Partido Politico ABC Manifiesto Programa

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Partido Politico ABC Manifiesto Programa
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Partido ABC
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hubiera surgido como un partido ms, anlogo a los que entonces se oponan a la tirana de Machado, se habra asimilado el fracaso de stos en la intentona de agosto y no habra podido evitar que el desaliento continuase minando la conciencia pblica del pas. El ABC vino, pues, a inyectar savia nueva, savia revolucionaria a las energas vigorosas, pero hasta entonces mal orientadas, que se haban desplegado contra el rgimen desptico que oprima al pueblo de Cuba.
Desde su fundacin hasta la fecha, el ABC ha mantenido invariable su propsito, de luchar por la. civilidad, la democracia y las libertades ciudadanas. Slo sobre las bases de un recobro pleno de la civilidad y del libre juego de las instituciones democrticas es posible hacer una verdadera revolucin cubana. Por eso persigue en la actualidad como objetivo inmediato la
n v., convocatoria a una Asamblea Constitu-
Constituyente Libre yente ^ y soberana; con la firme con.
y too erana. viccin de que si esa consulta cvica se lle-
va a cabo en un ambiente de verdaderas garantas, el pueblo cubano, por mayora abrumadora, elegir, para redactar la nueva Carta Magna de la Repblica, a aquellos ciudadanos que por su historia y por sus actividades pblicas hayan demostrado un espritu liberal y democrtico, acendrado en una aspiracin denodada y sincera hacia la justicia social.
Frente a la posibilidad constituyente, todos los grupos de opinin se aprestan a dar a conocer sus plataformas y programas.
El Manifiesto-Pro- ^ ABC es la primera de nuestras orga-
- iQoo nizaciones revolucionarias que, despus de
grama de W. haber aere(jitado con hechos su capacidad de proselitismo y de lucha, lanz ai pas un Manifiesto-Programa en el cual se hizo un diagnstico preciso del caso cubano, se analizaron cada una de las causas determinantes de nuestra crisis moral, social, poltica y econmica y se expusieron las frmulas cubanas capaces de lograr una verdadera renovacin de nuestra vida pblica.
Ese programa, estimado en el momento de su aparicin como el primer documento revolucionario, realista y nacionalista dirigido a la opinin pblica en Cuba republicana, sigue siendo, en lo sustantivo, el programa del ABC. y a sus esencias ha permanecido fiel la Organizacin a travs de su corta, pero fecunda historia. El presente manifiesto tiene por finalidad recoger esas esencias programticas, amplindolas, esclarecindolas o adaptndolas a la actual realidad cubana, segn se ha estimado oportuno, de acuerdo con la evolucin de nuestro pueblo
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Anti-imperilaismo aparente que en la prctica le hace el juego al verdadero Imperialismo, agudizando nuestras propias debilidades, depauperando nuestra economa y provocando crisis ar-
tificiales en el proceso de la produccin.
La veraaera con- E1 ABC &J combatir seriamente el Impe. ciencia anti-impena- rialismo; combate tambin esag formas
a' apcrifas del Anti-imperialismo que, con
el nico objetivo de operar a la manera de cebo fcil para el proselitismo irresponsable, le infieren un dao grave a la nacionalidad, colocndola en una situacin de inferioridad, de menor resistencia, para batir a sus enemigos de dentro y de fuera. Un plan de verdadera -defensa anti-imperialista ha de comprender lo siguiente:
1) Acrecentamiento de los ingresos nacionales, promoviendo el aumento de las exportaciones, tanto en su volumen y nmero como en su montante pecuniario.
2) Retencin del mximo posible de esos ingresos dentro de los lmites nacionales, reduciendo sus salidas a los estrictamente indispensables, es decir, oponindose a todas las formas del absentismo con eficaz, rigor.
3) Acumulacin de los remanentes que se logren por la aplicacin de las dos medidas antes enumeradas para la creacin de instrumentos financieros que faciliten la labor de reconquista de las fuentes de riqueza enajenadas.
4) Fomento de nuevas riquezas nacionales y diversificacin de la produccin, tanto para el consumo interno como para la exportacin, de suerte que los vaivenes de la industria azucarera, que no est en nuestras manos regir, no desequilibren tan fundamentalmente nuestra economa.
Aparte de estas medidas, en el Manifiesto-Programa de 1932 se enumeran otras que guardan ntima conexin con las expuestas y que conviene recordar:
(5) Educacin popular (conciencia anti-imperialista).
(6) Creacin de l moneda propia y de la Banca Nacional.
(7) Divisin y parcelacin del latifundio.
(8) Creacin del patrimonio familiar inembargable.
LA REVOLUCION POSIBLE
Adoptadas las medidas pertinentes para crear los rganos de resistencia capaces de oponerse con buen xito a la penetracin del capital extranjero, se hallar el pas en condiciones
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CONCLUSION
Quedan aqu expuestos los principales puntos programticos que constituyen la plataforma ideolgica del Partido poltico
ABC y que sern mantenidos por la Organizacin en la Asamblea Constituyente.
La consigna funda- A la revolucin posible, dentro de la mental. democracia y por la democracia: tal es la
consigna fundamental del ABC, que lo distingue tanto de los viejos partidos conformistas o meramente restauracionistas como de ciertas organizaciones de nuevo cuo que predican un sentido catastrfico de la evolucin social, que confunden lo esencial de la revolucin con lo superficial de la agitacin y que, lejos de inspirarse en el bien de Cuba, utilizan a las fuerzas inmaduras de la nacin como instrumentos de una poltica internacional de aspiraciones totalitarias, y, por tanto, dictatorial, antidemocrtica.
El ABC invita a todos los cubanos de buena voluntad y manos limpias a esta revolucin de esencias netamente cubanas. Por la eficacia de esta idea, traducida en accin, fu hacedero derribar la tirana machadista, pese a su temible aparato de fuerza y a su experta organizacin poltica. Por la fructificacin de esa idea frtil en la conciencia nacional, el secuestro de la revolucin no ha podido ser consumado y las nuevas fuerzas oligrquicas que lo han pretendido se hallan en la actualidad destruidas internamente, sin esperanzas de consolidacin y con slo un poder precario basado en la mera capacidad de coaccin y represin.
A esas conciencias en que la verdadera semilla de la renovacin cubana, ha prendido, las llama el ABC a las filas de su Partido Poltico. Con ellas cont para abatir la vieja tirana. Con ellas cuenta para impedir las tiranas del futuro. Hoy, como ayer, constitumos la sana reserva de la ciudadana, al servicio de los intereses genuinos y permanentes de la cubanidad.
EL ABC ES LA ESPERANZA DE CUBA
TODOS UNIDOS BAJO LA BANDERA DEL ABC




por la pureza del sufragio, acentuando su carcter de funcin y deber, de modo que una luz nueva de educacin poltica, despierte las conciencias dormidas por el opio burocrtico o por el indiferentismo cvico y las lleve en un impulso generoso y libera-;tprio a la recuperacin de la verdadera democracia, fuente ge-nuina del bienestar pblico.
El lema de nuestro Contra la vieja poltica sobornadora y Partido. coactiva, la nueva poltica que educa y
libera; contra la autocracia, la democracia; contra la democracia meramente numrica, la democracia funcional; contra el provisionalato prorrogado, la reincorporacin constituyentis-ia: HACIA LA DEMOCRACIA POR LA CONSTITUYENTE es el lema del nuevo Partido con que el ABC, una vez ms, se propone salvar la Repblica.
En cuanto a medidas polticas de carcter general, el ABO
Medidas noltiracs de ProPuSna> entre otras las circunstan-xueaiaas polticas ae ciag aeonsej-en en cada cas0 0 que exija la
carcter general. evolucin natural de nuestro medio poltico-, las siguientes:
1) La implantacin de un sistema de gobierno que se caracterice por la responsabilidad de cada uno de sus rganos y el equilibrio entre los poderes polticos del Gobierno por la gestin moderadora del Jefe del Estado. Este rgimen constar de:
a) Un Presidente de la Repblica, elegido por votacin directa y nacional, que ser el Jefe del Estado por un perodo de seis aos.
b) Un Consejo de Ministros, presidido por un Jefe de Gobierno.
c) Una Cmara Poltica, cuyos miembros sern elegidos por dos aos y segn el sistema de circunscripciones, a razn de un representante o diputado por cada cincuenta mil habitantes, y
d) Una Cmara Econmica, elegida cada dos aos por un colegio electoral constituido por los distintos factores cubanos que intervengan en el proceso de la produccin, de modo que todos tengan una representacin adecuada.
El Jefe de Gobierno ser designado por el Presidente de la. Repblica, quien, adems, aprobar las designaciones de los dems miembros del Consejo de Ministros, que deber presentarle el Jefe de Gobierno.
El Presidente de la Repblica podr remover en cualquier momento al Jefe de Gobierno, caso en ej cual deber procederse a la formacin de un nuevo Consejo de Ministros.
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tituein de reservas metlicas idneas. Adopcin de medidas en pro de una mayor elasticidad del crdito, hacindolo accesible a los pequeos productores y estimulando la produccin y consumo de productos agrcolas y las operaciones comerciales.
14) Estimulacin de la cooperacin en la produccin, el consumo y el crdito.
15) Proteccin a la pequea industria y al pequeo comercio-.
16) Revisin total de nuestro sistema tributario, propiciando la creacin de "impuestos directos sobre la renta y el capital inactivo y ampliando los actuales sobre la herencia y el capital exportado, y suprimiendo, a la vez, los que, gravando los artculos de gran consumo, recaen onerosamente sobre las clases ms menesterosas de la poblacin.
17) p]levacin del nivel sanitario del pas. Campaa efectiva contra las enfermedades de carcter endmico en las ciudades y en los campos. Creacin de institutos modernos de Eugenesia y Homicultura para el mejoramiento fsico de nuestro pueblo.
18) Revisin de nuestro actual sistema hospitalario, sobre la base de brindar a nuestra poblacin menesterosa verdaderas instituciones de asistencia mdica gratuita, ajenas a toda influencia personal o poltica. Creacin de la "carrera hospitalaria" para la seleccin rigurosa del personal facultativo y de sus auxiliares y provisin a todos los hospitales, dispensarios, etc., de la Repblica del material e instrumental cientfico que requieren para prestar un servicio eficiente.
19) Reconocimiento del mutualismo como principio de ndole social y reglamentacin de su funcionamiento para que redunde en positivo beneficio de las clases no pudientes de la Nacin y sirva a su vez de justa y adecuada proteccin al profesional.
20) Adopcin de medidas para aliviar la crisis existente en las llamadas "profesiones liberales".
21) Campaa intensa contra todos los vicios y muy particularmente contra el del juego, que degrada al pueblo y lo depaupera aun ms, y que hoy, instituido oficialmente cmo se halla, es fuente de lucro ilcito e instrumento de opresin.
22) Dotacin adecuada en los presupuestos generales dq la Nacin para las necesidades de la Educacin, la Agricultura y las Obras Pblicas a fin de que puedan cumplirse efectivamente sus fines.
23) Fomento efectivo del turismo.
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en los ltimos aos y con la experiencia que las ltimas luchas han aportado.
Entiende el ABC que ha de ser postulado primero e inmediato de' todo partido revolucionario en los actuales momentos la restauracin plena del ordenamiento democrtico en la Rep-
Conf.r tod imen ^ca 7 *a recuPeracin de las institucio-. nes civiles en que toda democracia ,des-totautario. n -j i
cansa. Considera el ABC que cualquier
cesin o claudicacin en este sentido equivaldra a desvirtuar y a desacreditar todo propsito que se estimase renovador o revolucionario. El ABC comienza, pues, repudiando toda transaccin o pacto que tenga por base la renuncia a cualquiera de las normas jurdico-polticas que sirven de sostn a una verdadera democracia y se propone denunciar ante la opinin pblica todo intento que, so pretexto de superar el rgimen democrtico tradicional de, la Repblica, persiga en realidad la sustitucin de ese rgimen por cualquier otro de carcter autoritario, con la supeditacin de los poderes civiles del Estado a falsos poderes hipertrficos, basados en la fuerza y no sometidos a la consulta popular.
El ABC rechaza toda forma de gobierno que no se base en el consentimiento de la-mayora nacional, libremente manifestada en las urnas o que suprima o restrinja de algn modo las libertades ciudadanas. De suerte que considera inconmovible no slo el principio democrtico de gobierno de mayora, sino el principio liberal de respeto y convivencia con las minoras, lo que excluye toda forma de gobierno totalitario.
