdad, atendiendo a lo que se debe atender srvase decirnos en este supuesto y en los de a = 1 000 y a = 10 000 siendo siempre b = 1; el nmero de partes de a y sus decimales hasta la sexta que tendr el cuadrante elptico, escribiendo la frmula por donde lo calcule, y para entonces le prometo el desengao de sus errores si es que lo dicho no lo alcanza. Parece que al seor Auber le hizo choz haber yo dicho de su frmula que era regalada, pues repito lo regalado y de letra cursiva, sobre lo cual debo asegurarle que si fuera verdadera, la mirara yo como tan gran regalo, que mal haya para cuanto nos ha hecho Lagrange y otros de igual o mayor cacumen, y aun aado que el tal descubrimiento no habra debido publicarse aqu donde no es dable hacerle todo el pro que se merece, sino acudir con l a las ms sabias academias de Europa, pues bastara para abrir al autor sus puertas como a socio, a lo menos corresponsal, y que su trabajo se imprimiese de pronto entre las memorias de los sabios extranjeros. ¡Ah es nada el estrpito que hara por all tamao descubrimiento! Hasta la Habana tendra parte en la gloria del mismo seor Auber aunque no fuese sino por haber recibido tan sublime inspiracin en su suelo. Pero yo pierdo las esperanzas de que lleguemos a tanta altura, pues 212aeSeS () +--. 22a 22 22a ab + Untitled-23 14/08/01, 12:52 143

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 144 \ 144 \ 144 \ 144 \ 144 \ por ms que un hombre se agite y empee, si ni la ciencia ni su ingenio le sugieren los escalones necesarios, nunca podr ascender hasta el pinculo. “Car jamais, quoi qu’il fasse, un mortel ici-bas “Ne peut aux yeux du monde tre ce qu’il n’est pas. Y con estos versculos de su celebrrimo compatriota, para cuya aplicacin nos autorizan suficientemente las muestras que de s ha dado usted, se despide por ahora, El Amigo de “ Eicosfilo” Habana, 24 de diciembre de 1832.ARTCULO 7 POR PEDRO ALEJANDRO AUBER( Diario de la Habana enero 11 de 1833.) Seor Amigo de Eicosfilo: Me equivoqu, suponiendo k constante: apunte usted una raya, y veamos si se puede enmendar lo hecho. Ya que usted confiesa que la ecuacin que usted llama 1, conduce a la resolucin del problema, que se limita a hallar el arco elptico, por medio de su razn con el del crculo trazado sobre su eje mayor como dimetro, y correspondiente a la misma abscisa; ya no queda ms que sacar de ella el valor de x sin alterar la naturaleza de k Para esto substituyamos por dy y du sus valores, sacados de las ecuaciones del crculo y de la elipse, efectuemos las integraciones indicadas, aadamos las constantes correspondientes, y saldr f (m, x) = k F (n, x) de donde se sacar x = f’ (k, p) = al seno verso del arco del crculo que est en la razn dada con el elptico; en seguida se acabar la operacin por medio de las tablas trigonomtricas. Y ve usted que toda la dificultad se reduce a la de trastornar dos series, y que ms paciencia que destreza se necesita para hacerlo. Suprimo los clculos, por no imitar a usted y abusar de la bondad del Editor; pero si usted lo quiere ver, no hay ms que decirlo. Parece que usted es uno de aquellos que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga de lagar en el suyo; y la ecuacin diferencial que da la curva, cuyos arcos guardan proporcin constante con los del crculo trazado sobre su eje como dimetro y correspondiente a la misma abscisa, lo prueba bastante. Es tanto ms extrao que usted no lo haya advertido, cuanto que la exprimi de varios modos, para sacarle el jugo. Usted dice que es: Untitled-23 14/08/01, 12:52 144

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 145 / 145 / 145 / 145 / 145 Pues bien, entonces: ser la tangente trigonomtrica del ngulo que hace la tangente a la curva con el eje de los abscisas; pero como sale imaginaria en todo el espacio en que z es menor que C, resulta que all no hay curva, y que su frmula expresa un disparate. Si para salir de este mal paso usted supone C2 negativa, o que la curva abraza el crculo, cae usted en otro igual o peor; pues entonces las ecuaciones octava, cuarta, quinta de su remitido, y las marcaciones (del cuentito) que representan no son ms que entes imaginarios, aunque usted los d por reales. Qu tal? Apunto una raya? Sea usted mejor piloto en adelante; si no se expone a estrellarse contra la costa, cuando se crea en alta mar. Entre tanto que sepamos a cul de los dos se deben aplicar los versos que usted cita, queda de usted Pedro Alejandro Auber Habana, 31 de diciembre de 1932.ARTCULO 8 POR EL AMIGO DE EICOS"FILO (JOS DE LA LUZ)( Diario de la Habana enero 13 de 1833.) Seor don Pedro Alejandro Auber. “Ni por esas” Desde luego columbr, y ahora con su silencio lo ratifico, que trat usted de curarse en salud con su despreciativa absoluta, de que no me contestara, cualquiera que fuese mi rplica. De manera es, seor de mi dudz zC az = 22 22 du dz = z-C z-z22 22 Untitled-23 14/08/01, 12:52 145

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 146 \ 146 \ 146 \ 146 \ 146 \ nima, que ni nuevos convencimientos, ni nuevas pruebas, ni apuestas, ni consultas, ni nada me ha valido para que usted se dignase infringir aquella ley severa que usted mismo se impuso, con harto dolor mo. Era de esperar en el caso presente, que pues se propona una apuesta o una consulta, y hasta una apelacin, que son remedios extraordinarios, no se hubiera usted atenido al tan ordinario como ftil recurso de callarse, sobre todo, despus de haber hablado tan gordo. Yo, por mi parte, confieso que me he llevado un chasco muy completo; porque de la hidalgua y buena fe de sus sentimientos me aguardaba siquiera lisa y llanamente, en romn paladino, un admito o no admito la apuesta o la consulta; un pequ o no pequ, ante el tribunal del pblico, un s o no, como Cristo nos ense: para lo cual es preciso reconocer que no se necesita mucha prosa. Semejante conducta me hace inferir forzosamente una de dos, o que est usted convicto y confeso, o que yace muerto y sepultado. De cualquier modo que sea, le viene a usted de perilla, en perdn, un requiescat in pace Mas a lo que parece no se da usted por fenecido respecto de mi matemtico, antes se empea y revolotea por resucitar como el fnix, de entre sus mismos desmedros y cenizas. Y aunque a m apenas se me alcance el valor de los signos algebraicos, salta a los ojos de cualquiera cun ridculo es que una refutacin tan circunstanciada como la de mi amigo, en que se le fue siguiendo a usted paso a paso, o como si dijramos, picndole la retaguardia, patentizndole sus muchos extravos y sus pocos aciertos, sacndole las consecuencias absurdas a que conducan, y hasta remontando a la fuente de todos ellos; es muy ridculo, repito, que para contestar a semejante trabajo, se contente usted ahora con decir dos palabras; pero dos palabras harto arrogantes, como de costumbre, desentendindose de cuanto se le ha propuesto, cual si el negocio no fuera con usted. El que entiende una materia, si responde, jams huye el cuerpo a la dificultad, sino que entra en los pormenores necesarios, as para convencer a su adversario, como para satisfacer al pblico, o bien se penetra de la fuerza de las razones contrarias, y suele guardar silencio; y si habla, lo que es ms franco y magnnimo, lo hace slo para abjurar formalmente sus errores. En una simple frase, en una mera expresin se descubre a la legua el que posee una facultad. El pblico decidir cul de los dos matemticos que se hallan en la arena llena mejor estas condiciones. Yo de m s decir que en mi vida he visto un ejemplo ms patente que el que acaba de darnos el seor Auber, de lo que nuestros estudiantes llaman donosamente quedarse con la negada en el cuerpo Recuerde usted que en mi anterior le dije que se haba metido en un laberinto, del cual me pareca difcil que saliera. Parece despus que el tal laberinto estaba sin duda cercado de abrojos y espinas; pues batallando usted, segn se colige de su ltimo papel, por sacarse del cuerpo una que otra, se le han interUntitled-23 14/08/01, 12:52 146

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 147 / 147 / 147 / 147 / 147 nado ms todas las que se le clavaron. Pero ya esto es meterme en la renta del excusado y en cosas que no ataen ni conciernen a un pobre lego, como tengo protestado desde un principio; y as dejando su alma de usted entregada al brazo secular de mi herculano amigo, me retiro cuanto antes a la iglesia, a rogar por mis difuntos, entonando con ella ciertos versculos del oficio, alusivos al juicio final y que ni de molde hubieran venido ms ajustados para epgrafe del siguiente papel, en que se trata de dar cima y cabo a la descomunal aventura del malaventurado problema elptico. Entonemos pues: “Quidquid latet apparebit, Mil inultum remanebit” Esto es: “Cuanto escondes saldr a la luz, No te mando mala cruz.” Y pues que su mala y empeorada causa le quita ya las fuerzas para empuar la pola contra Eicosfilo tambin a ste se le abate y se le cae de las manos; la recoge y la vuelve a poner en su lugar, donde descansar en paz, hasta que torne usted a tocar a su puerta: et pulsanti aperietur No es mi matemtico hombre que dejar tecla por mover. Eicosfilo Habana, y enero 11 de 1833. “Victum et tendere palmas...”. Con que nos declara usted de plano, seor Auber, que se equivoc en suponer k constante? Pues en verdad que no es friolera lo que esta declaracin lleva consigo. Sabe usted que le advert ser un crassimo error esta suposicin, y usted ahora lo confiesa. Luego confiesa usted tambin que fueron vanas todas sus operaciones subsecuentes? Y si stas lo fueron, sali fallido el resultado, o sase aquella malhadada frmula sealada quinta en el Diario del 27 del mes ltimo, y que tan predilecta era suya, que a pesar de sus absurdos y descarros, todava se esforzaba en sostener a esta hija querida de su cerebro en el Diario del 24 con un clculo numrico que jams hizo, y de cuya prueba, segn se le propuso, parece que ya desiste. En una palabra, se llev el diablo la resolucin de su problema, que tan orondo le tena, y por la cual no slo miraba humillados a todos los matemticos habaneros y circunvecinos, sino que a ser cierta, como tan a puo cerrado usted lo crea, deba persuadirse, como le dije, que le abrira las Untitled-23 14/08/01, 12:52 147

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 148 \ 148 \ 148 \ 148 \ 148 \ puertas de todas las ms clebres academias cientficas de Europa. ¡Vanas esperanzas! ¡Vanos conceptos!; y al fin ¡glorias mundanales que as como el humo, no slo se disipan, sino que las ms veces dejan en su lugar la humillacin y el abatimiento! Mas qu digo abatimiento? Esto se entender de los hombres comunes, pero no de usted a quien parece dot Dios de tanta frescura, que cuando otro en su lugar correra espantado a esconderse al solo nombre de elipse como si fuera un conjuro, todava usted embiste a esta curva, queriendo ir por otro camino a donde primero se haba propuesto, y mal agradecido al propio tiempo a las lecciones marcadas hacia el fin de mi papel con los nmeros desde el 1 al 4 supone ser errneo lo que digo en el primero. Voy, pues, a tratar antes de mi defensa; y despus me despedir volviendo sobre su nuevo intento de resolver el problema. La ecuacin diferencial de la curva, cuyos arcos comprendidos entre las mismas ordenadas guardan una proporcin constante con los del crculo, y est marcada 7 en mi papel, se dedujo de la 2 que seala su propiedad caracterstica ya dicha, sin ms que substituir su valor por el elemento dy de la ordenada del crculo de donde resulta la relacin entre la abscisa y su incremento, y el du de la ordenada de la curva. Dnde, pues, est el error de que usted trata, ya sea en el raciocinio, ya en el clculo? Son sus palabras: “Es tanto ms extrao que usted no la haya visto, cuanto que la exprimi de varios modos para sacarle el jugo”. Dejndonos de exprimideras y de jugos, pues ste no es asunto de boticarios, advertir que tan slo se cambi la ecuacin primitiva en otra, pasando el origen de las coordenadas al centro del crculo, que lo es de la misma curva, para que esto propio se notase y resaltase ms su simetra. En dicha ecuacin siendo, como se dijo, resultar que si k es mayor que uno, c 2 tendr el signo menos ; y el ms cuando k sea menor que la unidad; de suerte que particularizando ambos casos podra expresarse as: En tal estado y valiendo para c2 el signo menos dice usted que entre el C k k a2 2 2 21 = dudz zC az = 22 22 Untitled-23 14/08/01, 12:52 148

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 149 / 149 / 149 / 149 / 149 origen y la abscisa c no hay curva, y esto es verdad, as como lo es tambin que no se extiende a una abscisa mayor que a; mas de aqu, cul es la consecuencia que usted saca?, cul sino que, “la frmula expresa un disparate”? Estas son las palabras de usted, tan urbanas como meditadas. Luego, seor Auber, toda curva que tenga porciones separadas es un disparate en su concepto? De este modo tambin lo ser la hiprbola, cuya ecuacin es pues de un lado y otro del origen hasta que la abscisa sea igual a, no hay curva usando de las mismas palabras de usted. ¡Oh, pobre Newton, pobre Euler, y pobrsimo Cramer con otros muchos que al describirnos las curvas y numerarlas, o distinguirlas por sus propiedades, no alcanzaron la doctrina del seor Auber! No habran dicho, a tenerla, tantos disparates como de curvas tratan, no slo de dos, sino de varias porciones separadas, las unas de ramos infinitos y las otras cerradas, etctera. Ya ve usted, pues, seor Auber, en qu zarzal se ha metido, llevndose de encuentro tan grandes nombres con sus inconsideradas palabras; mas si para usted no valen estas autoridades, haga por va de ejemplo el ensayo de hallar, si puede, la ecuacin de la curva que resulta de la seccin por un plano del slido descrito por la revolucin de un crculo alrededor de una recta trazada por su plano fuera de su circunferencia, y ver que en multitud de casos dicha curva se compone de dos porciones cerradas y separadas una de otra, aunque sujetas ambas a una sola ecuacin, que no es dable se descomponga, y sin embargo no es un disparate. Cuando C2 tiene el signo ms dice usted que caigo en otro igual o peor paso que el antecedente, o cuando el signo es negativo; pues entonces las ecuaciones 8, 4 y 5 de mi papel son ms que entes imaginarios Si usted hubiera entendido lo que dije en mi leccin marcada nmero 2, de los cuatro ltimos nmeros, no se habra expresado de esta manera. All se declara que la ecuacin 8 determina la abscisa a la que corresponden, as en la curva de que tratamos como en la elipse, los puntos en que las tangentes son paralelas. Cuando, pues, el valor de la abscisa es imaginario, qu otra cosa querr decir para cualquier mediano analista, sino que lo que se busca es imposible? Por consiguiente, en el caso de ser k menor que la unidad, ninguna tangente a un punto de la curva puede ser paralela a la de otro de la misma abscisa en la elipse. Esto es lo que se infiere de dicha ecuacin, como de la 4 que est ligada con ella, y de consiguiente lejos de ser absury a b xa2 2 2 22=() ; Untitled-23 14/08/01, 12:52 149

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 150 \ 150 \ 150 \ 150 \ 150 \ das, descubren ambas una propiedad caracterstica de la curva en el caso de que tratamos, sin que en su entidad haya otra cosa de imaginario si ya no fuese la inteligencia de quien de otro modo las considera. A la verdad, seor Auber, que ya son muchos los renuncios que le vamos cogiendo, y hasta me da pesadumbre de lo demasiado que se desploma y abate. En efecto patentzase ahora que usted desconoce tambin los usos de las cantidades imaginarias sin las cuales no obstante carecera el anlisis de aquella generalidad que constituye uno de sus principales mritos, pues con ellas se descubren las condiciones en que una cuestin es o no posible, sin limitarse a determinar slo aquellos valores que se buscan en el primer caso. Sirva lo dicho de comentario a las partes citadas, en las que usted pretende hallar tachas, porque, como le tengo advertido, su vista es muy corta en las cantidades analticas; y aunque pudiera agregar a las ya expuestas otras demostraciones, no slo analticas sino tambin sintticas, debo omitirlas; pues ni el Diario de esta ciudad es ctedra para explicar las matemticas, ni estoy en la obligacin de acomodarme a los alcances de usted, cuando lo dicho sobra para los que hallan con los que el asunto requiere. Con todo, si no bastase lo expuesto a convencerle, y quiere insistir en su empeo, ah tenemos en Pars los profesores citados en el Diario del 27 del pasado, y sealando usted la cantidad de la apuesta, sea la que fuere, se les nombrar para que decidan la cuestin de la manera antes indicada. Pero tratemos ya sobre el nuevo mtodo que usted se propone de resolver el problema que ha trado estas discusiones. Entra usted diciendo, “ya que usted confiesa que la ecuacin que llama primera conduce a la resolucin del problema”. Poco a poco, seor Auber, que yo no hago la confesin que usted me supone. Hablando de dicha ecuacin en el Diario del 27 al principio del segundo prrafo, digo que en ella asienta usted la cuestin, y en el dcimo declaro que mirada en s es una perogrullada, y ms adelante que si hace usted k variable no ha de sacar de ella ms luz para la resolucin de su problema que de la cueva de San Patricio. Djase ver de todo esto cun lejos estoy de calificar a dicha ecuacin de conductora ni de gua para lo que usted se propone. Advierto s, en el mismo prrafo dcimo, que siendo k el cociente de la divisin del arco circular por el correspondiente elptico, ambas funciones implcitas de la abscisa x la razn k lo haba de ser tambin. De aqu parece que toma usted pie para su nuevo intento, convirtiendo por su propia autoridad en explcitas las dichas funciones, y sealndolas por f (m, x) y F, (n,x), dice que se sacar x = f1(k, p). Mas todo esto, traducido al castellano corriente, no significa otra cosa sino que x es funcin de k lo cual estaba ya dicho en mi citado prrafo dcimo; porque Untitled-23 14/08/01, 12:52 150

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 151 / 151 / 151 / 151 / 151 declarndose all que k lo era de x la proposicin inversa era consiguiente. En suma, qu es lo que en platos limpios sacamos de todo esto? Para m, nada. Vamos claros, seor Auber: usted dice que suprime los clculos por no imitarme y abusar de la bondad del Editor ; pero si usted ha encontrado realmente el valor de x para cualquiera de k es menester que publique la frmula para persuadirlo. Enhorabuena que suprima las operaciones de su investigacin. As lo hizo Olbers en su clebre frmula para el clculo de las rbitas de los cometas, que public sin demostracin en las Memorias del Instituto y para darla s por experiencia todos los clculos que me fueron precisos. Adelantados por cierto habran quedado los astrnomos con que en lugar de presentarles un instrumento que tanto abreviaba sus trabajos, se hubiese contentado el seor Olbers con decir que lo posea. Y aun a l podra crersele, porque tena dadas pruebas de ser un gemetra; mas a usted, de quien slo las hemos recibido de sus errores, ms que de bulto le habremos de creer sobre su palabra? ¡ Donosa pretensin por cierto! Vaya, seor Auber, eche, eche usted a la calle, si la tiene guardada, esa preciosidad de tanto mrito, pero le advierto que hay muchos preparados a tomarle las medidas, y si no le vienen bien, me temo que le caiga una pedrea que haga poca en los fastos cientficos y literarios. Con esto me despido de usted, advirtindole, para descargo de mi conciencia, sobre los versos de que parece escocerse, que ni su aplicacin ni el ltimo prrafo donde se hallan son de mi mano, sino de quien crey oportuno dar a mi papel dicho remate; y lo declaro, no porque me parezca mal aqul ni aqulla, sino por no vestir galas ajenas. De usted S. S. S. Q. B. S. M. El amigo de Eicosfilo cuyo nombre y apellido es Misostmulo de Antalaznico. Untitled-23 14/08/01, 12:52 151

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 152 \ 152 \ 152 \ 152 \ 152 \VI VI VI VI VI PETICI"N DEL EDIFICIO DEL J PETICI"N DEL EDIFICIO DEL J PETICI"N DEL EDIFICIO DEL J PETICI"N DEL EDIFICIO DEL J PETICI"N DEL EDIFICIO DEL J ARDN ARDN ARDN ARDN ARDN B B B B B OTNICO P OTNICO P OTNICO P OTNICO P OTNICO P ARA EL LOC ARA EL LOC ARA EL LOC ARA EL LOC ARA EL LOC AL DEL PROYECT AL DEL PROYECT AL DEL PROYECT AL DEL PROYECT AL DEL PROYECT ADO ADO ADO ADO ADO COLEGIO COLEGIO COLEGIO COLEGIO COLEGIO EL EL EL EL EL A A A A ATENEO TENEO TENEO TENEO TENEOCOPIA DEL OFICIO DIRIGIDO AL EXCELENTSIMO SEOR DIRECTOR DE LA REAL SOCIEDAD PATRI"TICA ( Diario de la Habana febrero 3 de 1833.) Excelentsimo seor Director de la Real Sociedad Patritica: Habiendo llegado a comprender que se trata actualmente en la Sociedad de tomar algunas medidas relativas al Jardn Botnico, que pueden afectar su existencia, o por lo menos su estado presente, a consecuencia de una exposicin del seor profesor don Ramn de la Sagra; y tratando yo, por otro lado, de plantificar un establecimiento de instruccin secundaria, que es recomendado por el Gobierno en los trminos ms lisonjeros, hasta el punto de juzgarlo acreedor a una particular predileccin, segn se instruir V. E. ms largamente por la copia del oficio que acompao. En tales circunstancias, y alentado con la segura confianza de que as V. E., en particular, como la Real Sociedad en general, cooperarn con cuanto est a su alcance para favorecer un proyecto, de cuya realizacin pueden redundar grandes bienes a la Patria, y sealadamente a la instruccin pblica, objeto primordial del Cuerpo Patritico; ocurro a V. E. como a su digno rgano para que sirva presentar a la Sociedad la siguiente peticin tan fundada como asequible bajo todos aspectos. Como el asunto es de por s harto sencillo, quedar reducido a pocas palabras. Caso de que deje de existir el Jardn Botnico, por trasladarse las plantas y enseres que le corresponden a la Escuela Agronmica establecida en Los Molinos, de la extinguida factora de tabacos, claro est que queda sin uso alguno el actual edificio del Jardn. Y a qu objeto ms digno ni ms propio de su instituto podra consagrar la Sociedad ese local vaco, que al Ateneo proyectado? Para ello hay tanta Untitled-24 14/08/01, 12:53 152

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 153 / 153 / 153 / 153 / 153 ms razn, cuanto que adems de tener que pagaros por parte del promotor un crecido alquiler para lograr una localidad medianamente capaz, hay que incurrir en gastos considerables de libros (porque ha de haber una biblioteca numerosa y varia), peridicos cientficos y literarios, instrumentos fsicos y qumicos, colecciones de minerales, etctera, entretenimiento de laboratorio y dems requisitos que demandan desde luego y continuamente desembolsos de mayor cuanta. Finalmente, y por omitir otras razones no menos slidas, siendo la empresa enteramente nueva en el pas, por muy favorable que sean los auspicios bajo los cuales se presenten no puede dejar de ser un ensayo, y un ensayo siempre arriesgado, en razn a que no bastarn los esfuerzos del promotor para su continuacin, si no se apoyan en la constancia de los alumnos y dems contribuyentes. Mas logrando un buen local gratuitamente, recoger el pblico esta ventaja porque entonces bajar tambin la cuota de la suscripcin, y se har alcanzar el beneficio a mayor nmero de individuos. Y he aqu, las miras ms santas y patriticas de la Sociedad de Amigos del Pas, a saber, difusin de luces y conocimientos tiles. Mas pongamos que contine la Sociedad con intervencin en el Jardn, y que trate en consecuencia de conservar las plantas que all estn. Enhorabuena que as sea; pero esto tampoco se opone a que se me conceda el uso de la casa para el instituto proyectado, supuesto que el mismo seor profesor de Botnica, establecido ms de un ao ha en Los Molinos, manifiesta en su exposicin que caso de permanecer el Jardn, sera tan slo para semilleros y viveros, los cuales podrn ser atendidos por l mismo, o por quien la Sociedad tenga a bien. Yo no pretendo, ni remotamente, intervencin alguna en el Jardn, y as quiero hacerme entender en el particular. Pido tan solamente un edificio de la Sociedad, caso de no tener destino, para consagrarlo a un establecimiento pblico, nuevo en el pas, y de que, en concepto de los inteligentes, tiene ste no poca necesidad. As pues, bien sea que se extinga el Jardn, o ya que permanezca en aquel pie, siempre resulta que el edificio quedar cerrado y sin aplicacin. Por lo cual me nimo a esperar que, en cualquiera de los dos extremos, se dignar el cuerpo patritico de acceder a una solicitud, en que lejos de haber perjuicio de tercero ni corporacin alguna, se coopera eficazmente a la ilustracin de nuestro suelo patrio, fin sagrado y primario del constante anhelo de la Sociedad y de sus hijos. Dios guarde a V. E. muchos aos. Habana, 25 de enero de 1833. Untitled-24 14/08/01, 12:53 153

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 154 \ 154 \ 154 \ 154 \ 154 \VII VII VII VII VII INFORME SOBRE OB INFORME SOBRE OB INFORME SOBRE OB INFORME SOBRE OB INFORME SOBRE OB SER SER SER SER SER V V V V V ACIONES ACIONES ACIONES ACIONES ACIONES METEOROL"GICAS METEOROL"GICAS METEOROL"GICAS METEOROL"GICAS METEOROL"GICASContestacin al oficio del excelentsimo seor Gobernador y Capitn General, pidindole que le acompaase las observaciones meteorolgicas practicadas durante la epidemia, con las reflexiones que juzgase convenientes para ilustrar la cuestin del clera morbo. (Revista Bimestre Cubana, t. III, 1833, n 9, pp. 321-372.) Excelentsimo Seor: Me apresuro a satisfacer los deseos de V. E., aunque no a la medida de los mos, por no permitirlo la premura del tiempo, acompandole, como me ordena en su oficio de anteayer, un estado de las observaciones meteorolgicas practicadas en el Colegio Seminario y agregando despus algunas rpidas consideraciones acerca de estos datos puramente atmosfricos, para ilustrar la cuestin de la epidemia, segn se explica V. E., bajo todos sus puntos de vista. De forma que V. E. no tiene que esperar una completa discusin del origen e historia de la enfermedad, pues fuera de ser ajeno de mi provincia, lo nico que se exige de mi explicacin es la parte atmosfrica del asunto. Vuestra Excelencia no ignora que apenas estall la epidemia fuimos comisionados por el Real Protomedicato para practicar estas observaciones los seores doctor don Antonio Noval, profesor de medicina, el presbtero don Francisco Ruiz, catedrtico de filosofa en el mencionado Seminario, y don Jos Antonio Saco, juntamente con el que tiene el honor de dirigirse a V. E. As que para proceder como es debido, parceme lo ms oportuno dar principio trasuntando el oficio que con fecha 8 de marzo dirigimos en contestacin a los seores del Protomedicato. “Antenoche recibimos el oficio de V.SS., y ayer por la maana se haba dado ya principio a las observaciones meteorolgicas que se han servido V.SS. encargarnos. El local que hemos escogido es la habitacin del cateUntitled-24 14/08/01, 12:53 154

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 155 / 155 / 155 / 155 / 155 drtico de filosofa del Colegio Seminario, que se halla a 24 pies sobre el nivel del mar. Hemos juzgado este punto el ms a propsito, as por residir en l un individuo de la comisin, que puede estar observando a cada instante, como por hallarse a mano los instrumentos ms necesarios y ms exactos que se han podido conseguir”. “En cuanto a las observaciones sobre el curso de los vientos, ha tenido la bondad el excelentsimo seor don Angel Laborde no slo de remitirnos diariamente el resumen de las que con todo esmero ha mandado practicar en los buques de la Real Armada, sino las que ejecuta el mismo seor en persona a las doce de la noche, advirtiendo que tambin son baromtricas y termomtricas”. “Supuesto, pues, que urgen sobremanera, nos ha parecido lo ms conveniente remitir a V. SS. una especie de parte diario, en el orden del que acompaamos, reservndonos para el fin de cada semana dar las alturas y temperaturas medias”. “Vuestras Seoras, que saben que la importancia de las observaciones meteorolgicas dependen casi totalmente de que sean comparativas, habrn procurado reunir las que en igual estacin fueron practicadas aos atrs por diferentes individuos, y que se publicaron en nuestros peridicos. Y deseando nosotros contribuir por nuestra parte a los mismos fines, advertiremos que la enfermedad estall en circunstancias de estar reinando vientos sures bastante secos y calurosos, haberse despus declarado norte an ms seco, pero fresco, y hallndose la atmsfera notablemente despejada. Slo s hemos notado nieblas muy densas en algunas maanas que, como de costumbre, han sido disipadas por el sol; y es muy singular que los das en que ms ha azotado la epidemia hasta ahora, han sido cabalmente das de brisa deliciosa, de un cielo sin nubes y de una temperatura en extremo agradable”. “Excusado, es decir, en conclusin, que siempre que se trate de la salud de la Patria, tendrn V. SS. en los individuos que se han dignado honrar con esta comisin los hijos ms decididos a consagrarse en su obsequio. Dios guarde a V. SS. muchos aos. Habana, marzo 8 de 1833. Antonio Noval. Francisco R uiz. Jos Antonio Saco. Jos de la L uz. Seores doctores Protomdico Regente y Segundo”. A las observaciones que apuntamos brevemente en este oficio agregamos despus, en los partes subsecuentes, que en aquellos das haba estado el aire tan puro, que la llama de las luces no slo era ms viva, sino mucho mayor que de costumbre, lo que probaba que no haba materias extraas que neutralizasen la accin del oxgeno del aire. Tampoco debe omitirse otra circunstancia en prueba de lo descargada de vapores que se hallaba entonces la atmsfera, y es la poca refraccin que presentaban entonces los astros. La luna en particular ofreca una luz en extremo refulUntitled-24 14/08/01, 12:53 155

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 156 \ 156 \ 156 \ 156 \ 156 \ gente, cual acontece siempre en estos meses, como si la naturaleza quisiera contrastar consigo misma, presentando simultneamente el espectculo halageo de la luz y la vida en contraposicin del ingrato de la lobreguez y la muerte. El cotejo de las tablas presentes con las de muchos aos anteriores convencer, al que las examine, que no ha ocurrido fenmeno alguno en nuestra atmsfera, durante toda la epidemia, que no sea propio de la estacin actual. Cielo casi constantemente despejado, como siempre sucede en este tiempo, das y ms das sin caer una gota de lluvia, como que an estamos en la sequa acostumbrada, un norte de pocas horas precedido de dos chubascos, a principios de la epidemia, sures casi perennes, que por tan peridicos en la estacin los llamamos cuadragesimales; y algunos das sueltos de la consoladora brisa tropical. Agrgase a lo dicho que el estado elctrico de la atmsfera no ha ofrecido indicaciones algunas notables, como se ha comprobado repetidamente con el sensible electrmetro de mster Cavallo, antes bien ha presentado un equilibrio de fuerzas elctricas en el gran ocano areo, como ocurre tan frecuentemente en estos climas durante el invierno y primavera. Efectivamente, nadie ignora que las pocas favoritas del rayo y dems alteraciones y descargas elctricas en la zona trrida, se reducen ms particularmente a la estacin de los grandes calores, que es tambin la de las lluvias excesivas. No hablemos de las variaciones del barmetro ni de las de la temperatura.1 En cuanto a las primeras, exceptuando las peridicas bien conocidas en estos climas, las extraordinarias son tan pequeas y tan raras, que bien se puede asegurar que en las Antillas casi deja de contarse el barmetro entre los instrumentos meteorolgicos, atento a ser casi insensibles sus indicaciones respecto a las de otros pases y a no corresponder las ms veces con las asombrosas revoluciones que tan rpidamente se efectan en nuestra atmsfera tropical.2 Y por lo que hace a las segundas, baste decir que apenas habr pas que ofrezca ms uniformidad en su temperatura que la isla de Cuba. Es admirable ver cmo durante cerca de 5 meses del ao, jams excede el termmetro en sus alternativas ms de 5 6 grados de diferencia; sucediendo a ocasiones, cual en junio y julio, que permanece como clavado el mercurio en el mismo grado durante 15 y 20 das consecutivos, sin ms alteracin que la diferencia que precisamente ha de causar en las 24 horas la presencia y ausencia del astro del da. De todos estos hechos resulta que la epidemia no pudo habernos invadido en circunstancias atmosfricas ms favorables para nosotros ni ms adecuadas por consiguiente para disminuir sus estragos, embotando por lo menos la actividad de su veneno. Mas lo cierto es que a despecho de tan Untitled-24 14/08/01, 12:53 156

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 157 / 157 / 157 / 157 / 157 propicias condiciones, el terrible mal sigui todas sus fases, desarrollndose sin piedad por las ciudades y los campos, sin hacer caso del calor3 ni del fro, de la humedad ni de la sequedad, trepando a las alturas con la misma crueldad con que haba cruzado los valles, y burlando a la vez las conjeturas de los sabios y las esperanzas de la muchedumbre alarmada. As ha sucedido en todas partes: esta enfermedad misteriosa ofrece el modelo ms acabado de un perfecto cosmopolitismo; lo propio corre sus trmites en las altas que en las bajas latitudes; lo mismo se aclimata en los rigores del invierno que en los ardores del esto. Se infiere, pues, de aqu la poca importancia que deberemos dar a las observaciones meteorolgicas para explicar el origen y la propagacin del mal. En mi humilde concepto slo una utilidad se deriva de este gnero de trabajos con aplicacin al clera morbo, y es que con el desengao a que conducen, nos obligan a seguir otro rumbo en el curso de nuestras investigaciones, ventaja apreciable sobre manera en aquellas ciencias que todo lo deben al experimento y la observacin. A veces vale tanto como un nuevo descubrimiento. No se crea, empero, que yo trate de negar la influencia de las causas atmosfricas para modificar el clera epidmico, as como sucede con otras muchas enfermedades. Fijemos la cuestin para evitar toda interpretacin. Yo me inclino a pensar que el agente del clera morbo es en s mismo una causa tan poderosa, que no bastan los dems agentes atmosfricos a desvirtuarla, particularmente a los principios de su invasin en un pas; a la manera que la influencia poderosa del sol en los colores no es capaz de contrarrestar la ms eficaz de la generacin, cambiando en morenos los hijos de los padres blanqusimos, trasladados a un clima ardiente. Son infinitos los fenmenos que nos ofrece la naturaleza de esta lucha de causas contra causas; y las leyes que rigen los tomos ms imperceptibles de la materia, as como las que gobiernan las moles que corren el espacio, no son sino el resultado de esa lucha perenne e interminable. Esta parte de nuestro asunto est de suyo enlazada con el punto tan controvertido, sobre si el clera consistir o no en emanaciones de los cuerpos animados o inanimados, transmitidas por nuestra atmsfera. Contrayndome tan slo a los datos meteorolgicos, nico punto de mi incumbencia, confesar francamente que la cuestin me parece indecisa. Me explicar. Cuantas veces y en cuantos parajes se ha analizado el aire atmosfrico por los qumicos de mejor nota, as en tiempos de epidemia como en tiempos de calma, siempre se han encontrado en las mismas proporciones sus principios constituyentes. ¡Qu ms! Hasta el aire deletreo de las Lagunas Pontinas, tan conocidas por las endmicas que causan sus hlitos, ha sido examinado con los mejores medios Untitled-24 14/08/01, 12:53 157

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 158 \ 158 \ 158 \ 158 \ 158 \ eudiomtricos por el profesor Folki de Roma, y jams se le ha descubierto otra cosa sino xigeno y azoe con una pequea fraccin de cido carbnico, como en todas partes. Y qu, por eso no se transmitir por la atmsfera la causa del clera y de la malaria? La consecuencia no es legtima, por ms plausible que parezca. Y cmo ni el anlisis ms prolijo puede rastrear la presencia de semejantes miasmas? Lo que de ah se infiere nicamente es que todava la Qumica no posee medios bastante delicados para hacernos reconocer esos agentes. No se necesita ser muy profundo en esta ciencia para persuadirse de que, por mucho que se haya adelantado de medio siglo ac, an son bien groseros para algunos casos nuestros recursos analticos, particularmente si se trata de la materia orgnica. Este ramo de los conocimientos est todava en mantillas, comparado con el del reino mineral.4 Pero a qu hablo de nuestro atraso en el descubrimiento de los ntimos constitutivos de la materia, cuando a veces tocamos la imposibilidad de valuar hasta las propiedades fsicas de los cuerpos, y esto a pesar de la delicadeza a que hemos llegado en la construccin de nuestros instrumentos? Qu mejor ejemplo para el caso que el que nos ofrecen los olores, que a pesar de ser emanaciones del cuerpo odorfero, no hay balanza que logre medir el peso del sin nmero de molculas que forzosamente ha de exhalar un tomo de almizcle, vg.: para infestar todo un saln? A este captulo pertenece sin duda la accin de los cloruros en la atmsfera como medio desinfectante. Qu es lo que sucede en este caso? Por qu desinfecciona el cloruro? Sin duda alguna porque habiendo en este compuesto una sustancia llamada cloro que tiene grande afinidad por el agua, absorbe toda la humedad del aire, arrastrando consigo las partculas ftidas que en ella residen. Yo concibo, pues, perfectamente que el cloro disipe los malos olores, y que sea sin disputa muy recomendable su uso como medio de limpieza y aseo, sin que por ello precisamente sea capaz de llevarse los tomos en que pueda consistir el clera. Y esto es cabalmente lo que nos ensea la experiencia siendo as que, bien consista el mal en emanaciones, bien en cualquiera otra causa distinta, burla siempre, completamente la accin absorbente del cloro. ¡Ah! ¡Si el cloro hubiera sido parte a atajar los progresos del clera, apenas contara vctimas este azote en los pases civilizados!5Tampoco se deduzca de lo que llevo dicho que yo atribuya cualidades pestilentes y venenosas a todas aquellas causas a las que generalmente se imputan semejantes efectos. Mi nimo es nicamente suscitar dudas mientras las admita el asunto, para hacer ver que cualquiera que sea el rumbo que se adopte, en el estado actual de los conocimientos est sujeto a escollos de consideracin. As pues, yo no edificar cosa alguna, pero Untitled-24 14/08/01, 12:53 158

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 159 / 159 / 159 / 159 / 159 tampoco edificar sobre arena. Presentemos ahora otros datos en apoyo de este modo de ver. Las observaciones que hemos tenido ocasin de hacer nosotros mismos en nuestras carniceras, teneras y dems lugares inmundos, as como las practicadas en otros pases, nos obligan a desechar las ideas recibidas en cuanto a las causas de insalubridad e infeccin. Para no hablar a la larga de la excelente salud de que gozan siempre entre nosotros todos aquellos que se dedican a los oficios ms inmundos e ingratos, citar tan slo un hecho comprobado durante la epidemia, y es que de 80 negros que trabajan en la tenera establecida cerca de Carraguao, donde tanto azot la enfermedad, a media legua de esta capital, slo perecieron 4 de ellos, siendo de advertir que el mal se ha cebado de preferencia en la infeliz raza africana, en una razn an mayor de lo que era de esperarse segn la proporcin en que estn los blancos. No quiero yo decir con esto que las emanaciones animales de una tenera sean preservativo del clera: nada ms lejos de mi modo de discurrir. 6 Lo que he pretendido demostrar, y en mi sentir se consigue con ese hecho, es que las tales emanaciones, por lo menos no influyen absolutamente ni en pro ni en contra de la epidemia; por manera que en la misma tenera como en cualquiera otra parte se desarroll la enfermedad en los individuos predipuestos, sin hacer la ms leve impresin en los que no estaban para el caso. El hecho observado en el Cementerio tampoco debe pasarse en silencio, a saber, que de la numerosa cuadrilla compuesta de blancos y negros que se estableci para dar vado a los muchos enterramientos que ocurran, ni un individuo siquiera ha experimentado la ms leve novedad en su salud.7 Este dato cuadra perfectamente con otro que he sabido de Nueva Orleans. En los ltimos das de la epidemia hubo tal desorden en los enterramientos, que muchos cadveres quedaron insepultos, arrojados unos sobre otros por espacio de 2 3 das en hondas fosas, al aire libre, sin que por ello retoara la enfermedad. Quin lo creyera? Acaso se desvirtuar su fuerza venciendo a su contrario? Hasta ahora, a lo menos, parece que ms pasa de vivos a vivos, que de muertos a vivos. Pero todava es ms osado lo que pretenden los observadores de los pases que llevo citados. Quieren stos que las emanaciones que se exhalan de los cadveres en putrefaccin y de las sustancias animales que se arrojan en las teneras, carniceras, basureros y otros lugares infectos, lejos de ser malignas, contagiosas y epidmicas, de ninguna manera son malsanas ni nocivas a la salud, sino, por el contrario, favorables a todas las funciones de la vida animal, y que contribuyen a la salud preservndola de otras influencias verdaderamente perjudiciales, deletreas y muy a menudo mortferas. Por ms extrao que nos parezca esta opinin, se Untitled-24 14/08/01, 12:53 159

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 160 \ 160 \ 160 \ 160 \ 160 \ ver cmo est confirmada por los hechos. Crese en general que el hedor de la putrefaccin no slo afecta desagradablemente el olfato y el cerebro, sino que ataca tambin los rganos de la respiracin. Nada, sin embargo, parece ms desnudo de fundamento. He aqu algunas pruebas irrecusables. El ao de 1827 fue encargado el doctor Parent Duchatlet por el prefecto de la polica de extender un informe acerca de la salubridad de Pars. Este informe acaba de reproducirse en 1831 en el Tratado de las exhumaciones peridicas publicado por Orfila y Lesueur. All se leer con asombro, desde la pgina 16 hasta la 19, lo que voy a transcribir aqu por la singularidad de unos hechos tan pocos conocidos. “Los patios de la escuadra de Mountfaucon* exhalan el olor ms infecto. Figurmonos lo que puede producir la descomposicin ptrida de montones de carnes e intestinos, abandonados semanas y an meses enteros a la putrefaccin espontnea, al aire libre y a los ardores del sol; adase a esto los gases que pueden desprenderse de las osamentas que quedan siempre cubiertas de muchas partes blandas; las emanaciones que despide un terreno que por espacio de largos aos ha estado empapado de sangre y otros lquidos animales; las que provienen de esta misma sangre, que tanto en el uno como en el otro patio permanecen sobre el empedrado, sin poderse escurrir; y en fin, las que salen de los arroyos y desages de las triperas o fbricas de cuerdas y de los secaderos de la vecindad; y todava no nos habremos formado ms que una escasa idea del hedor repugnante de esas cloacas inmundas”. “Pues bien: a pesar de todo, ni los dueos ni los operarios estn enfermos; y si les preguntis, respondern que los hlitos que respiran contribuyen a su buena salud. Ya en un informe presentado en 1810 por los seores Deyeux, Permentier y Pariset se hubo de hablar de la sorpresa que caus la brillante salud de la mujer y los 5 hijos de un tal Fiard, que trabajaban todo el ao en el mismo lugar y tambin pernoctaban en un paraje, donde fue imposible penetrar a los individuos de la comisin por la excesiva fetidez que despeda. Sbese igualmente que la mayor parte de los descuartizadores mueren en una edad muy avanzada y casi siempre libres de los achaques de la vejez. Hay ms: se ha observado que en una epidemia que rein en Pantn y en la Villette, ni un solo operario de Mountfaucon fue atacado, privilegio de que tambin participaron las mujeres que preparan el mantillo de estircol en aquellas cercanas. *El muladar de Mountfaucon es un local destinado a las operaciones de la escuadra y donde se matan, despojan y destrozan sobre 12700 caballos anualmente Untitled-24 14/08/01, 12:53 160

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 161 / 161 / 161 / 161 / 161 Acaso se dir que estos operarios nacidos, por decirlo as, en la inmundicia de su oficio, e hijos todos de padres que lo han ejercido; deben haber perdido la aptitud de ser impresionados por unas emanaciones que conservan toda su actividad en los dems hombres. Pero los hechos siguientes contestarn a esta objecin. Nunca se ha observado que los obreros de afuera, que era menester acomodar para los trabajos extraordinarios, estuviesen ms expuestos que los de all a contraer enfermedades. Ni los canteros, ni los yeseros, taberneros y bodegoneros de las inmediaciones del muladar de Mountfaucon experimentan por eso la ms leve indisposicin en su salud. Lese igualmente en el informe de la comisin, de 1810, haber quedado sta convencida de que las varias enfermedades que haban sufrido los operarios en diversas pocas, dependan visiblemente de otras causas, y no de las emanaciones de los cercados del remanso. “Otras infinitas observaciones muy curiosas”, aade el seor Parent Duchatlet, “corroboraron lo que acabamos de manifestar acerca de la poca influencia que puede tener el hbito sobre la accin negativa de las emanaciones ptridas respecto a la salud de los que se hallan expuestos a ellas. Todos los aos se hacen en Pars, en el Cementerio del padre La Chaise ms de doscientas exhumaciones, para transportar a terrenos comprados por las familias, o a sus respectivos sepulcros, los cadveres que se han depositado provisionalmente en las fosas particulares. Las exhumaciones se practican en todos tiempos del ao, a los 2, 3 4 meses de la muerte, y a veces hasta mucho despus. Ya salta a los ojos que la putrefaccin se halla entonces en toda su fuerza, y con todo esto jams se ha notado que haya sucedido el menor accidente a los sepultureros encargados de estos trabajos, trabajos tanto ms molestos y que deberan ser mucho ms riesgosos, cuanto que los ponen en el caso de respirar en la misma fosa las emanaciones que han estado encerradas por largo tiempo en una suma estrechez, y que provienen de individuos que han sucumbido a enfermedades de distinta naturaleza. No sabemos tambin, por otro lado, que los fabricantes de cuerdas disfrutan de la salud ms lozana, no obstante de vivir una atmsfera inficionada? Finalmente, no es cosa averiguada que las enfermedades carbonosas y la pstula maligna, slo por una gran rareza atacan a los descuartizadores, aunque se entreguen a sus faenas sin tomar ningunas precauciones?”. Hasta aqu las palabras de la comisin. Y acaso se temer en vista de lo dicho, que yo trate de desacreditar las precauciones y remedios contra la infeccin y la inmundicia? Lejos de m internarme en cuestiones, para cuya resolucin no bastan todava, no dir los talentos de los ms consumados facultativos, pero ni an las luces actuales de la ciencia. Y viniendo a la aplicacin que a nuestro propsito pueden ofrecer estos datos, tal vez se me preguntar Untitled-24 14/08/01, 12:53 161

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 162 \ 162 \ 162 \ 162 \ 162 \ si creo o no creo en el contagio o la infeccin. Pero yo responder brevemente: nada creo porque nada s. Lo nico que me dicen los hechos, cuyo slo lenguaje corresponde al que duda, es que el azote llamado clera morbo se apareci por causas especiales e ignoradas en la pennsula del Indostn,8 y que una vez desarrollado se propaga a dondequiera que van los hombres, sean martimas o terrestres las comunicaciones: y que si consiste en alguna miasma o emanacin, es de una naturaleza que se escapa a nuestros medios de analizar, y que nada tiene de comn con las emanaciones de las substancias animales corrompidas. Aqu est toda mi ciencia, o mejor dicho, aqu est toda mi ignorancia en la cuestin presente, protestando una y otra vez que lejos de querer profundizar una materia para la que me confieso incompetente, no he llevado ms nimo en la insercin de estos hechos, que su poca notoriedad y el enlace que ofrecan con nuestro asunto. No es culpa ma que la cuestin atmosfrica, nica de mi resorte, estuviese tambin ligada con la higinica y hasta con la patolgica de la enfermedad. Finalmente, no sera quizs el mayor de todos los vicios no decir algo ms y exprofeso sobre el primer agente de la atmsfera, la electricidad, en una memoria cuyo objeto es la parte atmosfrica del caso, mxime cuando en el concepto de tantos, y muchos de ellos nada vulgares, hace tambin ella el primer papel en la tragedia del clera asitico? Inconcusamente, y respecto de m en particular, debo confesar que este punto tiene un incentivo mayor que los dems, por lo mismo que ofrece ms abundante materia para el desengao. Pero antes de entrar en su examen, permtaseme una observacin. Es cosa singular que las cuestiones ms espinosas sean cabalmente las ms acometidas, no ya como quiera por las personas ms calificadas y pensadoras, sino hasta por el nmero infinito de repetidores de que est plagada la sociedad, como si el temor universal del peligro diera un derecho incontestable a la universal repeticin sin un poco de examen especial. Valiera ms ocuparnos primero en los efectos que en las causas. As lo mandan las leyes del espritu humano; y es ms que probable que el descubrimiento de la curacin del mal habr de preceder en mucho a la averiguacin de su causa. La cuestin del origen del clera morbo es el mejor garante de la observacin indicada. Ella ha ofrecido un campo en extremo vasto, a fuer de no menos vago, a las especulaciones de los sabios de todos los pases. Quin ha atribuido el mal a la tierra, quin a la atmsfera, quin a animculos imperceptibles, y algunos, desesperanzados sin duda de encontrar el fantasma que se les escapaba de este suelo, se han remontado hasta los cielos a buscarlo en las influencias cometarias.9 Pero a m que no me es permitido salir de los linderos de nuestra atmsfera, abandonar esos especuladores Untitled-24 14/08/01, 12:53 162

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 163 / 163 / 163 / 163 / 163 a las regiones celestiales, y me ceir tan slo a ofrecer algunos reparos contra la causa de la electricidad, tan eminentemente atmosfrica, como singularmente favorecida. Son muchos los que atribuyen asertivamente la causa del mal a la electricidad; pero yo pregunto a estos tales, si an despus de haberse figurado los sntomas que presenta la enfermedad como una especie de fenmenos elctricos, han dado siquiera un paso para formarse una idea clara del modo con que se produce tan singular dolencia. Si hacen un severo examen de s mismos, fuerza es que confiesen que se han dejado deslumbrar por la influencia de una causa que, por tan general en la naturaleza, es el recurso para explicar cuanto no se puede comprender. S que tambin gobierna la moda en el grave mundo de las ciencias, as como rige en el ligero de los trajes y ceremonias. Pero viniendo ms directamente a la cuestin, en qu circunstancia se parecen el modo de obrar de la electricidad y el modo de obrar del clera morbo? Qu especie de analoga guardan entre s estas dos causas misteriosas? Slo en la rapidez podra compararse la accin del clera con la de la electricidad, y an en ese caso sera inexacta la comparacin, siendo as que al clera por presto que corra, siempre se le descubren sus pasos, mientras que la electricidad se mueve instantneamente y con una celeridad inapreciable.10 As pues, si en nuestros discursos comparamos estos agentes, deber entenderse que es en el mismo sentido hiperblico con que en el lenguaje recibido comparamos la guerra con el rayo, y un animal veloz con un relmpago. Yo creo que con mayor justicia podra compararse el germen de este horrible azote al tsigo ms funesto de los minerales; y esa fue cabalmente la impresin del primer facultativo europeo, a cuyos ojos se present el mal en Yesora, su patria. Efectivamente, los acerbos dolores de vientre, los frecuentes vmitos y diarreas albinas, la descomposicin de la sangre, el azulamiento del rostro, el hundimiento de los ojos, la violencia de los sntomas, aquella angustia interior inexplicable, el desembarazo del cerebro, no son por ventura otros tantos caracteres comunes a los colricos y a los envenenados?11 Qu tiene que hacer aqu la electricidad? La electricidad no puede causar estrago alguno, sin acumularse en un punto, rompiendo el equilibrio en que se hallaba. Y por ventura un rayo que acaba con la vida de un hombre, produce algunas seales que se parezcan a las del clera, o deja en el cadver algunos vestigios semejantes a los que deja aqul? De ninguna manera. Un hombre herido por la electricidad muere como por un medio mecnico, casi sin presentar seales de lesin en su organismo. Lo singular es que los partidarios de la electricidad se valen de un argumento que debera ser su mayor desengao. Dicen que la influencia atmosfrica es causa de que se pongan nuestros cuerpos en un estado elctrico distinto al del aire, y Untitled-24 14/08/01, 12:53 163

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 164 \ 164 \ 164 \ 164 \ 164 \ por consiguiente nos atraemos una descarga, que es la que ocasiona tan singulares fenmenos. Pero por huspedes que seamos en Fsica, no tiene probado la experiencia que a cada paso hay un motivo de que se altere el estado elctrico de nuestros cuerpos, as con respecto a la atmsfera como con respecto a la tierra, y aun a nuestra misma mquina? La ms leve mudanza de temperatura, los vientos, las lluvias, estn cambiando a cada instante la electricidad positiva en negativa; y aun sin salir del cuerpo humano, la respiracin, la digestin y otras funciones de la economa hacen variar a cada momento, muchas veces al da, el estado de la mquina. Por qu, pues, no se ven a cada paso, con unas causas tan permanentes, los fenmenos del clera morbo? Por qu son tan extraordinarios? Por qu se aparecen sin saber de dnde, y se vuelven sin saber cmo? Pero aun es ms triste de lo que parece la condicin de nuestros electricistas. Antes de explicar los efectos del clera por la electricidad atmosfrica es necesario se disipen las densas nubes en que todava est envuelta la meteorologa. Todava no sabemos por qu unas veces hay descargas elctricas despus de los fuertes calores, y otras se deshacen las nubes slo en lluvias. Raro es el fenmeno meteorolgico que est satisfactoriamente explicado.12 Mucho puede encontrarse en la atmsfera para la explicacin de infinitos efectos naturales; pero es necesario no olvidar que ella es un pilago insondable, tan riesgoso como el ocano que cubre. Acaso dir alguno todava que la descomposicin de la sangre que se efecta en el clera, es un efecto puramente galvnico; pero este reparo se desvanece fcilmente observando que para producir la separacin de la sangre en parte slida y en parte lquida basta una disminucin de temperatura, sin apelar a otra causa, que por otro lado opera de distinto modo. Efectivamente, si se descompusiera la sangre por medio de una pila voltica, se descompondra tambin la parte acuosa, y aun la slida sufrira algunas otras alteraciones. Y el movimiento observado, en la India y en Polonia, en las articulaciones de algunos cadveres colricos, particularmente a la aplicacin del escalpelo, es o no un fenmeno galvnico? Sin disputa que lo es; pero no est menos averiguado que todos los animales muertos, de cualquier modo que sea, aun de resultas del cido prsico que es la sustancia que ms ataca la irritabilidad, suelen ofrecer esas contracciones musculares, particularmente al contacto de los metales.13En conclusin, no se me oculta el lugar distinguido que la naturaleza ha querido dispensar a la electricidad.* Ella tiene su imperio en la atmsfera, entra en el magnetismo, penetra la tierra y el mar, vivifica y conmueve las *Vase sobre electricidad la larga nota final. Untitled-24 14/08/01, 12:53 164

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 165 / 165 / 165 / 165 / 165 plantas y animales, todo lo descompone, dondequiera se halle; y hasta ha enseado al hombre a imitar ciertas combinaciones de la materia, pesndole y midiendo sus partes componentes.14 Pero por ms universal que aparezca una causa, no nos permite la severidad que reclaman las ciencias aplicarlas a un orden de fenmenos que no guardan analoga con los que me pretende compararlos. La divisa de la verdadera filosofa es estar dudando mientras no se ofrezcan datos que satisfagan el entendimiento. Norabuena que esta sea la gua que nos alumbre en el sendero de las ciencias naturales, como quera el padre de la medicina; pero en cuanto a la imaginacin, sujetmosla, sujetmosla con el freno saludable de la experiencia y la observacin. As es verdad que destruiremos sin edificar, pero tampoco edificaremos para volver a levantar. Estamos condenados a marchar despacio so pena de no marchar seguros. Al tiempo tocan semejantes milagros; al tiempo que, borrando las mentiras de las opiniones, sancionar las leyes de la naturaleza.15Pero no quiero levantar la pluma, sin volver a implorar la indulgencia de V. E., en gracia de la precipitacin con que se ha extendido esta especie de memoria; por habrseme manifestado por la secretara del Gobierno Militar que se necesitaba el trabajo para llenar una parte del expediente, que sobre la epidemia se eleva al gobierno supremo, en el correo martimo que da la vela maana, domingo. Basta decir, para mi descargo, que me ha faltado el tiempo necesario no ya para corregir estos borrones, sino hasta para coordinar mis pensamientos. Pero sean ellos cules fueren y cmo fueren, V. E. quiso or mi informe en la causa de la humanidad, y el informe queda evacuado. Dios guarde a V. E. muchos aos. Habana, mayo 4 de 1833.NOTAS1.Respecto a la sequedad casi constante del aire, harto testimonio dan de ella las observaciones higromtricas. Slo en el norte que tuvimos se not, cual siempre, su grande aumento. Advirtase que gradu de mucha sequedad para nuestro clima la que relativamente a los ms fros sera muy ordinaria. Conviene advertir aqu acerca del termmetro que, como en las tablas no hay observacin correspondiente a las 2 de la tarde, no va expresado en ellas el verdadero mximum de la temperatura, pues en este pas no se verifica hasta esa hora, en la que ordinariamente sube el mercurio un grado y a veces dos sobre la altura de medioda. 2.Las peridicas s parece que coinciden, como la brisa, con la marcha diaria del sol, as en su principio como en su aumento y declinacin. Untitled-24 14/08/01, 12:53 165

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 166 \ 166 \ 166 \ 166 \ 166 \ Por cuyo motivo y ser tan puntual su periodicidad, tanto al barmetro como a la brisa se les puede llamar con razn el reloj natural de los trpicos. 3.Al principio, y al parecer con fundamento, se lisonjeaban todos de que supuesto que la crisis favorable del mal era casi siempre por una transpiracin abundante, desde luego parecera ahogado el enemigo en un pas donde tanto ayuda el clima a promoverla. Sin embargo, poco tard en venir el cruel desengao, pues a despecho de los sures, padres del calor, corri el mal todos sus trmites. Antes puede decirse, en general, que los pases clidos han sido ms azotados que los fros. Otros vieron una vislumbre de consuelo en el norte que sopl a pocos das de haber estallado la epidemia, porque en su concepto (y no iban infundados en esta parte) con semejante sacudimiento se despejara completamente nuestra atmsfera; al paso que algunos hallaban un gran mal en esa misma revolucin, por considerar en extremo riesgoso tal cambio repentino de temperatura. Finalmente, no pocos lean su sentencia de muerte o de vida en la cada de algunos aguaceros; y no faltaron otros, de entre los mismos que al principio cifraron sus esperanzas en el calor, que atribuyeran al fin los estragos que continuaban, a la terquedad de los sures, cuando ellos son siempre los vientos ms reinantes de la estacin. He aqu la historia fiel de lo que ha pasado. Mi texto no necesita de ms comentario para convencer que las causas atmosfricas a que se atribuan los progresos del clera durante la borrasca, eran mas bien dictadas por el natural deseo de la propia conservacin que por la observacin y cotejo de los hechos presentes con los pasados. Parece que de intento se present la atmsfera en el estado mas ordinario que suele ofrecer, como para indicarnos que no buscramos cosa alguna aplicable al caso en las observaciones meteorolgicas. Pero a despecho del elocuente silencio de la Naturaleza, todava queran ver las gentes en el norte que tuvimos en principios de marzo un fenmeno extrao para la estacin, olvidndose de que son harto frecuentes en tal tiempo, y que no es raro soplen a principio, de marzo, pero hasta entrado mayo, como aconteci nada menos que el ao pasado. La lluvia tuvo innumerables partidarios, no slo por la consideracin de que arrastrara con todas las miasmas, particularmente aqu entre los trpicos, donde produce tan rpidas descargas elctricas, sino tambin por la casual coincidencia, acaecida en Nueva Orleans, de una copiosa lluvia de un da acompaada de fuertes tronadas, con la cesacin o declinacin de la epidemia. Pero aqu hay que hacer algunas advertencias. Primeramente se podra decir a los que as piensan que no hay medio seguro de equivocarse que ese modo de discurrir que llamaban los escolsticos p ost hoc, ergo propter hoc. Untitled-24 14/08/01, 12:53 166

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 167 / 167 / 167 / 167 / 167 Que en ningn ramo de Fsica es ms arriesgado semejante mtodo que en la Meteorologa; pues siendo la ms conjetural de todas las partes de la ciencia, pide por lo mismo mayor nmero de observaciones para establecer una causa. 3 Que en infinitos parajes ha continuado el mal a pesar de los chubascos, como ha sucedido aqu; que en otros se ha exasperado despus de ellos; y en algunos no ha principiado hasta no haber llovido. 4 Parceme as mismo que cotejando lo acontecido en Nueva Orleans con lo ocurrido en otras partes, se puede asignar otra causa ms probable a la cesacin de la epidemia. En efecto, se observa que donde es recio el azote, suele correr rpidamente, al paso que donde no da sino dbilmente, se detiene por largo tiempo. Muchos datos podran citarse en prueba de ello, con lo ocurrido en nuestros campos; pero bstenos contrastar los que ofrecen la misma Nueva Orleans y Amsterdam. En la primera de estas dos ciudades, cuya poblacin no excede de 55 000 almas, se llevaba el clera algunos das hasta 500 personas; pero tampoco dur ni 3 semanas. En la segunda, con cerca de 300 000 habitantes, slo arrastr con 800 vctimas; pero estuvo ms de 2 meses. Acurdome con este motivo de que, cuando se me deca que el mal era benigno al principio de su invasin en Guanabacoa, desde luego conceb que se demorara ms que en otras partes, habida cuenta con su poblacin; y as ha resultado efectivamente, pues con una poblacin, cuando ms de 14 000 almas, inclusas las familias emigradas de La Habana, la epidemia ha durado ms de 7 semanas y todava salpicaban algunos casos. Resulta, pues, que hay razones muy poderosas, cuando no para desechar del todo, a lo menos para dudar sobradamente de todas las causas alegadas. Pero el temor, que pobl el mundo de dioses, es capaz de plagarle de causas que, por ridculas que sean, cunden insensiblemente por el vulgo y llegan a infestar hasta el santuario de las ciencias. El deseo de oponer cierto dique, hasta donde alcancen nuestras dbiles fuerzas, a la propagacin de esa epidemia intelectual que tanto puede influir en el mundo fsico, es uno de los motivos que dictan estas notas y aclaraciones. Ellas ni tienen ni aspiran a otro mrito. 4.El respeto que profeso al pblico me mueve a extender varias de estas notas, y entre ellas la presente, en apoyo de algunos asertos que podran a primera vista parecer harto aventurados o absolutos. Podra creerse en virtud de los admirables progresos que han hecho en estos ltimos, aos todos los ramos de la ciencia, no slo que nos fueran ms conocidos. los constitutivos de la naturaleza orgnica, sino tambin los modos de influir uno, sobre otros, de los mismos agentes ya descubiertos. Ms sin embargo de los inmensos trabajos emprendidos en la qumica vegetal y animal por tan distinguidos, analizadores como Berzelius, GayLussac, Thnard, Saussure, Liebig, Branconot y sobre todo Chevreul, toUntitled-24 14/08/01, 12:53 167

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 168 \ 168 \ 168 \ 168 \ 168 \ dava este ramo, as por la naturaleza del asunto como por los escasos medios que cuenta, est muy distante de elevarse a la esfera que ocupa la parte mineral, y por consiguiente de poder contribuir con el auxilio que incesantemente reclaman de sus luces la Fisiologa, la Patologa y la Higiene. Ahora, pues, veamos los sntomas del atraso de la qumica orgnica, brevemente recapitulados, por no exceder demasiado los lmites de una simple nota. 1 La diversidad de resultado, en lo sustancial de los anlisis de las materias orgnicas, emprendidos, por varios qumicos de la mejor nota. 2 Las dudas en que todava se hallan los mejores profesores sobre cul procedimiento merezca la preferencia, explicndose nada menos que el clebre Gay-Lussac a este propsito en los trminos siguientes: “todos los mtodos diversos que se han empleado, slo han servido para confirmar la inexactitud de los resultados obtenidos por el del xido de cobre; y como todos sean ms complicados que este ltimo, hasta ahora le dejan la ventaja”. De modo que aun el mejor procedimiento es a todas luces inexacto, en sentir de uno de los veteranos de la ciencia. 3 Lo poco que se distinguen en la qumica orgnica las bases alcalinas de las cidas. Muy al contrario sucede con las minerales. 4 La imposibilidad en que nos hallamos de discernir si la sustancia que se quiere examinar es una combinacin o una simple mezcla de dos materias orgnicas, o bien, si constituye realmente un cuerpo separado. 5 La dificultad en un sinnmero de casos de obtener un cuerpo puro, y hasta exento de las materias extraas que ya conocemos. A este propsito no quiero privarme del placer de transcribir las oportunas palabras del gran maestro terico y prctico de la ciencia, del ilustre e infatigable Berzelius, palabras que, poniendo el ms respetable sello a mis asertos, aumentarn el nmero de mis razones: “As (va hablando a consecuencia de la dificultad casi insuperable de confirmar el anlisis con la sntesis en los cuerpos orgnicos, como se puede hacer muy a menudo en los inorgnicos), as, las observaciones a que nos conducen nuestras investigaciones en esta parte misteriosa de la qumica no pueden ser exactas sino en cuanto se refieren a los cambios qumicos que los cuerpos vivos operan en los medios, esto es, en los agentes qumicos que los rodean. Investigaciones de la misma especie pueden ensearnos a conocer los fenmenos que acompaan las funciones vitales, a seguir stas cuanto es posible, a separar los productos orgnicos, a estudiar sus propiedades y a determinar su composicin. Pero todo esto es sumamente difcil. La qumica al llegar aqu asciende a una potencia ms elevada, si es lcito valerme de esta expresin matemtica, y aun la vista ms perspicaz est expuesta a errores continuos, mientras que el Untitled-24 14/08/01, 12:53 168

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 169 / 169 / 169 / 169 / 169 descubrimiento de la verdad depende a veces tanto de la mera casualidad como de una profunda meditacin”... Y despus de enumerar las principales dificultades que ofrece la ciencia, concluye en estos trminos:”En la naturaleza orgnica es mucho mayor la dificultad y mucho menores los medios que en la inorgnica para separar los cuerpos unos de otros. As que debe mirarse esta parte de la ciencia como todava en su primera infancia”. Cmo, pues, con tan insuperables dificultades y otras que omito por evitar prolijidad, podemos lisonjearnos de conocer todos los gases y miasmas que se pueden desprender de las sustancias animales? Acaso porque digamos que en los vegetales y animales no se encuentran ms constitutivos que hidrgeno, oxgeno, carbono y zoe, se ha agotado ya el nmero de los elementos orgnicos? Por ventura no se desprendern nuevos agentes de las sustancias animales en virtud de las enfermedades a que estn sujetas, o los mismos ya conocidos no se modificarn de mil maneras ocultas a nosotros, as en el organismo humano, como en la atmsfera y hasta en el reino vegetal? No son estas combinaciones de los mismos elementos de distinta proporcin las que forman los compuestos ms diversos y aun contrarios en sus propiedades, como sucede, por ejemplo, en el cido ntrico y el aire atmosfrico, que constando de idnticos principios, el uno es cido, lquido y venenoso, al paso que el otro es un fluido elstico, inspido, inocente y respirable? Podr haber dos sustancias ms desemejantes y aun contrarias en sus cualidades? Y en vista de lo dicho, quin se atrever a fijar lmites a las combinaciones y acciones posibles entre las sustancias de los reinos vegetal y animal y a la variedad de fenmenos que pueden producir como agentes de la economa orgnica? Estas breves consideraciones si bien nos hacen columbrar por una parte que la fisiologa y la patologa deben sacar algunas luces de la ciencia qumica para la resolucin de los problemas ms importantes de la vida, por otra nos hacen temer que pasar largo tiempo antes que salgamos de las densas tinieblas en que actualmente estamos sumergidos. Desgraciadamente cada cuestin qumica relacionada con las ciencias mdicas, que de suyo son todas espinosas, viene a ser como el germen de donde brotan un sinnmero de ellas no menos importantes y complicadas que enlazadas con la principal, son necesarias para su resolucin. Nuestra reserva debe ser tanto mayor en este gnero de investigaciones cuanto es ms fcil alucinarnos en la aplicacin de los mismos principios de la ciencia, olvidndonos de algunas circunstancias especiales de los fenmenos que tratamos de explicar. Entonces, con los visos de la experiencia y la autoridad de un hombre esclarecido se corre el grandsimo riesgo de que ciertas opiniones se erijan en principios, sin haber pasaUntitled-24 14/08/01, 12:53 169

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 170 \ 170 \ 170 \ 170 \ 170 \ do por el crisol de una rigurosa demostracin. Insensiblemente he trazado en breves palabras la historia de la aplicacin de la ciencia del anlisis a la ciencia de la vida. No quiero ms ejemplo ni mejor prueba que la teora del calor animal. Entre la multitud de opiniones inventadas para buscar la fuente del calor animal, origen de tantas funciones, anunci Lavoisier, en 1777, con una reserva digna de imitarse, que el calor de los animales dependa muy probablemente de la descomposicin del aire vital en los pulmones, combinndose el oxgeno atmosfrico con el carbono y el hidrgeno de la sangre. Este sistema fue generalmente admitido, y aun hoy da suele mirarse la fijacin de los gases atmosfricos en las materias animales lquidas y slidas como causa de un desprendimiento de calrico, que al momento es absorbido por la sangre arterial, para distribuirse despus por todas las partes del cuerpo. El inmortal Laplace sostuvo con lucimiento tan brillante opinin, y ltimamente tuvo hasta la fortuna de ser aun ilustrada con experimentos tan delicados como ingeniosos por mster Dulong, uno de los qumicos ms hbiles y profundos de Francia. Sin embargo, esta doctrina de los neumticos, tan seductora en la apariencia, est sujeta a una infinidad de reparos de consideracin; y en efecto, si el pulmn es la fuente del calor vital, o el foco de donde se propaga a todo el cuerpo, por qu no es ms elevada su temperatura que la del resto de la economa? Por qu vara el grado de calor en partes sueltas del cuerpo segn una multitud de circunstancias? Por qu aumenta en un dedo que tenga un panadizo, y disminuye por el contrario en un miembro paralizado y donde la circulacin en manera alguna se ha alterado? Objeciones son estas de tanta fuerza, que en mi sentir no se debilitan ni an suponiendo que la combustin del oxgeno se efecte no tan solamente en el pulmn, sino que contine en todo el sistema vascular sanguneo. Pero baste de pormenores. Si lo dicho es suficiente para penetrarnos de la circunspeccin con que las ciencias fundamentales del arte de curar deben recibir los datos que les suministra el anlisis qumico; si he logrado siquiera llamar la atencin de los facultativos, mis compatriotas, infundindoles un espritu saludable de duda en tan importantes materias, que es el espritu de examen por excelencia, quedarn cumplidos mis votos al internarme en semejantes particulares. Jams soltemos la sondalesa de las manos; y que sean de quien fueren y de donde fueren las doctrinas, lejos de deslumbrarnos por su brillantez, ni desvanecernos por su prestigio, mirmoslas ms de cerca, y no nos contentemos hasta no penetrar el fondo. 5.Cabalmente se es el fundamento de la qumica, y aun el fundamento de la exactitud de la qumica. En efecto, cfrase todo su objeto en Untitled-24 14/08/01, 12:53 170

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 171 / 171 / 171 / 171 / 171 separar unos de otros los varios cuerpos que se hallan combinados en uno solo, de suerte que ni existira la ciencia si no pudiera realizarse la separacin de cada cuerpo sin arrastrar consigo alguno de los otros, ni podra alcanzar el menor grado de exactitud si no rastreara unos elementos con exclusin de otros. Por eso se dice que la ciencia est fundada en las leyes de la afinidad, que no es otra cosa sino la tendencia que tieneun cuerpo de preferir a estotro ms que a aqul para formar sus combinaciones. De aqu tambin el juego y excelencia de los reactivos o sustancias empleadas para destruir la combinacin con otros cuerpos, efectundola con ellos mismos. Por consiguiente, lejos de repugnar en nada que el cloro no tenga accin alguna sobre los miasmas del clera (en la hiptesis de consistir en miasmas esta enfermedad), al paso de ejercer una influencia tan poderosa sobre la humedad de la atmsfera, entra por el contrario este fenmeno en el nmero de los ms ordinarios que ofrece la naturaleza. Iguales consideraciones pueden hacerse respecto de la cal y soda, bases de los cloruros empleados en la desinfeccin, supuesto que los tales lcalis tan slo operan absorbiendo la humedad y el cido carbnico de la atmsfera. 6.El objeto de la presente nota es consignar aqu algunos hechos y consideraciones que la premura del tiempo me oblig a omitir en el oficio. Unos y otras contribuirn a corroborar mis dudas acerca de las ideas recibidas en orden a salubridad. He aqu los hechos sumariamente. 1 En una ciudad como la nuestra en cuyos dos mercados se expende a toda hora toda especie de carnes, que gracias al calor y otras causas exhalan el olor ms repugnante; en una plaza donde por las necesidades de nuestras fincas rurales se encuentran por doquiera grandes almacenes de los fetidisimos renglones de tasajo y sebo, se observa que los individuos expuestos a atmsferas tan infectas, lejos de sufrir cosa alguna por ello, son precisamente las mejores muestras de salud y robustez que puede ostentar la poblacin, sin que se haya notado que durante la epidemia se cebase el mal de preferencia en tales personas ni en las de la vecindad, sujetas a la influencia de esas emanaciones animales, tenidas generalmente por tan insalubres. 2 A este propsito recordar que recin entrado yo en septiembre pasado en el colegio de San Cristbal, sito a cosa de 70 pasos SSE. de la tenera de Carraguao, como impresionado que iba con las ideas recibidas de salubridad, me pareci que sufrira no poco la salud de los colegiales con la fetidez de las materias animales que exhala aquella granjera, y que tan a menudo se percibe en el establecimiento por ser baado de la brisa a causa de su situacin. Adoctrinado, empero, a desatender la letra muerta de los libros, por or la voz viva de los hechos, desde luego empec a dudar de la exactitud de mis ideas, reparando no ya Untitled-24 14/08/01, 12:53 171

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 172 \ 172 \ 172 \ 172 \ 172 \ solamente la salud admirable de que todos gozaban, y muchos de ellos con una residencia de 3 aos, sino que los ms, al cabo de algunos das se acostumbraban de tal manera a aquella fetidez, que dejaba de inmutar su olfato, sin que para aqullos que continan en percibirlo, en cuyo nmero entro yo, se siga el ms leve inconveniente. Es de advertir que la mayor parte de los nios que han pisado los umbrales de San Cristbal en un estado decadente de salud, lejos de haber empeorado se han robustecido considerablemente, como consecuencia necesaria del buen rgimen que forzosamente se ha de guardar en un colegio. Apelo sobre el particular al testimonio de los padres todos. Parece asimismo que las tales emanaciones en nada predisponen al mal epidmico, siendo muy de notar que de 180 nios, 22 profesores y ayudantes, y sobre 12 criados entre blancos y negros, habitantes todos del colegio, y que durante la epidemia, se retiraron todos los primeros a sus casas, as en el campo, como en diferentes puntos de la ciudad intra y extramuros, permaneciendo algunos profesores y criados en el establecimiento, ni uno tan slo ha perecido de la totalidad; y de los nios ni uno siquiera ha sido atacado, a pesar de haberse hallado diseminados en varios puntos, donde ha azotado el mal despiadadamente. Ah estn los hechos. Al lector toca sacar las consecuencias. Repito aqu lo que expres en mi oficio respecto de la tenera. No pretendo que sea un preservativo del clera ni un medio de conservar la salud el vivir en las inmediaciones de una tenera, sino que debe considerarse como una circunstancia del todo indiferente, que no influye ni en pro ni en contra en la salud de las gentes, con tal que se guarde buen rgimen alimenticio y otros requisitos higinicos. Segn el estado actual de nuestros conocimientos, de dos modos nicamente podemos demostrar que los gases conocidos, arrojados por las sustancias animales en putrefaccin causen algn trastorno en nuestra mquina. 1 Los malos olores pueden de tal modo afectar el estmago, especialmente en las personas dbiles y nerviosas, como las mujeres, que les produzcan desazn, bascas y hasta vmitos abundantes, cual se ve con frecuencia en este clima, donde el excesivo calor tiene sobreexcitada aquella vscera. De esta manera ya se concibe que las emanaciones animales pueden ser respecto a algn individuo hasta causa predisponente de una enfermedad en que tanto sufre el estmago como en el clera asitico. 2 Siendo algunos de los gases desprendidos por las materias animales totalmente mefticos, claro est que si nos ponemos a respirar en una atmsfera compuesta exclusivamente o sobrecargada de dichos fluidos, pereceramos sofocados irremisiblemente. Mas en tal caso moriramos ahogados y no inficionados, en razn a ser ocupados nuestros pulmones por fluidos aeriformes absolutamente irrespirables, a la maUntitled-24 14/08/01, 12:53 172

