Datos históricos sobre la frontera domínico-haitiana, por James J. McLean y T. Pina Chevalier

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Datos históricos sobre la frontera domínico-haitiana, por James J. McLean y T. Pina Chevalier
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Mixed Material
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Santo Domingo, R. D., 1921

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5-multi-jur-1921
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McLean, James J

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Columbia Law Library
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LLMC08704
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DATOS HISTORICOS

SOBRE LA

FRONTERA

DOMINICO-HAITIANA

POR ,

James J. McLean y T. Pina Chevalier.





Santo Domingo. R. D.
1921.




















MAPAS.

PAGINAS:

1. MAPA DEMOSTRATIVO DE LA POSITION
GEOGRAFICA DE LA ISLA DE SANTO DO-
MINGO 1 EL "CERCO DE LAS AMISTA-
DES". ...... ................ 3

2. MAPA DE LA LINEA FRONTERIZA SE-
GUN EL TRATADO DE ARANJUEZ. ..... .43

3. MAPA DEMOSTRATIVO DE LA LINE
FRONTERIZA ACTUAL, SEGUN EL MU-
TUO CONVENTO DEL ARO 1920. ..... 182


1. -------------





















CONTENIDO



CAPITULOS: PAGINAS:

I. BOSQUEJOS HISTORICOS. .
II. INCONFORMIDAD ESPATOLA. .. 9
III. ACTIVIDADES COMPLEJAS. .. .. 13
IV. DESAVENENCIAS LIMITROFES 17
V. DEMARCACION DE LIMITS. ... 21
VI. TRATADO DE ARANJUEZ. ....... 43
VII. GLOSANDO ASUNTOS. ......... 47
VIII. TRATADO DE BASILEA. .........
IX. INDEPENDENCIA DE HAITI I OTROS
SUCESOS ..... .......... 53
X. LA OBRA DEL CAMPEON SEPARA-
TISTA .................. 57
XI. RECONOCIMIENTO DE LA REPUBLI-
CA HAITIANA ............. 61












CAPITULOS PAGINAS

XII. NACIMIENTO DE LA REPUBLICAN DO-
1INICANA .............. 65
XIII. GUERRA DOMINICO-HAITIANA. 69
XIV. RECONOCIMIENTO DE LA REPUBLI-
CA DOMINICANA. . ... 73
XV. REINCORPORACION A ESPArA I
RESTAURACION. ............ 77
XVI. TRATADO DOMINICO-IIAITIANO. 81
XVII. CONTROVERSIAL. ......... 87
XVIII. NUEVOS PROPOSITOS SOBRE TRA-
TADOS ......... .......... 91
XIX. NUEVOS INCIDENTS. ....... 95
XX. NUEVOS ACONTECIMIENTOS. .101
XXI. PROLEGOMENOS DE ARBITRAJE. .107
XXII. FRACASO DEL ARBITRAJE. ...... .111
XXIII. ESTABLECIMIENTO DE LAS ADUA-
NAS TERRESTRES. ........... 115
XXIV. ACUERDOS SECRETS. .... .119
XXV. INCIDENT DE DAJABON. ... .125
XXVI. CAMBIO DE TACTICA IIAITIANA. .129
XXVII. GUARDIAN DE ADUANAS I FRON-
TERA. .... .......... ... 133
XXVIII. "SABANA CAiMPO" I RANCHOO
CAFE". ........... ....137
XXIX. MODUS VIVENDI CON HAITI. ..... .141













CAPITULOS PA(INAS

XXX. INCIDENT DE PEDERNALES. .143
XXXI. NUEVA INTRUSION HAITIANA. .159
XXXII. INTERVENTION NORTEAMERICA-
NA EN HAITI............... 163
XXXIII. DESARME HAITIANO. ......... .165
XXXIV. INTERVENTION NORTEAMERICA-
NA EN LA REPUBLICAN DOMINI-
CANA ................... 169
XXXV. NUEVOS CONFLICTS. ......... 173
XXXVI. CONVENIO DE LINEA FRONTERIZA.179
XXXVII. NUEVAS INTENCIONES HAITIA-
NAS. ................. 183
XXXVIII. ULTIMO INCIDENT DE "PEDER-
NALES". .............. ... 187
XXXIX. TERRITORIO OCUPADO POR HAITI.191
XL. LA PROCLAMA DEL 14 DE JUNIOR
DE 1921. .......... ......... 195
























TESTIMONIO.

DR. MANUEL A. MACHADO
Catedrltico de la Unlversidad.
ABOOADO


Santo Domingo, R. D., 20 de Septiembre de 1921.

Sefior Don
T. Pina Chevalier,
Ciudad.
Muy seflor mio y amigo:
He leido, con patri6tico interns, el trabajo
que ha tenido Ud. la bondad de enviarme, escrito
en colaboraci6n con el senior Mc Lean, acerca del
problema fronterizo de la Repfiblica Dominicana.
No es obra dialketica, sino de met6dica y se-









VIII

rena exposici6n de hechos, tanto mas appreciable
cuanto mayor es la riqueza de datos hist6ricos que
exornan sus capitulos.
Tras una sobria relaci6n de los antecedentes
que rodean el punto controvertido, el lector sigue,
atraido por el interds de la narraci6n, los inciden-
tes ocurridos, a partir de la Paz de Nimega, hasta
llegar al tratado de Aranjuez, y de ahi en adelan-
te hasta recorrer los various aspects del debate.
Dce esos hechos se desprende, por manera evi-
dente, el incontestable derecho de !a Repdblica Do-
minican.a; y desde ese punto de vista, la merito-
ria labor realizada por Ud. y por su compafiero ha-
bra de contribuir eficientemente a esclarecer el
discutido problema die !os limits territoriales en-
tre los dos Estado.s que comparten la soberania de
la isla.
A acrecentar el inerito de la exposici6ni con-
curren los grabado: ilustrntivos del texto, singu-
iarrnente el mapa de la line de Aranjuez; todo lo
cual hace del trabaio de Uds., verdadera ob;'a de
divulgaci6n, digna d encendidos elogios.
Reciban Ud. y el senior iMe Lean los mios muy
cordiales, mientras me suscribo de Ud. atento S.
S. y amigo,
Manuel A. MACHADO.









E XOR D O.


Esta obra ha side escrita bajo los
auspicios de una buena voluntad, des-
tinada 6nica i exclusivamente a his-
toriar las diferencias fronterizas ocu-
rridas en la Isla de Santo Domingo,
ciento seis afios despuds del Descu-
brimiento, hasta nuestros dias. He-
mos optado, para el mis rApido alcan-
ce del lector en sus investigaciones,
del modo mis sencillo i lac6nic, d-e
expresar las cosas, evitando abunua-
mientos complejos 6 lujosas incjhe-
rencias. AdemAs, no presumimos de
personalidad literaria, i solo nos con-
forta la idea de que hacemos algo
laudable en pr6 de la Rep6blica Dc-
minicana, pr6xima a restaurarse.
Reciba el Pueblo Dominicano en es-
ta forma nuestra obra, i ojalA pudie-
ra vanagloriarnos el hecho de que ella
resultare de alguna utilidad a la ad-
ministr-:ci6n political de la Tercera Re-
piblicn.
JAMES J. McLEAN.
T. PINA CHEVALIER.
Santo Domingo, R. D.
lo. do Octubre, 1921.










DATOS iSTORIGOS SOBRE LA
FRONTERA DOMINICO-HAITIANA.











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BOSQUEJOS HISTORICOS.

La Isla conocida por "Santo Domingo" o
"Haiti" fue lamada por los indios con los nom-
bres de "Quisqueya", "Babeque" i "Haiti". La
descubri6 el Nauta genov6s Crist6bal Col6n, el 5
de Diciembre Idel afio 1492, quien el dia 9 del mis-
mo mes i afio, la bautiz6 con el nombre de "Espa-
fiola". Tom6 posesi6n de ella, como rico flor6n
de conquista, por i a nombre de la Corona de Es-
pafia, el 12 de Diciembre del afio 1492. En el aio
1508, comenzaron los espafioles a dar a esta Isla
el nombre de SANTO DOMINGO, que ain le se-
guimos dando en la actualidad hist6rica.
Despues de la grandiosa obra del Descubri-
miento del Nuevo Mundo, comenz6 la obra de la
ambici6n i la rivalidad a incubarse i perpetrarse










dedea el Viejo Mundo. Naves de varias Naciones
;..:L.".:l., por nautas aguerridos, surcaron los ma-
res en busca de preciado botin, i como quiera que
estas naciones estaban siempre en continues dis-
cordias i continues guerras, estos nautas, celosos
de su nacionalidad i queriendo para si, la he-
jemonia de su zona de acci6n, se atacaban unos a
los otros, sin saber, por la dificultad de las comu-
nicaciones, si la Madre Patria correspondiente es-
taba o no en paz con sus contrincantes. Esta obs-
cura situaci6n produjo como consiguiente secuela,
una serie sucesiva de reclamos entire los Gobier-
nos respectivos, que al fin, para conjurarlos i po-
ner tOrmino a tan lamentable estado de cosas, en
el aflo 1598, se firm el cl6ebre Tratado de Ver-
vins ontre el Rei de Espaiia Felipe II, i el Rei de
Francia Enrique IV, pactindose entire ambos, li-
neas divisorias convencionales, denominadas "Cer-
co Ide las Amistades", i estableci6ndose que fuera
de ese cerco, o sea que al Sur del "Tr6pico de CAn-
cer", i al Ooeste del "Meridiano de las Azores"
no habria paz entire sus sibditos. Desde luego,
serian estimadas como "botin de guerra", las cap-
turaas que se hicieren do acuerdo con esta sui-j6-
neris line divisoria!. Como resultado de este
convenio, se produjeron on su orijen los aventure-
ros en las antillas, conocidos por la nominaci6n de


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-5-


filibusteros. Estos malhechores, despuCs de ser
derrotados i acosados de la Isla de San Crist6bal
i otras adyacentes, se refujiaban en la Isla "Tor-
tuga", situada frente a la costa Norte de la Isla
de Santo Domingo, para de ahi, lejos de acomo-
darse a medios licitos de vida, enderezar el proce-
so de sus depredaciones.
Entretanto, los pueblos'del Norte de Santo
Domingo, cuya colonizaci6n se iba normalizando i
por ende progresando dentro de sus facultades,
siguiendo un lucrative intercambio commercial, ha-
cian negocios clandestinos con los holan'deses i los
portugueses. Este era, desde luego, un comercio
fatalmente espurio, pues por una Real Orden, se
les vedaba comerciar con nadie que no fuese la
Madre Patria Espafia, la cual habia prevenido i
determinado un puerto para sus negociaciones.
Por el indebido comercio que hacian los colonos,
en discordancia con el Mandato del Rei, lleg6 a
Santo Domingo en el ailo 1625, otra Real Orden,
en que, para castigar i poner coto con mano de hie-
rro al referido intercambio commercial, determina-
base la destrucci6n de las Ciudades del Norte, de-
nominadas "Yaguana", "BayajA", "Monte Cris-
ty" i "Puerto Plata" asi como otros poblados o ca-
serios de menor auje.
La extraordinaria orden fue cumplida con to-









-6-


da severidad por las autoridades coloniales, te-
niendo los habitantes mas acomodados de las Ciu-
dades asoladas, que ir a morar a Santiago de los
Caballeros, mientras que los mAs pobres, en tris-
te peregrinaci6n, fueron a posesionarse al Sur de
ia Isla, (frente norte de la Ciudad de Santo Do-
mingo) fundando los pueblos de Bayaguana i
Monte Plata.
Abandonadas de esta suerte las costas del
Norte de la Isla de Santo Domingo, los bucaneros,
compafieros i afines de los filibusteros, se estable-
cieron i construyeron sus viviendas en aquellas
costas arrasadas. Estos bucaneros, eran viejos
filibusteros, que, cansados de la vida del mar, se
separaban de sus compafieros para vivir en tierra
fire. No era su objeto, que pudieramos decir,
relegarse a una vida mansa, tranquila, dentro de
los ajeios predios, por el contrario, entonces ha-
cian vida a la capa, dedicAndose a la caceria furti-
va, i a saltear los hatos de los Colonos espafioles.
El nombre de "bucaneros", seg6n la tradici6n his-
t6rica, les viene debido a la manera de como pre-
paraban i conservaban las carnes, ya ahumAndo-
las, ya salandolas, etc.
Por el afio 1630, la irrupci6n de filibusteros i
bucaneros leg6 a ser tan numerosa, i las depreda-
ciones tan continues por mar i por tierra, que ello










IIeg6 a constituir un grave peligro para la estabi-
Ldad :del Gobierno Espahiol en la Isla, empero, pa-
ra combatir estas irrupciones, los colonos espaiio-
les se prepararon militarmente, formando compa-
fiias de lanceros, organizaciones montadas, i la
corporaci6n military denominada "coraceros". Es-
tas compafnias constaban de cincuenta plazas, por
lo cual Ilegaron a liamarse CINCUENTENAS. Sin
emnba-go, apesar de los asaltos i matanzas que ha-
cian las cincuentenas, los bandidos en ciesti6n se
iban i"rtrnando en la parte occidental de la Isla
de Saito Dorainig,-o, hasta que, en el afio 1665, el
Gobierno Francis, en conocimiento del numerario
de sus s-dbditos en la referida parte occidental, los
consider como colonos franceses i les envi6 un
Gobernador para su protecci6n i administraci6n.
De esta sorprendente manera, quedaron los fran-
ceses establecidos definitivamente en la Isla de
Santo Domingo, i el territorio antes englobado,
'-ued6 dividido entire el poderio de estas dos gran-
des Naciones: ESPARA I FRANCIA.