LIBERTAD POLITICA Y JUSTICIA SOCIAL
Ahora bien, la condicin de partido democrtico del ABC no significa que la organizacin se atenga, de un modo rgido, a las formas tradicionales del demo-liberalismo, tal como fraguaron en la Revolucin Francesa. A partir de las conquistas polticas alcanzadas por aquella Revolucin, se han producido en el mundo acontecimientos de extraordinario relieve que demuestran la importancia de los factores econmico-sociales en la evolucin de.la humanidad. Atento a ella, el ABC propugna una democracia henchida de preocupaciones sociales y econmicas, una democracia que incorpore a su status todas aquellas medidas que propendan a la realizacin de la justicia social.
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de oponerse por igual a los excesos del capitalismo local.. En este aspecto, la posicin del ABC aparece perfectamente definida en el Manifiesto-Programa de 1932. El ABC es una organizacin poltica nacionalista y realista. No pretende llevar a cabo experimentos temerarios, que en otras partes han costado sangre y ruina. Aspira s, de un modo decisivo y enrgico, a que el cubano eleve su nivel de vida, a que las masas trabajadoras tengan medios decorosos de subsistencia y puedan viabili-zar su redencin econmica. Tiene, en suma, el firme propsito de realizar en Cuba la nica revolucin posible: la que, reconquistando y potenciando las fuentes de riqueza propia y administrando la Justicia 'Social, permita a cada cubano laborioso una vida digna y un mnimo de bienestar material y espiritual.
El ABC sigue fiel al principio de que la iniciativa privada s insustituible. Esto no quiere decir, sin embargo, que el ABC predique un liberalismo econmico elemental. Parece indispensable, 3ado el desarrollo hipertrfico de ciertas instituciones capitalistas, que el Estado intervenga en la economa del pa^s, supliendo la iniciativa privada, en los casos en que sta resulte deficiente, impidiendo la absorcin del Iniciativa privada y individuo por los desmesurados poderes economa dirigida. econmicos y regulando la produccin y la distribucin, de suerte que el-capital no se concentre en pequeos ncleos de la poblacin, con perjuicio de las grandes .masas nacionales.
El ABC mantiene el principio de la propiedad privada, si bien considera que sta tiene una funcin social, sujeta a las mismas regulaciones estatales que cualquier otro derecho proyectado hacia la comunidad. No permitir la Cuba Nueva i d l ^ue Propugnamos el uso de la propiedad
uncin social e la prjvaa como medio de enriquecimiento propiedad. excesivo o indebido, o como fuente de
abuso y de opresin. El individuo puede hacer uso del derecho de propiedad, sin convertirse por ello en un dspota econmico. La propiedad tiene una funcin colectiva que cumplir y en la medida en que pueda ser fuente de beneficio social, el Estado est en el deber de supervisarla y regularla.
No tiene el ABC un concepto formalista de la propiedad, exclusivamente basado en la tenencia de ttulos dominicos ms o menos limpios. Considera que el propietario debe cumplir adems con todos aquellos requisitos indispensables para que su propiedad resulte una riqueza til a la nacin. Cuando no ocurra as, el derecho del supuesto propietario decae y el Estado
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mostrando una superior aptitud, por circunstancias econmicas se viere impedido de ese perfeccionamiento, de manera que tampoco la Universidad demandara gasto alguno para los capaces.
C) La enseanza' secundaria habr de difundirse hasta los predios rurales y estar organizada por cursos diferenciados, a fin de satisfacer las necesidades de cada estudiante al igual que en las ciudades, por lo que comprender: estudios clsicos antiguos o modernos,'materias cientficas, de negocios, de artes.manuales, de artes domsticas, agrcolas y los dems tipos vocacio-nales.
D) La escuela primaria, como escuela bsica, demanda una total reorganizacin, conforme a principios cientficos, lo que supone : establecimiento de laboratorios paidolgicos y escuelas experimentales ; un censo escolar cada ao; creacin de cuantas escuelas demande la poblacin escolar de todos los grados; construccin de edificios adecuados; redaccin de planes y cursos de estudios con orientacin cientfica y eminentemente nacional; establecimiento de escuelas nocturnas para adultos analfabetos: una escuela rural que satisfaga las justas necesidades del campesino cubano: mejor preparacin y mayores estmulos para el personal docente; Juntas de Educacin autnomas en cada Municipio, constituidas en forma que representen los intereses vitales de los estudiantes de cada localidad; educacin de adultos: educacin de anormales y de superdotados, etc.
E) La Constitucin y las leyes determinarn la forma y la cuanta del concurso que habrn de prestar los municipios a la escuela bsica y a la enseanza secundaria y vocacional.
P) Se mantiene ntegramente la autonoma de la Universidad de la Habana y a fin de que sta resulte efectiva, el Estado crear gradualmente el patrimonio que nuestro principal centro de enseanza requiere para su sostenimiento.
Asimismo propender el ABC a la creacin de cuantas instituciones y centros de altos estudios sean necesarios para completar la labor universitaria y facilitar la diversificaein y especializaron de la enseanza.
G) Subsistir la escuela privada de todas las categoras, siempre que se ajuste a los planes y a la reorganizacin de los establecimientos pblicos y se hallar bajo la completa inspeccin del Estado.
En cuanto a' las cuestiones culturales no es necesario insistir en la honda preocupacin que por ellas ha mostrado siempre el ABC. Bastar recordar que es la nica organizacin poltica que ha establecido por su cuenta escuelas y bibliotecas y que la Direccin de Cultura de la Secretara de Educacin, que tan im-
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o medio de resistencia, mientras se adaptaban a las nuevas condiciones economas que haba el propsito de crear en el pas.
Claro est que tales medidas distaban muclio de ser'suficientes; pero hay que tener en cuenta que el ABC no era todo el Gobierno, sino una parte de l y que casi todas las medidas que propona para proporcionar medios decorosos de vida n las clases desposedas de la Nacin, encontraban la resistencia de otros grupos polticos, ms atentos al inters privado de sus clientelas que a los intereses generales del pas.
Constituyeron, sobre todo, las mejoras antes citadas, un ejemplo vivo de lo que se debe entender como deberes del Estado para con los integrantes del conglomerado social. Para el ABC la posicin del Estado cubano era falsa y careca de autoridad moral para imponer a la Agricultura, a la Industria, al Comercio, y. en general, a todas las formas de la iniciativa particular en la esfera de los negocios, determinadas condiciones d.e trabajo, en provecho de las clases laboriosas, mientras l mismo era de hecho un explotador de sus propios servidores, a los que abonaba sueldos misrrimos, algunos de ellos no mayores do $7.00 al mes, en tanto que dedicaba la mayor parte de sus ingresos a mantener repletas las arcas de los inversionistas extranjeros. Un Estado que en el crculo de sus actividades se conduce de ese modo, no puede pretender ser agente sincero y efectivo de la Justicia Social. Tal es el caso del Estado cubano en los actuales momentos, despus de haberse aprobado la famosa Ley llamada de "Rehabilitacin del Crdito Pblico", que el ABC combati serena y enrgicamente en un manifiesto lanzado a la opinin pblica a raz de su promulgacin.
Muchas de las otras medidas que el ABC sugiri y obtuvo, fuera del mareo propio de la administracin, fueron dictadas por el mismo espritu de justicia social y procuraban crear las condiciones objetivas que permitieran al Estado elevar el nivel de vida de la gran masa de poblacin que figura en sus nminas y darle de este modo autoridad para exigir en los negocios privados una distribucin ms adecuada de los rendimientos del trabajo. As se quit de encima a la industria, al comercio y a la propiedad el peso enorme de contribuciones atrasadas, se les concedi premio por el pronto pago de sus obligaciones para con el Erario, se les permiti el pago de los impuestos en monedas de plata, velando por el prestigio de nusetra propia divisa y librando al contribuyente de pagar un tributo oneroso a las casas de cambio, que no de otro modo puede calificarse a la actual Banca, y que representaba una gabela de varios miles de pesos anuales que se sustraan a la circulacin nacional para fortalecer lo posicin predominante de los bancos extranjeros. To-
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"Esta mostruosidad econmica el curso legal ilimitado del billete americano y la expulsin del oro ha colocado a Cuba a la merced de los vaivenes financieros de otro pueblo, consumando" en el orden monetario la inferioridad poltica".
Los hechos han venido a demostrar la certeza de las palabras transcriptas. Frente a una crisis interna, el Estado norteamericano cambi su poltica monetaria, reduciendo primero el contenido oro del dollar, desmonetizando despus el oro y constituyendo finalmente un papel moneda, irredimible en metlico. A cambio de estos grandes sacrificios, el pueblo de los Estados Unidos recibi la incalculable compensacin de las iniciativas renovadoras del New Deal financiadas en gran parte por el poder econmico que haba absorbido el Estado, gracias a esa poltica de verdadera expropiacin pecuniaria.
El stock monetario norteamericano existente en Cuba sufri idnticos cambios. El poseedor de ese papel vio disminuida sus garantas a casi la mitad y tuvo que conformarse con una declaracin terica en cuanto al resto, lo que determin auto-mticamente una disminucin en el valor Repercusiones de la adquisitivo de ese signo monetario. Por-pobtica monetaria-esa poltica Cuba se vi prcticamente-del Wew Deal. despojada del equivalente de unos veinte-
millones de pesos, sin compensacin alguna, puesto que no se-exlendieron a este pas los beneficios derivados del incremente-de obras pblicas y los subsidios dispuestos por el Gobierno de Roosevelt.
Un mayor riesgo se corre en la actualidad, pues ante la crisis que est sufriendo la poltica mencionada, es ms que probable que los Estados Unidos recurran nuevamente a la devaluacin de! dlar y se lancen por la pendiente de una poltica inflacionista. En ese caso Cuba sufrira otra vez un golpe abierto y franco por su dependencia monetaria de los Estados Unidos y sin obtener las compensaciones que el cambio de poltica creara segu ament en aquel pas. Otra vez los tenedores de papel moneda norteamericano se veran sujetos a una depreciacin de su valor, equivalente de hecho a un nuevo despojo pecuniario. Y es sta la consecuencia ms obvia, aunque no la ms adversa, de la snbalternidad monetaria en que ha vivido la Iepblica por la incuria de sus gobiernos sucesivos.
. El enfoque que hace el AP>C del Im-Enfoque^ abecedario perialismo como fenmeno econmico e del fenmeno unpe- histr5co dfiere fundamentalmente del rialista. qUC) con ur)a ,nera finalidad de proselitis-
mo poltico y utilizando la ms vulgar retrica de agitacin,
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14) Reorganizacin del Servicio Exterior de la Repblica, restndole el carcter parasitario^ y decorativo que tiene boy en gran parte, y haciendo que los funcionarios diplomticos y consulares realicen una labor fecunda y presten un servicio til a la Nacin.
15) Fiscalizacin estricta de la contabilidad del Estado, la Provincia y el Municipio por contadores pblicos profesionales.
16) Prohibicin de amnista e indulto para los delitos de cohecho y malversacin de caudales pblicos.
FUNCION EDUCACIONAL Y CULTURAL DEL ESTADO
tj Sin desconocer los aportes que en el
acia ma concreta orden educaeional debemos al esfuer-ideologia pedaggica. ZQ y al talento individuales de ilustres
educadores cubanos, es fuerza advertir el desgano y la ineptitud con que, en trminos generales, se ha desenvuelto por el Estado esa primordial funcin. Al propugnar ahora el ABC la imperiosa necesidad de intensificarla, empieza por subrayar lo que ha sido hasta el presente nuestro ms grave error en el campo de esta actividad pblica: la falta de un sistema de principios bsicos, de una ideologa pedaggica que oriente y precise la actividad educativa estatal. Slo la fijacin previa de tales principios por un cuerpo especializado tcnicamente permitir acometer de modo fructfero la tarea de la total reorganizacin de la enseanza, que reclama la opinin pblica y que el ABC propiciar. Esos principios habrn de formularse teniendo en uenta necesariamente la triple finalidad de la educacin (humana, social y patritica), de modo que alcance en el educando el ms completo desarrollo de sus capacidades, lo prepare para la convivencia y cooperacin comunales, mediante los hbitos de disciplina y de sociabilidad, y lo estimule y aliente, por va del sentimiento y del amor patrio, para que aporte su esfuerzo y hasta su sacrificio al bienestar y al engrandecimiento de la nacin. Dichos principios habrn de inspirarse en las nuevas corrientes educativas, que tienden a transformar la obra de la enseanza de receptiva y terica en activa y creadora, y no podrn perder de vista las especiales caractersticas de nuestro pueblo, de su situacin geogrfica y de sus peculiaridades econmicas, ni de su idiosincrasia espiritual y poltica. Mientras no se fije tal ideario, el ABC adopta como normas generales de orientacin pedaggica la adecuada preparacin para el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de los deberes ciudadanos, el desarrollo de la vocacin, la formacin del carcter moral y la diversificacin de los estudios con vistas a la creacin de nuevas zonas de actividad.