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 173 / 173 / 173 / 173 / 173 nera que muere un animal cuando inspira agua en lugar de aire, modo de morir que nada tiene que ver, por cierto, con el que caracteriza al clera morbo. Hay gases, sin embargo, como el hidrgeno sulfurado, el cloro y el vapor del cido hidrocinico, que son a un tiempo irrespirables y deletreos, pues ejercen tambin una accin violenta sobre los tejidos orgnicos. Estos fluidos s seran comparables a los mismos del clera, caso de consistir en miasmas esta enfermedad. El hidrgeno sulfurado, en particular, es venenoso hasta en el simple contacto de la piel, y en trminos de causar brevemente la muerte al animal que se somete a la prueba. Pero los atrevidos ensayos del esclarecido Humphrey Davy sobre la diversa respirabilidad de los gases nos ponen de manifiesto la enorme cantidad de esas sustancias mefticas aeriformes que se ha menester para hacer irrespirable el aire atmosfrico en un pequeo espacio cerrado. As pues, establecer la buena ventilacin es todo lo que se necesita para neutralizar la accin de semejantes fluidos en nuestra atmsfera; y esto es precisamente lo que nos ha enseado la experiencia. El mismo remedio es aplicable al hidrgeno sulfurado, pues para que obre venenosamente en la piel de los animales es necesario encerrarlo en vasos llenos de este gas, sin dar entrada alguna al aire atmosfrico. Acaso dir alguno que la accin que ejercen el tanino y la cal en las substancias animales de las teneras contribuir mucho a desvirtuar o neutralizar la naturaleza de sus emanaciones, que en realidad sern malignas. Este reparo se desvanecer con slo observar que dichos agentes, aunque operen de un modo peculiar en las substancias animales, no por eso tienen accin alguna sobre los gases que despiden, como bien lo prueba el hedor que contina percibindose durante y despus de la operacin, lo mismo que antes de ella. Y si por otro lado traemos a la memoria los hechos que sobre el particular hemos aducido en el discurso de este escrito, casi nos convenceremos que las emanaciones animales no son generalmente malignas en el sentido que se acostumbra a dar a esta palabra. Pero basta de emanaciones animales, y pasemos a otra clase de datos en la cuestin de salubridad. 3 La humedad y situacin baja y pantanosa son otras circunstancias a las que suele atribuirse la insalubridad de los lugares. Pero algunos hechos notables, escogidos de entre la multitud que se presenta, harn asimismo variar hasta cierto punto esta opinin tan generalmente recibida. Hablar desde luego de lo que pasa en nuestro propio pas, por ser cosas que a todos inmutan. Yo estoy seguro que si se pregunta a cualquiera de entre nosotros, sin ms antecedente, si tiene o no por salubre el pueblo de Regla, desde luego contestar sin vacilar que es caso imposible que pueda serlo, por las razones al parecer muy obvias de hallarse situado en una hondonada, en una playa cenagosa y con calles estrechas y Untitled-24 14/08/01, 12:53 173

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 174 \ 174 \ 174 \ 174 \ 174 \ fangosas casi todo el ao, orilladas por casas en la mayor parte de una traza miserable, zampadas, por decirlo as, dentro del mismo cieno. Y efectivamente, quin no dira que semejante sitio, no ya con la agravante circunstancia del grado de calor de este clima, pero aun en las regiones glaciales, no habra de ser forzosamente una sentina favorita de infeccin y de muerte? Pues bien: a pesar del calor tropical, y con su baja posicin y con su lodo y su estrechez, Regla se alza a disputar la palma de la salubridad a los puntos ms sanos del orbe. Pasma realmente al examinar los registros parroquiales en una larga serie de aos, y muy particularmente en el pasado, no tropezar la vista con ms que con 12 14 muertos por mes, sin llegar en muchos a la decena, y a veces ni un cadver siquiera a la semana, en una poblacin de ms de 6 000 almas. Esto ya es competir en salubridad con la justamente afamada Guanabacoa.* Aun durante la epidemia no ha sido excesiva la mortandad de Regla, comparada con otros puntos de la Isla situados en terrenos ms altos y ms secos o menos hmedos, no obstante haberla tenido todo el tiempo que ha azotado en La Habana. En suma, la mortandad del pueblo en cuestin no pasa de 256 personas segn los registros parroquiales; mas siendo cierto que as antes como despus de las declaratorias oficiales de la existencia y cesacin de la epidemia, hubiese varios casos mortales, se grada en 270 a 280 la totalidad; estrago que aparecer comparativamente tanto menor cuanto dur el mal tanto o ms que en la capital. Carraguao en la mitad del tiempo y con la mitad menos de poblacin tuvo doble nmero de vctimas. Pero esto depende tambin de causas que no es de mi propsito investigar ahora. Lo que s debemos traer a la memoria en la cuestin presente es que hay lugares muy pantanosos en los que sin embargo no se halla siempre el aire cargado de humedad, especie que al parecer tiene toda la traza de una paradoja. Pero reflexionemos que es menester distinguir entre el estado higromtrico del aire, o aquel estado en que se encuentra impregnado de humedad, y aquel otro, seco, en que pueden dejarle los vapores y gases que en su trnsito no se combinan con l. Muchas veces se ve caer la lluvia copiosamente, sin advertirse en el higrmetro un grado tan subido de humedad como otras en que brilla el sol. *Los datos hablan siempre claro. La poblacin de Guanabacoa, en los meses que no son de temporada, y con el aumento que debe suponerse despus del ltimo censo de 1827, a duras penas se acercar a 11 000 habitantes, lo que an no es el duplo de la de Regla; y sin embargo cotejada la mortandad mensual de la villa con la de este pueblo, tenemos a veces el mismo resultado, y a veces algo ms en contra de Guanabacoa respecto a la poblacin de cada punto. Estoy, pues, autorizado para poner a entrambas en el mismo nivel de salubridad, no menos que para asentar que en este particular pueden rivalizar hasta con Londres, siendo sta como luego veremos, una de las capitales ms saludables del mundo civilizado. Untitled-24 14/08/01, 12:53 174

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 175 / 175 / 175 / 175 / 175 Una prueba evidente de ese trnsito que suele hacer la humedad por el aire sin impregnar sus molculas es lo que observamos en nuestra atmsfera cuando rompe un recio norte, an despus de haber llovido copiosamente. Entonces, a pesar del ansia con que procura el ambiente absorber la humedad, a punto de quedar en pocas horas enjutos los hondos charcos de agua que se forman, ni ms ni menos como si se hubieran esponjado; el higrmetro sin embargo contina acusando ms y ms sequedad. As tambin lo indica la actividad de los aparatos elctricos en la misma estacin, los cuales son quizs los higrmetros menos falaces que poseemos para nuestros climas tropicales. La diversidad de temperatura en las varias capas atmosfricas debe probablemente tener mucha parte en la produccin de estos fenmenos meteorolgicos. Pero no llevemos ms adelante estas consideraciones, a pesar de su importancia, para no eternizarnos en una nota, que por otra parte me veo forzado a prolongar. Srvanme las ya expuestas como un preliminar para dar a los hechos siguientes todo el valor que se merecen. La Inglaterra es un pas notoriamente hmedo y de atmsfera en extremo variable; y as por estas circunstancias como por las nieblas continuas que cubren su cielo, se acostumbra a considerar entre nosotros como clima malsano, o por lo menos como no de los ms saludables. Sin embargo, fcilmente nos convenceremos de cun pocos pases habr que con l puedan competir en salubridad, si atendemos a la lozana y robustez que all ofrece uniformemente la naturaleza humana, mostrndose la especie menos degenerada que en ningn otro pas culto, y a la singular excepcin de no haberse presentado en la inmensidad de Londres ningn linaje de epidemia en ms de dos centurias, mientras que en el mismo transcurso de tiempo no ha habido nacin europea que se haya escapado de algunos de esos azotes, sufrindoles no pocas, repetidas veces. No es del momento investigar todas las causas que pueden contribuir a esta salubridad tan especial de los moradores de la Gran Bretaa; pero parece muy probable que se deba hasta cierto punto a la uniformidad, calidad y sencillez de sus alimentos, a no carecer de lo necesario ni aun el ltimo menestral, al extremado aseo en sus personas y en sus cosas, a su aficin desmedida por toda clase de ejercicios, a su modo de edificar, perdiendo grandes espacios para ganar desahogo y comodidad, a su pasin decidida por el campo, a y que en general han sabido conformar mejor que ninguna otra nacin su gnero de vida con las miras y fines de la naturaleza.* En una palabra, el ingls es Podra agregarse que es comn creencia entre la gente del pueblo en Inglaterra que tambin contribuye a su salubridad el humo del carbn de piedra de que viven rodeados. Por lo menos bien se echa de ver en los robustos operarios de las fbricas que no es daina su influencia, como podra creerse a primera Untitled-24 14/08/01, 12:53 175

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 176 \ 176 \ 176 \ 176 \ 176 \ hombre que ha sabido sacar partido de la civilizacin para neutralizar sus necesarios inconvenientes (pues ni la civilizacin est exenta de ser mnima de malis, imitando aquellas pocas pero importantes ventajas que en la parte fsica nos llevan los salvajes. Esto se echa de ver de un modo bien marcado en su sistema de educacin. No se poda escapar a este pueblo esencialmente reflexivo que la educacin de la parte fsica del hombre contribuye muy principalmente a su futuro bienestar, asegurando a un tiempo su salud y sostenido para luchar contra los males fsicos y morales. As es que sitan ordinariamente sus colegios y escuelas, como otros tantos planteles, fuera de poblado, donde haya ms aire libre para que respire el muchacho, espacio franco para que corra a pie y a caballo, cuesta encumbrada para que suba y baje, arroyo caudaloso donde se bae y nade; en suma, sitios capaces para practicar todos aquellos ejercicios gimnsticos que, dando vigor al cuerpo, inspiran a nuestra alma cierta confianza en las propias fuerzas y el consiguiente amor a la independencia, madre de la industria. No en balde se embotan los dardos ms penetrantes asestados contra la salud en tan atlticas condiciones. Me atrevo a asegurar que si la crpula maldita, epidemia dominante del pueblo britnico, no viniera a desvirtuar los benignos influjos de todas las causas expuestas, no habra pueblo sobre la faz de la tierra que ofreciera ms numerosos ejemplos de longevidad. En fin, este orden de vida transmitido de generacin en generacin en todo un pueblo, no es extrao que con el transcurso de los tiempos logre modificar el temperamento y constitucin de los individuos, convirtiendo a los dbiles en fuertes, y haciendo a los fuertes casi invulnerables. De esta manera se concibe cmo hayan contrarrestado estos hombres, a fuerza de industria y de saber, hasta las influencias malficas que pudiera tener el clima, influencias de que efectivamente adoleca el suyo, segn el testimonio positivo de la historia antigua de la nacin y la moderna de la capital. Rectificadas as nuestras ideas en cuanto al clima de la Gran Bretaa, no nos debe causar tanta sorpresa que en milln y medio de habitantes que por lo menos cuenta la enorme Londres, ¡slo 3 248 personas haya inmolado la ms cruel de todas las plagas! Yo habr de confesar emperovista. Mas como de no ser nocivo a ser saludable un agente hay todava alguna distancia, no he llevado o tra mira en este caso sino recordar un rasgo tambin caracterstico del pas cual es su extraordinario consumo de aquel combustible. Por lo dems, en una materia como sta, en la que nos hallamos tan a obscuras sobre la influencia de las causas modificadoras, no se debe omitir circunstancia alguna peculiar: todas merecen estudiarse, porque donde menos se espere puede descubrirse el enigma. La historia de las ciencias es un continuo testimonio de esta verdad. Untitled-24 14/08/01, 12:53 176

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 177 / 177 / 177 / 177 / 177 que sin dudar de la eficacia de las causas alegadas, todava no me parecen suficientes a explicar fenmeno tan portentoso de salubridad. Figrase mi fantasa traslucir que otras circunstancias locales deben tener una parte muy principal en el resultado; pero esas circunstancias locales se nos ocultan completamente. No cabe duda que las condiciones mencionadas pueden influir en tales trminos sobre la economa animal, con el lapso de los tiempos, que se opongan a que los individuos sujetos a ella contraigan la predisposicin para tales y cuales enfermedades, proporcionando una especie de broquel impenetrable a los habitantes del pas en cuestin. Pero no es demasiado reducido todava el nmero de vctimas respecto de la poblacin? Y que por ventura en el pueblo ingls,no por cierto de los ms sobrios, no hall el mal pbulo bastante en que cebarse por faltas cometidas contra el rgimen? Por qu, pues, no cunda a lo menos por entre las clases inferiores, que en razn de sus habituales desarreglos deban estar tan predispuestas? Acaso se dir que sus progresos fueron atajados por las eficaces providencias sanitarias que la penetracin y actividad inglesa supieron excogitar y practicar. Muy enhorabuena, que tampoco yo trato de despojar a las medidas precautorias y curativas de la parte de triunfo que les pertenezca; pero tambin en Francia, en Prusia, en Austria, se adoptaron las mejores medidas de todas clases, y sin embargo en solo Pars, para no citar las dems capitales, con la mitad menos de poblacin que Londres, lleg la mortandad a los 7 tantos de la metrpoli inglesa. Otro dato no menos decisivo en favor de la salubridad de Londres es su escasa mortandad en tiempos ordinarios. Segn varias tablas necrolgicas que tengo a la vista, resulta que all muere un individuo por cada 58, mientras que aqu fallece uno por cada 25. Tenemos, pues, la espantosa diferencia en contra nuestra de cerca de las tres cuartas partes ms de mortandad. Este resultado adquiere doble importancia, si reparamos que no es la Habana de las capitales peor libradas en orden a la salubridad; pues algunas ciudades, as de Europa como de ambas Amricas le sacan en esta parte la ms triste de las ventajas. Por lo dems, me he abstenido expresamente de traer a colacin otro elemento del problema, por ms esencial que sea a su resolucin: quiero hablar de los diversos sistemas curativos que se han seguido en las varias partes pues siendo en extremo difcil, por no decir imposible, aun para los mismos facultativos, el determinar a cul de ellos debera darse la preferencia, no ya para la generalidad de los pueblos, pero aun respecto de cada pas, y habindose empleado en casi todos ellos, nada se puede sacar en limpio para el caso presente. Una sola conjetura ofrecer a la consideracin de los peritos que, as por lo que pueda importar, como por haberse tratado del clima y temperamento de los ingleses, no viene aqu tan fuera de lugar. Se admiran muchos de que los mdicos de esta nacin se atreUntitled-24 14/08/01, 12:53 177

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 178 \ 178 \ 178 \ 178 \ 178 \ van a usar del calomelano en dosis verdaderamente enormes, pretendiendo al mismo tiempo hacerlo con xito, o al menos sin grave detrimento de los pacientes. Pero yo creo que si se atienden a la naturaleza robusta de los bretones y a la circunstancia de que tienen sus estmagos ya acostumbrados al estmulo de los licores espirituosos, pues aun los ms sobrios beben ordinariamente ms que nosotros, no debe causar extraeza que necesite su organismo de un remedio ms enrgico o en ms cantidad para ser excitado del mismo modo. Y he aqu el motivo por qu tanto los mdicos septentrionales como los meridionales tienen razn, los unos en preconizar y los otros en temer la accin del heroico calomelano. Valga este solo ejemplo para llamar la atencin sobre el delicado arte de modificar los remedios segn los pases y las personas. ¡Tan cierto parece que el sistema de las relaciones es el sistema que gobierna el mundo, y ms que todo, el mundo organizado! Resulta pues, en ltimo anlisis, que deben existir otras circunstancias peculiares, ya sean atmosfricas o bien terrestres, totalmente escondidas para nosotros, que en concurso de las dems causas alegadas, o por s solas, conspiran a producir el pasmoso resultado de salubridad a que dio origen esta discusin. Y si no, cmo en la ciudad de Santiago, a 5 leguas de la Habana, atravesada no menos que por dos caminos frecuentadsimos, sobre todo durante la epidemia,* no se ha presentado hasta ahora el enemigo, y esto habiendo invadido puntos intermedios y comarcanos? Tampoco ha visitado el Bejucal, una legua ms adelante; y si bien apareci muy a los principios en San Antonio, a dos ms all, fue tan efmera y benigna su influencia, que no pas de un par de das con otros tantos casos. Pero ya oigo responder a un sinnmero de personas que todos los lugares indicados se hallan en comarcas tan notoriamente secas como saludables, donde por consecuencia no encuentra vehculo adecuado al medio inficionante. Repito que lejos de ser mi nimo negar la influencia modificadora de las causas locales, la parte de este escrito que voy extendiendo es con el preciso fin de establecerla y corroborarla. Lo nico de que trato es desechar las que se asignan, por ser todas ellas rechazadas igualmente por los hechos. En una palabra, tenemos con las mismas circunstancias conocidas, a veces resultados iguales; y otras, identidad de efectos con desemejanza de causas. Pero en el orden fsico es imposible obtener distintos efectos generales con las mismas causas generales; luego deben escaparse a nuestra penetracin y a nuestros me* Me consta que ha habido da durante la epidemia de parar ms de 200 personas, muchas de ellas de la capital, slo en la tienda del Rincn. Untitled-24 14/08/01, 12:53 178

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 179 / 179 / 179 / 179 / 179 dios de conocer las circunstancias delicadas que forzosamente han de constituir la diferencia de lugares al parecer idnticos, as como se nos deben ocultar los agentes que producen unos mismos fenmenos en una diversidad de circunstancias. Difcilmente podra ofrecerse un medio ms adecuado para ilustrar estas ideas y todo el tenor de la presente memoria que la sencilla exposicin de los efectos de la epidemia en la Blgica, la Holanda y sealadamente Amsterdam. Quin creera, en efecto, segn las nociones recibidas, que en terrenos de un nivel tan sumamente inferior respecto de los limtrofes, que han merecido a esas regiones la denominacin de Pases Bajos, en clima tan conocidamente hmedo, en una llanura toda suave y anegadiza, donde no se encuentran ni guijarros, ni roca, ni una altura siquiera para variar la vista, quin creera que habiendo invadido el clera morbo un territorio semejante, quedaran ilesas ciudades populosas, y otras apenas fueran atacadas? Pero todava es ms sorprendente la historia del mal en Holanda, a causa de ser en este pas aparentemente aun ms favorables las circunstancias que en la Blgica. Todo el mundo sabe que el territorio de la Holanda no comoquiera es bajo y anegadizo, sino que ha sido una verdadera conquista hecha al mar por el hombre, en trminos de estar la tierra cercada de diques para oponerse a las irrupciones del ocano, que se halla sobre su nivel. No menos deba contribuir, segn las ideas recibidas, a la insalubridad de un pas tal, la circunstancia de ser interceptado en todas direcciones por un nmero excesivo de canales, cuyas aguas, en la mayor parte estancadas y verdosas, son asimismo sumamente ftidas. Veamos, sin embargo, lo que ha pasado. No bien se presenta el mal en Scheveling, pequeo pueblo de pescadores sito en la playa, vuela como era natural a La Haya, distante sobre media legua; y cuando era de temer se cebase horrorosamente en esta capital, en donde he visto yo mismo, en medio del exquisito aseo que reina, y es distinto de toda la Holanda, aguas muertas y verdosas, no slo en los canales, sino hasta en unos grandes estanques hacia el centro de la ciudad, a pesar de todo no hizo ms que pasar el azote, dejando apenas uno que otro vestigio de su saa. Pero esta benignidad puede todava llamarse crueldad, habida cuenta con la poblacin respecto de lo ocurrido en la populosa Amsterdam, que bajo todos aspectos estaba en peor predicamento que La Haya para que el enemigo hubiera ejercido sus devastaciones. Pintemos pues a la capital de Holanda en dos palabras: una poblacin de cerca de 300 000 almas, hacinadas en casas de 5 pisos, situadas en unas callejuelas estrechas y sobre pilotaje, descansando todas en un puro pantano, y cuyas paredes inclinadas oblicuamente hacia la calle por una construccin especial que las cierra ms arriba, obstruyen ms tambin la ventilacin; y otras, aunque mirando a calles espaciosas Untitled-24 14/08/01, 12:53 179

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 180 \ 180 \ 180 \ 180 \ 180 \ y orilladas de rboles, tienen el inconveniente de hallarse cruzadas stas por un sinnmero de canales, que para no ser interrumpidos en su curso ni estorbar el de los caminantes, estn separados por ms de 300 puentes levadizos, y cuyas aguas de suyo ftidas e inmundas, las pone tanto ms hediondas y revueltas el inmenso trfico de barcos que por ellas corren. Pero an no paran aqu los fatales auspicios que parecan amenazar la existencia de aquella capital. Concurra en ella otra circunstancia muy agravante para que el enemigo hubiera sentado sus reales, convirtindola en un foco inextinguible de infeccin y de muerte. En ninguna capital de Europa se encuentra proporcionalmente mayor muchedumbre de judos avecindados que en Amsterdam. Y por ventura en los suburbios? Nada menos que el mismo centro de la poblacin ocupan estos miserables hijos de Israel en nmero de ms de 30 000. Mas para dar todo el mrito debido a semejante circunstancia, es necesario formarse una idea aproximada de esta infeliz raza proscrita. En nuestro pas no le hallamos punto de comparacin, ni entre la clase ms abyecta, con respecto al extremo desaseo en que viven; siempre se les ve andrajosos, con las barbas crecidas, amontonados en casas lbregas y reducidas, plidos, descarnados, mal alimentados y peor asistidos. Baste decir que si un judo revolviendo un basurero, tropieza por casualidad con un vestido que conserve una sombra de su figura, todava se considerar indigno de ponerlo, y muy digno el hallazgo de ser aderezado para ser vendido. Los ms de ellos, efectivamente, ejercen los oficios de tratantes y ropavejeros; y jams se les notar que cubran sus carnes sino con taraceas zurcidas de inmundos y rados girones. En una palabra, el ropaje es seal no menos caracterstica que el rostro para reconocer a un judo. Ahora bien, a pesar de tales y tantas circunstancias en apariencia tan adversas, que no parece sino que se excogitaron adrede para establecer o derrocar el sistema de salubridad, en Amsterdam, digo, con una permanencia de cerca de 3 meses, ¡no arrebat el terrible clera ms que 8 centenares de individuos! He aqu un dato que por s slo echa por tierra todas las ideas recibidas en orden a salubridad. Por mi parte he procurado presentarlo de una manera bien circunstanciada, as a causa de ser poco conocido, como por haberlo juzgado digno de la atencin de los facultativos observadores. Su autenticidad descansa en el testimonio de una gaceta de Hamburgo, cuya fecha no cito por habrseme extraviado tiempo ha, pero afortunadamente est ms que reemplazada la falta con la autoridad irrecusable del seor don Guillermo Lob, cnsul general de Holanda en esta plaza, a quien acud desde luego como a la mejor fuente para cerciorarme de la verdad del hecho. Este sujeto apreciable ha tenido la bondad no solamente de ratificrmelo, sino de prestarse con su complacencia acostumbrada a satisfacer Untitled-24 14/08/01, 12:53 180

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 181 / 181 / 181 / 181 / 181 cuantas preguntas me ocurri dirigirle sobre la historia de la epidemia en su pas nativo. No ser mal apndice a este captulo la historia de lo pasado aqu en cl Castillo de Atars. Esta fortaleza, a pesar de hallarse rodeada de una marisma pestilencial, no ha tenido un solo caso de la enfermedad en los 80 hombres que la guarnecen. Semejante resultado no puede atribuirse a su situacin elevada, pues el Castillo del Prncipe, que est a ms elevacin y es mucho ms amplio y mejor ventilado, no pudo escapar del azote, aunque no fue grande el estrago. Tampoco se crea que fuese debido a la incomunicacin, pues si bien es verdad que en un principio se mand observar esta medida respecto de todas las fortalezas, desde luego se toc que la necesidad de comprar los vveres para el consumo diario, la haca completamente ilusoria. Tampoco quiero perder la oportunidad de agregar una observacin que viene muy al caso. En las grandes poblaciones septentrionales de los Estados Unidos, pas donde suele reinar la humedad a un grado tan excesivo, cual no tenemos idea en este clima, no ha causado la epidemia tantos destrozos como en regiones de ms sequedad. Baste decir que en los das en que soplaba el viento del E., y no son pocos al ao, en la ciudad de Nueva York, me acuerdo haber observado con frecuencia, en 1828 y 29, las paredes y las tapias de las casas manando agua materialmente. Este fenmeno se advierte en cualquier tiempo del ao, pero es ms comn en el invierno; y si por otro lado reparamos que en el verano excede muchas veces la temperatura de Nueva York a la nuestra en 8 y 10 grados a la sombra, nos persuadiremos de que, segn las ideas recibidas, y con una poblacin superior en ms de 70 000 almas a la de la Habana, debi haber sufrido una mortandad, si no mayor, a lo menos igual a la de esta ciudad, proporcionalmente. Pero los resultados han patentizado una suma inferioridad. Finalmente, debo advertir que as como en nuestra atmsfera no tenemos ejemplo de aquel trmino extremo de humedad, tampoco podemos encontrarle comparacin a la excesiva sequedad que all suele experimentarse. En resolucin, es clima el norteamericano donde suelen sentirse todos los climas en el espacio de 24 horas. Estas condiciones son indisputablemente fatales a la constitucin humana, dando origen a la tisis pulmonar y a otras varias dolencias que aquejan a los moradores de este pas; pero de ah no se infiere precisamente que ofrezca ms pbulo al clera morbo que otra regin cualquiera puesta en circunstancias ms favorables de clima. Esta es la leccin que nos ofrece constantemente el cotejo de los datos suministrados por distintos pases. Dejemos siempre hablar a los hechos, y no nos empeemos en generalizar a una clase de fenmenos las causas que convienen a otros. He aqu el medio seguro de complicar las cuestiones difciles ms de lo que ellas lo Untitled-24 14/08/01, 12:53 181

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 182 \ 182 \ 182 \ 182 \ 182 \ estn naturalmente; y ya que no nos es dado remover los obstculos existentes, esforcmonos a lo menos en no multiplicarlos al capricho. Pero volvamos al asunto. Por lo que llevo dicho, tratando de Inglaterra, parceme excusado hacer mrito de las disposiciones precautorias y curativas que contra el mal se adoptaron en Holanda; pues aunque raya en lo imposible excogitar mejores ni ms eficaces providencias que las que se pusieron en planta; y aunque est yo tan lejos como he manifestado de negar su parte del lauro a las medidas sanitarias, con todo nadie dejar de convenir por lo expuesto en que esta causa es harto insuficiente para explicar por s sola ese resultado de mortandad tan prodigiosamente reducido. Hasta el presente por lo menos, parece que la salubridad de los pases es un problema, cuya resolucin pende de muchos elementos o concausas especiales, que todos cooperan a producir un resultado caracterstico. Pero an no he finalizado con el preciso dato que nos ofrecen la Blgica y la Holanda. Qu diremos a vista de l sobre las aserciones del seor Brandin acerca de la influencia de la humedad y la evaporacin en el desarrollo de la epidemia? Aserciones a las que parece dar tanto mas importancia, cuanto, no satisfecho con desenvolverlas en la introduccin, las reproduce en la pgina 69 de su Tratado del clera asitico En ambos lugares insiste en que la humedad es una de las circunstancias que ms favorece el desarrollo del mal, habindose observado “que los pases y ciudades en que el clera ha hecho ms destrozos, casi todos ellos estn situados en los terrenos de que hemos hecho mencin primero (esto es, los terciarios y de aluvin)...”. Y ms adelante: “el clera se ha propagado con rapidez e intensidad en aquellos pases en que los terrenos terciarios y de aluvin ocupan una extensin dominante, al paso que se extenda con dificultad, perda mucha intensidad, y aun se extingua muy en breve en los que estn formados por terrenos ms antiguos, y con particularidad en los que reinan formaciones primitivas”. De aqu saca el autor la consecuencia, a su ver muy importante en la prctica, de no deberse regar las calles en tiempo de clera, sino al contrario secarlas completamente, y disminuir as la superficie mojada, para disminuir la evaporacin. Estas deducciones fueron sin duda sugeridas por las observaciones que llegaran a noticias del autor hasta la publicacin de su libro, por otra parte tan apreciable. Pero sin extenderme en ms extractos, ya el lector tiene los datos suficientes para graduar el valor de esta doctrina, probndola en el crisol que le brinda la historia de la epidemia en el terreno ms hmedo del orbe, y que est tan lejos de ascender a la esfera de primitivo, cuanto es una conquista hecha al mar, que a no ser por los baluartes que la defienden, volvera a recobrarla su primitivo dueo. Untitled-24 14/08/01, 12:53 182

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 183 / 183 / 183 / 183 / 183 De cuanto se ha dicho en el discurso de esta nota resultan dos conclusiones generales, a las que me ser lcito llamar la atencin de los investigadores: l. Puede un lugar ser saludable, con apariencias de enfermizo, y al contrario. 2. Aun cuando un pas sea realmente insalubre, por engendrarse fcilmente enfermedades comunes a todos, o peculiares a l, no por eso se puede inferir si lo ser o no respecto del clera asitico. Efectivamente, en vista de las anomalas que ha presentado esta epidemia, burlndose de todos los clculos humanos, no s quin se atrevera a predecir que, caso de aparecerse, por ejemplo, hasta en las Lagunas Pontinas, haba de causar forzosamente los ms horrorosos estragos, por la circunstancia de ser este territorio tan notoriamente insalubre, sin que por esto pretenda yo negar la predisposicin que ocasionan varias enfermedades. Pero aun estas dolencias acaso sean contrarrestadas por el influjo de otras circunstancias. Igual raciocinio debe aplicarse a un pas que fuera conocidamente saludable, y con todas las condiciones ms propicias para oponerse al desarrollo de otras enfermedades comunes. Quin sera osado a pronosticar acerca de la introduccin del mal en un territorio semejante, o acerca de sus progresos, una vez introducido? Mas dir: an puede acontecer que un clima favorable a la propagacin de otra clase de epidemia, no lo sea por precisin para la del clera asitico y viceversa. Jams he repugnado concebir que un pas sea propicio al desarrollo de ciertos males ms bien que de otros, con exclusin absoluta de algunos. Hartos ejemplos nos ofrece la Naturaleza, as respecto de los pases como respecto de las personas. Vemos que las mismas causas modifican sus efectos segn los individuos en quienes operan, sin que esto nos llame la atencin. As observamos v. g. que los que se embarcan experimentan el mareo en distinto grado, evitndolo algunos absolutamente, conforme a la predisposicin de sus estmagos, advirtindose la particularidad de que no son precisamente los ms delicados de esta vscera los que ms sufren de aquel mal, sino muy frecuentemente las personas mejor constituidas en esta parte. Por consiguiente, nada ms conforme al orden natural que cierta fortaleza respectiva en cada uno de los individuos, pues el mismo hombre, en quien predomina el sistema sanguneo, v. g., a pesar de la robustez de que goce, puede sucumbir a aquella propia causa, de la cual sale triunfante el dbil, pero tal vez menos susceptible nervioso. No es posible alcanzar hasta qu grado pueden diversificar estos fenmenos la variedad y combinacin de los temperamentos. As se ha verificado en la epidemia. Este monstruo insaciable no se ha contentado con devorar los abundantes rastrojos de la humanidad, sino que a veces ha escogido sus vctimas de entre la flor misma de la especie, y he aqu cabalmente los fenmenos ms ordinarios, pero no menos secretos de la misteriosa economa animal. Mas tratse del clera asitico que tantas extraezas ofrece, y ya eso basta para que aun lo ms Untitled-24 14/08/01, 12:53 183

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 184 \ 184 \ 184 \ 184 \ 184 \ ordinario pasara a ser extraordinario e inaudito. Confesemos, empero, que son interminables las investigaciones e infinitas las consecuencias a que dan margen los fenmenos y anomalas de este mal sui generis comparados con nuestros datos conocidos, por no hablar de los desconocidos. Mas para recoger estos ltimos y emprender semejante estudio se necesitara la cooperacin de muchos investigadores en cada pas respectivo, llevando noticia exacta de causas locales, influencia del aire, de la temperatura y de los alimentos, como preliminares para tan delicados trabajos. A este ltimo punto llamara yo ms especialmente la atencin, pues tengo para m que de su uniformidad y calidad pende ms que de todos los otros agentes externos la conservacin de la salud. Yo casi no tendra reparo en afirmar que los progresos en el arte de condimentar deben numerarse entre los ms funestos presentes que nos han acarreado los refinamientos sociales. Imitemos en esta parte el juicioso tesn de una de las naciones ms cultas, pero menos llevada de los halagos de la moderna gastronoma.* Lo mismo se alimenta hoy da toda la Inglaterra que en tiempos de la reina Isabel; el mismo roast beef ocupa la mesa del opulento lord que la del infeliz aldeano; si bien el tiempo y el roce con otras naciones han hecho modificar algunos usos de la vida a unos hombres los ms apegados a los suyos, siempre han permanecido firmes y consiguientes a su sistema de primitiva sencillez en la preparacin de los manjares. Las bellas cuanto abundantes muestras de salud que nos ofrece este mismo pueblo, deben fijar nuestra consideracin acerca de las ventajas de la dieta animal sobre la vegetal, o mejor dicho, sobre las ventajas de una dieta bien combinada de sustancias inocentes y alimenticias de ambos reinos, porque hay mucho exceso en el uso indistintivo de varios vegetales que se tienen por inocentes, y en realidad traen las ms fatales consecuencias. A los facultativos auxiliados por las luces de la qumica, toca ilustrar a la opinin sobre esta importante materia, en la que todava quedan muchos problemas por resolver, y de los resuel*Llega a tal punto el estragamiento, a fuerza de querer refinar, que en algunos pases europeos, a la cabeza de la civilizacin, aguardan a que ciertos manjares den ya seales de putrefaccin para ponerlos a la mesa. As sucede indefectiblemente con ciertos quesos, y de ordinario con la caza. Choca asimismo la extravagancia en el peligroso empeo de comer ciertas producciones, de las cuales algunas clases son venenosas, cual acontece con las setas, como si los tesoros que la Naturaleza y el arte combinados ofrecen a nuestros sentidos, no bastaran todava para satisfacer el apetito. ¡Tal es la condicin de los miserables mortales! Advirtamos para nuestro propsito que en pases de semejante rgimen ha hecho el mal no pocos estragos an en las clases acomodadas. Untitled-24 14/08/01, 12:53 184

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 185 / 185 / 185 / 185 / 185 tos, muchas soluciones por inculcar. Pero sea cual fuere en esta parte el resultado de sus observaciones aplicadas a nuestro pas, nunca deber olvidarse que la uniformidad en los alimentos parece ser punto esencial para conseguir el fin deseado; siendo as que cualquiera que sea la naturaleza de las sustancias, es tal el imperio del hbito en la economa, que el estmago llega a digerir a fuerza de costumbre hasta las materias ms difciles y rebeldes. As, pues, el principio de la uniformidad de los alimentos descansa en una ley invariable del organismo humano. Intil parece advertir las modificaciones que pide el clima, las cuales en mi concepto ms bien deben recaer sobre la cantidad que no la calidad de las sustancias. Jams podr el habitante de la zona trrida devorar tanta carne impunemente como el morador de las zonas fras y templadas; y por ms que parezca una paradoja, no es menos fcil demostrar “que aquellos pases donde ms prdida sufre la economa animal, son precisamente donde menos se pueden reparar por el sustento”. El excesivo grado de calor a que estn expuestos constantemente los moradores de los climas clidos, debilitando en extremo sus estmagos, los constituye en ms necesidad de ser fieles observadores de esta ley. Tras la ms mnima infraccin de ella viene el desorden de las funciones digestivas, tras el desorden de las funciones digestivas, el disgusto en el corazn, la ofuscacin en la cabeza, el desaliento y el temor, el lento y cruel azote de la melancola. Por el contrario, si marchan bien las funciones digestivas, todo marcha debidamente en nuestra mquina; se experimenta aquel grato equilibrio de la economa que produce una especie de contento fsico; y presidiendo tan solo quien debe presidir, desaparece el imperio de todas las pasiones humillantes. La sobriedad es la madre de la salud, y la salud, la madre del bienestar. As quisiera yo ver grabado en nuestros corazones aquel dicho profundo de un filsofo que merece colocarse por norte en los confines de la higiene y de la moral: “el estmago es el gran rgano de la felicidad”. Pero tiempo es ya de dar punto a esta nota dilatadsima que mi amor por la verdad y por la humanidad me han hecho prolongar insensiblemente. Confesemos tambin que la gravedad del asunto hubiera bastado por s sola a tentar al menos dispuesto a examinarlo. Efectivamente, cada uno de los puntos que se han tocado en el discurso de ella, merece una discusin particular; y aunque quizs no es sta mi despedida del clera asitico, no puedo menos de sentir con tal motivo la falta de conocimientos mdicos en que laboro, porque me priva de muchos puntos de comparacin y de sacar todas las consecuencias que de las comparaciones se desprendan. A vuestras meditaciones, pues, ¡oh ilustrados facultativos de mi patria!, someto estos hechos que por algn tiempo han sido el blanco de Untitled-24 14/08/01, 12:53 185

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 186 \ 186 \ 186 \ 186 \ 186 \ mis dudas. Yo he procurado desempear la parte de fiel compilador, respecto a las ciencias auxiliares a la de la de Esculapio; y si acaso me echareis en rostro que un profano a veces se propase hasta vuestra misma jurisdiccin, perdonad estos deslices a mi pluma en gracia de los mviles puros que la dirigen. En recompensa, no os quejaris por cierto de que ella preconice los auxilios de las dems ciencias. A vosotros compete la doble cuanto ardua tarja de cotejar lo que existe y de suplir lo que falta. ¡Ojal que en vuestras manos brotara de estos datos siquiera un destello de luz, si no bastante todava para poder guiar en tan tenebrosos caminos, al menos suficiente para alumbrarnos que es necesario tomar otro! 7.La cuadrilla de sepultureros constaba primeramente de 25 negros alquilados sobre los 3 de dotacin del cementerio; y as para dirigir los enterramientos como para conservar el orden, destin el Gobierno una partida de 12 hombres y un sargento con residencia en el Campo Santo. Mas aumentando luego el nmero de cadveres, se pidi un refuerzo de gente al depsito de la Real Junta de Fomento, de donde se llegaron a enviar hasta 58 en diferentes das. Entonces fueron despedidos los jornaleros. Digo en el texto que “ni uno solo de los enterradores experiment la ms leve novedad en su salud”. As fui informado en un principio; pero mejor instruido despus, tanto por parte del seor Capelln del Cementerio como por los estados de la enfermera del depsito, he averiguado que de los 43 negros primeros murieron 2 3, y de los 58 tan slo 4, sin haber sufrido lo ms mnimo la partida de soldados blancos. El amor a la exactitud es el nico motivo que me ha impulsado a extender unos pormenores de donde resulta la correccin que se ve, pues esa mortandad reducidsima de sepultureros, lejos de desvirtuar, corrobora mi modo de ver, es decir, que la circunstancia de manejar cadveres no influye, a mi parecer, ni en pro ni en contra de la enfermedad. Si as no fuera, cmo no muri, por lo menos, la mitad de los enterradores siendo, a fuer de africanos, un material tan predispuesto? Otro tanto puede decirse de los carretoneros empleados en el transporte de cadveres y sus despojos en nmero de 28 blancos y 10 negros; pues de los primeros slo murieron 3, y de los segundos, la mitad. Esto supuesto, parceme que podran alegarse dos razones para explicar este fenmeno, y en apoyo de mi conjetura. 1 Como el enfermo convertido en cadver cesa ya de respirar y transpirar, pocos o ningunos sern los efluvios malignos que puede despedir, aun suponiendo que en las visceras y lquidos daados est todava el germen de la infeccin, como parecen probar los experimentos de Magendie, que ha comunicado la enfermedad a algunos animales inoculndoles la sangre de los colricos. 2 Lo dicho se entiende antes de comenzar la putrefaccin; pero ya una vez entablada, se Untitled-24 14/08/01, 12:53 186

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 187 / 187 / 187 / 187 / 187 desprenden emanaciones, que pueden ser capaces de comunicar la infeccin. Este inconveniente queda obviado con la prontitud de los enterramientos, para no dar lugar a que llegue la corrupcin; que es lo que cabalmente se ha practicado. Pero aun cuando ya la hubiera, como en el caso de Nueva Orleans, de quedar los cadveres expuestos al aire libre, tampoco se infiere forzosamente que habra de seguirse la infeccin, pues si bien salen entonces efluvios abundantes, stos consisten en gases conocidos, que por s y en virtud de la misma putrefaccin, que es una causa sumamente poderosa, pueden neutralizar los miasmas colricos. Por fin, todo el valor de estas razones es, en resumen, que as puede suceder. El lector sabe que no soy dado a las conjeturas; mas una conjetura no es tan despreciable, mientras la experiencia, o siquiera la analoga, no demuestre su imposibilidad. 8.Cuanto se ha escrito, cuanto se ha trabajado sobre esta misteriosa enfermedad, es un puro y repetido comentario de mi dicho. As es que esta nota parecera excusada. Sin embargo, trato de presentar ms una que otra reflexin para hacer ver que en esta clase de cuestiones hay a veces ms falta de lgica que de fsica. Con slo deshacer una equivocacin se contribuye a los progresos de las ciencias. Entre las causas que se atribuye el clera morbo en su origen se numera la mala calidad del arroz cosechado en 1817 y los peces cogidos en el Ganges, con que se alimentaron aquellos habitantes, opinin que cay por s misma, agregan algunos autores, as que se vio cundir el mal por pases que no se alimentaban con el arroz de Bengala ni haban probado los peces del Ganges. Ahora bien, sea o no sea verdadera la causa alegada, del hecho de no haber esos alimentos en otros pases no se deduce que el mal en su principio no fuera ocasionado por ellos. Porque muy bien puede desarrollarse un veneno cualquiera en un pas por causas especiales y bajo determinadas circunstancias, y sin embargo comunicarse a otro en que no existan semejantes condiciones, o que slo existan algunas capaces de modificarlo. Esta no es una mera suposicin, sino la historia de lo que ha pasado con todas las clases de epidemias o males nuevos comunicables, que de siglo en siglo han afligido a nuestra especie. Por ventura el venreo, la sarna (en las que nadie niega el contagio), la peste del Levante, la peste negra y hasta el mismo clera se han aparecido espontneamente en muchos parajes a la vez? No han tenido siempre una cuna? Luego han aparecido por causas especiales, conocidas o secretas, y una vez ya desarrolladas, se han trasladado a otros lugares que se hallan en circunstancias diferentes, y a las veces contrarias. Aqu tenemos, pues, un ejemplo sensible de cun fcil es que se vayan copiando las malas deducciones de unos autores en otros, sin que unas consideraciones tan obvias hayan concurrido a su entendimiento. Depende esto sin duda de la falta de atenUntitled-24 14/08/01, 12:53 187

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 188 \ 188 \ 188 \ 188 \ 188 \ cin con que se miran ciertas materias, o por considerarse indignas de ella, o por tenerse como ya demostradas. Quiz de lo ltimo veremos tambin alguna prueba en otro lugar. Por ahora sigamos con nuestro propsito. Yo concibo que el agente malfico del clera, as como los de todas las dems epidemias que han aparecido, deben haber resultado de causas especiales, que habrn ido influyendo en la economa por cierto transcurso de tiempo y pervirtiendo el organismo hasta el punto de desarrollar la nueva enfermedad. As es como nicamente se puede entender la aparicin y desaparicin de ciertos males epidmicos en el lapso de los siglos. Acaso es creble que el sabio autor del mundo derramara los grmenes de las dolencias que nos aquejan en el risueo campo de la Naturaleza? No es ms probable suponer que la ignorancia de las leyes fsicas y la infraccin de estas mismas leyes hayan producido la larga lista de enfermedades epidmicas que afligen a la humanidad? Los males una vez desarrollados, ya se concibe como transmitidos por la generacin, se hacen comunes a todo un pueblo, hasta el punto de alterar su constitucin de una manera peculiar. Para alcanzar, pues, siquiera una vislumbre de las causas preparatorias de una epidemia, sera necesario poseer una noticia exacta de las circunstancias del pas que le dan el ser, y una historia detallada, as antigua como moderna, de los hbitos y costumbres de sus habitantes; trabajo que hasta ahora nadie ha emprendido respecto de esas regiones orientales, y que tampoco es fcil emprender. Sin embargo, las analogas nos pueden guiar hasta cierto punto en una materia tan obscura. Vase lo que ha pasado con enfermedades cuya naturaleza es ya conocida a la ciencia. Por muchos siglos antes de la introduccin del venreo estuvieron los hombres indudablemente cometiendo excesos de esta clase, sin que se siguiera la terrible infeccin que atac a nuestra especie en la ms importante de sus funciones; pero acaso en el mismo siglo XVI se reunieron circunstancias nuevas especiales en el pas en que estall este mal, o bien los mismos excesos cometidos en un largo transcurso de aos hubieron de ir debilitando la mquina, en trminos de hacerla ms susceptible de impresionarse por los agentes que hasta entonces haba resistido. Esto mismo, o causa semejante, puede haber sucedido con el clera morbo; y as tambin se puede concebir que unos mismos agentes produzcan no ya diferentes grados de la misma enfermedad, sino hasta enfermedades notablemente distintas en sus efectos. Descrbanse muy enhorabuena las circunstancias topogrficas del Indostn, que todo se necesita cuando se marcha a tientas, pero hasta que no tengamos la historia del rgimen de vida de sus moradores, as en lo antiguo como en lo moderno, careceremos de uno de los datos capitales para esclarecer la materia. Untitled-24 14/08/01, 12:53 188

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 189 / 189 / 189 / 189 / 189 Sera necesario reunir infinitos hechos: pero los hechos no perjudican por ser numerosos. La dificultad est en clasificarlos, pero observmoslos bien, y ya es un gran paso para conseguirlo. Las consecuencias de estas ideas tienden sin duda a favorecer la opinin de los contagionistas. Pero al hallarse tratada la materia con toda su extensin en la Carta del Editor, es un nuevo motivo que me excusa de entrar en su examen. Sin embargo, no puedo menos de hacer una observacin. Si bien se examina el asunto, no hay en rigor quien no crea en la comunicacin del mal, inclusos los ms acrrimos anticontagionistas. Cmo es posible negar que pasa de un pas a otro despus de haber ledo su itinerario? Cmo apenas los mdicos europeos lo vieron en Polonia, creyeron ya irremisiblemente invadida toda la Europa? Poco importa para probar la propagacin que se difunda por infeccin o por contagio, tan fcil es concebir lo uno como lo otro, o que ambos medios operan a la vez. Qu dificultad hay en percibir que al cabo de reinar algunos das la enfermedad en un pas, se halle su atmsfera contaminada con las emanaciones que han despedido los enfermos? Y si no se hace violencia el concebir la propagacin respecto de unos efluvios, cuanto ms fcil ser relativamente al contacto inmediato de un cuerpo, de donde han salido los mismos efluvios. Tan probable me parece que as es como se forman todos all, en su mente, la idea de la enfermedad, cuanto hasta los ms obstinados opositores del contagio, se hacen traicin a s mismos, en llegando el caso de representar ciertos hechos, suministrndonos su lenguaje una pintura fiel de sus pensamientos. Bsteme citar en comprobacin las mismas palabras del seor Brandin, uno de los ms esforzados campeones que ha tenido el anticontagio. Tratando este sabio facultativo, guiado por la analoga de los pases en que probablemente se veran libres o invadidos del azote, dice entre otras cosas: “y si se presentan algunos casos de clera, o se han presentado ya, sern tan raros que se los debe considerar como dbiles chispazos lanzados a lo lejos por un foco comn de incendio; pero que no han encontrado materia combustible en qu cebarse, o siendo muy poca la que hallan, no producen efecto alguno”. Puede haber una confesin ms paladina ni ms circunstanciada de la existencia de una infeccin? Casualmente no le falta requisito, pues no tan slo hay miasmas o efluvios (chispazos lanzados desde lejos desde un foco comn de incendio), sino tambin individuos inficionables (materia combustible en que cebarse). Ahora bien, pregunto: a pesar de las 24 *Vase asimismo la Memoria del doctor Calcagno, que ventila esta cuestin con su acostumbrada imparcialidad. [Este asterisco no aparece indicado en el texto de la edicin tomada como base. N de la E .] Untitled-24 14/08/01, 12:53 189

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 190 \ 190 \ 190 \ 190 \ 190 \ pginas consagradas por el doctor Brandin a combatir el contagio y la infeccin, difiere su modo de ver la enfermedad del que se han formado los contagionistas? Por ventura, no queda incluido en uno de los miembros de la alternativa que present en el prrafo anterior? Por otra parte, qu significa en buen castellano la expresin de estar bajo la influencia colrica, de que usan hasta los anti-infeccionistas, sino reconocer claramente que el mal pasa de los enfermos a los sanos? Los imparciales decidirn si he tenido razn para creer que en realidad era una misma la opinin de todos. Siendo el espritu del presente escrito propender a la rectificacin de algunas ideas ms bien que a la introduccin de otras nuevas, no quiero perder la coyuntura de observar que en el empeo de atribuir a ciertos territorios, por anegadizos, la facilidad de dar margen a las epidemias, se lee en muchos autores del clera que la peste del Levante es originaria de Egipto. Pero nada est ms distante de la verdad, como lo testifica el siguiente relato de Volney; advirtiendo que la circunstancia de hallarse este ilustre observador adornado de conocimientos facultativos, hace su testimonio tanto ms respetable. Como quiera que sea, no hay forma de resistirlo cuando se presenta, como l lo hace, la cuna e itinerario de la enfermedad. He aqu su texto: “Algunos han querido asentar entre nosotros la opinin de que la peste era originaria del Egipto; pero esta asercin, fundada en vagas preocupaciones, parece desmentida por los hechos. Nuestros negociantes, establecidos en Alejandra hace tantos aos, aseguran, de concierto con los egipcios, que la peste jams viene de lo interior del pas,* sino que primero se presenta sobre la costa de Alejandra; de aqu pasa a Roseta, despus al Cairo, luego a Damieta, y, finalmente, al resto del Delta. Tambin han observado que siempre es precedida de la entrada de algn buque procedente de Esmirna o de Constantinopla, y que si ha sido violenta en alguna de estas ciudades en el verano, crece el peligro para la suya en el invierno entrante. Parece demostrado que su foco es Constantinopla, que all se perpeta por la ciega negligencia de los turcos, la cual llega al colmo; pues se venden pblicamente los muebles de los apestados. Las embarcaciones que van luego a Alejandra, nunca dejan de traer abastos y vestidos de lana comprados en esas ventas, cuyos gneros son expendidos en el bazar o mercado pblico, desde donde propagan el contagio al instante. Los griegos que hacen este comercio, son casi siempre las primeras vctimas; poco a poco va *Prspero Alpino, mdico veneciano que escriba en 1591, dice asimismo que la peste no es oriunda del Egipto; que de donde viene es de Siria, de Grecia y de Berbera; que los calores acaban con ella, etc. Vase su obra de “Medicina Egyptiorum”, pg. 28 Untitled-24 14/08/01, 12:53 190

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 191 / 191 / 191 / 191 / 191 cundiendo la epidemia por Roseta, hasta que finalmente llega al Cairo, siguiendo el camino trillado por las mercancas. Con lo cual queda este punto suficientemente esclarecido”. No ha sido menor el infundado conato de muchos facultativos, insignes, entre ellos el doctor Broussais, de pretender o de insinuar, lo que quizs es peor, que el clera morbo es la misma peste negra que asol el mundo civilizado casi a mediados del siglo XIV. Digo que es acaso peor el insinuarlo, porque la insinuacin de un hombre distinguido hace creer a los dems que, debiendo haber examinado la materia con ojos nada vulgares, ha de poseer forzosamente datos que se escapan al comn de los investigadores, para juzgar de este o del otro modo, y aun para diferir de la opinin general. Bastara, sin embargo, transcribir la relacin circunstanciadsima de los sntomas de la peste negra que hace Boccacio, como testigo ocular, para convencer al ms escptico de que slo en la rapidez y en la universalidad de sus estragos son comparables estos dos azotes. Pero tambin de este trabajo me liberta el Editor de la Revista, pues no contento con ofrecer el texto del novelista florentino, agrega el muy prolijo del historiador de las repblicas italianas, que compuls todos los testimonios al intento. Mas suponiendo que la pretendida identidad versase tan slo respecto de las causas, siempre es vano empeo de poner coto a la Naturaleza, pues que ella se burla de nuestros arreglos, si no son conformes a sus leyes. Por qu no ha de haber diferentes causas para diferentes dolencias? Y aun en la hiptesis que la misma causa pueda producir diversos males, como bien podr suceder, quin ha pretendido jams que por eso sean idnticas las enfermedades que tienen diferentes sntomas? Tanto valdra decir que los cuerpos no difieren entre s cuando slo difieren en las proporciones de sus elementos, aunque sus propiedades sean contrarias. Si valiera tal distincin, disminuira considerablemente la variedad de la naturaleza a los ojos del qumico, y casi terminara la diferencia entre los seres. En resolucin, por esclarecido que sea un investigador, o ms bien, por lo mismo de ser esclarecido, si trata de asegurar el acierto y si no quiere inferir un atraso a la ciencia, no debe prescindir de estudiar y rumiar antes de aventurar su opinin. 9.Ya que ahora no estoy tan estrechado por el tiempo como al extender el oficio, agregar una que otra observacin sobre la influencia de los cometas; pues si bien estos cuerpos pertenecen al sistema de los cielos, el examen de su influencia o no influencia sobre los sublunares, entra en el resorte de las leyes meteorolgicas. Dos motivos, a mi parecer, son los que han trado a esos luminares a jugar en la escena del clera morbo. Primera, la casual coincidencia de la Untitled-24 14/08/01, 12:53 191

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 192 \ 192 \ 192 \ 192 \ 192 \ aparicin de algn cometa con el desarrollo de una epidemia; y la segunda, la especial circunstancia de lo mucho que se hablaba en Europa del cometa de 1832, desde la prediccin del astrnomo Encke; cometa tanto ms famoso, cuanto se teman grandes trastornos en su aproximacin a nuestro planeta. A no haber ocurrido esta casualidad, quiz no se hubieran acordado ni los pueblos ni los facultativos de la influencia de tales agentes para producir trastornos en la tierra, capaces de atraernos una epidemia asoladora. As me lo hace creer el estado a que han llegado las luces en Europa, y sobre todo el desengao que deba producir el testimonio positivo de la historia, pues por ella consta que han aparecido epidemias sin cometas, y cometas sin epidemias. Ms como a esto podra contestarse que nuestros instrumentos, a pesar de sus mejoras, no alcanzaran a presentarnos todos esos astros, en la mayor parte telescpicos, quiero hacer otra clase de consideraciones. Son muchas las que pudieran ofrecerse, pero escoger algunas que me parecen concluyentes. Caso de obrar los cometas en nuestra tierra, deben hacerlo por medio de la atraccin, y sta ha de ser tanto mayor cuanto menor sea la distancia y cuanto ms aumente la masa. Cabalmente nada de esto sucedi con el cometa de 1680, en el cual deban haberse verificado ambas condiciones por concurrir ambas circunstancias en grado eminente. Con efecto, habiendo sido este cometa uno de los ms resplandecientes de los tiempos modernos, y pasado muy cerca de la tierra, no acarre fenmenos ningunos extraordinarios en nuestra atmsfera, y ni siquiera hablan de enfermedades las crnicas de aquella poca. Por el contrario, ni en 1817, en que principi a azotar el clera en la India, ni el ao anterior apareci cometa alguno. Lo ms particular es que los que atribuyen los estragos del clera a trastornos causados por cometas, se olvidan de los 13 aos que sin cometas estuvo azotando la pennsula del Indostn. Pero lleg el enemigo a Europa en circunstancias de estar las imaginaciones muy ocupadas con el cometa de 1832, ya eso bast para que a sus malignos influjos se atribuyera el espantoso mal que asolaba los pueblos. El cometa entre tanto, segn los clculos astronmicos, se hallaba a ms de veinte millones de la tierra en su distancia perihelia, quiere decir, en su mayor aproximacin a nosotros. Por otra parte, aun suponiendo que un cometa pasase ms cerca de la tierra, tendra un movimiento tan rpido que su atraccin no obrara el tiempo necesario ni aun para vencer la resistencia de las aguas. Dusejour ha calculado las mareas que producira un cometa pasando a diversas distancias de la tierra. A la distancia de 13 000 leguas es ya muy corta la altura a que elevara las aguas, y el cometa que pasa ms cerca de la tierra, que es el de 1770, lo hace a 800 000 leguas. ¡Cun lejos se halla este nmero todava Untitled-24 14/08/01, 12:53 192

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 193 / 193 / 193 / 193 / 193 de los 20 millones del de 1832! Adems, para concebir la produccin de semejantes alteraciones, sera necesario suponer no slo una distancia muy pequea del cometa a la tierra, sino alguna permanencia de aqul en su perihelio; pero esa permanencia es casi instantnea, supuesto que los cometas se mueven con suma rapidez en rbitas en extremo excntricas, y que la tierra tampoco se esta quieta en el entretanto. Y si el cometa opera sobre la tierra, por qu no extiende su influjo a toda ella? Por qu no hay trastornos simultneos en todas partes? Por qu las epidemias se limitan a ciertos lugares? Por lo dems, no olvidemos que los cometas siempre nos presentan sus ncleos como cuerpos de muy poca masa, consistiendo sus colas en materias sumamente enrarecidas. Estas circunstancias los inhabilitan, sin duda, para influir a tan enorme distancia. Finalmente, para no cansar ms al lector con las innumerables reflexiones que por todas partes brota el asunto, concluiremos apuntando los datos que resultan del cotejo de una tabla de los cometas aparecidos desde principios del siglo hasta la fecha, con las tablas meteorolgicas de igual tiempo, formado por mster Arago. El ao de 1805, con sus cometas, fue uno de aqullos en que la temperatura media subi menos, el de 1808 debe ser contado entre los aos fros, a pesar de que raras veces se han visto tantos cometas en tan pocos das (fueron cuatro); el ao ms fro de la tabla, que es el de 1829, fue notable por la aparicin de un cometa; el de 1831, en que no apareci ninguno de estos astros, fue de una temperatura media mucho ms elevada que el de 1819, en que aparecieron tres cometas, ano de ellos muy brillante, etctera. En vista de todos estos datos, nadie podr persuadirnos de que la accin calorfica le los cometas sea una verdad de hecho. Luego tampoco pueden influir alterando la temperatura. Nos ocurre adems una observacin, aade el citado fsico, y es que los aos fros son por lo regular menos nebulosos; de consiguiente, estando el cielo cubierto, pueden dejar de observarse los cometas ms brillantes. Los argumentos presentados para combatir la influencia de los cometas, casi puede decirse que tienen el carcter de unas demostraciones matemticas. Cundo han perturbado esos inocentes luminares la ms leve parte de nuestro sistema planetario? Dejmoslos, pues, continuar tranquilos sus rbitas excntricas, sin inquietarnos de que ellos nos inquieten. 10.Es cierto que la electricidad se mueve con una rapidez instantnea, o mejor dicho inapreciable, por falta de distancia suficiente para valuarla, mas no se infiere de ah precisamente que sus efectos han de ser instantneos. De esta accin lenta, pero continuada, de la electricidad, nos ofrecen numerosos ejemplos las combinaciones electroqumicas de los cuerpos, como se observa, v. g., en el aumento de oxidacin de los elementos de la pila voltaica, en la del cobre de los buques, etctera. Pero estos fenmenos Untitled-24 14/08/01, 12:53 193

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 194 \ 194 \ 194 \ 194 \ 194 \ en nada contradicen la proposicin de mi texto, siendo as que all se habla de los efectos de la electricidad acumulada, que siempre son rpidos y violentos, como mejor que ningn otro aparato los presenta la misma pila de Volta, al paso que en la objecin que aqu me he propuesto se trata tan slo de fenmenos producidos por corrientes pequeas, pero constantes de la materia elctrica. 11.Entendmonos: esto no pasa de un mero smil, y as como todos los smiles, no vale ms que en la parte que se compara. Se trata de las apariencias, no de las causas. Quise decir que con ms propiedad se le podra llamar a un colrico envenenado, que no fulminado; aunque en rigor no es sino colrico. Parece excusada la aclaracin, pero no lo es tanto como parece. 12.Efectivamente, no comoquiera los meteoros extraordinarios, cuales son el granizo, los aerolitos, auroras boreales, mangas de agua, niebla seca, etctera, han sido hasta ahora el escollo de los primeros fsicos; pero aun los ms comunes ofrecen circunstancias que todava no alcanzan a explicar satisfactoriamente. ¡Qu ms! El roco, el diario roco, que se atribua por todos como cosa demostrada a la condensacin de los vapores, ha manifestado posteriormente el doctor Wells con experimentos decisivos que es debido ms inmediatamente a la radiacin del calrico. Pero no debe sorprendernos la obscuridad que cubre esta materia, si reparamos que la cuestin principal, de donde emana la resolucin de todas las dems, est envuelta en unas tinieblas todava ms espesas. Ciertamente la electricidad es la clave de todos los fenmenos atmosfricos. Nosotros la observamos haciendo el principal papel, pero esto en muchos casos lo percibimos as en globo; hay infinitas circunstancias modificadoras y un sinnmero de anomalas, de que no podemos darnos cuenta. En vano se ha ejercitado la sagacidad y paciencia de los meteorologistas en idear y practicar experimentos que condujesen a la averiguacin de la fuente de la electricidad atmosfrica. Una ligersima resea del estado de la ciencia en esta parte nos convencer de ello fcilmente. Mirose en un principio la electricidad de las nubes borrascosas como producida por la friccin recproca de los vapores con el aire, y nada pareci entonces ms natural, porque ste era el medio ms comn de desenvolverla con los aparatos que se posean. Despus, cuando se supo que la turmalina y otras piedras preciosas se electrizan por el calor, se atribuy a este agente la aparicin de la electricidad atmosfrica. Mas no pudiendo persuadirse el clebre Deluc que la electricidad permaneciese aislada en las nubes, puesto que stas se hallan siempre en contacto de un aire hmedo y vaporoso, imagin que debera provenir de alguna operacin qumica de la naturaleza, la cual o desarrolla la electricidad de Untitled-24 14/08/01, 12:53 194

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 195 / 195 / 195 / 195 / 195 alguna combinacin, o la engendra en el acto de verse lucir el relmpago o retumbar el trueno. Supuso, pues, los elementos de fluido elctrico diseminados por la atmsfera, y lo que es ms digno de notarse a causa de los descubrimientos posteriores, atribuy a la influencia de los rayos solares la facultad de recoger estos elementos esparcidos para la composicin del fluido elctrico, apoyando sus conjeturas con muchas observaciones ingeniosas. Vino despus el gran Volta con su genio profundo y su incansable actividad a variar el aspecto de las cosas, ensanchando el imperio de la electricidad. De sus innumerables experimentos y observaciones pareci resultar que la mudanza de estado en los cuerpos, y particularmente la evaporacin del agua, es el gran vehculo o canal de comunicacin para la circulacin perenne e incesante de este fluido entre la atmsfera y la tierra. Y cuando se crea que la doctrina del fsico de Pava estaba en posesin de la verdad, se presenta en la arena a combatirla, nada menos que un Hrcules de las ciencias, en el clebre Gay-Lussac. Juzga ste que nada influye el cambio de estado en los cuerpos para desenvolver la electricidad, inclinndose ms bien a creer que la electricidad habitual del aire tenga una procedencia galvnica o de contacto, y que se halla diseminada simplemente por la atmsfera, sin adherirse a las molculas acuosas del aire. En pos de Gay-Lussac apareci su distinguido discpulo Pouillet, multiplicando las objeciones a la teora de Volta y sentando por principio que slo a la accin qumica, y no a la evaporacin simplemente, debe atribuirse la fuente inmediata de la electricidad atmosfrica. De sus ingeniosos experimentos con los gases en combustin infiere, que a la accin qumica de estos fluidos, y en particular al oxgeno y al cido carbnico que se desprenden y separan en la vegetacin de las plantas, deber atribuirse aquella copia inagotable de electricidad que se vierte en la atmsfera. Ms a pesar de tantas investigaciones, no pareciendo, y con razn, a muchos que esta doctrina bastase todava para explicar las variedades que ofrecen los fenmenos, han acudido al sol, como manantial inmediato de la electricidad atmosfrica, inducidos por el descubrimiento de Morichini sobre la fuerza magnetizante de los rayos violados, el cual corrobora ms y ms la grande analoga que existe entre la luz, el calor, el magnetismo proveniente del sol y la electricidad. He ah el dbil bosquejo de las principales opiniones de los fsicos sobre el origen de la electricidad atmosfrica. Tal vez todas esas causas combinadas contribuyen a surtir de electricidad a nuestra atmsfera. Sensible me es sobremanera no poder entrar en el examen que me merecen; pero semejante tarea, adems de llevarme demasiado lejos, no sera indispensable, aunque s conveniente, para mi propsito. Creo que lo dicho llena suficientemente el objeto, Untitled-24 14/08/01, 12:53 195

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 196 \ 196 \ 196 \ 196 \ 196 \ esto es, patentizar con la divergencia de opiniones que la meteorologa no ofrece hasta el presente sino conjeturas, y slo conjeturas ms o menos fundadas. 13.Los experimentos de Galvani, de Valli y de Aldini, repetidos por todos los fsicos, y reiteradamente en el Colegio-seminario de esta ciudad, ponen fuera de duda que no se necesita el contacto de los metales para producir las contracciones musculares, sino que hay en todos los animales en mayor o menor grado suficiente electricidad para producirlas, apenas se ponen en comunicacin los nervios con los msculos. Tambin se observa que la contractilidad se desarrolla ms o menos, segn la especie de muerte a que haya sucumbido el animal, anotndose, como es natural, que el que ha sido muerto en plena salud, da seales ms enrgicas de contractilidad que el que ha perecido por el arsnico; ste, ms que el que ha sucumbido al cido prsico (hidrocinico), etctera, y ambos, menos que aquel que ha sufrido una enfermedad dilatada. As no es extrao que el clera, que opera con tanta violencia, deje el organismo, por decirlo as, en un estado ms galvanizable que las enfermedades ordinarias. Esta sospecha cuadra perfectamente con el dato que ofrece la necropsia. Cuanto ms rpida es la marcha de enfermedad y ms grave su carcter, tanto menores son las alteraciones que presenta la autopsia. Pero sea como fuere, antes de inferir nada en favor de la electricidad, sera menester demostrar si la acumulacin de este mismo principio en nuestra mquina es efecto o causa de la enfermedad. Lo primero parece ms probable, visto que la electricidad siempre la tenemos en nuestro cuerpo (que bien puede considerarse la columna vertebral como una columna galvnica), segn bien lo demuestra la experiencia; ms para su acumulacin se necesita una circunstancia extraordinaria que rompa con fuerza el equilibrio y traiga los trastornos consiguientes. Y no ser quiz la causa del clera, cualquiera que ella sea, ese mismo agente perturbador, y entonces la electricidad acumulada un efecto del mismo clera? 14.Alusin a las experiencias no menos nuevas que interesantes de Becquerel, valindose de las acciones electroqumicas de los cuerpos descubiertas por la pila voltaica, para formar nuevos compuestos. As pues, en el aparato electromotor posee la ciencia su recurso ms exacto y poderoso; porque efectivamente no slo determina las calidades sino pesa y mide las cantidades. Mster Becquerel que se ocupa sin interrupcin hace algunos aos en este gnero de investigaciones, trata de aplicar las nuevas observaciones electroqumicas a todos los fenmenos qumicos que pueden tener con ellas relaciones directas o indirectas. Piensa el citado sabio que este es el nico mtodo que hay que seguir para hacer marchar de frente dos ciencias que presto acabarn por confundirse en Untitled-24 14/08/01, 12:53 196

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 197 / 197 / 197 / 197 / 197 una sola. (Vanse sus memorias en los “Annales de chimie & de physique”, correspondientes a los aos de 1830 y 31, y el “Informe de Mster Cuvier sobre la parte fsica de los trabajos del Instituto en el ao de 1830”.) 15.Es mi nimo examinar en conclusin las conjeturas y reflexiones del doctor Brandin acerca de la influencia de la electricidad y dems causas que entran en el dominio de la fsica. Y as esta nota servir de complemento y comentario a lo que en el oficio llevo dicho sobre la materia. He escogido de intento la obra de Brandin, por ser, de las que tratan de la epidemia, la que ms se ha difundido entre nosotros, y porque estando verdaderamente escrita por un autor de mrito, bastara su nombre para que se divulgasen sus ideas, no siempre exactas en la parte fsica, con perjuicio de los sanos principios de la ciencia. No se trata, pues, de despojar al doctor Brandin del lugar distinguido que ocupa justamente entre los hombres del arte, sino tan slo de oponernos al abuso de los argumentos de analoga. He aqu el nico espritu que mueve esta pluma, como bien se habr echado de ver en todo el discurso de este papel. A nadie cedemos en respetar el talento y los conocimientos en cualquier gnero y en cualquier hombre. Con estas advertencias pasemos al asunto. “Para llegar al conocimiento de la causa primitiva del clera asitico y de las dems epidemias, se necesitara tal vez hacer constar, con respecto a nuestro planeta, el estado real, positivo, de los fenmenos que ocasionan las leyes y los efectos de la atraccin, allegando a este examen el de las anomalas y los trastornos ms o menos sensibles que estas leyes experimentan. El desviamiento de los polos, las declinaciones del meridiano magntico, las apariciones de los cometas y su mayor o menor aproximacin a los otros planetas y a la tierra, las erupciones volcnicas, las invasiones del mar por unas partes, y su retirada por otras, mutaciones en fin y complicaciones que las ms se nos escapan, en los grandes agentes del movimiento y la materia por todo el mundo, pueden y deben tener su influencia en bien o en mal, muy marcada, sobre los seres vivientes; a mi ver, casi siempre en mal, porque toda alteracin es de ordinario daosa al estado normal ya pronunciado y decidido de tal o de tal manera, bajo tales o tales condiciones en los seres orgnicos”. Iremos respondiendo punto por punto, aunque brevemente. 1. Las leyes de la atraccin y sus efectos han sido perfectamente estudiados tiempo hace, as como los trastornos y anomalas que experimentan, sin que de ello saquemos nada para el conocimiento de la causa del clera. 2. Tampoco s qu cabida puede tener aqu el desviamiento de los polos y las declinaciones del meridiano magntico, pues estas alteraciones acarrearan trastornos correspondientes en nuestra atmsfera; pero nada de estos se ha observado durante las epidemias. 3. En cuanto a los comeUntitled-24 14/08/01, 12:53 197

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 198 \ 198 \ 198 \ 198 \ 198 \ tas, nos referimos a la nota 9. 4. Las erupciones volcnicas, lejos de ser una novedad que pueda inficionar nuestro planeta, deben antes bien mirarse por el filsofo como uno de los grandes medios de que se vale la naturaleza para evitar quiz mayores estragos, disminuyendo el nmero de terremotos. Adems de esto, la mayor parte son fenmenos demasiado parciales para que puedan extender su influjo a todo el globo. Con razn podra aplicarse a las erupciones, bajo aquel aspecto, el verso tan conocido del optimista ingls: “whatever is, is right.” En mi humilde opinin se sacara mucho ms partido para el caso estudiando las leyes de la higiene de los varios pueblos, que no precisamente los fenmenos terrestres y meteorolgicos. “Ms fundadas parecen las inducciones (contina nuestro autor a la pgina 72) que se han formado sobre la accin complicada y daosa de los fluidos elctricos”. No s en qu sentido llama el autor complicada la accin de los fluidos elctricos. Si por complicada entiende compuesta, no alcanzo el enlace que esto pueda tener con el asunto; y si quiere decir difcil de comprender, eso ser en cuanto a todas las fuentes que puedan proporcionarnos y a sus varias combinaciones, ms no en cuanto a su modo de obrar. Respecto al epteto de daosa que da a la accin elctrica, nadie puede negar que un rayo daa y destruye; pero dando a entender, como sin duda es su propsito, con la voz daosa cualidades dainas, confieso que es la primera vez que he odo hacer semejante imputacin al fluido elctrico. Cree Brandin que porque de los lugares hmedos y pantanosos se desenvuelven y despiden continuamente emanaciones impregnadas de electricidad resinosa o negativa, cuya intensidad se redobla cuando el aire est cargado de electricidad positiva o vtrea, se deban atribuir a ella los efectos nocivos de dichas emanaciones, cual se observa despus de las primeras aguas del esto. Pero aqu hay varias cosas que advertir. En primer lugar, no es cierto que sea siempre negativa la electricidad de los pantanos en evaporacin, ni siempre positiva la del aire. As consta de muchos experimentos. Bien puede ser que el aire sereno est positivamente electrizado en ciertas estaciones y negativamente en otras, y acaso tambin este estado elctrico no es el mismo en todos los climas. Pero por qu atribuir a la electricidad los efectos malignos producidos por los mismos efluvios de las aguas? Se dir que la electricidad promueve la evaporacin, y que as aumenta y difunde la malignidad. Pero a qu culpar a esta causa, cuando se halla el sol por delante, el sol, manantial del calor? No dice el mismo autor que esos efectos se notan ms particularmente en el esto? Esto es cerrar los ojos a las causas ms generales y escondidas. “El fenmeno todo entero, concluye el autor, que acabamos de indicar, sobre la complicacin de aquel juego elctrico preternatural que resulta, se Untitled-24 14/08/01, 12:53 198

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 199 / 199 / 199 / 199 / 199 cumple en estos casos”. Same lcito observar que el lenguaje de nuestro autor se resiente en estos casos de cierta obscuridad o indeterminacin que indican que no marcha por terreno seguro. Qu complicacin ni qu juego preternatural habra en los fenmenos ms sencillos y comunes de la electricidad, como seran en aquel supuesto las atracciones y repulsiones que producen los dos estados distintos y el equilibrio que les sigue? Si el seor Brandin no lo declara, no alcanzo la complicacin ni lo preternatural de tales efectos. En seguida nos da por sentado el seor Brandin que la intensidad de la accin elctrica ocasione la putrefaccin del caldo, de las carnes y de otras substancias alimenticias, sin que el calor de la temperatura tenga en ello parte alguna. “Y as se observ en Pars, contina, a fines de marzo y principios de abril de 1832, cuando la epidemia estaba en toda su fuerza”. Muy bien podran corromperse las carnes sin el auxilio del calor, y por cualquier otra causa atmosfrica; pero pretender que esta causa sea precisamente el conato a establecer el equilibrio de las dos electricidades, es una suposicin del todo gratuita, es atribuir al fluido elctrico una propiedad desconocida enteramente, sin fundarla en experimento de ninguna clase. Adems, este hecho slo se ha observado en Pars, no habindose advertido jams en los innumerables puntos en que ha azotado la epidemia mucho ms que all mismo, lo cual prueba que semejante fenmeno es del todo independiente de los que ofrece el clera morbo. En fin, es cosa demasiado singular que ese mismo agente que corrompe las carnes, no sea capaz de corromper como debera hacerlo con ms facilidad los cadveres de los colricos, pues en stos, segn es bien sabido y asegura el mismo Brandin, se nota la ausencia de todo mal olor, y hasta mayor demora en la putrefaccin que en los dems muertos de otras enfermedades. Pasa luego el seor Brandin a consagrar media docena de renglones a la influencia de la electricidad en el magnetismo. Desde el famoso descubrimiento de Oersted, nadie ha vuelto a poner en duda que los fenmenos magnticos son unos verdaderos fenmenos elctricos. Pero lo que competera demostrar es que la causa que los produce es una misma con la que engendra el clera morbo. Lo dems es perder el tiempo amontonando especies inconexas. En vista de las premisas expuestas, deduce nuestro autor que hay una cierta razn bien fundada para pensar que la proporcin diferente y cumplida de los fluidos elctricos que obran en la atmsfera, deba influir en la produccin del clera. En consecuencia, ninguna induccin le parece ms probable en la presente materia, mxime cuando a todos nos son conocidas aquellas afecciones espasmdicas que se experimentan a la aproximacin de las tempestades y aquella pesadez de que nos sentimos Untitled-24 14/08/01, 12:53 199