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II

INCONFORMIDAD ESPAIOLA.

No podian los Espafioles conformarse con la
abusive intromisi6n de los franceses en su vieja
heredad colonial. Se resentia el orgullo military
,, ,,I que tan alto habia levantado su pend6n
Cobre ia tij'ra, alm is, la poscsidn de la Isla de
Santo Domiiiino coil la historic del descubrimien-
to i el process de la colonizacion, resultaba para
ellos uno conim viojo talisman de gloria o acaso un
blasnji de cnfranliiecimniento dominant de la raza.
En cambio, constituia para estos viejos soldados
del honor, una Cuente inagotable de agravios, la
protecci6n official que diera el Gobierno Frances a
los mnalhecliores alojados en el sector occidental.
De ahi que viviera latente la hostilidad i se pro-
dujiera con mas encono la ojeriza. Empero, r:o
obstante esta circunstancia i el indiscutible he-
rolsmo de las huestes espafiolas, los franceses, con
una perseverancia i un denuedo a toda prueba, ex-
tendian sus posesiones en toda la amplitud de la-
iarte oriental.
Crudo el antagonismo, los asaltos, encuentros








-10-


i escararnuzas se sucedian con pasmosa asiduidad.
Atravesando este estado de cosas la Isla de
Santo Domingo, las tres potencias en guerra,
Francia, Espafla i Holanda, firmaron un Tratado
de Paz en Nimega, Ciudad Holandesa, en el mes
de Agosto de 1678. Despues de este Tratado, se
comenzo un intercambio de comunicaciones entire
las autoridades espafiolas i francesas en la Isla,
dandose principio de esta manera especial, al re-
conociriento de la ocupaci6n francesa en el sector
occidental de la misma.
Sin embargo, esta calma no podia continuar,
pues el process de las luchas i de las discordias po-
liticas seguia en Europa en toda ebullici6n, por
manera que, ya en el mes de Enero del afio 1689,
era desestimado, i se rompia violentamente el Tra-
tado de Paz celebrado en Nimega. Cambia entonces
la faz de la situaci6n en las Colonias, pues Fran-
cia ordena a su Gobernador, invadir i conquistar
el territorio espaiiol en la Isla, i los Colonos Espa-
ioles, inconformes, hacen aprestos militares i
rompe centre ellos la guerra, disputAndose palmo a
palmo el triunfo en la arena del mas intrincado i
feroz de los desafios.
Los sucesos mas trAjicos, las represalias mas
grandes se presenciaron en este choque cuerpo a
cuerpo i faz a faz...... Corri6 la sangre empur-









-11-

puiando los campos, i puede decirse en el sentido
lato de la palabra, que los Colonos contendientes,
entraron en un period de guerra de exterminio,
en done las atrocidades Ilegaron al miximun de
la extravagancia i la crueldad.
Era, despues del motive esencial, un double or-
gullo de bandera i de milicia el que impulsaba con
mas safia a desnudar i a chocar las espadas, en
tr6jico reto de muerte.





















III


ACTIVIDADES COMPLEJAS.


Nueva:ren e, Ipor el no menos cclebre Trata-
do de Ryswick, rimrado el 20 de Septiembre del
auo 1697, entire Francia, Espaiia, Holanda i Ale-
mania, s Ie puso fin a este estado grave de anar-
puia. Por este Tratado, Espafa cedia graciosa-
rmente a Francia todas las conquistas hechas por
ella duranti la vijencia del Tratado de Nimega.
Naturalmente, como la Colonia Francesa habia
adelanttado sus limites apesar de la her6ica resis-
tencia de los espafioles, los franceses conceptua-
ban do sit lejitima propiedad el terreno conquista-
do por ellos. Para sentar fundamento legal so-
bre esta cuesti6n, se amparaban del Tratado de
Ryswick, aunque en este Tratado no se hiciese
menci6n especial de la Isla de Santo Domingo.









-14-


Ahora bien, con respect a la verdad de los
limits o Linea fronteriza entire las dos Colonias
a que nos contraemos, es bueno consignar, que to-
do qued6 en el mismo estado en que se encontra-
ban las cosas cuando se emprendieron las hostili-
dades guerreras, sin definirse tratado alguno de
separaci6n entire los belijerantes. No obstante
esta circunstancia, los Colonos franceses, al ampa-
ro de la paz i del descuido fronterizo, se propusie-
ron ganar enormes ventajas, i las ganaron al fin,
estableciendo enseguida habitaciones o fundacio-
nes en los terrenos de este modo usurpados. Para
garantizar los poblados dentro de un honest plan
de orden, dispusieron ponerle coto i cese a las co-
rrerias i gavillerias de los filibusters. Continua-
ron con perseverancia en su area de poblar la
parte occidental ocupada por ellos, i como una ma-
nifestaci6n de simulada concordia o acercamien-
to, establecieron negociaciones comerciales con
las colonies espafiolas bailadas por el Mar de las
Antillas.
Como se podrd notar, ya el Gobierno Colonial
francis no tenia empefio en adquirir ventajas to-
rritoriales con la prActica de las usurpaciones es-
candalosas que tantas luchas acarreaba i que tan-
ta sangre hacia verter en las contiendas, pero, di-
simulaba la prActica de sus colonos terratenientes,









-15-

o aspirantes a terratenientes, cuando estos pug-
naban por ocupar territorio espaiol al Este, con
especialidad en la reji6n del noroeste, en donde es-
ta ubicada hoi la Provincia de Monte Cristy. Es-
tas constantes trasgresiones fueron al fin obser-
vadas por los colonos espaiioles, produciendose
nuevas discordias, reclamaciones i hasta luchas i
matanzas.












I1EllEEIlllIJ E E11 ilI E Ei l Elllil!ES1Il EII 1 !EEll6i ll IIIIIIIIjll i I



IV.

DESAVENENCIAS LIMITROFES.

Corriendo el afo de gracia de 1716, se cruza-
ron algunas comunicaciones entire los Gobernado-
res de ambas Colonias, por las cuales se acordaron
en fijar limits fronterizos, que mis tarde fuerox
reconocidos i respetados por un largo espacio de
tiempo. En tal virtud, cuando autoridades res-
pectivas de las Colonias, eran suplantadas o reele-
vadas por disposici6n superior, las autoridades en-
trantes, tan pronto recibian el mando, designaban
aus Comisionados especiales con instrucciones de
visitar los limits, reconocerlos i atenerse a ellos,
respetAndolos. Empero, la obra de la suspicacia
i la discordia estaba latente, i al poco tiempo vol-
vieron a producirse consiguientes desordenes. Co-
mo siguieran las usurpaciones clandestinas, en el
afio de 1727, los espafioles establecieron un Cuer-
po de Guardia en Dajab6n, a fin de mantener la
propiedad de sus limits, a todo event. Esta
Guardia, sin embargo, no di6 el resultado apete-
cido o aspirado, pues lejos de ejemplarizar para
el future, se di6 a la tarea de provocar a los fran-









-18-


ceses i corieter fechorias en las vecindades de Oua-
naminthe i Trou. Estas depredaciones levantaron
e indigiaron el espiritu i el orgullo de los colonos
firanceses, quienes se prepararon para devolver los
ultrajes recibidos. El conflict dur6 hasta el afio
1731, i seria prolijo enumerar o bosquejar las
c,-estiones i los incidents que se suscitaron en lu-
chas i desavenencias. Sin embargo, para solucio-
nar este incident, ambas parties convinieron en
que el Rio "Masacre" (Dajab6n) fuese el limited
irovisional de las Colonias por cl Norte, pero por
el Sur, los franceses continuaban su intrusion, ya
clandestinamenete, ya por la suerte de las armas.
De maniera, que si por un lado se solucionaba un
confieto, por otro se producia con mrs gravedad.
Asi Ils cosas, i apesar de que en este tiempo
Ihabian nombrado los Gobernadores Coloniales,
Comandantes de Fronteras para vijilar el cuestio-
rario de sus limits, las diferencias seguian su de-
curso sin interrupci6n alguna, por lo cual, los es-
pafioles comenzaron a tomar medidas i plantaron
una Guardia frente a "Mirabalais" en el afio de
1736.
Siguiendo el proceso de las luchas, en el afio
1741, los espaiiolos desalojaron a los franceses del
lugar denominado "Dond6n" un punto donde es-
tos iltimos habian parade para dirijir desde ahi









-19-


sus operaciones. Acto continue estableeieron
tambidn los espanioles, como salvaguardia, un
cuerpo en "Bassin Cayman" para hacer respetar
la frontera por aquel costado, oponi6ndole un fuer-
te dique a today clase de invasions.
En la banda del Sur, en el afio 1755, los fran-
ceses fucron expulsados de un canton que habian
establecido en "Rio Mulito" i los espafioles toma-
ron posesi6n de ese punto, instalando otra Guar-
dia alli cd.; :,:-. de su territorio.
EiLnpero, siguiendo su natural expansionis-
mo, los franceses pugnaban por introducirse mis
al Este, mientras que los espaioles se debatian
herdicamente por obstruirles el paso.
Continuamente se sucedian los conflicts, i
asi siguieron las cosas, hasta el afio 1770, en que
se efectu6 un acuerdo provisional sobre limited,
entire las autoridades colonials. En el mes de
Agosto del aino siguiente, (1771), los Comandan-
tes de Fronteras a que nos aludimos mas arriba,
representando sus respectivos Gobernadores, de
los cuales tenian comisi6n especial, se reunieron i
acordaron observer exactamente el acuerdo pro-
visional celebrado el ailo anterior. Ya en el aiio
1773, el Gobernador de la parte espaihola, no con-
forme, insistia en que fuesen nombrados Comisa-
rios o Comisionados, para poner t6rmino a la de-








-20-

cantada cuesti6n de limited. Ambas parties en-
tonces, designaron sus comisionados, i por un con-
venio provisional firmado por ellos en el mes de
Agosto de 1773, qued6 establecido, que el limited
principiara en el Rio "Masacre" (Dajab6n) por
el Norte, concluyendo en el rio "Pedernales" por
el Sur.













V.

DEMARCACIONES DE LIMITS.