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por ser el caso ms frecuente, no implica que sera una solucin cubana aceptable el dejar subsistente el latifundio poniendo su dominio en unas pocas manos cubanas. El latifundio o el control de las fuentes de riqueza en -esas condiciones son incompatibles con la Justicia Social, ya sean manos cubanas o manos extranjeras las que rijan uno u otro fenmeno.
Debemos decir, por ltimo, que este proceso de expulsin del nativo de la economa implantada en su suelo se llev a cabo con la cooperacin decidida del Estado cubano, que en ningn caso hizo uso de su poder poltico para proteger los intereses nacionales frente a los intereses de la gran industria, el trust y la banca y que en muchas ocasiones, bajo la presin de estas fuerzas econmicas, derog y dej de aplicar disposiciones de proteccin en favor de la clase trabajadora cubana, como las que prohiban la importacin de brazos baratos, medidas que haban sido dictadas precisamente por funcionarios norteamericanos en el perodo de su intervencin directa en nuestros asuntos interiores. Sonroja pensar que esos funcionarios extranjeros tuvieran una preocupacin por los intereses nacionales superior a la de los gobiernos cubanos que los precedieron y sucedieron.
En el Manifiesto-Programa de 1932, se lee:
"Cuba se encontr, al sobrevenir la emancipacin, gracias a la indiferencia de su accidental y poderoso aliado, con un ejrcito de veteranos desprovistos de todo medio pacfico de
EPmonopolio de la vida' con una legion de emigrados que ha-. ban perdido sus propiedades aqu o el
Danca extranjera. capital para explotarlas, con un territorio asolado y una poblacin rural reducida a la miseria por la reconcentracin, y con una clase media nativa totalmente desplazada por el peninsular y reducida a una condicin parasitaria. A eso hay que aadir que la emancipacin de los esclavos haba aumentado en un tercio la poblacin cubana menesterosa. Cuba haba ganado su independencia poltica a costa de su independencia1* econmica".
"Ante ese cuadro apremiante, acudi al emprstito extranjero, que no pudo obtener sino a costa de dos tratados con los Estados Unidos: el Permanente y el de Reciprocidad, y gra-\ la Repblica con una deuda que entre principal e intereses se calcula que le cuesta 180 millones de pesos".
"Este emprstito, tal vez impuesto por necesidades que no permitan demora, en busca de mejores soluciones, despej el camino para que la banca y los organismos de crdito extranjeros invadieran, sin trabas, el pas".
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El Consejo de Ministros ser responsable de sus actos ante la Cmara Poltica, que podr determinar su remocin total o parcial planteando la cuestin de confianza, mediante votacin nominal y por mayora absoluta de sus miembros. Este derecho podr ejercitarlo la Cmara Poltica por s sola una vez dentro de cada perodo de eleccin de sus componentes. En caso de plantearse dentro de un mismo perodo por segunda vez la cuestin de confianza, se producir la remocin del Consejo de Ministros por el voto conforme de la mayora absoluta de ambas Cmaras. Si se planteare dentro del propio perodo por tercera vez la cuestin de confianza y prosperase, el Presidente de la Repblica podr disolver ambas Cmaras y deber convocar a nueva eleccin en el propio decreto de disolucin.
Todos los funcionarios electivos podrn ser removidos por sus respectivos electores mediante nuevos comicios.
2) Prohibicin absoluta de delegacin de funciones por el Congreso.
3) Limitacin de la inmunidad de los congresistas a las opiniones y labores legislativas.
4) Eleccin por circunscripciones.
5) Reorganizacin y potenciacin de los municipios.
6) Definicin constitucional de los delitos contra las libertades pblicas y el derecho de sufragio y prohibicin de indult o amnista para los mismos.
7) Anulacin constitucional de cualquier ley que directa o indirectamente beneficie a los que la aprueben.
8) Suspensin del perodo de prescripcin para la persecucin de delitos cometidos por funcionarios electivos mientras estn en el desempeo de sus cargos.
9) Creacin de tribunales de responsabilidad poltica, ante los cuales los funcionarios electivos habrn de responder de los actos realizados en contra del programa conforme al cual fueron electos.
10) Creacin de tribunales que conozcan de los bienes de los funcionarios pblicos, antes de ocupar sus cargos y al abandonarlos, con objeto de evitar el enriquecimiento ilcito.
11) Limitacin del fuero militar a los actos propios del servicio y prohibicin de extenderlo a los civiles.
12) Independencia efectiva del Poder Judicial.
13) Creacin constitucional de la carrera administrativa, que garantice la idoneidad del servidor pblico, su inamovilidad y su independencia respecto a la poltica partidista.
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Contra el reparto ar- fcio del pueblo de Cuba, ha servido hasta bitrario e iniusto de a0ra Para e* exclusivo medro y disfrute 7 de los detentadores del poder pblico y de
la riqueza nacional. log que permiteilj propician y amparan su
detentacin a cambio de fomentar negocios turbios con la tolerancia y la colaboracin del rgimen. Lo que pudo haberse puesto al servicio de la Justicia Social que el pueblo anhela y que el ABC propugna, se ha convertido, por el egosmo y la inercia de gobernantes sin patria y sin escrpulos, en instrumento para aherrojar al pueblo y para proporcionarse los dirigentes indignos ganancias indebidas.
No se limit el ABC a;propiciar, con la autoridad que su presenciacdaba al Gobierno, la firma del Tratado de Reciprocidad. Como una medida urgente, indispensable, para remediar la postracin econmica en que el pas se hallaba, propuso y obtuvo que se decretase la Moratoria de la Deuda Exterior. De modo firme y sereno declararon los representantes del ABC en el Gobierno que mientras los ingresos nacionales no llegasen a garantizar una posibilidad de vida decorosa al pueblo cubano, Cuba no poda cumplir sus obligaciones internacionales. Fiel a El ABC y la Morato- 'los dictados de la Justicia Social, resol-ria de la Deuda Es- en favor del pueblo de Cuba una cues-, tin que haban resuelto en su contra an-
tenores gobiernos, excesivamente cuidadosos de conservarse y conquistarse las simpatas de la Banca extranjera, aun a costa de la miseria efectiva del pueblo cubano.
Retenidos por la Nacin los ingresos que habran de destinarse al pago y amortizacin de la Deuda Exterior, el paso inmediato del ABC fu procurar su mejor distribucin y establecer de un modo categrico el principio de que deba existir un lmite por debajo del cual nadie se viese eompelido a vivir. Y lo hizo de la mejor forma que poda hacerlo, dadas las circunstancias del momento, o sea: (1) aumentando los sueldos a los funcionarios y empleados del Estado; (2) estableciendo el sueldo mnimo de $30.00 mensuales; (3) aumentando los aportes para los fondos de retiro y pensiones del Estado y estableciendo una contribucin estatal con destino a ellos, a fin de que las clases pasivas vieran tambin mejorada su situacin angustiosa; (4) aumentando las pensiones de los veteranos y comprometin-dose a hacer nuevos aumentos tan pronto El aumento de suel- fo permitieran las recaudaciones; y (R) aos y pensiones. pagando los sueldos atrasados, de suerte que aquellos que se haban visto separados de sus cargos por las remociones inevitables de personal, pudieran encontrar un alivio
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HACIA UNA POLITICA NUEVA
"El propsito del ABC enuncia el Manifiesto-Programa de 1932 es transformar radicalmente el medio pblico de Cuba, atacando la desmoralizacin en sus causas ms profundas". Enumeramos entonces las causas polticas de esa desmoralizacin, mencionando entre ellas el absolutismo heredado de la colonia a traA's de sus Capitanes Generales, injertado luego vigorosamente por medio de los Gobernadores Militares de las intervenciones noi-teamerieanas y cuya manifestacin persistente en los Presidentes que ha .tenido la Repblica, se ha traducido "en poderes excesivos, impunidad de los gobernantes y olvido de los intereses del pueblo". Ese absolutismo ha sufrido, en la etapa actual del proceso histrico de Cuba, un grave recrudecimiento, porque, desplazado el poder ejecutivo de su cauce normal de ejercicio; hallndose, realmente, en manos del Jefe del Ejrcito, y, consiguientemente, no sujeto al control del voto popular, se abre una trgica interrogacin sobre el destino de Cuba, ya que el sufragio es en s mismo impotente para modificar una situacin de hecho, en realidad incontrolable a travs de un procedimiento electoral. Sin embargo, el pueblo de Cuba no puede conformarse con esa dramtica circunstancia y mientras no resulte indispensable la aplicacin de medios ms efectivos para restablecer el imperio del derecho y modificar nuestros vicios institucionales que ahora han llegado a un grado extraordinario de exacerbacin, est obligado a penetrar en el mbito de la lucha poltica, para evidenciar las contradicciones del rgimen imperante y darle la batalla posible dentro del mismo plano de compromisos democrticos en que el-mismo tiene que plantear la cuestin, aunque entre los sanos anhelos naciona- ... les, y la constante extorsin ejercitada con-
oonsmucion

LA EJECUTORIA DEL ABC
Contenido real Para el ABC estos postulados no tienen el de los postulados carcter de alardes demaggicos o de ma-, terial de propaganda con fines puramente
abecedarios. proselitistas, sino el valor de principios b-
sicos e inalterables a los cuales ha tratado de servir en todas las oportunidades, pese a los obstculos y resistencias con que ha tropezado.
Para cumplir con ellos ha realizado el ABC actos que le han valido la crtica y le censura de sus adversarios y de ciertos elementos sociales que no quisieron o no pudieron aquilatar la alta finalidad social y econmica a que respondan.
tt Fu la urgente necesidad de restaurar la economa cubana y de establecer un mnimo de disciplina social una de las causas que determinaron la participacin del ABC en el Gobierno de Concentracin formado en enero de 1934.
Uno de los objetivos de aquel Xobierno era el replanteamiento de las relaciones comerciales con los Estados Unidos, que se hallaban interrumpidas con gran quebranto para la economa nacional. El ABC se mantuvo en aquel Gobierno (a pesar de que desde su inicio comprendi que no tena ni ritmo revolucionario ni verdadera voluntad de servir a Cuba) para facilitar la orientacin de tales relaciones sobre la base de supresin de la Enmienda Platt y firma de un Tratado de Reciprocidad que beneficiase por igual a ambos pases.
Gracias al Tratado de Reciprocidad aumentaron los ingresos, nacionales, se elev el nivel general de vida, renacieron la confianza y el crdito pblicos, se activaron los negocios y fu posible aplicar ciertas medidas de proteccin social que resultan intiles cuando un pas carece de los medros necesarios para su -subsistencia. Y si el Tratado no ha proporcionado en la prctica todas las ventajas que haba derecho a esperar de l, ha sido porque el Gobierno bajo el cual se firm, al igual que los posteriores, no tuvo en cuenta para nada el principio de la Justicia Social en la distribucin de los beneficios de la produccin y permiti que la riqueza se siguiera concentrando en una parte privilegiada de la ciudadana, mientras el resto del pas pasaba privaciones y miseria. El espectculo ms penoso de la actual situacin cubana es l contraste trgico entre los que gozan de todos los' derechos y todos los privilegios y los que se ven desposedos hasta del derecho biolgico a vivir. El reparto injusto y arbitrario de la riqueza nacional ha continuado como en los peores momentos oligrquicos y tirnicos que ha padecido la Repblica. El Tratado de Reciprocidad, que se firm en bene-
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han hecho en Cuba otras facciones que se dicen revolucionarias, pero que en realidad no han pretendido servir a Cuba, entre otras razones porque reciben inspiraciones del extranjero y porque se hallan sometidas, en el desarrollo de sus actividades programticas y de su propaganda, a consignas expresas, emanadas de poderes que no tienen ningn inters especfico en el caso cubano. Las palabras Imperialismo y Anti-imperialismo, a fuerza de ser utilizadas en la forma antes dicha, han perdido entre nosotros el carcter de definidoras de un hecho econmico, para convertirse en cmodas etiquetas, vacas de verdadero sentido nacional y buenas para ganar fciles adeptos o componer llamativos reclamos.
Tratar de combatir el imperialismo con desplantes polticos con mtodos superficiales, es como defenderse de un huracn con aspavientos y paraguas. No otra cosa hacen quienes pretenden agenciarse un caudal poltico, personal o de partido, cuando, so pretexto de Imperialismo, lejos de ayudar a la di-versificacin e intensificacin de la produccin nacional, tratan de entorpecerla con actividades y propagandas de carcter obs-taculizador y demaggico, que slo crean en la sociedad desorientacin, caos y miseria.