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 200 \ 200 \ 200 \ 200 \ 200 \ afectados cuando reinan. Qu cosa ms natural, se pregunta a s mismo, que inferir en aquellos casos cierta perversin en la electricidad de la sangre; cuyos glbulos se coagulan ms o menos, careciendo en tal estado de la repulsin conveniente? En prueba de ello nos cita las experiencias de Dutrochet, colocando una simple pieza de plata en la lengua y una bolita de estao en el ano: al momento que se establece la comunicacin entre los dos metales por un alambre, experimenta el tubo intestinal sacudimientos marcados, cuya prolongacin produce flujo de vientre y por lo comn clicos muy vivos. “He aqu, pues, concluye nuestro autor, un resultado muy semejante al de los primeros sntomas del clera asitico, en el grado que llamamos colerina; y por cierto no parecera un extravo de imaginacin inferir que en la produccin de esta enfermedad obren iguales causas, mucho ms en grande en la atmsfera que nos penetra y rodea por todas partes”. Por lo que a m toca, confieso que estas deducciones no me parecen acertadas, antes adolecen del mismo vicio de que se resienten las dems de su clase: el empeo de inferir identidad de causas, por uno que otro efecto anlogo que se presenta. Pero en el caso en cuestin todava es mucho peor, porque no siempre existen los hechos que se suponen. Quiero contraerme primeramente a esas afecciones espasmdicas y pesadez que se experimenta, segn dice el autor, cuando reinan las tempestades. Muchas veces sucede todo lo contrario, pues descargndose la atmsfera por este medio, se sienten ms ligeros nuestros cuerpos, con especialidad en las regiones tropicales, como lo es cabalmente la patria del clera. Los habitantes de zonas trridas recibirn siempre como una bendicin del cielo este grato calmante de los ardores que los abrasan; y es observacin invariable en estos pases que la sequa excesiva, y aun la falta de lluvias borrascosas, ocasionan un sinnmero de dolencias. Por otra parte, de los experimentos de Dutrochet nada puede sacarse en favor de estas conjeturas. Ellos todo lo que prueban es que conmoviendo el tubo intestinal muy repetidamente por un estmulo muy poderoso, como es la electricidad, se producen efectos semejantes a los causados por otros estmulos conocidos. Tanto valdra comparar la electricidad en ese caso con una sustancia purgativa. Tambin el contacto de los metales en la lengua produce un sabor desagradable, bascas y hasta vmitos, lo mismo que el ms enrgico de los vomitivos: luego segn estos principios, la electricidad es de la misma naturaleza que el emtico. Pero quin no ve que la equivocacin consiste en querer identificar las causas tan slo por haber encontrado un efecto anlogo? Para identificar las causas entre s es necesario que todos los efectos se correspondan, o al menos que haya Untitled-24 14/08/01, 12:53 200

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 201 / 201 / 201 / 201 / 201 cierto grupo de fenmenos comparables. Hartos documentos nos ofrecen las ciencias de la reserva con que es necesario proceder, si no queremos ver a cada paso desmentidas nuestras conjeturas. Aun cuando se procede con la mayor circunspeccin, todava llevamos bien a menudo muy buenos desengaos. Srvame de ejemplo la propiedad acidificante del oxgeno. Al reparar que este principio entraba como elemento en la composicin de todos los cidos conocidos, no titubearon los qumicos en considerarlo como el generador de los cidos, y desde luego le caracterizaron con el nombre que lleva, que no significa otra cosa la voz oxgeno, como todos saben. Nada ms natural, nada mas legtimo que la consecuencia deducida. Sin embargo, descubrimientos posteriores encuentran otro principio acidificante, y no ya, como era de esperarse, en un elemento anlogo al oxgeno, sino precisamente en su mayor antagonista, en aquel cuerpo que le sirve nada menos que de contraste y punto de partida para la clasificacin ms general que hasta ahora tenemos de todos los compuestos naturales; en una palabra, el hidrgeno. Quin sabe cuntos otros principios acidificantes nos oculta an la naturaleza? As pues, en nombre de la ciencia no abusemos tan lastimosamente de las analogas. En vista de lo expuesto parece que no nos debemos detener en refutar lo que en apoyo de sus conjeturas dice el autor acerca de los fuegos levantados en el aire libre con materias resinosas, que han sido recomendados por una larga tradicin en tiempos de epidemia, queriendo encontrar aqu tambin un medio de restablecer el equilibrio elctrico. Responder sin embargo brevemente respecto al hecho, bien puede negarse de plano, por ms que lo apoye la tradicin; que despus de haber presenciado una epidemia, ya tenemos derecho para desconfiar de la accin de los fuegos y de los cloruros y de todos los desinfectantes en los progresos de la enfermedad; y en cuanto a la pretensin, supuesta la existencia del hecho, de que sea un fenmeno elctrico, no alcanzo cmo unas causas tan parciales y limitadas puedan influir en alterar el estado elctrico de toda la atmsfera. En fin, el autor cree que si la pequea ciudad de Fontainebleau, no lejos de Pars, se ha preservado de la plaga, este benfico efecto debe atribuirse a los grandes fuegos de enebro y otras maderas resinosas que tuvieron cuidado de encender en sus calles con frecuencia. Pero este dato ni aun deba mencionarse, supuesto que el azote ha castigado donde se han encendido hogueras lo mismo que donde no se han acordado de encenderlas; fuera de que puedan existir otras causas peculiares a que atribuir la inmunidad en algunos sitios. Recordemos lo que dijimos en la nota sexta, de la ciudad de Santiago, a 5 leguas de La Habana. All, a pesar de la viva comunicacin con la capital apestada, y sin haber quemado ni un madero, hasta el presente se ha mantenido la poblacin Untitled-24 14/08/01, 12:53 201

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 202 \ 202 \ 202 \ 202 \ 202 \ ilesa. Al tenor de este hecho se pueden citar otros cientos, tomados de la historia del clera en todas las partes del Mundo. Guardmonos, pues, de sacar consecuencias de datos tan aislados como insignificantes. Atajar ese mal es el nico fin a que aspira el presente escrito. Acaso se dir que todo su contexto es negativo, que ms bien destruye que establece, pero un instante de reflexin bastar para convencernos que no slo en el lgebra produce ms la multiplicacin de los menos Pero el rasgo ms singular en la cuestin presente, es que mismo Brandin, que no ha perdonado medio de aducir tantos hechos le ha sido posible para apoyar sus conjeturas sobre la influencia de la electricidad, se explique a la pgina 80, en unos trminos tan diametralmente opuestos, que no concebimos cmo se hallen ambas doctrinas insertas en el propio libro. Gustoso me tomo el trabajo de trasuntar ntegro el pasaje, as porque hace sumo honor a la franqueza este facultativo distinguido, como por presentar la mejor pauta del espritu que debe guiar en este gnero de investigaciones. Con dificultad podra haberse encontrado un eplogo ms a propsito para cerrar mis aclaraciones. Helo aqu. “Pero la experiencia y el amor de la verdad me imponen deber de confesar que he notado con evidencia que el clera puede exasperarse, y se exaspera en efecto sin ninguna de estas variaciones atmosfricas y que la naturaleza de los vientos, ni sus direcciones, ni la diversidad de las estaciones, ni la diferencia de situacin en los pases que recorre esta plaga, son bastantes a modificar su marcha y su intensidad. La enfermedad no perdona el terreno invadido, sea cual fuere su exposicin; ni la velocidad de vientos ni su calma la modifican; ni la tempestad ni el buen tiempo son parte para ahuyentarla; su malignidad virtuosa se ejerce bajo todas las influencias de la atmsfera, y por consecuencia es en vano pretender explicarla por estas causas.* Todas ellas y tantas otras que se sealan, ya sean tomadas de la situacin geogrfica de los pueblos, ya de sus costumbres, sus usos, alimentos, etctera, han existido siempre todo el tiempo que alcanza la historia, y sin embargo no ha habido hasta ahora sino en los lugares de su asiento primitivo y endmico. Semejante confesin debi al parecer relevarme desde luego de todo empeo en refutar las ideas del autor acerca de la electricidad; mas como todava se nos presenta muy apegado a ellas en las pginas posteriores, *Las investigaciones practicadas en el observatorio astronmico de Pars, para justificar las variaciones baromtricas, higromtricas y ermomtricas, no han producido resultado ningno para la ciencia. El furor del clera vara tan pronto en razn, tan pronto en contra de estas mudanzas meteorolgicas. Aun se necesita observar mucho tiempo, si es que con el tiempo se pudiere llegar a sonderar estos misterios Untitled-24 14/08/01, 12:53 202

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 203 / 203 / 203 / 203 / 203 esta consideracin me estimul a entrar en el prolijo examen que el lector acaba de reconocer. Efectivamente, despus de pasar en revista lluvias, vientos, tempestades, electricidad, magnetismo, auroras boreales, con todo el acompaamiento de circunstancias meteorolgicas, concluye el doctor Brandin (a la pgina 85), dicindonos que ah estn todos los recursos de la ciencia, y que no se sabe ms por el presente. En vista de lo expuesto, hay sobrado motivo para comparar esta conducta con la de aqul que, despus de haber reunido lanzas, espadas, fusiles y caones, las entregara a su adversario para que le hiciese la guerra a su antojo, pues esto, ni ms ni menos, ha resultado con los recursos que ofrece la ciencia: han salido sin duda contraproducentes. Las luces de la qumica y de la fsica lejos de haber corroborado las conjeturas del autor, o slo han servido para aniquilarlas o no han ofrecido enlace alguno con los fenmenos que el mismo se propona esclarecer. No se crea sin embargo que es mi nimo desterrar las conjeturas del campo de las ciencias. Bien s que no tenemos ms medio de proceder para hallar la verdad que recorrer el crculo de la experiencia a la analoga, y de la analoga a la experiencia. Pero pues es fuerza ofrecer conjeturas en las materias espinosas, que sean dignas a lo menos de la reserva y circunspeccin que reclaman las ciencias; que no sean sugeridas por la imaginacin, sino dictadas por los hechos y masticadas por el entendimiento. Cuando el gran Newton adivinaba las leyes de la afinidad qumica, aplicando a las molculas de los cuerpos las leyes de la atraccin universal; cuando predeca la naturaleza de uno de los elementos del agua, observando la fuerza refringente de este lquido, no haca ms que seguir los pasos que le marcaba la analoga; y cuando posteriormente el qumico ms insigne de nuestros das, cuando Humphrey Davy, en virtud de haber descompuesto los lcalis y las tierras con el poder estupendo del galvanismo, reparando la conexin de sus bases con las de los metales ordinarios, y las gradaciones de semejanza de estas ltimas con aqullas, se atreve a pronosticar la descomposicin de los cuerpos combustibles, de qu otro medio se ha valido sino de la cadena de la analoga? No es esto andar asido con los eslabones de la induccin? As es como se marcha a los descubrimientos; y tan lejos estoy de proscribir las analogas, cuanto me hallo firmemente persuadido que el investigador que no es capaz de hallarlas, jams se elevar a la altura de la ciencia. Qudese, pues, la imaginacin para las artes, que las ciencias estn bien halladas con las inducciones. Bien podr la experiencia desmentir semejantes vaticinios, pero al cabo no nos es dado exigir ms a la dbil razn humana; y si an por este medio no podemos contar con el acierto, por lo menos nos consolaremos con habernos equivocado despus de agotados los recursos. Perderemos tal vez, pero perderemos en regla. Untitled-24 14/08/01, 12:53 203

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 204 \ 204 \ 204 \ 204 \ 204 \ Dicho sea empero con dolor de la ciencia: la aplicacin de tan luminosos principios se ha olvidado por parte de muchos autores, apreciables bajo otros respectos, en las cuestiones fisicoqumicas a que ha dado margen el clera morbo, como si esta plaga asoladora, no contenta con los estragos que hace en nuestros cuerpos, quisiera todava extender su maligna influencia sobre nuestros entendimientos para obstruirnos ms y ms el sendero de la verdad. En el empeo en que el terror o el ahnco de descubrir pone a los mortales de buscar causas a los azotes que les afligen, su imaginacin espantada o alucinada les hace ver semejanzas donde no se encuentran ni vislumbres; y de aqu por grados se figura el hombre que va creciendo la luz, hasta persuadirse que ya conoce o bien que por lo menos se aproxima al conocimiento de las cosas. Entonces no es extrao que tenga por aliados aun a los hechos que ms pugnan con su hiptesis y conjeturas. Pero por mucho que intentemos eximirnos no hay ms que un camino seguro para llegar al punto deseado; y acaso nunca se present a los ojos del filsofo una oportunidad ms adecuada que la que suministra la historia del clera asitico, para inculcar, en los que se consagran al estudio de los fenmenos del universo, aquella ley eterna del espritu humano, promulgada por el gran Verulamio: “El hombre, ministro e intrprete de la naturaleza, est limitado en operar y comprender por la observacin del orden del universo: ni sabe ms, ni puede ms.”ADVERTENCIAComo las observaciones baromtricas y termomtricas practicadas por la Real Marina conviniesen en lo general con las del Colegio Seminario y estuviesen ya copiadas en limpio, son ellas mismas las que componen nuestras tablas. Las de los vientos fueron exclusivamente por la Marina, como queda dicho en el oficio; y en cuanto a las higromtricas, pertenecen a la comisin instalada en el Seminario. Untitled-24 14/08/01, 12:53 204

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 205 / 205 / 205 / 205 / 205VIII VIII VIII VIII VIII SOBRE EL USO DEL CARB"N DE PIEDRA SOBRE EL USO DEL CARB"N DE PIEDRA SOBRE EL USO DEL CARB"N DE PIEDRA SOBRE EL USO DEL CARB"N DE PIEDRA SOBRE EL USO DEL CARB"N DE PIEDRAContestacin dada al Real Protomedicato en 15 de junio prximo pasado acerca de la siguiente cuestin. ( Revista Bimestre Cubana t. III, pp. 304-309, 1834.) “Ser perjudicial a la salud pblica el uso del carbn de piedra en medio de una poblacin?”. Tal es la cuestin que V. SS. se sirven proponerme en su oficio de 11 del corriente [1833], y que yo me apresuro a contestar con la posible brevedad y hasta donde alcancen mis conocimientos, para corresponder dignamente al honor que V. SS. se sirven dispensarme. Parecera a primera vista que una sustancia como el carbn de piedra que arroja en su composicin tantos productos nocivos a la respiracin, unos por atacarla directamente, cuales son los gases hidrgenos carbonados, percarbonado, hidrosulfurado y amoniacal, y otros indirectamente por ser irrespirables como el cido carbnico y el zoe, parecera, repito, que una sustancia, manantial fecundo de tantos enemigos de la vida, no podra usarse en medio de una poblacin, sin grave detrimento de la salud pblica. Mas si reflexionamos la materia con algn ms detenimiento, echaremos de ver que hay una diferencia muy notable en cuanto a los efectos entre descomponerse el carbn de piedra por medio de la destilacin y verificarlo por la combustin, o sea, quemarlo simplemente en un horno. En el primer caso, como acontece cuando se trata de extraer el gas para el alumbrado, se desprenden todos esos gases mefticos que hemos enumerado, evidencindose su presencia, as por el olfato simplemente, como por pruebas qumicas directas, de forma que si no se recogieran estos fluidos elsticos en vasos cerrados, indefectiblemente viciaran el aire atmosfrico circundante. Veamos ahora cun distinta cosa ocurre en el segundo extremo, que es el de la mera combustin, como sucede en una herrera o en cualquiera otro tren de esta clase. Efectivamente, apenas el aumento de calrico comienza a desarrollar los gases que estaban aprisionados en el Untitled-24 14/08/01, 12:53 205

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 206 \ 206 \ 206 \ 206 \ 206 \ carbn, cuando van siendo consumidos tan luego se van desprendiendo los que son combustibles, como sucede con el mayor nmero de ellos y si queda por acaso algn resto de hidrgeno, por ser poco viva o imperfecta la combustin, entonces se combina este residuo con el oxgeno de la atmsfera para formar agua, como todo el mundo puede observarlo en una fragua cualquiera; mas por lo que respecta a los dems gases incombustibles que se desprenden en la operacin, prescindiendo de que forman el mnimo de los componentes del carbn, como el cido carbnico, amonaco, azoe, etctera, se combinan unos con la humedad de la atmsfera, por la que tienen grande afinidad, como los dos primeros, o bien, cual todos, son arrastrados hacia fuera y disipados por la corriente de una chimenea elevada y bien dispuesta. La naturaleza, pues, unida con el arte nos ayuda a combatir los enemigos que ella misma nos opone. En consecuencia deducimos que no se puede seguir inconveniente alguno del uso del carbn de piedra, con tal que se atienda tan slo a la buena construccin del horno o chimenea, requisito muy esencial, pero tan fcil de llenar, que no merece perdamos el tiempo en dar reglas sobre lo que no ignora ningn herrero ni albail. Esto sea dicho en cuanto a la mera combustin del carbn mineral, que es, en mi sentir, a lo que va contrada la consulta que se han dignado V. SS. hacerme. Pero aun cuando se tratara de la destilacin, como para los fines del alumbrado se practica, nada tendra que temer la salud pblica, porque la ciencia ha enseado, no como quiera, a vencer todos esos agentes malficos, sino tambin a domearlos hasta el punto de convertir en ventaja propia tantos residuos como antes se dejaban escapar por los aires. No es del caso detenernos a describir el aparato perfeccionado para la extraccin y purificacin del gas del alumbrado. Bstenos saber que existen enormes depsitos de hidrgeno percarbonado para iluminar las principales ciudades de Europa, y aun alguna de Amrica, sin el ms leve inconveniente contra la salud pblica. Podramos ya pasar a ver si los resultados que ofrece la prctica estn de acuerdo con los que demuestra la teora; pues desean V. SS. que primeramente me funde en los principios qumicos y despus acudamos a la experiencia. Mas como al mismo tiempo tratan V. SS. de proceder con ms conocimiento y el mejor acierto, no ser fuera de propsito advertir que no todas las clases de carbn de piedra (porque hay lo menos nueve variedades conocidas) arrojan indistintamente todos aquellos fluidos elsticos nocivos a la respiracin. Existen algunas especies que no slo carecen de muchos principios de tal naturaleza, sino que en sus propiedades as fsicas como qumicas se acercan bastante a la clase de los metales. Quin al ver ardiendo el carbn que llaman de Leheigh en los Estados Unidos, no dir que es un metal en ignicin?; y en efecto, aquel brillo y pulimento, que por Untitled-24 14/08/01, 12:53 206

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 207 / 207 / 207 / 207 / 207 ser peculiar a esta especie de fsiles se ha calificado con el nombre de metlico, se encuentra sobradamente en este mineral como en cualquier otro de ese grupo. Verdad es que el Leheigh carece de ductilidad; pero ya la ciencia, que posee datos ms generales de clasificacin, no exige tal propiedad como distintivo de los metales. Testigos: el indctil sodio, el deleznable potasio, el frgil selenio y otros a este tenor, que gracias a otras cualidades, entran ya en el predicamento de cuerpos metlicos. La conductibilidad del Leheigh para el calrico y la electricidad, las brasas casi blanquecinas que forma, ni ms ni menos como un metal en ascuas, el largo tiempo que pasa para convertirse en cenizas, su poderosa fuerza radiante, la escassima llama que levanta y el ningn humo que despide, son circunstancias todas que casi le elevan a la esfera de los metales. Por consiguiente, esta clase de carbn, como es la que menos sustancias voltiles exhala, merece ser preferida, aun para las piezas cerradas en los pases fros, por no advertrsele el ms ligero tufo. Ni es indispensable, sin embargo, para no percibir mal olor que el carbn mineral destinado a los usos domsticos sea precisamente el menos impuro de todos, que aqu tambin nos ensea el arte a purgar de esos gases nocivos aun a los carbones ms heterogneos, sin excluir los combinados con piritas, las cuales siendo unos verdaderos sulfuretos, los constituiran entre los ms perjudiciales. Este carbn as purificado es el que los ingleses han llamado coke, cuyo uso es tan general en la Gran Bretaa, as para la fabricacin del acero como para la cocina y calefaccin de las casas. Excusado es indicar que, privado por la accin del fuego de los principios voltiles, es ms adecuado para lograr temperaturas muy elevadas. Oigamos ahora la voz de la experiencia. Tiempo hace que esta maestra universal ha decidido satisfactoriamente la cuestin. Yo no quiero hacer mrito del uso del carbn de piedra en toda la Alemania, y singularmente en las mrgenes del Rhin; yo no he menester recordar el extraordinario consumo que tiene en los Estados de nuestros vecinos: ceireme tan slo a citar esa nacin prodigiosa donde todo es en punto mayor y donde el carbn mineral particularmente, que es el nervio de su riqueza, se consume en una escala gigantesca. Si el uso del carbn de piedra fuese perjudicial a la salud, qu hubiera sido ya de Inglaterra, y sealadamente de Londres, donde, en medio de una poblacin de 2 000 000 de almas, se hallan hacinados millares de fbricas con mquinas movidas por el vapor, cuyo combustible es exclusivamente el carbn mineral? Hay una choza siquiera donde more un ingls en todo el mbito de la Gran Bretaa, que no est calentada por el carbn de piedra? Y advirtase que estas gentes encienden sus chimeneas a cada instante, aun en el Untitled-24 14/08/01, 12:53 207

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 208 \ 208 \ 208 \ 208 \ 208 \ verano, apenas se presenta un da hmedo o lloviznoso. Bien puede asegurarse, en conclusin, que el pas que consume ms combustible que quizs toda la Europa junta, no quema ni siquiera una rama, ni un carboncillo vegetal. Y sin embargo de todo, habr pas en el orbe que pueda competir en salubridad con Inglaterra? Ahora mismo nos lo acaba de decir el clera morbo, embotando all sus dardos ms que en ninguna otra regin. Vanse si no las tablas de mortandad por una larga serie de aos, y a pesar de la lobreguez y humedad proverbial de aquel pas, dnde se nos presenta la raza humana menos degenerada, ms bella y ms lozana que en las Islas Britnicas? Ya haca sobre dos siglos -—cosa inaudita en el resto del mundo—que ni asomaba por sus playas el genio maligno de la pestilencia. Y sobre todo no son aquellos herreros de la industriosa Birminghan, que viven perennemente entre las llamas del carbn de piedra, los menestrales ms robustos y bien constituidos de que puede hacer alarde pais alguno? Quiz se me dir que estos hombres resisten a la influencia del carbn de piedra porque son robustos; y no que sean robustos porque me hallen circuidos de hornos de carbn de piedra. Mas ni me es lcito citar tambin mi testimonio, hablando de m propio, debo asegurar que ni mis compaeros de viaje, ni yo mismo, ni otros muchos sujetos de diversas naciones, y de ninguna manera notables por la resistencia de sus pulmones, experimentamos la ms ligera tos, ni incomodidad, sin embargo de habernos pasado un invierno tras otro acompaados siempre por la llama consoladora de Liverpool. ¡Qu ms! Las delicadsimas jvenes inglesas, aun aquellas ya picadas de tisis pulmonar, viven aos enteros al lado de la chimenea alimentada con coke, sin que nada empeore por eso su condicin. No es del caso deducir aqu todas las causas que contribuyen a mantener la salubridad sin ejemplo de la Gran Bretaa; pero s ser curioso observar que en concepto del pueblo ingls es tan benigno el influjo del carbn de piedra en la salud, que cuando a cualquier madre se le celebra la lozana peculiar a los nios de aquella tierra, responden tan veloz como donosamente: “ese esa el milagro de las patatas y del humo del carbn de piedra”. No se crea, sin embargo, que sea mi nimo dar a esta contestacin ms importancia de la que en s tiene, mayormente quedando harto probada con otros datos la salubridad de la Inglaterra. Resultan pues, de cuanto se ha dicho, que as la teora como la experiencia nos autorizan a usar en medio de una poblacin cualquier clase de carbn de piedra, con tal que no sea de los sulfurosos, habiendo para stos el fcil remedio de purificarlo, convirtindolos en coke por la accin del fuego. A este propsito ser conveniente advertir que el carbn ingls ms comn, que en los Estados Unidos llaman Liverpool, as como el de Virginia, Untitled-24 14/08/01, 12:53 208

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 209 / 209 / 209 / 209 / 209 el Leheigh, y en general muchos de los de Inglaterra y Norteamrica contienen muy poco o ningn azufre, por lo que podrn usarse en su estado natural, no digo sin menoscabo de la salud pblica, pero hasta sin molestia alguna para el vecindario. Acaso se objetar, aun despus de esta especie de demostracin, bien que no ciertamente por V. SS., que siendo distintas las circunstancias del clima podr el carbn mineral inferir un dao en nuestro suelo, que no puede causar en los pases mencionados. Pero examinaremos las cosas como son en s, sin dejarnos amedrentar por infundados temores. Ser tal vez la mayor temperatura de nuestra atmsfera la que haga ms nocivo el uso del carbn? Pero el calrico enrareciendo los cuerpos, contribuir antes bien a disipar ms y ms aquellas sustancias gaseosas. Ser, por ventura, el estado del aire? Pero entre los trpicos reinan casi perennemente las brisas, que arrastran con todas las emanaciones ms rpida y constantemente que los vientos de aquellos pases septentrionales. Ser acaso la estrechez de las calles y habitaciones? Pero aqu en las regiones clidas, aunque con calles ms angostas, vivimos con ms amplitud en nuestros hogares, siempre a puerta abierta y en ventilacin no interrumpida. Lejos, pues, de sernos adversas las circunstancias fsicas del pas, resultan, por el contrario, favorables para poder usar impunemente del carbn mineral. Mas a pesar de cuanto va expuesto, no se ha considerado siempre como sofocante el tufo del carbn de piedra? Indisputablemente; y si nos encerramos en una pieza a cal y canto, sin poner este combustible en horno ni chimenea, a recibir sus emanaciones, as fuera el carbn vegetal que nadie teme, como el carbn de piedra tan temido, que sin remedio moriramos asfixiados. En fin, seores, si todava la preocupacin levantare su cabeza contra el uso del carbn mineral entre nosotros, a V. SS. toca como autoridades constituidas, nada menos que con un carcter cientfico a par que sagrado, ilustrar la opinin sobre el particular, que es el nico medio de disipar todo resto de prevencin. Afortunadamente en nuestra patria, como terreno virgen, es mucho ms fcil extirpar la mala semilla que aun en los pases ms cultos, pero envejecidos, donde se arraiga y fortifica a influjo del tiempo, que as sella las buenas como las malas habitudes de nuestra especie. Y ved aqu cuanto juzgu oportuno someter a las superiores luces de V. SS. en desempeo del encargo que se dignaron confiar a mi cuidado. Dios guarde a V. SS. muchos aos. Habana, 15 de junio de 1833. Untitled-24 14/08/01, 12:53 209

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 210 \ 210 \ 210 \ 210 \ 210 \ ADVERTENCIA En relacin con la POLEMICA SOBRE CAMINOS DE HIERRO, el profesor Jos Regalado, despus de una investigacin cuidadosa, lleg a la conclusin de que Luz Caballero intervino en ella con 14 artculos, que son los que se recogen en este tomo, a pesar de que hay pseudnimos que usa que no son los mencionados por Figarola y otros bibligrafos. Nota de Roberto Agramonte. Untitled-24 14/08/01, 12:53 210

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ESCRITOS LITERARIOS Untitled-25 14/08/01, 12:54 211

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 212 \ 212 \ 212 \ 212 \ 212 \ Untitled-25 14/08/01, 12:54 212

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 213 / 213 / 213 / 213 / 213I VIDA DE SCHILLERVIDA DE SCHILLER VIDA DE SCHILLER VIDA DE SCHILLER VIDA DE SCHILLER VIDA DE SCHILLEREnero 27, 1824 Traduccin de la biografa de Schiller, sacada del peridico alemn Zeitgenossen (Los Contemporneos), impreso en Leipzig en 1819. Juan Cristbal Federico Schiller naci el diez de noviembre de 1759 en Marbach, villa de Wrtemberg sobre el ro Necker. Su padre Juan Gaspar, que en el ao de 1745 parti para los Pases Bajos como cirujano en un regimiento de hsares de Baviera, a su vuelta al Ducado de Wrtermberg, en 1757, fue hecho abanderado y ayudante del Regimiento Prncipe Luis Dos aos despus fue destinado a Hesse y a Turingia en otro regimiento de Wrtermberg. En sus ratos de ocio se empeaba en proporcionarse aquella instruccin que por circunstancias desfavorables no le haban dado en su primera juventud, dedicndose principalmente al estudio de las matemticas y de la filosofa. Despus de esto, lo que ms le gustaba eran las ocupaciones de economa rural. El establecimiento de una escuela forestal en Luisburgo dio ocasin a que el Duque de Wrtermberg le proporcionase una ocupacin de acuerdo con sus inclinaciones, aunque en mayor escala, en uno de sus palacios de recreo denominado La Soledad .1Pero lo que en verdad le complaca, mucho ms que el favor del Prncipe, que nunca le falt, era la fama de su hijo, satisfaccin que tuvo a una edad muy avanzada. En un escrito de su puo y letra que an se conserva, se encuentra el siguiente pasaje: “¡Y T, Ser de todos los seres, yo te ped al nacer mi nico hijo te dignases dispensarle aquellas facultades intelectuales que yo no pude al1.Hay una obra suya titulada El cultivo de los rboles en gran escala de la cual hizo una segunda edicin en Giessen en 1806. Untitled-25 14/08/01, 12:54 213

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 214 \ 214 \ 214 \ 214 \ 214 \ canzar por falta de instruccin, y t me has odo! ¡Yo te bendigo, oh Dios benfico, porque t no eres sordo a los ruegos de los mortales!”. La madre de Schiller, hija de un panadero de Kodweis, era, segn noticias fidedignas, una ama de casa llana, entendida y bondadosa; amaba cordialmente a su esposo y a su hijo; y si bien tena poco tiempo para dedicarse a la lectura, le gustaba mucho leer las poesas de Uz y de Gellert, particularmente por ser poetas msticos. Schiller recibi su primera instruccin del cura Moser en Lorch, lugar situado en los lmites de Wrtemberg, donde vivieron sus padres por espacio de tres aos, desde 1765, y despus pasaron a Luisburgo. Aqu vio el nio de nueve aos por la primera vez un teatro, y por cierto tan suntuoso cual lo requera la magnificencia del gobierno del Duque Carlos. El efecto que esto le caus se infiere de lo que se le vea hacer, pues todos sus juegos juveniles los refera al teatro, y desde entonces en su espritu formaba planes para componer tragedias. Schiller se educ en la escuela latina de Luisburgo, donde permaneciera hasta el ao de 1773. Su maestro principal, a cuyo lado tuvo mesa y casa, era Juan Federico Jahn, sujeto que, a pesar de su carcter regan y colrico, posea muy buenos conocimientos en filosofa. Los poemas que Schiller lea y traduca en la escuela de Luisburgo eran la Tristeza de Ovidio, la Eneida de Virgilio y las Odas de Horacio. En este tiempo ninguno de sus condiscpulos adverta su devocin por estos grandes poetas; tampoco se le vea descollar en ningn ramo del saber si exceptuamos el conocimiento que tena de la lengua latina; as es que no se presuma ni por asomo de aquellas disposiciones singulares y latentes que ulteriormente se desarrollaron en l con tanta brillantez. Un apuro en el que se vio y del que sali bien y un poco de cuajada que tom despus, fueron motivo para que se despertase su numen potico. El caso fue que Schiller, en el ao de 1768, tena que dar la leccin de catecismo en la iglesia en compaa de su condiscpulo Elwert, que an vive de fsico en Kantstadt. Las severas amenazas de su preceptor, que era hombre sumamente religioso, hacan temblar a los dos muchachos ante el examen que iban a sufrir; pero ellos respondieron a las preguntas formuladas sin la menor turbacin, y a cada uno se le dio de premio dos kreutzers .2Con este motivo se le ocurri a Schiller ir a Hartenecker Schlssen a gastar el contadillo que tenan en leche fra, que por desgracia no encontraron aqu. Se vieron, pues, en el caso de continuar la caminata hasta Neckarweihinger, en donde, despus de estar preguntando por aqu y por all, les dieron la leche en un plato limpidsimo con su cuchara de plata 2.Pequea moneda de cobre corriente en la poca (Roberto Agramonte). Untitled-25 14/08/01, 12:54 214

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 215 / 215 / 215 / 215 / 215 para tomarla. Este manjar, sumamente delicado para aquellos modestos sibaritas, les cost slo tres kreutzers Despus de saborearlo, Schiller se sinti inspirado. Despus que l y su compaero salieron del villorrio, se subieron a una colina desde la que se divisan Hartnecker y Neckarweihinger, y en estilo potico Schiller maldijo el lugar en que no haban hallado leche, y ech su ms entusiasta bendicin al lugar en que la haban cuajado. Los primeros versos que compuso Schiller fueron los que hizo el da de su confirmacin en el ao de 1772, y fueron debidos a ciertos recuerdos de su madre, pues como sta le viese aquel da andar muy descuidado, deambulando sin rumbo por las calles, le ech en cara su indiferencia hacia el acto importante del da siguiente, y as excit sus sentimientos poticos y religiosos. Tambin se cuenta que este mismo da present a su padre una poesa en versos latinos, cosa que no se sabe con absoluta certeza. Schiller estaba destinado por sus padres al estudio de la teologa, de acuerdo enteramente con su inclinacin. Con esta mira ya haba sufrido varias veces los exmenes anuales que se exigen en Stuttgart a los jvenes seminaristas. Pero se dice que en aquel Seminario ( Consistorium ) aconsejaron a los padres de Schiller que, careciendo su hijo de los talentos necesarios para la carrera de teologa, lo dedicasen a otra carrera. Sin embargo, esta noticia es desmentida por los certificados de estudios que obtuvo Schiller del seor Knaus, prelado y rector del gimnasio de Stuttgart, en sus repetidos exmenes.3 Lo que en realidad sucedi fue que en aquella fecha acababa el Duque de Wrtemberg de fundar un nuevo establecimiento de educacin, el Seminario militar en La Soledad despus Escuela de Carlos ( Karlschule ), en Stuttgart, en que se reclutaban los alumnos entre los hijos de los oficiales. Los honrosos informes que daban a Schiller sus maestros, hicieron que el Duque fijase su atencin en l y en conse3.En este lugar hay en el original la siguiente nota no recogida por Luz y Caballero: “Im Jahre 1769: Puer bonae spei, quem nihil impedit quominus inter petentes hujus anni recipiatur In den Jahre 70 und 71: Puer bonae pei, qui non ifeliciter in litterarum tramite progreditur und endlich im Jahr 1772, minder gnstig: Non sine fructu per annum proxime praeteritum in iisdem laboravit pensis cum antecessoribus (seinen Mitschlern in Ludwigsburg). Seine Fortschritte im Lateinischen, Griechischen, u. s. w. erwarben ihm immer ein doppeltes A, womit, man nur die Besten zu bezeichment pflegte. [Cast.: “En el ao 1769: Joven que promete, al que no hay nada que le impida el que sea admitido entre los aspirantes de este ao. En los aos 70 y 71: Joven que promete y que avanza ventajosamente en la carrera de las letras; y por ltimo, el ao 1772, menos favorable: desarroll provechosamente durante el ao anterior las mismas tareas con sus predecesores (con sus condiscpulos en Luisburgo). Sus progresos en latn, griego, etctera, le ganaron constantemente un doble A, con que se sola galardonar siempre al mejor”.] (Roberto Agramonte.) Untitled-25 14/08/01, 12:54 215

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 216 \ 216 \ 216 \ 216 \ 216 \ cuencia propuso que su padre le pusiese en el nuevo establecimiento, persuadindole al mismo tiempo que eligiese otro gnero de estudio para su hijo, puesto que en el nuevo colegio no poda dedicarlo a lo que deseaba. Grande fue el apuro de la familia de Schiller en estas circunstancias; sin embargo, el hijo sacrific, aunque con dolor, su inclinacin a las proposiciones de su padre. Se resolvi a estudiar jurisprudencia y fue admitido en el Instituto el ao de 1773. Cuan duro le haba sido este paso lo evidencian sus propias palabras, cuando en el ao siguiente, con motivo de que cada alumno deba de hacer por s mismo una pintura de su carcter, se explic as: “Yo me hubiera considerado mucho ms feliz, si hubiera podido servir a la patria como telogo”. Mas no era menos penoso el estado de su nimo a verse en un instituto, entre cuyos mtodos de enseanza se inclua la ms rgida renunciacin a s mismo, el sofocar aquellos talentos que no perteneciesen o se adaptasen al plan de educacin vigente, y en que hasta se exiga la humillacin del libre albedro. El modo con que se trataba a los nios y sealadamente a Schiller en Karlschule, y lo disgustado que l estaba con la clase de instruccin que le daban sus preceptores, se evidenciar con algunas cartas que escribi entonces el inmortal poeta. “Querido Carlos: –escriba Schiller seis meses despus de su entrada en el nuevo instituto, a su amigo ntimo, el seor M... que por entonces se hallaba en Luisburgo— ¡Yo no he cumplido mi palabra! No es verdad que he hecho mal? Seis meses ha que deba haberte escrito, y ahora es la primera vez que se me ocurre que tengo que cumplir mi palabra con un amigo. ¡No te enojes, querido! Yo no he tenido la culpa de la demora. Sbete que no gusto de hablar mucho; ven t mismo, mralo, comprubalo y juzga luego. A tu Federico no le dejan un momento entregado a s propio: la leccin que se seala ha de orla, examinarla y repetirla; a ms de que el escribir cartas a los amigos no es cosa que est permitida en el reglamento de nuestra escuela. Si t me vieras cmo tengo a mi lado abierto el Lexicn de Kirsch, y delante la que te escribo, a primera vista descubriras al apenado autor de la carta, que busca en un miserable diccionario un lugar oculto para esconder este pliego querido ¡por si acaso!...” Al mismo amigo escriba Schiller el 18 de octubre de 1774: “Que t concluiras los estudios antes que yo, me lo presum as que comenzara a vislumbrar por experiencia que para ti, que eres un hombre libre, estaba abierto el campo libre y espacioso de las ciencias. Gracias al cielo que en nuestros cdigos criminales, junto a la pena de robo cometido en campo despoblado, no haya tambin una sealada para el que roba en los remotos campos cientficos, pues si tal fuera ¡pobre de m, que como me aplico a ciencias del todo heterogneas, y a hurtadillas como muchas frutas vedadas en el jardn de las Hesprides, mucho tiempo ha que me hubieran condenado a la horca!” Untitled-25 14/08/01, 12:54 216

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 217 / 217 / 217 / 217 / 217 “Piensas t —as escribe Schiller al mismo el 20 de febrero de 1775— que yo me he de sujetar a la absurda rutina, por honrosa que sta sea en concepto del Inspector? Mientras mi espritu pueda elevarse libremente, no habr cadenas que lo humillen. Si al hombre libre le es de suyo odioso el espectculo de la esclavitud cmo ha de llevar en paciencia los grillos que le forjan a l mismo? ¡Oh, Carlos! ¡Nosotros tenemos ac en nuestro corazn un mundo enteramente diverso del mundo real... Muchas veces se me representa sublevado, cuando quiero salir al encuentro contra una sancin contra la cual mi ntima conciencia responde de la bondad de mis acciones. ¡La lectura de algunos escritos de Voltaire me caus muchsimo disgusto!” Con fecha de 25 de septiembre de 1776 escribe Schiller a otro amigo que tuvo despus, el seor F. en St., el cual haba abandonado el colegio en la Pascua de Resurreccin de aquel ao: “¡Ahora ya est Ud. en el teatro del mundo real, y debe haber hallado –-eso se lo aseguro yo de tal teatro—otras decoraciones y otros apuntadores y actores de los que nos imaginbamos en nuestro mundo ideal. Deme Ud., pues, un testimonio de deferencia amistosa, participndome lo que piensa de ese universo! A m me interesa todo cuanto sepa por conducto de hombres libres y que piensan por s tocante a una ruta que pronto tendr que andar yo mismo. Yo no deseo adentrarme en el mundo real as tan desnudo de conocimientos prcticos; como que todo lo que s de l hasta ahora lo he sacado del trfico y roce con el mismo, en lo cual, y sobre el modo de vivir y de adquirir experiencia, ms me ha enseado la historia, fiel gua y conductora en mi carrera cientfica, que toda la fra charlatanera de muchos maestros”. La historia y el idioma latino eran los ramos a que Schiller se entregaba con ms fervor en Karlschule. Con todo no era menor su dedicacin a la medicina, ciencia que abrazo en 1775 con motivo de haberse abierto una clase en el Instituto para los que queran ser mdicos. En los ratos desocupados se dedicaba al estudio de las obras poticas, entre las cuales le atraan particularmente las poesas de Klopstock. De ellas sin duda procedi aquella sensibilidad de Schiller tanto por lo grande y lo sublime cuanto por lo suave y delicado, que tanto nos cautivan en sus producciones posteriores y ms felices. Tambin lea la Biblia a menudo y con gusto, sobre todo los Salmos y Profecas, no pudiendo desconocerse en sus obras, con especialidad en las primeras, el influjo del estilo vigoroso de Lutero.4 No estudiaba menos los Varones ilustres de Plutarco, y los escritos de Herder 4.Quin no se acuerda de aquel pasaje sublime de Ezequiel (cap. 37), cuando est en las tumbas sobre los restos corrompidos de los muertos; y los sepulcros se abren y las inmundas osamentas salen fuera y una nueva creacin se levanta? No se puede desconocer la semejanza de este pasaje con el sueo que cuenta Francisco Moor en Los Bandidos [de Schiller]. Untitled-25 14/08/01, 12:54 217

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 218 \ 218 \ 218 \ 218 \ 218 \ y de Garve; y a las observaciones de este ltimo sobre la filosofa moral de Ferguson, debi Schiller la primera luz en el campo de las verdades racionales. En tanto, el espritu de Schiller no se contentaba slo con recibir; l quera producir por su cuenta, crear, figurar. Una poesa pica, el Moiss que apareci en 1773, es del grupo de sus primeros ensayos, en el que ciertamente se nota ms bien un esfuerzo fatigoso por imitar que algo de propia creacin. A fines de este mismo ao logr, facilitado por un amigo, el Ugolino de Gerstenberg. Esta tragedia, que en bellezas de pasajes aislados, particularmente en escenas patticas, sublimes y llenas de emocin, no cede a ninguna otra, no slo conmovi a Schiller en lo ms ntimo, sino que le caus una impresin duradera. Ugolino y Gotz von Berlichingen dieron a su numen potico un nuevo sesgo, y tanto estas dos piezas como las comedias de Lessing, las poesas del pintor Federico Mller y muy particularmente el Julio de Tarento de Leisewitz, eran ya entonces las obras favoritas de nuestro Schiller. As naci su primera obra Cosme de Mdicis de la que despus tomara algunos pasajes de Los Bandidos Era en conjunto un ensayo sumamente imperfecto y se asemejaba en el asunto al Julio de Tarento Tampoco los ensayos lricos de Schiller en esta poca hacan presumir aquel espritu que imprimi a obras suyas posteriores de este gnero. En su primera poesa de esta clase, publicada en el ao de 1776,5 se advierte ms la apropiacin de ideas ajenas, singularmente de Klopstock, Kramer y Uz, que un vuelo potico propio. Son, empero, dignos de notarse los siguientes versos, que nos descubren lo ms recndito de su alma, y nos dejan ver todo cuanto era objeto de sus afanes y anhelos, aquel sentimiento de la naturaleza: Para los reyes, para los grandes, poco vale: Acrcate a los humildes, ¡oh Dios! ¡T me diste Naturaleza! ¡Reparte entre ellos los mundos! ¡Pero Padre! ¡a m dame los cantos! Fue en esta poca cuando Schiller ley a Shakespeare, aquel genio admirable a quien un poeta moderno ha llamado muy propiamente “el genio de las Islas Britnicas”, y cuyo mrito es reconocido y apreciado por los mejores escritores de nuestro siglo. Schiller, hallndose a la sazn en la clase, estaba oyendo leer un pasaje del poeta ingls. En cuanto sali de sta, se fue corriendo hacia su preceptor, despus al prelado Abel, en Schnthal, y le rog vehementemente le prestara la obra del gran dram5.Vase el Magazine subico de Balth Haug, 1776, p. 115. Untitled-25 14/08/01, 12:54 218

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 219 / 219 / 219 / 219 / 219 tico, que por cierto en ese entonces no correspondi enteramente a lo que de l esperaba. Oigamos al mismo Schiller: “La primera vez —dice—6 que en mis tiernos aos le a este poeta, me irrit su frialdad, su insensibilidad que le permita bromear en la parte ms pattica de la obra e interrumpir con la entrada de un bufn escenas que parten el corazn, en Hamlet en el Rey Leandro [Lear] y en Macbeth ; y as mismo estar impasible donde mis sentimientos me impelan avasalladoramente y viceversa. Haca muchos aos que este hombre singular se haba ganado mi veneracin y era objeto de mi estudio, y sin embargo aun no me haba identificado con l. Todava yo no era capaz de entender la naturaleza humana as, de primera mano”. Los Bandidos fueron el resultado de la asidua lectura de Shakespeare. Es muy notable lo que el poeta dice de s mismo sobre esta obra dramtica. “Una equivocacin singular de la naturaleza —dice Schiller—7 me haba sentenciado a ser poeta en el lugar de mi nacimiento. La aficin a la poesa estaba en pugna con las leyes del instituto en que yo me educaba y era incompatible con el plan de su fundador. Ocho aos estuvo luchando mi voluntad potica con aquellas reglas militares, pero la pasin por los versos es fogosa y fuerte, tanto como el primer amor. Lo que deba sofocarla slo sirvi para encenderla ms. Al huir de un mundo que para m era un tormento, mi corazn se expandi por un mundo ideal, ajeno al mundo real, que estaba separado de aqul por fuertes rejas de hierro; sin conocer a los hombres, pues los cuatrocientos que me rodeaban eran uno solo, cortados por un mismo patrn, y renunciaban solemnemente a toda plasticidad; y sin estar impuesto de las inclinaciones de los hombres libres y dueos de su voluntad, pues aqu se cumpla una sola voluntad; ¡y esa no quiero nombrarla ahora! Las dems voluntades yacan enervadas, mientras una sola se revolva y campeaba, todo capricho, todo licencia de la naturaleza -–que es de suyo tan variada-—. Se perdan bajo el peso del orden establecido. Y sin conocer al bello sexo, pues es sabido que las puertas de este instituto slo se abren a las mujeres antes que empiecen a ser interesantes, y cuando han dejado de serlo. Desconociendo tanto a los mortales como a la suerte de stos, no poda atinar mi pincel a trazar la lnea divisoria entre lo anglico y lo diablico; y era forzoso que diera a la luz un monstruo, que por fortuna no exista en todo el orbe y al que deseara la inmortalidad slo a fin de eternizar el engendro que dio al mundo la alianza contranatural de la subordinacin con el genio. Hablo de Los Bandidos ”. Apareci la obra. Toda la gente moral denunci al autor como criminal de lesa majestad; y l 6.Vase su ensayo Sobre la poesa sencilla [ nave ] y sentimental (Corresponde en sus obras al tomo VIII, Secc. 2, pgina 43). 7.En el Museo alemn del ao de 1784. Untitled-25 14/08/01, 12:54 219

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 220 \ 220 \ 220 \ 220 \ 220 \ dio por toda respuesta la del ambiente en que naci. “Si entre las innumerables acusaciones contra Los Bandidos hay alguna que me ataa, sin duda es sta: ¡que yo me met a pintar a los hombres dos aos antes que encontrase uno!” No hallando Schiller editor para Los Bandidos se vio en la necesidad de hacer la impresin de su propio peculio. Sin embargo, tuvo despus la gran satisfaccin de que en el ao de 1781 el seor Schwan, consejero de la Cmara de Hacienda y librero en Mannheim, le invit a que corrigiese esta obra para el teatro de all. A poco de esto, le hizo el mismo encargo el Barn de Dalberg, director del teatro de Mannheim, que por este tiempo se haba erigido para las producciones dramticas que se publicasen. Se conserva lo que Schiller contest a esto; y se ve en ello cun rigurosamente se criticaba l a s mismo y con qu facilidad aceptaba hacer cualquier variante de cuya necesidad se le convenciese, al paso que defenda muy enrgicamente los derechos de su obra en aquellos puntos esenciales, aun en contra de un hombre que apreciaba altamente. Los debates por escrito terminaron a entera satisfaccin de las partes, y en el ao de 1782 se representaron Los Bandidos en Mannheim Hasta el ao de 1778 estuvo Schiller en la Karlschule, y present entonces, por requerimientos de su profesin y conforme al reglamento, una tesis de medicina Sobre la conexin entre la naturaleza animal del hombre y la espiritual (Stuttgart, 1780, in 40.), obra que desgraciadamente no se encuentra hoy en las libreras. Ya antes l haba escrito un tratado en latn con el ttulo de Filosofa de la fisiologa que no se dio a la prensa. En el primero de estos escritos insert Schiller, como pruebas de las observaciones fisiolgicas, algunos pasajes sacados de Los Bandidos pieza que an estaba indita, citndolos como traduccin de una tragedia inglesa ( The life of Moor ). Movilo a este proceder, no tan slo los consejos de los amigos, sino tambin el temor de darse a conocer como autor de un tipo de labores que no eran permitidas por el reglamento del colegio. Pero no estuvo mucho tiempo contento con que fuese annimo, y en aquel entonces declar repetidas veces que en cuanto a lo que haca le importaba muy poco la opinin del mundo. l mismo dice: “¡Feliz aquel que puede despreciar la opinin del mundo! Los prncipes son criaturas suya; es lgico, pues, que sean sus esclavos.”8Mas antes que dejemos a Schiller como alumno de Karlshule, permtasenos detenernos un poco en uno de los perodos ms notables de su vida. Tal vez sea digno de recordar, hablando de Los Bandidos que Schiller fue sorprendido en cierta ocasin por uno de sus maestros en el 8.Vase El Visionario Leipzig, 1789, pgina 125. (En las Obras completas es el tomo IV.) Untitled-25 14/08/01, 12:54 220

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 221 / 221 / 221 / 221 / 221 momento en que estaba declamando algunos pasajes de esta pieza, a lo que solan instarle muy a menudo sus condiscpulos. Al pronunciar aquellas palabras que Francisco Moor dice a Moser: “¡Ah, qu! ¡Conque no sabes nada! ¡Acurdate bien! ¡Muerte, cielo, eternidad, condenacin; todo esto est cifrado en lo que pronuncia tu labio! ¡Conque nada, nada sobre esto!”,9se abri la puerta, y al entrar el inspector, sorprendi a Schiller andando por todo el cuarto furioso y desesperado; y le dijo: ¡Eh! ¡Qu no se avergenza vuestra merced! Quin est tan irritado para estar echando maldiciones?”. Los dems alumnos se rean sin que el maestro los viese, procurando contener las carcajadas; mas Schiller, dirigindose a l, exclam con amarga sonrisa: “!Qu hombre tan pedante!”. Aquella clase a que l no quera asistir le safaba el cuerpo, fingindose enfermo. Mas como pronto se notase que la enfermedad no era continua y que slo la tena el enfermo en ciertos das y a ciertas horas, no le creyeron; y si bien es verdad que se le dispensaban las faltas, por otra parte se le haba puesto por remedio obligarle hacer una porcin de temas; y, lo que era peor, sobre ciencia, en que de ninguna manera quera l profundizar mucho. Llegaron a incomodarle a tal punto con el remedio, que una vez que le llevaron el tema que se le haba sealado, lo tom y arroj a los pies del portador, dicindole: “¡A m no hay quien me quite la libertad de elegir mis estudios!” Entretando tuvo que expiar de tal manera su arrojo, que por algn tiempo se le pas a un grado inferior y lleg a comprender que los inspectores en tales casos podan ms con su librrima voluntad y con su reglamento, que l con todo su libre albedro. Pero otras cosas le molestaban an ms de lo que le afligan los accidentes de esta especie: estaba tan disgustado de aquel encierro y de aquella vida retirada y alejada de todos los placeres humanos, que muchas veces, junto con algunos de sus amigos ntimos, intentaba, por la noche o en otras horas francas, escaparse de su prisin, para poder gozar de los preciosos momentos de la primavera de la vida o atisbar desde lejos la conducta y modos de vivir de los hombres. Mil veces logr huirse, cosa que hizo particularmente durante el ltimo ao de su residencia en Karlschule. Mas un plan por el que se propuso, en 1773, en consorcio de sus amigos, proporcionarse una libertad estable, se frustr enteramente, sin que se descubriese. “Los inspectores —deca Schiller algunos aos despus, burlndose— no contaran nueva poca en esta gira”. La larga estancia en Karlschule —que en su edad madura recordaba con mucho agrado— fue causa de que adquiriese aquel modo de andar tan extrao que conserv aun hasta mucho despus de haber salido del cole9. Los Bandidos acto 5, escena 1. Untitled-25 14/08/01, 12:54 221

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 222 \ 222 \ 222 \ 222 \ 222 \ gio. “Yo estoy todava muy habituado a la tctica de la escuela militar”, deca l una vez chanceando con motivo de celebrar el aire fcil y desembarazado de un amigo suyo. Despus de la presentacin de la mencionada tesis de medicina, Schiller fue destinado al regimiento Aug en calidad de mdico militar; y de este modo se pas a una carrera ms amplia y desembarazada, aunque se vea rodeado de trabas all mismo donde se crea libre de ellas. La representacin de su obra Los Bandidos en el teatro de Mannheim le haba excitado el deseo ms vivo de asistir a ella; pero le fue negada por sus jefes la vehemente solicitud en que peda permiso para ir a aquella ciudad. Mas l, sin hacer caso de que se le hubiese negado el permiso, hizo varias gestiones con un amigo suyo, el seor M... en L..., y luego se march ocultamente a Mannheim. “¡Esto no debe usted tenerlo a mal! –as escribe l mismo—. Qu joven robusto hay que no desee ver el hijo de sus primeros amores? Y qu otra cosa anso yo por ver que aquel fruto primero y juvenil, que debe el ser, no a un mancebo vigoroso, pero s al primer trabajo de un joven?” Lleg, pues, a Mannheim nuestro Schiller, y aqu vio en las tablas por la primera vez sus Bandidos La maestra en la representacin de un tal Beil, de Beck, y sobre todo de Iffland, que haca el papel de Francisco Moor, le conmovieron tan vivamente, que Schiller les manifest el deseo que tena de ser uno de los de la compaa, a lo que Beil se opuso muy seriamente, dicindole aquellas palabras que fueron profticas: “No como autor, sino como compositor, ser usted honra y prez del teatro alemn”. La fuga de Stuttgart no pudo mantenerse oculta por mucho tiempo y el caso fue que tuvo que pagar esta falta contra sus superiores con 14 das de arresto. Pero an le aguardaban mayores contratiempos. Los Bandidos haban sido ledos tanto en Mannheim como en otras partes -–aun en la misma Stuttgart-— y su autor, que hasta entonces lo haban tenido por un excntrico, y a veces tambin por un atolondrado, vino a ser objeto ahora tanto de la admiracin como del acorralamiento y adhesin de todos. Una obra que ya haba publicado antes de sta, titulada El cntico de los tiranos inserta en la Crnica de Schubart haba hecho tan gran impresin, que al aparecer Los Bandidos la admiracin hacia Schiller se sostuvo y aun aument. Los siguientes pasajes de dicho peridico se los tuvieron muy a mal: “T bebes sangre como agua”. “Los hombres no arriesgan ni una burbuja de aire a tu pual asesino”. “El favorito que, elevndose del rango de plebeyo, desplaz de su alto sitial al amigo”. “Un ministro de los de aquella estofa, que venda los empleos y honores al que ms ofreca, y echaba de su casa al afligido patriota”, etctera, etctera. Untitled-25 14/08/01, 12:54 222

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 223 / 223 / 223 / 223 / 223 “S, amigo mo –escribe l al seor F. en St..., debo salir de aqu a la carrera, pues al fin les puede entrar ganas de asignarme una vivienda en Hohenasperg (fortaleza as llamada) como hicieron con el honrado Schubart.10 Se trata de que necesito ms cultura de la que tengo. Muy bien puede ser que me eduquen de otra suerte en Hohenasperg, pero djenme con mi actual educacin, que mejor la quiero as, por ser de mi gusto, aunque sea en menor grado, pues tal como es se la debo a mi libre albedro y a mi resistencia ante toda opresin que menoscabe mi criterio independiente”. Y al seor B... en M..., escribe: “Mucho tiempo hace que pienso en lo que se pretende hacer de m, esto es, se pretende ponerme bajo una curatela que aprisione el espritu, cuando ya hace mucho tiempo que he cumplido la mayora de edad. Lo mejor es huir, si se puede, de tan pesadas cadenas; a m, a lo menos, jams me oprimirn, y ante esta conviccin, corro a vuestros brazos”. El peligro que amenazaba a Schiller no era tan grande como l se pensaba, segn las cartas que acabamos de citar; a pesar de esto, vino a juntarse una circunstancia que hizo que se disgustase mucho de estar en Stuttgart. El caso fue que un grisn11 distinguido se quej de un pasaje de Los Bandidos en que se trataba a sus paisanos de salteadores de caminos (modo de hablar nada raro en Suabia con respecto de los grisones),12 por lo cual el Duque de Wrtemberg prohibi a Schiller que imprimiese cosa alguna en lo sucesivo, a menos que fuese en el ramo de la medicina. Esta restriccin le fue tanto ms sensible, cuanto que acababa de asociarse con el profesor Abel y el ya difunto bibliotecario Petersen para la edicin de un peridico titulado Repertorio literario de Wrtemberg del cual se dieron a la luz tres nmeros que contenan algunas disertaciones, como por ejemplo: Sobre el actual teatro alemn El paseo bajo los tilos Accin magn10.Todo el mundo sabe que este individuo estuvo preso ocho aos en la mencionada fortaleza y que logr recobrar su libertad por su Himno a Federico el Grande Por otra parte, no ser fuera de propsito advertir aqu, en la refutacin del rumor que ha corrido sobre que Schiller le debi una gran parte de su educacin, que slo le visit una vez, movido de conmiseracin por su suerte, sin que jams haya tenido estrechos lazos de amistad con l. 11.Los grisones: de uno de los cantones de Suiza. Confina con el Tirol y Lombarda y sus naturales se dividen en tres ligas. (Roberto Agramonte.) 12.Vase el Magazine subico de J. M. Armbruster (Kempten, 1785), en el cual, con el ttulo, de Apndice a un martirologio subico se insertan algunos documentos relativos a esta ocurrencia, impresos en el Peridico mensual de Berln de octubre de 1805), se cita al seor Walter, Inspector de Jardines de Luisburgo como agente de los grisones contra Schiller. Untitled-25 14/08/01, 12:54 223

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 224 \ 224 \ 224 \ 224 \ 224 \ nima sacada de la historia moderna y ltimamente algunas Crticas entre otras una muy severa y completa sobre Los Bandidos .13 El duque, que se tomaba algn inters por Schiller, le mand llamar y le encarg que en lo sucesivo le mostrase todas sus producciones poticas antes de imprimirlas. Era imposible que Schiller aceptase esto, y su negativa, como era de esperarse, no fue bien recibida. Resolvi, pues, salir de Stuttgart, pero no quera hacerlo sin licencia del duque. Esta licencia esperaba alcanzarla por conducto del Barn de Dalberg, y sus cartas a este seor contienen las ms vehementes splicas para que interpusiera sus buenos oficios en su favor. Entre tanto, hubieron de presentarse dificultades en el cumplimiento de su peticin; creci su impaciencia, y decidi fugarse, y al efecto eligi un momento, en octubre de 1782, en que todo Stuttgart estaba ocupado con las fiestas que se celebraban con motivo de la llegada del gran Prncipe Pablo. Lleg Schiller a Franconia de incgnito, y all vivi como un ao cerca de Meinungen, en Bauerbach, hacienda de la seora Consejera privada de Wollzogen, la cual le dio la ms benvola acogida, debido a la amistad que el poeta tena con sus hijos que haban estudiado con l en Stuttgart. Aqu se entreg tranquilo y sin recelos a sus tareas poticas y public La Conjuracin de Fiesco –-que haba empezado en Stuttgart durante su arresto—, la Kbala y el amor y deline las primeras ideas para el Don Carlos En septiembre de 1783 se fue a Mannheim, en donde salieron a recibirle por todas partes, y luego contrajo muy estrechas relaciones con los empresarios de aquel teatro. Desde su salida de Stuttgart, Schiller no haba tenido sus conocimientos mdicos ms que como un medio de ganarse la vida. Las promesas de sus amigos, particularmente las del Barn de Dalberg, y ms que todo su propio genio, muy pronto realzaron a nuestro Schiller y le proporcionaron el gusto de verse con el cargo de poeta dramtico del teatro de Mannheim, empleo que desempe con toda la fuerza de su vocacin. Schiller consideraba el teatro como una institucin moral, como una escuela de filosofa prctica y como clave infalible para penetrar en los ms recnditos secretos del alma humana. Slo aqu oyen los grandes del mundo —crea—lo que jams o rara vez oirn: la verdad; lo que nunca o rara vez vern, lo ven aqu: ¡al hombre!14Por esa poca fue tambin admitido en la Sociedad alemana palatinoelectoral sobre lo que escribe as su amigo Zumsteeg: “El 13.Muy de desear hubiera sido que en la nueva edicin de las obras de Schiller hecha por Cotta, se hubiera incluido esta crtica sobre su propia pieza, sumamente curiosa en su gnero. 14.Vase una memoria suya titulada El teatro considerado como escuela de moral (en sus Obras corresponde al tomo II, pgina 392). Untitled-25 14/08/01, 12:54 224

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 225 / 225 / 225 / 225 / 225 Palatinado es mi patria, pues por mi recepcin en esta sociedad literaria, cuyo protector es el prncipe elector, me he avecindado aqu, y soy sbdito del Palatinado Electoral de Baviera. Mi medio es el teatro, en donde vivo y muero, y afortunadamente mi pasin es mi oficio”. Habiendo contrado relaciones con personas de quienes esperaba una eficaz cooperacin, form Schiller un plan con el fin de mejorar el teatro de Mannheim, por medio de una sociedad dramatrgica que no lleg nunca a plantificarse. Mas para contribuir de algn modo a ese objeto, emprendi en el ao de 1784, la publicacin de un peridico con el ttulo de la Tala del Rin “Todas mis conexiones —as se explica en el anuncio— quedan ahora rotas. De hoy en adelante el pblico es mi nico estudio, mi soberano, mi confidente, mi todo. Slo a l pertenezco. Ante este tribunal, y no ante otro alguno, comparecer. Este es el nico que temo y venero. Yo siento como cierta grandeza en torno de m al decidir que no he de sufrir ms trabas que las me impongan las exigencias del mundo, ni he de apelar a ningn otro trono que al alma humana”. “La posteridad pasa por alto a aquel escritor que se adhiere tenazmente a sus producciones. Por mi parte confieso francamente que la principal mira que he llevado en la publicacin de Tala ha sido ligarme al pblico por medio de un vnculo de amistad”. Entretanto se represent en el teatro de Mannheim La Conjuracin de Fiesco con toda la magnificencia teatral y con el ms sealado aplauso. Esta obra era muy diferente de sus primeras producciones dramticas. Ahora Schiller haba entrado realmente en el mundo; al entrar en l, aprendi a conocer mejor no slo la naturaleza, sino tambin el arte, y ambos habran de contribuir a ennoblecer su tcnica. Con todo, esta tragedia en muchos respectos era muy parecida a Los Bandidos pues, aunque Schiller haba entrado en el mundo, haba llevado consigo su propia alma, y por su propensin a lo extraordinario, le gustaba sobremanera detenerse en la lucha del hombre libre, ora contra el destino, ora contra el Estado y sus convenciones. Sin embargo, es evidente, por los siguientes pasajes de su prlogo al Fiesco que en esta tragedia como en la que le sigui inmediatamente, La Kbala y el amor ,15 se dejaba guiar mucho ms por la meditacin, y se sujetaba con ms rigor a las reglas del arte dramtico. “Las libertades —dice Schiller— que me he tomado con los acontecimientos, las disculpar el dramaturgo hamburgus si es que me han salido bien; pero si no, prefiero haber estropeado mi creacin que los hechos. La catstrofe verdica del complot, en la cual el Conde ve frustrados todos sus propsitos por una infeliz —para l— casualidad era indispensable vararla 15.Esta pieza est traducida a muchas lenguas, entre otras al ingls, por J.J.K. Timaus, Leipzig, 1795 Untitled-25 14/08/01, 12:54 225

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 226 \ 226 \ 226 \ 226 \ 226 \ de todo punto en atencin a que la naturaleza del drama no sufre ni el dedo de la casualidad, ni la intervencin directa de la providencia”. “No me sorprendera mucho ver que ningn poeta trgico ha tratado este asunto, ya que yo mismo, al trabajar en l, no hallo suficientes razones para convencerme de lo poco que se presta a las situaciones dramticas. Los espritus superiores ven correr por los ms frgiles hilos de la trama un hecho que se extiende hasta todo el mbito del mundo, y aun quizs se queden suspensos en los confines ms remotos de lo pasado y lo futuro; mientras que el hombre no ve otra cosa que el hecho vagando por las regiones etreas. El artista, pues, escoge aquello que est al alcance de la humanidad a quien se propone instruir, y se abstiene de plantear los asuntos que slo son comprensibles a la perspicaz omnipotencia de quien aprende todo lo que sabe. A pesar de lo brillante que se nos presenta en la historia la malograda conspiracin de Fiesco, no es difcil que en las tablas carezca de aquella fuerza que es necesaria para producir un efecto. Ahora bien, si es cierto que slo el sentimiento despierta el sentimiento, me parece que el hroe poltico deja de ser personaje propio para el teatro, justamente en el mismo grado en que relega al hombre para volverse hroe. No estaba, pues, en mi mano, infundir a mi trama aquella llama ardiente y viva que domina en las producciones superiores del numen; pero poner de manifiesto el corazn humano en esta accin, que de fra y estril vuelve a llegar al corazn humano, hacer fijar el inters en el hombre por medio de un hroe de la poltica y tomar de la ingeniosa trama situaciones y escenas para mover a los mortales, esto s que depende de m. Mis relaciones con el mundo poltico me hicieron conocer esta razn ms que el gabinete de estudio, y esto tal vez convierta una flaqueza poltica en una virtud potica”. A ms de que Schiller cuidaba de la redaccin de la Tala y colaboraba en otros muchos peridicos, como la Antologa de Studlin y la Crnica de Armbruster ,16 se ocup mientras estuvo en Mannheim en varias obras dramticas, entre otras la Historia de Conradino de Suabia y en una segunda parte de Los Bandidos La idea que concibi de adaptar el Macbeth y el Timn de Shakespeare al teatro alemn, no lleg a realizarse en ese momento, por estar entregado al Don Carlos de cuya pieza dramtica insert algunas escenas en el primer nmero de la Tala La lectura de estas escenas en la corte del Landgraviato de Hessen-Darmsadt fue motivo para que Schiller conociese al Duque regente de Sajonia-Weimar, residente en dicha ciudad, y que ste le nombrara Consejero, distincin que ms adelante fue de mucha importancia para nuestro poeta. 16. La Batalla La Infanticida y las Poesas a Laura (hija del seor Schwan, consejero de la cmara en Mannheim) son obras que corresponden a este perodo. Untitled-25 14/08/01, 12:54 226

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 227 / 227 / 227 / 227 / 227 No se crea que Schiller en esta poca se dedic exclusivamente a la poesa dramtica. Sus Cartas filosficas de Julio y Rafael17 nos convencen suficientemente del gusto con que en aquel entonces se entreg en brazos de la filosofa. “Cuanto ms nos atormenta la duda —dice— tanto mayor es el estmulo que nos mueve a procurarnos el convencimiento y la certidumbre. Aquella nos sirve de gua para llegar a sta, y es dulcsimo el placer que se experimenta, desde un primer instante de asombro mudo y pueril, hasta el de las creencias vacilantes, y desde stas hasta la conviccin”. “A nadie creas sino a tu propia razn; la verdad sola es sacrosanta” — son palabras suyas. Sigamos al profundo filsofo y veremos de qu modo, empezando por encadenar la verdad al sentimiento, al fin no halla ms salvacin ni ms consuelo que en s mismo y en su propia razn. En ellos se ve cmo es impelido de un extremo a otro del dogmatismo al materialismo; cmo se rebela contra la idea de que su felicidad est a merced del tacto armnico, de sus rganos sensoriales; que su convencimiento puede vacilar con sus pulsaciones; cmo se atormenta, corriendo por entre todas las tortuosidades del espinocismo; cmo su corazn renuncia a esta doctrina inconsoladora y prefiere volar con entusiasmo en brazos de lo sobrenatural, tranquilizndose nicamente all donde se estrechan en mutuo abrazo la razn y la fe, segn podemos inferir por algunos escritos de Schiller de que por desgracia estas Cartas no son ms que fragmentos. Aunque Schiller haba pasado muy buenos ratos en Mannheim, ansiaba sin embargo desenvolverse en una esfera de actividad mucho ms amplia. El disgusto que le causaba su situacin se ve expresado muy vivamente en muchas cartas suyas de esta poca. Por fin resolvi irse a Leipzig y poco antes de efectuarlo escribi al amigo H... residente all: “Probablemente sta ser la ltima carta que le escriba a usted desde Mannheim. El intervalo entre el 15 de marzo y la fecha de hoy se me ha dilatado como si fuese un acto criminal, pero ahora ¡gracias a Dios! son diez das menos, y por eso estar ms pronto con usted. Y bien, mi estimado, una vez que usted ha sido tan franco conmigo, permtame tambin que yo lo sea con usted manifestndole mis deseos tocante a mi vida domstica”. “Quiero en mi nueva estancia en Leipzig evitar un inconveniente, que hasta aqu harto me ha incomodado en Mannheim, a saber, que no tengo ganas de ocuparme de las cuentas de mi casa, ni tampoco quiero vivir ms solo. No deseo lo primero, pues menos trabajo me cuesta a m dirigir una conjuracin y una accin de Estado, que mi propia mesada, fuera de que la poesa, como usted sabe, en ninguna parte ofrece ms peligros que en medio de esas cuentas econmicas: mi intencin se divide y me salgo de mi 17.En sus obras corresponde al tomo IV, pgina 433. Untitled-25 14/08/01, 12:54 227

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 228 \ 228 \ 228 \ 228 \ 228 \ mundo ideal cuando una media rota me hace ver que no me queda ms que un real. Para lo segundo necesito, si he de contribuir a mi verdadera felicidad, un amigo bueno y sincero que est a mi lado, cual un ngel tutelar y a quien pueda yo participarle mis primeras ideas sobre cualquier cosa, desde que brotan en mi mente, en vez de tener que escribir cartas o hacer largas visitas para comunicrselas, lo que es insoportable. Advierta usted que hasta la circunstancia insignificante de que si este amigo no vive bajo el mismo techo, y es menester pasar la calle para llegar a l, y arreglarse, etctera, esta sencilla cosa, repito, quita el agrado del momento y los pensamientos que uno tena coordinados corren el riesgo de desordenarse. Usted dir, amigo mo, que estas son pequeeces; pero las pequeeces por lo comn hacen inclinar la balanza en el curso de nuestra vida. Puede ser que me conozca yo mejor que muchas madres a sus hijos; s muy bien cunto y qu poco necesito para mi estabilidad. ”Si pudiera ser que usted y yo morsemos en una misma habitacin, entonces se disiparan todos mis escrpulos. Yo no soy mal compaero, como usted acaso pensar; tengo bastante docilidad para acomodarme al modo de ser de otro y alguna vez que otra tambin mi ingenio, como dice York, estar propicio para mejorarle e ilustrarle. Si usted a ms de esto pudiera despus proporcionarme el modo de que alguien quiera hacerse cargo de mi pequeo mobiliario, en tal caso... asunto concluido. Yo no he menester nada ms que una pieza para dormir, que unas veces me servir de estudio y otras de gabinete de recibo. Los muebles se reduciran a una buena cmoda, una escribana, una cama, un sof, una mesa y algunas sillas. Teniendo yo esto, nada ms quiero para mi comodidad. Yo no puedo vivir ni abajo ni en la buhardilla, y quisiera adems que mi habitacin no cayera cerca de algn cementerio. A m me gusta la gente, y hasta mucha gente. Si yo puedo contar con que nosotros —se entiende el grupo de los cinco— comamos juntos, al punto me ir a la fonda a ajustar el table d’hte porque yo prefiero quedarme sin comer a dejar de comer en compaa, con tal que sea numerosa y escogida”. “Le escribo a usted todo esto, queridsimo amigo, a fin de irle preparando a mis extravagancias, y al mismo tiempo para que d con anticipacin algn paso aqu o acull para que pueda llevarse a cabo mi plan. Ciertamente que mis pretensiones, de puro sencillas y francas, desesperarn a cualquiera; culpa es esto de la bondad de usted, que me ha enseado malas maas”. “A la hora de sta usted habr recibido la primera parte de la Talia y se habr formado juicio del Don Carlos Pero quiero saberlo verbalmente. Si nosotros cinco no nos hubiramos conocido antes, quin sabe si el Don Carlos no hubiera sido un motivo para que usted contrajese amistad conmigo”. Untitled-25 14/08/01, 12:54 228

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 229 / 229 / 229 / 229 / 229 Es muy notable el juicio de Wieland18 escrito en una carta fechada en 8 de marzo de 1785, sobre las escenas de aquella pieza dramtica, que se publicaron como por va de muestra en el primer nmero de la Tala La dureza o, ms bien, la injusticia de esta censura podemos dispensrsela al honrado cantor de Oberon con tanta mayor razn cuanto que, segn l mismo confiesa, jams fue su vocacin el arte dramtico, ni hizo acerca de l un estudio especial. “Tengo —as se explica— una alta opinin de los talentos y disposiciones del seor Schiller, y aun en estas primeras escenas de su Don Carlos he encontrado muchos pasajes y rasgos aislados que me la reafirman. Pero si he de decir con franqueza cul ha sido el resultado del examen atento que he hecho de su obra, creo que debera esforzarse en moderar su imaginacin, en extremo fogosa e inclinada a saltar las barreras, por medio de ensayos ms moderados, como v. gr., componer a base de alguno que otro asunto tomado de los tiempos heroicos, estudiando algo ms el arte de la tragedia en las obras de los maestros griegos y franceses, a fin de hacerse de una teora no slo de la naturaleza humana en su aspecto potico, sino tambin en el aspecto exacto y filosfico; en una palabra, esperar la poca de la madurez de su espritu, antes de emprender una obra en que, como ocurre en el autor de Los Bandidos a cada momento corre el peligro de pecar contra la verosimilitud, contra la decencia y aun contra las conveniencias teatrales. Yo quizs pueda aquivocarme, pero al menos hablo segn mi ntima conviccin cuando digo que ni hallo los caracteres bien pintados, ni las pasiones presentadas con verdad; y aun cuando yo pudiera admitir que a un escritor trgico, que tomas sus personajes del siglo XVI y de la corte de Felipe II, sea lcito convertirlos en personajes fantsticos, con todo, no pocas veces echo de menos en ellos hasta la verdad psicolgica, correspondiente a lo ideal, sin la cual podrn ser en todo caso, si se quiere, bellas caricaturas pero no pasan de caricaturas : a veces tambin me agobia la copia de pensamientos y expresiones que, en mi sentir, son ora ampulosos, ora inoportunamente agudos, y hasta indecentes, etctera. Yo veo lo que el seor Schiller quera hacer; tambin veo que lo ha logrado en alguna que otra parte de la obra; pero, considerada la pieza dramtica en conjunto, noto, en el modo de expresar l los sentimientos y pasiones de este prncipe, ms bien un gigante que un hroe ; ms bien un salvaje que jams conoci otra ley que la de la ruda naturaleza, que un prncipe que recibi su primera educacin de un Carlos V. Acerca del carcter de Rodrigo y la escena final del acto entre l y el Prncipe, habra mucho que decir; 18.Que aqu no hacemos ms que compendiar y que puede leerse por entero en un escrito titulado C.M. Wieland descrito por J. G. Gruber Leipsig y Altemburg, 1816 (t II, desde la pgina 571 hasta la 578). Untitled-25 14/08/01, 12:54 229