Las dos Cortes, Espafiola i Francesa, juzga-
ron que el convenio precedente no era lo bastante
claro i extensive para concluir todo motivo de ro-
zamlinto, i tratando dr acabar por fin el estado
embrlonat'iod i conifuinl pira siemrprc todas las
tentativas i pretex^tos de dicordia, cuya finalidad
era siempre funesta para ambas parties, se dieron
nuevas 6rdcnes finales, cotejadas segfn parece, al
amparo d in a. rneor buena fe. Como corolario de
todo esto, Comisionados Especiales de ambos Go-
biseno:' en litijio, concluyeron i firmaron un nue-
vo Convenio, dando descripci6n detallada de los
lirmite:, el 29 do Febrero, 1776, en San di:i.,:.l de
la Atalaya.
EstoG, Comisionados, recorrieron cuidadosa-
mente toda la linea fronteriza, i colocaron de co-
mdn acuerdo 221 (doscientas ventiuna) pirdmides
o mojonaduras, marcadas con inscripciones termi-
nantes, es decir, de una parte la nominaci6n de
ESPARA i de la otra la de FRANCIA.. Esta li-
nea divisoria fu6 trazada tomando como punto de








-22-


partida la boca del rio "Masacre" (Dajab6n) en
el Norte de la Isla, i como punto final, la boca del
rio "Pedernales" por el Sur de la misma. Se le-
vantaron, como efecto de esta separaci6n limitro-
fe, dos mapas topogrificos iguales, i habiendo ter-
minado su buen trabajo los Comisionados, firma-
ron un acta, dando descripci6n verbal de ellos, en
la Ciudad de Guarico, el 28 de Agosto de 1776.
Los referidos mapas fueron archivados con-
venientemente, uno en la Corte de Aranjuez i el
otro en la Corte de Versailles.
He aqui, la descripci6n verbal de los Comisio-
nados, copiada textualrmente:

"Descripcio.6 verbal de los limited de la Isla
de Santo Domingo, acordados y convenidos en el
Trat.do definitive sub spe rati (1) firmado en la
Atalaya a 29 de Febrero de 1776, por los Exemos.
So:iores Don Josr Solano, Caballero de la Orden
do Santiago, Brigadier de la RI. Armada de su
Madg. Catholica, Governador y Capitin General
de Ia part EspafiolI, Presidente de Ia Real Au-
diencia, In:spector de las Tropas y Milicias, Supe-
rintendtntc de Cruzada, Juez Subdelgado de Ren-
tas de Correos, y Comnisario Plenipotenciario de
S. Magd. Catholica.
Y el Exscno. Soior Victor Theresa Charpen-










-23-


tier, Conde de Erery, y del Sacro Imperio, Maris-
cal de Campo de los Ex4rcitos del Rey Christiani-
simo, Gran Cruz de la Orden R1. y Militar de San
Luis, Ynspector General de infanteria, Director
general de las Fortincaciones, Artilleria, Tropas
y Milicias de las Colonias Francesas, Governador
The. General de las Islas Francesas de la America
a Barlovento, Comisario PI'nipotenciario de S.
Magd. Christianisima.
Y habiendo firmado el refcrido Tratado ori-
ginal, por mayoria de edad, dieren, conforme a el
sus Ynstrucciones con la mir;ma fecha, a los aba-
jo firrados, Jacinto Luis, Vis-Conde de Choyseul,
Brigadier de los Ex6rcitos de S. Magd. Christiani-
sima, y Don Joaquin Garcia, Teniente Coronel del
Exercito de S. Magd. Catholica, y Comandante de
Milicias de Infanteria Disciplinada de la Colonia
Espafiola, nombrAndolos respectivamente por Co-
misarics para la exec-ci6a de sa Tratado, arreglo
invariable de las limits de las posesiones suge-
tas a arabas Coronas; Colocacion de Piramides, y
Mojones donde tubieren per couveniente, para po-
cnr fin a las diferencias que perturban la buena
armonia entire ambas Naciones, con asisteneia de
suficiente nrimero de Yngenieros para levantar el
Piano Topogrnificu que acompafia; advirtiendo que
no puede ir firmaido conform -e previene en el










-24-


Tratado por el Yngeniero en Gefe Mr. de Boisfo-
r6, por hallarse actualmente empleado por orden
superior en otras funciones urgentes de su Em-
pleo.
Procedicndo al cumplimiento del referido Tra-
tado, empiesa la Linea de Demarcacion de Limites
e n la Csta dl Norte de esta Isla, y boca del Rio
Daja)6n o Erasacre, y termina en la Costa del Sur,
v boca dci Rio Pelernales o Riviere des Anses a
Pitre, en cuyns orillas se hln colocado las Pira-
mides que fig':ran en el Plano con las Ynscripcio-
r.es de France-Espa.ia, gravadas en piedra, y
puet'es-los nimercs 1; 221: Todas les de mis se
manilestan clararme:te en el Plano segun su co-
!;r:ci6n. So pIesupone, y cntiendo pr derchia o
yzquierda de la Liaea la de 1io comisarits en sn
marc:na, y cn los Rics, y Arroyos, la do su corriea-
to salicndo do sR oriecn.
Remontand3 pnr el Rio Dajabbn o Masacre,
son sus agaas, y pescas coming, linen de Frontera
hasta la Piar.nide No. 2 de na Ys-eta, dividida con
las Piramides 3: 4: 5: y 6: conforme al Tratado
y no es tanenE to e;ta Linea al recodo mas aban-
sado de la Rabi'ne a Caiman per scr cienega im-
practicable.
Las dos Piramide No. 7, manifiestan que to-
do el Rio unido entire las dos Ysletas es Comin.













y forma la Linea ccuno abajo.
La segunda Ysleta queda dividida con las Pi-
rimides que se han levantado en ella desde el No.
8: al 17 inclusive, y del modo que represent el
Piano; Pues aunque conforme al Tratado debie-
ra dividirse per una line recta que saliese de un
extreme, a otro, o desde donde empiesa a tomar
nombre de Don Sebastian el brazo derecho del
Rio, y el otro Bras Gauche du Masacre: Para la
execucion se hallaron los incombenientes de que
el Piano particular de la Ysleta que se tube pre-
sente para el Tratado era tan defectuoso como
que la figurava Eliptica, y divisible con una sola
line recta; se levant6 con la mayor exactitud el
nuebo Piano, que va figurado en el general, y se
dividi6 la Ysleta con dos Linens, que concurren,
siguiendo el Espiritu del Articulo 5o. del Tratado,
para no perjudicar a los intereses esenciales de
los Vasallos de S. Magestad Catholica, que hu-
bieran quedado interceptados con la division de
una sola line recta.
Desde la Pirimide No. 17: son las Aguas del
Rio Dajabon y Arroyo de Capotillo Limite de las
Posesiones respectivas de ambas Coronas hasta
el Mojon No. 22. En este int6rvalo se hallan dos
PirAmides No. 18: en el camino Real y pass del
Rio desde Dajabon a Juanamendez; Dos en la bo-










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ca de Capotilla No. 19: Dos en la boca del Arroyo
de la Mina No, 20; Y dos Mojones No. 21: en la
punta del Gajo en que se hall establecido Mr.
Gaston, dondo se juntan dos Arroyos pequefios
que forman el de Capotillo. Por el de la izquierda
sube la line par sus aguas invariables hasta el
No. 22: dondo liega su actual Plantacion; De ally
rebuelve, y le circunda buscando el No. 23: y la
cumbre del Caja, par la qual presigue rcmontan,
Desde cste punto corre la Linea de Frontera
por las Cumbres de la MIcntana de la Mina, y de
Marigallega siguiendo al antiguo camino de las
Rondas Espa.tclas basta cl Mojon No. 25: en la
punta que forma la Sabancta de los Melados sobre
la Plantacian de Mr. La-Salle de Carrier; conti-
nua par la orilla de la actual Plantacion de caf6
de Mr. .I,-'., crcada con limones hasta el pico
que Flaman de Percher y en line recta se baja
per el No. 23: al 27: y 23: en la sabana de este
nombre, por caya orilla derccha, y No. 29 se sube
a la Loma de s Raices y Sillones del Chocolate,
y de Colorado d'nde esta el No. 30: que por lo
fire de la miasa Montafia, y camino bien abier-
to se conmurrica can el No. 31: en la Cuesta del
Pico Bayali. flasta el No. 33: no admit duda
la Linea de Fmutera par lo fire de la Montafia,









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y camino abierto que pasa por la cumbre de la
Loma de Santiago, o Montagne a tencbre, por el
No. 32, pico que llaman de las Tablitas para
atravesar hasta el No. 33 del Silgueral, dc-
xando a la derecha las cabezadas del Rio Gara-
guey o grande Riviere, que corre a la parte Fran-
cesa, y a la yzquierda el nacimiento del Arroyo
de los Lazes que corre a la part Espafiola.
Desde el referido No. 33 continuan los Limi-
te6 Nacionales par camino bicn abierto atrave-
Bando las cafiadas que se figurmn en el Piano para
subir a la mayor altura de la Loma atravesada,
por cuya cumbre, y No. 31: sigae buscando su
union con la del Ziguapo pasando por los Nlime-
ros 35: que corta al Arroyo de Arenas: 30: 37
sobre el camino coming en un Monte Grande, y
38 en el Arroyo llamada del Ziguapo, por cuyos
gajos firms se liega a su altura y No. 30: que
los Franceses laman Chapclet, de donde naco el
Gajo, o Montafia de Candelero; y per lo firme de
ella corre la Linea por los Mojones Numeros 40:
41: y 42: hasta el 43: que esti en la Boca del
Arroyo de Candelero en Garaguey, viendo sobre
la derecha el Valle de este Rio, y sobre la yz-
quierda la profundidad inaccessible del Arroyo.
Las Aguas del Rio Garaguey o grande Rivie-
re desde el No. 43 son Limites a las dos Naciones









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hasta ci Cuorpo de Guardia de Biaj done esti
la Pirmride No. 4!: y la boca del arroyo de este
nombre mencianado en cl Tratudo, y que no po-
dian buscar los Comisarics deede Zigunpo ni Can-
delero con su direction al Ocjte para seguirle co-
mo Limite de Frontera, por tener su origen en las
sierras del Barroro, Canas y Artemisa, muy dis-
tantes al Sur y sin union con la de Figuapo y
Candclro, polbadas de consi. erabiea Hatos Ea-
paiioles, que Ilegan al Rio; donde tienen sus Es-
tancias de viveros penAicnadas con Tributos de
Capcilanias; En c:!ya ccnsideracion que no po-
dia tcnerse p-oes-tt qva:'2;o s? bizo cl Tratado,
y que de tirar i: Lin;e dt galjo, en gajo, par la
gorilla yzquicerda dce Rio hasta la Lboca doe ajan
seria do ninunsi' utilidad a la Nacion Francesa la
peca, y mala tierra que quelaria entire la Linea,
y el Rio, cuya altura cortaria las Aguas a los ga-
nados con grave perjuic'o de los Vasalles de S.
Magestad Catholica, y sin provecho real pars los
de S. Magestad Christianisirma: Por tanto convi-
nicron los Comisarios, y han aprovado los Gene-
raler, que entire los d&s referidos niimer>s sean
las Aguas del Rio Garaguey Limite Nacional;
y que para facilitar la comunicaci6n en este pa-
raje, se haga un camino comtin atravesando el
Rio de un aInd a otro, atenta la necesidad, por









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la aspere~a del terreno, y dificultades de Rio.
Desde el Cuerpo de la Guardia de Bajon si-
gue la Linea de la Frontera par el gajo firm
que acaba en la Iir'.mide; y desde su cumbre pa-
ea por los N-meros 45: 46: 47: 48: y 49: conti-
nuan!o per la de-echa las actuales Plantacio-
nes deo Mr. Couse y Lorans, dexando a la yzquier-
da las Pcoscicnes de Bernardo Famiilias, hasta el
cuerpo de Guardia dcl Valle dcr.de esta el No. 50.
Desde dicho pucsto sube la Linea a la Loma
firme de Jatiel, o Montagne Noire por el camino
bien conncido de las Rondas, y a la mediania de
esta subida se grav6 el No. 51: en dos pejias con
la Ynscription de FRANCE-ESPAI A; En la cum-
bre se puso el No. 52: al principio de la Planta-
ci6n de Mr. Mileens, par cuya gorilla del Caf6 ac-
tual qne esta en la cumbre corren los Limites bus-
cando los Nimneres 53: 51: 55: 56: y 57 sobre la
actual Plartaci6n de Mr. Jiuar.nzx. Pasa por
los N6ilerom 58: 59: en la cabc:a de un ramo de
Caiiada seca, y par el pico de epte nombre, cam-
bre de la Montaiia, y rasante a la Plantaci6n de
Mr. de la Prunarede.
Los Nuimercs 60: y 61: est;n en la cabeza de
Cafiada seca: Los 62: 63: y 64: en la misma Ca-
fada al rcdedor de la actual Plantaci6n de Mr.
la Riviere; y desde el No. 65: hasta cl 69: inclu-