No se halla todava nuestra patria en aquella etapa de su evolucin econmica en que pueda prescindir del capital extranjero; pero puede y debe, sin cerrar las puertas a ese capital, sin lesionar sus intereses legtimos, sin ahuyentarlo ni alejar sus posibilidades de ganancia lcita, tomar ciertas medidas de cubanidad responsable que tiendan a n comprometer la in- dependencia nacional y a no perntitir que ese capital, en su expansin lgica, en su afn de crecimiento continuo y de desplazamiento progresivo, reduzca al cubano a la categora de un Juan sin Tierra e imponga a nuestras masas de poblacin condicciones de vida de tipo colonial o fctoril. En suma: un gobierno verdaderamente nacionalista y de entraa revolucionaria, como el que el ABC propugna, puede, sin alardes de xeno fobia, sin rebajar nuestro actual nivel de vida, sin aislarnos econmicamente de otros pases, tratar de que el capital extranjero resulte en nuestro suelo capital de cooperacin y no capital de explotacin. Cuba es un pas joven, pletrico de energas, con ingentes riquezas vrgenes. Se halla, pues, apto para aceptar extraas fecundaciones. Pero' a condicin de que ellas no impliquen prdida o merma de la soberana. Hay en todo pas una riqueza permanente la de su suelo, la de' su subsuelo, la del trabajo de sus hijos y esa riqueza es sagrada, inalienable. El capital extranjero, cualquiera que sea, puede hacer inversiones en Cuba y obtener una ganancia lcita por ellas; pero esas
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tos, la miseria normal de Cuba y su prosperidad precaria y aparente dependen de las decisiones de un organismo poltico extrao y que generalmente nos ignora.
(3) Nuestra dependencia es an mayor en el aspecto (monetario, tan ntimamente vinculado a la situacin bancaria. Cuba en realidad no tiene moneda propia. La plata acuada no pasa de ser un signo fiduciario, de acuer-La supeditacin mo- do con la misma ley que aut0riz su acu-
ntana- nacin. Los llamados "billetes" son slo
certificados hechos para facilitar la circulacin de la plata acuada, de acarreo y manejo difciles. La moneda de oro, qvte signe siendo el fundamento de nuestro sistema basado en el standard oro, ha desaparecido de la circulacin y con toda seguridad ha abandonado el pas. De todos modos, no funciona como moneda. En la actualidad, dado el predominio mundial de la moneda de papel, tal sistema sobre la base oro resulta por el momento, adems de impracticable, falaz.
Lo ms grave de todo es que la poltica monetaria que determin la acuacin nacional nos hizo perder nuestro valioso "stock" metlico. En el Manifiesto-Programa de 1932 se dice a este respecto:
"Los beneficios de la Ley de Moneda Nacional de 1914, fueron secundarios e intrascendentes; slo sirvi para evitar el agio en los cambios y halagar el patriotismo mediante la circulacin de un signo monetario con el escudo de la Repblica. No realiz la emancipacin monetaria del pas, pues retuvo el curso legal de la moneda de los Estados Unidos. En cambio se desmonetiz el oro espaol y el francs, se prohibi su importacin y se acab por expulsarlo"
"Durante la guerra europea, el oro cubano tom tambin el camino del extranjero. Apetecido por los pases beligerantes y por su gran proveedor, los Estados Unidos, fu sustituido por billetes de ese pas. El Gobierno que haba provocado con sus restricciones la expulsin del oro forneo, no acert a ver que desapareca la base metlica de nuestro sistema monetario. Cuando lo advirti fu tarde. El oro se haba marchado de Cuba. Y desde entonces no se le ha visto en forma de moneda ms que por rara excepcin y en exigua cantidad".
"Cuba ha tenido que conformarse con una moheda de papel, que en el mejor de los casos slo constituye un derecho a exigir oro. y la ms de las veces no pasa de moneda fiduciaria, sin otra garanta que la de Ja entidad que la emite. Y a esa moneda le reconoce la ley curso legal. an en los casos en que no lo tiene en su pas de origen!''
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das las fuentes de produccin apreciables, en las cuales se ha llegado a un idntico proces^ de desplazamiento y de pretericin de la poblacin cubana, y a un igual y absoluto olvido de los intereses nacionales, que han estado siempre supeditados a los predominantes en la explotacin econmica.
Los problemas de la En la industria tabacalera, por ejem-. i po. ha podido entronizarse una verdadera industria tabacalera. monarqua econmica", basada en el la-
tifundio y el caciquismo, que impide desde las ms elementales conquistas sociales hasta la libre expresin del pensamiento poltico.
El obrero, psimamente retribuido, y el aparcero, maniatado por contratos inmisericordes, ven en el cosechero la. causa de su penuria. El cosechero, por su parte, preso en las exigencias cada da mayores del negocio, se encuentra a merced del refaccionista, que pide como garanta cuanto aqul posee, y del comprador, que marca precios de acuerdo con sus exclusivas conveniencias.
Por ltimo, para completar tan desolador cuadro, almacenistas y fabricantes, inquietos por la oscilacin de los mercados y la inercia del Estado en cuanto a su conservacin y a la conquista de otros nuevos, procuran rodear sus inversiones de las mayores garantas, aunque con ello peligre la estabilidad del cosechero. ,
El ABC enfoca mednlarmente el reordenamiento de esta "industria, orientado hacia los principios generadores del nuevo Derecho, propendiendo al control de la iniciativa individual dentro del proceso general de la produccin, la elaboracin y la \enia y coordinando los intereses de cada uno de los factores que en ese proceso intervienen.
Piel a esa poltica, el ABC se produce en favor de medidas legales que establezcan salarios capaces de cubrir las necesidades familiares de cada trabajador; que encaucen la refaccin por normas apartadas de la usura; que regulen los contratos de arrendamiento y aparcera' sobre bases de justicia; que fomenten y protejan las cooperativas agrcolas, para amparar al pequeo productor; que propendan a la desaparicin paulatina del latifundio tabacalero y que controlen el mercado, de suerte que se establezca la necesaria armona entre la oferta y la demanda y pueda lograrse un precio decoroso para el segundo de los productos de nuestro suelo en importancia econmica.
Conviene aadir que el hecho de que se destaque con ms elevado tono condenatorio el carcter extranjero del latifundio,
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nuestro nivel medio de vida, resulta imposible dentro de las necesarias limitaciones de este documento. No obstante, vamos a recordar algunas de las ya enunciadas en Otras medidas socia- el Manifiesto-Programa de 1932 y a for-lcs y econmicas de mular otras de injporlancia anloga a la carcter general. de aqullas.
1) Fomento y proteccin de la pequea propiedad rural, mediante una poltica de colonizacin interior.
2) Implantacin de medidas que propendan a la desaparicin gradual de los latifundios, tales cmo el impuesto progresivo sobre la tierra, la urbanizacin y municipalizacin de los bateyes de los ingenios, la conversin de los ferrocarriles de uso privado a fines de uso pblico y la reglamentacin de los sub-puertos.
3) Limitacin en cuanto a la adquisicin del dominio de las tierras por compaas y adopcin de medidas que tiendan a la nacionalizacin de stas.
4) Regulacin de los contratos de arrendamiento, colonato y aparcera, de manera que se garantice al arrendatario, colono o aparcero su derecho a las bienhechuras necesarias.
5) Formacin del catastro nacional.
6) Creacin del "homestead" o patrimonio familiar mnimo, inejecutable y exento de responsabilidad por deudas, que asegure al campesino contra toda depredacin.
7) Adopcin de medidas que propicien la formacin de cooperativas', tales como la creacin de un Banco Agrario que refaccione dichas cooperativas.
8) Rescate de la propiedad minera concedida y. no explotada.
9) Nacionalizacin de los servicios pblicos que tiendan al monopolio.
10) Adopcin de medidas contra los trusts y contra todo sistema de confabulacin para elevar el precio de los artculos de gran consumo y explotar al pueblo.
11) Promulgacin de una legislacin monetaria que se ajuste a las necesidades econmicas del pas y a tono con lo expuesto ya en este documento.
12) Legislacin bancaria adecuada para la proteccin del depositante y del crdito.
13) Fomento de la Banca Nacional y de instituciones nacionales de ahorro. Creacin de un organismo de emisin. Cons-
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_, Libertad poltica y justicia social son
El complemento eco- log tulados fimdamentales del progra-nmico de la demo- ma abecedario Uno y otro principio, el de la democracia tradicional y el de la nueva democracia, son perfectamente compatibles. El ABC defiende la libertad de la persona humana, la insumisin de su conciencia, sus derechos como ciudadano y como hombre.* En este punto no slo no va contra la tradicin demoliberal sino que arranca de ella, si bien con el propsito de ampliar su esfera gn lo social y en lo econmico. La experiencia histrica ha evidenciado que no bastan las libertades individuales para garantizar al hombre e! mnimo de seguridad y de bienestar a que tiene derecho>El individuo, polticamente libre dentro de los estados democrticos, se ha sentido de hecho esclavo frente al crecimiento desmesurado y opresor de ciertos poderes econmicos, contra los cuales el tradicional estado democrtico no le proporcion nunca defensa adecuada. La democracia requiere, pues, un complemento econmico. Para lograr esa integracin, el ABC adiciona al demoliberalismo tradicional la Justicia Social.
Cuantas medidas tiendan a asegurar al ciudadano sus medios de subsistencia, a garantizarle un mnimo de bienestar econmico, a procurar una distribucin ms justa de la riqueza, a rescatar de manos extraas la economa nacional y a ampliar el radio de disfrute de los beneficios de la produccin, de suerte que alcancen hasta aquellas clases que hoy sufren penuria y miseria, constituyen lo que. de un modo genrico, entiende el ABO por Justicia Social. Pero es de advertirse que esa aspiracin no implica una limitacin de la libertad poltica. A este respecto conviene recordar lo expresado en el Manifiesto-Programa de' 1932.
"El Programa del ABC, fundamen-
U&nSC adtofo almente eCOnmC por SU interPretaein naj del problema histrico cubano, no partici-
pa de la confianza ciega del liberalismo en las ventajas automticas de la democracia. Pero al mismo tiempo conserva, del ideal de los fundadores, la firme devocin l principio de la libertad poltica, como fuente y norma del poder. Arrastramos del liberalismo esa conquista imperecedera, ese valor imprescindible, al cual el pueblo cubano no sabr renunciar, ^porque est todava demasiado fresco en su memoria el recuerdo de la sangre que derram en la manigua para conquistar la libertad, y demasiado viva la angustia de estos das de oprobio, en que se ha visto privado de ella por un gobierno tirnico. La libertad civil, que Marti defini como el derecho
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un Partido de ideas nuevas _y de procedimientos nuevos, de mirada vigilante y de accin enrgica, que sea la vanguardia vigorosa de la recuperacin de las instituciones democrticas, hoy secuestradas por' la oligarqua dominante.
Frente a la corrupcin poltica de los usufructuarios del soborno burocrtico y de la coaccin, disimulada u ostensible, el 'ABC se constituye como Partido, no para hacer una aglomeracin amorfa, al estilo tradicional, de hombres sin ideales, slo atentos a la voz de mando de sus caudillos, sino para integrar una organizacin poltica donde disciplina y deber se conjuguen en la_ armona de una accin pblica til y viril, manifestada por medio de asambleas municipales, provinciales y nacionales, en las que se ejerza eficazmente, dentro del Partido y con vistas a la nacin, el derecho soberano del individuo. El Partido establecer, por decisin de sus asambleas y mediante el procedimiento ms democrtico, sus propios tribunales de res-
_ ., ponsabilidad poltica, de manera que el
inounaies de respon- afniado
por medio de tribunales que l saouiaad poltica. mismo c0nstituye C0I1 su voto, se exija a
s mismo y exija a los dems aquel grado de cumplimiento de los deberes pblicos sin el cual los partidos dejan de ser rganos de servicio popular para convertirse en partidas de aprovecha-dores de la nacin.
"Existe en toda democracia bien organizada el sistema de la responsabilidad poltica en virtud de la cual el funcionario electivo tiene que responder de su actuacin no slo por los actos que puedan estar comprendidos en el Cdigo Penal, sino por los de orden puramente poltico. Estos sistemas tienden a convertir al funcionario electivo en servidor del pueblo, a cuya voluntad debe someterse*. La Constitucin de 1901 de la que es en parte copia la vigente estableci el principio de los perodos fijos para los funcionarios electivos: No provey en or-ma alguna un mecanismo que permitiese, subordinar la actuacin del funcionario electivo al criterio de sus electores. Electo, el funcionario tiene la plena disposicin de su cargo por el perodo ,que al mismo corresponda. Sus opiniones pueden estar en pugna manifiesta con las de la mayora del pueblo. Los perodos fijos para el desempeo del cargo independizan al funcionario de los intereses de sus electores"
A enmendar ese defecto institucional tendern los tribunales de responsabilidad poltica que el ABC constituir y que aspira a ver algn da establecidos en todos los partidos, como rganos del Estado para el saneamiento general de la vida pblica cubana.