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 230 \ 230 \ 230 \ 230 \ 230 \ mas ahora slo me viene a la mente una cosa: si es cierta la ancdota en que el Prncipe lo recuerda (pg. 126) y si Rodrigo pudo permitir y presenciar que Don Carlos, por su culpa, siendo inocente, fuese tratado tan ignominiosa e inhumanamente, entonces digo que Rodrigo es el ms abyecto entre todos los abyectos de la tierra; y este rasgo es suficiente para que este personaje se haga insoportable a los espectadores a travs de toda la obra. Advirtamos de paso que el nombre espaol de Rodrigo indudablemente debe tener larga la slaba del medio, y que est tan mal dicho Rdrigo como generalmente dice el seor Schiller, como Hnricus o Plonus ”. “La mayor falta del seor Schiller —falta que muchos escritores alemanes tienen razn de envidiarle— consiste ciertamente en que es demasiado exuberante en que dice demasiado en que su lenguaje est pletrico de pensamientos e imgenes, y en que an no ha podido dominar bastante su imaginacin y su ingenio. Su fluencia incontenible se advierte tambin a lo largo de las escenas. Yo me estremezco cuando me pongo a calcular lo extensa que ha de ser la obra, una vez concluida, y a pensar cunto tiempo ser menester para representarla, pues slo el primer acto se lleva cuatro pliegos y medio. La obra ms larga de Sfocles tiene escasamente tantos versos como el acto 1 del seor Schiller. Por lo dems, me entrego con placer a la esperanza de que l, con el debido cultivo de sus felices disposiciones, se har cada da ms acreedora a los aplausos del pblico”. En marzo de 1785 lleg Schiller a Leipzig, donde disfrut de los mejores ratos en una reunin de amigos escogidos. En Gohlis, pueblo vecino, pas algunos meses de verano y all conoci entre otros a Gschen y al poeta Jnger, tan prematuramente arrebatado por la muerte a la novela y a la comedia. Tambin el ingenioso Moritz menciona en su Antn Reiser una conversacin familiar que tuvo entonces con Schiller. Por esta misma poca compuso el himno tan conocido A la alegra A fines del verano del 1785 se fue Schiller a Dresde, donde permaneci hasta julio de 1787, y alternativamente estaba tan pronto aqu como en Lschwitz, pueblo inmediato, en casa del seor Krner, Consejero del tribunal de apelaciones. El Don Carlos19 no solamente qued concluido aqu, sino que recibi una forma enteramente nueva. En esta tragedia, que a ejemplo de Lessing 19.Era tal y tanta la aplicacin con que trabajaba entonces en esta obra dramtica, cuyos primeros actos ya se haban impreso en casa de Gschen, que una ocasin en que toda la familia de Krner fue a dar un paseo al campo, en un hermoso da de otoo, se qued l solo en la casa, entretenido en su tarea. Por desgracia, la seora del Consejero, creda que Schiller iba tambin con ellos, dej cerradas todas las alhacenas y la bodega. El Untitled-25 14/08/01, 12:54 230

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 231 / 231 / 231 / 231 / 231 la escribi en yambos, se aunaron el conocimiento maduro del mundo, propio del hombre ya formado, y el fuego de la juventud. Por toda la obra se ha esparcido un colorido mucho ms suave, y slo acaso la terrible catstrofe nos hace recordar el Schiller de antes. “Puede haberme sucedido — dice el poeta tocante a esta pieza— que yo no haya satisfecho en el ltimo acto las esperanzas que suscit en el primero. La novela de Saint Real, y quizs tambin las ideas que he dado a la luz sobre este particular en la parte primera de la Tala habrn llevado al lector a un plano bajo el cual no podemos ahora mirar la cuestin. Mientras yo trabajaba en esa obra —que a causa de las infinitas interrupciones fue durante muy largo tiempo— me percataba que iban variando muchas cosas en m mismo, como en efecto ha sucedido. Era inevitable que la obra participase de las diversas vicisitudes que durante este espacio de tiempo sobrevinieron en mi modo de pensar y de sentir. Lo que ms me entusiasmaba de ella al principio, fue desvanecindose posteriormente, hasta que al fin casi desapareci; las nuevas ideas que adquir entonces vinieron a desalojar a las antiguas; Carlos mismos haba cado en mi pedestal, quizs sin otro fundamento que haberle excedido en edad, y a la inversa el Marqus de Posa haba ocupado su lugar. As es que en los actos cuarto y quinto mi corazn es enteramente otro. Pero los tres primeros tiempo ha estaban en manos del pblico; ya no se poda tocar ni un pice del plan de la obra; era menester, pues, una de dos: o desecharla absolutamente –-lo que muy pocos lectores me hubieran tenido a bien—o adaptar la segunda parte a la primera, tanto cuanto estuviera a mi alcance. Si esto no lo he logrado felizmente en todos los pasajes, a lo menos me queda el consuelo de que una mano ms hbil que la ma no lo hubiera hecho mucho mejor. La falta capital estuvo en que me demor mucho tiempo en escribir esta pieza, no debiendo ni pudiendo ser una obra dramtica ms que flor de un da. Asimismo, el plan estaba trazado con demasiada amplitud para lo que son los lmites y reglas de un drama. Este plan, por ejemplo, requera que el Marqus de Posa se ganase toda la confianza de Felipe; pues bien, para obrar este portento slo me permiti una escena la economa de la pieza”.20En esta poca no se dedicaba nuestro Schiller nicamente a la poesa; tambin la historia le llevaba una gran parte de su tiempo mientras estuvo 20.Vanse sus Cartas sobre el Don Carlos (En sus obras corresponden al tomo IV, pgina 479.) caso fue que nuestro poeta se vio sin tener qu comer ni qu beber, y lo que es ms, hasta sin carbn; e incomodado tanto por esto como por el murmullo de las lavanderas bajo su ventana, compuso unos versos sumamente chuscos que se hallan en el tomo 10 de sus obras de la edicin hecha en Viena. Untitled-25 14/08/01, 12:54 231

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 232 \ 232 \ 232 \ 232 \ 232 \ en Dresde. Los estudios preparatorios que tuvo que hacer para componer el Don Carlos llevronle su atencin a una materia que era una cantera, a saber: La separacin de los Pases Bajos en tiempo de Felipe II Entonces empez a reunir materiales para elaborar este asunto hasta que vio la luz el primero y nico tomo de esta historia en Leipzig en 1788. Un ao antes haba publicado una obra con el ttulo de Historia de las revoluciones y conjuraciones ms memorables de la cual igualmente slo se public un tomo. Pareca en ese entonces que el estudio de la historia lo haba alejado de las musas, pues en todo este perodo, fuera de un bosquejo para una comedia titulada El Misntropo y algunas escenas de sta, slo compuso unas cuantas poesas cortas. Lo que probablemente excit en nuestro Schiller la idea de publicar una novela con el ttulo de El Visionario (Leipzig, 1789) fueron las extraas noticias que corran entonces acerca del Conde de Cagliostro, residente en Francia por aquel tiempo. Esta novela no se funda en ninguna historia verdica, y el poeta, que en su vida jams perteneci a ninguna sociedad secreta, quiso tambin medir sus fuerzas en este gnero. Por lo dems, la obra es el fruto ms rico de la imaginacin y nos descubre los pliegues ms recnditos del corazn humano. Sentimos sobremanera que no quedase concluida, lo que no fue quiz por otra causa que porque el autor vea, por lo mucho que se buscaba su libro, que tan slo haba suscitado la curiosidad del pblico, cuando su finalidad era realmente producir un efecto ms intenso. En el ao de 1787 Schiller visit Weimar, donde fue recibido por Wieland y Herder con las mayores demostraciones de amistad. El cario paternal del primero influy en alto grado en nuestro Schiller, que era sensible y agradecido. Instado por Wieland a que continuase colaborando en el Mercurio Alemn public entre 1788 y 1789 los Dioses de Grecia Artistas un fragmento de la Historia de los Pases Bajos Cartas sobre el Don Carlos y algunas otras memorias en prosa para la redaccin del Mercurio cuya coleccin completada con los apndices de Goethe, Kant, Herder y otros varios, se cuenta en el nmero de las ms ricas e interesantes. Con motivo de una visita que hizo Schiller en 1787, en su hacienda de Bauerbach, a la Seora Consejera de Wollzogen, que tan afectuosamente lo haba acogido cuando se fug en Stuttgart se detuvo asimismo en Rudolstadt, y all conoci, entre otras personas, a la que despus fue su esposa, la Seorita de Lengefeld. “Necesito —escribe a un amigo algunas semanas despus de su retorno de este viaje— gozar de otros placeres. La amistad, el buen gusto, la verdad y la belleza influyen doblemente en m cuando una serie no interrumpida de sentimientos buenos y benvolos me predisponen al contento y reaniman mi yerta mquina. Yo hasta el presente no soy ms que un extranjero aislado, vagando en medio de la naturaleUntitled-25 14/08/01, 12:54 232

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 233 / 233 / 233 / 233 / 233 za, y no he posedo ms que bienes materiales. Yo suspiro por una vida burguesa y hogarea. Muchos aos ha que no siento una dicha completa, y no es porque me hayan faltado incentivos para ello, sino porque yo no haca ms que saborear un poco los placeres en vez de gozarlos, y porque careca de aquella sensibilidad, cada vez ms constante y exquisita, que slo la da el sosiego de la vida matrimonial”. Al siguiente aos volvi a Rudolstadt, y desde mayo hasta octubre pas unos das muy alegres, aqu mismo y en la villa de Volkstadt situada en las cercanas. Durante este tiempo sola a menudo y con gusto visitar la casa solariega del Conde de Schwartzburg y las ruinas del claustro de Paulin Zelle; su situacin era muy pintoresca y el observador se queda encantado al ver tantos y tan variados panoramas. En la posada que est cerca de Schwarzburg se acostumbraba, conforme a la antigua costumbre, presentar a todo forastero —de los que residen en Rudolstadt durante la temporada de caza— que entrase all, un libro para que firmase en l; presentronselo, pues, al poeta, y entonces estamp su firma precedida de las palabras siguientes: Hasta en estas alturas tambin te vi A ti, amiga Natura; s, a ti! Fue tambin durante el tiempo que estuvo en Rudolstadt, cuando conoci personalmente a Goethe, el cual acababa de llegar de su viaje por Italia, que haba hecho en compaa de la viuda Amalia, duquesa de Sajonia-Weimar. Aquella calma y aquel aire de indiferencia de Goethe desagradaron un tanto a nuestro Schiller cuando se hall en su presencia, pues en ese entonces el estado anmico de nuestro poeta, que se senta impelido por un afn infatigable e insaciable, contrastaba sobremanera con la frialdad de Goethe. “Bien vistas las cosas —as escribe acerca de esta entrevista— la gran opinin que me haba formado de Goethe no ha disminuido despus de esta entrevista; es ms, dudo mucho que nosotros dos nos tratemos jams con verdadera confianza. Muchas cosas que para mi todava son interesantes han dejado de serlo totalmente para l; y aun he notado, desde un principio, que su modo de ser es del todo opuesto al mo; su mundo no es el mo; nuestras ideas parecen esencialmente diversas. Sin embargo, de semejante entrevista nada puede deducirse que sea fundado ni seguro. El tiempo dir lo que sea”. Por mediacin de Goethe satisfizo Schiller su ardiente deseo de ser presentado a la duquesa Amalia. La acogida en extremo benigna que encontr en ella lo arrob y anim extraordinariamente. “No acierto a explicar cun feliz soy -escribe sobre esto a un amigo— si es que el conocer a los Untitled-25 14/08/01, 12:54 233

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 234 \ 234 \ 234 \ 234 \ 234 \ grandes de la tierra ha de llamarse felicidad. Pero yo no slo he visto hombres grandes, sino tambin sabios, y honrados, y me he convencido que las artes y las ciencias, la sabidura y la virtud, aun de tronos abajo, hallan conocedores y admiradores. De seguro que conocers a la duquesa Amalia, esa seora de tanto talento y tan clebre Regenta; pues la he visto y he estado conversando con ella; pero dime: no te pasa por la imaginacin quin sera el que me propici la entrada? Fue Goethe. Como si te viera, estars ahora mismo meneando la cabeza, y querindome echar en cara mi precipitacin: yo apruebo y aplaudo tu regao, pues me enseas a no juzgar jams a los hombres precipitadamente y segn las preocupaciones que uno lleva consigo. Goethe es ciertamente, muy buen sujeto, y por mucho que sea lo que tenga en contra suya, de esto l no tiene la culpa”. Ms tarde se vio todo lo que Goethe apreciaba y quera a nuestro Schiller, cuando tanto l como el consejero Voigt lograron colocarle en Jena de profesor de historia y de filosofa, por haber dejado entonces esta plaza el profesor Eichhorn. En el ao 1789 ocup el nuevo cargo y pronunci su oracin inaugural ante una numerosa concurrencia, versando sobre el tema siguiente: A qu se llama historia universal y con qu finalidad se estudia ?21“¡Cun fecundo y dilatado —-dice all con mucho entusiasmo— es el dominio de la historia! Dentro de sus lmites est comprendido el mundo moral. La historia acompaa al hombre en todos los estados en que vive, en todas las formas que alternativamente toma la opinin pblica, en sus errores y en sus aciertos, en sus progresos y en sus retrocesos: ahora y siempre le acompaa: ella es la que debe dar cuenta de todas sus palabras y sus acciones. No hay uno solo siquiera entre todos vosotros a quien la historia no tenga que decir alguna cosa de importancia; por diversas que sean las sendas de vuestro futuro destino, tal vez en alguna parte se entrecruzarn en ella; mas hay un destino de que participan por igual y vinculatoriamente todos aquellos que os antecedieron en el mundo: el de educaros como hombres: ¡y al hombre mismo habla la historia!”. Entonces Schiller se dedicaba con el mayor ahnco al estudio de la historia, y su dedicacin a este ramo se expresa en algunas palabras escritas a un amigo suyo. “Apenas podrs creer cun contento estoy con mi nueva disciplina. Me es sumamente grato el presentimiento de que ah hay grandes campos inexplorados. A cada paso que doy, voy ganando en ideas y mi alma se ensancha ms con su mundo”. 21.En sus obras se halla en el tomo VII. Untitled-25 14/08/01, 12:54 234

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 235 / 235 / 235 / 235 / 235 Las producciones poticas de Schiller en este perodo de su vida no fueron numerosas, pero s importantes, y en sus Dioses de la Grecia y en Artistas se advierten muy claramente los progresos que haba hecho tanto respecto a la forma cuanto al asunto. Entre los muchos planes que se propona llevar a cabo entonces tocantes a sus faenas poticas, uno de ellos fue el de hacer una pera de algunas escenas del Obern de Wieland, cosa que no lleg a efectuar. Por lo que hace al pensamiento que tuvo de escoger el asunto de la vida de Federico el Grande para un poema heroico, oigamos lo que escribi: “La idea de componer un poema pico de una accin memorable de Federico II —dice— no es absolutamente de despreciar; lo nico es que apenas ha acaecido hace seis u ocho aos. Todas las dificultades que se presentasen relativas a lo muy reciente del personaje y a la aparente incompatibilidad entre el tono pico y un asunto coetneo, no seran para arredrarme. Un poema heroico en el siglo XVIII ha de ser cosa muy diferente de lo que era en la infancia de la sociedad. Nuestras costumbres el aura delicadsima de nuestra filosofa, nuestros gobiernos, la vida domstica, las artes; en suma, todo debe aparecer en l con naturalidad, y campear con una bella y armnica libertad, de la misma manera que en la Ilada encontramos visiblemente todos los ramos de la cultura griega, etctera. Tampoco dejo de estar inclinado a inventar una mquina pica para el intento, pues quisiera desempear muy prolijamente cuanto se exige al poeta pico tocante a la forma. Mas esta mquina, que en un asunto tan reciente y en un siglo tan prosaico parece ser lo ms difcil, puede realzar en alto grado el inters de la composicin, si acierto a acomodarla al espritu moderno”. “Son infinitas las ideas que sobre este particular se revuelven confusamente en mi cerebro; sin embargo, algo ha de salir a la luz que sea claro y perceptible. Pero lo que con dificultad aceptars es el gnero de metro que pienso adoptar, que no ha de ser otro que la octava rimada. Todos los dems, excepto el ymbico, los detesto mortalmente. ¡Qu cmodamente han de marchar la gravedad y lo sublime con tan ligeras trabas! ¡Cunto ganar la epopeya con la forma suave y delicada de tan bella rima! Se trata de hacerla cantable, del mismo modo como los aldeanos griegos cantaban la Ilada, y como los gondolieri —los que manejan las gndolas en Venecia— cantan las estancias de la Jerusaln libertada. Tambin he meditado sobre la poca de la vida de Federico que habr de escoger”. “De buena gana incluira una situacin desgraciada, en que se desplegase su espritu de un modo eminentemente ms potico. La accin principal deber ser, cuanto sea posible, sumamente sencilla, poco complicada; de manera que siempre se trasluzca fcilmente el conjunto, aun cuando los episodios fueran ricos y variados. En stos dejara ver siempre su vida toda y su siglo. No hay mejor modelo que la Ilada”. Untitled-25 14/08/01, 12:54 235

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 236 \ 236 \ 236 \ 236 \ 236 \ El estudio de los griegos, que tanto atractivo tena entonces para nuestro Schiller, fue tambin causa de que hiciera la traduccin de Ifigenia en Aulide y de algunas escenas de las Fenicias de Eurpides. Despus pensaba traducir el Agamenn de Esquilo. Algunos aos ms tarde hizo traducciones de la Eneida de Virgilio, cuyo trabajo fue motivado por la llegada de Brger a Weimar. Se propusieron los dos poetas tomar una misma obra potica de Virgilio para traducirla cada uno por su cuenta en el metro que eligiesen. Schiller pas los primeros aos de su estancia en Jena con la mayor complacencia, debido al trato de Paulus, de Schtz, de Hufeland, y de modo especial a la estrecha amistad que tena con Reinhold. El continuo roce con tales maestros le llev a estudiar la filosofa kantiana, estudio que le era sobremanera grato, y al que vemos deudores de sus ensayos sobre El arte trgico sobre Lo sublime Lo pattico acerca de La gracia y La dignidad sobre el Fundamento del gusto por los asuntos trgicos, sus Pensamientos sobre el uso de lo bajo y lo comn en las artes sus Cartas sobre la educacin esttica del hombre y finalmente su disertacin sobre La poesa sencilla y sentimental No se crea, empero, que el estudio de la filosofa le hizo renunciar enteramente a la historia. En este gnero public en 1790 su coleccin de los Hechos ms memorables acaecidos desde el siglo XII hasta estos ltimos tiempos y en 1791 su Historia de la guerra de treinta aos Estamos seguros que todos suscribirn gustosos el juicio de Wieland sobre esta ltima obra: “Ella ha tenido —dice—22 tantos lectores cuantos individuos hay en todo el mbito de nuestro idioma que se afanen por la cultura. Compuesta por un escritor cuyas primeras obras, tanto en la poesa dramtica como en aquellas que se acercan ms propiamente al dominio de Clo, haban hecho concebir grandes esperanzas de lo que producira su talento en su etapa de madurez, esta vez excedi aun a aquellas que estbamos autorizados a abrigar, a tenor con su primer ensayo en el ramo histrico, ensayo en que ya haba descollado en nuestra literatura en este gnero; y naturalmente haba de despertar en todos aquellos a quienes no es indiferente la gloria nacional, el ms vivo deseo de que un escritor, que en sus primeros pasos en esta nueva carrera haba mostrado un talento tan excepcional, capaz de elevarlo a ocupar un lugar junto a los Hume, a los Robertson y a los Gibbon, se dedicase, cuando no totalmente a lo menos de modo principal, a la historia de nuestra patria”. Los estudios filosficos e histricos a que Schiller se consagr durante esta poca de su vida, le haban hecho abandonar la poesa. En los cuatro 22.Vase el prlogo de Wieland a la Historia de la guerra de treinta aos Leipzig, 1791, 3 tomos in 12. Untitled-25 14/08/01, 12:54 236

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 237 / 237 / 237 / 237 / 237 aos que decursaron desde 1790 hasta 1794 no public ni una sola obra potica original; solamente hizo las traducciones de Virgilio. Despus acarici diversos proyectos para componer ms adelante algunos poemas, a cuyo nmero pertenecen un Himno a la luz y Teodicea Tal vez es ste el lugar oportuno de insertar un pasaje de la Historia de la literatura antigua y moderna de F. Schlegel (Viena, 1815). “Algunos han sido de opinin —as se explica en el tomo II, pg. 516— que el estudio de la filosofa perjudic a Schiller aun en su arte. Pero advirtase que de mucho tiempo atrs ya l estaba acosado de dudas, y en tal estado la satisfaccin ntima de un entendimiento como el suyo siempre debe ser lo primero, y es cosa ms importante que todos los ejercicios externos del arte. Y aun me atrevo a decir, tocante al arte, que los grandes conocimientos filosficos e histricos de Schiller, que utiliz en algunos dramas, son ms bien dignos de alabanza que de reprensin... Si bien Schiller en algunas obras suyas del perodo intermedio no est exento de crtica cuando aplica impropiamente las ideas filosficas sobre la esencia de la tragedia antigua, ni est libre de parcialidad histrica, podemos no obstante tener por cierto que estas faltas no se originaron del hecho de que l se entregase a la especulacin, sino tan slo de que estos estudios, a pesar de que los hiciera tan seriamente y los considerase tan fundamentales, no llegaron a su culminacin ni fueron perfectos para la finalidad principal que tena en mente”. Al estado de ventura que experimentaba Schiller en este momento contribuy no poco su enlace con la seorita de Lengefeld, celebrado en febrero de 1790. “Se vive —as escribe a un amigo— de otro modo al lado de una mujer querida, que no por ah abandonado y solo hasta en los veranos. Esta es la primera vez que gozo a mis anchas de la hermosa naturaleza, y vivo en ella. Se me vuelve a presentar vestida con formas y atavos poticos, y a veces vuelve a inflamarse mi pecho. ¡Qu vida tan grata paso ahora! Miro en torno de m con nimo gozoso, mi corazn halla una alegre y perdurable expansin, y mi espritu su mejor alimento y el ms inocente respiro. Mi existencia est constituida por una armoniosa igualdad; no me mueven las pasiones, y as dejo correr gustoso estos das tranquilos y serenos. Miro desde el presente con firme denuedo mi suerte venidera; ahora que he llegado al trmino de mi deseo, yo mismo me quedo pasmado de ver como todo lo sucedido ha excedido a mis esperanzas. La suerte ha triunfado para m de los obstculos, y pronto me ha llevado a la meta suspirada. Con el tiempo todo lo espero. Asegrenme unos pocos aos, y ofrezco que vivir en el pleno goce de mi espritu, y aun confo en volver a mi primera juventud. ¡Ella me vuelve a una vida potica!”. Empero, esa gran dicha que la vida le haba ahora deparado, fue interrumpida por una violenta afeccin al pecho que le atac en el ao 1791 y descompuso su mquina para toda su vida. El origen de este mal fue el Untitled-25 14/08/01, 12:54 237

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 238 \ 238 \ 238 \ 238 \ 238 \ modo de vivir que haba adoptado Schiller, pues con el fin de poder estudiar y crear seguido y sin interrupcin, infringa el orden de la naturaleza dedicando la mayor parte del da a los goces de la naturaleza o del trato social y sentndose en su mesa de trabajo al entrar la noche. Para mantenerse en vela, acostumbraba tener junto a s una buena provisin de caf fuerte, de chocolate y, con ms frecuencia, una botella de vino del Rhin o de champagne, a fin de beber algo para espantar el sueo. Los vecinos le oan muchas veces en el silencio de la noche declamar en tono solemne, y quien pudo avistarlo —cosa muy fcil de hacer en Jena, por la circunstancia de que haba un cerrito frente a su habitacin— asegura que lo vio, tan pronto colrico y centelleando, correr declamando por el cuarto de un lado a otro, como calmadamente sentarse de nuevo en su silla y seguir escribiendo, y de cuando en cuando beber en la copa que tena al lado. En invierno se le hallaba clavado en su escribana hasta las cuatro y aun las cinco de la maana; en verano slo estaba despierto hasta las tres, y entonces se iba a acostar. Fuera de estas horas, rara vez se le hallaba en su casa antes de las nueve o las diez de la noche. Era natural que su cuerpo se resintiese de un rgimen de vida que tanto pugnaba con el orden de la naturaleza. Slo por obra de un mayor cuidado, y dejando de lado todos los trabajos mentales, habra salvado su vida por la cual efectivamente se lleg a temer. Le hubiera sido necesario hacer reposo absoluto y estar libre de preocupaciones, para poder, pasados algunos aos, volver a una vida activa. Pero en tales circunstancias, el prncipe heredero, actual duque regente de Holsteins-Augustenburg, y el Conde de Schimmelmann, impuestos de su situacin, le ofrecieron una pensin anual de 1 000 thalers (sobre $600) y lo hicieron con tal finura y delicadeza, que con ello llegaron a enternecer al agraciado, segn escribe l mismo, mucho ms que con la ddiva en s. Schiller no logr recobrar del todo su salud, a pesar de que haba pasado algunos aos sin sufrir ataques violentos. Pero su espritu venci la debilidad de su cuerpo y siempre que le ocupaba algn trabajo interesante se olvidaba enteramente de su mal. La Historia de la guerra de treinta aos haba sugerido a Schiller la idea de componer un poema cuyo hroe fuera Gustavo Adolfo; ms no lleg a escribirlo. Otra idea que tuvo por este tiempo, a saber, preparar un drama sobre Wallenstein, tambin estuvo a punto de abandonarla. “Cuando me pongo a considerar esta tarea —as escriba sobre el particular en 1794— me siento por lo general temeroso, pues cada da creo estar ms convencido de que propiamente no hay papel que menos pueda yo desempear que el de poeta y —cosa rara— cuando quiero filosofar, me posesiona el numen potico. Que he de hacer? Arriesgo en esta empresa siete u ocho meses de mi vida —que harto motivo tengo de cuidarla— y me exponUntitled-25 14/08/01, 12:54 238

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 239 / 239 / 239 / 239 / 239 go a sacar una produccin miserable. Los dramas que yo he dado a luz no son lo ms propio para alentarme. Hablando en rigor, voy a marchar por una senda enteramente desconocida para m, a lo menos nueva, de modo que de aqu a tres o cuatro aos ser otro hombre en esto de poesa”. Poco antes de haber hecho la anterior declaracin, haba emprendido Schiller una revisin de sus poesas, y por las ideas que entonces tena, podremos comprender el porqu de la severidad con que trataba sus primeras producciones. Con no menos rigor censur tambin las ajenas, entre ellas las de Brger,23 cosa que hiri en lo ms vivo a este infeliz poeta destituido de la fortuna, sin salud y sin esperanzas. Este fue un paso precipitado que dio nuestro Schiller sin prever las consecuencias. En el ao de 1793 fue a Suabia, donde pas desde agosto hasta mayo del ao siguiente los das mas alegres, en compaa de sus padres y amigos, viviendo unas veces en Heilbronn y otras en Luisburgo. Desde Heilbronn escribi al duque de Wrtemberg, a quien antes haba faltado con su fuga de Stuttgart. No tuvo contestacin, pero s la noticia de que el duque no se ocupara de l, con lo que se dispuso a continuar su viaje. Cuando falleci el duque, algn tiempo despus, llor emocionado su muerte con vivas demostraciones de gratitud y veneracin. Luego volvi Schiller a Jena, y apenas lleg puso en planta un proyecto que haba concebido algunos aos antes: el de reunirse con los primeros escritores de Alemania para la publicacin de un peridico. Como resultado de ello se dieron a luz los Hren y despus la Talia que concluy con el ao de 1793. El trato ntimo con Guillermo de Humboldt, hermano del clebre viajero, que haba llegado a Jena por este tiempo, le fue muy grato a nuestro poeta. Ms an lo fue la intimidad con Goethe, que empez en esta poca, y que vino a ser manantial fecundo de los verdaderos goces de la vida para nuestro Schiller. Copiamos en comprobacin los siguientes pasajes que se hallan en las cartas del inmortal trgico. “A mi vuelta (de un viajecillo que hizo entonces) me encontr una carta muy fina de Goethe, en la que me brinda su confianza. Dos meses antes habamos hablado largo y tendido sobre el arte y su teora, y nos habamos comunicado mutuamente las ideas fundamentales a que habamos llegado por caminos diametralmente opuestos. Entre estas ideas se produjo la unanimidad ms inesperada, y tanto ms interesante cuanto que realmente proceda de la extrema diferencia bajo la cual se miraba la cuestin. Cada cual poda dar al otro lo que le faltaba, y al mismo tiempo recibir algo 23.Vanse las memorias Sobre las poesas de Brger (En las obras de Schiller corresponde al tomo VIII. Parte a, pgina 268.) Untitled-25 14/08/01, 12:54 239

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 240 \ 240 \ 240 \ 240 \ 240 \ en compensacin. Desde este momento estas ideas, que andaban esparcidas, han arraigado en Goethe, y ahora l siente la necesidad de unirse conmigo para continuar la carrera que hasta ahora haba llevado a cabo solo y sin tener quien lo alentara. Estoy contentsimo con un cambio de ideas que me es tan provechoso. La semana que viene voy a dar un paseo de catorce das a Weimar y me alojar en casa de Goethe. Me ha instado tanto, que no he podido resistirme, mucho ms habindome ofrecido que all estar con toda la confianza y comodidad posibles. Nuestra mayor intimidad producir sin duda los mejores resultados para ambos, de lo que me alegro en el alma”. “Hemos determinado entablar una correspondencia entre los dos, con el objeto de acopiar artculos para los Hren De esta suerte trata Goethe que nuestras dedicaciones converjan en una faena fija, de modo que, trabajando insensiblemente, nos veamos luego, sin saber cmo, con una coleccin de materiales hechos. La correspondencia ser sin duda interesante, teniendo en cuenta que, aunque estamos de acuerdo en los puntos ms importantes, vemos sin embargo dos personalidades del todo diversas”. Al ao siguiente volvi Schiller a dedicarse con nuevo ardor a la poesa, que por algn tiempo haba abandonado; y el mayor nmero, como tambin las mejores, de sus producciones poticas, que public parte en los Hren y parte en el Almanaque de las musas corresponden a este perodo. Las que se llevan la primaca son inconcusamente Lo ideal y la vida Ideal y paseo ; esta ltima particularmente la tena Schiller por una de sus composiciones ms felices. “Parceme —escribe sobre esta poesa— que el criterio emprico ms seguro para dar con la verdadera bondad potica de mi produccin, es que para agradar no tiene que estar atenida a este o a aquel estado del nimo, sino que se presenta y gusta en cualquier situacin. Esto que me ha sucedido con esa poesa, no me ha sucedido con ninguna otra composicin de mi cosecha”. Entre los muchos proyectos de tragedias que le ocupaban entonces, tuvo tambin la idea de hacer un drama sobre la historia del sitio de Malta por los turcos, en el cual esperaba mucho del uso del coro. El plan de esta pieza ( Los caballeros de Malta ) se halla en los manuscritos que dej Schiller (en sus obras tomo II). Pero en mayo de 1796 se decidi por el Wallenstein Las cartas de Schiller contienen muchas reflexiones, que queremos insertar aqu, sobre esta obra. “Yo me veo —as escriba entonces— en un camino excelente, y slo tengo que proseguir para sacar algo bueno. Ya esto es mucho decir, y de todos modos muchsimo ms de lo que antes poda esperar de m mismo en este punto. Anteriormente daba yo mayor importancia a la multiplicidad de lo particular, a los elementos separados; ahora me oriento hacia la totalidad y me esforzar en encubrir la misma riqueza de lo particular con un Untitled-25 14/08/01, 12:54 240

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 241 / 241 / 241 / 241 / 241 gran derroche de arte, ms que lo que he hecho hasta ahora, para realzar ms lo individual. Aun en el caso que yo lo quisiera de otra suerte, no me lo permite la naturaleza del asunto, pues siendo Wallenstein un carcter genuinamente real, puede slo interesar de conjunto, mas no en particular. l no es nada noble, en ninguna circunstancia aislada de la vida aparece grande, tiene poca dignidad, etctera. Pero, a pesar de todo esto, espero, siguiendo un camino puramente real, presentar en l un gran carcter dramtico que tenga verdaderamente un principio de vida. Otras veces, en personajes como Posa y Carlos, he procurado suplir la verdad que me faltaba con la bella ficcin; pero en Wallenstein quiero probar y ver si con la verdad desnuda se compensa la falta de idealismo (se entiende el sentimental)”. “Por esta razn la empresa ser difcil, pero al mismo tiempo ms interesante, pues el realismo propiamente tal necesita llegar al resultado, sin el cual —por el contrario— puede pasar el carcter ideal. Pero desgraciadamente Wallenstein tiene el xito en contra suya. Su empresa es en lo moral mala y en lo fsico se malogra. En lo particular, nunca es grande, en lo general, no alcanza el fin que se propone. No puede l, como el idealista, concentrarse en s mismo y elevarse sobre la esfera material; antes al contrario, quiere entregarse al imperio de la materia, y no lo consigue”. “Tuve por seguro que Ud., temeroso, me vera andar errando por esta nueva y extraa senda para m, aun despus de toda la experiencia que he adquirido. Pero no tema Ud. mucho. Es cosa admirable cunta experiencia de realidad traen consigo los aos y cunta he ido acopiando poco a poco con el trato frecuente con Goethe y el estudio de los antiguos, que empec a conocer despus del Don Carlos Seguramente que meterme en este camino es hacer una irrupcin en el campo de Goethe, y obligarme a medir mis fuerzas con las suyas, y por descontado que he de salir perdiendo. Mas como an me queda algo de lo mo a que l jams podr llegar, su superioridad no me har ningn dao ni a m ni a mi obra, y espero que el saldo ha de serme favorable. A nosotros -—segn me prometo en aquellos momentos en que me siento ms animado-— se nos estimar de distinto modo, esto es, no subordinando las cualidades del uno a las del otro, sino coordinndolas mutuamente bajo un sistema ms sublime e ideal”. “Todava —escribe Schiller a otro amigo ocho meses despus— tengo delante la desgraciada obra, informe y sin concluir. Ninguna de mis piezas dramticas anteriores ha tenido tantos planes y formas como los que tiene el Wallenstein ; mas al presente s tan a punto fijo lo que quiero y lo que debo hacer, que pronto podr poner punto final a la tarea. Casi todo aquello por donde poda coger este argumento, ac a mi modo, est deshecho y esparcido; del contenido poco o nada tengo que esperar; todo, todo lo ha de hacer una forma feliz”. Untitled-25 14/08/01, 12:54 241

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 242 \ 242 \ 242 \ 242 \ 242 \ “Por esta pintura sospechars que ya no encuentro gusto en esta ocupacin, o que, si persisto en ella contra mi inclinacin, perder el tiempo y el trabajo. Pero no tengas cuidado; mi placer en trabajar en este argumento no se ha debilitado en lo ms mnimo, como tampoco la esperanza que me anima de salir bien. Era indispensable que yo comenzara mi nueva vida dramtica por un asunto como ste. S, aqu, en el momento en que me encuentro al borde de la decisin, en que no hay otro medio de llegar a la meta deseada que por la verdad, la necesidad, la determinacin y la constancia; aqu —-repito-— deba tener lugar la crisis decisiva de mi naturaleza potica. Tambin ahora es bien favorecida la marcha de la obra dramtica, pues yo manejo ahora el argumento de una manera enteramente opuesta a la que acostumbraba antes. El asunto y el objeto son cosas tan fuera de mi carcter, que apenas puedo cobrarles algn cario; a veces casi me dejan fro e indiferente, y sin embargo me siento inspirado para este trabajo. Excepto dos figuras de las cuales soy devoto, todo lo dems, y sealadamente el personaje principal, lo trato nicamente por puro amor de artista, y te prometo que no por eso saldr ms malo. Para este procedimiento puramente objetivo, me ha sido necesario empearme en un estudio harto dilatado e ingrato, como es el consultar las fuentes, pues tanto la accin como los caracteres deban sacarse de su tiempo, de su localid ad, del enlace total de los acaecimientos, trabajo que me hubiera ahorrado en mucha parte si hubiese conocido al hombre o entendido en empresas de esta clase. Yo busco adrede un valladar en los documentos histricos, que me hagan fijar y ceir fuertemente mis ideas a las circunstancias que las rodean. Por mi parte, puedo asegurar que lo histrico ni se estropear ni se echar a perder en mis manos. Yo no quiero ms que avivar mi accin y mis figuras: el animarlas le toca a aquella fuerza que pudiera haberse manifestado y sin la cual no hubiera sido posible, desde luego, ni aun pensar en este asunto”. En 1796 compuso Schiller sus Xenien, empresa para la cual se junt con Goethe, y que l mismo describe del modo siguiente: “En semejante obra debe procurarse conservar la unidad hasta cierto punto, y con tal que no exceda los justos limites, y para que no se note la heterogeneidad de ambos autores, es menester que lo particular de cada uno entre lo menos posible. En suma, la obra ha de constar de una coleccin de epigramas, siendo cada uno de stos un monodstico. La stira en general, y con especialidad sobre los escritores y las producciones literarias, ocupar un lugar principal, agregndose una que otra vez algunas ligeras reflexiones filosficas y algunos destellos poticos. Los tales monodsticos no han de bajar de 600, pero nos proponemos llegar a 1 000. Una vez que concluyamos un nmero considerable de ellos, se revisar la coleccin y se someter a cierta unidad, a fin de darle un tono igual, y procurando cada uno de por s sacrificar algo de su estilo para acomodarse ms el del uno al del otro”. Untitled-25 14/08/01, 12:54 242

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 243 / 243 / 243 / 243 / 243 Este plan se qued en proyecto. En julio de 1796 escribi Schiller acerca de esto lo que copiamos: “As que hube concluido la redaccin de los Xenien, se vio que an faltaban una infinidad de monodsticos, a pesar de que la coleccin muy bien poda pasar por un todo completo. Mas, como no siempre tiene uno a su disposicin algunos centenares de pensamientos nuevos, particularmente en materias cientficas, y, por otra parte, habindose Goethe distrado mucho de esta empresa por concluir su novela del Wilhelm hemos convenido en incorporar los Xenien en el Almanaque no como coleccin, sino a retazos sueltos. Los asuntos graves, filosficos y poticos se pondrn a la portada del Almanaque ya en tipo mayor, ya en tipo menor. Mas la parte satrica continuar bajo el nombre de Xenien ”. Por lo que hace a este peridico hubiera sido de desear que se hubiese hecho de l una rebusca escrupulosa, que probablemente la habra emprendido el mismo Schiller, a no haberle irritado sobremanera la frialdad e indiferencia con que fueron recibidos los Hren .24En el ao de 1797 dio a la luz Schiller sus primeras Baladas composiciones que surgieron de una conferencia con Goethe, y en cuyo gnero se ejercit luego con frecuencia. Pero muy en breve volvi al drama, que haba abandonado por algn tiempo, y a principios del ao 1799 public el Almanaque de las musas Se tom mucho inters en la Propylen de Goethe, y le hizo unos apndices. Por esta misma fecha remat el Wallenstein sobre el cual escribe lo siguiente a un amigo suyo residente en Weimar: “Se expresa Ud. en sus observaciones tan terminante y felizmente acerca de lo que yo he querido poner en la obra y lo que deba dejar al sentir del espectador, que en verdad me complace esta afirmacin suya de haber conseguido yo el fin que me propona”. “De contado que la intencin del poeta no puede aparecer en todas partes con claridad, a causa de que entre el espectador y l est el actor; pero alguna autoridad han de tener mis palabras y aun la totalidad del cuadro. No fue mi nimo, por ejemplo, —ni se trasluce nada de esto en mi texto—que Octavio Piccolomini apareciese como un bribn consumado. En la pieza jams figura como tal: es un hombre bastante honrado, segn la opinin general; y la infamia que comete la vemos repetir a cada instante en el teatro del mundo por personas que como l tienen las ideas ms rgidas de la justicia y del deber”. 24.Consltese el juicio de Wieland sobre el Almanaque de las musas de Schiller para el ao de 1797. (En las Baquetas literarias sobre los nobilsimos y famossimos Xenien impreso en Weimar, sin fecha.) Untitled-25 14/08/01, 12:54 243

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 244 \ 244 \ 244 \ 244 \ 244 \ “Verdad es que elige un medio detestable para alcanzar un buen fin. l quiere salvar al Estado, quiere servir a su Emperador, a quien mira, despus de Dios, como el objeto ms sublime y la meta de todos sus deberes. l vende a un amigo que deposita en l su confianza, pero este amigo es traidor a su Emperador, y, a sus ojos, es hasta un loco. Tambin puede que se hayan traspasado los lmites que el autor ha puesto a su Condesa de Terzky, si se hace de la astucia y la malignidad los principales rasgos de su carcter. Ella se conduce con nimo, con fuerza y con una voluntad orientada en pos de un gran fin, pero ciertamente se cuida poco de los medios. Yo no excepto de esta regla a ninguna mujer que figure moralmente en el escenario poltico, con tal que tenga carcter y ambicin. “Al paso que me esfuerzo en restituir a estos dos personajes el aprecio que merecen, me veo en el caso de rebajar algo a Wallenstein como personaje histrico. El Wallenstein de la historia no fue grande, el potico jams deber serlo. Wallenstein en la historia tiene en su favor la presuncin de haber sido un gran general porque fue afortunado, violento y audaz; pero l ms bien era el dolo de la soldadesca, con la cual se portaba con la liberalidad y esplendidez de un rey, y a la que mantena con bienestar a costa de todo el mundo. Mas en su conducta era vacilante e irresoluto, en sus planes, fantstico y extravagante, y en la postrera accin de su vida, esto es, en la conjuracin contra el Emperador, dbil, indeciso y hasta inepto. Lo que pareca grande en l —y era slo apariencia— era aquella rudeza y monstruosidad de carcter, cabalmente lo que le hacia ms impropio para hroe de una tragedia. Yo me vi precisado a quitarle esto, y por el giro que di a las ideas, espero haberle indemnizado lo bastante. Cuando corren por todo el mundo, de un ao a esta parte, ejemplares impresos del Wallenstein tal vez me sea lcito decir dos palabras acerca de l. Al presente todava estoy muy prximo a esta produccin, mas yo espero poder hacer descansar cada parte esencial y aislada del cuadro en la idea del todo.25En 1799 sali Schiller de Jena y fue a Weimar. Al principio slo se detuvo en este lugar durante el invierno, a fin de concurrir al teatro, y el verano lo pas en un jardn que haba comprado en Jena.26 Ms adelante, su residencia ms fija fue en Weimar. 25.Consltese a W. Svern sobre El Wallenstein de Schiller con respecto a la tragedia griega Berln, 1800. 26.Colocndonos en la plaza del mercado, est situado este jardn al sur de la ciudad, en una garganta, por la cual un brazo del Leinterbach va a parar a la ciudad. (Vase el Museo literario donde se trata de los campos del gran ducado de Sajonia por Gldenapfel, Jena, 1816, pgina 334.) Hoy se llama el Jardn del Observatorio, por haberse establecido uno. Untitled-25 14/08/01, 12:54 244

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 245 / 245 / 245 / 245 / 245 El Gran Duque Regente de Weimar, tan conocido como protector y admirador de las bellas artes, dio a Schiller testimonios reiterados de su gracia. Uno de estos favores fue el que le dispens en 1795, cuando siendo llamado Schiller en calidad de profesor a Tbingen, le asegur que, caso que alguna enfermedad le impidiese dedicarse a sus tareas literarias, poda contar con el duplo de su sueldo. En 1799 se le hizo un aumento, y en 1804, con motivo de las ofertas de consideracin que le hacan de Berln, se le aument mucho ms la pensin. Podemos asimismo mirar como una muestra de singular aprecio, que el mencionado Duque de su propio motu le concediese el ttulo nobiliario en el ao 1802. Prescindiendo de estas ventajas que gozaba en Weimar, el vivir all le proporcionaba los ratos ms deliciosos y agradables, entre los cuales debemos contar principalmente los que pasaba con Goethe en medio de tanta confianza e intimidad. Aquella convivencia con gente divertida y de buen humor, para la cual compusieron los dos tantas canciones alegres,27contribua mucho a animar el espritu de Schiller, al que no pocas veces entristecan las enfermedades. Entonces tambin se dedic a estudiar algunos ramos de historia natural y procuraba instruirse especialmente en los fenmenos de los colores, segn refiere el mismo Goethe en su obra sobre esta materia (tomo II, pg. 691), y despus en su Morphologia (tomo I, parte 1). Pero lo que le causaba ms placer era concurrir al teatro, y ste fue el motivo de que arreglase para las tablas, no tan slo sus propias obras, sino tambin obras extranjeras.28 Con no menos gusto se consagraba a ensayar y perfeccionar a los actores.29 Muy pronto su amor por la poesa dramtica recobr toda su fuerza. La pieza que sigui al Wallenstein fue Mara Estuardo (1800). Al ao siguiente apareci La Doncella de Orleans produccin verdaderamente novelesca, y que el poeta, segn pensamos, trabaj con verdadera preferencia. Una produccin literaria que se public por este tiempo fue lo que motiv que Schiller trabajase en este argumento. Del Avardy, 27.Schiller, entre otras, compuso las poesas Las cuatro edades del mundo y la Cancin a los amigos 28.Consltese la memoria de Goethe sobre el teatro alemn. (Diario de abril de 1815, No. 85.) 29.Muchas veces los convidaba a cenar en la casa consistorial, despus que haban acabado de representar alguna pieza nueva suya; aqu se cantaba jovialmente; de cuando en cuando se improvisaba, y todos la pasaban alegremente. As fue, por ejemplo, cmo al actor Genart se le hizo recitar la arenga del Capuchino del Wallenstein a peticin de Schiller. Untitled-25 14/08/01, 12:54 245

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 246 \ 246 \ 246 \ 246 \ 246 \ socio honorario de la Academia de Inscripciones y de Literatura de Pars, sac a la luz pblica veinte y ocho manuscritos acerca de la causa de Juana de Arco y de su condenacin y perdn, los que ley nuestro poeta con el mayor inters. La resolucin que haba tomado al principio de atenerse fielmente a la historia en la composicin de esta tragedia, le disgust despus sobremanera cuando, internndose en el trabajo, toc con el cmulo de dificultades que se le presentaban, por lo que se vio en la necesidad de desviarse algo de la historia.30No hay escena en La Doncella de Orleans que haya dado margen a ms criticas y a ms malas inteligencias que la de la aparicin del Caballero negro Permtasenos, de entre tantas criticas, copiar a continuacin la de uno de nuestros escritores ms insignes, lo que hacemos con tanta ms satisfaccin cuanto que podemos contestarla con las mismas palabras del poeta. “Aquella escena —dice— siempre tendr algo de extrao, y, si puedo decirlo, de spera e inaccesible para el espectador; y por ello nada me maravillara si viera que al poeta le hiciesen sobre el particular muchas criticas severas. Si es que alguna vez le pareci necesaria para su plan, debi haberla presentado con mayor majestad y ms enlazada al conjunto. Tengo en mucho la primera impresin que hace una obra de arte en un alma libre de prejuicios, y he aqu por qu no temo confesar el efecto que me caus esta escena la primera vez que la vi, cuando ignoraba lo que haba de seguir. Al entrar el fantasma se me represent al momento la introduccin de la pieza, y particularmente la encina, y se apoder de m una angustia inexplicable por la suerte de Juana. Ella no sabr lo que le pasa, deca yo para m; la har temblar la duda de si el espritu que la persigue era un enviado de Dios o de los infiernos. Yo la vi concebir aquel amor repentino por Lionel. Bien —dije entonces— slo un alma que no est fuertemente poseda de su Dios, puede dejarse llevar hasta ese punto por lo humano; su semblante al tiempo de la coronacin, lo que manifest despus de sta contra las hermanas, la escena en que comparece el padre contra ella y ella calla (y alcanza con ello an mayor importancia), todo esto me confortaba, y crea yo que Juana se nos mostrara en todo su esplendor luchando y triunfando de esa duda, fortalecida por el sentimiento del amor mundano. Pero el desenlace no fue cual yo lo conceba, y muy bien puede ser que esta decepcin ante lo que esperaba, haya influido en mi sentimiento de tal manera, que despus no me ha gustado mucho la declaracin de Juana sobre aquel silencio, cuando la voz de su 30.Esto se lo han criticado fuertemente los dos Schlegel: Guillermo en sus Lecciones sobre el arte dramtico y la literatura tomo II, Parte 2, pgina 410; y Federico en sus Lecciones sobre la Historia moderna pgina 239. Untitled-25 14/08/01, 12:54 246

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 247 / 247 / 247 / 247 / 247 padre que la acusa era la voz de Dios, y es entonces tambin cuando la escena del Caballero negro me parece muy forzada e innecesaria. Coteje ahora el lector con este juicio las propias palabras de Schiller sobre su Juana segn estn en carta escrita a un amigo suyo con fecha de noviembre de 1801. “Tenga Ud. presente —dice l— que me he estado un ao entero dando vueltas al asunto antes de ponerme a escribir, en lo que tambin he invertido algn tiempo.31 La Doncella de Orleans es un personaje nico en su clase, y la obra tiene un argumento tan envidiable para el poeta como el de la Ifigenia de los griegos; y puede admitir tantas invenciones como sta, razn por lo cual desde muy atrs no ha habido poeta ni poetastro que no le haya puesto la mano, y que no la haya ofendido. Por este motivo me hice cargo de reivindicarla en sus derechos del siglo puramente novelesco a que pertenece. Pareciome, pues, necesario ejecutar el proceso de revisin a base de una pesquisa sobre los documentos poticos, por ejemplo el de aquella verdica encclica en doce artculos, que dio el Papa Calixto III Contra pecatores en el ao 1455”. “Cuando empec a trabajar este asunto se me ocurrieron tres planes diferentes, y si el tiempo y esta vida corta y fugaz me lo permitieran, trabajara en los dos restantes. Me atraa singularmente la obra, en la que un cuadro fiel de las costumbres impas de entonces, y sobre todo una pintura cruda de la corte libertina del delfn, contrastando con el ataque de los ingleses y la resolucin de la inflamada doncella, hubiera hecho un efecto del todo diverso del que hace en la obra tal como est, en que slo me he atrevido a presentarlo dbilmente, y adems de manera amable. Tambin entonces hubiera sido quemada en Rouen. Ciertamente me cost no poco decidirme tan pronto como conclu los cuatro primeros actos, a desviarme de la historia para internarme en el campo novelesco de las posibilidades. Por causa de esto hice un viaje expresamente de Weimar a Jena, y despus de haberme pasado una semana entera cavilando acerca de todo lo que haba pensado de los trabajos que tena terminados hasta la fecha, me resolv a darle ese cariz novelesco que hoy tiene”. “El rey era entonces la divinidad tutelar del tercer estado, del ciudadano y del campesino contra la arrogancia, podero y orgullo de la nobleza y de los grandes seores. Era, pues, necesario que se la presentase a la aldeana Juana bajo el benfico aspecto de una salvadora; y creo haber acertado en esto con un rasgo caracterstico de la psicologa de la mujer; y es que Juana, que no puede en absoluto concebir el reino como una cosa 31.Schiller invirti en total siete meses en la Juana Untitled-25 14/08/01, 12:54 247

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 248 \ 248 \ 248 \ 248 \ 248 \ abstracta, en medio de todos sus conatos se representa siempre como ltimo fin al bondadoso, al amable rey. Teniendo a la vista estas consideraciones, podrn justificarse muchos pasajes, particularmente las estancias de la despedida que est al finalizar el prlogo”. “Por ms que llame Ud. episodio pico a la escena con el gals Montgomery, dicha escena es propia de la extensin de una pieza histrica que rompe las trabas de la unidad. El que conoce a Homero bien, sabe lo que yo tena entonces a la vista. Asimismo, por amor a la antigedad quise hasta elegir el verso senario de la tragedia antigua. Este es sumamente difcil por la cesura, pero al mismo tiempo tan hermoso y tan sonoro, que se me hizo pesado retroceder a los cojos pentmetros. El papel de Montgomery en todos los teatros deba hacerlo una mujer”. “El obstinado silencio de Juana, cuando en presencia de todo el pueblo la castiga su padre por agorera, est muy bien fundado en su entusiasmo visionario. Adase a esto la consideracin de que el deber no le permite contradecir a su padre. Adems de la preocupacin general que reinaba en la Edad Media acerca de los agoreros y de la gente hechizada, que reafirmaban la astucia y el egosmo de los frailes, obraba en el padre la natural creencia de que donde quiera que ocurriesen apariciones extraordinarias, ello se hallaba asociado ms bien a un principio sobrenatural y malo que a uno natural y bueno, a pensar siempre en el mal y atribuir todas las acciones a un motivo maligno. En esto es Thibaut un atrabiliario nato, que no le dirige la palabra a Juana. Pero ella es su hija, y se ajusta a las leyes psicolgicas que de semejante padre hubiera nacido tal visionaria y profetiza. El cielo perdona a Juana bajo el mismo sino que antes castig sus culpas. Tan pronto lo advierte, se da por perdonada y absuelta. Aun no se detiene suficientemente la obra en lo que fue siempre el mal agero para la sensibilidad inculta”. El papel del Caballero negro es formar un nuevo vnculo entre el mundo espiritual y el novelesco, pues aqu siempre se presentan dos mundos haciendo juego el uno con el otro. Dudar alguien, con slo poner alguna atencin en el desarrollo de la obra, que con ello se intent representar el espritu de Talbot, poco ha difunto, que, siendo anteriormente ateo, estaba en el infierno?32 Los hombres, cuando han llegado al pinculo ms elevado, estn ms prximos a su cada. Esto tambin sucede a Juana en esta escena. La doncella, por proferir palabras que ofenden a la Nmesis, apartaba su misin redentora del Cielo: No saldr de mis manos esta espada hasta que vea a la orgullosa Albin anonadada. 32.Vase a Klingemann sobre la tragedia de Schiller La doncella de Orleans (Leipzig, 1802, 8). Untitled-25 14/08/01, 12:54 248

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 249 / 249 / 249 / 249 / 249 Por ello necesariamente debe expiar su arrogancia. El castigo la persigue de cerca, sin dejarle aliento, desde que se enamora. Ella ansa combatir contra los espritus. Nuevo pecado contra el temor de Dios. Un solo contacto del espritu es bastante para estropearla y entorpecerla toda. No quera yo expresar ni motivar ms que esto. En suma, toda esta pasin amorosa, que a tantos ha chocado, no es ms que una prueba ; y slo la virtud probada —segn aquella frmula papal que precede a cualquier canonizacin— conquista la corona de la santidad. Este es el lugar oportuno de recordar un honor extraordinario que se tribut a Schiller la primera vez que se represent en Leipzig su Doncella Habindose corrido el teln al fin del acto primero, todo el auditorio exclam a una: “¡Viva Federico Schiller!”, acompaado de tambores y trompetas, y al concluirse la obra, la gente se atropellaba por salir del teatro, para poder ver al poeta que a la sazn sala. Apareci Schiller, y todos los espectadores, quitndose sus sombreros, formaron una fila, y mientras pasaba el agraciado muchos alzaban en brazos a sus hijos para que le vieran, exclamando: “¡Ese es!”. A La Doncella de Orleans sigui La Novia de Messina en 1803. Por lo que toca a haber introducido el coro en esta tragedia, Schiller ha explicado largamente lo relativo a su uso en el prlogo que la precede. A pesar de ello, esta pieza y particularmente el modo de introducir el coro, han sido severamente criticados.33Guillermo Tell apareci en 1804. “Aqu vemos a Schiller —dice Schlegel34—presentando nuevamente el aspecto potico del asunto; lo trata con fidelidad y cario, y —para no conocer Schiller la psicologa de los suizos ni sus costumbres— con una admirable veracidad relativa al lugar de la accin. Por la presentacin de la capilla de Tell, a orillas del Lago de los Cuatro Cantones, en campo raso, con los Alpes all en el fondo del escenario, que nos levantan el alma, respirndose las antiguas costumbres alemanas, e inspirando piedad y leal heroicidad, merecera representarse esta obra para solemnizar la festividad semimilenaria de la fundacin de la libertad suiza”.35No obstante esta crtica benigna, no han faltado otras menos favorables. Unos la han criticado con decir que Guillermo slo era el hroe prin33.Consltese la carta sobre la imitacin de la tragedia griega en La Novia de Messina de Schiller, Altemburg, 1804, y las Lecciones sobre el arte dramtico y la literatura de A. W. Schlegel, tomo II, Parte 2, pg. 411. 34. Lecciones sobre el arte dramtico y la literatura Tomo II, Parte 2, pgina 413. 35.El seor Henry Merle d’Aubign acaba de publicar en Ginebra una traduccin francesa del Guillermo Tell de Schiller, sobre la cual se ha hecho una amplia resea en el ltimo nmero de la Minerva francesa. Untitled-25 14/08/01, 12:54 249

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 250 \ 250 \ 250 \ 250 \ 250 \ cipal de la pieza unos instantes, quedando despus como un personaje de segundo orden; otros, que el amor de Rubn y de Berta, intercalado como episodio, distrae la atencin del espectador; y otras cosas de este cariz. No es ste el lugar de contestar a estos y otros muchos reparos, pero permtasenos agregar a continuacin la opinin del mismo Schiller acerca de la aparicin de los hermanos de la caridad, que en general desagrad la primera vez que se representara Tell en Weimar. “Por lo que respecta a los hermanos de la caridad al final del cuarto acto —as escribe a una amiga— no hay duda que el verlos salir tan mal enmascarados, con sus malas capuchas, habr chocado mucho a alguna que otra espectadora no instruida suficientemente o demasiado refinada”.36“Vd., amiga ma, y nuestra venerada princesa no son de las que as opinan; Vd. ciertamente habr odo hablar mucho, durante su estancia en Italia, de estas cofradas de misericordia establecidas en casi todas las grandes ciudades desde los tiempos ms remotos, que recogan no slo los cadveres de los ajusticiados, despus de su ejecucin, y les daban cristiana sepultura si antes de morir se confesaban dignamente, sino que tambin se encargaban por pura misericordia del entierro de los infelices que eran asesinados en los caminos y encrucijadas. Luego no hay que redargirme que he faltado, al presentar una costumbre que se practicaba, y por ello acaso no se me podr acusar tan insistentemente de que he pecado contra las conveniencias sociales. Pienso tambin que escandalizarse de esto sera en verdad un escndalo gratuito. Me atrever a decir lo que siento? Estoy tan lejos de tener por impropia o superflua esta sociedad de sepultureros, que por el contrario creo que si hubiera que suprimirla nos faltara realmente un contrapeso. El nico sentimiento que me queda es haberme visto en la necesidad de hacer meramente concurrir a la dicha cofrada, pues habra querido que hubieran cargado en hombros al difunto y se lo hubiesen llevado. Este era mi plan, pero me vino a la mente la grosera torpeza de nuestros estadistas, que se habran quizs burlado de la escena. Tampoco quiero echar sobre mi la responsabilidad del canto introducido en la obra. Si el director del concierto ha compuesto miserablemente el Miserabile no es culpa ma, y aun quisiera, aunque Vd. me tenga por un disputador sempiterno, meterme a defender la incursin de los negros cuervos. El papel que hace Stssi es el del zafio de las antiguas tragedias inglesas. Quin no se acuerda de la conocida escena del cementerio en el Hamlet etctera?”. Fuera del Guillermo Tell nos regal Schiller con el Macbeth de Shakespeare y el Turandot de Gozzi, adaptndolos al teatro alemn 36.Schiller no pudo asistir a la primera presentacin del Guillermo por hallarse enfermo. Untitled-25 14/08/01, 12:54 250

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 251 / 251 / 251 / 251 / 251 parejamente con el Homenaje de las artes ,37 la Phdre de Racine38 y finalmente dos comedias francesas, a saber el Sobrino-to y el Parsito adaptadas todas al teatro nacional. Tambin tena ya seleccionado el asunto de una comedia original, mas no lo llev a efecto. “Aunque me creo ms apto —as escribe a un amigo— para aquel gnero de comedia que consiste ms en un conjunto de acontecimientos que en los caracteres cmicos y el buen humor, con todo, soy por naturaleza tan serio, que lo que carece de profundidad no puede atraerme por mucho tiempo”. El modo de pensar de Schiller sobre el arte y la crtica en el ltimo perodo de su vida, nos lo ofrecen los siguientes fragmentos de una carta de esa poca: “No debe Vd. sorprenderse cuando le diga que en el presente creo a la ciencia y al arte ms distantes entre s y en mayor oposicin que lo que me inclinaba a creer algunos aos ha. Toda mi actividad la he dedicado ahora al ejercicio: cada da estoy ms convencido de lo poco que adelanta el poeta en el ejercicio del arte con las bellas ideas generales pero sera en este caso muy poco filosfico renunciar a todo lo que yo y otros sabemos de la esttica elemental, slo por obtener ventaja emprica para un efecto artstico del oficio. En cuanto a la creacin, no me negaris la insuficiencia de la teora, pero yo voy ms all diciendo que no creo tampoco en las crticas y que no hay elemento que pueda comprender mejor las obras de la imaginacin que la misma imaginacin”. “Si se considera al arte y a la filosofa como esa cierta cosa que siempre ser y jams es ; si se miran dinmicamente y no atomsticamente como se dice hoy, puede ser juzgada cualquier produccin sin que por esto se le pongan lmites. Pero es del carcter de los alemanes apegarse en todas sus cosas fuertemente y querer reducir el arte, que es infinito, a un smbolo, como hicieron en tiempo de la Reforma con la teologa. Por esta razn, aun algunas obras excelentes son funestas, porque enseguida son declaradas sagradas y eternas, y siempre se remite a ellas al artista empeado en producir, y llaman hereja el no creer religiosamente en estas obras, sin tener en cuenta que el arte es superior a todas las obras. Seguramente que hay un mximum en el arte, mas no en el arte moderno, que slo puede hacer fortuna en el progreso incontenible”. 37.Prlogo para celebrar las bodas de la gran Princesa de Rusia con el Prncipe heredero de Sajonia-Weimar. 38.Vase a A. W. Schlegel: Comparaison entre la Phdre de Racine et celle d’Euripide Pars, 1807. La hay tambin en alemn con notas de H. J. de Collin, Leipzig, 1808, en 8o. Untitled-25 14/08/01, 12:54 251

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 252 \ 252 \ 252 \ 252 \ 252 \ “He vuelto a leer hoy el Orlando furioso y no puedo explicar cunto me tira y me entretiene esta lectura. Aqu hay vida y movimiento, color y riqueza; es llevado uno fuera de s al inmenso mundo y luego vuelto a traer dentro de s mismo; se vaga en el pilago infinito, suelta uno las ligaduras que le atan con el yo eternamente idntico, y cree uno en el existir, ms cabalmente, por estar desprendido de s mismo. Y esto sucede en el poema, a pesar de toda la exuberancia que en l se advierte y de la inquietud e impaciencia que en l predominan; a pesar de su forma y de su plan, cosa que ms bien se siente que se conoce, y que se advierte por la continuacin de la situacin y por aquel agrado y alegra que se sostienen a s mismos. Por supuesto que aqu no hay que buscar profundidad ni seriedad (pero tanto necesitamos de lo superficial como de lo profundo); y por lo que hace a la gravedad, buen cuidado tienen la razn y la suerte de que la fantasa no se mete en nada con ellas”. “Yo no espero haber dado en mi carrera potica un paso atrs, ni de lado, porque alguna que otra vez haya cedido algn tanto a las pretensiones del mundo y del tiempo. Las obras del poeta dramtico son arrebatadas ms pronto que todas las obras por el torrente de los siglos; l, a pesar suyo, se pone en continuo roce con el gran pblico, del cual no siempre sale intacto. Comienza por querer enseorearse de los nimos, pero a qu soberano no le sucede tener que convertirse en servidor de sus mismos sbditos para afianzar su dominio? Tal vez esto haya pasado por m, pues mientras llenaba la escena alemana con el ruido de mis obras, tambin algo he tomado del teatro nacional”. Despus de la traduccin de Fedra haba empezado Schiller un nuevo drama, cuyo asunto era la historia del falso Demetrio acaecida en Rusia, y trabajando en l le sorprendi la muerte, para dolor nuestro, el 9 de mayo de 1805.39Desde que volvi de Berln en el verano de 1804, a donde haba ido para ver representar su Tell se sinti enfermo de cuidado, mas esto pas enteramente. Con todo, de nada se quejaba ms en sus ltimos das que de que este ao no quera llegar la primavera. El jueves por la maana —da de su muerte— empez a delirar: hablaba mucho de soldados e instrumentos blicos y a veces pronunciaba el nombre de Lichtenberg cuyas obras estaba leyendo entonces. Al medioda se calm un tanto y se qued dormido con un sueo apacible, del cual despert en breve. Aprovechose de este momento para disponer que su 39.Dos actos de esta pieza con su plan enteramente trazado se encuentran en las obras pstumas de Schiller (t XII de sus Obras ). El seor de Maltiz ha concluido el Demetrio y, acaba de publicarlo. Untitled-25 14/08/01, 12:54 252

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 253 / 253 / 253 / 253 / 253 cadver se enterrase en silencio y sin pompa alguna. Luego volvi a animarse y exclam: “¡Ahora s que veo con claridad la vida; s, bien clara y patente!”. Poco despus, a eso de las seis de la tarde, se volvi a quedar dormido para nunca ms despertar. Segn la costumbre, debi haberse sepultado el domingo; mas como el cadver se corrompi muy pronto,40 fue preciso enterrarlo en la noche del sbado. Conforme a sus disposiciones, deban cargarlo unos aldeanos, mas al tiempo que stos lo llevaban, les salieron al encuentro muchos jvenes literatos y artistas que, enfervorizados de veneracin por el inmortal poeta, les quitaron el atad y lo cargaron en hombros. Condujronle al cementerio con lgubre silencio entre las 12 y la 1 de la noche. EL cielo estaba encapotado y amenazaba la lluvia. El viento haca crujir los ruinosos techos de la bveda sepulcral y las banderas flameaban con estrpito. Poner el atad delante de la sepultura y desaparecer el vendaval por entre las negras nubes y disiparse stas, todo fue uno, apareciendo la luna con apacible claridad reflejando sus primeros destellos sobre el fretro en donde yacan los preciosos restos mortales del poeta. Metironle en la fosa41 y volviendo a ocultarse la luna detrs de las nubes, la tempestad recobr su mpetu, como si quisiera advertir a los acompaantes de la prdida irreparable que acababan de sufrir. A quin, en este momento, no hubieran llegado hasta lo ms intimo las propias palabras del poeta? ¡Oh, maana, t alumbras la campia de los muertos! ¡Ah! y t, oh aurora de la tarde, haces apacible su largo sueo42Schiller dej cuatro hijos, dos varones y dos hembras, con su amada esposa. De sus tres hermanas, la menor haba muerto antes que l; la mayor est en Meinungen, casada con el seor Reinwald, consejero ulico, y la segunda, casada en Wrtemberg con el prroco de Meckmhl. Schiller no muri rico. El no era tan egosta ni tan prosaico para amontonar riquezas. Quin no conoce su bello himno El patrimonio de la tierra ? “El mundo, lo he abandonado” dice Zeus al poeta plaidero: Quieres t en mi cielo conmigo vivir? Cada vez que vengas, la puerta he de abrir. 40.Lo abrieron y le hallaron los pulmones deshechos, los ventrculos del corazn casi perforados, el hgado endurecido y la vejiguilla de la hiel extraordinariamente dilatada. 41.Las cenizas de Schiller descansan en la bveda comn. 42.Vase su poesa El fugitivo en sus Obras tomo I, pgina 44. Untitled-25 14/08/01, 12:54 253

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 254 \ 254 \ 254 \ 254 \ 254 \ Las facciones de su rostro estn representadas al fiel en el busto colosal de Dannekker, pues el poeta permiti que lo retratasen cuando se hallaba en Suabia. Adems de esto, poseemos su retrato en unas delgadas lminas de cobre, y mucho celebramos que el seor profesor Jagemann, de Weimar, que acaba de regalarnos dos retratos excelentes, el de Goethe y el de Wieland, se ocupe actualmente de hacer uno grande de nuestro Schiller en un trabajo imitando los retratos al creyn Permtasenos ahora, antes de terminar, hacer algunas ligeras observaciones sobre Schiller como poeta. El que siga las huellas de su carrera potica desde su origen advertir, tanto en sus primeras poesas como en los gigantescos caracteres que present despus, una estrecha relacin entre el sentimiento del poeta y la realidad de las cosas, que lo hacen aparecer ora luchando colrico, como en Wallenstein ora tierno como en Juana de Arco y en Mara .43 Este es tambin, a nuestro parecer, el motivo que hace que pinte con tal fuerza a su siglo, pero al mismo tiempo es causa de muchas bellezas y a la vez de muchas faltas que se encuentran en sus poesas. Lo que seguramente nadie podr negar es el ansia pura de nuestro Schiller por llegar a lo sublime de la perfeccin moral. “l era, como dice A. W. Schlegel, un artista virtuoso, en el sentido propio de la palabra, que renda el ms sincero homenaje a la verdad y a la belleza. En sus poesas lricas sealadamente es donde se nos ponen de manifiesto sus sentimientos, su carcter y la totalidad de su vida. En todas ellas vemos un espritu bogando con ahnco en pos del infinito, que quisiera escalar lo ms elevado y escudriar lo ms profundo; y es que nada es ms profundo que su alma misma de la cual fluyen ros de vida y de amor. l hace que este amor se desborde y se extienda a toda la naturaleza, la que quisiera poder abarcar amorosamente en fraternal abrazo. Sagrado y puro es su amor, pues por doquiera ve a la Divinidad, o presume que est cerca de ella cuando llegan a conocerla los ojos de los mortales. El siente la Divinidad en lo ms ntimo de su alma, y no es presuncin lo que tan vivamente siente su corazn, mas no lo puede explicar, y si la lengua se atreve, sus palabras lo hacen en una atmsfera de sacrosanto misterio”. “Dos velos negros e impenetrables estn colgados en los lindes de la vida humana, y an no ha habido ser viviente que los haya descorrido”. A esto aspir sin descanso el espritu de nuestro poeta: cual sombras le pasaban por delante las formas del tiempo; y slo la eternidad le prometa aquella permanencia en pos de la cual lanz sus miradas en medio del 43.Consltese al efecto la interesante disertacin de Falk: Sobre el diverso modo con que Goethe y Schiller han tratado el problema del destino en sus obras (Urania, publicado el ao de 1811). Untitled-25 14/08/01, 12:54 254

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 255 / 255 / 255 / 255 / 255 mayor alborozo. Pero es en vano: l hablaba en nombre de la vida; entonces qu es lo que puede conjurar esta tempestad de su alma? Slo esto: La amistad, y la vocacin, que jams desmayan, Se alcanzan despaciosamente, pero nunca acaban Y aunque den grano por grano, Dan arena para la obra de la eternidad, Y descuentan empero de la gran deuda del tiempo Minutos, das, aos... l se interna en la vida, pero jams se extrava por eso, pues constantemente la mira desde puntos de vista muy elevados, notando lo grande en lo pequeo y el todo en lo particular, y jams pierde de vista el alto fin para que fue creado el hombre.44 Esto le recordaba aquel bajel que se da a la vela, aquel paseo bajo los tilos y la sonora campana l no ve en la mujer slo el sexo, y en las vueltas de su danza percibe altos y refulgentes soles describiendo audazmente sus rbitas en la inmensidad del espacio. ¡Con cunta propiedad dice Juan Paul45 de l: “Este bardo irradia su esplendor potico hasta los dos confines, el de la vida y el de la muerte, a ambas eternidades, en el mundo presente y en el futuro; en suma, sobre los polos inmviles del orbe mvil, apareciendo en el centro con la aurora de la poesa reflexiva, sin ocultarse, a la manera del sol, que andando incesantemente del cnit al nadir, jams se pone, y al igual que la luna, que brilla con tenue luz durante el da. De aqu la dulce claridad de su Astrologa de su Doncella de Orleans de La Campana ”. Schiller era el mismo hombre poetizando, pensando y sintiendo. La paz sea con las cenizas del poeta, mientras su memoria vive eternamente entre nosotros, segn las palabras de Goethe: Lo que al hombre la vida slo dio a la mitad, Entero ha la posteridad de concedrselo. Las turbulencias de la guerra, que conmovieron toda la Alemania poco tiempo despus de la muerte de nuestro Schiller, fueron causa de que no se realizase el proyecto de Becker de celebrar exequias fnebres en memoria del poeta inmortal en todos los teatros nacionales importantes, y con el 44.Vase la disertacin: Sobre Schiller considerado como poeta moral (en el Diario de literatura artes lujo y moda octubre de 1818). 45. Prelecciones de Esttica leccin 1, pgina 134. Untitled-25 14/08/01, 12:54 255

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 256 \ 256 \ 256 \ 256 \ 256 \ producto de estas funciones comprar una hacienda que bajo el nombre de Schillers-Ehre (en honor a Schiller) habra de ser propiedad inajenable de su familia. Entre las honras fnebres ms famosas se cuentan las que se celebraron en Berln en 1806 por Sofa Bretanno y Pellegrin, las de Bremmen en el mismo ao y algunas otras posteriores. En Weimar se solemniza anualmente el aniversario de Schiller con una representacin de su Wallenstein y el autor de estas pginas se acuerda, estando en aquella ciudad el ao pasado de 1817, de unas excelentes palabras de apertura que se pronunciaron en esta ocasin. Entre las innumerables poesas y epitafios consagrados a la memoria y a la tumba de Schiller, se llevan la palma: el Epilogo de Goethe a la Campana de Schiller (en sus obras corresponde al tomo IX), la poesa de Seume titulada: Necropompa de Schiller (en el verano de 1806), y el Sepulcro de Schiller por Fr. Kind (en sus poesas N. A., Leipzig, 1817, t. II, pg 46). Al poner fin al presente escrito, hacemos votos fervientes porque Goethe, que es el nico capaz de escribir una biografa de Schiller, sobre todo a base de los datos epistolares, eleve un monumento duradero a su carsimo amigo, haciendo a la vez un sealado servicio al pblico alemn. EJERCICIO DE TRADUCCI"N ALEMANA, J. LUZ. FINEn febrero 13 de 1824. Untitled-25 14/08/01, 12:54 256

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 257 / 257 / 257 / 257 / 257II TRABAJOS LITERARIOS I I I I I SOBRE LAS NOVELAS SOBRE LAS NOVELAS SOBRE LAS NOVELAS SOBRE LAS NOVELAS SOBRE LAS NOVELAS ( Manuscrito indito octubre 9 de 1830).Quae medicamenta non sanant, ferrun sanat; quod ferrum non sanat, ignis sanat. 46 HIP"CRATES. ¡lzate, Cervantes del siglo XIX, a combatir el estrago de la novela con la cuchilla de la novela! Es posible que nuestro siglo, tan embarazado y tan dolorido, no pueda dar el genio que se necesita para cortar el mal de raz, el Hrcules que abata esta hidra de mil cabeza con su robusta maza? Desde luego es necesario que se escriba de las buenas por los hombres de bien, grandes escritores; pero no basta este primer convencido cooperador, como lo prueban las inimitables cuanto moralsimas novelas de Walter Scott, Miss Edgeforth, Manzoni, Grossi y algunos otros bien intencionados. Son margaritas que se pierden en el inmenso lodozal de esa falange que nos inunda. No hierro, no paos calientes, ha menester esta gangrena, sino el arma acerada del sarcasmo para sonrojar en lo adelante a los que intentaran tomar la pluma en son de novela y en veras de inmoralidad, que desterrara no slo el gusto por hacerlas sino el de leerlas. No es mucho 46. “Lo que no curan las medicinas, lo cura el hierro; y lo que no cura el hierro, lo cura el fuego”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 257