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sive so Ian e'iplia('o en limita;r la Plantacidn do
Mr. Laserre situada a la yzqniarda de la cumbre
de esta Montanin. En el No. 69: r toma el cami-
no comfin por arriba para bolver a tomar (bajan-
do) la cumnbre de la 2I;;nta.a, y contornar las
actuales Plantacisn-s de Potier, La Leu, Gerbiere
y Boen, propasa-las a la yzquierda con 1on Nime-
ros desdo 70 hasta 79 inclusive on las Cabezadas
del Arroyo Maturin, sobre las difcrentes cafiadas
que lo forman.
Desde el Pico en que se hall establecido Mr.
Beon corre la Linca per camino bien abierto en
]a cumbre hasta cl No. 80: que est:i en la Cabeza
de la Cafiada de Jatiel, centre las Plantaciones
de Mr. Colombie y Mathias Nolasco; Desde la
casa de este prisigue la cumbre, y Linen, ya su-
biendo, ya bajando: algunas cafindas hasta cncon-
trar can los Nfimeros 81: 82: y 83: en la orilla
del actual Cafe de Duhar sobre el alto que llaman
de Jatiel, o de la Porte a vista del Mente de la
Angostura; Y par lo firime de dicho alto, y ca-
mnino bien abierto baja la Linea a tropesar, y ro-
dear la Plantaci6n de Mr. Dumar hasta la Piri-
mide 84: que esti en el Antiguo Cuerpo de Guar-
dia de Basin Caynan a la orilla yzquierda del Rio.
En la orilla dcrecha, y en frente del No. 81:
esta la Piramide 85: donde los Plenipotanciarios









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pusieron la primera piedra al pie del pico en que
empiesa la Montaiia de Villa Ruubia; sube la Li
nea a su Cumbre donde estA el Moj6n No. 86: Y
bajando por un gajo al No. 87: se toma la Cum-
bre de la Montafna sobre la Plantaci6n de la Ba-
rona de Pus, y se sigue sieinpre por Aguas ver-
tientes al Valle del Dond6n sobre la derecha, y
Parte Espaiiola sobre la yzquierda, hasta llegar
a la actual Plantaci6n de la Borona de Coliere que
propasa la cumbre de la Montafia, y queda limi-
tada con los Nfimeros 88: 89: 90: 91: y 92: jum-
tamente con Mr. Chiron que tiene su Plantaci6n
unida, bolviendo a seguir desde el No. 92 la cum-
bre de la Montafia a la vista de dicho Valle has-
ta el No. 93: en la Loma Marmolejo o Chapelet,
de cuyo pico se baja a los Numeros 94: y 95: cor-
tando la Cafiada inmediata a la Plantaci6n de Mr.
Subirac, para llegar al 96: sobre la de Mr. Mo-
reaux y de este punto baxar en Linea recta al Rio
de Canoa en cuya orilla derecha esti la Pirami-
de No. 97: en la punta del gajo opuesto que baja
de Marigallega.
Continue la Linea de Frontera subiendo rec-
ta por dicho gajo al pico que Hamnan de Kerkabras
No. 98: y por su cumbre sigue a la vista de las
actuales Plantaciones de Mr. Eclus y Tripier has-
ta los Nfmeros 99: y 100: donde hace vuelta sobre








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las Plantacioncs de Mr. Montalibor, Touquet y
Gerad por los Mojones 101: 102: y 103: hasta el
104: en un pico de Pefias sobre las cabezadas del
Rancho de Balero, y por bajo de la segunda Plan-
taci6n de Touquet y Rodenes.
Desde dicho punto sigue la Linea con la po-
sible rectitud por camino bien abierto en terreno
muy agrio cortando al Arroyo Colorado en el Mo-
j6n 105: al Arroyo de las Demajaguas en cl 106:
y sube costeando a la Lora de las Canas; en cu-
ya cumbre se puso el 107: desde el qual se baja al
Arroyo seco o Rabine a Formil, y Pirimide 108:
en la orilla yzquierda entire los Establecimientos
del Espafol Lora, y Frances Boisfoset, asociado
en otro tiempo a Touquet que es actualmente el
solo poseedor de este Establecimiento menciona-
do en el tratado.
Atravesando el Arroyo seco se puso la Piri-
ride 109: en la orilla derecha sobre la Cumbre del
gajo que baja de la altura de Marigallega o Mari-
galante; por el qual sube a ella pasando por los
Mojones 110: y 111: que forman la Linea de Li-
mites hasta el 112: donde se dividend las Aguas a
parte Espafiola, y Francesa: Y desde alli empieza
a bajar buscando la Loma de donde las aguas
corren al Rio del palo del Indio por los Mojones
113: gravado en una Pefia; 114: colocado en un












gajo; 115: en el Arroyo de las Laxas; 116: en el
Arroyo de los Lazos; 117: en una Cafiada; 118:
en el alto pelado que llaman del Dorado; 119: en
la Cailada de la Dormida; 120: en el quemado de la
Loma Sucia; 121 y 122: en la Sabaneta de dicha
Loma, sobre las orillas del Camino-Real; y remon-
tando hasta ei Pico, baja de ella al No. 123: que
esta en el Arroyo del Encaje entire dicha Loma, y
la de Jagua o Montaigne Noire, a la qual sube
la Linea por los nfmeros 124: y 125: donde los
abajos firmados hallaron impracticable su cum-
bre, y se vieron obligados a rodearla por terreno
Espafiol para llegar en el lado opuwsto a la direc-
ci6n de la Linea de Frontera, que cono tedos los
de mas parajes inaccesibles se ha medido Trigo-
nom6triaca desde el No. 125: hasta el 126: en el
Zerro de la Sabana de Paez, pasando al 127:
en el puente de Paez sefialado en el Tratado.
Para la continuaci6n de la Linea de Limites,
y buscar la cumbre de la Cupalinda se puso el Mo-
j6n 128: en el Zerrillo de Paez; El 129: en la A-
gueda del Valle; el 130: en la mediaci6n de este:
Y cortando el camino Real que llaman de la Cu-
palinda entire las dos Sierras, subiendo a la altu-
ra en que se juntan para bajar al No. 131: que
esti en un bajo de la Sierra de este nombre, des-
de el qual corre la Linea por la cumbre al No.








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132: on una Pefta, y 133: en un peilasco inaccesi-
ble que Ilaman alto de Hicoteas, hasta el No. 134
sobre el alto, y camino de la Dcscubierta, que
igualmente cs impracticable en la mayor part
de su cumbre hasta las cabezadas del Rio de Cor-
dones. Y sin embargo se pusieron los Mojones
135 y 136, en el Valle de la Cidra, y el 137 en el
Valle de Polanco, continuando la Sierra aguas
vertientes a la part Espaiiola, y Francesa, por
cl No. 133 en Ia Loma de Gallarones sobre el ori-
jen del Rio de Cordones.

Por medio de los Mojones 139 y 140 en la
cumbre, y sobre el origen de Cordones pasa la
Linea, y se junta la Sierra de la Descubierta con
la Prieta o Cahos en el Moj6n 141 con inmedia-
ci6n a las Plantaciones de Mr. Sebert y Guy, y
continue por Ics nzmeros 142: 143: y 144: grava-
dos en tres Pefias; Por los 145: 146: sobre la Plan-
taci6n actual de Poirier; 147 y 148: sobre la de
Rolin hasta el 149: desde el cual se empieza, a
bajar y se tropieza con la primera Plantaci6n de
Mr. Tiefe propasada de la cumbre de Sierra Prie-
ta azia la Parte Espaiiola, y que se limit con los
Mojones 150: 151: 152: 153: 154: y 155, volvien-
do a tomar y seguir la cumbre hasta su segunda
Plantaci6n, que estA unida a la de Mr. Casanave,









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y las dos quedan limitadas can los Numeros des-
de 156: hasta 160 inclusive.
Per la cumbre indubitable de esta Sierra, de
pico en pico, corre la Linea par el Moj6n 161:
hasta el 162 al entrar en la Plantaci6n actual de
Mr. Perodin liritada ccn les numerous 163: 164:
y 165: dande se buelve a seguir la cumbre hasta
el No. 166: que esta sobre la actual Plantaci6n de
Mr. Cotereau prcpasada de la cumbre a la yz-
quierda, y limitada con los Mojones desde 166
hasta el No. 171 inclusive; por el qual, y la cum-
bre de un gajo se Ilega a los Nfimeros 172 y 173
sabre la Plantaci6n de Mr. Yngrand donde se ha-
cc impracticable la mayor altura de la Sierra
Prieta o Gran Cahos, que forma can su cumbre
les Limites Nacicnales hasta el Puerto o Salta-
dero dcl Rio d2 las Guaranas, junto con el Arroyo
Blanco, done les Franceses llaman Trou d' Enfer
dande se puso sobre el camino el Moj6n No. 174.
Desde aqui corre la Linea de Frontera por la
cumbre dc la Sierra que llaman del Jaity, aguas
verticntcs a la parte Espaiiola y Francesa hasta
el Picn del Naranjo, desde el qual pasa recta al
Moj6n No. 175 gravado en una Peian, y por los
176 y 177 en la Llano de diclia Sierra sobre la po-
sesi6n do Mr. Hube; y p;;r el pico inmediato pro-
Fig e hasta cl No. 17S. Dcsde donde se va bajan-












do p:)r camino bien abierto, y marcado al No. 179,
en la Sabaneta con direcci6n S. E., y par los Mo-
jones 180, en la mediania, y 181: en la punta,
para correr con la misma dirccci6n on busca del
Puesto de Honduras, cortando una cafiada muy
profunda, y costeando por sus gajos las Monta-
nas de la yzquierda hasta bajar a los Numeros
182, en la Sabana de las Bestias, y 183, en la ori-
lla derecha del Rio Artibonito, que se pasa desde
este punto al No. 184: quo estA en la orilla yz-
quierda y por el 185: sobre el Arroyo de Isidro
se Ilega al 186: Cuerpa de Guardia Honduras.
Para subir a la Cumbre de la Loma de Arti-
bonito o Montagne a Tonerrc; so pasa segunda
vez cl Arroyo de Isidro en el No. 187, y va remon-
tando la Linea por los Nnmeros 188 y 189: azia
la Cumbre, que es limited bien conocido par sus
vertiente, hasta pasar por los Nfmeros 190: 191:
y 192: para llegar a la Pefia de Neybuco sobre el
camino-Real, gravada con la correspondiente ins-
cripci6n, y el No. 193.
El Alto Ilamado de Neybuco, por donde con-
tinuan los Limites tiene dcsde la Peiia su entra-
da inaccessible, y so busc6 por la parte Espaiiola
para poner en la cumbre el Mojon No. 194; desde
donde corre la Linea con camino abierto, y mar-
cado por el Alto de las Demajaguas, y por la cuma-