Demanda el Partido ABC que se promulguen y se exijan fuertes sanciones para los delitos contra las libertades pblicas
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Cuba rio hubiera podido impedir que la poderosa economa de los Estados Unidos, en plena etapa de florecimiento y deseosa de aplicar sus vastas energas vacantes, gravitase sobre la pauprrima economa nacional y le impusiese determinadas y hasta onerosas condiciones. El Imperialismo, repetimos, es un fenmeno natural del desarrollo capitalista y obedece a causas harto complejas, sobre las cules no posee el hombre control absoluto. Por otra parte, Cuba, pas de economa naciente, con una gran parte de sus riquezas inexplotadas, sin capital, sin banca, sin recursos propios, no poda prescindir, para su desarrollo como Repblica independiente, del gran capital extranjero. Es-te es un fenmeno que halla comprobacin Necesidad del capital en todog log pueblos de Amrica, que tam-extranjero. bn haiJ necesitado del capital forastero
para edificar su propia economa. Solamente resignndose a arrastrar una vida precaria, muy por debajo del nivel de civilizacin a que el cubano estaba ya acostumbrado, hubiera podido la Repblica en ciernes prescindir del aporte econmico extranjero. Y aun dentro de una poltica de aislamiento, conservadora y parea hasta el lmite mximo, Cuba se hubiera visto constantemente presionada por la ingente masa del capital norteamericano, que por ley natural gravita hacia los mercados de la Amrica y muy particularmente hacie" el nuestro, que es geogrficamente el ms prximo y econmicamente el ms ventajoso.
Ahora bien, si los gobiernos republicanos hubiesen adoptado frente a la penetracin econmica aquellos mtodos elementales de defensa^ encaminados a impedir la enajenacin de la riqueza permanente del pas y a evitar que el capitalismo extrao impusiese a nuestro pueblo condiciones onerosas de explotacin; si leyes adecuadas hubieran impedido la prdida progresiva de la tierra, el establecimiento de vastos latifundios, el monopolio de la banca extranjera, la falta de cooperacin del capitalismo inversionista, todos esos fenmenos, en suma, de despotizacin econmica que se conocen bajo el ttulo de imperialismo y que en lo poltico se traducen por una serie de supeditaciones que no es necesario enumerar, sin duda la Repblica hubiera podido utilizar el espritu de empresa y el podero econmico extranjero como un factor de colaboracin con los "elementos nacionales a los efectos de explotar la riqueza propia, elevar la produccin y asegurar mtodos ms justos de distribucin.
No ha sido as, sin embargo. La ms culpahle desidia ha prevalecido en este aspecto de la poltica nacional. La Ley San-guily, que trat de evitar que la tierra cubana pasase a manos extranjeras, fu rechazada por un Congreso ms atento a la
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PARTIDO POLITICO ABC
MANIFIESTO PROGRAMA
REVOLUCION Y DEMOCRACIA
La historia del ABC es la historia de nuestras ms recientes luchas por la libertad y la democracia. Surgido en un momento de auge de la tirana machadista, cuando sta acababa de aplastar el movimiento insurreccional de agosto de 1931, enunci desde el primer momento su propsito de combatir no slo aquel rgimen, sino el complejo de vicios nacionales que lo haba producido y del que era, en cierto modo, culminacin.
Desde sus primeros pronunciamientos afirm el ABC su nimo resueltamente revolucionario. Los males de Cuba obedecan a causas profundas de ndole social, poltica y econmica, y era forzoso atacarlas en su raz, si en realidad se aspiraba a establecer un orden nuevo y duradero.
x El principal empeo del ABC fu po-
Movimiento revolu- 1 1 F,
. ner de relieve su diferencia respecto de cionar 10, no restau- r ,
racionista otros movimientos polticos que teman
una marcada tendencia restauracionista y que pretendan, por consiguiente, desarrollarse dentro de la rbita de nuestra poltica tradicional. El ABC se propona una empresa distinta; no era su nico propsito sustituir un equipo de gobierno por otro; no lo era tampoco suplantar la amaada Constitucin machadista por la vieja Constitucin de 1901, que, aunque gozase de cierta autoridad representativa y de cierto prestigio histrico, era insuficiente para contener las nuevas ansias estructurales del pas.
Lo que hizo que el movimiento abecedario prendiese rpidamente en la opinin pblica y lograse eficacia bastante para galvanizar el sentimiento oposicionista en toda la nacin y herir de muerte a la dictadura fu el aliento renovador, revolucionario y no restaurador, que lo anim desde su inicio. Si el ABC
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clientela fornea de los profesionales que en gran parte lo.integraban que a los intereses generales del pas, para el cual se haba constituido. La tolerancia con que el Gobierno ha permitido que la industria azucarera adopte en algunas partes* rasgos factoriles o feudales; la lenidad con que ha contemplado y hasta propiciado la importacin de braceros antillanos que venden la mano de obra a precio irrisorio y desplazan por tanto al cubano de las labores campesinas; el servilismo que en todo momento han mostrado nuestros gobernantes, ponindose a disposicin de la banca y del capital extranjeros en los conflictos que han surgido entre los intereses de stos y los intereses de Cuba, han sido causas de que la penetracin' econmica haya podido llevarse a cabo sin encontrar resistencias, con la acogida favorable y la cooperacin aprovechada de quienes estaban llamados, si no a impedirla, por lo menos a regularla de la manera menos onerosa para nuestro pueblo. Hoy mismo, la forma en que se ha resuelto el llamado problema de la Deuda de Obras Pblicas, es una demostracin de la actitud sumisa con q'ie nuestras oligarquas polticas tradicionales se han conducido frente a las naturales presiones d la economa extranjera. Y el hecho es tanto ms grave cuanto que es notorio que el llamado arreglo para el pago de la Deuda, que ha merecido la repulsa unnime de la opinin pblica y que el ABC fu de los primeros en repudiar, alegando no falsas razones de tipo demaggico, sino argumentos de verdadera solidez econmica y' de elevada inspiracin patritica, ha sido logrado, no por el convencimiento de quienes le dieron su voto favorable, sino por el margen de lucro que la operacin permita y que ha ido a beneficiar a los mismos promotores del arreglo.
El Manifiesto-Programa de 1932 present a la opinin pblica cubana un cuadro exacto de esa realidad dramtica que es la penetracin del capital extranjero en Cuba.
Nada se puede agregar a lo all ex-Modus operandi del presado, ni nada hay que suprimir de ese Imperialismo. cuadro objetivo de la economa nacional.
Resumiendo aquella exposicin, que debe ser constantemente releda por los interesados en los problemas cubanos, podemos decir que el imperialismo realiza su labor de penetracin y dominio en la vida nacional por tres vas principales;
(1) Acaparamiento de las fuentes de riqueza y racionalizacin de la-industria azucarera, con su secuela natura?, el latifundio, tan ampliamente discutido, pero que no debe considerarse como cosa separada del expresado proceso de racionalizacin.
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i uei patrimonio r-^P-ai r-oiiicjii pikiu
rtW^-'^toi^B^-^tiit'CIlliale'i p.^ff.^,oa^;^|6RT^rt)^fC, Sell Oficial'
Cultu Naci<
li dul patrimonio Cultural ConSujo N
Cod. Ao, Tarifa:
Hanunar nci pairtrnnmo cumjrai Lonst Empresa/Unidad:
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(2) Dominio absoluto del crdito y de la banca.
(3) Control de la poltica monetaria.
Veamos como se manifiestan estas tres fases del mismo fenmeno.
El latifundio azuca- W "La penetracin del capital extranjero halla su expresin ms cabal en rero" la extensin desorbitada del latifundio azu-
carero. Entre menos de 200 ingenios se encuentran distribuidas ms de 170 mil caballeras de tierra. Y hay compaa extranjera que, por s sola, posee cerca de veinte mil".
"La industria azucarera ha implicado la constitucin de un estado econmico dentro del estado poltico, que ha anulado la autoridad de ste y ha sometido a su imperio a la gran masa trabajadora cubana".
"Los bateyes de los grandes ingenios son villas ms importantes, econmica y a veces demogrficamente, que los municipios que los circundan. En los bateyes de los grandes centrales las condiciones son anlogas. El administrador norteamericano es un pequeo jefe soberano; la poblacin criolla es una poblacin de subditos"
"En esos Estados dentro del Estado, los ferrocarriles de servicio privado sujetan al seoro del Central los fundos situados en el radio que alcanzan, y los sub-puertos son emporios privados y centros de contrabando,' que colocan a la empresa en situacin de competencia privilegiada en su zona, completando la accin nefasta del ferrocarril".
"La racionalizacin azucarera se exterioriza en otro hecho: la importacin de brazos baratos; y en una tendencia: la conversin de la caa de colonato en caa de administracin, elementos ambos de desintegracin de la economa y de la na cionalidad".
"Los fines de la industria azucarera, han venido a ser, por tcita aceptacin, los del Estado. Y estos fines slo miran al menor costo de produccin y al mayor precio de venta, para lo que es menester mano de obra barata e integracin de la industria. Que el obrero criollo quede sin trabajo o el colono tenga que abandonar el pedazo de tierra para arrastrar su miseria en la ciudad, poco importa!"
A estas precisas palabras del Manifiesto-Programa de 1932 slo agregaremos, para fijar de im modo exacto su alcance, que lo que se dice respecto de la industria azucarera es aplicable por igual a la industria tabacalera, a la minera y en general a to
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como posible factor de agitacin social, al servicio de intereses que no coinciden con los verdaderos intereses de la cubanidad.
Por fortuna nuestro obrero empieza ya a darse cuenta de que esa funcin instrumental no es la ms til a su causa, porque sta es en definitiva la causa de Cuba, y slo un movimiento que sirva a Cuba, que tenga base y rbitas enteramente cubanas, puede colocar a las masas trabajadoras en el recto camino de la Justicia Social.
El ABC no lucra polticamente con lo que puede haber en nuestras inmaduras masas trabajadoras de fermento para perturbaciones sociales infecundas. Pero el ABC s busca al obrero como hombre, como ciudadano, como individuo humanamente deseoso de su propio mejoramiento y como cubano ansioso del mejoramiento de su patria, sin perjuicio de estudiar y resolver sus problemas como miembro de la clase obrera, con un criterio de Democracia Funcional. No coloca utopas ni mirajes frente a sus ojos, sino frmulas reales, capaces de proporcionarle un bienestar efectivo. Le sera ms fcil prometerle demaggicamente panaceas irrealizables, beneficios que dentro del presente nivel econmico del pas no son alcanzables. Pero eso sera conducirse de un modo ms vituperable que la vieja poltica, y el ABC viene precisamente a renovar los procedimientos que hasta ahora se han empleado en la vida pblica nacional. En el Manifiesto-Programa de 1932 se hace constar que el ABG no busca soluciones a veinte aos vista, sino soluciones susceptibles de alcanzarse a la mayor brevedad posible, ya que al hombre que no tiene trabajo o pasa privaciones y hambre no puede exigrsele que espere radicales cambios en la mecnica social para que mejore su situacin.
En cuanto a mejoras concretas para la clase obrera, el ABC entiende que son muy pocas las alcanzadas hasta ahora por el obrero cubano. El ABC hace suyas las ya conquistadas; pero al mismo tiempo entiende que deben ser consolidadas, ampliadas y codificadas con una visin ms profunda de estos problemas, hasta el lmite en que resulten practicables dentro del estado real de nuestra economa, de suerte que, garantizndose una ms justa distribucin de la riqueza nacional, se evite toda forma de explotacin del hombre por el hombre y se provea a un bienestar cierto de las clases trabajadoras.
La creacin de trabajo es paso previo e indispensable para enjugar el desempleo y elevar el nivel de vida del obrero, el campesino y el empleado. El ABC aspira a una progresiva potenciacin de la economa nacional, mediante el rescate de nuestras fuentes de riqueza, la explotacin de las que permanecen
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Laboratorios Paido- Tan esencial como la unificacin y la lgicos. solidez de los, principios en que se cimen-
ta un sistema educativo es su flexibilidad, por lo cual el Estado debe mantener (lo que no se ha realizado todava) varios centros de experimentacin pedaggica, en los que se incuben y perfeccionen los sistemas futuros. Urge, en este orden de cosas, la creacin de escuelas experimentales de diversos tipos y de centros de investigacin y orientacin vocacional, cuya direccin estar a cargo de los tcnicos ms aptos y escrupulosos.