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 258 \ 258 \ 258 \ 258 \ 258 \ ms grave este mal en la actualidad, que lo que fue antao la lectura relativamente inocente de los libros de caballeras? Acaso no est maduro el tiempo para que surja y se levante el nuevo desfacedor de agravios de la injuriada sociedad? Hace ms de medio siglo, y sobre todo de treinta aos a esta parte, que no puede ponerse dique al torrente, es un nuevo diluvio universal, de que es menester, para su honra, que salga renovada la humanidad, que de lo contrario ni seguira la ley general de alcanzar el bien por el mal. Otra seal de que han llegado los tiempos a su punto, es el funesto refinamiento que se ha alcanzado en este gnero de composicin; refinamiento tal que ha obligado a los maestros del arte a espaciarse en minuciosas clasificaciones sobre la novela: de costumbres la sentimental la fisiolgica la psicolgica la presidiaria y qu s yo qu otras sesenta, inclusas todas bajo el amplsimo gnero de inmoral Slo para Madame Sand habra que crear una nueva especie, por no poder la suya encerrarse en ninguna de las mencionadas, si bien pertenece heroicamente al gnero amplsimo bajo el membrete susodicho. ¡Triste distincin, por cierto, la de esta famossima escritora! Y aprendan aqu las mujeres, que son muchas las lecciones que a la vez encierra esta gran celebridad femenil. Y le vali, por ventura, el genio —porque genio es— para sobreponerse a las debilidades de su sexo, y aun a las de la humana naturaleza? Por el contrario, estas faltas ocurrieron en razn directa de su misma superioridad. Fue ms mujer que todas en el despecho que le hizo empuar la pluma, no una, sino mil veces, sublevndose contra el ms santo de los vnculos; fue ms mujer que todas en el desborde que experiment en todos sus afectos y pasiones, que nos hizo ms que resollar por la herida de su fatalidad, pintando a todos los maridos como unos imbciles, tiranos o calculadores fros y egostas, incapaces, por lo mismo, de llegar hasta lo sublime y recndito del corazn de la mujer, su vctima. Delicada por cierto es la mujer; vaso frgil sin duda, en ms y mejor sentido de lo que vulgarmente se cree, a manera de un vidrio transparente y sonoro, que no hay vaporcillo que no le empae ni tropiezo que no haga vibrar toda la masa, sacudindola y quebrndola toda, apenas arrecia le percusin; cristal que necesita, para salir inclume de la viciada atmsfera mundanal, ser penetrado por la luz refulgente del Evangelio y vivificado por su santa y consoladora palabra. Bien dijo el pensador De Maistre que, “Desquiciado el Cristianismo, era menester encerrar a las mujeres en verjas de hierro”. Y no ya tan slo porque, suprimido ese eficaz resorte espiritual, quede la mujer expuesta a ser vencida en todo gnero de ataque, faltndole su escudo y su espada, sino material y muy principalmente, porque se enloquece y extrava en los lances extraordinarios de la vida (que por su frecuencia son ordinarios), y sealadamente con los laureles amatorios y literarios. Untitled-26 14/08/01, 12:55 258

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 259 / 259 / 259 / 259 / 259 II II II II II GU GU GU GU GU AL AL AL AL AL TERIO SCOTT TERIO SCOTT TERIO SCOTT TERIO SCOTT TERIO SCOTT48 48 48 48 48 ( Revista Bimestre Cubana noviembre – diciembre de 1831). Nadie ignora que la imaginacin de este ingenio peregrino corre pareja con su fecundidad, pero muy pocos saben hasta qu grado prodigioso se extiende esa facultad creadora. Siendo Gualterio Scott tan conocido en el orbe civilizado como el prncipe de la novela histrica, apenas hay quien sepa entre los extranjeros que cuando principi a aparecer como novelista, Efectivamente, el triunfo la envanece y desvanece, la resistencia la exaspera, el obstculo la precipita, viniendo a parar tanta valenta en lgrimas, humillacin y despecho, y lo que es peor que todo ese purgatorio de tormentos, en el infierno de la inmoralidad. No podr esta malhadada criatura exclamar con ms verdad que la inconsolable Raquel, como sta deplorando la prdida de sus hijos, aqulla deplorando la prdida de su virtud: “¡Oh, vosotros, todos los que transitis por ese camino, atended y mirad si hay dolor semejante a mi dolor!?”. Y bendito Dios cuando prevalece el dolor, que ya es el primer paso para el santo vaco47 del arrepentimiento. A este propsito no puedo menos que recordar la profunda observacin de un voto, el ms autorizado en la materia. Habla Madame de Stal: “El amor, que es un episodio en la vida del hombre, es todo el poema en la de la mujer”. No se puede escribir mejor su historia: as le sucede en bien y en mal. Por eso un desliz en la uniforme senda del pudor suele dar al traste con todo el cortejo de las dems virtudes y pervertir a una mujer hasta en sus relaciones de intereses materiales con la sociedad, lo que no le acontece tanto en el varn, por razones que con gusto desmenuzara, pero que me llevaran demasiado lejos de la cuestin presente, aunque en rigor sean parte de ella misma. Oct. 9, 1830. 47. Palabra no clara (Roberto Agramonte). 48.Vase la carta de Luz sobre Scott, De la vida ntima pp. 81-86. B.A.C. t. 8. *En la presente edicin vase volumen V. ( N de la E .) Untitled-26 14/08/01, 12:55 259

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 260 \ 260 \ 260 \ 260 \ 260 \ ya haba recogido lauros como poeta distinguido.49 Pero tal es la magia y superioridad de su prosa, que con ella eclips completamente su poesa, por ms sobresaliente que fuese entre sus mismos compatriotas. Ms an, entre aquellos que conocen al poeta, al novelista y hasta el historiador, hay infinitos a cuya noticia no ha llegado que ningn gnero de composicin ha sido extrao al inimitable escritor escocs. Estas razones nos hacen creer que nuestros lectores no podrn menos que recibir con sumo inters una lista cronolgica de sus numerossimas obras, formada segn las noticias ms exactas que hemos podido recoger, agregando una que otra rpida advertencia para ilustrar el asunto; y si bien es averiguado que ningn escritor de nuestros das compite con el mgico de Abbotsford ,50 en su gnero predilecto, ya nos convenceremos antes de llegar al fin del catlogo, vindole tomar tan variadas formas, que ha venido a ser un nuevo Proteo para asombro del mundo literario. Gualterio Scott apareci ante el pblico por vez primera el ao de 1799, ya cumplidos los 30 aos de su edad, como traductor de la famosa tragedia alemana de Goethe, titulada Goetz de Berlichingen el de la mano de hierro. Publicose annima en Londres, sin que despus se haya vuelto a hablar mayormente de esta traduccin. En 1802 dio a la prensa los Romances o Poesas Nacionales del Rayano Escocs con sus notas e introduccin, en dos volmenes en cuarto. En 1804, el romance titulado Sir Tristam por Toms de Ercildoune, con una disertacin preliminar y el correspondiente comentario; en 1805, los Cnticos del ltimo menestril un tomo; en 1806, Cantatas y Obras Lricas 2 tomos en cuarto; en 1808, Marmion poema en diez cantos y las obras de Dryden en 18 volmenes, con notas histricas, crticas y explanatorias, y la vida del autor, que se lleva un tomo; en 1809, los Papeles Polticos y Cartas de Sir Rafael Sadler, con notas histricas y una memoria de su vida, como tambin la coleccin de los discursos sueltos de Somer, en 12 tomos, en cuarto de marca; en 1810, las obras poticas de Ana Stewar, con extractos de su correspondencia literaria, y la Dama del Lago poema en un tomo, en cuarto; en 1811 la Visin de Don Rodrigo poesa, en 1813, Rokeby poema; en 1814, las obras completas de Swift, con notas y la vida del autor, 19 tomos en cuarto, El Seor de las Islas poema, y las antigedades fronterizas de Inglaterra y Escocia; en 1815, las Cartas 49.Nada menos que Byron es el fiador de nuestro aserto. En una carta suya a un amigo, hablndole de los primeros poetas de la Gran Bretaa, tuvo la graciosa ocurrencia de trazar un tringulo dividido por paralelas en varios escalones, donde distribuye segn su mrito a cada uno de ellos, colocando a Gualterio sobre su vrtice, aadiendo a continuacin estas palabras: “l es inconcusamente el monarca de este Parnaso, y el ms ingls de todos nuestros vates”. 50.Quinta de Gualterio Scott, su residencia ordinaria, a 10 leguas de Edimburgo. Untitled-26 14/08/01, 12:55 260

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 261 / 261 / 261 / 261 / 261 de Paulo a su familia 3 tomos (aqu describe su primer viaje a Francia); El campo de Waterloo poesa, y una obra acerca de la Islandia; en 1819, una noticia de las joyas de la corona de Escocia y Antigedades provinciales y escenas pintoresca de Escocia con investigaciones histricas; en 1820, poemas menores de P Carey, con su prlogo; en 1822, Halidon Hill poema; en 1827, La Vida de Napolen 9 tomos, en cuarto, Memorias de Larrochejacquelin con su proemio para el primer volumen de la Miscelnea de Constable, y las Cartas de Malaquas Malagrowther sobre el medio circulante; en 1828, Cuentos de un Abuelo (obrita en que se ponen al alcance de los nios las pocas ms notables de la historia de Escocia), primera serie, en 3 tomos; y en 1829, segunda serie, 3 volmenes. Agreguemos a todas estas obras Harold el Impvido y las Bodas de Triermain que la primera vez aparecieron como annimas; los Ensayos sobre la Caballera el Romance y el Drama en el suplemento a la Enciclopedia Britnica, 3 tomos; las Vidas de los Novelistas 4 tomos, Caracteres del difunto Duque de Buccleuch de Lord Sommerville de Jorge III, de Byron y del Duque de York ; el Visionario poema; tres papeles peridicos que vieron la luz pblica en el Semanario de Edimburgo sobre el estado del pas, en 1820, e innumerables contribuciones annimas a diversas obras peridicas, entre las cuales podemos mencionar ms particularmente las Revistas de Edimburgo la Trimestre y la Extranjera de Londres, el Registro Anual de Edimburgo y otras. Recordemos por ms seas que en la bien acabada relacin de las campaas de 1814 y 15, inserta en esta ltima coleccin, desde luego descubri el pblico una pluma en extremo original, que no poda ser otra sino la del autor de Waverley. Tambin debe advertirse que ha contribuido igualmente con sus bellsimas pginas a hermosear los Aguinaldos o Keepsakes, esos dijes literarios que con tanta esplendidez se publican anualmente en Inglaterra. Entre otros mil artculos interesantes ha dado en uno de ellos una tragedia original. Es asimismo suyo el famoso artculo sobre las obras del alemn Wieland, publicado en un nmero de la Revista Extranjera correspondiente al ao de 1829. Tambin ha continuado dando a luz, en 1830, los Cuentos de un Abuelo y abrazan las dos nuevas series las pocas mas notables de la historia de Francia, en 6 volmenes. En el presente ao a publicado la Historia de Escocia en 3 tomos, para la Enciclopedia del doctor Lardner, y con sus curiosas Cartas sobre la Demonologa y Nigromancia ha contribuido para la Coleccin que bajo el ttulo de Librera de Familia publica su yerno Mr. Lockhart, editor de la Revista Trimestre de Londres. En fin, bien podremos asegurar que no hay empresario alguno literario en todo el mbito de la Gran Bretaa que no implore el poderoso auxilio de esta pluma privilegiada. Entremos ahora en el mare-magnun de las novelas. Estas han salido en el orden siguiente, y cada cual en 3 volmenes, exceptundose aquellas Untitled-26 14/08/01, 12:55 261

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 262 \ 262 \ 262 \ 262 \ 262 \ que especificaremos. En 1814 vi la luz el Waverley ; en 1815, GuyMannering ; en 1816, El Anticuario y la primera serie de los Cuentos de mi Posadero que consta del Enano negro y de Los Puritanos 4 tomos; en 1818, el Rob Roy y la segunda serie de los Cuentos de mi Posadero que contiene el Corazn de Mid-Lothian 4 volmenes; en 1819, la tercera serie de dichos cuentos, que contiene la Novia de Lammermoor y la leyenda de Montrose 4 tomos; en 1820 el Ivanhoe El Monasterio y El Abad ; en 1821, Kenilworth ; en 1823, El Pirata y Las aventuras de Nigel ; en 1824, los Baos de S. Roman Peveril del Pico y Redgauntlet ; en 1825, los Cuentos de los Cruzados en 4 volmenes; en 1826, Woodstock ; en 1827, las Crnicas de Canongate (barrio de Edimburgo), primera serie, 2 volmenes; en 1828, dem, segunda serie; en 1829, Ana Geierstein y ltimamente la Matilde Sobienski y Roberto de Pars Tngase asimismo presente que desde 1829 est entendiendo Gualterio en la edicin completa, corregida e ilustrada de sus novelas, de la cual sale un volumen al mes, enriquecido de innumerables notas y apndices.51 Tampoco se olvide que Scott ha sido hasta el ao ltimo oficial primero del Supremo Tribunal de Edimburgo, ocupacin que durante las sesiones robaba tiempo a sus tareas literarias. Con este motivo, hemos odo contar que muchas veces correga pruebas para la imprenta, y aun compona pasajes enteros de sus obras, a la sazn que estaba tomando notas de alguna causa en la misma sala del tribunal. Finalmente, no deja de ser un hecho literario bastante curioso que existen todos los manuscritos originales, con la particularidad de estar enteramente de puo y letra del autor, excepto las obras de los aos 1818 y 19, poca en que, hallndose afligido de una enfermedad sumamente penosa, se vio obligado a echar mano de un amanuense. Estas novelas hacen en todo 76 volmenes en 80, impresos en letras muy metida. Olvidsenos agregar a la primera lista una coleccin de Sermones doctrinales que public a instancia de un eclesistico amigo suyo, en un volumen en 80. De forma que, sumando el nmero 76 de los tomos de las novelas, con 50, por lo menos, que hay original suyo en todas las dems obras, as poticas como prosaicas, tenemos el asombroso total de 126 libros en el espacio de 31 aos, esto es, a razn de casi cuatro volmenes anuales. Y cmo es dable, se preguntar, aun suponiendo la mayor facilidad y presteza de redaccin, llegar a semejante resultado, sin el mayor tesn y constancia? 51.Acabamos de saber que, tratando el autor de pasar el invierno en Npoles, se dio prisa a concluir este trabajo, habindola efectivamente realizado un ao antes de su compromiso con el pblico. (Vase El Noticioso de esta ciudad, de primero de diciembre de 1831.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 262

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 263 / 263 / 263 / 263 / 263 Efectivamente, se nos ha asegurado por personas muy fidedignas que ni siquiera un da ha pasado en esos 31 aos, en que no haya compuesto nuestro autor; advirtiendo que aun durante sus viajes jams ha dejado de escribir por lo menos dos horas diarias, cualquiera que fuesen sus dems ocupaciones o compromisos. Quin no dira que la composicin se ha hecho tan indispensable a su vida intelectual como lo es el alimento a la corporal? Cesen, pues, Voltaire y el Tostado de ejercitar exclusivamente nuestra admiracin, que ya queda el primero vencido en cuanto al nmero, y ms que compensando en cuanto a la variedad; al paso que hasta al mismo Abulense disputara la palma de la fecundidad el prodigio de las montaas Caledonias.52 52.Con efecto, el Tostado escribi 27 volmenes en folio quedando ventajosamente contrapesado con los 126 de Gualterio Scott, de los cuales 50 son en cuarto y los restantes en octavo, la letra metida. Al Tostado se le han calculado cinco pliegos manuscritos al da. Gualterio Scott casi llegara a seis, por esa cuenta. Sin embargo, es fcil convencerse de la exageracin de este cmputo, atendiendo a que cinco pliegos diarios daran ms de 227 volmenes en folio, aun impresos en letra pequea. Omitimos el clculo por evitar prolijidad. 53. “El amor es, atrevido… tenemos encendidas nuestras lmparas. No sabas que la iniquidad no se apoya slo en su fuerza, sino tambin en la credulidad y en el miedo de los dems?”. III III III III III C C C C C AR AR AR AR AR T T T T T AS A ELPIDIO AS A ELPIDIO AS A ELPIDIO AS A ELPIDIO AS A ELPIDIOSOBRE LA IMPIEDAD, LA SUPERSTICI"N Y EL FANATISMO EN SUS RELACIONES CON LA SOCIEDAD, POR EL PRESBTERO DON FLIX VARELA, TOMO 1ro: IMPIEDAD NEW YORK, 1835 ( Diario de la Habana diciembre 29 de 1835).Lmore intrepido… teniamo accese le nostre lampade… Non sa pevate, che l’iniquit non si fonda soltanto sulle sue forze, ma ben anche sulla credulit sullo spavento d’altrui?53MANZONIHe aqu una notable aparicin sobre nuestro horizonte literario; notable por la gravedad del asunto sobre que versa; notable por la profundidad Untitled-26 14/08/01, 12:55 263

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 264 \ 264 \ 264 \ 264 \ 264 \ con que est tratado, y notable, en fin, por el nombre del autor que lo ha desempeado. No es nuestro nimo por el momento extender un anlisis circunstanciado de una obra tan eminentemente filosfica, donde, para siempre, qued asegurada la divina alianza de la regin y la filosofa. Queremos tan slo anunciarla, para que el pblico juzgue por s mismo, contentndonos nicamente con llamar su atencin sobre ciertos particulares, que ofrecindoles nuevos datos para sentar su fallo, contribuirn ms eficazmente a llenar el importante objeto a que fue destinada. Este libro que el autor tiene la modestia de dirigir a la juventud de su patria, va encaminado a cuantos blasonan de pensadores y patriotas. En l se demuestran matemticamente, o mejor dicho, en l se hace sentir de extremo a extremo la indispensable necesidad de los vnculos interiores para conseguir la felicidad eterna y aun la temporal; en l reluce la sublimidad del Evangelio, eclipsando con su divino resplandor a cuantos sistemas de moral invent la humana sabidura; en l se trata de formar hombres de conciencia en lugar de farsantes de sociedad; hombres que no sean soberbios con los dbiles, ni dbiles con los poderosos. En l hallar el poltico abundante materia para graves meditaciones, el padre de familia los ms saludables consejos para el gobierno de sus caros hijos, el director de la juventud los ms preciosos documentos para no malograr el fruto de sus faenas, el ministro del altar los ms oportunos avisos para conseguir el fin que la religin santa se propone. Los impostores y los dspotas llevan grandes desengaos en este libro: en vano se esforzarn de hoy ms estos perversos en profanar el sagrado asilo de la iglesia para sostener sus siniestras miras: ellos sern echados del templo como los hipcritas y fariseos, convirtindose contra sus pechos aquellos mismos rayos con que intentaron exterminarnos: aqu se descubren hasta en sus ltimos escondrijos los sofismas y las cadenas con que pretenden embaucar y aherrojar al miserable pueblo: aqu se trata de hacernos a todos, gobernantes y gobernados, cristianos y consecuentes y no cristianos contradictorios. En una palabra, la verdad desnuda y sin rodeos es la divisa del amigo de Elpidio. Mas no siendo su nimo, como l mismo insina, exasperar, sino advertir, la verdad se dice en todos casos sin permitirse ni aun las ms lcitas y remotas alusiones. He aqu pintadas, sin querer, la ndole y circunstancias del escritor. Efectivamente, slo el haber concebido una obra de esta naturaleza es claro indicio de una de aquellas almas grandes que se consagran exclusivamente a la felicidad presente y futuras de sus hermanos; slo una caridad tan ardiente y acendrada como la que anima su pluma, pudiera haber inspirado tanta valenta y tanta modestia en reprender, tanto calor, y tan sostenida uncin en persuadir: tan pronto nos hace acordar del enrgico y sublime Bossuet, como del insinuante y dulcsimo Granada. Slo un obserUntitled-26 14/08/01, 12:55 264

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 265 / 265 / 265 / 265 / 265 vador tan ejercitado podra tomar tan exacta noticia de los efectos, y dar tan atinadamente con las causas; slo un veterano no menos aguerrido en el campo abierto de la enseanza que en las regiones ocultas de la conciencia, podra tocar con tal maestra todos los registros del corazn, para corregir los extravos del entendimiento para enmendar las perversiones del corazn; slo el hombre que ha pasado la vida practicando las virtudes evanglicas con el fervor de los apstoles, sera capaz de pintar la virtud con los vivos colores que l lo hace, copindola del original que alberga en su pecho. Perdona, ¡oh, varn justo! Perdona que no ensalce el mrito que te distingue, no en gracia del autor, que ni necesita ni admite semejante homenaje, sino en obsequio de algunos de nuestros mismos compatriotas, que no tienen la dicha de conocerte tanto como yo, para que la obra de tu alma y de tu corazn surta mejor el suspirado efecto; y esta idea har reconciliar tu excesiva modestia con mi justificada osada. Fuerza es publicarlo para nuestro bien; para que cunda y prenda por doquiera la semilla de las santas doctrinas, quedando ahogada la cizaa. De ti puede decirse con ms verdad que de ningn otro mortal, que haces lo que dices, y dices lo que sientes. Contina, pues, oh digno sacerdote de la verdad, en tu ministerio de bendicin: contina en derramar sobre nosotros los raudales de luz con que plugo el padre de las luces iluminar tu grande entendimiento, y acaba de aclamar cuanto antes con el blsamo de tus palabras aquel vehemente deseo que tan patticamente nos has inspirado t mismo al terminar esta primera parte: dgnate de acceder a nuestros votos, aun cuando no fuera ms que para enjugar las lgrimas que tan copiosamente hemos vertido, y para siempre vertiremos. He aqu las palabras: “No ignoras que, si circunstancias inevitables me separan para siempre de mi patria, sabes tambin que la juventud a quien consagr en otro tiempo mis desvelos, me conserva en su memoria, y dcenme que la naciente no oye con indiferencia mi nombre. Te encargo, pues, que seas el rgano de mis sentimientos, y que procures de todos modos separarla del escollo de la irreligiosidad. Si mi experiencia puede dar algn peso a mis razones, diles que un hombre de cuya ingenuidad no creo que duden, y que por desgracia o por fortuna conoce a fondo los impos, puede asegurarles que son unos desgraciados, y les advierte y suplica que eviten tan funesto precipicio. Diles que ellos son la dulce esperanza de mi patria, y que no hay patria sin virtud, ni virtud con impiedad”. “Ya, mi Elpidio,54 no nos veremos, a no ser que vengas a hacerme una visita. Entre tanto, pienso mandarte otra serie de cartas sobre la supers54.Posiblemente el Elpidio de Varela es Luz. Pero vase sobre este punto, Figarola Caneda, Bibliografa de Luz y Caballero p. 8 (Roberto Agramonte). Untitled-26 14/08/01, 12:55 265

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 266 \ 266 \ 266 \ 266 \ 266 \ ticin y el fanatismo, si el cielo me conserva la salud que disfruto, pues an me hallo a los cuarenta y ocho aos de mi edad, y ms fuerte que a la de veinte. Sin embargo, frmase ya en el horizonte de mi vida la infausta nube de la ancianidad, y all a lo lejos se divisan los lgubres confines del imperio de la muerte. La naturaleza en sus imprescriptibles leyes me anuncia decadencia, y el Dios de bondad me advierte que va llegando el trmino del prstamo que me hizo de la vida. Yo me arrojo en los brazos de su clemencia sin otros mritos que los de su hijo, y guiado por la antorcha de la fe, camino al sepulcro, en cuyo borde espero, con la gracia divina, hacer con el ltimo suspiro, una protestacin de firme creencia, y un voto fervoroso por la prosperidad de mi patria. ¡Adis, Elpidio… Adis!” Habana, 23 de diciembre de 1835. IV IV IV IV IV LA SEORA CONDESA DE MERLIN LA SEORA CONDESA DE MERLIN LA SEORA CONDESA DE MERLIN LA SEORA CONDESA DE MERLIN LA SEORA CONDESA DE MERLIN CONCIERTO DEL SEOR CONDE DE PEALVER ( Diario de la Habana julio 12 de 1840). Es cosa sabida de todos que exista en Pars, desde la poca de la restauracin francesa, una hija de la Habana que ha sido, y an es, uno de los ms bellos adornos de la sociedad parisiense; pero slo haba llegado hasta nosotros el eco debilitado de las celebraciones que le tributaban los admiradores de su talento en Francia, y nadie contaba con la dicha de verla aparecerse casi repentinamente en la Habana, dando ocasin a sus compatriotas de aplaudirla a su vez, con ese entusiasmo ardiente y admirativo que los distingue, y agregando as, de paso, ese nuevo triunfo, el ms legtimo de todos, a los muchos y brillantes que ha sabido conseguir en los pases extraos que ha visitado. La pluma elegante y fcil de la Seora Merln nos ha dado a conocer las circunstancias novelescas e interesantes que le obligaron a dejar su patria a los doce aos de edad, y que la condujeron a Pars despus de haber dado la mano de esposa al general Merln, nombre, sea dicho de paso en honor de la justicia, que ha debido ms ilustracin a los triunfos pacficos, pero gloriosos, cosechados en los salones de Pars por la amiga de Mara Malibrn, que a los que recogiera en el campo del honor el edecn favorito Untitled-26 14/08/01, 12:55 266

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 267 / 267 / 267 / 267 / 267 de Jos Bonaparte.55 Mas sea ello lo que fuere, gracias a esa imaginacin, ardiente y viva, a esa sensibilidad exquisita, ricas dotes con que se halla generalmente adornado el bello sexo bajo el cielo de Cuba, la Seora Merln, sacando partido de tan bellas facultades, pronto consigui colocarse en el lugar distinguido que la suerte le tena reservado en el seno de la sociedad de Pars. ¡Cuntas paisanas suyas, dotadas por la naturaleza con esas prendas brillantes de la imaginacin y de la sensibilidad, origen fecundo del talento, viven y mueren dolorosamente, por decirlo as, en estado de crislidas, sin hallar campo en que desplegar al sol sus lcidas alas! Frtil y rica semilla de Cuba, regada en un terreno menos frtil y rico, qu te ha faltado sino el roco vivificante que te hiciera brotar y abrirse al sol el cliz perfumado de sus flores tropicales? Mas el numen potico nos arrastra, y a quin no arrastrar al tratar de estas materias? Volvamos a nuestro asunto. Los salones de Madame Merln han sido el rendez-vous de todas las notabilidades musicales de Pars. En ellos han resonado muchas veces los acentos apasionados de Mara Malibrn. La Grisi, La Persiani, Rubini, Lablanche, han dado all conciertos brillantes a que ha concurrido, presurosa, la flor de la sociedad parisiense. A imitacin de otros debutantes de fama, Paulina Garca, ltimo vstago de la gran dinasta cantante, y Mario di Candia, el tenor improvisado, antes de lanzarse en pos de las glorias del teatro y a la conquista de esa aureola luciente que cien en Pars la frente de todo artista de mrito, se preparaban ambos en los salones de Madame Merln para esa lucha gloriosa, y recogan all a buena cuenta, y en presencia de una auditora inteligente, los aplausos y los estmulos de que tanto ha menester el autor que se lanza a las tablas; y es preciso decir que el pblico de la Academia Real de Msica y del teatro del Oden, ha sancionado siempre los juicios anticipados de esa especie de jurado filarmnico, confirmando con sus aplausos las reputaciones comenzadas bajo tan favorables auspicios en los salones de la calle Bondy. No contenta, sin embargo, con esta posicin brillante y con estos triunfos musicales, y cediendo al influjo de la moda, que consiste, en el gran mundo de Pars, en lanzar lo menos un par de in octavos en la circulacin, la Seora Merln escribi y public la historia de sus doce primeros aos, relacin verdica, aunque llena de detalles e incidentes novelescos que luego fue completada con dos tomos ms, bajo el ttulo de Souvenirs et Memoires ; pero esta segunda palidece y parece larga y descolorida al lado 55.En una nota bibliogrfica manuscrita de Alfredo Zayas, se lee: “Sobre el General Merln, por Jos de la Luz, julio 12 de 1840”. El estilo de este artculo es de Luz. Vase la rplica a este juicio de Luz sobre el general Merln en el Apndice 1 y la dplica en el Apndice 2. Luz celebra en don Jos Mara Xenes “los donativos con que socorri a la madre patria en la poca gloriosa de la guerra de la independencia”. (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 267

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 268 \ 268 \ 268 \ 268 \ 268 \ de los Doce primeros aos y sobre todo, al lado de la historia de Sor Ins episodio interesante y dramtico, escrito con naturalidad y elegancia. La Seora Merln ha escrito recientemente la historia de Mara Malibrn, que no hemos tenido el gusto de leer. Sea de ello lo que fuere, Mme. Merln, la escritora, debe ceder el paso a Mme. Merln, la discpula de Garca, mal que le pese a esa Corina habanera. En Pars los fabricantes y las fabricadoras de novelas exceden en el da al nmero de lectores; las voces privilegiadas y las cantoras del mrito de Mme. Merln son algo ms raras. Precedida por tan gloriosos antecedentes, habr apenas un mes que lleg a nuestro suelo la trnsfuga de Santa Clara, y relacionada, como lo est, con las principales familia de la Habana, es fcil formarse una idea de la obsequiosa acogida que habr encontrado en su seno. Entre los ms distinguidos homenajes que se le han tributado, debe contarse en primera lnea el concierto dado por el seor Conde de Pealver en la noche del 8 del corriente. La ocasin era bella para una persona que a buen ttulo goza de la fama de fino apreciador en materia de msica, y a fe que el resultado en esta, como en otras ocasiones, ha venido a confirmar esa merecida reputacin de inteligencia y gusto. A las diez dio principio el concierto, en presencia de una lucida concurrencia, por el do de Norma que cantaron las seoras Merln y Osorio. Hacer aqu el elogio de la voz de Mme. Merln, no sera ms que repetir lo que todo el mundo dice y sabe. Sin embargo, satisfecha la mayora de los oyentes con la impresin viva y embelesadora que causan los ecos de esa voz trinadora y vibrante, son pocos los que ponen su atencin en la parte acaso ms admirable de su canto, que es la escuela: la escuela de Garca y de Mme. Malibrn, la amiga de la Seora de Merln, y a cuyo lado se ha perfeccionado nuestra compatriota en el arte de conmover los nimos y arrebatar un auditorio. Nada iguala la sensacin que producen los efectos sabiamente combinados de una voz que sabe pasar de las entonaciones llenas de fuego y pasin, a las blandas modulaciones de un canto lleno de suavidad y ternura, que suspende y embarga un auditorio, y le tiene muellemente columpiado en medio de una dulcsima y grata meloda. Estos efectos se hicieron sobre todo sensibles en el aria bellsima que cant Mme. Merln del final de Luca tantas veces aplaudidas en el teatro y ejecutada por Montresor, si no con buena voz, al menos con exquisito gusto. La seora Osorio posee en su voz un instrumento admirable. Su canto suave, y el timbre argentino de su voz, nos recordaron ms de una vez los acentos dulces y afinados de la Rossi: tiene un registro sumamente extenso; y en las entonaciones graves adquiere su voz un sonido claro y tremulante que produce el ms grato efecto. Cant con mucho gusto y expresin el do de la Norma el terceto de la misma pera, y por fin, una preciosa y aplaudida aria de Scaramucia. Untitled-26 14/08/01, 12:55 268

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 269 / 269 / 269 / 269 / 269 La seorita de Pealver se present en seguida a cantar una aria de la Elosa del maestro Costa, pieza que despleg una brillante ejecucin, y que slo pudiera haber acometido una aficionada de su fuerza y maestra. El seor Costa, director de la pera de Londres, ha compuestos varias peras clebres, como la Elosa que nadie conoce, pero que se hallan salpicadas de piezas lindsimas, de un corte y factura nada comunes, y con una msica enteramente original, llena de rpidas y violentas transiciones y la ms difcil ejecucin. Pero la seorita Pealver est acostumbrada a las pruebas difciles en ese gnero. Duea de una voz pastosa, sonora y afinada como un instrumento, que maneja con el mayor gusto y maestra esa distinguida cantora, posee un don ms raro y apreciable, que al hablar de la seorita Merln hemos llamado equivocadamente el arte, que el arte mismo es incapaz de alcanzarle. Este don es el alma, el alma que se derivan toda expresin y todo sentimiento msico. Los amigos de la seorita Pealver y los aficionados filarmnicos que han tenido en distintas ocasiones el gusto de aplaudir su canto apasionado y expresivo, tienen hoy puestos los ojos en ella con ms inters que nunca. nica joya que resta de aquel terno brillante en que figuraban las seoritas de Zamora y Topete, sola ha quedado Teresita para hacer menos sensible la ausencia de esos jilgueros de Cuba, que han tomado su vuelo hacia lejanas tierras, mientras que en su retiro silencioso la seorita Martnez parece haber olvidado los aplausos que tantas veces han acompaado y cubierto sus alegres y brillantes trinos de ruiseor. En fin antes de concluir, sealaremos brevemente algunos de los incidentes menores de esta esplndida soire El seor Tllez, discpulo de la academia de Santa Cristina, cant con gusto y afirmacin la parte que le corresponda en el terceto de Norma y en el do de Roberto Devereux El seor Rappeti, director de la orquesta, toc con su acostumbrada maestra unas variaciones sobre un tema de Beethoven, que aunque ya tocadas por l en otras ocasiones, parecen siempre nuevas bajo el arco lleno de dulzura y afinacin de ese distinguido profesor. Los seores Blanco y Enea desempearon, como era de esperar de estos artistas, el difcil encargo de acompaar en el piano a las ejecutantes. Por fin, un baile que dur hasta el da complet esta lucida y bien combinada funcin que, adems del auditorio que se holgaba al resplandor de sus mil bujas, contaba otro no menos numeroso que, sentado en los bancos y en los estrados improvisados de la alameda de Paula, bajo los rayos de una hermosa luna, oa, con no menos satisfaccin y con una envidiable comodidad, los acentos armoniosos que resonaban en la sala, y de vez en cuando, daba muestras de su entusiasmo y placer con sus repetidos y prolongados aplausos. UN CONCURRENTE. Untitled-26 14/08/01, 12:55 269

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 270 \ 270 \ 270 \ 270 \ 270 \V V V V V SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA LA CONDESA DE MERLIN LA CONDESA DE MERLIN LA CONDESA DE MERLIN LA CONDESA DE MERLIN LA CONDESA DE MERLIN56 56 56 56 56( El Faro abril 27 de 1844). Seores redactores del Faro : Dos das hace que el Diario de la Habana da lugar en su folletn a un juicio algo apasionado de la obra titulada Viaje a la Habana por la seora Condesa de Merln. Digo apasionado, y ojal me equivoque, porque hasta ahora no he visto en los artculos publicados ni una sola palabra que arguya imparcialidad de parte del crtico, cualidad sin la cual todo juicio es exagerado, apasionado. No es mi objeto combatir ahora el del seor “Verfilo”. Tampoco prometo hacerlo despus, antes de ver su conclusin, pues pudiera suceder que adoptando el buen camino, despus de exponer los errores, pagase el tributo de justicia que se debe a lo bueno que encierra la obra de la seora Condesa. Mientras tanto, justo es que cuando en vez de denunciar con sentimientos indiscutibles, vemos prurito de abultarlos, fundando en ellos un triunfo cacareado con chanzonetas festivas y picantes burlas, justo es vea tambin el pblico la opinin que de tan fisgada obra y atacada autora ha emitido una cubana ilustre y clebre por sus talentos, la seorita Gertrudis Gmez de Avellaneda. Al efecto, suplico a Uds., seores Redactores, se sirvan dar cabida en su peridico, con estas lneas, a los siguientes trozos de los apuntos biogrficos que preceden al Viaje de la Condesa. APUNTES BIOGRFICOS DE LA CONDESA DE MERLIN,POR DOA GERTRUDIS GOMEZ DE AVELLANEDA.“La seora doa Mercedes de Santa Cruz, hoy Condesa de Merln, naci en la ciudad de la Habana hacia los aos de 1794 a 1796. Precisados sus padres, los seores condes de Jaruco, a emprender un viaje a Europa 56.Ttulo de Roberto Agramonte. Untitled-26 14/08/01, 12:55 270

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 271 / 271 / 271 / 271 / 271 a causa de sus intereses, confiaron la nia, que estaba an en edad muy tierna, a los afectuosos cuidados de su bisabuela, anciana respetable, a quien consagra en sus Memorias los ms tiernos recuerdos. Al lado de aquella dama vivi feliz y adorada hasta la edad de nueve aos, poca en que volvi a la Habana el conde de Jaruco, y en que su hija experiment los primeros sinsabores de su vida. Haba sido hasta entonces tan entraablemente querida por cuantas personas la cercaban, gozando de tan absoluta libertad, y aun podemos decir que tan acatado imperio, que a pesar de sus pocos aos, vease desenvuelto su carcter noble, franco, resuelto, con aquel espritu de independencia que no es cualidad demasiado excepcional entre las hijas de Cuba, pero s siempre temible para la propia ventura en las mujeres de todos los pases. La seora Merln reconoce, en varios pasajes de su primera obra literaria, la necesidad de una perfecta armona entre la educacin y la posicin social a que est destinado el individuo; y cuando nos pinta su carcter natural desarrollado sin ningn gnero de contradiccin, impetuoso, indmito, confiado y generoso, pensamos con tristeza en lo mucho que la habr costado acomodarse a los deberes sociales de la mujer, y ajustar su alma a la medida estrecha del cdigo que lo prescribe. Acaso por efecto de esta prevencin nos conmueven dolorosamente algunas pginas de sus Memorias en las que la autora habla de su pas, de su infancia, de su corazn; y donde, al travs del exacto raciocinio de un espritu elevado, esclarecido y modificado por el conocimiento de la vida y de los hombres, pensamos ver chispear las centellas de una imaginacin de los Trpicos, revelando los instintos atrevidos de un alma ardiente como aquel cielo, valiente y vigorosa como aquella naturaleza, tempestuosa e indmita como aquellos huracanes. Sin embargo, el estilo de la seora Merln es en lo general templado, fcil, exacto, elegante y gracioso. Se encuentra en sus escritos un juicio exacto y una admirable armona de sus ideas. Grandes modificaciones, como ella misma confiesa, han experimentado el talento y el carcter de la persona que nos ocupa: y si no han sido ventajosas a su originalidad como escritora, creemos que le debieron ser tiles en su destino de mujer. Nada de particular contiene este tiempo de su vida que pas con su ta; en sus Memorias refiere algunos pormenores interesantes, pero de poca importancia, en los que no nos permite detenernos la naturaleza de nuestro escrito, destinado solamente a dar algunas noticias de nuestra clebre compatriota a aquellos lectores de su ltima obra que no hayan tenido la satisfaccin de conocer las primeras. Poco antes de abandonar por segunda vez su patria, llev el conde a su hija junto a s, y volvi a gozar de una libertad completa, hasta que lleg el da sealado para la partida. Untitled-26 14/08/01, 12:55 271

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 272 \ 272 \ 272 \ 272 \ 272 \ Bellsimas y tiernas son las lneas en que la seora Merln nos indica sus emociones en aquel da solemne. “Alejndome de mi pas, dice, dejaba todo cuanto amaba y a todos aquellos de quienes era querida. En una edad en que los hbitos tienen todava tan escasas races, ya senta mi alma lo muy doloroso que es tender una lnea divisoria entre los afectos pasados y los futuros. El corazn me deca que las personas queridas que dejaba, no seran en adelante el origen de mis ms vivas impresiones y que mi felicidad iba a depender de un nuevo crculo que me juzgara con la severidad de la indiferencia”. ¡Venturoso, ha dicho el cisne de Cuba, venturoso aquel que no conoce otro sol que el de su patria! Nada, en efecto, es tan amargo como la expatriacin, y siempre hemos pensado como la gran escritora, que juzgaba los viajes “uno de los ms tristes placeres de la vida”. Qu pedir el extranjero a aquella nueva sociedad, a la que llega sin ser llamado, y en la que nada encuentra que le recuerde una felicidad pasada, ni le presagie un placer futuro? Cmo vivir el corazn en aquella atmsfera sin amor? Madama Merln ha tenido, empero, la fortuna de que la condujese la suerte a una nacin generosa e ilustrada, a la que con orgullo y emocin llama su patria adoptiva, y donde ha alcanzado su mrito la justicia que deba esperar. Siempre que hemos ledo la descripcin que hace de su primera navegacin de Amrica a Europa, hemos experimentado una emocin que no ser comn a todos los lectores, porque no todos podrn conocer el sentimiento y la verdad que encierran aquellas pginas. Pero ¡ah! nosotros tambin hemos surcado aquellos mares; nosotros hemos visto el nublado cielo de las Bermudas, y hemos odo bramar los inconstantes vientos de las Azores. Como la clebre escritora, hemos abandonado la tierra de nuestra cuna; hemos emprendido uno de aquellos viajes solemnes, cuyos primeros pasos recibe el Ocano; y lleno el corazn de emociones de juventud, y rica la imaginacin con tesoros de entusiasmo, hemos contemplado la terrible hermosura de las tempestades y la augusta monotona de la calma, en medio de dos infinitos. Todas las impresiones que pinta la autora nos son conocidas; todos aquellos placeres, todos aquellos pesares, los hemos experimentado. “A los doce aos, dice, tena toda mi estatura, y aunque muy delgada, estaba ya tan formada como pudiera a los diez y ocho. Mi tez criolla, mis ojos negros y vivos, mis largos y espesos cabellos, me daban un aspecto semisalvaje, que estaba en perfecta armona con mis disposiciones morales. Viva y apasionada hasta el exceso, no sospechaba siquiera la necesidad de reprimir ninguna de mis sensaciones, y mucho menos la de ocultarlas. Franca y confiada por naturaleza, y no habiendo sido nunca contrariada, Untitled-26 14/08/01, 12:55 272

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 273 / 273 / 273 / 273 / 273 me era desconocido el arte del disimulo, y tena tanto horror a la mentira como al mayor de los crmenes. De una independencia de carcter indmito para con los extraos, era dbil con las personas queridas, y pasaba todo un da llorando si la menor sombra de descontento oscureca la frente de mi padre. Estas predisposiciones de una naturaleza vigorosa, no modificadas por la educacin, antes bien enrgicamente desenvueltas con el libre ejercicio, prestaban a mi humor rpidas y violentas desigualdades, tan pronto de una alegra bulliciosa como de una melancola profunda; y a veces, como para sentir la vida en todo su poder, experimentaba al mismo tiempo entrambas impresiones”. La casa de la Condesa de Jaruco era por entonces una de aquellas en que se encontraba la mejor sociedad. Los hombres ms distinguidos se reunan en ella y, segn dice la seora Merln, all se conocan, antes que en ninguna parte, los bellos versos de Melndez, Arriaza y Quintana. Pero no obstante las ventajas de una sociedad tan selecta, estaba triste y decada la joven americana. Dirase que como Chactas “echaba de menos sus bosques y sus ros y lloraba por la choza de sus padres”. Contribua mucho a prolongar aquella situacin de su espritu, la tierna desconfianza que concibi del cario de su madre. Crease menos querida que sus hermanos, y tan sensible como orgullosa, devoraba sus celos en el secreto de su corazn. Unanse a dichas causas el constante estudio a que hubo de dedicarse para reparar el descuido de su primera educacin, y no tard en sentir su salud notablemente alterada. Algunas semanas pasadas en el campo la restituyeron su lozana, y de vuelta a Madrid se consagr casi exclusivamente a la msica y a la lectura. Experiment algn tiempo despus la desgracia de perder a su padre, y habiendo resuelto la viuda llevar personalmente a su hijo a un colegio de Pars, Mercedes y su hermana fueron confiadas a una parienta hasta la vuelta de la condesa. Por entonces conoci el hombre que designa en sus preciosas Memorias como objeto de sus primeras ilusiones. Hallbase en la edad en que con todo el candor y la inocencia de la infancia, empiezan a sentirse las nuevas facultades de la vida; edad peligrosa que envuelve al juicio entre los brillantes engaos de una loca fantasa. Mercedes, como la mayor parte de las mujeres en aquella edad, “crey amar a un hombre porque amaba el amor”, y cuando regres su madre, su enlace con el joven marqus de… fue tratado y decidido. Su alegra por aquella resolucin no fue sin embargo larga: calmose su primera excitacin a medida que conoca mejor al hombre que crey ligeramente dueo de su alma, y se iban disipando con rapidez las lisonjeras esperanzas y los brillantes sueos de ventura que en aquella unin haban fundado. Untitled-26 14/08/01, 12:55 273

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 274 \ 274 \ 274 \ 274 \ 274 \ Obtuvo, pues, de su bondadosa madre, la anulacin del compromiso, y bien que aquel primer desengao le hiciese una impresin que turb por algn tiempo la serenidad de su vida, jams volvi a escuchar a ninguna de las ardientes solicitudes del despedido amante. Poco despus de estos acontecimientos, ocurrieron los memorables de la invasin francesa, de los cuales habla en sus Memorias Madama Merln con bastante extensin, y salvo algunas ligeras inexcusas... su relato es sumamente interesante por la imparcialidad y rectitud de su juicio que se encuentra en la apreciacin de los hechos. Los vnculos de parentesco y amistad que ligaban a la condesa de Jaruco con el general O’Farril, comprometido a favor del gobierno francs, la hicieron temer ser comprendida en las persecuciones que desde la capitulacin de Dupont sufran en Madrid las personas designadas con el nombre de afrancesadas, y pas con sus hijas a Vitoria, donde permaneci hasta la vuelta de Jos Bonaparte a la metrpoli de Espaa. Presentada a la corte con sus hijas, y distinguida bien presto por el particular afecto del nuevo rey, fueron reemplazados los antiguos amigos que formaban su tertulia por los personajes franceses que rodeaban a Jos, entre los cuales se contaba el general Merln. Por entonces dio la hermosura criolla los primeros anuncios de sus talentos literarios con la composicin de algunas poesas del gnero festivo; pero distrajronla de su nueva aficin los preparativos de su casamiento, que por voluntad del rey, se celebr sin tardanza. Aunque no fuese el amor quien form aquel enlace, la joven Santa Cruz se prest a l sin repugnancia, y en sus Memorias tributa los ms frvidos elogios al noble carcter y excelente corazn del general Merln. Dos acontecimientos igualmente memorables para la nueva esposa, aunque muy contrarios en sus efectos, se verificaron un ao despus: fue el uno la muerte de su padre y el otro el nacimiento de su hija. El placer de la maternidad pudo solamente templar el acerbo dolor de la irreparable prdida que haba padecido; pero nuevos disgustos vinieron en breve a acibarar las delicias de su nuevo estado. Evacuaron los franceses la Pennsula, y el seor Merln no pudo resolverse a dejar en el pas que abandonaba a una esposa adorada y a la tierna hija, que fue condenada a articular sus primeros acentos en una lengua extranjera. Desde su establecimiento en Pars tuvo la ilustre criolla la ventajosa aceptacin que mereca por sus distinguidas prendas, y su casa fue bien pronto el centro de la ms brillante sociedad. Sus dulces y elegantes modales, el encanto de su amena y variada conversacin, su agradable y expresiva figura, y su admirable talento para la Untitled-26 14/08/01, 12:55 274

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 275 / 275 / 275 / 275 / 275 msica, eran circunstancias que deban forzosamente hacer muy codiciado el honor de ser admitida en su selecta tertulia; pero a las cualidades brillantes que la seora Merln, las ms raras y estimables del corazn y del carcter, siendo estas las que ms encomian todos los que han tenido la dicha de tratarla. Antes de la primera publicacin de una parte de sus Memorias gozaba la celebridad debida a una voz privilegiada y a su exquisito gusto para el canto; pero luego que aparecieron aquellas preciosas pginas, su nombre adquiri mayor brillo, y una nueva flor se enlaz a su corona de artista. Vieron la luz pblica primeramente, Los doce aos primeros de mi vida y el interesante episodio de Sor Ins; ms tarde publicronse completas las Memorias de una criolla que obtuvieron la ms lisonjera aceptacin, y posteriormente aparecieron Madama Malibrn y el Viaje a la Habana que es sin duda alguna, la ms notable de sus obras, y la que con mayor orgullo y placer debe recibirse en su patria. La autora ha viajado tambin por diversos pases de Europa; pero no ha llegado a nuestra noticia que dichos viajes inspirasen ninguna obra literaria a la ilustre criolla, que parece no recibe inspiracin sino con los recuerdos o la vida de su pas hermoso. Sin tener el placer de conocerla personalmente, poseemos la ventaja de haber odo, con particular complacencia, a algunos de sus ms apasionados amigos; y sabemos que su conversacin no tiene menos encanto que sus escritos, y que rene al celebrado esprit de una parisin, aquella gracia picante de las espaolas y aun un poco de la agradable negligencia y penetrante dulzura de las cubanas. Nada diremos de sus obras que el pblico ha juzgado, y que nosotros pudiramos relatar de memoria; tanto nos hemos recreado leyendo repetidas veces aquellos cuadros de delicadas medias tintas; aquellos permenores llenos de inters, que deben su principal mrito a la naturaleza y gracia del estilo. Si no hay en las obras de nuestra compatriota creaciones estupendas, contrastes maravillosos, poseen la ventaja de que no dejan en el alma ni terror, ni desaliento. Si no hacen vibrar, hasta romperse, las fibras del corazn; si no fascinan al juicio, ni exaltan la imaginacin, hablan al sentimiento; simpatizan con la razn; agradan siempre; muchas veces conmueven, y algunas cautivan poderosamente el nimo. Qu se puede pedir al escritor que nos da un libro que despus de ledo veinte veces todava se abre sin fastidio? No terminaremos sin dar las gracias a aquellos a quienes debemos la esmerada traduccin de la apreciable obra a cuyo frente ponemos nuestros apuntes biogrficos, y felicitamos al mismo tiempo a nuestra cara patria, a nuestra bella Cuba, por la gloria que le cabe en contar entre sus hijos a la seora condesa de Merln; a la que tributamos este leve testimoUntitled-26 14/08/01, 12:55 275

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 276 \ 276 \ 276 \ 276 \ 276 \ nio de admiracin y aprecio, congratulndonos de que sirvan estas lneas de introduccin o prlogo a la mejor de sus bellas producciones. GERTRUDIS GOMES DE AVELLANEDA.57 57.Se ha reproducido esta biografa hecha por la Avellaneda por ser parte integrante del artculo de Luz. (Roberto Agramonte.) 58.Ttulo de Roberto Agramonte. Ver Apndice 3 y 4. VI VI VI VI VI SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA LA CONDESA DE LA CONDESA DE LA CONDESA DE LA CONDESA DE LA CONDESA DE MERLN MERLN MERLN MERLN MERLN58 58 58 58 58 ( El Faro 30 de abril de 1844). Seores redactores del Faro : Otra splica, o ms bien dos splica tengo que hacerles, sin que vayan Vds. a creer que, accediendo a ellas, pueda en lo ms mnimo rebajarse su buen nombre o escrupulizarse su conciencia. No, seores, un comunicante, a pesar de lo que dice el seor Amanuense del seor “Verfilo”, bien puede ser amigo, y amigo ntimo, de una redaccin, como yo lo soy de Vds., sin que esta circunstancia les vede el plantarme de sus columnas con firma o sin ella, segn os plazca o me plazca. No ven ustedes al seor “Verfilo”, verdadero pseudnimo, cmo escribe un folletn como miembro de la familia, y en las columnas como simple comunicante o comunicante amigo o ntimo y adherido comunicante? Pues pelillos al mar, que el peridico es para el pblico y la imparcialidad y la justicia es de todos, y yo me acojo a esta enseanza de vuestra marcha periodstica nunca desmentida. Vamos a las splicas. La primera se reduce a que despidan Vds. al cajista que cometi la imperdonable falta de poner el ttulo “Apuntes biogrficos”, de letra igual al texto del artculo que se copiaba, dando lugar a que los ciegos creyesen que mi comunicado era obra de la seorita Avellaneda, pues aunque en l deca yo que la copiaba, Vds. saben que nunca falta quien coja el rbano por las hojas. S exijo de Vds., valido de la amistad, que despidan al cajista y comuniquen al que ha de componer estas lneas con igual castigo, tem ms Untitled-26 14/08/01, 12:55 276

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 277 / 277 / 277 / 277 / 277 los aos de presidio que merezca si faltase, en el lugar que el seor “Verfilo” se digne sealar con la consulta de su amanuense. El otros se reduce a suplicarles encarecidamente me dejen decir en su peridico de maana al seor “Verfilo”, que mi nimo no ha sido interrumpirle en sus tiles y generosas tareas ni menos juzgarlas, como explcitamente lo dije, antes de que las concluyese. No, seores, quiero que concluya el seor “Verfilo” la serie de sus artculos para que el pblico vea, sin telaraas y espantajos, todo su valor y pujanza, y para que l goce de este triunfo glorioso que obtiene el escritor que, para impugnar una obra llena de defectos, indisculpables unos, disculpables otros, emplea muchos das y recursos oratorios, todas las armas de todas clases de crtica y todos los castigos literarios conocidos hasta el da, triunfo ms brillante y valioso cuanto que es alcanzado a costa de una seora ausente. S, quiero que concluya el seor “Verfilo”, no para defender la obra de la Condesa, sino para impugnar la de sus impugnadores y quizs, y sin quizs, para evitar que al otro lado de los mares se agrave el concepto en que pueda tenernos algn lector del Viaje a la Habana viendo por nuestros peridicos que a los defectos que nos imputan, agregamos la falta de galantera con las damas, la inflexibilidad y el encono. Mi objeto, al publicar los apuntes biogrficos de la Condesa, no fue buscar la defensa de su obra, como equivocadamente dice el seor “Verfilo”. Tampoco lo fue el de que este seor enristrase tambin la lanza contra la seorita Avellaneda, cuyo dictado piadosamente subraya al compararla a Jorge Sand y sacar a lucir los borrones de sus novelas. No, seores, mi objetivo fue —ser franco— dar un aviso amistoso al seor “Verfilo”, para que, apercibindose del desagrado que generalmente inspira el giro de sus artculos, se hiciese imparcial y evitase un nuevo borrn a nuestro nombre, a lo cual tenda yo exponiendo la opinin de una cubana ilustre, sobre la desgraciada paisana, disciplinada tan sin piedad. Hecha esta aclaracin, nada tengo que aadir hasta que concluya la generosa impugnacin. Mientras tanto y para evitar deducciones en contra vuestra, amigos redactores, permitidme que use el pseudnimo. FAIR PLAY.59 59.Usa aqu Luz el mismo pseudnimo que us en la polmica contra Del Monte y Tanco. Vid., vol. III, t. II, de las Obras de Luz de la B.A.C. (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 277

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 278 \ 278 \ 278 \ 278 \ 278 \ 60.“Ve delante. Yo ir detrs”.VII VII VII VII VII UNA VISIT UNA VISIT UNA VISIT UNA VISIT UNA VISIT A AL P A AL P A AL P A AL P A AL P UER UER UER UER UER TO DE P TO DE P TO DE P TO DE P TO DE P ALOS. ALOS. ALOS. ALOS. ALOS.TRADUCCI"N DIRECTA DEL INGLS HECHA EN 1833 DE UNA CARTA DE WASHINGTON IRVINGI Prae, sequar. 60TERENCIO. Nos lisonjeamos de que los lectores vern con sumo placer la siguiente carta en que el clebre Washington Irving, autor de la Historia de Coln describe, con la gracia que le es peculiar, su romera, el lugar de donde parti la expedicin para descubrir el Nuevo Mundo. Tememos, sin embargo, desfigurar tan preciosas lneas trasladndolas a cualquier otra lengua, as por ser este escritor distinguido, a la manera de nuestro Cervantes, eminentemente idiomtico, como por caracterizarle cierto tinte delicado de sensibilidad, que a veces se empaa slo de tocarle. Tambin hallaremos su pluma original e imparcial como la de Cide Hamete, en la descripcin de las escenas y costumbres del pas, ora riendo de lo verdaderamente risible, ora ensalzando la hidalgua de nuestro carcter nacional, y siempre dejando correr francamente el pincel, sin miedo ni prevencin. Con que aun en la misma Inglaterra es reputado este angloamericano por uno de los primeros prosistas de que en la actualidad puede hacer alarde la enrgica cuanto bien cultivada lengua de los bretones. Por lo dems, a los hijos del mundo de Coln les pertenece de derecho cuanto diga en relacin con sus fastos primitivos, y por este ttulo les corresponde singularmente la historia de las impresiones que en un ilustrado extranjero excitaron los lugares en que se dieron los primeros pasos, desvalidos pero esforzados, hacia el primero de los descubrimientos. Untitled-26 14/08/01, 12:55 278

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 279 / 279 / 279 / 279 / 279 Estos son los motivos por los cuales noshemos apresurado a apropiarnos la relacin del elegante autor de Sketch-book por medio de la diversin siguiente. El pblico dir hasta qu punto lo hemos conseguido. JOS DE LA LUZ Y CABALLERO. (1833) Sevilla, y septiembre de 1828. Desde la ltima vez que escrib a V. he hecho una romera, que bien pudiera llamase peregrinacin americana, para visitar el puertecillo de Palos, sitio en que Coln equip sus naves, y de donde se hizo a la vela para descubrir un nuevo mundo. Necesitar, por ventura, encarecer a V. cun interesante y halageo me ha sido el paseo? Ya haba tiempo que meditaba yo esta excursin, como una especie de deber piadoso, y si me es lcito decirlo, de deber filial de parte de un americano; y se encendieron doblemente mis deseos cuando supe que muchos de los edificios mencionados en la historia de Coln estaban todava casi en el mismo estado en que se hallaban en tiempo de los intrpidos Pinzones, que le ayudaron con buques y dinero y salieron con l al gran viaje de descubrimiento, an florecan por aquellas inmediaciones. Cabalmente la vspera de mi patria de Sevilla para la expedicin, lleg a mi noticia que haba un seorito de la familia Pinzn cursando leyes en la ciudad. Hice que me presentaran a l, y desde luego, le hall de un aspecto y modales que prevenan mucho en su favor. Con este motivo, me dio una carta de recomendacin para su padre don Juan Fernndez Pinzn, vecino de Moguer y actual cabeza de la familia. Como era a mediados de agosto, en que por de contado haca un calor insoportable, alquil una calesa para la correra. Este mueble viene a ser un carruaje de dos ruedas, bastante parecido a un quitrn, pero de la construccin ms primitiva y chabacana que imaginarse pueda. Iba el arns profusamente adornado de chapas de latn y la cabeza del caballo enjaezada con flecos, borlas y colgantes de estambre encarnado y amarillo. Llevaba de calesero a un andaluz alto y zancudo, de chaqueta corta, sombrerito chambergo, calzones engalanados con filas de botones desde la cinta a la rodilla, y su par de botines de vaqueta para las piernas. Era mozo bastante vivo, aunque en extremo taciturno para ser andaluz, y trotaba a pie junto a su caballo, avivndolo de cuando en cuando con algn terno campanudo o con un latigazo descargado con ganas. Con este tren sal tarde del da, para evitar el calor meridiano, y despus de subir la cordillera encumbrada de cerros que rodean el espacioso valle del Guadalquivir, con movimiento bien desapacible por tales alturas, baj ya entre dos luces, a una de aquellas vastas, silenciosas y melancliUntitled-26 14/08/01, 12:55 279

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 280 \ 280 \ 280 \ 280 \ 280 \ cas planicies que tan a menudo se encuentran en Espaa, donde no advert ms seales de vida que una bandada errante de avutardas, y all a lo lejos una manada de reses, custodiadas por un pastor solitario que, con una larga picada clavada en tierra, estaba inmoble en medio del ttrico paisaje, semejante a un beduino en medio del desierto. Ya estaba algo entrada la noche, cuando nos detuvimos a descansar, por pocas horas, en una como venta desamparada, si es que mereca el nombre de tal, no siendo otra cosa sino un gran establo muy gacho, dividido en varios compartimentos para acomodo de las recuas de mulas y de los arrieros, que son los que hacen el trfico interior de Espaa. Comodidades para el viajero, ni haba que hablar de eso. Con indicar que ni para un viajero tan acomodaticio como yo se encontraba ninguna, se queda dicho todo. No tena el ventero nada que darme de comer, y por lo respectivo a donde dormir, slo haba una mantilla de caballo, en la que su nico hijo, muchacho de unos ocho aos de edad, yaca como su madre lo pari sobre el duro suelo. A la verdad que el calor de la estacin y el vapor que exhalaban los establos hacan insoportable lo interior de la choza, tanto que me d por muy bien servido de vivaquear aquella noche sobre mi capa, tendindola junto a la puerta de la venta, donde al despertar de un sueo profundo de dos o tres horas, me hall con un contrabandista roncando al lado, con su famoso naranjero bajo el brazo. Prosegu mi viaje antes de amanecer y ya haba vencido unas leguas a eso de las diez, cuando hicimos alto para almorzar y pasar las horas calurosas del medioda en un poblachn, de donde salimos como a las cuatro y luego de haber atravesado por la misma especie del pas solitario, llegamos a Moguer, precisamente a puestas del sol. Esta pequea ciudad (que tambin Moguer es ciudad), se halla situada cerca de una legua de Palos, a cuyo lugar le ha ido llevando poco a poco todos los vecinos notables, y entre ellos, la familia entera de los Pinzn. Tan asegurado se halla este lugarejo del trajn y bullicio del viajar, y tan exento de las apariencias y vanaglorias de este mundo, que mi calesa, zumbando y retiendo con los cascabeles por aquellas callejuelas estrechas y mal empedradas, caus una grande sensacin. Alborotndose los muchachos, no cesaban de gritar y correr al pie, admirados por sus esplndidos arreos de cobre y tripe, y clavando los ojos respetuosos en el seorn forastero que vena repantigado en tan primorossima carroza. Me dirig a la posada general del pueblo, a cuya puerta estaba el patrn. Era ste uno de los hombres ms corteses del mundo y estaba dispuestsimo a hacer cuanto estuviera de su parte por acomodarme. Se tocaba tan slo una dificultad, a saber, que no haba ni cama ni alcoba en la casa. Efectivamente, la tal posada era una simple venta para arrieros, que son gentes acostumbradas a dormir en tierra con las mantillas de sus mulas por lechos y las albardas por almohada. El caso, por cierto, era apretado; pero Untitled-26 14/08/01, 12:55 280

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 281 / 281 / 281 / 281 / 281 mejor posada no haba que buscarla en el lugar. Pocos son los que viajan por puro recreo o curiosidad en estos andurriales de Espaa, y las personas de algn viso que lo hacen, van por lo regular a alojarse en casas particulares. Ya era yo viajero bastante veterano en Espaa para estar convencido que la cama, en resumidas cuentas, no es un rengln de primera necesidad; y as ya estaba a punto de ajustar un rinconcito donde tender tranquilo mi capa, cuando afortunadamente se aparece la posadera. No poda sta ser de genio ms complaciente que su marido; pero qu s yo… ¡Dios la bendiga!, ello es que las mujeres siempre se dan arbitrio para llevar a efecto sus buenos deseos. En un pestaear qued despojado de porcin de trastajos intiles un cuartito de algunas tres varas en cuadro, que serva de pasillo entre los establos y una especie de tienda o mostrador, asegurndome desde luego que poda contar all con una cama. Por las consultas en que v entrar a mi patrona con algunas comadres de la vecindad, hube de inferir que la cama haba de ser una especie de contribucin o ponina entre todas ellas, para dejar bien sentado el crdito de la casa. Tan luego como logr mudarme, d principio a las investigaciones histricas que eran objeto de mi viaje, preguntando ante todas cosas por la morada de don Juan Fernndez Pinzn. Mi atentsimo posadero ofreci llevarme en persona, y part entusiasmado pensando en que iba a verme nada menos que con el representante legtimo de uno de los cooperadores de Coln. A poco andar llegamos la casa, que era de traza muy decente e indicaba pertenecer, si no a gente rica, a lo menos bastante acomodada. Estaba la puerta, como es corriente en Espaa en el verano, abierta de par en par, y entramos con el saludo acostumbrado, o ms bien con la intimacin de “Ave Mara”. Contestonos una apuesta criadita andaluza, y al informarnos del amo de la casa, nos condujo por un patiecito situado en el centro del edificio, y refrescado por una fuente de arbustos y flores, a un traspatio o terrado, igualmente adornado de flores, donde estaba sentado don Juan con su familia, gozando al aire libre de la serena y deliciosa tardecita. Muy prendado qued de su presencia. Era un anciano venerable, alto de cuerpo, un poco delgado, blanco de color y blanquecino el cabello. Recibiome, con la mayor urbanidad, y leyendo la carta de su hijo, pareci sorprenderse de que yo hubiera venido a Moguer tan slo para visitar la escena del embarque de Cristbal Coln; pero creci su admiracin al manifestarle que uno de los objetos ms curiosos que me traan, eran su mismas relaciones de familia, pues parece que nuestro hidalgo poco o nada se haba calentado los cascos con las hazaas de sus antepasados. Tom, pues, asiento en la rueda, y desde luego me hall como en mi casa, porque generalmente la hospitalidad de los espaoles va acompaada de tal franqueza, que presto hace poner al extranjero a gusto debajo de Untitled-26 14/08/01, 12:55 281

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 282 \ 282 \ 282 \ 282 \ 282 \ su techo. La mujer de don Juan Fernndez era sumamente cariosa, afable y bastante dotada de aquel despejo natural que tanto distingue a las espaolas. En el curso de la conversacin me impuse que don Juan Fernndez, hombre de 72 aos, es el mayor de cinco hermanos, los cuales todos son casados, tienen una prole dilatada y viven en Moguer y sus inmediaciones, casi en el mismo estado y esfera que en tiempo del descubrimiento. Todo esto vena bien con lo que yo haba odo de antemano respecto a las familias de los descubridores. De Coln no existe descendiente alguno directo; fue su alcurnia una planta extica y que nunca ech races profundas y duraderas en el pas, al paso que el linaje de los Pinzones contina medrando y fructificando en su terreno nativo. Mientras estaba todava conversando, entr un caballero, que me fue presentado bajo el nombre de don Luis Fernndez, y es el menor de los cinco hermanos. Sera hombre, al parecer, de 55 a 60 aos, algo envuelto en carnes, buen color, ya canoso y con un porte franco y varonil. Es el nico de la generacin actual que ha seguido la antigua carrera de la familia, habiendo servido con grande aceptacin en clase de oficial de la Real Armada, de la que se retir ms de veinte aos ha, con motivo de su matrimonio. Este es tambin el que toma mayor empeo y ms goza en los honores y timbres de la casa, guardando con sumo esmero cuantas crnicas y documentos hay de las proezas y distintivos de sus mayores, acerca de lo cual conserva un tomo manuscrito que me prest para inspeccionarlo. Luego despus me manifest don Juan el deseo que tena de que durante mi residencia en Moguer hiciese su casa la ma. Yo trat de excusarme, alegando que la buena gente de la posada se haba tomado tanto trabajo para arreglarme la vivienda, que no quera, por cierto, dejarlos chasqueados con mi falla. El anciano se hizo cargo de componerlo todo, e nterin se aprestaba la cena, nos fuimos derecho a la posada. All vimos que en efecto el patrn atentsimo y la patrona, a porfa, se haban empeado en quedar airosos. Haban hecho plantar en un rincn del aposento una viejsima y carcomida mesa para que sirviera de armadura, y encima como que apuntalaron una gran cama de lujo, que era al parecer la admiracin de toda la casa. Yo no poda, pecador de m, aparentar que menospreciaba en lo ms leve cuanto aquella pobre gente haba preparado con tales veras y tan buena voluntad; y as tambin me puse a contemplar como uno de tantos aquel prodigio del arte y del lujo. As que volv a rogar a don Juan me dispensara de dormir en su casa, prometindole de todo corazn ir puntualmente a hacer con l las tres comidas, mientras estuviese en Moguer; y como el viejo se penetrase de los motivos que me asistan para rehusar su convite, y por su natural bondad le impulsasen a simpatizar conmigo, sin ms dificultad qued allanado este negocio. Volv, pues, con don Juan a su casa y cen con toda la familia. Durante la cena se arregl el plan de mi Untitled-26 14/08/01, 12:55 282

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 283 / 283 / 283 / 283 / 283 visita a Palos y al convento de la Rbida, para lo cual se me brind don Juan a acompaarme y servirme de gua, quedando sealado el da siguiente para la suspirada expedicin. bamos a almorzar en medio de las vias, a una hacienda que l tena en las inmediaciones de Palos, volviendo a comer all a nuestro regreso del convento. Concluidas estas disposiciones, nos despedimos por aquella noche; y yo me retir a la posada, dorm a pierna suelta en la suntuosa cuanto extraordinaria cama, que casi dira se haba inventado para acomodamiento del hijo de mi madre. Al rayar la aurora del da siguiente, estbamos en la calesa don Juan y yo con destino al pueblo de Palos. Recel, desde luego, que el bondadoso viejo, en su decisin por complacerme, hubiera dejado las sbanas demasiado temprano, y que se expona a unos trotes ya posteriores a sus aos. Apenas se lo manifest as, se ech a rer de la ocurrencia, asegurndome que era gran madrugador y que estaba acostumbrado a todo gnero de ejercicio, fuese a pie o a caballo, por ser cazador, y muy certero, y pararse muy a menudo das y ms das entre las montaas, en bregatas y caceras, llevando consigo criados, caballos y provisiones y viviendo hasta en una tienda. Pareca, en efecto, hombre activo y de aquellos que a pesar de su edad, conservan una viveza juvenil. Su ndole placentera contribuy a hacer sumamente agradable nuestro paseo matutino. No hubo uno, de cuantos encontrbamos en el camino, a quien no manifestase su urbanidad, saludando aun al ms infeliz aldeano con el ttulo de caballero, atencin siempre lisonjera al pobre pero altivo espaol, sobre todo si se la tributa un superior. Como ya haba dejado la marea, atravesamos las planicies que rodean al Tinto. Quedbanos este ro a la derecha, mientras que la izquierda ofreca una cordillera de colinas salientes, unas ms que otras, a manera de promontorios, y cubiertas de viedos e higueras. El tiempo estaba sereno, el ambiente suave y balsmico y el paisaje por aquel estilo apacible, tan a propsito para ponerle a uno de cierto temple feliz y tranquilo. Pasamos junto al recinto de Palos en direccin a la Hacienda, que est situada a corta distancia del pueblo, entre ste y el ro. La casa es un edificio bajo de piedra, bien blanqueado y de grande extensin, teniendo uno de sus extremos destinado para residencia de verano con salones, alcobas y un oratorio de familia y el otro para bodega, donde se guardan los vinos cosechados en las fincas. Hllase la casa en una altura, en medio de vias, que, a lo que se cree, cubren parte del local de la ciudad antigua de Palos, reducida hoy a un villorio de mala muerte. Ms all de estas vias, sobre la cresta de un cerro distante, se columbran los blancos muros del convento de la Rbida, descollando por sobre una espesura de pinares. Ms abajo de la Hacienda corre el Tinto, ro en que se embarc Cristobal Coln. Est separado por una lengua de tierra, o ms bien por la barra de Untitled-26 14/08/01, 12:55 283

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 284 \ 284 \ 284 \ 284 \ 284 \ arena de Saltes del ro Odiel, con el cual presto confunde sus aguas y contina hasta desembarcar en el ocano. Junto a esta barra, donde profundiza el cauce del ro, estuvo fondeada la escuadra de Coln, y de all se dio a la vela en la maana de su partida. La dulce brisa que estaba soplando apenas rizaba la superficie de este hermoso ro; dos o tres barcas pintorescas, llamadas msticos con sus luenguas velas latinas, se deslizaban suavemente ro abajo. Bastaba un corto esfuerzo de la imaginacin para representrnoslos como las livianas carabelas de Coln, lanzndose a su aventurada expedicin, mientras que en las campanas distantes del pueblo de Huelva, que repicaban melodiosamente, podra fingirse como un toque de despedida para alentar a los viajeros. Yo no tengo voces para expresaros cules fueron mis sentimientos al pisar aquellas mrgenes un tiempo animadas por el bullicio a la partida, y cuyas arenas haban quedado impresas con la ltima huella de Coln. La naturaleza solemne y sublime del acontecimiento que result, junto con el destino y varia fortuna de los que en l tuvieron parte, llenaba el alma de ideas vagas, aunque melanclicas. Era lo mismo que estar viendo la escena silenciosa y vaca de algn drama importante, cuando todos los actores han desaparecido. Hasta el aspecto del pas, tan apaciblemente bello, contribuy tambin a impresionarme; y al pasear lentamente por la orilla desamparada, junto al descendiente de uno de los descubridores, me sent el corazn rebosando de emociones y los ojos inundados en lgrimas. Lo que me sorprendi sobremanera fue no hallar resquicio alguno de puerto de mar, pues no haba muelle ni desembarcadero ni nada ms que la margen del ro pelada, con el casco de un bote de crucero que, segn me informaron, llevaba pasajeros a Huelva, situado en alto y en seco sobre los arenales donde no llega la marea. Palos, aunque sin duda ha perdido mucho de su primitivo tamao, nunca puede haber sido importante ni en extensin ni en poblacin. Si acaso tuvo almacenes sobre la playa, todos han desaparecido. Al presente, no pasa de un triste lugarejo de lo ms miserable, hallndose casi a un cuarto de milla del ro, con una concavidad entre aquellas serranas. Contiene unos pocos centenares de habitantes, que subsisten principalmente de la labranza y de las vias. Las clases de comerciantes y marinos han desaparecido. No hay buques pertenecientes al lugar, ni vislumbre alguno de trfico, excepto en la estacin de las frutas y la vendimia, poca en que se ven fondear en el ro algunos msticos y otros barquichuelos, con el fin de cargar con todos los productos de aquellos contornos. Los vecinos yacen en la ms crasa ignorancia, y es probable que la mayor parte ni aun conozca el nombre de Amrica. ¡Tal es el lugar de donde se acometi la empresa para descubrir el mundo occidental! Por este tiempo fuimos llamados a almorzar en una salita de la hacienda. Estaba la mesa cubierta con las delicadezas naturales producidas all Untitled-26 14/08/01, 12:55 284

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 285 / 285 / 285 / 285 / 285 mismo: exquisitas uvas purpurinas y moscateles de la via adyacente, deliciosos melones del jardn y vinos generosos confeccionados en la finca. Nuestro almuerzo fue sazonado por los modales complacientes de mi hospitalario patrn, quien al parecer una la ms envidiable jovialidad de carcter a la mayor simplicidad del corazn. Despus del desayuno salimos en la calesa a visitar el convento de la Rbida, que se halla a media legua de distancia. Una parte del camino atraviesa por vias, y lo dems era muy hundido y arenoso. El calesero se haba devanado los sesos por comprender qu motivo poda tener un extranjero como yo, viajando en la apariencia por puro recreo, en ir tan lejos a ver un lugar tan miserable, como Palos, que l desde luego crism por uno de los sitios ms menguados de todo el orbe. Pero lo que acab de completar su confusin fue el empeo y mayor trabajo de luchar con aquellos profundos arenales y por visitar el antiguo convento de la Rbida. “Hombre, exclam el jinete, si es una ruina; no hay ms que dos frailes!” Solt don Juan la carcajada dicindole que yo haba andado todo el camino desde Sevilla, cabalmente por ver esa vieja ruina y eso dos frailes. El calesero dio la ltima respuesta de un espaol cuando se ve perplejo, es decir, se encogi de hombros y se santigu. Despus de subir una colina y pasar por los fines de un pinar despoblado, descubrimos el frente del convento. Hllase ste en una situacin triste y solitaria, sobre la ceja de una altura o promontorio pedregoso, denominando al occidente una gran vista de mar y tierra, limitada por las montaas fronterizas de Portugal, como a ocho leguas de distancia. El convento est privado de la vista de los viedos de Palos por la lbrega floresta de pinos ya mencionados, que cubre el promontorio hacia el oriente y entristece todo el paisaje por aquel rumbo. Nada hay de particular en la arquitectura del convento. Parte del edificio es gtica, pero habiendo sido reparado con mucha frecuencia, y hallndose blanqueado en la actualidad, segn estilo universal de Andaluca, heredado de los moros, no tiene aquel aspecto venerable que era de esperarse de su antigedad. Apemonos en la puerta en donde Coln, cuando era un pobre pedestre, un extrao en la tierra, pidi pan y agua para su hijo. Mientras el convento est en pie, ser ste un punto a propsito para despertar las ms vivas emociones. La portera permanece, sin duda, casi en el mismo estado que en tiempo de su visita, pero ya no hay portero a mano que socorra las necesidades del caminante. Hallbase abierta de par en par, y por ella nos dejamos ir a un pequeo patio, de donde cruzamos por un pequeo portal gtico hasta la capilla, sin descubrir alma viviente. Entonces atravesamos dos claustro interiores, vacos asimismo y silenciosos, ofreciendo el aspecto del abandono y el deterioro. Desde una ventana abierta pudimos atisbar Untitled-26 14/08/01, 12:55 285