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bre de la Sierra, para bajar (por una eafiada que
se corta) al Arroyo Caliente; Este se pasa por
cerca a su uni6n con el Rio de los Indios o Fer a
Cheval, que pasaron los abajos firmados por pri-
mera vez, y en su orilla yzquierda pusieron el
Moj6n 195, obligados del mal terreno de la orilla
derecha a atravesar sus caflos, e Ysletas para
llegar al Cuerpo de Guardia del Hondo Valle y
No. 196, que est~n en ella sobre la actual Planta-
ci6n de Mr. Colombier.
Desde dicha Guardia atravesaron el Rio, y
en el primer gajo se grav6 en una Pefia el No.
197, y continuamos en arriba la Linea cortando
gajos, y cafiadas de la grande Montafin con los
Nfimeros 198 y 199: hasta llegar al 200: en el
Fondo de las Palmas, por la imposibilidad de se-
guir alguna de ellas, para tomar la cumbre en el
No. 201; La siguieron hasta el 204, y atravesaron
por el No. 205: en una cafiada, buscando el Rio
de la Gascofia, en cuya orilla yzquierda se puso
el Moj6n 206; En un gajo el 207, y en el llano 208,
los tres sobre la Plantaci6n de Mr. Mouset esta-
blecido entire la Gascoiia y el Arroyo de piedras
blancas.
Se corta este Arroyo desde el No. 208, con
direcci6n al Sur, y corre la Linea por la gorilla de
los Establecimientos de M:auclere y Guerin por










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1j. gajCs que canduzen al No. 209: en lo mas alto
de la Mcnataiia de Neyba, desde done se alcanza
a ver las Lagunas; Sigua por la cumbre de esta
Mcntafia hasta el No. 210: dande los Prfcticos
manifestaren la bajada grande, y que era impasi-
ble ccntinuar su marcla por la cumbre de la Mon-
tafia sefiaada para limite Nacional en el Trata-
d ;Y bajando por la parte Esp-iola, Ilegaron los
abajo firmadcs al pie de la bajada grande a po-
ner sobre e! camino Real el Moj6n 211; desde el
q'ial c::rta la Linea a la Laguna de Azuey o Etang
saumatre cn la direcci6n a la punta de la Loma
que mi's entra en la Laguna por la parte Meridio-
nal, cerca del Embarcadero de la Sabana de Arro-
yo Blanco o Rio Rabine, donde se grav6 el Moj6n
212: en una Pefia; Desde ally sube la Linea de Li-
mites buscando la cumbre de la Montafia: Pasa
por el Mj6n 213: sabre el camino en la Loma del
Quemado: Corta la Cafiada del Fond' Oranger
y par la cumbre de su pico baja al No. 214: gra-
vado en una peila en otra cailada par bajo el Es-
tablecimiento de Pier Bagnol; y sigiendola se su-
be a el No. 215: en la uni6n de otra cafiada al pie
de su Plantaci6n.
Desde este punto sigu laI Linea con direc-
ci6n al Sur cortando la Montafia sobre la qual es-
ti establecido Bagnol hasta el No. 216: gravado










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en una Pefia, donde se juntan el Arroyo blan-
co o Rio Rabine, (que estfi seco desde los Temblo-
res de Tierra). Y el nace en las inmediatas Ha-
bitaciones de Bolin y Solleillet para salvar sus ac-
tuales Plantacicnes, que estan a uno, y otro lado
del Arroyo corriente, se pasa este, y forma Li-
nea la cumbre de la Montafta del Majagual has-
ta el gajo que baja a los Nfimeros 217: y 218: en
dos Arrayos secos sobre la Plantaci6n de Solleillet.
Por el Arroyo de la derecha continue la Li-
nea por camino abierto, y marcados todos los Ar-
boles grande (por falta de piedras tiles para
hazer Mojones) hasta la cabeza de Pedernales o
Riviere des Anses a Pitre, haziendo los various re-
tornos que manifiesta el Piano por gajos, para
subir a la gran Montafia, pasanda por el pico
qnemado de Juan Luis; Por la sabana de Buscan
Patate; Por la sabana de la Descubierta; Y su La-
gunilla; a vista de la Loma de floor sobre yzquier-
da; Por la caiuada obscura; Por el Arroyo de Mi-
serias; Por el batatal de Maniel; por el Arroyo
dificil; y el Arroyo profundo, para legar a las
cabezadas del Rio nombrado por los Espafioles
Pedernales, y por los Franceses Riviere des Anses
a Pitre; donde se pusieron dos Mojones con el
Nfimero 219 y la misma ynscripci6n.
La Madre a cuna de este Rio es limited de las










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dos naciones, y se sigui6 hasta la boca en la costa
del Sur, observando que en su primera mitad, se
ocultan las aguas varias vezes: Se grav6 la Yns-
cripci6n y No. 220 en una Peia a la mitad del
Rio en seco; y en su extremidad se levantaron las
dos Pirimides 221, en las dos orillas con las ree-
pectivas Ynscripciones, a la vista de los dos cuer-
pos de Guardia.
Anhelando la mas exacta execuci6n de estu
obra tan important, ban tenido los comisarios
abajo firmados siempre present el Tratado del
29 de Fcbrcro 1776; y (exeptuando la division de
la segunda Ysleta de Dajabon y Demarcaci6n de
la Line entire los N6meros 43 y 44: por las pre-
tisiones ya expuestas) han seguido en todo lo li-
teral de el, guiados de las Ynstrucciones, de sufi-
ciente nfimero de Practicos de los Partidos inme-
diatos a la Linea, y de su propio honor; animados
del deseo de cumplir con la intenci6n de sus So-
beranos, por el bien, y tranquilidad de sus vasa-
los; y del exemplo de buena fe, y armonia que
les han dado los Plenipotenciarios. Se han limi-
tado a sus actuales Plantaciones, y mandado re-
tirar abandonandolas los Habitantes que propa-
saban de la Linea por una, y otra parte, con A-
rreglo a los Articulos 4: y 5: del Tratado, 2: 6:
y 7: de la Ynstrucci6n; P.ero el mencionado De-









-41-

voisir.s ha tomado voluntariamente la resoluci6n
de abandonar su situaci6n. Asimismo se ha pu-
blicado per Bando en todas parties la pena de
amurte en que incurriran los que arrancaren, des-
viaren o transportarcn los Mojones, o Pirimides
de esta Linea y sera castigado todo el que la pro-
pase segi6n las circunstancias del caso.
Y hallAndose los Comisarios unfnimes, y con-
formes en todo el contenido de esta descripci6n,
la r;:n"r.n escrita en Ydiomia Frances, y Espafiol
en el Guarico a 23 de Agosto de 1,776.

CHOISEUL.

JOAQUIN GARCIA.









J'X


MAPA ad~r LINEA TRONTERIZA
SCGLV IN t.-
TRATA 10 ME CARATNJI^.O

S 5 o 10t Eft.CA LA: (00.000


MA


I'Lg0


\
'4


CaMrv~Po~c,












VI

T:, _*.:.'.DO DE ARANJUEZ.

Conro consecuencia de la Descripci6n Verbal
sobie limits, glosada en el Capitulo precedent,
fu6 firmado el memorable Tratado de Aranjuez
entree Es,:a a i Francia, el 3 de Junio del aio 1777.
En el preAmbulo reza del susodicho Tratado
1o siguiente:
"'nstruido uno i otro Saberano de estos an-
tcccdentes, y deseando dar un sello de aprobaci6n
real a un acuerdj y transpacci6u deSnitiva que es-
tablezca para siempre la uni6n entire sus respee-
tivos vasalcks, han determinado que se redacte
cn Europa un tratado relative a los limits de las
pscs;icnes francesa y espa3oia en la Isla de San-
to Domingo tomando per base In convenci6n de
25 de AgostO de 73. el acuerdo concluido el 29 de
Febrero de 76 y sobre todn cl instrnmento firma-
do per los comiPionad&s respectivos cl 28 de A-
gosto do dicho aio. Y a este efecto S. E. el Mar-
ques d' Ossun Grandie de Epafia de primera cla-
so, Mariscal de Ca.mpr del ejircito de S. M. Cris-
tianisima; caballero de sus Ordenes y su Emba-







-44-


jader extraordinario y Plenipontenciario en Ma-
drid fud nombrado per su Magestad Cristianisi-
ia; y S. E. Den Jos6 Mofiino de Florida Blanca.
Cabi!ero de la Ordcn de Carlos III, Ccnscjero
de EatAdo y primer Secrctario de Estado y de Nc-
gccics ExtranI;crcs, lo fE;: por S. M. Cat6lica, los
cualcs dsicI.'. de L~,.ber c: nferido y c'omunicidose
mi6tu:'am;cte s-s po dres amplies fornraron y han
cmnvenide en los articulos siguientes"

Nueve articulos eran en conjunto los que
constitufn el 'l.:.;:..J de Aranjuez i A fin de omi-
tir rapetic'ones, iremos al fondo del cuestionario
cxplananro quc en el Articulo 2 esta copiada in-
tegr a a Descripci6n Verbal firmada por los Comi-
sionados en San .; ;uel de la Atalaya. De esta
manera formal, so perfi6 la line fronteriza entire
las Colonias de Espania i Francia, duefnas de los
destinos de la Isla.
En otros articulos de este Convenio se pre-
veia con toda claridad la manera de como se de-
bian inspeccionar las fronteras, asi como las penas
que debian inflijirseles a los que quitasen, destru-
yesen o descompusiesen las pirAmides o mojona-
duras enclavadas para indicar limits. TambiPn
se delineaba de una manera cabal, el procedimien-






-45--

to a seguir para el usufructo de la servidumbre de
.caminos i de la linea divisoria de las Colonias.
Este Tratado conjure todas las disidencias
habidas por entonces entire los Colonos, las cuales
se venian produciendo con una constancia intran-
quilizadora, desde el afo 1630, cuando se hicieron
ventir las rapifias i las trasgresiones de filibuste-
ros i bucaneros. La moral, equidad i seriedad de
este laudable entendido, vino a dar como eficiente
cosecha, un admirable estado de paz i bonanzas
en los dominios respectivos.














VII.

GLOSANDO ASUNTOS.

Observando tranquilamente los episodios na- -
rrados a grandes rasgos en los capitulos anterio-
res, el lector podrd darse cuenta de como la per-
severante actitud de una insignificant partida
de malhechores, lleg6 a plantar sus reales en las
costas arrasadas de la Isla de Santo Domingo,
hasta obtener la protecci6n del Gobierno Franc6s,
extendidndose sibitamente bajo el ala de esta Po-
tencia, hasta crearse una belijerancia insoilada,
partiendo en dos la hejemonia espafiola i adue-
fiandose de la mitad del territorio descubierto i
conquistado por ellos.
Para alcanzar este triunfo, .el delito hecho
Gobierro en la parte occidental, debi6 contar con
el quijotesco descuido de las autoridades espafio-
las, que en discordias personales i en luchas de as-
piraci6n i ambiciones, despreciaron como asunto
baladi las depredaciones de los filibusteros i de los
bucaneros, i se dejaron sorprender por la noche
del triunfo colonial frances, que tan f1gubres con-
secuencias habia de sumarles en el porvenir.






-48-


Cuando los espafioles quicieron tomar en6r-
jicas medidas con la eficacia de sus hist6ricas
CINCUENTAS, ya era tarde, es decir, ya el mal
habia torado cuerpo i hecho su estrago, por lo
cual se tornaba tarea dificil cortarlo de un tajo.
De ahi el fuerte derramamiento de sangre,
i el empefio de tantas luchas, las cuales dieron co-
mo resultado positive, el reconocimiento official de
la Colonia francesa en la Isla de Santo Domingo.
Ahora bien, despu&s de este hecho, para per-
filar la linea fronteriza que debia dividir las dos
Colonias, hubo lo que era de esperarse, si recono-
cemos la perseverancia, el valor i la constancia in-
herentes al francs: una hemorrajia de sangre por
extender sus limits sobre la parte espaiola, has-
ta la contrataci6n del Tratado de Aranjuez, que
opuso un dique humanitario a las continues des-
gracias. IiSs de CIEN A-OS de sinsabores para
llejar a esta soluci6n.... rnas de cien aTios, cuan-
do bastaba el lapso de uno solo de eficiente labor
i honrada voluntad, para sanjar esta conflictiva
maneria do actual i de vivir!.... La negative de
los franceses i la falta de decision i descuido de
los espa oles por un lado, asi como el engaiio
pucsto debajo de todos los convenio- i acuerdos







-49-

por otro, impidieron o retardaron el progress de
la Colonia Espafiola en sus rejiones fronterizas.
Gracias al Tratado de Aranjuez, todo qued6
por entonces dirimido convenientemente.










