Historia de la cuestión fronteriza dominico-haitiana, 8+476p., 1946, in French

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Title:
Historia de la cuestión fronteriza dominico-haitiana, 8+476p., 1946, in French
Physical Description:
Mixed Material
Publisher:
Ciudad Trujillo, L. Sánchez Andújar 1946-

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General Note:
5-multi-jur-1946
General Note:
Peña Batlle, Manuel Arturo

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Source Institution:
Columbia Law Library
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Columbia Law Library
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LLMC31617
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MANUEL ARTURO PERA BATLLE








HISTO RIA

DE LA

QUESTION FRONTERIZA


DOMINICO-HAITIANA


TOMO I.


1946


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HISTORIC
FRONTERIZA


DE LA QUESTION
DOMINICO-HAITIANA








MANUEL ARTURO PERA BATLLE
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HISTOIDIA
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QUESTION


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DOMINICO-HAITIANA

TOMO I


1946






























































LUIS SANCHEZ ANDUJAR, Casa Editora. President Gonidlez 15. Ciudad Trujillo, R. D:

Lxchanee

























ADIE puede exigir models de gusto a una literature na-
ciente, y formada en condiciones tan adversas. Lo que
de todo eso haya de quedar, s6lo la posteridaJ puede decirlo,
pero lo que segura y positivamente quedara es el memorable
ejemplo de un pufado de gentes de sangre espafiola, que olvi-
dados, o poco menos, por la metr6poli desde el siglo XVII, co-
mo no haya sido para reivindicaciones tardias e inoportunas, co-
existiendo y luchando, primero, con elements ex6ticos de lengua,
despues con elements refractarios a toda raza y civilizaci6n eu-
ropea: empobrecidos y desolados por terremotos, incendios, de-
vastaciones y matanzas: entregados a la rapacidad de pirates, de
filibusteros y de negros: vendidos y traspasados por la diploma-
cia como un hato de bestias: vejados por un caudillaje insoporta-
ble y victims de anarquia perenne, han resistido a todas las prue.
has, han seguido hablando en castellano, ban Ilegado a constituir
un pueblo; han encontrado, en medio de las durisimas condicio-
nes de su vida, alg6n resquicio para el ideal, y tarde o temprano
han tenido poetas. Lo pasado es prenda de lo future, aunque boy
se ciernan negras nubes sobre Santo Domingo, y el porvenir de
nuestra raza parezca mis incierto alli que en ninguna otra parte
de la America espafiola.


MARCELINO MEN9NDEZ Y PELAYO, Historia de la Poesia Hispano-
americana, Madrid, 1911, tomo I, p. 312.


















SG mi madre

















PALABRAS PREVIAS


L material contenido en este primer volume de mi
"Historia de la Cuesti6n Fronteriza Dominico-
Haitiana" estd preparado desde el aio 1928. El
rico acervo documental que ha servido de fiente direc-
ta para la composicion del trabajo, procede, casi en su
totalidad, de los archives de la Secretaria de Estado de
Relaciones Exteriores y habia permanecido hasta ahora,
en su mayor parte, absolutamente in6dito.
Circunstancias imprevistas demoraran la publi-
caci6n de la obra, pero de ello me felicito porque asi he
podido aprovechar documentaci6n muy valiosa que su-
cesivamente ha venido a mis manos con posterioridad a
la 6poca en que fu6 escrito este primer tomo. Pero mds
que por eso, me felicito de la colaboracion que para pu-
blicarlo ahora he obtenido de doia Maria Ugarte de Bru-
siloff, mi entraiable y devote compafera de tra-
bajo en la preparaci6n de la "Colecci6n Trujillo" y en
los menesteres de la Secretaria de Estado de Relaciones
Exteriores. Sin su ayuda es muy improbable que la pu-
blicaci6n de mi libro hubiera tenido lugar en este mo-
mento. Tal vez no se hubiera producido nunca.
Espero editor el segundo volume de esta obra tan
pronto como sea possible. Comprenderd el estudio de la
cuestidn fronteriza desde 1901 hasta nuestros dias, in-









cluyendo, desde luego, la political revisionist y construc-
tiva del Presidente Trujillo sobre material de tan vital
interns para el pueblo dominicano.
La historic de nuestro pais estd estrechamente
ligada a sus problems fronterizos. Para. los dominica-
nos, la frontera, considerada no como expresidn geogrd-
fica, sino como un estado social, es element integrante
de la nacionalidad y envuelve en si problems sustan-
ciales de los cuales depend en enorme proporci6n el
porvenir de la Repiblica. Consider muy ztil, en con-
secuencia, profundizar en el studio del asunto, para
que nos sea possible afrontar estos problems con cui-
dado y conciencia, libres de prejuicios, pero debida-
mente informados sobre el process y evoluci6n de los he-
chos que han determinado en el curso de nuestra histo-
ria las situaciones especiales por que ha atravesado la
cuesti6n fronteriza y para poder estimar, con el conoci-
miento de causa requerido, las necesidades que puedan
derivarse de tales situaciones.



















INTRODUCTION






















CAUSES DE LA DUALIDAD SOCIAL Y POLITICAL
EXISTENTE EN LA ISLA DE SANTO DOMINGO *


Por espacio de casi un siglo ocup6 Espafia la isla Espafiola
y la mantuvo bajo su dominio sin que sucediera ningfn aconte-
cimiento suficiente para quebrantar, por su fuerza, la estructura
de la situaci6n creada con la muerte de Enriquillo y el aniquila-
miento de la aptitud indigena al gobierno propio.
Durante los primeros afios del siglo XVII debia producirse,
sin embargo, el hecho destinado a operar un cambio profundo
en aquella situaci6n y a iniciar uno de los fen6menos mas inte-
resantes y mejor caracterizados de la colonizaci6n americana.
El 6 de agosto del 1603, Felipe III dict6 una c6dula y pro-
visi6n, fechada en Valladolid, para conferir comisi6n al Goberna-
dor y Capitan General de la isla Espafiola y Presidente de la Real
Audiencia en la misma, don Antonio Ossorio y al Reverendisimo
en Cristo Padre Arzobispo de Santo Domingo de la dicha isla,
fray Agustin Davila y Padilla, de despoblar La Yaguana, Puerto
de Plata y Bayaha, "por los rescates, tratos y contratos que sus
vecinos tienen con los enemigos, y seguirse de esto muchos y muy
grandes inconvenientes, y para que esa poblaci6n passe de cerca
de esa dicha ciudad, donde no los pueden tener, como mas larga-
mente en ella se contiene".
La Real Orden dispuso que esa despoblaci6n y la mudanza
consiguiente de los habitantes a los alrededores de la Ciudad de

Este trabajo fuN publicado en 1938 con el titulo Devastaciones de 1605 v 1606
(Contribucidn al studio de la realidad dominicana). Imprenta Vda. Garcia, Ciudad Tru-
jillo, R. D. Al texto original se le han introducido ligeras variantes de forma y ha sido
completado con el capitulo X.










MANUEL ARTURO PEIA BATLLE


Santo Domingo, deberia realizarse "con la mayor suavidad, co-
modidad, brevedad, e seguridad que se pudiere; asi como que si
algunas dificultades de much consideraci6n se os ofreecieren en
la ejecuci6n de 6sto, y otros medios mas 6itiles, convenientes y a
prop6sito para que se pueda conseguir lo que se pretend, me
dareis cuenta de ello con brevedad y puntualidad". 1
La importancia de la media ordenada no era poca y asi
lo comprendi6 el mismo Monarca cuando recomend6 a los ejecu-
tores designados que dispusieran las cosas muy bien, "y miran-
dola con much consideraci6n y atenci6n, trat6is luego de la
mudanza de los vecinos de los susodichos tres lugares de Puerto
de Plata, Bayaha y la Yaguana". Se querian tomar todas las
precauciones que demandaba la gravedad de la media proyec-
tada y hasta se previ6 la posibilidad de una retractaci6n de la
orden.
Es necesario pensar que acci6n tan extrema no podia pro-
ducirse sino como resultado del fracaso de las numerosas dispo-
siciones que con anterioridad se habian destinado a conjurar un
mal irremediable:

"Por nuestras cartas y otras, se ha entendido de la manera que se han con-
tinuado los rescates, y contrataciones en los vecinos de esa isla, y los
franceses, ingleses y flamencos que acuden a ellas a esto, los grondes
inconvenientes que de esto han resultado, y resultan, y los mayores
que se pueden tener de esta comunicaci6n y de los libros de sus
sectas que las Ilevan, y lo que se defraudan los derechos, y el apretado
estado que todo tiene por esta causa en esas islas; y como quiera que por
todos los medios que se ha podido se ha procurado remediar estos dafios,
y se ha usado de censuras y enviado jueces para castigo de los que come-
ten estos delitos sin temor del daiio de sus almas y de la ejecuci6n de tan
rigurosas penas como les estan puestas, ninguna cosa ha bastado para escu-
sar esta comunicaci6n y trato, y los robos que con esta ocasi6n hacen en la
mar y la tierra a mis vasallos, y la fuerza que con esto han cobrado los
enemigos de nuestra santa f6 cat6lica, y mios por esta material de rescate
de tanta consideraci6n, y de que result tanto deservicio a nuestro senior y
a mi Corona Real, he mandado etc."

La Real Orden del 6 de agosto del 1603 revelaba, como
se ve, un problema complicadisimo, de antecedentes remotos, para

1 La Real Orden y otros documents importantes sobre la misma material aparecen inser-
tos cn ]a obra de don P. A. MORELL DE SANTA CRUZ, Historia de la isla v Catedral de Cuba,
publicada por !a Academia de la Historia de Cuba. 1929.










HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


cuya soluci6n se comenzaba a tocar resorts verdaderamente
extraordinarios.
SCuiles eran las causes del estado social por que atravesa-
ba la isla Espafiola a principios del siglo XVII y que trat6 de
conjurar el Gobierno de la Metr6poli por la mencionada real
media? La primera y mis important de esas causes fud de
caricter econ6mico y no puede encontrarse sino en el sistema de
comercio que estableci6 Espafia con sus colonies. Mas adelante
lo veremos.
Recalquemos desde ahora el cuidado y la timidez con que
se orden6 la destrucci6n de las poblaciones nortefias, asi como
la templanza que emana de toda la primera providencia que veni-
mos comentando, la cual, cuando no se explaya en razones expli-
cativas, se detiene en recomendaciones como las siguientes:

"Y habiendo dispuesto las cosas muy bien, y mirindola con much consi-
deraci6n y atenci6n trateis luego de la mudanza de los vecinos de los suso-
dichos tres lugares de Puerto Plata, Bayahi y la Yaguana, y habiendose
hecho elecci6n de los sitios y parties mas acomodadas y a prop6sito en
contorno de esta ciudad de cinco hasta doce leguas de ella, donde pueden
hacer su asiento y poblaci6n, deis la orden e traza que mis convenga para
que se muden a ella con la mayor suavidad, comodidad, brevedad, e segu-
ridad que se pudiere, con sus ganados o haciendas movibles, e hagan sus
poblaciones, interponiendo para ello los medios necesarios facilitando y
venciendo las dificultades que se ofrecieren y procurando que los vecinos
de los dichos lugares, como interesados, reciban el menor dafio y perjuicio
que fuere possible reduciendo los dichos tres lugares, como esti dicho,
a dos poblaciones; que los que a ellos se mudaren y hicieren asiento, le
hareis dar los sitios y comodidades que fueren mis a prop6sito con gran
justificaci6n, para la fundaci6n de los lugares, y las estancias, egidos e
tierras de labrar que se hubieren menester, sin perjuicio de terceros, to-
mando esto muy a pecho, y con much calor ayudindoles para ello, y
cometiendo la ejecuci6n de lo que resolvieredes al Ldo. Alonso de Con-
treras, a quien he proveido por oidor de esa Audiencia que esti informado
de esto, 6 al Ldo. Marques Nufiez de Toledo, que tambien lo es, y a Bal-
tasar L6pez de Castro, mi escribano de cimara, que como persona tan
prictica en esa tierra, y de buen celo. podri ser de provecho su inteligencia,
y haciindole la honra y favor que se permitiere; y de todo lo que en esto
se hiciere, de las tierras que se repartieren, me avisareis con much par-
ticularidad".

Tal como estaba redactada la Real Orden del 6 de agosto
del 1603, lo mismo pudo ejecutarse que no ejecutarse, de acuerdo
con los sentimientos y con las miras de aquellos funcionarios a
quienes les fu6 transmitida. Tanto es asi que sin la muerte del









MANUEL ARTURO PEiA BATLLE


Arzobispo Divila y Padilla, muy dificilmente se hubiera sacado
adelante la empresa de la destrucci6n.
La adversidad colabor6 con las miras del Gobernador
Antonio Ossorio porque el Arzobispo muri6 antes de que la Real
Orden Ilegara a Santo Domingo y sin que pudiera hacer pie con-
tra la media que con tanto ahinco combatieron los hombres hon-
rados y sensatos del pais.

II

Volvamos a contemplar las causes del mal que se queria
atajar, "el cancer del comercio que contaminaba a estos pue-
blos", como pintorescamente lo llam6 fray Pedro Agustin Morell
de Santa Cruz.
El gobierno espaiiol estableci6 el monopolio del comercio
con las posesiones reci6n descubiertas de America, desarrollando
ese comercio dentro del sistema econ6mico de la puerta cerrada
en su acepci6n mas rigida.
Como era de esperarse, las Cortes extrafias al descubri-
miento no quisieron sujetarse a semejante political ni plegar sus
posibilidades y sus fuerzas a-las pretensiones de Espafia. No era
possible detener el torrente de la ambici6n de los gobiernos ni
menos ain la iniciativa personal de los extranjeros.
Desde los mismos dias del descubrimiento expresaron
Francia, Inglaterra y Holanda su disconformidad con el sistema
hispinico. Para aquellos poderes la intervenci6n del Santo Pa-
dre en los hechos del descubrimiento s6lo tuvo por objeto evitar
disgustos y malquerencias entire dos Cortes igualmente cat6licas
y adictas a Roma. Los autores extranjeros, sefialadamente Gro-
cio, resolvieron la cuesti6n en el mismo sentido que los Gobiernos.
Una de las primeras providencias tomadas por los poderes
ajenos a los documents pontificios fu6 la de autorizar median-
te licencias reales, la incursion de sus barcos por los mares nue-
vos con fines hostiles a la propiedad y al comercio de Espafia.
Toda la extension del siglo XVI esta cuajada de esta suer-
te de guerras maritimas, conducidas, muchas veces, mientras las








HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


Cortes interesadas mantenian las mis cordiales relaciones diplo-
miticas. Asi se hizo el corso, practice guerrera sui generis, muy
curiosa y muy propia del sentido utilitarista de la 6poca. 2
No era, sin embargo, la political de los gobiernos extranje-
ros la inica que iba a desatar a marines y aventureros por mares
de America contra el comercio de Espafia; tambien la acci6n pri-
vada y la iniciativa personal se abririan paso en el nuevo escena-
rio. Entonces surgieron empresas comerciales poderosas, gran-
des asociaciones capitalistas, para promover el comercio en las
regions nuevas con desmedro del monopolio ibero; advino el
contrabando propiamente dicho. Toda labor political, econ6mica
o commercial extranjera en America cobr6 caracteres de crime
frente a los titulos de propiedad y de universal posesi6n de que
se tuvieron por investidas Espafia y Portugal. Era natural, con
todo, que los extranjeros no se hicieran escrdpulos de tales ti-
tulos y se valieran de todos los medios para deshacer las barreras
legitimistas.
En los primeros tiempos de la colonizaci6n result
sumamente facil el contrabando por merced de los pesimos siste-
mas administrativos que implant Espafia en las colonies. Las
primeras de estas colonies se promiscuaron bien pronto con las
que en las Antillas establecieron ingleses, franceses y holan-
deses. Esta confusion di6 lugar a que se creara el sistema de los
rescates, especie de comercio ejercido por los barcos espafioles
que venian a America, los cuales, so pretexto de averias y arri-
badas forzosas, se desviaban de la ruta sefialada por la partida
registro para tocar en los puertos de las colonies extranjeras.
Estos desvios y accidentales arribadas eran aprovechados
para efectuar el cambio de "mercaderias y bagatelas de Europa,
por oro, plata, perlas, esmeraldas y frutos estimables de America
etc.; pagando a la ida una pequefia cuota, que se Ilamaba oro de
licencias, y al tiempo de su retorno el quinto de lo que traian, y
dando parte en el interns de estas negociaciones a los extranjeros

2 DIONISIO ALSEDO Y HERRERA, Piraterias y agresiones de los ingleeses de otros pueblos
de Europa en America Espaiiola, desde el siglo XVI al XVIII, publicada por D. Justo Zara-
goza, Madrid, 1883.








MANUEL ARTURO PENA BATLLE


de las colonies, con crecidas utilidades de sus comercios y sensi-
ble detrimento de los de Espafia". 3
Sobre el particular dice don Manuel Josef de .Ayala, en
su famoso Diccionario de Gobierno y Legislaci6n de Indias, que
"la entrada de un buque en puerto distinto del de su destiny, que
el Derecho maritime denomina arribada, mereci6 especial aten-
ci6n en la legislaci6n de Indias por la necesidad de impedir los
frecuentes casos de navios, espaholes y extranjeros, que Ilegan-
do a puertos de las colonies americanas, sin tener despachada
para l6los real licencia ni registro de la Casa de Contrataci6n
de Sevilla, simulando ser de arribada forzosa, ocasionada por
tormenta, presencia de navios enemigos o corsarios, comerciaban
con las colonies burlando las disposiciones, principalmente de
character fiscal, establecidas por Espafia". "Las Ordenanzas de
Arribadas, dadas por Felipe II en Madrid el 17 de Enero de 1591,
reglamentaban minuciosamente esta material 4
La acci6n de Espafia contra el corso, el contrabando y el
filibusterismo fu6 constant y se prolong mAs de dos siglos.
Una de las primeras providencias tomadas consisti6 en prohibir
que se hiciesen escalas en los puertos de colonies extranjeras y en
disponer que las licencias de viaje se diesen con sujeci6n a minu-
ciosos registros de las cargas para indios y espafioles.
"Con esta providencia, discurrieron y practicaron los ex-
tranjeros el arbitrio de establecerse en los puertos de Andalucia,
CAdiz, Santa Maria y Sevilla, que era donde se aprestaban los
registros, poniendo en ellos casas de comercio, correspondencia
y trato con las del Norte y Levante, para estar inmediatos y pron-
tos a las ocasiones de su despacho y embarcar en ellos, de cuenta
de los unos y de los otros, las mercaderias y los generos en cabe-
za de los espafioles, sirvi6ndoles de testas f6rreas y comensales,
como cajeros, para el beneficio del expendio y venta, por el corto
premio de un 10 o un 9 por 100 en las ganancias, que actualmente
son much menos, descontados los valores principles y los gas-

3 D. ALSEDO Y HERRERA, ob. cit. p. 444.
4 M. JOSEP DE AYALA. Diccionario de gobierno y legislacidn de Indias, Edici6n de.Rafael
Altamira, tomo I, pp. 300-301, Madrid, 1929.








HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


tos; convirti6ndose por este medio, y a tan poca costa, todo el
product de la negociaci6n en sus aprovechamientos". 5
Las maniobras de los extranjeros y la venalidad de los
funcionarios de las aduanas espafiolas hacian cada vez mis cre-
ciente y mis productive el contrabando; pero este se hacia tam-
bien progresivamente mis violent y mis peligroso, porque no
todos tenian las mismas facilidades y los mismos medios para co-
merciar. A media que la legislaci6n de Indias estrechaba el mar-
co de las posibilidades de contrabando pacifico, se abrian los
cauces del contrabando armado, del asalto; es decir, del contra-
bando a todo riesgo, del robo maritime, de la pirateria. Las pro-
porciones y las consecuencias del sistema fueron incalculable:
nosotros, los dominicanos, somos una de sus victims.
En los filtimos afios del siglo XVI, el Consejo de Indias
enfoc6 decididamente el problema del contraband, y trat6 de
solucionarlo por medios y practices que a la saz6n se vieron como
infalibles. Apunta don Dionisio Alsedo y Herrera, que "el Con-
sejo, Camara y Junta de guerra de Indias, despues de haber exa-
minado, con muy prolija y madura inspecci6n, los abuses, vicios
y fraudes del comercio, los principios de donde procedian, y el
modo y forma que tenian los extranjeros de practicarlos, y la
necesidad y dificultades de encontrar remedio suficiente para
evitarlos, discurri6 el afio de 1574 uno, que por entonces pareci6
feliz pensamiento de las instituciones de los Ministros, y despues
manifestaron la practice y el tiempo que habia sido disposici6n
inspirada de mis alta providencia". 6
Hasta entonces no habia resultado eficaz ninguno de los
procedimientos empleados para detener o destruir el contrabando
en el comercio hispano-americano. Todos los correctivos usados
fracasaron ante la firmeza y la constancia de los extranjeros.
La media sefialada por Alsedo y Herrera en el pirrafo inmedia-
tamente transcrito transformaria sustancialmente los usos del
comercio para implantar uno de los mas audaces y costosos siste-
mas econ6micos que se hayan conocido jams.

5 D. ALSEDO Y HERRERA, ob. cit. pp. 443-44.
6 D. ALSEDO Y HERRERA, ob. cit. p. 448.








MANUEL ARTURO PERA BATLLE


La inspirada media consisti6 "en reformar las licencias
de los registros sueltos, para los puertos de Tierra Firme y de
Nueva Espafia, y la libertad de navegar solos, sin mris respeto y
guardia de conserve que la voluntad de los maestres y pilots,
para el arbitrio y pretextos de las arribadas, escalas y fraudu-
lentas negociaciones en las colonies. Tal fu6 el establecimiento
de Galeones, para los puertos de Santa Marta, Cartagena y Por-
tobelo, y de Flotas para el de la Vera Cruz; los primeros, a efec-
to del precise abasto de generos y mercaderias en las provincias
meridionales de los cuatro Reinos de Granada, y las segundas,
para lo mismo en las septentrionales de Mexico, y sus adyacentes
de Guatemala, Guadalajara y provincias de los Nuevos Reinos
de M6jico, Le6n y Vizcaya, comprendidos en el distrito y nombre
de Nueva Espafia; bajo de las bien concertadas reglas, de que las
licencias, que antes se concedian a individuos particulares, fuesen
comunes a todo el cuerpo del comercio de cargadores y navegantes
de la carrera de Indias, y que fuesen juntos bajo de la conduct
y convoy de una escolta de navios de guerra, que fuese trozo de
la Real Armada del Oc6ano, en el nimero que fuese convenient
seg(in las ocasiones y constituci6n de los de paz y de guerra,
para su conserve y seguridad, con el titulo de Galeones Reales y
Flotas de la Guardia de ambas veredas, en sus viajes de ida y
vuelta". 7
El uso de las licencias de los registros particulares se man-
tuvo respect de los quince puertos americanos que quedaban
extraviados de las dos carreras de Tierra Firme y de Nueva Es-
pafia, pero sefialandose y determinindose al efecto el nfimero
de los registros para cada uno, asi en la capacidad como en el
tamafio de los buques, con arreglada proporci6n a sus distritos,
poblaciones y consumes. Entre esos quince puertos extrafios a
las carreras de Flotas y Galeones, figuraba el de Santo Domingo,
al cual, con arreglo a las restricciones dichas, "se le regularon
tres navios de a 600 toneladas". 8
Por esta series de disposiciones se condujo a extremes in-

7 D. ALSEDO Y HERRERA, ob. cit. pp. 448-50.
8 D. ALSEDO Y HERRERA, ob. cit. p. 452.








MANUEL ARTURO PESA BATLLE


creibles la political commercial de puerta cerrada seguida por Es-
pania en America. De hecho se declar6 un riguroso y permanent
estado de sitio en los puertos coloniales haci6ndose del comercio
hispano-americano una monstruosa instituci6n de Estado, de sos-
tenimiento casi impossible. Espaiia no tenia ni medios materials
ni alientos para hacer eficaces prop6sitos de tan vastas propor-
ciones. A todas luces resultaba ya impossible sostener en el
Atlantico y en el Pacifico la political italiana y medieval del Me-
diterrAneo; no eran las mismas entonces las fuerzas contrarias,
ni era el mismo el teatro en que debia desarrollarse una political
tan absorbente y tan ambiciosa.
La obstinaci6n de Espaila en mantener vigente el mono-
polio del comercio con las colonies americanas produjo, sucesiva-
mente, los tres medios de usurpaci6n que hemos sefialado: la ac-
ci6n direct de los gobiernos con la autorizaci6n y la organiza-
ci6n del corso en mares americanos; la participaci6n disimulada
de los comerciantes extranjeros en las ganancias espafiolas; y la
acci6n de los particulares en su forma violent y criminal de
contrabando armado o filibusterismo.
Aunque parezca parad6jico, es cierto que la extremada y
rigurosa media puesta en prActica por el Real Consejo al crear
las Flotas de las carreras de Indias, produjo el acrecimiento del
trafico ilegitimo. La lucha cobr6 entonces proporciones gigantes-
cas y no comenz6 a decaer sino en 1713, cuando Espafia, en el
Tratado de Utrech, concedi6, por primera vez, derechos sobre los
beneficios del comercio hispano-americano.

III

Queda dicho que por obra de las limitaciones reglamenta-
das a fines del siglo XVI por el Consejo de Indias en el comercio
con Am6rica, se le asignaron al puerto de Santo Domingo tres
navios de 600 toneladas, cada afio. Todo el trafico de la colonia
debia hacerse por el puerto de la ciudad de Santo Domingo, con
negociantes espafioles debidamente patentados y registrados.









MANUEL ARTURO PERA BATLLE


Cualesquiera otras transacciones comerciales se tenian por ili-
citas. 9
Para la 6poca en que se reglamentaban las referidas
restricciones, producia la colonia, segfn datos que nos suminis-
tra Alsedo y Herrera: "20,000 fanegas de cacao, de mejor gusto
que el de los demas cacahuatales conocidos, y por la montafia
pasaba al Guarico y Petitgoave, en cambio de generos de su
comercio y trato, y desde alli se transportaba a Francia, donde
se consumia, con apreciativa estimaci6n, y asi mismo, 40,000
cueros, 100,000 manojos de tabaco, porci6n grande de agengibre
y de polvos azules para los almidones". 10
Todos esos products debian venderse en Sevilla y trans-
portarse desde el puerto de Santo Domingo mediante las tres cor-
tas oportunidades que le destinaba la Casa de Contrataci6n.
Las dificultades de todas classes que ofreci6 este sistema de
comercio no pueden esconderse a nadie. La situaci6n del puer-
to de Santo Domingo era muy desventajosa por lo lejos que
estaba de los principles centros de poblaci6n de la isla; en
muchos casos, s61o el transport de los products de una pobla-
ci6n del interior al puerto reglamentario, debia ser obstAculo
insuperable para los comerciantes y los productores de aquellas
apartadas regions. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la tic-
tica military en uso hasta fines del siglo XVIII por lo menos,
mantenia los caminos de la parte espaliola en estado que hacia
dificil su trAnsito, para paliar, en cierto modo, la sensible falta
de obras de defense de las costas.
Asi mismo, como la fijaci6n de la capacidad de los navios
se hizo sin tener en cuenta el volume de la producci6n de la
isla, se perdia una gran porci6n de los frutos por falta de opor-
tunidad de ser embarcados a Sevilla. Estas circunstancias obli-
garon al Rey a ordenar, por c6dula del 19 de julio del 1583, que
los frutos de la isla Espafiola fueran conducidos "en Barcos o
Navios de poco Porte a los Puertos de aquellas islas y Provin-

9 C. H. HARING Comercio y navegaci6n entire Eepaila y las Indias. Fondo de Cultura
Econ6mica. Mexico, 1939.
10 Ob. cit. D. 452.








HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


cias (los de Indias) para que de ellos se pudiesen embarcar en
las flotas con excenci6n de los derechos de almojarifazgo co-
rrespondientes a los puertos de transito". 11
La falta de comunicaci6n frecuente con la Metr6poli,
las restricciones a la exportaci6n y la forzosa arribada de los
barcos oficiales a un inc6modo y exclusive puerto de la isla, de-
bian producer, por una parte, la escasez y el encarecimiento de
los g6neros espafioles, y por otra, la abundancia y el abarata-
miento de los products comerciales de la isla: se compraba caro
y se vendia barato. Es necesario afiadir que esta manera de
comerciar no podia satisfacer ni las necesidades ni las ambi-
ciones de la colonia.
Mientras tanto, el pais expandia cada vez mas su pro-
ducci6n y aumentaba, naturalmente, su volume de negocios.
Afirma el Padre Charlevoix que el gran comercio de la isla
Espafiola, a fines del siglo XVI, era bastante para suplir las
p6rdidas que ocasion6 la falta de oro, las cuales s61o para los
derechos del Rey, representaban cinco o seis millones anuales.
Este comercio se hacia con azdcar, brasil, cafe, tabaco, algod6n
y gengibre. El Padre Acosta, citado por Charlevoix, nos infor-
ma que durante el aflo 1587, uno despu6s del saqueo de Drake,
se enviaron de la isla Espafiola a Castilla, mas de veintid6s mil
quintales de cafe y nueve mil cajas de azfcar. 12
La pl6tora de producci6n debia necesariamente escapar
hacia alg6n mercado que no fuera el renuente mercado official.
De alguna manera debian los productores dar salida al fruto de
sus tierras y de sus esfuerzos: nada es mas libre que el comer-
cio. El contrabando, mejor que un crime, era un imperative
de las circunstancias.
En la introducci6n de la muy ponderosa comunicaci6n
que contra la media de las reducciones someti6 el Cabildo de
la ciudad de Santo Domingo a la consideraci6n del Monarca y
del Presidente Ossorio, se determinaron, con acierto, las causes

11 M. JOSEF DE AYALA, ob. cit. Almojarifazgo, p. 213.
12 Padre P. FRANCOIS X. DE CHARLEVOIX, Histoire de l'Isle Espagnole ou de S. Domingue,
Amsterdam. MDCCXXXIII, Tomo II, p. 328.









MANUEL ARTURO PENA BATTLE


del mal de los rescates y la hondura con que las raices de ese
mal habian penetrado en la conciencia social de la colonia.
Dice asi uno de los parrafos iniciales de este documentt:

"Fui esta ysla espafiola tan rica y abundante y tan abastezida en sus princi-
pios y muchos afios despues como se sabe por notoriedad y despues que
faltaron los indios naturales decayo, la falta de los cuales se suplia con
muchos negros que a ella venian aunque se labrauaban y beneficiaban muchas
minas de oro, ingenios de Azucar y las demis haziendas y grangerias
que en ella ay fueron faltando los negros y acabaronse las minas o el
beneficio de ellas y fueron a menos las demas grangerias y fueron empo-
breciendo los vezinos (que la tierra tan rica es oy o mas) y con esto se fue
despoblando y acortandose el trato y comercio y faltando en algunas par-
tes de la ysla de todo punto porque solo a quedado alguno en esta ciudad
de sto dgo bien limitado pues para su proveymiento y de toda la ysla
solo viene un navio o dos quando mas en el afio y aun en algunos ninguno
de manera que la necesidad (que padezen los vezinos de la ysla y parti-
cularmente los de fuera de esta ciudad) ha obligado a procurar el reme-
dio por el modo tan ilicito de los Resgates y como las necesidades an
cresido y las ocasiones an sido y son tantas como se ve asseydo continuan-
do el mal trato y cundido tanto que segun paresce los mas vezinos de la
ysla estin comprendidos". 13

Por ser poblaciones maritimas de primer orden y estar
enclavadas junto a puertos magnificos y extremadamente aleja-
dos del puerto official, Bayaja, La Yaguana y Puerto de Plata se
convirtieron en centros de- contrabando. Monte Cristi no tenia
entonces la importancia de aquellas tres poblaciones. El comer-
cio prohibido era la fuente de la economic colonial; con s6lo ha-
berse declarado libre uno de los puertos del norte, la Espafiola
hubiera mantenido la estabilidad de su comercio y habria con
ello echado las bases de una nacionalidad homog6nea y normal-
mente desarrollada.
Las poblaciones del norte y del oeste de la isla, por lo
mismo que eran las mis alejadas del puerto official y las que en
mayor grado sufrian los inconvenientes del monopolio, deberian
ser tambien las mis lamadas a ejercer el comercio intIrlope.
La amplitud de sus puertos, tan distantes de la capital de la co-
lonia y tan accesibles, la feracidad de sus tierras aledafas y la

13 Documents procedentes del Arehivo de Indias y copiados por A. Luco. Archivo
General de la Naci6n. Colecci6n Lugo. Publicados en el "Boletin del Archivo General de
la Naci6n", No. 36 37, (1944).









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


abundancia de sus ganados, eran incentive y atracci6n de los
comerciantes extranjeros, sobre todo holandeses, que desde hacia
much tiempo infestaban las costas de la isla.
Los aventureros extranjeros acudian frecuentemente con
sus mercancias a los puertos del norte, para trocar alli y hacer
rescate con los pobladores que, a su vez, les servian la riqueza
tropical de su suelo. Estos negociantes menudeaban las opor-
tunidades de contratar, traian g6neros mis frescos, vendian a
precious mis bajos que los espafioles y compraban sin tasa cuan-
to se les ofrecia. De aqui surgi6 un comercio mas movido, mis
productive y much mas firme que el espafiol.
Este tipo de contrabando era el que se ejercia abierta-
mente y a todo riesgo, en franca contravenci6n de los derechos
y las eyes de Espaiia y en guerra con sus autoridades, pero no
era el filibusterismo todavia. 14
Al par que sus generos y sus mercancias, los franceses,
ingleses y flamencos introducian otro orden de efectos: "los
libros de sus sectas que las Ilevan", segfn expresa Morell de
Santa Cruz. Para el gobierno espafiol la acci6n extranjera re-
presentaba un double inconvenient y heria los dos aspects me-
jor caracterizados de su sistema de colonizaci6n: el monopolio
del comercio y el monopolio de las ideas: intolerancia econ6-
mica e intolerancia religiosa.
Ya en los iltimos afios del siglo XVI el comercio extran-
jero en las tres poblaciones maritimas del litoral nortefio habia
cobrado condici6n alarmante. Puerto de Plata, BayajA y La
Yaguana eran lugares tan frecuentados por el comercio de fran-
ceses, ingleses y flamencos, que 6stos aportaban alli como en
aguas propias, "tenian sus almacenes proveidos de las mer-
cancias mis importantes para sembrar los errors de sus sec-
tas". 15 Parece que eran los holandeses los mas interesados
en el intercambio, tanto que "por los gruesos caudales que les
rendian emprendieron sostenerla a fuerza de armas; que para

14 PHILIP GOSSE, Historia de la Pirateria, Capitu!o "Los Bucaneros", Editorial Espasa
Caloe S. A. Madrid. 1935, pp. 165 y ss.
15 MORELL DE SANTA CRUZ, ob. cit. p. 180.









MANUEL ARTURO PENA BATLLE


este fin despacharon una flota comandada por Abraham........
(de Verne, segdin Charlevoix) y que otra de nuestra naci6n la
atac6 sobre las costas de esta isla de Cuba con resoluci6n tan
ardiente, que despues de haber apresado y echado a pique a
muchos de los navios contrarios, oblig6 a los demis a salvarse
por medio de la fuga". 16
Sin duda que la causa inmediata de semejante situaci6n
no podia ser otra que lo alejados que quedaban aquellos centros
de poblaci6n de la Capital de la colonia y asiento de gobierno.
Cuando los pobladores de estas regions hubieran querido
conspirando contra sus propios intereses rechazar con la
fuerza la llegada de los extranjeros, no les hubiera sido possible
resistir. La Capital no podia suministrar con regularidad ni
fuerzas ni elements de guerra. No habia otro camino que
amoldarse a las circunstancias y sacar de ellas el mejor partido.
i Qu6 lejos estaba, sin embargo, el genio politico espafiol de com-
prender esta verdad tan simple y cuanto mal iba a producirnos
su incomprensi6n!

IV

A media que el contrabando se incrementaba au-
mentaban la riqueza y la prosperidad de las regions favoreci-
das por el trafico. Los pueblos del norte y del oeste cobraban
visiblemente mejor aspect; la poblaci6n crecia; se apreciaba un
bienestar general, prefiado de promesas y esperanzas. Dice Char-
levoix que cinco afios despu6s de la invasion de Drake y antes
de que Crist6bal Newport la tomara y arruinara casi comple-
tamente, La Yaguana tenia un gran parecido con Santo Domingo.
Este process de mejoramiento era el resultado lento, pero
necesario, de causes que venian desarrollindose desde hacia
much tiempo y cuyos efectos no podian detenerse ni a capricho
de un gobernante ni por la sola virtud de una media prohibitive
mis o menos artificiosa. Se estaba en presencia de un complejo
problema social y econ6mico determinado por razones profundas

16 MORELL DE SANTA CRUZ, ob. cit. pp. 180 y 181. CHARLEVOIX, ob. cit. tomo II, p. 329.








HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


que no variarian a merced de la interesada apreciaci6n de un
dignatario ambicioso y cruel. Todas las disposiciones tomadas
para extinguir "los rescates, tratos y contratos" de los extran-
jeros en los puertos del norte y del oeste, fracasaron infalible-
mente. No fue possible encontrar ninguna consideraci6n de orden
sentimental o de orden politico que persuadiera a los pobladores
de aquellas comarcas de que debian renunciar al comercio clan-
destino. Los intereses mandan.
La prosperidad de aquellos lejanos pueblos se hizo into-
lerable: el remedio definitive estaba en visperas de ser aplicado.
SQuien lo apunt6? Pregunta de dificil respuesta categ6rica,
pero que en presencia de los hechos que vamos a exponer obje-
tivamente, da pAbulo a amargas conjeturas y reflexiones.
Desde fines del afio 1599, segfn don Emiliano Tejera, 17
era Arzobispo de La Espaliola el mejicano fray Agustin Davila
y Padilla, hombre de extensa cultural y de elevado cardcter.
Acaso desde los 6ltimos dias del 1601, o a contar de los primeros
del 1602, seg6n afirma don Am6rico Lugo, estaba al frente del
gobierno secular de la colonia don Antonio Ossorio, investido con
las dignidades de Gobernador y Capitin General de la isla y Pre-
sidente de su Real Audiencia. 18 El coincidir estos dos hom-
bres en el gobierno de la isla hubiera sido feliz si la adversidad
no abate, en 1604, la gallarda figure del Arzobispo.
El moment en que uno y otro dignatarios advinieron al
ejercicio de sus respectivas funciones gubernativas se distingue
por el auge que adquiria el comercio con herejes. Era un mo-
mento agudo del viejo problema de los rescates, no solamente
con los puertos de la banda del norte de la isla Espafiola, sino
con algunos puertos del extreme oriental de la isla de Cuba. 19
Para esa epoca se mostraron infitiles algunas medidas que se
habian tenido por heroicas, tal como la que, en 1599, puso en
practice el Gobernador Diego de Ossorio al otorgar licencias

17 E. TEJERA, Documentos antiguos. Nota, "La Cuna de America", 3ra. 6poca.
afio III. 1915. No. 20 No. 40 de mayo.
18 Conferencias de AMarIco Luco en ''Acci6n Cultural", "Bahoruco", afio II, No. 100,
9 de julio de 1932.
19 MORELL DE SANTA CRUZ, ob. cit. pp. 189-190.








MANUEL ARTURO PE&A BATLLE


"para que pudieran venir a la isla con las flotas de Nueva Espafia,
ureas y filibotes, cuyos duefios y maestres quisieran hacer el via-
je con cargamentos de articulos necesarios para el consume,
sacando de retorno frutos de la tierra; a condici6n de que los fili-
botes y ureas fueran espafioles, lo mismo que sus tripulantes,
y dieran fianza a satisfacciAn del president y jueces de la casa,
de que no pasarian de la isla a otros puertos o parties del Nuevo
Mundo, pudiendo llevar alguna artilleria y municiones con licen-
cia del Consejo de Indias". 20
Para los primeros dias del siglo XVII, ya se habia com-
probado tambi6n la inutiiidad de las disposiciones que algunos
afios antes se tomaron contra el contrabando de los portugueses,
muy especialmente las que, por sus reales c6dulas de 1589 y 1591,
dict6 Felipe II, cuando Portugal formaba parte de la monarquia
espafiola. 21
El Arzobispo Divila y Padilla y el Gobernador Ossorio
afrontaron casi simultaneamente el mismo problema: para am-
bos implicaba graves preocupaciones, pero cada uno enfoc6 la
situaci6n con una visual diferente. Esta diversidad de criterios
los enfrent6 y los enemist6 con hondura infranqueable.
Hemos dicho ya que los navegantes extranjeros que fre-
cuentaban las aguas del norte y del oeste no s6lo traian generos
y efectos para traficar, sino tambi6n libros religiosos y esparcian
las ideas nuevas que agitaban a Europa. Casi todos los pirates
y navegantes europeos eran luteranos: al mismo tiempo que ven-
dian sus efectos de comercio propagaban sus creencias, impresas
ya. "Con tal objeto, diseminaban con profusi6n en los lugares
que escojian como teatro de sus crimenes, las nuevas biblias
puestas en romance y glosadas segfn la secta de aquel reforma-
dor y de los otros impios sus discipulos o novadores". "Introdu-
j6ronse pues en la isla, a centenares, las biblias protestantes;
y prevenido el Arzobispo de que en su vifia crecia ya la zizafia,

20 J. G. GARCIA, Compendio de la Historia de Santo Domingo, Tomo I pp. 146-147.
Santo Domingo. 1893.
21 AYALA, ob. cit. pa!abra Arribada pp. 301-302 y DELMONTE Y TEJADA, tomo III, p. 14,
Santo Domingo. 1890.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


adopt oportunas medidas para extirpar de raiz las falsas doctri-
nas de los reformadores". 22
Ninguna otra circunstancia podia conturbar con motives
mas series el animo del dignisimo religioso que 6sta que hemos
sefialado en los parrafos transcritos; ella era suficiente para me-
dir con la misma proporci6n el interns del laico y el interns del
eclesiAstico. Aunque el uno y el otro se movian impulsados por
motives distintos, ambos mantuvieron preocupaciones igualmen-
te graves.
El Arzobispo era hombre de grandes luces, "escribi6 una
obra de su orden muy curiosa, y una historic de M6jico. Tenia
reputaci6n de eminente en ret6rica sagrada. Fu6 predicador del
Rey D. Felipe III, de quien mereci6 particular aprecio y honrosas
distinciones; por lo que gozaba de gran favor en la Corte". 23 Es
natural, por lo tanto, que apreciara la situaci6n pendiente con
un amplio espiritu de tolerancia. 24
Desde los principios de su spiritual administraci6n, Da-
vila y Padilla comprendi6 que le era necesario contrarrestar con
energia la influencia de los extranjeros y terminar lo mis pronto
possible el estado de cosas creado en aquellas apartadas e infesta-

22 CARLOS NOUEL, Historia Eclesidstica de la Arquidi6cesis de Santo Domingo, Primada
de Amdrica. Tomo I, p. 222. Roma 1913 y Santo Domingo 1914.
23 NOUEL, ob. cit. p. 220.
24 Para ilustrar mejor a los lectores sobre la vida del esclarecido Arzobispo a quien
debemos los dominicanos toda veneraci6n, transcribimos las noticias que da sobre dicho
personaje J. MAIANO BERISTAIN DE SOUZA en su Biblioteca Hispano-Americana o Catdlogo y
noticias de los literatos que, o nacidos o educados, florecientes en la Amirica Septentrional
espafiola, han dado a luz algin escrito o lo han dejado preparado para la prensa.
Tornado de "Ateneo" No. 11-12. Diciembre de 1920. Santo Domingo, p. 31.

"Naci6 en Mexico el afio 1562, siendo sus padres D. Pedro Davila y Dofia Isabel
Padilla, hija de conquistadores. A los 16 afos de edad recibi6 en la Universidad
literaria el grado mayor de Maestro en artes, y a pocos meses el hibito de Santo
Domingo, en cumplimiento del voto que habia hecho por haberle Dios librado de
perecer bajo las ruinas de una casa. Fu6 Rector de Filosofia y de Teologia en los
Colegios y Conventos de la Puebla y de M6xico. Maestro ya por su religion, Prior
de Puebla y Calificador del Santo Oficio, fu6 electo Definidor por su Provincia
para el Capitulo general, y Procurador a las Cortes de Madrid y Roma, adonde
parti6; habiendo introducido la costumbre de que sus Hermanos en Am6rica Ileva-
sen el Rosario descubierto por encima del Escapulario, lo que no usan los Domi-











MANUEL ARTURO PE9A BATLLE


das regions. Una de las primeras providencias del Arzobispo fu6
la de "nombrar un visitador del Arzobispado para que, recorriendo
las poblaciones de la Arquidi6cesis, devolviera por la fuerza y
autoridad de la palabra evangdlica, la calma a las conciencias
turbadas por las heregias que se habian difundido". "Recay6
la elecci6n en D. Nicolas de Afiasco, Dean de la Santa Iglesia
Catedral, y este celoso ministry del Sefior, correspondiendo a la
confianza que en 61 depositara su Prelado, visit la arquidi6cesis;
y como fruto de su predicaci6n apost6lica recogi6 trescientos


nicos de Europa. Su doctrine, zelo y elocuencia le merecieron del Rey Felipe III
los titulos de su Predicador y Cronista de las Indias; y dltimamente la Mitra de la
Iglesia Primada de Santo Domingo, adonde pas6 ya consagrado en 1601. Gobern6
su Iglesia cuatro afios, habi4ndose distinguido por su caridad, por haber vivido como
religioso en una celda del Convento de su Orden, y spor el empefio y zelo con que
solicit e hizo quemar pdblicamente 300 ejemplares de una Biblia en castellano
con notas luteranas, que los herejes habian introducido en la Isla Espafiola. Por su
influjo mand6 el Rey reponer de su Erario los ornamentos, vasos sagrados y de-
mis utensilios que robaron a aquella iglesia los pirates de 1581. Muri6 este digno
Prelado en la corta edad de 42 afios, en el de 1604. El Sr. PAramo, en su obra inti-
tulada De origine et progress Officii S. Inquisitionis, describe de nuestro Divila
asi: "Magn. F. Augustinus DAvila Padilla, Sac. Theolog. peritissimus vir, evan-
gelica eloquentia, et oratione inssertissimus ac doctrine et probitate morun cons-
picuus, et diligentissimus Indicarum rerum indigator...... quique nobis lumen
attulit an InquTsitionis Peruviensis scriptionem". Ger6nimo Ghilini en su Teatro
dei Litterati llama A nuestro Arzobispo "il famoso dicitores dell etA sua". D.
Nicolss Antonio le nombra: "Fervidus atque facundus Philippi III ecclesiastes".
Tambidn hacen honorifica menci6n de nuestro autor, el Illmo. L6pez en au Historia
General del Orden de Santo Domingo, Gil Gonzalez DAvila en su Teatro de la Iglesia
de Santo Domingo, Le6n Pifielo en su Biblioteca, y los dominicos franceses Quetif y
Echard en su obra Scriptores Ordinis Proedicatorum: y estos ultimos pudieron haberse
explicado con mis exactitud para no dejar en duda si el Illmo. DAvila fu6 escritor ori-
ginal o mero compilador de los PP. Moguer, Csasa y Castelar como si el historiador
que tiene a la vista otras memorial hist6ricas perdiese el merito de autor. Escri-
bi6 el Sr. Divila Padilla: Historia de la Provincia de Santiago, imp. en Madrid,
1596, 4o.; reimp. en Bruselas 1625, fol. y en Valladolid, 1634; Historia de las
antigiiedades de los indios, manucristo que cita el P. Franco en su Historia y de
]a cue dice Clavijero que no ha podido encontrarse;--Elogio ffin:lre del Sr.
Felipe II, pronunciado en la Iglesia Mayor de Valladolid de Castilla, imp. en
Sevilla, por Hidalgo, 1600, 4o."
Consiltese tambien: Fray CIPRIANO DE UTRERA, Universidades de Santiago de la
Paz y de Santo Tomds de Aquino y Seminario Conciliar de la Ciudad de Santo Domingo
de la isla Espaiola, Santo Domingo, R. D. MCMXXXII, pp. 76-83. PEDRO HENRIQUEZ URERA,
La Cultura y las letras coloniales en Santo Domingo. Buenos Aires 1936, p. 48. APOLINAR
TEJERA, Literatura Dominicana: Comentarios critico-histdricos, pp. 53-54. Santo Domin-
go, 1922.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


ejemplares de las biblias prohibidas, las cuales, a su regreso a
esta ciudad Primada, fueron quemadas en la plaza pfblica". 25
Por su parte, el Gobernador y Presidente tambi6n trat6
de intervenir en la terminaci6n de las dificultades reinantes,
pero en sentido opuesto a como lo hacia el Arzobispo y con una
nueva apreciaci6n del problema. El Presidente era hombre de
soluciones drAsticas, de espiritu intolerante y de una ferocidad
poco comfn. No tenemos noticias de los antecedentes de su en-
trada en la gobernaci6n de la colonia, pero los episodios y porme-
nores de la misma destrucci6n nos lo mostrarin de cuerpo entero.
Al ser residenciado por su sucesor en el gobierno de la
colonia, don Diego G6mez Sandoval, el Presidente Ossorio afront6
cargos terrible, de los cuales no tuvo oportunidad de defender-
se porque le fueron notificados el mismo dia en que abandonaba
la ciudad de Santo Domingo, en viaje de retirada.
En efecto, en el Memorial de Capitulos que Bartolom6
Sepero y Gaspar de Xuara presentaron contra don Antonio Osso-
rio sobre excess que cometi6 en su oficio de Presidente, fechado
a 18 de agosto del 1608, se formularon series acusaciones contra
el President, no s6lo en referencia a sus actividades propiamen-
te administrativas, sino a6n contra su manera de comportarse
en la vida privada.
Antes de abandonar Ossorio el gobierno de la colonia fu6
formalmente recusado por el Licenciado Alonso Manso de Con-
treras, oidor de la Real Audiencia, quien, en extensas comunica-
ciones al Rey, denunci6 hechos y actuaciones del Presidente,
verdaderamente censurables. El Licenciado Manso de Contreras
caracteriz6 un verdadero estado de tirania en la colonia pocas
veces igualado en su historic. Estas recusaciones y los cargos
que mis tarde formularon contra Ossorio los ya citados Sepero

25 GIL GONZALEZ DAVILA dice que en tiempos de Monsefior Davila Padilla, "D. Nicolas
Afiasco, dean de la Iglesia de Santo Domingo, quem6 en la plaza de la ciudad trescientas
Biblias en romance, glosadas conforme a la se-ta de Lutero y de otros impios; que las
hall andando visitando el Arzobispado en nomlbre del Arzobispo".
Esta traducci6n de la Biblia es la mas admirable y dnica de primer orden que existe
en castellano, segin Menendez y Pelayo, hecha por el protestante Cipriano de Valera sobre
la base de otra anterior de Casiodoro de Reina. PEDRO HENRIQUEZ URERA, Literatura Do-
minicana. Extrait de la Revue Hispanique, tomo XL. New York, Paris, 1917. p. 13.









22 MANUEL ARTURO PERA BATLLE

y Xuara han sido copiados en gran parte por don Americo Lugo
en el Archivo de Indias y los damos nosotros por primera vez a la
luz pfiblica. 26 Mas adelante tendremos oportunidad .de refe-
rirnos nuevamente a estos interesantisimos documents para
hacer entonces studio y examen detenido de los mismos.
Si damos credito a estas acusaciones, oficialmente formu-
ladas, debemos convenir en que el Presidente era hombre licen-
cioso, jugador, arbitrario, cruel sin necesidad, nepotista y concu-
sionario. Hombre que no miraba dificultades cuando queria
imponer su voluntad o cuando perseguia provecho para si o para
los suyos. En sus manos estuvieron los destinos del pais y no supo
ni pudo conservarlos para la posteridad. Por su manifiesta in-
capacidad administrative comprometi6 el porvenir y di6 pie a
los mis series problems sociales que ha confrontado y que con-
frontard la isla. Don Antonio Ossorio es el padre de la dualidad
social y 6tnica en que aquella se ha repartido y el causante de la
languidez y el abatimiento con que se ha desarrollado la nacio-
nalidad dominicana. A la desastrosa y tirinica administraci6n
de Ossorio debemos nosotros, los dominicanos, muchos de nuestros
vicios y casi todas nuestras deficiencies de conjunto.
Los pobladores del norte y del oeste fueron perseguidos
y condenados por haber "tratado y contratado con ingleses y
franceses". Algunos meses despu6s de haber Ossorio iniciado
su gobierno habia en la isla casi doscientos hombres condenados
y los mis en rebeldia, es decir, alzados. La isla se encontraba
turbada por un malestar intense, cuyas proporciones aumentaban
en raz6n de las actividades desarrolladas por el Presidente, y a
tal punto se complic6 la situaci6n, que el mismo Ossorio, despu6s
de consultarlo con el Arzobispo, resolvi6 pregonar el perd6n gene-
ral de los condenados con tal que 6stos levantaran, a su costa,
dos fortalezas en el interior de la isla, para defense de la colo-
nia. 27

26 Archivo General de la Naci6n, Colecci6n Lugo, Libreta No. 44. En 1944 fueron
publicados en el "Boletin del Archivo General de la Naci6n", No. 36-37.
27 VWanse los documents que copia fray CIPRIANO DE UTRERA, Santo Domingo. dilu-
cidaciones histdricas, Tomo I, pp. 227-228.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


El Prelado comprendi6 a tiempo, y a tiempo lo sefial6,
el dnico remedio verdaderamente capaz de resolver el problema
de los rescates. Hombre de procedimientos suaves y de menta-
lidad abierta, se di6 cuenta de que la causa del mal era de orden
econ6mico y de que s6lo atacindola de frente y por la misma raiz
podia extinguirse esa causa. Desde el 20 de noviembre del 1601,
habl6 claramente al Monarca, su amigo y discipulo, con motive
de los rescates: "El segundo remedio es conceder V. M. a los
puertos de aquella banda (los del norte de la Espafiola) el co-
mercio libre como lo tienen en San Lfcar y en Canaria las na-
ciones extranjeras: esto era lo mis facil, aunque es muy desa-
brido para dos mercaderes de Sevilla, que son solos los que de
toda ella cargan para esta isla, y otras veces que se ha tratado
desto hicieron que el consulado de Sevilla lo contradijese, y
prevaleci6 el interns de dos hombres contra el bien del rey-
no". 28
Por estas expresiones se ve sin dificultad cuales fueron
los intereses que precipitaron la destrucci6n de las poblaciones
y la ruina de la colonia: intereses materials, incomprensivos
e implacables, como siempre. Era natural que los comerciantes
beneficiados por el monopolio de las transacciones de la isla se
esforzaran en impedir la apertura de los puertos del norte y
del oeste al comercio extranjero y que, por el contrario, carga-
ran la mano en el empleo de los medios dristicos usados por el
gobernador para terminar el trifico prohibido. 29
Parece que la proposici6n del Arzobispo habia sido so-
metida en veces anteriores y desechada por gestiones de los
comerciantes de Sevilla que con tanta singularidad sefiala la
carta que en noviembre 20 del 1601 dirigi6 al Rey el Prelado.