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 286 \ 286 \ 286 \ 286 \ 286 \ a lo que un tiempo fue jardn, pero ya tambin se haba vuelto ruina: los muros estaban quebrantados o tendidos por tierra; unos pocos arbustos y una que otra higuera esparcida eran todos los vestigios de cultivo que restaban. Penetramos por dilatados dormitorios, pero las celdas estaban cerradas y desiertas; no vimos ms vivientes que un gato solitario, escabullndose por un lejano corredor, que hua despavorido al extrao espectculo de unos forasteros. Al fin, despus de haber rondado casi todo aquel exento edificio, oyendo el eco de nuestras pisadas, llegamos a un punto donde, por estar entreabierta la puerta de una celda, pudimos descubrir un monje en su interior que se ocupaba en escribir. Levantse luego y nos recibi con mucha cortesa, conducindonos al prelado, que estaba leyendo en una celda inmediata. Ambos eran ms bien jvenes, y juntos con un novicio y un hermano lego, que haca de cocinero, completaban toda la comunidad. Comunicoles don Juan Fernndez el objeto de mi visita, y al mismo tiempo el deseo que tambin me animaba de inspeccionar los archivos del convento, por si hallaba alguna memoria de la morada de Coln. En consecuencia nos informaron que los archivos haban sido enteramente destrudos por los franceses; sin embargo, el ms mozo de los dos, que los haba registrado, conservaba un recuerdo confuso de varios particulares acerca de los asuntos de Coln en Palos, su visita al convento y la salida de la expedicin. Mas de cuanto cit infer que todos los datos sugeridos por los archivos haban sido extractados por Herrera y otros autores bien conocidos. Era locuaz y elocuente el frailecito; y as presto dej a Coln, haciendo digresin a otro asunto l consideraba de muchsima mayor importancia, a saber, la milagrosa imagen de la Virgen que posea su convento, conocida bajo la advocacin de Nuestra Seora de la Rbida. Con este motivo nos dio una historia del modo portentoso con que se haba encontrado la imagen sepultada en tierra, donde yaci oculta siglos y ms siglos, desde el tiempo de la conquista de Espaa por los moros; de las disputas que se suscitaron entre el convento y varios lugares de la vecindad por la posesin de tan preciosa joya. Tambin nos refiri la proteccin maravillosa que extenda a todo el pas circunvecino, especialmente evitando toda especie de rabia, ya en hombre, ya en perro; pues esta enfermedad reinaba tanto antiguamente en este lugar, que le mereci el epteto de la Rabia por el cual se le conoca en un principio, nombre que, gracias al benigno influjo de la Virgen, ya ni merece ni conserva. Tales son las leyendas y reliquias con que estn enriquecidos todos los conventos de Espaa, reliquias y leyendas preconizadas con el ms ferviente celo por los frailes, y devotamente credas por la fe explcita del populacho. Dos veces al ao, en la fiesta de Nuestra Seora de la Rbida y la otra en la del Santo Patrono de la Orden, la soledad y silencio del convento se Untitled-26 14/08/01, 12:55 286

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 287 / 287 / 287 / 287 / 287 ven interrumpidos por enjambres de gentes que vienen presurosos de los pueblos de Morguer, Huelva y de las llanuras y sierras comarcanas. La grande explanada o plaza al frente del edificio semeja entonces una feria animadsima, rebosando el bosque inmediato con aquel gento abigarrado de todos trajes y colores, que afluye a ver en procesin triunfal la imagen de Nuestra Seora de la Rbida. Habiendo acabado de inspeccionar el convento, nos preparamos para la retirada, y fuimos acompaados por los dos religiosos hasta el portal exterior. En esto nuestro calesero acerc para que montramos su estrepitoso y desvencijado carruaje, visto lo cual por uno de los monjes, exclam con sonrisa: “¡Santa Mara! ¡Miren qu caso! ¡Una calesa a la portera del convento de la Rbida…!” Y ciertamente, solitario y segregado de todo movimiento, se encuentra este antiguo edificio, y tan sencillo es el modo de vivir de la gente en este rincn de la Pennsula, que hasta la aparicin de una triste calesa bien poda causar asombro a sus habitadores. Lo que hay de singular es que en semejante rincn hubieran encontrado los planes de Coln odos y cooperadores inteligentes, despus de haber sido desechados casi con escarnio y menosprecio por universidades eruditas y por cortes esplndidas. Regresando para la hacienda encontramos en el camino a don Rafael, hijo menor de don Juan Fernndez, bello mozo, como de unos veinte aos de edad, y que segn me inform su padre, estaba estudiando el francs y las matemticas. Iba bien montado en un brioso caballo moro y vestido con el traje andaluz, de sombrerito redondo y chaqueta corta, y cabalgaba con singular donaire y maestra. Yo estaba complacido al ver el modo franco y abierto con que don Juan trataba a sus hijos. Parecame el don Rafael su predilecto, pues, segn llegu a entender, era el nico que haba sacado la pasin del viejo por la caza y el que le acompaaba en todas sus monteras. Habasenos preparado la comida en la hacienda por la mujer del capataz, la cual, con su marido, pareca complacidsima de la vista de don Juan y confiada en obtener una respuesta agradable del festivo anciano cada vez que le dirigiese la palabra. Sirviose la comida como a eso de las dos, y fue sin duda de las ms gratas. Las frutas y los vinos eran de la finca, y de excelente calidad, habindose trado los dems vveres de Moguer, pues el pueblo inmediato de Palos es tan miserable que carece de todo cuanto hay. Un apacible cefirillo del mar jugueteaba suavemente por el saln, templando los ardores de la cancula. A la verdad, yo no me acuerdo de haber visto un punto ms dedicado que este retiro campestre de los Pinzones. Su posicin en una colina baada por las brisas, a no mucha distancia del mar, y en un clima meridional, es causa de una agradable temperatura, que ni peca por clida en el verano ni por fra durante el invierno. Domina una Untitled-26 14/08/01, 12:55 287

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 288 \ 288 \ 288 \ 288 \ 288 \ hermosa perspectiva y est rodeado de primores naturales. El pas abunda en caza, el ro adyacente ofrece sobrado recreo en la pesca, as de noche como de da, y deliciosas excursiones por agua para los aficionados. Durante las estaciones ocupadas de la vida del campo, y con especialidad en la poca tan alegre de la vendimia, acostumbra la familia pasar aqu su temporada, acompaada de infinitos huspedes, en cuyas ocasiones, segn nos asegur don Juan, no haba falta de entretenimientos, ni por agua ni por tierra. Terminada la comida y dormida la siesta, como estilan los espaoles en el verano, salimos de vuelta para Moguer, visitando en el camino el pueblecito de Palos, don Gabriel haba enviado con anticipacin a buscar las llaves de la iglesia e informar al cura de nuestro propsito de registrar los archivos. El pueblo se reduce a dos calles principales con casas bajas bien blanqueadas. Muchos de los vecinos no podan negar la mezcla de sangre morisca que circulaba en ellos, por el color bastante atezado de sus rostros. En cuanto entramos en el lugar nos encaminamos a la humilde morada del cura. Yo me haba figurado encontrar con uno por el estilo del de don Quijote, dotado de sagacidad e instruccin suficiente en su reducida esfera para poder sacarle algunas ancdotas acerca de su feligresa, los hidalgos del lugar, sus antigedades y acontecimientos histricos. Quiz se me hubiera logrado as en cualquier otra oportunidad; pero desgraciadamente, tena el cura su buen pedazo de cazador, y haba odo decir que andaba cosa de provecho por las sierras circunvecinas. Enfrentamos con l cabalmente a punto que sala de su casa, y debo confesar que la facha era pintoresca. Era un hombrezuelo chaparro, fornido y robusto, y haba trocado su sotana y descomunal sombrero de quitasol por una chaquetita y una monterilla a la andaluza; tena en una mano su escopeta, y estaba en guisa de montar una jaquita que le haba trado del diestro una criada vieja y bien descaecida. Temeroso de que le detuvieran en su correra, apenas columbr a mi compaero cuando le descarga un: “Guarde Dios a V. seor don Juan. Acabo de recibir su recado, y no tengo ms respuesta que dar, sino que los archivos han sido destruidos: no quedan ni rastros de lo que V. busca; nada, nada. Las llaves de la iglesia paran en poder de don Rafael. Usted puede examinarla muy a su sabor. Adis, caballero”. Y sin ms ni ms, cabalg en su rocn el vivaracho curita, requiriole los hijares con la culata de su escopeta y sali trotando en vuelta de aquellas serranas. Encaminndonos para la iglesia, pasamos por las ruinas de lo que haba sido otro tiempo una morada bella y espaciosa, muy superior a todas las dems casas del lugar. Este edificio, segn me inform don Juan, era posesin antigua de la familia; pero desde que se mudaron de Palos haba empezado a decaer por falta de inquilino. Probablemente sera residencia de la Untitled-26 14/08/01, 12:55 288

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 289 / 289 / 289 / 289 / 289 familia de Martn Alonso o de Vicente Yez Pinzn, en tiempo del Almirante. Ya, por la cuenta, llegamos a la iglesia de San Jorge, en cuyo prtico proclam Coln por primera vez a los moradores de Palos, la orden de los Soberanos, de que le proveyeran de buques para su gran descubrimiento. Este edificio acaba de repararse completamente, y siendo de una mampostera tan slida, promete resistir siglos, para eterno monumento de los descubridores. Hllase fuera del pueblo, en la falda de una colina, mirando por un vallecito hacia el ro. Los restos de un arco morisco que en l se descubren, convencea que fue mezquita en tiempos pasados; y cabalmente, algo ms arriba, en la cresta de la montaa, se ven las ruinas de un castillo moro. Detveme en el portal, procurando llamar a la memoria la interesante escena que haba pasado all cuando Coln, acompaado por el coloso fray Juan Prez, hizo que el escribano pblico leyera la Real Orden en presencia de los alcaldes, regidores y alguaciles, todos atnitos; pero es difcil concebir la consternacin que debi infundir en tan reducida y segregada comunidad aquella repentina aparicin de un sujeto enteramente extrao para ellos, con orden de que as las personas como los buques se pusieran a disposicin suya, y se hicieran con l a la vela a explorar el incgnito desierto del Ocano. Lo interior de la iglesia nada tiene de particular, excepto una imagen de madera, que representa a San Jorge combatiendo al dragn. Hllase dicha imagen colocada sobre el altar mayor, y constituye el asombro de la buena gente de Palos, que la sacan por las calles en gran procesin en la festividad del santo. Este grupo exista ya en tiempo de Coln, y ahora florece rejuvenecido y con nuevo esplendor, por estar acabado de pintar y dorar de fresco, con lo cual ha quedado el rostro del santo singularmente lozano y lcido. Concluido el examen de la iglesia, volvimos a entrar en nuestra calesa y nos regresamos a Moguer. Slo un requisito me faltaba para llenar completamente el objeto de mi romera, y era visitar la capilla del monasterio de Santa Clara. Hallndose el Almirante en peligro de perderse en una tempestad, regresando a Espaa de su gran viaje de descubrimiento, prometi si sala con bien de aquella, velar y orar toda la noche en esta misma capilla, voto que sin duda cumpli inmediatamente despus de su arribada. Mi atento cuanto fino amigo don Juan tuvo la bondad de conducirme al convento. Este es el ms rico de Moguer y pertenece a una cofrada de monjas clarisas. La capilla es espaciosa y est adornada con alguna suntuosidad, particularmente el presbiterio y sus alrededores, que se hallan hermoseados por magnficos monumentos de la valerosa familia de los Porto-Carreros, seores que fueron de Moguer, y famosos en las guerras Untitled-26 14/08/01, 12:55 289

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 290 \ 290 \ 290 \ 290 \ 290 \ de los sarracenos. Las efigies de alabastro de los esclarecidos guerreros de aquella prosapia y la de sus esposas y hermanas, yacan unas junto a otras, con los brazos cruzados, en sepulcros situados delante del mismo altar, al paso que otros reclinaban sus cabezas en los profundos nichos que se hallan de ambos lados. Ya haba cerrado la noche a la sazn que acert a entrar en la iglesia, cuya circunstancia haca ms imponente la escena. Unas cuantas lmparas votivas arrojaban su luz por lo interior del templo, sus rayos eran dbilmente reflejados por las doraduras del altar mayor y los marcos de los cuadros inmediatos, yendo a posarse sobre las figuras marmreas de adalides y sus damas, que reposaban en el silencio sepulcral de los siglos. Este templo venerable debi haber presentado casi el mismo aspecto cuando el piadoso descubridor desempe su vigilia, arrodillndose delante de este propio altar mayor orando y velando toda la noche, y prorrumpiendo en las ms fervientes alabanzas por haber quedado salvo, para poner cima al sublime descubrimiento. Ya por entonces haba yo empleado el fin principal de mi jornada, habindome logrado visitar los diferentes sitios que estn enlazados con la historia de Cristbal Coln. Era en extremo satisfactorio el encontrar algunos de esos lugares tan poco alterados, a pesar del dilatado intervalo que mediaba; pero en este tranquilo escondrijo de Espaa, tan desviado de los caminos y encrucijadas ms frecuentadas, el lapso del tiempo apenas acarrea revoluciones impetuosas. Nada, empero, me sorprendi ms agradablemente que la continuidad de la familia de Pinzn. Al da siguiente de mi excursin a Palos, la suerte me depar la oportunidad de tomar alguna idea de las interioridades de sus casas. Teniendo curiosidad de visitar los restos de un castillo morisco, ciudadela un tiempo de Moguer, emprendi don Fernando ensearme una torre que serva de almacn de vino a un individuo de la familia de Pinzn. Tratando, pues, de buscar la llave, ramos enviados de casa en casa, corriendo de ese modo casi toda la parentela. Todos, al parecer, vivan en aquella preciosa mediana, tan distante de las necesidades como de las superfluidades de la vida, y todos, a la par, felizmente relacionados por los vnculos de la ms cordial y afable intimidad. Encontramos a las mujeres de las familias generalmente sentadas en los patios, bajo el sombro de los toldos, y entre arbolillos y flores. En esta tierra acostumbran las seoras a pasarse las maanas en la labor, rodeadas de sus doncellas, en el traje primitivo o ms bien oriental. En los portales de algunas repar el escudo de armas concedido a la familia por Carlos V, y colgado como un retablo en su marco. Sobre la puerta del marino don Luis se vea labrado un escudo de piedra pintado de colores. Yo haba hecho tambin mi caudal de noticias de la casa, por la conversacin con don Juan, as como por la crnica de la familia que me Untitled-26 14/08/01, 12:55 290

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 291 / 291 / 291 / 291 / 291 franque don Luis. De cuanto pude averiguar resulta que el lapso de casi tres y medio siglos poco o nada ha alterado la condicin de los Pinzones. Generacin tras generacin se ha conservado bajo el mismo pie de decencia y buen nombre en toda la comarca, llenando puestos pblicos de confianza y dignidad, y ejerciendo gran influjo sobre sus conciudadanos por su sensatez y buen comportamiento. ¡Cun raro es ver un ejemplo semejante de estabilidad de fortuna en este mundo tan inestable, y cun legtimamente honrosa es aquella consideracin que, lejos de estar vinculada en ttulos y mayorazgos, se perpeta tan slo en virtud del mrito innato de la estirpe! Confisole a V., amigo mo, que ni los ms ilustres descendientes de una prosapia meramente titular, podrn jams inspirar el sincero respeto y cordial miramiento con que yo contemplaba esta familia, que cada vez ms lozana y duradera, se haba sostenido firme por espacio de tres y media centurias, fundada slo en sus virtudes. Como que era mi nimo retirarme para Sevilla antes de las dos, hube de saborear un refrigerio de despedida en casa de don Juan, terminando el cual me desped de toda la familia, no sin harto pesar mo. El buen seor, con la cortesa, o ms bien, con la sinceridad de un verdadero espaol, me acompa a la posada hasta verme salir. Pocos eran los gastos que haba yo hecho en ella, gracias a la hospitalidad de los Pinzones. Con todo, el orgullo nacional de mi patrn y patrona pareca complacido de que yo hubiese preferido su humilde choza y la mezquina cama que dispusieron, a la espaciosa morada de don Juan; y cuando les llegu a manifestar gratitud por las bondades y atenciones que me haban prodigado, regalando a mi posadero con algunos cigarros escogidos, no pudo resistir el corazn de mi buen hombre, me asi por ambas manos y, echndome su bendicin, corri en pos del calesero para prevenirle el esmero particular con que me haba de llevar en el camino. Dando un cordial vale a mi excelente amigo don Juan, que haba sido incansable en sus finezas conmigo hasta el ltimo instante, sal por fin a mi viajata, satisfecho a ms no poder de mi visita, y penetrado de sentimientos de gratitud y ternura hacia Moguer y sus hospitalarios moradores. Untitled-26 14/08/01, 12:55 291

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 292 \ 292 \ 292 \ 292 \ 292 \III ARTCULOS Y DISCURSOS NECROL"GICOSVIII VIII VIII VIII VIII NECROLOGA DE DON GONZALO O’F NECROLOGA DE DON GONZALO O’F NECROLOGA DE DON GONZALO O’F NECROLOGA DE DON GONZALO O’F NECROLOGA DE DON GONZALO O’F ARRIL ARRIL ARRIL ARRIL ARRIL( Manuscrito indito de mediados de 1831)....forma mentis aeterna, quam tenere et exprimere non per alienam materiam et artem, sed tuis ipse moribus possis.61TCITO.An se alimentaba mi corazn por algunas dbiles reliquias de esperanza, cuando se divulg la infausta nueva del fallecimiento del seor Teniente General, don Gonzalo O’Farril. Mas ya que desgraciadamente no es posible dudar que acaeci en Pars el 19 de julio prximo pasado, mi alma, penetrada de veneracin y de amor por el benemrito compatriota que lloramos, no puede refrenar por ms tiempo la expresin de su intenso dolor, pagando as a la memoria de este singular personaje una deuda de tan rigurosa justicia como de la ms acendrada gratitud. Permtaseme, pues, a m que tuve la dicha de conocerle tan de cerca, un lenguaje ms animado y sentido que al que escribe una simple noticia necronolgica; permtaseme mezclar mis lgrimas a las que copiosas vierte su familia; y permtaseme, en fin, desahogar su justo sentimiento al que acaba 61.“La belleza del espritu es eterna y no se puede conservar ni expresar por procedimientos y facultades ajenas, sino a su propia manera”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 292

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 293 / 293 / 293 / 293 / 293 de presenciar las ltimas escenas de la vida de un hombre, a quien mejor que a nadie cuadr el ttulo de filsofo por excelencia. No es mi nimo extender una nota biogrfica, y segn orden cronolgico, del sujeto distinguido que sirve de asunto al presente escrito. El nombre del Teniente General don Gonzalo O’Farril es propiedad reclamada por la historia. Harto conocidas son su vida militar y poltica para que yo me detenga en vanas repeticiones sobre el particular. Se trata nicamente de dar a conocer al hombre privado, al vivo y tal como se present a mi espritu durante la larga mansin que hizo en la capital de la Francia. No es ms grata la satisfaccin que experimenta el artista al contemplar la posibilidad de formar el retrato de su hroe, todo despojado de adornos personales, y aun sin paisajes ni escenas accesorias que den realce a su obra, que el que siente mi fantasa en este instante, al considerar que lejos de necesitar semejantes atavos para trazar mi cuadro, desnudo, por el contrario, a O’Farril de todos sus honores y dignidades, transportndole del gran teatro en que represent, al reducido crculo de la vida domstica. En este recinto, y slo en este recinto, es donde se nos pinta el hombre al natural, que demasiado se empea el amor propio bajo el nombre de [...],62 o por nuestra defensa natural, en esconder a los ojos del mundo cuanto en nosotros mismos pudiera perjudicarnos. La probidad era, por decirlo as, el fundamento del carcter de nuestro O’Farril, sirviendo como de adorno al edificio de sus virtudes la dulzura y afabilidad que le distinguieron. Yo jams he conocido un mortal, cuya presencia hablara ms a mi corazn, sealndosele como la misma honradez personificada; y es cosa sumamente nica en su lnea singular que en el agrio combate de las opiniones, sobre todo en negocios polticos, el mismo espritu de partido, que es esencialmente injusto, haya depuesto sus terribles y aceradas armas ante la acrisolada probidad del seor don Gonzalo O’Farril. Efectivamente, no he conocido persona alguna, cualquiera que sea el partido a que pertenezca, que no rinda el testimonio ms unnime a sus virtudes, no habiendo nadie en el mundo que haya dudado jams de la rectitud y pureza de sus intenciones. O’Farril sin duda estuvo destinado a servir de excepcin a las reglas generales de la frgil humanidad. Para poseer aquella calma y serenidad que constantemente respiraba su semblante, era necesario estar de acuerdo con aquel juez interior ante quien se revisan hasta nuestras acciones ms indiferentes. Ciertamente no fue el tribunal de la conciencia el que hizo cargos graves al justo O’Farril. La dulzura y afabili62.Roto. Untitled-26 14/08/01, 12:55 293

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 294 \ 294 \ 294 \ 294 \ 294 \ dad de su trato eran de un carcter tan peculiar, que no es dable trasladar al papel los afectos que en los circunstantes excitaban. Iban aquellas cualidades acompaadas de cierta natural dignidad que no poda menos de inspirar un placer inexplicable, mezclado de ternura y de respeto. Figuraos aquel anciano venerable, todo dulzura y comedimiento, cuya fisonoma derramaba la apacibilidad en el seno de sus amigos y en quien no se divisaba ms resto del poder que la dignidad, entrando en materia con los pequeos lo mismo que con los grandes, y prestando un odo tan atento, y aun respetuoso, a la fogosa juventud como a la experta madurez y ancianidad. Confieso ingenuamente que bendeca a mi destino por haberme hecho su compatriota. Yo no alcanzo a expresar todo lo que mi corazn experimentaba delante de este varn incomparable. Si el seor don Gonzalo O’Farril hubiera tenido algn enemigo verdadero, desde luego le habra yo invitado a su presencia, y estoy seguro que la enemistad o la prevencin se hubieran disipado como por encanto al aspecto de la virtud. No se crea por un momento que el precioso don de gentes de que le dot la naturaleza perjudicara en lo ms leve a la entereza de su carcter. Demasiadas prendas nos dej esta base de las virtudes militares en su larga carrera poltica; y si yo no temiera invadir la provincia del historiador, invocara a nacionales y extranjeros, sin distincin y sin temor, para que publicasen lo que supiesen acerca de la energa y firmeza del General O’Farril. Ya veo entre la muchedumbre salir al Duque de Ragusa a darme de ello el ms honorfico documento, y quin sabe si hasta t mismo, que duermes en esa roca en medio de los mares, no te levantaras si pudieras a ofrecerme el testimonio ms relevante. Pero, a qu necesitamos pruebas, cuando l mismo nos pinta su carcter en dos palabras dignas de Scrates? “..sin eso habra sido sta la primera y ltima vez en que me habra quejado de la injusticia de la suerte”. Efectivamente, a pesar de los ttulos que para quejarse le daba la desgracia, de sus labios jams sali ni la ms leve reconvencin contra el destino. No contribua poco al hechizo que inspiraba el trato de O’Farril aquella disposicin constante que manifestaba, no como quiera, por instruirse, sino por aprender con toda clase de personas. A pocas personas poda convenir con ms propiedad el epteto de studiosus audiendi63 que aplica Marco Tulio a uno de sus amigos. No slo no desperdiciaba ocasin en la sociedad de informarse de cuanto deseaba, consultando particularmente el dictamen de unos pocos amigos escogidos, sino se le vea en una 63.“vido de escuchar”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 294

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 295 / 295 / 295 / 295 / 295 edad casi octogenaria, asistir puntualmente a los lucidos cursos de astronoma dados por el clebre Arago en el Observatorio y, como por va de recreo, a los que todas las noches desempeaban, as en ciencias como en literatura, los profesores del Ateneo Real.64Con esta ocasin no se va fuera de propsito el indicar otra cualidad caracterstica de nuestro filsofo. Quiero decir que en el arte difcil de emplear bien y completamente el tiempo, no ceda ni al memorable Canciller D’Aguesseau. Diariamente le observbamos en las mismas ocupaciones, quedndole el tiempo tan perfectamente ajustado, que ni le sobraba ni le faltaba para dar valor a todas ellas, tomando por primera refaccin algn libro de la Sagrada Biblia. Ora le veamos, invariablemente a la misma hora, en los gabinetes de lectura, ponindose al cabo de cuanto interesa a la poltica, en los numerosos peridicos de aquella capital. Ora le vemos corresponsal, prolijo en cumplir puntualmente con sus vastas correspondencias. Ora ocupado en alguna lectura til, que siempre tena entre manos, singularmente las ms fecundas de resultados, obras histricas, estadsticas y cientficas, sin que ninguna de estas tareas le impidiera a su alma sensible consagrar sus ocios a la ms dulce de las ocupaciones, a instruir en la geografa y geometra a la prenda viva que le quedaba de su idolatrada esposa, Teresita Santa Mara, nieta de la Carassa. Y t tambin, mujer extraordinaria, an ms respetable para m por la singular sensibilidad de tu alma que por la clarsima luz con que te alumbr el Criador, no dedicaba a tu memoria tu sin igual O’Farril cuantos momentos poda destinarte? No le vean todos acudir peridicamente a la magnifica necrpolis a rendir el ms puro homenaje, noble cuanto sencillo, a las yertas cenizas de su adorada, en el monumento que su amor y su piedad le levantaran? He ah hasta donde pueden llegar el afecto y sensibilidad del corazn humano, exclamarn cuantos oigan este relato. Pues an no os formis una idea exacta de lo que era susceptible aquella alma, cuyo molde rompi naturaleza apenas la fragu. Para ello es necesario leer y releer (que no ser sin lgrimas) la carta que en la muerte de la esposa escribi a su hijo poltico, el seor don Pedro [...] de Santa Mara (impresa en Pars. 1817), monumento el ms duradero que pudo haberse escogitado para la memoria de lo que se ama, y efusin continua de aquella ternura y sensibilidad inimitable, nica medida de un corazn como el de O’Farril. ¡Cuntas veces, derramando un torrente de lgrimas, dulces ya por el tiempo que haba transcurrido, no prorrumpira en aquellas reflexiones! “Yo haba esperado, como que te haba precedido en esta 64.Se refiere a Pars. Vid. De la vida intima. B.A.C., t. III, pginas 94 y 102. (Roberto Agramonte.)* *En la presente edicin ver el tomo V. ( N. de la E. ) Untitled-26 14/08/01, 12:55 295

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 296 \ 296 \ 296 \ 296 \ 296 \ senda de la vida, llegar a su trmino antes que t; miraba como mi ltima dicha el morir en tus brazos; y cuando se me presentaba la idea de nuestra separacin, suplicaba a la Divina Providencia que reposasen nuestras cenizas en el mismo lugar...”. Me veo guiado como por la mano a decir dos palabras acerca del gnero de vida de nuestro filsofo; que ahora ms que nunca resplandecer la rigurosa justicia con que le he aplicado ese epteto. No hablemos de su extremada frugalidad, que casi rayaba en estoicismo. As lo publicaron cuantos se sentaron a su mesa. Diga alguien si an en los rigores del invierno le vio jams usar de otro vehculo que sus propios pies, y diga, en fin, si en su vestido y en su ajuar hubo ms distintivo que la sencillez y la limpieza. No son estas minuciosidades dignas de la biografa de un hombre de mrito, particularmente cuando recaen en quien tiene recursos para consumir ms. Ellas hacen ver hasta qu punto se sobrepone el verdadero filsofo a las necesidades que atormentan la muchedumbre. ¡Pluguiera al cielo que nuestra educacin fuera ms atendida en esta parte fsica, tan enlazada con la moral! Consiguiente a tales principios, y como para darles mayor realce, O’Farril proceda cual si se considerase como depositario de cuanto posea, siendo as que sus ahorros eran constantemente empleados en socorrer al pobre, y ms singularmente al necesitado compaero de desgracia. Yo recuerdo con placer que uno de los puntos favoritos de su conversacin era la suerte que habra cabido a tales o cuales personas de su amistad o conocimiento, a consecuencia de sucesos polticos o morales. “¡Quin pudiera enjugarle sus lgrimas!” —exclamaba muy a menudo— “¡A quin fuera dado proporcionar a ese hombre de mrito la situacin que le corresponde! Es necesario trabajar por l. Tambin la sociedad ganar con ello!”. Y podr yo acercarme sin emocin a publicar que este hijo predilecto de la Habana era el ms firme apoyo de sus paisanos en aquella capital de la civilizacin? Yo, al que apenas llegado65 se le abren por su interposicin las puertas de los sabios, de los literatos, de las bibliotecas, de los laboratorios, de los gabinetes y de cuantos auxilios poda necesitar para los estudios a que deseaba entregarme, ser capaz, repito, de no escribir con mano trmula estos renglones consagrados a su memoria? Yo no podr jams olvidar la satisfaccin que resplandeca en el rostro de O’Farril cada vez que se empleaba en alguna comisin a beneficio de su pas natal. ¡Qu empeo, qu prolijidad, cuntas consultas, qu nmero inmenso de catlogos ledos para el desempeo de la compra de libros que le encarg la diputacin patritica de Matanzas! All se vea lucir el cielo, la actividad de la primera juventud con la discrecin y madurez de la ancianidad. No desplegaba en menor grado 65.Vid. supra, nota 64, p. 295. (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 296

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 297 / 297 / 297 / 297 / 297 tan admirables dotes, informndose constantemente de cuantos inventos y mejoras podan ser aplicables al fomento de nuestra agricultura, y a perfeccionar la educacin primaria. Buen testimonio dara de lo primero la dilatada correspondencia que ha llevado con los seores sus hermanos y con su sobrino el seor don J. Montalvo; y en cuanto a lo segundo, baste decir que a l debo las mejores noticias sobre los principales establecimientos de educacin de la infatigable Suiza. En resolucin, pocos mortales dejan de s recuerdos ms gratos y halageos. ¡Virtuoso O’Farril!, desde muchos aos antes de saborear tu trato, estaba yo preparado para gustarlo; pero te confieso francamente que mi imaginacin no poda fingir hasta qu punto llegaba la magia de que tu comercio era susceptible. Quin te conoci que no te amase, y quin habl jams de ti que lo hiciese sin entusiasmo? Homenaje debido a tu comedimiento, a tu tolerancia, a tu imparcialidad. ¡Qu digo a tu imparcialidad...! Ya t no eras hombre como nosotros, agitado con las mismas pasiones que nosotros, ya pertenecas a la posteridad y en tu tribunal juzgabas, como ella, de los hombres y de las cosas, de los pasados y presentes, como nec beneficio nec injuria cogniti .66 He aqu lo que verdaderamente formaba tu benvolo carcter. He aqu, compatriotas, el hombre que hemos perdido; y aunque del nmero de aquellos que no nos es lcito llorar porque dejaron las huellas de sus virtudes, yo no puedo menos que prorrumpir anegado en llanto, aplicando aquellas mismas palabras llenas de uncin, que su propio dolor le dict en la deplorable muerte de su esposa: “En medio de lo admirable que es en todas sus obras (el Criador), quisiramos que los seres virtuosos y que se hacen amar por las excelentes cualidades de su corazn y por sus buenas acciones, nos fuesen restituidos a la vida, o que jams nos faltasen... Yo quisiera que vivieras, porque gust un poco de miel para despus morir, pero no... fuera intereses y afectos particulares cuando se trata de G. O.67 ¡Ojal vivieras para servir de ejemplo vivo!...”. Estas palabras han quedado resonando en mi odo. 66.“insensible al beneficio y al agravio”: 67.General O’Farrill. Debe advertir el lector que estos manuscritos de Luz que han quedado inditos, no recibieron la ultima mano del autor. (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 297

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 298 \ 298 \ 298 \ 298 \ 298 \IX IX IX IX IX EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER TE DE DOA TERESA HERRERA TE DE DOA TERESA HERRERA TE DE DOA TERESA HERRERA TE DE DOA TERESA HERRERA TE DE DOA TERESA HERRERA( Diario de la Habana mayo 4 de 1832).Procul est de ultimis finibus pretium ejus.68Ayer a las once de la maana arrebat la muerte en la flor de su aos, despus de una tan breve como violenta enfermedad, a la seora doa Teresa Herrera y Barrera, dejando en la orfandad a seis criaturas de la edad ms tierna, en la viudez a su sensible esposo, en la ms honda pena a sus padres y familia afectuosa y no en escaso lloro a cuantos tuvieron la dicha de conocerla. Se trata de recorrer rpidamente tan slo las virtudes que caracterizaron a una mujer, ornato del suelo en que naci, y en todas partes honra del sexo a que perteneca. No es necesario, pues, un grande esfuerzo para trasladar su retrato al papel, y nuestros rasgos sern tan sencillos como la verdad que los dicta, y tan puros como el sentimiento que los inspira. Apenas amaneci en Teresa la aurora de la razn, cuando empez a dar seales tan evidentes como extraordinarias del claro entendimiento con que a la Providencia plugo dotarla, por manera que desde esa poca temprana, hasta el trmino de su carrera, fue siempre el embeleso de cuantos la rodeaban, ya por la originalidad y donaire de sus ocurrencias, ya por la oportunidad y delicadeza con que sazonaba sus respuestas. Mas no era posible se granjease Teresa hasta tal punto el universal aprecio del mundo sin la afabilidad, dulzura y jovialidad que la distinguan. Porque, no hay que dudarlo, el talento y la razn por s solos obtendrn siempre el segundo, si no el primero, homenaje de los mortales, pero la sociedad jams har grata memoria de aquellos que obscurezcan las luces 68.“Su valor es superior a toda estimacin.” Untitled-26 14/08/01, 12:55 298

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 299 / 299 / 299 / 299 / 299 de su razn con las opacas sombras del sobrecejo y del desvo. No alcanza slo el entendimiento para cautivar a los dems, necesario es hablar al corazn, si se quiere interesar al corazn. Y cmo podra ser cabal el bosquejo de las virtudes que adornaban la inapreciable joven virtuosa, cuya prdida lamentamos, sin hacer mencin particular de un rasgo que debe sobresalir en el cuadro para dar realce y valor... ¡qu digo, dar realce y valor!, para hacer rigurosa justicia al mrito de Teresa Herrera? Permteme, joven virtuosa, permite a un contemporneo de tus pasatiempos y testigo de tus virtudes, ya que has pasado de la tierra de la ocultacin y del disimulo a la del desengao y claridad, que revele a los ajenos y desconocidos (pues para los tuyos y cercanos seran superfluos todos mis esfuerzos), aquella perenne compostura de tu semblante, verdadero ropaje del pudor con que acompaabas tu sonrisa, tu gracia y tu jovialidad; si mientras que con estas dotes derramabas el contento y la satisfaccin, con el recato inseparable de tu rostro noble y despejado infundas un respeto y comedimiento, que ni el ms osado contra tu dbil sexo poda menos de experimentar sentimientos puros y delicados en tu presencia. Tan singular conjunto de connotadas prendas era forzoso que se llevara la atencin de los apreciadores del mrito, tan luego como la poca crtica de la adolescencia la descubri a los ojos del mundo; y parece que el cielo se propuso dar a la virtud su justo galardn, destinndole en don Nicols de Crdenas y Manzano un esposo que se haba de identificar con su consorte para no formar ms que dos en uno Yo me figuro las almas de todos los mortales, aun durante esta vida perecedera, como vagando en el espacio en busca cada cual de la correspondencia a que nos sujet naturaleza, pero intereses y pasiones rastreras nos compelen muy a menudo a contrarrestar los impulsos del ms elevado de nuestros sentimientos, cogiendo por fruto de nuestros clculos equivocados, en vez de alegra, tristeza, en vez de sosiego, lucha interior, y en vez de la dulce dicha, el amargo arrepentimiento. As es que se tiene por peregrina fortuna el encontrarse en la carrera de este mundo dos almas que se correspondan perfectamente. Yo no temo, empero, asegurar que tan raro como hermoso cuadro me lo ha ofrecido este matrimonio en el dilatado espacio de dieciocho aos. De esta manera es como echa profundas races tan precioso rbol, para poder resistir los huracanes que agitan y conmueven nuestra existencia. Pero donde acab de echar el resto la virtud de esta mujer incomparable, donde como era de esperar medraron y fructificaron tan eminentes cualidades, fue en su ferviente amor maternal, corona y fin de todas las virtudes de su sexo. Nacen los hombres para partir los negocios exteriores con los domsticos; nacen las mujeres para consagrarse a sus familias y embotar las espinas con que a cada paso tropezamos en la vida; naci Teresa para dedicarse exclusivamente a sus hijos, a su familia, a su casa, a sus tareas. Untitled-26 14/08/01, 12:55 299

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 300 \ 300 \ 300 \ 300 \ 300 \ Difcil sera ofrecer un modelo ms acabado de la mujer fuerte, que el mismo Salomn no alcanz a pintar en breves palabras. Yo creo que nadie en el mundo dio mejor con su vocacin que esta joven inmejorable, con ser madre. Y as tan slo se puede explicar el sentimiento universal que por todo el pueblo se ha esparcido, al punto que se divulg su enfermedad, como si todos palparan el imposible de reemplazar una persona tan conocidamente destinada a llenar las ms augustas funciones de la naturaleza y de la moral. S, amables compatriotas mas, yo la he seguido en todos los pasos de su vida; yo la vi constantemente desvivirse por los tiernos pedazos de su corazn, yo la vea enfermar con sus hijos si sus hijos enfermaban, y recobrar la salud con sus hijos si sus hijos curaban; yo la observaba alegre con ellos y triste con ellos; yo le adverta aquella mirada escrudiadora, a la que no se escapaba ni la ms ligera nube que pudiera empaar la lozana de la salud fsica o moral de sus idolatrados hijos. Su conversacin favorita, sus hijos; referir las ancdotas y rasgos caractersticos de sus hijos, su ms dulce delicia, mejor dir, una necesidad irresistible. Pero en medio de todo ese fuego de amor ¡cmo acuda tan oportunamente su perspicaz talento a templar el fervor de sus sentimientos, para que su amor no degenerara en menoscabo de sus hijos, como sucede a las que no nacieron para madres ni en perjuicio de los que les rodeaban! Baste decir que sin afectacin (cmo haba de caber el fingimiento en alma de ese temple?), pona el mayor esmero, valindose a veces de los medios ms indirectos para que sus hijos no fuesen gravosos, no ya a los amigos y extraos, pero ni aun a sus propios padres naturales. Constantemente ocupada en el adelantamiento de sus hijos y en los planes de educacin... ¡ah, en los planes de educacin! ¡Se me anuda la lengua, tiembla el pulso, se resiste la pluma a continuar, slo de haber proferido la voz educacin! ¡Cuntos recuerdos ttricos y alegres, cuntos sentimientos varios y encontrados conmueven en este instante mi adolorido corazn y ofuscan mi entristecida fantasa! Cmo me sera posible, al tocar esta cuerda delicada, contener el torrente de afectos que me arrastra y que a despecho mo y de tu modestia se abre camino y sale fuera ¡espeso, acongojado! y prescindir de que estaba escribiendo la nota fnebre de la cooperadora de tus patriticos afanes en la grande obra de la educacin pblica? Yo no puedo proseguir, Nicols, sino con la inspiracin de las lgrimas. Pero tengo el consuelo de que lloro con toda la juventud habanera, con todos los nios tiernos que le deben las mejoras en su educacin, con sus madres, con sus padres, con las lgrimas de la gratitud en los ojos de todos por la digna compaera del infatigable Presidente de la Seccin de Educacin. Los preceptores de todos los establecimientos, penetrados del mismo justo dolor, y para desahogar en cierto modo el llanto de sus alumnos por Untitled-26 14/08/01, 12:55 300

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 301 / 301 / 301 / 301 / 301 la pena de quien es su verdadero padre, hicieron acompaar la funeral procesin de un cierto nmero de nios de cada establecimiento, presididos por los mismos preceptores o sus principales ayudantes: he ah un homenaje que no se tributa ni a las riquezas, ni a los honores, ni al poder; slo a la virtud, hija del cielo, se rinde un culto inspirado por la ternura y el reconocimiento. Yo, al ver, pues, este sentimiento universal, me convierto, sin misin alguna, en rgano para comunicrtelo; s, amigo mo, porque cmo podr encubrirse a tu pecho afectuoso esta voz que te es tan conocida y que, aunque dbil, se levanta para proclamar las virtudes de tu sin igual compaera? Nadie mejor que t conoce que en esto no hago ms que cumplir con los ritos de mi corazn. T sabes el lugar que ocupa en mi afecto la familia de la que fue tu esposa idolatrada... No est en mi mano ofrecer ms alivio a tu dolor que encarecerte todo el tamao de tu prdida, no porque t lo hayas menester para graduarla, sino para que sepas hasta qu punto sienten contagio los propios y los ajenos. As slo se consuelan las almas sensibles. Has perdido una mujer entendida, sin presuncin; donosa y jovial, sin desenvoltura; circunspecta, sin gazmoeria ni desdn, esposa cual si se convirtiera en tu propia persona, madre cual si se propusiera ser el dechado de su sexo. En suma, era el encanto de la sociedad, nada menos por su despejado genio que por la prctica de todas las virtudes domsticas; era en extremo ferviente y afectuosa y, sin embargo, con su sentado juicio, reprima y ocultaba la viveza y vehemencia de su natural; era, en una palabra, la discrecin personificada, presidiendo a todos sus afectos y determinaciones. He ah el retrato fiel, aunque incompleto, de la esposa que acaba de arrancarte la muerte. Yo estoy seguro que todos los que la conocieron, la hallarn tan conforme al original, cuanto que no he empleado ms colores que los de la estricta verdad. ¡Venturoso yo, si cabe ventura en el dolor, venturoso yo, si al reconocer con tus ojos arrasados en lgrimas estos rasguos apresurados, soltando ms la rienda al llanto, te proporciono una gota de blsamo a tu corazn, no ya para cicatrizar tu profunda herida, sino para hacerla ms soportable y llevadera! Y si aun as no lo consigo, acurdate de que tus hijos eran los suyos, y acurdate, en fin, de que nunca mejor que ahora hemos podido, en la amargura del corazn, exclamar todos a una: Finis vitae ejus nobis luctuosus, amicis tristis, extraneis etiam ignostique non sine cura fuit .69Su fin ha sido lamentable para nosotros, triste para los amigos, y ni aun los extraos y desconocidos pudieron mirarlo con indiferencia. 69.Traducido por el propio Luz seguidamente. Untitled-26 14/08/01, 12:55 301

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 302 \ 302 \ 302 \ 302 \ 302 \X X X X X RASGO DE LA JUVENTUD EN EL ENTIERRO RASGO DE LA JUVENTUD EN EL ENTIERRO RASGO DE LA JUVENTUD EN EL ENTIERRO RASGO DE LA JUVENTUD EN EL ENTIERRO RASGO DE LA JUVENTUD EN EL ENTIERRO DEL OBISPO ESP DEL OBISPO ESP DEL OBISPO ESP DEL OBISPO ESP DEL OBISPO ESP AD AD AD AD AD A A A A A( Diario de la Habana ,70agosto 20 de 1832).Suum unicuique.71La justicia exige que yo declare al pblico, que del papel publicado en el Diario de hoy sobre el funeral de nuestro Excmo. e Ilmo. Prelado, no me pertenece ms que el rasgo relativo a los jvenes que tuvieron la gloria de llevar en hombros el cadver. De ello se convencer cualquiera fcilmente, si ya no saltara a los ojos que son dos plumas diferentes las que escribieron el principio y el fin, con slo reflexionar que el discurso debi haber cerrado de otro modo, siendo la descripcin del entierro el objeto principal. Confieso francamente que me cuesta mucho, y cuantos me conocen me harn esta justicia, llamar la atencin pblica sobre un asunto personal; pero ni yo quiero adornarme con vestidos ajenos, ni quiero tampoco que las pginas de otro se desfiguren con mis borrones. Hay en el orden literario, 70. El artculo de Luz est precedido de esta aclaracin de RR. Redactor del Diario de la Habana: “Hemos recibido el siguiente remitido, en que nuestro amigo don Jos de la Luz nos reclama acerca de la publicacin de un artculo sobre el funeral del Excmo. e Ilmo. Diocesano, en nuestro nmero de ayer; y nosotros nos apresuramos a publicarle, para satisfaccin de este amigo, admitiendo asimismo en nuestro descargo, que el sujeto a quien en su ausencia encarg la impresin del Rasgo le traa ya enlazado con la descripcin del entierro que le precede. En fin, para manifestar nuestro buen deseo y rectas intenciones, reproduciremos a continuacin el rasgo del seor Luz, tal cual ha sido reconocido por l mismo.— RR .”. 71.“A cada cual lo suyo.” Untitled-26 14/08/01, 12:55 302

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 303 / 303 / 303 / 303 / 303 lo mismo que en el moral, un fuero de conciencia, al cual debemos todos atemperarnos, si es que creemos que el ministerio de la pluma es la ms sagrada de las misiones. As que no vuelvo de mi extraeza cuando, sin conocimiento mo, veo que mis amigos los Redactores del Diario han estampado bajo la inicial de mi apellido el artculo por entero. Concluyo como principi: suum unicuique .72JOS DE LA LUZ. Agosto 20 de 1832. Habana, agosto 18 de 1832 Ayer fuimos todos testigos de uno de aquellos rasgos tan elocuentes por s mismos, que antes se debilitan que se ensalzan con los adornos oratorios. Llevaban los Santos Sacerdotes, en consorcio con los Hermanos de la Caridad, el cuerpo de nuestro venerable como lamentado Prelado. cuando al llegar a la puerta de la Punta, se agolpan multitud de jvenes de todas profesiones, aunque la mayor parte estudiantes, todos conmovidos con el entusiasmo de su edad, queriendo conducir sobre sus hombros, a porfa, las reliquias mortales de su inmortal Pastor. As lo verificaron estos mancebos tan decididos como tiernos, hasta llegar al lugar de la sepultura. ¡Oh. juventud divina! ¡Oh poca de la vida, la ms honrosa para la humanidad porque te dejas regir del corazn sin conocer la ponzoa del egosmo! Vosotros me conmovisteis, y conmovisteis a todos los presentes, jvenes compatriotas mos. Vosotros volvisteis a hacer brotar la no agotada fuente de mis lgrimas, y vosotros me hicisteis gustar con noble orgullo que era habanero el corazn que en mi pecho lata. L. 72. “A cada cual lo suyo.” Untitled-26 14/08/01, 12:55 303

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 304 \ 304 \ 304 \ 304 \ 304 \XI XI XI XI XI UNA LGRIMA UNA LGRIMA UNA LGRIMA UNA LGRIMA UNA LGRIMA AL SEOR DON TOMS ROMA AL SEOR DON TOMS ROMA AL SEOR DON TOMS ROMA AL SEOR DON TOMS ROMA AL SEOR DON TOMS ROMA Y EN LA MUER Y EN LA MUER Y EN LA MUER Y EN LA MUER Y EN LA MUER TE TE TE TE TE DF SU HIJ DF SU HIJ DF SU HIJ DF SU HIJ DF SU HIJ A ASCENSI"N, AC A ASCENSI"N, AC A ASCENSI"N, AC A ASCENSI"N, AC A ASCENSI"N, AC AECID AECID AECID AECID AECID A A A A A EN EL DA DE A EN EL DA DE A EN EL DA DE A EN EL DA DE A EN EL DA DE A YER YER YER YER YER( Diario de la Habana abril 22 de 1833).Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis .73OVIDIO.¡poca de luto y de congoja universal! ¡poca sobre todo de amargura y probacin para los que por su instinto se consagran al alivio de la doliente humanidad! Y qu, no te basta muerte impa haber probado el valor y la abnegacin de este hijo predilecto de Hipcrates con el espectculo que por doquiera se ofreca a sus ojos del horror y la muerte? No te basta haber trado el genio malfico de la pestilencia dentro de sus propios hogares y hasta el seno de su misma familia idolatrada? No te bastaba dividir as su atencin entre los propios y los ajenos, para partir al mismo tiempo su ya atribulado corazn? Menester te fue ¡destino cruel! para completar el estrago, arrancar al benemrito, al sensible Romay su querida hija, la hija primognita de sus entraas, dos veces querida por el derecho que dan sobre el cario las adversidades y los padecimientos; y como si te gozaras en hacerle apurar tu acibarado cliz, le descargas el golpe precisamente cuando ya el sol de la salud empezaba a disipar el espeso nublado que obscureca y contristaba nuestras almas! ¡Llora, llora, pues, padre venerable, que demasiado caro has adquirido tu derecho al llanto! Ni qu consuelo podra yo proporcionar a un hombre dotado de tan superior entendimiento, que ya tu misma perspicacia no lo haya anticipado? Cuanto 73.“An hoy me caen las lgrimas de los ojos”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 304

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 305 / 305 / 305 / 305 / 305 fueran parte a decir para cicatrizar tu herida la sensibilidad, la razn y la religin de consuno, est comprendido en aquellas sublimes palabras que proferiste en el momento del dolor... Pero, perdname, varn modesto a la par que sabio, perdname si antes de trasladar al papel esas palabras, oso rasgar el velo que cubre el recinto domstico, para patentizar la escena que las precedi; escena que ser eterna en los recuerdos de tu casa, como habr de serlo tambin en mi memoria. Eran las once de la maana. Apenas se esparce por la habitacin la desastrosa nueva, cuando vuelan todos los hijos anegados en lgrimas y dando alaridos desacompasados en la morada del padre, inconsolable desde la madrugada, y animados todos a una y como por instinto del mismo sentimiento por la severidad del golpe que sobre l descargaba, lloraban en la muerte de su hermana por la vida de su padre. Se lanzan sobre su cuello estrechamente aquellos tiernos pedazos del corazn, agolpndose todos en torno suyo, cual otros tantos renuevos que vuelven agradecidos al rbol antiguo de donde salieron, como para apoyarle y estorbar una cada que les haca temer la pesadumbre del dolor. ¡Oh grupo verdaderamente conmovedor e interesante, cun digno eras de otro pincel ms afortunado que el mo! S, s, yo la vi; yo vi esa escena lamentable y pattica, quaeque ipse miserrima vidi ;74 y no temas que usurpe los derechos de padre o de hermano si me atrevo a aadir et quorum pars magna fui ,75 y en la que me cupo no escasa parte. Entonces fue cuando, abrumado de la pena, la voz trmula e interrumpida por los sollozos, exclamaste: “Dios mo, t me privaste de mis padres amados, t me llevaste mi esposa adorada, y ahora me arrancas a mi hija idolatrada. Yo no haba pasado por una prdida como la presente, pero yo adoro los secretos de tu justicia. T me has quitado un hijo, es verdad, pero me has dado otros siete para enjugar mi llanto. S, hijos queridos, vivid para vuestro padre, que vuestro padre vivir para vosotros”. Bendigamos la misericordia del Seor. Y en diciendo esto volviste a sumirte en la profundidad de tu agona. S muy bien que la naturaleza inspira semejantes sentimientos a todos los mortales cuando se hallan en anlogas circunstancias; pero yo me engao mucho o hay circunstancias inherentes a la noble profesin de los adeptos de Esculapio, que despiertan ms vivamente que en ninguna otra condicin de la vida los sentimientos de ternura y simpata, as en los propios como en los extraos. Nadie present nunca ofrendas ms puras que las tuyas ante las aras del Dios de la salud. Nadie, por consiguiente, ms acreedor al justo aprecio que todos te tributan. Y no como quiera te lo tributan por ese ttulo, de suyo tan relevante, sino que lo rinden as de 74.“calamidades que vi yo con mis propios ojos”. 75.El propio Luz traduce esta frase a continuacin. (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 305

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 306 \ 306 \ 306 \ 306 \ 306 \ buena voluntad a uno de los alumnos ms esclarecidos de Marco Tulio, de que puede envanecerse nuestro suelo; al escritor patriota por excelencia, que lejos de mancillar la ms sagrada de todas las misiones, jams empu la pluma en tanta variedad de asuntos sin que fuera en obsequio de la madre comn o de la santa causa de la humanidad. De hoy en adelante te apreciarn tambin como el ms afectuoso de los padres... Pero rato ha que estoy lastimando tu modestia. Mas la justicia que est plantada en el fondo de mi pecho se abre camino por toda clase de consideraciones. He ah los motivos harto patentes por los que todos tus compatriotas participan de tu dolor. Y es lcito al que traza estos cortos renglones venir en pos de todos ellos y agregar alguna muestra especial de haber hecho tu pena la suya; acurdate que en la hora de la tribulacin se esforz por llevar el consuelo y no pudo ofrecerte ms que lgrimas. La Habana, 20 de abril de 1833.XII XII XII XII XII EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER TE TE TE TE TE DEL SEOR DEL SEOR DEL SEOR DEL SEOR DEL SEOR DON JOS MARA XENES DON JOS MARA XENES DON JOS MARA XENES DON JOS MARA XENES DON JOS MARA XENES Y MONT Y MONT Y MONT Y MONT Y MONT AL AL AL AL AL V V V V V O O O O OACAECIDA EL DA 28 DEL CORRIENTE ( Diario de la Habana enero 5 de 1835).¡No! ¡Despus de lo que acabamos de presenciar, la salud no es ms que un nombre, la vida no es ms que un sueo! BOSSUET.Quin habr entre nosotros, testigos recientes de las ms cruentas de las epidemias; quin habr que se atreva a tachar de hiperblicas esas sublimes palabras del primer orador de la cristiandad? En circunstancias ordinarias, cuando los hombres van desapareciendo gradualmente de nuestra vista a consecuencia de largos y penosos padecimientos, no se presenta ocasin tan oportuna a la mayora de los mortales para palpar la verdad de aquellos preciosos documentos. Mas cuando hemos visto, espantados, que Untitled-26 14/08/01, 12:55 306

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 307 / 307 / 307 / 307 / 307 la muerte arrebata violentamente sus vctimas de todas partes, sin miramiento a la edad ni a la salud ni al rgimen; que las arrebata en pocos momentos; y que las arrebata a centenares simultneamente, sin cansarse sus manos en la faena de exterminio, entonces nos sentimos como forzados a recogernos dentro de nosotros mismos, no pudiendo menos de exclamar con toda la fuerza del convencimiento: “S, la salud no es ms que un nombre, la vida no es ms que un sueo”... Ved aqu tal vez la leccin ms edificante que nos puede ofrecer la muerte, leccin que acaba de repetirse en la muy lamentable prdida del digno ciudadano don Jos Mara Xenes y Montalvo, arrastrado violentamente a la mansin de los muertos en medio de una robustez y salud tan sin ejemplo que, a pesar de su cabeza encanecida, todava le hacan encubrir los once lustros a que ya tocaba. Mas por elevada que en s sea tan terrible leccin, nunca podr desvirtuar el mrito de las muy eficaces que siempre nos suministrar la vida de un hombre de bien, empleada en obsequio de su familia, de sus amigos, de sus deudos, y de cuantos buscaban su apoyo. Yo quisiera, pues, consagrar a los manes de este distinguido patricio un rasgo de sus merecimientos y de la gravedad del asunto. Pero los vnculos de una mutua simpata, aun ms gratos para m que los estrechos de afinidad que con l me ligaban, desplegando ahora su influjo sobre este contristado pecho, inutilizan mi pobre entendimiento para hacer justicia a su memoria a medida de mis deseos. Haciendo empero un esfuerzo sobre la vehemencia del pesar, yo procurar trazar algunas rpidas, aunque dbiles pinceladas, de las virtudes que adornaban a tan recomendable sujeto, y ellas bastarn, por lo menos, para motivar mis asertos y justificar mi dolor. Yo encuentro en el constante amor de Xenes a la vida domstica, el germen fecundo de casi todas las prendas que le distinguieron: amor tanto ms laudable en nuestro caso cuanto que principi desde la temprana edad de 19 aos en que se anud con el solemne lazo del matrimonio, que es carga demasiado grave para los frgiles hombros de la primera juventud. E1 recinto domstico es para el hombre honrado y, sobre todo para el hombre desengaado por las injusticias que a la virtud se infieren en el siglo, a un tiempo el mejor tribunal y el ms seguro asilo. De aqu naci sin duda la tierna solicitud que en todas circunstancias mostraba por sus amados hijos y el respeto y cario que supo infundirles, en trminos de acatar ellos sus palabras como unos orculos, sin degenerar por esto en los sentimientos serviles y solapados que slo al temor es dado inspirar. En una palabra, Xenes era el primer amigo de sus hijos, y sus hijos abran su pecho y reclinaban su cabeza en el seno de la amistad paterna. Con este motivo same lcito observar que los que slo juzgaban del carcter de este hombre estimable por aquella dulzura y apacibilidad que reinaba siempre en su mirada, no podran figurarse hasta qu extremo de conmocin llegaUntitled-26 14/08/01, 12:55 307

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 308 \ 308 \ 308 \ 308 \ 308 \ ba su sensibilidad cuando se trataba de las penas fsicas o morales que aquejaban a su familia idolatrada. Cmo no ha de verter toda ella lgrimas a raudales hasta agotarse las fuentes del llanto? Cmo no ha de clamar incesantemente por su padre, por su iris, por su alegra? Pero vuestros clamores descompuestos interrumpen y ahogan este miserable relato, y casi no puedo continuar si continan en atravesar mis odos esos ayes lastimeros. De aqu tambin aquella decisin con que mir siempre todas las relaciones de su inestimable consorte, de su consorte que jams podr olvidar la prdida de este fiel compaero, que no lo era en el nombre ni en la forma, sino efectivo y afectuoso cnyuge de treinta y cinco aos; de aqu aquella veneracin casi religiosa que constantemente tribut a su padre poltico, el por tantos ttulos respetable don Luis Ignacio Caballero; de aqu asimismo aquel absoluto desprendimiento, probado en las dos veces que rein el sistema constitucional, de cuyas resultas perdi otras tantas su oficio de regidor fiel ejecutor. Virasele entonces hablar de su prdida con la misma serenidad e ingenua sonrisa que jams se apartaban de su noble fisonoma. Slo en los hombres que circunscriben sus miras al interior de este santuario, en los que, por decirlo as, se colocan en este centro para dejar las ambiciones humanas girar por su circunferencia, se advierten semejantes virtudes. Como nada solicitan de fuera, tampoco tienen para qu galantear la fortuna y el poder ni malgastar su calor natural en las pretensiones que atormentan a la muchedumbre y que siempre ceden en menoscabo de la paz interior con nosotros mismos y de la benevolencia y aun justicia que debemos a nuestros semejantes. Por esto eran tambin rasgos caractersticos en Xenes la franqueza y la imparcialidad en el decir y obrar. Sus amigos tenan que or forzosamente la verdad de sus labios en todas ocasiones; y el individuo que una vez se hubiera ganado su concepto, no haba motivos particulares, de aquellos que hacen variar la opinin de los dems hombres, que influyesen en el juicio ventajoso que ya hubiera formado. Pero otra cualidad que brillaba muy principalmente en nuestro Xenes era un respeto y aficin decidida por el talento y la ilustracin. No haba para l mayor don ni mejor recomendacin en una persona que poseer conocimientos y tener ingenio. Se le adverta en su semblante, en su conversacin y hasta en su conducta esa predileccin marcada por la ciencia y el entendimiento. Digo hasta en su conducta porque como era tan grande su amor al saber cuanto poca su presuncin, siempre desconfiaba de sus propias fuerzas y someta los graves asuntos que muy a menudo se le encomendaban al juicio y consideracin de los ms entendidos. As nunca tuvo que arrepentirse de sus consejos ni de sus determinaciones. Se ve, pues, que lejos de haber sido estril esta veneracin, por la sabidura proUntitled-26 14/08/01, 12:55 308

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 309 / 309 / 309 / 309 / 309 dujo los afectos ms sazonados, y por lo mismo he credo justo consignarle aqu su lugar. Este dato me lleva como por la mano a hacer mencin de otra circunstancia muy honrosa a nuestro difunto para que yo la condene al silencio. Como a cada paso se le nombraba conciliador en negocios de suma trascendencia, as por la notoria integridad de su carcter como por su temple suave y amigo de la paz, ms de una vez sali perjudicado en sus intereses, por el placer de hacer el bien y de remover los obstculos que se opusieran a la concordia de las familias. Pero yo no hara justicia a la historia de don Jos Mara Xenes si la presentara nicamente como hombre privado. Fue por su ministerio hombre pblico una gran parte de su vida, y fuelo no slo de oficio sino de corazn. Dganlo las actas del Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, donde constan las infinitas comisiones municipales que con tanto celo como tino desempe en el dilatado espacio de ms de 25 aos, habiendo sido uno de los miembros ms activos de esa misma corporacin; dganlo tambin los donativos con que socorri a la madre patria en la poca gloriosa de la guerra de la independencia; dgalo su eficaz empeo aun fuera del Ayuntamiento en acalorar y contribuir a cuantos proyectos tiles se presentaban en obsequio del pas. Precisamente en la actualidad estaba practicando las ms vivas gestiones para la habilitacin del puerto de Crdenas y trabajos preparatorios para la construccin de un nuevo camino, planta del pueblo y que s yo qu otros cien particulares conducentes al mismo fin. Pero a qu me detengo en hacinar pruebas, cuando esa misma frecuencia con que se le confiaban los negocios de otros muestra hasta la evidencia el inters con que tomaba las cosas ajenas, prenda segura del que deba consagrar a los de la procomunal? ¡Qu cualidades pblicas y privadas no hallaremos hermanadas en un buen padre de familia, en un esposo tierno y consecuente! Padre, esposo... ¡oh nombre para siempre dulce, hoy tan amargo para vosotros, hijos y consorte de Xenes! Yo me figuro tu consternacin ¡oh esposa inconsolable! en el momento en que la mano del Seor toc al elegido de tu corazn. En tu sorpresa, en tu dolor clamaste sin duda: “Venid, hijos mos y suyos, no a consolar a vuestra madre, sino a dar vida a vuestro padre. Pero sus hijos estn distantes y acaso entregados al inocente recreo y festividad, a la sazn misma en que la muerte est internando la segur en el pecho del padre amado. Hasta por este cruel desconsuelo tiene que pasar vuestra acongojada madre como si sus entraas no estuvieran ¡oh Dios! harto rasgadas con las heridas todava ensangrentadas que en ellas dejaron la prdida de su caro hijo, que vino en pos de la de otro vstago suyo y que fue seguida por la ms reciente del hermano de tu querido esposo. A todos se los trag la tumba en el ltimo tercio de este ominoso ao de 1834, de este ao eternamente infausto en la memoria de esta familia desolada... Untitled-26 14/08/01, 12:55 309

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 310 \ 310 \ 310 \ 310 \ 310 \ Entre tanto se aproximaba el momento fatal; en vano el genio de la ciencia y de la amistad, reunidos y personificados en un esclarecido alumno de Esculapio, se esmeraban a porfa en apurar todos los recursos humanos. No hubo forma de volver el calor vital a aquel cuerpo yerto, traspasado por la ponzoa mortfera del Ganges que ya se haba enseoreado de su vctima. Un rayo fulminado del cielo no es ms violento ni ms desolador. Diez horas bastaron para consumar la obra de la destruccin; en diez horas vino abajo el edificio mejor cimentado de salud y lozana, y con los planes, las esperanzas, los deseos de los vivos y del muerto. Slo queda la realidad, el sepulcro... Y despus de esto ¡quin no prorrumpe con el heroico acento de la religin: “la salud no es ms que un nombre; la vida no es ms que un sueo”, una ola fugaz en el pilago insondable de la eternidad!... La Habana, diciembre de 1834.XIII XIII XIII XIII XIII A LA MEMORIA DEL DOCTOR DON JOS A LA MEMORIA DEL DOCTOR DON JOS A LA MEMORIA DEL DOCTOR DON JOS A LA MEMORIA DEL DOCTOR DON JOS A LA MEMORIA DEL DOCTOR DON JOS AGUSTN CABALLERO AGUSTN CABALLERO AGUSTN CABALLERO AGUSTN CABALLERO AGUSTN CABALLERO( Diario de la Habana abril 20 de 1835).Non est inventus similis illi.76HABANEROS:Ha muerto el doctor don Jos Agustn Caballero, y sobre su tumba llora la patria a uno de sus hijos esclarecidos; lamentan las letras el prncipe de sus cultivadores en nuestro suelo; clama el Colegio de San Carlos por una de sus columnas fundamentales; derraman lgrimas a raudales la sangre, la amistad y el respeto; y la diosa de la elocuencia, reclinando su cabeza desmadejada, se envuelve en luto y en llanto eterno; en pos de ella vienen abrazadas la orfandad, la viudez y la mendicidad, clamando en acento desacompasado por su ms firme y ms constante apoyo; y por entre este clamor universal levanta sus ayes lastimeros la inconsolable hija de 76.“No hay nadie que se le parezca”. Varela hablaba del “incomparable” Caballero. (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 310

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 311 / 311 / 311 / 311 / 311 Sin, al ver apagada para siempre aquella misma antorcha que tantas veces la ilustr con el fulgor de su palabra y de su ejemplo. Quin ser parte a medir todo el tamao de su prdida? Quin ser capaz de hacer justicia al mrito de tanto y tan grave varn, reduciendo al estrecho crculo de una sencilla nota necrolgica el espacio de una larga vida, exclusivamente consagrada a la cultura de la ciencia y de la virtud? Crece la dificultad del necrologista para con los jvenes de la nueva generacin, cuya mayor parte acaso no conoce a nuestro personaje ms que por la voz de la fama, as por la circunstancia de haber escaseado sobremanera los ejemplares de sus principales producciones, cuanto porque la edad y achaques consiguientes, si bien no le haban sustrado del todo de la escena pblica, no le dejaban empero agitarse sino en una esfera forzosamente ms reducida y menos visible. En tal estrecho, yo no seguir un orden rigurosamente cronolgico, ni tampoco entrar de lleno en el asunto: me ceir tan slo a formar una especie de ndice de aquellos rasgos que, a mi ver. caracterizaban a este hijo predilecto de Amrica, como escritor, como eclesistico, como patriota y, sobre todo, como hombre para que, cotejado mi retrato con su original por los coetneos y los mayores, a ley de testigos oculares, puedan informar a los postreros hasta qu punto se acercan o se apartan mis pinceladas de aquella verdad simple, desnuda e ingenua, dolo eterno del Nstor literario de Cuba. Slo para darle a conocer dbilmente como escritor, sera necesario hacer el anlisis circunstanciado de sus varias obras; porque el panegirista de Coln, amados compatriotas, posea en grado eminente, a manera de Tulio su modelo, todas las diversas clases de estilo con los matices y gracias peculiares, desde el dulce abandono de la correspondencia epistolar hasta los sublimes arrebatos de la oracin fnebre. Yo no s si despus de Bossuet ha resonado por las bvedas del templo santo una voz ms elocuente que la del orador sagrado de la Habana, cuando se trasladaron al seno de nuestra patria las reliquias del gran descubridor. Yo no he visto jams una composicin que fuese ms conforme al espritu de la elocuencia del plpito; jams o hombre ms empapado en el roco fertilizador de las sagradas letras; no hay frase ni pasaje donde no resalte el gusto acendrado, el alma tierna y sublime, la maestra consumada del orador. El mismo obispo de Meaux no se hubiera desdeado de pronunciar el sermn sobre aquellos huesos venerables. Qu rasgo fue nunca ms elocuente? (y al llegar aqu siento en el alma que la sangre del orador tambin circula por mis venas, porque ella desautoriza mis palabras). Qu rasgo fue nunca ms vehemente ni ms sublime que aquel apstrofe inmortal al grande almirante de las Indias, “ sumido en el sueo augusto de la muerte para que se levantara a reclamar sus derechos violados, sus mritos desatendidos y sus Untitled-26 14/08/01, 12:55 311

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 312 \ 312 \ 312 \ 312 \ 312 \ trabajos premiados en ajena cabeza”? Este sermn asegur para siempre en las manos de Caballero la palma de la elocuencia sagrada, no slo en el trmino de nuestra Isla, sino por todos los mbitos de la monarqua castellana. Pero si bien es generalmente conocido, a los unos de hecho y a los otros por fama, como el Bossuet de nuestra patria, no lo es todava en tanto grado como uno de los primeros, sino el primero entre los oradores profanos. Uno solo pudo dividir con l estos laureles recogidos en el campo. Bastara citar, entre otros trabajos memorables el elogio del Excmo. Casas que, aunque ledo a la Sociedad Patritica desde el ao de 1801, no vio la luz pblica hasta el de 1829, en las pginas del Observador Habanero y esto a influjo de uno de sus recomendables editores, celoso depositario de todas las joyas que adornan nuestra corona cvica. Pero todava no bastaran estas piezas, ni otras, que ellas solas le hubieran puesto al frente de nuestros oradores, como son la admirable oracin fnebre del obispo Candamo, el sermn de S Ambrosio y S. Francisco de Sales &c ., para formar idea exacta de su flexibilidad como escritor. Es necesario leer su correspondencia familiar y cientfica, sus opsculos didcticos, sus consultas, sus disertaciones, sus artculos crticos de peridico, y hasta sus traducciones, para que podamos conocer la voz del maestro, que toma siempre el tono que cuadra al gnero de la composicin. Una de sus obras donde ms reluce este linaje de maestra es el elogio puramente acadmico que por sus labios consagr la Sociedad a su malogrado amigo don Nicols Calvo. Aqu se vera cmo el mismo esplndido orador que encumbr las proezas poticas del padre de los educandos y padre de la Sociedad, al referir los merecimientos de su maestro, de su amigo, del mejor de sus paisanos, sabe contener todo el fuego de su alma dentro de los lmites que le estn prescritos, y sin apelar a movimientos extraordinarios, en aquella su inimitable sencillez, alcanza un nuevo gnero de triunfo por sobre las mismas cadenas con que se trat de aprisionar su libre y ardiente fantasa. El elogio de don Nicols Calvo tiene un no s qu de simplicidad griega, que nos encanta y nos obliga a releerle, apenas lo habemos terminado. Yo me atrevo a pronosticar a cuantos llegaren a saborear las producciones de Caballero, que les entrar el vivo deseo de conservar, como nos acontece respecto de Jovellanos, hasta los ms fugaces rasgos de su pluma. Tal era la singular precisin, la gracia especial y el aticismo castellano que adornaba cuanto sala de sus manos, y aquel laconismo peculiar, todo suyo en saberlo hermanar con la perspicuidad. En estos mismos escritos admitiramos su profunda y varia erudicin, no ya slo en materias teolgicas (se hubiera hecho or en la tribuna del mismo Tridentino), sino en toda especie de asuntos, y muy principalmente en la historia sagrada y profana, para cuyo estudio Untitled-26 14/08/01, 12:55 312

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 313 / 313 / 313 / 313 / 313 le franqueaba las puertas su exquisito conocimiento en las lenguas antiguas y modernas. Era insaciable la sed de nuestro erudito por adquirir toda especie de conocimientos; y en esto era como deben ser los sabios, un verdadero avaro que cuanto ms posea, tanto ms deseaba atesorar. No se crea, empero, que yo trate de hacer el panegrico de aquella mana de erudicin, que cifra su mrito en amontonar indistintamente as el salvado como el grano. No perteneca a esta clase la que adornaba a nuestro Caballero; l saba, mejor que nadie, que la verdadera ciencia no tanto se cifra en la cantidad como en la calidad de las cosas. La natural exactitud de su entendimiento era la espuela que le aguijaba a perseguir, digmoslo as, un punto o una cuestin, en todos tiempos y circunstancias, y aprovechando todas las coyunturas, mientras le pareca vislumbrar nubes que empaaran todava el brillo de la verdad. Su grande respeto por ella y la natural austeridad de su razn le inspiraban aquella circunspeccin caracterstica que descuella en todas las consultas y censuras. En ellas se echar de ver no solamente su familiaridad con todas las doctrinas teolgicas y las disposiciones cannicas, sino hasta con las civiles y econmicas que pudiesen tener el ms lejano roce con el asunto. Todo ello debido a su constante prctica de beber en todas las fuentes posibles, as en las muertas como en las vivas. ¡Cuntas veces descenda hasta consultar a sus mismos discpulos sobre la inteligencia de algunos pasajes de los clsicos del Lacio, cuyo idioma divino constitua todas sus delicias, y de cuyas pginas de oro no alzaba sus manos ni noche ni da! Entonces llegu a conocer que la modestia es compaera tan inseparable de la verdadera ciencia, cuanto que en ella tiene el primero y ms eficaz de los estmulos. Pero dejemos hablar al mismo Caballero en su lenguaje, no menos digno del telogo que del filsofo cristiano, citacin que hago con tanto ms placer cuanto se contrae a una de aquellas efusiones epistolares en que se rebosa el corazn. Hllase al terminar la primera carta de una correspondencia teolgica que llev con un amigo israelita, a quien tuvo la suerte de convertir, digo mal, a quien logr atraer al gremio de la iglesia, no menos con la fuerza de su lgica, que con la dulzura irresistible de su caridad evanglica y el suave olor de sus costumbres. “Suscribo utroque pollice ,77 as dice, a lo que V. me escribe sobre la sabidura fantstica de algunos sujetos: este vicio es tan chocante que, por lo regular, lleva el castigo en esta vida, como sucedi al abate con Jos II. El verdadero sabio es aqul que funda su sabidura en el santo temor de Dios, sabe humillarse porque conoce es mucho ms lo que ignora, y que lo que sabe lo ha recibido de Dios. Esta es la diferencia entre ciencia de la carne y ciencia de los santos: la primera fantstica, orgullosa y que infla, 77.“firmo y rubrico”; literalmente: “con los dos pulgares”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 313

