Eduardo R. Chibas ( Poster )

MISSING IMAGE

Material Information

Title:
Eduardo R. Chibas ( Poster )
Physical Description:
Poster
Creator:
Carteles

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
All rights reserved by the source institution.
System ID:
AA00000549:00001

Full Text
LOS DRAMAS DE LA MISERIA
EL CASO DE ESTRELLA VALDES PEREZ
Paula ABELARDO, nia de cinco aos de edad, que desde pequea ha estado al cuidado de Estrella, y cuyo ingreso en una creche se hace indispensable...
Un -poco de historia.
ESTRELLA VALDES PEREZ, siempre con su pequea hija de la mano, recorra los comercios, las industrias, los talleres, en un afn intil de buscar trabajo. Haba en ella algo ms que la necesidad de subsistir y de hacerle frente a la vida. Una enfermedad grave la man-t-rii-d: en estado fsico deplorable. Y el mal, en promiscuidad con su pequea hija, amenazaba destruirlas, sin que nadie acudiera en amparo de ambas, sin que el grito doloroso de la madre llegara a ningn corazn, compadecindola y ayudndola. Y as vio pasar Estrella Valds Prez los das y los meses. La calle, abierta siempre a su angustia, le .razaba el camino ms seguro. Buscar trabajo en una peregrinacin balda. La fiebre quemaba su organismo. As tampoco le iba a ser posible encontrar qu hacer. Pero haba que luchar contra todo eso por la necesidad de vivir. Y sin miedo, valientemente, segura de que su propio esfuerzo la salvara, sali de nuevo a la calle pidiendo lo necesario para curarse: trabajo en un taller, en una industria, dondequiera...
Un momento adverso.
Fu aquel un da de grandes turbulencias para Estrella Valds Prez. Agobiada ms que nunca por la tortura de su enfermedad y el estado precario de la situacin econmica, se decidi a buscar que hacer, como lo haca todos los das. Llevaba un peridico lleno de anuncios. Ya haba ido a muchos lugares. En casi todos le haban dicho que no la necesitaban, que haba llegado tarde. Siempre se llega tarde cuando la suerte es adversa. Y Estrella llegaba siempre con retraso, abandonada de su esperanza. ..
El da 26 de noviembre de 1949, lleg a la esquina de Aguila y San Rafael. Sin rumbo fijo, encamin sus pasos hacia el Parque Central, decidida a adentrar-
Por J, VALERI BUSTO
se en las arterias de La Habana vieja, donde hay ms oficinas, ms posibilidades. Cuando pasaba frente a un comercio de modas masculinas que existe en San Rafael entre Aguila e Industria, dos hombres le interceptaron el paso. Uno de ellos, sorprendindola, puso en sus manos un paquete, dicindole: Sujteme esto, seora! Y Estrella, ajena a la habilidosa estratagema de dos delincuentes que acababan de hurtar aquellas telas en el comercio aludido, las tom y se detuvo, esperando que aquella situacin un poco anormal se acla-
all, en sus propias manos. Llor, suplic, rog, se disculp, pero de nada valieron sus protestas. Los dos policas, en cumplimiento del deber, como si en realidad se tratara de un delincuente habitual, la condujeron a la Estacin de Polica, hacindole las inculpaciones de rigor. Su llanto, sus palabras desesperadas, la explicacin de la verdad, no tuvieron fuerzas en el nimo de la polica. Haba una prueba incontrastable. Las telas hurtadas estaban en su poder. Y se le acusaba de haber estado de acuerdo con los rateros...