28 Documents antiguos, publicados por EMILtANO TEJERA, "La Cuna de America", terce-
ra 4poca, afo 1915, No. 20.
29 En los documents copiados parcialmente por don AMgRICO LUco se contiene la
siguiente apuntaci6n de su pufio y letra: "Otros Items dicen que ha grangeado indebida-
mente (el Gobernador Ossorio) en el comercio, enviando cueros y otros frutos con Ger6-
nimo De Valdez en navios que volvieron cargados de mercancias". Esta nota figure inter-
calada en los Capitulos de Sepero y Xuara, Archivo General de la Naci6n, Colecci6n Lugo,
Libreta No. 44.
VWase, ademis, C. H. HARING, ob. cit. pp. 171-9.








MANUEL ARTURO PE&A BATLLE


Es possible tambi6n que esos mismos dos hombres de Sevilla
que pudieron, al fin, imponer su interns al del Reino, percatados
de la preeminencia de que gozaba el Arzobispo en la Corte y de
la estimaci6n personal que le profesaba Felipe III, consideraran
de possible realizaci6n las indicaciones del religioso y trataran,
por lo tanto, de anteponerse a sus diligencias. A todas estas
conjeturas dan lugar las escuetas y precisas expresiones de fray
Agustin Ddvila y Padilla, el ilustre mejicano que debia sernos
mejor conocido y mas querido a nosotros los dominicanos, aun-
que s6lo fuera por el mal que se empefi6 en evitar. 30
Para completar el cuadro de las conjeturas, apuntamos
a.gunos informes sobre lo que era entonces el Gobierno de
Espafia. El siguiente pArrafo de don Apolinar Tejera es precise
sobre el particular: "Felipe III el Piadoso, monarca bajo cuyo
reinado se destruyeron las poblaciones de la banda del Norte,
era un monarca de excelente indole, pero muy inepto y santu-
rr6n que le entreg6 la direcci6n de los negocios pdblicos a favo-
ritos corrompidos y codiciosisimos como el duque de Lerma, el
de Uceda, su desnaturalizado hijo y el marquis de Siete Igle-
sias, de modo que rein6 sin haber gobernado". 31
A mediados del 1603 la colonia afrontaba una situaci6n
de grandisima anormalidad. El mismo Arzobispo la describe,
muy alarmado, en carta que dirigi6 al Rey el 25 de octubre de
aquel afio: "En esta tierra, decia, ay cassi doscientos hombres
condenados y los mas en reveldia por haber tratado y contrata-
do con yngleses y franceses, y el president don Antonio Osso-
rio, doli6ndose de los dafios que aquella gente hacia y puede
hacer, me comunic6 si seria bien perdonarlos en nombre de V.
M. con que hiciesen dos fortalezas para defense desta ysla;
a mi me pareci6 mui bien... el Presidente trata de rrebocar el
perd6n que ya estaba pregonado, y los mas de los perdonados
avian dado fiansas de acudir con lo que a cada uno avia cavido,

30 Fray CIPRIANO DE UTRERA, Universidadea etc. p. 79.
31 APOLINAR TEJERA. Reparos Criticos al Bosquejo Histdrico de don Casimiro N. de Moya.
"La Cuna de America", Tercera 6poca, aiio IV, 1915. No. 19. Ndm. 3o. de mayo. Vease,
ademas, GREGORIO MARAR6N, El Conde Duque de Olivares, Espasa-Calpe, Buenos Aires,
Argentina. Capitulos III, IV y VII.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


cuando se le mandase para hacer las dos fortalezas. Yo le escri-
vi al Presidente quan mal parecia esto y lo dilat6 por un mes,
y habia cuatro dias que sin haberme hablado una palabra, se
rreboc6 el perd6n. Dice que algunos no cumplieron lo que havian
de hazer, pero esto no es culpa de los que cumplieron lo que
devian, y lo que menos importaba era hazer dos fuerzas en ysla
donde ay ochenta y cinco puertos, y lo que mas se avia de esti-
mar era reducir aquella gente perdida, que si agora se juntase,
puede saquear esta pobre ciudad, y siempre que quiera. Yo
soy el procurador de los pobres, pues quiere Dios que sea pastor,
y asi suplico a V. M. se sirba de que se ayan por perdonados
los que constare aver dado fianzas, y no haver faltado a lo que
se les pidi6, y con esto se cumple la palabra dada en material
grave y en nombre de V. M." 32
El perd6n pregonado, representaba una atinada media
political que por si sola hubiera bastado a solucionar el conflict
pendiente. Los Animos se apaciguaron, aprestAndose los rebel-
des a cumplir las condiciones que se les tenian impuestas de
contribuir a la erecci6n de dos fortalezas en las regions afec-
tadas por el movimiento. Las cosas no hubieran pasado de ahi
seguramente, y el Arzobispo hubiera logrado, al fin, un termino
de acercamiento entire el Presidente y los rebeldes que sin duda
pudo concretarse en un acuerdo politico de incalculable trascen-
dencia para el porvenir de esta desventurada tierra primogenita.
Los acontecimientos no se sucedieron, sin embargo, den-
tro de la 16gica que quiso imprimirle el religioso, sino impulsados
por el Gobernador hacia la inc6gnita de lo absurdo y de lo ines-
perado.
El perd6n que en nombre del Rey se habia ofrecido a los
habitantes castigados se revoc6 sin contemplaciones a espaldas

32 Fray CIPRIANO DE UTRERA, Santo Domingo, Dilucidaciones histdricas, tomo I, pp. 227-
28, Santo Domingo, 1927. En contraposici6n con esta carta transcribimos de los Capitulos
de Sepero y Xuara, los prrrafos siguientes: "78 v. Yten Procediendo el audiencia y otros
jueces contra los culpados en rescates quando el dho Presste. entro aservir su Placa...
a los facinerosos y mares delinquents en este servicio Perdono las penas en que avian
yncurrido con que se obligasen aguardar la costa y defender que no ubiesen rresgates en
ella q. fue como darles salvo conduct para que los hiciesen mayores e hicieron y muy
grandes y atroces delitos..."








MANUEL ARTURO PErIA BATLLE


del Arzobispo quien ni siquiera fue consultado sobre el parti-
cular. Esta media, tan impolitica, agrav6 la situaci6n y planted
el dilema definitive que no iba a ser resuelto ya sino por la fuer-
za, a hierro y fuego, como plugo al cruel y atrabiliario Presiden-
te don Antonio Ossorio.
La orden de despoblar la banda del norte provoc6 un
verdadero estado de revoluci6n en la colonia. Seg6n veremos
mis adelante, todos los hombres sensatos del pais se opusieron
a la ejecuci6n de la brutal media y las instituciones se movie-
ron active y en6rgicamente para obtener su anulaci6n o su re-
vocaci6n.
En este camino se distingui6, desde el primer moment,
Fray Agustin Divila y Padilla, quien, por otra parte, muri6
antes de que los documents reales arribaran a playas domini-
canas y se convirtiera en realidad lo que hasta entonces habia
sido mero proyecto del Gobernador y aspiraci6n remota de quie-
nes s61o miraban el problema desde el angulo de sus personales
conveniencias.
Parece ser que entire el Presidente y el Arzobispo se
entabl6 una lucha formal alrededor de los proyectos drasticos
del primero y que esa lucha contribuy6 poderosamente a preci-
pitar la muerte del Arzobispo. Los historiadores se refieren en
terminos bastante vagos a esta enemistad, pero los documen-
tos que hemos venido citando en el cuerpo de este ensayo nos
darn luz sobre acontecimiento tan important. 83 No hay
duda sobre el hecho de que Ossorio tiraniz6 con crueldad al
eclesiastico, lo vej6 y lo someti6 a pruebas que no pudo resistir
su temperament sensible y dignisimo. No es aventurado afir-
mar que el Presidente, a este respect, sigui6 un plan, siste-
mdtico y gradual, encaminado a eliminar al hombre que con
mejores probabilidades podia frustrar sus prop6sitos. Si esta
presunci6n es exacta, debemos convenir en que Ossorio actu6
con suerte, porque la muerte del Arzobispo y la Ilegada de los
documents regios se produjeron con asombrosa coincidencia.

33 Fray CIPRIANO DE UTRERA, en el dltimo pArrafo del Cap. V p. 83, de su ya citada
obra Universidades etc. alude a esta situaci6n en terminos de tal vaguedad que a nosotros
nos ha sido impossible captar el sentido del parrafo.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


Los primeros cargos que formula el Licenciado Manso
de Contreras contra la tirania de Ossorio, fueron los siguientes:

"Lo primero que aviendose hallado fixado en la plaza de aquella ciu-
dad un libelo infamatorio sobre la muerte del Arzobispo y leyendole
publicamente Bernardino Adarzo Santander criado y escribiente del
dho Presidente y presole el Licendo Manso por esto, sin su orden ni la
del Audiencia le mando soltar, diziendo muy enojado y colerico que ni
sobre muerte se avia de prender a criado suyo sin comunicarselo".
MAs adelante se expres6 de esta guisa:
"...su entrafiable odio nacido de aver yo hecho justicia en algunos
p'eytos y particularmente en dos en que era interesada dofia Leonor
Maria su mujer en el uno di por libre a un hernando bueno de mas de
seys mill ds. que por parte della y otros se le pedian..."
"Estoy cierto que no an de bastar diligencias humans a hablandar
su dureza y pasi6n como se hecho d" ver en la que tuvo con el Arzobis-
po y doctor Mosquecho q. por no parecer que yo la tengo no digo a lo
que Ileg6 la suya...."
En los Capitulos de Sepero y Xuara, se encuentran, en
primer lugar, estas acusaciones:

"Ytem en que aviendose fixado en la plaja desta ciudad un libelo infa-
matorio contra los de la Audienzia sobre la muerte del arqobispo Don
fray Agustin de Avila y hallado el dho licenciado a muchos que le esta-
van leyendo..."

Esta dramitica rivalidad entire los dos hombres mas im-
portantes de la colonia es la que define todo este period anterior
a la llegada y a la ejecuci6n de la orden de Valladolid. El Arzo-
bispo encabez6 y adelant6 la que iba a ser formal oposici6n con-
tra la letra y el espiritu del real document, pero no tuvo
oportunidad ni de conocer el dicho document ni de presenciar
la manera precipitada, inconsulta y cruel de que se vali6 Osso-
rio para darle una ejecuci6n que tal vez no esperaron ni creyeron
possible los mismos autores del mandate.
Fueron tiempos de hierro los que transcurrieron bajo el
gobierno de Ossorio. El Presidente no era hombre que toleraba
acci6n alguna contra sus prop6sitos y ninguno mantuvo con
mayor insistencia que el de acabar con el comercio prohibido
por la via de la fuerza y de la violencia. Ante esta actitud ad-
ministrativa del Presidente no podian mantenerse vivas las
inspiradas intenciones del Arzobispo, empefiado en emplear








MANUEL ARTURO PEiVA BATLLE


medios suaves y racionales para obtener el mismo fin que perse-
guia Ossorio.
El hecho de que la Real Orden que dispuso la despoblaci6n
viniera dirigida por igual a Ossorio y a DAvila era un indicio
cierto de que hasta el moment de la expedici6n del document
privaron en el animo del Monarca las antag6nicas razones del
President y del Obispo. Esa circunstancia es indicio, asi mis-
mo, de que la actitud del eclesiastico habia sido hasta entonces
el mayor inconvenient encontrado por el gobernador en el ca-
mino de los remedies que trataba de imponer al mal de los res-
cates.
De no haber fallecido tan prematuramente fray Agustin
D~vila y Padilla, de seguro que el process de la despoblaci6n no
habria seguido la desastrosa trayectoria que le impuso la om-
nimoda voluntad del Presidente e incluso la ejecuci6n de la real
media no habria trascendido con tanta facilidad al terreno de
los hechos cumplidos. De esta circunstancia estuvo convencido
Antonio Ossorio y por eso hizo cuanto estuvo al alcance de su
mano para precipitar la muerte de su anico rival temible. iEs
tierra malaventurada 6sta que sirvi6 de regazo al esfuerzo pro-
digioso de conquistar y colonizar las Am6ricas!

V
Cuando fray Agustin escribi6 su triste carta a Felipe III,
ya estaba suscrita de la real mano la c6dula del 6 de agosto del
1603 que orden6 la destrucci6n de las tres poblaciones mariti-
mas de la banda del norte. Antes de que el regio document
arribara a playas dominicanas, habia muerto, el 26 de junior
del 1604, el Arzobispo bienamado. Ni siquiera esta circunstancia
detuvo los impetus del Presidente, quien no podia proceder por
si solo a la ejecuci6n de la orden, ya que 6sta estuvo encaminada
al celo de entrambos funcionarios: "la justicia vino mezclada
con la misericordia, 6sta falt6 porque antes de su recibo, (el de
la c6dula) habia fallecido el Arzobispo". 34


34 MORELL DE SANTA CRUZ. ob. cit. p. 184.








HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


La orden de destrucci6n estuvo dirigida por igual al
President y al Arzobispo, lo que nos induce a pensar que se
buscaba con esta confrontaci6n de voluntades el equilibrio de
una acci6n moderada y razonable que supiera detenerse ante
dificultades series y que tuviera muy present las necesidades
y los intereses de quienes iban a soportar las consecuencias de
la dura media. Esta ponderaci6n fu6 la que falt6 en todo el
desastrado process que dirigi6 Ossorio.
Muerto el Prelado, al Presidente no le era permitida otra
actitud que suspender la orden de destrucci6n y pedir nuevas
recomendaciones al Monarca. Ese era, por lo menos, el camino
que aconsejaban la prudencia y la discreci6n a un buen gober-
nante, segin lo nota Morell de Santa Cruz. La novedad de la
muerte del Arzobispo, dice 6ste, "parece que pedia la suspension,
interin que el Principe consultado sobre ella, resolvia lo que mis
fuese de su agrado". El Presidente, a cuyo finico arbitrio qued6
sujeta la material, procedi6, sin embargo, "por si solo a provi-
denciar sobre la despoblaci6n de las tres villas mencionadas;
y para mis acreditar su celo hacia el real servicio, se extendi6
a Monte Cristi, y a San Juan de la Maguana" 35
La actitud del Presidente se hace much mis significa-
tiva cuando se tiene en cuenta que la ejecuci6n de la Real Or-
den fechada en Valladolid, segfin lo dispuso esta de manera
expresa, debieron realizarla sobre el terreno, "el Oidor Manso
de Contreras, o el Lido. Marques Nufiez de Toledo, tambien oidor
de la Audiencia, y el escribano de CAmara Baltasar L6pez de Cas-
tro". El Presidente no s61o prescindi6 de estos funcionarios y
personajes para proceder en persona, y por si solo, a la devasta-
ci6n de media colonia, sino que alej6 de ella a Manso de Contre-
ras en el moment de la acci6n, bajo pretextos tan fdtiles como
especiosos.
Antes de entregarse a la ejecuci6n de los reales manda-
tos, el Presidente Ossorio quiso, sin embargo, conocer de los
Oidores de la Audiencia su opini6n sobre las dificultades de ca-
racter t6cnico-administrativo, que podia acarrear la muerte del


35 Id. id.









MANUEL ARTURO PEIA BATLLE


Arzobispo, ya que el cometido de la reducci6n de los pueblos le
habia sido confiado a uno y a otro funcionarios. El Presidente
procur6 y agenci6 el consentimiento de los Oidores para proce-
der por si al cumplimiento de la destrucci6n y reducci6n orde-
nadas desde Valladolid.
Estas gestiones del ferreo gobernante encontraron la
oposici6n decidida del Oidor Alonso Manso de Contreras, quien
di6 parecer en contra de los prop6sitos del Presidente y lo ad-
virti6 de que si procedia por su solo arbitrio en la material de
la despoblaci6n pugnaba contra el tenor de la cedula recibida.
Por su parte los demis Oidores, si se creen los Capitulos
de Sepero y Xuara, se negaron a respaldar al Presidente, adu-
ciendo que la muerte reciente del Arzobispo reclamaba una nue-
va consult al Principe sobre la material de la c6dula. 36
El Licenciado Manso de Contreras, muerto el Arzobispo,
se hizo la cabeza visible de la protest contra la despoblaci6n,
acarredndole esta actitud graves disgustos y desazones, pero,
a fin de cuentas, parece ser que sus actividades promovieron la
caida de Ossorio, aunque no fueron bastantes a frustrar sus
prop6sitos.
Los siguientes' prrafos de las recusaciones producidas
contra el Presidente por el Oidor Manso arrojan buena luz sobre
este moment:

"Iten que aviendo su Mgd. cometido la rreducci6n de los pueblos, v
medios suaves que para ello se avian de elegir al Presidente y Arzobispo
y siendo ya muerto cuando llego la cedula el dho Presidente trato con el
dho licenciado y demis oydores de resolver las cosas en ello contenidas
solo y q. para ello le dieran parecer en que fue contrario el dho licenciado
como parecera de los autos".
"Iten q. auiendose cometido al dho Licendo por su Magd la execuciin
de los medios y formas de la resoluci6n que se tomase en las dhas rredu-
clones y respondido que estaua presto de yr a ello a un auto que se le noti-
fico para ello proveyo otro el dho Presidente en que le ordenaua de que-
darse por yr a hazerlas el dho president, y por dezirle el dho licenciado
Manso con la moderation y el respeto devido que le agraviava y que ad-
virtiese que no se guardava en esto el tenor de la cedula"...

36 Fray CIPRIANO DE UTRERA, en la p. 83 de su obra Universidades etc. dice lo siguiente:
"La raiz de esta desavenencia no estaba justamente en la p6rdida de la rentilla, sino en
los enojosos pleitos de competencia entire ambas potestades, fuego que atizaba sin embozo
el Oidor Marcos Nufiez de Toledo, cuya ojeriza al Prelado nos la dan a conocer las cartas
de 6ste al Rey".






1i








HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


Ossorio era un enemigo peligroso. No perdonaba nunca
y su tenacidad no conocia limits. Movi6 todos los resorts de
la vida colonial y se hizo duefio absolute de todos ellos, emplcan-
do, casi siempre, medios indignos para llegar a sus fines:

"Basta saber que tengo cartas donde me avisan en breves dias se vendra
todo a acabar y a quedar aquella tierra y ganados marrones para los negros
alzados y flamencos que nunca faltan. Todo esto es verdad e yo me hago
duefio dello, y si se faltare alguna cosa en contrario no quiero pagar menos
que con la honra y cabeza, y no impiden a esto negociaciones ni cartas de
conventos ni frayles en particular ni de otras personas abonando los servi-
cios y proceder del Presidente porque nnos pretenden dignidades mediante
sus relaciones otros estin oprimidos y sin libertad pues quitindosela i las
ordenes de san francisco y Santo Domingo hyzo elegir los provinciales a
su devocion, siendo tal el uno dellos que se entendio saliera del capitulo
de la election sin habito segun sus culpas, de que se tuvo particular noticia
en el Audiencia. Finalmente oy no tiene hombre honrra, quietud ni gusto
en aquella ysla sino es el que adula al president y dize hazafias y prohezas
de su mal govierno..."

Por estas noticias se ve que no era cosa fAcil ni c6moda
enfrentarse al Presidente ni laborar contra sus fines adminis-
trativos. Semejante actitud implicaba riesgos de muerte, y
cuando no, el disgusto de una vida azarosa y Ilena de dificul-
tades. El Oidor Manso fu6 victim de los procedimientos de
Ossorio y en mis de una ocasi6n se vi6 en el caso de abandonar
la ciudad y ocultarse, unas veces en Haina, otras en Higiiey. 37
Fu6 acusado de negligente en el cumplimiento de sus deberes
por el Gobernador, y por filtimo, bajo el pretexto de un encargo
fftil, se vi6 extrafiado del pais por mis de un afio.
La caracterizaci6n de los sistemas de gobierno emplea-
dos por Ossorio, mediante los cuales pudo cumplir las 6rdenes
de despoblar, nos la ofrecen, con gran fidelidad, los siguientes
pArrafos de Sepero y Xuara:

"Con solo su acuerdo y el de ningun oydor (que eran de parecer, ha-
biendo muerto pocos dias hacia el Arzobispo, de que consultara a S. M.)
...resolvio las dhas reduciones....
"Iten que aviendosele representado por parte del cavildo desta ciudad
y de los demas de la ysla los ynconvenientes y dafios de la celeridad en la
dha despoblaci6n y rreduciones y deviendo advertir en ellas y comunicarlo

37 Archivo General de la Naci6n, Co'ecci6n Lrgo. Libreta No. 44.








MANUEL ARTURO PEiA BATLLE


con personas de letras o de muy grande experiencia pues el dho Presidente
no la a tenido de las cosas de las Yndias sino seguirse por solo su parecer
y guardar siquiera en esto el tenor de la dha rreal cedula no lo hizo, antes
prendio a los comisarios de los Pueblos por solo que muy comedidamente
pidieron copia de la comision de su Mgd. para despoblarlos e'hizo grandes
molestias a todos los que con la licencia de su experiencia en las cosas
desta ysla trataron de dar algunos memoriales y advertimientos para que
mejor se acertase en la ejecucion de lo que mandava su Mgd. por la rreal
cedula y a los del Cavildo desta ciudad decia muchas injuries que las diran
en particular los ts. como es public escrivio a su Mgd. que todos eran
unos Resgatadores y amigos de los ereges aviendo entire ellos inuchos cava-
Ileros lealisimos y limpios de vicios de rrescates y contra quien jamas se
a hecho process ni tenido ningun genero de sospecha, y viendo los dhos
cavildos que cualquiera contradiction o advertimiento que se presentava,
en estas materials, de despoblaciones o en otra qualquiera que no fuese del
gusto del dho Preste. no costava menos que la honrra y rriesgo de su bida
y hacienda todos procuravan su amistad y gracia sin entremeterse a volver
por el vien public, ni tratar dello y assi en lo interior jamas tubo...
S. M. aviso cierto de los ynconvenientes".

Queremos hacer notar que todavia no se habia llegado,
adn en presencia de todo cuanto tenemos dicho, al nervio de la
que fue gallarda protest dominicana contra las 6rdenes de des-
poblar el litoral norte de la isla. Esa protest se produjo con
intensidad creciente a media que avanzaba el Gobernador
Ossorio en su inconcebible plan de devastaci6n.
Hasta aqui hemos tratado de fijar las condiciones en que
iba a producirse esa protest y las circunstancias especialisi-
mas que concurrieron a magnificarla. Nuestro empefio se ha
dirigido a descubrir y hacer resaltar el ambiente de la protest
y los hombres que mis contribuyeron a encauzarla en el animo
general. TUngase en cuenta tambien que hasta ahora no se ha
dado un solo paso en la via de la devastaci6n y que, por lo
tanto, s6lo estamos en las visperas de los importantes sucesos
que iban a transformar de manera fundamental el process de
la constituci6n social de la isla.
Es muy de apreciarse la discreta actitud asumida por la
Real Audiencia, porque 6se era el poder institutional mas con-
notado de la colonia, despues del Gobernador. Frente al des-
acuerdo de los Oidores ningin otro Presidente que no fuera el
desmandado Antonio Ossorio hubiera intentado seguir adelante
en negocio tan delicado como el de la reducci6n y despoblaci6n
de las ciudades del norte.







HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


Esta circunstancia, es, ademis, un signo cierto del espi-
ritu administrative de la 6poca, el cual se sefiala, en cuanto a la
Espafiola respect, por una ausencia total del sentido de ]a
jerarquia y del reparto consciente y emulador de la responsabili-
dad gubernativa. El Presidente Ossorio era absolute, hubiera
podido decir, adelantAndose al Rey francs: "yo soy la colonia".
En efecto, la oposici6n constant y bravia que se hizo
a las 6rdenes de despoblaci6n recorri6 todos los resorts, com-
prendi6 todas las classes y se esparci6 por toda la organizaci6n
institutional de la colonia. Fu6 una protest uninime y sin
soluci6n de continuidad en la estructura social del pais: del
Arzobispo pas6 a la Audiencia, de 6sta a los Cabildos, de aqui a
las classes elevadas y de ella al pueblo; al sector que dirigi6 e
inspir6 Hernando Montero, el valiente y audaz guerrillero de
Guaba.
Tratamos de ahondar en el studio de este movimiento
hasta llegar a sus mismas entrafas, porque es incuestionable-
mente cierto que de ahi parte el period accidentado y fatal
que vamos a considerar como de preconstituci6n de la nacio-
nalidad dominicana. Estas actuaciones precipitadas de Ossorio
han tenido repercusi6n profunda en la sociologia dominicana, a
trav6s de la cual han venido reproduciendose en una series de
ondas misteriosas para imprimirle sentido y orientarla hacia
lo que es hoy y probablemente hacia lo que serA mafiana.
Nuestra economic, nuestra conformaci6n 6tnica, nues-
tros sentimientos colectivos, nuestra geografia y nuestra his-
toria vital estin estrechamente ligadas al process de devasta-
ci6n cumplido por Ossorio durante los afios de 1605 y 1606.
No queremos, sin embargo, avanzar mis en este studio,
sin precisar antes el objeto de la cdula del 6 de agosto del 1603
y determinar sus alcances, porque creemos que Ossorio cumpli6
sus designios a6n contra la letra y el espiritu de la cedula y de
la misma voluntad del Rey.
Cual era el fin escueto de la real providencia?