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 314 \ 314 \ 314 \ 314 \ 314 \ segn escribi el Apstol; la segunda verdadera, humilde y que abate a presencia de Dios y de los hombres. Tal es, amigo mo, la que yo busco, la que debemos solicitar los cristianos, la que nos ense Jesucristo, y la que pedir para V. en mis tibias oraciones. Pedir bien? Quiere V. pida para su alma lo que pido para la ma? S, la caridad me lo ordena; pero yo no s si V. se halla en las disposiciones necesarias; yo no s si nuestros dos entendimientos estn baados de una misma luz, si ellos profesan unas mismas verdades; yo quisiera, ¡ah, y con tanta vehemencia lo deseo!, quisiera que mi amigo D.* D.* derramara su corazn en mis manos, me manifestase los ntimos sentimientos de su alma; y yo entonces, o me facilitara de nuestra hermandad, o trabajara por acercar a m al mejor de mis amigos, a quien amo”. Y yo quisiera, para honra nuestra y provecho de todos, ms que para loor suyo, que se publicaran sus obras inditas, y se reprimieran las ya publicadas.78 Ese sera su mejor elogio como escritor, y el ms til para la juventud, as porque en los escritos de este ilustre habanero, cuya historia es la historia de nuestras ilustraciones, llevara preciosas lecciones de moralidad y filosofa, cuanto porque tomara las de buen gusto y castiza frase espaola, de cuyas dotes anda en suma necesidad.79Este celo, esta pasin decidida por la lengua majestuosa de Castilla, fue el mismo hasta sus ltimos momentos, y el que le inflamaba ha ms de 40 aos, para encarecer en el seno de la Sociedad Patritica por medio de sus elocuentes discursos el establecimiento de una ctedra especial para la enseanza de nuestro idioma patrio. Ese mismo fervor haca usurpar al Presidente de la Seccin las atribuciones del Secretario. extendiendo por s mismo la representacin que al intento se llev hasta los pies del trono. Digan los que conocieron la eficacia proverbial de Caballero, si caera sobre m la nota de hiperblico, aplicndole lo que de Julio Csar cant Lucano: Nihil actum reputans, si quid superesset agendum .80 Buen testigo de ello tambin sera su no menos eficaz empeo en la reforma del estudio de 78.Cuando acabe de formar el catlogo de ellas, lo dar a luz, en la firme persuasin de que me lo agradecern los amantes de nuestras cosas.—(N. de Luz.) En realidad no lo hizo Luz, a pesar de lo cual tenemos el suficiente material para dar a conocer su obra. (Roberto Agramonte. ) 79.Entre sus numerosos manuscritos puede presentarse como muestra de puro y fluido espaol su traduccin del latn de la Historia de Amrica, por Seplveda, y la interesante correspondencia de ste con el famoso Melchor Cano. De paso advertir que no se le escape ni el ltimo escondrijo en la historia del Nuevo Mundo y en la de su pas. Yo no he conocido quien sepa ms ni mejor. (N. de Luz.) La Historia de Amrica con introduccin, en manuscrito la posey A. Zayas. No aparece entre los papeles donados a la Universidad. (Roberto Agramonte.) 80.“Consideraba que no haba hecho nada, si le quedaba algo por hacer”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 314

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 315 / 315 / 315 / 315 / 315 la lengua latina, cuya pasin, cuyo culto por ella, slo podra ser comparable a su idolatra por la de Castilla. Ah estn tambin sus reiteradas comunicaciones a la Sociedad, excitndola a la reforma general de los estudios, atacando el mal en su raz, pidiendo que la reforma comenzase por la Universidad, y valindose de todos los recursos de la dialctica y la elocuencia, encendidas por el patriotismo ms ardiente, para combatir las preocupaciones, y para combatirlas con xito (que es lo ms difcil), conciliando los extremos ms encontrados. Esta ley tirnica de la brevedad no me deja extractar unos rasgos de los que en vano me esforzara yo a daros idea. Caballero fue entre nosotros el que descarg los primeros golpes al coloso del escolasticismo, que despus acab de derrocar y pulverizar en la misma arena el Hrcules de sus discpulos,81 con su robusta maza Caballero fue el primero que hizo resonar en nuestras aulas las doctrinas de los Locke y de los Condillac, de los Verulamios y los Newtones; Caballero fue el primero que habl a sus alumnos sobre experimentos y fsica experimental; Caballero fue el primero entre los escogidos para fundar el cuerpo patritico.82 La fama de sus luces y de sus virtudes eminentes salv los muros del Seminario y lleg a odos del ilustre fundador (¡nombre grato a los habaneros!) que fue muy luego su primer apreciador y su mejor amigo. l fue de los primeros en presidir nuestra Seccin de Educacin, conocida entonces bajo el nombre de Seccin de Artes y Ciencias; l fue de los primeros secretarios de la naciente sociedad; l fue de sus primeros censores y a l tambin estuvo reservada la incomparable dicha para una alma patritica de ser el primero en derramar la luz en nuestro suelo por medio de la prensa peridica; l fue siempre uno de los operarios ms activos de aquel campo frtil, pero espinoso. Nada se escapaba a su penetracin, todo ceda a su constancia. Contada era la junta en que no hiciese alguna comunicacin importante, siempre llevando la voz en cuanto hay de grande y conducente al bien de la patria y de la humanidad, y siempre sujetando los nimos al imperio irresistible de la palabra. Ni cmo, habiendo yo proferido la voz humanidad podra olvidar aquel asilo, cuyos muros altos y respetables estn, rato ha, escuchando nuestros clamores sobre el tmulo de aquel mismo varn venerable que hizo de la Beneficencia el objeto favorito de sus fervientes deprecaciones, ya que la fortuna no le otorg serlo de su ferviente caridad? ¡Hablad vosotros mismos, muros santos y respetables!, y que ese cuadro destinado a transmitir a la ms remota posteridad la memoria de vuestro fundador a la cabeza de sus socios, en ademn de conducir a vuestras desvalidas moradoras, sea de hoy ms un monumento 81.Varela. (Roberto Agramonte.) 82.La Sociedad Patritica o Sociedad Econmica de Amigos del Pas. (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 315

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 316 \ 316 \ 316 \ 316 \ 316 \ irrefragable de la filantropa y de la modestia del digno hombre que lo sugiri. En una palabra, Caballero siempre el primero en el santuario de las letras y el primero en el santuario del patriotismo; preeminencia tanto ms recomendable a los ojos perspicaces de la justicia, cuanto era negocio ms arduo, y por lo mismo ms decoroso, eminere inter ilustres viros ,83como deca l mismo de su Nicols Calvo, aplicndole este verso del trgico Sneca. Alumbraba a la sazn en la tierra de Cuba una constelacin de las ms luminosas, tal vez la ms lcida que ha brillado sobre nuestro horizonte literario, y de la cual alguna estrella, a despecho de su larga carrera, an est lejos de su ocaso. Mirad y ved ahora si tuve razn para deciros, queridos compatriotas, “que la historia de nuestro Caballero es la historia de nuestra ilustracin”. ¡Qu perspectiva tan interesante, qu lejana tan envidiable se ofrece a la vista de su elogiado! ¡Cuntos recuerdos dulces para la patria! ¡Cuntas lecciones tiles para la edad presente! Pero tambin, ¡cuntas memorias que arrancarn lgrimas! Porque quin podr separar el nombre de Caballero de los de Casas y de Espada, honda e indivisiblemente esculpidos en el corazn de los habaneros? Espada (quin podr contener el llanto?), Espada, apreciador constante del mrito, trat de realzar ms y ms a nuestro Caballero, no ocurriendo negocio delicado en todo lo relativo a la salud de su grey en que no aprovechase las luces de este ornato de sus presbteros. Haba demasiada afinidad entre estos dos varones eminentes para que no simpatizasen sus almas apenas se acercaron. Siempre fue menester que los conocedores del verdadero mrito sacasen a luz a nuestro singular Caballero: ¡tal era aquella modestia congnita! Tambin fue buscado para la sociedad; tambin fue buscado para el peridico. Lstima es, compatriotas mos, no escribir la historia de su vida. Ella le hara sobrado honor, y sera igualmente ms instructiva para nosotros, porque yo, al cabo, no hago ms que ofrecer los resultados sin entrar en las causas que los produjeron, para no hacerme interminable. Mas yo no podra, sin grave injusticia, silenciar sus virtudes como sinodal del obispado, y como examinador en general, porque ellas nos pintarn muy enrgicamente su carcter. No consista, por cierto, el rigorismo de Caballero en perturbar al examinando bisoo con cuestiones superiores a sus alcances; pero tampoco quera, con una mal entendida condescendencia, cooperar al desquiciamiento de los estudios, y a la postre, al perjuicio del mismo interesado. Y, para graduar bajo qu aspecto miraba l el gravsimo encargo de sinodal, oigamos sus propias palabras elogiando al virtuoso obispo de Milasa: “Todava era ms prolijo (acaba de hablar de los ordenandos en general) el escrutinio en la colocacin de bene83.“sobresalir entre hombres ilustres”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 316

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 317 / 317 / 317 / 317 / 317 ficios; y con razn es asunto muy arduo, de muy grave responsabilidad, dar pastor a una grey. El obispo que instituye cannicamente un pastor ignorante o de malas costumbres, se hace reo de los pecados procedentes de aquella institucin: reato muy temible, y que procur evitar con inflexible rectitud el Samuel de nuestros das”. Pero nada ofrecer ms de manifiesto la delicada conciencia de Caballero en el desempeo de todos sus ministerios eclesisticos, como aquellas palabras del mismo elogio, en que pone como en cuestin, “si un eclesistico dotado de las cualidades de un obispo, debe o no aceptar el episcopado”. Sin embargo, este su rigor, que no era ms que la justicia bajo otra denominacin, no poda, por lo mismo, degenerar en aquellos nimios escrpulos que suelen ridiculizar a sujetos del primer mrito en su respetable profesin. Aquella justicia innata en el pecho de Caballero, no menos que la superioridad de su razn, le hacan siempre atinar con el mejor partido y ajustarse ms que ninguno en sus consejos a los trminos de la cuestin y de la ley. As podan descansar en l, con entera confianza todos los que buscaban el asilo de sus consultas. En ellas resplandecer a toda hora el vigilante centinela del dogma y de las costumbres, poniendo siempre a raya, con la misma voz siempre levantada a la supersticin que al fanatismo, arrancando la mscara a la traidora hipocresa; el hombre que nunca ni a nadie teme declarar la verdad, que no guarda contemplaciones con la causa de Dios y de los hombres. Este concurso de raras circunstancias le constituyeron de derecho en una especie de orculo universal sobre materias teolgicas y literarias. Pero yo me abstengo adrede de ofrecer los innumerables datos que tengo a mi disposicin para presentarle como nuestro ms bello ornamento en todas las ciencias sagradas. Rato ha que me llama la parte ms importante de mi asunto, cual es considerar a Caballero como hombre. Aqu es quiz la veta an ms rica y valiosa que por el rumbo que hemos andado. Pero es ya tambin ms forzoso recorrerla con gran celeridad. Todo lo dir con afirmar que Caballero era la imagen viva del filsofo prctico, pero filsofo cristiano. Infinitos son los tericos que hemos conocido y conocemos que aspiraron al timbre de filsofos. Pero dnde est el desprendimiento que manifestaron? Dnde aquel desprendimiento de riquezas, desprendimiento de honores, desprendimiento de distinciones, que caracterizaba a Caballero? Abnegacin tanto ms portentosa cuanto nos ofreci muestras irrefragables de ella, no ya en los lances ordinarios de esta vida, sino en aquellas ocasiones extraordinarias, tentadoras y resbaladizas para la miserable humanidad. Lo vais a ver. Cruza los mares la fama del panegirista de Coln, llega a odos del vstago representativo del Almirante el seor Duque de Veragua, quien, penetrado de gratitud, quiere recompensar el mrito; Untitled-26 14/08/01, 12:55 317

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 318 \ 318 \ 318 \ 318 \ 318 \ escribe a Caballero rogndole pida la colocacin que le acomode en el orden de su carrera. Caballero resiste, pero no resiste haciendo alarde de desprendimiento, sino pretextando su delicada salud, porque en realidad l no quiere ms empleo que su ctedra, ni ms casa que su colegio. Todava, al cabo de catorce aos (plazo en que quiz los sinsabores y desengaos del mundo pueden inspirar al hombre un deseo de mejorar de fortuna para hacerse ms independiente), todava al cabo de catorce aos vuelve a instarle el Duque de Veragua y vuelve a obtener la misma respuesta de este nuevo Catn. Pocos son los rboles que dan tales frutos aun en terrenos ms privilegiados que el nuestro. Por mi parte, confieso francamente que Caballero resistiendo las instancias del representante de Coln me parece ms grande que Caballero haciendo la apoteosis de su ilustre predecesor. ¡Qu ms! En la rigurosa escala de su carrera fue por ventura diversa su conducta? Dos veces queda vacante la direccin de ese mismo colegio, donde casi puede decirse que naci; digo, dos veces, despus de estar cargado de aos y merecimientos, y dos veces resiste a los ruegos e instancias de sus amigos y colegas. Estos rasgos son harto elocuentes para que necesiten comentario. No pudo l, con ms razn que aquel celebrrimo estoico, l, que era esencialmente filsofo cristiano, no pudo l exclamar con mejor motivo: todo lo mo lo llevo conmigo ? Slo su ingenuidad poda sacar ventaja a su desprendimiento. Muy a menudo la ejerca con el sacrificio de amor propio. ¡Cuntas veces no o de sus labios: “yo he dicho antes tal cosa de tal manera; pues sabed que la he visto u odo mejor expresada en otra parte!”. Era tal el sentimiento de justicia y de franqueza plantado en el fondo de su corazn, que si su mayor amigo, su allegado, su hermano, obraban de algn modo contra los dictmenes de la razn, ni era el primero en cohonestar, ni el ltimo en desaprobar; y por el contrario, tal era su culto por la verdad, tal aquella imparcialidad, que todo lo estudiaba y a todos oa, que si en el mismo Lutero encontraba una especie digna de aplaudirse, en el mismo Lutero la encomiaba. Un hombre de esta naturaleza jams encubra sus sentimientos, ni se avergonzaba tampoco de quedarse nico en su sentir, cuando su opinin no era ya la opinin de moda. Varn que no renda ms homenaje que el de la verdad, tampoco reclamaba otro tributo que el de la franqueza. Tan enemigo como capaz de mandar, mandaba a despecho suyo con el imperio de su opinin; y tanto ms idneo para el caso, cuanto penetrado de la importancia de la disciplina, no transiga con su ms leve relajacin. Estos son los hombres a cuyo influjo duran y florecen las instituciones: ni halagaba a los superiores, ni tiranizaba a los subalternos, y era a un tiempo espada y escudo, cuando se trataba de sostener los fueros del colegio y de los colegiales. Untitled-26 14/08/01, 12:55 318

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 319 / 319 / 319 / 319 / 319 Su presencia, sus luces, su carcter, su rectitud, dejaban impreso el respeto por donde quiera que pasaba. La amenidad y buen humor que saba sembrar en el trato humano, dejarn siempre un vaco imposible de llenar en la memoria de los que se habituaron al sabor de tan dulce comercio. Pero ser por acaso tan viva esta memoria como la memoria del corazn? ¡Cuntos pechos de hurfanos, de viudas, de menesterosos, todava estremecidos con la infausta nueva, no volvern a conmoverse hondamente al reproducir estos recuerdos! Y su familia?... ¡ah! ¡no!: Caballero, es verdad, se encerr dentro de los muros de un seminario hasta hacerse independiente del mundo, mas nunca para esquivar egosticamente sus espinas y desazones. Por el contrario, jams hubo hombre ms animado de la caridad, y de una caridad mejor ordenada. En los negocios de familia el padre Agustn era el primero en ocupar el campo: discurra, aconsejaba, se agitaba, pona en accin todos los resortes de su genio, de su talento, de sus relaciones, se converta en abogado y agente. Y con los pobres? Que vengan todos a escucharme, los que no lo son, para que aprendan a remediar que otros lo sean. Una vez que daba todo lo suyo (y lo dio en trminos que nada le qued), se constitua en el mendicante de los necesitados. Para ello desplegaba todos sus recursos, haca valer todas sus relaciones, arga, instaba, suplicaba, rogaba, y hasta se haca molesto aquel mismo hombre que era todo discrecin y mesura. Su curiosidad misma la converta en eficaz instrumento para socorro de los pobres. Ella le haca atisbar y aprovechar todas las coyunturas de hacer el bien; ella le haca averiguar y acudir a la mayor necesidad; ni era posible que se ocultase a sus pesquisas, por quin, cmo y por dnde se repartan y alcanzaban las limosnas. Y aquellos rasgos de su vida en que al parecer no veamos ms que una mera curiosidad, eran, en realidad, un velo que cubra la primera de las virtudes sociales y cristianas. Pero mientras el acento dolorido de familias enteras, desoladas, derrama mejor que mi triste pluma el mrito de su bienhechor y de su padre, permtaseme emplear todava algunos instantes en presentarle bajo otra luz. Firme siempre en todos los lances de la vida; firme y sereno a fuer de justo, cuando vibraba sobre su cabeza el rayo de la persecucin, como cuando quiso tiznarle el hlito de la calumnia, impelido por el soplo de la envidia; firme y sereno en medio de los horrores de una epidemia, para l doblemente horrorosa, por haberle arrancado en dos das a las dos prendas ms caras a su sangre y a su cario, uno solo de estos golpes, que hubiera bastado para derribar a los ms fuertes, no es capaz de doblar a este dbil anciano de setenta aos. Y en qu circunstancias? Cuando estaba aniquilada su salud, y nada menos que por aquella misma enfermedad que ms predispona para cebar al monstruo; Untitled-26 14/08/01, 12:55 319

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 320 \ 320 \ 320 \ 320 \ 320 \ entonces, s, seores, entonces mismo exhalaba el postrimer aliento en sus venerables manos sacerdotales... Yo no quisiera recordar aquella cruenta noche en que se vio solo, desamparado, nico a la cabecera de la persona que ms amaba en este mundo, mirndola luchar con la muerte en medio de la consternacin universal. Y no veamos todos aquella frgil navecilla, trabajada por los embates de los tiempos y de los pesares, atravesar serena por medio de las olas, cuando las fuertes y corpulentas naos no osaban atravesar la villa? Virtudes de este temple slo nacen y florecen en los terrenos baados y fertilizados con el roco del Evangelio. Caballero vea siempre las cosas como son en s: ni de todo rea con Demcrito ni de todo lloraba con Herclito: siempre le fijaba la religin santa en el justo medio de la razn y de la humanidad. En suma, hemos visto que el temor de la muerte no poda abrigarse en aquella grande alma; pero tampoco entr en ella la jactancia, “a ley de cumplido valiente”. “Confesemos, seores, as peroraba en el elogio de Candamo, que la virtud cristiana no consiste en conservar la vida ni en destruirla, consiste en seguir la voluntad de Dios en la vida y en la muerte; es menester vivir cuando Dios quiere; es menester morir cuando le agrada...”. Desde el principio hasta el fin de su larga carrera, se nivelaron sus acciones todas al tenor de tan preciosos documentos. En pocos mortales se habr visto ms personificada la conformidad del hombre exterior con el interior. Si no se hubieran ofrecido ya tantas pruebas de ello en el discurso de este escrito, la historia de su ltima enfermedad nos suministrara las mejores garantas en su abono. Baste decir que, a pesar de ir viendo por espacio de ms de dos aos, que se desplomaba lentamente su mquina, siempre daba vado a todas sus atenciones, y siempre la misma respuesta a los fervientes ruegos de su amante familia, porque se refugiase en el seno de ella, para prodigarle aquellos consuelos que slo fue concedido dispensar al sexo delicado: “En el colegio he vivido, y en el colegio he de morir”. As se verific, para nuestro dolor y su descanso, en la noche del 6 de abril de 1835, a los 73 aos de su edad. Compatriotas, amigos, vosotros todos corristeis en muchedumbre a circundar al fretro del justo, a despecho de las aguas que a torrentes derramaban los cielos en el duelo de la religin y de la patria. Llorad sobre la losa que cubre esas reliquias venerables, pero profanariais hipcritamente su memoria si derramaseis un llanto estril... Yo no quisiera ms, porque slo anhelo por nuestro bien; yo no quisiera ms sino que el alma pursima de ese varn privilegiado, de ese padre mo en el espritu, me comunicara un destello de aquel vivo fuego, a cuyo influjo se reanimaron las yertas cenizas del descubridor, no para ofreceros documentos de sabidura y elocuencia, s para inculcaros la ms importanUntitled-26 14/08/01, 12:55 320

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 321 / 321 / 321 / 321 / 321 te de cuantas lecciones pueden darse al linaje humano. El que mira la vida y la muerte con los ojos que l las mir, lejos de ser un hombre ttrico o un calculador egosta, vive ms contento consigo mismo, es ms til a sus semejantes; y llenando mejor su fin sobre la tierra, marcha por el camino ms directo hacia el cielo. Ved aqu conciliados los intereses de Dios con los del hombre; ved aqu la obra exclusiva del Evangelio; y ved aqu la vida del hombre que nos acaba de arrancar la muerte. Habana, 12 de abril de 1835. 84.“Cul es el freno o el paliativo del dolor por la prdida de tan gran hombre?”XIV XIV XIV XIV XIV EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER TE DE DON TOMS GENER TE DE DON TOMS GENER TE DE DON TOMS GENER TE DE DON TOMS GENER TE DE DON TOMS GENERACAECIDA EN LA CIUDAD DE MATANZAS EL 15 DEL CORRIENTE ( Diario de la Habana agosto 18 de 1835).Quis desiderio sit pudor aut modus tan cari capitis.84Quin de nosotros, compatriotas mos, quin de nosotros podr poner freno al dolor en la prdida de tan caro bien? Bien recobrado despus de doce aos de proscripcin, bien rescatado poco ha de las garras de la muerte, y bien perdido por un mero accidente exterior, que sorprendiendo menos nuestra razn, irrita ms nuestro dolor. Perdido enteramente para nosotros, compatriotas mos, este varn fuerte, en toda la plenitud de sus facultades fsicas e intelectuales, no contando diez lustros todava, con vivos deseos de hacer el bien, con medios para conseguirlo, una luz clarsima para alumbrarle, y con el hbito de practicarlo, en la situacin ventajosa en que para ello le colocaban sus vastas relaciones interiores y externas, con una fortuna que vena a aumentar la natural independencia de su carcter, tan suave y conciliador cuando se trataba de apaciguar, como firme y enrgico cuando era forzoso reclamar; y todas estas dotes y circunstancias puestas en accin por un alma toda fuego y actividad y amor... Ahora, cuando empezbamos a gustar los frutos de su larga experiencia, sazonados en la escuela del infortunio; ahora, cuando ya bamos Untitled-26 14/08/01, 12:55 321

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 322 \ 322 \ 322 \ 322 \ 322 \ tocando los efectos de su benfica influencia para difundir la educacin pblica, objeto favorito de sus ardientes vigilias, no slo en obsequio de los prvulos, sino tambin de los adultos; ahora, cuando le volvamos a ver albergado en su antigua morada, sirvindole como de ngel tutelar para restablecer, cual en otro tiempo, la paz de las familias y contribuir al mantenimiento de la paz pblica; ahora, cuando concebamos fundadas esperanzas de que algn da, en justa retribucin de su mrito, y por nuestra propia utilidad, volviera a sentarse como representante de Cuba en el Congreso de la madre Espaa, o bien en el puesto menos brillante, pero acaso ms influyente de una diputacin provincial; ahora... ahora mismo, todas nuestras esperanzas y las esperanzas de la patria se hundieron con l para siempre en la tumba. Refrenad, pues, si podis, el llanto ¡oh, malhadados matanceros!; y vosotros, todos los que respiris el aire de la triste Cuba, enjugadlo si est en vuestra mano. ¡Ah, no es posible! Y aunque lo fuera, yo os lo pido, no queris consolaros. Un hombre que de seguro se haca amar cordialmente por cuantos le trataban era necesario que estuviese adornado de prendas muy sobresalientes, era forzoso que poseyese un encanto secreto para cautivar los corazones. Otras plumas ms dignas trazarn, quiz, toda la historia de su vida; yo, empero, con el doble ttulo que me den la amistad y el dolor, me limitar a bosquejar los rasgos ms caractersticos de Toms Gener, y yo me lisonjeo de que esto bastar para hacer sentir toda la magnitud de su prdida. Catalua le vio nacer, y en Catalua recibi su primera educacin, pero desde la tierna edad de catorce aos vino a domiciliarse entre nosotros. Quiero hablar con cierto orden de algunos hechos y virtudes en la vida de Toms Gener, y sin embargo, desde el principio se me ofrece a la imaginacin, de un modo irresistible, como el hombre que adopta mi pas por su patria Apenas llega a nuestras playas este gallardo joven, con nimo de consagrarse, como lo hizo, al comercio, cuando llam la atencin de los hijos del Yumur; no menos por su noble fisonoma, que por la claridad de sus luces; pero como no hay quien conozca mejor al talento que el talento mismo, nada tard el recin llegado mancebo en granjearse toda la estimacin de un habanero de instruccin y entendimiento nada vulgares, que resida a la sazn por aquellas inmediaciones. Efectivamente, al ejemplo y excitacin del seor don Juan Manuel O’Farrill, debi en gran parte nuestro Gener, como l mismo se complace en repetirlo, aquel gusto decidido por la lectura y aquella aplicacin a las materias que haban de prepararle para el desempeo de los negocios pblicos. As que debe considerrsele, para mayor gloria suya, como un hombre formado por s mismo, a impulso de su perseverante aplicacin, fcil discernimiento y tenaz cuanto comprensiva memoria. Ni se crea que la Untitled-26 14/08/01, 12:55 322

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 323 / 323 / 323 / 323 / 323 lectura de obras literarias y polticas era el nico pasto de su inteligencia. Las ciencias exactas merecieron muy particularmente su atencin, y tanto en su estudio como en otros que despus emprendi, hubo de sujetarse a un plan metdico, como tienen que hacerlo cuantos quieren digerir sus conocimientos, y como la misma naturaleza se lo inspira a los talentos privilegiados. Mas como en medio de sus literarias faenas no abandonaba el campo del comercio ni del trato humano, sac una ventaja preciosa de esta misma divisin de ocupaciones, que para otras cabezas menos firmes que la suya hubiera sido un verdadero inconveniente. Quiero decir, que esta especie de educacin mixta ese roce simultneo con los libros y con los hombres, le hizo, desde el principio, hombre prctico y de seguro juicio en los negocios. No tuvo, por cierto, como sucede a otros talentos distinguidos, que pasar de nuevo por el aprendizaje del mundo despus de haber pasado por el de los libros, dado que haba entrado gradualmente en el teatro de las humanas pasiones, sin contar con los datos polticos e industriales que forzosamente ha de ofrecer el comercio a una persona observadora; y Gener lo era en alto grado. Nada ms natural, pues, que un hombre que tan ventajosamente se haba dado a conocer, y a quien adems ya le ligaban con este suelo los poderosos vnculos de esposo, padre y propietario, y de una propiedad, no heredada, sino adquirida; nada ms regular, en testimonio de opinin, que el que a semejante hombre se le juzgase digno de ser puesto al lado de lo ms distinguido que tenamos para representarnos en las Cortes de 1822 y 23. El mundo sabe cmo correspondi a esta confianza en unin de sus dignsimos compaeros, sacrificndose ante las aras de la patria por ser fiel a sus juramentos. Nadie ignora tampoco que en esas crticas circunstancias estuvo en sus manos la presidencia, pero no todos saben los lazos que se tendan a la lealtad y la mxima parte que cupo a Gener en descubrirlos y romperlos. En el pecho espaol de Toms Gener se estrellaban todas las maquinaciones de nuestros enemigos internos y externos, y el pecho animoso de Toms Gener repela poderosamente los temores que se le quisieran infundir. Qu vale la vida con el deshonor? Pero la inflexible historia acabar de rasgar ese velo que todava encubre aquellas importantes transacciones, y le rasgar para ms y ms honor de tan benemritos campeones. Continuemos. Visele siempre en el Congreso ligado con aquellos hombres que profesaban los ms severos principios; y no es pequea recomendacin para Gener el singular aprecio con que le distingui en lo sucesivo el elocuente e incorruptible Argelles, desde entonces su ms afectuoso y constante corresponsal. Verdaderamente distinguan a nuestro Gener un talento clarsimo y una gran aptitud para decir con gracia y oportunidad, pero an ms le caracterizaba aquel entusiasmarse por el mrito, y sobre Untitled-26 14/08/01, 12:55 323

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 324 \ 324 \ 324 \ 324 \ 324 \ todo, aquel noble y firme corazn, que si bien brill en las crticas circunstancias en que sucumba el gobierno constitucional, nunca con ms esplendor que en la larga poca de la adversidad. Y aqu se abre una escena interesante a nuestros ojos, convertidos a la tierra de Jorge Washington; mejor diremos una serie continuada de escenas que hacen relucir sobremanera los principios polticos y morales, el alma toda entera, para decirlo de una vez, del exdiputado de Cuba. No ser yo el que intente reproducirlas todas: me bastar hablar de su resignacin... no, esa no es la palabra, de su alegra, deber decir, en medio del infortunio, alegra que le inspiraba la tranquilidad de su conciencia y el ntimo convencimiento de haber procedido con rectitud; y era tal que ms bien infunda deseos de haber perdido con l que de haber triunfado con la causa contraria. ¡Cuntas veces no admirbamos todo aquel alborozo mezclado de ternura que animaba todas su expresivas facciones, cuando presentaba su digna esposa a algn recin llegado, con las palabras: “¡Esta es mi compaera de infortunio!”; como si dijera: “¡No hay desgracia para quien tiene semejante consorte!”. Ser menester, despus de esto, encarecer tu intenso dolor, digna compaera de Gener en la fortuna y en la adversidad, compaera heroica en dulzura y apacibilidad por tan dilatado perodo? Yo no he pretendido consolar a mis compatriotas; mal podr escogitar consuelos para ti. Tus hijos son parte de ese mismo hombre, cuyo corazn era tuyo y tambin nuestro, y por eso todos ]o lloramos; pero el nombre de tus hijos, en medio de nuestros lamentos, te desplazar el corazn. ¡ Benigno que desde el otro lado de los mares te saboreabas de antemano con el tierno abrazo que presto habas de dar y recibir de tu padre: tu padre ya no existe; ya no existe aquel hombre que se desvel no slo para hacerte digno hijo suyo, sino digno hijo de tu patria! T has heredado sus talentos y l te ha dejado sus virtudes: ah est el blsamo para ti. ¡Llvaselo tambin a tu madre! Mas, no por atender a sus obligaciones domsticas, y muy particularmente a la educacin d su precioso hijo, se olvidaba un punto de la Isla de Cuba; tenala, antes bien, clavada en el corazn. No se presentaba coyuntura en que no acreditase que su adopcin era de obra ms que de palabra. No como quiera estaba pronto a emplearse en su obsequio a toda hora, sino que por medio de la viva correspondencia que mantena con nosotros, con personas de varias edades, gustos y condiciones, nos marcaba e instaba para emprender cuanto desde aquel pas, teatro a un tiempo y atalaya, estaba presenciando y atisbando en favor del procomunal. As es que a uno comunicaba el proyecto econmico e industrial, a otro el agrcola, a quien una novedad en la literatura, a quien un descubrimiento en las ciencias, a este otro las mejoras en los institutos de beneficencia y a aquel los progresos de la educacin pblica, objeto ms especial de sus Untitled-26 14/08/01, 12:55 324

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 325 / 325 / 325 / 325 / 325 desvelos y predileccin. A veces no se contentaba con participar, sino que acompaaba la comunicacin, ora con el tratado o la memoria, ora el informe o la estampa, y para algunos, hasta con las colecciones enteras de peridicos cientficos e industriales. En una palabra, era desde all nuestro verdadero vivificador; y tanto ms, cuanto que a todo agregaba sus propias observaciones, pues no haba de renunciar a su aventajada razn, al comunicarnos adelantamientos del extranjero. Hacalo, sin embargo, con suma imparcialidad, siempre con justicia, sin prevencin alguna, calidades mucho ms raras y difciles de practicar de lo que comnmente se cree, y que por lo mismo hago especial mrito de ellas. Por donde quiera que le consideremos era ste un hombre verdaderamente singular, como aguerrido en el trabajo, y para todo le alcanzaba el tiempo; as es que por saciar su sed de datos y noticias, sobre todo para estudiar la marcha de las revoluciones y civilizacin de los pueblos, sostena correspondencia con las cuatro partes del mundo, y era el mejor y ms exacto de los corresponsales. Esa circunstancia, unida a su carcter natural, inclinado a servir, le pona al cabo de desempear mejor que nadie toda especie de comisiones. Pero es necesario entrar en algunos pormenores para formar alguna idea de la escrupulosidad y conciencia con que l mismo las evacuaba. Ellos me sern dispensados en gracia de la luz que arrojarn sobre su verdadera ndole. Bien fuera que entendiese o no la materia sobre que recaa el cargo, consultaba indefectiblemente con los ms peritos en ella, y los consultaba por separado, para cotejar y balancear sus razones; y cuando el asunto no le era familiar, ya se deja ver cmo redoblara todas las precauciones. Tambin llevaba la mxima de inspeccionar siempre y cuando el objeto se prestaba a la inspeccin; y no contento de volverle y revolverle en todas sus fases, entraba a graduar y tantear los mviles de la opinin de cada uno, a fuer de hombre de mundo. No sera posible dar una idea exacta de su modo de proceder sin individualizar hasta la ms fastidiosa prolijidad. Era necesario haber sido testigo de estas escenas para haber visto la eficacia y la inteligencia hermanadas y personificadas en nuestro Gener. Mientras no redondeaba el expediente, segn su expresin favorita, no se daba por satisfecho. En una palabra, l consultaba hombres, compulsaba libros, inspeccionaba objetos y formaba juicio. ¡Tal y tan grave era en su concepto la responsabilidad en que le pona el desempeo de un encargo! Con este motivo no ser fuera de propsito hacer una breve resea del mtodo que empleaba para estudiar a fondo una materia. Nunca vi practicar mejor las ms seguras reglas de la crtica. Proponase, por ejemplo, tomar una revolucin desde su origen y seguirla en todo su desarrollo y paso a paso: pues no perdonaba medio ni oportunidad para reunir cuantos datos son imaginables para sentar su juicio en el parUntitled-26 14/08/01, 12:55 325

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 326 \ 326 \ 326 \ 326 \ 326 \ ticular. Buscaba gacetas, reciba cartas, estudiaba la geografa del pas, las costumbres de sus habitantes, aprovechaba la coyuntura de consultar con los naturales o extranjeros, comisionados o residentes, o que hubiesen residido, observaba atentamente los pasos dados por los otros gobiernos, se informaba escrupulosamente del estado de los negocios mercantiles, como uno de los ms exactos barmetros, y discerna los hechos con su natural sagacidad y los pesaba con aquel pulso prctico e imparcialidad acostumbrada. No es extrao, pues, que tuviese aquel golpe de vista tan certero para pronosticar por los sntomas la tendencia y trmino de una revolucin. Dganlo, entre otros testimonios, sus predicciones respecto de la conducta y aun de los ms leves movimientos de Simn Bolvar. Pareca que estaba dentro de su propio cerebro para leerle las intenciones, aun en los rasgos que ms parecan contrariarlas. Acurdome que cuando Bolvar encerr a Santander85 en las bvedas de Boca Chica, al punto de saber Gener la noticia aisladamente, y cuando todos crean segura la muerte de Santander, l dijo rotundamente que de ninguna manera le quitara la vida el Dictador; que hara, s, que los jueces le presentasen culpable y le acriminasen sus acciones ms indiferentes y hasta le impusiesen la pena corporal; pero que l aprovechara la oportunidad para hacer de clemente y justificar el destierro de su rival; y sta fue la historia al pie de la letra, como nadie ignora actualmente. Su acrisolada honradez, su perspicacia completamente aplicada a varios ramos y mayormente a los de legislacin, educacin, comercio e industria, su consiguiente vastsima instruccin, para la cual le ayudaba aquella inmensa memoria en donde toda especie nueva quedaba firmemente impresa sin borrar ni enturbiar a la antigua, su trato fcil y comunicativo, su amensima conversacin, su constancia y alegra en las desgracias, su notoria imparcialidad para juzgar, todas estas prendas reunidas hicieron sumamente respetable a la persona de Gener para todo el pueblo de los Estados Unidos, y su voto, en extremo apreciable para los hombres ms distinguidos de esa nacin, prctica y experimentadora por esencia. Gener conoci a los angloamericanos; pero tambin los americanos conocieron a Gener. Y ya que hemos tocado su sealada imparcialidad para fallar, es necesario hacer mencin de una dote que le era peculiar. A l estuvo reservado combinar el patriotismo con el provincialismo, sin perjuicio de amor a la patria adoptiva y sin prevencin contra el extranjero. Era buen espaol y buen cataln, era buen cubano y buen hombre, y su juicio estaba siempre 85.Vid. De la vida intima B.A.C., tomo III, p. 51.* En la presente edicin ver tomo V. ( N de la E .) Untitled-26 14/08/01, 12:55 326

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 327 / 327 / 327 / 327 / 327 sentado en el fiel de la balanza para escoger lo bueno y desechar lo malo, de donde quiera que viniese. Patriota, empero, antes que cosmopolita, lloraba con lgrimas amargas los descalabros y cuitas de la patria; pero justo antes que todas cosas, no cerraba las puertas de la patria a las reformas y adelantamientos que viniesen de afuera, como han hecho algunos patriotas, por otra parte de muy buena fe, movidos por un espritu de prevencin o por un amor mal entendido a las cosas propias. ¡De cuntos bienes no privarn estos tales a su idolatrado pas! Reflexionen siquiera que siendo ms justos, seran forzosamente mejores patriotas. Pero estos milagros no los hace sino la doctrina del examen, que era la que profesaba, no terica, sino prcticamente, nuestro lamentado Gener. El examen produce el conocimiento, el conocimiento derriba la muralla de la prevencin, y sta derrocada, entra de seguida la justicia, llevando en pos suya la tolerancia y el amor. Ya hemos dicho lo que tena en Gener su familia. Y qu no sera para sus amigos un hombre para quien era la primera de las recomendaciones el mero nombre de cubano? Nombre a cuyo influjo todo l se pona en accin y movimiento para desplegar sus favores y obsequios. Y sus amigos predilectos, sus compaeros inseparables por el vnculo espiritual de las opiniones aun ms que por la misma realidad de las cosas, sus verdaderos hermanos, bajo ms de un aspecto, cmo podrn resistir este golpe tan inesperado cuando atraviese los mares la fatal nueva? ¡Hombres fuertes y virtuosos a la par que modestos, hombres a quienes pertenece de justicia una buena parte del elogio que consagro a vuestro amado compaero, permitidme... pero qu digo permitidme, estorbad si podis que mi alma separe las imgenes de Varela y de Santos Surez cuando se representa la de Toms Gener! Qu puedo yo deciros que vosotros no experimentis? Pero los que no tuvisteis la dicha de tratarle, sabed que su noble corazn se enterneca con el sculo de la amistad. Gener, aquel Gener interprrito siempre para decir la verdad en todo y a todos, Gener tambin lloraba, compatriotas mos, aquel Gener que en sus ltimos momentos instrua y hasta discuta imperturbable con sus testamentarios; porque Gener se volva todo afecto, calor, vida, entusiasmo. Su alma era tan noble y majestuosa como su rostro y su figura. La misma lozana que brillaba por fuera, reinaba sin mancilla por dentro: all era la morada del candor y de la ingenuidad. Traed a la memoria aquella noche del once de noviembre pasado, aquella noche, toda de efusiones patriticas, en que nos congregamos en santa reunin para celebrar su bienvenida y saludar la feliz aurora de la patria. Traed a la memoria aquella noche en que al calor de los sentimientos y recuerdos que todos nosotros le inspirbamos, vimos correr las lgrimas a raudales por sus sonrosadas mejillas, y alzndose en medio de la mayor agitacin para decirnos con voz levantada, pero trmula: “No ms, no ms, no Untitled-26 14/08/01, 12:55 327

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 328 \ 328 \ 328 \ 328 \ 328 \ puedo resistir a este torrente de afectos que me arrastra. Mi conciencia siempre me dijo que haba obrado bien, pero ahora que me lo asegura la voz unnime de mis compatriotas predilectos, tengo la mejor sancin que yo pudiera apetecer, y experimento sensaciones inefables”. Y ved aqu cmo el amor por nosotros vuelve a aparecer sobre la escena, ved cmo l era uno de los mviles y objetos ms principales de Gener. En una palabra, Gener se haba identificado en todo y por todo con este agradecido terreno. Efectivamente, apenas regresa a Matanzas empieza a promover cuanto est a su alcance en beneficio de la educacin pblica. La Diputacin Patritica de aquella ciudad no puede desconocer el impulso que se le dara poniendo a nuestro patriota a su cabeza, y se apresura a nombrarle su director en las elecciones de diciembre inmediato; apenas nombrado, trata de establecer y establece una biblioteca, o sea, gabinete de lectura que estaba ya proyectado tiempo haca, pero que no acababa de fundarse. Contbase con algunas obras desde el ao 1831, pero no contento todava con ellas, convoca y cita a todos sus amigos de la capital para que le contribuyan con su cuota de libros y enriquecer as la naciente biblioteca. Hace de su apertura una especie de solemnidad patritica y pronuncia un discurso en que nos asegura de nuevo que Cuba es de veras la patria adoptiva del fundador. En medio de estas patriticas tareas, le asalta un mal espantoso que a todos nos pone en consternacin por su existencia; y cuando ya le habamos rescatado para la patria a fuerza de dolor y de votos, he aqu cmo viene de nuevo un accidente cruel e imprevisto a cortar este hilo tan precioso y a derribar con l... ¡Ah, patria ma! Por qu no permiti el cielo que hubiera permanecido en aquella mansin hospitalaria, desde donde poda seguir dispensando el bien a este suelo que le haba de ser tan ingrato como agradecidos sus moradores? Qu es lo que pasa por ti, de algn tiempo a esta parte, perdiendo a tus hijos ms predilectos? ¡Qu! Se va a exterminar el nmero ya reducido de los que creen en la virtud y abominan el egosmo? ¡Ah! No permitis que se apague la sagrada lumbre por falta del debido pbulo, dignos compatriotas de Toms Gener. De lo contrario, no slo clamaremos ahora, sino despus y para siempre, con el acento ya extinguido y agotadas las fuentes de los ojos... Quis desiderio sit pudor aut modus tan cari capitis86 86.“Cul es el freno o paliativo del dolor por la prdida de tan preciado adalid? Untitled-26 14/08/01, 12:55 328

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 329 / 329 / 329 / 329 / 329XV XV XV XV XV ELOGIO DE DON NICOLS MANUEL ESCOBEDO ELOGIO DE DON NICOLS MANUEL ESCOBEDO ELOGIO DE DON NICOLS MANUEL ESCOBEDO ELOGIO DE DON NICOLS MANUEL ESCOBEDO ELOGIO DE DON NICOLS MANUEL ESCOBEDOPRONUNCIADO SOBRE SUS RELIQUIAS EN EL CEMENTERIO DE LA HABANA EL 19 DE AGOSTO DE 1840 ( Revista de la Habana 1853, t. I).El oyente que una a la conciencia de los hechos la benevolencia hacia aqullos cuyo elogio se pronuncia, quizs hallar cuanto se diga inferior a lo que quisiera escuchar y a lo que sabe; y el que no conoce las cosas por s mismo encontrar, por envidia, exagerado todo lo que se eleve mas all de su propio carcter. TUCDIDES.Ah estn los restos mortales de Nicols Manuel Escobedo, que desde las mrgenes del Sena ha atravesado los mares para venir a descansar en el seno afectuoso de su patria. ¡Abre los brazos, oh madre Cuba desconsolada, para estrechar por ltima vez uno de los primeros entre tus hijos!; al primero, sin disputa, entre tus oradores, cuya voz predominante y sobrehumana para siempre se apag en la lobreguez y en el silencio de la muerte. ¡Cuntos sentimientos contrarios y agolpados agitan y conmueven en este momento mi pobre fantasa y mi acongojado corazn! Yo quiero, y no puedo, tributar a la memoria de uno de los hombres ms marcados que ha producido esta tierra de bendicin (o al menos de promisin), a uno de los pocos personajes que en este suelo pertenecen a la historia, si es que historia llegamos a tener; yo quiero, y no puedo, tributar a su memoria el homenaje que de derecho reclama de todos nosotros, y muy singularmente de quien honraba con su ms acendrada amistad y Untitled-26 14/08/01, 12:55 329

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 330 \ 330 \ 330 \ 330 \ 330 \ benevolencia. Y no ya aspiro a rendirle un tributo digno de su valor, pues a tanto no podra llegar yo, ni aun en medio de toda la serenidad y contraccin de que fuera capaz mi espritu, hoy impresionado y atribulado. Porque quin ser bastante sentido y elocuente para pintar ¡qu digo pintar!, para reflejar siquiera dbil y miserablemente el podero inmenso de aquella voz y de aquella razn superior con que as se enseoreaba de los sentidos como del nimo de sus oyentes, tan luego como empleaba la palabra? Para pintar las proezas de Aquiles, se necesitaran las fuerzas de Homero. ¡Ah, y aun as, cun mezquino recurso el de la pluma para trasladar al espritu de los lectores las impresiones lanzadas por la voz humana! Cuando nos vemos en el estrecho lance de permitir semejantes ideas, es cuando, despechados y desconsolados, arrojamos el mismo instrumento que en otras circunstancias sirviese de solaz y alivio a nuestro oprimido y apresurado corazn. As pues, yo, desesperanzado de comunicar lo incomunicable, lanzar un grito, un lamento sentido, sin orden ni concierto, como cuando de veras lloramos, un lamento sobre la tumba del hijo predilecto de la patria y del amigo adorado del corazn, para que, vindome todos llorar a torrentes, derramen tambin los dems una lgrima, no sobre su suerte... ¡Oh, no! que habindole puesto naturaleza de intento para inspirar compasin, siempre infundi respeto y veneracin, sino sobre la suerte del pas que le vio nacer, al contemplar los hijos que pierde, hijos que en todas partes seran joyas, y entre nosotros llegan a ser ms preciosas margaritas. Yo no s por dnde comenzar el bosquejo de figura tan colosal; pero voy a trazarlo en un solo rasgo: fue un orador consumado en toda la fuerza de la expresin, y con esto queda entendido que estaba dotado en grado eminente de todos los dones internos y externos en que descansa el poder de la verdadera elocuencia, no la habilidad de un retrico, sino el podero que no puede alcanzarse sin reunir las dotes del corazn a las luces del entendimiento, y sin que unas y otras reciban cuerpo y vida de las circunstancias exteriores o instrumentales, por decirlo as, para conseguir el fin importante de la persuasin y del dominio de los corazones. Todas estas condiciones se complaci naturaleza en derramarlas a manos llenas y concentrarlas, como en un foco, en la cabeza del grande habanero que malogrado lamentamos: entendimiento clarsimo y gigante, pecho por sobre todo lo noble y levantado, presencia gallarda e interesante, una cabeza que aun vista por detrs era imponente y persuasiva, una frente donde brillaba la luz del Eterno, y brillaba e iluminaba en derredor, a pesar de habrsele apagado la luz de sus ojos. Antes, esta falta de suyo lastimera y nociva al efecto general que puede producir una hermosa fisonoma, realzaba y haca ms impresiva la de Nicols Escobedo, pues habindole naturaleza formado para mandar, Untitled-26 14/08/01, 12:55 330

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 331 / 331 / 331 / 331 / 331 apenas se presentaba aquel viejo tan respetable como el padre Homero, cuando a todos los concurrentes haca sentir el peso de su propia superioridad. No se adverta un movimiento, un ademn, un gesto en todo su exterior, que no indicase hidalgua, finura y elevacin de sentimientos; de modo que la primera impresin que despertaba en sus observadores no era la de la lstima y conmiseracin, sino la del respeto y recogimiento, viniendo en seguida, y sobre todo despus de haber odo su habla divina, a excitarse fuertemente en los nimos, el dolor de que hombre tan eminente estuviese privado de aquel sentido que ms bellos y ms variados goces proporciona a todos los miembros de la comunidad. Era tan noble y elevado el temple de su alma, como lo era el aire de su cuerpo. Pocas veces hemos presenciado, en esta vida, un reflejo ms fiel del hombre interior en el hombre externo. Aqu podramos admirar ms que en ningn caso esa como armona preestablecida entre las dotes corporales y espirituales del mismo hombre. Jams se vio al cuerpo prestando servicios ms propios y eficaces para asegurar el triunfo del espritu entre los frgiles mortales. Estos hombres son los que a justo ttulo, y sin blasfemia, pueden llamarse instrumentos de la Divinidad sobre la tierra. Pero puedo yo hablar de las dotes exteriores del orador cubano, puedo llamar siquiera su imagen a mi atribulada fantasa (no es menester llamarla, que siempre est conmigo), sin dar el lugar preferente, que ella misma se abra y proporcionaba, a la primera de esas condiciones, a aquella voz grave, rotunda, mgica, majestuosa, toda dignidad y grandeza, mezcla singular de templanza y fervor; aquella voz sin igual, indescriptible y predominante, que una vez que se haca or todos callaban, y hasta los oradores se volvan oyentes y renunciaban a su propia palabra, que como sonrojada y corrida, hua a esconderse y eclipsarse bajo la sombra ntima de sus innobles pechos? A la manera que el rgano potente, ocupando por grados todo el mbito del sacrosanto templo, va apagando y cubriendo todos los sonidos inferiores que por sus bvedas cundan, al paso que infunde silencio involuntario y sentimientos inefables de recogimento y religin en el nimo de los fieles oyentes, y hasta a los infieles los acalla por el momento y los doblega a la contemplacin, ¡tal es el imperio de la armona sobre todo el linaje humano! Empero, salgamos del reinado de los sentidos para internarnos en la morada de la inteligencia. Aqu es donde reside el verdadero y universal podero, el que a un tiempo cautiva a las masas y a los sobresalientes. Difcil por extremo sera determinar la cualidad predominante y caracterstica del entendimiento de nuestro Escobedo; podra asegurarse que su individualidad, como la del mundo, la constituan circunstancias, que no como quiera suelen encontrarse combinadas en la misma persona, sino que aparecen contradictorias entre s, o Untitled-26 14/08/01, 12:55 331

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 332 \ 332 \ 332 \ 332 \ 332 \ que se excluyen mutuamente. Tal era, por una parte, aquella vivsima imaginacin, no slo fecunda en inventar recursos que ni a los ms apurados ingenios ocurran, sino ardiente para sentir y hacer sentir, cuanto fina y sagaz para vestir el pensamiento con todo el atavo de las imgenes y todas las gracias de la locucin ms fluida que jams sali por labios humanos, y por otra, aquel entendimiento tan fro y sereno para meditar y aconsejar, aquel lastre y aplomo que peda el Canciller Bacon para los vuelos del espritu, remontado por las alturas etreas en alas de la fantasa. Quien le viera operar despus de haberle odo hablar, se figuraba ver un mismo hombre en el concierto de los hechos con las palabras, y dos hombres diversos en la templanza y serenidad al ejecutar, en contraste con el calor y bro en el decir. Al mismo hombre que acaba de ser el ms esplndido y brillante orador, prodigando las galas de la armoniosa lengua de Castilla, se le adverta despus una precisin y sencillez escrupulosa, dictando los trminos de un contrato o las clusulas de un testamento. Por eso era Escobedo el primero de los abogados; por esa rara mezcla de hielo y de fuego que constituye las almas grandes. Pero no haba prenda que no le habilitase heroicamente para las lides de la arena forense, o mejor dicho, para la arena de todos los negocios humanos. Nunca se vio hombre que hiciera ms suyas las cosas ajenas; era el verdadero patrono de sus clientes. Cuanto ms crticos y empeados eran los lances que opriman sus nimos atribulados, tanto ms pronto, numerosos, enrgicos y eficaces eran los recursos y arbitrios que escogitaba aquella fecundsima cabeza, que no estaba en su centro sino luchando con las dificultades y contratiempos; hombre que empuaba denodado el timn cuando ya todos los pilotos abandonaron la nave combatida a merced de los vientos y de las olas, y que en medio del mismo huracn saba volver la calma y la esperanza a los que ms perdida la haban. Podra haber y habra quien revolviera ms textos y comentadores de jurisprudencia; pero quien conociera mejor los hombres y las cosas y las circunstancias y lo que stas podan y lo que rechazaban, para no aventurar el xito del negocio en alas de la menor casualidad, no lo he visto hasta ahora, ni espero verlo jams en el resto de mis das. No es el hombre ms elocuente del orbe el que ms nos encanta o nos halaga, sino el que ms nos mueve a la accin. Aqu est el triunfo de la palabra, el que edifica conviccin o destruye pretensiones. ¡Cuntas veces, desatados los acreedores como enjambre de abejas embravecidas contra un malhadado deudor, a quien creyeran origen voluntario de la ruina comn, apareca el conjurador sobre la escena, y uno a uno iba haciendo embotar los aguijones a los enfurecidos y derramando al mismo tiempo el blsamo de salvacin y de consuelo en el seno de una familia, arrancada por su palabra del potro del martiUntitled-26 14/08/01, 12:55 332

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 333 / 333 / 333 / 333 / 333 rio en que yaca! Criatura que, hallndose mejor dispuesta y municionada que ningn campen para la guerra, era siempre el primero a proponer la paz. ¡Yo te saludo en nombre de la agradecida humanidad, genio sobrehumano, que lejos de ceder a las tentaciones con que podan acosarte esos mismos dones de que te regal la providencia, los convertiste en uno de los tantos medios que se te dispensaron para alcanzar slo grandes fines! Si el hombre extraordinario que lamentamos no se moviera en un teatro ms amplio y adecuado, cual se movi en la estrechura del foro de la Habana, ni en ella sola resonaran sus alabanzas, ni sus elevadas dotes tuvieran por intrprete a un hombre obscuro e inexperto que no puede trasmitir la verdad que en s tienen, ni darles el prestigio y autorizacin que merecen. Muy atrs hubiera dejado el orador cubano la reputacin de muchos prceres de la palabra, por otra parte de grande y conocido mrito en el horizonte jurdico y en el poltico de la civilizada Europa, nuestra maestra universal. Yo no acostumbro hablar sino segn mis propias convicciones. Crea cada cual lo que gustare, que lo atribuyan unos a exageracin de amor patrio, otros a exageracin de amor individual; yo no hago ms que decir la verdad como est esculpida en el fondo de mi pecho, despus de un severo examen de conciencia, declarando que no he visto ni odo en cuanto llevo recorrido as del mundo antiguo como del nuevo, un orador contemporneo que pudiese forcejear con este Hrcules de la palabra. Era menester haberle tratado ntimamente para conocer hasta dnde se remontaba el guila y hasta dnde llegaban las fuerzas del len. Hay oradores que son brillantes y lcidos en la exposicin, pero que sucumben y no pueden reunir en batalla la falange de sus razones, apenas se presenta la rplica; as como, por el contrario, se dan otros que ni se sabe ni saben ellos mismos lo que son hasta que el choque con las contrarias opiniones no han encendido ni quemado sus almas. Tal es entre stos el famoso Brougham. Escobedo todo lo abarcaba y reuna. Era el improvisador por excelencia. Me pasmaba efectivamente ser testigo de aquello que era lo ms habitual y ordinario en este hijo predilecto de Dios. Ved aqu lo que presenci un milln de veces. Se le instrua repentinamente, y aun del modo ms desordenado, y hablando e interrumpindose varios a la vez, en el negocio ms complicado y ajeno del orden de ideas con que estaba familiarizado; y apoderndose sin demora su poderossimo cerebro de esos materiales indigestos, groseros, diminutos e informes, sala a la luz del mundo un discurso, el ms comentado y ordenado que imaginarse pudiera, cual nadie poda esperarse; un hijo tan lozano y rozagante que a todos proclamaba el podero instantneo y milagroso de su padre. Ya aquel hombre saba ms en la materia, que cuantos informantes le instruyeUntitled-26 14/08/01, 12:55 333

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 334 \ 334 \ 334 \ 334 \ 334 \ ran. Todo cuanto hablaba era digno de ser impreso, as en el asunto ms grave, como en el ms trivial; y no era una vana palabrera, no era un susurro blando y continuado, rico de flores y mezquino de frutos; eran luces y ms luces que a raudales verta sobre lo ms enmaraado y opaco del negocio; eran muchos puntos de vista con que sorprenda an a los ms entendidos o inteligentes, porque la primera circunstancia caracterstica de su elocuencia era la claridad y el orden. Admiraba ver un espritu tan esencialmente metdico y organizado como esencialmente atrevido. Era el guila que remontaba el vuelo, no para hacer una vana ostentacin, sino precisamente para mejor volver sus ojos sobre los intereses de sus hijos y protegidos. De intento no he querido pintar a nuestro Escobedo exponiendo desde la ctedra las doctrinas de la ciencia social con la maestra y brillantez que ninguno de sus compatriotas ignora: todava no era ese el ms a propsito teatro para juzgar cumplidamente de sus fuerzas. Yo quiero transportar al rector al interior de su morada, rodeado de las cuatro paredes de su alcoba, y all entrar con l en discusin, y mano a mano, sobre los puntos ms peliagudos de los negocios humanos, o de las ciencias morales y especulativas. All admirara la limpieza, perspicuidad y brillantez de la exposicin; all, sin preparacin de ningn gnero, sorprendida la naturaleza como infraganti, all la felicidad, la oportunidad de las pruebas y las ilustraciones; all sin degenerar en el sofisma (era muy severa su razn), agotar cuanto de favorable y plausible pudiera alegarse, hasta en gracia de una causa al parecer perdida y desahuciada; all, en fin (y para este punto era para cuando deba guardarse nuestra ya cansada admiracin), desplegar, no dir todos los recursos de la oratoria, sino inundarnos con el riqusimo tesoro de sus meditaciones; all era donde triunfaba el pensador y alzaba erguido el estandarte del pensamiento, as como llevaba siempre levantado el de la palabra. As el San Lorenzo corre claro, magnfico, veloz y cada vez ms noble y anchuroso, cuanto ms avanzado va en su dilatado curso; pero no ostenta todos sus primores y portentos hasta que la existencia de la montaa y despeaderos no le ofrecen ocasin de formar sus vertientes y cascadas para proclamar el podero de la naturaleza y conquistar nuestro asombro con el espectculo de la sublimidad. ¡Qu cabeza tan privilegiadamente organizada! Cabeza nacida para la meditacin, y luego acrecida y fomentada esa grande tendencia por la falta misma del ms precioso de nuestros rganos. ¡Qu difcil era hallar en todo el mbito de nuestro conocimiento un hombre bajo todos conceptos tan interesante como ese ciego, que era el hombre de vista ms larga y perspicaz en toda esta tierra de Cuba! Todas sus facultades intelectuales, inclusa su tenacsima memoria, eran naturalmente firmes y vigorosas; pues muy desde sus tiernos aos haba dado muestras irrefragables Untitled-26 14/08/01, 12:55 334

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 335 / 335 / 335 / 335 / 335 de lo prematuro de su entendimiento, habiendo admirado en su oposicin a la ctedra del Texto Aristotlico, que obtuvo con la borla de Filosofa a la edad de 17 aos. Apenas pasaron dos ms cuando ya haba perdido esas dos lumbreras del alma, que lo son en ms de un sentido; pero la mano de la Providencia sabe no slo restaurar, sino indemnizar con usura las graves heridas que para probarnos a los frgiles mortales, nos infiere o deja inferir en este valle de lgrimas y padecimientos. Aquella memoria, aquel entendimiento, aquella voluntad, de suyo tan enrgicamente templadas, se vieron, obstruida la principal puerta, obligadas a replegarse y concentrarse sobre s mismas, y as adquirieron doble vigor y podero. Vistise de nuevos medios de sentir aquella alma, entregada ahora, como si dijramos, a otro sentido ms espiritualizador y de ms exquisita categora. Es verdad que se vea privado de la donosura y esplendidez que ostenta este rico retablo del pincel de la Divinidad; es verdad, que se vea, que se senta, defraudada de los goces, de los consuelos, de las distracciones que han menester para su alivio y solaz los dolores inherentes a la humana naturaleza, y el genio mismo de la meditacin para poder continuar su propia obra; pero en recompensa poda decir el ilustre ciego: “yo me he formado fruiciones en lo ms recndito de mi alma; all no hay noche ni da; all est la imagen de la Eternidad, la actividad constante y perpetua de la razn; y yo he podido derramar torrentes de luz sobre todos los objetos que miro con los ojos del entendimiento, porque toda la luz que baa el mundo externo ha venido a recogerse y concentrarse en el ardiente foco de mi conciencia”. Efectivamente, compatriotas mos, fcil era persuadirse que un ciego de este temple no haba de ser un ente tan desventurado como pudiramos figurarnos a primera vista. La amenidad y encanto de su dulcsimo y jovial comercio presto nos haca borrar esa equivocada impresin, en trminos de olvidarnos a veces completamente de su infeliz estado, y otras quedarnos ms atnitos de los recursos que encontraba para distraerse y distraernos aquel entendimiento gigantesco, dentro del repositorio de s mismo. En el trato social se le descubra una sed insaciable para adquirir toda especie de conocimientos, conocimientos que despus aprovechaba en el desempeo de su profesin, pues nadie ms que el abogado, a fuer de orador, necesita mayores y ms variadas nociones en todas materias. Pero si mucho sacaba Escobedo en el trato y roce con la sociedad, ms era sin comparacin lo que daba que lo que reciba. Era singularmente interesante e instructivo orle las exquisitas y profundas observaciones que le haba sugerido el roce con los hombres por medio del odo, reconociendo en la fisonoma de la voz, por decirlo as, las intenciones y el carcter de las personas que con l trataban. No se engaaba jams en su descubrimiento cuando una vez se figuraba que la voz corresponda a un hombre pusilUntitled-26 14/08/01, 12:55 335

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 336 \ 336 \ 336 \ 336 \ 336 \ nime y tal otra a un valiente, sta a un irresoluto, aqulla a un menguado. Nos revelaba, en fin, un mundo completo de novedades a todos los que contbamos con nuestros cinco sentidos. Este mismo orden de observaciones, y acaso tambin la calidad de su espritu naturalmente escudriador y profundo, le llevaban con una propensin irresistible al estudio de los fenmenos fisiolgicos y patolgicos del hombre, a que consagraba cuantos momentos de respiro le dejaban sus vastsimas y complicadas atenciones; ocios de que sacaba el mejor partido para su instruccin, gracias a la tierna solicitud del aventajado discpulo de Hipcrates, su ntimo amigo, y por este ttulo dos veces mo, que le serva de intrprete y expositor de las obras ms afamadas en la materia. Yo te daba entonces y todava te doy el parabin, ¡oh digno hijo de Esculapio! por lo que contribuas no slo a endulzar la existencia del ms interesante de los seres, sino a fecundar y nutrir aquella vasta inteligencia con el pbulo que le era ms propio y adecuado. As no es extrao que sobre todas las materias, aun las ms ajenas de su profesin, tuviese nuestro malogrado compatriota las ideas ms exactas y circunstanciales, y se hallase exento de aquellas preocupaciones que, como verdaderas epidemias mentales, suelen aquejar hasta a los entendimientos menos vulgares. Tal es, entre otras, la incredulidad en el poder y hasta en la posibilidad de la medicina, cuya eficacia, por el contrario, sustentaba Escobedo, como existente nada menos que sobre las necesidades ms imperiosas de la humana naturaleza, verdadera roca sobre la cual se levanta el edificio de la ciencia. Esta exactitud y abundancia de ideas sobre todas las materias le habilitaban con las dems prendas que le eran congnitas y quedan enarradas, para ser una lumbrera siempre encendida en el santuario de su profesin. Pero qu circunstancias no concurriran en l para darle la palma entre los directores? Hemos dicho que naturaleza le forma para mandar; y esto no slo por el valor impertrrito de que lo dotara, sino porque era capaz de descender hasta los ltimos pormenores en la ejecucin de un vasto plan, desde la altura de una idea madre y comprensiva. Ayudbale para ello muy singularmente aquella eficacia y vivacidad que llegaron a ser proverbiales, pues penetrado ntimamente de que los planes mejor concebidos, muy a menudo se malogran tan slo por la negligencia en algn particular que se juzga de poca monta, echaba el resto de su actividad para poner en movimiento e instantneamente cuantos resortes y recursos le sugeran su fecundo ingenio y su hondo conocimiento de los hombres, y aun de las especialidades de cada hombre. Bien pudo decirse de l con ms razn que de ninguno, “ nihil actum reputans si quid superesset agendum ”;87 a que agregara yo que ninguno distribuyera mejor los papeles para el logro de 87. “consideraba que no haba hecho nada si le quedaba algo por hacer”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 336

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 337 / 337 / 337 / 337 / 337 la accin, ni se valiera mejor de las razones especiales que pudieran obrar en cada actor de los comprendidos en el mismo drama. Por eso era orador por excelencia, no slo deleitndolos con la palabra, sino hacindolos proceder y moverse a su antojo. Esta eficacia, esta actividad sin igual de nuestro Escobedo, que pareca multiplicarse segn eran ms apuradas y aflictivas las circunstancias, rasgo caracterstico de su ardientsimo corazn, nunca se desplegaba ms admirable que en obsequio de la santa amistad. All era donde se verta todo el blsamo de su pecho y el tesoro de su entendimiento. Ningn mortal am nunca con ms vehemencia y decisin. Si peligraban los intereses o la vida de sus amigos, entonces se entregaba a merced de aquella fuerza inagotable e irresistible que abrigaba en el fondo de su alma; entonces se descubra toda su noble abnegacin; entonces empeaba el lance, sobreponindose a toda humana consideracin: ya no se trataba para l ms que de ganar la batalla. Podr yo silenciar, hombre prodigioso, amigo del alma; podr yo silenciar... (me atraera la nota del ms ingrato de los mortales) aquellos tus esfuerzos e insinuaciones, y tus consuelos de todas clases; tu entendimiento, tu voluntad, tus recursos, tu pensar continuo y exclusivo, aun en medio de otro acerbo pesar que traspasaba tu pecho, bebiendo de las lgrimas que por una hermana derramabas; todo, todo prodigado sobre aquel hombre de dolores, a quien en el lecho mismo de la muerte ayudabas a disputar la presa al ms formidable de los enemigos? Ese hombre es el que a duras penas, y compulsado por la ley del deber, sostiene todava esta alma cansada de tanta lgrima como ha derramado, para derramar y hacer derramar muchas ms sobre la tumba de Nicols Manuel Escobedo, varn cuyo concepto acerca de mi espritu o de mis ideas me infunda valor a m mismo, y me haca creer que algo podan valer algn da; porque a decir verdad, naturalmente y por m propio, jams me figur que pudieran ser de alguna utilidad, ni mereciesen la pblica consideracin. Demostrada est la nobleza y elevacin de esta grande alma, en la cual no entr ni chispa de aquella bastarda pasin que suele infectar a los hombres de letras, la envidia. l hallaba siempre lugar para el mrito, es decir, para el verdadero mrito de cada uno que se distingua; pues, a fuer de pensador original, atacaba con el mayor denuedo las reputaciones usurpadas. De los hombres realmente grandes suele huir como despavorida esa pasioncilla rastrera, que para nada necesitan por hacerles sentir naturalmente el peso de su propia superioridad. Hay en ellos como un viento perenne, cuya corriente no deja parar ni anidarse ningn gnero de sabandija en el albergue de su pecho. Tal era Nicols. Untitled-26 14/08/01, 12:55 337

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 338 \ 338 \ 338 \ 338 \ 338 \ Pero vosotros, los que estas sentidas lneas repasis tan rpidamente como van tiradas, creis ya por ventura conocerle a fondo? Os engais notablemente, que todava no os he representado la mejor parte de tan grave razn, toda la grandeza de su alma. Aqu corren los hechos hacinados sobre mi fantasa para buscar salida por la pluma. Yo, empero, eligir tan solamente dos, bastantes y aun sobrados para graduar el temple de aquella alma digna del tiempo de los Escvolas y de los Catones. Hallbase hace ms de veinte aos en Pars... (¡Pars, que tan fatal le haba de ser!) cuando acababa de perder la vista, buscando no ya remedio a lo irremediable, sino alivio a los crueles padecimientos que aquella prdida le dejara, como si ella sola no fuera bastante todava para agotar el insondable caudal de su longanimidad y grandeza. Invoca en su agona los consuelos y auxilios del primer operador de la poca. Llama al ilustre facultativo, le expone circunstanciadamente el caso, y no hallando ste en su vasto saber ms eficaz recurso, le dice: “Seor, es menester vaciar los ojos”. “Trais el instrumento para verificarlo?, pues manos a la obra”, fue toda la respuesta del ciego, que dej atnito y fuera de s al impertrrito y aguerrido Dupuytren, que sali de all refiriendo lo ocurrido a cuantos por las calles y plazas encontraba. Y era tal y tan inaudita la imperturbabilidad de aquel hombre que como, terminada la operacin, entrase por acaso un compatriota nuestro y notase baado en sangre el lugar de la escena, se imagin, sin duda, que el mismo paciente haba puesto fin a sus inefables padecimientos..., cuando advirtiendo el ciego su error y sobrecogimiento, le dijo con aquella voz grave y entera como su alma, que nunca le abandonaba: “no hay que asustarse; esa sangre es la que ha hecho correr de mis ojos el facultativo operante”. Si en algn mortal hubieran disculpado el suicidio sus semejantes, entonces y en otras pocas de intensos padecimientos y dolores prolongados y exacerbados por aos tras aos, sin interrupcin ni descanso, este mortal habra sido sin duda el nuevo Job que en el padecer no menos que en la resignacin nos ha ofrecido la imagen del ilustre ciego habanero. El otro hecho es de por s tan elocuente y caracterstico que l solo basta para pintar a todo un hombre: su resolucin de entrar en la arena del foro en las circunstancias en que l se hallaba. Verse un hombre en una situacin que naturalmente no puede inspirar ms que lstima, siendo el objeto de los ajenos cuidados, no pudiendo tener ms que una existencia puramente pasiva, concebir el proyecto de hacer en el mundo el papel de protector, antes que el de protegido; labrarse con ello una fortuna independiente, en circunstancias de hallarse precisamente desprovisto del arma casi imprescindible para este gnero de campaas...; es capaz esto solo de poner en asombro a los varones ms esforzados de entenUntitled-26 14/08/01, 12:55 338

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 339 / 339 / 339 / 339 / 339 dimiento y voluntad, al considerar el espacio inmenso y sembrado de malezas y escabrosidades que supo aquel hombre atravesar para haber logrado una soltura y maestra en el despacho de los negocios, que hubiramos admirado hasta en el ms aventajado y provisto de todos los instrumentos competentes. Ni permitir que por un momento se compare a este hroe de la animosidad y constancia el hecho reciente del clebre historiador angloamericano Guillermo Prescott, quien imposibilitado de usar su vista para consultar tales y tantos documentos, en la formacin de la historia del reinado de Fernando e Isabel, los Reyes Catlicos, no por eso interrumpi en diez aos el curso de las investigaciones, valindose de otras personas que le leyeran los cdices originales bajo su propia direccin, y aun no sabiendo ni pronunciar los lectores (lo que aumentaba la faena del oyente) la lengua misma en que lean y estaban la mayor parte de los documentos autnticos. Este rasgo, de suyo admirable, deja de serlo y cae y se eclipse a presencia de la inmensa fatiga y mayores esfuerzos, que sin comparacin tena que impender Escobedo para el desempeo de su ministerio en el espacio de catorce aos continuados. ¡Cun distinta la naturaleza de las tareas veloces de un abogado a las lentas pesquisas de un historiador! Slo la confeccin de un alegato en un negocio complicado, obra en que apremiado el defensor a veces tiene que operar con la rapidez del relmpago, requiere unos milagros de atencin y de memoria en la cabeza de un hombre privado de la vista, que apenas se puede concebir la especie de tormento a que precisamente tendra que condenarse aquel entendimiento, por gigantesco que se le suponga, en los primeros pasos dados en la carrera, nterin se le hacan habituales tan dificultosas funciones. Que un ciego sesudo y de experiencia adoptase el partido de ser un hombre de consejo y de consulta, ya esto se entiende y parece ms en el orden; que un hombre vivo de imaginacin y fcil de palabra y facundia, aunque privado de los ojos, se explique con gracia y fluidez, y hasta con elocuencia, tambin se comprende todava; pero que un hombre privado de ese rgano precioso, entre en el laberinto de nuestros procesos escritos, y se revuelva y salga triunfante en medio de las espinas que por todas partes erizan esta clase de negocios, sin armas, desnudo, por s solo, sin apoyo, como un atleta, confiado nicamente en las inmensas fuerzas que le plugo impartirle el Todopoderoso, eso estaba reservado a la cabeza y al corazn de Nicols Manuel Escobedo. Ea, pues, abre los brazos, oh Cuba desconsolada y marchita de dolor, para recibir por ltima vez a uno de los primeros entre tus hijos; hijo que para ninguna madre habra sido el postrero. Yo s que en este momento. y a presencia de sus preciosas reliquias, derramas lgrimas ms abundosas y enlutas ms negramente tu lacerado corazn, al conUntitled-26 14/08/01, 12:55 339

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 340 \ 340 \ 340 \ 340 \ 340 \ templar que todava estaba el lucero en el apogeo de su rbita, pudiendo haberte dado an muchos das de gloria y eterna remembranza al considerar —y este sentimiento maternal absorber todo tu ser y apagar todos los dems— que no exhal en tu regazo, sino en tierra extraa y remota, el ltimo aliento de vida... Pero no, escucha, consulate, enjuga tus lgrimas. All la Providencia le depar una segunda patria que no le desampar un instante; muri en el seno de los suyos y de los nuestros, y esos mismos hermanos, Cuba adorada, en cuyos pechos se recogieron sus postrimeros instantes, son los que con sentimientos propios del ilustre difunto han mandado depositar en tu seno esos restos mortales, que por tantos ttulos nos pertenecen. Pero no vengamos con un estril enternecimiento a profanar tan veneradas cenizas. La imitacin, ved ah el homenaje que pide su memoria. Desde el Empreo est l contemplando si han quedado en la tierra cubana hermanos dignos del hombre que acaba de bajar a la tumba. NOTA.— Como en la efusin que acaba de leerse, no segu ms impulso que mis propias inspiraciones, sin preguntar cosa alguna de nuestro Escobedo a los individuos de su familia con quienes estoy en contacto, sacando por m solo su retrato segn el modelo estampado en mi corazn, no haba llegado a mi noticia el siguiente rasgo, que prueba cun profundamente estaban clavados en el suyo los intereses vitales de la Madre comn. Naci respirando patria, y respirando patria vivi y muri. Habla Nicols en el momento de abandonar su suelo para Europa (clusula 12 del testamento otorgado en La Habana): “tem: Mando que del resto de mis bienes, despus de cumplidas ntegras y completamente las anteriores disposiciones, se compre sobre finca urbana e idnea en esta ciudad, un censo de capital de seis mil pesos, que han de producir trescientos pesos anuales de rdito, para que mi albacea los emplee en costear la primera enseanza a veinte y cinco nios pobres, cuyo nmero sealo por la noticia que tengo de que los maestros los admiten a razn de un peso mensual. Sobre este punto es mi voluntad que mi albacea proceda as en la designacin de los nios como en la de las escuelas, con absoluta libertad, sin que sus operaciones sean coartadas por ninguna autoridad ni corporacin; pues desde ahora y para el caso de que se quiera impedir o coartar esa libertad, revoco el legado y mando que su importe se divida entre los herederos del remanente de mis bienes. Ms adelante, en teniendo tiempo, har por un codicilo la explicacin del mtodo y la designacin de las personas que han de administrar esa manda piadosa, cuando fallezca o se ausente mi albacea. Entretanto, y por si muero antes de verificarlo, faculto a mi albaUntitled-26 14/08/01, 12:55 340

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 341 / 341 / 341 / 341 / 341XVI XVI XVI XVI XVI EN LOS FUNERALES EN LOS FUNERALES EN LOS FUNERALES EN LOS FUNERALES EN LOS FUNERALES DE DON NICOLS DE CRDENAS DE DON NICOLS DE CRDENAS DE DON NICOLS DE CRDENAS DE DON NICOLS DE CRDENAS DE DON NICOLS DE CRDENAS Y MANZANO Y MANZANO Y MANZANO Y MANZANO Y MANZANO( Diario de la Habana febrero 2 de 1841). Mientras una voz reconocida hace el elogio fnebre del amigo cuya prdida deploramos, mientras este tributo debido a la virtud y al merecimiento se ofrezca por la Real Sociedad Patritica de La Habana, no est vedado a la amistad acompaar el comn lamento para estimulo de los buenos y alivio de su dolor. Pero, qu dira yo a mis paisanos que no lo hayan dicho las demostraciones de la juventud y niez, y el discurso sentido y la expresin de duelo del hombre que ms derecho tiene a llorar la prdida de los que se le semejan? Qu dir yo a mis compatriotas que sea ms digno de ellos que repetir por escrito las pocas frases que pudo conservar mi cartera de la improvisacin del virtuoso Luz, elogiando la virtud de otro ser que iba a reposar para siempre? No tendrn la fuerza que les daba la oportunidad, los objetos que nos rodeaban, la santidad del cementerio; no la vehemencia con que sale de la boca del ilustre habanero cuanto dice, pero al cabo darn una idea de las sensaciones que pudimos experimentar los amigos de don Nicols de Crdenas y los que a esta circunstancia reunan la de amigos de la humanidad, de que no es una excepcin la tierra de Cuba. “Parece, seores, dijo el orador, que estoy destinado para llorar con la patria en sus cuitas. No han pasado dos lustros y he tenido que lacea para que l lo haga, encargndole que en la designacin de las personas cuide de que la eleccin recaiga en hombres virtuosos e ilustrados que estn bien firme y slidamente convencidos que todos los bienes sociales peligran mientras la primera enseanza no se proporcione a todos los pobres a costa de los que tienen algo ”. ¡Qu leccin para los que tienen mucho! Untitled-26 14/08/01, 12:55 341