111ii I!i111 111 1 1ifllll1illl il !II lll1 1 li 1lli!lllil111



VIII

TRATADO DE BASIDEA.

La guerra, empero, seguia extendiendo su
mortifera raz6n de estado en el gran continent
Europeo i cuando las dos Colonias se columpiaban
al anmparo de la paz, un inesperado acontecimiento
vino a trastornar la felicidad i a lanzar al mula-
dar de las desventuras, toda esperanza de tran-
quilidad.
Rueda ensangretada la cabeza del Rei de
Francia i cae tambi6n empurpurada la test de
la Reina esposa. Espafia indignada con estc do-
ble rejicidio, lanza el Ledn ib6rico sobre el Direc-
torio Frances i los Colonos de la part espafiola
en la Isla de Santo Domingo, imitando el ejemplo
de la madre Patria, desatan los corceles, i "brilla
el machete al Sol".
...... .. cruento sesgo de la suerte!.....
cuando los atambores i clarines espafioles ensa-
yaban sus dianas sobre part del territorio de la
Colonia francesa, en celebraci6n de sus triunfos,
el ambicioso Principe de la Paz, (Godoi) negocia i
concert el humillante Tratado de Basilea, que le







-52-


vali6 el tit.tlo de Principe en su personal beneficio,
i a Espafia la ojeriza i la hostilidad de la Inglate-
rra.
Por el Tratado de Basilea, firmado el 22 de
Julio del afio 1795, Espafia, con la amargura de
todos sus Colonos, cedi6 a Francia la parte Espa-
fiola de la Isla de Santo Domingo. Francia, em-
pero, ocupada en urjentes neg'ocios de estado, no
tom6 posesi6n inmediata de la parte c p:'ri;:'., pe-
ro en el afio 1801, el Gobernador de la Colonia
francosa, Toussaint Louverture, con un formida-
ble ejercito de los colonos francesos, invadi6 la
parte espafiola, i se apoder6 de ella pretextando
hacerlo por i a nombre del Gobierno Frances. No
obstante esta precocidad del mandatario Louver-
,;ure, Francia en vez de aplandirlo, desaprob6 su
acci5n i envi6 considerable fuerzas a la Isla, al
mando de un Jeneral francs, las cuales tomaron
posesidn de ella, el 25 de Febrero del aflo 1802.
Como las dos parties integrales de la Isla de
Santo Domingo, estaban ahora bajo el control del
Gobierno Frances, no habia, desde luego, cuesti6n
de limits pendientes de dilucidaci6n.






lillllllillllll llill11111 1 1111 1111 1111111111111111111111111111111111111111111



IX

INDEPENDENCIA DE HAITI

I OTROS SUCESOS.

Aventiranse nuevos sucesos, i heraldos de
libertad suenan sus pifanos en la part occidental
de la Isla. El dia 1Q de Enero del auio 1804 pro-
clama su independencia la antigua Colonia de
Francia, i surje inmaculada la Repfiblica de Hai-
ti. Se crey6 por un instant que el decurso de
]as luchas debia finalizar con este acontecimiento,
pero en el afio 1805, los haitianos imitando a sus
predecesores, invaden la parte oriental de San-
to Domingo, atacando las posesiones de la Fran-
cia. Estos nuevos invasores fueron rechazados i
derrotados, i en la huida, se dieron a cometer los
actos mas inhumanos i las mas crueles i reproba-
bles acciones.
Asi las cosas, ya por el afio 1808, comienza
en la antigua heredad espafiola, un movimiento
politico tendente a reconquistarla para la Corona
de Espafia. Para establecer su defense, las hues-
tes francesas se vieron compelidas a reconcentrar-






--54-


se en la Capital de Santo Domingo, abandonando
por esta virtualidad, las posesiones que mantenian
en la frontera entire la parte oriental, ahora bajo
su administraci6n, i la occidental bajo el control
de los separatists haitianos. Esta linea aban-
donada por los franceses a impulses de los acon-
tecimientos, era la misma establecida por el c6-
lebre Tratado de Aranjuez.
Aprovechanse los haitianos de las disiden-
cias surjidas entire los colonos i los franceses en
la parte oriental. Movilizan sus tropas i ocupan
a mano armada los pueblos fronterizos de "San
Miguel" i "San Rafael" con sus correspondientes
territories comunales. Mientras esto ocurria, la
,lucha para la reconquista espafiola empefiada por
los colonos contra los franceses, se torn tan
cruenta i la suerte de las armas tan i favor de los
colonos, que el 11 de Julio de 1809, capitulaban
3as tropas francesas en la Capital de Santo Domin-
go, i el Jeneral Juan Sanchez Ramirez, quien ha-
bia iniciado i capitaneado el movimiento colonial
espaiiol, asumia el mando de la Colonia A nombre
de la Corona de Espafia. Asi continuaron las co-
,as, hasta el 30 de Mayo de 1814, en que Francia,
-or el Tratado de Paris, devolvia a Espafia la par-
1e espafiola de la Isla de Santo Domingo, con los
himites estatuidos cuando la contrataci6n del Tra-







-55-


tado de Basilea, es decir, conforme al cuestiona-
rio del Tratado de Aranjuez.
Mientras se sucedian estos acontecimientos
en la part espafola, en Haity, se habia elejido
Peti6n Presidente, a'li por el afo 1807. La part
Norte de Haity, estaba en rebeli6n bajo el coman-
do del cabecilla Henri Christophe, quien se hizo
proclamar tambien Presidente. De este modo,
habian dos mandatarios en el naciente Estado i la
consecuci6n de una guerra civil espantosa entire
ellos. Como Christophe no pudo veneer a Peti6n,
se conform con declarar la part Norte de Haity
independiente, i se proclam6 Rei, alli por el afio
1811. De manera pues, que -Haity qued6 dividido
en dos estados independientes, reconociendo am-
bas parties como limits de sus respectivos coman-
dos, el cauce del rio "Artibonito"! ..
Desde luego, era impossible presumir que este
estado de cosas perdurara, i en el ai~o 1820, Chris-
tophe fue traicionado por sus tropas las cuales se
unieron con armas i bagajes a las del Sur, leales
al Gobierno de Boyer, quien habia sucedido en el
mando a Peti6n. Christophe decepcionado al ver
bambolear i caer su reinado, concluy6 por suici-
darse, i Boyer entonces, someti6 a su f6rula todo
el reino del suicide.
Al conjuro de este acontecimiento, qued6 bien






-56-

"conglomerado el territorio de la Repdblica Haitia-
na, con el anexo de los pueblos de San Miguel i
San Rafael usurpades a mano armada en la parte
espaiola, a despecho del instrument legal 6 in-
ternacionalmnente reconocido del Tratado de Aran-
juez.











x
fllii ... m .t M .M : rll B l ill





LA OPERA DEL CAMiPEON ;"-_PARATISTA.

En Costa 6ipoca, confortado por los sucesos pre-
cedentes, por 1a reconocida debilidad del Goberna-
dor E.,;r. .:0, i sobre todo por su gran tempera~r~en-
to de patriot, el Campe6n libertario, Licenc::ado
Don Jos6 Nfihcz de Cacores, formula el expNdinn-
te separatist de libertar la part espafio!a de la
Isla, i al efecto, el dia 1" dc Diciembre de 1821,
proclama la independencia bajo la advocacinl i
protectorado de la Gran Colombia, con los limi-tes
fronterizos domarcados en el Tratado de Aranjuez.
La Junta de Gobicrno presidida por Nftiez de CA-
ceres, envia a Venezuela una Comisin recabadora
de apoyo i amparo, poro las circunstancias de aquel
moment eran mui adversas a tal prop6sito, i a-
quellos hombres, ocupados tambien en cristalizar
su gran obra de libertad, no podian tender a los
reclamos de Nuifiez de Cdceres.
Abandonada al azar la obra del gran patriota,
sin medios al alcance para solidificar los cimientos
del bello edificio de la libertad, le sorprendi6 en el
afio siguiente, (1822) la intrusion del Presidente







-58-


Haitiano Boyer, quien estaba en autos del fraca-
so de la Comisi6n i del estado en crisdlida de la
ahora reji6n Colombina de la Isla denominada
Haiti cspafiol. Entra Boyer con un gran con-
tinjenle de tropas, sin motivo legal justificado,
ale'anr'o la futileza de que:

"f'i:; Estades separadcs no pueen c-xi-:ir ni ;.an-
-i'am rse independieates rnno de otro in la Is!a"

i se apodera del nuevo Estado independiente,
que arbore6 en la part oriental de la Isla de
Santo Domingo. El Usurpador Haitiano hizo su
entra.a la ciudad Capital cl 9 de Febrero del aho
1822; Do mianera, que el Licenciado Don Jos6
Nifice de ZCceres, no pudo hacker obra administra-
tiva ecliente, habida cuenta del corto espacio de
tilnmpo n que discurri6 su labor separatist, pero
a0on6 el tnrreno en done debia nacer con mis
brio el arhol de la Libertad, confort6 el espiritu
de los iPivictos varones que andando el tiempo am-
pliarian su obra i fatigarian la leyenda, i traz6 con
un pond6n de luz, el camino a sexuir para enastar
bien pronto el airoso pabell6n de la Libertad en el
suelo oprimido de la vieja Espafiola. No podia
valer su debil protest. No podia resistir empe-
fiando una lucha por mcdio C3 la dignidad reso-







---59-

nante de las armas, pues se encontraba en una de-
plorable i desventajosa situaci6n:El nuevo Estado
contaba por entonces con menos de ochenta mil ha-
bitantes, pocos recursos i un desesperante estado
embrionario, mientras que Haiti sumaba un pro-
medio de quinientos mil habitantes, buenos recur-
sos i un nurneroso i aguerrido oj6rcito, adiestrado
en los combats, desde antes de su independencia!
For segunda vez, desde la comisi6n del Trata-
do de Aranjuez, so vi6 la Isla de Santo Domingo,
dominada en su to'alidad.











ill tlllll I JiIII IjljlIlli Jll l!1f11 J11l 2s1Js1 I 1lilllllll ll 11 1ii



XI.

RECONOCIMIENTO DE LA

REPUBLICAN HAITIANA.

En fecha 17 de Abril, 1825, Francia reconoci6
la independencia de Haiti, i el Rei Carlos X, di6
una ordenanza al efecto, la cual contiene en su
Articulo 3, la siguiente clausula:
"Concedemos bajo estas eondiciones, por la
present ordenanza, a los habitantes actuales de
la part francesa de Santo Domingo, la indepen-
dencia plena i entera de su Gobierno."
Por esta conclusion de Rei de Francia, se ve
claramente, que al hablar de parte francesa, no
habi6ndose anulado el Tratado de Aranjuez, uini-
co instrument legal i definitive sobre imites, es-
te subsistia en todo su vigor. Por otra parte, el
Gobierno haitiano acept6 el reconocimiento de su
independencia en la forma i de la manera como le
fu6 ofrecido por Francia.
Asi las cosas, de moment, o sea en el afio
1830, el Gobierno Espafiol envia ante el Gobierno








-62-


haiL';io un Comisionado con ia miisin de intimar-
le i conminarle a desocupar la parte espatiola de
la Isla que tenia ocupada por la fucrza de las ar-
mas, por no reconocerles los c:i...ol1;- ningin de-
recho a los haitianos de seguir ocupindola arbi-
traiiamznte. Desde luego, el Gobierno haitiano,
corflado en sus fuerzas, desdefi6 o no di6 oidos al
Coamisionado Espafiol, i sigui6 imperterrito su hu-
millante ocupacidn en la part denominada siem-
pre "Espafiola".
Los continues desmanes de los usurpadores,
secundados por una administraci6n de suyo torpe
i abusive, debian finalizar bruscamente, como fina-
lizan al cabo los inseguros fundamentos al mis
d6bil contact de la raz6n i la Justicia. En la par-
te espaniola de la Isla de Santo Domingo, renacia
con brotes peligrosos para los carcomidos elemen-
tos del Gobierno Haitiano, la idea sacrosanta de
la separaci6n i de la Independencia del sufrido i
castigado territorio. La ojeriza se tornaba cada
dia rnms aguda, pues los trasgresores no hacian
nada edificante que pudiera sumarles la mAs love
consideraci6n de los trasgredidos, antes bien, la
manera de proceder del element hiatiano, suma-
ba con calor, la jigante musculatura de la Inde-
pendencia.
Confiados en la fuerza de sus conmilitones i







-683-

en la pericia miliita de que so creian dotados, las
autoridades haitianas apenas si sentian los fogo-
na:-os de la iji6n del patriotism, ni veian con los
ojos enturbiados por la lujuria del Poder Discre-
clonal, el resplandor de la Justicia que avanzaba
ciega, con su antorcha de equidad, arrebujando
las sombras del delito i el fantasma de las concu-
pisconcias en derrota! ...