"Se ha presentado por muy convenient que estan en los puertos de
Puerto Plata, Bayaji y La Yaguana, que son en la banda del norte de esa
isla, y estin muy distantes y apartados de la ciudad de Santo Domingo,








MANUEL ARTURO PEIRA BATLLE


donde reside esa Audiencia, y esti la mayor poblaz6n de esa isla, a los
cuales acuden mas de ordinario los enemigos a hacer rescates, donde son
acojidos y proveidos de lo que les falta por los vecinos de dichos lugares,
y tienen su almagecen, se muden de donde ahora estin poblados, a la
tierra adentro en contorno de esta ciudad de Santo Domingo a cinco, seis
y ocho leguas, reduci6ndolos a dos poblaciones buenas en parties c6modas
y abundantes de pastos para sus ganados y labores etc. y se seguirin
muchos beneficios de la mudanza de los susodichos pueblos, porque
haciindose las poblaciones en la parte susodioha, estara toda la fuerza
de la isla junta para las ocasiones que se ofrecieren, y se aseguran
de los negros simarrones, y el trato y comercio crecerian enviando sus
frutos a Espafia, entrando y saliendo todo por el puerto de Santo Domingo,
y se beneficiarin las mismas, e iri en aumento la poblaci6n".

Se orden6, friamente y sin calcular las consecuencias, la
mudanza de tres poblaciones de primera clase, de larga tradi-
ci6n y de inigualable posici6n estrat6gica, para establecerlas
o tratar de ello, en los contornos de la ciudad de Santo Domingo,
en donde-por mas de trescientos afios-no ban hecho otra cosa
que vegetar dentro de una humilde condici6n de poblaciones de
iltimo orden.
Puerto Plata, Bayaji y La Yaguana, eran los centros ma-
ritimos mis importantes de la Espafiola despu6s de la Capital;
eran, sin dispute, las extremidades de la colonia, las antesalas
que con tanto cuidado como genio abri6 el Comendador de La-
res, el magnifico Nicolas de Ovando, al centro del pais. Ninguna
otra ciudad fu6 fundada en la isla Espafiola con mejor ni mis
acertada vision colonizadora que estos tres nicleos de poblaci6n
tan ligera y criminalmente destruidos en 1605, a los cien afios
justos de haberse establecido, y tal vez cuando mis dtilmente
cumplian los fines con que surgieron de la mente de su ilustre
fundador.
En contraposici6n con la labor destructive de Ossorio en
1605, vamos a estudiar la vidente labor constructive de Ovando
en 1505.
La ciudad de Puerto Plata fu6 fundada por el Comenda-
dor de Lares en 1505, despu6s de pedir anuencia al Rey, quien,
acogiendo las miras del gobernador concedi6 el permiso en esta
forma: "A lo que desys que sera provechoso asy para los mys
reynos como para los vezinos desa ysla que el Puerto de Plata
se siga e ally vayan navyos a descargar como van al de Santo









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


Domingo, pues a vos paresce ser provechoso, hagase de aqui
adelante e hacedlo asy publicar para que venga a noticias de
todos, e hazed que se Aderecen los caminos e cosas que para la
contrataci6n del dicho puerto sean menester, pues los vezinos
desa ysla los quieren aderecar". 38
Ovando advirti6 con gran oportunidad la conveniencia
que habia en habilitar el Puerto de Plata de Col6n al arribo de
buques y navios procedentes de Europa. Con ello trat6, por su-
puesto, de suplir el abandon de la Isabela y de recuperar,
para el desenvolvimiento de la colonia, su litoral atlAntico, pre-
termitido en mal hora, segun un joven pensador dominicano,
como sede y eje de la colonizaci6n de la isla. S9
En los mismos tiempos de la despoblaci6n se recomenda-
ban con insistencia las condiciones del Puerto de Plata y se le
miraba como punto de primera necesidad para el contact de la
colonia con el extranjero, sobre todo con la Metr6poli. 40
Con la misma inspiraci6n colonizadora fund el Comen-
dador a Puerto Real o Bayaji en 1504, junto al magnifico puer-
to que Ileva el nombre de Fort Libert6, en la vecina Repdblica
de Haiti. Esta poblaci6n sefiore6 la region de Bayaji que se
extendia por las que hoy son llanuras de Dajab6n, en la Repi-
blica Dominicana y de Cap Haitien, en la de Haiti. La impor-
tancia de esta poblaci6n durante los cien ailos de su ascenden-
cia espafiola, y mAs tarde, mientras estuvo bajo la colonizaci6n
de Francia, fue extraordinaria; sobre todo a trav6s de la domi-
naci6n francesa. 41
En el mismo afio y bajo el mismo impulse que Ilevara su
plant a Puerto Plata y a Bayaja, lleg6 frey NicolAs de Ovando
a las semi-Aridas regions de La Yaguana para fundar a Santa

38 Coleccidn de documentos ineditos, tomo V, p. 110, 1899 (citado por UTRERA en Santo
Domingo, Dilucidaciones... ob. cit. tomo I, p. 382).
39 GUIpo DESPRADEL BA7TSTA, Las races de nsestro espiritu, folleto, 1936.
40 Protest del Cabildo de Santo Domingo, ya citada. Sobre la significaci6n y la his-
toria del poblado mismo de Puerto Plata, v6ase el Capitulo intitulado Puerto Plata, de la
obra de UTRERA, Santo Domingo, Dilucidaciones..., tomo I, pp. 382 a 386.
41 MOREAU DE SAINT MAEY, Description topographique, phisique, civil, politique et his-
torique de la parties franchise de I'isle Saint Domingue etc., tomo II, pp. 443 y ss. A
Philadelphie, 1798.









MANUEL ARTURO PE9A BATLLE


Maria de la Vera Paz, en las inmediaciones del amplio y c6modo
puerto que es hoy el de Leogane, en la Repdblica de Haiti.
A pesar de su sonoro nombre espafiol, la poblaci6n no
prosper sino con el de La Yaguana que era el que daban los
indigenas a toda la porci6n del reino de Jaragua que se denomi-
na en Haiti la plaine de Cul-de-Sac. Mas tarde los colonos fran-
ceses convirtieron al Yaguana de los indios en el Leogane de
ahora. 42
Debe notarse la circunstancia de que con la fundaci6n de
estas tres poblaciones y la de Santa Maria del Puerto, hoy Port-
au-Prince, Ovando habilit6 y adscribi6 a su sistema de coloni-
zaci6n las entradas mas importantes del litoral atlAntico de la
isla.
Con la erecci6n de estas cuatro villas; la de Salvatierra
de la Sabana (hoy Los Cayos), la de Villanueva de JAquimo, (hoy
Jacmel), la de Lares de Guaba (hoy Hinche, seg6n unos, Gros
Morne, segdn otros) la de San Juan de la Maguana y la de Azua
de Compostela, complete y afianz6 el Comendador de Lares la
conquista del reino de Jaragua, en la cual hizo, como sabemos,
derroche de ferocidad. Toda esta labor estuvo terminada en
1505. 43
A la primera ojeada se observa que el levantamiento si-
multaneo de todos estos centros de vida urbana espafiola estuvo
presidido por un plan organico de colonizaci6n que constitute,
sin dispute, un legitimo timbre de gloria para el sombrio don
Nicolas de Ovando y sus colaboradores inmediatos, Diego Velaz-
quez y Rodrigo Mexia.
Ovando trat6 por todos los medios de terminar la con-
quista de la isla y no tan s6lo eso, puesto que sabia que con ello
no realizaba obra definitive, sino que trat6 tambi6n, mediante
la ejecuci6n de un plan adecuado, de afincar en la integral exten-
si6n de la isla conquistada el espiritu de la colonizaci6n espafiola.
iC6mo y cuando iba 61 a pensar que cien afios mis tarde

42 MOREAU DE SAINT MERY, ob. cit. tomo II, p. 443.
43 BARTOLOM9 DE LAS CASAS, Historia de las Indias, tomo II, p. 169. Edici6n Aguilar,
Madrid. 1927.








HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


uno de sus sucesores en el gobierno de la colonia se encargaria de
destruir-a sangre y cuchillo, segin fu6 creada-la vidente obra
del 1505!
Nosotros no podemos conformarnos con la explicaci6n pro-
videncialista que quiso dar a esta coincidencia don Emiliano Te-
jera. 44 No podemos mirar en esta divergencia de programs sino
los efectos de la decadencia que en el lapso transcurrido entire
Ovando y Ossorio, sufri6, en todas sus manifestaciones, el genio
espafiol. Ovando trasudaba en la Colonia el impulse creador, el
espiritu de aventura que distingue a la Espafia de Fernando el
Cat6lico; Ovando es precursor de la Espaia gigantesca de Carlos
V. En cambio Ossorio vivia el espiritu caedizo y vacilante de la
Espafia agotada de Felipe III. 45
S6lo asi puede explicarse el inconcebible fen6meno econ6-
mico y social de que, para reprimir efectos mIs o menos acciden-
tales, situaciones de orden e importancia puramente secundarios,
como eran los que se derivaban del comercio int6rlope, se recu-
rriera al desdichado expediente de destruir la base misma, el
fundamento de la colonizaci6n mantenida durante cien aios: se
destruyeron literalmente la riqueza y la poblaci6n de muchisimo
mis de medio pais; quedando, como es natural, en el otro medio,
s6lo un d6bil reflejo de lo que el conjunto hubiera llegado a ser
por la via de un desarrollo normal. Esta formidable amputaci6n
en edad tan temprana produciria, necesariamente, series conse-
cuencias en la salud y en el desenvolvimiento del pais. La vida
colectiva dominicana seria, de ahi en adelante y hasta cierto
punto, un caso de patologia social.
Seg6n veremos luego, la destrucci6n y despoblaci6n orde-
nadas por la real cedula de Valladolid se extendieron a otras pobla-
ciones y regions que no fueron las que taxativamente sefial6 el
regio document. En conjunto, la devastaci6n realizada por Os-
sorio se generalize por toda la extension que a su vez abarc6 y
comprendi6 el plan de colonizaci6n ejecutado por frey NicolAs

44 Documentos antiguos, "La Cuna de America", tercera Bpoca, afio III, No. 20, 30
de noviembre del 1913, nota 1.
45 MARANRN, ob. cit. cap. XV.










MANUEL ARTURO PENA BATLLE


de Ovando en 1505. Esta extension corresponde, en una gran
parte, al actual territorio de la Repiblica de Haiti.
Todas las fuerzas econ6micas, agricolas, sociales, political
y espirituales esparcidas en la vastedad de aquellos contornos se
quiso reunir y concentrar en dos poblaciones que por ninguna
raz6n podian suplir ni reasumir los destines de los pueblos des-
truidos ni representar el papel geogrifico e hist6rico de las
regions devastadas.
Por supuesto, que como era de todo punto impossible mu-
dar pueblos enteros, transplantar regions agricolas, trasmutar
tradici6n con cien afios de hondura, sentimientos familiares,
afectos locales, intereses creados en todos los 6rdenes de la ac-
ci6n humana, fu6 necesario destruir todo aquello, quemar,
arrasar, asesinar, para cumplir el simulacro de una reducci6n
a todas luces quim6rica e impossible.
Una vez mIs sacaron los espafioles verdadera la desola-
dora afirmaci6n de Montesquieu: "Por conservar la posesi6n
de America hizo Espafia lo que no hace el despotismo: destruir
a los habitantes". 46
Por el tenor de los documents comentados se ve que el

46 Del espiritu de las leyes. Trad. de D. Nicolas Estevanez, Garnier, Paris, sin fecha.
Priva en nuestro Animo dar a este ensayo un carActer puramente objetivo y no avanzar un
solo dato o una sola afirmaci6n que no e'ten ampliamente respaldados por alguna prueba
documental. Para percatarse del espiritu de los procedimientos empleados por Ossorio
en la ejecuci6n de la orden de despoblaci6n, nos remitimos a los process verbales levan-
tados por el mismo, segdn los public don Emi!iano Tejera durante los aoies 1913 y 19 4
en esta ciudad y a los siguientes parrnfos copiados en el Archivo de Indias por don
Americo Lugo y conservados en el Archive General de la Naci6n, Colecci6n Lugo, libreta
No. 44, publicados en el "Boletin del Archivo General de la Naci6n", No. 36-37, Pp.
857 y ss.

"Item que deviendo conforme a la dha rreal cedula hacer la reduction con gran suavidad
no la a tenido en ninguna cosa sino es crueldad y rigor nunca visto pues dentro de
veynte y quatro oras como yba llegando a cada unb de los dhos Pueblos mando a los
vecinos de ellos desembaracasen sus casas y no pudiendo hacer!o en tan breve termino
ni poner en cobro sus alajas y haciendas ni aver ninguna parte donde guardarlas
a el punto que aponas pasaron las dhas veynte y quatro oras mando poner fuego
y quemo todas las casas y lo que' en el'as avia y a los tristes y aflijidos vecinos sin
reparo para sol y aguas sin darles lugar a que se proveyesen de vastimentos con
gran falta y necesidad dellos y de rrequas y cavallos les obligo por alguaci-
les y ministros a ponerse en camino para los dhos nuevos Pueblos padeciendo muy
grandes trabajos perdidas y enfermedades que todos los mas se escusaran si el dho
Preste no apresurara tanto la dha rreducion....











HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA 39


Rey en su mesurada providencia orden6 la destrucci6n de tres
poblaciones litorales y que Ossorio, por su cuenta, arras6 seis
pueblos y otras extensas regions rurales, las cuales retornaron,
con la muerte de las fuerzas alli afincadas, a la condici6n de cosa
en abandon: res derelicta.


Item la dha aceleraci6n y priesa con que procedio a la dha despoblacion y a sacar
gaiados... sin darle lugar a sacar las haziendas fue causa que muchas se quemaran
que las mesmas casas e yglesias parroquiales conventos y ospitales aquien mando
poner fuego y que se perdiesen tan gruesas haziendas y mis de treynta y cinco
capcl:anias impuestas en ellas....
Item despoblo inconsideradamente el Pueblo de San Juan de la Maguana y snu
hatos y los de asua que estan en los terminos de Neyva y los de Santiago de los
Caval'eros que por todos eran mas de ciento beynte hatos de ganado bacuno de
adonde se traya a pesar a las carnicerias desta ciudad y la tenian muy bastecida
y sin ninguna necesidad de came y estando apartados de los puertos de la mar
a quince o veynte leguas, y siendo mas facil evitar los mercados que en ellos se
hiciesen que no en los hatos que quedaron en azua una, dos tres o quatro leguas de
la mar y los desta ciudad y Pueblos nuevos y los de las villas del zeybo Cotuy y
la vega que estan de la mar a cinco seis y hasta diez legua! y donde se a rrescatado
y puede rescatarse mis facilmente que en los hatos de Neyba, San Juan y Santia-
go... (con aver despoblado dhos hatos) acabo de rrematar la miseria desta ciud.
y la necesidad y hambre que padece que para encubrirlo a obligado a los duefios
de las monterias diesen care salada la mitad del afio que por ser de toros muy
grandes y de vacas viejas a avido muchas enfermedades y muertos que sean tenido
por pestilencia la deste afio particularmente, la de eclavos a cuya satisfacci6n esta
obligado el dho Presste.
Item que esta ciudad se a ido consumiendo que no pasan de trecientos (al margen
de otra letra dice: "mis de 600". Nota de Lugo) vecinos los que tiene y algunas
casas yermas y otras arruynadas que no ay quien las rrepare y muchos sitios vacios
donde se pudieron edificar casas para su conservaci6n y aumento desta ciud, y a
los dhos vecinos despoblados les apremiara el dho Presste o permnitiera a hacer ve-
cindad en el pueblo como lo pretendian y en tal caso que este puerto tubiera mayor
defense. Y estando a los ojos del dho Presste y audiencia los dhos vecinos ninguno
se atreviera a reyncidir a los dhos rresgates y a el que "dellos hacia ausencia y so
les diera licencia con limitaci6n. Y assi el dho Preste en esta consideration hecho
bando de que pudiese hacer vecindad en esta ciudad el que ipareciere y bisto que todos
los mas lo deseavan y compravan casas y tratavan de hacerlas revoco el dho bando
y hecho otro de que todos se fuesen a vivir ala dha nueva Poblaci6n, y en la eje-
cuci6n dello hico prisiones y muy grandes molestias sin consentir que los enfermos
se curasen de sus enfermedades ni los que tenian necesidad de rrepararse se de-
tubiesen... de que an rresultado tantas muertes y trabajos...
Item a sido tanto el rigor del dho Presste, en la ejecuci6n de las dhas despobla-
clones y su aceleraci6n y castigo por esto y otras causes y a!gunas muy leaves que
a horcado por si y por sus ministros a lo que es pdblico mas de setenta y tantos
y algunos sin confusion ni sustanciar la causa y otros sacandoles de las yglesias
contra la excesi6n y nulidades dellas y sin admitilles defense ni otorgalles re-
lacion y que con esto ha dejado muy gran lastima y sentimiento en toda la isla
y la gente della tan atemoricada que no savian agujero a donde meters, como
parecera de los process que V. S. deve mandar se exciban"...
Vease tambien, Documentos antiguos, "La Cuna de America", tercera epoca, afio III,
especialmente los process verbales relatives a la devastaci6n de Neiba.








MANUEL ARTURO PENA BATLLE


Este suceso tan sefialado en la historic y en la sociologia
de la isla no ha sido estudiado a6n con el detenimiento y la acu-
ciosidad que su misma significaci6n reclama.

VI
En la primera de sus inolvidables conferencias de Acci6n
Cultural, don Americo Lugo avanz6 este interesante dato rec-
tificativo: "Ambos historiadores (Del Monte y Tejada y Garcia)
dicen que los habitantes de Santo Domingo no se atrevieron a
suplicar de la 6rden de destrucci6n de los pueblos de la banda
del Norte y que no pensaron en resistir a la injusticia que se
cometia. Esto no es cierto. La protest hecha por el Cabildo
y Regimiento de la ciudad de Santo Domingo contra la real or-
den de destrucci6n, es una protest admirable y viril. Y hubo
tambien sublevaci6n, la sublevaci6n de Guaba, acaudillada por
Hernando de Montero, la cual oblig6 al Presidente Ossorio a tras-
ladarse al valle de Guaba para perseguir hasta el puerto de
Guanayves a los sublevados, los cuales se juntaron con los pirates
de los navios extranjeros y combatieron al Presidente con mu-
cha artilleria y mosqueteria. Hubo pues protest y sublevaci6n,
y esa protest y esa sublevaci6n son dominicanas". 47
El 26 de agosto del 1604, "estando en cavildo estraordi-
nario la justicia y regimiento" de la ciudad de Santo Domingo
acord6, entire otras cosas, que se informase al Rey de los "combi-
nientes y incombinientes que ay de mudar de los pueblos de la
tierra Dentro de donde estin y los medios que puede aber mas
aproposito para ebitar los rresgates y que de todo esto se llebe un
trasunto al senior president con una petici6n para que lo bea en
nombre de su Magd y haga lo que mas conbenga a su rreal
serbicio".
Para dar cumplimiento a esta disposici6n fueron designa-
dos comisarios el Alcalde don Francisco Pimentel y el Regidor
don Baltasar de Sepilveda, segfin consta en la certificaci6n que
el 28 de agosto del 1604 expidi6 el escribano Baltasar de Rivera
de los acuerdos tomados dos dias antes en el Cabildo extraordi-


47 "Bahoruco", Afio II, Nfim. 100, Santo Domingo, Julio 9, 1932.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


nario a que nos venimos refiriendo. 48 El Alcalde Pimentel y el
Regidor Sepdlveda llenaron dignamente su cometido al notifi-
car al Presidente Ossorio, a nombre del Cabildo de Santo Domin-
go y con destino al Rey, un extenso, documentado y valiente
memorial de protest contra la proyectada media de la reduc-
ci6n de las poblaciones del norte y de reparos a los medios de
que queria hacer uso el Presidente para dar cumplimiento a la
absurda orden del 6 de agosto del 1603.
El document contiene un acucioso studio de la situaci6n,
prevee con exactitud las consecuencias y los efectos desastrosos
que traeria la realizaci6n de la orden y suministra, con grandi-
sima discreci6n, medios mIs suaves y mas adecuados para ter-
minar el mal de los rescates.
El President Ossorio recibi6 el Memorial y se dign6 re-
plicarlo para que el Monarca y su Consejo tuvieran oportunidad
de contrastar las razones del Cabildo y las de 6l en contra y a
favor de la orden de despoblaci6n.
De mIs estA encarecer la importancia de la protest del
Cabildo de la ciudad de Santo Domingo y su significado en el
intense movimiento de reacci6n que en todos los ambitos de la
Colonia produjo la orden de reducir las poblaciones del norte.
El Memorial de protest sometido por la ciudad de Santo Do-
mingo resumi6 el fermento de disgusto que se levant6 en el

48 "En la Ciudad de Santo Domirgo de la Isla espafiola en veynte y seis de agosto de
mil y seiscientos y cuatro afios estando en cavildo estraordinario la justicia y regimto.
de ella entire otras cosas que trataron y acordaron estando en el dho. cavildo esta la si-
guiente: Pasese por la mayor part rregulados los botos del cavildo pasado y deste que
se ynforme al rrey y nro. senior de los conbinientes y inconbinientes que ay de mudar
de los pueblos de la tierra dentro de donde estin y los medios que pueden aber mis apro-
posito para ebitar los rresgEtes y que de today esto se Ilebe un trasunto al sefor president
con una petici6n para que lo bea en nombre de su Magd, y haga lo que mas conbenga
a su rreal serbicio y nombrase por comisarios al allde don Franco. Pimentel y a Baltasar
de Sepulveda a los cuales se les da poder y comision en fforma.-Segun consta y parece
todo lo que digo es del libro original de cavdo. en que se escriven los acuerdos del
que queda en mi poder a que me rrefiero y depedimto. de los dhos. comisarios y por man-
dato del cavildo just. y rregimto. di el preste. que es ffecho en veynte y ocho de agosto
de mill seyscientos y quatro afos. P. Baltasar de rribera So. de cavildo". Archivo Ge-
neral de la Naci6n, Coleeci6n Lugo, Libreta No. 44. El Memorial y los documents
con 1l re!acionados estan publicados en el "Boletin del Archivo General de la Naci6n".
No. 36-37, pp. 340 y as.









MANUEL ARTURO PERA BATLLE


pais contra el Gobernador Ossorio y la tirania ins6lita que sos-
tuvo este gobernante en La Espafiola.
Despues de las razones indestructibles que di6 el Cabildo
de ]a ciudad capital contra la despoblaci6n, no era possible hacer
nada nuevo dentro del palenque ideol6gico en que, hasta enton-
ces, se habia movido la protest. Si las documentadas conside-
raciones de los regidores no bastaron para convencer al Presi-
'nte de que debia, por lo menos, posponer sus prop6sitos hasta
que el Rey, consultado nuevamente sobre el asunto, volviera a
dar parecer al respect de las despoblaciones, no era possible es-
perar que, por los caminos de la persuasion, el Presidente recon-
siderara sus proyectos o se retractara de sus intenciones.
La levantada actitud del Cabildo, Justicia y Regimiento
de la ciudad de Santo Domingo llev6 a su mejor grado de expre-
si6n la protest civilista contra la absurda providencia que se
trataba de consumer. Hasta aqui se mantuvieron en agitado
movimiento, mAs o menos plat6nico, el disgusto y el dolor que
en toda la isla produjo el mandate real de destruir media colonia;
pero en lo adelante, a media que Ossorio convertia en realidad
sus proyectos, la fuerza trat6 de oponerse a la fuerza: la revo-
luci6n armada, el alzamiento repetido de los damnificados, man-
tendria la colonia en zozobra por espacio de casi dos aios.
La palabra paternal del Arzobispo Divila y Padilla, el
retraimiento de la Real Audiencia, los consejos y advertencias
del Oidor Manso de Contreras, la protest official y solemne del
Cabildo de Santo Domingo fueron creando, gradualmente, el
ambiente de una acci6n posterior que no por indtil fu6 menos
heroica: iel esfuerzo, iltimo y desesperado, de todo un pais
para evitar la ruina total, el desmembramiento que se presentia
ya cercano e irremediable!
Los hombres que concibieron y redactaron el Memorial
de protest del Cabildo de Santo Domingo vieron con grandisima
claridad y muy a fondo las consecuencias del desafuero de Os-
scrio; no se les escap6 un detalle ni perdieron de vista uno solo
de los Angulos del desastre. Bien podria decirse que su penetra-
ci6n fue prof6tica: trescientos alios de historic han confirmado









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


sus vaticinios con grandisima precision. Comprobemos un solo
pasaje del Memorial: "lo otro que quedando los pueblos mariti-
mos despoblados y siendo como son de tan buenos puertos y dis-
posici6n los ocuparan los enemigos para tratar de sus resgates
con mas seguridad y comodidad que lo hazen estandose siempre
en la mar y alli sin algun trabajo o riesgo tomaran los navios
que pasaren o arribaren de espaiioles a los dhos puertos espe-
cialmente al de Pto de Plata como se ve cada dia y al de la
Yaguana pues ninguno quedara por aquella vanda del norte
donde los dhos navios nros puedan Ilegar o de proposito o por
caso fortuito a remediarse para seguir su viaje sin que ayan
de dar forcosamente en manos de los enemigos o perderse".
Apenas veinticinco afios despu6s de los desmanes de los
afios 1605 y 1606 comenzaron a cumplirse las previsiones de
Pimentel y Sepfilveda con la ocupaci6n de La Tortuga y con su
acondicionamiento para fines ulteriores que irian realizAndose,
lentamente, contra los destinos hist6ricos integrales del pueblo
dominicano.
Puede tenerse, sin embargo, por una verdad bien esta-
blecida que el pueblo dominicano de 1605 y 1606 no fu6 indife
rented a la mutilaci6n de sus destinos, sino que, por el contrario,
tanto por los medios del civismo como por los medios de las ar-
mas, se manifest contra los enemigos de su grandeza, aperci-
bidndose sin dilaciones del significado que en el porvenir tendria
el 6xito de los planes del Presidente Ossorio.
Quien lea con alg6n cuidado el Memorial de protest del
Cabildo de Santo Domingo contra la Real Orden de Valladolid
encontrarA en sus pArrafos los impulses y el calor de una ver-
dadera conciencia dominicana, despierta y vigilante, ante lo que
iba a ser una calamidad national, propia, independiente de los
vinculos que pudieran ligar a la colonia con la Metr6poli. Las
razones fundamentals contenidas en el document municipal
s61o miran los intereses criollos, la economic criolla y el espi-
ritu criollo. Por primera vez, a instigaci6n del propio gobierno
espahiol, surgeon las conveniencias y las necesidades de los reg-
nicolas para cristalizarse en una acci6n puramente criolla contra
el gobierno metropolitan y su representante en la isla. La










MANUEL ARTURO PENA BATLLE


protest del Cabildo de Santo Domingo revel6 que durante los
cien afios transcurridos entire Ovando y Ossorio habia germina-
do en la isla la unidad de intereses, de sentimientos y de ideas
necesarias a toda conformaci6n social aut6noma. Esa unidad
habia cobrado su mejor caracterizaci6n alrededor del comercio
int6rlope, del trifico de contrabando, que era, sin duda, la re-
sultante de las necesidades y de las conveniencias de la poblaci6n
criolla contrapuestas a los sistemas de colonizaci6n y a las con-
veniencias political de Espafia.
N6tese que la misma providencia real del 1603 reconoce
que no habia sido possible terminar hasta entonces con el comer-
cio de contrabando, no obstante los prolongados esfuerzos que
con ese objeto se habian realizado. S6lo un remedio hubiera sido
verdaderamente eficaz contra el mal de los rescates, lo apunt6
el Arzobispo DAvila: "la creaci6n de uno o dos puertos libres en
los litorales del norte"; pero antes de aplicar este remedio que
hubiera sido el finico capaz de avenirse con la realidad econ6-
mica y social existente ya en la colonia, Espafia prefiri6 des-
truir la cosa: destruir los habitantes, como observa Montes-
quieu, destruir la riqueza, la economic y el espiritu que ella
misma habia creado...
Los fermentos que entonces segreg6 la conciencia domi-
nicana no serian solamente de caricter civilista. Cuando los
intereses y la economic imponen actitudes a los pueblos, 6stas
se manifiestan hasta los extremes, aunque se trate de socieda-
des incipientes como era la que entonces se emplazaba en La
Espafiola.
El movimiento contra las 6rdenes de destrucci6n se pro-
longaria hasta la alianza de los extranjeros herejes y los isle-
fios descontentos y tiranizados. Los pobladores de las bandas
del norte y del noroeste se levantaron en armas contra el go-
bierno de Ossorio y contra la autoridad metropolitan. En el
levantamiento, puramente dominicano, se usaron armas y re-
cursos suministrados por los franceses y holandeses que fre-
cuentaban los puertos del noroeste. Es esta circunstancia muy
significativa porque ella nos muestra y ensefia hasta donde









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


habia comenzado ya a definirse y precisarse en la colonia un
espiritu social y econ6mico independiente. 49
Con estos informes comprenderemos tambien los carac-
teres de ferocidad y estolidez que lleg6 a cobrar el movimiento
represivo desarrollado por el Presidente Ossorio contra el dis-
gusto que promovi6 la orden de despoblaci6n y de qu6 manera
influy6 ese movimiento para destruir y aniquilar la simiente
de una future nacionalidad dominicana.
En el tomo primero de su obra "Santo Domingo, diluci-
daciones hist6ricas" Fray Cipriano de Utrera apunta tres rebe-
liones promovidas sucesivamente por la orden de reducci6n y
despoblaci6n. Estas rebeliones las caracteriza el mismo histo-
riador citado con las denominaciones siguientes: rebeli6n de
blancos, rebeli6n de mulatos y rebeli6n de negros y grifos. 50
Estas iltimas fueron las mas sangrientas y las mis extendidas.
Con estas simples denominaciones, consagra, ademis, el Padre
Utrera, el hecho indiscutido de que la protest armada contra
las disposiciones de Valladolid fu6 tan general, tan uniform y
tan uninime como la protest civica que condens6 y resumi6 el
notable document sometido al monarca por el Cabildo, Justicia
y Regimiento de la ciudad de Santo Domingo.
En realidad no se trat6 de tres movimientos aislados e
inconexos, como resefia el ilustre historiador, todo eso obedecia
a un mismo impulse, a una misma raz6n social, a una misma nece-
sidad econ6mica. Lo cierto es que se estuvo en presencia de
un verdadero movimiento revolucionario que determinaron
causes puramente criollas, intereses exclusivamente domini-
canos.
Desde el advenimiento de Ossorio al gobierno de la isla,
6sta se mantuvo dentro de un agitado period de confusion y de
inquietud que termin6 a fines del 1606, cuando ya el gobernan-
te inhabil habia silenciadb con la muerte la voz de la protest
y de la inconformidad. Cuando Ossorio inici6 su gobierno en

49 Consiltese: LUCAS AYARRAGARAY, La Iglesia en Amdrica y la dominacidn espaniola.
P. 144, Nota, Buenos Aires, 1935.
50 Ob. cit. pp. 227-30.