ESTRELLA, en compaa de la menor PAULA, a las pocas horas de haber sido juxgada y mientras aguardaba la orden que le devolvera su tranquilidad perdida...
rara,,, No tuvo tiempo para ms. Inmediatamente, tras la alarma que dieron los dependientes de la tienda, dos policas la sujetaron violentamente por los brazos, mientras que le decan, sin que ella comprendiera: "Esta mujer es la cmplice del robo. Aqu estn las telas..."
Fu entonces cuando un poco de luz comenz a entrar en la oscuridad de aquella situacin. Se dio cuenta de que haba sido escogida para hacerla aparecer como cmplice o autora, puesto que la prueba del delito estaba
La radicacin de la causa.
La causa se radic por hurto en cuanta superior a $100 y el supuesto delito cometido estaba previsto y reprimido en los artculos 529 nmero 1 y 530 del vigente Cdigo de Defensa Social. La causa fu radicada en el Juzgado de Instruccin de la Seccin Segunda al nmero 1282 de 1949 y el Ministerio Fiscal peda para lal acusada dos aos de privacin t| libertad por el expresado delito de hurto. Infinidad de testi-desfilaron por la' Sala Se-
gunda de lo Criminal de la Audiencia de La Habana. Ninguno acus a Estrella, a excepcin de los policas que le ocuparon las telas. Todos fueron testimonios favorables. Ninguna otra prueba en contrario, ni de su moral, ni de su conducta anterior y posterior al hecho. Y en vista del aspecto que presentaba el sumario, el representante de la sociedad, en escrito presentado a la Sala, retir la acusacin formulada, como resultado de las pruebas practicadas en el acto del juicio oral. El nico acusador en esta causa fu el Ministerio Fiscal en el trmite de conclusiones provisionales. Y mientras la emocin de todas las mujeres que llenaban la sala, pona un sentimiento de identificacin con el dolor moral y fsico de Estrella Valds, la justicia cubana, una vez ms, representada por hombres de cabal integridad, dictaba su veredicto, absolvindola de tan infamante acusacin.
La misin del abogado.
La misin ms alta y ms humana que tenemos los abogados, es la de defender, cuando hay derecho para defender. Y como en los casos de Isabel Daz Le-mus, que encerrada en el crculo de todos los infortunios, envenen a sus dos hijos y tom ella un tsigo para escapar con ellos de la vida, por miedo a la miseria; como en el caso de Olga Miranda, que mat al pspo^o ^.,,.,. sada por miedo a sus maltratos, esta vez, Estrella Valds Prez, fu la elegida por el recto principio de la justicia, de absolver al que no tiene delito y logr su libertad, tras largos meses de hondos y desgarradores sufrimientos. Nosotros, como abogados, nos sentimos satisfechos de esta absolucin, ms por nosotrospor lo que humaniza nuestra misin, que por el precedente que ha dejado sentado la justicia. No tuvimos que esforzarnos en mantener una tesis de defensa sujeta a preceptos jurdicos. Nos bast la prueba testifical, la ac-
iContina en la pgina 93).
Estrello VALDES PEREZ, ya libre del proceso a que fu sometida, carga en sus brazos a su pequea Caridad IRIZA, de slo once meses de nacida...