X][

NACiiHEN-TO DE LA REPUBLICAN

DOMINICANA.

Apesar de que los haitianos sojuzgaron el te-
rritorio espaiol, no por ello pudieron revolucionar
las costumbres, ni menoscabar la pureza del idio-
ma. La tradici6n fue invulnerable como lo fue
tambien el ideal. Bien encausada siempre la opi-
ni6n, comenzaron desde el aiio 1838 a alentarse los
sueiios de libertad que dejara en embri6n el Adalid
Separatista, i, al alborescer el 27 de Febrero de
1844, los ideales so tornaron en venturosa reali-
dad.
Un pufado de valientes, todo coraz6n, todo
templanza i todo amor, lanzados a la lucha, per-
noctaron bajo la sombra bienhechora del Arbol de
la libertad i rompieron las cadenas de la opresi6n
i crearon inc6lume la Repdblica Dominicana.
En el manifesto lanzado al Mundo por los gla-
diadores de la nueva Reptblica, exponiendo los
motives esenciales i las causes lejitimas que tu-
vieron para sacudir el yugo onminoso de la admi-







-66-


nistraci6n haitiana, hai un hermoso pirrafo que
estA concebido en 6sta forma:

"He aqui por qn6 los pueblos de la parte del
Este de la Isla, antes Espafiola o de Santo Do-
mingo, usando del suyo impulsados por veinte y
dos afios do opresi6n, y oyendo de todas parties
lts clamored de la patria, han tornado la firme re-
sclucidn de separarse para siempre de la Repfibli-
ca Iaitiana, y constituirse en estado libre y so-
berano."

Las autoridades haitianas, destacadas en la
Ciudad Capital de Santo Domingo, capitularon el
28 de Febrero del aiio 1844, i se retiraron a la par-
te occidental, (Haiti).
Enseguida comenz6 la lejislaci6n dominicana
a dar sus pasos tendentes a la Organizaci6n del
nuevo Estado libre de la Repdblica Dominicana.
La primer constituci6n political fue sancionada en
San Crist6bal, el dia 6 de Noviembre de 1844, i en
ella se definian los limits territoriales fronterizos,
en estos t6rminos:

"La parte Espaiiola de la isla de Santo Domingo
y sus islas adyacentes, forman el territorio de la
Repfblica Dominicana. Los limits de la Rep6-








-67-

blica Dominicana son los mismos que en 1793 la
dividian, por el lado del Occidente, de la parte
francesa, y estos limits quedan definitivamente
fijados."

Como se podra ver, los referidos limits, de
la naciente Republica, haciendo la deducci6n 16-
jica, correspondian a los mismos demarcados i
sustcntados en el Tratado de Aranjuez.











i11 1111111111111111!J1illll lll!jllleiil iiijlljiIJllil1l l ililli lli



XIII

GUERRA DOMINICO-HAITIANA.

Los haitianos, no conformes con el triunfo de
los dominicanos, invadieron de nuevo i por distin-
tas veces el ajeno territorio. De esta suerte co-
menz6 la guerra dominico-haitiana, i siempre el
teatro de los acontecimientos fu6, con especialidad,
la zona de la frontera i sus vecindades. Empero,
las hordas haitianas fueron rechazadas i batidas,
cuantas veces intentaron llevar la guerra al in-
terior de la Repiblica Dominicana.
Ansiosos de ver finalizar las hostilidades gue-
rreras centre la RepDiblica Dominicana i Haiti, los
representantes diplomAticos de Francia, la Gran
Bretafia i Estados Unidos ante el Gobierno haitia-
no, en fecha 8 de Junio de 1850, en una nota colec-
tiva puesta en manos del Gobierno Haitiano, quien
era entonces administrado por un Imperio, le de-
cian entire otras cosas lo siguiente:

"ios infrascritos se apresuran a informer al Em-
perador que sus Gobiernos desean que 61 rcnuncie
a todo proyecto de invasion de la parte antes es- *









-70-


pafi~la, la cual se ha constituido en Estado inde-
pendiente."

Pero como los intentos de usurpaci6n haitiana con-
tinuaron, a despecho de esta nota, los mismos re-
presentantes diplomaticos, en otra nota fechada
en Port-au-Prince, Haiti, el 4 de Marzo de 1851,
les ar ..i._. al mismo Gobierno de Haiti, que:


"a juicio de las treat altas Potencias, la indcpen-
dencia de los dominicanos reposa sobre un dere-
cho tan sagrado, sobre pacto fundamental tan res-
petable y sobre un hecho tan consumado como los
que aseguran la independencia del mismo Estado
Haitiano."

A ciertos intervals de las invasiones haitianas,
pequelios grupos de dominicanos pasaban las li-
neas miiitares, haciendo escursiones depredatorias
sobre Haiti, i por eso tambien a solicitud de los
Gobiernos de Francia i la Gran Bretaina, el Poder
Ejecutivo de la Reptiblica Dominicana di6 un de-
creto en fecha 5 de Agosto de 1854, con el fin de
poner termino a las hostilidades entire la nacien-
te Repdblica i la de Haiti. El Articulo 1, del
nencionado decreto dice asi:










-71-

''Sm prohi'be a:. Ins haiitantes de la Reptiblica o'-
ni'nIcana, p.; ar !as clincs mi!itarcs actualmente
ocupaidas por las parties belijerantes, sin expreoo
mandate del Gobierno; y toda persona quc la pase,
o que de inteligencia con el enemigo sustraiga,
conadzca, reciba, compre, venda, permute, encu-
bra u oculte animales o cualquicra bienas o efec-
tos pertenecientes a los habitantes de la part de
Occidente, seri perseguido, capturado y remitido
per los gefes de los cantones y puestos militaries,
a la Capital de la Repfiblica Dominicana con los
objetos en cuesti6n, o sin clios, segfin el caso, para
ser castigado conform lo requier a lgravedad
del hecho."













J i JlijJii!!J i I i! iJ JIji lillIjll i JJl l!' lIf jS il



XIV

RECONOCIMIENTO DE LA

REPUBLICAN DOMINICANA.

Vientos en popa el progress de la Reptblica
Dominicana en sus oficiales instituciones, cuya
seriedad les va ofreciendo terreno en donde pros-
perar, el 18 de Febrero de 1855, Espafia, por el
Tratado Dominico-Espafiol, reconoce la indepen-
denci'a de esta Republica. Los Articulos 1 i 2 de
dicho Tratado estin concebidos de la siguiente ma-
hera:

"Articulo 1. Su Magestad Cat6lica, usando de la
facultad que le compete por Decreto de las Cor-
tes generals del Reino, de 4 de Diciembre de
1336, renuncia para siempre, del modo mas for-
inal y solemne, por si y sus sucesores, la sobera-
nia, derechos y acciones que le correspondent so-
bre el territorio americano, conocido antes bajo la
denominaci6n de P'arte Espafiola en la Isla de San-
to Domingo, hey Rep6blica Dominicana, y cede y
traspasa esa soberania, derechos y acciones a la











-74-


mencianada Repvibica, para que use de la una y
de Ics otros con facultad propia y absoluta, seg6n
las leyes que se ha dado o mis adelante se diere,
en ejercicio de la Suprema Potestad que de ahora
para siempre le reconece.
Articulo I. En sa consecen!cia, S. M. Cat6lica
rcconcce como Naci6n libre, Soberana e indepen-
diente, a la Repfblica Dominicana, can todos ios
territcrios que actualmente la constituyen, o que
en 1o sucessivo la constituyeren: territories que S.
tM. CatdUlca desea y espera que so conserve siem-
pre bajo el dominion de la raza que hoy la puebla,
sin que pasen jamns, ni en tod", ni en part, a
manos d- razas extrangeras,"


Lo; limits terrestres de Ia part espahola reco-
nocidos por Espafia como Reptublica Dominicana
con todos sus fueros de Naci6n Libre e Indepen-
diente, eran los mismos establecidos por el Trata-
do de Aranjuez, inico instrument legal acepta-
do como ya hemos dicho, para definir limits.
Los haitianos intentaron nuevas invasions
al territorio de la Rep6blica Dominicana, a prin-
cipios del afio 1856; pero estas intrusions fue-
ron aniquiladas, es decir, derrotadas i desbanda-
das en un estado tan complete, que no volvieron
a hostilizar por entonces al pueblo dominicano.







-75-

Sin embargo, no hubo jamfis la previsi6n de un
tratado por el cual se estableciera la paz entire las
dos Repiiblicas. De modo pues que los pueblos
de San Miguel, San Rafael, Hincha i Las Caobas,
quedaron en poder de los haitianos, i la linea fron-
teriza en un "status quo", o sea a partir desde
done hicieron "alto" las tropas despu6s de los 6l-
timos combates. Luego, durante los cinco afios
despui s del cese de las hostilidades, se rejistraron
cn ia frontera numerosos casos de depredaciones
u "marotas", tanto de haitianos como de domini-
canos delincuenies, i el estado politico del interior
impidi6 al Gobierno Dominicano ocuparse debi-
damente de los asunto a ue ocurrian en la fronte-
re i de ponerle coto a este estado lamentable de
Co:-'ap.





I







I iIl il 1 llIlslllllllll lll llllllll j jl i!il Jlli111111 11111 111111111illjillj |



XV.

REINCORPORACION A ESPANA

I RESTAURACION.

Alegando la critical situaci6n narrada en el il-
timo parrafo del capitulo anterior, el 18 de Mar-
zo de 1861, con el asombro de los patriots domi-
nicanos, el Jeneral Libertador, arbitro por enton-
ces de los destinos del Pais, puso a disposici6n de
la Corona de Espafia, ia joven i hermosa Sultana
do oriented: La Rcpdblica Dominicana!. Al con-
tacto de este acontecimiento, se dict6 en Aranjuez
un Real Decreto el 19 de Mayo de 1861, cuyo Ar-
ticulo 19. dice asi:

"El Territorio que constituia la Repfiblica Domi-
nicana, queda reincorporado a la Monarquia."