Garantas nara los Cuba confronta en el momento actual H la grave crisis de los profesionales, que
protesionales. no es pr0Dlema iocai smo de toa0 el mun,
do civilizado. Sin perjuicio de las frmulas que se ofrecen en otro lugar de este manifiesto (considerado el asunto socialmen-te) y circunscribindonos a la rbita educacional, el ABC declara que.no comparte el criterio de la racionalizacin de la enseanza,, ante el temor de que las limitaciones que se establecieran pudieran atentar contra la mayor difusin del saber en el pas; pero s advierte que adoptar cuantas medidas sean precisas para dar eficacia a los ttulos que expidan los centros docentes, superando de este modo la situacin creada respecto de los graduados de las Escuelas de Comercio, de la Escuela del Hogar, del Seminario Diplomtico, de la Escuela Superior de Artes y Oficios, etc., de modo que el verdadero tcnico disfrute de las necesarias garantas.
Propsitos concretos Concretamente, el ABC propugna pa-en el orden educa- ra Cuba la organizacin escolar que en el tivo. campo educativo se denomina Escuela Uni-
ca o Escuela Unificada, y, en consecuencia, adopta los siguientes principios programticos:
A) La enseanza a cargo del Estado ser obligatoria, para todos los escolares del pas, desde el kindergarten hasta el trmino de los estudios secundarios y vocacionales, y atender a la preparacin de cada sujeto conforme a sus aptitudes y a las necesidades sociales y teniendo muy en cuenta el imperativo de formacin cvica y de educacin poltica, en virtud de los cuales el alumno, desde sus primeros pasos, deber habituarse a la administracin y al gobierno propios y'adquirir las virtudes qu harn d l un ciudadano digno y til. Tomamos por divisa: "Igualdad de posibilidades para todos"
B) Tambin ser gratuita toda enseanza que imparta el Estado, con exclusin de la universitaria; pero como el avance desde cada grado educativo al inmediato superior slo podr alcanzarse en atencin a la aptitud del estudiante, la Repblica contrae el compromiso de solidaridad social de becar al que, d-
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Las pocas instituciones cubanas de crdito arrastran una vida misrrima.. La incuria gubernamental dej.liquidar y desaparecer las de alguna importancia en 1920, sin exigir responsabilidades. Desde entonces toda la economa nacional vive pendiente de la banca extranjera. Falto el pas de un Banco Central de Emisin y Descuento, cualquier intento" de levantar instituciones crediticias propias resulta ineficaz, y hasta contraproducente. Mientras ese Banco no exista, los cubanos no podrn aspirar, no ya al control, pero ni siquiera a ejercer una influencia apreciable en el desarrollo de las finanzas nacionales, forzadas a combatir como se hallan con poderosos bancos extranjeros cuyo desarrollo tentacular, al hacerlos dueos del crdito, los ha hecho prcticamente dueos de la produccin, de la manufactura y del comercio.
El mismo Estado cubano, se ha visto obligado a depender de un modo directo y casi incondicional de una banca que en su mismo pas de origen encuentra trabas muy serias para su expansin. Sin centros de crditos propios, la diversificacin agrcola e industrial es cosa ilusoria. La banca internacional busca .u estabilidad extendindose por diversos pases y fijando en cada uno de ellos una lnea comercial o industrial muy precisa, a la cual se consagra enteramente, de suerte que sus riesgos, as diseminados por todo el mundo, se vean recprocamente compensados. Esta circunstancia, unida a los vastos recursos que poseen su instituciones, hacen de ella una banca de gran solez, prcticamente insuperable a los efectos de la garanta de los depositarios y extraordinariamente preparada para eierlp.s ventajosas operaciones de cambio; pero sumamente nociva como organizacin nica dispensadora del crdito. Su sola presencia elimina casi inevitablemente la banca nacional o local. Donde se permite a esos grandes bancos internacionales abrir sucursales, la banca nacional o local declina al punto, perdiendo primero importancia y acabando luego por desaparecer. El pas o la localidad queda entonces a merced de los servicios de esa banca extranjera, regida desde fuera con estrictos criterios bancarios y apoyada exclusivamente en una o dos explotaciones, con exclusin de todas las dems oportunidades de fomento de la riqueza nacional ^o local.
La situacin de control de la economa cubana por la banca extranjera es un factor decisivo a la hora de sealar las causas del monocultivo, que nos hace dramticamente dependientes de un solo mercado, el norteamericano, el cual se nos cierra o se nos abre s"egn el criterio predominante en la Casa Blanca y segn el partido que tenga mayora en el Congreso de los Estados Unidos. Y as, por una serie de encadenamien-
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est en el deber de actuar para que ese derecho no contine ejercindose de un modo nocivo para la comunidad.
En Cuba, tina gran parte de la tierra que se halla en manos privadas est sin explotar. El Estado est en el deber de estimular y propiciar la explotacin de esa tierra. Los propietarios vienen obligados a colabcjrar con el Estado en ese empeo. Todo ciudadano tiene el derecho de poseer tierras; x>ero nadie tiene el derecho de mantenerlas improductivas, al margen de la riqueza general de la nacin. El derecho de propiedad, como todos los derechos, ha de ser objeto" de una regulacin precisa, que evidencie el carcter eminente de funcin social que deber tener en la Cuba Nueva.
Parejamente con la funcin social de la propiedad, mantiene el ABC su criterio, expresado ya en el Manifiesto-Programa de 1932, contrario a la tolerancia con que hasta ahora han visto nuestros gobiernos los abusos y las arbitrariedades de las compaas de servicios pblicos y los desmanes de ciertas empresas privadas, erigidas, con el consentimiento tcito del Estado, en monopolios. En principio, el Nacionalizacin de ABC es partidario de la nacionalizacin los servicios pblicos de los servicios pblicos, tarea que es preciso realizar progresivamente, sin violencias perjudiciales, en la medida en que lo vayan permitiendo los recursos de la nacin. El Estado, de acuerdo con esta poltica contraria a la ereccin de super poderes econmicos, debe intervenir real y efectivamente en toda empresa que por su ndole sea monopolista o haga difcil la competencia. No se trata de desvirtuar la eficacia del capital privado, sino de contenerlo dentro,de sus justos lmites y de impedir que advenga expoliador del pueblo.
Consecuencia de este punto de vista es la poltica obrera del ABC. Aviesamente se ha pretendido* colocar al obrero frente al ABC, hacindolo creer que esta Institucin es indiferente o
contraria a sus intereses clasistas. Nada Superacin y mejora- ms falso. Lo que no hace, el ABC es en-miento efectivo de las ganar al obrero cubano ni tomarlo como clases trabajadoras y instrumento para un proselitismo irres-campesinas. ponsable. Hasta ahora nuestro obrero ha
sido utilizado ms bien como instrumento que como objetivo de una honrada poltica de superacin social y econmica. La vieja poltica le vio siempre como factor movilizable a la hora de acarrear votos a las urnas. Y otra poltica, que ya va siendo vieja tambin y que cada da se desacredita ms en Cuba y en el mundo, lo ha considerado nicamente
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1) Cumplimiento estricto de todas las leyes sociales justas en vigor, adaptando las que no lo sean, y de cuantas en el futuro se promulguen en beneficio de las clases trabajadoras, y aplicacin de severas sanciones para sus infractores.
2) Participacin preferente del nativo en el trabajo.
3) Equiparacin, a los efectos del trabajo, del nativo con el naturalizado que tenga familia en el pas.
4) Proteccin adecuada al extranjero con familia nativa y radicada en el pas.
5) .Reembarque de los braceros contratados exclusivamente para las labores del campo y cuya permanencia en el pas es contraria a la Ley y a los convenios suscriptos y gravemente lesiva para nuestros trabajadores rurales.
6) Promulgacin de leyes inmigratorias que respondan flexiblemente a las necesidades del pas y que tengan muy en cuenta la selectividad del inmigrante, desde el punto de vista de su laboriosidad, su carcter, su vocacin, sus hbitos y muy principalmente su capacidad para adaptarse a nuestro medio y fundirse con la poblacin nacional.
7) Reconocimiento del derecho de sindicalizacin y proteccin a las colectividades de defensa obrera.
8) Contratacin obligatoria entre patronos y trabajadores, regulando las condiciones del trabajo.
9) Adopcin de todas aquellas medidas.que estimulen la contratacin colectiva y la garanticen debidamente.
10) Regulacin del derecho de huelga y creacin de tribunales de arbitraje.
11) Reglamentacin del trabajo de las mujeres y los nios. Fomento de creches infantiles y establecimientos de salas de lactancia en los lugares de trabajo.
12) Reglamentacin de la contratacin industrial y de las condiciones que deben reunir los talleres, fbricas y locales de trabajo en general.
13) Seguro contra la inhabilitacin, vejez, muerte y desempleo.
14) Participacin de los trabajadores en las utilidades de las empresas.
15) Creacin de tribunales especiales para conocer de las infracciones de la legislacin del trabajo.
Enumerar todas las medidas sociales y econmicas de carcter general que el ABC estima indispensables para mejorar
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de todo hombre honrado a pensar y hablar sin hipocresa, no slo es perfectamente compatible con todas las formas de verdadera justicia social, sino que es indispensable para su realizacin, y esta esencia firmsima hace que el ABC repugne por igual los dos extremos en que con pretensiones de falso dilema, se manifiesta una parte del novsimo pensamiento poltico: el fascismo y el comunismo, sistemas que excluyen formalmente la libertad poltica".
El principio de Justicia Social hace La nueva, responsabi- recaer sobre el Estado una responsabili-lidad del Estado. dad nueva: la de garantizar un mnimo de seguridad y bienestar a cada uno de los individuos que integran la comunidad nacional. De este modo la zona de los derechos individuales se ampla con un derecho ms, que tiene su origen en la misma condicin humana y que da un carcter francamente positivo a aquellas conquistas de las revoluciones americanas y francesas, superando el carcter de proteccin negativa que han tenido hasta ahora.
Para cumplir con ese nuevo deber, el Estado tiene que adoptar una poltica econmica definida y revestirse de los rganos necesarios para ponerla en prctica. No podr ser, como en el pasado, un mero Estado-gendarme, contemplador pasivo de los conflictos econmicos, de las injusticias sociales y de las crisis nacionales. Atento a sus nuevas responsabilidades, tendr que asumir las siguientes funciones:
1) Vigilar la produccin nacional, fin de que- sta sea suficiente y apta para proporcionar una mejora gradual y constante a la poblacin.
2) Asegurar la justa distribucin de los productos, rectificando y corrigiendo los excesos de la concentracin de la riqueza en unas manos, con perjuicio de otras, y procurando un equilibrio econmico estable.
3) Proteger la libertad de accin del individuo y sus iniciativas para el mejoramiento econmico, siempre que ellas no sean incompatibles con las necesidades primordiales de defensa social antes apuntadas.
4) Respetar Ja propiedad privada; pero condicionndola a los fines de servicio social antes sealados.
Economa dirigida, que respete en principio el impulso individual y mantenga la propiedad privada, pero considerando aqul y sta no como derechos exclusivamente, sino como formas de cooperacin social, son puntos bsicos del programa del ABC, tal como fu formulado a raz de fundarse la Institucin y tal como ser mantenido en la futura Asamblea Constituyente.
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LA POLITICA EXTERIOR DE LA CUBA NUEVA _
En sus relaciones con los dems pases del mundo, la Cuba Nueva que. el ABC propugna tendr como bases incomovibles el pacifismo, el respeto al derecho de gentes y el cumplimiento estricto de los tratados y convenios internacionales.
. En este sentido Cuba debe seguir la
Contra la expansin poltica ([e lag pandea democracias del
de los regmenes to- mundo opuesta a la penetracin de los retan ios. gmenes totalitarios, bien sean de tipo comunista, bien de tipo fascista.
El ABC condena la lucha, armada como medio para dirimir las diferencias entre los pueblos, repudia toda guerra de conquista, as como la ingerencia de cualquier nacin en los asuntos internos de otra y mantiene el respeto a la libre determinacin de los pueblos y la defensa de las pequeas nacionalidades.
Cuba deber fomentar en lo exterior una poltica de cooperacin internacional, procurando que esa cooperacin sea efectiva y no resulte tarada en ningn caso por presiones de tipo militar o econmico, que impidan la libertad de accin de cada pueblo e impliquen de hecho un estado coactivo de uno o ms pueblos sobre los dems.
Cooperacin interna- El ABC entiende que slo el desarro-cional. lio de relaciones culturales, comerciales y
amistosas entre los diferentes pases del mundo puede mantener el equilibrio internacional y evitar la guerra.
Es partidario el ABC del mantenimiento de organismos internacionales que propendan a la conservacin de la paz, a la defensa de las pequeas nacionalidades y a la realizacin de la justicia internacional; pero entiende que la actual Sociedad de Naciones ha contrariado hasta ahora esos propsitos y defraudado las esperanzas puestas en ella, por lo que es procedente que Cuba promueva o participe en cualquier movimiento encaminado a dar mayor autoridad y eficacia a dicho organismo.