Obsequio de CARTELES
EDUARDO R. CHIBAS
o


i
LA INCREBLE HORMIGA
EL otro da una hormiguita roja caminaba con suma ligereza por el borde esmaltado de nuestro fogn. En su incesante ir y venir acab por acercarse a unos cuantos granitos de azcar que alguien descuidadamente habia derramado. El insecto se detuvo un instante, luego dio media vuelta y apresuradamente cruz el fogn descendiendo al piso por una de las patas que lo sostienen.
Al cabo de unos cuantos minutos, muy pocos por cierto, pude ver cmo por la misma pata por la cual la primera hormiga haba bajado hasta el suelo, ascenda con paso precipitado toda una larga procesin de hormigas. En qu forma la exploradora les haba dado la noticia de su dulce hallazgo? Cmo podan correr con tanta seguridad en direccin a los granitos de azcar?
En realidad la vida de las hormigas est llena de acciones de esta misma sorprendente naturaleza. Ningn otro insecto es ms familiar a los hombres que la hormiga y ninguno, igualmente, nos parece ms misterioso. Con su sabidura e ingenio instintivos, es entre los animales inferiores lo que el hombre viene a ser con su inteligencia en la escala de los animales superiores, esto es el primero entre todos. Y, por otra parte, debemos tener presente que las actividades del hombre y de las hormigas tienen muchos aspectos semejantes.
Las hormigas cultivan jaidi-nes. Las hormigas tienen animales domsticos. Las hormigas almacenan alimentos. Las hormigas tienen vacas a las que ordean, les proporciona pastos y las protegen con el mayor cuidado.
No hace mucho tiempo iba yo caminando por un trillo de hormigas carmelitosas que suba por el tallo de un hierbajo. Me acerqu y dndole media vuelta a una hoja encontr lo que esperaba. Formando una masa compacta numerosos parsitos estaban chupando los tejidos de la planta, extrayndole la savia. Las hormigas haban puesto a trabajar a sus ordeadoras en las hojas de las aphides, que vienen a hacer las veces de sus vacas.
Las aphides producen un fluido o lquido dulce, que es una especie de secrecin sacarina. Esta secrecin que obtienen de las hojas de dichas plantas, hace las veces de la leche para las hormigas.
Desde mucho antes de la aparicin del hombre sobre la faz de la tierra,' las hormigas comenzaron a saborear este plato en su alimentacin; este plato que aparentemente es uno de sus manjares favoritos. Debemos recordar que las hormigas y los parsitos de las plantas fueron encontrados juntos en los tiempos prehistricos hace millones de aos. Y hoy, al cabo de milenios, todava podemos verlos muy juntos si al dar' un paseo durante el verano, nos tomamos el trabajo de observar cualquier yerbazal.
Como una compensacin por la secrecin sacarina que le extraen, las hormigas protegen a
Por EDWIj W A Y TEALE
La ingeniosidad, el talento y la sorprendente organizacin social de las hormigas que desde hace 50 millones de aos viven en todos los mbitos de la tierra, nos obligan a reconocer que tienen pleno derecho a que se les considere inmediatamente despus del hombre, entre los grandes xitos de la Naturaleza.
los aphides. Una de sus especies, la llamada Crematogaster lineo-lata, que obtiene la secrecin sacarina del cornejo, que es un arbusto crneo, muy ramoso y de madera muy dura que suele criarse entre los matorrales, llega hasta construir una especie de cubierta de tierra para proteger a la planta. Pero todava ms sorprendente es la conducta que observan para auxiliar a algunas plantas que producen cereales. Las hormigas, en efecto se llevan los parsitos de la planta cuando aun no han comenzado a desarrollarse y les dan albergue en su propia casa durante el otoo y el invierno. Luego, cuando llega la primavera cavan las races de ciertos yerbajos en los que colocan los aphides de los que pueden obtener la savia hasta el momento en que los agricultores siembran -ei-mas. Ms tarde, ?,varvc comienza a florecer el maz, las hormigas retornan y extraen las aphides llevndolas al maz y cavando una vez ms las colocan en contacto con las races. Las aphides permanecen en este lugar alimentndose y produciendo sus secreciones sacarinas durante todo el verano.
Adems de las secreciones sacarinas, las hormigas tienen innumerables alimentos. Una especie de hormigas que habita en el sur de Europa se distingue' por su' habilidad para reunir se-millitas de trbol. Las hormigas almacenan las semillitas bajo la tierra hasta que comienzan a germinar. Tan pronto llega este momento las sacan a la superficie y las mastican hasta que las convierten en una especie de pasta con la que fabrican unas galleticas, que son puestas en lugares donde reciben el calor del sol y una vez que se han endurecido convenientemente vuelven a almacenarlas con el propsito de que les sirvan de alimento durante los meses de invierno.
En el suroeste de los Estados Unidos de Amrica hay hormigas que realizan actividades todava ms complicadas que sus hermanas europeas: llegan hasta cosechar las sustancias que han de servirles de alimento en sus propios jardines subterrneos. Su cosecha consiste en una especie de hongos que plantan en las hojas que comienzan a secarse. Del mismo modo que los jardineros tratan las semillas, las hormigas apartan los hongos que consideran daados o inservibles. Cuando una de las reinas de estas colonias de hormiga emprende el vuelo de dispersin!, lleva