MANUEL ARTURO PElNA BATLLE


1601, encontr6 un pais relativamente pr6spero, repuesto, hasta
cierto punto, de los golpes del Drawe y otros aventureros; un
pais homogeneo en su formaci6n social, complete en'su exten-
si6n geogrAfica, destinado a una evoluci6n total de sus elemen-
tos caracteristicos y constitutivos. Empero, cuando en 1608,
acusado y odiado, abandon el Presidente las riendas del go-
bierno, entreg6 un pais sin alientos, transformado en su estruc-
tura, reducido a la miseria mis espantosa y en perfect actitud
de comenzar a recibir la lenta pero segura penetraci6n de fuer-
zas sociales extrafias a sus esencias y mis fuertes que 6stas.
Ossorio abati6 la protest del pais contra sus planes de
gobierno, pero para hacerlo tuvo que destruir el pais mismo,
o por hablar con mis propiedad, tuvo que destruir lo que, sin
su intervenci6n, hubiera podido ser el pais. Es pueril querer
asignarle a la historic un curso desemejante del que ella misma
se ha impuesto, pero nada nos impide buscar la causa de suce-
sos y acontecimientos que han influido directamente en la
transmutaci6n de la sociologia de un pueblo: sin Ossorio es muy
probable que nosotros fu6ramos hoy un pais de naturaleza muy
distinta ya que, cuando menos, seriamos duefios de la totalidad
de la isla y nuestra poblaci6h seria de tipo muy superior al ac-
tual. Con s61o esos dos factors positives en su favor, la nacio-
nalidad, un tanto confusa e inexpresiva, que hoy se mantiene
sobre algo mas de la mitad de la isla, habria seguido en su desa-
rrollo, indefectiblemente, una trayectoria menos accidentada,
mas firme y segura y no tan vinculada a ese sentimiento de pro-
visionalidad y de inestabilidad que con tanto acierto y penetra-
ci6n sefiala Despradel Batista con base comin del espiritu colec-
tivo dominicano. 51
A fines del 1605 habian sido despobladas y destruidas las
ciudades de Bayaja y Monte Cristi y las Villas de Puerto Plata
y La Yaguana con todas sus habitaciones y plantaciones ale-
dafias. En el curso del afio 1606 lo fueron la villa de San Juan de
la Maguana y los hatos de Neiba, Santiago y Azua; para esa


51 Ob. cit.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


6poca estaba tirada la famosa guardarraya de que hablaremos
luego y se habia terminado el censo con que quiso el Presidente
Ossorio sellar su sangrienta obra de destrucci6n. 52 Sin embar-
go, para llegar a terminar y completar su obra, el Gobernador
tuvo que luchar por espacio de dos afios consecutivos contra
las armas de una insurrecci6n formidable, orgullo cierto del pue-
blo dominicano.

VII
Antes de someterse al cumplimiento de las 6rdenes que
los traian a former las nuevas poblaciones aledafias a la Capital,
una gran parte de los habitantes de La Yaguana prefiri6 emi-
grar a Cuba y establecerse en la poblaci6n de Bayamo. Esa acti-
tud la tomaron los yaguaneses "en desobediencia de las dichas
6rdenes de su magestad, y sin su licencia, ni otra orden alguna"
y, por supuesto, a trueque de que se les aplicaran "las penas de
muerte y perdymiento de bienes" que aparejaba el desacatar
las 6rdenes del Gobernador y Presidente. Los emigrados eran
mis de sesenta, "con sus casas y families, esclavos y demds
haziendas que tenian", y, a juzgar por los nombres de algunos
de ellos que corren insertos en los documents publicados por
Tejera, parece que era poblaci6n principal y select la que se
pas6 a Cuba. 53 En este movimiento es necesario fijar el comien-
zo de la funesta corriente de emigraci6n que caracteriza nuestra
historic colonial y que tan estrechamente ha influido en la for-
maci6n del pueblo dominicano.
El movimiento de los yaguaneses no tuvo, sin embargo,
ninguna consecuencia stable porque hasta su refugio los sigui6
la safia de Ossorio, empefiado en no permitir que los fugitives
contravinieran tan visiblemente sus designios y sus 6rdenes.
De seguro que si estos emigrantes hubieran podido permanecer
en Bayamo algin tiempo, el suficiente para que Ossorio desapa-

52 Documentos antiguos, "La Cuna de America", tercera 6poca, afio III. Vease espe.
cialmente el No. 20, 30 de noviembre del 1913. La nota que en este ndmero insert don
Emiliano Tejera es de todo punto interesante.
53 Documentoa antiguos, "La Cuna de America", tercera epoca, afio III, No. 26, 18
de enero del 1914.










MANUEL ARTURO PENA BATLLE


reciera del gobierno, les hubiera sido fAcil restituirse, algunos
afios despues, a sus antiguos sitios y revivir la important y
muy estratigica poblaci6n de La Yaguana. Pero el Presidente
no se desviaba fAcilmente de su empefio. El doce de noviembre
del 1605 di5 comisi6n al Licenciado Manso de Contreras para
coinocer de los "delitos que en esto cometieron los sobredichos
como de los que habian cometido en quebrantamiento de las le-
yes fechas por su magestad en raz6n de rescates, despues del
perd6n general que se concedi6 en esta ysla espafiola".
Esta comisi6n impuso al Oidor Manso de Contreras el
deber de trasladarse a Bayamo y cumplir alli el encargo de
"hacer las informaciones y averiguaciones en raz6n de lo so-
bredicho, y prender los culpables y secuestrarles sus bienes,
y tomarles sus confesiones, y hacerles cargos, y recivir sus des-
cargos; y a los ausentes, secuestrados sus vienes, Ilamarlos por
editos y pregones y en efecto fulminar las causes y sentenciar-
las, y castigar a los culpables". 64
No debe olvidarse, para apreciar con exactitud estos
acontecimientos, que Manso habia sido un opositor resuelto a
que se cumplieran las 6rdenes de despoblaci6n y que hizo cuan-
to estuvo en sus manos para impedir la ejecuci6n de las mismas.
Al confiar al Oidor encargo tan abiertamente contrario
a sus opinions, Ossorio no hizo sino crear un nuevo conflict
a su enemigo y poner de nuevo a prueba su temple.
El Licenciado Manso de Contreras di6 cuantos rodeos
fueron necesarios e hizo todo cuanto pudo para soslayar la
draconiana comisi6n del Gobernador. Encargado para esta ges-
ti6n el 11 o el 12 de noviembre del 1605, notificado de ella dos
dias despu6s, todavia en octubre del 1606 el Oidor no habia
llegado a los lugares en que se encontraban los emigrados de La
Yaguana y donde debia cumplir sus mandates. Semejante ac-
titud fu6 duramente criticada por el Presidente, quien amenaz6
a Manso con denunciar al Rey el poco celo con que diligenci6 el
encargo confiAdole. Extremadamente interesantes son las co-

54 Documentos antiguos, "La Cuna de America", tercera 6poca, afio III, No. 25, 8
de enero del 1914.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


municaciones que con este motive se cruzaron entire el Presidente
y el Oidor. 55 La verdad es que Manso de Contreras no di6 un
solo paso efectivo en este asunto y que nada hizo por obtener
la repatriaci6n de los fugitives, la que se negoci6, al fin, por
intermedio de fray Francisco de Bonilla, Padre Guardian del
Convento de Bayamo, much mas de un afio despues de hab6rse-
le notificado al senior Oidor la misi6n referida.
Ossorio obtuvo, al fin, que los yaguaneses regresaran a
los lugares que les tenia sefialado en los contornos de la ciudad
de Santo Domingo para refundar las poblaciones noroestanas.
La llamada rebeli6n de Guaba fu6 todavia un movimiento
mis hondo y m6s intense. La capitane6 Hernando Montero,
mulato de valor y arrojo bien reconocidos.
Para sofocar la revuelta, se fu4 el Presidente a los luga-
res sublevados logrando, despues de much lucha y de repetidos
encuentros con los rebeldes, apaciguar el movimiento, aprehen-
der al jefe y descuartizarlo, en ejecuci6n de sentencia pronun-
ciada por el mismo Presidente a fines del 1605. Los otros in-
surrectos fueron perdonados con tal que "en todo el mes de oc-
tubre del pasado afio de mil seiscientos y cinco, y en el mes de
noviembre luego siguiente, se obiesen venido con sus casas y fa-
milias a la nueva poblaci6n a vibir de asiento..."
El valle de Guaba comprendia toda la region que en la
actualidad corresponde en Haiti al valle de Goave, con Hinche
como centro mis important de poblaci6n. 56
Despues de ejecutar, parece que a principios del 1605,
la orden primera del 6 de agosto del 1603, don Antonio Ossorio
se dirigi6 al Rey para informarlo de sus actuaciones y solicitar
nuevos poderes con que extender la despoblaci6n y cubrir dili-
gencias que no autoriz6 la primera providencia real, tales como
las despoblaciones de San Juan de la Maguana, Neiba y Santiago.
El Monarca no s6lo provey6 los nuevos poderes, sino que

55 Documentos antiguos, "La Cuna de America", tercera 6poca, afio III, Nos. 25, 26
y 27, enero del 1914.
56 S. ROUZIER, Dictionnaire geographique et administratif universal d'Haiti, tomo III.
Port-au-Prince, 1927.










MANUEL ARTURO PENA BATLLE


acept6 lo hecho y autoriz6 todo cuanto el Gobernador tuviera
por convenient y oportuno, sin que ninguna otra autoridad,
incluso la Real Audiencia, pudiera "entrometerse en ninguna
cosa de lo contenido en esta mi c6dula". El document se ex-
pidi6 en Valladolid el 21 de mayo del 1605.
Entre el texto de esta cedula y el de la primera existe
una gran diferencia de sentido. En la del 1603 apenas se decide
a autorizar la despoblaci6n; la del 1605 retira todo miramiento
y hace ilimitados los poderes del Presidente. 57 iPara los dias en
que fu6 expedida esta Real Cedula estaba ya muy lejos la voz
del Arzobispo!
El 12 de octubre del 1606 habia sido totalmente terminada
la obra de devastaci6n. Sus consecuencias y resultados inmedia-
tos se deducen con toda claridad de los siguientes documents:

"Como today la poblaci6n de esta ysla se contiene desde Santiago a esta
ciudad. Demis de lo cual, yo el dicho Gaspar de Azpichueta, escrivano,
doy fee e verdadero testimonio que el mas apartado lugar desta dicha
ciudad es la ciudad de Santiago que, como esti dicho, dista treinta leguas;
y este lugar hase guardarraya por aquella parte a esta dicha ciudad; todas
sus haciendas y las de otros quatro pueblos, que son los dos dellos nuevos,
la ciudad de San Antonio de Monte Plata y la ciudad de Sani Juan Baptista
de Bayaguana, y la ciudad de .la Vega y el Cotui, estin mas Ilegados a esta
dicha ciudad, desde la dicha ciudad de santiago a ella; y a la dicha villa
de Azua, por la parte Sur, desta dicha ciudad, y sus vecinos tienen sus
haciendas y sus labranzas desde la dicha guardarraya a esta ciudad".
"La distancia de leguas que ay desde Azua a la Yaguana y a Guana
Hibes y Neiba dista (Azua) de los puertos de la Yaguana cincuenta y seis
leguas, y desde Guanaibes cincuenta leguas, y de los de la costa de neiba
catorce, como comunmente se echa en esta isla la cuenta de las leguas,
conforme a la qual doi fee que toda la poblacion desta dicha ysla esti entire
las dichas, ciudad de Santiago e villa de azua, i esta dicha ciudad, ecepto
otros tres pueblos pequefios, que son boia, el ceibo e higilei estin a los otros
lados desta dicha ciudad. El mas apartado dista veinte leguas, que es higiiei.
Y para que de ello conste, de pedimento y mandamiento de su sefioria doi
el present, que es fecho en santo Domingo, doce de octubre de mil y seis-
cientos y seis afos". 58

SQu6 enorme cantidad de energia debi6 desarrollar el
President Ossorio para reducir, en dos afios escasos, las propor-

57 MORELL DE SANTA CRUZ, ob. cit. pp. 185-6. Aqui figure el texto integro de la segunda
orden.
58 Documents antiguo4, "La Cuna de Am6rica", tercera 6poca, afio III, No. 39, 22
de abril del 1914.









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ciones de la Colonia a los limits de Azua y Santiago! En veinte
meses se destruy6 lo que se habia construido en no menos de
cien afios. S6lo un hombre y una epoca como aquellos pudieron
concebir tan absurda empresa y ejecutarla con 6xito tan rotundo.
El mismo Presidente dispuso que, para informar al Rey
y a su Real Consejo de Indias, se hiciera un recuento pormenori-
zado de la poblaci6n y de los bienes (raices y semovientes) que
quedaron en la isla despu6s de terminada la despoblaci6n. Al
efecto, el escribano Gaspar de Azpichueta instrument el 2 de
octubre del 1606 un extenso document intitulado de esta ma-
nera: "Testimonio de quantos lugares ai en esta isla; quantos
vezinos; quantos esclavos; quantos Ingenios; quantos hatos;
quantas estancias de gengibre; quantas de comida, y quantos
puertos en esta costa desde Azua a Higiiey". 69 La diligencia
contiene nada menos que el censo y el catastro de La Espafiola
inmediatamente despues de haber sido arrasada.
Afirma don Emiliano Tejera que en esta ocasi6n el mons-
truo del exclusivismo y del proteccionismo destruy6 "como la
mitad, por lo menos, de los bienes de los habitantes de La Es-
pafiola, i tambien no pocas vidas". 60 El document citado no deja
mentir al ilustre historiador dominicano: en toda la extension
del recuento no se menciona ni a una sola persona ni se cita una
sola habitaci6n que se tengan por radicadas en la inmensa region
de la isla que sobrepasa las poblaciones de Azua y Santiago. Es
de presumir, en efecto, que en aquellas extensions se destruyera
una cantidad de fincas por lo menos igual a la que se contiene en
el catastro del 1606. Este es el cAlculo de Tejera.
El President tuvo el cuidado de dejar constancia auten-
tica de las proporciones de su inusitada obra administrative.
Los dos documents transcritos arriba fijaron contornos geo-
grAficos a esa obra; el catastro que con tanto cuidado copi6
Lugo y public Tejera, di6 precision econ6mica, demogrifica y

59 Documentos antiguos, "La Cuna de America", tercera epoca, afio III, No. 28, 31
de enero del 1914.
60 Documentos antiguos, "La Cuna de America", terccra epoca, afio III, No. 20, 30
de noviembre del 1913.









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social al ideal administrative de don Antonio Ossorio. Para el
obstinado gobernante la concentraci6n de las fuerzas coloniales
lleg6 a ser, m6s que un program de gobierno, la obsesi6n de un
desequilibrado.
En 1606, segin lo comprueba la propia diligencia guber-
nativa aludida, La Espafiola qued6 official y efectivamente redu-
cida a algo menos de la mitad de su expresi6n originaria. Sobre
esa mitad iba a nacer y desarrollarse la nacionalidad domini-
cana fatalmente compelida, desde sus inicios, hacia la angustia
de problems insolubles.
Para los fines del afio citado la mis espantosa miseria
reinaba en la isla y todo presagiaba el pr6ximo fin de la colonia
por abandon de la Metr6poli. En la Capital apenas habia unos
trescientos vecinos, casi todas las casas se hallaban yermas y
otras completamente arruinadas. El hambre se ensefiore6 de
tal manera que al mismo Presidente le fu6 necesario disponer
que los duefios de monterias distribuyeran care salad duran-
te la mitad del afio. Como esta care era casi siempre de toros
muy grandes y de vacas viejas producia muchas enfermedades,
especialmente la peste, que, de 1607 a 1608, causa grandes estra-
gos entire los esclavos. 61 iSi en estas condiciones se vivia en la
Capital, qud no seria de las poblaciones de segundo orden! La
situaci6n era verdaderamente angustiosa. Al desaparecer la
gran fuente de producci6n que destruy6 el Presidente, la colonia
perdi6, de cuajo, el mas important puntal de su economic y de
su vida: el comercio libre, inica posibilidad de balance entire lo
que se vendia y lo que se producia. La destrucci6n sistemitica
y organizada de la riqueza colonial-el ganado y la agriculture
-debia producer, fatalmente, el languidecimiento profundo de
la poblaci6n, la miseria, y, en consecuencia, el destronque de la
future nacionalidad. Si el recuento del 1606 se hubiera realizado
sobre la totalidad de la colonia y no dentro de las arbitrarias
guardarrayas fijadas por el Presidente los resultados de la ope-

61 Archivo Genera! de la Naci6n, Colecci6n Lugo, Libreta No. 44. Documentos pu-
blicados en el "Boletin del Archivo General de la Naci6n", No. 36-37.










HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


raci6n habrian sido sorprendentes. El Animo se levanta s6lo de
pensar que en la lista de Azpichueta pudieran leerse los nom-
bres de los hatos, estancias, lugares, puertos y habitantes que
arras6, demoli6, incendi6 y asesin6 Ossorio en mis de la mitad
de la isla y que toda esa numerosa fuente de riqueza hubiera po-
dido cumplir su misi6n social y political en el desenvolvimiento
normal de la colonia.
No es aventurado afirmar que La Espahola no se repuso
nunca del golpe del 1606. La acci6n de Ossorio, por sus conse-
cuencias ulteriores, produjo un fen6meno de influencia decisive
sobre nuestra nacionalidad y fnico en America: desde entonces
la colonia se vi6 despojada de la 61ite de su poblaci6n y obligada
a vivir del sedimento, de las classes mAs humildes, de aquella por-
ci6n de sus habitantes que no podia, por su condici6n social, emi-
grar en un moment dado y abandonar las contingencies y peli-
gros de la vida colonial. 62
En reciente y magistral trabajo el doctor Pedro Henri-
quez Urefia dedica cuidadosa atenci6n al studio de la emigra-
ci6n como fen6meno social dominicano. "Desde 1795-escribe el
eminente poligrafo-cuando en el Tratado de Basilea Carlos IV
cede a Francia la parte espafiola de la Isla de Santo Domingo,
-"acto odioso e impolitico", lo llama Men6ndez Pelayo, en que
los ciudadanos espafioles fueron "vendidos y traspasados como

62 ANTONIO SANCHEZ Y VALVERDE en su obra Idea del valor de la Isla Espaliola y utili-
dades que de ella puede sacar su Monarquia, Madrid, 1785, pp. 89 y 90, dice lo siguiente:
"Despu6s de demolidas aquellas plazas, que fu6 el aio de 606, a cuya ruina habia prece-
dido el abandono de otras Villas y Lugares, asi maritimas Como mediterrineas, ni fue-
ron ni po:lian ser tan frecuentes y numerosas las transmigraciones de los Coronos a otros
establecimientos de las Islas o del Continente, pero insensiblemente iban saliendo de la
Espafiola, o las families enteras, o los sujetos que se ballaban todavia con algfin caudal
antes de consumirle poco a poco, sin esperanza de adelantarle; o aquellas personas que
naciendo con espiritu para conocer 'a triste situaci6n en que se hallaban traslucian vis.
lumbres probables de hacer fortune fuera de ella, poni6ndose en parage en que pudiesen
servirse de sus talents. Los mismos transmigrantes convidaban y provocaban a otros;
de suerte que apenas se quedaban en la Espaiola los que per su much miseria se hal'aban
imposibilitados de huirla; o los que por sus estrechos vinculos y obligaciones no podian
desamparar'a. De las mis distinguidas families que se habian establecido y arraigado
arenas quedaban rastros. Las caEas se arruinaban cerradas. Las posesiones de las tierras
quedaron tan desiertas que l1eg6 a perderse la memorial de sus propietarios en muchisi-
mas y en otras la demarcaci6n de sus limits, cuya confusion ha causado process muy
intrincados en nuestros ticmpos".










MANUEL ARTURO PENA BATLLE


un hato de bestias"-, las families pudientes comienzan a emi-
grar. Pocos afios despu6s, la insurrecci6n de los haitianos, y sus
sangrientas incursiones en la antigua porci6n espafiola, que
consideraban hostile, aceleran la emigraci6n hacia Cuba y Puer-
to Rico, Venezuela y Colombia". 63 Hemos visto ya que la prime-
ra emigraci6n en masa de La Espafiola se produjo en 1605,
cuando sesenta o setenta families yaguanesas se pasaron a
Bayamo en rebeldia contra las 6rdenes de despoblaci6n. Aunque
fueron reintegrados violentamente al pais, no pudieron aclima-
tarse en las nuevas regions que se les sefial6 para vivir y a
poco perecieron, diezmadas por el clima, el hambre y los malos
tratos. 64
Pocos afios despues de ejecutadas las 6rdenes de despobla-
ci6n se inici6, en 1630, la larga, cruenta y desigual lucha que
contra los colonos franceses del occidente sostuvo la colonia es-
pafiola de la isla. El Tratado de Basilea, la insurrecci6n haitia-
na y las incursiones de los negros libertos a la parte del Este,
no son sino la consecuencia mas o menos remota de la despobla-
ci6n del 1605-1606. Sin 6sta es muy dificil-si no imposible-
que aquellos sucesos se hubieran producido y que las emigracio-
nes de entonces, asi como las anteriores y las posteriores, hu-
bieran tenido lugar. Por eso decimos que las consecuencias y
efectos del desmedro de Ossorio no han sido todavia suficiente-
mente estudiados y precisados por los especialistas de nuestra
historic.
El mismo Henriquez Urefia inicia el apartado b del Capi-
tulo VIII de su citado trabajo con este pArrafo: "Los afios ini-
ciales del siglo XVII son todavia interesantes: es la 6poca de los
gobiernos arzobispales de Davila y Padilla y Fray Pedro de
Oviedo, de las visits de Tirso y Valbuena (se refiere a los es-
critores natives). Despu6s todo languidece. La languidez no es
solo nuestra: fluye de la metr6poli, ya en franca decadencia.

63 HENRIQUEZ TRETIA. La Cultura y las letras color ia'es... ob. cit. p. 116.
64 Archivo General de la Naci6n, Colecci6n Lugo, Libreta No. 44, documents publi-
cados en el "Boletin del Archivo General de la Naci6n", No. 3G-37.
Ver, ademis, "Bo:etin del Archivo General de la Naci6n", No. 17, p. 206.