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 342 \ 342 \ 342 \ 342 \ 342 \ mentar la prdida de O’Farril, Caballero, Gener y Nicols Escobedo... Est muy reciente la herida y ya otro Nicols me hace renovar el lamento. Yo fui el constante compaero de sus trabajos, el testigo de sus esfuerzos...” El orador se detiene en indicar las tareas de Crdenas en el largo tiempo que fue presidente de la Seccin de Educacin, recuerda su amabilidad, su asistencia a los exmenes, la inalterabilidad de su carcter, su celo por la educacin, que foment indudablemente en nuestra patria. “Y no pudo ser de otra manera, expres, habindose educado en la escuela del memorable don Alejandro Ramrez, otro nombre grato para los isleos de Cuba. No puedo ms...” Detvose un momento, embargado por la conmocin de su espritu, y luego agreg: “los testimonios pblicos dicen ms que las palabras: cuando los hechos hablan deben callar los oradores”. Entonces explic el seor Luz que habiendo indicado a los profesores de academias y escuelas lo oportuno que era demostrar su sentimiento en la prdida que acababa de sufrir la causa de la educacin con la muerte de su promovedor, los encontr preparados, se haban anticipado a su excitacin. Efectivamente, a todos conmovi ver a los nios de las escuelas acompaar el fretro de Nicols, a todos hizo palpitar dulcemente el corazn esta prueba inequvoca de las virtudes del buen cubano. “Ese testimonio, exclam, hijo de la espontaneidad, dice ms que cuanto pudiera agregarse. Y luego dirn que no hay opinin pblica en Cuba? Los cubanos todos, y me extiendo a los que no me escuchan, sentirn latir su corazn como late el nuestro cuando sepan la muerte de Nicols de Crdenas”. Breves palabras que todava resuenan en mis odos y que van dirigidas a las almas generosas que necesitan los recuerdos del ejemplo, compusieron el discurso fnebre del que he presentado alguna muestra. Ellas ocuparn dignamente las columnas de este peridico para que sean ms generalmente escuchados. ¡Que sirvan de estmulo a la juventud cubana! A. B[achiller y Morales]. Untitled-26 14/08/01, 12:55 342

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 343 / 343 / 343 / 343 / 343XVII XVII XVII XVII XVII AL DOCTOR DON TOMS ROMA AL DOCTOR DON TOMS ROMA AL DOCTOR DON TOMS ROMA AL DOCTOR DON TOMS ROMA AL DOCTOR DON TOMS ROMA Y Y Y Y Y EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER TE DE SU PRIMOGNITO TE DE SU PRIMOGNITO TE DE SU PRIMOGNITO TE DE SU PRIMOGNITO TE DE SU PRIMOGNITO( Manuscrito indito julio 13 [de 18]46). ¡Anciano venerable! ¡Padre por excelencia! Cuando traspasado por el dolor y sustentado en brazos de tus hijos, prorrumpiste, ahogado por un torrente de lgrimas y sollozos, en aquellas palabras que todava resuenan en mi odo y resonarn en mi corazn: “Slo la Religin puede consolarme”, proclamabas junto [con la] profundidad de tu pena el primer lauro del Cristianismo: vencer, sin apagar el sentimiento. Para qu, pues, tomar la pluma en la presente fatalidad? Ni qu expresiones de consuelo podrn ocurrir a mi contristada fantasa, que no sean superadas por las del varn fuerte que ha sido edificante hasta en el dolor? Por eso cabalmente escribimos; no tanto para proporcionar consuelo a quien no lo ha menester, cuanto (para ofrecer) ejemplos a quien puedan aprovechar. Aparte de lo cual, por ms que nos eleve al cielo la Religin del Crucificado, queriendo todava dejarnos algn tanto asidos al suelo, siempre recibe el alma un blsamo restaurador con las simpatas de cuantos de veras sienten con nosotros. Grande es el caudal de ellas que en el discurso de una larga vida ha recogido tu sin par mrito, as en el campo de la humanidad como en el de la patria. Ahora se acrecienta sin medida con el llanto de La Habana entera, cuyos gemidos penetrarn hasta el seno de la madre Cuba, que har suyo el duelo de su predilecto, que se enlutar por Romay, nico rbol en pie en este yermo de virtudes,88 nica lumbre ardiente de las que encendi la poca imperecedera de Casas (y de Espada), (..... ) slo en edad, saber y ardimiento. ¡S, hombre sin mancilla! ¡Veterano de Jesucristo! La patria exclama por mis labios: “no llores ms, que yo lloro por ti”. Y la Religin: “ya estn enjugadas sus lgrimas”. 88. Esta frase fue tachada por el censor en el elogio de Escobedo. (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 343

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 344 \ 344 \ 344 \ 344 \ 344 \XVIII XVIII XVIII XVIII XVIII A MI HERMANO FRANCISCO BARRETO A MI HERMANO FRANCISCO BARRETO A MI HERMANO FRANCISCO BARRETO A MI HERMANO FRANCISCO BARRETO A MI HERMANO FRANCISCO BARRETO EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER TE DE NUESTRA MERCED TE DE NUESTRA MERCED TE DE NUESTRA MERCED TE DE NUESTRA MERCED TE DE NUESTRA MERCED( Manuscrito indito agosto 14... 30/46). Oye, postrero en el clamor, a uno de los primeros en el dolor. El primero dira ¡hermana de mi corazn! si tu imagen y la de nuestra madre no se interpusieran atravesando el mo. Sabe, hermano, que no puedo hablar al cabo de veinte das de desolacin. Sabe, hermano, que sin serlo t en la sangre, lo has sido dos veces en la realidad, al entrar en la vida con Merced (se me arranca el alma), y al arrebatrnosla la muerte. La muerte, que destinada a destruir y cortar vnculos, anuda y estrecha estotro de nuevo temple en nuestras almas. Que tu dolor, esposo acongojado, para siempre conquist el de tu hermano, adorador exclusivo del mrito. Dolor expresado en trminos de haberme convencido que el sentimiento excede en elocuencia al genio mismo, pues aquella expresin que brot de tu pecho, purificado por la llama del pesar, jams podr borrarse de mi memoria: “¡A lo que tengo miedo es a la vida!”; pero subi de punto mi respeto por tu dolor cuando en medio de la amargura de tu alma, empapado en lo ms arduo de tus deberes, proclamabas la incapacidad de un hombre, a pesar de ser padre, para formar el corazn de sus tiernos hijos, faltos los pobrezuelos del nido y del calor materno. Y esto contestando a mi observacin sobre la excelencia de todo el que tiembla por lo sagrado de sus obligaciones, para el desempeo de ellas, y que a fuer de tal, las llenaras mejor que toda mujer, menos Merced. Pero a m me sucede ahora con la pluma lo mismo que antes con la palabra: me propongo consolarte, y en vez de restaar, no logro sino ensangrentar esas heridas irrestaables. “Slo la Religin puede consolar”, ha exclamado, edificando hasta en el dolor, el hombre ms grave de este suelo: Romay. Slo a la Religin, consorcio inefable de la razn con el amor, que mira la vida bajo el nico verdadero punto de Untitled-26 14/08/01, 12:55 344

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 345 / 345 / 345 / 345 / 345 vista, como una romera en que la llevamos antes en precario que de prestado es concedido verter sobre el llagado pecho el leo santo de la consolacin, y ved aqu un verdadero sacramento. Si, pues, no me es dado aliviar tu pesar, que es el mo, ni debo ni puedo ni se ha menester describir las virtudes de nuestra Merced que se hallan en boca de todos, para qu tomar una pluma, que jams se ha empuado sino con nimo de edificar? ¡Padre, para ayudarte a ser madre S, carsimo hermano (qu dulce es el apstrofe del cristianismo!). Si cada cual debe esforzarse en llenar su deber como le dicte su conciencia y hasta donde alcancen su fuerzas, yo no contemplara satisfecho el mo, sin echar el bolo de mi caridad sobre la pobreza de tus hijos, trazando para ellos con modesto pincel el bosquejo moral, ya que tienen fijo en el lienzo el retrato de su adorable madre.XIX XIX XIX XIX XIX EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER EN LA MUER TE DE JOS BERRIO TE DE JOS BERRIO TE DE JOS BERRIO TE DE JOS BERRIO TE DE JOS BERRIO( Manuscrito indito septiembre 16 de 1846). Acaba de morir un hombre tan grave de aspecto como de alma, tan rgido en sus principios como dulce en su trato, sereno en el combate como en la desventura. Sensato entre los ms sensatos; madurado por la experiencia, y apreciador de las personas y cosas por la exclusive norma de su valor intrnseco; llevando la hombra de bien hasta la exageracin, si exageracin cabe en ser hombre de bien; y a fuer de tal, capaz de sacrificarse totalmente, no a medias, como suele la mayora, por el cumplimiento de sus compromisos; adornados de todas las virtudes privadas, pbulo y fundamento de las pblicas, sin embargo de no haberse ligado con el santo nudo del matrimonio; descollando por sobre todas ellas la del ms acendrado amor fraternal, en que se encerr, hasta el filial despus de la muerte de su adorada madre, y que reemplaz en su corazn a todos los amores, pues que am como suyo y propio an el renuevo de su hermano... Amor fundado al entrar en la carrera de la vida, por el comn peligro, y fortificado por una suerte hermana en los das de la miseria y de la lejana de la patria, que por s sola es una gran miseria. Amor acrecentado por la mano misma del Untitled-26 14/08/01, 12:55 345

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 346 \ 346 \ 346 \ 346 \ 346 \ Omnipotente, constituyendo a entrambos en mutua dependencia para llenar su respectiva privacin... ¡Como si Dios reparador quisiera consagrar el ejemplo palpitante de lo que estos hermanos, tan estrechamente unidos que ni la muerte ni la mente puede separarlos, fueron en el discurso de su vida: “dos cuerpos regidos por una sola alma”! Manantial inagotable de aquel ambiente de unidad y concordia que se respiraba y se respirar en el seno de una familia, que no tuvo ms norte que la reciprocidad de los afectos, la sencillez de las costumbres y la restriccin de las necesidades, aun en la poca que ms favorecida estuvo por el viento de la fortuna. As, cuando son la hora de la fatalidad, a ninguno cogi desprevenido, cabiendo al venerable ciego la dicha de descansar su fatigada mquina en el brazo de una hermana digna por su fortaleza y ternura y de ser a un tiempo su bculo y su blsamo. ¡Espectculo verdaderamente impresivo, y an ms edificante que pattico, de resignacin y de consuelo! ¡Ah!, la escuela del infortunio es la primera de todas las escuelas; habiendo llegado a contemplar el que suscribe, como singulares dispensaciones del Altsimo, los azotes con que suele afligir a la miserable humanidad. Los que llovieron sobre el varn que deploramos slo le inmutaban en los postrimeros momentos, por el vaco irreparable que iba a dejar en medio de los suyos, como si estuviera reservado a los pobres de vista ser los ms ricos de corazn. Pero el hombre se revela en la lucha; y el que hemos perdido se tena en menos, y por eso era ms de lo que fue. Llambase Jos Berrio y naci y muri en esta santa tierra de Cuba. ¡Compatriotas! ¡Si tuviramos las virtudes que le adornaron! Pued sabed que no escribo por l, sino por vosotros. La Habana, septiembre 16-1846. Untitled-26 14/08/01, 12:55 346

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 347 / 347 / 347 / 347 / 347APNDICE1 1 1 1 1 SOBRE EL GENERAL MERLN SOBRE EL GENERAL MERLN SOBRE EL GENERAL MERLN SOBRE EL GENERAL MERLN SOBRE EL GENERAL MERLN( Diario de la Habana julio 17 de 1840). Seores editores del diario de gobierno: Srvanse Vds. insertar en su apreciable peridico la reclamacin siguiente, a lo que quedar sumamente reconocido S. S. S. Q. S. M. B. En el artculo sobre el concierto de la seora Condesa Merln, firmado por Un Concurrente se encuentra el perodo siguiente, que esperamos se servir reformar o explicar por medio de la prensa su mismo autor, si, como creemos, es hombre de noble y justo pecho, en fuerza de los datos irrefragables que a continuacin exponemos. Dice as el perodo: “las circunstancias que le obligaron (a la seora Condesa), a dejar su patria a los doce aos de edad, y que la condujeron a Pars, despus de haber dado la mano de esposa al general Merln (aqu empieza), nombre, sea dicho de paso y en honor de la justicia, que ha debido ms ilustracin a los triunfos pacficos, pero gloriosos, cosechados en los salones de Pars por la amiga de Mara Malibrn, que a los que recogiera en los campos del honor el edecn favorito de Jos Bonaparte”. Sepa el seor Concurrente, que cuando Merln entr en Espaa, en 1809, era ya Teniente General, antes de conocer siquiera a su futura esposa, habiendo obtenido la mayor parte de sus grados durante la Repblica Francesa, poca en que se acostumbraba muy sealadamente atender slo al verdadero mrito. En las guerras de ese tiempo, mandaba por cierto el Cuarto de Hsares, y en la Espaa era ya Capitn General de la Guardia de Jos Bonaparte, pocos meses despus de la Batalla de Ocaa. Bastrame aadir, en conclusin, pues no se necesita desplegar la hoja de sus servicios, para rectificar al aserto del seor Concurrente, que en las crticas y aflictivas circunstancias de la entrada de los alistados en Pars, en 1814, con su cuerpo de caballera, todo cansado y deshecho de fatiga, Untitled-26 14/08/01, 12:55 347

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 348 \ 348 \ 348 \ 348 \ 348 \ dio Merln, con asombro de los que estaban avezados a presentar y ejecutar prodigios de bizarra ¡diez y siete cargas al enemigo, en un solo da! Adrede me abstengo de las varias reflexiones que podra hacer con este motivo al seor Concurrente; sobre todo mediando la reputacin de un ilustre muerto, porque dicen mejor los hechos que las palabras en boca de un militar, antiguo compaero de armas del general Merln. Habana, julio 13 de 1840.— A P .2 2 2 2 2 CONTEST CONTEST CONTEST CONTEST CONTEST ACI"N ACI"N ACI"N ACI"N ACI"N89 89 89 89 89( Diario de la Habana 19 de julio de 1840).Mieux vaut un sage ennemi qu’un imprudent ami.90ProverbioSeor D. A. P Muy seor mo y de todo mi aprecio: Me pone V. en un dursimo trance; mas como apela V. a la cordura y justicia de mis sentimientos, como reclama V. de un modo tan explcito la publicidad de la prensa para mi contestacin, que de buena gana le remitira a V., tal cual la estoy escribiendo, considero que en mi posicin delicada el callar sera an menos acertado que el defenderse mal, y en ningn caso quiero que se pueda acusar de contumacia ante el pblico. Bien quisiera yo poder tener razn contra V., aunque fuese en castigo del artculo que ha cometido hoy en el Diario y que, con mil perdones, califico de imprudente. Pero el tener razn contra V., sera adems tenerla contra otras personas que por mil causas ntimas, por mil consideraciones de deferencia y amistad, deseo mantener en los sentimientos de aprecio y afeccin que me profesan; y respecto de estas personas,91 un triunfo de 89.Ttulo de Roberto Agramonte. 90.“Vale ms un enemigo sensato que un amigo imprudente”. 91.La seora de Merln, a que Luz se refiere, era gran amiga de ste. Vase adems Figarola Caneda, J. A. Saco, Documentos para su vida p. 53; y De la vida ntima B.A.C., t. III, pp. 172, 219, 232, 273.* *En la presente edicin, ver tomo V. ( N. de la E. ) Untitled-26 14/08/01, 12:55 348

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 349 / 349 / 349 / 349 / 349 esta naturaleza sera para m un triunfo penoso y que no apetezco, an suponiendo que tuviese yo datos para conseguirlo y nimo para entablar tan intil como intempestiva controversia. Una observacin har antes de entrar en materia. Nuestra prensa comunicativa es generalmente intolerante y tacaa, amiga de la polmica y mala interpretadora, querellosa, controversista y llena de mezquinas susceptibilidades, llegando el espritu de quimera y provocacin en los adalides de nuestra periodstica articulera, hasta el punto de ponerse, como los muchachos, pajitas literarias en el hombro, sin necesidad alguna de batirse y por slo tener el gusto de buscar pretextos de guerra. Dios me libre, seor A. P ., de que llegue V. a figurarse que este arranque mo contra la injusta y belicosa susceptibilidad de nuestros escaramuzadores literarios intente yo aplicarlo directamente al caso que me pone la pluma en la mano, ni al artculo que quiero y no quisiera contestar. Lo digo, sobre todo, para que se sepa que no soy quimerista; y que huir, tapndome los odos, de todo lo que huela a polmica, sobre todo cuando en lugar de hechos haya que citar nombres. Sin embargo, dando vueltas y revueltas y aunque sea descargando una en el clavo y otra en la herradura, procurar salir honrosamente del paso, y desplegar aqu toda mi ciencia estratgica para conseguirlo. Mi opinin en el trato social (y perdneseme esta necesidad fastidiosa de hablar de s mismo), es amiga de todas las opiniones, es una opinin modesta, que gusta de la sombra y que sabe amoldarse al parecer de los que contienden; mas, emitida al pblico y repetida por las cien voces de la prensa, esa misma opinin se vuelve de hierro, como los tipos que han servido para imprimirla. Sin embargo, si una mala interpretacin ha podido desnaturalizarla, y se me cita y provoca con cordura y templanza a mayores explanaciones, me presentar siempre con gusto a darlas. Usted entra en la cuestin, seor P ., como una persona que nada tiene que perder, y yo, como una que nada tiene que ganar. Domina V. soberbiamente el campo de batalla, como quien ha sabido coger su posicin, a fuer de antiguo y experto militar; y yo, a fuer de recluta novicio y espantadizo, tiendo la vista por todos lados, preocupado tan slo por una idea: la de saber por dnde mejor pueda salir a escape. Me siento, pues, en un apuro, pero voy no obstante a meter la cabeza; y si cabe, puede ser que logre pasar sano y salvo todo el cuerpo. En este momento mismo, me asalta la idea de que pueda V. ser la persona que me estoy figurando ac en mis adentros; y aadir que sea de ello lo que fuere, y con independencia de las dems consideraciones, siempre ser para m digno de respeto y de todas atenciones un antiguo militar, partcipe de las glorias de los ejrcitos del Imperio, y compaero de armas del general Merln. He aqu que si yo fuese quisquilloso y no sintiese en m la buena fe caballerosa de que quiero hacer alarde en esta explicacin, alegara que no puede V. ser imparcial, Untitled-26 14/08/01, 12:55 349

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 350 \ 350 \ 350 \ 350 \ 350 \ defendiendo, por decirlo as, una causa en que tan directamente se halla interesado; pero concedo todo lo que V. dice en su artculo, y aun quisiera, a fe ma, poder agregar algunos datos ms a la rpida biografa del general Merln y al conciso relato que hace V. de su carrera militar. Sin embargo, debo declarar que ha llevado V. la cuestin a un terreno extrao y en que jams fue mi nimo colocarla. A1 llegar aqu, veo lleno de desaliento que an no he dicho ni desenvuelto nada, y el lector quizs se habr redo intus92 de esta tctica que ha consistido en mandar por delante mi vanguardia de buenas razones, a ver si logro no empear una accin intil, en que se derramar... tinta, y no se conseguir nada, puesto que estoy de acuerdo con el seor P Voy sin embargo al caso. Lo que he dicho en mi artculo del domingo, no est de modo alguno en contradiccin con lo que V. alega, seor P ., a favor del general Merln. Usted prueba con sus citas que el seor Merln era un valiente y digno general. Yo no he dicho lo contrario; antes bien, lo asevero a la par que V.; pero tampoco llevaremos el espritu de parcalidad hasta el punto de creer que el general Merln fuese una de las glorias militares del Imperio, como los Suchet, los Massena, los Davoust. El general Merln empez por donde empezaron Soult, Lannes y Bernardotte; y sta es su principal recomendacin. Dice V., y con razn, que sirvi en un tiempo en que slo descollaba el mrito; y fue poca aqulla en efecto, tan heroicamente templada, tan abundante en clebres generales, que el valeroso Latour D’Auvergne, en medio de su patritico despecho, arrojaba lejos de s sus charreteras de oficial y se contentaba con el ttulo glorioso de primer granadero de los ejrcitos nacionales. Si hubiese llegado a general, quizs no habra alcanzado la fama que alcanz como primer granadero de Francia. Vivi, pues, el general Merln en un tiempo en que slo el mrito se abra paso. Muchas veces este mrito consista nicamente en saber despejar la va de obstculos, dando sablazos, pero en los tiempos de guerra esta ciencia no es la menos preciosa; y si no, apelo a la memoria de Murat, que se elev hasta un trono. Sucedi, sin embargo, que alguno que otro general de Napolen llegase a medrar en Francia en el seno de los estados mayores, y arrimado a las sombras del trono, sin contraer todos los mritos brillantes del campo de batalla, y as pudo verse un general de Napolen, general pusilnime y de segundo orden, elevarse hasta el grado de Mariscal del Imperio y crearse, merced al favoritismo, una reputacin que no alcanzaron otros con mayores mritos. Este general fue Berthier; pero no encuentro otro ejemplar que pueda citar en apoyo de mi aserto, ni asegurara tener razn 92.“para sus adentros”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 350

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 351 / 351 / 351 / 351 / 351 en el que refiero, puesto que es una opinin de sus coetneos y compaeros de armas. Todo esto tiende a probar, conviniendo en ello con V., que el general Merln slo ha debido su elevacin a sus mritos. Mas digo: si el general Merln hubiese dado las acciones brillantes que V. refiere y las diecisiete cargas al enemigo en un solo da, bajo los muros de Pars, si las hubiese dado, repito, en tiempos ordinarios, habra alcanzado su nombre una grande y justa celebridad, quiero decir, una celebridad digna de mritos tan distinguidos. Pero eran tantos los hechos de bizarra y las acciones brillantes de aquella poca fecunda en hazaas militares, tantos los generales eminentes que monopolizaban la gloria con perjuicio de mil generales oscurecidos, pero de indisputable capacidad, que la historia no ha podido llevar a cada uno su cuenta corriente de merecimientos. Los anales del Imperio, escritos hoy en 19 tomos, que V. conoce sin duda, seor P ., no cabran en 50 tomos de doble dimensin. ¡Qu digo! Para ese glorioso empadronamiento no alcanzaran ni los 100 tomos in folio en que cierto abate de lisonjsima recordacin propona que se escribiese la historia del reinado de Luis XIV. El general Foy no puede ser considerado como un general vulgar; pero si Foy no hubiese sido un orador eminente y un hombre historiador, su nombre habra seguido la suerte de otros muchos, dignos de ms fama, y absorbidos o eclipsados por famas mayores. Al lado del de Foy pudiera yo citar otros muchos nombres, y voime acercando a un smil que creo ventajoso para m. Usted conoce, sin duda, seor P., y ha ledo las memorias de la duquesa de Abrantes, mujer de uno de los grandes mariscales ennoblecidos por Napolen. Pues bien: antes de leer estas memorias interesantes hubiera V. contestado de golpe a un curioso que de buenas a primera le hubiese preguntado quin era el duque de Abrantes? En el da contestar V. sin titubear, y yo tambin, despus de haber sido llamada nuestra atencin sobre el esposo de esta ilustre mujer. E1 duque de Abrantes era uno de los generales de ms confianza del Emperador, y sin embargo, dgolo con toda la voz, este nombre en el da debe acaso ms ilustracin a la pluma aguda de la duquesa, que la que debiera en otros tiempos a los cortantes filos de la espada del duque. Ser esto decir que no fuese un distinguido general? Escribo tan de prisa que no he sacado de este valioso y adecuado argumento todo el partido que pudiera, para satisfaccin de V. y ma; pero seor P ., pongmonos de acuerdo. S, el general Merln fue un valiente, un digno mulo de otros generales del Imperio. Conserven en hora buena todo su verdor los laureles militares que ha conseguido en su carrera; pero, reptolo, su nombre hoy da es un nombre artstico; luego ser una ilustracin militar. Qu ms? Dir tambin, si V. gusta, que es una celebridad literaria; pero ¡viva, viva sobre todo la artstica! Untitled-26 14/08/01, 12:55 351

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 352 \ 352 \ 352 \ 352 \ 352 \ Si verdecen aquellos marciales laureles, florecer tambin mucho tiempo la corona potica de rosas, jazmines, azucenas y dems pacficas, inocentes flores, que V. y yo, y otros habaneros amigos de las glorias patrias, tejeremos diligentes y complacidos, para adornar con ella las sienes de la discpula de Garca, de la amiga de la Malibrn. de la habanera ilustre que nos visita. Esta misma noche la oiremos en el teatro de Tacn. Deme V. la mano y paz durable entre los dos. EL CONCURRENTE.93 93.Artculo ingeniossimo. Estilo inconfundible de Luz. (Roberto Agramonte.)3 3 3 3 3 EL COMUNIC EL COMUNIC EL COMUNIC EL COMUNIC EL COMUNIC ANTE DEL F ANTE DEL F ANTE DEL F ANTE DEL F ANTE DEL F ARO ARO ARO ARO ARO( El Faro abril 27 de 1844). —Seor Verfilo, seor Verfilo, ya nos vienen a trastornar el orden de nuestros boletines diarios, por los que tantas enhorabuenas me han dado para V. He aqu el saludo con que se entr de rondn nuestro amanuense, cuando apenas penetraba la luz del da por las claraboyas de nuestro chirivitil, trayendo a la vez un Faro de hoy, y ensendonos un artculo. —Veamos, don Len, veamos, qu trae ese artculo de los editores del Faro ? —No seor, no es editorial, es un comunicado escrito por una seorita, una joven, o una escritora; mire V., mire V., ¡Gertrudis Gmez de Avellaneda! No, don Len, eso no puede ser: nuestros boletines no han llegado an a Madrid y ni por magia ha podido resollar tan pronto la seora Avellaneda que all reside. Veamos, veamos cmo es esto. Ya V. lo ve? Aqu hay dos prrafos de introduccin de un comunicante que tiene mucha confianza y familiaridad con la redaccin del Faro que es muy conocido (all en la redaccin), o que por este motivo no se ha firmado ni con seudnimo siquiera. Despus de esto, como todos son de casa, el regente, el director, el que arregla la composicin, no ha puesto siquiera una raya divisoria ni ha hecho poner distinta letra al membrete de Apuntes biogrficos que legtimamente es la parte que corresponde a la seora Gmez de Avellaneda, y V., Untitled-26 14/08/01, 12:55 352

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 353 / 353 / 353 / 353 / 353 y otros como V., don Len, que no leen antes de hablar, son los que pueden incurrir en este error. Pues bien, sea lo que fuere, repito a V., seor Verfilo, que ya maana no tenemos folletn de la Merln como los llaman ciertas trigueas de ojos negros que no visten a la ltima moda de Pars. —Por qu, don Len? Por las palabras que tengamos que decir a ese caballero comunicante hemos de interrumpir nuestra impugnacin? Escriba V., escriba V., que esto est pronto concluido. Antes de todas cosas, seor Comunicante, V. ha debido esperar a que se concluyese la serie de artculos que publica Verfilo y no juzgar por slo dos de ellos. Afortunadamente (y no se atribuir V. el mrito de haberlo indicado, porque ya lo tenemos hecho en ms de un particular), hemos encomiado las buenas dotes de la escritora y hemos encomendado a nuestros lectores prrafos enteros que nos parecen aproximados a la realidad. En segundo lugar, seor Comunicante, nosotros no nos hemos propuesto formar el juicio crtico de un folleto que contiene tantos conceptos denigrantes al pas, tantos errores, tantas supersticiones gratuitas. Hemos tomado la voz para hacer una impugnacin, como si fusemos un abogado que toma a su cargo una defensa y se propone destruir una acusacin Si V. se ha dejado adormecer por almibaradas frases, las seductoras imgenes con que la autora pinta al cielo y a la tierra cubana, al talento nacional, a la imaginacin viva, al corazn blando, a la vida muelle y aptica de nuestros paisanos, dorando sus amargas pldoras, trgueselas V., y buen provecho le hagan. En una palabra, le concedemos a V. que tenga muchas cosas lindas, poticas y ciertas, si V. quiere, pero djeme V. concluir mi impugnacin y despus de todo esto ponga V. en balanza lo bueno que alambiqu en aquel ajiaco, con lo que resulta de nuestro trabajo. Algo debemos decir al seor Comunicante sobre el apoyo que ha buscado, para ameritar su observacin en los apuntes biogrficos que preceden a la obra, referente a la seora de Merln y escritos por la seorita doa Gertrudis Gmez de Avellaneda. En primer lugar, esta nota biogrfica era una nota biogrfica y nada ms. La seorita Avellaneda se refiere en ella a las dems obras de la seora de Merln, y de stas es de donde deduce su apuntes; y cuando habla de la obra que nosotros impugnamos (porque antes que todo amamos el crdito y buen nombre de nuestro pas, amamos la verdad), lo hace muy superficialmente. En segundo lugar, el seor Comunicante puede considerar como voto irrecusable el de la seorita Avellaneda, cuyas novelas tienen ms de un borrn, ms de un sentimiento que la aproxima a Jorge Sand; pero para nosotros, en nuestra humilde y poca ilustrada opinin, no queremos, ni nos resolveremos nunca a decidirnos por el juicio de una seorita, por gran Untitled-26 14/08/01, 12:55 353

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 354 \ 354 \ 354 \ 354 \ 354 \ filsofa y escritora que sea, que se expresa en los trminos que lo hace, hablando de la seorita condesa de Merln en el pasaje que transcribimos... y cuando nos pinta su carcter natural desarrollado sin ningn gnero de contradiccin, impetuoso, indmito, confiado y generoso, pensamos con tristeza en lo mucho que la habr costado acomodarse a los deberes sociales de la mujer y ajustar su alma a la medida estrecha del cdigo que los prescribe... Dios guarde a V. muchos aos. VERFILO [FLIX TANCO]. Habana, 27 de abril de 1844.4 4 4 4 4 EL “VIAJE A LA HABANA EL “VIAJE A LA HABANA EL “VIAJE A LA HABANA EL “VIAJE A LA HABANA EL “VIAJE A LA HABANA ” ” ” ” ” DE LA CONDESA DE LA CONDESA DE LA CONDESA DE LA CONDESA DE LA CONDESA DE MERLN DE MERLN DE MERLN DE MERLN DE MERLNFlix Tanco Bosmeniel, con el seudnimo de Verfilo dedica trece artculos en el Diario de la Habana a destacar los errores de gran bulto cometidos por la Condesa de Merln en relatos y descripciones relacionados con asuntos de nuestra Isla, que aparecen en su Viaje a la Habana Algunas de esas descripciones las califica de fantsticas. Comienza Verfilo con un tono zumbn, preguntndose si es posible que en un viaje a la Habana de slo unos das, una persona nacida en nuestra tierra y que parti de ella a los doce aos, pueda realizar, con lujo de detalles, una descripcin de lugares, sucesos, costumbres, como lo ha hecho la seora Condesa de Merln. Inmediatamente va sacando a la luz, uno tras otro, los pasajes en que la escritora ha pintado falsamente la realidad. Tal el caso de que “despus de haber doblado durante la noche los bancos de Bahamas, desde la maana siguiente navegaba blandamente en el golfo de Mxico” y que el Pan de Matanzas es “la ms elevada de nuestras montaas”, que tiene en su cumbre “la ciudad de este nombre”. ¡Qu frescos deben de vivir los matanceros! comenta burlonamente Verfilo Jaruco, por gracia de la Condesa, queda convertida igualmente en ciudad y colocada a orillas del mar, “con un puerto resguardado de los huracanes”. Hay nias que se arrodillan ante la seora de Merln, portando de regalo un ramo de cactus. ¡Qu regalo ms original para la seora Condesa: un ramo de tuna! La escritora echa de menos la civilizacin y la actividad del Viejo Mundo al afirmar que por el calor excesivo “todo trabajo se hace imposible”, lo que Untitled-26 14/08/01, 12:55 354

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 355 / 355 / 355 / 355 / 355 aprovecha el criticante para hacer valer los mritos de actividad y de trabajo en los habitantes de la Isla. Se produce severamente, sin burlas ni sarcasmos, contra la afirmacin de la Condesa de que “la venganza, el matar por matar, produce en la Habana ms muertes que el robo en otros pases”. Califica justamente de fbula mal urdida, una que forja la Condesa haciendo conducir por dos perros tres bandidos a la ciudad, hasta que uno de los perros se hace entender y logra que el Alcalde aprehenda a los malhechores... Verfilo ridiculiza la afirmacin de la Condesa de que “para producir muchas cosechas al ao, bastan algunos das de arado y esparcir sobre ellas unos cuentos puados de granos ”. La descripcin que hace del guajiro cubano, la referencia a “ros que no tienen nombre”, a gotas de lluvia que, una sola, es capaz de llenar medio vaso de agua, suscitan igualmente su crtica mordaz. Tambin ridiculiza los relatos que se refieren a las veladas de difuntos, en que “los curiosos entran sin cesar en la casa para rociar con agua bendita a la difunta”, y los que se refieren al cortejo fnebre, en que “clrigos y frailes van rezando en alta voz junto al carruaje”. Refuta la afirmacin de que los edificios de Cuba carezcan de historia, y pone de ejemplos el Templete y el Castillo del Morro. En otro folletn, el articulista ridiculiza a la Condesa por afirmar sta que en la casa de su to en la Habana “no es nada extrao, por pocos convidados que asistan, gastarse de tres a cuatro mil duros” y que dicho to “tiene ms de cien criados para su servicio”, cuando es notorio que el nmero de esos criados no pasa de veinte... La Condesa, en su libro, cuenta que al sonar la primera campanada de la oracin, “todo el mundo se abraza”, lo que, segn Verfilo no merece ms que una risa descompasada, y no se lo creern ni en Pars. La manera de juzgar la Condesa las costumbres criollas hace decir a Verfilo que hay pudor en las solteras y fidelidad en las casadas. “La seora de Merln ha visto la Isla de Cuba con ojos parisienses, y no ha querido comprender que la Habana no es Pars”. El articulista justifica su crtica acerba al folleto de la escritora, como inspirada en el propsito recto de hacer la defensa del pas y de las habaneras, de las falsas pinturas hechas por la Condesa de Merln. [Extracto de Rafael Garca Brcena.] Untitled-26 14/08/01, 12:55 355

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 356 \ 356 \ 356 \ 356 \ 356 \5 5 5 5 5 NOT NOT NOT NOT NOT AS P AS P AS P AS P AS P ARA LA NECROLOGA ARA LA NECROLOGA ARA LA NECROLOGA ARA LA NECROLOGA ARA LA NECROLOGA DE DE DE DE DE DON GONZALO O’F DON GONZALO O’F DON GONZALO O’F DON GONZALO O’F DON GONZALO O’F ARRILL ARRILL ARRILL ARRILL ARRILL94 94 94 94 94( Manuscrito indito mediados de 1831). La dulzura y afabilidad de su trato eran de un gnero tan peculiar que no es dable trasladar al papel los efectos que en los circunstantes producan. Iban aquellas cualidades acompaadas de cierta natural dignidad que no poda menos de inspirar un placer inexplicable, mezclado de respeto. Para tener aquella calma y serenidad del justo, era menester estar bien con su conciencia. Su moral evanglica. Tratar a los pequeos lo mismo que a los grandes, sin que la dulzura perjudicara a la entereza del carcter, como podra citar si no invadiera la provincia del historiador. Me senta envanecido con obtener el aprecio y la confianza de un hombre as... Yo no puedo explicar lo que experimentaba delante de este varn incomparable. Si don Gonzalo O’Farril hubiera tenido enemigos, yo los habra invitado, desde luego, a ir a su presencia por algunos instantes, y estoy seguro que la enemistad o la prevencin se hubieran disipado como por encanto al aspecto de la virtud. No contribua poco al hechizo de su sociedad, aquella disposicin que manifestaba por aprender, y aprender de toda persona eminente, lo que llamaba Marco Tulio studiosus audiendi 95. Ahora se ver si era un verdadero filsofo. La sociedad que se haba formado. No slo no desperdicia ocasin en la sociedad de informarse de cuanto ignoraba o de aquello sobre que deseaba saber el dictamen de los dems, sino que le veamos asistiendo 94.Ideas sueltas anotadas por Luz para la redaccin del artculo sobre O’Farril, que figuran en un pliego del manuscrito a manera de guin o sumario (Roberto Agramonte). 95.“vido de escuchar”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 356

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 357 / 357 / 357 / 357 / 357 a los cursos de M. Arago, del Ateneo, y de Ral Rochette. su habilidad en emplear el tiempo. Su gabinete de lectura. Sus lecturas. su enseanza. La...(?) y las visitas al Padre Lachaise. Vase su carta a Sta. Ma. Su gnero de vida, frugal, estoico. Era como un depositario de lo que tena, pues todo lo daba. Esto en cuanto a los socorros materiales. Apoyo para los habaneros. Satisfaccin con que se empleaba en obsequio de su pas. Comisin de Matanzas. Su empeo en dar cuenta de cuantos nuevos inventos podan ser aplicables a su patria, como lo testifican su dilatada correspondencia con sus hermanos y sobrinos. Pocos hombres dejan de s recuerdos ms gratos. Su distintivo. Era un hobre que perteneca ya a la posteridad y que juzgaba a los dems como nec benefitio nec injuria cogniti.96Yo gust un poco de miel para despus morirme. Desde antes de conocerte estaba yo informado de lo que era tu trato; pero, y despus, quin te conoci que no te amase, quin no habl de ti con entusiasmo? ¡Qu compostura, qu humildad, qu tolerancia, qu imparcialidad! Yo no puedo menos de derramar lgrimas, aunque no es lcito llorarte, al recordar que ya no puedo disfrutar ms del varn honrado, del hombre dulce, del... cuyas palabras han quedado resonando en mi odo. Ojal vivieras para honor, etctera. 96.“insensible al beneficio y al agravio”.6 6 6 6 6 AP AP AP AP AP UNTES P UNTES P UNTES P UNTES P UNTES P ARA LA NOT ARA LA NOT ARA LA NOT ARA LA NOT ARA LA NOT A NECROL"GIC A NECROL"GIC A NECROL"GIC A NECROL"GIC A NECROL"GIC A A A A A DEL DEL DEL DEL DEL SEOR OBISPO ESP SEOR OBISPO ESP SEOR OBISPO ESP SEOR OBISPO ESP SEOR OBISPO ESP AD AD AD AD AD A A A A A1. Naci en Arryave (cercanas de Vitoria, provincia de Alava) en abril de 1756. 2. Pas en su adolescencia a estudiar a Salamanca donde tuvo 16 aos de estudios mayores. Bachiller en Artes, Leyes y Cnones. Abogado de los Reales Consejos, con tres aos de ejercicio. Once aos de cura. Confesor y predicador con licencias absolutas en Calahorra, Salamanca y Plasencia. Untitled-26 14/08/01, 12:55 357

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 358 \ 358 \ 358 \ 358 \ 358 \ Ordenado de presbtero en 1782 por el Obispo de Segovia. Tiene licencia para leer libros prohibidos. Colegial en el de Santa Mara de los Angeles (Salamanca), d. del Mayor de San Bartolom. Rector de este Colegio. Visitador de su parroquia exenta. Diputado de la Universidad de Salamanca. Socio de la Real Sociedad Patritica de d. Opositor a prebendas doctorales. Fiscal (General del Obispado de Plasencia). Provisor electo del de Chiapa. Tiene testimoniales de su ordinario. Octubre, 1876. Vicesecretario del Obispo de Plasencia. Enero, 1792. Cannigo de Villafranca del Vierzo. Id., 1794. Dignidad de Prior de la misma Colegiata. Vicario juez eclesistico de varios pueblos. Junio, 1799. Promotor fiscal del Santo Oficio de Mallorca. Enero, 1801. Ejecutorias del Obispo de La Habana. Lleg aqu. Dos visitas generales a todo el Obispado. Marzo, 1803. Ia., dio principio en Febrero, 1804. Concluy.APUNTESQuin es ste que a todos hace llorar? El llanto de cada cual personificado. (Exordio ex abrupto). Peroracin: (Consuelo lo que nos ha dejado). Cuadro de Vermay. (Idea ma, an sera ms exacto decir que en muchos casos hasta sin pedirla la seal y la dio). El encenda donde quiera. Su predileccin por las ciencias naturales. Asista a exmenes. Estimulo y gua. Varela, Saco, Mquinas. Matemticas. (Razones de su preferencia. Qu son y para qu las ciencias naturales.) Nihil actum reputants, si quid superesset agendum ,97 en el cementerio y en la primer escuela primaria y en sus visitas y en los templos. En el cementerio, bonus pastor animam suam dat pro ovibus suis .98Hrcules con su clava —la nueva cabeza de hidra— en el moribundo. La pastoral de la Dorila (Bergao). 97.“Si no lo haba hecho todo, pensaba que no haba hecho nada”. 98.“El buen pastor da la vida por sus ovejas”. Untitled-26 14/08/01, 12:55 358

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 359 / 359 / 359 / 359 / 359 Fundacin de las ctedras de Matemticas y Derecho. Obstculos en todas las empresas. Informes aun de magistrados de aqu contra la clase de Matemticas. (En el cementerio tuvo tambin las de un hbil poltico en condescender con alguna preocupacin en los tramos). Porque no vale emprender todo, sino oportunamente. El tena cuanto se necesitaba de animoso para emprender, y de prudencia que lo templaba para no emprender sino lo practicable. Dganlo si no todas sus cosas y las bendiciones que al fin ha recibido.) Marcaba el camino para la civilizacin, sin preguntar y an sin saber qu rumbo seguiran otros. Esto tambin lo caracterizaba en sus grandes ejemplos de firmeza: aqu es verdaderamente extraordinario, y aun fue realmente nico cuando el [...]99 de no devolver sus [...]100 al inquisidor [...]101 99.Rotos en la parte inferior del Manuscrito. 100.Rotos en la parte inferior del Manuscrito. 101.Rotos en la parte inferior del Manuscrito.7 7 7 7 7 OFICIOS DIGIGIDOS A LUZ EXCITNDOLE OFICIOS DIGIGIDOS A LUZ EXCITNDOLE OFICIOS DIGIGIDOS A LUZ EXCITNDOLE OFICIOS DIGIGIDOS A LUZ EXCITNDOLE OFICIOS DIGIGIDOS A LUZ EXCITNDOLE A LA A LA A LA A LA A LA RED RED RED RED RED ACCI"N DEL P ACCI"N DEL P ACCI"N DEL P ACCI"N DEL P ACCI"N DEL P ANEGRICO ANEGRICO ANEGRICO ANEGRICO ANEGRICO DE ESP DE ESP DE ESP DE ESP DE ESP AD AD AD AD AD A A A A ATexto del primer oficio Septiembre 4 de 1832. Oficio al amigo don Jos de la Luz y Caballero, sobre habrsele comisionado para la formacin del elogio pstumo del Excmo. e Ilmo. seor obispo don Juan J. Daz de Espada. La Real Sociedad Patritica, en la junta ordinaria de 31 del pasado, pagando un justo tributo a la cara memoria del Excmo. e Ilmo. Obispo Diocesano (Q.E.P .D.), acord que le formase el elogio pstumo con arreglo a las disposiciones del asunto; y creyendo que los acreditados talentos de V. S. eran los ms a propsito para el desempeo de tan honrosa comisin, determin conferrsela a V. S., esperando de su ilustrado celo que se presUntitled-26 14/08/01, 12:55 359

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 360 \ 360 \ 360 \ 360 \ 360 \ tara gustoso a admitirla. Comuncolo a V. S. a nombre y como secretario de la Junta a los efectos consiguientes. Dios guarde a V. Habana y septiembre 4 de 1832. Seor don Jos de la Luz. Texto del segundo oficio Febrero 7 de 1834. Oficio al amigo don Jos de la Luz y Caballero, recordndole el despacho del elogio del difunto Excmo. e Ilmo. seor obispo don Juan Jos Daz de Espada, para que fue comisionado. Penetrada la Real Sociedad del importante deber que le exige tributar los testimonios de su acendrada gratitud hacia la memoria de sus miembros, con especialidad de aquellos que se distinguieron por sus notorios mritos y servicios en favor del Instituto, acord en su ltima sesin general que se recordase a V. S. el despacho del elogio pstumo de su ms decidido benefactor, el Excmo. e Ilmo. seor don Juan Jos Daz de Espada y Landa, dignsimo Obispo de esta dicesis, esperando que desde luego quedar evacuado que V. S. servir excusarse, si sus ocupaciones no se lo permiten. Dios guarde a V. Habana y febrero 7 de 1834. seor don Jos de la Luz y Caballero. Texto del tercer oficio Mayo 23 de 1835 Oficio al amigo don Jos de la Luz y Caballero, recordndole el elogio pstumo del Excmo. e Ilmo. don Juan Jos Daz de Espada, para que fue comisionado. La Real Sociedad Patritica en su junta ordinaria de 18 del corriente dispuso que se recordase a V. S. el elogio pstumo del Excmo. seor don Juan Jos Daz de Espada y Landa, dignsimo Obispo de esta dicesis, y al mismo tiempo que se indicase a V. S. tuviese la bondad de proporcionar al seor don Toms Romay los extractos de servicios que tiene en su poder para que sirvan a dicho seor en el elogio de nuestro benemrito amigo don Jos Agustn Caballero, de que est encargado S. Sra. Dios guarde a V. Habana y mayo de 1835. Seor don Jos de la Luz y Caballero. Untitled-26 14/08/01, 12:55 360

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 361 / 361 / 361 / 361 / 3618 8 8 8 8 NOT NOT NOT NOT NOT AS P AS P AS P AS P AS P ARA EL ELOGIO DE C ARA EL ELOGIO DE C ARA EL ELOGIO DE C ARA EL ELOGIO DE C ARA EL ELOGIO DE C ABALLERO ABALLERO ABALLERO ABALLERO ABALLEROLa variacin al fin de la del Duque de Veragua. E1 gusto brilla tan singularmente en sus composiciones, que hay rasgos que no slo en las ideas, sino en las palabras, nos parecen felices inspiraciones que ni aun es posible vuelvan a ocurrirse tan felices. Le eran familiares todos los hablistas espaoles y latinos, en trminos que aunque saba mucho de afuera, no poda decirse que ignorara nada de casa. (Variar al fin.) Como se nota su gusto y gracia en lo epigramtico. Con este motivo cultiv tambin las musas. Composiciones en latn, su traduccin del “Ensayo sobre el hombre”,102 su predileccin por los libros ingleses. Nunca envejeca porque siempre estaba al cuidado. Su respuesta a la censura ofrece pruebas luminosas de su profundidad teolgica. Contest a lo ms florido que aqu haba. Borrar el pobre de m La reforma en el latn, declamando contra el sistema brbaro de ensear los preceptos del latn ( tachado .) En la reforma general, excitando a que sta empiece por la Universidad, por hallarse en fatal pie y por lo que influira su reforma en la general. A qu escuela inclinaba sus opiniones teolgicas. Lo de Bergao. En el espaol nada ms importante que generalizar el uso del ms importante, precioso y necesario de los instrumentos para todos. El lenguaje de los Locke y los Condillac y los Bonets. ( La palabra “Bonets” tachada. ) Su curiosidad y trato le proporcionaba siempre acudir a la mayor necesidad. Saba quin poda dar y a quin se deba dar con preferencia. Se puede, pues, decir que de la justicia, como de su fuente o madre, derivan todas las de Caballero. Sin violencia se deducen todas de ah. Aprender a vivir y a morir. 102. De Condillac (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 361

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 362 \ 362 \ 362 \ 362 \ 362 \ Tambin el plan de estudio lo propuso en el colegio. Pide qumica y anatoma y matemticas, esas ciencias, dice, “que embargan y arrastran el entendimiento de tal manera que miran todos los otros conocimientos con disgusto e incertidumbre”. La reforma de las escuelas. Al fin: nadie llore. E1 fue feliz hasta donde es dado a los humanos. Fue censor en lo eclesistico hasta su muerte y en lo civil una gran parte de su vida. Su patriotismo. Tamburini: Concilio de Pistoya. Aplausos nos arranca el saber, respetos nos imprime la virtud, pero si las miro reunidas arrebatan mi adoracin. La respuesta a las censuras Hace no menos honor a su erudicin, que a la gravedad y circunspeccin del carcter sacerdotal. Su rectitud, su integridad: integrrimo en todo. Ahora empezar el tolle tolle, pero yo no puedo dar, en conciencia, otro voto. Mientras le quedaba un resto de fuerzas, como le sobraba nimo, no se daba por vencido. Tan metdico que todos los das haca lo mismo. Ojo: ningn hombre ms amigo y sin embargo ninguno ms amigo de aprender en la sociedad. Ejemplos de tolerancia. Se encerr, al contrario de ponerse en una actitud ms continenti. La elocuencia de Caballero es un terreno naturalmente feracsimo, beneficiado con el mejor cultivo. Qu es el elogio de Coln? Qu el de las Casas? Qu el de Calvo? Todas son estatuas griegas. La 1 colosal; la 2 pattica; la 3 bella; la 4 graciosa. Vitam impendere .103La nota sobre la respuesta de las censuras. Qumica, anatoma. Entonces se echaron las semillas de las frutas que recogemos ahora. Sepamos a quin debemos nuestra gratitud. Orculo, depsito de secretos y rgano de graves intereses de familias. Ojal que las manos estuvieran siempre asidas de la razn, y las facultades del talento. Juventud querida, en quien se cifran las esperanzas de la patria. Misantrpica y antisocial. Manes. Parecen felices inspiraciones que no se han de volver a repetir; y sin embargo... 103.“Llenar su vida [o cumpli su misin cabalmente]”. Vitam impendere vero (“dedicar la vida a la verdad”) es lema muy usado por Luz. (Roberto Agramonte.) Untitled-26 14/08/01, 12:55 362

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 363 / 363 / 363 / 363 / 363 NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO NDICE ONOMSTICO – – – – – A A A A A – – – – –Abel (prelado): 218,223 Abrantes, duquesa de: 351 Aguinaldos: 261 Agustn (padre). Ver Caballero, Jos Agustn Aldini: 196 Alonso, Martn: 289 Amalia, duquesa: 233 Ampere: 117 Arago: 112,116,117,118,193,295,357 Argelles: 323 Armbruster, J. M.: 223 Arriaza: 273 Untitled-26 14/08/01, 12:55 363

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 364 \ 364 \ 364 \ 364 \ 364 \Ascencin [Ascencin Romay]: 304 Auber, Pedro A. Ver Auber, Pedro Alejandro Auber, Pedro Alejandro: 120,122,125,128,131,132,133,134, 137,138,139,141,142,143,144,145,146,147,149, 150,151 Auber. Ver Auber, Pedro Alejandro: Avardy, del: 245 Avellaneda. Ver Gmez de Avellaneda, Gertrudis– – – – – B B B B B – – – – –Bacon. Ver Verulamio [Bacon de] Bachiller y Morales: 342 Barreto, Francisco: 344 Beccaria: 11 Beck: 222 Becker: 255 Becquerel: 196 Beethoven: 269 Beil: 222 Bentham: 11,23,24 Bergao: 361 Bernardotte: 350 Berrio, Jos: 345,346 Berthier: 350 Berzelius: 112,168 Biela: 106 Biot: 109 Blanco: 269 Boccacio: 191 Bolvar, Simn: 326 Bonaparte, Jos: 267,274,347 Untitled-26 14/08/01, 12:55 364

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 365 / 365 / 365 / 365 / 365Bonaparte [Napolen]: 63 Bonets: 361 Borda: 116 Bossuet: 264,311,312 Boussingault: 117 Brandin: 182,189,192,197,198,199,203 Bretanno, Sofa: 256 Brougham: 333 Broussais: 193 Brger: 236,239 Buxton: 20– – – – – C C C C C – – – – –Caballero, Jos Agustn: 310,312,313,314,315,316,317,319, 320,342,361,360,362 Caballero, Luis Ignacio: 308 Caballero. Ver Caballero, Jos Agustn: Cagliostro, Conde de: 232 Calixto III (Papa ): 247 Calvo: 362 Calvo, Nicols: 312,316 Candamo, obispo: 312 Candia, Mario di: 267 Carassa: 295 Crdenas, Nicols de. Ver Crdenas y Manzano, Nicols: Crdenas y Manzano, Nicols de: 299,341,342 Carey, P.: 261 Carlos: 216,217 Carlos, Duque: 214 Carlos V: 229,290 Untitled-26 14/08/01, 12:55 365

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 366 \ 366 \ 366 \ 366 \ 366 \Casas: 312,316,343,362 Casas, Conde de las: 17 Cassini: 117 Catn: 318 Cauchy: 134 Cavallo: 156 Cersted: 117 Cervantes: 278 Coln. Ver Coln, Cristbal Coln, Cristbal: 278,279,281,283,285,286,290,289,311, 317,362 Collin, H. J. de: 251 Comunicante: 352,353 Condillac: 315,361 Costa: 269 Cotta: 224 Cousin: 91 Cramer: 149 Cunningham: 13 Cuvier: 197– – – – – CH CH CH CH CH – – – – –Chactas: 273– – – – – D D D D D – – – – –D’Aguesseau, Canciller: 295 Dalberg, Barn de: 220,224 Damoiseau, Encke: 106 D’Auvergne, Latour: 350 Davoust: 350 Davy: 112 Untitled-26 14/08/01, 12:55 366

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 367 / 367 / 367 / 367 / 367Davy, Humphrey: 173,203 De Maistre: 258 Del Monte: 277 Delambre: 109 Deluc: 194 Demcrito: 320 Desprest: 115 Deyeux: 160 Daz de Espada, Juan J. Ver Daz de Espada y Landa, Juan Jos Daz de Espada, Juan Jos. Ver Daz de Espada y Landa, Juan Jos Daz de Espada y Landa, Juan Jos: 302,316342,359,360 Diego (don): 60 Dove. Ver Dove, E.G. Dove, E. G.: 114, 115 Duchatlet, Parent: 160,161 Dulong: 118 Dulong, mster: 170 Dupont: 274 Dupuytren: 338 Dusejour: 192 Dutrochet: 200,201– – – – – E E E E E – – – – –Edgeforth (miss): 257 Eichhorn: 234 Elwert: 214 Encke: 192 Enea: 269 Ercildoune, Toms de: 260 Untitled-26 14/08/01, 12:55 367

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 368 \ 368 \ 368 \ 368 \ 368 \Escobedo, Nicols Manuel: 329,330,331,333,335,336,337, 339,340,342 Escobedo, Nicols. Ver Escobedo, Nicols Manuel Escobedo. Ver Escobedo, Nicols Manuel Esculapio: 310,336 Espada, Obispo. Ver Daz de Espada y Landa, Juan Jos Espada. Ver Daz de Espada y Landa, Juan Jos Esquilo: 236 Euler: 149 Eurpides: 236– – – – – F F F F F – – – – –Falk: 254 Federico II [el Grande]: 235 Felipe II: 229 Feneln: 99 Ferguson: 218 Fernndez Herr era, Diego: 54,70 Fernndez, Juan. Ver Fernndez Pinzn, Juan Fernndez, Luis: 282 Fernndez Pinzn, Juan: 279,281,282,287,290,291 Fernando, don: 290 Fernando VII: 8,76,77,79 Fiard: 160 Figarola Caneda: 210,265 Figarola. Ver Figarola Caneda Flauguergues: 110 Folki (profesor): 158 Fourrier: 112,134 Foy (general ): 351 Untitled-26 14/08/01, 12:55 368

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 369 / 369 / 369 / 369 / 369Fry (miss): 20 Fuss el Menor: 118– – – – – G G G G G – – – – –Gabriel, don: 288 Galvani: 196 Gambay: 115,116,117,118,119 Garca: 352 Garca Brcena, Rafael: 355 Garca, Paulina: 267 Garciny: 29 Garve: 218 Gay-Lussac: 118,168,195 Gellert: 214 Gener, Toms: 321,322,323,327,328 Gener. Ver Gener, Toms: 322,326,327,328,342 Gerstenberg: 218 Gerstner, caballero de: 44 Gibbon: 236 Giraud, monseor: 99 Goethe: 232,233,234,239,240,241,242,243,245,254,255, 256,260 Goiry: 87 Gmez de Avellaneda, Gertrudis: 270,276,277352,353 Gschen: 230 Gozzi: 250 Granada: 264 Grisi, La: 267 Grossi: 257 Gustavo Adolfo: 238 Untitled-26 14/08/01, 12:55 369

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 370 \ 370 \ 370 \ 370 \ 370 \– – – – – H H H H H – – – – –Hamete, Cide: 278 Haug, Balth: 218 Herclito: 320 Herder: 217,232 Heredia, J. M. de: 107 Herrera: 34,36,37,38,42,46,68,71,74,286 Herrera y Barrera, Teresa: 298 Herschel: 111 Hipcrates: 304,336 Holsteins-Augustenburg, Duque regente de: 238 Homero: 248,330,331 Horacio: 214 Howard: 11,12,19,26 Hufeland: 236 Humboldt, Barn de: 113 Humboldt, Guillermo de: 239 Humboldt. Ver Humboldt, Barn de: 112,114,119 Hume: 236– – – – – I I I I I – – – – –Iffland: 222 Irving, Washington: 278– – – – – J J J J J – – – – –Jagemann: 254 Jahn, Juan Federico: 214 Jaruco, Conde de: 270 Jaruco, Condesa de: 273,274 Jesucristo: 99 Untitled-26 14/08/01, 12:55 370

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 371 / 371 / 371 / 371 / 371Jorge III: 261 Jos II: 313 Jovellanos: 10,48,67,312 Juan (don). Ver Fernndez Pinzn Juan Juan Paul: 255 Juana de Arco: 246 Julio Csar: 314 Jnger: 230– – – – – K K K K K – – – – –Kant: 232 Karlshule: 220 Keepsakes: 261 Kind, Fr.: 256 Kirsch: 216 Klingemann: 248 Klopstock: 217,218 Knaus: 215 Krner: 230 Kramer: 218 Kupffer: 118– – – – – L L L L L – – – – –Lablanche: 267 Laborde, ngel: 113,155 Lacroix: 134 Lagrange: 134,137,143 Lannes: 350 Laplace: 109,112,134,137,170 Lardner, doctor: 261 Untitled-26 14/08/01, 12:55 371

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 372 \ 372 \ 372 \ 372 \ 372 \Lavoisier: 170 Legendre: 137 Leibnitz: 80 Leisewitz: 218 Lemaur, Francisco: 126 Lengefeld, Seorita de: 232,237 Lessing: 218,230 Lesueur: 160 Liancourt, Duque de: 24,26 Libes: 111 Lob, Guillermo: 180 Locke: 315,361 Lockhart: 261 Lord Sommerville: 261 Lucano: 314 Luis, don: 290 Luis XIV: 351 Lutero: 217,318 Luz Caballero. Ver Luz y Caballero, Jos de la Luz, Jos de la. Ver Luz y Caballero, Jos de la Luz y Caballero, Jos de la: 125,131,145,155,210,279,359,360, 277,341 Luz. Ver Luz y Caballero Jos de la– – – – – M M M M M – – – – –Machiavelli: 8 Malibrn, Mara: 266,267,268,347,352 Malibrn. Ver Malibrn, Mara Maltiz, seor de: 252 Manzoni: 257 Untitled-26 14/08/01, 12:55 372

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 373 / 373 / 373 / 373 / 373Marco Tulio: 294,306,356 Martnez, seorita: 269 Massena: 350 Meaux, Obispo de: 311 Meja: 7 Melchor Cano: 314 Melndez: 273 Mendelsonh-Bartholdy: 118 Merced [de la Luz y Caballero]: 344 Mercedes. Ver Merln, madame [Mercedes de Santa Cruz, Condesa de] Merle d’Aubign, Henry: 249 Merln, Condesa. Ver Merln, madame [Mercedes de Santa Cruz, Condesa de] Merln, Condesa de. Ver Merln, madame [Mercedes de Santa Cruz, Condesa de] Merln, general: 266,274,347,349,351 Merln, madame [Mercedes de Santa Cruz, Condesa de]: 353,354, 355,267,268,270,273,275, Merln, seora de. Ver Merln, madame [Mercedes de Santa Cruz, Condesa de] Merln, seora. Ver Merln, madame [Mercedes de Santa Cruz, Condesa de] Merln. Ver Merln, general: 268 Milasa, Obispo de: 316 Montalvo, J.: 297 Montesquieu: 8 Montresor: 268 Morichini: 195 Moritz: 230 Moser: 214 Mller, Federico: 218 Murat: 350 Untitled-26 14/08/01, 12:55 373

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 374 \ 374 \ 374 \ 374 \ 374 \– – – – – N N N N N – – – – –Napolen: 8,14,15,17,63,66,67,261,350,351 Newton: 80,110,149,203 Nicols. Ver Crdenas y Manzano, Nicols de: 342 Noda: 36,37,38,42,46,68 Noval, Antonio: 154,155– – – – – O O O O O – – – – –Oersted: 112,200 O’Farril (general): 274 O’Farril, Gonzalo: 292,293,294,356 O’Farril. Ver O'Farril, Gonzalo: 295,296,342 O’Farrill, Juan Manuel: 322 Olbers: 151 Oltmanns: 116 Orfila: 160 Osorio, seora: 268 Ovidio: 214– – – – – P P P P P – – – – –Pardo Pimentel: 49 Pariset: 160 Pastoret: 11 Paulus: 236 Pellegrin: 256 Pealver, Conde de: 268 Pealver, seorita de: 269 Prez, Juan: 289 Permentier: 160 Persiani, La: 267 Untitled-26 14/08/01, 12:55 374

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 375 / 375 / 375 / 375 / 375Petersen: 223 Pimm, mster: 43 Pinzn: 279 Pinzn, los [familia]: 280,282,287,291 Pitt: 39 Plasencia, Obispo de: 358 Plutarco: 217 Poggendorff: 113,119 Poisson: 134 Porto-Carreros: 289 Pouillet: 115,195 Prescott, Guillermo: 339 Prncipe Pablo: 224 Prony: 116– – – – – Q Q Q Q Q – – – – –Queipo. Ver Vzquez Queipo, Vicente Quintana: 273 Quintiliano, Fabio: 56– – – – – R R R R R – – – – –Racine: 251 Rafael, don: 287 Ragusa, Duque de: 294 Ramrez, Alejandro: 342 Rappeti: 269 Regalado, Jos: 210 Reinhold: 236 Reinwald: 253 Reyes Catlicos [Fernando e Isabel]: 339 Untitled-26 14/08/01, 12:55 375

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 376 \ 376 \ 376 \ 376 \ 376 \Robertson: 236 Rochette, Ral: 357 Romay, Toms: 304,343,360 Rotschild: 35 Rubini: 267 Ruiz, Francisco: 154,155 Ruiz Padrn: 7 Rusia, Emperador de: 118– – – – – S S S S S – – – – –Sabine: 116 Saco, Jos Antonio: 100,110,129,133,154,155,358 Saco. Ver Saco, Jos Antonio Sadler, Sir Rafael: 260 Sagra, Ramn de la: 108,109,110,111,152 Sagra. Ver Sagra, Ramn de la Sajonia-Weima, Amalia, duquesa de: 233 Sand, Jorge: 277,353,258 Sand, Madame. Ver Sand, Jorge Santa Cruz, Mercedes de. Ver Merln, madame [Mercedes de Santa Cruz, Condesa de] Santa Mara, Pedro de: 295 Santander: 326 Santos Surez: 327 Scott, Gualterio. Ver Scott, Walter Scott, Walter: 257,259,262 Scott. Ver Scott, Walter Schiller, Juan Cristbal Federico: 213,214,215,216,217,218,219, 220,221,222,223,224,225,226,227,229,230,231, 232,233,234,235,236,237,238,239,240,242,243,244,245, 249,250,252,253,254,255,256 Untitled-26 14/08/01, 12:55 376

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 377 / 377 / 377 / 377 / 377Schiller, Juan Gaspar: 213 Schiller. Ver Schiller, Juan Cristbal Federico: Schimmelmann, Conde de: 238 Schlegel, A. W.: 246,249,251,254 Schlegel, F.: 237 Schlegel. Ver Schlegel A. W. Schubart: 223 Schtz: 236 Schwan: 220,226 Schwartzburg, Conde de: 233 Seebeck: 117 Segovia, Obispo de: 358 Sneca: 316 Seplveda: 314 Serrano: 34,50,64,65,68 Serrano, F rancisco de P.: 33,49 Serrano, F rancisco P. Ver Ser rano, Francisco de P. Seume: 256 Shakespeare: 218,219,227,250 Scrates: 294 Sfocles: 230 Sol, Pedro del: 109 Soult: 350 Stal, Madame de: 259 Stewar, Ana: 260 Suchet: 350 Svern, W.: 244 Swift: 260 Untitled-26 14/08/01, 12:55 377

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ESCRITOS SOCIALES, CIENTFICOS Y LITERARIOS 378 \ 378 \ 378 \ 378 \ 378 \– – – – – T T T T T – – – – –Tanco Bosmeniel, Flix: 277,354 Tanco, Flix. Ver Tanco Bosmeniel, Flix Tanco. Ver Tanco Bosmeniel, Flix Tllez: 269 Teresita Santa Mara: 295 Topete: 269 Toreno, Conde de: 6 Torrero: 7 Tostado, el: 263 Tuigg, mster: 43 Tulio: 311 Turnbull, David 24,26,93,94,95 Turnbull. Ver Turnbull, David– – – – – U U U U U – – – – –Uz: 214,218– – – – – V V V V VValli: 196 Varela: 327,358 Vzquez Queipo, Vicente: 87,100, 101 Verfilo: 352,354 Veragua, Duque de: 317,361 Verulamio [Bacon de]: 315,332 Villanova, Jacobo: 23 Villanueva: 29 Virgilio: 214,236,237 Voigt: 234 Volney: 192 Untitled-26 14/08/01, 12:55 378

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JOS DE LA LUZ Y CABALLERO / 379 / 379 / 379 / 379 / 379Volta: 194,195 Voltaire: 217,263– – – – – W W W W W – – – – –Walter: 223 Wallenstein: 244 Washington, Jorge: 324 Weimar, Gran Duque Regente de: 245 Weld: 24 Wells: 194 Wieland: 229,232,235,236,254,261 Wollzogen: 232 Wrangel, Barn: 118 Wrtemberg, Duque de: 213,215,223,239– – – – – X X X X X – – – – –Xenes, Jos Mara. Ver Xenes y Montalvo, Jos Mara Xenes y Montalvo, Jos Mara: 306,307,308,309 Xenes. Ver Xenes y Montalvo, Jos Mara– – – – – Y Y Y Y Y – – – – –Yez Pinzn, Vicente: 289 York: 228– – – – – Z Z Z Z Z – – – – –Zamora: 269 Zayas, Alfredo: 267 Zelle, Paulin: 233 Zequeira Manuel de: 107 Zumsteeg: 224 Untitled-26 14/08/01, 12:55 379

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PRESENTACI"N……………………………………… V ESCRITOS POLTICOS, SOCIALES Y ECON"MICOSI.SOBRE LAS SEGUNDAS CORTES CONSTITUYENTES, 14 de no viembre de 1822…………………………………………3 II.OBSERVACIONES SOBRE LAS CRCELES EN EUROPA Y ESTA-DOS UNIDOS DE AMRICA, Memoria de la Sociedad Patritica, t. I, 1836………………………………………11 III.POLMICA SOBRE CAMINO DE HIERRO, POR OTRO, Diario de la HabanA, diciembre 2 de 1839. Suplemento……28 IV.CAMINO DE HIERRO, por Otro Diario de la Habana, diciembre 5 de 1839. Suplemento…………………………33 V .CAMINO DE HIERRO, por el Otro Diario de la Habana, diciembre 8 de 1839. Suplemento………………………36 VI.CAMINO DE HIERRO, por el Mismo Diario de la Habana, diciembre 8 de 1839. Suplemento…………………41 VII.CAMINO DE HIERRo, por el Otro Diario de la Habana, diciembre 9 de 1839. Suplemento………………………42NDICE NDICE NDICE NDICE NDICE Untitled-26 14/08/01, 12:55 380

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VIII.CAMINO DE HIERRO, por el Otro Diario de la Habana, diciembre 10 de 1839. Suplemento ……………………46 IX.CAMINO DE HIERRO, por el Otro Diario de la Habana, diciembre 10 de 1839. Suplemento ……………………49 X.CAMINO DE HIERRO, por Otro Diario de la Habana, diciembre 11 de 1839. Suplemento ………………………51 XI.CAMINO DE HIERRO, por el Otro Diario de la Habana, diciembre 13 de 1839. Suplemento ………………………54 XII.AL EXABRUPTO EL ALL-VA-ESO, por el Filo-Otro o el Otro-Filo Diario de la Habana, diciembre 14 de1839……………………………………………………62 XIII.CAMINO DE HIERRO, por el Otro Diario de la Habana, diciembre 15 de 1839 ……………………………………64 XIV.TRABACUENTAS DEL CONTADOR MAYOR, O SEA, CUADRO FIEL Y VERDADERO EN CONTRASTE CON LOS ROMNTICOS Y MAL ENJAMINADOS CUADRITOS DE SU SEORA PINTURE-RA, por Filo-otro Diario de la Habana, diciembre 19 de 1839 ………………………………………………65 XV .CAMINO DE HIERRO, por el Otro Diario de la Habana, diciembre 31 de 1839. Suplemento ………………………70 XVI.VOTO PARTICULAR EN EL EXPEDIENTE SOBRE PESETAS SE-VILLANAS, Memorias de la Sociedad Econmica t. IX, p. 314, marzo 2 de 1840 …………………………………75 XVII.AL SEOR T. POR UNA NOTA AGREGADA A SU TRADUCCI"N DEL INTERESANTE ARTCULO SOBRE “LA COMPOSICI"N DE LA CAA DE AZCAR DE MARTINICA”, publicado en el Diario de hoy, por Filo-Otro Diario de la Habana, julio 3 de 1840 …………………………………………90 XVIII.OFICIO DESPIDINDOSE DE LA SOCIEDAD ECON"MICA, mayo de 1841……………………………………………………92 XIX.PROTESTA…………………………………………………93 XX.DESPEDIDA DE LA SOCIEDAD PATRI"TICA, diciembre 13 de 1842 ……………………………………………………96 XXI.PASTORAL DEL ARZOBISPO DE CAMBRAY MONSEOR GIRAUD SOBRE EL TRABAJO, 1845 …………………………………99 XXII.EL LTIMO PAPEL DE SACO, Manuscrito indito marzo 23 de 1847…………………………………………………100 ESCRITOS CIENTFICOSI.LA CIENCIA, UNA CIENCIA ………………………………105 II.COMETAS, Aurora de Matanzas, marzo 15 de 1830 …106 Untitled-26 14/08/01, 12:55 381

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III.MAGNETISMO TERRESTRE, Revista Bimestre Cubana, t. II, 1831 ………………………………………………111 IV.OBSERVATORIO MAGNTICO, Pars, julio de 1831 ………114 V .POLMICA CON DON PEDRO ALEJANDRO AUBER SOBRE UN PROBLEMA DE MATEMTICAS, por El Modorro Noticioso y Lucero, noviembre 8 de 1832 ………………………120 VI.PETICI"N DEL EDIFICIO DEL JARDN BOTNICO PARA EL LOCAL DEL PROYECTADO COLEGIO EL ATENEO, Diario de la Habana, febrero 3 de 1833…………………………152 VII.INFORME SOBRE OBSERVACIONES METEOROL"GICAS, Revista Bimestre Cubana t. III, 1833, no. 9, pp. 321-372…154 VIII.SOBRE EL USO DEL CARB"N DE PIEDRA, Revista Bimestre Cubana, t. III, pp. 304-309, 1834 …………………205 ESCRITOS LITERARIOSI. Vida de Schiller I.VIDA DE SCHILLER, enero 27 de 1834 …………………213 II. Trabajos literarios I.SOBRE LAS NOVELAS, Manuscrito indito, octubre 9 de 1830. II.GUALTERIO SCOTT, Revista Bimestre Cubana noviembre-diciembre de 1831…………………………………259 III.CARTAS A ELPIDIO, Diario de la Habana, diciembre 29 de 1835………………………………………………263 IV.LA SEORA CONDESA DE MERLIN, Diario de la Habana, julio 12 de 1840…………………………………………266 V .SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA LA CONDESA DEMERLIN, El Faro, abril 27 de 1840 ……………………270 VI.SOBRE LA CRTICA DE “VERFILO” CONTRA LA CONDESA DEMERLIN, El Faro, 30 de abril de 1844…………………276 VII.UNA VISITA AL PUERTO DE PALOS, por JOS DE LA LUZ YCABALLERO, 1833 ………………………………………278 III. Artculos y discursos necrolgicos VIII.NECROLOGA DE DON GONZALO O’FARRIL, Manuscrito indito de mediados de 1831…………………………292 Untitled-26 14/08/01, 12:55 382

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IX.EN LA MUERTE DE DOA TERESA HERRERA, Diario de la Habana, mayo 4 de 1832……………………………298 X.RASGO DE LA JUVENTUD EN EL ENTIERRO DEL OBISPO ES-PADA, Diario de la Habana, agosto 20 de 1832………302 XI.UNA LGRIMA AL SEOR DON TOMS ROMAY EN LA MUERTE DE SU HIJA ASCENCI"N, ACAECIDA EN EL DA DE AYER, Diario de la Habana, abril 22 de 1833……………………304 XII.EN LA MUERTE DEL SEOR DON JOS MARA XENES YMONTALVO, Diario de la Habana, enero 5 de 1835 ……306 XIII.A LA MEMORIA DEL DOCTOR DON JOS AGUSTN CABALLERo, Diario de la Habana, abril 20 de 1835 ………………310 XIV.EN LA MUERTE DE DON TOMS GENER, Diario de la Habana, agosto 18 de 1835 ………………………………321 XV .ELOGIO DE DON NICOLS MANUEL ESCOBEDO, Revista de la Habana, 1853, t. I ………………………………329 XVI.EN LOS FUNERALES DE DON NICOLS DE CRDENAS Y MAN-ZANO, Diario de la Habana, febrero 2 de 1841 ………341 XVII.AL DOCTOR DON TOMS ROMAY EN LA MUERTE DE SU PRI-MOGNITO, Manuscrito indito, julio 13 de 1846 ……343 XVIII.A MI HERMANO FRANCISCO BARRETO EN LA MUERTE DE NUESTRA MERCED, Manuscrito indito, agosto 14... 30/46 ………………………………………………344XIX.EN LA MUERTE DE JOS BERRIO, Manuscrito indito, septiembre 16 de 1846…………………………………345 APNDICE1.SOBRE EL GENERAL MERLIN, Diario de la Habana, julio 17 de 1840…………………………………………347 2.CONTESTACI"N, Diario de la Habana, julio 19 de 1840 ………………………………………………348 3.EL COMUNICANTE DEL FARO, El Faro, abril 27 de 1844…352 4.EL “VIAJE A LA HABANA” DE LA CONDESA DE MERLIN …354 5. NOTAS PARA LA NECROLOGA DE DON GONZALO O’FARRIL, Manuscrito indito, mediados de 1831………………356 6.APUNTES PARA LA NOTA NECROL"GICA DEL SEOR OBISPOESPADA …………………………………………………357 7.OFICIOS DIRIGIDOS A LUZ EXCITNDOLE A LA REDACCI"N DEL PANEGRICO DE ESPADA, septiembre 4 de 1832 ……359 8.NOTAS PARA EL ELOGIO DE CABALLERO …………………361 NDICE ONOMSTICO ……………………………………363 Untitled-26 14/08/01, 12:55 383