Solidaridad con la ^ ABC propugna de una modo espe-
a t f e* cultivo, entre Cuba y las dems na-
enca a ma. ciones de la Amrica latina, de una poltica que, sin invadir la esfera de los intereses polticos y econmicos peculiares de cada pas, contribuya, sin embargo, de un modo no retrico, sino efectivo, a la afirmacin de los vnculos histricos existentes entre esas naciones y a la proyeccin de una conciencia solidaria de los destinos ibero-americanos en el Continente.
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LA MISION DE LAS FUERZAS ARMADAS
Los adversarios del ABC han pretendido fomentar una situacin de pugna entre esta Organizacin y las Fuerzas Armadas de la Repblica. Para basar sus falsas imputaciones han tergiversado los motivos por virtud de los cuales el ABC se ha enfrentado circunstancialrnente, no con el Ejrcito propiamente, sino con quienes han pretendido hacer de l un poder superior a los poderes constitucionales del Estado y un partido poltico armado, capaz de decidir por el empleo de la fuerza las contiendas ideolgicas de la democracia.
Es pueril suponer que el ABC fomenta enemistad o animosidad, contra los miembros de los institutos armados, que son ciudadanos que realizan una funcin tan indispensable como trascendental en la mecnica general del Estado.
El ABC, que durante sus luchas contra la tirana machadis-la cont en sus filas con prestigiosos miembros del Ejrcito, entre los cuales el Sargento Miguel Angel Hernndez, prototipo del militar patriota, enemigo declarado de los regmenes de fuerza y de la utilizacin del Ejrcito como instrumento d absorcin y de coaccin polticas, no se ha pronunciado nunca contra las Fuerzas Armadas de la Repblia en cuanto stas representan la mxima garanta para la defensa nacional, para el mantenimiento del orden y para la seguridad de las instituciones republicanas y democrticas. Precisamente porque el ABC entiende que esa es la alta y trascendente misin del Ejrcito, ha sido opuesto a que ciertos jefes, ms polticos que militares y ms atentos a sus propios intereses que a los intereses de la Patria y de los institutos a que pertenecen, hayan pretendido adulterar la funcin natural del soldado, convirtindolo en agente poltico de uniforme para el triunfo de una determinada tendencia partidista o personalista en el pas.
La neutralidad del Al defender el ABC el rgimen demo-Ejrcito. ortico y su instituciones eminentemente
civiles, no agrede al Ejrcito, sino que lo garantiza contra los peligros que para l supone la intromisin en las actividades polticas de la nacin. En ninguna repblica democrticamente organizada el aforado, como tal, puede participar en la poltica activa. El aforado debe mantenerse neutral ante la pugna poltica. Esa' es su garanta y la garanta del rgimen. El soldado no debe permitir que se le utilice como instrumento de opresin ciudadana ni de predominio poltico. En la equidistancia de las Fuerzas Armadas de las pugnas partidistas est el secreto de la perduracin de los ejrcitos como organismos de la defensa nacional, frente a las alternativas de la poltica y los cambios lgicos de gobierno.
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do esto persegua dar mejores oportunidades a la actividad privada para desenvolverse favorablemente y poder exigirle entonces un aumento en su personal fijo, o una mejor retribucin del que ya tenan, o ambas cosas a la vez. Porque es principio abecedario de Justicia Social el dejar a la iniciativa privada las oportunidades de expansin que requiere y la resolucin de sus
, propios problemas, en la medida en que El Estado v la mi- ,, ,. i_, i
. ellos no impliquen un problema social, re-
ciativa privada. servando siempre a la actividad estatal el derecho a suplir o completar la privada, cuando sta se muestre deficiente, y a intervenir en sus operaciones cuando ellas comprometan algn inters de la comunidad.
Claro que para llevar su actuacin en favor de la Justicia Social a otras esferas, como la fundamental de la Agricultura, le faltaron al ABC tres elementos indispensables. En primer lugar, toda obra de reconquista econmica tiene que realizarse con la ocupacin efectiva de cuatro Secretaras: la de Hacienda, la de Agricultura, la de Comercio y la de Trabajo. El ABC slo ocup la primera de esas carteras. Las otras estaban en manos de individuos que tenan concepciones bien diferentes y muchos intereses polticos que servir. En segundo trmino, el Gobierno de Concentracin, al tomar posesin en enero de 1934, recibi exhausto el Tesoro. Y en tercer trmino, haca falta un gobierno consciente de su misin, capaz de controlar el aparato de fuerza indispensable para garantizar el orden pblico y apoyar su obra de renovacin.
Como lo inmediato y urgente era crear trabajo, para extender sus beneficios ms all de los lmites presupustales, el ABC, que desempeaba la Secretara de Hacienda, procedi a acuar plata con el objeto de dedicar, los beneficios obtenidos a obras pblicas y sanitarias en todo el territorio nacional a razn de un milln quinientos mil pesos mensuales y a condicin de que en esas obras se utilizara nuevo personal. No slo se procuraba con ello dar trabajo, sino emprender obras qu eran necesarias y que redundaran en beneficio permanente de las lo^ calidades donde iban a realizarse.
La reconquista de la No se ocultaba al ABC qaje el empeo tierra. de mayor trascendencia era desarrollar
un plan viable para la reconquista de la tierra y^su parcelacin y distribucin razonables. El paso inicial habra de ser necesariamente la creacin de un amplio fondo para la adquisicin de tierras labrantas de propiedad privada y de implementos agrcolas y para la refaccin de los futuros colonos hasta el momento en que stos pudieran depender del rendimiento de sus
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PARTIDO POLITICO
ABC
MANIFIESTO PROG RAMA
LA HABA NA
19 3 8


As mismo propugna la extensin progresiva del requisito de la nacionalidad en la profesin docente.
Presupuesto de Edu- Aparte de estas consideraciones es inr cacin. dispensable dedicar a esta funcin y a la
cultura del Estado una proporcin de los presupuestos nacionales suficiente para el cumplimiento de todos sus fines. Slo as podr extenderse la enseanza a toda la poblacin escolar primaria y secundaria y hacerla efectivamente obligatoria y gratuita.
El ABC, por otra parte, hace hincapi en la urgente necesi- dad de unificar y controlar estatalmente
unificacin de las ac toda la docencia de la Repblica. Sin me-tividades docentes. noscabo del derecho que establezca la Constitucin en cuanto a la libertad de enseanza y auspiciando toda iniciativa particular meritoria, la Secretara de Educacin ha de reclamar para s no slo la supervisin de los centros privados de enseanza, sino la centralizacin en ella de todos los planteles oficiales en los que se imparta instruccin o se persigan fines educativos. Las Escuelas o Granjas Agrcolas subordinadas hoy a la Secretara de Agricultura, los reformatorios bajo la dependencia de Sanidad, de Justicia o de Gobernacin, las escuelas cvico-militares, pierden mucho del sentido educativo que les corresponde por hallarse alejados de una direccin tcnica central y unifiadora.
Los principios de la Escuela Unica o Escuela Unificada, que el ABC propugna como su ideal en cuanto a la organizacin escolar y como medio cierto de realizar en Los principios de la este orden la Justicia Social, reclaman, Escuela Unica o Uni- desde luego, la existencia de variadas ins-ficada. titnciones de enseanza, como medios de
satisfacer las demandas de los distintos tipos de escolares, a fin de que cada cual sirva del mejor modo a los intereses colectivos, al mismo tiempo que d ms'grata aplicacin a sus capacidades. Tiende, eso s, a evitar la anarquiza-cien de la enseanza y a asegurar la necesaria armona entre .los diversos centros. Dentro de esa doctrina, al ABC le preocupa la urgencia que existe de diversificar los estudios, ya que nuestro pas sufre el pesado lastre colonial de la sobreestimacin de las profesiones liberales, sin tener en cuenta los cambios sociales y econmicos operados en los ltimos tiempos. De esta negligencia se derivan los formidables obstculos para la liberacin econmica y poltica del pas. El cubano vive la tragedia del burocratismo y el desempleo; para aminorar estos males debemos propugnar el desarrollo de la enseanza vocacional, creando el mayor nmero posible de escuelas de artes y oficios, de nutica, de tcnicas industriales, agrcolas, etc.
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cosechas. A este objeto, las recaudaciones del fondo especial de Obras Pblicas se mantuvieron separadas de los ingresos generales de la Nacin y se fueron acumulando durante odo el tiempo de permanencia del ABC en aquel Gobierno. Los fondos as levantados iban a destinarse a la creacin de -los rganos de "Reconquista y Parcelacin de la Tierra Cubana" y "Diversificacin de la Produccin"; rganos que era indispensable crear, a tono con los empeos renovadores que los determinaban, pues era manifiesto que tales propsitos no podan cumplirse por los tradicionales rganos burocrticos afectados por la mezquina po: ltica que se ha practicado siempre en Cuba y cuya misin puramente administrativa no poda abarcar las vastas funciones de un plan de fomento de la riqueza inmueble cubana.
De la eficacia de esta labor de acumulacin de fondos, para acometer el ms alto empeo de liberacin nacional, da prueba irrecusable el hecho harto elocuente de que cuando el ABC abandon el Gobierno, haba en el Tesoro Nacional una cantidad mayor de quince millones de pesos. Esta cifra es una prueba del modo como el ABC entiende que deben distribuirse los fondos nacionales, convirtiendo lo recaudado para el pago de una deuda cuestionada en instrumento eficaz de liberacin cubana.
No desconoce el ABC que frente a estos mtodos que se acaban de relacionar y que fueron llevados a la prctica sin alar-_ des demaggicos ni pruritos de propagan-
Contra la propagan- &> ge han propilgnado otros por diversos
a gogica. grupos que se dicen revolucionarios; pero
a sabiendas de que resultan impracticables, al menos por el momento, y con el nico propsito de mostrar un seuelo a las masas y movilizarlas en su favor, na sido norma del ABC no utilizar en ningn caso recursos demaggicos de esta naturaleza. El ABC no promete utopas ni suea con conquistar lo inconquistable. El ABC entiende que en Cuba hay demasiadas cosas por hacer y que por tanto no vale la pena exagerar cuando se trata" de luchar de buena fe por las reivindicaciones populares. Con que se conquiste lo que cae dentro del marco actual de nuestras posibilidades, se habr hecho al pas un servicio inestimable. Por eso deja a otros las irresponsabilidades de la propaganda falaf^ el cebo demaggico y se reserva slo aquellas promesas y aquellos puntos programticos que pueden alcanzarse con el esfuerzo cubano, sin causar trepidaciones ni quebrantos intiles en el organismo nacional y sin comprometer la libertad del pas y el grado de civilizacin y de bienestar a que ha llegado.
La breve relacin antes expuesta slo tiene por objeto precisar ante la conciencia de todos cmo, para el ABC, los propsi-
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tos de Justicia Social no son meras formulaciones tericas lanzadas para ganar adeptos, sino realidades prcticas, que se han tratado de conseguir en todas las oportunidades posibles y por las cuales seguir el ABC luchando sin descanso. Lo poco conseguido en los lapsos brevsimos en que el ABC tuvo participacin mnima en gobiernos de coalicin, constituye de por s la ms eficaz garanta de sus gestiones futuras para llevar a cabo un programa de renovacin integral de la vida pblica cubana.
ANTI-IMPERIALISMO
El ABC, al examinar en su Manifiesto-Programa de 1932 el desplazamiento del cubano de las fuentes de riqueza del pas y la supeditacin econmica de Cuba a un rgimen bancario y monetario que tiene su sede en el extranjero, hizo un diagnstico certero del fenmeno de penetracin econmica que suele ser denominado Imperialismo.
Concepto del Impe- El Imperialismo no es otra cosa que rialismo. una forma natural de manifestarse la hi-
pertrofia capitalista en una etapa determinada de su evolucin. Es la expansin del podero econmico de un pueblo ms all de sus fronteras, expansin que aunque tiene por finalidad y por consecuencia inmediatas la obtencin de un mero lucro material, lleva implicadas caractersticas notorias de hegemona poltica.' El Imperialismo no es un fenmeno dependiente de la voluntariedad de tal o cual Estado; es l desbordamiento de las energas econmicas de un pas, que cuando llegan a un grado de saturacin, buscan necesariamente un nuevo campo en que proyectarse y satisfacer de un modo incesante su apetito de crecimiento.