H!STORIA DE LA QUESTION FRONTERIZA


Para los virreinatos, ricos y activos, el siglo XVII es el siglo en
que la vida colonial se asienta y adquiere aire definido de autoc-
tonia: la inercia de la metr6poli los liberta. La liberaci6n alcan-
za a las colonies productivas en el siglo XVIII: asi en la Argen-
tina, Colombia, Venezuela, Cuba, donde se desarrolla vida nue-
va. Pero Santo Domingo, colonia pobre que se acostumbr6 a vi-
vir de prestado, tenia que decaer. Ya es much, hasta es sor-
prendente, que mantuviera tanto tiempo su prestigio de cultu-
ra. 65 En la Nota 1 del apartado en referencia, agrega el doctor
Henriquez Urefia: "La despoblaci6n de Santo Domingo, en el
siglo XVI, nace de causes locales, o peculiares al Nuevo Mundo:
primero, la ruina de la poblaci6n indigena, que empobreci6
a los conquistadores; despues, el descubrimiento de tierras nue-
vas, que atraia a los audaces. Pero en el siglo XVII la despobla-
ci6n procede de causes generals en Espafia y America: Espafia
decae y se despuebla; solo se libran del process paises como
M6jico y Peril". La apreciaci6n es falsa. La languidez de la
colonia y le despoblaci6n creciente de la misma, tan bruscamente
iniciadas en los comienzos del siglo XVII, no tienen sino una
causa inmediata e indiscutible: la devastaci6n llevada a cabo
por don Antonio Ossorio. Esta causa, local y sui generis, origin
la postraci6n y la ruina en que se desenvolvi6 la mis antigua
colonia de America hasta 1821.
La poblaci6n de La Espafiola era en 1570, de 35.000 ha-
bitantes. 66 En 1606, segin el censo de Ossorio, esa poblaci6n
habia disminuido considerablemente. Dos afios despues la mer-
ma era asombrosa, porque, de acuerdo con los cAlculos de Sepero
y Xuara, en la ciudad de Santo Domingo s6lo habia unos tres-
cientos vecinos. Para legar a semejantes resultados, era nece-
saria una causa mecinica: la destrucci6n consciente, organizada
y sistemdtica de los habitantes y de sus medios de vida. 67

65 HENRIQUEZ URERA, ob. cit. p. 101.
66 Calculo de Wilcox. sege n el tratalo de ROSENBLAT, El desarrolo de la pobVacidn i~digena
de Amdrica, en la revista "Tierra Firme", de Madrid, 1935, I, 115-133, 117-248 y III, 109-
143. Citado por HENRIQUEZ URERA, ob. cit. p. 101.
67 HARING, ob. cit. p. 135, texto y nota.








MANUEL ARTURO PEPIA BATLLE


VIII
Las proporciones tan extensas que en sus primeros afios
mantuvo la colonizaci6n de la Espafiola se redujeron a t6rminos
normales tan pronto como su condici6n de fnica tierra coloniza-
da se perdi6 con el descubrimiento de los continents. Casi to-
dos los historiadores hablan de la decadencia premature de los
establecimientos de la Espafiola, olvidando o dejando de percibir
una circunstancia de grandisimo interns: los primeros afios de
colonizaci6n no guardaron relaci6n con el valor objetivo de la
colonia. Esos esfuerzos primeros de la acci6n de Espafia se
desarrollaron con miras que estaban muy distantes de acomo-
darse al modesto scenario geogrdfico que ofrecia la isla. Tan
pronto como hubo oportunidad de comprender esta verdad tan
sencilla, la colonizaci6n de la Espafiola dej6 de ser lo despropor-
cionada que fu6 durante la primera treintena para plegarse, por
la fuerza de las circunstancias, a la realidad geogrifico-econ6-
mica que encontr6 Col6n en su primer viaje a las Indias occi-
dentales.
Se ahondaba la tierra y se le exprimian las entrafias en
busca de lo que ellas no podian-ofrecer. La imaginaci6n hipe-
rest6sica del Almirante prometi6 lucros que la codicia no conc2-
bia sino a corto plazo y por aprehensi6n direct. De ahi los
grandes desalientos y los grandes fracasos de los primeros afios
de colonizaci6n; de ahi tambien el exterminio tan ripido de la
poblaci6n indigena, inica fuente inmediata de riqueza en la
Espafiola. Los europeos que Ilegaron originariamente a la isla
no eran los llamados a emprender la colonizaci6n y la explotaci6n
rational de la misma.
Aunque nunca en relaci6n con el auge y la brillantez del
primer tercio del siglo diez y seis, ya a principios del siglo si-
guiente la colonizaci6n de la isla habia recorrido un largo ciclo
y llegado a una etapa integral y arm6nica. En 1606 la Espafiola,
sin ser lo que fue al principio de la conquista, representaba con
normalidad el valor de sus fuentes naturales de riqueza y de su
condici6n de tierra aislada y esencialmente agricola. El estable-
cimiento de las carreras de Indias la habia dejado fuera de las









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


rutas oficiales y, en consecuencia, al margen de los grandes inte-
reses intercoloniales. Con el hermetismo de los sistemas co-
merciales y econ6micos de Espafia la colonia madre de Am6rica
perdi6 el contact director con la civilizaci6n y las inmensas ven-
tajas que le reportaba su condici6n de punto crucero entire la
Metr6poli y las grandes colonies continentales.
Con todo, y a pesar de las desfavorables circunstancias
anotadas, en 1606 la Espafiola estaba integramente sometida a
un sistema de colonizaci6n racional en cuanto a que se desarro-
llaba en consonancia con lo que realmente habia en la colonia:
agriculture y comercio. Ya hemos hecho notar la observaci6n
del Padre Charlevoix quien asegura que a fines del siglo XVI
el gran comercio de la isla Espafiola suplia con largueza las p-r-
didas que ocasion6 la falta del oro.

"El segundo Almirante, Diego Col6n, fue a la Espaiiola acompaiiado
de su noble esposa Maria de Toledo, en 1509, con la restauraci6n par-
cial de sus heredadas preeminencias, y residi6 en la isla como Gobernador
durante seis afios, aunque la efectiva autoridad fu6 transferida a un tri-
bunal y consejo administrative formado por tres oidores establecidos en
1511 y que recibi6 mis tarde (1526) el titulo formal de Audiencia. La
llegada del Almirante, y su sequito ennobleci6 much a la ciudad, y las
damas de honor de su esposa encontraron marido entire los principles
caballeros de la isla, introduci6ndose asi un element de la mis distin-
guida cultural castellana. Por esta 6poca los negros importados de Africa,
mis robustos que los indios, iban reemplazindolos conforme 6stos mer-
maban. La caiia de az6car, importada de Espafia, prosper y la sed de
oro fu6 dejando paso a la industrial de los campos de caiias y los molinos
de az6car, verdadera fuente de riqueza para los colonos y de renta para
la Corona. El cerdo. introlucido por primera vez en 1493, se habia desa-
rrollado extraordinariamente, y, ya que el tocino era un exce!ente ele-
mento para aprovisionar las expediciones, se hizo muy provechosa la
cria de cerdos".
"La Espaiola se estaba convirtiendo en campo adecuado para el culti-
vador laborioso y el abastecedor. Ya no queda alli sitio para el aven-
turero cegado por la ilusi6n del oro y, a veces, de la conquista; estos
espiritus inquietos y ambiciosos tenian ahora que marchar mis lejos.
Diego Coj6n sostuvo que todas las Antillas, por haber sido descubiertas
por su palre. estaban bajo su mando; pretension que no fue del todo
apoyada por la Corona. A consecuencia de esto, la conquista o "pacifi-
caci6n" de Puerto Rico se vi6 demorada y perturbada por frecuentes
cambios de gobernaJores y discusiones acerca de la autoridad. Pero,
de todos modos, el resultado fue inevitable: el dominio de Espafia sobre
la isla". 68

68 F. A. KIRPATRICK, Los Conquistadores Espaioles, pp. 43-44, Traducido del ingles por
Rafael VAsquez Zamora, Espasa Calpe, S. A. Madrid, 1935.









MANUEL ARTURO PENA BATLLE


Refiriendonos a otro crden de ideas, agregamos que el
siglo XVII encontr6 a la colonia regida por normas sociales,
political y religiosas homog6neas y que dentro de los arcifi-
nios linderos de la isla se desenvolvia y prosperaba una enti-
dad social y econ6mica perfectamente bien definida por sus rai-
ces espafiolas puras. 69
"En el orden practico-dice Pedro Henriquez Urefia- la
isla nunca goz6 de riqueza, y desde 1550 qued6 definitivamente
arruinada: nunca se habia llegado a establecer alli organizaci6n
econ6mica s6lida, nunca se estableci6 despu6s. Los hAbitos se-
fioriles iban en contra del trabajo libre: desde los comienzos, el
europeo aspir6 a vivir, como senior, del trabajo servil de los indios
y de los negros. Pero los indios se acabaron: los pocos miles que
salv6 la rebeli6n de Enriquillo (1519-1533) quedaron libres. Y
bien pronto no hubo recursos para traer nuevos esclavos de Afri-
ca. A la emigraci6n de pobladores hacia M6jico y el Perd, y a la
ausencia de fundamento econ6mico de la organizaci6n colonial,
se sumaban la frecuencia y la violencia de terremotos y ciclones,
y, para colmo, los ataques navales extranjeros: los franceses
llegaron a apoderarse de la porci6n occidental de la isla, y en el
siglo XVIII se hizo opulenta su colonia de Saint Domingue, inde-
pendiente despu6s bajo el nombre de la Repfblica de Haiti; la ri-
queza ostentosa del occidente francs constrastaba con la orgu-
llosa pobreza del oriented espafiol".
Una vez mis disentimos de los juicios del conocido escritor.
La colonia de la Espafiola, aunque pobre, mantuvo organizaci6n
econ6mica stable hasta los principios del siglo XVII. La mantu-
vo en relaci6n direct con sus fuentes naturales de riqueza y con
su origen hispano. "El cultivador laborioso y el abastecedor"
encontraron siempre en la isla Campoo adecuado" para sus acti-
vidades y organizaci6n administrative tan complete como la de
las otras colonias-Cuba, por ejemplo, que, a principios del siglo
XVII, representaba much menos, social y econ6micamente, que
la Espafiola-. No debe confundirse el retroceso que en la vida
de la isla impuso la colonizaci6n de los continents, con la ruina


69 HARING, ob. cit. p. 135.








HISTORIC BE LA QUESTION FRONTERIZA


definitive de la colonia iniciada en 1606 y no en 1550 como asegura
el doctor Henriquez Urefia. La inestabilidad econ6mica sobre-
vino despues que las devastaciones de Ossorio aniquilaron la ri-
queza agricola del pais. Para perpetuar esa inestabilidad con-
currieron luego dos causes fundamentals: la convivencia de dos
fuerzas antag6nicas de colonizaci6n en la isla y la perdida defi-
nitiva de sus mejores centros maritimos: los puertos del norte.
El doctor Henriquez Urefia prescinde completamente de la ad-
ministraci6n de Ossorio al enunciar y clasificar las causes de
la ruina definitive de la colonia. Nosotros creemos, sin embar-
go, que Ossorio es el agent de la ruina y que todas las causes
que sefiala Henriquez Urefia son de carActer meramente se-
cundario.
En todo el transcurso del siglo XVI la colonizaci6n de la
Espafiola mantuvo sentido social e hist6rico acorde con el
desenvolvimiento complete de la acci6n de Espafia en America.
Sin las causes y los acontecimientos locales que se produjeron
a principios del siguiente siglo, la colonia no hubiera variado tan
a fondo su fisonomia y su historic. Por eso apreciamos como
decisivos los desmanes de 1605-1606.

IX
En nuestros tiempos es dificil prescindir de la geografia
para determinar el valor de ciertos resultados sociales.
Las poblaciones destruidas en 1605 estaban casi todas
asentadas junto al mar y aprovechando puertos magnificos. La
Yaguana, Bayaja, Monte Cristi y Puerto Plata, estaban, ade-
mis, circundadas de terrenos semi-Aridos en los cuales era difi-
cil implantar un regimen de vida puramente agricola. La vida
humana tenia necesariamente que desenvolverse alli bajo la
influencia conjunta del mar y del interior porque aquellas eran
poblaciones esencialmente costeras. Las fuerzas sociales em-
plazadas en aquellos litorales durante cien afios ininterrumpidos
debieron desarrollarse bajo la influencia del medio geografico
y de las especiales circunstancias y condiciones que ese medio
imponia a la vida humana. El g6nero de vida adquirido por los









MANUEL ARTURO PERA BATLLE


pobladores de los lugares desolados ha debido producirse en un
largo process de compenetraci6n entire la naturaleza y el hom-
bre. Un medio costero, y semi-arido no podia producer un tipo
de vida distinto del que se hacia en las regions del norte y del
oeste: vida de contrabandistas: de hombres que vivian del inter-
cambio entire los products del suelo y los del mar. "En realidad,
los hdbitos de vida adquiridos en determinados medios logran
pronto bastante consistencia y fijeza para convertirse en for-
mas de civilizaci6n etc.". 70
Es razonable pensar que cuando se ejecut6 la orden de
destruir las poblaciones de la banda noroeste ya esas poblaciones,
con mIs de cien afios de fundadas, habian generado su tipo de
vida: el yaguan6s era hombre acomodado a la geografia en que
se habia desarrollado. Ese tipo de vida no podia desplazarse
fAcilmente para ser adaptado a la estructura geogrdfica de una
region que, como la que luego ocuparon las poblaciones de Monte
Plata y Bayaguana, era esencialmente distinta de la que fue
arrasada: region himeda y mediterrdnea. Nadie es capaz de
apreciar el auge y el alcance que hubieran obtenido las poblaciones
destruidas al amparo de un desarrollo normal; sin embargo,
i todos estamos contemplando lo que han sido despu6s de trasla-
dadas! Resulta, asi mismo, dificil compulsar la influencia que
el desarrollo normal de esas poblaciones hubiera ejercido sobre
la formaci6n de un pais homog6neo y unitario, como lo fu6 la
colonia de la Espafiola hasta el malhadado paso del 1605. Hasta
entonces la colonia fu6 lo que, por su geografia y su historic,
estaba llamada a ser. De ahi en adelante se convirti6 en lo que
el absurdo quiso hacer de ella.
Con echar una sola ojeada comparative sobre las regio-
nes escogidas para despoblar y poblar, sucesivamente, nos dare-
mos cuenta de que quien se habia formado, con cien afios de tradi-
ci6n, sobre las primeras no podia resignarse con facilidad a fo-
mentar y poblar las segundas: habia en ello una insuperable
dificultad de geografia humana. Al comentar Morell de Santa

70 L. FEBVRE, La Tierra y la evoluci6n hurmaTa. Tomno IV de la Evolucidn de la huma-
nidad. Traducci6n espafiola de Luis Pericot Garcia. p. 321.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


Cruz el traslado de los fugitives de Bayamo a la Espaiiola dice:
"Todos en fin se embarcaron con el Capitan y el religioso. Lle-
gados a salvamento fueron conducidos a los mencionados pue-
blos, donde no encontrarian sino trabajos de todas species, y
una falta continue de salud, por la humedad de su terreno". 71
Esta dificultad no pudo ser percibida por el active Pre-
sidente Ossorio y, en todo caso, si lo que se deseaba era alejar
de la costa a quienes en ella habian hecho su vida, dificil le hu-
biera sido al Presidente tener esa dificultad en cuenta para des-
viar sus designios. La primera causa del fracaso de la repobla-
ci6n del 1606 la di6 esta suerte de desacomodaci6n entire los po-
bladores y las regions escogidas para repoblar. En puridad, de
las operaciones ordenadas por las reales c&dulas del 6 de agosto
del 1603 y del 21 de mayo del 1605, s61o se ejecutaron integral-
mente y con todas sus consecuencias, la de destruir y despoblar
porque fueron tan relatives los resultados de las de reconstruir
y repoblar que bien podria decirse que no tuvieron efectos.
Las 6rdenes de despoblaci6n representan un interesante
moment de escisi6n en la historic de la isla, que debe dividirse
como anterior y posterior al cumplimiento de aquellas dispo-
siciones.
Con profundo acierto ha dicho nuestro joven poligrafo
Guido Despradel Batista, que el primero de los muchos errors
con que Espafia hizo oscuro y penoso nuestro destiny fu6 el de
abandonar el fomento de la Isabela y por ende el de abandonar
la costa atlAntica de la isla como base de la colonizaci6n. 72 Hasta
cierto punto la destrucci6n del 1605 es una consecuencia indi-
recta del abandon de la Isabela y, hasta cierto punto tambi6n,
con la destrucci6n de las poblaciones de la banda noroeste se
complete la acci6n anti-politica de abandonar el Atlantico como
sost6n de la colonizaci6n de la isla. Si la devastaci6n ejecutada
por Ossorio no se hubiera producido en las condiciones en que
se produjo, nosotros no tendriamos ahora que lamentar tan hon-
do el hecho de que no hubiera sido atlAntica la raiz de nuestra

71 Ob. cit. p. 188.
72 G. DESPRADEL BATISTA, ob. cit.









MANUEL ARTURO PE9A BATLLE


civilizaci6n, porque, aunque no con los caracteres de centro
principal de colonizaci6n, La Yaguana, Bayaja, Monte Cristi
y Puerto Plata, habrian suplido el influjo de la Isabela. El he-
cho se complete en un siglo; el abandon de la que pudo ser
imponente urbe nortefia, como actitud social, termin6 en 1605-
1606 cuando fueron sistemitica y cruelmente arrasadas todas
las poblaciones subsidiaries del litoral atldntico. Desde ese mo-
mento quedaron las puertas del norte "abiertas de par en par"
y a "merced de las invasiones de los corsarios que tenian en ese
mar el inmenso y maravilloso scenario de sus prodigiosas co-
rrerias". 73
La total concentraci6n de los pobladores de la colonia
en los acantilados del sureste y en los centros del pais estaba
destinada a producer, ya lo hemos dicho, consecuencias decisi-
vas en el cardcter y el temperament de los dominicanos. En
el sur de la isla no hay costas propiamente dichas. No existe
ese natural consorcio entire la tierra y el mar, esa suave inclina-
ci6n del nivel de las tierras hacia las orillas del mar que hace,
en concept de Febvre, la caracteristica geogrdfica de la costa
como centro de poblaci6n. La costa sur de la isla, en gran ex-
tensi6n, es costa de acantilado, hurafia, impossible, inh6spita;
no se abraza jams con el interior y no ofrece, en sentido
general, la habilitabilidad de la costa norte. Desde este punto
de vista es evidence la negative influencia que produciria el
cambio de lugares efectuado en los principios del siglo XVII.
La colonia perdi6 esa perspective ilimitada que hacia centros
importantes de civilizaci6n le daban sus antesalas atl6nticas;
perdi6 sus vinculaciones inmediatas con aquellos centros y se
redujo a vegetar en las regions puramente agricolas de la isla.
El horizonte se redujo a proporciones increibles, y, desde en-
tonces, el colono de la parte este, el dominicano de hoy, se con-
form6 con ser hatero y vivir de la crianza. Sin embargo, en el
oeste, en la colonia francesa de Saint Domingue, florecia uno
de los mas ricos centros de producci6n industrial de los siglos


73 Id. id.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


XVII y XVIII, emplazado sobre las pr6digas costas que arras6
y abandon don Antonio Ossorio, el hado malo de esta tierra.

x

La acci6n de Espafia al despoblar la banda noroeste de
la isla fue el factor que decidi6 el establecimiento definitive de
pueblos extrafios a la cultural hispanica en el territorio de la
primera colonia del Nuevo Mundo.
Nadie puede poner en duda, en efecto, que las depreda-
ciones levadas a cabo por los aventureros franceses e ingleses
en las costas de La Espafiola son la consecuencia inmediata
del total abandon de las comarcas por aquellos a quienes le-
gitimamente les pertenecian.
Quedaron desprovistas de element human las que en
un tiempo fueran ricas y florecientes poblaciones y en sus
campos vagaban, ya sin cuido, nutridos rebafios de ganado
mayor y menor, preciada presa para merodeadores y aventu-
reros de toda indole. 74
El islote de la Tortuga, avanzada estrategica de la Es-
paliola sobre el AtlAntico, fue esplendido scenario de las haza-
fias de filibusteros y bucaneros avidos de botin y llenos de
osadia.
El origen de los bucaneros no es, en realidad, bien cono-
cido. Su mejor historiador modern, Clarence Haring, los su-
pone "desertores de barcos, tripulantes de naves nAufragas y
ain probables cimarrones". 75
La Tortuga fu6 ocupada por los cazadores franceses e
ingleses posiblemente antes del afio 1630, escasamente cinco
lustros despubs de las devastaciones de Ossorio. Sus incur-
siones y tentativas de invasion debieron, sin embargo, ser fre-
cuentes con anterioridad a tal fecha. El desalojo de ingleses y
franceses de la Isla de San Crist6bal, efectuado por Don Fadri-

74 SANOHEZ VALVERDE, ob. cit. p. 95.
75 C. H. HARING, Los bucaneros de las Indias Occidentales en el siglo XVII, p. 64.
Paris-Brujas, 1939.









MANUEL ARTURO PENA BATLLE


que de Toledo en 1630, contribuy6 poderosamente a la ocupa-
ci6n de la Tortuga por pueblos extranjeros.
No fu6 dificil a estas gentes hacerse duefias de la isla
despu6s de expulsar de ella a la reducida guarnici6n espaiiola
que la defendia, mal atendida por las autoridades de la ciudad
de Santo Domingo. El genero de vida no era igual para todos:
unos pasaban a las costas de La Espafiola a hacer corambre,
otros se dedicaban al corso y algunos mIs optaban por el cul-
tivo de la tierra. De este modo, los aventureros se dividieron
en tres categories bien definidas: bucaneros, filibusteros y
habitantes. 76
Con vicisitudes diversas, los invasores luchaban casi
continuamente, entire si a veces, defendiendose otras de los es-
pafioles. 77
Por unas interesantes informaciones del senior de Poincy,
teniente general por el Rey de Francia de las islas de Am6rica,
conocemos que en 1640 un francs, hugonote de religion y por
nombre Levasseur, reconquistaba de manos de un capitan in-
gles, Ilamado Willis, la isla de la Tortuga que le habia sido arre-
batada cuando en ella vivia, acompafiado de otros cuarenta fran-
ceses, sin que nadie inquietara su tranquila existencia. 78 El se-
fior de Poincy ayud6 y dirigi6 la ocupaci6n y, con certero punto
de vista, comunicaba al Cardenal de Richeliu que si "la isla es-
tuviera habitada y fortificada convenientemente podria con ra-
z6n llamdrsela la ciudadela de Santo Domingo". 79
Francia, por lo tanto, no ignor6 oficialmente la conquista

76 A. OEXMELIN, Les aventuriers ct les boucaniers d' Amnrique, pp. 22 y 23. Paris, 1930.
77 Dice OEXMELIN a este respect "Es sorprendente ver cuantas veces la Isla de la
Tortuga ha sido tomada y vuelta a perder, ocupada tan pronto por los espafioles como
por los franceses, quienes, al fin, han permanecido duefios", Ob. cit. p. 22.
78 Consfiltese: Recopilacidn Diplomdtica re'ativa a las colonias espaaola y francesa de la
Isla de Santo Domingo, 1(40-1671, pp. 4 y ss. Coleccidn Trujillo, vol. XIII, 1944.
HARING, Los Bucaneros, ob. cit.pp. 69 y ss.: OEXMELIN, ob. cit. pp. 22 y ss.
79 La extraordinaria importancia de esta isla fue apuntada con frecuencia por los
gobernadores franceses de Saint Domingue. En 1677 decia el senior de Pouncay: "Nada
hay tan necesario para la conservaci6n de la costa de Santo Domingo que hacer subsistir
la isla de la Tortuga, que ha hecho possible a los sfibditos del Rey establecerse en la de
Santo Domingo", Recopilacidn .. p. 77.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


de la Tortuga, como tampoco Espafia se avino voluntariamente
a consentirla. La primera fomentaba sin reserves la usurpaci6n
y dirigia hibilmente su gobierno. Espafia en algunos moments
sinti6 la perentoria necesidad de arrojar a los intrusos que alte-
raban con sus andanzas la paz de la colonia y los desaloj6 tem-
poralmente en varias ocasiones. En 1654, uno de los mas pre-
claros gobernadores de Santo Domingo, don Juan Francisco
Montemayor y Cuenca, expuls6 totalmente a los invasores de su
seguro reducto. Pero el interns de las autoridades francesas pu-
do mas siempre, y al fin triunf6, sobre las tardias y esporddicas
reacciones de los monarcas espahioles.
En 1655, por disposici6n de una Junta General de Guerra,
fu6 desmantelada la guarnici6n espafiola de la Tortuga y se dej6
el campo libre a los aventureros franceses para reiniciar sus
correrias, sirvi6ndose del islote como de base fAcil para deposi-
tar el botin que recogian en lo que ellos denominaban la Tierra
Grande, es decir, las amplias extensions de la Espafiola aban-
donadas por orden del Gobernador Ossorio. 80 El desmantela-
miento de la Tortuga supone un paso tan insensato como el de
las devastaciones de las poblaciones de la banda Noroeste. El
Gobierno de Espafia fomentaba, sin darse cuenta de ello, lo
mismo que pretendia combatir: el incremento del comercio ilicitn
y la penetraci6n de ideas contrarias a la religion cat6lica.
Con creciente ritmo fueron saliendo de la Tortuga gentes
de malas costumbres y de incredible audacia que, segfn testimo-
nio de uno de sus Gobernadores, "para vivir en el libertinaje
fueron a instalarse a lo largo de la costa de la Isla Espafiola, que
es extremadamente grande y poco habitada" 81
Las que en un principio fueron rapidas incursiones se
convirtieron pronto en establecimientos definitivos. Los grupos
n6madas, bucaneros intr6pidos que pasaban a cazar y a hacer

80 Es convenient subsanar aqui el error en que incurred el historiador HARING al afir-
mar que los "espafioles no se establecieron nunca en la ribera septentrional de la Espa-
fola". Los bucaneros... ob. cit. p. 63. Dificil hubiera sido exr'icarse en tal caso la
existencia de inmensas cantidades de ganado, restos de los hatos abandonados por los
habitantes de las poblaciones devastadas.
81 Recopilaci6r... ob. cit. p. 14.