consigo un pedacito de hongo, casi pudiramos decir una insignificante, microscpica brizna. Sin embargo esta brizna le sirve para iniciar la siembra en el jardn de su nuevo hogar.
El vuelo de dispersin.
El acontecimiento anual ms importante en la vida de las hormigas es sin duda alguna el vuelo de dispersin, que viene a ser para estos insectos como la gran fiesta nacional para los hombres. Al llegar la sealada ocasin los machos alados y las reinas de la colonia abandonan su casa en un xodo en masa. Recuerdo una vez en que hallndome en una colina arenosa vi a las hormigas de unas doce colonias haciendo sus preparativos para el gran acontecimiento. Era por la tarde, aproximadamente
las cinco y el cielo luca muy claro, muy difano, despus ae dos das de continuas lluvias. .
Reunidos a la entrada de cada nido, los insectos alados formaban una extraa masa. En tales condiciones esperaron inmviles, minuto tras minuto. Luego, atendiendo a una seal de ia que no pude darme cuenta, comenzaron a salir simultneamente por todos los agujeros. Quizs sus movimientos obedecan a la temperatura, tal vez tenan su origen en la humedad o acaso a una combinacin de ambos factores. Pero fuese una u otra cosa lo cierto( es que algo pareci mover un gatillo en una invisible arma de fuego-y en l mismo instante salieron disparados como si fueran proyectiles los curiosos in-sect.os, desde todos los nidos.
En el curso de su nico vuelo anual, estos insectos esparcen la especie por una extensa rea. Cuando las reinas despus de su matrimonio descienden a la tierra jams vuelven a usar sus alas. Con objeto de tener ms libertad en sus movimientos y de andar ms ligeras, las hormigas rompen sus propias alas. Ms tarde los grandes msculos que las mantienen durante su vuelo, son asimilables por el cuerpo del insecto sirvindole de alimento en los primeros das de la nueva colonia.
En las colonias de hormigas hay tres clases de estos insectos: la reina que viene a ser como una mquina de poner huevos; las obreras que forman la gran masa de la poblacin; y los machos con alas que aparecen poco antes del da de la dispersin.
Las ciudades subterrneas de las hormigas a veces tienen una existencia que se prolonga por
aos y ms aos. Algunas de estas ciudades tienen nada menos que cien mil habitantes. Cada una forma una pequea nacin independiente de las otras. La unin de los insectos en una colonia se produce en cierto modo por medio del olor. Un olor comn, caracterstico de cada colonia, viene a ser como la bandera del conglomerado de insectos que la habita. Una hormiga de otra colonia puede ser idntica. No hay modo de demostrar que es distinta, pero las hormigas saben como probar si pertenece o no a su colonia. Cuando llegan a esta conclusin colocan a la extranjera a la entrada de la colonia a la que ha llegado indebidamente y all la atacan violentamente sin prdida de tiempo.
La excepcin de la regla entre las hormigas nos la brindan los casos de los pequeos escarabajos. Aun cuando los escarabajos tienen para los habitantes de las colonias un valor prctico tan insignificante como el de los perros falderos para la familia humana, las hormigas los adoptan y gustan de tenerlos en sus casas.
Hace algunos aos el doctor William Morton Wheeler de la Universidad de Harvard, despus de realizar un extenso estudio pudo presentar una relacin en la que figuraban aproximadamente cuatrocientas criaturas a las que las hormigas les permitan vivir en sus colonias, sin molestarlas en ninguna forma. No exageramos al decir que las hormigas han logado uoiweE; car mayor nmero de criaturas distintas, que los hombres.
El olfato de las hormigas.
El que haya tenido la curiosidad de observar durante un rato la distancia que es capaz de recorrer una hormiga cuando sale de su casa, probablemente se habr preguntado cmo es posible que no se pierda al intentar el viaje de regreso. La respuesta la tenemos en un hecho de sobra comprobado: el superdelica-do sentido del olfato que posee y que reside en una antena. La hormiga que por cualquier acci-. dente pierde esta antena, se pierde para siempre, pues jams puede encontrar el camino que la lleve a su colonia.
Un hombre de ciencia europeo compil hace algunos aos un Diccionario de las Hormigas en el que aparece una relacin de las que supuso constituan diferentes clases de antenas, entre las que hay ligeras, duras, medianas, etc. Lo cierto es que la manera de comunicarse las hormigas unas con otras, constituye todava uno de los grandes misterios relacionados con su extraordinaria manera de desenvolverse en la vida.
Aun cuando no sabemos a ciencia cierta como se las arreglan para gobernar sus organizaciones, no hay duda que lo hacen de una manera eficiente. En algunos nidos o colonias esta organizacin llega hasta incluir el trabajo de los esclavos o sirvientes. Ciertos grupos de hormigas traen a sus colonias a los escla-
(Contina en la pgina 931.