Cuba, por su situacin geogrfica y por su condicin de pas productor e gran escala de caa de azcar, se halla en las condiciones precisas para ser objeto de la penetracin econmica del gran capital financiero norteamericano. De hecho nuestro pas pas de la etapa de una economa colonial, en que casi todas las fuentes de riqueza estaban en manos de espaoles, a una etapa en que dichas fuentes, no habiendo podido ser puestas en manos cubanas. en'parte por el empobrecimiento que las guerras libertadoras produjeron en el nativo y en parte porque los gobiernos republicanos no se cuidaron nunca de establecer defensas adecuadas para nuestra economa, fueron a manos del capital extranjero. Es notorio que el grueso de nuestra industria azucarera se halla controlada por capital norteamericano. Y lo mismo cabe decir de otras grandes explotaciones vigentes y en potencia, particularmente las del subsuelo.
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La tradicin de nuestra Repblica es fundamentalmente civilista. An en plena guerra libertadora, funcion un parlamento democrtico a cuyas decisiones, estaba siempre sometido el Ejrcito Libertador, pese a la indiscutible autoridad de un Gmez, de un Maceo, de un Garca. Y fueron precisamente los ms grandes adalides guerreros de nuestras luchas libertadoras los que en todo momento dieron ejemplo de acatamiento y disciplina a las autoridades constitucionales de la Repblica en armas.
El ABC cree que el hombre de armas desempea una alta misin y como tal debe ser estimado, respetado y justamente retribuido. Pero cuando el hombre de armas olvida su condicin de tal y quiere valerse del instrumento de fuerza que tiene en sus manos para ejercer la dictadura, imponer una ideologa determinada o inclinar de un lado o de otro la balanza poltica, el ABC lo combate y lo acusa ante la opinin pblica. Y con sto, repetimos, el ABC no slo presta un servicio inestimable al pas, sino tambin a las propias Fuerzas Armadas, que deben mantenerse al margen de las controversias y las pugnas polticas.
p a i a ^ oeuri"ido con el disuelto Ejrcito
Peligros de la des- Naejon es la prueba ms evidente de la viacion o extralmu- raz& que asiste al en este t0 de tacion de funciones. vista E1 Eircito Nacional dej de ser una institucin al servicio del orden y de la defensa nacional, para convertirse en un instrumento poltico del Tirano. Por esta desviacin de sus funciones, una gran parte de la oficialidad y de la tropa se gan la repulga del pueblo. Aquel Ejrcito se fu desorganizando internamente, porque nada mina tanto a un organismo como el realizar funciones que no le competen. Lleg un momento en que aquel Ejrcito, desacreditado en lo moral, desarticulado y sin disciplina, se coloc a merced de las pasiones que la Revolucin desat y que dieron al traste con su vieja estructura. l movimiento llevado a cabo por las clases el 4 de Septiembre de 1933, fu una consecuencia de aquel estado de quiebra interna en que se hallaba el Ejrcito que haba servido a Machado. Lo ocurrido a aquel organismo debe servir de ejemplo en el futuro. Las Fuerzas Armadas de Mar y Tierra deben ceirse a sus atribuciones, que son de tanta importancia que ellas bastan para justificar su existencia y para valerle a la oficialidad y a la tropa prestigio y gloria si, honrando el uniforme y la bandera a que han jurado lealtad, se ponen ai servicio de los intereses permanentes de la nacionalidad y no se supeditan a las fuerzas ocasionales, transitorias, que en un momento determinado puedan, al amparo de determinadas circunstancias, absorber los poderes reales del Estado y controlar la gobernacin del pas.
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inertes, el fomento de nuevas industrias y el desarrollo del comercio interior y exterior.
Siendo las obras pblicas una necesidad nacional y una manera efectiva de proporcionar trabajo, el ABC entiende que cada ao debe destinarse una parte razonable del presupuesto general de la Repblica a la realizacin de obras de esa ndole, reservando el grueso de ellas para el llamado tiempo muerto, que es la poca en que se agudiza nuestra crisis econmica, particularmente en las zonas rurales.
La proteccin a las clases trabajadoras implica una atencin especialsima a nuestro campesino, al hombre olvidado, que nuestra poltica tradicional slo ha tenido en cuenta a la hora de agenciarse masa para sus mtines y votos para sus aspiraciones electoreras.
Las condiciones de vida del guajiro cubano son en la actualidad desastrosas. El ABC entiende que una poltica agraria basada en la diversificacin de1 los cultivos, el fomento de la pequea propiedad rural, la facilidad y abaratamiento de los medios de comunicacin, la creacin de cooperativas agrcolas y de centros de experimentacin, y conectada con una poltica sanitaria efectiva, que propenda a la sustitucin del actual boho por una vivienda rural ms moda, higinica y adecuada a nuestro clima y que lleve a cabo una labor intensa de profilaxis encaminada a combatir las epidemias que hoy diezman nuestra poblacin campesina, producira en poco tiempo un mejoramiento notable de las condiciones de vida de nuestro hombre del campo y de su tipo fsico y moral.
No desconoce, sin embargo, el ABC que es indispensable adoptar tambin medidas que impidan el caciquismo poltico y econmico en nuestros medios rurales, que supriman el estado actual de explotacin en que viven nuestras clases campesinas, que establezcan jornales decorosos, que obliguen, en suma, al gran terrateniente, al gran agricultor, a todo el qu se enriquece con los productos de la tierra, a respetar la condicin humana del guajiro y darle un trato justo, acorde con ella. *
El derecho del hombre a trabajar y a no ser explotado es la base de la poltica obrera del ABC. Slo el parsito no tendr derecho a reclamar en la Cuba Nueva aquel mnimo de bienestar econmico que se ha sealado como un deber inexcusable del Estado en la nueva democracia que postulamos.
Entre los muchos aspectos de-esta poltica obrera del ABC podemos sealar los siguientes:
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y contra el derecho de sufragio y la prohibicin de amnista o indulto para los mismos.
. Demanda asimismo que se lleven a la
inertes sanciones pa- Constituei6n del Estado preceptos espec-ra tos delitos electo- fco, que garanticen el derecho de sufra-rales y contra las li- gio Ja reorganizacin peridica de los par-bertades publicas. tidos^ la creacion ,de un perodo electoral dentro del cul no puedan variarse las normas establecidas en la legislacin, sin el consentimiento unnime de todos los partidos inscriptos; y que se establezca, tambin constitucionalmente, la prohibicin de que la validez de las elecciones una vez celebradas, se sustraiga del conocimiento de los tribunales contencioso-electorales, por disposiciones legislativas, ejecutivas o de cualquier otro orden.
Esta demanda es tanto ms perentoria cuanto que las dos ltimas elecciones celebradas en Cuba, continuando y aun aumentando con mayor arbitrariedad una prctica legislativa iniciada por la tirana de Machado, han demostrado que, sin un control constitucional del derecho de sufragio, hasta el punto en que es posible, dado el carcter normativo general de la Constitucin, queda la cuestin electoral sujeta al arbitrio interesado de los legisladores, quienes, sin decoro alguno, legislan con miras a su exclusivo provecho poltico y con escarnio de las ms elementales reglas del derecho electoral.
_ ... Los preceptos constitucionales en ma-
Previsiones constitu- teria de sufr/gj{) deben 8er> en cuanto a
cionales en materia lag reglas generales que garanticen el vo-de sulragio. ^Q cjudadan0) tan extensas y previsoras
como sea preciso, con lo cual la constitucin no har sino seguir el ritmo de las constituciones modernas que a veces llegan a cuestiones casi reglamentarias, para evitar precisamente el arbitrio legislativo en los problemas fundamentales de la nacin ninguno lo es, en las democracias, en tan alto grado, como el derecho de sufragio, porque el mismo es el origen de los poderes del Estado yja garanta ms efectiva del ciudadano.
As tendremos, por la va del recurso de inconstitucionali-dad, asegurada la eficacia del voto; as, adems, se controla el proceso electoral por organismos judiciales imparciales y autnomos, libres de la presin gubernamental y la influencia poltica.
Pero el ABC no ignora que no bastan las leyes de reforma poltica, si no se ataca el mal en.los reductos sociales en que germina la corrupcin electoral con el acicate del soborno y del envilecimiento provocados desde arriba, y por eso se propone, como partido de sentido renovador, iniciar una vigorosa cruzada
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portante labor viene desarrollando (a pesar del escaso calor y de los exiguos recursos que se le han dado oficialmente) es una creacin genuinamente abecedaria, pues data de la poca en que el ABC form parte del gobierno de la Repblica. No escatima-Las cuestiones r el ABC esfuerzo alguno porque esa cria-culturales tura suya rinda sus ms cuajados frutos. Tara ello es necesario: dotarla convenientemente, mantener en manos tcnicas eficientes esta importantsima actividad de la Secretara de Educacin, velar porque la funcin cultural se desenvuelva al margen de los vaivenes de la poltica y se inspire siempre en el principio de la absoluta neutralidad de la cultura y cuidar de que sus labores se inspiren en un sentido social de la misma.
El ABC fijar su atencin en los si-
Puntos concretos. guientes puntos concretos:
A) Completa reorganizacin cientfica de la Biblioteca, el Archivo y el Museo Nacionales, de modo que faciliten ampliamente la utilizacin de los servicios que prestan a la cultura del pas. Esta reforma supone, como paso inicial, que se les dote de edificios ad-hoc.
En materia de bibliotecas, por la significacin que tienen en la autoeducacin del pueblo, el ABC habr de observar la poltica de que sea el libro l que vaya al encuentro del hombre o de la mujer de todas las edades y clases sociales. A ese fin, s situarn de modo tan accesible que inviten a B) Creacin de la Escuela Nacional de Msica y Arte Dramtico sobre'las bases proyectadas por la comisin designada al efecto por la Secretara de Educacin.
C) Efectiva proteccin a las instituciones culturales privadas que lo ameriten.
D) Creacin de las misiones culturales que lleven su mensaje espiritual a todos los rincones de la Repblica.
E) Fomento del teatro cubano por medio de las mencionadas misiones culturales, por la subvencin de grupos de Teatro de Arte y por la eficaz proteccin a empresas que se dediquen a los gneros teatrales cubanos.
F) Supervisin del Radio y del Cine, a fin de que resulten instrumentos eficaces de cultura popular.
G) Intensificacin de la cultura fsica en todo los centros de enseanza y en todas las instituciones culturales pblicas y privadas.
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inversiones las hace a su riesgo, sin que el Estado cubano lo garantice en mayor medida, que al capital nacional. Ese capital lia de someterse en todo a las leyes del pas, a sus condiciones de trabajo, a sus regulaciones sociales, de suerte que no sea un obstculo ni una remora, para la evolucin social-econmica del pueblo, sino un factor ms de superacin en el cuadro de la economa local. Tampoco puede permitir Cuba que la inversin de capitales extranjeros signifique la ms mnima supeditacin en el orden poltico. En este sentido, Cuba debe atenerse en los actuales momentos a la poltica formulada por el Presidente Koosevelt. en el sentido de que cuando el capital norteamericano se invierta en el extranjero no puede contar con el apoyo de la poltica exterior, de la diplomacia y del aparato de fuerza de los Estados.Unidos para obtener determinadas ventajas o excepcionales garantas. El crdito de la Nacin cubana debe ser en todo caso suficiente para servir de garanta a los inversionistas y en este sentido el ABC propugna una poltica do ancha base tica, respetuosa de sus obligaciones exteriores e interiores, y estricta en el cumplimiento de los tratados.
El ABC sostiene que para combatir el imperialismo slo hay tina frmula posible y efectiva: la creacin de medios adecuados de resistencia econmica.
.. Por eso el ABC ha sido y es, pese a
Creacin de resisten-,as iracumlas dall.bas de sus adversadas econmicas. ros |a unca organizacin cubana sincera y seriamente anti-imperialista, aunque para serlo no haya credo necesario apelar a la injuria ni adoptar actitudes inciviles de argesin primaria a los pases llamados imperialistas. Por el contrario, ha pretendido y pretende basar su defensa econmica en las relaciones inevitables que existen entre Cuba y los Estados Unidos, robusteciendo nuestras propias resistencias y adelantando nuestra evolucin econmica. 'Aspirarnos a que Cul>a; se convierta, de centro de baja presin econmica, como lo es actualmente respecto del de los Estados Unidos, en centro do presin suficientemente alta para que pueda establecerse entre ambos pases un equilibrio fecundo, para que nuestro pueblo no necesite seguir con su economa y su poltica gobernadas desda fuera.
El primer paso de todo plan para combatir al imperialismo consiste en crear una conciencia anti-imperialista fecunda, que determine en las'masas nacionales actitudes positivas y no gestos vacuos y movimientos negativos que, lejos de fortalecer nuestras resistencias, las aminoran y crean un estado propicio a la influencia y a la penetracin extranjeras. Porque hay un
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PARTIDO POLITIC O
ABC
M A N I F I ESTO PROG RAMA
s IMPRESORES FERNANDEZ Y Ca.. S. EN C. OBISPO 17 HABANA