MANUEL ARTURO PEXIA BATLLE


corambre a la Tierra Grande, y filibusteros que anclaban en sus
puertos para reparar sus naves y hacer comercio lucrative, se
transformaban gradualmente en poblaciones sedentarias dedi-
cadas al cultivo de la tierra y a la formaci6n de hatos. 82 Arraiga-
ron en las abandonadas regions y se fueron extendiendo bajo
la protecci6n previsora de los Gobernadores enviados por el Rey
de Francia. Sobre las desoladas ruinas de las poblaciones devas-
tadas por Ossorio se iban echando las bases de lo que en un dia
no lejano habia de ser rica colonia de Saint Domingue.
El process de la ocupaci6n francesa refleja la interven-
ci6n cada vez mas acentuada de las autoridades de la metr6poli
y la h6bil political de utilizar a los aventureros como instrumen-
tos decisivos para asegurar su triunfo. Temidos los bucaneros
y los filibusteros en un principio por los mismos Gobernadores
del Rey de Francia, fueron luego atraidos y manejados como in-
sustituibles elements de lucha y de conquista y, por medio de
protecci6n y privilegios, los invasores aislados y de acci6n inde-
pendiente encauzaron su intrepidez y su fuerza en beneficio de
los intereses del Gobierno frances.
Las Memorias enviadas por los Gobernadores a las auto-
ridades de la metr6poli dan much luz sobre las medidas adop-
tadas para reducir a una cierta obediencia y discipline a bucane-
ros y filibusters, y son valiosas fuentes de informaci6n para co-
nocer el procedimiento de organizaci6n de las tierras ocupadas,
la desviaci6n paulatina, pero firme, hacia la vida sedentaria de
los inquietos cazadores y los navegantes atrevidos, la protecci6n
constant y eficiente-norma de gobierno desarrollada brillante-
mente por Colbert-al comercio de las colonies, la preocupaci6n
por extenderse sistemiticamente hacia el Este en perjuicio de
los espafioles y con el prop6sito manifiesto de hacerse duefios de
la totalidad de la isla, y el interns, expresado con claridad algunas
veces, de que su an6mala situaci6n de usurpadores se convirtiera
en un formal reconocimiento de sus derechos de conquista. 83

82 Vease, al respect, la Memor'a dirigida por el Gobernador de Cussy al Marques de
Seignelay. 1688. Publicada en Recopilaci6n... ob. cit. p. 145.
83 Gran nimero de estas Memorias estAn publicadas en Recopilacidn.. ob. cit. En











HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


De esta forma, el regimen colonial frances iba afianzdndo-
se en el Oeste con caracteristicas propias, diferentes en much
1 de las reinantes en las regions que continuaban siendo espafiolas.
Al querer fijar la importancia y las consecuencias hist6ri-
cas de las despoblaciones de Ossorio, prescindiremos de aquellas
que tenemos como de bulto y que se encuentran a la vista de to-
dos. Nadie duda que el surgimiento de los bucaneros, su estable-
cimiento definitive en la region noroeste de la isla y la creaci6n
de la colonia francesa de Saint Domingue son una consecuencia
direct de las 6rdenes de devastaci6n de.1603 y 1605.
Observador tan sagaz como Sanchez Valverde hace suya
la opinion de Charlevoix al estimar que la causa del afincamiento
de un pueblo extralio en las tierras de la Espafiola fu6 la incon-
sulta media de gobierno adoptada por Ossorio. Dice al respect
el autor de "Idea del valor de la Espafiola":

"Ni el insulto de Drak, ni la invasion de Venables dieron tanto que
hacer a los pocos Vecinos de la Isla, ni tubieron tan perniciosas consequen-
cias como las tentativas clandestinas, y el porfiado tes6n de los Franceses
por establecerse en ella, animados de la propria decadencia. El Historia-
dor de sus Establecimientos lo manifiesta con claridad, quando despues
de pintar la miseria, a que quedaba reducida nuestra Colonia el afio de
606, dice: "Tal era la situaci6n en que se encontraba la primera, y la
madre de todas las Co'onias Espaiolas de la America, quando empren-
dieron los Franceses partir con los Castellanos una Isla, de que dexaban
estos largo tiempo una grandisima parte al abandono. En efecto, desde
aquella fatal 6poca, a que se sigui6 la expulsion de los Ingleses, y Fran-
cases, que se habian apoderado de la Isla de San Christoval, de donde los
desaloj6 el General de nuestra Flota Don Federico de Toledo el afio de
1630. se juntaron estos Expulsos a otros Aventureros de sus dos Naciones,

relaci6n con el fitimo punto. el relative al reconocimiento de sus derechos de conquista,
cabe recorder aqui la solicitud formulada por el Gobernador Ducasse a Monserior de
Pontchartrain en diciembre de 1697 de que examine si es de interns para el Rey ser reco-
nocido senior de las tierras ocupadas antes de la guerra, en vista de que la situaci6n irre-
gular en que se encuentran impide el desarrollo considerable de la co'onia y oblige a las
autoridades francesas a guardar silencio frente a las medidas adoptadas por los espafioles
contra e'los. (Recopilacidn.. ob. cit. p. 327, doc. 244). Tambidn ofrece un interns es-
pecial la comunicaci6n dirigida por el mismo Gobernador Ducasse a Monsefior de Pont-
chartra:n en 1699 volviendo a insistir sobre esta necesidad. Copiamos de ella, textual-
mente, el purrafo relative al asunto: "Je me regleray tousjours pour nos limited sur la
conveyance et je feray en sorte que les Espagnoles n'entisipent pas sur les terres que nos
chasseurs ont ocup6s. Le President ne veut point entrer dans aucun trait, fond sur
notre usurpation; j'avois cru que pocession valoit tittre, mais en maxime d'Estat il faut
quelque traitt6 qui l'authorise". (Recopilacidn... ob. cit. p. 356, doc. 273).










MANUEL ARTURO PERA BATLLE


y (por confession del propio Historiador). "'Se acercaron a la Isla Espa-
iiola, y habiendo encontrado la Costa Septentrional, casi enteramente
abandonada por los Castelianos, se detubieron, y establecieron alli.
Como en los Bosques. y en los llanos hormigueaban por todas parties
los Cerdos, y las Bacadas, se encontraron muy a su placer, y habiendoles
ofrecido los Holandeses asistirles con todo lo necesario, y recibir en paga
los Cueros, que sacasen de la caza del ganado bacuno, acabaron de fixarse
con esta seguridad". ESTE ES EL ALTO ORIGEN DE AQUELLAS COLO-
NIAS". 84.

La vinculaci6n de ambos hechos no puede escapar a la cri-
tica imparcial del historiador, como tampoco es possible dejar de
ver en ella el factor mis.decisivo en la formaci6n del carActer na-
cional dominicano.
La political metropolitan de 1603-1606, convirti6, de pia-
no, la colonizaci6n espafiola de la isla en colonizaci6n propiamen-
te mediterrdnea, y, por ende, patriarcal. Lo que antes habia sido.
por obra del genio administrative de don NicolAs de Ovando.
integral acci6n colonizadora, se convirti6 en parcial y estrecha
vision de agricultores. El t6rmino 16gico del period abierto por
Ossorio no podia ser otro que aquellos dias inefables de la Es-
pafia boba precedentes de la ocupaci6n haitiana. De Ovando a
Ossorio y de Ossorio a Urrutia, el famoso Carlos Conuco del
1816, no hay sino un forzado process de desintegraci6n que hizo
de la colonia madre de America el mis pobre panorama social
del continent: aquel que, por obra de la adversidad, debia se-
fiorear Jean Pierre Boyer en 1822.
En el primer recuento de agravios que formula la concien-
cia dominicana contra los procedures de Espafia se sefial6 como
de los mas dolorosos el de la demolici6n de las plazas maritimas
del norte y del noroeste: "Si hai todavia entire nosotros almas tan
bajas, y vendidas al servilismo que se atrevan a contradecir estas
verdades de esperiencia, vuelvan por un instant sus fascinados
ojos al espantoso estado de ruina y desolaci6n en que yace sumida
la parte espafiola de la Primada del Nuevo Mundo. No le pedimos
que se remonten a la infausta 6poca, en que una orden del Divan
espafiol fu6 bastante para demoler porque no podia guardar las
plazas maritimas de Bayahi, La Yaguana, Monte Cristi y Puerto


84 Ob. cit. pp. 95-96.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


de Plata, a donde concurrian los holandeses y otros extrangeros
a proveerlas de las mercaderias, que la Metr6poli no les propor-
cionaba". 85
El espacio de tiempo transcurrido entire los afios 1630 y
1680, cincuenta afios, fu6 bastante para que el genio politico de
la Francia de Luis XIV echara las raices de su colonizaci6n en la
isla de Santo Domingo. Desde aquella iltima fecha se convirti6
en hecho cumplido la usurpaci6n de los pirates, a quienes don
Antonio de Ossorio abri6 las puertas a principios del siglo.
De ahora en adelante, fijada la dualidad social y political
que todavia perdura en la isla, s6lo estudiaremos el process de
acomodaci6n fronteriza seguido en el desarrollo de las dos nacio-
nalidades que constituyen la dualidad.

























85 Declaratoria de independercia del pueblo dominicano. 19 de Diciembre del 1821.
Documents hist6ricos procedentes del Archivo de Indias. Audiencia de Santo Domingo.
78-5-17. Publicaci6n official, p. 45. Santo Domingo, R. D. 1928.






















LIBRO PRIMERO


Epoca


Colonial























CAPITULO I


1. El reconocimiento. 2. El Tratado de Nimega. 3. Del Tratado de Nimega
al de Riswick. 4. El Tratado de Riswick.

1. El reconocimiento.-Durante siglo y medio se mantuvo
en la isla de Santo Domingo una indefinida situaci6n internacio-
nal porque Espafia no hizo reconocimiento de la colonia francesa
hasta el filtimo cuarto del siglo XVIII, cuando, de un modo formal
y definitive, admiti6 por el Tratado de Aranjuez la validez de la
ocupaci6n y trat6, al mismo tiempo, de poner limited seguro a su
expansion.
Antes de Ilegar a este reconocimiento express, el asunto
atraves6 un largo period de evoluci6n directamente influido por
los cambios de la political europea. Cada uno de los principles
sucesos de esa political se reflejaba, mis o menos directamente,
en la vida colonial, produciendose asi cambios notables en el r6gi-
men implantado en la isla.
El punto de partida de lo que podriamos Ilamar processo
del reconocimiento" lo encontramos en las negociaciones de Ni-
mega. Aunque ninguno de los autores que en estos tiempos han
tratado la material dedica atenci6n detenida al Tratado de Nime-
ga, nosotros consideramos que no es possible prescindir de estas
negociaciones al querer esclarecer los hechos que determinaron
el reconocimiento definitive del 1777.
2. El Tratado de Nimega.-La coalici6n en que se habian
comprometido Alemania, Espafia y las Provincias Unidas. frente
a Francia, sucesivamente, durante los afios 1673 a 1676, obligaron
a Luis XIV a abrir hostilidades contra los aliados, interesando










MANUEL ARTURO PEN A BATLLE


en su favor a Suecia y a Inglaterra. s6 La suerte de las armas no
fud del todo favorable a los franceses y, en consecuencia, antes de
comprometer sus energies en una lucha de la cual, ni aun resol-
vidndola favorablemente, hubiera obtenido grandes ventajas, el
Rey de Francia opt6 por la paz en el 1675, acogiendo la media-
ci6n de Inglaterra y de la Santa Sede. En el 1676 se abrieron ne-
gociaciones en la ciudad de Nimega, las cuales terminaron con
los entendidos concluidos separadamente con los Estados gene-
rales de Holanda (10 de agosto del 1678), con Espafia, (17 de sep-
tiembre del 1678) y con Suecia y el Imperio (5 de febrero del
1679).
Es indiscutible que el tratado entire Espafia y Francia,
aunque no expresaba nada en concrete sobre la cuesti6n de Santo
Domingo, inici6 la primer etapa del reconocimiento. En efecto,
gobernaba a la saz6n la colonia espafiola Don Francisco Segura
Sandoval y Castillo, a quien transmiti6 oficialmente el Gobier-
no espafiol el tratado concluido con Francia en Nimega, para
fines de publicaci6n y de ejecuci6n en todo el territorio de la
isla. 87

86 M. VAN KASSELT. Historia de BIlgica y Holanda, pp. 406 y ss. Traducci6n de una
sociedad literaria. Barcelona. 1844.--CH. CALVO, Dictionnaire de Droit International public
et prive. Berlin-Paris, 1885.
87 En el manuscrito No. 9325 n. acq. de la Biblioteca Nacional de Paris, se conserve
un interesante document publicado en Recopilaci6, Diplomdtica, ob. cit. sobre el viaje
del CapitAn frances Les Ormas Jonchle a la costa norte de Santo Domingo y la comuni-
caci6n de la paz de Nimega que le fu4 hecha por los espajioles: "Re'ation du voiage du
Capitaine Les Ormas Jonch6e commandant le navire Saint Bernard, a la Coste de Santo
Domingo touchant le traitte des Espagnols de l'isle do Santo Domingo avec les Francois.
Le Capitaine Les Ormas Jonch6e, estant le 16 May 16SO dans le port de Porto de
Platte de la bande du Nord de la Coste de Santo Domingo, les habitans de Saint Jago,
avertis par leur sentinelles qu'ils y avoit un navire francois dans le dit port, ils cher-
cherent le temps de faire parler au Capitaine, et pour cet effaict ils surprirent un de
ses gens dans la Riviere, auquel ils donnerent un billet pour scavoir de luy s'il re-
ponderoit a ce qu'ils souh6toint touchant la paix qu'ils avoient publiee suivant les ordres
d'Espagne dans toute l'etendue de I'archeveschH de l'isle. II leur fit reponse le jour
suivant, par un billet, qu'il auroit bien de la joie de les vo'r et de leur fire connoistr"
la paix general!e de toute l'Europe. Sur ce il parut le 18 du mesme mois vers les 10
heures du matin une compagnie de cauallerie et de lancers portant enseigne blanche.
Le Capitaine envoya deux chalouppes A terre pour les parlementer et scavoir s'ils souhet-
toint aller a son bord sur quoi ils mirent toutes leurs armes bas, et le principaux officers,
s'estant rendus au bord luy donnerent la copie de la cedu'le du Roy d'Espagne dans les
terms suivant:











HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


Interesado en dar cumplimiento a la media ordenada
por la Corte, el Gobernador deleg6 al Licdo. don Juan Bautista
S Escoto, un sacerdote espafiol, para que, pasando a la Tortuga,
notificara al Gobernador frances de la dicha isla los t6rminos del
tratado. Con este motive, escribi6 el Gobernador espafiol al
francs una comunicaci6n por demis significativa, mediante
la cual, al dar a la ocupaci6n de la Tortuga los caracteres de
un hecho cumplido, hizo un reconocimiento implicito de la vali-
dez de esa ocupaci6n. 88


"Mi Gobernador v Capit~n General de la Isla Espafiola y Presidente de mi Real
Audiencia que reside en la Ciudad de Santo Domingo. Auiendose concluido en el Congreso
de Nimega... la paz... estipulAndose el tratado que se public en esta Corte el dia diez y
ocho de Enero pr6ximo pasado a palecido remitiros!e con este despacho para que lo hagais
publicar en esa Isla... siendo cierto que los vasallos de essa Isla bienen a ser los mas
interesados en esta paz por la mayor seguridad con que podrAn comerciar... Fecha en
Madrid A seis de Julio de mil y seiscientos y setenta y nueve afios: yo el Rey".
Le president de la ville de Saint Domingo ayant laiss6 ecou!er le temps qu'il croyoit
necessaire pour que le dit Capitaine se fut rendu auprez des Francois, il despecha un prestre
nomm6 Don Juan Baptista Escotto avec un pacquet pour Monsieur le Gouverneur de
la Tortue et C6te de Saint Domingo, Comme le Capitaine connoissoit particulierement
l'envoye pour l'avoir vu au Port de Platte, il fit la relation a Monsieur le Gouverneur
du suiect de voiage et leur servit d'interprete". (Doc. 76, p. 91).
En DEL MONTE Y TEJADA, tomo III, p. 43, v6ase especialmente el document conte-
nido en la nota 1.
En JosE GABRIEL GARcfA, Ob. cit., tomo I, p. 173.
MOREAU DE SAINT MFs.Y, ob. cit. tomo I, pp. III-IV, dice a este respect lo siguiente:
"Don Francisque de Segura Sandoval I Castillo, president de la parties Espagnole, 6crit
le 10 Juillet I envoye a M. Pouancay, le Licentie Don Jean Baptiste Escote, pour lui
notifier la pais, I lui proposer de fixer les limits entire les deux Nations. Cet envoy trouve
des Francais, jusq' a la riviere du Revouc, qu'il passe meme avec M. de Longchamp,
etabli sur le bord de cette riviere, dans un cannot appartenant a cet habitant. Ce dernier
l'accompagna, ainsi que d'autres Francais, jusques vers M. de Pouancey au Cap. oa il
arriva a la fin du meme mois Juillet. L'interprete de cet entretien fut M. Demas Jonch.e.
Capitaine du navire le St. Bernard, qui avait vu le Lidentie Eseoto a St. Jago, qui le
condu'sit, a son retour du Cap. jusqu'a la baye de Mancenille. On dress un acte qui
assign la riviere du Rebouc pour ligne de demarcation".
VWase, tambi6n, CHARLEVOIX, Histoire de Saint Domingue, Tomo I. p. 127, citado
por Ambrico Lugo.
88 El texto de la comunicaci6n estf publicado en Recopilacidn Diplomdtica, ob. cit. en
la p. 93, doc. 77. Anteriormente lo habia dado a la publicidad AMARICo LUGo en la revista
"Patria", afio II, No. 109, 17 de septiembre del 1927.
"Auiendo reciuido con cedula de Su Magestad Catholica (que Dios guard) el tra-
tado de paz ajustada en la villa de Nimega entire las Coronas de Espafla y Francia para
que lo haga publicar en toda esta isla y mandadome asi mesmo se le de cumplimiento
por lo que toca a estos vasallos, me a parecido ser de mi obligadi6n auisar a Vuestra
Seforia se a executado assi y que para esta buena uni6n subsista y se consigue el puro
affect que ambas Magestades han sollicitado para vien de los dominios de cada uno;











MANUEL ARTURO PENA BATLLE


La notificaci6n aludida revisti6 los caracteres de un
verdadero acto diplomatico. El Gobernador francs, senior de
Pouancey, respondi6 al espaiiol para acusar recibo de su nota.
En su carta puso de relieve su extrafieza al no hallar en el texto
de las paces algin articulo concerniente al gobierno de la Isla,
y someti6 al criterio del Gobernador Segura Sandoval el pro-
yecto de redactar un reglamento "con el fin de que los unos no
hagan daiio a los otros". 89
El Gobernador Pouancey actu6 hdbilmente, sin negarse
en forma rotunda a las pretensiones del funcionario espafiol,


es preciso que Vuestra Sefioria reprima et contenga a los subditos de Francia que abitan
la Tortuga prohibiendoles no pasen de ellas a estas Costas de esta isla Eapagnola a
hacer sembrados y corambres y los mas dafios que se han experimentado en tiempos de
las guerras de Europa, todo lo cual reconocera Vuestra Sefioria le incumbe fpor los dere-
chos que Ileua el Lizenciado don Juan Baptista Escotto a quien 6 encargado esta
diligendia y que passe con toda breuedad a esa isla de la Tortuga y me traiga la respuesta
que espero que Vuestra Sefioria, a quien a seguro no fallarin los Espagno'es a lo que
deuen en atenci6n a la just obserbancia de lo pactado en esta uni6n que Dios Nuestro
Sefior conserue y a Vuestra Sefioria en suma felicidad. Santo Domingo de la Espagnola
y Julio 10, 1680. Besa la mano de Vuestra Sefioria su seruidor don Francisco de Segura
Sandoual y Castilla".
89 Dccumento publicado en Recopilacidn Diplomdtica, ob. cit. p. 94, doc. 78:
"Reponse du Sieur de Pouancay a la lettre du President de Saint Domingue, le
27 Juillet 1680.
J'ai receu, Monsieur, la lettre que vous avez ipris la peine de m'escrire avec les
articles de la paix sign6e en la ville de Nimegue par les plenipotentiaires du Roy mon
Maistre et ceux du Roy Catholique; je n'y ai trouvb aucun article concernant les affaires
de ce gouvernement. J'avois veu le peu de disposition a la paix de la part des sujets du
Roy d'Espagne habituez en cette isle, j'avois lieu de croire qu'ils en resteroient de mesme
que dans les autres paix precedentes. J'ay appris avec plaisir l'inclinat:on que vostre
Seigneur temoigne a l'execution du traict4 de paix, je l'asseure que i'y correspondray de
ma part entout ce qui sera de justice et de raison et des maintenant je m'en vais
deffendre aux habitans de mon gouvernement d'entrer dans lieux possedez par les
Espagnols et d'y tuer aucun bestial; mais je ne puis me dispenser de leur permettre
de faire des viandes dans les quarter ou ils ont accostume d'en faire, comme estant terres
de nous ipossedons depuis tr4s longtemps par droit de conqueste: je me suis expliqu6 plus
amplement avec le Seigneur Jean Baptiste Escoto sur ces matieres a fin qu'il en informed
vostre Seigneurie qui voudra bien que je lui dise qu'elle n'a pas une entire connoissance
de la maniere que les choses sont etablies dans les costs du Nord de I'Ysle de Saint
Domingue ou les sujets du Roy sont depuis environ 40 ans a faire valoir l'agriculture
et leur habitations; cela n'empeschera pas que l'on ne puisse faire un reglement afin
que les vna ne fassent point de tort aux autres sur quoy vostre Seigneurie me peut ap-
prendre ses sentiments.
Monsieur le Comte d'Estr6s, Vice Admiral de France. estant dans ces mors cy et
devant venir a cette coste, je ne manquerai pas delui communiquer ce quise passe, et j'en
informerai aussi les ministries du Roy mon Maistre afin qu'ils en rendent conte a Sa
Majeste. Cependant, je feray en sorte que vostre Seigneurie n'aura point de sujet de se










HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


para, segin 61 mismo advierte a Monsefior Colbert en carta
fechada dos meses mAs tarde, permanecer poseedores de las
tierras que ocupaban y en las cuales sus gentes tenian costum-
bre de cazar. 90
Seg6n asevera el historiador Moreau de Saint MWry,
las conferencias celebradas en El Cabo entire el Licdo. Escoto
y el Gobernador Pouancey fueron muy amistosas y dieron por
resultado el "que se levantara un acta en la cual se designaba
el rio Rebouc como linea de demarcaci6n" provisional de las dos
porciones en que quedaba dividida la Isla. 91 Se habia trazado,
pues, oficiosamente, la primera linea fronteriza en la isla de
Santo Domingo. Estos sucesos tuvieron lugar en 1680. Es ind-
til ponderar la trascendencia de este acto, porque no podrA
escapar a una observaci6n sagaz, que, de este modo, qued6
definitivamente consagrada, si n6 propiamente en derecho, a
lo menos en principio, la eficacia de la ocupaci6n francesa. El
Gabinete de Paris tom6, como es natural, vivo empefio en esta
cuesti6n, respaldando en un todo la actuaci6n del Gobernador
de la Tortuga. 92


plaindre de ceux de mon gouvernement et j'espere qu'elle en usera de mesme de son
cost. Ce qu'estant je prie Dieu de vouloir vous combler de ses graces. Je vous baise
les mains et suis, Monsieur, votre tres humble serviteur.-DE POUANCEY".
90 Documento pub'icado en Recopilacidn Diplomdtica, oh. cit. p. 96. doc. 81.
"Monseigneur: a la fin de Juillet dernier Monsieur le Gouverneur de la ville de
Saint Domingue m'envoia un presto avec un pacquet ou estoit une lettre avec les articles
de paix entire France et l'Espagne. J'envoi la copie de la lettre qui demand des choses
outre raison. Je n'ai cependant pas rebute les offres que le dit Gouverneur fait a con-
dition de demeurer possesseurs des terres que nous occupons et nos gens ont coutume
de chasser. J'ai cru que cette occasion estoit favorable pour l'ouverture du commerce
avec les gens de la terre auquel il est tr6s important, ce me semble, de faire connoistre
notre religion, At I'avantage qu'ont ceux qui sent sous l'obeissance du Roy par i'abondance
des navires qui aportent des marchandises de France, estant certain que quand il en
vient en trois ans un pour Saint Domingue ils se tiennent bienheureux. Si Vostre Grandeur
juge qu'il y aie quelque chose de mal a propos, I'on aura bientost interdit le commerce.
mais je crois devoir continue pour l'avancement de nos affaires, jusques a ce que je soie
inform des volonths de Vostre Grandeur. Je ferai toujours pour le mieux"
91 El rio Rebuc es el conocido con el nombre de Guayubin. Constiltese el dato en
Recopilacidn Diplomdtica, oh. cit. p. 384 y ep S. ROUZIER, ob. cit. tomo II, p. 78.
92 AMnRICO Luco. Una comunicacidn diplomdtiea. "Patria". Aiio VI. Ndm. 109. 17 de
septiembre de 1927. Veanse los documents que contiene el articulo. Del examen de la
correspondencia sostenida entire las autoridades francesas y espaholas, de la Isla, publica-









MANUEL ARTURO PENA BATLLE


3. Del Tratado de Nimega al de Riswick.- La conven-
ci6n de El Cabo no fue motivo para que los franceses detuvie-
ran el curso de su ocupaci6n. Los inconvenientes a que daba
lugar esa ocupaci6n aumentaban a media que se poblaban
las posesiones fronterizas. Al Gobernador Pouancey le sucedi6,
en 1683, Mr. de Cussy, quien puso grandisimo interns en ensan-
char y afianzar los establecimientos franceses de la Espafiola
"dedicandose a regularizar la administraci6n pfiblica, a pro-
mover el comercio exterior y a ensanchar la agriculture, con
perjuicio, por supuesto, de las posesiones espafiolas, las cuales
se veian invadidas de nuevo, lentamente, a pesar del acta le-
vantada en El Cabo, cuatro afios antes, fijando como linea di-
visoria el rio Rebouc". 93
Esta circunstancia oblig6 al entonces Gobernador de la
parte Espaiola, don Andres Robles, a tomar de nuevo la inicia-
tiva con el fin de evitar el advance francs.
El pretext escogido por Robles para protestar de la
usurpaci6n fue el de comunicar a Cussy el tratado de Ratisbo-
na, firmado entire Espafia y Francia el 15 de agosto del 1684,
por el cual se pact una tregua de veinte afios entire las dos
potencias. 94
Con este motivo, el Gobernador espafiol se quej6 de las
usurpaciones territoriales a que se habian entregado los habi-
tantes franceses en perjuicio de la colonia. En ese moment se
encontraban en la parte francesa los caballeros Saint Laurent
y Begon, administradores generals de las Islas francesas,
accidentalmente de servicio en Santo Domingo, quienes apro-
vecharon la oportunidad para proponer a don Andres de Ro-
bles una reconsideraci6n de la cuesti6n de los limits y fijar
"una nueva linea que partiendo del Rio Rebouc, por un lado,

dos en Recopilacidn Diplomdtica, citada anteriormente, no se desprende que tal demarca-
ci6n de fronteras se hubiese 1legado a realizar.
93 JosE GABRIEL GARCIA, ob. cit. tomo I. p. 175.
94 CALVO, ob. cit. Ratisbonne; NYS, La Revolution Francaise et le Droit International,
tomo I, p. 352.










HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


terminara en el Cabo Beata por el otro". 95 Con esta proposi-
ci6n se inici6 la constant aspiraci6n francesa, primero, y hai-
tiana mas tarde, a tirar una linea recta, de norte a sur, que
dividiera la isla en dos parties regulars.
El gobernante espafiol se neg6 rotundamente a aceptar
semejante propuesta, y dispuso entonces la persecuci6n de todo
extranjero que se encontrara sin licencia en cualquier sitio
fronterizo. 96
La lucha se mantuvo encarnizada entire las dos colonies
con motivo de las posesiones fronterizas. Es digno de notarse,
sin embargo, que desde el pacto de El Cabo la ocupaci6n fran-
cesa no era discutida sino en el caso de que sobrepasara los
limits convenidos, reconociendo los gobernantes espafioles de
un modo constant la soberania francesa dentro de las demar-
caciones establecidas en 1680. Las pretensiones de los colonos
occidentales se hacian cada vez mis apremiantes, poniendo a
las autoridades espafiolas en el caso de defender denodadamen-
te los inmensos territories incultos y despoblados que circun-
daban la linea divisoria, pero, como dice Garcia, "a pesar de
estas precauciones y de otras anilogas, las hostilidades no ce-
saban del todo, porque como ellas tenian su origen en el em-
pefio de los unos por posesionarse de los terrenos incultos, cuyo
dominio defendian los otros con calor, a cada moment habia
motivo para discusiones entire los dos Gobernadores y para
reyertas entire los vecinos". 97

95 La carta en que se hacia tal proposici6n Ilevaba la fecha 26 de Mayo del 1685,
segdn se deduce del texto de ]a respuesta redactada por el Gobernador espahol. Recopila-
ci6n Diplomdtica, ob. cit. p. 117, doc. 100.
Vease ademfs, MOREAU DE SAINT-MaRY, ob. cit. tomo I, p. IV, de quien es la cita
copiada.
96 En la contestaci6n dada por don Andrse de Robles al senior De Cussy, el 9 de Julio
del 1685, se dice textualmente: "Y en cuanto a demarcar la tierra; ya e dicho a Vuestra
Sefioria otra bez que no tengo orden para tomar tal resoluci6n; Vuestra Sefioria de orden
se esten essos hauitadores en la line de sus poblaziones, sin alargarse a las tierras destos
vasallos del Rey, nuestro Sefior, 'pues assi se conserbara la paz, sin romper ]a guerra".
RecopiladZin Diplomdtica. ob. cit. p. 117, doc. 100. Vease tambien en la p. 133, el
doc. 112.
97 Jost GARRIEL GARCfA, ob. cit. tomo 1, pp. 177 y 178. Sobre el reconocimiento del
rio Rebouc como limited entire la parte francesa y la espafiola, vease el doc. 131, pp. 160
y ss. de Recopilacidn Diplomdtica, ob. cit.










MANUEL ARTURO PENA BATLLE


La situaci6n lleg6 a cobrar un aspect verdaderamente
alarmante cuando los dos Gobiernos, el frances y el espafiol,
tomaron la lucha entire ambas colonies como una cuesti6n de
Estado, tratando cada uno de obtener por la fuerza satisfac-
ci6n de sus fines. Este estado de cosas obedeci6 indudable-
mente a la ruptura de hostilidades con que se di6 fin, pocos
afios despu6s de pactada, a la tregua de Ratisbona.
En 1689 Cussy recibi6 6rdenes de su Gobierno de inva-
dir la parte espafiola de la isla. 98 Organiz6 entonces una formi-
dable expedici6n que lleg6 a Santiago de los Caballeros sa-
queando la poblaci6n y someti6ndola a depredaciones verdade-
ramente escandalosas. 99 Dos afios mas tarde, el Gobierno es-
paiol decidi6 tomar un desquite, y al efecto orden6, al entonces
Gobernador don Ignacio Perez Caro, invadir, por mar y tierra,
la parte francesa. Despues de organizer y preparar convenien-
temente un poderoso contingent de mis de mil hombres, al
mando superior de don Francisco de Segura Sandoval y Cas-
tillo, el Gobernador cumpli6 las 6rdenes recibidas. El 6xito de
la empresa fu6 complete, destrozando la fuerza espafiola el
ej6rcito francs en la c6lebre batalla de la Sabana Real, en la
que muri6 el aguerrido y audaz Gobernador Mr. de Cussy.
La venganza de los espafioles sobrepas6 en ferocidad a la ac-
ci6n francesa del 1689. 100
La ocupaci6n occidental se detuvo durante algunos afios
despu6s del descalabro sufrido en Sabana Real. La cuesti6n
fronteriza se mantuvo en statu quo hasta 1697, fecha en que
Espafia y Francia pusieron t6rmino a sus luchas por el tratado
de Riswick. Esta negociaci6n tiene una capital importancia
en la exposici6n de los hechos que integran el viejo y dificulto-
so expediente de fronteras.

98 MOREAU DE SAINT MERY, ob. cit. tomo 1, p. V : DEL MONTE Y TEJADA, ob. cit. tomo
III, pp. 46 y ss.; Recopilaci6n Diplondtica. ob. cit. p. 167, doc. 135.
99 VWanse detalles en los docs. 142, 143 y 148 de Recopilacidn Diplomdtica, ob. cit.
pp. 179 y ss. y 193 y ss.
100 Consfiltese, al respect: el doc. 149, pp. 196 y ss. de Rdcopilacidn Diplomdtica,
ob. cit.; MOREAU DE SAINT MERY, ob. cit. tomo 1, p. V; DEL MONTE Y TEJADA, ob. cit. tomo
III, pp. 48 y ss. y el document contenido en la nota 1 de la p. 49.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


4. El Tratado de Riswick.-Luis XIV se vi6 en la nece-
sidad de destruir por las armas la Liga de Aubsburgo, firmada
el 9 de julio del 1686 entire el Emperador de Alemania, Espa-
fia, Suecia, Baviera, Sajonia y otros Estados alemanes; de rei-
vindicar los derechos de su cufiada, la duquesa de Orleans, a
la sucesi6n del Palatinado 101; y de hacer valer los derechos de
Francia en la elecci6n al Arzobispado de Colonia, de la cual ha-
bia sido desechado por el Papa y por el Emperador el candidate
de Francia.
Con este motive, cuatro afios despu6s de concluida la tre-
gua de Ratisbona, se vi6 de nuevo Europa encendida en la guerra
del Palatinado. Esta conflagraci6n se inici6 en el 1688 y dur6
hasta el 1697, afio en que Luis XIV, por razones political, renun-
ci6 a las ventajas de una possible victoria para promover, con la
mediaci6n de Suecia, negociaciones de paz, celebradas en el Cas-
tillo de Riswick, cerca de la Haya. 102
El Rey de Francia quiso, de ese modo, complacer a Espa-
fia, a cuyo trono, que pronto dejaria vacant la muerte de Carlos
II, mantenia vivas aspiraciones. 103 La Paz de Riswick fue, pues,
favorable, por ese motive, a Espafia.
Algunos historiadores de nota, nacionales y extranjeros,
dan como cierto el dato de que, en el Tratado de Riswick, Espa-
fia cedi6 a Francia formalmente la parte francesa de la Isla de
Santo Domingo. Otros niegan categ6ricamente el hecho, adu-
ciendo en su favor la raz6n casi convincente de que en lectura
corrida del original del Tratado no se ha encontrado clAusula ni
texto alguno que expresen la referida cesi6n. 104

101 CALVO, ob. cit. Ryswick.
102 VAN KASSELT, ob. cit. pp. 412 y 55. CALVO, ob. cit. la misma palabra.
103 VAN KASSELT, ob. cit. p. 415.
104 Es evidence que esta diferencia de criterio se debe a una lamentable confusion de
concepts. El Tratado de Riswick no hizo otra cosa que restablecer la situaci6n europea
al estado en que la habia colocado el Tratado de Nimega. El articulo IX del' Tratado de
Riswick es una reproducci6n literal del articulo VII del Tratado de Nimega. No es, pues,
aventurado decir que el espiritu que anim6 la letra de este en su articulo citado, debi6
animar tambien el art. IX de aquel. En el moment en que se concluy6 el Tratado de
Nimega la ocupaci6n francesa de la isla de la Tortuga y de la costa norte de la Isla de
Santo Domingo no habia tomado caracteres de hecho cumplido; fu4 en esa 4poca cuando











MANUEL ARTURO PE9A BATLLE


La diferencia de criterio se ha mantenido, a pesar de las
categ6ricas afirmaciones de los que sostienen la tesis negative.
Nosotros no intervendremos en la cuesti6n limitindonos, ex-
clusivamente, a sentar el hecho cumplido. Es evidence, sin em-
bargo que, habiendo o no expresado el Tratado de Riswick la
cesi6n de la colonia francesa de parte de Espafia a Francia, el
dicho tratado inicia el comienzo de una nueva etapa en el curso


el Gobierno frane6s comenz6 a dar protecei6n official a la ocupaci6n. Siendo pues, como
es, una cuesti6n sabida, la de que el tratado de Riswick no hace menci6n ninguna de
Santo Domingo, s6lo desentraiando la intenci6n de las parties, al reproducir en el art.
IX de ese tratado el art. VII del tratado de Nimega, podriamos dar una soIuci6n 16gica
a la diferencia de criteria existente al respect. Los escritores haitianos son los que
han hecho hincapid en la cuesti6n, llegando a afirmar que el Tratado de Riswick hizo
demarcaci6n de limits. Para desvirtuar esta falaz especie nos limitaremos a reproducir
un p6rrafo del informed que, en 1862 rindi6 el Sr. St. Amand al Presidente Geffrard, con
motive de la reclamaci6n que le hizo Espafia sobre los pueblos fronterizos ocupados por
Haiti; dice asi el parrafo aludido: "No obstante eso, el tratado de 1777 fud precedido de
dos otros tratados concluidos entire Espaia y Francia. El primero es el de Nimega del 17
de Septiembre de 167R. Su articulo VII dice asi: "El dicho S. Rey Cristianisfmo hard
tambi6n restituir a S. M. C. todas las ciudades, plazas fuerte., castillos y puestos que
sus ejdrcitos han o hayan podido ocupar hasta el dia de la paz y adn despuds de ella
en cualesquier lugar del mtando que estin situados. como igualmente su dicha M. C. hard
restituir a S. M. T. C. todas las plazas fuertes, castillos, puestos, que sus ejercitos puedan
haber ocupado durcnte esta guerra hasta el dia de la publicacidn de la paz y en cualeb-
quier lugar que estdn situados". El segundo Tratado es el de Riswick de 1697. Su art. IX,
(IX) es la reproduccidn literal. La generalidad de los tirmions de esos dos articulos per-
mite suponer que esas dos importantes convenciones eran aplicadas a la colonia espailola
y a los establecimientos franceess de la Isla de Santo Domingo. Pero como se vp no hay
cuestidn de limits. Por consigniente, el tratado de 1777 conocido ademds bajo el nombre
de tratado de limits, es el primer acto que hay que examinar". No hay duda alguna de
que el Sr. St. Amand conocia la letra de ambos Tratados, porque las investigaciones
emprendidas mis tarde para esclarecer el error en que habian incurrido algunos de sus
compatriotas, confirman absolutamente sus expresiones y su cita: no habia, pues, con-
fusi6n en el criteria haitiano, cuando escribia el Sr. St. Amand.
Moreau de St. Mery no hace alusi6n al tratado de Riswick sino para decir quo
este instrument restableci6 las posesiones de ambas potencies al estado en que estaban
antes de romperse las hostilidades.
Para ilustrar mejor esta cuesti6n viase: ANi)Ris J. MONTOI.fo, El Tratado de Rys-
wick y la isla de Santo Domingo, un folleto, 1919; MANUEL A. MACHADO, La cuestind
fronteriza dominico-haitiana. nota 1, primer edici6n, La Vega; C. ARMANDO RODRIGUEZ,
La Frontera Dominico-Iaitiana. Referencia anterior
C. M. LEGER, Haiti son histoire et ses detracteurs. PLACIDE JUSTIN, Histoire de St.
Domingue ou Haiti. JOSEPH JUSTIN, Le different entire la Ripublique d'Haiti et la
Republique Dominicaine.
Informe dirigido al Presidente Geffrard, sobre la cuesti6n fronteras, por el Sr.
St. Amand en 1862. Traducci6n official. Archive General de la Naci6n. Departamento
de Re'aciones Exteriores, Legajo No. 118 Exp. No. 1.
MOREAU DE ST. Mf Y, ob. cit. Tomo I, pp. V-VI.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


de la controversial fronteriza, en que la lucha de ambas colonies
tom6 un aspect verdaderamente critic para los intereses es-
pafioles de la isla, que iban cediendo gradualmente al impulso
de la ocupaci6n francesa, favorecida por el advenimiento de un
nieto de Luis XIV al trono de Espafia.
Este period de la ocupaci6n terminaria con el reconoci-
miento expreso y official que hizo el Gobierno espafiol de la colo-
nia francesa de Santo Domingo, en 1777, por el Tratado de
Aranjuez. 105































105 Consiiltense, at respect, los dos documents de Recopilacidn Diplomdtica, ob. cit.
indicados en la nota 83, ut supra, p. 66
























CAPITULO II


5. Felipe V Rey de Espana.-6.-Primer information fronterizo. Los gobernantes
espajoles adoptan el sistema de entregarse la frontera inventariada.- 7. Se
establece una zona fronteriza.--. El rio Dajabdn y el rio Pedernales aparecen
como line provisional. Nuevo convenio provisional sobre limits.

5. Felipe V Rey de Espafia.-Las ambiciones political que
habian impulsado a Luis XIV a concertar la paz de Riswick
tuvieron cabal y complete realizaci6n. Carlos II de Espafia,
fallecido sin sucesi6n el 19 de noviembre del 1700, dej6 como su-
cesor en el trono al Duque de Anjou, don Felipe de Borb6n, nieto
de Maria Teresa, quien era a su vez esposa de Luis XIV y her-
mana del Rey fallecido. 106 Este acontecimiento tuvo grandisi-
ma importancia en las relaciones internacionales de Santo Do-
mingo, porque desde este moment, favorecidos los ocupantes
franceses con la influencia de un Rey francs en Espafia, las au-
toridades de la parte del Este de la isla debieron tratar con mas
miramiento la antigua rivalidad, inspirados en los sentimientos
de paz y de concordia que unieron, con ese motivo, a las metr6-
polis respectivas.
Las expresivas palabras atribuidas a Luis XIV al sepa-
rarse de Felipe V: "Ya no hay Pirineos", repercutieron inme-
diatamente en la isla, en donde, parodiando la c6lebre frase, se
dijo: "Ya no hay rio Rebouc". 107 N6tese que este rio figure
por much tiempo como limited clasico entire las dos colonies, sien-

106 Consultese, para Inayores detalles, la obra de Pfo ZABALA Y LERA, Espaiia bajo los
Borbones. 2a. ed. Barcelona, 1930, Colecci6n Labor.
107 JosA GABRIEL GARCfA, ob. cit. Torno 1. p. 188.










MANUEL ARTURO PENA BATTLE


do su rebasamiento el motive permanent de discordia y de
conflicts en la isla. 108 Al amparo de la alianza de sangre en que
se habian confundido las Cortes de Madrid y de Versalles cesa-
ron por algfin tiempo las rivalidades fronterizas en Santo Do-
mingo, manteniendose ambas parties contendientes en buenas
relaciones comerciales y political durante algunos afios.
Esas buenas relaciones, mIs aparentes que reales, s6lo se
debian, como hemos dicho mIs arriba, al suceso politico que se
oper6 en la madre patria. Los habitantes de la parte espaiiola
no veian con buenos ojos la usurpaci6n constant y pacifica que
de sus tierras hacian los franceses, sus enemigos naturales, y en
mIs de una oportunidad tuvieron que hacer valer por medios
violentos la legitimidad de sus intereses.
Despu6s del advenimiento de Felipe V, los franceses,
paulatinamente, habian ocupado toda la parte occidental del rio
Dajab6n avanzando tambidn en una gran porci6n de terreno
mis ac6 de la margen oriental. Los espafioles no consintieron
este advance y en cierta ocasi6n ocuparon todas las construcciones
francesas que encontraron en ellas. El ocupante, por su parte,
defendia sus posesiones de tal modo que ya en 1713 se habia
aduefiado completamente de Bayah6 y de casi toda la costa, has-
ta la desembocadura del rio Dajab6n. 109
Llegaron a ponerse las cosas de tal manera tirantes que,
en el indicado afio del 1713, la Embajada de Espafia en Francia

108 En el lequerimiento hecho el 4 de enero de 1699 por el Cobernador don Severino
de Mansaneda. a Mr. Ducasse, Gobernador de la parte francesa, .:e indica como limited
en que debian mantenerse los franceses la Sabana de Caracoles; punto en que, segir, doce
tttigos prActicos "estavan puestas las zentinelas francesas". Pero en la respuesta dada
por el Gobernador francs al espaiiol, el 23 de febrero del mismo afio 1699, Mr. Ducass3
afirma que dssde hace afios el rio Rebouc es el limited de la posesi6n de los francesei,
raz6n por la cual, ateni6ndose al articulo del tratado de paz en que se estipula que cada
uno vuelva a tomar lo perdido en la guerra, envi6 centinelas al lugar convenient. En
carta de 10 de marzo del 1700, dirigida por el Gobernador Ducasse al Presidente de Santo
Domingo, el funcionario francs accede a retroceder sus centinelas a cuatro leguas de
distancia del rio Rebouc, con tal que el Gobernador espafiol Ileve a eabo una media
semejante. Tal idea no fuo acogida por don Severino de Manzaneda, quien en carta es-
crita al sucesor de Mr. Ducasse. (5 de septiembre del 1700) el Gobernador interino Ga-
liffet. se muestra celoso defensor de las tierras en disputa... Recopilaci6n' Diplomditica,
ob. cit. does. 271. 272, 276, 278, 291 y 298. Son tambien de gran inter6s los documen-
tos 300 y 326, de la misma obra.
109 DEL MONTE Y TEJADA, ob. cit. tomo III, pp. 58 Y as.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


reclam6 categ6ricamente al Gobierno francs la demolici6n de
todas "las habitaciones francesas formadas en BayahA y otros
puntos de la costa, que se habian construido despu6s del adveni-
miento de Felipe V a la corona". 110 La cuesti6n recobraba su
curso natural, siendo muy dificil cambiar el caricter que le daba
el paralelo desarrollo de dos nacionalidades distintas por razo-
nes de raza, de sentimientos, de intereses y de aspiraciones.

6. Primer informative fronterizo.-Los gobernantes es-
pafioles adoptan el sistema de entregarse la frontera inventaria-
da.-Afirma don Antonio Del Monte y Tejada en su conocida
"Historia de la isla de Santo Domingo", que en 1714, como con-
secuencia de algunos hechos abusivos de los franceses, entire
otros el de haber formado algunas habitaciones rurales mis
aca de Bayaha, "tom6 asunto el Capitin General para comisio-
nar a los sefiores Morell de Santa Cruz y Ramirez y requerir al
Gobernador propietario, Conde Bl6nac, para que retirase a los
intrusos, a lo que se neg6, fundado en la "informaci6n que prac-
tic6" para probar que haria como sesenta afios que poseian las
tierras disputadas". 11 Se habia procedido, pues, al primer in-
formativo fronterizo. 112
Esta media di6 origen a que se adoptara otra, no menos
prudent, para resguardar las posesiones fronterizas. Los go-
bernadores espaiioles consagraron el sistema de hacer visitsa,
por si o por sus comisionados, al tiempo de entregar o recibir
el Gobierno de la isla" a las regions limitrofes, para cerciorar-
se de la integridad del territorio cuya direcci6n se abandonaba
o se asumia. Esta determinaci6n de por si, dados ya los caracte-
res de hecho cumplido y acatado que presentaba la ocupaci6n
francesa, fu6 de las mas sabias que pudieron adoptarse enton-
ces. 113

110 DEL MONTE Y TEJADA, ob. cit. tomo 11I, p. 59.
111 Ob. cit. Tomo III, p. 59.
112 Se enticnde, en este caso, el primer inform tivo biateraT, pues con anterioridad,
el afio 1699, habia ya tenido lugar un informative hecho por el Gobernador espafiol, Don
Severino de Manzaneda, en el que someti6 a un interrogatorio a varies testigos pricticos
de los lugares fronterizos. VWase nota 108, ut supra.
113 DEL MONTE Y TEJADA. ob. cit. tomo III. p. 59 y ss.








MANUEL ARTURO PENA BATLLE


Por Real C6dula del 20 de mayo del 1715, di6 instruccio-
nes el Gobierno espafiol al entonces gobernador de la colonia,
don Fernando Constanzo y Ramirez, para que dejara "a los fran-
ceses en tranquila posesi6n de lo que ocupaban al entrar al
Trono el monarca reinante, y para que suministrara los datos
necesarios, a fin de poder nombrar comisarios que arreglaran
de un modo definitive la cuesti6n de limits, promovida recien-
temente por el duque de Saint Aignan, Embajador de Francia
en Espafia". 114
Es este un instrument official del Gobierno espafiol que
equivale en todas sus parties a un reconocimiento formal de la
soberania de Francia en su colonia de Santo Domingo. S61o basta
para adquirir la seguridad de lo que dejamos apuntado hacer
un ligero examen de la naturaleza juridica del reconocimiento
y aplicar los resultados al caso creado por la Real Cedula del 20
de mayo del 1715.
Si las circunstancias political que subsiguieron a la emi-
si6n de la Real Cedula del 1715 no hubieran promovido la guerra
entire Francia y Espafia en 1719, y las negociaciones sobre limi-
tes coloniales de Santo Domingo se hubieran podido iniciar en
el sentido que les traz6 la Real C6dula comentada, es evidence
que los limits consagrados en Aranjuez habrian tenido una
causa de jure muy anterior a la del 1777.
7. Se establece una zona fronteriza.-El resultado cierto
de la media tomada por el Gobierno de Madrid se redujo a una
series de negociaciones concluidas por los gobernadores francs
y espafiol de la isla en 1719, para crear una zona fronteriza neu-
tra entire las dos colonies. Los Gobernadores Chateau Morand
y Sorel acordaron con el Gobernador Constanzo y Ramirez que
se guardase en la isla la neutralidad cumplida y se estableciera
en la parte de las fronteras una porci6n neutra que no pudiera
violar ninguna de las dos parties contendientes. Seg6n Del Mon-
te y Tejada esta porci6n estuvo comprendida entire Capotillo y

114 Josi GABRIEL GARCIA, ob. cit. tomo I, p. 194. MOREAU DE SAIINT MfRY, ob. cit.
tomo I, p. X.









HISTORIC DE LA QUESTION FRONTERIZA


Guayubin; segdin Garcia, la zona se convino de modo que los
espafioles no pudieran rebasar el rio Rebouc, ni los franceses
pasar de Capotillo. Este convenio fu6 cumplido debidamente
"no obstante algunas infracciones de una y otra parte". 15

8. El rio Dajab6n y el rio Pedernales aparecen como line
divisoria.-Nuevo convenio provisional sobre limites.-Desde
1727 estableci6 el Gobierno de la Colonia espaiola un puesto de
guardias en la parte oriental del rio Dajab6n para impedir el
advance de los franceses y la introducci6n de esclavos por la fron-
tera del norte. El jefe de esta guardia dispuso la destrucci6n
ae algunas habitaciones que habian fundado los franceses en
las cercanias del Trou y de Ouanaminthe, produciendo algunos
vejamenes a los habitantes encontrados en los lugares arrasa-
dos. 116 Los franceses volvieron sobre sus posesiones, tratando
de impedirlo los espafioles, circunstancia que di6 origen a un
nuevo arreglo entire los dos Gobernadores sobre la cuesti6n de
limits.
Como consecuencia de una concesi6n indebida que hicie-
ron las autoridades francesas de terrenos de la frontera, los
habitantes de aquella region se alarmaron y para evitar el seguro
rompimiento a que iba a conducir el tono violent e imprudente
con que ambos trataron el conflict fronterizo, convinieron los
dos Gobernadores, nombrar cada uno un comisario que lo repre-
sentara en las negociaciones de un convenio provisional sobre
limits. El Gobernador espafiol design a don Gonzalo FernAn-
dez de Oviedo, Auditor General de guerra, y el frances a Mr. de
N'Olivos, Comandante de las fronteras del Oeste, por el Rey de

115 Jost G. GARCIA, ob. cit. tomo I, p. 194. DEL MONTE Y ThJADA, ob. cit. tomo III.
p. 59. MOREAU DE SAINT MWRY, en su ya citada obra, de donde debe haber torado Garcia
el dato, habla en el mismo sentido que lo hace Garcia. MOREAU DE SAINT MARY, ob. cit.
tomo I, p. X.
En una Represcntacid hecha por el Consejo de Indias al Rey, en 16 de noviembre
del 1724, se destaca la circunstancia de que, durante el reinado de Felipe V, los franceses
avanzaron unas diez leguas, "tanto por la Costa del mar como por el rio arriba y tierra
adentro". El rio a que se alude es el Dajab6n.
(En el Archivo General de ]a Naci6n existe copia fotostatica del documento.
116 MOREAU DE ST. MEaY, ob. cit. tomo I, p. XII. DEL MONTE Y TEJADA, ob. cit. tomo III,
p. 6&









MANUEL ARTURO PEI)A BATLLE


Francia. De las Conferencias celebradas entire ambos Comisa-
rios surgi6 el convenio de fijar como nueva linea de demarca-
ci6n "el Rio Pedernales, que desemboca en la costa Sur, y el
Rio Dajab6n, que lo verifica en la del Norte". Este acuerdo tuvo
lugar en 1731. Desde ese moment, comenzaron a figurar los
rios Dajab6n y Pedernales, oficialmente, como extremes de la
linea divisoria de las colonies francesa y espafiola de la Isla de
Santo Domingo. 117
En el 1735 la Corte de Madrid reclam6 a la de Paris so-
bre la cuesti6n fronteriza, iniciandose un nuevo incident diplo-
mdtico a consecuencia del convenio provisional del 1731, cuyos
terminos quiso hacer respetar a todo trance la autoridad espa-
fiola de la Isla, defendiendo los nuevos limits convenidos de la
constant usurpaci6n francesa. Se trat6 de nombrar comisarios
que dieran soluci6n definitive a la cuesti6n fronteriza, pero tam-
poco tuvo realizaci6n en esta oportunidad la ansiada media di-
plomdtica. Los limits del 1731, fueron, de hecho, definitivos. 11s




















117 MOREAU DE ST. MWRY, ob. cit. tomo 1, p. XiV.
118 MOREAU DE ST. MERY, ob. cit. tomo I, p. XV.




















CAPITULO III


9. Convencidn del aio 1773. 10. Tratado del 1776. 11. El Tratado de Aran-
juez. 12. Consideraciones generals sobre la negociacidn del ano 1777.

9. Convenci6n del aiio 1773.-Despu6s del afio 1731 los
limits se mantuvieron inalterados, a pesar de las diversas
circunstancias de orden politico que conmovieron la isla. En
el 1771 se hizo cargo de la gobernaci6n de la colonia espafiola
el Brigadier don Jose Solano y Bote, persona de relevantes
cualidades, que habia desempefiado ya una misi6n cientifica
en Venezuela y fijado los limits de la Guayana. No es, pues,
aventurado afirmar que su nombramiento pudo tener estre-
cha relaci6n con el deseo que mantenia el Gobierno espafiol de
solucionar definitivamente la cuesti6n de los limits. 119
Asevera Del Monte y Tejada que en 1770 y 1771 se
efectuaron, sucesivamente, negociaciones fronterizas que, en
cierto modo, podrian considerarse como precursoras del Tratado
de Aranjuez.
En efecto, resultado de esas negociaciones, concluidas
en su segunda parte por don Gaspar Echalas, comandante de la
frontera de Dajab6n, y don Fernando Espinosa de las del Sur, a
nombre de la parte espafiola, y Mr. M. de Vincent y de Liancourt,
Teniente del Rey en el Guarico y Bayaha, en representaci6n de
la francesa, fueron las negociaciones preliminares del 1773. 120
En esta fecha, el Presidente don Jose Solano y Bote "oblig6 al

119 Jost G. GARCIA. ob. cit. tomo I, p. 220.
120 DEL MONTE Y TEJADA, ob. cit. tomo III, p. 67.