Una nueva era political se inici6 en el territo-
rio dominicano, pasando el nuevo Estado con to-
dos sus fueros i prerrogativas, a la administraci6n
de la antigua Madre Espaiia.
Asi !;.s co;s, c5 18 de Marzo de 1862, el En-








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cargado do Negocios de Espafia en Port-au-Prince.
(Haiti) obedeciendo instrucciones de su Gobierno,
pidi6 al Gobierno Haitiano la desocupaci6n del te-
rritorio que ellos ocupaban indebidamente en la
vieja heredad espafiola de la Isla de Santo Domin-
go, tal i como estaba demarcado en el Tratado de
Aranjuez, por pertenecer en derecho esa porci6n
a la Ropfblica Dominicana, ahora virtualmente
anexada a Espafia, con la categoria political de
Provincia Espafiola.
Empero, los dominicanos no descansaban un
solo moment en sus trabajos de redenci6n, alen-
tados por el mas noble de los ideales, i constitu-
yendo todo ello un motivo de inquietud para los
representantes de Espania en la nueva Provincia
Espafiola, i notando la evidencia de como se ex-
tendia con sdbito impulso el sacro incendio de la
guerra denominada de la RESTAURACION, no
se ocuparon mas de la demand hecha al Gobierno
Haitiano para efectuar la desocupacidn i reinte-
graci6n del territorio a los hijos lejitimos de la
Repfblica Dominicana.
Ahora, en este period que pudi6ramos Ilamar
de reacci6n restauradora, por conveniencia, mas
que por otra cosa, como lo demostraron mas tar-
de los sucesos que ocurrieron, los haitianos ayu-
daron a los prohombres de la Restauraci6n domi-








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,nicana en contra de los espafioles. Esta ayuda.
consisti6 siempre en suministrarles armas i mu-
niciones de guerra i en permitirles usar el terri-
torio haitiano como refujio en los moments de
adversidad. Para confirmar este acerto, es bue-
no significar, que los haitianos se aprovecharon
de la situaci6n imperante en la Repidblica Domini-
cana, no solamente para consolidar la parte de te-
rritorio ya ocupada por ellos, sino tambien para
adelantar sus guardias hacia el Este, usurpando
siempre territorio dominicano. A impulses de
esta situaci6n, el Capitan General de la Provincia
Espafiola de la Isla de Santo Domingo, en fecha
22 de Febrero del ailo 1863, public un Bando en
el cual su Articulo inico dice lo siguiente:
"Queda declarado ca estado de sitio todo el to-
rritorio de la parte Espafirla de Ia Isla dc San-
to iomingo, y per 10 tanto suget3 a todas sus con-
!;eeiencias legales raientras duren las circ'instan-
cias que le dterminnan."
La guerra de la Restauraci6n termin6 con (l
Real Decreto de la Reina de Espania dado el 1. de
Mayo del aflo 1865, el cual contiene la siguiente
clhusula:
"Queda derogado el decreto del 19 de Marzo de
1861 por el cual se declare reincorporado a la Mo-
narquia el territorio de la Repiublica Dominicana."




I
I



t

I











XVI.


TRATADO DOMINICO-f..! :.' \NO.

Surge nuevamente la Repi6blica Dominicana
al concerto de las naciones libres, i elije dentro
de su caudal de hombres piblicos, el Gobierno
propio. Este Gobierno hace jestiones inmediatas
para determinar los limits de la frontera Domi-
nico-Haitiana.
Como resultado de estas dilijencias, se firm
el 26 de Julio de 1867 un Tratado en el cual el Ar-
tico 7. dice lo que sigue:
"Un Tratado especial fijara ulteriormente la de-
marcaci6n de los li mites de ambos Estados. Mien-
tras tanto se mantendrAn en sus actuales pose-
siones"
Este Tratado no lleg6 a sancionarlo la CAma-
ra Lejislativa Haitiana, a causes de que una revo-
luci6n political, conmovia los cimientos del Gobier
no haitiano.
Durante los seis afios subsiguientes, la Repi-
blica Dominicana estuvo en constant anarquia,
es decir, bajo el flajelo de la guerra civil. Simi-
larmente a la otra vez, los haitianos apoyaron a







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los revolucionarios dominicanos, protejidndoles
ostensiblemente. Les permitian el uso de su te-
rritorio como refujio en casos eventuales o adver-
sos, pero se aprovechaban de estas circunstancias,
para avanzar sus autoridades fronterizas i ocu-
par por ende, nuevas posiciones i considerable
porciones del territorio dominicano. Es de notar-
se, que "Cachiman" fuera ocupado por los haitia-
nos alegando conveniencia de algunos revolucio-
narios dominicanos, para tener al alcance, un es-
condrijo seguro para los casos de derrotas u otras
emerjencias de la guerra.
Al fin, ces6 la contienda civil i de nuevo co-
menzaron trabajos gubernamentales para ilegar
a un acuerdo sobre fronteras, hasta cuando fu6 fir-
mado un nuevo Tratado entire las Republicas Do-
minico-Haitiana en Port-au-Prince, Haiti, el 9 de
Noviembre de 1874. El Articulo 4 de este Trata-
do textualmente dice asi:

"Las Altas parties contratantcs se comprometen
formalmente a establecer de la manera mas con-
torme a la equidad y a los intercsea reciprocos de
los dos pueblos las lines fronterizas que separan
sus posesiones actualcs...Esta necesidad serA ob-
]eto de un tratado especial y para cse efccto, am-







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bos Gobiernos nombrarin sus comisarios lo mas
pronto possible "

Con referencia a este Articulo, en una nota
enviada por los Plenipotenciarios Dominicanos fe-
chada a 28 de Octubre de 1874, o sea mientras se
discutian los t6rminos del Tratado, decian lo si-
guiente:
"En cuanto a los limits, razones que no caben en
una carta, pero estAn consignadas en las actas de
nuestras conferencias, nos aconsejaron conservar
el statu-quo; y asi se resolvi6 una cuesti6n gravi-
eima, que la susceptibilidad national por una par-
te y las pretenciones por otra hacian casi impo-
sible."

Al ser el Tratado dominico-haitiano en cues-
ti6n, presentado a la Convenci6n Nacional Domini-
cana para su ratificaci6n, hubieron en el seno de
este cuerpo lejislativo, largas argumentaciones,
discusiones i protests de parte de algunos miem-
bros, particularmente del Diputado Mariano Ces-
tero, quien al no poder hacer nicleo a su favor
entire algunos de sus colegas, sobre los t6rminos
del Articulo 4. del tratado, los cuales no estaban
claros d6ndose su interpretaci6n a consideracio-
nes poco favorables a la Repiblica Dominicana,







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pidi6 i obtuvo por fin este patriota vidente, que se
hiciera constar i anotar en el acta de la sesi6n de
la referida Convenci6n Nacional, lo que expone-
mos a rengl6n seguido:

"1. que al votar el articulo 4o. del Tratado do-
minico-haitiano no ha creido votar sobre el
fondo de la cuesti6n limits.
2. que ella cree que en este punto nada puede ha-
ber definitive hasta tanto los gobiernos hai-
tiano y dominicano no se hayan entendido par
el medio sefialado en el articulo 46, un trata-
do especial negaciado por comisarios nom-
brados reciprocamente.
3. que tambicn cree, y asi lo declara: que el Sta-
tus quo, establecido en el indicado articulo,
no express ni implica ninguna clase de dere-
chos definitivos, por parte de Haity, sobre las
posesiones frcnterizas que actualmrente ccu-
pa, si bien esto tampoco cierra la via, por
parte de la RepTiblica Dominicana ,a un ad-
venimiento equitativo."


Otro articulo del mismo tratado de 1874, (el
Articulo 12) copiado a la letra, dice asi:
"Articulo 12. Como un testimonio del espiritu
de armonia y de los sentimientos fraternales que








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animan a los dos gobiernos y que debe estrechar
mas y mas los lazos que unen los dos Pueblos, las
Partes contratantes han desidido que tan luego
como sea permitido valuar par medio de estadis-
tica las ventajas que la Republica de Haity saca
de la libertad del comercio de sus fronteras con
las de la Repiblica Dominicana, se hara en favor
de esta ultima una devoluci6n de derechos de a-
duana y esto bajo el pie de la mAs extricta equi-
dad.
Por las mismas causes, si hubiere lugar en el
parvenir, i segin lo que prosperen las dos RepA-
blicas, el Gobierno de Haity se reserve por la es-
tadistica el privilejio reciproco de reclamar el
misn:o favor de una devoluci6n de derechos de
nduana dt la Repfiblica Dominicana.
Sin embargo, desde la ratificaci6n del presen-
te tratado la Rep6blica de Haity pondra a la dis-
posici6n de la Repfblica Dominicana, una suma
de ciento cincuenta mil pesos en efectivo o en le-
tras de cambio sobre Europa o las Antillas para
las necesidades del servicio pfblico. Esta suma
serA abonada per entrega anuales anticipadas du-
rante echo afios, en cuyo period deberan hacer-
se los studios estadisticos a .diligencia de las
parties interesadas con el objeto de fijar exacta-
mente la cifra de esta devoluei6n, y esto sin per-








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juicio de Ics avances que hayan podido ser hechos
anteriormente par In Repfiblica de IHaity a la Re-
publica Dominicana."








il IlJlIIIIIIi IjJl~ iJf j! iDi SJJIi ilill j il J!jitlliJJll JJIIEIJfI!j 1



XVII.
CONTROVERSIAL.
Por la interpretaci6n i el context del Articu-
lo 12 de que hablamos en el capitulo anterior se
ve con toda claridad, que en !a Repdblica Domini-
cana sabia el mas lerlo, i asi lo reconocia en sis-
tesis el pueblo Haitiano, que el trrfico commercial
por la frontera perjudicaba onarosamente al Fis-
co dominicano, por no tener iste iltimo, un ser-
vicio aduanero terrestre establecido, que regular
con normalidad el pago de Ins indemnizaciones o
derechos sobre las moreancias importadas. Ha-
cemos debida alusi6n de este asunto, porque en el
decurso de los aiios, la regularidad del intercambio
commercial en la frontera, lleg6 a representer im-
portante papel en los asuntos fronterizos de !a Re-
pdblica Dominicana.
El Tratado de 1874 nuica fue cumplido por
parte de los haitianos. Los Comisarios a que se
alude el Articulo 4, no ilegaron a ser nombrados,
i el Gobierno Haitiano no satisfizo nunca todas
las sumas anuales designadas en el Articulo 12.
En tal virtud, i como debia aeontecer por la raz6n
16jica de las cosas, este Tratado fu6 declarado nu-








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lo en una resoluci6n dada en reuni6n de los Secre-
tarios de Estado, Encargados por entonces del
Poder Ejecutivo de la Repiblica Dominicana, en
fecha 4 de Enero de 1879.
Como en estos tiempos se producian conti-
nuos disturbios politicos en el interior de la Re-
pdiblica Dominicana, los haitianos se aprovecha-
ron de ellos para seguir su process de pacifica i
disimulada invasion sobre el territorio dominica-
no, i muchas veces, confiados en su hejemonia so-
bre ia frontera, las acciones las hacian reales o a-
parentes, las mas de las veces engafiando en sus
combinaciones a expulses dominicanos a quienes
protejian para obceoner su momentineo acuero en
provecho de sus interests politicos. La Camara
Lejislativa de la Roepdblica Dominicana, en autos
de estas trasg'rasiones, levant una Protesta bas-
tante significativa el 23 de Junio, 1878, bajo el te-
_or" siguiente:

"Ateandida la fuNcsta costumbre que algunos par-
tid;s caidas a prohormbres p:'iticos del Pais han
contraido de i- a sricitar en 1aity, u otros pun-
tos extrangera, recursos para fomentar nues-
tras diiscordias iant';tinas, recur:- *A, que casi siem-
pre, sc obti2.cn a cambio de compromises que
afectan los i 'tr":te.- ncii;:r.l p rpetuand- la








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guerra civil y propendiendo al aniquilarniento
paulatino de la patria.
La Camara Lejislativa, inspirtindose en los
principios de integridad del territorio de la Repi-
blica, i en las ideas siempro nobles de patriotis-
inm i honra national, asi como tambien en el diff-
cil, delicado y altamente honroso encargo que los
pueblos le cometieran,

PROTEST,

Categ6rica i solemnemente, de.de ahora y pa-
ra luego y para siempre, contra esa funesta prac-
tica, desconociendo y rechazando endrjica, abso-
luta e irrevocablemente, en numbre de la Consti-
tuci6n y las leycs, todo pacto, convenio compro-
miso o promesa contraidos, o que se puedan con-
traer, empefiados o que se puedan empefar, per
cualesquiera particulars dominicancs, afectando
los intereses nacionales en general, y especial
mente la integridad del terrt-orio patrio.
Esta protest sera comaniicada al Gobierno
Provisional con el fin de que la publique en today la
RepDblica para los efectos de ley.








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)ada en la ciudad de Santo i)oningo, Capi-
tal de la Repibblica, en la sala de sesiones de la
CAiara Lejislativa, a los 23 dias del mes de Junio
de 1878, aiio 35 de la Independencia y 15 de la
icstauraci6n.


El President,

Pedro Ma. Pifieyro.


-El Secretario,

ierardo Bobadilla.